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                  <text>..

REVISTA

ILUSTRADA

''Hesperia' '
r-¡,; . ·t15
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.

Modelo nuestro que

:~

por su comodidad, ele'·,_.

/J

gancia y buen gusto
se hará popular entre
las damas que sepan _
vestir.

la Ciudad
de Londres.
"La Casa de la Moda"

WILSON, EL HOMBRE DEL DIA

NUMERO 6.

MEXICO, 12 DE ABRIL DE 1917.

Precio: 30 centavos

�III
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Ir a ·1a .casa TARDÁN

PEGASO
DIRECCIÓN:
Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

es ir a la Ca~a

\

Enrique González Martínez. -Efrén Rebolledo. -Ramón López Velarde.

Rafael Cabrera.
José D. Frías.
Antonio Caso.
1
Esteban Flores.

Jesús T. Acevedo (El Paso. )
Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enriqueta.
Gustavo E. Campa.
Rubén M. Campos.
Bartolomé Carbajal y Rosas.
Alberto María Carreño.
Francisco José Castellanos.
Luis Castillo Ledón.
Ignacio B. del Castillo.
José M.a Chacón y Calvo.
Ednardo Colín.
Carlos Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domínguez.
Enrique Fernández Granados
Genaro García.
Augusto Genio.
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.

de usted.

REVISTA SEMANAL

Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

RPDACCIÓN
Rafael López.
Genaro E:stratla.
Jesús Yillalpando.

COLABORACIÓN:
Carlos González Peña.
Max. Henríquez Ureña.
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
::\1anuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiésrez.
Juan B. Iguíniz.
::\fanuel Ituarte.
Carlos Lazo.
,J. L6pez Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
P a blo Ma rtí nez de1 Rí o (Ma dr1"d) .
Amado Nervo (Madrid. )
,José de J. Núñez y Domínguez
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.
DIBUJANTES
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve.
Antonio Gómez.
José Tovar.
Francisco de la Torre.
Alfonso Gard11ño.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Enrique Fernández Ledesma

1

::\Ianuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
,Joaquín Rs.mírez Cabañas.
Adrián Recinos (San José de
Guatemala.)
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros
Francisco Verdugo Fálquez.
Genaro Femández Mac Gregor.
Artemio del Valle Orizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique
Santibáñez.
,T· , Ra
.,1co1as
nge.
1
José ,Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú.)
Atanasia G. Saravia.

:

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Germán Gedovius.
!
Roberto Montenegro.
5
Angel Z á r r a g a . ."¡l

FOTÓGRAFOS Antonio Gardufio.-Gustavo F. Silva,-Alfonso Sosa.
PUBLICISTAS: Maxim 's.

1

"'

GERENTE: Jesús B. González.

GRABADOR: Alvarez Tostado.

j En la Capital, 10 números........... $3.00
En el extranjero, 10 números......... $5.0()
l En los Estados, 10 números........ 3.50
Números sueltos............................ O.So
Avenida 5 de Mayo, 32.-Edifi~io de la Bancaria-Departamento, 406.-Apartado Postal, 1408.
La correspondencia debe ser di rígida a la Gerencia.

PRECIOS D ., SUBSCRIPCION

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OFICINAS:

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MIIIUN••············· ...........,. - - - - -....----·-•--n••····••n•n•-··-··---··---'----------·...- ..,-----·--·····························.,

Ultima NoVedad en
.__,.

Canoti-er

RffORMA INDUSTRIAL
CARLOS B. FJ\RF/\N

Estilo 1917.
Plaza Constitución 5 y

�~EVISTA SEMANAL
Regiatrado eomo artículo de segunda el&amp;H el di&amp; 17 de mar.r:o de 1917.

TOMO l.

MEXICO, D. F., 12 DE ABRIL DE 1917

NUM. 6

PARA LA EPOC!I
DE LLUVIAS OíRECEMOS

TEDIO, SEMANA MAYOR Y PASCUA

A UD.

POR ~ANUEL TOUSSAINT

Mac.rarland de casimir Impermeable, sin mangas,
con uclavlna corrida desmontable y capucha desmontable.

$25.00
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n mangas esclavina
Capote de casimir lm?ermea b e, co
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corrida y capucha, ambas desmontables.

$:}0.00
Los dos modelos nn tan prácticos como eleantes y sirven lo mismo para calle
ue para montar.

g

[l [tíll~~ [~[ílnTil
RP. POSTAL 472. •

•

No son, seguramente, inactuales algunas consideracio-

nes acerca del tedio. Y si lo son, tanto mejor motivo para
hacerlas, auque sólo fuese homenaje al genio de las Consideraciones lnaatuales.
Pero no. El tedio es una de las bases de la vida contemporánea, una de sus características innegables. Y conforme avanza el Mundo en cultura, avanza también en tedio.
Wilde dice que el descontento de un pueblo delata un pro·
rreso; pues bien, el tedio de un pueblo acentúa su progreso
en razón directa~ por algo el spleen británico goza sin dis·
cusión del campeonato; porque pertenece al primer pueblo
del Mundo.

Payos. payos, payos. Lns ~entes que no lo son, casi procuran ser pa_yos en Semana Santa; y las que lo son se asemejan tanto unas a otras como espejos circulares que vierten distintas coloraciones, todas explosivss. Los payosse
parecen tanto unos a otros que para distinguir a uno de
San Luis, de uno de Jerez o de Aguascalientes, el periscopio necesitaría lentes más poderosos que los bifocales
con que mi amigo, el doctor Mayorga, ocasionó el Fiat!u.v de Salvador Rueda. Ah! y además de los payos, mujeres
enlutadas. A las mujeres en Semana Santa sólo se las en·
tiende por reducción al absurdo: llevan el frío de la muerte
en los pliegues de su túnica, y el fuego de una vida de
amor en la negrura de sus ojos.

Porlo demás, nada tan chie como el tedio. Tan chic, que
De la Semana Santa estimo sobre todo el Sábado de Glo·
quienes le gozan, reniegan constantemente de él, como las
ria.
Ese! dlaen que hasta las más inofensivas criaturas
mujeres de los años que forcejean por interponerse entre
son
sinceras
consigo mismas: en el formidable estallido
ellas y la juventud, y los hombres de las virtudes imaginadel
,Tud,,,.
estallido
de reivindicaciones forzosas, quisieria.s que en apariencia les impiden vivir su vida como elks
ran ver morir cuanto las molesta. Se despierta su instinto
desean.
rencoroso .V asesinan virtualmente. Mi tedio llega a deEl tedio de los p()etas, decía Xietzscbe, es un tedio dosear que cada judas volado en potencia, hubiese volado en
rado; no les compadezcáis mucho. El tedio es una magla realidad, para satisfacer los odios, estos odios inocentes
nifica.flor del 111al-Beaudelaire no lo cantó porque bubie•
que son, al fin .r al cabo, algo que tiene derecho a la satis·
ra caído en redundancia de pétalos color de ace1·0 y bello·
facción.
sidades selváticas color de o¡.,io. Es mortífera como las
adelfas .V enfermiza como las mimosas. Flor femenina,
flor de neurastenia, flor de a b~intio.
Afortunadamente la Semana 11ayor ha pasado y con ella
Desconfío profundamente de dos categorfas humanas:
de quienes no tienen tristeza r de quienes no tienen tedio. los pretextos de sacrílega saña. Inician las Jluvias sus pre·
Los primeros, cu rentes de toda distinción, pertenecen a ludios .Y la resequedad del suelo absorbe las primicias con
JIJ. familia chorlitos; a, los segundos los explico en el único avidez. Huele a tierra mojada, a este olor de égloga que
aforismo que he hecho en mi vid.a y que pongo aquí con aspiran los pulmonescitadinos, resecos como vejigas abanla urgencia de quien teme se le hayan anticipado alguno donadas .Y poi vosas; las plantas y las flores parecen haberde los mil!/ un moralistas que ha habido: •Cuando una se cristal izíldo.
Pote no se fastidia, es que sin duda fastidia a las demás•.
El tedio yace en el olvido, en la posición poco convin·
El tedio ~utoriza todo. Hasta comer carne los días de vi cente de un judas quemado a medias. Yo os digo, desde
gilia y comer de vigilia los días de carne. A propósito de el pequeño rincón de mi alegría fugitiva, a vosotros, los
la Semana Santa, el tedio es como la envoltura de un su- hombres de hierro que conducís a la vida y no permitís ni
lllergible que nos rodea completamente. Y sólo miramos un momento que ella os conduzca; yo os digo, a vosotros,
el mundo por el estrecho campo del periscopio; quien qui e pobres seres, débiles bojas llevadas del furor de la ventisca de marzo; yo os digo:
la ver bien la vida, que sólo la vea por periscopio.
Y en Semana Santa ¿qué puede verse por un periscopio?
iFelices pascuas!
PEGASO

�-Eso no es posible, repuso ella con te-

[:P~
EL OBST ACULO
POR, ANTONIO CASTRO
On a day, alack thl!, day.'
Love, 11•hose month is ever Moy ...

Act. IV. Se. III.

abrigar dudas de!!agradables que por un
acontecimiento demostrativo.
Asi iban lás cosas. El joven la acompañaba. a la mesa noche a noche, se buscaban de compañeros en el bridge y después
ale.rgaban la conversación en un téte-a-téte
hasta después de las doce. La charlai cada
vez más intima, adquiria un tono familiar.
-Nunca me ima.giné esto ••. ... ¡Eras tan
serio comigo !

mor.
-Bah! y tan posible!
Y ya en su casa, se sacu~ió los upa.toa
con la toalla, se limpió la cara con un pañuelo empapado en agua de colonia., Y después de encender uns. pipa inmensa, dijo
con voz de marino y con seguridad de ti•
rano:
-Vamos, ordena una cena para mi, y
dame un beso.
La estrujó en sus brazos y con bruta.li-

PEGASO

POR, cJl,1ANUEL DE LA PARRA

dad la. besó en los labios.

LA BARCA

• ••

De la preciosa edición de una comedia
Salió ella. de la pieza, llena de callada
antigua que tenia en sus manos -Love' s
indignación, de secreto furor, de rencoro•
Labour's Lost-leve.ntó los ojos y perma•
sa rabia; pero impotente aún en sus m &amp;•
neció indecisa como si tratara de enconyores arranques para desobedecer a aquel
tra.r un pretexto para suspender su lectura.
hombre, dió la orden a la sirvienta.. Allí
¿Era verdad, pues, como lo babia dic~o
estaba el obstáculo de su vida, aparecía.
- Y tú pared.as no aceptar otra converun amigo suyo de Paria, que Baudela1re
cada cuatro o cinco años con la oportunisación que sobre modas, literatura Y poliestabs. más cerca de sus preferencias que
dad de una esquela de defunción en u na
Shakespeare? Le hubiese gustado que fuefiesta de be:idaa. Se acercó al t eléfono. Por
tica!
-Una vez hablamos más de una hora
se falsa la observación, se habria. sacrifiun momento le ocurrió llamar a. la Oficina
sobre D' Annunzio. Sbame on you !
ca.do para ello; pero esta vez el sacrificio
de Policia y deeir que allí babia un cri- Asi eramos de absurdos el mes pade contin~ar la lectura, porque era un samina.\. . . Era absurdo. Incapaz de usar
sado.
crificio para su imagina.ción ocupada. por
su voluntad en contra de su viejo amante,
Y hoy a. las siete de la noche, sola en su
otras ideas, era superior a.sus débiles fuerllama. al teléfono:
pieza, sentia durar en sus labios el beso
zas. Resuelta a no leer más, cerró el volu-Carlos, Carlos! Perdóname, hoy no
men con gran delicadeza como si preten•
de la. despedida de ayer, y en su cuerpo el
puedo esperarte; estoy casi enferma ...
cansancio que deja una emoción intensa,
diese no interrumpir la corr.i.ente de su
pensamiento. Ofrecía.o un aspecto jovial
un sueño incompleto; el mundo ofrecía la
-Nó, nó. Gracias. Necesito reposo, me
y fresco sus pensamientos este invierno;
irrealidad de las cosas cuyos contornos se
sienta
mejor el sueño. Adiós.
borran a los ojos fatigados¡ sentía en el
el curso de la vida era tranquilo y sus
Casi
se desprendió el audifono de su m,..
aire el aleteo de un pájaro enorme, y, sin
arrugas más reciente~ se habian borrado.
no
....
No
podía resistir más .. .. De nu evo
Ha.bia \·ivido siempre sola como un solcausa, aumentaba el palpitar de su coraaquel
hombre
interrumpía· su vida; m ar•
zón. En la discreta soledad de la alcoba
tero; pero no perdió nunca ese borrar fechitaba. esta primavera de su invierno,
menino por lo feo y lo doloroso . Acostumvelada, el universo le parecía inmóvH pa.•
acaso su 6ltima. primavera.
ra que ella gozara su emoción. ¡Hace
braba. decir que cuando una mujer se quiebra. una uña y no llora, ha perdido sus
cuánto tiempo su vida no le ofrecía un
Un mes después ella se hallaba en Nue•
momento igual! ¿Era posible que tuviera
mejores sentimientos, y ella los conservaba
va York. Se aburria. Era verano: el tiem•
florecientes, como en un invernadero. A
treinta y cuatro años? ¿Era. sólo un sueño?
po en que los teatros no representan mú
Como respuesta. a esta pregunta una.
los ojos de sus amigos superficiales era
que piezas ligeras y comedias de \'.\,,.ilde.
extra.vagante (¿hasta qué punto es extra•
mano llamó fuertemente a la puerta. iEl!
va.gante la. afición a los corsarios?); en rea¿Seria él? Llamaba. siempre muy quedo,
lidad era distinguida. ¿Era fea .. .. .. a los
apenas perceptible para el oido atento.
ojos de sus amigos superficiales? Su bellePero son tan autócratas los hombres cuan•
LA GALAXTERIA DEL KAIS ER
za. era rara, un poco oriental, y justificaba.
do se les ha besado una Vez, pensó ella.
las opiniones más contrarias. Tenía treinLlamaban a la puerta de su mismo cuarta y cuatro afias. ¿Treinta y cuatro años?
to · se levantó con lasitud a volver la llave
Treinta y cuatro años: la edad en que los
e; la cerra.dura. Esperaba. la figura elegante de él, y en cuanto tornó la llave una
fl,irls son excepcionales.
y ahora cerró sL1 fina edición de la comano brutal aventó la puerta y un hom·
media de Sbakesp~are para. continuar el
bre alto, recio, cubierto de polvo, con una
pensamiento que la ocupa hace días: a los
petaca en una. mano se arrojó_ bast~ el
treinta, y cuatro sfios la experiencia no ha.
centro de la pieza con grosera 1mpac1enresuelto todo . ¡Y él era tan joven para
cia.
creerle! Aquella noche él no dijo nada,
Por un momento la equivocación fué pa•
casi nada, porque ella no lo permitió, pero
ra ellR. enfadosa, molesta, después terrifueron los labios de él los que tocaron su
ble. ¡Aquél hombre ali!! Del l•go de los
boca.. Ella sabia lo que él iba a decir, tosucesos agradR.bles y delicados caia. su bardo&amp; sabemos lo que en eeos momentos se
ca a un mar de tormentas y de mon~truos.
puede decir, pero sn disgusto por lo vul-¿,Cómo te va, mucbacba?
gar la obligaba a ahorrar las escenas sen-'Bien, respondió elht secamente destimentales de siempre. pe un temperapués de un silencio.
.
mento más fria y analítico que la señora
El examinó el cuarto, ttró la petaca al
Ra.nsom -aquella.sensitiva mujer del mesuelo, y dijo:
jor cuento de Edith \Vharton- º.º podia
-Me alegro que estés bien porque q~i~¡l)esMnl'mtl ele la oliv:i {1~ Guillermo!
aceptar en un principio que un Joven se
ro una compañera feliz. Vengo a v1vu
(Del T.ife.)
mostrara enamorado de ella. Después locontigo ¿sabes?
gró conveuceree, más por el deseo de no
2

