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REDACCION:
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PEGASO

�EL PALACIO

ot HIERRO I
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REVISTA SEMANAL
Registrado como artículo de segunda clase el día 17 de marzo dC 1917.

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Mt;XIGO, D. f., 21 Dt; JUNIO Dt; 1917.

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EL PALACIO DE HIERRO
1

La Colonia Las Casas
Por ESTEBAN_ FLORES

He visitado la Colonia Las Casas y declaro sinceramente
no hay lugar más pintoresco que este rincón de la Mesa
tral. La civilización, con cuanto tiene de cristiana solicitud, ha
do por él, incorporándolo al vasto y complejo espectáculo
la vida moderna, sin despojarlo de las singularidades del ex-

mundo indígena. La evocación de nuestros ancestros reallí embellecida, poetizada por la risueña realidad presen' y la historia se ilumina de leyenda .. No es, naturalmente,
la resurrección del pasado: la naturaleza era entonces
iado salvaje para que ofreciera a nuestros ojos estos sua-

paisajes de vitalidad regulada y de serenidad profunda; el
bre, como la Naturaleza, crecía con tal exceso de fuerza
caía instintivamente en la violencia, el peligro y la sangre.
así, . ennoblecidos por la mano piadosa de la civilización,
emos presentar a las miradas extrañas, sin los encogimiendel bocborno, a estos pobres abuelos nuestros que han hefecundo el suelo patrio con el agua de su frente: y ellos,
ienles al fin del papel que han desempeñado en la génesis
RePública, sentirán un poco de orgullo al ver en la prolon'6n de su raza, armada definitivamente para sobrevivir, la
ha de su olvidada grandeza.

**•

Lo primero que se ve al descender del tranvía, destacándo-

Paseó una mirada complacida por el Valle, y como si sintiera placer y orgullo en referir los comienzos de la institución,
continuó:
-Al principio tuvimos muchas dificultades. Las familías se
negaban a dejar sus viejas pocilgas y las ·pocas que lo hacían
tardaban en olvidar sus hábitos de abandono y desaseo. La propaganda del baño; la lucha por hacer del jabón artículo de pri•
mera necesidad, el esfuerzo para desacreditar ante ellas mismas
1
su terapéutica bárbara, duraron mucho. Pero poco a poco fueron aceptando el baño, y el jabón, y todo lo que se ha creído
necesario enseñarles para salvarlas de las enfermedades y de la
muerte. Después, o mejor dicho, a la vez, se fué educando a los
indios en el arte de cultivar la tierra. Se le dió un lote a cada familia, un lote en propiedad, con una cómoda casita y los instrumentos de labranza necesarios para empezar .... Hpy, ya lo ve
usted, toda la hortaliza que se consume en la Capital sale de
aquí, es producto del trabajo de aquellos grupos de indios que
trotaban antiguamente por las calles de la metrópoli, como una
lepra ambulante, ante el gesto de asco de propios y extraños.
Hoy, todos saben leer ....
-Los mestizos, -observo, -han pagado al fin su deuda con
estos pobres restos de la raza de que salieron. El bien ha llegado
un l'oco larde, péro ha llegado ... , ·
-No, señor,-replica vivamente el máestro,-los indios no
deben todavía nada a los mestizos. Esta institución fué organizada
hace veinte años por un extranjero. Puede usted ver su retrato
en el salón de la escuela.
- Supongo que el clero mexicano habrá al menos ayudado ....
-El templo es protestante ..... .
Sorprendido por la revelación, me· vuelvo hacia el soI?rio
edificio donde los indios, al través de tres siglos de enseñanu
religiosa, continúan comunicándose con Dios.
Un anciano de ojos azules, cuya fiso11omía sonrosada por el
viento frío de la tarde respiraba bondad, salía en esos momeotos.
-Es el cura,-murmuró el maestro.
Y por sus labios aleteó una sonrisa tan amarga, tan cruel,
que me dejó largo tiempo pensativo.

lll!re la greña obscura y ·tupida de los árboles, es la torrepuntiaguda del templo y cerca del templo el edilicio de la
la, la rumorosa colmena donde los niños comienzan a desla clave del misterio de la vida circundante. Una angosta
ida que tiende su faja rectilínea entre macizos de verdura
uce hasta el corazón del disperso poblado. La chiquillería
de salir de claSe y corretea frerite a la escuela, alegre coIos pájaros que trazan en el aire las líneas efímeras de su
. Las voces castellanas alternan en la infantil algarabía con
oces desconocidas del dialecto indígena .... ,
Desde el lugar se abarca, cubriendo una. inmensa extensión
da como un mar, el conjunto simétrico de la Colonia, los
fios lotes separados por callejuelas y las humildes habitade los indios. Y más allá, casi en el horizonte1 flotando
indecisión del crepúsculo, las torres centenarias de las
' s coloniales, a donde esta raza vencida, primero por las
Y después por la esclavitud, llevaba antes su desventura
'osa, sus andrajos purulentos y sus piojos bravíos.
El maestro de escuela, un indio de 50 a 60 años, limpio y
'
O, se acer.ca.
Ya sé que me.vais a decir que la Colonia Las Casas no exis-Hermoso éspectáculo,-le digo.
te en ninguna parte. En efecto, no existe.
-En efecto,-conlesla sonriendo.-Pudo mucho que haya
Pero suponed que estamos en el año de gracia de mil novela República algo semejante.
cientos ochenta y siete. . . .
.

~EGASO

3

�E~
LA ,.!\. USEN CIA

Por ANTONIO CASTRO LEAL
ESPECIAL PARA ' 'PEGASO":
But he .conquered her. Love is like that.

The Matador o/ the Fz've· To w ns.

I

Jorge nunca había tenido conciencia
de sus deberes; los cumplía só_lo por no
violarlos, siempre con facilidad y a veces
con gusto. No encontraba en ellos la fuerza imperativa que le asignan los moralis•
tas, los ancianos y los infortunados. Entre .dos deberes exclusivos hubiera optado ¡ior el cumplimiento del menos interesante, porque se sentía más obligado
por esos deberes incompletos, laterales,
que por los otros, los categóricos. Por
eso cuando su amigo Leonardo le pidió
que cuidara de sus negocios durante su
ausencia de la metrópoli, Jorge dejó de
asistir a la Universidad con todo gusto,
y no creo que haya abierto entonces otro
libro que el de los cuentos de las Cinco
Ciudades, de Arnold Bennett.
Los negocios del ausente eran de diversas clases y comprendían: un juicio
de divorcio ya tocando a su fin, el cobro
de algunos viejos pagarés, el cuidado de
su familia y además -sobre este punto
había recomendaciones- la atención de
su novia. El cariño de Leonardo encon•
tró mil situaciones difíciles para la experiencia de su novia, de las cuales sólo el
conocimiento y la actividad de Jorge podrían salvarla. ¿Quién le diría cómo se
manda un telegrama, cómo se recoge
una carta rezagada? ¿Cuáles libros podía
leer y cuáles no? ¿Quién podría cambiar•
le a buen precio sus entradas en moneda
extranjera? Y si el caso se presentara
¿cómo sabría dónde se cobra un giro pos•
tal y dónde están las oficinas de contribuciones? ¿Y cómo exigiría al fotógrafo,
sin un rival acompañante, la devolución
de su dinero, cuando en el retrato apareciera con la nariz ligeramente larga?
Est~ último ejemplo era uno de !Rotos
humorismos que Leonardo decía sobre
su novia, siempre que deseaba informar
a su intel'locutor de que también recono•
cía, a pesar de estar enamorado, la tri•
vialidad de ciertas exigencias femeninas.
Las atenciones que Jorge tendría que
pfestar a la novia de su amigo eran la
parte más importante y más difícil de los
encargos del ausente, y quería cumplirla
en la sobriedad que se pone en todos los
deberes y con el interés que despiertan
aquéllos en los que figura una muchacha
de diez y ocho años. Pensó cómo hubie-

ra cumplido este delicado deber su amigo si estuviera en su caso, y después de
aproximadas conclusiones, tomó la deter•
minación de cumplirla con escrupulosa
puntualidad. Así lo hubiera hecho Leonardo.
Leonardo era más llano que él, más
fácil a servir y a ayudar a los demás,
también conversar con los demás. Jorge,
que no gustaba de esas cualidades democráticas que nos hacen corteses con
todos, lo llamaba frecuentemente oficioso; pero ~abía que otros lo calificaban de
amable. La diferencia entre Jorge y su
amigo era simbólicamente ésta: la explicación que el primero hubiera dado al
desconocido de un tranvía en una palabra, le hubiera robado al segundo diez
minutos, Je hubiera creado la obligación
de te'n der la mano y de ofrecer sus se·
· ñas. ¿La amabilidad -como la entendemos comunmente- no es una exageración?
·
Jorge quiso desempeñar sus deberes
con la misma plenitud de Leonardo, con
la misma exageración. Visitaba dos veces diarias el juzgado donde se tramitaba el juicio de divorcio, telefoneaba todos
los días a los. firmantes de los pagarés,
se enteraba con disgustante frecuencia
de la salud de la familia de su amigo, y
a la puerta de la novia temporalmente
abandonada, llamaba a las siete de cada
noche, con la regularidad de un reloj en
su primer mes de uso. Su puntualidad
era enfadosa para los deudores y para la
familia; era cómica para los empleados
del Palacio de Justicia y era indiferente
para Teresa, la novia de Leonardo. Jorge era para ella un simple interlocutor
más, sin otra personalidad que la de conocer íntimamente a su novio.

