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                  <text>Indices

Ji CClitlt11,

Fuentes
Notas

Historia, Letras y Artes
No. 12

Monterrey, Nuevo León, México

1

Abr.-Jun. 1980

HISTORIOGRAFIA
Fuentes para la historia de Nuevo León,
durante la Invasión Americana
Manuel BalLontín

couq;,pl( PI IIQITOIU MlllC◄ltPI
,/08 ll#IA IIOA M.aNA

REC UERDOS

La Invasión

Americana

DE LA

INVASION NORTEAMERICANA

("46. 1848)
TOIIOlll

1846-1848

fj
México
· 1883

tOITOIIA L , OIIU A. S. A
Al' . ,U .,_

••1Ulllfl#A II•. 11

Ml%t'co. " "

3 Vols., 19 -cms.
RBVISION DE LA GUERRA ENTRB
IIBXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS

V ITO

A L E S S I O

RO B L ES

COAHUILA Y TEXAS

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A111EL .l9J1T L1VaM011B

DfSlE U. a1CUUC10N llE U. llllEftMlOlaA
KUl'A U. 11tATADO DE PAZ DE QL\Di\lJ.ft
HIDW)O

'l'&amp;ADÓccbl.PIIOI.OGOTD&amp;

FRANC1a00 CASr1U.O IUIDA

--

350 p. 23 cm.

T OMO S EC U ND O

-

111 x 1e o
1 f 4 6

54-0 p. 23 cm.. ils.

��2

ACTAS XII

3

ACTAS XII

LIC. VIRGILIO GARZA Sr.
1865-1938

SIGLO XX. IDEA'S FILOSOFICAS

EL PRINCIPIO FILOSOFICO DE LA
EVOLUCION SOCIALISTA
POR VIRGilIO GARZA Sr.

SR. LIC. VIRGILIO GARZA

R

ACIO en Cruillas, Tamaulipas, el 12 de
marzo de 1865. Murió
en Monterrey el 11 de
diciembre de 1938.
Estudió en el Seminario y en
el Colegio Civil, de Monterrey. Obtuvo título de abogado por la Escuela de Jurisprudencia de Nuevo
León, en 1887. Fue catedrático y
director de 1a misma escuela.
Recién graduado viajó a Europa. Diputado a la Legislatura de
Nuevo León. Orador notable, pronunció, entre otros discursos, los del
15 de septiembre de 1890 y 20 de
septiembre le 1896.
Publicó en 1908 El Mañana.

Dirigió la Revista Contemporánea,
impresa en los talleres de J. Cantú
Leal y cuyo primer trimestre ....
(1909) constituye un volumen de
347 páginas.

AS ideas sobre 1:1s relaciones del
individuo con el Esta~. sobre la
distribución de le. riqueza. entre
los elementos productores, sobre
la partlclpeción de laa clases de
abajo, en la colaboración de las
el.ases directivas de lois negocios
públicos, y mé.s que todo eso, sobre lee relaciones éticas de }os diversos agregados soclales,
han venido cambiando singular y notablemente
en estos últimos tiempos, adoptando una orientación que, como notaremos despuéB, se relarciona intima.mente con el albor -ya que no
podemos todavla envanecernos de que sea sol
que alumbra y conflorta,- de nueve.s tendenci&amp;s
filosóficas, mé.s optimistas, más s~es, mé.s
conformes a l,a naturaleza humana que las de
ma.yor prlvan:za en tiempos anteriores.

Aunque no aparece consignado
su nombre como autor, así Rafael
Garza Cantú como Héctor González
le atribuyen, con fundamento, los
libros: Crónica de las fiestas en esta
ciudad . . . para conmemorar el tercer centenario de su fundación ...
(Monterrey, 1896. 64 p) ; y La visita del Señor Presidente General
Porfirio Díaz, a la ciudad de Monterrey. (Monterrey, 1899. 114 p).

El individualismo exagerado y casi feroz
desa.rrQllado por las conquistas pollticas del
siglo pasado, produjo naturalmenle, después de
sus primeros tanteos, un florecimiento económico importantisirrro, con repercusión en todas
las esferas de la actividad. Tuvo su tiempo, Y
ese de5,3m-ollo condujo a un estado en que otros
varios elementos entraron en conflicto. El exceso de producción, con la competencia como
su resultado; el afé.n de lucro de los em!}.esa...rlos afortunados o hAbHes, espoleado quizá p.or
el bienestar que parecla debido sólo al esfuerzo
de una minorla; i.a conciencia de .un valimiento
y un poderlo, de seguro exagerodos, pero consentidos, l)Ma atribuirse la parte del león en
el banquete de la vida. hicieron na~r en el
otro extremo del campo ciertas aspiraciones,
primero vagas y después más definid.as, hacia
un mej,oramiento reclame.do necesario, más que
justo, aunque haya de esto también, por las
mismas ldeas-fuel'Z46 que hablan iniciado el
movimiento. No parecla legltimo que tod,as
aquellas expansiones primitivas y todas las
promesas contenidas en los principios revolucionarios, hubiéranse venido a condensar en un
estado de inferioridad no muy diferente del
que subsistla antes de los derechos conquistados.

Residió en Monterrey durante
más de 60 años.

De ah! el afé.n de reivindicaciones y el movimiento de aspiraciones a un nuevo oambio.
Buscaron los débiles el apoyo de teorle.s nuevas
en lo socia-1 y en lo polltico, olvidé.ndose de
intentarlas en la pré.ctiea. Sin duda que la
clase proletaria debla sufrir con el proceso de

su adaptación ai medio ftslco y soclial moderno;
sin duda que ha llepdo a aer- punzante y doloroso, para una parte no peque6,a del conjunto
humano, el desequilibrio de las condiciones
económicas, y que 1841 multitudes a quienes
interesaba el problema pudieron darse cuenta,
aunque exagerada Ja visión por las pasiones del
momento, del estado de fuerza y de Injusticia
conque se presentaba la cuestión. Por otra
parte, las propagandas lnteresa&amp;l.s, laa miras
torcidas de los malos peatores, las exageraciones de los doctrinarios, muchos de ellos convencidos y de buena. té a pesar de todo, empujaban al partido de las resoluciones extremas.Estas no dieron, sin embargo, los resultados
que prometlan los agitiadores, y el prestigio de
éstos se vió amenazado de ruina justiciera. Mas
al lado de ellos y qwzA contra ellos, en las modestas fiLas de un anonimato merirorio, se encuentran desde hace muchos afios nombres
reflexivos y serios, apóstoles también de las
mismas aspiraciones, quienes van impulsando
la reforma por medi&lt;&gt;s lentos y graduados que
constituyen la verdadera evolución de la idea.
Se llaman a si propios socialistas, porque no
han buscado otro nombre que se,1 más propio
y preciso; pero reclaman e} esta.r separados de
las medidas extremas y ni defienden éstas ni
se encastillan en un solo sistema de avance.
Ellos son los que Impulsan la fonnación de esos
organismos de forma varladlslma que se llaman asociiaciones cooperativas de Cflnsumo y de
e.horro, federaciones de obreros, tr,llde müoaa,
sociedades mutualistas y ligas de toda es,pecie
de ayuda al trabajo.
Esta formación espontánea de org11L11ismos de
defensa tiene su contrapartida en otras semejantes del Lado de los empresarios, donde la
reacción se oper.a. con los trusts, con la atr ibución de capitales creeidlslmos a las sociedudes por acciones y con las modernas ligas de
patronos que proyectan contrabalancear la Imposición forzada de las huelgas del trabajo. As!
es que en ese t erreno amenazaba la. lucha eternizarse, o cuando menos quedar Indecisa hasta
que no la viniera ,a resolver un verdadero cataclismo, si no intervinJera un tercer factor : el
Estado.

Bevt..ta Contiempcri-.
Monterrey, 1909.

