<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="19927" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/19927?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T21:16:34-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="16296">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/407/19927/Biologia_y_Sociedad_2020_No_5_Primer_Semestre.ocr.pdf</src>
      <authentication>0cdc967adcd2e9ea0420493bf394235b</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="554234">
                  <text>�Una publicación de la
UN IVERS I DAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Mtro. Rogelio G. Garza Rivera
Rector

Dr. Santos Guzmán López
Secretario General

QFB. Emilia Edith Vásquez Farías
Secretario Académico

Dr. Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura

Lic. Antonio Ramos Revillas
Director de Publicaciones

Dr. José Ignacio González Rojas
Director de la Facultad de Ciencias Biológicas
Cuerpo Editorial de Biolog(a y Sociedad

Dr. Jesús Ángel de León González
Editor en Jefe

Dra. María Elena García-Garza
Editor Técnico
Editores adjuntos:

Dr. Juan Gabriel Báez-González
Alimentos

Dr. Sergio l. Salazar-Vallejo
Dra. Evelyn Patricia Ríos-Mendoza
Biología Contemporánea

Dr. Sergio Arturo Galindo-Rodríguez
Dra. Martha Guerrero-Olazarán
Biotecnología

Dr. José Ignacio González-Rojas
Dr. Eduardo Alfonso Rebollar-Téllez
Dr. Erick C. Oñate-González
Ecología y Sustentabilidad

Dr. Reyes S. Tamez-Guerra
Dr. lram P. Rodríguez-Sánchez
Salud

Jorge Ortega Villegas
Diseñador Gráfico

CONTENlDO

M.C. Alejandro Peña Rivera

rRACT ICAl METI IODS FOR TH E
MORrHOLOG ICAL RECOGNITION ANO
DEFIN ITION OF GEN ERA. WITI I A COMMENT
ON POLYCHAETES (ANNELIDA)

Desarrollo y Diseño Gráfico, Web

lng. Jorge Alberto lbarra Rodríguez
Página web
BIOLOGÍA Y SOCIEDAD. año 3 , No. 5, primer semestre de 2020, es :

una Publicación semestral editada por el UN1VERstDADAUTóNOMA DE NuEVo
LE6N, a través de la FACULTAD DE CIENCIAS 810t.6G1CAS. Av. Universidad s/n,
Cd. Universitaria San Nicolás de los Garza, Nuevo León, www.uanl.mx,
biologiaysociedad@uanl.mx Editor responsable: Dr. Jesús Angel de
León González. Número de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No.
04-2017-060914413700-203, Ambos otorgados por el Instituto
Nacional de Derecho de Autor. Responsable de la ultima actualización
de este número: y fecha: Dr. Jesús Angel de León González, de
fecha 18 de septiembrede 2018. ISSN en trámite. Las opiniones y
contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva
de los autores y no necesariamentere flejan la postura del editor de la
publicación.
Queda prohibida la reproducción total o parcial, en cualquier
forma o medio, del contenido de la publicación sin previa
autorización.

:
:
:
:
:
:
:
:
:
:
:
·

4

MURCIÉLAGOS POLIN JZADOIUS DE L NORESTE
DE MÉXICO

35

MONITOREO DE N JVE LES D E r LOMO EN
CIUDAD UN IVERSITARJA (UANL), UTI LIZANDO
AVES COMO BIOINDICADORES

45

ADAPTÁNDOSE A UN MUNDO CAMBIANTE: LA
IMrORTANCIA DELCOMPORTAM I ENTOAN IMAL
EN ESTUDJOS DE CONSERVACIÓN

52

CASOS EXITOSOS DE LA TRA.NSGÉN ESIS EN EL
CONTIN ENTEAMERJCANO

62

CORONAVIRUS: UNA EMERGENCIA VIRAL

75

RES EÑA D E LIBROS: SALUD. ENVEJECIMIENTO,
SENTIMIENTOS Y EVOLUCIÓN
SOBRE LOS AUTORES

83
88

�n este inicio del 2020, Biología y Sociedad llega a su
quinto número consecutivo, producto del esfuerzo
conjunto del Cuerpo Editorial de esta revista de
divulgación científica. Un inicio de año con múltiples
problemas a nivel global debido principalmente al brote de
una enfermedad que es producida por la infección de un
coronavirus no conocido previamente en el humano. Esto
ha traído consigo un cambio en la conducta social en la
mayoría de los seres humanos, esperemos que se controle
en breve y con el mínimo de afectación para la sociedad en
general.

E

En este número les presentaremos una serie de artículos
muy diversos e interesantes. En la sección de Biología
Contemporánea, el Dr. Sergio l. Salazar Vallejo nos
presenta un recorrido histórico sobre los métodos de
reconocimiento y definición de géneros en taxonomía, con
un acercamiento a lo que sucede en un grupo diverso de
invertebrados marinos, los anélidos poliquetos.
En la sección de Ecología y Sustentabilidad, la Dra. Emma
Patricia Gómez Ruiz nos presenta algunos aspectos de
la vida de los murciélagos alimentadores de néctar, los
cuales cumplen un papel ecológico fundamental para los
ecosistemas al fungir como polinizadores de plantas. La
Dra. Alina Olalla Kerstupp y colaboradores nos ofrecen una
visión a las consecuencias producidas por la exposición
a los contaminantes como son los metales pesados y
el plomo en particular, utilizando como modelo las aves
residentes en Ciudad Universitaria (UANL), en San Nicolás
de los Garza, Nuevo León. Por otra parte, la MC Yanet
Sepúlveda de la Rosa nos presenta los impactos negativos
del desarrollo de índole antropogénico hacia los sistemas
biológicos naturales en todo el mundo, evidenciados por
el comportamiento de diversas especies. Nos muestra
los principios de una nueva ciencia en nuestro país, "la
conducta de la conservación''.

En la sección de Salud el Dr. lram P. Rodríguez Sánchez
y la Dra. Diana Reséndiz Pérez nos muestran algunos
casos de éxito de la transgenésis en e l continente
americano, entendida como el uso de técnicas
moleculares para la modificac ión de diferentes seres
vivos, a pesar de que esto no es aceptado por todas las
corrientes de pensamiento, los autores nos explican el
uso de esas técnicas en diversos modelos biológicos
y su impacto en el ámbito económico y de consumo.
Además, el Dr. Juan Francisco Contreras Cordero
y la Dra. Claudia B. Plata Hipólito nos presentan un
trabajo informativo sobre la historia del estudio del
Coronavirus y su impacto en la humanidad a través del
tiempo. Proporcionan recomendaciones para evitar
la infección con el virus SARS-CoV-2 mejor conocido
como COVID-19.
Por último, en la sesión Reseñas de libros, el Dr. Sergio l.
Salazar Vallejo nos habla sobre dos libros importantes,
"La solución de los telómeros: un acercamiento
revolucionario para vivir más joven, más sano y más
tiempo", de Elizabeth Blackburn, premio nobel de
medicina en 2009 y Elissa Epel quien ha trabajado en
el tema del estrés y sus efectos en el envejecimiento y
la obesidad, sus estudios en conjunto les ha permitido
concluir que los telómeros son un indicador de nuestra
calidad de vida. Además, "El código del envejecimiento:
la nueva ciencia de envejecer y lo que s ignifica para
mantenerse joven" escrito por Josh Mitteldorf con
comentarios de Dorion Sagan, el cual habla sobre la
longevidad humana y las posibles razones para su
evolución.
Esperamos que el contenido de este quinto número
sea de su agrado, y haga más breve la cuarentena que
actualmente vivimos, quedémonos en casa y cortemos
la transmisión del COVID-19.

I DR.

IESÚS ANGEL DE LEÓN GONZÁLEZ
Editor en Jefe

�PRACTICAL
METHODS FOR THE
MORPHOLOGICAL
RECOGNITION
ANO DEFINITION
OF GENERA, WITH
ACOMMENT ON
POLYCHAETES
(ANNELIDA)
I SERGIO l. SALAZAR-VALLEJO
Depto. Sistemática y Ecologfa Acuática
El Colegio de la Frontera Sur, Chetumal. México
savs5512 16@hotmail.com

4

1ll?..~ J, 1 /2 ~ /.,, kl:11 1', 1;?.

/2,a

t.Ucf

�A BSTRACT

T

here are very few publications dealing
with methods for the morphological
recognition of genera, and how they can
be defined, in comparison to those available
dealing with species issues. My objective is
to provide a historical review, synthesize and
discuss sorne ideas or practica! procedures
about this problem. Genera are recognized
because member species depict a general
morphological pattern, and usually one or a few
diagnostic characters separate each genus
from other similar genera. Human mind detects
patterns by comparative morphology and this
explains why experience is extremely important
in taxonomy. Analogy is also involved, because
by understanding how character patterns help
recognizing taxonomic groups, these patterns
can be extrapolated in less well-known groups.
From an historica l perspective, botanists
and zoologists perceived or defined genera
differently with sorne common considerations
and procedures. Genera are natural groups,
size-variable and shape-conservative, that
are recognized by different cultures.
As explanatory hypothesis, genera are
/ /TH!S ESSAY IS CONTRJBUTED IN THE HOPE THAT, EVEN
unstable and difficult to define because
IF ITS OWN ARCUMENTS ARE OF LITTLE VALUE, IT MAY,
their contents are modified after the
AT LEAST, INDUCE OTHERS TO INVESTICATE THE SUBJECT
study of species from different localities;
once planetary rev isions are made, ON MORE CORRECT PRINCIPLES THAN HAVE HITHERTO
the resulting delineation is improved BEEN FOLLOWED."
HUGH E. STRJCKLAND, 1841
because variations are better understood
or assimilated into current definitions.
A necessary step for this improvement is
the standardization of the terminology for
morphologic features, but planetary revisions
are the only means to reach this goal. As in other
fields in systematic zoology, the recognition of
genera among marine annelids (polychaetes)
relied in a comparative approach, after the
standardization of the terminology for body
appendages. The study of larger coll ections
with specimens from distant localities helped
to clarify the morphological patterns, but their
evaluation sometimes drove to contradictory
conclusions, such as a widespread acceptance
of cosmopolitan species. A lthough there
are severa! pending issues, there has been
a progressive improvement, especially after
the inclusion of additional methods, but more
efforts are needed for taxonomic training, and
for improving the job market.

'1,
' )I'""

: r)'..

Keywords: natural groups, comparative

morphology, experience, revisions.

Disclaimer. This review wil l not focus on phi losophical or logical aspects; these issues have been included in several contributions such as
Rogers (1958), Lubischew (1969), Callebaut (2005), Pavlinov (2011), Varma (2013), Nicholson &amp; Gawne (2015), or the many contributions by
Kirk Fitzhugh (https://rancholabrea.academia.edu/KirkFitzhugh/Papers).

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

5

�1NTRODUCTION

How to define a genus has remained a difficult question
during at least the last 100 yr. One of the reasons for
this is that in comparison with what has been written
about species, or about how to proceed for describing
species (Dubois, 201 0), there are very few publications
dealing w ith procedures regarding genera, how they
can be recognized or defined (Dubois, 1988; Winston,
1999; Páll-Gergely, 2017). This historical review tries
to fulfill this need and throughout it, statements are
translated from the original language (mostly French).
This review starts by taking a look at the synthesis
and proposal by Constant Duméril (1 805) on the use
of cornparative methods. lt is now easily available, and
should be read by anyone interested in the subject
(see below). His two main ideas were: 1) "When we
think about the means how we acquire and develop
knowledge, we note it is always as a consequence
of a comparison" (p. vii), and 2) "The natural method
. . . by arranging the organisms in a most convenient
series after their characters, could not establish this
comparison, but by choosing between two propositions,
becomes the main merit for the classification" (p. ix).
During many years, practicing taxonomists have
followed precedent works or keys and apparently
undeclared traditions (Agassiz, 1859:208), in a
scenario that sometimes rendered contradictory
conclusions. Not surprisingly, there are sorne
unpleasant perspectives referring to the unstable
delineation of genera (McGregor, 1 921), or other ones
pointing out to the relevance of taxonomists' expertise
to define what a species or a genus could be (Regan,
1926:75). Consequently, these ideas stressed that
taxonomic decisions were subjective or arbitrary,
and even the reliance on experience was regarded as
cynicism (Kitcher, 1984:308). This type of ideas or
interpretations were probably dueto inadequate means
to overcorne argumentations, combined with the fact
that traditional procedures were not easily available, or
that taxonomists failed to be explicit enough regarding
his own methods, such that they cannot be easily
followed or understood.
This lack of formal explanation generated sorne critics
during the last century. For example, Anderson et
al. (1923) expressed concern because "the value of
the genus has been consistently and progressively
lowered since it was first established ... tomorrow it
promises to be but little more than a species:· Ridgway
(1 923:371) regarded genera as natural, and that they
were scientifically characterized; however, "many of
the current genera are, in their composition, really not
natural genera at all, but more or less heterogeneous
lots of species which resemb le one another ..."
(Ridgway, 1923:373), and that "evolution of the genus
concept is directly the result of progressively increasing
knowledge resulting from continua! additions to the
material studied" (Ridgway, 1923:37 4) something
that was anticipated by Macleay (1821:89). Sorne of
these approaches can be explained because Linnaeus
proposals were not easily available; however, a brief
6

synthesis about his rnethods was available in English
and that, despite sorne contrary opinions, he indicated
that genera were natural (Ramsbottom, 1 938:197).
Rogers &amp; Appan (1 969:61 4) concluded: "the ability
to perceive patterns is the most significant quality
differentiating an inefficient taxonomist from a
competent one:· However, how to become a competent
taxonomist was not explained, although it can be
understood by studying precedent publications
and especially about the means to proceed in large
taxonomic efforts. Sorne abridged ideas for coping with
genera in Botany can be found in Sivarajan &amp; Robson
(199 1 :1 07 ff), and Stuessy (2009a:163 ff). The
following sections include information about genera in
Botany as a means to provide a general framework, or
to emphasize sorne ideas; these inclusions are by no
means exhaustive, but selective. There seems to be
no similar efforts for zoology, despite sorne excellent
synthesis (Panchen, 1 992), and this explains why there
follows a larger section on this field .
In this contribution, Kemp's (2016) hypothesis about
taxa are followed . They are: 1) organisms fall into
discrete clusters of similar morphology that differ from
other clusters, despite the environmental continuum
they inhabit; 2) these morphospace units include all
characters representing groups of species; 3) groupings
are determined by closely similar ecological niches;
and 4) "correlated progression is the most important
mechanism for maintaining integration while perrnitting
major evolutionary transitions:'
Definition (https://en. wikipedia.org/wiki/Definition) is
a statement of the meaning of a term; definitions can
be intensional if they provide the essence of a term, or
extensional if they list the objects that a term describes.
In this review, definitions are regarded as intensional.
When definitions try to encompass genera, they
become diagnosis. In this review, Hamilton &amp; Wheeler
(2008:339) are followed by recognizing that although
"species are not infrequently described by reference to
a single trait when more diagnostic traits are unavailable
(footnote) ... taxon definition, description, and diagnosis
are usually made by more than one (kind ot) character:'
See Dubois (201 7) for an extensive analysis of the use
of description, definition and diagnosis.
Further, a critica! evaluation about the perceptions
and procedure to recognize and define genera will
be presented. The main objective, however, will be
on zoological genera with sorne examples taken from
marine annelids or polychaetes, a group that has caught
my interest during the last 40 years. This is because
their affinities have been problematic, not only for
generic delirnitations, but for matching traditional suprageneric groupings with those resulting from modern
analytical methods. Further, there will be an opening
section on pattern detection, followed by a review about
relevant historical achievements, to show there were
indications about how to deal with genera, but they
were overlooked or rejected, probably after a superficial
reading or understanding. 1 agree w ith Mary Winsor
(2009:43) that "for the sake of taxonomy's reputation ...
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�its past achievements should be accurately understood
and appreciated:' A different, recent perspective is
available elsewhere (Cambefort, 2016).

P ATTERN DETECTION
There are many studies on how the human mind can
detect patterns in nature and how this capability has
helped us during evolution (Raven et o/., 1971:121 0).
Sorne of the easier to find are Sinha (2002), or di Cario
et o/. (2012), and the successful books by Kahneman
(2011), or Kurzweil (2012) are worthy readings. There
is a lot of information available in internet but at least
a couple of blogs will help improve its understanding
(see Wadhawan 2014). lt should be no surprise that in
an experiment on identification of foreign plants, three
taxonomists working independently, agreed upon the
differences between genera and species (Anderson,
1957:261), or between crabs and lobsters among
experts and na'ive non-experts (Reindl et o/., 2015:33).
De Hoog (1981: 780) indicated that "the human mind
... has the ability to intuitively produce classification
by holistically sensing a 'Gestalt"' because intuition
"is effective from the first view of the organisms, and
evolves during the entire data collection:'
A short overview about pattern recognition is now
needed. Recognition means to know again and this
repeated identification or knowledge depends on our
perception, which means how the inputs we receive
become meaningful. How we perceive depends on two
issues (http://www.s-cool.co.uk/a-level/psychology/
attention/revise-it/pattern-recognition): template
matching hypothesis and feature detection model. In the
first, incoming stimuli are compared against templates
in our long term memory; if there is a match, the stimulus
is identified. In the second, however, stimuli are broken
down into their component parts for identification, and
it allows a degree of variation in the stimuli.
This is partially explained because of feature detectors.
These are brain cortex ce lls devoted to visua l
information, and are sensitive to the orientation of
contour lines. This is a biological explanation but they
cannot account for the effect of context on perception.
The other explanation must include the fact that our
perception of patterns is modified by our expectations,
or knowledge, and this is a top-down processing,
whereas perception based upon features of the stimuli
are rather bottom-up processes. Sorne additional ideas
are available elsewhere (Salazar-Vallejo, 2019).
Bartlett (1940:349) indicated that two processes
operate for distinguishing genera: Analysis and
Synthesis. The analysis stems from the fact that as
people gathers more experience make finer distinctions
such that different names are needed "for newly
distinguished entities which have previously been
called by the same original name. The original name
becomes generic in its application; variously qualified it
provides the basis for specific names:· On the contrary,
genera are set up by synthesis "as language becomes
cumbersomely rich in separate names for closely
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

similar things, there is a tendency toward grouping
or classification under the same name on the basis of
newly perceived similarities:•
Despite sorne computational or refined techniques for
analysis of morphological similarity, no consensus has
been reache d on this ground, and even sorne recent
publications have pointed out persistent problems with
the available methods for analyzing phylogenetic affinities
(Fitzhugh, 2012; Fitzhugh et o/., 201 5:691-692).
F ROM LINNAEUS TO WALLACE

As indicated above, the contributions by Linnaeus
(Fig. 1) were misunderstood for a long time, despite
sorne timely critica! synthesis or translations trying
to clarify his methods (Rose, 1775; Palau y Verdera,
1 778; Svenson, 1945). Among others, Stevens (2002),
Winsor (2003, 2006), Mül ler-Wil le (2005, 2007,
2013), Barsanti (2011 ), Müller-Wi lle &amp; Charmantier
(2012), have shown that Linnaean methods were not
essentialist and that his genera and species concepts
were descriptive and polytypic, nor following logical
divisions but tried to find natural groups by induction,
and based upon empirical methods including making
systematic comparisons (collation).
The Linnaean taxonomic method was briefly explained
as an introduction (Ratio operis) to the first edition of
Genero Plontorum (Linnaeus, 1737), and it was later
expanded in his Phi/osophio Botonico (Linnaeus, 1 751),
which was translated at least to English (Rose, 1 775)
and Spanish (Palau y Verdera, 1 778). As emphasized
by Müller-Wille (2005:60), this Ratio operis had been
completely ignored by historians of Biology. There
are three recent t ranslations available, one in French
(Hoquet, 2005), and two others in English (Müller-Wille
&amp; Reeds, 2007; Cambefort, 201 6), and by following the
original sequence and numbering, the main Linnaean
aphorisms rela ted to genera can be synthesized as
follows (mostly after Müller-Wille &amp; Reeds, 2007):

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

:e:

1-

3:

....2
....z

(j

.....

o
z
o
1z
.....
....

o
o
z&lt;
z
o

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o
1 . AII our knowledge depends on a comparative method
(collation).
6. Genera and species are natural (repeated in
aphorism 8). "We have to study the limits of genera
with attentive and diligent observation, since it
is very difficult to determine them o priori, even
though this work takes effort:'
8. "According to our own understanding, (we) must
submit ourselves to the laws of nature and, with
diligent study, learn toread the features:·
1 0. "Each genus is circumscribed by true limits and
terms, which we call generic characters:·
1 5. Generic characters can be artificial, essential and
natural.
1 6. Artificial characters are imposed on a genus to
facilitate its identification.
1 7. Essential characters supply the genera with a
single and most characteristic feature.
1 8. "I therefore propose natural characters ... which
exhibit al l obvious and common features in
fructi fication" such as f lower's ca lyx, corolla,
stamens, pistils, or fruits.
7

:;E

....

:e:

lo,::

o
.....
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

�1 9. Four mechanical principies must be a lso
incorporated: number, shape, situation and
proportion.
Before leaving Müller-Wille &amp; Reeds (2007) translation,
let me emphasize an aphorism (25) which is especially
relevant for scientific communication: Express your
ideas with "os few words os possib/e" and prefer weighty
words instead of pompous, eloquent phrases.
On the other hand, it must be indicated the relevance
of Pitton Tournefort (Fig. 1) for the Linnaean Ratio
operis. Tournefort provided definitions for 700 genera
and 9000 species (; Leroy 1956:351), integrated into
22 classes, and by explaining his method he stated
(Tournefort, 1694: 20): "the distribution of species
under their true genera is not arbitrary ... the author of
Nature ... has imprinted a common character in each of
its species which will help us guide arranging them in
their natural setting'.'
Tournefort also indicated the three main methodological
questions (pp 23-25): 1) "For establishing genera, to
know if the needed characters should be found in the
five ordinary plant parts ... or if it is enough to have such
characters in four of them, in three, in two, orina single
part;" 2) "lf we should regard in all genera the same
parts, and to the same number of parts; or if it is allowed
in certain genera to rely indistinctly over sorne of them
over the other (parts);" 3) (unnumbered) "The parts of the
plant must be examined one after the other'.' In summary
(p. 28) he indicated that his method: 1) relies on flowers
and fruits (emphasized as absolutely needed in p.
30), 2) seasonal observations are needed to confirm
their characters, and 3) sorne other characters are
supplementary, if already employed to separate genera.
Vasi lyeva &amp; Stephenson (2012:26) made sorne
additional remarks relevant for delineating genera
from Linneaus' Philosophio Botonica: "Essentio/is
charocter unica idea distinguit Genus o congeneribus
sub eodem ordine noturali" (Linnaeus, 1751: 128,
Sect. 187), which they translated as: The essential
character as a unique idea distinguishes a genus from
those of the same kind included in the same natural
order. Vasi lyeva &amp; Stephenson further explained
that by unique ideo, Linneaus referred to "ali genera
that are distinguished simultaneously and somehow
serves as a cohesive agent at the generic level'.' And
that this means that genera "are comparable in level
only when they are distinguished by states of the
sorne chorocter set," and these characters should be
fundamental for delimiting genera.
In order to have a more complete perspective of
Linnean ideas, two other aphorisms, already discussed
by Barsanti (201 1), deserve to be repeated here.:
Aphorism 77 in Phi/osophia Botonica (Linnaeus, 1 751):
Plant affinities can be shown as a landscape in an
orographic map; and 2) in pages of his lnquiry on Plant
Sex (Linnaeus 1 790:127-128; transl. by Barsanti,
2011 ): "it cannot be doubted that new species appear
through hybridization. From this we learn that the hybrid
is, for the medullary substance, the interna! parts of
8

the plant and the reproductive organs, an exact image
of the mother but, for the leaves and other externa!
parts, an image of the father. These considerations give
new bases for the study of nature ... 1n fact, it seems
to follow that the various species of plants belonging
to the same genus were, originally, a single plant, and
arose from it by hybrid generation ... The botanist should
think that the species of each genus are only as many
different plants as there were associations with the
flowers of a single species and that, therefore, a genus
is nothing but a certain number of plants derived from
the same mother by the work of different fathers'.'
Michel Adanson (Fig. 1) was a French naturalist with
an interest for plants, and made five trips to Senegal
where he collected many specimens and, at the same
time, amassed an interesting collection of mollusks
that helped him propose a different approach to
taxonomy (Adanson, 1 757). His volume included
two parts, being the first one a chronological history
about his trips, and the second a critique of the state
of mollusk taxonomy, which deserves sorne comments
because he made relevant recommendations. For
example, for characters he stated (Adanson, 1757,
2:xx): "I have not assigned particular characters to
each genus that I propase, because they are arbitrary,
sometimes vary, and are often equivoca ! once new
species are discovered; 1 have provided an exact
and complete description; this will contain the best
characters, once they are assembled together, those
that are arbitrary and those that are real'.'
Regarding molluscs and to improve the observation
of as many details as possible, he introduced dorsal
and ventral views of each gastropod shell, and
recommended illustrating gastropod shells as in living
condition, not upside down (Adanson, 1757, 2:xxvi).
He then presented a detailed account of shell and body
parts and tried to standardize the terminology for the
corresponding structures regarding variations due to
size, age or sex.
Five years later he finished the study of the
Senegalese plants he had collected, and made a
complete cata logue of plant families (Adanson,
1763). The monograph has four parts: a) Historical
methods and systems in Botany; b) Current state
of Botany ; c) Proposed families; and d) How to
improve Botany. In the first part he divided previous
classification methods into universal or genera l,
and referred to them lateras artificia l and natural
(Adanson, 1763:xciv), as has been done before,
whenever they include all known species, or only
those present in a certain region or country. In the
historical account, he praises Tournefort (Adanson
1763:xxx) because Tournefort "has introduced in
Botany order, purity and precision, by proposing very
smart and certain principies to establish genera and
species, and by founding on these principies the sofar easiest and most precise method'.' On the contrary,
he regarded Linnaeus method as problematic,
artificial and restricted to plant fructifications (flower
and fruits), and presented sorne critics along several
pages (Adanson, 1763:xxxix-xlvii).
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�lt is interesting to note that in the second part, Adanson
(1763:civ) praised Tournefort because he was "the first
who assigned, in 1 694, satisfactory generic characters
common to many plant species, based upon the
fructification parts, and provided the rules ... to fix
the limits:'
Adanson (1 763:civ-civi) further defined Tournefort's
plant genera as: "an assemblage of many species
resembling each other in all parts of fructification or
only on those essential features after Tournefort, and by
all six parts of fructification after Linnaeus;'
He also (Adanson, 1 763:cxxiii) regarded that a hierarchy
of characters was false, such that for classes there are
sorne characters of fructification (flowers and fruits), for
genera all or most essential characters of fructification,
and for species those other characters not belonging to
fructifications. He recommended instead, regarding all
parts of the plant for defining the characters (extended
from page clv). Adanson also noted that plants could be
recognized by name, by definition or by description. For
definition (or diagnosis) he stated that: "the definition is
a short note, an abridged table with the main characters
of an object compared to (or not at all) another one;·
whereas: "The description is a detai led account of
all parts and qualities of an object compared to (or
not at ali) to another one! (Adanson, 1 763:cxxiv). lt is
remarkable and regretful this distinction has not been
properly understood, even by sorne contemporary
authors (Cifelli &amp; Kielan-Jaworowska, 2005).
Nevertheless, and quite contradictory, for the third part
of his monograph Adanson explained his own method.
His three main points were that (Adanson, 1 763:clivclivi):
1. AII methods are defective and cannot be
natural because they are based upon a single
part ora small number of plant parts.
2. Genera or species are not static.
3. Characters that have been regarded
as natural are not at ali.
He then argued for regarding all plant parts as the only
means to reach a natural method, that this idea was
proposed by Buffon, and that he reached this conclusion
after the study of Senegalese materials. He later
presented the 58 (65 actually) different arrangements
of families based upon single characters (Adanson,
1763:ccii-cccvii).
Johan Christian Fabricius (Fig. 1) made a significant
modification to the Linnean system for insects, because
Linneaus used wings to separate his classes. Fabricius,
however, relied upon the feeding appendages (Fabricius,
1775, Prolegomena, 5 th pagel: "Such that a new idea to
use the feeding appendages as characters for classes
and genera was tested. They were constant and
sufficient and genera became more natural:'
For his monograph on insect genera, Fabricius
provided sorne additional brief explanations (Fabricius,
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

1776, Prolegomena, pp 9 th to 10 th ) emphasizing the
relevance of the feeding appendages together with
other characters such as antennae for lepidopterans
(page 6 th), and metamorphosis, larvae or pupa features
(page 7 th), and habitat (page 8 th) for other groups. Other
contributions by Fabricius are detailed elsewhere (Tuxen,
1967). Macleay (1821:490-494) reviewed severa!
Linnean or Fabrician taxonomic principies regarding
sorne beetle genera, and rejected the selection of single
morphological features to define them.
Jean-Baptiste Lamarck (Fig. 1) proposed a slightly
different approach. He also be lieved that genera
were not natural groups, but defined by taxonomists;
in his contribution to the Encyc/opédie Méthodique,
he ind icated that plant genera were "one type of
division established among plants to facilitate their
knowledge, and that result from particular species
assemblages under a common feature" (Lamarck,
1786b:630). He also indicated that it was Caspar
Bauhin the first to propose generic names based
upon shared characters, but Tournefort improved
this procedure by using flora l and fruit characters,
and that the method was later refined by Linnaeus
by using calyx, corolla, stamens, pistil, pericarp and
seeds (Lamarck, 1 786b:630-631). After giving an
extensive account of sorne Linnaean problematic
genera, Lamarck proposed sorne guidelines for
establishing them (Lamarck, 1786b:634) and two
of them were: 1) Genera should not have too many
species and be based upon constant and well-defined
characters; 2) Genera should not be too reduced.
Antoine-Laurent de Jussieu (Fig. 1) be longed to
a fam ily of French botanists working in the Royal
Botanical Garden in París (Wil liams, 2001). This
explains part of the long name of his monograph
(de Jussieu, 1 789), which unlike Lamarck's Flora of
France, who wrote in French, it was written in Latin.
de Jussieu (1789:lx-lxi) concluded that characters
have different relevance. He thought that characters
should be weighted or ca lcu lated, such that a
constant feature would be equivalent to sorne variable
ones. Consequently, characters were regarded as
belonging to one of three types: a) primary uniform,
or essential because they were constant and uniform
whenever they are present; b) secondary subuniform
or general, which are uniform but can exceptionally
vary; and c) tertiary semi -uniform or variable .
Further, genera belonging to the same family must be
recognized by the presence of essential characters,
although sometimes they can be recognized by using
general or variable features, and this is made after a
comparison within the same family, and after making
a hierarchy of characters.
André Marie Constant Duméril (Fig. 2), as indicated
above, explained he used a comparative method
and dealt with the animals for which he listed 976
genera and introduced many names; for example,
NomenclatorZoologicus lists 106 genera attributed
to him (although they have 1 806 as their date instead
of the correct one of 1 805). Duméril's method was
explained in the preface (pp vii-xxiv) and besides those
9

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

:e:

1-

3:

....2
....z

(j

.....

o
z
o
1z
.....
....

o
o
z&lt;
z
o

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o

:;E

....

:e:

lo,::

o
.....
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

�Figura 1 . Personajes y fuentes. Toumefort https://www.sciencephoto.com/media/77897/view/joseph-de-toumefort-french-botanist, Linnaeus
https://en.w ikipedia.org/wiki/FileCarolus_Linnaeus_by_Hendrik_Hollander_1853 j pg, Adanson http://www.bihrmann.com/caudiciforms/div/hist2.
asp, Fabricius https://en.w ikipedia.org/wiki/Johan_Christ ian_Fabricius. Lamarck https://www.biografiasyvidas.com/biografia/1/lamarck.htm, de
J ussieu https://wellcomecol lection.org/worl&lt;s/jauwc4uq.

ideas indicated above, sorne other ones are worth
repeating:
a. (p. ixY'The natural method indicates us the
families and the respective disposition of
genera, whereas the system, by using different
means, establishes the needed inversions,
continually provides us the most developed
objects, under sorne features, those absolutely
opposed conforming particularities'.'
b. (p. ix)"The study methods of Botany, so
productive to determine species, have
served as a model to this work'.'
c. (p. xiv)"While granting that for every class the
character lies in an essential and important
organ, whose modifications would also sustain
the proposal of orders and genera, the only
evidently resulting advantage is that descriptions
will be always short and comparative'.'
d. (p. xvii)'The general disposition of this work
w ill be appreciated once it is known its
arrangement is as a large synoptic table where,
in a series of twin, successive branches,
all known animal genera are exposed'.'
10

e. (p. xviii)"The synoptic tables drive to the
names of genera whose essential character
often líes in a simple indicative note, but
always constant and easy to be detected.
These divisions and subdivision are so
arranged, to its surplus, such that it is rare
that for determining a genus more than eight
consecutive observations are needed ..."

The objective of Alphonse de Candolle · s (Fig. 2) for his
Elementary Theory of Botany was that" (1815:77) "it
became necessary to compile the principies of the natural
method, not to fo llow this or that author, but to take
advantage of ali recent observations'.' This is especially
relevant because: (p. 77) "What can be learnt is reduced
to sorne general ideas, that the First-Class Botanists
exposed in their conversations rather than in their books,
and that are even a number of opinions that Bacon called
floating, because they were never exposed with a method,
and they have never been seriously discussed'.'
De Candolle's book has an introduction and three other
parts: 1) Plant taxonomy or theory of classifications, 2)
Facultad de Ciencias Bioló91cas I UANL

�Phytogeography or theory of descriptive Botany, and 3)
Botanical glossary, or knowing the terms. By combining
the Greek words for order (taxis) and for law or rule
(nomos), he coined taxonomy (p. 19). He indicated that
"the theory of natural classification essentially includes
three parts: 1) the estimation of the relative importance
that must be given to the organs compared against
each other; 2) the knowledge of those instances that
could mislead us regarding the true nature of organs; 3)
the evaluation of the importance that must be given to
each perspective under which an organ is regarded" (de
Candolle, 181 5:78).
A species was defined (de Candolle, 1815:157) as
"the collection of all organsims that resemble more to
each other than to other organisms, that by reciproca!
fecundation, can produce fertile offspring, and that they
reproduce in such a way that we can, by analogy, regard
that all of them have resulted from a single organism:• In
turn, a genus was defined as (de Candolle, 181 5:183):
"the collection of species that have a remarkable
similarity in the arrangement of their organs." He
added that genera (p. 184) "cannot be regarded but
as aggregations of similar species united by a shared
character:·
De Candolle (1815:186) emphasized that "genera
should be proposed upon characters that, compared
between them, have had the same re levance; as a
consequence, in a family, any character that has been
used to separate sorne genera, should retain the same
importance in all similar cases." And that (p. 189)
"genera must always be based upon the importance
of the characters, and not on the number of included
. "
spec1
es.
De Candolle (1 815:201) indicated, about how to display
the arrangement of organisms, that "Li nnaeus was
the first, with his usual sagacity, to compare the plant
kingdom to a map:' de Candolle (181 5:203) added that
"In nature there are no continuous series, the organisms
group along very unequal distances, such that it is
impossible to display their true characters along a linear
order, and that it is only through tables (keys), being
general or partial, that on can grasp an idea about the
general pattern of nature:'
For de Candolle (1 8 1 5:259) a character is "the
particular feature upon which we can distinguish an
organism ora collection of organisms. A character
is specific, generic, ordinal, or classical, if it can
distinguish a species, a genus, an order, ora class:'
Between de Candolle and de Mirbel (Fig 2), the
contributions by Henri Cassini must be summarized
(Stevens, 2009, citations therein). Cassini proposed
324 genera and hundreds of new species, and preferred
to see nature as a three dimensional network, which
is more complex than a map. Stevens (2009:36)
concluded this is the 'substitution of the linear by
the reticulate method: Cassini also concluded that
'hypotheses were indispensable when talking about
analogies, and to make the natural relationships of
things clear' (Stevens, 2009:37).
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Charles-Franc;ois de Mirbel (1 832:4 72) regarded
positive characters as constant or variable, and
emphasized the use of positive, constant characters to
unite different groups; he also noted that sorne of these
characters are present singly, or forming groups (p.
4 73). For genera, he indicated (p. 4 77): "Since genera
result from very real organic analogies, the adopted
generic classification by botanists is based upon
nature:• Regarding the hierarchical nature of characters,
he concluded (p. 481"1t is also evident that usually most
family characters would be useless for distinguishing
genera, because they must be found in all genera in the
family ... and it follows that each organism in any family
has three types of characters: the family characters, the
genus characters, and the species characters:·
In the American continent, Constantine Rafinesque (Fig.
2) provided sorne interest ing perspectives. After 40
yr of experience he had proposed about 500 genera,
which eventually grew up to 2700, and 6,700 species
in over 1,000 books and publ ications (Chambers,
1992:6; Warren, 2004:159). Rafinesque insisted that
"no proper genus can exist without a character applying
to all the species it contains:• For distinguishing them
it would be mandatory "to trame none but positive and
exclusive characters of a permanent nature in contrast
- and besides to shorten long descriptions by avoiding
repetitions, or merely stating how a genus may differ
from another, which always implies that they agree
in everything else." (p. 10). Rafinesque (1836:39)
also pointed out that "genera are the collective
groups of species, that agree in the characters of the
fructification. No species belongs to a genus unless
it agrees with all the others therein included:' He also
indicated that genera are natural groups (repeated in
page 95) He proposed 50 rules of nomenclature by
1814, and revised them later (Rafinesque, 1836:81).
Several referred to genera and their definition are
interesting. For example, his rule 1: "all species united by
sorne essential definite characters must form a genus"
(rewritten as 4: ali plants "possessing similar characters
must forma genus, and bear the same name'1, and 7:
"if a genus has been made upon erroneous characters,
it must be annulled, and united to the genus that bears
the real character:'
Rafinesque also concluded that (1 836:93-94): " .. . the
importance of floral organs stands in the following order:
1) Pistil and fruit ... 2) Stamens (and their insertion) ... 3)
Perigone or floral covering .. . 4) Fruits and seeds ... 5)
Accessory parts ..." And that "it is very important neither
to invert this order of values, nor to ascribe more power
to any than really can be ascertained:' Regretfully, most
Rafinesque's ideas and proposals faced rejection or
ignorance by his peers, but his contributions are now
better understood and appreciated (Mosquin, 2012).
In Zoology there were two contributions where Hugh
Strickland (Fig. 2) was involved. In the first, Strickland
(1841) explained the true method for discovering
natural systems and rejected sorne proposal based
upon the then popular ideas of symmetry of the natural
world. He indicated (p. 1 84) that the natural system was
"the arrangement of species according to the degree
11

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

:e:

1-

3:

....2
....z

(j

.....

o
z
o
1z
.....
....

o
o
z&lt;
z
o

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o

:;E

....

:e:

lo,::

o
.....
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

�Figura 2 . Personajes y fuentes: Dumeril https://pixels.com/featured/andre-marie-constant-dumeril-french-mary-evans-picture-library.html,
de Candolle https://wwwpictorialpress.com/timeline/pre-1900/alphonse-de-candolle/, Mirbel http//dicci-eponimos.blogspot.com/20 10/01/
mirbel-charles-francois-brisseau.html, Rafinesque https://dailyjstor.org/the-raffish-and-radical-constantine-samuel-rafinesque/, Strickland
https://es.wikipediaorg/wiki/Hugh_Edwin_Strickland, Agassiz https://es.wikipedia.org/wiki/Louis_Agassiz#/media/Archivo:Louis_Agassizjpg.

of resemblance in their essential characters" and that
"for the degree in which one species resembles another
must not be estimated merely by the conspicuousness
or numerical amount of the points of agreement, but
also by the physiological importance of these characters
to the existence of the species:• And inadvertently
repeated de Candolle's (181 5) idea on distance, and
anticipating Mayr's ideas on discontinuities or gaps
(see below), Strickland indicated that species should
be arr anged "at greater or less distance from each
other, in proportion to the degree of resemblance."
For Strickland , this process resembled that of a
geographical survey (p. 189), and that (p. 190) "the
natural system may, perhaps, be most truly compared to
an irregularly branching tree, or rather to an assemblage
of detached t rees and shrubs of various sizes and
modes of growth:' Such that "may the natural system be
drawn on a map, and its severa! parts shown in greater
detail on a series of maps:' He concluded (p. 192, Fig. 3)
"no linear arrangement, whether adopted in a museum,
a catalogue, or a descriptive work, ever can express
the true succession of affinities: such an arrangement,
therefore, is necessarily in great measure artificial, and,
if sanctioned by custom, may still be adhered to. The
true order of affinities can only be exhibited (if at all)
by a pictorial representation on a surface, and the time
12

may come when our works on natural history may all be
illustrated by a series of maps .. :•
The other contribution had a wider nomenclatura!
perspective. The Strickland committee (Strickland et
a/., 1 843:263) dealt with sorne practica! issues, and
provided sorne indirect recommendations. For example,
in the comments for article 3 they indicated that "when
a genus is subdivided into other genera, the original
name should be retained for that portien of it which
exhibits in the greatest degree its essential characters
as first defined:' Further, in the remarks for article 1 1
(p. 267) they indicated: "Two things are necessary
before a zoological term can acquire any authority, viz.
definition and pub/ication. 0efinition properly implies
a distinct exposition of essential characters, and in all
cases we conceive this to be indispensable, although
sorne authors maintain that a mere enumeration of the
component species, or even of a single type, is sufficient
to authenticate a genus:' The recommendations of
the Strickland Comm ittee were not fol lowed with
enthusiasm. On the contrary, Agassiz (1 871:23,
footnote) regarded them 'by no means satisfactory'
and that "the recent revision of these rules shows
how impossible it is to lay down general instructions
intended to be retrospective and prospective; to apply
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�them to times of which the scientific spirit was so totally
different from our own''.
Louis Agassiz (Fig. 2) undertook a titanic effort for
his Contributions to the Natural History of the United
States; the first volume included a thorough study about
classification, which was published separately as well.
He was already well-known by his monographs on fossil
fishes and by preparing the Nomenclator Zoologicus.
Agassiz emphasized that despite many discrepancies,
and contra Lamarck (1 809) all taxonomic groups were
natural, and tried to provide means to define them;
he defined genera (Agassiz, 1859:249) as "natural
groups of a peculiar kind; and their special distinction

rests upon the ultimate details of their structure". A
few lines above, he indicated that his definition has
been taken from Latreill e, whom he regarded as the
most prolific author on the subject of genera. lt must be
indicated that Latreille's monographs were systematic
arrangements of crustaceans and insects (Latreille,
1796, 1806; Dupuis, 1974), but the means he followed
for defining his genera were not explained, beyond an
indication that he was following Fabricius, his mentor
(Latreille 1808). This was impl icit in the standardized
presentation of characters for each genus.
Charles Darwin (Fig. 3) has a widespread influence in
many issues in Biology, and made a large taxonomic

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

:e:

1-

3:

.....

....2
....z

(j

.....

.......

o
z
o
1z

'........... .

.....
....

o
o
z&lt;
z
o

·'

/ ~ p,..,,..,..,V

vSf

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

-o'·•, ··•...
~

.. .............. . . .
,

'•

......

.. ··•··.

-.. ...

.. .....
•,
/ PAR A D .I J' E A ]} ,¡,;, ·
:'..

(j

(' -O JI,

o_,
o

1/

.!ut.ü :f.P~.., !f ¡;__,.u_

:e:

~

J I~

... __..,_
1

'

_.
•

•

o

'

•

:;E

....

:e:

lo,::

o
.....
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

Figura 3 . Mapa de afinidades genéricas según Strickland (1841), Darwin httpsJ/en.wikipedia.org/wiki/Charles_Darwin#/media/File:Charles_
Darwin_seated _cropjpg, Wallace https://www.newscientist.com/article/mg22029421-100 -alfred-russel-wallace-a-very-rare-specimen/

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

13

�effort by revising the Cirripedia. In the Origin (Darwin,
1859, chapter 13) he referred to classification and
other relevant concepts. He said that (p. 413-414)
"propinquity of descent, - the only known cause of the
similarity of organic beings, - is the bond, hidden as it
is by various degrees of modification, which is partially
revealed to us by our classifications:· And a few pages
expanded it twice; first (p. 420): "the natural system
is founded on descent with modification; that the
characters which naturalists consideras showing true
affinity between any two or more species, are those
which have been inherited from a common parent,
and, in so far, all true classification is genealogical;
that community of descent is the hidden bond which
naturalists have been unconsciously seeking." And
second (p. 423): "the principie of inheritance would keep
the forms together which were allied in the greatest
number of points'.'

classification in Victorian Britain, and his paper is
relevant to those interested in these features and their
development in the United Kingdom.

He later added (p. 415) that "almost all naturalists lay
the greatest stress on resemblances in organs of high
vital or physiological importance ... But their importance
for classification, 1 believe, depends on their greater
constancy throughout larger groups of species; and
this constancy depend on such organs having generally
been subjected to less change in the adaptation of the
species to their conditions of life:'

In the dawn of the New Systematics, which tried to
combine genetics and taxonomy, there were three
meetings in the United States. They are presented
separately because they were part of botanical or
zoological conferences, and because their conclusions
were slightly different. Further, unlike their XIX-century
predecessors, modern taxonomists tended to be more
specialized in their research efforts, and consequently
reading or incorporating ideas or methods from different
fields became a rather uncommon practice. However,
it must be indicated that after 260 yr of taxonomic
studies, no paradigm shift seems to have ever happened
(Stuessy, 2009b), but a chronological presentation
might help understand how we get where we are.

Regarding characters, Darwin emphasized that (p. 417)
'The importance, for classification, of trifling characters,
mainly depends on their being correlated with several
other characters of more or less importance" and
probably thinking about Aristotle's ideas that "a
classification founded on any single character, however
important that may be, has always failed; forno part
of the organization is universally constant:· He later
commented on the work of other naturalists doing
classifications, including Augustus St. Hilaire, that
{p. 418) "lf they find a character nearly uniform, and
common to a great number of forms, and not common
to others, they use it as one of high value; if common
to sorne lesser number, they use it as of subordinate
value:' Further, Darwin added (p.426): "when several
characters ... occur together throughout a large group
of beings having different habits, we may feel almost
sure, on the theory of descent, that these characters
have been inherited from a common ancestor. And we
know that such correlated or aggregated characters
have especial value in classification'.'
Quite interestingly, he cited de Saint-Hilaire, and only
cited him for the whole chapter, but failed to read his
advertisement (de Saint-Hilaire, 1 840): "Every time that
1 have published any special work, 1 have scrupulously
cited the authors to whom I have borrowed anything'.'
Darwin further explains his perspective (p. 434):
"We have seen that the members of the same class,
independently of their habits of life, resemble each
other in the general plan of their organization. This
resemblance is often expressed by the term 'unity of
type;' or by saying that the several parts and organs in
the different species of the class are homologous." Di
Gregorio (1982) made a compilation about zoological
14

A couple of definitions by Alfred Russel Wallace (Fig.
3) deserve to be included here: A species "is a group of
living organisms, separated from all other such groups
by a set of distinctive characters, having relations to the
environment not identical with those of any other group
of organisms, and having the power of continuously
reproducing its like. Genera are merely assemblages
of a number of these species which have a closer
resemblance to each other in certain important and
often prominent characters than they have to any other
species" (Wallace, 1895:441).

