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Ftí~ttetl.
AÑO XII

BARCELONA

2

DE OCTUBRE DE 1893

NÚM. 614

REGALO Á LOS SEÑORES SUSCRITORES DE LA BIBLIOTECA ÜNIVERSAL ILUSTRADA

IVÁN EL TERRIBLE, estatua en mármol de M. Antokolskij

.

\

�634

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NúMERO

614

pendencia para el árte patrio, reconquistando la alta
consideración que en los pasados siglos gozó la escuela española; mas la prematura muerte del primero
y del último y la falta de aventajados imitadores han
sido causas para que su paso entre nosotros pueda
considerarse como la rápida y periódica aparición de
uno de esos cuerpos celestes que dejan en pos de sí
Texto. - José Camelo, por A. Garda Llansó. - La seflora de las tinieblas.de la duda, la grata impresión que su
Lanudo, por Carlos Frontaura. -Dos oradores ( Bro,;hazos), .vista produce y el deseo de descubrir el arcano de
por Enrique Funes. -A la prensa, por Eduardo de Palacio. su misteriosa marcha.
- Miscelánea. - Nuestros grabados. - Una francesa en el polo
Cual si en España no existieran obras ejemplarísiN orte (continuación), por Pedro Mael, con ilustraciones de
mas,
cual si nuestros museos y templos no guardaran
Alfredo Paris. - Se:cc16N CIENTÍFICA: El «Campania» y el
«lucania». - Libros enviados á esta Red~cción por autores verdaderas joyas de arte, y como si en la tradición y
ó editores.
la historia patria no pudiera hallar el pintor fuentes
inagotables de inspiración, los artistas siéntense atraíGrabados. - lván el Terrible, estatua en mármol de M. Antokolskij. - /osé Camelo y A/da, distinguido pintor español. dos por la ciudad en donde han florecido aquellos
-Hojas del álbum de José Garnelo (dos grabados). -La con cuyo nombre y con cuyas obras nos envanecemarquesa de N.; Suicida por amor; ¡Sin trabajo!; Cornelia, mos. Los gobiernos, lªs diputaciones y ayuntamiencuadros de José Garnelo. -Tiempos duros, cuadro de Hu- tos, y hasta los particulares, sintiéndose contaminaberto Herkommer. - ¡ Premiado!, cuadro de José Joaquín
Tejada. -Don Quijote prommcia11do el dis.:urso sobre las ar· dos por la misma apreciación, suponiendo quizá que
mas y las letras, copia del cuadro de Sir Juan Gilbert. -La en Roma se forman los artistas como en el yunque
fusticia, estatua de plata maciza, de tamaño natural,en la Ex- se forja el hierro, destinan cantidades para sufragar
posición de Chicago. -El Excmo. é Ilmo. Sr. obispo de As- la estancia y educación de aquellos que por sus estorga - Figs. 1, 2 y 3. Vista de la popa del Campania; Máquinas motrices del Campania y del Lttcania, y Conjunto peciales aptitudes constituyen una esperanza. Y prede las baterías de calderas del Campania. - Vendimiadoras ciso es confesar que ni el elevado concepto del arte
111011tilla11as, cuadro de Eloisa Gameto.
que pueden inspirar las grandiosas ruinas y monu,..,,,.,,.,., ••••••, ......... ,.,, .. ,,.,, ..,r,,..,1•,,•,,,•••••• ,.,,.,,,.,,.,,,.,,.,,, •••••• , •• , •••, .,,.,... ,r,,••••••••••••••••·•'
mentos, ni las notables obras de los grandes maestros que atesora y enriquecen á la Ciudad Eterna,
~0,,
·- /
JOSÉ GARNELO
,
bastan por sí solos para convertir en artistas á los jó. ..
venes pensionados.
En este período laborioso en que las verdaderas
Hoja del álbum de José Garnelo
La pintura religiosa ó histórica, géneros ambos
manifestaciones de la cultura patria se abren paso difí- que con afán inconsciente escogen cuando tratan de
cilmente á través de las que lo son de un plasticismo dar muestras de su valer, no responden á las corrienCobrados dnimo y dinero, según dice el mismo
procaz; en esta época de creaciones tan diversas co- tes modernas ni á las novísimas ideas que significan Garnelo, emprendió una obra de verdadero empeño,
mo opuestas, en que se crea y destruye, en que la las grandes evoluciones de la humanidad. La mayo- por el asunto y por las dimensiones del lier.zo, La
cátedra ilustra al mismo tiempo que el circo embru- ría de los pintores no tienen en cuenta que el cultivo muerte de Lucano, que justamente premiado en la
tece y en que se confunden de modo lamentable de la pintura histórica exige un caudal de conoci- Exposición de 1887, fué adquirido por el Estado y
mientos ó una genialidad que sólo alcanza un artista figura en la sección de pintura contemporánea del
en cada época. Las mallas, las calzas, trusas y casa- Museo Nacional. A este cuadro siguió el no menos
cones les seducen por las notas que el color produ- notable representando á La madre de los Gracos, tamce, y las disponen y agrupan ateniéndose únicamen- bién premiado, que constituyó su primer envío de
te á la agradable y armónica combinación, olvidando pensionado, plaza que alcanzó por oposición. Estos
que bajo la blusa del obrero, la levita del ciudadano, dos cuadros y algunos otros de menor importancia
del airoso pañuelo de seda ó de la aristocrática capota, forman, por decirlo así, la primera etapa artística de
laten corazones, germinan afectos, bullen pasiones y Garnelo, dan á conocer al pintor de relevantes cualise forjan dramas, tan íntimos, tan vivos y violentos dades y siempre discreto, pero sujeto todavía á los
como los que han conmovido el sentimiento popular ideales académicos y á las corrientes imperantes.
ó sintetizan los ideales de nuestros pueblos.
El duelo interrumpido, remitido desde Roma en
Así lo ha comprendido José Garnelo, conforme lo concepto de trabajo extraordinario, señala una nueva
demuestran sus últimas producciones, entre las que fase, revela al pintor y al artista, inspirándose en el
tan ventajosamente figuran: El duelo interrumpido, concepto moderno, que rinde á la época en que vive
¡Sin trabajo/, Suicida por amor, La duda, etc. Cier- el tributo que se le debe. Siguió á éste ¡Sin trabajo!,
to es que en el primer período de su carrer.\ artistí· verdadera página de la vida real y positiva, exposica, durante su pensionado en Roma, dejóse arrastrar ción de un problema social que el artista no titubea
por la corriente imperante; pero el contagio no agos- en hacer patente, condolido por el que sufre y temetó al artista, que con su Muerte de Lucano y La ma- roso por las soluciones; Suicida por amor, dramática
dre de los Gracos halló medio para darse á conocer, escena que conmueve é interesa, y La duda, que mademostrando sus alientos y discreción.
gistralmente acusa las luchas del espíritu, la batalla
Cuanto es y cuanto vale débelo Garnelo á su pro- librada entre el deber impuesto y la pasión que dopio esfuerzo. Debe clasifimina; tales son los más imcársele entre los artistas de
portantes lienzos de Cameverdadero temperamento,
lo, aquellos en que se maposeedor de indiscutibles
nifiesta su genialidad, aquecualidades para el cultivo
llos que indican lo que es
del arte pictórico y de los
y lo que de él puede espellamados ó escogidos para
JOSÉ GARNELO V ALDA, distinguido pintor español
rarse.
sostener, por medio de sus
«Garnelo - dijo Comas y
obras, el buen nombre y
Blasco .... es de la madera de
opuestas calificaciones, aplicándose el título de ar- las gloriosas tradiciones del
los buenos pintores y de los
tista lo mismo al ridículo clown que al que se inspira arte patrio. Nacido en Vapocos de quienes se puede
en nobles ideales, y en que la lasciva flamenca des- lencia y educado en Seviasegurar de antemano que
pierta entusiasmos á expensas de los girones de su lla, centros ambos de famollegarán á ser verdaderos
femenil pudor; en esa violenta conjunción de barba- sas escuelas, pudo Garnelp
maestros, como alguien por
rie é ilustración, de adelanto y retroceso, hállase per- inspirarse en las obras noignorancia ó dolo no le tuerpiejo el artista verdadero, falto de puras fuentes en tables de sus maestros, y
za en su camino.»
donde beber la inspiración y desprovisto de los no- recoger en la sevillana esNosotros, aun abundan·
bles ejemplos que pudieran ofrecerle la sociedad que pecialmente, ante los líendo en las mismas apreciale rodea, el pueblo en que reside y la patria á que zos de Murillo, Valdés y
ciones, creemos firmemente
pertenece.
1
Zurbarán, tan provechosas
que José Garnelo tiene verEn este siglo, que sintetiza los esfuerzos reunidos enseñanzas que á ellas dedadero temperamento de
de la humanidad¡ que marca la gloriosa marcha del be tanto como á las que
artista, y aunque como toprogreso en todas sus más brillantes manifestaciones pudo cosechar en la Acados los humanos está sujeto
y en el que todas las ramas del humano saber han demia de Bellas Artes. Emá equivocarse, jamás caerá
logrado mayores conquistas que las representadas por pezó haciendo versos y esen la vulgaridad. Difícil es
las pasadas generaciones, asemejándose á las anterio• tudiando filosofía, y acabó
prever adónde le conducires edades por las desviaciones que produce la perver- por ser el más aventajado
rán sus budables esfuerzos;
sión del gusto,· que sólo se halla satisfecho ante las discípulo de Eduardo Ca- ,.,
pero sea cual fuere el resulcrudezas del realismo literario, artístico y dramático, no primero, y del malogratado, no titubeamos en afircomo en algunas de las pasadas centurias, opérase en do Plasencia después. TaJioja del álbum ele José Garnelo
mar que su nombre figurará
las artes un laborioso período de evolución, impo- les progresos realizó, que al
siempre entre los de los artente todavía para crear reglas propias y exclusivas alcanzar el cuarto año académico se le confió y acep- tistas distinguidos, honra de las artes patrias, y que la
q_ue al determinar escuela expresan el carácter y la tó un encargo de importancia, cual fué el decorado obra de Garnelo será de las que más avalora el tiem·
vida de los pueblos en donde se producen.
de la capilla del Asilo de Montilla, fundado por una po, e~e factor que sepultando en el o,lvido lo vulgar
Hubo una ép?ca en que pintores tan ilustres como •piadosa dama, en cuyos muros y cúpula representó eterniza lo que produce el verdadero talento.
Rosales,, Palmaroli y Fortuny hicieron concebir la :í los Evangelistas, El Santo Padre y una bellísima
esperanza de que se iniciaba una nueva era de inde- composición que tituló Un canto á la Virgen.
A. GARCÍA LLANSÓ

-

-~-

(,

NúMERO

614

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

LA SEN'ORA DE LANUDO
Hace unos dos meses que tomó el cuarto 2.0 de
la casa en que vivo y muero, puesto que es cosa averiguada que todos los que vivimos vamos muriendo
poco á ppco, un matrimonio gordo, muy entrado en
años, ó mejor ó más propiamente dicho, muy salido
de años. Pregunté á la portera á qué casta de pájaros pertenecía el matrimonio, y me dijo que él se llamaba D. Juan Lanudo y había estado muchos años
en Filipinas colocado, y ella doña Conchita, y era su
mujer, bien que ella, la portera, no les había visto
casarse.
Y con estas noticias quedó satisfecha mi curiosidad y quedó tranquilo mi espíritu, pues ya no podía
temer que mis nuevos vecinos fueran gente sospechosa, ó intentaran poner casa de huéspedes, ó una modesta timba, ó establecer alguna industria de mal género... Un empleado que viene de Filipinas, después
de haber pasado allí mucho tiempo, no es en manera alguna persona de quien pueda sospecharse que
venga á hacer fechorías en la casa que alquila en
Madrid: las fechorías las habrá hecho allá, y acá ya
no tiene para qué hacer otra cosa que darse buena
vida.
El día siguiente me encontré en la escalera al ve·
cino, que me saludó con una especie de berrido, lo
que no me extrañó sabiendo que el hombre era Lanudo. A los pocos días recibí una tarjeta en que don
Juan Lanudo y señora me ofrecían la nueva habitación, y dije á mi mujer: &lt;¡Vaya!, un día de éstos, en
cuanto el ~astre me traiga la levita de tricot barato y
el chaleco de terciopelo verde que me está haciendo,
bajaremos á visitar al Sr. Lanudo.))
Una. tarde encontré en el portal á la señora de
Lanudo, que estaba hablando con la portera. Me miró con curiosidad y se echó á reir cuando la saludé
reverente quitándome el sombrero. La mañana siguiente entraba en el portal cuando yo saijf' á la calle, y se rió también.
[\
«¿De qué se reirá esta señora?.. , me pregunté. Yo
no soy un Apolo ni mucho menos, pero me parece
que no hay razón para que se ría de mí la Lanuda.
Si se ríe otra vez le voy a. preguntar por qué se ríe.»
La señor:i, eso sí, habría sido guapa en sus buenos
tiempos; los ojos, especialmente, los tenía hermosos
y jóvenes, y todas. sus facciones, aunque abultadísimas, revelaban que á los veinte años habrÍ?. tenido
muy buen ver.

