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MEXICO.

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MEXICO, D. F,,26 DE ABRIL DE 1917

NUM. 8

LAS MEDIAS BLANCAS
POR., ü\'IARIANO SILVA.

Es un tema muy literario por la delicadeza que encierra; pero ya que lo hemos de tratar alguna vez en la vi·
da, que sea en una crónica y no en el tercer capítulo cie
nuestra novela, ni en el último de nuestros poemas. La
crónica está hecha para las opiniones más pr6ximas de
la. vida; los otros géneros son para lucir ideas retocadas
y más cercanas del espíritu.

que sabía latín y estaba llamado al Seminario. La se!lora de Renal, siendo rica, no era lujosa, porque en 1830
la provincia francesa no lo exigía; a menudo su marido
tenía que recordarle en este punto algunas conveniencia~. Pero apenas amó, cuidó de sus adornos: un vestido ligero hecho con urgencia y unas medias caladas.
mandadas traer de París, fué lo que aquel corazón tierno escogi6 para agradar la vista de Sorel bajo el tilo
frondoso del jardín en que cada tarde se hacía un rato de
plática. En el curso de la novela fué tan significativo este paso, que el capítulo todo se llama así &lt;Las medias
caladas&gt;.

La crónica de modas de los periódicos me atrae sin
embargo de una manera irresistible y allí he aprendido
muchas cosas que en las grandes enciclopedias nunca
hubiera encontrado: como por ejemplo, que los encajes
amarillentos se llevan bien con unos ojos claros oque las
telas de seda muy finas apagan la espontaneidad. Sobre
Nosotros los habitantes curiosos dela ciudad, que rualas leyes del escote o de la transparencia hay capítulos
para dejar avergonzado a un casuista. Y esas firmas siem- mos calles libremente, venimos observando, de tiempo
pre frágiles que vienen al final de esas bellas lecturas , acá, una movible nota de color que llama por sí sola a
están allí como un rasgo indispensable. El esfuerzo de nuestros ojos y se parece a una parvada de palomas que
Mallarmé por descubrir a la literatura esa fuente de de· no acabara de abatir su vuelo: son las medias blancas de
licadeza, me parece más interesante que el de Lord By. las mujeres, jugando con los pliegues de las faldas. Sin
pensar en lo que el C6digo de la Moda diga en esta maron por arrebatar a los turcos la colina sagrada.
teria, por temor de encontrar razones desapacibles, ad·
Los que admiramos a esos cronistas más todavía que mi tamos que las mujeres bien saben, como la· virtuosa
a las comisiones de estilo de los cuerpos legislativos, no sellora de Renal, que el lujo de las medias tiene para los
podemos menos que lamentar cierto exceso de descrip- hombres un encanto particular, en el que fundan ellas
ción y una tendencia al abuso de los términos técnicos mil propósitos suyos que, si la vida no realizara tan inesque por otra parte ha servido para mantener esa litera- peradamente, podrían seguir un curso más lento según
tura alejada ctel vulgo y casi en poder de las mujeres de el novelista favorito de cada una.
distinción. Pero convengamos en que éstas mismas, paSi a los aficionados como yo a las crónicas de las mora brillar en la conversación, nunca se quedan- en el dominio puro del código de las modas sino que dan cuerpo das no les place mi meditación y toman como una frivolidad reprehensible perfeccionar sus estudios con la lecasu plática COll los personajes de su nove/a -favorita.
tura de novelas, les diré lo que se cuenta en &lt;La LeyenLa mujer vista en sus adornos es algo que embellece
da Dorada&gt;. Un día ofrecieron en el mercado al evange·
el mundo como la pureza de los espíritus debe embellelista Juan una perdiz vi va y él la tomó en sus manos con
cer el cielo. Pero además de lo que logra como espectá- amor y se puso a acariciarla. En tanto, sé acercaron unos
culo, hay en cada mujer y en cada adorno que ésta lleva
muchachos qne llevaban arcos y flechas para matar páuna intención particular y secreta que es de la que quiejaros
y uno de ellos dijo a los demás, •Mirad a este anro hablar aquí, aunque solo sea valiéndome de lo que puque juega con un pájaro como un ni!lo podrfa haciano
do recoger el espíritu penetrante y milagroso de Stendcerlo&gt;.
Entonces el apóstol, adivinando su intención, se
hal. Os remito a la novela inolvidable, &lt;Le Rouge et le
volvió
y le dijo con dulzura: •Así como el arco de tu fleoir•. La se!lora de Renal, que demostró hasta el fin la
rirtud de su alma, empezaba a sentir que su voluntad cha se debilitaría si Je tuvieras siempre tendido, de la
corría misteriosamente hacia los ojos de J ulián Sorel, misma manera nuestra frágil naturaleza humana se deuel joven de belleza extra!la, preceptor de sus hijos, bilitaría por la contemplación si, persistiendo en su ri·
gor, rehusara ceder muchas veces a su fragilidad&gt;.
PEGASO

�~w_~~•·~
~
~
--~~-

tos de dormir, sin despertar la me·
nor sospecha.
Una vez arriba, detúvose un momento para escuchar, siempre sonriente pero conteniendo el aliento,
~;&gt;;¿&gt;-_;;;¿~
y con ~l pecho palpitante de traviesa
emoción. Sorprendióle un tanto,la
pesar de todo, que no lleg:1-sen !.' ~us
oídos las voces de los criados ,Ill el
sonar de la loza y de los cristales en
POR., JOSE LOPEZ-PORTILLO Y ROJAS
el comedor, siendo así que era tiempoya de que la camarera fuese prede arriba, y blancos por la que toca
Especíai para, "PEGASO".
parando la cena. Tuvo entonces la
al
suelo,
sentíase
inundado
de
saI
glacial impresión de que la casa estisfacción indecible: hasta hubiera
Es un chico excelente Pascual
tuviese desierta.
deseado
saludar
a
los
conocidos
con
Cordero; pero tan bueno, tanto, tan-¿Todos han salido?-se pregunlos
pies
en
vez
de
las
manos.
to, que t&lt;&gt;l vez se pase d_e la raya:
tó con ansiedad. -¿Hasta Mercedes?
ustedes juzgarán. Su mu¡er, MerceReflexionó un instante.
III
des, que es muy bonita, pizpireta e
-No es posible, se contestó a sf
inclinada a jugar con los vocablos,
Salió Pascual aquel día (aquella
mismo, mi esposa debe estar especon el honrado fin de ponderar la
tarde mejor dicho), más temprano
rándome,
.
dulzura y placidez del alma de su
que de costumbre?. de la oficina donY continuó camino adelante, siemesposo, suele cambiar el orden de
de trabajaba, agui¡oneado por el depre con la sonrisa en los labios. De
la colocación de las dos palabras que
seo de comparecer ante su bella
pronto se detuvo, porque escuchó
forman su nombre, y llamar a su
consorte como llovido del cielo; Y
rumor de voces. ¿De dónde ".enia1
marido Cordero Pascual, en lugar
dirigióse aleqre y confiado, y, a maPocos instantes duró su perpl~¡idad._
de Pascual Cordero. Esa inocentísiyor abundamiento, con la sonrisaen
Bien orientado ya, comprendió que
ma broma, da mucho que reír a la
los labios, al nido de sus blancos
venia del aposento de su mujer. ,No
gente.
amores donde se imaginaba iba a - lo había dicho? Era imposible que
iCordero Pascual! iCuánta blancutener l~gar unaescenagraciosísima
Mercedes faltase de la casa a aquella
ra, suavidad y mansedumbre van
de sorpresa, gritos y desbordado alhora suprema. La servidumbre poenvueltas en ese par de voces evanborozo. Todo el toque estaba en lledría andar ausente, µero ella no,
gélicas' Recuerdan la sencillez de
gar hasta el lado de su mujer sin (lUe
porque le esperaba. El rostro de
un modesto menú; porque el cordero
ésta se diese cuenta O.e su prox1m1Cordero se iluminó en la sombra,
pascual es un manjar exquisito p~ra
dad en soltarle allí una sonora Y
y el marido siguió avanzando por el
los judíos. ¿Y quiénes son los Juopo~·tuna carcajada, y en calma~ en
pasadizo,
. ,
Q ,
díos? Es un error pensar que lo sean
seguida sus nervios estremecidos
-iQué sorpresa! se dema, i ue
únicamente los prestamistas Y los
por la emoci6n. Era seguro que ella
bromita tan espiritual! iY cuánta
descendientes de Israel, porque _lo
le dirigiría estas o semeJantes pregresca cari!l.osa después de pasado
son todos los que crucifican a Cnsguntas:
el sustazo!
.
to, y no hay pecador que no le cru •
-¿Cómo has venido?
Se atusó el bigote con la galante•
cifique. Así lo asienta don Alberto
_¿Por qué no he oído tus pasos?
ria de un gato que se lo lame, y una
A todo lo cual podría él dar resLista:
oleada de bienestar inundó su corapuesta satisfactoria con sólo levan¡Muere, gemid, h?m~nos!
zón.
,
d
¡Todos en él pus1ste1s vuestras mano~.1
tar una tras otra ambas plantas del
Pero al llegar a la puerta e 1•
:flamante calzado, para mostrar a la
alcoba, la encontró bien cerrad~.
El presente bosquejo agiográfico,
maravillada compaiiera de su vida,
¡Cosa más extran.a! ¿Por que est~na
lleva por objeto relatar, en compenla blanca, suave y callada materia de
clausurada? No era natural. Algmen
dio brevísimo, la forma en que fue
que estaban hechas. Risas, exclamahabía adentro. Aplicó el oído Y essacrificado cierta vez, (iay! una de
ciones y el idilio acostumbrado, secuchó claro y perceptible el rumor
tantas,) el mu.v recomendable Y
rían consecuencia forzosa de aquella
que confuso había, percibido a distranquilo Pascual Cordero.
mímica persuasiva y de buen gusto.
tancia· era un dialogo discreto Y
Era ua chiquillo el bueno de Pa,sII
bajito,' muy bajito y muy discr~to.
cual· un chiquillo de treinta años, lo
,Quién estaría con Mercedes? ,Al·
Sucedió, pues, que tuvo nuestro
que ~ada tenía de particular, pues
guna amiga? ¿Alguna criada? No,
héroe, hace poco, la idea de comtodo el mundo sabe que hay chiqui¡ voto a sanes!; no era voz de muJer,
prarse unos zapatos de moda, de1·•
llos de más edad que esa, y que los
sino de hombre la que susurraba.
nier cri. Nadie ignora que el calzado
hay hasta calvos, canos y de cutis
Su timbre profundo formaba conque prefieren hoy día los elegantes,
surcado por arrugas, dobleces Y patraste con el dulce, acordado y fino
tiene suelas y tacones de hule. Pentas de gallo.
. .
acento de Mercedes: era un duo ~•
s6 dar con esto Cordero un buen qolLos hados le fueron prop1c10s.
soprano y barítono, o tal vez de ba]O
pe ante la faz de la sociedad, y, ade·
Llevaba en el bolsillo la llave de la
y soprano; no pudo precisarlo con
más, aprovechar las ventajas del
puerta, y esto le permitió abrir la
entera exactitud por la gravedad
caso para deslizarse por dondeqmedel zaguán sin necesidad de acudir
del momento, por más que tuviese
ra sin ser sentido, como un fantasal timbre y poner en movimiento.ª
un e:rnelente oído músico.
ma como una larva, como uno de
la servidumbre. Se coló, pues, bomSin resolver aquel problema acús·
tan'.tos lémures como andan por allí,
ta y sigilosamente hacia adentro,
tico siguió escuchando Cordero.
o, para emplear_ un lenguaje más
sin levantar el más peque!l.o Y leve
call~do, recogido y haciendo todo lo
llano y comprensible, como un caurumor.
posible por no dar se!l.ales de si.
teloso gato, dando muy divertidos
Comenzaba a cerrar la noche, peYlooy6itodo!, iitodo!!, ilitodo!!!.,.
sustos y bromitas a sus relac10nes.
ro no halló encendido el foco elécy guard6 en reserva su propósito
trico del hall, y pudo subir la escaIV
hasta para su misma cara mitad, a
lera perfectamente cobijado por la
fin de comenzar por ella la serie de
Una vez cerciorado de lo que se
amiga sombra . .A.rrimóse a la pared
las inocentes travesurillas que tenia
trataba desanduvo el camino que
cuanto
pudo
para
que
no
rechinase
proyectadas.
. . .
acabab~ de recorrer, siempre con el
la madera y fue su hiendo despacito,
El día en que hizo la adqmsición,
mism0 sigilo y con las mismas predespacito,
y
con
gran
prudenma
Y
no cabía en sí de contento, pero
cauciones,
sali6 a la calle, cerró la
recato.
anduvo cabizbajo para verse incesanpuerta
con
la suavidad, guardós~ la
Tedo
le
fue
favorable:
no
tuvo
el
temente los pies. Figurábasele ser
llave
en
el
bolsillo
y se dirigió al ¡ar
menor
tropiezo,
y
puso
la
planta
en
un mandarín chino, de esos que lledin
más
próximo.
Allí tomó asien~
el
pasadizo
que
conduce
a
los
cuarvan pantuflos, negros por la parte

PASCUAL CORDERO

en un banco solitario, y se di6 8
reflexionar.
-,!Qué haría? ,Qué haría?. se
preguntaba.
El caso era bastante comprometido. intrincado y ¡ieliagudo. Lo pens6
maduramente, y después de pensarlo y meditarlo mejor, apartó de su
ealenWriento y febril cerebro toda
idea ominosa de suicidio, homicidio
naesinato. iNada de crímenes ni de
oad.íveres! Ni siquiera se le ocurrió
ecoar mano del divorcio, porque to-·
do e~cándalo le ponía carne de

gallina.

