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                  <text>GUILLERMO VALENCIA
POBM4.S ESCOGIDOS.

C••----•
......... Pr61,....
11. 5ANIN 1:ANO.

LECTURA SI.UCTA.

NUWf.~0 U.

��LECTURA SELECTA
GUILLBR.110 VALBNCIA

.

.

■ 1 ■ 1.10

�GUILLERMO VALENCIA

POEMAS
ESCOGIDOS
PRÓLOGO DE B. SA,;í,-; CA,;o

DEL AUTOR
RITOS

MEXICO
LFICTURA

SELECTA

1920

�GUILLERMO VALENCIA.
lllei11 tlHÍln, lubes, tMlko,/osu &amp;16sl.

J-1,

E

1 lp. llllllftuia. A•. lb Cl8 ~•Pllembre, 54,

V, llOFMANNSTHAL

L al\o de I Sg6 la capital colombiana oyó hablar por prime•
ra yez: de Guillermo Valencia a causa de un inddente
parlamel'lario insignificante y ruirlo~o. Una mayorla into·
lerante necesitaba dar el ejemplo de una votación abrumadora
en que no contaban con el voto de Valencia. Era menester eliminar e.&lt;e voto para que no lo poseyese la minorla. Se suscitó
entonces la cue,ti6n relativa a la edad del poeta. Qucrlan descali6~rlo porque no tenla los veinticinco allos requeridos por la
ley para ve~tir las insignias de representan1e tlel pueblo. En efec,
to, no tenla entonces veinhcinco allos. Era íá !il probarlo, pero
la misma edad temprana del diputado, su pre encía, la aureola
qae empezaba a formarle su inteligencia, de-armaron a los promotores de este sacrificio. Pasado el incidente, era Val.::ncia una
6pra nacional. Lo babrla sido por unas semanas si no hubiera
tenittomás méritos que la precocidad y la apostura. Tenla, sin
embargo, una sensibilidad nue., que de. envolver y ampliar a los
·ojos de los bárbaros. Tenia un espirita preparado para recibir en
labor tumultuosa las nuevas ideas de su tiempo y para reRejarlas
en una obra ~tica donde hay plginas que devuelven el brillo
de las antorchas con que· fo~ anunciada hace treinta allos una
bllena nueva.
5

�VALENCIA

GUILLERMO

POEMAS

ESCOGIDOS

repetia Valencia revolviendo sus ojos pequefios, húmedos y mór-

bidamente luminosos, sobre el paisaje sentimental frecuentado
por la bohemia de aquellos generosos dias.
No he sabido nunca, ni acaso Valencia, si se mirara introspectivamenle ¡,ara averiguarlo, llegarla a saber qué fuerzas extrañas
le llevaron a impulsar la politica en un cierto sentido y a dejarse impulsar por ella. En 1898 vino a Europa. Puede cualquiera
figurarse cómo recibió por todos los poros las ideas y los sentimientos de que estaba entonces impregnada la atmósfera cultu·
ral. No consentla que forma ninguna de arte le fuera extraña.
Su forma natural de expresión artlstica es el cabo rimado; pero
la música, la estatuaria, la pintura le hacen vibrar con vehemeu·
cia sonora. En el·pequeño tomo de sus versos dado a la estampa
está doc11mentada de trecho en trecho la impresión que las artes
plásticas dejan sobre la masa ph1smable de su alejandrina orgr.nización nerviosa. VolviQ al pais en momentos en que un vértigo de pasiones contenidas y de injusticias escabrosas habla dividido a la nación en dos campos armados, dispue~tos a obrar el
exterminio en las formas más dolorosas y extrañas. Tomó parte
en la lucha de gladiaJores, porque no les era posible en esos
momentos desempeñ:ir el papel de espectadores, ni aun a los filó sofos idealistas. El mundo erá voh1ntad más bien r¡ue representación.
La guerra terminó de súbito. Valencia volvió a su provincia·
Y aqul es necesario apoyar un poco sobre el vigor adquisitivo de
su inteligencia y sobre el influjo que en ella ejercen los hombres
y los libros. Es constante que el trasegar por si~temas filosóficos,
aplicándoles con esmero la lente convexa de las propias impresiones, acaba por desengalíar de las teorías y por inducirnos a
encontrar plausibles todas las explicaciones del universo. Sucede:
también que las lecturas copiosas, en esplritus capaces de someterlas al análisis de la experiencia personal, les quitan a los libros su poder virulento sobre la propia in!eligencia. Valencia ha
recorrido el mapa histórico de la filosofla con la mirada escudrifiadora del que quiere orientarse para dominar los puntos salientes del territorio. Pero el escudriñar menudamente no le ha be·

6

7

Venia Valencia de provincias y acababa de salir de un seminario: dos poderosas limitaciones. Ocupaba en el Congreso un
asiento que le clasificaba entre los hombres del partido conservador. Clasificarlo en un partido era limitarlo más, y señalarle
contornos a su noción del universo dentro de las cercas erizadas
del conscrvatismo era cerrar demasiado el espacio de sus excursiones por el mundo de las ideas. Continúan llamándole así.
Puede diseflarse en la piedra la sonrisa interior con que esta alma de curioso insaciable responde a la sombría dolencia de que
están enfermas Jas greyes cuando sienten la necesidad de ponerles nombres a las cosas.
Cuando terminó esa labor parlamentaria, el espiritu de Valen cia se dif11ndió por los cen:iculos literarios de Bogotá en busca
de las ideas que agitaban el mundo de las letras. Habla en esos
momentos una fermentación de las ideas, complicada con los
signos inequívocos de una renovación substancial en las formas.
Acababa de morir Sil va, cuya acción sobre la vida intelectual bogotana habla sido la del más poderoso excitante. Se habian formado cenáculos. Habla solitarios em~ñados en recoger dentro
de sus cerebros las ondas hertzianas del movimiento intelectual
del mundo. Era el momento en que estudiar parecía un nuevo
vicio inventado para dest['Uir una raza, y en que el objeto más bello de la vida habla sido concentrado en la ardua, complicada y
destructora labor de pensar. En ese medio Valencia encontró
por instantes su natural habitáculo. Conforme a la distribución
geográfica de las deformaciones intelectuales, alli se tocaban la
zona del liquen religioso clasificado por Juan ,de Dios Uribe y
las líneas isotérmicas d.e ese mar interior de cuyas algas se exhalan los venenos de la inteligencia:
Oh/ mere qui crias en ton seín jusU etforl
Calias balan~nt la juture fiole
Des grandes jleurs avec la óalsamiqzu 1nort
Pour le poeíe las que la vie etiole,

�GUILLERMO

VALENCIA

POE.JfAS

ESCOGIDOS

cho perder d.e vista la e~trella misteriosa que se posó en Belén.
Las filosoffas son para él ciertas o plausibles en cuanto no destruyan el imperativo categórico firmado con sangre sobre el Calvario, Y con todo, algunos libros le atraen con fru-cinaciones irresistibles. Algunos heterodoxos de la hora presente han tenido
el privilegio de seft,larle rombos en la existencia. Anandonar 1111
capital coloml,iana e irse a dedicarles toda su actividad y cariño
a las gentes, ideas e intereses de su ciudad natal, foé un pensamiento que le sobrecogió, sm poder remediarlo, al leer las últimas páginas de ese libro ea que Mauricio Barres pormenoriza la
psicologia de los desplantadus. Desde entonces vive en Popayán.
Estudiemos el ambienle de esta curiosa villa, a quien le ha dedicado Val1mcía, a más de sus anhelos de ciudadano, extra:fias
rimas de un sentido recón dito. Los espz;ñoles que et1lraron por
el Sur a tierras de Nueva Granada toparon en la primera parte
del curso del rlo Cauca con un verdadero parafso. Habían pasado por la montaña helada, celosa y abrupta, en viaje de miserias y de desesperación. Cayeron de repente en un clima benigno
una tierra levemente ondulada, fácil a [os cultivos, surcada de
varias corrientes, cubierla de flores y de· hermosos árboles. Alli
fu11daron ua pueblo, cuyas agitaciones posteriores labran hondo
surco en la historia de la comarca.- Ha sido un almácigo de grandes hombres. De ali[ han salido varones a regir la Iglesia colombiana, a llevar el peso del gobierno civil, a dirigir campañas de fama horripilante, a sacudir el candor de las mullitudes
cuando el fuego de la oratoria era elemento de dominio, a difundir enseñanzas vitales por todo el baz de la patria. Una atmós·
fera tiuia, una temperatura constante, sensibilixa exquisitamente los ner.,ios. La vecindad de los allos montes y volcanes, la
dirección de los vientos, tienen de comi nuo I a atmósfera en
má.,dmá tensión eléctrica, que se descarga periódica y frecuentemente sobre el p'lblado en sonoras y luminosas tempe~tades.
Los cerehros parece que se resintieran de la presencia del flufJo:
son vivaces, explosivos, luminosos. La ciudad tiene vfnculos de
hierro con el pasado, a tiempo que carece casi de medios de

comunicación con el resto del mundo. Su situación, la mentafidad de sus hijos, la riqueza uhérrima de la comarca, la han convencido de que se basta a si misma. Las glori:ls del pasado es
pallol las ha. hecho propias, y el esp!ritu maleante de sus veci• s
ha s.eñala lo en su rec1 uto la piedra que cubre los restos in11 ortales del Ingenio-o Hidalgo. Esta ciudad ama a Valencia &lt;-0n
un cariño exclusivo. Le llama su poeta y lo ha condecorado.
El haber nacido en ella no es el solo rasgo que le califica de
vate popaya~ejo. Ilay entre él y su ambiente preclilec10 marcadas consonancias. En esa c1u&lt;lad riñen batalla cotidiana el pasado, el presente y el porvenir. Esa lucha es el e~taclo de esplritu más d1seernihle en Valencia. Dije ya que es un poeta alejandnno. S~ñalemos los distintivos de ese estado de espfntu conocido en filosoífa y ea literatura con el n&lt;,mbre de «alejandrinismo».
«L'a!exandrinimu - dice Faguet - ~•ut la tmdance iJ, un
npos nlatif apres une periudé d'agt"tation.n El critico nonnaliano eMu vo lejos de ser preciso al oírecer esta definición en el
esrndio finls1mo e interesante, destinado a fijar las lineas esenciales de un estado de esplrir u, local ¡ ;or ,u primera manifestación y universal por sus periódicas reapariciones. La palabra relativo parece agreg,da por el critico al revisar las pruebas de imprenta; parece agregada por un alejandri,10 sobre el manuscrito
de un fiiósofo positivista. El alc,jandrinismo es el resultado de una
vi-,a agitación, producida en esplritus selectos por el choque de
-varias civilizac1one,. Es una predispo,icióu a hallar plausibles
todas las teorías y a trazar las líneas si o uosas en que se en lazan
todus los sistemas que se contradicen. Ocurre esta manera de
ver las cosas siempre que se ponen en pugna dos o más formas
de cultura., y cuando el espíritu sufre de la necesídad generosa
de

8

9

Querer- se1ttidt1, vYlo y adivinarlo lodo.

Tal predispo;ición trae consigo una sensibilidad biperestt'!tica;

�GUILLERMO

VALE.1VCIA

una capacidad de percibir preferentemente las medias tintas,
las ideas evanescentes, los conceptos que oscilan muellemente
entre la verdad y el error. La sensibilidad del alejandrino está
en pugna cotidiana con el «bárbaro» ( 1 ). Su estado pem1ancnte
le predispone a sentir que tiene
••• . La frente m llamar y lt&gt;_s pies mtre lodo.
Para acomodar las formas de expresión a la intimidad de sus
sensaciones y fijar los matices más sutiles de ellas, el alejandrino ha obrado siempre transformaciones sobre el coloquio vulgar
que ha recibido en herencia. Franz Susemihl, en su Historia
,u la Literatura Griega en la Epoca Akjandrina, señala con
estas palabras la transformación del dialecto ático: "La lengua
griega misma, tomando poco a poco ur. car.ácter esencialmente
distinto, cayó (bajo el influjo de numerosos escritores no griegos
de origen, o griegos sólo a medias) de las formas áticas; en lasfor.
mas comunes, que se le hablan adherido, pero que no eran en
modo alguno una mera corrupdón del ático, sino más bien una
vegetación nueva, aunque no 1;gurosamente sana, que se dis·
tinguia de la antigua especialmente por una coloración abstracta
y rica en formas, al mismo tiempo que por la invasión de nuevasvoces compuestas y recompuestas y de voluntarios errores gramaticales." Si no se trataxa del siglo tercero o cuarto de nuestra.
era, podríamos presumir que este largo periodo del historiador
alemán era una critica risueña del modernismo hispano-americano. Y afiade, que 11na de las cuestiones ardientes en la primera mitad del siglo tercero, se eJ&lt;presaba en la alternativa
de si "los círculos de la poesía estaban colmados, o si era posible diseñar una expectativa para los poetas modernos." Antes
de seguir citando a este grave autor, importa hacer presente queescribió hace veinte aflos, cuando las contiendas del buen sentí[ 1J GEGBN 01 K BARBAllBN es la dedicatoria de las traducciones qu,.
forman parte cuacterístlca de su único volumen de versos.

10

POEMAS

ESCOGIDOS

do o del gusto servil no habían sido reflidas contra el modernismo.
Otro de los caracteres del alejandrinismo, según Susemihl, es
la aparición en la poesía d;: la nota lntima y personal. El yo
que llamaron odioso en tiempos d~ Fene)ón, el análisis de lo
subjetivo, era una dolencia alejandrina.
Hay, además, un detalle social de la époc~. alejandrina, sefia•
lado por este autor, que nos lleva de la mano a fiju en cifras históricas la reintegración de Valencia a sus patrios solares. ºToda la vida espiritual se refugió en las pequeñas monarquías donde el lazo común de la religión y de las costumbres helénicas
antiguas le cedian el paso a un cosmopoliti$IDO invasor, y en las
cuales el individuo pod!a, para su propia educación y p&amp;ra el
desarrollo de sus intereses privados, seguir su personal iniciativa
con menos trabas que en las viejas repúblicas." "La mayor parte
de los poetas alejandrinos se limitaron, con sentimiento adecuado, a la poesla de contenido estrecho, y en ella lograron crear
mucho nuevo y genuinamente poético, especialmente en la descripción de la vida individnai interior (individud!en Seetenleóens), en la graciosá representación de tiernas, sentimentales y
apasionadas sensaciones."
Oigamos a Valencia:

Ruurja ya el paúaje cubierto de neblina
Que a los fulgores trhnu!es áe lumbre vespertina
Mis ojos vüron con amor,
Buscando consonancias para mi ser enfermo
Sobre la tierra estéril de aqutl infausto yermo
Lleno de mu,1gos y de horror.
Yo cifro el mudo lago de la mdancolia . .... .
"El individuo -sigue diciende Susemihl- se refugiaba en su
11

�GUILLERMO

VALENCIA

interior, y esta inconmovilidad del espiritu, la apatía o ataraxia
era la más alta mir::l del esfuerzo humano" (1)
En las Cir-íieiias Blancas, en Los Camellos, los poemas de más
honda y tranquila vi~ión intelectual que debemos a Valencia, está calcada como adrede esta sentencia del critico alemán.
La nota caracteristtca de la poesla de Valencia, es su predilección por los tonos suaves y por las sensaciones Yagas, casi inexpresables; es su timbre más definido para figurru- entre los alejandrinos.
Su color favorito es el blanco o el gris; cuando sube un poco
en la gama de los tonos vivos, se complace en las suavidades
del azul. Cuando echa mano de colores más intensos, es en frases que le son adversas, como él mismo dice, o para evocar con
el contra~te, matices más delicados.
Los Camellos y Las Cigiidlas son unaorgia de blanco, y no solo en los colores, sino en las sensaciones del tacto, en los sonidos y perfumes, su sensibilidad parece limitada a lo exquisitamente atenuado. El silencio, la sombra, el recuerdo. los ecos
mudos, frecuentan su poesla como una antigua mansión abandonada:
1 Oír los mudos ecos que pueblan los santuarios
Amar las hostias blancas, amarlos inunsarios.