LA MARQUESA DE N .. , cuadto de José Garnelo

La cuarta vez que la señora de Lanudo se rió al saludarla yo, y se rió más descaradamente todavía, hallábase delante de su puerta del segundo piso y yo subía
al mío. Me detuve y con mucha cortesía le pregunté:
- ¿Quiere usted, señora, hacerme la merced de
decirme por qué se ríe usted cuando yo la saludo?..

635
Esta es la cuarta vez, y, francamente, tengo curiosidad de saber ...
- Sí, señor, me contestó riéndose, se lo voy á decir á usted: me río porque está usted muy tonto.
- Señora, muchas gracias.
- Muy tonto, repitió, y no se incomode usted, que
no lo digo por ofenderle...
- Bueno, no me incomodaré; pero ¿podrá usted
decirme por qué soy tonto?..
- Sí, señor, sí, señor, que se lo diré á usted. ¡Pues
á buena parte viene usted!.. Así como así, no la hay
más clara que yo.
La criada, una negrita, había abierto la puerta.
- ¿Quiere usted pasar y descansar?, añadió la de
Lanudo.
Y luego preguntó á la criada:
- ¿Se marchó el señor?..
- Sí, señora, respondió la fámula, y dejó dicho que
iba á Ultramar y que vendría tarde.
- Pase usted, vecino, pase usted, repitió la señora, que le voy á decir á usted por qué le llamo tonto.
La criada estaba asombrada.
-Señora...
- Vamos, hombre, continuó sin dejar de reirse;
pase usted, que aquí no nos comemos á la gente. ¿No
es verdad, chica, añadió dirigiéndose á su criada, que
no has visto que nos comamos á ningún caballero?..
La doméstica se rió estúpidamente.
Entramos la señora y yo, y la criada cerró la puerta.
La de Lanudo me hizo entrar en la sala, y quitándose rápidamente la mantilla de encaje, que tiró sobre una silla, y poniéndose en jarras me preguntó:
- Pero ¿usted no me conoce?.. ¡Y no quiere usted
que le llame tonto!..
- Señora, yo...
- ¡Hombre de Dios!.. ¿No te acuerdas ya de la
Concha?..
- ¿De San Sebastián?.. Sí, voy todos los años...
- ¡Qué gracia! ¿No te acuerdas de la calle del Lobo?.. ¿No te acuerdas del Pajarito?.. ¿No te acuerda.s
de la fonda de Perona, en la calle de Cádiz?.. No te
acuerdas de los cubiertos de dos pesetas?.. ¿No te
acuerdas del café de Venecia?.. ¿No te acuerdas de
La Rivera, en el callejón de la calle de Sevilla?.. ¿No
te acuerdas de mí?..
- ¡Ah, sí! ¿Tú eres Concha?..
- ¡Bobo! ¿Pues no te lo estoy diciendo?..
- ¿Quién te había de conocer, tan gruesa y tan?..
- Dilo, hombre, dilo, tan vieja, ¿verdad?.. Vieja de

�LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

NóMERO 614

cuerpo, pero joven de alma siempre. Por eso conser- aquel amor tan desaforado no iba á concluir nunca.., que íbamos á tomar el tren para volverá España, vi·
vo la memoria de las personas que he querido...
¿Por qué acabó?..
no Lanudo por la mañana y me dijo que si yo no le
~¡Hace treinta y cinco años que nos conocimos!
- Porque vino de Utrera mi padre, se enteró de amaba estaba decidido á tirarse al Sena... ¿Qué hubie- Justamente, tú eras un pi piolo, un estudian te de que hacía dos años que no iba yo á cátedra, me su- ras hecho tú si Lanudo te hubiese dicho lo que á mí?
Medicina... ¿Eres médico ya?.. ¿Has acabado la ca- primió los diez reales que me pasaba para la patro- Yo le hubiera dado dos bofetadas como á tu parrera?.. Porque entonces perdrastro El Pajarito.
días los años enteros sin ir
- Pues, hijo, yo... , por
un día á clase.
compasión, ¿ sa be-s?.. , por
- Y ¿quién tenía la culpa?
compasión, porque Lanudo
- Yo, hijo, yo, no lo nieestaba en una disposición
go. Te conocí una noche en
que se moría ... Pidió licenla fonda de Perona. El maescia, nos vinimos juntosáMatro Oudrid había convidado
drid, pidió colocación para
á comerá todo el cuerpo de
Ultramar, consiguió un d esbaile del Príncipe, donde él
tino para la Habana y se cadirigía la orquesta, 'porque
só conmigo... Me parece
le habían tocado cuatro mil
que me dió pruebas de ...
reales á la lotería ... ¡Cubier- ¡Oh!, seguramente.
to de á dos pesetas!, cosa
- No lo hubieras hecho
excelente. Un puré obscuro
tú.
y espeso, que se chupaba
- Me parece que no.
uno los dedos, después se- Porque tú eres un pillo
sos y criadillas de ternera
y él un hombre de bien sin
con puré de patata, sus trumalicia ni trastienda. No
chas á la vinagreta, su flan,
creas que le engañé, eso no;
su arroz con leche y su quele conté mi historia y lloró
so... Tú estabas· en una meconmigo. Por supuesto que
sita inmediata y no comías,
me retiró de las tablas.
diciéndome cosas,¿te acuer- Es claro. Hizo bien.
das?.. «Joven, ¿cómo se lla- Es un hombre muy mima usted?.. ¡Qué rebonita
rado y muy celoso.
que es usted!.. ¡Por usted me
- Y ¿le has sido fiel?
perdía yo de buena gana! .. »
- Por estas cruces te lo
¡Gran pillo! No fuiste tú
juro. Acaso, si hubiera enquien se perdió, sino yo...
contrado poi allá á un gran·
Cuando. salimos te pusiste
dísimo pillo que tú coá. mi lado y me acompañasnoces...
te hasta la puerta del teatro
- Por fortuna, ¿no fué ese
en la calle del Lobo... ¡Qué
pillo á Ultramar?
alegría te dió cuando te di- No, y así mi marido
je que era bailarina!.. ¡Jesús!
ha podido dormir tranquilo
Me enamoré de ti como una
y dedicarse á hacer una forloca... Hay que disculpartuna...
me; yo no tenía motivos pa- ¿Tenéis fortuna?
ra tener mucha vergüenza,
- Ya lo creo. Mi marido,
que se diga. Mi padrastro,
aunque parece tonto, no lo
que le llamaban El Pajaries. Treinta años seguidos ha
to, había sido un bailarín de
estado colocado, sin una ceprimera,· pero la bebida le
santía, en buen predicamen·
quitó las facultades y no gato con todo el mundo, asnaba dos reales ... Mi madre
cendiendo por sus pasos
murió en el hospital, y mi
contados, en la Habana, en
padrastro me enseñó á baiPuerto Príncipe, en Puerto
lar... A los diez años ya anRico... Después pasarnos á
daba yo por el escenario coFilipinas, hemos corrido tomo por mi casa, y todos los
das las islas, y por fin, en
del teatró me hacían fiestas,
Manila diez años... Mi maporque era yo una chica
rido, se jubiló por imposibimuy mona, aunque me esté
lidad física, aunque no está
mal el decirlo... Allí crecí,
malo, pero ya estaba cansa1
allí me crié, entre cómicos,
do, y temía además que el
músicos y danzantes... Ya
mejor día una mala volunves, no podía yo ser, pongo
tad le armara un lío, por enpor caso, como una novicia
vidia, sólo por envidia, y
del Sagrado Corazón ... ¡Sí,
corno tenemos ya para vi¡s1N TRABAJO!, cuadro de José Garnelo (Exposición nacional de Bellas Artes de 1890)
sí, bonitas cosas aprendía
vir... , nos hemos venido, y
sin querer y bonito lenguaaquí estamos provisionalje oía!.. Y en el teatro no era donde veía yo peores na, el lavado, el planchado y los ga-stos extraordina- mente, porque mi marido va á comprar un hotel en
ejemplos. En mi casa, es decir, en la de mi padrastro rios, y me llevó al pueblo ... , y no nos volvimos á ver. la Castellana, ya tiene uno en tratos ... , y piensa que
El Pajarito... , que era el tío más canalla... ¡Dios le Volví á los cuatro meses, y te busqué y supe que ha• recibamos y demos reuniones, porque Lanudo, puedes
haya perdonado! .. Tú no me hablabas el lenguaje des- bías ido á París.
hacerte cargo, habiendo ocupado altos puestos allá,
vergonzado del Pajarito; tú eras vivo, alegre y muy
- Sí, hijo. ¿Qué había de hacer? Fu{ con Ruiz á conoce la mar de generales y de intendentes y de
regracioso, pero con vergüenza... aunque poca... y te bailar en un teatro que llamaban de la Gaita.
gobernadores, y buenos regalos que hizo á algunos,
apoderaste de mi corazón,. y que te quise de veras... ,
y ahora le han dado la Gran Cruz, y trata de presen- De la Gaité.
y Et Pajarito, que nos sorprendió una noche en el
- Y volvimos locos á todos los franceses y á Na- tarse candidato l senador, y sobre todo, hijo, tiene
restaurant aquel de La Rivera, en el callejón inmun- poleón.
mucha g1tt'ta, como decía mi padrastro El Pajarito,
do que había en la calle de Sevilla, me quiso matar...
y todo Madrid querrá venir á nuestro hotel de la
- Y te coosolaste de mi pérdida.
porque te quería... y á ti, ¿te acuerdas?,.
-Arrastrao, ¿qué había de hacer?... Y volvimos Castellana.
- Sí, sí me acuerdo; me vino á provocar y me ame- á España derrotados, porque el empresario quebró,
- Celebro mucho tu buena fortuna, Conchita, y la
nazó con que me había de hacer jigote...
y nos partió dejándonos allí sin un recurso. Pero de Lanudo también.
- Y tú, en medio de la calle, le arrimaste dos bo- Dios quiso que allí conociera á Lanudo.
- Ya le verás. Parece tonto á primera vista; ¡pero
fetadas que le volviste loco... ¡,Resalado! Aquella ac- ¿Tu marido?..
sí, sí, tonto es el hombre!
ción tuya me entusiasmó. El Pajarito, que en todas
- Sí, era allí dependiente, corredor ó no sé qué en
- Sí, ya se conoce que es avisado.
partes cobraba el barato y pasaba por un valiente, una oficina de hacienda... El jefe era un Sr. Peral,
- ¿Y tú has prosperado?.. ¿Acabaste la carrera?..
acabó allí su carrera de guapo. Después no había no- muy aficionado al teatro, que le había yo conocido
- Sí, hija; pues si no la hubiera acabado cuando
che que no le pegara alguien. ¡Qué año aquél! .. ¿Te en el del Príncipe, muy amigo de D. J ulián y autor ya estoy acabando la de la vida ...
acuerdas?.. Nos amábamos más que los amantes de de alguna comedia.. Cuando supo el Sr. Peral que
- ¿Te casaste, por supuesto?..
T~ruel. Tú no ·tenías dinero, pero no faltabas al tea- estábamos tan perdidos los de la compañía de baile
- Sí, y enviudé y me volví á casar, y tengo trece
tro ninguna noche. Como que fuí yo misma á ver á español, nos envió á Lanudo con un socorro, Dios hijos.
D. Julián, D. Julián Romea, que era un caballero, y se lo habrá pagado en la gloria, y Lanudo al verme
- ¡Jesús!
le dije: «D. Julián, me va usted á dar un pase para se quedó turulato, el pobre; tal impresión recibió,
~ Figúrate las visitas que habré tenido que hacer
una persona que tiene delirio por usted y no puede mirándole yo ... , como tú sabes que miraba yo en mis y las fórmulas que recetar y las miserias físicas que
venir al teatro, porque le falta lo principal. » Y D. Ju- buenos tiempos ...
ver y el contingente que habré dado á los cementelián me dijo: &lt;(Esa persona, ¿tiene delirio por mí ó
rios para poder criar y educar trece hijos. Pero gra- Sí, lo comprendo, lo comprendo.
por ti, chiquilla?.. » «Por los dos, D. Julián.» «Pues
- Que se enamoró como un tonto, y se tambalea- cias á Dios he llegado á reunir una buena clientela.
anda y di que te extiendan el pase... » Parecía que ba de la fuerza de la emoción el hombre ... El día Este clima de Madrid es cada vez más dañino, y la

