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REVISTA MODERNA.

NUPCIAL.

.MÉXICO,

ARo lV

QUINCENA DE :FEBRERO DE

1901

REVISTA MODERNA
ARTE

I
Como una flor rosada, la novia, bajó el diáfano
Cendal que al pelo rubio sujeta la corona,
Frente al altar solemne y entre el incienso mlstico
A las delicias intimas de un sueño se abandona,
Y al novio que la mira, no puede sonrelr.

2'\

OlREC TOH: ,JESUS F,. YALENZUELA,

Y

CIENCIA.
.J FFE DE HEJ)ACC'IO:--: J l.·.Sl '8 lJRUETA.

Y la esperanza
De besos puros,
Que á los futuros
Dlas la avanza,
Y la hace huir
A las fantástica
Horas cercanas,
Vibra en las músicas
De las campanas!
Entre las copas frágiles espira la cbampaila,
En la enervante atmósfera flota un olor de fiesta,
El vals ondula y bulle, y agitanso las últimas
Parejas á los sones lejanos de la orquesta¡
El nupcial cortl'jo se aleja y va á partir!
Y la importuna
MelancoUa
Del muerto dla
Que hace la luna
Lenta, surgh·
Del cielo pálido
Por los confines,
Yibra en las músicas
De los violines!

II
MIO NIGHT DREA:MB.
Anoche, estando solo y ya medio dormido,
Mis sueños de otras épocas se me han aparecido¡
Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrlas
Y de felicidades que nunca ban sido rolas,
Se fueron acercando eu lentas procesiones
Y de la alcoba obscura poblaron los rincones.
Hubo un silencio grave en todo el aposento
Y en el reloj el péndulo detúvose al momento.
La fragancia indecisa de un olor olvidado,
Llegó como un fastasma y me habló del pasado.
Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde,
Y o! voces oldas ya no recuerdo dónde.

. . .. . . . . . . .. .. .. .. . . .. . . .. .. . . .. . . .. ... . .. . . .. ..
Los sueños se acercaron y me vieron dormido,
Se fueron alejando sin hacerme ruido
Y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra,
Y fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra!
JOSÉ

)U~cAnA OF.: SÁTIRO. - :'III GUEL ANOEl,.-FLORE:SC!A.

ASUNCIÓN SILVA, el Precursor.
¡.

Ti¡&gt;. tlt J&gt;11Ll1í11.

�REVISTA MODERNA.
REVISTA MODERNA.

58

DISCURSO PRONUNCIADO
ENEL

FESTIVAL ASTISTICO QUE ORGANIZO LA "REVISTA MODERNA,"
EN HOMENAJE AL

DUQUE JOB,

r, A Nocm; DEL

El venerable que en el refectorio dt\ Santa llfa•
ría delle Grazie pintó el fresco evangélico del Cenáculo, Leonardo el sabio, decla: •Ay del disclpulo
que no supera á su maestro!•
El degenerado sublime que vagaba en Sorrento
cantando la epopeya de los cruzados, Torcuato
Tasso, exclamó en uno de sus dlas de fiebre y de
videncia: , Sólo son creadores DioR y el Poeta!•

SEÑORAS y SEÑORES:

Es :Manuel Gutiérrez Nájera un hombre de una
belleza moral extraordinaria: belleza que calienta
, alumbra intensamente su rica obra de arte lite~·ario, como un sol sin tramonto irradiando sobre
una flora sin invierno, y que hizo del versificador
elegante un poeta, un poeta santo y puro, que al
recoger en la metáfora las verdades esenciales de
la vida, apagó odios, encendió esperanzas, elaboró piedades y difundió perdones, constelando sus
versos con las almas de luz de las vlrgenes cristianas, y rematando las alturas de su llrica con una
Estrofa de divino amor, que como el Angel de oro
que abre las !'las en la punta del campanile de San
:Mat·co, parece volar hacia el cielo venturoso!
Poeta santo y puro, si. No entiendo la poesía sin
el alma, no comprendo el arte sin el amor. Bajando á las profundidades donde se generan las pavuras que luego serán herolsmos, las blasfemias que
lutgo serán oraciones, los gritos que luego serán
músicas, los despojos que luego serán justicias, los
dolores que luego serán religiones, los odios que
luego scrau frateruidades, 1011 crlmenes que lutgo
serán virtudes, las muertet1 que luego serán vidas;
penetrando con Shakellpeare, con Dante, con Spencer, con Toh,toi, á. la caverna del Instinto repleta
de larvas pavorosas, y ascendiendo con ellos, de
etapa en etapa, de mt:tamórfosis en metamórfosis,
de tipo en tipv, ha~ta la verdad que ei,plende, basta la virtud qu" lu~tra, luu,ta la bt'llt'za que canta,
11e cuw¡,n:n,lc la umdaut dd e~futit zu que A través
dd inhultv mat LlllU y dti ta ettll'Ull gtvria ltl hace crecer el Alma á. la hu111auidad, que á 11emt'janza del
grupo bimbólico de Augusto Hodin, emprnza 11iendo el 111\tiro que ariabtn~ en t:I faugal liU pezuña inmunda, conttuúa lliendo el bombrn que abraza sus
piedades 1\ la cruz, y termina siendo el dios que
clava l' ll .a visión luminosa de las redenciones sus
ojos adorantes!
Amo1 ! ei; la palabra que recogemos de todas las
tllosoflat1 4ut1 t1e buicidan, de todas las civilizacio-

3

DB l ' RilRERO DE

1901.

nes que se derrumban; amor es la leche que nos da
el seno de la madre, la miel que nos escancia la boca de la amada¡ amor es la ciencia; amo1· es la naturaleza; amor es la poesla¡ amor es á veces el odio
mismo, porque hay odios benditos; amor es casi
siempre el dolor, porque hay dolores envidiable~;
amor eres tú, Laooconte trágico, y tú, tranquilo
Apoximenos; amor es Satán que se rebela; amor
es Dios que perdona!
La obra literaria de Manuel Gutiét-rez NAjera es
una obra de fraternidad: contagia, liga, funde. No
conozco una sola linea suya que nos deje frlos. Nos
toma el corazón, y nos hace pasar de la sonrisa á
la lágrima, removiendo nuestras memorias y agitando nuestras aspiraciones¡ como un hermano,
posa su caricia sobre nuestras tristezas, deja su
lágrima en nuestras urnas, dobla la rodilla ante
nuestra fe; como un amigo, nos brinda en el festival la copa de oro de Ganimedes donde han bebido
las diosas de ojos ollmpicos y los aedas de cantos
pindáricos; de los marcos lujosos de su prosa nos
miran dulcemente las madonas rafaelescas, divinas
de belleza y humanas de pasión; de su verso polifono brota el cortejo de las Harmonlas,-Ias de ojos
castos como la fascinación de una quimera, con
frescos tintes de nardo en la mejilla, que echan A
juguetear en campo de flores el tropel de las borbollantes l'isas; las que ungidas de perfumes para
no dar náuseas, con el pe::ado que las muerde en
los flancos, vierten vino á todos los apetitos y besos á. todas las lascivias; las que rápidas, sangrientas, minervinas, cabelleras al aire como flAmulati,
rotas las espadas, desgarradas las clámides, atra·
viesan el tablado de la Tragedia humana, clamorosas como la cólera de Aquileo recorriendo con su
sonante sandalia el campo épico de Ilion, al compás de los venerables hexámetros homéricos! ... . .
Sufrió lo bastante para poder consolar con su palabra piadosa é irónica, musicando toda su juventud en perfectos ritmos, ecos del sagrado metro universal que puso vaivenes azules en el mar, pausas
sinfónicas en el cielo y adoraciones !!ricas en el alma.- Es Guitiérrez Nájera un Anakreonte cristiano que bañó con mirras de Marta de Galilea la cabellera voluptuosa de la Musa griega.-Como el
divino Alfredo, en sus noches de Diciembre vela
junto á él un pálido enlutado que ese le asemejaba
como un hermano,• y su estancia se cubrla entonces de melancollas dolientes coronadas de estrellas
mlsticas¡ pero cuando la naturaleza en primavera
lo despertaba con los almos coros de las selvas y
con los destellos extAticos de los horizontt:S, su ver-

