<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="20460" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/20460?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-31T02:40:32-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="16823">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/449/20460/Rodo_Revista_mensual_de_Literatura_Bellas_artes_Historia_Sociologia_y_Critica_1923_Ano_1_Tomo_2_No_2_Mayo.pdf</src>
      <authentication>6117397ac442191adfab6cd2908195cc</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="569521">
                  <text>I~r. A:itO. TOMO II

MAYO DE 1S23

NÚMERO 2

RODÓ

idealidad robustecida en el continente que supo compr~nderle.
Le Chinois que ofrece en este número, es un cróqms to!"ado en París el afio pasado. Eu él ' ri:ede observarse 1~ orientación de Perotti, unida a una segundad tal, que mamfiest~ a
simple observación su cará:cter escultórico que tanto llalllllra
la atención aquí como en Europa.
.
Perotti ha vuelto al paíe; y este afio, el Salón Oficial, con
algo de lo suyo nos va sorprender.
A Estrada Gómez, le conocen ya nuestros lectores. _Uno ?e
nosotros se ha de ocupar en especialidad de él. Seria mofieto•
so y poco previsto de interés, por cierto, juntar palabras para
aclarar eate interesante envío de ahora. Son traba¡ os _que re•
velan una personalidad que es preciso elevar por su mteusa
firmeza y consistencia.
,
.
En tanto de Lema Rojas y Mana Valencta, algo hay por
decir.
Ambos alumnos del Palacio de Bellas- Artes, aunque poseído de modalidades novísimas el primero, van construyendo sn obra aeceudentemente.
.
.
.
La tecnicidad de la Valencia unida a una fi¡eza mnegattva,
hacen de su Oab,za de Estudio un exponente ciertísiaco de la
valorización de su inquieto carbón.
.
.
.
El buril de Lema Rojas, ,e escurre bien, qmzá s1 con ~n
cierto dejo tembloroso, pero acusador de un artista futuro, sm
duda.
·
d
t
Raros, curiosos, inquietos y, para algunos, disparata_ os es os
grabados en madera. ¡Ah., es que el alma de nuestra ¡uve~tud
sorbo agua fresca en el nuevo cauce de raíz _extranjera .....
Maflana -Estrada Gómez, Maria Valencia y Len,a Ro¡as,
como otros que se sucederán periódicamente-, afütnzarán su
valer y entónces, nos enorgulleceremos nosotros por haber sabido comprenderlos a tiempo oportuno.

,

•

o

D

ó

,

COOPERACION
INTELECTUAL
INTER-AMERICANA
(Notas leídas en el Salón de Honor de la. Universidad de Chile)

En la memoria de todos está el hecho reciente de haberse acudido a cuantos recursos tiene hoy la telegrafía a
fin de q me de un extremo al otro de la América pudieran seguir las multitudes agolpadas ante las pizarras de
los grandes diarios, los incidentes, del combate que, en ese
momento mismo libraban dos púgiles, uno de los cuales era
argentino. Estaba aún por tierra el atleta vencido, cuando
2e Jesató simultaneamente en las principhles ciudades de
este hemisferio el estrépito de la ovación al victorioso.
Pocos meses há fué publi_cado en Río de J aneiro un libro
que establece las bases de la ciencia po3itiva del Derecho
y promueve la sustitución del empirismo jurídico por un
sistema racional de doctrina, jurisprudencia y legislación.
Fu era del Brasil la gente americana no tiene aún noticia
concreta y, en su mayor parte, ni siquiera vaga de la existencia de aquel libro, del nombre de su autor, de la potencialidttd de regeneración y progreso contenido en aquel
millar de páginas de crítica constructiva de los orígenes
fundamentales y fines del Derecho.
Los centros de deporte que velan por la difusión del
atletismo han alcanzado, pues, en América, vigorosa organización capaz de velar por el adelanto de la cultura física:
cultura de innegable importancia social aun cuando sólo
fuera por el aporte que trae a la ágil y noble aprestanci11 de
la figura humana y a selección de salud, gracia y belleza
en la raza. Importa no obstante llegar a ca mensurable arreglo en lo espiritual, no sea que se hipertrofien el sentido
y el valor social del corpore sano, hasta darle precedeilcia

�!lit
1

1 1

! ;
1

1

RODÓ

en las relaciones int.er-americanas al cima y al músculo
sobre el comercio int.electual indispensable al rítmico desarrollo de fuerzas cohesivas que aceleran la solidaridad de
estos pueblos.
Es corriente atribuír la atrofia de los órganos de nues·
tro si¡¡tema nervioso continental a la dificultad de las co·
municaciones; pero quizás sea más demostrable la tésis
contraria de que la inexistencia del comercio de ideas causa
la escasez de medios de intercambio, al servicio de las ne·
cesidades comunes de este grupo de naciones.
Ni el aislamiento que la política metropolitana del si•
glo XVII mantuvo las colonias cisantlánticas y obstó en·
tra ellas todo trato; ni lo lento y raro de los veleros que
navegaban estos mares, impidió que de 1795 a 11110 circulara en los espíritm1 proceros, de México a Chile, con
el soplo de la revolución norte-americana y el de la fran·
cesa, la palabra de pas~ daila por don Francisco de M_iranda a sus discípulos; m que se formara en_ breve e~I_&gt;ac1O de
años la voluntad emancipadora de los criollos dmgentes,
a lo largo de dos mil leguas de territorio contínuo. Durante la contiendas bastaron la escasa marina ya armada de
entonces a tener en cuenta a Buenos Aires de los sucesos
de N neva España. U nos cuantos papeles y libros leídos en
dispersos cenáculos &lt;le soñadores y desparramados Pº: ellos
en haz de doctrina, bastaron a la empresa y consumación de
la independencia. La libertad de la América-Hispana fué
obra de cooperación int~lectua]{Pero, ~ealizando e~ inm~diato propósito del con¡unto de las antiguas colomas, pr1 ·
maron en cada nueva entidad política fuerzas económicas
hasta entonces relegadas a segundo plano, aún cuando habían determinado el curso del comercio exterior, directamente o por intermedio de los establecimientos europeos
en las Antillas, hacia los centros industriales trasatlánticos.
Por aquellas líneas de menor resistencia y mayor provecho
al bien nacional, viajaba a América el pen~amiento de la
Europa post-napoleónica y, al orientarse por. él aquellas
generaciones, en cada patria, se alejaron de los demás
pueblos del nuevo mundo.
De entonces a hoy saben unos de otros y se conocen lo¡¡
hispano-americanos, vía Europa.Nótese de paso que, cuando la canción de Da río provocó el acercamiento de los q ne

COOPERACIÓN INTELECTUAL

a

83

esa magia trajo comunión en el credo renovador fué de
Parí~, ~e donde c~mo en el ~aso de Miranda, proiiagaron
los d1sc1pulos de tierra en tierra la segunda revolución
simbolista.
Durante el' lapso de adaptación a la vida independient.e
la costum?re colonial de apartamiento, bien hallada con 1~
brega de mtereses locales y con el rersistente instinto de
las burocracias, contribuyó a reforzar la política de "con•
tigüidad remota" de que hablaba el ministro Aranda y
que ent?~ces ha sido de regla en los más de nuestros países; pohtica análoga por tantos aspectos a la que nos ri •
giera del siglo X VI hasta comienzos del XIX y análoga
también a la de la América prec@lombina.
Bien dice el más jóven de los filósofos, que "los pueblo~ suelen requerir _siglos y siglos, para remediar perturhac10nes que se realizan en años".
De ahí que fuera fatal el imperio de la imitación no
moderada, las más de las veces por un criterio de adap·
tación reguladora.
En p~nto de le~ra~ las americanas desecharon el consejo
d~ Sarmiento, energ1co como de él y sabio. "Echad, decía,
miradas observado~as ~ob~e el propio suelo, el pueblo,
las costumbres, las mst1tuc10nes, las necesidades presentes
y enseguida escribid con amor, con corazón lo que se os
alcance o antoje, y será bueno. en el fondo: 'será apasionado; no se parecerá a lo de nadie; pero bueno o malo aunque rabie Garcilaso, será vuestro, nadie os la dispdtará".
Nuestras letras en vez de ahondar así en la entraña de lo
propio, que era en hombres, cosas, asma tos medios e idea2
decisivamente nuevo e ubérrimo para la ~reación revela'.
dora de forma y t.endencia americanas, fueron a demandarle sucesivamente a culteranos, clásicos y realistas y a
cuanta escuela fugaz apareció en ultramar, primero estilo
en que adocenarse, luego pasiones e hipérboles libresca¡¡
que en es~e lado del océano aparecían vacías del intimo
sentido y propagancia y dolor de la vida nuestra; y por
úl~imo te~as Y. modos infinitamente extraños a los que
brmdan e msp1ran acá la choza, el boscaje, el arrabal y
la cas0na y la encantadora mujer de la tierruca. En las
cumbr_es no más fué a guarecer~e y vive alÍn la originalidad; s1 ha ent.enderse que cons1st.e ésta en la expresión y ..

�COOPERACIÓN INTELECTUAL

RODÓ

•1'.

fijación verbal o plástica de cada momento y modalidad
esencial en la escena, la vida o la gesta de hombrll o pueblo. Porque sólo eso delinea su individualidad y eeñala
el plano que le corresponde en las perspectivas del arte y
de la historia a hombres y a pueblos.
Aquel afán de buscar normas fuera de la observación de
la realidad circunstante y de la experiencia nuestra, nos
desvió en otros camino11. En la gravedad del momento que
vivió la América española durantll el tercer decenio del
siglo, fué la influencia extraña la que trajo a la opinión el
desconcierto que indujo a algunos de los mas altos guiadores a juzgar aconsejable ora regímenes francamente
monárquicos, ora la atenuación del régimen monocrático
ajustable a las instituciones que demandaban la índole y
circunstancias de las nacientes democracias. Fué aquella
influencia la que al disociar estos pueblos, no sólo los inhabilitó para el concertado e!tudio de su peculiar situación
mutua a la luz de criterios americanos, sino, como entre·
mendo apóstrofe lo expresaba el preclaro Sarmiento, los
llevó 11cuando la independencia abría los puertos al comer·
cio, a buscar "entre nosotros mismos donde se alzaba un
cerro de por medio, donde se atravesaba un río, para decir:
allá, del otro lado, están los extranjeros que hemos de
aborrecer ahora, porque nos ha quedado un fondo de recelo que no sabemos donde ponerlo para que dé todos sus
intereses. 11 Mas fatal que el recelo, fué la indiferencia que,
en lo social y político, detuvo el trabajo conjuntivo y orgánico hasta crear respecto a la común defensa de los
intereses del grupo de naciones, el mismo criterio gelatinoso
de los autócllonos que un día poblaron la inmensidad americana; criterio que dejó sin mas lazo los nuevos países
que tuvieron ante Pizarro y Cortés el imperio de 106 Incas
y el de Guatemoc. En re~lidad u11a sola idea continental,
un pensamiento apenas sobrevivió respecto a la S11bsistencia de la entidad una y solidaria del conjunto: el pensamiento de Monroe, reforzado día a día por la avasalladora
procesión de los hechos.
En lo institucional los efectos fueron de imponderable
trascendencia. En mayor o menor grado cada uno de los
pueblos ibero-americanos los sufre aún y busca empefiosamente corregir el daño ocasionado por la práctica, nacida

:fd~3ces,. de ª?aptar 1~ legislació_n doméstica, no a la nece·/ si!uaci~n nacionales, smo a pandectas, códigos y
prov1 encias a¡ustadas a necesidades e intereses de otros
-huebl~ Y raz:is. Las c~nsecu~ncias en determinados casos
dan 81 0 caóticas: P?d1eran citarse ejemplos de aplicación
!l ~extos de ley I taha na o francesa en materia de registro
c1v1l que, en fuerza de la diversa densidad de población y
por ott?s fa?to~~s, ha estorbado, fuera de los grandes cen'.
tros _la mscr1pc10n de los nacidos, la celebración de matrimromos . Y ha ~.stimulado, por manera abrumadora, la
º)tción de h~Jos_ extra-matrimoniales con cuantos efec.os. eva ª l~s md1ces de mortalidad y a las condiciones
soCJa1es semeJante estado de cosas.
Lejo~ de habernos encaminado a la independencia
~conóm1ca,. que por leyes eficaces y concertada cooperación
mte_r:a~encana fuera hoy nno de los fundamentos del
eqmhbno y la paz del mundo, está aún comprometida en
tant~ pueblos, esa independencia por franquicias y fu;ros
}'. tri utos de he~ho y costumbre, cuando no de ley cons~itmdo~ en detr1~ento de la iniciativa y expansió~ de la
mdustr1a y el capital domésticos.
N? cabe er:i esta página el cuadro ni aún en sus grandes lmeas; m se traen a ella los anotados esbozos sino en
prue1?a de que la cooperación intelectual de los 'pueblos
am~nc~nos es algo más que manía de letrados u honesta
~sp1ra?1ó':1 académica: en prueba de que ella es sur ente
msust1tmble de sal u~; resorte de fuerzas creadoras afir?'ª~oras de la plemtud de la vida patria y cimiento
md1spensable al ejercicio de la función mundial de cad
uno de nuestros pueblos individual y conjuntamente. a
En la 3.a Asamblea &lt;le las Naciones una comisión
compuesta de ª'.g?nos de los más iluminadores cerebros
europeo_s y pres1d1da por el profesor Bergson, formuló
conclusiones re_specto_ a agencias de cooperación intelectual,
que, en ~l sentir del ilustre filósofo: 11crean con¡raternida~ teórica que ha de tener cuerpo tangible; porque esta
umón en lag altas esferas del pensamiento se extiende
gradualmente a las ~asas, y al realizar por cooperación el
co!lfrate~no acercamiento de los doctos, quedan sentadas al
rmsmo tiempo, bases de fraternidad entre los pueblosl&gt;

f

l

�86

'*•

11 '

COOPERACIÓN INTELECTU.!L

RODÓ

Es este, señoree, el empeño y el propósito que les corresponde realizar en América, a los do~tos y cultos ..
Entendieron en Ginebra, los emmentes orgamzadores
de aquel movimiento internacional, que había de p~ocederse
a universalizar el trueco de profesores y estudiantes: al
exámen de la posibilidad de cr~ar un. fon?º inte~n~cional
de créditos y préstamos sobre mvest1gac10nes te?mcas: a
metodizar la información científica, fragmentaria hoy e
incompleta, poniendo al alcance de todos los investigador;li,
ya que no las fuentes mismas del saber contemporán:o, s! el
dato de donde se l&amp;s encuentra. Es decir, la centralización
de la bibliografía universal en dos o tres bibli?t.ecas idénticas en otros tantos centros del nuevo y VJeJO mun3o,
provistas por simple canje, hecho obl~gatorio, y por el goce
de la franquicia postal, de sendos eJemplares de tod~s ~os
libros útiles del mundo y, por supuesto, del acervo ~nbl~ográfico compilado bajo la _direcci~n d~ e~pertos y c1~nt1stas especializados en resumir trabaJos _tecmcos y en clasificar
estos resúmenes o extractos: propusieron finalmente formular reglas adaptables por los li;gisladores acerca de
propiedad intelectual,_ muy en esp_ecm_l respecto al derecho
de las ideas en lo relat1 vo a las aphcamones explotables que
de ellas se hicieran, y acerca de la conservación y enaje;
nación de hallazgos arqueológicos. De otra part~ rec?mendo
la ilustre sub-comisión una encuesta sobre la situación roa•
terial creada en los diversos países al traba~o int~lectu~l,
y sobre el estado mismo de esta labor en lo hterar10, art1stico y científico.
.
Basta enunciar programa tan vasto como armómco, para
darnos cuenta de que no correspo~?e al de las_posibilida_des
inmediatas del problema en America, contemdo mas bien,
si no en el texto, que refleja la an~~stia
la ment,e _europea en la prolongada crísis post-behca, s1 en el espmtu de
la indicación hecha por el profesor C?odzk~, cu~nto a
incluír entre los cursos leídos en las v¡mas Umvers1da?es
por los conferencistas visitadores o ".iajeros, uno rel~tivo
11al estado de alma de los diferentes paises, a su mentalidad,
sus interesee máximos, de suerte qne el conocimiento de
donde arrancan y termina~ és~s, facilite el m ut_uo acuerdo
respect.o a las concesiones mdisrensables a la vida de cada

?e

:pt.ís,"

17

La AII;éri~a requiere ya de sus hombres y mujeres de
letr~s y ?1enc1~s, _de arte_ y de,prensa, que cierren el largo
parentes1~. de md1ferenc1a reciproca de que apenas despiertan sus h1¡os y la rescaten de la ignorancia en que están los
más de sus pueblos acerca de la obra realizada en los otros
de los ~ari?s órdenes de problemas que los confrontan, d~
sus as¡_nrac1~nes, su esperanza y su pena; de lo que su suelo
y s~ mgemo ofrecen al canje ínter-americano de cosas y
de ideas en que ha de estribar enurandeciéndolos a todos
. . puJanza
.
' o
'
1a sere~a y dec1s1va
_de l~s veintiuna repúblicas.
Es sm duda de l~s altos mst1tutos docentes de quienes
hem_os_ d_e esperar el impulso gue expanda los movimientos
ya m1~rndos y, encaminándolos a la unidad deseable, los
generalice en el ~~ndo a,me_ricano._ Porgue la propaganda
ha de ser de espmtu publico, avisado y amplísimo, y la
?1ªYºr fuerza, que ha de llevarla a término reside en la
J'.lv:ntud academ1ca y escolar, ungida por la ciencia y disc1plmada _p0r _la g~nerosa _impetuosidad que el santo y seña
de Excels10'. m_sp1ra a qmenes con la gloriosa obligación de
la v~nguard1a tienen la tremenda responsabilidad del porvernr.
Po'. compleja que sea la empresa, el acometerla se reduce a simple acto de voluntad. A constituir un primer foco
de pr?paganda metódica y sabia que invite a los demás
orgarnsmos adecuados, primero, a cooperar a la formación
del ~r~g;rama definitivo de acción sobre la base que el núc)eo,m1c1al formule cou ca~áct~r provisorio: luego, a constitmr centros de cooperación mtelectual en las respectivas
sedes.
Abierto así, el tratado directo entre los Institutos de las
yarias repúblicas, so~revendría . el l~pso de preparación
mformativa, ora mediante caest1onarios a que cada centro
correspondería . con una expos!cióll formulada por los
~x~e~tos requendos ;ora promoviendo relaciones epistolares
md1v1~uales en~re alumnos, estudiantes, letrados y cientistas, o mte~camb10 de ensayos, estudios, y conferencias sobre
temas nac10nales y locales que fuesen leídos en los demás
centros correspondientes.
La creaci?u de Bibliotecas americanas r~petidas veces
propuesta. e !~perfectamente realizada en algunas repúbli.
cas, no exige smo el esfoerzo de los Institutos adhel'én~

�88

RODÓ

a fin de obtener de autores y editores la cesion de 21 ejemplares de cada publicación, destinados a lo~ 2_1 ce:1t:os
nacionales. Ha de tenerse en cuenta que el sacnfic10 exigido
es más aparente que efectivo; porque el montante de esta
contribución editorial, entraría en el cómputo del costo
global de la edición y porque esta difusion del libro le atrae
públicos hoy inaccesibles al autor americano.
El sólo acercamiento de los técnicos promovería corrientes de desconocida potencialidad en el desarrollo de las
relaciones económicas de todo órdeR y ensayos a caso
pasmosos de expansión cooperativa ínter-americana.
A riesgo de fatigaros quedan anotados estos pormenores,
p::&gt;r demostrar con ellos que la obra no demanda, en sus
comienzos, esfuerzo alguno considerable, fuera del de la
arrolladora voluntad del triunfo, que ha de inspirar la
ma¡:(nitud del asunto y el ardimiento de las juventudes americanas.
Muda, señores, de contínuo el eje de la historia en su
marcha al occidente, lentísima como es según Juvenal la
cólera de los dioses, siéntese ya que ha de cruzar el Atlánti ·
co. ¿ Están los pueblos ibéricos del nu.evo mundo apercibidos a recibir en la medida que les incumbe la ponderosa
investidura?
·
Aquellos veleros que nos ligaron a la Europa ?esde que
nacimos a la vida libre, ya no nos atan exclusivamente,
como en la pasada centuria, c::in los lazos que la. infancia
nuestra y la majestad de ella anudaron con nuestra a~miración por su atormentadora grandeza y nuestra gratitud
por cuanto de la sustancia de ella fermenta y vive en nosotros. Otras naves amarran a los puertos ibero-americanos y
otros lazos se establecen mas fuertes aún con el pueblo que
Bolívar llamó único entre todos los de la historia. Del propio modo que, por ver hacia la otra ribera del Atlántico
nos distrajimos basta el olvido unos de otros, vemos ahora
hacia el norte, con la misma mutua distracción. Sólo que,
en la nueva querencia hay diligente solicitud por parte de
la gran república a establecer solidaridad y cooperación
con nosotros, en determinadas actividades, y que, en verdad, las más de las relaciones que se renuevan entre los
pueblos del Caribe y los del Sur ocurren, mas por moda
oocidental con oca_sion de las iniciativas del norte¡ que por

COOPERACIÓN INTELECTUAL

89

preciso y claro aproximamiento entre nosotros. Y donde
reside el interés de anglo e ibero americano es en el natnml y necesario contrapeso que, por estrecha cooperacion de
nuestro grupo, restablezca al equilibrio entre ambas raz'l.s
afiance c~n él los vínculos que, dentro de amplias fórmula;
pan·,a?Jenca~as, aseguran el p,estigio sin ejemplo de las
~meneas 11~1das y su pacífica e indiscutible preponderancia para el bien en los negocios del mundo.
Nos amistamos, felizmente, cada vez más ccn los Estatados Unidos_ y, _al mismo tiempo, persistimos en el acostumbrado aleJam1ento entre nosotros, quizás porque somos
de la casa.
Ese estado de á_n!mo loc~l_ista gusta, sin embargo, de ver
en las fronte;as_ sit10 prop1c10 a sembrar suspicacia cizañosa
y, en el pat~10t1smo, excusa bastante a presumir amargo el
panal henchido allende el propio liude y rico en dulcedumbre al acíbar del terruño: nos encela hasta desconocer la
indivisible comunidad en la gloria de ayer y la tarea de
hoy, haeta r~gañarnos sobre la talla de loa padres egregios
cuya memoria es alma de nuestras democracias todas y
cuyos errores disu_e,ltos ene! fulgor d_e ~u cousagrada alteza,
B?n mera proyecc10n de pecados origmales hispano-americanos.
Error fué de Marti ir por hidalguía racial en busca de
la mu~rte e~ la manigua cubuna, porque él no era soldado
de su isla, smo mandatario de los intereses de América y
su apóstol: como_ no es de la Argentina el ínclito Libertador del Sur: rn rnn de su nativa tierra Sucre o Bolívar.
Cada uno de ellos habría ido, de requerirlo la suerte de
las armas, ,al otro ;ºn~n d~l mundo americano, porque la
obra ~om:1? habria si~o mcompleta y vana mientras la
eman~ipac10n no fuera mtegral, y porque esa era la misión
y el t~mperamento li_bertador. Ellos son de 111 América y
con ªJuste a esa medida ha de medirlos la Historia que
mientras nos la oscurezca la miopía local seremos incapa'.
ces de escribir.
'
11
•
El espír\ru casero? cuando es apasionado y fanático, es
s1e1;11~re ind1~e de socied~d en retardo, dice de Miranda, y
el umco med10 de corregirlo es la práctica de mayor mas
tuerte y apretada solidaridad humana."
'

�90
1

,1

!

