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                  <text>"BERTINI"
¿MODELO NUES ·
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PECIALMENTE
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LA CIUDAD
DE LONDRES

Submarinos americanos listos para entrar en acción,

NUMERO 7 .

MEXICO, 19 DB ABRIL DE 1917.

Precio: 30 cetttnvos

�II

~------------------------------------- ---- ---

EGASO -~ E~ ~~. -~-;;-;.~L

---

111

__, ___, ___ """'"""""'"'"7

DIRECCIÓN: Enrique González Martínez._Efrén Rebolledo.-Ramón López Velarde.
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Urueta.
Juli? Torr~.
Mariano Silva.

Rafael Cabrera.
José
Frías.
Antoruo Caso.
Esteban Flores.

Jesús T. Acevedo (El Paso.)
Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enríqueta.
Gustavo E. Campa.
Rubén M. Campos.
Bartolomé Carbajal y Rosas.
Alberto María Carreño.
Francisco José Castellanos.
Luis Castillo Ledón.
Ignacio B. del Castillo.
José M.a Chacón y Calvo.
Eduardo Colín.
Carlos Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domínguez.
Enrique Fernández Granados
Genaro García.
Augusto Genin.
Francisco González Guerrero.
Luis Gon7..ález Obregón.

Los elegantes compran su sombrero
en la casa

Tardán

porque es la únic1
casa que puede darles gusto ..

·¡

Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

J?·

REDACCIÓN
Rafael López.
Genaro Estrada.
Jesús Villalpando.

COLABORACIÓN:
Carlos González Peña.
Max. Henríquez Ureña.
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiésrez.
Juan B. Igulniz.
:Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. L6pez Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo )fartinez del Río (Madrid).
Amarlo Nervo (Madrid.)
.José de J. Xúñez y Dom!.nguez
Eduardo Pallare&amp;.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.
DIBUJANTES
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve.
Anton·'&gt; Gómez.
José Tovar.
Francisco de la Torre.
Alfonso Gardtúio.

/

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio CMtro Leal.
Enrique Fernández Ledesma
Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramírez Cabaña8,
Adri~n Recinos (San Jolé de
Guatemala.)
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros
Francisco Verdugo Fálquez.
Genaro Fernández Mae Gregor.
Artemio del Valle Orizpe.
Samuel Ruiz Cabaña.a.
Enrique Santibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vaseoncelos (Perú.)
Atanasio G. Saravia.
Germán Gedovius.
Roberto )fontenegro.
Angel Zárraga.

FOTÓORAFOS Antonio Garrluño.-Gustavo F. Silva.-AJfonso Sosa.
PUBLICISTAS: )faxim 's.

l

OERENTE: Jesús B. González.

ORABADOR: Alvarez Tostado.

· j En la. Capital, 10 nún:eros....... .... $_3.~0
E1;1 el ~xtra.njero, 10 números......... $5.00
1 En los Estados. 10 numeros... ..... 3.o0
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OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 32,-Ediflcio de la Bancaria. Departamento, 406,-Apartado Postal, 1408,
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Avisamos a~nuestra numerosa clientela de la Capital y de la República, que próximamente
cambiaremos nuestro local.

�I\EVISTA SEMANAL
Registndo ~omo articulo de segunda clase el día 17 de marzo de 1911.

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MEXICO, D. F., 19 DE ABRIL DE

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Hace tiempo que la montaña rusa descansa. Ya no hormiguea allí la muchedumbre desocupada, contemplando
con curiosidad boba el volar de los carritos cargados de
paseantes. Triste, desolado, se yergue el imponente arma·
zón frente al basto césar hispano que domina con su ademán conquistador la rumorosa plazoleta. Ampulosas niñeras pasan con ojos melancólicos por el antiguo lugar predilecto; mocetones impenitentes rememoran triviales avetlturas iluminadas de risas y aspavientos; viejos reumático.:;
filosofan ante el enorme esqueleto que semeja una encina
deshojada. Y niñeras, y mocetones, y viejos se alejan por
las avenidas, bajo el cielo tranquilo, donde las nubes, desplegado el velamen, avanzan lentamente, empujadas por
el hálito perezoso del viento .....
No os desesperéis, oh, amantes de las emociones fuertes:
:todavía hay patria!
Tengo un amigo que gusta extraordinariamente de México. Vivía ha&lt;::e algunos.- ::tños -en provincia: novelas de Carlota Braemé, amores apacibles, tertulias familiares, gobernador réelecto ciiico veces .... Y la monotonía de la vida,

tl UNTRO MtRCANTIL
Apartado postal 472

México, D. í.

EN PARAGUAS
TENEMOS UN SURTIDO COMPLETO

NUM, 7

'.r=:~25-~&lt;~~

EN EL C~MPO

MANGAS IMPERMEABLES

1917

el ~ielo q1•is, el hm·izonte eterno,
lo arrhjaron, como ei madero de un naufragio, a las playas
de la Capital, que lo recibió ebria de júbilo. En efecto, ese
día memorable, la gran urbe se bamboleó sacudida por un
teml¡lor.
Desde entonces el 'aburrido provinciano constituye una
molécula de .Ja,metr6poli divina. y pecadora. La gusta con
el deleite supremo del bebedor que tras largos meses de
abstinencia lleva a sus labios una copa; la paladea con infinita voluptuosidad; la aspir~ como un perfume; la traga
(ata por gota; noble y vil, antigua y moderna, sabia e igno·
rante., limpia· y sucia, refinada y palurd~, tal como la ha
forjado en cuatro siglos el aliento creador de los años.
Y la adora, precisamente porque elÍa le tonifica el sistenervioso con emociones jamás Soñadas en las ya lejanas
horas del olvidado pueblo.
.
Le ha robado el reloj diez veces al .subir a los tranvías.
Se ha visto otras tantas entre las ruedas de los automóviles que desfilan por las calles con velocidad de ob(1s.
Vi6 el cuartelazo.
Conoció a Zapata.
Departió con Rueda.
Asistió a los ju egos florales ....
Uitimamente no salía de la Cámara. Desde temprano rontiada por los alrededores del Palacio Legislativo, con el
fOttro iluminado por la sonrisa de los grandes días; y cuan-

•a.

do el público empezab8. a entrar, era de los primeros que
subían a saltos gimnásticos la escalera que lleva a la galería, donde se instalaba cómodamente, decidido a no perder
palabra de lo que iba a decirse.
Allí lo encontraba, agitándose nervioso en el asiento, es·
perando el instante de la &lt;emoción&gt; ..
-¿Sabes? Hoy discuten la credencial de equis .. .. Se dirán cosas gordas ....
Y mientras llegaban las &lt;cosas gordas&gt;, se entretenía,
para no darse cuenta del fluir desesperante de los minutos,
en extraños ejercicios mentales. Un día se puso a formar la
estadística de las calvas que' respla.ndecían en el fondo lleno
de luz dela Cámara, clasificándolas geográficamente: calvasoceanos, calvas-bahías, calvas-ensenadas, calvas• lagos,
calvas ]f\.gunas, con una falta absoluta de respeto a los padres de la patria y a la gravedad so}emne del recinto~ Otra
vez se empeñó en descubrir la ley universal que rige el vue·
lo parabólico de las moscas.

Me diréis, incrédulos, que seguramente se trata de un
&lt;chiflado&gt;; pero, ¿se conducen acaso de otra manera los
&lt;cuerdos&gt;?
En algunas partes del globos.e va a las Cámaras a seguir
el curso de una aspiración nacional que pugna por conver-.
tirse en ley, a ver el espectáculo de una nebulosa que tiende a fundirse en la chispa de una estrella. En México ....
andamos siempre, como mi provinciano, tras la montaña
rusa.
Y, como mi provinciano, la encontramos frente al césar
español capturado para la eternidad por la eficacia implacable del bronce; en las calles barridas por el resoplido de los
autos sonámbulos; en las carreras salpicadas de sangre; en
la Cámara, donde el verbo, para ser grato, debe hacer chi·
rriar, como un hierro encendido, la carne de los hombres
públicos ....
¿ Qué importa que la montaña rusa descanse?
México todo es una montaña rusa. Los paseantes que vagan aburridos, lo mismo por los barrios aristocráticos que
por las plazas donde el hambre se arremolina en torno de
los puestos de &lt;tacos&gt;, esperan su carrito. Estalla una riña,
se registra un atropello, suena un tiro; y sus ojos brillan y
su corazón palpita:_ ya encontraron asiento y van, con ~os
nervios vibrantes, pendiente abajo.
Y un día de tantos, inesperadamente, la Muerte sale de
las sombras y les brinda, en la frialdad polar de su seno,
la última emoción.
i La más fuerte j

PEGASO

�Episodios de la vida ~ael Marqués de la
Villa del Villar del Aguila
Los escribió para "PEGASO" José D. Frias
DERROTA SENTIMENTAL
Este es un episodio de la vida del
Marqués, cuya sabia juventud, m,is.

tica y aventurera, rué asombro de
mi mocedad.
J. D, F.

Veia el marqués en la angustia de aquel
único crepúsculo amargo, las tórfesfrÓnte- .
ras de una residencia capricbosameute
construida a la usanza colonial. Y en un
intimo dolor sumaba la decrepitud de las
frondas, enfermas de Invierno, con el trá.gico desaliento de su corazón.
Le aconteció lo que nunca hubiera creitlo capaz de anonadar el firme torreón de
su fecunda energía: se aflojaba la cuerda
de la voluntad en el siempre tendido a:rco
de su juventud ...... ·y con pávidos ojos
buscaba en el occidente, ma.rav~llosamente ilumina.do, al morir el Sol, la epifanía
de la estrella en donde tantas veces r.ontemplara un fulgor hermano de su esperanza..
Inó.tilmente.
Porque sus veinticinco años se habian
coronado con la. zarza de un sufrimiento
novísimo, y en su ánimo comenzaba a.
despertarse aquella larva, de que habla el
maestro don Ramón del Valle Inclán, y
roia, ya, con una fiereza de gusano hambriento que se harta en el festín subterráneo de un cadáver presa de la putrefacción.
¡Ah, las inefables congojas de mirar en
uno mismo qne son vanaB todas las filosOfías cuando el espiritu naufraga por un
decreto inexorable en e'l torbio motín de
las ondas amargas y negras, po~que visten
de luto el optimismo que da vida a todos
los entusiasmos!
El observaba, fiel a su costumbre de
examinar la conciencia, todas las modificaciones que le imponía aquel instante de
desfallecimien,t o. Y compr:endia que los
hombres dueñQs ele si mismos merecen la
eternidad de la estatua, como los héroes
que señorean y descubren países ignorados y orbes nu8vos.
Su orgullo padecía porque palpaba que
era mentira lo que él juzgaba :verdad. Y
se retorcía. en •la par.rilla de su decepción
como el .varón que santifica el martirologio cristiano. ·Un recóndito afán le indica.ha que no existía. su más cara ilusión, y
qne estaba. aun distante del lago a:rmonioso de la SerE;inida.d.
Por su rostro no habian señalado, desde
la adolescencia, su invisible camino las
~alobres lágrimas. Pero en aquella tarde,
2,

cuando tuvo el convencimiento del desaa•
tre, midió la inconmensurable mengua de
su humillación, palideció como en el preliminar de una contienda de muerte, volvió al cielo la cara, y nunca aupo si fue
una viajera nube, o un impetu de llanto
lo que fugazmente le ocultara la estrella
de su contemplación.
w

* *

Don Luis de Urrutiay Arana, demasiado
indulgente con un capricho insólito, amó
a una mujer. Fue la (mica que pudo cercar súbitamente el corazón del marqués,
y rendirlo.
El puso toda la agresiva. ternura de su
ansia de amar en la débil fortaleza de
Magdalena Iris-nombre postizo como todos los que gustan de llevar los miembros
de la farándula-cuyo elogio ba.bia escrito
p_ulcramente en la última hoja del ilustre
pergamino donde campeaban les prestigios
de sus arcaicos blasones.
La vió en un teatro mezquino, danzando con imperfección, entrelaneciaalgazára de los concurrentes sórdidos. Y admiró
en ella lo que adoraba en las magníficas
estampas de su predilecto Boticel!L Vió
el azul ambiguo de unos ojos cuya luz hacia olvidar los arcos de triunfo de las cejas endrinas¡ la exigiiidad del talle, "la leve
curva de las ancas como de adolescente, y
las piernas cual modeladas en cera, lar•
gas, finas, de lineas suavísimas qué blandamente morian en la breve perfección de
los pies indescriptibles.
Vestía. la frágil elegancia de su cuerpo
con la indumentaria. de un paje, y tenia. la
gracia fascinante de aquellos trovadores
de ley_e nda que vencían a. los :fijosdalgo:
arrancando su imagen de la memoria de
las infantas caprichosas.
Fuese al ruin lugar en que la artista se
ataviaba, y con el tono de voz cálida y
persuasiva que exhumaba en las raras huras de pá.Síón, larga.mente dijo:
14Sé que voy a. perder la. belleza. de un
deseo al querer realizarlo, sugiriéndole que
la amo¡ pero esto no la dañará, Vengo
porque necesito alcanzar su simpatia., y
por ella, tal vez, su voluntad. Si logro verla siempre como la admiré desde la huta. ca, ~abré conseguido lo que pretendo. No
soy desconocido porque las mujeres cono•
cen siempre a quienes las enamoran. Me
examinará su .benevolencia, esta noche,
mientra.e cenamos, y sabré si puedo triunfar hoy, como cuando pulimenté las ca.-

torce:fa.cetas, en el diamante sentimental
~ n :mneto q\le narra su hermosura;,.
Ella, instintivamente, no exhibió sorpresa alguna.. Con discreta. f11.mi1iaridad tomó
el brazo de don Luis para llegarse al coche que esperaba¡ y entre los esptjos del
café ruidosamente inoportuno, consiguió
no destruir la fantasía. de i,u acompañante.
El marqués recordó a una novia de provincia ante el excesivo recato de Magdalena. Y en la amortiguada. luz de aquella
noche que vivió con ella., creyó poseer loa
hechizos de alguna de las doncellas inmortales que subsisten en las Tres Gracias del
divino Sandro.