so se ,·oleaba de los búcaros de Flora sobre los tálamos del amor!- Era un convidado del Dolor: se le
vela oficiando bajo las bóvedas de las cartujas, en
meditación ante las sepulturas yacentes. Sollozaba
en ell•gias virginales sus tristezas y sus desilusiones, pero sin maldecil· la lucha cruel, sin temores,
sin angustias, resignado frente al problema incognoscible, viendo á. la muerte como una buena hermana de la vida, tierna, Inefable, consoladora, con
su regazo suavísimo de sueño y de olvido . . .. . . .
-También era un invitado, y asiduo, de la Locura. A esto debió ser siempre jo,•en, pues como dice
Erasmo de Rotterdam, «es en vano que los estúpidos mortales demanden juventud á Medea, á Circe
ó á Venus; sólo la jovial locura puede conceder tan
envidiable beneficio.• En la brillante mesa del palacio imperial de la graciosa reina, al lado de trovadores, de sabios, de moralistas, de metafísicos y
de clérigos, bebla el satyrion, brebsje que confecciona Afrodita, la blanca diosa de pulidas manos,
con los jugos secretos de las secretas rosas del placer; y ese zumo de corolas femeninas que desliga
la elocuente alabanza y que hace chispear los deseos traviesos, desborda, nectárico, de la Oda brere, con que el poeta adorante consagró su vida á
la inmortal belleza de la forma, sacándola pura y
casta de los taperujos de la bipocresla, como surge
de los ropajes del mármol de Milo el desnudo y altivo busto de inviolados senos, con la gloria irra·
diante de una hostia sobre los altares del arte!
Piadoso é irónico, Gutiét-rez Nájera e11 un educador de nuestro corazón. Vive en el amor de la juventud que preserva de todo polvo ingrato su esplritu harmonioso. Su poesla levanta, conforta, ennoblece, salpica ideales. Si os abruma el desencanto, si os grita la venganza, si os envuelve el tedio
con 11us neblinas frias, si la vulgaridad del profano
os desespera y la envidia del impotente os ensucia,
leed al Du4ue Job, oo importa qué, versos querlan,
versos que besen, versos que lloren, y se restablecerá el equilibrio de vuestros esplritus en la suprema conjunción del amor y de la vida.-Cuando lo
pongamos en contacto con el pueblo, no democm·
tizando sino humanizando su arte incomparable,
por medio de lecturas públicas que siembren los
gérmenes de la poesla en el alma nacional; cuando
hagamos e:,to con todos nue:;tros poeta~, cret:dme,
se l.Onseguin~ mb que enju t1111,lo, secando, anemiando en las t'ijCuelas los indefensos espi1 itus de
los niños. El gran maestro es el cantor, es decir, el
poeta. Martln Lutero escribió ASeníels el 14 de Octubre de 15·¡0 que •no es un buen maestro el que
no sabe cantar • Dándole á esta frase toda su amplitud artli,,tica, es una verdad innegable. En ese
sentido, el Duque Job es un maestro. El ritmo es la
obra más alta del amor, y sin el amor no arraiga la
enseftanza. El poeta es el supremo educador, por·
que es el supremo sugestionador. Preguntando Panoenos á F idias qué forma iba á dará la estatua de
Júpiter, el escultor recitaba este fragmento de la
Rapsodia: «El hijo de Saturno, frunciendo las negras cejas, hizo una señal de promesa; luego, la cabellera divina se agitó sobre la cabeza inmóvil del
Rey, y el Olimpo se bamboleó estremecido.• Asi fué
la estatua, augusta y terrible.-La ciencia es lenta

59

porque es analltica; el arte es rápido porque es sin·
tético. Hoy el psiquiatra estudia á Shakespeare, el
criminologista estudia á DostoYevsky. La verdad
es belleza, la belleza es verdad. La ciencia y la poesia se juntan en una sola acción, tienden A un sólo
ideal: la elaboración lenta, dolorosa, trágica, del
amor. Crear amor, crear fraternidad: he aquí el objeto y el fin de todo el esfuerzo humano.
Y si Gutiérrez Ná.jera superó á sus maestros, fué
porque con sentimiento más depurado y con forma
más simple, pudo crear mucha simpatla, mucho
bien, mucha belleza, aumentando el caudal moral
de su pueblo. En la sátira, en la crónica, en el poema, en el cuento, en la charla, fué dulce y apasio·
nado, ligero y fuerte, humano siempre, creyendo
que su misión de cantar alegrías y tristezas era
una misión religiosa que debla cumplir aun á cos·
ta de su sangre y de su vida. Dispersarse, difun·
dirse, alimentar con su propia alma á los otros,
perfumar, iluminar, rimar . . .. , eso hizo.-Claro es
que los empresarios de hecatombes de puercos para hace1· jamón y los empresarios de hecatombes
de gente para hacer gloria, tienen por el arte musical un desprecio tan grande como sus fortunas
bancarias ó como sus pompas reales. Mejor. En
cambio, los selectos admiran y las muchedumbres
sienten; las ralees de todo arte están en el alma colectiva que nutre con su savia prollfica de pasión y
de fe los brotes florales del verso paradisiaco. Sabemos que el valor moral de un poema es incalculable; sabemos que el manto que cuelga de los hombros de la humanidad está tejido con impt:riales
metáforas; sabemos que los inmortales bajan siempre de la montaña de cristal para conversar con
Platón y con Sófocles, á la sombra de los laureles
áticos; sabemos que la poesla preside los grandes
desastres renovadores que empapan de sangre y de
gloria las crónicas formidables de nuestro mundo;
sabemos, en suma, que dijo bien el Tasso cuanrlo
dijo que sólo son capaces de creat· Dios y el Poeta!
SEÑORES:

El arte de Manuel Gutiérrez ~ájera,-ese hombre
&lt;le extraordinaria bt'lleza moral-no alcanzó la sonoridad monocorde y pr11fé1ic1t rle lns bardos revo1ucionarios que sohrn la torm,•nta lauzan las clán·
sula,; ardit'utes del o Rcu l,•; i,,u obra no chocó con
ninguna iuiquidatl, no st~ pl't'cipitó al combate y á
la batalla; sus versos no tuvit'ron ali-tazos de águilas bravas¡ el casco formidable de Ayax indómito
no aparece entre la polvareda de los hoplitas y de
los carros . .. . Pero vosotros, los que herederos de
su sentimiento y de su forma, tenéis el deber de superarlo; vosotros que recibls en las conciencias el
aliento de mil legiones que comienzan á demandar
revindicación¡ vosotros elaboraréis más amor, crearéis más fraternidad, sintiendo que la •voz de todo
lo que duerme,• el non omnis moriar, verbo de los
muertos ilustres, os empuja, con la irresistible fuerza que tiene el esplritu inmortal, hacia el sacrificio
fascinante. Iréis, coronados de bendiciones, entonando la palabra de Zola:
• Vamos A. la humanidad, á la verdad, á !ajusticia!,
Febrero 3- 1901.
JEl&gt;óS URUETA.

�REVISTA MODERNA.
60

REVISTA MODERNA.

NON OMNIS MORIAR.
¡No moriré del todo, amiga mla!
De mi ondulante esplritu disperso
Algo, en la uma diáfana del verso,
Piadosa guardará la Poesla.

No moriró del todo! Cuaudo herido
Caiga á los golpes del dolor humano,
Ligera tú, del campo entenebrido
LevantarAs al moribundo hermano.

Tal vez entonces por la boca inerme
Que muda aspire la infinita calma,
Oigas la voz de todo lo que duerme
Con los ojos abiertos en mi alma!

Hondos recuerdos de fugaces dlas,
Ternezas tristes que suspiran solaf;
PAlidas, enfermizas alegrías
Sollozando al compás de las violas .. . .

