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                  <text>e0LEee10N 11RIEL
euaderno 56

Mayo de 1915

REPERTORIO

SAN JOSE DE COSTA RICA, C. A.
Impronta Greñas

��.........

e0LEee10N 1\RIEL

~-======= =======

Có,ndl-cl

.....
......... .......,

...... ,........ &lt;•Galla

...._. .........&lt;-•

CONGRESO DE NEUTRALES*

768 '.i:I)~.&amp;..-.----·:,;

POR Ta&amp;._

D&amp;'lA

a,

BIBLIOTEOA oo:aONA
Y,/11,,um,.,
Nlidrid
LIBROS D&amp; HORAS

alplld:4';, de

P.xlllteo el\ la Llteratara Castellau
IObrill loagléud. n las cuales la ~ dél

de

Y

la ro-e,,nespo11dentan ~. . . ~
~pinos dllcbadcl6 o arquetipos lacorruptlblel -~ e cena aquella altajerarqala de obra que
de letr y de admirar. Con Justicia lea ~ _,.., t!1
nombre eotrdallle y familiar que ~ kit 1Í1lloa do:
orscionet en los Siglos Medio. Libros de HGrU. l-4 BI•
BLlOTECA CORONA inicia UDII serle de lJIMil de
Horas.

110-.-....,....mos

A LA VENTA

JORGE AIANRIQUB
EL AGO EN REFRANES
Ua almanaque origillállalmo. - todos 1m ~castlsoa que se rdleren al allo, estadolles, dlal de la 1e11111na y
fechal del c:aleadariD. Decoración de A. Vlvanec&gt;,
EN PUBLICACIÓN

EL CID ( RlJ#IIIIIUJ ""Jos)

LOORES DI! lA YIRGl-.".V

,

La prensa de los Esta dos Unidos em
pieza en este momento a comentar con
simpatía y aplauso, para nuestra íntim a
satisfacción de venezolanos y patriotas,
una frliz inicia tiva rliplomática de Venezuela.
Después de mucho tiempo. cas i tal vez
desde los tir mpos del C'&gt;ngreso de P a na• 1..a actitud ck lo, neutrales en h actunl gu~rra ha sido
d e pusila nimidarl y de cgofsmo. La única guía de conducta
p arece ser y haber sido, la de una com•eniencia asustadiza,
&lt;.¡ue sólo desea escapar del más leve quebranto y explot.,r
t·l conflicto, como fuente de lucro. Diríase c1ue se trata de
una lid entre gladiadores en que las cua~rillas son de
millones y l,1 arena es medio glvbo terráqueo, sin m.ís fi.
nalidad que la carnicería misma y lo; mórbidos espasmos
c\t l muodo espectador, y que no v,m en juego la libertad
) la civilización. Cuando algún neutral alza la voz, sólo
p ide respeto parn sus artefactos o libertad para su tri ,co.
A todos les es rndiícrente que se rompan los pactos de que
wn consignatarios, y c1ue cada dla la violencia ex.1cerba1fa
reivindique con mayor furia los apetitos ancestrales de la
barlmric y de la crueldad primiti\'aS, que destilan sangre,
por t•ntr&lt;' el b,,rnlZ dt• tilo,ofías hecha, dc inf.1mia )' de

__.,_.__.. \

�2

CO)iGRESO

MANUEL DÍAZ RODRfGUEZ

má, de los Gual, Briceño Méodez y Bolívar, no se había dejado oir como esta
vez, autorizada y muy clara y distinta,
la voz de Venezuela entre un coro de na•
ciooes. El secreto de tan buen suceso ~stá
en el desinterés de la iniciativa, o, para
expresarlo en otros térmioos, en que se
trata de uoa iniciativa de interés universal, de trasceodencia verdaderameote humana.
Corresponde, sin duda, a tan grave y
tremenda· ~a si 60.
Desde el mismo estallar de la presente
_guerra de Europa, Venezuela, según lo
vislumbró en seguida el atisbo vigilante
codicia. Le ha tocado dar el grito de alerta y llamar a los
neutrales a su deber, a un hispano-americano, al egregio
escritor venezolano. :.ranuel Díaz Rodríguez. Siendo Ministro de Relaciones Exteriores de su país, preparó el llamamiento que Venezuela debería hacer a todas las naciones
neutrales para que cumplieran su deber. Dfaz Rodrigue~
se separó del Ministerio antes de darle curso a su noble
inicialiva. Su sucesor lo ha hecho, y la semilla está lanzada
,,¡ surco. Tendrá que germinar; las nacione, neutrales ha1,rán de ser escuchadas cuando sobrev~nga la hora de la
paz. Ya volveremos sobre este tema en una próxima oca~
,ión. Por hoy &lt;ju eremos dejar constancia de lo apuntado,
para gloria de uno de nuestros put'blos y de uno de ~us más
preclaros ciudadanos.

( Hispama. Londres. Marzo de 1915.J

DE

XEUTRAL1:S

3

del Gobierno, se dió cuenta exacta de
que, si nunca la neutralidad bahía sigoificado indiferencia, mucho menos podía
sigoificarlo hoy para ella, ni para ningún
otro país, ante el vasto y sangriento
cooflicto que mantiene suspeoso y preocu i-nado al mundo. Desde el primer instante fué fácil prever, en efecto, que la
actual guerra de Europa iba a promover
una completa revisión de valores en el
Derecho Internacional. Los términos tradicionalmente usados en la lengua del
derecho, empezaron desde luego a cambiar de sentido, de modo parcial o absoluto. Así acontecía, por lo que a Venezuela interesaba, con el término de.
neutralidad y los que a ésta de algún
modo se refieren en derecho. Su sentido
se vió que h abía cambiado profundamente, en la misma proporción que ha n cambiado las relaciones de los pueblos en la
sociedad internacional. La guerra antigua, cuando la vida internacional se esbozaba apeoas, o era poco intensa, permitía a un pueblo cualquiera ignorar la
auerra suro-ida entre otros pueblos leja-

º

o

�COXGRE:-0 l&gt;E ~BGTIUU:S

nos, o sustraerse con facilidad a los males consiguiente!':, de suerte que mientras
unos hombres se daban en un rincón del
mundo a cultivar con sangre los laureles
de su gloria, podían más 11llá otros hombres reposarse dulcemente y en paz a la
s~mbra de las encinas Hoy no sería posible nunca eso mismo sino en el caso de
una guerra muy localizada y circunscrita a pueblos que no sean de los que prevalecen y forzosamente influyen por lo
tanto en la acti"idad uoiverrnl. La vida
internacional
moderna es tan intensa ,
.
existe hoy una internacionalización de
intereses tao intima, compleja e inextricable, que la acción de un pueblo solo,
o el daño inferido a un pueblo solo, repercuten inmediata y seguramente en los
pueblos más distantes. Y dada esta interm1cionalización de intereses, con la
cada vez más complicada urdimbre de
las alianzas políticas, la guerra internacional de hoy no es otra cosa que la acción violenta de uno o más pueblos, con
el consiguiente daño de todos.
La primera """_;r,c:;t'lción Yisible de es-

'

5

te nuevo orden de cosas eu la actual guerra europea, fué el brusco desequilibrio
económico universal que, desde los primeros días del último agosto, afect6 a
los más pacíficos y remotos pueblos neutrales, casi tan profundamente como a
los beligerantes mismos. En tal sentido,
la acción de los países en guei:ra o de la
guerra misma sobre los neutrales aparece y es tao honda, que los más venerables conceptos, como el de soberanía. han
llegado a perder su antigua rig:dezy aun
a esfumarse.
Y aparte ese grave y general desequilibrio económico, muchas otras consecuencias e infinitos incidentes de la guerra
misma, inclinaban poc~ a poco el ánimo
a concluir por la necesidad ineludible de
una revisión de los valores internacionales. Los antiguos conflictos entre beligerantes y neutrales se suscitaban ahora a
cada paso, más numerosos, y cada vez
más difíciles y violentos. La vieja pretensión de los beligerantes a que priven los
derechos de la guerra, pretensión que se
revela en la tendencia a tener presente