De pronto, en medio de su estupor, sinti6 que un rayo de luz peraba en su dolorido espíritu, con
recuerdo de aquel conocido proquio que establece este mandato:
la, injurias o bien calladas o bien vengadas! Tenía, pues, que elegir entre
aquellos pavorosos extremos. P&lt;1ra
salvar la situación gallardamente
pr°"entábanse a sus ojos, esos do~
intos caminos. ¿Cual de ellos eser? iEspantoso dilema!
pasó la mano por la frente, sa~ el pa!l.uelo y se enjugó el sudor
lle la angustia; pero al tin tom6 su
11tidocon brava resolución. No se
a.ría, inó!; pero, en cambio, ica ia!, si iicallaría!!; y tanto y tan
en, de uua manera tan absoluta
rfiada y hermética, que no lo
garía. a saber nunca nadie, nadie,
ini siquiera él! i ni siquiera ella!
Una vez adoptada aquella medida
r~ical, no tuvo ya más que hacer,
stno esperar ..... , esperar que co.
rriese el tiempo hasta que fuese llegada la hora de sequridad, que era
la de costumbre, en que pudiese
volver tranquilamen~e a su casa.
Hízolo, pues, así, y para el más firme éxito de sus planes pacifistas
dejó pasar una media horita más'
considerando muy cuerdamente:
que nunca es excesiva la prudencia.
Al llegar a su casa, hizo punto
omiso de la llave, oprimió resuelta

ne'.

y valientemente el botón eléctrico
para anunciarse con mucho ruido
y, cuando le fue abierta la puerta'
subió la escalera por el extremo ex'.
terior de los peldaños para hacer
crujir el maderamen con el mayor
estrépito. Respiró: estaban encendidas ya todas las luces, andaba
atarea.da la servidumbre, y Merced~slozina, ~resca y hermosa, aguardabale apas10nada y sonriente.
-!Qué hacías, Pascualillo?-preguntóle con gracioso entrecejo en
se!l.al de amable reconvenci6n. Has
tardado mucho; me tenías con cuidado.
. -Ha habido trabajo extraordinar10 en la oficina, repuso Cordero
con cara. pascual.
-Pero, icalla! ¿Por qué no hacen
ruido tus pasos? Pareces alma en
pena.
-Es que me he comprado zapatos de moda, tontuela: mira.
~ el esposo levantó un pié despues de otro para que viese la consorte la blanda y elástica materia
de que estaba hecha la planta del
calzado.
-iTacones y suelas de hule!murmuró Mercedes cavilosa y alarmada.
Reflexionó unos momentos, enarcando las preciosas cejas, y luego
contmuó:
-iSabes que no me, gusta esa
moda, Pascual?
-¿Por qué no, monina?
-Porque un dia u otro puedes
darme un susto.
-Tienes razón: ahora mismo he
estado a punto de dártelo . .A. mi
tampoco me agrada; no volveré a
u~ar estos zapatos.
Y agregó:
-:-Se los reg•la ré a alg_u no de mis
amigos,
V
Desde aquél día toma nuestro hé·

roe varias prudentes medidas antes
de llegar al domicilio conyugal.
Retarda la hora de la vuelta a su
hogar todo lo posible.
No hace uso de la llave para abrir
l": puerta en ninguna ocasión y por
nmgún motivo.
Hace sonar varias veces el timbre
antes de entrar, para que se sepa
que es él quien se presenta.
Ha sustituido el silencioso calzado
de hule por otro de sonantes tacones
y suela de rechinido.
Y, finalmente, cada cabo de semana, se anuncia a su esposa desde
lejos, por medio del teléfono con
una anticipación- que nunca b~ja de
de qumce o Teinte minutos.
Merced a tan sabias precauciones
no ha vuelto Cordero a encontrar 1~
casa sola ni a oscuras, ni ha torna·
do.ª escuch:-r duos de barítono (o de
ba¡o) y soprano sotto voce, detrás de
la puerta de la alcoba.
Así todo camina viento en popa
en su tranquila casa, y en el hori ·
zonte de su felicidad no se dibuja ni
la más ligera nubecilla,

VI
Por lo que hace a Mercedes, sigue
con sus mercedes, con perdón de
sus mercedes.

Y USUF- BEN-ISSA,
México, abril 14 de 1917.

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mejores escritores mexicnnos-LeaU d.Ia revista de los intelectuales.

Caricatura Extranjera

Sorpresas de la aventura de la conquista del dominio universal

PEGASO

PEGASO

�LA e.ACTUALIDAD CIENTIFICA

LA UNIFICACION DE LA HORA EN MEXICO
POR JOAQUIN GALLO
Director del Observatorio Astronómico Nacional

LOS POETAS JOVENES DE "PEGASOtt.

Carlos Pellicer C.

.José M. Solis

HOY LA CANCION MAS NUEVA·····

A GUILLERMO DA VILA

1Hoy la canción má.s nueva quiere_ decir mi boca.!

Amigo mío, la vida no. hay que to~~rla. en serio.
Es una vieja broma de Dios; que te d1v1er~a1;1
mis pobres versos jóvenes ya. que en _ello~ IDJerta.n
la Virtud y el Peca.do su pasmoso m1.eter10 ..... • .
Ves? puntos suspensivos; ya no alcan_za. el salterm
para. decir sutilea cosas~·· Y que lo adv_1ertan
tus ojos y tu alma ... Estos puntos desP_tert~n
ciertas curiosidades dignas de tu bem1sfer10
frontal. Amigo mio: nunca. te desesperes;
espera siempre algo de lo que nunca espere~.
(Y no es cábala., conste), Tiene _a vec~s la Vida
ciertos bellos caprichos como d1V11gac1o~es,
que nos hacen cantar con el alma. transida..
de un inmortal deseo de actuar en sus a.cmoneE1.1

Para. ello es necesario romper la antigua flauta

contra mi corazón, que es de cristal de ~oca
y norma sus anhelos en la. futura pau~a ... ·· _
d
No sé quién me la ha. dado¡ pero. m1 eot.rana muer e
la incomparable rima del alba vemdera;
mi dolor es más hondo y mi campo más verde,
porque en mi se prepara la mejOr sementera. _
¡Y mañana, (un mañana gastado en las entranas
de lo inmortal), mis glosas tocarán !º trompeta,
a su grito saldrá fuego de las montanil.8
y un suspiro del hondo silencio del planetA.!. •· •

~fartín Gómez Palacio

ERES EL COLMENAR DE MIS ENSUEÑOS
Eres el colmenar de mis ensueños:
si la vida arrebata
al más ligero, y ante la escarlata

de una boca de besos que se venden
lo lleva;
.
si una. quimera mí&amp; es agitada.
por la. noche, y en loca. fra.nca_?hela.
se aventura asa, mal acompanada, .
sin mé.8 techumbre que el azul que riela
la luna;
si un pensamiento ~io no :eposa
con obsesión &lt;le líquidos cnsta.les,
y mal llevado por sn afán se posa
en el VA.SO de acopios otoñales
.
,
del a.genjo,
todos mis peneam1entos, el que h9:st10
HUpo hallar en loe besos mercenar10s,
el trasnocha.do bajo el hondo frío
de loe luengos rosarios
estelares,
.
el inseguro por lib_a.r manJar:si
van a. tí con idénticos empen~s,
porque dentro de ti son una. r1~a.
de castida.d, y en M todo los mima.,
ya que tú
erea colmenar de mis ensuefios.
4

.Jaime Torres Bodet

A TRAVÉS DE LA HONDA INQUIETUD.···•
A travé1:1 de la honda inquietud de mi alma.
Que la aurora conturba 1 me e_xalta.1:11;1 gr~n deseo
Del bienestar profundo de la 1nmov1hdad,
Un miedo
De todo movimiento;
Una voluntad dulce de sentirme sereno,
De llenar mis mira.das de crepü~cul?s .
Apenas presentidos,_y C';)nfund1r m1 ahento .
Con la brisa. romántica ae las noches de luna,
La. aurora. me fatiga, y me siento extenuado
Antes de haber vivido, con un temo~ eterno
De que la vida rompa. la. magia de m1 fuerza,
De que li1. luz del sol borre en el cielo
La. trémula. ca.ricia de plata. del lucero., .
Con el temor continuo de tener que v1v1r
Una vida en que muere todo ensueño!

y me invade un profundo desaliento,
Un asco para. todo,
.
. .
Un deseo infinito de hmr el mov1m1en~o
y de ir velando todos loe ca.nto, de la. vida
Con el divino canto del Silencio ....
PEGASO

A nadie se le oculta la imUno de nuestros hombres de ciencia de más prestigio, el iAgeniero
Este, del Centro, de la Mon·
portancia que puede tener
Joaquín Gallo., Director del Observatorio Astronómico Nacional, ace.
taña y del Pacífico, difirienpara la República la acepba de didgirse a algun ts agrupaciones, proponiéndoles que apoyen su
do cada uno de ellos, un
tación de una hora fiJa.
iniciativa para que se establezca la hora única en toda la Rt:ttública.
número entero de horas con
, fEI viajero que sale Ae la
"Pegaso'.' ae satisface de: registrar en sus columnesJ.este: importanti.
respecto a la hora de Greenciudad de México y llega a
simo proyecto y e"pera que la loable: inidativa del seño,r Gallo sea
wich;
y asf se cuentan resotra población del país, enatendida con todo el interés que: merece.
pectivamente 5, 6, 7 y 8
cuentra que su reloj marca
horas de diferencia con este
una hora distinta de la que señalan los
Esta institución ha tratado de reprimer meridiano.
relojes de la localidad y aún que tomediar el mal, invitando por medio
La configuración general de la Re·
dos los relojes públicos discrepan ende la prensa a los relojeros y al públipública Mexicana, ancha en el Norte,
tre sí. En resumen, no se sabe cuál
co a que pidan telefónicamente la hora
y estrechándose poco a poco hacia el
es la verdadera hora. El reloj del pade Tacubaya. Los Ferrocarriles y Te·
Sur, en dirección del S. E., quebrando
lacio de gobierno o de otra oficina púlégrafos conectaron sus líneas a una
bruscamente su eje hacia el Oriente,
blica, probablemente marcarán la homagneta dispuesta para ello y que es
para terminar en la Península de Yura con algunos minutos de diferencia,
accionada automáticamente cada 60
catán, hace que la máxima diferencia
porque álguien, que es el relojero ofiminutos por uno de los péndulos de
de longitude:; entre el punto más occicial, la toma de un pequeño cuadrante
tiempo medio, que se toca a diario padental de la Baja California y el Cabo
solar, que por lo general no sabe usar .
ra tenerlo con un error que no exceda
Catoche,
que es de 28°, sea entre los
Es, pues, importante que en una mis•
de 10 segundos.
puntos más al Norte y más al Sur,
ma población se tenga una hora que
La importancia de la unificación
que dista más de 11°enlatitud. Se me
sea la &lt;tipo&gt; y que a ella se ajusten
de la hora se hace más notable en
ocurre, desde luego, hacer dos divitodos los relojes; pero si es posible
los puertos, a donde llegan barcos
siones de r sº cada una, teniendo por
que en una población aislada se adopde lugares lejanos y con los cronóejes a los meridianos de 90º y 105° al
te una hora, al tener relaciones comer•
metros arieglados al primer MeriVV. de Greenwich y en las que se contaciales con otras, al no estar aisladas,
diano del punto de partida. El marirán las 6 y las 7h de diferencia con ese
sino formando parte de una nación,
no debe conocer la marcha de su croprimer meridiano. El meridiano 90°
debe también regirse por una hora
nómetro de la manera más exacta po~
pasa al W. de Mérida, Yucatán, el de
única, pues de otra manera no se comsi ble: una ignorancia de ~lla puede ser
105° por Tepic. A uno y otro lado se
prende cómo podrían regularizarse los
de fatales consecuencias. A este resextenderían
husos de 7°30'. Ahora
servicios de comunicaciones. Un rapecto, me voy a permitir referir lo
bien. ¿ Qué puntos de la República
zonamiento infantil conduce desde lueque presencié cuando llegué a Puerto
serían los límites de estos husos?
go a la aceptación de una sola hora. Si
México, procedente de Glasgow. El
Teóricamente es muy fácil decirlo,
no fuese así, qué trastornos, confusiocapitán indicó que uno de los cronó·
pues
bastaría trazar en una carta los
nes y accidentes ocasionaría el hecho
metros se había parado y que el otro
meridianos respectivos; pero prácticade que el conductor de un tren fuera
no marchaba con regularidad después
mente es muy difícil, porque la falta
ajustando su reloj, en cada estación, al
de haber sufrido fuertes sacudidas en
del conocimiento exacto de nuestra
tiempo local. Y si los ferrocarriles huuna tormenta y que para determinar
Geografía por un lado, y por otro las
bieran adoptado una hora única por
su posición se valía de la latitud, del
divisiones o secciones de los ferrocala que deben regirse y eF1 la localidad
rumbo y del recorrido, estos últimos
rriles y aún los provincialismos de los
se usase otra, los perjuicios que sufribien inciertos en la navegación.
pueblos, son factores que entorpecería el comercio, sobre todo, serían
Arribamos a Puerto México é imparían esa división horaria: prueba de
grandes.
ciente el Capitán, me dijo que esperaesto es la de los Estados Unidos. Los
Vemos, pues, la necesidad de adopría la señal del medio día de Greenlímites horarios no son meridianos,
tar una hora a la que deben sujetarse
wich para comparar su cronómetro;
sino
líneas sinuosas, por ser accidentes
todos los habitantes de cierta región 1
tuve que confesarle, con vergüenza,
geográficos o terminales de división
a la que se sujeten también las tranque en México no se acostumbraba dar
de las vías de comunicación y para no
sacciones y los medios de . comunicaesa señal. Nos dirigimos a las oficicitar sino dos ejemplos, mencionaré:
ción, y esa hora única será la hora
nas de los telégrafos y del ferrocarril,
19, el límite de las 5 con las 6h. Cooficial.
donde nos esperaba una desilusión.
mienza en Port Arthur, sobre el me·
Es, en verdad, algo difícil mientras
El reloj del ferrocarril tenía un retraridiano 89 en donde se debía contar
no haya propiamente hora oficial y
so de 4 minutos con el del telégrafo, á
tar las 6h; sigue l)0r la frontera del
servicio e inspección, que los relojes
pesar de que los empleados asegura- ■ 1Canadá, a través de los grandes lade una misma ciudad marquen la misban que los relojes marcaban la hora
gos, hasta llegar a Bu/falo. El otro
ma hora. Consta a todos que eso pasa
exacta. No hubo más remedio que proejemplo es el límite Sur del huso de
en la ciudad de México: cada relojería
ceder a determinar el tiempo de la me·
6 y el de 7 en el Paso. Esta población
que tiene cronómetro y anuncia como
jor manera posible, y- dar la correcestá sobre el meridiano 107; teóricahora exacta la que marca, se rige por
ción a las oficinas. Si por falta de premente se debía contar allí una hora
el criterio más o menos justificado del
visión se hubiera tomado la hora de
que difiriera siete horas de la de Greenrelojero, y así se ve que a pesar de
una de ellas solamente, se hubiera tewich, y a pesar de eso se cuenta la
anunciarse que los cronómetros marnido un error en la marcha, que podría
hora que difiere en 6 unidades sola•
can la hora exacta, difieren, no segunocasionar perjuicios en el viaje de remente. Es que termina una división
dos, sino hasta minutos los cronóme•
greso del vapor. Con lo dicho, creo
del Ferrocarril Southern. En nuestro
tras entre sí y aun los relojes de Caque ya es suficiente para dar idea cla·
país no se han extendido los ferroca
tedral y del Palacio. En verdad no
ra de la necesidad de adoptar una horriles como en nuestro vecino del
lllienten lo~ relojeros cuando anuncian
ra como oficial 1 a semejanza de lo que
•Norte, y por tanto no sería fácil .nar·
la hora exacta: lo que falta añadir, es
han hecho en todas partes.
car
los límites horarios por las divilabora del Meridiano que tienen y que
En Europa rigen ciertas horas para
siones o secciones términos de ellos,
hería ser precisamente la del Meri·
diversas regiones. En Estados Unidos
pero se podría recurrir a cierto límite
no del Observatorio Nacional de
cuatro sistemas, de una hora cada uno,
natural.
Tacubaya.
se cuentan; se tienen así el tiempo del
Si en la carta se trazan los husos

