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                  <text>finn trnbazún de las cuerdas, las columnas macizas ele las chimeneas. El buque se aproximaba.
Ya se le oía mugir, se escuchaba el sedoso rumor con que las ondas se abrían bajo el corlnnle tajamar. La niebla prestaba á la marcha
del
barco un encanto indeciso 1 lo hacía seme-Acliós 1 adiós.. Esto parece un sueüo, no
jante á un bajel hechizado que partiese para
puede ser otra cosa.
--Si, un suelio, un suefi.o-repilió ella; y mi- ulgún viaje misterioso.
rando al novio que se iba, que se alejaba irre- · El corazón de Brjgida saltaba dentro del pemediablemente, murrhuró :-El fin de un sueño. cho. Sus manos se habían adherido á la ruda
:'\o tuvo fuerzas de ir al comedor. Entró en la piedra de la muralla y levantaban el cuerpo cual
solita, cayó en una de las butacas y allí lloró. si quisiesen acercarlo al barco que venia. Pronto
La pesadumbre de lo irremediable abrumaba estuvo tan cerca, que Bríg:ida pudo ver clarasu ulma. Ya no vería á Santiago, no le oiria mente cuanto adivinó ante3. En los flancos, los
quién sabe poi- cuánto tiempo. Cuando volviese., iguales ojos de los tragaluces la miraban con
las muerlas pupi1a.s de sus cristales redondos.
:-,i totTtaúa, los afias habrían transcurrido, cambilrndo ú las gentes, variando las almas. ¡'\i elln Sobre cubierta algunas personas se agrupaban,
ni él serían los mismos. Tal vez no armonizasen imposibles de reconocer aún, igualadas por los
sus corazunes 1 y después de haber ambicionado abrigos, por los chales que las envolvían.
Brígida sinlió que no podía respirar. Entre
la ditha de volverse á ver 1 sufririél.n el inmenso
aquellas genles estaba seguramente Santiago.
de:-engaüo de descubrir que mnaron á otros seres
_\brió mucho los ojos, concentró toda su vida en
distintos de lo que entonces serfon.
la mirada y, por un instante, el resto de su
Esta sensaciún fué tan penosa para Brigicla,
cue1'po
no existió; estuvo como si la. muerte lo
que lu hizo leyantarse, salir al pasillo, á la ese.llera, impulsada por un pensamiento. Aún po- hubiese herido.
El bRrco acercóse más, mugió sorclnmente la
día ,•er un inslante más á Santiago. El buque,
múL1uina, y en el agua los hojas muertas se
p¡_1ru salir del puerto, habia. de pasar Jw1to á
utorbellinaron, se hundieron en remolinos rápiIn .\lnmeLh1, 1•ozc:ir ~asi el alto murallón del pados para surgir de nuevo, salpicando de oro y
se rJ ,mtes ele perclerse en la mar. Desde alli, Bride sangre la blanca espuma hirviente. Brígida
güln. uh:anzariu la suprema felicidad de Yer una
yez mas al amado, ele consern.1r una última viú JH:l~ur el barco ante ella, pudo distinguir á
lo:.; viajeros, reconoció á Lupe y á dona Teresa,
iinflpen. Tul vez S&lt;.intiago iría en el puente, poú :\ligue}, á don Ramón, á lodos los que se ibah,
&lt;lrím1 grituu.;e adiós ...
á todos 1 menos á Santiago, quien tal vez llorase,
:-,..;¡1iió faern. andnvo depri:'lfl. En nqnella hora
oculto en su camarote.
lt&gt;!nprtllW nadie pa~aba pot el rnueHe ..\ lo lejos,
Fué una visión rápida. El barco se alejó antes
},J;-; 1JrlJ11le&gt;- de la ulamedn, olmos, plátano,;, chode que la enarnornda pudiese darse cuenta clara
piJ.-,;. colon'!úbanse otollales entre la neblina. Hade lo suredido . .Entonces gritó, clamó:
da ello:-; Loniü Bdgidu.
-¡~antiago! ;Santiago! ·
El 1rnseo e:-;tabn üesierto 1 silencioso. De yez
Su YúZ se alzó agmla. cnlre el tmnu\lo de las
e1i vez, niian hojns muertas 1le:-.de el alto raaguas
revueltas, Hegó hnsla el barco y Lupe
mnje y ú. Jo:-::; impulsos inderto:-; del nire rerodebió oida 1 pues 13rigida la vió correr por el
1,ibnll un poco, uuit'mlose ul fln con sus olrns
puente 1 hundirse por una escalera en busca de
h~rinauus, ~·acentes en tierra U meridns por el
Sm\liago, mientras el buque se alejaba, se perdía
ugua inquieta del mar, que colwnpiaha dukernente los anchos ahnni1'os rojizos &lt;le los pli1tu- entre la neblina.
Ya iba lejos, cuando In abandonada, fijos siemúos. el oro púlido de las bojas pequeúus. DríJlre los ojos en su dicha que partia, entrevió dos
gida se acodú en el parapeto. mirú hacia la ,·illa.
::;ornllrns, dos ,,agas é imprecisas siluetas, que
:--:a,lu se di\'i~Jba uún. Entre la niebla dormían
ugitnban sus pofiuelos, y pudo imaginar que
lus L:u:-;as 1 los montes .. \Jguna bana se iba lenta
Santiago y Lupe la decían adiós.
al mar. Subiendo entre lof; árboles, nn chopo
Luego la visión se borró, y sólo se vió en
puntiagudo te,mhlaba sobre el delo gris como
lontananza la sombría forma del barco que perunu alta llama amurilla, y bajo aquel cloro fuldíase mar adentro, dejando como única señal
p:ur !ns ulras copas enrojecian con matices arde su 1iaso la estela espumosa donde flotaban
rli,?ntes de bronce:-; y de hierros .•\" egreantlo al
las hojas muertas. Ilrigida miró entonces un
lnlYl'~ de Jos celajes, una gran marn 1\otante
in~tanle más nl Océano, se-cóse los ojos, y desaparedú lejana. El ban:o Yenia.
pués, con paso firme, echó á andar hacia el
lll'igida se inclinó rnús. Sus ojos parecían
imantarse con Rquella Yista, atrayesaban la nie- pueblo.

-Sl, mándalas·.. . Luego ella, con valor inaudito
pronunció la palabra definiliva:---,-Adiós, Santiago.
Vete. Que Dios te proteja.
Santiago suspiró hondamente 1 apretó convulso
la mano de Drigidu y después dijo:

•

,,,

li
''

:l

bln. mlh·i1rnb11n In silneta podero~a del casco, la

Spie::. ILaao de Thoune\ Sui::.ct, Agoslo 1907.

:: :: NÚ/t\éRO :: ::
fXTRI\ORDINI\RIO

Originales de Jacinto Octavlo PICÓN (d
Ramiro de lil/lEZTU, Josl! LÓPEZ SILII~ ~ R. &lt;'l. E.), lllberto'. IHSÚ/1,
MIICHIIDO, Emilio C/IRRERE e , nltonlo de ZIIYIIS, Manuel
V , ranc seo \llll.llESPES,, -

=

lluttraclonea de SIMONET MEDINA V
VÁZQUEZ"CALLEJA, AallsrfN HU1~:Rg· de MÉAEZTU, SANTA.NA BONILLA
1 GUTI
'
RREZ URRAYA y TOVAR

�El ·tuento SemÍlnal

AIII IV.-1 Dklemlll'I de mo.-llUN. 209.
PRBCIOS DB SUSCRIPCION
lladrld J pmlnclu: Trlmealre, 3,60 pesstaa.

SB PUBLICA LOS VlJnUm8

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lil lil lil

DFICIIIS: Fuenc11rr111, núm. 90.-KIDIID

Númno suelto: 8 0 céntimos.

Apartado de Correos 409.

~---~~~
...,......_,.__..,,.__,.., ___

-w~·

NUESTRO NÚMERO PRÓXIMO

EL GUARDA DEL /V\ONTE

PUBLICARÁ

LA VENGANZA DE AISCHA
PO~

~~s_co, 8Je111p1:c que quiero. Cuando me hastía la

FRANCISCO VILLAESPESA

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t\ Hlc1 de ,\la.dr1d1 aún rnás fatirrosa
e,

U que para el cuerpo1 hago el esfuerzo de macli:ug~r, que en un rnadrJlello es casi rasgo de

grs,to de aJHéll'~ura que no predispone en favor
SU) o. En cambio cuando F,C consigue distraerle
habla mucho, es afaüle, hasta gracioso V aquel
sello. de tristeza que allen1. los linea~ d~ ~u flsonom,a, se trueca en sonrisa que respira bondud
Y franqueza.

