<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="20367" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/20367?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T21:51:27-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="16892">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20367/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_17_Julio_6_n.pdf</src>
      <authentication>6ad72114a84e59833a52267623d04092</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="570592">
                  <text>REVISTA ILUSTRADA
"~

NUM. 1-7.

JULIO 6 DE 1 91 7-

PRECIO: 20 CTs.

SIEMPRE TENEMOS
EN CASA CUANTO LAS
DAMAS DESEAN.

LA CIUDAD DE- LONDRES

El Visitan te: Según la Guía, estos chismes dejaron de usarse a principios del Siglo XX.
CARICATURA DE BAGARIA,
tomada del semanario "España,"

�PEGASO

TODO MEXICO
ELEGANTE

DIRECTOR: JESUS B. GONZALEZ:
GERENT~ JOSE BALLESC~

..

R.EIDA.OO::EC&gt;1'1'1
Ramón López Velarde.
Enrique G. Martlnez.
Rafael Cabrera.
Rafael López.
Jeoaro Estrada.
José D. Frías.
Antonio Caso.
Jesús Villalpando.
Enrique Fernández Ledesma.

Efrén Rebolledo.
Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

Exige los sombreros ·

Por que va con

REVISTA SEMANAL

Plaza
Constitución
5y7

la moda al día
SIRVASE VISITARNOS

OC&gt;LA.EIC&gt;R.A.O::EC&gt;1'1'1
Carlos Goozález Peña.
Max. Henr!quez Ureña,
Pedro Heorfquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera
Jesús García Gutiérrez.
Juan B. Igufniz.
Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. López Portillo y Rojas,
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid) .
Amado Nervo (Madrid).
José de J. Núñez y Domíoguez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuet de lá Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruoeda.

Jesús T. Acevedo (El Paso).
Ricardo Arenales.
. ¡,tl~iaoo Brull.
Maria Eoriqueta.
1
· Gustávo E. Campa.
Rubén l',{. Campos,
Bartolomé Carvajal y Rosas.
&amp;lberto Maria Carreño.
Francisco José Castellanos.
Luis Castil)o Ledón
lgnacio B. del Castillo.
IQH María Chacón y Calvo.
Eduardo Colín.
Eduardo Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domfoguez.
Enrique Feroáodez Granados.
Jenaro García.
Augusto Genio.
Francisco González Guerrero.
Luis Goozález Obregón.
Saturnino Herráo.
Jorge Enciso.
, "2\lberto Garduño.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Esteban Flores.

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano .
Joaquín Ramfrez Cabañas.
Adrián Recinos.
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros.
Francisco Verdugo Fálquez.
Jenaro Fernández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique s~ntibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú) .
Alberto Vásquez del Mercado.
Atanasio G. Saravia.

I

:J?XEIUJA.1'l'TE1&amp;1
Leaodro Izaguirre.
Carlos Neve.
Antonio Gómez.
José Tovar.
Alfonso Garduño.
Francisco de la Torre.

f

Germán Gedovius.
Roberto Montenegro.
Angel Zárraga.
P&lt;&gt;T&lt;&gt;G-R.A.PC&gt;&amp;1 Antonio Garduño. -Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En los Estados, 10 números........... $ 2.50
En el Extranjero, 10 números .......... $ 4.00
En la Capital, 10 números............ 2.00
Números sueltos:.. .. . . ......... ...... 0.20
OFICINAS: Avenid• 5 de M•yo, 82.-Edlflclo de •• Ba ncul•.-Deput•mento, 122. -Ap•rtado Postal, 1408.
La correspondencia,_debe ser dirigida a la Gerencia.

LA MARCA

WESTINGHOUSE
Ea una garantía de nuestra maquinaria eléctrica.

Compatlfa Ingeniera, Importadora
y Contratista, S. A.
Sucs. de G. y o. Branlff y Cia.
31 _ de la Palma 34
Apartado 303

GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES
··-,ACABAMOS DE RECIBIR
UN GRAN SU~Tll;)O EN

Publicaciones
extranjeras

1

Trajes P.Afª 'ª~~lle~9s

...

t:'

Traje con saco "Norfolk":

$ 12, 16 y 18. 00
Traje con _saco "Reqame":

s $ 20.00

l

LA CASA que vende
.n5.ás,·barato
;

Pantalón "Tennis'':

.$

'·ºº

Asimismo tenemos un alran surtido
en Casimires del país y extranjeros
a precios increíblemente baratos.

VEYAN, JEAN YtlA,
Esq. Isabel la Católica y 3a. Capuchinas.

Librería de Andrés Botas e hijo.

la:Bolívar No. 9.
MEXICO, D. F.

---------------·-----------·

�STED puede perder su
dinero, sin darse cuenta,
si no compra a los verdade•
ros Agentes de este Despa•
cho,

U

....

No compre
a. personas que no puedan probar ser Agentes de este Deparmento.

la Fábrica

"Collingburne''

REVISTA SEMANAL

no servirá pedidos que no estén confirmados por el suscrito.

Es la. marca. de los mejores.

No serán despachadas

Hilos e Hilazas
"Collingbourne Milis''
Es el nombre de la. Fábrica..

"Western Thread Company"

le llegará la mercancía
Pero por conducto de algún
comisionista. de E. U., Yentonces

Es la. casa. concesionaria. pa.ra. la.
venta. en todo el mundo.

Usted paga más

R. A. Day
Es el único y exclusivo Representante para. este pe.is.

por el mismo articulo.

R. A. DA V' único Y exclusivo Representante para la República.
Despachos 310 Y 311.

Av. 5 de Mayo 32.

MEXICO, O.

r=.

1
HI_SJ_QR~E~Ig!~
•

... e,."f.U 4h11.$U0.V4Ji-ii44'l/...7.L.

._...«.V_.

Nueva Edi~ión de México
a Través de los Siglos.
..

Se ha reanudado la publicación de esta
IMPORTANTE OBRA.
EL TO"O 10 YA ESTA A LA VENTA

J. BALLESCÁ 8l Cía. Sucrs.
MÉXICO, D. F.
Apartado 15.

•

TOMO I
11

las órdenes por la. Fábrica.si se
hacen por conducto de otra
persona..

para. coser, tejer y bordar.

Registrado como articulo de segunda. clase el día. 17 de marzo de 1917

MEXICO, D. F., 6 DE JULIO DE 1917
11

NUM. 17

CRÓNICA

LA PICARDIA HONESTA
''LA ARGENTINA"

La palabra «picardía», cuyo significado según los
'léxicos incluye una actuación deshonesta, ha Yenido su.friendo un cambio. Y tal, que ho:v el título de esta crónica constituye sólo una antinomia aparente. De hecho
puede haber picardía sin encanallamiento. Así Rucede
con esta bailarina genial, Antonia ~,lercé, que ha edulcorado, con el encanto hibleo de l:lus baileR, quince o veinie
.noches ciudadanas.
Tres o cuatro veces-y para mi pachorra fogaril es
mucho-he encaminado mis pasos al teatro en donde la
musa desgrana sus inspiraciones. Y tres o cuatro veces,
ante el deleite que invade la sala, como si un bosque
bíblico vertiera sus aromas en ella, he agradecido a la
a.mistad de Ramón López Velarde las palabras animaqoras y descongestionantes que me llevaron por primera vez al dignificado recinto.
Es «La Argentina» una mujer Esbelta, de una estili,-zada simplicidad de líneas poco grata a la burg·uesía.
pero encantadora para la aristocracia del gusto. Tiene.
•engarzados en el óvalb de la cara, una boca sonreidora,
en la que, en apretadas hileras, lucen los dientes sumagia nívea, y dos ojos magníficos, cuyo deleitoso «reojo
plagia».
De un color zarco-como aquellos otros ojos zarcos
-&lt;le Mimí Aguglia, que también supieron un día, sólo un
día en que quiso la ilustre sustraerse al fiero destellar
. de la mirada trágica, hechizamos en las diabluras co&lt;¡uetas de «Santarelina»-, los ojos de Antonia ;\;lercé
: picardean, picardean siempre en alardes de gracia. Pero
1!Sta picardía no es la de la «clásica» bailarina de los tablados hispalenses, en la que el reir de los ojoR, adaptándot1e luego al atrevido movimiento corpóreo, no
siempre estético ni elegante. 110s produce una emoción
apenas dionisiaca, jamás artística. La mirada de lo!l
ojos de esta danzante, correspondiendo a una movili·dad unciosa, llena de Titrno y nervios, de toda la figura,
sugiere una sonrisa e1.t,átiea más que una ardiente y entusiasta eclosión. El decoro no sufre mpngua con e,.;ta
·danza exquisita, y lo,.; sentidos, excirn.«Jos por ella suavemente, van más al arrobo que el impulso.
*
*
No es, por cierto, eRta *danzante
una de esas maravillosas bailarinas que mueven los pies en juego funambulesco; no baila, como la gentil e indiscutiblemente
gran bailarina españ,ola Pastora Imperio. farrucas o
g arrotines· no hace el fiamenquismo de .A.malia Molina;
, eono tiene la'rítmica agilidad sorprendente de ~faria
nesa. Tampoco es la danzante hierática.. de actitudes

rituales que es la norte-amnicana Isadora Duncan, cuyos bailables, bellfRimos y llenos de arte supremo en
ciertos instantes, me pl'Odujeron en otros, sin embargo,
la impresión de lo artificial, de lo inadaptado que tan
bien ha dicho en su crítica Genaro Fernández Mac-Gregor. ~La Argentina» no es ni una ni otra cosa; ni la
danzante de actitudes helénicas, ni la «castiza» bailarina española. Es algo distinto, algo que se ~e antoja
((sui generis». Ni siquiera nos importan. al verla, los
pies, produciéndose, así, otra aparente paradoja, la de
estar ante una bailarina que no baila con los pieR. Su
arte no dei,cansa en ellos; aún-¿por qué no decirlo?en los momentos en que, al concluir algún baile, los
mueve rápidamente, en vivo zapateado, se esfuma el
embeleso .
No. El arte de esta mujer es la armonía, la constante armonía, la euritmia de todos los instantes de su
grácil figura. Ciertos momentos, ciertas «poses»-una
sobre todas, en una danza de Grieg-son unpoemacompleto, un canto a la gracü, merecedor de un mármol.
, . La flexibilidad maravillosa de su cuerpo, el juego
umco de los finos brazos, la deleitable mirada, el fresco
~· amable sonreír, son algo que no debiera pasar tan fugazmente..... .
* **
Un leve reparo. ya que he recordado una danza. de·
Grieg.
Las castañuelas, que esta gran artista ha ennoblecido hasta el grado de ser en sus manos magas un instrumento de arte; las castañuelas que hacen nuestro
encanto al acompañar, al µ,centuar los ritmos de la
danzarina en los bailes víddos de abolengo español. y
que, graciaA al claroscuro, diremos, que les sabe imprimir Antonia Mercé, pueden asimismo adaptarse a otra
música añn. no dan, sin embargo, una nota adecuada
en algnrios bailes. romo el de la citada danza noruega.
Poi' la grii.&lt;.:ia ele la, figura, bella y armónica aquí como P.11 ningún otro baile, llegamos casi al arrobo. En
un recogimit&gt;nto sileneioso. a,bstraídos en su visión exquisita, arribaríamos al éxtasis... Nos lo e~torba, quizás, el golpeteo de las tablillas de ébano, las que·no se
adaptan, a mi vet', aun así delicadamente tañidas, al
genio de una música norteña ...
La danzante exquisita, que nos deleitará tal ves
unas semanas más, ha venido a cumplir una bella misión, la de impartir a nuestras tristezas citadiuas ese
don divino que es la gracia...
..\ LE.J.\Xl&gt;HO Qrr,JAxo
3