�ACTAS XII

ACTAS XII

4

S uno de los -l ugares más
antiguos de Nuevo León.
En 1582 fue 1)0bl&amp;do por
Manuel de Mederos, compañero de Luis de Carva•
.
__
jal. Se llamó idesde entonces Piesquerla Grande. En el siglo
XVIII esta hacienda perteneció a los
Fernández de Castro y a los Garcia
de Sepú-lveda, con el nombre de San
Juan Bautista de la Pesquerh Granid1e. Le fue dado titulo de villa en 1851
ccn el ,nombre de Garcia, en h•onor
de Joaquin Garcia, gobernador de
Nuevo León, oriundo de al!L Conserva gran par-te de su archivo municipal y el parroquial es muy completo.
En el Ar-chivo Gen1eral del Esta.do
hay abundante documentación, sobre
la etapa independiente. En el del
Ayuntamiento de Monterrey también
la hay, sobre la colonia. De éste es la
lista que aqui ofrecemos, en brevisima selección.

Año

Ramo

Vol.

Exp.

Fol.

1616

Civil

29

1

45

1654

11

1657

Ramo

Vol.

Exp.

Civil

67

2

1731

58

14

Papeles relativos a las tierras de los Fernández
de Castro y a los bienes de la Cía. de Jesús. 104
fojas.

1747

76

12

Pleito entre los herederos de los Fernández de
Castro, por propiedad de tierras.

1753

82

8

Representación de los vecinos sobre propiedad
del potrero de Nacataz.

1756

85

1

Testamento e inventarios de Juan Flores Ramos.

GARCIA
1730

Relieves de un portón
Villa de GarOLa

5

Fol.

74

Relativo a la venta de esclavos por cabras.

1759

"

88

1

Protesta de los vecinos sobre no ir más a Texas en auxilio de San Antonio.

1761

"

90

2

Relativo a la compañía de soldados que tiene
en Rinconada Antonio Ladrón de Guevara.

1768

"

98

1

Lista de gente armada en el valle de Pesquería
Grande.

Diego de Huelva vende a Bernavé de las Casas·
sus tierras en la Pesquería Grande.

1771

101

9

Pleito sobre tierras promovido por Gabriel de
la Gana.

23

Confirmación de la merced de tierras a Diego
Fernández de Castro en la Rinconada.

1773

104

15

Medidas de tierras de San Miguel y de la
&amp;lionda.

8

10

Inventarios de los bienes del sargento mayor
Jacinto García de Sepúlveda. 15 fojas.

1776

109

17

Promovido por Fernando del Bosque sobre propiedad de Matiana, su esclava.

1668

11

7

Inventarios de los bienes de doña Clara de Rentería.

1778

115B

31

1701

21

3

Bienes de Lázaro Fernández de Castro.

1709

99

1781

7

Testamento del Cap. Die~o García de Sepúlveda (Archivado en 1769).

118

1

Relativo a las tierras de Icamole.

1788

"

135

2

Relativo a haber muerto el Cap. Juan de la
Garza a manos de los indios.

Pleito entre los valles de Pesquería y Santa
Catarina, sobre uso de aguas.

1797

"

159

2

Inventario de los bienes de José de Treviño.

1799

"

164

8 y 10

lnfonnación de limpieza de sangre de los Fernández de Castro.

1714

41

12

lí25

52

24

Testamento e inventarios de Francisco González de Quintanilla. 77 fojas.

1729

56

7

Contra el alcalde mayor Pedro de los Santos
Coy, por abusos.

"

5

Certificado sobre el estado en que se encuentra
el valle, expedido por el alcalde mayor Juan
Lorenzo Báez.

�ACTAS XII

6

MAPAS Y PLANOS
SITIO DE MONTERREY,
1846

a

L iniciarse la guerra con

los Estados Unidos, en
1846, después de las
acciones de Palo Alto y
la Resaca, frente a Matamoros, las
fuerzas mexicanas se retiraron a Linares.

El Sitio de Monterrey
~ en 1846 ~
por

JOSE SOTERO NORIEGA

El Gral. Mariano Arista fue
sustituído por el Gral. Francisco
Mejía, quien decidió trasladar el
cuartel general a Monterrey, donde
ya Reyes y Zuloaga realizaban obras
de fortificación.
La ciudad fue sitiada del 21
al 24 de septiembre. Existen varios
planos del ataque y de la de~nsa.
El que aquí se ofrece es uno de los
del ejército de los Estados Unidos.

Adolece de notorias alteraciones toponímicas, como la de "Río
San Juan", por Río Santa Catarina;
"Sierra Madre"' por Cerro de las
Mitras, y otras. ELdocumento, con
todo, es de incuestionable valor histórico.
Actas lo reproduce al tamaño · ·
del original, que se conserva en

una colección privada, en Monterrey.

MONTERREY
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Dirección General de In~stigaciones Humanísticas

ACTAS, No. 12

SERIE: DOCUMENTOS, XII

1980

�El autor de
"El Sitio de Monterrey"
Indices
Fuentes
Notas

De los autores nuevoleoneses
por adopción, es J-0sé Sotero Noriega
uno de los roáis ,distinguidos. Nadó
en Jeri2z, Zacatecas, en 1825. Obtuvo
titulo de profesor en medicina y cirugía. Vino a Nuevo León como médico militar de¡ Ejército ,del Norte,
e,n 1846. Estuvo en las batallas de
Palo Alto y la Resaca y concurrió al
sitio de Monterrey_ de l 21 al 24 de
septiembre de ese año.

Historia, Letras y Artes
Monterrey, Nuevo León, México

Concluida la guerra con los Estados Uni,dos fijó su reside·neia en
Linares, donde se casó con Rosalia
Leal y Torrea.

Abril-Junio

1980

Diputado al Congries·o local en
1851, intervino en la creación del
Consejo de Salubridad. El 2 de mayo
de 1852 el gobierno de Nuevo León
le autorizó para ejercer la medici.na,
"por iestar recibido legalmente".

Imprenta Universitaria
Actas, No. 12, Serie: Documentos,

XII

Fue diputaido al Congreso General Constituyente, en 1856. Ocupando
e:ste cargo, redactó sus colaboraciones
para el Apéndice II del Diccionario

Universa! de Historia y Geografía.
Escribió tod,os los articulos referentes a Nuevo León.

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HISTORIA, LETRAS Y ARTES

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Universidad Autónoma de Nuevo León :::

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Rector:

1
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Dr. Alfredo Piñeyro L&amp;pez

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Dirección de Investigaciones Humanisticas
Director:
•:•

Lic. Raúl Ra.r.gel Frías

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Secretario:

:l

Lic. Juan Roberto Zavala
Redactor de Actas:

Profr. IS'T'Olil 0a'IX12;()8 Garro
Composición:

Sergio González de León

El Sitio de Monterrey
en 1846

l

.t.

Fue alcald1e de Linares en 1858
y en 1860. Murió alli al 7 de diciembre de 1865.
Se conocen de él un Dis&lt;JUrso ..
(,del 16 de Septiembre) (Monterrey:
1850. 12 P) y una Iniciativa ... pidiendo Da abolición del Estanco del
Tabaco (Monterrey, 1851. 8 p.).