lto~·UJsmo, tomo el tren de las siete, llego al monUna noche, después de permanecer allí el &lt;iíu
te á las ocho, paso el día procurando no acordarentero,_
al. levantar1:1e de cenar1 me dijo Ramüti:
1nc ele nada enojoso, como fiambres que llevo v
-Senori to, hay que darse prisa: se nos ha hesabrosos guisotes quP allí me hacen, ando rnuch~
.Y á la noche vuelvo por el último tren que para cho tarde; no le quedn á usted rnús éiue el tiempo tasado para bajar al Ul}{'adero y pronto
e,~ el apeadero cercano, distante de la cnsa de
porque el. último tren debe de hab;r salido
mi amigo poco más de un kilómetro.
·
del Escor1al.
Los nacidos en otras regiones de Espafia dicen
•
qt~e. el campo de los alrededores de Madrid es
rc:.sur.o; á n'.i, me gusta. El suelo pardusco, quc~e \u ~asa del monte al apeádero se tardaban
h1 udo Y du10; el arbolado verde griseo de chavcmtc.
mmulos. A buen paso1 tasi corriendo\
lUITos,
1·01,Jes
·
l . .
Y enemas; las tremendas pcJla$
prendimos
la marcha tropezando en -piedras v
cenicientas cubiei-tas de mus~o alagartado que
n'.tllczas, ponrue era obstura la no(;he; y ya ,~parecer colosales bestias dormidas en
ni~1~os ganada J~ niilad de la. cuesta que hay qur
mnwyll reposo; el c.ontorno de las montaflas
hnJ~l has~,a la via, ruawlo al salir de entre una:,;
t:ua'.ito ,abarca la vista, tiene por su forma, pm'· enemas vimos el farnlón dclantem ,Je:¡ frcn (JUP
s~t c?lo1 Y por sus proporciones un sello de gran- se
aecrl'aba á todo vapor.
,
&lt;.l1~EHlrtd .wie ~Ll':11ira y sobrecoge. J\o es un pai-Es
inútil
C'OI'l'f't', dijo Hanión; hen1os call't,8i:1JC bomto ru nente; pe.ro hay en ól cierto aspecl o ele clesol~da henno$,llra que sugiere é im- ludo .mal el tiernpo .. \dernús, yo no porque conozco bien el _piso 1 pero usted puede caerse y haP?n.c al ah~a 1~eas de tranquila y austera poe- cerse dafio.
srn .. !.os pcnsarmentos que allí se enseüorean del
Comprendi que tenia. rnzón: nos pararnos: Pl
esp1ntu ~o son alegres; mas como si se Jimptasen
tren llegó al apeadero, se drtuvo los dos rninutos
co~ la ~1vez~1 del airo, dan ú la voluntad vigor,
Y a la 11na.g1nac1ón esa ap-c'l.c-ible íllé!ancolía qTie de reglamento, Y partió. despidiendo la. locomotora nubes de ~wno y gruesas chispHs, nlgunas
sólo saben saborear los capaces de sen titla.
de las_ cual~s u1ecndiuban á trechos las matas
secas mmediatas á la vfa .
•
*.
-Volveremos despacio, elije.
-Y en ,·cz de acostarse usted en una ele \a_.,
'!'lene mi amigo en _el monte dos guarclas 1 Ra~·amas crue hay para los convMa.dos que viene11
n1~n Y ~Andrés, ~}adre é hijo; de cincuenta ó pocos
'-~ cazm·, le haré la del serinrito: es mejor porqne
lrluS u11os el primero, y de veinticinco el segundO. Lo rr~:uente de mis excursiones, y sospecho turné colrhón de muelles.
1 1
1t e lumbwn de mis propinas, me ha hecho amigo de ambos 1 pero sobre todo del padre· homJ)rc
••
r'n lo físico tan corpulenlo y de tan reci; contexEd1au1os ú andm· cuesla arl'iba, hacia la casa.
tura que parece un Hércules, y en Jo moral de Soplaba w1 airceiJlo fresco en extremo grato destan buena fnclole que, luego de conocerle, se te pu~s ~le lo ~rdoroso de~ día, y allá muy lejos, por
r~bra verdadero afecto. Sin embargo, á primera la ullrnia lmea del hor1zonlc empezó á. surgir la
1
v:slu. no atrae porque es hurallo Y tosco· ancla luna, colosal y rojiza, cuyo disco al través de
tnste, esquiva la conversación, y n~va
siem- las ramas de los árboles parecía un encaje de
pre el semblante como contraído y afeado por un fuego.

y¿

••

eJ1.

!es ~a:e

•

casi

�asPgt~~'o ú ust.ecl que CJ'&amp;Í que se me había muerto··
el chico. ,\qní, coH10 usled sabe, no Yienc

l.:111'.hw_n

i•n 111uri-_1_10

nadie

nH.'tf:

que

llJI

vi&lt;'jo íJue

!rae t'i

pan dr \ i!l~!ba. U11 a nmi'íana, en lugar del Yiejn,
que se l1abia pueslo malo, tan i~1alo_que se rnu-

(~ 1~í

m~ .~ustaba que i_ne tos_ p_uSiese ... , tolid,

' _ª) ~1 .. , d1J1n.10s, u pues casarnos .. '.)) y nos casu111ü1'. ,\ndrés
lo lkvú,
nrny
ú~mal • r 11- C¡·.lcl. 1.lclis·1·
~ , ¡ . _·
,
. 1 -;
·e ª
ª dec:inne que To masa tenia· en Ylc.l

1 C\- 16

llalba mala fan1a Y que yo estaba demasiado

mentos en que el máS receloso siente la nccesichlcl de aliviar su dolor contándoselo á quien tic11e
('t&gt;rca, sea quien fuere.
-- Si, sl'fior- repuso-una pena muy gra.ndl', ílr
lodos los días, de todas las horas ... 1 desde hace
altos.

Nos detuvimos maravillados, y yo, sacando dos
cigm'ros y dando uno á Ramón, le dije:
-,\hora no hay prisa: vamos á descansar un

ralo.
I\-fe senté en e'l suelo y Ramón hiio lo" propio;
pero en vez de seguir contemplando, como yo.
aquel grandioso espectáculo, apoyó los codós en
las rÓdillas 1 la cara entre las palmas de las manos. --y se quedó tristemente c.nsimismado. Así
perrr_¡.aneció un rato muy largo 1• y Dios sabe
cuánto hubiese estado si yo no le llamase. Su
actJ1ud no era·de cansancio ni ae·fatiga, sino &lt;le
pena: bastaba mirarle á la cara para comprender
qne sus pensamientos le hostigaban con recuerdos de pesadumbres pa_sadas ó temor de males
venideros=
-Pero .hombre ... , Ramón ... , ¿qué diablos le sucede á usted, que: siempre está tristón y cabizbajo, corno pastor á quien Re.le mueren á docenas
las ovejas? ¡Cuidado que hace tiempo que vengo
y le conozco á usted! ¡Pues aún no le he visto a.
usted un i;lia entero de buen humor! ¡Vamo~1
hombre, anímese usted, y si yo puedo servirle
de algo en remedio de sus males, eche usted por
esa bocal
~lucho rn(is de!Jí de decirle, é induda.l:)lcmente
1e conmovió la sinceridad que respiraban mis palabras; ó tal vez le sor·prendi en uno de esos mo-

- Hable usled1 ho1nbre, hable usted, y a ver
si yo le encuentro remedio.
- N1 asted. ni nadie; pero le contaré. el on·•
gen de todo para que ~e persuada de que no
exagero. De este modo me. perdonará si alguna
vez parece que peco de desatento ó de perezoso,
por andar metidQ en mis cavilaciones.
Y sin esperar á que le hiciese más protestas
del inter~s que. me inspiraba, siguió de esta manera:
-Ha de saber usted que yá enviudé hace muchos alJos, quedándome de nü Pepa, mi primern
mujer,- á quien tenga Dios en su gloria, ese hijo
que usted conoce, Andrés, más bueno que el pan
y que ya entonces era mozo. Al año de morir la
madre, el mucha.cho se enamoró de una chica
hija del administrador del solo de los Molinejos,
y Luve que dejarle qu e se cusara. El amo les dió
casa con la condición de que en vez de vivir en
esta de la parte alta del monte, que usted conoce, habitasen en la de allá abajo.
-¿La que está junto á la vía?
-La misma: yo me quedé en la de arriba, si!1
más compañía que la vieja que cuida de los puercos y las gallinas. Aquella soledad, ó aquel apartamiento de mi hijo, á. quien no veía más que
una vez al día, y menos cuando el tiempo se melfa en aguas, me hizo mucho mal. Vamos 1 le

~ió aquella semanal vino su hija) viuda de trein-

r!UJer.tantos
años, pero muy reguapa; una gran
Pregunte usted quien quiera y le d.ira
~

á

que en dos leguas á la redonda no había otra
c?mo la Tomasa. Para no cansarle á usted1 yo
viudo y solo, ella lo mismo, comenzamos á hablar
un rato, mafíana otro más largo ... entre bur~
as y veras, que si ella me ponía los ojos dulces Y

;wy

v~ejo para marido: en esto último puede que tuv1es~ razó~, per? lo otro ... , lo otro era mentira;
?ªd_je pod!a decir, con fundamento cosa fea de
fomasa.
'
Aquel afio hubo mucho robo en el monte sobre todo atlá arriba: el invierno fué 1nuy cr,udo·
los pobres y los malhechores de los pueblos cer~
canos venían á cortar leña ó poner cepos; y el

�amo nos dió orden ele que, mientras durasen loR
robos, Andrés y yo nos quedásemos por las noches en la casa alta, y las dos mujeres fuese11
ít vivir ú la casa de abajo, la de junlu á la via.
.\.si se hizo, de modo que Andl'és y yo no la~ veíamos más que de dia y por turno: unas veces bajaba yo ... , otras veces él. Aquello duró dos meses, y luego volvieron las !'osas ú quedar r-omo
antes: los ehicos, en la casa baja y nosotros en
la alla: pel'o esta sepanwión fué ro.usa rlc tocias
uuestras desdichas ..\. la mujer de rni hijo le hizo
el amor un 111020 ele Yillalba que pasaba p01· ¡c1l1í
lodos los días, y la grandísi1na infame se dPjó
querer, ab1·iéndole la puerta y rN;ihiénrlole ó 1narehándose con él por esos campos en r·1rnnto lograba burlar la vigilancia de To111asa. De allí ,í
JJOCO no había por estos contornos quien lo ignorase; el único que no lo sabía era 111i pobl'e hijo.
_.\.quella grnndbi111a si1t n •rgüPuza hu;:ta sp ihn
algunas Yeces al Escorfol ú. buscar ú su mnm1tr.
Llegó el afío del cólera, que todavía no sabíalllos
1G que era; pero ¡vaya s i vino!, se moda la gente
,g1e daba miedo . .\qui no hubo rnás q11P &lt;IOR casos, Tomasa y Pepa, qne rnurier-011 eon difer-1mi-ia di• cuareula y ocho hornR. Exr·uso de&lt;·ir!P i
usted la impresión 11l1e aqtwllo no;-; cnusn ría. Esto
es muy triste, ¿verdad? !\las nada tiPne de c•xlraurdinario que el cókra SP IIPVC dos p1•1·s01rns de
nna rnisrna familia.. Pet·o \'erA usted lo e!llf' sigue. "Cna noche de otono rni hijo se q11rclt'i á clol'mir en la casa de ahajo para tornar clf' 111acl1·11gaela el primer tren que fue:-;e hac-ia ;\Jadrid, donde tenía que hacer c·ompra;;. Hubo mm lornwn ta
horrorosa; rt agun rnín ú lol"l'Pllff's ~ los 1·,1~·0,-;
&lt;·11&lt;·1•mlí1111 el aire.
lk pt·onto &lt;·011u•11zarnn 11 apotT&lt;'Hr la p111•rln;
lllltl \'OZ pirlió SOC(l)'l'O y .\ncli·é,i Rf' asolll() {t la
\ t•!Llana. Era un emplf'ado ele la r~l ariún dd Es&lt;·orial 11ue iba ú \'illalha y al &lt;·ual la IP111ppslad
había srn·1n·endido en el n1111inn. ~li hijo lP alwiú
para (lll'' s&lt;• guareriPsf', y allí Pst11viernn fu111nudo, hablando y jugando á la hi-isea hasla rl a111a1wcer. ~i Andrés le conoda ui el al rnuchac-no;
tlO había cutre a n ,hos rcsentilllienlo alguno. l .o
que sucedió no se explica mús qne por l'Sf' clrsro
11erio qur sienten algunas ¡wrsonas rle ,-ontar ~·