Todo lo que medroso oculta el hombre
Se escapará, vibrante, del poeta,
En áureo ritmo de oración secreta
Que invoque en cada cláusula tu nombre

Y acaso adviertas que de modo extraño
Suenan mis versos en tu oldo atento,
Y en el cristal, que con mi soplo empaño,
l\Iires aparecer mi pensamiento.

Al ver entonces lo que yo soñaba,
Dirái de mi errabunda poesía:
-Era triste, vulgar lo que cantaba ... .
¡:\las, qué canción tan bella la que ola!

Y p,,rque alzo en tu recuerdo notas
Del coro universal, vh'ido y almo;
Y porque brillan lágrimas ignotas
En el amargo cáliz de mi salmo;

Porque existe la Santa Poesía
Y en ella irradias tú, mientras disperso
Atomo de mi sér esconda el verso,
No moriré del todo, amiga mia!

1893.
M. Gt:TJÉRRl!.Z NÁ.JERA.

6l

�63

REVISTA MODERNA.
REVISTA MODERNA.

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11'

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1
J n oRvuAS jol

nificó el amor y el entusiasmo con que el alma de
todos los auditores se unla á aquella apologla fo1·mulada tan felizmente.
Y aquellas damas, aquellas mujeres hermosas que
lloraban ó sonrelan cuando Urbina leyó la soberbia prosa del llorado maestro: •Otelo-Yago- Desdémona? .. .. • ó que perdlan su mirada soñadora
y húmeda en las blancas nébulas del tul que Chucho Contreras prendió á tl'avés de su elegante, sobria y simbólica decoración?
Los músicos tal vez, ataron al mármol de la amada memoria el crespón más sombrio! Con alaridos
de voz humana, con los gritos de una Niobe incon·
solable sollozó el violoncello de Espinosa, y Godard
magistralmente elevó las puras notas de su voz en la
desoladora, en la desesperante Elegla de Massenet
Muirón fué un maestro en el piano, Garcla Sagredo
ució sus dotes y su noble escuela, y Martinez dijo

una Romanza de amor que deshizo en el ambiente
recogido de la sala, el alma Sl:'nsual y galante, e l
alma erótica y delicada del poeta llorado

•••

Todos los dobles de la ideal campana silenciosa
que congregó á los dolientes, resonó, como bajo una
bóveda sonora, en la piedad de aquello!! corazones,
y todos los versos, todas las sonoras cláusulas, to•
das las dolientes melodlas que en aquel ft'stival bro·
taron, tuvieron un eco en aquellas almas perfuma
das con un hálito de Ideal, y vibrantes y tensas bajo el áureo plectro del Arte.
La ,Revista Moderna• se enorgullece porque, al
llorar al gran Poeta, pudo agrupar junto al suyo el dolor de tantas almas nobles y porque ha sabido que el clarln de oro del Ideal puede vibrar despertando ecos y sembrando harmonlas en el silen·
cío de las almas!

1

AL DUQUE JOB,

LA f~[;VIGTA MoDt; rNA
ftJU ÍSTICo OLJ~ ~A oRGANIZAOo

f 'EBRERo 3 Of.18'.}5

rn

INVITA Á UD· AL ~[STlvAL
WoMrnAJ~ AL OUQ U~ JOB·

A LAS 8 · P,M

FEB~ERo J Df 19ol

EL FKSTIVAL DE "RKVISTA MODERNA."

Una Noche de Domingo! Los teatros, los circos,
las salas de espectáculos abrlan sus puertas sugestionando la imaginación de ese gros Jmblic que llora cronoló¡:icamente y se solaza con el reloj en la
mano. Aqul en el céntrico coliseo una multitud que
mira sin asco la parodia de las pasiones humanas y
el simulacro erótico de un galán sietemesino y los
remilgos de una traviata impúber que hace el po1·t
d'arme y sabe se fendre como una otoñal hetaira
allá bajo las frondas pecadoras que aclaran las incandescentes aspas del Jfoulin Rouge .. . . Por otro
lado Barnum y sus fieras y su troupe japonesa y el
clown perenne y la eterna ecuyere .. . . La oronda
burguesla se solazaba aquella noche de Domingo!
)lientras, en un salón que es un lararium para los
ritos del Arte y un Buen Retiro para los devotos de
la estética, una ideal y plañidera campana sonaba
un hondo doble sobre el féretro de un prlncipe de
las letras, en la cripta sonora donde ya glorificado
clescansa de su congojosa y trágica vida terrestre,
ese prócer del Arte que se llamó el Duque Job!
En medio del soez tumulto dominguero que lleno
de rlspidas notas resbalaba sobre el asfalto de calles y avenidas, un piadoso cortejo se dirigla a la
Sala Wagner, a ese santuario donde tantas veces
ha oficiado la Belleza y entre cuyas escocias pintadas por el decorador Gallotti parecen aún latir las
harmonlas del majestuoso Beethoven, de Wagner
y de sus gigantomaquias musicales.
Entre el dominical tumulto, aquel cortejo, aquella concurrencia d'élite habla escuchado el doble de

la ideal campana silenciosa que los congregaba en
torno de la memoria del ilustre poeta muerto. Quizás, dlas antes, un dibujo de Rucias, mostrando al
trovador derrumbado sollre el mortuorio lecho, con
el laúd hecho astillas a sus pies, habla predipuesto
los corazones fieles a la solemne piedad de aquella
conmemoración única.
Unica, decimos después que unánime la prensa
diaria ha juzgado la significativa singularidad del
festival en que la •Revista Moderna• glorificó el numeu y consagró la ilustre jerarqula literaria del inmortal Gutiél'rez Nájera. El poeta celebrado por
los poetas; el precursor glorificado por los espiritas
que devotamente siguen sus huellas sangrientas por
el camino áspero del Arte, encumbrado como las
pendientes de un Excelsior, trágico y amargo como
el vla crucis de un Calvario!
Tenemos el orgullo legitimo de asegurar que el
festival artistico organizado por la •Revista :\Ioderna• en honor del Duque J ob, no tiene precedentes
entre nosotros, y ag1·egamos que nunca tampoco
una ceremonia de esa índole ha teuido un carácter
más harmonioso y una más rítmica unidad.
Los poetas que cantaron al Duque-á un lado el
mérito intrlnseco de sus obras que otros juzgaránhicieron que sus rimas resbalaran con la esponta•
neidad de un llanto y exhalaron sus trenos como
hubieran exhalado los su spiros de su hondo pésame.
El aplauso atronador y unánime que rimó una
por una las cláusulas de la alocución de U rueta sig-

lo memorlam

A mi la Musa torva, silenciosa y hermética,
La de ojeras moradas como flores de hiedra .. ..
La de peplo tejido con ensueños y brumas
Cuya frente es el ampo de una pálid11 luna!
La que implora los astros de la bóveda umbrla
Con los ojos en blanco de una virgo tristlsima
Cuyas manos sostienen de su seno las urnas
Cual temiendo que en ellos se desborde la angustia!
A mi las agobiadas rimas de mármol negro
Dolorosas cariátides de un grave Mausoleo,
Esas que en el silencio dejan caer su lloro
Llenando los profllndos vasos lacrimatorios! !
Que la Elegla el coro de sus versos prosterne!
Que suba á las alturas el ronco Miserere!
Que la musa desgarre su pectoral de seda!
Que la ceniza empolve sus lujuriosas trenzas!
Que exhale cual un trágico ritornelo el sollozo
Con que la joven viuda llora al gentil esposo
Y luego, en el crepúsculo, cuando la tarde muere,
Tras de encender los cirios en la capilla ardiente,
Mientras las hojas secas bajo sus pies rumoran
Se aleje, deshaciendo sus ayes en la sombra
Como un cortejo lento, como una marcha fúnebre
Por una interminable calzada de saúces!!!
Silencio! Ya en la Pena sangrienta,los sollozos
Se anudan cual crespones sobre un corazón rojo!
Y al pésame se abren los brazos de la cruz ... .
Mi duelo es una triste Venecia en Viernes Santo
Silencio! ya en sus aguas nocturnas van remando
Las góndo'as que siguen el funeral del Dux!
De los canales torvos en la obsidiana fria
Riela una mascarada la loca fantasía;
Pierrot tiende furtivo su máscara. de harina
Junto á la faz de rosa que asoma Columbina
Y en un rincón de sombras se esconde Pulcinel&amp;

�REVISTA MODERNA
REVISTA l\IODERNA.
Cuando sobre aquel vano rumor de cas cabeles
Pasa angustiosa. y triste la negra carabela,
La fúnebre trirreme cargada de laureles!