�A@#

DEL "GASPAR, DE LA NUIT''
DE LOUIS BERTRAND

qgww

Traducción de Rafael Cabrera

c!7lffe @clonil:ib

HARLEM

.

Cw;rndo cante el gallo de orode Amsterda1n.1
Pondtrá la gallina de 01'0 Harlem.

La Catedral de México

LAS CENTURIAS DE NOSTRADAMUS.

POR.., MANUEL TOUSSAINT

Harlem, esta broma admirable
que resume la escuela flamenca,

Harlem, pintada porJ!'an Breughel,
Peeter Neef, David Temers y Pablo
Rembrant;

Oficiµas de la Dirección clel Observatorio .Astronómico Nacional.
horarios tomando como ejes los meri~
dianas de 90° y rb5°, veríamos que el
Territorio de Quintana Roo y los Estados de Yucatán, Chiapas, Tabasco,
Campeche, Oaxaca y parte del Es~ado
de Veracruz, estarían comprendidos

en el de 6h. En todos los otros _Estados se contarían las 7h a ex~epc1ó_n de
una pequeña parte de la ~ªlª Ca_hfornia, que tendrá 8h de d1íerenc1_a de
longitud. Las dificultades menc10nadas solo hacen pensar en tomar como
límite entre 6 y 7h de Itsmo de Tehuantepec. E3te está cruzado por :un
ferrocarril que podría servir de lí~1te
admirablemente; pero para no lastimar
el provincionalismo podrían aceptarse
como límite las fronteras de los Estados de Tabasco y Chiapas con los de
Veracruz y Oaxaca. De esta manera,
un pueblo que está en el Esta~o de
Oaxaca contaría 7h, uno de Chiapas
6h y por lo tanto se propondría que
toda la parte restante de la Repú?l~ca,
incluso la Baja California se ng1era
por la hora que difiriera en 7 de la
Greenwich. Es verdad que la parte

más poblada de la República tendría
una hora adelantada 24 mm u tos y que
las regiones de Chihuahua, Durango,
Tepic, etc., menos densas en población, la tendrían exacta; pero esto no
es una dificultad seria frente al hecho
de haber vivido años enteros rigiéndose por cuadrantes solar~s que .en
ciertas épocas del año dan diferencias
hasta de 16 minutos.
.
La parte más occidental de _la Ba1a
California, y en la que en relidad _:e
debería contar las 8h 1 es muy pequena
para que se tuviera en c1;1e,nta. Los
poblados fronterizos se reg1nan por la

hora de los Estados U nidos en la que
se cuentan las 7h, pudiendo, pues,
establecerse que en aquellas remotas
tierras sin comunicación directa con él
centro del país, queden comprendidas
en el hus-o de las 7h.
En resumen: se podría pedir a las
autoridades respectivas:
19.-Adóptase una hora oficial o legal para la República Mexicana.
29.-Los Estados que forman la
Península Yucateca y que son: Chia·
pas, Tabasco, Campeche, Yucatán,
Territorio de Quintana Roo, adoptarán como oficial la hora que difiera en
6 unidades de la de Greenwich.
39. -Todos los demás Estados y
Territorios contarán uha hora que difiera en 7 de la de Greenwich.
49.-En los puertos se dará de una
manera sensible a la vista o al oído,
la señal de medio día y a la del medio
día de Greenwich.

50.-La red radio-telegráfica de la
República sería la más adecuada para
dar estas señales, de acuerdo con el
observatorio nacional.
6(:&gt;.-Todos los relojes públicos están Obligados a sujetarse a un tiempo
único: el oficial.

y el canal donde tiembla el agua
azul. y la iglesia cuyas vidrieras de
oro flamean, y el stoel (1) donde se
seca al sol la ropa blanca, Y los techos, verdes de lúpulo;
Y las cigüe!las que baten las alas
en torno del reloj de la ciudad, ten•
diendo el cuello, desde lo alto de los
aires y recibiendo en el pico las gotas de lluvia;
y el burgomaestre indiferente que
acaricia con la mano su doble barba y la florista enamorada que se
co.~sume, clavados los ojos en un tu.
lipán;
y la bohemia que desfallece sobre
su mandolina, y el viejo que to~• el
Rommelpot (2), y el ni!lo que mfla
su vejiga;
y los bebedores que fuman en la
obscura taberna, y la criada de la
hostería que cuelga en la ventana un
faisán muerto.

Crónica, por Genaro Estrada;, Cuento
Semanal, por Carlos Gonzalez Pe·
ña; Poemas, por Rafael Cabrera;
Historia Mexicana, por Abraham
Castellanos, y otros varios clel rua•
yor iµterés y de verdadera actualidad.

Roma es 1¿na ciudad en l4

que hay mds ~sbinos &lt;f.'Ue biu•
dadanos, y mas m,. o n; es que
esbiTros.
VIAJE A ITALIA,

Reirá mejor el que ría al último.
PROVERBIO POPULAR.

Padre Pugnaccio, con el cráneo¡¡.
bre de la capucha, ascendía por las·
gradas de la basílica de SanPedro,
entre dos beatas envueltas en mañ·
tillas, y se escuchaba la querella de
los ángeles y las campanas en las
nubes.
U na de .las beatas, -era la tía, recitaba una ave sobre cada cuent_a
de su rosario, y la otra-era la sobn•
na -miraba a hurtadillas con el rabo' del ojo a un apuesto oficial de los
guardias del Papa.
. .,
El monje le susurraba a la v1e¡a:
«Dotad a mi convento&gt;. Y el ofici~l
le deslizaba a la joven un dulce b1·
llete almizclado.
La pecadora se enjugaba algunas
lágrimas; 1a ingenua enroje?ía. d~
placer; el monje calculaba_ mil ~,as
tras al doce por ciento de mteres,
Pl oficial atusaba su mostacho m1·
rándose en un espejo de bolsa.
Y el diablo, a!!'.azapado en la ª!'1
plia manga del Padre Pugna&lt;;Cl~,
sonreía irónicamente como pobcb1•

6

nPla.
(1)

, La cúpula del observatorio.

En estas tardes de insólitos crepúsculos y dt' modorra por la. indecisión de la lluvia, cíérrase la Oaterlral a. las rinco. '!'al mandtt.to nos priva del placer de contemplar el templo m9gno de nuPsLro arte colonial, con.el gusto quequi:úéramos; porque es en la
tarde, a la ca.ida del sol allende los montes, cuando hay qne ver
una Catedral. El ambiente de la.a naves, cuyas bóvedas paree en
haber volado a las estrellas, se condensa, adquiere espesor y ciñe

PADRE PUGNACCJO ..

r

Algunos artículos inédito~ Que
publicará PEGASO en_ su nume,o
próximo:

,,._ ¿

Balcón de piedra.

(2) Instrumento de música.

Puerta mayor de la Catedral
los detalles de un cendal de bruma.. El oro de los retabloe gana el
prestigio que acumula en sus reflejos la última claridad y una
ventana vuelta hacia el ocaso es ·e ntonces iniciación al mundo de
las hadas. Ah! viérais la capilla de los Angeles, con su ven. tana. de marco recubierto de tallados, con sus ángeles, vivos
con la vida de la penumbra,treinando en el color.
,
Comenzada a fines del siglo XVI bajo planos muy semejantes a
los de las catedrales españolas, la obra magna dilató su fábrica por
t~es centurias. Y quiso la suerte acumular sobre sus piedras todos
los riimbolos qu~ representan a la Colonia, a l\-'léxico con sus trif,.
Lezas, con sus orgullos; con su omnipotencia. Porque su origen ee
hafia en la sangre de los indios, como sus cimientos descansan en
la colina que sustentaba el gran Teocalli de Tenoxtitláu. La obra
te1iia que.hacerse! Era forzoso cumplir el maodato, no sólo del
Rey, sino también de Dio~d Y los vencidos, vueltos H. fuerza contra sus dioses, edificaban bajo contad na alarife1:1 españolea, la mo•
rada. del Dios vencedor. Como no i:abian la lengua castellanaU~o de loa más graves errores de la Conqui"ta - babia intérprete.,,
h1apano.s que evitaban a medias la confusión de aquella gran Ba.
bel. Otros españoles tenfan a sn cargo las CHnoas que aportabat1
los materiales necesarios, atrave~audo IH cindad, la antigua ciudad que afia no perdía del todo rn c-:nácter larmtre, por las infhlitas acequias que llegabau hasta hi mitrna plaza mayor.
A principio1:1 del siglo i¿;]guiente, la &lt;'onstrucción se activó en
~•n manf:'ra. El arquitecto de Feli¡,e III, Ju~rn Gérnfz de Mora,
hizo de ma.odato superi(\r una nueva montea que fue remitida a

'

'

~féxico con una real orden para avivar los trabajos y para hacer
Junta de personas entendidas, que adaptasen el nnevo proyecto o
e,iguiesen el primitivo, de Alonrn Pérez de Castañada. ¿Qué resolvier~o en esa jnnta los entendidos varonet-? Ignóraee, y no hay
rnfic1entes motivos para preferir, mientras no se conozca la verdad de modo preciso, ninguna de las dos monte!l.8.
La parte más antigua de catedral está hacia el lado norte de rn
planta: La s:icristfa, los VPst.íbulos que limitan la capilla de Reyes, la sala Capitular. Alll pueden verse rastros de la arquitectura medioeva.l, bóve.1as de crucería-caracter'ísticas del arte góti•
co-adorOadas con iufü1irl;,1rl de entrelaces que simulan aristas y
dan a la techumbre el aspecto de un encaje de piedra, ahuec-ado
1:1ob~e una placidez de interior. Restos, asimismo, de influencia
gótica son la forma y disposición de la planta.1 -por ejemplo, el
lugar d~l co~o, qt:ie antes se bailaba en el presbiterio y por necesidades litúrgicas fue cambiado a fines del siglo XV al sitio que hoy
ocupa, lngar impropio que det.truye la unidad y la grandeza de
b.s catedrales góticas españolaR-; son también despojos de lfl.
edad media gótica, la altura de las naves más apRrente que reai,
Y la disposición de las columnAs en hflces, si bien-it las finísimas
columnitas góticas, verdad oros ha.cesil los de fibras de piedrn, substituyen las gruesas medias muestras dóricas, qne ~iguen toda la
a.rcblvolta basta unirse con la. media muestra paralela.. Disposi(•ión en parte igual presentan algunas catedrales dP.} Renacimiento espflñol, como la de Granada, obra de F:nriqne de Egaa y Die~o de Siloé, y 111 de Jaén.
En el siglo XVII la fábrica pasó por Ia.s más variarlas vicisitudes
Y a la inundación de 1629 que paralizó por completo la obra; ya
la desidia de algunos gobernantes que se desentendian de su caiga, contrastada con el fervor de otros que en lid de entusiasmo
0atólico 1 rivalizaba:1 en aventsjarla y cuyos nombres, por gratitud, deben ser recordados: el l\Iarqués de Vi llena que hizo varias
bóvedas Y te0bó de madera gran parte de la mayor, para subsanar
dificctltades; don Juan de Palafox y Mend()zit, obi~po de Puebla,
que cuando fue Viirey logró aumentar los fondos de la obra; el
duque de Alburquerque que aceleró los trabajos y dedicó solemnemente el templo; el marqués de Mancera, el amigo y proteC'tnr de
Sor Juana, qne dejó terminado el interior1 parte de la focbada
cnn el pórti&lt;'o principal y que hizo la solemne, deseada, (iltima dedicaci6n de Catedral con una fiesta cuyo ei;iplendor aún resuena en
eC'o de los siglos, por milAgro de diligente cronista.
He mencionado la catedral de Granada. y no es una remini!:1cencia puramente incidental. Sabido es que en ella Ele manifiesta por
primera vez en E8paña el estilo llamarlo Renacimiento puro, en
lo que a edificios religiosos toca.. Comenzada a construir BE'gún
planta gótica, fue conclnida,-por decisión del Cabildo en 1525 -e~ el severo estilo del Renacimien.ta·pseudo-clásico, y aun las gracia~ del Plateresco '.fueron condenadas, dice Dieulafoy. Después,
el Escorial absorve toda la arquitectu-ra.. domina el siglo de oro
con ma.no austera,:como el espiritu de Felipe II, y destruye el
arte gracioflísimo y"vivaz llamado pla.teresco: "triate,~seca y maciza regu!aridt1d, dice Menéndez y Pelayo, que poco después vino
~ agostar_t,odss:estasJ flores, a ahuyentar de rns nidos a estos páJaros1 a eumudecer a Pstas sirenas y a interrumpir aquella perpe-