Actas reproduce su articulo sobre el S'itio de M-onterrey del Diccionario citado. Como fue actor de aiquel
episodio, es el suyo uno de los m ,ej or es t,estimonios.
Israel Gavazos Garza

Después de la penosa retirada de Matamoros en la convalecencia de grandes infortunios
y de males sin cuento, los restos del ejército
desventurado de Palo-Alto Y la Resaca de
Guerrero, permanecian en Lina res, cuando· en
los primeros dias del mes de julio de 1846, se
recibieron en aquel punto noticias fidedignas
de que el enemigo se dispont.a a penetrar en el
interior del pals.
El general Arista, luego que !legó a Linares
pocos dia.s antes de entregar el mando, dispuso
que marchase la sección de ingenieros a las
órdenes del teniente corone¡ Zuloaga, y el batallón de Zapadores, a las del teniente coronel
D. Mariano Reyes, a. Monterrey, con objeto de
que emprendiesen en aquella plaza algunas
obras de fortificación.
El general Mejia, en quJen recayó el ro.a.mio
en jefe en este tiempo ad-olecia de graves enfermedades, por cuya causa el 9 de julio que se
determinó la marcha del grueso del ejército, la
verificó a las órdenes del general D. Tomás
Requena.

t

:i.s.:

EN LINARES

•'•
A

f

A
Director de la Imprenta Universitaria: .;.

t

Rxxlnlfo Rodríguez Garjón

J-i-

Ave. José Benitez 2190, Col. Obispado
Tel. 4~2-58, Monterrey, N. L., Méx.

;

(-:_,...:..:..:-:-:-:-:-:..:-:+:-:-:-:-:-:•&lt;-:-:-:-:-:-:-:~.

Entonces aquel florido ejército, que hemos
visto desmembrado y doliente en su retira.da
de Matamoros a Linares, consta.ba de mil ochocientos hombres: su moral habla sido combatida por una disensión escandalosa sobre sus
Loa

■ubtttuloa

aon de la redacción de ACTAS.

recientes derrotas; los enconados odios de los
superiores se h a,bian transmitido hasta los soldados; el cambio repentino de jefes influia
también en el descontento; y el espectáculo de
los enfermos que se arrast1'3.ban en pos del
ejército, y que iban pereciendo victimas de la
imprevisión o de la ingratitud, formaban un
conjunto que rea.lizaba de un modo horrible la
descripción de las penas y del porvenir del
soldado mexicano, que hizo después COn astuta
perversidad de general Scott.
Los cuerpos que salieron de Linares fueron:
Infantería: primer regimiento, 2o. ligero, 4o. y
lOo. de linea, y dos compañias del 6o., Activos
de México y Morelia., Caballeria: 7o., So. y Ligero. Artilleria: 13 piezas. El general Morlet
con el Batallón Activo de Puebla, el batallón
y compañia Guarda.-Costas de Tarnpico marchaba en esos dias para e6te puerto a reforzar
la plaza.
De Linares rindieron aquellas fuerzas la
jorna.da en el rancho del Encadena.do: de este
punto en Monte Morelos, población risueña de
tres mil ha.6itantes, a la margen fértil del hermoso rio de San Juan, y sobre la que llamamos
la atención por la hospitalidad generosa que
dispensaron al ejército sus moradores; hospitalida.d que los soldados del Norte recuerdan aún
con tierna gratitud.
De Monte Morelos fueron a La hacienda de
la Concepción y a Cadereyt;i Jiménez, dond1&gt;

�Jose

4

permanecieron desde el 12 hasta el 21 del mes
de julio: en aquel punto se Incorporó al ejército el general Mejia, y determinó trasladar el
cuartel genemI a Monterrey llevándose consigo
todas las fuerzas a dicho lugar, que con evidencia era entonces el punto objetivo del enemigo.

LA CIUDAD
Monterrey es una de las más hermosas ciudades de la República., la capital de la frontera.
Situada en un fértil valle en medio de altlsirnas
y pintorescas montañas, la naturaleza se ostenta en toda. su belleza y vigor. La construcción material de la ciudad es bastante buena.
Casas de canterla, Ca!lles tiradas a, cordel, pLa:z.a.s
amplias y una, Iglesia catedral de ma.gnlfica
construcción. Pasa por un costa.do de la ciudad
un cristalino rio, en cuyas márgenes hay pintorescas casas de campo y frondosas huertas.
La ciudad desde su tundactón habla disfruta.do
de tranquilidad, pues aún las revolucioñes civiles ha.btan las más veces perdonado la ciudad
santa de la frontera. Después de las desgracias
del Rio Bravo el torbellino de la guerra la
amenazaba muy inmediatamente, y los habitantes preveian un grave y doloroso conflicto.

FORTIFICACIONES

Las obras de rortlfioaclón que se hablan emprendido, y las que se emprendieron después,
consistian en un reducto bastionado de 270
varas de lado que encerraba e} incompleto
edificio de la oatedraJ nueva.
Se levantó otro reducto en la Tenerla, punto
extramuros de la ciudad sobre la orilla Iz-

quierda del Rlo de Monterrey. Construyóse
también una obra en el pico més bajo del Cerro
del Obispado, y por último, se encargaron los
atrincheramientos de la parte del Este, sobre
la márgen del rio, al coronel Carrasco, quien

El SITIO DE MONTERREY EN 1846

SOTERO NORIEGA

.s

se distinguió por su actividad .y diligencia extraordinaria, y el que, como la sección toda de
Ingenieros, llenó cumplida.mente sus deberes.
Eran los primeros dias del mes de agosto: los
soldados trabajaban corno simples opere.rlos; 108
jefes alentaban sus esfuerzos; la población patriótica y entusiasta prodigaba sus recursos; Y
después el gobernador del estado de Nuevo
León D. Francisco Morales residente en aquella
ciudad, cÓmpetla aumentando las fuerza.s del
ejército y contribuyendo con los medios todos
que ponla en su mano la autor@ad civil. Este
afén lo redobló la noticia del movimiento del
general Ta.ylor a Cannrgo; y cuando en medio
de estos preparativos solemnes llegó el anuncio
de! pronunciamiento del 4 de agosto en México,
aunque hubiese simpatias por él en algunos
generales y jefes, se vió dominante en el ejército entero el generoso y circunspecto sentimiento de ocuparse preferentemente del enemigo exterior; rasgo digno que se ex.presó sin
embozo en la junta de jefes que se convocó con
este motivo en aquella ciudad.

LLEGADA DE AMPUDIA
Y a que en el pronunclanúento, como sucede

siempre, no se tuvieron presentes los verdaderos intereses de 1a nación, sus efectos si se
hicieron sensibles en Monterrey: nombró el
gobierno general en jefe del ejército del Norte,
a Ampudia, y este nombramiento por mil títulos
lmpolltico, resucitó antiguas prevenciones que
se desa.rrollaron de tal modo, que varios jefes
escribieron a México mostrando su descontento:
la prensa denunció ese disgusto, y se engendraron vivas antip,atias que fueron al fin de
funesta trascendencia.
Hasta este momento el general Mejla se
proponia la realización de un plan puramente
defensivo, sin aventurar na.da absolutamente,
atendidos las recursas con que contaba. Llega
el general Ampudia con las tropas que estaban
en San Luis: el ejército ascendió a cinco mil
hombres, con treinta y das piezas de artlllerfa:

se enca.i,g¡a del plan de su antecesor, practica
escrupulosos reconocimientos: enaar~ a los Ingenieros Reyes, Robles y otros oficiales del
mismo cuerpo, que se perfeccionen las obras
de fortificación y encomienda al capitán de
plana ma.yor D. FJ:ancisco Seguri:i-, que practique el reconocimiento del camino hasta el
rancho de Papag,allos.

ENCUENTROS
Antes de esto estaban situados los auxiliares
de Nuevo León en las lomas de Alacranes: el
coronel Uraga se hallaba en Cadereyta con una.
brigada de infanteri,a, y los regimientos de
ca.balleria de Gua.najuato y Lanceros de Jalisco
y el general Romero con el cuerpo de su mando,
estaban en Marln a la espectativa del enemigo.
El capitán Segura, y los oficiales america_nos
que con 200 hombres hab~n pasado a prac~car
sus reconocimientos, se avistaron en un mismo
dla en PapagaJlos, a un cuarto de legua de Alacranes y la caba!leria situada en este punto,
que t~vo noticia de esto, permitió i singular
condescendencia ! que impune y con todo desahogo entrase el enemigo hasta el primer
punto.