�638

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

vida que aquí se hace, generalmente, es la más apropiada para adquirir enfermedades, con lo que un médico bien reputado siempre tiene trabajo ... Estoy,
pues, contento de mi suerte no envidio tu señor
Lanudo con su dinero y su hotel y su Gran Cruz. ¿Y
no habéis tenido hijos?..
- No, no hemos tenido ... Por eso, como no tenemos hijos, dice Lanudo que para qué hemos de guardar lo que tenemos... Y .ya que he vivido tanto tiempo con economía, para no gastar y porque no tuvieran que hablar las malas lenguas, ahora que ya no
depende de nadie, á lucir y á divertirnos ... ; y no ha
de parar, me ha dicho mi marido, hasta que le den
un título. Quiere que seamos marqueses ó co11dcses...
- Bien, hija. Me alegraré que seas condesa.
- No te rías, que cuando Lanudo se empeña en
una cosa ...
- No, si no dudo que conseguirá el título. Y adiós,
hija, mi gallarda bailarina de hace treinta y cinco
años y mi excelentísima señora condesa de fin de siglo ... Celebro mucho que te hayas dado á conocer.
Yo no te habría conocido nunca.
- Yo á ti siempre, aunque te .hubiera visto mucho
más viejo y con la barba arrastrando por el suelo;
porque yo, gran tunante, siempre he tenido más corazón que td y más memoria.

y

a

Adverle11cia. - El autor no ha hecho otra cosa que
dar forma á lo que le refirió el distinguido doctor X... ,

•

amante de la bailarina Conchita en sus verdes años,
y convecino ahora de los señores de Lanudo hasta
que éstos vayan á ocupar el hotel que han comprado
en la Castellana, donde ya anuncia la prensa que
muy pronto se reunirá la mejor sociedad de Madrid.
El doctor X me ha ofrecido presentarme.
CARLOS FRONTAURA

DOS ORADORES
(ttROCHAZOS)

Al joven adalid de la p:ilabra Fernando de Ant6n

I
Hasta que no dejan de molestarle las toses y los es-

tornudos con que el auditorio prepara su silencio, no
ha de comenzar él la meditada disertación; y cuando
ya ni el zumbido de un insecto, ni la caída de un bastón, ni el crujir de una silla, ni el cuchichear más

leve le distraen, hace una pertinente reverencia, limpia sus quevedos, deja el pañuelo en la mesa de la
plataforma que al alzarle sobre los oyentes parece
que eleva al mismo tiempo la ciencia que aquellos
labios bebieron en los libros, y con mal disimulado

des"'.'anecimiento, con ademán previsto, corriendo parejas la pulcritud y el porte con lo irreprochable y
culto de la palabra, dejando adivinar por la actitud,
el gesto y los modales la puntuación estudiada de las
oraciones, la reposada marcha de la cláusula y la natural caída del período, razona portentosamente su
conferencia.
¿Quién es ese filósofo?

II
Pero el libro de la historia se abre á nuestros ojos.
¿Quién audaz ha puesto las manos en él y sobre nosotros lo esgrime como un arma? ¿Quién con paso firme asalta la barra ó la tribuna? ¿Quién es ese hombre de actitudes arrogantes y varonil ademán y bizarra presencia y altivo continente y mirada de fuego
y enérgica palabra y barba hirsuta y luenga cabellera?
Su poderosa voz nos sacará de dudas.
Por su discurso va á pasar él drama del género
humano.
Ya'comienza: sucédense las frases, las oraciones se
impulsan, los pensamientos se toman por asalto, las
cláusulas se atropellan improvisadamente y los períodos estallan al caer de sus labios á la muchedumbre,
como granadas que en los combates de la idea hubiese cargado con metralla de aplausos el genio de
la inspiración.
¿Quién es ese artista?

III
Antes, el salón alfombrado, cautivos el pensamiento en la fórmula y en el plan las partes del discurso,
como la luz que ilumina el recinto está encerrada en
sus globos esmerilados; ahora, la plaza pública atronada por un tumulto popular, el juego de pelota con
ventanas abiertas, el patio descaperuzado y, como la
luz del sol, libres los pensamientos y la arenga.
Allí, la Oratoria Didáctica, cuidada la faz, con

NúMERO 614

afeite el semblante, ~¡ vestido es meradamente confeccionado y puesto; aqÚí, la Oratoria Política popular, flotando las greñas, lleno el barbado rostro del
polvo que levanta á cada paso, el sombrero al aire y
desabrochada la levita.
IV
Ese artista y ese filósofo son dos oradores.
Pero el uno es el Ateneo; el otro el Club.
El puesto de aquél está en las Academias; el de
éste en las barricadas.
El primero necesita la objeción; el segundo la
lucha.
El uno es la lógica, y convence y enseña; el otro
es la pasión, y se impone y arrastra.
Aquél es el escudo que defiende para conducirnos
á la conquista de la verdad por la senda de la victo·
ria; y éste es la espada que relumbra sobre las cabezas, y que hiere lo mismo para que lleguemos al triunfo que al vencimiento, al poder, á la abyección, á la
libertad, á la servidumbre.
La elocuencia del uno brota en el paraninfo ó en
la cátedra; la del otro, en la acera ó en los balcones
que dan á la calle.
El uno asombra y pasma; el otro seduce y arrebata.
Con aquél se va al templo de la ciencia; con éste
al campo del combate.
La elocuencia del primero expone y plantea, razona y dem uestra; la del segundo afirma y apostrofa,
niega y conjura, flagela y contunde.
Aquél se va llevando el reino de nuestras ideas
paso á paso; éste asalta de golpe el imperio de nuestros corazones . .
Delante del uno, la mesa y el libro; delante del
otro, la barandilla y el espacio.
Elevad las bóvedas para que vuelen las concepciones del uno; abrid escotillones para que lleguen bien
á lo profundo las tempestuosas manifestaciones del
otro.
Aquél, hablando de los hombres, se dirige á la
ciencia, á la verdad, á Dios, que están arriba; éste,
hablando de Dios y de la verdad y de la ciencia, se
dirige á las multitudes, que están abajo.
El uno llegará á la fu erza 'por medio de la ley de
su elocuencia; el otro llegará á la ley por medio de la
fuerza de su palabra.
El uno es el apóstrofe; el otro, el anatema.
Alrededor del primero, el profesorado y los laureles; alrededor del segundo, las masas y las bayonetas.
Aunque apliquéis al uno, para juzgarle, el microscopio que tiene la crítica para contar los pilos á la
inteligencia, ni antes ni después de aplicárselo resultará pequeño; peró el otro no resultará grande, si no
le miráis con el anteojo de larga vista que tiene la
admiración para observar por los espacios al genio
que pasa, ya alumbrando como los soles, ya espantan•
do como los cometas.
V

Llevad al primero á la sala de las sesiones, sentadle en el sillón académico, el vaso de agua y la escribanía por delante, y llenando el reciñto silencioso un
auditorio inteligente y más ó menos iniciado en los
secretos de la ciencia; dejadle que recoja sus ideas,
que repase las notas del sumario, y que comience, con
voz algo apagada para dominar más al silencio, pero
con palabra insinuante y siempre la propia, y bien
pronto correrá por los oyentes el murmullo del asentimiento.
¡Mirad cómo le atienden!
Con Minerva y Polimnia por jueces podéis examinar el pensamiento, el plan, las formas interiores y
las expositivas de su trabajada y admirable oración,
que desde el exordio al epílogo, y conservando la unidad eshlista, ni reprodujo ideas, ni se separó de la
tesis, ni abandonó el tema á digresiones inútiles ni á
los caprichos ó extravíos de la improvisación. Va por
senda segura, y sabe adónde llegará.
En su camino le sostiene la ciencia.
VI
Sacad al segundo al cen_tro de la plaza, colocadle
sobre la gradas de un pedestal, sobré ·una mesa del
café de la esquina, sobre un coche de punto; rodeadle de esa masa ignorante y heterogénea, amontonada
de improviso y engrosada continuamente con el estudiante y el menestral, con mujeres y granujillas, poe·
tas y desocupados, periodistas y \'endedores callejeros; dejadle lan zar al aire su palabra valiente, vibran•
do en el ffietálico timbre de su voz, muy luego enron•
quecida por la lucha, y bien pronto resonarán vivas
y aplausos, gritos y aclamaciones; y sobre cestos y

sombrillas y abanicos y calvas, se alzarán los bastones, los pullas, las mangas de camisa, las monteras
de pelo, los hongos y los sombreros de copa alta, y
se agitarán como las del mar las olas de la muchedumbre, y arrastrarán el coche, llevando al orador en
triunfo.
¡Mirad cómo le siguen!
Y si este era su intento, ¿á qué con la retórica en
una mano y en la otra el libro de la intolera ncia, á
qué le preguntáis por el discurso?
Nada le importa copiarse y reprodu cirse; nada Je
importan el exordio ni la narración ni la confirmación ni la refutación ni el epílogo ni siquiera la tesis
ni aun á veces el tema. El ve su intento, el fin propuesto, allá á Jo lejos, y olvidando la senda que se
trazó, salta los obstáculos, va por otras sendas y
llega.
En el camino le sostiene el instinto y le visita siempre la inspiración.
Dos minutos antes de hablar piensa todo Jo que
va á decir; álzase, comienza, y se le olvida todo, y
entonces todo lo improvisa; y al improvisar los períodos, por perdurable milagro de su ingenio, improvisa
su gloria.

VII
Ahora ya los conocéis.
Aquél es más crítico y éste más artista.
Aquél salió del Peripato y de la Universidad; éste
de la Naturaleza y de la Revolución.
Uno es el Profesor; otro el Tribuno.
¿Cómo se llaman esos propagadores de las ideas?
Un didáctico griego: Isócrates.
Un cordobés de memoria tan milagrosa que puede repetir dos mil nombres por el orden en que le
son pronunciados por una sola vez; que recita uno
por uno los versos que declaman sus condiscípulos
del aula de Masilio, y que reproiluce portentosamente, después de medio siglo, los discursos _de los oradores de Roma: es Marco Anneo Séneca.
¿Quiénes son esos agitadores de las turbas?
Un alano gigantesco: Dantón.
Un coloso de la elocuencia al raso: O'Conell,
ENRIQUE FUNES

... ,...... ,.. ,, ... ,...•........ ,... ,.....,,., .... ,......................, . ., .............., ......... ,.....,,., .................."

NúMERO 614

LA

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

-Por míno lo
lamente usted; yo
no pensaba en pedirle su mano.
- Mi esposa es
una mujer de carácter violento.
Si usted me viera
el cuerpo, se conmovería.
-Y aun me repugnaría tal vez;
lo creo.
-Yahemosan.
dado por justicia
algunas veces; pero no nos divorciamos, por más
que yo la digo,
hasta en francés:
«Vamos, divor-

co11s.»
- Y todo eso ¿á
mí qué me interesa?
- Quisiera que
usted, no ~n un
artículo de fondo,
no, en un suelto
la llamase al orden y la dijera lo
que debe una
mujer al hombre
que la dice su esposa.
- Por decírselo, únicamente ...
- Y porque lo
es. A ver si se
asusta yse domestica y vuelve en
mí. Por supuesto, que yo abonaré lo que eso val!\ª·
Otra vez es un padre tierno y canñoso cuanto disgustado porque el periódico no se ocupa, según era
de esperar, ó segdn él esperaba, de los adelantos de
su hijo.
.
.
- Vea usted: justamente en esta cert16cac1ón de la

TIEMPOS DUROS1

cuadro de Huberto I-Ierkommer

academia de «primísimas letras&gt; acredita el director,
que es D. Celedonio, algo paisano mío, que mi niño
ha hecho un examen brillante en lectura y escritura
infantiles.
- Y ¿qué?
- Que no han publicado ustedes su nombre en

A LA PRENSA

(No es una dedicatoria, ¿eh?)
Para las personas de buena voluntad, la prensa es
el tribunal de apelación en ca,os de injusticia, segdn
ellas.
El poder supremo.
La palanca para remover el mundo.
La fuerza motriz de la sociedad.
El buzón general.
Un artículo de primera necesidad.
Privar del diario político á un hombre de partido,
leal y consecuente, siquiera sea insignificante, es quitarle la vida.
Lo que lee, aunque sea con dificultad, en el periódico de su comunión política, es la verdad.
Tal vez la alta consideración que merece á las gentes la prensa periódica, las impulsa á llevar á ella los
asuntos de la vida privada.
Verdad es que, como me decía ó me declamaba
un artista en obra prima, con casa abierta, porque
funcionaba en un portal:
- El hombre pdblico no tiene vida ,privada. Las
paredes de su casa han de ser de cristal.
- ¿De roca?, Je preguntaba yo, y él continuaba:
- Su esposa, si la usa, ha de ser diáfana ...
- Sus hijos, transparentes, ¿eh?
Y así proseguía, ensartando disparates sobre algo
que había oído y algo que inventaba.
Quien le hubiera negado algo de cuanto decía el
periódico de su color, habría tenido que verse con el
maestro cara á cara, ó lezna á lezna, ó tirapié á tirapié.
La esposa viril aconseja á su marido, cesante por
economías:
-¿Por qué no te vas á la prensa, Silvestre?
- ¿A qué prensa, mujer?, pregunta él.
-A los periódicos; que pongan al rniaistro como
un trapo; que cuenten tus méritos; que hablen de
tu familia; que le insulten, que le exijan tu reposición inmediata. ¡Ah, si estuviera yo en tu eazadora ó
en tus calzones, otro gallo nos cantara!
- Mujer, si yo no soy gallo.
- No tenía yo ministro para media hora.
- Lo creo.
A lo mejor se presenta en la redacción un caballero que quiere hablar con el dir~ctor.
- Usted dirá...
- Pues yo soy casado, caballero: lo lamento, pero
la verdad por delante.

