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                  <text>p

E
G
A

s

o

El inventor Marconi
en traje de Subteniente de Ingenieros de la
Armada Italiana.

Una de las alegrías de la vida
es poder vestir bien. En nues·
tra casa hay todo lo necesario
para vestir como lo manda la
moda.
• • • • • •

La Ciudad
de Londres
'La Casa de la Moda"

REVISTA ILUSTRADA
NUM

1 6.

PRECIO: 30 CTS.

JUNIO 2B DE 191 7

�PEGASO_R_E_V_IS_T_A
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DIRECTOR: JESUS B. GONZALEZ.

GERENTE: JOSE BALLESCA.

R.ED.A.OO:EC&gt;1'T:
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Alfonso Cravioto.
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Jesús T. Acevedo (El Paso).
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Roberto Montenegro.
Angel Zárraga.
FC&gt;TC&gt;G-R..A.FC&gt;S: Antonio Garduño.-Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.

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En los Estados, lo' números ....... .. .. $ 3.50
En la Capital, 1:0 números. .. . . . . . . . . . 3.00

En el Extranjero, l0números ........ .. $ 5.00
Números sueltos............. . . . . . . . . . 0.30

OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 32.-ldlflclo de la Bancaria.-Dcpartamcnto, 122.-Apartado P'oatal, 1408.

La correspondencia de~e ser dirigida a la Gerencia.

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Registrado como articulo de segunda clase el día.17 de marzo de 1917

TOMO I
11

MEXICO, D. F., 29 DE JUNIO DE 1917

l

...

NUM. 16

0vmea.
POESIA Y ESTETICA

Socs. de G. y O. Branifl y Cia.
3a. de la Palma 34.
Ap. 303.

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Para la semana próxima suntuoso benJflcio de

''La Argentina''

No sin gozo, registro aquí el florecimiento cordial y
mental a que asistimos. Los picos alfareros de las g¡o- mento, por su vida, el tipo, del literato. Prepara variás
Iondrinas, han trabajado. El barro de los nidos se ha obras y editará próximamente, quizá en tierra yankee,
puesto a cantar por el sur y por el norte, por levante y El Bestiario Piadoso (verso y prosa), un Breviario Erótico (prosa), y un volumen de versos, con asuntos de
por occidente. Escultores de quince años, poetas que Nueva
York.
aún no pican el Arbol de la Vida, pintores catecúmenos
El dia de 1914en queJesús Villalpando me.llevó a Comúsicos Gonzagas ...... todo un bando innúmero que ocu'.
yoacán
a casa de Tablada el poeta nos retuvo, indefinipa líneas limítrofes del arte y de la virginidad. Esta plaudamente
y nos atendió en su mesa como un gentilhomsible abundancia depingüinos-,,ntre los cualesapunbre.
Nos
leyó,
entre el humo de sus pebeteros orientales,
t.an ya cuantiosas promesas-significa, posiblemente,
el
prólogo
y
un
capítulo de su Iroshigué. Nos recitó en
una represalia del espíritu contra la mat,eria. Los misu
jardín,
en
presencia
de los sapos y las otras bestias
llares de aspirantes a la lira vincúlanse, por ley recónpredilectas,
los
poemas
en que los alaba. Nos hizo sendita, con la liquidación de los Bancos.
tarnos
en
el
umbral
de
su
pagoda. Nos mostró las repeYo debo confesar que estaba prevenido contra los
tidas
cartas
autógrafas
de
Lugones, un retrato de !aes.
jóvenes halcones, como los llama Rafael López. Pero
posa
del
Gigante,-con
dedicatoria
para la esposa de Ta.
también he de decir aquí que me han desarmado, conblada,
y
cartas
de
la
señora
de
Lugones.
Pinturas, ídovenciéndome de su aptitud apolínea. Es verdad que sigo
arcones
del
virreinato
......
un bello día.
los,
rosas
votivas,
incrédulo de no pocos mancebos, sin ponderación y sin
Con
una
nube:
un
criado
japonés
avisó
en
japonés la
enmienda; mas en último análisis, me he vuelto partimuerte
de
un·
o
s
pájaros
japoneses,
por
brusquedad
del
dario de esa hábil adolescencia en que militan, entre
.
clima
del
Valle.
Aquel
dolor
antípoda
no
dejó
de ensomotros muchos, José Antonio Muñoz, Martín Gómez Palacio y Carlos Pellicer Cámara. En su compacta legión brecernos. Perofué momentáneo. Tabladaasegurasiempre el bienestar de sus huéspedes con fetiches insólitos
vibra y sobra el ímpetu y ondean las esperanzas ilesas. y preciosos.
Alégrome de poder declarármeles adicto.
La producción del autor del divulgado Onix vaen deY porqu&amp; su vocación es elegante, hoy he querido
rechura
a la estética. Sus disciplinas estéticas son ineluatraer sus ojos sobre una figura en ·que se encierra una
dibles, enérgicas, crueles, inhumanas. Por eso la alcurde las n\áa severas aristocracias de nuestra poesía: José
nia de Tablada es una alcurnia esotérica, de horca y cuJuan Tablada.
chillo. Sus palabras, en verso o en prosa, aguijonean a.
De paso en ésta, ha accedido a obsequiarnos prosas los lectores del leudo, entorpecidos en los mesteres de
y versos, de su cosecha inédita. Si nosenvanecemos con
clerecía y de jug-laría. Clérigos y juglares han rimado,
t.ales dádivas, que serán el deleite del públicodePegaso, y es bien que sigan rimando, para que no falte un pronuestra vanidad se empareja con nuestra gratitud. No picio consonante en la aspereza a'e los caminos, ni en la
sonría, José Juan.
·
puerta de las pmmdas, ni en el altar. Pero que no troveTablada es para mí, por su cultura, por su tempera- el señor Ingenieros, porque ...... no hay para qué.

�EfuwilcZ~ ~~
EL PRIMER BESO
POR FRANCISCO VERDUGO FÁLQUEZ
(DE MCS MEMORIAS)

Poco tiempo hacía que había llegado
de la provincia.
.
Concluídps los estudios preparato_r10_s,
mi' fa mili a se había impuesto el sa~r~fic10
de mi separación, para que yo hiciera,
en la capital, la carrera de leye~, y, . al
f Cto por los días de esta historia, c~r. e e,
·
·
dncia ,
sa. b a y a 1 en la Escuel&amp;. de • Jur1spru e
mi primer año de Derecho.
.
En la hora en que mis estud10s m~ ~ejaban libre, un viejo abogado, antiguo
.
de mi casa 1 me ocupaba en su desamigo
•
d
darme
acho más con el propósito e ayu
!u la ~ida de estrecheces a que la pobrei
za de mis padres me reducía, que ?ºº e
profes10nal,
fin d e serv1·rse de mi práctica
_
. •
.
a
tenía
en
la
carrera
que t'l'
llll•
.que mngun
. ba ni con el objeto siquiera de u J 1-01a
'. hab"tlidades mecanográficas, de
zar m1s
que carecía eo absoluto.
.
Para mí aquella protección del P~?l·
niano contérraneo era doblemente va{º· ,
sa· primero, ya lo.tengo dicho, por b os
~ursos de dinero que, si no co~ a unrde . sí con poco esfuerzo de m1 parte,
anc1a,
.
b . después, por que en
me proporc10na a, Y
•
l
ledad de la capital, en donde m1 caa so
tanto misantrópico, pocas rerácter, un
a uella protección
lacio~es me ?apta::~ 0 0 de calorcito del
como que t:ai:e~:ogar lejanQ por el que
hogar, de q
te padecía agudas nos•
tan frecuentemen

J

talgias.
ésto solo la generosiNo se d~tuvo ent
En la azotea de su
d d mi protec or.
. d
da
e ,
e ueña pieza1 humtl e
casa hab1a una p
para guardar viebuhardilla que ser_v a ellos desperdicios
. t as tos todos aq u
]OS r
'
la calle en la esperanza
que no se bot~n a
fácil repat•ación;
de utilizarlos con _u~a .
hábiles roa•
ando limpiar, Y
.
esa pieza se m
a mi habitación.
nos la arreglaron par ho lo que yo neN e ·a ciertamente mue
d
º. 'b a, Y allí quedé instalado cómo a•
ces1ta

1

;r

ro:~!\ida se deslizaba entonce~, así
'lada en una tranquila plamdez1 s o
carr1
,
.
en tiempo, por
0
interrumpida, de tlelm p d mi madre ! le'
]as amores a ~ epísto as e · · · hasta
·os desc!.e su prrnc1p1 0
nas de conse)
e ehlocionaue de tal manera m
su fin, Y q ,
.
a su recibo, una
ban, qne µomanstempre~is días si bien
t de ·~m&amp;rgu1·a en
'
:no a . '
gura venía envuelta en
-esta misma amar
más que
dulce kisteza, en forma ~ue,
una aque 1 ~~entimiento. parecía una sua_
µena,
ex uisita satisfacción.
.
-veEn
Y _qen la Escuela,
Ja mañana, las clases
,
, i·i~, que yo decrn,1
por la tard-~, mi. prac
J l despacho del letrado, cerraban e
e~ ~o de miquelrncerdiario. En la noche,
.c1c
muy temprano, a casa, pues mi protector.
abril' sus puertas a des
tenía pro h l"b"do
l
horas para nadie.
4

Así era mi vida cuando vinieron los
acontecimientos que en seguida paso a relatar.