Exangiie como un fllármol de lo dorada Almas.

La ,¡ue robó al piano m las veladas frías
Parejas voladoras de blancas armonías.
La luna como un nimbo de Dios, desde d Oriente
Dibuja sobre el llano la forma ennescente.
11) Geschlchte der Orlechlschen Lltteralur In der Alexandrlner Zelt
von Fra.ni Susemihl, 1892.

12

POEMAS

ESCOGIDOS

Resurja ya t!l ¡,aisa;e ,¡ue reflejó mi tnenle
Como refleja 11!jo,zdo de llmpida corn'mte
El gris del turbio anockecer».
Es digno de notar en e.~tas citas el trueque de las sensaciones.
El sentido de la vista le suministra al del oído términos para cnnquecer la gama de las sensaciones. E,te procedimien10 rigurosamente alejandrino, les ha sido inctepado a los poetas modernbtas con igual amargura que ineptitud. A más de corresponder
a un estado de alma alejandrino, es uno de los recursos del espíritu humane para enriquecer la~ lenguas. Suave, corresponde
originalmente a una sensació11 de tacto: la le11gua ha e1&lt;pandido su significación aplicándola a todas las otras sensaciones. Leve, es sensación tactil por excelencia: el sonido, el color. han
menester de este calificativo para aumemar sus aplicaciones a la
descripción de las sensac;oncs. Dttlre, que es un calificativo
del gusto, es aplical,le a casi todas las sensaciones.

Las uaclucciones contenidas en el volumen de poesías de
Valencia, documentan su sensibilidad con la misma precisión que sus onas originales. Algunas de ellas son un milagro de rep,oducción. El simbolo de vastos alcances escondido entre las rimas erntéricas dd Señor de la Isla, de Stephan
George, aparece con todo &gt;U µres1 igio en la versión ins1&lt;pcrable
de Valencia. El Siuiio vivido, de Hofmannsthal, es otra maravilla de transcripción. César Borgia, de Verlaine, no ha podido
ganu un mtérprete mas concienzudo ni más hábil.

•
Valencia calla hace algún tiempo . El instinto de conocimiento, que en él a,ume proporciones tiránicu sobre el resto de
las funciones vitales, le ha ido arrebatando, sin dudá, la propensión a fijar en rimas complicadas el treno de sus sensaciones.

13

�VALENCIA

GUJLLERlrIO

La capacidad asimilativa y el placer de adquirir nuevas nociones en el trato con los hombres y con los libros, desvía tal vez,
las fuentes de inspiración. Sus amigos le suponen entregado en
este momento a la meditación de un poema dionisíaco, en que
quiere resumir completamente su noción de la vida. Con esa
obra y sin ella, la poesla hispano-americana les ofrecerá el ncmbre de Valencia a los criticas del porvenir para determinar el influjo que en esas comarcas ejercieron las corrientes renovadoras
en o, últimos días del $Íglo XIX.

POEMAS ESCOGIDOS
CIGUEI\AS BLANCAS.

B. S,rniN CANO.

Ciconia pielatis cultrix.

(La Rwisla de Amhica, 191.3)

PETRONIO.

D

cigüeñas la tímida bandada
recogiendo las alas blandamente
paró sobre la torre abandonada
a la luz del crepúsculo muriente;
hora en que el Mago de feliz paleta
vierte bajo la cúpula radiante
pálidos tintes de fugaz violeta
que riza con su soplo el aura errante.
Esas aves me inquietan: en el alma
reconstruyen mis rotas alegrías;
evocan en mi espíritu la calma,
la augusta calma de mejores días.
Afrenta la negrura de sus ojos
al abenuz de tonos encendidos,
y van los picos de matices rojos
a sus gargantas de alabastro unidos.
Vago signo de mística tristeza
es el perfil de su sedoso flanco
E

14

15

�VALENCIA.

GUlLLERJ,fO

que t&gt;voca, cuando al sol se despereza
las lentas agonías rle lo Blanco.
Con la veste de mágica blancura,
con el talle cic:: lánguido dist-ño,
semeja en el eiopacio su figura
el pálido estandarte del Ensueño.
Y si, huyendo la ¡;:irra que la asecha!
el ala encoge, la c11b.-za extiende,
parece un arco de rojiza flecha
que oculta mano en el espacio tif-nde.
A los fulgores de sirlért&gt;a lumbre,
en el vai,;en de su ran-;ado vuelo,
fingen, bajo la cónc;iv;i techumbre,
bacantes del azul tbrias de citlo ....

Esas an::s me inqui.-uin: en el alma
reconstruyen mis rotas al.-grias¡
evocan en mi espiritu la c11lma,
la :iu¡{Ust;i calm;i de mej0rt-s rl1as.
Y restauro del mundo los al&gt;rilf's
que ya no volverán, hor:is risueñas
en que ligó sus ansi11s juvt-niles
al 1.-nto crotorar ele las cigüeñas.
Ora dejando las helacl;is brumas
a Grecia piden su dorado asilo;
ora baten t-1 ampo ele i:us pluma!!
en las fangosas márgt-or!' dt-1 Nilo.
Y .. eo el Lacio los cárment-s de Oriente
olvidan con sus lagos y palmares
16

P

r&gt; E JI A

~

E~CVGIDOf;

para velar en éxtasis ardiente
al Dios de la piedad en sus altares.
Y junto al numen que el romano adora
abre las alas de inviolada nieYe;
en muda admiración, hora tras hora,
ni canta, ni respira, ni se mueve.
Y en reposo silente sobre el ara,
con su pico de púrpura encendida
tenue lámpara finge de Carrara, _
sobre Yivos colores sostenida.
¡Ostro en el pico y en tu pie desnudo
ostro también! ¿Corriste desalada
allá do al filo d,;: puñal agudo
huye la sangre en trémula cascada? •••.
Llevas la vestidura sin mancilla,
-pre:i en el Circo- de doncella santa,
cuando cortó la bárbara cuchilla
la red azul de su gentil garganta.

'l'oJo tiene sus aves; la floresta,
de mirlos guarda deliciosos dúos;
d torreón de carcomida testa
oye la carcajada de los buhos;
La gloria tiene al águila bravía;
albo coro de cisnes los Amores;
tienen los montes que la nieve enfría
la estirpe colosal de los candores;
y de lo Viejo en el borroso escudo
-reliquia de Yolcado poderio-

17

�a

l' / !. I, J,,' H M O

¡- .1 L R S

su cuello cri~•: en ,·l espacio mudo
ella, la nnvia láng-uida dd l'rio!
La cigüeña e. el alma del Pasado,
es la Piedad, es el ,-\mor ya ido¡
ma. su velo también está manchado
J el numen del candor, enn·jecido.
¡Perlas, cubri&lt;l el ceñidor oscuro
que ennegrece la pompa de us gala
¡Detén, O1\'idu, t:I oleaje impuro
que ha manchado la albura de us nla~.

*
'I urban su ,·uelós la ,·olubl calma
del nrenal - un cielo incandescente y c:n el durado límite, la palRJa
que tue ta el rojo luminar: ¡Oriente!
'I ú que adoraba In cigüeña blanca,
¿supiste su virtud? Entristecida
cuando una mano pérfida le a,·ranca
u \'agarosa lil)!:rtad, no anida.
Sacra vr:,,tal de cultos inmonale
con la no talgia de u altar caído,
e acoge a las vetusta· catec.lrale
y entre sus grietas enmaraña d nido;
abandona la húmedas floresta.
para ouscar las brisas del ver:ino,
r remonta veloz llevando a cu sta,
el dulce pe~o de su padre :mciaoo.
l~s la ami~a discreta de Cupido,
qu' del a tro nocturno a lo. fulgorc ,

18

1•

I .1

POEMA.

;;.·ao

G

rn º·"

oye del rapazuelo entretenido
hi torias de su. íntimos amores:
con la morena de ceñida boca,
altos senos, febril y apasionacla,
de exangües manos y mirar de loca
que enen'a como flor mponzoñada¡
o con la niña de pupilas hondas
- luz hecha carne, floración ele cielo! .....
1 1ue al \'iento t&gt; parce las guedej s blundas
y e~ 1, carnal animación del hielo! ......
con la nibia de cutis perla y grana,
emítica nariz y azul ojera,
&lt;¡ue parece, al tra\•é de su \'catana
ca ta \'irgen de gótica \'idriera .••.

Esas .a,·cs me inquietan: en el nlma •
recon~truyen mis rora. alegria.;
t\·ocan en mi e-p1ritu la calm::i,
la au,.,.usta calma de meJ0rt:s días.
Simoolo fiel de artísticas locuras,
arra trarán mi ueño eternamente
con su remo· que azotan la alturas,
con sus ojo que Lu •-an el Oriente.
Ella , \'Orn@ la tribu desolada
que boga hacia el paf &lt;le la (luimera,
atravie an en mmica bandada
en busca de amoro. a Prima\'ern;
y no ,•en, cual lo pálido« cantare ma alli de lo. ag"rios arenales,19

�VAl~E.YCJA
gélidos musgos en lugar de flores
y en vez de Abril las noches invernales.
Encanecida raza de proscritos,
la sien quemada por divino sello:
náufragos que perecen dando Kritos
entre faro de fúlgido de tel10.

....... ············-··········· ....
Si pudiesen, asidos de tu manto,
ir, en las torres a labrar el nido;
si curase la llaga de su ci.nto
el pensamiento de tuturo olvido;
¡ah! si supic en que el soñado verso,
el verso de oro que les Jé la palma
y conquiste, vibrando el Universo,
¡oculto mucre sin salir del alma!
Cantar, soñar....• conmovedor delirio,
deleite para el vulgo; amarga.'! penas
a que nadie responde¡ atroz martirio
de Pctronio cortándose las venas ••••
¡Oh Poetas! Enfermos escultores
que hacen la forma con esmero pulcro,
¡y consumen los prístinos albores
cincelando su lóbrego sepulcro!
· Aves que arrebatáis mi pensamiento
al limbo de la forma: divo soplo
traiga desde vosotras manso ,.¡ento
a consagrar los 61Qs de mi escoplo:
amo los vates de felina zarpa
que acendran en sus filos amargura,
20

E ;· C O G I D
y livido corcel, muc,·cn el arpa,
a la histérica voz de su locura.
Dadme el verso pulido en alaba11tro,
que, ragi&lt;lo y exangüe, como el ciego
mire sin ojos para ver: un astro
de blanda luz cual cinerario luego.
¡Bu co las rimas en dorada lluvia¡
chispa, fuente , cascada, lagos, ola!
¡Quiero el soneto cual león de Nubia:
de ancha cabeza y resonante cola_!

•
Como el oso nostálgico y ceñudo,
de ojos dolientes y velludas garras,
que mir.a sin cesar el techo mudo
entre la c.irccl ele redondas barras,
esperando que salte la techumbre
y luz del cielo su pestaña toque;
con el delirio de subir la cumbre
o de flobr en el nevado bloque:
del fondo de mi lóbrega morada,
coronado de eneldo soporoso,
turbia la vista, co el azul clavada,
alimento mis sueaos, como el oso¡
y digo al veros de mi reja inmota
pájaros pensativos de albas penas:
¡quién pudiera volar a donde brota
la avía de tus mármoles, Atenas!
De cigüeñas la úmida bandada,
desplegando las alas blandamente,
21

t&gt;

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U I L L E R JI

o

l' A L ¡.; X ,, I A

vol&lt;'&gt; de de la torre abandonada
a la luz del crepúsculo naciente,
y saludó con triste algarabía
el perezoso despenar del día;
y al esfumárse en el confin del ciclo,
palideció la bóveda som brfa
con la blanca fatiga de su vuelo ••••

A. ARKOS.
Dt lodo lo eurilo amo s()/amrnlt
lv 1/111' d /,01116rr turiJJ,,¡ co• su propia s,1-cre. Eun"6e ron smigre y
nprtlWrrás ,¡ut la sa,rgr,· es upiri/11.
FllDElllC(l

E

11:TZSCHE.