RODÓ

Señores: si la cooperación intelectual es condición ineluctable de nuestra mancomunidad y ésta la fianza única
del porvenir, no alcanza el ánimo a darse cuenta de que
nuestra inacción cimente la cooperación de las mntnas
ignorancias que cupo en suerte a Venezuela denunciar
ante la Asamblea de las Naciones y que es activísima agencia de disociación regresiva en los Estados desunidos de
la América Ibérica.
La incontenible afición a estos problemas me lleva de
contínuo a acercarme a ellos hasta donde le es permitido
a quien carece de la necesaria preparación para abordar•
los, y una de las fruiciones más intensas con qne la vida
se ha servido regalarme, es la de haber visto confirmados
~ás de una vez por la crítica científica, pobres postulados
empíricos a que había llegado en la meditación; pero nunca fué tan honda esta emoción como durante la lectura de
la Suma Sociológica de Pontes de Miranda, ni llegué jamás antes a la convicción de que el cerebro movido por la
fé en aquella insuperable harmonía que los teólogos, los
filósofos y los humildes de todos los tiempos llaman amor
y que resúmen en sí y en uno los arquetipos de la definitiva bondad y la definitiva belleza; que el cerebro humano
movido hacia aquella luz, serena cual la que fluye del
mármol en que encarnó la Venus inencarnable del Nilo,
presiente la verdad, y que la Ci~ncia es la definidora y
promulgadora solemne del subconsciente anhelo humano
y cósmico de Bondad y Belleza,
El libro del jóven maestro citado pudiera ser el catecismo de la regeneraciGn de América, el texto de pedagogía
social de la que, a su juicio, pende, el futuro de la humanidad.
Señores: Puesto que hoy están congregados en esta ciudad los representantes de la América y muchos de los mas
claros representantes de su más alta intelectualidad: pues
que la Universidad de Chile se ha dignado honrarme in-.
vitándome a cumplir el deber de la palabra en su paraninfo, permitid que os diga que: la ocasión es única: que la
cooperación de nuestros hombres de pensamiento es obra
inaplazable de superior cultura y de. creación de una conciencia americana: que todo progreso es fuerza eEpiritual
aurgida del ensueño 3 el Yerbo de aoo&gt;1dores y pensadol'el:

COOPERACIÓN INTELECTUAL

91

que la misteriosa sabiduría de oportunidad confiere hoy de
plen0 derecho, a la ilustre Universidad de Chile el inmortal
~ncargo de_ ser el alma máter de la cooperación intelectual
mter-americana: y que el día en que la promueva fijará
época en los anales de la América y en los de la civilización.
CisAR ZUMETA

e Alma Compleja, irónico, malvado, poseedor de un lenguaje contorsio·

nado como el cuerpo de º!1 clown,; tales fueron las palabras que recogió
después _en uno de sus hbros, Ru:fino Blanco-::Fombona al delinear la
personahdad de Zumeta. Sin _toler~ncia alguna para las' mediocridades
ofrendantes de neced~des literarias, agresivo casi, ha destrozado y
a~orralado-:-lanza en ristre-, los valores falsos de su tierra y de Amé·
!1ca;_ valentia que h3 acarreado la temeridad de su juicio y la manifiesta
mqu1etud que ha dado, a todos, su pluma. Pero, con el mismo ahínco
con que h~ derrumb~do falsas reputaciones, ha orientado, guiado, enc~uzado s1e~pre hacia la mejor preparación, intelectual a que deben aaptr~r los_ pa1ses todos de Ibero-América. Este trata.jo leído en nuestra
Universidad, muestra _ese otro aspecto de Zumeta; aspectos de críticos
verdaderos y no margmadores a tanto la carilla ....
N_osotJ:os que rec_lamamos constantemente la unidad y confraternidad
del 1deahsmo americano, hemos creído asociarnos a lo!! loables· propósitos
de Zume~ dando a la publicidad estas notas que más de algún espiritu
('().mprens1vo ha de hacer suyo y llevarlos ,al terreno tle la nalidad etero'a

¡bWa'h..h....._

�POiMAS

POEMAS

93

Si _.se me va este amor, donde hallaré otro amor.
M1 alma de tanta angustia morirá enloquecida.
1No me lo quites! Déjalo conmigo, Señor,
no tengo más, no tengo nada más en la vida I

Dame, señor, que nunca ...
Del libro en preparación Poemas dt Guillermina

Dame, señor, que nunca este amor se me aparte.
No tengo más. Mis manos estan siempre vacías.
Si tú me lo quitases no volvería a amarte ...
¡ Cómo podría hacerlo si tú me aborrecías .. , I
No tengo más. No tengo nada más adorable.
Si este amor se me fuese dónde lo busca ría,
qué sendero, qué rio, qué bosque impenetrable
como a una veta de oro tenaz, lo ocultaría.
Es mío, mío, mío ... Señor tú me lo diste.
No me lo quites. Déjalo que conmigo se muera.
Tu voluntad lo puso en mi camino triste,
debe marchar conmigo para donde yo quiera.

JoAQUÍN

Motivos

Digiste: Quiero unirme a tu vida.
Y yo: Han vaciado un veneno
sutil hasta en su fuente.
(Te acercaste a mirar.)
8e dibujó tu imag"n en el limpio cristal
Es Egoísta, pensaste
·
diste vuelta la espald~
y empezaste a andar.
Algo se derrumbó cayendo con estrépito
sobre mi tersa fuente· pero
ni tú sentiste nada '
ni yo me atrevo a averiguar.
.

Yo te pino tan poco: .. .Nunca he pedido nada ...
Ni agua, ni pan, ni abrigo ... Y o también tengo frio I
Por sobre lo~ oteros y bajo la hondonada
me tiraste a rodar como un cesto al vacío.
Hoy que tengo este amor vengo por él a hablarte,
no tengo mas, mis manos estan siempre vacías.
· Si tú me Jo quitases no volvería a amarte .••
¡ Cómo podría hacerlo si tú me aborrecías ... I
Déjame con mi amor... Yo no he tocado nada,
ni coronas de espina, ni calvario, ni Ci'uz ...
Déjame con la vida ... Déjame la alborada
&lt;le este amor que me abraza, como abrama una luc,

CIFUENTES SEPÚLVEDA.

"""

He dejado a mis ojos
vagar por la impudicia
de mujeres deformes
y hombres contradictorios como
caricaturas vivas.

1Tengo un rencor conmigo
por haberme llenado las pupilas
de tanta cosa fea
que me muerde el espíritu
como una obsenidad.
Bnu QUEZADA..

��96

RODÓ

que desenvolver la propia personalidad y no la personalidad postiza: analícese cada cual, descubra su vocación
íntima, dése a ella con toda el alma; pero no se finja una
Condesa de N oailles, porque no logrará ser más allá de la
N oai!les de Renca, como ya llama a una II has Bleus II cierta
amiga mía harto satírica. Y eso que en poesía, América ha
dado frutos maravillosos dentro de sus mujeres: ahí están
nueslira Gabriela Mistral, Soledad, la cochabambina; Enri ·
quete, la mexicana; Eugenia Vaz Ferreira, Juana de lbarbouru, del Uruguay; Alfonsina Storni, Emilia Bertolé, de
Argentina, y la extraordinaria Delmira Agustini, del
Uruguay también, silueta inquietante de suicida u occisa
que, al decir de unos de sus críticos, era demasiado artista
para conformarse con el amor de un solo hombre .....

·[l

' 1

1

'

••

11

... ... ... -· · ............... ......................... .. ........... . ........ .

Es curioso echar un vistazo sobre las facilidades y dificultades que muchos hombres han proporcionado a la
mujer aficionadas a las letras, a las llamadas 11femes de
lettres11, 11 bas•bleus11 o II precienses•ridicules11 de épocas
diferentes: Romain Rolland, por ejemplo, opina que la
mujer escriba, que escriba cuanto quiera: pueda ser que
así, algún día, conozcamos los hombres su alma tal como
es11; Ricardo León ha ayudado a Concha Espina, en España; Claretie, en Francia, a Myrriam Harry; y, así, no
sería difícil encontrar otros casos aislados; pero en el terreno en que lo~ ejemplos son realmente copiosos es en el
sentido contrario, es decir, casos en que el hombre se ha
opuesto a que la mujer empuñe péñola: Baudelaire estimaba que la amistad de un hombre con una novelista
equivalía a un acto contra-naturaleza; Barbey d' Aurevilly
pretendía que abdicaban ellas de su sexo y perdido su
único genio, el de la coquetería; Strindberg, dice comentando a lbsen: , Me parece repugnente la mujer que estudia medicina o que habla a su marido como Rebeca habla
a Rosner o Nora a Tarvaldo. 11
Ingenieros estima como ingenuidades anticientífica el
voto de las mujeres, la justicia por jurados, etc.; J ean de
Gonrmont, hablando de las poetisas francesas, declara:
,revelan lo que el amante más perspicaz, el más curioso,
no sabría descubrir: los movimientos secretos de su relojería sentimental; poesía femenina, agrega, poesía dionísíaca,

•

'

INTERIOR
DIBU ;10

liU'l'ItRRE2

DE

VALENCIA

�I

''L
,·

LA JlUJEK Y LA LITDATURA

9'1

;-: 1.

/

ebria de sí misma• ; a H uysmans le insp~ran atroces burlas
las mujeres que escriben, habiéndose atrevido a llamar a
algunas ,camarera de cervecería•, ujudía descaradau, y a
George Sand 11 vieja danzante de revista", hilandera de ideal
estúpido,, etc.; Andrés González Blanco, escribe que las
escritoras, "como al fin son mujeres, tienen un alma casera
y burguesa, asustadiza, hipócrita u; y, por último, para no
citar sólo literatos entre los cuales pudiera hacer presión
la palanca de la envidia, citaré a Napoleón, genio de su
época, que escribía a su hermano José, a la sazón Rey de
Nápoles: uVeo con disgusto que vives demasiado entre sabios y entre gentes de letras: unos y otros equivalen a
coquetas mujeres literatas, con quienes conviene tratar
asuntos de agrado, de galantería, de quienes se hace su
mejor amiga, pero nunca su ministro u.
Pudiera acusárseme de que he puesto cuidado en expurgar frases nada amables. Y es la verdad. Lo he hecho exprofeso, no porque yo comparta tales ideas, sino para que,
habituadas como están las seí\oras al incienso que a veces
merecen y otras no, hagan el equilibrio dentro de ellas
mismas y sepan que no todos las juzgan como ante su
propia cara son juzgadas. Por lo demás, yo también estimo que los juicios anteriores, aunque corresponden a personalidades dignas y muy dignas de ser escuchadas, pueden ser refutados facilmente; por eso, he hurgado también
dentro de autoridades morales y me he encontrado, con
enorme sorpresa de mi parte, que en la sociedad de los
Santos es donde ménos se estima a la mujer: 11 San Isidro,
comenta doí\a Emilia de Pardo Bazán en uno de sus
libros, descubre la flaqueza de las hembras en la misma
etimología de su nombre; San Crisóstomo las trató de incautas; de indiscretas, San Gregorio el Grande; San Isidoro Pelusiota, de curiosas y locuaces; San Agustín ( que
era voto en la materia), sentla que la mujer es el más apto
instrumento para derribar a los justos, y San .Buenaventura catalogó los engaí\os de las mujeres .... " A ninguno de
estos padres de la Iglesia se le pasó por la mente, siquiera,
que pudieran las mujeres llegar a ser literatas; y a San
Pablo, que se le ocurrió, dejó expuesto que uno debe per•
mitirse a la mujer que adquiera educacion e instrucción;
que obedeica, sirva y se calle". Verdad que San Pablo vi-

�98

LOS

BODÓ

NIÑOS

"6 hace mntos afios y que si fuera contempáneo nues~ro

:O penssría seguramente así, y quizá tampoco habría sido
Santo.. . .
.
,
· 1
Por mi parte sin que pretenda mclmr¡ne entre as autoridades ni entre los Santos, pienso sei:cillament~ que ya
es tiempo de la mujer que escribe _sea Juzgada mdependientemente de su situación de muJer y pasar al _comentario público como mero autor. Y esa será la ~mea. forma
de que sobre el nivel medio se alcen figu~as literarias, de
mujer O de hombre, indistintamente, d1g~as del mármol y de la historia. Si unas y otros somos _igualmente capaces de escalar las cumbres, justo es también que arrastremos el mismo lastre.

EUGENIO LABARCA.

Cuando entrada la primavera los áridos cerros se florecen, y sobre los faldeos hoscos y solitarios, los huilles, en
millones y millones de flores ostentan sus corolas de
nn blanco ligeramente crema o de un lila desvanecido,
cuando todas ellas sobre los altos tallos invisibles se mecen
al paso del más leve soplo de viento, Alsino no puede dar
crédito a lo que ven sus ojos, y como por lo livianas y
frágiles e inq nietas, rarecen un emjambre de mariposas,
las espera ver alejarse de sitios, tan desolados y taciturnos.
Ah! pero cuando se va aproximando, y distante aun
de los primeros huilles, comienza a llego.r hasta él aquel
perfume incomparable, ante el cual nada valen los de las
flores de los más suntuosos jardines, su sospecha crece, y
admirado comprende que son flores, flores de los más suaves matices, de la más aerea gracia, del más sutil y delicioso aroma, que por millones y millones de ejemplares,
los cerro hoscos y callados ofrecen a la soledad.
Desciende sobre ellas, y como una euorme mariposa va
y viene volando a breve altura sobre aquel tapiz maravilloso.
Lns olea-ias de aire que sus alas vuelcan caen sobre
los huilles que, un instante, por esquivarlo, se doblegan,
como presos de pavor, para luego erguirse temblorosos,
cuando él se aleja.
Ebrio de la mas sutil embriaguez, cae sobre las flores y
se recuesta y revuelve sobre ellas. Q;iieto y sumido entre
los huilles, Alsino al saturarse de su fragancia se siente
mecer por una suavidad que no ha encontrado eu los más
sedantes aires;
Le parece no estar en parte determinada. Como si su
sér fuese no más que un aroma, siente que su alma fluye
fuera de sí.

�100

•JtODf

Más que alegría humana es sutil plenitud_ de felicidad

la que le domina. DesP.a a la vez, llorar y reir, y danzar.

.. ,.

tf, .;.
•t~

Hay unos celajes hácia el poniente, el sol, ya en descenso tras ellos se oculta; quedan en sombra el faldeo y
sus fl~res pero luego sale otra vez, y más resplandeciente,
el sol; y :ntonces los huilles con s~s finos pétalos, traspa•
rentes, y las venillas llenas de savrn, forman 1;1n mconsÚ·
til encaje de seda y plata que ondula en la.brisa.
Pasa el tiempo olvidado, como un río distante que se
contempla desde una firme montaña ...
U nas voces infantiles hacen que Alsino se incorpore.
Asomados entre las corolas, cinco niños pequeños pasan
cerca cada cual con una enorme brazada de flores. Los
may~res se alejan, pero el más rezagado y chiquitín tropieza y cae, y sus manos sueltan la olorosa cacga. Desconsolado llora,
Nadie acompaña a los niños. Un perrillo que divisa a
Alsino, furioso ladra, pero come_&gt; éste le habla a~ectuo,so,
viene humillándose, Acude Alsmo y levanta el mño ca1do
y le devuelve las flores, y para alcanzar a sus herman~s
. que van distante, lo pone sobre sus hombres y corre hacia
ellos.
El perrillo, con ánimo de fiesta, va a su siga, entre saltos, ladrando.
,
El chico, que aún tiene las mejillas cruzadas de lágrimas, ríe y grita alborozado,
Cuando llega a donde sus hermanos, cada uno de ellos
pide ser a su vez ginete de Alsino.
• Nadie se inquieta del extraño hombre alado que en medio de ellos danza con el hermanito en hombros.
Tomándose de las manos tienden una cadena a su alrededor para hacerlo prisionero, y sin saberlo Alsino, enton •
ces, canta:
Más léjos que en todo camim;&gt;
los pies en la danza movemos,
es vuelo en secreto tenido,
¡ dancemos, dancemos, dancemos I
Cuando se fatigan, Alsino rodeado de; los ni!los, aun
juega eon ellos. Y los niñoa,] sin preguntar cosa a]¡una,

L88

Nlll"OS

101

mientras tant~ los mayores no se atreven, los pequeflitos
toman las alas, abren las plumas, y meten por ellas sus
manecitas y sus cabezas risueñas.
Alsino olvidado de todo, se solaza con la infantil com•
paflía, más observa que ~l perrillo, mirando hácia un sendero próximo, endereza las orejas y ladra.
Un hombre, una mano en alto, sirviéndole de visera,
los observa.
Rápido Alsino aparta a los niflos que quieren retenerlo,
y corre veloz, y luego, volando, desaparece.

PEDRO PRADO.

