<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="20461" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/20461?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T22:28:43-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="16824">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/449/20461/Rodo_Revista_mensual_de_Literatura_Bellas_artes_Historia_Sociologia_y_Critica_1923_Ano_1_Tomo_2_No_3_Junio.pdf</src>
      <authentication>a4a037395aff5bb14c34c0cbf0219f14</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="569522">
                  <text>p

Jer. AÑO. TOMO II.
160

JUNIO DE 1923

NÚMERO 3

RODÓ

se refundan en nuevo molde de· entusiasmo, en una nueva acción de florecimiento colectivo y en una no menos disminuída
confraternidad de hermandad provechosa para el completo
desarrollo de la necesidad espiritual que nos atrasa y nos relega a un medio negativo, dentro del ambiente cultural de América-Hispana.
Nuestros artistas

Dos desconocidos son: Gutiérrez Valencia y ese exagerado
preciosista que se escuda bajo el pseudónimo de Zur-Znr.
(;aminantes, muestra una modalidad a la desconocida, del
discutido escultor chilen0, José Perotti. Hay en ella un humanismo tan comprensivo que nos asalta el recuerdo de ese
grande malogrado Romeo Ponce. Si este bosquejo hubiera lle •
gad_o a concretarse en el cuadro presentido, talvez hubieramos
admirado una curiosa factura y la trascendencia artística de
la tela en cuestión.
Respondiendo a las ,palabras necesarias, que hicieramos
en el número anterior, nos sorprendió el envío, anónimo casi,

de este dibujante, abundantísimo en fantasías extraordinarias.
Refinado, pecaminoso en ciertos efectos-pocos por suerte-y,
que ha demandado un prolijo y desmesurado trabajo, esta Alucinación; demostrativa de lo que la pluma de Zur-Zur, mafiana
con mayor cultura asimilada, habrá de ofrecernos.
Gutiérrez Valencia, es alumno del Palacio de Bellas-Artes.
Natural de Antofagasta, dibuja para La Nación de esta capital. Su diestro pincel hiere la hoja del pape! con una precisión
admirable. El ecuatoriano Batalla ejecuta en zepia, apuntes de
vigorosidad parecida. Y Estrada Gómez. Y Renato Sallavvaj,
entre los jóvenes conocidos de América,
Interior y Motivo Uolonial, al mismo tiempo de mostrar un
ac,ercamiento hacia lo que Cárlos Dorlhiac y Orrego-entre·
los nuestros-, son mentores, conducen a la aspiración artística de lo nacional, de lo propio, de lo nuestro.
Gutiérrez Valencia, se ha ganado con ello, nuestra mas honda simpatía.
Por ahora estos artistas, Mafiana alguno~ más, Y todos buenos o, más que regulares ...

o
NUESTRA.
LA S

ó

D

NA.ClONALIDAD

FU E RZA S

VI VAS

DE

(1)

e, H I L E

L~ indiistria.-Se ha •dicho siempre que los chilenos
tienen grandes aptitudes industriales; durante mucho
tiempo se han estado contratando en otros países directores hasta para las indu~~r!as más simples.
Por fortuna la Expos1r1ón Industrial de este año 1922
ha venido a despejar esa incógnita que envolvía a los chi:
lenos en una situación despectiva.
. Se ?ªn v_isto mara~ill_as, una_ locomotora perfecta, ebamste~·ia, ob,1etos rle v1dno y mil otras cosas ; y no es esta
la. pnmera locomotora, años atrás hstbía fabricado otra el
establecimiento portefio Caleta Abarca.
Queda demostrado que los chilenos son aptos industrialmet1te y artística~ente p~ra afrontar sus problemas del
alma .Y sus obr~s u~dustn~les. Por qué no hay pues, industrias en Chile, rndustnas que fructificarían, pues ya
está demostrarlo, que nuestro país minero es esencialmente
apto para cualquier gesta industrial?
Surgen estas pregnntas, analizadas, varias amarO"as
ver0
dades.
~n Chile hay pow más de 3 millones y medio de
ha~1tantes y hay albergados y ociosos y hay hambre ¿porque?
'
~rancia es un país rnducido, los productos superiores de
la tierra valen como los malos nuestros, sin emb~rgo alimenta a más de 40 millones, ¿por qué?

J::º

Véase el número anterior.

�RODO
NUESi'JU

¿Quién o quiénes tienen la culpa de est,a situación, de
esté est.ado de cosas ?
Se dice que la única riqueza de Chile es el nitrato que
algún día Ee va a agotar. ¿Qué haremos entonces? ¿Con
qué reemplazaremos esa riqueza si no hemos formado el
Chile Indu,trial? ¿Qué !:aremos para formarlo?¿ De dónde sacaremos el capital? ¿Qué intervención cabrá al Gobierno, qué a los chilen0s?
Produce el país magníficos vinos iguales a los reputa•
dos mejores en el mundo, ¿qué haremos con ellos?
¿ Por qué la agricultura no es eficiente?
Porque no se hace como en otras viejas civilizaciones
que RO pierden pulgada de terreno, como aquí donde no
se cultiva sino una parte mezquina del territorio.
¿Qué hay que hacer para inte nsificar la producción y
crear nuestra riqueza agrícola?
¿No puede evitarse el que los terrenos fiscales vayan a
poder de grandes compafiías? ¿Qué se ha hecho de tangible en pro de la colonización nacional? ¿No h~n comprendido los poderes públicos que si los campesinos tuvieran mayores intereses en las tierras ganarían ,nás y no
estarían descontentos?
¿Qué fué de los Altos Hornos? ¿Qué de los Astilleros?
¿No pnede establecerse esa fuente de riqueza en Chile?
Nuestra industria maderera que está muerta, ¿cuándo
ten trá facilidades de salida? ¿Cuándo servirán de algo los
ferrocarriles? '
Para formar nuestra nacionalidad, necesitamos depurar
la raza combatiendo a) c,on el alcoholismo, b) con las enfermedades sociales, y debemos formar cultura industrial
e intelectual; nuestra raza tiene la suficiente capacidad de
asimilación para que sea posible todo provecho.

He aquí el cuestionario que deseo tratar y que solamente tocaré ya que en otra forma esta cqnferencia se extendería demasiado.
!.-¿POR QUÉ

HA Y HAMBRE EN CHILE?

Nada tiene carácter tan anacrónico como esta pregunta.
¿Pero ts que en realidad hay hambre en Chile, en Chile

.,

NACIONA.LfDAD

16/T

que es un país privilegiado, que posee los más poderC's&lt;&gt;g
bosqu€s, el más dilat.ado mar, los minerales más variados
que ha producido hasta el ciento por uno en las provincia;
del sur, que produce vinos estupendos, que tiene el nitrato fecundador, que tiene una raza fuerte e inteligente
apta para todas las actividades, es insolente hacer la pr/
gunt,a: ¿por qué hay hambre en Chile?
. Y claro q~e la h~y, lo justifican o explican, la mendicidad, los vemte mil albergados que viven o han vivido
en Santiago a expensas del Gobierno. Esos albergados, como se sabe, eran obreros del salitre cuando esa industria
hizo ~rísis, se vinieron a Santiago y el Estado se encargó
de ahme?tarlos, ¿por qué? Porque la industria incipiente
no necesita de brazos, porque la industria está apenas es•
bozada en este país que tiene todos los minerales todos los
climas, el más dilata:io mar, los más espesos bosques y una
raza apta para todas las actividades industriales e intelec,
tuales, pero que aún no posee conciencia de su propio
valer, de su propia nacionalidad, que sigue siendo tributario del extranjero en arte y en industria.
Yo recuerdo que cuando fuí obrero, el afio 1903, recorrí ~antiago entero, solicit.ando trabajo aunque fuera por
el alimento, no lo encontré, y aquel año hubo un invierno
terrible. •I Santiago no tenía trabajo para un hombre más I
En Chillán he visto en los inviernos llena la plazuela
de h:imbres famélicos que esperan pacientemente que se
ofrezca cualquier trabajo. Y la provincia del Ñ uble es una
de las más esforzadas ... Tiene muchas industrias, pero
no bastan, no puede ocupar sus habitantes, muchos pasan
ociosos y hambrientos los inviernos.
Esos gañanes del sur y centro del país viven de la tem•
porada de cosechas, emigran de su tierra y van a Malleco
a trabajar a las haciendas locales, trabajan la temporada y
viven de lo que ahorran en las coseehas..-Este hecho viene a desmentir h que han dicho de nuestra raza muchos
economistas a la violeta, es decir, que esta raza no tiene
el hábito del ahorro. Lo tiene, sf, señores, está es la corro•
boración. Y si hubiera mayor número de industrias o si
los campos pudieran dar trabajo en las otras estaciones,
estos trabajadores podrían juntar cuantiosas fortunas .

�16-1,

RO 1) Ó

¿Cómo podríamos suprimir en Chile el estigma terrible
del hambre?
Si hacemos una ligera revisión de valores podemos se·
ñalar los culpables y no ofuscarnos así como mis bue~os
ami.,os los socialistas que sólo ven los culpables en los
burgueses egoístas y malos, y aunque en verdad ellos
tengan mucha culpa, para mí no son sino factores, de un
hecho racial.
En Chile no hay verdaderos ricos, los ricos que hay, la
mayoría han ido heredando sus caudales, y sólo han sabido conservarlos, no los han aumentado, habiendo habido muchos q ne los han perdido. Muy pocos, excepcione.q
honrosas, han amasado fortunas respetables.
¿Porqué no hav cr.i Chile verdaderos ricos? ¿ Por qué
sigue siendo &lt;le leyenda maravillosa la· realidad de los millones de los americanos?
No voy a defender ninguna teoría, voy solamente a demostrar que nuestra fuerte raza está dormida, enteramente dormida, duerme el pueblo que no se ha unido y
por sí ha fundado industrias_ y duerme el rico incapaz de
ser más rico, el rico que viene a ser aquel personaje de la
parábola de los talentos que conservó solamente su dinero
enterrado en el corazón de la tierra.
El rico en Chile es agiotista, se dedica a jugar en la
bolsa o construye, en Santiago, poblaciones ob,·eras, viviendo de las rentas que ellas producen. No trabajan, no
ponen sus capitales al servicio de ninguna industria, le
basta que la renta le alcance para sus placeres, lo esencial
es molestarse poco. El alma del capitalista chileno está
achatada por una tradición de molicie; como los aristócrata~ peruanos, siente que es un estigma trabajar y. no
trabaja, y no llega a la riqueza y vejeta sin impulsar el
progreso de este ¡,aís nuevo, abierto a todas las corrientes
del progreso que no puede alimentar a tres millones y
medio de habitantes pudiendo y debiend9 fácilmente alimentar a cuarenta millones.
Aún no han podido darse cuenta nuestros adinerados
de lo vergonzoso que es vejetar sin provecho alguno en
la vida. U na vida así no merece ser vivida; el inerte está
muerto, hay que marchat·, el prngreso lo impone! Es una
ley, hay que cumplirla!

NUESTRA

NACIONALIDAD

· 165

·En Chile no existe, como en los países de Europa, la
división del campo que hace de los campesinos fuerzas
vivas, no reflejas y desgraciadas como recuas como las de
acá, donde el sistema de inquilina je es ... sencillamente
incomentable. Dentro de st1 actuación de explotado, no
puede el campéino interesarse pbr la tierra, trabaja como
un autómata vejetando así como sus amos que sólo cultiYan, en la mayoría de los casos, fragmentos de sus predio$, que no explotan sns bosques y que no hacen nada
por aumentar su producción ...
Año por ailo veo en los diarios algo que va siendo una
acusación para esta raza fuerte pero casi inconsciente; me
refiero a los famcsos roces que determinan incendios de
hermosos bosques que constituyen una verdadera riqueza
para sembrar un puñado más de trigo.
No quisiera tocar para nada los poderes públicos. He
creído siem·pre que el progreso debe ser obra de la inicia-·
tiva particular; pero en este caso debo gritar con los industriales y agricultores del sur por la, absoluta inutilidad
de los caminos y ferrocarriles. He visto con dolor pudrir~e los productos en las estaciones de tránsito, torcerse y
partirse las maderas por falta de medios de transporte.
Creo que si el Estaclo es incapaz de servir los intereses
nacionales, el forrocarril debe pasar a otras inicia ti vas
que lo puedan hacer útil al país y al progreso 1
He oido decir que la Administración Alessandri proyecta obras formidables; ¿por qué no empieza impulsando
la in.dustria nacional, encargando a obreros y técnicos del
país sus locomotoras y material rodante, ¿p:&gt;r qué no estudia de nuevo aquello de los Altos Hornos y por qué no
mejora el servicio de ferrocarriles que no tiene el nrnterial
que necesitan nuestros agricultores, madereros e industriales?
,
¿Es que aún nu.estros hombres públicos no han comprendido el valor de nuestros bosques y el 'impulso que
se pnede dar 11 la agricultura?
¿ Han estudiado con verdadera dedicación el problema
de la colonización nacional y el daño nacional que entraña
el permitir fan vastos latifundios que casi siempre quedan
improductivos? ¿ Es posible que esas tierras sean valores
.i:nucrtos?

�166

RODO

Los hombres de gobierno están obligados a reparar estas fatales irregularidades si quieren que el descontento
no incube rebeldes de aquellos que hacen callar con metralla. No es la metralla el remedio, es el trabajo, es la iniciativa, es el orden 1
Es necesario que 101 capitales sean fuerzas vivas en
manos de hombres que aspiren siquiera a Eer ricos.
Nuestra propaganda en el extranjero está completamente abandonada. Hace tiempo se mandó a tres poetas a
la República Argentina, hombres que sabían hacer buenos sonetos y versos blancos, pero, que no sabían una pala•
br11 de nuestros problemas nacionales.
LAS FUERZAS VIVAS DE CHILE

Uno de los factores que van en mayor desmedro de
nuestra nacionalidad es nuestra fanfarronería. Veamos,
estudiemos brevemente la labor de los inmigrantes que se
hacen ricos-seo-ún canalla expresión corrieate- ucon la
ple ta que le pertenece al chileno 11.
•
El inmio-rante viene a Chile II trabajar, y trabaJa con
dedicación7 trabaja noche y día en las mismas industrias
que el chilr.no y a veces con menor eficiencia, no derrocha
en francachelas, conoce la psicología del cer.tavo, sabe lo
que es el hambre o la amenaza del hambre que se cierne
sobre los países de tierra cansada, aprecia en su verdadero
valor esta tierra y por todos los medios posibles trata de
adquirirla; como es sobrio y honrado y traloajador, encuentra quien le proporcione los medios de trabajar y,
cuando eetá instalado, trabaja sin desmayo, trabaja hasta
encontrar la fortuna que vino buscando y a la cual tiene
derecho.
El chileno gasta muchas veces malamente su d!nero,
se viste impropiamente. En Santiago el obrero traba¡a con
trajes de casimir que se rompen muy pronto y que le han
costado muy caro; pues los ha pedido a semanal, pagando
un recargo de un 200 por ciento. La obrera viste seda y
ambos en vez de adquirir virtudes cívicas, en su mayoría
se hacen campeones de Shimmy o de One Step ...
Esta es fanfarronería.
,
He visto en mis paseos por d país cómo trabajan lOll

NUESTRA

XACIONALIDAD

16T

•gringos, y como de ese trabajo-muy productivo-se
ríen con despecho los chilenos. Les he dicho:
-Pero los gringos ganan plata ...
-Son unos cochinos, han contestado.
¿Y sabéis por qué? Porque esos gringos cochinos utilizaban, en vez de botarlas, como los chilenos, las naranjas
caídas a causa del viento, en hacer naranjada y un magnífico licor de naranjas que alcanzaban buenos precios en
el mercado ...
Solament~ seres de inteligencia dormida pueden despreciar así tan helios ejemplos que los gringos dan en todas las actividades.
Y yo declaro solemnemente, sin que me ciegue mi patriotismo, que es razonador: nuestra raza no es inferior
en el terreno del trabajo a la e_x tranjera, de la que se hace
tributaria por desidia, por falta de inicia ti va generada por
el suello en que aún está sumida, suefio de molicie here• ·
dado del conquistador y de pereza heredado del araucano.
Somos tributarios por desconocimiento de nuestra nacionalidad en otras esferas de acción. Ya demostré que lo
éramos en pintura, escultura y literatura.
He preguntado a un chileno:
-¿ Conoce Ud. la tradición chilena?
-Nó, me ha dicho, pero sí la tradición peruana pe Ricardo Palma ... No han leído a Vicuña Cifuentes o a don
Ramón Lava!; han leído a Ricardo Palma. Desconocen la
obra de Zapiola o de Vallejos o de Rosales; pero han leído
a Ricardo Palma...
·
Tenemos bellas canciones chilena8, canciones nuestras;
pero, pagamos muy caro por insulsas tonadillas espaliolas
o tristes argentinos ... Claro, todos tienen derecho a ex•
plotar a razas que no se aman, que se desconocen ....

¿CUÁLES

SON LAS FUERZAS VIVAS DE CHILE?

Desde luego, miestras fuerzas naturales: el salitre, la
minería en general, nuestrns frutos, montafias, mares y
todo cuanto constituye la base de una riqueza industrial,
latente y a.bsoluta.
La eficiencia de nuestra raza plena de fuerza, jóven y
ansiosa, a pesar de su sueño heredado, la fé en nuestra
tradición heróica y el amor 11 esta baja. tierra próvida.

�168

RODÓ

POEMAS

Hé aquí nuestras fuerzas vivas. Artistas, agricultores e
industriales se han destacado demostrando con hechos lo
que d:go; yo no SO} un teorizante:
Coordinando nuestras fuerzas vivas, dando ca~a cual s_u
entusiasmo y su acción, lograremos hacer de Chile el pnmer país de América.
,
.
El snobismo, la politiquería, la fanfarroner,a nos amquilan, una pereza ancestral nos aduerme, alcemos la frente sacudamos nuestro cuerpo poderoso y alcanzaremos rea'
'
. , .
lidades
que enunciadas parecerian
qt11mer1cas,
pero que no
son sino consecuencias ló¡ócas del trabajo y de las fuerzas
latentes de nuestra raza. Debemos avergonzarnos :Ie desCP,nder de un Caupolicán de P,popeya que combat1a desnudo contra los tercios de hierro del más poderoso Impe·
rio del mu:11do !
Formemos nuestra nacionalidad coordinando nuestras
fuerzas, y así evitaremos ser tributarios de otras razas y
ver turbas famélicas que no saben qué hacer de sus
músculos y de sus actividades. Este es el deseo de un
artista chileno que ha recorrido porque supo despertar a
tiempo la dorada escala del arte chileno del cual se honra
de ser uno de sus más estudiosos hombres; que en cuanto
a chileno pide a sus compatri~tas iniciati_vas para merecer
vivir la vida. Pues las vidas mertes demgran las razas y
las hacen merecedoras de la cadena de la dominación 1

ANTONIO

ACEVEDO HERNÁNDJ!:Z.

Divinidad
Del lfbro en pieparr..ción La Divi'la Locura

Se aroman los caminos con la misma ansiedad
de hacerse transparentes a la divinidad ...
En mi peregrinaje de purificaciBn
pasan muchos caminos sobre mi corazón ...
El rítmo, la armonía, la nota de color
wn como vibraciones de mi muudo interior •..
Descalzo y humilla&lt;lo camino de la vida
nadie rnbe decirme dónde curar mi herida ..•
Para explicarme todo, el tiempo habla en mí
paso freute a las cosas mirando lo :que fuí...
Por eso no te admire si en el agua tu voz
como un eco te dice que en tí mismo está J;)ios ...
Se aroman los cam;nos con la misma ansiedad
de hacerse transparentes a la divinidad ...
Cuerpo.-Mata la bestia

Bestia, plesiosaurio, paquidermo,
de tu brutalidad estoy enfermo,
tus patas enormes pega&lt;las al lodo
están ...
Mira en el charco la~ estrellas
tú las quieres pisar
y te hundes más y más ...
Bestia, plesiosaurio, paquidermo,
de tu brutalidad estoy enfermo,
sacude ya tu pesadez de piedra
que hasta el agua del charco se hace nube,
mírala
como sube y sube,
y tú ¿dónde vas?
-"Como tierra a la tierra
dónde tú mismo estás" .••

�170

RODÓ

Bestia, plesiosaurio, paquidermo,
de tu brutalidad estoy enfermo,
mira en el charco las estrellas
tú las quieres pisar
y te hundes más y más ...
Bestia, plesiosaurio, paquidermo .. , ¡ Morirás l .
El p8ema del puerto

:En la policromía de la tarde, el puerto
que extiende los brazos al mar
como un anfiteatro
diluye unos veleros en lo incierto
del gris crepuscular ...
Las gaviotas
volando entre las naves
rompen los tonos graves
se las oye graznar ...
Entre el velámen pasa el viento
y deja
vagar como una queja
dolorosa,
siEnto,
cómo la tarde rosa
sabe hacer meditar
a cada cosa
en la quietud del mar ...
Los marineros,
los viejos marineros,
aquellos vagabundos seres aventureros
que tienen en los ojos no sé qué,
en la tarde, des pues de las faenas
tal vez con ganas de llorar,
se ponen a cantar;
y siempre su canción es a una ingrata
que los echó a rodar
bajo el azul del cielo,
sobre el azul del mar ...
Y sobre sus mejillas
curtidas por el yodo y por ]a 1!lll,

PO.EMA8

171

resbalan temblorosas y sencillas
dos gotitas de mar ...
Mientras la tarde esfuma sus matices,
como cambiando voz,
en la melancolía de los gris.es
con los restos de sol. ..
Después,
llega la noche con su negrura inmensa
y los veleros quedan sumidos en la intensa
somnolencia del mar
con ese movimiento de los barcos,
de babor a estribo1·,
que nos hace evocar
el calor
del amor
y el sueño de la cuna en el hogar ...
ÜÁRL08

OASASSITS N.

�MEDITACIONES FEMINISTAS

MEDITACIONES FEMINISTAS

En sus relaciones sentimentales con la mujer hay esencialmente tres tipo de hombres. El urio está compuesto de
los violentos sano-uíneos dominantes iue necesitan en
'
O
1
toda mujer amada
un sér ' conquistable. u natura,eza
pasional exige una rendición absoluta, total 'para que gusten
el intenso placer de vivir. El tipo opuesto es el ~oñador, un
poco abúlico, a quien la lucha mtensa por la vida rep_ugna
y que desciende a la arena de los, neg~c10s y del ~rª?ªJº só:
lo porque de otro modo no podria estim~rse a si mismo m
acaso vivir. Tal hombre siente la necesidad. de. acogerse a
una mujer que sea superior a él en algún sentido, ~n be•
lleza en intelio-encia,
en bondad. Es por naturaleza idóla0
tra erige a Ja mujer amada un altar inviolable en su corazón.
,
Entre esos dos típos extremos hallamos ~ra _a los individuo• enéro-icos razonadores, seo-uros
de s1 mismos, ora
0
'
º ' que carecen de una pei·s?nalºd
a los entes
vulgares
1 ad bºien
definida. El hombre que tiene plena c0ncie)1cia de su ~aler
no requiere ni egidas, ni esclavas. Aprecia a las mu¡er':s
por lo que realmente valen, de acuerdo con _si:s mereci•
mientos, y si las juzga sus semejantes, pue~e vivir co1;1 ellas
su vida pasional en un plano de compañerismo y de igualdad.
Sólo esta clase de hombres son feministas sinceros. Los
otros, si aceptan los credos en boga, lo hacen por debilidad
o por cálculo. En la intimidad de su_ hogar, en el secreto
de su vida pasional, tratarán a su mu¡er como una esclava
o como nn ídolo nunca como a su igual. , Para los unos
la mujer debe s¡r un ente inferior, sumiso, sin más _deseo
ni voluntad que los de su amo; para los otros la mu¡er no
debe mezclarse en la tareas ni en los afanes de la lucha
diaria so pena de salpicarse de lodo y perder ~sa aureola
de dima con que la neceRitan ver sus o¡os apasionados.
Sobre esta tela hecha de impulsos ancest~ales, de instintos hondos, de temperamentos -que .arraigan en lo más

173

hondo del sér, inscribe la sociedad moderna sus imperativ0s eco:iómicos: no es posible qne la mitad del género
h1,mano consuma sin producir; el hogar no fabrica como
antaño valores cotizables; las fortunas privadas no alcanzan
para sostener en la semi-ociosidad doméstica a la parentela
femenina. Allí donde la presión economica es máxima, el
feminismo triunfa a pesar de las resistencias legítimas de
los hombres que no son felices con el amor de las mujeres
que punieran considerarsé sus iguales y que, por lo tanto,
creen honrada y sinceramente que el mundo entero ha de
sufrir con su misma pena.
En nuestros p~íses latino-americanos la presión económica dista mucho de llegar al máximo y por otra parte
más abundan en nuestra raz~ los hombres violentos y los
sentimentales que los equilibrados. Ambos factores son
parte a que las proposiciones feministas, aunque suscritas
en público por muchos, no se conviertan todavía en realidad.

y

A,UNDA LABARCA H.