¡ PRRAllADO!1 cuadro de

José Joaquin Tejada (Salón Parés)

639
la li s ta de los
aprobados en el
colegio donde se
educa mi hijo.
- Pero si aquí
no hemos publicado semejante lista. No habría periódico suficiente para publicar
los nombres de
todos los niños
que asisten á los
colegios públicos
y á los particulares y se exam1•
nan.
- Y o quisiera
estimularle así;
que viera su nombre en caracteres
de imprenta. Y su
madre se volvería
loca.
-Hombre, en
ese caso mejor es
que no se publique.
-Aunque me
costara alguna co·
sita ... , unos puros de á quince
céntimos ó unos
cafés ...
- Tenga usted
la bondad de dejarnos en paz:
es la hora de
trabajar y de hacer el periódico.
- Pues no sé
qué papeles son estos que no sirven para complacer
á una familia y alentar á la juventud estudiosa.
Otro ejemplar:
.
- Traigo á ustedes este comumcado de pago, ¿eh?
Pero quiero que salga mañana sin falta, á la cabeza
del periódico.

�DON QUIJOTE PRONUNCIANDO EL DISCURSO SOBRE LAS ARMAS y LAS LETRAS, COPIA DEL CUADRO DE SIR JUAN GILBERT, EXPUESTO EN LA REAL ACADEMIA DE LONDRES

�LA

NúMERO

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

614

NúMERO

614

LA

IL USTRAClÓN ARTÍSTICA

643

ni el inmundo garito donde deja sus ahorros el obrero, ni el

Londres. - Se han estrenado con buen éxito: en Courl Thea- Eso no puede ser.
tre, The other Fellw , versión inglesa del vaudeville de Feadeau Casino de Mónaco donde pierden fortunas l?s potentad,os. Los
- Verán ustedes: es de interés original. «Sr. direc- y Desvalliere, Champig'llol malgré !ni; en la Alhambra, la «se- que estudien atentamente el cua~ro _de Te¡_ada hallaran en.él
tor... , etc ... Hace algún tiemp~ que ~n miserab~e, es- gunda edición&gt; del baile de gran espectáculo, Chicago; y en motivo suficiente para perder las 1lus10nes, s1 es que las tuvieren que engendra la lotería: por cada un? que como _el mozo ?e
tablecido en la casa contigua a la m1a y comerciante, Haymarket, The Temtpter (El tentador), hermosa comedia ro- cordel
puede exclamar ¡Premiado! hay c_1en para qmenes la hs·
mántico-fant
ástica,
admirablemente
versificada
y
concebida
con
como yo en los mismos géneros coloniales, viene esta oficial es la más cruel de las decepciones. ¿Cómo se comtafándo~e y estafando al público ilustrad?, _aproveprende, pues, que aún haya quien á ese jueg? se entregue? La
razón es bien sencilla: todo el que toma un billete se fi~ura que
chándose de la confusión que por la prox1m1dad de
ha de ser aquel 1m o; nadie imagina 9ue haya de verse mcluldo
las dos tiendas resulta.
entre los otros cien. El lienzo de Te¡ada es una ob!a ac~bada
»Como el tal Mendiánez es un ladrón de caminos
de observación; cada una de sus figuras es 13: persomfica_c1ón de
y yo no quiero que nos con_fundan, he res~~lto acuuno de los varios grupos en que pueden_clasificarse l~s ¡ugadores; y en cuanto á la ejecución, los elogios que mereció cuando
dir á los tribunales para enviarle á un pres1d10, tarea
estuvo expuesto hace poco en el Salón Paré~ demostraron p~muy fácil, puesto que es un falsificador de billetes y... ))
tentemente lo que vale el joven artista pensionado por la D1·
- Eso no es publicable.
putación de Santiago de Cuba.
- ¿Por qué razón?
Don Quijote pronunciando el dis~mrso sobre
- Porque no es estilo para un periódico
las armas y las letras, cu~dro de Sll' Juan Gil:
- Pueden ustedes limarlo un poco.
bert - Los que recuerden el pasa¡e de la obra de Cervantes a
- ¿Qué limarlo ni qué?..
.
que l¡ escena en este cuadro reproduci?a se refiere, los que en
aquel libro imperecedero ~ayan estudiado el modo de ser de
- Es que traigo un anuncio para que me le publilos personajes que en el lienzo figuran, y sobre t?~º del cabaquen ustedes todo un mes, ¿eh?
·llero andante, esa creación portentosa, ese prod1g10 de obserOtro caso:
vación y estudio psicológicos, que aun hoy es .aso~bro de l?s
- Señor Director.
sabios, no podrán menos de recon~cer que el pmtor mglés Gilbert ha sabido interpretar maravillosamente el asunto que le
- Usted mande.
inspiró la historia del ingenioso hidal~o. Todo en . es~ cuadro
- Gracias: pues vengo sobre eso del suelto que
revela al artista genial cuyo pensamiento supo as1m1larse por
han puesto ustedes referente á Juan. Mollate,. so?re
completo al de Cervant~s, y ~uy~ pincel logró estampar en la
eso de una puñalá que, al parecer, d1ó á otro mtltutela líneas y tonos de correcc1ó~. mtachable, y encontrar la exlao el Nene ú Pedro Costal, que fayeció deseguida.
presión oportuna para D. Qm¡ote y para cada uno de los
huéspedes que en torno de la mesa de la venta escuchaban los
Pues bien: que ese Juan Mollate infrasquit_o, que asehermosos conceptos que sobre el ejercicio de las armas y" de las
sinó al parecer al supuesto Pedro, no he sido yo, coletras exponia el caballero de la Triste Figura. En Inglaterra
mo lo prueba el que esté suelto y libre, como ustedes
se presta verdadero culto a_l Quijote, y allí se_encuen: ran las
pueden comprobar si gustan... Y nada más y laus te
mejores bibliotecas cervantmas: no es,. pu~s, de ext_ranar que
el artista haya hecho de uno de los ep1sochos del hbro tema
.Deum.
para su grandiosa compos_ici~n, ni que haya acertado en ésta. la
- Será usted complacido.
.
,
.
verdadera nota que tan dif!c1lmente_suelen hallar los extran¡e- Sf, hombre, porque en el barr~o soy mas conociros cuando de cosas de nuestra patna se trata.
do que la ruda, y en cuanto han le1~0 eso_ se han alExposición de Chicago. - La Justicia, estatua
borotao. Por fin, lo que son las equ~vo~ac10nes, que
de plata maciza de tam~~o nat~ral. - Muchasson
hasta estuvieron en casa unos guardias a prenderme.
las curiosidades que en la Expos1c1ón de Chicago figuran, pero
- Sí, ¿eh?
.
pocas habrán llamado tanto la atención como la estatua presen- «Con la cara y el pelo;» que se convencieron
tada por el Estado de Montana, de plata maciza y de tamaño
natural, que pesa 1.6oo libras y cuyo valor e~ de 307.675_ pe·
deseguida y yo tomé el ?livo y me vin~ _aquí p~ra rasos . A titulo de curiosidad, no de obra artísh ca, reproducimos
tificar; porque soy suscntor ~ace tres ano~ .Y y1co.
esta nueva muestra de originalidad de los yankees.
Otro D. Juan Mollate, residente en F1hpmas, escribe también cuando lee la noticia, que es al mes, Y
Vendimiadoras montillanas, cuadro de Eloísa
EXPOSICIÓN DE CHICAGO. - LA J USTICIA, estatua de plata G arnelo. (Exposición internacional de Bellas Artes de 1892).
se publica un suelto en que se dice:
maciza de tamaño natural, expuesta por el Estado de Mon· - No es la señorita Garnelo mera aficionada, es digna herma«El Sr. D. Juan Mollate, funcionario en Filipinas,
na del distinguido pintor José Garnelo y discretísima artista,
tana en el Palacio de Mineria.
nos escribe desde Manila diciendo que no fué él el
conforme lo patentizan sus continuados triunfos. Dióse á conoMollate que robó un reloj al cadáver de Pedro Cos- elevado espíritu filosófico y que los crlticos londinenses colocan cer en la Exposición de 1887 por medio de un bellisimo cuadro
representando á Cora en el momento de contemplar amorosatal después de haber descosido á éste.
á la altura de las mejores producciones de los clásicos. Para mente la silueta de la figura de su novio trazada en la pared, á
;&gt;Hacemos esta declaración con sumo gusto... ~&gt; . esta obra ha escrito algunos números de música, preciosos to- cual circunstancia atribúyese el vigor del dibujo, obra justaUn beodo saliendo de la redacción de un penód1- dos ellos, el notable compositor inglés Eduardo German.
mente aplaudida por la delicadeza del concepto y por su
B arcelona. - En el Principal funciona con gran aplauso la ejecución. Siguieron á ésta otros cuadros recomenrlables que
co, en una de estas noches últimas, para pedir que compañía
italiana que dirige el notable actor Sr. Emmanuel y figuraron en el certamen de 1890, y por último, las Vendimiapidiesen la cabeza del sereno de una calle céntnca de la que forma parte la célebre actriz señora Reiter, ha biendo
mo11tilla11as, premiado en la E xposición de 1892, trasunporque le había sacado de una taberna, á ruego del puesto en escena las obras más notables d~l moderno r~pert?- doras
to fiel del natural, asunto interpretado felizmente y en el que
dueño, clamaba indignado á voces solas:
. rio y Las bodas de F lgaro, de Beaumarcha1s. En el Tlvoh actua hay que admirar la exactitud del colorido y su agradable ento- Y ¿ese es un periódico? ¡Mentira! ¡Ese es un li- una compañia de ópera bajo la dirección del maestro Petri, nación.
que ha estrenado en dicho teatro con buen éxito la hermosa
belo indecente! Donde no se ampara al huérfano de ópera de Bretón, Gar/11. Romea y Eldorado habrán, inauguraEl Excmo. é Ilmo. Sr. obispo de Astorga. - El
tinto como yo, ¿qué se puede esperar?
do, al repartirse este número, la temporada de_1893 a 1894. En sabio y virtuoso prelad,t cuyo retrato publicamos era oriundo de

EDUARDO DE PALACIO
, ,,.,,,, •••••••• , . ,,.,, ,,,., ,,,,, .,,,,, , . ,,,., ,.,, .. ,,.,, .. ,,. , •••••••••• •••••••• ,., , ••••••
1
1

,.,,,.,r,,,.,,.,,.,,,.,..,,,.,,.,,,...,.

MISCELÁNEA
Bellas Artes - En la bóveda de la cripta de la iglesia de
los Santos Pedro y Pablo, de Lieg~itz (Prus!a), se. han encontrado seis figuras de apóstoles, de piedra aremsca, P]ntadas, que
por su estilo, así como por las esculturas _de los zocalos sobre
que estuvieron colocadas, pertenecen al siglo xn.
Barcelona. - Salón Parés. - Pocas son las obras nuevas ex•
puestas últimamente.
.
.
.
Un paisaje, al parecer de lo~ahdad-amencana, ~e Sola, pm•
tor francés, en la sección d_e Pmtura. Esta obra, e¡ecutada con
gallarda soltura aunque hgera y algo abocetada en parte, revela con sus c~alidades y deficiencias un temperamento que
posee felices disposiciones, aunque predominando la habilidad
en la hechura.
De Marinas es una estatuita de salón en mármol, Mignon,
concienzudamente ejecutada, especialmente los brazos y la ca·
beza: en conjunto resulta una figura algo desmedra¡la, pero de
impresión simpática y agradable. .
Casas Consistmales. - Durante cmco días ha estado expuesto al público en la Sección de Fomento el proyecto de urbanización de la plaza de Cataluña,. obra del a~q~itec~o Sr. :1"alq ués, digna en todo de la reputación de tan d1stmgu1do artista.
Teatros. - La segunda serie de las representaciones w_agnerianas en Munich ha obtenido igual éxito que la antenor,
produciendo cuantiosos resultados á la empresa. Entre los
concurrentes abundan los extranjeros, particularmente ingleses
y franceses, contándose entre éstos muchos directores de teatros y de orquesta.
París. - Se han estrenado con mediano éxito: en Vaudeville,
un vaudeville en tres actos de Albin Valabregue, B las-Blett,
sátira dirigida contra las literatas presuntuosas, ridículas y sin
talento, y en la Opera, Diedamie, ópera ~n dos actos, letra de
E. Noel y música de E. Marechal_: el libreto, tomado ~e ~n
antiguo poema latino incompleto, t)ene por asunto un ep1s_od10
de la vida de Aquiles y no ofrece mterés alguno; la parlitura
carece de unidad, pasando de lo elevado á lo vulgar, de la so·
briedad del drama lírico al convencionalismo de la antigua ópera, sin razón que justifique esos cambios de estilo; esto no obs·
tante, tiene algunos números a~radables,, entre ellos un coro de
pescadores 1 un preludio, un baile y un duo de amor. - Entre las
novedades que prepara la Opera para el próximo i~vierno figu ·
ran: Thais ópera de Massenet; Lancelot, de J onc1eres, y B rte·
nequilda, ópera que dejó incompleta Guiraud y que está termi ·
nando Saint-Saens.