N el umbral &lt;ie la polvosa puerta,
suci~ la piel y el cuerpo entumecido,
be VJSto, al rayo de una luz incierta,
un perro melancólico, dormido.
¿En qué sueña? Tal vez árida fiebre
cual un espino sus entrañas hinca
o le finge los pasos de una liebre
que ante sus ojos descuidada brinca.
Y cuando el alba sobre el Orbe mudo
como un ave de luz 1e despereza,
ese perro nostálgico y lanudo
sacude soñoliento la cabeza
y se ceba a andar por la fraga~ ,·ia,
22

I' o B JI .1

f.' •· (' O O I D O

con su ceño de inváli.to mendigo,
mientras mueren la rafagas del día
para tomar a su tangoso abrigo.
Hundido en la cloaca
la agita con sus manos temblorosas,
y de esa tumba miserable, saca
tiras de piel, cadáveres tic cosa11.
Entretanto, telices compañeros
obre la falda azul de las princesas
y en las manos de nobles caballeroi1
comparten el deleite de las mesas;
ciñen collares de valioso broche,
y en las gélidas horas de la necbe
tienen calor, en tanto que el proscrito
que- va sin dudio entre el humano enjambre,
tropieza con el tósigo maldito
creyendo ahogar el hambre,
y en las hondas fatigas del veneno
ee:bado sobre el polvo se estremece,
fatídico temblor le turba el seno,
y con el ojo tímido, saltado,
sobre la tierra sin piedad fallece.
Todos vuelven la faz, nadie le toca:
al bardo sólo que a su lado pa a,
atedia la frescura ele su boca
"donde nítidos dientes
se enfilan como perlas refulgente'!. - .. "
Misero can, hermano
de los p:uiac;, tú ini,·ias la cadena

�GUILLERHO

T" ,1 L EN C I A

de los que pisan el erial humano
roídos por el cáncer de su pena;
es su cansancio igual a tu fatiga,
como tú se acurrucan en los quicios,
o piden paz, sin una mano amiga,
al silencio de oscuros precipicios.
Son los siervos del pan; fecunda horda
que llena el mundo de vencidos. Llama
ávida de lamer. Tormenta sorda
que sobre el Orbe enloquecido brama.
¡Y son sus hijos pálidas regiones
de espectros que en la noche de sus cue,·as,
al ritmo de sus tristes corazones
viven soñando con auroras nuevas
de un sol de amor en mistica alborada,
y, sin que llegue la meatida crisis,
en medio de su mísera nidada
los degüellan las ráfagas de tisis!
Los mudos socavones de las minas
se tragan en falanges los obreros
que, suspendidos sobre abismo loco,
semejan golondrinas
posadas en fantásticos aleros.
Coa luz fosforescente de cocuyos,
trémula y amarilla,
perfora obscuridad su lamparilla,
solJre vertiginosos voladeros
acometen olímpicos trabajos,
y en tintas de carbón ennegrecidos,

24

POEMAS

HSOOOIDOS

se clavan ea los fríos agujeros,
como un pueblo infeliz de escarabajos
a taladrar los árboles podridos.
Sus manos desgarradas
vierten sangre; sarcástica retumba
la voz en la recóndita huronera:
alli fué su vivir; allí su tumba
les abrirá la bárbara cantera
que inmóvil, dura, sus alientos gasta,
o frenética y ciega y bruta y sorda
con sus olas de piedra los aplasta.
El minero jadeante
mira saltar la chispa de diamante
que años después envidiará su hija,
cuando triste y bamb I ienta y haraposa,
la mejilla más blanca que una rosa
blanca, y el ojo con azul ojera,
se pare a remirarla, codiciosa,
al tavés de una diáfana vidriera,
do mágicos joyeles
en rubias sedas y olorosas pieles
fulgen: piedras de trémulos cambiantes,
ligadas por artistas
en cintillos: rubíes y amatistas,
zafiros y brillantes,
la perla obscura y el topacio gualda,
y en su mórbido estuche
de rojizo peluche
como vivo retoño, la esmeralda.
25

�n

I

I J, L E R JI O

V ...J. [, E S C I A

La joven, pensafü·a,
sus ojos cla\·a, de un azul intenso,
en las joyas cautiva,
de algo c;¡ue duerme entre el tesoro inmenso;
no es la codicia sórdida que labra
el pecho de los viles:
es que la dicen mística palabra
las gemas que tallaron los buriles:
ellas proclaman la fatiga ignota
de los mineros; acosada estirpe
que sobre recio pedernal se agota,
destrozada la faz, el alma rota,
sin un caudillo que su mal extirpe:
El diamante es el lloro
de la raza minera
en los antros más hondos ele la hullera:
¡loor a los dolientes campeones
que vertieron sus lágrimas
entre los socaYont"s!
Es el rubí la sangr~
de los héroes que, en épicas faenas,
tiñeron el filón con el desangre
que hurtó la vida a sus hinchadas venas:
¡loor a los valientes campeones
que perdieron sus \·idas
entre los socavones!
El zafiro recuerda
a los trabajadores de las simas
26

•

I'OR.MA,'-

J,j 8 r. O

(J

/

el último girón de cielo puro
que vieron al mecerse de la cuerda
que los bajaba al laberinto oscuro:
¡loor a los se~ultos campeones
que no verán ya el cielo
·
entre los socavones!

Y el topacio de tinte amarillento
es recóndita ,ira
y concreciones de dolor; lamento
que entre el callado boquerón expira:
¡loor a los cauti\'os campeones
que como fieras rugen
entre los socavones!
La joven pordiosera
huyó .•••
¿Qué formidable voci-río
pasa volando por la azul esfera,
con el lejano murmurar de un río?
Es una turba de profetas. Vienen
al aire desplegando los pendones
color de cielo; sus cabezas tienen
profusas cabelleras de leones.
En sus labios marchitos se adivina
el himno, la oración y la blasfemia;
llama tebril sus oj'Os ilumina
de sacros resplandores:
pálidos corno el rostro de la Anemia,
27

D O S

�6

ILLEBIIO

VALE

llegaron ya: aOll los CoaqaWadora
del Ideal: ¡dad puo a la Bobeeiat
Ebriot t.odoc de an viao t ~
qae DO bebee lo. b6tban&gt;e, y eavaeltoa
ea aadrajoe. 8Clll almaa de cololo,
que 1reparáQ a la impaaible altara
doade afilan m hojas loa laurelea
coa que ciftca de olímpica Yea4aia
ea tu TU«, proecenio
a loa uacidoa de tu Crf..., ¡oh Genio:
Aquél mueatta aa aljaba
de~ombate, repleta de piaceléa:
el otro Tlbra, como rada clan,
UD cuadrado martillo J doa c:iacela;
te Íllkm&gt;p01 N dícaa 8U proyectos
de obras qae ~ etenao.a nagoa:

auaqae eaa mectoa,
el IÚnDOI ., el piacel lea harma atroa.
Ua acaltor ofrece
pulir la piedra como fiao eacaje
para velar • aeno que florece
bajo la tenae morbidez del traje;
aquése de foafórica papila
que las del pto iguala,
disdrre solo en actitud traaquila
coa el uul cuaderno bajo el ala;
y el bardo decadente,
el bardo mirtir que suaclta mofas,
levantará la frente,
airo nido de férvidu estrofas,
11

E

OGIDO

1 de 1118 labios, que el reir no ale¡ra,
brotari e l ~
como aa ágaiJa negra,
con las alu eoormea
deaplepdaa al Yiellto,
paracaatar la Venus Vaotorioaa
cuya violenta jueatad encarne
el espfrita atecre de la dioea
ea lu melaacolfu de la carae.

El IDIWeo, doblalado la cabeza
sobre la cl6bil cajJ.
d~•flOliDaoaon&gt;.
dice la TOS qH de loe cielot baja
como a ~ del jwéUa doGl'O,
1 , apmaao del cuello e d a ~
altilico~,
lo hace pilar C0D ripo alarido,
y coa alaogadoa arámaloa aimula •
el soUozo 4e - minir ~ - qaeJ&amp;
bajo et negro &amp;,g.a que to aenmpla:
y sobre todoa lota,
como UD aaef(t de amor ea aocbe larga, •
la pu del ane qae • duelo embotJ
y aa 8-gado coruóA embar¡a.

Deneatmada tn"ba
de miaerablea, weatro easaeio ffllO
vuela sólo eatre sombna como welaa
las grullas ea tu IJ()Chea de ver&amp;110.

•

�GCTJLLERMO

l"ALE

Eaa lamlwe uesiDa de los focos
que doran las aober1&gt;ia capilales,
arderá Vlft!etraa freat:ea iaaortales
y Yaelltraa alaa de za8r, ¡oh Locos!
Sia pan, ni amor, ni l"Uta
donde dormir vuestra febrile boru,
acumb&amp; a la bárbara cadena,
in máa visión que Ja c:bafada ruta

•

que os empaja a loa ~mot del Sena ••••
¡Canes, minero, artistas,
el luido recinto que o encierra
cOIISUllle vuestros miael'oa despojos;
y ea el agrio Sabara de la tierra
sólo hallaateia el aaua .... de loa ojo !
¡Huid como uaa banda tenebrosa
de pljaroa aocturaot1 que entre rama
bieadeo la obscuridad sin voz ni huella;
morid: para voaotro
no se despierta el dia
ni se cqlwnpia ea el Zenit la estrella
que llamaron loa hombrea Alegria!
Cuán lejos de vost'tro ae levanta,
sobre
. columau de marfil bruñido,
la audad de los Amos, 41onde canta
su canto d ventura.
el gozo entre las almas coodido.
Allí todol olvidan
vuestra angustia. Los árboles no dejan
-de silencio cargados y de florcsllegar, de los vencidos que se quejan,
30

E

o

ID O

el treno faaeral de au dolc)tel;
alli, cual ua torreate
que de au ondas a dormidas charcas,

resbala friameate
coa nrido IIOIIOf'O
1 oro, a loe aWamos de lu arca&amp;
AUi ... sedas c:rujeo
como crujen las carnea sacudidas
por las tieru: soa fiera que no ragea
los eres sia piedad.
ed como pua

sabre el marmóreo saeto,
con su capa de pieles, la hembra clPra
cual un oso gigaote sobr:e hielo.
,Por qué se abren 908 ojos
deamCS\11'8dameate?
¡ bl 8i es qae apaata coa ~ ro;o
el astro de la saop por Oriente.
Bajo e odio del vieato y de la lluvia
por la frigida este~ ae adelaatu
lo domadorc de la &amp;;tia r:1Hir,
yal perro sarnoaoa
e tornaron chacales. De ira ciego
el minero de ayer
precipita
sobre loa trancos. ¡Un airado fuego
entre sus manos trémulas palpita,
,. orda a la niites, al llanto, al ruego.
~e la tempesead de clmamita!
¡Son los hijo de Anarkosl Su mirada,
coa reverberaciones de locura.
evoca ruinas y predice males:
31

�r; U I L /, E R M O

r

AL E

parecen tigres de la Selva oscura
con no talgia, de ,·fctima y juncalc!I.
1:.1 furioso caer de sus piquetas
en trizas torna la vetusta arcada
que erigieron al 8ien nuestros mayores¡
y por la red de las enormes grietas
va filtrando, con tintes de alborada,
un sol de juventud su resplandores.
Aquél un arma ruda
pide, que parta huesos y que exprima
el verbo de la cólera¡ filuda
por el trabajo, recogió su lima
de fatigado obrero,
y bajo el golpe de Lucheni, ¡muda
cayó la Emperatriz como un cordero?
Pini, \ 'aillant, Caserio y Angiolillo,
vuestro valor ante la muerte espanta:
negros emperadores del cuchillo,
que rendís la garganta
como débil mendrugo
a las ávidas fauces del verdugo:
de duques y barones
no circundó plegada muselina
vuestros cuellos. Allí donde culmina
el dorado listón de los toisones
os diú la guillotina
. u mordisco glacial: vendimiadora
que la tez y las almas decolora.

E ,lf .-1

COGIDO

E

Aun parece vibrar en mis oídos
la voz de Emíle Henry; ya bajo el hacha
iba a rodar su juvenil cabeza,
como la flor al soplo de la racha,
y exclamó: •GERMINAL,•
y de su he1 i,la
&lt;:orriú una fuente de licor sagrado
que bautizó la historia dolorida
de los siervos, con óleo ensangrentado.
Y ;..se fué dulce al comenzar, renuevo
de razas de alto nombre.
¡,Quién me dirá si un huevo
e de torcaz o VJ"bora? La mente
no sabe leer lo q11e en el tiempo asoma:
el hombre, como el huevo,
¡en nido de dolor será serpiente,
en nidos de piedad será paloma!
Por dondequiera que mi sér camine
Anarkos va, que todo lo deslustra:
¡un rito secular que no decline
ante d puño brutal de Bakunine,
y el heraldo feroz de Zarathustra!
No puede ser que vivan en la arena
los hombres como púgiles: la vida
es una fuente para todos llena;
id a beber, esclavo• sin cadena;
potentado, ¡tu aiervo te convida!
¡Nada escucbanl Los pabres, a la jaula
de la miseria se resisten fieros,
33
3

�G

r·

I !, l g R ~1¡ O

l'ALFJXCIA

y con brazos de adustos domadores
y el ojo sin ternurá, ¡los enjaula
la codicia sin fin &lt;le los sefiores!
¿Quién los conciliará? Tibios rdlejos
de una luz paternal y vespertina
visten de claridad el linde vag0:
es que el Patriarca de los Ritos Yiejos,
de sapiencia cubierto, se a,·ecina,
con la nen·iosa p::lidez de un mago.
Es flaco y débil; su figura finge
lo espiritual¡ el cuerpo es una rama
donde canta su espíritu de Esfinge¡
y su sangre, la llama
que lo~ miembros cansados transparenta;
de su nariz el lóbulo movible
aspira lo invisible.
son sus patricias manos una g-arra
ftlml y amarillenta:
¡es ele los g-riegos la gentil cigarni
que con mirar el éter se aliment;,!
Impalpablt:: se irgue
-melancólico espectroy de la n11::nla blanca
a su místico plectro
la melodía arranca.
Impalpable se irgue:
hay algo de felino
en su trémula marcha,
hay much,) de di,·ino
34

POEMAS

ESCOGIDOS

en la nitida escarcha
que su cabeza orea.
Cruza sin otras galas
que la túnica nívea
que semeja las alas
rotas de un genio de celeste coro
y sobre el pecho una
cruz de pálido oro.
Alza el brazo. La Europa
lo aguarda romo a antiguo caballero,
debajo de una hóveda de acero¡
calla sus labios la soberbia tropa
de esclavos y señores:
el Pontífice augusto
trae el bálsamo santo r.¡ue redime,
y calma la batalla de panteras;
revalúa lo justo;
ya va a decir el símbolo sublime .•..
y de sus labios tiernos
salió, como relámpaio imprevisto,
a impulso de los hálitos eternos,
esta sola palabra:
u _I &amp;SUCRISTO. »

35

�GUILLERMO

V AL E

ESCOGIDO

SAN A TO 10 Y EL CJ.: TAURO.
Y .A1111111io, ,pu Aa61a rslado d,ua,uatuü,
rrw/adlt, n,po 9w Aa6ú, tllTP "'""fa/la111a,fo Pallo-m,uAo ,,u.for ,pu 11, a f#Ínl
tlr61a vúilar. Y ti Wlln'a/Jlt
fl/O.YtU/11
,,, UII 6,úul,, l/1le soslnda IIU dJl,iJu ,,,;,.,.
6ros, r111J&gt;r..ó a snuir deseo dt ir ""sa6ii, dnd,. Y J&gt;r&lt;&gt;"Cf'la n, d &lt;-i110 &lt;&lt;&gt;•mudo didffld11: •CrN n, mi Dios: El "" Jla ,,.,
t11#1/rar6 ni &lt;1,mpallno ,pu 11,r Aa promrlúlo.•
A¡,n,as J&gt;r-•m alas j&gt;ala6ras, vil, a Ao1Hl&gt;r, n, /arfr adJallo, a 911ic11 los /«fas
dr111&gt;mi-6a11 Hijlo&lt;nua11ro. Al ÚU/411/t
d
m frn,t, '"" la stlla/ tk la Crra, y
tliu al t11011sln,o: •,·llola! tE• ,p,J }arlt Aa/Jila ,.,,.. 119111 d si~o ,/1 DitJs/» Y ,J "'"'"·
/n,o, Aacin,do ruAi11ar 110 si flll dt /Jór6aro
y lrihlra11d11 las pa/t,Jrm más /Ji,11 9111 j&gt;ro11u11dállliolas, /Juuó ntlrr 111 A6rritla l&gt;«a Jiu11rs,1 /Jlnlldo Jart1 rtspo,,der: txlnldi,i /,u.
go la
tJnr,.-Aa, 11101tr4 al - ~
"" y, smujnHlt a avr, dtsttj!lr«iJ • 111
':lista lllrtl'llrtt1t1do los ilut,n,sos ct1•J,os.

rr

-na-,

"""ª

"'""Í'

ti,_,-_

"'ª""

La paz reinaba en torno:
cálidos cOuvio , por sus bocas de horno
aspiraba el Desierto. Ya no volaba una
tola pareja de ibis rojos. La luna.
lbriéndose ancho paso tras cenicienta franja,
ja sobre el polvo su amarillo naraDJa,
guida por un astro (dorada mariposa
e en derredor girase de una pálida rosa).
Súbitamente el monje, creyendo oir muy lejos
rumor, se detuvo, y a los blancos reflejos
1 astro melaac61ico vió la extraia figura
un monstruo que, a galope, cruzaba la llanura,
removiendo aren&amp;s se venía derecho
él; su cuerpo Oaco tembló como un helecho
e el aura mece; •acaso esa bruta carrera
e fuego diabólico¡ '81 vez hambrienta fiera. , • •
a llega! y trente a írcnte del vital e queleto
del monje, un sér no visto, desmelenado, inquieto,
'R pira. El ermitaao y el monstruo se interrogan,
, ui, bajo la calma de la noche dialogan:
EL CENTAURO.