'·;LOS UL!IMOS POEMAS DE e.AMADO NERVO
En él anterior número de PEO ASO
•

•

·

(:,igUf e,tlá pág; J5;f

'

t

d

il
·
Y nos amos el gusto de cos h
ervo, acaba de publicar
e I ustre vate, de cuyo libro hablamos en la sec:icó ar, para nue~tros lectores, algunos de los po.emas
n correspondiente.

HARMONIA

¡A qué mirar constelaciones
en el profundo á.zul turquí!
¡a qué excrutar las extensiones'
~Qué noa diréis, astros distante;
rnmensos orbes rutilantes?
'
¡El gran misterio no está. alli!

d 1si .com_o muestra aólo una faz la luna
e a propia manera no vemos más ue ~na
rla faz de las cosas, como pensó el ioeta.
a otra está en la sombra
y
.·
la visión, ve asperezas en ·d~~d gor ser rncompleta
•y la noch
¡
e ay armonía
e en e nubh.1.do que disimula el día.'

..... En el silencio de mi pieza
en tantas noches de tristeza
en que la copa. del vivir
hay que apurar hasta las heces
¡oh cuántas veces, cuántas vec~s
cerré los ojos sin dormir!

San Agust'
d"
visto al revé:~ e~~~m~oDquoe ebl mdundol es un dechado
Jt" l
'
• 1 s or a; a otro lad
:1u ..1cto ores hebras, con su red caprichosa
o
espis
an
nuestros
juicios
Oh
b
'
I
del bordado d. · .
........ , a or misteriosa
· r ivmo&gt; ya todos te veremos
cuan d o en nuestra a
·6
•
'
al 'vértice del ángulo s~enr 'dn nulenaria lleguemos
'-'
ua' e cuyo punto
b
l
s~ a arfa a su~_lime plenitud del conjunto.

* *•

El vástago del Señor de la Villa del Vi•
lla.r del Aguila estaba de vuelta en su morada, después del horrible desengaño de
aquella. expedición cuyos preparativos se
leen en el primero·de los episodios.
Tenia consigo una perenne tempestad
de recuerdos humillantes para su nobleza.
Lo asediaban infatigablemente las memorias de sus penosos dias de campaña; y la
tortura de un pasado despreciable se unia
a. los pensamientos de un presente enojo•
so. Lo habia perdido todo en aquella siniestra aventura, sin obtener provecho algnno, y sufría la desesperación de soportar
el revés, con la. resignada actitud de un
' de una
mendigo que agradece el insulto
limosna miserable.
La meaa a la. que se aentab~, en otro
tiempo babia te~ido como comensal paupérrimo a quien la. abastecía cua.Ildo don
Luis regresó a.batido y derrotado.
Vivió, sin esfuerzo alguno, en la. austera
acritud· de su aislamiento agradable, sin
mostrar pena a los que 'se creia.n sus amigQs. Y sólo él, en las meditacione'B que se~
guían al cansancio de uDa larga lectura,
sabia cuánta era la pesadumbre de Una
vida resignada quP&lt; no quiso toma;r 11
muerte, a pesar de que ia desafi¡iron juveniles ardimientos.
Los escalofríos que viáitaban su cuerpo
en· la silenciosa protesta de su .acttv-idad
vencida por la suerte, eran compañerol'W
un rictus de torvo disgu&amp;to en sus labios,
hostiles para toda palabra. que no iftér&amp;
una. invectiva. Con su indignación ~ dida y arrogante azotaba a. )-., taiW6
triunfadores envanecidos, que . igno!r6an
el desprecio porque no babia.o subido non•
ca hasta las iras del marqués.
Su existencia. soportaba, ade,roás1 al
tormento de sus mayores altaneros , c¡ue
blasfemaban -cuando como él se halla.hin
vacios de dineros-al rubricar e] folio•
que constaba la cesión de alguno de sllt
feudos.
Y en ese tormentoso trauce volvió s. ver
don Luis que el relámpago azul del mirar
de Magda.lena, iba a él, como en el soplo
fatal de una tragedia de Esquilo.
La volvió a amar.
Pero efiímeramente. Ya no podia., 001110
1:1.ntaño: enjoyar d1:1.ra.nte largo~ ni~ IOI
brazos de su amada con ajorcas nu~valj

.

111 libro de v.ersos, con el título de "Ef:::::~~~soque nudestro compatriota, el exquisito poeta Amado N

y vi sin ver, luces tan puras
tánto fulgor, arquitecturas
'
de una tan vasta. concepción
enigma tal, tales honduras '
¡que ya. no miro las alturas
Y está cerrado mi balcón!

, Entr~ tanto, poeta, no murmures. Tu v

•Qea. unc1oso, cual salmo de amor al univer!~ªº
u1en trazó el plan del e
·
naciente de los bqmh ,odsmos, no pu?de ~ la razón

res, . ar una. exphcactón .
..q~e convenza: su lógica, no es la tuya de hormiga.

N? jt°zgu~s,

¡Descansa ~n paz, anteojo mio,
en tu gran CaJa. de nogal'
i Ya no te asomes al va.oí~
con tu pupila de cristal!
;Descansa en paz, anteojo mio
en tu gran caja de nogal!
'

pues, adónde y deja que prosiga

~us- m_ e~tos arcanos, su labor portentosa
Que rice en espirales de lllz la nebulosa .
que prenda sus traslúcidas caudas a los' cometas·

~~:

~!:~;ed:J!:ed1~fn:aª:~:o~~;~~á:s!~faf;:~eta~¡
que empme las montañas y que ahonde los mares
'
..... .

YA NO TENGO IMPACIENCIA ....
NO TODOS ....

Ya no tengo impaci
•
Ven Fortuna, 0 no ve:n:;a:, porque no 9:guardo nada ..... .
llegue al toque del alb/ u'e que tu máquma alada.
con el brote abrileño ca' 1 gube _al toque de queda;
y a no t engo impaciencia
•
'
n ª OJa. que rueda
·, porque no aguardo·········
nada •.•••....

TfO _t~dos los muertos contemplan a Dios
¿ p10nsa~•qu~ basta morir para ver
.
et11e gran m1!:Jter10 del que vas en pos?
~QJ ue el velo de Iilis habrás de romp¿rr
¡ luso creer!
i No todos los muertos contemplan a Dios!
en'· En
vid

~~:!ª:~f!'

de ~[~~1~~~!
del balc?n anchuroso
yo contemplo el pa~a·e '/ºn un hbro en la mano,
Y. mi espíritu plácido~ c~n1~mpre autt~ro y hermoso,
tiende amante las ala's de ervor re 1g1oso,
oro en pos del Arcano.

ca

m_b'IO,b 1as almas austeras y grandes
a-s1 sa en ((subir))-le verán'
como ven el alba florecer los .Andes ,'
cuando aó.n los llanos en la noche eistán!

~f

~~rtu~ba. las aguas de este lago dormido
de
No hay aÍán eq~~t~:1º de_ caudal puro .Y terso.
· Y del cáliz de mi alm:quie!e¡ nada qmero ni pido,
brota cándido O • ' cua a~oma elegido,
' ocioso Y apacible mi verso!

LA HONDURA INTERIOR
Des?e_ qµe i:,é lu cosas bellas,
108 m,il 10cógnitos veneros
de luz, las fuerzas misteriosas
que el hombre lleva en su interior
i)'.'ª no me importan las estrellas '
n~ I, 1s cometas agoreros
Ill la.E:! arcana,:¡: nebulosas
con su fosfóreo resplandor¡

,,

EL PUENTE
-Dime, ¿has estado en é t · l
uno de esos instantes en X ars a guna vez? ¿Sentiste
porque-lo d.. W d
que e p~nsar no existe·
IJO
or sworth-«expi 6
¡
'
En que mueren las dudas n
r en. a a 1eg-rian?
la excelencia del astro la'· e q~e _se exphca todo:
y el
d
' 1gnom1ma del lodO
mun o es como un siro bolo de sutil poe;ia?

Ya ~o me importa del Planeta
la claridad prestada y quieta¡
ya no contemplo al taciturno
Y melancólico Saturno
con ~us anillos y el cortejo
de diez .satélites, errar
. po_r la extensión como un dios triste
baJo la pompa que lo viste
Ya no me encanta.el oro
de nuestra luna familiar .

Ti~~~!

~!~~sdyuras entonces nos ofrece el camino'
cosas un aentido divino _
·
amoldá n dose a una · t ·
•
•
El dolor
.
mis er1osa Justicia.
y se aneg~~~a~eml pre nos parece proscrito
a mas en un mar ¡'nfi 't
d e suprema delicia.
DI o

i;j¿·····

¡Qué_ vale en suma todó eso!
(matenas cósmicas, exceso
de vano gas en combustión
)
¡qu~ ~ale en suma ante el ~bi¿~¿
vert1g10oso de uno mismo
que noa espanta la razón!'

Ptira tales momentos fue creado el
es él solo que puede tradu . l
poeta:
concordancia del hombre i~~ s: s;~ret•a_
Es e_l mágico puente de fulgor d l ios siempre ignoto.
arroJado en el piélago de I
bu ce y tenue,
como el trémulo rayo d a noc e perenne
- e un remoto lucero