�CRNTROAHERIC! INTERVENID! (i)

VUELTA AL MUNDO

I
Contra los vidrios fríoF, un día de tormenta
tal como en Atalá,
~1 U
icnso en los marinerqs de Hernando Rga ane;,,
;¡empre rumbo al Oeste, al (?e~te, al Oeste,
con ese afán que tienen los v1eJOS navegantes.

LR escolta de &amp;avio_tas
ya dejó a la Victoria
siempre al Oeste, sola.
y a quedaron atrás las Indias fabulo~as
con el tesoro inmenso de s~s espe~erias
y Sebastián del Cano con diez y siete hombres
dau la vuelta del mundo .. •

y O quioiera algún día
lO t
- siempre rumbo al Oeste, al Oeste, a es e, ó
darle una vuelta al mundo de nuestr~ coraz n
y retornar al punto ~e donde no se viene
jamás con lfi memoria
aunque se quede atrás, fija como una torre,
dura y sola,
la vida.
FRDERlCO

MORADOR

- S único libro· eo1tstA, le colocó de
Pertenece al g~upo ~e r.os
:u pai!'I' ,mie~do
personalhiail,
ol e entre el ongrnahRmo P0 . _ic
' ae vibra bov en lae estro•
1! vigorosa harmoniosidaU hr,1ca urnt,euay:iindilaharsu, ·ese mt\gic~ y
faa de la lbsrbourCJu, Jos~ Mana Deiga~~~trante y fuerte criolliista Silva
1 e p
curioso Emilio Oribe, J~h_o Oas~'
..
Vatdés y algún ot.ro n?viswio nuLSh
. do hay mucha Cragmentac1on
E"l este poema. inédito que nos a e~v1a . •
d• Ja inquieta originalidad suya referida la.

!

NJt.~'oº~·8'

811

Estamos asistiendo al desarrollo de los acontecimientos
más importantes de nuestra historia. De toda la América
vienen l1ts voces fraternales de inquietud y de tristeza por
el peligro que nos amenaza. Las naciones pequeflas situadas en la proximidad de los Estados Unidos van acercándose como alucinadas al abismo de la absorción, al aniquilamiento de su soberanía, a la entrega absoluta de cuanto
las mRntiene aún en la asociación de loa pueblos libres.
Cuba, con la Enmienda Platt convel'tida en cosa elástica por Ja imprevisión de los propios cubanos; Santo Domingo, con sus elecciones supervisadas después de una
ocupación militar injustificable; Haití, con su situación política dolorosa; Panamá y Centroamérica a merced del
Norte. Tal es el cuadro que presenta hoy esta parte del
mundo americano a los ojos de cualquier observador poco
atento.
Muchos son los enemigos que entre nosotros conspir,m
contra la felicidad de estos países. Se cuentan corno principales la pequeiiez territorial, la escasez de población, el increíble afán de dispersión, de atomización que nos caracteriza. Parece que se opone entre los pueblos de América la
voluntad de un Maquiavelo incontrastable, que se empeilara
en dividir para vencer. Y nosotros, que sólo por esto somos
nuestros m,ís encarnizados enemigos, nos mantenemos en
un salvaje y absurdo aislamiento, e imposibilitamos todas
las tentativas de unión. Y la unión es la única esperanza
que nos rei,ta,
Las naciones peqaeiias vecinas de una nación grande
viven en constante intranquilidad. Todo envuelve un pe·
ligro para su existencia; todo anuncia la absorción, la influencia o el predominio de los hombres más fuertes, apoyados en los caiiones de su escuadra, en las bayonetas de
sus soldados o en el oro de sus bancos. La diplomacia de

(1 ) Trabajo leído en la 801iedad de Derecho Internacional

�176

ROOÓ

esos hombres puede ir en triunfo por un continente, por
el r.mndo: nada será más poderoso qne su desec, o su conveniencia. il:l único valladar inmediato puede ser la virtud,
como el único remedio en el porvenir puede ser la unión.
El ejemplo de los Estados Unidos será siempre el más convincente para recomendar a los ¡,ueblos amenazados de
América la unión. De trece colonins no muy extensas en su
ori.,.en hrL 's'-lrgirlo la gran república que influye tan decisivamente en los acontecimientos mundiales.
Nos hace falta la unión intelectual y diplomática primero;
comercial y de intereses más tarde; acaso política después.
Pern la unión firme, la que hnga sufrir y vibrar el alma
americana desde las fronterns de }léxico hacia el Sur, en
todo mom~nto en que sen atacad" o desconocida de algún
modo la sobcrania de cualquier pneblo 11uestro. Y se debe
pedí,· la nnión en nombre de toclas hs cosas . que hasta
ahora no han ,ido invocadas. Porque a..¡emás del depósito
espiritual que la historia ha dejado en nosotros, además
de nuestrn civilizaciór1 y de las razones sentimentales más
o menos patéticas que esgrimen conmol'idos los oradores
del Continente, debamos defender el porvenir, los intereses
nuestros. Noes la América una tierra de salvajes en donde
se vive una tempor,da para hacer dinero y poder disfrntar la vida ci viliztda con holgurn en otl'as partes. La América es tierra de prodL1cci6n, de cultura, de progreso. Es
preciso que la dcEenclamos para nosotros, q,ie merezcam~s
con sn prosperidad la rir¡t~eza más sat_isfactoria de su. libertad y su decoro. La umón nos hara d11eüos del territorio. de ·1os ca.mpo, fernces, de las in·fostrias, porque nos
hará d•.1eüos de-la A,•érica, que perm,nece en poder de
extraüos, ni más inteligentes, ni más activos, ni más laboriosos q ne los naturales de nuestras repúblicas.

II
l!:n el buque norteameric,no "Tacoma'', prolongación
de un territorio extraüo, se reunieron ·el 20 de Agosto del
afio último los P,·esidentts de El Salvador, Honduras y
Nicaragna y firmaron un pacto defensivo y casi ofensivo.
Concurrieron a la reunión, y firmaron el documento, los

CENl'l?OAMÉ8ICA :INTERVEl&gt;"IDA.

177

Ministros de Norteamérica en San Salvador, Tegucigalpa
y Managua, y los Secretarios de Relaciones Exteriores de
las tres repúblicas.
Los unionistas i'ncondicionales, y en fa América son
muchos, recibieron con aplausos la noticia. Se creía que
estaban en vías de reanudación los trabajos para unir a
los cinco países de Centroamérica. Pero la realidad es
otra: el pacto del "Tacoma" respondía a muy distintas necesidades. El Gobierno del sefior Rafael López Gutiérrez,
de Honduras, se vió hostilizado en Julio por irrupciones
de emigrados honclurei'los organizadas en territorio nicaragüense; la presidencia del señor Diego M. Chamorro,
de Nicaragua, fué puest.'\ en peligro por un movimiento
armado que estalló el 10 de Agosto en León, Chinandega
y Corinto bajo la dirección del Senador Salvador Castrillo,
del Coronel José Dolores Fonseca y del sellar Gerardo
Guillén; el señor Jorge Meléndez, Presidente de El Sal-.
vador, temía que el Presidente de Guatemala aprovechara
la incertidumbre del período electoral salvadoreño y ataca'
ra a su' pa1s.
El convenio del "Tacoma" declara en su primer artículo válido para El Salvador, Honduras y Nicaragua el
Tratado Geneml de P,1z y Amistad, desconocido en 191 i
por los Gobiernos de Nicaragua y los Estados U nidos a
fin de poder libremente construír el c2nal y establecer una
base na val en el golfo de Fonseca. En el segundo artículo se
obliga a los presidentes a no permit-ir emigraciones políticas
e invasiones a los territorios de las repúblicas si&amp;._natarias.
El tercero y el cuarto regulan esa obligación. 1'1 quinto
habla de una conferencia centroamericana para "e,cogitar
medios que. como el libre cambio, unificación de la moneda, unificación de las sistemas arancelarios, vías de comu•
nicación, y otros, asegurados por tratados aproximativos
hagan verdaderamente practicable en un porvenir preparado la unificación política de Centro América,. El sexto se
refiere al libre cambio. El séptimo trata de que sean rnmetidas &amp; arbitraje todas las cuestiones que puedan surgir
entre los pueblos firmantes. Y el octavo establece que los
Gobiernos de Costa Rica y Guatemala serán invitados a
suscribir el convenio.
Costa Rica, por 1mae razones, y Guatemala por otras

�178

RODÓ

úEST!WAlllÉllfc:A INTERV!-;NIDA

11e negaron a firmar el pacto, aunque declararon que consideraban vigente el Tratado General de Paz y Amistad de
1907. El Gobierno de los Estados Unidos, usatisfecho de
la actitud de esos países al reconocer la validez del Tratado
General de Paz y Amistad", invitó a las cinco repúblicas a
tomar parte en una conferencia qne deLía ina1gurarse enWashington el 4 de diciembre. Fijaba la Cancillería los
temas a discutir: primero: tratados que hicieran efectivas las estipulaciones convenientes de los acuerdos de
1907; segundo: limitación de armamentos en Centroamérica; tercero: establecimiento de Tribunales de Información para las disputas y cuestiones que surjan entre dos
o más países centroamericanos; y cuarto: "alguna¡¡ cues•
tiones que los países representados en la Conferencia deseen considerar de común acuerdo".
La opinión pública de Cost'.t Rica, que antes se había declarado opuesta el pacto del "Tacoma",no fué contraria al
envío de delegados a esa Conferencia. Testo por un deber
de cortesía internadonal úniéamente, pues no se esperaba
d&lt;? la asamblea solución alguna para los problemas del
ltsmo. El propio Presidente de la República, señor J·ulio
Acosta en una entrevista con el director del Diario del
Comercio, de San José, señor Vicente Sáeoz, afirmó
que será dífícil maotenet· ahora a la Corte de Justicia
Ueutroamericana,- desaparecida a raíz del tratado Cbamorlro-Bryao - , porque es dudoso que Centroamérica garantice sus rernluciones. "Tratándose de Convenios
Comerciales,-agregó- el libre intercambio ni conviQoe a
Costa Rica ni se podrá implantar, porque ya hemos visto
qJ;1.e a eso se oponen, mientras no estemos unidos, los miR•
mos norteamericanos que sddríao perjudicados en su comercio. En lo que toca a revoluciones, éstas no se podrán
evitar con un simple Tratado".
El problema fundamental de Centroamérica, según
dijo y reconoció el Presidente Acosta, es el creado por la
situación anormal de Nicaragua. El Tratrado CbamorroBryan lesiona los intereses de las cinco repúblicas, a la vez
que anula la soberanía nicaragüense. No es posible tomar
en consideración un solo intento de acuerdo sin haber resuelto antes la dificultad que imposibilitó en 1921 la federación del Itsmo, y que será siempre el punto de discordia
de los centroamericanos.
·

'·

Al fin, Costa Rica envió sus delegados a la Conferencia
de Washington. Los centroamericanos lamentaron de~de
las, p_rimeras _sesiones la ausencia de la representación de
Mex1co, nación hermana cuyo delegado el Embajador
Cree! fué testigo de los convenios de 1907. Se babió de
que era necesario reconocer el Gobierno del General Obreg?n, para_ que un representante suyo concm-riera a Washmgton. !'ero no fué tratado más el asunto porque una declaración norteamericana resolvió que la Conferencia interesaba sólo a Centroamérica. Ya veremos cómo ha sido
aplicada esa doctrina. Cuando se empezó por tratar de incl11ír en el plan de las deliberaciones la conveniencia de
una unión política r.e,1troamericana, se tropezó con el obstáculo de la actitud adversa de los plenipotenciarios costa•
rricenses y guatemaltecos. Se convino en posponer toda
tentativa de federación.
Quedaron los puntos ori,,inales de la convocatoria: el
arbit~~je cen_troamel"Í'cano," el desarme, etc. Pero aquí
t~mb1en surgieron graves dificultades. Varios de los gobiernos del Itsmo se sostienen porque di~ponen de tropas
y de armas. J?esarmados, se P?ndrían a merced del pueblo,
que no los estima y que rnrnediatamente los destruiría. No
está precisamente Costa Rica entre esos países, pues según
las es.tadí_sticas el ejército más pequeño es el de aquella
culta nación'. Otro~ son los que necesitan el apoyo militar
para que en ellos siga ocupando el poder una sola familia.
En el caso de que Centroamérica consintiera en el desarme
propuesto por la Cancillería de \Vashington, la mayoría de
_la población com?atiría_ violentamente a sus gobernantes,
y entónces se verian obligados les Estados U nidos a proteger a los indefensos mandatarios.
Vendría a ser la parte central un rrotectorado norteamNicano.
Para la Corte de Justicia, o Tribunal Internacional de
~rbitraje, hay o~ra objeción: de nada sirve que funcione
s1 sus fallos no ~iene~1 la fuer~3: de leyes. Se podría aceptar su restauraci?n si sus dec1s10nes se cmn plieran en el
fu~uro y no se diera de nuevo el espectáculo de que uno o
mas Estados rehusaran acatar sus fallos. Y aún así surgir!a el problema de la au~oridad d~ aquella Corte, d~sconoc1da por los Estados U mdos y Nicaragua. Acaso se po-

�f80

RODÓ

CENTROAMÉRICA INTERVENIDA

dría fijar como condición pl'tlcisa para volver a sn anterior
fn_ncionamiento la anulación del Tratado Chamorro-Bryan,
origen ~el fracaso_ de la admirable situación jurídica ce ntroameric0.na nacida al amparo de las Convenciones de
1907.
El único resultado positivo ele la Conferencia de Washington podía ser. así, el estudio de un plan para unificar
a los diferentes sis;emas de legislación arancelaria de tra'.
bajo, de educaci_ón, de justicia, etc., a fin de hacer' posible,
en la Conferencia ya fiJsda de 1926, el ideal de la federación centroamericana. Y ese programa no merecía, en
verdad, que el Departamento de Estado de Washino-ton se
tomara la molestia de reunir espectacularmente uga brillante asamblea de plenipotenciarios centroatnericanos,
porque no es eso lo que preocupa a lo, Estados Unidos.
Quince tratados y convencione• aprobaron los represen.
tantes de Centroamérica: el Tratado General de Paz y
Amistad, Convención para el establecimiento de un Tribunal Internacional Centroamericano, Protocolo adicional
Convención sobre limitación de armamentos, Convenció~
para el establecimiento de comisiones permanentes centroamericanas, Convención de Extradición, Convención relativa a la preparación de proyectos de leyes electorales
Convención para unificar las leyes prvtéctoras de obreros'
y trabajadores, Convención para el establecimiento de cen'.
tros para experimentos agrícolas y sobre industrias pecuarias, Convención sobre el ejercicio de profesiones liberales, Convención de Libre-cambio, Convención para el
establecimiento de comisiones internacionales de investigación, Protocolo de un acuerdo entre los Gobiernos de
los Estados U nidos de América y los de Guatemala El
Salvador, H,mduras Nicaragua y Costa Rica, por virtud
del cual el primer.o dfsignará quince de sus ciudadanos
para qne formen parte del Tribunal que se creare de conformidad con las estipulaciones de la Convención para el
establecimiento de un Tribunal Internacional de Centroamérica, Declaración que expresa que el te;xto espa!!ol de
los tratados celebrado• entre las repúblicas centroamericanas en la Conferencia sobre asuntos centroamericanos
es el único obligatorio.
·
Toda una serie de instituciones j~rídicas, todo un cuer•

1~1

po de doctrinas para dar aspecto legal a una situación de
hecho. Porque_ la verda_d es q_u; Centroamérica sufre hoy
las consecuencms de la mtrom1s1ón de los Estados U nidos
iniciada desde la caída del Presidente Zelaya y que pre'.
tende afirmarse con un acuerdo sobre los derechos de C osta Rica en el canal de Nicaragua. Las convenciones y los
tratados de Washington facilitan la intromisión, que se hará cada vez más influyente y decisiva en todas las cuestion~s centroamericana~. El Tratado General de Paz y
Amistad es muy parecido al de 1907, con la diferencia de
que, en l?gar de la CortE; de Justicia, dispone la creación
de un Tribunal lnternacwnal Centroamericano. El Tratado para el establecimiento de este Tribunal Internacional
es una sorprendente aucesió¡i de cosas incomprensibles.
Asombra pensar que los representantes de cinco repúblicas hermanas hayan dado tanta ingerencia a los Estados
~ nidos en un Tribunal creado para resolver asuntos propws, desavene?cias familiares; que hayan dejado tantas
~rechas a la sutileza y a la diplomacia osc,ura del imperialismo.
El artículo l.o de esa Convención dice que el Tribunal
resolverá las cuestiones sobre las que no se hubiere llega•
do a un acuerdo diplomático y si las naciones en discordia 11no convinieren en otra forma de arbitraJ·e ni estu.
de acuerdo en someter dichas cuestiones' o controvieren
versias a las decisiones de otro Tribunal.-No podran
sin embargo, ser objeto de arbitraje ni de demanda, la~
controversias que afecten la exist~ncia soberana e independiente de cualquiera de las Repúblicas signatarias."
Todas las salvedades anteriores han sido hechas a la
medida de los deseos de Washington, · para fortalecer el
Tratado Chamorro-Bryan, que entrega mansamente la soberanía de Nicaragua a los Estados U nidos. Por la protesta de Costa Rica, El Salvador y Honduras, se vió en
peligro el Tratado, y debido a ello los Gobiernos de Managua y Washington tuvieron que desconocer d fallo de
la Corte de Justicia Centroamericana, que negaba a
Nicaragua el derecho a hipotecar su soberanía.
En el mencionado Tribunal Centroamericano pueden
1igurar ciudadanos de los Estados U nidos. El Gobierno
de esta nación designará quin~e jurisconsultos norteame-

�182

RODÓ

ricanos q ae estarán siempre elispaestos a tomar parte, cp•
mo inapelables jueces, en la resolución ele los más vitales
asuntos de la América Central. Verdad es que para dar
. un cariz aceptable a esa cooperación extranjern, se permite la entrada de cinco aliogados de los demás países de la
América Estos últimos han de ser personas excepcionales. Tienen que "haber sido o ser Jefes o 1linistros de
Estado o miembros del má, alto Tribunal de Justicia de
su país o Emb~jadores o :Mioistros Plenipotenciarios ... o
miembros de algún Tribunal de Arbitraje Internacional,
o Corte Permanente Internacional, o reprernotantes de su.
Gobierno ante ellos 11, rniéntras que entre los otros puede
haber simplemente uabogados que tengan detecho para
litigar ante la Corte Suprema de Justicia de los Estados
U nidos o Catedrátícos de Derecho Internacional. 11

III
Centroamérica es un país de explotación, productor fe.
cundo de rnilíones, que recaudan los lrusts norteamericanos,
Dnrante la guerra europea hubo años en que los rendimientos logrados por las compañías fruteras ascendieron a
no11enta millones de dólares, cantidad superior con mucho
a la totalidad de los presupuestos de las cinco repúblicas.
Ese dinero cruzó los mares y fué a engrosar las fortunas
d¡1 alguÍios capitalistas norteamericanos. Sólo muy pequeñas sumas quedaron en Centroamérica en forma de cont.ribuciones, ete. En tiempos normales las ganancias de los
trusts llegan a setenta millones.
,
Además de todo esto, que interesa a respetables firmas
norteamericanas, los' Estados Unidos necesitan el dominio
más completo en todo el :rtsmo y las·mayores garantías de
que sus fáciles conquistas diplomáticas no sufrirán riesgo
alguno, y su objetivo es el canal. Después del Tratado
Chamorro-Hryan, que es hasta ahora un convenio no llevado a la práctica por la molesta oposición de Costa Rica,
El Salvador y Honduras, se imponía las destrucción de los
derechos alegados. Nada más importante y decisivo en astas luchas que el factor tiempo. Los Estados Unidos han
sabido esperar más de seis años desde el día en que la
Cor.te de Justicia Centroamericana declaró la ilegalidad

CEN'j'ROAMÉRICA INTERVENIDA

18H

de aquel Tratado, y han vuelto a la contienda con mejores
arm~s_y principalmente sií1 la preocupación de h CortP. de ,
J ustic1a. Ahora la Corte se llamará Tribunal Internacional y en él tendrán participación cinco jurisconsult0s norteamericanos. Ya no habrá, para emitir un fallo como el
de 1917, un crganismo libre. El canal de Nicarao-ua las
estaciones navales del Golfo de Fonseca, las z~ne.; de
acampa_miento_ militares, las líneas ferroviarias propias, el
comerc10 propio, todo, todo cuanto quieran estará debidamente garantizado, según su capricho o convenitncia.
C?ntinuarán. los e1:1préstitos encadenando a las cinco repú' bhcas, y sera precrno que los banquero, cobren. Vendrá la
º?up1c1ón d_e las aduanas, como ha venido ya la fiscalizac16n de los mg,resos aduaneros en algunas repúblicas, entre ellas El Salvador desde J,mio de 1922. Y de una
manera gradual, sin extraordinarias conmcciones, una rarte
muy grande de la América, de enorme, importancia•estratégica y política, figurará entre las dependencins ele los
Estados Unirlos. La República Mexicana se quedará aislada
y sometida a los procedimientos de la diplomacia del No1-te
i1~placable y podernsa. Su lucha será más ruda y mús te'.
rr1ble, y sus probabilidades de victoria disminuirán.
IV
Sólo queda una esperanza a los que anhelamos que no
se efectúe la definitiva intervencion norteamericana consentida por los tratados y convenciones de la Conferencia
~e Washington., A'.3-emás del seguro resultado de una ge•tión de las re·pubhcas del Sur. Esa esperanza está en los
respectivos Congresos de las cinco naciones del Itsmo, en
el admirable poder legislativo de Costa Rica, que supo
rechazar un empréstito traicionern y que según noticias se
prepara a. combatir y ha empezado ya la campaña· en los
ilustrados legisladores de El Salvador, en los de G~atemala, en los de Honduras y hasta en los de Nicaragua. No es
posible pensar que éstos últimos sean capaces de contribuir
a la entrega de su patria en condiciones tan desastrorns.
Porque no se trata de problemas de política poblana o de
adhesión a un gobernante, sino del pol'venir nacional de la
dignidad pública, de la sobemnía, conceptos rnpe~iores
siempre a todas lus co~veniencias de loo hombres.

�184

RODÓ

Acerca de Costa Rica se puede adelantar la opinión de
que tanto el Tratado General de Paz y Amistad, como
la Convención para el establecimiento de un Tribunal
Internacional Centroamericano-en el que tengan participación abogados de los Estados U nidos-, como las Comisiones Internacionales de Investigación y el Convenio
para cesión de los derechos costarricenses en el canal, han
de encontrar en el Congreso nna mayoría dispuesta a la
más escrupulosa depuración. Saben 1os congresistas de San
José que mientras no cambien les procedimientos de la
Cancillería del Norte, los demás americanos ejercitamos
un derecho, obligados por el ir,stinto de conservación, al
mirar como acto sospechoso cualquier movimiento de ingerencia norteamericana en nuestros asuntos, annque venga
cubierto con la máscara de la cooperación. Y como rechazaron el empréstito que mermaba su soberanía, esos legisladores sabrán oponer su repulsa a los cuatre documentos
que anulan y destruyen la independencia de Centroamérica.
Mientras las potencias del Sur no asuman su papel defensor de la América, debemos atrincherarnos en nuestra dig•
nidad, a pesar de nuestra pequeñez y de nuestros ínfimos
recursos.
Los demás Congresos tendrán que seguir la orientación
del costarricense. En estos momentos la salvación de Cen•
troamérica está en la negativa, porque algo anuncia ya que
muy pronto será efectiva la influencia del Sur en las cuestiones ame,·icanas. Y es necesario tener para entonces la
soberanía libre de hipotecas, para ser dignos de la igualdad
y del afecto de las hermanas mayores.