UNA FRANCESA EN EL PO.LO NORTE
POR

PEDRO

l\lAEL. - ILUSTRACION ES DE A L F REDO PAR IS
(CONTIN UACIÓN)

T odo quedaba explicado. Poderosas corrientes
magnéticas, determinadas quizás por la rotación de
la tierra, hacían imposible la ascensión á las altas capas de la atmósfera. Todo hacía pensar que más allá
de aquella muralla infranqueable, la atmósfera disminuía su espesor, compelida, p robablemente1 por
la fuerza centrífuga..

mente se produjo una conmoción violenta y el globo
se alejó con rapidez terrorífica de aquella muralla de
hielos. Luego, ganando otra vez las alturas, se d irigió
por el camino que había seguido.
Al pcico tiempo la atmósfera se saturaba de vapores pesados, como si de alguna conflagración latente
se desprt'l ndic;rí\n cantida.de~ pro dig im:&gt;1s d e ácido

Tal fué. el relato que hizo Huberto á su novia.
La joven, profundamente comovida, lloraba amargamente, y se quedó encerrada durante muchas horas.
Cuando reapareció ante su primo y el comandante,
que ya discutían acerca de la resolución que debían
tomar, su rostro estaba t ranquilo y su decisión tomada.
- ¿Qué habéis decidido, señores?, p reguntó.
- Nada todavía, señorita, contestó Lacrosse. E speramos vuestro parecer.
Isabel se sentó y con voz muy clara d ijo:
- ¿Supongo que no imaginaréis abandonar á mi
padre?
- Nadie aquí, señorita, tiene intención de abandonarle, contestó el comandante.
La joven tendió la mano á los dos hombres.
- Jamás he dudado de ello. Sólo he querido decir
que aun cuando todas las leyes divinas y humanas
os aconsejaran volver hacia el Sud, yo permanecería
aquí hasta que mi padre parezca.
- Teniendo esto en cuenta, el Sr. d'Ermont y yo
hemos pensado en una solución que conciliara las
exigencias de vuestro corazón y las del interés ge-

el Lírico se ha dado, en honor de los extran¡eros q ue han to- Reus, ciudad en donde fué consagrado obispo hace seis años.
mado parte en el Congreso literario aqul celebrado, una fun - Falleció el día 19 de septiembre último en Tavara (Zamora), en
ción de gala por las compañías que dirigen los Sres. Bonaplata
y Tutau.

NUESTROS GRABADOS
Iván el iT errible, estatua de M. Antokolsldj.
_ Entre los más famosos escultores contemporáneos figura el
artista ruso Antokolskij, residente desde 188o en París, una de
cuyas cualidades características es la de huir por sistema de todo cuaoio huele á dioses y héroes de las antigüedades griega y
romana y evitar en lo posible el desnudo en las figuras femeniles. Su principal labor es la reproducción de la belleza varonil
y su mayor empeño, coronado por el éxito más completo, dar
á todas las figuras la expresión psicológica que revele su modo
de ser intimo. La estatua de lván el Terrible que reproducimos
es buena prueba del genio de Antokolskij, pues en ella revélase
de una manera clara el modo di: ser de aquel soberano ruso,
que si fué llamado el Terrible, también mereció ~l di&lt;;tado de
Grande, y que mientras por un lado oponía un dique a la barbarie rechazando la invasión de los tártaros, por otro fomentaba la civilización llamando á Rusia á los más famosos sabios y
artistas extranjeros.

ne10.l.

Bruscamente se produjo una conmoción violenta y el globo se alejó con rapidez terrorífica

Tiempos duros, cuadro de Huberto Herkom-

mer. -Aunque oriundo de Baviera, Huberto Herkommer hi-

zo sus estudios artísticos en Inglaterra y ha llegado á formar
parte de la R oyal A cademy, de la que es uno de lo~ miell!bros
más distinguidos y respetados. su:carrera es una sene conli~u~da de triunfos obtenidos en todos los géneros, retrato, pa1sa¡e
y cuadros de costumbres, en los cuales ha creado tipos que han
tenido multitud de imitadores. Es además hábil escultor, músico y arquitecto, y aunque pa~ezca mentira, a~n en medio de
tantas ocupaciones encuentra tiempo para dedicarse al graba·
do, á labrar metales, á esculpir en madera y á representar co;
medias. De su valía como pintor da idea el cuadro que re~ro·
&lt;lucimos, bellisima composición en la cual asi. e~ de _admuar
el intesesante grupo de las figuras como el pa1saJei tnste cual
la situación de aquella familia obrera que _vaga casi al azar en
busca de trabajo y que rendi:la por la fatJg~ y por el hambre
se ha detenido á descansar al borde del cammo.
¡Premiado!, cuadro de José Joaq~ín Tejada.
- ¡ A cuántas y cuán poco consoladoras rellex10nes se presta

este cuadro! No hemos de apuntarlas aquí, porque bastante se
ha dicho en todos los tonos contra ese juego en que es banque·
ro el Estado, percibiendo un premio que no cobraron nunca

Parece que el círculo glacial que rodea el polo no
puede ser salvado por medio de un globo. ¿Pero no
tenemos, acaso, otro recurso? Ese submarino que no
ha podido servir como cesta aérea, va volver á su
primitivo destino, y si no hemos podido pasar por
encima del campo de hielo pasaremos por debajo.
Un largo estremecimiento corrió por entre las
filas. Exceptuando Huberto y dos marineros, nadie
se sentía con valor para arrostrar tamaña empresa.
Se procedió á votación, y 16 votos contra 4 decidieron que debía volverse á la isla Courbet.
El Sr. de Keralio no pronunció una palabra más;
pero fué fácil ad,·ertir que no se resignaba fácilmente á aquella determinación que consideraba como
una debilidad.
La víspera del día fijado para la retirada definitiva,
una abundante tormenta de nieve y lluvia les obligó
á permanecer bajo las tiendas. Cuando salieron de
ellas observaron con estupor que el submarino, la reserva de tubos de hidrógeno, el Sr. de Keralio y los
marineros R iez y Leclerc habían desaparecido. En
su tienda había una carta que decía así:
«No temáis por nosotros; me llevo á Leclerc y á
Riez y nos vamos en el submarino. Sólo intentaré lo
que sea buenamente posible. - KERALIO.»
No se podía pensar en perseguirlos. E ran libres
de obrar á su guisa y K eralio era el jefe de la expedición. Celebraron consejo los que quedaban, y decidieron que antes de hacer nada era prudente concertarse con el capitán Lacrosse.
Se retiraron, p ues, hacia la isla Coubert.

EL EXCMO. É ILMO. SR. O, J UAN B. GRAU,

obispo de Astorga. Falleció en 19 de septiembre último
donde se hallaba practicando la visita pastoral, víctima de una
dolorosa enfermedad que sufría en una pierna. D. Juan B. Grau
y Vallespina, que así se llamaba, ha muerto á la edad de sesenta años.
Recomendamos el verdadero Hierro Bravais,
adoptado en los Hospitales de París y que prescriben los médicos, contra la Anemia, Clorosis
y Debilidad; dando á la piel del bello sexo el
sonrosado y aterciopelado que tanto se des ea.
Es e l meior de todos los tónicos y reconstituyentes. No produce estreñimiento, ni diarrea,
teniendo además la superioridad sobre los ferruginosos de no fatigar nunca el estómago.

Schnecker, viendo la poca distancia que separaba
la barquilla de las olas; creyó que caían.
- ¡Estamos perdidos!, exclamó con terror.
Huberto tampoco estaba tranquilo.
- Lo más tremendo, murmuró, es que no salgamos de esta zona de rotación. Lo más probable es
que continuemos así, dando vueltas alrededor del 88°
pasando por el Norte de América, del Kamtchatká,
de Siberia, de Rusia y de Suecia.
Aquel temor era fu ndado, y claro se veía que arrastrado por el movimiento tangente á la circunferencia
del enorme glaciar, el globo daría vueltas con la tierra alrededor de aquel eje ideal que termina en los
polos, si alguna interrupción de la corriente magnética no detenía aquella rotación fan tástica.
Esto fué afortunadamente lo que sucedió. Brusca-

carbónico. Schnecker fué el prime ro que sintió los
síntomas de la asfixia, y d'Ermont, v ie n do e l campamento á lo lejos, abrió las válvulas para bajar, pero
cayó también desvanecido en el fond o de la barquilla.
No terminaba todavía allí la relación del joven· teniente.
Después de aquella tentativa poco afortu nada, se
celebró consejo, y fué el de la mayoría que se volviera hacia atrás.
- El polo es inaccesible, decían los pesimistas.
E l Sr. de Keralio había protestado con toda energía de aquella debilidad de sus compañe ros.
- Se11ores, dijo, nunca se nos p resen ta rá una ocasión tan buena como ésta. Los señores d'Ermont y
Schnecker nos han dicho el resultad o de su viaje.

- ¡Ah!, exclamó vivamente I sabel. ¿Cuál· es esa
solución?
- H ela aquí. Volveremos al cabo de Wáshington
y dejaremos allí la mayor parte de la gente dentro
del Fuerte-Esperanza. Nosotros volveremos aquí é
invernaremos, ya dentro del buque, ya dentro de otra
casa que construyamos. Desde aquí podemos buscar,
en los dos meses de d ía que quedan, las huellas del
Sr. de Keralio.
Así quedó convenido, y Bernardo Lacrosse, subió
á cubierta y dió las órdenes necesarias para que la
Estrella P olar tomara el camino del Sud.
Nunca expedición polar alguna había obtenido tamaños resultados. En menos de dos meses, unos franceses habían reconocido la costa Noreste de la
Groenlandia; habían descubierto un isla bajo el 85°
paralelo, y tierras mal exploradas, bajo el 86°. Mejor
aún: dos de entre ellos, en un viaje á través de los
aires, habían alcanzado el 88° y comprobado la exis· tencia del gran pack polar, sospechada por sus predecesores.
Ahora, ante todo, era preciso asegurar la estancia de
los que quedaban en el cabo Wáshington y arrancar
al Sr. de Keralio á los horrores del frío y del hambre.
Como la temperatura era muy templada todavía,
la Estrella P olar llegó al cabo Wáshington en tres
días. Dejó allí doce hombres y sólo se llevó diez para
la isla Courbet, donde llegaron al cabo de siete días.

�LA
El 5 de agosto, cuando Isabel, á la que acompañaba su nodriza, puso por segunda vez el pie sobre
la isla más septentrional del globo, dijo Huberto
con emoción:
- Ahora es cuando empieza nuestra verdadera
campaña.
Al día siguiente, cuando la Estrella Polar llegó i
la rada de la isla, á la que dieron el nombre de Rada
Larga, el camino estaba cerrado por los témpanos.
La misma naturaleza fijaba los cuarteles de invierno
de los exploradores.