Del próximo libro "Momentos Musicales"

A Genaro Estrada.
La mar es inmensa,
pequeña es mi. barca;
pero es mia., muy mia. Remando
la llevo por sirtes calladas.
Se desliza lenta,
lenta sobre el agua,
bajo los crepúsculos
inundados de oro y de nácar.
¡Pobre navecilla
que sin rumbo marcha!
Rudas tempestades
a veces la asaltan,
pero qué más da ...
Sigue la borrasca
y mí espíritu, rema que rema,
orienta la barca,
cáscara de nuez
que entre sirtes pasa.
Atraviesa escollos,
a veces encalla
y en obscuro y hostil arrecife
se enclava,
esperando que una onda propicia
la empu~e en su alas.
Y prosigue ~u éxodo amargo,
toda solitaria,
sin brújula, sin
un astro que acaso su ruta indicara
al místico puerto,
visión encantada
donde sueña el bajel errabundo
arrojar el ancla.
La mar es inmensa,
pequeña es mi barca.

LA SOÑADA

PEREGRINOS DE LA TARDE

Para Manue l Toussaínt.

Dormido o despierto,
me encanta soñar.
Es a veces amable pucela
la que miro en mis sueños pasar.

Su alma es como un río
y bebiendo en sus aguas encantadas
nunca jamás se sacia mi deseo.

Como siempre vamos
por largos caminos,
ella pasa, adorable, cantando,
el ensueño de los peregrinos.

Sé de sus mudos y SQlemnes éxtasis,
cuando en horas de ensueño y de poesía,
su cuerpo virginal se transfigura

A veces se escapa
como mariposa
y la forma divina y alada
es como el deshojar de una rosa.

y se espiritualiza de tal modo,
que todos los sentidos y potencias
se hunden en el más hondo nirvana.
Pasan las horas silenciosas, muertas,
ante el encanto de sus misteriosos
ojos como dos lámparas vo.tivas.

Y de la cantora
la vaga silueta
se disl uye en la pálida aom bra
del crepúculo gris y violeta.

En actitud hiératica,
su mano que se eleva hacia los cielos
traza no sé qué santas bendiciones
Por las celestes vías,
cual reguero de estrellas. se columbra
de su sandalia el paso luminoso.

Yo, en la caravana,
oigo la adormida
voz del eco encitntado que pasa,
ambulante, por toda la -vida..
Y los peregrinos
la miran pasar
alegrando su triste camino
con un místico y tenue cantar.

Acaso la ví en sueños,
acaso la haya visto viva,
sin sospechar su mística presencia.

Y yo sé que sigue
por la misma vía.
Ella es la que canta y sonrie
con su hermana la MelancoHa.
la. Melancolia ....

Y su!ro en mis soñares,
al pensar que ya nunca, nunca., nunca,
traspasará el dintel de mi morada,

PEGASO

3

�politicos y pensadores, es innegable qne la tendencia alemana a\
orden implica un movimiento, no muy 1mgaz, contra la migaja. de
bienestar de los humanos. Inténtase sustituir una desgracia varia
con una- del!gracia. monótona. Constituir para los intereses mora.
les, intelectuales y materiales una. Compañía. de Seguros en q11e
la. Fé misma, que traslada los montes e incendia. e! caos, se rt&gt;par
Habla el poeta Ramón López Velarde
ta en acciones al portador. Si muchos no quieren ser accionii,tatt,
es porque les guata vivir sti. vida. No nE&gt;ga.mos las ventsjas de orMr. \Vilson, acosado por la necedad de su destino, entró tl. la ganizar el eacerdocio en Superintendencias, pero ello se nos l!nlo,
guerra el Viernes Santo ...... Como si se hubiera casado el 01a de
ja. damasiadn viá. férrea,
San Luis Gonzaga ..... . Por si no bastara ser personaje de mal gus•
Pocas horas atrás, un senador electo quedó p;entiulo cerca de mi
to, la fatalidad contribaye con sus escarnios al desprestigio estéti• en el Teatro. La primera. actriz lucia los brnzo11 desnurlos. '1'.,I
co de señalados magnates ...... Y, en suma, a nadie se le puede desnudez interesó vivamente al senador electo, que rlavó ~us ge.
imputar que fallezca en Na.,·ida.d o que nazca el 81 de diciembre. melas en la actriz y los m2-1.ntuvo c\M•ados hasta (ltte cByó .-1 lt••
1
El Kaiser, que tampoco es favorito de ninguna gra.9iosa estrelh , Ión ...... ¡Ciocuenta. minutos! ¡Ob feliz y estulto ('R1Hlor! Duitrh
cuenta. ya con un adversario digno de él. El protestantismo car• de la filosofü1. alemana ¿cómo l!e juzga.ria al Aenador electc? A mi,
na.valesco del Kaiser en pugna con el pazguato y pedestremente me colmó de dicha la obstinacióu de sus gemelos. Y estos rni~e-.
pedagógico de Wilson.
ros y deleznables motivos de dicha, los 6nicos a que racionalmeuEu los ángulos escolares, la esfera terrestre y la. celeste son en·
te podemos aspirar, se borra.rían con el triunfo de las muy seriu
biertas con fundas, extrañas a la cosmografía, para que Orión oo
y muy traecendentales y muy tiesas armas de Guillermo II.
se empolve y para que las moscas oo empañen los reverberos de
Por fortuna., éste, con todo y @\18 frenos para la. ética, no ee
Africa. Hac~ veinticinco años, una angustia ' latenLe me poseia,
aproxima a. Luis XL Y más aún, los artilleros de Verdun han ina.nte las fundas del&amp; Tierra y del Cielo. Mis maestru y mis maessinuado al Kronprinz b. duda de que el pla.neta sublunar valga
tros ignoraban que al defender de la intemperie las nebulosas hela pena de ser reforma.do. Los artilleros de Verdun, escasamente
misféricas y el hemisférico mar, ioflingíanme un&amp; desazón como
universitario!:', nos ha.o librado del tedio de la. cerveza. salmista.
una derrota, una desazón comparable sólo a la que habría expeLos hombres, amasados con lodo y con sangre, no se resignan a
rimentado si roe hubiera tocado asistir al momento en que Tartuperder su instinto multánime, en obsequio 1\ los deicidas que tiefo ta.p6 el pecho de l&gt;orina.
nen un pie en la opereta y el otro en los infiern os. De la rnngre y
El Kaiser-se ha dicho-pelea por librar de moscas y de polvo
del lodo nos consolamos con el ánima multánime, con la dispari•
los hemisferios de la moral. Contra las culturas que se califican de
dad, con el chasco, con el azar. Si con un freno o con una fund,
decadentes, el Kaiser lleva el secreto de Dios para la modestia y
nos quitaran el numen divergente, la inspirada alternativR, noa
la salud de la Creación. El Kaiser, en su impe.dimenta, guarda la
apagarian la chispa de j6bilo que nos distrae. ¿HRsta dónde al•
funda para la Tierra y para el Cielo. La obra de los siete dias ga
canza.ria. la desolación del planeta ei 1~ carne humana fuese ración
nará el aspecto de un globo cautivo, con funda de lona. No más
en vez de individualidad? Quienes sueñan toda vis. en convertir la
barbarie moscovita., no más venalidad de Inglaterra, no más antiTierra y el Cielo en esferas inmunes, relativa11'lente perfectas y reclericalismo francés. Regularidad mecánica, sensatez en la tribulativamente hieráticas, de seguro no han sentido batir sobre 110
na y en el lecho, disciplina en la conciencia y en el cinematógrafrente las ala1:1 salva.doras de lo fortuito, de lo libérrimo, de lo per·
fo. ¡Ah! Dorio a, pretenden cubrirte el pecho •..... para enamorar
sonal.
R,D{ÓN LóPJo;Z VELARDE.
a tu ama!
Mas suponiendo sincero al padre del Kronprinz, con todos sus

La

LA ACTUALIDAD

Encuesta de ttPegaso"
sobre la Guerra

-

..................................................................................................................................................................................................................................................................................
l'....................... ,,.,, ... ,.... ,..................... _ .........-·-"•-";

LOS DOS COMEDIANTES

! Hermogenigramas 1
j
de Pegaso
¡
i

:

1

t .. ,,,,,..,.,,..,., .. ,,,..,,,, •.,.,.., ... ,,..,,,,, ... _,.,.,..,,.,,,,.,,,.,.,,,,,,,,,.r

t,: ~~·:

~

están tronados!

*

•

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La gu,en·a tJ.U?'Opea ejerce sui11jlt1en·
cía aún en el lenguaje c01nún y co· ·
,•ri,ente. Antaño ae decía: •La noticia
cayó como ,ina bomba• y ogaño es
frecuente leet en los periódicos: •La
bomba cayó com..o una noticia&gt;.

•

•

*

el

*

La ,•evolución de Rusia ha p1·ovocad-O transtornos de consideración.
¡ J,fi·re Ud que estropea,· la &lt;piel de
Rusia• que tiene tántas a,plicaciones

r

-.,._

r

•"'A,.,,,~'""'Guillermo y Cha.plii;i

*

E'n Alemania no cesan de hacer en·
sayos de campaña subma1·ina, con el
fin d e cont,·a,·,·eRtar el pode,·ío naval
de los aliados. Poi· eso la política ger•
1na,na nada entl'l' dos agua.&lt;i. y cada
discw·so del Káiser . ... i nadrt ent?-e
dos platos!

•

_/

,,¡ .

y la compran tan cm·a los encuader-

nadores!

*

*

*

Pareee que ha habido lamentabhs
errores de transmisión en las 1wti·
cias de revoluciones intestinas en Ale -

,nrwia .. .. Lo que hay por allá esunn
rfvolución de intestinos qne amenaza
dur al t1·aste con Guilhnno en cierto.~

establecimientos de líestfalia.

*

*

*

Son perfectamente infundados los
PEQA ■ O

•

•

•

i Mal año para los ,·eyes de l!iu,·opa! i Los que no están &amp;atronados,

*

tcmo,·es de que con motivo de la g u,
,·,•a esc,uéen los víve,·es en los Estado,
Unidos, porque 1nientras haya periO'
dicos no faltarán las papas y los b~
11•egos.

Parece inC'reíbh-, pero es cie:rto, q
la declamcwn de (J ue,·1•(, de los .Esta
dos Unido• a Ios teutones, ha influía
en &lt;nuestros mn·cadm~&gt;. Para con
vencei-se, basta i,· a la 1lfrrcetl, a Sa
Juan y a la Laqunilla. y (Je aprecia
lr&lt; dife1·encia de ralo,·&lt;' que han su
fi·ido los g itomates y los hnauzontl

•

•

•

Ya no es posible dudar de la not"
cía. i El Conde de Zep pelín . ...
ppeló!

•

•

•

Es cu1·,-oso el .fenámt'nO que se
ser'l}ll tn la pro181, de /o.'( aw~tro-hi'
ga,,·o (!ermar,o-t1l1'Co,e;: Todos haU
d1ISUS &lt;derecho8&gt; !J narlh hacf3 ·,nenci'
de s1ts &lt;1•tJt'esos&gt;.