Apenas si en los altos balcones palatinos
Sus rostros enigml.\ticos asoman lns tristezas
\ entre el florón que elevan sus dedos marfilinos
De hiedras coronadas, inclinan las c11.bezas.

Contemplan el doliente cortejo del magnate!
Escuchan cómo gimen los negros violonchelo~,
P ero ni el llanto anubla, ni la. tristeza abate
Rus ojos soñadores cla,·ados en los cielos!

La luz del plenilunio sus cabelleras dora .. . .
Una barca de amores se detiene por vedas,
Y los remos 110 olvidan sobre el agua sonora
Que lll sentirlos anojn borbotones de perl1ts!

El Ayer aún murmura su gentil serenata!
Y del mudo palacio sobre la escalinata,
Con sus cien mandolinas llega. hoy como Antes
A llamar al postigo de la. reja de plata
El tropel almizclado de las Fiestas galantes!

No han plegado su rojo parasol los bufones!
Las Infantas que suefian en los altos balcones
Sobre el mármol deja.ron las ligeras escalas
Y aún parece que suben las amantes canciones
Elevando sus labios y extendiendo sus alas!

Es que el bardo no ha muerto! Sobre :iruertc y Oh·ido
Desatando tu numen ¡oh inmortal Duque Job!
Xucstras almas obscuras y tu gloria has unido
Con la escala de luces que soñara Jacob!

El Poeta sediento de fulgores de aurora,
El ilustre guPrrero, la beldad soiladora
Por ti queman la mirra de sus votos adven,os
Y basta ellos descienden por la escala sonora
Entre arpegios y flores deshojadas, tus v~rso~!

Si la virgen amante que el Dolor importuna
Se anebuja en su tedio que es un fúnebre tul,
Son tus rimas consuelo de su amor sin fortuna
Y desciende tu numen en las noches de luna
A besará la virgen como un Príncipe Azul!

Tú no has muerto! tú vives! en la liza te veo
L evantando en la diestra vencedora el trofeo
Mientra:; suena tus triunfos el sonoro clarín
Aún fulgura tu casco bajo el Sol del torneo
Y se alarga tu sombra de triunfal paladio!

Ah! por eso mi Duelo, la Venecia sin luzSe estremece vibrando como un solo laúd ....
Y al pasar esa góndola que es tu negro ataúd
Creo mirar el cortejo de las nupcias del Dux
Desposado suntuoso del Adriático azul!

.. ..... .. ....... .. ......
....... .. ... .... .... ... .... .... ... ......... .. .. .
Ha pasado el Cortejo y en los hondos canales
Las góndolas se alejan; se van los Carnavales; .. . .
Perdiéndose en la sombra solloza un violonchelo . .
Dejaron las Infantas sus altos barandales,
Sólo ,¡uedó la luna, sonámbula en el cielo .. !
. . ... . .. . . .. .. .. .. . . ... .. . .. . ... ............. .
Desfila. ya el cortejo de bardos y hermosuras,
.Nosotros conmovimos los trágicos bordones,
Ellas te dan sus senos-marmóreas sepulturas Oh Prlncípe! ya mueren los últimos blandones,
¡Descansa sobre el blanco plumón de sus ternurab!
Descansa en lo más hondo de nuestros corazones!
Febrero 3 de 1901.
Jo:-;~ J1 AN TAB[.,ADA.

POE S I A
LKIOA

EN HOMENAJE A MANUEL GUTIERREZ NAJERA.
Llégome tembloroso á la capilla
Llena del ritmo gárrulo del Estro,
Llena de m11.jestad grave y sencilla,
Y al postrar en el polvo la rodilla,
)[e inunda. la memoria del Maestro.
Lo miro entretejiendo una guirnalda.
Con su oda griega y con su estilo jonio,
Y en su sien reverdece la esmeralda
De un lauro fresco, y cuelga de su espalda
La lira decadente de Petronio.
)liro al bardo en la fiesta. de la vida
Deslizar sebre mirtos su sandalia,
Y con la ilustre toga des~eñida,
Apurar en su &lt;.rátera esculpida
El alegre licor de la faunalia.
Lo miro en la brumosa Jejania
Revivir el csplritu de Grecia,
Y derramar su frágil Poesla
Desbordante de clásica ambrosla
Y de opalino ajenjo de Lutecia.
En la nave suntuosa y esplendente
Brilla el oro en la cinta de los frisos,
Arde el óleo en recuerdo del Ausente,
Y solloza la Musa adolescente
Coronada de fúnebres narcisos.

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REVISTA :MODERNA.

REVISTA MODERNA.
Viene á ver al lllaestro en el pináculo,
Venimos sus apóstoles en tropa
A repetir las frases de su oráculo,
Y á. rodear la mesa del Cenáculo
Para beber del vino de su copa.
Sócrates y Jesús: su verso incita
A ceñirse la frente de verbena
Y besar los contornos de Afrodita,
Y con su mano blanca y exquisita
Juega con el toisón de Magdalena.
Su estilo vencedor pide tributo
Al molde galo y al decir latino;
Canta á Marte crnel y á Pan hirsuto,
Y demanda al cincel de Benvenuto
Un cáliz para el oro de su vino.
En la alameda eglógica y sombrla,
Donde mora el artista, hay limpios cauces
De estrofas y susurros de armonla,
Y tiendo sus cabellos la Elegla,
Largos como las ramas de los sauces.
Un cortejo de ninfas soñadoras
Abate con sus hoces la gavilla
De las rimas esbeltas y sonoras,
O sumerge en las cláusulas canoras
Sus elegantes ánforas de arcilla.
Y en tanto que en el intimo oratorio

Venimos á. dejar nuestro tributo
De llanto en el sutil lacrimatorio,
Y besamos el túmulo mortuorio
Que vigila una náyade de luto;
En tanto que nosotros los creyentes
Del Poeta, cedemos al quebranto,
Y graves, pensativos y fervientes
Encendemos estrofas refulgentes
Ante el glorioso altar de nuestro Santo;
Mientras aquí volcamos nuestra pena,
Oigo afuera el clamor de los gentiles
Como un ruido discorde de colmena,
Y oigo que nos censura y nos condena
La tropa de los Bá1·baros hostiles.
Afuera los desdenes del pagano,
Y aquí el amor, y el culto, y uu anhelo
Sin limite hacia el Arte soberano,
Y un corazón que espera, y una mano
Que sostiene una rama de asfodelo.
3 de Febrero-1901.
ErnÉx REBOLLEDO.

