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RODO
ijEVISTR

JIIIEj'{SúAll

DS LITERATURA, CIENCIAS, BELLAS ARTES,
HISTORIA, SOCIOLOGÍA Y CRÍTICA

FUNDADOR:

Victor Jimenez
DlREOTORES:

E. Estrada Gómez
Val di vieso Courbis

Agustín Castelblanco P.
Fernando Mac -Adoo

TOMO

PRIMERO

AÑO

I

SANTIAGO DE CHILE
IMP.

Y

ENC.

"LA

UNIVERSAL"

MOMXXII

eHACABUCO

62

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J·$ ~ en 'A,ra~'r.i'p, :l~J\l·;entud h~b/~~s~nt~dcf_. la ~tr~:1 \:ion_ de _!l'.n :!!SJIÍritu,' qu~/,;por / ~u-. fé 'eri· 'el por".ei;úr ·y
111 l¡¡éurti '1!4 , ({tii41t ', C(?nqrte enc~~~ió . su prédica, . se le
lla,tii!J..r~ _.Maes_t.ri:i_.,· Pºbás .veceS;•se : bahíá- iµ-'vocád!? \ un .', ,·
_nonibfo-ipará e,Ii. ·1¡i~ ~s:¡n¡:iones-dé •fa: pqsteridád, 'r.e_co.rdarlo ··

· vida' en terª. ·:y : eµ la. )t~vis11i1 'e.µ ,el libro,'en 'todb. en ·
dqnde pue.c1a',hª',ismitirti; el s~tr6i!lli!!nto . y la idea; ,sÍ!J
. nombre :p6 l&gt;Ue'd{~tneiio~ que ~\g~ificar; fé. ~ -la/ acción
,tviitua).i&lt;laden

eh1en.J. / '~&lt;,&gt;.,,' _;.: .:· •...

. .:r al elJ'Jp~e.n,cl.er .wn1 ''Jill'Il~df!, ,de' apier1lJ)!Ii\stno, al CÓ•

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men1&lt;at, u~ . ~!,a,n~~lí_
o d~i~l\mó.ciJ vida, vamos 'a, ~eco~dat
,al Maest¡:9';y·c9loca~ ·a qú\. &lt;;oro&lt;!, ,i1na·."oz de ¡:lespertn,
sus ~l!eparp¡¡labrfs de Ar1el:. lj A__Ja JU,!.'~l'ltu.d:·ª~ 4-Illé:
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., ,c¡apa:z ~,d~ ''ítif,í l~rs1': a;ás -allá. ae la muept9,' y, d,igÁa ·'1j~ .
e:V:óuar$e e.n ·errec,uer(lo. •;, ,. . , .,. . _,_ . ' . . . ·- .
.:' J.1stE.l\~&lt;'l:úe' Jt.~dó!~~'prese~~,jar~ IjoiÍQtr~ lo»,¡¡,tn~ri,.
&lt;;ai:io.s ,uti :-verd11d~rQ· .gwa, .• esp~r1.tual,' u~ _seroorador,eleva..C:do.: que ,'.'miu:¡t~n;i~'ddo .:v,isa ·po~tantem~rite : s1f 'iI¡spira-• ·
ció¡:1 y ~l'!. :idea; la. propagan y ~'n,tievan eri-. alas &lt;le! ·en~
, tu,slasll'.f?~ y}á' ~~r!ial'l., .tonii(é1 p~día para los .rdor- .
m11dort\S , m.or.ales,. en. ,seh,'l,imie':ntó, .en ·cona'ucta;· y· en·
eje.mplil u. :P'or·· e~?f ,:~Ua ·ye.i ,q:le:)Et quiera · eJi.América .
_J~v_ant.,r_'1!\ ~o:nlb~l\ : "ºlflº', P¡¡ij!wíóij, ; ~_inJ'1n_o ' .m..~s · efi.... caz .q~e ~tdQ ,: :11&lt;Jdó, p&lt;Jr)a. ti'fsce.ndéncia ,lle .~u ; obrll'; y
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�RODÓ

habilidad para el trabajo que da el sustento, la luz pa·
ra el alma que aRsÍa la gloria 11.
Si hay una nación que necesite en verdad un alborear de nueva vida, es nuestra patria. "Y dónde no
cabe una transformación total,- anotaba Rodó,- cabe
el progreso". De la revelación de fuerzas formidables
que guarda la juventud se espera esa aurora del siglo.
Vamos a oponer a la inercia de cien años. uel entusiasmo,
que es la palanca omnipotente y la alegría, que es el
ambiente de la acción". Vamos a estudiarnos, conocernos, ahondarnos para después revelarnos y mostrar que,
cuanto poseemos es nuestro.
Para esta cruzada seria necesario aunar el esfuerzo de
todos. ¡ Qué el espíritu brille, refulga y viva! qué el
brazo labre las tierra y la máquina cruja bajo el acicate rudo y fecundo del trabajo!
En nuestro cielo se grabará un lema de tolerancia y
bondad, y donde quiera que exista un valor lo reconoceremos, sin mengua de doctrinas y escuelas, pues, 11 n un ca habra satisfacción más intensa para la conciencia leal
que cuando se le presente la oportunidad de proclamar
la razón que asiste &lt;lel lado de las ideas que no se profesan y de defender el derecho que radica en el campo
donde no se milita."

Chile tiene una gran deuda espiritual. Si algo hay
que podamos decir que no nos pertenece son la literatura y el arte. Falta en nosotros el sello característico
por el cual se nos reconozca en cualquier parte y del
cual podamos enorgullecernos como del mas preciado
tesoro. El toque que nos haga ser chilenos sin dejar
por eso de pertenecer a la humanidad.
Y, ahora que intentamos levantar la conciencia nacional, cabe poner de relieve lo que poseemos de valor,
lo que hemos hecho por la cultura y lo que un porvenir cercano nos reserva.
De la multitud de valores que tenemos en todos los
órdenes hay que separar lo mediocre y lo malo, considerar los que por su labor nacionalizadora, alta y de-

PROEMIO

7

sinteresada habrán de llamar la atención del crítico y
estudioso de mañana. Examinar las orientaciones que han
llevado nuestros artistas y escritores, sus finalidades en
la ascensión gloriosa por el triunfo.
Hasta el momento, hemos vivido de un reflejo de
literaturas y artes extranjeras. A nuestros escritores y
artistas, no es difícil encontrarles un antecedente segu•
ro, un modelo definido. La influencia siempre se ha
presentado con perfiles sobresalientes, y en nuestra ya
larga vida, sería difícil encontrar el espíritu rebelde, original que presentan otros países del continente.
Junto a nuestra falta de personalidad se cierne la despreocupación y cirrto olvido por lo poco que poseemos.
Hemos tenido tan en menos las letras y artes, y tan to
hemos dignificado otras cosas que apenas si se nos conoce afuera por el espíritu bélico y militar conque se
nos retrata en "La Araucana", y que, prolongándose y
avivándose con un dejo de germanismo, llega a su culminación en el presente, hasta nombrarnos la "Prusia de la
América del Sur".
La negligencia y un quietismo considerable también nos
caracterizan elocuentemente.
Tanto se vive aquí de la esperanza y del mañana, de
"los próximos tiempos mejores", que sería una valentía inconcebible concretar la idea al momento y hacerla obra
eficiente y firme. "El después" se presenta insistentemente
y así va adquiriendo, lo que podía haber sido simiente
fecunda, Pl carácter de añejo e inoportuno. Faltó el acicate
de la acción, el ~~fuerzo constante de la voluntad que,
a golpe de cincel modela la herencia duradera y digna
del porvenir.
Acaso en ningún país, como en el nuestro se tiene mas
desdén por lo nacional. La creencia general de que sólo del
extranjer.:i puede venir lo que entraña tesoro y riqueza,
es una idea que nos perjudica en grado considerable.
Y sin embargo, cuánta falta nos hace cerciorarnos de lo
q?e tenemos, qné es lo que vale, separar el oro del oropel
para en los momentos de las justas recompensas dar las
palrnas a los artistas y pensadores que hayan puesto en
su obra la mayor porción de vida y amor. Cuánta falta

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BOJ;lÓ

nos hace nacion1tlizar todas estas altas manifestaciones del.
espfritu. lnfiltratles nuestro aliento y moldearlas alampa·
ro y calor de ntwstros entusiasmos.
En él excesivo cortejo dé artistas. y escritores pocas ve·
'· ces ha habido paladines, conductores de un&amp; generll{;Íón.
Ni esas personalidades mentores. qúe SQD en todo instante vigías cautelosos de la juventuil, hemos tenido.
El éspíritu crítico, aiumbrador d~ senderos, refinado,
de bita cultura, tolerante y 'sereno, nó el Aristarco furi•
bQndo, ha sido escaso en el país. De los que de dín en día
se han hecho carg~ de revi.sar fos librO!! y producciones
nacionales n.o e.e puede pedir a¡ás. La lucha eón el aJIU)iente y el medio sl no hostil ijÍe{Ilpre, al menos frío e indiferente, cuántas veces no habrá ~ortado lo~ ánimos y amenguado los entusiasmos.
Pe.ro, hay en medio de todo este cáos una afirmación
satisfactoria que hacer. .Estamos asistiendo a una eflorescencia de las letras y artes chilenaa en todos los órdenes.
Revistas q_ue ven la luz, editoriale,s que surgen, divulgaciones científicas y artísticas, todo, hace presagiar que en
un tiempo .nQ lejano, llegaremos a constit.u ir un fuerte ca·
rácter nacioual Más, e~te gesto q úe en verdad nos hace
tanta falta, duerme en nosotros mismoE. No esperemos
que venga de lejanos países. Ahondemos en nuestro sér, y
busquemos a t9do costo ern qrigjnalidad que, comp ano•
taba ClarÍI'.-'-" no ·puede ser de importación sino .que hay
que sondearla en los misterios de la berencia, en el fondo
~e la raza."
En lo que tenemos hay que pqner . confianz11, Amar
mucho lo nuestro y sin cesar amarlo ¡ Quién sabe lo que
el porvenir nos reserva! Gloria o fatalidad, lauro o desgra•
cía, elevemos para él todos lo.s arcos de triunfo y entonemos todos los cantos de .alegría "como los antiguos 1evantab~n a )os di0ses -déscónocídos altares para 1!11 veneración
·y reGuerdo. »
Y ahor.¡, sed f.odos nuéstros _1J,1.entores para ganar un
lauro mas en la jornada de la vi,:l.a;
De todos esperarnos algo. .De los ccmsagrados: de ellos
que ya hari sembrado y cósechado, que llevan viva en su
l;l.mpara la. luz de la vida, y de la juventud, que aprisioua

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�EN EL TEMPLO

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en loa libidinosos, concupiscentes roces;
los éxtasis callados que incuban las delicias
en l•s intimidades de mimos y caricias.
¡Oh yo amo la belleza! Yo la amo como debo:
en la mujer hermosa y en el hermoso efebo.
Los que seáis artistas de verdad solamente
comprenderéis al punto lo que otro artista siente.

EN EL TEMPLO
A ÁtFONSO AGUIRRE Hm1ERES.

Yo que perdí la última esperanza en la vida
y sangro por la llaga de mi incurable herida;
yo que he pecado como talvez nadie ha pecado
y en la conciencia llevo la afrenta del pasado ;
yo que soy no insólito adorador del vicio
y cada día en nuevas sensaciones me inicio;
yo que he sufrido tanto las fobias más extraflas
y, sin querer, me hielo y abrazo las entraflas;
yo que enlodé mi nombre y oscurecí mi estrella
y dejo fango sól0 detrás de cada huella,
estoy aquí, en la casa de Cristo ... Estoy temblando
por mi impureza enorme, por mi destino infando.
El armónium del templo derrama sus raudales
de música sagrada Sus voces inmortales
me bailan en un baflo de no sé qué dulzura,
-no~tálgica tristeza, romántica ternuray poco a poco cae sobre mi pensamiento
la piedad infinita de un gran recogimiento.
Y entrego mis angusias a I&gt;ios:-Nací poetA
con el moral estigma de una inquietud secreta
por consumir placeres ... Yo desde que era no niflo
quise para mis ansias nada más que carillo,
y ahora que estoy viejo, miro la lejanía,
y ese mismo cariflo lo quiero todavía ..

La carne perfumada, suave como un ensnetlo
y alba como una luna, que yo anhelé pequeflo
Los inéditos goces

y que reclamo adulto!

Es el color, la línea, el rílmo, la: frescura.
la trasparencia ... Toda la vibrante escultura
que es gloria adolescente. La desnudez suprema
que exalta mis pasiones y mis deseos quema.
¡El besol El beso que une los cuerpos y las almas:
el beso que florece los lauros y las palmas.
¿Hay algo más divino que el beso? El beso es sanlo,
porque nada supera su voluptuoso encanto,
En cada boca virgen quiero dejar impreso
el frenesí inefable de la emoción : el beso.
Cristo: es mi sed inmensa y es uii dolor profundo.
¿Por qué tú nos pusiste sobre la faz del mundo
-para que nos enferme, si bien todc engalana.'.....
el milagro armonioso de la belleza humana?
Cristo: ¿acaso el Demonio me aconsejó estos versos
que habrán de parecerte profanos y perversos?
Pero muestran el fondo de mi vida sincera
de mi vida que nunca supo de primavera. '
Cristo : si tú me asistes y al fin me compadeces
debes, en tu indulgencia, perdonarme con creces:'
víctima de mi inútil sensualismo nefando,
¡ yo no sé cuántas veces he de seguir pecando 1

Benjamín Ve/asco Reyes.
Casa de Orates , 1922.

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Y yo quisier&amp; babla,r tambien, porque el silencio me duele;
y sófo ,cierto a exhalar en un .monótono canturreo que nadie
oye-mi tristeza incomprensible,

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Y tú, con amor
de madre, pondrás la. luz de tus ojos en la honda angustia de
mi cor1lzón; . Callada, callada me lo darás todo, me dar¡íg el
v!yo dulzor de tus labios, me darás 1~ blanda ctlénea de tus
brazos, me darás tu amor,

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. quegérm,inar{: arrii,g"QJ se desarrollan, y, l:iecbas ~laW&amp;s '
maravillosas, florecen y son perfume; co.l or y ~mbr¡aguez. •
Pero antea, !jné está~ ,flore~, iluminadas como. sonrisas,. ,
agoten el. placérd~ su ~coma, tus mano~ sabiamente ·'presu:·
rosas· se hincan •el\ la t1er!'ll ..m&lt;"Duda y arrancan las raíces,
qne ·se cortan •y' se recdgen,
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Y por tu carifio ardoroso y tierno será el alma mía .Gonio
un.nifib enfermo que se duerme llen6 qe amor y .do.l or.

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· Bajo los- negros pinos traspasados a.e lun11. q uie tos en la
Auietud de la noche tranquila, nuestro aqior perseguido buso.◊
amparo, coll'.lo una bestezuela asustada qu~ sen la sombra se
asila.
·

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como nervios vívos. Bien haces, cultivadora mía; bien
haces. El dolor de las raíces que tú .rompes duele m~nos que
el da las flores 'irremed:iabll/Illente· marchitas,.
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En el' .campo dormido; ~aladas las oscurM -cogullas, medita•.
ban Jos pinos misteriosos. Acaso ,sí dolidos . de n uestrne dés•
venturas por nuest.ra. 4icha .omb,rn .gra,i,es y silenciosos.
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I A JJE SOL

¿Qué te ha de ,deeir?

-Mir&amp;, pues, mi alma. La \l~jilste así. Mira ~ómo sufre,
in.ira &lt;:ÓIIlO tieml,la, mira cómo sangra , por su herida abierta
que es oomo una boca. que clal)'.la •si.u vo.z, Mira, pues 1 mi
11.lm11..

¡,

'

' Tiérra.m~llida, de. jardín, menuda tierra dócil a.~a .labor, llS
p,m~ tf mi 'alin~ . lf.n i,n di vino a_qaridar siembras en ell11,. y das
~l riego, y d~s _et •. s,ol, y das la vicia a rnnamerables s1m1enti,s,

En tri busca iré.

~:i.

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1

El día es ·-.de , áol. el ilia es claro comd la exp.resión' de un
homhre sencillo como tóclo lp que se con¡pteode sin más .q ue
mirarlo: ,N,í.~a 'en este dfa q?e h.aga dudar: Ningún misl~rio.

J u11.to a· ellos llegamos, y e.llos., con mis .no bleia que los
nombres, pusieron-con su soll'.lbra , belle•a y paz en el sagrado ·
¡niatJerio del all)or.
·

.•·

· Transparente el cíelo basta donde.los ójos lo abarcan, liae!a
donde lo penetraó¡ visible la m~ntl\!1a. desde la cima a )s ~asé,
e:xplicado el campo eu ·la azul le¡an!a y en JI!, verde prox,audad.

L\tlia., que ~n mi ventana séteuamente: brillas-, , tú. viste qua
al ergú,irnos quedamos de r.orlillas dando graci al! al noble
follaje protector....
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Fáoilmente ·c onversan,sello,s Y· eHas; caminando baío eí
del .claro día prim(lveral. Fácila\i\nte ee eritiénder¡, y ríen
cantados.
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EL GAUCHO

SABIDURIA PRÁCTICA

Del libro "Bajo la Cruz del Sur"

Su padre, un guerrero de testa bravía
de los viejos tercios de Flandes y España;
su madre, una india fornida y huraña,
violada en las p¡eles de su toldería.
Cubrióle del cielo la enorme arquería,
cantóle el pampero su cántiga extraña, .
los tigreE le dieron su ardor y su saña,
la pampa infinita, su melancolía.
Cuando en su carrera hiere los peñascos,
despierta su potro la inmensa llanura
con el rítmo claro de sus férreos cascos,
la frente, ·lleno de ardimiento,
Y' errruida
o
•
bajo el sol, semeJa su rauda figura
un centauro heleno con la crín al viento.

SAMúEL

A.

LILLO.

Un perro, una mujer que sepa amar, un amigo, todo eso
resulta un lujo excesivamente caro. Para mantener un
barco a nuestra disposición, al pie de nuestro embarcadero, es preciso consagrarle toda nuestra atención, tejer la
cadena con nuestros pensamientos, más fuertes, más tiernos
y más puros y aún asíla romperá y nada será capaz de dis•
putárselo al mar cuando llegue su hora. Los inquilinos del
corazón no dejan sino perjuicios ¿Habéis oído hablar de
eso que llaman "Saber vivir"? Saber vivir, en suma, no es
sino habit!lr uno mismo en su corazón, no compartirlo con
nadie. No hay estimación que fortifique más que el convencimiento de que uno nació sólo y que, hag¡i lo que haga, vivirá lo mismo y morirá. Después que hayamos muerto, los que amamos se acordarán tanto de nosotros como
aquellos que ni siquiera nos conoci€ron. Saber amarse es
una sabiduría práctica. Reparad en que, por ignorante que
sea, por necia, siempre la gente práctica acabará por tener
razón. Le someteréis un plan quijotesco y, aún antes de
entenderlo, se encoje de hombro$ exclamaJ1do ¡ cosas de la
juventud! ¡ya pasará todo eso! Y lo terrible es que tiene
razón, que todo eso pasa, y que uno mismo llegará a decirle a los inexpertos de mañana ¡Ya pasará todo eso. Tener
bien cuidado, bien cebado el animal propio, ser un hermoso animal sano y robusto, este es el ideal más altruista
y noble q11e nos está permitido y sale mucho más barato
que querer descolgar las estrellas, detene·r las olas o sacudir las nubes como ,banderas dé señales. N ó, ni una pulgada, ni un milímetro puede uno separarse de esta tierra
y si nuestro pensamiento vuela, que lo haga corno el avi
y no como el volantín cuyo bramante está siempre en las
manos de alguien.

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. .. ·. como.tam~iét q~e ~na vez:~ue ·.la. ar_rostre' :difícilmente ' __! · .'., ,....
· . • .··cambiará.su estado;·lo qu_e ,no s:e explica·a 'primera - vista' · .. ·.; ·.
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~e s9~r.ey~nirle'cua~do a_ihi.
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-Es que,lií nat_uraleza p'fo'scrib¿ pór i~útil todo 1~ tai-qió:.' :.: •: ..:- · ·
~-as lágri.mas _que süs~ita; ló\r_reinediable no ~rdan'. er.'· en~
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.. :'¡Jugsr~e ! l!;l _doló~rlleva e}l ,s1 ant~ to_~o u?.~ !~t~n.c1ó_n .fe-_ .' ; &lt; •.:_ •• I
· . _cunda t Es un est1mulo que· uno se hace a s1 • mismo para
.. , ·
.·reparar.~lgo todavía'r~parable. ·Y: cuán?,o.lá' óca·sió_nha:pa- ·
. .';
. sado,entop.ees esla·resigna~ión·ta qu~ entra·en'j~ego. : ·: ·_.:·... .. ;:Decuanto~ -~ntimientos ·~lberg::i._él:alma hume.na, este . ~- .. '; ·
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ti~llO ,:gérine11es. .' ·. ··~. ·
· · ' de muerte y mientras·lati: una fibra vi va estad' ·.',seguros ··· :- · ...
. ..· , .. · ::que no ,s e_sobrepondrá. ·¿'Eso:erlo_que -apell\damos !{Pi~- · · . ,
." . ·. 4os&amp; Retiignadón?" ¡ (fémela· del olvi!lo," ignoro-qué piedad • . .
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·, podrá.atribuírsele a la •nada'. · : ; . ' ··,:. · ·, · · · · · : · ·
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. ·:Pues ·bien:' No sé ~i .es.taré aentr'o de: .esá• :cnriosa"· edad . ~ . ·.
, .de que he·-habliidÓ, pir.o .al '&lt;;Ón~inph~r ~na &lt;;tiaturita . ·, .- .
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'siento en mLuha conmoción absoluta. Por primera véz iní . ;
· ·, : · espíritu ·conoée q~e ocupá un:·punto°Ae· tr¡nsicióñ ent~e el .. \ ·· ·
.- .. · ·. . . ' ·. passdQ. irr~cobral)le y el.porvenir qi.te púe.de ,a~e pta~ q n6 .·
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. &gt; .· · todo~nósotr~s.u.hfal_l? .~ifi.a~~L'\~i?~· .. ·_:.:. ·: .. ···· .. :: :/'·.
, , •.•·· .i Ah! ¿esa sóla·clar1y1denc10. no pro.clama rn.,en 'alto cuál·
· ·-_:'éranuestra.mis1ón.aFvenfral · mundo? ·:· :
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PRIMAVERA
dibujo de E.3TRADA GÓ~lEZ

�11

RODÓ

acaban de comprender su objeto y se someten, tal v~z con
melancolía, pero siempre con entereza. En ese trAnce, cual
más, cual ménos, todos saben demostrar heroísmo y abnegación.
Ved ese padre: en su cabeza, en su frente, en sus ojos,
en su boca, en sus manos, yo ad vierto el gran cansancio
que produce la derrota de nuestras ambiciones personales,
de nuestros sentimientos propios, de nuestros menos
"nuestros", de la vida individual; en fin, de la batalla por
uno mismo; pero al mismo tiempo cuando mire a su hijo,
a su hija sobre todo, su persona entera se rejuvenecerá.
¿Ha muerto la madre, la hermana, la esposa? Todo está
allí en el hijo, en la hija que se separará del padre y del
hermano para ser a su vez esposa y madre.
Compréndese entonces lo inútil de sus demás luchas; ya
él no significa nada y puede desaparecer como desaparecieron sus ilusiones egoístas.
'3i toda su vida no ha venido a ser sino una ilusión que
le encubría a él mismo el verdadero objeto por el cual
trabajaba.
Y compréndese también que la mejor manera de que
nuestro ensueño perdure, es muriendo en nosotros para
poder servir en otro.
Por eso lucen las canas con tan suave tinte; la frente
se desarruga; se enciende en la pupila un destello es cierto,
pero dulce como la evocación de aquella vida ya vivida;
la boca sonríe con melancolía y, ya inerme, la mano se
abandona tácitamente.
Un hombre ha cumplido su misión.