�e~:i~~

LA VIDA DEL ARTISTA
POR MANUEL TOUSSAINT
Para el héroe todo es tragedia.
NIETZSCHE,

I

EL NIÑO QUE NACJO GRANDE
El pobre niño tenía la desgracia de' haber nacido grande. Así como hay hombres que al fin · de su vida siguen siendo
niH.os, él, Teodoro, desde que vi6 la luz
del Mundo llevaba sobre sus hombros
ternezuelos la edad de un a~olescente.
El bullicio de sus compañeros, los ruidosos juegos al aire no conmovían su espíritu trist-e. uEste enclenque chiquillo,
acabará por volverse idiota&gt;i, ~xclamaba
rudamente su padre; y a fuerza lo hacía
ir a jugar. Teodoro iba a jugar; pero sin
conocer los juegos, sil\ querer confesar
que no los conocía, con un horrible miedo al ridículo, equivocábase torpemente
y todos se burlaban de él.
.
Cuanto juguete caía en sus manos excitaba su curiosidad; para él, la nave de
vapor que surcaba las aguas de la fu,ente; el c3i'ión que arrojaba perdigones a la
distancia. eran motivo de gusto, no por
la activicÍád desarrollada, sino por el secreto origen de tal actividad. Rompíal~s,
estudiábalos, comprendíalos y todo el interés de los juguetes había concluido al
instante¡ daba los despojos a c\lalquier
chiquillo, o los tiraba la calle. Sus pa ...
&lt;lees se enfurecían, lo llamaban destructor; los regalos iban disminuyendo.

•••
Llegó el tiempo de ir a la. Escuel_a. Te~doro fué a la Escuela. Su aspecto paliducho, enfermizo, sus modales taciturnos atrajeron hacia él la antipatía de
sus 'copdiscípulos y la antipatía del maestro. Nádie sospechó que bajo .aquel cuerpecillo latiese el alma de un hombre y
todos se empeñaban en tratarlo como a
un niño· Teodoro fué abandonado a sí
ocismo· 1~ salvarOn sus propios esfuerzos; ~as concibió un odio feroz por el
estudio.
.
Los únicos compañeros de su infancia
fueron loa libros. Aunque aborreció sus
libros de Escuela, el hábito de leer había
·• arra.igado fuertemente en él; leyó ~ucho,
leyó cuanto tenía ante los ojos; sm que
nadie lo condujese, hizo de su cerebro un
almacén de ideas ajenas: los ~roblem~s
del mundo, del alma, de la soc~edad disputábarnse su energía. Largo tiempo pasó sin que despejase su espíritu de seme•
jantes problemas; con todo, ~lgo había.
de' obtener: su pasión por los hbros.

*••
Muchas contradiccio11:es de la vida se
habían presentado a sus ojos. &lt;Me falta
inteligencia, pensaba Teodoro, para poder comprender cosas que ahora me pa•
r;cen absurdas&gt;. Pasaba el tiempo, sus
4

facultades mentales engrandecían su ex·
periencia y su fuerza; mas Teodoro no
sólo no aclaraba sus dudas, sino que tenía cada vez más dudas. Llegó a creer
que el talento sólÓ era engendrador·de
contradicciones.
,
El golpe más rudo fué cuando aplic~ su
criterio-el talento razonante de un iconoclasta, pero funda.do en el mundo-a
lo que veía en su propia familia. Llo.ró
como un niño al comprobar que un abismo lo separaba de los suyos: éstos lo h~bían dejado formarse libremente, él tenia
un espíritu, y su espíritu renegaba de las
ideas de los suyos. Casi abominó de la
libertad que lo había obligado a alejarse
de su familia, porque la amaba, la a~aba con todo el ímpetu de su sér. «No importa que no esté de acuerdo ~on ellos!
llegó a exclamar, taparé los OJOiS de m1
razón y los oídos de mi conciencia; sólo
quiero tener sentimiento para ello si sólo
cariño, sólo gratitud!»
.
Pero la familia se percataba de las ideas
de Teodoro. y tal vez sin malicia, tal vez
por el mismo cariño celoso que lo :eía
alejarse de ellos, empezaro~ a ~aher1rlo
constantemente. La vida se hizo mtolerable. Para explicar su chifladura, el padre
de Teodoro inventó una malhadada neurastenia; Y todos se empellaron en curarlo, cuando no eran capaces de compren•
derlo.
l"b
Sufrió muchO; quitáronle sus 1 ros,
sostuvo discusiones horribles, e~ que l~s
palabras que no debía pronunciar aguijoneaban su lengua; procuró inútil~ente
·explicar sus ideas. Al fin se convenció ~e
que les había perdido todo cariño; ~ub1era segm"do con ellos ' mas le. pareció ser
una carg'a, un objeto de disgusto con-

diferente, la mayor parte de las veces;
entonces comprendió que los libros eran.
un medio y no un fin, como él imaginaba: debía conocer los espíritus de los demás, no para ser esclavo de ellos, sino
para encontra1·se a sí mismo.
y fúé desechando los libros después de
utilizarlos egoístamente. Tan severo como antes había sido complaciente, dejó
para su biblioteca espiritual escasos volúmenes; sólo conservaba los que resistían una segunda, una tercera lectura.
Con el vigor de sus pasiones, casi deseó
que se suprimiera la libertad de imprimir libros; era para él un crimen que el
autor no pusiese su espíritu en su obra,
que hablase a los ojos, a los oído_s, si~
decir nada al sentimiento y a la mtehcia.
Los libros no le bastaron para hallar
su personalidad. Encontró ·a finidades, pudo conocer diferencias profunda.s entu
·él y los demás; pero no se veía. completo.
Su instinto lo reportó al buen sendero:
entendió que si quería desarrollar S:u1
rasgos personales, era preciso estudiar•
se en el mundo. En un principio renegó de
todos los libros, el hábito le hiz.o reincidir en la lectura: entonces, libre de pre•
juicios, buscando las obras que más le
hacían sentir, leyó con un gusto no sos•
pechado: había aprendido a leer.
No encontrándose en los libros, Teodoro fué a buscarse en el mundo. Y al pri·
roer paso en el mundo, Teodoro, por fue~za tenía que hallar enfrente de su camino' a quien casi llenaba · todo el mundo:
la mujer.
Con la cabeza desbordante de teoría~,
con recelos fabulosos sacados de sus h·
bros Teodoro era fundamentalmente timid~. Su ingenuidad, la brillantez de
sus ideas su pronto conocimiento de las
personas,' diéronle infinitos éxitos con
las mujeres: pero su timidez no supo a.pro•
vecharse de tales éxitos; Teodoro era en.
vidiado por sus rivales que lo ju~~a~an
desdeñoso, sin sospechar ·q ue él con Justa razón los envidiaba a ellos.
.
Al fin, una mujer valiente logró cautivarlo. Teodoro pensó que había encon·
trado su ideal; volvióse éasi loco¡ ella tení-a para él todas las virtudes del mundo¡

tinuo.
T ¡
Entonces abandonó su hogar.
en a
. le «os· la Tierra C\Stentaba su amvem au ·
11 d
plitud: ¡como si se ofreciese a ser ho a a.
por sus plantas!

JI

LA MUJER y LOS LIBROS
Solo en el mundo, sus libros fueron los
, . os amigos. Hizo de ellos sil culto. su
UnlC
·dolatría el objeto de su v1'd a; d.iv1'diÓ su
~cti vidaÓ entre la sórdida batalla por la.
. le cia. parte miserable de sus días, Y
ex1s n ,
·a d puro
~sta otra vida subterránea, ¡1_ a. e
cereb ro, la Sola digna de vivirse, según
sus opiniones.
.
.
Pero los libros, dándole savia y ¡1gor,
también laboraban contra ellos m1~mos.
T d ro sistematizó sus lecturas: hizo un
eo o resum en de cada obra que leía.; el
breve
análisis detallado de las ideas de sus áu•
tores le hizo ve·r que él pensaba de modo

Carecería de importancia~~m~cte~ís==~
No hay catedrales ni monumentos ar
que valgan la pena.,••

go1peábase la frente, renegando de los
ai'ios que había pasado sin conocer ,emeja.nte hermosura., concreción de todas las
perfecciones humanas: Teodoro miraba
en ella la imagen de sus propios suei'ios.
La. realidad era otra.
Fueron días de locura inimaginable:
cuentos de hadas vividos a la luz del eré, pásenlo; olvido completo de la fea realidad humana. Sus cuerpos parecieron adquirir la. sutil U'gereza de los espíritus y
recorrer el Universo y el Paraíso. Entre
este bajo mundo, ellos llevaban la mara•
villa de su mundo, en que eran felices, en
que acababan llorandp de tanta felicidad.
temblando de pavor a la idea de perder
uno, la más Jeve mirada del otro.

•

**

Toda vía tra_nscurrió algún tiempo. Mas
ya no eran tan asíduos¡ lá. rectitud de él
pedía a gritos la separación; el temor de
hacerla sufrir lo contuvo aún. Separáronse, al fin; él era culpable, ella, la víctima., había sacudido a su verdugo ...
El pensamiento de Teodoro la hizo parecer a su vista bajo aspectos horribles.
Cada vez que el recuerdo le traía a la memoria un instante feliz, imaginábala con
perfidia incalculable, con defectos inhumanos. Así se curó.
No pudo pensar en ella serenamen~ sino después de muchos meses¡ esto lo inquietaba: ¿Estaría. perdido para siempre?
Logrólo más tarde: cEs mi primer amor,
dijo; además, debo agradecerle que me
ayudó a buscarme a mí mismo, haciéndome sufrir; y que, siendo sincera, dejándose conocer, me permitió alejarme de ella 1
con quient de vivir más tiempo juntos 1
habría sido muy desgraciado&gt;.
'f, por primera vez desde su ruptura,
vió su retrato, olió sus cabellos, acarició
sus recuerdos, con una voluptuosidad in•
descriptible.

las maravillas de su arte. El mundo &amp;preció el regalo: riéronse del poema; mandaron que ocultase aquella estatua, cuya
obscenidad era peligrosa; y un críticodon Cualquiera-dióle consejos para modificar su cuadro ....