Sea por los inrormes que del oficial mexicano
recibió el general Ampudia, sea que las fuerzas con que contaba, en su concepto fu 7ran
capaces de combina.clones nuevas y felices,
oam'bió su plan proponiéndose reci'bir al Invasor
en Marln, a,proveohando en el tránsito su buena y numerosa caba!leria, y teniendo en caso
de un reves un refugio y un punto de defensa
en Monterrey. Corroboraban sus esperanzas las
ventajas que ofrece el terreno de Pa,pagallos a
Marin y otras circunstancias menos Importantes.
PLANES
Con el objeto de rectificar este pLan, se convocó una junta compuesta de los jefes de bri-

gada; en ella expuso sus proyectos, Y se vló
que en Monterrey se coiitaba, ademés de los
cuerpos enumera.dos ya, con el 3o. Y 4o. 11.gt;ros.
3o de linea batallones activos de Aguascal1ente; Querét;ro y San Luis Potosi, de infanterla;
y cÍe caba!leria, tercer regimiento, Guanajuato,
San Luis y Jalisco. El general Mejia contestó
a los proyectos del genera.! Ampudla que su
brigada estaba lista y dispuesta a ejecutar Jas
órdenes que se le dieran; pero las respuestaa
de los otros jefes de brigada, no siendo igualmente satisfactorias, frustraron e hicieron que
se desechara el plan concebido.
Los a,mericanos se concentraron en Cerr~vo,
y se disponlan a dar un golpe rudo Y r1:pentino,
cuando sin plan realmente nuestro ejército, reuni~. el general Ampudia h junta de defensa
presidida por el jefe de estado mayor gener:il
D. José Garcia Conde: en ella se acordó_la prosecución de las fortificaciones de L~ primera
linea, y que se empezaran las tle 1~ SE:gunda o
retrincheramiento interiores, Y se d1str1buyeron
los trabajos que todos emprendieron con incansable esfuerzo.
El dia 11 de septiembre marchó el general
en jefe para Marin a reconocer por si mismo
el terreno: dispuso se reunieran en aquel punto
los cuerpos de caballeria; y después de de}!.r
sus instrucciones al general Torrejón para que
las aprovechase en las hostilidades, regresó a
Monterrey el 12, habiéndolo verifiO!ldo también
eJ coronel Uraga con su brigada.
El enemigo con su actividad caracteristlca
nos a.ma.gaba desc~e Cerralvo, con más evidencia de una pronta salida a cada momento.
Por nuestra parte, sin plan de operaciones
verdadera.mente, Indecisos todos, vacilantes en
los proyectos que se sospechaban, vler0n el 13
reunir otra junta de jefes de brigada para tratar aún de la defensa de la pl112a. Esta junta
dió por resultado que se abandonasen las obras
de fortificación que se construlan entre la Ciudadela y el cerro del Obispado, continuándose
sólo las de los dos puntos referidos y la de la
Tenerla: lo demás se redujo al interior de la

�JOSE SOTERO NORlEGA

6

7

EL SITIO DE MONTERREY EN 1846

De Saltillo se recibió un convoy con vlveres
y ocho mil pesos.

ciudad; esto ocupó una nueve. división de trabajos. Lo que se perd!a fisica y moralmente en
todas estas contradicciones, ya lo sospecharA el
lector imparcial.

EL CAMINO A SALTil,LO

La mañana de] 20 se supo que en I.a noche
una partida de cabaUerla enemiga .se ha:bla
aproximado al cerro del Obispado, y a sus inmediaciones hecho algunos prisioneros, por lo
que se destacaron doscientos dragones sobre
este punto, para impedir una. nueva tentativa.
Lo.s ,americanos ocuparon el pueblo de Guadalupe, sobre el camino de Cadereyta, y sus
partidas de caballerla. recorrian les inmediaciones de la ciudad, por e] Norte, con el objeto
de proteger el reconocimiento de sus ingenieros.

AVANCE

El enemigo emprendió su marche, el 14: las
fuerzas a uxiliares, después de un insignificante
tiroteo, le dejaron libre el trAnsito de Alacranes a Marln. Prosiguieron el 15 los americanos:
nuestras fuerzas de c:i.ballerta a presencia del
enemigo evacuaron el pueblo y pasaran el río,
atravesAndolo también aquel en su persecución
hasta el rancho de Aguafrla, donde acampó,
precediéndole los nuestros a una prudentlsima
distancia, en un lugar llamado San Francisco.

-

Como se ve por el anterior relato, lo.s enemigos estaban ca.si a las puertas de la ciudad;
pues entonces se pensó aún en cambiar el plan
de defen.s.a complaciendo las instancias del general D. Simeón Ramirez, y se destruyó el reducto de la Tenerla., que antes se habla considerado importante.
Esta vacilación peligroslsíma del general Ampudia, las antipatlas que existlan entre él y los
principales jefes, destrulan la confianza r eciproca: las amargas criticas de éstos, y otras
circunstancias que para rubor nuestro reveló
después el enemigo vencedor, auguraban un
funesto porvenir en a.quena plaza, por más que
los esfuerzos de la población y el brillante
comportamiento de casi todos los jefes, de h
oficialidad subalterna y de la tropa, templasen
aquel presentimiento aciago. De todos modos,
estois antecedentes crea'oo.n un estado de incertidumbre congojoso.
Asi al frente de un enemigo orgulloso con
sus victorias, en medio de los temores que pro-duela la situación con las noticias de nuestros
escándalos en México, la noche del 15, cuando
reviviendo nuestros más tiernos recuerdos de
independencia y de familh, las músicas militares anunciaron la hora solemne en que se proclamó nuestra existencia como nación, todos
obedecieron al sentimiento patriótico, y
exaltando los ánimos el entusiasmo, se olvidó
todo, y se ans.i aba el combate como vindicación
y como gloria ! !

ESPECTATIVA

La mañana del 16 los enemigos amanecieron
en sus mism'.ls posiciones y nuestra caballería
en su observación.
La ciudad tomaba el aspecto severo e imponente de una plaza _guerrera: aquel sordo presentimiento de la lucha próxima se comenzó a
sentir.
Las fanúllas que hasta entonces no hablan
emigra.do, ahora abandona ba.n en tropel sus
hogares con el terror en los semblantes, vertiendo lágrimas por sus deud'OIS, sosteniendo 1a
joven los pasos de] trémulo anciano, llevando
en sus brazos ,a .sus hijos el padre cariñoso. Las
escenas de dolor, de ternura, de abnegación
generosa se multiplicaban Por todas partes. y

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Llegó la tarde: se vió mover una columna
enemiga Oa del genera] Worth) con varios
carros y artiLleria, que tomó el camino del Topo.
Este movimiento indicaba claramente que llevaba por objeto posesionarse del camino del
Saltillo y cortarnos toda comunicación con el
interior del pais. En la plaza se observó aquella
operación, e hizo marchar el general en jefe la
caballeria que situó en el Jagiiey, punto de reunión de los caminos del Topo y del Saltillo. En
esta especta.tiva pasó la noche.

MARIANO MORET

ExrL1c:Ac1óN:-AA'. Fuerzas de caballeria mexicana.- B. Posición de la caballeria del general Torrejón el 20 de setiembre.- c. Batería americ111na en
~u a taque simulado a Ja Ciudadela .- D.D.O. Ma rc ha de las columnas que atacaron á la 'feneria.-E. Columna enemiga de reser,~a.-F. Pieza ene miga que la certera punterfa de Es p.inos a hizo retirar.- G. Punto en que lo!i enemigos desc ubrieron y atacaron la 80la de la Teneria.-H. Columna
que atacó el P uente de Ja Purísima.-Y. Pieza colocada á pecho descubierto por Guti~rrez. -J. Ojo de agua que intentó pasar el e nemigo.K.K.K. Marcha de Worlh hac ia el Fo rlln d~ la Federación.- L.L. Batería americana el 23 de s e liembre.
•

FRENTE A LA CIUDAD

estas sufridas poblaciones que tan poco lfeblan
a. la opulenta y desdeñosa México, lo sacrificaban ahora todo, se ofreclan como expiación
sublime de todos nuestros crlmenes, para que
no profanase nuestra 03pital el pabellón que
ha ondea.do sobre el palacio de los Moctezumas.