Lado Poniente de la Catedral

PEOA&amp;O

PE OASO

7

�tua fiesta que tal impresión de regocijo y bienestar produce en el
ánimo no µeocupado." Pues bien, en este lilevero estilo tuvo que
ser edificada nunstra catedral y fundamentalmente a dicho estilo
pertenece. Sólo que sus antecedentes góticos y la circunstancia
de haber durado tanto tiempo en su fábrica, la salvaron de la
frialdad monótona que la. amenazaba; y en una de las circunstañcias que la salvó vivia como en germen un grave peligro: el de que
los estilos arquitectónicos, en su vida fugaz, dejasen inipresos en
ella; rasgos disímbolos e incoherentes con los que ya existían.
Pero un espíritu sólo inspiraba la obra. Es indudable que hay
cierta armonía en toda ella: los estilos_, más que aniquilarse o esclavizarse---so pena .de dejar de ser estilos, se conjugan, se armonizan, se funden y rompen con su sello especial toda monotonlft,
sin salirse de t9no. Til..l sucerl.e en catedral con SUij bóvedas g'Jt.icas, sus portadas de estilo barroco e~pañol un poco recarg&gt;Hio,
sus originalea remates de ambas torres. ciertos adornos Lnis XVI
aña.dides por Tolsa, 'Y ha.sta su linternilla, genial, fuera de regla
y medida, inspirada por los dioses del buen gusto.
Durante el siglo,XVIII, la obra. exterior de catedral fué ca.si interrumpida del todo, mientras, en un sueño de oro, pohlábase sn
interior de retablos magníficos. Y a esta. interrupción se debe
quizá. que su fachada no se haya contaminado con el estilo churrigueresco que desbordaba en todas las construccione~. Más grave
peligro de ello·se corrió en un punto: cuando en 1788, se promovió un concurso para concluir la fábrica.. entre los diseños presenta.dos figuraba. uno de Isidoro Vicente de Balbás que se consflrva
P.n la actualidad en la Biblioteca de Bellas Artes. ¿Era este Balbás pariente de Jerónimo de Balbás, autor del retablo del altar de
los Reyes y del ciprés churrigueresco de Catedral? ¿Seria acaso el
grabador del mismo apellido que fi¡;rura a mediados del siglo
XVIII, como lo hace presumir la técnica del dibujo que presentó? Sea de ello lo que fuere, su proyecto, su borrón como él lo llama, es completj:Lmente churrigueresco, como que parece inspirado en la mism'Lsima catedral de SantiHigO de Compostela, norte,
guía y patrón de exúbero estilo. El diseño no es precisa.mente
malo; en cuanto al churrigueresco, habíase adaptado tan bien al
espfritu criollo, modificándose respecto de su antecesor español
basta 1-1er cosa distinta, que puede decirse era el estilo netamente
colonfa.1. Por eso no hu hiera sido remoto, dfl.do el gnsto de la épo-

ca, que el proyecto de Salbá.s huhiese obtenido aprobación y por
eso es más de encomiarse el resultado del concurso. Eliiióse el
diseño de ,José Da.mián Ortiz, nativo de Coatepec, que se armonizaba. con la parte constru'i!da. Ortiz tomó bajo su dirección los
trabajos y la obra se prosiguió activamente; a él pertenecen, fuera de discusióa 1 los Regundos cuerpos y los rem1ttes de las torres,
estudios ambos originitlísimos y hábilmente re~ueltos que 'baetarian a dar fama a cualquier arqnitecto del mundo. Tienen de
original las torres, aparte del mérito constructivo que repre~ntan los muros levantados en el interior del -.,eguado cuerpo de cada una y que le dt1.n un perímetro de ocho lacios para sostener el
remate directamente. aparte del coronamiento en forma de gran.
des campanas, verc'IR.dero balla.zgo, único que ee adapta a maravilla a torres tan anchas; tienen a&lt;lemáR de éSO, la virtnd de permitir
ver a través de sus vanos. deRde cna.lqnier sitio que se las mire,
como si sm; muros de pierira fuPr$1,n r.ahtdos: Réstalet1 ésto peS!l.dez a cambio de espiritualirlad. Ortiz murió sin, ver concluida su
obra que se continuó según su proyecto.
Dios velaba por el hnen fin de sn fábrica: de manos de Ortb,
bá.bile., y seguras, pasó a man0R de 1\Ia.nnel Tolsa. Y Tolsa entendió en la concluC!i6o y ornato exterior del templo coodución nor
los ángeles mismos de la ele~aneJa. Al cimborrio-del siglo XVII,
pesado, bájisimo en relación a 12.s torres, substit11yó con la c6pu1R. más &amp;irO!&lt;R. y de máR elegante gáliba que pueda existir en la
Repóblica. Y en Re.guida, para armonizar las alturas, lanzó la espiritual linternilla como ret.o a la serenidad del ambiente. Esculpió las estR.tuas de la Fé, Esperanza y Caridad, que adornan el
reloj; y discípulos suyos ha.jo su dirección, hicieron lae de las to,
rres; añadió algunos detalles Que completan el adornoexteriordel
ed;ficio con la serie de mRgnificas halaustradas-hechRs qniz'á.srecordando la catedral de Sevil1a.-y basta dibujó los pedestales que
sustentan las cruces P,D los ángulos del atrio.
Nadie mejor Qne Tolsa para. dar fin a esta obra, que era la obra
de una épeca y de un pueblo. Porque si hubo generaciones enterne
que tuvieron a orgullo añadir una sola piedra a. su templo, él, en
el momento más solemne de la catedral, supo sentirse como el
espíritu que bahía animado la construcción a través de los siglos,
para darle el ·soplo final que la dejara unirla, inconfnndible, so•
lemne. mRge!':tno1:1a, pRrR h admiración de los pósteros.

El programa fue variadisimo y los productos de la fiesta se destinarán al auxilio
de los soldados que la guerra ha dejad0
ciegos.

Los alumnos

Concurso de 1Arqullectos de los años suPatrocinada
Interesante conterene;la por la Alianza
FrancesadeMéxicq, nuestro redactor don Antonio Caso
dará una conferencia en los primeros dias
del entrante mayo, sob1e los füósofos franceses nontemporárieos.
La conferencia. se efectuará en la Academia Metropolit~na.

El sábadq 21
&lt;lió llll concierto
de despedida el
pis.nista. don Salvador Ordoñez, quien próximamente saldrá para el extranjero.
Obras de Listz, Cbopin, Saint Saens y Rnbinstein compusieron el programa, y la
audición estnvo sumamente concurrida.

Conclerto Ordóñez

Han dado

Clase de cinematografía principio en el
Conservatorio
de Músicll y Arte Dramático las clases de
Cinematografia, a cargo del profesor MRnuel de la Bandera. Muchos alumnos de
aquel eetablecimiento han concurrido a la
nueva cátedra y se nota entusiasmo por
cursar la materia.

El viernes último fue inaugurado el Cont1ervatorio de Música y Declamación, en
el Circulo de Estudiantes Católicos. La
nueva institución ocupará un departamento del Palacio de Azulejos, en donde
ya se ha comenzado a impartir las cátedras que se encomendaron a algunos profesores conocidos de la localidarl.

EI Conservatorio Libre

En la sala de
Concierto Ogazón
conciertos de la
vecina p,oblación de. San Angel se efectuó el domin•
go uno de los selectos recitales de piano
que frecµeutemente ofrece don Pedro Luis
Ogazón. Se tocó a J)ebussy, Beetboven,
Chopin, Schubert y Saint Saens.

periores de a.rquitectnra, en la Academia Nacional de
Bellas Artes, presentaron algunos proyectos en el concurso de que habla el regla.mento de la escuela. Los temas designa•
dos este afio para el concurso, fueron un
arco de triunfo, un pórtico y un jarrón.
Anoche se
efectuó en el
Teatro 1 dea.l
una conferencia del señor Eugenio Herrán, sobre la mujer española. El acto e11•
tuvo presidido por la señorita hermana
del Ministro de España don Alejandro P11.•
dilla y Bel l.

La Mujer Española

Han conti•
nuado los festede Manuel Ugarte
jos en honor de
del literato argent!no Manuel. Ugarte. Los estudiantes
se han distinguido en las manifestaciones,
y en todos los establecimientos de ense•
ñanza. el poeta y novelista argentir,o ha
sido recibido con el mayor entusiasmo y
cordialidad.
El sábado 21 el Congreso Local Estudiantil del Distrito Federal celebró uua.
solemne sesión en honor de Ugarte, a
quien le fueron presentados los delegados
a la corporación y entregRdas las contestaciones a los mensajes que enviaron a.l
Congreso los estudiantes argentinos y chilenos.
Esta semana principiarán las conferen•
cias de Ugarte, sobre la unión latinoamericana.

La visita

Varios alnm•
nos de la Escue•
la oficial de M6·
sica, acaban de _organizar el Conservatorio
Libre y hao invitado a varios profesor~
para que desde luego procedan a organ 1•
zi1r las clases. Numerosas personas bao
ofrecido apoyar con sns contingentes a. la
naciente institución, y maña.na se efec•
tuará una fiesta en el Teatro Principal,
con objeto de arbitrarse los recursos nece·
sarios para los primeros gastos del Con·
serva.torio.

El Conservatorio Libre

La artista bel·
ga señorita Jo·
lis. Bal, dió la
noche del 24 del corriente un recital de
-piano en la casa número 15 de la ca.lle de
Tacuba.
Hubo también número.a de canto, a.car..
go de la señorita Clara l\Iayer, a quien
acompañó al piano la. señora Paterson,

Audición planísllca

El viernes anteriorse efectuó
en el Teatro Mexicano una función de !{ala organizada por
la colonia iug"ieRa de México, bajo los auspicios de la Sociedad de Mujeres Inglesas
Auxiliares de los Trabajos de la Guerra.

Una fnnclón de gala

PEGASO

Cómo está organízada la Marína
de los Estados Unidos

Almirante W. S. Ben son, Jefe de
las operaciones navales en E. U.
En el número anterior da u-pegaso» pu•
b!ic1!f1DS_ un articulo sobre la organización
del e1érc1to de hs Estados Unidos. Ahora
Dfrece a nuestNs lectores informes del mayor !nterés acerca de ts organiz;tción de 1a
mmna norte-am!!ricana, cuya intervendón
ea el conflicto mundial ew tema de grandes
comentarios.
De a0uerdo con las facultades qu.e le
concede la Ley Naval de 9 de agosto de
1916, el Presidente Wilson acaba de llamar~ 27.000 hombres más pa.ra eleva.r el
efectivo de la mll.rina de los Estados Unidos~ 87,000 individuos, cuyo número se
considera el más adecuado para las actmtles necesidades de la guerra.
La necesidad absulnta de uníl marina
poder?ªª en los tiempos que corren, es reco~oc1da generalmente en Ios Est,arlos
Umdos, porque de sn poder depende la
seguridad de aquel país. Como consecuencia al llamamiento de que bablamo~
el Presidente solicitó autorización par~
invert~r _517 millones de dólares, como suma adrn1onal votada por el Congreso el 3
de marzo último. Esta cantidad agregada
1t la de 885 millones aprobados en 1916
ha dado al Departamento de la M;.1.rina n~
total de. 885 millones de dólares, listos pRra una mversión inmediRta.
~o se escuchan quejas respecto a la
calt~a.d de !a marina norteamericana. Se
considera q ne tanto en material como en
personal está a la altura de cualquiera
0
tr&amp; _del mundo; pero en cantidad, que
t~mb1én debe considerarse circunstancia
vital, es inferior a las de algunas potencias
europea~, y i:e necFJsitan algunos meses y
11.un varios anos para construir los Dreadno~ghts que llevJ1.n l1. ht marina estarlo•
nnidense. al segundo lngar. En cuanto R.l
reclu~a.m1ento liel personal necesario, es
cuestión de dias, y la preparación exige
algunos meses.
Las principales unidades de comhate
están concentradas en tres flotas activsts
c,da una dé la.e cuales tiene a un A.lmi:
raute como comandante en jefe. La flota