INNOMINADO
¡ Un ansia de decir cosas delicadae, cosas tiernas, cosas
íntimas que hinchan nuestro corazón. Estamos enfermos
de belleza y también de sentimiento, pero sobre todo de no
poder expresar nada de eso. Sería preciso que el arte viniese a comparar cada día nuestras emociones como hace
el sol con el rocío de las flores después de cada nocturno.
Pero todas las palabras que decimos con los labios o por
medio de la pluma, resultan nada, aire, ruido, al lado de

�18

ROIJÓ

la maravillosa música interior que ¡ ai ! pretendemos traducir por medio de ellas.
¿Cómo, con qué vocablos, en qué lengua, se podría formular mi sueno, el sueño de mi alma "mi sueño" que no
se parece a ninguno otro, que en los tii,mpos no ha tenido
ni tendrá semejantes en los tiempos? ¿tal ves amontonando
sílabas, hilando Erases sin sentido, buscando más bien la
esencia, el conjunto de aquella armonía, que una definición
lógica? ¡Oh impotencia divina: tentnr lo imposible! ¿de
qué material es mi sueño que se hace imprehensible hasta
no conseguir retener ni el aroma de su atmósfera? ¿o talvez mi sueño sea nada y no alienta sino en él mismo? Sueño de un sueño, detenerse en él es despertar.
Con nuestras ten ta ti vas infructuosas, nos asemejarnos a
un hombre que· se debatiera contra fantasmas. ¿ Acaso un
mundo de fantasmas no va con nosotros? Somos nuestro
propio huésped y apenas conocemos nuestra residencia,
castillo de las cien mil puertas, palacio de los es¡wjo• con
ventanas a todos los horizontes y sobre cuya terraza penden todas la lámparas del cielo; castillo encantado cuyas
chimeneas son la bocina del Yiento, en cuyos flancos azota
el mar eternamente y donde hay j~rdines que el invierno
ignora y cámaras para que durante el día se refugie la
noche.
Y hay almas, seres que apénas entrevemos, que sonRmbulan por las galerías con sus leves ropajes, que somnilócuan
en la ca pilla, que nos amenazan tras de las tapicerías; destellos de acero, chispeos de gemas, ojos que uno siente que
magnetizan desde alguna parte, toda una humanidad que
también alienta en nosotros, que se interesa por nuestras
vidas y participa de ellas, que nos ama y nos odia y nos
castiga y nos consuela.
¡ Misterio, misterio! Talvez sería lo más razonable, lo
ménos inútil no pretender siquiera levantar el velo y dormir, dormir en la esperanza de que algún día nuestros ojos
se abrirán ante una nueva aurora.

.A11gwsto D' Ha/mar

LITURGIA SENTIMENTAL

Fuiste en mi vida como una
visi&lt;ln blanqueada por la luna
cuando una tarde evangelina
te hallé en mi senda, golondrina.
Puse en tus manos de coqueta
mi corazón atormentado.
Rayo de luna en primavera
fué tu alma blanca en mi pecado.
Se abrió la flor de tu cariño
al sol de ocaso de mi ensueño;
yo la cuidé como se cuida
a una flor de invernadero.
Pero un triste día de invierno
tu vida frágil se quebró.
Contigo murió toda esperanza
y se fué mi última ilusi6n.

RAKÓN R1c.A.RDO

BRA.vo.

�POEMAS
TE HE !.SPERADO •••O•• 1••

Te he esperado tanto que he tomado la forma del Tiempo y •
me he vestido con el ropaje ile los Siglos. He sido piedra tendida a orillas del mundo. Ocasión he tenido enton ces de ver
pasar la caravana de hombres por el enorme camino ...

POEMAS Y OTRAS COSAS

El alma vaga .

¡Oh, amor mio! Cómo se empequef!ecen los hombres cuando
substraen al mundo e intentan abandonarse en la torre de su
egoísmo; luego esa materia se carcome y en seguida simulando
vivir, sigue arrastrándose sin atreverse a levantar, ni a hundirse en un empuje definitivo.

A fuer de e&amp;perarte be ido caminando por distintos senderos, observando, analizando, y sin darme cuenta he llegado
hasta la playa donde las olas se retuercen como serpientes, incitando a los hombres a tenderse Robre ellas para luego llevarlos
mar adentro donde está la charca y enterrarlos allí palpitantes,
con vidas ....

¡Cuánto tardas en llegar! Temo que tu cuerpo se haya inclinado en su caída inevitable hacia la tierra, y en el viento
polvoroso que sopla de occidente venga diluído tu sér. Si es
así, compenétrate por mis venas, por mi sangre, por mi espíritu, y supervive en mí hasta que también sea polvo y viento
en el camino ........ .

Me imagino que si vinieras algún día !)laterializada aún, te
llevarla a lo largo del sendero, desandando lo que he andado y
luego de haber contemplado lo bueno y lo malo del mundo,
le cajería de las menos y te llevarla a mi huerto y allí te
vaciarla mi peste de semillas. ¡Oh puf!ado de tierra!
F. 4.rce C.

El alma vaga

indecisa.
-¿Puedes, maga,
precisar
su vaguedad?
( La maga piensa, y parece
indecisa;
y parece
su pensar
la eternidad!. .. )
El alma llora

y desflora
su virginidad.
-¿ Quieres, hechicera,
descifrar
este llorar?
(Parece,
y parece
la hechicera,
-en su pensar
de eternidad-,
no acertar ... )

�EL ALMA VAGA

Inquieta el alma
se desvanece
en cada atardecer ...
-¿ Por qué no dices, t•í que ejerces la magÍR
en qué consiste su inquietud?
( Con la mirada fría
y calma
en el pensar,
parece
no acertar 1... )
-¿Inquietud
en cada atardecer?
¡ Caso raro que no puedo precisar l. ..
(E indecisa
la bella pitonisa,
con los ojos fríos de mirar
y los labios llenos de humedad;
parece,
y parece,
q ne por su penliar,
va a contestar
la eternidad!. .. )

PLUMAS

EFÍMERAS
MARCIAL PEREZ CoRDF.RO

Hay hombres que apuran en un sorbo amargo-hiel y
vinagre, si copio la expresión de San Mateo-,toda el án•
fora plétora del vino generoso de la vida.
Todavía hay más: predestinan ~l fin de su existencia
con una resignación tan admirable, como la guió por el
sendero trágico un Medardo Angel Silva y la condujeron
hacia el encuentro de la que eter"lamente espera, los Requena Legarreta, Ramón López Velarde y Amad0 Nervo;
talvéz si recordando el poema de Rabindranath Tagore:
Y a es hora de que ponga mi barca en la corriente;
ruedan las horas lánguidas, sobre la orilla 11.bierta
de la playa; ¡ ay de mí!
La Primavera hermosa pasó ya floreciente
y ahora con la carga de la hojarasca muerta,
espero sólo en Tí.
Marcial Pérez Cordero, denunciaba en 1913 la lenta
agonía de su espíritu:

1/aldivie,o Courbi,

... presiento al destino cruel y fiero,
ese gigante cruel de la guadaña,
el ogro virulento, el cancerhero
del mal, que con placer todo lo daña.
Así, exégeta de sí mismo, con otras manos que creyó
piadosas, preparó también prematuramente, la caminata
dolorosa de su horrorosa eternidad ...
Subyugó al adolescente una mujer. Y presentóle así:

�nooó
La suavidad de seda de tus catorce años,
que es perfume en tu boca y en tus rizos castaños,
triunfa en tu cuerpecito frágil y delicado,
como triunfa el perfume de las rosas del prado.
Esa tarde dormida que llevan tus pupilas
-que tienen la nobleza de las aguas tranquilassimboliza con todo su divino largor,
la temblorosa esencia de las tardes de amor.
El clavel de tus labios-zumo del corazónme evoca de una alada, sublime floración
el glorioso misterio de un capullo de flor.
Y tu corazoncito ... , no sé lo que me evoca,
quizás un imposible, una quimera loca
o algún poema extraño, de algún extrañ&lt;1 amor.
Desenvolvióse el idilio, con la Eencilla ingenuidad que
traen consigo los primeros años de la pubertad: un observar mortificante a través del balcón, una melancolia nueva
en cada atardecer y muchos, miles de sueños imposibles
de realizar .••
¿Cómo no justificar, entonces, aquel tema tierno narrado por ese poemático de Eduardo Barrios y ~itulado
El niño que enloqueció de amor?
El alma, pasionada por este querer, dió expansión al
poeta, y como un cantor medio-evo, lloró ,al pie del bal·
eón":

Escucha la canción
de mi mandolina,
de mi mandolina
toda hecha de amor,
que en sus cuerdas trina
amor y dolor.
Que vaya a tu boca,
tu boquita linda,
tu boquita loca,
tu boquita de guinda,
tu boca de rosa,
tu boca preciosa.

PLU~lAS EFÍMERAS

Que vaya a tus ojos,
a tus ojos bellos,
se postre de hinojos
y con sus destellos
borre los enojús
fijados en ellos.
Que vaya a tu pecho
que sabe a perdón,
que vaya a tu pecho
y sirva de lecbo
blando y regalón
. a tu corazón.
A tu corazón
que me ha de olvidar,
como a la canción
que te he de cantar.
11 Rubiecita linda,
luz de mi dolor,
tu boca me brinda
perfume de flor,
tu boca parlera,
flor de primavera,
primavera en flor.
Y o adoro tus manos,
yo adoro tu boca;
seremos hermanos
rubiecita loca.
Yo adoro tu sueño,
tu sueño inocente,
y el oro sedeño
que ondea en tu frente.
Y o te adoro entera,
yo te adoro entera,
•
porque eres mi vida,
chiquilla querida,
y a tí te he entregado
mi despedazado
pohrE corazón.•
Olvida la canción
de mi mandolina,

25

�JIODÓ

de mi mandolina,
toda hecha de amor,
que en sus cuerdas trina
amor y dolor.
Y, una tarde este
pobre poeta ilusionado
qne de una rosa se prendó;
supo del tormento grs.nde de la infidelidad mujeril:
Pero llegó el ocaso, nuestras manos temblaron,

y nuestros labios mudos no supieron hablar;
tus ojos soñadores sus luces me negaron
y sentí la nmtalgia del que no puede amar.
Confundido ucon una angustia enorme, con una angu11tia humanan, ;l adolescente se perdía en los brazos de un
desengaño impiadoso y cruel:
Es horrendo tu crimen, es i11fame y e~ ruín;
me arcancaste la vida cual se trnncha una flor.
¿Que castigo mereces, si eres mujer al fi_n,
si aún tus manos sangran la sangre de mi amor?'
Extremadamente sensible, amante hasta la locura, viendo "que aquí en el muHdo ya no podría amar", Marcial
Péréz Cord.,ro como José Asunción Silva, apagaba su vica
la mañana primaveral del 29 de Setiembre de 1915, a los
dieciocho años de edad, bajo el proyectil que le perforaba
los senticlos y deformábale el rostro.
Por supuesto, a muchos ~or~renderá el _ocup~rme de
un poeta jóven que no tuvo s1qmera la consistencia de los

PLUMAS EFÍMERAo

2T

años necesarios para la reflexión. Empero, Luis de la Jara, ha citado esta nota de lamentable recordación paternal: "en América el genio tiene veinte años".
Aunque fué, Marcial Pérez Cordero, nn poeta-niilo,
candoroso, ingénuo, demasiado quebradizo a las contracciones anormales de su sensibilidad, formaba, dentro del
egoísmo inoportuno para dar a conocer sus sentimentales
motivos, una orientación marcadísima de independización
papal.
El lirismo de nuestra juventud actual, quiere buscar
una manera de expresión personalísima desde sn geuesis.
No obstante, va resentido el poema de cierta cáscara ajena, presionado, quizá, por la retumbancia inmoderada de
mayores que logran o creen haber alcanzado a hacer es·
cuela.
"Pero con frecuencia se ha dicho, y con frecuencia se
ha probado,-escribe Maurice G-auchez-,que es raro que
los principiantes se sustraigan a las sugestiones que la lectura de literatos de fama les inspiran."
Agreguese a esto, una lectura desordenada, más de li ·
teratura europea que americam1 y menos local: cosechando una desorientación inquietante; y se deducirá la falta de
lo llamado por Manuel Toussaint "integridad artística"
de que se resiente la mayoría de la producción intelectual
novísima chilena.
En el volúmen: De Vida, de Amor y de Jfaerte, que como homenaje póstumo al poeta que se iba para siempre,
imprimieron costeando los gastos, sus colegas de estudio,
endonde hállase reunida toda la labor de este nuevo cultivador del "Arte del verbo divino"-Roland de Marés-,
puede buscarse la inclinación, paso a paso iniciada, desde
el tanteo pecador de la inseguridad, por intentar conseguir la propia especulación espiritual, manifestando a simple observación, una explotación contínua de su sentimiento y una exposición evidente del deseo de hacer la•
bor interiorísima.
Bien cierto es, si tal fuese el intento, que inquirir en
las páginas de este pequeño breviario-eterno acusador
de una vida amargada por el amor, e5ta vez encarnando
una tragedia espantosa-, por hallar el espíritu de un poe•

�2b

RODÓ

ta maduro, impregnado de razonamiento, serla ridículo;
no desmerecería de verdad tampoco, el encontrar entre los
poemas de Pér,_ez CorJero, la instigación un tanto frag•
mentaria, del sentido sensitivo de su hermano, el poeta
más conocido con el pseudónimo de Pedro Sienna. Sin
embargo, Muecas en la sombra, también ha continuado el
amplio camino de un clarovideute personalismo; y esto
que se ha creido una desvalorización en la musa de Marcial, ha aumentado su valor.
El poeta ha tenido, pues, aciertos notables en composiciones que, aunque acusadoras algunas de ese proceso excesivamente romántico operado en .u interior apénas
abierto a la vida, esclarecimiento casi-cursi-no he de olvidatque mi glosado no llevaba aún sobre su espalda dieciocho intensas otoiíadas-; han bastado para salvarle del
olvido.
Voy a citar, "Cuasimodo":
¡Tu tuviste la culpa de arrojarlo al abismo,
naturaleza infame que te ensañaste en él!
tu escupiste su cara con todo tu egoísmo
y con todo el sarcasmo. que encerrara tu hiel!
Porque lo hiciste feo, contrahecho y deforme,
¡ premeditadamente le diste corazón 1
el amor en su alma fné una quimera enorme
¡ la dicha fué en su pecho tan sólo una ilusión!
Y por eso fué malo, por eso fué asesino,
por eso buscó ciego ese sólo camino
del crimen, que es hermano del monstruo y del doncel,
para así parecerse siquiera un sólo instante,
a los hombres que siempre los tuvo tan distante,
¡ naturaleza infame que te ensaiíaste en éll
y el "Camino Gris":
Si camino la vida de fracaso en fracaso,
si no vislumbro nada que no sea incisivo,
si para mi caída no se tiende ni un brazo,

PLUMA8 EFÍMERAS

29

s! todo me es huraiío y heladamente esquivo,
s1 todo lo que veo va chorreando veneno
¡ cómo habré de ser bueno
'
cómo habré de ser bueno! '
~i bebí la amargura de una pena infinita,
s1 tuve aquí en el pecho un corazón de seda
que ~~o des~ajado ni siquiera palpita,
d~ quien nadie se acuerda, de quién nada me queda
l s1 yo sé de la historia triste de Nazareno!
'
j cómo habré de ser bueno
¡cómo habré de ser bueno\
Si la inquietud enorme de mi vida cansada
va curvando mi espíritu, va minando callada~ente mi alma, de una quimera enamorada.
St todo lo que veo va chorreando veneno
si yo sé de la historia triste de Nazareno'
l cómo habré de ser bueno, cómo habré d~ ser bueno 1...•
bas~n~, lo repito, para que su espíritu de dolido poeta,
gravite mcesantemente en nuestro interior ...

Emilio Coitrbet.

�HASTA LA MISMA. SOMBRA ! .

EL RUEGO

Ya que tú no has querido que yo alcance
la gloria de su amor:
toma este mismo sér que tú me diste
y hazlo polvo, Sellorl
¡Qué lo lleven los vientos de la tarde,
por el mar, por la tierra y por el valle!

Tu obra multiforme en el silencio fragua.
Y ten oído claro para el ruido que ~ece
la hoja, y para el viento que hace reir el agua.
Y ve el hondo poema en la rama que crece.
El verso! Hasta la piedra sin voz qu}ere decirlo. "
¿La muerte misma acaso, no es_un r1tm~ perfector
El ruiseñor en trinos y en gor¡eos el mirlo
dicen cosas iguales en di versos aspectos.
Ahonda en la tiniebla y en la aurora más pura.
Que de la entraña misma tu verso tome n'Ombre.
Y penetra, aunque sea la intr?i,pe~ción más dura,
hasta la misma sombra del m1ster10 del hombre 1

AousTÍN CASTELBLANCo

P.

Ciega mis ojos que encantado¡¡ viven
de su clara visión ...
¡esa leve visión de Paraíso
que me diste, Senorl
¡Prende fuego en mis órbitas heladas,
para que queden secas mis pupilas amargas!

En mis labios apaga las palabras
que te oran por su bien.
Y en mi boQa sedienta de sus besos
pon un vaso de hiel
¡Qué rni lengua se anude y quede muda,
ahogando así, su grito de amargura! ...

Habrás de ensordecerme. Cada ruido
me ilusiona, Sellor ...
Vivo medroso, presintiendo siempre
sus pasos o su voz.
¡Plagados de gusanos mis oidos
no atisbarán su acento cristalino!

�82

EL RUEGO

Corta mis pies que humildes van buscando
la ruta que siguió ...
¡Arráncame las manos implorantes,
alargadas de amor ...
¡Deja mi carne toda, anhelante de su llama,
en sangrientos girones desganada!

S\DAD·NACIONAL·f}

Ya que tú n'J has querido que yo alcance
la gloria de su a.mor:
Toma el sér que me diste y hazlo polvo,
¡te lo ruego, Sef1orl
¡¡Que lo lleven los vientos de la tarde.
por el mar, por la tierra y por el valle!! ...

ÜSCAR JARA AzÓCAR.

ESCUDO DE LA UNIVERSIDAD
: : NACIONAL DE MÉXICO : :

�,
,
,
Ll EVOLUCION DE LA EDUCA.ClO~ PUBLICA.

,

EN MEXICO
El proceso de la Educación Pública abarca en México
tres grandes períodos:
Primero.-lnstrucción míetica o más bien catolización de finalidades político religiosas.
Segundo.-Instrucción liberal, laica desorientada y
sin finalidades definidas.
Tercero.-Instrucción liberal rectificada (Renacimiento nacionalista).

listas tres grandes épocas, constituyen un proceso secular
hacia dos finalidades sociol6,Qicas:
La igualdad social y política y la libertad social y po·
lítica.
ÉPOCA VIRREINAL

Al ascender el Gran Capitán don Hernando de Cortés

y Monroy, con la espada en un puño y el pendón real de
Castilla en el otro, encarnando aquel Quetzal, Dios fatalist.a de la leyenda azteca, que dijo: "Yo traeré sobre voso-

tros una naci6n de lejos, una naci6n robusta y antigua cttya
• lengua no entenderéis, que talará vuestras mieses y devorat·á
vuestros hijos e hijas"; cuando aquel aventurero, la figura
más grande de aquellos siglos de epopeya, derrumbó los ídolos de la gran Tenoxtitlán, monolitos duros
y estoicos, clavando en ésta la cruz del catolicismo;

�ac

RODO

cuando en aquel siniestro cuadro de exterminio, los indios
extenuados juraban obediencia al Rey de Espail.a, murmuraodo frases de odio, y con un gesto plasmado de venganza acallaban en sus almas vencidas los últimos espasmos
del dolor, BUrgió la Nueva Espa,1a y con ella la historia
Colonial de la América.
Todos los cuadros de conquista son así: Una raza

que subyuga y otra qtte cae rendida maldiciendo y guardando rencores para ti futuro.

Las institucion~s de la Colonia Conquistada, fueron
lo que tenían que ser: una prolongación de la misma Espail.a de aquella época, con todos sus errores, romanticismos místicos, regímenes levíticos, intolerancias, despotis•
mos, desigualdades sociales intensas y odiosas, castas privilegiadas ......... Un explotador y un explotado.
Aquellas razas indias, vencidas más por el fatalismo su·
gestivo de sus tradiciones, que por la fuerza de las armas,

se castellanízarM social y políticamente.
Un récrimen netamente feudal car¡¡.cterizó al Coloniaje. Dentro de él la instrucción públic'i tenía que ser
eeencialmente negativa por premeditados fines políticos. A
los Capitanes y soldados conquistadores, al adelantado como símbolo de un poder ab3oluto, al encomendero como sér
privilegiado, y al clero como factor de la conquista y dueil.o y seil.or de las conciencias, les fueron hechos sus repartos de hombres y de tierras: Capital y esclavos.
¿Qué de extrail.o tiene, que sus regílllenes fueran esencialmente feudalistas y estuvieran sierripre inspirad9s en
el fomento y prolongaci6n de aquella inmensa esclavitud
moral y económica, feudalismo pttro del Siglo XVI?

En el momento en qtte el amo es píádos~ y civiliza al
1&amp;elavo, éste se hace libre.
Debo advertiros que no soy clerófobo, que mi temperamento y mi cultura son incompatibles con la hiperestesia de un ateísmo agresivo; por el contrario, me cautiva
y seduce el cristianismo, porque fué religión de amor, de
redención y de igualdad; hay en mi ancestro hispanofilia
atávica, admiro los.gestos épicos de esa raza marnillosa y
sorprendente, que en ocasiones hacen sublime la hia_toria universal; llevo en mi sér sus tffldiciones y leyendas,

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUOACIÓN E,.&gt;q MÉXICO

a¡;

porq~e.~on en gran parte nuestras: me arrebatan los romanticismos de la raza latina, hablo l.i lenglla de Cervantes, pero la España Colonial, fanática y despótica ha sido
andando los ail.os, ta~. funesta par!l ella como pdra noso'.
t~os. ]!spaña y s~s hl)OS de América, estamos todavia so-

c1ológwamente e1!fermos de ln misnio.
Durante el virreinato ( trescientos al1os) la ense11anza
quedó ex~!'.1sivam~nte en manos del clero. Éste, organizó
~r.a ser~1~10 de Dios y del Re.y, que eran un mismo princ1p10 ~ht1co, ~esde las escuelas elementales hasta los Se11}1_11anos y Umversidades de estudios teolórricos
v meta0
f1s1cos.
•
La Conquis~ produjo dos minorías o clases priviiegiadas, de tendencias aunque aparentemente distintas, aliadas
en el f?n~o, por una gran solidaridad de intereses: la cla·
se cap,tal1sta y el clero, que además de sus natnrales finalidades_ de _dominación moral, siempre ha sido tambien cla-

se cap,tabsta.
~uede a_segll1"arse sin exageración alguna, que todo al
capital y rique~as ~e la N_ueva Es pana, estaban acaparados
por eeas dos m~no~ras sociales. La gran masa conquistntln
Y subyu~ada (md1o_s y mestizos, inmensa mayoría social)
eran parias o asalarmdos en forma de jornal, como peonadas en l~s clas~s pobres, o arrastraban la mísera existencia
de un !nbutariado, como legión presupuestívora en la clase media.
No voyª. daros ~n esta conferencia, una cronología ins_ulsa y metód1c~ de simples hechos históricos, ni haré crít!cas Y compara~10nea aburri,las ile simples métodos y tecniC1smos pedagógicos. ~Ie repugnan la vaciedad de las crónicas
y los alardes de ampulosa erudición queooda expresan, para
conocer verdaderamente la .historia viva 1 el alma de un
pueblo, hay que ahondar valientemente en su ortranismo
col~cti vo, cie~cu~rir sin eu~emismos hipócritas tiaas las
pasiones y m1ser1as de~ eg01sm? ~iu~ano, que constituyen
los comba~es de la vida, las rn¡ust1c1as sociales que una
moral fingida ?eclara leye~ y verdades, todo ese laberinto
doloroso, apas10nado y v1 viente, que forma la gestación
secular de una raza,
E! problema de la instrucción pública, es el alma y

�L.A VOLUCIÓN DE LA llDU O.ACIÓN EN MÉXICO
S&amp;

37

aODÓ

secreto de nuestra civilización con~mporánea. con at.avis•
mos de barbarie. Hemos de estudiar la génesis de los he·
chos, su naturaleza, la superficie y el fond~, para pod~r
explicarnos los fenómenos políticos sucesivos; _es decir,
la historia moral de un país, constituído por sus diferentes
civilizaciones superpue.tas.
. ,
Dentro de instituciones de absoluta t1rama . moral Y
política, dormitó la Nueva Espaiia durante tres siglos. Las
castas privilegiadas afirmando y prolongando t&lt;:&gt;do lo más
posible la completa s?misión m~ral y económ1c~ de las
grandes masas sometidas, sosteme?do_ una esclav1tu~ apa•
rentemente mas piadosa y humam_taria que la del_ s1m_ple
traficante de hombres, pero esclavitud al fin, soc10lógicamente considerada.
En las masas de indios, mestizos y aún criollos, poco
a poco por leyes naturales biológicas, ~e fueron afi~mando
Jas tendencias antagónicas corr~spon_dientes; el odio progresivo contra dichas clases privtleg1adas, el n~tural esfuerzo por combatir las desigualdades, que no sienten l?s
de arriba, pero que tanto pesa? p~ra el ~~~ está d~?ªJº,
pidiendo sistemas mas humamta120s y c1vil1zados, agitándose desde entonces en el alma de las masa_s pop~ares, el
justo anhelo de un mejora~ie?to, de u_na liber~c1ón moral
y económica. Con este movimiento s_oc1~l? surgió en embrión el liberalismo, causa de'. prmc1p10 popular, porque era la bandera de la mayoria desheredada contra la
minoría capitalista.
Los primeros síntomas de e!a lucha ( que afectó grandemente al problema de la enseiianza) se asomaron ~ urante
el Virreinato: cuando el clero espaiiol, con aprobación del
Romanismo del Papado, declaró a las_ cl~ses. m~zcladas
( mestiza y criolla) así como a la raza mdia, mdignas Y
excluídas por imperfectas, de ingresar a la casta sacerdotal. Para nuestro estudio esto significa mucho, nada ~enos
que la exclusión en la enseñanza y profe~orado de_ dichas
clases, puesto que el clero tenla monopolizada la rnstrucción pública.
Radicalismo semejante, no pudo soste_nerse po~ mucho
tiempo y el primer triunfo de la causa liberal, fue la derogación de tamaña tiranía.