A Las nueve de I.a mañana del 19 nuestras
avanzadas, tiroteándose con el enemigo, se replegaron a la plaza y éste se presentó a su
frente. Resonó el toque de generala; la.s tropas
corrieron a la s armas; los habitantes de la
ciudad sa,Uan armados de sus ca.-.as, dirigiéndose entusiastas al lugar amaga do. L'.ls mujeres
y los niños discurrian aterre.dos, mezcJ,ando sus
gemidos y sus lloros al eco marcial de Jos
cl.arines, al acento de los vivas, a la voceria
confusa de las tropas, a los sones festivos de
las bandas de los cuerpos.

Ese aspecto solitario de una ciudad en es.pera
de un combate, Ya lo podemos comprender los
que lo hemos visto; pero es superior a toda
descripción.
El 17 el ejército americano continuó si.n
avanzar de Aguafrfa; pero a consecuencia de
sus preparativos de ataque, ñuesfra caballerta
fué reforzada por el 7o. regimiento, a las órdenes del genena.l JAuregui, que marchó a incorporarse a Torrejón.
Entraron a la plaza algunas partidas de auxiliares.
El 18, entre diez y once de La ma.fiana. entró
nuestra caballerla en la pll12l!I, porque el enemigo habla ocupado a San Francisco. Ordenó
entonces el genera.! en jefe que se situar.a. a la
falda del cerro del Obispado.
E.se mismo dla se recibió de México una conducta de 28,000 pesos, que se distribuyeron entre
el ejército, aliviando un tanto sus penosas
miserias.

1
1

Avanzaron las columnas enemigas hasta cerc.a
de la Ciud.adela, donde se les recibió con algunos tiros de cañón, que no contestaron, IimitAndose a practicar un ligero reconocimiento,
retirándose en seguida al bosque de Santo
Domingo, punto distante cosa de una legua al
N. de aquella plaza, y donde establecieron su
cu.utel general.
En estos crltl.cos momentos, y llamam0s la
atención sobre esta circunstancia., se penSó todavia en otro plan de defensa, mandándose
reparar esa misma noche el r educto de la
Tenerla, obra que habla costado más de un me.s
de trabajo, y que dejó servible en pocas horas
el digno capitlm D. Luis Robles, con un empeño
que merece este recuerdo.

El siguiente dla, a las seis de I.a mañana, la
columna hostil con seis piezas emprende su
marcha : arrójose sobre ella nuestra caballerla;
al principio de aquel ligero combate CBe muerto
el comandante de los Lanceros de Jalisco D.
Juan Nájera: empéñese 1,. carga; la dirige el
com andante del regimiento de Guanajuato D.
Mariano Moret ; los cincuehta dragones que lo
siguen yacen tendidos: entonces, rota su Ia.nza,
tirado de su espada, sólo, herido, se arroja intrépido y persigue a los americanos hasta .sobre
sus mismas piezas, retirándose en seguida. tranquilo: el enemigo mismo respetó su o.sadia, no
disparándole en su retirada un sólo tiro. Cuando volvió a la plaza cubierto de polvo, gotea ndo
sangre su va.lien t e esp,:i.da, pror r umpieron en
ap1ausos sus camaradas; y él. con su modestia,
mostró que el verdadero mérito es humilde, y
que el heroismo huye de la desvergiienza y de
la vanidad.

FEDERACION

Tan luego como comenzó a batirse nuestra
caballerla con la brigada del general Worth,
de que ya hemos hecho menciór,i, destinada a
interceptar el camino del Saltillo, eJ general
en jefe dispuso que el señor general Garcla
Conde, con dos piezas de artillerfa y e] batallón
de Aguascalientes, marchara con violencia a.
reforzar a aquella, poniéndose en combinación
con el genera] Torrejón para p,ract.icar 1-a.s operaciones que fuesen convenientes; pero apenas
Garcla Conde comenzaba a disponerse a obrar,
cuando recibió otra. orden del general en jefe
para que con las do.s piezas y el batallón regresara a la plaza. Este último tué destacado
al puente de ·la Purisima, por donde atacaba
fuertemente el enemigo.
En este combate fué cortada la oaballeria de
Romero, que regresó a. la plaza después por el

�EL SITIO DE MONTERREY EN 1846

JOSE SOTERO NORIEGA

8

cañón de San Pedro; y dueños los americanos
del camino del Saltillo, se lanzaron ré-pldos
sobre el débil destacamento sltuad'O en las l&lt;r
mas frente al Obispado, ganaron dos piezas e
hicieron flotar su enseña vencedora sobre nueStro fortln de la Federación.

9

saltan los par114&gt;eros; y como dice Tlrteo exhortando a los griegos, pecho contra pecho,
arma contra arma, confundidos, frenéticos,
cargan l'OS nuestros, y sobre el terreno que han
ganado, sobre los cadtveres de nuestros enemigos, entre el humo de su sangre impura, sube
a los cielos el grito victorioso de "Viva México".

LATENERIA
RETIRADA
Cuando esto acontec!a por los puntos avan:rados del Poniente, se escuchaba por el N. E.
un vivlslmo fuego de fusileria. y de artillerla
en los punt&lt;&gt;s de la linea del general Mejia. El
choque rudo, sostenido, desesperado, se empeñó en el reducto de la Tenerla, cuya guarnición
corta, y con sólo cuatro piezas, se rpultlplicaba
por su herólco e.rdimiento. Los ataques se re-doblaban : el empuje del Invasor era vehemente:
el general en jefe mandó para que nos reforzara al 3o. ligero: el enemigo estrechaba entretanto la. obra, cuand'O no tenlamos ya un sólo
cartucho de cañón: el asalto es evidente; pero
el refuerzo llega: se manda a l teniente coronel
del 3o. ligero que haga una salida y cargue
sobre el enemigo. La V'0Z de armen bayoneta
es contestada por mil vivas entusiastas: fórmase la columna y entonces ... dicen los partes
y varios testigos no desmentidos satisfactoriamente por aquel jefe, con cuyo nombre no
hemos querido manchar estos renglones, que
saliendo por la gola de la obra se arrojó al rlo,
emprendiendo la fuga entre los grlt'Os de indignación y de escarnio. Por la huida del jefe del
ligero los enemigos tomaron la Tenerla: nuestros soldados se retiraron al punto del Rincón
del Diablo, a Uro de fusil de la Tenerla, donde
resistieron valerosamente, distinguiéndose entre
otros el teniente corone) D. Callxto Bravo y
capitán de artillerla Arenal, sltutndose por fin
el general Mejla en el puente de la Purlslma.
All1 revivió la lucha ens311grentada., y se pr&lt;r
longó tenaz y con encarnizamiento: cuando
agotad.3.S todas las municiones, pidieron parque
los soldados e.l general Mejla, éste contestó que
no se necesitaba mientras hubiera bayonetas.
Esta respuesta se recibió con vivas de aplauso:
redoblóse la energla: el enemigo por su parte
ardiente y esforzado, combatla a la vista del
mismo general Taylor que asistla a esta lucha.
Hace en fin, un Impulso: nuestros soldados

Los valientes que conquistaron aquel lauro
e. las órdenes del general Mejla, fueron tre&amp;clentos hombres de Aguascalientes y Querétaro,
manda.dos por el teniente coronel Ferro y c&lt;r
mandante de batallón D. José Maria Herrera:
eJ comportamiento de la e.rtillerla. al mando de
D. Patricio Gutiérrez, fué brillante. Los enemigos, después de haber perdido cerca de mil
hombres en este encuentro, se retiraron e.l bosque de Santo Domingo, dejando algunas piezas
y un corto destace.mento en la. Tenerla.
AJ retirarse los americanos, el general Mejla
creyendo conveniente una cai:ga de caballerla,
Jo manifestó al general en jefe, quien mandó
veinte hombres: eJ general Mejla dijo que
aquella fuerza era corta. Entonces se ordenó al
general Garc!a Conde que, con el 3o. y el 7o.
que estaban en la plaza oargase al enemigo por
retaguardia por el rumbo de la. oatedral nueva.
Garcla Conde condujo los cuerpos lnsta el
punto donde deblan ce.rgnr: alll entró sólo en
combate el 3o., que lanceó mts de cincuenta
hombres de varias guerrillas enemigas, retlrtndose en seguida a la ciudad.
Los trabajos de fortificación de la plaza continuaron: el general Romero con su brigada
de caballerla s.alló de ella con el objeto de
hostilizar al enemigo.