Cierta ocasión, cuando mostraban un
anillo curioso, Teresa explicó:
- Yo ya conocía esta joya, la ví alguna
vez. ¿Cuándo la ~í. . . ? ¿cuándo ....
-¡Una vez que ibas con · Leonardo!
-interrumpían.
-U na vez que iba con Leonardo. Cie,.
to.
De este modo, en apariencia acciden.
ta], introducía Teresa a su novio en la
conversación; pero empezabaa notar que
era una trilmpa que rechazaban todos
huyendo el giro sentimenfal. Con Jo~
era más abierta, más directa, más fran.
ca; no disfrazaba su propósito de platicar horas .enteras, sin interrupción, del
recuerdo de Leonardo. Por esto la pun- '
tualidad de Jorge en el cumplimiento de
los encargos amistosos, era agradable
para ella. Empezaba, por ejemplo, de e,.
te modo indudable: - Con ese traje luí
CQn Leo a la exposición de pinturas ....
Y luego Leo, como ella lo llamaba, 11•
naba la conversación, agotaba los adjetivos amables, provocaba llantos; risaP,
anécdotas; atraía el álbum .de fotografías,
el necessaire, la memoria de escenas,
frases, enojos. Todo en desorden, nam,
do con la precipitación de un espíritu
preocupado por recuerdos sin fronteras;
sin afán literario; rePitiendo una misma
historia, con la redundancia de una imaginación normal, de un tempei:amento
verídico. Y Jorge atizaba la resurrección
del Ave Fénix ausente con observaciom
biogcráficas, y tenfa que repetir todos Ice
días los elogios de .siempre, en crescendo.
-Es un buen amigo, -decía.
- Lo que se interesa por todÜs!. ...
-Es un excelente amigo, -corregía.
-¡Ojalá que todos fueran como él!
- Es mi mejor amigo, -agregaba.
- Cuando yo veo que se intéresa por
tí. .. .
-Es mi único amigo ...
- Lo creo .... él. ...

I
Teresa no tenía más que un nombre
en sus labios: Leonardo: y toda su conversación, después de cinc,1 minutos, venía a desembocar al crucero inevitable:
Leonardo. Lo sabían ya todos y adquirían
frente a ella la suspicacia del cazador que
adivina el ptóximo lugar en Ja línea del
vuelo de un ave.
- Un sombrero elegantísimo -decía
Teresa-, de un color raro como .... co·
mo .... como la corbatadeLeonardo!
-¡Justo!

PEGASO

✓

#

Excursión poco satisfactoria por los
_campos de batalla.

-¡Es el único amigo posible en la tierra!
III

Ala noche siguiente se platicaba de lo
)orrible que es el •1812• de Tschaikowsty, y Teresa, sin consideración a los nerrioS de su tía, gritó en falsete:
-Jorge, ¿qué piensas que encontré?
-No me imagino .... a~gún autógrafo
Tschaikowsky.
-¡Oh! encontré ti botón que se. desndió del chaleco de fantasía cte Leo,
uella vez que vailamos hasta el infini•
Aquel martes que Leo vino sin bigo¡Qué raro 1se veía! Sin embargo su bi•
te ...
Yde este modo desembocaba siempre
conversación al crucero fatal de todos
pensamientos de .Teresa, y de nuevo
mismas anécdotas, aumentada con ras-

gos imaginarios la escena del baile donde
se conocieron, ejemplares menos perfectos de las mismas fotografías, inevitable
cresce11do en la sinfonía de los elogios.
No necesitó mucha sagacidad Jorge para comprender, al cabo de una semana,
que ponemos a veces exag-erada puntualidad en el cumpJimiento de nuestros deberes menores, y una noche prefirió l~.
lectura de El fin en el Derecho, de Von
Iherinl!, a recordar en compañía de una
muchacha enamorada la historia de un
ausente.
Leonardo volvió poco después, antes
de que su novia se diera cuenta de que
había desertado su último interlocutor, y
antes también de que fueran cubiertos
los viejos pagarés. El juicio de divorcio;
por otra parte, no concluye todavía.
Abril, 1917.

'

IMPRESIONES DE ARTE
La orquesta de Franz Kaltenborn
POR ALVA HERRERA Y ÜGAZÓN

(Especial para Pegaso.)
Es uno de los más vivos recuerdos que
conservado de aquel tórrido verano
yorkino.
Después de las horas de estudio que
hi calores excesivos habían trocado en
abominable tortura, los conciertos
alaire libre eran la onda refrescante en
~ me zambullía ,.;on ansia,- donde cobraba fuerzas mi entusiasmo cuando el
nho sofocante de ese clima enervador
amenazaba ·anonadarlo por completo.
Aquella rotonda del Central Park,
,residida por un enorme BPethoven bron·
cineo que erguía su testa ceñuda y olím.
¡ica bajo el palio movedizo de los olmes
Mhíase vuelto mi paseo predilecto.
leeaba hasta allí una sola ráfaga del espito metropolitano, del aire viciado de
las avenidas, con su tráfico febril, el hor, ear de sus multitudes atareadas, el
trueno incesante de sus ómnibus y tran•
!las. Parecíame estar a mil leguas de la
· osa ciudad a pesar del público nullerosísimo apiñado en las gr~derías, ana con,fusión de claros vestidos estivales que ponían grandes manchas pálidas
la penumbra. Los árboles habían tepantallas de follaje a los focos incandescentes, y la claridad cegadora se atelnaba a través de ese bordado espeso.
!ncambio, el pabellón central, ocupado
rnente por la orquesta, era un núcleo
de cruda iluminación; atriles e Ínstru•
~tos despedían brillos repentinos: la
"'"ta metálica relampagueaba en la diesh del músico de rala melena rubia, que
diridos¡¡fa con gestos desenvueltos y gallar' Esparcíanse las dulces e intensas
lllooridades en el ambiente tibio, como

N¿

sortilegio destinado a hip;otizar todas las
almas ....
Desde su pedestal de granito. Beethoven, con los labios contraídos y las penetrantes pupilas clavadas en el vacío, parecía prestar atención a las terribles excelsitudes de su propia música. La sinfonía poblaba el aire ·de un estremecimiento sombría, de un sobresalto trágico; y
la misteriosa vida que palpitaba en esa
música con violencia invencible, tenía el
don de despertar en mí un verdadero
tumulto de sensaciones e imáieneS. Era
un tropel de indefinidos deseos, una fu•
ga de pensamientos imprecisos y extraños, rodando confusamente en el cerebro¡
Y era, también, una nostalgia inmensa
que brotaba con la adivinación o el presentimiento de un estado de conciencia
·sobrehumano, de una espiritualidad divina e infinita .... ¡Ah! .... y os aseguro
que, cuando cesal;ia de correr aquel torrente de augusta y prodij!iosa música,
el regreso a la realidad dejábame de pésimo humor; nadie encuentra divertida
la ocurrencia de despeñarse de las nubes
en lo ~ás bueno de una excursión por
aquellos radiantes mundos. . . . El hecho
es que me molestaban la proximidad de
la muchedumbre, el bordoneo de las
conversaciones, el prosaico espeCtáculo
de los músicos descansando sus instrumentos y enjugándose frenéticamente la
frente y el cuello. . . . Pero el roto encanto rehacía pronto sus hilillos luminosos·
la ingenua inspiración de Haydn arroja~
ba en los espíritus una fresca bocanada
campestre, la música mozartiana surgía,
fina y frágil, como _milagrosa flor de

PEGASO

cristal. . . . Y después, el exaltado neuroticismo moderno: Wagner, Tschaikowsky, Berlioz, Grieg .... un fastuoso festín
musical .... ¡una ore-ía! ....
Cierta noche escuchamos el Danubio
Azul tocado a la vienesa, pero tocado
con tal perfección, que la obra se enno•
bleció, se idealizó de manera increíble,
- y, a pesar de encontrarse incrustada
en un programa clásico, produjo el más
exquisito efecto. El austriaco Kaltenborn,
cediendo a un impulso imprevisto, arrojó la batuta, echó mano de un violín, y
amorosamente abrazado a él, rompió a
tocar. El vals voluptuoso derramaba las
añoranzas vagas de su ritmo, arrebataba
en sus ligeras y brillantes alas a los mis. mos músicos que lo hacían vivir. La frí•
vola odisea desgranábase como deslumbradora explosión de luces multico~o'res,
y el solista improvisado, con la cabeza
baja y los ojos entornados, parecía aban•
donarse a un vértigo de alegría, arras•
trando a la orquesta a través de sorpi-en·
dentes matices, «rubatos» deliciosos, y
mágicos juegos de luz y sombra; con los
-ojos entornados y el alma suspensa, de·
jaba mecer sus recuerdos, seguramente,
sobre las ondas del río familiar. Y se
desprendía de su ejecución tal potencia
sugeridora que el auditorio sentíase trans~
portado también, a orillas de ese Danubio azul, Danubio de ensueño, donde flotan, como prestigio inmarcesible, los can•
tos épioos de Liszt, y la blanca melancolía de Franz Schuber.t ....
¡Buenas audiciones que desplegab;n
su magnificencia multánime bajo el pa·
trocinio de la huraña efigie beethovia•
na . . . . ¿Vendrían muchos «habitués» Ge
constancia tan ejemplar como la mía? ....
Todavía la víspera de mi partida para
México acrdí puntualmente a escuchar
la suite de Mac Dowell, En Octubre.
Música bella, suave y profunda, que parece revestida del manto de púrpura ·y
oro viejo con que cubre el otoño las
campiñas aletargadas y friolentas. A tra-

CARICATURA EXTRANJERA

,'!_!

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4 ,,

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--

.....

~ El Tío Sam:
-Dicen que es el primer jugador del
mundo¡ pero no lo creas. Le pegaremos.. . ·.

5

�El General Dubois visitando las posiciones cercanas de Verdún después de los últi~os combates efectucidos en esa región.

vés de esa concepción surca una corrien-

te de serenidad absoluta, de quietud perfecta; es la paz profunda que baña los
bosques cuando se desprenden las hojas
amarillas y crujientes, -es la paz completa que precede al fin, la severa calma
de _toda consumación. La palabra fué
pronunciada, la página está escrita, el
beso estalló y enfriase en los labios, el
verano se ha cumplido. Las palideces
del paisaje toman tintes opalinos, la nie-·
bla empieza a velarlo todo, como el olvido extendiéndose insensiblemente sobre
lo pasado; reposa la tierra en la suave
tristeza que cae del horizonte mezclada
a la lluvia de las hojas quejumbrosas ....
Es la pasión realizáda extinguiéndose por
sí misma, la sociedad dé la vida que se
declara colmada, la canción que termina.. .. ¡Es todo el Otoño! ... :

Y me llevé como última impresión el
éxtasis casi místico de ese adorable poema; tuve el valor de partir al final del
número . ... cuando el programa prometía, aún, la obertur&amp; de Tannhauser.
Pero, antes de marcharme, había con-

templado largamente, largamenté, el anfi_teatro pleno, con su friso de frondas
y globos luminosos,-el kiosko feérico
donde.imperaba aquel austriaco de rala
melena rubia.

había arrojado una mi-

rada de adiós al busto del maestro, siempre defendido por su trémulo palio de
ramajes. . . . Allá, detrás, la orquesta
iniciaba el coro de los peregrinos, y el

himno amplísinlo disolvíase en dolientes
vibraciones bajo un cielo de terciOpelo
sombrío y agujereado por innumerables

estrellas ....