*

*

*

De Lond,·es comunican que se 11
inusitado 1novi1nl'.ento en la cá1
de los comunes.; Hal,rán estallado a
rn.ovi1nic.ntos &lt;intestinos&gt;?

UNA VISITA A LA CASA BLANCA
Cómo viven los Presidentes de los Estados Unidos

Heva_r, habitualmente, la. prenda a que en
México llamamos saco y, a.si, puede vérsele ?~nstantemente de saco. ·sóln cuando
lo v1a1tan loa embajadores u otros altos
pe~sonajes oficiales, se le puede ver con
traJe más ceremonioso, y en las recepcione_s nocturnas, en que viste de frac. Las
m,~mas cost_umbres se observan en los
traJe_s femenmos, y tanto la ei;¡posa del
Pres1den~e como sus hijas visten los trajee
más se~c1llos, aun en las recepciones de la
alta soc1e~ad. ~a reforma de "Washington,
e~ .~a.ter1a de rnrlumentaria, paree,-¡ estar
dmg-1?a contra cierta gente advenediza. de
la Qmnta Avenida..

El humorl1A10 de

qu!~:;~:

Mr. Wllson

Jessie Wllson, la Hnda. miss
ele quien los americanos admiran el perfil griego, la
gracia secluctora y dotes artísticos.
En el retrato del centro:
Eleonor Wilson

l\frs. Wih1on
Arriba. el PL·esidente Wilson

se presta a una fotografía.
jnoto con su efiposa y sus
trl'~ hijas en uno de los
departamentos ele la Casa
Blanca.

¡'"'"·""""'"'''"'""'"'......_,,,,., .........................................

ad

j

La entrada de los fstados Unidos
¡ co■fJcto europeo, hecho tlel más alto in-~
i terésen los momentos en que escribimos!
ata _líneas, d 1n e la amena relación que~
i publicamos en Pegaso una oportunidad~
,alpitante, pues ella nos refiere, por bre· ª
j ves ?'omentos, cómo vive el poderosoª
1 f■■ctonario que acaba declarar la gue- ~
rta a les im1terios centrales, Y cuán sen-ª
dl!■mente se muestra en su vida privada~
!!1Quten parece
que . va a decidir de la pro-;ª
.
j ,ngaaón o el fm de la horrenda luchJ I
! Que conmueve el mundo.
i
5-.......... ,,, .. ,,,,, .. ,.... ,, ... ,,... ,, ...... ,.,,,,.,,,,,,,,,.,,.. ,,,.,.,,, ..

i
i

1

,,J

Va.mas a la residencia del Presidente

de loa Estados Unidos de América vamos
1

~nocer la Casa Blanca. Del C;pitolio
llieuto_ de a:ibasC4ma.ras, a la Casa Blan~
ca, residencia _presidencial, la agradable
~ nd a ~ue segmmos está bordeada de un
Jarclin rnglés, cerca del cual corre mansa~nte el ri? Potomac. El aire de esta. mae a. de primavera. e_s muy puro; el prado
Dlana una. frescura. rncompa.rable.
nePero he a.qui qne nuestro auto se detieque sobre_ el fondo verde de la prak, . ' l-:1ªª am pha construcción con pórti•
~mco d_e una _pureza inmaculada, se
B ca de improviso. Estamos en Ja. Ca11 la.nea.

4e'rf.

En la entra•
da, ni la sombra
de un conserje.
Toma.moa una
gran a.venida y llegamos fácilm,ente a. la
puerta de la derecha, que está ahie t
Aqu_i encotramos lacayos bencillame~:~
~est1dos de negro, que se enteran del oh •
Jeto d_e nuestra visita.. Ya hemos sido
anunmados, pero es necesario esperar un
rat,o. En un banco, venerables ancianos
hacen antesala. Nos dicen que son algu•
nos veteranos
de la guerra. de Secea1.6n,
.
qu~ vienen a prestar sus respetos M
W1lson.
r.

Cuestiones
de '.protocolo

Poco después nos informamos con un
amable secretario de los usos y costum•
bree _de la casa. El protocolo es de los más
senmllos:
· ·
- . . en Estados Unidos ea un v1eJo
prmcip10 que )a residencia del Presidente
debe ser también la de todos los ciad d
nos de la U_nión. Y a pesar de eªat~,
Woodrow W1lson ha querido simpli 6car
a_un m~s el protocolo. Demócrata, ha que
r1do diferenciarse de sus antecesoree
Roosevelt ers. apasionado por el bombo j
daba algunas fiestas, y en cuanto a Taft
se preocupaba por presentar una buen~
mesa y por recibir invitados elegantes El
Pres~dente Wilson quiere conservarla ~isma_ hbe:ta.d de acción de que gozaba en la
Universidad de Princeton O en el gobituno
de New Jersey. Por nada renunciará. a
PIEGAao

P~~:

gnntart1iescierd
f
to que el agqa
8 1a. uente es la 6oica bebida qne ofre~e
en la mesa y en las recepciones de la Casa Blanca. ¡E10 es 1'1.na fábula!, rne dice
el amable secretar!º· Con11ecuente cr,n sus
pa_labras, el Presidente no abrig-a. l:!entim1entos extremosos, y no desdffil\. contar
uno de es?~ cuentos de borracho-1 qne hacen la dehcia_de los pueblos anglo-:,111jones.
He _aqui el dtscureo que pronunrió en la
Sociedad Meridional de Nueva York en
la. cual se le festejaba. por su elecr.ió;1 al
alto puesto que ocupa:
.No me arrojéis a la cabf'za semf'jantes
titules. S~ continu'-is ft.BÍ, haréis qne pierda ?1 sentido de 1&amp; identidad. y nada. mh
peligroso. Escuchad est-st historia de ¡0
que paso el otro día a un estimab!f' CH.httller?- Habí~ org9:nizaclo en compañía. de
va.nos de ~n1s_am1goa. una partirla de pt&gt;S·
ca. en terntor:i? ca!1adien~e. El calor Apretaba y comet10 la imprndencia. de querer
rer:escarse con ese whiskey qne le llaman
wbtskey del Descnartizarlor. Ya sabéis
que el que lo ha 1,ehirlo le E'!ntran gan11s
de echar abajo un arhol. Mi amigo, qne

El Presidente Wilson juega al golf.
6

�Wilson odia el protocolo: casi siempre
viste de saco.
habia digerido una gran cantidad del peligroso whiskey Descuartizador, al llegar
a la estación, en lugar de tomar el tren
del Sur toma el del Norte. Sus compañeros se enteraron de la equivocacióu hasta
que ésta estuvo consumada y telegrafiaroa inmediatamente al jefe del tren del
Norte, lo siguiente: nRegresad prontamen1e hacia el Sur a uno de los viajeros, un
hombrecito llamado Johnson. Señas particulares: está un poco borracho,). Poco
después recibían la siguiente respuesta:
uSe nec'3sitan detalles complementarios.
Van en el tren del Norte trece viajeros
que no conocen su nombre ni BU destinan.
Ahora,; yo creo que vuestras palabras
a.lhagadoras no ejercerán en mi la influencia del whiskey del Descuartiza.dar. V u estro Presidente cree saber cuál es mi destino y estoy segurq, al menos, de que no
he olvidado mi nombre)1.
Nos translada•
La familia del
moa a un gran
salón de espera.,
Presidente.
adornado con los'
retratos de la mayor parte de los Presidentes de los Estados Unidos. Por la ventana,,
admiramos el bello parque en donde ~e
encuentran plantas de todos las países y
&amp;un de los trópicos. Y he aquí que .ep el
patio se ha instalado un juego de tennis.
6

Son las hijas del Presidente que se apres ..
tan a jugar su partida cotidiana, en com•
pañia de algunas amigas. Lg,s tres señoritas Wilson :r,ienen el mismo temperamento de artistas. Margarita, la mayor, hace
las delicias de los salones ó.e Nueva York,
con su voz de soprano. La más joven, Leonor, estudió pintura en la Academia de
Filadelfia. Jessie es la belleza de lafamilia:
tiene un admirable perfil griego y hermosos ojos llenos de lumbre. Sns aspiraciones
son las de llevar al extranjero, eu calidad
de misionera, la evángelica palabra de la.
Asociación Cristiana de Mujeres Jóvenes'.,
Pero ha renunciado a su proyecto: ama
demasiado a su pais para desterrarse, y le
gusta mucho el baile, para ser misi onera.
. Las tres señoritas practican casi todos los
deportes: el tenois, el golf, las caminatas,
la natación, la equitación ...... se interesan
apasionadamente por las luchas politicas
y han conr.ribui.do, con su grano de arena,
a la elección de su padre. Aun se asegura
que Leonor es una ardiente sufragista.
Más he aqni
que
somos introMano a mano con
ducidos al de~paMr. Wllson.
che del Presiden~
te. Nos da la bienvenida y se excusa de
que el trabajo que lo absorve nos haya hecho esperarle un poco. Mr. Woodrow Witson P,S de una ta.lla mediana, no tiene el
aspecto de luchador de Roosevelt o de Taft,
pero no carece de solidez y energia. Iamediatamente nos produce !a impresión de
un hombre perfectamente equilibrado, un
intelectual en el que el cerebro no le pide
ayuda al cuerpo, un hombre de acción
que nunca se olvida de reflexionar. El color es rojizo, un poco rudo, lo que nos indica una ascendencia americana &lt;lema•
siada antigua. Como es sabido, una ley
etnológica quiere que en los yankees rea.
parezcan, en un plazo no muy b1rga, los
trazad caracteristicos del piel roja. Una
frente alta, un sólido mentón escocés, una
boca de dibujo firme, una mirada a la vez
dulce y penetrante completan su fisonomía. Si a primera vista el hombre parece
un poco tieso y amanerado, más es por
cierto espíritu 'de timidez que poi- afectación.
Mr. Wilson pertenece a la élite de su
país. Me basta para creerlo haber contemplado un momento Bu frente sobre la
-cual se refleja una inteligencia clara, la
poderosa voluntad que denuncia eé:ta barba cuadrada y el orden perfecto, meticu-

loso, qile reina en este escritorio, par&amp;
comprender cómo este hombre se ha en.
cumbrado fácilmente al primer puest,o de
su país. Hemos visto intranquilos y agitados, en otras ocasiones, a Taft y &amp;
Roosevelt: pero Wilson nos parece, más
que ningún otro, the rightrnan inthe righl
place.

Wilson es de una vasta y bien fundamentada cultura. Sus poetas habituales soo
Sbakespeare y Wordsworth y admira apa.
sionadamente a :Montesquieu. Frecuentemente lee a Bergson a quien considera
como uno de los grandes filósofos idealistas.
Claramente nos dimos cuenta de que la
personalidad del Presidente Wilson es su.
mamante popular en los Estados Uoidos.
No es la suya una de esas popularidades
exterioros como la de Mr. Roosevelt. por
ejemplo. El demócrata Wilson no es un
demagogo. Los americano8 le llaman el
"Presidente literario," porque, como se
sabe, el autiguo profesor de Princeton ha
escrito una decena de obras de historia y
de economía política. "Intelectualmente
es un gigante, ',1 se dice de él en algnnos
magazines. ''No tanto-nos decía una en•
cantadora rniss- no tanto: pero si. creo
que nosotros también tenemos nuestro
Poincaré"
Tal es, en rápida visión, el hombre que
ac:aba de lanzar a la más grande de las gue•
rras, uno de los más poderosos pueblos de
la tierra. Sobre este personaje, que juega
al golf, que se deleita en contar a. sus
amigos cuentos chistosos y que odia el
protocolo, pesan en estos momentos las
más graves responsabilidades históricas,
Pero se ha puesto del lado de la buena. causa y no está,lejano el di.a en que , restaña•
das las heridas de su pueblo, vuelva tran·
quilamente a su labores habituales de la
Casa Blanca, desde una de cuyas ventanas
vimos a Margarita, a Leonor v a Jessie
lanzar la ligera pelota del Lawn Tennis.

.,
- =-""l":.'t'

Damas arnel'icana s ejcrcitáudose pal·a tamal' parte activa en la pl'óxima campaña.

Los Estados Unidos se disponen a pe
lear Mn Alemania. Cuba, Panamá y San.
to Domingo siguen el ejemplo del Coloso
del Norte. Tales o cuales consideraciones
obligarán pronto a otros países a deseo vainar la espada. En esta gigantesca guerra
ª? qu~ dos civilizaciones se disputan la
d1recc1ón del mundo, es angustioso el papel de los neutrales: parece que tarde o
temprano la combustión alcanzará. hasta
a los más indiferentes si puede haber quien
contemple con indiferencia el inmenso
crisol en que el siglo XX está fundiendo
una humanidad nueva.

Los meJores escritores
de México colaboran en

"PEGASO"
En cada número, artículos inéditos

El Presidente Wilson en su clespacho de la Casa Blanca.

·.'.9' ·. 'e

...-.

Sólt1ado de infautería de los E.

u.