V

'

Esa situación se fijó hace poco a la vista de la América
atónita y desorientada, en vísperas de la Conferencia Panamericana, y no ha habido una sola gestión oficial en relación con el nuevo estado de cosas de Centroamérica. Ningún representante de las naciones de la América ha propuesto en la reunión de Chile el estudio de la Conferencia
de Washington. Era este el momento oportuno para demostrar que los demás pueblos quieren que la igualdad
internacional proclamada en congresos y en círculos diplo-

CENTROAMÉRICA rnrERVENIDA

185

máticos sea efectiva, completa y no sufra limitaciones por
parte de los más poderosos.
No basta proponer, como lo ha hecho el Delegado de
Costa Rica, la admisión de representantes de gobiernos no
reconocidos pc!r los Estados Unidos; ni es tampoco suficiente la creación de una Corte Internacional Americana
para resolver los problemas continentales. Hace falta organizar la Liga recomendada por el Uruguay, con poderes
más que deliberativos y con influencia extra sentimental.
Las naciones ya consolidadas, la Argentina, Brasil, Chile,
Uruguay, deben tomarse también atribuciones, interesar1,e
por la estabilidad de loa restantes pneblos hermanos.
La diplomacia en las relaciones de nuestras repúblicas
no pueden estar limita&lt;las a un papel amistoso y de preseucia, a una visita cortés e indiferente que permanece bien
instalada en un país y se retira sin otras consecuencias que
un grato recuerdo social, sin dejar un solo surco en el
campo de todos, sin poner un solo esfuerzo para edificar la
unión. Los diplomáticos americanos de&amp;cendientes de un
mismo tronco son como delegados en los distintos hogares
de una misma f_amilia, factores del progreso común, del
progreso económico, y sobre todo &lt;J.el progreso espiritual y
m?ral: La concepción europea de !a diplomacia tier.e exphcac1_6n en Europa, por la diversidad de orígenes, de idiomas e rntereses en un escaso territorio. América debe tener
otro concepto de la diplomacia, un concepto propio, aplicable a su peculiar manera de ser, a su realidad. En ella
hay pueblos iguales situados en inmensas llanuras, junto
a enort:1es montañas, a la orilla de dos océanos. Desde México al Cabo de Hornos se disfrutan todos los climas. Se
produce en sus territorios granos, pieles, telas, todo lo que
necesita el hombre. Es la América un mundo compuesto
por un! s_ola familia de la humanidad, unida por la historia,
por el 1d10ma y por el afecto. Sus diplomáticos en los pueblos de ella no puP.den ser fríos personajes, ceremoniosos y
discretos, que estimen cumplido su debe,· ooistiendo a las
rece~ciones oficiales, a funciones de gala y a ciertos actos
· púbh_c~s. L~s Gobiern?s pueden uti\i~ar sus repres~ntantes d1p1omát1cos para e¡ercer una poht1ca preventiva desde
el Sur,-como se ejerce desde el Norte. La advertencia cort.és, caru1osa, el ofrecimiento de cooperación, siempre serán

•

�186

RODÓ
CENTROAMÉRICA INTERVENIDA

bien acogidos por los países pequefios y débiles. Como no
serán desd~ñadas las indicaciones SP,renas sobre revuluciones, dictaduras, estados de anarquía, y cuanto~ conflictos
surjan entre pueblos. Esas orientaciones serán pruebas sinceras y leales de confraternidad, y las naciones grandes de
la America deb3n darlas con toda la frecuencia que sea
necesaria. Con ellas se evitarían los inminentes repartos, y
se mantendría la integridad moral y material de la América pira la futura e impréscindible unión. Se obtendría un
principio de respeto que nos obligaría a elevarnos'cada vez
más para merecer así la buena situación internacional que
vayamos adquiriendo.
La intervención norteamericana en · Centroamérica es
un hecho consumrtdo, es ya una enevitable realidad. La
intervención del Sur podría ser un contrnpeso, por la lealtad, el cariño y el buen fin americano que la inspiraría.
Las naciones del Sur serÍqn más respetuosas con la independencia y el decoro de las repúblicas centroamericanas
y de estas amenazadas repúblicas del Caribe. Y acaso esa
política, seguida con exquisito cuidado y con la patriótica
resolución de cumplir un deber, pondría a la América en
situación de unirse en pocos afios con los lazos de una
suave y leal confederación.

ENRIQUE

181

de sana redención, han llegado y vaciado su espiritualidad, redundando
siempre hacia la exaltr.ción instructiva de las Antillas, toda una valorante enjundia de escritores notahles.
Enrique (~ay-Calfló, desde hoy nneE=tro colaborador y representant"
intP.lectual de Ronú en ésa; i::s en nne8tro modo de \'er, un fiel discípulo
de-lo es-cribió Antonio Cai:io: ese cmorafüzta di:::ipuesto a discutir siempre
sns co,tlactoa con lu injttstfoia,: D. Enrique José \farona. Autor teatral en
ene comiem:os, recordamos de nomhre su comedia EL AYER, por:derahlPcritico-desempefia actualmente talet1 labore!'! en ese exponente de Ja cul•
tura cubana: CUBA CONTE:'!JPORÁNEA; cubierto de tolerancia, bondad y
jm1teza1 cuyo nombre puede unirse a los Heredin, Mitjane, Saoguily,
Cubone11, y loe dos prematuramente malogrados: Jesús Oaetellanos y
Bernardo G. Barroll; y defemmr ccn claridad y exposición documentada
-oomo el trabajo que hoy no~ compll\ceroos en publicarle~ de la amenaza
absorbente de la eiempre amo ble dispuestn simpatía de lo$ Estadoe Unidoe de América del Norte, .:el invasor rubio, que dijera Gabriela Mistral, Un artículo: LA INTRQU!SIÓN ~ORTJ-;,\,IERI.CAN,A E~ CEXTRO,\:\l~:RI·
CA, aparecido en NOSOTROS de Buenos Aires en su número de Abril del
año pmo. pdo., mayearon entre los que seguimos atentamente la. formación de los intelectuales nuevo, &lt;le América, un hecho mát1 arraigado
de concordia y estrechez mutua de honda comunida&lt;l hispanoamericana.
Hombres como este, que a la vez soac escritores de acrión y valei:tía y
sinceridad, preocupados de E-U bienestar &lt;le libertad, cultura v progreso;
América, para conseguir su emancipación defiuitiva Y. cooperar a la obra
de acerramiento iberoamericano, es lo que solicita y 'r eclama constante•
mente; tierra, unida ya, desde 1n1 origen, por individuos de una misma
raza y unos mismo! ideales ...

GAY-OALBÓ.

La Habana, Abril de 1923.

/

Pléyade de críticos sesudos y pntri?tas cubier~os del noble b~rniz de
la cultura e independencia absoluta anltllann, ha sido, es y lólerá_, siempr~,
la heroica y viril república cubana. Modt:.lo de hombre superior, as1m1lador de culturas extranjeras, maestro de acción y guía, espíritu C?m.bativo hacia la verdad ménos relath·a, encau:r.ndor, ele profunda conv1cc16n
entusiasta y fé en sí mismo, de la juventud que le ha sucedido y le BU•
,·ede, prócer en EIU ,•ida y en su obre: tat es Enrique J~sé Varona, para
cliclaa de Cuba y de América, todavía entre nosotros ... &amp;Jo en estandarte

�POEMAS

POEMAS

que se prende a mi espíritu y que tiene
en su pesar modulación amiga.
Dormido r.un la siento.
Voz como de esperanza
y de remordimiento
que toma forma y danza
en el viento ...

En esta casa antigua ...
En esta casa antigua llora un silencio largo,
la muerte de la abuela de las suaves ternuras
que cerraban heridas en mi vivir amargo.
En su pie~a dGsierta sólo moran las sombras
y el silencio es más grande y es más honda mi pena;
(¡ corazón angustiado ni siquiera la nombras!)
Por llorar su partida se murieron las rosas
del jardín de esta casa, donde queda una silla •
que añora con cariño sus manos sarmentosas.
Van pasando los años. Es perenne la angustia
de todos sus recuerdos que en mi vida áun quedan:
sus cuentos, sus caricias de madre y la mustia
carita que tenía cuando se la llevaron ...
La casa quedó triste con un lugar vacío
y en la paz de la tarde las campanas lloraron ...
Hasta el manso retiro ...

JuAN FLORIT M.

Hasta el manso retiro de mi vida
llega· una voz dolida
q ne viene de no se qué vida extraña,
una voz como de mujer
que viene por el río y la montaña
y hiere l!!. conciencia de mi sér.
En la noche serena
con el relente de la noche viene
rendida de fatiga.
Y es como una gran pena

'

JvRGE GONZÁLEZ BASTÍAS.

El sembrador nocturno.

El sembrador aquel añajoso, decía
que le gustaba mas regar en la armonía
de la noche los granos.
Que las manos
se volvían divinas,
mas ágiles y finas.
Y los surcos, cual tules,
se trocaban azules.
Era canto la azada
qne rompía la tierra
de alboradas causada
desde el llano a la sier:·a.
Sólo ese hombre sereno
comprendió la encendida
voz del trémulo seno.
Y le echaba la vida
a la luz de la luna
mientras todos dormían olvidando el dolor.
Porque el pobre pensaba: "que no haya ninguna.
alma humana que sepa de mi único amor."
Al sembrador aquel le gustaba la noche.
Regar la vi\l,a al són de una canción.
Para que cada grano se transformara en broche
encendido o estrella dentro del corazón.
AGusTi,r CAeTELBLANco P.

�LOS VIEIOS ERRORES SOBRE LA MUSER

L, curiosa y dign:1 de atonción la manera consecutiva
e invariable con r¡ne los hombres han errado desde el
principio del mundo al juzgarnos a las mujeres. Ni los
antiguos con sus le_vcs atrabiliarias, ni los de ia Edad Media, que veí,rn en cada mujer una posible endemonia&lt;la, ni
los modernos con sus antojadizos puntos de vista y sus
argumentos en pro y en contra, demuestran el menor
conocimiento sobre la verdad de nuestra psiquis, en reafülad menos complicada, m11cho más sencilla de lo que
pudiera suponerse. Ofuscados a causa de sus mismos errores y del incalculable número de .sus contradicciones, $C
pierden 311 razonamientos tortuosos, en nn,llisis demasiado
sutiles, mientras algunos, los más justicieros, suelen exclamar
casi suspirando: "l¿ 1e obscuro enigma es la mu.
¡er.
Toca ahora preguut:.rse, mientras siguen los hombres
inventando nuevas teorías ¿qué piensa la mujer? "La
mujer no. piensa, argüirá más da un shopenhaueriano,
ya q ne el hecho de pensar supone la frecuencia en las
ideas y la~ mujeres deben tenerlas tan cm·tns como largos
son sus cabellos". Pero si con el correr de los años, las ca·
ballcras femeninas no alcanzan "" b antigua longitud,
¿no habrá sido posible que sus idea, se hayan desarrollado con la misma facilidad? Si logramos probarlo, el más
ilustre de los misógenos, el ag,·io autor de "Paserga y
P,1ralipómena" acaso resulte mal puesto.
Las mujen,s, escudadas tras de su invulnerable coquetería, sonríen, sonrien, (¿ cómo negar o defender nuestra coqueterla?) antf los helados Yol{uuenes del oso tndesco que
olvida el valor de los sentimientos pQrque ,ólo La visto el
espectáculo del mundo como una simple voluntad y representación. Sonríen, porqne acnso piensnn que los filósofos
y sus teorías no deben preocuparlas mayormente mientras
el mundo ruede y ella sig" ejerciendo el pasivo dominio
que impone su esclavitud risueña.

,,,

LOS- VIE,TOS ERRORES SOBRE LA MUJlfü
y

Wf

. Pero es tie~po de dejar de reir. ¿ Por qué no habría de
mtentarse la oora reparadora que ¡,rocure desmentir a rns
más fieros impugnadores, desde los q11e la odiaron siempre
por obscuro rencor hacia la vid• misma, ya que ella se inició en un vientre de mujer, hasta los que se en.,.añan de
buena fé y la cal111m1ian con amor, porque la de~conocen?
De estos últimos, entre los que •e encuentra Lombroso
que nos estima y Michelet q11e nQs adora, nos defeudere'.
mas con amistad porque son nuestrns ami o-os buenos nmi. formados, que resultan heróicos"' en' la sublime
gas rna1 m
genero~idad de am~rnos a pesar· &lt;le la ninguna virtud que
n_os atr1bu,yen. Hab1tu~dos at~bo_s a. la filosofía. y a la erudición, estu~1~ron demasrn,lo y ,1_atieron poco. Mientras el primero analizo nuestro cráneo sm cogernos las manos ni mirarnos jamá~ hasta el f~ndo !impio de las pupilas, el se~undo nos cubrió de flores 1magmando la novela de una idealidad absurda en la cual b fantasía le arrastró muy lejos de
toda realidad. Ni ello.s ni los otros foeron capaces de auscultar la verdad en el latido de nuestro corazón porque no CJ.Uisieron escucharlo, desde que el necio Adáo culpó cobardemen~ a su compañera de_ ~aberse dejado tentar por la
serpiente de la eterna cnr10s1dad, cuando él, €1 fuerte el
predilecto depositario de la palabra de Dios, fué en verdad
el único tentado y obligado a rendirse por su propia flaqueza. La injusticia es visible y así, desde el principio del
mundo la mujer ha venido siendo víctima indispensable
de acusaciones parecidas, contra las cuales nunca pudo o
nu11ca quiso defenderse.
"La mujer es física e intelectualmente un hombre retardadQ" dice Lombroso, y luego, como para aligerar aderezándola esta su cruda afirmación agrega: "pero el hecho
de q~e se~ e\la ~~s piadosa y menos criminal, compensa
esta mf~rior'.dad . Todo lo cual no obsta para que luego se
contradiga cien veces en el curso de su peregrir1a obra:
"La femme criminelleet prostituée".

Y ya lo hem:is advertido: Lombroso es uno de nuestros
amigos ... No se crea sin embargo que nos anticipemos a
afirmar la igualdad de nuestra capacid11d intelectual con la
del howbrn. Si hemos de hablar sin embozo,. estamos muy

\

..

�192

RODÓ

Jejos de c,eerlo. Pero esta inferioridad que no trepidamos
en reconocer ¿es biológica, y por lo tanto irremediable, o es
debida únicamente a la ancestral inactividad a que ha sido
sometido nuestro cerebro? He ahí el problema,) la esperanza que no_s concede la actual realidad.
Hoy por hoy, una mujer sólo por excepción.es capaz de
grandes empresas intelectuales. Aún cuando posea iniciativas evidentes, carece de las fuerzas necesarias para
llevarlas a bnen término. Además suele fartarle con demasiada frecuencia la confianza en sí misma, 'sin la cual
no hay éxito posible. Las mujeres "genios", aún no han
existido en las ci vilizaciones de occidente. En cuanto a las
de ori~nte, ni siquiera se puede hacer mención, dada la
regresión medioeval en que sigue encontrándose la condición mental y social de la mujer.
Sólo han existido mujeres de talento, tanto más brillante cuánto más viva ha sido su sensibilidad. ¿Nombres?
Cogidos al azar: Ellen Key, Selma Lagerloff, Colette,
Gabriela Mistr3l, Mme de Noailles, Juana de lbarbourou.
Sólo de una mujer puede decirse que ·haya llegado al
rango de una mujer de genio, y es Mme. Curie. Sin embargo ha declarado con hidalga franqueza: mi marido es
quién me ha educado; sola, nada habría llegado a ser.
A pesar de todo, sólo debemos creer en nuestra inferioridad circunstancial, y no perder la esperanza de que en
nuestro sexo también se dé el genio. Acaso falten años,
quizás siglos, pero aquel día llegará con la obra lenta y
acrisoladom de la evolución humana. No son, pues, derechos de superioridad o de igualdad los que venimos discutiendo. A este respecto tiene la palabra el porvenir. Lo
que nos impulEa a una ardiente, casi a una airada protesta,
tras larga e ignominiosa pasividad, es el perenne y deliberado error de los hombres, que nos siguen ~tribuyendo
hoy como ayer, una inferioridad mezquina, hija de vicios
pequeños, de "defectillos" sin importancia, de pueriles
iniquidades.
Existen vicios que, aunque añejos con más frecuencia
al temperamento de los hombres, son considerados como
propios y ex:clusi vos de la mujer, inevitable en ella casi
por ley biológica.

SALAMBÓ
DIBUJO A PLUMA
DE
ZUR-ZUR

�LOS VIEJOS ERRORES SOBRE LA MUJER

•.

,,

r .. .,... ,

...~.~
~

:,,

i• ;'·~:\~.'~
~

\

..

'1&lt;

\,

193

De esta manera todas deben ser forzosamente parlanchinas, curiosas, embusteras, 1tvaras, falsas, imprudentes,
indiscretas, peligrosas y, por último, enemigas declaradas
de toda paz y concierto.
En este sentido, es la imaginación popular quien ha
realizado la mayor propaganda. Son infinitos los refranes, cuentos y p,·overbios que, unidos a las ,'afirmaciones
de los hombres de ciencia, han sido acogidos después por
generaciones sucesivas, cultas e incultas, para lanzarlos al
rostro de la mujer cada vez que se ofrece, en són de broma cariñosa o de afirmación rotunda.
La frivolidad es, de los pequeños vicios, el más atribuído a las mujeres. Shopenhahuer especial.nente, nos tuvo por excesivamente frívolas y por demasiadone~ias cuando así juzgó de nuestras preferencias de las que nunca
supo nada:
"Las mujeres no se cuidan poco ni mucho de la hermosura del rostro. En general es la fuerza y el valor lo ·
que las seduce. Las cualidades intelectuales no ejercen so- )
bre ellas nin¡runa influencia directa e instintiva; la tontería no es despreciable para las mujeres, más aún, respecto
de ellas, es peligroso poseer una inteligencia superior, y
sobre todo "genio". Es innegable que el valor y la fuerza
ejercen en las mujeres un arrebato momentáne@ y un vivo entusiasmo.
·
Lo ejercen en todo el mundo, y con más frecuencia y
pasión en los hombres que en las mujeres. Para referirno¡¡
sólo a la época contemporánea ¿quiénes son los que convierten en verdaderos dioses al boxeador y al torero? La
mujer asiste por excepción a los campeonatos de box,
y en las plazas de toros se limita a aplaudir con discreto
entusiasmo la gallardía y la prestancia d~l torero, quP. ante
la arremetida ciega, aparece tan frágil, tan heroico, tan
digno, que recuerda la leyenda 9-e David y Goliat. Pero
mientras la mujer aplaude ¿qué hacen los hombres? Fuera de sí, delirantes, ¿no arrojan a la arena los sombreros, .
los zapatos y hasta l"s corbatas que llevan puestas? A permitírselo el decoro, no dejarían prenda sobre sí que no
arrojaran a sus favoritos en señal de aplauso o descontento. No negamos que los toreros y los boxeadores reciban, como ellos mismos suelen alardear ante quienes los interrogan

�19{

RODÓ

UN

para los periódicos, "esquelas perfumadas por cent.enares."
Pero seguramente no son tantas, y perfumadas con Agua
de Florida, no provienen de condesas, duquesas o damas
de estim~ción, sino de modesta¡¡ mujeres que entre los
hombres que las rodean, no han visto por dentro ni por
fuera, nada mejor que el traje de luces. Por el contrario,
no resulta arduo probar cuán afectas son las mujeres a
prodigar su admiración al genio y aún al talento, por feas
que sean las cabezas donde se albergan.
Los poetas tienen ad miradoras numerosas, que si no
siempre saben aquilatarles, por lo menos los comprenden
con la amorosa sensibilidad que •distingue a nuestro sexo.
Y así, los pintores y los escultores, los psicólogos y los
filósofos, los hombres de ciencia y los grandes políticos,
hn contado siempre con admiradoras fervoro,as. Conocido e¡¡ el caso de Léonie León, la interesante mujer que
amó a Gambetta con una de las devociones más raras que
registra la historia, manteniéndose siempre en abne&lt;Yado
0
retraímiento, impulsando su labot' desde la sombra, trabajando por él, cuidando de su reputación y de su gloria
con uua celosa inquietud de madre·amaute. Para citar un
hecho reciente, valga el de Einstein que, en París, se vió
acosado de mujeres. ¿Ridículo? ... N ó, de ningún modo.
Ciertamente que acaso en su totalidad, no alcanzaron siquiera a vislumbrar su genio, n.ero le veneraron porque le
sintieron grande.
Y ejemplos parecidos se repit.en a diario, no con genios, claro est,á, ya que el genio es flor rarísima que no se
cultiva en todos los climas, pero sí con hombres de talento a quienes siempre ama alguna mujer silenciosament.e,
con el espíritu de rodillas, con la más honda y devota pa·
sión.
La mujer, por lo menos la mujer con alguna cultura,
sólo ama verdaderament;e cuando admira, y es más ~rande
el amor ,uánto la admiración sea más fervorosa.

MABiA )IONVEL•

•

SUEÑO

(En el lago Budi)

Hermoso sueüo !... En el silente lago
donde los blancos cisnes sus amores
de los copihues a las flores rojas
cuentan; al dulce halago
de los secretos, plácidos rumores
de las bris&amp;s, las aguas y las hojas
de la vírgen montaüa;
en el lago encantado
donde, dicen los indios, en las puras
tardes crepusculares
su hermoso cuerpo bafia
la mujer de los íntimos cantares
que habita eu las oscura&amp;
cavernas de ios bosques seculares;
allí, en el lago azul, en mi barquilla
blanca como la espuma,
que hendía el agua con su esbelta quilla
a impulsos de una brisa perfumada,
envuelta por la bruma
de los ensueüos mi alma enamorada,
oh I gloria! oh dicha suma!
nawgábamos juntos y dichosos
diciendo nuestros sueüos amorosos.

La noche esmba hermosa,
diáfano el cielo azul, y las estrellas
se reflejaban en la linfa undosa
disueltas en centellas
fugaces, como aladas mariposas
de oro y fuego. La argentada luna
vertía en la laguna
~us diamantinos rayos
que caían en lánguidos desmayos ...

�196

ROJJÓ

UN

Oh! la vírgen morrna estaba hermosa,
hermosa como un sueño!. ..
Sus verdes ojos de mirar rirneño
entónces no reían ... meditaba.
Con la voz temblorosa,
grave, sacerdotal, que resonaba
en medio de la noche silenciosa
cual profecía bíblica en un templo,
dijo, bañada en I uz su faz radiante:
" Fin de la vida es el amor sagrado:
" todo cuanto contemplo,
'' con vida palpitante
' me habla de amor, pues todo siente y ama.
" Y o he adivinado
" de amor la inmensa gama:
" el amor que se tienen las estrellas;
" el amor que se esconde en las montalias
" donde las aves cantan sus querellas,
11
ruge de celo el puma,
"y brota el g.irmen, y la flor -perfuma;
" el amor que se oculta en las entrañas
" del mar; el que se encierra
" palpitante en el vientre de la tierra;
" el que flota en las linfas de los lagos ...
•. . . . . . . . Mi corazón te ama:
" recibe los halagos
" del bello amor que mi ternura inflama:
" Amado mio mi pasión te llama."
Y, en la calma augural de aquella hora,
sentí el rumor de músicas divinas,
de notas argentinas,
surgiendo de los ámbitos oscuros
de la virgen montaña, cual sonora
harpa que, suspendida
en las ramas de robles seculares,
pulsara conmovida
la mujer de los célicos cantares ...
Oh! Cuán hermoso sueño! Una bandada
de blancos cjsn~s abatió su vuelo

,

S'U.llÑO

y rodeó la barquilla en que mi amada
con inspirado anhelo,
'
glorificaba mi pasión. Las garzas
blancas, desde la orilla,
estiraban el cuello entre las zarzas
por ver lo que pasaba en la barquilla.
Hermoso sueño! ... De mi amada un beso
cálido, delicioso,
ace.rició mi labio tembloroso ...
La _música cesó_ en el bosque espeso
y discretos los cisnes se alejaron;
las garzas de la orilla
sus cuellos dobleo-aron
bajo las alas la c;beza hundiendo
y, de~rás de un¡i blanca nubecilla,'
se fue a ocultar la luna sonrlendo ...
••••••••"•••"•••••••••••••••••oo•••••

La brisa hinchaba la flotante vela
de la blanca barquilla .
que, hendiendo el agua con su esbelta quilla
dejaba atrás una espumosa estela...
'

................................... .

Des1rnés? ... Cruel pesadilla!. ..
Y a n ó en el lago delicioso vuela .
a impulsos de las auras mi barquilla
dejanao atrás una espuman te estela·
ni va a mi lado la morena hermosa'
sus ternuras diciendo ...
En la mar b0rrascosa,
léjos de toda tierra, combatiendo
con el furor del huracán tremendo
perdida la esperanza,
destrozada la vela,
arrebatados por la mar los remos
ah ! mi fuerza agotada ya no alc~nza
a sufrir de la lucha los estremos.
Mi voz en vano apela,
en vano clama. La barquilla cruje

181

�RODÓ

a los asaltos de la mar, que ruge
brava y amenazante ...
Voy indefenso, sólo, abandonado,
temiendo a cada instante
ser arrastrado al fondo del abismo.
Y siento de inmediato parasismo
las angustias finales ...
Adiós, bellos ideales,
sueilos de amor, adios !. .. Ante mis ojos
van en bandadas los hambrientos cuervos
que esperan del cádaver los despojos,
despiadados, protervos,
siendo su canto lúgubre el presagio
con que se anuncia mi fatal naufragio.

Y sentí frío, y un dolor agudo
clavado en la cabeza,
cual si la punta de un puilal salludo
mi cráneo taladrase poco a poco;
mis ojos se nublaron con espesa
sombra de sangre. El pensamiento loco,
desesperada el alma, y agotadas
mis fuerzas todas, creí sentir bandadas
de repugnar.tes cuarvos
despiadados, pro ter vos,
que en la barca posados silenciosos
me miraban con ojos codiciosos ...

Y desperté temblando:
la noche era lluviosa, densa y fría;
por el abierto techo
la lluvia penetrando,
muy cerca de mi lecho
con un ruido mqnótono caía;
una gotera helada,
,
filtrando por el techo de totora
golpeaba mi frente ....... ..