La Actualidad Extranjera

del motor de un avión! Tan Pronto como
imagina que su presencia ha sido descubierta, no piensa sino en partir y, donde quiera que se inStala, quiere la casua-

lidad que caigan los proyectiles enemi•
gos. De A•vricourt, fütel Federico se
traslada a Fretoy-le-Chateaux. Durante
ocho días, camiones y carros de caba11oa

conducen al castillo de Fretoy, propiedad
de M. Dubois, Consejero del Tribunal de
Cuentas, el menaje del Conde Balny
d'Avricourt, porque Eitel pensó que sn
nueva habitación no estaba preparada
con bastante lujo para recibirlo. Pero no
espera a que los muebles estén en su sitio; quiere hallarse seguro desde luegoy
su primera ocupacirin es hacer que algunos prisioneros rusos caven el indispensable abrigo subterráneo.
Transcurre un mes en la más absoluta
calma.
El príncipe descansa; se muestraalos
habitantes del lugar; para revistar y, comolo acostumbraba en Avricourt, rea·
nuda en Fretoy su curación para enfla·
quecer. Vésele todas las mañanas, rojo
y sudoroso, ocupado en azadonar un pe-

Las cam. pañas de Eitel Federico, princi pe prusiano

dazo de tierra en el parque del castill~
pues Eitel es gordo, demasiado gordo l

da no conoceríamos nada de sus talentos
guerreros si no dejara en pos de él, por

vive desolado de serlo. • Las emociones

Sin brillo alguno se ha mantenido la
reputación militar de Eitel Federico,
príncipe prusiano, segundo hijo de Guillermo II, aunque pronto hará tres años
que hace la guerra a los franceses. Con

donde quiera, las lamentables huellas de
sus estadas. La historia de las campañas
del Príncipe Eitel Federico pueden redu-

frecuencia los partes alemanes mencio-

cirse a reseñar sus mudapzas de casas.

nan los méritos del Kronprinz, que también son muy celebrados en las enardecidas .órdenes del Emperador; pero el

A fines de octubre de 1915 Eitel Federico fué a instalarse al castillo de Avric@urt, propieded del Conde Balny d' Avricourt. Del pueblecito y del castillo no

hermano segundogénito continúa siendo

un general oscuro. Comanda la segunda
división de la guardia - es lo menos que
puede hacer un Hohenzollern- y sin du-

existen ahora más que amontonamientos

de ruinas. Pero antes de la empresa de
devastación general llevada a cabo por el

no lo adelgazan. Los médicos han decla·
rada que no hay otro arbitrio queelejer·
ciciu, para lograr que se funda la fasti·
diosa grasa. El príncipe obedece: remo~
ve la tierra con 0bstinación.
Pero he aquí los aviones franceses que
de nuevo turban la tranquilidad de la re-

sidencia del comandante de la se¡¡unda
división de la Guardia. El 27 de julio estallaban bombas en los alrededores
castillo y hacen blanco en la central tel~

d'

fónica de la división.

porque los aviones franceses lo habían

localizado y bombardeado. Además, el
abrigo fortificado que había hecho cavar

t

ral.
El día primero de septiembre, la se¡unda división de la Guardia y su. jefe
sedirigen hacia el Somme, donde la batalla hace destrozos .... iEitel se establece en el castillo de Templeaux-la-Fosse! Apenas tiene allí quince días cuando
descienden sobre· la casa un centenar de

¡ranadas. Todavía recuerdan los. artille-

ros franceses la alegría que les causó esa
andanada en obsequio del príncipe. Era
nna hermosa pieza de marina, larga y fina, la que así saludaba al segundo hijo
del Kaiser; riéndose la servían los inarineros; cerca de ella, el capeUán de la bri¡a.da de fusileros marinos parecía ben-

Eitel, refieren las alarmas y la ruda existencia de éste, del siguiente modo:
-¿El príncipe?-dice una mujer¡Ah, sí, l~ conocimo·s mucho! Cuando es•
. taba aquí era muy duro con nosotros.

querían mucho: ¡como que les procuraba
los mejores alimentos de por aquí! ¡Ah,
dicen también que no es muy bravo!

Era indispensable, absolutamente indis-

Este príncipe terrible con los débiles,
este general inquieto por el ruido de un
avión, ha hecho la más implacable de las

dieran homenaje. Le hablaba a una al

guerras a las habitaciones de los humil-

encontrarla: quería hacer el papel de

des, a los árboles, a los huertos y a la tie•
rra. El sector de su división es un modelo de devastación minuciosa. De las al-

hombre bueno. Siempre que él estabJ
aquí, teníamos diariamente visitas domiciliarias. Un día nos quitaba una cosa¡ al
siguiente, otra': por donde quiera hurga-

deas no ha dejado piedra sobre piedra;
en los campos no hay un árbol en pie.

ban. Los soldados, sondeaban la tierra

Diríase que Eitel ha querido alcanzar el

con arpones; así descubrieron muchas
cosas que habíamos escondido, y se las

renombre de Atila, su padrino.

llevaron. Estaba una condenada a traba-

decir cada descarga; H. G. Wells, el
ilustre escritor inglés, que había ido al
frente del Somme, escuchaba la fuga

jar en toda clase de ocupaciones. El
príncipe en persona picaba ensalada en

musical de los proyectiles; el sol poniente inundaba de magnífica luz la tierr~

queta y removía la tierra con un· azadón.

leonada de la mesa de Flaucourt .... Dos
días después se supo que Eitel había
allandonado a toda prisa y sin pompa el
C!Sllllo de Templaux, para instalarse fuera de~ alcance efe los cañones franceses.
Afines de septiembre, cansado del tu-·
~ulto de las batallas y sin haber perdido

cho hemos padecido con él. Nos maltrataba. Pero los soldados de la Guardia lo

pensable que lo saludaran inclinándose
hasta el suelo y que las mujeres le rin-

el jardín de la granja, Se quitaba la ch11Dicen que era para enflaquecer. El hecho es que tiene un busto femenino. Mu-

En la legión desolada que se extiende
entre Villequier-au-Mont, Flavy-le-Martel y Jussy, no queda ni una construcción, excepto una que edificaron para so-

laz de su amo los soldados de la segunda
di visión de la Guardia. Entre lo que !ué
la villa de Faillouel y las ruinls de Fiavy•
le-Martel, levántase sobre una colina un
edificio rústico: semeja un pabellón campestre o de caza. En derredor, los flancos
de la colina están cubiertos de mánza•

nos destrozados; más allá de donde alcanza la vista se extiende el espectáculo
desolador de la naturaleza asesinada, y
el pabellón que 1 aislado, contempla esos
campos de muerte, causa la impresión

Cien gramos de su obesidad, ·volvía el

príncipe a su cuártel general de Fretoy.
Pero a la sazón el castillo le pareció delllasiado expuesto. No obstante que habían reforzado los muros y que la espeme de escarpa que lo rodea había sido
~bierta de rainajeS'por todas partes, no

del testigo sospechoso de un crimen. Se
asombra el espectador, pr~gunta y se le
señala una inscripción: Eitel Friedrich
Schnz (reducto de Eitel Federic.o). En-

le hallaba

tranquilo allí el Hohenzollern.

trad y os encontraréis en una pieza tapi-

En el castillo sólo permanecía el tiempo
de las comidas, acompañado de sus ofi-

zada de papel azul celeste realzado con
varillas doradas y amueblado con sillones de madera tosca, una mesa y algu-

nos escabeles. Allí iba Eitel Federico de
Prusia a olvidar sus alarmas. Delante de

él estaba )a rica tierra de Francia y tal
vez, sabedora de que un día debía abandonarla, la devastaba sistemáticamente.

unicada por un pasillo subterráneo

un abrigo blindado. Algunos vigías

Pero de nuevo Eitel, el rubio Hohen-

en fin, el miedo se había apoderado de él

~n cons.tantemente. Así es cómo po-

irremisiblemente. ¡Había que partir}
¡Extraña carrera de guerrero la de ese
príncipe, comalldante de una división de

dormir el príncipe, y ahora los habites de Fretoy-le-Cbateaux, que lentalllente salen del receloso aturdimiento en
'l1le los había sumergido la presencia de

zollern, cambió de casa con la retirada
alemana. Ahora su división se bate cerca

no le parecía una protección suficiente y.

6

Toque de retirada, seguido de la orden
de trasladarse a un nuevo cuartel uene•

eiales1 siempre listo para correr a su estondite al primer ruido sospechoso. Palba las noches en un edificio vecino,
- casa de cortijo, propiedad del hos. de San Quintín. Su alcoba estaba

ejército alemán en marzo último, el

Príncipe Eitel Federico había desocupado, desde 1916, el castillo de Avricourt,

Casa improvisada que durante algún
tiempo ocupó el Príncipe Eitel.

ªf

Imponente manifestación en p 1'
t 1
t 't
tiend
s, an e a esª. ua de Lafayette, con motivo de la entrada de los Estados Unidos en la cona europea.-- umaltuosa sesión eo la Duma, pocos dí~s después de la caída de Nicolás II.

la guardia imperial, que tiembla al ruido

PEGASO

Casa abandonada -por el Príncipe Ehel
en su retirada hacia el Este.

El Príncipe Eitel.