XX

C ENTURY

B oTANY
There were two major scientific meetings organized
jointly by the Botanical Society of America and the
American Society of Plant Taxonomists in 1937 and in
1952; they resulted in two series of contributions. The
first meeting produced five contributions, although an
early critique about the instability of genera had been
made by Hitchcock (1921 :251), and species had been
declared as non-existent (Bessey, 1 908:218). Harley
Bartlett (1940) provided the historical development
of the genus concept, and showed it was an important
component in many cultures (see Atran, 1987 for an
impressive revision); he also indicated that for Linnaeus
the genus was a natural entity, comprising species
morphologically similar because of a "rea l genetic
relationship" (Bartlett, 1940 362).
Edgar Anderson (1940) made a questionnaire for
taxonomists trying to find out what were the major
ideas around the genus concept. From 50 taxonomists,
26 indicated genus was the more natural unit (than
species), and 3 1 indicated that genera originate in
the same way as species (Anderson, 1940:366;
Barraclough, 2010:1810). He also noticed that "there
is a very strong correlation between monographic
experience (as opposed to floristic one, mihi) and a trend
to emphasize that genera are more natural groups than
species .. :· (Anderson, 1940:368). lt is noteworthy that
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�trying to help improve decision making, Ronald Fisher
took sorne of Anderson's data and developed his method
of discriminant functions, which relied upon statistics
for quantitative characters and tell apart different
populations; regretfully, the method was not followed by
Anderson himself (Hagen, 2003:361).
Greenman (1940) provided a perspective from
Morphology. lt is no surprise that for him "our present
system of classification is ... the result of the experience
of many generations; and it rests primarily on comparative
morphology" (Greenman, 1940:371). In reference to the
effect of revisions he confirmed previous conclusions
(Hitchcock, 1921:251) and indicated that "many genera,
as now delimited in literature, have been greatly altered
from the original interpretation ... lt not infrequently
happens that generic names, which have been reduced
to synonymy, upon a more intensive study have to be
revived and given coordinate generic rank" (Greenman,
1940:372). He further suggested (p. 373) that for
formulating our concept of a genus we should "take into
consideration not only comparative morphology, but also
geographical relationships'.' A formal method was recently
proposed to address this type of analysis (Zapata &amp;
Jiménez, 2012).
Earl Sherff (1 940) tried to provide sorne means for
delimiting genera. First, he emphasized the need
for planetary or monograph ic revisions and for a
corresponding perspective (Sherff, 1940:376, 377).
which was right, indeed, and continues to be a pressing
need (Kociolek &amp; Williams 2015). Second, however, he
disliked splitting of genera "solely upon the presence
or absence of one or more supposedly diagnostic
characters" (p. 378). which is interesting. Third, he
rejected the pressure to "turn to experimental taxonomy,
especially in its ecological and genetical aspects"
(Sherff, 1 940:380). This anticipated a pressure over
taxonomists to become 'more modern; or more involved
with other environmental scientists, which has been
slightly modified nowadays, if any at ali (Wheeler, 2008).
The last contribution dealt with changing generic concepts
(Camp, 1940). Camp regarded the genus (p. 381) as "a
unit expressive of close phyletic relationship'.' However
(p. 382) "there is no equality in the standard delimitation;
that in one group of plants, those characters which
scarcely constitute specific differences, in another may be
sufficient to separate the genera'.' This, as indicated above,
has been already anticipated by Adanson (1 763:cxxii).
On the need to incorporate or generate other sources
of information, Camp concluded that (p. 387) "... we as
taxonomists must face the issue. Either we must take
our place with those who are attacking the fundamental
problems of biology, or we will degenerate into mere
namers of specimens. We must either confine ourselves
to the grinding out of a few lines of miserably inadequate
Latin with sp. nov. and our names hooked onto it, orbe
biologists'.' And (p. 388): "are we, the taxonomists, then, to
be stuck forever with concepts of the limits of genera as
defined by Linnaeus, by Bentham, or even Asa Gray?"
Turrill (1942a-c) made an interesting historical account
of botanical taxonomy and phylogeny in three major
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

contributions. In the first part, the historical development
is presented and it is remarkable that French and German
quotes were not translated; botanists should be very
fluent in those languages, indeed. The second part dealt
with taxonomic and phylogenetic concepts and criteria,
and with the data used in classification and phylogeny.
The third and last part dealt with the classification and
phylogeny in major groups, an analysis of the logical
against phylogenetic classifications, as they were defined
in those times, and phylogenetic diagrams.
Rogers McVaugh (1945:15 -1 7) made eight
recommendations for recognizing genera and indicated
that (page 15) "most of the suggested procedures are
fairly obvious, but I am not aware of any previous attempt
to evaluate and integrate them'.' The original wording
was repeated elsewhere (Gillis, 1 971 :89; Grasshoff,
1975:71-72). and the recommendations can be
synthesized as:
1. Characters. Prefer qualitative morphological
characters C'nature of plant-parts, or the
presence or absence of sorne distinctive
attribute'1 rather than weaker characters
("changes in number, shape, position or
attachment of parts'1; weighting characters was
assessed and recommended by McNeill (1972).
2. Homogeneity. The most important generic
criterion is the homogeneity in many
characters of its member species.
3. Standards and boundaries. Proposals must
be framed by the "diagnostic features of the
more inclusive genera" and "any segregate
genus should be sharply delimited'.'
4. Stability. The " ... position of any genus
increases rapidly in proportion to the number
of differentiating characters .. :• and " ... if it
comprises two or more species, ... if the group
have (sic) a distinctive geographical range ..."

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

:e:

1-

3:

....2
....z

(j

.....

o
z
o
1z
.....
....

o
o
z&lt;
z
o

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

The second botanical meeting indicated above
produced six contributions and included an invited essay
(Lawrence et al., 1 953). Just (1953:103) proposed
large scale generic diagnosis, and internationa l
cooperation. He also indicated that 'the genus is
admittedly the most workable and comprehensive
taxonomic unit" and that 'most genera represent well
defined natural units'. He then repeated the then new
definition by Buxbaum (Just, 1 953:1 05): 'the genus is
the sum total of species belonging to a phylogenetic
unit recognized as such by the unity of its morphological
type (generic types)'.
Bailey (1 953) and Eames (1953) emphasized the study
of anatomy for revising families, with the latter focusing
in flowers. Rol lins (1953) proposed cytogenetic
studies and noted that during the previous symposium,
a negative perspective had been presented. Cave
(1 953) incorporated sorne approaches of cytology and
embryology for delimiting genera.
Lawrence (1953) proposed sorne means to attain
integrative definitions of genera, especially in difficult
15

~

o

:;E

....

:e:

lo,::

o
.....
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

�families, for incorporating anatomical, embryological,
or other type of data. His recommendations included
promoting specific areas of research, to collaborate with
specialists in those fields, to publicize the fulfilling of these
missing details, and to gather materials to be sent to
specialists for approaching these research needs.
Mason (1953) rev i sed the relevance of plant
geography to plant taxonomy. He indicated that (p.
155): "the greatest value of plant geography to the
taxonomist is in the utility of its principies as a set
of limitations to theory and as a foundation for the
logic of his interpretations". He then moved to cricize
the studies on areography by recall ing his previous
conclusions that "the most significant aspect of the
area of any interbreeding popu lation is the set of
environmental conditions that prevail and to which
members of the population are preadapted" and for
discontinuous distributions, he added "we must think
of distributional problems in terms of the dynamics of
divergence''.
De Hoog (1981:780) stated that "the most accepted
axiom of taxonomy is that order exists and is expressed
in character correlation. The main criterion of goodness
of a given classification, predictivity, is based on this
axiom:' Sorne other issues related to defining genera,
species and varieties in diatoms (Round, 1 997), or
plants in general (Malik 201 7) deserve a further analysis
for interested parties.

Z ooLOGY
The zoological perspective carne out a few decades later
of the first Botanical meeting indicated in the preceding
paragraphs. The New York Academy of Sciences
organized a special issue dealing with the definition of
genera, species and subspecies in vertebrates (Bogert,
1943). For genera, Bogert (1943:1 08) indicated that
"criteria for genera cannot be defined on any grounds
..." Let's start with sorne of the contributions for this
issue, and then proceed as the idea has been modified
as taxonomic methods were progressing.
Dunn (1943:123) dealt with amphibians and reptiles. He
indicated that "genera are matters of opinion, personal
arrangements of species;' and that for distinguishing
them the characters "are all of the same status. There is
no distinction between individual, varietal, subspecific,
specific and generic characters:· However, in the following
pages he modified his perspective (Dunn, 1943:129):
"The arrangement of ... (species) into higher categories
is done on a basis of morphological similarity. The original
purpose was to afford a convenient classificatory basis
as an aid in identification and in reference. Therefore, the
criteria for genera are convenience and relationship'.' He
later added (Dunn, 1 943:130) that because ecological
divergence is usually correlated with morphological
change, the genus is based upon morphology and ecology.
This is especially important because, for example, there is
a positive correlation between latitudinal range of bivalve
genera and its species content, both globally and within
regions (Krug et al., 2008).
16

Next carne Car l Hubbs, an ichthyo logist with an
impressive experience on freshwater fishes (after the
study of over one mi Ilion specimens), and who mainly
focused on subspecies, varieties and introgressions.
Hubbs (1943:1 1 0) indicated that "systematic
characters must have a genetic basis': that for ranking
organisms as subspecies or genera, "we must be
arbitrary", and that "it is bad science to deny that
decisions are arbitrary''. His final statement was that
there are "no objective criteria for genera" (p. 121).
Ernst Mayr discussed the criteria for birds. He
defined the genus (Mayr, 1943:1 38; Mayr &amp; Ashlock,
1991:135) in opposition to species, which emphasize
distinctness, as being collective and emphasize
similarity or relationship. However, he insisted: "nobody
has ever found an objective criterion for the genus" and
that he preferred one admitting its subjective nature.
He even proposed a definition (p. 139): "A genus is a
systematic unit including one species or a group of
species, presumably of common phylogenetic origin,
which is separated from other similar units by a decided
gap'.' The size of this gap was expected to "be in inverse
relation to the size of the unit'; which was proposed to
avoid recognizing many monotypic genera (see below).
Mayr also pointed out sorne important facts for
genera: 1) species are arranged in groups separated
by small or large gaps; and 2) this is a natura l
phenomenon. However, there are no taxonomic
characters "that prove generic distinctness" (p. 139).
There was a simi lar perspective among mammals
(Hall, 1943), and the definition for genera was later
modified by Mayr et al. (1953:50) into "the essential
property of genera is morphological distinctness
(usually correlated with the occupation of distinctly
different ecological niches):'
The most cited contribution in the issue was by George
G. Simpson. He was a paleontologist, working especially
on mammals, and made severa! important contributions
to taxonomy (Olson, 1 991). For understanding and
defining genera, Simpson (1 943:154) proposed: "if
the subgroups do not intergrade in one well-marked
character, or preferably in severa! characters, it is
proper to infer that the subgroups are species and
the group a genus." Further, by analyzing how to
proceed, he indicated (Simpson, 1 943:155) "every
working taxonomist knows that sorne morphological
differences do tend to be diagnostic of certain levels
of classification, but the problem of determining
this correspondence is essentially empirical and the
values are properly assigned only a posteriori. Once so
determined, there may be a degree of probability, not
certainty that simi lar values can be assigned a priori
in studying allied forms:' A lengthy explanation was
provided elsewhere (Simpson 1945), but as indicated
by Vasilyeva &amp; Stephenson (201 2:28), this a posteriori
determination has been already indicated by Linneaus
himself (Linneaus, 1751 :100, Stat. 159).
Simpson was especially influential during 30 yr because
of the two editions (1939, 1960) of his Quantitative
Zoology (Hagen, 2003:356); the second edition was
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�completely revised by Richard Lewontin, who prometed
that uniting statistics and biology "was a common
commitment to hypothesis-testing and probabilistic
thinking" and he included a chapter on analysis of
variance (Hagen, 2003:365).
These contributions in Botany or Zoology overlooked
an important paper by Vavi lov (1922), now famous
because of his ideas about the center of origin of
cultivated plants; he lost against Russian genetist
Lysenko and died of starvation in prison. However, his
publication was ignored probably because it was based
upon variations or polymorphism in cultivated plants,
despite its catchy title as "The /aw of homologous
series in variation." The paper runs through 45
printed pages providing plenty of details and analysis
of severa l issues that helped him reach relevant
conclusions, and were inadvertently incorporated as a
means to understand morphological patterns and their
regularities. Thus, he concluded (Vavilov, 1922: 75): 1)
genera "more or less nearly related to each other are
characterized by similar series of variation with such
a regularity that, knowing a succession of varieties
in one genus ... , one can forecast the existence of
similar forms and even similar ... differences in other
genera." 2) "whole botanical fami lies in genera l are
characterized by a definite cycle (series) of variability
which goes similarly through all genera of the family';
and trying to explain the differences he added (Vavilov,
1922:76): 3) "genera consequently differ ... by their
specific complexes of morphological and physiological
nature. These differences we shall call radicals. There
might be radicals for ... genera, and whole families too:·
He also made sorne comments extending these ideas
to animals (lvanov, 1 922:84): "Exterior characters of
many animals show an evident subordination to the law
of homologous variation ...The systematical division of
many genera .. ., shows in sorne cases a clear series of
homologous variation:'
lt is noteworthy that a precedent was long established
among French zoologists and was called parallel
variation (Porteres, 1950), which was originally
proposed, albeit briefly, by lsidore Saint-H ilaire
(1 832:380-381, footnotes): "The species in a genus,
the genera in a fami ly, the families in an arder, and
even the orders in a class ... form almost constantly
... parallel series with those preceding and those
following ..."
Folta (201 5) assessed molecular-genetic extensions of
these ideas, and found partial support; for those traits
controlled by single genes, it works f ine, whereas in
multigenetic traits, it is less precise. Further, Vasilyeva
(1999) and Vasilyeva &amp; Stephenson (2010) have been
enthusiastically promoting a more widespread use of
Vavilov principies in the taxonomy of fungi. In particular,
their recommendation for a critica! evaluation of
character hierarchy, and then by generating a table for a
combinational analysis of the main diagnostic features,
filling the cells with matching taxa, helps finding out which
could be synonyms or deserving independent generic
status (Vasilyeva &amp; Stephenson, 2010:49, Fig. 2; SalazarVallejo, 2020).
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

SPECIES PER GENUS
One means to explore if genera are natural units is to
analyze how species are distributed among genera, and
if there is a common pattern. lt has been shown that the
number of species per genus relationships in plants or
animals show a striking similarity that can be explained
by power laws oras fractals (Bock &amp; Farrand, 1980;
Burlando, 1990, 1 993; Minelli et a/., 1 991; Newman,
2005; Krug et al., 2008; Strand &amp; Panova 201 5;
Sigwart et al., 2018).

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1z
Genera having one ora few species are more abundant ....
than those having many species; this pattern is :a
:a
confirmed from classifications made by different o
u

taxonomists, working on different character sets, and
on different groups of organisms. Williams (1951:1 71)
concluded that "there must be sorne corresponding
arder in the natural relations of species and genera:'
Another interpretation is that this numerical pattern
may also reflect the development of the taxonomic
knowledge for a certain group; since taxonomists look
for patterns and for their anomalies, and once the latter
are detected, they would be named and frequently set
into distinct, separate genera.

&lt;

:e:

1-

3:

....~
....z

(j

.....

o
z
o
1z
Other taxonomists could have reached simi lar .....
conclusions and introduced different names for ....
o
other monotypic genera. lt is after revisionary works o
that this type of problem is detected and hopefully z
&lt;
solved. Nevertheless, sorne genera could remain z
monotypic just because of their unique combination o
1of characters (Strand &amp; Panova, 2015); on the other z
hand, taxon age and ecological diversification can ( j
o
explain species richness (Stadler et al., 2014) and
u

species per genus distributions have a real potential to
revea! diversification dynamics (Foote, 201 2:135; see
Stevens, 1 997 for an alternative explanation).

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o

:;E

....

:e:

lo,::

o
.....
V)

o
o

:e:

....

1:;E

�These species:genus numerical proportions also fit
a logarithmic series (Williams, 1 951:172). However,
because more than a single series could be used, no
classification is necessarily better, but ali may be correct
(Williams, 1 951:1 75), and "the relative relationships that
we call species, genera, etc., are real - but the point at
which we draw the line is a question of personal opinion'.'
Clayton (1972) supported the same perspective.
Without any attempt to deal with the long debate
about what a species is, let's refer to Arthur Cronquist
(1978) interesting critique of the biological species
concept, and his operational approach, later known
as the morphological species concept: "the smallest
groups that are consistently and persistently distinct,
and distinguishable by ordinary means'.' lt is interesting
that Seifert (2014) reached a similar conclusion for
his pragmatic species concept: "a species is a cluster
of organisms which passed a threshold of evolutionary
divergence. Divergence is determined by one or
severa! operational criteria described with adequate
numerics. A single conclusive operational criterior
is sufficient. Conflicts between operational criteria
require an evolutionary explanation. Thresholds for each
operational criterion are fixed by consensus among the
experts of a discipline under the principie of avoiding
over-splitting'.'

Z ooLOGICAL GENERA
Afterthe proposal by Willi Hennig (1966), ali taxa should be
monophyletic in a phylogenetic classification. This was a
proposal for refinement of taxonomic practice to deal with
the problem of grouping similar species, or species groups,
that have also improved our understanding of evolutionary
relationships among organisms (de Queiroz &amp; Gauthier,
1992). However, because there are many different options
to group similar taxa, the Linnean hierarchy was regarded
as inadequate and there were proposals for abandoning
it, whereas sorne others have pointed out sorne means
to improve the Linnean hierarchies and to retain them.
Other perspectives are the recognition of holophyletic
instead of monophyletic groups, and that paraphyletic
units are common and widespread, together with severa!
different options for speciation (Horandl &amp; Stuessy, 2010).
The essential difference is between process and pattern
and a refinement of their formulation, or at least a better
understanding, should be mandatory (Envall, 2008).
A.J. Cain was uncomfortable with the Linnean system
and criticized it from his own perspective about
Aristotle, although later in life he modified his approach
(Winsor, 2001 ). Cain (1 956:107) indicated "most of
our genera are not natural units but merely represent a
stage of classification above that of the species, in the
sense that many are merely easily keyed-out groups
and thus artificial ..." He then added (Cain, 1956:108)
" ... the genus cannot now be regarded as a naturally
discrete group either in relation to its ancestors and
descendants, or at any one time. lt is not necessarily
definable by one single peculiar attribute, nor are its
constituents monotypic, equivalent, essentially rnerely
subdivisions of it, or thernselves wholl y discrete. lt
18

is monophyletic, but purely positional in rank, and a
collection of phyletic lines, notan entity subdivisable
into species'.'
He rnade sorne other criti cisrns frorn a logica l
perspective (Cain, 1958). For example, he indicated
that for defining genera, Linnaeus (Cain, 1 958:148)
stated: "The essentio/ choracter of a genus is that
which gives sorne characteristic peculiar to it, if there
is one such, which will instantly serve to distinguish it
frorn ali others ... the factitious choracter is one that
distinguishes a genus from ali others in an artificial
arder and is used only as a succedaneurn until the
natural classification can be discerned." Frorn a
practica! perspective, he added (Cain, 1958:1 50): " ...
the overworked taxonornist, required to get out such
a classification, will inevitably use the rnost striking
characters as basis for his "definitions" because they
will be the most eosily described in words, and they rnay
then assume a wholly disproportionate importance to
his classification:' Returning to definition of genera by
Linnaeus, Cain indicated that (Cain, 1 958:1 58): " ...
each genus differs in (at least) one particular attribute
frorn its nearest relatives (in accordance with Logical
Division) and rnust be the srnallest group of species'.'
Robert lnger rnade an extensive study of Philippine
arnphibians and then tackled the problem of defining genera
(lnger, 1958). He indicated that genera have been regarded
as a difficult taxonornic category, probably because the
genus is a synthetic group, whereas the species is an
analytic one, and that taxonornists have delirnited genera
on rnorphological grounds, disregarding the function for
the observed structures (lnger, 1958:371). The alternative
rnethod rnust take into account the functionality and
adaptive value of characters, already indicated by Strickland
(1 841:184), in terms of genetics, biornechanics, and
natural selection, and this irnplies that characters have
different relevance for adaptation, and because of this
difference, they should not be treated as equal to each
other (lnger, 1958:373 ff). He concluded (p. 383) that there
were three advantages by defining genera upan cornplex
adaptive features: 1) such that each genus represents "the
sarne kind of entity: a distinct rnode of life and a distinct
evolutionary shitt': 2) they would allow "predictions of habits
and ecology that test taxonornic conclusions·; and 3) "species
interrelationship is rnaxirnized'.'
Probably inspired by a growing t rend in quantitative
biology led by, arnong others Hutchinson (1 957), Legendre
&amp; Vaillancourt (1969) proposed a rnathernatical rnodel for
defining genera and species. Their definition for genus
was (page 24 7): "a category including only species that
are naturally related by rnonophyletism (genetic concept);
this category rnay also be arbitrarily delirnited so as
to correspond to the intuitive idea that one has of an
evolutionary peak that is distinct frorn any other closely
related peak (evolutionary concept)'.' They then introduced
a rnathernatical rnodel ernphasizing distance rnethods but
without an ernpirical test of it. Despite other contributions
on the sarne argurnent (Legendre, 1 971 , 1 972), the
proposal has not been followed at ali. In fact, it has been
shown that taxonomic decisions can rely upan univariate
or rnultivariate analysis (Ohler &amp; Dubois, 1 999). such
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�that further refinements are not really better than simpler
methods.
Clayton (1 983:150) tried to clarify the use of the genus
concept. First, he indicated that the "morphological
evidence for the existence of species clusters is sufficiently
compelling to ensure the(ir) universal acceptance" and that
the "morphological relationships are judged by estimating
the degree of overall similarity between species, similarity
being expressed in terms of shared character states'.' He
further added that "despite our failure to find an objective
criterion ... species clusters of varying distinctness exist
in nature'.' Clayton's (1983:151-152) operational rules for
defining genera were:
1. Characters are ranked, albeit subjectively,
to recognize species clusters;
2 . These species clusters must be relatively
distant to each other, but there is
no way to define the distance;
3. Genera must be marginally well-cut, but there
are always sorne intermediate forms;
4. Size of cluster depends on convenience; and
5. Species tend to be densely packed
and analogy is important to define how
densely species will be grouped.

Stevens (1985:460) recommended that "when groups
are being compared, the comparison should be between
characters of the basal l ineage of the groups, not
between all characters occurring somewhere in them'.'
Lemen &amp; Freeman (1984:1 219) were "fascinated by
the apparent tendency of members of a genus to have
the same shape (body pattern, mihi) in contrast to the
great differences in shape among genera at the family
leve!'.' They also noted that "the h igh morphological
similarity of congeneric species would re f lect the
ecological pressures of adaptive zones, sensu Simpson
(1944; Dumont et a/., 201 2), to confine morphological
divergence" (Lemen &amp; Freeman, 1 984:1221). Trying
to explain this, they used the information about size
and shape of three famil ies of bats and subjected
them to three different evolutionary models. This is
relevant because body size has an extremely high
adaptive importance, by indicating the operation of
environmental conditions (Maurer et a/., 1 992:951;
Barraclough et al., 1998: 752). These models were
defined as uni-modal, size-coupled/size-decoupled,
and saltational. In the first, changes in morphology
through time have a normal distribution; the second is
a complex combination between sorne size-dependent
changes, where all characters have a similar direction of
change, and size-decoupled changes, where characters
become decoupled and change independently. The
saltational model resembles the size-coupled change,
but differs by having a larger magnitude of change.
Lemen &amp; Freeman (1984:1 234) concluded that genera
are size variable and shape conservative and that
the decoupled/adaptive zone model explains these
groups. Further, they think that "evolution proceeds as
a two-step process: one, diversification in size within
one shape group, and two, decoupling of correlated
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

characters to form new shape groups that may in turn
diversify in size'.' They listed sorne relevant properties
(Lemen &amp; Freeman, 1984:1236):

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

1. Decoupled or adaptive zone groups (genera)
will differ in size along an allometric curve;
2. Genera will be shape conservative
but not always monophyletic;
3. Genera may overlap, especially if
divergence jumps are small; and
4. Rates of coupled and decoupled events
determine both number of species per genus,
and the shape diversity in each fami ly.

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

Alain Dubois (1 982, 1 988) extended the biological
species concept to genera, defined genera as
evolutionary units, and indicated that the defining
criterion for genera was the interbreeding of its
species. This sounds interesting but likew ise the
b iological species concept, it applies only to those
organisms whose reproduction and descendants
can be detected and evaluated. This is hardly usable
among marine invertebrates, where colonial corals
are probably among the best studied species, but
most others are barely known after their original
description, or those available as preserved museum
specimens.
Armand Maggenti (1989) commented upon genera
and families as natural groups. For genera, he followed
Mayr's definition emphasizing gaps between groups
of species and that (p. 4): "a genus will have common
features that facil itate recognition" and that: "as a
phylogenetic unit, the genus differs from similar and
related assemblages by reflecting an ecological unit
that is adapted to a particular mode of life'.'
Warren Allmon (1992) listed three working definitions
for genera: 1) phylogenetic, 2) phenetic, and 3)
hybridization. The latter has been proposed by Dubois
(1 982) and, as indicated above, cannot apply to fossi ls
or preserved organisms. The phylogenetic definition
regard genera as monophyletic clades which can be
separated by at least one distinct, derived character
or synapomorphy (Fransen 2002); th is approach
has been shown to be relevant in many retrospective
studies of generic classifications (Kawano 2000).
The phenetic definition regards genera as clusters in
morphological space, separated from other clusters by
many differences as already indicated by Mayr. Allmon
(1992:151) added that "the phenetic concept of genera
expresses the common definition of many taxonomists
and field naturalists (. .. ): different genera look different,
and are usually readily distinguishable by relatively
unsophisticated hand examination'.'
For lucanid beetles, on the other hand, Kawano (2000)
concluded that genera are quantitatively describable
biological entities regarding mandible al lometry
and dimorphism. This evolutionary trend involving
allometry of ornaments or weapons is also present
in other animal groups (Kodric-Brown et a/., 2006).
Vinarski (2013:45) recently compiled the available
19

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

:e:

1-

3:

....2
....z

(j

.....

o
z
o
1z
.....
....

o
o
z&lt;
z
o

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o

:;E

....

:e:

lo,::

o
.....
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

�information and concluded that a synthetic concept
for genera should include morphological simi larity,
phylogenetic affinities, and ecological occupation of
an adaptive zone. A more traditional study involved
the assessment of morphological features for inferring
phylogenies (Clarke, 2011), and the main conclusion
is that morphologic characters are relevant, especially
because for most species molecular data would be
very difficult or impossible to obtain. Sorne of these
morphological characters might become key innovations
causing faster diversification rates (Barraclough, 2010;
Garbino, 201 5).
Maruvka et al. (201 3: abstract, box) have developed
a SEO (speciation-extinction-origination) model which
"supports the consistency of generic boundaries based
on morphological differences between species" and
that "although taxonomic groupings are manmade, they
nonetheless reflect natural evolutionary processes'.' On
this same ground, Eronen et al. (2010) concluded that
morphological "traits are the means by which organisms
interact with their environment." More recently, Ezard et
al. (2016:3) would add that genera are: "in one sense,
a crude index of morphological disparity through time'.'

P OLYCHAETE GENERA
In the following abridged historical account for
polychaete genera, the contributions of Grube and
three French taxonomists must be analyzed. Lamarck,
Savigny and de Quatrefages made severa! contributions
in invertebrate zoology and only Savigny attained
widespread recognition during his life, whereas the two
others faced indifference or open rejection because
of their ideas. Unlike the French trio which dealt with
severa! taxonomic groups, Grube concentrated on
annelids and tried to cover ali families (Roemer, 1880;
Zaddach, 1880).
After Linnaeus (1758), Lamarck (18 1 8) and later
Savigny (1822) proposed severa! groups of annelids,
including genera, based upon both comparative
morphology and standardized terminology for body
appendages. De Blainville (1828:422) indicated how
to proceed: ""The proposal of genera is supported by
considering different organs in each order and family;
but it is in general by the particular arrangement of
cephalic appendages, pharynx armature, parapodial
appendages and of those at the end of bodY:'
lt might seem enigmatic how Lamarck moved from being
a botanist to become the founder of invertebrate zoology.
His achievements in evolutionary theory are also very
important. On this ground, he was also capable to refine
his ideas and change his mind about species and major
groups' relationships (Gould, 2000). Because Lamarck
made sorne contributions in hydrology and meteorology,
he hada cosmic approach (Stafleu, 1971 ) and his life
achievements are really impressive. For example, he was a
bank employee while preparing the Flore Franc;oíse (publ.
1778), then botanist in the Jardín des Plantes for 15
years, and from 1 793 he became a professor of zoology,
when he was 49, in the Muséum d'Hístoíre Naturelle, París.
20

The three volumes of the Flora of France were written in
French, as indicated above, and all species were arranged
in dichotomous or almost always dichotomous keys, which
made it a very successful contribution and strengthen
a tradition in taxonomic works. lt must be emphasized
that keys usually follow the Aristotelian principie of the
'Excluded Middle' such that only extreme conditions are
used (Stearn, 1959:1 6), and that the charactes included,
since Linnaeus, are either essential or synoptic. Stearn
(1 959:18) stated that "an essential character (nomen
specífícum essentíale) is a single character enabling the
species to be recognized by it alone•: whereas "a synoptic
character (nomen specífícum legitímum) mentions several
features which are diagnostic when associated but not so
when taken singly'.' There were sorne earlier dichotomous
keys published about 100 yr before (Griffing, 201 1;
Voss, 1952), but they did not have the same impact and
widespread use as those made by Lamarck.
The transformation of Lamarck into a zoologist was
through the study of mollusks. He had been an avid
col lector and made two contributions about mollusks
for the Encyclopédíe Méthodíque, and another one
about the classification of shells in 1798 and 1799,
respective ly. His series of publ ications on other
invertebrates started in 1801, when he introduced the
theory of biological transformism. Stafleu (1971 :401)
thought that Lamarck arrived to this leve! of synthesis
because he had a good understanding about geology
and how relevant was the changing earth surface, and
by understanding that by extension, these changes
might also be present in living organisms.
After Stafleu (1971:410) the development of Lamarck's
contributions to taxonomy were also presented in
the Encyclopédíe; for species, he wrote: "In Botany
as in Zoology, the species is necessarily made by
the assemblage of similar organisms, which are
perpetuated by reproduction" (Lamarck, 1786a:395).
This stems from earlier ideas by Buffon (1753, 4:384385), and even farther back to Cesalpino who made
a similar proposal in 1 583 (Atran, 1 987:202); these
ideas would fit into what is now known as Mayr's
biologica l species criterion. However, as indicated
above, Lamarck regarded genera as "perfectly artificial,
generated by the human mind". lt must be indicated
that Henri Milne-Edwards, for the second edition of
Lamarck's invertebrates opus magna, continued using
Latin diagnoses for each genus and introduced tabular
or key formats for major groups, but not for ali genera,
as he had done, albeit quite roughly, for the crustaceans
section in the same volume (Milne-Edwards, 1838).
Unlike Lamarck, who was rejected for his ideas on
evolution, Savigny was widely acknowledged as a very
good naturalist during his life. He participated in the
French Expedition to Egypt and worked on several
invertebrate and vertebrate groups; for example, he
made a careful study of insect mouth parts and showed
their homologies, what was later known as the Savigny
Theory (Kellog, 1902; des Cilleuls &amp; Girard, 1968:31).
Regretfully, a serious disease made him abandon his
research activities quite early, but he was recognized by
the high quality of his contributions.
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�By the way, there are sorne problems trying to define the
publication date of the corresponding part of annelids. lt
was apparently finished and available in 1 809 (Ehlers,
1864:12; des Cilleuls &amp; Girard, 1968:30), and was
certainly circulating in 1 812 (de Blainville, 1 828:622;
Grube, 1851:1 58), but it was presented to the
Académie des Sciences on either 19 June (de Blainville,
1828:380), or 14 July, 1817 (Pallary, 1 931 :716).
However, Sherborn (1897:287) by following a review
dated 1 827, probably based upon the second edition
(available in Gallica, digital library from France, and
dated 1826), concluded that 1822 should be the
publication date. This was later confirmed and ruled out
(Tollit, 1986, ICZN 1 987); therefore, the annelid part
should be cited as Savigny (1 822).
Savigny (1822:3-4) indicated that annelids should be
characterized after a standardization of the terminology
for body appendages, especially cephalic, pharyngeal
and parapodial features, such that their modifications
can be better understood. Consequently, he defined his
orders, families, genera and species by the combination of
externa! features, such as the presence of palps, antennae,
and eyes, together with parapodial features (cirri,
branchiae, chaetae and aciculae), interna! modifications in
the pharynx and even the presence of enteric diverticula.
However, Savigny did not use dichotomous or polytomous
keys but rather listed his groups into a tabular fashion.
For the species, he combined his material from the Egypt
expedition with other specimens deposited in the Paris
museum, or previously published by others from different
localities. Polychaetae chaetae have many different
patterns; they are useful for sensing the environment,
moving and anchoring to the sediment or tube where
the animals live, and traditionally have been used for
taxonomic purposes (Merz &amp; Woodin, 2006)
Two papers by Grube are especially significant because
he proposed a new arrangement for annelids, listed all
available family names, proposed sorne new ones, listed
all known genera and species, and introduced keys as
synoptic tables; first for families (Grube, 1850, foldout
on page 281), and later for genera and species (Grube,
1851). This second part was really innovative and useful,
but because it did not appear in an academic journal,
its widespread use was likely limited. Further, probably
derived from the size of the task, by defining genera Grube
had an irregular perspective and sorne of his genera or
species were apparently not separated after standard
approaches or delineations, but rather after his own
experience.
Enter Armand de Quatrefages (Fig. 4). Because he had
made doctoral studies on mathematics, medicine and
natural sciences, he divided his efforts into the study
of annelids and anthropology (Hamy, 1892). His ma in
interests on zoology are indicated by the fact that
he published 84 papers in 12 years (1840-1 852),
a high number even for XXl-century authors, which
included results of field trips and observations of living
specimens in the lab (Hamy 1892:1 0).
However, his monograph Histoire Noturelle des Annéles
Morins et d'Eou Douce (de Quatrefages, 1 866) was the
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

most relevant work for this topic. Trying to find a natural
order for annelids, he followed de Jussieu comparative
approach regarding characters (de Quatrefages, 1 866;
1:1 69): '"'the most essential character must be the
one present among the largest number of species and
groups:' This corroborates that trying to find a natural
order, de Jussieu gave different weight to characters
(Stevens, 1 994:34-35).
Among other things, de Quatrefages provided synoptic
tables for orders, suborders, and families, and then for
genera in each family. For this, he went further into a
stricter, standardized approach and, as a result, the
number of genera was markedly increased. In the table
below it can be seen that de Quatrefages almost tripled
the number of known genera in about five years, reaching
almost 250 (50 genera/year), whereas it took about 90 yr
to increase it seven t imes to 151 3 (Fauchald, 1 977; 13
genera/year). By the way, Kinberg proposed 54 genera
in a series of small papers based upon the specimens
collected during the expedition of the Swedish Frigatte
Ship Eugenie (Kinberg, 1 857-1910).
Kristian Fauchald's Pink Book (Fauchald, 1977) is the
last thorough compi lation of most polychaete taxa
and besides preparing dichotomous keys, he provided
standardized diagnoses for each order, family and
genus. During 40 yr (1961-2002), Fauchald made 72
publications including proposals of three families, 34
genera and described 256 new species (Ward, 2005).
Year

Author

Genera

1758, 1767

Linnaeus

5

1822

Savigny

26

1838

Milne-Edwards

49

1 851

Grube

86

1 857-1867

Kinberg

54

1861

Schmarda

97

1866

de Quatrefages

2 45

1977

Fauchald

1513

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

:e:

1--

3:

....2
....z

(j

.....

o
z
o
1-z
.....
....

o
o
z&lt;
z
o

1--

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o

:;E

....

:e:

1--

Fauchald started his academic career in polychaete
taxonomy with a paper on Norwegian nephtyids
(Faucha ld, 1963), and five years later and within
the same fami ly, he proposed his first genus:
lnermonephtys. After following a standard protocol by
making an analysis of severa! diagnostic features for
nephtyids and, by defining his new genus, he concluded
that (Fauchald, 1 968:9): "lt must be emphasized that
no single character can be used to distinguish any
genus. A set of three or tour characters is necessary
and sufficient to describe ali known genera." He also
included a key and a table to compare diagnostic
features for all nephtyid genera; however, he apparently
confused diagnosis with description since in his key
most genera are diagnosed by single features. Thus,
Micronephtys is the only genus lacking interramal cirri,
Nephtys is the only genus w ith recurved interramal
cirri, and lnermonephtys is the only genus with smooth
pharynx (and with one pair of antennae).
21

.:z::

o
.....
o
o
V)

:e:

....
....

1-:;E

u&lt;

ti

2

"-

�lt rnight be interesting to indicate that Oiga Hartrnan,
Fauchald's Ph.D. advisor, proposed her first genus in the
scale-worm family Polynoidae: Holosydnello (Hartman
1938), and separated it frorn Holosydno Kinberg with
sorne features as body shape and size, and pattern of
elytra (scales) arrangernent along the body. lt seems,
however, that the most similar genus to Holosydnello
is Acholoe Claparede (Fauchald, 1 977:59) and they
differ by the type of neurochaetal tips: Ho/osydne//o has
uni- and bidentate neurochaetae, but Acho/oe has only
unidentate neurochaetae.
A contribution by Ralph Charnberlin (Fig. 4) deserves
sorne comments regarding the importance of keys to
understand the segregation of morphological patterns,
or to find out parallelisms at different hierarchical
levels (Vasilyeva, 1999:164). Chamberlin made a few
papers on polychaetes because he devoted most of
his time to spiders, centipeds and millipeds; his larger
contribution (Chamberlin, 191 9) dealt with rnaterials
collected during three cruises of the A/botross in the
Pacific Ocean. He presented a key to families, and
then 42 keys to genera in the same number of families,
driving to 587 genera, and 54 were newly described. lt
must be emphasized that he did not study specimens
for these keyed-out genera, but followed previous
publications, such that his keys became one of the major
contributions in the volume.

Figura 4 . Personajes y fuentes. De Quatrefages https://
wellcomecollection.org/works/eju 7 csyf, Chamberlin htt ps//
en.wikiquote.org/wiki/File:Ralph-V -Chamberlinjpg.

The frequent use of Faucha ld's taxonomic keys to
farnilies or genera builds up a mental perspective
that incorporates family and generic body-patterns.
In his keys, characters are arranged in a hierarchical
succession, such that their relative relevance is
evident, and this hierarchical succession is different
for each polychaete family. Further, for sorne families,
having 10 or more genera, these sequences provide an
excellent perspective about inter-generic differences
and about patterns of generic characters. This explains
why, whenever a specimen is observed, a well-trained
mind notices if this represents a different or unique
morphological pattern; after repeatedly running the keys
and observing different worrns, one acquires a valuable
perspective about body patterns. Then, because "the
characters used in keys should be the most clearcut and distinctive diagnostic characters" (Winston,
1999:370), and because they are presented as
"alternative, generally mutually exclusive features" (Tyrl,
22

201 0 79), they provide a perspective for body patterns,
understood as different cornbinations of characters.
This approach can be set into an analogical context,
and then the relative degree of difference observed
in a particular specimen can lead us to conclude this
particular body pattern should belong to a distinct,
probably new genus (Wheeler, 2008:4). Nevertheless,
there are taxonomic problems in most polychaete
families; usually an imperfect or heterogenous means
for making standard comparisons, or sorne problems
to assess homologous structures have resulted in
unstable delimitations for many genera (Salazar-Vallejo
&amp; Hutchings, 2012).
As indicated above, geographical distribution is very
important in recognizing different taxa. Species with
restricted geographical distribution have been known
for a long time, especially after the results of sorne
major scientific or exploratory expeditions. The first
forrnulation was by Buffon (1761, 9:101). By referring
to the mammals of the New World, in comparison to
those living in the Old World, he stated: "further, we see
that among all animals living or passing by the Northern
lands, which could be common to the two worlds ...
cannot be found in both places at the sarne time'.' This
was generalized as "environrnentally similar regions but
isolated from each other, have different assemblages
of rnammals and birds''. or even further as "different
areas have different species:• For Nelson (1978:274275), this is the first biogeographical law. On the basis
of these restricted distributions de Candolle (1 820)
formulated botanical regions, which was later ernployed
for defining ornithological (Sclater 1858), or vertebrate
regions (Wallace, 1876; Proches &amp; Ramdhani, 2012;
Holt et o/., 201 3; Kreft &amp; Jetz, 2013).
De Quatrefages pub lished two notes on the
geographical distribution of marine annelids, which
were later incorporated into his monograph. In the
f irst note (de Quatrefages, 1864) he announced the
forthcoming monograph and added that he had studied
over 700 preserved lots frorn the Paris museum, but
rnade the plates based upon living specimens (with the
exception of one Aphrodito and one Hermione). He listed
10 main ideas and two of thern deserve comments: 1)
annelids live in all the seas and they are cosmopolitan
if regarded as orders and even genera, and 2) annelid
species have a restricted distribution. He explained
(page 173): "The number of cornmon species in two
continents, in two hernispheres, to the eastern and
western seas in the same continent, etc., if it is not
absolutely nil, it will always be excessively reduced ... 1
have not found a single common species in our (Atlantic)
ocean and Mediterranean coasts:· The larger paper (de
Quatrefages, 1 865) was mostly an extended series of
explanations about his zoogeographic conclusions.
Regretfully, de Quatrefages ideas on species distributions
were rejected by sorne influential taxonomists, and
the ideas of four of them are relevant to clarify this
perspective. lt rnust be emphasized that all of these
specialists made large reports resulting from faunistic
surveys, or from maritime explorations. Pierre Fauvel
(1897) regarded one specirnen from New Caledonie,
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�despite sorne morphological differences, as identical
to a species described from Equatorial Western Africa
(Eupolyodontes cornishi Buchanan, 1894). and in a
later publication (Fauvel, 1925) he concluded that
cosmopolitism was very common among polychaete
species. His remarks were: 1) "Many exotic species have
been described as special to this or that region, but often,
if we carefully compare with the species in our coasts,
trying to find specimens of similar sizes, we soon conclude
that there are only insignificant differences, such as those
that can be noticed among specimens from the same
locality" (Fauvel, 1 925:313), and 2) "Species from the
lndian Ocean also live overthe western African coast and
along both coasts ofTropical America, in the Atlantic and
in the Pacific" (Fauvel, 1 925:314).
Hermann Augener (1913) in his study of Southwestern
Australian polychaetes, indicated that there were many
species identical to those found in the Mediteranean
Sea, or in other northern localities. Charles Monro
made severa! publications on tropical polychaetes
and dealing with those living in Pacific Panama, he
concluded (Monro, 1928:75): "The fauna of the Panama
coast is tropical, and the forms here studied confirm
Prof. P. Fauvel's contention that among the Polychaeta
the tropical fauna includes many species common to
the Atlantic, the Pacific and the lndian Ocean'.'The last
influential expert was Oiga Hartman. She combined
her early efforts trying to clarify sorne nomenclatura!
issues, revising type material in museums, and studying
the Eastern Pacific fauna in general, and especially
the Californian species. In an evaluation of endemism
(Hartman, 1955:43) she made a very important but
little known conclusion: "The list of endemic species
is far more considerable and comprises, for California
alone, more than 500 species. Fewer than two per
cent of the total number are cosmopolitan." In her
Atlases for Californian polychaetes (Hartman, 1968,
1969) she changed her mind by regard ing 34%
of the fauna as made up by cosmopolitan species.
However, after several revisions made over different
polychaete families or genera, the general conclusion
is that cosmopolitan species are very rare. However,
there are exceptions including those species living
associated with sorne cultivated marine molluscs, like
the giant Japanese oyster that has been the subject of
intensive mariculture in many different countries, driven
by migratory birds, or being carried in ballast water. lf
cosmopolitans are real, they should be present along
a similar ecological horizon, not along widely different
regimes of salinity, temperature, substrate and depth
(Salazar-Vallejo et al., 2014).
As far as a simple routine could be desired (Jenyns,
1833), it would be very difficult to provide it for any
taxonomic group. However, as a rough synthesis on
the means to recognize and delineate genera, a series
of steps and experiences wil l help any practicing
taxonomist to discover a new morphological pattern,
and then proceed to propose it as a new genus:
Assess characters that have been used in the group by
understanding the original descriptions and more recent
redescriptions; if available, concentrate especially
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

on those publications dealing with size-variation, or
modifications due to sexual maturity.
Second, study as many specimens as possible,
including type and non-type material, and standardize
their characterization, making a comparative approach
either by comparing specimens against each other or,
by using a series of photographs of specimens of similar
size; thus, differences could be detected more easily
than based upon memories of the specimens. lf there is
no study about variation, do it on your own for showing
how reliable the characters are being independent of
body size.
Third, find out new characters or modifications that help
define or explain groups, or new means to understand
the traditional characters, such that the discovered
discontinuities help explain the groups you have
detected.
Fourth, for a newly discovered morphological pattern,
look for previously junior synonyms because the
pattern might have been already noted, and a name
proposed for it, although the differences were not fully
understood. lf so, reinstate the previous name; if not,
then propase a new genus-group name for it. In either
case, modify the diagnosis to clarify the differences
among similar genera, and incorporate a key to help
identify the resemblances and differences among
genera; this will facilitate understanding the relevance
of the discontinuities just discovered.
Fifth, arrange the illustrations by following a similar
approach such that diagnostic features are clearly
shown; now, proceed to complete the text and figures
for preparing the first draft of your publication. Be
prepared for sorne negative evaluations, especially if
the new proposal modifies a lot the current paradigm.
Take the best of referees recommendations and improve
the document as much as possible, such that it can
be accepted for publication. Then, look for another
challenge.

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
z
o
1....z
:a
:a
ou
Q..

&lt;

:e:

1-

3:

....2
....z

(j

.....

o
z
o
1z
.....
....

o
o
z&lt;
z
o

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o

:;E

....