rlel Atlántico cubre el servicio del Océano
Atlánticó, Mar Mediterráneo y aguas trihutariaa, y puede 88egurarse que en estR
fl'o~a está concentrada la fuerza naval del
pa1s.
La Flota del Pacifico cubre las costas
occidentales de Norte y Sud América
Hawa.i · y Samoa., y la Flota Asiática s;
encarga del servicio en el Pacifico occidentJ1.I, las Filipinas y el Océano Indico. Ningu?a de estas dos 6ltimas flotas cuenta con
nmdades de combate de primera fuerza.
Los ~uques que han sido destacados para
mamobrar en el Mar Caribe están controlarlos rlirectamente desde Washington.
La Flota del Atlántico tiene cuatro Div..ü1ioneF1 de ~uques de ha.talla de primera
lrnea. Teóricamente, cada división está
formada de cuatro barcos, aunque dos de
ellas cuentan solAmente tres grande.R buques cada una. Tiene, además una flotilla de acorazados, una de de~tructores,
nna muy numeross de submarino¡¡ una
de r_:serva de buques de batalla., nn'a pequen! de exploradoreFI, una de minadores
.v hRnO~ barcos auxiliares para trahRjo de
rf'pRramones y transporte de petró]Po y
útilPs diversos. A lo largo de la coRta y
ooerllndo en combinación con la Gran
Flotit SA encuentra la. flotilla de guardacoi-;bf.l. formada de b11.rcos v~jos.
..El Secretario de la Marina. ~.fr. Daniels,
d1,1n Pn un r@ciente informe: 1(L1t marina.
R.merinana o~rece nna hermosa oportunidad para la JUventnd que quiera triunfar
en ls:t..lucha_por lR. vida; proporciona unA.
l\m 11hs:t. variedad de recursos indn.Rt,riAIPR
Pil.nl Al joven de amhidoneR. Cnn menos
de vein~e añoR &lt;le edRd y uno de servicio,
De at-riba a allajo:
el marinero de gnArra puede sn~tenta.r
Almirante
Albert W. Grant, ComanPxamen parR. sn admisión en la AcRdemia
da.nte de los submarinos de la flota
NR.val. en la nna_l entran annRlmente
veinticinco mnr.hRr&gt;hns pro&lt;'edentes de los
del Atlánli.co.-Almirante Henry F.
harem:. de guP.rra. Si el marinero R.flÍ orfl1\Iayo. Comandante de la flota del
parado es ei;:turlioso y tiene A,mhicinnes a
Atlántico.-A1tllirante Albert G. WinR~ ~P.hido tiAmpo pllede logrst.r IRA t,w ~otpr-halter, Comandante de la flota asiárl1crn.das cuatro estrella.a del almirant.P.
tica.-A.lmirante Albert Gleaves, CoPer~ '.\'.'ª sea. que P,l marinero quede E'ln fll
mandante de los destroyer de la flota
serv1c10. esperand0 una oportunidarl para
del Atlántico.-Almirante Frank F.·
R.]r,st,nzar el °:ái;i 11.l to pin_ácnlo o hien qne
Fletcher, miembro del Departamento
hity&gt;t l'lprenrl1do nn oficio y Bf! retire 11. f!X•
plnt.inln e': la virla civil. hahrá C":OmiPg-nido
de Marina de Washington.-A.lmiranen lR. mR.rlnR un anrendizaje v una nrenA•
te William B. Caperton, Comandante
ración superior a la. que p~1'1ieri:t. Rifqnirir
de la flota del Pacíflco.-Vice-Almie~ ot,r11. parte. y nna e?Cneriencia P.XClP.O·
rante Witt Coffman, segundo en jefe
cionRl v vasta. QllP lo coloca en í'onrliciode la flota del Atlá~tico.-Mayor Genes ~P _llenar debidam,:mte i-;us dPherei;i de
neral George Barnett, Comandante
01;1,tr1ot.1smo y ciudadanfa. Bajo los nnpde los Cuerpos de Marina.
voR re:)!111.mentns. dP. entre los rndut1ufos
hRn sido C'OmiRionR.doR quince homhrPft
como AyudR.nteg de pagador. set1E&gt;ntR. v co 1 Dentistas, Pagadores1 Capellanes,Pru•
CllR,trn. como C":0nta«orPfl v. Pn lo AUC'P!óliV,; fesores de Matemáticas, Constructores
todof! ln.i emplPados de p~g-adurfas@flldrá~ Navales e Ingenieros Civiles.
del servicio. Tamhién óe entrA loi;i reclnComo en el ejército, y según lo ex.plicat,s¡s SE'l eligen loR comisionados pa.rs. pJ roos ~n el nómer~ anterior de (&lt;Pegaso",
Cnnpo de A viacióm,.
tam~1én en la marma pueden diBtinguirse
T,oR Oficfa.les de Ma.rinll comiPionRñm1 las diversas ramas del servicio rango de
pPrt,eneren 11.l Rervicin de L'inPR O a.l DP- los.oficiales _Y grados de las cla~es, por el
))fiRi~o. Lns iefPfl .V ofici,:1lei;i ciP. Lfnea. POn: estilo del umforme, color de la.e franjas
Alm1rant,e de MRrilrn.. one era. el r11nQ"o diyis?s ~el cuello y de la gorra, hombrera;
rlel Almirante Dewey; AlmirRntf~ dP. Flo- e rnsJgmas.
h, rle los cualeft hayt.rp~:Vi"'e Almlr,:intP
Los Oficiales Subalternos de Ma.r una
AlmirantP. C11oitán. ComR,ndant.P. Tenifln: clasificación que solo se encuentra e~ esta.
t.i&gt; C!?'!1ª"d1tntA. SuhtAniP..nte. f-lnhtP-niPnte marina, toman direcLRmente su autoridad
Ra.~11htRdn. S1JhteniPnte GrRrln&lt;irln v Rnh- del Secrerario a.e la Marina. Están bajo el
tern~ntP Ahanrlers:ido. LaEt r.la!óies· v la mando de ofimales comisionAdos y son
ni11.rineria se clasifican también com0 de remeros, artilleros, carpinteros, fabricanLfoea. Los cargos de Depósito son: Médi- te8 de velas, maquinistas y farmacéuticos.
PEGASO

9

�11
11
HOMBRERAS DE LOS OFICIALES
COMISIONADOS Y SUBALTETNOS
DE LA MARINA

1, Almirante; 2,. Vicealmirant~;_,3,_Se
gundo Vicealm1rante: 5, Cap1tan. 5,
Comandante; 6, Teniente Co!ua;11dan~
te~ 7, Teniente, 8, Segun~lo 'Iement~,
9. Abanderado; 10, .Mal'lnern de pn1úera; 11. )Iarinero de "eg~rnda; 12,
Portero en Jefe: H, Carµmtero en
Jefe: Farmacéutico en Jefe; Velern
cu Jefe· 14, A.yrn.'l.ante de Botero, _de
artiller~ y de maquinista; 15, Carpmtero, velero, Farmacéutico Y ayudante de pagaclor.

' ---l)¿spués de los OficiR.ler:d:::lul&gt;a.lternus vienen

los Oficiales Habilitados, que __puedtan
equipantrse a los oficiales no com1s10nado~
dP.I Ejército. Las insignias usadas pitrn
&lt;lesignar ciertos grados de los Ofic1alei&lt;
Habilitados-y de los marinos filiados, pue
den verse en las ilustraciones que aeompañao eatas lineas.
El barco moderno de guerra es probablemente la máquina más completa que
haya producido el hombre, __v los detalle1&lt;
piutorescos que tenia el antiguo bu_qu~ de
guerra, de madera., han sido s~b~t1tmdota
por otros mil veces más e!:lpmtuales e
interesantes a pe;:a.~r de que en el vulgo se
crea lo cont;ario. Esta máquina guerrer~-·
fría y brntal, es a. la ve~ qne el bogar de mil
hombres un mt-e&gt;nni;imo de verdadera
personalidad y lleva, a la vez_ que para su
propia conservación, · para bien df' h co munidad talleres en doude se hacen
trajes y ~limentos y enseñan, emplean Y
divierten a los que viven en ellos. En
verdad, el buque de bata._lla moderm,
ofrece el espectáculo de la vida en comu
nidad, l!e-vada a !:'U máximo grado de
desR.rrollo. Ei! probable, 11demáe-, que no se
encuentre una prueb1t más completa Y
que ponga más rle relieve _el valor de la
disciplina y rle lit cooperación, como una
emhi:i.rcación de combate.
Consideremos por un mom€'nto el per 8,mal de un buque de guerra de los Et'tadoi:,
U nidos. A la cabeza, con todo el mando y

10

toda 111 responsabilidad, se encuentra e
Comandante. En su barco se encuentra
tan cerca. de ser un monarca absoluto co•
mo lo era el Zar que acaba de dimitir.
Viene en seguida el Oficial ª.Y_udante,
sobre quien recae la reaponsa?1l.1dad _de
mantener la organizaci6n admrn1strat1va
y militar del buque. Representa al ~O·
mandante, y a él se somete cualquter
asunto, Bajo sus órdenes directas se en•
cuentran los j€'fet=i de departamento,. los
oficiales y el resto del personal. Le s1~ue
en rango el Primer Teniente, a qmen
están delegados el cuidado y la policia de
la embarcación . Es, en una palabra, el
guardián de la casa. De día y de noche un
oficial debe tener cuidado de todo lo que
atañe a la cubierta, mientras que el Cuar~
te\ General se encuentra instalad:o en t&gt;l
pueute. A este oficial se le llama «de Cubiertan. A la cabezl\: de los departamentos
del buque, están los rn(&gt;dicos y los _pagrtdores, el oficial que tiene el mando directo
de la marineri)l, el Ingeniero en Jde-,
euca,rgado de la n111qniuaria_ y de las p!a_ntas de luz y calefacción, ti piloto, el oficrnl
de órdenes, el flrtillero en jefe, etc. El
Coma.1H.laute come f-6!11. Las otras mee:as,
IIAmadas t1rn1hién nfanllll~s&gt;i son lae- q_u_e
forman los oficiales de línf'a y los b;,1.b1l1tt1doe-. En otros dep,nt;i1~1elltc.s se encuentra.u loi; oficiales inferiores y babilítadcs.
Lm1 botPros y los grnnieteta, bajo las órdenes del Oficial Ejecutivo, están encargados
&lt;le h1s cubiertas, »nc\as, cables, etc. La
tripulación ee- llamada a sus d~beres por
medio de silbatos, y lns oficiales están
obligados a conocer y Pjecu_tar, en CflSO
necesario, todas )ae- npn1_1,c10nes de_ !os
simples marineros. Los demás serv1c1os
tienen una organización auáloga a la des•
crita.
Cuando lleD'"a el momento de entrar en
combate la t;ipulación se divide en dos
g-r1rndes divisionf?S: una. mandada por el
Comandante de la artilleria y otra por el
i1we11iero en jefe. En esos momentos, lf1s
m:rineros que tra.hajan E'n depa.rtamentoR
A.dministrativos, comedores, etc., se co~•
vierten en servidores de las piezas de arti
Heria o de otros departamentos de gu_erra,
mientras que lofló del servicio i;1dus.tr1a.l i:e
dirigen a sus pne¡¡;tos en el mtenor del
buque. El Conrn. nd1rnte se encuentr~ en
la cámara ele combate, con su ~nteoJo Y
las carta.a de• nrnrear; está pend1e,nte de!
h:irr-o in11,igni11.del AlminrntP ...... De pwn-

CARICATURA EXTRANJERA

1

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1

El Tío Sam se pone la camisa de once
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PEGASO

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lNSIGNIAS DE LOS FILIADOS
EN LA MARINA DE LOS ES1'A·
DOS UNIDOS.

1 Comisario; 2, Maestro de Armas;
3 '. Directores de banda y músicos;
4 Enfermeros y aprenclices de hosp~tal; 5, Maquinistas ayud.antes;
bomberos, mecánicos, aceiteros,
. etc.: 6, Electricistas; 7, Pañoleros;
8, Jefe de Pañoleros; 9, Grumetes
de artillería; 10, Capitanes de Torre;
14, Carpintero, Ayudantes, Pint(lres; Plomeros, etc.; 12, Impresores;
13, Veleros y sus ayudantes; 14,
Herreros: 15, Cuartelmaestre; 16,
Capitán de artillería; 17, artilleros
de primera clase; 18, Artilleros de
segunda clase; 19, Boteros; 20, Torpecleros; 21, Artil1eros de mar; 22,
Trompeta; 23. llaclio o-perador: 24,
Aprendiz; 25, Cocineros y panaderos.

to, una señ~l radiotelegráfica, un~ orden
comunicada con la telegrafia óptica, ea
recibida. En el tope del palo may?r re•
vuela el pabellón de guerra; los a rtilleros
reciben órdenes urgentes por los tuboa
acústicos; nn torpedo riza las a.guas Y
marca una larguísima. estela ..... El comba•
te ha principiado!

Muelle de barcas sobre el Tigris en la plaza de Bagdad, ocupada recientemente por
las fuerzas inglesas del General Maude.

Parece que los ejércitos aliados,
&amp;nte la concentración de fuerzas en
lnsb ruck, y la presencia del General Falkenhyan en esa región, que
hacía temer una brusca y violenta
ofensiva sobre el frente italiano,
abrigan el propósito de romper definiti vamente las líneas alemanas
establecidas en Francia, para evitar
que el mariscal Hindenburg pueda
lievar sus actividades a otros luga res del vasto cinturón de hierro en
que actualmente tienen ce!iida a
Alemania.
Desde hace muchos días se viene
combatiendo encarnizadamente en
el sector inglés y en la Charo pal'l.a,
sin que hasta la fecha los aliados
hayan logrado su propósito de abrir
lmplia brecha en las defensas ene·
[bigas, no obstante la impetuosidad
rmidable de su acometida. Milla·

res de cafl.ones han estado vomitan.
do metralla en un frente de cientos
de millas; posiciones que parecían
inexpugnables han sido pulverizadas; divisiones enteras han quedado
regadas en el campo escarbado por
el contínuo revent~r de los obuses;
pero ni las pérdidas en hombres, ni
la inutilidad de sus contra ataques,
ni el abandono forzoso de sus bocas
de fuego, han podido hacer flaquear
el valor fanático de los soldados de
Prusia. Dando la cara a sus adversarios, y con una lentitud que prueba una vez más su maciza organiza·
ción militar, van abandonando las
fortificaciones desechas por los ho·
witzer para ocupar las que ya se
encuentran listas a retaguardia y
continuar la defensa.
Los aliados han calculado el costo
PEGASO

de esta ofensiva: sobre todo elco~to
en sangre.
Un corresponsal espal'l.ol que es·
tuvo hace poco en Francia-semanas
antes de que se iniciara el terrible
avance de los aliados-asegura que
el gobierno francés envió al Sur a
todos los heridos que se curaban en
los hospitales cercanos a la línea de
fuego a fin de dejar expeditos los
establecimientos para recibir el trágico y glorioso reflujo de los próxi·
mos combates. Merced a esta precaución y al arreglo de otros puestos de socorro, quedaron disponjbles a lo largo del frente de batalla
un millón de camas, calculándose
entonces por esta enorme cifra la
importancia de las operaclones que
el ejército francés se disponía a emprender.
Poco, relativamente, ha consegui·
do hasta ahora; pero la ofensiva, a
juzgar por los preparativos que se
hicieron, apenas comienza.
Es posible que esta batalla, sin
precedente en la Historia por el nú
mero de hombres que en ella toman
parte-y quizá por sus resultadosparalice definitivamente la acción
alemana en Rusia y en Italia, ya que
los imperios centrales se verán obligados a concentrar en su frente
occidental lo más escogido de sus
divisiones para evitar un probable
desastre, comprometienQose así en
una pugna que podría ser !afina!
Es digno de notarse que el famoso genio militar de Hindenburg no
ha brillado todavía rn las operaciones que se están desarrollando en
~uelo francés. Es cierto que gracia~
a una oportuna retirada impidió que
los ingleses sacaran a sus soldados
de las cuevas de Baupame y Peronne; pero, voluntario o forzoso, el
retroceso c~ontinúa .. . .
Y es que, corno han dicho algunos
críticos militares, no es lo mismo ha.
tir ejércitos como el ruso o el ruma.
no, faltos de artillería y municiones,
que ejércitos como el francés y el inglés, armados para dar la muerte en
la misma forma que la reciben, y animados de un orgullo de raza tan gran·
de como el alemán.
Quizá por eso el férreo Mariscal,
cu.ros verdes laureles comjenzan a
secarse en la abrasada atmósfera del
Somme, vuelve inquieto sus ojos de
animal de presa hacia las fértiles llanuras de Italia, donde floreció la gloria de ~apole6n; hacia las cúpulas df'
Petrograd, donde titubea un pueblr,
cegado por la repentina visión de 1n
Libertad; hacia las escuetas montRñas
de Albania, donde hormigue~ inncti·
vo el heterogéneo ejército de Sa rrni l...
a todas partes, menos al cnmpo C'n
que la diestra armada de la Entente
parece retarlo a un duelo mortal.