•••

~n el grupo de empleados del despacho
del abogado hubo, por e~te tiempo, una
vacante y fué recomendada, segun supe,
para ll~narla, una hábil mecanógrafa,
que un buen día apareció ya instalada en
su puesto.
María X, así se llamaba la nueva empleada, no tenía precisamente las proporciones de una belleza; tampoco era precisamente una fealdad; su tipo cabía, más bien en el molde de ese ejemplar de mucha:has a.graciadas y simpáticás, de que
tantas muestras tenemos en nuestras clases medias.
Puedo hacer su retrato, porque, no obstante los años tr~scurridos, lo te~go muy
. en la memoria,
• . esbelta
preciso
· , sm aleanzar la estatura alta; ligeramente morena y
empalidecida; la cabelle·:a fina y l~vemente ondulada; los ojos obscuro~ y humedos,
no muy grandes, mas sugest1vame~te expresivos; un tanto alargada la nariz: formando, sin emnargo, agradable conJunto
con la boca, de labios delgados Y nnviosos; y como marco, encerrándolo tr:do un rostro oval, subrayado por fil
me,ntón fino y s_u avemente hoyuela.do. Sn
cuerpo no alcanzaba todavía el com~leto desarrollo, denunciando esa edad im. a en que empiezan a perderse las
prec1s 'd e la niña , pero sin adquirtrse
formas
aún las de la mujer • .
No hay ni que decir que la entrada_ de
tal criatura al servicio del_despacho vmo
por traer un cierto desorden. entre los
í
jóvenes escribientes, puesto quelaparec ~'
élla una conquista nueva, en a
con aqu
,
o tra. . monotonía de exped10ntes y c n
v1eJa
t nta y
la muchacha no era o
,
tos. P ero
· · ·
con
o
de
otro
su
]UlCIOSa
do
de un mo
'
l
· .
ducta no tardó en poner raya a os imberbes Tenorios que, presuntuos~mente,
habíanla tomado, de buenas a primeras,
como una fácil doña Inés. .
Yo no figuré entre los desa1rad~s, _sen·n mente porque mi timidez provrnciana
c1
a permt.,.,ó figurar tampoco entre .los
no me
•
retendientes. C?mo un_ ~m ig~
3
,wdace p té y aunqne al princ1pt0 fui
sí me presen •
t la
"b"do
con ciertas reservas, pron o
1
rec1
h'
la
amis·
seriedad de mi conducta IZO qne .
tad que d ase h e cha , sincera y cordial.
. • • r
Todas las tardes, antes d~ prmc1p1,a
.
mis trabaJos,
si. trabajo podia llamatse
te í
hacía en el despacho, sos n a
lo que yo
· d
ecanóamable palique con la agracia a m
f
. fa y fué así como supe que, huér agr
J
desde su más temprana edad1.
naade . paure
veíase precisada a trabajar para ganat
su vida y la de su madre, una señora va-

letudinaria, que no podía ni siquiera dejar el lecho donde yacía, de ya largos
años.
En la atmósfera enemiga que las desai radas pretensiones donjuanescas habíanle formado a la joven, mi obsequiosa y
desinteresada amabilidad debió parecerle
a ella singularmente estimable; y éste fué
el camino por donde la_amistad_ fué a.van.
a ndo hasta convertirse, insensiblemente,
z
'
.
~
en una corriente de verdadera s1mpalll.a.
-Señor Licenciado,-díjome cierta vez
la muchacha, con ese tratamien~. qu.e
siempre me daba, no embargan.te mi. ms1piencia profesional;-seí'Ior hcenc1ado,
¿porqué no vino usted ayer? Créa~eque
lo extraíÍé.
y aquellas breVes palabras, de por sí
tan sencillas, fueron dichas en un tt:&gt;no
que me hizo profunda impresión, ~ hirió
yo no sé qué sensibles fibras de m1 sano
corazón de veinte años.
.
En otra ocasión, a la hora de salir del
trabajo, la joven se me acercó, y dándo•
me la prueba de una gran confianza, díjome suplicatoriamente:
..
-Oiga.me, señor licenciado; qu1s1era
pedirle un favor, que sólo vd. podría hacet·me.-Y me explicó: que todas lastardes a la hora de regreso para su casa,
un 'hombre la perseguía por todo~~º.ª·
mino habiéndose avanzado hasta d1r1gtr·
le audazmente la palabra; causándole a
ella este acto tal temor, que se había
puesto a temblar toda entera, no alcanzándole las fuerzas para rechazar al
atrevido, y me pedía que, para su protección la acompañase a su casa, sólo
por al~unas tardes, por mientras desa~arecía aquel peligro que tan intranqmla
la traía.
• n
-Yo a nadie pediría ésto, señor llce ·
ciado, pero vd. es tan bueno. c?nllligo . . ..
y me miraba con ojos anttc1padamente
agradecidos.
. .
Desde aquella tarde, todas las s1gmen·
tes, fuí su caballero: del despa~ho a su
casa, Y lo significativo fué, que desap&amp;recido el galán que aquella compai'Iía
motivaba, ni uno ni l)tt'o nos acordamos
EL MIEDO DEL MALa ·

de comunicárnoslo, continuando, como
siempre, el para mí agradable servicio.
Salíamos de la oficina al oscurecer, y
a pie, por(lue desde el primer día ella se
negó a aceptar de mi parte cualquier gasto, emprendíamos juntos el camino, recorriendo aceras y cortando calles, tomándola yo frecuentemente del brazo para librarla de coches y tranvías, y cogiéndole con cualquier pretexto, o sin
pretexto alguno, la mano, que ella me
abandonaba sin reparos, y todo sin que
uno ni otro trabáramos de ahondar en la
imprecisión de nuestro mútuo afecto.
Un incidenre vino un día, sin embargo,
a, dar el impulso que se necesitaba.
Ibamos por una de las aceras que invariablemente seguíamos en nuestro camino
diario, y avanzábamos distraídamente a
la calle, cuando un automóvil pasó, disparado, cerca de nosotros y a punto de
arrollarnos. Grande fué el susto de la
pareja y expresivos los comentarios.
-¡Qué barbaridad! ¡que la hubiera gol•
pea.do! expresé yo.
-Y a vd. que iba a lado de donde el
coche venía, agregó ella.
-De mí no importa; qué hubiera yo hecho si hubiera caído vd !
-No, no le hacía tanto de mí: poco se
•perdía; pero de vd. sí; ¡qué hubiera yo
hecho!
Al fin convinimos en que el peligro había sido para ambos, y que1 a) haber
acaecido una desgracia, lo mejor hubiera
sido que la hubiéramos sufrido los dos.
Todo aque1lo tuvo. el carácter de una revelación, de algo para nosotros inconfesado, que inconfesado continuó todavía,
pero que cada uno de nosotros llegó a
sentir como secreto intimo, guardado en
el fondo de nuestros pechos.
Un día ese secreto ·debía mostrarse _a la
luz y no trascurrió para ello mucho
tiempo.

•
••

Era una hermosa tarde aquella, luminosa. y tibia, ~orno tarde de abril.
Como lo teníamos por costumbre, salimos juntos del despacho María y yo, en
.... Y EL REMEDIO

LoR viajeros inquietos:

·
- ¿Qué pasa patron,
se trata de un
submarino?
a en
- No. Es que estoy vie~do la hor
el campanario ele la. iglesia.

La caza a los piratQ.s yista por un hullloriata.
1711 allcionado &amp;l la.zo a bordo de cada
hidroplano y eloa■tigo caerá del cielo...

dirección de.la casa de la muchacha, y
como de costumbre también, hicimos a
pie y pausadamente el trayecto.
Cuando frente a la casa llegamos casi
había anochecido, y un hermoso cuarto
de luna brillaba,· como un joyel, sobre el
purísimo cielo estrellado. La calle aquélla, alejada del centro, era poco concurrida y no bien alumbrada: y ya desde
tempranas horas mantenía.se silenciosa.
¿Fué entonces la soledad? ¿fué aquel silencio? ¿fué el misterio de la semioscuridad que se nos imponía? ¿o fué aquel
ambiente de poesía que nos rodeaba, envolviéndolo todo en el velo blanco de la
luz de la luna, bajo el palio estrellado
del cielo? No podría decirlo; lo cierto fué
que nuestra gárrula conversación de todos los días, en aquella vez decayó¡ que
hubo un momento en que no hallamos qué
decirnos con palabras, mientras nuestras
miradas se lo decían todo; e instintiva.mente, sin pensarlo un insante, repentinamente embriagados por emoción extra~
ña 1 con impulso irresistible nuestro bocas se b~scarony nuestros labios se unieron en un beso .. . .. .
¡Oh, eso no está bien! dijo ella, la primera, volviendo a la realidad. Y despidiéndose brevemente, entróse corriendo,
en su casa.

**•
Yo quedé como anonadado. Había sido
tan rápido, que apenas si podía darme
cuenta de ello. Hasta me parecía estar
.soflando.
Pero no tardó en venir la reacción, y
sentí una ola de algo ardiente que llenaba
mi pecho y encendía mi rostro. Un pen-

sS.miento me trastornó todo entero: ¡era
amado!
De un salto me lancé del lugar en donde había permanecido como enclavado
Y ~mprendí casi a la carrera, el camino ~
m1 casa. Me sentía tan ligero que pare•
cía que podía volar; una fácil agilidad
movía todos mis miembros. Y mientras
caminaba, me puse &amp;- cantar, por lo bajo,
una alegre canción en boga.
Pronto estuve a Ia puerta de mi casa.
Llamé impacientemente dos o tres veces
Y al ver al portero que, mal búmorado m~
franqueaba el paso, con esplendidez jamás antes usada, puse en sus manos un
duro, y yo sin darle tiempo para reponerse, empecé a subir, saltando dos o tres
e~calones a la vez, la escalera que llevaba a mi buhardilla.
Nunc.,a. me había parecido tan alegre
aquella pequei"ía habitación. Al entrar,
sentí como que la veía por la primera vez.
Sin hacer la luz, abrí la ventana de par
en par y me recosté en su antepecho. ¡Qué
hermosa estaba la noche! ¡ El cielo limpísimo, atravesado de parte a parte por la.
faja nebulosa de la vía láctea, y el cuarto
de luna, ya empalidecido, sobre el horizonte iluminado.
Me sentía sumergido en un piélago de
dicha; ¡ella me amaba!
La inmovilidad me cansó luego. Encendí la luz, me senté a mi estudio y abrí un
libro. Empecé a leer las primeras líneas ...
¡ella me amaba! Imposible pensar eu otra.
cosa que en ésto y cerré de golpe el libro.
Una excitación nerviosa me invadió:
sentí la necesidad de hacer algo con mis
Pasa a la página 14

EPILOGOS DE ACTUALIDAD
LA DANZA Y LA MUSICA

Siguiendo la, Íllnumerable armonía de la prodigiosa artista de la
danza que nos hechiza hoy, o el milagro alado del genio de Mozart,
ocúrrese al espfritu relacioúar ambos espectáculos con toda.. su vida.
La Danza, en su síntesis de arte
plástico y rítmico, sugiere se1·enidad al cerebm to1-turado por las
ideBB desgarradoras del tiempo;
¿podria imponerla quizás? La mú_sica implica un momentáneo olvido del exterior, acaso bueno, acaso
maligno, para descorr_er _an~e la
imagi11aeió11 absorta 1nd1ii111bles
perspectivas. A los acordes de LA
FLAUTAENCANTADA,¿quién osa
pmnu11ciar la palabra crimen? El
único signo pos1t1vo de hiena venturanza que tienen los habitantes
del cielo, consiste en que siempre
están escuchando bu e 11 a música.
Los ángeles revelados, en el gran
símbolo que encierra todo el Up~verso, llevan su a.mor por la, mus1.
ca como.un resto de alas que se aferra,fa.:"a su dorso:
- Vamos a ver a Nectario, Nectario tiene secretos para curar de la
tristeza y de la fatiga.
Y sus secretos se I"educía.,11 a 11110:
la Música.
"El viejo apmximó a sus labios la

flauta de madera, tan I"uda quepa.
recía haber sido hecha por el jardi.
nero mismo y preludió con a.Jgunas
frases extrañas. Después desaI"rolló
ricas melodías sobre las que brilla.
han las modulaciones, como sobre
la felpa los diamantes y perlas."