�NUESTRA NACIONALIDAD

N U E S T R A N A C I O N ALI DA D (1)
\

LAS

••
1

FUERZAS

VIVAS

DE

CHILE

Si nos detenemos a observar la constitución org4nica
y social de otros países viejos que tienen su tradición
y su historia, veremos es.ta tradición y esta historia
grabada indeleblemente en las obras Je arte de sus Museos, en los libros de sus literaturas, en los monumentos
de sus ciudades, en los nombres de sus villas, en el carác·
ter de sus habitan¡es, en sus caaciones, en su música, en
todos los deta1les, en suma: la tradiciñn, la nacionalidad es
el alma, el aroma, la guía de esas naciones de vanguardia
dentro de todo Progreso.
España, que ha sido uno de los grandes imperios del
mundo "en cuyos dominios no se ponía el sol'" conserva
cuidadosamente sus monumentales Iglesias, acueductos,
documentos vivos del progreso de cada raza de las que
formaron la unidad española. Hay provincias:de,España en
las que se conserva la manera de vestir a través de las
modas y costumbres. Los artistas españoles inmortalizan
esta tradición trasladándola viva a telas estupendas que
admira el mundo.
En Francia, se conservan hasta los árboles de las carre·
teras, los monumentos, las piedras del antiguo París de
los Galos, las iglesias y todo aquello que pueda ser luz de
tradición.
Es que esos países aman su nacionalidad, se inspiran
en su tradición y están orientados, compJetamente orientados.
En Chile, país jóven, único en Am,érica por su fuerte
unidad racial, se desprecia esa tradición; desconocemos los
conceptos patria y nacionalidad. Apenas nacidos, tratamos de innovarlo todo, y lo hacemos como mejor pode(U Conferencia d.iclatla en lll.S principales ciudades Jd paítt por su
autor~

108

mos. Los .edi_les reducen los bellos árboles a leña y demuelen los ed~fic1os que pueden recordar el pasado cercanísi~o de Chile; y sus escritores se inspiran en libros extranJeros para escribir. Así tenemos literatura eminente hindú, francesa, llamada decante, mística, etc. 1 sus autores
desprecian tratar asuntos del ambiente 1 no son altos· 1~
moda, la orientación nueva, el arte por el arte exigen 'que
se destierre nuestra nacionalidad.
'
Si anafüamos, ligeramente esta nacionalidad veremos
su enorme valor tradicional e histórico sus costumbres
únicas, su idiosincrasia absoluta y claro: nos sonreiremos
de aquellos artistas que van a la Francia de Baudelaire o a
los libros de Tagore a buscar. molde para sus pensamientos
reflejos. Parece que hay una pugna por desconocer nuestra
nacionalidad.
Preguntaba JO a un jóven poeta de Temuco que escribe ~ersos a la manera de Francia, si sabía algo de los episodios de la guerra araucana en la provincia de Cautín ·
los desconocía; pero sabía en francés los versos de los fran'.
ceses ...

Antes de entrar a tratar mi asunto que es el de demostrar el valor de nuestra raza, sus fuerzas vivas, quiero
hacer una pregunta ¿Haremos mal, si del modo de los países más civilizados del mundo, tratamos de conservar
nuestro pasado y de buscar inspiración en él?

¿Deberé hab!ar de 11:uestra raza? ¿Qué podría decir que
no fuera conocido? Diré que descendemos del Conquista·
d?r ávido de oro y del aborígen salvajemente indepen·
~1ente, del aborígen que supo, tejer una epopeya inmortalizada por el Trovador Paladm y glosada por muchos ingenios españole~ y por las balbucientes rimas de más de
algún trovador criollo de los tiempos de la Colonia.
Diré para justificar en algo los muchos reparos que
tengo que hacer a Chile y a los chileno~, que la avidez del
c&lt;:mquistador y la pereza del indio pesan hoy como ur.a túmea de plomo sobre nuestra nacionalidad que es vigorosa
que es gigante;peroque esta dormida?
'
Chile se extiende entre la cordillera de Los Andes y el
Océano del Pacífico; tiene todas las zonas terrestres, por

�~U.ESTRA .ls'ACIONALIDAD
104

j(O[)Ó

consiguiente puede producirlo todo; sus montan.as están
pobladas de árboles gigantes que constituyen una enorme
riqueza industrial y que son de una belleza paradisíaca.
Toda clase de minerales tienen las entrañas de e■ta tierra próvida, toda clase de exquisitos peces y mariscos tiene
el Pacífico y el árido desierto guarda en sus entrañas el
nitrato "que vale más que el oro". El agua es abundante
en todo el valle central, pueden prospera!' la agricultura
y la ganac:ería y toda clase de industrias.
La raza es altiva y comprensiva, verdad, que es también
levantisca como obliga su naturaleza a los montañeses que
han nacido muy cerca del sol y cuya cuna ha sido mecida
por los huracanes .... y los costinos que están acostumbrados
a desafiar los embates de "la mar" aquella hembra veleidosa
que con su abrazo arrulla o destroza. Verdad es que la
raza es levantisca y a las veces fanfarrona; pero es fuerte,
tradicionalmei,te fuerte, no hay temperatura que no re·
sista, no hay trabajo que no pueda ejecutar, no hay empresa que RO pueda llevar a puerto.
Llena está la historia militar de Chile de páginas admirables en las que puede estudiarse el alma generosa del
chileno que ha demostrado que tiene despertares dignos
de la epopeya y del bronce.
Cochrane, dijo una vez, a propósito del asalto y toma
de la "Esmeralda" en el Callao: uNingún hombre de guerra en el mundo habría podido cumplir con mayor acierto
las órdenes que se le dieran". En todos sus hechos de
guerra han asombrado. Y yo digo si esta raza ha despertado para combatir y ha ganado tantas batallas, por que no
emprende la conquista industrial y forma para siempre
su nacionalidad, basada en la eficiencia industrial y en la
indepencia económica?
Deben, pues preocuparse de formar esta nacionalidad,
analizando, el estadista, el pensador, el escritor en general.
Escribiendo este trabajo encuentro en El Mercurio unos
bellos co11ceptos vertidos por el señor Zañartu Prieto, expuestos en la Asamblea Liberal Democrática, conceptos que
vienen en ayuda de mi labor. Los copio a continuación:
"Posee nuestro país un territorio de más de 2,500 kilómetros de largo y está bailada en toda su extensión por el
mar propicio al comercio y tiene todas las ve.ntajas que

p~ra un país significa poseer una raza que se ha educado
mirando cara a cara a la :naturaleza en las demostraciones peligrosas de la vida del navegante, del pescador, del
aventurero de las olas.
Teuemos los climas mái variados y, en consecuencia
nueRtro suelo puede resistir t')da clase de cultivo.
'
Los ríos que se despel\an de la montana andina que,
como barrera protectora de la expansión de un vecino que
Gob!e~nos má~ inteligentes han hecho pregresar con
vert1gmosa rapidez, poseen la fuerza suficiente para hacer
de este país, en pocos al\os, algo así como un inmenso labo~atorio industrial en que se podrían someter a manipulaciones prove,cho~as no sólo los prodnctos de la tierra y
de la ga~ade:1a, smo los metales que hay en abundancia
extraordrnaria en las entrañas de su; ¡montes, digo más,
que en algunos casos forman, como los minerales de fierro
de_l Tofo, y en los de cobre de Chuquicamata, cerros de
romerales. que se exp~otan al barrer por el brazo, y el capi•
tal extranJero produciendo en los compatriotas que contemplan la faena la admiración primero, el desconsuelo
después, al contemplar la impotencia nacional para una
obra q_ue por vernos obligados a ponerla en otras manos
deja a Chile un mezquino beneficio. •Los campos cultiv/
dos o cultivables de nuestro territorio son extensos y son
rico~. ~l sur nos ofrece, sin que para ello hayamos hecho
sacrificio alguno, maderas abundantes y variadas y tan aptai1 para todos los trabajos, desde los más rústicos a que
deben sufrir la prueba del tiempo, y demás eltmentos destructores de la naturaleza, hasta loe más finos. Se ha en·
contrado, en las construcciones en Valdivia y otros lugares d~l sur, a orillas del río o en las playas marinas, cons·
trucc10nes de madera hechas por los primeros moradores
europeos en perfectas condiciones después de casi un siglo. Por lo que hace a los trabajos de ebanistería la últi~ª- exposición indu_strial, que debe enorgullecern~s, ha exc1b1do ~ uelles fabr1~ados con madera chilena, que pueden
comyet1r con los meJores extranjeros.
E destino y el valor indomable de nuestros soldados
nos dieron el monopolio del salitre en el mundo".
'
He aquí pues, que mis ideas son las de todos los hombrea que tienen hondoa sentimientos de nacionaliamo y

�R~DÓ

NUESTRA NACIONALIDAD

que conocen esta tierra qu~ e~ un~ verdadera tierra de provisión en la que no hay m ahmanas.
.
Estudiaré algunas fases de nuestra cultura nac10nal
que me ayudarán a demostrar que estamos adormecidos,
que debemos despertar y que tenemos, no el derecho, el
deber de ser uno de los más potentes países del m1;1n,do.
Antes de estudiar en detalle nuestras artes d1re con
hondo e indignado dolor que en arte somos tributarios
desgraciados de otros países.
·
Veamos en que forma.
.
.
Nuestros pintores y escultores, excepción de Nicanor
Plaza Rebolledo Correa a veces Gordón y Exequiel Plaza
'
. 1es.
y muy' pocos otros, no tratan
de asuntos nacio~a
Los escritores, pintores y escultores de Francia ~o hacen otra cosa en su vida que presentarnos su Francia desde los más múltiples aspectos, asl?ectos .~ue nos parecen
siempre nuevos. Ahí están el_ plácido Mistral, Zola y todos los escritores, con excepción de los de teatro que no
concluyen en varios siglos de darle vueltas, -perdón-al
adulterio. Los pintores sólo presentan los árboles de ~rancia las mujeres de Francia, las costumbres de Francia, y
nu~stros aficionados se extasían ante las costumbres de
Francia copiadas por una paleta genial.
Los genios españoles, y los que no lo son, no hacen
nada más que presentar sus tipos; vibran los colores y las
costumbres de la Espa'i'ia de los toros, de las m~no!as, de
las chulas y de los tipos pintorescos. de las provmcias, fulgen las huertas de Murcia, las mantillas y la man:a Zamorana y el traje de luces y los claveles y los carmmes . fantásticos borrachos de color y de sol, surgen sus monumentos' que proclaman p~ra siempre con voc~s et,ernas la
tradición española, tradición suntuosa de sab1duria de oro
y de sangre y de civilización.
Y ahí estan Sorolla el gigante de la paleta y ~uloaga y
Nieto y Anglada y todos, para mostrar a traves de sus
temperamentos la estupenda nacio~alidad española. ,
Y O sé que nuestros pintores Jóvenes, la mayorm . de
ellos no buscan su inspiración en nuestra naturaleza smo
en to' ya pintado y que respor.de a lfl fisonomía de rem?tas
nacionalidades 1 para ejecutar un arte francamente híbrido.
A pesar de los éxitos de los maestros Valenzuela ~os

que con sus cuadros de asuntos chilenos ha sido medaliado en Parí~, y de Rebolledo Canea que ha vendido en
su exposición en Buenos Aires todas sus telas, y en Santiago ha alcanza.lo mayores precios que célebres pintores
extranjeros, habiendo vendido telas suyas para ser revendidas en Lóndres, ao bastan; digo, esos ejemplos, los pintores siguen inventando colores que no son los nuestros,
adulterando su personalidad que debía ser fecunda y produciendo el desgraciado arte a que me he referido.
El huaso chileno montado en su brioso caballo, en su
montura típica y con sus arreos pintorescos, desde el chamanto de labor al sombrero de pita, las polainas, el pa•
ñuelo volado y la faja encarnada, ese bello tipo de hombre
bronceado por nuestro sol, de expresión irónica y segura
de ademanes reposados y de atlético cuerpo no ha despertado la atención de nuestros artista~. ¿Por qué? Duermen.
Prefieren ser tributarios a conquistar su nacionalidad.
En literatura, Baldomero Lillo, el cuentista gigantesco
de "Sub-Terra" co.nprendió con su genial visión nuestro
arte y lo empapó del alma chilena y por esa razón su libro
será eternamente un gran libro para esta nacionalidad en
formación.
Mariano Latorre, Rafael Maluenda, Fernando Santiván y algún otro han trabajado por dotar a Chile de arte
propio, nacional. Así como don Julio Vicuña Cifuentes,
don Ramón Lava! y otros pocos se han preocupado de la
tradición que es el aroma de la nacionalidad; pero son muy
pocos, muy pocos; los demás, escriben a la manera de
Francia
Críticos que se han hecho una fama, como N. Yáñez
Sil va, han clasificado de inferior el arte que en el teatro
ha definido el alma popular o los problemas nacionales:
para él sólo tiene mérito lo que lleva correcto pantalón,
cosméticos y todos los atributos de lo cursi ....
El teatro está aviado con censores como éste ....
Trata,·é ahora de estudiar ligeramente la obra del autor
más cl::ileno y más enorme que ha producido Chile: habla. ré de Cárlos Pezoa Véliz.
Pezoa Véliz fué un hombre del pueblo, del pueblo indiferenciado que carece de todo, que muere lentamente en
eata tierra de promisi&lt;.Ín como tendré el dolor de dW1&lt;llil·

106

1

:1t
it::

'

1

107

�RODÓ

;~

il::.
,,_

A MA D O

trarlo; ansioso de todo, se despertó en él la ~dea rebelde de
gritar sus dolores y sus sensacione~ y lo hizo en versos
rudos a veces, pero que poseen el alma sufridora, levantisca y altanera del chileno.
_
Pezoa Véliz fué el roto muerto de hambre que trabaJa
en el predio de un odioso amo sin más horizonte que morir lentamente, fué el inquilino sufrido, fué el minero del
caliche, el trabajador generoso de mar que carga y descarga los grandes buques que sólo traen prqductos y que
cuando llevan, llevan lo que hace falta ... El fué el cantor
del hampa, el que expresó el dolor y el ansia colectivos,
él es único en nuestra literatura, el más grande porque es
el más nacional, el más chileno, porque pudo hacer a!go
bueno y nuevo, porque nueva es nuestra configuración
espiritual, porque nueva y pura es nuestra raza que tan bella historia tiene y tan heróico origen.
Sólo el gran poeta argentino de Las Misas Herejes
Evaristo Carriego ha hecho en América una labor p~ética
similar; pero comparativamente hablando, menos nac10nalista.
El día que pintores, literatos y los dem~s artistas despierten, harán la obra que la muerte no deJÓ hacer a Pezoa
Veliz.

1
ANTONIO

•

( Concluirá).

.AOEVEDO HERNÁNDEZ.

N E R V O,

Bien está sobre la frente de los poetas la corona de luz
del Misticismo. Porque ¿qué son, en su acepción más pura, las religiones, sino Poesía infinita y eterna? ... Anhelo
de ensueño, noble idealismo, ansia de vasta perspectiva,
armonía, misterio, constituyen el alma de todi,. religión.
Y son los templos, recintos sugestivos donde la Humanidad encuentra la síntesis de aquella plenitud que palpita
en nosotros espontánea y grandiosa, ante el enigma de la
Vida y la hermosura de la Naturaleza. Y desde cuyos
pórticos comtemplamos al Dolor y a la Esperanza, llevando de la mano hacia la nave silenciosa, la virgencita ciega
de juventud perenne, frágil y sonriente, a quien llamamos
Fé.
Trátese de lejanos cantos de la Mitología, o de modernas liturgias, de la Ilíada, el Alcorán o la Biblia. Poeta
es vate, o adivino. Y posea el alma heroica y libre de los
tiempos antiguos, o el alma resignada de nuestra época
angustiosa y triste, el Misticismo es su elemento más propicio; jardín paradisíaco, apto para el más perfecto florecimiento de abstracciones y ensueños, bajo cuyas frondas
permanece estático en la misma actitud de enigma revelado, sin hojas marchitas ni brotes nuevos, el Arbol de la
Ciencia del Bien y del Mal.
En ello andan al igual poetas y filósofos. La sabiduría
sólo puede poetizar en las abstrusas cuestione! de alta
teología. Y ante el persistente hermetismo de la Verdad,
quizá sea el poeta superior al sabio, porque crea con el
encanto de la rima alas para el espíritu, que el rudo arbitrio del raciocinador tiende a agCltar o destruír con implacable inconsciencia e iniítil tralilcendencia. Cerrada ha de
quedar por siempre con triple llave inescrutable la puerta
del Santuario de la muerte, sin que podamos afirmar o
negar que no es la Nada quien se proloague eternamente
en un inaccesible Azul.

�RODÓ

AMADO NERVO

Amado Nervo fué místico y poeta. A su musa podría
aplicársele la metÁfora que solía emplear Renán compa•
rando su alma con la golondrina subyugada en el constante vuelo en torno de la Iglesia. Ignoro si, como el admirable razonador de Treguier, vivió Nervo la adolescen·
cia entre los muros grises del seminario. Pero, había en su
mirar de soslayo y en la afable placi~ez_ del rostro algo de
sacerdotal, que con el suave hablar msmuante }'. pausado
y el rítmico ademán de ambos brazos, d~banle c,~rta apa·
riencia de hombre acostumbrado al apac1 ble ambiente de
las catedrales, al canto llano, y al incienso que adormece.
Su c,d, eza estaba clamando la tonsura, y sus manos largas
y pálidas, la nobleza episcopal de la amatista. Aún en la
época de su primera juventud, cuando usaba aquella luenga barba color de ébano que le asemejaba a Alfredo de
Musset, nuestro poeta poseía el aspe?to ascético de un
monje cartujano; y los ojos ensombrecidos por el negro
cabello, resaltaban profundos, haciendo pensar en volup.tarias maceraciones y en el tormento del ayuno.
No creáis empero que Amado vivió bajo inEolios polvorientos, e~tregad; al estudi? d~ los _Li?ro~ Sagr~dos.
Ni hospedóse en conventos solitarios, m e¡erc1ó ofi~io ~e
de exeges1s
Pastor de ove¡· as descarriadas·' nunca ocupóse
'l F , , ,
y la hermenéutica perma~eció secret~ para e . ue m1st1•
co por su inmensa atracción al Ideahs~';, y por el c?n·
vencimiento inquebrantable en su religión y en su Dios.
Pero comulgaba asimismo coc el ?ios Amor, ofrendando
lirios impolutos a la belleza fememna, y consa~rando _trovas fragantes a sus cuitas de enamorado ... NI desden:i~a
su Musa la gracia mundana. Sobre todo cuanjlo escr~bia
en prosa-prosa deleitosa de poet~-oíase susu_rrar la )ro•
nía burlona y maliciosa, cual abe¡a que Ya y viene ágil Y
amenazante, pero que luego tiende sus diminutas_alas de
oro y desaparece sin haber llegado a ofen~er. Platicar con
N ervo era acercarse al moderador de pasiones. Su gesto
amable su ecuanimidad de 6spíritn, su 'mansedumbre de
corazó~, eran escudo de bronce contra ".iol~ncias y reb~ldías. Llevaba eri sí propio, como tesoro mv~olable, el mtimo convencimiento de que, fuertes o débiles, hoscos o
plácidos, gloriosos o anónimo~, idéntica tierra ha de cubrirnos en la obscura noche sm fin ...

La visión de la muerte constituye tema predominante
en el númen poético de Amado Nervo; constante "leit•

118

t

!

•
¡

'

.

.,.
·h•
1 ••

(

'

....

_' '. :
' , ,

~

'

,' 1· , ,

i¡"t f

111

motiv" de su lirismo, fué casi su sola inspiración. Como
en las nobles sinfonías wagnerianas, la idea fija piérdese
a veces entre las ondas musicales de la orquestación, arrebatada por la tormenta; entre cuyas sonoridades brotan
por instantes églogas, idilios, risas, charloteos, frases alegres; pero luego, de súbito, resurge la eterna queja melodiosa y flota vacilante y frágil sobre la onda encrespada,
para hundirse otra vez violentamente, como deshecha contra invisible escollo, y resurgir al fin, triunfadora y única
en el espíritu obsecado del gran poeta mexicano; misteriosa y triste, cual la blanca vela del barco que atraviesa
al caer la tarde tras el lejano horizonte, en un crepúsculo
gris manchado de carmín y gualda. N ervo se abraza a
su tristeza como el adolescente a la vírgen de los primeros amores, extasiado y confus'I, como si percibiese la
única verdad, la dulce afinidad de su existencia; y al influjo de aquella voz que le atrae con seducciones de sirena, el poeta ha creado lo más hermoso, lo más original,
lo más perfecto de su obra: desde Perlas Negras, Místicas, En Voz Baja, Jardínes Interiores, basta aquel libroplegaria Elevación, que podría ser recitado cual responso
elocuente y sincero entre cánticos y mirra, ante la grq
arrodillada.
El poder de voluntad de N ervo, la fuerza de convicciones, la solidez del cerebro, obsérvanse de manera incontrastable si reflexionamos que, habiendo vivido en el ciclo
más intenso del "Modernismo" literario, en las Capillas
absorbentes de nuestra amada Lutecia, y en intimidad con
algunos de los más conspícuos defensores de aquel movimiento; permanece s11 Musa incólume, libre de estímulos
imitativos, persoual y serena. Ni Verlaine, ni Mallarmé,
ni Mareas, ni Daría ejercieron en él influjo alguno Y no
que fue¡¡e adversario del "Modernismo", pues supo en ocasiones defenderle con entusiasmos juveniles; sino que
otras fueron sns cadenas, y otros fueron sus fervores, inclinaciones e impulsos. Arraigos indestructibles yacían en
el fondo de su corazón, formando la. propia razón de su
existir: ¡la muerte!. .. ¡los muertos! ... Más, no encontraréis por estos lados los muertos de Dante, de Byron, de

�111

BOD_Ó

Poe: sombras trágicas, fantasmas del alcohol o de las drogas, difuntos que claman vengaBzas, aparecidos atormentados por riquezas ocultas; imaginaciones del pavor, la
ignorancia y la locura. Los muertos de Nervo son sus
muertos; los de su hogar; aquellos a quienes am6; a quienes desea volver a ver; los que él supone que le siguen
amando y mirando; los plácidos; sin cóleras, engaños, lamentos; que han continuado vagando en torno suyo, invisiblemente; que andan en su alcoba cuanclo está ausen·
te; hojean los libros y lr,en sus papeles; y escóndem,e presurosos al sentir la mano del poeta que abre la puerta;
aguardando sin angustias ni sollozos la hora inmutable,
de antemano señalada, del viaje próximo ...
En verdad esos muertos subsisten en la melancolía del
recuerdo; son los muertos que llevamos encerrados en nosotros mismos; que irradian de nuestro sér, y en él moran
y se penetran, en una encarnación inmanente, que es san•
gre de nuestra sangre, espíritu de nuestro espíritu, y que
padecen la última muerte, ~uando nuestro corazón cesa de
latir; y nuestro cerebro cesa de pensar. Los muertos de
Amado Nervo, con él murieron. Pero si ellos le deben al
dulce y noble poe1a una aparente prolongación de la vida;
él les debe algo más fuerte e imperecedero que vano fulgurar de sombras y reír de duendes: el númen creador, la
gloria de su su nombre, el continuar viviendo .••
PEDRO CÉSAR DOMINICI.