�MANrEL DÍ\7. nonnÍGUEZ

siempre d &lt;leber y casi nunca el derecho
de los ne'.ltrnles, tropezaba a cada instante con la natural a&lt;.piración contraria
de 1.-s últim0s, cuyos h·gítimos derrchos
hao crecido, como ern de suponerse, en
la medida que la Ley Internacional ha
progresado y que el comercio florece y
cunde entre las naciones. Diariamente el
cable comunicabfi y sigue comunicando
aún incesantes roz::imieritos originados
del modo méÍs o menos arbitrario de estimar el contrabando de guerra.
De otra parte, los armamentos nuevos
y los varios modos de destrucción hasta
ahora no U"ados, el incipiente uso dd tel(graf, inalámbrico y Jemás medios nuevos &lt;le información y &lt;le lucha, lo mismo
que otras novedades de la guerra moderna surgieron como imponiendo de urgencia que se modifiquen por lo menos en
parte las leyes ycostumbr&lt;?s de la guerra
terrestre y casi totalmente quizás )ns leyes y costumbres de la guerra marítima.
Agréguese a todo eso, a fio de enfrentar de una vez a la neutralidad pasiva
de otros tiempos la neutralidad actiYa y

t:OXGRESO DE XJ::l:íTIUl,ES

7

dolorosa de hoy, la consideración de que
las naciones actualmente en guerra son
varias de las más ricas y civilizadas del
mundo, y la de que, por tanto, si, como
es de temerse, la guerra se prolongase de
modo indefinido, a su evidente acción deletérea sobre los particulares intereses
económicos de los países neutrales puede
venir a sumarse contra éstos el fundado
temor de ver naufragar en el conflicto
los más altos intereses morales de la civilización, que no son patrimonio de éste o aquel pueblo sino haber común de
todos.
Y por fin se comprenderá cómo, de reflexión en refleJtión, puede llegarse a un
pensamiento de defensa, esto es, a concebir la idea de concertar, frente al derecho
activo de los beligerantes, una acción
equi\·alente de los neutrales, de seguridad propia, incontrastable y benéfica.
Y así fué como surgió en mi espíritu
hacia mediados de setiembre último y
merced a la ocasión propicia, la idea de
un Congreso de Neutrales que, además
de revisar los derechos y deberes de la

�8

M.!Xl'EL DÍ,\Z RODRÍUCEZ

neutralidad, formulase, a la luz de las
no\"edades de la guerra de hoy día, nuevos deberes y derechos, y cuyas conclusiones pudieran someterse más tarde, a
fin de ser universalmente reconocidas, a
una asamblea de todas las naciones. Definitivo e ideal resultado de ese Congreso
podía. muy bien ser la constitución de un
organismo nuevo, llamado a representar,
de modo permanente yen todos sentidos,
el papel que de modo ocasional y e,porádico y en un restrictivo sentido comercial representaran en la historia las ligas
de neutrales como la de Suecia y Dinamarca en 1693 y la que se derivó del Manifiesto de Catalina de Rusia en 1780.
Por medio de un Memortindam sobre
los derechos de los neutrales, el Gobierno
de Venezuela iniciaría esa idea primeramente cerca de las otras Repúblicas de
América, porque, además de la analogía
de intereses que las une, las naciones de
este grupo son, frente a la conflagración
europea, de neutralidad insospechable.
Dicho memorándum fué en efecto redactado en ese mismo mes de setiembre; pe-

COXGRESO l&gt;E xi,;CTIU [,E:,,

!I

ro, circunstancias de orden intern o de la
Cancillería y que no es oportuno historiar por ahora, estorbaron su comunicación a los países amigos hasta mediados
del siguiente mes de octubre. Y estaba ya
listo para comunicarse a todos los gobiernos americanos, a las comisiones
pan-americanas de los distintos países y
a la Unión Pan-Americana de Washington, por conducto de nuestro Ministro
en los Estados Unidos, cuando sobrevino la crisis ministerial, por la que dejé de
formar parte del Gabinete.
Para entonces, tanto la idea como el
memorándu'1l que la expone se habían
granjt&gt;ado del sl'ñor Presidente Provisional de la República y de un grupo de los
hombres públicos de Venezuela, de los de
más profunda versación internacional,
un aplaui;o generoso y unánime.
Y hoy es natural que, al aviso de cómo
anda esa idea triunfando por la prensa
americana, yo me permita vivir un momento de orgullo. Circunstancias propicias me hicieron el instrumento humilde
o el humilde arcaduz de una idea genero-

�10

MANuEL DÍAZ RODRÍGuEZ

sa, de buena estirpe venezolana, que no
tendría de qué avergonzarse junto a sus
mayores, las de los t iempos quijotescos
y heroicos de Venezuela.
Al mismo tiempo .veo de súbito colmados mis mejores deseos de funcionario y
de patriota que no fueron, al mismo esbozar la idea, sino tener el honor de la
iniciativa para mi Gobierno y mi n~1ción .
Por tan claro suceso me felicito, y felicito al Gobierno a cuyo amparo se inició
y prosperó, y también felicito, como es
justo, a mi distinguido amigo y sucesor
en la Cartera de Relaciones Exteriores,
general I. Andrade, quien, con toda hidalguía y sin mezquinas reticencias perso!!ales, adoptó plenamente el proyecto
y, por medio de nuestro Ministro en
\iVashington, lo enrum bó con toda felicidad a la victoria.
~lAXUEL

Dü z RODRÍGUFZ.

LOS ANGELES DE PARIS
"'Ce m onsie ur ne sait ce qu"il fait:
JI est un unge."

RDtBAUD.

EN A~A'l O LE FRA~C E .

El libro que todos hemos leído, donde
fos ángeles trasnochan por los bulevares
y enamoran a los cantantes de CamposElíseos, encierra una profunda verdad:
una verdad de observaci0n, difusa como
-niebla. El autor quiere hace!nos creer
q~e todo es un sueño, pero de manera
que transparentemos la verdad según
-suele suceder en algunos sueños . Así la
ninfa del poeta latino huye;
Pero al huir procura qne la vean.

En suma, su libro es la realidad &lt;le to&lt;los los días, contero piada apenas con los
ojos entrecerrados, tras la redecilla de
las pestañas.
Imágenes de la ciudad recombinadas
en un arte sin perspectiva. Vidrio de co-

�12

AU'0XS0 REYES

lores. Papel en que se yuxtaponen los
ocios de un dibujante. Su enseñanza: la
fantasía implícita en la realidad; el pulso
de lo no conocido que circula por las ar•
terias de la vida." Se han abierto a un
tiempo la puerta de cuerno y la de marfil. Por un instante, hemos olvidado si
estamos viviendo o recordando, viendo
o fingiendo. Y, entoncei:;, el mundo ha
parecido brotar de nuestra ficción voluntaria.
Tras la lectura, queda como un desequilibrio. M, zclados en el vaso, el aceite
del sueño y el vino de la realidad vacilan
aún antes de apartarse. Y súbitamente,
se apoderan de nosotros la sospecha de
que el m!lndo es el cielo y de que los
hombres mismos "son ángeles".
LA TENUE COMPAÑIA.

Una cabeza de miel rubia que chorrea.
simétricamente, sobre ambas orej2.s. Desde el ómnibus que nos conduce a la vida,
en la ventana de aquel nuevo edificio
donde, há poco, admirábamos todavía

LOS .AKGJ,;l,ES DE P.AUÍS

13

un paisaje elemental de árbol y de luna,
la hemos visto destacane en un sube-ybaja incesante, al tiempo que las manos,-autónomas,-se lanzaban sobre t:1
teclado. Ese es, a no dudarlo, el ángel
que vendió su alma a la bailarina. Sus
alas se roen, olvidadas en la intimidad
de una alacena: ¡Triste es e\ destino de·
los cómplices estorboso!'!
Si Scblémihl no producía sombra, el
ángel no produce música: sus manos se
agota~ sobre el piano en un admirable
silencio.
¿Ella? La vida de él se refleja en ella
imperceptiblemente. ¿Quién tiene concien·
eia de la brisa que agitó sus cabellos?
Cuando él desaparezca.cobrará ante ella
la mordiente significación del recuerdo.
-Amigas,- dirá entonces,-rodeadme
· todas. Me enfría la ausencia de algo que
probablemente nunca. ha existido. Me
esfuerzo, y difícilmente columbra mi memoria las plumas de unas alas llenas de
polvo, y oye los acordes de una música
llena de luna. Mis rodillas se han endurecido a la danza ; mis mejillas se despin-