P ·EGASO

:,

·········

PEGA.SO

3

�les, a.unque fueran picadas, e~que.tu&amp;ticai
y provisorias, pero las más pn~attva!, ea,
trictas, de su alma. y de su e~1~tenc1a en
((una expansión de caridad_ espiritual». (aaí
dice admirablemente Ca.m1lle ~8:ucla1r) y
luego irse. Para Laforgue escr.1bir no era
uuna habilidad ni un ~o!lor» smo só!o un
Para J. V.
Por Eduardo Colín
obvio y ardiente rendu:~nento, una v10lenSu forma: el argot, giros ultr?-llanos,
ta y muda transparencia.
.
Entre la lenta y dificultosa ~aduración
y gracias a esa laxa Y_ fundamental sinmuchas veces falta total de sintaxis; no la
de las sociedadeshispano-amer~canas; ~nceridad tiene introspecciones de co.~ ~lex;ideología literaria, clásica y regular, aqu.e
tre estados todavia de barbarie Y la msimos estados líricos, de nuestra d1arta dinos tienen acostumbrados to~os los esc_rifluencia yanki en lo qne tiene de zurda
námica psicológica, que solo se en?uentrao
tores, sino modos de pensalll:1entos floJ.oS
causa opositora del Ensue~o, la rama de
en su poesía; y alli tendrá la hteratura
y arbitrarios, tomados más bien de la cirpoetas españoles de Amér1ca-como una
ue ir a tomarlos para futuros desarrollos,
cunvolución cerebral de un analfabeto, o
refutación contundente a los cuadros del
no quiere permanecer. falHI\ y c?nvende las mujeres, o de los niños, de los locos
áeterminismo tainiano-piens&amp; con gusto
cional. Por ejemplo, sugiere esas i!lstano los iluminados. Una manera mate Y
florentino y hace versos ul~ra.- modern_os.
tes en que no sab~m.os qué predomn~a en
cruda. Tenia más confianza en esos meEsta tropa lírica, aunque sm la cohes16n
nosotros si el sentimiento, el pensamiento
dios en esos fondos originales de nuestra
ni el prestigio de una sola y gra.'!1-de naexp;esión, que en todo el arduo .prob!ema
0 la sensación, cuyoensamblsge, que. otroa
cionalidad, nómade y cosmopohta muse ponen a desunir, él lo aprehende mtac•
del estilo considerado en su sentido bizanchas veces, es uno de l?s grupos actuales
to i O esos otros momentos de~ alma e~ que
tino e int,electualista.
.
más capacitados para mtentar las reforSu hermano en la aventura rnsensata de
no pensamos por series ló~1caa ~e 1de_as
mas y modos más audaces de la poesia.
-como quiere la preoct1;pac16n ~s10olog1suerer decir las cosas en sí (para emple~r
Su intuición y su sensibilidad h~n mostraterminología de la metafísica) de decir
ta de nuestro tiempo-smo por imágenes,
do tocar registros intensos y radicales. Por
y éstae cambiantes y en fuga rápida¡ o
las cosas integralmente, el gran sacer~¡t~
eso puede hablarse con esas alma,s de Jubifm esos en que pensa.m~s por palabra.s,
de uLa Siesta de un Faunon, en rea1l a
lio Laforgue. Para ellas va mi artículo.
pero sin que formen d1cc101;1~s perfectas,
seguía los procedimientos comunes co1:1saYa queda insinuado que se trata de al•
sino fragmentos de frases, g1rones de oragrados por la literatura, o sea la reflex1óu,
go completamente opuesto a lo co°:1ún;
ción O nada más términos ai~lado! de. los
no sólo de uno de los avanzados des~ tiem•
que setienden parábolas de idea?1ón .1m•
po, sino de un caso que produce la imprepronunciable, inmen.sa. Y también tiene
CARICATURA EXTRANJERA
sión de estar colocado en el punto extretoques sobre percepc101;1es afina~as, nuemo de lo que se ha hecho e~ letras. Y esvas, riquísimas, que ~utzá no ob~1ene otro
ta índole excepcional de Juho _Lafo~gue se
,7
escritor con tal exactitud complicada, esconoce desde luego en la antmomia qu.e
tremecida y picante, y' sobr~ to~o, re•
lleva sobre si: o ha despertado una admimontadas a esos repliegues m1ster10sos~de
raqión en que entra todo. el fo:1~º d~l ser
nuestro individuo en que, por. extranu
que lo venera o con_d~nación e mrnt~hgen~
hiperestesias, la sensación ya aborda catecia cerradas, categoncas. ¡Esa frágil figu
gorías menta.le!!.
ra suave, corriente y cortés no sospechaba
Todos esos hallazgos fueron .el premio
las cosas divinas o tremendamente censuúnicamente de tu base de humildad e1p1•
rables que hizo.
ritual ¡Oh Laforgue! Es el_ caso de recorVivió en tiempo que Sully•Pr.udho1:1·
dar la bienaventuranza. ¡Bienaventurad~
me no podia leer los versos de los simbolislos humildes porque ellos serán hartos:
ta.e porque 111e faltaba el aliento para ell?•1 ,
Tú te confie.ste a todo, sin . orgullo de .essegún confesión propia; y en que Brunete•
teta, y la solicitación múltiple de la y1d1
re cuando se puso a enterarse de Mal arse torna a ti y bulle en tus verso~. M_uatmé no lo entendió, porque así le convete nítidamente hacia tus potenma~ intenía'. La crítica oficial no tuv? ~n cuentaª
riores y eres el latido má~ .auténtico tia1
Laforgue; lo invalidó, lo om1t16,. lo tachó
-vez que baya habido en el lirismo. ';'e.desde las reseñas serias sobre la Literatura.
O"arraste el cerebro y tu admirable cimsmo
Los críticos formalistas, la .masa de profilosófico dice verdadas tremendas que
fesores y profesionales lo tienen teda.vía.
suenan a Spinoza y al Eclesiastés. Huiste
por algo así como un precito, como un
de la vanidad de las palabras y tus pala-mísero y criminal merodeador de sus huerbras se animaron con virt~des para ex~r&lt;:·
tos pulcros y cuidados, del que se compasar cosas únicas de comphcac1ón, de 1_ut1•
decen y que creen necesario ahuy~nta!. ~l
_ ¡Qué error, papá!
mirlad, de entrañabilidad, de subconsm~o•
es mi última
es «El Infimou 1 mixto de superlatw~ 11:1ti1¡
_ ¡No importa!.
cia y de infinitud, como la de la mústOI
gente y de capital pecador, Y qu~ ª.
maniobra ..... •
•Oh Schumann de los vocablos!
1
en una vaga región sospech? 8 ª ~e irracioTu quintesenciadorefinamiento se re50~
na.lidad, de faltas graves, de rnstmto beato
vió en el primitivismo más puro, como 81
el pulimento, el aistem~, únicamente que
y suelto.
.
t
todos los círculos de la civilización, empullevado a su grado mas com_pacto. Esta
Pa,ra localizarlo bien debe situarse e~ re
jados por una ley fatal .de re.to~no ~ternOs
otra criatura abrupta y purisima, .mezcla
los antipodas del concepto de olímprn~;
volvieran a la inocencia pr1m1gen1a q
de místico y de animal, no bacía smo dees lo contrario 1 pero con una ~ontraposies indeficiente. Tú fuiste el gozne, el ~e~
jar brotar en bruto1 directa!:l, todas las
ción aguda, de eso selecto, brillante, sode esa vuelta que hace perenne el_ vivir:
corrientes comunicativas de su. ser, con l_a
lemne y ducho a la vez, más o menos arMallarmé fué t(el penúltimon, tú fu~ste
relajación, distensión e ingenmdad máxitificioso que es un escritor, un le_trado, ya
últimon y por eso mismo ...... el pr1m~
mas
irreductibles.
llámese Cb.ateaubriand o el propio Gust aTu labor supone cumpli.d~s ya por la Lt
S~ obra es la práctica del mayor excep0
vo Flaubert. Laforgue es un pil!uelo
ratura evoluciones vert1gmmas, Y ~na
ticismo que haya existido sobre eso que es
una colegiala mínimamente sentimental
novación total de su punto de part1da.
C(el arte de escribir))¡ compren~ia Laforgue
-álguien dijo que tenía una alma de laTu estilo está muy lejos del de Teó6
que la preparación de ma~e_nales, e~ mévandeu-o a ocasiones un dandy, 0 un
Gautier o del de Anatolio France, co
todo, el arreglo, la compos1c1ón, el ritmo,
señor común, civil.
.
tu alma de las suyas. No t~ entie1:de?
la euritmia ¡cuántas veces ma~an nuestro
11un pálido, pobre y de~echado su1eto,
el magistrado, ni el snob, m ~la senori
sueño substancial! que lol!I dioses. no .se
que sólo en sus ratos perdidos cree en S!l
y así está bien. Si te entendieran bab
aparecen entre la _pompa y el ramonahsyon. La particularidad humana. yn amiperecido. Tu victoria está sólo en ~• .
mo de los ritos1 smo en e~ polvo de Dago concreto cuotidiano, confidencial basta
que comprende de algunas almas mcli
masco, en el azoramiento sim~le ~e.lasallo increíble: que se vierte entero.~º nosdas sobre tu libro. No se te demuestra
ma.s. Creemos poner la esencia d1vma en
otros, desigual, incoherente, prohJo o vael vaso apolíneo y derrámase, huye por
se te proclama. Tu tr.iunf~ será de P
go, caprichoso, bufón, petulante, amai:fundas embatidas de s1lenc10 1 como est
los bordes armoniosos, por el co~torneado
gado, extasiado, torpe, o elocuente Y linluchando en el seno de la tierra )'. de
galbo soberbio y muchas ocasi?nes sólo
eo, una noche, durante algún largo Pª!eo
mares los continentes del porvemr.
queda-con el ideal de p~rfec016n de la
en que en el cielo hay estrellas¡ o bien
solo haya en tu loor 11el gesto que ~omp
obra-como sucede espemalmente en el
como un hermano mayor que ~cabara de
dtl), y que zumben todas las U.citas
seudoclasicismo y en el Parnaso, nada más
morir, al que hubiéramo~ que:1do mucho
la abigarrada jactancia., el roto y eterno
espirituales.
y cuyo recuerdo nos d?m~n9: v1scetalmenamaneramiento huma.no.
te. Sólo la contingencia untada, tembloGuatemala, 1917.
y él quei'.ía u:b 8 Jsue, bHtr l11f Híi11rol!la. y nada más.
éR!TJCA LITE?AJdA

J-ULIO LAFORGUE

i1

[a

ª

PEGASO

El Consejo de Defensa. Nacional reunido en la ciudad de Wáshingtou

La e.Actualidad Extranjera

Cómo está organizado el Ejército de los
Estados Unidos
l ~ . i B ~ .!
fn estos momentos en que los Estados Unidos desnudan la espade y se
lanzan a la guerra contra los imperios
centrales de Europa, es muy intereunte conocer la organización del ejército del vecino país. Este es uno de
los tópicos al día, y PEGASO quiere
recistrarlo en sus columnas. Son tambiéA curiosas los datos que publicamos sobre la indumentaria militar

En todos los ejércitos del mundo el sol•
dado a pie o infante forma el mayor número de fuerza comba.tiente, y todas las
demás ramas del servicio está.o organiza.

CARICATURA EXTRANJERA

aorteamerican■•

~~,

El soldado raso de los Es~ados Unidos
debe subir nueve grados es el escalafón
para llegar al cargo supremo de General.
Como en el ejército mexicano, la primera
promoción es a la clase de Cabo y la si•
guiente a Sargento. Los comandantes de
loa regimientos son los encargados de
promover y ejecutar estos ascensos. Des•
pués de Sargento, existe en el ejército
una comisión con el título de 11Presidente•, y antaño era de dificil acceso; pero,
gracias a la apremiante necesidad de oficia.les para el ejército, ha terminado la
dificultad, y es cosa frecuente que loe
Sargentos sean promovidos a oficia.les.
Después vienen los empleos de segundo
Teniente, de Teniente, la Capitania y el
ascenso a Mayor. Siguen los cargos de
Teniente Coronel, de Coronel y, en la
c6apide, se obtiene la estrella de General.
Los ascensos, si en realidad eion tardíos·,
no son dificiles: basta un poco de apego
al estudio y a los deberes militares para
obtenerlos. En tiempo de guerra, las oportunidades de subir son mucho mayores.
llecordemos que en el ejército inglés, al
parecer muy cerrado para los ascensos rápidos, hay un General en jefe que hizo su
carrera desde soldado raso. Toda. la teoría
de la organización del ejército americano
~como sucede en la mavor parte de los
ejércitos-está basada e·n la subordinación y responsabilidad individuales, a
punto de que nunca dos hombres que es'4.n en servicio, pueden juntarse sin que
uno de ellos sea responsl.l.ble del mando.

Al trágico reloj del.Káiser se le acaba la

arena.
da.e en relación con aquella. La infantería
tiene una divisióu análoga a la de otros
ejércitos. La primera unidad es la ,,escuadun, formada por ocho hombres al mando de un cabo (en México son diez hom•
bree). Un pelotón está compuesto de cinco
escuadras, y comprende de 40 a 50 hombres, al mando de un sargento; una compañía está integrada, desde dos hasta cuatro pelotones, y la manda un capitán. La
compañia tiene de ochenta a doscientos
hombres. Cuatro compañías forman un
batallón, mandado por un Mayor, y tres
batallones completan un regimiento, que
debe estar a las órdenes de un Coronel.
Tres regimiento1:1 hacen una Brigada, ouyo mando toma un Brigadier y tres Brigadas completan una División. Si tres rli•
visiones que representen varias ramas del
P"EGA&amp;O

serv1cw, se agrupa.u, representarán a un
Cuerpo o Ejército de Campo. La División
está mandada por un Mayor General, lo
mismo que un Ejército de Campo. El
Ejército 0ompletamente constitnído consta de tantos Cuerpos de Campo corno el
país es capaz de sostener.
La caballería, salvo pequeñas diferencias, está organizada como la. infanterfa.
La Artillería presenta varias subdivisiones. Lit Artillería de Costa la fonpan cañones fijos, repartidos en baterias de dos
o tres piezas1 con fortificaciones apropiadas, desde las cuales pueden presentar un
obstáculo efectivo a los ataques navales.
La Artillería de Fortificaciones es de un
carácter semejante a la anterior. Los cañones de la Artillería. de Sitio son de un
calibre o potencia tan grandes, como los
de las fortificaciones, pero están montados
de tal manera, que se puede moverlos por
fuerza motriz o transladarlos por otros
medios expeditos.
La unidad menor en la que pueden operar simultáneamente dos armas es la Brigada de Caballería, en la cnal es frecuente
encontrar piezas de artillería. ligera. La
Brigada puede llamarse la unidad m~yor
((00 mezcladaii, mientras que la umdad
más pequeña 1&lt;mixta)), es la División, porque en ella hay infantería,. caballeria. y
artillerfa. En los Estados Umdos, como en
casi todos los países, un Clrnrpo de Ejérc;to fluctúa entre 30,000 y 40,000 hombres. El Cuerpo de Ejército o Ejército de
Campo, debe tener de todas las ar~a~ !
de todos los servicios, y estar en pos1b1hdad de accionar como una nnidad completa e independiente.
Virtualmente cualquiera actividad de la
vida civil, estárepresentadaen el ejército,
ya sea en su aspecto técnico o e1:1 el administrativo. Por esto, es necesario que la
organización del ejército sea tan perfe~ta,
que· cualquier elemento de la P?b}ación
civil pueda ser utilizado en su act1v1da~ .º
dotes parti&lt;mlares, Rplicadas a fines m1htares. Los Estados Unidos, en compara•
ción con los paises de Europa, están atrasados en su organización militar y en la
utilización do los elementos civiles para
fines bélicos; pero las orga~.i izaciones de
voluntarios han tomado última.mente tal
incremento, que es de esperarse que con
ellas se obtengan rápidos y favorables resultados, ahora especialmente en que es
posible que se :rorme un ejército expedicionario que marchará a Europa a la gue.
5

�L/\ ACTUALIDAD MEXICANA

LA VISITA DE MANUEL UGARTE
HOMBRERAS DE LOS MILITARES COMISIONADOS

•

·í

De izquierda a derecha: General,· Teniente General,

M~~

or General, General Brigadier, Co1onel, Tenifn1e Co10:4:l
p .
Teniente Segundo Teniente, Capellán.

(bordade, en plata);l_Mayori(bordada en oro); C1i.p1can,

rimer

,

El reglamento de uniformes prevíE'ne
que las insignias de infant,:,rfa c1PheránAer
de color azul claro¡ amarílla-s las de caballeria· las de artilleria, rojas¡ lae del departa~ento médico, marrón; las de ,estafeta, negras; las de ingenieros, rojas pu nteadas de blanco; las de Depar•ame!lto d8
Ordenanza negras punteadas de roJo¡ 1a 8
de Señales: salmón con orilla blanca, y 1

rra contra. los imperios centrales. Lo que
hace mucho que el Gobierno debió hacer,
ahora lo realizan los particulares ..To~o
artesano, mecánico, labrador, profes10D1B·
ta, artista, hombre de negoci\i'&gt;s, etc., puede ser utilizado de tal manera, que su
carrera o Vocación se traduzca en prácticR utilidad en el ejército.
!:: Las compafiías de mecánicos de la arti-

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INSIGNIAS PARA MILITARES
COMISIONADOS
1 al5.-Estas imig-nias se llevan en el C'I.W·
Uo d,e la guerrera, y están hechas en metal

gris mate.
Heria son consideradas como un au~iliar
suma.mente importante en la campana, Y
a. menos que sean completamente p~e6tos
fuera de acción, una trinchera e9.mpada
con a.rtilleria servida por mecámcos expertos, es formidable.
El cuerpo de ingenieros está formado
por individuos que e? la guerra proyectan
y preparan fortificac10nes, lineas de marcha, p:.:entes, obras de zapa, etc., etc.
El Cuerpo de Seña.les
los E~tados
Unidos es uno de los meJor orgat~1z~dos
del mundo. Tienen a.su. cargo la av1ac1ón,
el telégrafo 1 el telégrafo sin hilos, los teléfon~s. y los mé~odoa ordinarios de señales.

?e

6

.