PEGASO

de Laon.
¿A qué castillo de Francia ha llevado
el príncipe su obesidad y sus angustias?
7

�~
DE RAMON LOPEZ VELARDE

Retozad. en el césped,
cual las fieras del Baco
de Rubens;
y luego .... la paloma
que baja de las nubes.
Riéndose, solemne;
y quebrándose, indemne.
Que me sea total
y parcial,
periférica y central;
y que al soltar mi rr.ano
la antorcha de la vida,
con la antorcha caída .
prenda luego a mis lacios
cabellos, que han sido antes
ludibrio de las uñas
de las bacantes.
Que me rece con rezos abundantes
y con láerimas pocas;
más negra de su alma
que de sus tocas.

La estrofa que danza ,
·A

Antonia Mercé.

Ya brotas de la escena cual guarismo
tornasol, y desfloras el mutismo
con los toques undívagos de tu planta certera
que fiera se amanera al marcar hechicera
los multánimes giros de una sola quimera.
Ya tus ojos entraron al combate
como dos uvas de un goloso uvate;
bajo tus castañuelas se rinden los destinos,
y se cuelgan de tí los sueños masculinos,
cual de la cuerda endeble de una lira, los trinos.
Ya te adula la orquesta con servil
dejo libidinoso de reptil,
y danzando lacónica, tu reojo me plagia,
y pisas mi entusiasmo con una cruel magia
COl,IlO estrofa danzante que pisa una hemorragia.
Ya vuelas como un rito por los planos
limítrofes de todos los arcanos;
las almas que tu arrullo va limpiando de escoria
quisieran renunciar su futuro y su historia,
por dormirse en la tersa amnistfade tu gloria.
Guarismo, cuerda, y ejemplar figura:
tu rítmica y eurítmica cintura
nos roba &amp;. todos nuestra flama pura;
y tus talones tránsfugas, que se salen del mundo
por la tangente dócil de un celaje profundo,
se llevan mis holgorios al azul pudibundo.
14 de junio. '

Tierra mojada ....
Tierra mojada de las tardes líquidas
en que la lluvia cuchichea
y en que se reblandecen las señoritas, bajo
el redoble del agua en la azotea ..• ,
Tierra mojada de las tardes olfativas
en que un afán misántropo remonta las lascivas
soledades del éter, y en ellas se desposa
con la ulterior paloma de Noé;
mientras se obstina el tableteo
del rayo, por la nube cenagosa. , . .
Tarde mojada, de hálitos labriegos,
en \a cual reconozco estar her.ho de barro,
porque en sus llantos veraniegos,
bajo el auspicio de la media luz,
el alma se licúa sobre los clavos
de su cruz ... .
Tardes en que el teléfono pregunta
por consabidas náyades arteras,
que salen del baño al amor
a volcar en el lecqo las fátuas cabelleras
y a balbucir, con alevosfo y con ventaja,
húmedos y anhelantes monosílabos,
según que la llovizna acosa las vidrieras . .. .
Tardes como una alcoba submarina
con su lecho y su tina;
tardes en que envejece una doncella
ante el brasero exhausto de su casa,
esperando a un galán que le lleve un brasa;
tardes en que descienden
los ángeles, a arar surcos derechos
en edificantes barbechos;
tardes de rogativa y de cirio pascual;
tardes en que el chubasco
me induce a enardecer a cada una
de las doncellas frígidas con la brasa oportuna;
tardes en que, oxidada
la voluntad, me siento
acólito del alcanfor,
un poco pez espada
' y un poco San Isidro Labrador ... .

Dejad que la ala be ....
¿Existirá? ¡Quién sabe!
Mi instinto la presiente;
dejad que yo la alabe
previamente.
Alerta al violín
del querubín
y susceptible al
manzano terrenal,
será, a la vez, risueña
y gemebunda,
como el agua profunda.
Su índice y su pulgar,
con una esbelta cruz,
esbelto persignar.
Diagonal de su busto,
cadena alternativa
de mirtos y de nardos,
mientras viva.
Si en el nardo canónico
o en el mirto me ofusco

Ella adivinará
la flor que busco;
y, convicta e invicta,
esforzará su celo
en serme, llanamente,
barro para mi barro
y azul para mi cielo.
Próvida cual ciruela,
del profano compás
siempre ha de pedir más.
8

PEGASO

José Enrique Rodó entre las tazas de té
Para ANTONIO CASO

Alrededor de la mesa de un café, de
primera clase, toma té (corriente como
el de todos los cafés de México) un pequeño concurso formado por tres personajes, que visten con discreto mal
gusto. Ninguno pasa de los veinticinco
años. Son el Conforme, que tiene la mala costumbre de pensar bien de todas
las cosas; el Irrespetuoso, que ejercita
el peligroso hábito de pensar mal de
todas las cosas, y el Crítico, que posee
la cualidad de pensar, a su vez bien y
mal de todo el universo. La conversa•
ción del cenáculo ha pasado de la diva·
gaci6n al humorismo, y de éste ha entrado a saco en la opinión personal y
ha adquirido la eficiencia de un motor
en marcha.
El Irrespetuoso. -Hay una época en
que los literatos deben morir para no
complicar los cuadros de las historias
literarias. Rudyard Kipling está de sobra
en el mundo; debió de morir, de tristeza,
el mismo día que la Reina Victoria. Ro·

nosotros entusiasmo y esperanza. Fué
uno de los pocos que en medio del posi·
tivismo rastacuero de los hispan&lt;rame•
ricanos levantó su voz para defender la
parte del espíritu.
El Crítico.-Fué su prédica la consideración optimista de que el hombre es
una obra de arte que puede alcanzar la
perfección; fué la enseñanza clásica de
una vida armoniosa que por ascenciones
insensibles, que por cambios inconscien•
tes, nos llevará en .el culto de nuestra
propia vocación, con serenidad y a veces
hasta con heroísmo, a la cumbre excelsa
donde ~onversan de sus propias Iligenias

dó murió a tiempo, y muriendo en Roma
hizo una elegante concesión a su bio2ra·

fía.

•

El Crítico.- El literato cuando es vie-

jo exa¡¡erá sus electos y pierde algunas
de sus facultades, de tal modo que las
obras de la vejez nos descubren, como
un reactivo, las manchas de toda su obra,
así como el rostro envejecido de la madre nos confiesa las inadvertidas imperfecciones de la hija. Todo escritor viejo
se traiciona cuando escribe.
El Conforme.-Rodó sabía reformarse
y estaba abierto a todas las corrientes.
como un renacentista .
El Irrespetuoso.-(rápidamente.) Y
entendió a Grecia tan mal como el último
de los renacentistas, Winckelmann. U na
Grecia infantil, graciosa y sencilla, lle•
na de mármoles y de blancas teorías, una
especie de simétrico invernadero para
Sófocles y para el bello Carmides. ¡Grecia tuvo ladrones y canallas, pleitos y
casas sucias!
El Crltico.-Eso lo sabe Rodó; pero
eustaba más de la Grecia de Sófocles y
de Platón porque ella le regocijaba el espíritu y le revelaba profundamente la
inteligencia de aquel pueblo y una de.las
actividades más brillantes de su vida. Ha·
bló de ella algunas veces con la frialdad
que acostumbran los escritores académi•
COS, pero . ... eso es una simple cuestión
de estilo.
~l Conforme.-Eso no perjudica a su
obra, que llena tan bien su objeto. Fué
un amable y sereno maestro que nos hizo pensar a todos en nuestra posible perfección, que nos predicó obedecer el íns•
tinto de la vida gobernándolo eón la más
Cllidadosa razón, que despertó en todos

Jo~é Enrique Rodó.

los dos ancianos divinos, Sófocles y Goe'
the. No creo por la incapacidad de los
más, en la eficacia popular de tales ense·
ñanzas.
El Con/orme.-Sin embargo Ariel ha
dejado en todos sus lectores un gran entusiasmo por su propia vida y por el porvenir de América. Un estudiante conocí
que no vió a la América como patria es·
piritual hasta después de leer ese folleto.
El Irrespetuoso. - Yo recuerdo que
cuando lo leí me pareció tan vago que no
logró entusiasmarme. El arielismo es,
seguramente, una concepción falsa de la
vida. Mientras todos tengamos que decir
como Calibán, I must eat my dinner (¿y
quién no lo_tiene que decir?) habrá una
parte en nuestra existencia que la consa•
graremos -honradamente o no- a las
labores de Calibán. El noble Calibán es
el hombre rico; el sutil Ariel es el artista
o el apóstol. Como prédica yo hubiera
preferido el calibanismo, porque Calibán, ya sabéis, es el •protector dé las
ciencias, de las letras y de las artes•.
El Critico.-No pretendo afirmar que
Rodó ofrezca la única ni la más perfecta
enseñanza que a la juventud conviene;
pero sus enseñanzas son superiores a la

PEGASO

de aquéllos que quieren fundarse más en
v u I g a r e s consideraciones socio1Cl2'icas
que en los datos de la psicología. Es una
enseñanza Oril!'inal, es la voz del sabio,
en el sentido antiguo de la palabra.
El Irrespetuoso. - Mi amigo, exageras.
Para aprender que «reformarse es vivires más provechoso leer la biografía del
látuo de Goetbe que los Motivos de Proteo. Recomendar que uno se transforme
y que dirija por la más recta voluntad s~
transformación, debe enseñarse con el
ejemplo, no con los principies, que son
tan inútiles como los consejos de los ¡¡.
bros que tratan del •éxito en la vida•.
¿Quieres ganar en el juego de cartas?
Escucha los consejos para el éxito: •En
el juego de cartas es verdaderamente necesario confesar el error de permitir que
el contrario gane. ¡Ten ánimo y haz por
ganar! Vivimos en el tiem_po de la ciencia y del sentido común y,-está probado
definitivamente que en todo juego donde
hay dos, si uno no gana, el otro puede
hacerlo•. No hay nada como guardar la
armonía de la vida, poner voluntad cuando conven23, ofrecer heroísmo cuando
se necesite, cuando lo exig-a la ocasión
dejarse llevar, perO transformarse cori~
tinuamente. ¿Y qué? Necesítamos saber
los casos en los que se ha puesto heroísmo, en los que se ha abandonado todo a
la armonía postestablecida, o no saber nada. ¡Ten entusiasmo! es igual a ¡Ten éxito en los negocios!
El Conforme.-Es raro que desconozcas que las enseñanzas de todos los moralistas son así, tienen que ser así . . . .
son consejos generales, máximas que tú
aplicarás a su tiempo . . , .
El Irrespetuoso.-El consejo antiguo
cuando no estaba fundado y sostenido
por un sólido razonamiento que le comunicaba la fuerza filosófica, ·como en los
discursosdeEpicteto, era reducido, comprendía algunos de los pequeños actos
de nuestra vida diaria. El libro de Marco
Aurelio principia: •Aprendí de mi abuelo
Vero a ser de honestas costumbres y no
enojarme fácilmente•. ¿El libro de tu
maestro enseña algo tan precioso y trivial como no enojarse fácilmente?
El Crltico.-Pero así como el inteligente lector de los fragmentarios moralistas franceses entiende la vida con sutil
escepticismo y con sabia malicia, Rodó
qui~re que el lector de sus libros la vea
con entusiasmo, con esperanza, con deseo de obrar, Es una poderosa voz de
verdad, de ideal, de fe. Yo, por mi parte,
declaro que a los moralistas ténues (de
Séneca a Emerson, y entre los cuales se
cuenta Rodó) prefiero el artista que ve la
vida desde su filosofía, y que despierta
un modo personal y fuerte, un modo de
9

.