Y en el triste silencio de la hora
me llegó, como un soplo, la apagada
voz de consuelo de mi madre ausente ...

Aucusro WINTER.
Puerto Saavedra.

�SOR

JUANA

INÉS

DE

LA

CRUZ

Esta conferencia fué leida en el Club
de Señoras y después en el Ateneo de
Santiago el afio de 192l. Se publica
ahora sin ninguna corrección. Algún
día, acaso, utilizaré algunas de sus partes en un estudil, más amplio sobre Sor
Juana Inés.
Podría servir de epígrafe a estas pá.•
ginas la siguente observación que hace
José María Salaverría en un libro sobre
Santa Teresa, y que es muy justa en lo
que toca a la mísLica espafiola:
, Diríamos que la facultad de amor
que hay en el místice, y que es con fre•
cuencia excepcional, se desvía del sexo
por una suerte de fenómenos íntimos e
inefables y va, como torrente encendido, hacia Jesús o la Virgen. Y estando,
naturalmente, limpio este amor de todo
sexualismo, sin embargo, parece como
que absorbiera las eseneias erOticas del
sér apasionado, y sobre apasionado muy
sensible y de~bordante de ternura , .
Y podría servir de epígrafe porque
creo haber sefialado en las páginas que
siguen las obras de la religiosa mexicana en que pueden revelarse esos •fenómenos íntimos » por los que se van depurando &lt;las esencias del sér apasiona
do , , a, que se refiere el escritor espafiof
Que el tema ofrece puntos curo de,
sarrollo no cabe en los límites de uná
conferencia, es observación que ocurrirá a todos.

A.C,L,

Viene de antiguo la discusión sobre las aptitudes artísticas de la mujer. Los hay atrevidos que afirman que no
está en su naturaleza la facultad de creación estética; otros,
por el contrario, la equiparan al hombre y achacan su reducida colaboración en las actividades del espíritu al sistema prohibitivo de educación bajo el cual ha vivido desde hace sip:los. Entre tales extremo$, una observación se
puede hacer eon todo derecho, y es que, aunque no le fal-

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

201

tan facultades, su campo estético parece ser más reducido que el del hombre. Aquellas obras de que .nos enorgu•
llecemos más en el mundo porque son soberbios resúme·
nes del arte y del poder creador, semejan estar fabricadas
con una sustancia más consistente y más dura que la que
pneden modelar las delicadas manos femeninas. Pero el
decir esto no es excluirlas del arte; su reino, aunque en
planos inferiores, está poblado de pequeñas obras maestras. La poesía, más que ninguna de las artes, es la preferida por ellas y, dentro de la poesía, el amor, la ternura y
la devocrón.
De una mujer os hablaré y de sus poesías amorosas.
Sor J nana Inés de la Cruz forma en ese grupo alado de
- todos los tiempos que, semejante a un coro helenico, levanta en un mismo aliento sus cánciones de amor. La
poesía amorosa de la monja expresa sentimientos tan pu•
ros y tan delicados, que más que una objeción a su calidad de monja podría aducirse como una alabanza diciendo: "¡ Cómo sutiliza el alma el amor de Dios!" Siendo como
es una sola la facultad de arn.or, podremos comprender
con qué devoción altísima y atenta adoraría la monja
mexicana a la Divinidad cuando podía convertir el amor
en sustancia impalpable y deshacerlo en tan puras armo·
nías del espíritu.
Mi trabajo se reduce a comentar los cantos amorosos de
esta mujer, a seguir en sus versos el estrecho sendero per•
fumado por el que divaga su alma enamorada, a subrayar
las palabras que i:11útilmente se forzaron a encerrar en sus
moldes imperfectos emociones iuefables, y a descubrir la
sugestiva evolución de los sentimientos de la monja a través de sus cantos.
Pero es tiempo de que entremos en materia.
J nana de Asbaje, después Sor Juana Inés de la Cruz,
nació a mediados del siglo XVII, e·n 1651, en San Miguel
Nepautla, pueblo cercano a la ciudad de México. Fueron
., sus padres hidalgos, él vizcaíno de origen y ella criolla de
N neva España. Desde la edad de tres años mostró J nana
Inés una incontenible vocación al estudio y, suplantando
una orden materna, recibe clases de la profesora de su
hermana y aprende a leer; a los cinco años ya sabe escribir, contar y todas las menudencias de la labor blanca, con

�202

RODÓ

gran esmero y perfección. Antes de los Ócho había mostrado vena fácil para los versos y compone nna Loa para
la Fiesta del Santísimo Sacramento. Por ese tjempo rue- ·
ga a sus padres que la envíen, disfrazada de hombre, a
estudiar ciencias a la Universidad de México. Sus padres
la envían a México, pero a casa de su abuelo y vestida con
sus ropas de niña. Se dedica inmediatamente al estudio
de la gramática y después al aprendizaje del latín, e imitando a Roger Bacon-que en tres días aprende el hebreo
-le bastan a J nana Inés para el conocimiento de la lengua de Cicerón, diez lecciones solamente. En la casa de
su abuelo encuentra algunos libros que son paja seca para
el fuego de conocimientos que la devora; se familiariza
con las obras de los .filórnfos, de los humanistas y de los
poetas, y no desdeña tampoco la teología, la matemática
y la historia. Para prevenirse de los momentos de flaqueza pone su vanidad en juego cortándose el cabello hasta
determinada parte, con la deci.ión de no dejárselo crecer
hasta ahí, sino después de haber aprendido aquello que se
había propuesto, porque-según ella confiesa-, 11 no le
parecía razón que e~tuviese vestida de cabellos cabeza que
estaba tan desnuda de noticias, que es más apetecible
adorno.11
No alcanzaba aún los quince años cuando, no sabemos
si por gestiones de su familia o a iniciativa del mismo Virrey, entra J Ul\na Inés a la Corte del Marqués de Mancera como Dama de Honor de la Señora Virreina; allí
permanece hasta sn entrada al convento.
' Corrieron por la Corte voces sobre la enciclopédica sabiduría de Juana Inés, y debe haber parecido el caso tan
insólito al curioso Virrey, que no resiste la tentación de
convencerse por sí mismo. Al efecto, reunió un día en su
palacio a cuantos hombres profesaban letras en la Uci•
versidad y en la Ciudad de México. El gr~po, que constaba de cuarenta, estaba formado por teólogos, comentadores de las Santas -Escrituras, filósofos, matemáticos,
historiadores, poetas, humanistas e inteligentes aficiona• •
dos, Sor Juana Inés tenía entonces 17 afios. El resultado
de aquel certamen lo cuei,ta el mismo Virrey, cuyas pa•
labras textuales fueron rec~¡:;idas por los testigos de la
-epoca. 11 A la manera que un Galeón Real, dice el Virrey,

SOR JUANA IN.ES DE LA CRUZ

203

se defendería de pocas chalupas que le embisti~ran, así se
desembarazaba Juana Inés de las preguntas, argumentos
y réplicas que tantos, cada uno en sn clase, la propusi~ron. 11 Aún descartando lo que la galantería del Virrey
háya agregado a la anécdota, aún tomando en consideración que, frente a una jóven de 17 años, los sabios profe,
sores universitarios tendrían más benevolencia que ante un
bachiller, aún recordando que la misma novedad de ver
en una mujer tanta doctrina habría cle obrar en la clemencia de aquellos jueces, queda en pié el hecho indiscutible
de la variedad de conocimientos de Juana Inés. Variedad de
conocimientos todavía más admirabte porque lo aprende
todo sin maestros. Ya uno de sos biógrafos afirmaba, en
el rebuscado estilo de la época, que ulos maestros le faltaron pero no le hicieron falta. 11 Supo la monja de matemática, de física, de füiología, . de filosofía escolástica, de
teología moral y dogmática, de derecho canónico y aún de
medicina; escribió un tratado de música-perdido para
nosotros-y versos en latín y en lenguas.indígenas. Sorprende verdaderamente cómo este fárrago de conocimien- ·
tos no pudo ahogar en ella, para siempre, los impulsos
tiernos del alma femenina.
Una severa apreciación de los hombres o, si queréis,
una justa apreciación de los hombres, y su intensa vocación al estudio, la resuelven a no pensar en el matrimonio
coino en el propósito de su vida. nQuerfo, dice ella, vivir
sola, no querer tener ocupación obligatoria que desembarazase la libertad de ·mi estudio, ni rumor de comunidad
que impidiese el sosegado silencio de mis libros.11 Teniendo en cuenta sus naturales inclinaciones y los recursos
que para vivir tenía, y pensando que la cara hermos!I de
un.a mujer pobre-como ella era-es una pared blanca en
la que no hay necio que no quiera echar su borrón, según
sus palabras, escoge al fin el estado de religiosa. Antes de
tomar esta resolución se libra en su interior una lucha en
la que vence la religión con la ayuda de los doctos consejos del Confesor de los Virreyes, y se entra Juana Inés al
Convento de Religiosas Jerónimas, a la edad de 17 años.
Ella misma cuenta sus razones del modo si"uiente:
neno
tréme religiosa porque, aunque conocía 9.ue el estado tenía
muchas cofa~ repugnantes a mi genio {hablo de las acce~

�RODÓ

sorias-aclara-), con todo, parala total negación que tenía
al matrimonio, era lo menos desproporciouado y lo más
decente que podía elegir en materia de seguridad de mi
salvación. 11
Veintisiete años vivió en el convento: hasta su muerte.
No pensemos que durante todo este tiempo vivió separada del mundo o de su~ libros. 4,000 volúmenes t1mía en
su celda, cifra enorme aún para biblioteca de una escritora moderna, además de preci0sos instrumentos músicos y
matemáticos. En cuanto al mundo, conversaba en el locutorio con extraños, eetaba en correspondencia con ingenios mexicanos y extranjeros, y sabía de los acontecimientos de la Corte, los que celebraba de cuando en cuando
en versos castellanos o latinos. Componía romances fáciles o sonetos conceptnosos. para desear a la Virreina bue·
nas pascuas, para felicitarla por el nacimiento. de su primogénito o bien para presentarle una rosa o un retablo de
marfil; del mismo modo, felicitaba al Virrey por su convalescencia o le pedía el indulto de un reo, en verso. Debemos lamentar muy sinceramente que haya perdido su
tiempo en todos estos versos de ocasión que carecen, en
general, de valor estético.
Poco a poco la gana una austeridad espiritual que más
se conforma con las propias meditaciones que con las n?•
ticias de los libros, y decide entonces hacer vender su biblioteca y sus instrumentos matemáticos y músicos, por
intermedio del Arzobispo de México, para dar limosna a
los pobres. Dos años más tarde, en 1695, una terrible
peste azuela el Convento de las Jerónimas; Sor Juana, de
natural bondadosa y compasiva, se dedica con celo cristiano a asistir a las enfermas.
Se lo aconsejaba, dice el Padre Calleja, que siquiera no
se acercasa a las muy dolientes, que era lo mismo que
vestirla de alas de abeja para hacerla huír de las flores.
Víctima del mismo mal, Sor Juana deja la tierra con
muerte tan ejemplar.
En nuestra época colonial, única en América por su so•
berbia arquitectura religiosa y civil, por su cultura genernl, ya que en México se funda la primera Universidad y
trabaja la primera impren1:3 del Nuevo Mund?-;-, dos
grandes nombres ofrece la htemtura de entreten1m1ento:

SOR JUANA. INÉS DE LA CRUZ

205

el de Don Juan R uiz de Alarcón y el de Sor Juana Inés
de la Cruz . El primero pasa gran parte de su vida en
España, alcanza todavía años magníficos de los siglos de
oro, y sus comedias son resumen de discreción, de mesura, de buen gusto, de arte refinado y puro. A Sor Juana le
tocó vivir, no sólo en tiempos más tristes y lastimosos para
la literatura Pspañola, como fueron los del reinado de Carlos II, sino también en medio menos propicio. En el siglo
X VII y en Nueva España las bellas letras, así las sagradas como las profanas, tanto la oratoria como la poesía, la
historia y aún la mi1&gt;ma prosa 'filosófica, se resentían de
los vicios que propagó el gongorismo. Amaneradas comparaciones, frases retorcidas que ahogaban la claridad del
estilo, inversiones violentas, antítesis artificiales, rompe•
cabezas mitológicos, metáforas exageradas y jue"'OS de pa•
labras, son otros tantos caracteres del movimiento llamado gongorismo o culteranismo, cuyo jefe ideal era en España el excelso poeta don Luis de Góngora. Este movimiento se impone en las letras españolas a principios del
siglo X VII, y de allí pasa a México, en d0nde contamina
todos los géneros, todavía con más exageraciones de oscuridad y de mal gusto. En este medio se produce Sor J nana, que aparece como claro remanso tranquilo en aquella
literatura revuelta y enmarañada, como voz fácil y cristalina en aquel coro destem piado y artificioso No se libra
Sor Juana, ni era posible que se librara, de la influencia
de dicho movimiento; en composiciones enteras sigue a
Góngora, y aquí y allá, en los títulos y en sus poemas
hay resabios retóricos y qulteranos. Bien es cierto que en
ocasiones imita a Góngora en lo exquisito, en lo exhuberante de la forma y en lo sutil de los pensamientos, como
en aquel conceptuoso II Soneto en q ne da censura a una
msay en ella a sus semejantes11, que es una muestra de
expresión elegante y colorida:

'

Rosa divina, que en gentil cultura
eres con tu fragante S'Utileza
magisterio purpúreo eu la belleza',
ensefianza nevada a la hermosura;

�RODÓ

amago de la humana arquitectura, ·
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo sér unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura;
¡cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdellas,
y luego, desmayada y encogida,
de tu caduco sér das mustias sefias:
con que con docta muerte y necia vida
viviendo engallas, y- muriendo ensefiasl
He fatigado vuestra atención resumiendo sucintamente

h vida de Sor J nana y el medio literario en el que se desarrolla: es tiempo ya de que pasemos al asunto de esta
conversación: las poesías amatorias de la monja.
Pocos datos tenemos para reconstruir la biografía espiritual de Sor Juana durante su permanencia en la corte
del Virrey Mancera, pero es fácil imaginar que por este
tiempo despertó al amor. Tenía entonces 17 años, era hermosa según los retratos y los testimonios de la época, co•
mo bija de vizcaíno más bien blanca que morena, de frente
amplia, ojos grandes y vivos, los labios delgados que, se·
gún Fray Luis de León, indican palabra reposada y fina,
la nariz perfecta qne es signo de ecuanimidad, 1"1s manos
delicadas qne los retratos le pintan en elegantes posturas.
En la_corle su genio era celebrado por el Virrey, y la distinguía la señora Virreina con afectuosa amistad. No era
Sor Juana con sus prendas _para pasar desapercibida en
una corte en la que imperaban las costumbres galantes del
reinado de Felipe IV. Parece difícil suponer que no tuviera enamorados y adoradores, y aun es más difícil suponer que alguno de ellos no se le entrara en el corazón.
Lo qne Sor Juma no tiene es novela romántica, aventuras atrevidas o escandalosas; pero poco , importa que
en la vida no suceda nada, que el hilo de los hechos se desenrolle monótona y tranquilamente; las aventuras delalma son de esencia t'l.n delicada e impalpable que no turban
ni coloran la realidad tosca de las cosas: una conversación,
un coloquio, una promesa, una· adivinada afinidad interior, un desengaño, un favor, pueden despertar el alma a

203

SOR JUANA INES DE LA CRUZ

realidades hondas, inolvidables y decisivas en una vida
porque el espíritu, como aquel sutil personaje de que ha:
bla vuestro Pedro Prado, puede hacer tambien peligrosos
y largos viajes por el pétalo de nna rosa.
En unos versos de sus últimos años confiesa Sor
Jaana:
Yo me acu•rdo (oh nuuca fuera!)
que he querido en otro tiempo
lo que pasó de locura
y lo que excedió de extremo,

Y por más qne haya habido críticos que antes de ahora
afir1;1ara1:1 qu_e Sor J u~n~ ~antaba amores fingidos, pasiones 1m~gmarias, creo mat1l acumular -razones para rebatir
~al tésis. Cómo si _f~~ra lo más difícil imaginar que una
JO~en ,de fi_n¡,. sens1b1ltdad y, más que pretendida, persegmda, naciera al amor naturalmente, con la facilidad con
que la rama culmina en la flor! Pero el conocimiento de los
versos de la monja os convencerá de que la verdad está
con nosotros.
ANTONIO CASTRO LEAL,

(Continuará).

�"R A Í Z S A. L V A. J E..
•RAÍZ SALVAJE,

de Juana de lbarbourou

209

sías filosóficas ... ¡ Cuánta distancia a los Unamuno Ernesto Guzmán, Fecierico Nietzsche o Sabat Ercasty
Cosas de los críticos.
Verda_d decía Silva, el colombiano José A.sunción, cuando terminó una de sus poesías así:

i...

.A Astenia , Cid Baeza.

Inquieta, hoy más que nunca, buscar la verdadera poe·
sía.

.

No se ha llegado con el concurso de la aport~c1ón ~~ndmiovista, a una comprensión extensa del sentido poet1co
contemporánen. Ideas que r_io llegan a co~?retars,e, saltan
entre las líneas de las crómcas, de las cr1t1cas ef1meras y
aún de los libros con búsquedas de ensayo.
Da lo mismo leer poemas en prosa como poemas e:i
verso. Llegan lo mismo a la sensibilidad. U_n cuarto de siglo casi, como lo probase G011zalo Zaldumb1de, ha ba,stado
para contra~restar en )a r_nás nefasta ~bsurdez, la verdadera directriz renovac10rnsta rubendariana.
En todo ha!) poesía. Hasta en la prosa diar_ia de un escritorzuelo cualquiera que inesperedamente nma palabras
y palabras ... l.a prodigalidad de Poesía se ha_ hecho ~~rtesana. Con razón han demostrado la decadencia del lmsmo Alberto Zum-Felde y Salatael Rosales. Y el peruano
Guillén ha empleado en una de sus parábolas, palabras de
achaque parecidas.
. .
, .
La fiebre de lo nuevo, lo raro, y hasta original: umco
del siglo que vivimos, hálo modernizado todo, comenz~ndo por las costumbres, hasta degenerar en las más necias
extravagancias;
,
.
.
.
El novecent1smo ha tra1do la mqmetud, la rapidez, la
vaguedad y la vaciedad...
.
,.
y si se han levantado Pala,hones del acervo poet1co, no
se ha entendido la divinidad de sus -decires; _menos la enjundia valoran te de su estro.
. ·
. .
A González Martínez, alguien le ha ~egado ~ent1m1ento,
asequibilidad emotiva, talvez sugerencia; y sm embargo,
no conozco poeta que cuide más de la forma y la haga
justa y precisa, al mismo tief:1P.º que gu(a, ~ue lleva, a_las
fuentes mismas de la más relw1osa subhm1dad art1st1ca.
b
b .
Para negarle su valer, han llamado a sus tra a¡os: poe-

Lo mostré mi poema a un crítico estupendo ..
Lo leyó cuatro veces, y mo dijo .. ¡No entiendo!
. ~~ originalidad es la base de este inusitado movimiento
poet1co moderno
Y, no _o~stante, yo no veo todavía la pincelada maestramente or1grnal_,, umcamente p~r~onal, en las composiciones
de los p_oetas Jovenes de Amenca. Porque un falso entrue~am1ento, complicado, amén de su esforzado alambicamiento yoísta, que la poesía ha adquirido en estos último~ ~ños, no conducen a la absorción poética, puramente
art,1st1ca, que arrastrando al alma, la bañe de Bondad y
Be,leza.
!J~da poeta tiene, busca, su manera. Y sienta fama de
or1gznal o se l.l crea. Los efectos de estas suposiciones son
lamentables. Un verso cualquiera es un poema prodio-ioso
mostruoso. Y, siempre, a esa poesía le falta o la em~ció~
acabada, o la plasticidad asequible a la compleja sensibilidad de nuestro espíritu. Nos llega en parte. No está todo el
poema. con nosot~os. Lo reci?i~os a medias, perdiéndose
las meJores tonalidades sens1t1vas por el amaneramiento
erróneo de una incierta orio-inalidad. U na frase bonita
nn ~fecto preciosista, basta "y sobra. Así es, y así lo creen'.
S: ~ace años_ ya, la iu~ncción romántica que asolara a
Amenca a destiempo, traJo la perfección estrecha reducida
de la estrofa, para cu ya oposición se buscaron fo~mas nue:
vas, afinidades plásticas y libertades no conseguidas hasta
entón_ces; en nnestros días tenemos que lamentar el abuso
exces1yo de ellas, comprendidas ridícula y malamente, entorpeciendo la labor de algunos poetas de verdad que tienen la suprema voluntad de retraerse constantemente entanto a_lguien consagra negaciones absolutas, perorant~s en
el medio hueco de la comprensión analista del momento:
el compradrazgo torpe ) vacuo.
Creo en la existencia de una diversidad de concepto entre las palabras poesía y verso.

�210

RODÓ

•

Aún así, los libros poéticos aparecidos a diario, osten•
tan ambas donominaciones invariablemente.
Para Young Rice, la poesía ejerce una atracción más
formidable gue el mero verso: la emoción la expresa-poesía -en palabras rítmicas más líricamente medidas, poseyendo la capacidad de una mayor coi;movidad._ .
Heredia ha demostrado como ha ido adgumendo, la
poesía castellana, una impresionable sensibilidr.d adaptada
a la transformación constante gue ha sufrido la estrofa.
J.,as tendencia8 modernas, se dirigen hacía ese absoluto
carecimiento. El poliritmo, siendo lo que realmente es,
trae afinidad remota del sentimiento y la emotividad.
¿Por qué negar, en el ultraísmo, pongo por c~so, la sensibilidad de la poesía, única manera de distinguirla de los
demás géneros li_terarios?
.
Leyendo a Guillermo de Torre, R1vas Panedas, Cesário Arroyo, Alexis Delgado y a algún otro extremista
modernísimo-futuros del futuro-, me queda aleteando en
el espíritl,l la grande sensación de hab~rme embriagado de
sutilezas en la más entrañable, complicada y agradable de
las prosas quebradas, flexibles, torcidas, que conozca. Y
conste que rotúlanse: poemas, es decir: poesías, o más
claro: versos ...
Jamás he combatido lo nuevo. Como novísimo habrá
de enseñar y buscar y hurguetear emociones nuevas, sensaciones cada vez más distinta~. Por eso leo todo lo nuevo-por algo digiste Plinio tus tan manoseadas palabras-,
y lo sigo, trato de asimilarlo, comprenderlo :¡; _hasta ...
trabajarlo. No se me podeá, pues, acusar de ·espmtu obstructor para aquello gue admiro con entusiasmo y respe•
to. Me molestaría y me amargaría.
Más sí g ue me opondré siempre, a la medida de mis
fuerza;, contra todo aquello que no cris_talice Bondad,
Arte o Belleza ...
Comprendo hasta donde quiso llegar Andt'ade Coello,
cuando recurrió a estas expresiones para intentar hacer
penetrar el concepto poesía: "Si al abrir el libro de nuestra preferencia, sentimos como se ilumina el alma: que
entra la aurora de la belleza y li,. inunda de luz; que acuden las silenciosas láo-rimas, en una como teorÍás de inexplicables dulzuras, lo''que leemos es poesia auténtica, gue
interpreta un mismo estado de conciencia."

•:&amp;áÍZ SALVA.JE,

Porque 2ensaciones parecidas se originaron en mi alma.
a la lectura de_.R_aíz Salvaje: libro, en donde un poeta de
vems-muy cl1stmto a los demás-, ha ofrecido momentos de encantamiento al espíritu cansado e inquieto.
Acaso, en otra vida
an9estral, yo habr'e sido,
antes de ser carne,
cisterna, fuente o río ....

. '.'La mujer-, dijo Juan Pablo Echagüe, es toda sensibilidad y ternura." Debió haber agregado: ... y pasión
des1;1esurada. Porgue, por lo gu1, se hacen heroicas lag
~u¡eres,, es por eso: la grandeza pasional gue las anima.
:S1 nó, busquese en Las Lenguas de Diamante de Juana
de lbarbourou, tal aseveración.
'
· Ese libro, vivido en el goce de saberse amada; y compuesto con el pretexto de narrarle al amante la magnitud.
de su_cariño_en manifiesta forma de pasión, bastó a la
egregia poetisa contemporánea de las Luisi y Vaz Ferreira, para su consagración; extrañando al discreto crítico
u_ruguayo Telmo Manacorda, por la más pronta exaltación qlie su maestro: Delmira Agustini.
La pasión es allí: "peq uefia llama de dulzura infinita,
. Cierva,
que come en tus manos la olorosa hierba.
Can,

que sigue tus pasos doquiera que van.
Estrella,
para tí doblada de sol y centella.
Fuente,
que a tus pies ondula como una serpiente.
Flor,
que para tí solo da mieles y olor,,
y "agua viva q1rn glisa a tus pies ... " Tomó volúmen esa
pasión; hízose sufridora, dañina, heridora:
Sangre del costado
manaré mi amado:
¿Qué broche más bello, qué joya más grata,
que por tí una llaga color escarlata?