Manuel U(larte, el
popular ª''(lentino
que tan gallardamente ha emprendido una
campaña en pro del
acercamiento. espiri.
tual de los pueblos latinos de .América, ha
recibido en México y
recibe en estos momen•
tos un homenaje de

los hume-rosos gremios
y p&amp;sonas que simpa-

tizan con la cruzada

de este raro y desinte-

rezado apóstol del
panamericanl,smo.
No es la Prime,•a
vez que Manuel U(larte visita Mé;cico. En
19192 inició su fervo1·0,a propa(lwnda en
esta Capital y años
antes hahia venido a
conoc'er·a sus camaradas de la pluma. En
esta ocasión escribió
un articulo en donde

Manuel Ugarte

NOTAS SOBRE UGARTE
-,

to

La característica de Manuel Ugarte ea
la poliformidad. Vario y multánime en su
fecunda. vida. literaria, todo lo ha sido y
con éxito. Confinarse en un sólo género
de labor-escribe-ea vivir parcialmente.
El ser huma.no debe tener el espirita siempre despierto¡ interesarse por todó¡ opinar
aobre Jo que le circanda¡ sentir, ver, comprender¡ amar la naturaleza entera y expresar su pena.a miento, su sensibilidad o
su pasión, en las formas que· le parezca.o
pertinentes. Fiel a su doctrina, Ugarte es
,gran distribuirlor de belleza, de razón de
el:ltusiasmo y dejusticta.,i, Cuentista y ~ro•
n1quer, critico y erudito, pensador y sociól_ogo, tribu~o, lirico y apóstol 1pero poeta siempre y siempre artista1 dotado de rar&amp; probidad y formidable potencia de tra-

11

INSIGNIAS DE LOS "NO COMISIONADOS,"
1 cadetes; 2, enfermeros; 3, sarg~ntos mayores de regimiento; ~•

sargentos abastecedores de regimiento; 5, sargentos mayores de

batallón y escuadrón; 6, .sargen~os
de caboi¡ 7, sargentos primeros, 8,
sargentos; 9, sargentos abli..stecedores; 10, sargentos de establo; 11,
sargentos segundos; 12, cabos.
Tiene a su cargo también el servicio de
exploración por m_ed!o de aeroplanos, que
ha venido a sustituir al quti prestaba la
caballería.
. • •d
El Departamento ~édico está d1v1d1 o
en dos grandes secc10nes: el Cue~po de
Hospital y el Servicio de Am bulanc1a.
El Departame~t? de Orde~anza tiene a
su cargo la prov1s10n de canones pequeños, fuailes, '. parque_y. loa 101 artículos clasificados como mumc1one~. Controla también todos los arsenales del Gobierno.
El Cuerpo Cuartel maestre es el almacenista dP.l ejército. Este Departamento
pUF~de proporcionar desde un tre~ de servicio a un Gennal hasta un punado de
limpiadientes a un soldado. Se encarga
también de laa cuentas del ejérci.to.
Hace algunos años era relativamente
fácil reconocer por el uniforme la .r~ma
del servicio a que pertenecia un ~1h~ar;
pero ahora ea tan compleja la orga.mzac1ón
del ejército que ann_ l.a gente más
tumbrada a cosas m1htar~a, suele eq_mvocarse. Sin embargo, un hgero estud!o de
los estilos del uniforme, plac~~• _CJntas,
gorr~a, di visas, etc.~pnede f~m1l_1anzarnos
con )a indumentaria del eJérc1to norteamericano;

ª?ºª.

PEGASO

Por e.Alfonso Cravioto

bajo.

;

:'

------ ...._._. -·
.

' - - - - - - - . ½..

-'

:'
'

INSIGNIAS PARA MILITARES
COMISIONADO'S
16 a SO.-Solo por estas insignias P.ueden
reconoserse los oji.Gialee norteamerica1nOI,
pues no llevan en el uniforme galones que los
distingan.

por último, las del Cuartel General, ante.
Los 06.ciales comisionados pueden recono·
cen~e por las nombreras, divisas, insig~iaa
del cuello y cor&lt;lones del sor~b_rero, mten;
tras que los oficiales no comH~!onado_s llevan vivos en las mangas. Los h.oi:nbr~•
ocupados en ofic!os anexos a! serv1mo IDI·
litar como cocmeroa, mariscales, ta la
bart~ros, etc., llevan en las bocamangas
las insignias correspon~i~~tes, con ero ble~
mas apropiados. Las m1hcias reg~~r~a d
los Estados Unidos llevan las. m_icu1,I~~
E. U. en el euello del cbaquetin, y loa
luntari0s )as iniciales U. S. V.

ver

En la segunda juventud apenas, vibran~
te,aún de es_peranza y fuerte voluntad, su
nombre esya prestigio de la América la.ti~&amp;, g~o.ria~o en España., reconocido en Italia y sanciona.do en Paria. Es que el joven
Dlaeatro bonaerense, entre los múltiples
as~ectoa d.e su eapiritu poliédrico, ha definido robusta personalidad.
Sus cuentos de la Pampa marcan una
época y trazan un camino. Intensos sal•
Tajea, terribles y fogosos 1 está en elios el
alma de una raza, exteriorizada en dra•
b'.118 pintorescos que alcanzan a veces la
grandiosid&amp;d de la tragedia y realizan el
eaperado advenimiento de un arte continental, genuino, sano, vig-oroso, henchido
de savia y porvenir. Gloria ea ésta de
~g&amp;rte poderosa a salvarlo del olvido y
1 eonsagrarlo maestro.
La originalidad que hay en él lo escapó
del contagio simbolista en hora de América en que todos juraban por Ma.llarmé y
Verlaine, Su estética representa reacción
llOntra lo que se llamó decadentismo. Ha
l&gt;erdurado en e1Ja. y con ella. se ha imP'ttesto, practicando y teorizando un arte
que tiende a la democracia, a la. natura-

daba a conocer al
qru,po literario entonoes ~rnás influyente entre nosotros: el
r,rupo que fo1•maban
los poetas y los escritores de &lt;La Revista
Moderna&gt;. Es cu,·io·
so, al corrm• de los
años, 'l'eproduei'J,
aquel cuadro y ve,· lo
que de él orinaba un
literato extranjoro.
Pá(linas olvidadas
son esas, pero ahm·a
de verdadera actualidad. Junto con ellas
publicamos dos opiniones sobre la labor
de Manuel U(larte:
una de nuestro redae•
tor .Alfonso Oravioto,
actual Director Generalde las Bellas A,··
tes y un fra(lmento
de RubénIJarío sobre
el escritor argentino
que en estos instantes
es huésped de México.

diato: quiere la hegemonia. latina, y al
tremendo avanzar de los sajones opone la
•gran razajoven de Hispano América, que
ya en conciencia de su vitalidad, siente
hincharde sus músculos y crecer su espe·ranza.
Como escritor es dut:ño de estilo flexible, harmonioso y amplio, que tiene a la~
veces aciertos magistrales. ' Ugarte es sobre todo ejemplar, evocando un medio
sucintamente y haciendo vivir un perso•
naje eu cuatro rasgos de pincel. Blasco
Ibáñez y J aurés le deben retratos prodigiosos de exactitud y penetración.
Como critico, ha logrado superponerse
a las propias tendencias1 exaltando la belleza. donde la encuentra, sin fijitrse_ en escuelas ni sectarismos. El estudio qu~
abre su Antología de poetas latino-ameri•
canos es definitivo de perspicacia y acierto. Na.die ha escrito en América mejor
capitulo de historia literaria.
Hoy se baila entre nosotros, honrando á
México por la atención que le consagra y
el interés que toma por su vida. Lo hemos visto y los quilates del hombre son
los miamos quilates de la obra. Viril, sin•
cero, generoso, lleno de bondad y pensamiento, sólo extranjero en convención de
geografía., pero muy nuestro en la lucha
iniciada y en el ideal glorioso. Crueles
han sido con él fogosidades intransigentes
de periodistas jóvenes; y el poeta laa,explica y las perdona. ¡Es tan bueno!

ú'\1ANUEL UGARTE
Por R..,ubén Daría

El Señor Manuel Ugarte es ventajosa
lidad y a la sinceridad, en odio por la. rey profundamente conocido en la prensa
tórica y loa arti.ficialismos. Arte de ideas
bispano-&amp;mericaua1 en España; en el eley de simplicidad \que el mismo poeta. defimento socialista de Francia; que ha sido
ne como triunfo Je la razón sobre la íma•
un ferviente adorador de las musas y de
ginación, de lo positivo sobre lo· probable 1
las gracia.$¡ que recientísimamente ha
y que abandona el reino peligroso de la
publicado un libro de gran resonancia, que
quimera para volver a entrar en lo humaha tenido comentadores hasta en el lejano
no y someterse a la vida. La Literatura,
Japón, El Porvenir de- la America Latina.
dice1 tiende a confundirse más y más á la
Recorre hoy los paises de nuestro conti•
vida civica. Si el arte consiste en traducir
nente e islas castellanas, dando en confey encarnar en personajes el sentimiento
rencias voces de alarma. Los merecimiencontemporáneo, claro está que habiendo
tos de Manuel Ugarte harán, deede luego,
sido heroico en Grecia y mistico en el sique en todos los paises que visite sea acoglo XV, tiene qlle ser hoy democrático.
gido con fraternal cordialidad. Supongo
Y a medida. que más unificamos y cenque las prédicas del_nuevo cruza.do expontralizamos las tendencias de nuestro espi•
drán y desarrollarári el espíritu de su liritu, de más en má.s se confunden a nuesbro, que él llaml:l. sencillo, pero que no lo
tros ojos los horizontes del arte con loa de
es tanto como su modestia lo declara.
la politica. Admitiendo que pueda llaEl volumen de Manuel Ugarte es trabamarse upolítica&gt;1 a esos sentimientos hujo de estudio, con observaciones felices,
manitarios que son una resurrección
erudici0n, método, y, aunque el autor no
práctica de antiguas creencias.
lo quiera, literatura. Y, sobre todo, ha siLa intelectualidad sudamericana1 enrido
un volumen 1,sensacionah,. Todo ello es
quecida por aluviones que le trajeron limo
hermoso, plausible y meritorio.
y oro, comienza a dirigir la proa hacia
Por !JJ que toca al autor y or!ll propa .
horizontes más definidos. Busca el arte
gandista., no es secundario lo que se siga
eochtl, la literatura de ideas. Trata de
de él. Y yo digo qué, aunque el porvenir
substituir a lus «poemas de color)) los poede la América Latina sea el previsto fatalmas bu~anos. · Se siente sacudida por un
mente, Manuel Uguarte con sus esfuerzos
estremecimiento de sinceridad que la po•
en
el libro, en la Sorbona y en el viaje, hane en contacto con los problemas del siglo.
brá ganado el mejor laurel para su cabeza.
Y todo indica que sobre las ruinas del arte, comienza a nacer en América no el arte docente, que es una diminución, sino
NOTAS DE ú'l1EXICO
el arte por la verdad 1 que es la vida.
LOS ESCRITORES
Tales convicciones del poeta, cristalizaPor c.?Hanuel Ugarte
das ya en obras de belleza perdura.ble y
sólido pensamiento, al proyectarse y reParia,
28
de feb ~ero de lfJ00.-Durante
fractarse en las sinuosidades de la realidad
una
excursión
a México-un mes de fi~s•
viviente, ampliando su ideal de arte hasta
ta-que me proporcionó el placer de rela concepción de una humanidad supe•
patriarme casi, porque hay grandes &amp;Jarior, muy más piadasa y equitativa, han
logías
entre los dos países, tuve ocasión de
hecho de Ugarte profeta de la Ciudad Fuconocer y tratar a los que en aquella tietura y apóstol de instituciones del porverra lejana cultivan la literatura y se apanir que regirán a la gran patria de mañasionan como nosotros por lo bello. Desna1 feliz en la justicia social y en la igualpués de cuatro meses de residencia en
dad fraterna. Ugarte 1 como Anatolio FranNuevR York y Cbicago, ensordecido por el
ce, et1 socialista.
fragor, de las fábricas y anemiado por el
Hoy predica también ideal más inmeegoísmo brutal de un pueblo de mercadePEGASO

7

�rea, tuve la humorada de penetrar en México para tornar a respirar ese aire puro
lleno de generosidades y desprendimiensos, que ea la atmósfera moral de los pueblos latino-americanos. Y entré como en
un ja.rdin de sonrisas e ingenuidades. To•
da.vía me parece sentir la sensación de
frescura. que me sobrecogió a.si que pasa.da.
la frontera, me interné en una de ese.a coma.reas privilegia.das que llegan desde Za.ca.tecas hasta México y descienden desde
México basta Vera.cruz, en una aposteósis
de maravilla.e virginales.
Mientra.a el tren corria por esca.lonea de
monta.ñas, bordeando precipicios cubiertos
de maleza salva.je, pensaba. en la.s diversa.a
concepciones de la vida. que empujan a
unos pueblos a devorar savia en u:1a actividad inmotivada y ambiciosa y reserva
para otros el secreto de la existencia tranqtiila, bajo un clima. incomparable, donde
la· naturaleza ofrece todos sus frutos sin
que nadie la violente, cerno una bacante
que se entrega..
En lasi ciudades no era ya el salir tumultuoso de loa emplea.dos de oficina, ni
el estrépito de loa ferrocarriles que pasan
silbando a la altura. de la.a casas, sino la
muelle y lujuriosa vida española. con todo
su encanto, su placidez y 8UB vicios. Largos paseos por la.a calles bañadas de sol,
conver,mciones bajo el techo verde de los
á.rboles, en las plazas florida.s, y excursiones a. las montañas más próximas por caminos irregulares y tortuosos donde todo
era bello, porque la. naturaleza. ha.Ma. sido
respetada por el hombre. Y a la hora del
crepúsculo, cuando las casas se incendiaban de luz y los carruajes volvian de
Reforma por las calles estrechas de la vie•
ja ciudad española., reflorecfa la. misterio'.
aa voluptuosidad del aperitivo, absorvido
a pequeños sorbos, en el café ahogado de
sombra, desde el cual se veia pasar el lujo de los pobres de espiritu. Era una. resurrección para el alma.
A esa hora, en una taberna. a.lema.na qu~
tenia todo el encanto de un subsuelo de
Munich, conocí a José Jna.n Tablada, el
supremo l)Oeta que rea.liza el imposible de
ser parisiense sin haber salido de México.
Tenia el aspecto de un escritor rlel barrio
latino, que quisiera. conciliarse la buena
voluntad de Bourget, conservando ciertas
elegancias. Habla como un habitué del
café Procope, con grandes saltos de exotismo y términos de endiabla.do o,rgot que le
harían pasar por niontmartrois en el seno
mismo de Montma.rtre. Y es un gran sincero, a pesar de sus bruscas impetuosidades y de sus oscilaciones de anasiona.do.
Al verle, me ims.ginaba un Ba.nville de
los primeros tiempos; al oírle, reconstituía. el Mendésjuvenil y locuaz que coetáneos, hoy viejos, nos describen, y sus ojos
htímedos de sentimental, sus ojos qne miran fijamente como si pidieran consejo,
me traían a la memoria la angustiada.son•
risa interior d~ Jean de Tinan, ese colosal
escritor de veinticuatro años, que la muerte acaba de llevarse en una gran racha de
injusticia. El mejor elogio ea decir fa verdad: el libro que Tabla.da acaba de entre•
gR.r a la. indiferencia burguesa -0.P- México,
bajo el titulo de Florilegio, debió publicarse en francés y en Paria, en -mia edición
del Mer&lt;YU,re o de la Plmne. En lA- enorme
ciudad no habri&amp; pasado inadvertido.
Al rededor de la mesa de mármol, eo,tre
el humo de los cigarrillos, se perfilan siluetas afablee é inteligentes. Allf estreché
por primera vez la. mano de Jesús E. Va.
lenzuela. Es el bohemio genial, lleno de
sinceridades y de confianza·s, que se deja
llevar por la existencia, sin inquietudes,
con la placidez de un niño en una barca
que arrastra. la corriente. Le he visto en
dias de ex,pansión y en noches de fiesta.
B