*••
La Danzá y la Música deben,
pues, figurar en la base de nuestra
educación. La agilidad del movi.
miento se trasmitirá al espíritu,
mientras los ojos comprenden la linea y los oídos el ritmo. Fuera · de
id0aciones éticas, el sentido de equilibrio y de armonía se robustecerá en nosotros. Artísticamente,
la ventaja que obtenga quien sepa
estimar estos teso1·0s, será inmen.
sa sobre el que, ciego, quede insensible ante ellos. Ademá.s, no olvidemos elnoble pensamiento de Wa/ter
Pater: l'odoArteaspira constantemente hacia la condición de la Música.
Y quizás lleguemos al prodigio
de que, como en un nuevo n1ito
de Orfeo, se adormezcan dentro
de nosotros, al són inimitable del ca.
ramillo, todas nuestras malas pasiones.
5

�POETAS HISPANO AMERICANOS

ji

GABRIELA MISTRAL
Fleles a nuestro atán de ditundlr el conocimiento de los poetas que florecen en Hispano
América, reproducimos hoy tres magolfl.aos poema.a de Gabriel&amp; Mistral. Las rlmas audaoes y
escabrosas, junto a una sumisión suavemente temenina, producen un erecto asombroso. Esta alta
poetisa chilena era, hasta hoy, desconocida en
México.

LAS MANOS COBARDES
Manos leves como el celaje
e inútiles como las landas
sobre cuyos dorsos sin musgos
los corderos no se solazan¡
decidme, pobrecilla.s trémulas.
qué hicisteis por aquel que a.mabáis.
Manos que el mundo llama puras,
sois peores que las que matan
los lindos infanticos rubios,
a media noche, en la mont&amp;t'ia.
Si no, contad a vuestro Padre
lo que hicisteis por el que a.maba.is.
Manos que en vuestras cuencas rosas
entibáis pa.lomita.s blancas
y sois madrinas de los lirios,
abajo, en la tierra moja.da;
Cristo va a haceros dos menuda.si
largas víboras encarnadas.
¡Oh, labradora que por tu hijo
y por ese que te besara
sobre la. dura. boca. virgen
matarás lobos 1 hombres, águilas!
alárgame tus manos puras
en cambio de estas condena.das,
¡ o las, desprendo de mi cuerpo
como el árbol suelta sus bayas!

MI CORAZÓN
I
SOBRE EL PICACHO

Sobre el picacho erecto veinte buitres
deben tener el nido vertical,
.
.
porque en las tardes con sus gritos quiebran,
como un remanso, el aire de cristal. _
y tal locura préndeles la sangre
que cuando en púrpm·a se muere el sol,
tienden los picos y las garras tensos,
como si fuera entraña., al arrebol.
y tal placer da el rojo a la pupila
que con la res suben al pedernal 1
porque más arda. el sol en 1as e~t,rañas,
por ver la garra vuelta manantla.l • • •
Les tenderé mi coL·azón desnudo,
sobre e: pica.cho, como un recenta.e. - •

TiE
A LA DISCIPULA

Aquel seilor que es dueño de mis días
y cuyas hablas óyense de hinojos,
a mí te entrega porque t,e apa.cieute
muchos vera.nos bajo de sus ojos.
Toda me lleno de tri bulacione~
y en vez de ruego sólo ftuye el llanto;
todo mi pecho quema la vergüenza:
¡ni a.un en la muerte he de angustiarme tanto~
Mis pobres brazos la Verdad busca.ron,
como a su madre, con ardor violento.
Aun no la gozo faz a. faz temblando;
sólo el a.roma. le bebí en el viento.
Por tanto, soy ian pobre como un huérfano
y la sed suele hacérseme alarido,
Yen todo sol y en todo viento llevo
el corazón confuso y arrecido.
Yo rodé más que los torrentes blancos
que se despeña.o como enloquecidos
y ya en el llano, al recoger mis carnes1
no eran más que un• cuenco de:gemidos.
Y si en las all::as por el valle paso
buscando niños de los leñadores,
basta. que en corro gorjeador y vivo
en pos de reí trascienden los alcores,
no es que yo sienta mi bordón divino
ni es que yo sepa a.gavillar candores,
es que ellos van por quiebras y senderos
llenando el viento. de su olor de flores,
y es oh, Dios mio! que amo la. fatiga
dulce que déjanme en el pecho amante,
¡y aun por las noches se me duerme alzada
la mano sobre un invisible infante!
Mas, mi Seilor me rige los tormentos ,
me alza y me rompe el brillo de sus hoces1
y be aquí mi amor, que es una mesa. pobre.
Él me lo arome porque tú lo goces;
Él me renueve como sus fontanas;
me colme como río en prima.vera.;
Él sople encima. de mi pecho trémulo
su hálito inmenso hinchado en las praderas.
Por las monta.ñas y la playa iremos.
Sus ojos hondos con la. luz te sigan;
y no he de hablarte de ellos; las ca.mp1:í.nula.s
azules es mejor que te lo diga.o:
ni he de allegal'te en mis palabras todo
su vel'bO al labio, tal como t:na poma,
lo verás en la temblorosa flecha
con que se aleja un vuelo de palomas.

II
SOBRE EL TORRENTE

Sobre unos riscos 'el torrente quiebra
la crencha. viva en frenesí hervidor,
y mella el risco como cera nueva.,
y avienta troncos cual si fuesen flo_r.
Porque ¡0 rompa entre su trueno vivo,
mi corazón eché sobre el hervor.

•Oh no me mires con los ojos húmedos,
t
1
·11
que yo no soy más que una pobrec1 a.
que al esperar los trigos de febrero,
de rubor llena, espiga de rodillas.

y que delante de las a.guas cándidas
en donde está.o los cielos palpitando,
porque miró las fuentes de su pecho,
los segadores suelen ver llo!"a.ndo.

.: ..
D E LA

1' •

ORTODOXIA

'

DE CHESTERTON

TRADUCCIÓN DE ALFONSO REYES.

A menudo he sofiado en escribir la. hissoria. de un piloto inglés que, habiendo
calculado mal su derrotero, descubrió
nada menos que la. antigua Inglaterra,
bajo la impresión de que era. una ignorada isla. del mar del Sur. Sin embargo,
siempre me sucede que, o tengo demasiadas ocupaciones o demasiada.pereza. para
emprenderla con mi dichoso cuento, y al
tia me he resuelto a deshacerme de él, utilizándolo a guisa. de ilustración para una
doctrina filosófica. Todos pensarán seguramente que el hombre que, armado hasta los dientes y hablando a seilas, desemb&amp;reó para. plantar la bandera inglesa en
aquel templo bárbaro que luego resultó
ser el propio pabellón de Brighton, ca.si
enloquecería. después de despecho. Y no
me empeiiaré aquí en negaros que mi personaje tenga. todo el aire de un loco. Pero si imagináis que el sentimiento de la
locura pudo ser su emoción dominante,
no habéis a.divina.do la. rica. naturaleza
romántica. del héroe de mi ejemplo. Su
equivocación fué, en verdad, la más envidia.ble de las equivocaciones posibles¡
y mi hombre, si era. como yo lo supongo,
no dejaría de reconocerlo así. Porque,
¿puede haber na.da. más delicioso quepasar, en unos cuantos minutos por todos
los grados de la. escala. patética, desde
las fascinaciones y terrores de arrojarse
a lo desconocid(1 hasta la. huma.nísima
&amp;e~rida.d de vol ver a lo familiar y propio? ¿Qué cosa mejor que darse el gusta•
zo de descubrir el Sur de Africa. sin la.
dura necesidad de desembarcar en tan le•
ja.nas regiones? ¿Ni qué pudo ser más
glorioso que animarse al descubrimiento
de la nueva. Gales del Sur para. convencerse a. la. postre, entre lágrimas de regocijo, de que la. tierra descubierta. no era
más que la Antigua. Gales del Sur? Por
lo menos, me parece que éste es el proble•
ma principal de los filósofos, y, en cierto
modo, éste es el problema. principal de
este libro. ¿Qué pudiéramos hacer para
llegar a. sentirnos, a la vez, tan admira.dos
del mundo como a.costumbrados al mundo? ¿De qué modo esta ciudad grotesca
y monstruosa., con sus múltiples moradores de múltiples pies y sus viejas y deformes lámparas, de qué modo todo este
mundo podrá ca.usarnos las fascinaciones de la tierra. desconocida., junto con la
lranquilidad y honor de la. propia tierra?
Demostrar que una. creencia. o una filosofía son ciertas desde cualquier punto de
vista. es empresa más que exagerada.,
hasta para un libro mayor que éste; fuerza. me será limitarme a una. sola senda.
de argumentos, y hé aquí la. que me propongo recorrer: prométome establecer los
&amp;rtfculos de mi fe, cual si tratara de res•
ponder e. esta. doble necesidad del espírilu huma.no: la. necesidad de mezclar lo fa~iliar y lo desconocido; a lo cual, y no sin
razón, ha dado la. cristiandad el nombre
de cromanticismo&gt;. Porque semejante palabra. parece que llevara en si todo el
misterio y plenitud de sentidos de la venera.ble Roma. Por otra. parte, a los comienzos de toda discusión com·iene lijar
lo que ha. de quedar fuera de la disputa;
y quien la. emprende ha. de decir, antes de
lo que se propone probar, lo que no desea probar. Lo que yo no deseo probar,
aquello de que hablaré aquí como de cosa recibida y normal entre el término medio de lectores a. que me dirijo, es la. certeza de nuestra. aspiración a una. vida a.cliva e imaginativa, pintoresca y rica de
Poéticas curiosidades, y tal como siempre y a todo precio parece haberla. procurado el hombre occidental. Si ha.y
quien mantenga. que la extinción es pre-