De Tronos Vacantes, libro analista, expOE!iti,:o y de alta com ·
prenliión artü1tica, en gestacionj es este origina.l del egregio crítico y
novelieta venezolano, de quien nos ocupamos ya, en la entrega anterior.
Muy oportuna ocasión ésta, la de rememorar al personalista poeta de
nuestra. América-gloria de México, tan fecunda en aedas de la más pura
sutilidad lírica del Continente-, en el doloroso recuerdo de su preci•
so aniversario, a través de estas páJ?inas exqui~itas, de estilo y gusto, de
Pedro César Dominici, quien ha correspondido con toda simpatía a
nuestro pedimento de celaboración conatante y desinteresada.

�P O E M A S

Bxcelsitud.

Ese árbol del camino que en floración eE talla
es un sabio. Comprende sin inquietud y calla.
Y aunque la nube cambie de color y se irise
y el viento cante y zumbe, absorto él nada dice.
Él sabe de la estrella el titilar; entiende
las voces de los astros. ¡ Es un sabio! Comprende
las cosas que no llegan a estos pobres sentidos.
humanos. Y se yergue a auscultar los latidos
de la Naturaleza y se tuerce y se ahonda.
Y sólo en otro árbol halla quien le responda.

Y porque el árbol tiene sensitivos oídos
para escuchar las voces, se ha poblado de nidos;

arraigan sus raíces en lo oscuro del suelo
y se eleva su copa por alcanzar .el cielo.
Sin inquietud el árbol en floración estalla.
Sabe todas las cosas, y sólo mira y calla.
AGUSTÍN CABTELBLANCO P.

Me dijeron, amor, cuando era nii!a ...

Me dijeron, Amor, cuando era niña;
"Es más grande que Dios" ...
Y yo esperaba verte vestido de poesía,
y escuchar,¡melodiosa y tonante, tu_ voz.

�114

1

'

1

'

,

t
.,.

RODÓ

Me dijeron: "Su rostro ilumina loe mundos" ...
Y yo esperaba un día contemplar tu esplendor;
y para hacerme digna de tu imperio divino,
acicalé mi espíritu y ahondé en mi corazón.
Me vestí de esperanza, me toqué de opti_mismo;
y toda el alma llena de un sagrado temblor,
me dispuse a acogerte en estado de Gracia
como a la Eucaristía enfiesta de Pasión.
Viniste? ... Acaso un día te llegaste en silencio;
ningún perfume a incienso dijo tu condición.
La estrella de tu frente, como a los Reyes Magos,
no me dijo en lenguaje de luz: " E ste soy yo."
Y pasaste a mi lado; y yo seguí esperando
el milagro divino de tu sacro esplendor.
Y un día, reclinando mi frente en un regazo,
creyendo que era el tuyo, me recibió el Dolor ...
Amor ... Amor ... viniste? ... Nunca más en mi vida
escucharé el acento de tu divina voz ...
Y un día, me habían dicho, Amor, cuando era nilia;
, .Es más grande que Dio •... "

(

.

POEMAS

Se ha tenido amores ... Y mucho antes,

la dulce quietud familiar.
l,;n las noches lejanas
hay un br,.cero encendido, una imagen, una oración ...
El ·patio de la casa era azul, y en medio
dos naranjos nevados de az~ har,
Nuestt-os juegos de niño están allí,
Aquel trompo con múi!ica .. .
Aquel muñeco de aserrín .. .
El traje negro de la abuela, la madre, la hermana, .•.
U no ha crnzado muchos caminos
y en los caminos ha perdido
hasta la voz del hogar !
Después ... aq¡_;ella mujer.
Al mirarnos ladeaba la cabeza ...
Era rubia. Nos besó la primera.
Ahora ¿ dónde está?
No nos queda más que el recuerdo blanco de su cuerpo
y la memoria triste y dulce de su gesto para hablar.
En la casa está todo en silencio,
Otro cigarro. Es pnciso fumar .
Un leño aviva el fuego...
Suspiramos. Aquel invierno, en aquella ciuJad,
murió el compañero mas querido.
Era extranjero, pobre. Se llamaba Alaín.
Esta pipa es recuerdo suyo.
Por todo estaba alegre. Bebía
y por las noches cantaba canciones ele su país.

LUIBJ. LUISI.

1 ..

,1~

(

;
'

":

.,

Cuando venga la. luna nueva. ...

•

r

,.

¡'t,

En la noche sin luna, en que no es posible vagar,
La vida! pensamos.
Los años pasados ...
¿Bajo cuantos soles amarillos
en un gesto inútil alzamos las manos?

ea dulce y es amargo encerrarse en el cuarto

y ante el fogón encendido, pasearse y recordar.
U no furo&amp; ... piensa ... Al andar crujen los muebles.
La sombra que baila en las paredes
es un buen camarada con quien converear.

Se marchita y muere todo lo que amamos.
Hay un año, en la vida sombrío de soledad.
El gesto mas nuestro,
nuestra canción mas íntima
bajo algún cielo triste se hEbrá de marchitar .

Loa años pasados!
En nuestra garganta pesa su triste collar.
•

�LETRAS

116

Doblamos la frente.
Un nudo de amargura nos apreta el corazón.

FEMENINAS

DE

AMÉRICA-HISPANA

Cuando venga la luna nueva
la voz estará partida, el alma estará can~ada.
Y será un largo sollozo nuestra nueva canción .. ,
!.-ARGENTINA· LA POESIA. (Continuación)
ALBERTO

ROJAS GIMÉNEZ.

En Alfousina Storni, surge el sufrimiento de un querer
imposible
Ahí está el ansia suprema buscando amor ...
El verso toma vida, vibra al contacto del alma que co•
rrespouderá y, locamente dichosa "por los mismos camino•", embriagados por el goce enorme, "hecharán a andar .... "
Aunque notorio su sensitivismo, la poetisa ha encoutra·
do su sensualidad creada mediante su arte mismo; y nacido así el deseo eterno de aprovechar la carne que pronto
ha de corromperse-la misma intención de la lbarbouron:
Tómame ahora que·aún es te:nprano
y que llevo dalias nuevas en las manos.

Ahora, que tengo la carne olorosa,
y los ojos limpios y la piel de ro•a ...
Más su erotismo no es bajo, relajante: ella anhela vivir,
vivir nada más, para un amor que sólo sea inmensamente
amor ... (1)

(1) Posteriormente unos artículos sueltos, pusiéronme en
co nacimiento de que la Storni no comprende la cansa dellamar-los comentaristas,-eróticas sus produccione•. Si ta.! ha
sido mi intento, he de buscar en la.s palabras de Pierre Loys.
citadas ¡,or Luis Doreste, la explicación de este objetar: ,C'esl
que la sensualité est la condition mistérieuse, mais necessaire
et creatrice du d,véloppement intelectuel., Sin embargo, y aclarando más, ¿bajo qué c9ucepto ético se ha de clasificar la prodúccióo de una mujer que escribe, por ejemplo, un poema
como éste que guarda en su interior El Dulce Dallo: B4rbara?

�118

RODÓ

Limosna, llom la angustia de su inquietud imperturbable:
Ahora quiero un alma, sér que voy buscando,
ahora quiero un alma para poder amar;
échame sobre el alma gota a gota tu alma
el cielo de tu alma y a no pretendo más.
Quiero un alma, es un alma la que husco en la vida,
es un alma, es un alma; la sed me matará;

y el alma es como un cielo, quiero un alma estrellada,
con un alma estrellada me quiero iluminar,
Soy una pobre cosa; nadie más pobre cosa
qus yo que busco un alm&gt;t sin poderla encontrar;
la compro con la vida, al qu~ la traiga pago
con mi alma su alma. ¿Quién me la quiere dar?
11
'!

!

•
t ..,

.•

Trremediablemente .•• , es la sucesión de la pasión revelada en los volúmenes anteriores: La Inquietud del Rosal
y .El Dulce Daño; el mismo intento, idéntico fin de exiil•
tir: parece anunciar todo Alma, Vida, Amor ...
En Presentación para un Libro, ella misma se ha en·
cargado de definirse:
Esta que veis aquí, de ojo11 azulea,
es mujer y hace verso!.
Parece inofensiva a simple vista,
pero estaos aten tos ...

r'

·r~
.¡,

t
....;

1 .,

f
Tomemos un pájaro con IH alas reBadae
y pico de oro. Salvemos la mar.
Salvemos la tierra
basta el cabalístico
valle de Jae piedras, forma triangular.
Los Dioses Bt, nutren de humanos. Puelil oye,
al pie de Ja Esfinge me poseerás.
¡Horror de los cielos/ ¡Huida de estrellas!. ..

•

Lll'fRAS FE~lENfNAB

Cuando este libro vaya a vuestra bijas,
madres, queurnd incienso;

no sea que debajo de esta capa,
suave, rle terc10pelo,

lleve una cola larga, esta muchacha,
y un par de cuernos ...
A veces intenta recogerse, deshacer lo m1tnifestado.
1Cuán tranquilo su espíritu si hubiera sido distinto su
sendero!. ..
Allí están los versos de ¿ Y esta mariposa?
¿Y esta mariposa que por mi cerebro
a deshora se anda?
¿Y es a mariposa que ronda y más ronda
y apeuas se cansa?
¿Qué habrá de dejarme cuando acorte el vuelo
y el polen se caiga?
¿Qué habrá de dejarme cuando edre mis manos
se advierta
la escarcha '
.
y megue mi leng1'a
la buena palabra,
y nieguen mis ojos
la quieta mirada,
y el corazón niegue
la dulzura manes.?
¿Qué habrá de dejarme que no sea un largo
sendero sin plantas,
y los ojos ciegos y Ja lengua muda •
y el río sin ag .. a?
¡O,jalá pudiese desandar camino,
mejorar el alma,
limpiarla de cardos, ponerla una poca
de b uena esperanza,

La Esfinge alarmada se despestará.
Después, sacríficio terrible cumplido1
con juncos de Arabia me degollarás.
Ponme el cuello blando, allí, sobre la Esfinge
Sangre brotará.
'
rOh el encantamiento qw.e mi !:=angre quiebra!
Muérete de espanto; la Esfinge hablará..

Por algo ha dicho, pues, el novecentista Juan Re.món Jiménez:

,];l arte ha de ser, ante todo, "conscientemente sensual",

halagad~ de los ,sentidos inteligentes... •

119

y sembrar en ella f!ore1 de los eampo1,
y alzarle montafias
que toquen el cielo,
y ponerle tierra fecund&amp; y do,adá
por soles de Enero,
y desear nn beso con sabor de agua
bajo el techo viejo
de la vieja caea
donde crecen hiedra•
helechos y malvas ...

�120

RODÓ

Que en verdad son bellas, vidas sin historia,
limpias, sosegadas,
unidaa en frescos
botones de alba,
carnecillas níveas
y testas rizadas.
Después, cualquier día, a la tierra blanda ...
Por fin cansada de cantar a ese amor que no llega, Irremediablemente ... , habla en un poema-Quizás-, la desesperación mortal:

11
'I "

!

•

... ;.

'

''

...

¡Oh, esta noche, esta noche!. .. Me tiraría triste
debajo de la luna y te dida: ven,
oh, amarte bieuhechora que para ti me hiciste ...
Apágame los ojos y amílame la sien.
Astros, sistemas mondos, me pesan en los hombros;
me pesa la tristeza. me éleshace el dolor.
Mis manos ofendidas. no tocan más que eacombros,
y cien largas espinas han brotadQ en mi flor.
¡Abrios rosas blaucas! ¡volad, volad palomas!
Ponéos encarnadas, sabrosísimas pomas .. .
Abejas, haced mieles. Derramáos, la~n .. .
Bajo una noche de oro, coia una luna mmenea,
tal vez quede mi vida para siempre suspensa,
muy rubia mi cabeza, muy negra mi inquietud ...
Pero La Mirada, son versos que tranquilamente, serenamente, su alma ha compuesto, acusando todo un fin de
idealidad, toda la muerte irremediable del intento que la
realidad degolletó; recitad, conmigo este dolor inmenso,
presentido antes de ser Verdad:
Mafíana, bajo el peso de los afíos,
las buenas gentes me verán pasar,
más bajo el pafio obscuro y la l)iel mate
algo del muerto fuego asomará,
y oiré decir: ,¿Quién es esa que ahora
pasa?, Y alguna voz contestará: ·
, Allá en sus buenos tiempos, algo loca,
hacia versos. Hace mucho ya.,
Y yo tendré mi cabellera blar;ca,
los ojos limpioo, y en mi boca habrá
una gran palidez, y mi sonrisa,
oyendo aquello, no ae apa¡ará,

LE'rHAS FEl\JENINAB

121

Seguiré mi camino lentamente,
mi mirada a lo léjos mirará,
irá muy honda la mirada mía,
y álguien eu el montón, comprenderá.
Alfonsina Storni y Delmira Agustini, han sido las dos
mujeres que no han sentido el peso del prejuicio, para
cantar en sus poemas, sus temperamentos femeninos. De
aquí, nace la razón de su popularidad, que no ha sido adquirida mediante el bombo, ese que "es el burgués de la
orquesta: sonoro, solemne y vacío"-segúu la expresión
del peruano Abraham V aldelomar; portaestandarte de los
necios, que en todo momento son mediocres o fracasados.
Rosa García Costa, avanza cautelosamente por el sendero de la&amp; Storni, Agustini e Ibarbourou.
En esta poetisa, el deseo, la intención e inclinación del
sexo; muéstrase más recatado, dicho con temor, suavísimamente ... Pa,ecen demostrar, sus composiciones, la noble solicitud de no ser escuchada más que por el alma a
la cual van dirijidas.
Un libro: La Simple Canción, habló de e¡¡to, y explic6
a un notable impresionismo femenil.
Rosa García Costa, tiene versos que entusiasman, llenos, cubiertos de grande emoción.
Es hermosísima, La Mirada, L.a Voz y La Sonrisa:
Rechazan la desgracia,
prodigan la ven tura
y forman la celeste triuidad de tu gracia.
Cuando ya no sonríes, tu sourisa perdura,
y cuando callas, queda
tu palabra en el aire, como un roce de seda.
No sé cuál es más bella, ni cuál por cuál t:·ocara:
si la voz armoniosa por la sonrisa pura,

si la sonrisa clara
pÓr la mirada obscura.
Bendita trilogía de paz y de consuelo,
eter □ amente unidas las reclama mi anhelo:
deslice tu palabra su inefable caricia
en halago, en promesa y eu suspiro .y en canto,
despliegue tu sonrisa su capullo de encanto
y tu mirada clave sus dardos de delicia ..•

�RODÓ

122

En Comunión, el deseo deja asomar sus gar ras tímida mente: el intento aletea, palpita, vive:
Si a mi lado estarla, yo. le dijera:-• Ven.
Hoy en tu sér, resumes para mí tGdo el Bien.
Dame la frente triste, dame los ojos eabios,
dame la suitve mano. Dame los dulces labios:
quiero morir en tí. .. &gt;

LETRAS FEMENINAS

123

a la voz de aquí abajo que ,El imperio
de 1~ _Mu~rte es sobre él,, me aseguró,
el balito mefable del Misterio
respondía que nó ...
. Rosa García Costa, es en mi pensar, una candorosa poetisa, que se convulsiona toda cuando los profanos sor•
prenden las mortificaciones de su espíritu tan oelect~ de•
licado y femenino...
'
'

La Visita Pía, es su más humano soneto:
Er,ur.ro COURBET.

Cuando tu amor, en el nocturno duelo,

(Continuará).

encienda sus diviuaa luminarias,
y en el ruego devoto de tu anhelo

..
,.:

•..
¡l

R.

{

1 ... ,
't•

•t,

.

·;~

(

r

•. •·

•

den su aroma las rosas ofrendarías,
y de la ausencia traspasando el velo,
me busquen tus pupilas visionarias,
y me clames estrella de tu cielo,
lámpara de tus noches solitarias,
irá mi almfl hacia tí, clara y serena
derramarse en una gota buena

hasta el fondo de tu alma desolada:
irá mi anrnr, en caridad converso,

a deshacerse en lágrimas de versos
sobre el lino bendito de tu almohada.
El fallecimiento de aquel inaccesible espíritu, que supo
tan místicamente unir a su Arte, un intenso afár. de amar:
el contemplativo y espiritualista Nervo; originó en la sensibilidad de Ro a García Costa, un bello poema- En la
muerte de Amado Nervo-, que principia así:
Estuve yo mirando las estrellas
al saber que un poeta había muerto,
pero eetaban de tristes y de bellas
que decían:-,No es cierto.,
Y el.pensamiento incrédulo, llorando
se preguntaba:-,¿Cuándo?,
Y, después, hube el alma bien abierto
hacia la luz, hacia la eternidad.
y hablaba la lejana c1nridad:

'

�GLADIADORES

GLADIADORES

A Arthur Vieira

1~

.,. :;:
,. ,..

¡,:

.•~ '
i

1·

1

~

.

'

-~~
1 J.•'

. ,.,,
r ,•·.

'

....;.

.•., &lt;
' ' '.

'

•. r•.

r,

,

•

Madrugada, Sierra, Aldea. Zuecos herrados muerden el
empedrado. Ladran perros en los patios y en los corrales.
Siéntese el crujir &lt;le goznes herrumbrosos, El rebaño de
Juan "Valentón", abierta la puerta del redil, se cuela hacia
el cállejón cimero del poblado- como un chorro turbio y
susurrante que se precipitara en el desnudo pavimento,
desparramándose en el lecho pedregoso, entre la música
serrana de los berridos y los cencerros,
-¡Eh, Carrizo' Toma ala izquierda. ¡Eh, Rabína! Ve
si te pones a andar, - ·ordena la voz del comandante de
aquella tropa, - el perro al frente, de cornetero,-el caya•
do en la diestra, terciado el zurrón en donde llevaba la
merienda, chaqueta de buriel dejando ver los fundilbs
de los pantalones, en la cabeza el fieltro alón, en los pies
los zapatos cardeados.
-¡ .A.h, estropajo del demonio !-maldice la mujer, María
del "Valentón", que de vez en cuando le presta ayuda en
el pastoreo, arreando al Cojo, un borrego despellejado y
nacido antes de tiempo.
Entran en la ruta de la sierra del Serigo, cuyas faldas
son lozanas de pastos verdes, reventazón de esmeraldas
sembradas de lado a lado .
El día regresa de léjos, en la indecisa anunciación de
costumbre. Viene por la sierra del Viso, la que arma el
horizonte de la banda de levante, Parece que la montaña,
má~ negra abajo que un paño de ataud, en la cima chorrea
luz-una claridad resplandeciente que hace pensar en la
divina cabeza del Maestro. Parece que la noche, poco ha
mas oscura que un manto de brea, entra a pulverizarse en
neblinas cirniendose lentamente en 1a bocaza de los des·
peñaderos-para que los ojos, del cielo a la tierra, 4barquen toda la obra del Creador.
Y ya se adivina hacia el N arte, por la polvareda de la
niebla suspendida en el aire, la vereda del río Tuerto-río
que desde el nacer, entre pefiascos, hasta el morir, en las

125

las cascadas del Duero, ebrio d&amp; los vinos licorosos fermen·
tados en los flancos marginales, marcha siempre a tumbos,
a ·encontrones, a cabezazos, furioso contra los pacientes
declives que dia y noche le ofrecen aguas y vertientes y
avisos de prudencia. Y ya se divisa a derecha y a izquierda,
con el castillo de Penedeno al centro-más pastos que cen•
tinela, más a migo que enemigo, antafio de don Madrizo,
ahora de las aves nocturnas-el rebaño de montes de
aquellos parajes rocosos.
Los gallos celebran la misa del alba. Los mirlos despiertan riendo en el seno de los matorrales. Un jilguero flamante ensaya modales de enamorado ante el espejo de una
hoja nueva. Y toda la demás pajarera de esos lugares-el
gorrión y el pisco, la cotovía y la calandria-traviesa, madrugadora y festera, chilla, ríe, canta, en una sinfonía que
Dios Wagaer, de los altos cielos rige con sabia batuta.
Se desvanece la luna tal como un perfil de vieja centenaria, agudo el metón, en punta la frente, no sabemos si
riendo o llorando· de alegria de que la vean en la despedida. Lo que se sabe, lo cierto sí, señores, es que el planeta
I' enus, luminoso faro celeste, misericordiosamente le
alumbra los pasos ...
Pero la cierra del Viso, tornase un altar ardiendo al
fuego de mil iumbres, Fulgura como si rocas y zarzas se
fondiese.n en un rútilo bracero. Defínence los planos. Los
árboles se asoman del agasajo de las quebradae. El caserío
emerje del arrimo de los abrigaderos.
.
Cuando Juan II Valentón, u alto y espaldudo, al lado de
la mujer, achaparrada y ágil, detrás del perro y áel rebaño,
caudal pardo y cencerreaute, gana la, fa1das del Cirego, fa
montaña es una llamarada enorme, ein mancha de humo
errante.
El sol espía de lo alto. .A.ro incandescente de aureola,
primero. Despues, hostia que se deja entrever. Hostia que
asciende, por fin, alma y sangre del Justo, en la hora de la
consagración.
·
Y todo, alrededor, cien leguas a la redonda, montes y
brañas, pinares y poblados, se estremece y palpita, brota
y se ilumina en la superficie del mar de luz.
Hasta las capillitas blancas, en la cima de las cumbres,
ellas mismas, tan quietecitas en sus lugares, parecen oscilar,

�126

i
1

r.