�1
212

RODÓ
•HAÍZ BAL\' AJE ,

213

Y, hasta obtuvo el supremo goce de sufrir:
Me verás reír
viéndome sufrir.
Y tú llorarás
y entonc~s ... ¡más mío que nunca serás!
Porque en la mujer la pasión, y amatoria si lo fuere, es
el instinto m,ís arraigado y femenino de su sér .••
Raíz salvaie, varió de camino.
Como El cántaro fresco.
Vislumbranrlo de la vida su misterio; buscó en sí, otro
instinto adormecido, aquietado, somnolizado: el hartazgo
de la vida presente. El desencanto tiene 11ansias sin nombre de ser libre Y' feliz" ; poque,
... aunque florezca en rosas nadie podrá cambiarme
la salvaje raíz.
Y se situó al borde del camino la inquietud horrorosa
del porvenir ...
Un miedo terrible a la Muerte que ha visto de cercanera tal como una mariposa negra,,-, se apaga, se consume, cuando piensa en que su cuet·po tiene la misma tibieza
de los surcos de la tierra. Y clama, gozosa:
·
-"Cuerpo mío: ¡ estás hecho de sustancia inmortal!"
Su vida estará ligada maí\ana a la tierra. Frondará raíces y esparcirá semillas. Después, con querimiPnW rnpremo hacia el cielo azul, su cabellera transformaráse en ram-tje ondulante, y coquetamente, se .o bservará en la corriente cristalina de la acequia, del estero, del río serpentino e impetuoso.
Quizás fea enredadera, flor de invernadero o higuera; y, cuando alguien pase y la diga bonita,
¡Qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Ya no la inquieta el venir. Por su sensibilidad toda,
corre una savia optimista y esperanzosa. Se adelanta.
Quiere oler a fruta, a fragante hierba de los campos, a

~em?rillo y, al cubrirse de lágrimas sus ojos, por la emo•
c1ón rntensa
. d de .su pensar, in.,énuameute
º
, dulcemente, se
cree prno ormtdo "con las ramas llenas de rocío "
Se desliza amorosa bajo_ los árboles frondosos· y suefia,
sueí\a en su esperado destrno. Entre tanto en sus labios
nace un cantar:
'
Y cantar, cantar, cantar,
de mi alma embriagada y loca
bajo la lumbre solar.
¿Por qué inquietarse? ¿Dónde está el misterio? ¿Dónde la duda? ¡Ah!, qué divino, qué hermoso:
Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis m0rcua,

no sé q~e. fragancias de trigo emparvado.
¡Ay, qms1era llevarte coon,iao
a dormir una noche en el c.:'mpo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!
Soy la misma muchacha salvaje,
que hace afias tragiste a tu lado ...
Como la poesía de la Ibarbourou deseara que fuese la
poesía toda de América Hispana. '

,
EMILIO

COURBET.

1 •

�llECTU~AS

y

LECTU!:AS Y OPINIONES

OPINIONES

LAS REVISTAS
La educación en México.
.Ante toda necesidad espiritual, prima, en todo país que se oriente a la
civilización progresiva a que pretenden akanzar los demás; la
imperiosa necesidad de educar e instruir. Base de todo mejoramiento material y racial; plataforma de asimilación cultural;
constante propencionador del progreso sensitivo de los pueblos
-razas sin sensibilidad bien entendida, 813 raza muerta, cadu·
cá. carcomida por el moho de los afias despiadados-, es y será
siempre el empuje educ&amp;tivo de los pueblos del orbe. Los de
Hispano.América, más que algunos otros, y Chile principal•
mente entre ellos, requieren uns vig-orosa renovación educadora. Puede ella orientarse por planes diferentes. Más, el que
ahora está sigulendo México-país de iniciativa8 portento11as y
constautes hasta conseguir el deseado objeto que las promueve-; será hasta mafiana, el más recomendable.
En Chile, no obstante la in~rcia que no.e aplaeita, no faltaré.n
individuos que deseen en lo más hondo de su alma, una trans·
formación radical de la semi o casi incultura en que nos bailamos todavía-pese a la estimada Ley de Instrucción Primaria
ObligatoriaJ ... Para esos hombres que comprenJen la razón que
nos ha inducido a copiar esta larga conferencia dictada por el
más grande de los instiga&lt;iores mexicanos: el licenciado José
Vasconceloi:i {1), en el c:üontinental Memorial Halh de Washineton y aparecida en el Boletín de la Sec-retaría de Educación Pú,blica d~ México; para esos hombres, no hemos trepidado en su·
primir, con gran dolor para los espíritus que no se contentan
con poco, pero bueno, abundante material literario e informativo.
Empero, nos quedará la muy humana satisfacción de haber
puesto en manos de la juventud educadora chilena, un p1ecioso
documento de incalculable valor, que ellos, tanto, o quizás más
que nosotros mismc1, sabrán debidamente aprovechar.

¿Qué es ed1,c~r?-Educar es preparar al individuo para determinado propósito social. Los hombres han sido educado•
para ser buenos súbditos, buenos esclavos, buenos frailes, huinos artesanos y, ultimamente, para ser buenos ciudadanos:
unas veces son las condiciones Sociales; otras veces la escuela;
pero siempre encon,tramos que el propósito de la educación es
modelar a los hombr.es para el deserupefio de una función social.
Las escuelas monárquicas se proponían formar buenos súb
ditos; las eecuelas teológicas, buenos sacerdotes; los despotis ·
mos se empellan en crear soldados, •y solamente los puehloi
{l) 6obre la personalidad intelectual del egregie Vasconcelos, en el
Tomo 1.o de Ronó, algunas notas marginales escribimos.

215

civilizados procuran formar baenos ciudadanos: es decir, hombres y mujeres libres, capaces de juzgar la vida desde un
punto de vista propio, de producir su sustento y de forjar la
sociedad, de tal manera que todo hombre de trabajo, esté en
condiciones de conquistar una cómoda manera de vivir. Este
es el tipo de hombre que tratamos de crear en México, y ese
ha sido el propósito de nuestra reforma educacional. Teniendo, p:1es, en cuenta, claramente, el propósito que antecede,
exammemos los métodos que estamos poniendo en práctica
para cumplirlo.
·
El medio -Escritores y educadores del viejo tipo científico
expresaron, con frecuencia, la opinión de que nuestro pueblo,
particularmente el indio y la clase trabajadora, constituían una
casta irredimible, supuesto que siendo el hombre un producto
de la herencia y el medio, el mexicano auténtico n.o tenía esperanza de redención, porque su ángulo facial no correspondía a tales o cuales normas propias del tipo escocés o noruego, y, además, las circunstancias ambientes en que se verificaba su desarrollo, eran de la peor clase. Pero estos mismos teóri~os sollan afirmar, ~simismo, que toda esta población oprimida era totalmente mcapaz de derrocar el despotismo militar
y económico de Porfirio Diaz, el de la mano de hierro. Y, sin
embargo sucedió que Porfirio Diaz, y todo su ejército, y todos. los aristócratas y oligarcas de su época, fueron derrotttdos en el campo de batalla, a la vez que sus métodos de gobierno caían en co.mpleto descrédito. Desde entonces nos he,
mos dicho, recordando el Evangelio, más bien que las largas
contradicciones y obtusas afirmaciGnes de la pedanteda cien·
tífica, que todos los hembrea son hijos de Dios y que todas las
razas son o pueden llegar a ser aptas. Algunas sobresalen en
determinadas aptitudes y otras se distinguen por aptitudes diversas; pero importa al progreso y mejoramiento del mundo
que todas las razas• y todos los hombres sobrevivan y conquis. ten libertad económica y política, a fin de que puedan lograr
la expresión total de sus almas. De suerte que, apartándonos
de las hipótesis snciológico-científicas, y provistos de una buena dósis de s_entido común y con algo de inspiración cristiana,
J:lOS hemos dicho a nosotros mismos: este medio que nos rode¡¡ es un obstáculo para la salvación del pueblo. Sí, la ciencia tiene razón hasta este punto; pero de ello solamente se deduce qu~ ~s necesario transformar el medio, y en contradicción
con, las 1.deas spencerianas, que ven en el homhre un producto
d~l med10 que lo rodea, hemos adoptado la doctrina formulada hace más de Cien afios por Simón Bolívar cuando dijo, refiriéndose al porvemr de las naciones latinas de este Continen•
te: ,Si la naturaleza se opon~, lucharGmos contra ella y hare•

•

�216

RODÓ

moa que nos obedezca., Creemos que hoy, corno ayer, el hombre puede convertir el medio a sus aspiraciones, ya que la civilización , desde sus comienzos, no es otra cosa que la victoria periódica del hombre sobre las circunstancias que lo ro•
dean. En consecuencia, estarnos empellados en cambiar la
vieja organización social para dar lugar al crecimiento de un
futuro mejor.
El at!tiguo ,·égime,i,-Todo el mundo sabe lo que México
era antes de la Revolución: un país cuya extensión es una
cuarta parte de los Estados Unidos de América, con quince
millones de habitantes, doce de ellos analfabetos. pobres y
oprimidos, y todos manejados políticamente pcr un solo hombre, y económicamente por un centenar de familias La riqueza pública de todo género, las tierras, los depósitos ruineralee,
todo había sido liberalmente repartido por Porfirio Díaz entre
protegi&lt;los v asociados, nacionales y extranjeros. Nada se había reservado para la colonización, y aún el mexicano aborigen se encontraba incapacitado para comprar tierra laborable,
porque el gran terrateniente no la vendía. Tampoco podía establecerse un pequbll.o negocio porque las grandes empre•as
no permitían trabajar en condiciones equitativas. Al mismo
tiempo los políticos de la época de Porfirio Dlaz decían: ,¿Qué
objeto tiene educar a las masas? Si aprenden algo, exigirán
mayor salario y más libertades, y esto trastornará las condicio-nes sociales. De suerte que es mejor dejarlos como están y, si
es necesario, que perescan; pero que se salven la situación
existente y la paz v el crédito de México., La explotación y
la tiranía continuaron sin freno. a tal punto que uno de los
protegidos de Porfirio Diaz, un conocirlo ganadero, logró
aduefiarse de todas las tierras del Estado de Chihtialrna. una
superficie equivalente a la mitad de Francia, y después de haberse apoderado de las tierras y del ganado construyó casos y
las rentó a la gente, conservando sobre ellas la propiedad. Y
después &lt;le construir las casas compró los molinos de harina y
logró que se dictaran leyes de impuestos que lo protegieran
contra la competeucia de los productores de harina de otras
rc-giooes de Mexico. y de esta mauera pudo vender el pan al
precio que le convino; lo mismo hizo con la cerveza, con la
carne y con la sal. Y si Porfirio Día,, sn amo hubiese permanec1rlo más tiempo en el Poder, no hay duda que aquel rico
propietario habría logrado explotar el aire respirable, con el
pretexto de algún procedimiento t,igiénic , científico para puri•
flcarlo y poder venderlo en las ciudadea. l'ou esta situucióu a la
vist..., yo pregunto a cualquier educador norteamericano: ¿Qué
h•brla usted aconsejado para salvar a ~n pueblo sometido a

LECTURAS Y OPINIONES

217

~11 crue~ explotacion? Pregunto a cualquier ciudadano amerrna110,_c1udadano de verdad: ¿Qu_é haría usted si no pudiese
ser agrrn~ltor en •~ ¡,rop10 país, s1 todas las tierras de los Est~dos Umdos estuv10sen en poder, por ejemplo, de mil familias, que 110 las labrasen o las labrasen insuficientemente en
tanto que la mayoría del pueblo casi perecía de hambre? :impónganse contribuciones fuertes. sobre el latifund;o:, ; a sé
que esa sería la respuesta, Pero s1 se pretende decretar contribuciones, e~ necesario, primeramente, conquiotar el poder de
_los terratementes para ponerlo en manos del pueblo. Cuando
algunos de nuestros enemigos nos proclaman bolshevikiP,
siempre podemos contestar con los hechos: cEn realidad so•
moa un Estado feudal que trata de modernizarse., En verdad
estamos tratando de implantar un régimen agrario semejante
al que existe en Ohio, en la Nueva Inglaterra o en las Dakotas. -~ si Kansas , con sus millares de cultivos feraces, es bolshev1k1, entonces _nosotros también deseamos serle, Volviendo
al asun_to educativo, diré que estamos procurando transformar
~l med10 que nos ro?ea para que pueda producir hombres me¡ore~; estamos cambiando el régimen agrario para poder tener
no ~implemente hatitantes, sino ciudadanos y hoa:bres. Y n~
vacilo eu afirmar que la base de nuestro sistema educacional
reside en una mejor distribución de la propiedad y de los prod~ctos del tr~bajo, Una resolución justa del problema económico. es el primer paso de la reforma educativa. Sí, nuestra
~nahdad es, como la he definido anteriormente, crear hombres
hbres y no esclavos.
Nuestt·os métodos -La Revolución, transbrmada en go_bierno, está empellaJa en resolver los problemas económicos del
país. El pu~blo ehg~ sus funcionari_os y dicta sus propias leyes;
el p_romed10 de_l bienestar materrnl rlel pueblo ha mejorado
eens1blemente; SIJ'\ ?mbargo, nuestro progreso es lento porque
trab_a¡amos en mel110 _de las rumas y los errores de siglos de mal
gobierno y de los ?!timos diez all.os _de guerra. A pesar de ello,
una podfrosa comente moral mantiene alerta las conciencias
y_puede afirQJarse que cada quien se da cuenta de las exigen'.
crns del_ momento y se apresta al cumplimiento del deber. Así
se exphca que gentes que casi tenían olvidado los deberes del
Estado, por lo que ~ace a educación, prestan actualmente todo
su apoyo a un gnb10rno que por la voz del Presidente Obregón, el más distinguirlo general de la Revolución ha proclamano la necesidad de l_icenciar soldados y reclutar i'.naestros, de
cerrar cuarteles y abrir escuelas. Millares de soldados han regresado ya a la vida civil, y mi! lares de maestros trabajan como
soldados del progreso en las Ciudades y en los dLtritos rurales;
y aan en las más remotas comal'Cas indígenas, centenares de

�218'

.,

R0:116

misioneros, con carácter oficial, y otros como voluntarios, tra•
bajan entre los ignorantes para enseflarles a leer y escribir,
buenas costumbres y métodos de trabajos más eficaces. Estos
maestros misioneros preceden al trabajo de la escuela y lo preparan, y ya han logrado despertar el interés de toda la poblacián en favor de la educación publica.
Con el objeto de dar mayor impulso a la campalla educacio•
na], fué necesario reformar la Constitución con el fin de crear
un Ministerio Federal de Educación Pública. Este ministerio
tiene facultades para crear y sostener toda clase de institucio,,
nes educativas en cualquiera región del país, colaborando con
los Consejos de Educación de l•s distintos Estados de la Unión,
o procediendo independientemente, según sea más conveniente
y práctico.
El presupuesto de que dispone el Ministerio ha sido, duranle
el presente afio, de algo más de cuarenta y nueve millones de
pesos, o sea cerca de veinticuatre millones de dólares. Para dar
una idea de lo que esta cantidad representa entre nosotros,
bastará recordar que la mayor suma destinada a educación
pública en los tiempos de Porfirio Díaz, es decir, hace sola·
mente doce afios, fué de ocho millones de pesos, o sean cuatro
millones de dólares; después Madero aumentó esta cifra a doce
millone,r de pesos, pero Carranza la redujo a menos de seis;
de suerte que el actual Gobierno ha subido el gasto de poco,
menos de seis millones quo pagaba Carranza a los cuarenta y
nueve del presupuesto actual. Por supuesto los gobiernos locales, hoy como antes, continúan dedicando sumas anuales para
el sostenimiento de sus propias escuelas, celebrándose cada aflo
los convenios correspondientes para asegurar la colaboración
de las autoridades fec;lerales y las locales en materias escolares.
Los sueldos de los maestros se hiln duplicado y en muchos
casos triplicado, habiéndose logrado establecer el salario míni•
mo de tres pesos diarios para cada maestro, no obstante que
el mínimo anterior era, a veces menor de un peso por día. Al
mismo tiempo se ha tratado de fortalecer el decoro de los
maestros y el sentimiento de su propia response.bilidad, concediéndoles, eu le generalidad de los casos, el derecho de elegir
candidatos para las jefaturas de departamentos y dirección de
escuelas; pues hemos jU1.gado que si uos proponemos educar
hombres libres, debemos empezar por hacer maestros libres. Lo
que equivale a decir; páguese a los maestros lo más que sea
posible y permitaseles que se organicen según su propio saber
y experiencia; un saber y experiencia que será superior, por
lo menos . al criterio del político o de los Consejos Ejecutivos
que en otras partes manejan los colegios.

•

-LECTURA$ Y OPINIONES'

219'

El problema de la lnjancia.-Junto con la necesidad de mejorar las condiciones _económicas y sociales de los maestros,
hemos tenido que afrontar el problema de la~ necesidades del
nifio. Naturalmente no nos hemos preocupado mucho por los hijos de los ricos, puesto que sus padres puedeu atenderlos, y
el deber del Estado consiste en ayudar a los que lo necesiten,
mostrándoles preferencia.Nuestras antiguas instituciones edu•
cativas,aunquelimitadas en número se hallaban perfectamente
orgamzadas conforme a los más modernos métodos pedagógicos; pero en nuestro esfuerzo de reconstrucción la realidad nos
ha obligado a hacer a un lado un sinnúmero de bellas teorías.
Por ejemplo: teníamos escuelas de nifios anormales en las
que se practicaban exámenes cuidadosos, anotados en registros
que después servían para formar conclusiones generales más
o menos triviales. Tuvimos que acabar con estos lujos de dudosa utilidad inmediata, y con excepción, por supuesto, de los
sordomudo, y ciegos, que asisten e planteles especiales, reunimos a todos los nifios en el mismo tipo de escuela primaria, y
en todas ellas establecimos el desayuno escolar, gratuito, para
los pobres. De esta manera, lo que ahorramos en médicos lo
gastamos en pan; la experiencia nos ha demostrado qne una
buena ración matinal es mucho más eficaz que el médico para
curar la debilidad del carácter y la lentitud del pensamiento.
Subsiste, por supuesto, el servicio médico, que practica visitas
periódicas a las escuelas; pero tratamos de hacer comprender
a los médicos que no nos importa mucho que aconsejen a los
niflos ni que r,os remitan largos informes escritos, sino que la
Nación les paga para que cureu, El médico, antiguamente, se
ocupaba de recetar drogas que, en la generalidad de los casos,
el nifio no podía comprar: hoy aplica directamente el trata•
miento, y el resultado es que estamos a punto de desterrar las
enfermedades de la piel, que antes se consideró imposible coro•
batir dentro de la escuela. Nuestro servicio dental gratuito se
está extendiendo a todas las escuelas, y, a medida que díspo•
nemos de fondos, ostablecemos en cada escuela, también gratuitamente, bafios, est0nqnes de natación y campos de recreo.
En realidad nuestros planes son tau amplios, qne acaso sean
censurados por pretender abarcar demasiado; pero de todas
maneras debo hacer constar que los maestros-hombres y
mujeres-que participan en nuestra obra, tienen la conviceión
de que no sólo desempellan una función cívica sino que trabajan en una especie de moderna cruzada para la elevación y
liberación de los espfritus y el mejoramiento de loa cuerpos de
sus semejantes; por eso el fervor que ponen en su ohra es un
fervor religioso, y la recompensa que reciben no está en el di,
nero ni en los ascensos, sino en el entusiasmo apostólico, en el
goce místico que los anima J sostiene,

��RODÓ
de universidad antigua es la universidad científica, fundada
en las doctrinas darwinistas, la sociología positivista y el individualismo liberal. Estas universidades produjeron tipos poco
agradables, pero también inútiles. La base de todas sus ensefianzas era la teQría de que el progl'eso produce fatalmente
una clase afortunada que, por poeeer mayores dotes, representa la selección de la e2pecie y tiene, por lo mismo, el derecho, casi sagrado, de explotar y someter a su dominio a los
ineptos. Tales doctrinas quedaron burladas por la Revolución
y por la vida misma; y así es que cuando nos toca orl;(anizar
la vieja universidad, en donde Spéncer y Leroy Jleuheu t¡abían sido los amos, tuvimos que preguntar: ¿Qué vamos hacer
ahora con 10da esta desacreditada jerga científica? La respuesta nos había sido ya sugerida por el pueblo en días_ de ~ngustia y defe; y a la pregtmtade: ¿Cuál es la verdadern c10nc1a?
Contestamos: la que es capaz de servir para la dicha de todos
los hombres, no la que los divide en castas de aptos e ineptos,
de blancos y negros, de civi!i,ados y no civilizados. La ver~dera ciencia reside en la antigua, profunda y venerable sabiduría cristiana, que proclama la igualdad de todos los hombres
y el derecho pl,mo de todos los seres a la libertad, a la dicha y a
la vida, cualesquiera que sean sus respectivas capacidades. Las
diferencias entre los hombres uo son intrínsecas y dependen,
por lo común, de la vocación particular; pues si el tipo rubio
de Gales es capaz de producir un buen ingeniero mecánico, el
indio azteca que pinta su loza puede llegar a ser un buen artista;
y ¿quién puede decir cuál de los dos es más importante ~n un~
verdadera civilización? Procuramos, pues, en nuestras umvers1dades cultivar una ciencia que conquiste el bien, no solamente
el bie~ teórico, sino igualmente el bienestar económico de todos los hombres. Para lograrlo impartimos ense!ianza de carácter científico, práctico y útil, que conviertan a cada uno de
nuestros alumnos en productores de riqueza; que sustituya a
los profesionistas de la antigua especie, que por lo común vivían para la política o para la burocracia, mientras que nuestros recursos naturales quedaban virgenes. Hemos aumentado
cursos de ingeniería mecánica, de electricidad, de m•cánica
aplicada y de industrias agrícolas y a todo este ejército de productores se les enseña que el propósito de la ciyilización no es
crear grupos selectos que exploten a las may;irlas (eso es barbarie oriental), sino crear hombres aptos y fuertes que trabajen para levantar el nivel de los que se encuentr~': escasamente dotados. La aptitud de todo género, al serv1c10 de la
colectividad, eso entendemos por civilización, y'cualquiera otro
tipo de ella lo clasificamos simplemente, como barbarie. No
por eso pretendemos desconocer la importancia de las indi vi-

'

LECTURAS Y OPINIONES

223

dualidades excepcionales, de los genios del arte y del pensamiento; por el contrario, los invocamos reclamando su aparición y su auxilio; pero no podremos recónocerlos si no nbs exhiben la marca legítima del g•nio, que es la capacidad de trabajar para los demás en la clara manera desinteresada tolstoyana y cristiana. De otra suerte, producir y acumular cualquier especie de energía para beneficio propio, es codicia, en
tanto que el genio es una oxttaordinaria copacidad de dar.
En . materia de cuotas de estudios, hemos restablecido en
nuestras universidades el viejo sistema espafiol de cursos gratuitos, porque los medios del conocimiento deben estar a disposición de toda persona; ·pero, por supuesto, debe hacerse una
excepción con re•pecto a aquellos que deben contriliuír para
lo• gastos de la educación. En nuestras universidades_los ricos
tienen q11e pagar sus cursos.
LarBibliotecas.-Durante siglos hemos tenido en México
varias bfoliotecas importantes y venerables. Existe la Biblioteca NaéUXlal de México, que tiene cerca de medio millón de
volúmenes y manuscritos de raro valor. Existen tambien las bibliotecas de Guadalajara, Puebla y de otros B;stados; pero todas estas instituciones fueron organizadas conforme a sistemas
que hacen de todas las bib 1iotecas una especie de archivos
en que el libro parece ocultarse del público en vez de ofrecerse
al lector. Tratamos ahora de imitar las admirables bibliotecas
norteamericanas, y en tal virtud sin cambiar mucho las instituciones celosas de sus tesoros, la Secretaría de Educación ha
estado creando centenares de pequefias bibliotecas populares,
que se han distribuido por todo el país. "La biblioteca-decimos a los maestros-es el complemento de la'escuela. Después
de que se aprende a leer, es necesario saber lo que debe leerse
y disponer de libros. Una buena biblioteca pued;, sustituir a
la escuela, y aun algunas veces superarla. Una buena bibliteca es una universidad libre y eficaz. Es tan importante
cr.ear bibliotecas como crear escuelas. Fara muchas cosas no
hay universidad tan útil como m,¡dia doeena de libros buenos". Para organizar estas bibliotecas hemos dispuesto colecciones de cincuenta, de cien, de quinientos, de mil, de cinco
mil y de diez mil volúmenes. El tipo número uno de biblioteca elemental se compone de cincuenta volúmenes, que se
hacen circular en una caja de madera q ne puede ser acarreada
a lomo de mula, a fin de que llegue a las regiones adonde no
alcanza el ferrocarril. El tipo número dos de biblioteca de
cien volúmenes se dest_ina a peque!ios poblados, y representa
el tipo elemental de biblioteca fija, y ·según la importancia
del lugar y los fondos de que se dispone, establecemos salones
de lectura de mayor capacidad· Por supueeto, no hemos podi-