librado a los abandonos de la amistad, y
nunca he sorprenndido en él esa. contradicción casi inevitable entre el escritor y
el hombre. Valenzuela es tan poeta en su
vida privada como en sus versos. Ea un
manojo de impetus, de generosidades y de
cóleras. Diputado, hombre público y director de la primera revista literaria. de
México, euua.nta p~r su llaneza. comunica•
tiva,. Se diría que no quiere acordarse de
lo que es, para que lo tratemos como si
fuera lo que somos. Como escritor, como
creador de venos, como crítico mordaz y
catador de aptitudes, es la continuación
de sí mismo; desigual, franco, apasiona•
do, consuma. su obra como eoasurne sn vida, sin cá!cnlo, librándose de las inspira•
ciones del momento, con sublimes arran•
quea de sinceridad y probidad litenria.,
porque Valenzuela. no es sólo un poeta, es
también un carácter.
La taberna alemana, ahogada en som•
bra, en el adiós de los crepúsculos, es un
asilo tibio donde los grupos se reunen co•
mo en casa propia, bajo la mirada vacía
de un Fa.lstaff que preside desde el fondo,
empujando al camarero con un gruñido.
Ha.y algo de arte en la ironía de esa mi .. e
en scene de la cerveza. Desde las paredes
sonrien los retra.tos del propietario, con
sus cara.a henchidas y rollizas. Leandro
lza.guirre y Julio Ruelas, dos pintores
que va.leo, tuvieron en un dia. de buen
hnmor la fantasía de trazar las curvas ro•
sadas de la fisonomía del huésped. De abi
que los muros de la taberna recuerden los
de loa cabarets de Montmartre, rlonde cada
artista ha dejado un recuerdo. Y en el rodar de las conversaciones, mientras lasco•
paa se llenan de licor amarillo, desfilan
la.s ·caras y las almas, en oleadas de esperanza, con palabras y con versos, que acaban siempre en un apretón de manos.

Son uno, dos, tres ........ cien caballero,
del ensueño.
·
Ruben Campos, de palabra lenta y armoniosa, de tez morena y ojos vivos, con
un pequeño bigote de azabache a ca.bailo
sobre loa labios, es el campeón de la frase
perezosa, el que ve correr la vida con desdén, de codos sobre las mesas de marmol,
sonriendo a grupos de mujeres virginales,
que pasan muy lejos entre el humo. El
galope de los versos de Rubén nos arrebata en un vértigo monstruoso, donde se
confunden las tiaras, los cetros y los son1breros puntiagudos de los papas, loa reyes
y las damas de honor de esa brumosa.
Edad Media donde se refugia. su espíritu.
Rubén Gampoa tienepa.ramí eleucanto
de ia espontaneidad.
Su alma está. en consonancia con StltCOr·
bata La.va.liére, con -sus crenchas larga!! y
con su cabello de artista.. Y en el fondo de
sus palabras, cuando elogia o cuando critica, no asoma nunca esa «ma.ldad del oficíou que casi todos eegrimen 1 con mayoró
menor fuerza, parn mengua de su talento.
Ciro Ceb11.llos es un escritor forjado para
la lucha. Robusto de cuerpo y de espiritu,
es un Zolá de prosas acrea, cuyas críticas
mordaces hasta la inverosimilitud, se sobrellev1tn con trabajo. Su cara, redonda. y
afeitada, iluminada por dos ojos irónicos, se ha inmovilizado en una expresión
impasible, bajo la cual burbujean las ri•
saa. Eo los párrafos anchos y exuberantes
se refleja como en un espejo impecable,
esa personalidad enérgica., bien inclinada.
y llena de incredulidades, que ba. hecho
de él uno de los prosistas más simpáticos
de México. No es posible concebirle sin su
ombrero de copa, su bastón nudoso y su
ancha corbata negra, anuda.da con descuido en formad~ mariposa. Es Ciro Ceba•

L'n transporte provisto de a1·tille1·ia vara 1·epelei· los ataques
de los submarinos.

Jlos.

NUESTRA HISTORIA

En un subterráneo de Oouaumont
La nuevá táctica de la guerra

Por ~ariano Silvá
Los periódicos diarios han dado
cuenta de dos festividades, a corta distancia una de otra, con que se celebraron dos acontecimientos históricos
muy atrasados en la historia de Méxi•
co, y en ambos casos, cuando los organizadores de esas fiestas, que tuvie•
ron que ser especialistas, habían arreglado los programas respectivos ·y los
oradores y los poetas no se ocupaban
ya sino en las [rases los unos y en las
sílabas los otros, se levantó la voz
ron-::a -de un historiador, aun más laborioso todavía, de esos que no pueden trabajar s1n una poderosa lente
sobre los espacios blancos de una página, y dijo: &lt;El descubrimiento que
celebráis, no se hizo en Martes, sino
en Miércoles&gt;; &lt;la batalla que conmemoráis, no fue en la mañana, sino en
la tarde.&gt; El descubrimiento era nada
menos que el de México, en el año de
r5r7, y la batalla, la inolvidable de
Champotón en la misma fecha, que por
haberla ganado los indios de Campeche sobre los españoles y ser la pri·
mera que se libraba, tuvo la virtud de
haber detenido la conquista de los
blancos veinticuatro horas. Parece que
los historiadores de primer orden tenían razón (iy cómo podria dudarse!)
lo que no impidió que los de segundo
orden se salieran con la suya y las
fiestas se verificaran. Naturalmente
que la mayor parte del público y la
gente culta, pero que no extrema a
PEGA.SO

tánto su conocimiento de la Historia
Mexicana, no asistieron a esas :fiestas
y muy lejanamente entendieron la im·
portancia de las réplicas y dúplicas so·
bre tan curiosos asuntos. A los que
nos imaginamos lo que puede ser el
deleite intelectual, nos da una grande
envidia pensar lo que habrá gozado
un historiador mexicano profesional,
cuando a primera vista leyó los recortes de los periódicos.
En México, como en otros países de
la América, la Historia Nacional es
lo único que se trabaja intensamente
en materia de letras. Cuando acabemos
de escribir nuestra Historia documen·
tada, el mundo nos dirá como en el
cuento de France:
-No podr~ saber quién fuiste si no
reduces tu obra; mi vida es j{a muy
corta.
Y entonces nuestros historiadores
tendrán que dejar, para escribir. su
poderosa lente. Pero el mundo, como
en el cuento, dirá otra vez:
-Es inlltil, me acabaré sin conocerte si no simplificas ffiás.
Nuestros sabios, a pesar de su gran
voluntad, habrán perdido la costum·
bre de simplificar, y no quedará sino
algún bibliotecario, de ojos tristes,
que se resuelva por fin en el instante
supremo y grite hacia el mundo: &lt;Se·
ñor, México fue el único país de la
tierra que pudo conocer toda su histo·
ria íntegramente&gt;.

Desde el 16 de febrero de 1916 hasno hace mucho, los alemanes perdieron cerca de 600,000 hombres frente a Verdún. Las bajas de los franceses alcanzaron probablemente a ....
400,000. La mayor parte de este mi116n de hombres fueron perdidos en
una línea constituida por las tres mi·
Has de colinas que se extienden por
Thiaumont, Douaumont y Vau&gt;:.
Nunca se vi6 una batalla que durase
un año y que costase un millón de
hombres. El momento más notable
de esta batalla de un ano ocurrió en
el mediodía del 24de0ctubre de 1916
en que los franceses ocuparon nueva·
mente aDouaumont, capturado ante~

Brigadiir General Olarence E. Edwards

teriormente por los alemanes. Aquellos Jo tomaron por una nueva manio.
bra guerrera en la cual la carga se
hace avanzando sin bayonetas.
Al lado del fuerte de Douaumont
&lt;J~e el Kaiser llamó la llave de Ver'.
aun, existe en medio de-1 terreno desgarrado por los obuses un hueco lla•
mado e~ Refugio Adalberto. Es un
subterraneo bien protegido contra las
bombas, que los franceses construye•
ron en los primeros días de la o-u erra
Y al cual le .dieron los alem:nes el
nombre de uno de los hijos del Kaiser, el Príncipe Adalberto. Cuando
los franceses volvieron a ocupar a
nouaumont .V los demás fuertes que

&lt;
lhtyo;· General Leonard Woocl
PEGASO

do~inan ·a Verd ún por el Este, a los
poilu8 les pareció divertido conser·
varle el nombre y dormir sin temor
en el refugio bautizado con el nombre del hermano del Príncipe Heredero. El hecho de que lo hubiesen
vuelto a ocupar en un solo ataque el
~,¡ de octubre ha podido ser bastante
para que el ingenio se aguzara en lo
que respecta al obscuro subterráneo·
pero más bien creo que lo que le &lt;lió
~ la ocu~rencia ese sabor de ironía
francesa fué el completo fracaso de
las aspiraciones del Príncipe Heredero y de los planes imperiales.
Antes de dos semanas de haber si·
do ocupado poi· los franceses, esto es,
a las dos de la mañana de uno de los
primeros dí~s .de noviembre, penetré
en el Refug10 Adalberto por los cráteres formados por los obuses. En·
tonces se encontraba aquel tal como
lo capturaron, pues los alemanes hacían todo lo posible para tornar in·
sostenible el terreno conquistado y
la mayor parte de las fuerzas atacan~es ~e mantenían inmóvi}ps en los refug10s ocupados. Necesitáronse cinco .horas de penosa subida para llegar
al ~~fugw en cuestión; pero esta ope·
racwn no fué tan costosa como la que
~ué menester para sostener las tropas
~ra1;1cesas en el terreno, co·mo podía
md1carlo el fuego de la artillería
gruesa.
Sentado en el Refugio Adalberto
que tiene capacidad para setenta ,:
cinc? o más hombres, desde la ocuÍtuc10n de la luna basta el amanecer
oí referir a testigos presenciales la
manera como los franceses recupe•
raron la Froide Terre y Douaumont.
El relato encierra una importante
lección militar que como les costó mucho, los alemanes no han dejado de
aprender. La operación revela un
nuevo período de la guerra el períod~ que sucederá al de la guerra de
trrn~~eras: No deja deser una consecu~nma evidente de esa guerra y reqm_ere mayor suma de conocimientos
de mgeniería militar, a la vez que
mayor heroísmo. Al mismo tiempo
indica el objeto para que dehen prepararse todos los ejércitos. El ejérci
to fra~cés ha tomado la delantera y
sus éx,t?s señalan el camino que ha
de segmrse.
El General Mangin comenzó con su
fuP:~~ preliminar de artillería que no
rle.10 inmune una sola pulgañn de te-

Jluyor General J. Ji' ,-,wh"lin llf Ll

9

1

1

�rreno en toda la loma. Se sir:vi6 _úniCamente de su·s grandes piezas, disparando bombas de contacto. Fué
necesarío gastar más de dos millones
de proyectiles; pero la destrucción
fué completa. Desde entonces ha sido bombardeada por los alemanes
con una perfección casi igual, pero
no les ha quedado más camino que
mantenerse alejados.
Terminada que fué esta operación,
comenzó el ataque. Según se pensó
este debía ser efectuado en un momento y asi se realizó. El terreno que
se bailaba frente a las tropas france·
sas no mostraba un solo pedazo de
alambre de púas ni una trinchera.
Sus defensores se hallaban acurru·
cados en los cráteres formados por
las bombas u ocultos en los subterráneos. Sobre ellos caía una lluvia de
proyectiles más pequeños, que lanza·
ban los cañones de tiro rápido de 75
y de 105 milímetros. Esta cortina de
fuego caía sobre los infantes y sobre
las compañías que en los cráter.es servían las ametralladoras y estaba
acompañada por el fuego de la pri:
mera ola de infantería francesa, cu•
Caricatura Extranjera

1
1
1

Guillemo:-iSaca la cabeza ...... !

yos hombres estaban únicamente armados de rifles de repetición, de lanzadores de bombas, y de bombas de
trinchera. Cada Infante tenía dos
asistentes que le cargaban sus fusiles con nuevas cápsulas.
La primera línea de rifleros y bomberos franceses no era muy cerrada;
pero se encontraba protegida por la
cortina de fuego de los cañones. Para que esta última fuese más eficaz y
desapareciese la primera línea ale·
mana, era necesario que se corriese
el riesgo de sacrificar a los franceses
con su propia artillería. Era un sa·
crificio realizado en bien de los mu·
chas que venían detrás.
Inmediatamente después de esta
heróica primera línea venían los •limpiadores de trincheras&gt;. Este nombre
evoca sed de sangre, pero la Ja;bor
que se les asigna a los hombres asi
llamados no es necesariamente sangrienta. Su primer deber consiste en
impedir que la primera línea sea fusilada por la espalda por los hombres
que salgan de los subterráneos y en
segundo lugar, hacer prisioneros. En
la ocasión de que se babia, ..esos hoin:
bres estaban principalmente armados
de cuchillos para las luchas cuerpo
10