. Como consecuencia de ella, muchos criollos y mestizos
mgresaron a la clase sacerdotal, formándose así, el gérmen
de un cl~ro antagónico del español y con tendencias mexicanas. Era el principio de la nacionalidad.
Per eso más tarde, cuando la civilización e ideas extranj~ras pene~r~ban furtivamente en_ la _Nueva Espafla, rompiend_o el sit10 de la censura eclesiástica y del aislamiento,
especialmente las de la filosofía libertaria de la Revolución
Francesa, que sacudían basta la misma España, empezó a
desar~ollarse la causa lib1;ral, a tener más y más adeptos,
que sm darse cuenta hac1an propaganda secreta de la libertad de pensamiento y al surgir la lucha independiente,
se observó un fenómeno revelador para el sociólogo y es
que en la lista de los grandes caudillos insurgentes, aban'.
daron los curas crio(los y mestizos; ( Hidalgos, More/os, Matamoros, etc.) precisamente aquel clero mexicano, que durante t•mtos añoe, fué declarado indigno de figurar en la
casta sacerdotal dirigente, que tenía el monopolio de las
divinas perfecciones.
~a prueba indiscutible de que el antagonismo y odio
sociales, obraron como uno de los factores determinan~s de la guerra de independencia, fué que las mayorías
mdígenas y mezcladas, al secundar el grito de rebelión
dado por el cura Hidalgo y formar el ejército :nmenso
( trescientos tnil hombres) que amenazó la capital de N ueva Espa.iia, las masas por simple instinto expontáneo, gritaban ¡mueran los Gachupines! (apodo que se daba a los
espafloles) y¡ viva la Vírgende Guadalupe 1Pues, debo advertiros, para vuestra completa ilustración, que la Guerra
de Independencia tomó entre nosotros caractéres políticoreligiosos, porque el clero, interesado en ayudar a sostener
la Conquista, puso su Tribunal de la Inquisición, sus excomuniones, toda su fuerza moral y económica al servicio
de la causa realista. Los ejércitos del \'irrey tenían como
pendón la imáge?- es~aiiola de la V írgen de los Remedios;
por eso los caudillos rnsurgentes, para combatir esa influencia religiosa, tan eficaz en la idolatría de aquella época, levantaron como bandera de rebeldía mexicana, la vírgen india de Guadalupe, cor;i una clarinada de promesas de
redención política y económica. De ahí que los rencores,

�as

RODÓ

que a11tes sólo eran sociales y políticos, se complicaron y
enconaron con odios religiosos.
En síntesis, la ensefianza durante el virreinato, fué co·
mo he dicho, la catolización fanática de las masas; el
sostenimiento de la barbarie y del analfabetismo que era
enorme: puede calcularse en un noventa y cinco por ciento de la población total.
El florecimiento intelectual de la Colonia, fué importante dentro de aquella época. Se fundó la U nivenidad Pontificia en el año de 1519, de tendencias y educación teológicas, con el mismo plar. y grandeza que la Universidad
de Salamanca. Vinieron a ella catedráticos de las grandes
Universidades Espafiolas, Cervantes, Salazar, Balbuena
y otros.
De la Universidad Pontificin. Mexicana salieron sabios de la talla de Clavijero, Cárlos de Sigüenza, González, Alarcón, ( el Lope de Vega de la América) ; fué
próspera l&lt;1 producción artística, especialmente la pintura,
reproduciendo ésta aquel ambiente místico, conventual,
característico de las escuelas religiosas, en las que el arte
verdadero, o sea la naturaleza en toda su esplendorosa
realidad, es torturada y empobrecida con la anemia y estreche~ de sensaciones forzadas y unilaterales.
Al declararse la independencia, el poder temporal o concepto Estado era confuso; lo constituía una dualidad suicida, dos fntidades en guerra; el Clero fuerte, rico, organizado, con una disciplina eficiente y un prestigio susten•
tado en una enorme tradición de secular idolatría y el Poder Civil, sometido moralmente al poder religioso, más
aún, en plena bancarrota y con ansias inútiles de reivindicar todos los atributos de su soberanía. El Poder Civil
era la miseria de uniforme, condenado a la impotencia,
maniatado por la intriga de los partidos reaccionarios, sin
vida económica posible, porque la acumulación siempre
incesante de los bienes del clero, una gran parte de la
riqueza del pn.ís, considerados como patrimonio dívino,
vivían exentos de obligaciones e impuestos para con el
Poder Civil.
Al hacerse el afio de 1821 la Independencia y la República, nuestros héroes cometieron un gravísimo error de

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MMICO

89

espeji~mo r,olítíco, ta_n perdonable entonces, época atrasada
en soctolog:a, _que aun h,ºl se comete:con! frecuencia por
hombre~ f'.ubhcos y mu.titudes electorales. Confundir las
caractensticas de_un medto con el gobernante; creer que
és,te ~s _la gén~sis de todos los males y de todos los bienes
pubhcos y pr1vadt&gt;s. De un cambio de uobemante se espera todo.; _por eso el silogismo de nuest;; guerra de independencia fué erróneo. Derróquese al virrey, e.xpúlsese del poder al ?nonarca español, pi-oclámese la República
y_por º?ra y mila:;ro de ur. Decreto solemne, la Democracia sera un hecho y todos los mexicanos libres e iguales
Aquellos apóstoles liberales del afio de 1821 en °un
arrebato humanitario, · abolieron la ¡,sclavitud teatral declararon libr~s e iguales a todos los hombres por el 'solo
he~ho de v1 v1r en 1~ República; pero a este anhelo liber~rio,. no se opoma sólo el monarca espafiol, lo hacían
1rreahza:ble el analfabetismo heredado y el medio lleno de
~aaati~mos y prejuicios; por eso no pndo ser una realidad
mmediata, porque "·º es sólo esclavo el hombre que se
co~pra y que se vende, aunque no se trafique con él matenalmen~ en esta forma; sigue siéndolo mientras moral
y _econó,~ncamente está sometido en grandes masas a una
ohgarqma que lo devora y explota en su provecho.
Sobre tres espeji~mos políticos se fundó la República
de 182~: que Mé:ctco era ya ~na nacionalidad, que todos
los me.vtcanos eran ·iguales social, económica y políticamenmente, y que todos eran libres.
Estos esta_tutos, como
dicho, no pudieron ser más
que una ~c?~ón dem?crática y una promesa a largo plaze.
La co!ect1v1aad mexicana, cierto que no era ya gobernada
°:atenalme~te por el monarca español, pero la seguían rigiendo los ststemas y estructura coloniales, con un enorme peso ancestral, q~e no podía sacudirse dellde luego;
el estado 1 orgamzac1ón de la propiedad rural y urbana,
seguian su;ndo un e~o~e feu_dalismo, que hoy combati°:1º~ todavia; los preJutc~os e mtolerancias religiosas subs1~~1an en toda su plemtud, las diferencias sociales tan
odiosa~ como antes, y as_í ,las cosas, aquellas promesas libertarias de la democracia, se convirtieron pronto para las
masas populares en una decepción, porgue cuando en un

?e

�40

RODÓ

país los fanatismos reliaiosos imperan y la riqueza nacional y el poder están ac~paradoe por_ una o)igarquía, men•
tira que todos los hombres sean libres e iguales ante la
ley.
;En un medio conservador y feudalista, dos cosas tienen
que ser esencialmente negativns: la igualdad y la libertad
sociales y políticas. Porque éstas, no son dos fr1111es ~e
mera literatura jurídica, sino dos estados sociales y polít1cos de civilización lograda, que el derecho público es incapaz de crear; s?lo se limita a reconocer y sanc_io~ar.
La sociolog1a noM enseña, que a las colect1v1dades las
gobierna siempre el capital, que la política es invariable~en•
te sumisa a los intereses económicos y cuando las mmorías acaparan las riquezas de un pueblo, éstas hacen las leyes
y las instituciones, gobernando y legielando dentro de una
aparente democracia, pero para sus intereses y provecho;
dejan desamparados los de la clase media y baJa, que no
tienen, que no pueden tener poder propiamente hablando,
porque no tienen participación en la riqueza nacional. Las
elecciones y las campaiias políticas son como la guerra,
sólo se hacen y ganan con dinero.
Medio siglo de luchas incesantes, de fracasos y ensayoa
políticos de toda especie, de un turno desordenado en el
poder de liberales y conservadores en plena agitación y
venganzas políticas, fueron dolorosamente nece_sarios para
la gestación de las ideas y empezaron a convert1rs~ en una
realidad, poco a poco, aquellos estatutos democráticos.
A medida que la cultura, venciendo al pasado trabajosamente, iba forjando paso a parn la conciencia clara de
la igualdad y de la libertad, hacía también más y máa
fuerte la tendencia popular hacia el mejoramiento económico de las mayorías, pidiendo la repartición equitativa
de la riqueza nacional, anhelo vigororn que andando los
años fué el alma mater de la última revolución social; en
una palabra, la verdadera igualdad social y política, la
verdadera libertad, sustentadas en la independencia económica de la mayoría de ciudadanos, ideales que sólo habían si:lo ficciones y convencionalismos durante los regímenes burgueses, institución privilegiada de las minoríaa.
En esta gestación política, 1a difusión de 1a emeffanq

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

41

era el crisol en el que se forjaba lentaRiente todo ese cuadro de igualdad y libertad.
El ramo de instrucción al hacerse la República, dió un
paso efectivo hacia el progreso, porque junto a los seminarios y escuelas clericales, antes únicos, se erigieron al
hacerse la independ~ncia planteles docentes civiles en todo
el país, de carácter oficial y particular, tímidamente libres,
porque el poder moral de la Iglesia, había disminuido con
la cultura, pero era muy fuerte todavía. El enorme peso
de los prejuicios, de los sistemas españoles, no estaba
vencido por completo y el liberalismo republicano admitió
en impotente transacción con el pasado la union de la
iglesia y del Estado; nuestro derecho público proclamaba
todavía la Religión Católica como oficial y dentro de estas
componendas la libertad de pen8amiento, la de expresión,
la de ellseñanza, la de cultos, eran verdad a medias: eran
concesiones forzadas ante el progreso del medio, que otor~aba el antiguo poder absoluto de la Iglesia, triunfos par•
ciales que sólo podían crear un estado de semilibertad.
El progreso no puede detenerse indefinidamente, los
esfuerzos y luchas liberales no eran perdidos y continuaron
en la brecha. El año de 1862, cuando las tropas Napoleónicas desalojaban el territorio mexicano, dando por
fracasadas La Santa Alianza y la idea Bonapartista, de
sostener el pasado con un gobierno reaccionario en México; cuando Benito Juárez con la nueva República francamente laica, simbolizando un paganismo saludable y
vigoroso, ejecutaba en el cerro de las Campanas al
Archiduque Maximiliano de Austria, última bandera del
partido conservador radical, se consolidó definitivamente la
Constitución de 1857 y con ella el liberalismo franco, pleno, valiente, sincero, sin convencionalismos: hasta entonces,
se vencieron los prejuicios del pasado y empezó a vivir
robusta la verdadera libertad, hasta entonces se aplastó al
viejo feudalismo místico y virreinal, y empezaban a ser
iguales los hombi-es ante la ley.
Este acontecimiento histórico, marcó un nuevo período
para la educación en México. Se fijaron para siempre en
la conciencia nacional los siguienteg ¡;ostulados de
prQgNIBO:

�42

RODÓ

La separaci6n de la Iglesia y del Estado.
La reivindicación tompleta de un solo Estado y un solo
poder, el Cit·il, con todos los atributos íntegros de su
soberanía, políticos, económicos, administrativos.
La tolerancia y protección para todos los cultos, sin que
nin_quno tuviera privilegios y monopolios sociales, fué un
hecho, 11 así empezó a vivir la verdadera libertad.
La libertad de enseñanza con todas sus escuelas filosóficas, fué un hecho positivo y un verdadero derecho.
Veamos dentro de este nuevo cuadro, cual fué la obra
pedagógica liberal.
México poHticamente est,á constituido por un régimen
federal, semejante al de los Estados U nidos de N 01 te
América Forman la República veintiocho Entidades Fede •
rativas, con su constitución pol:tica propia, sus poderes
legislativo, ej'ecutivo y judicial; y la soberanía de cada
Estado, es tan amplia, que forma la regla general; sólo
por excepción prevista por la Constitución General de la
República, surge el Gobierno .Central. Este sistema
federativo, se explica y justifica entre otras cosas, por la
gran extensión del territorio mexicano, casi tres veces la
superficie de la República de Chile.
Como la Constitución de 1857, declaró obligatoria la enseñanza, pero nada expresó en materia de jurisdicción;
los problemas de educación pública, quedaron exclusivamente reservados a los Gobiernos de las Entidades Federa·
ti vas.
Este sistema tao complexo, completado con el atraso de
aquella época, ocasionó en la instrucción pública males de
grave trascendencia, que es honrado señalar como responsabilidad del partido liberal. La enseñanza en manos
exclusivas de los Estados, qneJ ó expuesta a muchas imperfecciones e irregularidades, a constantes alternativas y
sobre todo, a una falta de organización, y dirección suprema, que garantizara sólo una finaldad educativa de
carácter político nacional.
Desde luego, no todos los Gobiernos locales supieron
dar a la instrucción el gran cuidado y carita! preferencia
que políticamente tiene; hubo Entidades en que la ioa·

LA EVOLUCiÓN DE l,A. EDUCACIÓN EN MÉ}..'100

4ll

trucción pública laica hizo verdaderos progresos; otros, que
sólo -lesarrollaron una actuación mediana y hubo también
algunos, que hicieron muy poco por el fomento de la
educación popular.
. En este cuadro tan heterogéneo, jugaban factores distmtos,
SUllJETIVOS Y OBJETivos.-La cultura de un goberna·
dor loe:iJ de elecció~ popular, la riqueza o pobreza de ca·
da Enttdad Federativa, las alternativas y apasionamientos
de las luchas político-militantes, la eficiencia de las vías
de co~unicación, el estado etnológico, su clima, la natura·
leza misma de sus producciones. En los Estados neta•
mente agrí~olas de gran superficie, la población quedaba
muy reparti.da en enormes extensiones y la organización
escolar se hacía difícil y complexa, no así en los Estados
mioe~os e industriales q ne tienen agrupada su población
trabaJadora.
~l iniciarse el renacimiento republicano de 1862 con
Bemto J ~árez a 1~ cabe~a, _en los esfuerzos hechos por imP,nls~r la mstrurción ~ubhca, tomaron parte muy activa
Gabm_o ~farrera, Porfirio Parra y otros liberales de gran
empuJe mtelectual, que habían sido discípulos en Francia
de Augusto Comte, saturando, como era lógico, toda la
ense~anza de aquella escuela positivista, que formó en
México, durante medio siglo el alma de tres generaciones
escolares.
Esa escuela filosófica fué respo~sable de los vicios que
adelante señalo, y llegó a su caducidad en el último tercio_ del siglo pasado, dejando el pue,sto a las nuevas orieatac10nes pedagógicas de Rebsamen, pero habiendo prestado dentro de sus defectos, un servicio inapreciable en el
órden moral pedagógico: derramó y remachó en el alma
nacional un espíritu de rebeldía filosófica q1,1e hizo institucional en nueotro medio la libertad del J;ensamiento, destruyendo por completo _el formidable imperio de las eseuelas ?anómcas y relig10sas. Porque en dicho estado de
cosas, estas pasaron a ser una de tantas filosofías no la
única que dictaba y gobernaba la moral social. Con~engan

ustedes en que ese paso, fué un gran factor de verdadera
libertad social.

�44

,

RODÓ

Analicemos otros defectos de este período de enseñanza
liberal.
La pedao-oo-ía es una ciencia que, además de moderna,
llegó tardí; ~orno todos los conocimientos al Continente
americano. En México, hasta el año de 1872, en que un
sabio pedao-ogo suizo, Rebsamen, nos reveló los verdaderos secreto~ de la pedagogía con sus orientaciones científicas la enseñanza tantJ de los planteles católicos, como de
los' liberales, era un verdadero desastre técnico pedagógico. La ensei\anza era un oficio brutal que estribaba en la
torturación de la memoria y almacenaje de conocimientos
enciclopédicos, sin una finalidad utilitaria, precisa y práctica.
Hasta antes de la llegada de Rebsamen, los métodos y
programas eran antieuados; el aislamiento de la América
prohijó mucho tiempo su completa ignorancia y atraso;
las corrientes científicas del progreso europeo, llegaban
siempre con lentitud extemporánea hasta nosotros.
Muchos años se creyó erróneamente, que para s&lt;ir profesor bastaba un simple mediano conocimiento de la mate·
ria y una dósis de ;buena voluntad. Cuantas veces una
familia que venía a menos fundaba una escuela, buscando
el oficio un modus úvendi, sin saber una palabra de ciencias pedagógicas El profesorado, con la pedantería ca•
racterística del dómine, era un bárbaro destructor de los
cerebros y caractéres de aquel individualismo escolar que
caía bajo sus garras. El aprendizaje de memoria y la dureza brutal en los castio-os, 11la letra con sangre entra 11, eran
todo el secreto de aq~ellos sistemas de ensei\anza caducos
y salvajes.
Los sueldos del profesorado eran todo una revelación;
la importancia que los gobiernos dan a la Educación Pública, se mide por la importancia que los presupuestos
asignan a los servicios del personal educador.
La Escuela Normal, la forjadora de verdaderos maestros, la que revela el secreto de los métodos docentes, la
única que inculca la ciencia de enseñar, perfeccionó con
Rebsamen nuestra educación popular, abriendo orientaciones nuevas y saludables en la educación pública de
México.

LA EVOLUOIÓN_(DE LA EDUOAOIÓN EN MÉXICO

45

El otro error de la ensei\anza liberal republicana, fué
de más trascendencia tod_a vía: toda la obra pedag~i¡ica, se
desarrolló dentro del capital error de creer que la educación
pública es una simple .finalidad docente.
Las ideas político-pedagógicas, al evolucionar, iniciaron
la rectificación correspondiente; la revolución de los criterios se inició por el afio de 1882 y ya en el 1910 la transformación psicológica en el profesorado revolucionario
estaba hecha, lo mismo que en los partidos radicales reformistas, que expulsaron del poder a la Oligarquía Porfiriana netameute conservadora y que se hacía pasar como
un Gobierno liberal.
La ensei\anza pública no es una simple finalidad docen•
te, sino un mellio educativo. Educar es gobernar. El Estado tiene la suprema obligación de hacer en las escuelas
obra amplísima, nó de simple instrucción, sino de educa•
ción y su enseñanza debe tener dos finalidades capitales:
La preparación especialista del individuo para la lucha
por la vida, dentro de programas más utilitarios que uni•
versitarios, y la formación y fomento en todas las escuelas
a través de su acción pedagógica, del alma nacional.
'
Escuela nacional, no es el mezquino concepto de Escuela pagada ¡_&gt;0r la Na ció~; escuela nacional es la que hace
hombres hbres, capacidades laborantes para la vida del
trabajo y~nacionalismo. Nuestra! vieja Ser.retaría de Instrucción Pública, como una vetusta y caduca oficina federal pedagógica meramente administrativa y escola~ se
convirtió al soplo de las nuevas• ideas en la ~ecretaría' de
Educación Pública.
•
"
Y no es esto sólo un juego de palabras; voy a explicar
enlla{forma más breveºposible,fcómo en eJ;_México moderno, la Secretaría de Educació; y el Estado en general,
desarrollan una acción de nacionalismo no solo en las
es~u~las, sino a tr~vés de la literatura, d¡ la poesía, de ia
mus1ca, de la arquitectura, del teatro, del comercio de la
industria, de la e~tatuar!a, de 1~ pintura; .en una p~labra,
en todas las mamfestac10nes de la.cultura.mexicana.
Dentro ~e este programa, no, e?ucan sólo los planteles
docentes, smo que toda la Repubhca (gobierno y goberna•
dos) se convierte en una inmensa escuela abierta, en la que

�46

RODÓ

se desarrollan con absoluta libertad todas las ~éc~icas,
todos los estilos, todas las escuelas filosóficas, art1s~1c~s ~
. ·
t oda.º las 'iniciativas ' 1,ólo con una restr1cc1ón.
rel1g1osas,
d·
ninguna, ni civil ni re\igios~, puede hacer obra 1recta o
indirecta contra la nac10nahdad.
.,
.
Los viejos credos cons~r_vado_res, encarna~10n ~ném1ca
del pasado, el partido catohco siempre ,eacc10n_ar10, Y el
clero con tendencias mas romamstas que mexicanas, nos
acus¡n de tiranía, levantando como bandera el eofisma de
la más absoluta libertad de enseñ~nza. Detrás de.esta _co•
rriente de oposición, se mueven n'.tere,ses ext~anJeros, Y
ésto señores, no es un sistema ele t1ra111a, que s1 lo fuera,
es u'na tiranía santa y redentora, p01·que sobre ella descansa nuestra nacionalidad.
¿ Pues qué en Francia, al amparo ?e una libertad abso•
Juta de enseñanza, permiti~ía el Gobierno en_ sus escuel~s,
la propagación de orientaciones pangermarnstns? ¿Chile
permitiría en sus escuelas y propagandas,. proclama~ de:
beres que estuvieran por encima de su vigorosa nac1ona
lidad,?
·ó
'bl'
E.sa inspiración fundamental de la educac1 n p~ .1ca?
que no puede violar ni pospon_er ninguna ~sc,'.da c1nl m
religiosa, originó en nue~tra v1gen~e Const1tuc1ón de 1917,
la reforma del antiguo Derecho Publico.
.