:e:

lo,::

P ERSPECTIVES
Annelid phylogenetics is undergoing an interesting
transformation. Most traditional suprageneric or
familiar polychaete groupings were not recovered
by using modern ana lytical methods based upon
morphological or molecular characters (Zrzavy et al.,
2009; Kvist &amp; Siddall, 201 3; Purschke et al., 2014).
However, a modification of previous data into amino acid
sequences of 231 genes resulted in the confirmation
of the ancient groups Errantia and Sedentaria,
although with sorne modifications (Struck et al., 2011),
such as the inclusion of echiurans and sipunculans
within annelids, and recognizing the highly modified
Chaetopteridae as a basal group. Later, Struck (2011)
named the combination of Errantia and Sedentaria as
Pleistoannelida, leaving out, but still within annelids,
severa! other groups such as sipunculans, magelonids,
myzostomids, chaetopterids and oweniids, together
with sorne of the formerly called archiannelid families;
23

o
.....
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

�this was later improved by detecting para logous
sequences (Struck, 2013). Later refinements include
Weigert et al. (2014), Andrade et al. (2015), and Parry
et al. (2016), but several details are still unsettled and
additional studies are expected in the near future.
DNA barcoding of the CO I mitochondrial gene is a
powerful method for identifying species, which of
course has sorne limitations (Fitzhugh, 2006; Rubinoff
et al., 2006; DeSalle, 2007; Sbordoni, 201 0; Collins &amp;
Cruickshank, 201 3) which must be taken into account.
A study on a large number of birds (Hebert et al., 2004)
prometed the use of DNA barcodes for recovering
generic groups. Further, sorne studies on marine fishes
have involved the use of COI barcoding approaches to
define species and genera depending on their relative
dissimilarity, as expressed by the so-call ed Kimura
2 -parameter (K2P), such that percentage differences
were 0.4°/o between species, 10% between genera,
15% between families, 22% between orders, and 23%
between classes (Ward et a/., 2005). Asgharian et al.
(2011 :469, Table 3) indicated that in seven different
projects dealing with marine fishes, the average
distances were 0.30 (range: 0.17-0.4 7) for members
of the same species, 11.4 (range: 3.70-16.05) for
members of the same genus, and 1 7.9 (range: 13.9220. 72) for members of the same family. Another study
(Jaafar et al., 2012) concluded that the K2P distances
were overlapped: " ... in accordance with expectations
based on taxonomic hierarchy: 0% to 4.82% between
individuals within species, 0% to 16.4% between
species within genera, and 8.64% to 25.39% between
genera within families'.'
On the other hand, there are sorne other problems when
trying to cope with separating species (or genera) by using
COI barcoding among polychaetes. Kvist (2016:2244,
Table 2) has shown that for polychaetes there is a very
wide variation in published data, being the average
data of about 29% for interspecific, and up to 1 0% for
intraspecific distances. He explains this, not surprisingly,
because " ... the taxonomic labels associated with the
sequences are incorrect" (Kvist, 201 6:2249).This has
been early noticed by Stoeckle (2003) and by Pleijel
et al. (2008) but there is no means to salve the earlier
problematic identifications, but additional sequences
must rely on better taxonomic procedures. ldentifications,
by the way, can be very problematic in sorne little studied
areas like deep-sea polymetallic nodule fields such that
a reverse taxonomic approach - first sequencing, then
identifying- was regarded as the only option available
(Janssen et al., 2015).
For polychaetes, there are fewer large-scale studies than
in other large marine invertebrate groups (Radulovici et al.,
201 0), and one deserving mention was made by Carr et
al. (2011), where the affinities of Canadian polychaetes
living in three oceans was assessed. They concluded that
average K2P distances for members of the same species
was 0.38, whereas for genera it was 16.50; this somehow
resemble what has been found among fishes.
Defining polychaete genera by using morphological
features after thorough analyses has resulted into
24

different perspectives; in sorne studies (Carrera-Parra,
2006), lumbrinerid genera were well defined, whereas
for nereidid genera provided with paragnaths (Bakken
&amp; Wilson, 2005), or for polycirrids (Fitzhugh et al.,
201 5), many genera could not be defined because of
large polytomies. Although there is relevant information
on morphological features, taxonomic studies should
include molecular methods and there has been sorne
interesting results in other taxonomic groups (Padial &amp;
de la Riva, 2007).
Comparing chromosome numbers is a promising
field but there are sorne problems for linking their
diploid numbers, or chromosomal shape, to taxonomic
categories. For example, most nereidids, including
Plotynereis and Perinereis, have a diploid number
of 28 chromosomes (lpucha et al., 2007). but
Laeonereis has 38 (Leitao et al., 2010). Because
the chromosome number is high ly conservative,
it cou ld not be diagnostic. However, Grassle et
a/. (1987) found 14, 20 and 26 chromosomes in
sibling Capitel/o species. Further, in tour species of
Neanthes, Reish et al. (2014) indicated that there
were 1 8, 22, or 28 chromosomes. On the other
hand, Pesch &amp; Muel ler (1988) found that what has
been regarded as allopatric populations for the same
species (Neonthes orenoceodentoto), were actually
two different species with chromosomes having
different number and shape, one with 1 8, the other
with 24.

P END ING ISSUES
There are severa! pending problems or challenges for
taxonomic practice and evolutionary studies in the near
future; forsome interesting philosophical issues see Holynski
(2005), Wilkins &amp; Ebach (201 4), and Minelli (2014) or the
first issue of Megataxa. Morphologically defined genera are
usually reflected in molecular phylogenies, indicating that
morphological approaches are not overdue (Kawano, 2000;
Jablonski &amp; Finarelli, 2009; Filatov et al., 2013; Lee &amp; Palci,
2015), despite the fact they might look anachronic from a
molecular perspective.
There is a lack of cons istency between Linnean
taxonomic ranks such as family, genera or species,
when different groups of organisms are taken into
account, because they evolved or have spanned
along different time scales (Johns &amp; Avise, 1998),
as Hennig had noticed already (1966:72), and early
anticipated by Agassiz (1859:233). Avise &amp; Liu (2011)
have emphasized the large discrepancies between
vertebrates, which might be roughly arranged in a
chronological fashion as amphibians, then reptiles,
birds and mammals. However, invertebrate groups are
older; for example, decapad crustaceans tend to be
twice asoldas amphibians. Avise &amp; Liu (2011:712)
suggested that the date of origin could be appended
to taxonomic ranks but the proposal has not been
incorporated into current taxonomic practice; however,
sorne invertebrates are older than decapods, but their
fossil record is scarcer such that setting their first
appearance is not straightforward.
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�Cavalier-Smith (2010) has pointed out that the
influence of Hennigian cladistics must be reduced
by incorporating sorne evolutionary processes for
phylogenetic analysis such as stasis, cel l merging,
allopolyploidy, and lateral gene transfer, together with a
reappraisal of paraphyletic taxa. There might be a need
(Zander, 2013:1) for pluralistic approaches "to correct
the difficulties in which modern systematics has found
itself' Phylogenetic analysis need sorne improvements
(Ebach et al., 2013; Vasilyeva &amp; Stephenson, 2013),
not on ly for considering the above evolutionary
processes but a better understanding of how the
computer algorithms work (Brazeau, 2011). Further,
in sorne problematic groups, more than one solution
is possible and none should be rejected a priori such
that they can coexist (Vinarski, 2013), and especially
for those groups capable of hybridize and undergo
introgression (Zakharov et al., 2009). Another critique
and evaluation of cladistics was made by Aubert (2015)
and his interesting and useful recommendations should
be taken into account for future studies.

E PILOGUE
Despite the fact we currently have plenty of analytical
sophistication, including molecular indicators, together
with many statistical and computer software for
image comparison, morphological taxonomy must
be strengthened. Otherwise, the current bottle-neck
of having many discovered species by molecular
methods, but still waiting for being formally (or even
turbo-) described will not be solved. Further, most
taxonomists have been following a long tradition for

pattern recognition and undertaking revisionary studies,
but we have seldom been explicit enough about how to
proceed. Younger colleagues must understand that
it takes several years to fully understand a group of
species, their variations and affinities. At the same time,
older colleagues must keep in mind these needs and do
their best to encourage and accelerate the formation of
a much needed batch of new taxonomists. Of course,
it will also help we push our authorities and politicians
into promoting new permanent positions concentrated
on morphological studies. No one else will do these
activities for us, or for the forthcoming colleagues
(Salazar-Vallejo &amp; González, 2016).

A CKNOWLEDGMENTS

&lt;
o:::¡

....
z
z

s

....
V)

!;:;
&lt;

:e:

~

o
"z
o
1....z
:a
:a
ou
&lt;

This revision was encouraged by my former and
current students of polychaete taxonomy, and
as a position paper for my seminar on advanced
systematics. Eduardo Suárez-Morales and Jacobo
Schmitter-Soto, both from Ecosur, as well as Kirk
Fitzhugh (LACM), Pat Hutchings (AM), and J. Rolando
Bastida-Zavala, carefully read earlier drafts and their
recommendations improved this contribution. The
avai lability of classical papers in the Biodiversity
Heritage Library, Digita l Library of the American
Museum of Natural History, Gall ica, lnternetArchive,
Persée, or Smithsonian Libraries, together with the
kind help of ECOSUR librarians, especial ly José
Santos Gómez, made easy the f inding and reading of
what used to be very difficult to find documents. Of
course, institutional subscriptions were really useful
and are highly acknowledged.~

:e:

1-

3:

....2
....z

...o

(j

z
o
1z

.......
o
o
z&lt;
z
o

1-

z
o
u

(j

~
....&lt;

u

(j

o_,
o

:e:

~

o

:;E

....

:e:

lo,::

...o
V)

o
o

:e:

....
....

1:;E

u&lt;

ti

2

"-

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

25

�REFERENCES

Adanson, M. 1757. Histoire naturelle du Sénégal. Coquillages.
C.J.B. Pauche, París, 190+xciv+275 pp, 19 Pis. http://
www.biodiversitylibrary.org/bibl iography/11585#/
summary

Atran, S. 1987. Origin of the species and genus concepts:
An anthropological perspective. Journal of the History
of Biology. 20: 195-279. http://link.springer.com/
article/10.1007º/o2FBF00138437#page-1

Adanson, M. 1763. Fami//es des Plantes. Vincent, París, 1186
pp. http://www.biodiversitylibrary.org/bibliography/271#/
summary
Agassiz, A. 1871. Systematic zoology and nomenclature.
American Naturalist. 5: 353-356 http://www.jstor.org/
stable/2 44 7062
Agassiz, L. 1859. An Essay on Classification. Longman, Brown,
Green, Longmans &amp; Roberts, London, 381 pp. http://www.
biodiversitylibrary.org/bibliography/1831#/summary

Aubert, D. 2015. A formal analysis of phylogenetic terminology:
Towards a reconsideration of the current paradigm in
Systematics. Phytoneuron. 2015-66: 1-54. http://
www.phytoneuron.net/2015Phytoneuron/66PhytoNPhylogeneticTerminology-pdf
Augener, H. 1913. Polychaeta 1. Errantia. Fauna SüdwestAustraliens, Ergebnisse der Hamburger südwestaustra/ischen Forschungreise 1905. 4: 64-304. http://www.
biodiversitylibrary.org/itern/31515#page/3/rrode/1up
Avise, J.C. &amp; Liu, J.-X. 2011. On the temporal inconsistencies of
Linnean taxonomic ranks. Biological Journal of the Unnean
Society. 102: 707-71 4 . http://onlinelibrary.wiley.com/
doi/10.1111/j.1095-8312.2011.01624.x/pdf
Bailey, I.W. 1953. The anatomical approach to the study of
genera. Chronica Botanica.14(3/4): 121-125.
Bakken, T. &amp; Wilson, R.S. 2005. Phylogeny of nereidids
(Polychaeta, Nereididae) with paragnaths. Zoo/ogica
Scripta. 34: 507-54 7. http://onlinelibrary.wiley.com/
doi/10.1111/j.1463-6409.2005.00200.x/abstract
Barraclough, T.G. 2010. Evolving entities: towards a unified
framework for understanding diversity at the species
and higher levels. Philosophical Transactions of the
Royal Society, B . 365: 1801-1813. http://rstb.
royalsocietypublishing.org/content/365/154 7 /1801
Barraclough, T.G., Nee, S. &amp; Harvey, P.H. 1998. Sister-group
analysis in identifying correlates of diversification.
Evolutionary Ecology. 12: 751-754. http://link.springer.
corn/article/10.1023%2FA%3A1017125317840
Barsanti, G. 2011. Linnaeus: The arder of nature, the nature
of man, and evolution. Journal of the Siena Academy of
Sciences. 3: 61-65. ftp.fadoi.org/index.php/jsas/article/
download/jsas.2011.61/344
Bartlett, H.H. 1940. The concept of the genus, 1. History of
the generic concept in Botany. Bu//etin of the Torrey
Botanical Club. 67: 349-362. http://www.jstor.org/
stable/2481068?seq=1#page_scan_tab_contents
Bessey, C.E. 1908 The taxonomic aspect of the species question.
American Natura/ist. 42: 218-224. http://www.jstor.org/
stable/2455533

Allmon, W.D. 1992. Genera in Paleontology: Definition
and significance. Historical Bio/ogy. 6: 149-158.
http://www.museumoftheearth.org/fi les/research/
pubs/ 51_AI lmon_ %281992 %2 9_ Genera_in _
Paleontology_Definition_and_Significance_Historical_
Biology_6_%28149-158%29.pdf
Anderson, E. 1940. The concept of the genus, 2. A
survey of modern opinion. Bulletin of the Torrey
Botanical Club. 67: 363-369 http://www.jstor.org/
stable/2481069?seq=1#page_sean_tab_contents
Anderson, E. 1957. An experimental investigation of judgements
concerning genera and species. Evolution. 11: 260-263.
https://www.jstor.org/stable/2406055
Anderson, R.M.(+ 27 coauthors).1923 The genus debased. Auk.
40: 179-180. https://sora.unm.edu/node/12896
Andrade, S.C.S., Novo, M., Kawauchi , G.Y., Worsaae, K. ,
Pleijel, F., Gorobet, G. &amp; Reuse, G.W. 2015. Articulating
"archiannelids": Phylogenomics and annelid relationships,
with emphasis on meiofaunal taxa. Molecular Biology and
Evolution. 32: 2860-2875. https://academic.oup.com/
mbe/article-lookup/doi/10.1093/molbev/msv157
Asgharian, H., Sahafi, H.Y.H.A., Ardalan, A., Shekarriz, S.
&amp; Elahi, E. 2011. Cytochrome e oxidase subunit 1
barcode data of fish of the Nayband National Park in the
Persian Gulf and analysis using meta-data flag severa!
cryptic species. Molecular Ecology Resources. 11:
461 -4 72. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10 .1111
/j .1755-0998.2011.02989.stract;jsessionid=833CF
D4C26EFE25552BADAAF28D0B7B6.f02t03?userls
Authenticated=false&amp;deniedAccessCustomisedMessage=

26

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�Bock, W.J. &amp; Farrand, J. 1980. The number of species and genera
of Recent birds: A contribution to comparative systematics.
American Museum Novitates. 2703: 1-29. http://
digitallibrary.arnnh.org/handle/2246/5389
Bogert, C.M. 1943. lntroduction. Anna/s of the New York
Academy of Sciences. 44: 107-108. http://onlinelibrary.
wiley.com/doi/10 .1111/j.1749-6632.1943.tb31296.x/
abstract
Brazeau, M.D. 2011. Problematic character coding methods
in morphology and their effects. Bio/ogica/ Journa/ of the
Linnean Society: 104: 489-498. http://onlinelibrary.wiley.
corn/doi/10 .1111/j.1095-8312.2011.01755.x/full
Bu ffon, G.L.L. 1749-1768. Histoire nature//e Générale et
Particuliére, avec la Description du Cabinet du Roi. 15 veis.
lmprimerie Royal, Paris(http://wwwbuffon.cnrs.fr).
Burlando, B. 1990. The fractal dimension of taxonomic systems.
Jouma/ o(Theoretical Bio/ogy: 146: 99-114. http://dx.doi.
org/10.1016/S0022-5193(05)80046-3
Burlando, B. 1993. The fractal geometry of evolution. Journa/
of Theoretical Bio/ogy. 163: 161-172. http://dx.doi.
org/10.1006/jtbi.1993.1114
Cain, AJ. 1956. The genus in evolutionary taxonomy. Systematic
Zoology. 5 : 97-109. http://sysbio.oxfordjournals.org/
content/5/3/97.extract
Cain, A.J . 1958. Logic and memory in Linn aeus' system
of Taxonomy. Proceedings of the Linnean Society of
London. 169: 144-163. http://onlinelibrary.wiley.com/
doi/10.1111/j.1095-8312.1958.tb00819.x/abstract
Callebaut, W. 2005. Again, what the philosophy of Biology is not.
Acta Biotheoretica. 53: 93-122. http://link.springer.com/
article/10.1007/s10441-005-5352-7
Cambefort, Y. 2016. How general are genera? The genus in
systematic zoology. In: Chemla, K., Chorlay, R. &amp; Rabouin, D.
(Eds), The Oxford Handbook of Generality in Mathematics
and the Sciences. Oxford University Press, Oxford, 257284.
Camp, W.H. 1940. The concept of the genus, 5. Our
changing generic concepts. Bulletin of the Torrey
Botanica/ Club. 67: 381-389. http://www.jstor.org/
stable/2481072?seq=1#page_scan_tab_contents
Carr, C.M., Hardy, S.M., Brown, T.M., Mcdonald, T.A &amp; Hebert,
P.D.N. 2011. A tri-oceanic perspective: DNA barcoding
revea ls geographic structure and cryptic diversity in
Canadian polychaetes. PLoS ONE. 6(7), e22232, 12
pp. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/
journal.pone.0022232
Carrera-Parra, L. 2006. Phylogenetic analysis of Lumbrineridae
Schmarda, 1861 (Annelida: Polychaeta). Zootaxa.
1332: 1-36. http://wwwmapress.com/zootaxa/2006f/
z01332p036f.pdf
Cavalier-Smith, T. 2010. Deep phylogeny, ancestral groups
and the f our ages of life. Philosophical Transactions
of the Royal Society, B. 365: 111-132. http://rstb.
royalsocietypublishing.org/content/365/1537/111
Cave, M.S. 1953. Cytology and embryology in the delimitation of
genera. Chronica Botanica. 14(3/4): 140-153.
Chamberlin, R.V. 1919. The Annelida Polychaeta. Memoirs of
the Museum of Comparative Zoology; Harvard. 48: 1-493.
http://www.biodiversitylibrary.org/bibliography/49195#/
summary
Chambers, K .L. 1992. Evolution before Darwin: The musings of
Constantine Rafinesque. Ka/miopsis. 1992: 5-9. http://
www.npsoregon.org/kalmiopsis/kalmiopsis02/chambers1.

pdf
Cifelli, R.L &amp; Kielan-Jaworowska, Z. 2005. Diagnosis: Differing
interpretations of the ICZN. Acta Palaeontologica Polonica.
50: 650-652. http://www.app.pan.pl/archive/published/
app50/app50-650 .pdf
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Clarke, D.J. 2011 . Testing the ph ylogenetic utility of
morph ological character systems, with a revision of
Creaphi/us Leach (Coleoptera: St aphylinidae). Zoo/ogical
Journal of the Linnean Society. 163: 723-812.
http://on linel ibrary. wiley.com/doi/10.1111/j .10963642.2011.00725.x/abstract
Clayton, W.D. 1972. Sorne aspects of the genus concept.
Kew Bulletin. 27: 281-287. h ttp://www.jstor.org/
stable/4109454?seq=l #page_scan_tab_contents
Clayton, W.D. 1983. Th e genus concept in practice.
Kew Bulletin. 38: 149-153. h ttp://www.jstor.org/
stable/4108098?seq=1#page_scan_tab_contents
Collins, R.A &amp; Cruickshank, R.H. 2013. The seven deadly sins of
DNA barcoding. Molecular Ecology Resources. 13: 9699 7 5. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10 .1111/17550998.12046/abstract
Cronquist, A 1978. Once again, what is a species? In: Romberger
J.A., Feote R.H., Knutson L. &amp; Lents P.L. (Eds), Beltsvi//e
Symposia in Agricultura/ Research, 2. Biosystematics in
Agricu/ture: 3-20. Wiley, Montclair, 340 pp. [this is difficult
to find; a pdf can be shared upen request].
Darwin, C. 1859. On the Origin of Species by Means of Natural
Selection, or the Preservation of Favoured Roces in the
Struggle far Life. John Murray, London, 502 pp https://
archive.org/details/onoriginofspecOOdarw
de Blainville, H.-M. D. 1828. Vers. Oictionnaire des Sciences
Nature//es. 57: 365-625. http://www.biodiversitylibrary.
org/itern/81595#page/371/mode/1up
de Candolle, AP. 1815. Théorie Élémentaire de la Botanique,
ou Exposition des Principes de la C/assification Nature//e
et de l'Art de Oécrire et d'Etudier les Végétaux. Déterville,
París, 500 pp (+ 25 unnumb pages for lndex). http://www.
biodiversitylibrary.org/itern/193841
de Candolle, A.P. 1820. Géographie Botanique. Oictionnaire
des Sciences Nature//es. 18: 359-422. http://www.
biodiversitylibrary.org/itern/74506#page/365/mode/1up
de Hoog, G.S . 1981. Methodology of taxonomy. Taxon. 30: 779783. https://www.jstor.org/stable/pdf/1220079.pdf
de Jussieu, AL 1789. Genera P/antarum secundum Ordines
Natura/es Oisposita, juxta Methodum in Horto Regio
Parisiensi Exaratam, Anno MDCCLXX/V. Herissant,
Paris, 594 pp. h ttp://www.biod i versitylibrary.org/
bibliography/284#/summary
de Mirbel, C.-F.B. 1828. Théorie Fondamentale de la Botanique.
Oictionnoire des Sciences Nature//es. 53: 4 70-508. http://
www. bi od iversityl ibrary.org/i tem/81615#page/ 480/
mode/lup
de Quatrefages, A. 1864. Note sur la distribution géographique
des annélides. Comptes Rendus Hebdomadaires des
Séances de l'Academie des Sciences. 59: 170-174. http://
gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k3016q/f172.image.r=
de Quatrefages, A. 1865. Mémoire sur la distribution
géographique des annél ides. Nouvelles Archives du
Muséum d'Histoire Nature//e, Paris. 1 : 1-14. http://www.
biodiversitylibrary.org/itern/49413#page/9/mode/1up
de Quatrefages, A 1866(1865). Histoire Naturel/e desAnné/es
Marins et d'Eau Oouce: Anné/ides et Gephyreans. Librairie
Encyclopédique de Roret, Paris, 2 veis, and atlas.
de Queiroz, K. &amp; Gauthier, J. 1992. Phylogenetic taxonomy.
Annual Review of Ecology and Systematics. 23: 449-480.
http://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev.
es.23.110192.002313
de Saint-Hilaire, A 1840. Lec;ons de Botanique, comprénant
Principalement la Morphologie Végeta/e, la Terminologie, la
Botanique Comparée, /'Examen de la Valeur des Caracteres
dans /es divers Fami//es Naturel/es, etc. Loss, Paris, 2
vals. http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k6540140c/
f9.image.r=Lecons%20deº/o20Botanique
27

�Des Cilleuls, J. &amp; Girard, V. 1968. L'étrange maladie de
M .J .C. Lelorgne de Savigny, Naturaliste, Membre de
l'lnstitute d'Egypte et de l'Académie des Sciences
(1777-1851). Histoire des Sciences Médico/es. 2: 2940. http://www.biusante. parisdescartes. fr /sfhm/hsm/
HSMx1968x002x001/HSMx1968x002x001x0029.pdf
DeSalle, R. 2007. Phenetic and DNA taxonomy; a comment on
Waugh. BioEssoys. 29: 1289-1290. http://desalle.amnh.
org/pdf/DeSalle.2007.BioEssays.pdf

Di Cario, J.J., Zoccolau, D. &amp; Rust, N.C. 2012. How does the
brain salve visual object recognition? Neuron. 73: 415434. http://www.cell.com/neuron/abstract/S08966273%2812%2900092-X
Di Gregario, M.A. 1982. In search of the Natural System:
Problems of zoological classification in Victorian Britain.
History ond Philosophy of the Life Sciences. 4 : 225-254
http://www.jstor.org/stable/2332837 4
Dubois, A. 1982. Sorne comments on the genus concept in
Zoology. Monitore Zoo/ogico Italiano, novo serie. 22: 2744. http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00269
786.1988.10736539#.VpPlWFKaXKA
Dubois, A. 1988. The genus in zoology: a contribution to the
theory of evolutionary systematics. Mémoires du Muséum
Notionol d'Histoire Noturelle, série A Zoo/ogie. 140: 1-122.
Dubois, A. 2010. Describing new species. Taprobonico. 2: 6-24.
http://tapro.sljol.info/articles/abstract/10.4038/tapro.
v2i1.2703/
Dubois, A. 2017. Diagnosis in zoological taxonomy and
nomenclature. Bionomino. 12: 63-85 https://doi.
org/10.11646/bionomina.12.1.8
Duméril, A.M.C. 1805(1806). ZoologieAnolytique, ou Méthode
Noturelle de Classificotion des Animoux rendue plus focíle o
l'oide de Tobleoux Synoptiques. Allais, París, 344 pp. http://
www.biodiversitylibrary.org/itern/44011#page/9/mode/1up
(1806 is the date far the second printing and this is the
BHL copy; See Gregory S.M.S. 2010. The two 'editions' of
Duméril's Zoologie analytique, and the potential confusion
caused by Froriep's translation Analytische Zoologie.
Zoologico/ Bibliogrophy 1 : 6-8 in http://www.iucn-tftsg.org/
wp-content/uploads/file/Articles/Gregory_2010.pdf
Dumont, E. R., Dávalos, L.M., Goldberg, A., Santana, S.E., Rex, K. &amp;
Voigt, C.C. 2012. Morphological innovation, diversification
and invasion of a new adaptive zone. Proceedings of
the Royal Society, B. 279: 1797-1805. http://rspb.
royalsocietypublishing.org/content/279/1734/1797
Dunn, E.R. 1943. Lower categories in Herpetology. Anno/s of
the New York Acodemy of Sciences. 44: 123-131. http://
onlinelibrary.wiley.corn/doi/10.1111/j.1749-6632.1943.
tb31298.x/abstract
Dupuis, C. 1974. Pierre André Latreille (1762-1833): The
foremost entomologist of his time. Annuol Review of
Entomology, 19:1-14. https://www.annualreviews.org/doi/
abs/10.1146/annurev.en.19.01017 4.000245
Eames, A.J. 1953. Floral anatomy asan aid in generic limitation.
Chronico Botonica.14(3/4): 126-132.
Ebach, M.C., Williams, D.M. &amp; Vander laan, T.A. 2013.
lmplementation as theory, hierarchy as transformation,
homology as synapomorphy. Zootoxo. 364: 587-594.
http://dx.doi.org/10.11646/zootaxa.3641.5 .7
Ehlers, E. 1864. Die Borstenwürmer(Amelido: Choetopodo) noch
Systematischen und Anatomischen Untersuchungen, Erste
Abthei/ung. Wilhelm Engelmann, Leipzig, 191 pp. http://www.
biodiversitylibrary.org/itern/18348#page/5/mode/1up
Envall, M. 2008. On the difference between mono-, halo-, and
paraphyletic groups: a consistent distinction of process and
pattern. Bio/ogico/Journo/ of the Unnean Society. 94: 217220. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.10958312.2008.00984.x/abstract
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Eronen, J.T., Polly, P.D., Fred, M., Damuth, J., Frank, D.C.,
Mosbrugger, V. , Scheidegger, C ., Stenseth, N.C. &amp;
Fortelius, M . 2010. Ecometrics: the traits that bind the
past and present together. lntegrotive Zoology. 5: 88101. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.17494877.2010.00192.x/epdf
Ezard, T.H.G., Quental, T.B. &amp; Benton, M .J. 2016. The
challenges of inferring the regulators of biodiversity in
deep time. Philosophico/ Tronsoctions Royal Society B.
371: 20150216, 11 pp, http://dc.doi.org/10.1098/
rstb.2015.0216
Fabricius, J .C.1775. Systemo Entomo/ogioe, sistens /nsectorum
C/asses, Ordines, Genero, Species, odiectis Synonymis,
Locis, Oescriptionibus, Observotionibus. Kortii, Flensburgi
et Lipsiae, 832 pp. http://www.biodiversitylibrary.org/
itern/82400#page/3/mode/1up
Fabricius, J.C . 1776. Genera lnsectorum eorumque
Chorocteres Natura/es Secundum Numerum, Figurom,
Situm et Proportionem omnium Portium Oris Adiecto
Montisso Specieum Nuper Detectorom. M.F. Bartschii,
Chilonii, 310 pp. http://www.biodiversitylibrary.org/
itern/82410#page/5/mode/1up
Fauchald, K. 1963. Nephtyidae (Polychaeta) from Norwegian
waters. Sorsio. 13: 1-32. http://www.tandfonline.com/
doi/abs/10.1080/00364827 .1963.10409514#.
VpQQwlKaXKA
Fauchald, K. 1968. Nephtyidae (Polychaeta) from the Bay of
Nha Trang, South Viet Nam. Scientific Resu/ts of Marine
/nvestigotions of the South Chino Seo ond the Gulf of
Thoilond 1959-1961, Nogo Report 4 : 5-22, 5 Pis.
Fauchald, K. 1977. The polychaete worms: Definitions and keys
to the orders, families and genera. Natural History Museum
of Los Angeles County, Science Series. 28: 1-188. https://
repository.si.edu/handle/10088/3435
Fauvel, P. 1897. Observations sur l'Eupo/yodontes comishii
Buchanan (annélide polychete errante). Bulletin de lo
Société Linnéenne de Normondie, Se série. 1 : 88-112.
http://www.biodiversitylibrary.org/itern/17688#page/188/
mode/1up
Fauvel, P. 1925. Bionomie et distribution géographique des
annélides polychetes. In: Livre du Cinquontenoire de
/'Université Cotholique d 'A ngers : 307-317. Société
Anonyme des Editions de l'Ouest, Angers,.
Filatov, M.V., Frade, P.R., Bak, R.P.M., Vermeij, M.J.A. &amp; Kaandorp,
J.A. 2013. Comparison between colony morphology and
molecular phylogeny in the Caribbean scleractinian coral
genus Modrocis. PLoS ONE. 8(8), e 71287, 6 pp. http://
journals .plos.org/plosone/article?id=l0.1371/journal.
pone.0071287
Fitzhugh, K. 2006. DNA barcoding: An instance of technologydriven Science? BioScience. 56 : 462-463. http://
bioscience.oxfordjournals.org/content/56/6/462.full.
pdf+html
Fitzhugh, K. 2012. The limits of understanding in biological
systematics. Zootaxo. 3435: 40-67. http://www.mapress.
corn/zootaxa/2012/f/zt03435p067.pdf
Fitzhugh, K., Nogueira, J.M.M., Carrerette, O. &amp; Hutchings, P.
2015. An assessment of the status of Polycirridae genera
(Annelida: Terebelliformia) and evolutionary transformation
series of characters within the family. Zoologicol Joumo/ of
the Linneon Society. 174 : 666-701. http://onlinelibrary.
wiley.corn/doi/10.1111/zoj.12259/abstract
Falta, K.M. 2015. Molecular-genetic extensions of Vavilov's
predictions. HortScience. 50: 777-779. https://hort.
purdue.edu/newcrop/pdfs/777. full .pdf
Foote, M. 2012. Evolutionary dynamics of taxonomic
structure. Biology Letters. 8 : 135-138. http://rsbl.
royalsocietypublishing .org/content/early/2011/08/16/
rsbl.2011 .0521
28

�Fransen, C.H.J .M. 2 0 02. Taxonomy, phylogeny, historica l
biogeography, and historical ecology of the genus
Pontonio (Crustacea: Decapoda: Caridea: Palaemonidae).
Zoo/ogische Verhondelingen. 336: 1-433. www.vliz.be/
imisdocs/publications/213124.pdf
Garbino, G.S.T. 2015. How many marmoset (Primattes: Cebidae:
Callitrhichinae) genera are there? A phylogenetic analysis
based on multiple morphological systems. C/odistics. 31:
652-678. http://onlinelibrary.wi ley.com/doi/1 0.1111/
cla.1 2106/abstract
Gillis, W.T. 1 971. Toe systematics and ecology of Poison-lvy and
Poison-Oaks (Toxicodendron, Anacardiaceae). Rhodoro.
73: 72-159, 161-237, 370-443, 465-540. http://www.
biodiversitylibrary.org/part/1 24398
Gould, S.J. 2000. The Lying Stones of Morrokech: Penultimote
Reflections in Natural History. Harmony, New York, 368 pp.
Grasshoff, J .L. 1 975. Metostevio (Compositae: Eupatorieae): A
new genus from Mexico. Brittonio. 27: 69-73. http://link.
springer.com/article/1 0.2307º/42F2805648
Grassle, J.P., Gelfman, C.E. &amp; Milis. S.W. 1987. Karyotypes of
Capitel/o sibling species, and of several species in the
related genera Capitellides and Copitomostus (Polychaeta).
Bulletin of the Biological Society Washington. 7: 77-88.
Greenman, J.M. 1940. The concept of the genus, 3. Genera
from the standpoint of Morphology. Bulletin of the Torrey
Botonicol Club. 67: 371-374. http://www.jstor.org/
stable/2481 070?seq=1#page_scan_tab_contents
Griffing, L.R. 2011 . Who invented the dichotomous key? Richard
Wa ller's waterco lors of the herbs of Britain. American
Joumol of Botany. 98: 1 9 1 1 -1923. http://www.amjbot.
org/content/98/1 2/1911.full
Grube, E .A. 1 850. D ie Familien der Anne l iden. Archiv
für Noturgeschichte. 16: 249 - 364. http://www.
biodiversitylibrary.org/item/51061#page/257 /mode/1up
Grube, E.A. 1 851. Die Fomilien der Anneliden mitAngobe ihrer
Gottungen und Arten. Ein systemotischer Versuch (The new
section is entitled as Uebersicht der Annelidengattungen
und Arten zu ihrer vorlaufigen Unterscheidung; pp 1 1 71 64). Nicolai'schen Buchhandlung, Berlín, 1 64 pp. http://
www.biodiversitylibrary.org/item/101 17 4#page/5/
mode/1up
Hagen, J. 2003. The statistical frame of m ind in Systematic
Biology from Quontitotive Zoology to Biometry. Joumol of
the History of Biology. 36: 353-384. http://link.springer.
com/article/10.1 023/A:1 024479322226
Hall, E.R. 1 943. Criteria for vertebrate subspecies, species and
genera: the mammals. Annols of the New York Acodemy
of Sciences. 44: 1 41-1 44. http://onlinelibrary.wiley.com/
doi/10.111 1/j.1749-6632.1943.tb31 300.x/pdf
Hamilton, A. &amp; Wheeler, Q.D. 2008. Taxonomy and why History
of Science matters for Science: A case study. /sis.
99: 331-34 O. http://www.jou rnals. uch icago .edu/doi/
pdfplus/10.1086/588691
Hamy, E .-T. 1 892. Hommoge o la Mémoire de M.A. de
Quotrefoges de Bréou. Discours prononcé a l'Ouverture
du Cours d'Anthropologie du Muséum d'Histoire Naturelle,
le 3 1 Mai 1 892. Emest Leroux, Paris, 24 pp. http://gallica.
bnf.fr/ark:/1 2148/bpt6k6571 729j.r=
Hartman, O. 1938. The types of the polychaete worms of the
families Polynoidae and Polyodontidae in the United States
National Museum and the description of a new genus.
Proceedings of the United Stotes Notionol Museum.
86: 1 07-134. http://library.si.edu/digita l-library/book/
proceedingsofuni861 940unit
Hartman, O. 1955. Endemism in the North Pacific Ocean, with
emphasis on the distribution of marine annelids, and
descriptions of new or little known species. In: Essoys in the
Natural Sciences in Honor of Coptoin A/Ion Honcock on the
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Occosion of his Birthdoy: 39-60. University of Southern
California, Los Angeles. http://www.biodiversitylibrary.org/
item/27606#page/55/mode/1up
Hartman, 0. 1 968.Atlos of the Errantiote PolychoetousAnnelids
from California. Allan Hancock Foundation, University of
Southern California, Los Angeles, 828 pp.
Hartman, O. 1 969. Atlas of the Sedentoriate Polychaetous
Annelids from Californio. A llan Hancock Foundation,
University of Southern California, Los Angeles, 8 1 2 pp.
Hebert, P.D.N., Stoeckle, M.Y., Zemlak, T.S. &amp;Francis, C.M. 2004.
ldentification of birds through DNA barcodes. PLoS Biology
2(10). e 312, 7 pp. http://journals.plos.org/plosbiology/
article?id=l0.1 371 /joumal.pbio.002031 2
Hennig, W. 1 966. Phylogenetic Systematics. Univ. lllinois Press,
Urbana, 263 pp.
Hitchcock, A.S. 1 921 . The type concept in systematic Botany.
American Joumol of Botany 8: 251-255. https://archive.
org/details/jstor-2434993
Holt, B .G. + 14 coauthors. 2013. An update of Wa llace's
zoogeographic regions of the world. Science. 339: 7 4-78.
https://www.sciencemag.org/content/339/611 5/7 4.ful 1
Holyríski, R.B. 2005. Philosophy of science from a taxonomist's
perspective. Genus. 1 6: 469-502. http://www.biol.uni.
wroc.pl/cassidae/Philosophy0/420taxonorny.pdf
Hoquet, T. 2005. Les Fondoments de lo Botonique: Linné et lo
Clossificotion des Plantes. Vuibert, París, 290 pp.
Horandl, E. &amp; Stuessy, T.F. 201 0. Paraphyletic groups as natural
units of biological classification. Toxon. 59: 1641-1 653.
http://www.exp lorelifeonearth.org/cursos/Hoerand l_
Stuessy_201 0.PDF
Hubbs, C.L. 1943. Criteria for subspecies, species and
genera, as determined by researches on f ishes.
Annals of the New York Acodemy of Sciences. 44:
1 09-121. http://deepblue.lib.umich.edu/bitstream/
hand l e/2027 .42/7 4997 /j .1749 - 6632. 1 943.
tb31297 .x.pdf?sequence=l&amp;isAIlowed=y
Hutchinson, G.E . 1957. Concluding remarks. Cold Spring
Harbar Symposio on Quontitative Biology. 22: 414-427.
http://www2.unil.ch/biomapper/Down load/HutchinsonCSHSymQunBio-1 957.pdf
lnger, R.F. 1958. Comments on the definition of genera.
Evo/ution. 12: 370-384. http://www.jstor.org/
stable/2405859?seq=1#page_scan_tab_contents
lnternational Commission on Zoolog ical Nomenclature (ICZN).
1 987. Opinion 1461: A ruling on the authorship and
dates of the text volumes of the Histoire noture/le
section of Savigny's Description de /'Égypte. Bul/etin of
Zoologico/ Nomencloture, 44, 219-220. http://www.
biodiversitylibrary.org/part/388
lpucha, M.C., Santos. C.G., Lana, P.C. &amp; Sbalqueiro, 1.J. 2007.
Cytogenetic characterization of seven South American
species of Nereididae (Annelida: Polychaeta): lmplications
for the karyotypic evolution. Joumol of Bosic &amp; App/ied
Genetics. 18: 27-38. www.scielo.org.ar/pdf/bag/v1 8n2/
v 1 8n2a03.pdf
Jaafar, T.N.A.M., Taylor, M.1., Nor, S.A.M., de Bruyn, M. &amp; Carvalho,
G.R. 2012. DNA barcoding reveals cryptic diversity within
commercially exploited lndo-Malay Carangidae (Teleosteii:
Perciformes). PLoS ONE. 7(11), e49623, 1 6 pp. http://
journals.plos.org/plosone/article?id=l0.1 371 /journa l.
pone.0049623
Jablonski, D. &amp; Finarelli , J.A. 2009. Congruence of
morphologically defined genera with molecular phylogenies.
Proceedings of the Nationol Academy of Sciences. 106:
8262-8266. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/
PMC2688841/
Janssen, A., Kaiser, S ., Meilsner, K. , Brenke, N., Menot, L.
&amp; Martínez Arbizu , P. 201 5. A reverse taxonom ic
29

�approach to assess macrofaunal distribut ion patterns
in abyssal polymetallic nodule fields. PLoS ONE. 1 0(2).
e01 17790, 26 pp. http://journals.plos.org/plosone/
article?id=l0.1 371 /journal.pone.011 7790
Jenyns, L. 1833. Sorne remarks on genera and subgenera, and
on the principies on which they should be established.
Magazine of Natural History, 6: 385-390. https://www.
biodiversitylibrary.org/item/1 9636#page/399/mode/1 up
Johns, G.C. &amp; Avise, J.C. 1 998. A comparative summary of
genetic distances in the vertebrates from the mithocondrial
cytochrome b gene. Molecular Biology and Evolution.
1 5: 1 481-1490. http://faculty.sites.uci.edu/johncavise/
files/2011 /03/192-cyt-b-summary.pdf
Just, T. 1 953. Generic synopses and modern taxonomy. Chronico
Botonico. 1 4(3/4): 103-114.
Kahneman, D. 2011. Thinking Fast and Slow. Macmillan, New
York, 5 1 2 pp.
Kawano, K. 2000. Genera and allometry in the stag beetle
family Lucanidae, Coleoptera. Annols of the Entomological
Society of America. 93: 1 98-207. http://aesa.
oxfordjournals.org/content/aesa/93/2/198.full.pdf
Kellog, V.L. 1902. The development and homologies ofthe mouth
parts of insects. American Naturalist. 36: 683-706. http://
www.jstor.org/stable/2453776?seq=1#page_scan_tab_
contents
Kemp, T.S. 201 6. The Origin of Higher Taxa: Palaeobiological,
Oevelopmental and Ecological Perspectives. Oxford
University Press, Oxford, 201 pp.
Kinberg, J.G.H. 1 857-19 1 0. Annulater (with a postscript by H.
Théel). Kong/iga Svenska Fregatten Eugenies resa Omkring
under bofo/ af C.A Virgin, Annen 1851-1853, Zoologi. 3:
1-77, Pis 1 -29.
Kitcher, P. 1984. Species. Phi/osophy of Science. 51 : 308-333.
http://155.97.32.9/-mhaber/Documents/Course%20
Readings/Kitcher_Species_PhiSci_1 984.pdf
Kociolek, J.P. &amp; Williams, D.M. 201 5. How to define a diatom
genus? Notes on the creation and recognition of taxa, and
a call for revisionary studies of diatoms. Acta Botanica
Croatiana. 74: 1 95-2 1 0 . http://www.degruyter.com/
v i ew /j/botcro. 2 0 1 5 .74.issue-2/botcro-201 5 -0018/
botcro-2 015-0018.xml
Kodric-Brown, A, Sibly, R.M. &amp; Brown, J .H. 2006. The allometry
of ornaments and weapons. Proceedings of the National
Academy of Sciences. 103: 8733-8738. http://www.
pnas.org/content/1 03/23/8733. ful 1
Kreft, H . &amp; Jetz, W. 2013. Comment on "An update of
Wa llace 's zoogeographic reg i ons of the wor ld.
Science. 341 : 343-344. http://www.sciencemag.org/
content/341/6144/343.3.full
Krug, A. Z., Jablonski, D. &amp; Valentine, J.W. 2008. Speciesgenus ratios reflect a global history of diversification
and range expansion in marine bivalves. Proceedings
of the Royal Society, B. 275: 1 1 1 7-1123. http://rspb.
royalsocietypublishing.org/content/27 5/1 639/1117
Kurzweil, R. 201 2. How to Create a Mind: The Secret of Human
Thought Reveoled. Viking, New York, 352 pp.
Kvist, S . 2016. Does a g lobal DNA barcoding gap exist in
Annelida? Mitochondria DNA A ONA Mapping, Sequencing
andAnalysing. 27: 2241 -2252. http://www.ncbi.nlm.nih.
gov/pubmed/25431 82 4
Kvist, S. &amp; Siddall, M.E. 201 3. Phylogenomics of Annelida
revis ited: A c ladistic approach using genome-wide
expressed sequence tag data mining and examining the
effects of missing data. Cladistics. 29: 435-448. http://
onlinelibrary.wiley.com/doi/10.111 1/cla.1 2015/abstract
Lamarck, J.B. 1786a. Espece (Species). Encyclopédie
Méthodique, Botanique. 2: 395-396. http://www.
biodiversityl ibrary.org/item/1 5260#page/397/mode/1up
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Lamarck, J .B. 1 786b. Genres (des plantes), Genera Plantarum.
Encyclopédie Méthodique, Botanique. 2: 630-634. http://
www.biod iversitylibrary.org/item/1 5260#page/632/
mode/1 up
Lamarck, J.B. 1809. Philosophie Z oologique. Dentu, París, 2
vols. http://www.lamarck.cnrs.fr/ice/ice_book_detail-fr-textlamarck-ouvrages_lamarck-29-1.html
Lamarck, J .B. 181 8. Classe Neuvieme: Les Annelides. Histoire
Naturelle desAnimoux sons Vertebres. 5: 27 4-37 4. http://
gallica.bnf.fr/ark:/121 48/bpt6k64280058
Latreille, P.A. 1 796. Précis des Caracteres Génériques des
lnsectes, disposés dans un Ordre Naturel. Bordeaux, Paris,
201 (+ 7 unnumb. pp}. http://www.biodiversitylibrary.org/
bibliography/5841 1#/summary
Latreille, P.A. 1 806. Genera Crustoceorum et lnsectorum
Secundum Ordinem Naturalem in Familias Disposita,
/conibus Exemp/isque. Amand Kc:enig, Paris, 3 vols. http://
www .biodiversitylibrary.org/bibliography/3491 6#/
summary
Latreille, P.A. 1 808. Notice biographique sur Jean Chrétien
Fabricius, conseil ler d'état du roí de Dannemarck,
professeur dhistoire naturelle et d'economie rurale Kiell,
et membre d'un grand nombre d'académies. Annales du
Muséum d'Histoire Naturelle. 11: 393-404.
Lawrence, G.H.M. 1 953. Pl ant genera: Their nature and
definition. The need for an expanded outlook. Chranica
Botonico. 1 4(3/4): 11 7-120.

a

Lawrence, G.H.M., Bailey, I.W., Eames, A.J., Rollins, R.C., Cave,
M.S. &amp; Mason, H.L. 1953. Plant Genera: Their Nature and
Definition. A symposium. Chronica Botanica. 1 4(3/4): 89160.
Lee, M.S.Y &amp; Palci, A 201 5. Morphological phylogenetics in the
genomic age. Current Bio/ogy. 25: R922-R929. http://
dx.doi.org/1 0 .101 6/j.cub.2015.07.009
Legendre, P. 1 971 . Circumscribing the concept of the
genus. Taxon. 20: 1 37-1 39. http://www.jstor.org/
stable/1 218542?seq=1 #page_sean_tab_contents
Legendre, P. 1972. The definition of systematic categories
in Biology. Taxon. 21: 381 -406. http://www.jstor.org/
stable/1 219102?seq=1#page_scan_tab_contents
Legendre, P. &amp; Vaillancourt, P. 1 969. A mathematical model fer the
entities species and gerus. Taxon 1 8: 245-252. http://www.
jstor.org/stable/1 21 8824?seq=1#page_scan_tab_contents
Leitao, A, Carvalho, S., Ben-Hamadou, R. &amp; Gaspar, M.S. 201 0.
Cytogenetics of Hediste diversicolor (Annelida: Polychaeta)
and comparative karyological analysis within Nereididae.
Aquatic Bio/ogy. 1 0: 193-200. http://www.int-res.com/
articles/ab2010/10/b010p193.pdf
Lemen, C.A. &amp; Freeman, P.W. 1984. T he genus: A
macroevolutionary problem. Evolution. 38: 12191 237. http://digitalcommons.unl.edu/cgi/viewcontent.
cgi?article=1 022&amp;context=natrespapers
Leroy, J.-F. 1956. Tournefort (1 656-1 708). Revue d'Histoire des
Sciences et de leurs Applications. 9: 350-354. http://www.
persee.fr/doc/rhs_0048-7996_1956_num_9 _4 _4372
Linnaeus, C. 1 737. Genero Plontorum, Eorumque Characteres
Naturales secundum Numerum, Figurom, Situm, &amp;
Proportionem omni fructificationis Partium. Conrad
Wishoff, Lugduni Batavorum (Leiden), 384 pp (+ lndex in 20
unnumb. pp) http://linnean-online.org/1 20003/
Linnaeus, C . 1751. Phi/osophia Botanica in qua explicantur
Fundamenta Botanica cum Oefinitionibus Portium,
Exemplis Terminorum, Observationibus Rariorum.
K iesewetter, Stockhol m, 362 pp. http://www.
biodiversitylibrary.org/bibliography/37652#/summary
Linnaeus, C. 1758. Systema Noturoe per Regna Tria Naturae,
secundum Classes, Ordines, Genera, Species, cum
Characteribus, Differentiis, Synonymis, Locis. Laurentii