ferible a la existencia., o la vida opaca
a. 1a variedad y a. la. ventura, a. ése no lo
cuento entre los míos, con ése no hablo.
Al que escoge la nada, la nada. le doy.
Pero estoy seguro de que, en principio al
menos, la mayoría de las gentes con quienes me he encontrado en el seno de esta.
sociedad occidental donde me ha tocado
vivir, convendrá conmigo en que necesitamos de esta existencia de romanticismo
práctico: de esta. sutil combinación entre
Jo indefinible y lo cierto. Que necesitamos, pues, considerar el mundo de tal
suerte que podamos fundir la idea del
asombro con 1~ idea del bienestar; que,
en _suma, necesit_amos ser completamente
fehces en esta tierra de las mara.villas
sin conformarnos con pasarlo mediana:
mente. Y esta. es la. principal excelencia
de_ ~i credo, que aquí me propongo describir.
_
Pero volvamos al descubrimiento de
~u~st~o piloto. Tengo mis razones para
10s1st1r, porque yo mismo soy ese homb!-"9, yo descubrí a Inglaterra.. De una vez
diré que no veo el medio de evitar que
este libro resulte egoísta. y, para confesa.~lo todo, tampoco veo porque he de
evitar que parezca confuso y torpe. A lo
menos, semejant,e defecto me salvará del
cargo que más me desespera: el de ligerereza. Na.da. hay que yo desdeile tan sinceramente como la ligera. sofistería· y
acaso sea un bien para. mí que gene~almente se me achaque defecto tan despreciable. Porque no conozco na.da. más desprecia.ble que una. mera paradoja., una.
mera. defensa ingeniosa de lo que no admite defensa.. Si fuera verdad, como dicen por ahí, que Bernard Sbaw vive de
la paradoja., a estas horas sería uno de
tantos vulgares millonarios, porque hombre de ta.o pasmosa. actividad mental pudiera. inventar un sofisma. ea.da cinco minutos. La cosa es tan fácil como mentir,
por lo mismo que consiste en mentir. Pero lo cierto es que Mr. Sha.w tropieza.
siempre con una. seria. dificultad, y es que
no puede arries,';:"ar la. menor partícula.
de mentira. mientras no está convencido
de que es verdad. Y yo también confieso
ser esclavo de la. misma. intolerable cadena.. Nunca en mi vida he lanzado una
tt

Sobre laa n ubes

i,t_fit•ma~ión ~implemente porque me pareciera divertida; aunque no necesito afia.dir que también he tenido mi hora de va.na.gloria, y que entonces ha podido parecerme que cuanto se me antojara decir resultaría. divertido, simplemente porque yo
lo había. dicho. Una cosa es narrar nuestra últim~ entreyista con una. gorgona o
con un gr1fo-cr1aturas de Ja fantasíaY otra. cosa es descubrir que el rin~
ront.e existie, para complacernos después
en el hecho indiscutible de que tal parece que no existiera. Busca. uno verdades
sí; pero sucede que, instintivamente, sólO
va. uno tras las más extra.ordinarias verdades.-Yo ofrezco este libro, con mis más
cordiales sentimientos. a. todas esas benditas gentes que detestan mis escritos
por considerarlos (y hasta donde alean~ ·
Z?, no. les fa.Ita. _razón) como pobres mixt16cac1ones de Jugla.r, y burlas monótonas e iguales.
Porque si este libro es una. burla, lo es
contra. mí mismo; que yo soy ese hombre
que, armado de todo su valor, descubrió
un día lo que ya estaba. descubierto ha.cía. siglos. Si alguna. sonrisa parece flotar sobre estas páginas, es una sonrisa a
expensas mías; porque este libro es la explicación de cómo, un buen dfa, se me figuró ser ,el primero que desembarcaba en
Brig~ton. Pero la verdad es que yo era.
el último. Este libro canta. mis elefantinas aventuras en la prosecución de lo obvio . Y nadie puede reírse tanto del ca.so
como me he reído yo mismo; q,o habrá,
esta vez no habrá lector que se queje de
que he querido embobarlo; yo me soy el
loco de mi cuento, y no ha'brá revuelta
ni motín que pueda. arrancarme de mi
trono ridículo. Confieso paladinamente
todas aquellas ambiciones estúpidas de
fines del siglo XtX. Como lo suelen hacer
los chicos precoces, yo quise adelantarme a mi tiempo, como ellos; quise adelantarme, aunque fuera. unos diez minutos, hacia la. hora de la. verdad. ¡Y todo
para descubrir, a la postre, que andaba
yo atrasado en unos mil ochocientos
aiios! Y extremé la. voz con penosas exageraciones juveniles para pregonar mis
verdades. Y recibí el castigo más ingenioso, y que era el que más me convenía:
porque, aunque con mis verdades me quedo, ahora caigo en la. cuenta, no de que
sean fa.Isas verdades, sino simplemente
de 1ue no son mías. Cuando yo creía marchar solitario-¡oh contradicción cien
veces ridícula!-toda. la cristiandad me
estaba empujando por la espalda.. Posible es, y el cielo me perdone, que baya.
pretendido ser original: pero la. verdad
es que mi invento no resultó ser más que
una. mala copia de las tradiciones construída.s poi• la. religión civil iza.da. que todos conocen. El piloto de mi ejemplo creyó ser el primer descubridor de Inglat;e.
rra, y yo creí ser el primer dei;;cubridor
de Europa.. Quise ensayar alguna. herejía.
por mi cuenta y, al darle los últimos toques, me encontré con que mi herejía era
la. ortodoxia..
Puede ser que alguien se felicite de este mi dichoso fracaso. Ni faltará amigo
o enemigo a quien le interese saber cómo
fuí aprendiendo paso a. paso, en la.s verdades de aquella. leyenda errabunda, o
en las imposturas de esotra filosofía a la
moda, exacta.mente las mismas cosas que
hubiera :podido aprender en mi catecismo, si es que puedo decir que las be a.prendido. Quizás parezca entretenido 1 o quizá.
no lo parezca., el relato de cómo encontré
en un club anarquista. o en un templo babilónico lo mismo que pude haber encontrado en la. parroquia vecina de mi barrio. Si a alguien le interesa saber cómo
las flores del campo o las palabras leídas en un ómnibus, los accidentes de la.
política, o los tráfagos de la. juventud
confluyeron en mí, bajo una. ley determinada, para producir una convicción de
ortodoxia. cristiana., ése, yo confío, leerá.
con agrado estas páginas. Pero en todo
cabe la división del traba.jo: yo he escrito este libro ¿no es así?; pues bien: no
hay poder huma.no que pueda estrecharme a leerlo.
7

�DE "EL BESTIARIO PIADOSO"
DE JOSE JUAN TABLADA

LA CEBRA

Los Elefantes son santos. Comen
heno
seco y bebe~ aguaclar_a: SoporComo Juana de Ná pales, esposa
tan su cautiverio corno vie¡os Em· 'de un caballo, existió, acaso una tiperadores enclaustrados. Su enorgresa enamorada de un asno? ...
midad prehistórica, su ornmpot~n'ral se diría al ver este rnlípedo
cia
antidiluviana tienen un hábito
1ongileando que parece mestizo del
gris como el asno, rugoso como el
burro humilde y o-ris como la tiesapo.
rra y del felino de Hircania rayado
Su enorme cráneo, esconde un cede oro y de sombra como el crerebro.
donde las lunas de los siglos
púsculo.
rielan
sobre
la nieve del Himalaya
Animal exornado, tal nna fabuloy
el
Sol
de
los
milenios derrite fuesa bestia heráldica, si mi amada te
go
sobre
el
Ganges;
también duercabalgara, toda desnu~a, com?
men
allí
las
albórbolas
del pájaro
Lady Godi va, nadie veria su lum1Chakor
y
tiéndese
la
sombra
de la
no::;;a. carne en flor ...
higuera que amparó los arrobos de
Tanto así captan la mirada sorBudha. Y de la maciza sabiduría de
prendida oh bestia arlequinesca,
su cerebro, el humilde elefante no
las negr~s estrías simétricas de tu
deja pasar más que d~s go~s ~e
piel de oro!
inteligencia, por sus opllos md1sBroux Park, N. Y.
tintos apenas · perceptibles como
dos C\;entas de azabache medio enLOS ELEFANTES,
terradas en un surco ...
Los enormes Elefantes indiferenLos Elefantes son santos. Han retes mueven su cuerpo con rítmico
nunciado a la libertall, a las gregavaivén de ole¡ije y ba:l'. un vasto fl1:- · rias alegrías, a las siestas bajo las
jo de marea en las pizarras palpibaobas a los baños a la luz de la
tantes de su rugosa piel.
.
luna, e~ las ao-uas del r.runna, cuanViejos Elefantes de la Indi3:, que
do tras estria'.ente barriteo, las e~así os movéis durante horasyd1as,,.,
hiestas trompas jugaban a ernp(es acaso vuestro lento oscilar, un
nar hacia la luna ernperlados surtimovimiento de adoración, un baile
dores de cristal.
sagrado que os arroba? ..
Los Elefantes son santos. Han reDe tal modo sugiere aquella dannunciado a la cólera. Pensad en la
za, con que según el poeta Ka,b ir,
rabia posible de esos co!osos adormecidos!.. Esa montaña color de
se mueven los mundos ante la faz
tierra se cambiarla en un terremodeBrahma!

to· la trompa en catapulta, en ariete 'el broquel frontal; los colmillos
en rayos y en martillos ciclopéos,
los cuatro troncos de árbol, los
cuatro pilares de granito de las pa.
tas·poderosas.
Y más estridente que los caraca.
les de guerra y a la vez sordo como
los ruídos subterráneos precursores
del sismo y vasto corno el cóncavo
rodar del truen_o sería su pavoroso
clamor de ira, que rara vez se oye;
pero que hace temblara los coraza,
nes de los hombres como a las hojas de los árboles. . .
_
Y sin embargo es santo. Siendo
sabio poderoso, enorme y vetusto
paree~ tener una alma infantil.
Sus terribles colmillos son candorosos y sus ojillos parpadean tan
mansarnante como dos estrellas ge.
melas y remotas que fueran de fuz
negra...

¡Oh Elefante que llev!'1s sobre tus
fuertes lomos a esa m1ser1a que se
llama hombre, y la soportas y la
sufres con la desdeñosa indiferencia
con que yo sobre mi alma, llevo al
Dolor! ¡Oh Elefante que oscilas durante horas y días en misterioso)'
vasto vaivén de adoración, como
los mundos ante la faz de Brahma!
Yb quisiera consagrarte en un
poema que fuera como t_ú, vasto,
arbóreo terráqueo, humilde, san·
to, pod;roso y crisoelefantino!
Broux Park, N York.