�•

sob1·e-ser. No creo que penséis, con Ro~
dó, que el ideal de la vida es la caridad
cristiana en los moldes de la elegancia
griega. Las cosas han cambiado. Cada
hombre encontrará sus propios caminos
si debe encontrarlos alguna vez. ¿Qué
libro de moral podrá enseñar más que
Goethe, que Nietzsche, que Ibsen? .
El Irrespetuoso. -¿Qué Berna r d
Shaw?
El Crítico. - (De buen humor.) ¡Muera
Bernard Shaw!
El Conforme.-A pesar de todo un
modo de ser entusiasta, de comprender
con sil1lpatía nuestra vida latina, de conservar nuestra conciencia hacia los más
puros ideales, eso lo difundió Ariel.
El Irrespetuoso. -(Desdeñosamente y
con el asentimiento del Cr!tico.)¿Crees en
nuestra vida latina? ¿Nuestra conciencia
dirigida hacia los puros ideales? Ariel
fuera libro para profesores de escuela si
no estuviera tan bien escrito.
El Conforme.-(Amable y arrobado.)
¡Qué hábil prosista! Es de suprema elegancia y. corrección, y tiene la fácil pulcritud del escritor culto en Su idioma.
El Critico.-Es la elegancia serena de
los escritores que piensan ....
Él Irrespetuoso.-(Intcrrumpe.) Labor,
tan rara para nosotros ....
El Cr!tico.-Es la prosa noble de la
época de Carlos V, que a veces imita el
desarrollo del diálogo platónico y a veces
el período interminable de los lectores
eSpañoles de Cicerón. Sus libros en ::ierto modo son clásicos porque recuerdan
los libros de moral humana, que pintaban al discreto, al héroe, al amante, y
donde el ingenio sorprendía con el hecho
trivial su causa psicológica, y en la frase
elíptica la escondida exégesis. ,¡Lástima
que no se haya tenido la roa.no para escribir! Escribía demasiado bien par a
·eso .... Y sobre un bergsonismo de la
conducta, que es tan viejo como la humanidad, escribió un libro inmenso.
El Irrespetuoso. -Vago bergsonismo
sin conclusiones.
El Conforme.-¡Oh! a todo se le llama
. ahora bergsonismo!
El Crítico.-De cierta vaguedad"amable se resiente el pe'nsamiento de Rodó,
sin embargo él y Varona son los que en
América piensan las cosas con menos
aparato y las dicen mejor. Rodó es, además, uno de los primeros críticos litera. ríos hispano-americanos. Su prosa carece
de cortante energía, de poder sintético.
Entre los últimos mejores escritores en
castellano Justo Sierra sabía decir con
más dureza y más énfasis. (Con profunda sinceridad.) ¿No habéis notado que al
lado de los mejores ejemplos de la prosa
de Justo Sierra \a prosa de Rodó ·es
muelle?
El Conforme. -(En, un tono que hace
desconfiar de su serenidad.) ¿Vasa acaba&lt; hasta con la prosa de Rodó?
El Critico. -¿Te has dado cuenta ya
de la m1lgnífica prosa de Justo.Sierra?
ID

El Conforme.-Es un poco oratoria.
El Irrespetuoso. -Todo es oratorio en
el mundo, hasta los epitafios, ¡oh dioses!
ElCr!tico.-(AlConforme.) Lo que llamas oratori&lt;:&gt; es precisamente la energía
de su frase, la fuerza de su e;x.presión,
su estilo rotundo, como si las palabras
salieran de los labios del Moisés de Miguel Angel.
El,Irrespetuoso.- (Venal.) El desarrollo sin fin y la melodía infinita de la pro-

CARICII.TURA EXTRANJERA

sa de Rodó tienen más del esfuerzo lila·
quina! del orador.
El Conforme. -(Secamente.) Estáis
iconoclastas esta noche.
El Irrespetuoso.-¡Es que no creemos
en Rodó con la exageración de los periódicos!
El Conforme. - Los 'periódicos hacen
bien.
El Critico.-Los periódicos no saben
lo que es literatura.
El Conforme.-Es que toda propagan.
da de Rodó es un bien para América.
El Irrespetuoso.-(Diabólico.) ¿Y qué
nos importa América?
El Conforme-(Con un gesto del más
profundo disgusto.) Así es imposible entendernos, cqn esas boutades . ...
El Critico sonríe, y el Irrespetuoso
está a punto de decir: •Todo en el mundo son boutades•; cuando se acerca el
mozo.
El Mozo.-(Con sueño.) Perdonen señores que los interrum_pa; pero vamos a
c~rrar el establecimiento.
El lector sabe ya que los calés se cíe•
rran en México en el preciso momento
en que la gente empieza a tener hambre.
ANTONIO CASTRO

Consecuencias de la ofensiva francobritánica,

LEAL.

~ovedad Literaria
"DEL PASADO"
POR GUILLERMO Jn,tÉNEZ,

Una aparición inquietante.

El pueblo alemán y su Küser.

· Cub.a acude en ayuda del Tío Sam.

PEGASO

Ell el prólogo que para este libro escribió
Enrique González Martínez, dice: &lt;Este gé,nero literario de la narración breve, del esbozo ligero, del apunte fugitivo, convida a culli·
Varlo por su facilidad aparente. Cabe con hol·
gul'a en una página, y parece que demanda
poca intensidad de labor, esfuerzo insignifi·
cante y brevísimo tiempo; pero, en cambio, es
un género difícil. Cada nota de esas que pate·
cen escritas a vuela pluma, ha menester oo
suave perfume de gracia, una observación pe·
netrante, o una indiscreta ironía, o una tras·
cendencia oculta, o una emt&gt;ci6n sutil y refinada. Estas,minúsculas grageas literarias deben estimular como una droga excitante, pro·
ducir picor en la lengua, o, cuando menos,
perfumar el aliento. Lo soso está prohibido.
De esta literatura, más que de cualquier otra,
debe desterrarse lo mediocre&gt;. Y más adelan·
te: c•El autor de esta colección es un joven
que ha publicad0 ya otra del mismo carácter
con el sugestivo título de~Almas inquietas.
Ha tomado su labor en serio como conviene
a los escritores bien nácidos, y cuida de su
arte como fin noble y no como vulgar pasatiempo.&gt;
Del Pasado forma un volumen en 16°, im·
preso en muy buen papel y con portada a co·
lores del artista Jorge Enciso. Precio del ejem·
plar, $1.25.
•Edición de la LIBRE RIA DE ANnRts BoTAS 1
HIJO, Bolívar nu~. 9, apartado 941. México

El famoso aviador francés Guynemer inte·rrogando a •n aviador alemán a quien
acaba de vencer y que es enviado
a retaguardia en un automóvil.

La Entente acaba de resolver el enojo-

so problema de Grecia, obligando al rey
Constantino a abdicar la corona en su hijo Alejandro. Para ello lué enviado a la
península helénica el estadista francés
Jonnart, homlare a la Lloyd George, de
resoluciones decisivas, que puso al monarca en la disyuntiva de abandonar el
campo o dejar morir de hambre a su pueblo como consecuencia de la confiscación
de las cosechas de Tesalia, y el riguroso
bloqueo de las costas griegas. El instrumento de las intrigas alemanas que por
tanto tiemp0 contribuyó con su conducta
equívoca a paralizar la acción de los ejércitos de Sarrail, va a salir de Atenas, y
con su salida empezarán a registrarse en
esa sección del inmenso frente de batalla
acontecimientos de un carácter menos
pasivo que los que hasta la lecha se
han registrado. Libre el contingente aliado, de los teinores de ve:se acometido
por su retaguardia en su avance hacia el
Norte, podrá ejercer una presión más
eficaz sobre las líneas austro-húngaras;
Yaunque el terreno, falto de vías de co•
municación y en extremo accidentado,
no se presta para el desarrollo de operaciones de la importancia de las que tienen
lugar en otraS partes, conseguirá al menos distraer en esa región, mayor núme- ·
ro de tropas que las que actualmente tienen allí los Imperios Centrales, y tal vez,
deprimir el ánimo del pueblo búlgaro y
obligarlo a desertar de las lilas alemanas.
La abdicación del rey Constantino ha
causado gran indignación en Berlín (la
reina es-hermana del Kaiser), y el mismo
Guillermo II ha ofrecido castigar el desacato y volver a su afligido cuñado lo que
tan injustamente le quitan. El imperial

El Conde Cadorna, Generalísimo del ejército italiano, que se ha cubierto de gloria
en la actual ofensiva.

guerrero confía para ello en su invencible ejército y en la ayuda del Todopoderoso que sigue viendo con ojos paternales la carnicería1·teutona. Pero mientras
el cielo intervie ne en· la pugna y cambia
el curso de los acontecimientós militares,
la Entente controlará, por medio de Venize:los, la situación de Grecia, y Alemania, -verá alejarse la esperanza de convertir la costa helénica en guarida de su
banda de sumergibles.