IX
UNA MUJER VALIENTE

Como había dicho Huberto, entonces empezaban
las verdaderas dificultades.
Primeramente, se hizo el inventario de todas las
provisiones y recursos de que se disponía.
• Ante todo, y como medida de seguridad, se puso
en seco sobre su cuna de acero la Estrella Polar,
aprovechando para ello una quebradura de la costa.
Se la recubrió por medio de un gran toldo de lona
e¡nbreada, que formaba pendiente para permitir el
escape de aguas y nieves, y para mayor seguridad,

Nú~JERO 61 4

ILUSTRACIÓN AlfffSTICA

activar las pesquisas si no quería perderse toda esperanza de hallar á los desaparecidos, pues la temperatura el día 6 de agosto llegó á 8 grados bajo cero.
L1 salida de la primera expedición quedó fijada
para el día 7 y fué Isabel la que mostró mayor actividad y áni mo.
Con su buen humor y su entusiasmo infundió valor á todos y era de ver con cuánto afán trabajaba
en cuantos preparativos se hacían, ordenándolos con
exquisito cuidado y mant~niendo el ánimo de todos
los expedicionarios
Aquella expedición partió alegremente. Por la mañana se habían cargado tres trineos con todo lo necesario para una expedición lejana. Huberto y Guerbraz mandando seis hombres iban en ella, y como
las recientes heladas habían soldado las grietas del
pack, todos estaban seguros de poder aventurarse
sobre su superficie para atravesar las 20 millas que
separab:m la isla Courbet de las tierras del Norte.
Pero desgraciadamente fué preciso renunciar á
aquella esperanza, ya que desde la tercera milla fué
imposible adelantar. Las mareas, todavía muy potentes, impidieron que el hielo se aglutinara, y Guerbraz
estuvo á pique de caerse en una de las grietas que se
abrió bajo el peso de los trineos.
Su vigor y su destreza le sacaron del mal paso y no

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... pero se juzgaron bien recompensados los viajeros con el hallazgo' de un caim de piedra

se caló toda la arboladura. Se construyó luego la
casa, y como no se hallaba en tan favorable situación como en el cabo Ritte;, para estar en constante comunicación con el buque y resguardarse en él
si era preciso, se construyó entre él y la casa un corredor que hiciera fácil el acceso.
Se decidió asimismo que en caso de ser muy crudos los fríos se habitarían de nuevo los camarotes,
los cuales, por otra parte, no serían jamás abandonados del todo, pues una tercera parte de la tripulación permanecería constantemente en aquel punto
hasta la nueva primavera.
Las provisiones eran todavía abundantes, y había
quedado convenido además que en los primeros
días de octubre los expedicionarios que quedahan en
el cabo Wáshington harían una excursión para aprovisionará sus compañeros de la isla Courbet.
Tocante á municiones de armas de fuego había á
bordo más que suficientes. Y en cuanto al hidrógeno, quedaban tubos en abundancia en la bodega del
buque y en poder de los del cabo \\'áshington, además de los que en el submarino había embarcado
Pedro de Keralio.
La cantidad de hidrógeno líquido que se había
embarcado á bordo de la Estrella Polar era de 20
metros cúbicos, representados por 8.000 tubos, que
formaron buena parte del cargamento del buque. En
la caja de Huberto sólo habían cabido unos 1 00. Se
gastaron también 400 tubos para hinchar el globo y
el Sr. de Keralio se había llevado 600 para hacer
fu ncionar su submarino, cantidad suficiente para tal
objeto. El resto, ó sean 6.500 tubos, se había repartido entre las dos estaciones, cada una de las cuales
tenía, pues, 3.250 para atenderá sus necesidades.
El laboratorio se puso en condiciones de producir
oxígeno puro por medio de la descomposición de
agua y ázoe, por si quería renovarse la dichosa tentativa del año anterior.
Pero Isabel hizo observar que aquellos preparativos no podfan ser de ninguna utilidad, ya que lo primero era salir en busca del Sr. de Keralio.
El invierno anunciaba ya su regreso y era preciso

tuvo que deplorarse ni la pérdiua del más mínimo
objeto.
Un kilómetro más lejos se reprodujo el accidente,
que costó esta vez la vida á un perro, y no hubo más
recurso que retirase, tardando seis mortales horas en
recorrer los siete kilómetros adelantados, corriendo
gravísimo riesgo la pequeña columna.
Durante aquella expedición desgraciada, Isabel dió
pruebas de un valor admirable, y sólo perra.mó algunas lágrimas cuando Huberto d'Ermont dió la orden
de retirada que aconsejaba la prudencia más elemental.
Se tuvo que esperar tres días más para renovar la
tentativa, y sólo se decidieron á hacerlo el I o cuando,
después de una noche glacial en que el termómetro
había bajado á r¡ grados, se juzgó que el pack estaba practicable.
Aquella vez obtuvieron buen éxito.
Haría cuatro semanas que habían marchado el
jefe de la expedición y los dos marinos. No era posible hallar sus huellas sino marchando hacia las tierras del Norte. Esto es lo que se· hizo resueltamente
y se llegó á ellas al caer de la tarde. Se habían padecido grandes fatigas; pero se juzgaron bien recompensados los viajeros con el hallazgo de un cnirn de
piedra ya recubierto de un verdadero manto de nieve, dentro del cual hallaron un documento c¡ue decía:
«Hemos lleg:ido hasta aquí en buena salud. Seguimos el 41° de lóngitud occidental hasta que hallemos
la barrera de los hielos ó el mar libre.»
~n aquella estación ya no había que pensar en el
mar libre. Al Norte, al Este, al Oeste se extendía la
inmensa llanura helada. Los expedicionarios sólo
tenían, pues, que seguir la ruta indicada para hallarse
con los atrevidos peones.
Esto es lo que hicieron.
La jornada del 11 fué consagrada al reposo, bajo
las tiendas.
El , 2 el termómetro llegó .Í. 22 y 2S0 bajo cero.
Se entraba en el períodó de los grandes fríos y no
había ahora para resguardarse de ellos el abrigo de
Fuerte-Esperanza.

Por fortuna el sol brilló en el firmamento y subió
la columna mercurial hasta 6 grados.
Entonces se dió la señal de partida.
Pero antes Huberto trató de convencerá su prima
de que volviera h~cia la isla ~ourbet, pues con aquel
clima riguroso y sm estar abngados por una casa, se
corría el riesgo de un accidente.
Huberto se acercó á su prima y le dijo con ternura:
- Amiga mía, ¿queréis permitirme que os dé un
consejo?
.
_ .
- Decid, contestó con viveza la senonta de Keralio.
- Escuchadme, continuó Huberto. Vuestra presencia entre nosotros no es necesaria aquí. Habéis ya
dado pruebas de un invencible valor l)egando hasta este límite y os pido, tanto por vos misma, cuanto
por mí, que no llevéis más lejos vuestro empeño.
Ahora que sabemos ya de un modo fijo el camino
que han seguido los que buscamos, podéis es_tar tranquila y dejarnos hacer solos el resto del cammo.
- Y ¿qué haré yo?, preguntó ella.
- Vos, Isabel, volveréis al buque. Nuestro valiente Guerbraz os acompañará.
Mas la valerosa joven no quiso de ninguna manera escuchar aquellas reflexiones que sugerhn la prudencia y el amor, y dijo á su primo:
- Huberto, debéis ser mi marido andando el tiempo, y entonces acataré vuestros mandatos. Pero hasta
entonces, y como me debo á quien me dió el ser, ni
habrá peligro que me espante ni obstáculo que me
detenj!;a. He salido para juntarme con mi padre y
cumpliré mi voto.
- ¿Y si las fatigas que debamos padecer son superiores á las fuerzas de una mujer?
- Yo no he de quejarme. ¿Creéis que no soy capaz de cualquier sacrificio en favor de aquellos á
quienes amo?
- No he querido decir eso. Pero ¿si después de la
fatiga y del sacrificio viene la muerte?
- Moriremos juntos, Huberto.
Huberto vió que aquella resolución era inquebrantable y se inclinó ante ella.
Se prosiguió la expedición á través de hielo reciente y de vías de agua, y aun cuando se hacían
cada vez más penosas las marchas, nadie se quejó, é
Isabel soportó con valor verdaderamente heroico
aquellas rudas pruebas.
A cada alto se hacía repetir por Huberto las peripecias y visiones de su viaje en globo, y preguntaba:
- ¿Es una verdadera muralla de hielo lo que os ha
detenido?
Y ai1adió en seguida:
- Perdonad esta insistencia, amigo mío, pero debéis comprender que sólo os bago estas preguntas
para adquirir nuevas fuerzas y constancia, pues cada
afirmación vuestra tranquiliza mi ánimo.
Y su primo contestaba afirmativamente, y los dos
hablaban sin cesar de las hipótesis que podían hacerse respecto á lo que hubiera &lt;letras de aquellas
murallas levantadas por el dios del Frío.
¿Era un océano destinado á permanecer eternamente incógnito? ¿Era un reducido continente?
Pensando en lo que habría sido de su padre y de
sus compañeros, por dos ó tres veces concibieron esperanzas presto disipadas.
Con los cambios de luz experimentaron los exploradores toda suerte de espejismos. Tan pronto advertían montañas que jamás habían existido, como se les
aparecían valles preciosos cubiertos de vegetación
lujuriante. Los espejismos de las regiones polares son
todavía más tremendos que los del Sahara. En uno y
otro caso sólo se ve Jo que está ex ab1mda11tia cordis.
Pero á despecho de sus meteoros fascinadores, la
persistencia de bajas temperaturas bastaba para recordar á los viajeros la realidad de su situación.
Mas á medida que el invierno recobraba sus dominios, ~l viaje se efectuaba mejor, si bien surgían
nuevos nesgos. Ahora se podían recorrer cinco y seis
":1ill~s á pie enjuto, sin necesidad de barca alguna.
El hielos~ hab1a hecho más compacto y desapareció
el temor siempre presente de las grie:as. Los perros
que arrastraban los trineos se mostraban dóciles, pero
era probado que aquella raza groenlandesa guardaba
mucho todavía de sus primitivas costumbres y que
reaparecía en ella el instinto carnicero al menor asomo que se presen\nra de satisfacerlo.
Así es que se tenía que guardar con gran cuidado
todas las provisiones.
Uno d~ l_os episodios más característicos de aquell~ _exped1c1ón se produjo una mañana, cuando los
v1aJeros no habían salido todavía de sus tiendas ni
abandonado sus literas de piel de bisonte.
Salvator, que, en razón de la confianza que inspiraba, a~1daba suelto y que quizá por esto inspiraba
relos a sus congéneres, estaba ya, i pesar del frío,
que alcanzaba 28° bajo cero, rondando por los al-

L~

NóMERO 614
rededores del campamento, y por descuido involuntario del esquimal Petricksen habían quedado mal
atados los perros del Labrador, que, compelidos por
el hambre, rompieron del todo sus cuerdas y se hallaron en libertad.
Su primer impulso, en cuanto se vieron libres, fué
correr por la llanura, dándose á la fuga, quizá por re-

ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

los perros, y no hubo uno que no tomara parte en el
festín, que se efectu:1b1 á la sordina, sin un ladrido,
como si aquellos animales comprendieran lo arriesgado que era llamar la atención de los viajeros con una
alegría intempestiva.
Pero mientras los groenlandeses se dedicaban á
pillar á más y mejor, ocurrió un incidente inesperado.

¿,·

_¿)f}:·

Salvator saltó sobre el trineo abriéndose paso por entre los asaltantes

miniscencias atávicas, y habían aprovechado el sueBo
de los viajeros para lanzarse á través del pack sin tener ninguna gana de volverá la servidumbre; pero en
cuanto hubieron errado á la ventura y convencidos
de que nada qué comer hallarían en aquel desierto
desolado, primero uno, después otro, volvieron todos
hacia el campamento, acordándose de la pitanza
diaria.
Viendo que los hombres no se habían levantado,
pensaron sin duda que era buena la ocasión para
d:irse un verde, y todos á la vez, como si obedecieran
á una orden recibida de antemano, se dirigieron al
trineo de las provisiones.
¿Existe una lengua canina? Hay que creerlo as{,
pues instantáneamente los fugitivos, convertidos en
merodeadores, se reunieron alrededor del trineo que
tenían el deber de arrastrar y que ahora querían entrará saco.
Ayudados por su excelente olfato se dirigieron á
la parte posterior del trineo, donde, efectivamente,
se hallaban amontonadas las provisiones del viaje.
Un perrazo de pelo rojo, fuerte y vigoroso, dió la
señal de ataque, y saltando sobre la caja que guardaba la carne fresca, con una formidable dentellada
rompió el hule que la cubría y sacó un pedazo de
carne que no pesaría menos de un kilogramo.
Se dice que el ejemplo es contagioso y así hay
que creerlo. En pos del primero se lanzaron todos

Salvator, advirtiendo el pillaje, quiso oponerse á él y
saltó de repente sobre el trineo, abriéndose paso por
entre los asaltantes y dispuesto á defender las provisiones. Hubo un momento de estupor entre la hambrienta jauría. No comprendían aquellos salvajes cómo un individuo de su raza podía tener el atrevimiento
de oponerse á su empresa en vez de participar de ella.
Pero los rencores entre pobres y ricos, entre salvajes
y civilizados, aconsejaron á los habitantes del hielo
dar una lección á aquel hermano degenerado, y sin
lanzar un solo ladrido, el más fuerte de ellos se abalanzó de nuevo sobre el trineo. Salvator le cogió por
el cuello y le rechazó. Después hizo lo mismo con
otro y otro. Viendo los groenlandeses que no valía el
valor individual contra aquel perrazo, se lanzaron
contra él cuatro á la vez.
Hasta entonces, ninguno de ellos había ladrado;
Salvator tampoco. Al recibir el cuádruple ataque,· rech:izó con agilidad y fuerza maravillosa al primero,
hirió al segundo, reventó un ojo al tercero y echó al
cuarto ensangrentado sobre el hielo.
Aquello era demasiado. Los demás perros rompieron en un ladrido furioso, como un toque de ataque
salvaje, y todos á la vez se lanzaron sobre Salvator.
Eran entonces verdaderos lobos los asaltantes, y el
combate homérico que empezó de uno contra todos
amenazaba concluir mal para Salvator, pues la lucha
er:i sin tregua ni misericordia.
'