30

�Salvii. Holmiae, 824 pp. http://www.biodiversitylibrary.org/
item/80764#page/3/mode/1up
Linnaeus, e. 1767. Systema Naturoe per Regna Tria Naturoe,
secundum C/osses, Ordines, Genera, Species, cum
Choracteribus, Oifferentiis, Synonymis, Locis. Laurentii
Salvii, Holmiae, 3 volumes. http://www.biodiversitylibrary.
org/item/137337#page/5/mode/1up
Linnaeus, e. 1790. Oisquisitio de Sexu P/ontorum cum
Annotationibus O. Jacobi Eduardi Smith et P.M. Aug.
Broussonet. Amoenitates Academicae 10(9):100-131.
http://sammlungen.ub.uni-frankfurt.de/botanik/periodical/
pageview/4611455
Lubischew, A 1969. Philosophical aspects ofTaxonomy. Annual
Review of Entomology. 14: 19-38. www.annualreviews.
org/doi/pdf/.../annurev.en.14.010169.00031
Macleay, W.S. 1819. Horee Entomologicae: Essoys on
the Annu/ose Animals. Bagster, London (part 2
publ. 1821). 524 pp. h ttps://archive.org/details/
horaeentomologic112macl
Maggenti, A.R. 1989. Genus and family: concepts and natural
groupings. Revue de Nématologie. 12: 3-6. http://horizon.
documentation.ird. fr/exl-doc/pleins_textes/pleins_textes_5/
pt5/nemato/277 43.pdf
Malik, V. 2017. The genus: a natural or arbitrary entity. Plant
Archives, 17: 251-257.
Maruvka, Y.E., Shnerb, N.M., Kessler, O.A &amp; Ricklefs, RE. 2013.
Model for macroevolutionary dynamics. Proceedings of
the National Academy of Sciences, 110: E2460-E2469.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMe3703965/
Mason, H.L. 1953. Plant geography in the delimitation of
genera: The role of plant geography in taxonomy. Chronica
Botonica.14(3/4): 154-159.
Maurer, B.A., Brown, J .H. &amp; Rusler, R.O. 1992. The micro and
macro in body size evolu tion. Evo/ution. 46: 939-953.
http://biology.unm.edu/jhbrown/Documents/Publications/
MaurerBrown%26Rusler1992E.pdf
Mayr, E . 1943. eriteria of subspecies, species, and genera
in Ornithology. Annals of the New York Acodemy of
Sciences. 44: 133-139. http://onlinelibrary.wiley.com/
doi/10.1111~.1749-6632.1943 tb31299.x/pdf
Mayr, E. &amp; Ashlock, P.D. 1991. Principies of Systematic Zoology,
2 rd ed., McGraw-Hill, New York, 4 75 pp.
Mayr, E., Linsley, E.G. &amp; Usinger, R.L. 1953. Methods ond
Principies of Systematic Zoology. McGraw-Hill, New York,
336pp.
McGregor, R.e. 1921- Genera and species. Candor. 23: 127129. https://sora.unm.edu/sites/default/files/journals/
condor/v023n04/p0127-p0129.pdf
McNeill, J . 1972. The hierarchical order ing of characters as a
solution to the dependent character problem in numerical
taxonomy. Toxon. 21 : 71 -82. http://www.jstor.org/
stable/1219225?seq=1#page_scan_tab_contents
McVaugh, R. 1945. The genus Triodanis Rafinesque, and
its relationships to Specu/oria and Campanula.
Wrightia. 1 : 13-52. http://www.biodiversitylibrary.org/
item/15463#page/31/mode/1up
Merz, R.A. &amp; Woodin, S.A. 2006. Polychaete chaetae: Function,
fossils, and phylogeny. lntegrative ond Comporative
Biology. 46: 481-496. http://icb.oxfordjournals.org/
content/46/4/481.full
Milne-Edwards, H. 1838. elasse Neuvieme: Les Annelides.
Histoire Nature//e des Animaux sons Vertebres, deuxieme
édition. 5: 499-639.
Minelli, A. 2014. Book Review: The Nature of Classifications:
Relationships and Kinds in the Natural Sciences.
Systemotic Biology. 63: 844-846. https://academic.oup.
com/sysbio/article/63/5/844/284 7793/The-Nature-ofeiassification-Relationships-and
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Minelli, A ., Fusco, G. &amp; Sartori, S. 1991. Self-similarity in
biological classifications. BioSystems. 26: 89-97. http://
dx.doi.org/10.1016/0303-264 7(91)90040-R
Monro, e.e.A. 1928. Papers from Dr. Th. Mortensen's Pacific
Expedition 1914-16, 45. On the Polychaeta collected by
Dr. Th. Mortensen off the coast of Panama. Videnskabelige
Meddelelser fra Oansk Naturhistorisk Forening. 85: 75-103.
Mosquin, D. 2012. eonstantine Rafinesque, a flawed genius.
Amo/dio. 70: 2-10. http://arnoldia.arboretum.harvard.edu/
pdf/articles/2012-70-1-constantine-rafinesque-a-flawedgenius.pdf
Müller-Wille, S. 2005. La science baconienne en action: La place
de Linné dans l'histoire de la taxonomie; pp 57-102 In
Hoquet T. (Ed.), Les Fondaments de la Botonique: Linné et
la Classification des Plantes. Vuibert, Paris, 290 pp.
Müller-Wille, S . 2007. eollection and collation: Theory and
practice in Linnaean Botany. Studies in History ond
Philosophy of Biological and Biomedicol Sciences. 38:
541-562. http://www.sciencedirect.com/science/article/
pii/S1369848607000428
Müller-Wille, S. 2013. Systems and how Linnaeus looked at them
in retrospect. Annals of Science. 70: 305-317. http://
www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00033790.201
3 .783109
Müller-Wille, S. &amp; Charmantier, l. 2012. Natural history and
information overload: The case of Linnaeus. Studies in
History and Philosophy of Biological and Biomedical
Sciences. 43: 4-15. http://www.sciencedirect.com/
science/article/pii/S1369848611001130
Müller-Wille, S. &amp; Reeds, K. 2007. A translation of earl Limaeus's
introduction to Genero Plantarum (1737). Studies in
History of Philosophy ond Biomedicol Sciences. 38: 563572. http://www.sciencedírect.com/science/article/pii/
S1369848607000349
Nelson, G. 1978. From eandolle to Croizat: Comments on
the History of Biogeography. Journol of the History
of Bio/ogy. 11: 269-305. http://link.springer.com/
article/10.1007%2FBF00389302
Newman, M .E.J. 2005. Power laws, Pareto distributions and
Zipf's law. Contemporory Physics. 46: 323-351. http://
arxiv.org/PS_cache/cond-mat/pdf/0412/0412004v3.pdf
Nicholson, D.J. &amp; Gawne, R. 2015. Neither logical empiricism nor
vitalism, but organicism: what the philosophy of biology was.
HistoryandPhi/OSO(hyofthe UfeSciences 37: 345-381. http://
link.springer.com/article/10.1007/s40656-015-0085-7
Ohler, A. &amp; Dubois, A. 1999. The identity of E/achyg/ossa
gyldenstolpei Andersson, 1916 (Amphibia, Ranidae).
with comments on sorne aspects of statistical support
to taxonomy. Zoologico $cripta. 28 : 269-279.
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1046/j .14636409.1999.00002.x/pdf
Olson, E. 1991. George Gaylord Simpson, 1902-1984. National
Academy of Sciences, Biographical Memoir, 25 pp. http://
www.nasonline.org/publications/biographical-memoirs/
memoir-pdfs/simpson-george.pdf
Padial, J .M. &amp; de la Riva, l. 2007. lntegrative taxonomists should
use and produce DNA barcodes. Zootaxo. 1586: 6768. http://digital.csic.es/bitstream/10261/120859/1/
Zootaxa%201586%2067-68%20%282007%29.pdf
Palau y Verdera , A. 1778. Explicación de la Filosofía y
Fundamentos Botónicos de Linneo, con la que se Aclaran
y Entienden Fócilmente /as Instituciones Botónicas de
Tournefort. Antonio de Sancha, Madrid, 306 pp, 9 Pis.
https://books.google.es/books/about/Explicacion_de_la_
filosofia_y_fundamento.html?id=wo1QAzpe5Joe&amp;hl=es
Páll-Gergely, B. 2017. Should we describe genera with out
molecular phylogenies? Zootaxa. 4232: 593-596. http://
mapress.corn/j/zt/article/view/zootaxa.4232.4.11
31

�Pallary, P. 1931. Les manuscrits et les vélins de Savigny. Bu//etin
du Muséum National d'Histoire Nature//e, Paris, 2eme
série. 3: 711-720. http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/
bpt6k55294 762/f9.image.r-Pallary°/220P

joumals/auk/v040n02/p0371-p0375.pdf
Roemer, F. 1880. Adolph Eduard Grube. Leopoldina, Kaiserlichen
Leopoldina- Carolinischen Oeutschen Akademie der
Naturforscher.16: 114-117.

Panchen, A.L 1992. Classification. Evolution, and the Nature of
Biology. Cambridge University Press. Cambridge, 403 pp.

Rogers. D.P.1958. The Philosophy ofTaxonorny. Mycologia. 50:
326-332. http://www.jstor.org/stable/3756070.
Rogers. D .J . &amp; Appan, S.G. 1969. Taximetric methods for
delimiting biological species. Taxon. 18: 609-624. http://
www.jstor.org/stable/1218915?seq=1#page_scan_tab_
contents
Rollins. R.C. 1953. Cytogenetical approaches to the study of
genera. Chronica Botanica.14(3/4): 133-139.

Parry, LA.. Edgecombe, G.D .• Eibye-Jacobsen, D. &amp; Vinther,
J . 2016. The impact of fossil data on annelid phylogeny
inf erred from discrete morphological char acters.
Proceedings of the Royal Society, B. 283: 20161378,
9 pp. http://rspb .royalsocietypublishing.org/content/
royprsb/283/1837/20161378.full.pdf
Pavlinov. I.Y. 2011. Concepts of rational Taxonomy in Biology.
Biology Bu//etin Reviews. 1: 225-244. http://zmmu.msu.
ru/personal/pavlinov/doc/rat_tax_e.pdf
Pesch, C .G. &amp; Mueller. C. 1988. Chromosome complements
from two populations of the marine worm Neanthes
arenaceodentata (Annelida: Polychaeta). Ophelia. 28: 163167. http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/0078
5326.1988.10430810
Pleijel, F., Jondelius, U., Norlinder. E ., Nygren, A. , Oxelman,
B .. Schander, C .• Sundberg, P. &amp; Thollesson, M. 2008.
Phylogenies without roots? A plea for the use of vouchers
in molecular phylogenetic studies. Molecular Phylogenetics
and Evolution. 48: 369-371. http://www.sciencedirect.
com/science/article/pii/S105579030800136X
Portares. R. 1950. La variation parallele. Revue lnternationale de
Botanique Appliquée et d'Agriculture Tropicale. 30: 468481. https://hort.purdue.edu/newcrop/pdfs/777.full.pdf
Proches. S. &amp; Ramdhani, S. 2012. The world's zoogeographical
regions confirmed by cross-taxon analyses. BioScience.
62: 260-270. http://bioscience.oxf ordjournals.org/
content/62/3/260.abstract
Purschke, G., Bleidorn. C. &amp; Struck. T. 2014. Systematics,
evolution and phylogeny of Annelida - a morphological
perspective. Memoirs of Museum Victoria. 71: 24 7-269.
http://museumvictoria.com.au/pages/58031/24 7-2 70_
mmv71_purschke_2bpz_web.pdf
Radulovici A.E .. Arcchambault, P. &amp; Dufresne, F. 2010. DNA
barcodes for marine biodiversity: Moving fast forward?
Oiversity. 2 : 450-4 72. http://www.mdpi.com/14242818/2/4/450
Rafinesque, C.S. 1836. Flora Telluriana. First Port. Probasco,
Philadelphia. 103 pp. https://archive.org/details/
floratellurianaOOrafi
Ramsbottom. J. 1938. Linnaeus and the species concept.
Proceedings of the Linnean Society, London.
1938: 192-219. h ttp://onlinelibrary.wi ley.com/
doi/10.1111/j.1095-8312.1938.tb00181.x/pdf
Raven. P.H .• Berlín, B. &amp; Breedlove, O.E. 1971. The origins of
Taxonomy. Science. 174: 1210-1213. h ttp://science.
sciencemag.org/content/174/4015/1210.long
Regan. C.T. 1926. Organic evolution. Britísh Association for
the Advancement of Science, Report of the 93"' Meeting,
Southampton 1925, Aug. 26-Sep. 2. 75-86. London. 494
pp. http://www.biodiversitylibrary.org/part/117948
Reindl, A .• Strobach, T., Becker. C .• Scholtz, G. &amp; Schubert, T.
2015. Crab or lobster? Mental principies underlying the
categorization of crustaceans by biology experts and nonexperts. Zoologischer Anzeiger. 256: 28-35. http://dx.doi.
org/10.1016/j.jcz.2015.03.001
Reish, D.J., Anderson, F.E., Horn, K.M. &amp; Hardege, J. 2014.
Molecular phylogenetics o f the Neanthes acuminata
(Annelida: Nereididae) species complex. Memoirs of Museum
Victoria. 71: 271-278. http://museumvictoria.com.au/
pages/58033/271-278_mmv71_reish_4pz_web.pdf
Ridgway, R. 1923. Generic subdivision: The genus debased. Auk
40: 371-375. h ttps://sora.unm.edu/sites/default/files/
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Rose, H . (1775) The Elements of Botany: Containing the
History of the Science (with Accurate Oefinitions of al/
the Terms of Art, exemplified in Eleven Copper-Plates;
The Theory of Vegetables; The Scientific Arrangement
of Plants, and Names used in Botany; Rules conceming
the general History, Virtues. and Uses of Plants, Being
a Translation of the Philosophia Botanica. and other
Treatises of the celebrated Unnaeus). Cadell &amp; Hingeston,
London, 4 71 pp, 11 Pis. https://archive.org/details/
elementsofbotanyOOrose
Round, F.E. 1997. Genera, species and varieties - are problems
real or imagined? Oiatam. 13: 25-29. https://www.jstage.
jst.go.jp/article/diatom1985/13/0/13_25/_article
Rubinoff, D .• Cameron. S. &amp; Will, K. 2006. A genomic perspective
on the shortcomings of mitochondrial DNA for 'barcoding'
identification. Joumal of Heredity. 97: 581-594. http://
jhered.oxfordjournals.org/content/97/6/581.full
Saint-Hilaire, I.G. 1832. Considérations sur les caracteres
employés en Ornithologie pour la distinction des genres.
des familles et des orders, et Détermination de plusieurs
genres nouveaux. Nouvelles Annales du Muséum
d'Histoire Naturelle, París. 1 : 357-397. http://www.
biodiversitylibrary.org/item/103417#page/403/mode/1up
Salazar-Vallejo, S.I. 2019. Reflexiones sobre cómo llegar a ser un
buen taxónomo. Biolog(a Sociedad. 2: 4-18.
Salazar-Vallejo, S.I. 2020. Revision of Leocrates Kinberg,
1866 and Leocratides Ehlers, 1908 (Annelida, Errantia,
Hesionidae). Zootaxa. 4 739 : 1-114. https://doi.
org/10.11646/zootaxa.4 739.1.1
Salazar-Vallejo, S.1., Carrera-Parra, L.F., González, N.E. &amp; SalazarGonzález, S.A. 2014. Biota portuaria y taxonomía; pp 3354 In: Low-Pfeng, A.M .. Quijón, P.A. &amp; Peters-Recagno. E.M.
(Ed.), Especies Invasoras Acuáticas: Casos de Estudio en
Ecosistemas de México.. SEMARNAT, INECC &amp; Univ.
Prince Edward lsland, México, 643 pp. Available: http://
www2.inecc.gob.mx/publicaciones/consultaPublicacion.
html?id_pub=713
Salazar-Vallejo, S.I. &amp; González. N.E. 2016. Crisis múltiples
en taxonomía , implicaciones para la biodiversidad y
recomendaciones para mejorar la situación. Códice, Bolet(n
Cientffico y Cultural del Museo Universitario, Universidad
de Antioquia. 17: 42-56. https://issuu.com/muua/docs/c_
dice_29_web
Salazar-Vallejo, S.I. &amp; Hutchings, P. 2012.. A review of characters
useful in delineating amph aretid genera (Polych aeta).
Zootaxa. 3402: 45-53. http://www.mapress.com/
zootaxa/2012/f/z03402p053f.pdf
Savigny, J.-C. 1822. Systeme des Annelides, principalement
de celles des cotes de l'Égypte et de la Syrie, of frant
les caracteres tant distinctifs que naturels des Ordres.
Familles et Genres. avec la Description des Especes.
Oescription de l'Égypte, Histoire Naturelle, 1(3). 1-128,
Pis 1 -5 (first edition 1820, as indicated in page 128;
second edition 1826). http://www.biodiversitylibrary.org/
item/193034#page/8/mode/1up
Sbordoni. V. 2010. Strength and limitations of DNA barcode

32

�under the multidimensional species perspective. In: Nimis,
PL. &amp; Lebbe, R.V. (Ed.). Tools far ldentifying Biodiversity:
Progress ond Problems: 275-280. Edizioni Universitadi
Trieste, Trieste, 455 pp. http://www.openstarts.units.it/
dspace/handle/10077/3790
Sclater. PL. 1858. On the general geographical distribution of the
members of the Class Aves. Journol of the Proceedings of
the Unneon Society, London, Zoology. 2: 130-136. http://
biodiversitylibrary.org/item/35033#page/140/mode/1up
Seifert. B. 2014. A pragmatic species concept applicable to
all eukaryotic organisms independent from their mode of
reproduction or evolutionary history. Soi/ Organisms. 86:
85-93 https://zenodo.org/record/218030
Sherbom. C.D.1897. On the dates of the Natural History portian
of Savigny's 'Description de l'Égypte'. Proceedings of the
Zoologicol Society; London. 1897: 285-288. http://www.
biodiversitylibrary.org/item/97165#page/349/mode/1 up
Sherff, E.E. 1940. The concept of the genus. 4. The delimitations
of genera from the conservati ve point of view. Bulletin of the
Torrey Botonicol Club. 67: 375-380. http://www.jstor.org/
stable/2 481071 ?seq=1#page_scan_tab_contents
Sigwart, J.D.• Sutton. M.D. &amp; Bennett, K.O. 2018. How big is a
genus? Towards a nomothetic systematics. Zoologicol
Journol of the Linneon Society, 183: 237-252. https://
academic.oup.com/zoolinnean/article-abstract/183/2/23
7 /4554320?redirectedFrom=fulltext
Simpson, G.G. 1943. Criteria far genera. species, and subspecies
in Zoology and Paleozoology. Annols of the New York
Acodemy of Sciences. 44: 145-178. http://onlinelibrary.
wiley.com/doi/10.1111/j.17 49-6632.1943.tb31301.x/
abstract
Simpson, G.G. 1944. Tempo ond Mode in Evolution. Columbia
University Press, New York. 237 pp.
Simpson. G.G. 1945. The principies of classification and a
classification of mammals. Bu//etin of the American
Museum of Natural History. 85: 1-350. http://digitallibrary.
amnh.org/handle/2246/1104
Sinha, P. 2002. Recognizing comp lex patterns. Noture
Neuroscience, Supplement. 5: 1093-1097. http://www.
nature.com/neuronournal/v5/n11s/full/nn949.html
Sivarajan, V.V. &amp; Robson. N.K.B. 1991. lntroduction to the
Principies of Plont Toxonomy. 2 nd ed .• Univ. Cambridge
Press, Cambridge, 295 pp.
Stadler, T., Rabosky, D.L., Ricklefs. R.E. &amp; Bokma, F. 2014.
On age and species richness of higher taxa. American
Noturolist. 184: 44 7-455. http://www.jstor.org/
stable/10.1086/677676?seq=1#page_scan_tab_contents
Stafleu, FA.1971. Lamarck: The birth of Biology. Toxon. 20: 397442. http://www.blc.arizona.edu/courses/schaffer/449/
Lamarck/Stafleu%20-%20Birth%20of0/420Biol.pdf
Stearn, W.T. 1959. The background of Linnaeus's contributions
to the nomenclature and methods of Systematic Biology.
Systemotic Zoology. 8: 4 - 22. http://www.jstor.org/
stable/2411603
Stevens, PF. 1985. The genus concept in practice: But far what
practice? KewBul/etin. 40: 457-465. http://www.jstor.org/
stable/4109605?seq=1#page_scan_tab_contents
Stevens. P.F. 1994. The Oevelopment of Biologicol Systemotics:
Antoine-Lourent de Jussieu, Noture, ond the Natural
System. Columbia University Press, New York, 627 pp.
Stevens, P.F. 1997. Mind, memory and history: How
classifications are shaped by and through time. and sorne
consequences. Zoologico Scripto. 26: 293-301. http://
onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1463-6409.1997.
tb00419.x/abstract
Stevens, P.F. 2002. Why do we name organisms? Sorne
reminders from the past. Toxon. 51: 11-26. http://www.
jstor.org/stable/pdf/1554959.pdf
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Stevens. P.F. 2009. Characters, taxonomic groups, and
relationships in Botany 1770-1850 as exemplified by the
work of Henri Cassini. Toxon. 58: 32-42 http://www.jstor.
org/stable/27756821
Stoeckle, M. 2003. Taxonomy, DNA. and the barcode of li fe.
BioScience. 53: 796-797. http://barcoding.si.edu/
BackgroundPublications/BioScience03 _Sept_ View _
Stoeckle.pdf
Strand, M. &amp; Panova. M . 2015. Size of genera - biology or
taxonomy? Zoologico Scripto. 44: 106-116. http://
onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/zsc.12087/abstract
Strickland, H.E. 1841. On the true Method of discovering
the Natural System in Zoology and Botany. Annols ond
Magazine of Natural History. 6: 184-194. http://www.
biodiversitylibrary.org/item/139444#page/214/mode/1up
Strickland, H.E .. Phillips, J .• Richardson. J., Owen. R., Jenyns, L.,
Broderip, W.J., Henslow. J.S.. Shuckard, W.E .• Waterhouse,
G.R.• Yarrell. W.. Darwin. C. &amp; Westwood, J.0.1843. Series
of propositions far rendering the Nomenclature of Zoology
unifarm and permanent. being the report of a Committee
far the consideration of the subject appointed by the British
Association far the Advancement of Science. Annols ond
Magazine of Natural History. 11: 259-275. http://www.
biodiversitylibrary.org/item/19570#page/283/mode/1up
Struck, T.H. 2011. Direction of evolution within Annelida and
the definition of Pleistoannelida. Journol of Zoologicol
Systemotics ond Evolutionory Reseorch. 49: 340-345.
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j .1 4390469.2011.00640.x/abstract
Struck. T.H. 2013. The impact of paralogy on phylogenomic
studies - A case study on annelid relationships. PLoS ONE.
8(5): e62892, 22 pp. http://journals.plos.org/plosone/
article?id=10.1371~ournal.pone.0062892
Struck, T.H .• Paul. C .. Hill, N., Hartmann, S., Hosel, C .. Kube, M.,
Lieb, B., Meyer, A., Tiedemann, R.. Purschke, G. &amp; Bleidorn,
C. 2011. Phylogenomic analyses unravel annelid evolution.
Noture. 4 71: 95-98. http://www.nature.com/nature/
joumal/v471/n 7336/full/nature09864.html
Stuessy, T.F. 2009a. Plont Toxonomy. The Systemotic Evoluotion
of Comporotive Doto. 2 nd ed., Columbia Univ. Press. New
York. 538 pp.
Stuessy, T.F. 2009b. Paradigms in biological classification
(1707-2007): Has anything really changed? Toxon.
58: 68-76. http://www.ktriop.bio.ug.edu.pl/upload/
preview/7b100a2d1e90c9587c9f9532778914c 7 .pdf
Svenson. H.K. 1945. On the descriptive method of Linnaeus.
Rhodoro, Journol ofthe New Englond Botanicol Club. 47:
273-302, 363-388. http://www.biodiversitylibrary.org/
item/14517#page/420/mode/1up
Tollit, M.E. 1986. Dates and authorship of the text volumes of
the Histoire Naturelle section of Savigny's Description de
l'Égypte. Bulletin of Zoologicol Nomencloture. 43: 107110. http://www.biodiversitylibrary.org/part/388
Tournefart. P. 1694. Elemens de Botonique, ou Methode pour
Connoí'tre les Plantes. lmprimerie Royale, Paris, 2 vals.
http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b8454361d/f9.item
Turrill. W.B. 1942a. Taxonomy and phylogeny, 1. lntroduction
and historical development of plant classification.
Botonicol Review. 8: 247-270. http://www.jstor.org/
stable/4353269
Turrill. W.B. 1942b. Taxonomy and phylogeny, 2. Taxonomic
and phylogenetic concepts and criteria, and data used in
classification and phylogenetic studies. Botonicol Review.
8: 4 73-532 http://www.jstor.org/stable/4353275
Turrill, W.B. 1942c. Taxonomy and phylogeny, 3. Classification
and phylogeny in the majar groups, Logical as opposed
to phylogenetic classifications. Phylogenetic diagrams,
Conclusions, and Epilogue. Botonicol Review. 8: 655-707

33

�http://www.jstor.org/stable/4353279
Tuxen, S.L 1967 The entomologist, J.C. Fabricius. Amuol Review
of Entomology. 12: 1-15. http://www.annualreviews.org/
doi/pdf/10.1146/annurev.en.12.010167.000245
Tyrl, R.J. 2010. "Being a method proposed forthe ready finding .
to what sort any plant belongeth''. Oklahomo Native Plonts
Record.10: 77-84. http://ojs.library.okstate.edu/osu/index.
php/ONPR/article/viewFile/422/402
Varma, C.S. 2013. Beyond Set Theory: The Relationships
between Logic and Taxonomy from the early 1930 to
1960. Ph D. Diss., Univ. Toronto, 329 pp. https://tspace.
library.utoronto.ca/handle/1807/68972
Vasilyeva, L.N. 1999. Systematics in Mycology. Bibliotheca
Mycologica.178: 1-253.
Vasilyeva, L.N. &amp; Stephenson, S.L. 2010. The problems
of traditional and phylogenetic taxonomy of fungi.
Mycosphere. 1 : 45-51. http://www.mycosphere.org/pdfs/
MC1_5.pdf
Vasi lyeva, L.N. &amp; Stephenson, S.L. 2012. The hierarchy
and combinatoria! space of characters in evolutionary
systematics. Botonica Pacifica. 1: 21·30. https://www.
researchgate.net/publication/273492790.The_Hierarchy_
and_Combinatoria!_Space_of_Characters_in_Evolutionary_
Systematics
Vasi lyeva, L &amp; Stephenson, S.L. 2013. "I have come to sorne
conclusions that shock me .. ." Mycosystema. 32: 321·
329. http://manu40.magtech.com.cn/Jwxb/EN/Y2013/
V32/13/321
Vavilov, NJ. 1922. The law of homologous series in variation.
Joumol of Genetics. 12: 4 7-89. http://link.springer.com/
article/10.1007%2FBF02983073
Vinarski , M.V. 2013. One, two, or several? How many lymnaeid
genera are there? Rutenico. 23: 41-58. http://www.
biotaxa.org/Ruthenica/article/viewFile/1020/1669
Voss, E.G. 1952. The history of keys and phylogenetic trees in
systematic biology. Joumal of Science Laboratory, Denison
University, 43, 1-25 (difficult to find; a pdf is available upon
request).
Wadhawan, V. 2014. Kurzweil's pattern-recognition theory
of mind, 1 &amp; 2. h ttp://vinodwadhawan.blogspot.
in/2014/03/125-kurzweils-pattern-recognition.html,
http://vinodwadhawan.blogspot.mx/2014/04/126kurzweils-pattern-recognition.html
Wallace, A.R. 1876. The Geogrophicol Distribution of Animals,
with a Study of the Relations of Living and Extinct Faunos
as elucidating the post Changes of the Earth Surface.
Harper &amp; Brothers, New York, 2 vols.
Wallace, A.R. 1895. The method of organic evolution. Fortnightly
Review, new series. 57: 211-224, 435-445. http://people.
wku.edu/charles.smith/wallace/S510.htm
Ward, L 2005. The publications of Kristian Fauchald and the
polychaete taxa named in those works. Marine Ecology.
26: 145-154. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/
j.1439-0485.2005.00068.x/abstract
Ward, R.O., Zemlak, T.S, lnnes, B.H., Last, P.R. &amp; Hebert,
P.D.N. 2005. DNA barcoding Australia's fish species.
Philosophicol Transactions of the Royal Society B. 360:
184 7-185 7. h ttp://rstb.royalsocietypublishing.org/
content/360/1462/1847.long
Warren, L 2004. Constantine Somuel Rofinesque: A Voice in
the American Wi/demess. University Press of Kentucky,
Lexington, 252 pp.

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Weigert, A., Helm, C., Meyer. M., Nickel, B., Arendt, D., Hausdorf,
B., Santos, S.R., Halanych, K.M. , Purschke, G., Bleidorn,
C. &amp; Struck, T.H. 2014. llluminating the base of the
annelid tree using transcriptomics. Molecular Bíology and
Evolution. 31: 1391-1401. http://mbe.oxfordjournals.org/
content/early/2014/02/23/molbev.msu080
Wheeler, Q.D. 2008. Undisciplined thinking: Morphology and
Hennig's unfinished revolution. Systematic Entomology. 33:
2-7. http:l/onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.13653113.2007.00411.x/full
Wilkins, J .S. &amp; Ebach, M.C. 2014. The Noture of Classification:
Relotíonships ond Kinds in the Natural Sciences. Palgrave
Macmillan, New York, 197 pp.
Williams, C.B. 1951. A n ote on the relative sizes of genera in
the classification of animals an d plants. Proceedings
of the Unneon Society, London. 162: 171-175. http://
onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1095-8312.1951.
tb00610.x/abstract
Williams, R.L 2001. Botanophilia in Eighteenth-Century France:
The Spirit of Enlightment. Archives lnternotionales
dHistoiredes ldées.179: 1-206. http://www.springer.com/
la/book/9780792368861
Winsor, M.P. 2001. Caín on Linnaeus: The scientist-historian as
unanalysed entity. Studies on the History of Philosophy,
Biology ond Biomedica/ Sciences. 32: 239-254. http://
www.marypwinsor.com/wp-content/uploads/2014/01/
Winsor2001a-Cain-Linn.pdf
Winsor, M .P. 2003. Non-essentialist methods in pre-Darwinian
taxonomy. Bio/ogyand Philosophy. 18: 387-400. http://
www.marypwinsor.com/wp-content/uploads/2014/01/
Winsor-2003-NonEssentialist-Methods.pdf
Winsor, M.P. 2006. Linnaeus Biology was not essentialist. Anna/s
of the Missouri Botonicol Garden. 93: 2-7. http://www.jstor.
org/stable/40035041?seq=l #page_scan_tab_contents
Winsor, M.P. 2009. Taxonomy was the foundation of Darwin's
evolution. Toxon. 58: 43-49. https://www.jstor.org/stable/
pdf/27756822.pdf
Winston, J.E. 1999. Describing Species: Practico/ Taxonomic
Procedure for Biologists. Columbia Univ. Press, New York,
518pp.
Zaddach, G. 1880. Adolph Eduard Grube. Gedachtnissrede
gehalten in der Physikalisch-okonomischen Gessellschaft
zu Konigsberg. Konigsberg, 17 pp.
Zakharov, E.V., Lobo, N.F., Nowak, C. &amp; Hellmann, J.J. 2009.
lntrogression as a likely cause of mtDNA paraphyly in two
allopatric skippers (Lepidoptera: Hesperiidae). Heredity.
102: 590-599. http://www.nature.com/hdy~ournal/v102/
n6/full/hdy200926a.html
Zander, R.H. 2013. A Fromework for Post-Phylogenetic
Systematics. Zetetic Publications, Saint Louis, 209 pp.
Zapata, F. &amp; Jiménez, l. 2012. Species delimitation: lnferring
gaps in morphology across geography. Systemotic
Biology. 61: 179-194. http://sysbio.oxfordjournals.org/
content/61/2/179.long
Zrzavy, J., R/ha, P., Piálek, L &amp;Janouskovec, J. 2009. Phylogeny
of Annelida (Lophotrochozoa): Total evidence analysis of
morphology and six genes. BMC Evolutionary Bíology.
9 : 189, 14 pp. http://bmcevolbiol.biomedcentral.com/
articles/10.1186/14 71-2148-9-189

34

��~
~( :z

..,~. '/

~ ,·

,,

. ,, ..

~ ~

\1 ;,,
%
11! ) ?•

1.

r1
. •\
,

.

(

¡,

~

:

•

'

'

-¡

-f',

�8

x
...,
~

""'
Q
""'
t;
~

o
z

....1

""'
o
1NTRODUCCIÓN

Con un total de 1 411 especies descritas a la fecha
(Mammal Diversity Database 2020), los murciélagos
o quirópteros son el segundo orden de mamíferos
con mayor diversidad en el mundo. En México se han
registrado 138 especies lo que lo posiciona en el quinto
lugar a nivel mundial (Medellín et o/., 2008).
En la mayor parte de la sociedad occidental los
murciélagos se han relacionado con criaturas nocturnas
misteriosas que han sido inspiración de diversas
historias de terror. La asociación de los murciélagos
con los vampiros surge cuando llegan a Europa historias
de los pri meros exploradores del nuevo mundo que
hablaban de murciélagos que se alimentaban de sangre.
Únicamente existen 3 especies de murciélagos que se
han especializado en alimentarse de sangre de aves y
mamíferos. El resto de las especies de murciélagos se
alimentan ya sea de insectos, carne (peces, roedores,
lagartijas, otros murciélagos). frutas o de néctar. Por
sus hábitos alimenticios estos mamíferos cumplen
un importante papel en los ecosistemas generando
servicios eco lógicos de los cua les nos vemos
beneficiados los humanos, como el control de plagas,
la dispersión de semillas y la polinización de diversas
plantas, muchas de ellas importa ntes ecológica y
económicamente (Kunz et o/., 2011; Lacher et o/.
2019).

categoría de riesgo bajo la norma oficial mexicana de
protección de especies nativas del país (NOM-059SEMARNAT 2010). Los murciélagos nectarívoros de
la subfamilia Glossophaginae (familia Phyllostomidae)
son especialmente vulnerables al riesgo de extinción,
dado sus hábitos alimenticios muy específicos (néctar
y polen) y su dependencia de cuevas particulares y
sensibilidad a disturbios en dichos refugios (Arita y
Santos-del-Prado, 1 999; Gómez-Ruiz et o/., 201 5).
Me enfocare en este grupo particular de murciélagos y
su importancia como polinizadores, haciendo hincapié
en las especies presentes en el noreste de México y su
relación con plantas clave de la región.

QU IROP~EROFI LIA : PLANTAS QUE ATRAEN
A MURCIELAGOS
La mayoría de las angiospermas (plantas con flor) son
polinizadas por animales y se conocen 355 especies de
mamíferos que visitan flores para alimentarse de néctar
y polen ya sea como su principal fuente de alimento
o de manera oportunista (Fleming y Kress, 20 1 3;
Regan et o/., 2015). La gran mayoría de los mamíferos
poli nizadores son murciélagos, particularmente de
la subfami l ia Glossophaginae los cuales poseen
adaptaciones morfológicas (rostro elongado, lengua
larga y con papillas vellosas para colectar el néctar con
rapidez) y de comportamiento (vuelo especializado para
alimentarse de néctar). Además, existen especies de
murciélagos de otros grupos taxonómicos que visitan
flores de manera oportunista y también cumplen el
papel de polinizadores (Lacher et o/., 2019).

Desafortunadamente, debido a su mala fama, los
murciélagos son vistos como algo nocivo que es
necesario erradicar y por ello han sido víctimas de
persecución directa y vandalismo en las cuevas donde
se refugian (Tuttle y Moreno, 2005; Medellín et o/.,
2017). Aunado a esto la pérdida de hábitat por cambio
de uso de suelo resultado de actividades humanas
los afecta directa e indirectamente, a la par de otras
actividades que han tomado auge reciente, como
los grandes aerogeneradores para producir energía
eléctrica los cuales afectan directamente a murciélagos
que mueren por colisión con las turbinas (Frick et o/.,
2017; Hammerson et o/., 2017).

Los llamados síndromes florales de las plantas se
refieren a características particulares de las flores que
evolutivamente se han seleccionado para atraer a los
polinizadores más efectivos (aquellos que transportan
mayor cantidad de polen de una flor a otra). Se le llama
"quiropterofilo" al síndrome floral especializado en atraer
murciélagos, cuyas características son flores vistosas,
expuestas, de coloración clara y con abundante néctar
(Tschapka y Dressler, 2002).

Los murciélagos tienen una tasa de reproducción muy
baja, en general de 1 a dos crías por hembra por año,
por lo que sus poblaciones no se recuperan con facilidad
después de sufrir alta mortandad. Además, los refugios
que prefieren tienen características muy particulares
por lo que es difícil reemplazarlos con otros una vez
que son destruidos. Se estima que los quirópteros
representan uno de los grupos de mamíferos más
amenazados (Frick et o/., 201 9) Más de la cuarta parte
de la quiropterofauna mexicana se encuentran en alguna

En México existen 12 especies de murciélagos en la
subfamilia Glossophaginae (Alvarez-Castañeda et al.,
2017), tres de estas especies se distribuyen en Nuevo
León: Leptonycteris nivo/is, Leptonycteris yerbobuenoe
y Choeronycteris mexicano (Fig. 1 ). Las tres especies
visitan flores de magueyes, plantas del género Agave
subgénero Agave que presentan flor en panícula (Fig.
2) cuyas características son quiropterófilas. Los agaves
tienen una gran importancia ecológica, al prevenir la
erosión del suelo y ser fuente de alimento de diversas

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

37

~

a:

o
o

&lt;

N

z
o"....1

�especies de insectos, aves y mamíferos. También son
importantes para las comunidades humanas del Noreste
de México al ser aprovechados para diversos usos:
fibras, forraj e, bebidas como el aguamiel y el mezcal
(Colunga-García et al., 2007).

ASPECTOS ECOLÓGICOS DE LOS
MURCIÉLAGOS NECTARÍVOROS DEL
NORESTE DE MÉXICO
El murciélago magueyero mayor (Leptonycteris nivo/is)
es un quiróptero que migra desde el centro de México
hasta el suroeste de Estados Unidos siguiendo los
eventos de floración de agaves, de los que se alimenta
(Fig. 1 A). En los últimos 10 años se ha reducido el 50%
de sus poblaciones, posicionándolo como una especie
de murciélago en peligro de extinción (Medellín 2016).
Es una de las 78 especies de murciélagos consideradas
como amenazadas o críticamente amenazadas a escala
global (Medellín, 2016b). Se sabe que cada primavera
al menos una parte de la población, principalmente
integrada por hembras preñadas, migra desde el centro
de México hasta el sur de Texas y Nuevo México en
Estados Unidos, recorriendo bosques semiáridos y
matorrales desérticos y transportan do polen entre
poblaciones distantes de plantas (Moreno-Valdez et o/.
2000; Gómez-Ruiz y Lacher, 2017). Hasta la fecha se
conocen solamente 3 cuevas de maternidad (donde se
registran hembras lactantes) una de ellas localizada en
el estado de Nuevo León (Moreno-Valdez et o/., 2004).

'

~

. ., -, ' J

\

~

1~"t\~

.fJ.

*

m

.. --

El murciélago trompudo (Choeronycteris mexicano)
se ha registrado desde el sur de California, Nevada,
Arizona, Nuevo México y Texas hasta Honduras y El
Salvador (Fig. 1 C). Se encuentra en matorral desértico y

'

f.-:.

o

El murc iélago magueyero menor (Leptonycteris
yerbobuenoe) se distribuye en zonas menores a los
1000 msnm desde el sur de Arizona y Nuevo Mexico
(EUA) hasta Hondu ras y El Sa lvador, en matorral
desértico y bosque seco tropical (Cole y Wilson 2006)
(Fig. 1B). Se reconocen varias poblaciones, las del norte
migran al sur en septiembre y regresan en mayo, las
crías de estas poblaciones nacen entre mayo y j unio en
grandes colonias de maternidad. Se ha identificado una
población que no es migratoria y reside en la región de
bosque seco tropical del centro y del oeste de México.
En dicha población las crías nacen entre diciembre
y enero (Medellín, 2016). El murciélago magueyero
menor se encontraba en categoría de amenazado en
la lista de especies en riesgo para México, pero datos
de monitoreo reciente han documentado poblaciones
estables y en crecimiento por lo que se propuso remover
esta especie de la lista (SEMARNAT 2015). Esta
especie se reporta para los Estado de Nuevo León y
Tamaulipas (Jiménez-Guzmán et o/., 1999; CastilloHernández y Treviño-Carreón, 2009).

B

' ;x._¿~u,
M

Esta especie ha sido reportada para Coahuila, Nuevo
León y Tamaulipas (Vargas-Contreras y Hernán dezHuerta, 2001; Castillo-Hernández y Treviño-Carreón,
2009; Gómez-Ruiz et o/., 2015).

....._~:-"--

'

o

m

a

\4
------"' _J::
J\

"-.._,__

..

\e

~ --

. .J

i

·\~~

~....

~ ~~

~~

'

~

.

-=-

,,.

""'1

n,

...

~

Fígura 1 . Fotografías y distribución de tres especies de murciélagos nectarívoros presentes en el noreste
de México. Al Leptonycteris nivo/is (Foto: Emma P. Gómez-Ruiz. Polígono de distribución: Bat Conservation
lnternational), B) Leptonycteris yerbobuenoe (Foto: J. Scott Altenbach, Polígono de distribución: Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza), C) Choeronycteris mexicano (Foto: Emma P. Gómez
Ruiz, Polígono de Distribución: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).

38

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�8

x
...,
~

""'
Q
""'
t;
~

o
z

....1

""'
o
~

a:

o
o

&lt;

N

z
o"....1

Figura 2. Plantas del género Agave subgénero
Agave que presentan flor en panícula de la especie
Agave asperríma, ubicadas en el Municipio de
Cuatro Ciénegas, Coahuila. (Foto: Emma P. Gómez
Ruiz)

en bosques deciduos y de pino-encino. De acuerdo con la
evaluación de la lista roja de la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza se considera una especie
común, aunque no forma colonias numerosas. Datos de
Arizona documentan que las crías de esta especie nacen
entre junio y julio. Se cree que las poblaciones del norte
migran al sur en el invierno aun que en general se conoce
muy poco acerca del estado de las poblaciones de esta
especie (Solari 2018). Esta especie se reporta para los
estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas (Álvarez,
1963; Gómez-Ruiz et al., 2015).

F UNCIÓN ECOLÓGICA DE LOS
MURCIÉLAGOS POLIN IZADORES
Los murciélagos que se alimentan de néctar cumplen
un papel ecológico fundamen tal para los ecosistemas
al polinizar plantas que previenen la erosión del suelo
y aportan refugio y alimento a muchas otras especies
(Lacher et al., 2019). La principal fuente de néctar
para las tres especies de murciélagos nectarívoros
en Coahuila y Nuevo León son plantas del género
Agave subgénero Agave (Asparagaceae) (MorenoValdez et al., 2004; Gómez-Ruiz y Lacher, 2017).
Estas plantas, también conocidas como magueyes,
presentan síndrome floral qui ropterófil o ya que sus
flores son grandes y llamativas, abiertas durante la
noche y de aroma intenso. Los agaves producen flor
únicamente una vez en su ciclo de vida el cual puede
durar de 8 a 20 años, apostando toda su energía para
atraer polinizadores que permitan la reproducción
sexual (Gentry, 1 982). Un estudio sobre la evolución
de las diferentes especies de agaves del subgénero
Agave, sugiere que los murc iélagos nectarívoros
que colonizaron zonas áridas tuvieron un papel muy
importante, particularmente los autores mencionan a
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

los murciélagos magueyeros Leptonycteris niva/is y L.
yerbabuenae (Good-Avila et al., 2006).
La migración de los murciélagos magueyeros coincide
con la disponibilidad de flores de ageve. Comparados
con otros polinizadores, los murciélagos pueden cargar
grandes cantidades de polen y transportarlas grandes
distancias conectando poblaciones de agaves (Fleming
et al., 2009). Cada especie de agave produce una
flor en diferente temporada del año y poblaciones de
la misma especie también difieren en el inicio de su
floración siguiendo un patrón latitudinal (Gentry, 1982).
Se ha documentado que el murciélago magueyero mayor
(L. nivalis) migra a lo largo de un corredor de agaves
siguiendo su floración y ocurre con mayor frecuencia en
zonas donde se distribuye mayor número de especies
de agaves, ubicadas en las cadenas montañosas de la
Sierra Madre Oriental (Gómez-Ruiz y Lacher, 201 7).

AMEN AZAS QUE ENFRENTAN LOS
MURCIÉLAGOS POLINIZADORES
La falta de información sobre la biología y ecología
de las especies de murciélagos polinizadores es la
principal limitante para definir acciones concretas
de conservación. En el caso de estos murciélagos,
su supervivencia depende de la disponibilidad de
al imento (néctar de agave) y de sitios de refugio
(cuevas) con las características requer idas para
cada especie. Gómez-Ruiz et al. (2015) identifican
seis cuevas usadas como refugio por Choeronycteris
mexicana y/o Leptonycteris nivalis en Coahui la y
Nuevo León (Cuadro 1) y son de especial relevancia
para ambas especies ya que se reporta presencia de
hembras preñadas o lactantes durante los meses de
verano. Las especies en riesgo no suelen encontrarse
39

�en las cuevas con mayor riqueza de especies por lo
que las prioridades de conservación de cuevas no
deben basarse únicamente en función del total de
especies que albergan. La principa l amenaza que
tienen los sitios de refug io es el vanda lismo pues
en zonas en donde existe conflicto con especies de
murciélagos hematófagos que se alimentan de sangre
de ganado, las personas prenden fuego dentro de
las cuevas para ahuyentar a todos los murciélagos,
afectando especies benéficas. Tal situación no es el
caso particular de las cuevas del Noreste de México,
en esta región la amenaza principal a los murciélagos
nectarívoros es la disminución de zonas de forrajeo,
por causa de tendencias de cambio de uso de suelo, o
aprovechamiento directo de las plantas de las que se
alimentan (magueyes) (USFWS, 2019).
Además, otra amenaza es el cambio climático pues de
acuerdo con modelos predictivos basados en escenarios
de cl ima proyectados al 2070 , la distribución de
los magueyes silvestres de los que se alimentan los
murciélagos nectarívoros se reducirán hasta en un
80%. Esto resultaría en cambios en los patrones de
distribución de riqueza (número total de especies en un
sitio) de especies de agave con lo que se pudiera reducir
la disponibilidad de néctar para estos murciélagos
durante su migración y época reproductiva (Gómez-Ruiz
y Lacher Jr., 2019). Otra consideración son posibles
efectos del cambio climático en la fenología de los
agaves que pudiera afectar el tiempo de floración y
con ello una disparidad con los tiempos en que los
murciélagos polinizadores migratorios están presentes
en la zona. Documentar esta posible disparidad requiere
de monitoreo continuo de la fenología de los magueyes
silvestres en donde un programa de ciencia ciudadana
pudiera ayudar a documentar estas tendencias. Para
el lo ya existen in iciativas en desarrollo por parte
del Laboratorio de Mastozoología de la Facultad
de Ciencias Biológicas, UANL en colaboración con
organizaciones de la sociedad civi l. Finalmente, aún
existen muchos vacíos de información respecto al uso
de recursos alimenticios por murciélagos nectarívoros
por lo cual en el Laboratorio de Mastozoología estamos
trabajando en un proyecto que documenta los patrones
de uso temporal y espacial de los agaves en floración
por parte de los murciélagos nectarívoros para
determinar si existe competencia entre estas especies
por un recurso limitado que ha sufrido importantes
reducciones por cambio de uso de suelo y que, como ya
se mencionó, su disponibilidad pudiera verse afectada
por el cambio climático.