�224

RODÓ

dido construir todavía edificios a propósito: pero siempre hemos logrado disponer de la mejor sala del palacio municipal
de los pueblos, y alll establece
la biblioteca, poniendo
nosotros los libros y el empleado que la atienda. Por regla
general, el maestro de la localidad, mediante un sobresueldo,
desempefla las funciones del bibliotecario, manteniendo el salón
abierto durante las últimas horas de la tarde, y encargándose
de prestar los libros a los hogares.
Para formar la colecrión nos regimos por el valor intrínseco
del libro y su importancia práctica. Nuestra colecciones contienen volúmenes de Platón, Esquilo, uno o dos clásicos romanos, despues Dante y Shak.espeare y media docena de clásicos espafloles, como Lope de Vega y Cervantes, y entre los
modernos, Goethe Ibseu, Shaw, Pérez Galdó,, Romain ltolland y Tagore; agregamos a todo·esto unos cuantos libros
sobre cuestiones Eociales, compendio de historia univeual, un
compendio de la geografía de Recias y manuales de agricultura
e industria; hasta la fecha hemos establecido un poco más de
dos mil bibliotecas de este género; entre ellas veinte, que funcionan diariamente en la ciudad de México con más de mil volúmenes cada una. En todas nuestras bibliotecas mantenemos
una colección especial de libros infantiles.
El Departamento Editorial.-Con el objeto de surtir nuestras propias bibliotecas y también con el fin de propagar la
buena lectura en espallol, el Departamento de Educación sostiene talleres de imprenta, relativamente grandes, en los que
ss editan libros escolares qua se distribuyen gratuitamente.
En el afio de 1922 se hicieron cuatrocientos mil libros de lectura y esperamos que esta cifra llegue a un millón en el afio
entrante, ya que la maquinaria recientemente adquirida uos
pone en condiciones de hacerlo. Estamos traduciendo algunos
de los textos de francés de las escuelas secundariae, a fin de
que todos los textos lleguen a manos de los estudiantes en es•
pallo!; al mismo tiempo estamos preparando la edición de manuales para ferrocarriles, electricistas y otras industrias. Para
propagación de la alta lectura, el De¡,artamento Editorial, ase•
sorado por la Universidad, ha editado una serie de clásicos en
la forme ya mencionada, he biéndose publicado en el aflo más
de dosci~ntos mil volúmenes empastados, de Homero, Platón,
Eurípides, Dante y Esc¡uilo. Todos estos libros los mandamos
gratuitamente a las universidades de México y Sudamérica, a
las Escuelas Normales, secundarias, primarias y bibliotecas
escolares. Además, una buena parle de las ediciones se vende
al público a precio de costo.
lo, Revista E! Mae,tro.-Con el objeto d~ difundir cono,
cimientos, la Secretaría, por iniciativa del Presidente Obregón,

"ºª

CARHOUSEL
GRABADO EN MADERA
DK

JE SÚS C. TO Re

�LECl'Ult.U Y OPINIONES

221&gt;

inició la publicación de la revista • El Maestro,, que sale m~nsualmeute , cuyo tiro es de sesenta mil ejemplares, qne se
reparten gratuitamente entre las escuelos, maestros :le México
y de la América latina. La propaganda política y la religiosa
están excluidas de la publicación; pero se imprimen en ella
artículos liteMios, científico,, higiénicos, históricos, geográficos
y de interés general. Prccuramos que los artíeulos se distingan por las ideas y conocimientos que imparten más bien que
por la forma literaria. Frecuentemente lo escrito en la revista
toma la forma de simples lecciones o narraciones geográficas o
históricas, tomadas de los mejores autores mundiales y resúmenes sobre cuestiones interesantes del día. La revista no
acepta anuncios, para quedar libre de las consecuencias naturales de este género de patronato.
Departamento de B,/las Arle,.-La c~eación del Departa·
mento de Bellas Artes, como rama independiente de nuestro
sistema educativo,implica un cambio considerable en d régimen
de nuestras escuelas. El cambio tuvo quP. verificarse e pesar de
la oposición de algunos maestros, que se creyeron afectados
por la reforme. Se 1rata de la eusefianza del canto, dibujo y
gimnasia en nuestras escueles públicas. Con frecJencia había
sufrido una dolorosa imoresión escuchando los cantos corales
y contemplando los horribles dibujos tomad~s de cromo, en la
mayoría de las escuelas de todas partes del mundo. Naturalmente comprendía que un bnen maestro ne puede ser, al
mismo tiempo, un buen müsico y nn buen pintor de paisajes;
pero tenemos centenares de buenos músicos y de hábiles artistas, cuyos servicios nadie ocupaba una vez que salían de
nuestro Conservatorio de Música o de la Escuela de Bellas
Arles; así es que resolvimos aprovechar este personal, haciéndole dar clases de música y de dibuJo en las escuelas primarias. Tal grupo de maestros artistas lo hemos puesto a trabajar independiente de las autoridades de la ensenanza escolar
normal, porque en materia artística solamente el artista puede juzgar y no debe subqrdinar su criterio ni al del maestro nor ,
mal ni al de ningún enciclvpedista. De igual suerte hemoil.
formado un cuerpo especial de profesores de gimnasia, dfrigidos por peritos de esta " atería y sus tres ramee de maestrns
no reciben sus programas de enseflanza de los maestros normalistas, sino que forman sus planes ellos mismos, discutiéndolos previamente en las juntas qne periodicamente se celebren con las autoridades eecoleres &lt;le ensellanza general. Y a
la censura que frecuentemente formulan, de que un músico o
un pintor carente de educación pedagógica, no pueden ensetlar porque desconocen la metodología áel dibujo o de le música, rMpondemos que preferimo1 la música a la metodología

�226

RODÓ

LECTURAS Y OPINIONES

de la música y el dibujo a la metodologf,. del dibujo. Y a la
observación de que la ingerencia de tres series de :n•eBtros
en la escuela primaria, dependientes cada uno de uno. direcrión especial puede destruir la unidad de la educación, con•
testamos que, en efecto, quedará destruida la autq¡idad enciclopéclic" del maestro de escuela o del diroctor 'MI plantel;
pero que, en cambio, la unidad •e logra en la conciencia del
alumno, que libremente escoge. como en la vida, los elementos
que lo proporcione la escuela para formar sus conceptos dffil
mundo.
Los resu!Lados del nue,•o sistema hsn quedado demostrados
eu los conciertos publicus e¡ ue dan millares de millares de ni-

con vista al anfiteatro, se abre un estanque de natación co•
mún. para las dos alas del edificio; a uno y otro lado del estanque se levantarán los gimnasios. De esto. manera los tres
departamentos se combinan y completan eficazmente. Cuando
no podemos construír una sala especial de conferencias, la biblioteca sirve también de sala de conferencias y de exhibiciones cinematográficas. Asimismo procuramos dotar a cada escuela de talleres para trabajos manuales efectivos, y de esta

flos en nuestros !JOl'ques, y en los cuales, con acompa:fiemiento
de bandas y orquestas 1 se entonan canciones nacionales, ,spa-

ñolas y latino-americanas con una afinación y un gusto exquisitos qne rara vez pueden verse superadas eu el teatro. E•·
tus festival•s se dan los domingo• en los parqnes o en los pa·
tics abiertos de loo escuelas, y han constituido un éxit0 tan rotundo que ahora nos dedicamos a exten&lt;ler el sistema por todo
el país.
Juntamente con la educación musical escolar nos dedicamos
a e•tablecer orfeones populares en todas las ciudades de importancia. En la ciudad de México hemos dividido la poblaci:m en (lieciocho cuarteles, y en cada uno de ellos se soitie•

ne uu centro nocturno para la ensefianza del solfeo, del canto
coral y de la música, habiéndose formado orfeones de mil voces en c.lda uno; y todos los domingos en los teatros y cine•

matógrafos se dan conciertos y conferencias, en los qua toman parte poco más de veinte mil personas que no asisten
allí como espectadores, sino como ~readores activos de alguna
forma de belleza.
Para el desarrollo de la cultura física estamos organizando
alguno, centros. como ya he dicho antes; pero todavía no podemos alabarnos de haber logrado éxito. En el afio entrante
esperamos disponer de mayores recursos para seguir desarrollando estos trabajos
.
Nuestro tipo de escuela primaria.-La división de la Secretaría en tres grandes ramas se manifie,ta en la organización
de la escuela primaria tipo, que se ha estado estableciendo re·
cientemente, y en cuyos edificios, próximos a terminarse en la
ciudad de México, se han hec]:,o arreglos para alojar las dependencia; de los tres de¡¡artamentos, dividiendo la construc•
cióu eu cuartos· de clases, de biblioteca y sala de conferencias,
proyecciones cinemstográfiQas, que ocupan el centro de las
construcciones; en el fondo un anfiteatro, ab.ierto_para las masas corales, bailes f'olectivos al aire libre; todavía más al fondo

.22r

suerte esperarnos formar, no solamente esCuelas, sino centro!

sociales para el servicio del vecindario, en el desarrollo de la
cultura. Además, en virtud de los cursos nocturnos, estas escuelas sirven para la educación, no sólo de les nifios, sino también de los adultos.
El propósito final.-Una verdadera educación no es compieta
si le falta el aliento que sólo puede engendrar un gran propósito, un alto ideal La conquista de la libertad v del bienestar
económico, de las comodidades físicas y aun del lujo, no puede
colmar la aspira,·ión humana. El fin último de la vida es algo
qu~ trasciende y que supera a los más importantes propósitos
sociales; y esto nos obligaba a meditar en el objeto verdadero
de la vida y en lo qne deberemos hacer así que hayamos conquistado la riqueza y el poderío. Por esto, una y otra vez procuramos recordar a los ninos mexicanos la existencia de un
alto propósito al q"e todo debe sacrificarse, ya que no sólo se
trata que el hombre sea libre y de que produzca riqueza y la
consuma dichosamente, sino de que cada hombre contribuya
a la superación de la vida misma en el universo. México comparte con las más avanzadas naciones el deber de mejorar el
mundo creando tipos más perfectos de vida; y si alguien cree
que pudiera haber exageracion en esto que afirmo, y se me
pregunta que si quiero decir que México ha de contribuír con
algo origiool para la civilización del mundo, contestaré decididamente que si. no obstante que adivino la sonrisa que pudiera
acornpafiar a la pregunta. En efecto ¿qué nación posee en mayor grado que México fuentes de originalidad en su tradidición,
en su estirpe y en su mismo ambiente? Y sin embargo, el caso
de México no es un caso aislado; México es solamente una de
las veinte naciones de la misma sangre y lengua, sepaiadas
ahora, pero que tarde o temprano habrán de juntarse. Se unirán porque el sentimiento de raza es más vigoroso aún qne el
patriotismo. El patriotismo, sobre todo el patriotismo nacional,
frecuentemente se deriva de cau•as políticas o geográficas, que
son·causas artificiales o.simplemente materiales. El sentimiento
racial, en cambio procede de hondas diferencias espirituales
y acaso obedece a los designios profundos de la Providencia,
que hace diferentes a los hombres para multiplicar y enrique-

\

�LECTURAS Y OPINIONES

RODÓ

228 ..

cer la expresión del alma humana He ahí por qué el verdadero progreso del mundo requiere que ninguna raza imponga
a otro sus rangos particulares, puesto que la diversidad de aptitudes y de gustoe hace la vida más intensa y rica. En nuestra
gran región del mundo, en la bendita América latine, tenemos
la obligación de forjar una nueva y más amplia expresión del
espíritu latino, y el que pretenda estorbar este poderoso movimiento ideal estará watando el progreso y aniquilando la vida.
Imagino un futuro muy próximo, en que las naciones se fundirán en grandes federaciones étnicas. El mundo estará dividido, entonces, en cuatro o cinco grandes poderes, que colaborán en todo lo que es bueno y es bello; pero expresando lo
bueno y lo bello cada uno a su manera: la reza inglesa en el ·
Norte, la iberoamericana en el Sur, los rusos y japoneses en
Asia, y todo este vasto agregado de pueblos se sentirá unido
en el común propósito de dar expresión al contenido del alma,
a fin de que por medio del conocimiento y la alegría conquiste
eµ definitiva la salvación. Ensenamos, por lo tanto, en México,
no sólo el patriotismo de México sino el patriotismo de la Amé. rica latina, un va,to continente abierto a todas las razas y a
todos los colores de la piel, a la humanidad entera para que organice un nuevo ensayo de vida colectiva; un ensayo fundado,
no solamente en la utilidad, siuo principalmente en la belleza,
en esa belleza que nuestras razas del Sur buscan instmtivamente,como si en ella encontraran la 8uprema ley divina. Y tal tendencia moderna de organizar los pueblos en federaciones étni•
cas no es peligrosa, como lo son, comúnmente, los nacionalismos porque sus propósitos son espirituales y reconoce desde
el principio la necesidad de que cada alma sobreviva y colabore en la obra común del espíritu: es más amplia qué el 11&amp;cionslismo y prepara el advenimiento de ese internacionalismo futuro que ba de establecer la verdadera fraternidad social; el amplio mteruac,oualismo qne ha de constrnír, sobre las
ruinas de imperialistas y explotadores, un nuevo ,nundo ins•
pirado en el amor de todos los hombres y todas las tierras,
en el amor de las montanas y los ríos, de J.,s árboles y las e1trellas, de las obras todas de la divina creación.

LOS LIBROS
Letra8 Chilenas
LJ. TORIi.E,

cJ11veutud,).

verso, de Joaguín Oi/11ente1 Sepúlveda (Edicionea

E~te libro merecería mijs amplitl)d para su comprensión,

pero, dada la circunotancia del mucho tiempo de su aparic:ón,
sólo es posi "le hacer algunas notas marginales
Joaquín 0ifuentes Sepúl , eda pertenece a la juventud chilena hoy por hoy representativa, y en la que se podrlan salvar
muy pocos nombres, si es que desde luego no hacemos una
negación casi total.
La Torre viene a confirmarlo, y sellala ya un camino de
finitivo, un sendero espiritual formado.
El poeta se ha encerrado en su torre (no de marfil) pues
él mismo lo dice:
'
'
eme encontrarás en todos los' caminos

j~~·t¿·~ ºj~-~. ~;~·~yl;·;¡~·~··C~i~~j¡-~~i,··•.,.
en la alta noche y en lae alboradas.,

y desde allí ha visto pasar la dolorosa tragedia de la vida, dura para él muchas veces:
.
•Y fué un beso de hielo sobre tu niflo ardiente
la vida tormentosa ....................................... ,

Pero, no obstante ha cantado ,un canto armonioso ncoudido en el alma, y en cada lugar, como un sembrador de estrellas,ba ido dejando un broche luminoso.
Sereno, siempre sereno, ha tenido para toda coea una amable sonrisa; y en el gesto supremo de la bondad no ha querido
ser motivo de rencor para nadie y sí de amor para todos:
&lt;Amarrado a mi espirita un collar de ternuras,
opuse con serena blandura femenil
contra las acechanzafil, contra las desventura&amp;
&amp;':tta curva armoniost1 de mi verso sutih.

Pero la cuerda preferida de Cifuentes Sepúlveda es la del
dolor. Nada le puede hacer olvidar ese aguijóµ que le punza,
y todo verso suyo entraf!a una lamentación:
•Vibro en un largo miserere•.

Y así, citando versos, podríamos seguir todo un camino espiritual, haciendo alto en cada recodo: viendo y sintiendo con
el poeta, p0rque en este libro va su vida entera. Y ese es su
mejor elogio.
,
JOB,

p•r Ángel Oruc'haga 8. M.

.A.C. 't.

Cuando Tomás Gabriel Chaza!, prolo¡¡ó Las manos juntas,

�230

RODÓ

primer libro de Angel Crucbaga Santa María, dijo del poeta:
•Este libro hondo, doloroso y nuevo como unos o¡os de mu¡er
que al pasar se nos abrieron, profundos como abismos, grandes
como una desolación y que nunca vimos otra vez, está hecho
con crujimientos de cerebro, con crispaciones de sensibilidad,
con hálitos de alma. Lo hizo el dolor de un euorme corazón.
Su roja savia es un fuerte y prolongado estrujamiento, se exprimió toda sobre las raices más hondas del árbol del pensamiento y floreció en el perfume extrafio y sutil de estos ver-

LECTURAS

'Y

OP!NIO!iES

23!

Encontramos en su poesía una transparencia poco común
d?l alma del poeta, un juego de imágenes hermosament~ combmados, que al leerla en sjlencio, llega a nuestros espiritas
cual los acordes lent?• y tristes de una música divina, lejana . .
Poesia para el cora,on, escnta para Cierto público, no hay en
ella la monotonía de las musiquitas clásicas como es costumbre e_ncontr_ar en los Lillos, los Bórquez Solar, y aúri en Víctor
Dommgo Silva. No es pues una poesía para las multitudes.
Escuchemos los acentos de algunos de sus poemas más anti-

guos:

sos&gt;.

Estas palabras iniciales q ne sirvieron de pórtico al hermoso
volumen Las manos juntas las be creído necesario citar para
escribir estas ligeras impresiones al márgen de su último libro:
Job. El sefior Cruchaga no pudo encoatrar mejor intérprete
para su poesía que en el solitario atormentado de la aldea de
Rus. Pesimista, doloroso hasta la muerte, Job de Hns representa , al través de las páginas de la Biblia la cumbre más alta de
la p oesía; nihilista se puede decir del pensamiento, su vida
toda está cercada por las ráfagas dolorosas de la fatalidad, llegando su angustia, a maldecir cel día en que se dijo, un hombre
ha sido concluído , Quién haya leído las magistrales páginas bíblicas de .lob,en que el dolor enorme'tie la vida y las llagas profundas. del desencanto hincaron sus garras canilentes en su
cuerpo atorwentado, podría apreciar el valor moral, de los
poemas de este paciente solitario de Hus, que su vida, como
la de un Nietzsche o de un Leopardi fué una larga cadena de
sensibilidad y abandono e inquietud.
La poesía de Angel Cruchaga tiene el sello inequívoco de
una música de seda. El dolor, la angustia que se exprime en
esta poesía no es la simplona vulgaridad de tantos pseudos
poetas que abundan en nuestra desgraciada tierra. Si bien es
cierto que no tiene los desgarramientos humanos de una Gabriela Mistral, el sbntimiento que fluye en la poesía de Cruchaga es suav'emeute severo, y se desliza armónica y tiernamente como una onda en la quietud de un lago.
Fué el poeta y profesor venezolano Féliz Armando Núfiez,
quién dijo en una ocasión qoo los primeros poetas de Chile
eran Gabriela Mistral y Angel Cruchaga Santa María. Ra,ón
en parte tenía el sereno autor de Luna de otoño, empero haciencJo una somera comparación y selección de nu~stros valores intelectuales no podemos desentendernos de Magallanes
Moure, Pedro Prado, De la Vega, V. D. Silva, y otros más.
Ahora, respecto a escuelas y principalmente a la de Mallarmé
o Verlaine, en nuestro solar ocupan preferencia, Prado, la Mistra y el poeta de Job.
·

,.

"La falta de tns pupilas
cuanto sintieron mi~ huesos
pensando en tu rabellera
agoniza mi cerebro.
Y el corazón se reclina
en la almohada del silencio·
agua fria, muy fría
'
va cayendo en mi cerebro ....

··································· ...
uy tiegnirán los días y tus ojm1
pondrán en 1a penumbra del silencio
la luminosa santidad de una hostia,

.l\Ji sensibilidad y mi abandono
~arán gemir la flor en los jardines;
y al agua cantará sobre sns mármoJeg
en las tardes azules y tranquilas;
y al verme sólo grande y doloroso
sorprenderé la vida de las COiiia,u .

La elevación de la poesía de Cruchaga, la espiritualidad de
sus símbolos. y basta Fus iucoherencias de a veces, nos recuer•

dan las estrofas serenas de Moudaca y de nuestro altlsimo Erne_sto Guzmán. El dolor del amor, mortal hasta el padecimiento ha e_nc?ntrado en el poeta de Las manos juntas y de
Job un sentimiento que llega al espíritu, y creo que pensará
como D. Miguel de Unamuno qne ,el amor no es en el fondo
ni idea ni volición; es más que deseo sentimiento es algo
carnal que 11ega al espíritu,.
'
Los poemas que forman Job tienen entre sus 'líneas una
música inefable de silenéio; de dolor, de belleza, de :entimiento
y amor. Lo~ espíritus artistas verán en Job uu dulce compafiero en sentimientos, pues eu él vació el poeta toda su armonio•,• sensibilidad y está escrito con su propia sangre, como
ped1a Nietzsche, el doloroso atormentado de los siete selles ...
1

EDu.u.oo SEPÚLVEDA J!MÉNEZ.

��RODÓ

23'4

raciones de las jícaras y bateas para dar idea de las espl~ndídas combinaciones de colores de dichas Jacas _que, en acaoado
y en duración, pueden compararse con las chillas o }aponesas.
Después de una cuidadosa lectur~ de estos volumenes. es
fúcil suponerse lo que la iuuata hab1hdad 1~anual y el sentido
artístico del mexicano habrán logrado en. Cier.tas ~rtes que no
se tratan en la obra que comentamos: la orfebrena y la ferronería, mencionadas por el autor, y los traba¡os en _carey q:t
se realizan en algunas partes de Jp, República Mex1c~na Y e
Jos cuales hemos vistC.ls muestras en el Pabellón Mexwano levantado en Río de Janeiro el af'ío pasado..
.
La conclusión a que puede llegarse es Blll duda s1guente!
que hace el Dr. Atl al principio del volúmen primero: ,S1
quisiera conoretarse el juicio sobre las artes populares en
xico en sus relaciones etnológicas con las artes de otros pases
podría decirse: México Qcupa en el mundo el tercer lugar e¡·
tre los pueblos productores de artes manual~s,- el segun o
lugar corresponoe al Japón y el pnmero a Ohma.,

h,

ré·

X.X.X.
.AGUA DEL TIEMPO,

·1
as: por
potmas natn,os
. Fe,-nán Silrn Val1 r_¡ ros poem

dé&gt;1. (Cooperativa Editorial e Pegaso,. Segunda edición aumentada). Mon-

tevideo.
A su rimer libro Silva Ys.ldés, llamóle: Anjóras de Barro. Y a! se•
gundo:
de 111cien.~o. Pero no deben ninguno de loa ~oah:b?~;: 1; ~ :
una veta de intención lírica y personal, más seg_uÍ~j,~ s e m
t nto más perenne_ como este su tercero: Agua de 'lentpo.
,
h
a La poesia urug~aya, como la lírica continental d~ .nuestros ~ias, se d:
caracterizado por una forma de expre~ión y una mt1.dez tan mt~n~a n
emotividad, que, seguram~nt_e, aquellos libros anter1or:s, 3ól~fJ~~i~r~n
para coadyuvar al robustecumento de la pléyade de poe s ~
.etudes
camino de llegar al límite propuesto. Un nuevo poet_~ con rniuu;o vera~
fati as anhelos si nó muy comunes al menos parect as, en
_
.
el r!fin°amiento Yla galantería ll1teciana prernleció sobre Y an~e io~
broa nuevos en fautura y modernida{~; más v:tust~s ~~ ~i~u; :!tre.ri~
rituales del momento; curioso, pero cterto an agoms
·

kum"

:01 9Lr

enAtre, no@otros m,óileompoo••· ma de poeta ¡·usto V original, efocero, evocador,
s1 como un
· •
t 'bl d simpatía
bastan para extender en su redor, una fuerz:'1- rncon e~1 e e d un"¡¡:
de afecto y de absoluta y perfecta comprena_16n: ~el ~1:~~im~~iv~ al de
bro que contenga una variedad de poemas e
~r pe tro y ese otro