SAN }KlONDIO.

A

In vita Sa•eti Pnllli er1111il,r.

el Ccnobiarca del
para templar los duelos de
en una helada cue,·a donde
marchóse en altas horas a visitar a
el mis viejo cremita.
NTONIO,

36

silencioso Egipto,
u vivir- proscripto
retoza el DiabloPablo,

Yo soy el viejo Hippofos: el último Centauro
que circundó sus sienes con el augusto lauro
cido entre las grutas del Sagrado Archipiélago;
y un hijo de Grecia, que, atravesando el piélago,
,ino a buscar la sombra de bosque escondidos
ara llorar la fuga de sus dioses vencidos.
Y soy la Fuerza alegre; mi brazo poderoso
37

�r; U 1 /~ L E H .ll O

VALEXC:IA

sabe peinar la ninfa y estrangular el oso;
y eo mi pecho, que tiene l.a aHpereza &lt;lel cardn 1
st: doblan las espadas y se despunta el dardo,
y, cual rodada pieJra que
Je topi::: en tope 1
;;ol,re las rocas dura-. n:\'ienla mi galope;
hasta los dioses tiemblan cuand0 la ceja enarco;
vo rompo dos encinas µara forjarme un arco,
y cifro la alegria de \·ivir. Soy un hombre
&lt;¡ue sueña, q11iere y puede, y a la p:ir llt"\"ll nombre
de monstruo_; tengo mente, y endurecido callo:
soy malo como el hombre y á.g-il como el caballo,
y velo extriüio simliolo. Soñador y lascivo,
quien conozca mi esencia conoce un adjetivo,
comprende el adjetivo uoi\·ersal y humano
que eatre su seno oculta la palabra: jPAGAN01

"ª

Tu nombre dí, f.'antasma que dialogas conmigo.
SAN ANTONIO.

Yo soy Antooio,

sicn•o del Señor tu enemigo,
que atempera :;ms pasos a la cele•ne norma
de Jesús, y proscribe la diabl1lica forma
que corrompe los seres, arrebata la mente
y hace perder el alma del hombre eternamente ..•.
No soy púgil: mis brazos no soportan el peso
de un ánfora colmadil.; se diría de yeso
mi figura unas vece!!, Cll otras aparenta
los contornos ch:: una raíz amarillenta.
frente, que no ciñe frr!sco l!'3jo, si.n ,;•ello
finge tan sólo el árid2 rodilla dd camello.
Soy un heraldo mudn de la roja \'icroria
lin

.'vu

38

J'

O ¡,; M ,.¡

ESOUU!DOS

!'obre d Olimpo. Digo la beldad y la ~loria
de Cristo con los seres qu.: son ele Polo a Polo.
liL CEXT.\UlW.

::-Jo p11e1le \·11e,;trú Cristo competir cun Apolo,
c·on el hijo snl.ierbio ild C:t'.ñudo y Latona,
que en los Lrazo~ de Dafnis al arpor se ahan&lt;lona,
,1 lle\·a el j~·nco c,u-ro que volcó Faetonte
por los campos azules dd abierto horizonte.
i-,:1 olímpico auriga dr la eterna carroza
donde l~ebo, ce,iido ,i,; lrrnn:.les, 1·et0¿a
con las Horns &lt;lt:snuJas, los sonoros tropeles
por el i'.ter dirige &lt;le sus raudos corceles.
Van caremln las soml,ras liajo el danlo ccrtc::ro
dd Anjuero divino; por el ancho sendero
1ue siguiú la ca1 roza, cruza el sol, pasa el día,
r la lu1. \"a regando su dorada a1·mon111.
Ese numen risueñu que iino,·ó la tri¡;teza
y ba rendido al Olvido su robusta cabeza,
es el paJre del Verso: con su mano divina,
al pulsar los lior,lones del arpa elt:fanciaa,
vnga, dulce, :tmomsa y simbólicamente,
ha forjado una patria más hermosa que Oriente,
donde yerra el perfume qut al ,!olor nfls arranca
y a do -vuela d sl1'1piro de amor-alondra hlam:a
qUt: sobre el píen llern la miel de un beso rojo .
De allí parten los yambos como flechas tlt: hinojo
dd artista con ct·los, que siiuiendo la huella
de :!.farsyas, lo cauti\·a, lo \·ence, lo desuella.
39

�G l' 1 L L E R JI

t)

VAL El\'CJ.A

Por la senda más agria riel adusto Parnaso,
con la crin en desorden, a la luz; del ocaso
subiendo Pegaso, ponador en sus ancas
dcl cantor Musagcta, de las Yírgenes blanc-as.
Y en la fiesta del mármol, sobre el bajo relieve,
entre dioses ri11ueños y Afroditas de meve
cuyas bocas ensayan las sonrisas eten1as,
se irgue Apolo: la carne de sus pálidas piernas;
el torso alabastrino donde la gracia ondula
c.n cadencioso11 planos¡ la frente que simula
un ara donde ofician la l¿uz y la Alegria,
y de su cuerpo iodo In ,·ivida armon1a,
parece &lt;¡uc suspiren por el khril contacto
1de efebos y de ninfas de delicioso tacto!
Al Crinado cantemos!

,a

SAN ANTONIO.

l&lt;::S un ídolo yerto,
es llo nombre en el mundll del csplritu, mu&lt;"rto.
F.L t:R.NTAl' RO,

Un dios más ucllo muestra que Apolo y Citerea.
SAN i\NTONIO,

' El triste, el dulce, el pálido Nabí de Galilea.
l&lt;::s el profeta jo,·en: como dorada llu,·ia
tiembla su pelo díicil, fluye su barha rubia:
El sabe lo que dice la voz de las colmenas,
40

E S O O U J D
'f ama los canes tristes como las azucenas;

7 100 sus ojos grandes, melancólicos, vagos,
y en su fondo rdlejan, como místicos lagos,
el divino silencio de las noches tranquilas;
y, cual besos que miren, sus absortas pupil.a.s
aprisionan la calma del azul horizonte;
10n !IUS manos delgadas como lirios de monte¡
por su \'OZ habla el eco de un arrullo divino,
y en ,·ez de lauros lleva la toca del rabino.
Es triste cuando ''ªKª cual un pastor extraño,
en busca de la O\·eja perdida del rebaño,
y cuando gime a solas por el amigo muerto;
e1 triste cuando, extinta la luz en el desieno,
con la cabeza baja y los ojos cerrados,
medita entre una fila de comellos cansados.
Si entre las frondas negras del olivar espeso
el de Kerioth le besa con su marchite beso,
aabiendo que su soplo sobre el Ungido \"ierte
la hez de la perfidia y el \"abo de la muerte;
cuando la vieja mano de Dios le desasiste
en el postrer instante de so dolor: ¡es triste!
Y si a la tibia sombra de la copadu higuera
sentado por las tardes, al pueblo que lo espera
le dice la parábola, y en delicioso abrigo
bajo la vid en fruto de Lázaro, su amigo,
a Maria-la tierna-y a Marta -la sentidaenseña a amar el Alma y a despreciar la ,·ida;
cuando, caudillo inerme de la legión futura
de mártires, levanta la mística figura,

u

t&gt;

S

�Gl ILLERMO

V

obre el paciente lomo de la borrica tarda,
y ca medio de las voce. del pueblo que le aguarda
entra a Salcm, de angustia y amor el alma llena;
cuando ea las hora1 grises de la última Cena
no ya la pecadora su casto pie le enjugay mientras Juan-el virgcn-tompane su lechuga,
el Rabbi d olado por la melancolía
¡es dulce, e dulce, e dulce!
La blanca l:,;ucari11tía
palpita entre su manos¡ con la mirada alumbra
los ti11tes nebuloso de tímida penumbra
que va llenando en olas aquel ereno asilo, ·
y, deak-ozado mártir al parecer tranquilo,
suscita sobre el tena cristal de su memoria
la pena sin orillas de u futura hi toria,
y oye vibrar el beso del hombre &lt;JUC le entrega
y la cobarde excusa de Kcfas que le niega,
y, como los retumbos de sorda catarata,
lo Mrbaros aullidos del pueblo que le mata,
mientras el ancho marco de la ventana hebrea
recorta azules tranjas del éter de Judea,
que está.diciendo al mártir de faz entristecida
•Cót,w jnlede ser li/Jre,ftkil, sensual la flida!
Coatcstame: ¿qué trágico calzó mejor coturno
que aquel Crucificado de rostro taciturno
que, erguido sobre el Gólgota, desde la cruz pasea
los ojo por su caro país de Galilea
que no verá en el tiempo, y en lánguido desmayo
se va muriendo exangüe? Cuando vestía el sayo
42

POEMA

coa1vu

E

de punzador ultraje, cuando cargó la carga
de su futura gloria, cuando probó la amarga
bebida el virgen labio dolorido y angricnto,
y oyó que su lamento se perdía en el viento,
¡fué el ~ágico sublime! La flor de los dolores
regb desde ese instantes~ cálidos_~lores,
y como banda nívea de CI ne f~m1ltarcs,
al arenal sin limites huyeron a millares
las vírgenes de Oristo, que ca u mansión de palma
bailaron lo que Grecia no aupo ver: ¡el Alma!
Alli, más victoria O que el orcomenio atleta,
con sus pasiones lucha vetusto anacoreta,
creador en el silencio de abruptas soledades,
de goce~ no sentidos, de volap-.osidades
que acendra el abstenenc Y oculta la tristeza;
allá desde las cruces levantan la cabeza
lo mártires heridos - sedientos gladiadores
que secan con su boca el mar de los d~lores.El impasible Ko moa de vuestra faatasaa
perdió tal vez su curytmia, 11 Olimpo, u alegria;
en cambio nuestras alm&amp;11 trocarOD la Quimera
por un país excelso donde el amor impera
Y· ...
Súbito el Centauro, doliente, silencioso,
se fué sobre la arena coa paso pere&amp;011o,
alejando, alejando• • •Y cutre la gris llanura
borró para los hombrea u helénica_ fi~, .
mientras el ,·iejo monje - con su baculo ~cierto con el signo de gracia borraba en el dcS1erto
las huellas del Centauro• • • ·

'ª

�GCILLERMO

Vd L E A' C I .A

POEMAS

E

" O O

a

1 D O ,"

y de doble mandoble, sin robarle un gemido,
del atlético tronco desgajó la cabeza.

LAS DOS CABEZA •
•'Om11is plaga trisll'tia rtJJdis rst d
c,11111i.r 111alitin, 1tt'911ilin mu/in-is."
F.L F.O,ESIA TICO

JLIUITH Y UOLOFKRNES.

B

(T.-sú).

senos, redondos y desnudo11, que al paso
de la hebrea se mueven bajo el ritmo IIOooro
de las ajorcas rubias y los cintillos de oro,
vivaces como estrellas sobre la tez de raso.
LANCOS

Su boca, dos jacintos co indecible vaso,
da la sutil escocia de la voz. Un tesoro
de miel hincha la pulpa de sus carnes. El lloro
no dió nunca a esa faz languideces de ocaso.
Yacente sobre un lecho de sándalo, el Asirio
reposa fatigado, melancólico cirio
los objetos alarga y proyecta en la alfoRtbra..•
Y ella, mientras reposa la bélica falange
muda, impasible, sola, y escondido el alfanje,
para el trágico golpe se recata en la sombra.

*
Y ágil tigre que salta de tupida maleza,
se lanzó la israelita sobr'1 el héroe dormido,

"

Como de ánforas rotas, con urgida presteza,
desbordó en oleadas ti carmín eoc4:ndido,
y de un lago de púrpura y de sueño y de olvido,
recogió la homicida la pujante cabeza.
En el ojo ap:igado, las mejillas y el cuello,
de la barba, en sortijas, al ungido cabello
se apiñaban las sombras en siniestro derroche
sobre el lívido tajo de ,~olor de granada ...
y fingía la negra cabeza destroncada
una lóbrica rosa del jardio de la • oche.

SALOMÉ Y JAOKANANN,

(.-l11t11ds).

Con un aire maligno de mujer y serpiente,
cruza en rápidos giros Salomé la gitana
al compás de los cr6talos. De su carne lozana
vuela equívoco aroma que satura el ambiente.
Danza todas las danzas que ha tc:jido el Oriente:
las que prenden hogueras en la sangre liviana
y a las plantas deshojan de la déspota humana
o la flor de la vida, o la flor de la mente.
Inyectados los ojos, con la faz amarilla,
el caduco Tetrarca se lanzó de su silla
tras la hermosa, gimiendo con febril arrebato:
45

�G {jff,LERMO

J' AL E

"Por la miel de tus besos te Jaré Tibcriades,•

Y ella dícele: "Ea .cambio de tus muertas ciudades,
dame a ver la cabeza del Esenio en un plato."

.

.

EM.A

01.A

Como viento que cierra con raquítico arbusto
en el TieJo magnate la pa ión se desata,
Y al guiñar de los ojos, el escla,·o que mata
apercibe el acero con su brazo robusto.•

Y hubo ~ave silencio cuando el cuello del Justo,
uelto en cálido arroyo de fugaz escarlata.
ofrecieron a Aotipas en el plato de plata
que él tendió a la irena con medroso disgu to.

unca pruebe , me dijo, del fic:or fememon,
e ea licor de mandrágoras y destila demeACia;
Jo bebes, al punto morirá tu conciencia,
larán tus cancion , errarás el camino.
a~egó: lo qne ahora vas a oir no te asombre:
mujer es el viejo enemigo del hombre;
cabellos de llama son cometas de espanto.
Ella libra a la tierra del amante vicioso,
Ella calma la angustia de su ed de reposo
el jugo que vierten laa beridak del .asto.