40

;:¡;
e
ºº
z
ºº .,o !lj
.. ¡.!, .,
ºº.,
.!?&lt;
'-Z ·¡: z
.,...e&gt;
.-4

a,C\I

., ex
;¡:
~-et
.!!! ;:¡; .!! :::, ..!: "'
a, '
.. O&gt;

'la 11)

..
..o u
o
~u
~

~

........o

..
g
....
=
=
.,
..
z
.g u
ex . ex . ~z
...
aiü "'u - ., - ..
.....
..
o- ..... ~o
.,
...
.,
...
o
.,
'la
., .. ., . .,
..
a,

:,

'"w
0(/)

.....o...

a,

w ..

e

-:,

a,

&gt;
.,
E
:,

:,

:,

u
(\j"U
Ñ
o., o ,¡; .-l
e as e ., 2. .t: 2. .t:
.. a, .. a,
:,
:,
., oas ., oas
C&gt; e ou ou
(!) -i

e

-o

c;...J
e

:, :,

-:!
.. .r
w ., w .. ~
~ o
.. a, ., a,
.. &gt;~ '"e
&gt; ... &gt;+' &gt;
&gt; o
a, e
.. &gt;,
:, :, :, :, :::, :!! ~ ~~ :,

uo u =: uu uu uu uu uu uex
Familia Phyl/ostomidae

Choeronycterís
mexicana

A

NT

Leptonycteris
nivolis

A

EN

Dermonuro
azteco

LC

Desmodus
rotundus

LC

• • • • • •
•
•
•
•

Familia Vespertilionidae

Corynorhinus
townsendii

LC

Eptesicus
fuscus

LC

Lasiurus
cinereus

LC

Myotis
auricu/us

LC

Myotis
ca/ifornicus

LC

Myotis
thysanodes

LC

Myotis
yumanensis

LC

Pipistrel/us
hesperus

LC

Antrozous
pal/idus

LC

Nycticeius
humera/is

LC

• • • • •
•
•
•
•
•
• •
•
•
•
•
•

Familia Mo/ossidae

Tadarída
brasi/iensis

•

LC

Total de especies

13

2

2

7

3

1

U ICN= Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza;
A=Amenazada, NT= Casi amenazado (Near threatened), EN= En
peligro (Endangered), LC= Preocupación menor (Least concern).
Cuadro 1 . Lista de especies encontradas en cuevas usadas por
murciélagos nectarívoros ubicadas en Coahuila y Nuevo León.
Modificado de Gómez-Ruiz et al (201 5), actualizado con los
resultados de muestreos recientes.

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

��L ITERATURA CITADA

Alvarez, T. 1963. The recent mammals of Tamaulipas, México.
University of Kansas Publications, Museum of Natual
History 1 4:363-473.
Alvarez-Castañeda, S. T., T. Alvarez, N. González-Ruiz. 2017.
Guía para la identificación de los mamíferos de México.
JHU Press.
Arita, H.T. y K. Santos-del-Prado. 1999. Conservation biology
of nectar-feeding bats in Mexico. Journal of Mammalogy
80:3 1-41.
Castillo-Hernández, H . y J . Treviño-Carreón. 2009. Biología
floral de Agave gentryi Ullrich (Agavaceae) en la localidad
de la Marcela, Miquihuana, Tamaulipas. CienciaUAT
4 :62-66.
Cole, F.R. y D.E. Wil son. 2006. Leptonycteris yerbabuenae .
Mammalian species:1-7.
Colunga-Garcfa, M.P., A. Larqué-Saavedra, LE. Eguiarte, D.
Zizumbo-Villarreal. 2007. En lo ancestral hay futuro :
del tequila, los mezcales y otros agaves. Centro de
Investigación Científica de Yucatán, A.C. (CICY), Yucatán,
México.
Fleming, T.H., C. Geiselman, W.J. Kress. 2009. The evolution
of bat pollination: a phylogenetic perspective. Anna ls of
botany 104 :1017-1043.
F leming, T.H., W.J . Kress. 201 3. The ornaments of life:
coevolution and conservation in the tropics. University of
Chicago Press, Chicago, lllinois.
Frick, W., E.F. Baerwald, J. Pollock, R. Barclay, J. Szymanski,
T. Wel ler, A. Russell , S. Loeb, R. Medellin, L. McGuire.
2017. Fatalities at w i nd turb ines may threaten
population viabillty of a migratory bat. Biological
Conservation 209:172 -177.
Frick W.F., T. Kingston, J. Flanders. 2019. A review of the major
threats and challenges to global bat conservation. Annals
of the New York Academy of Sciences.
Gentry H.S. 1982. Agaves of continental North Amer ica.
University of Arizona Press, Tucson, A Z .
Gómez-Ruiz, E.P., C. Jimenez, J .J . Flores-Maldonado, T.E.
Lacher, J.M. Packard. 2015. Conservación de murciélagos
nectarívoros (Phyl lostomidae: Glossophagini) en riesgo en
Coahuila y Nuevo León. Therya 6 :89-102.
Gómez-Ruiz, E.P. y T.E . Lacher Jr. 201 9 . C limate change,
range shifts, and the disruption of a pollinator-plant
complex. Scientific Reports 9 :14048.

42

Gómez-Ruiz, E.P. y T.E. Lacher. 2017. Modelling the potential
geographic distribution of an endangered pollination
corridor in Mexico and the United States. Diversity and
Distributions 23:67-78.
Good-Avila S.V., V. Souza, B.S. Gaut, L.E. Eguiarte. 2006.
Timing and rate of speciation in Agave (Agavaceae).
Proceedings of the National Academy of Sciences
103:9 1 24-9129.
Hammerson G., M. Kling, M. Harkness, M. Ormes, B. Young.
2017. Strong geographic and temporal patterns in
conservation status of North American bats. Biological
Conservation 212:1 44-152.
IPB ES. 2016. Summary for policymakers of the assessment
report of the lntergovernmental Science-Policy Platform
on Biodiversity and Ecosystem Services on pollinators,
pollination and food production. Page 36. Secretariat
of the lnter- governmental Science-Policy Platform on
Biodiversity and Ecosystem Services, Bonn, Germany.
Jimenez-Guzman A. , M.A. Zuniga-Ramos, J.A. Niño-Ramirez.
1999. Mamíferos de Nuevo León, México. Universidad
Autónoma de Nuevo León, Monterrey, Nuevo León.
Kunz T.H., E. Braun de Torrez, D. Bauer, T. Lobova, T.H. Fleming.
2011. Ecosystem services provided by bats. Annals of
the New York Academy of Sciences 1223:1-38.
Lacher T.E. Jr, A.D. Davidson, T.H. Fleming, E.P. Gómez-Ruiz,
G.F. McCracken, N. Owen - Smith, C.A. Peres, S.B.
Vander Wa ll. 2019. The functional roles of mammals in
ecosystems. Journal of Mammalogy 100:942- 964.
Mammal Diversity Database. 2020. www.mamma ldiversity.
org. American Society of Mammalogists. Consultada el
04-01 -2020.
Medellín R. 2016. Leptonycteris yerbabuenae. The IUCN
Red List of Threatened Species 2016. Avai lable from
http://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2016-1.RLTS.
T136659A21 988965.en (accessed January 4 , 2020).
Medellín R.A. 201 6b. Leptonycteris niva/is. The IUCN Red List
of Threatened Species 2016: e.T11697A22126172.
Disponible en http://dx.doi.org/10. 2305/I UCN.
UK.2016-1.RLTS.T11697 A221 26172.en. (accessed
February 4 , 2018).
Medellín R.A., H.T. Arita, O.H. Sanchez. 2008. Identificación
de los Murciélagos de Mexico. Segunda edición. Instituto
de Ecología, UNAM, Mexico, D. F.
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�Medellín R.A .• R. Wiederho lt, L. Lopez-Hoffman. 2017.
Conservation relevance of bat caves for biodiversity and
ecosystem services. Biological conservation 211:4550.
Moreno-Valdez A .. W.E . Grant. R.L. Honeycutt. 2000.
A s i mu lation model of Mexican long-nosed bat
(Leptonycteris nivalis) migration. Ecological Modelling
134:117-127.
Moreno-Valdez A .• R.L. Honeycutt, W.E. Grant. 2004. Colony
dynamics of Leptonycteris nivo/is (Mexican long-nosed
bat) re lated to flowering Agave in northern Mexico .
Journal of Mammalogy 85:453- 459.
Regan E.C .• L. Santini, L. lngwall-King, M. Hoffmann. C.
Rondinini. A. Symes, J. Taylor. S.H.M. Butchart. 2015.
Global Trends in the Status of Bird and Mammal
Pollinators. Conservation Letters 8 :397-403.
SEMARNAT. 2015. PROYECTO de Modificación del Anexo
Normativo 111, Lista de especies en riesgo de la Norma
Oficial Mexicana NOM-059-S E MARNAT-2010 ,
Protección ambiental-Especies nativas de México
de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y
especificaciones para su inclusión, exclusión o cambioLista de especies en riesgo, publicada el 30 de diciembre
de 2010. Diario Oficial de la Federación.
Solari S . 2018. Choeronycteris mexicano. The IUCN Red
Llst of Threatened Species 2018. Available from
http://dx.doi.org/10.2305/IUCN .UK.2018-2.RLTS.
T 4 776A220424 79.en (accessed January 4, 2020).
Tschapka M. y S. Dressler. 2002. Chiropterophily : On batflowers and flower-bats. Curtis's Botanical Magazine
19:114-125.
Tuttle M.O. y Moreno A. 2005. Los murciélagos cavernícolas
del norte de México. Su importancia y problemas de
conservación. Bat Conservation lnternational. Austin,
49pp.
United States Fish and Wild life Service (USFWS). 2019.
Species Status Assessment Report for Mexican Longnosed bat (Leptonycteris nivo/is).
Vargas- Contreras J.A. y A. Hernández-Huerta. 2001.
Distribución altitudinal de la mastofauna en la Reserva de
la Biosfera• El Cielo~ Tamaulipas, México. Acta Zoológica
Mexicana:83-109.

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

�B •óg as I JM -

�MONITOREO DE NIVELES
DE PLOMO EN CIUDAD
UNIVERSITARIA (UANL),
UTILIZANDO AVES COMO
BIOINDICADORES
I ALINA 0LALLA-KERSTUPP1, JORGE ALEXIS GONZALEZ-MARTINEZ1, CARLOS
DAVID YEVERINO-MARTÍNEZ2• JOSÉ IGNACIO GONZALEZ-ROJAS 1, ANTONIO
GUZMÁN-VELASC01, JUAN PABLO CEYCA1 Y GABRJEL RU IZ-AY,\,li\1

1. ~r 1ve1 .1 d At..u 01 1a _ 'lluc 110 León, F••u &lt;ll e.e C ffC;t s B.olóq1ec. _ Lltor .. to :i de B r.lnc. ... e la o ~ r,1. e C:.r y 'lusdr ollü
e¡ J ,lE nt ble e L d l j vr 1\/l!l ~t• r 3c n"' ccl~&lt;&gt; de o e ~~. '\Ju&lt; .) . • 6r V X - ) , ¡;r.- 5r
2...,r 1v ir 1c. d AL r.r er 1a a '\lu vo Leór F_;:L.'"' e e, ( ere;1c1s ú.01ag1c.. •• Libor... to• ) dt Or 1to1ogh C L ·be ...,r v.. ~ tana .:, r, 1',; ca e .
"L o L'lrza fl.t.evo ... &gt;, 66455

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

45

�R ESUMEN
a exposición crónica a contaminantes atmosféricos
como los metales pesados y plomo en particular, ha
sido relacionada con fuertes problemas de salud
en humanos. La ciudad de Monterrey en México y su
área metropolitana son entre las regiones industriales
más contaminadas del país. Debido a que las aves
han sido utilizadas con éxito como bioindicadores del
estatus ambiental, el propósito del presente t rabajo
fue determinar los niveles de plomo en sangre de aves
residentes en Ciudad Universitaria (UANL). Los valores
detectados oscilaron entre 3.3 µg/dl y 14.4 µg/dl.
Valores similares en humanos adultos serían tolerables,
pero no así en menores de 15 años, donde el límite
sugerido es de 5 µg/dl.

L

1'

-,
l'

ABSTRACT
Chronic exposure to atmospheric pollutants, such as
heavy metals and in particular lead, has been linked to
health problems in humans. The city of Monterrey in
Mexico with its metropolitan area is considered the most
contaminated industrial region of the country. Because
birds have been successfully used as bioindicators
of environmental status, the purpose of the present
study was to determine the levels of lead in the blood
of resident birds in the Autonomous University of Nuevo
León city campus, known as "Ciudad Universitaria''. The
values detected range d from 3.3 µg/dl y 1 4.4 µg/dl.
lf similar values were detected in adult humans, they
would be considered within the tolerable range, but no
so in infants and adolescents below 1 5 years of age,
where the recommended limit is 5 µg/dl.

Palabras clave: contaminación, plomo, aves,

Ciudad Universitaria, UANL
Key words: pollutant, lead, birds, Ciudad

Universitaria, UANL
46

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�1'

V)

~

o
o

u&lt;
a
z

o
o

::e

-,
1NTRODUCCIÓN

La contaminación ambiental y la exposición crónica a sus
componentes, entre los que se encuentran los metales
pesados, se considera una problemática importante de
salud pública creciente, esto debido a sus efectos nocivos
para los ecosistemas y los organismos que los habitan
(Parra-Ochoa 2014; Valdez-Cerda et al. 2011).
La ciudad de Monterrey y su área metropolitana
(AMM) es considerada una zona industrial de gran
importancia económica ya que alberga alrededor de
6,000 empresas dedicadas a actividades industriales
(Valdez-Cerda et al. 20 1 1; Guajardo y Arrambide
2002). Sin embargo, según datos oficiales, el AMM ha
sido considerada la región industrial más contaminada
de México, encontrándose en el polvo de sus calles
y filtros aéreos cantidades importantes de distintos
contaminantes en forma de material particulado; éstos
pueden clasificarse como partículas gruesas (~1 0µm o
PM1 0 ), partículas finas (~2.5µm o PM 2.5 ) y partículas ultra
finas (~0.01µm) (Mejía-Velázquez 2010; SEMARNAT
2009; Phallen y Phallen 2007; Sbarato et al. 1 997).
Se considera que las PM2 .5 son las más nocivas para la
salud humana, ya que pueden penetrar directamente a
los alveolos pulmonares (Blanco-Jiménez et al. 201 5;
Parra-Ochoa 2014). Distintos análi sis de las PM 2 .5
presentes en el aire del AMM determinaron la presencia
de metales pesados tales como hierro, manganeso,
níquel, arsénico, cobre, cadmio y plomo (BadilloCastañeda et al. 2015; Valdez-Cerda et al. 2011).
El plomo es utilizado en la industria con diversos fines
y es conocido por causar efectos adversos a la salud
humana. Es absorbido principalmente a través de
los sistemas respiratorio y gastrointestinal, donde es
transportado por la sangre y acumulado en los distintos
tejidos (Phallen y Phallen 2007). La exposición crónica a
este tóxico comúnmente tiene efectos hematológicos,
como anemia, o provoca trastornos neurológicos, como
cefalea, irritabilidad, letargo, convulsiones, debilidad
muscular, ataxia, temblores y parálisis. La exposición
aguda puede provocar trastornos gastrointestinales
(anorexia, náuseas, vómitos, dolor abdominal), daño
hepático y renal, hipertensión y trastornos neurológicos
(malestar, somnolencia, encefalopatía) que pueden causar
convulsiones y provocar la muerte (Londoño et al. 201 6;
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

~

8
...,

V)

~

o
o
z

l'

&lt;

N

_,

¡::

OMS 2013; Nava-Ruiz y Méndez-Armenta 2011).
Actualmente en México, el valor máximo de concentración
de plomo en sangre considerado tolerable es de 5 µg/dl
para niños menores de 15 años y mujeres embarazadas
o en lactancia; para el resto de la población es de 25 µg/
di (DOF 2017).

::::&gt;

&lt;
2

¡::
~

..u

Una de las estrategias para evaluar la calidad ambiental
es el uso de bioindicadores (Dale y Beyeler 2001).
Los animales son excelentes ejemplos de monitores
de peligros ambientales, ya que humanos y animales
comparten el ambiente urbano, el aire y el agua, además
que los procesos moleculares, celulares y bioquímicos que
se generan en respuesta a agentes tóxicos son comunes
entre la mayoría de las especies de vertebrados (ParraOchoa 2014; Hofer et al. 2010; Anze et al. 2007).

&gt;

z
::::&gt;
o
o&lt;
::::&gt;
u
z
..u
o
~
o_,
"..u

El interés en usar part icu larmente aves como
bioindicadores de contaminación ambiental por metales
pesados ha aumentado debido a que están ampliamente
distribuidas, presentan un periodo de vida largo y son
sensibles a cambios atmosféricos del ambiente (ParraOchoa 2014; Hofer et al. 2010; Paddoa-Schioppa et al.
2006; Esselink et al. 1 995; Koskimies 1 989).

o

V)

..u
_,

...,
&gt;
z..,.,
a

8
a:
¡2
z
o

~

Z ONA DE ESTUDIO
El campus de Ciudad Universitaria de la Universidad
Autónoma de Nuevo León cuenta con una superficie de
434 Ha y se localiza en el municipio de San Nicolás de los
Garza, Nuevo León. Es cede de oficinas administrativas,
rectoría, 11 facultades, centros e institutos de
investigación, dos bibliotecas, un centro de informática,
auditorios y un centro acuático entre otros. Cada día recibe
en sus distintas instalaciones más de 1 00,000 personas
entre empleados, docentes, alumnos y visitantes.

C OLECTA DE EJEMPLARES, TOMA Y
ANÁLISIS DE MUESTRAS
Las aves fueron capturadas en los jardines del campus
mediante el uso de redes de niebla (FAO 2007; Bub
1991) entre los meses de Agosto y Septiembre de
201 7. A cada ejemplar se le extrajo una pequeña
muestra de sangre de la vena braquial (FAO 2007) y
posteriormente fue liberada.
47

�La muestra fue analizada mediante un dispositivo
portátil de voltamperometría de redisolución anódica
(Lead Care® // Blood Lead Analizer). El dispositivo
permite medir concentraciones de plomo en la sangre
(3µg/dl a 65 µg/dl) en tres minutos usando una muestra
de 50 µI de sangre (un tubo capilar) (González-Valdés et
al. 2008; LeadCare 11 Users Guide).

R ESULTADOS Y DISCUSIONES
Se capturaron y analizaron 59 individuos pertenecientes
a tres órdenes, seis familias y nueve especies de
aves (Figura 1). Cuarenta y cinco de ellas presentaron
concentraciones superiores a los 3.3 µg/dl, siendo el
valor más alto de 1 4.4 µg/dl (Tabla 1).
Definir el límite a partir del cual la concentración de
un contaminante detectado se puede considerar
tóxica es difícil. Si esto ya es complicado en humanos,
siendo solo una especie, todavía resulta más complejo
en las aves, que son miles de especies diferentes con
variaciones intraespecíficas a veces importantes (MMA
2006). Con relación al plomo, distintos autores parecen
concordar con establecer un rango de 20 µg/dl a 60 µg/
di como límite de concentración no tóxica, cantidades
superiores indican intoxicación (Martorell 2009; MMA
2006; Scheifler et al. 2006; Franson 1996).
Básicamente la intoxicación puede manifestarse de
diferentes maneras, pero siempre predominan los
daños neurológicos, digestivos, renales y del sistema
circulatorio (el plomo inactiva una de las enzimas de la
síntesis del grupo hemo, esencial para la formación de
la hemoglobina en los eritrocitos). Por su carácter de
tóxico inespecífico, una vez en el sistema circulatorio
se distribuye a los tej idos blandos (riñón e hígado
principalmente), afectando a la mayoría de los procesos
fisiológicos, sistema nervioso y muscular (Carneiro et al.
2015; Binkowski et al. 2013; Malik y Seb 2009; MMA
2006; Nam y Lee 2006 a y b; Swaileh y Sansur 2006).
Lo anterior, hace que la detección de la enfermedad
sea difícil, pasando en ocasiones desapercibida o
atribuyéndose a otras causas ajenas a la ingestión de
plomo.
Si bien todas las muestras analizadas se encontraron
por debajo del límite inferior de tolerancia, es importante
resaltar dos cosas: 1) La cantidad de aves muestreadas
fue baja y por ejemplo en el caso de los zanates el
86º/o de ellos fueron individuos juveniles que aún no
han tenido tiempo suficiente para acumular tóxicos en
niveles detectables; y 2) Si comparamos los niveles
detectados contra los límites de tolerancia establecidos
para el hombre, el 51 % de las muestras con detección
de plomo se encuentran por encima del límite de
tolerancia para niños menores de 15 años y mujeres
embarazadas o en lactancia (DOF 201 7).
La Ciudad Universitaria de la UANL se encuentra
rodeada de una fuerte presión ambiental (hablando
de emisiones contaminantes). En su cara Este
se encuentra el grupo Ternium de México, que se
especializa en la siderurgia y se dedica a la producción
48

de aceros planos y largos, los cuales pueden contener
trazas de plomo debido a la impureza del hierro o a los
procesos para mejorar su calidad. Esta empresa cuenta
con varias plantas en el AMM y si bien la PROFEPA les
ha entregado en distintas ocasiones certificados de
"Industria Limpia" a algunas de ellas (los más recientes
en 2016) (PROFEPA 201 6), no encontramos registro
alguno de que se les haya otorgado dicha distinción a
las Plantas Guerrero y Universidad (colindantes con
Ciudad Universitaria).
Otro factor a considerar dentro de Ciudad Universitaria
es el tráfico vehicular. La Secretaría de Sustentabilidad
de la UAN L (SSUANL 2017) ha estimado una
afluencia vehicu lar de aproximadamente 8,600
unidades, que si bien se considera baja en relación a
la cantidad de personas que confluyen en el campus,
resulta problemática pues la UANL no cuenta con
la infraestructura adecuada para dar un flujo libre y
continuo a los automotores. La baja velocidad a la que
circulan mientras alumnos y empleados caminan entre
ellos, aunado al alto número de vehículos particulares,
de transporte y carga pesada que transitan en las
avenidas Manuel L. Barragán y Alfonso Reyes, aumentan
las probabilidades de inhalación de contaminantes.
Si bien desde el año 1997 dejaron de producirse
combustibles y aditivos con plomo, las gasolinas hoy en
día pueden contener trazas de plomo (hasta 0 .5 mg/L)
debido a impurezas en las corrientes de alimentación
(Scott-Fogler 2008).
En 2011 se publicó un análisis de los metales pesados
encontrados en polvos de distintas calles del AMM
(Valdez-Cerda et al. 2011); se tomaron muestras de 30
puntos, uno de ellos en Ave. Barragán y Fidel Velázquez
(esquina noroeste de Ciudad Universitaria) y otros 10
dentro de un radio de 5 km a la redonda de Ciudad
Universitaria. Todas las muestras contenían plomo que
fue atribuido en su mayoría a emisiones vehiculares
y a formas residuales de diferente especiación
(plomo inorgánico oxidado y plomo ligado a moléculas
orgánicas).

C ONCLUSIÓN
La determinación de los niveles de plomo mediante
voltamperometría de redisolución anódica, utilizando
el equipo LeadCare Analyzer 11, funciona como una
herramienta sencilla y de bajo costo, para realizar
diagnósticos oportunos en aves silvestres como
biomonitores de contaminación en zonas urbanas.
Aunque se encontraron variaciones en los niveles
de plomo entre las especies de aves estudiadas,
las concentraciones de este metal no representan
riesgo de toxicidad para las aves, según lo reportado
para aves de otras regiones del mundo. Sin embargo,
considerando la normatividad ambiental vigente en
México, los niveles de plomo disponibles en el AMM
podrían tener implicaciones toxicológicas para la salud
de las personas en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Se recomienda ampliar el diagnóstico de los niveles de
plomo a otras especies de fauna silvestre y a otros sitios
dentro del AMM y regiones adyacente~
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�V)

e

A

~

o
o

u&lt;
a
z

o
o

::e
~

8
...,

V)

~

o
o
z

D

&lt;

N

_,

¡::
::::&gt;

&lt;
2

¡::
~

1

..u

&gt;

z
::::&gt;
o
o&lt;
::::&gt;
u
z
..u
o
~
o_,
A. Paloma doméstica
B. Tortolita cola larga
C. Paloma ala blanca
D. Carpintero cheje
E. Luis bienteveo
F. Tirano cuir
G. Mirlo café
H. Gorrión doméstico
l. Zanate mayor

c..

..u

o

Figura 1. Especies de aves capturadas dentro Ciudad Universitaria (UANL) para
determinación de niveles de plomo en sangre. Imágenes tomadas de: The Cornell Lab of
Ornithology.

V)

_,
...,
&gt;
z
..u

Créditos forográficos. Paloma doméstica: Luke Seitz; Tortoli ta cola larga: Jeffrey Moore;
Paloma ala blanca: Ted Bradford; Carpintero cheje: Guillermo López; Luis bienteveo: lan
Davies; Tirano Cuir y Zanate mayor: Darren Clark; Mirlo café: Marky Mutchler y Gorrión
doméstico: Evan Lipton.

:..u

a

8
a:
¡2
z
o

Tabla.1 Concentración de plomo en sangre en aves capturadas en la Ciudad Universitaria (UANL).

:;E

Orden

Familia

Nombre científico

Nombre común

N

Concentración de plomo
{µg/dl)
Media
Rango

Columbiformes

Columbidae

Columba livia

Paloma doméstica

1

6.2

Columbina inca

Tortolita cola larga

1

6.3

Zenaida asiatica

Paloma ala blanca

13

5.8
3 .3 - 9.7

1 8·

6.2
3 .4 - 14.4

Piciformes

Picidae

Melanerpes aurifrons

Carpintero cheje

Passeri formes

Tyrannidae

Pitangus sulphuratus

Luis bienteveo

2

4.5
3 .8 -5.2

Tyrannus couchii

Tirano cuír

2

&lt;3.3

Turdidae

Turdus grayi

Mirlo café

7

4.7
3 .5- 7.5

Passeridae

Passer domesticus

Gorrión doméstico

1

&lt;3.3

lcteridae

Quiscalus mexicanus

Zanate mayor

1 4-

4.4
3.4 -5.4

59

5.44
3.3-14.4

• 2 individuos presentaron valores &lt;3.3 µg/dl
-12 individuos presentaron valores &lt;3.3 µg/dl
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Total

49

�L ITERATURA CITADA

Anze, R., M . Franken, M. Zaballa, M.R. Pinto, G. Zeballos, M.
Cuadros y S. Granado. 2007. Bioindicadores en la detección
de la contaminación atmosférica en Bolivia. Revista Virtual
RED E SMA. 53-7 4. https://www.researchgate.net/
publication/27750241 8 _Bioindicadores_en_la_deteccion_de_
la_contaminacion_atmosferica_en_Bolivia
Badillo-Castañeda, C. T., L. Garza-Ocañas, M.C.H. Garza-Ulloa,
M.T. Zanatta-Calderón y A. Caballero-Quintero. 2015.
Heavy Metal Content in PM 2 .5 Air Samples Collected in
the Metropolitan Area of Monterrey, México. Human and
Ecological Risk Assessment. 2 1 (8): 2022- 2035. http://
dx.doi.org/10.1 080/10807039.2015.1 017873
Binkowski, L.J., K. Sawicka-Kapusta, J, Szarek, E. Strzyzewska,
M. Felsmann. 201 3. Histopathology of liver and kidneys of
wild living Mallards Anas platyrhynchos and Coots Fulica
atra with considerable concentrations of lead and cadmium.
Science of the Total Environment. 450- 451 : 326- 333.
https://doi.org/10.101 6/j.scitotenv.2013.02.002
Blanco-J iménez S., F. Altúzar, B. Jiménez, G. Aguilar, M. Pablo y
M.A. Benítez. 201 5 . Evaluación de Partículas Suspendidas
PM2.5 en el Área Metropolitana de Monterrey. Instituto
Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC). México.
34pp. http:/lwww.nl.gob.mx/sites/default/files/reporte_
wg3_pm2.5_monterrey.pdf
Bub, H. 1991. Bird trapping and bird banding: a handbook for
trapping methods ali over the world. Cornell University
Press. USA. 328pp.
Carneiro, M., B. Colac;o, R. Brandao, B. Azorín, O. Nicolás, J.
Colac;o, M. Pires, S. Agustl. E. Casas, S. Lavin y P. Oliveira.
201 5. Assessment of the exposure to heavy metals in
Griffon vultures (Gyps fulvus) from the lberian Peninsula.
Ecotoxicology and Environmental Safety.11 3: 295-301 .
https://doi.org/10.1 0 1 6/j.ecoenv.201 4.12.016
Dale, V. H. y S.C. Beyeler. 2001. Challenges in the development
and use of ecological indicators. Ecological lndicators.
1 (1): 3 - 10. https://doi .org/10.10 1 6/S14 701 60X(01)00003-6
DOF. 2017. Norma Oficial Mexicana NOM-1 99-SSA1-2002.
Salud ambiental. Niveles de plomo en sangre y acciones
como criterios para proteger la salud de la población
expuesta no ocupacionalmente. Diario Oficial de la
Federación del 17 de Marzo de 201 7. México, D.F.
Esselink, H., F.M. Geld, L.P. Jager. G.A. Posthuma-Trumpie. P.E.F.
Zoun y AJ. Baars. 1995. Biomonitoring heavy metals using

50

the barn owl (Tyto alba): sources of variation especially
re lating to body cond ition. Archives of Environmental
Contamination and Toxicology. 28(4): 4 71-486. https://
doi.org/1 0 .1007/bf00211630
FAO. 2007. Blood Sampling. En: D. Whitworth, S.H. Newman, T.
Mundkur y P. Harris (Eds.). Wild Birds and Avían Influenza:
an introduction to applied field research and d isease
sampling techniques. FAO Animal Production and Health
Manual, No. 5. Reme. 1 20pp.
Franson, J.C. 1996. lnterpretation of tissue lead residues in birds
other tan waterfowl. En: Beyer, W.N., G.H. Heinz Y A.W.
Redmon-Norwood (Eds.). Environmental contaminants in
wildlife: interpreting tissue concentrations. Boca Raton, FL.
USA. 265-279pp.
González-Valdez, E.G., E. González-Reyes, C. Bedolla-Cedeño,
E.L. Arrollo-Ordaz y E. Manzanares-Acuña. 2008.
Niveles de plomo en sangre y factores de riesgo por
envenenamientos en niños mexicanos. Revista Facultad de
Ingeniería Universidad de Antioquia. 43: 114-119. http://
www.scielo.org.co/pdf/rfiua/n43/n43a1 0 .pdf
Guajardo-Quiroga, R. y J. Arrambide-Olvera. 2002. Índices de
intensidad de contaminación atmosférica: Una aplicación
para el área Metropolitana de Monterrey, Nuevo León,
México. Revista Internacional de Contaminación Ambiental.
18(4): 179- 189. https://www.revistascca.unam.mx/rica/
index.php/rica/article/view/251 86/46639
Hofer, C., F.J. Gallaghery C. Holzapfel. 201 0. Metal accumulation
and performance of nestlings of passerine bird species
atan urban brownfield site. Environmental Pollution.
1 58(5): 1 20 7-1 2 1 3. https://doi.org/10 .101 6/j
envpol.2010.01.0 1 8
Koskimies, P. 1 989. Birds as a tool in environmental monitoring.
Annales Zooligici Fennici. 26: 1 53-1 66. http://www.sekj.
org/PDF/anzf26/anz26-153-166.pdf
LeadCare® 11 B lood Lead Analyzer. User 's Guide. Magellan
Diagnostics. 70pp.
Londoño-Franco, L.F., P.T. Londoño-Muñoz y F.G. Muñoz-Garcla.
2016. Los riesgos de los metales pesados en la salud
humana y animal. Biotecnología en el Sector Agropecuario
y Agroindustrial.14(2): 145-153. http://www.scielo.org.co/
pdf/bsaa/v1 4n2/v1 4n2a1 7.pdf
Malik, R. N. y N. Zeb. 2009. Assessment of environmental
contaminat ion using feathers of Bubulcus ibis L.,
as a biomonitor of heavy metal pollution, Pakistan.
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�Ecotoxicology 18: 522-336. https://doi.org/10.1007/
s10646-009-0310-9
Martorel l, J. 2009. Intoxicaciones en aves. Rev ista
AVEPA Clínica Veterinaria de Pequeños Animales.
29(3): 172-178. https://ddd.uab.cat/pub/
clivetpeqani/11307064v29n3/11307064v29n3p1 .pdf
Mejía-Velázquez, G. 2010. Calidad del aire en la Ciudad de
México: Una aproximación multidisciplinaria para su
adecuada gestión. ITESM. En: http://www.mty.itesm.
mx/die/ddre/transferencia/Transferencia55/eli2-55.html
(consultado el 14/01/2016).
MMA. 2006. Ministerio de Medio Ambiente. Diagnóstico de
la intoxicación por plomo. En: http://www.mapama.gob.
es/es/biodiversidad/temas/conservacion-de-especiesamenazadas/cap1_5 _tcm 7-20813.pdf. (consultado el
07/05/2016).
Nam, D. H. y O.P. Lee. 2006 (a). Monitoring for Pb and
Cd pollution using feral pigeons in rural, urban, and
industrial environments of Korea. Science of the Total
Environment. 375: 288-295. https://doi.org/10.1016/j.
scitotenv.2005.08.017
Nam, D. H. y O.P. Lee. 2006 (b). Reproductive effects of heavy
metal accumulation on breeding feral pigeons (Columba
livia). Science of the Total Environment. 366: 682-687.
https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2006.02.004
Nava-Ruíz, C. y M. Méndez-Armenta. 2011. Efectos neurotóxicos
de metales pesados (cadmio, plomo, arsénico y talio).
Archivos de Neurociencias. 16(3): 140-147. https://www.
medigraphic.corn/pdfs/arcneu/ane-2011/ane113f.pdf
OMS. 2013. Guía breve de métodos analíticos para determinar
las concentraciones de plomo en la sangre. Organización
Mundial de la Salud. Programa lnterinstitucional para la
Gestión Racional de las Sustancias Químicas (IOMC). 21
pp.
Padoa-Schioppa, E., M. Baietto, R. Massa y L. Bottoni. 2006. Bird
communities as bioindicators: The focal species concept in
agricultura! landscapes. Ecological lndicators. 6(1): 83-93.
https://doi.org/10.1016/j.ecolínd.2005.08.006
Parra-Ochoa, E. 2014. Aves silvestres como bioindicadores de
contaminación ambiental y metales pesados. Revista CES
Salud Pública. 5(1): 59-69. f ile:///C:/Users/Alina%20
Olalla/Downloads/Dialnet-AvesSilvestresComoBioindicad
oresDeContaminacionAmb-4804 774.pdf

Phallen, R.F. y R. N. Phallen. 2013. lntroduction to Air Pollution
Science: A Public Health Perspective. Jones &amp; Bartlett
Learning. United Sates of America. 331 pp.
PROFEPA. 2016. Entrega PROFEPA 4 certificados de industria
limpia a empresa Ternium en Nuevo León. Disponible En:
http://www.profepa.gob.mx/innovaportal/v/8635/1/mx/
entrega _profepa_ 4 _certificados_de _industria _limpia_a_
empresa_ternium_en_nuevoJeon.html. (consultado el
01/092017).
Sbarato, V., R. Basan, P. Manzo, J.E. Ortega, M. Campos
y M.R. Salort. 1997. Análisis y Caracterización del
Material Particulado. Córdoba, Argentina. 1-27. http://
www .monitoreoambiental.com/download/16. %20
An%C3%A1lisis%20del%20Material%20Particuladopaper24 pdf
Scheifler, R., M. Coeurdassier, C. Morilhat, N. Bernard, B. Faivre,
P. Flicoteaux, P. Giraudoux, M. Noel, P. Piotte, D. Rieffel,
A. de Vaufleury y P.M. Badot. 2006. Lead concentrations
in feathers and blood of common blackbirds (Turdus
merula) and in earthworms inhabiting unpolluted and
moderately polluted urban areas. Science of the Total
Enviroment. 371: 197-205. https://doi.org/10.1016/j.
scitotenv.2006.09.011
Scott-Fogler, H. 2008. Elementos de Ingeniería de las
Reacciones Químicas. Prentice-Hall.1120pp.
SEMARNAT. 2009. Metales pesados. INECC Instituto Nacional
de Ecología y Cambio Climático. En: http://www.inecc.
gob.mx/sqre-temas/763-aqre-metales. (consultado el
03/09/2015).
SSUANL. 2017. Secretaría de Sustentabilidad de la UANL. En:
http://sds.uanl.mx/movilidad-sustentable/ (consultado el
02/092017).
Swaileh, K.M. y R. Sansur. 2006. Monitoring urban heavy metal
pollution using the House Sparrow (Passer domesticus).
Journal of Environmental Monitoring. 8: 209-213. https://
doi.org/10.1039/b510635d
Valdez-Cerda, E., L. Hinojosa-Reyes, M. Alfaro-Barbosa, P.
Elizondo-Martínez y K. Acuña-Askar. 2011. Contamination
and chemical fractionation of heavy metals in street
dust from the Metropolitan Area of Monterrey, Mexico.
Environmental Technology. 32(10): 1163-1172. https://
doi.org/10.1080/09593330.2010.529466

-,
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

l'

51

�,
A UN MUNDO CAMBIANTE:
LA IMPORTANCIA DEL COMPORTAMIENTO
ANIMAL EN ESTUDIOS DE CONSERVACIÓN
I M. C. YANET

SEPÚ LVEDA DE LAR.OSA

/ /ULTIMADAMENTE, ES EL COMPORTAMIENTO EL
QyE DETERMINA LA SUPERVIVENCIA''.
T IMBERlAKE &amp; LUCAS, 1989

�A BSTRACT
n la actualidad, el cambio climático antropogénico representa el mayor desafío para la humanidad. Existen
numerosas líneas de evidencia que muestran los impactos negativos que este fenómeno tiene en los sistemas
biológicos, tales como cambios en la abundancia, fisiología, distribución y patrones de migración de numerosas
especies de fauna. Sin embargo, los cambios en el comportamiento de las especies han sido ignorados por años.
El comportamiento, sin embargo, representa un factor crucial en la adaptación y la supervivencia de los organismos,
ya que su modificación posee un significado crítico: una señal de alerta en respuesta a condiciones ambientales.
Debido a esto, el estudio del comportamiento representa una herramienta valiosa para predecir y evitar a tiempo
declives en las poblaciones de organismos con elevada importancia ecológica y económica. El objetivo general
de esta revisión es abrir la puerta a una nueva área conocida como Conducta en la Conservación (Conservation
Behovior) en nuestro país. Esta revisión de estudios conductuales realizados presenta casos de estudio, llevados
a cabo desde los trópicos hasta el Ártico, de las respuestas en la conducta de diversas especies de fauna ante
los cambios ambientales. Ésta, a su vez, refleja la importancia de incorporar estudios de comportamiento en
estrategias de conservación para comprender cómo los organismos se enfrentarán a un mundo cambiante.

E

Key words: Comportamiento, cambio climático,

-.--9
' ''..- ecosistemas marinos, cambio conductual,
biodiversidad, conservación, plasticidad.

�1NTRODUCCIÓN

En la actualidad, el cambio climático antropogénico
representa el mayor desafío para la humanidad. Desde
mucho antes de que los humanos apareciéramos
en el planeta, éste ya había presenciado numerosos
cambios ambientales exhibidos en forma de variaciones
climáticas naturales. Estos transcendentales cambios
transformaron el planeta en numerosas ocasiones,
llevando a muchas especies a la extinción y a otras a
evolucionar. Tan importantes fueron estas alteraciones
que marcaron la pauta para definir las divisiones
geológicas de la Tierra.
Nuestro p l aneta continúa atravesando por
modificaciones. Sin embargo, ahora son drásticos
cambios producto de las habituales actividades de una
sola especie: el Horno sapiens. Estas alteraciones, de
acuerdo con científicos, ocurren diez veces más rápido
que cualquier otra modificación registrada en los últimos
65 millones de años (Diffenbaugh y Field, 2013). Las
variaciones globales atribuidas al fenómeno del cambio
climático comprenden desde una frecuencia más alta de
eventos extremos, como olas de calor y tormentas de
mayor intensidad, hasta temperaturas más cálidas en la
superficie del mar y el derretimiento y encogimiento de
los glaciares.
Entre las consecuencias de las actividades
antropogénicas, resalta el aumento en la concentración
de dióxido de carbono. Desde la Revolución Industrial,
diversas actividades humanas, como la quema de
combustibles fósiles y la deforestación, han ocasionado
un incremento substancial en la concentración de CO 2
en la atmósfera, de la cual el 30% es absorbido por un
importante "secuestrador de carbono": el océano. Esto
nos reitera que, en este planeta, todos los sistemas
biológicos se encuentran estrechamente conectados.
Los océanos cubren más del 70% de la superficie
terrestre, razón por la cual la Tierra es ta mb ién
llamada 'El Planeta Azul'. Los ecosistemas marinos
son cruciales para la regulación climática global y
para la sobrevivencia de toda especie que habita en
este planeta (IUCN, 2015), incluyendo al humano.
Sin embargo, la absorción de carbono ha llevado
al aumento de la temperatura de la superficie del
mar y a la acidificación de los océanos, alterando
significativamente los ecosistemas marinos.
Numerosas líneas de evidencia muestran los impactos
negativos que este fenómeno tiene en los sistemas
biológicos, tales como cambios en la abundancia
(Willis C. et al., 2008). fisiología (Seebacher et al.,
201 5), distribución (Sanford et al., 2019) y patrones
de migración (Sparks et al., 2007; Howard et al.,
2018) de numerosas especies de fauna. Sin embargo,
los cambios en el comportamiento de las especies
han sido ignorados por años (Berger-Tal et al., 2015).
Es ahora cuando los científicos se han percatado
que estas modificaciones conductuales poseen un
significado crítico: son importantes señales de alerta
(Wong y Candolin, 2012) en respuesta a condiciones
ambientales alteradas (Bostrón-Einarsson et al., 2018).
54

Por lo tanto, el estudio del comportamiento representa
una herramienta valiosa para predecir y evitar a tiempo
declives en las poblaciones de organismos con elevada
importancia tanto ecológica como económica.
El comportamiento representa un factor crucial en la
adaptación y la supervivencia. Ante el cambio climático,
la postura de "moverse, adaptarse, aclimatarse o morir"
es una representación ideal para ilustrar las adaptaciones
o estrategias que los organismos se verán obligados
a desarrollar. Los animales responden a los cambios
ambientales de tres maneras: modificando su plasticidad
fenotípica o conductual, dispersándose, o adaptándose
genéticamente (Williams et al., 2008). Esta plasticidad
conductual le permitirá a una especie modificar su
comportamiento para ajustarse a las condiciones
climáticas para sobrevivir (Van Buskirk, 2012).
Por un lado, el comportamiento de una especie puede
aminorar los efectos del cambio climático si éste aporta
una ventaja para su adaptación (Bostron-Einarsson et
al., 2018). Por el otro, puede llevar a una especie a la
extinción cuando los comportamientos ya sea que no
son los adecuados o no son modificados con la rapidez
necesaria para sobrevivir a las condiciones cambiantes.
Desde los t rópicos hasta el Ártico; desde un diminuto
molusco hasta un imponente oso polar. Hoy en día,
numerosas especies que desempeñan importantes
funciones en los ecosistemas marinos se ven forzadas a
modificar su comportamiento para adaptarse a un mundo
cambiante. Mediante la siguiente revisión de estudios
conductuales, se espera demostrar su importancia para
abrir la puerta a una nueva área conocida como Conducta
en la Conservación (Conservation Behavior) en nuestro
país, un área que mezcla el estudio del comportamiento
con la biología de la conservación.

FLORECI ENDO EN UN OCÉANO CÁLIDO :
CEFALÓPODOS
Los cefalópodos han teñido de color los océanos del
planeta por más de 500 millones de años. Esta clase
de invertebrados, perteneciente al Phylum Mollusca,
incluye a los pulpos, sepias, calamares y los nautilos,
también conocidos como fósiles vivientes (Cousteau y
Diole, 1973). Estos fascinantes animales han logrado
adaptarse exitosamente a ecosistemas marinos
tropicales y templados gracias a su amplia plasticidad
conductual.
Existen cefalópodos pelágicos y bentónicos. Los
primeros habitan en aguas cerca de la costa y en
columnas de agua, por ejemplo, el calamar de Humboldt
(Oosidicus gigas), mient ras que los bentónicos viven
en profundidades de hasta 4000 metros, como es el
caso del curioso pulpo Dumbo (Grimpoteuthis spp.).
Es interesante que más de la mitad de las especies
de cefalópodos que habitan en las aguas del Golfo de
México son bentónicas, es decir, de aguas profundas.
Éstos, junto con las especies pelágicas y semipelágicas,
representan un recurso marino sumamente vali oso
tanto en México como en el resto del mundo.
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�z
o

u

:§;

e&lt;'.

.....

V)

z

8.....
o

V)

o
a

::::&gt;

!;;

.....
z
.....

....
~

Figura 1. Las sepias poseen
un extenso repert orio de
técnicas de camuflaje
para cazar. comunicarse
y ocultarse de los
depredadores. Fotografía de
Peter Boshra.

Los cefalópodos también conocidos como "hierbas del
mar" son ágiles depredadores que crecen y se reproducen
de una manera sorprendentemente rápida, lo que ha
llevado a científicos a especular que los cefalópodos,
a diferencia de numerosas especies de organismos
marinos, podrían proliferar en el Antropoceno (Época
de /os Humanos) debido a su gran capacidad de rápida
adaptación frente a modificaciones ambientales.
La primera señal de proliferación fue reportada por
pescadores en la década de los 70s cuando observaron
un aumento significativo en el número de ejemplares
de cefalópodos (Caddy y Rodhouse, 1998). Numerosas
dudas surg ieron a partir de estas observaciones,
abriéndose una puerta de investigación para comprender
este fenómeno.

SEPIAS
Las sepias se caracterizan por sus importantes
capacidades de aprendizaje, camuflaje y depredación,
las cuales son atribuidas a su complejo sistema
nervioso y al gran tamaño de su cerebro, uno de los más
grandes en proporción cerebro-masa corporal entre
los invertebrados. Estos cefalópodos han desarrollado
técnicas sofisticadas de depredación, siendo capaces
de recordar a sus presas y de manipularlas hasta
dejarlas inmóvi les. Además, estos maestros del
camuflaje poseen una alta p lasticidad conductual
predatoria, es decir, son capaces de cambiar y expandir
sus técnicas de depredación para ajustarse a su presa
(Agin et al., 2006). Estas habilidades proveen más
indicios de la posibilidad de sobrevivir en ambientes
modificados por actividades humanas.
Esta hipótesis f ue confirmada en el año 2016 por
investigadores de la Universidad de Cambridge (Xavier
et al., 2016) quienes demostraron que los cefalópodos
son de los pocos animales que, hasta ahora, se han
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

visto beneficiados por el calentamiento de los océanos.
Aunque esto signifique un benefic io para estos
animales, no son buenas noticias para otras especies.
El mayor factor limitante de las sepias es la temperatura.
La especie Sepia officinalis no es capaz de sobrevivir
temperaturas menores a 7 ºC, factor que la mantiene
lejos de las aguas frías de Norteamérica. Sin embargo,
el aumento en la temperatura del mar llevaría a las
sepias a desplazarse y expandir su distribución, lo cual
podría considerarse un gran beneficio para esta especie.
Sin embargo, de ocurrir, será desastroso para otros
organismos marinos ya que su dieta es tan diversa, que
puede alimentarse tanto de crustáceos costeros como
de numerosas especies de peces (Xavier et al., 2016).
Según modelos climatológicos, sin una buena estrategia
de mitigación de los gases de efecto invernadero (Xavier et
al., 2016), esta especie podría llegar a aguas americanas
en los próximos años, en las cuales podría destituir muchos
organismos importantes y depredar diferentes especies
de invertebrados y peces gracias a su amplia plasticidad
conductual, ocasionando un grave desequilibrio ecológico
que afectará gravemente la productividad de los
ecosistemas marinos al alterar la cadena trófica.