Han empezado a llegar a Francia los
primeros contingentes americanos. Como
se hizo con los rusos, estos elementos de
combate ocuparán un puesto especial
en el frente occidental. Con las tropas
han llegado también cien aviadores que
serán empleados en los servicios de exploración, lo mismo que se ha hecho con
los que ya se encontraban en el ejército
francés desde antes de que los Estados
Unidos rompieran sus relaciones con
Alemania.
El mayor general Pershing, designado
por el Presidente Wilson para dirigir la

Aparato empleado porlos aliados para descubrir la presencia de los aeroplanos
enemigos.
·

Fusileros ingleses entrando a una ciudad
francesa que las fuerzas teutonas
acaban de evacuar

campaña en lo que se relaciona con la
ayuda ~orteamericana, salió hace días
de . Pans, donde lué muy agasajado y
se en~uentra.. actualmente en Londres.
P_er~hmg f_u: el jefe de la ridícula exped1c10n pumhva que vino a México. S
carrera ..mi·¡·ltar, por lo menos la not ona,
.u
comenzo
.
.,en las márgenes del Bravo con
1a vio 1acion de nuestro suelo Ho
•
•
Y va a
c?ntmuar en Europa en condiciones muy
diferentes. Tal vez consiga lavar la d _
l uc1'da y tr·iste página de su iniciación ~
en
las aventuras bélicas. Tal vez lo veamos
p~onto desaparecer de la escená, absorbtcl.o por su propia nulidad. La guerra
gasta a los hombres con pasmos;;.. celeridaB. Los mismos que un día de fortuna
asoman entre el humo de los combat
con ta~a ~e gigantes se van después e;~
pequeneciendo, y sus nombres empiezan
a ~onar a gloria vieja, a cosa del pasado,
~tentras ot~os ayer obscuros agitan sus
stlabas metálicas en torno de las banderas sacudidas por el soplo trágico de las
matanzas.

•*•
Los in¡¡leses han loirrado consolidar
.sus pos1c10nes eñ Messines Y en Cottaverne, lugares recientemente quitados a
los alemanes, después de una sangrienta
batalla que costó a los Imperios centralesrSt:_IS mil cuatrocientos prisioneros Y
un,numero mayor de muertos. Para recup_erarlas emprendieron posteriormente
vanos contra-ataques, con fuerzas de refresco; pero a pesar del empuje con que
llev~ron a cabo la embestida, la artillería
britámca y la firmeza delos tomieshicier?n fracasar el intento. Tampoco han temdo suerte en los contra-ataques que
han emprendido en el frente galo para
reconqmstar algo del terreno que han
. evacuado en las últimas "Semanas: los soldados franceses se han sostenido en sus
nuevos atrincheramientos, con un valor
y una tenacidad ejemplares, y los teuto~
Pasa a la página 15

PE:GASO
II

�,

LA POLITICA AGRICOLA
EL CREDITO RURAL

Hemos dicho en un artículo anterior, que la escasez de bra•
zos es uno de los factores más importantes de nuestra penuri:it
agrícola, y que el mal se agrava con la dedicación a otros trabajos de nuestra clase prG!etaria. Seguiremos hablando de las demás causas que dificultan el desarrollo de la agricultura en México, para despÚés apuntar de un modo somero los más urgentes medios de mejorar la situación agrícola.
En un importante estudio que próximamente publicará un
entendido y práctico agricultor, el señor don Ignacio I. Gastélum, trabajo que tiene atinadísimas observaciones sobre la materia, se menciona como una de las causas más graves de dificultad para el desarrollo agrícola la falta de crédito rural. En
realidad, el crédito rural no ha existido nunca entre nosotros, o,
al menos, nunca se ha logrado que llene las necesidades imperiosas del caso. Lo que necesita un agricultor pobre, no es el

Hay otra causa de atraso agrícol~, y es la falta de comunicaciones y la carestía de los transportes. Mientras el agrioultor
pobre que trabaja en lugares distantes de los centros de consumo no halle condiciones favorables para competir en precios con
el que se halla cerca de estos centros consumidores, de nada le
valdrá que sus cosechas sean abundantes, y verá guardadas las
semillas en sus trojes mientras los favorecidos agotan las suyas
en los mercados. Nuestra red ferrocarrilera había adquirido un
desarrollo importante durante la época de paz, pero no era suficiente todavía para las necesidades de la República. Cuando la
tranquilidad de México seá un hecho definitivo, el gobierno deberá cuidar de que en las construcciones de nuevas líneas férreas se tome en consideración más que ninguna otra la conveniencia agrícola.
Dos necesidades urgentes debemos mencionar, y cuya grapréstamo a plazo apremiante, con intereses ruinosos, sino el vedad a nadie podrá escaparse. Son ellas el fraccionamiento de
préstamo generoso que le permita dedicarse con tranquilidad a tierras y el rie•go, y si las mencionamos juntas es porque son, en
sus tareas, y cuyos beneficios no se pierdan con la triste even- realidad, cosas inseparables ya que el fraccionamiento sin agua
tualidad de una mala cosecha. Los largos plazos y el módico in- es de una ineficacia patente.
La subdivisión de la tierra es algo que influye de un modo
terés son cm¡diciones indispensables para que el préstamo sea
fructuoso y para que no se convierta en fuente de ruina para el fundamental en el desarrollo agrícola. Es fuente, a la vez, de
agricultor. De otra manera, éste no ptiede hacer inversiones en riqueza individual y de prosperidad nacional. La frase del n.omejoras, y por lo tanto, no puede desarrollar su finca; y el ca- narca francés que pedía para cada puchero una gallina encuenrácter de las obligaciones contraídas lo obliga a vender mal y de tra con la división .de las tierras y con la creación de los pequeños propietarios una aplicación práctica. Este se independe del
prisa los productos cosechados.
Condiciones semejantes no la soportan ni los grandes capi- amo y deja la condición de asalariado, consiguiendo, a la vez, la
les. ¿Cómo podrían soportarlas las pequeñas fortunas a quienes libertad económica y el progreso moral. Salir de jornalero para
lo perentorio del plazo y la cuantía de los intereses devengados cor~vertirse en propietario es un paso más grande de lo que puelos llevarían al fracaso definitivo? De aquí la urgencia de esta- de suponerse, y la situación de independiente realiza en el indiblecer un Banco de Crédito Agrícola o varias instituciones de viduo una transformación que modificará por completo su vida
este género. Cuando tratemos de exponer nuestras ideas sobre futura. El reparto de tierras encamina al pequeño agricultor
el particular, manifestaremos cómo es forzoso para la creación para tal objeto, pero será inútil si no va acompañado con el inde establecimientos de esta índole la concurrencia del capital ex- dispensable elemento del riego fácil y a buen precio. Este asuntranjero.
to será materia de otro artículo.

La crítica y la retórica
Por ANDRES TERZAGA
Nadie como un buen lector comprensi•
vo, sabe lo desacertado y lo pernicioso de
- eso que vulgarmente se llama crítica.
Los jueces de las letras, a semejanza dé
los de la ley, se lo pasan en expedientes
y consultas para conder¡ar o· dejar en salvo exterioridades, haciendo caso omiso
del hombre. En los tribunales de justicia se vela por el código; en los literarios
por un eunuco: el buen gusto fraseológico. Si en los primeros hay falta de amor
y desconocimiento respecto del prójimo,
en los segundos la misma falta de amor
y desconocimiento respecto de la obra a
juzgarse. Un libro es un hijo, vale decir
una entidad responsable, y por lo tanto
superior ai traje de palabras con el cual
se muestra a nosotros. Son sus intenciones y.la bondad de su sangre lo que debe
ser juzgado. Son el &lt;acto• y el •hecho•
entrañados en el libro, las cosas que toda
crítica debe pone'tse en relieve, sin olvidar las virtudes cristianas del consejo
falto de malevolencias.
La crítica actual, concretada a perita12

jes de sastrería, ha enfermado de retórica al escritor y al público que le lee.
Pero hay algo más grave: el público digiere las monstruosidades más canallas
en honor a la bella retórica. De cien lectores, no· hay dos que sean capaces de
comprender las obras- madres del genio;
ni dos que se interesen po.r el espíritumadre, religioso y filosófico de la antigüedad.
Las pocas, firmes cabezas de estos últimos tiempos, han sido juzgadas por las
palabras que dijeron y no por los amplios
conceptos que meditaron. Es así cómo
los grandes muertos viven cada día menos en la infinidad de los hombres, y los
grandes vivos refugiados en el silencio
de los muertos ....
Lo.s más empedernidos luchadores contra la retórica, concluyen por formarse
una para su uso particular, tan perniciosa, en sus efectos, como la excluída: concluyen por caer y creer en lo mismo que
combaten. 'Es una lucha peligrosa, de la
cual es difícil salir con la •personalidad•

PEGASO

incólume y aun con la personalidad.
Tal ha pasado en nuestra América con
cierto escritor argentino, retórico genial,
gran luz ficticia¡ tal pasa, en la majada
literaria con poetitas «modernos 11 tan va·
cías como vanos. Viven por y para la re·
tórica. Sun retórica ellos mismos, desde
la copa del sombrero hasta la suela de
los zapatos. Retórica en su concepto bistorico, retórica en su musa cocotte que
tiene la desvergüenza - ¡pintarrajeada!de contar entre sus «maestros» el ingénuo y hondo Daría.