Salvator estuvo sublime. Sangriento, desgarrada la
piel por veinte heridas, cubierto de espuma y sangre
el hocico, resistía sin ceder á la canalla exasperada.
En su furor, y sin cuidarse de que sus hazañas iban
á poner en apuros á sus amos, estranguló magistralmente á dos de sus adversarios.
Pero hubiera sucumbido abrumado por el número
si el estrépito infernal del combate no despertara á
los viajeros.
Huberto y Petricksen, que fueron los más listos en
levantarse, provistos de largos látigos y pegando á
derecha é izquierda sin compasión, consiguieron reducir á la obediencia á los más encarnizados asaltantes. Salvator mismo, arrastrado por el ardor del
combate, no se calmó hasta que sintió el cuerpo ceñido por el látigo.
Cuando todo quedó apaciguado pudo verse que
la bravura de Salvator había sido más perjudicial que
útil. Además de los dos perros muertos, habían quedado cuatro estropeados de tal modo que no había
que pensar en engancharlos sino después de largo
reposo.
Fué preciso, pues, permanecer dos días en el teatro de la lucha antes que se pudiera marchar de
nuevo.
Salvator, sin embargo, sólo recibió caricias y se le
dió durante dos días ración doble, pues desde entonces los expedicionarios podían estar seguros de
tener un auxiliar poderoso.
El frío no era muy intenso; pero el cielo se cubrió
de densas nubes que anunciaban próximas y grandes
borrascas. Al propio tiempo crujidos siniestros y repetidos inspiraron graves temores acerca de la corteza helada que pisaban. Era, pues, urgente adelantar Jo
más rápidamente posible antes que el manto de nieve
que cubriría todo hiciese desap~recer bajo su sudario
el límite de la tierra firme. Desde el 12 al 15 de agosto
los expedicionarios hallaron bastantes canales de agua,
pero estrechos y desmedrados. Sin embargo, hicieron
preciso el empleo de las barquillas y esto hizo mucho
más penosa la marcha.
Isabel, siempre animosa y decidida, no exhaló una
queja ni vaciló un punto durante aquellas fatigosas
jornadas.
Sólo contestaba con sonrisas á las inquietas miradas que sobre ella lanzaba Huberto. A cada pregtmta que, movido de su solicitud, le hacía el joven oficial, contestaba invariablemente: &lt;s:Estoy bien· no os
inquietéis por mí.»
'
El 16 cayó una copiosa nevada, lo que hizo muy
difícil el arrastre. Apenas se adelantaron tres leguas
aquel día.
El 17 la tempestad fué tan violenta que hubo que
permanecer bajo las tiendas. Huberto y Guerbraz, infatigables, las levantaron, afianzándolas con los trineos.
Una hora bastó para amontonar junto á ellas una
capa de dos. metros de espesor. Refugiados bajo
aquella especie de grutas, los viajeros no padecieron
mucho de la horrible temperatura que sobrevino y
que llegó á 38 grados bajo cero. Allí permanecieron,
oprimidos por indecible angustia á causa de los crujidos siniestros del pack.
El 19 por la mañana, Isabel, que había sido la primera en salir de la tienda al ver que cedía la borrasca, lanzó un grito que hizo salir á sus compañeros.
El sol lucía en el firmamento; á menos de quinientos metros de las tiendas, el mar, en olas casi negras
por lo obscuras, se entregaba á su movimiento
eterno.
Los viajeros habían oído por la noche los chirridos de un nuevo deshielo.
·
Huberto tomó la altura. Habían derivado cuarenta minutos al Oeste, llevados por un enorme témpano que tendría una milla de diámetro.
Todos cayeron de rodillas elevando i Dios sus oraciones. Estaban en su mano, á merced de los elementos. ¿Dónde irían á encallar?

X
EL TRAIDOR

Entretanto, allá abajo, en el Mediodía, entre los
hombres confiados al comandante Lacrosse había estallado una traición.
Desde hacía mucho tiempo era, si no prevista, sospechada, y Huberto, al abandonar el buque había
dicho á su comandante:
'
- No sé por qué; pero más que nunca me siento
imp~lsad~ á desconfiar de Schnecker. Ignoro qué
m~t1vos tiene este hombre para perseguirnos con su
0~10; pero _conozco que n? ha aplacado el que le inspiramos. Sm que llegue a acusarle, yo que he visto
su buena voluntad durante el viaje en globn, siento
por él una inexplicable antip:itfa.
( Co11ti1111nrá)

�NÚMERO 614

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

El contrato entre la compañía y la casa constructora se firmó en agosto de 1891: la primera plancha
fué llevada al arsenal en 22 de septiembre, y menos
de un año después, el día 8 de septiembre de 1892,
fué botado al agua. El I7 de marzo de 1893 el buque, completamente equipado, salía de Glascow, _y ~l
día 1 .o de abril, después de algunas pruebas prehm1nares llegaba á Liverpool.
.
,
La construcción del casco no ha ofrecido mas que
un detalle especial que creemos conveniente consignar. Para el timón se necesitaba una plancha de acero de un tamaño excepcional (6'60 metros de longitud, 3'45 de an~hura y 0'03 de espesor): ning_una
casa inglesa qu_1so aceptar el encargo de u!1,ª pieza
de tales dimens10nes, por lo que la compama hubo
de dirigirse á la casa Krupp, de Essen (Alemania).
Este paso levantó grandes protestas en Inglaterra,
siendo lo más curioso del caso que los que más gritaron fueron precisamente aquellos constructores que
habían rechazado el pedido.
La figura 1 representa claramente la pop~ del buque casi terminada, con la gran plancha del timón de
que acabamos de hablar y las dos hélices dispuestas
una á cada lado.
El vapor que hace funcionar al motor lo proporcionan doce grandes calderas de 5'40 metros de diámetro y otras dos más pequeñas, de 3, que sirven
para los aparatos de maniobras en los puertos, pero
que en caso de necesidad pueden aumentar con su
producción de vapor la de las grandes.
La figura 2 representa el conjunto de esas catorce
calderas, que tienen 102 hogares, antes de su instalación en el Campania. Como van colocadas en el
centro del buque, habrían ocupado el mejor sitio
destinado á los pasajeros si hubiesen estado provistas de las,escotillas ordinarias; para evitar ese inconveniente ha sido preciso hacer llegar el aire al departamento de máquinas por medio de inmensos ventiladores que funcionan mecánicamente.
Los motores del Campania son dos, cada uno de
Fig. 1. Vista de la popa del Campania, que indica la disposición de las hélices
los cuales hace funcionar uha hélice: cada motor tieentablada desde hace muchos años entre las distin- que no es menos notable que sus dimensiones y hon- ne cinco cilindros (dos de alta presión, uno de presión media y dos de baja presión) que impulsan tres
tas compañías transatlánticas para poner cada una ra en alto grado á los talleres de Fairfield.

la maquinaria ocupa la mayor parte del lugar dispoSECCIÓN CIENTÍFICA
nible, y los pasajeros, los equipajes y el correo llenan
casi
todo el resto. El buque sólo puede recibir 1.620
'
EL CCAMPANIA) Y EL
CLUCAN IA)
toneladas de mercancías, y más especialmente carnes
·Los dos nuevos paquebotes con que se ha aumenta- en conserva, gracias á las máquinas heladoras que
do recientepJente la ya tan reputada flota de la com· pueden fabricar docé toneladas de hielo diarias.
La rapidez de construcción de ese gigantesco bupañía Cunard son el último resultado de la lucha
f'

~r

los barcos más grandes, más cómodos y más rápidos.
El primer buque de vapor que cruzó el Atlántico
fué el Savannah, que en 1819 hizo su travesía en
veinticinco días. El vapor sólo se consideraba entonces como· auxiliar, puesto que únicamente hizo funcionar las ruedas durante diez y ocho días, economizando la madera de pino que alimentaba la caldera:
el principal papel desempeñábanlo las velas, que hoy
han sido completamente suprimidas en los últimos
modelos de construcción naval, en los cuales los
mástiles no sirven para otra cosa que para sostener
las señales y los puestos de vigía.
El primer viaje del Savannrzh demostró que podían emprenderse los granpes viajes transatlánticos
con la misma seguridad que los viajes pequeños costaneros, y esta certidumbre hizo que en 18"30 se estableciera un servicio regular de vapores al través del
Atlántico, con la misma exactitud y regularidad que
un servicio de ferrocarriles. Esta idea está hoy completamente realizada, pues haga el tiempo que haga,
sea la estación que sea, bastan seis días para recorrer
la distancia que separa a Liverpool de Nueva York.
El siguiente cuadro dara una idea de los progresos realizados en estos vapores en cincuenta años
por medio de una comparación entre lo que en 1840
era el buque Britania y lo que el Campant"a es en
la actualidad:
Ele1!1e11tos de funcionamiento
Provisión de carbón en toneladas. .
Flete en toneladas..
Número de pasajeros.. . . .
Potencia indicada en caballos. .
Presión en kilogramos por cenl l·
metro cuadrado..
Consumo de carbón en kilogramos
por caballo-hora en el indicador.
Velocidad en millas marinas (de
1852 metros) por hora.. . . .
T oneladas de carbón consumidas
por viaje y plaza.

2. 900
1.620
r.700
30.000

0'63

u'6o

8'5
4'7

manivelas, de las cuales las
dos de los extremos son
gobernadas por un cilindro
de baja y otro de alta presión,_ y la del centro por
u? c1lmdro de presión media. La adopción de cinco
rilindros ha reducido las
dim~nsiones d_~ los de baja
presión; sus diametros son
respe~tivamente de 0 ,95 ,
2 y 2 50 metros: la marcha
común del émbolo es de
1'7 5 metros, y la altura de
las máquinas desde el suelo á la cúspide de los cilindros superiores de alta
presión excede de 14 metros. El árbol del motor
tiene un d iámetro de 65
centímetros: cada una de
sus partes intercanjeables
pesa 14 toneladas, y añadiendo á ellas la parte que
descansa en el suelo se llega á un peso de 1 1 o tone-

Las casas extranj~ras que d~seen anunciarse en LA ILUSTRACION ARTÍSTICA diríjanse para informes á, los Sres A. Lorette Rue
.
6 1, Pa.rítll.-Las casas españolas pueden hacerlo en la oficina de publicidad de los Sres Calvet y Rialp Pas·eo d G ' .
núm.
~aumartm
___ __ .
.
,
e rama, num. 21

~

-

UIT .INTtPRÉLIQOI! -

LECHE ANTEFtL
tan • ••wda ...

arabede:Cigitalde
LABELONYE

J

Empleado con el mejor exito

Anemia, Oloro•I•,
n II luan.
Debllldad, etc.

contra las diversas
Afecolones d1ICorazon,
Hydropealaa,
Toaea nervio•••;
Bronqultla, Aema, etc.

GELIS&amp;CONTÉ

Ell,-ncl■ltltt

Aprot1du por 11 Ac1dtml1 dt J11d1c1aa dt

tul,.

rgot1'""ª
HEIOIUTICO
11 ■u
.,. J 8ragaas de que
se conoce,
en PODEUII
poclon O
[='~i~;"J~«·1""i.i"'1·~..,·¡,·;.:·1~,..
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~1-#·¡·,-a enLa~nJ;~:;~~- ~ª~~~~°:~
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DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

CARNE HIE_
RRO y QUINA

El Alimento

1

maa í o ~ llllido1a los 'l'6Di.coa 111&amp;1 reparadores.