La moderna Secretaría ,d~ Educaci6n !,úbltca, ademds
de su antigua labor pcda1¡v91ca, ~')ª en_pie/vdas las soberallÍa&amp;, todas las libertades polít,cas y plosqfic~~• todos_ ~os
métodos pedag6gicos de car1ícter técnico;_ su mzs16n pof1t1co
mprema es m,ís alta, 1•iyila, guarda y Jomc11ta la nacionalidad mexicana.
.
f
Para que podáis apreciar con mayor claridad la re orma
psicolócrica, que la última revolución operó en el concepto
educackmal, es indispeneable que o~ muestre algunos dealles vi vientes de esa transformación.
Bajo el gobierno de la oligarq nía Porfiriana, netamente
conservadora no cabe duda que hubo un notable adelanto
técnico en la Instrucción Pública. México logró una _or·
ganiooción casi perfecta en todo el r~mo_ escolar, especial·
mente en el furrcion&amp;miento y orgamzac1ón de la Escuela
Normal; se multiplicaron las instituciones de altos estu·

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

47

dios, montadas con todos los elementos modernos europeos
y a totlo costo; se intensificó la enseñanza, gastándose inmensas cantidades en la construcción de numerosas escuelas higiénicas y modernas; en una palabra, en el ramo docente de carácter meramente técnico, se colocó a México a
la altura de una nación europea. Fuertes erogaciones traían
periódicamente sabios extranjeros, en todas las ramas del
saber humano, que daban conferencias de especialismos
científicos; artistas europeos regiamente pagados, trasplantaban a nuestro país tecnicismos desconocidos o perfeccionamiento de los existentes, impulsando el progreso y arte
mexicanos.
El analfabetismo se combatía con éxito consolador, no
diré satisfactorio ( un veinticinco por ciento de la pobla•
ción total sabía leer y escribir).
En materia artís~ca se sosteníaa teatros oficiales subvencionado~, de clasicismo ortodoxo, en los qtre año con
ano •e exhibían los mejores cuadros artísticos de Europa,
haciendo gala el Gobierno y la flor social aristocrática, de
que por las temporadas mexicanas desfilaban los artistas
de los régios coliseos extranjeros.
El arte técnicamente progresaba, el país prodacfa músicos de primera calidad, hechos por profesores mexicanos
que habían bebido durante largos a11os los secrntos, sabidurías y misterios del arte Músico alemán. Brillaron como
grandes com.positores Ricardo Castro, Villanueva, Ituarte,
Ortega, Salama, etc., con elegancias y refinamientos de
música de cámara palaciega. Gustavo Campa prodigaba en
sus obras las grandezas y complexidades de la armonía
Wagneriana. Meneses dirigía y sostenía la Orqn11sta del
Conservatorio Nacional con más de cien profesores, que
daban exclusivamente conciert0s de música clásica, procfociendo aeon,bro y extrañeza a los turistas que no esperaban semejantes revelaciones de refinamiento artístico.
La literatura florecía con N ervo, Urbina, Díaz ;\lirón,
Tablada, Urueta, Rebolledo, Gonz,Uez Martínez y• otros
poetas y escritores de primera fila en la literatura castellana; la pintura brillaba con llfonroy e lzaguirre de rasgos
valientes, Herrera, el de la visión privilegi~da, Gedovius
empapado de técnica alemana, Tcl.lez. realista y expresivo,

�t8

U EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXIOO

Murillo ardoroso y rebosante de pasiones, Arguelles descubridor de geniales armonías.-~l progreso existía, no
podemos negarlo los enemigos de aquel régimen conservador, pero todo aquel cuadro de civilización deslumbrante, tenía dos anemias fundamentales que hicieron su
desastre ;-era refinamiento sólo de una minoría, no de todo
el conjunto nacional y además, el arte no era propio, tenía
toda la miseria estética de una importación, de una parodia europea.
El moderno partido Liberal o sea el Socialista Mexicano,
presentó ante la opinión nacional observaciones y rectificaciones trascendentales de carácter político, que dP.sconcertaron a la oligarquía gobernante, acusada y responsable
ante la historia de extranjerismo, el mayor y más impopular de los delitos gubernativos.
Todo el plan de aquellas organizaciones docentes, descansaba sobre una orientación netamente burguesa y por
lo tanto egoíata.. La cultura intensiva de las clases ilustradas, ya trdería a l,argo plazo, pero muy largo, l,a cultura

extensiva popular como consecuencia y hecho posterior.
La diferencia de ambas épocas docentes, se sintetiza en
el siguiente dato fiscal-comparativo.-En México durante el Gobierno de Díaz,-los presupuestos Central y Loca·
les de los Estados, erogaban en la Instrucción pública
200.000.000 de pesos chilenos por año. El Gobierno de la
Revolución, (Central y de los Estados), gasta. en la Educación Publica durante el afio 4:00.000.000 de pesos chilenos; ambas cifras corresponden exclusivamente a las eroga ciones de las Escuelas Oficiales, sin tener en cuenta ni las
Escuelas de los cultos religiosos, inclusive el católico, ni
las particulares.
Y no eran estos todos los vicios de aquel régimen docente conservador y extranjerizado.-Dentro de aquel
cuadro de a parente progreso, la barbarie y analfabetismo
de la mayoría subsistían y en la extranjerización progresiva
de aquellas cla&amp;s refinadas, se iba debilitando lenta.mente
la nacionalidad.
Nuestros músicos en sus esfoerzos de adelanto técnico,
RO hacían otra cosa que imitaciones ridículas y apsíquicas
de las!grandes:sonatas Europeas, las Operas de autores

li' RISO INDIO
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:-méxicános. ~maban, La Ley~ &lt;J# Rwltl, ilorgana,' · · .··
: · K~/ar, Bretaña y otras, que eran 1á mu,icacióri de·leyen'·\ ;_das ~
·.que no puede vivirse ni sentirse'· artística-, ~, ,' .
. : . : .. men~; y cuando· se afronta~ tradicioues · n~cionales;. , ·:. •
, ~ . resultaba insensato y :ridículo vér en un :.melodrama'.iodio ·
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~ · ··· o criollo, encajada a·: marttllazós la ·emotivada -~~d~ o·.;'; .
.. : ' ·· · hispánica en un tie~po. de vals u otro ritmo,que ·es la' ,., ·.
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expresión de~un paisaje .y carácter' distintos; •·en los con- ·
ciertos aristocráticos no se concebía ni r~petía.ótra mlÍsica ·· ·
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q~e.de_la Raaf, Méndelssohn, ·Beethoven,Chopin, Mosz- ·.
. .:· · . cowsky; los.· pintores ?y." ar~istas. gráficos consideraban· .
. , . ' cuajada su persoiialidad : Y· hecho sutt;riunfo cúando re-...
·· · producían con: perfección· técnica · cuadros ñotábles ,·. de . : ..
· museos europeos, o ~os traí~n del ext_ranjero telas manú~. ..
facturadas de paisajee éxtra~os, sensaciones coovenciona-.: . ·
. ies; esfuerzos de artificio que no se habían' viviüo propia- .,-, .~. · ,. mente, sino visto~con precipit.aci?n su~r.fi~~iaL . ·· ... · ,
. ·. · . El setioríÓ castellano cariéaturizadó en' las . familias ;
·:·
' : · · •4esc~ndientes de enCOf!l~~d~ros y el.as~ P.ri yí~giadas, que, . ·. ' , :,. :, ·
. no t.enian ya de sas antepasados l!,:l , grandéz_a verda4era, •; ... : . • . ·.·.
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. ·..: las·faínUias_acoqiodadas y enriquecidas ~en. 1~ brecha ,co• "· .~
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.. .· · m,erci!l{
?,&gt;lítica, ~in mas blasones que su·:dinero, desr' ·
. · ·' •...• detiaba~ lo nacional, el arte P&lt;.?P'-!~r, cteyend~ con esto
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parece que canta, porqoo revelá eternamente ,a ~atalidad
: . '. · . ·,dP,l dolor y _la gran tristeza del vivir, el.que i~spir6 a-.
. ' ;.' .. · :.- :Wagner sus épicas leye~das IDU8icales, a.Ltsit. sus . rap.· ·.
. «)dias, a ,Yerdi toda á~ obra artística, ·e1·, verdaderámente...
:· . · : ._ , mexici~&lt;?,.~h:¡ue.en todos l?s:paíse~ rui s~do. eJ al_wa mater · ~ · ,
· ·. ·· ••: de las mamfe~tac10nes estética·s nacionales, porque conser• · .
, • · · •. , : va toda a.u,pureza independie!}t.e .y propia, porque· es todo '.
·, · . amargura y grandeza, vivía múriendo, desdenado y des- '
· .. :·... ªJ!lparado por nuestros .. liécnicos; , enfermo de obsesiQti ' . ' ..:
· • . imitativa.
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. . , • ·. planos .más . amplios .y aopre :· todo ,lnas .h.~mamtar1os;
hacie~do frente· a la si~uació~ cread, por. ~os_. vi~ljos regí- . ,
menes burgueses que'~n _-su afá·t de ~finam1e_n to ·y per- ~ ·
. feccióp. de las cht~es_ privilegiadas, habjan dejado en pie ·

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�50

RODÓ

con toda su crudeza, la barbarie atávica de las multitudes,
como si las tragedias pudiera~ aplazar~e a ,:oluntad1 f?rmulamos sin eufemismos ego1stas e hipócritas, el umco
dilema piadoso y salvador: hagamos cuanto antes algo por

esas legiones desheredadas, si no querem~s que ellas hagan
algo trágico con nosotros. Y 1~ rev~lución con l?s ho~bres
representativos del pueblo, mvert1 mos las_ orientac10nes
fundamentales del problema de la educación. Ho}'. el
Gobierno presta atención preferente a la cu_ltur_a extensiva;
cree que la necesidad capital y humamtari~ ':s que fos
mayorías tengan cuanto antes una cultura mm1ma. pero
general; el impulso mayor se da a las escuelas rudn~entarias de procrramas escolares elementales y práct~cos,
ara combatir ~n el menor tiempo posible el analfabetismo
~e los clases populares; es pr_oblema. preferente el sostenimiento de muchas escuelas mdustriales q~rn res~ondan
a las necesidades de los hijos de las clases m':d1~ y ba¡a, que
ningún fin práctico realiza c?n \os establecimien~s escolares excesivamente universitarios, que sólo fabrican empleómanos o fracasados.
.
.
No por e:;o se descuida la cultura mtens1va; do~de
quiera que el Gobierno mexicano, des~ubre un gemo_ o
una cultura superior, que traspasa los límites de su propw
suelo lo llama carii,osamente, le hace huesped de honor,
le ridde culto como lo hizo con esa muje1· apóstol y po~ta,
de irradiaciones artísticas sublimes, que se llama ~~briela
Mistral y que el día 20 de Setiembre. fué 1:ecib1da en
Vera Cruz con los honores de un emba¡ador rntelectual.
La organización de las escuelas, sus programas docentes,
el número abrumador y excesivo de años escofares, la
enciclopedia inútil y morbosa, que antes car_acterJZaba la
preparacion y formación de las artes y profes10n~s reglamentadas legalmente; todo _e~e _cuadro ~edag6g1co, lleno
de tradiciones, rutinas y pre¡mc10s ha sido _tran~formad~.
Los planteles doc~ntes, enfermos de nmversidad enciclopédica y convertidos en modelo general, para ~da la
enseñanz;, creemos que sólo engendran la empleomama ¡' la
deficiencia laborante de las clases edncadas en,ellos. H~c1_en•
do el balance del período escolar de un abogaao, un med1C?,
un ingeniero o un profesional cual(iuiera, desde el estud10

LA EVOLUCIÓN DE L.!, EDUCACIÓN EN .MÉXICO

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de sus primeras letras, hasta que recibe su título definitivo,
teniendo en cuenta los años escolares que por una causa
fortuita pierda, veréis que ese hombre termina sus estudios
a los 25 años de edad como promedio, y al recibir su
título definitivo, ni siquiera está capacitado todavía, para
la inmediata lucha por la vida; porque lo atiborraron de
un exceso de teorías y conocimientos de ornato y necesita,
ya con el título en la mano, pagar un largo noviciado para
adquirir después el principal de los conocimientos el arfe
de práctico y utilitario de e:splotar en su provecho propio

la profesión adquirida.
En la corriente mexicana moderna, las escuelas para la
mayoría, que sólo busca en ellas el medio de adquirir un
conocimiento o arte especial con que ganarse la vida, son
menos universitarias, menos enciclopédicas, má'S prácticas,
más utilitarias, tienden alienar exclusivamente la suprema
finalidad para que son creadas.
Bien está, fomentar la cultura extensiva, y hacer doctorados y profundos especialistas en todo ramo del saber
humano, que éstos han de ser ní1cleo de difusión y perfeccionamiento cultural; pero este sello de conocimientos
amplios, profundos, excesivos, doctorales, no debe caracterizar la enseñanza práctica, la de las escuelas de la mayoria nacional pobre, sin patrimonio, que s·ólo se proponen

forja,• capacidades laborantes para la lucha diaria por la
vida.
Si se toma el balance de edad media, en que un hombre
recibe su título profesional, ( veinticinco años) y si se reflexiona, sobre cuál es el término medio de la vida entre
nosotros (cincuenta afios) se verá oon tristeza, que a un
hombre en ortodoxias escolares in útiles, se le ha robado
para la lucha por la vida, lo mejor de sus afios, lo tnás florido de sus energías y juventud, la edád más vigorosa y
productiva.
En una palabra, se ba rectificado por completo el con·
cepto educacional hacia orientaciones amplias y utilitarias.
Esta inspiración modema rige también la ed1m1ción de la
muiler, cuya preparación y formación, pa:a la htcha por la
vida en todo el concepto del vocablo, es en las colectivi-

. '

��64

RODÓ

l\Ianuel :M. Ponce, Miguel Lerdo de Tejada,_ J ulian Ca·
rrillo, J orda, Saloma y otros muchos co~ve_cc1dos por ~as
nuevas ideas y subvencionados por . ~l Gobierno recorrieron el paí~ reuniendo con venerac1on .Y amor tod~s los
cantos tradiciones y leyendas de las diferentes reg10nes
típica¡ pintorescas y peculiares del país, las sonatas _de la
raza y' poniendo su te?n_ica al servicio de es11s emo~10ne~
artísticas nacionale.s, v1 nendo el arte neta~ente mexicano•
suro-ió la música nacional que hoy substituye a la repet1ció~ fría y vacua de son~tas eur?peas, Manuel M. Ponce
escribe como List rapsodias mexicanas, con _l?s cantos populares como base y alma de sus COIDJ?Ob!C1on~s; en los
cafés y restaurantes se toca y canta casi exclus~vamen~e
canciones y trozos mexicanos, desde los má~ ar1stocrát1 ·
cos hasta los más populares; y. parece mentira, _señores,
hasta el cuadro y paísa~e de esos cent~os ha cam?1ado por
complete; en ellos dom1_na ho_y una franca y rmd?sa alegría emotiva, con mamfestacwnes de v_erdadera h~ertad
soci&amp;l; la vida es latína, descompasada, sm aquella tiesu_ra
y etiqueta ridículas que dabnn a loij cafés_ y centros sociales el extranjerismo 'y sefiorío de antano con todas sus
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...
intoler!mcias y preJmc10s.
En los cafés cantantes, en los parques públicos, en los
teatros no se oía antes otra cosa que música eur?pea; las
canciories mexicanas, la música nacional se consideraban
ordinarias e indignas de la clase acomodada,_ ~quella que
e11 el caló mexicano se llamaba de bnenas fam1has.
Aquellos teatros vetustos y sejíoriales en que la oli~arquía conservadora, gastaba año tras a~o enormes cantidades para exclusivo solaz de la clase ri_c~, hoy so~ teatros
y espectáculos dé arte uac10n11l y tamb1en extranJero, pero
de carácter popular, accesibles económicamente p~ra las
clases pobres convirtiéndose así en centros artísticos de
eficiente edu~ación popular. Los espectáculos que hoy se
subvencionan son para el pueblo pr~ferentemente, 9-ue e~
el que necesita la ayuda pecumarrn; la~ clases ricas, si
quieren óperas y espectáculos costosos, s1 desean refinamientos artísticos, que los paguen, porq~e pueden hacerlo,
que el aristócrata resulta piedra fal,;a, s1, no sabe tener la
elegante prodigalidad del verdadero señor10.

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO

óó

Los pintores mexicanos de la época no se limitan ya a
la servil reproducción de lienzos clásicos europeos; surgió
la pintura netamente mexicana, la de cuadros y paisajes
populares nuestros, la de arte propio y verdadero, la que
inmortalizó a Goya, porque fué la expresión genuina,
vigorosa y caliente del alma popular española.
Hasta en el ramo teatral se han invertido las costumbres
y orientaciones de la nueva vida mexicana. Una ley revo•
lucionaria estableció hace años el impuesto por entrada o
boleto a los espectáculos ¡;úblicos; estableció tarifas proteccionistas para el arte mexicano y latino americano,
concediendo a éstos el uno por cienb y al extranjero el
cinco por ciento en adelante según el grado y sello cultural
del espectáculo.
El arte teatral en todas sus manifestaciones (""musicales,
escenográficas, literarias y artísticas) con ese impulso nacionalista, no sólo se propagó vigorosamente, sino que
puedo aseguraros que en corto plazo se apoderó de todos
los teatros de la República y de la capital; y hoy el melodrama español no tienG vida económica en nuestros coliseos, y los buenos autores del arte nacional que antes se
debatían en la miseria, es frecuente que aseguren con el
cobro de sus derechos, ingresos no menores de mil dólares
mensuales.
Es claro que en todo surgimiento de arte nacional, no
se llega de un golpe a las metas de la perfección; pero es la
base sólida de un progreso netamente mexicano, en el que
se manifiesta la fuerza y perfiles de una nacionalidad tangible y vigorosa.
Alm en ms carns ricas Ee abrió paso la transformación
revolucionarill; en los hogares dorados no domina ya el
desden aristocrático de antaño por el arte y tipos populares típicamente nacionales, también Ee canta y toca música mexicana.
La mano del Gobierno amplia y liberal se ve hoy en to·
das las manifestaciones de arte nacional, haciendo un acto
de presencia, nó para reglamentar y lmpobrecer las iniciativas, nó para re~tringir las libertades psicológicas, nó
para im¡;oner técnicas ni eEcuelas, sino sólo para impuli;ar,
para fomentar, ¡:ara prodigar ekment.oB y facilidades.

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LA EVOLUCIÓN _DE LA EDUCACIÓN EN ~XICO

RODÓ

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En él órden arquitectónico, que a vosotros tanto os
interesa, tambien ha tenido la revolución de las idea-s una
obra meritoria ei1 la ciudad de Méxko y otras de la
República, ad~ás de la monument¡¡ción y v_íeja arc¡uitec•
tura colonia:J, que como 8abéis ya, es grandrosa y abu.ndante, los nuevos palacios y C'lns.truccione_s públi~os y
privados, se hacen también del_ estilo colomal nrexi~o,
porque. un11 ley moderna para mípulsa:r es~ arte propio,
exime durante un plazo largo de contribuciones, todos los
proyectos sujetos a ese estilo arquitectónico, que es típi·
camente nacional, porque fué la transformación del arte
español adaptado a n~estras necesidades, tam\z~do por
nuestro medio influenciado por nuestras trad101ones y
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arte¡, propios.
Y 110 creás-que son pocas 1118 construcciónes de ar~
colonial mexicano, que se han levantado d11rante los últimos años; nó, puedo aseguraros con
vetda? que la
capital d·e México, con más de una m1\lon de hab1~ntee y
enorme extensión, está tom.audo nuevamente su vigoroso
sello ~de arte colonial propio. La unti-estética y absurda
tend;ncia cte antalío de reproducir palacios, monumentos
y tipós de casas europeas, hechas p~ra el servicio de otros
medios otras artes, otras organlzac10nes y costumbres, se
va dest~rrando de nosotros, debido al resurgimiento y ten·
dencias del_arte nacional.
Las. artesfindias la cerámica preco-rtesiana, que tantas
perfecciones· decor¡tivas l~grar_a y que antes ?~uraba como
véstigio de un ª!te extinguido ~n las v1trmas de los
museos han renacido ahora y son impulsadas por la mano
directri~ del gobierno, con estímul?s, . con donativos, pre:
mios, concurs.os y ayudas pecumarias y morales de toda
clase. Las fábricas de loza talavera mexicana, las de por•
celanas·verdes de Oaxacar la estatuaria y cerámicas_ ~ndi~s;
tienen a su servició .sin costo alguno, modeloi,, estthzac10•
nes de pureza artística, dibu~os, a~uarelas? catálogo¡, -c-on
clasificaciones de époells, estilos e mfluenc1as, que carac•
t.erizan la evolución del arte indígena y sólo cuidan de que
las producciones no pierdan la pureza primitiva y sello
propio de la nacionalidad.

..

...

Esto explica porque en el talave~a mexícano per&amp;iste €1
eello senorial típico y primitivo de la leyenda, mientras el
tala vera de la reina español, pietde sn 'Sello hispano, adoptando decoradOS" .fr~nceses de un abigarramiento extrano,
incoloro y anti-l!stét:ico.

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Me -habéis heoho el honor de pedirme únll conferencia
para daros a conoce.r todo el proceso doloroso del problema
de educación a traves .de la. historia mexicana. El tema
1ira v.astísimo, me o\:¡liga a presentaros solamente lineamientos generales.
En todo!&gt; los esfuerros realizado~, en todas las luchas
políticas y sociales que caracterizan nuestrll historia, ese
eterM comba/e del preseri/e con/ra el pasado, observad un
esfuerzo conlltante y s11premo, que puede hacernos dignos
de 'vuestro aprecio como her¡nanos; dos grandes anhelos
han empujado tod_a núestra historia, el des~ obsesionante
de convertir en
hecho real _y verdadero la igualdad y
la - libertad sociales y políticas, sliste.ndadil!! en una base
econémica, [a tquitativa repartición de {a riqueza nacional
en manos de la mayor/a, forjando así 1~ verdadera delno•·
cracía y el a)ma de nuestro pueblo, dentro de un naciona•
lis1rto amplio, sin exclusivismos absoluto¡¡ y absurdos, sin
m~nifestaciones agresivas, pero propio y mornlmente
vigoroso.

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Para realizar estos anh~los Je civilización piadoEa y
humanitaria, el partido socialista de la revolución 1 a_rro•
vecbando la experiencia dolorosa del ;pasado, inscribió en

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Las industrias indias de los zampes y tejidos en su
f~rq¡a artística y legendaria, son impulsados por el Gob!erno_en la misma forma y con amplitud de mira e.sen•
cialmente nacionalista. Hasta los trajes populares han
sido obJet&lt;¡ de cuidado y de atencí-0n fiscal, el de charro
en el hombre y el de la china en la mujer, que se toman
como símbolo nacional, son hoy la nota colorida de gála y
arte en ~os lOlil paisajes, fiestas cívicae y cuadros popu •
lares mexicano~.
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RODÓ

sus banderas triunfantes, como sublime inspiración, el
mismo lema que vosotros lleváis con tan legitimo orgullo
en vuestro escudo:

La igualdad social y económica, la verdadera libertad y
el nacionalismo, "por la razón o por la fuerza."

DR.

' DEL ALBA
LA ORACION

c. TREJO LERDO DE TEJADA,

cJ'ai gravi la montagne et
je suis en plein ciel, .. ........ .
Paul Forl

Enviado Extraordinario y },fini&amp;tro
Plenipotenciario de México.

Santiago de Chile, Julio de 1922.

Frente al alba, desnudo _el corazón,
digo mi plegaria de cada día
y mis palabras locas y embriagadas
vuelan al azul como golondrinas.
¡Yo no sé lo que digo! Las ¡,alabras
suben de mi corazón, inconscientes;
yo las oigo cantar entre mis labioE
admirado de ver que me comprenden.
Es húmeda y celeste la alborada.
Por el espacio va el claro rumor
delos árboles, las agnas y el viento.
Está saliendo el sol.

•••
"Señor de la luz, Señor de los hombres,
gracias por esta jornaela de vida
que me permite contemplar el cielo
y besar la tierratmorada mía.
Gracias por estos sentidos sutiles
que me has dado para asomarme al mundo,
ellos me han hecho dios de un universo
vasto y maravillado como el tuyo.

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' LA ORACIÓN DEL ALBA

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GraciaE por éstas alas invieiblell
gue bas prendido en la arcilla de mi_ vi_d a:
vuelo con el!a.i, cantando, hasta el cielo
y me pierdo én todas las lejanías;

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Aturdirse con aguardiente era el mayor encanto del viejo
Andrés; sólo en esos momentos se sentía fe.Hz, feliz como
aquellos que por fantocl;erías dejaban ca~r sonoramente
una tno.neda en su mano flaca y temblorosa.