RODÓ

bogar, velas al viento, en aquel océano de róseas espumas.
El rebaño, ovejas y carneros de los mas esbelt~s del
contorno, bajo los hocicos, pendientes las colas, habiendo
desembocado en un prado verde, sírvence sin ceremonia del
mimo de la hierba que la noche salpicó de rocío. Muy callado, pues oveja que bala, sn bocado pierde, ap~nas se
mueven en la mesa del Señor; -má, carneros y ove¡as van
comentando, callados, guiñando los ojos, ~acudiendo las
cabezas:
-¡ Rico almuerzo! ¡ Está apetitorn !. ..
. .
Juan "Valentón II en su faena de buen pastor, v1g1la
que Carrizo no aleje' de la mesa a Rabina, _deja allí el s~co y el cayado para ir mas allá a cuidar la pierna del _Go10,
poco ántes victima de las ofensas corporales de Ra,neta,
incorregible pendenciero.
.
-¡ Arrédrate de ahí, Calzudo' ¡ Ah, m1 glotón q~e no
dejas comer a .Mimosa!- Y de camino, ¡zas!, una piedra
a Calzudo en merced de ilfimosa, en aquella certeza de
puntería q~e allí cerca, en otras eras, hizo temid? a Viriato.
María del II Valentón II nunca fuera para ocios mal pa- .
sados ni murmuracione; de vecinos. Jamas olvida la rueca
y el huso de la obligación doméstica. Por lo cu,il, Penélope
serrana, acomodada sobre una roca, se pone a hilar la lana
de la última carda. Y la rueca erecta en la eintura, revela el
fácil aplomo de un tallo de flor. Y la lana enrrollada en la
parte alta de la rueca toma la curvatura cerrada de una
flor en botón.
.
.
Tallo esbelto, flor pulposa, se t:'ansforma en hilo disperso, hilo torciéndose al cosquill:o de los _dedos que lo
acarician miedosarrtente hilo corriendo al guar del buso
que baila en el aire - hilo moreno y tibio del pró~iJ?O
abrigo, hilo generoso y casero que ella, la pastora, rehg10samente besa al nacer.
Casi se oye el zumbido del huso en el vértigo de la
danza. Los comensales, en el goce de la mesa bien servida,
matienen la mudez de las peñas y de los arbustos pegados
a las laderas.
En esto el mastín que se que fara en_ el matorral ra~treando el conejo vagabundo, pasa. corriendo por a_U,, con
ladridos de pánico, mirando hacia atrás, el pelo erizado, la
cola entre las piernas. Al toque de alarma y porque el

GLADIADORES

121

Cojo se le escabulle de las manos en fog1 alucinada, el
11Valentónu endereza la espina, hecha la vista en rededor-y de los lados del pinar del cerro del Este, al borde
del prado, avanzando de cara al rebatio, descubre un bulto
extraño en la comunidad.
Contra la regla, el pastor se estremece, la piel se le cris•
pa, siente erizarse los cabellos, la voz se le detiene en la
garganta.
A ese tiempo, ya el rebano, para quien el instinto de
la debilidad es segura guardia, partiera en el derrotero del
perro hacia los contrafuertes del cerro contrario.
¡ Pero si es un lobo,J uan !-consigne tartamudear la mujer, pálida, en posición de batirse en retirada, abandonados la rueca y el huso.
Es un lobo, no hay duda, nn bicho corpulento, un coloso de la sel va, hocico alargado, cabeza chata, el dorso
rubio y tostado, plomizo y pendiente la cola.
Sale del pinar a paso lento, en la conciencia de la fuerza
het"edada, en la trauquilid,ul de la. hora del almuerzo,viva la mirada en la elección del más sabroBo recental del
rebaño.
Pero Juan conquistara el apodo de 11Valentón11 en du•
ras proezas de ft..•ias y romerías. No conocía el sendero de
la huída, no confesaba miedo ni a un destacamento del
nueve, de bayoneta calada. Por eso, entrenado en peleas,
por gusto o por deber, extrafio a los percances del peligro,
sin palo para el ataque ni piedra para la defensa, arremete
de pecho contra la fiera en el impulso de cortarle el avance. Y el caso es que la fi era, que no contaba con aquello,
se estaca, sorprendida, en espera de lo que pueda suceder.
-¡ Ay, V írgen, acudan !-clama la mujer, que no embiste, pero, a quien el modo de ser no permite dejar a su
hombre solo en tales trabajos.
Pero, ¿quién habría de acudirle, si el sitio es angustiosamente desierto?
Ni el lobo, a tales horas, en aquel tiempo-perdón,
conviene adve.rtirlo, estamos en los comienzos de Junio, con
la mieses rubias al margen de las sementeras, las cuestas
como vías-lacteas de pétalos, vías ígneas de flores-ni el
lobo se dispondría para el codiciado almuerzo, daro, si

�RODÓ

sintiera por allí quien se le figurase capaz de poner obstá•
culo a su apetito.
N adíe correría en socorro de los pastores. Y el silencio
de las cosas, apenas quebrado por el aullido miedoso del
mastín y la atención de los árboles y malezas, como im•
provisado ante el imprevisto combate de gladiadores---i!l
, Valentón II perfilárase en el cesped, el lobo estallara en un
rugido-recuerda la conmocion de los circos de Roma, a
la vista de la pelea, en la edad de las hecatombes.
La misma disposición de la escena, bajo el velario azul
provoca la evocación.
Abaje, el prado, si le sacáramos el césped, sería, ni más
ni ménos, la are.na clásica de los combates romanos I Los
declives que lo contornean no quedan mal en las funciones
de anfiteatro. Y los seres que le cubren los flancos repre•
sentan de espectadores.
Ginetas amarillas aquí, má8 állá rizadas manchas de retamas albísimas. Estas simulan de vestales, en sus túnicas
de nieve, las que primero pedian la muerte del luchador o
suplicaban la gracia de concederle la vida. Aquellas, las
amarillas, son vistosas matronas patricias en sus peplos de
lana de oro. Las carrascas verde-bronce, en los sectores de
la derecha, no comprometen la compostura de los augustales en las togas severas de la seda. En uuo de los sectores de la izquierda perfílase oscura hilera de pinos, beduinos del desierto, tostados marineros del Tíber, o sucios
beluarios del circo, enmudecidos ante el go~e del espectáculo.
Despuéo, en las bancadas cimeras, comprímense graves
bultos de peñascos-verdaderos pretorianos de la guardia,
en su fría expresión de impiedad.
Y aún la plebe menuda, pregoneros de la Vía Apia y
regatonas de pomos de la Campánia, la que se angustiaba
en el ardor de los asaltos, delirando ante la san¡:,:re vertida,
esa es cojida en flagrante, en el matorral agreste, en los
brazos floridos que de espalda a espalda ondulan en el vasto hemiciclo.
El mismo aullido del mastin sustituye el clangor de las
tubas, en lo encendido de la refriega.
No olvidé el castillo, no, señores. Fuerte y taciturno, al
tope del anfiteatro, aunque en plano alejado, ocupa el

'

.

&lt;;

º
;&lt;

"'
~

&lt;

;;,

"'

~

"'"'

-

"".:

.

¡...

é:

r\

"'A
..,::,e
"'

-"'

1
¡

1

.,e
'"':.,
,;,;

~

~

\~

1{

,_;¡

&lt;

......

z

o
...:l
o
o

o

&gt;
H .

E-&lt;

o

::..

�GLADIADORES

129

puest.o de la tribuna imperial. Y en su yerta grandeza, en
la magestad de Claudio César, se eleva en la Tribuna, como César, cuando la lucha se desataba en carnicería.
Quien conoce la hazafia del gladiador Manukr1B, aquel
que en tiempo de Rufos Vero extrangul,1 un oso blanco
para valer a los cristianos lanzados a las fieras, tal vez
viera en el caso del "Valentón", de las ovejas y del lobo,
un símil de "impresionante pareciuo.
El lobo embistiendo en lo oscuro del vivario. Los cristianos, ahora las ovejas, atropellándose en la fuga hacia
el extremo frontero del circo. Y el gladiador, en este trance P,] "Valentón", alma de Cristo en cuerpo de Hércules,
caminando hacia la fiera, protegiendo con su pecho, ante
la gula del carnicero, la flaqueza de los inocentes.
Arrancando hacia el pastor en un rugido de exterminio, el animal abre de par en par lá enorme boca punteada de colmillos albos, le pone sobre los hombros las patas
erizadas de garras aduncas. El ''Valentón" retrocede dos
pasos al embate dcl coloso. Pero luego la necesidad de la
defensa le despierta el sentido del ataque. En vez de abatirse, crece de ímpetu. En vez de eludir la brega, alza el
brazo recio, juega la mano osada hacia la garganta endida del coloso, entiérrale en la raíz de la lengua las presas
crispadas.
El lobo ruge de dolor, se exaspera de rabia, empínase
en todo lo alto, busca romperlo con las garras, los ojos de
carnívoro fulgurando en las órbitas, la nariz jadeante respirando hondo.
María, como asombrada de súbito, es una nueva Fabiola en el Coliseo de Roma, frente a frente a la audacia de
Mannkus, su hermano en la fé de las catacumbas.
La sangre chisporrotea del belludo brazo del gladiador
cristiano,- que el gladiador de la selva, hirsuto y espumante quiere en vano triturar. Las manos de la fiera, batallando libres, flagelan, desgarran, despedazan.
Entonces el "Valentón", temeroso de que las fuerzaA
lo traicionen en la lucha a pié firme, cifie su cuerpo al
cuerpo del enemigo, la mano dP.recha siempre crispada en
su lengua, la izquierda abrazándolo por el cuello. Y la
•puntera del zapatón herrado, en un golpe brusco a las
piernas de la fiera, la obligan a tumbarse.

�130

í

•

.,

.,,!

,,~ ; ~¡

. ,,, ;¡e-'

"1 '

RODÓ

Los dos ruedan en el suelo, fundidos en bloc, bajo relieve de monumento asirio, revuélcanse, acezan, rugen,
blasfeman.
-¡ Bravo, valiente!-grita la pastora, Eacudida de e~tusiagmo por la destreza del hombre, alentada por el ámmo
del luchador.
En el alborozo del coraje, ella recuerd9: qu€, el marido
trae en el bolsillo de la chaqueta la navaJa de cortar las
raciones el cuchillo de sangrar las reses enfermas.
Y os¡' animosa y ligera, corre hacia el grupo, se inclina sobr; el hombre, arráncale del bolsillo la navaja españóla-que larga tres estallidos al abrirse1 cuya lámina puntiaguda brilla al eol ya avanzado de la Jornada.
Titubea en largar el golpe, no sea que vaya a coger al
que desea. respetar.
.
Es que el lobo, a la intervención de tercero, centuplica
de energía, redobla de furor. Es que lobo y _hombre, ~mpapados de sangre, tizna?os de fango, seme3an un ovillo
macabro rodando en la tierra crespa.
.
Todo el circo asiste al bárbaro duelo con una ans1ede.d
aterradora. Hay actitudes ex;táticas. Hay gestos de es·
pauto.
-¡ Ahoral-ronquea el "Valentón", desgreñado, hare.poso, en un esfuerzo supre:no, estirando los mús~ulos,
subyugando a la bestia, poméudose de lado, ofreciendo
blanco a la navaja.
-¡ Ah, sa ■guinariosl-Y ,·ociferando, alzand_o }a lámina, ojos desvariados, bocs descompuesta, . movimientos
de furia 1 María se arrodilla, se arrastra, ta3ea, rasga, a
tientas, resol!ando, delirando, rugiendo como la fiera, éspumando como la fiera.
A un golpe más hondo en el cuello, de donde un chorro líquido de púrpura salta violentamente contra el rostro del pastor; el lobo suelta ur:: aullido. Debátese, sacude la cola, intenta aún empinarse, ,quiere todavía luchar,
aún busca vivir. Pero nue,;-o aullido lo ahoga en un estertor. Y la ferocidad se le apaga en los ojos. Y la fuerza
se le desmaya, en los m(1sculos. Anhela, jadea, gime,
agoniza.
.
.
Y a la brisa dt la mafíana todo el circo despierta en
rededor, todo él vibra en el ,qlnria in excelsis de la reden-

GLADIADORES

!31

ción. Es el mastín, en sn ladrido estridente, trompeta de
plata celebrando la victoria. Son coscojas y pinos, retamas y brezos, los del patriciado y los de la plebe, moviendo la cabeza, bramando por el muerto, clamando a los
vivos:
-¡ Vae Victis 1 ¡ Salve, heros !
Y es Céser el castillo de D. Madrizo, de pié en la tri•
huna, en su mude,, imperial, trazando en el espacio la señal del homenaje a los vencedores irguiendo hacia el ve
!ario azul los dedos graníticos de sus almenas.
Lisboa, 1923.

SOU8A COSTA.

El Dr. Sousa Co11ta es uno de los más fecundos y originales novefü1tas
portugueses, a quien le ha tocado Ja feliz oportunidad de encabezar la
corriente nacionalista desarrollada vigorosamente en la literatura contemporánea de aquel país amigo. Miembro de la Academia de Ciencias
de Lisboa, 1:ibrante cronista de costumbres, cuentista insigne y notable
orador, realiza actualmente con éxito clamorol:,!o una serie de conferencias en la capital del Brasil sohre temas emin~utemente portu211eses.
Novelas de ho~dura imponde_rable en la observación tenaz y pe~istcnte que profundizara ~l mar~v1lloso maestro Ega de Queiroz; eni:iayos y
obras teatrales de ree1a urdimbre, es la labor que ha aportado a \a vieja
cnltara de su patria,
Este c~ento inédito, ~eítm portugués como en castellano, que debemos
a _la gentileza de Ufl: 8:m1go s_uyo residente en esta capital , íntimamente
vrn~mlado a las act1v1dades mtelectuales Jnsitanas. presenta las caraeteríRt1cas funda~entales del _estilo colori?ta de este ilustre escritor; y per•
tene~e a la se~1e 9-ue reunirá en un lioro: D ramas da Berra, para su
próuma pubhcac16n y que ya está siendo, ,&amp; su vez tnulucidv al casta•
llano, para el Editorial Prometeo de Madrid,
'

�P O E M A S

POKMAS

13:i

Después se hará el silencio

La juventud del mundo se ha ido poco a poco
y ya nada ha quedado y la vida está enferma.
Sopla por todas partes viento de olvido y odio
y en los árboles mudos la hojarasca está seca.

El ensueño

•f .....
1( 1

·,::..

l.,

..,.,••
'

El alma siempre sabe que todo ensueño es triste:
peregrina de todos los caminos no ignora
que más allá de una luz en la noche P.Xiste
la sombra de otra luz que en sus cenizas llora.
Sin embarcro. Ella sueña y medita y espera:
¡ nadie pudo quitarle la embriaguez de sentir
sobre todas las horas aletear la quimera
que la lleva en la luz de su voz a morir!

...

RoSA&gt;IEl, DEL VALLE,

! l'.

l.

(~:
; ;;,-i

(

r r;

...

•"
~·

Anhelos

Devastación y ruina. Se aproxima el invierno
del m·undo. La tragedia y la escarcha y el lodo
llueven sobre los lechos de todos los enfermos .. .
¡ Y la tierra se abre como hocico de lobo!

La palabra de Cristo tiembla sobre la vida,

1

vaga como anatema y en el mundo hace frío ...
Sopla un viento de angustia, sopla un viento de arriba
y se alargan las manos de los hombres heridos.

1

Ha llegado la hora de que todo concluya,
han de unirse los astros en un beso tremendo?
Dios vera el universo rodando de la altura
como lágcima roja! Después se hará el silencio ...

Esta 1:ocbe querría tenerte a mi lado
y besarte mucho la frente cansada
y ser una cosa chiquita en _tus manos.
Esta noche sabría quererte sin miedo
y ser toda tuya 2in pensar en nada.

F1rnuó" ARCE

Esta noche hay luna
.
y hay rumor de besos frente a m1 ventana;
esta noche el aire parece que besa
y hay perfume de acacias ...

¡ Si pudiern olvirforte !
¡ Si pudiera dormir hasta mañana!
JULIA

Los senderos son largos, los senderos son páli-los
come cielos nublados sobre la tierra fría,
los hombres son piedras y los hombres son árboles
en el hondo y anónimo camino de la vida . ..

BENAVIDES.

1'

��136

RODO

Sobre todas Jae cimas hay reposo,
En todas las cumbres se sien te
Apenas 1111 aliento;
Los pajarillos enmudecen en el bosque
Esperan aún. pronto descansarás tú también.
Su estilo respira la calma experimentada en las alturas, en
medio de los árboles gigantea, sobre la ribera de un lago tranquilo.
A semejams de Jo qne ocurre on los escritos de sus maestros, Platón, Goethe, Hené.n, Taine, Guyau v Emerson, abundan en los ensayos del erudito escritor alusiones felices a los
viejos mitos. parábolas de los Evangelios, ·cuentos inmortales vueltos a ser contados de la manera exquisita que lo hace
Gualterio Pater, en e \lurio el epicúreo ·. Con el andar del
tiempo Rodó naturalmente ocupará en la literatura hispánica el sitio ocupado por l'ater, en las letras inglesas. Pertenece él a esa familia de escritores artistas, que han fundido
en una sola manifestación un alto propósito moral y un prístino amor de Jo bello.
e Arie\, hizo su aparición en 1900, en una época de poca
brillantez para las letras castellanas: los viejos maestros habían muerto, o estaban por morir Eu la Acoérica latina predominaba la influencia del naturalismo; las generaciones ann
vivían en el encantamiento produciclo por Zola y su escuela.
En filosofía, reinaba el materialismo.
,Ariel, vino a ser como el estandarte de una reacción qne
comenzaba a sentirse en el mundo de las ideas.
Su éxito íué instantáneo en América y en Espafia. Todos
los grnndes escritores espafioles le saludaron como una obra
maestra, cual una joya de forma y fondo. El librito, pue~ p~co nutridas eran sus páginas, fué preferido desde un prmc1pio por· su elocuencia tranquila, sn .serenidad sostenida, su
dialética sutil y la incomparable cuahdad de su eshlo. El argumento uo podía ser m_ás nobl~ ni más_ atrayente: buscab~
enfrentar las deleléreas mfluencrns del ut1lmsmo y ctertos qm
cios culturales que tiendGn a hacer del hombre una ,;,ersonalidad equilibrada. La comunidad de Atenas presentóse ciertamente a Rodó como el e1emplo más ilustre para la clase de
desarrollo que el pensador-artista deseada ser seguido por la
juventud del nuevo continente. Muy pocos autores, al tratar
este hermoso tema. han ido más allá en riqueza de imágenes, en figuras poéticas y en nobles sentires.
Este ensavo fac seguido por do.s otros sobre Rubén Darlo,
el más !(raude poeta modernista del habla castellana. No es
tan fefü en peusa ·»iento o forma como ,Atiel,, que desde

LECTURAS Y OPINIONES

131

nn principio fué reconocid0 como algo excepcional por los escritores continentales y también, cosa muy rara de lograr,
por los más notables literatos españoles, tales como Valera y
Leopoldo Alas.
En 1907 aparecieron una serie de artículos sobre el ,Liberalismo y Jacobinismo,, mny íntimamente asociados con
las actividades políticas de nuestro autor. Un Gobierno ultraliber~l babia dispuesto se despojaran las oficinas públicas y los
hospitales del Estado del crucifijo, símbolo augusto de la re
d.ención por el amor. Esta odiosa medida, que hacía desaparecer una de las más hermosas tradiciones de la colonia, fué vivamente combatida por la alta sociedad y los intelectuales de
a_rraigo patriótico. Auuq ue Rodó no fuera ¡,or cierto un cristiano de profesión o de testiwonio, opinó que este acto, dictado por uu estrecho espíritu sectario iba en contra del unánime consenso de la opinión pública sobre la personalidad únic!' _~e Cristo, venerado aúu por anarquistas, socialistas y pos1t1v1stas. Consecuente con su delicada probidad intelectual y
moral, protestó v1gorosamento contra la ejecución de esa me•
~ida en gran número de ensayos que cosecharon para él la estima general de la socieiad más seria y consciente del país.
Desde ese momento fué como Cárlos María Ramírez esa otra
cumbre del pensamiecto uruguayo, un portavoz de la concienci~ nacional _En 1909 apareció su obra de más volúmen y
a!10nto: eMotivos de Proteo,. En carta hermosa y de rnbstancta, como todas las suyas, al autor de este ensayo, dícele haber
puesto allí lo más intenso y acabado de su labor hasta esa
época. Estamos en el ano 1909, días de oro aun para nuestra
hu~anidad. Con más ámplio horizonte y más reposo que en
~Anel,. para Hgmr ~I mismo brillan!e hilo de su palabra,
t1ende la vista a esparcidos campos de meditación y de prédica aunque concretándose especialmente esta vez a la cultura
del propio yo, a la formación de la personalidad, honda y firmeme!'te dese~vuelta: me~iante una incesante y orgt.aica re·
novación. Predicaba la acmón, la esperanza y el amor a la vida, porque creía según su propio entender, qne tal era el rumbo de donde haríamos obra de espíritu realmente ,americano,.
Ese ide~l, que_ también es el mío, nos vinculó desde el primer estudio, • Vida nueva,, y la lectura de ,Proteo, sirvióme
para reconocer todavía más estrecho e•e lazo de afinidad es•
piritual.
Recuerdo h~ber pliesto en la primera página de este libro
una sugerente m,agen que representa una multitud de niilos
de coro entonando un cantar solemne. Así se me hace el asunto de esta obra que toca en su conjunto todos los temas inte-

1.