repetir lodo lo que salleJL y escuchan; pero l&lt;,
rierlo es qne aquel hombrr, no sé si estúpido i",
rnalnuio, le refirió, cun drlallcs y fechas, qw·
pasuwlu por allí, 11lltl'has 1·,•1·,•s ú hrm1;; clisti11tus,
predsamenle en la época eu que Tolllasa. y Pep,1
habitaron solas la casa,. había visto entrar 1111
rnoc-etón á q11ien primero una de ellas hac-ía scflnlrs tll'sdf' las \'Cltlmias; y que rn oli-ns ocasimlf's
lrs había vislo, de lPjos, juntos por PI e-ampo \'
t'Ogiclos ele la mano, co1110 van las parejas rnamoradas que huyen de la gente cuando creen qll(•
no les mira na.die.
Andrés, según me ha. dicho, hizo todo lo posible para q 11e aqnPl homb1·r le diese algún elato,
alguna SP1ia, algún dela lle por donde colegir rnú 1
rk tas dos era, si la más joven ú la ele tnús a11C1s,
y ni fin logi-r"i ni-rmH·nt·Ji• 1111a nli1·111iwió1t: Ju d,•
11ue aquella mujer fü'\'aba :-;iernpre un corpi1-,n
rojo que se veía desde muy lejos. Es decir, la
culpable era mi nuera, port¡uc Tomasa no usabu
Pntonccs coi-¡iiiío de tal &lt;'Olc.r, por lo recirnte r¡ue
Pslalla la 111,wrtc lle s11 paclrr, y en rnmhio l'"JlH
lrnía uno.
.\. partil· &lt;Ir la i111p1·11rll'11cin. ronwlida por ,H[lll'I
lwmhl"I', lfli pubi-P hijo t·o111Pllzú ú sufrir lo i111!Pc;illl&lt;'. Yo le veía tt·isle, pPw-,nlh·o, hura no, cuino
11sled 1111' \·p ú 111í. lln:-la 11111• 1111 din, {l Ílll'l"Zil
el&lt;• oü¡,li&lt;·us y n1rgos, &lt;·011sPg11í fJll&lt;' 111r lo 1·011t&lt;:1nt loclo. Su llHHlu ctr hnbl,u·, s11 \'t'hcnwr!f'ia, sus
1,1inidas ch• hwo, lodo 1111· &lt;·on\'1•1u-ió de llllC' 111¡11,•lla i11Pa H("almi-íu i-011 (•l. l~1iloncPs ... PlilOJH"f'S yo
hic,· una t·osu &lt;!lit' no st; si t's lHIC'IIU ó si &lt;'~ 1rnd11,
pt&gt;l't&gt; 1·011 lu &lt;·ual rsloy dt•rlo el&lt;' &lt;!ll&lt;' Jp ltc salvarlo.
l.&lt;' &lt;lij1• q11c la cnlp11bll' Prn sn 111mlruslrn, q11,•
~·o lo subía rlcstle Jrlllc·ho li&lt;'lllJlO nlrús, ~- q111•
salJía larnbié11 í!ll!' pu1·a e\'ilui- sospt'dms ó pa1·a
1111c cu~·rsrn sohn• l'&lt;'lin, To1nasa le h11rlnlH1 ~
SP ponía. l'l &lt;·urpii10 n,jn. .\Hclr{•s 1111• pidic'i j11rn111P11to clt• 11ue &lt;!reía vri-dad, y juré.
Y el pobre Ilurn6n a1·abú su l'elulo &lt;liL·iéntlo111P:
- ))r Tomasa. nadie 111ahler·irá pot·r¡ue mi hijn
g11nrrla t&gt;I falso sP1·rPto dP 111i deshonrn; y yo
pt·rfiPro que cn•a qur 111L' ci111ivo4.11é al 1•legi1· ltlllj&lt;'t·, ú í[lll' SC' tn\ll'l'U de [ll'llU c-rPyendo c111e ]p 1'11·
gu,-1ú la suya.

Don Pedro franqueza
Conde de ~IJ:.LHLO)'l"GH

Este que veis con híspida cabeza
poner sobre los timbres de Franqueza
el coronel condal de Yillalonga,
de lanzas y eclesiásticos derechos
f-abe hacer en sus tratos granjería,
Y en él no más, para amañai· cohechos,
el fácil Du&lt;111e Cardenul confía.
,\coslwubra, tan grave en el pupitrn
eomo febril ante el fulgor del ai-ca,
t:un sus instintos ávidos de buitre,
acaparnr mercedes del :\Ionarca.

En sus cofres, por leyes de comercio
vil, que ejecutan sus skurios, debe
y ex¡n·illlit· su gnrniPI l'l al111oc-relJc.

.\.1 oro dúctil, su conciencia embota
e,! futuro torrente de doblones
lJttc al 13elis vienen á verter la Flota
~· del Perú los lentos Galeones.

Y lanlo, por los cúnoues que vicia,
la populm· indignación .le injuria,
que al cabo le somete la Justicia
al rigor de los limes de la curia.

.\uclaz emprende enmaraliadas sendas
por a.aecer el brillo de sus galas
y amontona, con quintos de Encomiendas,
maravedís de turbias Alcabalas.

Y cuando pl'eso l'a de torre en tone,
punza.do por las flechas del olvido
y ve la :\Iuerle r¡ue ú sn encuentro corre,
los ojos loma á Dios agrnllecido,

De :\Jontesa la Cruz luce en rubíes
sobre eJ ucgro velludo del vestido
y el zumo de garnachas y jabíes
liha en al'génteo bernegal fabricto.

porr¡ue no quiso, por \·~ngar su expol(o,
c;ondenarle aJ. escálamo entre alieres,
con la arista á romper del acrostolio
el cristal ele las ondas bereberes.

~h
,\! wli-id, iG lle _\"ovie111 bre lie 1910.

~

. . ,:;,_

~ ~-

.......

. ~~'&gt;. ,·

_· IBrlt

. ... ó

(ti'

�r-- - .

•

EL PATIO TRANQUILO
,.
I

SIIINETE COMPRIMIDO

'
• l a ¡ azul e 1 a ¡!n a.. míu:
un cr1s
¡
Era como
¡ 1 azul cnsta '
·datrasce.
•.
yu tniruba la vi
r y de poesia,
ebf'io de juventud, de amo del y un madrigal.
. e1·a un ardiente ron
mi vida
.
·sora sofiaba noche y d1~,
.Cigarra imprev1
'
·- l lie1Ttpo glucrnl.
, ero pau1 e
,
·n cuidar del g1an.
. la noche ard1a
s,
lar cuanao
'
-i'ué
dulce era can
libia v~ vernal.
p.¿
nstelada de rosa s de luz,
e-o
mor
daba en luminosa a .
~Ji corazón se
mi interior,
l'a cantar e11
.
á la vida; sen I
1 surtidor sonoro,
d
fontanas, -e
da encanta as
. ..entcreííado el pensarn'.
'
de castillos de humo,_ p
melenas a! vienta,
e, clíJ.s1co, las
bajo el chamber::,o
a nube de oro.
y el alma, viajera sobre u11
lI

- o era la soledad
Paladín del ensuen '
. erte precita,
·narada de rm su

-

la más fiel cai
. &lt;le la Casu9lidu4,
"uésped de la hoster1a
. siempre á 1a cila.
H.
•
e es anfitrión
que falta casi

1Ji

1

qu
á la negra odQDdad
b el hambre
.
Cuando llega a
azul proscnta,
~
del cielo puro Y
de mi alma1
. . mocedad
.b. le m1 loca
.
salia á rec1 1r
legría bendita.
radiante de q uimeras Y ª

(Á TELÓ, CORRIDO)

"d la bravo. risa franca;
A la miseria sórd~ ª1 , .do siempre al ancal
d la Gloria, p1end1
banal
del corcel e
·.. la suerte hosca y

(Personaje úni00_: ÜH"rJ7,
inspector de Po:1c1a
U bnnn, con nms ga Iot)e~
qie el \i1inistro de J\lnrm.:1.)