'ª

8
!~~=t~~;0ª!~=~~;~:a:rs~~~0 r~v;~ ~~~~ª~s~:\:g~,c;~}º,;;n;o,

I

4ue

ha 'caíd¿
en el es~íritu con un derrarniento m.uy slubtll ~ penet~:~~!·batalla por la
Mariano Aramburo y Machado, quien I rata U"la
,.
.
·
· ón del idioma, con tóda su enjun~diosidad de cnti~o-.d1spuesto a
~~~1~~:c1orientaci6n definitiva al lirism~o ameri~ano, tiscnb1ót,
H t
l
os ya de endechas Jeremíacas, es ro as P
muchos a!i-os:
- amor
ar os curs1
es
d e seudofilosoñat. Para continuar
fiideras,
rimas 'de
1 ~ versos

ºr° h~~~

ª~ .

LH()TU.RAS Y OPINIONES

285

despU:éfl, haciendo referencias a la poesía de José Sanl os Chocan o: e.Estos
cantos que nos traen aires del campo, vientos del monte, y ruidos de los
bosques y de los ríos, eon cantos de salud, tónicos para el alma, que la
reponen y fortifican devolviéndole la alegría, perdida en la cárcel de los
convencionalismos y falacias dogmatizadas".
Tan oportunamente, mejores palabras e~plicativas no puedo recordar.
Porque el último libro de Silva Valdée ha llenado ent1.:;ramente, en cada
una de sus partes, los conceptos tan precisos del escritor antillano.
Tuvo razón-auuque Rodó constantemente la tenía a su favor-el grande estilista uruguayo, al grabar en letrae de molde su sentencia; •reformarse ee vivfr,..
Ha sido tal la continuidad realizaPle de sus intenciones, por discípulos
conterráneoe, primordialmente: que dan, gracias a tan elevada expresión.
eepiritnal, a las obras continuadoras, una disparidad elogi&amp;sa de elevación, reacia a todo primitivo acercamiento liminar.
Como el caso del último libro de Juana delbarbourou; Agua del Tiempo,
pareoe haber te-nido por génesis y exégesis, las admirables palabras del
Mae@'tro.
La transformación ha sido total, notable.
Bien está, que en cuanto a la cadencia sen~ible de la estrofa, en minúscula porción, escasamente, ella se ha valorado; la estética del poeta
se ha enriquecido, se ha conta2iado de una naturalidad tan ponderable,
qae la glosa bibliográfica, se hace reducida, solicitando con justicia, una
amplitud de comprensión más aprehensiva; precisa.
Por ahora, habrá que conformarse con tan escueta marginación. Pueda
que matlana, la privación de hoy, se traduzca en algo más extenso, más
conforme con la deuda mía, muy sentida, a este otro real p'oeta monte·
videano, que ha hecho de su estro, un cúmulo de sensibilidades americanas, muy nuestras, en demasía, con alma y emoción americanas, tan
autóctonas, que le compararía, naJa más allá de una bien intencionada
comparación, para formar el triunvirato, con el Santos Chocano de antafio y el Zorrilla de San Martín de 7'abaré.
EMJLIO

AñGENTINA,

COURBET.

Ultimas publicaciones americanas.

Dos libros de crítica~se conoce por ellos la abundancia de
producción, cuanto que sobre publicaciones argentinas s.e tra
ta en ambos; uno de Nicolás Coronado: Crítica negativa, valiente, atrevido, pero con ese atrevimiento que hace bien a los es
píritus sinceros, ofensivo y no ofeusi vo (según los criterios, por
cierto), que muy bien deseáramos nosotros un libro así; y
Nue,tra literatura de Julio Noé, son las últimas ediciones de la
,Cooperativa Editorial "Buenos Aires",. Recopilación, ambos,
de artículos escritos al marginar las lecturas para Nosotros
principalmente; expanderán reputación para dos intelectuales
jóvenes, de los ultimas en publicar y los primeros en aplaudírseles. Serán dos libros, aunque por cierto el de Noé con
más enjundia, que el estudioso de maf'íana habrá de solicitar•
les ....

;

'

�ltODO

-Curioso, caso el de Roberto F. Giusti. ¿Quédirfa la elíté intelec•ualista chilena, si Armando Donoso-único con quien se
puede comparar en América al mejor ensayista jóven de las
márgenes del Plata-. entregara a la furiosa sed devoradora
nuestra, un volúmen de cuentos, versos o novelas? Sería, claro
está, curioso el caso de Donoso .. MisMuñecos, tal es el titulo del
libro de Giusti, primer crítico argentino, qne contiene1llás de
una decena de inquietos cuentos, recién publicados por la
•Editorial "Buenos Aires" , , motivo suficiente para llamarnos
la atención poderosamente. ¿Será que la ingrata tarea del critico
ha dado expansión al escritor del más fuerte sentimiento humanitario de hoy en dla? ¿Serán socialistas, acaso, Mis Mwie•
cos? Curioso, muy curioso, el caao de Roberto F. Guisti.
-Actualmente. la juventud literaria de allende los Andes,
consagra como el más robusto, ecuánime y de positivo mérito
criticista a uno de lo, escritores jóvenes de avanzada: Jorje
Max Hobde. A las publicacioneo suyas ya conocidas, acaba de
agregar ahora: Nieves de Antaño; jugosas páginas de impresiones literarias y breves onsayos crlticos.
-La literatura rusa, que se lee y se estudia con febril ahinco
hoy en día, tiene en el e~critor Alejandro Castineiras a uno
de sus buenos v predilectos exégetas A su aplaudida obra anterior Máximo Gorlci (su vida y sus obras) publicada hace pocos
anos, suma ahore. Et alma de Rusia. endonde estudia ,el dolor
en la vida y eu la literatura del pueblo ruso•, que recién entrega al publico la incansable y benemérita ,/Jooperativa Editorial "Buenos Aires", . Tendrán así, ocasión los lectores predilectos de la grande e intensa producción rusa, de admirar,
junto a la humana vibración de una raza que ha sufrido opro
bios continuados e inícuos. la honda penetración comprensiva
de uno de los más robustos valores de la nueva generación intelectual argentina.

Con el primor libro de un autor-y poeta sobre todo-, la
indulgencia tiene circunstancia logicasísima. Víctor Ruiz, al
ofrecer a la inquietud contemporánea su libro primigenio: Fugacidad, casi no ha necesitado imprescindiblemente de tan nona senorona ... Más, babrá de decirse: no va a pretender rasguf\ar marcadamente en la· sensibilidad de sus lectores ...
BRASIL.

Las letras brasilenas, que por razones de su idioma,
nosotros nos veroo1 en el trance doloroso de ignorarlas, han
/

LECTURAS Y OPINIONES

237

en_contrado en el poeta mexicano César A. Coro et (en su
origen se firma?• Arroyo), un eportuno y correcto traductor.
A sí nos ha vertido al castellano una interesante edición sobre
los P~íncipes_ del ~spiritu americano, de que es autor el poeta,
novehsta, cr1m1nologo, crítico y sociólogo brasileno Elysio de
Carvalho; sobre cuya personalidad intelectual Coinet hace
un• elogiosa presentación. Amenas e interesant~s monografías
sobre Rubén Diario, Gra9a Aranba y Rufino Blanco-Fombona, es el material de esta bonita edición de la Editorial-América a que ha~emos referencia.
'
CUBA
1

Tres son los ~ubanos Carbonell: Diego, Miguel Angel y
~estoy, el herinan_1to menor ... Y los tres-sin contar prodiga•
hdades ~e. los m,s~os-, son o pretenden trabajar el ensayo
con prec~s1ón y e9mdad. Ahora Nestor L. Carbonen, agregará
a sus estimadas b10graffos: Próceres, un documentado e importante volúmen _sobre ese_ ~randa hombre y grande artista: uno
d_e lo~ más re~10s, y dec1d1do encauzador de la corriente amer1camsta, el s10mpre recordado José Marti. Néstor Carbonell
lo estudia en su vida y en su obra. Cuando a nuestras mano~
llegue, veremos si el contenido es suficiente para escanciamos
toda la curiosidad ...

El discre~o traducto! de los poetas franceses, poeta por sobre
todas las mrcunstanmas y de los mejores en la América de
nuestros días, repreeentante ªe su país eu la Rep. Argentina,
sucesor de Nerv? en ésa, el · orfebricista Enrique González
M~rtínez ha publicado la recopilación de todos sus poemas escntos desde el ano 19:l0 basta el 1922 inclusive. Es decir: la
última y mas reciente de sus cosechas poéticas. Y ha queri•
de llamarle con un nombre sugerente: El romero alucinado ...
PERÚ.

. ~ Manuel &lt;:,onz~lez Pt~da le somos, deudores del más innato
mstinto de ~1~cer1dad y Justeza, :i'?lemi?ta-uno de los mejores, ,_acas_o u1;1wo, que ~aya qmza temdo el Pet·ú-,crítico,
e?p1r1tu mqmeto de mamfiesta originalidad en su medio, gnió
siempre, tenazmente, su verba elocuente hacia la más pura
fuente de la Yerdad.
Co_mo un recuerdo nostálgico, pues, recibiremos todos los más
afie¡os de sus admiradores constantes, un manojo de Poesíaa

.1
1

1

'

�RODÓ
LECTURAS Y OPIN! ONES

239

selectas; prol?gadas por Ventur~ García Calderón y editados

en Paris. Umda esta entrega al volúmen que imprimió Blanco
-Fombona: Páginas libres, ya podrán los que le ignoran, ah:
embargo, darse cuenta somera de su labor educadora y constructiva.
URUGUAY.

La celebrada poetisa a quien los lectores de Rodó le han saboreudo poemas inéditos suyos: Luisa Luisi; sobre su ya conocida
p_ersonahdad y de sus afortunados ensayos críticos, el más reciente de todos, uno muy bien madurado sobre nuestro
Eduardo ~arrios, a propósito de El hermano asno-, ha impreso sus últimos artículos y conferencias de abierta ínstrucción
bajo el epíg_r~fe de Ideas sobre educación. Con este nuevo aspee'.
to de la _Lms1, _su obra_va en camino de hacerse poliforme ...
-Jubo Raul Mendilaharsu es una rareza estimable dentro
de la enorme abu~dancia de géneros literarios que explotan
hoy los e~cr1tores. )_qvenes de América, más pcr snobismo que
por necesidad espmtual. Pasar toda una juventud y continuar
aún más. allá de la treintena componiendo versos, es en nuestre med10, un hecho heroico y por lo tanto acusador de un
po~ta de verdad. Acaba de enviarnos, con una generosa dedicatoria Voz de vida, su octavo librr, lírico americano, porque
Felco Testena ha traducido al italiano una selección de sus
poemas bajo el rubro de Poemi dell' anima e d,el mare. Cuando
sobre él nos ocupeOJos a su turno tendremos ocasión de corroborar nuestro justísimo concepto.

,
LOS ESPECTACULOS

Tiene su historia el teatro autóctono.
Fué en 1918, si mal no recuerdo, cuando se hecharon los
prim~ros cimientos del endeble edificio. Báguena y Bührle eran
los directores, una pareja que por uno o dos anos, no se separaron. El n0mbre de estds dos actores nos fué tan familiar
como en un tiempo el de Cariola y Frontaura. Galán del conjunto chileno era Pedro Sienna, el delicado poeta de ,El Tinglado de la Farsa,. Damas jóvenes, Andrea Ferrer, una sorprendente promesa y Pilar Mata, discreta actriz de muy lindo
cuerpo. Figuraban, además, Elena Puelma, magnífica característica criolla que lamentamos no haya salido de Chile Asunción Puente, la Otero, Rocuant...
·'
En el Politeama sostuvieron una larga temporada. «Pueblecito, fué el clou. Evidenció el gusto del público por esta clase de
ohras. El afortunado autor de ,La Serpiente, hoy en Buenos
Aires cosechando gloria y metal, es un excelente arquitecto de
comedias. S. M, el soberano, se conmovié- con la Rebeca de la
obra, desempeilada ad nirablemente por Andrea Ferrar; rió de
buena gana con el ingenioso alcalde, un éxito interoretativo
de Bührle; aplaudió al sacristán Basilio, una creación de Báguena; en suma pasó ratos iuol vidables con esta deliciosa comedia de costumbres. Luego vino ,Mal hombre, que lamento
~o conocer, •Hermanitos, y otras producciones. Los papeles
impresos que han dado en llamar diarios, hablaron ... Luengas
columnas elogiosas. Hubo sonajería de platillos, sordo ruido de
bombos. Grandes reclames con los retratos de Báguena y de
Bührle. Artículos, párrafos para el director, para el primer
actor cómico, para las damas jóvenes, para el galán-poeta ..
Ebgios de un amigo para tal o cual actor ...

El teatro
NA.CIMH,NT0 1 VIDA Y MUERTE DEL TEATRO CHILENO

Juventud, divino tesoro
ya te vas para no volver .. .
RUBÉN DA.RÍO

-Oye, ¿No es Báguena ese que está ahí?
-¿Cuál? Ah! sí...
Estábamos en eljoyer del Teatro de la Comedia, Gente,
artistas, críticos. opinaban con suficiencia las bondades y fallas
de ,La Mala Ley, el último éxito de Linares Rivas, el discutido
comediógrafo espatlol... Mirando á Báguena. no sé por qué
mutuamente, mi amigo y yo, rememoramos los buenos tiempos-efímeros- del teatro nacional.
Nació. Vivió. Murió. ¿Resucitará?

Primera temporada de la primera compafiia chilena,
Fué todo un acontecimiento. • ¡Por fin tenemos teatro! , exclamaban jubilosos los autores con libretos bajo los sobacos,
Al citar la reprisse de una obra, los cronistas se referían á tal
obra del ,teatro nacional, Y las cacareadas frases de &lt;teatro
nacional•, ccompaoía chilena, nos cosquilleaban los oídos ...
Paulatinamente fueron apareciendo nuevos autores, obras nuevas, promesas del tablado... Andrea Ferrer estaba sencillamente insuperable en aquella deliciosa ingenua de ,Pueblecito,.
Pasó un ·afio. La compatlía histrionesca chilena errabuudeó.
Norte y Sur. Hizo luego la rentrée en la capital. Otro exitazo.
Nue~a~ palmas. Nuevos párrafos ...

•

�249

RODÓ

En Valparaíao debuta eon bombo y bombay otra gran com•
pafiía nacional. Arturo Mario, el correcto actor argentino, a la
cabeza; María Padín, la distinguida actriz argentina, a su vera.
Galanes chilenos. Damas jóvenes, chilenas. Otro acontecimiento.
La compafiía Mario-Padin si pecaba de algo, era de disci•
plina. Y esto, en teatrn, es una virtud.
Isaura Gutiérrez y Andrea Ferrer de damas jóvenes. La pri•
mera, delicada en sus papeles, tJaracterística: la sefiora Salas,
Integraban el elenco femenino, las selloras Quezada, y dos o
tres más. Galán, Italo Martínez, sobrio y jóven actor. Además
pertenecían al conjunto Evaristo Lillo, en esa época casi ig•
norado; Aguirrebena, Espí. De la ilotta, Belda ...
Vino a Santiago la compallía. Recibimiento glacial. Confir•
madas las bondades del elenco, acudieron público y antores.
Se estrenó • Entre gallos y media noche,, sainete de Cariola
que tuvo un record de repres •ntaciones. Esta obra, casi tan
conocida com·, ,Don f,ucas Gómez•, sirvió para la revelación
de un magnífico elemento: Evaristo Lillo. La astrakanada de
Cariola le valió a ~ste actor la fama de que goza en su patria
y fuera de ella. Su autor cosechó bu,nos pesos' y resonancia
en todo el país. Sin qu·ererlo, talvez, fué él ,descubridor, como dicen en la tierra del film, de Lillo.
Sube al cartel luego una obra de escándalo y revuelo: eMnn•
dial Pantomin,. Controversia entre el autor y nn ~rítico.
Dos únicas representaciones de la obra. El Sr. Moock retira la
obra. La empresa pierde un dineral ..

1919. Nuevamente Báguena-Bührle. Ahora en el teatro de
la Comedia. Económicamente temporada mediocre. Elemen•
tos nuevos. Laura Palacios como primera actriz. La Sra Pnel•
ma, Pilar Mata, la Sra. Puente, Alarcón, Lastra. Actores:
Sienna, Nemesio Martínez, otro actor cómico, Araos, Ibarra,
Sigo!. Un nuevo escándalo entre bastidores. El primer actor
eómico y la- primera dama jóven ...

Vuelve Mario. F,n el Santiago !e está varios mues. Una
porción de obras chilenas, mny malas. Un núcleo de autores
nuevos, ptometedores ... Se forman nuevos conjunto, naciona •

LECTURAS Y OPINIONES

24!

les. Alejandro Flores, el que posee un bel timbro dí voce debuta con una compall!a propia y con una comedia originnl.
Oreo que se llamaba , El Derrumbe,. La temporada lo foil en
efecto, pues alcanzó a dar dos represoutacioues la citada compafiia. Sienna•Martinez fué el otro conjunto. Estrenaron varias
obras, ,La Guitarra, de Buuster, era sin duda, una de las me•
jores. Lillo tambien forma .. ¡qué sé yo!
Va a Buenos Aires Mario-Padín.' Era la primera vez que un
conjunto chileno atravesaba el macizo. Gustó la Compaiíía.
¿Las obras? Una que otra, pasó .. La crítica bonaerense fue
dura, clara. Demasiado clara. Dijo que los autores nacionales
estaban lamentablemente descarrilados. Y dijo bien la crítica.
El teatro argentino comenzó por la pista de un circo pobre. De
ahí salió Pablo Podestá. el insuperable, hoy muerto. Nuestro
teatro, en cambio, se fué a las nubes pronto. No se cdsec~ó
el teatro de costumbres. Se fué de sopetón a la alta comedia,
al drama.
Si nos hemos de guiar por las críticas, &lt;liremos que • Vidas
Iuútiles, un recio drama de Juan Ibarra Reyes, actor del con•
junto que salió de úhile, fué una delas obras que más agra·
daron en la aventurada gira. Lo bien concebido del drama, la
teatralidad, todo esto, en la buena obra de Ibarra, agradó al
público y la crítica.
Regresó a Chile Mario. Algunos se _prendarnn de Buenos
Aires y no pudieron r.esistir a la tentación de aceptar vema•
josos contratos. Fué así como EvariBto Lillo, 11,u_edó en cah~a?
de primer actor cómico en el conjunto que dmgía Ballerm1.
Pilar Matta y Asu:nción Puente entraron a formar parte en el
elenco de la Olona. Los demás, en otros conjuntos. Acá le
dieron la espalda a Mario. Tanto los autores corno los actores,
seamos francos. Y esto, convengamos, estuvo mal hecho. A
Mario le debemos mucho. Si tene..,os algunos buenos actores,
él y no otro ha sido quien los formó, quien los hizo artistas.
Él llevó nuestro endeble teatro a otras tierras. Y Mario es ar•
gentino y nn chileno
Nicanor de 11&lt; Sotta, el popular actor chileno, formo en 1922
una g1an compañía. Mario andaba con nná compafiía pobre
por el sur. La temporada de De la Sotta fué larga. Se estrenó
mucho y malo. Malo y pésimo. El admirable iatérprete de ese
viejo canalla de ,En Familia, de Florencio Sanchez-De IR
Sotta-quiso impubar;de una,yez por todas al.teatro autóctono.
Pero faltaron obra•, autores buenos.
Ahora ... ahora igual qne antes. Con pesadumbre infi~ita
asiscimos a los funerales del cadáver. Y ya no hay teatro chile•
no, Ya no escuchamos por los foyers: cNnestro teatro•,

�242

RODÓ

cTeatro nacional,, las frases que nos cosquiIJeaban los oídos y
que hoy, al oirlas, casi nos hace mal.
El propulsor-Mario-Be fué a su tierra, la tierra de promisión, cla tierra de todos,. La tierra en donde Lillo, Frontaura, la Novella, la Matta, la Puente, Mery, permanecen. La
tierra a donde dicen que se irá De la Sotta, que aún se despide ... La tierra que ,puso las peras a cuatro, a nuestro teatro.
Y seguros de que nadie en su tierra es profeta, se irán yendo
los demás, el resto ... Lautaro García el autor de esa .comedia
buena cEl Penco•, a ratos hace el actor, a ratos el novelista,
el primo basso ... Y canta. Pedro Sienna, dice que se retira' di!
tablado. Bührle anda por el sur, mustafaseando ... Báguena dicen que hasta hace poco dirigió una revista muy mala. Nemesio Martlnez, se enferma. Alejandro Flores también. (El que
suscribe, por no Fer menos, les imita). Los demás ... bien
gracias.
Y esto, digámoslo de una vez, es bien triste ... Nos estamos
olvidando del finado. Apenas, si de vez en vez, le recordamos,
irónicamente ...
El público, reacio, parco con todo lo que se produce en su
tierra, no se acuerda -de que pasó algunas noches deliciosas,
escuchando algo criollo, ,con olor 1l pasto, ... Olvida que rió
destempladamente con «Los gallos,; que se conmovió con
,Nuestras \'íctimas, la vieja obra; que alentó a Bunster, el
jóven autor de ,La Guitarra,. Autores tenemos que pueden
dar grandes cosas. Moock tiene dos obras costumbristas,
cPueblecitoc y ,Siúticos,; Acevedo Hernández tiene e Almas
Perdidas, y ,Por el atajo,; Hurtado Borne, «Mal hombre•;
García, ,El Penco,; Urzúa Rozas, «Un hombre• y algo más;
Víctor Domingo Silva, e Buenos muchachos,; !barra, e Vidas
Inútiles,; Frontaura, ,La oveja negra,; Rafael Maluenda,
,La madeja del pecado,; Roxane e La marcha fúnebre•; Yáfiez Silva, ,El musgo,; Juan Manuel Rodríguez, "La Silla Vacía"; Rugo · Donoso 'Los payasos se van". (¿Por qué siempre
hemos de nombrar a estos dos muerto•, j11ntos?); Ricardo Edwards, 'La cuna"; Orrego Barros, 11 La marejá 11 ; y en seguida un
lista larga de autores. De Valparaíso: Videla v Raveau, Barella.
De acá: Jorge Bergufio que dió a conocer "El ªfilº' que Dios
~uiere". una comedia que revelaba grandes condiciones en
el sefior Bergufio; Barros Lynch, Valenzuela Olivos, Guzmán
Cruchaga, de la Vega que nos hace recordar en "El bordado
inconcluso" y en ''Cielito"; Guillermo Bianchi, el de "Pecado
de juventud·' y "Aquella mujer era así..."; Cariola ("On parle
fran~ais'' "Los gallos."); Borquez Solar que tuvo el honor que
le estrenara la Guerrero en el Municipal; Díaz Meza, ("Flores
del campo"); Eduardo Barrios._("Vivir,") Julio Mo!inare, Mon-

LECTURAS Y OPINIONES

248'

ge Wilkems, Marcelle Auclair, el tony Maturana, de la Sotta, y
más, aún más ...
Comencemos por el principio. Hagamos teatro de costumbre. Poncho y espuela, harapos. Después, frac y smoki ug y
chaqué... Imitemos, no importa. Es necesario que nuestro
t~atro tenga co~sisteucia. No digo que nuestros actores hagan
p1rueta_s en 1~ pista. No, Pero nuestros autores hagan algo chileno, brnn chileno. Que por la escena flote "el sabor de la tierruca''; que veamos llmpia, clara, el alma de nuestro pueblo ...
¡Hay tanto que escribir! ...
Seleccionando, podemos elegir unas cuantas obras, para
comenzar. Lo demás, se escribiría. Que Becquer nos inspire:
Volverán ... ?

Sí ¿Por qué. uó? Es cierto que algunos nos abandonan, que
forzosamente tienen que abandonarnos; pero quedan otros.
En provincia ¡cuánto elemento olvidado! Los pobres, no empreuden el ansiado vuelo, por miedo ... Sí, por miedo. Temen
por el puchero; ¡qué sinó ... ! Conozco a un muchacho-Carlos
Mar!u se llama-de excepcionales aptitudes. Si eu Santiago
hubieran temporadas permanentes, como eh Buenos Aires,
tendríamos en Marín al Parravicini chileno. He tenido ocasión
de oírle un día, en un pueblo lejano y francamente, quedé
sorprendido. Ahora se encuentra en la capital. Espera ...
Y así como Marín hay "la mar". Cuando quieren entrar a
formar parte de algún conjunto, los directores vacilan al principio por tomarlos, terminando por no recibirlos luego. Descon•
fían de los neófitos.
Y no. Tenemos que aunar nuestras fuerzas. Puede que así
volvamos, en un solo bloque a levantar los ruinosos cimientos
del teatro nacional. Disciplinándonos, dándole una prolija
barnizada, haciendo desaparecer ciertos lunares, dejando que
uno sólo mande, so';"etiéndonos y respetando al que dirige,
puede-¿por qué no?-que vuelva a levantarse.
Resignados, optimistas, esperemos.
FRANCISCO

GALANO.

Algunos estrenos nacionales
EXPLOTADOS,

por Víctoria Oavieres.

Un disciplinado conjunto de .artistas nacionales, que con
empefiosa cooperación mutua podrían reorganizar.el elenco chileno dispersado a los cuatro vientos, llevó, en ocasión al be-

�LJilCTURAS Y &lt;:JPINIONES
244

RODÓ

neficio del "Asilo de los Niños Vagos", al escenario del Esmeralda, la comedia Explotados, original de la señorita Victoria Cavieres.
El teatro moralizador, muy pocas veces ha tenido entre
nosotros una urdimbre de poderosa consistencia.
Tiene nuestro ambiente una fuente de incalculable enjundiosid&amp;d temática. Pero sobre él poco se ha intentado, casi
nada. Si no exisUera uno que otro valor, por suerte lo dema•
s1adamente sólido P,ara recordarle, éste habría principiado con
la obra de la sefiorita Cavieres.
Hé ahí, la podrida vida del suburbio y el conventillo, cuyos
individuos arrastra u la carie de una corrupción fatal, sin voluntad para el trabajo honrado y tesone,o , instigado por el
cáncer del crimen e intensificado por la trascendencia social
de una raza que se pierde entre el alcohol y la enfermedad ulcerosa del robo; males que plasman, en medio tan asesino, la
bancarrota moral y el desequilibro espiritual de los hombres
que produce y formaliza.
.
Tienen las escenas de Explotado., una realidad tau perfecta
que admira como una mujer ha podido llevar a los ficticios