A POP YA••

Una lumbre que viene de lejano infinito
da a las sienes del mártir y a su labio marchito
la blancura lloro a de cansado lucero.
V - del mar de la muerte melancólica espumala cabeza sin sangre del esenio e esfuma
en las nubes de mirra de sutil pebetero.

*
LA l'.o\LABRA DE DIOS.

(~Wlllnis).

Cuando vió mi poema Jonatás el Rabino
(el espíritu y carne de la biblica ciencia),
con la risa en los 'labios me explicó la sentencia
que soltó la Paloma sobre el Texto divino.
46

COGIDO'

¡ Gwrifi,al, la Cillá ft,orulal
OAB&amp;lltU D 1 A MU ZIO.

mármole épicos, claros de lumbre y coronas,
ni muros invictos,que próspero hierros defiendan
y guarden leones de tranquila postura triuofal,
erectas pirámides -U1'Da 111 genio propiciasgaificamente tu fama dilatan, sonora,
a voces eterna , ¡fecunda Ciudad maternal!
1

tE1ttática, lúgubre, las procelosas cuadrigas
ueño sacuden, nostálgico pozo tic olvido!
jas de J ooia melifican del irbol en flor
e nutre , y al águila, ebria de luz y viento,
garras febrilc-a y el pecho tremente de luchas,
acan tus gélidas aguas de amargo a.bor.
'7

�r;(JfLI4BR.Uo

l'ALEXG/,t

Tú vives del silencio ... Cércante ,igílantes colinH 1

•Jo el Monte puro bajo el azul dc-stella.

Soh·eoas tu rio, alma ,·i,·a del gesto fugaz,
y t:I ánfora esbdta, ri"a de s,1ngre augusta,
perenne dcrramat 1 al brillo de estrell3!1 insomnes ....
¡y brotan la-. bélica, palmas en lirico haz!

J"ü vives del pasado. Púrpura de ratas sobcrLias
en prófugo io-.t;,ntc \'Olaba f1ucmanJo tui homOro~,
y en púbcrc-&lt;i gajos '-e rcian las pomas de miel. ...
¡Levanta! ¡la túnica tul ge de húnor y heridas!
Acudan tus buenos, y el ostro marchito reRtauren,
¡y mullan tus sendas con hojas de nue\"o laurel!
Y vivc!ól del futuro. Lag árticas hrumas del Tiempo
rasgas¡ con ojos !labio!I interrogas la Noche;
tus hijos epúnimos magnifican el pristino azur
con trémulos halo~, y miraa cu raza ventura
feliz en la fuerza, feliz en sondar el Misterio
•¡ue puso to el éter el místico Signo del Sur ....
Tú vive, de tus glorias. En himno sin tér-mioo vudan
tu soberbia esperanza con alas de Victoria,
tus bruñidos escudos, tu gladio de fosco metal.
Coo numeroso verbo tus triunfos el ágora enalba,
y, cutáli&lt;la íuentc, si',lo por ti murmulla
del htroe aquilino la. próJiga voz de cristal.
Y vives de tus dones. Tu misera gente africana
por- ti las manos muestra, sin hierros, a la Vida,
y, en férvido ahinco, monumentos de forma sin fin
erige con el bronce vivo de sus progenies
48

POJ.:.IJ..t.,

E ..,

e• ()

U 1 JJ O S

11ue en móvile!l grupo,, de toscas o nobles figuras,
relievao tu hazalla - ¡del uno huta el otro confín!. .•
Y vives de imposibles. Al óptimo, audaz Caballero,
Señor de la Man&lt;"ha, de escuálida, triste figura,
sepulcro le diste, bajo un roble de añosa virtud.
¡Pat~rico hidalgoJ de prez tus armas brillan:dos veces tus pares probaron al orbe !IIU temple:
en trigico golfo, tu yelmo, tu lanza, en Cuaspud.

Tú vives del martirio. Monótono arroyo de ungrc
aftuye de tu pecho al ávido mar sin orillas ....
¡Del Orto al Poniente glorifica tu 1ino - la cruz!
Al ara fatídica llcvan 1 cual eterno holocausto,
su geoio 1 tu Prócer: el mútilo toreo, Camilo;
tu victima sacra, sus púdicos lirios de luz ....
Y vives del orgullo. Colérica tril,u de azores
cus marchas pre!llide. Las víboras mudas se tuercen
al golpe moroso de tu cetro de insigne marfil.
A ti los relámpagos cifteo radial corona¡
a ti Lu cempestadcs rindco sus espada~ de oro¡
conquistas evoca tu rostro de fiero perfil
Y vif"et con tu •if'lo, libélula errante, cogida
entre las redes que urde la luz de monte a monte.
- La tarde se mustia ... Figuras cefüdas de tul
agrúpanse pávidas •.. Arde implacable hoguera:
el cóncavo cruzan torbellinos de nácares y oro,
y el Rey degollado, mil vccci. purpura c1 Azul ....

Ea lóbregas simas tu 8avia la plebe concentra
como el carbón sepulto la chispa milenaria.
411
4

�GUILLERMO

OBMAS

Tus bíblicas madres, cual upigu al beso de abril,
ioclinaasc gri.vidu ... ¡Fluyan eteraameatc,
como las aguas muda■ entre las ■elvaa mudu,
aa1 pr6ceros gérmcne■ de fausto Ti¡or juTcoiII

Ni mármoles épicos, claro■ de lumbre y coroou,
ni maros invictos que próspero■ hierros de&amp;cndaa,
y raanlea leones de tranquila postura triunfal,
ni erectas pirámide■ - arnu al genio propicio aarmficamcate tu fama dilatan, ■onora,
coa voces eternas, ¡fecunda Ciudad maternal!

Estática, lúgubre, lu proceloou cuadrip1
ta sudo aacudca, nostálgico pozo de olvido...•
Abeju de Joaia meli&amp;caa del árbol ea ftor
qme autre1, y al iguila, ebria de luz 7 viento,

laa prraa febriles y el pecbo tremente de lucbu,
aplacan tus gélidu aguu de amargo aabor.

LOS CRUCIFICADOS.
O ,rw.r, at,

,;u ##Ka!

negra, ■oa hnl canas,
¡oh Trágico sombrío!
1 mur dulce morir aales que Uepe

M

UY

la trémula vejez cavu?lta ea frío.

¿A qué ■eguir coa tacitumo puo
de camello,?.... Dormid al pi&lt;- del Monte
para no ver manchado el borizontc
con el ávitla 1ombra &lt;Rl Ocaso . ....

h

ESCOGIDOS

•
Ea lu audosu cruces

acoamn los mirtires; el brillo
roba el dolor a sua biachadoe ojos,
que miran a los imbitos deaiertoa
con la turbia fijeza de fos muertot.
Fuélea la tierra dolorosa: ea baces
brotó para sus 1ienea rama iadócil
de puntas erizada¡ clavo, &amp;los
que los írágilea hueso, taladraron;
para 1u cáliz, de amargura Ucao,
ta rida,-iamensa flor-audó veneno.
Ea la ■ cruce&amp; aodosu
se retaercea tu victima■, tocadq
de martirio lu tcara■ luminosu

por lividos perfiles coronada■•
Láapidameatt ea bilo■ tembladore1
tibia la 1aaire por sa íaz chorrea
y humedece loa pú'padoe, gotea
sobre la barba que ea rdlizos gramos,
cual en bronce tallada, se oscurece.
Y de 1u■ crineos la aoberbia roca
no bate ya, coa laa írementea alu

el grifo laminoso de lo eterno •••..•
Y se eutarbi6 la linfa b'lllllpUHte
de w &amp;laacas papilas,
claros pozos de lumbre
que del vivir el tedio rdlejaroa,
11

�POEMA,
G CTll,LERMO

V.AL ENOJA

y e mudo el labio que de cumbre en cumbre
vibró en la lid relámpagos de acero .•••
¡Oh martircs! ¡oh ruinas
qoc marcasteis el áspero endero
con gajo alterno de laurel y espinas!

Eo torno &lt;le las cruces
do murieron las victimas, aullando
se amontonó la plebe enfurecida
como un tropel de deslomadas hienas.
Y abajo, los zarzales por alfombra
. el Numen, el Amor la Calma·
'
y arnba,
'
1
los márbres, en medio,
rasgando-muertos-la terrena sombra
al blando golpe de su fresca palma.

¡Oh videntes. oh mágicos cantorc !
abogad el himno, que la cruz aguarda
vuestras manos febriles¡
huid rompiendo el arpa cristalina,
a refugiaros en las sombras. Llcgu
los salvajes de puño sanguinario:
cuando co la viña del luror se anegan
. a Dio1 CD el Calvario!
'
¡ase aoan
El verso, cual la tenue lamparilla
que entre las tumbas ocultaba Roma
alumbre mudo vuestras almas. Hick&gt;
llcvái sobre el espíritu cansado,
Y a los Libros-el Arbol de dolores12

E

COGIDO

del matador que insulta vuestro duelo
610 llegan los bárbaros clamore1.
Pobres muertos que co hórrida solumbra
durmiendo están: la ¡-afaga de gloria
sobre sus frentes pálidas no alumbra.
¿Qué imp0rta si mallana el Orbe acude,
el Orbe acude entero
a recoger los huesos polvorosos
del mártir que murió sobre el madero?
El libro quedará cual leño unto
de 1eca sangre por doquier teñido .•.••
y a la victima, en tanto,
sofocará la zana del Olvido.
Muy negras son tus canas,
¡oh Trágico somhrio!
y muy dulce morir antes que llegue
la trémula vejez envuelta en frio.
¿A qué 11eguir con taciturno paso
de camellos?. • . • • Dormid al pie del Monte
para no ver manchado el horizonte
con el ávida sombra del Ocaso..••.
En las cruces nudosas
perecerán los mártires. Doliente
el Ideal, las alas fatigosas
plegando en el azul, lánguidamente
descenderá sobre la tierra, herido¡
y como el Genio del silencio mudo,
las almas tristes lo verán caído
sobre el sangriento marco de su escudo •....
53

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Uijeron lu P1ram1des que el , iejo iml re11calda:
.amamos la fatiga con inquietud sf'creta ..... •
y TÍeron desde entonces correr sobre: una espalda
•liada en carne, ,i\"&amp;, su triangular silu&lt;"U•

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LOS CAMELLOS.

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l.# ln'tl~ , i II I . • .

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1 ¡ji,U,

Los átomos de oro que el torbellino csparc"
quisieron en sus giros ser grácil vestidura,
y unido11 en collares por invi11ible engarce
vistieron del giho110 la escuálida figura.

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os lánguidos camellos, de elisticas ce .

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•
n,ces,
e ver es OJOS claros y piel sedosa y bia
los cuellos recogidos, hinc:hada!I las ~ '
a grandes
.
nances
pasos rruden un arenal de Nubia.
,
Alzaron
.
• la caben para onentarse,
y luego
e 1 ~~ohento avance de sus vellosas piernas
- ªJº el rojizo dombo de aquel cenit de fue opararon silenciosos' al pie de 1as cisternas
.
g
....•
Un lu!ltro
• e1 uul magnifico
•
. apenas cargan bªJº
y ya sus OJOS quema la fiebre del tormento·
'
tal v~, leyeron, sabios, borroso jeroglifiCC:
perdido entre las ruinas de iJlíausto monumento.
Va:an~o taciturnos por la dormida alfombra
cu~n o c~erra los ejos el monbundo día,
'
baJ~ la virgen negra que los llevó en la sombra
copiaron el desfile de la Melancolía •.•..
Son hijos del Desierto: prestólcs la pal
un largo cuello móvil que sus vaivenes ítn;:"'
1 en sus marchitos rostros que esculpe la Q'.
¡10pló cansancio eterno la boca del Esfingei°'mera

u

,,

Todo el fastidio, toda la liebre, toda el hambre,
la sed sin agua, el )enno sin bernbra!!, los despojos
de cara vanas ..• huesos en blanquecino f'njambre ....
todo en d cerco bulle de sus dolientes ojos.

1\
11

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11
1

1

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\ 1

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1 :

1

Ni las sutiles mirras, ni las leonadas pieles,
ni las ,·olublf's palmas que ri&lt;"gan sombra amiga,
ni el ruido sonoroso de claros cascabelee
alegran las mirallas al rey de la fatiga:

1

¡Bebed dolor en ellas, flautistas ,de Bi:r.ancio
que amáis pulir el dáctilo al son de las cadena■,
sólo esos ojos pueden deciros el cansancio
de un mundo que agoniza sin sangre entre las vcnaa!
¡Oh artistn'I! ¡Oh camellos de la Llanura , asta
que vais llevando a cuestas el sacro Monolito!
¡ l'ristes lle Esfinge! ¡novios de la Palmera casta!
¡Sólo calmáis vosotros la sed lle lo infinito!

1
'

\

'

1

¿Qué pueden los cd'ludos? tQué logran las melenas?
de las zarpadas tribus cuando la sed oprime?

1

55

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11

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!':.
..

'1

�6ti1LLBRJIO

COGIDOS

E

&amp;lo el poeta • lap sobre ate mar de arenq,
aólo 811 arteria rota la Hamaaidad redime.
Se pierde ya a lo lejos la errante can.....
dejNdome -caaeUo qae cabal¡6 et &amp;idio ••• ¡cómo buscar aua huella, al sol de la mdaaa,
eDlre lu oadu grisea de lóbrego fastidio!
¡No! buac:aré dos ojoa que be visto, flleate para
hoy a mi labio uhaaata, y aguardaré paciente
bata que suelta en biJoa de mfadca dulzura
refraqae 1aa entrdu del Hrico dolieate;

Y ai a mi lado cruza la sorda machedumbre
aaieatru el n¡o foado de eau pup&amp;a miro,
did que Yió ua camello coa boada peaadamdre,
ainado lileacioeo doa fuentes de aa&amp;ro ••••••

ca,aa blaaca ..... flpr'OII loe piacelea

a

.U rdnsdoe diacfpnloa deApelee:
aa llado maaojo qae ea AS cJaroe lucia
. . . . . . ndac:ea de la Crieop8a;

c:wpoa de serpiente clila1M lu - - ~ deecle el - · marp acecban laa 111111úaculu- - - pc,r los bol-des c:ammoa plateadoa
1eiitoe caracolee. baboaos y caneados.
el poema heroico ■e Tia alli la espada
a 1e6a por ~ y contera labrada,
e ewc:ó ~ formas del ciclo legeadario

~ torrea y grifos uo pincel lapidario,

la dama pdca de rectilúaea cara
por 1u reju de la vileta ran;

lu hadas triltea de la paaióa ucelu:
t6r'fida .,_, la aaapirada Elaa.