ía el secreto
si el corazón poeta pose1·0 de la vida un soneto
. 50 bre el Lec I
,
de engarzai
.b _ dos de ideal.
con 1os. catorce ve !,sos· ana

llcÜa hasta la, balcria; .
se atusa los cuatro JJ{~Jt'- que tteue en la c.uro?t d·

¡q11é importaba que fuc,a

PROLOGO

{ Sale Ortiz1 pau.socia111e11/e;

lose· adopta una ac i ~
gall~rda Y así se expli~·a

ante el público, des~ues
de hacer una corlesm ):

Señoras y caballero~ : ·
Como· no quiero que dtgtm_
que aqu í esfafamos á n&lt;1dJC,

0 por propia eniciativa,
;ai1go á decirles á ~stés
la verdaz. Esta cosita
que vamo s á hacer
. no
., vale
clos pesetas, y es mdizna
de que la oigan Y la ""."enn
.
des!i.nou1clas
per.sonas l un
b
1
como us l e··s , aum¡tie c:omprenc
.
o
&lt;¡ue eslá mal que y~ lo el ign.
El autor la hizo ant_moche
de dos palás y no t,ra,
con e lla , á que le levanten
v·
una estatua en la Gran ta.
Ahora si se la levantun,
·u .
i eso, ~llá ca uno! A 1o que I n .
Se trata de una ligera
custión entre dos vecmas

�de barrio, que no conocch
la nrbmlicln,r, ni de oídas,
y es claro, como estas gentes
11~ han itlo ú lus Ursulinas
ni tienen, como nosotros,
In educación 11ue L'S debidu,
pues suelen meter la pala,
Jlevús de su fanlesía,
y emiten .dichos que atafíen
nl padrún de la familia.
Pero, en fin, clcspnés ele tóo,
¿. 11116 persona, por m11~· fiun
qnr sea, no ln ha metido
aJcr11nn
ve,r,? ... ¡Tonterías!
o
.
,
Qnié decirse que, st ustes
oyen cm1lq11ier grosería
p~r un casunl, no hngan _(;_nsn
J1e11guno, que en esta ,·Hlu
las cosas hay que tomn rlns
según el que las emita,
porque ¿es lo mismo la coz
11ue dé una caballería
c¡ue la que dé yo, en un rnzto
de acaloro? ¡Es muy destintn!
(me ¡mee-e ú mí), porque siempre
hnrú más daiio la míu.
Y uho1·a vamos á otra cosa,
11ue es bueno qne lóo se dign.
Toman parle en el a.sunlo:
ta Filo, 1ma. cuplet_ista
c¡ue mueve los solomillos
v lmiln la danza egicia
~n los cines, con ca molla
v en 1·edondez q11e prirn.
:\lal'cos, esposo legítimo
cie la nnlerior, se· dedica
ú lus labores do111éslicus
y f11é I riple de en pilla.
1,11 moni, chula ordinaria,
pern frescachona. y limpia,
(¡ne rnnndo se descompone
, ln buscan las cosqmllus,
lié una lengua qne hny c¡uc i1~11r
lmrletc para no oirla.
Yilor, su ... conglomerao,
mixto de caballería
,. de arbafíil, que no ladra,
¡iero es porque no se estila.
un niiio, fruto inocente
de un choque de simpa.Uu
entre la Dionisia y Vitor...
en fin, ¡ cosas de la vida!
Pepa, mujer ele Manolo,
curda de primera fila,
,¡ue· tiene el campeon~l?
de resü;tiencia en la J)Itmrn,
y Orti:. (servidor), q~e está,
por si ustés .le necestlan,
en el Ramo de Limpie;as
de la Casa de la Villa.
lle de azvertir, pa que luego
110 tengamos tonterías
ni gaitas, si el espetáculo

se conr-111~,e de seguidn,
IJlle por nrnc:ho r¡ue estiremos
la cosu, no dura arriba
.
de 1in cua1·to de horn, Y que ac¡ui
110 hay Jurrueas ni machichas,
ni enseüan na las seüorns,
ni mneve nadie la tripa.
\hora, si ustés nos machacan
dcspnés de dar esta ristra
ele csplicaciones, qué le hemos
de hacer; ¡ pacencia y saliva!
Conque beso á ustés la suya,
y á ver si pa cuatro días
;1ne
uno á Yivir nos dfrn
11stés en la coronilla.
¡ ~lelilón, arriba el lrapo !
}-;eñores, hastn otra vislu.

ESCE:\:,\ 11
DICHOS

.\l 1RC.

"ª

])JO.\.

(Mu lis.)

.\l 1nc.

y

l\I.IHCUS

((Jw' view, tle lus .lloa/c'1ts1·s
con un ca/Jcio 11101/l'misla,
co11tawlo tlineru.,

Udrn11l,1
,\ treinta... ¡~Juy bueno::; clíu&gt;&lt;!
¡ \"aya usté con IJios !
Od1enla
·" treittlu de !u lejfo,
una con diez ... ¡:\'u 111c :-,;nlf !
¿),abe w;té, sefiú JJicmisiu,
~i ha ::;ubido mi se1101'11?
.\le puece &lt;¡uc no.
¡ (J11é c·hit·,1 !
¡\J11(;]10 IJlcldl'tlgil.
¡Sino
se hu acostado todavía!
¡. Pero es que no duerme en ca:-;u '!
Y a hace lres noches.
¡Atiza!
¡ Ese dichoso teatro
la está quitando lit , idil !
¡ Claro estú ! Co111u cltu es lil t'lllic.i
(rue 1·esulla en lii taquilla,
¿sab.e uslé?, porque hace lodo
lo que hace la Fornarina:
pues una~ noches con olrus
sale á tres p.iezas, y encimn

lu lineen emmynr después
de la función muchos dius.
Así es que viene la pobre
lo que se dice molida.
Dmx.
¿ Pero la deja ustó ir sola?
l\L1HC.
¡ Cómo sola! ¡ Ko, hija mía!
¡ Qué disparate! ¿ Usted cree
que ella? ... ¡Ca! ¡Sí, sí; bonita
es mi mujer! ... La acompaiíá
un abonado, bolsista,
que se ha ofrecido á ir con ella
hasta que encontremos chica.
ÜIO.\'.
¡ Tenga usté cuidao !
1'fARC.
¡Quién! ... ¡ :'\ada !
¡ Es persona correctísima!
¡ Por Dios!. .. Siempre la eslá hablando
de la Bolsa y de las Dncas
que tiene, porque es muy rico;
pero, nada : sin malicia.
Drox.
¡ Ya es de agradecer!
.\Lrnc.
¡,\y, sí!
Calcule usté si me q11ila
molestias, porque se viene
con ella todos los días.
No tardarán.
D10x.
Y usté aqní.
.\fine.
¡,\ ver! ¿Quién harre y q11it'.·11 li111pi¡¡'!
.\nles me ec:hubu 1u1a rnnuo
la cl'iuda en la cocina;
pero alturn, co111O tmnbi(·11
se hu metido ú cnplelislu,
me lu tel!gu ,¡11ü liHccr todu
.,·o S&lt;•lito. En fin, ,·e,·iuu;
vuy ú hat:el'lu el de,;c1y11110
¡ior si Yic11e.
ll!Ci\.
¡ 7\li11'ic1uil11 !
.\Í.\HC.
J)JQ\.

lJu '-'·

.\hnc.
DIO.\.

.\Í\HC.

E S C E~ A P R I l\I E R ,\
Drm;is1.1

y el

C111co.

i ,\y, ay!

-Cállate, arras! rao !
1
Que Le he de arrancar ú til'as
el pellejo pa que mi~es
olra vez ande te arr1mas.
i .\y, ay!
.
¡Toma, so cod11nol
¡ Lástima de pulmonía!

])JO\.

:\hnc.
D10x.
:\l.\ HC.

CHICO

Drox.

Cmco.

l&gt;JU\.

...

¡ Súcalc 111

l'11Í,(

i11n !

,\11 ne.

¡_ Cúuw'! ...

IJJO.\.

l lulJluba ,·u11 mi chin1.
¡ .\11 ! ... ll11m10, l1&lt;11;í,1 luego.
_\.di(,s,
1 ec.;iuu. ( ¡ 1.us h,.1) cu11 piul ns! ,

.\IIH1:.
t&gt;m,.

' li11/m l'l

1

l 11 e1ar ele la acción : Cn palio
etc ~,.tcinclud. Es de día.
.\1 empcznr el saii1ete
peina al CHICO la D!O;:&lt;;JSIA
y le introduce las puas_
ele Ju lendrera en la cnsma.

¿Elt'! ...

11111iw1

l'n .m c11ul'l11

(/(&gt;/ CUl'l'&lt;'d111' lj &lt;'11 S&lt;'ljl1Íd11

su/e di'/ ,rn!f1J /u P1•1111,
1¡111• es 111111 t'/111/a 1·c1.,/i;11.

ESCE:\:.\ J 11
D10\Js11,

el C1m,o .,·

P1-.1·1

¡ .\lunolo ! ... ,\diús, ::;eüú J&gt;ioui.
¡ Yamos, hurnbre; ít ,·er si estiras
ht u::;ndura ! ¿ O Yas á e:sla l'te

en Ju cama toit lu vida? ...
i Pel'o, Ye usté !
t )JCI.\.

.\J11jer, déj,tle
que tluen1rn la popalilw,

cJuc anoche creo c¡ue vino
cargao...
¡ ~la !dila he bidu ! ...·
¡ ~diste (Jllc la trnjo gorda
el ladi·ón ! ... ¡.\sí pen111la

�DION.
PEPA.

DroN.
PEPA.
DION .

PEPA.

DHJN.

PEPA.
DION.

PEPA.

DJON.

11

Dios que se le vuelva dentro
cardenillo!
'
i Por Dios\ hija!.
Es un vicio de la sangre.
¡ Es una ... no sé lo que ibu
á decir, porque me tiene·
muy harla, señá Dionisia!
¡Jlartu! ... ¡Ya, ya!
¡ Sí, seflora !
Siempre sales con la misma
relación, y en cuanto le hace
dos ú tres zalamerias
de las suyas 1 te derrites
igual que la manlequifü1.
¡ Sí1 sellara! Eso es lo que J. una
la pierde, señá Djonisiu;
el ser una pa los hombres
tan eso.. tan ...
Sí; nó sigus,
que aunque des con la palabra
no vas' á poder decírmeh1.
i Miá. que es usté maliciosa!
Vamos, anda; dale prisa;
no lardes, y cuando n1eh•üs,
le sacuda la polilla.
1,'ié. usté razón. Hasla luego.
Anda, con Dios, hija rnin

F1LO.
DION.

ESCENA VI
DICHAS

i\l\N.

Dl0N,

¡ V e.11 1 aquí, cebón,
y ó. ver si revientas!

(1'ira
de él y se lo lleva á rastras,
lo mismo que las mulillas
á los pencos. Por el {oro
entra un yuardia á toda prisa
y llama en el bajo f:,qiiierda;
mientras, denlro 1 la Dionisia
le pone á golpes al chico
las nalgas en carne viva. )

ÜRTIZ
ÜllTJZ.

•

GUARD.

~

¡ i\I uy buenos!
FILO.

t·

CU..\RD.

ÜllTIZ.

ÜRTIZ.
GU,\RD.
ÜRTJZ.

Porque estoy haciendo
un melóclrama á toa prisa

GUARO.

01rr1z.
ÜI\TIZ.

(Dentro, con vo; desle1nplada.)
¿ Quién llama?