*
••
Había sufrido tanto y su dolor había
pasado de modo tal a sus obras que, insensible al p&amp;recer, sólo sonrió amargamente. Destruyó sus creacciones y con
ellas el secreto de su personalidad, conquistada con tanto traba.jo ... Y se encerró en sí mismo, a solas con sus sueftos,
sin esperanzas, sin odios, sin recuerdos,
con el único sentiniento de haberle hablado al m'undo, a sabiendas de lo que. el
mundo había de responder.
Así esperó el fin de su vida. La gente,
creyéndolo loco, no se atrevía a acercársele. Sus ojos miraban tan fijamente un
sitio cualquiera que' los caminantes, cu.
riosos 1 seguían con la suya la dirección
de su mirada: pero era imposible mirar
lo que miraban los ojos del artista.

Pasó un ai'io. El tedio más profundo
embargaba a Teodoro. No había dejado
de querer a su ídolo, pero sentíase esclaclavo: esa. mujer robaba su actividad
completa, ofrenda que él hizo gustoso al .
principio, pero que ella a.hora parecía
110 agradecer. Intentó una ruptura; ella
no consintió.
Aquella cadena lo 'ataba fuertemente.
III
Pero Teodoro había empezado a razonar
EPILOGO
•
y cuando un amor admite razonamientos,
EL ARTE
está perdido: ha muerto de antemano.
En la cúspide redonda de una colina., a
La vida de Teodoro fué una. lucha por
Teodoro analizó; vió con mirada retrosla luz del incomparable crepúsculo de
hallarse
a sí mismo. Recorrió todos los
otoño, Teodoro espera la muerte. La clapectiva. eff su sér y en el espíritu de ella.
camiqos, hizo cuanto pudo hacer; al fin
ridad del cielo destaca la silueta negra
Wda. la historia; su naturaleza, anhelanllegó al Arte. Y en el Arte casi tuvo el
de bosques lejanos; pero la cima parece
18 de amor, había buscado nuevos paisaconsuelo de todos dolores .. Con mucho de
flotar ea el ambiente.
jes femeninos y con ellos, ahora, compa•
poeta 1 con grandes facultades técnicas,
raba ...
Sentado en una roca, Teodoro ve pasar
habí8' gustado pasiva.mente de la obra
junto a él parejas de ancianos. Van hacia
Ella, sin que fuese una mujer vulgar,
artística; de eso a crear sólo hay breve
la muerte, impacientes para esperarla. y
sintetizaba todos los atributos de su sexo.
distancia: Teodoro la franqueó.
oye con disgusto sus pláticas! estúpida.s
Su orgullo jamás le permitió creer en el
Conoció que el arte le permitía. comcomo las de los chiquillos. &lt;Estos Seres
-earifto de él, a pesar de los sacrificios
prenderse a sí mismo y expresarse a sí
odiosos sí han vivido, piensa Teodoro,
que hacía; el egoísmo de ella lo esclavimismo. Y dedicó al Arte todas sus faculparo ellos fué grata la vida porque no
zaba sin esclavizarse, Los gustos de él
tades. Volvióse asiduo concurrente en
int-entaron salir de la mediocridad; y
que ella no podía. sentir, la exasperaban
Academias y Escuelas; sujetó su e~píritu
van a morir satisfechos de sí mismos, de
y eran objeto de sus burlas. Su ingenio se
a
los caprichos de los d6mines que forjasu vergonzosa vejez que nada de glorioso
aguzaba cuando quería herirlo: sus palaban artistas; pero ellos trataron de ahotiene en mi pasado&gt;. Y recuerda de joven
bras de ser venenosas, lo hubieran magar su espíritu y de trozarle sus alas.
\ado.
su odio profundo por todos los viejos.
Horrorizado, huyó.
En un momento de suprema lucidez, se
Cu&amp;ndo conoció que los deseos de ella
irgtJió Teodoro sobre el filo de su roca.
no :ostentaban el sello de idealidad que
* •
Volvióse hacia la Humanidad, para lanque ennoblece todos lo:1 deseos humanos,
Y fué al verdadero Arte: acudió a los
zarle, en un grito postrero, el último
-casi abrigó odio por sí mismo. cUn amor
grandes altistas. En su mente erigió ·uria
despojo de su espíritu ...
que no tiene algo de sensual en el fondo
gran c&amp;tedra.l en que tuvieron capillas
Pero la muerte se llegaba, con gran al,es monstruoso, pensaba, pero es más
los genios que se armonizaban con él. Su
borozo de cascabeles.
monstruoso el que únicamente es sensuaveneraición entonaba himnos por los granlismo&gt;. Y aborrecía. de todo corazón a
des infelices de la Humanidad, por los
,quienes sólo eran siervos de sus instintos
que habían dejado ea sus obras parte de
.atávicos .
. EN MARTE
su dolor. Sus Héroes .fueron Miguel Angel y Shakespeare, Rembrandt y Beethoven, Verlaine y Wagner, Nietzsche y
Tolstoy...
·
Y fué ascendiendo y una seguridad
inesperada apoderándose de él. Estaba
en la plenitud de su vida; deseó crear algo grande, algo que fuese suyo, que fuese ÉL.
Y escribió el poema de su vida., .y mo. deló la estatua de su desgracia, y pintó
el cuadro de sus amores. Obras únicas,
en .que había puesto su personalidad inconfundible; y la había pues~o de tal manera que para él no quedaba nada; como
si hubiese empleado el sonido de su voz
para sus versos, la carne de su cuerpo para su estatua, la sangre de sus venas para su cuadro ...
Pensó hacer al mundo el regalo magní-Yo creo que ha llegado el mo:nento de
fico de sus tres obras. Y en una exposique los demás planetas abandonemos la neuEl gigante ciego, (DE LIFE}.
ción nunca vista, ofreció a la humanidad
tralidad.

•

5

•

�~
LAWN TENNIS
Toda de blanco,
Finge tu traje
Sobre tu flanco,
Griego ropaje.

En vano ilusa
Fijas el pie ... ;
Que no eres musa
Ni numen, que

SON TUS OJOS
DOS SAETAS A&lt;;,UZADAS·--···

De la Victoria
De Samotra.cia,
Finges la g'loria
Llena de gracia.

Sin que disciernas
Un viento lírico
Sobre tus piernas
Sopla satírico;

Pues aunQue fatua
Te alzes extática,
No eres la estatua
Gloria del Atica ...
Pisan el suelo
Yanke tus J)ies.
¡Y alto es ~l vuelo
De las Nikés!

New York.

Son tus ojos dos saetas aguzadas
Que humedeces en venenos de pasión,
.Y agonizo de pesar si tus miradas
No se elevan en mi herido corazón.
Son tus labios frescas rosas purpurinas
Que destilan suaves mieles de ilusión
Con que embriagan y también tienen espinas.
Que laceran mi dolido corazón.
Cual la hoja desprendida por el viento
Estremece de las aguas el crespón,
De tu nombre el satinado y dulce acento
Turba todo mi dormido corazón.
Yo ' la tierra donde pones tu pie fino
Besaría con ardiente devoción,
Y quizás tú, cuál del polvo del camino
Haces caso de mi pobre corazón.

JOSÉ JUAN TABLADA

EFRÉN .REBOLLEDO

ENSAYOS DE ESTETICA MUSICAL
POR MANUEL M. PONCE

I
LA MUSICA

1

No se disc?~ ya la naturalez~ profun-damente sub1et1va de la música. Entre los
grandes mist,erios de la Vida está el de la
,esencia de este arte dulce y poderoso, evocador Y creador, a un tiempo mismo de
]as más diversas emociones.
'
La estética musical-part.e de la est.ética
.general-pretende analizar y reglamentar
Jo.que a la belleza musical concierne; mas,
1 pesar de los profundos y sutiles estudios llevados a cabo por sabios eminentes, la obscuridad envuelve aún el origen
-de las emociones despertadas en nuestro
sér por la magia de los sonidos combinados.
L&amp; ~úsica descubre en nuestro espíritu
-0.n universo nuevo de emociones como
i&amp; luz ilumina y fija las líneas y lo's colores en la naturaleza.
No comprendemos: sentil1l.os 1 y eso nos
basta.
Creo que Schopenhauer ha dicho que la
rmósica es una verdad superior a toda la
realidad material. Llega esta hada hasta
las puertas del espíritu, y con la varita
mágica de las combinaciones sonoras alivia, enferma, cura o hiere, consuela o
atorme~ta a las almas e!egidas que esperan sedientas el manantial purísimo del
goce estético.
!1::ro la.. ._ superioridad innegable de la
musica sobre las otras artes sus herman~s, radica en su universalidad¡ pues,
mientras éstas-la poesía, la pintura, la
-escultura-hablan especialment,e a los espíritus cultivados, la música extiende su
dominio s?bre !os s_eres inferióres, y aun
so~re l(!s irraciona1es. ¡,Qué fuerza misier1osa impulsa a los animales, algunas
veces al oír música, r.ara dar muestras
de alegrí~ o de dolor/ ¿Qué instinto guía
al sal va Je para fabricar in&amp;trumentos
l En el próximo numero, publicarémos el set_un4&lt;&gt;1 ensayo de estétfoa musica,l trabajo lned!to
.

..Je maest'l'o Ponce.