S_ospechada ya, ladecieión del Presidente Wilson ha eausad_o sorpresa; porque el
modesto Profesor de Princeton no es hom~
bre 9ue deja ad~vinar .fáci11!3ente su pensanu~nto y nadie, qmzá m su Ministro
La~sm~, tan .lleno de su espíritu, podria
decir, s•~ pehgro de equivocarse, el acto
que ~egmrá a una de esas horas en que el
Presidente norteamericano, preocupado
por alguna de las graves cuestiones qua se
le van presentando, medita en el fondo de
su gabinete de ,trabajo.
Son, a este respecte,, exactas las aiguien.
tes apreciaciones qae acerca del prócer
yanqui publica un colega de París:
11Cuando la: Historia juzgue a Mr. Wils?~ recordará que este indeciso mostró dec1s1ón cuando se trató de expulsar a un
e11;1~ajador de Austria y a dos attachés
~1htares alemanes y que de igual energia
d1ó pruebas al expulsar poco después al
mismo embajador de Alemania.
Esta decisión fué tomada instantáneamente al recibirse en Washington la nota
alemana. Para ello no pidió el Presidente
ningún consejo. La responsabilidad y el
honor de aquel acto histórico le corresponden únicamente a él.
Igual cosa pasó después con la ruptura..
El día 2 de febrero a las 5 de la ta.rde
t&gt;l Presidente Wilson salió bruscament;
d~ la. Casa Blanca y se dirigió a pie al Cap1toho, a la oficina en que da audiencia a
senadores y diputados. Quedaban todavia
a aquella hora algunos senad01es en el
edificio y les mandó decir que deseaba hablar con ellos. ~s senadores acudieron y
hallaron al Presidente, grM•e y taciturno.
-Deseo, les dijo, que cada uno de ustedes me dé su opinión y me indique qué
s9lución le parece mejor.
La expresión de este deseo era únicamente una manifestación de la concienc-ia del Presidente. La constitución conc-ede a.l Senado americano poderes bastante grandes en materia de política exterior
y convenía, antes de tomar un camino que
podría llevarle a la guerra, convencerse
rl~ que el Senado !o aprobaria y seguiría.
Nrnguna palabra se escapó de sus 1abios
q~e pudiera indicar lo que pensaba. No
h1.z? nmguna objeción, ninguna sugestión.
V1s1blemente atento, escuchó las súplicas
vehemen~es de los senadores del Este que
le aconsejaban romper con Alemania· las
frases de los senadores del Sur que r~comendaban la paciencia, y las quejas de los
del Oeste, que viviendo en las costaa del

Pt.GA::,O

PEGASO

Pacífico·, .consideraban la pérdida de buques americanos en el Atlántico como el
~ás bala~i de los hechos. S6pl~cas, .conseJos, que1as: todo lo oyó sin que un solo
músculo de su rostro se moviera y cuando
la reunión concluyó, regresó ' a la Casa
Blanca a reeler el mensaje de ruptui-l\ que
babi.a redactado veinticuatro horas antes
sin consultar a nadie, y al cual no le cam:
1
•
bió dos palabras.
Al dia siguiente leyó en el Congreso est~ mensaie en que cada frase erala expresión exacta de su pensamiento en que cada decisión era el resultado de ~u voluntad
y en qu.e hasta los caracteres habían sido
IT?presos por sus propios dedos en sU propia máquina de escribir.
Una aclamación entusiasta1 continua
-la aclamación de un pueblo de cien mi:
llones d~. hombres librea- le respondi6
cuando d1Jo, en aquella sesión solemne:

Soldado de infant ería de marina
de los E. U.
7

�l
Josephus Dauiels, Secretado de Marina

He dado 6rdene al Secretario de Estado
para que declare a su Excelencia. rl]i}m,bojador de Alemania que toda8 lns relaciones di·
plomáticas entre los Estados Unidos y Alemania han quedado rotas ..... .
El Presidente \Vilson ohra, efectivamente, con una independencia rletrnsada en
los conductores de democracias. Se ad
vierte en él la seguridad que dan la a.pre·
ciación clar11 de los sucesos y el conocimiento profundo de su pueblo. Tiene la
certeza. de que !e seguhán. Los pequeñoR·
obstáculos que encuf'ntra. en 'i'll camino
0

Robert La.nsing, Secretario de Estado de E. U.
:Min isterio de la Guerra, de poner sobre
hu~ it.rmas a cuatro miJ.lones de hombres.
Y no sólo los varones se alistan para la
vida. militar: siguiendo el ejemplo de las
beroicas mujeres francesas e inglesas, que
en Europa comparten con lós hombres el
peso de la guerra, trabajando en las fábri·
cae y en los campos, mientras aquéllos
rechazan en combates homéricos la inva.sión, las damas nort-eamericanas acuden
a milhnes a recibir instrucción para a.yu
&lt;lar eficazmente al ejército cmmdo las necesidades de la camp0ña lo requierat.J.

Los franceses se divierten en las trincheras modelando en madera
las cabezas de los reyes.
86lo sirven para bacer resaltar más el vi•
gor de su volición.

***

Aunque los Estados Unidos no estén
preparados materialmente para entr.... r en
una contienda de tanta gravedl\d, llevarán
a ella un contingente de fuerzas capaz de
apresurar favorablemente para los aliados
de la Entente el término del conflicto.
Hace tiempo que el espíritu bélico que
improvisó los gigantescos ejércitos de Grant
y Lee sopla en la República Norteamerioa, despertando el dormido instinto gue•
rrero, y dispuesta así la nación, entrará
rápida y fácilmente en la vía de los grao•
des esfuerzos militareij. Se hablaba al prin•
cipio de aumentar el ejército a medía mi•
llón de plazas y más tarde se hizo aseen·
der este número a un millón doscientas
mil: hoy se trata, según los planes del
8

En los campamentos que para el caso se
han establecido-donde las mujeres se ha•
llan sometidas a un régimen estrictamente militar cualquiera que sea la clase social
a que pertenezcan-se les hace conocer la
telegrafía sin hilos, se les enseñan los diversos sbtemas de señales empleados en
la guerra, a vendar a los heridos, a prepa•
rar alimentos para los enfermos; alternando e:ita educación, esencialmente práctica,
con conferencias en que se les inculca el
amor a la patria y la necesidad de sacrifi•
c·arlo todo por ella.

Newton D. Baker, Secretario de- Guerra.
dído basta la fecha desalojar de ella a loa
alemanes, aferrados tenazmente a la po•
sición.
Los germanos han intentado en otros
lugares de la línea francesa algunos golpes
de mano; pero hao sido duramente escarmentados. PMa vengarse bao bombardea·
do nuevamente a Reims. Es todavía, con
sus edificios destrozados, con su catedral
lacrada por la metralla, la pesadilla de la
barbarie.
El acontecimiento más resonante de la
semana ha sido el triunfo aplastante que
los aliados han conseguido entre Arras y
Leos. En un tremendo esfuerzo, en que
se distinguió principalmente el elemento
canadense que existe en la linea de bat,a•
lla, ingleses y franceses sacaron a sus adversarios de los atrincheramientos que
ocupaban eu una extensión de quince kilón.l.etros No fue esto una retirada est,atégica: los alemanes dejaron en poder del
enemigo muctios cañones, muchas ame·
tralladoras y más de quince mil prisio•
neros.
El movimiento ofensivo continúa con
igual vigor y pronto se extenderá a otras
partes del frente.
Tal parece indicarlo la llegada del gene•
ral Foch a la Champafia, región que según
los peritos militares se presta más que las
otr~s para el desarrollo de una ofensiva ea
gran escala.
Foch es tenido en Francia como el eol•
·rla.do más apto para dirigir un vasto mo•
vimiento de carácter ofensivo y su presencia en la Champaña hace creer que se
preparan allí grandes sucesos.

mariscal Hoetzendorff fue separado de su
cargo de Jefe del Estado Mayor austriaco
ae ha hablado de una probable ofensiva
en Italia, semejante a la que se llevó a ca:
bo hace tiempo y que fracasó en Posina
Astago y Arsiero. Hoetzendorff e s u ~
italófobo furibundo y conoce palmo a palmo una de las regiones más vulnerables
de la frontera italiana. Cuando fue sepa·
rado se le significó que pronto se le coafiaria una misión importante, y esto v lH.
11,parición de Falkenabyn en Innsbr~Ck y
las ralabras atribuid1ts al héroe alemán:
a la destrucci6n de Rumcmia seguirá la de
llalia-parecen confirmar la especie.
Salvo la concentración de· foerzas bávaru en Innsbruck, n1tda. se ha hecho sin
P:rnbargo que indiq11e la adopción de se•
mejan~e pl~n po: el alto mando germano.
La. mv8:s16? v10lenta de Italia y la dest-rucc1ón stqmera _sea parcial de los ejérci·
r, 1s de Ca.dorna, eJercería sobre los alia.dos
110 efecbo moral capaz
de tentar a los
l.'eocedores d~ Ruma.nia; pero la em¡&gt;resa ofrece d16c11lta&lt;lea muy serias parit
qne Alemania no las pese mucho :l ntes
de emprenderla. Los italianos no estnfan
ya 1mlos en el momento aflictivo en que
Austria y Alema.niit a.Troj aran sobre ella to·
do el pese. de sus reservas; gracias a los conti_ngentes inglesf's que ocupan ya en Fran·
c,a una linea de doscientos kilómetros loifranceses pueden di~poner de gran par&amp;e
de las tropas veteranas que antes e@tahan
en el frente y a la aparición de las mat-1&gt;1.s
enemigas en la península italiirnR. segoirfa
l&gt;1. de un ejército francés por el flanco.

(Del

11

Mercu1·io" de ).'rueva rork)

de.?atrozivlos y de~figuratlos por lil. metralla
dt&gt; los shrapnelis.
Pienso también en las pobres madres
q11e e!:!.perarán en vano el regreso de ellos
y que ya no los verán más que en atroc~s
pesa.dillas.
Y por repentino arrebato llevado, hu•
yendo de estos ca{npos de carnicJ:&gt;.ría., mi
pensamiento va a la bella capital, donde
1,,,i hombres que han asumido la pesada'
1·,ng-1\. de salvar 11. la patria dictan en este
111nmento sns órdenes, sin tener en cuenta
,.¡ lil.s tropas están o nó en estado de ejee ttarlas; esas órdenes en las cuales se uos

c...A propósito de la retirada alemana.
'L'radncción pa1·a Peqaso
por Fra-ncisco Verdugo }'álqnez.
Tuda la. tarde hemos estado en contacto
con el eoemigo. T1tnto de una parte co•
mo de la. otra, nos sentimos agotad~s y
hacia las ocho de la. noche se me ord~na
establecer la vigilancia del norte de la ciudad, ~n una quinta., a ochocientos metros
iiel vivac. sobre el camino, en un lugar
Jlamado (,La Fontaine)).
Por costum~r~ establecida, el Mayor nos
guia a los com1s10na.dos de guardia bRcia.
u_n punt~ que nadie conoce, porqne, alba.t~rse el PJército en retirada, se ha IIPgado
siempre al término siempre de noche. En
un momP1lto dado el jefe se detiene, y h0.

•*•

•

PEGASO

A cada cual la suya ..

De relatos de la guerra por el Gral.
Bruneau-1870.-71.

Los criticas militares siguen haciendo
pronósticos sobre los futuros planes del
mariscal von Hindenburg. Desde que el

iA~rieta con la neutralidad!
(Del "A. B. O." de Madrid)

*

*
establecí mis *reservas
en la quinta
misma. y me cubrí por una linea de do.
bifS centinelas que logré poner en relación
con los de la compañía vecin~.
La noche era en extremo clara a tal
punto, que yo podi11. percibir a. poco~ cientos de metros, la. línea de los centinelas
prusianos y podía distinguir cla.ramente a
mi colega alemán, el herr hauptmann, Qllt:l
ha.cía su deber de aquel lado como yo ha•
cía P.l mfo, de éste.
'
¡Y, cosa singular! Jamás, en isemejantf's
circun·t1rncir1s, hemos rlisp:i:rado los unos
sr)bre los otros. Se veía, siu embargo tan
hien como en pleno dia, pero cada s~lda&lt;lo debía hacerRe in petto este juicim10 razonamiento: Hemos marchado todo el día
y nos hemos ba.tido como bravos, por lo
qne ahora tenemos derecho a un poco de
de@canso. Si nosotros disparamos sobre el
enemigo, éste, de seguro que nos contestará., y el combate será reauudado en detrimento de unestras horas de sue'no, que
n_os son tan indispensables para poder con•
tm11ar con nuestro oficio m~fü•na
Terminada mi inspec~ión, vnei"vo 11. la
quinta, donde me encuentro a un snhte•
niente en conversación"'con un pobre dia•
'!fo

LA REVANCHA

* *

Miéntras la sangre continúS. corriendo
en Francia.
Se han trabado algunos combates de relativa importancia en torno de Saint Quentin, cuya plaza asedian cada día más estrechamente el ejército inglés por el Norte,
y el francés por el Sur, sin que hayan po-

ciendo un.gesto vago, se reduce a decirnos:
Vigilaréis por ahi.
En segnida se va con las otras compañías y no se le ve más.

Lo que hay que hacer ....
(Del Lije)

Los trnno:c. trepidan.
(Del

blo ~e · corncero. ¿Qué significaba la pre·
senma de aquel hombre en aquella hora?
Lo_ pregunto y obtengo la respuesta: es un
primo suyo. Sabiendo que él era 1-mbte•
niente en el primero de zuavos en marcha, se ha informado y se le h~ unido en
la avanzada. El pobre hombre se muere
de hambre, y como nosotro@ hemos encontrado algunae provü1ioues en la quinta, le im·ito a participar de nuestra cena,
que de!oramos de prisa, pues he preveui.
do a m1 camarada que yo ·velaré la primera mitad de la noche y él me re"em plaza.rá a las tres de la mañana.
En esta inteligencia, ellos do.e se extienden. sobre un montón de paja., y un ins•
tai;ite después están profundamente dar•
midas.
Yo velo, y p&amp;ra no sucumbir al smño
me decido a dar algunos pasos frente a 1~
granja, donde, echada sobre el heno desC&lt;'l.llSíl. también mi reserva. El frío ~e in.
tenso y necesito caminar constantemente
para no ceder ai entorpecimiento.
Mela~cólica.mente pienso en mi capitán
y en mis pobres soldado!! que allí abajo
más allá de la linea sombría de los gran:
des árboles, hacen ellos también su última
guardia .. Loii veo extendidos, rígidos en
su. suda.no _de ~ieve, - los grandes ojos
abiertos al cielo 1mP.lacable, y c•freciendo
en holocausto al DioR irritado que hiere
tan cruelmente a la Francia, sus cuerpos
PEGASO

''Lije'')

reprocha de huir buscando al heroico
Oucrot para reuoírnosle ((a través de un
océitno rie enemigos», y no conociendo el
espíritu del ejército, se le hafüa un extra•
fi.,1 lengnaje, levantando el patriotismo de
ei:itas poblaciones que se burlan de nuestra.
miseria.