GUAltü.

Soy yo : Farifüis.
(.4bren la ¡,ucrta. y Orti,

Orrriz.

sale en 1nangas de camisa,

GU,\RD.

El teniente alcalde
que vaya usted de seguida.
¡Quién! ¿Yo?.
Sí, señor.
¡Rcdiezlu !

¿Por qué?

OR.TIZ.

pa narbieri, y no me falta
más que darle la punlillu.
¿Pero usté también escribe
comedias?
i A ver quó Yidu !
¿ Pero usté'!.
Sí, ltomb!'e. ¿.Q11é pnsn?
Ya te clnré una entradila
pu el estreno.

No faltes.

CAB.

¡ Adiós, mi vida!
(Vase el aaldn. Filo sube
la esGalera de puntillas,
mientras reanuda el e:rpurao
del chiquillo la Dionisia1
y al acercarse á su cuarto,
da un grito y se pone Uvidn
por algo que ve en el suelo
q1ie la reniueve y la indigna.)

l
D10~.

y en seguida, DIO.'\l y el
¡Despidiéndose en el [oro

FILO, CAB,\Ll.ERO,

Fito.

del caballero bolsislci
que, por descansar d Jlorcns,
la SÍl'l,'(' de CDlllJHl1lir1. )

¡¡Uf!! ... ¿Pero qué redemonios
ha pasao aquí? ¡ ~Ialdila
siá la casn y el que la hizo!
¡ Oiga usté, seliá Dionisia!
¿Qué se le ha roto iL usté?
Nada.

DIO.\'.

FILO.
CHICO

,,,

Advertirle á usté que el dia
que al niño vuelva á ocurrírsele
lrncer chistes aquí arriba,
le va á quedar In frugancia
pa tóo el mes.
¡Jai, jai, qué risu!
¡ Tan poca vergüenza tiene
la madre como la cría!
¡ ~o se enfade usté, sc,Tora!
¡ Qnr a~ro de niño!
Pero 1 hij.-1,

ESCE:&lt;IA V

Dro:--.r.
FILO.
DIO'l.

J)ION.

FILO.

FrLO.

¡Ancla diez!

\'esle 1
que yo voy 11a all(L en seguirlfl.
i Este _es cribienclu ! . ¡ Sen ores,
cómo está el arle hoy en 1.Hn !

Hasta la noche.

F1w.

¡ Pues me echa una lavativa!

Yo, na&lt;!.a.
.
¡ Qué porquer1a

de gentuza!

¡Adiós! ... ¡Vete!
CAB.

con una pluma en la oreja

GUARD.

¿Qué quié uslé decir?

~IAN.

y GUARDIA

y en la mano unas cuartillas. )
¿ Qué traes?

ÜJO:'f.
FILO.

FILO .

GL.:.\Bü.

ESCENA IV

(Aso1nándose á la puerta

¡Niñas!
¿~1e hacen uslés el osequio
ele entornarse las boquitas
pa ver si puedo coger
el sueño?
La papalina
será lo que pué que· coja
usté, como tóos los días.
Ca uno coge lo que puede,
como usté sabe.
¡ Ahí le pica !

1
1

¿Otra vez? ... ¡Jesús, qué vicl1t!
¿ Qué has comido, condenao,
pa que est-és así tóo el día?
¡Ay, ay!

y MANOLO

en pa,1os menores.)

(Vase Pepa por el toro,
y el nilio lle la. JJionis ia
úcrrea como un beccrrn,
sutetá11dose lll l ripa. l
Pero, chico, ¡ qué le pasa!

Cmco.

¿es que quió usté que le amarre
del pescuezo una tomiza
y que le saque al arroyo
lo mismo que ú una perrita
de lanas?... ¡ Pues no ha cambia o
que digamos 1 su ilustrismu
desde que dejó los zOrros
pa meterse á sicalítíca !
¡ Yaya usté de ahí, so ordinaria 1
¡ Adiós ... la seffora fina!

DION .

FILO.
D10N.

Buen remedio:
tome usté la Equitativa,
y así estará usté más ancha
y más ventilá, querida.
No puedo. Estoy esperando
que construyan la Gran Vía
pa alquilar un entresuelo
de tóo lujo.
¿Es usté rica?
Con lo que tengo en el Monte,
me sobra.
¿ A ver la cartilla?

Í\[ARC.

(Saliendo.)
¡ Oiga usté !. ..

FILO.

¡ Cuidao!
(Mostrándole la reliquia
que hay en el suelo.)

¡ Jesús!

l\lARC.

¡ Qué atrocidad!
IJIO~.

l\Jás valíq
que en lugar de ir por las noches
á cantar las porquerías
que canta usté y á encitar
á lns hijos de familia
moviendo el mondongo, mientras
está fregando ese lila,
Ia\'ase usté los guifiapos
que se saca ahí pn que se . ría
la vccindaz.

•

�\'ícr.

lli:n la puerta.
¡ ,\ cnsu!

j

\'ícr.
.\l I.HC.

¡ Xo !il· l'! In c11lpa!
L1 tiene el que se denigru

¡ Qtti~iera usté mis guillup~s

])]t)'\.

pa ponh·se\os el clín

discutiendo con pelambres.
¡. Y usté, qul' es?

\-JCT.

Dro:,,.

Xo qt1iero.

Fu.o.

I•

Diu,.
F1uJ.

¡ .\y, hija!

1r,

del Corpus y dnrse lona
de ¡iersuna destingnida !
¡, Tié usl(· por· ahi unBs. gaf,1s·?
,\lrnmús ú ele rora Antigun,

:\1 \t:C.

F'JLO.

pa que el sol no tenga e1widia
de estos ojos.
¡ .\y, qué láslimn !
Pero si se nesecitan
de aumento, pongo por raso,

se husccrn.
[) [(¡\.

FILO.

Fno.

lJJO\T.

Yícr.
\I\HC.

\'icr.

¡ ~liá qué ricu !
¡ Oiga uslé 1 so cnbezoltt !
¿E!:i á mi?
¡ :\ uslé', mi vidc.1 !
¿.Su pul• suhe1· qnil-11 lin sido
el ,d111u tal'ilulin.1.
ljlle le l,a duo ú usté 1n vela

vu .este entierro'!
¡\'ele!_

l&gt;1U'\.

\'ícr.
.\I.\RC.
F!LU.

,\1 \HC.
1JIO'\.

Yícr.

¡Quila!
¡ ,\ n1í no me hn dudo umlic
Yela!
Xi h1 ncsedla,
1&gt;on1ue él la Ucne ú loü!:i horas.
¡Eso!
¡ Ya lo presurnín!

Cuando dos muje1·es d1len,
es derir, Ctwndo 11orfiun
esln duma. de at¡uí abajo
y esa golfa de ohí arribu,

CHICO .

uslé se guarda la lengua
v se mete en lu cocina
á. ver si hay que fregar algo,
¡ so animal!
¡Padl'e!

,\f \HC.

¡ Qué risa!.

Oye

~

¿ \'es

le lia Uumudo padre;
quó chico lan bromista?

(\ ºíclor trata de subir,
en m..:lilwl agrcsiea,
u SU, nwjcr le éonliellc
]Jara ci:ilatle ww rninu. )

\'il.:T.

Cmco.
D10::-..

fn.o.

; Baje uRlé aquí!
¡Padre!

¡\'ílor!
¡ So ... siégucle u_sk~ Ycéinn!

Unnz.
~Lrnc.
¡ GaJlina !

¡ ,\Jaldita r::;i;i !

FILO.

¡\·enncú!

,\hRC.

¡ No subas!

r-

¡Qui11.l!

Ernn pa. qne viera usté unos

).J \HC.

F'JLO.

que lrny nifios.
· ¡GoJfo!

1)10:--.:.

'

•

bi.ljos como· no se estilan

en la casa; sobre 1oda
en los cuartos ele nhí nnibn.
¡ .\y, á verlos!
~lujer, déjuln;
&lt;11w ahora eslá ele cnceríu
y vas ú espanlarle alguna
pieza ninyor.

-~der.

Xo quiero,

DIO.\.

\.ÍCT.

No rorre prisa.

de oido decir lóos los días.
; nepítalo uslé !

í)¡ox.
Fu.u.
:\! \HC.

'I

Call~l, Duni:,ia;
que lo que él es, ya estás lrn 1fo

\'íCT.

Pol'que yo lils gasto oscuras
Dro'\.

Entrate!

D1u.\.

ESCE:-S.\ \"JI
0JCHOS

01rnz.

y

ÜHTJZ

(Que entm como si le lrnúiemn
llamado con campanillas
cuando los nervios estallan
y los golpes se avecinan.)

'

; ¡Alto!!... ¿Qué escándalo es este?
¡ Se1lores ! ¡ Que no se diga
que cual ro personas serias
y bien educús y diznas,
por un quitame esas pajas 1
JJierclan su buenu armonía J
Ea ; ca cual á su cuarto,
y que no haiga más rencillas.
¡¡Puafl! ...

¡¡I3urro!!
¡Vamos pa adenlfü!
.i\'o te arrebates, vidita,
.r entra á descansar un rato 1
que habrás venido rendida.
Anda, saca la bayeta.
¡ Eso es lo que me fastidia!
(Entre unos y ottos se cru:.an
miradas torvas, que indican
qtte el asunto no ha tenido
solución de/inüiva;
escupe Marcos d Víctor,
y a{ recibir la saliva,
éste, sin hablar, contcsfa
de una manera expresiva:
pero cumpliendo el mandato
de Orti:., todo se termina
por el pronto, haciendo mutis
en direcciones dislinlas,
la Filo con su consorte,
1J Víctor con su costilla.
Entonces el inspector,
volviéndose d las vecinas,
que al olor de los azotes
salen lo mismo que hormious,
dice con vo; campar_nala
y en act'ilud tribunicia):

¡ Comprímase aquel que lenga
genio fuerte y sangre Yiva.
y miren qué fácilmente,

si no es por mi voz amigo,

s~ ven &lt;los hombres perdidos
y dos mujeres perdidas!
TELO!\

j
EL VICIO NI\CIONI\L
( DIALOGO)

-¡El primero que me azuce
pa jugar con él dos céntimos
ú la lotería, no hace
otra digestión á tiempo!
-No te enfades.
-¡Hombre. si es
que me ataco de los nervios!
¡l\Jiá que decisiete números
sin coger un mal reintegro!...
¡Hay que ver! ¡Permita JJios
que reviente tóo el gobierno
desde el mismo Romanones
h.asta el último portero!
-¿Llevabas mucho?
-¡'[_;na fli rna /. ..
Pon cinco duros y medio,
íiólo por mi In.o, y agrega
tres ó cuatro por lo menos,
ele mi mujer, entre picos
de aqui y de allá.
-La Remcclirn\

he notao que no se queda
sin probar ningún sorteo.
-Toma, corno que ella ha sido
la que me ha metido en estos
frcgaos, que si no ¡de dónde
me iba á ver yo con mi sueldo
gastando armilla de rede
con el frío que está haciendo!
-¡Mal sos elá!
-Yo enlodavía

suelo picar uno ó medio
de tarde en tarde, ¿pero ella? ..
Digo, tú debes saberlo
porque contigo también
ha jugao. si no padezco
un error, algunas veces.
-De dos sí que me recuerdo.
-¿Y qué sacasteis?
-Cn chico

de tres pesetas el décimo.
Total seis duros.