!Ilusicales? Es que l_a música forma parte
mtegrant,e de la existencia, y acompaña
a la. humanidad desde que nace, con las
canc10nes de cuna, hasta que muere con
las graves armonías de las fúnebres ~archas.
_''Grito de dolor o de alegría-dice el Dr.
R1,el!lann,-inflexión _tierna o alegre, la
mus1ca es la expresión del sentimiento,
del_estado anímico; por este mismo hecho·
no solamente es comprensible1 sino enge~
dradora de sentimientos, de estados de
alma semejantes a los que la inspiraron
p~ra todos los seres organizados de l~
misma manera''.
Por su parte, Herder reconoce que los
movimientos sonoros son una imae-en de
los movimientos de nuestra alma: ''Soni•
dos-dice-que se suceden con lentitud o
con. rapidez, _en un movimiento igu¡l o
desigual 1 so.nidos graves o, ligeros. tímidos, rudos o atenuados, llamados también choques, palpitaciones, suspiros, o
las de emoción o de alegria . ... despiertan
en nuestra alma movimientos análogos.
Nuestro sér pasional se yergue o desma.•
ya, se estremece de gozo o se arrastra Iamentablement,e; tan pronto se impone como retrocede; la emoción le hace unas veces más fuerte y otras más débi1. En una
palabra, cambia su propio movimiento
su actitud, a cada modulación (cambio d~
dinámica), a cada acento que le conmueve, y, aun más, a. cada inodificación del
tono. La música toca en nosotros una especie de clavicordio que forma nuestra
propia naturaleza, en Jo de que más íntimo tiene".
Los sonidos dispersos que se agrupan
y ordenan conforme a la voluntad dominadora del compositor, forman, en la
obra de arte, un mundo ideal, en el cual
las notas adquieren importancia diversa,
como en el mundo real las personas. Una
sinfonía es un fragmento de vida, tan intensa como puede serlo en la rea.Jidad de
la exist,enCia. Las notas.adquieren un valor sonoro más o menos importante según la tonalidad en que se mueven. Hay

SATURNINO HERRÁN

AVATAR
•

Las conozo: son tus manos.
Son tus manos de enjoyadas azucenas;
S0n las penas de una pena ya sentida:
¡Ya he vivido estas escenas
en la vida de otra vida!'
Si el mal del antaño es el mal de ogaño;
si es el mismo mal:
son trasmigraciones de un eterno engaño
bajo el desengaño de un desdén igual.
Es la misma escena, y es la misma pena,
y es el mismo ambiente:
yo ya conocía tu actitud sedente
bajo las penumbras
de esta celosía.
Tras penas y vidas, los mismos instantes;
la tarde es ipglesa;
nublada:
¡cómo antes!
Su avatar reempieza la pobre alma mía,
e insiste en decirme cuanto te quería,
ya en otra tristeza
de otra vida mía.
FRANCISCO GONZALEZ L1&lt;..:0N

ESTE ETERNO SUSPIRAR
La luna que a cielo abierto
bruñe estucos, de tu huerto
sobre el rústico bardal;
y tu casa ya dormida;
y mi alma entrist.ecida
sin saber por qué será.
Y esta banca de cant,era
d8bajo de la espaldera;
y en el alma del jardín,
el alma de una violeta,
y de un grillo la retreta
con sus solos de violín.

Y de mi amor, cómo esquela,
el fulgor que se congela.
de la luna, en tu vitral,
y en el alma tanto fr[o . .

y estas tristezas, Dios mío,
Y ESTE ETERNO

sonidos preponderanies que gobiernanamparados por el ritmo-todo ese conjunto armoD;ios~ qne bulle y se entremezcla
en una vida ideal. En una obra polifónica, las notas simpáticas se buscan y agrupan en to!-'no a los sonidos conductores
41;6 constituyen lá melodía, formando
nucleos que se repelen en las disonancias
se unen en el dulce reposo de las cadencias.
Frecuente~ente se compara a la música
con la arqurt~tura, o más bien dicho, se
emplean térmmos de arquitectura al hablar de uaa obra musical. Y en verdad
la analogía existe, En una obra sinfóni~
ca hay te~a~ fundamentales que son como los c1m1entos y las columnas de la ·
de la composición. Ha.y arabescos que
adornan la construcción sonora: hay notas aguda~ que semejan agujas de cate.
d_ralei gótica~; melodías bellas como bajor1eJeves;, con1untos armoniosos como cúpulas brillantes ....
Pero más. que ~n l_as formas plásticas
con que la 1miw1,na.c1ón pudiera presentar
las ob_ras musicales, el poder de la música i:es1de _en el ca~po de las emociones.
Su 1mper10 es part1cula.rmente espiritual
En efecto, la ~úsiea es, entre todas la~
artes,Ja más _distante de
Naturaleza.
Todos los rmdos, el murmurar de uha
fuente, el. silvido del viento, el estruendoso rugir del trueno, el rumor de las
olas y otros muchos fenómenos sonoros
no s~n en manera alguna, música. El can~
to m~smo de los pájaros no puede darnos
una idea de lo que nosotros entendemos
por "frase musical''. Las tempestades
lo~ rumores del bosque, las cascadas, lo~
rmdos, en fin, de la N atural1:,za, jamás podrán ser reproducidos ni aún en caricatura, en una composición musical Se recurre _a los folletos explicativíls para
s~gest10narnos; pero en el fondo, la múSIC_a sólo puede expresar el terror. la inqme~ud, la desolación, el amor la alegría
la ~r1steza, los sentimientos, ~n fin, má~
i1;1t1mos del alma en sus innumerables variantes.
"Beet~oven d~ía Wilhe1m Gerhard:
, , Decr.ire appartien_t á la peinture. La
peut auss1, ~n cela, s'estimer
41 poSsie
heureuse, en compara1son de la musique·
; ;s(!.n doma!ne n 'est pas aussi limité que 1~
m1en; mB1s, en r~vanche, le mien s'etend
"plus loin da.ns d'autres régions· et l'on
1''ne peut pas atteiodre si facilem~nt man
'empire'' (Roma.in Rolland. Yie de Beethaven). (2) ¿El autor de la Sinfonía Pastoral se propuso "pintar'•' los paisajes
campestres y llevar al pentagrama el estruendo de la tempestad en su magna sinfonía? Evidentemente que no, después de
l~s palabras que acabamos de transcribir. El maestro expresó en armonías divinas los movimientos emocionales de
su alma fre:pte a las fuerzas desencadena,.
das de la fiempestad o ante la serenidad
de los campos .florecidos.
Conmover, elevar el espíritu, emocion_ar nuestro ser_pas~onal; ampliar los hor~zont,es de la vida ideal, dulcificar y suavizar las esperanzas de las almas amargadas por Io_s sufrimientos o la desesperanza. he ah1 la verdadera la nobilísima
misión de la música.
'
¿Cómo esas combinaciones de sonidos
pueden re&amp;lizar tales milagros?
Ese es el misterio.
Dice f:ambtt:rieu que si existiese un sér
c~paz de explicarnos la esencia de la múSICa, no podríamos comprenderlo.
Conformémonos, pues con sentir y gozar.
E°: nues_tro sér exist,e una especie de
clav1cord10, nos ha. dicho Herder.
Y bien, dejemos a la mano intangible
Y divin_a _de la_ música, que arranque de
ese espiritual Instrumento la.s emociones
~ás recónditas y las más dulces vibraCJones .
. ~n eJlo encontra1·émos la suprema fehcida.d.
(Del último número de ((Culturan)

º.

1,

SUSPIRAR .

FRANCISCO GONZALEZ LÉON'

''Coµiadre, cuando me muera .... "

(2) "Describir, corresponde a la Pintura:; la Poesla, en e1:1to. puede considerarse teliz en comparación con la muslca; su dominio no es tan limitado co.
m? el mfo; pero, en cambio, el mio se extiende más
Ie1os en otras regiones y no es posible alcanzar tan
fácilmente ml imperio".

7

�LA ACTUALIDAD POLITICA
LA SIGNIFICACION DE ALGUNAS COSAS INSIGNIFICANTES

Todavía en los momentos de escribir esta nota las
transacciones bursátiles en la ciudad de México son casi imposibles. En la bolsa de valores se entretienen los
espec~ladores de talla con las especulaciones de papel
mfals1ficable. No renace aún el movimiento de acciones.
Apenas se ofrecen quinientas, así sean de la Negociación
/,linera más prestigiada y se provoca la baja del valor de la especie en venta. A durae penas se pueden hacer operaciones mayores de cien hidalgos ein que la espectación babosa de la coyoteria no rodee la mesa en
que se liquidan los que pudieron "encontrarse."
&amp; ofrece la hipoteca, en primer lugar, de una Hacienda lamosa con un interés casi absurdo. La venta deima
casa es más difícil que cazar un elefante en el Desierto de
los leones o secuestrar el U. 53 en el Lago de Nativitas.
Los hombres de negocios duermen el fastidio de la inacción sobre sus carpetas incólumes. Piensan en la imposibilidad de que nuestro México vuelvaal florecimiento y al auje. La desmoralización parece adueñarse de
las columnas más fuertes del remate.
Y todo por la falta de fe en un futuro que indudable.

SITIOS DE MÉXICO
EL CERRO BLANCO*
POR ATANASIO G. SARAVIA
(Especial parn PegMo )

En aquellas tierras en un tiempo
heredad de los nobles señores de
Valdivieso y cabeza y asiento del
eondado de San Pedro del Alamo,
está una sierra, humilde y pobre Pi
se la compara con las sierras hermosísimas que Dios quiso poner en
nuestro Méxfoo; fértil y hermosa
junto alas tristes llanuras deraquitico monte que se extienden a su
laida. Cual si hubiese querido curiosear al paso de los trenes, alza
!rente a la via su mole escueta y alta, pero luego, como si desdeñosa
se apartara de aquel lugar cruzando ¡,or los rieles, se aleja hacia el
poniente internándose en terrenos
agrestes y bra,íos y su cuerpo es
cada vez más alto y sus quebradas
más hondas y más espesos sus gru•
pos de robles añosos y torcidos.
Asi va majestuosa hacia donde el
sol se pone, pero luego comienza
una lucha con otras cordilleras más
pequeñas cubiertas de espinos y de
derrumbes de rocas que le disputan
el paso a su cuerpo colosal; y al encontrarlas parece como si la sierra
enfurecida amontonase sus cerros

* A inmediaciones de 1&amp; Hacienda de
Covadong&amp;, en la Sierr&amp; del Yerbanis,
Estádo de Durango.
8

mente ha de llevar a las "Mosler" de los bolsistas pin_
gües utilidades.
Hoy por hoy, la escasez de numerario ha originado
en el interior del ~aisla parálisis casi total de las operac10nes de cuant1a y en el extranjero, hasta hace muy
poco, no había ni un solo céntimo dispuesto a traspasar
la frontera. El extranjero claro que únicamente a tenderle.
a razones del orden político; y es por estopor laque,con
bastante alegría hemos visto en la prensa diaria un anuncio de una casa deNew Work, ubicada precisameuteen Je.
calle de los sabios de la especulación: en Wall Street.
El tal anuncio dice "HACEMOS PRESTAMOS SOBRE
VALORES MEXICANOS INAC'.l,'lVOS. "
¡Ah, con que entonces en Wall Street hay dinero ye.
para prestar sobre valores mexicanos!
Eso quiere decir que México se consolida y que se
consolida de una manera franca pues es fama bien sabida por el orbe entero que en Wall Street el conocimiento
justo dela marcha política de una nación, es primo hermano de las tablas de logaritmos.