JOSE MARIA CHACOII Y CALVO, «Cervantes 7 el Roman•

.., .- Conferencia pronunciada el 10 de diciembre de 1916 en
el •Ateneo• de la Habana.-1917. Hemos recibido este interesante folleto de nuestro colaborador, el culto literato cubano
don José María Chacón y Calvo. Es el del señor Chacón nom•
bre de gran prez para la erudición cubana de la actualidad; sus
trabajos folk-lóricos, o de investigación literaria, servir pueden
de ejemplo para quien quiera iniciarse en est.as penosas y un
tanto ingratas tareas.
Estas conferencías encierran un valor muy más alto del que
parece darle su título, pu!"amente folk-lorista. Es un concienzudo trabajo acerca de las ideas de Cervantes sobre la poesía y ds
la discrepancia que hay entre sus opiniones y su poética práctica. Porque, contra las ideas cultas del Renacimiento, imponíase
por modo irresistible la poesía popular, coexistiendo con las formas cultas: «Es un fenómeno muy interesante, muy peculiar ·en
la historia del Renacimiento en los estados ibéricos: la persistencia de la forma popular al lado de la culta, de la genuina tradición nacional manteniéndose viva, renovándose de contínuo,
junto a las manifestacioríes más puras del ideal clác::ico.»
Es que la poesía popular, desprovista de los afeites que el
Renacimiento había puesto en vaga, encerraba por esto mismo
un mayor grado de vitalidad, un poder de persistencia más
grande, porque eran sentimientos más humanos los que la informaban, eran las pasiones corrientes, no por vuleares despro•
vistas de ardor y de fuerza lírica.
Cervantes y Romancero contribuye a la cultura cervantina
en parte de gran interés, porque ayuda a estudiar el punt&lt;t tan
discutido del valor de la obra poética en el autor del Quijote.

·el noble entusiasmo que pone en todos sus comentarios sobre
las cosas artísticas de México.
El público debe colaborar en esta obra, adquiriéndola para
sufragar los gastos de las siguientes. Será una colaboración para honra de nuestro país.
GUILLERMO JIMEIIEZ: Del Pasado.-México, Librerla de
Andres Botas e hijo, 1917, en 129-Hace muchos años que se

P.ublican en México libros de cuentos. En realidad, siempre se
han publicado muy pocos. Los novelistas de todas clases ocuparon el campo, casi siempre, con sus productos mexicanos. El
.¡:género mexicano» formó escuela y, punto de más y coma de
menos, se llegó a realizar un modelo al cual se sujetaron los
autores.
Es forzoso señalar las excepciones de algunos cuentos que de
cuando en cuando nos ofrecen los diarios y las revistas, y el libro
de Mariano Silva, este ingenioso pegasista, autor de una serie de
«retratos», de «estampas» y de «personajes» a quienes ha insuflado un espíritu encantador. Su Arquilla de Marfil es, verdaderamente, una linda arquilla en donde el conteur guarda pri•
mores de una gracia incomparable.
En PEGASO tenemos un empeño ardoroso en dar al cuento
la alta importancia que le .pertenece, y para el cuento hemos establecido una sección semanal. Además, algunos redact0res de
esta revista preparan libros de cuentos que se publicarán muy
pronto.
Dicho sea lo anterior apropósito de. Del Pasado, pequeño
libro que Guillermo Jiménez acaba de publicar limpiamente impreso. Se trata de un joven que se estrena en el ejercicio de las
letras, en el cual no regatea empeños ni entusiasmos. Ha escriM. T.
to dos libros de cuentos: bien hecho. Su ardiente primavera tie•
PEDRO HEIIRIQUEZ UREÑA: Bibllografla de Sor Juana Inés ne derecho de ensaya~se en buscar caminos y en recorrer sende la Cruz.-En «Revu..e Hispanique», New York;París, iunio, deros; su entusiasmo sonoro hace bien en sembrar lo que el
de 1917.-La bibliografía de Juana Inés de la Cruz, intentada por OtoñQ madurará. Sus cu'e ntos no tienen más presunción que la
Serrano y Sanz en su &lt;Biblioteca de Escritoras Españolas• Y. sincnidad, que es bravo arresto tratándose de recorrer los pre·
no hace mucho por el propio Henríquez Ureña, publícala este dios de las nueve hermanas. Siga trabajando con bríos: el esdistinguido colaborador de nues~ra revista en el último número fuerzo y el estudio pueden llevarlo a la altura de sus aspira·
de la Hispánica, con adiciones y notas de gran estimación para ciones.
la historia literaria de México y para quien emprenda la deseada
y necesaria labor de una edición crítica de las obras de la Décima Musa.
En orden cronológico nos ofrece el excelente crítico domiVIDRIOS PLANOS,
Y MEDIO DOBLES
nicano una lista, la más completa conocida, de las ediciones que
han tenido los libros y opúsculos de la maravillosa gerónima, y
SEN,ILLOS
PARA VENTANAS ;
cada título está seguido de notas con referencias tipográficas y
de tratados de bibliografía mexicana. Sesenta ediciones y algunas reimpresiones fuet:on anotadas en el trabajo que nos ocupa.
!JI
Esta estimable contribución bibliográfica no deben olvidasla1' CALLE DE SANTA TERESA NUM. 12
:
quienes se ocupen en estudiar a Sor Juana Inés.

¡--*=--*-*~*---*
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David Bloch

lif

CARICATURA EXTFANJERA

Jugada certera.

IIISPECCIOII GENERAL DE MOIIUMEIITOS ARTISTICOS:
Konografias Me:a:icanas.-La CatedraJ....,....Aféxico, Depttrtamento Editorial de la Dirección General de las Bellas Artes, 1917,
en 129-Con una serie de láminas de ·1a Catedral metropolitana,
la Dirección General de Monumentos Artísticos, inaugura una
serie de monografías mexicanas del mismo aspecto y con idéntico plan a las italianas e inglesas, en donde se detallan los grandes monumentos de la arquitectura y de la pintura. Es una idea
merecedora de entusiasta impulso, la de vulgarizar nuestros tesoros artísticos 1 en fascículos de maenífica presentación tipográfica y de precio accesible. La monografía de la Catedral de México está presentada como cualesquiera de las europeas de su
géner.o.
La introducción a la parte gráfica fué escrita por Manuel
Toussaint, el reputado y erudicto colaborador de PEGASO, con

~

*f

m

Antes EscalerHlas núm. 14

TELEFONOS:

MexiGana 2213 Neri.

l;riGsson 704.

Apartado Postal núm 9.

MEXICO.

li!
lll
lil

*~*~~~~*~~~**~*~::-*:;;;~*~**'

PEGASO

Busque Ud. el próximo número de

PEGASO
que contendrá selecto material.
13

�La Gran Guerra

TEATROS Y CINES
C0L0N. -•LA ARGENTINA•, esa libélu-

Viene de la página n.

Junto a los movimientos rítmicos de cLa
Argentina•, los movimientos de las hojas
de las palmas, aÍ roce de la brisa, resultan torpes y ridículos. ¡Miren ustedes
que poner en ridículo a las palmas!
Dueña del ritmo y del i_nstante preciso:
encárgate de las horas que vuelan sobre
este México y encáuzalas; encárgate de
aligerar a nuestra vista el paso de los
dolores y las vanidádes; encárgate del
movimiento de todas las emociones; encárgate de todo, de todo, para que cuando te alejes quede una estela de precisión, ritmo y encanto en todas las cosas
que nos rodean.
Encárgate, siquiera sea por ocho días,
del tráfico urbano!

la-mujer, esa maja inteligente que ha hecho brotar las estrofas de nuestro poeta
López Velarde, sigue quitando el juicio a
cuantos la miran. Nosotros seguimos
afirmando que hasta hoy se ha visto en
México un baile español verdaderamen•
te artístico y seguimos afirmando también que para tocar las castañuelas, co•
m0 las toca «La Argentina:., se necesita
ser, ¡por vida de la Duncan!, un Lloyd
George y tener un cerebro en cada dedo.

***

Ecos de la última Kermesse.

r

Acabamos de saber que •La Argentina• seguirá actuando algunos días más
en el Colóh y que pondrá bailes aún más
refinados; entre otros los de Goyescas,
que constituyeron un verdadero triunfo
para la citada •Argentina• en Nueva
York, cuando estrenó la obra su malogrado autor.
Es muy justificado creer que cada día
aumenten las entradas en el Colón, pues
cada día también se va enterando la me-

Ecos de la última Kermesse,

trópoli, gracias a.la prensa, riel inmenso
valer de esa artista.
Ya sabemos que andan por ahí algunos que dicen «que lo de «La Argentina,
no es p'a tanto&gt;. ¡Claro, si les hubiera
gustado «La Argentina• a esos tíos ya es•
tuviera la señora poniéndose el corset en
un camerino del Trianon, y preocupándose por repasar aquello de:

cTengo dos lunares ....
tengo dos lunares•.
No, queridos amigos, «La Argentina•
no irá ~l Trianón, ni tiehe lunares.

No~compre
Usted puede perder su

a personas que no puedan probar ser Agentes de este Despacho.

dinero, sin darse cuen-

ta. si no compra a los
vérdaderos Agentes de

***

Empiezan a llegar a Petrogrado los socialistas franceses, belgas e ingleses enviados por sus respectivos gremios para
cambiar ideas sobre la situación de Europa y ver si es posible conciliar los interes en pugna y llegar a la paz. En Inglaterra y er, Francia no sólo no se espera nada de estas conferencias entera-

no servira pedidos que

'•Collingbourne"

no estén oonfirmado&amp;

000000!00000000!0&lt;&gt;00000&lt;&gt;!0&lt;&gt;0&lt;&gt;00
1
.
1
1
.

§

1

8
TEATR.-O COLON 8

8

§
8
8

~

§§

Don,;ngo 24 de Junio
Pee ,a ,aedo

Estreno de la obra en tres actos de

~

8

EMILIO !)AGUERRE

88 "Las· Sombras Vuelven"
8
·
· 8
8

En las &lt;m fondooes &lt;omacá " ' ' '

88 I ~

L

~tab~ ~~r~a~s:!~ A

§

~ 1g

1
1
1
000000,00000000,oooooooo,oooooo

No serán despáchadat

Hilos e Hilazas

las ór:denes por la Fá•
brica, si se haoen por
conducto de otra per-

para coser. tejer y bordar.

''Collingbourne Milis"

sona.

Es el nombre de la Fábrioa.