EL OBISPADO
En la madrugada del dla 22 éste se apoderó
del pico occidental y mis alto del cerro del

MoMT&amp;R&amp;Y. -

Obispado, . sorprendiendo a sesenta h ombres
del 4o.. ligero que lo defendlan, contra los
pronósticos Y las seguridades del señor mayor
general Garcla Conde, quien habla sostenido
qu~ era Inaccesible. Los enemigos subieron
a.rt1llert.a., Y rompieron sus fuegos de este punto
Y del de la Federación sobre la obra del Obispe.do, que defendia el teniente coronel D. Francisco Berra, con doscientos hombres y tres
piezas de artillerla.
El _comandante mandó que saliesen algunas
g~errillas fuera de la obra: contiénese el enemigo: el general Ampudia ordena que cincuenta
d_r agones desmontados auxilien a. Berra: órden
smgular, porque la columna de reserva perm:inecia . en inacción dentro de la. plaza! Nuestras
guerr1}las rechazan al fin .3.l enemigo, auxiliadas por un corto refuerzo de cincuenta hombres
de ca~allerla que manda'ba el general Torrejón•
empenados los americanos, destacan tres co..:.
Ju~°:8-5 sobre la obra disputada: cargan con
decisión: los nuestros, agobiados por e1 n úmero, retroceden en desorden, sin que pudiesen
protegerlos las fortificaciones que únicamente
1en~ fuegos para la ciudad'. Eran las cuatro
e a te.rde cuando el enemigo se apoderaba
entre su ,algazara de júbilo de la obra Los
solda.dos en tropel, llenos de espanto desci~nde
Y penetran al interior de la plaza •difundiend~
el terror, cuando salia un tardlo refuerzo del
~~allódn ~e Zap:idores y el lo. de linea para el
spa o . .. .

INOOMUNICADOS
Nuestras comunicaciones con el Saltillo quedaron entonces cortadas absolutamente.
Este suceso infundió ese pa.vor silencioso &lt;lUe
preced~
las ~errot:as; Y con una que otra
exce?c1ón, los Jefes de los cuerpos lo haclan
~e~s1ble, contagiando al mismo general en jefe
e que la espedición Y la energla no fuero~
dotes. favoritas. Poseldos los directores de los
~egoc1os de los sentimientos que por pudor
emos bosqueja.do tan someramente se mandó
concentrar al ejército en la lln~ interior,

ª

Ruinas de la Ciudadela

desamparando t~as las obras mis avanqadas
por el Norte, Oriente y Poniente, y conservando
sólo algunas deJ Sur, a la orilla del rio por
estar a sesenta. varas de la plaza principaÍ.
Estas disposicione~ se cumplieron a las once
de la i:ioche, enmed10 de un ruidoso desorden,
provem~~ de q~e la tropa rehusaba abandonar
sus pos1c1ones sm combatir. Le. murmuración
el ~escontento se manifestaban sin embozo pa:..
dec1endo la moral militar Jo que no es de~ible
Q_uedaron avanzados ail Poniente Y en las a.v~
mdas del cerro del Obispado ciento cincuenta
ho!ll?res; Y en la Ciud.:idela una guarnición de
qum1entos, a las órdenes del coronel Uraga.
_Aman_eció el 23: se supo que las fue~ enem igas situadas en el cerro del Obispado hablan
sido retoi:-za,das considerablemente con infanteria Y art1llerl.a., ocupando - ~ Quinta de Arista,
Campo Santo Y otras pos1c1ones contiguas.
En los puntos que hablam'()S ab:indonado en
1a noche en medio de un desorden espantoso

se yelan muchos soldados que se quedaron 0 ;
o~vido O po_r indolencia, ebrios, disparand/ al
aire sus fusiles, cometiendo excesos dando 1'd
clara
':6
nar. del desconcierto que comen~be. a d om1d El genera.l Ampudia salió de la catedral
onde ha?la establecido su cuartel general '
per_manec1do_ durante la acción, Y recorrió I Y
atrmcheram1entos.
os
En la ciudad se trabajaba con ansioso aftn
en las obras emprendidas, coronando de saquillos las azoteas y aspillerand'O varios edificios
la ve~ que el enemigo, desde la Tenerla, y ¡~
ornas _el Sur, la atacaba con la baterla ue
estableció en el primer punto Y 1
.
q
colocó en las lomas mencionadas. a pieza que

f

.JOSEFA ZOZAYA
A las diez de la mañaoo, e1 enemigo ocuPó
~s puestos abandonados la noche anterior· a
s once embiste por el Este con decisión:

�10

JOSE SOTERO NORIEGA

generaJlzase el fuego y cunde ardiente hasta
las casas de la plaza principal. En esos momentos, st11blime como las heroinas de Esparta
y de Roma, y bella como las deidades protectoras que se forjaban los griegos, se presenta
la Sta. Da. Maria Josefa Zozaye. en la cas:i del
Sr. Garza Flores entre los soldados que peleaban
en la azotea.; los alienta y municiona; les enseña
a despreciar los peligros. La hermosura y la
categoria de esta joven le comunicaban nuevos
atractivos: ere. necesario vencer para admirarla. o morir a sus ojos para hacerse digno de su
sonrisa. Era una personifioaclón hermosa de la
patria misma: era eJ bello ideal del heroismo
con todos sus hechizos, con toda su tierna seducción !

CUEBPO A CUERPO
A la una y media de la tarde cesó el ataque,
pa.ra reanimarse a las cuatro con mayor violenci,a. Una ¡TUesa columna con una pieza de
artilleria descendió a esa hora como una avenida formidable del cerro del Obispado, dividiéndose en los dos caminos que conducen de
aquel punto a la ciudad. Lo tortuoso de las
calles por donde vienen los invasores impide
obrar a la. artllJerla; no obstante, se traba una
lid empeñada: por ambas partes se lucha con
ardor: los enemigos emprenden horadar las
casas, y penetran asl hasta nuestros atrinche-ramient-os. Esta osadiia irrita eJ brio de nuestras tropas, que desdeñando pelear a cubierto,
trepan audaces sobre los parapetos, y prove&gt;cando e.l enemigo desafiaban una muerte evidente. Este, más frlo, más cauto y mañero, 110s
hacia un fuego pellgrosisimo por las canales y
aspilleras de las casas.
Se habla mandado a la oficialidad subalterna,
de capitán abajo, que pelc:i.ran como simples
soldados: los oficiales se ponen la fornitura sin
murmurar; toman sus fusiles ; se establece una
emulación generosa y ardiente: cada oficial
quiere distinguirse por su arrojo, comprando
con su sangre el lauro del valiente
Forma un vergonzoso contraste con esto lo
que han dich-o los enemigos de los generales
refiriéndose a Monterrey. Nosotros nos limitaremos a decir, que a los jefes y oficiales dispensaron después los vencedores distinciones de
todo género; y que los generales, a excepción
de los que hemos mencionado honrosamente,
sufrieron con el desprecio de sus enemigos un
castigo duro y aoaso merecido.
En la noche cesa el combate y arroja el ene-migo algunas bombas de la Plazuela de la
Carne.