* *.,
El general Mande acaba de obte ner un nuevo triunfo sobre los turcos,
quitándoles gran cantidad de elementos de guerra y ::i.rrojando lrncia el
~orte los restos despedazados de la
armada vencida.
11

�A•nque para al ro•ult_ado aa la coatienda no tenga gran s1gmficac16n_el
avance británico en la Mesopotarrua,
si la tiene -y capital- para el pres·
tigio inglés en Asia. La toma de Kut·
Amara primero y de Bagdad -sobre
todo de esta última- después, son
hechos de tal resonancia en aq~ella
región que contribuirán a consolidar
para siempre la influencia de Ingla~erra, minada por la labor tenaz de ~os

CAB.ICAT-URA EXTB.ANJl:B.A.

comerciantes alemanes, que hace ~n&lt;;&gt;s

trabajan para adquirir el dom1mo
económico de esa parte del_ mun~o,
siguiendo el vasto plan d:l _1mper10,
de llegar hasta el Gol!o _Pers1co a tra·
vés de la zona Balkan1ca y de Turquía.

** *

La comisión francesa presidida por
el Mariscal J off re llegó a tierra norteamericana felizmente Y. }?ron~~ sabremos algo sobre la part1c1pac10n de
los Estados Unidos en la guerra, que
entrará, con este enorm~ ~~ntmgen·
te, en su faz última y defimtiva.

¡Ha.cia la viotoni: ......

..

EL COLMO DEL DELIRIO
iQué extratla y qué ingenua la
mentalidad germánica! Todo lo ha
previsto, menos la posibilidad _de
equivocarse. Esta nueva aphcac16n
&lt;ilimitada&gt; de los submarinos estaba también prevista desde la hora
en que el Canciller alemán, am_enazado con la ruptura de- rel_ac10nes diplomáticas por el pr~s1dente Wilson, suspendió temporalmente el uso de sus submarinos en la
destrucción de barcos mercantes.
Lo ha declarado el 31 de enero en el
Reichstag: &lt;Suspendimos ese em ·
pleo de los submarinos porque no

T,os prhnero~ b eneticios ele la invasi6 u
de Fran cia.

_E ¡ ne rvi o d E la ofensiva anglo-Úancesa..

12

PEGÍA ■ O

tentamos entonces bastantH s11.b.
marinos; ahora que los tenemos, loa
emplearemos sin limi~cio~es&gt;.
La historia no se olvidara de estas
palabras. &lt;Bendita sea la mano que
trazó esas líneas&gt;, dijo el profesor
Hans Del brück respecto de la falsificación de aquel famoso telegrama
de Elms qne precipitó la guerra
franco-prusiana del 70. Y otro historiador alemán, Lybe1 1 ha comenta·
do en estas palabras el segun~o reparto de Polonia por Federico il
grande: «¿Que fué un pecado? Lo
concedo: fué una violación en el sen·
tido más literal de la palabra; pero,
después de todo, así se au~entó
considerablemente el terntor10 de ·,;
.
,,,.
Prusia&gt;
.
Pero quizá no sean tan signfficativas las palabras del Canciller como
estas otras del doctor Stresemann,
uno de los magn¡,,tes industrial_es
que dirigen el partido de los nacio·
nales-liberales. Las pronunció en
septiembre últirr;io ante_ un neutral,
el periodista norteamericano Mr. D.
Thomas Curtin:
&lt;Esta guerra va durando demasiado. La mayor falta del Kaiseres
querer pelear contra la Gran Bretatta con un pie en la tumba de la caballería andante . . .. No hay más
camino para ganar esta guerra que
reproducir y llevar a efecto el decre·
to de 4 de febrero .de 1615 pre_v1niendo a los neutrales que se ale¡en
de la zona submarina:?&gt;.
Cuando se le observaba al doctor
Stresemann que ello ocasionarfa
una ruptura con los Estados Umdos, según la nota Wilson sobre el
torpedeamiento del 811sse.c, el doctor
Stresemann repuso:

pero, la causa de que Alemania tea·
ga tantos odios consiste en que no

haya conservad o las dos piernas en
el suelo sagrado del espíritu caballeresco. Lo que es una tumba para
el doctor Stresemann, el espíritu
de la caballería andante, es una realidad eterna e indestructible para la
humanidad civilizada. No digo que
todos los hombres seamos caballeros
andantes; pero sí afirmo qne todos
sentimos, en nuestros momentos de
clarividencia moral, que debiéramos
serlo.

La ofensiva que eJ Estado Mayor alemán preparaba para it:imper el frente~taliano
y atacar a Francia por la frontera meridional.-Gener~les Mac-kenzen, Hindem •
burg y Falkenhyan

&lt;Ello no puede contenernos. In·
glaterra es la piedra fundamental
de nuestros enemigos. Si ella cae,
caen los otros. Tenemos que atacarla en donde es vulnerable. Tenemos que reducirla por hambre. Poco podemos temer de América. Aun·
que rompa las relaciones diplomáticas, no irá a la guerra si tenemos
cuidado de no hundir sus barcos. Y
como los barcos americanos constituyen una peq uetta parte de los
que entran en Inglaterra, podemos
permitirnos el lujo de no torpedear·
los, aunque, está claro, no lo diremos en voz alta&gt;.
Obsérvese que, en efecto, en estos
meses últimos de guerra submarina
los alemanes no han torpedeado ningún barco norteamericano. Pero
recuérdese también que, en estos
meses, los norteamericanos no han
cesado de ·construir barcos mercantes, al punto de que cada semana es
mayor el tanto por ciento de los
barcos norteamericanos que vienen
a Inglaterra. ¿Habrá influído esta
circunstancia en la nueva decisión
de Alemania? Pero dejemos la palabra al doctor Stresemann:
&lt;En segundo término, aunque
América nos declare la guerra ello
importará poco. La guerra habrá.
terminado mucho antes de que pueda organizarse al modo de la Gran
Breta!la. Herr Helfferich influyó
mucho cuan~o la cuestión del 81tssex
para evitar la guerra con América, ·
diciéndonos que con ello estaríamos
en mejores condiciones pá.ra celebrar tratados de comercio al firmarse la paz. Pero nuestro deber hacia
con nosotros es ganar la guerra. Si
acabamos por hambre con Inglate·
rra ganamos, sean nuestros enemiw
gos los que fueren. Si somos vencidos, la intervención de los Estados
Unidos no hará mayor nuestra derrota. Estamos justificados, porque
nos jugamos l&amp; vida&gt;.

Recordad las palabras últimas del
Canciller: &lt;Nos lo jugamos todo&gt;.
Al leer las palabras del doctor
Stresemann respecto de los Estados
Unidos, ¿no recordáis que lo mismo
se había dicho en Alemania en 1914
respecto de Inglaterra? &lt;Inglaterra
no irá a la guerra&gt; &lt;Y si va a la guerra importará mny poco, porque
Inglaterra no podrá organizarse antes de que la guerra acabe.• Pero
Inglaterra fue a la guerra, y se ha
organizado, y la guerra continúa. ·
Lo mismo se dijo después respecto de Italia. Y téngase en cuenta
que Italia se basta ahora para neutralizar por Jo menos las dos terceras partes de las fuerzas de Austria-Hungría. Y Jo mismo se dijo al
entrar en combate Rumanía. Y a
pesar de los reveses rumanos, ¿cómo
negar qne la campana rumana ha
costado a Alemania no sólo cientos
de miles de preciosas vidas, sinolo qu·e es más grave-el alargamiento definitivo de su frente oriental en otros cuatrocientos kilómetros?
Si los Estados Unidos entran en la
guerra.:...y ello parece ahora inevita- ·
ble-, ¿cómo podrá impedir Alema·
nia que se organicen a la inglesa y
creen ejércitos superiores a los germánicos? De ninguna manera. Aparte de que la i.ntervención de los Estados Unidos daría a la guerra un
carácter mundial que aún po tiene.
Una vez los Estados Unidos en la
guerra, los aliados podrían arrastrar a elle, con su voluntad o contra
su voluntad, a todos los demás pueblos de la tierra. No necesitarían
entonces los aliados más que regatear facilidades comerciales a las
naciones que no secundasen su- po•
lítica.
El doctor Stresemann se quejaba,
de que mantuviera el Kaiser una de sus piernas &lt;en la tumba de la caballería andante&gt;. En realidad, em-

PEGAao

¿Y qué decir de los dos argumentos centrales del doctor Strese·
mann? El primero, el moral, dice
que es deber de los alemanes hacia
sí mismos el ganar la guerra. lDe
dónde ha sacado este deber el doc·
tor Stresemann? No será de los
Evangelios, ciertamente. Nadie tiene el deber de ganar. La victoria no
es un deber. Hay el deber de guerrear por una causa justa y grave
cuando no hay otro medio de mantenerla que la guerra. iPero nna
guerra de dominación! iUna guerra
agresiva! ¿No decían las espadas
antiguas: &lt;No me saques sin ra~

zón&gt;?

El otro argumento es el de la necesidad. &lt;Nos jugamos la vida&gt;, dice el doctor Stresemann. Pero no es
cierto. Hace dos a!los o atto y medio, cuando el pueblo inglés no se
había aiín dado cuenta de la gravedad de esta guerra, yo solfa decir a
todos los ingleses que encontraba:
&lt;Los alemanes están peleando por
el imperio como si estuvieran peleando por la vida; vosotros estáis
peleando por la vida, como si estuviéseis peleando por el imperio.&gt;
El lector habrá comprendido mi
pensamiento. La vida es esencial;
el imperio, en cambio, es mera anadidura. Cuando se pelea en efecto,
por la vida, es hasta cierto punto
permisible pelear con safüt, siempre
que uno se ajuste al derecho de gentes. Cuando se pelea por el imperio, no es ya disculpable la sañ" ni el
encono.
Los alemanes no pelean por la vida. En las condiciones de paz con
que los aliados contestaron al presiae.nte Wilson se les garantiza no
sólo la vida, sino la unidad, la independencia y un puesto honroso entre las naciones del mundo. ¿Por
qué no las aceptan? No las aceptan
porque el demonio de la ambición
les hace preferir el imperio a la vida .... Ya lo he dicho. Por el imperio están arriesgando la vida. • Y ya
no hablo solamente de la vida de los
soldados que est"án en el frente, sino de la vida total de su raza. ¿No
ven los alemanes que su sistema
les conduce fatalmente a su exter·
minio total? ¿C6mo no ven esto que
ya es patente a todo el mundo?
RAMIRO DE MAEZTU.