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ENRIQUE SIENKIEWICZ.
(DE •REVUE UNIVERSELLE.&gt;)

Estanislao Rzewuski, en un rápido estudio sobre
la literatura polonesa contemporánea, decía hace
más de tres años: •El dla que se traduzca «Por el
fuego y por la espada• ó • Quo Vadis,• el público
francé~, por lo menos aquel que tiene una opinión
que vale, aclamará. á Sit&gt;nkiewicz y dará á su genio y á su triunfo esa con~agración parisiense que
desean desde el fondo del alma, hasta aquellos que
parecen desdeñarla.• Esa predicción se ha realizado más allá de lo que Rzewuski esperaba.
Desde que apareció Quo Vadis, el público francés ha festejado á Sienkiewicz, y no sólo el público
de letrados, sino todo el público, como lo atestiguan
las numerosas ediciones, siempre en aumento, de
esa hermosa novela. Durante todo el verano no se
ha hablado más que de la conmovedora historia de
Ligia y de Vinicio, de la ironía exquisita de Petronio, de las matanzas neronianas y de las predicaciones del apóstol Pedro. Como en la época en que
La Fontaine descubrió á Baruch, las gentes no tenlan en los labios más palabras que éstas:
-¿Ya leyó Ud. Quo Vadis?
Este triunfo coincide con el jubileo que los polacos organizaron en honor de Sienkiewicz; y no fué
simple ceremonia con discursos, ditirambos, orfeones y flore!', la celebrada el 22 de Diciembre de
1900.
Los admiradores del novelista le ofrecieron un
castillo que se llamará Krzemien, amueblado y
provisto desde la bodega hasta la despensa; y hay
ahl seguramente, más de una barrica del famoso
hidromel polaco que desempeña tan importante papel en Por el hierro y por el fuego.
Las paredes de ese castillo están decoradas con
frescos que representan las principales escenas de
las obras de Sienkiewicz. Tal idea puede parecer
extraña en Parls. ,Si se formase un comité, dice
Claretie, para ofrecer una propiedad á cualquier
escritor célebre, ya verlais á los camaradas~ declarar ridicula tal proposición. El pobre hombre se
verla obligado á rehusar ~emejante generosidad, so
pena de ser pasto de periodiquillos y de revistas.,
Sin embargo, si se tratase de recompensar á la polaca y de esta real manera á un autor que á ello
se hiciese acreedor, ¿es crelble que debiera tomarse
en cuenta el tbmor á los gacetilleros? Bastaría dar
el ejemplo y los castillos de nuestros sabios y de
nuestros literatos, no serian castillos . .... en el
aire.

Enrique Sienkiewicz nació el 4 de Mayo de 1816
en \Vola Okrzejska, en el gobierno de Radam, antiguo reino de Polonia. Su abuelo, JoséSienkiewicz,
fué teniente coronel de artillerla y combatió por la
Francia en las filas de las famosas legiones del Yistula.

El futuro novelista debutó en las letras en 1869
con'.artlculos de critica; al año siguiente publicó su
primera novela: En va,w, que después retiró de
la edición de sus obras completas y que con gran
disgusto del autor, acaba de ser traducida al francés. Es una historia contemporánea, los personajes son estudiantes de la Universidad de Kiew
y la acción bastante bien llevada, es Intima. El
amor con sus luchas y sus decepciones, he ahi el
asunto de ese libro; Schwartz el héroe, consiente
por deber en casarse con una viuda joven amando
A otra mujer, la condesa l\Iarfa. Cuando la viuda,
la Sra. Potkanska, sabe el sacrificio de Schwartz,
se ahoga semidesesperada y semiloca. Schwartz
vuelve entonces en si y renuncia á la seductora
l\Iaria.

,Ves querido, le dice su amigo Augustinowicz,
gastamos demasiado nuestras fuerzas en nuestra
caza al amor. Y el amor vuela como un pajarillo
y nuestras fuerzas resultan gastadas ... en vano . .. ,
Asi se explica el titulo de este libro que termina
con tan brusco desenlace. Entre otros ensayos ju•
veniles, pueden citarse: •Nadie es profeta en su tie·
rra,• (1872) refrán al que los triunfos de Sienkiewicz
debían dar más tarde un mentls formal; «Las dos
vías• (1873) y tres narraciones encantadoras: «El
viejo criado,• •llania• y «Selim l\1i1·za., Estos libros firmados con el seudónimo de Litwos no tuvieron gran éxito; se les ha leido y releldo más tarde, cuando Sienkiewicz llegó á ser célebre Y se encontraron en ello.; promesas de verdadero talento,
sobre todo en «Carbones,• donde se destaca una
figura, la mujer de Rzepa, campesina burda, pero
sublime de sacrificio y de abnegación.
Los viajes forman la juventud .... y los novelis·
tas. ¿Cuánto no debemos á las exploraciones literarias de Chateaubriand, de Stendhal, de Flaubert, de
Gautie1· y de Loti? De 1876 á. 1878, Sienkiewicz recorrió la Alemania, la Francia, la Inglaterra, cruzó el Océano,: visitó la América del Norte, recogiendo en el nuevo mundo impresiones frescas y
como una paleta, que le permitirla después di&gt;jar
á un lado sus modestos bocetos al carbón.
Publicó entonces sus •Cartas de viaje• y varias
novelas cortas, que han sido traducidas al francés
y á otras lenguas europeas y que son muy conocidas de los lectores franceses, que buscan ávidamente todo cuanto sale de la pluma del auto1· de
Quo Vadis. Bien conocida es la sencilla y patética
historia ranko el músico, historia que tiene todo el
encanto de un cuento de Daudet ó de una página
de Dickens; el Diario de un profesor de Posen,
narración en la que el héroe es un niño desgraciado y por último dos cuentos que tíen~n la América

�REVISTA MODERNA.
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REVISTA MODERNA.

por cuadro: A trai:és de la.~ estepas y El gua,·dián
del faro de Aspfowall.
En El guardiá,i del faro, se encuentra bien caracterizado el talento de Sienkiewicz; ahl se hallan
la emoción, la poesía que animan todos sus libros
Y sobre todo un patriotismo, que no por estar contenido deja de ser menos ardiente, pues el novelista es un verdadero autor nacional, el representante de ese pueblo polaco cuya real vida polltica se
ha extinguido; pero cuya alma existe aún en las
obras literarias y artlsticas .... asl como esos campeones que se pasan de mano en mano y á través
de los siglos el fuego sagrado ....
Citemos aún Orso y Bartek el vencedor, este últi·
mo, episodio de la guerra de 1870, en donde se ve á.
un campesino polaco del ducado de Posen (incorpo·
rado á su pesar en el ejército alemán) y á. quien al
regr?so, por prP,mio á sus altos hechos de armas, los
prusianos fanáticos, embriagados con su victoria,
colman de injurias y de malos tratamientos.
En 1834, Sienkiewicz publica Por el hierro y por
el fner¡o, que acaba de publicarse en francés. Esta
es una obra considerable, una epope~·a más bien
que una novela, toda una evocación de la Polonia
del siglo X\'ll. También es una lección, un sursum
C'Ol'da porque no hay que perder de Yista las intencioneR de Sienkiewicz, quien como sus mayoreR,
posee, según la frase de Renan, el arranque impersonal, ese •estado de alma en el que no se hace no
se ddi~e, ni se escribe lo qui:, se quiere, sino lo ~ue
nos 1cta un genio exterior colocado cerca de D!lS·
otros.•
Podrán descubrise en esa novela numerosos defectos; es demasiado enmarañada, demasiado larga, f~ctici~ en algunas _partes; la intriga obligada
está rnhábilmente encaJada en el soberbio y exacto
relato histórico. Pero no puede negarse que ese libro ofrece cualidades completamente superiores.
Al trazar con loable imparcialidad las victorias y
las derrotas de los abuelos; el novelista, mejor dicho, el poeta, quiere levantar los corazones. cllacer servir el pasado, dice perfectamente Garztowt
en instruir y en enseñar á los homb1·es modernos'.
en mostrarles situaciones horribles de las cuales'
el heroísmo de unos y la constancia de otros 1 ha~
permitido surgir al triunfo, he ahl uno de los fines
de la novela histórica, como la concibe Sienkiewicz.
Por el hierro ?J po1· el fuego, es la primera parte de
de una trilogía; las otras dos partes son El diluvio
(1896 y 1'\fessfre Wolodyjoll'sld {1883 ; de estas dos
últimas obras, anúnciase ya la traducción fracesa.
En El Diluvio se pintan las guerras de 165j á
1660 contra los suecos. Es la época de que habla
Bossuet en la oración f1'i0t~bre de Ana de Gonzague:
•Carlos (~ustavo apareció ante la Polonia sorprendida y traicionada, como un león que tiene su pre•
sa entre las garras, lista para ser despedazada ....
¿Dónde están esas almas guerreras y esos martillos de armas tan vanagloriados?. .... Al mismo
tiempo, la Polonia siéntese destrozada por el, rebelde cosaco, por el moscovita infiel v más todavla
por el tártaro, á quien llama desespe;ada en su auxilio.•
.lfessire Wolodyjo11:ski es menos épico y lo novelesco ocupa mayor espacio; sin embargo, en esta