unos sobre otros aumentando sus
fuerzas y su altura, para al fin, fatigada, ir decreciendo hasta que,
confundida ya con aquellas pequeñas cordilleras, torcido aJ :norte su
rumbo, llega a bañar sus últimos
estribos en las aguas del río cuyas
estepa~ cantara, en soneto bien
grande, Manuel José Othón. •
Es una sierra triste, es una sierra
escueta y solitaria; nadie hizo allí
su mansión; nadie la habita, y sólo
cruza por sus breñales ásperos algún
ágil venado o el jabalí salvaje.
Allá en sus medios, donde su altura es más grande, donde sus robles
son más tupidos, donde no se dis•
tinguen senderos ni veredas y donde
reina constante sombra en sus cañadas a las que sólo besa el sol, en
pasajero saludo, a medio día; allí,
como si hubiese brotado de las mismas entrañas de la oierra y en crecimiento formidable la dominara
toda, se levanta extraño y gigantesco peñón. Cual si quisiera lucir
su estructura fortísima de ~re.nito
blanco, no admitió sobre sí ni nn
árbol ni un arbusto y se alza en medio de la sierra su vasalla como
desnudo atleta exhuberantede!uerza y de sol. Allí, solo, sin un peñón
hermano, levanta altísima su frente para mirar a muchas leguas en
contorno y parece imponerse como
:t

Río de N aza.s.

si fuera el alma de aquel país. Ye.
tranquilo y risueño cuando lo dora.
el sol parece la deidad que todo
aquel contorno protegiera; ya ceñudo y adusto cuando las sombras
lo envuelven semeja formidable titan que de su feudo cuidara. A su
pie, esparcidas en mil grupos pintorescos que cubren amplio valle, están las piedras que de sus lados rodaran, y mientras él parece desdeñarlas, éllas, mu.das y sumisas, se
tienden a sus plantas como inmenso castillo agrupado bajo torre dPl
homenaje gigantesco.
Es allí el rey; un rey desdeñoso y
solitario al que rinden tributo aquellas pobres tierras que no tienen ni
su fuerza ni su altura. Un pueblecillo se atrevió a tomar su nombre,
pero cual si temiese que el coloso lo
fuese a castigar por su osadía, tímidamente quedó semiescondido entre arboledas y barrancas; y eso
bien lejos, pues que a su vera no
consintió el gigante vivienda alguna para lo que·sembró su laida d&amp;
ri~cos y de arroyos. Allá, en el fondo del vallecillo donde se juntan dos
riachuelos, los pobres misioneros
franciscanos, fundadores de pueblos
y conveutos, bendijeron las casucas
en el nombre de Dios y llamaron al
poblado, en cristiano bautismo, el
Peño! Bl.anco de San Buenaventura.
Pasa. a la página 15

DEL LIBRO EN PREPARACION
"ENSAYOS y POEMAS" DE JULIO TORRI

DE FUNERALES
Hoy asistí al entierro de un amigo mio. Me divertí
poco, pues.el paneg.irista estuvo muy torpe. Hasta pa.
recia e~oc_10nado. Es inquietante el rumbo que lleva la
or~tor1a fúnebre. Eii nuestros días se adereza un paneglnco con lugares comunes sobre la muerte y ¡cosa infreible Y absurda! con alabanzas para el difunto. El
orador es casi siempre el mejor amigo del muerto es
decir, un sujeto compungido y tembloroso que nos ~ueve a risa con sus expansiones sinceras y sus afectos incomprensibles. Lo menos importante en un funeral es
el pobre diablo que va en el ataud. Y mientras las gente!' no acepten estas ideas continuaremos yendo a los
entierros con tan pocas probabilidades ·de divertirnos
como a un teatro.

plata y oro. ¿Por qué vaciláis? ¿para cuándo son los
~m1gos? Es~oy e~amorado locamente de ella. Apenas sé
s1 no desvar,o. Tiene los ojos llenos de asombro, sus senos palpitantes perderían a cualquier santo. Cuando
me ve se echa a temblar y si no fuera porque la amenazo con matarla si no me espera en la ventana a la
ch··te
no
e s1gmen , jamás la volvería a ver. Al hablarle se me
enronquece la voz, y a ella le entra tanto miedo que no
atina a decirme sino que me vaya y que la d e¡e;
. que no
me ha hecho mal ninguno; que lo haga por Ja Virgen
Santísima....... Sé bien que no me quiere; pero ¿qué importa? ya me irá perdiendo el temor. Tened compasión
de un hombre enamorado, y mañana haced de mí lo
que gustéis. Os obedeceré como un perro. y si algo 08
~asa por ayudarme, la Sierra, Madre no está lejos, y mi
cmturón de cuero se halla repleto de oro.
.

LA VIDA DEL CAMPO

EL ABUELO
El abuelo, -un viejecito de lustrosa y roja tez, ojos
azules y barbas de plata. que quiere a toda costa ser
amigo nuestro, -preside la cena de innumer~bles nieros Y nietas, y amigos y amigas. (Una vieja familia que
tuvo antepasados en Trafalgar.)
Hablamos de Darlo y Lugones y él cita a Don Antonio de Solis y a Moratín; de tennis y de flirt, y él desentierra sus lozanas mocedades de hijo de gobernador, en
no se qué ciudad de provincia, allá por el año detrein
la.
En el comedor resuenan las risas y los gritos alegres.
Todos hablamos en voz alta. Las gentiles primas sonrien llenas de bonevolencia, dicen propósitos agudos, o
amenazan con dengues y melindres al atrevido que respondió certeramente.
Alguien pide un cuento al abuelito. Todos ¡¡,plauden y
prestan atención. Y las caras se encienden por el rubor
ola malicia, porque nuestro olvidadizo abuelo nos relatá plácidamente un cuento picaresco de antaño, en el
que todas las cosas son llamadas por sus nombres, a la
lllllla usanza antigua.

EL RAPTOR
-Amigos míos, ayudadme a robar una novia que tengo en el &amp;al de Pozos. Tendremos que sacarla de su
lllsa a viva fuerza. Por eso os pido ayuda, que si ella
viera voluntad en seguirme ...... Iremos al galope de
uestros caballos por el camino real, en medio de la noe como las almas en pena. Os pagaré con esplendidez.
daré caballos, rifles, sillas de montar labradas con

Est•ce que l'ame des violoncelles est emportée daos le
cri d'unecordequi se brise?
(Villiers de l'lsle Adam. _
VÉRA. )

Va el cortejo fúnebre por la calle abajo, con el muerto
a.la cabeza. La mañana es alegre y el sol ríe con su
buen humor de viejo. Precisamente del sol conversan el
muerto y un pobrete-acaso algún borracho impenitente-que va en el mismo sentido que el entierro.
-Deploro que no te calientes ya a este buen sol, y no
cantes tus más alegres canciones en esta luminosa ma.
ñana.

-¡Bah! La tierra es también alegre, y su alegría un
poco húmeda, es contagiosa.
-Siento lástima po.r tí, que no volverás a ver el sol;
ahora luma plácidamente su pipa como el burgués quP
a la puerta de su tienda ve corretear a sus hijos.
-También amanece en los cementerios, y desde las
musgosas tapias cantan los pinzones.
-¿Y los amigos que abandonas?
-En los camposantos se adquieren buenos camaradas. En la pertinaz llovizna de diciembre charlan agudamente los muertos. El resto del año atisban ·desde
eus derruidas fosas a los nuevos huéspedes.
-Pero ..... .
-Algo poltrones, es verdad. Rara vez abandonan
sus camas que han ablandado la humedad y los conejos.
-Sin embargo ..... .
-La vida del campo tiene también sus atractivos.
9

�su Falstaff interior? Los retratos de 1o1
grandes lógicos de la humanidad ostentan figuras magras, raquíticas, miaerbles:
la lógica mata, ha dicho Shaw, y Ches.
tertoo ha seguido el consejo del mismo
Shaw, que nos propone matar a la. lógica.
La ha. asesina.do muriéndose: la vida en
su plenitud no conspira contra ella misma.
Este nuevo libro del humorista Cockney está fundado en su filosofía y trata
de la guerra. En Inglaterra sólo Bernard
Shaw pudo publicar, antes de la guerra,
un libro con ese título; fuera de ella, solo
Pierre Loti o all{un orador espafi.ol. El
volumen esta dirigido a un profesor aleman que escribía · contra Inglaterra, uno
de esos profesores de los que había eseri~
to an·tes nuestro autor, que han inventado la frase "voluntad de vivir", que quieren vivir y no pueden. Para el pensador
católico los crímenes de su patria son las
aociones que la han alejado del ron14ni,.
m.o 9 de la tradición católica de Europa;
las acciones que han asegurado el poder
de los .pueblos que no viven sentimental•
mente esa tradición; son el haber impedi-do que Europa. acabara con las 11 pira1erías impías" de Federico el Grande; el
.haber permitido que la derrota. de Napo.
león fuera mancha.da con el "f&amp;ngo y la
El Presidente de la República Fran~esa hace u~a visita a Noyon poco después de haber
sido reconqmstada.

HUMORISMO YANQUE

LA LITERATURA y LA GUERRA
UN LIBRO DE ' G . K. CHESTERTON
POR ANTONIO CASTRO LEAL
It we see blstory as a wbole tbere Is no more doubt that
the French peopleis tbe more
mll\tary than the re Is that tbe
German people Is the more

musical. Germany Is a great
and splendld natlon .
G. K .CH

'Con el escanda.loso título de Los crírned,e Inglaterra publicó hace ~lgunos me:
,.,.,
el literato ing\ésG1lbert Chesses un l'bro
1
1
terton. Este humorista Cockney, que_ocu . filosofía
deba.jo de las ideas
ta su propia.
·
más flexibles, ·es uno de lo_s sofistas más
ágiles, porque en él la. tesis y su cont~a.. son 't"u&amp;lea
ca.minos para la síntesis,¡
r10
,...
ue a.dorna. los razonamientos· como e
qges to de un acróbata
encima de . un tra.
ecio o la contorsión de una. serpiente en
pun escu do • Este ideólogo que desdeña. l6
(y
ya ern tiemµ0, oh Nietz~he!} la fuerza gica de las ideas, lo hace .porque. come
~uy bien. Es el literato me101:.u~tr1do de
Europa.. Vosotros los que esta.is informa-dos ~uperticia.lmente de todas las cosas,
vosotros los que conocéis quienes son los
primeros escritores del mu°:do d~ ahor~,
vosotros los que l~is las revistas c,sa.bía.1s
U Chesterton tuviera una filosofía? ¿saqbíais
e
61'
que es un pensador cat ico, ~n ortodoxo? Chesterton tiene su filosofrn, pero nadie la Contradice mas frecuentemen•
te que él mismo. nuno tiene ~ue ser. ortodoxo en muchas cosas,-ha. d1cho- s1 no
10

nunca. habrá thimpo para. pre licar nues•
tra. propia. herejía ' '. ¿Qué l ~ importa ~\
rigor lógico de las ideas a un hombt·e
que abandona. un banquete, d(lode exaltó