Y entonces yo evoco, en oposición la
\•isión &lt;le los grandei,; abuelos, de los rePre•
sentantes del pueblo en los ejércitos, que
acompañando a las tropas, las inflamaban
c\,n sus arengas, proveí ...n a todas sus
necesidades, y ceñida la escarapela trico•
lor, el scimbrero de plumas a la altura de
Lt punta de su espada, marchaban a la
C&gt;t.beza de las columnRs y tomaban por
a.iólll,lto la-, trincheras.
Después, a.rrancándome a este sueño,
paseo mis miradas al rededor. La miste.
riosft cl.aridad de la luna presta a los objetos fl,leJados formas fantásticas, y bajo la
espesa capa de escarcha, desde los troncos
hs.stst las ramas, aparecen los árboles CO·
mo f{',ntasmas viBtiendo su sudario.
En la vasta llanura, envuelta toda en
n_na luz azulada, reina un silencio impres1on11.nte, turbado sólo, a intervalos regulares, por e} grito de algón ave nocturna
que parece.llorar a los muerto~.
De tiempo ell tiempo, una escala de
tnses c·orrl}_ 4e _µn extremo al otro de la
línea de mis centinelas, y de repente co•
mo un eco, oigo a. mis espaldas a mi' des9

�eorno por las composiciones literaria.a lef.
das. Don Julio Zárate leyó el iniorme del
Director Don José María Vigil, quien no
pudo hacerlo por hallarse enfermo a cau.
sa de la fatigosa tarea que se impuso para
poder presentar arreglada la Bibloteca el
dfa de su inauguración.
Estns datos los tomo de la obra. de Don
Luis Gonz,Uez Obregón, editada en Mé1ico en 1910. Dice el ilustre et1critor: «El
edificio, &amp;quel dia. inaugurado, pre~entaba
un aspecto hermoso e imponente». Afia.
de una descripción muy amplia del hPrmoso recinto en el que dPsC'ribe detallndamente toda la partP onrnmental del Pata.
blecimiento. Las e~tatuas colorf!da@ en el
amplio fltrio, eon hustm¡ qufl rfprPsf'nt.an
a los más altos escritorPs que ha habido
entre nosotros. Tanto éstas como las del
interior del recinto son de dudoso gusto
artfatico. Ultimamente, luce Js. efi~de de
mármol, del ilustre barón de Hu:nboldt,
obsequio de la colonia alemana, ·con motivo de las fiestas del centenario de la lnde.
pendencia.
Sigo copiando del Sr. Don José Maria

graciado ayudante 1 cuyo pecho resuena,
ronco, eomo un tambor.

•*•

Como a las dos de la mañana me decido
a hacer una ronda, a fin de asegurarme
de qu~ ningunJ de los centinelas duerme.
Camino lentamente, deteniéndome de
cuando en cuando para dar la palabra y
oboervlt.r al enemigo, donde la punta brillante de sus pickelhauben parece enredarde por instantes en un hilo tle luna. Repentina.mente llama mi atencióo uu grupo
de dos zua.vos, uno de los cuales a.p&gt;1reí'e
recostlldo coutrH. un árbol, mientra!:I qne
u con1p11ñero enr-ué11tra.t-e extendido
11
sus pié1:1. SurpreuJidu de no uir el
¡quién viv~!, me aproximo primero al
que duerme, Slt.~udiéndole fuertemente,
y qui6n, al rec0uocnme, se incorpora,
aterrado, implorando mi pndón. Después
mitrcbo sohre el otro que continúa. mudo,
y tomáudolo por el brazo, le digo a media
voz con irritado tono.
-¿Por qué no me habéis marcado el
alto?
Ninguna respuesta.
-Dormit! vos también!-Y al mismo
tiempo lo sacudo vigorosamente.
Como un madero colocado en equilibrio
contra el mnro y que acaba por caer, as'í
aquel hombre, a mi contacto, se desploma
de nna sola pieza, con ruido sordo
Y o retrocedo espantado: la ·
muP.rte ha hecho su obra!
Me dirijo a la caseta central
para hacer el correspondiente reemplazo, y al llegar, veo a un
z11avo que había ido a la població11 por agua para hacer su café,
y quien, todo trastornado, me
da la noticia de que el lugar ha
&amp;ido evacuado.
Los fuegos del vivac divísanse
todavía encendidos, y el regiEl
miento, sin embargo, ha partido,
sin que se hubiera pensado en
prevenirmelo. Mando entonces verificar
si a mi derecha la compañía de la guardia
vecina continúa en su puesto, y me cercioro de que ya no hay alli nadie. Más
afortunados que yo, ellos habían sido oportunamente advertidos; y yo he quedado
solo, enfrente de toda la.linea de las avanzadas alemanas, que, rendidas ellas también por la fatiga, no se han apercibido de
nada.
¡ Adiós las horas de sueño reparador que
me había prometido!
Era necesario despejar lo más pronto
posible. Despierto a mi camarada y lo·pongo rápidamente al corriente de la situación, mientras que mi sargento va a prevenir, sucesivameDte y con la mayor precaución, a todos los centinelas, despué~
de haber dado la voz de alerta a la reserva.
A una señal convenida toda la linea
c:onverge sobre la quinta y algunos minutos después tomamos el camino.
El movimiento ejecutado sobre el euelo
cubierto de nieve, se opera en el mayor

Vigil:

jefe t1e las

milicias en los Yosgos.

i:.ilencio, y no es sino basta apuntar el dia
que los alemanes ee percatan de que han
perdido una bella ocasión de capturar una
compañía entera.
Marcho todo el resto de· la noche, y como a las siete de la mañana, me siento
feliz al unirme con la retaguardia de mi
regimiento cuya cabeza entraba en ese
momento a Orleans.
En el sño de
gracia de 1884,
el 2 de abril,
aniversario de
la. towade Puebla por el Sr. General Don Porfirio Díaz,
el General Don Manuel González, entonces
Presidente de la Repóblica,, inauguró solemnemente la hoy célebre Biblioteca Nacional de México.
El programa a que se sujetó la ceremonia de inauguración fué variado y ameno
tanto por las piezas musicales ejecutadas,
El aniversario e inauguración de la Biblioteca Nacional

Submarino americano vigilando la costa de Nueva. York.
PEGASO

11Una primorosa reja de fierro-diceda entradR. al hermoso vestibulo, enlosado de mármol de colores y cerrado por la
bóveda del antiguo coro, que sostienen de
nno y otro lado die~ elegantes columnas.
Frente a la. reja se abre una puerta de cedro y caoba, artísticamente labrada, que
conduce al salón principal, extensa nave
de unos cincuenta y un metros de longitud por trece de Jatitud y treinta y cínco
de altura. Doce elevadas columnas distribuidas de uno y otro lado sostienen los arcos &lt;le las bóvedas ligándose aquellu por
un doble friso de piedra, que completa el
adorno arquitectónico. En los intercolumnios Je la altura de siete metros y medio,
se abren loa arcos de las antiguas capiUu
que formaban dos naves laterales y que
hoy 1 comunicadas ente si por la parte interior, constituyen otras tantas ga.leriu,
compuestas de ocho pequeños departamentos de techos más bajos y que terminan en los cruceros11.
Continúa el señor Vigil explayándose
en la descripción de la parte que pudiéra•
mos lla01ar material del establecimiento,
Lo hace con unción, con veneración, con
recogimiento; pero todas estas cosas aumentan de punto cuando se trata de lo que
pudiéramoc1 llamar Alma de la Biblioteca.
A ella consagró el señor Vigil toda su
Yida con una tenacidad y una inteligencia admirables. Cuenta el st:ñor González
Obregón que la exploración detenida. y
minu~iosa, en que demostró el señor Vi•
gil IM paciente cualidad del bibliotecario
;1siduo y ordenado, es labor digna de la
mayor alabanza, pues a la vez que fué ta•
reR rnda y material, le acarreó dos o tres
enfermedades que le pusieron al borde del
sepulcro.
En la rebusca de volúmenes, a fin de
completar ohras, en la' clasificación general qne se hizo al principio, numerando el
asunto, cada uno de los tornos que se iban
desempacando y colocando sobre mesas
improvisada~ con bancos y tablas, y en la
distribución pooterior con objeto de agru•
parios libros de una misma materia en loa
respectivos lugares que se les babia destinado para insta]S1.rlo1:1, ~ecnndó con toda
l'l,Ctividad e inteli¡rencia al señor Vigil, el
Sr. Don fosé Maria de Agreda y Sánchez,
d!stingnidisimo bibliQfilo mexicano y sub•
director de la Biblioteca Nacional».
Actualmente el establecimiento ha sufrido por varias vicisitudes a causa natural•
mente del estado anómalo por que atrave•
samos.
MANUEL DE LA PARRA,.

MANUEL o. MORENTE: LA FILOSOFiA DE liENRI BERG•
sos.-Piibtictteione/$ de la Residencia de Estudiantes.-Madrid 1
1917.-Acaba de publicar el señor Morente un estudio sobre la
filosofía del conocido pensador
francés Henri Bergson. Son tres
conferencias, acompañadas del
discurso que pronunció el filósofo
en la sala de la Reeidencia, el año
pasado en su viaje a Madrid. El
discurso ea tan elegante como
cualquier página suya, y tan
amable como cualqnier discurso
francés. La exposición del señor
Morente, afquien ya:conocíamos
por una correcta traducción de la
Oritica del ju1cío, es clara y bien
arrt&gt;glada. Berg1:1on es de los :filóHENnY GEAG!::ON
sofoe que pierden mucho en resúmene1:1; pertenece a la casta &lt;le loti fi!ó1:1cfo1:1 literarios, en quienes
es un cbmún denominador para tudos los argumentos la fuerza del
estilo, el modo de decir las co~as. En Bargson la exposición no es
inmediata y repentina, como en ciertos filósofos matemáticos: en
él se dice una proposición, se desarrolla y se repite, y el proceeo
del convencimiento es como el repasar de un lapiz sobre la miema
linea hasta dejarla negra. Hay en el argumento bergsoniano un
poco de sugestión, imita la corriente del propio espíritu cuando
vuelve sobre si mismo, y por descubrimientos minúsculos y progresivos, alcanza el juicio que en un principio, totalmente, babia rechaza.do. Pero el señor Moren te ha logrado algo de esto en· su
libro. ¿Tengo que decir que a pesar de todo en el caso de Bergson
es más dificil pasarla sin sus libros que en el caso de 0tros filósofos? Por experiencia lo sabemos. En el momento de leer el estudio
del señor Morente. no conociamos Materia y memoria; lo hemos
leido después. Es inútil decir que este común denominador de los
argumentos bergsonianos-su estilo-es indispensable en ciertas
partes, sobre todo en aquellas donde es el único argumento.
El libro no juzga la obra del filósofo francés, y no ciilifica 1!'11
pensamiento sino con adjetivos accidentales: nuevo y valiente.
Bergson es, en Francia misma, un pensador discutible; en su pa•
tria se le ha llamado Hegel con mezclas de Plotino, y en su patria
también se ha escrito: uEmile Boutronx, el primer filósofo francés
de ahora . ..... n Taylor, Carr, Stewart, en Inglaterra, discuten sut:i
mejores argumentos; acaso en Alemania los libros que en defen~a
I del determinismo fueron publicados después de los Datos Inmediatos
de la Concie.nci,a, tan citado sin embargo por Rudolf Eucken. le
den menos Importancia de la que tiene. La. originalidad del filósofo ha sufrido serios ataques; principalmente la Risa, en donde
hay rastros de Schopenbauer, de Richter y aun de Bernard Shaw.
¿No es rebelde la filosofía de Bergson a una exposición discursiva? ¿No al transladarla de vaso en vaso se pierde esta gota pre•
ciosa y rara que es la intuición de la conciencia? Si nosotros que
vemos la rosa destruimos su esencia inefable nombrándola. (recordad las últimas páginas del Ensayo) ¿quien no la ve, puede siquiera
nombrarla? La exposición del señor Moren te es reprochable en un
punto: ha cambiado algunos ejemplos (en la página 80, por ejemplo). La originalidad de un Ejemplo es banal, y luego los nuevos
1cjemplos no ofrecen ventajas sobre los primitivos; y aunque un
ejemplo es siempre una cosa fútil, a veces un modo de no explicar nuestro pensamiento 1 valía más no haberlos tocado.
,.f.-.,;
' ,;.4 &lt; ~ ,~r.,
A. C.
("vv
,V
FERNANDO OONZALEZ ROA: Tmo MEXIOAN PEOPLE AND

DETRACTORS, New York City, (sin pie de imprenta ni fecha),
m 4?, 92 páginas.