PARLAMENTO
Varios de los que no hemos querido mencionar excitan al genera] en jefe para que solicite
una capitulación. E] comandante genenal de
artillerl.a. que ejerció grande influencia en todos los sucesos de Monterrey por su valimento
con Ampudia, apoyó aquellas sugestiones.
A !,as tres de la mañana salló para el campo
de TeyJor el coronel graduado capitán D. Francisco R Moreno, a solicitar un parlamento de
nuestra parte.

EL SITIO DE MONTERREY EN 1846

Cuando los habita.ntes de Monterrey vieron
Salir las últimas fuerzas mexicanas, no pudieron resolverse a quedar entre los enemigos, y
multitud de ellos, abandonando sus casas e intereses, cargando sus hijos, y seguidos de sus
mujeres, caminaban a Pie tras de las tropas.
Monterrey quedó convertida en un gran cementerio. Los cadáveres insepultados, los animales
muertos y corrompidos, la soledad de las oalles,
todo daba un aspecto pavoroso a. aquella ciudad.

La humillación que entonces se sentia es
lne,c¡plioo.ble. Cuántos sacrificios estériles !
Cuánta heroicidad burlada ! Cuánta cobard1a
impune y triunfadora !
El general Taylor suspendió las hostilidades,
contestando que nuestras tropas evacuaran la
plaza, jurando no tomar las armas en lo sucesivo contra. los Estados Unidos.

Reunidas las fuel"2las en e] Saltillo, se aguardaban las disposiciones del gobierno, a quien por
extraordinario se envió 1a capitulación. En los
primeros dlas del mes de octubre se recibió la
orden de que las tropas se retiraran a San Luis
Potosi. El ejército y el pueblo supieron con tan
honda indignación esta medida, que Ampudia
se dispuso a enviar un oficial de su confianza
para que impusiera de .aquella circunstancia al
gobierno; pero el dia mismo en que el oficial
salió del Saltillo, lle~on dos comisionad-os con

CAPITULACION
El general Ampudla formó una junta de los
jefes de brigada y de cuerpo. Cuando la lmponia de la resolución del enemigo, se anunció
que el general Wort venia a tratar con nuestro
general en jefe. Fué el general Ampudia a la
entrevista. Le propuso Wort que evacuasen
nuestras tropas la ciudad, sin más garantia que
la de que los oficiales sacaran sus espad.11,
dejando la tropa las armas. Ampudia. Irritado,
y acaso arrepentido de su debilidad, protestó
s:&gt;lemnemente, que si no habl,a otro acomodamiento, sucumbirla bajo los escombros de la
crndad. Wort propuso entonces que !ria el general Taylor a convenir sobre 1-os tratados. Esta
segunda entrevista dió por resultado la capitulación, pa.ra la que fueron comisionados los
generales Requema y Garcla Conde, y D. Manuel Maria dt&gt;l Ll,ano: capitulación, por lronia
cruel, llamada honrosa, que consistia en que el
ejército s:icarla sus armas y equipajes. una
baterla de seis piezas, municionadas con veinticuatro tiros cada una, una paro.da de cartuchos por plaza, dejando e¡ rest'O de) material;
y comprometiéndose por su parte los americanos a no pasar de la linea de los Muertos, Unares y Victoria. en siete semanas, en cuyo
tiempo trabaj:irian en diligenciar la paz.

LA SALIDA

Ese mismo dia, a las once de 1a mañana, eva,..
cuaron nuestras tropas la Ciu&lt;bdela, al frente
de una. columna enemiga man&lt;hda por general
Smith. Nuestras fuerzas arriaron la bandera;
sonó la salva de ordenanza; y nuestro pabellón
cayó a.batido, tributándole los enemigos los honores de la guerra. Las tropas de Smith tomaron posesión de aquel fuerte, tremolando su
estandarte. a l que salud,:iron victorios0s entre
sus hurras de júbilo y nuestro llanto de humlllac1ón y de dolor! Nuestras fuen.u se alojaron
en la parte Este de la ciudad, no habiendo
salviado mas que el personal y seis piezas de
artilleria.
Asi terminó la defensa de Monterrey. La
sencilla relación de los hechos nos excusa de
t-odo comentarlo: ella ratificará también el juicio de La parte sensata de la nación!
CU.ando removidos los inconvenientes de una
relación contemporánea, la pluma. imparcial de
la historia consigne este hecho en su libro se-vero, habrá, refiriéndose a estos sucesos, que
relegar algunos hombres a la infamia; pero no
se dirá como hoy, en el lenguaje pacclal de las
pasiones. que el ejército vertió alli su ignominia en el cáliz que después ha apurado nuestra
patria hasta las heces!
El dLa. 26 salló de Monterrey para el Saltlllo
la la. brigada y dos cuerpos de caballer1,a con
el general en jefe: el resto de las tropas lo hizo
el siguiente d1a.

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11

órdenes contrarias. Esta nueva se celebró con
vivo entusiasmo, mas al siguiente dla. se recibió
otra orden, Insistiendo en la determinación primera de que las tropas marchasen a San Luis.
Organizóse por fin la retirad.a por brigadas
escalonadas: las escaseces haclan rayar en miseria las necesidades del ejército, no obstante
los socorros pa.trióticos de las poblaciones del
tránsito.
Asi, después de una derrota Inmerecida, y de
una retirada humi1Iante y penosa, llegaron los
restos de nuestras tropas a San Luis en fines
de octubre. Esos restos formaron la. base del
nuevo ejército que se organizó en la misma
ciudad, y que muy luego combatió con denued'O
en la Angostura.

Ménco, 20 de Jmtlo de 18116

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�ACTAS XII

6

ACTAS XII

MAPAS Y PLANOS
SITIO DE MONTERREY,
1846

A

L iniciarse la guerra con

·

los Estados Unidos, en
1846, después de las
acciones de Palo Alto y
la Resaca, frente a Matamoros, las
fuerzas mexicanas se retiraron a Linares.
El Gral. Mariano Arista fue
sustituído por el Gral. Francisco
Mejía, quien decidió trasladar el
cuartel general a Monterrey, donde
ya Reyes y Zuloaga realizaban obras
de fortificación.
La ciudad fue sitiada del 21
al 24 de septiembre. Existen varios
planos del ataque y de la de~nsa.
El que aquí se ofrece es uno de los
del ejército de los Estados Unidos.

Adolece de ;notorias alteraciones toponímicas, como la de "Río
San Juan", por Río Santa Catarina;
"Sierra Madre", por Cerro de las
Mitras, y otras. EL,documento, con
todo, es de incuestionable valor histórico.
Actas lo reproduce al tamaño · ·

del original, que se conserva en
una colección privada, en Monterrey.

fil

t:

7

�ACTAS XII

8

ACTAS XII

NOTAS
Edición. En un bello volumen de
108 páginas, editado por la Direcc10n General de Investigaciones
Humanísticas bajo el título de Alfonso de Monterrey, ha sido recogida por el Lic. Raúl Rangel Frías
una breve antología regiomontana
con los más destacados textos que ·
relacionan la vida de Alfonso Reyes,
en sus recuerdos y afectos, con su
ciudad natal. La publicación ha sido
hecha como reconocimiento a la
resolución presidencial que autorizó

D

=-=-~= .._..

f V" Y'-ll l "

llL PER IODICO DE LA FRON'l'f.llA

~=-~:

el traslado de la Biblioteca conocida
como Capilla Alfonsina a Monterrey.
Comprende el libro una sección de
Constancias; otra de Temas Regiomontanos; una más de Poesía; otra
de Mensajes, y, finalmente, una titulada Alusiones y Congruencias,
más algunas bellas ilustraciones.
Con esta edición participa la Universidad en el IX Festival Alfonsino, conmemorativo del 91 aniversario del nacimiento de don Alfonso.