�LOS .ÁNGELES DE PARÍS

tan al llanto; mis pestaña!i, húmedas, se
juntan en diminutos haces como los picos de las estrellas. Me parece recordar
otra vida, y creo que nadie me va a entender.
·
Lloran siempre los que han vivido con
un ángel.
L UJO, BREVE SU EXO

En los comedores de la casa familiar,
-que daban, naturalmente, a unjardín,había cromos tan vivos como aquella
sensibilidad infantil en que se grabaron :
fingían una Inglaterra de novela, absurda y elegante: desde las praderas ...de
Fielding y el parque de Jane Austen hasta las hazañas, largamente desmenuzadas como en las estampas del "Via Crucis", de los hérors de Dickens. Trompas
enredadas al brazo de los cazadores, perros flexibles y ligero!; ...... También se les
suele encontrar en las bujetas del rapé
del abuelo, en las tapas de la tabaquera.
(¡Aura, ola cálida de una infancia opulenta! Siempre, cuando vuelves, canta el

15

aire,-como si a la altura de nuestros
oídos volaran dos pájaroi-!)
Y por eso aquel medio día de sol ( el sol
taladra los ramajes y proyecta sobre las
caras el tejido volador del oro y del
azul) si se oye, en el fondo del bosqne,
sonar la trompa, vaga palpitación nos
invade, y esperamos ver saltar el prodigio: ¡oh fuga de ancas tordillas, casacas
y gorros encarnado!i!
Oyese una trompa: seis caballos, un alto coche, dos brazos enguantados ("dos
cisnes''), una pluma recta hacia el cielo ...
Relumbrando, las ruedas del coche engendran un halo giratorio.
El sueño de lujo es como un remanecer
de la infancia; cuando el apetito era absoluto, y el mundo, en esplendor y valor,
pendía de un Rey vestido de Oro.
Ha pasado el raro demonio (ángel o
demonio) con ruídos de metal, y aroma!i,
y brillos de seda. El hombre to tal, el
hombre total en el tiempo, hecho un solo
anhelo desde el primer día de la codicia
infantil, ha dicho, como Dante en la "Vita Nuova":
" Ecce O eus fortior me, q ui ,·eniens dominabitur mih i."

�LOS 1X(H;J,l;~ PE PARÍS

17

Hi
.\);HELAR s1:-: RIESGO O LOS
l'ESCADORE~ ns LORELEY.

Mañana clara. Brillan, a lo ltjos, las
torrecillas ele azfü·ar del •·Sacro Coeur".
En los puro.tes clel Sena hay viejos que
arman el anzuelo y arwjan el hilo al
agua turbia. Después se adormecen. Son
pescado, es abstractos, pe~cadores sin
tentación ni peligro, pescadores seden·
tes, pescad&lt; r~s como cusa en sf: nunca
se les vi6 lograr una pit za. Son vi~jos
conserj, s jubilados que comprueban al
filósofo, engañándose con b idea de trabajar para vivir. Nunca se bao propuesto la cuestión teológica de si la vida, como la !'alvación, es gratuita.
Y mientras por los embarcaderos dd
Sena cabecean o charlan a solas ("como
los arn,yos y como los ciegos"), los peces bailan la zarabanda a 'tlucha distancia, y la pensión dd Estado les entra en
casa, misericordiosa y natural, como el
aire, como la luz.
¡Oh ángeles, ángelt:s ! Han perdido la
eficacia humana y,-tales las sombras dd
A "-ru J a q uicm:s Od iseo concedió beber

una poca de sangre,-vagameote remedan los moti.os de la acción, los ademanes de los oficios: sin gasto y sin provecho a la vez; fuera del plano de la energía;
en un espejismo concebido por la misma
dulzura de la mañana, bajo la campana
cristalina del cielo.
A:S:GELES REBELDES

Los rusos de Montparoasse,-ángeles
disfrazados de rusos,-si no predican la
muerte de Dios, auguran extraños advenimientos. ¿Arte, moral, religión? Todo
eUo a la vez: todo lo que muere y renace.
Son de uua belleza descolorida , verdaderameute angelical. Sin sabor para el
paladar veleidoso de los hombres, su beJleza es el ley motivo de todas las .bellezas posibles. Lo cual,-dice mi maestro .
de escolástica,-tiene que ser una sustancia mínima. Dudo si lo aprueba Platón.
Viven en jaulas de madera y de cal,
mal atornilladas en la cima de las casas
ruinosas. El viento salvaje de las cabañuelas arrojfl sobre suc:; troneras lo que

�18

ALFONSO REYES

se ha robado. Por los ángulos de sus talle.res veis retratos y estatuas. Los retratos fragmentan Ja fisonomfa en cantidades de espacio, como un espejo estrellado.
No se entregan de una sola vez: hay que
hojearlos como a los libros; que leer individualmente cada plano que entra, que
sale. Las estatuas (serpentinas de papel
de colores, arabescos de lámina erizados
de vidrios, aspas de cartón, aletas de
trapo, brazos en liana y piernas en caduceo) convencen de que ''el cincel del escultor" y ''el estilo del escritor" son ya
igua!mente metafóricos.
Pintan y graban, fabrican la tela de
sus vestidos, hablan con su·avidad, e impiden que ninguno de ellos perezca de
hambre. Se mezclan con ángeles japoneses y eon ángeles turcos. Se les hal!a en
las fondas de Montparnasse ( nunca en el
gris bulevar St. Germaio ni en el blanco
bulevar Raspail) adonde alternan con los
marineros de Bretaña y con las pintores ras gitanas. Por toda parte dejan su rast, o: los muros de las fondas se pueblan
e on sus auto-caricaturas y con sus anuo-

LOS ÁNGELES OE P.ARlS

19

cios de exposiciones. Unos son modelos
de otros, e imitan, lejanamente, los amores humanos.
Ninguno de elks cree sufrir: pero cada
vez perciben con mayor relieve la existencia: hasta su retina abstracta llegan
imágenes de odio y de vergüenza, que ·
van aprendiendo a discernir. Entonces,
agitan los brazos, y ascienden a la esfera
de que cayeron, en la actitud del Cristo,-y del Aeroplano.
ALFONSO REYES.
París, Febrero de 1915.
( Et Ffgaro. H abana.) .

�.AGUA. DE .RIEGO

AGUA DE RIEGO
Agua.de manos blandas i livianas,
agua maravillada, agua de riego!...
Como frase de niño que refresca
los áridos pensares del abuelo
i le ablanda durezas del espíritu,
así vas penetrando en el sembrado
i haces tuya la tierra: te agradece
el terron, i los brotes te hacen sombra
con injenua insistencia, porque no halles
tan caluroso el sol; i te saludan
con temor infantil aquellos tallos
todavía distantes .. . i tú sabes
que gravita en el aire un regocijo
i una inmensa ternura; i nada dices
que son los hijos tuyos!
Agua, corre
i fecunda este valle, y pon tus labios
en todas las raices: tú refrescas
el corazon· del campesino; agrandas
sus ocultos monólogos, i abrigas
de santidad su aspiracion. Son hondos
tus rumores para él, pues que le saben
a encantos de arboledas, a cercanas

21

desenvolturas de hojas, a visiones
de creceres continuos, i le envuelven
en un sonar de espigas el espíritu.
Vienes a ser impulso en su latido;
verdura y claridad, en su esperanza;
acelerada s~ngre, en el abrazo;
calor ·de besos i arrullar de cunas.
Algun grano de trigo saldrá un dia
de estos endebles tallos que hoi empapas
a contar en las hostias el milagro
continuo de tus dedos fervorosos.