Lea usted PEGASO
13

�LEOPOLDO LUGONES: PVE'3iAS. E1tuJ,io de A1ito,iio Ottslro.
Mé:cieo, (}11,ltu,ra, tomo III, número 4, 1917. -A Lugones, como a
la m,1.yor parte de los puetas sudamerica.nos-Ruben Da.rio es la
excepjiócl-lpeuas se le conoce en México: Sa sabe de él un poco
por las revidtad y mucho menos por los libros. Oiga bien esto el
t1eñor López Méudez, único proveedor conocido entre nosotros de
lo.::1 libcog de la. Aménct1. Latina. Y aquí c11.be anotar este acierto
de la revista antológica que divulga en México una selección del
gran voeta arge □ Li □ o.
El tHtudlo que precede a lós poemas esde Antonio Castro; unas
a.pJ:Jliill!Ls que ven y explican con rigurosa exactitud la obra poétLca de Lugoaes, y que pua quieu no ha. recorrido é.::1ta 1:1ino
ligerameute·o con insuficientes datos, pueden servir como iuiciacióu eu la ex:égesis espiritual, profunda, complicada, extraña e
inquietante del sutil lunático a quien tanto comenta y de quien
tan desacertadamente se burla en voz baja la mayoria letrada pero
inc..:&gt;mpra11:1iva, por esa exactitud ideológlca y visual, que no alcanza, y que el poelia pone en todos sus giros insólitos y en sus haHa1;goj desacostumbrados. El breve estudio de Castro era neceaa•
rio y es Batuda.ble para, la difosión de la personalidad de Lugones.
P.Jr uuos dfas y coa motivo .Je la aparición de este fasciculo, se
ha vuelto a. insistir en la estéticll de Lugones, como tema de las
coa ver13aciónes literarias, especialmente frecuentado desde que
c?n la muerte de DMío el cetro rle la poesía americana anda en
vll suba.iJta y en regocijada rebatiña. Cuando por primera vez se
publicó en México tt.!go de los Crepúsculos del Jardín y del Lunario
p!l..reció surgir un acuerdo tácito en claaiticar a Lugones comu
versificador raro o e:xtravagante, o a lo más, personal. Todavía no
~e caill en la cuent,t de sus parentescos espirituales, y se leía muy
i' puco a Laforgue. La. critica hubiera llegado a señalarle una cédubt con número clas1ficador. Ahora ya es llegado el tiempo en que
h1, gente comienza a explicarde lo&amp; gatos a la valeriana, por ·qué es
nutena poetiza.ble el gendarme c,con su paso de pendular mesura.11
Y como encierran sggestionea exactas los ilusorios charcos d,e
mercurio, la rentista que desborda en un balcón la esférica arroba
de gelatina y el hubo con ojos de caldo. Aunque todavia bi¡y quien
cree qne la tersura verbal y la emoción estética sólo pueden reali•
za.r.:ie µrolouga.ndo hasta nuestrde días el aoordado sóu de las
octaus reales o la urgente solicitud rimada con que desde el siglo XIX algunas personas vienen pidiendo la lira, desde Heredia.
hasta nuestros días, ¡,asando por Zorrilla de San l\fartiu, que
qui~o la más pesada y negra.
No, ya no hay princesa qué cantar; pe,ro aunque la hubiera, aunque Oiga y Tatiana eiguierno en Tzarcoezelo, la maeetria de Lugones para aprehender la emoción que le sugieren todas "la8 cosas
qne ve, seria. nuestro refugio para librarnos de tantas incursiones
rimadas por los sitios que muchos se siguen forjando para nuestro
tormento y engaño. ¿Habéis oido en nuestra lengua sones más pa•
tétices, alueiouea más sugestivas y palabra.a más adecuada~ con
tema.a más familiares, intuiciones más simples y voces más conocidas? Y, sin embargo, a pesar de que sabe ver mejor que los
otros, como explicaba. Maeterlinck del autor de Las Moralidades
Legendmia.s, entre loa que leen pitra oir los versos y los miran sin
ca..er en la cuenta-¡oh, escoceaes!-Lugones solamente nos dice
asuntos tri vis.les en frases corrientes pero enrevesadas. Es que loa
asuntos sencillos suelen mezclarse y confundirse con los vulgares,
Y que loa vulgares suelen desdeñarse y desperdiciarse como materia inutiliza.ble. Recordad a Shelley: ((La potsia deacorre-e1 velo de
familiaridad que empaña el mundo ~ensible, y de esta suerte nos
hace ver objetos familiares como si no fueran familiaresn.
Lugones es dueño de la visión directa, y esta facultad en él genialmente desarrollada, la aplica a sus temas ((interiores)) y a sus
temas ({exteriores)). Su paisaje tiene una fuerza evocadora y una
sugestión incomparables; carecen muchas veces de la vaguedad,
pero nunca de la fuerza precisa, que corresponde y coincide con
lo que se vé, y se resuelve en maestria de expresión . .Nada más
verdadero que el verso

JUSTO SIERRA: PROS!.S. Selección, y Prólogo de Agustín Loera
y CMvez. «Oull·ura)), Tomo III, Núm,. 5. abril 15 de 1917.-El

Colón.-&lt;Venclda&gt;.

grau escritor, cuyo nombre llena el espacio de toda una época de
nuestras letras, Justo Sierra, maestro en el más alto sentido dela
palabra, aparece con una selección de sus escritos en prosa en e¡
último número de 11Cultura». El señor Loera y Chávez es autor
del prólogo que encabeza el cuaderno y firma, asimismo, la selección delos edcrLtos que se publican; en la introducción, el señor
L'Jera hace un acertado estudio de la personalidad del maestro,
englobándola hasta donde es posible; diferir;aos del sentir del señor Loera en alguua3 de sus opiniones, como podrá verse por laa
líneas de esta nota.
Ei indiscutiblemente don Justo el prosista más notable de la
litera.tura mexicana, y todos, los hombrea de letras, sus discipulos, dUs admiradores, todos clamamos por el homenaje más ne•
c;;:sario que urge tributarle: la publicación de sus obras completa,.'
t,ólo asi podrá ser apreciado como merece en su labor proteiforme, abundantisima, admirable.
PJrque era un verdadero prócer intelectual, como aquellos que
sólo el Rend.cimiento pudo permitir entre los pliegues de su manto dorado¡ sus conocimientos vastisimoa y variadisimos sin que
adquiriera. en ninguno la autoridad que produce la especialiiacióu; su fueru pvética, que más que figurar en sus versos, reeue•
na por toda su obra aun en la parte más abstrusa¡ la magnanimi•
da.d y bonhomie que rebosaba todo él, como indicio del gran espi•
ritu, del grande y verdadero Maestro que era; el prestigio de su
oratoria, ímborrable del recuerdo de quienes le escucharon, todo
contribuye a darle ese carácter de que hablo, humanista., a.m•
pliamente humanista1 con cierta indeterminación de sus credos y
sistemas.
Asi, don Justo no podrá ser referido a ninguna tendencia filosófica. de modo absoluto: era un escéptico cua~do pensaba-todos
·10~ que piensan lo son-y era un creyente c'u_andosebtia, o, mejor
dicho, tomn.ba de la religión la poesía tporque éata era su única
creencia. Las afirmaciones, categóricas respecto a su credo, se estrel!ll.n en su escepticismo, a menos de empequeñecer al maestro,
haciéndolo anterior a Descartes.
Ea historia, encontró medio de producir una intensa impresión
por el relato vibrante, apasionado, febril a veces, de los hechos o
de las características de una época o de nn pueblo; y ba.j.o esta
magnifica vestidura, ocultaba las informa.ciones más prec1 sas f.
los datos más recientes de la erudición europea.
Su prosa tuvo la virtud de plasmarse ceñidamente sobre sus
ideas y de fluir de sus labios-se hizo ,para ser escuchada, no pare.
ser vi,sta-con la sonoridad de broncea épicos. Y así conducia en
alas del viento, hacia los puntos más dista.otea, el espiritu del

El sábado último en el teatro ((Colón))
•bió a. la escena una obra mexicana:
1Veocidal)1 de la señora Eugenia Torres de
Meléodez.
La. señora Torrea, como la llama cariñoe&amp;mente_ el grupo de sus amigos, es antigua. a.miga nuestra. La señora Torres es
una. mujer excepcional en nuestro medio. Tiene un talento muy ágil y su con-

Maestro.

M. T.
}

LUIS O. URSINA: ANTOLOGÍA Rorir.~NTICA., .Araluce, Barcelona,

1917, en 8~-E:1 una selección de poesias de nuestro ilustre poeta
Urbina. 1 escritas desde hace treínta años hasta 1914. El autor es•
cogió las que, en su concepto, determinan mejor su tendeneia romántica.
CARLOS PEREYRA: Hu&gt;!BOLDT EN Máxrco, Madrid, Editorial
América, 1917, en &amp;?-Próximamente nos ocuparemos en este li•
bro del conocido escritor mexicano.
CARLOS PER.EYRA: EL CRIMEN DE WOODROW WIL~ON, Prólo·
go de Rufino Blanco Fombona, Madrid, Imprenta de Juan Pueyo,
1917, en 8?

y si las palabras son el pensamiento y la emoción, con:io pensaba
Pater, nunca un episodio de la naturaleza fue revelado tfm justamente como en estos dos versos:
el cerro azul estaba fragante de romero
y en los profundos campos silbaba la perdiz.

Estt·eno de ''V enciela. ''-Una de las escenas culminantes
versac;ón es un torrente de impresiones de
t-Odos géneros.. Siente el entusiasmo de Ja
li&amp;eratura; habla de nnestrus mejores poetas con gun calor. Recuerda entusiasma•
da-el entusiasmo es ulla de sus más fuertea característicaa,-((La vida de las abejas))
de Maeterlinck, conoce a Verlaine entristece su alegría con la tristeza de' Brujas, de Rodembach y vibra con un verso
fuerte de Machado, de Llovet. Vive la
vida literaria moderna, habla de la Htécnica. ouevRu Y tiene admiración por nuestro
poeta López Velarde, a la hora en que
L6pez Velarde todavía no llega a conmo-

muje: de muy bue.ios sentimíeutos y como v1ve en un medio dífícil•-y tan dificil•supone enemigos a Jos que no sou eiuo
unidades comunes y corrientes de ese
medio.
De todo intento hemos bosquejado la
flionomia moral de _Ia seño:-a Torres, por
que ésto completará mevitablemente nuestro juicio sobre su obra.
uVencida, &gt;1 entre las obras teatrales me•
xicanas, es de lo mejor. El argumento
puede no ser muy novedoso, pero la verdad
es que no ee~~ ~al llevado. Loa diálogos
-cosa tau d1ftc1l-tranacurren con agili-

El IMnes pr;óx:imo pasado asistimos a la
representación de 11Lsi Man u.na de Oron
en el Arbeu.
'
El papel de Cbironi lo desempeña un
actor español que debutó recientemente:
Manolo Casas.
Manolo Casas es el Maciate de la tanda
Tiene más bíceps que facnlt.adeg e~céni:
cas, sin que sea tampoco una banca de la
alameda., o una cariátide. Canta y se le
oye, _asi es que tiene con esto fl.lgunas
venta,1as para el género de zarzuela. antigua. Su mimica es rle gimnasta. y n11t,uralmente poco cómica. Empieza a d&gt;tr
vuelo a los brazos y mientras que la mano
Sig 1ui én la página 1T ele avisos

•
PIANOS AUTOMATICOS
V VERTICALES

EN ABONOS

'PIANOS WURLITZER'

Td.l el poeta. que, como obBerva Ci1.stro en su estudio, res.liza en
el v-Jcablo más de3abrido, un resumen de intuiciones inagotables.
Ahora se le díecmte apasionadamente; pero se le. discute como a
gran poeta, sit1 precedente en América.

14

POR EL ARBEU
Manolo Casas.-"La Manzana de Oro''

COMPARE USTED LOS PRECIOS DE
ESTOS PIANOS,
CON LOS DE OTRAS CASAS
.................,............

con un dedo pueril raya.ndo el agua,

G. E.

ver a las mujeres de nuestro medio. E 'la.
se siente, a ratos, triunfadora, llena dl'
f~erza para arrostrar las calamidades de h1.
v1~a. Todo le parece accesible y rie ..... .
M1_nutos después encuentra la vida pen• ,_
sís1ma! a todos sus amigos muy lejos dP.
ella: vive sola, desamparada y llora ........ .
Positivamente ha sufrido y positivameot~
ha sido feliz. Con ella no se llevan los tér
~inoa medios. Además, la señora Torre~,
tiene una alma grande y pródiga. Es nnH.

dad y si no fuera porque hace mucho
gasto de frases literariamente echadas a.
perder como crepúsculo de mi vida y algun8.E! otras, si fueran más sobrias, a.cumu•
la.rían mayor mérito al conjunto.
~l segunJo acto, en nuestro concepto,
es J ustn en cuanto a técnica téatral. Todos
los personajes se mueven:con!oportunidad
y hay escenas de indiscutible acierto. El
tercero es el que literariamente cuidó más,
pero en cambio es el menos teatral. Loi•
personajes en este a.eta hahla.n mucho y
dicen muy poca.a cosas. Además, Re suceden lita casmtlidadea, como en el teatro
equívoco de EchPgaray. Se habla de álguien y en seguidit ese álguien se preseuta
en escena, con toda la. premerlitació!~
v11lgu de la arquitectnra teatral antigua.
M:.1:-1 todas estas cosas se deben a que li\
Reñnrn Torres escribió sn obra en nueve o
diez dias, y ¡claro está!, con Lope de Vega
P,n horas veinticuatro pasaban d;, la.,; musas
·
al teatro, pero eso ya no es posible.
La señora Torres debió pre8entar eu obra
después de haberla pulido cuidadosamente, haciendo uso de su excelente criterio
artiatico, pero, nos decía, no era ya posible;
tenia viva urgencia de presentarla al público y marcharse. La primera copia la única copia existente, fue la que lleg'ó a manos de Julio Taboa.da.
. Sin embarg-o, la autora no debe desmR•
yar, tiene suficiente talento y buen BfHltido literario. Si cuida sus obras encontrará
además rle la aceptación del público-la
obrl\ fue muy aplandida-el elogio de ll\
critica, sincero y abierto.
En esta ocasión y precisamente porque •
es nuestra amiga y porque la estimamos
no hemos querido omitir nuestra manera
de pensar para que por ahí no se diga que
obramos parcialmente.

5 DE MAYO NUM. 32
Sube la marea

PEGA90

PEGAOS

15

�jogadores del etMixcoac11 1 para ma.uifestarDO! que en la crónica que de su primer
encuentro con «(La Internacional11 publica
cMéxico Deportivon, se hace notar qne el
tt/tree que actuó en dicho juego no se apegó para nada a la justicia y encareciendo
,.¡ ,!tlixcoa.c» que tu\'iera más atención en
el nombramiento de J 1:1eces, asi como llamando la atención a los mismos jugadores sobre su manera de jugar y diciendo
-que de no poner más cuidado pudiera ha~
ber alguna persona que se interesara en
410 disgregación.

El referido Presidente del 1(Mixcoac1)1

1·

~~

J

1:Tres esce.nas del Tenis jugado el domingo último

"México" contra ''Etpaña B." Gana■ 111
"lndlgenas" por 3 Goal, contra 17.
Por la tarde, ante numeroso púb!i_co,
en terrenos del Club «España», se verificó

este emocionante encuentro, con el re-

Los lnvenLibles derrotados.
• ":Ahtcoac" contra ·'Internacional''' terrenos
del ••Junior". -Ganan los ''lnternaclo.
nales" por 3 contra cero.
1

El último domingo a las diez y me~ia
se verificó este match con el resultado mdicado.
,r·
•
Nunca habíamos visto al (1i\'.11xcoac,) Jugar de manera. tan desastrosa como. el
domingo, pues parece que llevaba hi m-

"6 de deroostrt1nios que tambien tieten01 o
.
.
•
nen una enorme dosis de apat1a y qne s1
tienen combinaciones efectivas de .que ecbar mano cuando quieren, taf!1b1én 88.•
hen andar de cabeza com? en el Juego q~1e
-•mo, Loe 1·nternamonales paremeresen
•
d l
1 f
ron preocuparse muy poco de. a ama.. e
((Mixcoa.cn y no dejaron pasar madvert1do
lo .p •t·1008 y rlesconcertados que eataban
t1.
•
d"ó por resultasus contrmcantes, lo qude l ~
se desado que la mayor parte e Jtt~go
rrollara sobre la meta del «l\I1xcoacn.