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18ellor, Señor, me voy! Ebrio de ~spacio,
se diafaniza el barro de mi cuerpo;
siento rumores de alas en mis hombros;
[ llle llaman tus horizóntes abiertos l
.Sergio Ab-ia

Todas las tardes tocaba la .flauta en el portal. Su vida
era muy sola, muy triste, ~ veces amarga, cuando no 'álca?zab~ a ganar lo necesario para m~ntenerse con su perrito crnerone.
Parecí¡¡ .sacudir todas las penas de su miseria cuando
.acarici,aba la flauta con !.u boca hambrienta; en esos momentos el perrito más hambriento que su amo, sollaba, so.fiaba ...... es~uchando los silbidos desconcertantes de aquella flauta vieja.

•

rne hace elev¡¡,r !os ojos ni espacio;
por las alturas pasan golondrinas;
mi coraz6n lafl acompalla ávido.

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Eli CIE.GO DELk PORT.Ali

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¡ No sé lo q.ue tengo! Un anhelo ardiente

,,.

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. \~ ~ /,,:'
.~_.:·.::\ ...~~...

•.

Frente a la clara matinada, siento
que se cub~en misJabios de rocío;
el' amfo1 de decirme entero a Dios
me ba dejftdo mudo y esj;remecido.

.".

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.. .

¡ •• ,,

. --:

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Gradas por esta. tristeza innombrable
~v11gorosa sombra de mi Destinoque hac:e doblarse mi frentef ~n silencio,
para soñar lo que nunca ha s1d9 .......... .

,.

' '

r·, •

Gracias por este &lt;!or&amp;zón vibrante
.que plU'a amar me p~siste en el_pecho;
¡ nido de ,ai;nod por el he conoc1do
la ete,rnidad encerrada en un be.so.

''·'

.

..,. I • ~

.

'

.... .. .,f .. t

.,.. . ~.. .

G-racias por el suave dóu de llorar
cuando la noche llégá a mi camino;
- sin las láo'rimas, Se!iOr, po sabría
cu~n dul~:es la miél de mis regocijos.

,,

..

Pero ¡oh dolor, cuando al día sigui~nte amanecía sin
un cobre y .sin nn pedazo de pan que tirade a su p&lt;&gt;.bre
perro que. ladraba en ademán de protesta.
Si no-fuera por 'Ña Juana que tenía tan bnen corazón,
q,ue se compadecía mág del bruto qoode él habrfa .sido capaz ~é llorar ~ moco tendido, ..... y de pedirle perdón a ro
humilde perrito,
,
,. ...............
=Sí, me lo mataron, ¡nalditos., .... , .. y amenazaba su
cielo con la má11 enorme rebeld/a de su alma.

·····~············· ........... .....

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Él ya estaba viejo, más víejo que su flauta¡ su único
amigo le había abandonado, en sus andanzas no lo acomJ!ll/laría. nunca ya., .... se moriría de rabia y de hambre.,.,.
Y le causaba más pena al sentir unas cuantas 1áuri.mas
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que rodaban por sus ojos opacos.

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EL CIEGO DEL PORrA.L

-Sí, :&amp;a Juana, me lo mataron, me lo mataron los cochinos; el perro no hacía mas dallo que buscar la vía ......
toos tenemos derecho a comer. Y en un arrebato de odio
contra su infortunio, con todas sus fuerzas arrojó la flauta
al suelo haciéndola pedazos.
Y sólo entoflces se sintió huérfano, ahora sí que estaba
ciego, los ojos del perro eran los ojos de él.. .....
-Déjeme llorar Ñ a Juana, deje este pobre viejo que
llore, que ya no se parará más a mendigar en los portales,
para mí ya ha terminao too..... . Mi maire al morir me
dejó el ñato, ese perro qt1e era mi vía . ....•... que yo quise
tanto 1
Hágame el último favor, Ña Juana, Iléveme al hospicio,
quiero morir allá, allá, solito con mi mala suerte; no quiero
molestarla con morirme aqui.
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ••••••• e, ••••••••••••••• • • • • • • • • • • • • •

MARIO NA VARRETE

s.

DE LAS NOCHES CA.NSADAS
Qué culpa hemos tenido, si inevitablemente
nos arrastró la vida por el mismo sendero;
y al llegar a mi puerta, cansada e indiferente,
no temblaron tus labios bajo el beso primero.
Nuestro amor, del principio hasta el triste momento
d~ su breve agonía, se ha mentido carillo;
mientras tanto en la sombra, como el remordimiento
del sueno fracasado, surge el llanto de un nillo.
Pobre, humilde retof!ol dejémosle que duerma.
Alentará su vida mi propia sangre enferma
sufriendo la tristeza de tu carne vencida. '
Y, cuando abra sus ojos al_ contemplar de cosas,
acaso nos preganten sus pupilas llorosas,
por qué le dimos vida! por qué le dimos vida.
Jorge Latt Ho, maeábal.

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OANZl CUADRADA.
TliLujo de E:-TlU.DA GÓ:\IEZ

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��AII.MONíA. EN GRfS

Te busoo porque sé que tu venida
Dios la empuja. dulcemente
hacia. el claro remanso de mi vida

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EntrarÁs hasta. el f.orido de mi vida
como el agua mila"rosa
que riega las enttall.as dP, la tierra.

ARMONÍA EN GRIS
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Con el alma de ensueños florecida
voy buscándote doliente
por todos
.. los .caminos de la vida .

•:

. Y mi carne _que sueña un imposible
vibrará maravillada
bajo el suave milagro de tus manos.

J.

La luz de ta recuerdo me ih¡.min,a
y se torna lentamente
espirítu en la seda de mis manos.

•

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Loca, locamente bajo los cielos
va llamáhé\ote mi vida,
l\bria de inmensidad y luz de estrellas.

•·

La voz ' de mi tormento se hace pura
para modular tu nombre
en la solemne paz de los senderos.

Y marcho como un viejo penitente
con los ojos inundados
de un BU!I\Ve milagro de ternura.
e

Dios me habla de tí en la maravillosa
claridad de las mañanas
y en la voz de los vientos vagabundos;

..

en el cAntico azul de las campam-s
y en la música doliente
que brota de la fuente ilusionada,
Y así voy caminando con el alma
hecha 1,1lbor de pensamientos
por todos los caminos de este mundo.
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JKoraga Bustamanl~.

67

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·"Lás mrtsas escdben,:• qa-.&lt;J.iého el .F~e~áticil,Cansino;
-..:..A,sseJ'i°B; la inusás: escriben''... ,. ,.. · : •. ·:. . ._ · .
Las lllan_pS ·de nác;ir, de bella" transparencia .rosácea .
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~á.ljdez ~erami~a que liaw ori&amp;itta'do poetnas plasmado~
.
'. ~n mfin¡tas· ~ehpade~as; hf&gt;-~ deJad~ .la :emocíó.n .que· ba-:
·.,, ,~ :·, ·Jo ªº!!-, dedo!! .ex~r1me~t~ra el. p1a?~, {&gt;ara s1;1gerirnos
·
, la poes1a ·toda de su esp1r1tu,. tan delicada como. un poé·•
·· ·..' ·' - _-~ :_d~·Yerlaine_; ~ya pluma. fifoil G'im,pr!)gllaQll .. de ~- ,
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�RODÓ

70

LETRAS FEMENINAS

saciones femeninas que casi_ descon?C_íanse, legan ahora la enormidad de sus intens10nes espmt~ales;
¡ Las musaa escriben l ¡ Las musas escr1be!l ·," •
Estas ninfas de la fuentes sagradas; Ao1de o :M~lete de Pausanias; que-en el decir de Alberto _Gmllen-,
"llevan la et.ernidad bajo la falda: una eternidad .q_ue
todos saborean lo mismo que un bombón", y que hicieran exclamar al poeta Samain:
Lujuria, negra fruta del árbol de la vida, , .
que encrespas los deseos, mortal fruta proh1b1da.
Tiara de los Césares con alma de ramera,
collar de las hetairas de rojas cabelleras.

Lujurie yo saludo tu culto y muy profundo,
poderío: Inmortal Emperatriz del mundo .. ;
estas ninfas son poseedcras-así me )o han revelado-,
de un espiritualismo, se dijera, super10r al de nuestros
aedas...
b ·
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Las sensaciones de sus aln,as: puras, em riaga oras, armoniosas, cual cascada milenaria de
arroyo cristalino
.
que garrapatee serpentmo;
llegan hasta mi alma en clarísima canción-dulce v~nganza-, rememorándome las suyas: corazones amplios
para el sentir.
.
F · • L ·
¡Oh las que intai\o fueron: Aspasias, rme, eis,
Safo ~ María Magdalena, y aho_ra rivalizan en Belleza
y Arte con los artistas y escritores, cuyas obras acusan el ;eguero de sensaciones dejadas por una alma de
mujer l...
l tó ·
Y es en esta tierra virgen, exuberante, p e rica en
juventud y naturaleza: América; en dond~ el ,alma femenina ha cantadtJ con mayor intens_idad, la tr1log~a _que ~antiene el pensamiento latente, uméndonos al umco fm de
de ésta existencia: la vida, el amor y la muerte!...
l Oh, !ns sugerentes páginas femeninas l. . -

71

A travez de las revistas y publicaciones, fascículos, libros y antologías hiiipano-americanas; que manifiestan claramente el deseo de orientar a nuestros públicos a un elevado fin cultural, llevando los ensue!los e ideales en se•
guimento de una grande renovación espiritual, figuran al
lado de bardos de sólido prestigio y general reconocimiento, versos intensos y hondos y delicados, prosas poemáticas de notables méritos, novelas encantadoras empapadas
en el barniz de la sinceridad, debidas a la pluma de nuestras mujeres americanas.
La literatura femenina europea, que representan entre
otras, en elevado valer de significativa idealidad y gay decir: Lucie Delarue- Marrirus; la Condesa de Noailles, a cuyo volúmen de versos Les forces eter11elles, , l' Academie
Frangáise viant de décérner la plus haute recompense dont
elle dispose"--Roger Allard; Leontine Zanta, que me ha dzleitado con jugo,ísimas páginas sobre La psycl,ologie de
femenisme: Le femenisme et l' l11dividualí-sme femenin;
Mme. Aurcl, Jeanne d'Urbille y Coletell-Iver, que han
escrito, la primera, un admirable estudio sobre Rodin, y
las restant.es novelas de la guerra, bien urdidas e interesantes; Colette-"\Villy, esta mujer que deecribe en sus volúmenes las perversidades que ofrecen sus carnes; Cécile
Peren, quien en Capti1•es, "exprime en vers correctli
les plaintes des femmes désolées de ne pouvoir prendre
une part active a la guerre"-nota de J ulien Ocheé; la
poetisa Jeanne d'Ophen, en la gran Lutecia "que irradia
por todo el universo y obliga a su estudio y a su admiración"-Camille Mauclair-; en la patria &lt;iel Dante, toda
una numerosísima falange; Ada Negri, la primera por su
valer, que se agita, ama, llora y hasta introduce nuevas
formas; Matilde Serao, Luigi Orsini, la baronesa Yolanda; las que profesan o profesaron en el dinamismo lírico:
Amalia Guglielmineti, Margherita Sarfatti, bibil!a Aléramo y Annie Vivanti; las Alessandrina, Canova Padigaru,
que ha publicado libros encomiados por la crítica italiana;
Cordula Poletti, cuyos versos acusar: evocadoras reflexiones carduccianas; la futurista Luigi Russolo; María Givanni, comparada con la Negri, y de la cual ba expresado
el discípulo máij celebrado de Marinetti: Paolo lluzzi: con
"ser la poetisa dotada de un raro y prepondeninte genio,
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dándose en cada: estrofft con l!O acento musicél muy poeo
familiar entre las literatas italianas'1 ; l~s rum11nas Carmen
$ilva y 'Mme. Elena Vaeareacu, de tQ&lt;ios co11ocidas; }~e
ibedcas, otrá pléyade no menos numerosa: doll.a Em1ha
Pardo Bazán, que ha tlejado una enorll!e ~br_a-esfuerz_o
irite)ectaal pa:tecído al tle su rolega de mc1ac\Ón 1 el macizo Pém Galclós- dando vastísimo trabajo a los futuros
criticos de ~u 'abo;¡ Sofía de Casariova, poetisa; la novelísta., cuentista y coméatarista Cárm,en_ de Barg~ ( Colombine), que ha tr11,id.ó para su ;!OnQc1/mento altfa1mo~ valo.res portugúeses qúe desconocra y en nada .d ~merecen en
imponerles como dignos sucesores _
&lt;le su mas fuerte :maestro: Egáde Queiróz;Angela Alcaide deZsfm; ConcbaEJpinl\ de la Serr.a, es€ribiendo vohimenes de 300 a 40q página~ \l,e te~o cada uno, novel&amp;s· fálta&amp; .1e eonstante rntere~; Geftrudis. Segovia; la ¡;iotable c.uentista Carlota Remfry de Kidd y la polemista. y crítico, Margarita Nelk~n;
tooas estas mojetes; mada,mM, señoras o ~e~oril.$s, qne
representarl el ir1telectualismo femeni~o delv1éJo mundo~
hab\oeon preferer1cia de Ja producci6a latina que creo conocer un.poco-; tro¡:iíezan en estas tierras que tan J:&gt;6regrinamentll rebajar~ Pío Bsroja, c.on _letras del mismo
sexo, que en nol:¡le lid, pueden coro petir con las cultoras
espiritualei. de aquende ej Atlá_n~co.

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. E1r pués, labor de fines dél siglo p.iSado y princ1p1os
del nuestro; lábor inaudita, robustecida. por "la alegría,
9.µe es el ainbiente de la acció,n, y el entusiasme, que es
la, palanca omnipotepte'' - Rodó- ; este verdadero nacimíento de la producción ~riolla, sin manifiestos éal'actéres de eterna copiandía y en camino de precisar rasgos
indelebles de literatura propia, como casl todo el resto de
Améríca, castellana.
El ca:npq literario y artf.stico argentino, refot~ado por
la masa emigrasora, considerablemente por cierto, produce en él áni_mo del que se acerca a contemplar la a.cción
d~sárrollada por Ja. juventud de aquenae los Andes, una
marcada inquietu_d: dnminación que, con un propósito tan
sostenido como el de nuestros hermanos pampinos, puede
Juperar.se o igua)arse dentro de la ·e strategia literaria.
Pe10 nuestra Juventud d11erme, sueñ11 s.1 borde de una
reiilidad que no pasa más allá de. ser una caritlosa imaginación, .. La narración: de Ovidio, con peque.nas nriantes,
sobre 811 e9ncepto mitológico del sueüo, pesa lamentablemente sobre nuestros númenes, íanatiz4dos por un exhibícionismo estúpido y relajado por ún instinto sensual, rna,
terial, y de matona je muscular, que hace dcl stntido artístico, una profesión lucrosa como cualquier otra.
¿ Qué habría respondido hoy nuestro Guiador, al ver
frustradcs los propósitog .que abrigó mediante la encartiit•
ción del ''venerado ll}aestto, a q_uien 59l(an llamar Pr6s.perd', ante esta orientación de practicismo inacabable y

destructor?

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La mentalidad femenina, ha tenido puée, un buen sen-

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Argentina y México, se dispuhri en justa amlstosa y
leal, la preponder11ncia éultu~l de toda la América con
habla de Cervantes.
.i\aí se comprimde el ambiente amplio - insup~rable por
la ju ventad reemnte del Centro y Sud del continente, desarrollado por la intelectualidi\d de las márgenes del, Platá,
La Colonía, no engendró, en sentido alguno, lllDJ¡"Una
orientación definida hacia la literatura l)llcio~, oomo no

LE'.I'RAS FEMENINAS • •

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preparó t.am poeo, barbechos para las generar.iones venideras de los demas países que 1:;on:ienzaban a independizane.

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dero- de eficaz comprensión, y encontr:;do en ese camino
de sana pexfeccíón, ni reti~encias, ni 'pr~juicipi, necios que
perjudicasén sus exclam»ciolles e inquietudes. Así, como
en el Uruguay, Cuba y Mé;xico, ella h11 ido desdoblando
su alma ~ deseos, intenciones, eu fin, toda la sensibilidad
femeniI1a trlaradllosamente complexa; a tra\'ez.de la vibración enorme de un _poemij, un trczo más pócmático que
novelesco, en que ha ofrecid◊ un fragmento de ~u incalcu •
Jable ~ntimiento espiritual.

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RODÓ

pah1la11 en las p!Íll:Ínas de estas pensadoras ferneniq.._ - ·
.El tema é&amp;pecalado, por muy abrupto ,qutl ,sea, no inti- _·
mida la cqnsagración .Para. un estudio!' concienclti.;p"Q(es, .
tos temperamentos modernos del pen-.uniento femeriirio
_americano que todavía está incnbandose.
•
.
Todo. vuela !uave, armo~oso, delicado, j1mto a lo seeu:
do;_ macizo y bien eonstrmdo; compreqdiéndose la vigo;- ·
-\'Os1dad d., Is pluma y la robustei de un bien equilibrado
· ,entendimient_o.
·

Y, viviendo .; apurando la leetura de laa P'ginu, por
el mornento,expuesta8, cual un vuelo fugaz qu11 quiere lier
intenso y bm.;fico,: con la expre~ión de una corta labor di• .
vulgadora-, de:Ia intelectlll!.iidad femenina _~iapano-~me•
ricena, comencemos por conocer a estasmuJere&amp; artlll~
acaso, un poco_Jllás ertistae que 1?8 hombres[·;.:
· ·
-!•Un tilósofii...:...anot.aba Enrique Federi_co Amiel-, •• ·
un escéptico que busca Ulld hipótesis plausible_para expli·
carse el conji;iito de sus experiencias".
- ··
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Nuestro sexo contrario, al introdu~irse por .et camino
obataculoso de 111 filosofía, resulta quJ, tambi_én llevan
ellu, un poco de elle escepticismo atnargante, para l!luch011 _
de insalvables consecuencia, fatales .•.
· No intento ironizar el pensamiento de ese espíritu doloamente sufrido que eséribió 811 "Diario Intimo", -pnra sa-tisfaeción de su alma. y exégesis de cuanto pud_o lu,bcr al•
canzadó, iin glória, con aus . conocimientos científiClllt e .in·
-_ tencione$ artlsticail, hin malamente adoniiecidas por \ID i"n·
justificad~ ólartirio·- de anonisU)o: .,
. . -· • · . •' ·
Sólo qu-¡ero declarar qu~ ~ - especula~ot;1_ee• filo~ficá•.
lían encontrado en la ~publica de i!Uestro hbértador San · ·
.. Martín divel'8()8 motivos dé estudio• y bien cimentados
juicios críticos;· dando luz, en donde la investigación inlia~
culina ha explota:do no con el acie~iattte la ~nstaoeia femenina colO&lt;Bda en todt111 sQB múltiples manifes. ~ionBl', ,-eqqerido por:·estoa conocimi1111tos,_qqe elevan el
· nivel munl del que loa practica.
_ · · ·· ·
-- ·
_.- Obaérvanse ul espíritus que hurgu~!ldo conoci~ien,
tos, meditan con ahinco en los proced11111entoB ~losofieo&amp;
de los maestros y discuten sus · teoría.. ·con plausibles- re'. ·
sal~ados.
_.
Brunilda Wien, alumna de la Facultad de FilOBOfla y
Letras de la Uuiver,,idád Huenosairina, me ba interesado ·
por la solidez de sus eetudios y su docta erudició.n.·
-·
Codeándose con ella, Zulema Viacavia, la Herzowich o
· una Formissl,.110. tienen la lógica propiedld de eer ciadas.
· Los grandes fihi~of&lt;&gt;11: un Pintón, un Séneéa, Cleanto,
Eplcteto; Heráclito, o un Kant, un Leibnltz, Schelling,
Hegel, Schopenoahuer, Nietssche, Renán, Berg-, etc.,

'lli

"•

La historia, tampoco deja de inter~r a n uestra11 mu- ·

. jéres. _ · ·
· · ·
·
_
·
· 1:,a i1_1vestigación, ,que .ªl:&amp;nza .hasta 111.1! lindes ~el perí~- ·
do. 1nca1co en el P~ru, or1gma biillos ~rozos narrativos, 4ue ·.
el mtelect,o fememl, hále dado basm herm0808 toq!]es y _
ret,oque, CQ\uetones.
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- _. - , ·
De-~
·estas andanzas en los camºpos blstóricos,"1:ianse aprov~hado para dar_forma 'real a sus novelas y .cuell•
tos nacioualistas, crioll08 o tradiciémalistas. · ·
Pero lu hay, que hacen s1i apostolado en lá historia..
. Si no !lle ~uivoco, Ma~a Inés Meu~oza de Rodl'iguei;
_ h1lce -sa_p•~tis1m?9 ~tud1os s_ob!"6 archivos colonia1es y
~.• .-untos h18tó~1cos argentmoa, ·con paeiente minu.•
c10s1dad. y abun.laltcta de detalles.
·
··
Dolorea .L~valle de La valle, secúndale, con razones dig•
_DIIB de mención. · .
·
,
·
Ji:1_poema en .prosa registra en Amérie&amp; origimilísimas
págÍDBS ele neto individualismo femenino. ·
·

·':.

. _Cultoras de ,d!stin~ gustos y países....:.reflejando la vi- :
s1ón local alguno~,-'-b1furcan el poema por los-senderos
de 11111 cuatro parrillas .de que hablara Pedro César Dominicl.
_ Adela Di Oirlo; de•de las rolumnas de Caras y Caretas; prim7~ y en Canc!ones para Ni'fl?s y recient.emente
La Canc1on ·de la Aga¡a, volúmenes; Junto con la Esclava, trozos "escritos al correr la pluma"· ·cu¡o anbdRdo lo indica t.odo: "frues eentimeotalea" 'de Celia G.

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u¡:TIUS FEMENINÁS

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En ei cuenco, la i.dealidad, el feminismo, no cal~· tanto

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el sexo que lo escribe.
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Lóa temu mixtifóricos diluyel,l todo intento femenil.
Gtirna es un11 amalgama de buéno y malo, rtoble y baja,
materia.! espiritual, donde casi siempre la muj~r es el ce11·
tro y Bu sostén; -el persona.je tardía él interés, pero no re•
baja. el 11\érito.
Asimismo, la n::ivela corta es felizmente ~xplotada,
ofreeiendo el reguero que conduce a .la más alta valorizil•
ción de la Belleza 'y el Arte, el noble Arte: "llama espi·
ritual de toda civilización" como le denominara el escritor
inglés Barllétt D. Conlan.
. Luis_a Israel_ d.e Porte~a ha publicado un tomo de. cuén•
tos: Vidas Tristes, exeg1~ándolas como que son "reales y
sentidos, y úniC11rnente -pretende¡¡ amortiguar el ,golpe de
todos los que habrán de caer desde lo alto de 111 Ilusión."
Amor y Mete/J1•ologla no he de olvidar; volúmen debido
a la pluma de Victoria Malham;&gt;.
Ada M. El!l.e!n ofrece cu11de.rnitos destinado• a las BÍ·
bljotec¡¡,s ¡nfantiles argentinas eon cuenteeitos amables,
que más de alguna buena madre ba de relatar a sus hijo~
con el cill'ifio paternal manif.estado a la terneza que comienza a abrir el alma, los ojos y el entendimiento ...

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~do por cierto, ofrece. una aportudidad m!lyo.r de conoci•
!Diento por cuanto, extractos oportunos, pueden dar uM
idea casi completa de la ~ensibilidad lírica · argentina del
momento.
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( Continr.¡ar4)

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No obstante, el 11entido poético, aunque. no muy prooi.-

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Esto es cuanto conozco de toda fa prosa femtmilla ar•
gentína, q_ue supongo más robustecida con obras desconocídas por mí, y cuyas cau8af tienen su solución en las )tneas que anteceden .a estas otra1:1.

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EMlLIO COURBET

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de Oa.relli, revelan un temperartiento de una sensibilidad
exquisita; re1n1ltando libros J&gt;Ol'.máticos, emotivos que,
desmenuzándose hoja por hoJa, i tnpresionan el alma en
convulsiones sencillas ( de bondad y belleza ... )
A renglón SP,guido citaré II Edda Márquez Palomeque.

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ESPERANZA.