CAMINOS
Caminos del terruño, caminitos
tendidos en el campo por la mano
piadosa de algun hombre para el viaje
de los sueños del niño !
Me habeis dado
relijiosos deleites cuando han ido
por vosotros mis pies, i muchas veces
un ájil fantasear: tras de los bosques
de la orilla del rio, he colocado
maravillosas tierras, guardadoras
de todo lo anhelado. Me he sentido,
en vosotros, señor; las cosas eran

�22

ERNESTO A. flUíl!LÍ.N

súbditos obedientes; mensajeras
de mandatos, las aves; la llanura,
un reino dilatado; i renacia
la tierra ante el dominio vigoroso
de mi infantil espíritu.
Caminos
de los anchos potreros i los verdes
i espaciosos trigales ! os adeudo
la devocion de inmensidad i el voto
de robustas acciones, que no cesan
de trabajar en mi.
Como unos brazos
largos i abrigadores, acudiais
a recibir mi encuent, o: encima de ellos
glorificado el cuerpo, mis sentidos
'
se abrian plenamente i recibían
sin ningunos propósitos ni fines'
lo que les daba el cielo, el sol, 1~ tierra
i la vega cercana.
Caminitos
de mi mejor vision, yo aun os debo
la intencion del recuerdo: sed lo mismo
que brazos llamadores para todos
~os ni~os que se acerquen a vosotros,
1 bareis mi gratitud resplandeciente!
ERNESTO A. GUZMÁN

REPERTOUIO BIBUOGR8flGO
AMOR AL ESTUDIO
Este Juan Ignacio de Armas* vivió en
Caracas unos cuantos años, entre los grandes de la mente de todas las edades; y de
andar entre libros, llegó a tener su color y
sabiduría. Es perspicacísimo de naturaleza,
y de aquellos que tienen la noble y desusada capacidad de poner por encima de sí
mísmos, y sacar salvo de todo, su amor al
estudio; títulos dan los reyes; pero de ennoblecimiento de alma, ninguno mayor que el
que se saca de los libros. Las ideas purifican. Venir a la vida usual desp:ués de haber
estado del brazo con ellas por bajo de los
árboles o por espacios azules, es como dar
de súbito en el vacío. Una adementada angustia se apodera de la mente en el primer
instante del choque. Y se sigue caminandó
adolorido, hasta que se ve al fin que los

(De Chile,)
(De Los Poemas iÚ la Sa m idad.)

" Cubano; ·•buscador ingenioslsimo y esmerado poeta."

�24

25

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

hombres son buenos y se está bien entre
ellos.

semos un paralelo entre el discurso oral y el
discurso mental, yo diría que como la voz
-ya baja, ya alta, ya triste, ya alegretiene un timbre individual que permite reconocer a su dueño en la obscuridad o a la
distancia, así el pensamiento poético tiene
también su timbre individual. El estilo es
el timbre del discurso mental, y gracias a
él reconocemos a nuestros autores. Por él
se revelan los poetas verdaderos, cuando a
través de la entonación variable, logran salvar en la palabra propia el eco auténtico de
ese timbre interior.

JOSÉ MA.BTÍ.
( Obras: Vol. X lll. )

EL ESTILO
El estilo es, ~n realidad una ecuación que
resulta de nuestro más recóndito temperamento personal y la índole del asunto tratado. De ambos factores, el tempera.mento
es invariable, cuando se tiene personalidad·
_mientras el asunto, en cambio, varía. Es;
cambio del asunto da la entonación seria o
cómica, grandilocuente o familiar, lírica ó
trágica, de nuestra composición. Esto varía
como la luz ambiente y la emoción interior
sobre nuestra fisonomía invariable en su
tipo esencial. "Eso" que permite reconocer
nuestro rostro a través de la cla ridad y la
sombra, de la risa y el llanto, de la juventud y la vejez, de la salud y la enfermedad,
es lo equivalenle de la fisonomía espiritual
que llamamos "estilo"; lo otro es elemento
variable en la obra de arte-luz ambiente 0
e~oción interior de la criatura imagin~;
na-todo cuanto se traduce en el tema, en
·el "género" o en la intención. Si establecié-

RICARDO ROJAS.

(Revista d¿ Filosofía . -Buenos Aires.)

J UAN RAMÓN Jm ÉNEZ.-Plnteroy Yo

(elegía andaluz~) .-Biblioteca Juventud, editada por LA LECT URA
de Madrid.

"PLATERO Y YO". -Pla.tero es un
borrico. "Es pequeño, peludo, suave; tan
blando de fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos
de azabache de sus ojos son duros cual dos
escarabajos de cristal negro." Tiene u1:a
oreja enhiesta para la gracia y otra oreJa
gacha para la mansedumbre.

�26

BEPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

Y o es un poeta. Es un poeta con tal voz
de hermano que todos los que le han leído
le JJaman Juan Ramón. También fué hermano de Platero mientras Platero vivió y
le llevaba sobre su lomo blando. Ahora que
Platero ha muerto, ahora "que ya puede
entender" un libró, Juan Ramón Jiménez le
dedica uno y se lo manda •'al cielo de
Moguer''.
Los niños de España adorarán al poeta y
su borriquillo. Adorarán Platero y yo precisamente porque no ha sido con premeditación escrito para ellos. Que en este capítulo, el de la literatura infantil, hay tal vez
equívoco en que importa a todos no persistir. La publicación de libros destinados única y exclusivamente a los pequeños ¿ no
constituirá un error pedagógico ?
·
Cuenta Goethe, en Poesía y Verdad, que
en tiempo de su infancia semejantes publicaciones apenas existían. Fuera del Orbis
pictus, de Comenio, ninguna obra de esta
índole tuvo el niño Juan Volfango en sus
manos. Pero él y su hermana ojeaban a
menudo una gran Biblia en folio, con grabados de Mérian. La Crónica, de Godofredo, decorada por el mismo grabador, les
instruía sobre los acontecimientos máximos

REPERTORIO BIBLlOGRÁFICO

27

de la Historia Universal. La Acerva philologica añadía a érn la narración de fábulas,
mitos y maravillas de todo orden. Y tampoco les faltó el conocimiento de Las Metamorfosis, de Ovidio, cuyos primeros libros fueron estudiados diligentemente." Así
-díce Goethe-mi joven cabeza fué pronto
poblada por multitud de imágenes y d_e
aventuras, de personajes y de acontecimientos considerables y prodigiosos, y jamás el hastío pudo apoderarse de mí, puesto que yo estaba ocupado constantemente
en aprovechar este fondo de adquisiciones,
en juzgarlo y reproducirlo."
Hay que confesar que, a lo menos en este
caso particular, los efectos del sistema no
fueron malos del todo. Pero ¿qué dirían los
pedagogos del día de una educación con
base de Ovidio? No sé lo que dirían. Pero
sí sé que a mí una vez, en compafüa de uno
de ellos, maestro agudo, se me ocurrió interrogar a los chiquillos de su escuela sobre la
canción por cada uno preferida. Y la canción que resultó i:ireferida por el mayor número no fué, ¡ oh sorpresa !, el Arroz con
leche, ni el Serení,, ni otra ninguna de
esa familia. Fué Dios loado por la Natu-

�28

29

REPEBTOlHO B113LIOGRÁFICQ

REPERTORIO BIBLTOGRÜ'IC'l

raleza, uno de los mejores corales d€ Bee-

cuando nuevamente ilayan fracasado las
metodologías sin alma."

thoven.
ME ESCRIBE UN MAESTRO. - Manuel Ainaud (el maestro agudo de quien
otro día os hablaba, aquel que tuvo curiosidad de saber cuál era la canción preferida
por los niños) me escribe y dice que sus discípulos han seguido gustando sinceramente
del "Dios loado por la Naturaleza", como
también de algunas selectas canciones de
Schubert. Además, que en un colegio de niñas, éstas, indiferentes a ciertas pueriles
litografias alemanas fabricadas laboriosamente para Kindergarten, hallaban en cambio mil delicias en la reproducción de una
Madona -de Luini. Y que él, Manuel Ainaud,
como a un muchacho rea.cío a cualquier estudio, tuviese misión de llevar!e al buen
camino, logró este resultado con darle a
leer el capítulo X en el libro III de las Memorables de Jenofonte y algunos fragmentos de estética originales de Eugenio Carriére y reunidos en un volumen.
Y concluye el maestro agudo: "Por amor
a nuestros niños continuemos en revisar el
problema de la literatura infantil. Este será
el problema central dentro de poco tiempo,

INSISTO.-Insisto en que conviene revisar con cuidado la cuestión referente a la
literatura para niños. Y no sólo.ª la literatura poética, sino aun a la cientifica. ¿ Qué
será mejor. dar a aquéllos (debemos pr1rguntarnos) manuales escritos exprof~so para su uso o directamente, obras clásicas de
grandes ~b,ios? Algo hay en éstas, sin duda, que aquéllos no pueden compensar.
Algo a cuyo calor se encienden las J?~enes vocaciones Claro es que toda la fis1ca
de Newton ha pasado a nuestros pequeños
manuales, y aumentada y mejorada, y limpia de muchos errores. Pero ¿ qué será, que
a la lectura de un manual nadie siente despertar en su alma una seria pasi~n por la
física va la lectura de Newton s1? Cuantos grándes matemáticos ha conocido el
mundo llegaron a ser tales por razón de
que, en tiempo más o menos prematuro,
cayera en sus manos, más o menos casualmente, un volumen, más o menos maltrecho, de Euclides o de Lagrange.
XENlUS •
(España. Madrid.)