C ALAMARES
Los calamares son conocidos por sus complejas
estructuras oculares, sus impresionantes habilidades
de camuflaje y su gran repertorio de misteriosos
comportamientos. Además, son sumamente populares
debido a la famosa historia de rivalidad entre los
calamares gigantes y los colosales cachalotes, a los
cuales son capaces de detectar por medio de ondas
bioluminiscentes que estos mamíferos emiten gracias
a que poseen los ojos más grandes del reino animal,
permitiéndoles depredar y protegerse al mismo tiempo
(Nilsson et al., 201 2).
55

z
&lt;
o
1z
....,
~

¡::
e&lt;'.

o
"~

8_,
.....
a

&lt;

u
z
&lt;
1:2

oc..
~

&lt;
...,

.....

1-

z
&lt;
""
¿_
u&lt;
o
o

z

::::&gt;
~

z::::&gt;
&lt;
..,
V)

o
a
z

'&lt;
l-

e..

&lt;
&lt;

a

�Algunas especies de calamares habitan en aguas
tropicales y costeras, mientras que otras florecen en aguas
templadas y profundas. Al igual que las sepias, poseen
una gran plasticidad conductual ya que son capaces de
ajustar su dieta de acuerdo a la disponibilidad de presas.
Además, su sistema sensorial les permite comunicarse
y evitar depredadores de una manera comparable a los
vertebrados, lo cual podría considerarse una gran ventaja
para sobrevivir en un océano cambiante.
Sin embargo, mientras que las condiciones atmosféricas
del CO 2 continúan en aumento, también crece la
preocupación por la futura adaptación y sobrevivencia
de diferentes especies de calamares ya que se sugiere
que, de continuar con las excesivas emisiones de gases
de invernadero, la concentración de CO 2 aumentará de
440 hasta 900 ppm para finales de este siglo (Foster
et o/., 2017) Esto llevaría a la saturación de CO 2 en las
capas superficiales del océano, ocasionando una falta
de oxígeno disponible para los organismos marinos,
fenómeno conocido como hipoxia.
Para evaluar la plasticidad conductual de los calamares
ante estas alteraciones, científicos de la Universidad de
James Cook (Spady et o/., 201 9) expusieron al calamar
pigmeo bicolor (/diosepius pygmoeus) y al calamar de
arrecifes (Sepiotheutis /essoniono). dos especies que
ocupan nichos completamente diferentes, a las posibles
futuras condiciones de CO 2 . Sus experimentos los llevaron
a obtener resultados completamente inesperados:
la acidificación del océano no es ni será un obstáculo
para los procesos fisiológicos de los calamares, ya que
demostraron que, aún exponiéndose a condiciones
extremadamente altas de CO 2 _ sus habilidades
respiratorias permanecen completamente estables.
Sin embargo, los calamares corren con menos suerte
que las sepias ya que, de acuerdo con experimentos
conductuales (Spady et o/., 2018), aunque los calamares
se adapten fisiológ icamente, su comportamiento no
responderá positivamente a estas futuras condiciones ya
que ambas especies exhiben una inusual lentitud al atacar
a sus presas ante una mayor concentración de CO2 •
Esto tiene implicaciones sumamente importantes
ya que indica que aún siendo especies que ocupan
nichos completamente diferentes, sus respuestas
conductuales son muy similares, lo que los lleva a
consecuencias negativas y aún desconocidas para las
poblaciones de estos importantes organismos. Un claro
ejemplo de lo que podría suceder con especies que
poseen una menor capacidad de adaptación.

F RAG ILIDAD EN UN BOSQUE OPACO:
PECES DE ARRECIFE
Los arrecifes de coral son conocidos como los ecosistemas
marinos más diversos del planeta. En la última década,
los colores vibrantes de estos bosques marinos se han
ido desvaneciendo a consecuencia del desprendimiento
de las microalgas simbióticas de las cuales dependen,
debido al incremento en la temperatura del océano. Al
expulsar estas algas, llamadas zooxantelas, pierden su
56

mayor fuente de nutrición y es cuando ocurre el fenómeno
conocido como "blanqueamiento de coral': el cual, en la
mayoría de los casos, los lleva a la muerte.
Este desafortunado acontecimiento afecta a millones
de especies que dependen de estos organismos para
sobrevivir. De hecho, se cree que aún existen millones
de especies habitando en los arrecifes de coral que aún
no han sido descubiertas (Reaka-Kudla, 1997). Se sabe
que el blanqueamiento de coral provoca declives en las
poblaciones de organismos asociados a estos hábitats.
Sin embargo, la respuesta conductual de estas especies
ante la muerte de los corales es un tema poco explorado,
dejando de lado una pieza clave en la comprensión del
declive de estas importantes poblaciones.

D AMISELAS
Entre las especies más afectadas por este fenómeno se
encuentra la damisela limón (Pomacentrus mo/uccensis),
una especie de pez tropical que habita en distintas zonas
del Océano Pacífico y que encuentra refugio en los corales
para protegerse de depredadores gracias a que sus
brillantes colores pasan desapercibidos frente el coral.
Un coral vivo - colorido - proporciona una señal que
comunica al pez que depende de él acerca de la idoneidad
del hábitat y de las decisiones conductuales que debe
tomar. Sin embargo, un coral muerto - sin color - implicaría
una importante alteración en el comportamiento debido
a la ausencia de estas señales. Dada la importancia de
los corales vivos como refugio ante depredadores, tras el
blanqueamiento de las estructuras coralinas, los peces
que solían camuflarse en sus vibrantes ramas pierden
su protección y refugio y se convierten en organismos
sumamente vulnerables ante sus depredadores.
Ante estos cambios, las interacciones presa-depredador
se ven afectadas (Bonin et o/., 2015). La disrupción en
el comportamiento anti-predatorio del pez damisela
limón frente a la muerte de los corales es un c laro
ejemplo. De acuerdo a estudios recientes (BostrómEinarsson et o/., 2018), inmediatamente después de
la degradación de las ramas coralinas, las damiselas
exhiben un comportamiento sumamente inusual y
a la vez alarmante: la mayor parte de los individuos
abandonan su refugio y, en su lugar, al sentirse en
peligro, se desplazan a lugares de alto riesgo lejos de la
colonia, convirtiéndose en presa fácil.
Se cree que esto no es atribuido a la ausencia de espacio a
consecuencia de la degradación del coral, sino más bien a
que la ausencia de tejido vivo de los corales que interviene
con la respuesta conductual de refugio de las damiselas.
En otras palabras, la señal que el coral vivo emitía para que
estos peces supieran que ese era su refugio, desapareció.
Además, se cree que las damiselas son incapaces de
asociar el coral opaco e incoloro como un sitio de refugio.
Esta investigación representa el primer estudio de la
interacción comportamiento- pérdida de hábitat, el cual
tiene un gran impacto en la conservación y protección
de la biodiversidad marina ya que ofrece una respuesta
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�alternativa - asociada al comportamiento - para explicar
el declive de los peces asociados a los corales, una
pérdida que llevaría a la grave alteración en la estructura
de las comunidades marinas.

P ECES MARIPOSA
Otro grupo que sufre alteraciones conductuales a
consecuencia del cambio climático, es el grupo de los
peces mariposa (familia Chaetodontidae). Estos coloridos
peces han sido estudiados extensivamente ya que son
considerados entre los peces de arrecife más importantes
debido a que son indicadores de la salud de los corales.
La mayoría de las especies de esta fami lia habitan en
aguas tropicales y tienen hábitos coralívoros, es decir,
se alimentan de los corales. Además, son conocidos
por su monogamia (Reese, 1975) y su peculiar
comportamiento territorial y agresivo hacia individuos de
su misma especie o hacia sus competidores, conductas
usualmente asociadas (Barlow, 1 984) y atribuidas tanto

a la disponibilidad y competencia por alimento como a la
reproducción (Roberts y Ormond, 1992).

z
o

Debido a que los peces mariposa dependen de los
corales para sobrevivir, éstos serían los primeros en
comunicar, mediante un cambio en su comportamiento,
una señal de perturbación . Esta hipótesis llevó a
investigadores de la Universidad de Lancaster (Keith et
al., 2018) a monitorear la población de peces mariposa
en el Océano Indo-Pacífico por un período de dos años
después de un evento masivo de b lanqueamiento de
coral acontecido en el año 201 6.

e&lt;'.

u

:§;

.....

V)

z

8.....
o

V)

o
a

::::&gt;

!;;

.....
z
.....

....

El equipo de investigadores rep ortó resultados
significativos: un año después del evento de
b lanqueamiento, los peces mariposa comenzaban
a comportarse de manera muy diferente. Los peces
habían reducido significativamente su comportamiento
agresivo, principalmente en las áreas con mayor
mortalidad de corales. Esto es atribuido a la falta de
nutrición a causa de la ausencia de coral, su mayor
fuente de alimento.

~

z
&lt;
o
1z
....,
~

¡::
e&lt;'.

o
"~

8_,
.....
a

&lt;

u
z
&lt;
1:2

oc..

....
._,.

..

~

, ., ,

&lt;
...,

.....

•l

,

1-

z
&lt;
""
~

·'

u&lt;
o
o

z

::::&gt;
~

''

·r

z::::&gt;

'

&lt;
..,
V)

o
a
z

'&lt;
l-

e..

&lt;
&lt;

a

•

•••

-

Figura 2 . Arrecife de coral en la Laguna Chuuk,
Micronesia. Fotografía de Marek Okon.
Figura 3 . El pez mariposa (familia
Choetodontidoe) depende del arrecife de coral
para sobrevivir. Fotografía de Greg McFall, NOAA

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

t. . •.

.'

_l. •

57

�Los cambios en el comportamiento de estas especies
en respuesta a las alteraciones en su hábitat podrían
ser la causa directa del declive de sus poblaciones.
Hoy en día, los arrecifes de coral, y los organismos que
dependen de ellos, son sumamente frágiles. No solo es
fundamental, sino urgente, continuar estudiando dichos
cambios para prevenir y, de ser posible, revertir estos
desafortunados cambios y asegurar la sobrevivencia de
millones de especies alrededor del mundo.

RESISTIENDO EN EL FRÁGIL ÁRTICO:
MAMÍFEROS MARINOS
Esta travesía virtual, que comenzó por las aguas cálidas
del Golfo de México, y se extendió para ro dear el
planeta y explorar las aguas del Océano Indo-Pacífico,
termina con la exploración de lo que está sucediendo en
las aguas frías y misteriosas del Ártico.
Ningún lugar de este pla neta ha experimentado
cambios físicos tan profundos como el Ártico (Stroeve
et al., 2013). Aquí, encontramos huellas irreversibles
de la presente crisis ambiental refl ejada en cambios
conductuales exhibidos por los inteligentes mamíferos
marinos que coexisten con numerosos grupos de
organismos terrestres y marinos. Estos son los
desafortunados casos de los imponentes osos polares
y las carismáticas belugas.

Osos

POLARES

Los osos polares (Ursus maritimus) son mamíferos
marinos que pasan la mayor parte de su vida explorando
el hielo marino del Ártico, un componente crucial para
su sobrevivencia, ya que les permite tener acceso
a las focas, su alimento principal y su mayor fuente
de energía. El hielo marino desempeña numerosas
funciones, representando desde una zona de protección
hasta un área de reproducción, cuidado y lactancia de

crías, además de servir como un área de descanso, caza
y alimentación.
Los osos polares encabezan la lista de los animales más
afectados tanto por la pérdida de hábitat como por los
cambios en la disponibilidad de presas. A raíz de que
se han derretido de los glaciares y del hielo marino,
estos animales se han visto f orzados a permanecer
la mayor parte de su t iempo en tierra. En la región de
Svalbard, un archipiélago ubicado en Noruega, los
patrones de comportamiento de los osos pol ares
han cambiado drásticamente durante las estaciones
de verano y otoño, pues resulta que han disminuido
significativamente el tiempo que solían pasar cerca
de los glaciares exhibiendo su famosa estrategia de
"espionaje" para cazar focas. Ahora, estas áreas, que
alguna vez estuvieron cubiertas de hielo marino, están
compuestas por piezas frágiles e irregulares que ya no
funcionan como zona de caza como lo hacían hace 40
años (Stirling, 1 97 4).
Para adaptarse a la falta de accesibilidad hacia las focas,
los osos polares han tenido que buscar una alternativa y
cambiar su selección de presas. Ahora, pasan la mayor
parte de su tiempo cerca de las colonias de aves que
se encuentran anidando, eligiendo presas como el
ánsar piquicorto (Anser brachyrhynchus) de las cuales
requieren una gran cantidad de ejemplares para cumplir
sus requerimientos nutricionales. De continuar así, esto
llevará a importantes declives en las poblaciones de
aves marinas y de otros organismos terrestres ya que,
además, se ha reportado un incremento en su consumo
de caribúes y renos de Svalbard (Rangifer tarandus
p/atyrhynchus).
La plasticidad en la conducta alimentaria de los osos
polares podría indicar una señal de esperanza para
su adaptación en un 'nuevo' Ártico. Se cree que esta
capacidad para cambiar su conducta alimentaria
deriva de la herencia genética compartida con los osos
pardos (Ursus arctos) (Cahill et al., 2013; Gormezano y

Figura 4. Oso polar (Ursus
maritimus) descansando en tierra
Fotografía de Andy Brunner.

58

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�z
o

Figura 5 . Las belugas
(Defphinapterus feucos) son
conocidas como 'Canarios
del Mar' por su repertorio
de vocalizaciones alegres y
únicas dentro del reino animal.
Fotografía de Mendar Bouchali.

u

:§;

e&lt;'.

.....

V)

z

8.....
o

V)

o

a
::::&gt;
!;;
.....

z
.....

....
~

z
&lt;
o
1z
....,
~

Rockwell, 201 3), ya que también su dieta es sumamente
variable. Sin embargo, se sugiere que existe una baja
probabi lidad de que esta nueva selección de presas
pueda compensar los requerimientos nutricionales que
sus presas originales, las focas, proveían.

B ELUGAS
Al igual que los osos polares, las belugas
(Delphinapterus /eucas). también conoc idas como
canarios del mar debido a su diverso repertorio de
vocalizaciones, han mostrado cambios conductuales
importantes a consecuencia de la reducción del hielo
marino. Mientras que los estudios conductuales
relacionados con su respuesta a los camb ios
ambientales son escasos, lo poco que se sabe nos da un
vistazo a lo que podría suceder con estos mamíferos si
en el futuro el frío disminuye.
Las belugas habitan en los mares marginales de
Beaufort y Chukchi, localizados en el Océano Ártico
en los Estados Unidos, en donde se sumergen en
busca de alimento, en su mayoría peces, tanto en
zonas bénticas como pelágicas. Desde la década de
los 90s, se ha reportado que estos mares han perdido
una gran cantidad de hielo marino (Clase et al, 201 5).
Sorpresivamente, la distribución geográfica de las
belugas en estos territorios ha permanecido invariable;
su comportamiento, por otro lado, comienza a cambiar.
De acuerdo con estudios recientes (Hauser et a/.,
201 8), las belugas de Chukchi se han visto obligadas
a permanecer sumergidas en busca de alimento por
períodos de t iempo signif icativamente altos durante
el verano. Se sugiere que este comportamiento, está
indirectamente relacionado con la reducción de hielo
marino, lo que podría haber ocasionado que sus presas
se distribuyan a mayores profundidades o se encuentren
mucho más dispersadas Esta alteración podría
signif icar un cambio negativo en el comportamiento
y la fisiología de las belugas, llevándolas a pasar la
mayor parte de su tiempo intentando encontrar posibles
fuentes de alimento hasta agotar su energía.
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Sin embargo, las consecuencias de este camb io
conductual aún son desconocidas. Mientras que
esta plasticidad podría significar una condición física
mejorada, resultado de un incremento en su actividad
física y esfuerzo, también podría llevarlas a su máximo
lím ite fisiológico. Ya sea este cambio positivo o
negativo, es fundamental seguir explorando los cambios
conductuales de estos grupos de organismos para
poder comprender sus posibilidades de adaptación
en el futuro y evitar que estos inteligentes animales
desaparezcan de los mares del Ártico.

¡::
e&lt;'.

o
"~

8_,
.....
a

&lt;

u
z
&lt;
1:2

oc..
~

&lt;
...,

.....

1-

C ONCLUS IÓN
Esta selección de estudios conductuales relacionados
con la presente crisis ambiental refleja la importancia de
incorporar estudios de comportamiento en estrategias
de conservación para comprender cómo los organismos
se enfrentarán a un mundo cambiante. Solamente así,
combinando esfuerzos y transformando la Biología de
la Conservación en un área multidimensional, se podrán
reforzar las estrategias de conservación para predecir a
tiempo cambios en las poblaciones de especies y actuar
de inmediato para asegurar su protección.

z
&lt;
""
¿_
u&lt;
o
o

z

::::&gt;
~

z::::&gt;
&lt;
..,
V)

o
a
z

'&lt;
l-

Las alteraciones y modificac iones ambienta les,
resultado de actividades antropogénicas, y sus
impactos en la biodiversidad hoy representan un área
prioritaria para los biólogos y una historia en la que
todos los involucrados o no en la ciencia, tenemos una
responsabilidad y, por ende, un papel que desempeñar.
México embarga una cantidad impresionante de
especies de flora y fauna, pero desafortunadamente,
escasea en estudios que nos permitan comprender
la raíz detrás de estas señales de alarma exhibidas
mediante cambios conductuales que, frecuentemente,
pasan desapercibidos. Se espera que esta crisis
ambiental global sirva como pauta para unirnos para
alcanzar una misma meta: la protección y conservación
del planeta y su biodiversidad~

59

e..

&lt;
&lt;

a

�LITERATURA CITADA

Agin, V., Chichery, R., Dickel, L. y Chichery M. 2006. The "prawnin-the-tube" procedure in the cuttlefish: Habituation or
passive avoidance learning? Leorn. Mem. 13(1):97-101.
Barlow, G. W. 1984. Patterns of monogamy among teleost fishes.
Arch. Fischwíss. 35: 75-123.

Berger-Tal, O., Blumstein, D., Carroll, S., Fisher, R.,
Mesnick, S., Owen, M., Saltz, D., &amp; St. Clair, C. y
Swaisgood, R. 2015. A systematic survey of the
integration of behavior into wildlife conservation
and management. Conservation biology: the
journal of the Society for Conservation Biology.
30. 1 0.11 11/cobi.12654.
Bonin, M., C., Bostrom-Einarsson, L., Munday, P. L. y Jones, G. P.
2015. The Prevalence and lmportance of CompetitionAmong
Coral Reef Rshes. Amu. Rev. Eco/. Evo/. Syst 46, 169- 190.

Bostrom - Einarsson L., Boni n M., Mu n day
P. y Janes G. 2018. Loss of live coral
compromises predator-avoidance behaviour
in cora l reef damselfish. Scientific Reports

8, 7795.
Caddy, J. y Rodhouse, P 1998. Cephalopod and Groundfish
Landings: Evidence for Ecological Change in Global
Fisheries? Reviews in Fish Biology ond Fisheries. Vol.
8; lssue 4 , pp 431-444.
Cahill JA. Green RE, Fulton TL, Stiller M. y Jay F. 2013. Genomic
Evidence for lsland Population Conversion Resolves
Conflicting Theories of Polar Bear Evolution. PLoS
Genet, 9(3): e1003345; 2013 D01: 10.1371/journal.
pgen.1003345
Close, S., Houssais, M. N. y Herbaut, C. 2015. Regional
dependence in the timing of onset of rapid decline in Arctic
sea ice concentration. Joumo/ of Geophysicol Reseorch:
Oceons, 120(12), 8077-8098.
Cousteau, J. y Diole, P. 1973. Octopus and squid: The soft
intelligence. New York, Doubleday.
Diffenbaugh, N. y Field, C. 2013. Changes in Ecologically Critica!
Terrestrial Climate Conditions. Science Vol. 341, lssue
6145, pp. 486-492. DOI: 10.1126/science.1237123.
Foster, G., Royer, D. y Lunt, D. 2017. Future climate forcing
potentially without precedent in the last 420 million years.

60

Nature Communications 8; 14845 (2017) doi:10.1038/
ncomms14845.
Gormezano L. y Rockwel l R. 2013. What to eat now? Shifts
in polar bear diet during the ice-free season in western
Hudson Bay. Ecology ond Evolution; Vol 3 : lssue 10.
Hauser, D., Laidre, K., Stern, H., Suydam, R. y Richard, P. 2018.
lndirect effects of sea ice loss on summer-fall habitat and
behaviour for sympatric populations of an Arctic marine
predator. Diversity ond Distributions; Vol. 2 4, lssue 6.
IUCN. 2015. Oceans and Climate Change. Noviembre, 2015.
En: https://www.iucn.org/downloads/oceans_and_climate_
change_i_issues_brief_cop21_011215.pdf
Howard C., Stephens P.A., Tobías J .A., Sheard C., Butchart S. y
Willis S.G. 2018. Flight range, fuel load and the impact of
climate change on the journeys of migrant bi rds. Proc. R.
Soc. https://doi.org/10.1098/rspb.2017.2329
Keith S., Baird A., Hobbs J., Woolsey E., Hoey A., Fadli N. y
Sanders N. 2018. Synchronous behavioural shifts in reef
fishes linked to mass coral bleaching. Noture Climote
Chonge 8, 986-991.
Laidre, K.L., Stern, H., Kovacs, K.M., Lowry, L., Moore, S.,
Regehr, E., Ferguson, S., Oystein, W., Boveng, P., Angliss,
R., Born, E., Litovka, D., Quakenbush, L., Lydersen, C.,
Vongraven, D. y Ugarte, F. 2015. Arctic marine mammal
population status, sea ice habitat loss, and conservation
recommendations for the 21st century. Conservotion
Biology, 29, 724-737.
Nilsson, D., Warrant, E., Johnsen, S., Hanlon, R. y Shashar N.
2012. A unique advantage for giant eyes in giant squid.
Curr Biol. 22(8):683-8.
Raeka-Kudla, M. 1997. The global diversity of coral reefs:
A comparison with rainforests . De: Biodiversity 11:
Understanding and Protecting Our Biological Resources.
Reese, E .S. 1975. A comparative field study of the social
behaviour and related ecology of reef fishes of the family
Chaetodontidae. Z. Tierpsychol. 37: 37-61.
Roberts, C . y Ormond, R. 1992. Butterflyfish social behaviour,
with special reference to the incidence of territoriality: a
review. Environmentol Bio/ogy of Fishes. 34, 79-93.
Sanford, E., Sones, J.L., García-Reyes, M., Goddard, J. y Largier,
J. 2019. Widespread shifts in the coastal biota of northem
California during the 2014-2016 marine heatwaves. Sci
Rep 9, 4216. doi:10.1038/s41598-019-40784-3.
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�•

•

,,.,
w

·" ,,,,,, ,

·,

' ... ......'

.. ,.. _

.... '

.

'''''"'"'"'º
..
'-"''" .
•

-. .... , _

' ' ' .,...,.~ ... ...._,""\. .
. ' ' ' .'
'-' ·'

'''''''"""
'' ..'
•

.'

•

'

Spady, B., Munday, P. y Watson, S. 2018. Predatory strategies
and behaviours in cephalopods are altered by elevated C02
Globo/ Chonge BiologyVol. 24; 6.
Spady, B., Nay, T., Rummer, J ., Munday, P. y Watson, S. 2019.
Aerobic performance of two tropical cephalopod species
unaltered by prolonged exposure to projected future carbon
dioxide levels. Conservotion Physíology, Volume 7, lssue 1.
Seebacher, F., White, C.R. y Franklin, C.E. 2015. Physiological
plasticity increases resilience of ectothermic animals to
climate change. Nature Climote Change 5, 61-66.
Sparks, T.H., Dennis, R., Croxton, P. y Cade, M . 2007. lncreased
migration of Lepidoptera linked to climate change. Eur. J.
Entomol.104: 139-143.
Stirl ing, 1. 1974. Midsummer observations on the behaviour of
w ild polar bears (Ursus maritimus). Canadian Journal of
Zoology, 52, 1191-1198.
Stroeve, J., Serreze, M., Holland, M., Kay, J., Malanik J. y Barret,
A. 2012. The Arctic's rapidly shrinking sea ice cover: A
research synthesis. Climate Change, 110(3-4), 1005 1027.
Van Buskirk, J. 2012. Behavioural plasticity and environmental
change. In: Candolin, U; Wong, 8 8 M. Behavioural
Responses to a Changing World . Mechanisms and
Consequences. Oxford: Oxford University Press, 145-158.
Williams, S.E., Shoo, L.P., Hoffman, A.A. y Langham,
G. 2008 . Towards an integrated framework
for assessing the vu l nerability of species to
climate change. PLoS Biol. 6 : 2621 - 2626.
Wl llís, C.G., Ruhfel, B., Primack, R.B., Miller-Rushing, A J ., y
Davis, C. 2008. Phylogenetíc patterns of species loss
in Thoreau's woods are driven by climate change. PNAS
105 (44) 17029-17033 https://doi.org/10 1073/
pnas.0806446105
Wong, B. y Candolin, U. 2012. Behavioural Responses to a
Changing World : Mechanisms &amp; Consequences. Oxford:
Oxford University Press.
Xavier, J ., Fretwell, P., Peck, L yTurner, J. 2016. Climate change
and polar range expansíons: Cou ld cuttlefish cross the
Arctic? Marine Biology; 163(4).

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

61

���R ESUMEN
radicionalmente se han producido animales con nuevas combinaciones de genes utilizando métodos
de reproducción y selección animal. La t ransgénesis es el uso de técnicas moleculares efectivas para la
modificación de diferentes seres vivos. Como el ADN es universal en todos los organismos vivos puede
transferirse entre organismos inclusive de diferente especie generando la modificación genética que se conoce
como organismo genéticamente modificado o t ransgénico. En México se ha buscado una regulación de estas
técnicas debido a que no son del todo aceptados por la sociedad básicamente por el desconocimiento de su
funcionamiento y/o elaboración. El uso de la transgénesis en diversos modelos biológicos ofrece una gran
cantidad de ventajas en su producción como en su consumo, dando resultados positivos en lo económico y en su
consumo, así como el uso de organismos modelos biológicos en el estudio de enfermedades, mejoramiento de
ganado en animales de cría y producción de medicamentos biotecnológicos en animales transgénicos usados como
biorreactores. Uno de los organismos más utilizados son los bovinos, esto por medio de un sistema de transposones
de ADN o bien, para el campo de la agricultura el uso de la transgénesis trae muchos beneficios como el diseñar
plantas de papa resistentes al virus de la papa Y PVY mediante silenciamiento de ARN del virus de la papa Y PVY,
que es uno de los virus más dañinos de la papa. El maíz es otro de los cultivos transgénicos que ha sido introducido
en el continente Americano pero su expansión ha sido menos agresiva que la soya, los impactos de su introducción
en centros de origen pueden ser muy graves. Chile y Costa Rica que están dedicados a la producción de semillas
transgénicas.

T

..,,

1

, ,

-,n :

PALABRAS CLAVE: Transgénesis,

transposones, microinyección, organismo
);{' genéticamente modificado

1NTRODUCCIÓN

La ingeniería genética ha desarrollado mecanismos
para modificar no sólo el genoma de microorganismos
y plantas sino también el de los animales en diversos
modelos biológicos. Un transgénico se refiere a un
organismo en cuyas célu las se ha introducido un
fragmento de ADN exógeno, que no se encuentra
normalmente en ese organismo. En 1 973 se obtuvo
el primer organismo genéticamente modificado de
la historia: una bacteria (Wright, 1986). El primer
ratón transgénico se logró en 1980 al microinyectar
la secuencia de ADN manipulada en un embrión e
introduciendo éste en un ratón hembra (Gordon et
al. , 1980; Salter, 1 987). Los primeros experimentos
exitosos de transgénesis en animales fueron realizados
en ratones a los que se les insertó el gen que produce la
hormona del crecimiento de ratas en 1 982 (Missiou et
al., 2004). Las plantas, sin embargo, presentaban otro
tipo de dificultades, los requerimientos precisos para la
expresión de secuencias de ADN en varios estadios de
desarrollo en las plantas no se conocen.

ANTECEDENTES

En otros ámbitos, di fe rentes invest igadores
describieron el fenómeno conocido como corona de
gallo (crown gall) bautizaron al agente oncogénico como
Bacterium tumefaciens (bacteria que hace tumores),
que luego sería popularizado como Agrobacterium
tumefaciens. Los autores consideraron que la bacteria
debía estar transfir iendo "algo" a la planta que le
causaba el tumor, alguna especie de principio inductor
de t umores, pero no estaba claro de qué se trataba
(Braun, 1 958). Habiendo definido cuál sería el vector
biológico para trasladar el ADN de interés a la planta,
el trabajo consistía en extraer los genes oncogénicos
del T-ADN (pues de lo contrario no se obtendría una
planta, sino una masa tumoral) e insertarle los genes
de otra especie; luego habría que introducir el T-ADN
modificado en el plásmido Ti, el cua l a su vez se
introduciría en el Agrobacterium tumefaciens que
finalmente se pondría en contacto con la célula vegetal.
Barton llevó a cabo esto en un experimento considerado
clave en el desarrollo de la biotecnología vegetal:
insertó genes de bacteria y de levadura en el plásmido
Ti, obteniendo una planta que contenía esas secuencias
nuevas en su genoma, esta planta t ransgénica fue la
portada de la prestigiosa revista científica Cell de abril
de 1983 (Barton et a/., 1 983).

ÉXITOS Y FRACASOS DE LA TRANSGÉNESIS

CULTIVOS TRANSGÉNICOS EN AMÉRICA LATINA

El aislamiento de células madre embrionarias de ratón,
en 1989, abrió nuevas posibilidades para estudiar la
función génica en animales transgénicos (Thompson et
al., 1989). Esto permitió el desarrollo de la tecnología
de t ransformación genética mediante recombinación
homóloga en células madre embrionarias (del inglés: ES
cells) que ha posibilitado modificaciones genéticas muy
finas en el genoma del animal, tal como la introducción
de copias únicas de un gen.

América Latina es la región con mayor extensión
cubierta por cultivos transgénicos en el mundo;
irónicamente es también la reg ión con mayor
biodiversidad agrícola.

64

Lo que generalmente modifican más a nivel mundial son
los cultivos de maíz, el área global estimada de cultivos
transgénicos autorizados comercialmente en 2007
fue de 1 1 4,3 millones de hectáreas sembradas en 23
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�V)

..,.,
z
......
V)

o

V)

~

!-

&lt;
_,

.....

o

V)

o
oIV)

X
..,.,
t.U
o
V)

o

V&gt;

&lt;

u
países (James, 2007). La siembra y uso de cultivos
transgénicos y sus productos han tenido un gran
impacto y múltiples beneficios para la sustentabilidad
del medio ambiente y la biodiversidad. Los cultivos
han reducido sustantivamente el uso de insecticidas
químicos sintéticos para controlar y eliminar plagas
de insectos con mayor eficiencia. Él propósito del
desarrollo y uso de las plantas transgénicas de primera
y segunda generación es fundamentalmente controlar
las plagas de insectos y reducir el uso de insecticidas
químicos. Esta meta se ha logrado con beneficios a la
economía de los agricultores que utilizan cultivares
transgénicos reduciendo el uso de pesticidas,
incrementado el rendimiento de las cosechas, así como
las ganancias de los agricultores.
Monsanto se identifica como la mayor empresa de la
implantación de la biotecnología moderna, esta controla
el 91% de las semillas de soya transgénica. Estados
Unidos presiona a países de America Latina para que
cambien su legislación de propiedad intelectual para
que reconozcan patentes en semilla y así Monsanto
poder manejar un "impuesto tecnológico" que es un
porcentaje del producto de la cosecha. En Chile, de
manera particular, se está ensayando con cultivos que
no han salido al mercado de manera comercial.

LA SITUACIÓN EN MÉXICO
La historia del desarrollo de la transgénesis en las
plantas en México inicia en 1 983 con las primeras
modificaciones de células vegetales. En 1984 se
producen las primeras plantas transgénicas y en 1986
se llevan a cabo las primeras pruebas de campo y se
desarrollan plantas resistentes a algunos virus (PTRV)
por ejemplo del virus del mosaico del pepino (Cucumber
Mosaic virus, CMV). En 1988 se desarrollan plantas
resistentes a plagas (insectos) y a herbicidas, en 1989
se trabaja en la maduración de los frutos y en 1990 hay
más de 1 00 pruebas experimentales en el campo. En
1995 se obtienen los primeros productos comerciales
(Ortiz y Ezcurra, 2001).
Los organismos genéticamente modificados (OGMs)
autorizados en México según los datos de la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y
Alimentación (SAGARPA) y de la Comisión Federal para
la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS)
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

de la Secretaría de Salud, los primeros ensayos con
organismos genéticamente modificados datan de
1983 a favor de la compañía Campbells - Sinalopasta,
la cua l obtuvo un permiso de ensayo en Guasave,
Sinaloa, con tomate transgénico con la característica de
supresión del poligalacturonato (Manzur et al., 2009).
México firmó el Convenio de Diversidad Biológica
(CDB) y el Protocolo de Cartagena, los cuales han sido
la base de diversas normativas de bioseguridad (p. e.
Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente
Modificados) que de manera general permiten la siembra
de cultivos transgénicos (incluso de aquellos que son
originarios de México) sin previsiones de protección
para las comunidades de agricultores e indígenas, ni
para los propios cultivos. Esto, a pesar de que el marco
de bioseguridad asume un "enfoque precautorio''. Son
aproximadamente 20 los cultivos transgénicos que han
sido autorizados en México entre 1 984 y 2005 para
pruebas experimentales o para fines comerciales.
En México no es requisito el etiquetado de productos
transgénicos y la Secretaría de Salud ha autorizado
la comercialización en el mercado local de una serie
de alimentos para consumo humano con ingredientes
genéticamente modificados (Manzur et al., 2009).
Los avances en el desarrollo en México de variedades
de plantas mejoradas y variedades transgénicas,
muestran cultivares de tercera generación como una
planta de maíz transgénica donde la modificación le
permite adquirir resistencia a ciertos factores abióticos
del clima como heladas y sequía. Estas capacidades
también están presentes en otras plantas.
La transgénesis ha permitido desarrollar mecanismos
para modificar no sólo el genoma de microorganismos
y plantas sino también el de una gran cantidad de
animales como se muestra en la Tabla 1 . La transgénesis
se realiza mediante manipulación genética in vitro y
en la actualidad existen diferentes mecanismos para
crear anima les transgénicos que han permitido el
estudio de las funciones de los genes y la producción de
proteínas con fines farmacéuticos. Entre algunos de los
vertebrados que han sido genéticamente modificados
se encuentran cerdos, vacas, borregos, pollos y varios
peces como la trucha, el salmón y la tilapia. Aunque se
tienen importantes usos potenciales para los animales
transgénicos, aún existen muchas limitaciones para su
uso comerciales (Ortiz y Ezcurra, 2001).
65

�Tabla 1. Casos reportados de la transgénesis en diferentes organismos
Especie

Propósito

Impacto

Resultado

Plantas

Caña de Azúcar
(Saccharum
officinarum)

Proporcionar a la caña de azúcar la
resistencia ante la enfermedad de
la hoja amarilla, a la cual era muy
susceptible.

La enfermedad de la hoja amarilla
representa pérdidas importantes para
los productores. al llevar a cabo esta
modificación, contribuye a la solución
de esta problemática.

Se integraron regiones codificantes
de la cápside el virus causante de
la enfermedad de la hoja amarilla.
la planta al ser expuesta a estas
regiones de la cápside, generó
resistencia para futuras infecciones.

Remolacha
Azucarera (Be ta
vulgaris)

Desarrollar un linaje remolacha
azucarera resistente a herbicidas
como el glufosinato de amonio
usando Agrobacterium.

La remolacha azucarera es una de
las plantas que es de importancia
económica por su producción de
sacarosa, que al ser atacadas
por las plagas y al ser usados los
herbicidas tienen grandes pérdidas.
La modificación de estas plantas
para la resistencia a los herbicidas
ayuda a una mejor producción y un
mejoramiento en su economía.

La reómolacha azucarera resultó
ser susceptible a la infección de
Agrobacterium, Se obtuvieron 3
plantas regeneradas para la línea de
remolacha Ks3 mientras que en la
línea Ks7 se obtuvieron 6 .

Banano (Musa
spp.)

Desarrollar plantas transgénicas
mediante la transformación mediada
por Agrobacterium para inhibir el
crecimiento de Fusarium oxysporum.
mediante la inserción del gen HL

El desarrollo de banano transgénico
resistente a Fusarium oxysporum
f. sp. raza tropical cubense 4 es
importante ya que constituye una
de las diez enfermedades más
importantes en la historia de la
agricultura.

La transformación mediada
por Agrobacterium mediante el
bombardeo de partículas permitió
la inserción del gen HL para la
protección del crecimiento de
Fusaríum oxysporum f. sp. raza
tropical cubense 4.

Arroz (Oryza
sativa)

Desarrollar plantas de arroz
transgénicas que expresen el gen
humano CYP1A1 para mejorar su
capacidad de metabolizar compuestos
xenobióticos como herbicidas y
así emplear las plantas de arroz
como medio de fitorremediación en
diferentes tipos de suelo.

Las plantas absorben los
contaminantes en sus rafees y hojas
para posteriormente metabolizarlos
en compuestos que no son tóxicos.
La fitorremediación es mucho más
barata que la remediación química,
además que es más amigable con el
medio ambiente.

Las plantas transgénicas que
expresaron el gen humano CYP1A1
bajo el control del promotor CaMV
3 5S mostraron gran resistencia
a herbicidas. Las plantas de arroz
transgénicas con el gen humano

Papaya (Carica
papaya)

Desarrollar una planta transgénica
resistente al virus anular de la papaya
(PRSV) y al virus del mosaico de la
distorsión de la hoja de la papaya
(PLDMV).

Detener la propagación de la enfermedad
por virus en cultivos de papaya que no
pudieron ser resueltos por métodos
tradicionales. Se eliminó la muerte de las
plantas a largo plazo y todo lo problemas
que la infección de los virus.

Plantas resistentes al virus anular de
la papaya (PRSV) y virus del mosaico
de la distorsión de la hoja de la papaya
(PLDMV) resultando un éxito de
transformación y protegió al cultivo de
la infección viral en esa región.

Cultivos
monocotiledóneas
(maíz, arroz. etc.)

Producir enzimas degradadoras
de la pared celular, (celulasas y
hemicelulasas), etanol en la biomasa
del cultivo para reducir la producción
de estas enzimas en biorreactores.

La producción disminuye el costo
de producción de celulasas
microbianas. aumenta la producción
de biocombustibles celulósico para
sustituir la gasolina y mejoramiento
del medio ambiente.

Esta tecnología, no está desarrollada
completamente, aún faltan muchas
cosas por investigar. El enfoque
de este trabajo tiene sus propios
desafíos, debido a que las plantas
no han podido producir estas
enzimas a un nivel suficiente para la
degradación de la pared celular.

Tomate
(Solanum
lycopersicum)

Obtener una planta transgénica
de tomate que exprese la proteína
PfCP -2. 9. Esta induce una
mayor producción de anticuerpos,
inhibiendo el desarrollo del parásito
Plasmodium falciparum responsable
de la enfermedad de la malaria.

El desarrollo del tomate como vacunas
comestibles permite disminuir el índice
de muertes por malaria.
El uso del tomate como vacuna
comestible contra el desarrollo
de Plasmodium falciparum evita
la producción malaria, en áreas
endémicas como África y Asia.

La primera generación de tomate
transformado presenta el gen de
interés (PfCP - 2.9). Únicamente
tres de un total de 336 explantes
alcanzaron la madurez y produjeron
frutos y semillas. obtuvieron una tasa
de regeneración de 0.89%.

Arabidopsis
thaliana

Expresar insulina humana en semillas
transgénicas de A. thaliana con
orientación a cuerpos de aceite que
permite altos niveles de expresión y
recuperación.

El uso de semillas con insulina
es importante ya que O, 7% de
la población mundial padece
Diabetes mellitus dependiente de
insulina. Se ha estimado que la
incidencia de diabetes se duplicará
a aproximadamente 300 millones en
los próximos 25 años y la demanda
de insulina crecerá 4% por año.

La expresión de la insulina como
una proteína de fusión de oleosina
permitió que se acumulen altos
niveles de la proteína recombinante
dentro de la semilla (13% del peso
total de la semilla es insulina humana).
La insulina resultó ser activamente
biológica en ratones. inclusive
presentó un mejor resultado que las
insulinas comerciales.

66

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�V)

Tabla 1. Casos reportados de la transgénesis en diferentes organismos

..,.,
z
......
V)

Especie

Propósito

Impacto

Resultado

Papa (Solanum
tuberosum}

Diseñar plantas de papa resistentes
al virus de la papa Y PVY mediante
silenciamiento de ARN del virus de la
papa Y PVY, que es uno de los virus
más dañinos de la papa.

El desarrollo de papa trasngénica es
relevante ya que se considera el cuarto
cultivo más importante del mundo y
ha sido objeto de muchos esfuerzos
de mejoramiento. los virus causan
graves pérdidas de rendimiento ya que
las papas se propagan principalmente
de forma vegetativa y esto hace que
las infecciones virales sean aún más
destructivas: no solo los virus persisten
en los tubérculos, sino que las
infecciones secundarias transmitidas
son más graves que las infecciones
primarias.

Doce de las quince líneas
transgénícas de papa produjeron
ARNip y fueron altamente resistentes
a tres cepas de PVY, cada una de
las cuales pertenece a tres subtipos
diferentes del virus PVYN, PVYO y
PVYNTN. La infección de las plantas
transgénicas con el virus de la papa
X PVX de forma simultánea o prevía
al desafío con PVY no interfirió con la
resistencia a PVY.

~

!-

&lt;
_,

.....

o

V)

o
oIV)

X
..,.,
t.U
o
V)

V&gt;

Modificar el aguacate para conferir
resistencia al hongo R. necatrix
que produce la podredumbre de la
planta de aguacate, mediante el
uso de Agrobacterium tumefaciens
utilizando los genes; chit-42, 131,3-glucanasa, procedentes de
Trichoderma harzianum, y NPRl, de
Arabidopsis thaliana.

El aguacate es uno de los principales
frutos consumidos a nivel
internacional, la podredumbre que
produce el hongo R. en el aguacate
causa pérdidas millonarias en la
producción anual del aguacate, por
lo tanto, es de importancia buscar
soluciones para la resistencia a este
hongo.

El aguacate adquirió resistencia ante el
hongo R. necatríx, con distintos niveles
dependiendo el plásmido utilizado. En
la transformación del aguacate, se
establecieron 21 líneas transgénicas
con el plásmido pBINUbiGUSlnt,
mientras que con el pK7WG2NPR1 se
obtuvieron 11 lfneas transgénicas, con
una eficiencia de transformación en el
rango de 1.6-3.33 %.

Jitomate
silvestre
(Lycopersicon
esculentum}

Evaluar jitomate transgénico con
expresión aumentada del antipuerto
de Na +/ H +vacuolar para el
crecimiento en condiciones de alta
salinidad.

El crecimiento de jitomate en
condiciones de alta salinidad es
importante ya que costo de la
degradación de la tierra inducida por
la sal en 2013 se estimó en US $
441 por hectárea, lo que arroja una
estimación de las pérdidas económicas
mundiales en US $ 27 mil millones
por año. A nivel mundial, las tierras de
regadío cubren unos 310 millones de
hectáreas, aproximadamente el 20 por
ciento de las cuales están afectadas
por la sal (62 millones de hectáreas).

Las plantas transgénicas de tomate
superaron la adquisición deficiente
de nutrientes inducida por la sal
mediante la introducción del vector
para la expresión AtNHXl. Las
plantas de tomate transgénicas
resultaron en un cambio beneficiosos
donde la mayor acumulación de Na+,
mediada por el antipuerto vacuolar Na
+ / H +, permitió disminuir los efectos
tóxicos de Na+.

Mamíferos

Desarrollar una rata transgénica con
método más flexible en términos
de tamaño de transgén (tg} y más
eficiente que el sistema lentiviral
en términos de consideraciones de
biosegurídad.

La transgénesis de ratón mediada
por la transposasas Tn5 (técnica de
microinyección modificada asistida por
transposones} permite porcentajes más
altos de nacimientos vivos y una mayor
proporción de anímales transgénicos.
Además, tiene la capacidad de generar
dichos animales con un número
limitado de ovocitos, de modo que lo
hace especialmente adecuado para los
intentos de transgénesis en mamíferos
grandes.

Los ratones transgénicos mostraron
un alto grado de porcentaje de
preservación del transgen (99%}
mediante el método de transgénesis
Tn5p. En dicho experimento se utilizó
el plásmido pCX-EGFP que contenía
un gen EGFP dirigido por un promotor
CAG.

Producir líneas de ratones
transgénicos que expresen
marcadores génicos como la proteína
fluorescente GFP y hCD4 en el
interior de sus tejidos y órganos.

La producción de ratones transgénicos
con marcadores como LacZ,
luciferasa y CAT a pesar de que tienen
una gran sensibilidad, requieren
de isótopos y una medición de la
actividad enzimática, la detección
de estos es más tardada y difícil. En
cambio, la introducción de la proteína
fluorescente GFP requiere de un
proceso menos invasivo, más sencillo y
su detección es aún más fácil.

Se lograron producir exitosamente
líneas de ratones transgénicos
mediante la inyección de DNA
purificado que contenían los
vectores pCX-GFP y pCX-hCD4 que
acarreaban los marcadores GFP
y hCD4 respectivamente, esto se
pudo notar tras la expresión verde
fluorescente en diferentes tejidos y
órganos por medio de microscopía de
fluorescencia.

Producción de ratas knockout
interrumpiendo el gen lgM usando la
tecnología TALENs, con la finalidad
de probar la efectividad de TALENs.

El desarrollo de ratas con
alteraciones genéticas que asimilan
enfermedades humanas mediante
Knockout de las proteínas TALENs.

La frecuencia global de los animales
mutados) cuando las nucleasas se
microínyectaron como DNA (7 /7 4),
mientras que la inyección de mRNA
produjo una mayor frecuencia de
animales modificados con TALENs
(59%}. La frecuencia global de los
animales recién nacidos recuperados
después de la inyección de lgM
TALEN fue del 25% (162/642)

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

V)

o

Aguacate
(Persea
americana}

Rata (Rattus
norvegícus}

o

67

&lt;

u

�Tabla 1. Casos reportados de la transgénesis en diferentes organismos
Especie

Propósito

Impacto

Resultado

Raton(Mus
musculus)

Generar un ratón transgénico con
resistencia a mastitis por infecciones
de S. aureus en ganado bovino
durante periodos de lactancia
utilizando como modelo animal inicial
Mus musculus.

Uno de los mayores costos de la
producción de leche en la industria
ganadera son las infecciones por S.
aureus (causante de mastitis), por lo
que este avance podría reducir tanto
costos como estrés en el ganado.

Se generó una línea de ratón
transgénico que expresa lisostafina
durante lactancia de manera exitosa
con el objetivo de evitar infecciones
por S. aureus.

Usar el ratón transgénico con el
gen EXT2 codifica un componente
esencial del complejo de
glicosíltransferasa requerido para la
biosíntesis de sulfato de heparano y
que eventualmente puede modular
la señalización involucrada en la
formación ósea.