PE!.)UEÑOS POEMAS
Vamos por la vida

Sembrador, tú no quieres en Otofio regar gran os fecundos

Recojamos junto a h fuente que canta, todas las campanillas que quepan en nuestro delantal, rodas las acacias,
rodas las rosas que ha dado el rosal: blancas, encarnadas,
rosadas. Más, más aún recojamos, y luego, sonriendo,
marchemos por el camino que conrluce a la ciudad.
Regaremos con ellas los pantanos y las aguas estancad,is, y la ciudad y las almas de los hombres, se llena~án
del olor a rosas, a campanillas y a acacias.
Vamos, vamos pronto, antes que nos vea la luna ...
La tierra natal

En t•1s montañas azules en que hay tanta vida, yo no
desdeñaría vivir.
Al amanecer, iría a la cascad,i qae serpentP.a y me bañaría en las aguas claras y luminosas. Después descalzo,
pisando el rocío que lloró la noéhe, tornaría con los ojos
al cielo a mi rústica cabaña, donde el desayuno cálido me
esperaría.
¡ Tierra l I Besaría tus plantas, tus yerbas, tus rosas; oiría
extasiado el dulce trina&lt;r de las aves y hasta el insecto que
relumbra en la gloria del sol, ro.e colmaría con su bullicio
de gracia y luz .
Viviría bajo tu majestad silenciosa la verdadera vida:
bP.Jla, clara y sonrosada. En tus montañas azules en que
hay tanta vida, yo no desdeñaría vivir.
¡ Oh, tierra querida, tierra natal!,. ....
MARIO

!iharno M.

y la tierra que ansiaba

en sus ubres de madre el germen sitibundo
espera nuevamente tu canción clara y brava.
Sembrador, ya regaste 1os mundos de la vida.
Cada grano e'!- la tie~ra será vigor y brisa.
Sembrador, mira al c:elo: el rocío no olvida.
Sembrador, mira al cielo: el sol lanza su risa.

Yse llena el sendero de verdor y fragancia.
Brilla el grano a los léjos con un signo de amor.
Espera la cosecha que será de abundancia.
Sembrador, sé paciente, espera, sembrador!. ..
Pedro Alarcón Jaramillo.

. .'

�Fnrndsco Cc,nlruas
Dibujo de Emma Garnz

�GRITO
Ahogar el delirio que me muerde
sin una lágrima sobre el campo verde.
I

Pastorear un rebaño por los cerros
y ent1·egarle el cadáver a los perros.
Perderse por las cóncavas montaflas
con el miedo temblando en las entraña111.

,,.
Ser una sombra errante hasta la mue:.·te
y ahogar la locura de quererte.
Y cortarle, como a un dragón infernal,
las siete cabezas a este amor in mortal ! .. :

R. Meza Fuentes.

�FJ!AGMENTOS DE UNA 00.MEDU

•

FRAGMENTOS DE UNA COMEDIA
Liminar
La acción general de la obra, aún en sus escenas triviales, requieren en su desarrollo, una intensión altamente
11sentida. 11
Es la lucha-en cierto modo-, la lucha enorme por
extrangular el monstruo del II prejuicio u; la locura de los
años juveniles, el espíritu complejo-en el amor-, de esta moderna juventud del siglo XX.
La cuestión es "vivir intensamente" la comedia. Durante su desarrollo, la emoción ha de ser presa de los personajes.
·
Quietud mansa, conventual, miéntras las tragedias de
las almas retuércense en la angustia de la vida.
Sucédense las escenas, lentas, sus.ves, aburridoras; como un cansancio de vida provinciann ...

ACTO PRIMERO

83

J!I06ición que Ia vida, con crueldad, bálerelegado a una miseria que llevan oon resignación.
Más adelante, una canción sentida - esas que en los
campos con su silencio penoso, sensual, nos toca el alma-,
nace en los labios de Rebeca.
Es Primavera, y agoniza la tarde. Claridad solar, que
luego la luna ha de posponer.
Al levantarse el telón, lejos, quedamente, con una suavidad delicada, álguien arrulla otra canción. Llega hasta
la escena, apénas apercibiéndese. Asimismo, las campa1rns
de la aldea siguen la tocada del crept',sculo: muy quedo,
monótono, como un viento suave que trajera y llevara ...
ESCENA PRIMERA.-EXEQUIEL Y JUANA
EXEQ,UIEL:

Te equivocas. Aunque el ambiente es tan cansado, al
agradable aire que por estos Jugares merodea, remoza los
años con admirable realidad ...
JUANA:

Tienes razón; sobre todo aquí, la tarde está muy fresca. Como la brisa es suavísima ..
EXEQ,UIEL:

( Sentándose en un escaño). Esto no podrá hacerte mal,

¿ no es cierto?
JUANA:

Patio provinciano. Jardín y maceteros con flores di ,·er1as y arbustos verdegueantes. Asientos rústicos de madera, distribuidos con armonía. Foro, tapia que las enredaderas y rosas han de cubrir los ladrillos que la carcoma
del tiempo muéstralos desnudos. Un ültimo rompimiento
supone el camino real.
A mE_ldio escenario y, bajo la enramada que forman los
arbustos, Juana.
Más tarde y, cuando la escena a permanecido por instaii.tes silenciosa, Exequiel, con aire fatigoso, entra en escena.
El aspecto de ambos, acusa al individuo de rndiana

Yo creo que nó. La vida en estas tierras desarróllase
con tanta gratitud para el extraño, que hasta ellas llega;
que aún Im, recuerdos de la edad pasada conviven ahora
en mí ... Y fi¡¡-úrate, viejito, que hasta he venido II coser
aquí ..... , (Sonriente).
EXEQ,UIEL:

Eso poseen los pueblos apacibles como éste. La mansedad enorme en que siempre vive el poblado provinciano,
hace grate. la es lada en ellos ... Esta quietud que a mi,

�BODó

Si

FRAGMENTOS DE Ul.-A COMEDH

músculos remoza para que el trabajo no me canse, me llena de entusiamo, me da v;gor, vida, emoci6n, todo ... absolltamente todo ... (Pausa). Estoy satisfecho del abrigo
que esta casa solariega nos ha proporcionado.
JUANA:

(Coo resignaci6n). Quién lo hubiera creido ...
EXEQUIEL:

Sí (Con pena). Tienes tú raz6n. Lo que en un tiempo
fué objeto de risas de nuestras relaciones, hoy como una
nueva madre, abriéndonos los_brazos,!nos ha entregado la
reliquia del cariño paternal... Quién lo hubiera creido,
quién ...
JUANA:

Y sin embargo, te quejas de la vida ...
EXEQUIEL:

Sí. No obstante la rechazo. Pero lo hago con raz6n. La
vida, Juana, es egoísta, dolorosamente egoísta: lo que hoy
ofrece, mañana quita, arrebata ... El encanto que a la juventud ofrece la vida, es como una lámina de finísimo
cristal: una vez trizad'l, la ilusi6n loca, afiebrada, de los
alios iniciados, se va diluyendo... esfumándose cual un
nuevo encanto ... (Resignado). Qué diablos ... Nada es estable en la vida .. .
JUANA:

Lo mismo digo yo; y me manifiesta pena, un decaimiento tenaz que no comprendo, cuando tú, ayer como
hoy, recuerdas los hechos pasados y no te avienes con el
presente ¿C6mo será entonces tu porvenir? ...
EXEQUIEL:

El porvenir ... Mágica palabra!que obsesionó mi juventud. El porvooior ... (Pausa). Ahora que los años, doblan
los hombros y llaman a la tierra, ¿por qué pensar en no-

8 otros? ...

¿ Acaso el amor, que hace afios, fué senriente
como esta Primavera, no dejó retribución? (Pausa). Juana, la v!da es egoísta, profundamente egoísta_- y martiriza, prec1sament~, a nosotros, los soñadores de quimeras ...
(Utra pausa). Sí Yo divisé en mi camino lo que había de
ve_riir, yo presentí 1~ que mis ojos, hoy, se complacen en
mirar: Rebeca y Lms Alberto ... La ley de los hijos obraba en mí. Y sonriendo, con la alucinación más noble en el
alma, forjé, prematuramente aún, al hombre; al hombre
cuyo esfuerzo e impulso propio, hiciera color de rosa lo
que1 cues~ sangre con3eguir ... (Después de una pausa y
co~ entusiasmo al recuerdo de los hechos pasados). Yo luche desde pequeño. Yo tuve martillo y cincel en mis manos; chuzo y azadón sirviéronme de buenos amigos, y las
ta~des ;~epusculares ofreciéronseme para la educación de
m1 esplrltu. (Con pena). Más tarde, yo era un hombre; un
hombre r.uya ambición, era imposible d~tener, imposible...
Había dinero en mis bolsillos y seguridad en mi voluntfld.
l:os aüos no se había? atropellado por pasar. Con veinticmco años 1 y yo pod1a hacer sonreír un amor; uno que
sólo conociera el cariüo;querer, únicamente; el dinero que
solo pronunciaran sus labios, el necesario para una decencia posi_ble dentro de lo normal. ..
JUANA:

Tú también, eras egoísta ... ·
EXEQUIEL:

Sí... Egoísta; pero egoísta con un fin determinado: un
fin que prometiera a estos pobres ,iejos un descanso grato
a los años que fueron noblemente trabajados ... Pero la fa.
talidad ...
JUANA:

¿Fatalidad? ¿Y por qué fatalidad, s1 el destino así lo
quiso? .. .

�FRAGMENTOS DE UNA COMEDIA
RODÓ

16

EXEQUlEL:

El destino: también es cierto, El deitiuo ... El ahuyen•
tó de mi camino el cariño qué redime, el amor que enno•
blece; jamás en plena juventud, llegó a mi .':era de amb\·
cioso una mujer ... Y al correr los años, mientras el esp1•
•ritu ~dquiría caud•les de conocimientos y el dinePo an·
mentaba, un día: los amigos, n quienes busqué porque los
imaginé sinceros y 1,obles, franquearon la puert'&lt;l del iluso,
cuya ambición todaYÍa 110 cesaba ... y fueron ellos, los
amigos , los que me obli«aron
a amainar
las v.Jas del bar·
o
.
1
co ilusionado, a derrnmbar los cast11los, a estagnarme en a
ruina ... (Pausa). Y me dejaron sólo, abandonado, tal co·
mo había llegado; y, aunque no viejo moralmente al ce•
menzar la nueva lucha pot• la vida; abatido, perdidas las
fuerzas, tú, como una bendición d~sconocida 1 te lltraYesas·
te en ¡nedio del camino ...
JUANA:

(Emocionada). Ob. Sí. No m~ hagas re~emorar 1~ que
pasó ... Que aunque loa mios han puesto meve en m1 cabeza, la emocion anuda la garg:mta y oprime el corazón ...
EXEQ,UIEL:

¡Juana!. ..

Jl/ANA:

¡ Exequiel! •••

Hace tiempo que estamos aquí y, sin embargo, cuando
principian con la serenata no pego los ojos en toda la noche.
.REBECA:

¿Y por qué?

EXEQUIEL;

Lo ignoro. La cuestión es que la noche se me hace síglo. .
REBECA:
Así es que no duermes bien.
EXEQUIEL:

¿Bien? Desde hace varios meses. U na intranquilidad
enorme embarga mi espíritu; y pienso en todos, en J uana, Luis Alberto y en ti. Sobre todo en tí ...
REBECA:

¿Y por qué preferentemente en mí?
EX.EQUIEL:

Porque tú no puedes continuar en medio de eeta vida
provinciana, rústica, fatigosa, cansada, abrumadora; que
engendra fatales consecuencias, (sonriendo), cuando el
i:nariposeo del moscardón intenta emborrachar la mosquita que aun está en embrión ...

... .. . ... .. . ... ... ... ... ... ... ... ... .............. .... ······ ..................

REBECA:

ESCENA III.-EXEQ,UIEL Y REBECA.

(Bajando los ojos). Eres malo, papá. Ya comprendo II lo
que te vas a referir y, ademaB, en lo que vas a concluir .•.

REBECA:
EXEQ,UIEL:

Esta 11ocl:ie tendnmo, ]un&amp;, papacito. Los sapos no
croquearán basta sino muy avanzada la noche ...
EXEQ¡JIEL:

(

Más vale 11.sí. Me dejarán dormir tranquilo siquiera.

,

En nada malo; porque de antemano contamos con tu
cariño sabiendo así corresponder a los pobres viejos, que
aún, ogaño, se sacrifican por tu futuro bienestar. (Des-

1 '

'

i

�88

RODO

FRAG)!E:STOS DE UNA COMEDIA

pués de una pausa). Rebeca: bueno es el carillo, sea ésté
demostrado en una u otra forma; más, sus consecuencias,
cuando no llevan un fin determina.do, son casi siempre desastrosas ... Bueno es querer, porque sin cariños~ hace
imposible la existencia, a una persona que manifieste el
mismo amor, idéntica correspondencia; pero, dedicarse por
entero a su sustentación, es inconveniente y, en casos como el tuyo, anormal ...

en ~edio de la vida necesitaron disfrazarse para engañar
me¡or ... Es cierto que la vida es mala, imposible de vivir!~ si no existe una ambición o un carillo; y hé ahí el
motivo por el cual me opongo en tus intenciones hasta un
punto limitado: cuando los hechos pueden presentar dificultades y comprometer dignidades ... ¿Me entiendes?

REBECA:

(Desconsolada). Sí, padre mío ... (Pausa). Sin embargo,
tí1 lo has dicho: es imposible vivir sin una ilusión ....
¿ Por qué entonces oponerse a mis deseos? Acaso al correr
los aiios los resultados no conducen a un mismo término?
Reflexiona, padre mío. El espíritu de hoy no es el de
antaño. Las cosas cambian como cambian los rostros de
los jóvenes al llegar al borde de la vida y las resas
cuando se marchitan y pierden sus corolas ...

(Con tristeza). La historia de siempre. Todas las veces
lo mismo. (Se levanta del asiento).
EXEQUIEL:

No te intranquilices. Siéntate. (Rebeca se sienta). Yo,
que he vivido o he intentado vivir; que he comprendido y
sentido la juventud ávida de cariñosidades inefables; yo,
cuy'l temperamento acusaba a un artista de verdad, a
quien una ambición que hoy cancelo dolorosamente, mató
el instinto; puedo hablarte de lo que es amor ... esa palabra que en los años sonrientes afiebra el cerebro y enerva
la voluntad ... Y o, que aunque no lo he vivido en toda
su intensidad, al menos lo sentí con toda el alma; puedo
referirte el abandono inhumano que después siguen a los
deseos locos de querer, de amar, de i,entir las ternuras imposibles de rememorar ahora; de quien los años y el trabajo rudo, han hecho un fracasado, un pobre fracasado de
la vida ...
REBECA:

Tú no te conformas con nada, papá ...
EXEQUIEL:

Tú sí. ¿Y sabes por qué? Porque lo ves todo nuevo,
todo color de aurora, sonriente, prometedor, esperanzoso ... Las pasiones matan también, todo sufrimiento; y,
cuando los años obligan a reflexionar, la realidad preséntase desnuda, cubierta de toda la beldad de los hechos, que

REBECA:

EXEQUIEL:

La verdad. ( Pilu•a). E, dolorosA la vida, com pletamente dolorosa ...
REBECA:

Sí ... Yo la encuentro, a veces, soberanamente aburridora, cansada, larga, iuterminablemente indefinida ... .
Otras presiento mi fin: un envenenamiento horrible ... .
Estoy cansada de vivir. (Después de una pausa). ¿Podrás
creer que ha veces me pregunto qué fin tiene la vida? ...
Desconcierta tanto aquello de ver, que aunque vamos por
diferentes caminos, a la larga los mismos llegamos a nn
fin: precisamente a un fin que anonada el espíritu y mata
el entusiasmo, el entusiasmo enorme de vivir ... ¿ Cómo
es posible extrangular un cariño, un amor; único fin noble que la vida puede dar, en provecho de medios que no
llegan sino a indignar el corazón ? .. Responde, contesta
a las preguntas, padre mio, que mi espíritu inquieto te interroga ... (Exequiel permanece con la mirada perdida en
, el público, apoyada la barba en la mano. Despl.lés de una

•

�90

RODÓ

p_ausa embarazosa): ~o dices nada, absoltltameote nadn y,
sm embargo, la realidad es así. . • La realidad triunfa.
l Los dos permanecen silenciosos-, hasta que :a voz de J uana mutila la escena).

Valdiui86o Courhis.

ORACIÓN DE GRATITUD
(Discurso leído en la Universidad de Chile).
Señoras y señores:
Permitidmc que, burlando un poco las conveniencias
oratorias, no responda con ocrd' discurso a vuestras pre·
ciosas frases. Agradezco emocionada el cariño que las dictara: sus loas galanas y su_s elojios, nó.
Si me concedeis vuestra venia, os diré, a modo de char·
la, por qué me es imposible aceptarlas. Porque soy com•
pletamente distinta a la imágen quE: habeis alabado. Esa
persona, objetn de esta inmerecida manifestación, no es,
mirada por dentro, más que una mujer, una mujer como
cualquiera otra, con las mismas limitaciones, con iguales
anhelos, con idéntico afán de amar y ser amada que todas
y cada una de las mujeres que me escuchan. De nacer en
dorada o ilustre cuna, de haber traído al mundo una estrella .de bondad, de gracia o de hermosurn, dotes que son
parte a obligar la admiración y a rend:r los corazones, no
habría hecho, fuerza es que lo reconozca con toda humildad-no habría hecho nada de lo que vosotros loais. Pero
era tal la desproporción entre mis merecimientos y mis
deseos, tenía que crecer tanto para alcanzar el ideal que ·
soñaba, que hube de extraer todas las energías de que era
capaz para vencer, antes de morir en la demanda. No ha
corrido mi ambición hacia puestos, ni títulos, ni honores;
solo aspir.é, y deseo con touas las fuerzas de mi corazón,
el carilio de los míos y el aprecio de las almas buenas. Y
no es este, acaso, el secreto de toda feminidad? No es esta la historia diaria y vulgar de todas las mujeres? Comprenderéis, ahora, por qué, reconociendo- que soy una mu-

�92

RODO

jer como cualquiera otra, me sienta indigna e inmerecedora de esta especial manifestación.
Ah! Pero no podría dejar de Rentirme hondamente
obligada al generoso sentimiento que la dictó. Comprendo
que no celebrais el nombramiento que me ha otorgado la
Universidad, porque sea un título nuevo ofrecido a una
mujer, siuo porque vuestro af-ecto os hace ilusionaros de
que sabré honrarlo dignamente. Y creedme que esto me
compromete en grado sumo. Me pregunto con YerJadero
temor si seré capaz da cumplir con vuestras esperanzas.
Hija espiritual soy de la Universidad de Chile y del
Instituto Pedagógico: con piedad filial miro sus defectos
con más ánimo de correjirlos en silencio que de criticarlos
en público. Por eso deseo llegar a ella en cuanto profesora: para actuar desde dentro y colaborar a su reforma en
compaf\Ía de los _catedráticos que la están impulsando.
Porque es preciso convencerse absolutam ente ele que la
reforma universitaria es indispénsable y uo admite espera
y que si la reforma no s~ realiza desde adentro y se hace
bien, vendrá desde afuera y se hará mal, porque la plasmarán presiones extraf\as y amenazas inaceptables.
Así como toda la reconstrucción de nuestro .istema do·
cente ha de basarrn en una mejor comprensión de las ne·
cesidades de nuestro medio nacional, de modo que haya
entre la función educativa y el organismo educable una
sabia y perfecta adaptación que ejercite y baga progresar
a ambos, así, pa8ando de lo general al caso especialísimo
del Instituto Pedagógico, basemos su reforma en una
comprensión y en una adaptación mejor de sus métodos a
las necesidades de los maestros y sobre todo de los niños.
Existe una cosa en Pedagogía que se llama "el sujeto
ensefiado", m;a cosa que ocupa en los programas de nuestro Instituto un sitio precario y mezquino al lado de la
magnífica extensión que se ofrece a la Psicolog{a pura, a la
Lógica, a las Historias de la filosofía, a la Didáctica y a la
MetodologÍ!t Y ese capítulo vergonzante, ese faetor al que
se dedica apenas una mirada, ese "sujeto enseñado" es el
nif\o. El nifio, estrella del oriente para las madres, manantial de ilusión, fuente de las más puras alegrías, luz y calor del hogar, ese núcleo santo de vida, es lo que la Didác-

0:¡tAOIÓN DE G.&amp;ATITUD

sa

tica trata como "sujeto enseñado"! Disecado entre las hojas de los libros, pinchado como una mariposa en la caja
de un coleccionista, inerte, así se le muestra al cerebro del
futuro maestro que al encontrarse después ante los ojos
curiosos, ante los corazones ávidos de los niños, no ve en
ellos más que el sujeto enseüado ! Toda mi experiencia de
educadora me permite afirmar que para un maestro de
nada valen toda la Pedagogía y Psicología del Universo
entero si no ama al niño. ¡ El amor, la admiración, el respe·
to, esos lazos de simpatía que se establecen entre el niüo y
el maestro dan a fa educación el calor que toda semilla,
sea esta material o espiritual, necesita para desarrollarse y
florecer. Ensefianzas desprovistas de amor no arraigan en
ningún corazón!
No hay labor social que sea el fruto exclusivo de una
sola persona, ni obra que se proyecte en el futuro que,
pueda realizarse sin el auxilio de la juventud. A vosotros,
que me honrais inmerecidamente en este instal\te, a esta juventud estudiosa y reformista de hoy, a mis futuras alumnas.del lustituto Pedagóg-ico, les pido: si c;-eeis conmigo
que una reforma es indispen~able en nuestra enseñanza, si
aceptais que ella debe tener como eje una adaptación mejor al medio y al nifio, ayúdadme a dar al niño, al conocimiento del niño, a la fisiología y a la psicología del niüo
una atencián preferente en el Iustituto PedAgógico, de
tal modo que lo:; futuros maestros lleguen a ese límite en
que la ciencia dice: no s~ más, puedan estar iluminados
en sus relaciones con la escuela y con el nifio, por esa divina intuición del afecto, sin la cual no hay ensef\anza ni
educación que perdure.
De este modo estaremos aptos para lM reformas de la
enseñanza, no solamente en esta hora de nuestra evolución, sino siempre, porque la reforma, junto con necesitar
n,uevos moldes, requiere especialmente nuevas mentalidades, =nos deformadas por la ciencia libresca, más en armonía con la realidad de la vida, más compenetradas con
las necesidades de nuestros niños, de nuestra raza, de
nuestra sociedad y de nuestra patria.

Amanda Labarca H.

�.REFLEXIONES

S6

. Analizar a los hombres, hoy día, ea como entrar a una
tienda de ropa hecha.

La. fidelidad, salvo excepciones extraordinarias no puede

REFLEXIONES
Puede haber pasión en un amor sin base; mantenerse y
aún exacerbarse momentáneamente un amor, consciente
de haber nacido a base de un juicio erróneo del sujeto:
pero no tendrán estas pasiones el proceso de, adaptación
de los grandes amores; necesariamente han de pasar y no
dejarán nada.
Cuando una mujer se enamora de un hombre porque
tiene buena figurn o porque viste bien, los hombres analizan el caso y se lo explican. Pero cuando una mujer,
más si es jóven y es bella, se apasiona prescindiendo de
exterioridades, se extrañan y el juicio sobre ella, por lo
general, es desfavorable.
Dos períodos tiene el amor de accidentes j de reacciones bien diversas: primero el ideológico y luego el de la
adapt1&lt;ción. Dentro de e•te primer período, que pertenece
más hondamente a la mujer, los menores detalles tienen
una importancia inmensa. De ahí que, muchas vecee, mientras a mayor distancia evoluciona, se hace más intenso.
En ciertos espíritue la frivolidad suele ser una defensa.
No todos los enamorados son sen ti mento.les, ni todos
los sentimentales son enamorados.
Entre un enamorado imbécil y un enamorado de talento suele haber poca diferencia.

ser sino consecuencia del heroísmo o de la falta de temperamento.
Dentr_o de las mujeres inteligentes, el escepticismo hace
más m_u¡eres honradas, que todas las religiones.
Curioso es pensar como el amor, a través de los caminos más diversos, _tiene un gesto supremo, que es el mismo
para toda la especie.
Poco es la inteligencia sin sensibilidad· y nada es grande
sin estas dos fuerzas.
'
Nunca me besaron sin que el alma me llenaran de llantoCuando se ha vivido, el amor no es el hombre sino la.
vida que ,nos baga ese hombre, lo que nosotros podríamos
ser a través de él.
Sólo llegar a comprender ciertos amores es tener ya
cualidades de alma extraordinarias.
Me gusta la modestia intelectual que nace del convenci•
i:1iento profundo de la pequeñez de la inteligencia humana, en relación a los grandes problemas del cómo y del
por qué de las cosas. Me disgustan los hombres que no
pudiendo expliearse estos fenómenos se empeñan en buscar teorías justificadoras y le atribuyen a la naturaleza planes preconcebidos. Las idealidades metafísicas me resultan pequeñas, cuando se les concede valores absolutos y
sólo han logrado interesarme, como la impresión de 'un
temperamento.
Me es fácil acepta1: con simpatía_ los desequilibrios, que
nacen de la ~xager~c1ón de una virtud: en cambio hay
pequeñeces m0Eens1vas que me repugnan.