-¡Ah!. .. ¿Si?

¡Pues se hO. guardas el dinero!
-Fué cuando estaba soltera.
-¡Ah, vamos!
-Chico, y te arvierlo
que ahora no sé1 pero entonces
tenia una mano pa eso,
que al que jugaba con ella
le tocaba algo.
-T,o creo
porque tú me lo aseguras,
y tú eres un hombre s.erio,
Pero en tres afias y meses

,

�mi so_svresa, cuando veo
sentao junto ·á la ccunUla
1
1 unq~lamente un sug11rr1,
r[u~ ni se d1znó si&lt;:ruiern
saludar!
--¡Rediez!
.

&gt;

prro. chico, en unos térmi11os·
que de milagro patente
'
no se t1uedó zapatero.
Total: volviendo al asunto
referente á la Remedios:
es1ábamo.-;., vo ca noventa
y él cuasi Úpn;s, -cuando en e~to,
ele pronto al ·ir ú tirar
una carambola. á huevu,
me da. una J)UJJ.Zá en PI vientn•;
Y me r:one .POI' túo el cuerpo
un sndol'_ f.no, ~, me ernpiezan
unas answs v un mareo
que si no es~ pol'quc me ditcfl:

-

~-

"&gt;

- -

-¡llonibre, mélefe los dcdvs
en el lJalrrJn.1, ú estas horas
cs_loy en el Ceménterio.
-Eso fué un cólico.
·-- Puede

Q · ..

de casa 1 con el ojetq
de echarle unas carambolas
á Paco el de los Camelos,
en San Millán 1 y al marcharme
la dije:~Mira 1 Remedios:
acuéstate u no me esperes
que pué q1.tc tarde.-,\le alegro,

que hace ya que nos casemos
la estoy oservando el sino,
día por día, y me apuesto
á que entre cien mil mujeres
no hay quien lo tenga más negre:.
-¡Qué pesimista eres!
.
-Hombre,
á los resullaos me atengo:
á mí me costa, ¡figúrate!

(me dijo ella) porque 110
1ne puedo lamer de- sue,10.

Conque me fuí pián pianito
pa el billar y1 con efeto,
al verme entrar por la puerta,
Paco, que se cree lo menos
un fenómeno y que sabes
lo bruto y lo pinturero
que es, va y esclama grilflndo1
pa darse tono :-¡Te juego
Jos ca{Cs pa los presentas
con veinticinco pa cienlv.1
__._:\.luchas son.
-Le doy el tiple.
- Pues él juega.
-¡~i un pi111ie1tlu'.
La prueba es qL~e de seguida
le dije :-Me va d dar miedo,

que ella hl:!, jugao- GOn quinientos
á escondidas, porque sabe
9ue soy refrazlario al juego,
y sin "ernbargo 1 á estas fechas,
aunque digas que .e~agero, :
está por el primer duro
que yo. le baiga visto C'l Jli-.'lo.
¿Es mala pata? .. _
.......:...Y 1 no u8Üt::te.
tu casa es un juhile·o

tóo el santo día.
-la ve~.
Chíco ·es lo que uo r _o )nprendo:
¡ó la humanidaz es loca
ó yo estoy 'Como un - cencerro!
-Aberraciones.
-En fin;

pa p_robar hasta- que e_stremo
se piensan que m.i muJer
tié la suerte entre los dedos,
voy á contarte una cosa
que vas á decir que mirnlo.
!Salí yo tras ele antinorhe

f

pero, si quieres, . apúntate
cinco mds.-¡Vam.os d verlo!
En fin; que sacan las bolas,
salgo con una de mérito,
y 11;1ego Yoy ¡zás! prencipio
á hrarlr. retrocesos
y picami y feligranas,

..

•

-,¡ \'o quiei-u

decirl~ lo que. pasó ,
por nn m~nte!. ..
'I
...;...Lo ccnnprcndo .
-Pero basta con -que sepas,
pu -~!lle te hagas cargo de ello,
q11e aun_que sé que (lli mujer
i,tnles de manf'har su crf'ctilo
de honrú y ·1ie! se mataria
~
iPOI'(J,lle _no hay _nf qu~ hablar d2. es;.: ·
m.~ ~O]\'J_ lo&lt;;u, .v si 119 ~ i-.
:j
me 1lu1~!lla tan á 1iE'rnJl0
la PruvldPHCia, te- juro
Jl'?r la t~tQ que me diel'on,

•

.~
~~dt''

·

•¡

-Que le rnfria1'ias. · ·
- Bueno:
pues como n1:e puse 1nalo;
Y yo en seguida mr nienso
que. voy á diüarla-, di)e:

-Dispensarme si lo dejo,
pero en esta liesifitra
la verdá, chicos no p~wdo.
-¡Veste! (contestaron tóos).
-¡La .-~alu:; es lo prilnero!
1

(r;1e d1¡0 Pa~o). Mmiana,
st estas me¿o,\ seguiremos.
- - El, claro ..
.

-¡Co,110 r¡ne es!aba

cuasi con el agua al ruello!
Conque me marchó pa casü,
me abre la puerta rl sereno
subo, llego arriba llanto '
.V nadie contrsta; \ rurlvo
á Jl_amar y ¡q1H si c1uien•s!
1

-¿.()né, tunipoco?
,
__:_¡ld1•n1 dL~ lil'11zo!

J&lt;,nlrnH·f•s, tlt'!-::rspt&gt;rLu,
Y a!Jurl'idu. qué hago: iwgu
la boca á la cerradura
hrcho un hu1·uc·ún (ya fTPo
qu~, rnc ronocrs y sabes
í(llll~n soy ClH:l rHlu 1111' ('(ilit·11 l( 1)
Y cl1$&lt;?, echando madejas
de bilis :- ¡Pero, Rcmcdir1s.' ..
¿Quieres abril' de seguido
ó liro la puerta al suelo? '

-Te abrirían.

.,
-¡Pocas g radas!..
X ahora prencipia lo bueno:
lomo lóo el pa.&lt;.;i!lo nlante 1
cchanrlo lumbrc1 pcnetro
en la sala ... ¡y 1i't ri1rrula

BJenverndo, que_.-les .abro

en :~mal ronw _á los- ('erdo_s.
--¡Si que se las trae la e"o 8 a!

1

~'l ... ..;,_

,---¡-Cáilafo, hornllr:e!. .. Pue 8Upuc-sto 1
q.H.q nm,~trsmzamos de -risa
luego de:ft)liés la Remedios
Y yol
~n. n11n,1, l._l('OJ'dt\ndonos,

en.

purc¡ur

-¡.\b! ..
,
.

u

-tlt:ll'll'

lie mut:h(J ~-.Q.ICJ'U.

¿Sí'!
·
-Como r1ut• n1r.tvas

que me (ruaseu.

¡.\ qué cUrús tú ~ue iué

.

~- -- ·
, r..,;

ú 111! casa aquel SlH!eto
1
con tóo ~u cuajo, f _e§a~ hQ!,'.US
Y_ e!1 el ngor del ivie\1io"!~--':\o sé.
a

-Cavil'lt.
-Xo dov.
---Pues vas á queclarte . lelá:
¡~ que mi mujer le diera

c:mco reales en un décimo
que i,abía aue llevaba
'
pa la jugú i:Ie Afio nuevo!._
¿Es afición? ...
-¡Qué rarezas
tién algunos!
_ -¿H~ derecl10
pa que por una pamplina,
como esa1 te corte el sueiío
cualquier loco? .. :
-¡Vamo5\ calla!
-¿No es pa partirle los scsos 9
-¿Y qué hicistcs?
'
·.

!,

�~-~--~~~~===

¡~~~--~~~~--~-

_· fi(íff'tn
bO -.
{lj

.

. ~-..-,;, ,!

lTJIDt

/~-.,

'~~'

'

I

@,.,
¡r~,, -~

J!lLANCA NIEVE

~

.\nda en los huel'los, deRnilz,1 y si11 l'OJ
n la alborada temblando de frít,
a Princesitn, cogiendo rocío
'
)nlre sus manos en forma de ropn.

,._

,:

i

\'isle 1111 beirame que vale un teso1·0.
.,· en el fulgente sopor de las sicslos
1·a ú perseguir por las verdes florestas
las mariposas de sol y ele orn.
Entre escullurns de mármol ,. plnlu
!odas las noches su albor se 1etr-ata '
en el cristal de la clara laguna.
· corno rosas ele níveos rosales,
eogienclo brnzadus de Luna
blancura ele sus delanlales.

•
""
e'!'