Sensible deceso. El 9 de mayo de
1980, Monterrey sufrió la pérdida
de uno de sus hombres más destacados: Manuel L. Barragán. Como periodista, fue director de Excélsior, y
fundador de Preví, PyS, Más Noticias, El Tiempo, Actividad, Vida
Universitaria y otros. Como hombre
de empresa figuró como directivo y
consejero en las más importantes
industrias e instituciones bancarias.
Impulsor de la Universidad, fue presidente del Patronato Universitario.
Nacido en 1888, tenía al morir 91
años sin que ni en sus últimos días
interrumpiera sus actividades.

U

•

e::.

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•

o

✓

eRs\~t-

F,scritores potosinos. El 1.nstituto de
Investigaciones Bibliográficas de la
UNAM auspicia la preparación de
guías biobibliográficas en diversos
Estados. Acaba de aparecer el primer volumen de esta serfo y se ti- ,
tnla: Biobibliogra/ía de los Escritores de San Luis Potosí, (México,
UNAM, 1979. 438 p). El magnífi-

9

co libro ha sido escrito por el destacado bibliógrafo e historiador Lic.
Rafael Montejano y Aguiñaga, cuya
producción en estos campos es extraordinaria. Precede al texto una
Presentación, hecha por Ernesto de
la Torre Villar, promotor de esta
serie. Viene luego un erudito estudio de Introducción, que ofrece un
excelente panorama de las letras
potosinas a través del tiempo. En
seguida las fichas biobibliográficas
de varios centenares de autores nacidos o avecindados en aquel Estado y, finalmente los índices general,
de _escritores según género cultivado
y de seudónimos y anagrama.s. La
edición, que es espléndida, habrá
de ser de utilidad incuestionable.

�lO

ACTAS XII

ACTAS XII

11

LAS COMUNICACIONES DE NUEVO LEON, EN 1854
CAMINO MEXICOMO'NTERREY-MATAMOROS
MEXICO á 11,{atamoros &lt;Itinerario de):
De México 1\:

Cue.utitlan . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tilla

............................

'1

7

11
Arroyozarco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1S
San Juan del Rio . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
Querétaro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . U
San Miguel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . M
Dolores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
San Fellpe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
Jaral
.. .... .. .. ... ..... ... .. .... . 7
Valle . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
San Luis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
Bocas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
Venado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Laguna seca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Guadalupe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
San Cristóbal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
La Parida. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
Salado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
San Salvador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Encarnación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9

Nueva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Saltillo . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Santa Maria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Loa Rinconiade. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Santa Catarina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Monterey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ca-0ereyta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ayancual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Salto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
China . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Zacate . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Noria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Reynose. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La Mesa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Matamoros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Agua

Gral. Pedro Am'[JUdia

18
81
4S
57
71
79
89
96
102
114
126
137
146
161
169
167
177
184
193
8 201
8 209
6 2ló
5 220
5 225
9 234
9 243
8 251
8 259
12 271
11 282
12 294
lS 307
10 21'7
11 826

CAMINO TAMPICO--MONTRREY
SANTA ANA DE TAMAULIPAS á Monterey
(Itinerario de) :

Gral. Zaoorias Taywr

De Tampieo 1\:
Altamira. (Véase el itlnerari·o de Tampico á San Luis Potosí) . . . . . . . . . .

7

7

Rancho de San Antonio. (Idem) . . . . . .

12

19

Rancho del Cojo: A dos leguas está el
rancho de Galul. sin recursos ni
agua: en el camino se notan algunos
montecillos.-El Cojo presenta comodidades p,ara el elojamiento de las
tropas de paso . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hacienda de Alamitos: El camino es
,b ueno, pero no hay nlngune población en él.-En el camino existen
algunos montecitos . . . . . . . . . . . . . .

8

27

6

SS

Hacienda de la Panocha: La. hacienda
del Pretil está situada A la medianla
del camino de Alamitos á la Ptanocha.; tiene bastantes recursos y agua.
-Camino algo pedregoso y bastante
montuoso
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10

ta

Forlon: El o:imino es algo montuoso y
semejante al anterior . . . . . . . . . . . .

48

5

Santa Rosa: En el camino no se encuentra ninguna clase de recursos ni
agua, y es muy montuoso y pedregoso.-El de rueda se separa á la
derecha, en una loma llama.da las
Trojes, á tres leguas del Forlon ;
pasando por Croix, á 10 leguas de
distancia, villa con recursos ,abundantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10

158

Ciudad Victoria: Se encuentra. en este
camino un miserable ranchito sin recurso alguno de vlveres.-Camlno
bastante montuoso. En Victorie se
reune otra vez el camino de rueda,
que pasa por Croix, á siete legua&amp; de
esta ciudad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

8S

5

Hacienda de Santa Engracia: En esta
ruta se hallan Las ha.ciendas y ranchos siguientes: La Mislon, Caballero,
San Pedro y San Isidro, con regulares recursos y agua.-El camino es
bueno, aunque un poco montuoso. En
Santa. Engracia se encuentran algun.as comodida-0es para tropas de peso 10
Villa de Hoyos: A siete leguas se encuentra el rancho de la Camaleona,
esca.so de recursos pero abundante
en agua potable.-El camino de rueda
se separa desde Santa Engracla, volviéndose a reunir en Hoyos, aumentándose media legua ésta. por el rodeo
que se Ji.ace . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10

73

IIS

Villa de Vilbgran: En esta ruta estAn
situados 1-os ranchos de Guadalupe,
San Joaquln y San Jua.n, con agua y
pastos abundantes.-El camino es un
poco montuoso . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 91
Rancho de Sabino Mocho: A la median la del camino está la haciend.9. de
la Barranca, con regulares recursos
y agu,a.-El camino tiene el mismo
aspecto que el anterior . . . . . . . . . . 10 101
Ciudad de Linares: No se encuentra
en todo el camino agua ni otro recurso.- Este camino es algo montuoso

8

107

Ciudad de Morelos: Se encuentran los
ranchos de Gallinas Mochas y el Encadena.do, con escasos recursos, pero
abundante agua.-Este camino es un
poco montuoso, como el anterior 11· 118
Rancho de Canoas: Se encuentra agua
suficiente, pero ningun otro recurso.
-El camino como el anterior. El de
rueda se separa desde Morelos, y pasando por la hacienda de la Purlslma,
á nueve leguas, por Cadereita á ocho
Y de este punto á Monterey á diez,
se encuentran recursos y agU,a en
estos parajes con abundancia . . . . . . 8 UC
Villa de Huajuco : En esta ruta se encuentran muchos ranchitos con pocos
recursos pero agua abunda.nte.-Este
camino es poco montuoso . . . . . . . .

7 l3S

Ciudad de Monterey: En este camino,
que es montuoso, se encuentran caserlos con algunos auxilios y agua
suficiente
. .. .. .. . .. . .. .. ... ... .

8

Tomado del Diccionario tJDi,..raal de Hiatoriu y Ceo9&lt;aflu, M,z1eo, 1856.

141

�12

ACTAS XII

ICONOGRAFIA

Sitio d e Monterrey. Plaza de Armas (Zaragoza). 1846.

DIRECTORIO
ARAJS Historia, Letras y Artes/
Dirección Gral. de Investigaciones Humanísticas
Dtrector: .Lk Raúl Rangel Friaa
Secretario: Lic. Juan Roberto Zaoola

Universidad Autónoma de
Nuevo León
Rector: Dr. Alfredo Pifieyro López

Redactor de ACTAS:

Composición:

Prof,·. 18f'Gel Oa11CU1os Garza

Sergio Gonzále,: de León

Imprenta Universitaria
Dfrecto1·: Rodolfo
Rodrigt,ea Go,·jón

Ave. José Benítez 2190 Col. Obispado Tel. 48-62-58 Monterrey, N. L., México

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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