Cockney ha escrito brillantes páginas.
La naturaleza del pa.ngermanism0-dicepuede resumirse en esta alegoria; El caballo afirma que toda.s las demás criaturas esta.a obligadas moralmente a sacrificar sus intereses en bien de él, por la
especiosa razón de qne posee todas las
cualidades nobles y necesarias, y porque
es un fin en sí. Se le responde que si se
trata de subir a un árbol el caballo es
meno gracioso que el gato; que rara vez
los enamorados y los poetas le piden al
caballo que haga ruido toda la noche,
como el ruiseflor; que ·es menos feliz que
la merluza cuando permanece la1•go tiempo dentro del agua., y que, caando se le
abre, se encuentran generalmente menos
perlas que en las ostras. Se contenta con
responder (como es un caballo imbécil
responde de esta manera) que un pie de
una sola pieza vale mas que las perlas,
que el océano o que todo lo que se eleva
y todo lo que canta. Reflexiona algunos
ailos sobre los gatos y descubrE, al fin en
el gato "la cualidad característica. de la
cauda equina, o sea la cola" ; de modo
que )os gatos son caballos que balancean
eD la punta de los árboles la cola, que es
pendón equino. Halla que los ruiseflores
tienen patas, lo que explica. su dónde cantar: las merluzas son vertebrados y por
lo ta.oto caballos marinos; y aunque 1a
ostra. presenta en lo exterior diferencias
que parecen separarla del caballo, está
sostenida por la fuerza-natura. que llena
IOdo de la misma energ1a equinomotriz.
Este caballo es intelectua.1mente el caba- .
llo malo. Está en las fuentes intelectuales de una. merluza responder: 11 Si una.
merluza es un caballo ¿por qué he de someterme más a. tí que a mí? ¿Por qué este
caballo cantador llamado vulgarmente
ruiseñor, o este caballo trepador conocido hasta ahora como gato, caerán en adoración delante de ti por tu caballismo1 Si
\odas nuestras facultades na.ti vas son )os
\alentos de un caballo ¡,porqué tu no eres
11

sino un caballo sin talento? ' ' Como respuesra a. estos argumentos el caballo se
tmcabrita, mata. al gato, a.plasta a la ostra, se come a la merluza y persigue al
ruise!l.or, y así comenzó la. guerra".
El libro de Chesterton es rico Ao modos
brillantes de ve1· y de decir las cosas.
¿Quién había dado, antes que él, al epi•
sodio más romántico de la historia universal- la Revolución Francesa-un carácter de antigüedad clásica, como un grupo esculpido en donde las figuras mejores
están desnudas, y cuya fecha no se puede
recordar sin sonrisa, al saber que enton•
ces los paraguas estaba.o de moda y se ensaya.bao los sombreros de copa.? ¿Quién
ha sugerido una suerte más trivialmente
humana para Guillermo II, cervecero,
después de la guerra, cerca de Wiodsor?
La ideología épica, que conoce el lector
de la segunda página del llluslrated Londun News. da una idea de lo que es el libro; pero el libro es menos acrobático,
mas serio,-para que entendáis todos. Ante los acontecimientos de la batalla del
Marne el humorista. se conmueve: el des•
tino de su patria y la. muerte de los jóvenes ingleses despiertan en él una emoción
que enl'onquece su voz y aclara su estilo .
Sobre los muertos no se babia con paradojas: hay hechos que sólo un espiritismo de hechicería. puede discutir: por hoy
acostumbramos llorar sobre los muertos.
Y el libro, después de esa humana y tierna. lameot.a.ción no podía ofrecer una página. más, - y en realidad no hay ya otra.
página.

En otro lugar de esta revista publicamos la copia de un cuadro de Saturnino
Herrán; y en otra revista que se publica
en este lugar, publicaron una falsificación
del mismo cuadro, como para formarle
cuadro al que la hizo

- - iBuenos días, compadre .. !
-¡ ........ !

•

- - - - - -- - - ··-·-" ....
sangre dt, 1as sombras salvajes de BIO·
cher"; el haber sufrido que el rey de Dinamarca fuera despojado a la luz de1 día
11
por un bandido llama.do Bismarck; el
haber dejado que los prusianos 11Janf1rrones" dominaran las provincias frao·
cesas que no podían goberoar; el ha.her
abandonado a estos •'aventureros af1·
mados'' una posición tan importa.ate como Heligolandia: el haber elogiado "la
educación sin alma'' de Prusia.. }i;stos son
los crímenes que Chestertoo comenta en
su libro ¿son los únicos crímenes? ¡,son
Siquiet'a crímeoes'! Esta. nueva interpre·
tación U.e la. historia es tan trivial como
el at·repeutimiento de una viuda que h..,
bla.ra de su p1·imer enlace como de un
crimen. Cuando loglaterra. ha cometido
"sus crímenes" nunca dejó su pellejo ea
ellos, y algunas veces se cobijó con el ~
llejo de los démá.s¡ y supongo que a 11
misma foalaterra. no gustará esta ma·
nera de ve~ su historia. y que preferiría
simplemente que atacaran a Alemania Y
sus prejuicios. Chesterton ta.mbiéo sabe
hacer eso.-tan bien que él será. el repertorio cua.ndo a los escolares ingleses se
les haga. a.prender un chiste contra Pru~ia.
Contra. el pangermanismo el bumor1s\l

~

Nuestro grabado representa el momento en que un camión llt:ga al frt:1.1t: ú. b&lt;&gt;.iall a, llevanod
parque para la artillería. Los soldados se ocupan en descargarlo.

EPILOGOS

DE ACTUALDAD
PORDIOSEROS

Son tantos: La retina no llega. B.
distinguirlos en su abigarra.miento
1111iforme. Como siguiendo la. recóndita. ley del mimetismo, igualan el
tono g~nera) de su cue1710 y de su
vida con el claroscuro del man do.
Son la musgosidad que veµ-eta al
arrimo del hosco vivir de la roca ....
Y, sin embargo, ¿habéis considerado
alguna vez, como estetas o psicólogos, la existencia de los pordiosel'Os?

*'*•
Los grandes genios pictólicos,
T'elásquez, Rembrandt, -lfurillo, supieron ·eternizarla 111iseria,, el género
acaso más grande de la realista Ji.
teratura. espa1iola, la novela pica.
caresca, vivió de la. miseria. Mas los
p1imeros buscaban la. miseria pintornsca, el segundo vivía de la miseria. inteligente. Suestra miseria,
reina en la fealdad, rire de la a.b'.
.vección y del criwen. Por suerte
remota., suelen caer ante los ojos,
como aparecidos de un mundo lejano. pordioseros que parecen haber
limpia.do sn frente del estigma. de la.
maldad y del vicio.
Ellos mueven mi caridad ilógica:
.Y explotan mis aficiones estéticas.
Uno existía que semejaba haber sa:lido de un lienzo de Meissonie1·. Giga.ntesco, con el rostro brocfoeo de/'
bronce escultórico de la raza, rebujaba. su cuerpo en harapos que el
tiempo había teñido de mara vi/loso
color: era una armonía de verdes
tira.ndo a negro y negros reverdecí.
dos, bajo el toque vivo de una cobertura roja. Y la barba g1is de
plata oxidada, como un hálito de
esplendor ............ En su vida crepus.
cular, yo cruzaba sólo ,m instante:
veía/o venir a grandes pasos .v
dába,/e mi moneda con todo rn speto, en la esperanza de que, como
el cuento de Wilde, fuese un mi/Jo.
nal'io que había tenido el capricho
de disfrazarse de mendigo.
También mueven la caridad poi
la aristocracia de su aspee- to. A
veces, la. 111iseria, es e11 vidüible; est;1
viejecita temblorosa,, cuy:i efímera
vida. tiene la fragilidad de un dibujo
ideológico. atra.e más mira.das que
tantos seres rnlgannente felices,
1nie111bi·os de una g1w;,·a burguesía,.
11

�PAGl1'\JA HUMORISTICA DE

"PEGASO"

La señora, que hace un mes no va a
ninguna parte, se pone

1

·nerviosa. '' Se

interrumpe la neutralidad sin neceoidad
de que intervengan los intelectuales. Loeb,
cristalero, es feliz. Nuestro hombre pa
rece haber llegado del frente. Un •·tank''
para él es familiar e inofensivo como un
carro de mano y canta aün.

íll

'·Y yo le doy ''achares"
Haciéndole entender
Que tengo muchos más
A quien poder querer."

(/)

o
rr,

z

Prueba número 2.

)&gt;
(/),

o
rr,

r

)&gt;

G)

::o
)&gt;

Hay por ahl algunos monumentos coloniales que han caldo bajo la férula de
un albañil completamente ajeno a la existencia de Miguel-Angel . - (Véase prueba
No. 1-)
Otro monumento sufre las hábiles intuiciones de la casa Maxim's. (Véase
prueba No. 2.)

Prueba número l.

La semana pasada leimos en la prensa
un cable procedente de la tierra de Hindenburg que dice"Ha quedado prohibido a los artistas
de teatro estrenar trajes en cada obra
nueva que se lleve a la escena. Esta determinación obedece a la escasez de materias textiles."
¡Caray! Si asl siguen las cosas no serla
raro que a Maximiliano Harden lo lleguen
1 nombrar "Dictador de las hojas de

parra.''

Un amigo nuestro .sale del Colón y al
tomar un ··San Rafael vla las Artes" lo
bece imitando los movimientos de An .
tonia Mercé, en la Danza Campesina de
Grieg.
Canta a su señora:

z

'•Chiquilla vente a Triana
Chiquilla vente a Sevila"

G)

GiLERIA DE •PEGASO,

e

(Por qué me teme usted si llevo las dos manos ocupadas?
Porque usted puede pedirme que tome sus cosas y entonces soy yo la que : tie--ne ocupadas las manos.
1
i

La dirección de Monumentoa Artisticoa,
no sufre nade.

111

::o

::o
)&gt;

La sonrisa de la "Gioconda'' vista
por Enrique González Martinez.

Osear Wilde, y Leonardo de Vinci se
encuentran en el Peralso al lado de un
pintor da olla-El pintor de olla les lle.
me frecuentemente compañeros y les in.
terroge si conocieron en la tierra de San
Pedro Tlelquepaque al inconmensurable
Pantaleón Panduro.
Wilde medita, rememora.
Leonardo no parece haber oldo.
El pintor, entonces cambia la interrogación.
'Tampoco saben, compañeros, nada de
el i"Diablo' '7
-¿De el Diablo7 Oh, si, dice Leonardo,
el Diablol
-Yo me refiero a un cronista de teatro,
dice el pintorcillo.
En el Paralso se quema un fusible, como inevitable consecuencia de un corto
circuito.

GALERIA DE «PEGASO•

La sonrisa de Parrita vista por Herrrán.
J3.