•
h~;-C,,,:.
~(f

.,, w

:

-Pues nú: PI ho111bl'c
satisfació su deseo,
porque después del viage
resultaba violento
desairarle; se abrochó
la cazadora y diciendo
muy humilde :-¡Disimlllen
ustés si he sido molesto!

pilló la escalera abajo,
:;:;alió á la calle y laus deo.
-Pues mira : sí que tié grada.
-¿Lo ves cómo yo no miento?
jso sí; Ju primer cosa
/Jue le dije á la Remedios
~(l)é que desde aquella noche
se terminaban los iuegos,

purt¡ue IJILIY fádl ur11rrr
q111· &lt;'11 l11gar de ser yo PI t¡1te e11ll'u
Ps 11tt 1•»ll'mio ¡y s11po11te
In to111ad111·a de pelo! ...
¡Hu111brP, sabida la fa 111a
,1., 111 1IHljPI'. 110 lo ('l'('O!
- ¡(JuilHI&lt;' .1lt• allí! Por lo rnis1110
,¡ue es el 1w /ilís de su ~eso,
hu~· llll [lOITiÚIL de l'PZtiles
r¡111• darfu11 PI ¡&gt;Plleju
p11r pillal'la &lt;·11 un &lt;•11j11ag11c
pa dir 1·011 el d1is111e.
-Bueno;
la &lt;'11,idin rs nwv mala.

•

- Ei:;azlo.

¡¡Has tlau ctt ttiilú del hueso!!

,..;- .... ~,,.

✓-t,¡,f

~

,., ' ~. &gt;·
' , •,j

~·

II

EN PROVENZA
En los estrndos sonríe el seüor

ú la Curnle,;a de ·1·ko brial,

mientrus entona galún trovador
una fragante canción JH'ovenzal.
Dulce deslíe sus trnvas ele amor;
úurens n!Jejns su miel libarán ...
¡ Los ruiseíi.ores no trinan rniijur
bajo las lunas en flor de San Juan!
.\ sus compases enlorna el lebrel
sus casi humanas pupilas de miel;
• enamorada de su !Jandolin,
por la 001 ida ventana ojival,
entre las ramas del verdti jardín,
¡ muestra la Luna su faz de c1·islal !

�f

'

'

,~

se l1a facilitado, naluralmente, el triunfo de
la literatura de invención, la ele los deseos,
la no artística, El público ha necesitado que
se le hablase de lo que no es ni púede ser:
de folletines policiacos, de pornografías enormes y vagas, de camelancias sin senlido, de
placeres sin concreci,ón ni limites, A falla
de los misterios. del espiritu, se ha creído en
ios misleri(}s ele la carne y ba triunfado el
ese.rilar que con mayor habilidad ha guillado los ojos para prometerá sus lectores la revelación ele un Yicio nuevo 6 de los polvos
para llacer sardinas .
Ha sucedido lo que Bn Rusia al fracasar la
revolución de hace cinco años, que fracas&lt;,
también porque no eslaba bien pensada. Durante cuatro años se dieron los editores rusos á c.ditar las pornografías de ladas las lileraluras. A falla de la Rusia, ideal, las madamas franoesas de larjela postal, con música
de Viena.
Sólo que la popula.ridacl de esta literatura
inventiva pasa p1'0nto. T~mbién e·s vano el
sueño de las linries de Maholfla y el ir por
esas calles construyendo las escenas en que
uno se vería si le hicieran crrr¡:;erador ele la
Gran China y barbián de la Persia. ¿lio ha
pensado usted nunca, mi querido Agramonle, en que la moral pueda ser flor de esteroolero?
Supóngase que volvamos deliberadamenle
las espaldas á lo que hay de universal en
nuestras vidas; que nos proponga,mos no
averiguar verdades ni realizar bienes; que
nos encerremos en lo más pequeño de nosotros mismos, en cumplimiento de aquel onceno mandamiento que n·os prohibe ser Quijotes, La cuestión es pasar el ralo agradable-

~--··";··························•:«,
\

r . ~! ~cerrar los ojos .n¡

,

,.
... ......
..................................

,•♦.

~Ji ,truerido Agramonte: :\'acla de de·ses\,&lt;lfücione~. tSe adelanla algo con
dds.,i!Spel'al'se? "Csled ha inlenlado una
costt buena; en parle la ha realizado.
Ha qu~rido hacer·de EL

CcENTO SEi\lA·

1'1\L unn.

µublica.c"iún de lilel'utura artística; Jo M. conseguido en mucllos
númúfcr$ : no tiene n1_0Livos sinb para

urta.,tyfAf':cza moderacltl.
iOuc. se lla encont1,a(lo con que lo;
núnit\1'6&amp; miis leido·s de EL CuE~To Ss"'l~AL ''ñ'6 han .sido los que nstccl hubil:'rtt d./ls~o.do~ Señor, es naloral. Si los
nú¡neros ina~ leidos ele su publlcaciú □
11Jbie.ta.u &amp;i(lo )os ÍlláS al'tísUcos, ellQ

inÍpÜcaría· que ;1ueslro país atrrtves:ib:.t
11.·eriodo de.
que.es un perio'iki ~,n ,r¡ue los csp1r1lus s1enlcn las

111;¡i~tn

adé,

cn(~~-c0·;1 ·VitOr, nécesil.an cxprc~ni-1.as.
se lo1'1i.tran J.;a,ra huiScar los mrcl1ns dr
ex¡.h•estün,_11)S ('JlCllf'lllrnn y hullan lnm. hif-,J,~libl_lfo dispursto á J'C'Ci!Ji I'las; porlfLÍft. CSu°S Cosas que s?,enlcn COll fuf'rz:t

Retrato del aulor pintado por Gustavo de M~e~tu. Fotog~afia de "Nuevo Mun:lo,.
y fotograbado de Dura y Comp.

los':;;1rtislas, ¿pueder, ser algo di,slinlo.
ele. \a vida qu_e fluye en torno su¡·o Y .borboU,

denL·o

mo&gt;_a·1

'de su alma, e3 drcir. el púhhco m1sglle devu,elven, liecho expresión, lo

qu~¿rt'cilien corno nwleria hrula' Y si resulta
q~~· en un momento dado, €1 público no e3
ri&lt;Ío como materia arlíslica, t.1mpoco ha de
pt~irsele que se conlelile con el espectáculo
clef:su propia ·vida, externa é interna, que es
lo t 1ue le da el arle en los momentos de es-

pl~ndor artístico.
~o hablemos ele las clases populares, misterl\osas, inarlicu ladas, Pensemos en las clase$ medias, ele donde han de salir la inmensa :mayoria de los leclores, de los escritores
v de ]os dibujantes de su publicación. Vuel~ah1slecl los ojos en lomo suyo, mi querido
1
.\o1~ 'r;:unonlr. Usted conoce á lrescienlas\ á
cuátrocicnlr1s J){'r;--onas que ronslituyen buen
ni~nrro tle pélalos ele lo que pudiéramos lit\•
rniir la ílor de 8spaña, Cuente ii las que encid1-ran 1•n su pecho gran pasión científica,
griln pasión artística, gran pasión políiicc.~ ú
gran pusión moral. l,Llcgan á seis? RebaJem~fj¡,. talla de las pasiones; incluyamos la
gr;n ipasión ele ambición llislórica, la gran
pasión amorosa y aun la gran pasión del dinero. ¿Llegan á cliez? Apuesto á que no llegan . y si no llegan, es decir, si no se da en

la vida ,eiSn. materia prirna clr la gra11de .obrd.
arlíslica, ¿cómo quiere u,lcd que &lt;'I público
se inl,orese realmenle por el a1'ie verdad, que
es el arle expresivo de la vida?
ne ahí que pret1cra las obras de' invenciú1~
ú. las ele irnafrií\ación. lmagirn1ciúnt en rn:
vocabulario, es visión; invenci,ón es deseo.
Nuestras clases medias atraviesan un perío-

do ele cteprc~ión. Su trap-edia, ¡ka_gedia 110rríson~!, es la tragcclia del reloj, que marca
los minutos que pasan, ,· del balance, que
cüenla los ingr-esos y los gas los; la t-rageclia'. "
de las lágrimas que no se vierten, de \tts ha;.. 1
zai'Ías que nú s-e realizan, de. las verdades que _i 1
11 ~ se averiguan, de las palabras que n9 sf'
dicen. y la vi&lt;la va pasando para _nueslra.s.
clas{'s 1nesocráLicas con el \ú.ngui&lt;Jo n,iovJ!
miento ele los -rscalafon('~\ y va pasando &lt;.}il
vano.
/.
/
Hace diez aüos apuntal.Ja 1111 ideal. Se hablaba de rrgoncrarión. El ideal fué Q.e,s-Vanerié1tdose 1 porque era un 1ncro e1~seo Y' no s~o

hallaba bien pensado. Pa&amp;ó el ideal; quede
\a vida: sueld-0s exiguos, subsistencias encarecidas, impuestos Dreeidos, un hijo cada dos
años, la angustia de su educación Y de su
porvenir; tic-tac, tic-tac, ¡el reloj!
.
Al cerrar los ojos á las realidades hostiles,

mente. ¿"lo es eso? Supóngase que no logramos pasar el ralo con agrado, sino que lo pasamos desagradablemenle, en hórrida y punzante monotonía. Supóngase que tra tarnos de

pensar en otras cosas, que nos ponemos á
inventar otras cosas, montañas de diamantes
Y sicalipsis babilón icas, y que estas invenciones nos aburren y escuchamos el tiG-tac del
reloj ¡y todo en vano! ¿cío es posible que ese
fuera momento favorable para descubrir sú-

bitamenle que el sentido de nuestra vida no
cs_l!t en nosotros mismos, sino .en lo ajeno,
en lo colt'elivo, en lo universal que hay en
nosotros? ¿Y no habría florecido entonces Ja
moral en nuestra alma sobre la podredumbre, realmente como una flor de estercolero?
Hay síntomas graves de que esta conjetura va á hallar pronto confirmación en la realidad de la vid¡¡ espafiola. l\uestros «círculos
literarios», al menos los círculos de jóvenes,
se .venían declicanclo todos eslos años á degradar los verbos ele nuesLto cliccionarlo cÜn
significaciones suc ias. Ahora empiez.a

á

hÚ-

blarse en ellos ele ausleridad, de concentración, ele solidaridad, ele trabajo, de moralidad ¡y hasta de castidad!, sin que &amp; ria la
gcnt-c. Hasta hay quien habla d·e !u contingencia de una vid.a heroica,. jde- una generación he-roica!
Estas cosas no trascienden aún al púlJlieo,
Usted se va á OrienLe, y volverá ele Oriente á
Espafia y encontrará las cosas, poco más ú
menos, lo mismo que las deja, pero el movin1iento .se irá haciendo, la primera mat.eria
de . un arte fu luro se irá constituyendo y un
buen día ... Bueno; la literatura de invenciones seguirá dominando el campo duranle algunos años. Después, ¡Dios dirá!

s

1!
1

�Lulú y Hadarlá-&lt;los muchachas arnabks-eslaban en el tet'cer piso ele! hotel. al fondo de un
pasillo... Las puerla&amp; de sus habitaciones formaban ángulo y, por Jo general, no las cerraban
has la por la noche, con el fln de conversar constaute11tenle de sus cosas... .\quella tarde. era
Lulú quien llernb., la rnz. ¡.\h, cómo se había
enamorado de Pablo!
- Cn capricho, Radaclá... te digo que estoy
loca ... loca ... Es un hombre que. me entusiasma...
nacla.dá, con los brnzos al aire y el pelo, color
de oro, desmadejado sobre la blanca espalda, se
acerc:aba á la puei·La para· f"t}Sponder, cuando
Pablo apareció en el rellano ele la escalera.
-¡ Ah!