* Con este nombre firma sus escritos el admirable catalán Eugenio D'Ors.

�EL LIBERT.\DOR Y EL CAXAL

EL LIBERTADOR YEL CANAL DE PANAMA.
Poco tiempo más y hará un siglo que
el Libt:rtador solemnizaba el año nuevo
de 1822 con un proyecto, como suyo,
henchido de portentüs: la apertura del
canal de Panamá.
El Secretario General, Pérez, se dirigía
desde Calí al gobernador del Chocó, diciéndole que Su Excelencia el LibertadorPresidente deseaba vivamente que se le
remitieran cuantas noticias se hubieran
adquirido sobre el canal que pudiese comunicar los dos mares por el Atrato y
cua11tos informes y relaciones pudieran
obtenerse de los vecinos prácticos del
Chocó.
Gobernaba para entonces en aquel territorio el coronel José María Cancino
quien el 25 de enero envió a la Secretaría'
General los informes pedidos. Estos alcanzaron al Libertador ea San Pablo ,
cerca de Popayán, y al imponerse de

31

ellos, ordenó al coronel Cancino que
"procediera a hacer trazar el canal por
la parte del Istmo que separa los dos
rfos y tiene sólo tres millas en un terreno
de cascajo y greda deleznable; que hiciera abrir picas y ponerlas corrientes hacia los puntos que se reputaran fáciles
para la apertura; que encargara a Jamaica los instrumentos necesarios para
aquella operación, los cuales pagaría el
Gobierno de Colombia".
Se le advertía, además, a Cancino que
S. E. estaría para el mes de octubre en el
Chocó y que estaba resuelto a ejecutar
la útil empresa de comunicar los dos mares; de manera que cuando llegase, en la
focha anunciada, ya se hubieran cumplido las órdenes trasmitidas.
Desde Popayán, el 7 de marzo, el Secretario General remitió al Ministro de
lo Interior una descripción de los ríos
Atrato y San Juan, acompañada de un
mapa de ellos; a la vez que se le prevenía
al gobernador del Chocó que hiciera levantar nuevas y más exactas cartas, a
fin de que todo estuYiese listo para el

�32

};f,OY O. &lt;: OSZÁLEZ

EL LlBEHTAL&gt;OR Y EL CAXAL

33

---------

mes de octubre, en que el Libertador visitaría aquellas regiones, sólo con el objeto de activar personalmente, por todos
los medioi;: posibles, aquella importante
ce&gt;rnunicación.
Pero, para a quel mrs de octubre, el Liberta dor andaba ualizando, por el sur
de Colombia, otra obra, rival en magnitudes, de la apertura del canal de Panamá: el pnso de la Guardia hacia los últimos confines del continetJte, para abrir
cauces a la libertad y a la independencia.
Había, para aquella f.:cha, ganado personalmente a Bomboná, en tanto que los
Estados Unidos reconocían la soberanía
de Colombia y el general Sucre daba a la
gloria de nuestras armas, en Pichincha,
el trrc~~ día de Boyacá, según su propia
expres1on. Guayaq uil h abía sido incorporad? a la gran república y la vanguardia del ejército libertador ocupaba
~l Perú.
Vinieron, sucesiva e inmedi atamente
las disen_si?nes políticas de aquel país, 1~
guerra c1v1I, la dictadura boliviana Junín, Ayacucho, la libertad de Améri:a la
creación de Bolivia...
'

Yino también la inevitable, la ineluctable declinación, que comienza en la hora
inaplazable de 1826 y concluye con el
crepúsculo silencioso y melancólico de la
quinta de San Pedro.
El Libertador no pudo realizar su visita al Chocó; el I stmo continuó proponiendo al porvenir nuestros destinos durante noventa y dos años; pero no es
menos cierto que la tentativa de apertura en 1822, quedará como un gigan tesco
testimonio de la asombrosa capacidad
previsora de a quel hombre que, al asestar su mirada aquilina a l fondo de los
tiempos futuros, concibió tam biéo la reunión de la asamblea pan-americaua, en
ese mismo punto geográfico y en la ciudad misma a la cual predij o los destinos
de una "Constautinopla del Nuevo Mundo".
Sió duda no conoció los proyectos del
Libertador, Fullarton, el prevoste de
Ayr, en Escocia, cuando en setiembre del
año 29 le escribía al jefe de Colombia:
"Entre los muchos cuidados que deben
ocupar su grande intdigencia, permíta-

�3-!

ELOY G. GOXZ1LEZ

me V. E. que le sugiera uno que debe tener parte en sus pensamientos. Es sin
duda alguna de gigantesca magnitud,
pero envuelve consecuencias que son a
un tiempo grandes y sublimes. Me refie·ro a la unión de los océanos Pacífico y
Atlántico, por medio de un canal navegable. Si esa medida es practicable para
el poder del hombre, ciertamente que
V. E. es ese hombre, señor .... Estas ideas
han preocupado mi inteligencia desde la
primera vez que ví el nombre de V. E.
unido a la libertad de Colombia. Dejo la
sugestión sencilla y desnuda al gran corazón de V. E. y a su grande y capaz inteligencia":
Furioso decreto de inclemencias el que
_-pesa sobre los días del Libertador. Siete
años dtspués de haber emprendido la
realización de su idea, el prevoste de Ayr
se la propone como una "sugestión"; y
el diez de octubre último, cuando se en-:ontraron las aguas de ambos océanos,
la prensa de París aprovecha el suceso,
para proclamar a M. de Lesseps ''inven. . tor" del canal. .. !
ELOY G. GONZÁLEZ.
(El Cojo ll11stmdo. Caracas, 1'? Enero -19r4.)

LAS OLIVICAS
Cruzó por el ambiente de sosegada paz
del humilde lugar de Cornejales, un personaje extraño que nadie supo de donde
venía ni adonde iba. Pidió albergue en la
posada y por la noche concurrió a la taberna. Era un hombre de mediana edad,
pálido y cejijunto, hirsuto el cabello y
las prolongadas barbas gris•s, alto y seco, vestido con astroso g abán, pantalón
roto y mugriento sombrero; en el cuello
de la camisa sucia llevaba un guiñapo a
guisa de corbata, y en 11,s pié, alpa rgatas aguj ~readas por el pulgar.
Decía ser un obrero que viajaba en besca de t rabajo; pero la mochila de lienzo
que port~aba a la es pa lda no contenía
precisamente herra mie_ntas de a lg ún oficio ma nua l, s ino libros y papeles .
L a primera noche que se presentó en la
t a berna sa ludó a los matracos (en a quel
pueblo se llaman así a los que en otro de

�3G

JCAX BJ,AR í

l:BIDE

Aragón se llaman baturros), tratándoles de compañeros y hermanos. Al principio les inspiró recelos su facha y su lenguaje; después le escucharon con gusto
porque les decía cosas que nunca habían
oído predicar, pero que cada cual barruntaba en sus a&lt;lentros. Parecía que
les revelaba su propio sentir y pensar.
Tan natural y justo era todo aquello
que no podía menos de ser el evangelio
mismo.
La tierra solo fructifica mediante el laboreo del hombre. El labrador se despo•
sa con la tierra, fecunda sus entrañas
con el hierro del trabajo, la riega con el
sudor de su frente, y de esta cópula del
hombre y la naturaleza nace el pan de la
vida. La tierra y sus frutos deben ser del
labrador, como suyos son la mujer amada y los hijos en ella engendrados. La
posesión de la tierra por los holgazanes
e&amp; una usurpación. El labrador, rey de la
naturaler.a, es el pá.ria de la sociedad,
porque la tierra es esclava. Hay que libertar la tierra de la escla ,·itud ca pitalista para que el hombre del campo sea

LAS OLlYICAS

37

libre. Se acerca el día de la justicia social, en que las tierras serán repartidas
entre los campesinos y entonces no comerá el que no trabaje.
Al llegar a este punto las barbas del
apóstol se agitaban temblorosas, sus
ojos brillaban con intenso fulgor, y todo
el fluído tempestuoso de su organismo se
descargaba en puñetazos sobre la mesa.
El tío Gerardo, un labrador de aspecto
bonachón y de fondo solapado y marrullero, poco amigo de palabras, más instruído que sus conYecinos y apegado como todos al terruño, era de los que oían
con mayor complacencia al forastero y
fué quien trabó con él más estrecha relación.
Enterado el Alcalde de lo que ocurría
intimó al agitador que abandonara inmediatamente el pueblo, amenazando detenerle por indocumentado; y al tercer
día de predicación hubo de levantar el
campo, no sin dejar, como estela de su
paso, buen número de hojas volantes
y folletos de propaganda en manos de
aquellos analfabetos.