ARTILLERIA FRANCESA VISTA EN PLENA ACCION DURANTE LA ULTIMA OFENSIVA DE LA CHAMPAÑA

'

~

'

· · de la artillería ha dabierto el camino. Se lanzan sobre las posiciones
d ¡ "T ks'' franceses
a los cuales la preparac1on
1
Avance e os
an
enemigas, franqueando todos,,los accidentese•o•,,~:r~:npo;~hibida
su reproducción en fotografías. Ya
, 1a ex 15t
• -e~c,·a de los "tanks b franceses
P •
' ¡eses que a b a b'_1an ¡ ab_ne
· ado
de hace algunos meses ya se conoc1a
talla del Somme
en 1916. Los ing.
_ con
1
~esquela primera máquina de este género apareció ebn eidcª,ífl/º
a decir ''cisterna" a causa de su forma y para desviar es~1as s_1emJ?!e
-se sa e
1 d ¡ na.bao en el taller con el nom re e
an ' es .
,
d de "Crema de menta" que en su 1magmac1 '!1escrupuloso secreto :re~~~n el terreno los "Tommys'' entusiasmados l~.bauhza;,on e~~ns:Jhªfº :edado el nombre de "Tank" aun a las máqut·
~osi~Je\_, C?,~~~~i~~,, o ''estimii.lante''. Despues recibió el norbr~ d~ tb~~1:mp~ña y fuero~ citadas en la Orden del día por el Gral. Nivelle,
s1gmfrancesas.
ca a
E s ta s se han distinguido .particularmente en la o ens1va e a
lilas
B

f~,

LA ACTUALIDAD POLITICA
¿MEXICO EN CAMINO A LA GUERRA?
Por medio de .un periódico diario un respetabilísimo
grupo de intelectuales mexicanos ha externado cual de- se debe indudablemente a la propaganda incensante,
be ser, según su modo de sentir, la actitud de México en eflcáz, costosa que los alemanes hacen por sistema, no
el conflicto mundial y casi por unanimidad, salvo ti- sólo en México sino en todos los países neutrales. Los
moratas excepciones, prevaleée la opinión de que Mé- aliados, triste es decirlo, han descuidado lamentablexico rompa sus relaciones con el Imperio Alemán. La mente un trabajo de resultados tal,l útiles para ellos.
encuesta ha resultado de gran consideración y quién Apenas unas cuantas ern presas extranjerás o naciona- ,
sabe si de consecuencias importantes; ya en la misma les han difundido el conocimiento de los países aliados,
ciudad de New York,-noticias exclusivas del mismo pe- conocimiento que basta por sí sólo a proporcionarles
adeptos, ya que concerlos es amarlos.
riódico por otra parte-los editorialistas de la prensa
México se encuentra en condiciones tan especiales y
yn.nqui dan por un hecho la entrada de México al lado
tan
precarias que el cataclismo mundial llama a su
de los países de la entente, augurando los resultados
puerta,
y clíficil parece que ésta permanezca cerrada; la
favorables que en la política interior de México origine
neutralidad
corre grave peligro. México es como un vi.
inmediatamente su cambio de actitud.
andante
que
se encuentra en un camino donde se cruzan
No tan despejado de brumas aparece el horizonte
potentes
máquinas
en distintos sentidos y no puede
para quienes vemos a diario el movimiento y la tendenpermanecer ecuánime; el vértigo lo arrastra, casi no es
cia de la opinión de nuestro pueblo. En ui:i editorial
dueño de permanecer inmóvil; sólo le queda el recurso
acerca de nuestrás relaciones con el país vecino estudiáatrapar ha bilmen te la máquina que le convenga. A
de
bamos dicha opinión tomando como resultante de ella
México le conviene indiscmiblemente ponerse al lado de
y dándola también como la nuestra propia, ésta conclulos aliados, éstos tienen la razón de su parte, su intelisión: México debe mantener una prudente neutralidad,
gencia y su trabajo ha llegado a hacerlos capaces de
dominando vigorosamente cualquier intento de los
dominar
la situación en poco tiempo. Alemania quiere
beligerantes por mezclarse en la vida del país. La enla paz esto es indudable, la quiere con todos o con alguno
-cuesta a que nos referírnos al principio ha ".Uelto al tade sus adversarios; querer la paz es confesar la derrota,
pete de la actualidad nuestra postura frente al conflicto
¿México iría por bravata, por puro quijotismo a ponermundial, por lo que, sin contradecir nuestro postulado,
se al lado de Alemania, cuando ésta se halla si no vencique todos nuestros lectores estarán de acuerdo en conda por sus adversarios, sí vencida por sus mismas ideas
slderar como el más provechoso, estudiamos en ésta
puesto que ya reniega de la guerra? Hay una verdad
nota, nuevamente, un problema de consecuencias tan
que nos enseña nuestra historia, es una triste verdad,
gravemente trascendentales.
una amarga verdad: México tiene que estar de acuerdo
Los Imperios Centrales cuentan en nuestro país con un
la política de los Estados Unidos, a menos que se
con
número abrumador de adeptos.
resigne a sufrir consecuencu&amp;ncias fatales, incluso la
· ¿Podrían justificar, llegado el momento preciso, la
misma pérdida de la nacionalidad. En estas circunstancausa de dicha adhesión? Seguramente que nó. Sus mocias tremendas el más elemental patriotismo compren-tivos para admirar a los enemigos de la civilización se
de que sería una locura echarle el guante al coloso del
fundan en nociones vagas o prejuicios no combatidos
Norte. No pasará medio año sin que los Estados Unidos
aún bastante: El valor de los alemanes que pelean en
cuenten con un formidable ejército, ¿qué serÍ&amp; de nosoproporción de uno a diez; el afán de las demás natros si lo hubiéramos afrentado, únicamente por simpa·ciones de Europa que tratan de hacer desaparecer a
tías a Alemania a quien nada debemos y de quien nada
Alemania; hasta la simpatía personal por el Kaiser, podemos esperar?
que ha llegado a ser como un ídolo de opereta, a la vez
Llegamos, pues, a esta conclusión evidente: México deque el odio injustificado que los gerrnanófilos han sabibe ser neutral, pero la guerra arrastra a México a la
do encende~ contra Inglaterra, país admirable del que guerra; -si esto sucede, México debe ponerse al lado de
nada o poco se conoce entre nosotros, son, a lo más,
la justicia, de los aliados. E.s indispensable-que la prolas razones que pueden darse del germanofilisrno de
paganda aliada se haga entre nosotros ~on toda intennuestras clases populares.
sidad, que se destruyan los errores que los alemanes
Los aliados cuentan con la simpatía unánime de los
han sabido divulgar para su provecho, que se muestre
intelectuale~; sus esfuerzos de propaganda los conducen a los ojos del pueblu la serie continuada de crímenes
casi siempre al éxito. Las razones de éstos son tan ob- que ningún heroísmo podría ya borrar de la frente de
vias que casi no merecen ser repetidas: Afinidades de los vándalo~.
raza, influencia grandísima en la educación, cultura
El gobierno de México, ante la magnitud Je este
francesa abundantemente repartida, y además de todo, problema debe velar eficazmente por el bien de nuestro
aunque no existieran dichas razones, la única, la funda- país, el bien de nuestro país antes que todo. Si es posimental, la que ha llevado a los Est,ados Unidos a poner- ble
mantener la neutralidad, sea en buena hora; si la
se del lado de la buena causa. la justificación plena que suerte nos lleva a la guerra, sepamos ir a la guerra,
tienen los países aliados en esta guerra y que viene a
vayamos noblemente a la guerra. En todo caso el goconfirmarles cada dia más las atrocidad&lt;,s alemanas.
bierno contará con la ayuda de todo el pueblo, condu_
Tal es el estado de la opinión de México en tan imporcido al recto camino por los que debén ser sus directante asunto; mucha parte de la afición gerrnanófila tores espirituales.
9

�c:~~E~J
CONCURSO DE CARICATURAS
DE "LA ARGENTINA"

Los cronistas de la prensa metropolitana y la empresa del Teatro Colón, con
objeto de estimular a los caricaturistas
residentes en esta capital y aprovechando
la visita que nos hace la genial bailarina.
de fama mundial, Sra. ·Antonia Mercé de
Paz, ·c LA ARGENTINA&gt;, han decidido con-

vocar a un concurso de caricaturas que
constituya, a la vez que un i.mpulso para
nuestros dibujantes humorísticos, un recuerdo para la admirable artista que tan
hondas impresiones estéticas nos deja.

Bases
1.-El objeto de este concurso es el de
premiar las tres mejores caricaturas de
&lt;LA ARGENTINA&gt; en· cualquiera de sus
bailes.
JI.-Cualquiera persona podrá tomar
parte en el concurso enviando una o más
~arica.turas de la referida artista.
111. _ Las caricaturas deberán ser de
un tamaño mínimum de veinte por trein •
ta centímetros,
IV.-Las caricaturas deberán entregarse en la Contaduría del Teatro Colón, dirigidas al Señor Don Alberto Diez, Gerente de la Unión Teatral, S. en P. Dichos
trabajos deberán enviarse firmados con
pseudónimo, y en sobre cerrado, marcacado con el mismo pseudónimo el nombre
del autor, con su dirección, recabándose
en la misma Contaduría el recibo correspondiente a cada trabajo que se envíe.
V.-El concurso quedará abierto desde
la fecha de esta convocatoria y se cerrará
el 30 de Junio a las 6 p. m.
VI.-Las caricaturas que se reciban se-

rán exhibid as en los pasillos interiores
del Teatro Colón.
VIL-Habrá tres premios para las 3
mejores caricaturas, repartidos en la forma siguiel'lte: primer premio, una medalla de oro con inscripción alusiva y cien
pesos oro nacional; segundo premio, una
medalla de plata con inscripción alusiva
y cincuenta pesos oro nacional; tercer
premio, un diploma y veinticinco pesos
oro nacional, cuyos premios son ofrecí•
dos por la Empresa del Teatro Colón.
VIII.-Los trabajos premiados serán
obsequiados 8, 11LA ARGENTINA&gt;) en su fun·
ción de beneficio, y dicha artista, esa mis•
ma noche, entregará en público a los agra·
ciados el premio correspondiente.
IX. -El jurado estará integrado por
tres de los m&amp;.s reputados pintores radicados en México y por un crítico de arte,
cuyos . nombres serán dados a conocer
oportunamente.
X.-Tanto las caricaturas premiadas
como las demás que a juicio del jurado lo
merezcan, serán publicadas en las principales revistas ilustradas de la capital,
previo ruego que se hará en ese sentido
·a los editores de dichas publicaciones.
NOTA.-Además de los premios ofrecidos por la Empresa del Teatro Colón, si
hubiese algunos otros que se ofrecieran
para este concurso, el jurado queda fa.
culta.do para otorgarlos en · la forma que
lo estime conveniente.