Dentro de los 11entimientos hay muchas cosas, compren·
sibles, que hasta aumentan el afecto, pe~o que irrevocablemente matan el amor.

En mi~ conceptos morales ha desaparecido la. culpa;
nuestra vida entera es una sucesión de consecuencias.

Todos creen haber vivido sin un grnn amor por eata
circunstancia o por aquella. Se olvidan hasta donde eR el
gooero h,m,ano incllfll.Z de ;ausas hondas.

Dos cosas al parecer antagnnicas son la base de mi temperamento: el el.ea.precio y la lástima.

J

�BODÓ

91

No me he sometido jamás a nadie ni a nada, porque las
gentec; y las causas han sido siempre ménos fuerte que yo.
Hay hombres fuertes sin sensibilidad y esos no me interesan; hay sensibles derrumbados y esos me interesan
menos.
Enamqrarse de un hombre sólo porque es buenmozo
es como matar el hambre comiendo alcachofas.
Todos los actos de la vida me pHecen absurdos si no
los mueve una causa de amor.

•

En la mujer dejan huellas más hondas las causas que
no se han vivido: en los hombres es más fuerte el poder
de la realidad que el del ensueño.
Admirable es la mujer que siendo extraordinaria conserva rasgos ingenuos y aparece sencilla.
Los hombres necesitan más dii:!traerse que sentir; y por
esa causa feliz, las mujeres pueden cumplir por lo general con su papel.
En las grandes alegrías l&gt;iempre hay un fondo de dolor.
El escepticismo en los hombres sensibles desarrolla una
piedad y un desinterés casi religiosos: los capacita para
amar tanto como los aleja del amor porque tienen ya una
personalidad hecha.
Mal pienso de los hombres que en su vida no han tenido cerca una mujer que valga:. necesitándola, necesariamente la habrían buscado y mereciéndola la habrían tenido. Siendo así, si no la han buscado es porque no la han
deseado y el que no ha sentido en su vida la necesidad de
una mujer, merece desprecio y no tenerla. ·

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· · •. ~ • , ... •· •• fllal liispano-a»lericj111a,·r~iRlm'.11.1!fJB,;' .4.pimtes ~0/,11:c_lrL crítica literar_i11 · • •
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, eh lrr A.r.t1e)Jhi1a'', rle m1lt_qable i11terts, deb_ido a l11 Jil!ll!l°'i' de Arturó.dc'
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la 'J¡ota, y l9a (;lla{es trai1Sér~/Jf11i~ Mal_r,u:ntc. 'a m,estros lect9re_,:.••· , : ,

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· ,'el' notn.bré i:le R9herta ·F. G;iusti; ·quien .es reputado, c~n : ·. ·
· ·. ·
· · -· . , : · justicia, ~n:crít_ico de v.erd0:d' entre nosotros. ·Esto1 no ~x-· .. :
·: :.-,•clnye, da~ .es; la-posibilidad 'de r;¡ue·haya·otf-9s es~ri_tores :
. .·. &gt;. ~- · · nuestros q uieri~ p'u~da .4iscernírséles tanibien eHítul_o'; :,
:....·.. ·•'·:·
mas, podemos afirmar.· .con tranquilidad 'de espíritu, qué :
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·i;o eon- tantos¡ entre 'los con'tem{?Orárieos: · Es .deéir, . escri~ · •·
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: ·. .:· .',' . •la crítica literaria; a~í . sa~intám'e n~,. como. deseó liace~lo;' . ·
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LAS REVISTAS

RODÓ

la socorrida razón de falta de ambiente o por otras razones
que no hace al caso anotar aquí. El hecho es evidentt.
Nuestros escritores "clásicos" han sido casi todos ellos
a la manera de Sarmiento: escribieron desordenadamente,
invadiendo todos los campos, obligados por las necesidades de su época, siendo poeta$, novelistas, hoy; historiadores, economistas, ornclores, políticos, juristas, al otro
día. Hoy mismo, los contemporáneos puede decirse que
padeee11-con alguna variante-de esa misma enfermedad, ma,nía o lo que sea, del rrdilettantismo". Muy bien
decía el pulcro y castizo Angel de Estrada, hijo, en su hermoso estudio Pedro Goyena, leído allá por el año de 1914
en la Academia de Filosofía y Letras, de Buenos Aires,
estudio del cual-digámoslo de paso-surge fundida en
bronce, la figura austern y brillante de Don Pedro Goyena, tipo de maestro y de hombre representativo de m1a
época y de una generación eh la vida argentina de antalio, evocada con cariñosa simpatía respQtuosa, como orador, como crítico, como conversadorista chispeante y ameno del Buenos Aires de hace treinta o cuarenta años, por
uno de sus discípulos que fuera también un amigo suyo,
desde el hogar de sus mayores. Mas volvamos al decir
mencionado de Estrada, pero anotemos previamente, que
si no nos detenemos en Goyena, es porque hemos de ,-olver sobre él, para referirnos a la "crítica" nuestra, en que
desde luego, su nombre no puede faltar.
"Hombres de letras-decía Estrada en su estudio mencionado-que no por metáfora, sino que en realidad vivieron transformando su estudio en espada. ¡ Y qué espada! Cuando se mira en Europa lo que los grandes escritores deben a tus ambientes, se pierde un poco del fanatismo, con que se les adula desde lejos; y crece en cambio
nuestro amor cuando se piensa que los nuestros, con librerías exiguas y museos nulos, entre las guerras extranjeras y las civiles, las revoluciones y los motines contribuyendo a la formación del país, con su sudor y su sangre, unidos po,· sus ideas, dispersos por la tiranía, ya en
los campos de proscripción, Y" en lo~ C:tmpos de batalla,
no cesaron de instruirse y de escribir apasionadamente.
Sus páginas que, nacidas entre angustias y sacrificios,
muestran desde las formas más pobres de versos ingenuos,

99

hasta la belleza cierta de fragmentos admirables, son las
ejecutorias de la nueva raza. Aún a los menos buenos, difícil es criticarlos sin reparo: se siente un poco la inquietud del sacrilegio: nq uel jardín de invencible idealidad,
batido por los rudos vientos, evoca los cactos, que en lu·cha con los pedregales, dan la sensación de que sólo a
fuetzR de mirar al sol conquistaron las savias de sus flores de fuego."
El escritor propiamente dicho, profesional, es de época
demasiado reciente entre nosotros, es decir, el que vive
para sus libros y tal vez de sus libros, si a tnnto alcanza
n•1estro progreso intelectual, dedicado a un género centíifico o lirerario cualquiera.
En la esp2cialidad que nos ocupa apena.q si podríamos
citar algu 10s nombres: Juan María Gutiérrez, Pedro Goyena, Santiago Estrada, Miguel Cané, .Martín García Meran, Juan Mas y Pi, entre los que se fueron.
De la guardia vieja: CRlixto Oyuela y Pablo Groussac.
Entre los jtlvenes: Ricardo Rojas, Roberto F. Giusti,
Manuel Gálvcz, ,hmn Pablo Echagüe, Alvaro Melián Lafinur, Jorge M. Rohde, Carmelo Bonet, Marasso Roc;,-a
y algunos otros.
Y eso, que aquellos hicieron crítica en sué ratos de ocio,
o, más bien, al margen de sus ocu pacion-,s babi tuales. Sin
embargo, raro sería encontrar un escritor argentino, que
no hayR realizado función de "crítico" o se haya sentido
tal, en alguna ocasión, aunque más no sea para aplaudir a
un amigo, o zaberir-¿por qué no?-al adversario. Por
otra parte el oficio ha estado y está un tanto desacreditado.
Esto merece una explicación.
En nuestro medio dulzón, la crttica es el bombo inco11diciona!, el panegírico, para el amigo, mientras se reserm
el silencio o la actitud ásp~ra o despectativa para el émulo,
el adversRrio en ideas o el recién llegado. Gíusti ha dicho
muy bien, en el prólogo de su libro Critica y polémica,
titulado "Aristarco y ellos": ·'Est,ln jugando n !u literatura, Se dicen como los chicos que juegan a los ojicios: t{i
te pones allí y haces de poeta; yo te alabo y hago de críti.'.!o".

Hay "críticos" y escritores cuya única producción intelectual consiste en el artículo lauclatorio semanal, en cual••

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quiér reviijta difundida, a ca:djJ _obra de algúI,l "con!fagrado". Y es que- en ~ealidad la: funcién del crltko ecuánime
ei! tan difícil com,o , im port(ln te, Eso de arrOQl.r lai!'beifozas
y poner de mamfiesto los defectos de la ¡:ihra ajenir, t _ob~e
t.odo .si ellái carece de aquella~ y ah_i,inda en és.tos, es lalx&gt;t
d¡¡inasfado mol.ésta, que crea antipatías y a¡nortigua l!fect.oii.
. .
.P.or eso tarve~ este género literario no ha. e)HlO_Dtr{lpO
mucho$ cultores ~n nueatr¡¡ literat\ll'a, pues toda.vía po·
drfase ~epetir lo que tlij~se: fedr9. GoJena en la Il~i•/str;r;
.,b:gén.ti,114, 11\lápor 1870; ' 1.La crítica es -toda.da , reeejq~a
entre no~otto~ y-, pór lo .mi~ri'lo, comp1adent~; pero hay
tnuch¡¡. J;lifereneia -entre los' d~os irreflexivó~ · qi,c han
nivelado hasttt aqm las mediocndades con los 1ale1\to~ su,
periores, y fas fn,$es ha1agüeliaslacomp¡:,tladas de p1 utlen•
tes ~ti.oencias ~on que se recibe ahora, uua pcoducci4rt
H.teraria. Eitamos en él buen camino y sigukndó }X&gt;t él
llegaremo~ un día_u otro a. tenét en .nraterla &lt;l.\ lit~riltQras
upa aqminii;~a~i.ón q.e justicia bien oi:den¡¡.da".

�trabajos suyos: ldMciones, libro en que reumo numerosos estudios críticos wbre autores y obras; Leopoldo Lugones y su obra; Herrera y Reissig; Almafuerle, estudio
del poeta de la chusma, cantor de El misionero y de La
sombra de la patria. la fatalidad tronchó esta Tida en
plena juventud, que prometía dar tanto a las letras argentinas.
Don Juan Pablo Echague tiene en su haber más de diez
años consagrados a la cdtica teatral argentina. Fruto de
esta noble labor realizada desde las columnas de El País
y de La Nación, en su mayor parte, son sus libros. Noble
labor, porque la crítica teatral argentina le debe muchas
bellas páginas, ecuánimes, serenas, guiadas siempre por un
alto i sano propósit®. Anotamos ,mtre otros libros suyos:
Prosa de combate, Teatro argentino, Un teatro en. formación. Su autoridad en el género está indudablemente cimentada.
La crítica teatral argentina cuenta con algunos otros
cultores de reputación cimentada Recordaremos a don
Joaquín de Vedia, de quien no sabemos si ha reunido en
libros su producción crítica. Perdónese nuestra ignorancia.
El señor Rodríguez Acasuso ha dado a publicidad recientemente un volúmen también de crítica teatral, y Alfredo
A. Bianchi ha escrito muchas páginas interesantes sobre
teatro, especialmente en NosoTROS y reunidas ppsteriormente en lil.,ro, con el título de.Teatro Nacional.,
Don Al varo Melián lafin ur ha destacado desde hace algunos años su persanalidad en la crítica. A la aparición de
su libro Literatura Contemporánea decíamos en 1918:
11Literatura Contemporánea, que prologa don Manuel
Gálvez, ocupándose de la personRlidad literaria de su autor y de su obra, en ocho bien nutridas páginas, es un libro interesante. Obra de crítica elaborada diariamente en
algunos años de preocupación por la vida intelectual argentina, la forman numerosos juicios sobre autores y libros, juicios que han visto ya la luz pública en diversas
revistas

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LAS REVISTAS

RODÓ

{02

11

, Las págii:as que van más adelante-dice su autor en
el prefacio - aspiran en su modestísima significación a colaborar en esta tarea de esclarecimiento de nuestros valores culturales y a prororcionar un element.o informativo;

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103

tal v:z no del todo inútil para quien haya más tarde de
estudiar el proceso de nuestras manifestaciones espirituales."
Sin duda que lo primero está noblemente llenado res,
pecto del segundo el futuro dirá.
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Desfilan por las p~ginas del libro de Melián Lafinur,
o_bras y autore~ estudiados en forma detenida y compren•
s1va. Autores Jóvenes y viejos gloriosos. Obras en verso
Y e!1 prosa, de sociología, filosofía, critica, educación historia y n01·ela.
'
Es, pues, _u:1, libro heterogéneo y, sin embargo, a pesar
esta c~nd1c10n_-forzosa por lo demás, en un libro de su
rndole-tiene umdad en sus ideas directrices como bien
lo hace notar su propio aut0r.
'
"Pocas cualidades caracterizan tan bien al autor de Literat~ra Contempor_J nea como su distinción espiritual. Su
seremdaJ parece frialdad, pero no lo es. Se dirá un espectador que se ap~siona, pero que tampoco ha perdido la
f~cultad de admirar y que tiene el don de emocionarse
discreta y elegantemente", dice Gálvez en el mencionado
prólogo.
Melián Lafinue es ante todo un esceitor ele"'ante y pulc~o. Esta elegahc!a es hija _de su buen gusto. Ni la expre~'.ón chabacana_m _la frase mdecorosa a lamajest.-1d del pe¡ mdo asoman s1qmera una sola vez. No se entusiasma con
exceso nunca, de tal modo que rara vez pierde el corte
e~egante de la línea. Dijérase que su estado es Ja sere•
md~d. Y es esta condición - unida a su cultura y a su
apt,.tud par~_emocionarse ante la obra bella-lo que hace
de el un critico ponderado y ecuánime.
Por estas páginas leídas con agrado, hemos ,·isto desfil~r figuras admiradas, m,ichas de las cuales han de•aparec1do ya."
. Pero Melián L~finur ha realizado también ensáyos críticos de c~rácter histórico y, - nos parece-&lt;J.llí ha demostrado me¡ores a pt1 tu des todavi a.
E~tre los jóvenes es don_ Jorge M. Rohde el que ha
realizado una labor más ~éria, serena y concienzuda. Aparte de d~s volúmenes ?e versos- Cantos y Nuevos Cantos,
que no mterf;san aqm - ha publicado Estudios Literarios
-oóra premiada,-Las ideas estéticas en la literatura

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.gentiiia, y últimal]'lente ErodacioJie~. Rohde es por sus
condiciones de es.tudioso, por ·si:¡ sec~riidad, por liu aticis, ·
ino, un hombre joven .que pi~nsa y juzga. can la seriedad .
de .un viejo.
El ·señor J-11an. Ti.lrrend.ell viene desde hace más de dos
afios ocupándose, eón acierto indiscú.tible y .corrocitnienta,
Je libros argentinos en lm semanario porteño. Ha teqnido .
ya en un volún'.ien parte -de ern producción: El ·a!Tó litera•

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Pon Arturo Marasso Rocca, el ceiebi:iido poeta dé

los a&amp;lrof, y· d~l reci~11te lil¡ro Paísajes y elegias tient; pu•
_blicado un volumen a~ critica bajo el I)o,rnbre de Estudíos
litei-ario~, en que l:esaTti¡n notitb)emei¡te )os capítul&lt;is d.edi-

~ados a, Clli:10s Guido y SjJllno, Jo11é Enrique Rodó, Ai:(ia,
do. Nervq y Al\nafuerte,
llemos tneno.ionado al co/iliel}zO de esta i-eseiía, a Roberto F ..Giusti. Es poc excelen.cia el escritói: que ha hecho
.espeoialidá&lt;). de la crítica liter11ria. Nós bemtls teferid¡r
tatn. bíéri a Nuesir.ns p._ ost;¡s j&lt;/v.wes, .iju primer libro. Poste•
rio~mél'.lte aparecí~ 9'ríti911 ti fo~e'mil•ct. Dijim~ en._ 1917,
comentándolo: (:ri(wa .y PQlem1~a es- el .Jtlt1mó libro de
.G-iusti. "Páginas •que, con más entusiasmo, car.iño y rabia
a v,eces ~e ~scrito en los últiU'lO~ afiós", diée en ~u ¡¡resen•
tacuín. I ágmas llenas de. -emoc(6n unas, de noble niterés
l or la cultura otras, de: íronfas rotozona~ muchas, ..escrítas
en sobrio -y pulcto idioma. Resal tan sobre todo, la• dedi.,
e.a das a ''José Enrique Rodó", "La Argeminidád'', .de
~?.i~e, ''.Un libr~ inf~me''., "Juan Mas y Pi", ''))'lorencio
Sane.hez' y "Lms !piña",
Mas tarde dió a la publicidl!d su libro Enríqu~ Ferie•
r(qó A:71iel; en ~u 1Ji~•·io I?itima, en el cual el pensadt;1r
g¡n~b¡:mo está: . estl,ldiado.a la luz. de los documentOB,y de
la. Psicqlogía, lrmestro qµer,ido F.e d~ico Amiel!
· · ·
. S:tL i'tltlmo vólu_men dedieaao .a Flnrencio ,Sánéhe~ '( $u
: vida y su. OQr(I ), estudiado ~on Clll'tiíQ de írrtiqio, c~si fra·
• · ternRl, ·e.n q~e destruye más de una leyenda SQbre Ja obra
·~ y \'íd3: qel gen.ial -0ran1aturgo ·'de América, fundador de
·, · .nuestrO -téatro. Ha. publicado · ¡,.deauís .G:itisti un estudjq
si.ptético-pocas páginas criticas-da Ia-obia de Anatole
·Ftance. Páginas' muy)nteresimtes, sobre 'todo y más que
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105

to do en esta hora, en qne France e! como un ;,ímbolo del
pensamí~nto y la sensibilída&lt;l histórica del mundo occi•

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rio. 1918.

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dental.
_1\gregaremOs que ~iysti ha dispersadó en revistas y
d1ar108&lt; nm;n,_ero.srui _articulo&amp; de divers11 índble, que .s_erán
pro~a\iJemente motivo_de un nuevo volumen &lt;le Orít,ca. !J
.Po~m1ca .. Lo esperamos así para benefici1 de la literatura
nac10nal. Pero ent~~~nto lámenbimos que se haya dedi•
cadc:- abo'.~ ~ la J)011~1?a _LamentémC/\lle por los libros que
.hu~1~rll p,odrdo escnb1r J que no escribirá por su salud
e¡¡·pmtua1., póPque en ese pícaro mundo de lo~ po!fticos
hasta el me:¡or es a menudo un hombre inferior: ¡infinita
pe.9uelie:i h,urrll¡na, que tiene la -virtud de convertir en montana i:¡n misero grano dEr arena!
. Decfamós m¡Í.s lU'r.iba gue casi no hay uh esc~ifor. argentmo 9. ue. no haya r~alizad? función crítica alguna vez,_ y
efectiva.mente es as1. Dehber11dame11té no hemos menc10•
nado has_ta aquí a -dor¡ Mam¡el Gálvez, porque Gálve~ es
ante· todo y sobre todo noveli,ta. El mejor 110veli.ata sin
·d,uda,. qfie tiene el país; Sin emh¡i.rgo, 9uerim1.os refe.ri~nos
a ~n hb.rr~uyo que tie11e relación 0911 !latos apuntes, La
Vida mrtlt·¡ple, en qu~ el -autor ha rem.1ido críticas litera•
literatia.s y artísticas. sobre esttit_ores, pintore8, escultores.
Y per su ptestigiQ intelectual es su critica di! las más au•
toriza'das el¡ nuestro. país.
Don Carlos Ibarguren ha .¡;úblíc~(l.o dos vol4me,n~s sabt'.osps: i)e Nuestra Tierra y La literatura· y La Gran.
&lt;J:uerra, JibrOB muy interesantes, tanto por s11. contenido
·cuanto por su é$Ci)o.
· ·
Don Ri.cardo Rojas ha hecho ta'mbié11 crítica literaria
en su libro Cosni6J)olis. y El afma. ,¡qpañola. Pero Rojas
es autor de nbtas de mayor aliento como la Historia de la
lite1·¡¡('u.1'_a argt7:tina1 obra maestra en su índole, y de otras
tn1,ieha$ de Jnd1scutible vaJor, ~orno La liesta'Uración nai:imiali~ta y La .arp.en!inir/ad. Pe.ro don Ricardo Rojas es,
además-, un rp_aestro unjvers\Ja.rid, un gran mael!tro uni•
vcrs1tario, p.or.1ltls éónqiciones didácticas y par su versa·
ción. Adema~ &lt;!S )}oja.s un póUt1co, ciert() que malogrado,
por aquel su 1n_gllnuo ensa:i::o sobre el partido de La nueva
aene,:adón, del año 1917. Se· comprenderá fácilmente-que
llll pret.endereinQ/! abrir juicio aquí :;obre tan fuE)l'te i vu-

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ta personalidad y su obra. Anotamos simplemente el he•
cho, sin ofender, claro está.
Don Julio Noé, co-director actual de NosOTROS, se ha
ocupado en diversas oportunidades de autores y libros nacionales !' extranjeros, aunque no ha rennido en volúmen
su producción.

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Remo~ tratado de reflejar en una síntesis breve todo lo
que se ha hecho en nuestro país sobre la Crítica Literaria.
Hemos hecho de,filar por estos "apuntes'' autores y li •
bros, tratando de ser lo más ecuánimes posible, despojándonos a veces de la simpatía o antipatía que la obra o la
persona lógicamente despierta en el lector o el! el especia•
dor. ¿Hemos olvidado alguno? Si tal cosa ha ocurriclo,
no ha estado, desde luego, en nuestro propósito.

La Poesla Lírica.
Dt Pms21,tA, la 1·mportante ,·evisfa internácional &lt;le poesía que dirige el
poeta me:ricano Rafael Lozano, extmctanws este a,·tículo del f!Jreqio
aeda y notable dfoulgador del lirismo eiwopeo Fen1ando Ma1·ista?1.y
y que ofncemos infegramente
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Todas, absolutameute toJas las escuelas, teudéncias o mo•
dalidades que tienden a producir uua obra bella, son respetables; es más, todas son utilísimas a la verdadera poesía: censurar sistemáticamente cualquiera de ellas es uu error. Cabe
sólo discutir cuáles sean las más necesarias o trascendentales
cosa siempre relativa y abierta a todas las controversias. Per¿
bey una suerte de poesía que está por encima de toda~ las ten•
dencias: la ¡.,oes(e. que surge bella, espontáneamente, como resultado de una extraordinaria sensibilidad anímica. Entiéndase
bien que oo decimos sólo la que surge del alma, sin esfuerzo,
sino la que surge bella, sin esfuerzo; es decir: cálida de sentimiento y bajo una forma exquisita, orgánicamente ce!lida a
ese sentimiento, impreciso e indefinido , hasta donde quepa eu
lo posible. La poe•ia que por intuicíón, por sentimiento, por
espontánea actividad anímica, nace bella, merece, como nin
_guna, el nombre de creación.