�38

JU.AX IlLAS Y "C'IlIDE

Se hablótodavfa durante algunas trasnochadas en la taberna de Cornejales del
hombre de las barbas y se comentaron
sus predicaciones; pero poco a poco, ya
fuera convencimiento de su impotencia,
temor al castigo, o porque cayeran en la
cuenta de que todo aquello eran ambrollos y engañifas, los buenos labriegos fueron olvidándose del forastero y de sus
ideas, y extinguidas lentamente en la lejana orilla las últimas ondas de la pasajera agitación, el pueblo volvió a quedar
como una balsa de aceite.
Solo el tío Gerardo rumiaba en sus
adentros las ideas redentoras y guardaba en su corazón el sagrado fuego de la
revolución social, atizado de vez en cuando por la secreta lectura de una revista
que le mandaba el forastero; pero más
cauto que su iniciador no hablaba con
nadie en el paeblo del asunto, con el sano
propósito de aprovecharse él solo del reparto cuando llegara el día.
Una tarde de otoño volvió el tío Gerard.o de un mitin de la capital de la provincia enteramente convencido de que la co-

LAS OLlVIC.AS

39

sa era cuestión de semanas, de días, de
minutos nada más. El gobierno no podía ocuparse en pequeñeces y dejaría hat'er; la guardia civil bastante trabajo
tenía con.perseguir a los facciosos blancos y rojos. Esperaba mi hombre con
impaciencia la orden de los suyos para
proceder a la incautación y reparto de
las haciendas de Cornelajes y se cansó de
esperar.
Administraba un magnífico olivar, el
más hermoso y grande del pueblo, propiedaJ de la Excma. Sra. D'.1- Damiana
Ruiz de Gombal, una finca de ojo c·o mo
t odos decían, y en ella tenía puestos los
suyos el tío Gerardo para cuando llegara el día del reparto. La oliva estaba un
poco teniente, pero no importaba que el
aceite resultara un poco aspro al principio; además, como aquello era tan grande, antes de acabar la recolección ya est aría pasada. Lo esencial era aprovechar
la ocasión, no fuera que otro se adelant ara.
Y sin más encomendarse a Dios ni al
diablo, acordó por sí y ante sí proceder

�40

JUAN BLAS Y UBIDE

a l secuestro revolucionario de las fincas
de Cornejales, empezando por adjudicarse el olivar de D'.1- D8miana, su olivar,
como él tenía derecho a llamarlo al cabo
de treinta años de cultivo.
•
Dicho y hecho: al día siguiente buscó
peones, y con todos sus chicos, que no
eran pocos, empezó a varear olivos, cu•
yos negros y lustrosos frutos caían como
granizada metálica sobre las mantas de
cáñamo dispuestas para recibirlos. Las
mujeres y los chicos recogían la aceituna
y la echaban en los cestos que las mulas
porteaban al molino de la dueña, que
también se había adjudicado el tío Gerardo, porque ¿para qué necesitaba D!'
Damiana el molino si ya no tenía olivas?
Extrañados los cornejalinos de aquella
precipitación, preguntaban al tío Gerardo cómo era que cogía la oliva tan pronto, si no había recibido orden de la dueña.
-No necesito más orden que la mía,
contestaba, y yo sé lo que hago¡ puede
que os pene a vosotros no hacer lo mismo.

LA.S OLHIC.AS

41

Llevaba algunos días de recolección
cuando D'.1- Damiana, avisada o por casualidad, se presentó en el pueblo y fué a
visitar su finca, donde hombres, mujeres
y chicos hormigueaban en la plenitud de
la faena.
- ¿Qué es esto, Gerardo? ¿quién te ha
mandado coger la oliva?-interrogó la
dueña con mal gesto.
- P ues la verdad sea dicha, señora
-contestó el labrador con el aire más
bona chón de su repertorio-; como dicen
que a hora se va a hacer el reparto, yo
m'hi dicho: pues la señora más se alegra r á de que el olivar me toque.a mí antes que a cualquier extraño, que al fin y
al cabo l'hi cobrau cariño de trabajalo
tantos años.
- ¿Cómo se entiende ... ?
- Pero por eso no hay qu'incomodase;
tan amigos como antes. Si la señora quiere clase por aquí un paseíco, ya sabe que
puede hacelo siempre que guste; y si le
apetece coger cuatro olivicas, no lo deje
por falta de confianza. Entre nosotros ...
¡no faltaba más!
JUAN BLAs Y U.nrnE
( C11entistas A r.rgo,uses )

�NOTAS Y RECORTE S

NOT~S Y RECORTES

43

Redactor: ELIAS JIMENEZ ROJAS

CULTURA Y KULTURA

E\ ideal de la cultura inglesa es el cultil'o del hombre. Y son los pueblos que
han aceptado este ideal los que han hecho el mayor número de grandes cor.quistas, no sólo en el dominio de las co·
sas morales, sino también en el de las
matemáticas puras, la astronomía, la
mecánica, la termodinámica, la luz, la
electricidad, la química y las ciencias naturales.
Ci temo~ algunos nombres de maest ros
indiscutibles; sin remontarnos hacia las
antiguas civilizaciones; sin ir hasta Sócrates, Aristóteles o Arquímedes; sin llegar siquiera hasta el inglés BACON, el
"Doctor Admirable". Limitémonos a los
últimos siglos. Dejemos de lado a los filósofos, así sean de la talla de MoNTAIGNE
( que vivió 2 siglos antes de Goethe ), de
DESCARTES, de PASCAL, de Rousseau, de
A. Comte o de SPENCER. No salgamos
del campo de las ciencias positivas, para
que la demostración sea más contunden-

te. Aquí e5tán, entre los iniciadores y
creadores no alemanes:
los geómetras franceses, Cauchy, Fourier, Galois, en el dominio abstracto de
las matemáticas puras y de las ciencias
fisicas;
el italiano GALILEO, el inglés NEWTON
y la Eerie de especialistas franceses desde
d'Alembert, Lagrauge y LAPLACE hasta
Enrique Poincar é, en la mecánica celeste
y en la física;
los ingleses Bradley y HERSCHELL, el
francés Leverrier y el italiano Secchi, en
la a stronomía de observación;
el francé5 CARNOT, en termodinámica.
Un j uez que no puede infundir sospechar;:,
lord Kelvin, ha dicho: "en toda la extent!ión del campo de las ciencias, no hay
nada más grande que el principio de
Sadi-Carnot";
el holandés H uYGHENS, el inglés Young
y el francés F.aESNEL: en óptica, estableciendo la teoría ondulatoria;
el italiano V OLTA, el francés AMPÉRE y
el ingiés FARA.DAY, en electricidad;
el inglés MAXWELL, fundador de la elec-

�4-!

XOTAS Y RECORTES

tro-óptica, el trabajo más admirable y
fecundo de los últimos años;
los ingleses DALTON, DAWY y Priestley,
el italiano AvoGADRO, los franceses LAVOISIER, GAY-LussAc, DUMAS, Berthollet
y BERTHELOT, el ruso Mendelejeff y el
sueco Arrhenius, en química;
el francés LAMARK y el inglés DARWIN,
que descubren las leyes de la evolución
natural;
y el francés CLAUDIO BERNARD, que fué
la fisiología misma.
Hemos dejado de lado la multitud considerabilísima de sabios de la clase de
Franklin (físico de Boston), Arago ( astrónomo francés), Cuvier y Buffon ( na, turalistas franceses), Elías de Baumont
(geólogo francés), Sainte-Clairc-Deville
( químico francés que explica los fenómenos de disociación), Becquerel y Curie
(franceses radiologistas) o Tyndall (físico inglés).-Tampoco hemos querido hacer mención de ningún sabio de la hora
actual, aunque se llame William RAMSAY
( químico inglés que ha dilucidado el fenómeno llamado por los alquimistas: "trasmutación de la materia") .