VINO FERRUGINOSO ARDUO
T COK TODOS LOS PaINCIPIOS NtlTlllTIVOS DB U CARNE

0'68

c,.a11n, an:aao Y. •1111u1

Diez años de exlto continuado y las aJirmac1ones de

todas las eminencias médicas preuban que esta asoclacton de la carne, eJ Uiern 7 la
•ai.na constituye el reparador maa encrgtco que se conoce para curar : la Clordlú, Ja

22

.Atlémla, las Jlenst~ iwll&gt;ros/JI, el Jlmpobrectmtento 1 la J.lteractan ae la Sangre
el Jlaqultumo, las J.feccíDtlU eJcro(UlOI/JI Y escorllUt~, etc. &amp;1 'l'lae •errast••" dé
.1.roud es, en erecto, el único que reune todo lo que entona y Cortalece los organos
regulam~ coordena y aumenta conslderablemcn&amp;e las tuerzu 6 1ntun&lt;1e a la IIDil'O
1 y d~lorl&lt;la : el rtoor, la Coloraclon y la 8nerQ1a rntiu.
empol&gt;r8Clda

2 '75

En lo que vamos a exponer hablaremos sólo del
Campania, actualmente en servicio ya, pues como
el L.ucania es absolutamente idéntico, su descripción
· no sería más que una· repetición inútil.
El Campani·a es notable por sus dimensiones: tie189'7 metros de eslora total y 183 entre perpendiculares, un tonelaje de 12.950, una fuerza de 31.000
caballos y una velocidad que en las pruebas ha llegado á 23'18 nudos (42'9 kilómetros) por hora.
A pesar de sus grandes dimensiones, el Campanirz
no está construído para recibir una gran carga, pues

ladas para cada uno de los
árboles montados y puestos en su sitio.
La figura 3 representa el
conjunto de máquinas de
esos nuevos paquebotes.
El alumbrado de éstos
exc Iu s ivamente eléctrico'
está asegurado por una do~
ble instalación generatriz:
cada instalación comprende dos dinamos Siemens
de 420 amperes y 100 volts
que pueden alimentar 700
lámparas incandescentes
d,e modo que las 1. 35~
lamparas de 16 bujías que
lleva el buque absorben
una fuerza de 135 caballos.
El lujo que en estos
~uques preside es superior
a cuanto pueda desear el
más exigente y comodón
de los modernos ingleses.
La tripulación y el personal
lo forman 4 1 5 individuos.

Fig. 3. Conjunto de las baterías de calderas del Ca111pa11ia antes de ser colocadas en su sitio

1893

570
224
115
710

2'32

LA ILUSTRACIÓN ARTÍSTICA

,:;;:;:,'!°"!o':i!'la G:rag.... alLactato de Hierro de

Britania. Ca111pa11ia.
1840

NúMERO 614

Por 111yor,en Paril, en casa de 1. FERRt, farmauulieo, 10!, rue Richelieu, Sucesor 4e AROUD,
p VBNDB BN TOD.t.S L.lS PRINCIP.t..LBS BOTlC.t..S

EXIJASE

Fig. 2. Máquinas motrices del Ca111pa11ia y del Lt

· ¡
,cama, os nuevos paquebotes transatlánticos ingleses

11

0

~

~

1

ARDUO

Desde hace ~as de 40 años, el J arahe Laroze ~P- prei;cribe e é •
todos los médicos para la curacion ae las gastritis gastr lj ,on
por
r;~~J~:e; t:r:ª:t~:are~~d:!i11!1:erunto~ r ~hedldle:,
f~cfif.:~
los intestmos,
cJOues e eswmago y .de.

;;~a f ir

fa

JARA.BE

a1Bro:muro de Potasio
DE CORTEZAS DE NARANJAS AMARGAS

laEesprterpe:edihio mtéasieflcazi pa~ combatir las enfennedades del corazon
.
a, s r a , m grana, halle de S•- Vifo inso
·
'
'YUlsaf1one~ y tos de los niños durante la denticion • en 'una
laa eco1ones nerviosas.
'
'
-

péilii~~\!:~=

·Jáb~ca, Espediciones: J .-P. LAROZE &amp; c1e, !, roe des Lions-St-Paol AParis

eposito en todas las principales Boticas y Drogu~riaa •

VELOUTIN.
E
FA
y
y
El mejor

mas célebre polvo de tocado
r

PDL!~p!~.~~R~!.p~PRA
por Ch.

FaY:9, perfumista

9, Rue de la Paixs P ARIS

�LA

NúMERO

lLUSTJ{AClÓN AKriSTlCA

bI4

cromos y á la que precede un prólogo de
D. Ca.sildo ele Azcárate, dir~ctor de la , Estnci6n patológica de Maclnd, honra ~ su
autor, notable ingeniero, a~rónomo, clir~ctor de la Estación enolog1ca de Valencia,
ex director de la Estaci6n de ampelograíia
americana y profesor ~e la i:=:scuela c!e pe•
ritos agrkolas de la misma crndacl: ha s1d_o
editada en Valencia por D. Pascual Agmlar y se vende á 3 pesetas.

LIBROS ENVIADOS Á ESTA REDACCIÓN.

por at1tores ó editores
PRO PATRIA. - El último número de esta
notable revista contiene interesantes trabajos de Cutchet, Millien, Contamine de Latour, :Fastenrath, Creus y Esther, Marco,
Feliu y Codina, Grilo, Enseñat, Sánchez
Pérez, Campoamor, Balaguer, Alcover,
Llorente, Chabal de Uzés, Balsa de la Vega, Bonaventura, Güell y Mercader y Garda Llansó.

•••
LA LOCOMOTORA SIN HOGAR, po-r .ÚÓII
Francq, tradua ió11 de Fr~1fcisco Aa~ y
Bartrina. - El ingeniero c1V1l francés, mventor de la locomotora sin hogar, ha escrito recientemente un libro en el que con
gran espíritu científico y económico hace
un estudio comparativo ele los diversos sistemas de locomotoras, y explica la aplicaci6n de su invento á la tracción ferroviaria
y á los tranvfas, y lo compara con las locomotoras con hogar í1 ordinarias y con las
ele aire comprimido. Es un estudio interesante y útil que con buen acierto ha vertido
al castellano el profesor mercantil Sr. Aced
y Bartrina, de }1adrid.

•••
EFRMÉRJDl!:S ARGENTINAS,por R. llfon,ur Sam. - Las efemérides tienen mayor
importancia de la que comúnmente se les
concede, pues á la par que recuerdan una
fecha memorable contribuyen poderosamente, por su concisión y claridacl, á propagar y generalizar noticias de hechos históricos, que para muchos serian ignorados
si sólo constaran en los voluminosos libros
que de historia se ocupan. Partiendo de
este principio, creemos que el Sr. Monner
Sans ha prestado un valiosísimo servicio á
la República Argentina, que es su segunda
patria, publicando las Efemlrides argmtinas, fruto no s6lo de labor pacientlsima sino de estudio profundo, que revela los vastos conocimientos de su autor el distinguido y fecundo publicista que en tan lejanas
tierras sostiene á gran altura el buen nombre literario de España. El libro ha sido
elegantemente editado por J acobo Peuser,
en Buenos Aires.

•••
LA ESPAÑA MODERNA. - Muy intere·
sanie es el número de esta revista recién
llegado á nuestras manos. Contiene una
cantidad enorme de lectura tan notable co·
mo la novela de Turguenef, Demetrio Rudi1i, que se publica integra: un cuento de
Daudet y otro de Mendes; La belleza de la
,tatu-raleza, por Lubok; El sufragiolla111a·
do universal, por el ilustre sociólogo G.
Tarde; El fin de la Bohemia, por Caro;
Madama de Soma, por Sainte-Beuve; El
doctor Pasma/, estudio critico, por Emilia
Pardo Bazán; La i11d11mmtaria en la Expqsició11 de arte retrospectivo, por C. Narváez, y Crónicas de actualidad, por Fernández Duro, Villegas, etc., etc.
Esta. magnifica revista envía un tomo de
muestra gratis á quien lo pida en tarjeta
postal al administrador, Cuesta de Santo
Domingo, 16, Madrid.

•••
PRINCIPALES MOLUSCOS , GUSANOS É
INSECTOS QUE ATACAN LA VID, por Rafael Ja11ini. - Esta obra, cuya importancia
en un pals vitlcola como el nuestro se de•
muestra con sólo enunciar su titulo, es digno complemento de la del ilustre profesor
de Montpellier, P. Viala, Las enfermedades de la vid, de cuya versión española, hecha por el autor de la que nos ocupa y public.,da por el mismo editor que publica
ésta, hablamos oportunamente. Imposible
enumerar ni siquiera someramente las materias interesantes todas de que el libro trata: baste decir que en nuestro concepto
constituye un estudio completo de los parásitos ele la vid y de los tratamientos que
hay que emplear para destruirlos. Esta
obra, ilustrada con setenta grabados y tres

•••
Los HIJOS

DI!.

DON SILVESTRE, jugue-

te en un acto original de Juan Fábregues y

VENDIMIADORAS MONTILLANAS, cuadro de Elo!sa Gameto,
Exposición intern1cional de Bellas Artes de 1892 (de fotogratla. de J. Prieto)

Sintes. Mahón, imprenta de Bernardo Fábregues. Precio una peseta.

AP:IOL .

•ae los 0'11 JORET &amp; HOMOLLE

MEDIOAOION TÓNICA

El APIOL cura los dolortt, rtlruo,, ,up,..
llon11 de ,., llpocu, as! como las fl4rd/d11.
Pero conrrecuencla eafalalflcado.EI APIOL
Tel'daderot...~co eflcu, ea el de los tnven-

PILDORAS v JARABE

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a1thot aJo,, d11f,ulandt 11111111ft d• una bnna tlluc&amp;.

~\,ltlADES ••1 E8To,i
--~

.

JI

~,,

Pepsina Boudault
Aprüab ,., la mnua II IEDICIH

.

lltdallu •• lu lb[IOllcloa11 latunaelcaal11 ••

PUIS - LTOI - mu • HIWELPBli - PiRIS
.,

18'71
18'73
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1171

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DIIPIPIIAI
OASTRIT18 - OASTRALOIAI
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PALTA DI APITITO
T onot DIIOUUU DI ... DIIU.,_

11.UO L4 fORlli DI

ELIXIR. · de PEPSl1'1 BOUDAULT
VINO • • de PEPSlll BOUDAULT
POLVOS, •e PEPSllll BOUDAULT

Las
Peno11u qae CODOUD lu

CARNE y QUINA

PREMIO DEL INSTITUTO AL D' CORYISART, EN 1858

CE PARIS

VINO ARDUO CON QUINA
T CON TODOS LOS PJUNCJPIOS fflJTlUTIVOS SOLtJBLBS DB U Q.Al\NE

CAL'IE y Qllll'I.U son los elementos que entran en la com008idon de este potente
l'Op&amp;rador de las fllerzas vitales, de este feniaeaale por eaeefeaela. De un gusto su-

mamente agradable, es soberano contra la Anem'4 y el Apocamiento, en las Calentura,
1 C01111a/4cenctas1 contra las D'4"etu '1 las Afeccwna del B1tomago y loe ,ntuttna,.
Cuando se tma de dtlSpertar el apetito, asegurar las digestlonea, reparar las fllersu,
tnriquecer la sangre, entonar el organismo '1 precaver la anemia '1 .laa eptdemlaa proyo~ por los calores, no se conoce nada aupenor al 'l'bac, de gllina de Areall.
.PtJr ,r,,o,11or. en Paria_, en casa de J. FERRt, Farm.aceutico, iO!, rue Richlieu, Sucaor deAl\OUD.

=' ARDUO

1:1&amp; VBNnB IN TOnA.8 LAS PlUMQIPALXll BoTlQ.t.&amp;

HIIS, PWIIIIII COLLAS, 1, ne Daapill

11

, ... ,... ,,...,.ri,,.r., ~.........

sea necesario.

PITE ' PIUT I IRE DUSSER

deatnrye buu lu IIAICE8 el VaLLO del Nlltro de lu damu (Barba, Blrott, tic.), tm
para ti aitll. 10 Año■ 4e :fbtio,ymillana de teaU1110Dioaprantbu la dcacla
de esta pn,andoo. (Se - · en eaJH, pjll la barba, J tll 1/2 Ol)H pm ti blpte licero). Para
lol bruot, empléeleel FILIJ'UB.1' J&gt;Va&amp;ER, t,11111.J.-.J,.J\oua..au.Parta.

, IÚll¡IIII pell¡ro

,

.

no titubean en purgarse, cuando lo
necesitan. No temen el asco ni el cau•
rancio, porque, contra lo que sucede con
lf!s damas purgantes, este no obra bien
sino cuando se toma con buenos alimentos
y bebidas fortificantes, cual el vino, el caté,
el té. Cada cual escoge, para purgarse, la
hora y la comida que mas l e convienen,
se11un sus ocupacfones. Como el causan
c10 que la purga ocasiona queda completamenteanuladopor elefecto de la
buena alimentacion empleada,u.no
se decide fácilmente II volver
11 empezar cuantas veces

0

EXIJASE i:
.

PILDORAS~1DEHAUT

ll Alimento mu reparador, IIDido al T6Dloo 11111 ener¡ico.

'

Quedan reservados los derechos de propiedad artística y literaria
IMP. DK MONTANKR

Y

SIIIIÓN

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              <text>Semanario de literatura, artes y ciencias publicado en Barcelona, España por Montaner y Simón. Redactado por Alarcón, Alás, Barbieri, Barrera, Benot, Brú, Castelar, Echegaray y otros. Contiene ilustraciones, grabados y dibujos.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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