ha qué nueva tortura estaba reservada para la
amada del joven tribuno.
levantado el entusiasmo de millones de lectores.
,La puerta, colocada frente al tablado imperial,
The life in not u·orth living, I hai:ejust fi.nished, rechinó sobre sus goznes y del antro obscuro sur·
Qro YA01s? exclamó una americana fanática. ¿Pa· gió á la arena iluminada, el ligio Urs:is (esclavo
ra qué vivir? Voy á acabar ... Quo l'adis1
abnegado de Ligia ,. Se adelantó hasta el centro y
Sienkiewicz al tratar este asunto antiguo parece sus miradas circulares buscaban qué le opondrlan.
abandonar la Polonia; pero no es asi. En Quo Va·
Los Augusta.nos ~- la mayor parte de los espectatlis encontramos todas las aspiraciones del novelis· dores, sablan que aquel hombre habla ahogado á
ta y bajo los nombres latinizados se disimulan ape· Croton y se levantó un murmullo de grada en gra·
nas figuras simbólicas que representan la nación da .... El permanecía inmóvil en el centro de la lioprimida que sufre.
za, semPjante en su desnudez á coloso de granito,
Ligia, ¿no es la Polonia, convirtiéndose á la reli- llevando en su fisonomla do bárbaro, una expre¡;ión de Cristo? Y los martirios de los cristianos, sión de esperanza y de tristeza .... Estaba sin ar¿no recuerdan los suplicios que más tarde deblan mas y habla resuelto morir pacientemente, como
ser infringidos á los polacos, que luchaban por de- fiel del Cordero. Y, como quería elevar aún su ora·
fender su fe y su patria?
ción hacia el Redentor, se arrodilló, juntó las maLos compatriotas del autor no se han engañado nos y elevó las miradas hacia las estrellas, que paly han colocado más alto que la trilogla, ese fresco pitaban allá en la abertura del velarium. Esa actigrandioso y terrible por donde pasa como un háli- titud desagradó A la multitud; estaba cansada de
to Shakespeariano, y donde los sentimientos que les
ver expirar carneros; si 11I gigante rehusaba defenson queridos están presentados b11jo una luz conderse, el e!'pectáculo resultada desagradable; acá
soladora y poética.
y acullá se escucharon silbidos, oyéronse voces que
El publico cosmopolita, menos asequible á estos llamaban á los mastigóforos... La espera no duró
arcanos, se dejó llevar por la belleza incomparable mucho .... En la liza, entre los clamores de los besdel lihro, por la narración animada y palpitante y tiarios, apareció un monstruoso auroch de Germatambién por el doble interés que el autor ha sabi· nía ron una mujer desnuda sobre la cabeza.
do dará la decadencia del paganismo y al naci -Ligia! Ligia! exclamó Vinicio.
miento de la religión cribtiana, mezclando su rela·
Y ciñéndose las sienes con las manos. se retorció
to con escenas variadas y espléndidas.
como un hombre que siente en sus entrañas el hie·
El argumento de Quo l'adis es muy sencillo: y¡. no de una lanza y gritó con voz ronca é inhunicio,jo,·en patricio de Roma, ama á Ligia, hija de
mana:
Yanio, rey de los Suevios; pero antes q11e Vinicio y
-Tengo fe ..... Cristo. . . . Cristo, yo creo en ti.
Ligia se reunan, surgen numerosos obstáculos.
Cristo .... un milagro.
Es el mom'!nto en que la ciudad eterna va á asís·
Y en la arena pasaba una cosa inaudita; al ver ú
tir á las pei·secuciones del Imperator; Ligia, que es la princesa en los cuernos del toro salvaje, el ligio
cristiana, está presa con millares de neófitos. Vini- cayó oblicuamente sobre la fiera demente ..... De
cio la protege; pero la hermosa princesa es, sin em- un salto llegó hasta el auroch y le asió los cuernos.
bargo, conducida al circo, donde mil3grosamente Hasta un poco más arriba de los tobillos, los pies
escapa de la muerte.
de Ursus estaban hundidos en la arena¡ su espina
Vinicio, tocado it su vez por la gracia divina, se hablase doblado como un arco; su cabeza, hundida
casa con Ligia y el drama termina en un apoteosis, entre sus espaldas, casi babia desaparecido .... y
triunfo del cristianismo que va á regenerar el mundo. el toro inmóvil miraba tan lijamente á su adversaAlgún tiempo antes de la muerte de ~erón, San rio, que los espectadores crelan contemplar un gruPedro, desalentado, abandona Roma y al amanecer, po de los trabajos de Teseo ó de Hércules..... Cé·
ve una claridad que se adelanta hacia él ....
sar hablase puesto en pie.
,Es un hombre que camina entre la irradiacióu
Bruscamente un mugido sordo y gemidor surgió
del sol; el apóstol se arrodilla, extiende sus manos de la liza.
hacia él y exclama:
El brazo de hierro del bárbaro hacia ,,irar á la
-Cristo! Cristo! .... Quo l'adi.~ Domi11e? Dónde monstruosa fiera y de su enorme hocico pendla babosa lengua. Uu instante después, los oldos de los
vas, Señor?
-Puesto que abandonas á mis ovejas, voy á. Ho- espectadores cercanos á la arena escucharon el
ma para que me crucifiquen una vez más ....
ruido sordo de los huesos triturados .... des pues la
. Y desde entonces de las alturas del Vaticano rei- fiera rodó como una masa inerte ... En un momennará sobre la Ciudad y sobre el mundo la basllica to, el gigante habla desligado á :a virgen y tomádola en sus brazos. Su frágil' silueta, su desvanede San Pedro.
An-ancar de Quo l'adis una página caracterlsti• cimiento, el espantoso peligro del que acababa de
ca es cosa sencilla; no hay más que la dificultad de salvarla el gigante, todo, hacia estremecer los coelegir. El suplicio de Ligia es entre otras escenas razones ....
grandiosas, una de las más conmovedoras. Es por
Con gritos y sollozos se exigla el perdón para
la tarde, estamos en el circo; los Augustanos, y en- ambos.... Nerón, indeciso, escuchaha entre los clatre ellos Yinicio, rodean it Nerón; en las gradas se
mores, terribles imprecaciones.
amontona una multitud compacta.
- Ahenobarba! ~[atricida! -Incendiario!
Sablase que César habla decidido ofrecerse coY tuvo miedo; no mirando más que ceños frunmo espectáculo el dolor de Yinicio, pero se ignora-