Michael Rodzian'ko, pres~dente de la Duma

a cuerpo y de bombas que debían
arrojar en los lugares de refugio, no
habiéndose salvado ninguno de los
que existían en Froide Terre. De una
ú otra manera, los franceses acabaron con la primera línea alemana y
siguieron avanzando para hacer lo
mismo con las líneas sucesivas que se
encontraban en la loma.
Detrás de &lt;los limpiadores de trincheras&gt; venia el grueso de la infantería, llevando los soldados el rifle ordinario y estando apoyados por ametralladoras. Relativa mente, este cuerpo avanzaba protegido si es que
aun remotamente puede estarse a
salvo bajo la barrera de fuego del
enemigo.
El ataque de la loma estaba señalado para cierto minuto, llegado el
cual la cortina de fuego cayó precisamente delante de la primera línea
francesa. Cada minuto avanzaba ésta
veinticuatro metros. Los que mandaban la artillería, situados a dos y
tres millas a retaguardia y los que
mandaban la primera, segunda y
tercera líneas de infantería procedían con reloj en mano. De minuto
en minuto, la línea adelantaba veinticuatro metros. No debía haber ninguna p_arada, ninguna (dilación.:Al
..___.,.,:,:;:icaricatura~ Extranjera

La Kultura ihl-minamlo ai
PEGASO

mundo:

caer la cortina de fuego, la primera
línea avanzaba, teniendo que seguir.
la al mismo paso las que venían por
detrás, Quizás los alemanes pudieron
traer refuerzos con qu0 hacerle frente a la primera línea francesa que
marchaba bajo la cortina de fuego e
impedir desde el principio que los
franceses avanzaran su tercera línea
por medio de una barrera de fuego
tan intensa que no les diera a los soldados esperanza de escapar; mas pue•
de ser que no tuvieran fuerzas disponibles o A,Ue no quisieran exponer.
las a ser destruidas por la cortina de
fuego francesa. Los que atacaban
encontraron resistencia, los alemanes
trajeron algún refuerzo; pero no -en
número suficiente para detener el
avance constante de veinte y cuatro
metros por minuto.
SamejanteUvelocidad puede no parecer grande, mas se realizó bajando
y subiendo cráteres, teniendo los
hombres armados de rifle de repetición que marchaban' adelante que
llevar constantemente'.la pesada arma
al hombro. Pues es de recordar que,
después de todo, un rifle de repetici6n

. 4. Ametralladoras más pesadas que
apoyen las anteriores.
5. Granadas de mano; aparatos
para !onza r bombas, etc.
. Pitra que un avance tan rápido,
e¡ecutado en un frente tan amplio y
eontra un enem.igo atrincherado pueda efectuarse bien, es necesario que
se le observe detenidamente desde el
aire. Los aeroplanos deben volar
precediendo las tropas que avanzan
para dar cuenta de los resultados al
jefe de la artillería que se halla a retaguardia. También deben volar suficientemente bajo para ver en detalle
lo que va ejecutándose. Esto significa
que _deben correr el riesgo de ser
derr1_bados_ por los proyectiles de su
propia artillería, cosa que también
oourrió en Verdún. Para proteger
estos guías de las batallas de las naves
aéreas enemigas, sobre ellos vuela
una segunda línea de aeroplanos de
eombate pa_ra embestir a los aeroplanos contrar10s que tratan de derribar
a los oficiales del estado mayor que
vuelan sobre el campo de batalla.
ARNo DoscH FLEUROT

Tropas indias al servicio de Inglater·r a, ;emontando el 1'tgris

Caricatura Extranjera

Vida Artística y Literaria
Un lucido aniversario

En el anfit.ea•

. tro de la Escue-

la Preparatoria
.
fue celebrado el Jueves último eJ primer
can_tenario del triunfo de Cb,ampotón, obtenida por los naturales contra los conquistadores europeos, el año de 1517.
Durante fa' velada se leyeron · discursos
Y poesia~ y se ejecutaron números musi•
cales.
La 1lltima
conferencia de
españolas
la serie españo.
la organizada
por el señor don Francisco· J. Gamoneda,
etituvo a cargo del señor don Juan José
Blinda y se refirió a la introdución del libro de ciencia española ·e n México. La
conferencia de esta noche versará sobre el
notable médico español José LetR.mendi y
eerá. sustentada por el señor Dr. Francisco
G. B•liina.

Las conferencias

La ambición alemana.

no es sino una pequeña ametrallado·
ra. Yo subí esa misma luma a razón
de una milla cada dos horas.
Es de advertir que el rifle ordinario
desempeñó un papel pequeño, insig·
nifican te, en este ataque. En efecto,
no recuerdo haber visto a nadie que
llevase un rifle en la Froide Terre
aun después de haber terminado el
ataque intenso. El infante moderno
se convierte más y más cada dia en
conductor de rifle de repetición y en
lanzador de bombas.
Los rasgos característicos de esta
novísima forma de ataque fueron los
siguientes:
l. Abundancia de artillería gruesa
con provisión de millones de proyectiles.
2. U na abundancia igual de cañones
ligeros de tiro rápido, de los cuales es
el mejor tipo el francés de 75 milime·
tros y el de modelo semejante de 105
milímetros.
3 . .A.metral)adoras ligeras que pue·
dan ser transportadas por un hom~
con ayudantes que lleven las municiones.

El escritor ar•
gentinodonManuel Ugarte,
. . .
que vino a México Invitado por la Universidad Nacional
ha ~ido muy _agasajado por diversas agru:
pac1ones o~c1ales )'.' ·_literarias. El popular
P.ro1:1agand1ata ha v1s1tado di versos estable•
~1entos de educación, en donde fue re~b1do con calurosas manifestaciones de
"eo·mp~~ia por pro~eso:es y estudiantes. La
mmón Estud1ant1l le dió una velada
en la Escuela Praparataria, con un varia~ programa literario y musical. Frente al
ote~ Ieabel se le di6 un 1&lt;gallo" por los
:tud1antes, y seguirán verificánáo~e en su
onor otras fiestas que están siendo orga-

Fiestas en honor
de Ugarte

llizadas.

La noche del
Fiesta en la Sala
del sábado anterior dió un ,&lt;ReAlemana
cital de Priman el s_e ñor Fernando RomA.no en la
~.lema na. de Mújica. El señor Romarecitó una selección de poemas, y los

dem~s fueron encomendados a conocidos
mút11cos y cantantes de la capital.

El domingo
Tercer Concierto Clásico pasado ,e veri.
ficó en laEscnela Preparatoria el tercer Concierto Clásico
e~ el cual se ejecutó exclusivamente mó.:
sica de Haydn. El Bf'ñor Dr. Alfonso Pruneda, Rector de la Universidad Popular
sustentó u~a conferencia sobre la vida Y
la ohra del Ilustre músico.
A esta fiesta concurrió como invitado
de ho!1or el señor Manuel Ugarte; invitado
esp_ec1al_mente por los estudiantes &lt;le la
Umvers1dad.

cha de la Corporación. Se nombró un
nuevo comité directivo, que resultó compue~to de los señorea· MHriano D. Boullosa,
presidente; Raf~el E. Ruf.z, secretario, y
Humberto Shenda.n, proaecretario. El
Circulo se propone laborar amplia.mente
p~r la difusión de la. cultura en la Repú.
bhca.

En la Libreria Biblos el
·.
jo ven Manuel
Horta leyó ~l eá.bado último aJgunrt1:.1·páginas de. su hbro en preparación uVitrales
de Cap1lia,,
Lectura de un libro

1, 1

Anoche cele-

Aniversario de la So. bró el 84~ aniciedad de Geografla verssrio de , u
.
fundación la Sociedad _Mexicana de Geografia. Con es•
te motivo fue organizada. una sesión sole~ne en la ?ual se presentaron los siguientes trabaJos: uEI criterio geográfico a
través de la. historia. y de_los tiempos modernos», por el Ing. José L. O.mrio Mon•
dragón; poesía ccA Africa11, por el Lic.
Ram6? Mena y uDe Kioto a. Fusánn, conferencia por el ~ng. Norberto Dominguez.
Al ac~o conc.urr1eron delegados de las cor•
porac10nes Científicas de Ja capital.
Los maestros

eonciertos

históricos Luis G. Saloma
de Violln
y Car! os del

.
Castillo han org~mz~do una .serje de cinco conciertos
h1stóncos de v10lín. El primer recital se
verificó el viernes último en la. Casa Alemana de Música, y antes de la ejecución
de los n_úmeros m?sicales, el señor Hugo
Conzatt1 sustentó una conferencia sobre
las obras del programa. Esta semana se
efectuará el segundo concierto.
E I domingo
pasado celebró
cistas Independientes una junta el
.
.
Circulo de Conferenc1~tas Inependientes, con el fin de
tomar Importantes acuerdos sobre la mar-

el rcu Io de Conferen.

PEGASO

11

PIA'NOS
SONORIDAD Y CALIDAD
INCOMPARABLES

EN ABONOS.
PIANOS

'WURLITZER'
'
Avenida 5 de Mayo, 32

"
11

�AMADO NERVO.-Eu;YACIÓK.PoE1tfAS).-Ma,lrid, 1'ipogra•
fía Artística. Cervantes, 1917, en 8vo.
-No sería Nervo alma selecta y alto
espíritu ai no experimentara en sus
años de madurez e.:ia codici11 de limµieza espiritual, de serenidad pru•
dente, de quietud noble y reposada.
EL que ha recorrido la.:1 sendas de la
vida y del arte en pos de lo humano
que suele ser pecaminoso, es rílro
que no sienta. a su tiempo un impetu fecundo de purificación, un
ansil\ noble de fundir y resolver en unR. sola actiturl decisiva i:.u
ideal estético y su problema moral. Limpiar el espiritu y limpiar
la pi,.labra.- Romper coa el ritmo que a nada conduce; det1tronar
la riml:\ que nada enseña; abominar de ht retórica qne es engafío
y de la técnica que es vanída.&lt;l. D1tr a quien tiene sed de idfüll, no
el licor de p!&gt;irfumes ponzoñosoe elaborado en la alquimia del p_ecado, s.ino el agua. limpia que calme la sed de una vez y po.ra siempre. Hacer de la poesía no deleite 1 sino enseñanza, no &lt;levanto
frivolo, siuo contemplación provechosa.
Como iniciación de dhJciplina espiritnal no encuentro ohjeción
justificada contra ese ~ovimiento del alma, pero como realización
estética, 11:1e corre con seguirlo un grave riesgo: el afán de pulimento que quita asperezas, que borra manchas y destruye imperfeccíone's, puede dejar la obra-limpia de todo, hasta de poesla. Esa
labor de saneamiento, como ciertos desinfectantes poderosos, mata
los gérm0nes dañinos y a veces también al enfermo.
A mi no me ha desconcertado, como a muchos, el último libro
de Amado Nervo. Libros anteriores prepararon este volumen cuyo~ gérmenes se bailan en varios poemas de Serenidad. Tal vez en
Mbtico11 se encuentran los orígenes lejA.nos; sólo que de eRte libro
juvenil se halla ausente la realización sincera, y todo él se resuelve en un artificio que casi siempre encanta, pero nunca convence. Estas filosofías categóricameI)te aftrmativas, hecbss en
verso-por más libre de tutelas retóricas y e11:1téticas qne se le suponga-son poco poéticas. Nuestra intuición nos da con frecuencia
formas concretas; pero el arte exige, para hacerlas materia poetiza .
ble. que se revistan con los ropajes vaporosos de una imprecisión
infinita.
Murieron los quién sabe,
CallMon los quizá
(NlrEV0:3

dice el gra.n poeta de Elevación, y eso equivale a decretar la mnerte del misterio. Ahora bien, la. Esfinge, sin enigma, es un monstruo
absurd~.

Las págiuas Je Elevación etitáu impreg1rn,das en un deísmo con.
creto, cri':!t1ano, católico más Uien. Q.uizás la ortodoxia tenga reparos que poner, y es difícil que Ull e~crupuloso del dogma pudiera suscribir tal cual estrofa:
Siendo quien es el PADRE: Fuerza y Gracia infinita;
Siendo quien es el PADRE: toda eficacia y
potencia, tu alma libre su volunt\td limita;
¡Dios necesita
de ti!
Pero haciendo a. un lado estas cosas, queda la dificultad casi
insuperable de realizar belleza con esos elementos de fe, de e.spe•
ranza, de caridad en forma de insinuación Hrnable, de consejo
piadoso, de amoros~ doctrina. Son flamas de amor vivo y no preceptos las estrofas de S&gt;1.n J uz1n de la Cruz; son lágrimas de sangre
y uo consej os, las contriciones de Verla,ine.
Y he aquí que a pesa,r de todo, sorteando escollos, s~lvanrlo
riesgos y esquiva.nrlo obstáculos, Amado Nervo nos da en Elevación
un libro bello, y es que el poeta de verdad tiene un talismán para
todo. Este grao couocedor del 1netier, quiere arrojarlo a un rincón
como un trasto viejo; este versificador armonioso, quiere forjar
estr0fas balbucientes; este poseedor de un alto sentido musical,
quiere poner mordaza a la melodía; este adorador del ritmo sutil
y mila.groso , intenta derribar los altares de su culto y es natural
qlle ni el nietier desaparezca, ni el verso vacile, ni la melodía calle,
11i el ritmo desfallezca. Un alto sentido estético sintetiza y simplifica, y de los cuadros sin contornos de Carriere o de lolil bocetos de
Rodiu surge triunfadora la belleza.
No comparemos este libro de Nervo con otros anteriores. La
personalidad es la misma; pero el momento es otro. Es difícil repetir estados emocionales. A menos que la vida se transforme en
una po.~e eterna, la obra surge de la hora que pasa. Por eso nada
es definitivo. Por eso r:.o podremos secundar al poeta cuando dice:
Mnrieron los quién ,abe.,
Callaron los quizá.
Nueatra incertidumbre no acaba ni es bien que acabe nunca..
En un remanso de su vida, el poeta del E.todo y las Flores del
Camino, ha experimentado una calma que él juzga duradera y que
nos vierte en poemas de fe, de amor y de esperanza. La felicidad
tiende a S"r contagiosa y el poeta se comunica con nosotros. He
a.qui las frases qu~ terminan el volumen: Lector: Este libro sin
retórica, sin procedimiento, sin técnica, sin literatura, sólo quiso
una cosa: elevar tu espíritu. ¡Dichoso yo si lo he conseguido!
Y nosotros, cogidos un instante por la magia del admira.ble
poeta, agradecemos el presente y tornamos, al cerrar el libro, a
nuestras viejas inquietudes.