�Manuel M. Ponce. - ESCRITOS y
COMPOSICIONES MUSICALES.
-Prólogo de RubénM. Ca.mpos.CULTURA.-lOdeJuliodel917

Gilbert K. Chesterton. -ORTODOXIA.
-Traducción de Alfom:io Reyes.Bil:,lioteca Calleja. -Madrid. 1917.
Primorosamente editado, bajo un aspecto a la vez serio y agradable, acaba
de llegar a nuestra redacción el flamante
volumen. Es de felicitar a los editores españo1es que tantas muestras de actividad
y a.cierto ofrecen en esta época de desolación.
- Los cultos lectores de PEGASO han
saboreado sin duda, el fragmento de este
libro que publicamos en ei número anterior y que basta para revelar la índole
de t~da la obra. Nunca defensa más hábil
se ha hecho del Cristianismo que esta
de Chesterton; tan hábil que piensa uno
-aunque, como recordarán los lectores,
Chesterton se queja amargamente de que
se le juzgue ligero-piensa. uno que el
mismo Cbesterton pudo ha.llar razones
igualmente buenus para atacar lo que

defiende, o para defender otro credo.
Además 1 acaso se nos juzgue demasiado
pedantes o demasiado desdeñosos, más
no creemos preciso aceptar ningún dogma¡ ser ateo no es tan peligroso como figuran los fieles, es, cencillamente1 no
preocuparse, o más bien, no ocuparse en
definir las propia.s ideas religiosas. Quizás Chesterton contaba con más adeptos
antes de haber descubierto que era un
ortodoxo.
La postura del ateo-del ateo que hemos
explicado, sin ademanes, sin discusiones,
sobre todo,-es notabiemente útil para
quien estudia la historia del problema
religioso, como parte del problema ~losófico: éste sabrá estimar la traducción de
la Ortodoxia que hoy nos ofrece nuestro
querido Alfonso Reyes, traducción qu_izás
excesivamente españolada para un hbro
inglés, pero escrupulosa y fiel hasta. donde puede serlo la. mejor.

TEATROS Y CINES

Nuestro querido colaborador y amigo 1
el maestro Manuel M. Ponce firma el último cuaderno de la publicación quincenal CULTURA, en que aparecen reunidos
alguno!! de sus trabajos 'literarios y mu.
sicales. Su conferencia sobre música. po-.
pular importante contribución a nuestro
Folk~lore nacional es el centro de la p&amp;r·
te literaria. Por primera vez se publica
en el folleto de que nos ocupamos el primero d~ una serie de ensayos sobre Estética Mmical y que gustosamente reimprimimos en otra parte de este periódico.
Contamos con la promesa del maestro
para continuar publicando la serie com. pleta que será así del dominio de los lec·
tores de PEGASO.

De venta en la Librería

"ATENEA''
Calle de Gante No. 1 - Apartado 5358.
MEXlCO, D. F.
FRANCISCO VILLA.ESPES•.

EN LA RETIRADA HINDENBURG

Mis mejr1res versos-- .
. .... $ 1.20
El Alto de los Boltemiús .
,, 1.80
Las ho1·as que pasan veladas de
Amo'l' . . . . .
. . . . ,, 1 1.80
Luchas, Confidenci~, Prólogo ·de
Vargas Vila.
. ............. , n 1.80
Las Joyas de }fm·garita, Brevim'io
de Am(I')·, La Tela de Penél.ope,
El Milagro clet Vaso de Agua .... ,, 1.80
lntiniidade.~, Flores de Almenél1·0 1
Prólogo de Pompeyo Gener .... ,, 1.80
Los 1ractu'l'1ws del GeneJtalife. Poesías ................... , , , • •·· • • • • 1,
Dofici Ma ría de Padilla, Las Cenas
de los Cardenales . . . . . . . . . . . . . . . . ,, 1.111
En el Destierro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,, 0.70
Una Pdrtida ile .Ajed.1·ez. Arreglo
castellano de la comedia de
Giuseppe Gis.cosa..... . ...... .- . ,, O.iO
La Copa de! Rey de Thul,e, La Musa Enferrria con prólogo de Juan
R. Jiménez ........... , • ..... , • • ,, UI
Alcáza1· de las Pe-das .... ......... , " 2.10
Lámparas Votívas ................ ,, 1.111
El Espe;o Encantado.. . . . ........ ,, i10
Judith.... .. .
. ... ·. ·•·•· · · · · · ., 2.10
Doña Maria de Padilla, Ed. Renacimiento . ........... • ••.... • • • • n 2.10
Campanas A.18Ctt!.des . ............ , , 2.10
El Reloj de A 1·ena . . . . .. .. .. . . . . ... , ·, l.i;i
1

"CERVANTES"

Revista. Mensual lbero-Aoiericana Direct01'es: Francisco Villaespesa LuisG. UrbinayJosé
lngenier~s Coleccióo completa
7 volúmenes . ..................

n

l000
·

NOVEDADES LITERARIA.S

Las Unicas Rosas. Come~
dia. en dos actos ............. ••• 11 l.
RAMÓN R. PtREZ DI&lt;: AV.ALA, ~as
ilfáscaras. Ensayos de crítica 2.10
teatral. ......... • • • · · · .. · •." "
J. v. LASTARRlA. La América
vol. I. Amé1-ica y Eu1·opa vol.

E.