-

· · uie
Por parte de loe Vt:ucidos SP d1t1trng
.
ron ...... por lo malo, el Goal Keeper Ar~~~~
dejando pasar entre las manos dos Sh onque eran perfectamente parables, y c
templando impávido como pasó el_ terc~:
Goal por entre las barras. Montano q
se ha distinguido siempre por lo certero y
eficaz de sus golpes, estuvo fallando co~stantemente; Vilchis, que en una. ocas1 n
logró llevar él solo la bola bast~ frente a
la meta Internacional, y no te~nendo na•
die que le estorbara. shuteo m~t1endo la bola bola ..... en un prado del Jard'in de en·

.

puso de mauifiesto que el referee oficial no se babia presentado y q_ue el que
D08

sultado que anotamos.
.
Durante la mayor par~e del pnmer
tiempo, los paisanos estuvieron constantemente sobre ni goal Ibe~o, a0;otá.ndese
P rimer tanto antes. de diez mrnutos de
ha.her principia.do el JUeg.o.
.
Dura.nte el segundo tiempo se amma•
ron un poco los del KEspañan l~grando_lle
gar varias veces a la meta mex1ca.oa, a1en•
do rechazados casi siempre por esa monumenta.l defensa que se llama Arturo Or•
tíz, y por Miranda, siempre ?portuoo y
sa.lvando del peligro á su eqmpo, . con la
eflC"a.cia y limpieza ~e cQstumbre. Duran•
te ei3te tiempo los iberos lograi:on puar
nnl\ vez la. bola por la meta mexicana, eata.ndo o.ff tide, el jugador q~e anotó el tan•
to; el Re[P-ree marcó el o¡rside, pr.otestan•
do el capitán del i(E8panau y el l1.n~1 ma.•
del mismo equipo. Después de. d1scut1r
algún tiempo parece que'1 se. pusieron de
acuerdo, accediendo el Capitán del (1Méxicoi, 11, q11e se contara el tanto.
.
Por parte del uEspañan, con excepc16a
del Capitán y otroR dos jugadores cuyoa
nombres sentimos no recordar, el resto no
rlt1jó de mmitrarse apátic~ y desanimado
viéorlose obligado su Capitán ~ mandar
retirar del campo a uno de sus Jugadores.
Del México todos sus jugadores esto•
vieron oportunos y trabajando con entu•
1:1i&gt;tsmo, sobresaliendo Miranda,
Ort1zfo,
en
d
J¡¡, ñefensa. y ª!a!llR.nta.n o tres_ carga8
midahle~ Stüder tmmrlo magistralmente
nn corn;r que fué rematad? admirablemente; Garza pss11.ndo y corriendo la ~la
solo por torlo el campoi con mucba hm•
do ,upieza.; Enbart,, el porttro, paran
rj
riormente tres formirla.hles shoots. que 8
tinuon seguidos y sobre corto.
.1 •.
Se han dirigirlo a nnsotrn ... por conul.v1
to de su Presidente Sr. ,Yingaert, vartOI

,.

hiJO sus veces, es persona honorable por
todos conceptos, y que además no fné el
.. l[ixcoa.c11 el que lo nombró 1 sino que su
8lección fué hecha de común acuerdo por
lOI capitanes del citado «"l:lixcoac,, y de
,_La Ioternaciona!,,, diciéndonos además
en lo que respecta a losjuga.dores, que todos e11os se preocupan por la limpieza de
ao juego, y que ni aun en rnatches en que
eus contrarios han desarrollado un juego
,ocio por todos conceptos, ellos se han
apartado voluntariamente de las reglas esU.blecidas. Que por lo demás no se explica las razones que pueda haber para que
baya quien se interese por el desmembramiento de su club, pero que, sin embar¡:-o,
agradece a uMéxico Deportivon su aviso.
Cumplimos con nuP,stro ofrecimiento de
publicar lo qne nos manifestó el Presidena del ,Mixcoac», absteniéndonos por
nuestra parte de hacer comentarios.
1\fmuEt O'HoRÁ.N.

TEATROS Y CINES
Sigue de la página 15.
diestra-anda sobre la cabeza del ciudadano
que ocupa la lunetR. 328, la otra ei:-1tropea
los muros del telón de fondo. Creo que
ésto es baAtante elocuente para que yo
termine mi calificación sobre su metier o de
lo contrario corro un rie@gfl más grave del
que llevo corrido, que no ea poco, pues nn
empujón de mi héroe, un poquillo nnervioijon, me puede colocar a una altura que
afrentaría al propio Pegaso.
Au11que la verdad es que Manolo Casas
es simpático, y éilto no quiere decir qne
desconociendo en mi facultades físicas de
aviador, trate de aseg_urar la estftLilidad
terrenu.l.
Lolita R,osell me va comprando y no se
en que consiste con tioda precisión su lenta fuerza conquistadora. Tiene algo dinámico quizá, que se lleva muy bien con mi
gusto. Ea cambio habla con mucha precipitación. Si le pusieran un ncontador»
ufonético -económico» gasta.ria al rededor
de$ 1,600.00 por minuto.

NOTA GERMANOFILA
En el Principal, en el segundo cuadro
de «La Reina del Carnaval», se presenta
ua escuadrón de vícetiples ataviadas con
ca.seos y coraza presumiendo de ubocbesH.
La marcha automática arranca los aplausos de los germanófilos y me hace afirmar.
me en la creencia de que los germanófilos
adoran lo tea.tu.! al grado que entre las
susodicha.8 vicetiples y los Hohenzollern
lo mismo les dá.

El duelo final.

Un ingléd fue a consultar con un famoso médico homeópata. Este le ausculta, le
pasa un frasquito por las narices y le
dice:
-Respire usted.
El ingléi! respira con fuerza y el médicC'I
nplica:
-Está usted curado.
Disimulando su asombro, el inglés le
pregunta:
-¿Q 1é le debo a usted?
-l\111 francos.
El inglés saca un billete de esta cantidad, se lo pas~ por la punta de la nariz y
le dice:
-Respire usted._
Y i;.in dar tiempo a la respuesta., excl&amp;•
ma flemá.tica.mente:
'
-¡ Ei3tá Ui3ted pagado!

freute. D~ lv1:1 dt'.má1:1,
de
) ,exce_p~·ión
o hecba
que ver
Miranda y Arturo t rt1z, umc s
·
daderamente trabajaron, Y a los que se
debió que el número de tantos anotados
por la «Internscic,naln no llegara a un número mncbo mayor.
.
d ¡
r t ac1onaln
todos
Por parte e a (' n ern
trabajadores y aprovecb~ndose muy eficazmente de las deficiencias de los contra¡· d
¡ Portero Lecanda
rios, sobreda ~en O e
.• '
'
parando limpiamente el ÚDh;O Shoot que
convertirse en Goal.
...-!
amenazara
........................................._,,..........""'"' ..................................

.... ....................................,.................................................................................................................................

§

g~~::.º•

I,,',,,

-

~

J0YERIA Y RELOJERIA
Sólo én San Angel lnn
Unicamente en
San Angel lnn,

-

~.........,........,,,".............. _"""....... ...,...,.......,...,.,,.................,....,.................,,.............-... ....,, ..,..,,,,......,,,.,,..,,,,,,,,,,,... ,.....,...,....,,,,.,,,.....,...,,,,......,,.,,. ,,......." .............
16

PIEGABO

''LA ESMERALDA''

e.Apartado 69.

�VII
más grande que se conoce, el Culliman
que pesa 3 024 quilates y pertem.ce actualmente al teroso inglés.
¿Qué hizo el general Rotha?
Para despistar a los ladrones, un alto
funcionario del Transvaal, escoltado por
cuatro detectives, se puso en viaje llevando una valija que era custodiada dis y
noche, y qne a pesar ~e todo foe robada;
pero el verdadero Culhman lleitó a su destino Londres, en una pequeña caja de
madera que se babia enviado como encomienda postal, sin ~inguna indicación especial.
Los ladronee, que con arte robaron la
valija, se llevaron un chasco y fueron despistados.

*

¡Al tln! ....

1

VARIEUAllES

1

-A veces objetos de gran valor van más
seguros mandados por el correo como
muestra sin valor, que confiados aun a
detectives que despiertan la astucia de loe
ladronee y corren el rieFgo de perderse.
Si va como muestra sin valor, no despierta ni la atención ni la codicia de nadie.
Este procedimiento lo usó en 1915 e1
general Botha para enviar a Eduardo VII,
como regalo ~d,il Transvaal, el diamante

* y feo, pero rico,
r Dos sujetos, uno *viejo
y otro joven y guapo,. pero sin una peseta,
pretenctian a una niña de diez y ocho
abriles. Llegó el momento decisivo, y la
niña eligió por esposo al viejo. Este, al
salir de la iglesia, loco de alegria, dijo a
su esposa:
-Angel adorado, cha tita mis, ¿por qué
me has elegido a mi? ¿Es que te gusto más
que mi rival?
-No, pero es que yo creo en los vaticinios.
-1.Y qué?
.
-Una gitana me ha dicho que be de
ser casada dos veces, Y elijo al otro para
despué~.
lTn caballero
una taberna:

* **
ve entrar

a su criado en

-.luan-le dice,-me sorprende m11.
cho verte entrar en semejante sitio.
-iAtI, señorito! pues mucho más sorprendido se quedaría usted si me Yienr
salir.

***

Dos gastrónomos, sentados el uno delante del otro, acaban de comer.
-Parecemos dos amantes que han reñido.
-¿Por qué?
-Porque todo ha concluido entre noaotros.
,k
*'*
- Y la seiíora de usted, demuestra algún io'terés en el presente conllicto europeo?
-Por eup:~e~to que &amp;I; siempre está hablando de la guerra.
-Y, ¿qué le dice la señora?
- Pues, dice: ¡Qué iástima. que t6
puedas ir!

** *
-¡,{¿ué recorta usted

de ese periódico?
-Un artículo que trata de un hombre
de California, quien obtuvo el divorcio
porque sn mujer tenía la costumbre dt
registrarle 1011 bolsillos.
-Y, ¿qué piensa. usted. hacer con 61P
- Puea, ponérmelo en los bolsillos.

*

· -Ese dolor que* *
usted siente procedi
del dia.fragma.
-Dispense usted, doctor, pero yo
que procede del dia ..... de mi cumpl"'
ños. en que me rlí un hartazgo de coneidera.ción.

º*

-¿En qué se parece el arco iris a los
guarduu,?
-En que aparecen d~spués de .la torJDenta.
En el estudio de un pintor.
Una señora que se está retratando mira
el retrato en un momento de descanso
:,exclama:
'
-¡Qué encarnada tengo la cara! ¿Dónde compra usted sus colores?
-En la misma tienda en que los compra usted.
-¡Mozo! ¡Mozo!
-¿Qu6 quiere usted, señorito?
- ¿Sabe usted dónde están mis pauta,

Iones?
El criado busca e_n todas partea, y no
encontrándolos le d1cela\ parroquiano:
-Pero; ¿está usted seguro de que al enkar los llevaba puestos?
J Jsé H, encontrándose en Milán asis~6 a 1~ representación de una ópe;a que
111 reahzaba ~n uno de loe principales tea.koll ~e esa mu~a~. Al die. siguiente de la
Canción fue a visitar al primer actor que
bal,h desempeñado con toda corre'cción
el rol de emperador, siendo calnrosament.e apl~udido por todos los espectadoree.
~ artista !ª presentó al rey veetido en traJ8 de manana, quedando confundido al
reconocer a é~te; entonces el emperador
para calmarlo, le dijo: 11No importa. En'.
ke noso~ros,, los emperadores, no existen
ceremomaE».

9 D4 O
10A5 •· R

Problema número seis
POR

O. Wurzburg
Blancas:
R 1 D, C 2 R, C 3 A R, D 6 A R, (4
piezas).
Negras:
A 1 CD, P ti CD, A 3 A O¡ R 8 T R.
(4 piem).
Las bla.noaa juegan y matan en tres jugadas.

!IC'3\R
10 C 3 &lt;'

11 C020
12 T 1 R j
13 A 3 l)
14 Ax C (6 C)
15 C 5 R !
16 c x P Cj.
17TxAj.
18 D 3 D j.
l9P4TR!
20 P 5 T !
21 D 5 A !!
22 'f XC j. !
23 D 6 A mate.

11
3T R
12 RIA
13 A 2 R
14 PT x A
15 P x A
16 R 2 A
11 R x c
18 R 3 T
19 P 5 c
20CxPT
21 P 3 C R
22 Px T

Solucl6n del proble■a n~■ero dos
POR

Partida'número diez

R, Callluson

(Congreso de Ostende, 1905)

1 D 7 T D, R x C (5 C), 2. D 7 C R j.
R x c (3 C), 2. D 1 c R j.
R x !,-,
2. D 8 R !

Gruoco Pu NO
BLANCAS
l'tiARSHAl,l,

NEGRAS
BllRN

1 P 4R
2 C3 AR
3 A 4A
4 P3 A
5 P4 D
6 p X p
7 R 1 A
8 P 5'D

L'\ resolvieron los señores Raf~el Carrillo G. Luis Sotomarina., de esta capital;
Y el sen:&gt;r J Jsé Ordoñez de Q 1erétaro,

r

l P 4R
~C:1AD
3 A 4 A
4 &lt;' 3 A
/í p X p
6 A 5 C j.

7CxPR
8 C2R

Noticia.-Ell la ciudad de Culiacán
E lo. de Sine.loa, acaba de fundarse u~
C!ub de Ajedrez, ?uyo presidPnte ·e s el Sr.
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                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Carlos Pellicer</name>
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      <name>La catedral de México</name>
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