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LAS m ;\"!STa~S

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Veamos de dejar bien fijadas las características de esa poesía
que hemos esbozado, y que elevaremos a su belle_za máxima
para tomrirla como dechado y deducir consecuencias.
Sus esenciales características son, pues: 1 •) La compenetración absoluta entre el sentimiento y su expresión; 2.•) La
delicadeza máxima en la génesis del sentimiento; 3.• La profundidad infinita de dicho sentimiento.
De estas tres características la primera tiene on sentido. claro
y preciso. Pero cabe que se nos pregunte qué alcance tienen
las palabras delicadeza y profundidad. A e•to respondere~os
que ambas son. inevitablemente subjetivas y toda defimc1ón
por razonada y filosófica que sea, nos parece aquí extemporánea v sobre todo, inútil. Creemos que todo lectcr llevará en
si 1~fs:no l11s más claras y sencillas definiciones ...
Esto sentado, analicemos cada una de estas tres catacterísticas:

i.a) Si la compenetración entre el s~nti~iento y su expresión ea absoluta, lo que eqmvale a d~c1r: s1 el poeta es ~bsolutnmente sincero, será por fuerza origmal, ya que no existen
dos almas iguales ni, en rigor, parecidas. Y esto se ba!á _tanto
más patente cuauto más hondo y exquisito sea el sent1m1eoto.
Las actitudes de alma del poet~ en relación co~ lo sensible y
Jo ultrasensible, aparecerán entonces mconfundibles.
2.ª) Si el sentimiento del po~ta se produce con una máxima
delicsdeza, la creación entra!lara, for1.0zamente una bondad _supi·ema. Se no dirá, talvez, qoe la belleza, en la :po~sia lírica,
no puede en modo algu~o, depe_nder de los s~ntimient~s del
poeta, Y ésto parece a primera vista: pero, eo rigor, es evidente
que sí depende con lo cual no querernos dar a entender que
los que de entr~ ellos tengan más exquisita bondad sean los
máe grandes po, tus; bien sabemos que muchas vece•. ocurre
Jo contrario. Pero esto ocurre, eo parte: porque ~sa delicadeza,
que debiera alcanzar al propio tiempo al sentim1ent~. y a su
expresión, sólo alcanza, muchas veces, a la expre~JOn, Y el
hombre suele ser sensible, y, por lo tanto, má_s exigente en
cuanto a la belleza externa que en cuanto a la mterna. Y en
parle, también-motivos que apunta Shelley-: •po_rque el
1 aeta es sensible al dolor y al placer basta un punto mc?ncebible para la mayoría de los hombres, y de _aquí que evite_ el
uno y persigá al otro con un ard_or pro¡,orcwnado a esta diferencia. Y se expone a la caluruma fl de¡a de tener en cue_nta
)as circunstancias bajo las cueles ese dolor y ese placer, ob¡eto
de repulsión y de persecución en todos los hombres, se han

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3.•) Cuauto lX)ás profuudo, tanto már; alta será el poeta.
,uanfo p;uishondo _a rraigpn las J:ll~_es. de. un iír.bol; t•a.t&amp; !l1ás
~leva. ,m copa ~l cielo. Cuan~o lX)ás prof.uritl_o, ~ el_p•,.•tn, lll llto
roás se ha Ha.·a•~ mísm,;, y por qo¡¡_si_guienfe ~uto m6'o i"!)\8 ¡zJ
h_omh.-e, y:i que todo bóll)br!) cpntierre. e11 lo tn4~ . pro-fundo de
.5U esi,ncjn, el a!mO: u-nin!rsh) Lo más ildmiráble, fq ui~s -tnisteri9s0 de.la poesf.:t Jfric¡¡ eS: sti pod~r de dar, .por 'medio del .sen•
timien·\o; en el , eusamie¡¡to. La.infinita pt0fu11didad sentiroeu,
tal, que se csnfonde cun 1~ hurirí!datl fofini!a, ~• .la cieacia su¡nA, la Lu~ total. .Et ml\g sabio poeta;será, pu~s, com¡¡arátiva.IIient~, el n tís profundo, pero ru su obra ntl pod:rá preponderar
am,ís_él pensamiento soltt_·e 'el sentimiento, C,omo en _ésó~ esjej,,s .en que aparece upíi imagen detiriidA sólo al. _ser ero¡,a
nadQs con el aliento, el pemamiénto d_eli¡¡jdó, acábado, em¡:ra•
pana la lírica. Yes~ue la !frica e.s movimiento bncia .... anhelo,
vibracióq, vida; el pensamJento concreto es r,,alización., fin,
término. muerte de la lírica
He aqoí, a .nuestro erilend_er, _lfla pri¡1ói"p8lés caractertsticlHl
de l@ poesfa lírica, llevad,rs al último ex\remo. Todas las . delitás &amp;&lt;ln $ecundarl~s y en . é$t11s tres quedan coll'lpreódidas,
surgiehdo por dedoceión. $aqµemo.s, al;\ora, algunas -0onse'
cuéncias inter~so.u.les:
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/;) ,ei el poeta es sincero entrai:án en su poesía, _expontáne~·
nlen,te, en mayor o menor ptoporcii\n. Jas modalidades mus1 •
cales y- plásticas; eú ningún casQ deb.erá el poeta acet1t~nr _su_S'
dot-es.de tendencí~ tilu&amp;ical, arqnitectónica:, escultura1 o p1ct6rfoa.
. e]' La altitud ael p90ta
twa. '·

no

/l). Hemos dicho qu~ el poeta es como el árbol que ij~a ele,
v&lt;arse necesita .h@dir en tierra sus raíces. (Juanto más. pro.
fundo en sentiIIiiei)tQ, tanto más_alto e9 el hombre. en ge_ner~l.
Ctu1ntó más profuódo, t&amp;nto más Lalla el hombre, en s1 m1srno, al· 11.om~re¡ muto iniis lQ c9noce; tanto-mt\.a le ª":'ª y le
compadece, tanto mils Io supera; tanto m,i,s va rennnc1audo a
Jo eontil)gent-e humano; tau to m4a ae, eleva a D10~, Jes1:1crlsto,
el sei más esencialmente hnmanQ, el•l:\Qmbré· por esenma, hijo
del hombre, al desblteer¡¡~ en amor. al hombre se. deshace en
amor a Dios, es el Hijo dé.Dio•; al unirse . totalme¡¡te al hombre, se.u.n e tbtalroellte a Dios; al se.r absoluia¡nente- humano
es absolutamente-divfoa. Es el .a,mor de Dros por el . arnO( al
prójimo· el'amor .al11ombre- CO!JlO_ &lt;;l. más fl;lcto_ ?9-nlmo: para
llegar a,nor de D¡os. Ahora b¡eti, coufupd1endosa, -en el
poetii líriéo1 el artista y el hombre, e\poeta mas proiun_dam,ente humani:&gt; y, porl&lt;&gt; tanto, el que mas. alto volará hacia Dios,
s~rá CQmparalivamente _el más excel~p, Jl:l po~ta que alca.nzase
la ¡rn\xiina pri&gt;fúi;ididad hn!na/la-c09ll 11I\pos1~fe _rara el bomb~e-d'!rfa en la Djvjnidad, y su cantq ya no ser1a_poesíl1, sería el Evanglllio ...

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lidades lqca:lés, régionale&amp; nácíouilles ¡:, _d e ·. l'•za~éllo der en•
de)'á dé· la~ eir!:u11\iüinif¡ns dé ui vida ¿¡,;~ poet~¡.c.-p~ro ·so.bre
todas.'.ell,1ff.lendra la característica humánada .más bella e.lmportiiilte ci'etodo 'poeta !ocal, regiona~ n.aclona~ o ile raza.

., 1

f¡ El 1erdadero pollta }Neo no será elo~ente, ell el sen!jd?
de ampuloso o declamador., ~uea halfttrá la expr~s1ón orgánlcamente cetl.ida a su sen!Jm1entó, ,El nlm11&gt;, -dice f;iscones,
,debe .intensifi~ar6!3, en la obta lírica, 1111-sta conqmstar la
má'x;i:ma vida dentro del meno,r cuerpo •

g¡ El verdadero poeta lítico uo ~erá propis y direct¡¡m_e~ie
filó~ofo 'llÍ moralista en su obra lír1~ pue~ no ~ncceta_ra J~má¡¡. sú pensall).Íento, sino _su sentu~nentn,_ 1mpre~1so e mdeti:
nido, haeta donde quepa en lo posible, Dice el citado Shelley.
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depen\le oirectamente de su _cul-

n:liénto y su e,x.preijió¡¡, aquellos. parnasos en _q ue me¡ot se
so~tenga esa . qótnpeoetración., -serán, CQmparat1vameµte 1 las
m.ás bellos en su iloojunto·.

,;i) Si e1 poeta .,;,• sinGero tom~rá eJ&lt;¡x,mtíu'earile,Úé'Ilt~· mod1t-

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.e) Siepdq la póe~1a lírica eoIIipenetraoión absoluta del ~euti

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RODÓ

disfrazado, ponl.é ndose los trajes .que linos a (ltros ·w prestan.•
,Considerad,, d.ica. icuáO: pocas co~a's s.o u real ,i,euW lo qu4;1
parecen o. parecen ld 'que so\'.l; mirad r¡uestroe verdadero~ móvifes y no ju2gúéis, si no qu.eréis ser ju.zgados. '. . .
.
En reeúihen: al ppeta,. por rAzóri &lt;).e su sen~bihdad. se· le.
ha,oe más diijcíl .y -pedregoso ej camino de la vida, qire a la
m11Yoi:Ja. de los hnty¡bre5, y no es extran~ que tropiece fácil,
menfe. Todd lo c.ú at uó contradice rin8'Stro primer aserto . .'Aé~
pues, .el mas illt.o p·oéta será siem¡,ré, comparalivament~, el que:
más se· acerca; a la de)l.cad·ez~ máici~ll en el se.n\imiento y .e_µ
sn e,c-presión, aun tiempo, y por lo tsnto a lip.a ·· bondad tiU¡Jérior, t¡¡.uto .mayor, a .su ver., éuaplo ¡payor esfuer~ con1
preusivo represente .Estó es esericial, p1,1es la enorme t,a¡¡,scende¡¡cia de .la poesíil !frica eslrli;&gt;a en que :el erti~tayel l;iól)l- .
bre,_teóricaq¡epte-, se CQnfunde,,;,

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RODÓ

,Toda poesía verdaderamente elevada. es infinita. Puede sacarse de ella velo tras velo sin que se descubra jnmá.s la íntima belleza clesnuda de su pensamiento. Uun poesía sublime
es una fuente siempre desbordante de encanto y de sabiclur!R.
El efecto de la po ' sía disminuye en proporción del grado en
que el poeta nos obliga a pensar en su n1anera ,
/,) El verdadero poeta hrico no será emdito, pues el sentimiento, fuente de la lírica, ea sencil 'ez.
•) La poesía lírica entralla el subjetivismo, pero ello uo significa que el poeta lírico tenga forzoeameute que referirse a sí
mismo. Bastará que posea las tres características esenciales
que hemos dejado anotados para que sea subjetivo. Al llevar
su mirada a las cosas externas las verá siempre al través. y
corno emanación de su personalidad.
En derredor de esa suerte de poesfa lírica. que hemos tomado romo modelo, cabe agrupar las diversas tende,:,cias y
modalidades líricas, todas utilísimas a la verdadera ]frica, de
una importancia social enorme A, udándose sucesivamente
los grandes p&lt; etas, de generación en generación en el camino
ascendente de lo.s descubrimientos espirituales, por la mayor
facilidad que han de ir encontrando en hallarse a sí mismos,
¡,or el sentimiento, pueden y deben ir acercáud ·,se cada vez
más al Alma Universal.

LOS LIBROS
Letras Chilenas
PoEsÍAs, por Pedro Antonio Goneále• (Nascimeuto).
Con 1I1otivo del auivershrio de la muerte de Pedro Antonio
González, las ediciones Cultura \ bilena, (L;brería Nascimen
to), acaba de lanzar a la ¡:,ublicidad la tercera edición de s •s
poesías completas, recopiladas, au0t11das y cou un estudio de
Armando Donoso.
Eu este tomo está íntegra la obra d~l P?eta chileno más
leido y popularizado; del ¡,aeta de la nma ¡usta y del verso
sonoro.

Pedro Antonio González pertenece, uu momento especial de
la literatura. cuando, nua época ya caduca y telaranadn, se iba.
y uúa corriente nueva, renovadora, daba sus primeros albores.

,

.

LOS LIRIOS

111

Y en verdad, sintiendo de cerca la iniluencia de Rubén Darlo
que daba las batallas iniciales por la nueva escuela, Pedro
A ntouio González no pudo menos que participar de este movimieuto trascedental. Pero al mismo tiempo le fué imposible
sustraerse a la fuerza avasalladora de los Musset Rugo. y
Lamartine. Y de aquí que su obra se tachone d\3 fuertes influencias rowánticas
Más al travez de todos ]03 cantos y poemas de Pedro Auto•
uio González, ae siente la fibra del bardo que, apesar de haber
bebido en extrallas fuentes, tien¡ au vaso propio, su anfora en
la cual sacia su inacabable sed inspiradora.
Ilieu hace la Editm io.l Nascimonto en darnos constantemente
ediciones de nuestros escritores. Que harta falta nos hace conocernos y estudiarnos.

A. C. P.

Letras Hispano-Americanas
LA NUEVA LITERATURA, por Aníbal Latino. (Editorial
Cervantes, Barcelona).
,Los libros -dice Eugenio D'Ors,-no son objetos inertes,
sino seres animados,,.
Sacudir el polvo que cubre carátulas y páginas, ojéarle, confundirse-saboreándole-con la intención del autor, es como
ir a la busca del buen amigo que ha sacia:1.o sed, en las in(er·
nales aguas letean~s de la l_eyenda pagana ...
Pero estos seres tienen una propiedad mayor qu~ la nues·
Ira: eon de vida indefinida; y, cuando más, duermen el suello
breve de una indiferencia, o el período aprisionado por lo que
Rodó llama, ,el sentido de la utilidad material,. Leerles tiem·
po más tarde del de su publicidad; no obstaculiza la glosa;
tnnto más consecuente, cuanto que se comienza a dar expan·
pansión al intento que Lemcke ha explicado oomo ,]a ciencia
del conocer,.
Además, incitar a conocer, es aumentar el progreso del individuo, según el esteticista germano ya citado.
Marginar una lectura, es darse del brazo con la idea del que
la compuso. Y, aunque el comentario sea tardío, el vohímen
papa pierde; al contrario, adquiere importancia.

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112

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BODÓ

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Una inquietud dominante, una h1cértid.umbre, que .haee peligrar loa éxitos alcanzados por el petl.odo anterior denominado
,modem.ieta• y singularlzad_o con el cnli.ficativo de •americanismo,,conduca a la produeci6n literariadétn;iomentc, Juventud
que labora con carifl.o y fé, se pierde en ¡:oedio de la ctedulidad
ialaa de su intento por h~cer obra o;igina,lisima, sín moldes ni
órientaciones necesarias que cQuduzcail á un terreno firme de
petso~alid!'d perfecta. Nci ~xíste ~e•,
interés J!~r el estadio
a concienóta de las, tenden,reas modernas y In l)).tensidad get1éS1ca del semb.rador se pierde en sµrcós que niegan toda po$ibilidad de sec dl).e!)o del barbecbo próximo a revelar la ca!ídad.
d_el íruto con tanto amór trabajado.
Puede comprenderse, la grand"' asequibilidad. a la.s teorías
extranjeras. y que restan ingenio y trabajo par.a la realización
del edificio pro¡¡io, cuyos cimientos. han eido tan bie.n,.la.borados
por los ae,&lt;JJes, a los cuales dolorosamenté vei,iosle llegar su
ocasd ...
No esdeéxLl'anarse por consiguiéote qne un lihro.coi:no e[.&lt;lel
argentino Aníbal Látino, haya pasad.o ca~i desaperdbido y"º
se hubiese comprendido toda la iD).portancia·qu~ para esta in,
certid □ !Ilbre . con visos. de zor,ol)ra, él volúmen tráe consigo.
Tqd8vía no se había hecbo...:.ahnénos que,y_o tenga aien~ió.n,
-'-UD ~studio sobrll, la flójedad en la éonsisténciá dé la producción americana,.llamada por casi tod\&gt;S ,deoa'deoeia, dé nues,
traA faou\tades inteleciualrs. TaD).póM se hablan plaJ:\teAdo las
determlnacion.es de las crísis !iterarías porque atrJJvesamos; ni
mét¡os, ~e hablB.)rnchó, con su sig,\ifiéativ-o ·optimismo propio
de· disclpúlós del r,Jaestro; una i,,quireucí~ sobre lll,s erob.bléS
tendencias de la uuev¡¡, literatura, éo la poésfa, la nMela, hist◊rjá, tea(rq, él'ftica y demás géneros literarios .
No conteot9 con esto, Laüno, DOS habla además, ~obre la
na'cionl\Udad y la patria. en la. nueva literatura, lá importancia
del periqdismo E!Q ou.estro estr.ech.o sm.bieute. cultura-!, l11 iu•
flu.euoia del cihe_ml\tógrafo ,1ue me ba\!e 'recordar a la BÍmple
vist11, admirable ntopla .de Guillermo Apollinait'e, el bien pensado. art,ículo sopre Ja. nueva ~ducacióu !iterada y ql).e en 1',jé,
xloo ya está hecho re11li¡lad y diversos otros col).c~ptos a que
llega elan.tor, con gran provecho pará euc3Úiar las intenciones
hmmares de lós nuevos que com1enzau a realizar ~u obra.
Empero., el librp lleva ese te01perameµto peri.odí~tiéo que
ahora nos _inunda a todos, y aur¡que es fle,...-ible y.g~a.no el
estilo a muchos-literatos o Uletidos ·lf ello que buscan !iteratU,a en todo-no les habrá \!grada.do; y lo qoe füé un inten-

un

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Ricardo Jaimes l!'reyre

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LOS LIBROS

lo encomiabilfsimo, ha pasado a eer pasto general de esa cosecha que 11e guarda calladamente en los anaqueles roídos por la
polilla y hundidos en la oscuridad por el polvo inicuo, y la
ceguera de los jóvenes que se creen maestros y 'lO necesitan
&lt;le guiadores porque ellos- snponeu-llevan dentro de sí mismos ,algo, que les revela su inconfundible personalidad.
,¡Lástima grande, que Aníbal Latino no ah·ance a germinar
en los etipíritus nuevos, sus deseos de notable orientador americanista en que todos hemos de encontrarnos empeftadosl.. ...

b'milio l'ourhet.
ANTOLOGÍA, rer;sos ,/,: Enri,¡ue Go11zález Martínez.
( Ediciones Selectas América, Buenos Aires.)

Uu atrayente \"olúmen es la selección de poesías que con el
título de ,Antología, presentan ele Enrique Oonzález Martínez,
las ediciones Selectas América. Allí está en sfntesis brevísima
la obra del egregio poeta mexicauo, desde c!Silenter, hasta su
libro en preparación • El Romero Alucinado,. Allí se siente
cómo el poetA ha pasado sobre la vida de las cosas, e con noble
lentitud• llevando a su sensorio
cluz, blancor ele nieve,
azul de linfas o rubor de rosas.•
Y silenciosamente en su ascensión lirófora Oonzález Martínez,
ha tratado de creariJe una estéLica propia; un verso personal,
escrito con sangre como aconsejaba ~ietzche. De sua venas n
saliendo lodo plasmado interiormente:

• Kn cada verso mio, gota a gota
corre mi sangre y en la grave nota
de mi canción, mi aliento.,
:Maravillosa es por otra parte la sencillez y diafanidad con
que so desliza la estrofa de este poeta admirable, escrutador
del misterio, oidor de la augusta voz del silencio, y fino en

�........ ~.,-.....
,.,....

i....~• .

...

Wtlqlf;q-.l!oi

Va11e-ta&lt;un. .-iWü

.l. O. P.

hoy; . , _ . . libdf '111G"' qlle a.Han

. . . . . . . . . ., .... al - -

.. -r.:.o-t:'!:~~i:=·1:J--'.-

,. -illlá.!--~·-

llo&amp;o, aoatdole a. ooa1eetl;illla w lkltl
lillrta'eoíFe '11 ........,.......
lDl'III '411 V.IMIM 7 llcmtlll'lfO.

•

..

11

�llllll •pNIIIIIU J

oampuuqae al allla ,imbolia•

de íwpllll19- 1-.i pillo),
el Bel$ de Batía de la Beill&amp; Oalli•
por i. kljldot la pe1ola del 8oL

...... ,.........

��'&gt;OTAS Y COMENTARIOS

RODÓ

]2()

121

PLAZOS
PROSA

1) KoYela corla, máximum ciuco mil palabra•.
gl Nuevas bases de orieutnción de h1 euseiinuza eu Chile.
li) Medios de acc:·cumiento mutuo liispano-cliileno.
1) Eusayo folklórico de una provincia de ()hile.
¡) Una crónica periodística, máxitnum una y media columna de diario.
k) Unn comedia eu tres actos.
1) Un sainete en un acto.
PnJ.; M10S

Para
l'ara
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para
Para

el tema a), se concederá □ 1.o y 2.o premios.
el lema b; , 1.o y 2.o premios.
el tema c), l.o y 2.o premios.
el tema d), Lo y 2.o premios.
el tema e), premio único.
el tema f), 1.o 2.o y 3.er premios.
el tema g), premio único.
el tema li), premio único.
el tema i), premio único
el lema J), 1 o y 2.o premios.
el tema k), 1 o y 2 o premios.
el tema 1), l .o y 2 o premios.

El autor prnmiad_o con el. primer premio del tema a), ten&lt;lrá derecho a elegir la Reina de las fiestas y será designado
miembro honora1 io del Ateneo.
Además
los premios señalados los jurados podrán conce~er accésit y menmones l1onoríficas para los trnbaios que
estnnen acreedores _a estas distinciones.
•

?e

J CR AlJOS
Habrá un jurado com¡meoto de tres miembros para lo, temas a), b), e), d); otn de igual uúmero para el tema e); otros
para los temas g). h¡, j); otro pnra cada uno &lt;le los temas f ).
1); y otro para los temas k), 1).
Los juradoo podrán declarar desiertos los premios en los
lemas cuyos trabajos presentados no n erezcan tal distiucióe.
En tod? caso, indicarán los dos mejores trabajos por orden
&lt;le ménto.
Los fallos, títulos de los trabajos premiados y seudónimo
de los autores, serán publicados en su oportunidad.

El plazo para la presentación de trabajos queda abierto
tlesde la publicación de la presente convocatoria hasta el 30
de Enero de 1923, a las doce de la noc\Je. Acuerdo último.
Los jurados deberán emitir sus fallos, a más tardar, el Hí
tle Abril de 1923.
DlBPOF.IICIONES: GENERA.LF!§

Todos los trabajos deberán ser inéditos (ni publicados ni
leídos en público); serán escritos a máquinft, eu idioma castellano, con ortografía de la Real Academia Espanola, firmados con pseudónimo, y remitidos en tres copias, dentro de
sobre lacrado y sellado, al secretario del Aleueo de \'alparafdon Luis Hurtado L. , p nr certificado postal a casilla 74i,
\' alparaiso.
En el sóbre se indicará el tema, el título y el pseudónimo del trabajo. Cou iguales requisitos y dentro del sóbre
grande, se enviará en sóbre aparte el nombre, apellido y dodomicilio, o dirección del autor, o dirigid,,s al notario don
Tomás Ríos Gomález.
El concursante que no se someta a estas condiciones o que
divulgue el secreto del pseudó □ imo será excluido del concurso.
Los miembros de los diversos jurados serán elegidos entre
los mas prestigiosos escritores y sus nombres serán oportunamente dados a conocer por la prensa
La fiesta de los Ju egos Flornles se realir.ará en el Teatro
\'ictoria, en la segunda quincena de Abril próximo.
Después de leido el fallo de los j ura&lt;los, el u otario abrirá
los sobres que contengan los nombres de los autores premiados.
Todos los trabajos premia&lt;Jos ser~n. durante seis meses,
propiedad del Ateneo, el que podrá publicarlo• en la forma
que lo estime conveniente dentro de ese plazo.
Los trabajos no premiados. junto con los sobres correspon
clientes, sera□ destruidos por el notario.
Próximamente se dorá a la publicidad el monto de cada
uno de los premios senaludo3 para el concurso, los nombres
del mantenedor, las damas de la Corte y los jurados.
Por el Directorio ele! Ateneo, L;:oNARDO Ellz, ¡residente.Ll'rn A. IluRTADO L., secretario.

'°•

Valparafso 10 de Julio de 1922.

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              <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, 1922, Año 1, Tomo 1, No 1, Noviembre</text>
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              <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, revista chilena de principios de siglo XX, fundada por Víctor Jiménez Urenda y publicada de manera mensual.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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