TRADUCIDA Á VEINTE LEI\GUAS

narración es donde aparece Juan Lobieki, el futuro libertador de la Europa.
Después de esta trilogla heróica, Sienkiewicz escribió Sin dogma, (1890 novela moderna presentada en forma autobiográfica¡ fué traducida al francés en 1895 por el conde Wodzinski; pero casi no
ha sido leida sino despué:1 del triunfo de Quo Vadis. Es un estudio psicológico, sobre lo que se ha
llamado la improductividad eslava y sobre el di·
letantismo. El héroe del libro, León Plozowski edúcase en un colegio de jesuitas en l\1etz, de donde se
escapa para unirse al ejército de Don Carlos¡ vuelve á ser conducido al colegio; termina sus estudios
en la Universidad de Varsovia y va en seguida é
establecerse en Roma con su padre.
Va de cuando en cuando á Polonia, donde inten·
ta casarse con una rica heredera; va tambicn á.Parls .... •No conozco ciudad alguna, dice Plozowski,
donde los gérmenes de ciencia y arte y las más elevadas ideas circulen tan ampliamente en el aire é
impregnen más el cerebro humano. La inteligencia no se asimila alll solameute los descubrimientos del esplritu¡ sino que se despoja de parcialidad
Y se llena de tolerancia; en una palabra, se civiliza.
Podrla suceder que ese respeto {i todas las convicciones de cualquier género, nos condujese á la indiferencia y nos quitase la energía necesaria para la
acción .... Tanto peor, pues yo no sabrla modificar mi naturaleza.•
Y asl diserta 11iempre y sobro todo sin encontrar
ninguna solución¡ parece que camina hacia al"'ún
0
fin .... ¿Pero á qué fin? Plozowdki no lo sabe. Sin
dogma, es deci1·, sin principios, es el representante
de esos neurosados que sufren un nuevo ll'eltschniertz, pero qu~ no tienen la disculpa de un Fausto,
de un ~Iantredo, de un Conrado. Seres inútiles ó
maléficos que activan la decandencia de una sociedad y parece inadmisible que se deslice un mal tan
pernicioso en un pals como la Polonia, donde la vitalidad es moral, donde lo que subsiste de una raza, subsiste solamente gracias á los esfuerzos de
la inteligencia y del trabajo. Plozowski se levanta
la t:9-pa de los sesos .... y esto tampoco es una solución.
Sienkiewicz lo comprendió asi y en otra novela
titulada La Familia Polaniecki (1894. nos ofrece
el remedio, que para él consiste en el 'retorno á la
vida activa y á la sencilla religión di\ tiempos pasados.
El alcance de sus obras, históricas ó modernas
siempre es el mismo. Los polacos encuentran e~
ellas su credo patriótico; Sienkiewicz les enseiía
de dónde puede venir la salvación, y á fuerza de
talento y de genio ha hecho más por el bien de
su d~sdichado pais, que todos los retores que se
embriagan con sus propias palabras y dan consejos teóricos ó ilusorios.
~n c~ant~ á los extranjeros que han asegurado
á S1enk1ew1cz una reputación universal, no deberán ver la lección con indiferencia, pues es grande
Y bastante general para que pueda aprovecharles.
Y Sienkiewicz ha proseguido su hermosa tarea·
en 1895 publicó Quo l'adis, su obra maestra y 1~
obra maestra de la literatura polonesa. ESA MAG·
NiFICA NOV.l'JLA DB LA J;POCA N.l'JRONLUi.\ HA SIDO

•

69

y por doquiera ba

�70

cidos y rostros compasivos, hizo la señal de gracia.•
La muerte de Petronio, el amigo de Vinicio, el
pagana impenitente, forma un constraste exquisito
con este episodio del circo.
Cuando Petronio ve que está perdido y que Ne1·ón, cansado de su ironla, ha decidido condenarle,
se hace abrir las arterias, conservando esa elegancia que nunca le abandona y de la que fué árbitro.
Antes de morir dirige á César una carta en la que
se burla del mal poeta que es el Imperalor y le(esa
carta á sus amigos reunidos en su casa como para
una fiesta.
• El salón huele[~ violeta; los globos de cristal de
Alejandrla filtran luces multicolores. Las cítaras
suspiran á la sordina, mientras que voces alegres
se elevan al unísono. Las bailarinas de Gos, dejan
admirar sus formas sonrosadas entre la muselina
de trasparentes gasas.•
Petronio tiene junto á él á Eunicia, su hermosa
vestiplexia. A una señal del poeta, un médico gl'iego estrecha en un circulo de oro el brazo de aquél
que va á encontrarse en los Campos El1seos con el
alma de Anacreonte y abre la artel'ia en el pufo.
La sang1·e brota é inunda á Eunicia que sostiene
la cabeza de su amante. Ella se inclina hacia él.
•Señor, dice: ¿crees que iba á abandonarte? Si
los dioses me ofrecieran la inmortalidad; si César
me diese el imperio .... te seguirla.•
Eunicia tiende al médico su brazo sonrosado y
un instante después la sangre de los dos se confundla . .. . Entonces Petronio ordena que la música
vuelva á comenzar y las citaras vibraron.
Cuando la última harmonla se hubo apagado, se
volvió hacia los invitados:
-Amigos mios, dijo: conveniú en que con nos•
otros perece ....
Pero no pudo concluir; en un supr&lt;'mo esfuerzo
abrazó á Eunicia y su cabeza volvié, ,l. inclinarse.
Sin embargo, los invitados, ante r~as dos formas
blancas, semejantes á dos mara,..llosas estatuas,
sintieron que se perdla la últimn herencia del mundo romano: su belleza y su poc~la.,
Estas citas justifican elocuentemente el triunfo
de Quo Yadi.~, y mejor qno un comentario harAn
comprender por qué puedoJ decirse que Sienkiewicz
es un pintor y un poeta.
Después Je su esta!1cia en América, Sienklewicz
se ha convertido en un gran viajero; en 1891, estuvo en Africa; escribió de este viaje deliciosas páginas sobre Zanzlbar y el Egipto. Con frecuencia va

71

REVISTA MODERNA.

REVISTA MODERNA.
á Italia, especialmente á \'enecia, ciudad que amit
tanto como Byron; A Roma, á Francia. Estaba en
Parls en 1900 cuando tuvo el dolor de ver morir repentinamente á. uno de sus amigos más fieles, Abakanowicz, cuya casa habitó en el parque de SaintMaur y en Bretaña en la quinta de Ploumanac'b .. .
habla pasado días felices, encontrando placer en
vivil' en un país del que tan bien conoce la lengua
y apreciando todo el intcré3 que Francia puede
ofrecer á un artista.
Pero Sienkíewicz gusta, sobre todo, de la soledad; en París, como en Varsovia ó en Zakopane,
huye de los impertinentes, se contenta con la sociedad de algunos lntimos y de sus dos hijos, que son,
desde su viudez, un recuerdo bien caro de una folicidad pronto pe1·dida.
Siempre trabaja. En 1900 publicó los Caballeros
Cruzados, especie de prólogo para la gran trilc,gia
histórica que pl'incipia en Por el hierro y por el
fuego y te1·mina en Messire Wolodyjotcsld. Sienkiewicz traza en ese libro las luchas de los polacos
contra la Ol'den teutónica, en la segunda mitad del
siglo XIV. Esta nueva epopeya termina con una
descripción de la batalla de Gri.inwald, que fué una
brillante victol'ia y libertó para siempre á la Polo·
nia de las invasiones de los caballeros cruzados.
En una pequeña composición titulada Leyenda
Marítima, Sienkiewicz sintetiza el significado de
su obrn:
•La Púrpura no temla ni las olas ni los más terribles huracanes. El buque navegaba hacia el infinito con los trapos al sol, y la tripulación se entregaba á la orgía .... Una maiían ase escuchó este grito tP,rrible: cLa Púrpura se va á pique.• Y los
marineros desentumecidos quisieron luchar contra
los elementos; pero las olas son más fuertes que los
hombres.
•Algunas voces decían: • Estáis ciegos! Lo que
se necesita, no es disparar cañonazos contra la tormenta, sino carenar el buque. Bajad á la cala y
trabajad .... Aún no ha muerto La Púrpur a.•
Al olr estas palabras, un estremec:miento sacudió á aquellos desesperados... . . y trabajaron desde la mañana basta la noche, retando en un supremo esfuerzo su inercia y su ceguera .... y La Púrpura se salvó .... !•
Y el primer verso del himno nacional os viene á.
la memoria:

NOCTURNO.
Cuando t!Stoy en mi lecho, y afuera
Siento pasos de gente que cruza:
¿De quién son esos pasos, me digo,
Cuando suena en la torre la una?
Si es un padre que busca un alivio
Para el hijo postrado en la cuna,
Que despierte, Señor, ese niño
Sonriendo sin fiebre ni angustia¡
Si es un hombre que vuelve jugando
De su esposa infeliz la fortuna,
Haz que ablanden su pecho de roca
De sus hijos las lágrimas pura~;
Si es la joven quo vuelve del baile
Sofocada de danza y mazurka,
Que los aires no hieran su pecho
Y la tos no la arroje á la tumba;
Si es un pobre ó tal vez mi enemigo
En demanda de pan ó de ayuda,
Dile al punto que toque á mi puerta
Y á mi pecho que olvide la injuria;
Si es malvado que en pos de venganza
En la sombra su victima busca,
Que camine hasta el fin de los siglos
Sin hallar:\. su victima nunca;
Pero si es un amante que Yuela
De la reja á la cita nocturna,
Ilumina, Señor, esa f1·ente
Con un rayo de amor y de luna.
i\l.\:m-:1, S.Í..NCUEZ PESQUERA.