trando su inutilidad heroica a la contemplación de sus conciudadanos.
¿Estos homhres heridos, mutilados. desangrJtdos, con gérmenes de depauperación fisiológica, am11.rán, crearán bogares,
tendrán hijos ...... ? En realidad, la PM.tria
Los Qlle vienP.n de allá. de cualquiera
que los ha sacrifica.do, no tiene el dered'3 las lejanías donde la gunra cRstiga la
cho de priv11.rles de liis delicias, del orden,
soberbia humana, &lt;'On 81HI rigores, y hade la paz de la familia y, sin emhargo,
blan sinceramente y cuentan la verdad,
espanta pensar que la mll.ldición biblica
nos dicen que Fr&amp;ncia y Alema.nia y Ausque lle\•a la ira de Jehová hasta la cuarta
tria, y hasta Inglaterq:t ya, se van poblangeneración, no ha de ser una. vana figura
cio de los homhres mutilarioR que la ciende retórica oriental.
da -noderna arra.nci-l. a la. muerte en los
En vano se qnerrá cerrar los ojos ante
hospitales.
esta trem Pnda realidad. La cienC'ia qniere
comba.tiria extrema.orto las sutilez11s del
Pero los homhre,3 qne se salva.o en Jos
ingfrnio en la mecánica. y en la ortopedia.
híl;:1pitl\les, gr1tcia.s a la asepsia y al bistuEn Alemania se itlif'.ió la tarf'a de reednri, vuelven a sns hoga.rei;; mutih1.dof.l, ané•
ciir a los solnados inválicios, de acomodar
micof.l, con el g-ermen de la. tnberculosis
sn nrn.nquedA.d o su cojera a nuevos.ofi en 111. sangre. Son diez generaciones que la
cios y a nnevos trabajos, para que su rnu1rnerra ha devorR.d"O-como un Moloch tr~tilidad cesara., para que pudieran ganarse
g-ico, el más espantable que la Humanidad
la \"ida. Los mág extraños mecanismos
hl'lva. poclido concebir. Hac~ más de dos
han sido inventados para substituir los
Años ya qne en los hospitales de Francia,
bNzos y las piernas que se llevó la metra·
rle Alemania, de Austril'I, de Rusia, de
H.itlia, de Turquía. y de Bulgaria los mé - ' lla. LQS hay ya con aparato de rel~jerfa,
que permite el movimiento automático de
dicm1 ampntAn todos los dis.s braws mal
estas piernas y de estos brazos. Para !os
heridos y piernas destrozadas. Son centeqne no han sido victimas de amputacIO•
nnes, son millares de hombres de todas
nes, y si sólo de heridas, hay nuevos l:lpíl.
las naciona.liciades los que quedarán como
ratos que permiten ir apreciando dia por
trofeos gloriosos de la gran guerra, moS•

LOS INV ALIDOS
DE LA GUERRA

12

PEGA80

E. G. M.
dia la fortaleza que van ganando los órganos que }a pérdida de sangre y de tejidos
debilitó. Todos los procedimientos exter•
nos e internos se están empleando para
borrar las huellas de la guerra, para. que
los mutilados no echen de menos los
miembros que perdieron, para que 101
m6sculos padecidos se fortalezcan nuevamente con el masaje y la gimnasia; para
que aprendan trabajos apropiados a sua
nuev¡¡s fuerzas ..... .
Pero, el saber de los fisiólogos no llega
aun a poder destruir los secretos enemigos
de la. humanidad que se esconden en la
sangre hnm&gt;l.nff. y la envenenan, trasmi·
tiéndase de padres a hijos en una feros
ansia de exterminio. Para las amarguras
padecidas e~ las trincheras, para el terror
producido por el tremendo espectáculo,
pua el empobrecimiento de la sangre,
para el envejecimiento prematuro de todo
el orga.nismo sometido a una presión iu•
calr:ulable no hay medicinas todavía en
ninguna farmacopea y esa debilida.d, ese
agptamiento, esa depauperación de todo
el organismo, que da voces a la muerte
es lo que estos gloriosos inválidos de l_s
guerra transmitirán a i!US hijos y a los b1•
jos de sus hijos y a los nietos de sus hijOII•
DJONISIO PÉREZ,

COLON. &lt;La Falena.&gt;
r· El último sábado subió a la escena
del Colón, &lt;La Falena&gt;, de · Henri
Bataille, traducida por el señor ,José
Dfaz Conti.
I· La obra de Bataille es fuerte y tiene bastante bien pronunciado el ambiente del teatro francés. La protagonista es una mujer que a las puertas del matrimonio y llená de entusiasmos por el arte, se entera de que
la tuberculosis la ha apresado y resuelve vivir el resto de su vida desenfrenadamente, locamente. Como
escultora necesitaría de cinco a seis
años para llegar al triunfo y no puede
vivirlos. Es preferí ble despedir al
modelo y tirar los bocetos por la ventana. Su prometido es un príncipe y
aunque la quiere con un cariño positivo, tal vez llegaría a sentir, avanzada la enfermedad, desilusión, asco,
miedo.. . . Considera preferible renunciar al marido quedándose con el
amante. La Falena vivirá la vida que
le resta cerca, muy cerca de la luz,
revoloteando entre sus rayos hasta
quemarse las alas.
Emilia del Castillo hace este papel
y debemos confesar que lo hace bastante bien. No suponíamos que tuviera facultades para desarrollar un género tan opuesto al temperamento
que le suponemos. iBien distinto es
el estilo en que la Castillo ha desarrollado sus anhelos artísticos!
Parece que en cuanto p:;isó por ]a
vicaría tomó otra nueva máscara: la
de trágica, pero trágica no a lo siciliano, no a lo Guimerá, sino a lo Ba
taille. Trágica que vive la vida del
alto mundo parisiense y que lleva el
porte distinguido b&amp;sta los caba1·ets
y muere poniéndose serenamente una
inyección hipodérmica.
Claro que en tal género no se encuentra íntegra, no es maravilla, pero
lo repetimos, está bastante bien.
En cambio, Taboada-el príncipehace la obra sin cariño: se dedica a
fumar y concede a su papel mucho
menos importancia de la que tiene.
Ignoramos por qué Taboada, que en
otras obras hace al público la impresión de ser el mejor actor que existe ·
en México, se hunde entre la vulgaridad de sus galanes jóvenes, que dicho
sea de paso tienen lo segundo, pero

no lo primero. Al menos eso dellamar «ustés&gt; a la Falena-como alguno lo hizo-es imperdonable. Entre
el Guadalquivir y el Sena median al gunos kilómetros.
El primero, el segundo y el cuarto
actos transcu-rren fácilmente para la
burguesía de las lunetas. El acto ter·
cero es un fracaso. Se hace a Zorrilla y no a Bataille. Hasta la decoración siente la nostalgia de Doña Inés

en obras teatrales~la marcada insuficiencia del traductor. El espíritu de
la obra generalmente es trastornado
y los pequeños detalles que constitu
yen el mérito de una pieza, no sólo
desaparecen sino que aparecen con
un sentido contrario. Así vemos que
pensamientos que se repiten y que
dan un sello de agilidad y delicadeza
en el idioma original, cansan y aparecen de pésimo gusto en la traducción. Indudablemente queéuando un
literato de fuste es tnaducido por un
literato, más lector que escritor, resultan cosas como ésta:
-•Le rogamos a usted que no sea
un testigo•.
-&lt;Oh, no: yo so_y simplemente un
amigo que quisiera ayudarlos; sinó
que eomo.f

Ahora bien, Benavente ha hecho
una buena traducción de Hervieu.
¿Cómo? Es muy sencillo: Benavente
es amigo de verdad, de Paul Hervieu.

UNA NOVEDAD POR EL ARBEU

L olitu RoseU en «l,a Fiesta de San Antón»

y por momentos _parece insinuarse la
presencia del Comendador.
La propia señora Fábregas, que
ocupaba un intercolumnio, debe h~ber tenido un lío con Morfeo.
Debiéramos hacer un estudio detenido de la traducción pero salvaremos el caso particular para determinar algunas generalidades. Los traductores caen en un. 95 por ciento
dentro del refrán italiano que dice:
«Traduttore, traditore&gt;. Pero en nues•
tro México la proporción . es todavía
mucho más desoladora. Casi siempre
tenemos que lamentar-y sobre todo

El Arbeu presentó el sábado pasado, con &lt;LaFiesta de San Antón&gt; .v
&lt;Casta Susana•, ala tiple Lola Rose 11,
una hembra que revela conocer bien
el género y que indudablemente odia,
al calendario, no obstante que no pue·
de quejarse mucho de él.
La Rosell ha hecho un impresión.
en el público tandófilo, mediana. No
se puede asegurar que pasa inadver•
tida ni tampoco que alguno de luneta
se deJe hacer la autopsia sin anestesia.
o que concurra al Hipódromo de la
Condesa, a las pr6ximas carreras, en
calidad de pista, por causa de ,ella.

PRINCIPAL
La nota saliente en el Principal es
•La Reina del Carnaval&gt;, una obra
bien montada, y nada más que bien
montada.
BUJtFALMAC0.

EUSQUE USTED "PEGASO"

.......,........... ,, ..... ,., •• ,,,.,.,,.,.,,,..,,.,,,,,,, •• ,.,.,,,,,,,,,,,o•••••HHo•••"•••••H•l"'''''""' 1••••••0IOlfH&gt;lllll&gt;IOllllllt"•"•••"'"'"""••IOIHIIIIH•IIIIIIOOltl ..1HIOK'1HIHIHl"tlHO..................... R .. IIHHIIIII ..... , ................... , .. ,

Bienestar,
Alegría,
Horas deliciosas,
Sólo én San Angel lnn
Unicamente en
San Angel lnrt.

i..................................... _...................................................................................................................................................................................................................,-.......................
Pl::GA•SO

13

�fpisodios de la vida del Marqués
Sigue de la página núm. 2.

Club dmérica,

Un momento del ;'uego

DEPORTES

,

baya&gt; habiendo resultado tablas por

cero a cero.
Ambos teams jugaron con entusiasmo y tuvimos oportunidad de
ver jugadas y combinaciones mwy
bonitas por ambos lados.
Tanto el &lt;Juárez• como el &lt;Tacubaya&gt; jugaron con limpieza, lo que
contribuyó en mucho al mayor lucimiento del juego, habiendo únicamente que lamentar el desgraciado
accidente sufrido por un jugador
del &lt;Tacubaya&gt;, que recibió de uno
de los jugadores contrarios, una pe.ta.da en la sien. La bola venía por lo
alto más o menos a la altura de la
cabeza y desgraciadamente, en el
preciso momento en que uno de los
jugadores del «Juárez&gt; levantó la
pierna para patear la bola. se atra.·
vesó el jugador del &lt;Tacubaya&gt;, re·
cibiendo como ya dijimos, la patada
en la sien, siendo retirado del campo, por el se!l.or don Pablo Alexanderson , presidente de la Liga.

ºMhccoac" contra ''La lnternaclonal."Ganá el "Mlxcoac" por dos
goals contra cero
El último domingo se verificó el
match anunciado, con el éxito citado, resultando el juego no tan interesante como se eAperaba, pues
el &lt;Mixcoac&gt; tuvo casi siempre a sus
jugadores en el teneno enemigo.
Sin embargo, admiramos buenas
jugadas por ambos lados, defendiéndose los de &lt;La Internacional&gt; con
brío y bastante eficacia, jugando
limpiamente y con entusiasmo.
Por parte del •Mixcoac&gt; todos sus
jugadores se portaron tan bien co·
mo de costumbre, pues soh cada
día' más notables los adelantos de
este equipo, así como la unión de
sus jugadores, que_ló han llevado a
ocupar el segundo Jugar en la liga,
por lo que hay verdadero entusiasmo por el encuentro entre este tea.m
y el &lt;Junior&gt;, que ocupa el primero. Dicho encuentro se , verificará el
próximo díit 5 de mayo. Dada la
fuerza de ambos teams, este match
promete ser el ,más sensacional de
la presente temporada..

* **

Admiramos también el último do·
mingo el interesamte partido jugado
entre los equipos &lt;Blancos&gt; y •Negros&gt; del Club &lt;Espa!la&gt;, resultando
un juego como hacia tiempo no
ha;bíamos presenciado.
Menudearon por ambos lados las
buenas jugadas y las combinaciones
sugestivas, distinguiéndose como
de costumbre, por su precisió11,
Antonio Arechedera, Ibarrechi ' y
Gavalda, el formidable portero del
&lt;Espa!l.a&gt;.

* **

Muy animado resultó el juego entre los equipos •Juárez&gt; y &lt;Tacu-

PENALTY K:!CK.

ni podía, como en otrora, perfumar el
torrente de seda de sus rizos, con esencias
e1ó~icas¡ no podia, reducido a villana es•
keCbez, beber en la misma copa, hasta.
embriagarse, los borgoñas de fechas venerables ......
Sació su sed y su hambre en un memorable diS1. decimoséptimo de diciembre, y
después, sin que lo traicionara el tnenor
mósculo del rostro, la piesen t6 a Pedro
del Llano.

•
••

Del Llano contaba diez años más de experiencia que el marqués. Fué su prote·
gido, y disfrutó largamente de las prodigalidades principescas de este singular
varón, cuya prosapia refiere la arquería.
de un acueducto magnifico, en la ((muy
noble y muy leal ciudad de Santiago de
Querétaro».
Como él intentó la misma aventura.,
pero embarcándose en un bajel que siguió
contraria y triunfal ruta. Se sabia estima•
do de don Luis, mas de una manera compasiva1 que se aromaba con un dejo de
caridad evangélica. Y quizá. le disgustaba
eate Bnaje de protección apenas encubier
to, y se vengó tomando a Magdalena. que
fue con él aparentemente a travéd de la
anuencia de don Luis, mas, en el fondo

llevada pc,r la fuerza del destino que vertió
toda su saña sobre un hombre indefenso.
Fueron los días precedentes a la. partida
de Magdalena con Pedro del Llano, aquel tos días t1emendos que cavaron el surco
más profundo en la frente de don Lu~ de
Urrutia y Arana, y dejaron en esa honda
huella el rencor, y el despecho, y ehiiar•
tirio de quien sintió la coincidencia' de¡
fracaso exterior con la derrota oculta. y
sentimental.
·
Fueron aquellos dias los testigos impa•
si bles que guardaron el secreto de una infinita desolación, en la que se fundían la
tristeza. del esfuerzo estéril, el dolor de la
conquista no realizada, la memoria. de un
pasado de ignominia y el suplicio de un
presente de conformidad.
El marqués conoció basta entonces la
tentación estoica del suicidio¡ bendijo el
pagano gozo de la venganza¡ y fue un valor negativo para su conciencia la atroci•
dad del crimen. Si su voluntad no hubiera
concurrido para el viaje de Magdalena,
podrianse comentar las páginaij que dije·
ran cómo babia muerto Del Llano entre
los odios de su amigo.
Nada funesto aconteció.
En la madrugada de uno de loe dias de
diciembre del año del Señor de MDCCCXCV
una pareja subió al convoy que se dirigia.
hacia el interior de México. Mancha que
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AVtNIDA JUARIZ 46 MIXICO. AP~RTADO POSTAi 1014.