�138

LECTURAS Y OPJNIONE!i

R0.06

resantes para el espíritu humano. Alcanzó inmediatamente el'
mismo éxito de ,A riel,. Rodó volvió a encontrar otra vez la
donosura de docir que le consagró maestro Está escrito en el
estilo cautivador de su ,Arie1». cita frecuentemente los más
bellos pensares de las mentalidades más altas; vuelve a narrar
los más escogidos episodios de la historia y, sobre todo ello, da
completa expansión a su amor por la parábola.
En último arn\lisis, es Ro&lt;ló un enamorado de lo bello, tal
como lo fueron Platón y su escuela. Atisbó el elemento ideal
en todas las cosas. Cualquiera fuera el objeto· de su meditación, fué siempre tratada aquilataud~ su valor estético. Su
pluma uo se detuvo sino para describir lo qee era elevado,
inspirador y mentalmente interesante.
La labor literaria de Rodó se desarrolló en el transcurso de
unos 25 años, más o menos Es la suya la obra de un pensasador que escribió porque sabía extensa y profundamente.
Fué servido p'lir una memoria prodigiosa y era uu lector infatigable. A los 30 a!los ya habfa leído las obras más importantes de la literatnra universal, de la filosofía y de la historia.
Su facultad imperante fué la inteligencia clara, expresada
en términos de vigor mental y exquisitez o refinamiento literario, si se quiere.
Parece haber sido su idea central, no importa que él hable,
en ocasión del primer centenario ele Chile o iUS preciosas meditaciones sobre los que callan, que el arte es nn elemento activo y vital de la vida socia\. En ello i·ba por la huella de
Guyau, otro de los pensadores de cuya lectura se nutrió
abundantemente su cerebro. Sostenía que el culto de los buenos (Kagathon) y de lo bello (Kalos) no son términos contradictorios. Según su parecer, el pueblo que hubiese recibido
una profunda educación estética sólo podía ser estricta y altamente moral.
Era nuestro autor un gran propulsor de la cultura general
como medio de elevar al hombre a las altas esferas del pensamiento que tieride a i lllpedir el mal. Tenía nna noción mny
sana de lo que podría ser una aristocracia dentro de la democracia moderna. Ello constituye la idea madre de muchos de
sus escritos y ensayos. Nacido en un país republicano, harto
inclinado. como todas las democracias, a entregar fácilmente
la dirección moral e intelectual al todopoder del dinero, fué
de los primeros en sugerir a las jóvenes generaciones de la
América latina la necesidad imporiosa de una clase dirigente
escogida entre los mejores y más sabios ciudadanos.
Contemplaba la formación de una aristocracia constituida
por la selección natural de una eélite•, por la práctica de loe

mí.a nobles pansa111ientos humanos No estaba eu. su uooi611.

139

de la sociedad, ~!'-ª casta_ cerrada, pero sí de un conjunto de
hombres o famihas ergmdos en clase dirigente por su mérito
personal tan sólo. Ernesto Renán y Nietzsche se han ocupado
extensamente del tema, pero ni el sabio francés ni el filósofo
germano, han resuelto el problema de una manera más
elevada º. berro.osa que Rodó. Su concepción era de que si la
democracia aspirase a una aristocracia racional dentro de sus
filas, !endrfa que modificar sns métodos e íntii,'.,o espíritu. La
mala mterpretac1ón dada a la palabra ,igualdad, trae gran
confusión a las sociedades modernas, porque contraria las supremas leyes ~e la naturalez~. I,a noción de igualdad, tal co°:'º hoy se entiende e_n polfüca, debiera sustituirse por la idea
c1entífi_ca de la selección ?ªt~ral. Podemos tod?s ser iguales en
potencia, pero no en reahzac1ón, pues esta última depende de
otros factores que los decretos de la ley humana. Así vemos
hberal Rodó atacar el ,jacobismo,, cuando las circnnstanCias lo vu"l ven un odioso fanatismo sectnrio. La ocasión se
presentó cu~ndo el Estado quiso mezclarse en las cuestiones
de conciencia. Muy contraria a su ePpíritu era la manera brutal con que hoy día se ent~oni,~ a los mediocres, se persigue
a los que y~neran el pasaao y tienen por fuerza inspiradora
a la trad1010n y_ otras semejantes influeucias ancestrales. Estas
formas de con_s1derar las cosas graves y profundas de la vida
son, en defimtiva, las que les dan fisonomía propia a los países
Y, como tales . siempre que no impidan su progreso. debe~
apegarse a ellas. En este oentido. ¡cuánto más interesante son
los pafaos monárquicos que los republicanos!
Refinéudose a estos asuntos, escribía Rodó a una muy noble _dama de su pat~i~, modelo viviente de lo que fué nuestra
me¡or soc10da_d patnc1a, que el culto de los recuerdos del an
llguo Montevideo era todavía una fuerza de seleccion y de
cultura.
Abogaba por el libre despliegue de individualidades superiores, emancipadas de la tiranía abstracta del Estado. Efectivamente, la democracia no ha llegado a s~ edad de oro o, por lo
menos, alcanzado ese desarrollo armóeico que ha caracterizarlo a o~ros regí?'_enes_ del p~sado. Problema urgente es desmaten~hzar, espmtnahzar, s1 cabe la expreaión, al sistema democrático.
En este Y en otros problemas fundamentales para la socied~d. Rodó demostró tener un criterio muy per,wicaz. Ello Je
hizo el gran educador de las Repúblicas de hal5la castellana
Exp_uso, como este~, verd_ades vitales y magníficas. Por viví;
la vida herm?sa, vida dedicada la.mayor parte del tiempo a
las puras _actividades de la mente, se conseguirá, mediante la
demoora.c1a, ~n nuevo ideal de vivir. La ent.rada da &amp;d.ó -

•!

�f(O

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONES

pollt\ca puso ~ la personalidad del e~critor bajo la faz de un
abnegado servidor de los más altos ideales. ~maba ~n la d~mocracia a una gran causa; por cuya realización hubiese sacrificado muchas horas de su activísima vida intelectual. Con un
perfecto sentido de la libertad y de la justicia y respetando el
derecho ajeno como pocos uruguayos puso su p_lu_ma_ y su actividad moral en la balanza de aquellos que reivmd1caban el
detecbo de autodeterminación contra el prestigio omnipotente
del Poder Ejecutivo. A pesar de las bermos_ísii1:as pala~ras
inscriptas en las no menos hermosas_ Co_nst1tuc1ones latmoamericanas, el presidente ahsorbe toda 1rnc!at1 va en asuntos de
Estado. Si aconteciera siempre que la primera mag1stratu~a
recayese en un gran patriota u hombre superior ello no sena
un gran inconveniente pero perteneciendo esta última a hombres audaces sin la debida preparación, el Gobierno, en estas
partes del mundo, puede calificarse de tiranía más o menos
disfrazada. Fué adversario del socialismo de Estado y de sus
falaces consecuencias. En la gran crísis que aun mantiene dividido al Uruguay, sacrificó su banca parlarneutaria y otras
posiciones oficiales por mantener a toda costa lo que sabia q~e
era lo justo y recto Preciso es recordar lo que este renuuciamiento importaba para su decoro personal, pues le ponla al
borde de una miseria dorada.
Desde ese momento se constituyó en el educad,,r cívico
la juver:tud uruguaya. Pocos bollarou este noble s~ndero. V1óse desterrado de la política y de todas las_ venta¡as que ello
importaba en países pequeños y faltos de mst1tuc10nes mdependientes para los intelectuales. Invitado a tornar parte activa
del partido oficial, hubiese respondida como Daute al tirano qu_e
le ofreció la vuelta á su amada Florencia, a trueque de su libertad de opinar: ,¡No! ¡Así uo! Después de todo: el aire es el
mismo en todas las comarcas; br1llan el sol y las estrellas en
todo sitio.• La soledad y el silencio que resultaron de su abandono político le determinaron a volver sus ejos hacia Europa
cuyas artes y literatura le eran tan caras.
_
.
En carta a un peregrino ingenio, selecto anngo suyo, Jul:o
Pique\, le expresaba cuánto le deprime la pobreza del medio
ambiente intelectual, dcs¡,rovisto de poderosos estímulos para su rica imaginación.
.
La esperanza de redimirse :' _si mismó, vale dec1~, dest~uir
su nostalgia pe!!, una nueva v1~1ón de la_s _c_osa~, le 1mpuls? a
viajar por tierras de belleza e mtensa Civ1hzaCión. El realizar
este anhelo fué su constante preocupación. Esta actitud de su
espíritu puso amargura en su corazón y sil~nci_o en ~us labio~.
Realizó su propósito cuando el semanario hterar10 argen\1120 cCaras y Caretas, le ofreció el puesto de corresponsal en

?e

Hl

E~ropa. El abandonar por vez primera el país de su nacim1e".to, parece haber despertado la silente admiración que sus
conc1.id~danos ten_ian por su genio. Una demostración espléndida tra¡o a la atribulada alma del más eminente hijo artísco del Uruguay, uu eco de esa estimación universal eü que
había de admirarse su nombre en lo futuro.
Fuése para no volver jamás. Triunfalmente, sin detalle álgun? que .pudiese ~nunciar su tan próximo fin, desapareció de
la vida de la A ménca latma, rodeado del más desinteresado
carifio y de la más ardiente admiración
_ ¡Q~é grau satisfacción habría •entido su alma de tan exquisita simpatía para el valor ajeno!
.
Comenzó su peregrinar cultural por Italia, la bienamada de
!)Oetas_ y artistas. Ello_ se tradujo para las letras, en el bello
hbro titulado «El cammo de Paros•. Divíclese en meditaciones
y andanzas. ¡Viaje de asombro y de misterio. de melaucolico
tr~scendenta_lismo, iba a ser éste! Se nos presenta aquí el viejo
mito alegórico que enseñaba en el clásico pensamiento el
tra~scurso in?l_udible de las cosas y de los hombres. ,¡Bea'uté
obhge,/ ¡Que mte □ sas las horas, las últimss horas en su fantástico andar autes las sugestiones estéticas rle Florencia de
Homa, ~e Bolonia, TJvoli y Nápoles! En Palermo, dond~ el
Cielo es mmensa turqueza, donde el espíritu helénico aun flota en ruinas y se detiene a menudo en cuerpo humanos halló
Rodó su muerte el día2de Mayo de 1917.
Réstame_decir, pa~a cerrar este breve ensayo, que Rodó po •
seia las me¡ores cuahdades del hombre latinoamericano, unida
a esa seriedad de propó,ito e integridad moral tan hondamente
car~ct~rística ole! castel(ano de antallo. Su recuerdo nos inspirara srnmpre reverencia y respeto por la belleza intelectual.
Vivirá entre nosotros, mientras el pensamiento sereno, engarzado en arte supremo sea una fuerza para nuestro desenvolvimiento.
Su gran mérito estriba preferentemente en que fué un homtre cuya conducta pudimos admirar tanto como su exquisito
arte del decir.

La moderna literatura chilena
En ErJ HERALDO DE LA RAZA, hermosa publicación mexicana que se
propone la amplia libertad y unión Hispano-Americana; aunque empleando la.a palabras de Bolívar: Si la 11atumleza .-;e opomi luchnremo,; contra ellay haremn.~ que nos obedezca, hemos leido esta. inte1·esante crónica de fütfael Cor.onel-:---4 11ien se graduara en Chile y deja1 a unida e.u inquieta
personahdad mtelectual a la propulsión literaria chilena contemporánea.

�LECTURA Y OPINIOUES

RODÓ
Por los c"mpos de Mn,.tiel fué el manojo de poemas que Coronel hizo
imprimir entre nosotros. Y en su patria, Ecuador. ha dirijido iD:lpcr•
tan tes revistas literarias y de art11, de las que recordamos Renovacwn Y
publicado otros libros que ignoramos su contenido.
.
Por la juventud de su labor pertenece a la pléyade que tiene su cumbre en el malogrado :Medardo Angel Silva y en la cual peroran: Escudero
Moscoso Vicente de la Cuadra, Ernesto Novan. Cama.fio, González Arbo-

leda G~raicoa los Carrera Andrade, Pino de lcaza, Humberto Fierro,
ColÓn Serrano Yde los que se vinculan a la tendencia analista Luis ele la
Jara y Rafael Coronel, este último, divulgador de la cultur~ nuestra con
un ahinco y entmiiasroo tal, que algún día los escritores chilenos habrán
de agradecérselo.
.
El trabajo que copia.mo:9, es ya una garantía más, que comprueba
tamente rruestra predicción.

JUS-

En 1912, Armando Donoso decía, en Los Nuevo,: "Actualmente la literatura chilena representa un entidad, si no
vigorosa y con caracteres autóctonos impercederos al menos
un esfuerzo perdurable nacido de una asimilación ordenada y
de cierta tranquilidad consciente de progreso que, a pesar de
las muchas sacudidas, acabará por cristalizarse al fin su magnifica flora de ensue!io y de penaamienk".
Con los a!ios transcurridos, ese momento ha llegado. La lite.
ratura actual chilena, es tal vez una de las más fuertes del Con·
tinente.
La novela, el cuento, el teatro, la poesía, la critica ya no son
simples ensayos. Por el contrario, hay firmes autores que
han ido a la vida misma como a la fuente de las más puras
inspiraciones, de esas que están sobre loa caprichos de la moda.
Menéndez y Pelayo asentó injustamente la sentencia de que
Chile es únicamente un pueblo de historiadores .
Esa opinión que fué un tanto despectiva ya que no dijo precisamente que era de historiadores, sino de historiógrafos, ba
sido plens.mente refutada por el tiempo.
Si tiene bistoris.dores buenos y de tanto prestigio como los
Amunátegui, loa Barros Arana, los Toribio Medina, los Ernesto de la Cruz, entre los más modernos-, Cbile no carece
de artistas de verdad.
Junto a músicos de primera línea como Humberto Allende,
Enrique Soro, Alfonso Leng; junto a pintores tan grandes como J nan Francisco González , Rebolledo Correa y otros; hay
poetas, novelistas, cuentistas, escritores dramáticos dignos de
hourar a cualquier pueblo, y no de los nuestros; sino de los de
la más avanzada cultura.
La renovación lírica iniciada con Pedro Antonio González,
en compañia rle Bórqnez Solar, de Cabrera Guerra, de Francisco Contreras , de Diego Dublé Urrutia, ha dado nua poesía
maciza.

143

_Los iniciadores de la lallor formaron el tronco y ahora por
millares de ramas robustas se alarga horadando el cielo el árbol lírico, nacido bajo la Cruz del Snr.
'
Mnch,;s son los poetas; cada uno con temperamento distinto.
Unos provocan grandes disensiones; otros son adorados y
leídos. con vehemencia; pero tan artist"s son los unos
como loa otros. Lo que sucede. es que los disentidos, los novísimos, tienen complejidades, refinamiento no'\iempre accesibles a cualquier lector.
Sin embargo esta puede decirse que es la falange lírica actual; en primer lugar los mismos de la iniciación qne siguen
renovándose eternamente, como si en su subconciencia fuera
nn motor inca1:1sable el grito dinámico de D'Annunzio, de renovarse o morir.
Luego vienen; Pezoa Véliz, el poeta chileno de todos: poeta
d_e Alma Ohi011a en qne _la expresión e,s completamente americana, esencialmente chilena y en qne en el alma misma, la
":'édula es chilena; Víctor Domingo Sil.va, poeta con tendenmaa a la revolución social: corazón lleno de miseri~ordia para
co':' los humilde~ y los miserables, para las carnes de explot~c1ón; y luego sigue Ernesto Guzmán, poeta de selección, ma?IZO ?e filo~of!a y C?Yº verso ea un perenne descubrimiento
11;1ter1or; Miguel ~ms !locuanl, de estrofas de armonía wagne~tana y. cnya pupila sigue encantada los matices del mar, del
mmenso ~ar; Manuel Magallanes Moure, poeta de suavidades,
de plegarias de amor sentidas en un lento crepúsculo; Jorge
~onzález Bastiaa, el de Misas de primavera, poeta muy delicado, no descendrnnte, amo hermano de Juan Ramón Jiménez; Cárlos Mon&lt;laca; poeta de elegías supremas y que cuando
llama a su madre es trágico, inmenso; Lagos Lisboa, poeta
que canta las noches lunadas de la provincia el fuego familiar, el gato, el perro que se ovilla, los parro~es chilenos; Ped~o. P_rado, FOe_ta como Paul F01t el de los Psalmos, poeta de
d1vm1dad, de ritos secretos y qne ha dado al Continente sns
mara".illosos libros: Los pájaros errantes, La casa abandonada,
ios diez y que acaba de producir sn poema A/sitio, al que
Leng ha puesto nna majestuosa partitura, así como anteriormente Prado puso sus Acotamo11es líricas a las complejas Dotoras de I,eng; Alberto Moreno, el Bandelaire chileno· Daniel
de la Vega, poeta de sencillez, de suavidad: el más ad~rado de
todo el público sentimental de Chile qne todos los poetas: sus
libros La música que paso, Los momentos, Las montañas ardientes, han sido seguramente los más leídos de la literatura
c~ilena actua\: e_s un poeta de bl~ncura, de suavidad y también es varoml, mtenso, fuerte, interrogador al misterio; Ga-

•

�•
RODÓ

briela Mistral, con sus dos fases: la del alarido infinib en sus
Sonetos d,e la Muerte y en todos los poemllB del suicida y la de
los poemas nevados, sollados para los ni!los, en que babia del
vellón de las ovejas, de la nieve, de los prados de las casitas
blancas de los pueblos, de los nidos tibios de los pájaros; Jor•
ge Hübner, Angel Cruchaga, Max Jara, Pedro Sienna, Juan
Guzmán, Gómez Rojas, Juan Ega!la, Raimundo Echaverría,
Roberto Meza Fuente• y Segura Castro, uno de los más raros
poetas chilenos: poeta intenoo y que ba tenido el oído atento
a odiosas sensaciones, a terribles ideaciones ...
Y no están todos ... ¡Qué van a estar! Son tantos y no se
ha nombrado todavía a Vicente Huidobro, más apreciado en
el resto del mundo que en su misma patria; a Eusebio !bar,
a Alberto Ried, a tantos ...
Y esto dentro del lirismo más puro, porque criollistas intensos son: Augusto Winter, Samuel Lillo, Orrego Barros,
Carlos Acuña y Verdugo ('avada.
¿Qué decir de los novelistas?