CONCIERTO EN EL ARBEU
El lunes de la presente semana en el
Teatro (1Arbeu, tuvo efecto un concierto
a beneficio de la Sra. Elisa Beraldi viuda
de Siene, en el cual se presentó la sopra·
no señorita Yolanda Beraldi.

LAS HORAS EMOCIONANTES DE LA VIDA EN EL FRENTE
DE LOS AEROSTATAS Y LOS OBSERVADORES EN GLOBO

El globo, derribado por un ataque
de un aviador alemán) se incendia
entre las manos de quienes lo manejan en el momento en que el observador acaba de abandoRar la canastilla.

En tanto que el globo acaba de

quemarse, dos hombres se esfuerzan por salvar la válvula, que es la
pieza más preciada del aparato.

MAQUINA PARA CAVAR
TRINCHERAS

PAGINAS DE UN LIBRO INEDITO
ESTEBAN
Esteban, el niño loco que vivía
deseando las estrellas para ofren.
darlaa ~n ramo a su madre muerta,
ha ~orr1do toda la tarde bajo las
car1C1as quemantes del sol.
De~p_ués ha subido a la azotea
del vie¡o convento, y creyó, un ins.
tante, haberlas hallado en las chispas que reflejaban los azulejos de la
torre. Pero no eran estrellas; las Je.
chuzas aaheron de los nichos aban.
donados y el viento heló el cuerpo
del niño.
Descendió al mundo implorando
la protección de los hombres· mas
éstos no. abrieron su pos ti o-o' a la
voz su_phcaute del pequeño ilumina.
do.
·

El empleo de éste aparato permite
economizar el tiempo y la mano de
Obra. Basta ver esta fotografía p&amp;•
ra comprender que no se trata de
trillcheras de primera linea. El uso
de las máquinas sólo es posible fuera de la mira del euemigo 1 par&amp;
hacer trincheras de precáuci~n en
terreno conquistado y para aquellas en que los jóveneB soldados ha•
cen su aprendizaje. El escav&amp;dor
prepara y facilita la tarea de los
zapadorea. La máquina ha sido di·
simulad&amp; con paja, para ocultarla a.
los aviadores enemigos.

CONCIERTO EN LA ESCUELA
NACIONAL PREPARATORIA
El últim·o domingo a las 11 a. ro. en el
Anfiteatro de la Escuela Nacional Prepa•
ratoria tuvo lugar el cuarto concierto del
CÍCJo de Conciertos Clásicos organiza.do
por la Dirección General de las BeJlas.
Artes.
Esta exquisita fiesta de arte fué dedicada Wolfgang-Amadeus Mozart y t:l programa fué el siguiente:
I.-El alma encantada de Mozart. Ru~
bén M. Campos.
II.-Ave Verum.-Coro de señoritas
con acompañamiento de órgano. Orga·
no: Sr. Prof. J. Buitrón.
111.-Serenata de la Opera ((Don Jua111,
Sr. Prof. Francisco P. de Jañiz. ' Piano:
Srita. Prof. Ofelia Euroza.
IV.-Doble Concierto.-Mi b (AllegroAndante-Rondo). 2 Pianos con acompa•
ñamiento de orquesta Sr. Prof. Ca.~•lo_s.
del Castillo y su discÍpula Srita. Cr1st1•
na Garza Leal.
V.-Obertura de la Opera «La FlA.~t&amp;
Encantada&gt;. Orquesta Sinfónica Nac10·
nal.-Director Sr. Prof. Manuel M. Ponce.
Todos los números en general fueron.
del agrado del culto auditorio pere espe·
cialmente el Doble Concierto y la Obertu·
ra de «La Flauta. Encantada&gt;.
El nombra.miento de Director de la Orquesta Sinfónica Nacional expedido en
los últimos días a favor de nuestro querido amigo el inteligente Profesor Ma·
nuel M. Ponce ha sido recibido con P~rticular beneplácito por parte de la sociedad mexicana que entien dede arte. N?so•
tros enviamos al agraciado con dicho
nombramiento nuestra felicitación Y un.
cariñoso apretón de manos.

Y Esteban vagó cubierto de sombras_ hasta caer desfallecido junto
al portico c~urrigueresco de la iglesia; el gemir de su labio hubiera
conmovido a los muertos.
Entre el vaho denso de la tiniebla
las múltiples estatuas del pórtico'.
y los ador'?os de las pilastras, y
hasta los mchos, se movieron en silencio y elevaron hacia ellos el cuer.
po inanimado; los santos de piedra lo besaban v las volutas se extendían para arollarlo.
A otro día, los vecinos vieron con
ason:ibro un nu~".º ángel de piedra,
sonriendo beatificamente en el viejo pórtico churrigueresco del templo.
Estaban, en aquella noche se había encontrado nadando e~tre es- ·
treUas, pero, al querer atraparlas,
smtió que sus dedos eran tan sutiles como los astros: él mismo se ha.
bía convertido en estrella.

EL MENDIGO
A Sarah

Hace mil años, mendigo de la vida y del amor, vine hacia ti, sollozando de frío, a pedirte el reflejo de
tus ojos. Y yo era lo bastante po.
bre para que mi desinterés pudiera
ofrecerte una vida y un infinito a.
mor. Los cielos en el Paraíso entrea-

brieron la sonrisa de un crepúsculo·
p_ero el viento oponía su soplo per'
t1naz, ¿,recuerdas?
Hoy vengo de nuevo a ti, agobia.
do al peso de mis tesoros: tu amor
de diamante, tus ojos de carbunclo
tu cabello de azabache tus mano~
parecidas a crótalos'... Y en mi
frente se clava rutilante corona de
espinas doradas. Nnnca, nunca sn.
lrí tanto como este día!
Y siento deseos de gritarte desde
la cueva de mis dolores: ¿Qué has
hecho de mi alma? qué has hecho
de mi vida? Te di toda la ingenuidad de una. infancia y tú hollaste
cada sentimiento, y diste a cada
palabra_maligno sentido y para ca.
da carmo se levantó escéptica a.
ma:-gura. En este caos se pierde mi
espmtu; ¿Que has hecho de mí? qué
has hecho de mí?
Pero· sólo me respondería el filo
de tu sonrisa.

TRIPTICO
Cuando hallé la mujer más bella
me dije: "He aquí mi tesoro· los
dioses están conmigo''. Pero r:..con.
tedó que su magnífica belleza fué mi
vencedora rival: mi amada sólo vi.
vía para su belleza. Y vime deso-ra.
0
ciado.
Fuí en pos de la mujer más buena.
Cuando la tuve, creí ser feliz. Mas
eran ta_n_t?s su virtyd y su espíritu
de sacrihcio por mi, que accedía a
todos mis caprichos sin contrade.
cirme jamás. Y al verme siempre en
ella como en un fiel espejó sin vicio
o cualidad diversos de Íos míos
maldije en mi corazón sus virtude~
y seguí viviendo en desgracia.
· · Llegóse a mí la más inteligente de
las mujeres. "Esta sabrá compren.
derme, y, comprendiéndome me
hará feliz". Y ella aplicó su ta:lento
a buscar la causa de mi amor: no
creyendo .en sí a fuerdeintelia:ente
ni en la bondad innata de los "'hom'.
bres, no creyó en mi cariño. Y a cada torpeza de mi labio enamorado
dio maligno sentido y la perversi.

dad de su ingenio amaro-ó mis días
J 'los suyos. Sufrimos 1"o indecible
hasta que, cansada, abandonóme
a !!'is propias fuerzas dejándome
un mcurable hastío del amor. Este
hastío fué la mejor obra de su inte.
ligencia.

OSTRACISMO
Yo crucé,-viajero ensimismadoyo crucé conelandartorpe de quien
no es dueño desu voluntad,lascom.
plicaciones de mi ostracismo mental. Era hacia fines del invierno y
~ne! ambiente flotaba como el deJO de un cantar. Pero la luz estrepitosa de mis arterias inundaba las
complicaciones selváticas de mi os.
tracismo mental.
Y la sombra regada por un llanto
('ra el único ideal:
Fuí a los viveros de las pasiones,
de las p_eque~as pasiones inexpresa.
bles e msípidas, y todo lo mezquino de mi sér parecía sollozar. Y to.
~a mi ambición se desgarraba de
impotencia ante la mediocridad· co.
mo el que gime, no pudiendo se; héroe, de no ser un gran criminal.
Y la sombra regadaporun llanto
era el único ideal.
Pequeños incidentes cotidianos
que nos destierran al reino del pesar, del pesar de mirarse uno a sí
mismo en la gran soledad; pesar del
que no halla, por más que busca al
rededor, la inmensidad; desgarra.
miento del que ve acercarse su deseo, y lo deja pasar... y pasa, por
una vez, no más.
Y·la sombra regada por un llanto era el único ideal.
Anhelo de postrarse de rodillas
frente a ELLA; sollozar, para que
los sollozos agoten el veneno del
pensar, y maten las ideas y sólo
dejen el idioma entrecortad¿ y bal.
buciente de quien de tanto amar ha
perdido el cerebro. Amar, amar,
a.mar!
Y la sombra regada por un llan.
to era e! único ideal.