Le llegará la mercancía

''Western Thread Company"
Es la oasa ooncesionaria para la venta en todo el,mundo.

R.A.Day

Pero por conducto de
algún comisionista de

.,

Es el único y exclusivo
Representante para este;pais.

•

Despachos 310 y 3ll. ·

PARA RECOMENDARLE LA CALIDAD DE NUESTRO
SERVICIO. -- TODO MEXICO SABE LO QUE SOMOS

ANUNCIAMOS
SIMPLEMENTE PARA RECORDARLE

E. U., y entonces

Usted paga más
po~ el mismo articulo.

R. A. DAY, único y _exclusivo Representante para la República
Av. 5 de Mayo, 32.

NOSOTROS NO ANUNCIAMOS

por el su~sorito.

Es la rnaroa de los mejores

MEXICO, D. F.

QUE ESTA EN SAN ANGEL INN. LA
CALMA QUE USTED BUSCA

SOLO EN S-N. ANGEL INN.
. PEGASO

. 14

deben empezar por sacudirse el fardo del
militarismo prusiano si quieren que sus
demandas sean tomadas en cuenta, cosa
difícil, porque la poderosa colectividad
germana se halla penetrada hasta los huesos de la demencia agresiva de los Ho~
henzollern y sólo el aliento de una catástrofe podría sacarla purificada del abismo en que se debate soñando en una hegemonía que no pudo alcanzar ni la Fran•
cia gigántesca de Napoleón.

Lá Fábrica

este Despacho.

'

nes han tenido que retroceder abrumados más que por la metralla por el peso
de su estéril sacrificio. Los críticos militares estiman que a consecuencia de sus
últimos fracasos los ejércitos del Kaiser
abandonarán pronto su actual línea de
resistencia, difícil ya de defender, y se
retirarán a las posiciones preparadas más
al Este para continuar prolongando la
lucha hasta que los submarinos o algún
suceso inesperado vengan a favorecer sus
planes.
Con igual éxito que franceses e ingleses, los italianos siguen resistiendo los
contra-ataques de los austriacos, empeñadas en arrancar a sus enemigos los fuertes perdidos desde que se inició con des- .
esperado brío la ofensiva del general Cadorna. Protegida por su potente artillería
y por las bocas de fuego de la flota aliada, la línea italiana se ha ido extendiendo
a Jo íargo de la costa, y su ala izquierda
se encuentra ya a algunas millas del puerto de Trieste, el sueño de· Italia. Salvo
que una brusca decisión de Rusia permita
a Austria retirar de su frente oriental
el grueso de sus ejércitos, la plaza codiciada caerá irremediablemente en poder
de Víctor Manuel, y la campaña submarina del Mediterráneo tocará a su fin.

mente oficiosas, sino que ha sido vista con disgusto la agitación socialista.
Estos pueblos saben bien que mientras
los cañones alemanes no callen, no será
posible ningún arreglo que pueda garantizar al mundo contra la repetición de la
formidable sangría que ahara sufre la
humanidad. Los mismos socialistas parecen participar de este modo de juz2ar
la situación: entre las opiniones que han
emitido, figura la de que los alemanes

Pi¡GASO

�De venta en la Librería
"ATENEA"

VARIEDADES

Calle de Gante No. i - Apartado 5358

MEDITACIONES

MEXICO. D. F.

Cuando dijo Arquímedes: Dadme un
punto de apoyo y moveré el mundo, se
olvidaba de las mujeres....

FRANCISCO VILLAISPISA.
Mis mejores versos. . .. . . . . . . .. . . . .
El Alto de los Bohemi'os. . . . . . . . . . .
Las horas que pasan veladas de
Amor .....•..••................
Luchas, Confidencias. Prólogo de
Vargas Vila ...................
Las Joyas de Margarita, Brevia~
ri'o de Amor, La Tela de Penélo•
pe, El Milagro del Vaso de Agua
Intimidades, Flores de Almendro,
Prófogo de Pompeyo Gener. . . . . . .
Los Nocturnos del Generalife. Poe•

$

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1,20
1.80

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1.80

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1.80

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1.80

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1.80

s1as .... , ..........•••••.•••.•••• ,

1,80

Doña Maria de Padilla, Las Cenas
de los Cardenales. • • • • . . . . . . . . . .
En el Destierro. . . . .. . . . . . . . .. . . . .
Una Partida de Ajedrez. Arreglo
castellano de la comedia de Giuse·
ppe Giacosa ........ .. .......... .
La Copa del Rey de Tkule, La Mu•
sa Enferma con prólogo de Juan
R. Jiménez. .... .... , ............
Alcáza.r de las,Perlas ... ..... . . ..
Lámparas Votivas .. •. ............
El Espejo Encantado . .......... •.•
Judith .... ..... ...................
Doña Maria de Padilla, Ed. Renací•
miento ............... .•. , .... •
Campanas Pascuales. . . . . . . . . . . . . .
El Reloj de Arena.... • .........

.,
.,

1.80
0.70

,.
., 1.8o
,. 2.10
,, 1 So

.,
,,
.,
.,

***

La mujer ama al hombre que la hace
llorar y le traiciona con el hombre que la
hace reir.

***
La coquetería es una cu~lidad tan ~nnata en la mujer, que constituye un signo femenino. Una mujer que no coquetea es como un hombre que se afeita el
bigote.

***

A una mujer lo que más le gusta que
le digan es que no se parece a ninguna.

2 . JO
2.10

***

I,20

10.00

NOVIDADIS LITERARIAS
E. HoMs. Las Unicas Rosas. Come·
dia en dos act()!,. • . • . . . . . . .. . . . .
RAMÓN R. PÉREZ DE AVALA. Las
Máscaras. Ensayos de crítica tea•
tral ............. . .............
J. v. LÁSTARRIA, La América vo), ~Amérz'ca y Europa vol. II. Y ul!J•
mo: Revoluciones y Guerra.s Ame•
ri'canas .. .....................
M. A. BEDOYA. El Hijo del Doctor
Wolffan.. . .. . .. .. . . . . .. .. .. .. . ..
EDUARDO ZAMACOIS. Duelo a muerte

Las mujeres que cambian de amante
no suelen hacerlo por amor ni por vicio,
sino porque sienten la necesidad impe·
riosa de contarle sus cuitas «a otro•.

2.10
2 . 10

"CIRVANTES"
Revista Mensual Ibero-Americana.
Directores: .Francisco Villaespesa,
Luis G. Urbina y José Ingenieros.
Colec~ión completa .......... 7 vol. ,.

***

,.

I.8o

,,

2 . 10

·
.,

4.80

,.
"

2. 10
1.50

Encontrar una mujer plenamente satisfecha del hambre que le ha tocado en
matrimonio, es tan difícil como hallar un
tenor con sentido común.

***
A un hombre enfurecido, otro hombre .
le defarma y una hora le calma. A una
.mujer que «pierde los estribos•, no hay
fuerza humana que pueda contenerla ni
ejército que consiga privarla .de es¡¡Timir
sus dos armas terribles: la lengua y la
pluma..
No hay mujer que no se jUz!!Ue una
heroína de novela.

00000000000000,oooooooooooooog

El deporte en México

La mujer es el espectáculo más caro
del mundo.
RAMÓN LóPEZ-MONTENEGRO,

***

-Ayer troné con mi primo.
·-Otro vendrá.
-No lo creas; es el último de la familia.

***

El amor sigue al intéres más bien arras.
trado que atraído.

***

-¡Camarero! Este champagne no es
de la viuda de Clicot.
-¡Tal vez¡ Pero quizá sea porque esa
señora se haya vuelto a casar.....

*
**

- Voy a bailar con su hija de usted.
- Es inútil. Mi hija no baila valses.
-¿Y rigódones?
·-Tampoco.
-Entonces diga usted que no sabe
bailar.
-Al contrario. Se pasa la vida bai,
lando.
-¿Cmno?
-Sí, tiene el baile de San Vito.

***

Son pocos los hombres que no aman
sus opiniones con los intereses.

***

La vida debe ser sólo el medio y el fin
del amor.

*
**

Un paseante en corte toma un coche
de punto por horas.
El cochero pone el caballo al galope
y nuestro hombre asoma la cabeza por
la ventanilla y le dice:
- Bien podrías ir más despacio, por•
que con estos trotes en seguida ' habrá
pasado la hora.

•

• * sacaron una fuen•
En una mesa redonda
te de aceitunas sevillanas, y cogiéndolas un
alemán por su cuenta, las echó e.n su plato
sin dejar ni una.
-¡Caballero!- le dijo uno que estaba a
su lado.-¡También a nosotros nos gustan
las aceitunas!
-Sí, lo creo; pero es imposible que les
gusten tanto como a mí.

***

Los teamps "Sonora" e ''ludian".

En un tranvía atestado.ee viajeros iba
Mark Twain de pie en el centro del coche, y para sostenerse en equilibrio se
apoyaba en una de las correas que penden del techo del carruaje.
En una curva, el coche &lt;lió un barquinazo, la correa se rompió y el celebrado
escritor fué a caer sob1~e una señora hermosa y elegante.

-Señora- le dijo Mark Twain a guisa
de disculpa-, ésta es la primera vez que
la .empresa del tl'anvía me ha hecho un
favor.
- Ayer consulté con el boticario de en•
frente y me aconsejó ....
-Algún dispa;ate, ¿verdad?

•
••

El hombre es una mezcla de todas las
bestias.

* **
A Manolita le han dicho que muy pronto le van a traer de París un hermanito.
La niña sale al día siguiente de paseo
con su mamá y al poco rato le dice:
- Volvamos de prisa a casa, porque
puede que nos lleven el niño antes de
que lleguemos nosotros.

--------

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8

***

-Ese bulto que tienes en la cabeza denota un carácter violento y brutal.
-Sí, el carácter de mi mujer.

§8 La f rancia Marítima
8
.8

-Mi señora dice que hubiera dado una
fortuna por oirle a usted la novena sinfonía.
-¡Oh!, señora, es usted muy bondadosa.
-No, loquees, es sorda como una tapia.

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JUNIO 2B DE 191 7

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                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
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