THEIR

MANUEL A. CHA VEZ: Á:SÁBUAC. POEMA ÉPICO CANTO
Gristianía, Det Mdllingske Zogtrykkery, 1917, en s?,

DO,

SEGUN-

se

pá-

ginas.

LEOPOLOO LUOONES.-PoEM:As Escoamos.-Selecci6n y estu.dio de Antonio Castro Leal.-Gultura. /JJéxico. Tomo III. No. ,5.
1917.-Nos ocuparemos en el próximo nómero, en examinar la
interesante colección arreglada por el Sr. Castro Leal, redactor de
esta revista.

MANUEL UOARTE

Cttando apwrezca la pre·
sente edición de Pegaso,
.Manuel Ugarte hab,·á llegr,do o esta,·á po,• ltegm· a
la Capital de la República. después de haber pasado
al(! «nos días en el Estado
de Veracr«z. Viene a .MéXÍDo 'invitado po1' la Unive,·sidarl Nacional, a da1·
alJúnas co1~fe1'encias .!obre
el pana1ne1·icanismo. Que
sea bienvenido y que su
no\le labor obtenga la ,·e·
compensa rle uma pródiga

cosPcha.
Pocos lwmbres, quizas

11Ínguno, han sido más
.fer1Jientes )Jropagandistas
de llegar a México el último libro de poeslas del ilustre poeta,
de la unión latino-america·
mexicano Amado Nervo, que hace varios años reside en Europa.
11 a que .Manuel Ugarte.
P6[Ja,o publicará un estudio sobre la obra de su prestigiado colaHace varios años que se ha
AMADO NERVO,-ELEVACION. Madrid, 1917, en Svo.-Acaha

borador, en una de las próximas ediciones de este periódico.

echado " c11tBtas el apos-

talado. con gran desean
tento dealgnnos pm·s01wJe,
de los Estados Dnidos, qu ,
creen ver en el eM}1'ito1·
argentino -u n peli(J'l'O cadu
1,,iez más conm'eto y má~ n
menos ce,•cano. Reco,·dad
le, vi:sita que en 19HJ hizo
a .México .Manuel Uga,•te.
Desde entonces fué un
conqi!/istador de sim,patía.5
entre todas las personw,
que C'reen en la 'realización
de un aciterdo entre lo,
países latinos de América.
Llegue Uga,•te en buenrt
ltora: las instituciones oficiales lo esperan; los homb,·es de letras lo estiman; la
iuvent11,d lo sig11e. Vengu
en ln.tena hora, que ya tiene
en su favm· 'una triple

eo'nq t.1,ista.
1

�insuperable. Tiene un clarisimo juicio de]
ambiente.
Hasta aqui el maestro Vi'ves. En México se puso ' 1Ma.ruxa" con precipitacio.
nes, como es de costumbre y rigor en
nuestros cuadros teatrales.

Amadeo Vives, el autor de 11 Maruxa"
Amadeo Vives, el celebrado autor de
"Maruxa", qne se estrenó en México el
sabado último, es uno de los mfüiicos que
mayor renombre y popularidad han adqui rido en España. Todos recuerdan en la
península el éxito de la ópera "Artúsn y
de las zarzuelas ''Entre bobos anda el juego" y "Don Lucas".
Es curioso recorrer, siquiera sea a la ligera, la vida de este artista. apenas conocido en Méx:ico. Amadeo Vives nació en
Collbató y es el menor de diez y seis hermanos. Desde muy pequeño fué nn ardiente aficionado de la múaica, y a la edad J}e
ocbo años, se transladó a Barcelona y all1
comenzó su educación con el maestro don
José Ribera~ como cantor de capilla en la
Iglesia de Santa Ana.
Cuatro años duró el aprendizaje, a.1 cabo
de los cuales entró a la Universidad como
oyente de las clases que más le agradaban
Alli hizo conocimiento con varios hombres ahora muy distinguidos: Cambó, Prat
de la Riba y Corominas. A los quince
RÚOS babia terminado sns estudios y füé a
Málaga a organizar y dirigir una banda.
Vuelto a Barcf':lona, contrajo matrimonio
y &lt;lióse a gana.r la vida truhajosamente,
tocando en cafés y teatruchol:', por pueblos y villorrios. Entonces fué cuando
compuso la música para la ópera "Artús"
y cuando el dueño del café de las Novedades organizó una temporada de ópera y
lo nombró maestro de coros. La ópera de
Vives se montó trabajosamente y a ella se
opusieron innumerables dificultades, pero
el éxito fué excelente, tánto 1 que algunos
ll.migos la compraron al autor en cinco
mil pesetas. Con este dinero el maestro
Vives ae transladó a Madrid, en donde es•
cribió la música de "Entre bobos anda el
juego", cuyo libreto es de Fernández
Shaw. Puco después escribió con Luceño
el "Don Lucas 1 ' , que se estrenó ¿,n Price.
El famoso músico español tiene en preparación varias ohra'3. De una de ellas habla como de una nueva concepción del
drama lirico, y qLliere ponerle música a
''Don .T uan Tenorio''. Sus partitura.a son
muy solicitadas en toda España, y basta
el nombre del maestro para que el é:cito
sea magnífico. Cerca de un millón de pe•
setas lleva ganadas en el, teatro, úoicamen-

te por los derechos de autor. Y no está
por demás decir que Ama.deo Vives, de
cuando en cnando, suele meterse a los te•
rrenos de la literatura, en donde se le tiene como un mediano ironista.
No hace mucho dió a conocer su opinión sobre la música e¡;cpañola. Helaaqui:
Respecto de la música española-manifestó - opino que nuestra situación
es más dificil que la de los · músicos de
todo el mundo. En arquitectura, por

Guisado de liebre ..... sin liebre
Cróoica de teatros Restas horas. Cuando
los teatros no presentan novedades ningunas. Cuando los carteles de pascua están
muriéndose de tedio. Cuando la esquina
que ostenta cartel es exactamente igual a
b esquiJa que dice ((Se Prohibe Anunciar»
Cuaodo es más grato pedir .socorro violen tamente a los bomberos que pedir a una
empresa que violentamen_te contrate a
Socorro. Nosotros pensamos que ésto de
los e111pectáco los debe moverse.
Asi no puede continuar. O Poncho Castillo corre el riomingo, en motocicleta, en
P-1 Hipódromo de la Condesa y Amaury
i\luñoz canta la ((Niña de los Besosn en el
Principal o pongo a Welton a que haga la
crónica y me dedico yo al indecoroso ofi.
cio de amaestrar 1&lt;lüiles11.

Se cierra el Mexicano
La Compañía del Mexicano abandonó
P-1 coliseo, tomó no sé cuantos boletos parl\
Pit.chuca y depositó el equipRje en la
taquilla.
A Dora Vila le ataron un listón azul eu
el cuello y la soltaron. A las tres horas
1lebe haber llegado a la torre del reloj. A
Galé, el buen Galé, le pusieron en la petaca 328 parches porosos. Pachuca es frio.
La l\fonjardío, va muy bien: e:1 vinRgre.
Mutio debe ir r(ldando en sus propias
ruedas.

La fábre gas
Una escena de "Marnxa" en fiArbeul
Pjemplo, dentro de cadll e,-,tilo los artistas
HO tienen q¡1e cuidar más que el de_t:-1,lle
para destacar su perwnalidad. Ea música
ocurre lo mismo. Francii1, lti'llia. y Alemania tienen una tradición musical qué continua.r. Por e30 hay menos diferencia de
lo que parece entre Dehussy y Massenet o
Gounod, entre Strauss y \Vagner o Bee•
thoven ...... Cada escuela. conserva su tradición distinta, A.!!i, Stnmss tacha a Debussy de incoloro y los franceses desprecian a Ricardo Strause por loco. Nosotros
no tenemos tradióón. Hemos de crel\.r la
escuela. Yo, para e,;to, procuro seguir una
regla que me parece la mejor: no apartarme del canto popular. De músicos me parece muy notable, el más notable, Enrique
Granitdos:. Son muy interesantes Morera,
Del Campo, Pa.hissa, Falla ...... Falh es

Dicen por ahí que til teatro Mexicano se
abrirá para el mes de mayo con una com·
pañia que está arreglando Virginia Fábre gas. Al efecto espera que de España lleguen algunos elementos, pues nos infor·
m~.n que desde hace mucho viene ella
hacieodo sus cálculos.
La citada actriz hace poco que '!3alió
para Tehna.cán. No es dificil que haya ido
con el ohjeto de terminar los cálculo8.

Por el Coló•
Indudablemente que el Colón es el tea.tro eu donde ha.y más aspectos artísticos
Anuncian para muy pronto i&lt;La Falenany
otra obra obra: (( Vencidall, de la señora
Eugenia Torres de Meléndez. Esta obra
fue leida hace pocos dias en la librería
«Biblosii ante un grupo selecto, y agradó.
Creemos, por lo tanto, que será bien recibida por el público.

................,............,,,,,...,,,.................................................................................,............ ,,,, ..,,.,,,,,,..........,...,,,,,,,,,,,,.,,....,........,....,. ,,. ,................,.....,.........,,,,,,,,,.,,,,,.. ,,,,,. ,.....,. ,,,.. ,......
Bienestar,
Alegría,
Horas deliciosas,

¡

Sólo én San Angel lnn
Unicamente en
San Angel Inn.

•-.,• .,,.,, .................... ,,.....,.,, ..............,. ...... ,,,.,,,..,,.,,,.,,,,.,,..,,,,,.,.., ...,._,n,111 .. ,,.,.,m••101t11,1111111,1010111111•"'"'"'j"''''"'''''•"'''"'''''''"''"''"''"''"''''"''"'' ..•..m••m...... ,.,,,, _ _ _ __

Sr. ]francisco Obregón, vencedor
en la carrera de 21} categoría.

Sr. AmaUl·y Muñoz, vencedor
en la carrera ele 3¡¡. categoría_.

Sr. Adolfo Moutiel, vencedor
en la carrera del;} categoría.

DEPORTES
Las últimas carreras en el Hipódromo de la Condesa terminaron
en un ambiente da tragedia

número de personas se bailaban presenciando las carreras, tendidas en el suelo, matando a nueve é hiriendo a algunas más,
Continuando su desenfrenada carrera hasta.chocar contra el alam•
brado, saliendo despedidos de sus asientos porlo violento del choqn~, el piloto y su ayudante, que fueron a caer a gran rlistancia, afortunadamente casi ilesos.
Salió vencedor, en primer lugar, el Hudson número 1, del Se ..
fior Aspe Suinaga, tripulado por el intrépido Amaury Muñoz, Hel
Juan Sih·eti de la gasolina," como acertadamente lo llamara "Volante" en la crónica anterior, y que demostró una vez más su intrepidez y_ pericia para manejar. En uq. principio se dijo que iba a
l'ler descahficado este coche por atravesarse y cerrar el paso a los
demás coches, pero en la junta celebrada el lunes se acordó otorgarle definitivamente el primer premio, consistente en la copa
1
'Madrid,'' cedida por el Excelentísimo Señor Ministro de España,
nara el propietario, y $500. 00 para el piloto. Hizo el recorrido en
51 minutos, 17 segundos.
El segundo premio fué otorgado al Fiat número 9, del General
Juan Lechuga, piloteado por el Coronel Ordóñe~. Tiempo: 54 minutos' 2ft segundos; y el tercero, al Hispano Suiza, del General
Juan Mérigo. Tiempo: 55 minutos 21 segundos.

Con mucha anímación y ante mayor concurrencia que las ante ..
riores, se verificaron las terceras del circuito 11Coode!:!~)1 el últimu
del domingo.
Las tribunas estaban completamente llenas de espectadores, eutre los que anotamos a Vflrios miembros del H. Cuerpo Diplomá•
tico y prominentes personalidades políticas. También los toldos y
sillería se vieron pletóricos de concurrentes, y un gran número de
personas inundó ambos laJos de la pista, siendo impotentPs lapolicia, tropa y miembros de la Cruz Roja y de la Empresa Explont•
dora de Deportes, para contener a la muched11mb1e y evitar que
se atravesara.u en la pista, lo qtie contribuyó a dar mayores proporciones a la nota .i!angrienta que coovirtió en tragedia lo que debió ser una brillante nota deportiva.
Los vencedores en estas pruebas fueron los siguientes;
Primera Categoria, 15 vueltas a la pista.
Primer premio al Woods Mobilete nftmero 7 de los Sefíores Pincheti Hermanos, piloteado por el Señor Adolfo Montiel, con un
record de 32 minutos 58 segundos. Segundo premio Ford núine•
ro 4, del Señor Javier Velázquez, piloto el mismo dueño, que emfoot Ball
pleó 38 minutos 17 segundos, y tercero, ~tudebaker número 1, del
Señor Fernando Gaisman, que hizo 39 minutos 9 segundos y
El domingo volvieron a medir ims fuerzas los equipos del uAmi medio.
cale Francaise de Mé.x:icon y el uJunior,n volviendo a obtener la
Segunda categoría, 20 vueltas a la pista.
victoria el ((Juniorn a pesar de la brillante defensa que principalPrimer premio, Fiat número 2 del Señor Francisco Obregón,
mente en el segundo tiempo hicieron los del nF. A. M.11, apuntá,npiloteado por él mi8mo. Tiempo: 41 minutos 45 segundos. Se- do~e los vencedores 3 goals contra cero.
gundo premio, Gobron, del Señor Félix Martino, piloteado por
El i(Mixcoac,) tuvo un juego de práctica con el ((México,)) debido
el Señor Rafael Caso. Tiempo: 42 minutos 33 segundos. No a que el uNormaln, con quien estaba concertado el juego de liga1
huho tercer lugar.
no se presentó, probablemente por no desmentir su informalidad,
Tercera categoria, 30 vueltas a la pista.
que ya se va haciendo casi proverbial.
La carrera de la
El domingo próxi ·
Muerte.-En esta camo, y si el dios N eptu ·
rrera qu~ promP.tía ser
no lo permite, se juga·
sensacional, dados los
rán los partidos si·
elementos que tomagnientes:
ronparte, tuvo lugar el
En la mañana., a las
desgraciado accidente,
10.30,
que la convirtió de·
uNorma]n y c&lt;Prepasensacional en sanratoria,)&gt; en terrenos
grienta. E1Hudson núJe! «Nnrmi'I\.,,
ru.ero 3, propiedad del
u.\... B. C.n e «I11geSeñor Encargado de
í
11ieros,i1 en terre11u1:1
NegociosdeCuba 1 Docdel ((A. B, C ii
tor José Santa María,
&lt;tL!:1. [nternacionaln y
se salió de la pista al
«l\fixcoa.c,11 en terrnno:!
dar su segunda vuelta,
1
del &lt;&lt;Mixcoac.&gt;&gt;
en la curva oriente, deEu la . tarde, a lHs
bido a que se atravesa3.30,
"
ron dos personas en la.
uLnz y Fuerzan e,/Inpista. El piloto Señor
genieros B,&gt;) en terreVicente Rodriguez viuos de u Luz y Fuerza.))
ró violentamente para
uJ uniorn y uMedicievitar el atropellamienna,» en terrenos del
to, rompiéndosele una
Junior)).
de las llantas delanteuJnárezn y ((Tacuharas; y el coche, desobeyr:i,n en terrt&gt;nos del
deciendo los frenos, se
&lt;•JL1á.rez.u ,1Militariza.
precipitó sobre el púcÍÓllll y 11Willi11ms,)&gt; en
blico, precisamente en
terrenosdel&lt;&lt;MilitA.rizaDn lugar donde cierto
Las víctimas de las últimas carreras.
ción.n.