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Enrique González Martinez.-El
Libm de la Fuerza, de la Bondad y
del Ensue,io.-México. -Ediciones
Porrúa. (Imprenta de José Ballesca).-MC.MXVIT.
Al fin se ha publicado. Las diversas poesías de este libro que aparecieron en algunas revistas-'' Pega.
so" se enorgullecede haberdadolas
mejores primieias-olrecian magníficas promesas: pero la_ impresión
de conjunto ha sobrepu¡ado las esperanzas. Hay que verlo\ e1_1 su
opulenta unidad y en su v1tahsmo
ampliamente humano, hay que luchar con el gusto y la s1mpatia para decidir !ntimamente cuál poema
es el más cautivante, renunciando al
fin a lo imposible,hayquellegarante poemas perfectos, p~ra preguntarse sino es éste, encon¡unto, ef mejor libro de versos que se ha escr)tO
en México. Hay poemas hermos1s1mos, estrofassuperhumanas, versos
divinos pero obra de tal homogeneidad.' de tal perfección de conjun·
to, ¿existe acaso?
D¿spués de Los SenderosOcult_os,
diamante sin lasca .en cuyo brillo
interior han abrevado poesia las
nuevas generaciones, v!uo La Muerte del Cisne. Hasta el mismo nombre
era simbólico; se trataba de doblar
la hoja al libro mun~o que a fuerz~
de girar dentro de s1 m1smo, amenazaba da,r en monotonia y en falsedad, porque hablar d~ la vida
desde un sitio preconcebido y con
u!l tono tan personalquequienes_lo
imitaron casi inc\Jrrieron en pl~10,
era todo, menos conocer la y1da.
.Afortunadamente, el talento rige la
inspiración, la obra de art~ quedó
sólo como obra de arte; el hbro, como la mejor muestra de una estética personal. La m!lerte del Cisne
acusa bien las mq?1etud~s de una
evolución, pero _de¡a a~~1rar ya las
nuevas ensoñaciones lírica~. hay
más humanidad, más recog1m1e_nto;
se llega al purísimo canto _de ~m,cera emoción, como en los D1as m_ut1Jes, el maravilloso poema de rnt1dez
olímpica:

r

y mientras reconstruyo todo el pasado y pienso
en los Instantes trlvolos de mi divagación,
se me va despertando como un a.tan Inmenso

de sollozar a solas y de pedir perdón.

Se comprende que nos hallamos

lª frente al gran poeta que ha d~-

¡ado lejos los prejuicios de la estética: todo arte, toda unidad reside en
su propio corazón. Ilay que dejar
al canto volar hacia donde anhele,
hasta cerca de los mismos, ignorados senderos, mas nunca por sistema ni por filosofía:
La vida está cantando atuera.

la vida dice: ''ven acá";
en el )ard.in hay un olor de primavera
himnos de zumbos en el viejo colmenar''.

Tal es la liberación. Ahora, en
este nuevo libro veremos el ensanchamiento de la lírica por todas
las perspectivas del amor y del mundo. Hay, además, signos de madu rez como cierto afán humanis1mo
de preocupal'fle por la trascendencia
futura de su arte. Recordad el mag.
nifico soneto que empieza Mañana,
los poetas, de La Muerte del Uisne,
y ved ahora estas dos estrofas finales:
Tu ca.nto será tnútll, estéril e infecundo
si no halla en otras almas un eco trateraal,
8¡ va de puerta en puert&amp; llamando por el mundo
y, rech&amp;zado huésped, desmaya en el umbral,
QulzAe entre la angustia que colma el universo
por exoepelón atines con una nota ftel
y bagas un verso solo ... Mas sabe que ese verso
prolongad, tu espiritu, y vivirás en él.

Lo htesperado también nos ofrecerá su seducción. La fúneb_re cántiga de las almas muerta:s, ¡unto a
los pequeños cuadrosdel¡ardíu que
sueña y a la amable trascendencia
de la parábola del camino qne parece inspirada en Stevenson. El poeta
ha descendido de sn trono y sepára
sencillamente a hablarle a nna muchacha que no conoce el mar, sm
que se descubra petulencia ni vulgaridad. Acababa de cantarle a la
mañana y esa misma tarde escuchó
con gravedad la bala_da de l~s caminos. La vida es as1. Taro b1~n debe serlo la poesia; pero esto sulo los
grandes poetas pueden comprenderlo.
M.T.

Estos &amp;brigos y los cailones que protegían
IZ

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Las Joyas de Margarita., Bret-iario
de Amen·, La 1.'ela de Penélope,
El Milagro del Vaso de Agua ....
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Los Noctu1ws dd Generalife. Poesías. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Doña Maria de Padilla, Las Oenw.;
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2.10
1.80
2.10
2.10

2.10
2.10
1.20

10.00

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2.10

•• IIO

2.10

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CULTURA.
El próximo número publica
una selección de - - - MANUEL M. PONCE

Vlovis Lamarre.-Histoire de la Litterature Latine.
París, 1901. Pasta. Francesa . . . . . ............ . ....
Paul Janet.-Historia. de la. Ciencia Política en sus relaciones con la moral. Madrid. 1910. Rústica ...... .
Abbé L. Laberthonniere. -Le Uatholicisme et la. Societé. París. Pasta Tela . ......................... .
Elle Halévy.-Le Radicalisme et la. _Science Phi!oso•
phique. París. 19Q4.. Pasta Tela. .................... .
L. Abréde Broglie. -Le Positi visme et la Science Experimentale. Paris. 1880. Pasta Francesa.. 2 vols ....
L. Picard.-La Trascendence de Jesus-Christ. París.
1905. Pasta Francesa. 2 vols . ............ . .. . ...... .
Lavisse &amp; Ramba.ud. -Histoire Généra.le du !Ve. Si0Cle
a nos Jours. París. 1894.-1901. Pasta Francesa.. 12
vols ........................................ , . , ... .
J. J. Jusserand.-Histoire Litteraire du Peuple Angla.is. París. 1896. Pasta Francesa.. 2 vols ......... .
Julleville.-Histoire de la Langue e, de la. Littérature
Fra.nca.ise. París. 1910. Pasta Francesa.. 8 vols .....
Augusta Comte.-Cours de Philosophie positive. París. 1892. Pasta Holandesa. 6 vols ................... .
Ernesto Guitart.•-Nociones de Economía SoCia.l. Barcelona. 1910. Pasta. Cartoné ....................... .
J. Michelet.-Histoire de Franca. París. Pasta Holandesa. 16 vols , ....................... . .......... , ... .
Pranoi1co Zaroo.-Historia. del Congreso Extraordinario Constituyente. México. 1857, Pasta Hotandesa. 2 vols .................... . ................ . .... .
Ricardo Rodriguez. - El Derecho Penal. México. 1902.
Pasta Ama.teur. . . . . . . . . . . . ....... , . . ... . ...... .
Fernando Vega. -La Nueva. Ley de Amparo de Garantías lndi viduales. México. 1883. Pasta Holandesa ..
lgn&amp;cio L. Vallarta.-El Juicio de Amparo. México.
1881. Pasta Holandesa. . .. . .. . .................... ,
l. L. Valla.rta.-Votos. México, 1894. Pasta Tela. 5 to•
mos ....................... •· •······· •·············
ltontiel y Duarte.-Derecho Público Mexicano. México. 1871. .Pasta Holandesa.. 4 vols ............. . .. . .
Adolphe Prins. -Science Pena.le et Dt·oit Positif. París. 1899. Pasta. Tela. ............ , . . .. . . . ......... .
Ricardo Rodriguez.-El Procedimiento Penal en México. México. 1900. Pasta. Holandesa .............. .
R Garra.ud.-Droit Penal FranQais. París. 1898. 6 vol.
Pasta Holandesa ...... . .......................... .
A. Weiss - Oroit International Privé. París. 1892. 6
vuls. Pasta.Holandesa ...... . .................. ..
Luis Miraglia.-Filosofía del Derecho. Madrid. 2 vol.
Pasta Espailola ....................... . ........... .
Ch. Lyon Caen Renault.-Traité de Droit Commercia1.
Paris. 1898. 8 vol s. Pasta Francesa. ............... .
IC. Thiers. -Discours Parlamentaires. París. 1879. 15
vol s. Pasta Francesa ......................... -- - ..
Anselmo de la Portilla.-México ea 1856 y 1857. Gobierno del General Comonfort. Nueva York. 1858.
Pasta Tela. ................... .......... ..
Manuel Rivera. -Historia Antiguá. y Moderna de Jalapa y de las Revoluciones del Estado de Veracrmi.
México. 1869. 5 vols. Pasta Holandesa ...... '. ..... .
W. H .. Prescott.-Histot·ia de la Gonquista de México.
.México. 181-1. 2 vols. Pasta Holandesa ............ .
Guillermo Prieto.-El Romancero Nacional. México.
1885. Pasta. Holandesa ................. . ..... . .
V, Salado Alvarez. -De Santa Anna a la Reforma.
México. 190!. Pasta. Tela con dorados ...... , ..... .
A. de Humboldt.-EnsayoPoHlícosobee la Nueva España. Pa.rís. 1827. 5 vols. Pasta Española ......... .
V.Salado Alvarez.- La Intervención y el ln:.perio. México. 1908. Pasta Tela. 4 vols .............•...•. • • •
-lantiago Ramirez.-Noticia Histórica de la Riqueza
.Minera de México. México. 1884. Pasta Holandesa.

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Eduardo Ruiz,-Historia de la Guerra de Intervención
en Michoacán. México. 1896. Con retratos. Pasta.
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Manuel Orozco y Berra.-Bistoria Antigua y de la
Conquista de México. México. 1880. 4 vols. Pasta

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Emilio Castelar.-Discursos parlamentarios y polítii.00
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Emilio Castelar.-Discursos parlamentarios y políti8.00
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4,00 Luciano.-Obras completas. Madrid. 1901. 4 vols. Pasta Española ................................. ~ .... .
Bodas de Horacio Fla.co.-Barcelona. 1882. Pasta Te80.00
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Guillermo Shakespeare.-Obra.s dramáticas. ~1a.drid.
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1904. 8 vols. Pasta Tela ..... .... .
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1904. Pasta Tela ...... . ........................... .
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Historia.. París . .México. Pasta Tela ....•..........
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36,00 Las Creaciones de Schiller. Arregla.das en forma Novelesca por Enrique Massaguer. Barcelona. 1913.
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12,00 Maria. Ma.cleod.-Las Ct'eaciones de Shakespeare.
Barcelona.. 1912. Pasta. Tela .... , ................. .
4,00 A·g ustin Rivera..-La. Reforma y el Segundo lmperio.
México. 1904. Pasta Tela ..................... . .... .
3.00 L~renzo de Za.va.la.-Ensa.yo Histórico de las Revoluciones de México desde 1808 hasta 1830. México.
6.00
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Bernal Diaz del Castillo. -Historia. Verdadera. de la.
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Conquista de la Nueva España. México. 1891. Pasta holandesa. 3 vols. con láminas ................. .
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Samuel Basch.-Recuerdos de México. Memorias del
Médico ordinario del Emperador Ma.Ximiliano.
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{1886 a 1887). México. 1870. Pasta Holandesa. ..... .
J. E. Hernández y Dávalos.-Colección de Documen4.00
tos para la Historia de la Guerra de la Independencia. de México. México. 1877. Pasta Tela. 6 vol s ....
50.00 Dramas de Víctor Hugo.-Barcelona. Pasta Tela.
Con Lámina.s ...............................•• . ....
40.00 Carlos Maria de Bustamante.-Cuadro Histórico de
la Revolución Mexicana. comenzada el 15 de Septiembre de 1810, por el Ciudadano Miguel Hida]go
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Gobierno Espaíiol hasta la. entl'a&lt;la del Ejército
5.00
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/