Pablo parecía encantado de la sorpresa. ¡Qué
lindos los brazos de Racladá!
_:Buenas tardes... Buenas tardes... ?\o se e&amp;conda usted ... Llego á la hora de la toilette.
Y miraba á la joven, tentadora en su media desnudez, un poco embobado... ¡,\quella Racladá! ¿Y
por qué se aneg.laba así, con la puerta de par en
par! Demonio ...
Hasta que Lulú, mal e1wuella en una bata, salió al rellano y le tiró de una manga.
-¡,Qué? ¿:\"o pasas?
-Sí, hija, .
La alcoba estaba revuelta. Xo había sitio donde
sentarse. Pablo prote&amp;tó.
-¡Yaya un desorden! Cuando se tienen diez
trajes y ocho sombreros ...
-Se alquila un hotel. ..
-Sí.
-Bueno ... Yo te haré sitio ... Quito esta caja .. .
Estos zapatos ... al suelo ... ¡Ea! aquí, en el sofá .. .
-Gracias.
Y se dejó caer en el asiento con la dejadez de
un hombre que decididamente se aburre.
Lulú fué ele u., lado á otro, como de&amp;orientacia ... Estaba 111uy linda en su sofocación. Sus
graneles ojos azules brillabt.n con algo de fiebre. Bajo el peinador de seda se marcaban las
gracias de su cuerpo admirable. Pablo lo reconocía: 11Admirable ... sí. .. pero ... ¿qué? Lulú, al fin,

f·prró la puerta y fué á ponerse al lado de Pablo,
ntimosainenle, conquistadora.
-¿Es tás enfadado?
-:\'o, hija.
-¿ Te aburres?
---Tampoco.
-Pues ... ¿qué tienes?
- ::\'ada.
- Sé franco. ¿Es que no te gusto?
-Ya sabes que sí. .. Que me encantas.
- :\Ientira...
-¡Vaya!
-:\'o lo demuestras.
-¡,Qué no? ¿Qué quieres?
-Xo sé ... Eres frío conmigo. Estás a&amp;í porque
sal.Jes que soy yo la. que te busco... Xo lo niego.
Te adoro. Yi\:iría contigo toda la vida.
-:\la! hecho. Es 1111 mal negocio para ti. Yas ú
perder el rnrano. Yo ... ¿qué más quisiera? Tengo
para e.l hotel. Lo he perdido todo en el Casino.
-¡Qué odioso eres! ¿Te pido algo? ¿Cuánto necesitas?
Pablo retorció el negro bigote, sonriendo.
-¡.\h, eso no! Xada. Tu juventud y tu belleza
por mi jm·entud...
- Y tu belleza.
-¡Bah!
-Eres un hombre hermoso.
-,\ qué discutir...
-Sobre todo si te echas el sombrero para de1rás ... Así. ..
Sonó un beso. Pablo, muy insinuante, con las
manos de Lulú entre las suyas, dijo:
-:\lira... no te enfades ... hoy no me será posible ...
Ella se apartó bruscamente.
- Bueno, vete ... ¿A qué seguir? No me quieres.
- Sí, hija... Pero tengo hoy mil asuntos y ...
-No sigas ... Hablemos de una vez, con franqueza... Prefiero la verdad á tu indiferencia.
-Habla.
-¿Por qué no me quieres? ¿Por qué no cumµIes
tu palabra y me haces esperar en vano tantas
veces? ¿Por qué no me miras en la playa, ni en el

C:asino cuando 111is ojos te devoran? ¿Qué te pasa?
Pablo cambió de postura, corno hombre decidido á ser franco y elocuente una vez.
- .\lira, Lulú ... no le enfades ... yo soy un hombre casado ...
-¡1\lentira!
-Vaya. Y tan casado ... Con dos hijos .. .
- .\Icntira... Sé quien eres... tendrás otra
amiga ...
ll111Jo una pausa.
¿Otra amiga? Puede ...

-Si; por eso en la calle le haces que no me co-

y por eso nunca quieres pasar una noche.
una noche entera conmigo ... Y sería yo tan feliz ...
l'!1a noche entera ele ilusión... l·na ,ida enlcrn,
Pablo, es una Y ida entera... Quédate hoy... 11'
lo mego... Hoy, na.da más .. .
-Si me fuere posible... ¿por qué no?
-Entonces, ¿estás casado?

no('CS

-Sí.

- No...
amiga.?

i\lira cómo te ríes...

¿Tienes oh-a.

�~Si.
-¿Y 1la quieres'!

-~o.
-Déjala. ..

-La dejaré; pero, así de ptonlo ... no conYíene ... La conozco desde que llegué ft San Srb1-1s-

11

i!
111
ti
1

tiún ... A ti te í'onozco ha('C o&lt;·ho día:'. ...
-¡Qué Jalso! Cúrno 11,r hns mrntiflo. Si yo J¡,
llidrra r·nso ú HMhHlú, ú 111i t1111ign ..
Los ojo~ de Pablo l.willaron llr11os ele c11riosidad.
-¡Tu o.miga! ¿Qué clirc tu amiga?

-Que !odas sois iguales .. Que es una loca la
qur- se encapricha..
)oca ...

Tiene razón .. Yo soy una

Pablo no r&lt;:S!) □ rnlió. Sonrcin. PPnsaba en narh.Hlá; en Jo.s brazos desnudos, que parecían tan
nmorosos; Nt rl prlo, qnr &lt;lf'bia &lt;le sc1· 1an suaYe.
snbt'r el rsl',df' so111·os&lt;Hlo.. ¿Y narladá &lt;lrcí,:1?..
J .11lú se npodcró de sus manos. Y balbuciente:

-P-ero 1 dime ... por esa mujer que dices, ¿no
podtás complacerme? ¡.Tan pnco valgo ¡rnl'a 1i"!
Pablo seguía pensativo. Ella rogó :
- Dirne ... dinic ... ¿Vendrás esta noche?
-No.
-¿Por qué?
- Ya te he dicho ...
- Pero .. Si no cs1ás casado .. si.. es 111r-n1it'il.
no tienes ningún rornpromiso .. ¿por qné errs
n,Si? .. ¿por qué no me quieres?
Pablo abandonó el sofú. y comenzó ú. dar pasos
put· la alcoba con aire de aburrido. Ella fué á su
ludo nen·iosamente; Je puso las manos en los
hombros y mirándole de un modo profundo1 con
la voz entrecortada:
-ne una vez ... Dírnclo ... ¿Por qué? .. ¿Es qur
no te gusto?
PE1blo dudó un mornento. Y al fin, separúndnla.
dr sí ron dulzura, respondió sun.vcrnenle:
- La que n1c gusla es ... tu amiga ..

FREGÓN DE FLORES
Rosas son
!a frescura de los huertos
y los labios enlreabierlos.

El oler
los jazmines
es la Noche y los jardines.

Y claveles
1los caireles
de los trajes andaluces 1
con sus luces
ele oro y plata ..

Del querer
es la pena
la azucena ...
Y los lindos
dondiegos, miramelindos
son cantares
'
con achares
y piropos ..
Y celos- los heliotropos.

De los nardos
en la mata.
La frescura
de la le,,; de Carmen pura
la blancura
,
de .su bata.

Las violetas
y mosquetas
son las gracias
que se ocultan ...
Tulipancs 1 los que exuJtan
senos llenos, de mujer.
'

¡Nii'ias ... vamos ...
con las llores de rni ramo
puesto en agua,
el crujido de la enaaua
O
y el chasquido
'
de los besos.

y colores

Mil olores

clan mis llores, que enamoran
También llevo de esas flores
que ·aevoran ...
Manuel MACHAD

1

�l\leluyas lapidarias,-chocantes y extraordinarias

¿,Es El Cuento Semanal? ...
¡Un numerito, chaval!

¡Caray¡ tiene un gran sumario!

¡Que

bien cuenta aquí Picón

¡No es caro el extraordinario!

El drama de una pasión!

Prueba, sin~una'"peseta,,
Carrere, aqui, que es poeta.

,~ Silva con:chulaperia

Nos pinta males endémicos.

Trovador ... Lebrel .. , Princesa...
"¡Reóforos .. de Villaespesa!

Maeztu. ¡Gran atracción!
Filipica de un sermón.

La "cocotte" lnsUa trata .
buen'a, bonita y barata,

-

Zayas con sus "académicos',

~

E'I [usnto Ssmanill

Cubre bien la mercancía.

~N.
l

{¡

"'EL COJO".~CAMPEÓN

V-~
En los versos de Machado

Mucha sal se ha derramado.

= = = = = POR=====

.

A estos monos de To-.,ar
No les falta más que hablar .

MANUBL ARANAZ CASTELLANOS

Pues ser'lor, con este Cuento

Me he quedado tan contento.

I

I

I

Ilustraciones de JOSÉ ARRÚE .,,

�</text>
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                <text>La publicación, que aparecía semanalmente, fue fundada por Eduardo Zamacois. Fue una de las diversas colecciones que florecieron durante las décadas de 1900, 1910 y 1920, con un carácter pionero, al tratarse de la primera colección literaria de novela corta publicada en España en formato de revista.</text>
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              <text>Zamacois, Eduardo, 1873-1971, Fundador</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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