V

LEYENDO A SR.VA

-

traje suelto de recamado biao
ea Yoluptuoaoa pliepea de 1111 color indec:ieo,

BSTIA

y en el dmn tendida, de rojo terciopelo,

su

manos. como Yina pariaitaa de hielo,

aoateaiaa uo libro de co~ fino y largo,
aa libro de poemas delicioso y amargo.

pitidos la tibia yema blanda
ro&amp;aba tenuemente c:on el papel de Holanda

De aquellos dedo

.

los mell'08 raros de mmicalea t.imbrea:
m6Yilea y largos como ja¡oaos mimbrea,

dWimoa, que 'fiatea la idea ki••.-C
ta. alba l!lij• an rio traapan11tela Vida llora y la llaerttl sonrle,
el Tedio, como • ic:ido, coruoael dalle ••••

c:ul casto papo ele dbilea Ci_cera
IIIIIJl&amp;blLD eD aileacio 6pru de IDIIJ~
fflieroa . . Yiclaa, iDYioladu y aolu
la esputa ~ que circuada lu ola:
1T

�o

QUILLER
la naa de ojoe c6lidos y de bnmo cabello
pu6 coa m piaeelea de mna y ele ~

la qae rob6- al piaao ea lu •eladaa frias
pareja voladoru de b1aacu armolliu
qae fa.-oa por loe viea1m perdiéodoae 111111 a ...
.....,.., eanelta ea ■ombra■, ■e atristaba la laaa,. •••
Aqaeu, el pie de■Dado, gira como aaa aoaabra
qae tia hacer ruido pisara por la alfombC'a

de aa templo...y como el a e 11ae ciega el a■tro diaao
coa mirada Dicl6Jopa iluaioa el N,.,._

do al falipdo beso de laa vibrutea cliaea
11D aire triate '1 neo preladiaa doa Tioliaea •• - •

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

la....,....._acre......

eDa n baacaado • kilrmuo
- - a&amp;ta rotU

IJ8

1M bn ■ H,

por ella. •• «PuemM. e■ta doraeate hoja
mi aá- acon,te0ta, qllf'- mi aerelo ac:oafOja,•
entre ai la dama del recamado biao
fl&gt;Juptaoa&gt;■ p1iepea de color iaded■o,

proaipió del Hbro laa hoju volteando,
au1za ~ áareP rimu de 90ll &amp;tditl# 1 blaado
pmuaea de OrieDie. lo■ fflidoa rabies
lo■ joyeros mórbidoa de aedu cume■aea.
y6 venoa que parda como 1aatadóa ecos
.oca muerta; caatioa. nailetea ■eCOI

La Jau, como aa nimbo de Dio■• de de el Orieate
clbaja aobre el llaao la forma ennucaate...
de 1111 láapdo mmcebo qae el tardo puo pía
como bmcaado aa alma, por Ja pampa ocia.
B-..ea a au bermaaa; UD tifa la oqra Sepdora
-■obre la miea qae el beao primaTeral edoraabatielldo ■as •la■• ... alas de marciéla¡o,
biri6 a la virgen p6Uda ■obre el dorado piélap.
que cayó como UD trie'o... Amigaitu llorosas
la mtieroa de lirioa, la cüleron de roaa■;
céfiro de la■ tumba■, an banlo iarae6ta
le CUl6 canto■ trittea de la raza maldita
a ella, que ea aa lecbo de gaau y de bloadu,
ae uemejaba a Ofelia mecida por las onda■:

l DO

bacea cnqir, al tactO c6llc:ea iaodoroa;
que repreclacea loa 1eaeb1$Ddoa coro■

BJ••

la■ locu campaaaa qoe ea
Di/MIM
._,.;__ coa ■a■ ocea loe amettu c:ejijmltoa,
doa CD racimoa eatré Jaa ■epaitaru
bebene la sombra de ■aa DOChes o■curu- • • •

·---··········-······
teDdida. de tojo terciopelo,
maaos, como 'fÍft■ puúitaa dt- hielo.
laroa teatuaeate la págiaa poetren
iqllC, en gri■, mostrabe n caeno sobre aaa calanra.••
~ ■e quedó pensando, pcmudo ea la ama~
..y

c,a el di-ria

c¡ae acendran anacbu almu; peuaado ea la figura

•

�G U 1 L 1, E R M O

l' A L E N O l A

POEMAS

E

·oo,.;JDO -,

i:lcl bardo, que en la calma de una noche sombría,
puso fin al poema de su melancolía:

sentir en el espíritu brisas primaverales
• - monJeS
· . y los ro·1os misaletj
ante los VICJOS

¡exangüe como un mármol de la dorada Atenas,
herido como un púgil de itálicas arenas,

tener la freotc en llamas y los pic&lt;J entre lodo;
querer sentirlo, verlo y adivinarlo todo:

unió la faz de un Numen dulcemente atediado
a la ideal Relleia del eatigmatizado!.. ..

eso fuiste, 10b poeta! Los labios de w herida.
blasfeman de los hombres, blasfeman de la vida

Ambicionar la túnica que modelaba Grecia,
y los desnudas senos de la gehtil Lutccia;

modulan el gemido de las dc,;csperanzas,
1
¡oh rnistico sediento que en el raudal te lanz~-. • ....

.................................. : ...
,.

pedir en copas de ónix el ático nepentes¡
querer ceñir en lauros las pensati\·as frentes;

·Oh Señor Jesucnsto! ¡1or tu herida del pecho

ansiar para los triunfos el hacha' de un

;pe;d6nalo! 1perd6nalol ¡de ciende basta su h!cho

Arminio;
buscar para los goces el oro del triclinio;

amando los detalle I odiar el Universo;
sacrificar un mundo para pulir un ,•er11O;
querer remos de águila y garras de leones
con qué domar los vientos y herir los c,muones;
para gustar lo l!Xótico que. el ánimo idolatra
esconder entre flores el áspid de Cleopatra:

de piedra a despertarlo! Con tus man?s divinas
enjuga de su saogre las ondas purpurinas ....
p s6 mucho: sus páginas suelen robar la calma;
en
· 1 lma·
sinti6 mucho: sus versus saben partir e a
'
amó mucho: circulan rafagas de misterio .
entre los negros pinos del blanco cementerio ... .

................ ·....................... .

seguir lo ideales en pos de Don Quijote
que en el Azul divaga de su rocio al trote¡

No manchará su lápida epitafio dolienk:
tallad un verso en ella, pagano y deca,lente,

esperar en la noche fas trémulas escalas
que arrebaten ligera a las etéreas salas;

digno del fresco Adonis en muerte de Afro~ita:
o el hálito de una rosa marchita,
uo verso c Om

oir los mudos ecos que pueblan los .antuarios1
amar las ho tías blancas; amar los incensarios

ue llore s~ caída, que cante su bellez~,
'
q
.
.
•os ·que diga su tristeza ..•..
que cifre sus cnsuen , 1
••••••••••

(poetas que diluyen en el espacio inmenso
sus ritmos perfumados de vagaroso incienso)¡

ea voluptuosos pliegues de color 1odcciso.

eo

;~~~~; ~~~ ~~ ·d·a~~ ~-~- ;~~~~~~ -~~~-- .
el

�G

r

l 1~ /, J,,' R Al O

J' A 1, J: N C I A

¡Dolor! dijo el poeta: los labios de su herida
blasícmao de los hombres, blasfeman de la vida
1

modubn el gemido de la desesperanza·
1
fué el místico sediento que en el raudal se lanza.
Su muerte fué la muerte de uoa lánguida anémona
1
se c,•aporó su vida como la de Desdé.mona·
1

ebrio del vioo amargo con que el dolor embriaga
Y a los fulgores trémulos de uo cirio que se apaga.,..
;Así rindió su aliento, bajo un sitial de seda
el último nacido del ,·iejo Cisne y Leda!.... '

CROQUIS

B

el puente y ~I pie de la torcida
} ango!lta caUe1uela del !luburbio,
como un reptil eo busca de guarida,
pasa el arroyo turbio .••.
Mansame,;te
bajo el arco de reda contextura
que el tiempo afelpa de verdosa lama
sus ondas grises la corriente apura,
y en el borde los ásperos zarzales
prenden sus redes mó,iles
al canto de los yertos peñascales.
AJ•O

Al rayar de uo crepúsculo, el mendigo
que era un loco tal vez, quizá uu poeta,
62

POE]t[AS

b'SOUGIDOS

bajo el candil de amarillenta lumbre
que iluminaba su guarida escueta,
lloró mucho .• •·
Con honda pesadumbre
corrió al abismo, se lan:r.6 del puente,
cru:r.6 como un relámpago la altura,
y entre las piedras de la sima oscura
ae rompió con estrépito L, frente.
Era al amanecer. En el vado
temblaba un astro de cabeza rubia,
y con la \"ieja rátaga de hastío
que despierta a los hombres en sus lechos
vagaba un ,·iento desolado y frío¡
se crispaban los frágiles helechos
de tallo!! cimbradores; lluvia densa
azotaba los tecboll:
¡eomadccia la ciudad inmensa!
y me dije: ¡quién sabe
.
si aquellas tenaes gotas de rocm,
si aquella casta llu, ia
son lágrimas que vienen del vacio,
de11de los ojos de la estrella rubi:i!
Rubia estrella doliente,
solitario testigo
de la fuga del pálido mendigo,
¿fuiste su ninfa ausente:
¿eres su no,•ia muerta,
a los albores de otra lu:r. despierta?
~

�GU!l,LERMO

•

VA LENOIA

Rubia ei;trdla, te tigo
de.la muerte del pálido meodigo,
cuentame a solas u pasión secreta:
¿fué él acaso tu fén·ido poeta?
¿en las noches doradas
b .
,
ªJº el quieto follaje de algúo tilo,
tus mano delicadas
le_ entornaron el párpado tra.nquilo,
truentras volaba por su faz inquieta
tu fértil cabellera de violet.,?
Rubia estrella doliente,
~olitario testigo
&lt;le la fuga del pálido mendigo ....

.......... .............

Va cayendo la tardi=. So~!~·~~~&lt;~· · •
de insólita pai,·ura
mana del fondo de la sima oscura·!
el cadáver, ya frío,
se ha lle\·ado en 9us ímpetus el río.
Entre la zarza un can enflaquecido
lame con gesto de avidez suprema
el sílex negro que manchó el caído
con el raudal de sus arterias rotas:
luego el áspero hocico relamido ·
frunce voraz, y con mirada aviesa
temeroso que surja entre la gente'
alguien que anhele compartir su presa
clava los turbios ojos en el puente .•••'

P O E JI .A. S

ESCOGIDOS

MOISES.

l
LA ESTATUA.

y

dijo al mármol iVÍvd De las entrañas duras
surge el Profeta irguiendo su centenario busto
con las pupila, hondas, inmóvil.es y oscuras
cavadas en el hielo dr su semblante augusto.
Las siene., calcinaclas del rayo en las alturas,
la planta, vencedora dd arenal aduuo,
y de su añosa barba las vividas alburas
la mdjestad le dieron de un Hércules vetusto.
CeñiJo el rudo torso de piel sedeña, un manto
veló, de níveos pliegue:\, su gigaotez de roble;
con musculoso .. dedo'! asió la ley del Santo
solire ancha piedra escrita; y t"n ademán sereno,
alzada al infinito quedó su faz inmoble,
como escuchando el sordo repercutir de un trueno ..•

n.
ltL SÍMBOLO,

¡Salve, pujante macho! Vigor de prima\'era
cri~e en altas ru,·vas tu c;irne floreciente,
y porque al man1io asoml,re tu :mciaoidad de fiera
a Pan de Arcadia robas el nimbo de tu frente.
65

�GUJI,LRR/,JO

V d L R 1\' &lt;, 1 A

'I ú ci ras, como d hombre que vió la luz primer;.,
la san6re de los lJrutos y la divina mente:
co ti palpita el I.weh de la estrellada esfera
y en ti destella el 1-'auno de la pa •aaa gente.

Ere Fuerza, ere Alma, eres Valor tranquilo:
en ti se hum;rna d Kosmo ¡ tu!&gt; brazos de gigante
saciaron d aguas ,·ivas los áridos desierto .
¡Cómo okirlane, oh \·iejo libertador di!! • ºilo,
i el tiempo nos mediste coa etern:,I cua\lrante,
si desgarró tu mano Ja noche de los mue-rtos!

CABALLEROS TEUTO. ES.

D

u ·roico si~:fo en apartado día
cruzaba una part&gt;ja de teutones
por las llanuras de la vieja Hungría,
olvidados con nol,le l,izarr1a,
de e cudos, capacetes y trotones.
K

Tan sólo a sus cinturas eslabona
pesarlo anillo la marcial tizona
que a sus puñ0s de acero confió el rito:
bajo el limpio metal que la aprisiona
no ha turbado sus sueños t I delito,
ni en baj~ lid con la mesnada oscura
jamá:. melló sus filos tajadores,
ni, de su temple y su ,·irtud segura,
se abatió nunca a combatir 1:, impura
falange de malsines y traidores.
66

P O E .ll A

E,' (, O

a

I J&gt; O S'

Zur,la banda de pillos y gañaue
con la pareJa solitaria cierra,
que:, entre la grita audaz de lo rufianes
y al golpe de su.; toscos l!"Ua)iacanes,
en sangre moj;¡ la manchada tierra.
A destrizar la sórdida ga\'illa
b;istaba la teutónica cuchilla;
pero la ley caballeresca manda
perecer sin defen a eo la emancla
antes que herir a gentes de trabilla.
Lustre consigan los honrados fueros,
de la altivez al genero o brote;
a e. tilo de los bravos Caballeros,
¡prefiramos caer bajo el garrote
a mancillar los ínclitos aceros!

SURSUM.

P

cirio su plegaria ;eza
delante del altar¡ un incensario
alza nubes, y llora el campanario ....
¡voluptuoso ambiente de tristeza!
ÁLIDO

Allí, como el galán de la Pobreza,
desean a en el Señor un solitario,
que entre las negras fauces del osario
dejó caer su lán~ui,Ja cabeza.

. ................................ .
67

�9UILL&amp;BJIO

V.A.L&amp;NOI

¡Dadme a potar la miel de lo dmio,
...... a leer el -riejo perpa1ao
COD

-lliaaarioe de perfilea ro;.:

POEMAS DISPERSOS

q,,iero ..... a la iapaeiNe 'lllaa
daade le alooca CD las la IIOcl,e _ .
I)' mira Dio. coa ualea ojoel

_
,.,__ ~--""''
LA VISITA.

,........... ~,_,...... _.,,.

,,_,.,.
.'~"- ,.,,
--,1--..¡,,.,.•
e-... • -tr-•B.
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TllRRJS RIIURNEA.

(

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n ..., Torre ele -■rfil, • paertaal

A

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SM,-

El aal J el blea, loa .......,_ J la
atiaoalc--.lllelamor qae
roba tapa• coa eape,- ..nu.

~

...
'""-'-"•----,

&amp;I critico 8atu, ....... Jertu
'J el .-io &amp;bro ta dooel DO Mida¡
■i a la triba de lacu dolooida
aailaroa - bé,yedu . . . . , _
Vift a ta...,.,., la Beleaa: - - .
iapulñle, pc:iol; olhlma dieque oraó de mino el amoroeo criecoi

10 -como el ne qae Miaffft eocadaqaiero en la 1-bo-e de aa fa• ndioaa
¡apaceatar •

clraoloo ele fuesol

.

u_,... r""-, ~

JV.UI IVJOL.