8 00

10.00
7.00
2.00

14.00

4,00
4.00
2.50

2.50
2.50
2.50

10.00

10.00
3.00

4-0.00
2,00

38.00

•

ó0.00

30 00

30.00

20 00

13

�INFORMACION GRAFICA DE LA FIESTA DEL PASADO DOMINGO
EN EL AERODROMO DE BALBUENA

IDEAL,-Desde hace algún tiempo qu€ te- ~''"
níamos deseos de hablar algo respecto a la
Compañía de Arcos que viene trabajando en
el Ideal, pero por una parte nos lo impedía el
corto espacio de que disponemos en esta revis't a para las crónicas teatrales, y por otra
el entusiasmo y el constante deseo de tratar
sobre el «tópico amable•, como llama el simpatice Florián.
Pues bien, la Compañía de Arcos, es muy
heterogénea. La Tubau es una inteligente
dama joven que desempeña sus papeles en
la comedia con gran acierto, luce, como variedad, una particular gracia, cuando canta
couplets, y en general, su labor anima al
aplauso. Arcos, también ha gozado justamente de las manifestaciones cariñosas del público, de un público especial que gusta de olvidarse de las fluctuaciones del cambio y de
las intemperancias del valor del infalsificable, con la tibieza de una sana risa que inspira la multiforme cara del humorista Arcos.
En cambio un famoso ,Trío España, que
trabaja en el propio teatro es una calamidad.
Toda la gracia que tienen los que lo integran
consiste en darle al tablado ciento cincuenb1
y seis patadas por segundo, plato más, plato
menos. Una demostración incontrovertible
de que los «crosseb o los texcelsior» son de
una resi:;.tencia verdt+niana y nada más. Debían consignarlos a cualquier cine democrático en un plazo no mayor de cuarenta y
.ocho horas.
COLON.-Sigue Antonia Mercé de la
Paz privando de entu'iiasmo a las gentes de
buen gusto. En los últimos días ha bailado
mósicadeGrieg y deMassenet, sobresaliendo
una «Danza Campesinu del primero. Durante esta misma stmana irá presentando algunas ».ovedades hasta llegar a bailar la «Danza
de los Siete Velos». Toda la intelectualidad
de México, toda la gente culta, noche por
noche deja en -la taquilla una cifra moderada y dentro del teatro, deja •p0lvo de manos&gt; de tanto aplaudir a la géntil- danzante.

La empresa del Colón y los cronista! de la
prensa metropolitana han organizado un concurso de caricaturas para premiar las tres mejores que se hagan de •La Argentina» en
cualquiera de sus bailes. En otro lugar publicamos la convocatoria.
"LA LUZ" .-No nos fuf posible decir
algo oportunamente relativo a la cinta im presiotiada por la señorita Emma Padilla y
el señor Agüeros. Esta fiilm nos ha demostrado que en México pueden hacerse buenas
películas, pero siempre que los directores o
empresarios procuren argumentos de buen
gusto y originales. Lo más reprochable de la
cinta es que hayan desarrollado el mismo argumento de •El Fuego» echado a perder por
algún aficionado a leer a Vargas Vila, La señorita Padilla es guapa, tiene condiciones
plásticas muy favorables para el cine y solamente necesita un buen director que la con duzca con acierto y que le sugiera algunas
otras visiones que no sean únicamente las
que nos ha dej¡'l.do ya en la retinR Pina Menichelli. La señorita Padilla debe convencerse, además, que puede tener una personalidad propia y con ella triunfar en el cine.
El señor Agüeros está más atrasado y necesita con mayor urgencia de una buena dirección. Ahora que nosotros creemos que en
México no hay todavía persona competente
para ocupar este puesto, ni menos aón cuando sigan las empresas que se dedican a la fa•
bricación de películas con la idea de poner
asuntos de sociedad de más o menos distin•
ción. Este género es insuperable ya. Las
marcas italianas y francesas son dueñas de
la exclusiva mundial y en cuanto deje de
ser novedad una peliculR mexicana·, por el
hecho de ser-mexicana, no tendrá. absolutamente aceptación. Es preferible q~e se de·
&lt;liquen a los asuntos históricos y de todas
maneras hacer venir de Europa los directo•
res artísticos. Costará más pero se evitará el
fracaso.
BUFFALMACO

EL PRIME:..R BESO
Viene de la pagina 5
nervios en tensión y medí a bailar, a.dar
saltos, a gritar ....
Pero mientras más me agitaba., mis impulsos crecían. Levantando en vilo una.
silla, la lancé sobre la cama, y allá mis•
mo fueron a dar, tras las sillas, todos mis
libros y los objetos todos de mi tocador.
Después, enloquecido, tiré de las ropl\S
del lecho y todo fué sacudido; leva.nté la
mesa de mi esLudio, golpeé · las sillas, removí furiosamente todos los muebles ....
Y reía como embriagado ¡Ella me ama•
ba ¡Ella me amaba .... !
Un golpe rudo dado en la puerta me hi·
zo leVantar la frente de sobre mis brazos.
cruzados sobre la mesa.
-Señor, seílorito, ¿qué se~ha visto m&amp;·
lo? preguntaba de fuera una voz servil.
Volví la vista a mi derredor y me quedé espanta.do del desorden que me circun•
daba. Muebles, ropas, libros, útiles, to·
do revuelto aquí y allá en inextrincabl&amp;
confusión.
-¿Qué había pasado? ¿había estado yo
aquella noche ebrio o loco?
Mi memoria se iluminó, y sonreía-, a. la
felicidad .. .. ¡Ella me amaba!
y un haz de rayos de sol entra.b&amp; pol"
la ventana, ábíerta de par en par, 11enaado con su luz de oro la estancia entera! .. ,

La. fiesta de kviación del domingo pasado El ministro de El
Salvador acompailado de varios Generales

AVENTURAS EN EL TENDEDERO

l. Ayude usted a un desgraciado pájaro.
II. Yo fui empollado en las azoteas de una cárcel.
III. Como usted comprende nadie quiere ayudar a un· pájaro nacido en la. cárcel.

U Sdinero,
T ED puede perder su
sin darse cuenta,

No compre
,:::J

ai no compra a los verdadero■ Agentes de este Despa ..

eho.

Máxico, marzo de 1917.

"Collingburne''
Es la marca de los mejores.

Hilos e Hilazas

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para coser, tejer y bordar.

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Es la casa concesionaria para la
venta en todo el mundo.

ESQUINA MADERO
.y BOLIVAR.

R. A. Day
Es el único y exclusivo Representante para este pais.

EMILIO HOMMEL
Una. escena de la comedia ''Retazo" estrenada en el Ideal
el último sábado.
14

lr:::::::::::::::-====

Un vuelo

'

a personas que no puedan probar ser Agentes de es te Depar·
mento.

La Fábrica
no servirá pedidos que no estén confirmados por el suscrito.

No serán despachadas
las órdenes por la Fábrica si se
hacen por conducto de otra
persona.

Le llegará la mercancía
Pero por conducto de algUn
comisionista de E. u,, y 1ntonces

Usted paga més
por el misÍno articulo.

~- A. DA Y, único y exclusivo ·Representante para la República.
,v. 5 de Mayo 32,

Despachos 310 Y 311.

MEXICO, D. F.
15

�Sección de Ajedrez
Acargo de E. González Martlnez jr.
PROBLEMA NU MERO 11.
Por KOHTZ y KOCKELKORN

Desde el próximo número

BLANCAS: P5CD, C3CD, C2AD, R3AD.
P5D, A5AR (6 piezas).
NEGRAS: R5TD, P3CD (2 piezas).
Las blancas juegan y dan mate en 4 jugadas.

PARTIDA NUMERO 16
GINOCO PIANO

PEGASO
realizará grandes reformas. En
su afan de publicar trabajos de
los intelectuales más distinguidos de la República, no ahorrará trabajo ni esfuerzo por ser la
revista literaria por excelencia.

Busque usted en el :próximo número, poemas inéditos de J ose
Juan Tablada.

Jugada en Berlin, en 1863.

NEGRAS

BLANCAS

B. Von GureyzkyCornitz.
l. P4R
2. C3A D
3. A4A
4. C3A
5. P X P
6. CXP
7. A2R (3)
8. ClCD (4)
9. C3D

G. R. Neumann.

l. P4R
2.
3.
4.
5.

C3A R
A4A
P3A
P4D ·

6. 0-0 (1)

7. P X P (2)

8. P5D
9. TlR
10. A3C

11. C3A
12. P6D!!
13. T X AII ( 6)
14. A5C!
15. C5D
16. D4D
17. D4TI

10. 0-0
11. ClR
12. P X P (5)
13. DX T
14. C3AR
15. DlD
16. C3A
Se rinde (7)

NOTAS

Por E. G. M.
(l) Una tentativa para transtormarel Glnocol'ta,
no en un brillante juego de ataque. En esta s i ~
se juega generalmente P XP en lugar de la ju

,

del
(2)texto.
SI T 1 R, la probable contestac16n de las negl'lt
serla CXP A para llegar a una situación semejante a
la de la famosa partida Hotrmann-Petroff. rada de
(3) E&amp; dlticll Indicar cual es la mejor retl
este Alfil. Lo pretlero A 8 C.
.
fCD
A 8 . C4T seguirla 9. ASD, CSD, 10. p
te~~~ndo ~; negras una situación sumamente comprometida.
CXP en la ul(6) Aparentemente la mejor, pero
ca buena.
(6) Una jugada decisiva Y elega11:, .A. cxc+II
¡7) Porque después de AX C. X ,
mat,.
negras perde rlan la Dama para poder salvar e1

y MEDIO DOBLES
PARA VENTANAS

~IDRIOS PLANOS,
SENCILLOS

David Bloch
1~ CALLE DE SAN TA TERESA NUM. 12.
Antes Escalerillas núm • 14 ·

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El Visitan te: Según la Guía, estos chismes dejaron de usarse a principios del Siglo XX.
CARICATURA DE BAGARIA,
tomada del semanario "España,"

�</text>
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                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 16, Junio 29</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Gabriela Mistral</name>
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