/

Aún no ha muerto la Polonia ....
CASIMIRO

STRYENSKI.

Trad. de Revista llloderna ¡

/

d EN QU~ PENSAR:bj P
¿En qué pensaré cuando me halle á punto de morir, si es que estoy aún en estado de pensar?
¿Pensaré en mi mal aprovechada vida, que pasé
como en un sueño, adormecido, sin saber paladear
sus frutos? ¡Cómo! ¿Es ya la muerte? ¿Tan pronto? ¡Imposible! ¡Aún no he tenido tiempo de hacer
nad11! ¡Sólo que ya me disponla á hacer algo!
¿Recordaré mi pasado? ¿Fijaré mi pensamiento
en los breves instantes radiosos que tuve en la vida, en las fisonomías é imágenes para mi caras?
O bien ¿volverAn á trazarse en mí memol'ia mis
malas acciones é invadirá. mi alma la ardorosa angustia de un remordimiento tardlo? ¿Pensaré en lo

que espera más allá de la tumba y si me espera en
('fecto cosa alguna?
No . ... Paréceme que trataré de no pensar, que
me esforzaré pol' idear alguna pequeñez para distraer la atención de las amenazadoras tinieblas
que se ennegrecen ante mi.
En mi presencia cierto moribundo no cesaba de
condolerse porque no le querlan dar avellanas tostadas. Y sólo allá, en lo más recóndito de sus ojos
ya sin lustre, mientras tartamudeaba sus quejas,
bregaba y se estremecla un no sé qué, como el ala
rota de un pájaro mortalmente herido.
lVAN TURGUENEF,

�72

A~o IV

REVISTA MODERNA.

EL PERRO MUERTO.
Jesús llegó una tarde A las puertas de una Villa
é hizo adelantarse á sus discípulos para preparar
la cena. El, impelido al bien y la caridad, internóse por las calles hasta la plaza del mercado.
Allí vió en un rincón algunas personas agrupadas que contemplaban un objeto en el suelo, yacercóse para ver qué cosa podía llamarles la atención.
Era un perro muel'to, atado al cuello por la cuerda que habla serYido para arrastrarle por el lodo.
Jamás cosa más Yil, más repugnante, más impura,
se había ofrecido á los ojos de los hombres.
Y todos los que estaban en el grupo junto á la carroña, miraban con asco.
-Esto emponzeña el aire, dijo uno de los presentes, tapándose la nariz.
-Cuánto tiempo aún, dijo otro, este animal putrefacto estorbará la vía.

111

QUINCENA DE MARZÓ DE

1901

NúM, 5

REVISTA MODERNA

-Mirad su piel, dijo un tercero, no hay un trozo
en ella que pudiera aprovecharse para cortar unas
sandalias.
-Y sus orejas, exclamó un cuarto, asquerosas y
llenas de sangre.
-Habrá sido ahorcado por ladrón, añadió otro.
Jesús les escuchó, y echando una mirada de compasión sobre el animal inmundo:
-Sus dientes son más blancos y hermosos que
las perlas!-dijo.
Entonces, el pueblo admirado, volvióse hacia él,
exclamando:
-¿Quién es éste? ¿Será Jesús Nazareth? El sólo
podía encontrarse alguna cosa de qué condolerse
y hasta algo que alabar en un perro muerto!. ...
Y cada uno, avergonzado, siguió su camino, inclinando la cabeza delante del Hijo de Dios.
LEÓN TOLSTOI.

"LA·W N TENNIS."
Una francesa, queriendo explicar su carácter, ha
escrito lo siguiente: «Nunca me visto para un baile
sin saber por quién voy allá.,-Las muJeres americanas, por el contrario, parecen vestidas con el
objeto de aparecer bellas, porque son mujeres •hermosas y sanas,, como su raza, y en llquel momento ninguna piensa en el fiirting, absorbi&lt;las como
están en seguir el juego, en que cada m ·ién llegado se interesa inmediata mente al i,!?'11a.l de otros.
Aleccioaaclas por cursos de cultura fí ,ica, comp1·enden el atletismo ea donue quiera q ·1c lo encuentran,
con la misma semi-profesional io.tcligencia que en
un asalto de esgrima un espailachln mide con una
mirada la agili&lt;lau de los co111l&gt;atientes y su juego.
En cierto momento, uno tle los jóvenes jugadores que acalla de herir 111 bola, llama á un asistente para qtw le limpie la ~uela de su zapato de caucho, llena de lodo. Dnrante esa plebeya operación,
el joveu logra asu111ir una postura tan gallarda,
que oigo á una muchacha exclamar: , ¡Oh, cuánto

MÉXICO,

desearla que ganase! ¡Es tan buen mozo! Ingenua
exclamación en que se revela la profunda admiración de la mujer americana por la belleza fisica,
considerada al modo pagano. Va tan lejos esta admiracióu, que uno de los más celebrados atletas de
los Estados Unidos, reune en su palco, después de
la representación en que ha tomado parte, á las
mujeres de la mejor sociedad, y con el torso desnudo, les da una disertación sobre su cuerpo, una
conferencia sobre musculatura. La fotografla de
ese torso, realmente muscular, como aquel del Museo del Vaticano que las manos del viejo Miguel
Angel acariciaban, se vende en todas las tiendas, y
más de una de esas bellas espectadoras de laten
tennis posee una de ellas en su sala. ,Hay gentes
que consideran esto indecente,• decía una de las
meucionadas damas, mostrándome ese singular documento de su independencia de ideas. • Yo no lo
creo,, añadía ella. ,Esto es griego; he ahi todo.,
PAUL

BOURGET.

A NUESTRO DIRECTOR.
El alto, el noble amigo nuestro, que ha puesto todo su genio y todo
su corazón en la "Revista Moderna," sufre en estos momentos un nuevo, un hondo dolor por la muerte de su hermano, el Sr. D. José Valenzuela.
Lo acompañamos en su duelo, siempre amantes, siempre fieles.
Los

REDACTORES.

ARTE
DlRECTOR: JESUS E. VALENZUELA.

CIENCIA.

JEFE DE REDACCION: JESUS URUETA.
'l'ip. de Dubldn.

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                <text>Fundada por Bernardo Couto Castillo (1880-1901) y Jesús E. Valenzuela (1856-1911), la Revista Moderna apareció quincenal y luego mensualmente entre 1898 y 1903 en la Ciudad de México, aunque tuvo distribución en diversos estados de la república y, esporádicamente, en el extranjero. Aunque los contenidos eran en su mayoría literarios, también se aceptaban artículos de divulgación científica, notas de actualidad y, sobre todo, la participación de artistas plásticos, de entre los cuales, el principal fue Julio Ruelas. Se incluían también traducciones de escritores extranjeros (franceses, japoneses e ingleses mayoritariamente) y obras de autores hispanoamericanos. En su primer año se publicó quincenalmente y llevó el subtítulo de Literaria y Artística; posteriormente, de 1899 a 1903, pasó a ser la Revista Moderna. Arte y Ciencia con una periodicidad mensual durante el año II (1899). Posteriormente volvió a publicarse cada quince días a partir de 1900 y hasta septiembre de 1903, cuando terminó su primera época y se convirtió en la Revista Moderna de México –que dejó de publicarse en 1911.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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