HOMS.

~~~;J~!~:¡1!:~l-~~~~ .~. ~~- ,

M. A. BEOOYA. E! Hijo de! Doctor

4.$

tll

1Volj]'an ............ ....... , • • · • ,,

EDUAKDÜ

-Fíjate qtle Cristo nos mira.
,-NO le hace, está bien sujeto en la cruz.
,.,.

14

nmerte..

Dit et O 't
J.59
. .......... • • · •1

ZAMACOIS.

),,J~s de una_ ~o.che, este insignificante
cronista ha d1r1g1do sus pasos al coliseo
de la calle de Donceles, con el propósito
de concurrir al espectáculo que regentean
la señora Fábregas y el señor Martfnez
Tovar, y después de contemplar por espacio de algunos minutos los carteles de
Saturnino Herrán, q ae se exhiben en el
vestíbulo de dicho teatro, esteinsignifica.ntecronistahavuelto las espaldas y ha preferido buscar refugio cómodo en el teatro
Colón. Los cart,eles de Herrán, en el concepto de este cronista mínimo, hao sido y
serán lo lnejor de la temporada. Fábregas.
Hemos esc'!J.C1?-ado muchos elogios, las palabras cex1m1a&gt;, cnotable&gt;, cdistinguido&gt;
&lt;distinguida&gt;, &lt;talentoso&gt;, &lt;talentosa&gt;'
etc., etc., pero este insignificant,e cronis~
ta no ha podido justificar todavía. tales
elogios. ni t~les palabras y parece que
el público piensa en una fórma similar:
y la prueba es que la compañía que regentean la señora. Fábregas y el señor
Mart~nez Tovar, muy pronto, muy pronto de1a.rá algunos cuantos «rubios• en 1a
taquilla del Mexicano (del F. C.) y procurarán recibir como una justa reciprocidad algunos billetes con derecho a carro dormitorio.
Se nos dirá que «El Cardenal»; que ((El
Eterno Don Juann; que uLa. Cortina Roj&amp;»; que uAben-Humeyan. Está bien. No
negaremos que tales obras han merecido
prolongados a.plausos, pero la temporada en general, :nadie podrá negar:nos que
ha fracasado y más se a.preciará este fracaso si se tiene en cuenta el bombo y la
preparació:n de dicha temporada. Parecía.
que habríamos de sorprendernos con la
selección y la i:nterpretación de las obras;
que en el ambient.e artístico de México la
compa.ftía Fábregas habría de imponer
una huella luminosa y sutil, y a las cuantas semanas nos enco:ntramos en los programas el recurso desolador de las obras
policíacas. La temporada ha sido una
temporada vulgar. Todos los epítetos laudatorios de los cronistas-cumbre, ruedan
con pasmosa facilidad por los mal barridos escenarios, sin que los propios cronistas t'ra.ten de restañar el equívoco, como no sea con su indiferencia glacial o
su silencio penoso.
Presumiendo que me pueda.o considerar
parcial o que tengo mis predilecciones
por la. compañía del Colón, diré sin empacho que en el Colón tampoco hay maravillas, que el cuadro puede ser y es de
hecho deficiente; pero a Ta.boa.da no lo
fué a traer Diógenes a España; ya estaba entre nosotros. La empresa de este coliseo no ha llegado a decir al público ca-·
pita.lino que tiene tras del telón a la uosa.
mayor».
Ta.boa.da. trabaja humildemente, discretamente, a veces con negligencia, pero jamás-que yo Jo recuerde- ha. trata.do df
.colocarse por su propio dicho en sitios
ajenos a su propio valer. Esto ha contribuido indudablemente a que el público y
la crítica, estimando las cualidades del
·oven actor, no lo ataquen, y antes bien
o a.coja.o con ca.riño y le otorguen frases
de estímulo. La actitud nuestra, al decir
estas claridades, provocará la extra.i'i.eza
de,os muchos y la aprobación de los pocos, pero para nosotros siempre ha sido
más va.Jiosa la opinión de los menos y
queremos pensar que el)tre los menos encontraremos al mismo Ta.boa.da.
Actualmente Antonia Mercé, va.liándose de su arte y de su tal;,nto, ha pujado
las entradas en el Colón, h.a originado
que se piense menos en los actores y menos en la comedia y en el drama, pero de
todas maneras buena uarte del público se
interesa. y con justa razón, por la labor de
los principales actores del Colón. Inmediatamente podemos presentar un a prueba.:
«En la boca del lobo», obra escrupulosa.mente llevada alas tablas por la Sra. Castillo y por Taboada y en donde ella. y él
desarrollan facultades dignas del aplauso sincero. En fin, yo, insignificante ero-

¡

LEA UD.

nista, a.pe\O ª.~ fallo de los que sepan de
estas cosas, aun cuando el dictaminador
sea el propio ·uoiablo11, ese Satán que puede serlo en est,e mundo vulgar pero no
en el ~nfierno, pues ni el Dante ~i menos
Beatriz, tolerarían semejante desacato.
Sería el desprestigio de la flama y el
perol.
•
BUFFALMACO

CULTURA
EL PRÓXIMO NÚMERO PUBLICA

LA ARGENTINA
Ya comprendo· al sacrílego ti!3,trarca
que en su eJ.?lbriaguez de sanguinario artista
rompió de sus escrúpulos el arca
y entregó la cabeza del Bautista .
Y admiro al gran emperador ·esteta
que se perdió en el fuego de unos ojos,
porque puede ir al Accio un rey poeta
por un puñado de claveles rojos.
. Yo no sé si la sueño o si la miro
no sé si estoy despierto o si deliro.'
porque es tan suave el ritmo de su danza 1
tan voluptuoso el vuelo de su giro,
que parece, al llegiu, una esperanza
y se aleja después como un suspiro.
México, Junio de 1917.
l. FLORES MACIEL
CAMPEONATO DE FOOT-BALL

El último domingo, en los terrenos de 1 Club
&lt;España&gt;, fueron entregadas las medallas a
los campeones de foot-ball. El grabado repre•
senta a uno de los campeones en el momento
de recibir una de ellas.

EN HONOR DE UN POETA
Un grupo de los más adictos amigos de
Enrique González Martínez, obsequió a
est.e insigne artista, el domingo último,
con una fiesta íntima y cordialísima en
uno de los más bellos rincones del lago
de Xochimilco, para celebrar de tal manera, ~la aparición de El Libro de la Fuerza, de la Bondad y del Ensueño, esta. hermosa cbra que habrá de señalar uno de
los más gloriosos triunfos del arte lírico
de América.
Concurrieron a esta manifestación los
señores Rafael López, Ramón López Velarde, Est,eoan Flores, Genaro Estrada,
Manuel Toussaint, Alberto Garduñ'.o, José D. Frías, Alberto Cafias, ~esús B. González, Tizoc Tovar y Enrique González
Martínez, jr. Después de visitar algunos
monumentos del arte colonial y de! indígena1 los excursionistas fueron a comer
al paraje de Xochimilco Ion.

Hermano y Dorotea
de Goethe.
Prólogo de JULIO TORRI.
SITIOS DE MEXICO
Viene de la página 8

Como homenaje debido a su grandeza, es el primero que recibe lósrayos del soi cuando éste se levanta y es el último en verlo cuando se
pierde tras de los cerros que se alzan junto al ·Nazas. Luego se envuelve entre las sombras y mudo y
majestuoso espera el nuevo día indiferente en su fuerza y en su orgullo a todas nuestras peqúeñas miserias y agitaciones.
A veces, a su falda, cuando ya el
sol se apaga, brillan las luces de las
hogueras que encienden los pastores, y entonces, de cuando en cuando, turban el sueño de aquella sierra los agudos ladridos de los perros que ahuyentan del rebaño a
algún coyote desvelado y rapaz.
Un momento de ruido y luego, nada, como si la naturaleza silenciosa
descansase también entre las som-.
bras.
Vuelve el día; vuelve el sol a dorar los riscos de la cumbre y entonces alza el vuelo perezoso el águila
que anida entre las peñas, mientras
allá, bien abajo, pequeñas columnas de humo señalan el despertar
de los poblados.
Y asi pasa su vida aquel coloso
de granito blanco; extraño y gigantesco sigue alzando su frente lormi··' dable para mirar a muchas leguas
en contorno. Indiferente al tiempo
y a los hombres mira pasarlos añeis
y los siglos y sigue recibiendo_ el
vasallaje que a sus plantas le rmden aquellas pobres tierras que no
tienen ni su fuerza ni su altura1y que
en un tiempo fueran la heredad de
los nobles señores de Valdivielzo Y
cabeza y asiento del condado de
San Pedro del Alamo.
15

l

�DEPORTES

Sección de Ajedrez
A cargo de E. González Martinez jr.
e;;

PROBLEMA NUMERO 12
Por ALFRED DE MUSSET
BLANCAS: C5R, C40R, R80R, T1TR,
(•l -piezas).
NEGRAS: CICD, RlR (2piezas).
Las bla.nca.s juega.o y da.o mate ea 3 j11ga.das.

PARTIDA NUMERO 17
Jugada. en Santa. Flena, (1820).

GAMBITO ESCOCES
NEGRAS

BLANCAS

General X

Na.poleón I
l. P4R
2. C3A R
3. P4D

4.
"ANAHtrA0"-"A. B. O."
El domingo pasado fué el equipo de
foot-ba.ll &lt;A. B. C.&gt;· a. jugar con el
.«Anáhuac», de Pachuca., campeones de la.
liga. local. Se había. preparado una fiesta
· deportiva a beneficio de las víctimas de
El Ralvador. Desgraciada.mente, este festival no pudo llevarse a. cabo y el club
«Anáhuac» decidió jugar con el «A. B. C.•
ese mismo día. a. l¡i.s 2.30 de la. tarde. La.
línea del «A. B. C.• la. formaban los siguientes jugadores: Alfredo Lópezf en el
goal; Anselmo Za.va.la y Flores García.,
de full- backs· Lona; Cuellar y Niéto de
medios; Terréil, Huerta, Vázquez, Martí,nez y Hugo Enríquez de delanteros. ·
La tarde se presentó lluviosa. y el aire,
que 0$ famoso en Pa.chuca, estuvo so plan. do durante toli&lt;:&gt; el juego. Hubo momentos,
como al terminar la primera. mitad, que
la. lluvia caía. a torrentes sobre los, juga. dores. En el primer tiempo el juego estuvo interesante, distinguiéndose st,bretna. nera. el portero del «A. B. C.n, Alfredo
López, que paró magistralmente más de
.quince «shotsn fulminantes de los pachu'.quefl.os que se habían reforza.do con juga•
-dores Ingleses y Españoles, que no forman la. línea del «Anáhuac». Este club
~ostuvo utt encuentro el 10 de Junio con
.- .,el «Mil~tariza.ció01, que se había reforza-

do con Abiga\j Quiroz 1 An&lt;lrade, García.
de León y Enríquez, y resultó derrotado
2 a O. El «A. B. C.1 sólo llevaba. un juga.dor de primera fuerza y tuvo que enfrentarse con el 1Anáhuac1, reforza.do con
siete jugadores de primera., entre ellos
Freed Croa!, centro l!ledio del Pa.chuca,
y uno de los mejores jugadores del país.
Al terminar el primer tiempo el score estaba. O a O.
En el cambio de terreno el aire fué contrario al «A. B. C.•· Durante la. mitad de
este tiempo, la defensa del «A. B. C.• fué
brillante. Desgraciadamente, Anselmo Za.va.la introdujo el desórden cambiando de
lugar e interviniendo con todos los jugadores, hasta el grado de desmora.liza.r al
tea.m por com~~- ,En menos de quince
minu~s el &lt;Anáhuae&gt; M a.notó 5 goals,
entre el mayor desorden y confusión.
"A. B. C."-6~'DEL "ESPAÑ"A"
El próximo domingo jugarán los equipos &lt;A. B. C.&gt; y 611&gt; del &lt;España&gt; en terrenos de e!ite último. El &lt;A. B. C.&gt;, que
se ha. retirado de la liga. de segunda
fuerza que se disputa. la. copa. •Junior»,
jugará con otros equipos de su fuerza. en
distintas partes .del país. Es muy proba.ble qne dentro de una.s semanas haga. un
vía.je a.-Vera.eruz. Ya bendremos a nuestros lectores al tanto.
' l

G

.

')

l. P4R
2. C3AD
3., CXP
•· PXC
5. A4AD
6. D2R
7. D4R
8. PXP+d.
9. P XP
10. RlD
11. P XT (D)
12. a2R (1) ·
13. P4TD(Z)
14. AXT
15. A2R
16. RXA
17. RlD

cxc

5.
6.
7.
8.
9.
10.

A4AD
P3AD
0-0
P4AR!
RlT
a.X P + !
11. P X D
12. a.Xc
13. D3CD!
14. T8AR+!!
15. a5cR-,...
16. AX A+
17. D7AR +
18. D8AR mate,

NOTAS
(1) Inútil, 12. .'; TXa o 12-DX PR eran l&amp;I 6111. .
Jugada&amp; buen&amp;S.
f2) Aquf todavía era mejor DX PR.

PARTIDA NUMERO 18
Jugada. eu el Café de la Regencia.

GINOCO Pl-ANO
,Jt[GRAS
BLANCAS
J. J . Rousseau
l. P4R
2: C3AR
3. A4A
4. P3AD
5. o--0
6. P4D
7. i,5cR
8; A4TR
9. CX PC! \1)
10. D5TR+
11. a.X P
12. P4AR
13. P5AR!
14. RlT
15. a.XC!!
16. P6AR!
17. A6TR+
18. AX D+
19. DSR mate.

X
l. P4R

03AD
A4AD
D2R
P3D
A3cD
7. P3AR
8. P4CR
!l. P XCJ"
JO RIA
11. D2cR(2J
12. P XPD
13. P XP + d
14. PXP '
15. PXT (D)
;16. DXAR
17. D2CR
18. RlC
2.
3.
4.
5.
6.

•

1

NOTAS
Dds Peones y una buena pet'spectlra de ali·
que, bleD valen la pieza .
(2) SI ll- C3AR; 12 D6TR + g1mando el cab&amp;Jlo.
(1)

•

E l superhombre submarino. (DE LIFE).

HOMBRE PREVENIDO VALE POR DOS
Va que la Estación de Lluvias se aproxima,
compre con tiempo un BUEN PARAGUAS.

'I

.I
M
p
E
R
M
E

p
A
R
A
G

u

A

B
L
E

s

1,

j

1 !F,;

¡

, ; / ñ'

l~,

A
1
1

s

. ·11

.

i,

11

Impermeables lnglese~. d~sde $30.no
Paraguas de seda desde $6 00
Capotes, Mangas y Zapatos de Hule para Caballeros
Un surtido completo.

EN NUESl'RO DEPARTA~ I ENTO ESPECIAL DE MA YOREO
GRANDES DESCUENTOS A L(JS REVENDEDORES
1

EL PALACIO DE HIEllllO

�REVISTA

ILUSTRADA

SIEMPRE TENEMOS
EN CASA CUANTO LAS
DAMAS DESEAN.

LA GIUDBD DE LONDRES

ÉL ARCO DEL TRIUNFO

PRECIO : 20 .CTs.

NUM . 18.
JULI013DE1917

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="440">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="560784">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="560785">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566775">
            <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566777">
            <text>1917</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566778">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566779">
            <text>17</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566780">
            <text>Julio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566781">
            <text>6</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566782">
            <text>Semanal</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="566801">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566776">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 17, Julio 6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566783">
              <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="566784">
              <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="566785">
              <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566786">
              <text>Modernismo</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="566787">
              <text>Posmodernismo</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="566788">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="566789">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="566790">
              <text>Arte literario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566791">
              <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566792">
              <text>Editor no identificado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566793">
              <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="566794">
              <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566795">
              <text>05/07/1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566796">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566797">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566798">
              <text>2020420</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566799">
              <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566800">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566802">
              <text>México, D. F.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566803">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566804">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="36707">
      <name>El cerro blanco</name>
    </tag>
    <tag tagId="36708">
      <name>G.K. Chesterton</name>
    </tag>
    <tag tagId="34425">
      <name>Julio Torri</name>
    </tag>
    <tag tagId="36706">
      <name>Saturnino Hernán</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