•

Eduardo Barrios ha realizado una labor que no sólo se
aplaude en ambas Américas, sino ya en Espa!la y en el resto
del mundo. Es el autor de El niño que enloqueció de amor,
de Un perdido y últimamente de El hermano asno. Según una carta que acaba de escribirme, veo que acaba de celebrar un contrato con la Sociedad General de Librería de
Buenos Aires, por el cual la Sociedad le compra el derecho de
reeditar, por toda su vida Un perdido y El hermnno asno;
con una gran remuneración y abundante difusión. También
en estos días se está reeditando en Espafla l!.l niño que enloqueció de amor, y una revista yankee le ha contratado la
próxima novela, para publicarse primero en ella por 250 pe
sos chilenos, la página .
Para llegar a ese momento, es porque Barrios ha triunfado
plenamente y porque su literatura sincera, intensa y tan chilena, ha repercutido hondamente en el público.
¿Más novelistas? Rafaal Maluenda. el de La sfñorita Ana,
aunque más vale es el más atildado de los cuentistas. Fernando Santiván, el de La Herhizada, y Labarca ... Víctor Domingo Silva, Januario Espinosa, Orrego Loco, Yáñez Silva,
Gatica Martínez y otros. Eu el teatro forman la espina dorsal,
por ser los escritores más fuertes: Eduardo Barrios, autor de
Lo que niega la vida, Los mercaderes en el templo y Vivir, y
Acevedo Hernández, poderoso temperamento de artista realista, que triunfó plenamente con su obra Por el atajo.

CAMINANTES
APUNTES l'A.ltA U N
CUAl&gt;ltO

DE

JOHI;:

: : : :

PE.ROT'.l'I

�•

j

í

1

'

:'

J

,.
...
-·

;

LECTURAS Y OPINIONES

145

Armando Mook, cuyas obras se han aplaudido en Chile y la
Argentina, principalmente a la representación de Ieabel Sandoval.-Modas; y Yátl.ez Silva, aunque discutido y víctima de
odiosidades.
Shanty exlrenó también con mucho éxito dos obras, lo
mismo que Lautaro García
Saineteros muy graciosos y que saben del manejo teatral
son Cariola y Frontaura
En el cuento, en lo narrativo, seguramente es donde la literatura chilena ha alcanzado su mayor fuerza.
Rafael Maluenda. cuyo v'olúmeu editado por Los Diez, fué
un éxito rotundo; Mariano Latorre con sus Cuentos del Maul9
y con Cuna de Oóndo,·es. Latorre extrenó también La Sombra
del Ooserón y es autor de la novela Zurzulita. Januario Espi•
nosa, fuera de su Cecilia, novela. ha eacrito cuentos muy
chilenos Federico Gana, el de Días de Campo, Baldomero Lillo el de Sub-terra y 'fbompson y muchos más.
En la crítica se destacan Armando Donoso, Félix Nieto del
Río y Hernán Díaz Arrieta, que por otra parte es autor de
una novela bellísima: La sombra inquieta.
·
Por esta rápida sucesión de nombres, de los que faltan
muchos, se ve el avance compacto del arte chileno.
Los chilenos, tanto dentro de su casa como en el extranjero,
siguen cultivando su jardín lírico.
Todos los nombrados están como si dijéramos a la sombra
del caserón, nse.ndo la frase ele Mariano Latorre; ainembargo
cuánta labor de artis&lt;as hacen también en el extranjero: Juan
Guzmán Cruchaga, el poeta de Ghopín, de La mirada inmóvil y de dos buenas obras teatrales; Arturo Torres Rioseco, autor del libro En el encantamiento, a quien ha saludado Brenes Messén como a uno de los grandes portaliras del
continente; Francisco Coutreras, cuya labor en el MERCU6E
DB Fu,NCE es de todos conccida y aplaudida.
Conlreras con Blanco Fombona, el duro venezolano, es el
que ha revelado a Europa, nuestro continente.

ACUSE DE RECIBO: CUBA CONTEMPORÁNEA, revista
, mensual. La Habana, Cuba.- LA INFORMACIÓN, diario.
Santiago, Rep. Dominicana.-EUBOPE, revue mensuelle.
París, Rep. Francaise,- MEBCURE DE FRANCE, revue
quinzenalle. Paris.-NUESTRA AMÉRICA, re1,ista mensual.
Buenos Aires, RBp. Arjentina.-EDUCACIÓN, revista mensual. Santiago de Chile. - 11:L SIGLo, diario. Los Angeles,
Chile,

�RODO

146

LOS LIBROS
LA PUERTA,

LECTURAS Y OPINIONEe

Letras Chilenas

versos de Rubén A z6car. Prólogo de Arman·

do. Zegrí.
Chile pasa en estos momentos por un período de franca
decadencia literaria. No nos faltan los poetas, los novelistas y
cuentistas. Lo dificil es encontrar buenos poetas, buenos novelistas y cuentistas. Y a esta espontánea aparición de literatos
ha sucedido como lógica consecuencia una abundancia de )i.
bros; malos por supuesto.
¿Qué tenemos después de los consagrados: Baldomero Lillo,
Santiváu, Latorre, Federico Gana y otros? De los poetas-excee·
tuando ciertos nombres ya definidos-vale la pena nombrar alguno? ¿Y la critica? Fuera de Armando Donoso que es justipreciado en Hispano ·Alllériva, nada podemos nolllbrar El
estudioso, el espiritu de sentido recto y orientado firmement~,
parece que no es fruto de esta tierra. Y es tal vez lo que nos
hace más falta para poner atajo a esta desmedida eflorescencia
de escritores que poco y nada valen. Para situarse en un verdadero sentido crítico en Chile, hay que juzgar negativamente

"".

Breves anotaciones que he hecho al leer casualmente un libro
de versos: La puerta, de Rubéu Azocar, y que es preciso sellalar cuidadosamente porque este escritor va como representante
intelectual chileno al extranjero.
Quien lea este libro. desde luego de sugerente título, ten¡¡a
la seguridad que muy poco encontrará en él. Empezará el volúmen, lo concluirá y como para comprender lo releerá, pero,
nada le será posible desentrafiar. Hay allí una puerta que con ·
duce al vacío; puerta que chirria muchas veces, que hace sonar
la aldaba, que se cierra y abre y nada más. Es decir, una
puerta como todas las puertas: vulgar hasta cierto punto. No
tiene la excelencia de dejar ver panoramas en que uno pueda
llenarse de cielo, tierra y a:ar; en suma de vida. Muchas veces
aparece un extrafio y harmonioso ritmo que se pierde luego
con el ruido desmedido que hace la puerta falsa.
Rubén Azócar, ha querido evocar momentos pasados; un
trozo de vida humana que se ha arrancado por la puerta, pero
le ha faltado la emoción y la sensibilidad y por sobre toda otra
cosa, ser poeta. Se ha olvidado de aquello del autor de Casia
de Hidalgos: ,Lo que natura no da, Salamanca no lo presta,.
Lástima que se pierdan así esfuerzos errados, euando tanta
falta nos hacen en otras actividades. La literatur11 no se entrega 11. cualf!.uier hombre que atraviesa la senda.

Los
Los

BECRET08

MINI•:raos

QUE DIVULGA

DE GUERRA,

UN

BECRETARJO

H7
PRIVADO

DE

por Oolitmbano Millas.

El senor Millas nos anunciaba una obra sensacional. Grandes revelaciones que el público esperaba ansioso y que al través de un libro serían documentos formidables para formarse concepto de políticos y hombres que actúan en las altas
oficinas de Gobierno. Y en esa inquietud aguardábamos nosotros también Los secretos q1te divulga un secret1n·io privado
de los ministros de G11erra. Y se llega a la conclusión de que
este volúmen es ameno, entretenido por muchos conceptos;
que quiere ser furibundo en ciertos momentos y transformarse en anatellla y juez implacable. pero, que siempre y al fin de
cuentas no deja de ser un libro grato y ligero.
Los ministerios son fuentes inagotables de observación; de
claros estudios psicológicos. Puede mejor que en ninguna
parte estudrnrse allí, las falsas personalidades, los mentirosos
d~ profesión y ese caracterizado tipo: el arrivista. Una pluma
fuerte y penetradora en semejante ambiente podría hacer suya toda esa comedia oficial.
El libro del sefio~ Millas, sin ser un acto de reivindicación,
ea un libro que hitce bien. Porque es preciso que se propale
mucbo, lo que todos ven en los Ministerios y que los ciudadanos electores se formen juicio cabal de las personas que a eu
nombre van a ocupar un sillón en la Cámara o una cartera de
Estado.
Oportuno el sefior Millas que después de prestar por varioi
anos sus servicios al gobierno, le regala con un libro que muchos creerán indiscreto, pero, que no deja de ser saludable y
beneficioso.
A. C. P.

ACUSE DE RECIBO: CARTAS Y POESÍAS INÉDITAS D11 DON
NARCUiO ÜA.MPILLO Y Co&amp;REA, 01&amp;1010A.a A noN EouA.xno DE
u. BARRA, publlcadas con un prólogo, por Leonardo Eliz.-OoJ.
por Blanca Vaníni Silva de Lagos.-DEsopor Gabriela Mistral.-LA ToRRE, por Joaqutn Ci,
fuentes Sepitlveda,
PAN-AMERICANA,
LACIÓN,

Letras Hispano-americanas.
ÁNFORA SEDnNTA, poemas de Rafael Heliodorn Valle. Ilmtra·
ciones de Gregorio Fernández LMesma. (México)

Entre los López Pineda, Joaquín Soto, Julián Cáceres, Jorge
Zepeda y algunos otros, se destaca con precisión en la literatura
b.oud urella, la personalidad poética de Rafael Heliodoro, Valle.

�148

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONES

Contemporáneo de Luis Andrés Zút1iga y Ramón Ortega,
por afinidad de intención más que por continnidad, talvez del
último, tenga el autor de Ánfora Sedienta,, alguna fragmentación de su tildada exquisitez.
Catedrático, diplómata, muy vinculado a la propensión cultural mexicána, en donde vive y cultiva su sensitivo castillo
interior, lleva publicado prosas y poemas de , ¡,asión, amor y
sacrificio,: Et Rosal del Ermitaf!o y Como la luz del, Día,
Este libro suave, carit1qso, exacerbadamente amoroso: .Anfora
Sedienta, es el tercero que aporta a la cultura de su patria
e Hispano-América
Aunque no está el poeta en toda su amplitud-conozco mejores poemas suyos no compilados en este volúmen-,Ánfiwa
Sedienta, trasunde a una excelsa sencillez; encantadora sencillez muy distante, cnanto pnede hacerlo un poeta, de la llamada vaciedad.
Un detalle que le salva y del cual no abusa demasiado,
Además es sensible. Y como no ostenta deformaciones de
palabras, hasta el poema menos interesante se hace plástico,
ligativo, liso; una lámina finísima de cristal vibrando al impulso de la más mínima sensación evocadora. No hiere. Cubre de
emociones, perfuma. Siente, palpita por la ansiedad desconocida de su sér interior:
En el jardín corazonal yo siento
una insaciable sed de mariposas
de las que estruja con su mano el viento
rAb, de mis mariposas azulina!:!!
¿Mi corazón? Lo que yo tengo es rosas!
¿Versos? Yo tengo rosas sin espinas!

Éxtaeis H1,1,milde, reza otro d~ sus anhelos: la intensa vibración por realizar un snet1o que se traduzca en un empet1o
simultáneo:
que leamos loa dos el miámo libro
y BJfiemos los dos el mismo suefio ...

•

Primoroso para los recuerdos, aflora sus at1os mozos y el dese sosiego de su alma infantil. Llega hasta los niflos con una
Canción de cuna, marcadamente paternal:
Dice el hada blanca: c¡Ya va a amanecer!
Duérmete, ninito, que tengo que hacer!,
El hada azul dice, meciendo la cuna: ·
e Repica su clara campana la luna ..... ,
Y el hada más negra que se p;uede ver:
cAllá está la luna comitmdo aceituna!
J)uérmete que mueho tenemos que hacerJ •

149

Y hasta coloca, maestramente, su nota de amargor:
La luna creyendo que ya amaneció
llegó muy apénas rozando el cristal:
cA dec·irte manda la Vírgen María
que la Vida tiene e-u gota de sal.,
. ,Despierta mafiana, pero poco a poco;
con.todos la Vida tiene algo que hacer ..... .
¡Duérmete niñito que ya viene el coco!
¡Uuérmete, que un día ya vas a saber!•

Así el poeta de esta Ánfora Sedienta; creedor en la idea todopoderosa y de ,la diadema crisoelefantina que en la cabeza
lúgubre reposa,, y en cuyo corazón ha florido un rosal de rosas sin espinas ..... ,
EMIUO

COURBET,

ACUSE DE RECIBO: AGUA DEL TIEMPO, poemas nativoe y
otros poemas, por Fernán Silva Valdés,
/

LAS EXPOSICIONES
Tótíla ~lbert
He aquí el nombre de un · gran artista chileno que, hasta
hace poco, era un desconocido en su propia patria, y que, sin
embargo, en Alemania, como discípulo de Metzner, con un
vigor extraordinario y una sugerente originalidad se ha colocado a la altura del maestro. y, hoy, por la misma crítica eu;
ropes, comparte una reputación al lado de Eodín y de Menstrovic en la escultura.
En una exposición fotográfica de sus obras abierta en el Salón de Honor de El Mercurio con algunos ejem piares de pequet1a talla en bronce, ha sido dable apreciar su personalidad
modernísima como escultor, llamando poderosamente la atención el movimiento plástico de sus modelos y al mismo tiempo la novedad de éstos.
Bien, por Tótila A.lbert, que silenciosamente, laboriosamente, ha prestigiado a Chile en el mundo del arte escultórico,
Arturo Valdés Alfonso

Nacido en Santiago el 8 de Diciembre de 1893, ha muerto
prematuramente en Berlín el 1.0 de Septiembre este original
pi11tor chileno, en cuyo estilo y colorído era único e incomparable.

�160

1t O D Ó

LIBROS CHILENOS JUZGAUOS EN EL EXTERIOR

Hoy. recién, con Tótila Albert, se dan.ª conocer al público
sus últimas telas que acusan el desenvo! vim1ento de una gran
personalidad pictórica, de una gama brillante y de una fact_n·
ra de grande moilernidad.
·
.
.
Su exposición no puede haberse hecho con mas aCierto,
junto con la de Tótila Albert, pues, con él, representan dos
grandes valorew en el mundo qel arte moderno. Lamentamos
que se haya malogrado antes de llegar a la cumbre que le
esperaba.

O. O. N.

EL N1Ño QUE ENLoQuEcxó DE AMO&amp;,

-Prólogo de Vicente A, Salaverry.

por Eduardo Barri,s.

La novela hecha en primera persona es la que más se presta para las grandes realizaciones, porque el e yo• goza de una
libertad de penetración, observación y pensamiento, indispen•
sable cuando se quiere alcanzar la calidad humana requerida
por el libro de nuestra época tan dificilmente obtenible en
tercera persona.
Así estamos viendo que todas las grandes creaciones nove•
!escas del momento presentan la forma subjetiva.
En una novela construida con los moldes del XIX, donde
impera la tercera persona, el lector de ~hora se empella, casi
siempre en otear más allá de la creación novelesca en busca
del autor que la fraguó, para establecer paralelos y, haciendo
ejercicios de adivinación , forjar contradicciones o coinciden•
cias que no tienen por qué existir en la mayoría de los cusos.
En cambio, la novela en primera persona la busca el lector
casi como una confesión - aún a sabiendas de que no lo esporque, ¿a quién no le agrada un poco sentirse confidente? Y
tal circunstancia brinda al autor una especie de secreto avoc•s, bajo ·el cual puede realizar concepciones atrevidas, inaJ.
canzables de otra manera: buceos psicológicos gracias a los
cuales su obra cobre el máximo de eficacia.
Ya heruos hecho mención en estas páginas de una gran novela de Eduardo Barrios, El hermano osno, cuya forma obe•
dece a este principio constructivo. El niño que enloqueció de
amor conserva el mismo método, caro al autor, dándonos la
visión de nn alma infantil torturada por el divino Dios, con
su inconsciente crueldad, hasta el más riguroso extremo.
No se sabe qué ponderar más en El niño que enloqueció de
amor, si la honda observación revelada, sn fina psicología, o
el amoldamiento perfecto del estilo al tema dando una acabada;realización arquitectural. Desde cualquiera de estos trea
puntos de vista que la obra sea mirada, no hay lugar a obser•
vaciones de fondo.
Su misma limitación, por otra parte, que habría contribuido en manos de menor experiencia a tornar borroso el con•
juuto, ¡¡recias a la •intética facultad pict6rloa de Barrios, que

�151?

RODÓ

NOTAS Y COMENTARIOS

ya hemos perfilado y realzado al tablar de El hermano amo,
contribuye a perfilar el cuadro, haciéndolo neta y brillantemente visible en todos sus elementos, lleno de plasticidad, movimiento y vida.
Como pruebas de observación tenemos el planteamiento de
las cuestiones que a veces vienen a la pluma del pequeno protagonista, cuando su conciencia infantil tropieza con el muro
de lo. insoluble. ¿Por qué lo quiere tanto Don Carlos Romeral? ¿Por qué simpatiza tanto con el anciano? ¿Por qué le pegó la abuela cuando sorprendió una conversación de ella y su
mamá a propósito de Romeral?.. Y las explicaciones que nos
dá de sus sensaciones caaa vez que Angélica llega de visita.
Y su alegría y cbarla sin fin cuando puede verla todas las maf\anas durante unos días ...
El equilibrio de la realización formal para guardar el balbuceo infantil, la incoherencia de pensamiento, primero, y más
tarde la obstinación, la idea fija, que constituye el punto de
partida de la locura, es demasiado patente para demostrarlo:
y es un magnífico ejemplo de la estética de Barrios, que compartimos, para quien ,cada tema exige un estilo de composición y forma verbal.,
• En cuanto al trabajo psicológico, todas sus figuras son tan
humanas que creeríamos haberlas visto en alguna parte, a
poco que miremos hacia nuestra nifiez si hemos sido linfáticos o sentimentales, y en nuestra educación ha pesado el amor
ogoísta de las madres que todo lo temen por sus hijos y as!
hacen el mayor daf\o: el de no ponerles frente a la vida-después de haberles dado los elementos primordiales de la lucha,
claro está - para que aprendan con la experiencia-única
maestra eficaz-a defenderse de sus acechanzas y sus peligros.
La persistencia en la obra de Barrios de condiciones que
hacíamos resaltar en El hermano asno, y más que nada, eu
manifestación bajo otros medios tan distintos, nos hace ver
que no estábamos equivocados empleando el tono que empleamos al tratarla en aquella ocasión.
De lo cual nos alegramos, no tanto por el acierto nuestro
cuanto por la satisfacción del encuentro, que deseamos sea
frecuente.
EMICIO

(De

N:osoTaos

de Buenos Aires).

SUAREZ, CALÍMANO.

Abe! Rey en la Universidad
Grande ~a sido el acierto de nuestra Universidad al llamar
para que dicte un curso de filosofía a Abe] Rey. Hoy, estos
prob!emas mentales constitusen un anhelo de toda la bumautdad, y pueden considerarse como una necesidad del mo•
mento. Así, no es raro entónces que, los más elevados centros
cultur~les del mundo, invit_en a .sabios e ilustres profesores
extrai:i¡eros .para 01r sus disertaciones, constituyendo el intercamb10 de ideas que reclamos constantemente.
Abel ~ey, que es un divulgador consumado y un claro expositor, representa esa faz del espíritu francés caracte.
rizada por una razonadora conciencia crítica y abierta ampliamen!e a todas las corri_entes; tolerante, serena para llegar sin
apas10narse a las soluc10nes de los diversos sistemas filosóficos
La Uni.versidad debe_ sentirse hoy hom;ada de poder oír en
su paranmfo a un sab10 como Abe] Rey, que sin duda elevará n~estra mísera cultura filosófica y hará que en lo sucesivo
nos mt~r~~em?s por :estas materias que contituyen la base
de la CJvihzación contemporánea.
La obra de Rodó en Chile

En nuestro país en donde se lee tan poco y en que el libro
sólo constituye tesoro par~ algunos, se tiene la desgracia de
d_esconocer a nuestros escritores, los de nuestra propia Amé-

rica.