NOTAS í RECORTES

45

Señalemos ahora a lguoas de las aplicaciones prácticas debidas a ingleses o
latinos: navegación al vapor, navegación submarina, alumbrado eléctrico, fotografía, telefonía, galvanoplastia, telegrafia transatlántica, pólvora sin humo,
fonografía, globos. aeroplanos, antisepsia quirúrgica , primeros colorantes artificiales, cinematógrafo, radioterapia,
telegrafía sin hilos. De las aplicaciones
no citadas, dedúzcase lo que se debe a los
americanos, holandeses, daneses, suecos,
rusos, japoneses, noruegos, etc., y se tendrá la parte que realmente t oca a Alemama.

* * *
El ideal de la kultura alemana actual
es realista; es cuidado de cosas. Y es
compatible con la barbarie y con la pedantería. Para prueba, basta leer el
famoso manifiesto de los 93 máximos
prof&lt;!sores y artistas de Alemania. "La
kultura germánica florece al am paro del
militarismo a lemán."
Según el concepto clásico, bárbaro !'lignifica extraño. El bárbaro no es salvaje

�47

XOTAS Y RECORTES

NOTAS Y RECORTES

y necesita sin embargo ser conducido· no
. y ha m enester de pedagogo. '
es niño
"Los pueblos germánicos pocas veces
hao demostr a do completa originalidad.
El germano bárbaro de la antigüedad
fué tributario del celta. En los siglos xn,
XIII, xvu y xvrn, la civilización germánica es un sim ple prolongamiento de la
civilización francesa." Hoy, el carácter
propio de la ciencia alemana es la habilidad para realizar la s ideas que le vienen
de fuera. Ahí está su grandeza: ni más
a llá ni más acá .-Sus laboratorios son
suntuosos. Pero esta magnificencia no
debe tampoco hacer olvidar que muchos
de los trabajo.;; más gloriosos han sido
ef~ctuados con muy escasos recursos materi_ales. _El mismo S c HEELE (siglo xvm)
ennquec16 la química "sin más medios
9ue la propia cabeza y las propias manos " .•No vay amos tan atrás, no salgamos de Inglaterra y de Francia, y
recordemos a P AsTEUR en su pob re laboratorio de !a rue d' Ul m; a ÜROOK ES sa·
cando de s us tub os una r a ma nueva de
la física, ra ma a que t a nto esplendor ha

sabido dar Roentgen; a B!!A'S'LY posibilitando con sus r a dioconductores la telegrafia sin hilos, realizada por el italiano
Marconi, pero preparada por Hertz, dis cípulo de Ma xwell; recordemos, en fin,
a Juan PERRIN contando m oléculas y
dando a nuestra s ideas sobre la constitución de la ma teria la más firme b ase
positiva.
Acabamos de nombrar a Scheele, a
Roentgen, a Hertz. Bien sabemos, pues,
que también Alemania ha prod ucido genios de 1? y de 2? orden. El m á s ilustre
tal vez entre los primeros es el fil ósofo y
matemático LEIBNIZ (siglo XVI ), el "divino Leibniz" . La armonía que él anhelaba entre los pueblos, exige justamente
todo lo contrario de lo que proclaman
hoy los kultos k aiserianos: dicha armonía exige que cada pueblo contribuya a
la obra común de la humanidad con sus
cualidades propias, como colab Jtador
solidario y sin vanas pretensiones di! dominación universa l.
Oigamos por último la voz de otro
gran alemá n, el iocomparable "\VAG-SER:

46

�48

NOTAS Y RECORTES

"Si me entregarais la tierra para organizar la Sociedad en vista de su bienestar,
no podría hacer más que una cosa: dejarla en plena y completa libertad de
organizarse por sí misma."-''En la medida en que yo estoy contenida en vosotros, dice Natura a los hombres, vivís y
florecéis; en la medida en que en vosotros no estoy, os consumís y perecéis."

* * *
EL SERi\,fÓN DE LA MONTA'.\'A E:\' ALEMANIA

Dicen los sabios alemanes del día que
ellos no pueden ser comprendidos por
quien no sea también alt&gt;mán; que su
moral, su concep~ión del derecho y su lógica les son peculiares o idióticas. Y es
la verdad. Lo cual no quita que podamos comprender siempre a muchos de
los sabios de la Alemania prekaiseriana
y hayamos comprendido hasta hace poco a algunos de los otros a que nos referimos. Adolfo von Harnal'k-teólogo renom brado e hi:.toriaclorde los d · gmas-,
h abla ha antes de la guerra con cierta 16g_ica y seriedad. l\1i ren como se expresa
anora en una ocasión solt:mne:

NO'l' .1S Y RIWORTFS

40

"La guerra nos demuestra que nos equivocamos al pensar que la guerra no está en
la naturaleza de las cosas. ¿ Pero no se opone al aforismo de: ''Bienaventurados son.
los mansos"?. No, porque este aforismo se
aplica al individuo, pero no al Estado, porque el Estado es, en primer término_, el. r~presentante de la justicia, y a la JUstic1a
pertenece la espada ... Es posible que a~gún
día la guerra misma pase a la historia Y
desaparezca de la realidad. Pero e~ i_ndividuo, como tal individuo, debe vivir con
arreglo a las enseñanzas del Sermón de la
Montaña.' '
Saquemos las consecuencias:
l. El individuo debe ser man·so, con
arrerrlo
al Sermón de la Montaña.• El
b
Estado, no. El Estado representa la JUSticia, y a la justicia correspondr- la espada.
JI. La guerra está en la naturaleza de
las cosas; pero es posible que a lgún día
desaparezca de la realidad.
¿Pero quién ha visto jamás Estados
peleando? Quienes se baten son sus individuos; y, para vencer, precisa: que se enfurezcan y pierdan la bienavecturanza
de la mansedumbre. Por eso se enseña
hoy a los niños en las escuelas alemanas

�50

NOTAS Y RECORTES

NOTAS Y RECOk1E$

51

.

el' 'Himno del Odio", compuesto por Lissauer, contra Inglaterra.
• ¿Y cómo puede desaparecer de la .realidad ló que está en la naturaleza de las
cosas, lo que es constante en ellas, lo que
es fundamental?
¡Aquí de la kultura con k !
CON CUÁNTA FACILIDAD LEGISLAN LOS
HOMl:IRES Y QUf: MAL LO HACEN!

Leyendo la Gaceta Oficial, del mes de
Agosto para acá, tiene que sentirse desconcertado quien crea ,todavía en la eficacia de las leyes de los hombres, aun
cuando se aparten del orden natural.
¡Qué abrumadora florescencia! ¡Como si
la bondad de los códigos no estuviera
generalmente en razón inversa de su prolijidad! Las leyes de la naturaleza son
muy sencillas, muy claras y abarcan el
infinito. Sus moldes son inflexibles y es
sin embargo inimaginable la diversidad
de modalidades de acción que en ellos
caben. Nuestros mandatarios proceden
al revés: multipli~an la letra, malgastan

fuerzas y quizás nada bueno alcanzan .....
Pero pasemos sin advertir ligerezas, impropiedades, abusos, confusiones y contradicciones. Señalemos tan solo la tendencia al socialismo de Estado teutónico
que se descubre en la mayor parte de las
disposiciones de nuestra Gaceta, en lo
económico y en lo docente. ¡Y ello en plena zona tórrida, donde urge a toda costa robustecer las energías individuales!
CADA UNO HABLA SU LENGUA

¡Es curioso! Por haber sido Wilson profesor, se anotan en contra de los intelectuales en general, las vacilaciones y los
desaciertos que se atribuyen al Secretario de Estado BRYAN, dando a entender
que la alta cultura y el bagaje de teorías
apropiadas son contraproducentes para
el gobierno político de los pueblos. ¿Pero qué llamarán alta cultura? ¿ y qué,
teoría? El buen gobernante y -el buen
universitario deben reunir exactamente
los mismos caracteres de cerebración, de
potencia volitiva y de justeza de miras.
La investigación en el laboratorio, la so·