Las mutaciones de EXT2 son las
más frecuentes (62% de los casos)
y causan enfermedad más severa
con baja estatura, deformidades
óseas y funcionales y un mayor riesgo
de condrosarcoma para mejorar
los tratamientos que existen en la
actualidad.

Se generaron ratones transgénicos
EXT2 dirigidos por el promotor
ColXI y se confirmó que EXT2 está
involucrado en la síntesis de sulfato
de heparano in vivo.

Producir un ratón transgénico
que permita la expresión de la
glándula mamaria de manipulada
genéticamente y controlado mediante
la administración de doxiciclina.

En los últimos años se ha conocido
más casos de cáncer de mama por
lo que se encuentra la necesidad
de encontrar una solución para
regenerar glándulas mamarias a
partir de una célula madre mamaria
(MaSC) manipuladas genéticamente.

Las glándulas mamarias manipuladas
genéticamente se reconstruyen
con éxito a pesar de que el tamaño
del vector era&gt; 200 kb e incluso en
presencia de elementos de ADN
como promotores y secuencias de
terminación de la transcripción, que
son los principales obstáculos para
el empaquetamiento del vector viral.
Se diferenciaron correctamente tanto
en células basales como en células
luminales, y mostraron cambios
morfológicos normales y producción
de leche después del embarazo, así
como capacidad de autor renovación.

Marmoset
(Callithrix
jacchus)

Desarrollar una línea germinal
de monos transgénicos para su
uso como modelo enfocado en
enfermedades humanas utilizando
vectores lentivirales.

El uso de monos como modelo animal
primate no humano en investigación
biomédica es relevante ya que posee
una mayor similitud al humano. Este
animal tiene una tasa de reproducción
relativamente alta por lo que lo hace
potencialmente adecuado para
una modificación transgénica. La
inyección de un vector lentiviral autoinactivante en sacarosa en embriones
de Callithrix jacchus da como
resultado transgénicos que expresan
el transgén en varios órganos.

La creación exitosa de monos
transgénicos proporciona un nuevo
modelo animal para enfermedades
humanas que tiene la gran ventaja de
una estrecha relación genética con
los humanos Se logró la transmisión
de una línea germinal del transgen,
y la descendencia se desarrolló
normalmente.

Perro (Canis
lupus familiaris)

Obtener perros transgénicos que
expresan la proteína roja fluorescente
como respuesta a su modificación
genética.

La generación de perros transgénicos
presenta una nueva aplicación en el
futuro de la investigación biomédica,
debido a que los perros son modelos
muy valiosos por su relación
filogenética con el humano.

Se logró la integración, transcripción
y expresión de RFP en los cachorros
clonados además de no presentar
ninguna anomalía.

Babuino (Papio
anubis)

Realizar xenotrasplante renal en
babuino con órganos de cerdo
transgénico para la proteína
reguladora del complemento humano
DAF (hDAF), utilizando distintos
protocolos inmunosupresores.

Los xenotrasplantes de órganos de cerdo
en humanos pueden ser l.11a alternativa
al déficit de órganos para el trasplante,
evitando la barrera inmunológica del
rechazo híperagudo a partir de la
producción de cerdos transgénicos,
que expresan los genes humanos de las
proteínas reguladoras del complemento.

El rechazo hiperagudo ha sido superado
con la utilización de cerdos transgénicos,
produciéndose el fracaso por rechazo
humoral agudo, no controlado con los
protocolos de inmunosupresión actuales,
por lo cual es preciso desarrollar
nuevos protocolos para conocer más su
fisiología.

Mamíferos Artiodáctilos

Cabra
doméstica
(Capra aegagrus
hircus)

68

Producción de la proteína
plasminógeno recombinante en
glándulas mamarias de cabras
transgénicas que expresan
la proteína en la leche para la
producción de un nuevo fármaco
viable para trombosis

El uso de glándulas mamarias de las
cabras transgénicas son una buena
alternativa para producir proteínas
recombinantes. La aplicación es
para buscar alternativas de nuevos
fármacos más eficaces y más
económicos para el tratamiento de
la trombosis, principalmente para
infracciones al miocardio, trombosis
cerebral, tromboembolismo.

El nivel de expresión de la proteína
recombinante en la cabra transgénica
de 78.32µg/ml , comprobó la
heredabilidad del plasminógeno
recombinante en la descendencia.,

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�V)

Tabla 1. Casos reportados de la transgénesis en diferentes organismos
Especie

Vaca(Bos
taurus)

Embriones
bovinos

..,.,
z
......
V)

Propósito

Impacto

Resultado

Generar una línea de cabras
transgénicas diseñada para expresar
la lisozima humana en la glándula
mamaria, además de su respectiva
caracterización de componentes de
la leche

La presencia de lisozima humana (HLZ)
en la cabra transgénica puede alterar
las propiedades funcionales y físicas
del sistema de proteínas de la leche,
lo que potencialmente conduce a un
aumento del rendimiento de queso o
a una gama más amplia de productos
potenciales que pueden fabricarse
exitosamente ya que la calidad de la
leche, la inocuidad de los alimentos y
la salud animal son importantes para el
consumidor y la industria láctea.

Se generaron 21 cabras transgénicas
que expresaron la proteína HLZ
activa en su leche. El tiempo de
coagulación con el cuajo de la
leche HLZ fue significativamente
menor que el de los controles no
transgénicos.

Generar vacas transgénicas con la
modificación del genoma mediado por
la nucleasa efectora de tipo activador
de la transcripción (TALEN) para
insertar un gen SP110 de ratón en el
genoma del ganado Holstein-Friesian
para hacerlo resistente a M. bovis.

La generación de ganado transgénico
resistente a tuberculosis usando dos
sistemas de transposones es muy
importante ya que la tuberculosis
bovina es una enfermedad zoonótica
causada por la transmisión de
Mycobacterium bovis de animales a
seres humanos y de humano a humano.
La tuberculosis bovina se distribuye
ampliamente en todo el mundo y
actualmente no existen programas
eficaces para eliminar o controlar la
enfermedad en muchas áreas menos
desarrolladas de África y Asia.

El ganado transgénico puede
controlar el crecimiento y la
multiplicación de Mycobacterium
bovis, activar la vía apoptótica de
la muerte celular en lugar de la
necrosis después de la infección y
resistir eficazmente la baja dosis de
M. bovis transmitida desde ganado
tuberculoso en la naturaleza. Los
resultados indicaron que SP110 se
expresó en los macrófagos del animal
descendiente

Generar ganado transgénico usando
dos sistemas de transposones
mediante Sleeping Beauty y
Piggybac y secuenciación de próxima
generación (NGS).

El ganado transgénico que utiliza el
sistema de estos transposones de
ADN generaron de manera eficiente
sin ningún problema de salud y cría
por lo que los bovinos transgénicos
podrfan ser recursos valiosos para la
ciencia bio-agrícola.

Se generaron varios bovinos
transgénicos de manera eficiente
utilizando el sistema de entrega de
transposones de ADN e identificaron
el número integrado, la posición de
integración, las variantes genómicas
y las longitudes de los telómeros
mediante el enfoque NGS.

Generar ganado transgénico capaz
de producir proteína de la glía en
las glándulas mamarias a partir de
una transgénesis del gen de la glía
humano por medio de transferencia
nuclear de células somáticas.

La producción de la proteína de la
glía para •consumo" en leche puede
ser una gran ayuda para las personas
que sufren de enfermedades
neurodegenerativas.

No hubo descendencia, puesto que
de los únicos 23 blastocitos que
habían se transfirieron a 8 vacas pero
ninguna pudo gestar.

Producir ganado transgénico con el
fin de obtener una mayor expresión
de la proteína HSA en la leche
mediante el uso del sistema de
integrasa phiC31 y la transferencia
nuclear de células somáticas (SCNT).

La proteína HSA se utiliza
ampliamente en aplicaciones
farmacológicas y terapéuticas. Su
producción utilizando biorreactores
de glándula mamaria se ha adoptado
como un método alternativo para la
obtención de grandes cantidades de
HSA.

El sistema utilizado resultó una
herramienta eficiente y segura
de administración de genes para
producir ganado transgénico HSA,
proporcionando un recurso a gran
escala y rentable.

Crear el primer bovino transgénico
al que se le han incorporado dos
genes humanos que codifican a las
proteínas Lactoferrina y Lisozima
presentes en la leche humana.

Este bovino transgénico es una
herramienta clave en la existencia de
animales productores de alimentos
nutricionalmente útiles para el
hombre a través de su descendencia,
ya que los genes están incorporados
a su genoma.

Sólo el 15% de las células llegaron al
final del proceso; sólo sobrevivieron
15 embriones para transferir, con los
que quedaron preñadas dos vacas
(una con un ternero que sufrió muerte
fetal, y la otra con Rosita ISA en su
interior). Todo indica que al madurar la
ternera generada "rosita ISA· deberla
producir naturalmente leche con las
proteínas.

Establecer un sistema de
transferencia de genes de un solo
paso altamente eficiente en el
genoma bovino de cigotos fertilizados
invitro.

La integración simultánea de
varios transgenes independientes
entregados por el sistema de
transposones Sleeping Beauty (SB).

Generación de bovinos transgénicos
que expresan genes de fluorescencia
verde y roja.

Producción de embriones
transgénicos bovinos mediante
microinyección de un lentivirus como
vector que porta el gen eGFP como
marcador.

Se buscó incrementar la tasa de
éxito de generación de animales
transgénicos utilizando el vector
lentiviral a través de la técnica de
microinyección en la zona perivitelina
de ovocitos fertilizados.

La generación de embriones
transgénicos fue exitosa ya que
aproximadamente el 76.4 % de los
cigotos obtenidos expresaron el gen
eGFP.

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

o

V)

z

~

!-

&lt;
_,

.....

o

V)

o
o
!V)

x
..,.,
t.U
o
V)

69

o

V&gt;

&lt;

u

�Tabla 1. Casos reportados de la transgénesis en diferentes organismos
Especie

Propósito

Impacto

Resultado

Cerdo(Sus
scrofa
domesticus)

Generación de cerdos transgénicos
con el uso del virus de la anemia
infecciosa equina (lentivirus) como
vector utilizando el método de
microinyección perivitelina.

Se generaron cerdos transgénicos
utilizando el uso del vector del
lentivirus se proporciona una
mayor productividad de cerdos,
favoreciendo a la eficiencia del
ganado y con ella a los costos.

Se logró aumentar la tasa de
natalidad a un 31% de los cerdos
transgénicos con el uso del vector
lentiviral e comparación con el 13%
de eficiencia reportado con el vector
basado en el VIH.

Producción de cerdos
multitransgénicos para
xenotrasplantes por medio de
transferencia somática nuclear y
CRISPR/cas9.

La generación de cerdos
multitransgénicos apoya falta
de donantes que ha generado la
necesidad de buscar alternativas
para obtener órganos saludables y
compatibles .

Los lechones multitransgénicos
expresan los inhibidores del
complemento humano CD46, CD55
y CD59 abundantemente en todos
los tejidos. Las células de lechones
multitransgénicos mostraron una
protección completa contra la lisis
mediada por el complemento humano.

Aves

Pollo doméstico
(Gallus gallus
domesticus)

Generar gallinas transgénicas con
huevos que contienen una alta
concentración de eritropoyetina
humana (hEPO) en la ovoalbúmina
además de mantener una transmisión
estable de la línea germinal del
transgén hEPO a las próximas
generaciones de pollos.

Los huevos con eritropoyetina
humana (hEPO), se requieren para
la producción de glóbulos rojos, y ha
sido indispensable para los pacientes
con anemia causada por enfermedad
renal crónica o en pacientes con
cáncer que reciben quimioterapias.

Los pollos transgénicos resultantes
produjeron hEPO biológicamente
funcional como un componente de las
claras de huevo en uno de los niveles
más altos jamás reportados. Además,
se pudo confirmar la transmisión
de una línea germinal estable del
transgen hEPO a los pollos de las
siguientes generaciones.

Generación de gallinas transgénicas
que fueran inmunes al virus de la
leucosis aviar por la inserción de un
gen dominante en la línea germinal de
la gallina.

Las gallinas transgénicas resistentes
al virus de la leucosis aviar es relevante
ya que provoca la enfermedad del
hígado grande y linfomatosis visceral.
en la gallina doméstica, por lo que
afectaría principalmente a la industria
alimentaria.

Las gallinas transformadas fueron
inmunes al virus ya que produjeron la
proteína de envoltura A del virus de la
leucosis. aunque una resultó enferma
de manera espontánea.

Anfibios

Ajolote
(Ambystoma
mexicanum)

Obtener ajolotes transgénicos
con la expresión de un transgén
empleando meganucleasa I-Scel y
transposasa Tol2 para el estudio en la
regeneración de tejidos, y verificar la
expresión el gen reportero GFP en el
órgano o tejido donde se llevó a cabo
la transgénesis.

Los ajolotes transgénicos como modelo
de estudio permiten la disponibilidad de
pigmentos de la piel como el mutante
albino, esto facilita la visualización de
marcadores como GFP en estudios de
regeneración. Una ventaja de utilizar
al ajolote es que son especies de
salamanáa que se crian más fácilmente
en entornos de laboratorio en cuak:¡uier
estación del año, con una reproducción
de 500 huevos por apareamiento.

Los ajolotes transgénicos se
obtuvieron exitosamente mediante el
empleo de la enzima meganucleasa
I-Scel. I-Scel que es capaz de
reconocer y escindir intrones de
alelo e introducir fragmentos de ADN
en un sitio de restricción con alta
especificidad de reconocimiento. El
reportero GFP permitió observar la
regeneración de la cola del ajolote.

Rana(Xenopus
laevis)

Producción de ranas transgénicas,
a las que se les fue integrado el gen
verde fluorescente.

Las ranas transgénicas a partir de su
ensamblaje por medio de enzimas de
restricción REMI generan un cambio
en el número de cromosomas, lo
cual desencadena que los óvulos
fecundados de forma in vitro lleguen
más allá de la tercera semana de
gestación del tratamiento.

La producción de un número mejor
de ranas transgénicas, las cuales
oscilaron entre el 59 % total y un 1 0
% con integración interrumpida. Se
obtuvo un método más eficiente para
la inyección intranuclear.

Actinopterigios

Tilapia
(Oreochromis
niloticus)

Diseño y creación de tilapias
transgénicas con mayor su tamaño y
por consecuente su peso en un corto
periodo de tiempo.

Las tilapias transgénicas presentaron
aceleración del crecimiento con el
fin de reducir el tiempo de crianza
en la industria acuícola, optimizando
el sistema de producción de
carne de tilapia y bajando el costo
de producción con un impacto
económico elevado en el sector
alimentario.

Las líneas de peces transgénicos
de tilapia (Oreochromis niloticus)
se obtuvo mediante la inyección a
huevos con construcciones genéticas
que llevan secuencias codificantes
de la hormona de crecimiento
proveniente de otras especies de
peces.

Esponjas

Esponja del
ermitaño
(Suberites
domuncula)

70

Generar es¡:rojas transgénicas
funcicnaless para la introdi cciói, del gen de
la prote/nade flucrescencia verde mejorada
bajo el control del locus ~acfua.

Las modificaciones genéticas
realizadas en esponjas marinas, es
la primera prueba del principio de la
transgénesis en estas especies.

La transgénesis realizada en la
esponja cuenta con un método
robusto y eficiente moleculares tan
complejas.

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�V)

Tabla 1. Casos reportados de la transgénesis en diferentes organismos
Especie

Propósito

..,.,
z
......
V)

Impacto

Resultado

o

V)

Nematodos

Caenorhabditis
elegans

Generación de cepas de
Caenorhabditis elegans con
modificación genética de la
transposasa Mosl para determinar
el efecto en la eficacia de MosSCI
y MosDEL con la ayuda de los
promotores que conducen la
expresión de la transposasa.

La selección de cepas transgénicas
de C. elegans con sitios de inserción
MosSCI permiten la capacidad de
agregar o eliminar genes al genoma
de etse organismo modelo

Las cepas de Caenorhabditis elegans
con modificación de la transposasa
Mosl, las hace más susceptibles a las
inserciones y deleciones en los sitios
MosSCI.

~

!-

&lt;
_,

.....

o

V)

o
oIV)

X
..,.,
t.U
o
V)

o

V&gt;

&lt;

u
Plantas
Mamíferos
Aves

8(17%)
Ac tinopterigios
Nemátodos
Anfíbios

Figura 1.· Transgénesis
realizada en diferentes especies.
La transgénesis en su mayoría ha
sido desarrollada en mamíferos
debido a su importancia a nivel
ganadero. Posteriormente le
siguen las plantas y las aves
que igual son especies de
importancia para la investigación,
principalmente las plantas,
debido a que también pueden
representar un mejoramiento
económico en la agricultura.

Esponjas

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

71

�Las aplicaciones relevantes de la transgénesis en el
uso de organismos modelos han sido importantes en el
estudio de enfermedades, en el mejoramiento de ganado
en animales de cría, en la producción de medicamentos
biotecnológicos en animales transgénicos usados
como biorreactores y en muchos otros ejemplos que se
resumen como:
Uso de organismos biológicos como modelos de
enfermedades donde se pueden introducir genes
mutantes de humanos que inducen la enfermedad
humana con el propósito de buscar tratamientos y que
evitan la experimentación en seres humanos.

Mejoramiento de ganado en animales de cría para
ventajas como menor contenido de grasa, crecimiento
más rápido, mejoramiento de alimentos, resistencia a
enfermedades, etc.
Producción de medicamentos biotecnológicos en
animales transgénicos como vacas, ovejas, cabras
que se utilizan como Biorreactores para producir
medicamentos y nutracéuticos.
De 22 artículos reportados sobre modificaciones
realizadas en esponjas, 18 han demostrado resultados
exitosos o prometedores, sin embargo, como se trata
de técnicas nuevas o no tan establecidas los resultados
aún son muy variables. De igual forma, no se tiene una
secuencia conforme los avances específicos. En el
caso de modelos de anfibios sobre enfermedades se
ha observado que tienen un gran interés morfológico,
esto se debe a su tipo de organización genómica y
a que su desarrollo celular es conservado (Liu et.al.
2015); permitiendo el estudio de la embriogénesis
temprana, la organogénesis y el monitoreo de los tejidos
adultos. Por lo tanto, esto aporta una efectividad en la
inserción de transgenes en dichos modelos de estudio.
En todos los casos estudiados, se ha logrado observar
una regeneración morfológica, pero no se ha llevado a
organismos más complejos. Los primeros reportes de
modificación genética en aves se remontan a 1987
con la generación del primer pollo genéticamente
modificado mediante vectores retrovirales (Salter y
Crittenden, 1989): A la fecha el número de casos o
intentos reportados es bastante elevado por lo que se
procedió a realizar una revisión bibliográfica a partir de
un tamizaje de 20 artículos científicos relacionados. Los
resultados obtenidos fueron de 18 casos exitosos y 2
fallidos (Sid y Schusser, 201 8; Sobko, 2015 &amp; lvarie,
2003).

C ONC LUS IONES
El estudio y uso de la transgénesis ha tenido mayor
relevancia al paso del tiempo debido a las ventajas
que estas ofrecen a los diferentes organismos y al
mejoramiento del estado de la técnica. En el caso de
mamíferos son las que más se han manejado para el
estudio de esta técnica por medio de diferentes formas.
La transgénesis tiene mucha importancia ya que ofrecen
una serie de beneficios para el hombre, como también
para los organismos en sí.
En el continente Americano se espera que en un futuro
se tenga un mejoramiento, una presencia y una mayor
importancia de las empresas que se dedican en el giro
de los transgénicos, esto a excepción de Monsanto.
Proponiendo que haya una mayor información al
consumidor sobre los transgénicos y los beneficios que
estos pueden tener eliminando los datos falsos que se
han presentado sobre estos.
Se espera una mayor implementación en México debido
a que aún no se maneja muy bien la técnica y no hay
muchas instituciones que apoyen el realizar y el uso de
los transgénicos por el poco conocimiento que se tienen
sobre estos~

Es importante considerar que cualquier tecnología
como la transgénesis no es necesariamente buena o
mala, el impacto de su aplicación depende del uso que
hace de ella dentro del contexto de cada país y del
problema que potencialmente podría solucionar. Lo que
es importante de la tecnología como la transgénesis
es su conocimiento, para determinar un criterio sólido
y bien argumentado para evitar rechazar tecnologías
como esta que presenta un gran potencial de apoyar la
investigación científica básica, así como su aplicación
para mejorar la salud, el medio ambiente, desarrollo
sostenible y así como la producción de alimentos.
72

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�B IBLIOGRAFÍA

Barton K. A, et al. (1983) Regeneration of intact tobacco plants
containing full length copies of genetically engineered
T-DNA. and transmission of T-DNA to Rl progeny. Cell,
Cambridge, v.32, n.4, p.1033-1043.
Braun A (1958) A physiological basis for autonomous growth
of the crown-gall tumor cell. Proceedings of the National
Academy of Sciences, Washington, v.44, n.4, p.344-349
Brenner, S., The genetics of Caenorhabditis elegans. Genetics,
1974. 77(1): p. 7194.
Castro, F. (1999). Transgénesis en mamíferos de granja.
Estado de la técnica y problemática actual. Biotecnología
aplicada;16(Número especial):E15-E21.
De Groef. B .• Grommen, S . V. H., &amp; Darras, V. M. (2008).
The chicken embryo as a model for developmental
endocrinology: Development of the thyrotropic,
corticotropic, and somatotropic axes. Molecular and
Cellular Endocrinology, 293(1-2), 17-24. https://doi.
org/10.1016~.mce.2008.06.002
D., ... &amp; Pliego-Alfaro, F. (2011). Transformación vía Agrobacterium
tumefaciens para inducir tolerancia a la podredumbre
blanca del aguacate.
Fr0kjaar-Jensen, C., Davis, M. W, Ailion, M. &amp; Jorgensen, E.
M. (2012). lmproved Mosl-mediated transgénesis in C.
elegans. Nature methods, 9(2).117.
Gordon J., et al. (1980) Genetic transformation of mouse ernbryos
by microinjection of purified DNA. Prooeedings of the National
Academy of Scierces, Washington, v.77, n.12, p. 7380-7384.
Haibo, W., Yongsheng, W., Yan. Z., Mingqi, Y .. Jiaxing, L.,
Jun. L., &amp; Yong , Z. (marzo de 2015). TALE nickasemediated SP110 knockin endows cattle with increased
resistance to tuberculosis. Proceedings of the National
Academy of Sciences, E1530-E1539. doi:10.1073/
pnas.1421587112
Hanahan D., Wagner F., Palmiter D. (2007) The origins of
oncomice: a history of the first transgénic mice genetically
engineered to develop cancer. Genes and Development,
New York. v.21, n.18, p.2258-2270.

He Z, Lu R. Zhang T, Jiang L. Zhou M, Wu O, et al. (2018)
A novel recombinant human plasminogen activator:
Efficient expression and hereditary stability in transgénic
goats and in vitro thrombolytic bioactivity in the milk of
transgénic goats. PLoS ONE 13(8): e0201788. httpsJ/doi.
org/10.1371/joumal.pone.0201788

73

/varíe, R. (2003). Avían transgénesis: Progress towards the
promise. Trends in Biotechnology, 21(1), 14-19. httpsJ/doi.
org/10.1016/50167-7799(02)00009-4
James, C. 2007. Global review of commercialised transgénic
crops: 2007. lntemational Service for the Acquisition of
Agri-Biotech Application Briefs. No 37. lthaca, New York.
Kantor, Mihai/, Sestras, Radu y Chowdhury, Kamal. (2013).
Plantas de tomate transgénicas que expresan el gen del
antígeno PfCP-2.9 de Plasmodium falciparum. Pesquisa
Agropecuária Brasi/eira, 48 (1), 73-79. https://dx.doi.
org/10.1590/S0100-204X2013000100010
Kawahigashi, H., Hirose, S., Ohkawa, H., &amp; Ohkawa, Y. (2007).
Herbicide resistance of transgénic rice plants expressing
human CYP1A1. Biotechno/ogy Advances, 25(1). 75-84.
doi: 10.1016/j.biotechadv.2006.10.002

Kerr, D. E., Plaut; K., Bramley, A. J., Williamson, C. M., Lax, A. J.,
Moore, K., ... &amp; Wa/1, R. J. (2001). Lysostaphin expression
in mammary glands confers protection ogainst
staphylococcal infection in transgénic mice. Nature
biotechnology, 19(1), 66.
Kishchenko E.M. et. al. (2004). Production oftransgénic sugarbeet
(Beta vulgaris L.) plants resistant to phosphinothricin.
lnstitute of Ce// Biology &amp; Genetic Engineering.
Kwon. M., Koo, B., Kim, D., Nam, Y., Cuí, X., Kim. N., &amp; Kim, T. (2018).
Generation of transgénic chickens expressing the human
erythropoietin (hEPO) gene in an oviduct-specific manner:
Production of transgénic chicken eggs containing human
erythropaietin in egg whites. PLOS ONE, 13(5).
Liu, L. S., Zhao, L. Y, Wang, S.H. y Jiang, J.P. (2016). Actas de
investigación sobre organismos modelo anfibios. Oong wu
xue yanjiu = Investigación zoológica, 37 (4), 237-245.
Luo, Y., Wang, Y., Liu, J., Lan, H., Shao, M., &amp; Yu, Y. et al. (2015).
Production of transgénic cattle highly expressing human
serum albumin in milk by phiC31 integrase-mediated
gene delivery. Transgénic Research, 24(5), 875-883. doi:
10.1007/s11248-015-9898-0.
Maga, E.A, Anderson, G.B., and Murray, J .D. (1995). The effect
of mammary gland expression of human lysozyme on the
properties of milk in transgénic mice. J. Dairy Sci; 78:
2645-2652.
Maga, E., Shoemaker, C., Rowe, J., BonDurant, R., Anderson, G.,
&amp; Murray, J. (2006). Production and Processing of Milk
from Transgénic Goats Expressing Human Lysozyme in the
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�Mammary Gland. Journal Of Dairy Science, 89(2), 518524. doi: 10.3168/jds.s0022-0302(06)72114-2.
Manzur, M., et.al. (2009). América Latina la transgénesis de un
continente. MasGráfica Ltda. Pag. 96
Missiou A. Kalantidis K, Boutla A. Tzortzakaki S, Tabler M, Tsagris
M. Generation of transgénic patato plants highly resistant
to patato virus Y (PVY) through RNA silencing. Molecular
Breeding. 2004;14(2):185-197.
Morimoto, K., Shimizu, T., Furukawa, K., Mario, H., Kurosawa,
H., &amp; Shirasawa, T. (2002). Transgénic Expression of the
EXT2 Gene in Developing Chondrocytes Enhances the
Synthesis of Heparan Sulfate and Bone Formation in Mice.
Biochemical and Biophysical Research Communications,
292(4), 999-1009. doi:10.1006/bbrc.2002.6770.
Mucci, N.; Mutto, A.; Kaiser, G. (2011). El primer bovino
bitransgénico del mundo: RIA. Revista de Investigaciones
Agropecuarias: 37(2); pp.112-117.
Nykiforuk, C. et. al. (2005). Transgénic expression and recovery
of biologica lly active recombinant human insulin from
Arabidopsis thaliana seeds. Plant Biotechnology Journal
Vol. 4, pp. 77-85.
Otero R. Hernández O, Montes O (2018) Production of
Transgénic Bovine Embryos by Microinjection Method of a
Lentiviral Vector in Zygotes. lndian Journal of Science and
Technology, 11(41).
Ortiz, S. y E. Ezcurra, (2001). Gaceta Ecológica, Núm. 60,
Instituto Nacional de Ecología, México.
Palomo Ríos, E., Barceló Muñoz, M., Pliego, C., Blanco Portales,
R., Caballero Repullo, J. L., Ruano Rosa,
Palmiter, R.O., Brinster, R.L., Hammer, R.E., Trumbauer, M.E.,
Rosenfield, M.G., Birnberg, N.C., and Evans, R.M.
(1982). Dramatic growth of mice that develop from eggs
microinjected with metallothionein-growth hormone fusion
genes. Nature, 300: 611- 615
Rahman, M. A., Mak, R., Ayad, H., Smith, A., &amp; Maclean, N. (1998).
Expression of a novel piscine growth hormone gene results
in growth enhancement in transgénic tilapia (Oreochromis
niloticus). Transgénic research, 7(5), 357-370
Rani, S. J., &amp; Usha, R. (2013). Transgénic p lants: Types, benefits,
public concerns and future. journal of pharmacy research,
6(8), 879-883.
Revilla, L., Schmidt, C., Zifkoy C . &amp; Raíble, F. (2018).
Establecimiento de transgénesis en la Demosponge
Suberites domuncula. Genetics, Vol. 210 (2), Pp 435-443.
Rieckher M ., Kourtis N., Pasparaki A. , Tavernarakis N. (2009)

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

Transgénesis in Caenorhabditis elegans. In: Cartwright
E. (eds) Transgénesis Techniques. Methods in Molecular
Biology (Methods and Protocols), vol 561. Humana Press.
Ryota Suganuma, Pawel Pelczar, Jean Frarn;ois Spetz, Barbara
Hohn, Ryuzo Yanagimachi, Stefan Moisyadi (2005). Tn5
Transposase-Mediated Mouse Transgénesis, Biology of
Reproduction, Volume 73, lssue 6, Pages 1157- 1163,
https://doi.org/10.1095/biolreprod.105.044669.
Salter D. W., Smith E. J., Hughes S. H., Wright S. E., Crittenden L.
B. (1987). Transgénic chickens: insertion of retroviral genes
into the chicken germ line. Virology 157, 236-240.
Salter, D. W., &amp; Crittenden, L. B. (1989). Artificial insertion of a
dominant gene far resistance to avían leukosis virus into the
germ line of the chicken. Theoretical and Applied Genetics,
77(4), 457- 461. https://doi.org/10.1007/BF00274263.
Scott, B., Velho, T., Sim, S., &amp; Lois, C. (2010). Applications of
Avían Transgénesis. ILARJournal, 51(4), 353-361.
Sid, H., &amp; Schusser, B. (2018). Applications of Gene Editing
in Chickens: A New Era Is on the Horizon. Frontiers In
Genetics, 9.
Sobko, L. (2015) Development of transgénic Ambystoma
mexicanum (Axolotl) to study cell fate during development
and regeneration. Technischen Universitat Dresden. pp.
269-277.
Sparrow, DB, Latinkic, B., y Mohun, TJ (2000). Un método
simplificado de generación de Xenopus transgénico.
Investigación de ácidos nucleicos, 28(4), E12.
Thompson, A. Clarke, A. Pow, M. Hooper, D. Melton. (1989) Germ
line transmission and expression of a corrected HPRT gene
produced by gene targeting in embryonic stem cells. Cell
56:313-21.
Wall, R. Powell, A. Paape, M. Kerr, D. Bannerman, D. Pursel, V.
&amp; Hawk, H (2005). Genetically enhanced cows resist
intramammary Staphylococcus aureus infection. Nature
biotechnology, 23(4), 445.
Wright S . (1986) Recombinant DNA technology and its social
transformation, 1972-1982. Osiris, Chicago, v.2, p.303360.
Yum, Soo-Young et al. (2016). Efficient generation of transgenic
cattle using the DNA transposon and their analysis by nextgeneration sequencing. Scientific Reports volume 6 , Article
number: 27185.
Zhang, H. X., &amp; Blumwald, E. (2001). Transgenic salt-tolerant
tomate plants accumulate salt in foliage but not in fruit.
Nature biotechnology, 19(8), 765.

74

�CORONAVIRUS:

.,,

�R ESUMEN
os principales coronavirus humanos que amenazan la vida de la población humana son zoonóticos y existe
evidencia de que los murciélagos son los principales reservorios de estos virus. La transmisión directa de los
coronavirus a la población humana es poco común, sin embargo, estos virus pueden infectar múltiples especies
animales siendo el humano el hospedero final. Los coronavirus humanos fueron descubiertos desde 1966. Sin embargo,
solo se les asociaba con síntomas parecidos al resfriado común. La aparición del Síndrome agudo respiratorio severo
en el 2002, del Síndrome respiratorio del Oriente Medio y actualmente un nuevo virus del Síndrome Respiratorio Agudo
Severo por coronavirus conocido como SARS-CoV-2, mostró al mundo la necesidad de reforzar las estrategias de
prevención y control de estas infecciones virales. Actualmente, el SARS-CoV-2 es responsable de la pandemia mundial
conocida como COVI D-19 que a la fecha ha infectado más de un millón de personas y es responsable de más de 60,000
muertes. Tres factores pueden ser importantes para determinar la alta tasa de transmisibilidad del virus: la adherencia, la
penetración y el sitio de replicación del virus dentro de las células. Los cuales son elementos a estudiar para contar con
mejores estrategias de prevención y control de estos virus.

L

H ISTORIA DE LOS CORONAVIRU S
Identificado por primera vez en 1 937 en aves, pronto f ue
descubierto que estos virus pueden infectar además de
las aves a un gran número de mamíferos incluyendo a los
humanos (Beaudette et al., 1937). En 1 966 se identificó
al primer coronavirus humano, el cual recibió el nombre
de coronavirus 229E (Hamre y Procknow, 1966). Casi un
año después se identificó un segundo coronavirus humano
que recibió el nombre de CoV OC43 para hacer referencia
de que este coronavirus se aisló a partir de cultivo de
órgano (Mclntosh et al., 1967). Tradicionalmente estos
dos coronavirus causan enfermedades leves del tracto
resp iratorio y comúnmente fueron conocidos como
virus de resfria do común. De hecho, debido a la poca
sintomatología que causaban, estos coronavirus fueron
poco estudiados durante 36 años. Sin embargo, la historia
cambió en el año 2002 cuando apareció en Guangdong,
China el tercer coronavirus humano en la historia. El virus
fue causante del Síndrome Respiratorio Agudo Severo
causando poco más de 8,000 infecciones, las cuales
presentaron cerca de un 1 0% de mortalidad (Drosten
et al., 2003; Peiris et al., 2004). Esta mortalidad llamó
la atención y la investigación se centró en encontrar
el origen del virus. El estudio identificó como fuente a
76

los murciélagos, de los cuales se pudieron aislar virus
con una alta identidad al SARS CoV (Li et al., 2005).
También se encontró que el virus puede infectar diversas
especies animales incluyendo los civetas (Paguma
larvata), animales carnívoros ampliamente distribuidos
en China; el virus encontrado en esta especie era muy
parecidos al SARS-CoV. A la postre estos mamíferos
f ueron involucrados como especie intermediaria en la
transmisión del virus al humano (Wang et al., 2005).
SARS-CoV pronto desapareció y dio lugar a la aparición
de otros dos t ipos de coronavirus, los denominados
coronavirus NL63 y coronavirus HKU1 en los años 2004
y 2005 respectivamente (van der Hoek et al., 2004;
Woo et al., 2005). Si bien estos dos virus pueden causar
neumonía, la mayoría de las veces causan un síndrome
respiratorio menor y no establecieron una epidemia como
el síndrome causado por el SARS CoV. Posteriormente,
en el año 2012 un nuevo coronavirus aparece en escena.
Este virus fue aislado en Arabia Saudita del esputo de
un paciente con neumonía (Zaki et al., 2012). El v irus
denominado virus del Síndrome respiratorio del Oriente
Medio o MERS-CoV también apunta a los murciélagos
como su reservorio natural. Existe evidencia de que este
virus llegó a la población humana a través de la infección
de camellos dromedar ios (Mohd et al., 2016). MERSFacultad de Ciencias Biológicas I UANL

�CoV fue más letal que sus antecesores produciendo la
muerte del 35% de las personas detectadas con el virus.
No obstante, este virus no se transmite con facil idad de
persona a persona, lo que ha limitado su dispersión. Si bien
es cierto que MERS-CoVtodavía circula entre la población
humana, los casos registrados bajaron significativamente
y solo se observan en regiones donde se presenta el
reservor io y el transmisor intermediario (Haagmans et
al., 201 3). Sin embargo, la historia de los coronavirus
no termina con el MERS CoV ya que a finales del 2019
inicia un capítulo más de la historia de los coronavirus en
la población humana al registrarse la presencia del hoy
conocido como SARS CoV-2 (antes llamado 2019 nCoV)
(Huang et al., 2020). El nombre de SARS-CoV-2 fue dado
por el Comité Internacional de Taxonomía Viral (ICTV)
por su fuerte parecido al SARS-CoV responsable de la
epidemia del 2002. Al igual que otros coronavirus, este
virus es zoonótico y el murciélago está involucrado como
reservorio del virus. Hoy, estos siete virus humanos son
parte de la familia de los coronavirus donde existe mayor
parecido por un lado entre el coronavirus humano 229E
y el coronavirus humano NL63, y por otro lado un fuerte
parecido entre los cinco coronavirus restantes.

T AXONOMÍA Y C ARACTERÍSTICAS
ESTRUCTURALES DE LOS CORONAVIRUS .
Todos los coronavirus animales y humanos pertenecen al
reino Riboviria, orden Nidovirales, familia Coronaviridae. La
familia Coronaviridae está constituida de cuatro géneros
denominados Alphacoronavirus, Betacoronavirus,
Gammacoronavirus y Oe/tacoronavirus.
Los coronavirus humanos CoV- 229E y CoV-N L63
pertenecen al género Alphacoronavirus mientras que CoV-

OC43, SARS-CoV, CoV-HKU1, MERS-CoVy SARS-CoV-2
están ubicados en el género Betacoronavirus (ICTv, 2020)
Estos virus presentan una forma esférica o pleomórfica
con aproximadamente 1 20 nm de diámetro. La principal
característica de la morfología de los coronavirus,
son las espículas que se proyectan hacia el exterior
dándole al virus una apariencia de corona (Li, 2016).
Las primeras observaciones del virus al microscopio
electrónico mostraron un fuerte parecido de estos virus
con la corona solar, de allí que se acuñó el nombre de
coronavirus para estos agentes infecciosos.
En la parte central de l virus se encuentra un RNA
mensajero largo de aproximadamente 30,000
nucleótidos, que es el genoma viral. Este RNA se traduce
en cerca de 26 proteínas dependiendo del coronavirus.
Esas proteínas se pueden c lasificar en tres tipos: 1)
proteínas que participan en la replicación del virus, 2)
proteínas accesorias y 3) proteínas estructurales. De
las 26 proteínas solo cuatro conforman la estructura
del virus formando una estructura helicoidal protegida
por una envoltura lipídica de origen celular. De las cuatro
proteínas la proteína N (por nucleoproteína) se asocia
al RNA genómico y tres proteínas denominadas M, E
y S (por proteína de Matriz, de Envoltura y proteína S
respectivamente) se insertan en la envoltura del virus cada
una con funciones diferentes (Fehr y Perlman, 2015).

INFECCIONES POR C ORONAVIRU S
La proteína S se convierte en la proteína más importante
en los procesos de infección del virus. Esta proteína
presenta en promedio 1,250 aminoácidos y es la proteína
viral que reconoce el receptor celular (Bosch et al., 2003).

Proteína de
Envoltura (E)

Proteína N

Genoma RNA
cadena sencilla (+)

Proteína S

Figura 2. Estructura y
proteínas de SARS-CoV-2
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

77

�Los coronavirus infectan el
epitelio respiratorio. Sin embrago
dependiendo del virus es el
receptor que utilizan. Para el caso
de CoV-229E la proteína S reconoce
una aminopeptidasa N que sirve de blanco
para iniciar la infección (Yeager et o/., 1992).
Para CoV-OC43 y CoV-HKU1 la proteína viral reconoce
residuos de ácidos siálico sobre glicoproteínas celulares
(Vlasak et o/ 1988, Huang et o/ 2015), MERS-CoV
reconoce la proteína dipeptidyl peptidase 4 mientras que
tres coronavirus CoV-NL63, SARS-CoVy SARS-CoV-2
se unen al mismo receptor denominado ACE2 (enzima
convertidora de angiotensina 2) (Hoffmann et o/ 2005).
Todos estos virus penetran a la célula a t ravés de la
formación de un endosoma donde proteasas celulares
son capaces de procesar a la proteína S dando como
resultado la exposición de un dominio de la proteína que
le sirve para fusionarse a la membrana del endosoma. A
través de esta fusión el genoma viral es depositado en el
citoplasma de la célula. Una vez dentro del citoplasma
el genoma del virus es traducido a todas las proteínas
que están involucradas en los procesos de replicación.
Este paso asegura la síntesis de dos RNAs virales: RNA
genómico y un RNA subgenómico. El RNA genómico
va a formar parte de los nuevos virus mientras que el
RNA subgenómico se va a traducir en las proteínas
accesorias y proteínas estructurales (Kim et o/., 2020).
Todos estos procesos se realizan en la vecindad del
retículo endoplásmico donde generalmente, proteínas
virales inducen la formación de vesículas de doble capa
lipídica donde se realizan los procesos de preformación
del virus. Durante la morfogénesis, el genoma viral es
rodeado por la nucleoproteína y el virus adquiere su
envoltura viral donde van insertadas las proteínas M,
E y S. Esta morfogénesis capacita al virus a salir de la
célula infectada a través de exocitosis para alcanzar
las células vecinas e iniciar otro proceso de infección
(Harcourt et o/., 2020).

SARS-CoV-2,

F ACTORES DE

VIRULENCIA
En diciembre del 2019 una nueva amenaza viral
emergió en la provincia de Wuhan, la capital de la
provincia de Hubei, China. Un nuevo coronavirus
fue identificado como causante de neumonía. La
enfermedad, hoy es conocida mundialmente como
COVID-19 (CO corona VI virus D disease) (WHO, 2020).
La identificación de este virus fue posible ya que se
pudo propagar en la línea celular Vero (Línea celular de
riñón de mono) (Harcourt et o/., 2020b). La observación
del efecto citopático y la posterior observación al
microscopio electrónico confirmaron que el responsable
de la neumonía era un coronavirus. Igual en morfología
que todos los coronavirus descubiertos previamente
pero con una mayor t ransmisibilidad entre la población
humana.
El estudio del ciclo replicativo de los coronavirus ha
dado luz en varios aspectos interesantes con respecto
a su virulencia. Es cierto, los coronavirus util izan
78

'9

recep tores ce lu lares para
realizar el foco primario de
infección y su posterior traslado al
epitelio de los alveolos pulmonares.
SARS-CoV-2 util iza ACE2 como
recepto r celular, este recep tor se
encuentra distribuido por prácticamente todo
el organismo. Se puede encontrar en el endotelio, en el
epitelio renal, en el epitelio intestinal y en el epitelio del
tracto respiratorio incluyendo la mucosa nasal, mucosa
oral, faringe, tráquea, bronquios y alveolos (Hoffmann et
o/., 2020) Lo anterior significa que el virus puede ser
capaz de infectar diferentes partes del organismo. Sin
embargo, es en el epitelio pulmonar donde se manifiesta
una de las formas más graves de esta infección que es
la neumonía.

En p ár rafos anteriores se me ncionó que t res
coronavirus: CoV-NL63, SARS-CoV y SARS-CoV-2
util izan el mismo receptor ACE2 para infectar a las
células epiteliales. Por lo tanto, podríamos suponer que
estos tres virus puedan producir el mismo impacto de
la enfermedad. La situación es que, aunque los t res
coronavirus pueden producir neumonía, CoV-N L63
la produce de forma esporádica ya que generalmente
está asociada a sintomatología leve o moderada. Por
su parte, SARS-CoV tuvo una transmisibilidad limitada
entre la población ya que apareció en Wangdong, China
en el 2002 y desapareció en el 2003 después de
dispersarse por varios países de diferentes continentes
con un estimado de 8098 registros de infecciones
con 77 4 muertes. En tanto, hasta este momento han
registrado más de 1.2 millones de infecciones con
SARS-CoV-2 y más de 70,000 muertes, entonces otros
factores deben estar involucrados en esta diferencia de
la tasa de infección (Rabi et o/., 2020).
Varios factores que se han encontrado involucran a
la proteína S que es el receptor viral. Esta proteína
está involucrada tanto en la adherencia, la fusión y la
entrada del genoma vial al citoplasma de la célula. La
proteína S de SARS-CoV-2 está constituida de 1,285
aminoácidos y para su activación re quiere un corte
proteolítico por una enzima celular dando lugar a dos
subunidades denominadas Si y S2, amino y carboxilo
terminal respectivamente. Para la adherencia, esta
proteína t iene un domino de unión a la proteína ACE2.
Este dominio de unión es de cerca de 193 aminoácidos
y se encuentra dentro de la subunidad Si. La proteína
S de SARS CoV es similar a SARS-CoV-2 y comparten
un 75 % de identidad en el dominio de unión al receptor.
Existe evidencia de que el dominio de unión al receptor
de SARS-CoV-2 de une con mayor afinidad que el
dominio de unión de SARS-CoV. Lo que puede ser
considerado como un factor de tropismo viral (Bosch et
o/., 2003).
El segundo e l emento a considerar de la alta
transmisibilidad del SARS-CoV-2 es en el proceso de
penetración y fusión de la proteína S con la membrana
de l endosoma. Se ha observado que existe una
diferencia significativa entre la proteína S de SARSCo V y la proteína S de SARS-CoV-2. Para poder
alcanzar el citoplasma celular la proteína S t iene
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�_,

2

&gt;
&lt;
u
z
....,
~
....,
¿
....,

&lt;

z

.,.

::::&gt;

• ..KaV l
1

V)

- ~

::::&gt;

~:;...:r

~

' ' '

&gt;
&lt;

M'.fl

z
o~
ou

, "'°
Figura 3 . Distribución de
receptores ACE2 en tejido
epitelial del tracto respiratorio

E,locirosis

Membrana celular

',

\

--

..

,

~

Complejo de
replicación

~"&lt;t$ RNA
~ genómico

l

~
•
Traducción -

•
Ensamblaje

,.