. ...-

¡O,I_,. _ _ _ _

L

A -116poli . , _ 7 r,ne, ucaclla
ario aa,al - la prima.era
que ■il c,uadaa de oro 1 púrpura eatreabria
el éter 7 el ■ar '7 oobre la pradera.

aa

Al feaecer de ua ella,
,necieado aaa lalrCida, tuláatica eac:alera,
Mn....6 el -bt-al del Solitario
- 1,ombn, que yeafa
• apartada rqi6ll eotnnjera.

•

•

�-¡Emersonl-dijo al verle, el Kaestro, y al punto
- ¡Carlyle!-exclam6 el huésped •••• y fué tode.
El ■ilencio

aabe
cubrir a t.• eatatuu olvidadas •.••
Sentados frente a frente cabe la■ llamarinlas
del bogar, inclinaron las glorio as cabeza11,
Y comenzó un excelso coloquio sin vocshlos:
¡el coloquio de aquellas dos grandeza,!

Pcasad en el poder de dos fieros venablos
sin rozarse en el ímpetu de su febril porfia;
pensad en dos esferas siderales
que recorren ■DI seada■ eternales
alumbrándose, mudas¡ influyéndose, solas;
meditad en doe nubes preladas de tormenta
que cruzan por instantes sus espad&amp;H
•~ restallar de trueno 9ue revienta¡
ea dos esbelta■ áuforas colmadas
(dejen brillar su plenitud gozosa
CD perlas que se fundan sin ruido
en un pozo dormido)¡
meditad ea dos águilas rivales
trazando en el azal sus espirales
gigantescas por cima del abismo:
meditad CD dos poiaos de gracia deleitasa
que dejen mezclar, libre, por el sutil ambiente,
ID poder eacacial ca tímidos efluvios;
penad en doa amantes: con emoción ardiente,
70

y en plácido mutismo
remira cada uno la imagen floreciente
como i en un eapejo se contemplara él mismo.

se cambian su retrato,

Y en silenciosa actividad fiuía
la ar~ del reloj, y esos dos sentimientos
y esas do11 elaciones en aquellos gigantes

lo■ envolvía como la yedra

que hclcn ciegos a la lcjsnia

coaIDó

E

G U I L L E R .lf O

/

mudoa, eternizaban los instantes
.
entre un casueflo vago de vagos pcasam1eatos.
La ennegrecida pipa del escocés alzaba
teooe espiral que al ascender fingía
humo de un corazón que e abrasaba.
Emcnoa . . . . meditaba •. , •
La realidad dormía •..
y aquellas dos mudeces eran el libro abierto
donde cantaba el uno la augusta epifania
del otro; dos palmeras tlel desierto
que se fecundan desde velada lejanía.
Y ca ilcnciosa actividad ftufa
la arena del reloj. Y así puaron
horas sin cuento. La poatrera brasa
crepitó; al atinprsc, despertaron
loa absortos,
En fúlgido derroche
titilaban los orbca. en el ciclo.
¡Oh fecundo silencio!
¡Oh silencio gemelo de la noche!
V cacicada la escalera fantástica y torcida,
Emcnoo se alejó y el Solitario exclama:
•·Qué noche tan feliz entre las de- mi vidab
1
• 1
¡Amor que para herir no necesita el gnto

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V.ALEi\'CIA

EL CABALLERO DE EMMAUS.

Y

aconteció que al declinar d día
caminaban los dos tímidamente
hacia la polvorosa lejanía
de Emmaús, que en el limite surgía
como un dado de piedrwteluciente.
Y evocaban con dejo compasivo
del buen Maestro la final escena:
su dolor, su desmayo fugitivo
y el anuncio que el Hijo del Dios vivo
hizo al grupo feliz de Magdalena.
Y he ahí que por el árido sendero
súbito se acercó, sin ser oido
de los dos, un extraño compañero.
Y era el mjsmo Jesús, como un viajero
que cruzase país desconocido,
y dijoles:-¿Qué pláticas son éstas
que entre vosotros concertáis andando
y estáis tristes?
-Tú sólo de las fiestas
-dice Cleofas-retornas ignorando
el prodigio de cosas manifiestas,
mal peregrino!
Y el Señor responde:
-¿Qué cosas?
Y ellos:-Pues del Natareno,
cuya gloria sin par ya nada esconde,
74

l'

o ¡.;

M A S

BSCVG/JJ08

de Jesús el Rabino y el Profeta,
grande entre todo!!, entre todos bueno.
Del mismo que llevaron al suplicio
los príncipes del templo y fariseos,
y recibió condenación de muerte;
que en nosetros prendía los deseos
de ir tras su huella; del caudillo fuerte;
·dd Salvador del pueblo! Mas ahora
1
•
todo acabó, y es el tercero d1a
del suceso.
También unas mujeres
nos dejaron angustia aterradora
al relatar que del sepulcro babia
desparecido el cuerpo, y sobre el canto
vieron visiones de ángeles, ceñidos
en túnicas de pliegues luminosos;
que les trocaron en placer el llanto
¡diciéndoles que vivcl
Presurosos
al oírlas, los nuestros a porfia
arrancaron, y Juan llegó primero
y sólo halló la cavidad vacía,
¡pero no vieron al Señor!
Severo
les dijo entonces Él:-¡Oh raza impía,
tarda de corazim, a la fe dura!
¿Ignoráis el profético relat_o . .
.para Israel, y su triunfal historia~
&lt;Cómo se cumplirla el gran mandato
en Cristo, sin la cruz y sin la gloria?
75

�IIOEJIAB
8U/1,LERJIO

VALENCIA

Y cual leyendo ca historiado muro,

apaso use aus alma■ uombrada■
el libro diriaal de iaír\clO 1eUo,
dude lloiaés ea el puado o■curo
huta el hombre de pelo■ de camello.
Y fué puntualizando ea el llleaía1,

ESC06ID08

lo baila,- ea el aire perecrmc&gt;
con qae ftortiera
...---- el pan aobre la - •
10h pulcritud! i()h ■ello ~ • o
que aa admúa elimer&lt;&gt; eten,isul
i()b disúecióe que al ml■ere fUUII"
alas .-i1tel 10b ■ipo aobrebumaao,
tú la divinidad esterioriaaal

ea Si mismo, el anuncio milenario
que ciírabaa lu ardua, proledao,
J le■ moab'Ó, por fin, aobre el Calvario

al YHÓlf D&amp; DOLORBS de baíu . ..
Y eatre el blando coloquio lia teatiro■
-tinta■ ya lu rálapo po■trerao,­
bajo el murmullo de lo■ cabrahiro■
J el moroao nioréa de lu palmeras,
llegaron a Emmaú1 lo• tres amigos.
Y Él hizo amaro• de ■el[Uir.
Coa viva
iaquietad le detienen, y a 1u frente
le hace ■enw la humilde comitiva.
Parte el pan-la .,;,adl peooati..J ello■ le reconocen de repente.
Y aote ■us ojo,, de pa•ur turbado,,
Jeaút despareció, mientra■ decían:
•(No aos eatremecimo■ inflamados
cuaado al venir, ■u labio■ iaapirado.
los misterios recóndito■ abrian) •
Y e1o■ que ea el coloquio veapertiao,
• ■u ruda ignorancia moatañesa
DO

achirtieroa el hilito di•iao,
78

,,

�P O E JI

(1OQID'O

E

--f'

VERSIONES.
. EL SdOR DE LA ISLA.
(De STUAl'f GBOaGB.)

E

Seaor de la &amp;la
que hay ea el Sud, noa dijo la leyeada
que narraba sencillos pescadores,
a la luz del hopr bajo aa tienda:
L

Ea la Jala dorada,
~onde perfuman como abiertoe pomos
ncu roqau y verdea ciaamomos;
ea la lila tilente,
doade, al canto de Umpida corriente,
brftlan Ju ¡emu de color ailave
hubo aa cxtraio morador: ¡un av~I
De pies en la ribera,
•a pico de marfil descogollaba
la
alta palmera;

'

mu

cuando •iu alas, rojas
como sangriento caracol de Tyro,
turbaban el murmullo de laa hojas
al revolar ca el ambiente puro,
lentas, pcaadaa, flojas,
asemejaban nubarrón oscurg.

78

Dé dia eleapi'e oculu!
bajo 1u ,._, .i
la wde
pasibase del mar ea 1M orillu,
donde mezclaba el oriento
del ave rara el ilaateado acento
y el olor de las atgu .....,;ua..
Sacando la cabeza, lol delfines
amadores del caato
Ue¡abao de loe iltiaael coa&amp;aea
ea constelado ®'°1
,
y al ,olpe mutical de au aletaa
cruaban por e l . ~0 ~
chispas doradas y pbna¡es de
1

A.tÁ

oro.

'fi.tó loa aiglqa. ~ t o

el ojo de l a ~ criatura
no la midió, Yiolaadó l a ~ :
el náufrago tao 161n
que de HS ~ 161,rep Eolo
arrojó sia piedaél. tal ea la oyera
can1aÍldP en la ribera
al morir de una tarae áileadoa&amp; • • • •
Cuando por va priineA
llevó 11111elo ea ágil oavegaate
a 1a Isla dlatute,

se puso el ave a ~piar a aolas
le triste de la eatela
ea las iDtaetaa olas

donde fl9t&amp;ba la donnida vela,
'19

�,.1............. .....

-~---ftllel---

- ..,,........
............
•

- . . , . qgerida,

1,.,,••...,......
.................

....... 11 Ji Ali,
1, S. .... --■ ti

•

.
... ---~-·.....
,,...
..
.
.
....,....

et"-ido-..o

.,.._.....qll,I._..IIW
~

JIOZO DB ALDltA.
(De nua ca.o.GL)

E

..wo...,., de aldea

.............._
l.

e1--•

yrmel~ldl

ldh

alutl'iba~blljoellipQ,~.-....ca- c1i6 .. tu a illlllldU - - ......

Olladoaaereelaol.••-•4irip. Mdl!•ílc • mea■a

...................
l!ael--~e1 ... PIID

. . . . . . . . . . qae, - maene,
• Dioa ofrecieron el alma;
elotronftr'tad OCillla
lobaalafáebrelOMda

cle.......,

qae - - - ;..ao .... nea■
•crapo .....
oclkelu ■-clatcoereJu

••dcieeelNdelenciadu

LAS GUAC'MlítY

(Denu.d...,.._)

•cuc-~~..-.
peaaclloedlDcdoi'da__.~
y,ealre-~ . . . . . .
eoteillMarGIIM.-.rlL

· - - - 111 . . . . . . .
ylualalao._.,ea~

• gucaaa,-

blucu _ . .

CQDedlclM\8ea ., . . . . . . . . .

qae •lea ...... de aoc:lle
ca coaqufata •Ir ,.,.n y agua •••.

•

'

�GUILLERMO

VALEI\'CIA

ANlVERSARlO.

H

(De

STEFAN GEORG&amp;.)

toma el cántaro
de tierra gris;
no olddes la costumbre, y vente luego
en pos de mí:
Hoy ha siete veranos que lo vimos:
recuerda ... En tanto
que El hablaba, nosotras en el pozo
hundíamos risueñas nuestros cántaros!
Después ... un mismo día
nuestro novio perdimos: Hoy, hermana,
iremos a buscar en la llanura
la fuente que sombrean
dos álamos y un baya,
para que aJli
llenemos en silencio nuestros cántaros
de tierra gris ....
ERMANA,

POEMAS

ESCOGIDOS

¡leza de esta poesía? Yo la siento solamente... Si
usted tuviera la bondatl de contármela.,,
El respondió: «Lo bello está en la sencillez de la
tristeza. Los novios murieron, dice el poeta. Las novias dicen sencillamente: a El día del aniversario iremos
a traer agua de la tuente, en el cántaro de tierra gris,
en aquel sitio de la pradera en que se alzan dos álamos y un haya.» «Gracias," dijo Paulina.
Y luego añadió: «¿En qué está la tristeza de esta
poesía?»
« En nada. La tristeza es así. Sucesos de la vida
diaria, pensamiento silencioso a la orilla de la fuente,
en la pradera, dónde hay dos álamos y una baya.»
Silencio....
·
Paulina se 1nclinó un poco hacia adelante, con las
manos puestas sobre las rodillas, y dijo: «¡Tiene usted
una manera de explicarlo! Da una con lo triste, lo
palpa. ¡En verdad, usted es el poeta!»
«¡Ciertamente, yo soy el poeta!»
«¡Ah! ... Y ¿qué es Stefan George?»
"El poeta.»
«¿Y yo?»
Cl El poeta. ¡Los tres juntos somos el poeta!»

INTERPRETACION.

E

(De

PETER ALTENBERG.)

joven estaba leyéndole a la dama joven y pálida el ANIVERSARIO, de Stefan George.
u Lec usted de una manera, dijo ella. ¡Tal
parece como si fuera el poeta! ¿En dónde está la beL

82

83

,..

�GUILLERMO

VALENCIA
POEMA

om.

p-

(De PBTBR ALTBNBBRC..)

aDOllO al hombre todo,
¡menoa Ja lucha estéril! En silencio
cobre tu faz ¡oh César de la vida!
cuando ese Bruto pálido-la Suerteágil, leroz, certero,
entre tu corazón hllllda el acero.

Quedad, esfuerzos vanos, •
para la hembra, esclava de la vida,
que si rompe la tabla carcomida
y se despeña, en negro parommo
crispa sus manos débiles
¡eomo para agarrarse del abismo!

,

LA BALADA DE LA VIDA EXTKRIOR.

COGIDO

E

-como ruedan. los pájaros muen.osee caen de noche, de las quietas ramas,
yacea pocoa dw
o se pudren luego ■obre la hojarasca.

Y soplan 'J soplan 'J aoplu 1u ráfagas,
y siempre y de nuevo nosotros oimos
palabras,

palabras que hablamos,
y siempre, de nuevo, sentimos
el placer y el cansancio que sieutea
loa miembros ea todas las razas.
Y corren camino• por entre la yerba,

y, desparramadas,
bay ciudades que prenden antorchas,
y viven entre árboles,
y tienen cisternas que nos amf'nazaa,
fatídicamente sin agua:

¿Y por qué las hicieron? ¿Las unas
a las otras ciudades igualan?

Y

(De RUGO VOlf HOFMANlfSTBAL.)

crecen los niños con ojos prohmdos que ao ...
(ben nada,
y crecen y mueren, y todos los hombrea imitan
(su marcha.
Y crecen los árbolea,.
y las frutas ásperas
ea dulces devienen, y lu frutas dulces
86

¿son pocas? ¿son muchas? ¿su cifra es muy larga]
zy de dónde vienen loa cambios que alternan
la risa con lágrimas?
l.Y de dónde vienen
las mejillal pálidas?
y con todo dio
lo■ hombres ¿qué ganan?
lqué ganan
estos juegos sublimes y eternos
pue somos nos¡,tros, que aon nuestras almas?
86

�G U 1 LLE R .'1

o

VA l,ENCIA

¿Seguimos siquiera
la meta deseada?
¿de qué pueden servirnoli las cosa
las innúmeras cosas miradas? ..... .'