!
l

l

PEGASO

13

�VARIEDADES
Los mandamientos del tuberculoso
El profesor Letulle, miembro de la. Academia de Medicina. de
Francia y secretario general del Comité central de asisteºncia a los
militares tuberculosos, ha compuesto el ({Decálogo antitobercu~
loso)&gt; que copiamos a continuación:
l? Nunca escupirás en el suelo, sino en una escupidera que se
pueda. desinfectar.
.
2? ;En el campo, en la montafia, en el mar, en todas partes
buscarás el aire puro.
3? Temerás el polvo de las ciudades y el humo de las fábricas
y el temible aliento humano.
4? Para curar tu pulmón seguramente tendrá.a abiertas dia y
noche las ventanas de tu habitación.
5'." DQrmirás sólo en la cama, para dormir cómodamente.
6? Comerás sin exceso, alimentos sanos que masticarás con~
ciem;udamente.
7? Te abstendrás de drogas y tabaco, pero sobre todo renunciarás en absoluto al alcohol.
8° No cometerás ningún exceso y economizarás prudentemente tus fuerzas.
9? Lav~rás tu cuerpo mañana y tarde, y las manos y la boca
a cada. comida.
10. Observarás estas reglas de higiene, para vivir largamente.

El "Record" de los diamantes
Los periodos de gran prosperidad determi!:~an un aumento en
los gastos innecesarios, en la comprarle objetos de lujo. Esto, que
sucede siempre y en todas partes, es lo que ocurre ahora en los
Estados Unidos, que en estos momentos gozan de la mayor prosperidad que se ha conocido nunca.
En el año que acaba de_transcurrir, los norteamericanos han
est8.blecido {\"alga la palabra) el record de la compra de diamantes.
La importación de diamantes en los Estados Unidos en 1916 ha
sido por valor de 51.482,262 dólares, o sea 266.676,000 francos.
El precio de los diamantes en el mes de Enero próximo pasado
ha subido al 5 por 100, lo que es natural, dada la extraordinaria
demanda, ma,yor que la producción anual de las célebres minas
del dur de Africa.

Vanderbilt se presentó al afio siguiente en casa del banquero y
éste le recibió con·amab!e sonrisa, preguntándole:
-¿Consume usted tabaco?
-¿Qué marino puede pasar sin sn pipa?
-Usted, amigo mio, baga la prueba un año y venga a verme en
e@te mismo día.
•rranscurri6 un año y el banquero no recóió la visita del pescador. Mister Balker llamó a uno de sus dependientes y lo despachó ~n busca de Vanderbilt. Al llegar el pescador, le dijo el han.
quero:
-Ayer estuve todo el dia esperando su visita.
-Era inútil venir,-le contestó el pescador,-porque con tres
años que llevo trabajando sin que níngún vicio me arrastre al derroche, be prosperado en mis negocios, de tal manera que hoy no
necesito ya de la ayuda de nadie para marchar viento en popa.

El número 13
El origen de la mala suerte que la superstición atribuye a este
número se ignora a ciencia cierta1 aunque se supone que empezó en la última cena de Jesucristo con sus apóstoles. El traidor
Judas, que hacía. el número 13 entre los priviligiados comensales
que presenciaron la institución de la Eucarest'ia, se levantó de 1&amp;
meEa para ir a del&amp;tar a su Maestro.
La superstición de este número está muy arraigada en todo el
mundo, y todos hemos presenciado más de una vez como perso•
nas que se tienen por sensatas se niegan a sentarse en una mesa
para hacer el número 13 entre los convidados.
En muchos pueblos de Francia se suprime el 13 en la numeración de las casas, y en Inglaterra, muchas compañias armadoras
y trasatlánticas lo suprimen también de las puertas de los camarotes, guardando la correlaci6n númerica con esta marca: 12-A.
Sin embargo en otras partes el 13 indica buen agüero, y hoy
mismo la nota caprichosa lo impone y lo divulga en dijes y amu.letos que In.ceo las da.mas colgados al cuello.
Cuéntase del papa Gregario Magno que socorrfa diariamente &amp;
12 pobres sentá.ndolos a una mesa. bien provisb. Cierto dia. vió
con sorpresa que los humildes comensales eran 13, y que el que
hacia este número semejábase a Je~ucristo. Desde entonces, el
número 13 era el favorito del Pontífice.

.El agua de Colonia
Según cuenta un periódico inglés, algunas señoras de la arista·
cacia londinense se han aficionado a beber agua de Colonia como
uno de tantos licores espirituosos. Para satisfacer su manía, -sin
que nadie las vea, se valen de ingeniosos procedimientos. En '"~·
vano, emplean frasquitos provistos de tetines como los biberones,
y en invierno usan manguitos de doble forro dé goma en el que
pueden llevar hasta medio litro de sn licor predilecto, Las que
contraen tan deplorable hábito se aferran a él con la. misma tenacidad que las morfinómanas y sus efectos son igualmente nocivos,
pues el agua de Colonia contiene alcohol de noventa grados y con
semejante concentración no perdona. una mucosa. De aqui, que
sus consecuencias, como puede comprenderse, sean todavia má
desa.strosas que las del ajenjo.

14

•••
Cuando la novia-esa nube--se disipa, llega, alucinante, proteiforme, la mujer. Quisiéramos, tambiP.n, hacerla nube, vestirla de novia. Pero ...... ¡ ya es tarde!

SOMOS PROVEEDORES DE LA SOCIEDAD INTELIGENTE Y
DISCRETA.

La noche está muy fría y el señor le encarga al criado
que le tenga la cama bien calientita para cuando vuelva.
·Regresa el señor cerca de media noche, llama ·a la
puerta, la abre el criado, soñoliento, y antes de ciue su
amo le dirija la palabra, exclama:
-El señorito encontrará la cama caliente, porque me
acosté adrede en ella para quitar el frío de las sábanas.

FABRICA: NO EL :IIAS BARATO.
TENEMOS MODELOS LINDISIMOS EN BOTAS Y ZAPATILLAS
PARA PRIMAVERA.

PEGASO

VENGA USTED A VISITARNOS HOY MISMO

5 DE MAYO

-¿Por cuá.nto me alquilará. un caballo?
-Por dos duros.
-¿Lo dejamos en treinta reales?
-Corriente.
-Pero que sea larguico que tenemos que ir tres personfls.

---- ~ ·l~·--- - -

TENEMOS FAMA DE VENDER EL MEJOR CALZADO OUE SE

NUMERO 1O-E.

Los perros heroico.
En el Continental Mail, míster Th. J\farples hace una detallada.
relación de los mtíltiples e importantes servicios que los perrm1
han prestado y siguen prestando en la guerra..
Pero no se limita a exponer la segluid~d y el éxito con qne los
perros adiestrados para.el servicio militar hRn sidu empleados co•
mo exploradores, mensajeroFI y centinelafl, o como animales de tiro para el arrastre de pequeños cañones de c,:impafia o de carritoi;1
para la conducción de herido~; también reclama pina. el amign
del hombre el puesto que le corrf'sponde c;omo combatiente, ya que
((en muchas ocasiones ha tomado pa.rte en la lucha y ha ocupado
la posición de una verdadera unidad milita.r.
Y cita varios casos en que los perros militares se han portado
como verdadP.ros héroes.
Los perros de guerra ingleses Pell, Podge 1 North, Bac y Rvj¡;
popula.rísimos en el Ejército, prestaron eficaz y utilísima ayuda
en u;no de los combates de Iprés.
Marquis, el famoso perro que murió en la. batalla. de Sartebourg,
en la frontera belga, fué mencionado en la orden del dia., y los
Roldados lo 9'oterraron y erigieron un.monumento sobre su tumba.
He a.qui la hazaña que mereció esos honores:
Marquis fue enviado con un mensa.je en un momento en que no
era. posible manda.r un mensajero humano por la intensidad del
fuego que hacían los alemanes.
En el camino, Marquis recibió un ha.lazo que le hizo caer mal
herido; pero el noble perro, haciendo un esfuerzo, arra@trá.ndose
moribundo, volvió con el mensaje en la boca, y cuando llegó al
lado de su amo lo soltó a sus pies, lleno de sangre, y cayó muerto.

El payaso volatinero
En un papel de barba., que no sea. muy grueso., !le dibuja y re·
corta un payaso de unos cinco ceutimetrm1 de alto, y que tenga
loa brRzos unidos en lo alto con un Rg-ujerito en el centro muy
redondo y limpio, por el qne se paRa. una. hebra. de ahrodón. cuyos
ei:tremos se ª'ªº a doR sillas. Entonces se toma una varilla de
vidrio y, después de frotarla bien con una frane!a., se acer&lt;'.a el payaso, que empezará a hacer vola.tineB en el hilo, como si fuese un
acróbata de veras.

•••

Anécdota de Vanderbllt
Cuéntase que cuando el millonario Vsnderbiit ejercia el humilde oficio de pescador, se acercó un dia a Mr. Jacob Balker, cajero del Famer Banck de Nueva York, solicitando una protección
del B&gt;1.nco para ensanchar sus reducidos negocios.
-¿.Toma usted licor?-le preguntó el banquero.
•
--Muy poco-contestó Vanderbilt-una que otra copa de ((gin».
-Bien-le dijo Mr Balker;-estamos a dos de enero; si para
d1:mtro de un ario no ha tom&gt;1.do usted ni una sola copa de &lt;1gin11 o
de otro licor cualquiera, venga a verme en est1t misma fecha.
Transcurrió un a.ño. Vanderbilt volvió a ver el banquero y éstA
le prr&gt;gunt6:
-¡.Acostumbra usted aventurar algunas sumas al juego?
-PocRs veces y tan sólo en ]a lotería.
..:..._Perfectamente; tiene usted un afio para probar si puede de·
jar la costumbre del juego y vuelva a verme el año entrante.

•••
Vives monologando y resignado a monologar. Las respuestas de tus semejantes no son sino los ecos de tus
propias palabras. En vano conversas, en vano lees, en
vano meditas. Ni el amigo, ni el libro, ni las insinuaciones de tu cerebro te ensenan nada. Eres una pobre boca parlante en presenda de las miles de bocas mudas de
I• naturaleza ambiente que no se dignan contestarte.
Te ves solitario y desnudo, portador de una carga impo·
sible, superior a tus fuerzas. Te oigo clamar allá en el
fondo de la noche, que es densa en el Génesis y que no
concluye en el Apocalipsis.

* * .,
Un caballero corre hacia su casa con un sombrero de señora en la mano.
-¡ Adónde vas 1-le pregunta un amigo.
-Voy a casa a regalarle este sombrero a mi mujer.
-¡ Y por qué tanta prisa 1
-Porque quiero llegar antes que el sombrero se pase
de moda.

Proyectiles humanitarios
Uu ;ngeniero norte-americano ha presentado a la Oficina de patentes de Washington el proyecto de un nuevo proyectil, qne si
tiene el éxito prometido por su autor, mitigará notablemente los
estragos de las guerras. La cualidad característica de este proyec•
til consiste en que en sn interior contiene un liquido narcótico
que insensibiliza al soldado y lo deja fuera de combate, sin que la
herida ofrezca grM•edad, pues la bala tiene escasa fuerza de penetración.

Tocar una cosa o poseerla es violarla. Pierdedesdeese
1D01Dento su virtud íntima para caer bajo el dominio de
naestra sensualidad. Debiera bastarnos el ojo para hacernos dueflos y señores de mil formas y objetos. El espirito de contemplación-aun en sus planos subalternos
-os lo único que nos lleva a las posesiones puras. Los
goces del tacto son propios de lujuFiosos y ladrones.

Para sacar lustre a.! calzado.