•

.,
•

•

'
•

.•
'
R.ER

Figura 4 . Proceso replicativo del virus SARS-CoV-2

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

79

�que pasar por un corte proteolítico para exponer un
péptido que conduzca a la fusión de la proteína S con
la membrana del endosoma (Walls et al., 2020). Este
es un paso crucial para aumentar la permeabilidad
de la membrana del endosoma y depositar el genoma
viral en el citoplasma ce lular. Se ha observado
que en SARS-CoV-2 esta etapa se rea liza a través
de la acción de una enz ima denominada furina,
una proteasa que tiene amplia distribución en las
diversas células del organismo incluyendo las células
epiteliales del sistema respiratorio. La clave para
una penetración aumentada de SARS-CoV-2 contra
otros coronavirus es que la proteína S de SARSCoV-2 tiene un sitio de reconocimiento de la furina
lo cual permite un aumento en el proceso de fusión
comparado con otros coronavirus que utilizan otras
proteasas celulares (Coutard et al., 2020).
Un tercer factor que puede ser considerado como
factor de éxito de los coronavirus en la alta afinidad y
penetración del virus a la célula es que, para realizar los
procesos de replicación, el virus induce la formación de
estructuras que funcionan como verdaderas fabricas
virales. Cuando se sintetizan las primeras proteínas
virales no estructurales, estas proteínas inducen la
formación de vesículas de doble capa asociadas al
retículo endoplásmico. Dentro de esas vesículas,
los coronavirus forman un complejo de replicacióntranscripción con lo cual realizan la síntesis de nuevos
RNAs genómicos y RNAs subgenómicos (Knoops et
al. 2008). Con estos últimos, se sintetizan las nuevas
proteínas estructurales que se asocian al nuevo RNA
genómico viral para iniciar la morfogénesis del virus.
Una vez formado se liberará de la célula infectada a
través del proceso conocido como exocitosis. Dos
aspectos resa ltan de este proceso. Por un lado, la
replicación del virus se realiza fuera del alcance de los
receptores de reconocimiento de patrones moleculares
de los virus infectantes y aunque el genoma viral puede
ser reconocido antes de la formación de las vesículas
de doble capa, realizar los procesos de replicación y
transcripción del genoma dentro de estas vesículas
pueden limitar la respuesta inmune contra este virus
(Walls et al., 2016). Por otro lado, la alta glicosilación
de las proteínas estructurales le da un grado mayor de
resistencia al ambiente.
80

CONCLUSIÓN
Si consideramos la forma en que el SARS-CoV-2 se está
diseminando entre la población humana, claramente
muestra que este nuevo coronavirus adquirió la capacidad
de transmisión rápida lo cual hace difícil su control. No
obstante, considerando que es un virus respiratorio que
puede infectar desde la mucosa nasal y oral hasta el
epitelio de los alveolos pulmonares, las primeras medidas
más apropiadas de control son las relacionadas a evitar la
infección. La infección se puede dar a través de las gotitas
o aerosoles expedidos al hablar, toser y estornudar de
una persona infectada (WHO, 2020). El riesgo aumenta a
medida que se está cerca de la persona infectada. Por tal
motivo, la distancia apropiada será de gran valía para evitar
esta infección. Por otro lado, las gotitas que se expelen
de la persona infectada son sujetas a la gravedad y por
consecuencia se pueden depositar en superficies que se
pueden convertir en una forma rápida de diseminación a
través de las manos que a la postre son llevadas a la boca
o la nariz. Por tal motivo, el aumentar la higiene y evitar
tocar la nariz y boca con manos antes de lavarlas, pudiera
ser un factor determinante para disminuir la diseminación
del virus entre la población (SSP, 2020).
El SARS-CoV-2 no es el primer virus que se transmite
de forma masiva entre la población humana. El virus
de la influenza tipo A ha producido cuatro pandemias
en los últimos 100 años a través de la diseminación
de diversos subtipos de este tipo de virus y circulan
otros subtipos con potencial para producir nuevas
pandemias (Neumann y Kawaoka, 2019). Con respecto
a SARS-CoV-2, esta pandemia nos deja una lección
importante. Los virus pueden adquirir la capacidad
de diseminarse de una forma más rápida a los virus
pandémicos antes conocidos. Por tal motivo, debemos
aprender a convivir con los virus. La mejor forma es
estableciendo estrategias que coadyuven en evitar la
diseminación masiva. Siempre habrá virus con menor o
mayor potencial de letalidad. Si nos convertimos en la
primera línea de defensa en nuestra vida diaria a través
de los hábitos de higiene, seguramente, la población
humana podrá sortear otros virus con potencial de
generar nuevas pandemias y poner en riesgo la vida.~

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�LITERATURA CITADA

Beaudette, F.R. y C.B. Hudson. 1937. Cultivation of the virus of
infectious bronchitis. JAm Vet Med Assoc. 90:51-60.
Bosch, B .J ., R. Van der Zee, C.A. Haan y P.J.M. Rottier. 2003. The
coronavirus spike protein is a Class I virus fusion protein:
structural and functional characterization of the fusion core
complex. J Viral. 77:8801-8811.
Coutard, B., C. Valle, X. de Lamballerie, B. Canard, N.G. Seidah y E.
Decroly. 2020 The spike glycoprotein of the new coronavirus
2019-nCoV contains a furin-like cleavage site absent in CoVof
the same clade. Antiviral Res. 10:1047 42.
Drosten, C., S. Gunther, W. Preiser, S. van der Werf, H.R. Brodt y S.
Becker. 2003. ldentification of a novel coronavirus in patients
with severe acute respiratory syndrome . N Engl J Med.
348:1967-76.
Fehr A.R. y S. Perlman. 2015. Coronaviruses: An Overview of their
replication and pathogenesis. Methods Mol Biol. 1282:1-23.
Haagmans, B.L., S.H.S Al Dhahiry, C .B.E.M Reusken, V.S. Raj, M.
Galiana y R. Myers. 2013. Middle East respiratory syndrome
coronavirus in dromedary camels: an outbreak investigation.
Lancet lnfect Dis. 14:1 40-5.
Hamre D y J.J. Procknow, J.J. 1966. A new virus lsolated from the
human respiratory tract. Proc Soc Exp Biol M ed. 121: 1 901 93.
Harcourt J, A. Tamin, X. lu, S. Kamili, S. Sakthivel, L Wang, J. Murray,
K. Queen, B. Lynch, B. Whitaker, Y. Tao, C. Paden, Z. Clinton, Y.
Li, A. Uehara, H. Wang, C. Goldsmith, H. Bullock, R. Gautam y
N. Thornburg. 2020. lsolation and characterization of SARS·
CoV-2 from the first US COVID-19 patient. Emerg lnfect Dis.
1:972935.
Hoffmann, H., P. Kryzysztof, L.V.D. Hoek, M. Geier, B. Berkhout y
S. Pohlmann. 2005. Human coronavirus NL63 employs the
severe acute respiratory syndrome coronavirus receptor for
cellular entry. Proc Natl Acad Sci USA. 31: 7988-7993.
Hoffmann, M., M. Kleine-Weber, H. Schroeder, S. Krüger, T. Herrler, S.
Erichsen, T. Schiergens, G. Herrler, N. Wu, A. Nitsche, M. Müller,
C . Drosten y S. Piihlmann.. 2020. SARS-CoV-2 Cell Entry
Depends on ACE2 and TMPRSS2 and Is Blocked by a Clinically
Proven Protease lnhibitor. Cell. 181:1-10.
Huang, C ., Y. Wang y X. Li. 2020. Clinical features of patients
infected with 2019 novel coronavirus in Wuhan, China. Lancet.
395:497-506.
81

Huang, X., W. Dong, A. Milewska, A . Golda, Y. Qi, Q.K. Zhu, W.A.
Marasco, R.S. Baric, A.C. Sims, K. Pyrc, W. Li y J. Sui. 2015.
Human coronavirus HKU1 spike protein uses 0 -acetylated
sialic acid as an attachment receptor determinant and employs
hemagglutinin-esterase protein as a receptor-destroying
enzyme. J Virol 89:7202- 721 3 .
lnternational Committee on Taxonomy of Viruses ICTV. URL: https://
talk.ictvonline.org/ Último acceso: 07 abril 2020.
Kim, D., J.Y. Lee, J. Yang, J.W. Kim, V.N. Kim y H. Chang. 2020. The
architecture of SARS-CoV-2 transcriptome. BioRxiv. 1-29.
Knoops, K., M. Kikkert, S.H. van den Worm, J.C. Zevenhoven-Dobbe,
Y. van der Meer, A.J. Koster, A.M. Mommaas y E.J. Snijder.
2008. SARS-coronavirus rep lication is supported by a
reticulovesicular network of modified endoplasmic reticulum.
PLoS Biology. 6:e226.

Li F. (2016) Structure, function, and evolution of coronavirus spike
proteins. Annu Rev Viral. 29:237-261.

Li, W., Z . Shi, M. Yu, W. Ren, C . Smith, J .H. Epstein, H. Wang, G.
Crameri, Z. Hu y H. Zhang. 2005. Bats are natural reservoirs of
SARS-like coronaviruses. Science. 310:676-9.
Mclntosh, K., J .H. Dees, W.B. Becker, A.Z. Kapikian y R.M. Chanock.
1967. Recovery in tracheal organ cultures of novel viruses
from patients with respiratory disease. Proc Nat Acad Sci USA.
57:933-940.
Mohd, H .A., J.A. AI-Tawfiq y Z.A. Memish. 2016. Middle east
respiratory síndrome coronavirus (MERS-CoV) origin and
animal reservoir. Viral J. 13:87.
Neumann, G. y Y. Kawaoka. 2019. Can we predict the next Influenza
pandemics? J lnfect Dis. 8:S14-S20.
Peiris, J.S.M., Y. Guan y K.Y. Yuen. 2004. Severe acute respiratory
syndrome. Nat Med. 10:S88- 97.
Rabi, F.A., M.S. Zoubi, G. Kasasbeh, D. Salameh y A. AI-Nasser. 2020.
SARS-CoV-2 and Coronavirus Disease 2019: Whatwe know
so far. Pathogens. 9:231.
Secretaría de Salud Pública. Información COVID-19. URL: https://
coronavirus.gob.mx/ Último acceso: 07 abril 2020.
van der Hoek, L., K. Pyrc, M.F. J ebbink, W. Vermeulen-Oost, R.J.
Berkhout, K.C. Wolthers, P.M. Wertheim-van Dillen, J. Kaandorp,
J. Spaargaren y B. Berkhout. 2004. ldentification of a new
human coronavirus. Nat Med. 10:368-373 .
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�Vlasak, R., W. Luytjes, W. Spaan y P. Palese. 1988. Human and bovine
coronaviruses recognize sialic acid-containing receptors
similar to those of infuenza C viruses. Proc Natl Acad Sci USA.
85:4526-4529.
Walls, A.C., M.A. Tortorici, B. Frenz, J. Snijder, W. Li, F.A. Rey, F. Di
Maio, B. Bosch y D. Veesler. 2016. Glycan shield and epitope
masking of a coronavirus spike protein observed by cryoelectron microscopy. Nat Struct Biol. 23:899-907.
Wang, M ., M. Yan. H. Xu, W. Liang, B. Kan, B. Zheng, H. Chen, H.
Zheng, Y. Xu, E. Zhang, H. Wang, J. Ye, G. Li, M. Li, Z. Cui, YF.
Liu, R.T. Guo, X.N . Liu, L.H. Zhan, D.H. Zhou, A. Zhao, R. Hai, D.
Yu, Y. Guan y J. Xu. 2005. SARS-CoV infection in a restaurant
from palm civet. Emerg lnfect Diseases, 11:1860-1865.
Woo, P.C., S.K. Lau, C.M. Chu, K.H. Chan, H.W. Tsoi y Y. Huang. 2005.
Characterization and complete genome sequence of a novel
coronavirus, coronavirus HKU1, from patients with pneumonia.
J Vi rol. 79: 884-95.

o

Biología y Sociedad, primer semestre 2020

r

.. . . .

World Health Organization. Coronavirus disease (COVID -19)
Pandemic. URL: https://www.who.int/emergencies/diseases/
novel-coronavirus-2019 Último acceso: 07 abril 2020.
Yeager, C.L., R.A. Ashmun, R.K. Williams. C.B. Cardellichio,
L.H. Shapiro, A.T. Look y K.V. Holmes. 1992. Human
aminopeptidase N is a receptor for human coronavirus 229E.
Nature. 4:420422.
Zaki, A.M., S. van Boheemen, T.M. Bestebroer, A.D. Osterhaus y R.A.
Fouchier. (2012) lsolation of a novel coronavirus from a man
w ith pneumonia in Saudi Arabia. N Engl J Med. 367:18141820.

�RESENA DE LIBROS

SALUD, ENVEJECIMIENTO,
SENTIMIENTOS Y EVOLUCIÓN
I SERGIO l. SALAZAR·VALLEJO
t:-.,vS

BLACKBURN, E.

&amp; EPEL,

2017.

LA SOLUCIÓN DE LOS
TELÓMEROS: UN ACERCAMIENTO REVOLUCIONARIO PARA VIVIR MAS
JOVEN, MAS SANO Y MAS TIEMPO. AGUILAR, MÉXICO, 412 PP.

MITTELDORF,

E.

J. &amp; SAGAN, 0. 2016.

EL CóDIGO DEL
ENVEJECIMIENTO: LA NUEVA CIENCIA DE ENVEJECER Y LO QUE
SIGNIFICA PARA MANTENERSE JOVEN. PAIDÓS, MÉXICO, 391 PP .

n una reseña rec i ente (20 1 9 Biolog/a y
Sociedad, 3:65- 69), al ocuparme de dos libros
sobre senescencia, sa lud mental y alzheimer,
comenté brevemente los cambios en las puntas
de los cromosomas, los telómeros. El comentario
incluyó dos cosas. Una, que los telómeros se reducen
progresivamente con la edad ya que pasan de tener
unos 8000 pares de bases nitrogenadas al nacer y
que a los 65 años colapsan a unas 1500. Dos, que
la reducción se debía a cuestiones del carácter y a
sentimientos negativos u hostilidad. En la misma
reseña comenté dos veces que cualesquiera que
fueran nuestras condiciones, no estamos condenados.
Podemos mejorar con una serie de cambios en la dieta,
en la actividad física, y en el control de los sentimientos.

E

Por un gentil regalo de mis hijos, pude asomarme a dos
libros adicionales sobre el envejecimiento que ahora
me atrevo a reseñar y que recomiendo enfáticamente
a los lectores interesados. Disfruté mucho su lectura y
porque me parecen complementarios, preferí presentar
las reseñas juntas.
La primera autora del primer libro es Elizabeth
Blackburn, una australiana que hizo la licenciatura en
Melbourne y el doctorado en biología molecular en
Cambridge. Recibió el nobel de medicina en 2009 por
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

sus estudios acerca de los telómeros y por descubrir
la telomerasa, que ayuda en la regeneración de los
mismos. Ahora preside el Instituto Salk y es emérita en
la Universidad de California en San Francisco (UCSF).
La segunda autora es Elissa Epel, una estadounidense
que hizo la licenciatura en sicología en Stanford, el
doctorado en sicología social en Yale, y que se ha
dedicado al estudio del estrés y sus efectos en el
envejecimiento y la obesidad en la UCSF. Sus estudios
conjuntos durante los últimos 1 5 años les permitieron
concluir que 'los telómeros son como el indicador
que integra todas las influencias de nuestro estilo de
vida: Y que 'depende de nosotros ... vivir mejor y más
plenamente ahora y en nuestros años futuros'. Al asociar
el envejecimiento con la reducción de los telómeros
enfatizan que 'el envejecimiento es un proceso dinámico
que se puede acelerar o ralentizar y en algunos aspectos
incluso revertir.'
Vale la pena detenerse un poco en los capítulos 5 y
6. El primero aborda los efectos de los pensamientos
negativos y los que nos ayudan a resistir, mientras que
el segundo se refiere a la depresión y ansiedad.
En el capítulo 5 indican que la supresión y rumiación
de pensamientos, así como el pensamiento negativo
que caracteriza la hostilidad y el pesimismo afectan a
B3

�los telómeros. Las autoras definen a la hostilidad cínica
como 'un estilo emocional de fácil enojo y pensamientos
frecuentes de que las otras personas no son confiables:
También se ocupan de lo que denominan la mente
errante, lo que parece consustancial a la naturaleza
humana dado que tenemos unos 65000 pensamientos
por día y que pasamos más de la mitad del tiempo
'pensando en algo diferente a lo que estamos haciendo'.
No obstante, consideran que 'el pensamiento errante
negativo es la antítesis de un estado de atención
plena: Recomiendan cuatro mecanismos de solución. El
primero, concentrarnos en una sola cosa y poner toda
nuestra atención en ella (unitask en lugar de multitask) y
mejorar nuestras actividades para potenciar la atención
plena (meditación). El segundo, tener un propósito en la
vida y repiten lo dicho por Leo Rosten: "el propósito en
la vida no es ser feliz, sino ser útil, productivo, y sobre
todo que nuestra existencia importe, que el mundo se
transforme por nuestro paso por él:' El tercero, poner
atención a los detalles y enfatizaron que 'la gente
meticulosa es organizada, persistente y se concentra
en sus tareas; trabaja duro para lograr objetivos a futuro
y sus telómeros tienden a ser más largos: El cuarto es la
autocompasión que definen como 'bondad, comprensión
y entendimiento hacia ti, el conocimiento de que no
estás solo en tu sufrimiento y la habilidad para enfrentar
emociones difíciles sin perderse en ellas'.Yagregan que
'la autocompasión es autosuperación porque cultiva la
fuerza interna para superar los problemas de la vida...
Depender de los demás para sentirnos bien está lleno
de peligros. Cuando necesitamos que otra persona
piense bien de nosotros, la idea de su desaprobación
es tan fuerte que tratamos de vencerla y es cuando
empezamos a criticarnos. No debemos depender de los
demás para sentirnos bien'.
En el capítulo 6 las autoras enfatizan la relación entre
la ansiedad y depresión y rasalaron que quienes las
padecen muestran un colapso en la longitud de los
telómeros. Definieron la ansiedad como 'temor o
preocupación excesivos por el futuro; agregaron que
los pensamientos negativos son la sustancia de la
depresión, y que hay unos 350 millones de personas
que la sufren en el mundo. La alternativa es la terapia
cognitiva basada en la conciencia plena, que nos
ayuda a cambiar pensamientos distorsionados y la
forma cómo nos relacionamos con ellos. Esta terapia
indica que hay dos modos básicos de pensamiento: el
84

modo hacer y el modo ser. En el primero, 'tratamos de
salir del abismo entre cómo es nuestra vida y cómo
quisiéramos que fuera: mientras que en el segundo se
puede 'controlar dónde pones tu atención de manera
más fácil:
Terminadas las partes del libro, surgen después lo
que denominaron el manifiesto de los telómeros, y
las secciones de agradecimientos y notas (pp 361405). A lo largo del libro hay varias evaluaciones
para los lectores y una serie de recomendaciones
que denominan, acertadamente, l aboratorios
de renovación. A primera vista parece otro libro
más sobre recomendaciones de dieta, ejercicio y
salud, pero tiene la enorme diferencia de explicar
los mecanismos que operan a nive l celular y, en
particular, cómo se alteran los telómeros por
nuestra alimentación, nuestras acciones y nuestros
pensamientos.
Merece especial consideración la conclusión del libro
por sus implicaciones en las políticas públicas. Con
sobrada razón, las autoras indicaron que:

1. Es apremiante la reducción del estrés
social al amortiguar los estresores
crónicos sociambientales y económicos
cotidianos. También que 'los peores
estresores (violencia, traumas, abuso y
enfermedades mentales) son generados
por un factor sorprendente: el nivel de
desigualdad económica en una región.'
2. 'Estamos conectados con todos los seres
vivos ... todos compartimos mucho más
de lo que podemos comprender, tanto
en la mente como en el cuerpo'.
3. 'Todos impactamos en el planeta, nos demos
cuenta o no. Las grandes transformaciones
... son vitales, pero los cambios pequeños
también son importantes. La manera en que
interactuamos con otras personas forma
sus sentimientos y su confianza. Cada dfa,
cada uno de nosotros tiene la oportunidad
de influir de manera positiva en la vida de
otra persona (cursivas en el original).'
4. ' El fundamento para un nuevo entendimiento
de la salud en nuestra sociedad no se
trata de un 'yo' sino de un 'nosotros'.'
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�V)

~

a,

:::::;

""
C)
&lt;

•Z

u.&gt;
V)

~

Elitabeth 81ackburn
• U• ot " ' ' 1 l • 1 • ltl( 1 , ,

Elissa Epel

t:=

El manifiesto del mantenimiento telomérico vale la pena
repetirse con muy ligeras modificaciones. Consta de
cuatro secciones.
a. Cuida tus telómeros: Evalúa fuentes de estrés
persistente e intenso y considera qué puedes
cambiar. Transforma las amenazas en retos.
Vuélvete más compasivo con los demás y
contigo mismo. Inicia una actividad restauradora.
Practica el pensamiento consciente y la atención
plena (la conciencia abre la puerta del bienestar).
b. Mantén tus telómeros sanos: ¡Actívate!
Relájate antes de ir a dormir. Come de manera
consciente, reduce los atracones y evita
los antojos. Elige comida saludable como
alimentos integrales, e ingiere omega-3.
c. Conecta tus telómeros: Evita las pantallas cuanto
puedas. Cultiva relaciones buenas y cercanas.
Atiende bien a los niños y bríndales estrés
positivo. Genera capital social en tu vecindario.
Piensa y actúa en verde y pasa tiempo en la
naturaleza. Brinda atención plena a los demás.
d. Genera salud en la comunidad y el mundo:
Mejora el cuidado prenatal. Protege a los
niños de la violencia. Reduce la desigualdad.
Limpia las toxinas del entorno. Mejora
las políticas de nutrición para que haya
acceso a comida fresca y saludable.

astrofísico, con lo que el tratamiento de los temas sigue
una dinámica y frescura que no tienen otros autores que
han investigado la senescencia por lapsos mucho más
largos.
El libro consta de 11 capítulos con el objetivo principal es
mostrar que 'el envejecimiento está integrado en nuestro
cuerpo ... es regulado y controlado por nuestros genes.
Nuestra autodestrucción está programada' y que 'aunque
el envejecimiento es malo para el individuo, es importante
para la comunidad: Por eso argumenta que 'no podemos
ayudar al cuerpo a sanarse, porque el cuerpo no está
tratando de sanarse: está tratando de destruirse a sí
mismo'. Las ideas generales giran alrededor de la teoría
de la Reina Negra de Mitteldorf y Pepper: la persistencia
del envejecimiento puede explicarse por el aumento en
la variedad genética al incrementar la tasa de renovación
por la muerte de los individuos. La explicación se extendió
como un libro independiente (Mittledorf 2017 Aging is a
group-se/ected odaptation: Theory, evidence and medica/
implications. CRC, Boca Raton), y en el que nos ocupa
comentó que la obra contiene muchos mensajes ilógicos.
Sus preocupaciones tempranas por la muerte, la búsqueda
de dietas sin toxinas, de la mano de la paradoja de que una
subalimentación extiende la vida, y la comprensión de las
limitaciones de la teoría evolutiva para explicar la vejez, se
combinaron para que encontrase la teoría de la evolución
de grupos y, con ello, un nuevo acertijo científico que valía
la pena indagar.

~

z

w

;

ü

,w
w

&gt;

z

El segundo libro es El Código del Envejecimiento de
Josh Mitteldorf con comentarios por Dorion Sagan.
Combina visiones y presenta una perspectiva novedosa
sobre la longevidad humana y las posibles razones para
su evolución. Ante la avalancha de libros sobre dieta
y envejecimiento, uno se pregunta ¿cuáles serían las
razones para hacer/leer otro más? Son varias. Una, la
crítica de la teoría del envejecimiento; dos, la crítica
de la evolución darwiniana y su desarrollo; y tres, una
revaloración de la importancia de los radicales libres
supuestamente combatidos con anti -oxidantes y
demás. Un factor adicional es que el primer autor era
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

,ww

o
o

E

o
¡;

oV
,

w

,.
·-~••o•i
•
••
oo
O(

•º

'

.¡)

85

�En el capítulo 1 enfatizó que entre más se esfuerce el
cuerpo, habrá más mecanismos de reparación activos por
sobrecompensación, mientras que en caso contrario, se
acelera el deterioro. También rechaza la hipótesis de Orgel
sobre el envejecimiento porque no aumentan los errores de
copiado entre generaciones celulares, y hace lo mismo con
la que explica envejecemos por el impacto de los radicales
libres, que disparó la industria de los antioxidantes muy en
boga, aunque se ha demostrado que el estrés oxidativo
promueve la longevidad. Por ejemplo, el ejercicio genera
radicales libres y pese a la supuesta amenaza, el ejercicio
nos hace vivir más.
En el capítulo 2 presentó la advertencia de Richard
Feynman a sus estudiantes: 'el primer principio es que
no deben engañarse a sí mismos, y ustedes son las
personas más fáciles de engañar'. También agregó dos
definiciones de envejecimiento. La del actuario: es un
aumento en la tasa de mortalidad, que aumenta cada
vez más rápido (senescencia acelerada). La otra es
que el envejecimiento es la disminución de la fertilidad.
También agregó que 'el envejecimiento evolucionó para
ayudar a prevenir las hambrunas'.
En el capítulo 3 revisó la dinámica histórica alrededor de
la propuesta de Darwin, en relación con los experimentos
de Mendel, y comentó sobre la formalización matemática
de la idea, su deformación como darwinismo social, y la
propuesta y aplastamiento de la teoría de la evolución
de grupos. En este último aspecto, enfatizó la 'victoria
peligrosa de la teoría sobre la observación' que fue
amplificada por 'la mentalidad de rebaño, que no tiene
un lugar legítimo en la ciencia, pero que se ha colado en
la comunidad científica a través de la debilidad humana
(y que las) estructuras de poder de las burocracias del
financiamiento y la industria editorial sirven para amplificar
estos prejuicios'.
En el capítulo 4 indicó que 'de la unión de la biología y las
matemáticas nació la teoría evolutiva del envejecimiento'.
Seguidamente, pasa a revisar las tres teorías del siglo
pasado propuestas por Peter Medawar: 1) acumulación
de mutaciones, 2) p leiotrop/a antagónica, y 3) soma
desechable. El principal contraargumento para la
primera era que 'el envejecimiento ha permanecido
durante mucho tiempo ... ha estado sujeto a la selección
natural y no ha sido eliminado'. En la segunda, se supone
que un mismo gen tiene funciones antagónicas que
86

pueden dispararse por la epigenética y tenía una serie
de postulados o generalizaciones que han mostrado ser
equivocados. La tercera también fue rechazada porque
no se cumple la predicción de que comer más, o no tener
progenie conducen a una vida más longeva, y porque los
experimentos de alimentación apuntan al efecto contrario
(viven más los animales con menor ingesta calórica, y en
particular por el consumo de metionina), y las hembras
con descendencia viven ligeramente más que las que no
la tuvieron.
Extendió estas ideas al explicar los efectos inesperados
de la hormesis. La hormesis o eustrés es una variedad de
condiciones estresantes que ocasionan un alargamiento
de las expectativas de v ida. Las mejor conocidas son el
ejercicio y la hambruna moderada y su efecto positivo
obedece a la sobrecompensación que es la capacidad
corporal para reaccionar intensamente, más allá de la
respuesta simple de reparación o de balance. También
se han evaluado las intoxicaciones moderadas e
incluso los efectos de la radiación. La explicación que
proporcionan es que 'cuando el ambiente es duro, y
muchos están sucumbiendo frente a la hambruna o la
enfermedad, o al frío o calor, o por los venenos, entonces
el envejecimiento se relaja de modo que menos animales
mueran de edad avanzada'. Es decir, el envejecimiento
nivela la tasa de mortandad en t iempos buenos y malos.
En el capítulo 5 se aborda la evolución del envejecimiento.
Los protistas muestran apoptosis (suicidio celular) y
senescencia replicativa (pérdida del telómero en cada
replicación celular). El segundo tema fue tratado ya en la
reseña superior, por lo que no repetiré los argumentos. El
capítulo 6 se enfoca a la apoptosis. Se notó que las células
tienen un programa para su propia muerte y que este
mecanismo está presente desde antes de que surgieran los
organismos con núcleos verdaderos {eucariontes), como la
mayoría de los organismos que vemos como los árboles y
los vertebrados, y otros que pasan desapercibidos como
la mayoría de los protozoos. Mencionó el experimento con
levaduras por Valter Longo en que mostró que en inanición,
95% de ellas se suicidan: la eliminación individual tiene
un beneficio para la comunidad. Pura selección grupal, un
mecanismo antiguo y efectivo, pero que fue rechazado por
la comunidad académica de la época.
El capítulo 7 reseña la homeostasis demográfica.
Enfatizó que 'el envejecimiento ha sido programado en
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�V)

~

a,

:::::;

""
C)
&lt;

•Z

u.&gt;
V)

~

nuestros genes por un proceso evolutivo, aunque es
malo para nuestra aptitud como individuos: Además,
'hace posible que haya ecosistemas estables nivelando
la tasa de mortalidad.' Mencionó la monografía de
Michael Gilpin, en que argumentó la moderación del
depredador y mostró que 'la hambruna y la extinción
podían ser fuerzas evolutivas a nivel grupal.' A largo
plazo, 'surge un equilibrio: un comportamiento que es
egoísmo atemperado por la moderación'.
Regresó a la Reino Negro en el capítulo 8 y argumentó
que el envejecimiento evita 'que las poblaciones crezcan
demasiado rápido, solo para colapsarse y arriesgarse
a la extinción.' El efecto neto de la hormesis es 'reducir
el riesgo de que haya sobrepoblación en tiempos
de abundancia y también ayuda a salvaguardar a la
población con fuerza y longevidad extra cuando el riesgo
de extinción es elevado.' Agregó que 'toda la historia
de la vida, desde el nacimiento hasta la madurez, la
reproducción y la muerte, debe estar moldeada para
ser rápida y eficiente, pero no demasiado rápida ni
eficiente.' Pasa luego a considerar la evolución de la
evolución. Refiere que Gunter Wagner y Lee Atenberg
argumentaron en 1996 que una condición soslayada
para la selecc ión natural era el 'mapa genotipofenotipo.' Esto se puede asimilar al comprender que
la información genética es jerárquica y los genes Hox
están en la parte más alta. Estos genes coordinan
el interruptor para que otros genes se enciendan o
apaguen y su descubrimiento data de ese mismo año.
Entonces, el 'mapa genotipo-fenotipo' es 'la relación
entre la información del ADN en el gen y el cuerpo que
se produce cuando esa información se transcribe ... (o)
el mecanismo a través del cual la información en el ADN
se lee y traduce para crear un ser vivo.'
El capítulo 9 es un exhorto a que intentemos prolongar
nuestra vida y, como ta l, recopila una serie de
recomendaciones que son parte de otros libros sobre
la senescencia e invita a visitar su portal (AgingAdvice.
org). Enfatiza que 'el ejercicio, la pérdida de peso y
una aspirina o ibuprofeno al día se encuentran entre
lo mejor que puedes hacer por ti.' También agregó que
'las personas que son felices, a las que les apasiona
su trabajo y que conviven diariamente con amigos y
familiares viven mucho más tiempo que las personas que
están deprimidas y aisladas'. Disfruté mucho los repasos
y aprender los beneficios del ayuno, especialmente para
Biología y Sociedad, primer semestre 2020

los pacientes en qumioterapia: un ayuno de tres días
abate los malestares asociados como náuseas, cefalea
y fatiga, lo mismo que los generados por una dieta alta
en grasas (quetogénica) casi sin carbohidratos, puede
destruir tumores cancerosos en ratones.
En el capítulo 10 presentó algunas perspectivas
para ralentizar el envejecimiento a través de engañar
al cuerpo sobre la cantidad de alimento que recibe
con sustancias como la metformina, el resveratrol, la
berberina, la rapamicina y el jiaogulan. Consideró los
tres principales relojes biológicos: reducción del timo,
acortamiento de los telómeros y epigenética. También
mencionó mecanismos para la meti lación del ADN,
así como para la eliminación de células senescentes,
el consumo de fullerenos, la restricción calórica para
optimizar la apoptosis selectiva y que se concentre en
células senescentes o precancerosas, misma que podría
agilizarse al consumir curcumina y resveratrol.
El último capítulo brinda un panorama doloroso sobre
el impacto humano sobre el planeta y las posibles
repercusiones de que la vida individual devenga más
prolongada, especialmente si en unos 170 años se
duplicó la esperanza de vida al pasar de los 40 en 1 840
a más de 80 en Japón y Escandinavia en nuestros
días. Se considera la pérdida de capital natural en
el antropoceno, que preferiría llamar capitaloceno,
y que tenemos esperanzas al mejorar la toma de
decisiones sociales (democracia) y al reducir el tamaño
de las familias. Sin embargo, enfatizó que debemos
comprender que moriremos y que 'vivir con una
conciencia de nuestra mortalidad puede ser una forma
de motivar algunos de nuestros esfuerzos más nobles,
pero vivir con terror sólo puede ser una parálisis ... No
hay forma de escapar a la muerte, pero, probablemente,
podemos escapar al miedo.'
El epílogo incorpora una serie de comentarios sobre
la concepción evolut iva del envejecimiento, así
como de nuestra función en el planeta y concluye
que 'comenzamos a reconocer que nuestra vida
individual no nos pertenece sólo a nosotros, sino
también a nuestra especie y a las otras especies de
las cuales es interdependiente la vida humana, y a
la vida misma.'

B7

�SOBRE
LOS AUTORES
DRA. AUNA ÜLALLA KERSTUPP.Bióloga y Doctora en Ciencias con acentuación en
Manejo de Vida Silvestre y Desarrollo Sustentable
por parte de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB)
de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Es Profesora-Investigadora de Tiempo Completo
en la FCB/UANL Imparte cátedra de licenciatura,
cuenta con perfil deseable PRODEP, pertenece al
Sistema Nacional de Investigadores (SNI) dentro de
la categoría CANDIDATO y es miembro del Cuerpo
Académico Consolidado "Ecología y Biodiversidad"
(UANL-CA-318). Su línea de investigación se ha
enfocado en la ecología de aves playeras y de
pastizal. alina.olallakrs@uanl.edu.mx
DR. ANTONIO GUZMÁN VELASCO.Biólogo, cuenta con Maestría y Doctorado en
Ciencias con acentuación en Ecología por parte
de la FCB/UAN L. Se especializa en manejo de
vida silvestre, ecología y desarrollo sustentable.
Es profesor-investigador de Tiempo Completo,
cuenta con perfil deseable PRODEP, pertenece al
Sistema Nacional de Investigadores (SNI) dentro de
la categoría CANDIDATO y es miembro del Cuerpo
Académico Consolidado "Ecología y Biodiversidad"
(UAN L-CA-3 1 8). Imparte cátedra de licenciatura
y posgrado. Es ex-director de la FCB/UANL y
actualmente es el jefe del Laboratorio de Biología de
la Conservación y Desarrollo Sustentable de la FCB/
UANL. antonio.guzman@uanl.mx

ORA CLAUDIA BERNARDETTE PLATA
HIPÓLITO.Químico Bacteriólogo Parasitólogo. Maestría
y Doctorado en Ciencias con Orientación en
lnmunobiología por la Facultad de Ciencias Biológicas
de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Profesora Investigador de Tiempo Completo en la
FCB, UANL. Miembro de la Red Mexicana de Virología
y de la Sociedad Mexicana de Virología . Su línea de
investigación abarca el estudio de epidemiología
molecular y características antigénicas de virus.

ORA DIANA RESÉNDEZ PÉREZ.Profesor Investigador de la FCB-UANL. Doctorado
en Ciencias con especialidad en Biología Molecular
e Ingeniería Genética, Maestría en Ciencias con
especialidad en Biología Celular y Licenciatura QBP
88

por la UANL. Posdoctorado en Genética y Biología
del Desarrollo en el Biozentrum de la Universidad de
Basilea en Suiza. Actualmente dirige el Departamento
de Bio logía Celu lar y Genética, así como la
Subdirección Académica de la Facultad de Ciencias
Biológicas de la UANL. Es miembro del SNI nivel II y
de la Academia Mexicana de Ciencias. Actualmente
cuenta con mas de 60 publicaciones en revistas
Nacionales e Internacionales y 200 participaciones
en Congresos Nacionales e Internacionales. A lo largo
de su trayectoria académica a impartido cátedras
a nivel pregrado, así como cursos de posgrado a
nivel de Maestría y Doctorado. Ha participado en
la formación de recursos humanos en Licenciatura,
Maestría y Doctorado y cuenta con un gran numero
de premios y distinciones. Ha tenido el honor de ser
evaluadora de numerosos programas educativos
y proyectos de investigación a nivel nacional e
internacional, es miembro del comité editorial de
revistas como Hereditas y Oncology Letters y ha sido
revisora de un sin número de artículos científicos en
reconocidas revistas internacionales. diaresendez@
gmail.com

DRA. EMMA PATRICIA GóMEZ RUIZ.Bióloga, egresada de la Facultad de Ciencias
Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo
León (FCB-UANL). Cuenta con una maestría
en ciencias en gestión ambiental del Instituto
Politécnico Nacional y doctorado en vida silvestre
de la Universidad de Texas A&amp;M, College Station. Es
profesora investigadora en la FCB-UANL, miembro
del Sistema Nacional de Investigadores - CONACYT,
y cuenta con reconocimiento de perfil deseable del
Programa para el Desarrollo Profesional Docente
de la Secretaría de Educación Pública. Ha recibido
reconocimientos nacionales e internacionales entre
los que destacan "Pollinator Advocate Award for
Mexico", que otorga el North American Pollinator
Protection Campaign en Washington, D.C., el "Young
Researcher Award" en la categoría de doctorado que
otorga el "Global Biodiversity lnformation Facility"
basado en Dinamarca. En 2018 obtuvo una de las
cinco becas que anualmente otorga el programa
"Para las Mujeres en la Ciencia L'Oréal-UNESCOCONACYT-AMC en el campo de las Ciencias
Naturales por su proyecto enfocado en murciélagos
polinizadores. emma.gomezrz@uanl.edu.mx
Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

�DR. GABRIEL RUIZ AYMÁ.Biólogo , cuenta con una Maestría y Doctorado
en Ciencias con acentuación en Manejo de Vida
Silvestre y Desarrollo Sustentable por parte de la
FCB/UANL. Es profesor-investigador de la FCB/
UANL, imparte cátedra de licenciatura y pertenece al
Sistema Nacional de Investigadores (SNI) dentro de
la categoría NIVEL 1. Su investigación se enfoca a la
ecología de aves de pastizal del noreste de México.
gabriel.ruizym@uanl.edu.mx
DR. [RAM PABLO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ.Profesor-lnvestigador titular A, Jefe y Fundador del
Laboratorio de Fisiología Molecular y Estructural
de la Facultad de Ciencias Bio lógicas (Unidad
B) de la Un iversidad Autónoma de Nuevo León.
Químico Bacter ió logo Parasitólogo, Maestría
y Doctorado en Ciencias con Acentuación en
Entomología Médica, todas por la Facultad de
Ciencias Biológicas de la UAN L. Pertenece al
Sistema Nacional de Investiga dores, Nivel 11.
Miembro del Comité Evaluador de la editoria l
BMC , de la Asociación Mexicana de Bioquím ica,
Genética y AMCA. Cuenta con 110 artículos
científicos publicados, 96 publicados en revistas
indexadas al JCR y 1 4 de divulgación, 11 capítulos
de l ibro y 896 citas a su obra. Ha presentado
más de 150 trabajos en congresos nacionales
e internacionales. Ha desarroll ado y colaborado
en diversosproyectos de investigación científica
con el Chi ldren's Hospital Oakla nd Research
lnstitute, Oakland, CA., Texas Biomedica l
Research lnstitute, San Antonio, TX., University
of Texas Health Science Center, San Antonio,
TX., Broad lnstitute of MIT-Harvard, Cambridge,
MA., The University of Texas at San Antonio, San
Antonio, TX., Facultad de Ciencias Veterinarias,
UNLP, Argentina., CNR, Research Area, Naples,
ltaly. , State Key Laboratory of Pharmaceutica l
B iotechno l ogy, School of Life Sciences ,
Nanj ing Univers ity, Nanj ing, Jiangsu, China.
iramrodr iguez@gmai l .com
JORGE ALEXIS GONZÁLEZ MARTÍNEZY CAR.LOS
DAVID YEVERINO MARTÍNEZ.Estudiantes de la carrera de Biólogo dentro de la
FCB/UANL. Carlos David pertenece al Laboratorio
de Ornitología.

DR. JOSE IGNACIO GONZALEZ ROJAS
BIÓLOGO.Cuenta con Maestría y Doctorado en Ciencias con
acentuación en Ecología por parte de la FCB/UANL.
Su investigación se enfoca en la ecología de aves
vulnerables. Es profesor-investigador de Tiempo
Completo, cuenta con perfi l deseable PRODE P,
pertenece al Sistema Nacional de Investigadores
(SN I) dentro de la categoría NIVEL 1 y es el líder
del Cuerpo Académico Consolidado "Ecología y
Biodiversidad" (UANL-CA-3 1 8). Imparte cátedra de
licenciatura y posgrado. Actualmente es el director
de la FCB/UANL y es el jefe de l Laboratorio de
Ornitología de la FCB/UANL. jose.gonalezr@uanl.mx
DR. JUAN FRANCISCO CONTRERAS
CORDERO.Quím ico Bacterió logo Parasitólogo. Maestría
en Ciencias con Orientación en Microbiología
y Doctorado en Ciencias con Orientación en
lnmunobiología por la Facultad de Ciencias Biológicas
de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Es Profesor de Tiempo Completo en la FCB, UANL.
Imparte cátedra de Viro logía en licenciatura y
posgrado. Cuenta con perfil deseable PRODEP,
pertenece al Sistema Nacional de Investigadores
(SNI) Nivel 1 y es del Miembro del Cuerpo Académico
Biología de Microorganismos. Miembro fundador
de la Red Mexicana de Virología . Secretario de
la Soc iedad Mexicana de Virología. Su línea de
investigación se enfoca en la Biología y epidemiología
molecular de diversos virus como rotavirus, virus
del Oeste del Nilo, astrovirus, norovirus y virus de la
influenza. Además, ha participado en el estudio de las
características antigénicas de proteínas virales, así
como estudios de actividad antiviral de extractos de
plantas. contrerasjfco@gmail.com
DR. JUAN PABL9 CEYCA.Biólogo en el Area de Ecología por la Universi dad
Autónoma de Sinaloa. Recibió el grado de Maestro
en Ciencias en Ecología Marina en el Centro de
Investigación Científica y de Educación Superior de
Ensenada, B.C., y de Doctor en Ciencias en Manejo
Ambiental en el Centro de Investigación en Alimentación
y Desarrollo, A.C., Unidad Mazatlán. Es Profesor de
Tiempo Completo en la FCB/UANL, pertenece al
Sistema Nacional de Investigadores (SNI) dentro de la

�categoría Candidato. Imparte cátedra de licenciatura.
Sus líneas de investigación están enfocadas en la
ecología y ecotoxicología de aves, particularmente
en la evaluación de efectos genotóxicos relacionados
con la exposición a contaminantes ambientales. juan.
ceycacn@uanl.edu.mx

DR. GABR1EL R.UIZ AYMÁ.Biólogo, cuenta con una Maestría y Doctorado
en Ciencias con acentuación en Manejo de Vida
Silvestre y Desarrollo Sustentable por parte de la
FCB/UANL. Es profesor-investigador de la FCB/
UANL, imparte cátedra de licenciatura y pertenece al
Sistema Nacional de Investigadores (SNI) dentro de
la categoría NIVEL 1. Su investigación se enfoca a la
ecología de aves de pastizal del noreste de México.
gabriel.ruizym@uanl.edu.mx
DR. SERGIO l. SALAZAR VALLEJO.Investigador Titular C de ECOSUR. Bió logo
(1981), Maestro en Ciencias en Ecología Marina
(1985), Doctor en Biología (1 998). Miembro del
Sistema Nacional de Investigadores desde 1 985
(Investigador Nacional desde 1988, SNI 3901 ,
Nivel actual: 111). Ciento cuatro artículos en revistas
JCR y 3 en revistas non-JCR, 27 capítulos de libro.
Tres libros publicados (1989. Poliquetos de México;
1 991 . Contaminación Marina; 2005. Poliquetos
pelágicos del Caribe) y tres ce-editados (1 991.
Estudios Ecológicos Preliminares de la Zona Sur de
Quintana Roo; 1993. Biodiversidad Marina y Costera
de México, 2009. Poliquetos de América Tropical);
49 publicaciones de divulgación. Veintiseis tesis
dirigidas: 8 de doctorado (todos SNI), 10 de maestría
y 8 de licenciatura. Profesor de Licenciatura en ocho
instituciones (Cursos: Zoología de Invertebrados,
Ecología Marina, Biogeografía, Comunicación
Científica, Taxonomía de Poliquetos), Profesor de
Posgrado en seis instituciones (Cursos: Ecología del
Bentos, Comunicación Científica, Ecología Costera,
Sistemática Avanzada) y del Diplomado Reserva.
Veintiocho ponencias en congresos nacionales y 33
ponencias en congresos internacionales. Treinta y
seis distinciones académicas. Arbitro de 33 revistas
o series y miembro del comité editorial de cuatro
de ellas. Veintinueve estancias de investigación en
Museos e Instituciones de Estados Unidos, Europa
y Sudamérica. Áreas de investigación: biodiversidad
costera, taxonomía de invertebrados marinos,
90

política ambiental y científica (evaluación académica).
savs551 216@hotmail.com

M.C. YANET SEPÚLVEDA DE LA ROSA.Licenciatura en Biología por la Facultad de Ciencias
Biológicas, UANL. Maestría en Biología de la
Conservación por la Universidad de Sussex, Reino
Unido. Su área de especial idad es Ecología del
Comportamiento con un enfoque en la incorporación
de estudios eto lógicos en las estrategias de
conservación de especies terrestres y marinas.
Labora actualmente en la Alianza Nacional para
la Conservación del Jaguar, en la iniciativa Stop
Extinction y como docente en la Facultad de
Ciencias Biológicas, UANL. Contribuye de manera
independiente en la comunicación científica nacional
e internacional en organizaciones como Research
Outreach y Science Animated y como traductora
científica en obras literarias como el libro Vida Marina
de México: Tesoro de /os Profundidades. Participó
en el XX IV Congreso Nacional de Zoología y es
miembro de la Asociación de Mujeres en la Ciencia.
yanetsepulvedadlr@gmail.com

Facultad de Ciencias Biológicas I UANL

���</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="407">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="554004">
                <text>Biología y Sociedad</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="554005">
                <text>La revista Biología y Sociedad, nace en el 2018 que se mantiene activa y es una publicación de divulgación científica en formato electrónico de la Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Autónoma de Nuevo León. La filosofía de la revista es que los ciudadanos provistos de la mejor información posible tendrán la capacidad de tomar decisiones óptimas, con bases científicas, sobre diversas problemáticas. En consecuencia, los artículos publicados deberán estar escritos con claridad para un público amplio no especializado, por lo que se espera que los documentos remitidos para publicación estén acordes a la filosofía de esta publicación. Su frecuencia es semestral;  dirigida a transmitir conocimientos con la intención de lograr que permee dentro de la propia comunidad universitaria y fuera de ella. Publica trabajos de autores nacionales y extranjeros en español o inglés, basados sobre cualquier tema relacionado con las ciencias biológicas. La publicación de la revista cuenta con la participación de especialistas nacionales e internacionales como miembros del Comité Editorial.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="554118">
            <text>Biología y Sociedad</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="554120">
            <text>2020</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="554121">
            <text>5</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="554122">
            <text>Enero-Junio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="554123">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="554124">
            <text>Semestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="52">
        <name>Volumen</name>
        <description>Volumen de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="584058">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554119">
              <text>Biología y Sociedad, 2020, Vol 3, No 5, Primer Semestre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554125">
              <text>Guzmán Velazco, Antonio, Director</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554126">
              <text>Ecología y sustentabilidad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="554127">
              <text>Biología contemporánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="554128">
              <text>Investigación</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="554129">
              <text>Divulgación científica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="554130">
              <text>Ciencias de la salud</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="554131">
              <text>Alimentos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554132">
              <text>La revista Biología y Sociedad, nace en el 2018 que se mantiene activa y es una publicación de divulgación científica en formato electrónico de la Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Autónoma de Nuevo León. La filosofía de la revista es que los ciudadanos provistos de la mejor información posible tendrán la capacidad de tomar decisiones óptimas, con bases científicas, sobre diversas problemáticas. En consecuencia, los artículos publicados deberán estar escritos con claridad para un público amplio no especializado, por lo que se espera que los documentos remitidos para publicación estén acordes a la filosofía de esta publicación. Su frecuencia es semestral;  dirigida a transmitir conocimientos con la intención de lograr que permee dentro de la propia comunidad universitaria y fuera de ella. Publica trabajos de autores nacionales y extranjeros en español o inglés, basados sobre cualquier tema relacionado con las ciencias biológicas. La publicación de la revista cuenta con la participación de especialistas nacionales e internacionales como miembros del Comité Editorial.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554133">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Biológicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554134">
              <text>León González, Jesús Ángel, de, Editor Responsable</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="554135">
              <text>García Garza, María Elena, Editor Técnico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554136">
              <text>01/01/2020</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554137">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554138">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554139">
              <text>2020098</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554140">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554141">
              <text>spa/eng</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="46">
          <name>Relation</name>
          <description>A related resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554142">
              <text>http://www.fcb.uanl.mx/bys/#</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554143">
              <text>San Nicolás de los Garza, N.L., México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554144">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="554145">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
</item>