· · ··Y, con todo, muchísimo dice
el que dice: ¡la Tarde! pRlabra
que destila sentido muy hondo
Y un raudal de tristeza que mana
cual la miel que en suaYísimos grumos,
de los huecos panales resbala ••.•.•

SUEÑO VIVIDO.

POEMA ...

E::00GJDO

v en corrientes ,;le tinte anaranjado
:__como tibios lulgores de topaciouna luz que pintaba la flore:sta,
de triste claridad amarillenta,
y todo e taba lleno por las ola
,le una rara cadencia melancólica.
Y sin lograr iquiera comprenderlo
mi turbada razón, pero sabiéndolo,

clamaba sin cesar entre mi mente,
que aquella realidad era la lucrte. • • •
Y la Muerte hecha música¡ la hermana
de los hondo anhelos; la que ama

seres que viven, y los busca,
toda vigor entre la noche adu u.

a lo

(De

E

HL'GO VON HOFMAN. 'STHAL.)

Valle del Crep1ísculo llenaban
perfumes grisc- de color de plata,

L

como cuando la luna se tamiza
por catre nubes de borro as tiota,;.
No era la noche sin embargo. Presto
con los aromas de matiz de argento
se d1 iparoo en el valle o curo
mis vagos pensamiento de crepii,culo,

Y entre las aguas de una mar tranquila
me hundí callado ... y e me fué la vida.
Vi cálices de flore mi terio~as
Y negras, que brillaban en Ja sombra·,
S6

Y en silencio y ol'ulta entre mi alma
lloraba por la viJa una • 'ostalgia,

y lloraba y Ilornba, como llora
el que se va-lle\•ado por la ola.,
en una enorme embarcación marína
de fantásticas velas amaritl.isque a lo tenues fu\n-ores del oca o,
desde las agua. d un azul opaco
con igue divisar en la ribera
todo el cariz de la ciudad paterna:
y se oírccf'n las cnlle II su ojos
y percibe el murmullo de lo po:ws,
~7

�G CJl,LERMO

VALERC'JA

y de los caros bosques familiares

E"COGJDOS

P0Elt1A

a pira los aromas otoñale~,

El negro que en los ojos, cabello y ropas brilla,
contra ta, bajo el oro de una tarde amarilla,

} se finge de pies entre la arena,
como en las horas d la edad primera,

con el pálido mate de una faz altanera
de tre cuartos pintada y so:gún la manera

transido de inquietud, con las pupilas
arra ada en lágnmas e quivas,

de artista. españoles como de venecianos
cuando trazaban a lo nobles y soberanos.

y ve el roto cri tal de u ventana

y tra. ella, su alcoba iluminada ..••

La nariz, recta y fina, palpita. opl&lt;&gt; duro
de su boca menuda y roja, obre el muro

Pero la enorme ernbarcncibn marina
que no urte Jamás en la orillas,

los damasco agita, y en lo vago distante
perdida la mirada turbadora y errante,

sigue adelante en el . ilcncio mudo
que hacen las aguas de un azul oscuro

cual la cogieron tantas de la. viejas pinturas,
hormiguea en anhelo. de enormes a,·coturas. • • •

obre lo ,iejos má•aile tendidas
1melancólicas velas amarillas! .••.

!.,a ter a y ancha frente que urce inmcn!'o labra,
medita en. ansias loca, y en la brutal palabra

baJO la grácil gorra cuya pluma se mece,
¡sujeta al broche donde un rubí re plandece!

CES R BORG!A.
(De

PAUL YERLAINll.)

D
R

la, somura que sumen el vestíbulo ausonio
donde el busto de Horacio y el uusto de Pe-

N

(De

PAUL VERL,\L'IE,)

(tronio
de perfil y abstr,údos, ueuan en má,mol blanco la siniestra en la daga, con la diestra en el flanco 11

o ya mi ser conturban, equívo~ unh·er:.o,
tu campo:-, ni los eco de roJa ¡,astoralcs
antiguas, ni el reflejo de pompas aurorale.-;
ni el ol de!&lt;pcdazado y en el azul Jispcrso.

y una dulca onrisa que el mo tacho realza,
del fiero duque e¿. ar, la figura se alza.

Quiero de todo ahora reirme: &lt;le hombre y verso,
y de los templo~ griego y de las catedrales

s

89

�GUILLERMO

l' A L EN C. I A

P O E M A 6'

¡;::aoGIDO,

que buscan el \'acio con locas cspirale~:
ya de mi copa beben el ·aoto y el perverso.

APARICIO:--:.

¡No creo en Dio,! ahuyento de la memoria mía
el peo amiento; nunca me nombren la ironía
llamada amor que a tantos y tantas enardece;
con usto de morirse, con el ,;\'Ír cansado,
cual un e. quife roto del viento arrebatado
¡sobre el abismo negro mi csp1ritu se mece!

MUJER Y GATA.
(De l'AUL

VRRl,AINE.)

L

sorprendí jugando con su gata,
y contemplar causóme maravilla
la mano l&gt;lanca con la blanca pata,
de la tarde a la luz que apenas brilla.
A

¡Cómo supo e. conder la mojigata,
del mitón tra~ la negra redecilla,
la punta de mJrfil que juega y mata 1
con aceradoa: tintes de cuchilla!
Melindrosa a la par ~u compaiiera
ocultaba también la garra fiera;
y al rodar (abrazad3s) por la alfombra,
un sonoro reir cruzó el ambiente
del salón .... y brillaron de repente
¡cuatro puntos de ió ·foro en la sombra•
90

{De STÉPHANE MAI,LARMÉ.)

L

luna se ye]aba. Serafines llorosos
con el arco en lo dedos, adolorida el alma,
pensaban en la &lt;'alma
de las dormidas flores de tallos 'l"aporosos,
A

y heric1as por sus manos, las moribnnt!as \·iola
rompían en sollozos de un albor invisibli'",
c¡ue rozaban, r-0zaban
el azul apacible de las tíbi:ts corolas:
¡Era el día bendito de tu beso priml!ro!
La febril fontasia que las almas consume,
por bcrirme, a sabiendas se embriagó del perfume
de tristeza que lanza
la c&amp;secba de un sueño, sobre el sér que lo alcanzo.
tientras miraba el suelo con mirar ::ibstraíd,),
en la calma, en la tardc-, te me has aparecido
como una hada ñente,
como el hada risueña de mis tiempo· meJores,
como el hada riente que-de blanco fulgores
coronada la frentt:pasaba ante mis ojos,
pasaba ante mis ojos turbados dulcemente
dejando que su. manos regasen, m::il cerrada.,
¡nevados ramilletes de estrellas perfumadas!
91

�6lJI,LER.l!O

POEMAS

b'!iOOGJDO::.

¡• ,t L E X O I A
tDuermcs? la djjc. (Duermes? N,1da 1 n:.Ja ... ao
El lienzo funeral no era más 1-laoco.
Sobre la tierra de los hombres, ¡nada

UN SGE.\O.
verá el ojo, más blanco r¡ue ª'{lld l,lanc '
(De

GABRl~LK D'ASN'UNZIO.)

E

muerta, sin calor L.a henda
era ,·isi&amp;le apenas en el llaneo:
¡r-srrccha futa para tanta vida!

STAPA

El lienzo foni:-r,.! no era más blanc:
que e· cadá,·er. Jamás humana cosa
,·en el OJO, má .. Ulanca que aquel blanco.

\rd,ia Primavera impctílosa
os rristalcs 1 do cinifes inermes
go1pcaban con ala rumori 53 •• ,

\De

1

GABRIRLR l&gt; A~Nl1NZIO.)

e

que ya la música mi c~pi.-itu fatiga,
y el ideal me can,a como nos can!-a t.1na
bebida, cuya fuerza se disipó; ninguna
ficción, ninguna magia mi laxituc1 mitiga.
&amp;SAO!

••

Huyó de IWa el calor. Yo dije: ~Duerme&lt;;?
l •.&gt;n ua salvaje sonrdr \"Íolcnto

má!i cerca rcpctíJe: ¿Ducr'llcs? ¿Duermes?
~Ducrml"s? y al rccurJar que aquel acc.nto
n ... e!'"a e-1 mio, me crispe, de pavura..

'scuchr. ~¡ un murmullo, ai un acento.
Cautivo d~ la roJa arquitectura
se "databa t:n el bochorno un fuc,rte
oior a destapada sepultura.

él b.i.tito invÍsible de la muene
me estaba sofocando &lt;!n la cerrada
habitación. A la mujer inerte,
92

A7'1MAL TRISH:

Con cuánto aí:i.n al carro la juvcnturi se liga,
1ue llev;m los amores y rige la fortuna;
no importa que ~ea móvil la hcmLra cual la luna,
!lerá la misma siempre, ya ébano o espiga.
Otoños y veranos, ,ovicrno~, prima\'era!;,
interminables hora! somLrias, lastimeras,
a vuestra gris imagen mis tedios van unido~.
El indecible tedio de ver sobre la frenU!
un ciclo siempre el mismo, clemente o inclemente

¡ah, quién pudiera darme otros nuevos sentidos!

93

�G l' I J, L E R .ti O

VA LENOJA

I

ONETO.

(De

OLA\'O BILAC.)

P

Guillermo

oco me importa i burláis riendo
e tos versos purísimos y santos,
pue en esto de amor e íntimos llanto ,
de alabanzas del público no entiendo.

.I.T

DI

E

aleocia • • • • · · · · · • · · · · · · · · · · · · • · ·
POEMAS ESCOGIDOS
DB. "RITOS."

el.n-ñeñas hlanc:is. • • · · · · · · · ·
¡Hombres de piedra! alguno habrá entre tantos,
(uno tal vez) que esta pasión sintiendo,
aquí se ponga a remirar, midiendo
la vida que palpita en otros cantos.
Ese será mi público. De cierto
ellclamará: •Puede ,•ivir tranquilo
quien ama as, y es, a su tumo, amado.a
Y pensará, de lágrimas cubierto,
que aqueste ,·iejo cuento sin estilo,
¡jamis oyó con tanto ardor contado!

· ·· ···········
.. ........ .
Aoarko • • • • • · · • · • ·' • • · • • · • • · · · · · ·
...•
San Antonio y el Centauro . . . . • .. : : : ~ ..
Las dos ~abcus · · · · · · • · · · · · ·
. . .•..
.........
A Popayáo................
. .
. ..... .
Los Crucificados• · · · · · · · · · • · · .........••
Los camellos . • ·
· · · · · · •••.......
Leyendo a Silva • • · • · • · · · · · · · · · · ·
....••.
Croquis ... ••••·····················
............
Moisés••···· · · · · · · · · · · · · · · · · ·
....... .
Caballeros teutone11 ................ ."........ •
Sursum. • · • · · · · · · · · · • · · · · • · · • • · ·
.•••
Turns Ebúrnea •••.•..••...•..•••••..•.
6....

POEMAS DISPERSOS•

. . . -........ -..

La visita.•· · · · · · · · · · · · · · · · ·
....... .
La Guerra.••········· · • · • • · • • • • • • •
••..
A Jcaucristo. • • • · • • · • • • · • • • • · · • · · · · · · · • •.•
El Caballero de Emmaús .•••...•.........
95

15
22

36
44
47
50
54
56

62
65
66

67
6

�VERSIONES.

El Señor de la hla..... . Sk/1111 Gtt&gt;rp... . . . . • •
Moio de aldea •...••••• EJ
Las guacamayas .•..••. El mÍl#lo... . • . . • . • • • .
Aniversario ....•••.••• El mismo. • • • . . • . . . . . .
Interpretación .....•.•.. hkr Alknberr... • . • . .
Oíd ..•••.••..•...•.•. El mismo . . . . . . . . . . . . .
La balada de la vida extcrior •.•........... H"K" vo11 Ho/11111111Ut/uzl.
Sueño vivido • . . . . • .. El mismo. • • • • . • • • • • • •
César Borgia..•.....•• P&lt;lld Ver/ai,u. • • • • • • • •
l\coaia. . . . . . . . . . . . . /11 ais1'1(). . • . . . . • • • . • •
llajer y gata . ......... El__, . . -. - - . . . .
Aparici6n. ........... -~Mallan,,/.....
Un 1ueño •••.•••.•••• •Gdritú U Á""""6ÜJ...
Animal triste•••••••... . /ll tnismo.. • • . . . . • • • • •
So.eco ............... Olll'll" Bilae...........

•il•". ... .........

Nra.

78

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81
lb
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91BLJOTICC.A DS DITU....aCJó• Llft■.aau
P1JaL1C1.1D.a roa r. ao &amp;.i.La aoa.aaa.ao

POBJU.8
AaadO Keno.-POBIIAB JUIOOGID08. (1 edkdmn,
a,otaclu).
BllMn Darlo.-POEJUB B800GD&gt;08 (11otac10).
Bqento 4e Outro.-POBKAS BEOO&amp;lDOB.
Oulllermo Valmda.-POEIU B BBOOGmos.

80BAIIBAZADA.
La

mu belloe cuentoa

de todOI IOI palleL

VoL L ntm. 1.-c'UBNTOS lle: "Lu JIO NocJIN 7
maa aoche", Ooetlae, ClaltUer, Lalca4~o Beana
(]tcdnm1 Tümno), Am&amp;clo Heno. Blchard Jllcl&amp;.

toa. ( ~ ) .
Vol L afun. 2.---ouBlffOS . . CHa Girdon71, Pal&amp;clo Valül. Gionmd. PaplDI, BacbUde, Urmoatof,
Pe4ro-BmWo OolL
Vol L nfun. S.--OUBXTOB 4e Páes Oalcl61, 'l'mclacle Ooelho, V. Garcia Oalcler6D, Jl&amp;cbado de Aa-

-

Jllrcui.

VABU

Leopaldo LqcmN.-L08 OAB4Lir08 'DB ABDBB.4.
•
(Ouentoa NCOSiclol),

zoJ Enrique Bo46.-PABABOLAB.

.4.lJTOBBB JIBXIOANOB llnJ'BVOB:
Zoe6 VucoaceloL-DIVAOAOIONBB LITDABU.I.
(Agotat.).

K. aftiva y ACeTe&amp;-OABA DB VIBGD.
.4.ltouo 11e7..,_UT&amp;Afl)8 JlBUBB B DU.ODrA·

moa.

•

Pree.io de eada n6mero en toda la Rep6bll,a:
60

OBNfA VOS.

:No N llrYe ninpn pedido lll no Tiene aeompaflMlo
de ID Impone.Apartado poetal 1018. lláioo, D. F . f
\

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Guillermo Valencia</name>
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      <name>Poesía hispano-americana</name>
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