~l calzado que se limpia con crema y que por lo tanto ne""1ta el empleo de una bayeta para lustrarlo, ofrece dificultades para sacar el brillo, cuando 'tiene 4Ue sacarlo el portador de las botas o de los zapatos.
El cepillo que .representa nuestro grabado sirve preciaamente para ob,~ar esa dificultad, porque se maneja perfectamente.
Para construirlo hacen falta cuatro tablas. La princi)lal de ellas, es decir, la que forma el lomo del cepillo, debe
tener un grueso regular a fin de que se conserve rígida v
linos veinticinco centímetros de largo por -◊cho o nueve' d~
ancho. El asa, que se hace con otra tabla cortada en la forque se ve en el dibujo, se atornilla en la tabla anterior.
a lleva en sus extremos unas tablitas o listones con el
rde inferior redondeado, a los. cuales se clava con taelas nna tira de bayeta doble bien tirante, con la cual
saca el lustre.

La Isla de Monte.Cristo
Desde Roma anuncian la venta de la isla de Monte Cristo.
. Según se dice, ha sido comprada por una Compañia de filmrt
c.m.ematográfi?os, que la utilizará como escenario para la compos1c1óa de sus cintas, empezando probablemente por una adaptación
de la famosa. novela de Alejandro Dumas.
Dumas conoció el islote, qne deRpués había de hacer tan célebre, estando en Florencia, en 1840, como huésped de Jerónimo
Napoleón. Haciendo un úrUcero con el Rey por aquellos parajes
el yate real pa&lt;ió junto a la isla, cuyo aspecto bravio y e.alvsje sedujo al novelista insigne, que preguntó cómo se lhimaba. El extraño nombre de Monte CriRto le impresionó vivamfmte, y ........ .
poco después epa.recia El conde dp, Monte-Cristo, la fantái-tira novela que han devorado doa o treR generacinneR.

LIBROS
De venta en la librería de ANDRES
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Apartado núm. 941. ---· - México, D. F.
MONSTRUO, Novela por A. de Ho_\·os y Vrnent.
Un vol.. ....... ,..... .................. .............. $ l.80
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Hoyos y Vinent .................. ................. . $ O 60
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QUIEN F'trERA T u. Novela. Obra póstuma de J. Dicenta. LA NOVELA CORTA ....................... . $ O 30
LA l\IA.TA DE GovA, drama en treij actos de F.
Vil!ae@;pesa ......................................... . $ Z 10
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Novela, por Federico García
8áncbiz .............................................. .
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EN CA:-.rrsA RosA. Novela por Felipe Trigo ......... . $ 2 10
.FATAL DrLE::IIA. N~vela por Abel Botelho 2 tomos
tra.ducción de M. A. Rodenas ..... .' ........... . $ s.no
LA Gt:ERRA PALPITANTE. (Del campo francéi-), por
Alberto de FJos ................................... . $ 1 80
Gr..os.ARlO DE LA VIDA VULGAR, por Luis G. Urbina.. (Versoti) ........................... .
$ ~ no
E S'J' UDIOS J URÍDICOS, por Antonio Maurtt ............ .
1 :?,j
JAHIF. Er, CONQ.UJST. \DOR, l\f. Bueno .................... . $ nin
EL

s

Revistas ilustradas extranjeras

Suscripciones y números sueltos

la. BOLIV AR, 9.

MEXICO

�&lt;:.AJEDREZ
Problema número cuatro
por !&lt;;. G. M. jr.
(-ledicíl&lt;lo a.l Dr. R.1.fa.el Carrillo).
Rla,nc11fl:

R l C D. P 3 O D. D 8 O D, P.¡ .-\ ll,
P 2 D, O 6 D, T 6 AR, O 6 T lt, A 8 T R ,
(9 riez 1~).
Negn~:
T 2 T D, O 4 T D. P.¡ .1 D. P ~ ll R 5
D, P 6 D, P 4 lt A .¡ \ R. T ,1 O R, (~
pieza~).
L'l.i; Bl.;1.ncas ju~gun y ll\Atan en dv.:i jn
ga.dllt:1.

Dos brillantes de Don Mariano Egulluz
Los que coruo yo presenciaron las Ju
chas, a11te el tablero de Dn. Mariano Egui
luz y Dn. Andrés Clemente Vázquez, recuerdan que siendo el Lic. Vázquez un
profundo teórico 1 venciaen losmatchesque
jugaron, al genial Eguiluz, por la superionda.d del estudio; pero en las partidas
sueltas, cuando se abandonaba el tecnibismo de los libros y solo se dejaba E&gt;jercer
iofluencia a. la fantasfa, entonces era. Do.
Mariano Eguiluz el vencedor,· sacándole
una gran ventaja. a. su antagonista. Vayan
como prueba de lo anteriormente &amp;6ent.a&lt;lo una partida y nn film,]: este último
publicado com" 00table bajo el uúmero
43 en el ccA,, B. C. des EcLeCSll 1 de J. Preti primera. edición.

Partida número ocho
G Al'ilBlTO ML"UO
BfANOAS

:\l.

EGGlI,UZ

NEGRAS
A. C. V,\ZQUEZ

DE TERZAGA
La noche es la escala de la muerte.
Pizarrón de cifras milagrosas ante
nuestra insaciable y legítima curiosidad, en ella empezamos por tantear,
y concluímos por aprender, el a, b, e,
del gran misteri9. Aparecen en ella,
di vinos e intangibles, colmando su ambiente, los &lt;profesores&gt; del porvenir.
mientras la maga blanca llega con su
paso que no hace ruido. Jamás hubo
para tí, en la tierra tales leccio~es
de esperanza, tales promesas de vida
inmortal. Jamás maestro alguno de·
jará de oír su voz en escenario parecido, Con la sabiduría, que da poderes, vas recibiendo el consuelo, que
ayuda a bien morir.
J2R1T
12P4D
J3D5T
13D3D
J40xP!
14PxC
15 Ax P D
15 O O
10 T x e
16 o x T
17 DxA
17 RlT
18 T 1 R
18 D 1 D
19 A 3 A j.
19 P 3 A
20T8R!!
20DxT
21 D x P A j. ! !
se rinde.
Nota de M. Márquez Sterling:
Est!I. partida pone al Sr, Eguiluz a la
¡\]tura &lt;le los Morphy y los An_cierssen.
Vázy_uez ee rinde porque si T x D, Ax T,
ma.te.

final de partida número dos
(del «A. B. C. dei:1 Echece11)

Tiende la vida y aprecia el consuelo: la maravilla estelar, recién sur.
gida; el azul, esencia .Y síntesis de
t.urquesas; la amp1itud, seno y regazo superiores a los de tu madre; la
hondura hacia arriba, escalera por
donde suben los dioses; la vaguedad
ideal de las nebulosas, lej•nas como
tu ensueño; el rumor pitagórico, apenas perceptible ....
Baja a tí mismo y aprecia, ahora
el consuelo: sientes forjado de seda
el pozo negro de tu almll; álguien, no
sabes quien, teha despojado delcuerµo; tus deseos son aladas espir.a.lesen
la sombra; se te aclaran las ideas; tienes la intuici6n-aun la certeza-de
que te ven y te oyen. Convertido en
un ser de cristal, filtras una luz extraña, siéndote imposible ocultar
nada.
Ya recibida la lección 1 insinuada
fácilmente en tí por la ayuda del
consuelo, te duermes sabiendo y creyendo, bajo la piedad vigilante de tu
invisible maestro.
La naturaleza no babia sino con
quienes la entienden. En vano el
hombre común aguzará el oído y se
estrujará el cerebro en el afán de in,
quirirla. Será por siempre un) niño
temblando en las tinieblas. El diálogo sagrado y secreto, grave y sencillo, lo entabla la Esfinge con los hijos
del silencio, -sus hijos; y en presencia de invisibles muchedumbres,sus mucbedumbres.

Bl:111~11,.:

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P 3 D. A 5 D. T 1 R, P 2 0 R, P 2 T R,
R l 1' R. D 6 T R. (11 piezas).

N ... (J'r,.._ .
T ¡ 'I-D:. P 2 T D, C 1 O D, P 2 O D,
A 1 A D D 1 D, T 1 A R, P 2 A R,
R 1 T R,' P 2 T R, P 5 A. R, (11 piezas).
El Sr. Eguiluz que llevaba las BlanciJ,s,
anunció mate eu 6 movimientos ¿cuáles
sou ellos?
La soluciones próximamente.

Simplezas, y más simplezas y más
simplezas: desde las paradojas del genio hasta las razones del labriego.
Las primeras son simplezas hondas.
Las segundas, simplezas pandas. En
un mundo donde nadie tiene la segu·
ridad de nada, todas las cuestiones se
reducen a metro más o metro menos ....

¡A.L A.GUA., PATOS!

V

Poemas en prosa
Versión de G. E ., especial para
PEGASO.

Traducción del chino al francés por
Judith Oautier.

Y las ligeras mariposas se mezclan a su alegría.
Pero una mañana de invierno miro lamontafía: los abetos, vestidos todos de blanco, están allá, graves y soñadores,
Y busqué en la falda de la montaña; pere ya no ví las
florecillas alegres.

PENSAMIENTO SOBRE LA ESCARCHA
L• escarcha cubre completamente los arbustos, queparecen empolvados rostros de mujeres.
Los diviso desde mi ventana y pienso que el hombre,
sin la mujer, es como una flor despojada de las hojas,
Y para ahuyentar la amarga tristeza que me invade,
escribo mi pensamiento, con un suspiroi sobre 1a blanca
escarcha.

TEZA DEL LABRADOR
La nieve ha caído lentamente sobre la tierra, como un
nubarrón de mariposas.
El labrador abandona su azada y siente que hilos invisibles aprietan su corazón.
Está triste porque la tierra era su amiga, y cuando se
inclinaba a ella, para confiarle el grano lleno de esperanza,
él le daba también sus pensamientos recónditos,
Más tarde, cuando el grano había germinado, encontra·
ha sus pensamientos convertidos en flor.
Ahora, la tierra se oculta bajo un velo de nieve.

LAS FLORECILLAS SE BURLAN DE LOS GRAV!:S ABETOS
En lo alto de la montaña los abetos están serios y eriza·
dos; en las faldas del monte las flores ostentosas se destacan
sobre la hierba.
Y comparandci sus frescas vestiduras con el sombrí'o ropaje de los abetos, las florecillns se ponen a reír.

El primer pararrayo
No es, como se dice, a Francklin, sino a Jacobo de Ronás a
quien debemos el pararrayos.
Jacobo de Ronás, que se babia hecho ya conocer en la Acade,mia de Burdeo1:1 por sus trabajos cienLificos de una originalidad
suma, lanzó el 7 de Junio cie 1753 el primer pararrayos.
La experiencia tuvo lugar en el valle de la Jfaise. El aparato
era una especie de barrilete de papel aceitado, de 18 pies cuadrados de superficie; y estaba atado a una cuerda de cáfiamo rodeada de un h'lo de cobre continuo.
Es lo que el inventor llamaba ((barrilete eléctricmi. Lanzado en
Jps aires mientras una tempestad gemía, el aparato se elevó rápi
&lt;lamente a 180 metros de altura, poco más o menos.
.Ronás fijó la cuerda, atando un cordoncito de seda, en que In
otra extremidad estaba retenida por una piedra colocada bajo ;rl
cobertizo de una casa.
Del hilo de cobre estaba suspendido un cilindro de hierro blanco. Si el aparato era realmente conductor de electricidad, se debían producir chispas cuando se tocara ese cilindro con otro del
mismo metal dentro de un tubo de cristal que aislara el fluido.
Las explosiones tuvieron lugar en efecto, acompañadas de llamas de fuego bastante largas. Hasta la caída del barrilete no se
percibieron más relámpagos y el estrnendo de los truenos era menos violento. Cuando el aparato fue recogido, la tempestad recobro su intensidad. El principio del pararrayos babia sidc encont.rndn.

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•~:.•~\''"&gt;e~:,~-•
. -- ~··•-&lt;-(D6l "Lif6" )
PEGASO

5:

tA,partado 69.

ú'l'!EXICO.

La última marcha de las monarquias

16

''LA ESMERALDA''

HAUZER ZIVY Y CIA.

Ullllllllllll lllll lll ll ll lllllll lll lll ll ll l!l lll ll llllll llll lll lll HI 1111111111111111111111111 i11111 lllt 1111111111111111111111111111111111111111111111111111j1111111111 1111 ~

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- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ - =--VIDRIOS PLANOS,
SENCILLOS

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II))~vñ~ IBil@clhi

''.E L JONUCO''

1i CALLE Om SANrl'A TICRESA NOl\f". 12
A'ITES ESCALERILLAS NUM. 14

Revista Ilustrada de Literatura
y Actualidades.

T•ufonos·
&lt;elt
•

m, Nert.

E11cssu. 704.
IIEXIClU,

La alegría de los niños la tenemos en
nuestra casa.

1

APAITADI POSTAL NIII. 1
MEXICO.

16deSe.»tiembre 68.-ffRN\NDO KOSOSKY

~ª5~~~~~~§j§§:J

VflNTf PAGINAS Df MATfRIAl S(l(CTO TODOS LOS JU(VfS.

ECZEMA IIHi 1

.,&lt;al!IWIIIUIIIIIIUlllllllnlWIIIIIIIIUIWIUIIUllllUUIUDIIIJIUUUallllUIIIJlll_,""._"~"'"'"IIW
#T
_ _.......,,._ WIIIUJIIUIWI'

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c_Ar tículos y poemas inéditos de los meJ ores

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                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
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