Se hizo condncir hasta el sitio en que
habitualmente aseguraba que · lo ungian
sus esclavos-los mozos del balneariopasó la mañana en el campo, por la tar.
de conversó regocijadamente de politica.,
y la media noche lo sorprendió en su es•
tudio concluyendo unas rimas en el margen de un adagio de Beethoven.
México, MCMXV.

En una tertulia pregunta una señora a.
un viejo verde:
-¿Cuál es el hecho militar qne más
admira usted?
-El rapto de las Sabinas, contesta. el
viejo con tmtusiasmo.
-He leido en un periódico que se ha
publicado un ((Diccionario de la mujer».
¿Crees que será distinto de los demás Dic.
cionarios?
-Sí¡ indudablemente tendrá más pa•
labras.
-¡Mozo: acabo de encontrar un cabello
en la sopa!
-Pues ponga un aviso en los diarios a
ver si aparece el dueño.

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mente, los raPgos de la fisonomía del
acompañante de quienes parecian a.lE&gt;jarse
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14

PEGASO

Madero:24
PEG~SÍÍÓ

15

�A PARTITURA V LA CABRA
El famoso compositor alemán Jaime
Meyerbeer, que, realmente, no se llamaba
mas que Jaime Beer, porque el Meyer lo
heredó, con una enorme fortnna, de un
admirador de su talento, que impuso como 6nica condición la fusión de los dos
itpellidos ... El famoso Meyerbeer prcc_uró
siempre que en todas sus óperas hubiese
grandes efectos escénicos.
Cuando Ba.rbier y Garré le llevaron el
libre.to de Le pardon de Ploermel, más conocido por el titulo de Dinorah, Meyerbeer
·exigió que aquéllos «intercalarani, en el argumento de la nueva ópera una cabra y
un torrente.
-¡ La cabra, sobre todo!-decia el gran
mú~ico 1tl despedirse de los libretistas.
Barbier y Carré hicieru1 la refo~ma,
i\Ieyerbeer compuso una de BUS meJores
pR-rtituras y Le pardon de Ploermel se estrenó cou éxito brillantiBimo en el teatro
ele la Opera Cómipa, de Paria, el di.a 4 de
abril de 1859.
-¿Ve usted ... ?-decian los libretistas a
su colaborador.-La ópern gusta. La partitura, ella sola, es la que produce el entusiasmo de los espectadores.
Meyerbeer, sonriendo · escépticamente,
-respondía:
-Esta noche ... quizá. Pero ¿y mañana ... ? ¿Y luego ... ? Yo soy más práctico
que ustedes. Pa.ra que lleguen a oir la ópera todos los inteligentes, es necesario que
vengan a verla los demás. Esto as_egura
un mayor número de representaciones.
Desde mañana, con más tranquilidad, salgan ustedes todas las noches a un palco
proscenio r observen atentamente a los
Caricatura extranjera

UN RINCON DEL AMOR
Los afortunados del mundo ciue a p€re•

Sfoolús:
~ l'a no me qneda mús q1.te nn cami,no: salir de Rusia.

espec~adores. La minoría escuchará embelesa.da nuestro trabajo; la mayoría no se
emocionará mas que cuando salga la cabra
a. escena, detrás de Dinorah, con la ca.beza
erguida, dispuesta a repre~entar su papel
11como una consumada art1stau. Tengo la
seguridad de que si álg-uien lo iniciara, la
llamarían a escena al final del acto.
'l'erminó la representación de la ópera
nueva. Los autores salieron a la calle y
reanudaron.su amistosa ditlcusión.
-No le den ustedes más vueltas-insistió Meyerbeer.-La pasión no me ha cegado nunca. La. cabra contribuirá a la fama de la ópera tanto como la mejor escena tanto como el número más inspirado
de' la partitnra.
Uri amigo de los autores, persona ?e
alta reprP.eentación social y que había asistid,:; al estreno, se acercó al grupo ...
_ -Queridos, les felicíto muy sincera•
mente. lid sido un verdadero acierto.
¡¡Qué monada de cabra!!
'F1n,TPE PÉREZ CAPO.

Guillermo espdntndv-cl regreso
de la pal01na de la. paz

V

LJ.\ (ARICA'tUIV\ eXTRANJERA

DP,)lpaés de unas cuantas horas de detención, ponen en la calle a un ~orrac~o.
-¡ Vaya usted con Díos !-le dice el comisario. -Espero no volverle a ver a usted
por aquí.
-¿Qué le van a dejar a usted cesante?

LOCURAS DEL VIENTO
Ama a la mujer, diviértela; pero nunca
le des nada de ti mismo. Porque si le das
algo de ti mismo, ella, que es insaciable,
querrá devorarte todo. Si te devora1 te
arrojará después como un bagazo; si Jo.
gras resistirle, ella despreciará. Lu orgullo.

*

* *parecer:
El secreto del buen
Simula cuando estás entremucho mun•
do, que crees ser el único habitant~ de
una isla desierta.
Cuando estés solo, piensa. y obra como
si ante ti hubiese maree de gente.
Así, ocupándote de ellos, creerán que
sólo te ocupas de ti mismo.

grinaciones sentimentales podéis cansa.
grar vuestros días ociosos¡ los que estnvf.8&amp;eis ya en Varona y en Teruel, exquisitos
lug-ares de amoroso tormento en los que
,óu queda el perfume de la. pasión ínmorwl, id a Sevilla, recorred su·s calles cuya
placii:l:ez turbó el Re)'.' d~l amor y deÍ odio,
D. Pedro, el D. Juan coronado. Un guia
complaciente os enseñará el encant:tdor
jardín donde el Rey Cruel adoró á la menuda y graciosa Padilla, el baño donde la
{c,rmosa due~a surrrergia su cuerpo nitido
ante los pasmados pab.ciegos .... Pero estas
eoo historias harto vulgares. Aba □ donlld
el guia, echaos a-vagar por las calles eevilla~as pobladas de sorpresas, y eu las que
lo inesperado se os presenta siempre risueño. atractivo, misterioso.
Andando, andando, llegaréis a una callecita, veréis en una pa'Íed~' blanca, con
negras letras de az~lejo, esc_rito un nombre
que osparar4 medit&amp;bundoS: i(Doña Maria
Coronek
Si de veras sois sentimentales amantes
del amor, una imagen bella v 'torturada
9?08aparecerá_: muy luego, abrfréie un postigo y os veréis en uno de esos patizr;eloe
rientes que abren paso a los conventos de
Sevila; en uno de esos patios donde la.e
~llcetas crian ~ores rojas que parecen labios, flores pálidas que pi.recen mejillas;
Dores violáceas que parecen párpados cal!nturientos. La fronda amable de la aca.
ciase mezcla con la adolescente fronda del
naranjo. ~l aroma es tan intenso, que se
o_e fignra rnJigotable; nn olor de siglos y
81glo1.1, qne llUDN1. se extingnP, &lt;'orno loe
amores fa ta 1es.

¿No conocéis la historia del convento de
Santa Inés? Las sevillana~ la repiten con
s1iitve devota entonación. Oidsela contar a
cualquiera de esas viejecitas que en palabreo 1'3ilbante es insinúan los grandes secretos que ellas aprendieron cuando mozas.
Ea aquel mismo sitio se enterró en vida,
por su voluntR.d acernda, por su honor
implJi-cable, DoñB. Maria Coronel, IR. esposa fidelísima de D. Juan de la Cerda. El
Rey Justiciero la amaba con locura: llamas,, rayos albergaba en su corazón, que
al pensar en Doña Maria trocábase en calor dulce, en reflejos acariciadores de-crepúsculo sevillano.
-Doña Maria-os dice la vejezuela-no
quería ar Rey, que babia matao a zu marido, y ¿zabuté lo que hizo? Pú, ná, ze enterró mimamente aquí...- y os señala un
lugar caprichoso.-Vinieron a buhcarla,
¡y que zi quierehl Pero notaron que aquí
mi mito fartaba yervay floreh, de que tó er
zitio etaba cubierto. Era el cuerpo e Oña
María. Aluego icen que hechó floreh también ...
Pero otra vieja os dice que lo cierto no
fue lo de la sepultura en vida, sino que
Doña María, como dicen las historias, fe
quemó la c::tra para desfigurarse y que no
la quisiera el Rey libertino.
De todas maueras, por allí ha pasado
un amor a la española, cruel, arrebatado,
tormentoso, y de los que se truecan, con
el tiempo, en arrobo místico; y un historiador os contará que Doña María murió
siendo abadesa de Santa Inés y que en su
cuerpo incorrupto aún se ven las sefíales
del terrible sacrificio, y os dirá. que muer•
ta Doña Maria, la sucedió en el priorazgo,
¿quién? otra enamorad{t que no tuvo el valor de sRcrificar BU hermosnra: la hell:t

*

* *un amigo de espíritu
.
Llegué a encontrar
tan semejante a mi espíritu, que érarn~
como dos frutos del mismo ramo. Mas mi
amigo no supo defenderse de mi, _n_i yo de
él y nuestra amistad fué un martmo parJI
ambos, porque al gozo incomparab_le de
comprenderse, seguia el te.dio de mua.rae.
siein pre en un espejo vivo y el recelo de
qne la maldad de cada uno, conocida del
otro, se irguiese contra. el amigo.
Afortunadamente el Destino nos separd
a tiempo,: habíamos llegado a convencer•
nos de que uno de loe dos sobraba en el
Mundo.
En realidad sobrábamos los dos.
MR. KOBALDO.

SEGURO

Libros de Antonio Caso.
Problemas Filosóficos .......... , ...... .
Filósofos y Doctrinas Morales._.
Existencia como economía y caridad ..
Conceptos de ley natural (traducción) ...... -

s

Librería Porrúa Hnos.
2~

16

PEGASO

RELOX Y DONCELES

JOYERIA Y RELOJERIA

''LA ESMERALDA''

Aldonza, su hermana. Esta fue una pecadora. Esta vivjó en la Torre del Oro, adorada por D. Pedro, recibiendo por las ter•
des los cálidos mimos del sol poniente,
que a América se marcha, y los frescos
halagos del Guadalquivir, q_ue va en busca.
del Océano.
Menos valerosa que su hermana, Doña
Aldonza, después de haber gozado los dias
del amor, tuvo la: pena -ae ver llegar los
del hastío. Don Pedro la olvidó, lto1. despreció, y Doña Aldonza se retiró al convento,
como su hermana, pagó la debilidad ct n
el desengaño.
Ahí, en Santa lllés, yacen los restos de
la amada sin ventura y de la despreciada
querida. Y al R.bandonar el convento,
pensáis qué se dirán aquellos huesos venerables que la pasión estremeció.
En el patio, las flores rien, lloran febriles, exhalando su perfume eterno.

F.

NAVARRO Y LEDESMA.

¿Desde que eres aprendiz has comido
n111cbos dulces?
-N'i uno.
-¿Cómo es eso?
-El amo los cuenta todos y no hago
más que lamerlos.
~ Agonizaba un beodo y sufrió un des-

mayo.
El médico pidió éter o vinagre.
-No hay más que aguardiente.
El médico a.plica la botella a la nariz
del enferm0 y este le dice, ha.ciendo nn
esfuerzo:
¡Ahi, no; más abajo, E"eñor doctor,
más »hl-ljo!

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AJEDREZ
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Blancas:
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R 8 A D, P 4 D, C 5 D, (7 piezlle).
Negras:
R 2 T D, P 4 T D, P 5 T D, P 2 C D,
p 5 C D, (5 pieZllll},

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Las blancas matan en tres jugadaP.

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Lo resoh-ieron los Sres. Rafael Carrillo
G.• Fr11ncisco Durá.n, Francisco. Andrade
y Lui, S.:itomarina, de esta C1tp1tal. _Edte
último mandó sn solución sin e~pec1tlcar

li\8 variantes.

Ella. -Muchas gracias, por ha?9r
tido a la reunión en honor de m1 prim
vestido largo.
.
.r,
Elloa.-No hay por qué, 1eñor1ta, J ••~i
ae cuando se vista de corto, que, con 1111(-:
cho gusto, volveremos a verla.

VIDRIOS PLANOS,
SENCILLOS

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PARA VENTANAS.

LIBROS

Entre aoldados.-Chico. ¿Tú hicia61
muchas proezas en la gaerra?
Yo no hice ninguna. ¿Y tu?
•
- Yo ai; yo le corté a un enemigo l•
manos.
-Oye; ¿por qué no le cortaste la oabest,f
-¡Toma! Porque la tenia ya cortada,
-¿Puede dar algo a eate pobre hom.
bre? .....
1 ••
-Absolutamente n&amp;da .... Ayer me ...
timé el pie contra un cobrador.
-¿Cuál ea el nombre más corto?
-0.
-¿No hay otro mú corto?
-Casi•o.
-¿Y no hay otro mb cort&lt;i?
-Ni-caai•o.
Visitante.-Su nueva criada, aeii01St
parece muy cuidadosa.
La eeñora-¡Ohl, si, muy cuidadoaa! na
siquiera remueve el polvo del cuarto qu
está limpiando.
E11tre marido y mujer:
-¿Me quieres ~ucho, Enrique?
-Como a mi mismo.
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México

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                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
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              <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
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              <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Marqués de la Villa del Villar Aguila</name>
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