�53

tor.As y .RBCOlt'rES

NOTAS Y RECORTES

lución de los problemas sociales, _el atinado manejo de los hombres y de las
cosas, exig.en dotes que son de un mismo
orden fisiológico . Todo hombre esclarecido, resuelto y consecuente en sus actos
sucesivos, todo hombre de gran acción,
es forzosamente un gran intelectual. Si
erramos, en EE. UU., o en Costa Rica , es
precisamente por imprevisión, por falta
de reglas generales, por incapacidad para la abstracción; en una palabra, por
falta de teoría. Los Bryan de allá-si
son como los pintan-y los de aquí, serán todo, excepto teóricos de verdad.

blica ; de que no es cosa que interesa sólo a
unos cuantos sabios; de que tiene más importancia que la decorativa consistent e en
hacer buen papel entre los pueblos civilizados, qu e han dado en la flor de enamorarse
de la cultur a popular.
E n esta preconcienciadel pr oblema ¡ cuántas lagunas podrían señala rse! ¡Qué endeble
y t ierno nos parcee todavía ese interés naciente ! La predilección que se otorga a las
cuestiones confesionales y políticas sobr e
las e:¡ue son propiamente de enseñanza; la
falsa oposición que se pretende establecer
entr e educación e instrucción, p ara menospreciar solapadamente a ésta; el espfr-:it u
utilitario y práctico que se quiere imprimir
a la renovación de la enseñanza son señales
de lo incompleto y r udimentario que es t odavía ese movimiento de opinión. P ero es
algo, es el primer paso, para que tenga realidad en la conciencia española uno de los
términos de aquel programa de regeneración, trazado por Joaquín Costa en dos solas palabras que valen por muchos discursos: escuela y despensa, versión popular de
cultura y riqueza, los verdaderos ci m ientos
de la grandeza de las naciones.
Esa preconciencia del prol?lema de la cultura , del problema de la educación, que es

52

E.

J. R.

LA UNIVE RSIDAD Y LOS " P RÁCTICOS"

La opinión española empieza a interesarse por los problemas de la educación. Es
un interés naciente, acaso superficial, todavía muy incompleto, pero que permite considerarlo" optimistaniente como una señal
de renacimiento. Se empieza a formar conciencia acerca de tan vital asunto; hay ya
una preconciencia, un sentimiento confuso
de q ue la instrucción es una necesidad pú-

�54

NOTA$ Y RECORTE$

NOTAS Y RECOBTES

el problema de la preparación para la vida,
bajo sus distintos aspectos, entre los cuales
el de la instrucción es el menos discutible
es todavía: como digo, muy incompleta. S~
comprende ya la necesidad de la escuela;
pocos se atreven a decir que es mejor que
los pobres no sepan nada, que al pueblo le
conviene la ignorancia, porque le ahorra
cavilaciones, aparta de él tentaciones y rebeldías y le permite ser más feliz dentro de
su simplicidad. ¡ Como si esto fuera posible!
i Como si aparte de todas las razones ideales y morales, la economía moderna ~o exigiera mínimos crecientes de cultura hasta
pa1'a las más humildes formas de la concurrencia vital ! Pero si se comprende la escuela, no se comprende todavía la Universidad. La Universidad, según uño de esos
tópicos de la vulgaridad que corren por las
bajas capas de la política y del periódico y
arra~tran a muchos simples en quienes está
abolida la función de discurrir es una fábrica de títulos académicos, u~ vivero de
doctores y licenciados, de hambrientos de
levita que asaltarán el día de mañana los
destinos públicos por no servir para otra
cosa.
No se advierte que el problema de la instrucción es un problema orgánico, cuyas

partes actúan recíprocamente unas sobre
otras. Sin Universidad no habrá escuela a
menos que enviásemos a los maestros' a
educarse en el Extranjero. No basta que
baya Escuelas normales u otros seminarios
de maestros. De la Universidad, de los centros de enseñanza superior científica, llámense como se quiera y no hay por qué variarles aquel glorioso nombre que encierra
la tradición de la cultura desdé la Edad
Media, procede el nivel del saber que luego
se diversifica en varias aplicaciones y forma
los especialistas d~ las diferentes profesiones y hace profesores normales, inspectores,
maestros. Sin cultivo puro de las ciencias,
las aplicaciones caerían en el empirismo,
degenerarían, se petrificarían en la rutina,
Con razón se achaca a la Universidad aleana, al cultivo de las ciencias físico-quimicas, el desarrollo extraordinario de la
industria y .el comercio germánicos. El progreso de las aplicaciones. prácticas, tiene
por supuesto el adelanto de las ciencias.
El impulso de la Universidad llega a la
cuela de primera enseñanza. Contra la
niversidad conspiran el sentido utilita·o del practicismo (a veces lo que parece
áctico es lo menos p-ráctico) y la pedante-

55

�5(1

•

).'0'1'AS Y HEl'Oln'ES

ría de los autodidactos
pasado por ella, creen que no sirve par
nada. Los unos dicen: "¡ nada de faculta
des, ni de filosofías, ni de monsergas; lo qu
queremos es cosas prácticas; cosas que sir
van para la vida, ingenieros, maestros, co
merciantes !". Como si eso pudiera logrars
sin un intenso cultivo de la ciencia. Lo
otros se figuran a las Universidades como
Escuelas arcaicas, ajenas a la cultura moderna, y no advierten que todo lo que h
sobresalido en la cultura española contemporánea desde Costa a Menéndez Pclayo
de la Universidad procede (hablo de la Uní
versidad en sentido genérico, de enseñanz
científica superior).
¡De "Nuevo Mundo.")

BORRADOS

En la sesión del 15 de :Marzo, ln .lcnd
mía de Cit·nci:is '· ... ncesa ha decidido 1
cxclüsión de los siguieAtes miembros al
manes, firmantes del conocido ~Ianifiesto
Baeyer (químico), E. Fischer (químico
\Yaldeyer (anatomista) y F. Klein (mat
mático).-Otras sociedades sabias han i
mado ya resoluciones semejantes.

.\°TILLAl\·A (&amp;mm//,11)
N JUA,\' DE LA CRUZ
AY LUIS DE LEO.V
ROCHEFOUCA ULD
s LIIIR0S DE HORAS son voh1menes impresos en vitela
lada; todas !ns páginas decoradasZcon variados orna•
de estilo, a dos colores; la encuadernación en per•
loo legitimo, impreso en varios colores esmaltRdos, con
aderas y marcador de cintas de seda. El libro tiene la
afinada y paciente de un códice manuscrilo. En la
ra página lleva una dedicatoria, con el lugar corres·ente a los nombres en blanco. Es un admirable libro-

PUBLICACONES RECIBIDAS.
Ca.~a Editorinl,PROMETEO, de Valencia, acaba de
• ar La Risa, por E. Bergson, una de las mejores obras
·das recientemente en Parfs, y seguramente la más
ante del gran pensador francés. ¿Por qué relmos y
~ nos hacen reir? ¿Qué es la risa? ¿Qué representa
vida social? Lo cómico en el lenguaje, lo cómico en la
n y en el movimiento y lo cómico en los caracteres. La
mo represión moral. Todos esos puntos se estudian
Jarecen en este 111,ro, de una singularidad extrnordi• uniendo a las observaciones del hJósofo el encanto de
agen, acertada y luminosa, delicadamente expuesta y
rosamente labrada, con un acierto de 1mista. A estos
res de la forma debe Bergson su póblico femenino,
llena su cátedra de Parls. Asl le llaman "el filósofo de
1a obra,

admirablemente presentada por sus edi1ores,
na magnifica cubiert.i a todo color, se vende a dos pe.
en todas las buenas librerfas.

MERCURIO lllt

NUEVA ORI.E.\:'\S

S11111ari1J de abril de 1915:
gina personal del Director.-To/edo: por Romera :'\a- Curiosidades - St&gt;11elo: por Falconi Villagómez 1.1 Hllt..111,1: por Rodrigo Cen:intes - A.:tualida&lt;les-;.

••

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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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