Y si decimos ésto, refiriéndonos al desconocimiento completo de la obra de Rodó, nada digamos de las de Martl, Varona, los García Calderón, Blanco-Fombona, Ugarte, Caso, los
hermanos Hemíquez Uref\a, García Godoy y tantos otros qae
representan nuestrn único patrimonio de incalculable valor.
A Rodó, que es un maest~o, pct exce1encia, la juventud lo
desc?noce, y lo que en ~éxico y Argentina por ejemplo, es
man¡ar p~ra todas las bi.bhotecas, aquí constituye algo raro
Y hasta merto punto exótico. Y Rodó no debiera faltar en ninguna biblioteca.
Nos interesa hoy más que nunca; la juventud debe tenerlo
constantemente presente, Que esa ha sid&lt;n1uestra idea al

�:RODÓ

NOTAS Y CóMENTAR!OS

fundar una revista que propicia por sobre todo,. la unificac/ón
espiritual de un continente cuyos países se desconoce~ y difaman y en quienes un empuje de r~za lo~ llama a umr~e.
En la difusión que bagamos del hbro orientador y ammado
de un amplio ideal está el porvenir de América. Por eso reclamamos el conocimiento intenso de nuestros hombres que han
luchado no por un anhelo presente, sino por una gran cruzada
que ha de concretarse en el porvenir.
,

empezado a funcionar -eran una necesida&lt;l de incalculable va•
l~r. Hor, corre por todo el país _un anhelo de estudio y perfeccrnnam1ento al que e~ necesar10 cooperar. Las Universidades
t1e~e?- el deber de abrir sus 1mertas a esta nueva emancipación
espmtnal, y porque la Universidad Católica ha sabido en tod9
momento guiar y estar despierta para levantar opinión la
aplaudimos.
'

155

Un ofrecimiento de España.
Música Chilena

Al hablar de música chilena aguijoneados por los últimos
conciertos-hay que hacer dos negaciones: falta en nosotros un
conjunto musical homegéneo y fuerte, y n? tenemos para grande• audiciones populares, uu local ampl10 y adecuado Dos
grandes males, que sin extirparlos uada podremos hacer por la
cultura del pafs.
Músicos y compositores i:o nos faltan. Leng, Allende, Soro
Bisquert, etc., nos ameritan elocuentemente y dondequiera q_ue
vayan teudrán sin duda gran púbfüo que los escuche y crítica
presta para aplaudirlos.
_
.
La enseflanza musical del país ha sido descmdada en su conexión que debe tener con las masas y no es raro entonces qne
la muchedumbre nada comprenda en esta faz de la cultura.
Sin dejar de reconocer la labor de nuestro Conservator10 es
necesario decir que no ha cumplido en toda su amplitud la misión que corno establecimiento educativo le corresp0nde.
Los últimos conciertos nos han dejado de relieve múltiples
deficiencias que poco a poco iremos eliminando y que muy en
cuenta deben tener los organizadores de estas grandes audiciones que tanto bien reportan al adelanto espiritual del país.
Los cursos libres de la Universidad Católica.

Demás está decir que la Universidad Católica con honrar ~l
país honra a América. Preocupada constantemente de d1fund1r
la cultura y encauzar sus normas de estu~io _dentro de los últimos adelantos pedagógicos, es el establemm!erito q~a t:oás eu
tensión tiene sus actividades. Sus conferencias per1ód1cas y
charlas literarias continuas, le dan ese carácter que debe alcanzar una Universidad: ser el alma mater de una nación.
Ahora sus cursos libres no vienen más que a reforzar ese
plan que la dirección del es(ablecimiento se ha p_ropuesto: ser
en todo instante un venero rnagotable de expansión cultural.
Los cursos de Filoso fin, Historia, Literatura ete.,-que ya han

Todas las repúblicas de América Hispana, tietien entre las
_facultades madrilefias becas que fueron concedidas, euatro
atlas há, para los más aventajados alumnos de cualquiera cátedra universitaria de este continente. De ellas, el otorgamiento ?ficial -ha dispensado para fJhile, tres, que pueden ser f/lTO·
ree1das por los estudiantes de las distintas facultades de la
Universidad del Estado, o por pintores, escultores o músicos·
es decir: facilidad para propender a la solidaridad de raza'
como a la ascensión cultural de nuestros medios al mism~
tiempo que a la mayor hermandad de sensibilidad originaria
y cuyos nudos hacia la Madre Patria, se intensifican así de una
manera indiso!uble; ?ºn una protección material de 5000 pesetas al afio-srno existe desacuerdo entre los datos proporcionados y los hechos reales-, que aseguran al alumno su estada
en ésa,. sin ~.ás desembol~o . para el Fisco, que µná insignificante d1sposw1ón gubernativa y el trasporte correspondiente
que muy bien puede ser de · tercera clase o a lo sumo de
segunda.
¿Ha sabido nuestro gobierno educativo aprovechar debidamente 'esas demostraciones de atracciéu constante que nos
vinculan hacia Espafla?
Camilo Morí que acaba de tornar de,pués de una media docena de meses, más o menos, ha sido el único que ha corres•
poudido al ofrecimiento citado.
Y, no hay más en el lapso de cuatro afias ...
¿Qué carecemos de individuos aptos para ocupar esas becas?
Cabe preguntar, eutónces; ¿y qué es lo que producen nues,tra~ ?áte_dras universitarias? ¿Son hombres para quienes la vocamoc rige desde la pubertad, o estudiantes para llenar asientos y lucir un título sin razón de ser?
O es que, los guiadores o mentores de nuestra cultura instructiva, lo ignoraban?
- Necesitamos de juventudes que absorban de la renovación
extranjera el método, rara poderlo aplicar a nuestro medio.

�166

RODÓ
NOTAS Y COMENTARIOS

Porque si dtsde un principio, hemos pretendido igualarno_s a
quienes nos trajeron civilización; lógica resulta la pr~t~ns1ón
de eterno y constante igualamiento. Toda vez, _sí fac1hdade•
como esta que dejamos anotada, lle'?"ªº al_ entena de H!spanoAmérica hacia el ferreno de la cons1stenc1a sesuda y bien ordenada.
• d
f ·
Si no se quieren enviar profesionales_ titul_a os a per eccwnarse
a Espafla-¡ah, la pasión por las Umvers1dades _del resto de la
Eurol'a y América del N ortcl-;- ;_ déseles oportumdad, a_l ~énos,
a los pin toree, esc~ltores !' _muswos, que-¿por qué no?. se es_
tan pudri ando 'de 1mprec1s1ón y vetustez entre_ las cuatr~ pa
redes de una Academia que dista mucho, qmzá demasiado,
de la corriente moderna que vibra en la acción de cad~ artista
que mafíana ha de aportar su contingente a la propensión cultural de su país.
·
y al pretenderlo 0 procédase con cautela, con mucha, con
perspicaz cautela. P orque-para colmo-e":iste grande engalío
tras la apariencia artística de nuestros artistas... .
Así demostraremos a los que nos ofrecen perfección, que_ ~l
mismo tiempo de llenarnos de la emoción más pura_-la v1s1tación de la tierra de nuiistro abuelos nos la propo~~10nará-,
reconfortaremos los ánimos, el entusiasmo y el espmtu ...

El poeta Oárlos Oasassús N.
El conocimiento hacia Oasassús, tenía entre nosotros cei;ca
de un lustro o algo parecido. Mediante el recordado mensuario Siembra,' a cuya redacción perteneciera, nos _atrajo más
visiblemente. Y ahora, tras el éxito suyo en la s~s1ón del ~teneo de Santiago, ante el cual representa la misma entidad
portena de la que es fundador y cooperador; nos puso frente
a él solicitándole para la obrn que tratamos de concretar en
acción por todos los medios posibles.
.
.
Oárlos Oasassús, que siente el Arte, como_ la m~m!eslamón
a la cual dedica sus energías; nos ofrecera penó_d!camente
anotaciones marginales s?bre las reciente~ exposw101_10s de
artistas chilenos y extranJeros; llenando ás1 una necesidady desinteresadamente como todo~ los que en, tor~o a Rooó peroramos-; que para el acercamiento d~ C?mple.a revista moderna, a esta publicación hacía_falta prmmpal.
Todavía quedan muchas secc10ues por implantar. No escasearán, estamos seguros, individuos que co~prendan _IB;les
circunstancias y, como este poeta portefío, satlsfag~n sohc1taciones originadas por el grado de cultura, que Chile, poco a
poco, irá reclamando.

157

La extensión cultural del Liceo de Valdivia.

Las provincias eatán respondiendo con suma oportunidad
al momento de renovación que hoy ·se inicia en el país por
medio de revistas, disertaciones y en suma por una cruzada
de elevación cultural. Cada pueblo quiere reunir en un eólo
núcleo sus espíritus selectos y cooperar de esta manera al pe·
rlodo franéo de comprensión que con más vigor que nadie,
nosotros propalamos.
El Liceo de Vftldivia, que últimamente se ha caracterizado
por una actividad amplia-comprendiendo talvez su labor de
difundir más allá de las aulas lecciones y ensellanzas-ha
inaugurado una serie de conferencias a cargo de profesores y
personalidades preparadas de dicha ciudad, que constituyen
sin duda alguna, una nota de trabajo y energía &amp;n el des0lado
ambiente espiritual surefío. Se inicia de esta manera en todo
el territorio del país un grato renacimiento qrae tendremos
mafíana que marcar debidamente por su firmeza y consiste:icia
Nunca más que ahora necesitamos de toda clase de divulgaciones para afirmar nuestra conciencia nacional y aunarnos al
adelanto de todos los pueblos de América. Pero estamos en el
deber de propiciar un movimiento general. No sólo la capital
debe elaborar; cada pueblo es necesario que se sienta unido
para así entonces coadyuvar a la formación de un sentido
propio y original.
El Consejo de Instrucción Pública tiene ya conocimiento
del cuadro de divulgaciones que inicia el primer plantel de
educación snrefía y al tomarlo como ejemplo y propaganda,
debe tener muy en cuenta la labor nacionalizadora, silenciosa,
pero grande, que hace el Rector y personal docente del Liceo
de Valdivia.
Joaquín Edwards Bello.

Acaba de llegar al país uno de los escritores que con más
justicia se ha captado un nombre en el extranjero: Joaquín
Edwards Bello.
En la novela chilena, todavía sin consistencia y pobre en
clemasía, la obra realista de Edwards Bello es todo un esfuerzo
y una revelación. Su valentía descriptiva y la manera ruda de
desentrafíar, le han creado una serie de odiosidades y desde
su primera novela hasta El roto podemos decir que ha habido
un grito unánime de prntesta ante sus duras verdades y sinceridad. Hay en ellas todo un drama vivido que el escritor h.a sa.
bido hilvanar y desarrollar magistralmente, con un interés y
persistencia firm0s y bien cimentados.

�1511

RODÓ

Pero, no pensemos que .Edwards Bello se ha con_cretado a realizar su indispensable labor que como ~ovehs_ta le
corresponde. Ha sido en el extranjero nuestro mas ~rfüente
ropagandista y divulgador de todas nuestras act1v1dades
~ando a conocer la literatura, la vida política y en suma el
estado social de Chile. Por esto y_a tenem?s nna deuda con él.
Ahora que ha vuelto a la patria, premso es que su labor
continúe' y que constantemente le tengamos atento par9: ?ºº'
perar con su valentía acostumbrada, a todas nueotras act1vidaj
des que lo reclam~n ~on in~istencia y que esperan de él e
fruto de sue ex:~er1encias y via¡es .

Las conferencias de la Universídad de Concepción
En el adormecimiento general de las provincias, ha sido
Concepción ]a única ciudad que se ha preocupado de levantar
Q] espíritu de sus habitantes y formar ~e esta maner~ un ambiente intelectual. Existe, podemos d_ecir, en Concel!ción una
vida de centro cultural que en nad~ tiene que envidiar a la capital. Hay allí una pléyade de escritores qne ,representa u~ BÓ·
!ido bloque en lo poco que tenemo_s e_n el pa1s Y esa_ ansi_a de
estudio se ve reflejada en el mantemm!ento de una Umve_rsidad
excelente; que no sólo gradúa profesionales, s_mo que difun_de
ideales y encauza energías. Es una obra reahzada por varios
hombres a quienes debemos gratitud y que tiene en don Enrique Molina su más esforzado paladín..
.
.
Grato es apuntar el ciclo de confere_nmas que con _todo éxito
ha inaugurado y en que se ba visto disertar a lo meior que te nemos en literatura y a muchos hombres que representan
nuestro patrimonio intelectual. A_rmando Donoso_, Hernán
Díaz Arrieta, y últimamente Engem_o Labarca ~an sido llama•
dos por Ja Dirección de la Umversidad para dictar conferencias de divulgación, que se han vi_sto coronadas por el trmnfo
y la aprobación general. Y el público de Co~cepción, ~omprendiendo la magnitud de estas ve_la~as, ha sid? pródigo par~
aplaudir y premiar el desprendimiento de los mtelectuales chilenos.
· t·t 'ó
La Universidad de Concepción que es una ms 1 uci n qne
nos honra y enaltece, sirve en el mo_mento de orientadora y
es sin duda, la más alta tribuna espmtual qne tenemos en el
pa1s.

El Ateneo de Santiago
Hasta ayer, no teníamos nna in_stitnción 9eu reflejara.~] ~ovimiento espiritual porque atravrnsa el pa1s. Las per1odicas

NOTAS Y COMENTARIOS'

sesiones del Ateneo de Santiago, vendrán a pone'r una nueva
nota de actividad en nuestro adormecido medio literario.
Vieja entidad-acaba de cumplir más de cuatro lustros de
existencia, que representa todo un florecimiento literario que
ha dado los más bellos frutos y son al presente nuestros
más fuertes valores; el Ateneo no había proseguido la labor
de sus buenos tiempos, y p0r eso, muchas veces lo creíamos
muerto. Y si se ha mantenido encendido este débil entusias·
roo-triste es confesarlo, -ha sido debido a esos viejos qne
comprenden la trascendencia de una institución semejante.
Porque el Ateneo de Santiago, no ha tenido la virtualidad
-¿egoísmo?-de extender sn acción a la juventud que se inicia y dar lugar de esta manera a un renacimiento en la.literatura chilena.
Un ciclo de conferencias sobre Arte puro, música y demás
géneros literarios y artísticos, desarrolladas por autorizados
en la materia; así como la inauguración de sesiones sobre escritores chilenos exaltados por sus contemporáneos-¡ah, fuerza renoyadora del sentimiento comprensivo, m•1 chos anos há
aniquiladal-, y disertaciones de Sarah Hübner sobre escritoras femeninas del continente, secundada de nna prolífica labor hacia el acercamiento intelectual Hispano-americano; proposicione• hechas, por ese infatigable y siempre jóven Samuel
A. Lillo, en la primera sesión anual del Ateneo; nos pusieron
de manifiesto lo que el Ateneo pretende hacer y el papel que
desempeliará al redoblar sns esfuerzos.
Además una casa editora qne ha estudiado el problema con
provechos mutuos, editará semestralmente, un volúmen de los
mejores trabajos literarios leídos en las sesiones del Ateneo
de Santiago. Volveremos a saborar esas provechosas Veladas
del Ateneo, que al par de abrir nna oportunidad de conocimiento, fijaron en su época, una demostración de la renovación literaria.mencionada. Esta medida acertada, viene a suplir la publicación de una Revista del Ateneo, como ·la
habríamos propuesto, a semejanza de las demás corporaciones
similares de América.
Delegados amables, que dejarán en nuestro corazón nna
imborrable huella de agradecimiento: Soto Hall, el primero;
darán a conocer entre.la intelectuali&lt;lad continental, los trabajos
y los nombres de nuestros consagrados.
El movimiento propulsor, suele a veces, por poca intensidad
que en él milite, arrastrar ensoliaciones amargadas por un espíritu de necia flojedad, hacia la vertiente misma del más franco enardecimiento prrgresivo racional.
El Ateneo será de aquí en adelante-verdad querido don
Samnel?-, una institución en la cual las ideas-viejas quizá,

�p

Jer. AÑO. TOMO II.
160

JUNIO DE 1923

NÚMERO 3

RODÓ

se refundan en nuevo molde de· entusiasmo, en una nueva acción de florecimiento colectivo y en una no menos disminuída
confraternidad de hermandad provechosa para el completo
desarrollo de la necesidad espiritual que nos atrasa y nos relega a un medio negativo, dentro del ambiente cultural de América-Hispana.
Nuestros artistas

Dos desconocidos son: Gutiérrez Valencia y ese exagerado
preciosista que se escuda bajo el pseudónimo de Zur-Znr.
(;aminantes, muestra una modalidad a la desconocida, del
discutido escultor chilen0, José Perotti. Hay en ella un humanismo tan comprensivo que nos asalta el recuerdo de ese
grande malogrado Romeo Ponce. Si este bosquejo hubiera lle •
gad_o a concretarse en el cuadro presentido, talvez hubieramos
admirado una curiosa factura y la trascendencia artística de
la tela en cuestión.
Respondiendo a las ,palabras necesarias, que hicieramos
en el número anterior, nos sorprendió el envío, anónimo casi,

de este dibujante, abundantísimo en fantasías extraordinarias.
Refinado, pecaminoso en ciertos efectos-pocos por suerte-y,
que ha demandado un prolijo y desmesurado trabajo, esta Alucinación; demostrativa de lo que la pluma de Zur-Zur, mafiana
con mayor cultura asimilada, habrá de ofrecernos.
Gutiérrez Valencia, es alumno del Palacio de Bellas-Artes.
Natural de Antofagasta, dibuja para La Nación de esta capital. Su diestro pincel hiere la hoja del pape! con una precisión
admirable. El ecuatoriano Batalla ejecuta en zepia, apuntes de
vigorosidad parecida. Y Estrada Gómez. Y Renato Sallavvaj,
entre los jóvenes conocidos de América,
Interior y Motivo Uolonial, al mismo tiempo de mostrar un
ac,ercamiento hacia lo que Cárlos Dorlhiac y Orrego-entre·
los nuestros-, son mentores, conducen a la aspiración artística de lo nacional, de lo propio, de lo nuestro.
Gutiérrez Valencia, se ha ganado con ello, nuestra mas honda simpatía.
Por ahora estos artistas, Mafiana alguno~ más, Y todos buenos o, más que regulares ...

o
NUESTRA.
LA S

ó

D

NA.ClONALIDAD

FU E RZA S

VI VAS

DE

(1)

e, H I L E

L~ indiistria.-Se ha •dicho siempre que los chilenos
tienen grandes aptitudes industriales; durante mucho
tiempo se han estado contratando en otros países directores hasta para las indu~~r!as más simples.
Por fortuna la Expos1r1ón Industrial de este año 1922
ha venido a despejar esa incógnita que envolvía a los chi:
lenos en una situación despectiva.
. Se ?ªn v_isto mara~ill_as, una_ locomotora perfecta, ebamste~·ia, ob,1etos rle v1dno y mil otras cosas ; y no es esta
la. pnmera locomotora, años atrás hstbía fabricado otra el
establecimiento portefio Caleta Abarca.
Queda demostrado que los chilenos son aptos industrialmet1te y artística~ente p~ra afrontar sus problemas del
alma .Y sus obr~s u~dustn~les. Por qué no hay pues, industrias en Chile, rndustnas que fructificarían, pues ya
está demostrarlo, que nuestro país minero es esencialmente
apto para cualquier gesta industrial?
Surgen estas pregnntas, analizadas, varias amarO"as
ver0
dades.
~n Chile hay pow más de 3 millones y medio de
ha~1tantes y hay albergados y ociosos y hay hambre ¿porque?
'
~rancia es un país rnducido, los productos superiores de
la tierra valen como los malos nuestros, sin emb~rgo alimenta a más de 40 millones, ¿por qué?

J::º

Véase el número anterior.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="449">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="560802">
                <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="560803">
                <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, revista chilena de principios de siglo XX, fundada por Víctor Jiménez Urenda y publicada de manera mensual.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569457">
            <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569459">
            <text>1923</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569460">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569461">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569462">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569463">
            <text>Mayo</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569464">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569465">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569484">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752146&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569458">
              <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, 1923, Año 1, Tomo 2, No 2, Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569466">
              <text>Jiménez, Víctor, Fundador</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569467">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569468">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569469">
              <text>Literatura Chilena</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569470">
              <text>Bellas Artes</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569471">
              <text>Sociología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569472">
              <text>Crítica Literaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569473">
              <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, revista chilena de principios de siglo XX, fundada por Víctor Jiménez Urenda y publicada de manera mensual.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569474">
              <text>Imprenta La Universal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569475">
              <text>Castelblanco P., Agustín, Director</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569476">
              <text>Courbet, Emilio, Director</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569477">
              <text>Jiménez U., Manuel A., Administrador</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569478">
              <text>01/05/1923</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569479">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569480">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569481">
              <text>2020529</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569482">
              <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569483">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569485">
              <text>Santiago de Chile </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569486">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569487">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="36898">
      <name>Feminista</name>
    </tag>
    <tag tagId="14538">
      <name>Gabriela Mistral</name>
    </tag>
    <tag tagId="36899">
      <name>hombres del Plata</name>
    </tag>
    <tag tagId="4796">
      <name>Mujer</name>
    </tag>
    <tag tagId="4758">
      <name>Poemas</name>
    </tag>
    <tag tagId="16918">
      <name>Sinceridad</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