muros de un escenario, los fragmentos repugnantes, putrefactos, del bogar desdichado, hundido en el bincamiento absorbente de la perdición contaminante Ha trazado la señorita
Cavieres, con la experiencia obtenida como profesora, una
trayectoria verdadera de la explotación infantil que, padre•
desnaturalizados, arrastran a los hijos por el camino de la de•·
piadada extravi9:ción. De ese modo es como se _obti.ene el engendramiento ocwso que conduce a la perpetración mfamante
de un descoyuntamiento desmoralizador. Así, nacen a la vez,
las pasiones más bajas e inmundas, que la masa social de !os
pueblos aprisiona con fuertes lazos de hermandad. Y en Cb1le,
se comprueba una exaltación inmoral ventajosamente depravante para el '·roto" nuestro; basta ayer, padre de una raza
fuerte que ha cansado admiraciones continuadas; emprendedora y conquistadora con justicia y equidad.
Se ha de levantar el espíritu perdido de nuestro pueblo que
consume la nobleza de sus antepasados y el coraje primitivos
en el estiércol de una corrupción. Hay necesidad de obrar con
honda y franca acometividad .. Y, si se ~a de .empezar por ~lgo,
que sea el cine o el teatro qmen moralice. S, el teatro tiene
credulidad de obrar sobre las masas y de representar aspectos
cotidianos de nuestra vida normal o anormal, que sea él de
quién se utilice primero eu acción educadora; de despertar
entre nosotros el amor a lo noble y la suma exaltación al .res•
peto mutuo y la hermau:fad constante, como al trabajo productivo y a la obra de reinvidicación social.

El nifio de nuestros días necesita orientación y formación
constructiva. Solicita la primera perspectiva. De los gobernan•
tes es de donde deben arrancar los primerós deseos de mejoramientos. Chile, necesita la extirpación de males que le pudren y le presentan, en el exterior, como un pueblo . perdido,
próximo a su derrumbamiento económico y social. Por fortuna, Chile principia el desperazamiento, y maj\ana, la juventud
que promete, sabrá levantarle el inmenso pede¡¡tal de su reconocimiento y gratitud. Sobre la llaga, se ha empezado a poner
el medicamento oportuno. Y, lo más . noble &lt;le su sociedad,
coopera con el entusiasmo más intenso a extirparlo.
Explotado,. presentó a uno de los pocos personajes de nuestra aristocracia que tienen fé en su triunfo y en su humana
labor democratizante. El teatro de la señorita Cavieres tiene
un fin: colaborar a esa obra de beneficencia colectiva, y por
eso es que merece el estímulo y el aplauso justiciero.
LA SERPIENTE,

" "*

por Armando Moock.

Conti-Podestá ha llevado a países europeos y americanos la
última producción teatral de nuestro comediógrafo Armando
Moock: La serpiente.
El éxito mismo que la obra ha obtenido durante su representación entre nosotros, ha evidenciado el progreso del autor
chileno
De Pueblecito. éstimable obra de costumbres comparable y
tan sólo superada por Acevedo Heruéndez en Por el ataio, a
La serpiente, el ascenso es notable, progresivo, entusiasmador.
Estoy seguro que a la novedad de su estreno por las referencias obtenidas de los ruidosos éxitos en el extranjero, bastante fué el público que acudió con insistencia en las sucesivas representaciones de La serpiente; más ¡cuántos. de él, no
querrá mencionarla, ni siquiera recordarla! Hay ·01rcunstancias en la vida que requieren un aniquilamiento forzoso, por
más que ella misma las exteriorice y las ponga algo de alma
, y de sensibilidad ...
Moock, sinembargo ha sido' discreto, en una oportunidad
en que se pudo gritar muy alto y muy fuerte. La serpiente, de
una manera precisa ha defendido la baja comedia que en sus
escenas se puede localizar muy claramente: aquella sierp&amp;
humana que llega al borde del abismo moral; la corrupción sin
disfraz de elevada diecreción, ein la careta de la asimilada cultura: la prostitución. Porque la vida tiene tambien sus · •dos
extremos, ..

El talento de Moock, se ha exclarecido. El discutido autor
de Mundial pantomin, 1aue originó la más cierta esperan za en

1.
1

�RODÓ

246

:CECTURAS Y OPINJON:IS

Isabel Sandoval, Modas; ha demostrado poseer una universalidad disposición comediográfica. ¿Técnica francesa, con alma y
finalidad ibseniana? Posible. Los parlamentos atestiguan lo
primero y el desarrollo y el desenlace, algo de ese enorme noruego; asímismo, también puede poliformarse cen Wolff, Sardou o Bataille. Para desvirtuar mez€¡uinas marginaciones
mal intencionadas, necesario es aclarar que son simples comparaciones. Y ello, porque en el teatro chileno no existe hasta
ahora un hecho parecido. Conetituye un triunfo, unico, positivo.
Esa serpiente que estruja y fulmina, está entre nosotros,
como entre todas las sociedades cosmopolitas. Tiene &amp;l estertor
errabundo y enfermizo de un ancestral injerto de sensualidad
refinada y atormentadora. Es ol pecado que tienta, envenena,
derrumba, mata y precipita en el s~ndero de la nulidad absohita.
Allí se exalta la agudeza femenma, hasta vencer, y en su
obra un poco insconsciente, no comprende que dafia a uno de
quién la sociedad misma puede solicitar. Ante el dolor de una
tragedia parecida, entume, adormece el instinto de aquellos
que han observado.
Esa alma sensible de mujer, nacida para el placer-su Dios
y su fin-llega al ambiente con •: una ingenuidad desgraciada.
Inculpable de una educación que sus padres .hubieron-quizá,
de darle, viene a ser la lepra adherente al cerebro que chupa,
que estruja, tambien inconscientemente. Y si no hubi~re meditada disposición paternal, es entonces, un fatal destmo atávico de todas maneras brutalmente angustioso.
L~ serpiente tiene la reciedad de una construcción mny vivida y muy sentida. Es obra definitiva, de madurez. Ha sefialado un triunfo, un caso intenso, humano, doloroso, y nn
nombre con caracteres de continuidad estable.
Arman® Moock, se ha hecho ponderable.
Bien, por lo que a nuestro teatro corresponda ...
EMILIO

L A S A R T E S:

COURBET.

LA PINTURA
Las Exposiciones

EL PINTOR CAMILO

Moar

SERRANO

El retorno de Camilo Mori Serrano al país, después de su
peregrinación por Italia, Francia y Rspafia, donde permaneciera poco wás de tres anos, nos ha venido a 1l.emostrar una vez

247

más, cuán util es para nuestros artistas el cambio de ambiente
para defiuir valores y ampliar posibilidades de alcanzar a ser
algo más que nna simple medianía.
Este muchacho, artista de verdadero temperamento, desde
sns primeros pasos en el arte, determinó una bien fundada
esperanza para la pintura nacional; y, con esa constancia y fé
que le caracteriza, no é¡uiso que esas esperanzas cayesen al va•
cío, y laboriosamente, muy pronto, se destacó más y más,
hasta lograr un merecido prestigio entre los pintores jóvenes.
El público tamhien respondió, c¡:,sa que no pasa siempre, y
así lo vemos tanto en Valparaíso, sn ciudad natal, como en
Santiago, triunfando en •alones y en exposiciones con sns telas, que, poco a poco le dan los medios suficientes para
irse, por su cuenta, en busca de mayores horizontes a Italia
primero, a Francia y a Espafia enseguida; donde vió, sinti,6 y
estudió con el mismo carifio y entusiasmo.
El jóven artista Lnis Vargas Rozas iba con él, y ámbos,
ávidos de orientación llegaron a París, emporio de cotizaciones artísticas, cuando los valores estéticos estaban repartidos
en innumerables escuelas que se disputaban la supremacía y
trataban de imponer sus cánones de últim~ hora. Por cierto
que para quien va de un ambiente como de locos, donde el
qne recién llega, puede, aterrorizado volverse, el más, o salir
corriendo ....
Nuestros artistas sintieron un enorme desaliento, pero, bien
sabían que todo es cuestión de adaptación y más qne todo de
comprensión. Esperaron, estudiaron y al fin, tras un primer
buen éxito ene! Salón de d'Automne de París, vieron que nada
se había perdido, qne todo se había transformado, gracias a
la perseverancia, en un campo de enorme aliento para hacer
especulaciones estéticas, y ya con conocimiento de cansa, penetraron en el sendero de las innovaciones. estudiando a loa
maestros del movimiento respectivo, y así logran obtener la
clave del cubismo y de sus ramilicaciones, y a la vez la lógica
explicación de la razón de ser de una y otra. Ya para ellos, fué,
desde ese día, lo más cuerdo lo que aspiraban las escuelas
modernas: dar al César lo que es del César, y a la Pintura lo
que es de la Pintura.
Camilo Mori, comprende la finalidad del cubismo, pero
no lo siente, y, como es sincero no se falsea por puro snobismo. Vargas Rozas sabe que pasará mucho tiempo antes de
que en Chile nos demos cuenta del nuevo índice de valores
qne él trae, porque a pesar de lo lógico, no es muy fácil el problema. Sin embargo, la obra, la obra pictórica de ámbos se ha
robustecido considerablemente, pudiéramos decir que se ha
hecho consciente y que al colocar nna pincelada y al constrmr

�RODÓ

LECTURAS Y OPINI01'1ÉS

un motivo, saben el porqué de ella y de él. Se han quitado lo
convencional, lo superficial, lo bonito y sin consistencia y con
ello se han hecho modernos.
Camilo Mori, que acaba de abrir una exposición en el puerto
ha €ido admirado y ha teoiuo tanto éxito como antes de ir a
E!lropa, pues, so labor, acusa no inuegable progreso y vi•
gor. Pronto dará a conocer en uno de los salones de esta ca•
pita! parte de sus obras reservadas cou este 6n. Será una
oportunidad para nuestros bueuos aficionados, que ya conocen
la obra del jóven artistas portello, para volver a admirarlo
c~mo lo nierece. ·

alma: un tanto antigua con mucho de terneza moderna ... Y, la
interpretación, acusa la serenidad madura de su temperamento artístico; porque ella tiene la tranquilidad de un espíritu y
la simpleza de una ejecución espontánea.
Sus temas, sus panneaux decorati vos; dan la visión completa de la expresión tecnicista. El paisaje mismo de Guevara,
bu~ca afinidad, entre la sensación remota y la apasibiiidad inqmeUI; de su sér. Porque pnédese efervescer de inquietud y
amortiguarle, esconderle, en la dulce soseguez de serenidad
que obre ronstante, pacientemente ...
Prima sobre la personalidad de Gnevara, la tendencia decorativa asestando un rotundo golpe de reducción, al retratista,
al paisajista, al impresionista.
Laureano Gnevara es excelentemente el pintor decorador
de la generación de hoy en día.
Ahí está su camino, su alma y su espíritu, su triunfo. Si lo
signe, sera él, el únicó definido, que quedará tranquilo innamovible ante la patina de los allos.
'
Y, se habrá hecho justicia asimismo ...

2 {8

CÁRLOB CA.SASSÚS N.

Marginando otra1 Exposiciones
LA UREANO GUEVARA

•

Siempre ha de constituir una noveda_d la exposición de un
rintor jóven.
.
Aumentativa. aún, si ese artista., en más de alguna ocasión,
ha evidenciado un gusto apreciable y una cualidad personalfsima.
El arte pictórico es un refundimiento de expresión, sugerencia e interpretación. El mismo fín de las demás manifestaciones intelectuales.
.
Precisar con felicidad envidiable una manera propia a la vez
que indefinida; constituye, en loe momentos de confundible y
porfiada asimilación nuestra, ya, una exquisita calidad de sabrosidad, que va al encuentro de la estiwación y el ·consabido
aprecio. Oon mayor acrecentación, si el pincel está empapado
en esa admirable gama del colorido briosísimo de una robusta
juventud ...
Laureano Gnevara, artista de la generación que comienza a
imponerse, es uno de los pocos para quienes, las palabras anteriores, poseen la veracidad de nna certeza razonable.
La primera presentación en público de sus obras, ha corres•
pondido una vez más, al buen concepto abrigado para su labor,
si nó total, lo es'C'asarilente mezquino para desmerecerlo.
Mansamente, con una suavidad recubier(a de sinceridad, ha
introducido en el espíritu, toda la emotividad de su intención
artística. Ha sugerido .
Al tema decorativo le ha dado toda su sensibilidad. El coloritlo un poco resaltante y otro poco de no muy exagerada
disminuición, ha expresado la tranquilidad absorbente de su

249

,.
,. "
EL SALÓN

n•

!NnERNO

Mediocre, ¡,eor quizá que el de a!íos anteriores, ha sido es·
te tercer Salón de Invierno, auspiciado por la ,Sociedad de
Artistas de Chile,. Malo; pero interesantísimo, muy interesante. Y esto le salva del hundimiento de su construcción intencionada.
Además, y por ello la an0tación liminar que explica todo: en
él, no existe jurado admisor, ni medallas, ni premios, ni nada;
en donde la sapiente credulidad egoísta de los viejos, anteponga su mezquindad a obras que no pasan para ellos de disparatadas e inccmprensibles,
Ha vi vid o en él la más manifiesta cooperación de mutualia d intelectnalista. ~e ha probado que se trabaja, se estudia,
se progresa o se estagna. Y este rasgo lo hizo simpático. at~ayente.
,Demostró la cualidad preponderante . de tolerancia absoluta:
único medio de poder llegar a hacer algo posiblemente provechoso.
Una extensa concentración de fuerzas vetustas, jóvenes y
novísimas, que han encontrado el sendero, búscanse con afán
y principian la jornada ...
Si se ha desmoralizado de una seriedad académica a toda prueba, se ha henchido de juventud, de modernísima vibración; y

I'

�250

LECTÚRAS Y OPINIONES'

LA. LITERA.TURA CHILENA EN EL EXTERIOR

se ha ofrecido inquieto, inquieto, mui inquieto ... ¡Grande lu•
minosidad de esfuerzo común, de lucha unitaria y de acerca•
miento completamente cohesivo,
Un hálito de libertad ha esparcido. Y a través de esa masa
jóven que pinta o dibuja, que esculpe o talla; el recuerdo
de una hermandad expansible hasta la más anchurosa realidad
de tolerancia; germinará la obra futura con menos precipitación, innegable calidad y de sobria, juvenil, robustez. '
De esta manera el Salón de Invierno se ha presentado in•
teresante, interesahtí,imo.
Lástima grande que el «Oficial, se revista de una seriedad
propia de espíritus de restricción egoísta, mezquina, intolerante ...
¿Será que consideran algunos la libertad de hacer o interprec
lar las cosas a su manera, como un hecho peligroso, desorien•
.tador en nuestro medio de prematura vejez extremada?
Y sería doloroso, porque no . conduciría nada más que al
aquietamiento y retrocesos y perjudicaciones colectivas; dolorosísimo...
·

•
SOBRE UN LIBRO Dil BAii..RIOS

En el suplemento literario de La Nación de Buenos Aires, encontramos
esta opinión, no muy acertada por cierto en, lo referente a la rectoría
de nuestra Universidad, sobre el libro Un Perdido de Eduardo Barrios,
debido a la pluma del crítico brasilefio considerado como digno sucesor
de José Veríssimo, que se escuda bajo el pseudónimo de Tristán de
Athayde. Extractamee de él lo concerniente a nuestro escritor, que cada
día conquista nuevos admiradores y laureles.

jjj¡ se!\or Eduardo Barrios no tiene aún cuarenta a!\os y es

ya rector &lt;le la Universidad de Santiago, puesto que el famoso
Andrés Bello desempelló en 1843, cuando fué fundada. Es
EMILIO COUl'\BET

•

•

curioso el caso de la literatura chilena que, acaaQ, es a un mismo tiempo la más antigua y la más moderna de América. Si
inspiró a Ercilla La Araucana, inmediatamente en el siglo del
descubrimiento, dando lugar a ese peque!\o ciclo inicial de
poemas épicos de la lucha contra el indígena, sumergióse después en una penumbra prolongada, de la que sólo vino a salir
a mediados del siglo pasado, cuando los emigrados argentinos
y, sobre todo, la acción intelectual de Bello, despertaron brus•
camente el espíritu que se había recogido. Pero nunca se
destacó en la literatura chilena la imaginación de sus novelistas o el lirismo de sus poetas, sino el espíritu agudo e investigador de sus historiadores, de sus economistas, de sus sociólogos. Es por eso más de admirar que en una literatura de preo. cupaciones generalmente tan positivas baya surgido una fi.
gura como el autor de, esta novela que nada revela de vacilación, de tibieza o de ensayo, sino de plenitud. Es una novela
llena, completa, larga, larga de más, como las novelas inglesas
de la era victoriana; posee aquel sentido de la duración q¡:,e en
ella descubría un crítico sagaz. Como ciertas novelas rusas,
vemos en ella pasar toda una ronda de figuras humanas, viaceralmente humanas, las más variadas, las más vivas, las más
flagrantes. Es la nonla o, mejor dicho, la vida de un vencido,
de uno de aquellos e ratés • de que nos habló Daudet. Su protagoni11ta es un Jack menos infantil, en cuyo dolor de humillado
todos loa sensibles encuentran resonancia. Es una n9vela

�2152

RODÓ

realista, ,quizá la mejor novela producida por un hispano9,mericauo,. dice el novelista argentino Manuel Galvez; pero
es una novela en que el alma, el sentimiento. el corazón del
autor palpita en cada página. Ningun subjetivismo de forma,
por lo demás a pesar del exceso de descriptividad que torna prolija y muchas veces enfática la novela- un gran poder de vida y de ambiente, que hace evocar, a veces, Guerra y Pae, de
Tolstoy, una observación escrupulosamente exacta, casi naturañsta, de los medios variados en que se desarrolla la narración;
pero en el centro de todo eso, en el alma del libro, sentimos
vivir al autor, el autor todo, que dejó en esas páginas su piedad hacia los hombres, su filosofía, su experiencia y el dolor
de su ilusión.
· No conozco otra obra del sefior Barrios, ni tampoco sé la
fecha de esa novela construída, poderosa y sensible, pero estoy
seguro de que ella es y será la obra central de su vida, la obra
de su amor y de su inteligencia; la totalización de su mundo
interior.

,.

TBISTAN DE ATHAYDE.

* *

Los HORIZONTES, poemas de Daniel de la Vega, con ilustra-

ci,ne&amp; de Meléndee.
Diez y siete composicioneo forman Los Hori1ontes, en un
volúmen de apénas 60 páginas, que si bien aparece con fecha
del afio último, en la lista de obras del autor, lleva la de 1920
en el pie de imprenta.
Hijo de un siglo viejo, yo ~oy triste,
y mi pena venero ...

Estos versos 10n una profesión de fe. La tristeza que es
i;,ristocracia, es también una posición ante la vida. En el poe·
ta, adoptar una posición, cuando :ella es constante, es limitarse, y toda limitación es un perjuicio para el artista, que debe
ser como el viento, como el agua, como la tierra-, un elemen•
to más-, que tome las formas de todos los vasos, que cilla
todos los contornos, sin por eso dejar de llevar en sí, como el
viento, la simiente, como el agua, la fecundidad, como la tierra, la savia nutricia,
La tristeza exalta en el hombre todas sus baenas cualidades; el hombre triste siempre verá un hermano en cada semejante; acordándose de las horas plebeya• de sus alegrías, si las
tuvo, su conciencia sentirá el remordimiento 'del egoísmo con
que pasó al lado de su hermano ...
Pero el poeta debe ser triste y altgre, uno y vario, darse

LA LITERATURA CHILENA

253

por entero a todas las emociones y pasar ante el mundo, con
ojo avizor que conserve la imágen de todos los paisajes y memoria despierta que guarde el recuerdo de todas las horas. El
poeta debe ser, en una palabra, uu estupendo acumulador de
b~lleza que estraiga y condense la que anda dispersa por la
vida, para entregarla a los demás hombres que no tienen, como él, la virtud y el dolor, el placer y la satisfacción de sentir y comprender aquello que para muchos se pierde en la simultaneidad de las existencias y de las horas .
De la Vega ha tomado _una posición o lo han llevado hácia
ella quién sabe qué razones. Esa posición no le dejará ver si
no una faz de las cosas y los hombres, pero tal vez la vea con
más intensidad y penetración por la persistencia del mismo
paisaje en su campo visual. Su tristeza se derrama en un amor
intenso hácia los humildes, en una piedad balsámica hácia los
débiles,
Ahora que todas la111 manos son pocas
para alzan· las nuevas y ardientes banderas,

de la Vega alea la suya para sembrar sus versos a los que pide se conviertan en
Hogueras de odio, teas de cariño,
yunques de fuerza,

contra las hipocresías de nueetras debilidades y decadencias.
Este amor así inflamado frente al trágico momento actual, es
dulce parn con los humildes, pleno de ternura suspicaz y desconfiada para los suyos. A la mujer quiere verla junto al hombre, en la marcha hácia los ideales. como otro hombre más,
cumpliendo el sublime «dos cuerpos y un alma,; así pide a
' eus semejantes la alcen hasta ellos ,pasándole el arado , Vesea el hijo que ha de perpetuarlo y hace la Súplica por el niño
ausente, cantando en alto tono lírico el regocijo de su llegada.
Hoy -este corazón se ha transformado en cuna
y en el día no cabe enttno mi cariño.
Tú no lo sabesJ árbol; tú no lo sabes, luna¡
tú no lo sabea, agua ... ¡Mafiaua llega. el nifio/

Y, en seguida, como su corazón comprende, como su corazón adivina la brutalidad de la vida, pide clemeniia en favor
de sus retotl.os tan deseados y ofrece el pacto,
Sea tu cadena
e par&amp; mi corazón,¡

�2M

R0.9Ó

LA LITERATURA CHThEN.4.

\

que al menos, en los hijos, pueda realizar el sueilo de todo
padre

255

. No es _e~te un libro per_fecto, ni siquiera de pasable corrección, antw1pémosnos a decirlo. Hay todav!a demasiadas muestras de man~ inexperta entre las composiciones que lo forman;
pero se advierte en el autor una tendencia hacia la elevación
espiritual, llena de espontaneidad, digna de ser tenida muy
presente.
!3invignat se demuestra _un lírico en formación y un buen
lírico. Sus medios expresivos no tienen todavía la sencillez
s~prema aspiración del poeta, ni alcanza a traducir con pro'.
piedad, a dar con exactitud, el tono de la emoción sentida
~as o~curidades de concepto •Y de formas son frecuentes; l¡
smtáx1s, dura, no sabemos si como causa o consecuencia de
esas osc~r!dad_es. Maneja _el verso con soltura· y aunque abusa
de los r1p10s tiene el sentido de la musicalidad.
Con este balance muchos hubieran desechado el libro, pero
nosotros lo setlalamos, _s~bre todo por lo que deja presentir.
Et canto humilde se d1v1de en dos partes, Los caminos y Consolación. De la primera, un si es no es monótona, toda construída con la nostalgia y la inquietud de las sendas de la vida debemos destacar Hacia el mar y Nuestro amor. De la segnnd~, más
íntima y subjetiva, Tan solo tú, mi espíritu.

Las alegrías
que no vi\'Uas han de vivir ellos.
No me los toques.

La primera condición del devoto es el apostolado. Así de
la Vega, devoto de amor y de piedad, como ya hemos dicho,
por esa posición de tristeza que adopta frente al mundo, practica el apostolado fervientemente. La muestra más hermosa
la encontramos en Espera, una de las mejores composiciones
de Los Horieontes, dónde el poeta aconsejd a su bija que nun•
ca niegue su mano al pobre suplicante, pues tal vez uno de
éstos fuera Él, vuelto al mundo
que llora hambre y sed.

El Sr. de la Vega tiene un seguro dominio del verso. Sus
composiciones son fluidas y musicales. Entre los poetas chilenos del momento ocupa su puesto por derecho propio. Hay
en Los Ho,izontes un profundo lirismo, producto necesario de
la tendencia de su autor hacia la tristeza. No la llorona y sentimental, que pudiéramos llamar enfermiza, sino aquella que
nace de la desesperación de comprender y de la fatalidad del
mistorio: la tristeza serena y·austera que le hace exclamar:

füllLIO

SUÁREZ CALÍMANO

De NosoTROB de Buenos Aíres.

Yo creo que nosotros
somos los portadores de un secreto infinito,
y aquí, en las sombras, hemos
olvidado el mensaje y perdido el camino.

1

ALBINO T EUGINIO D 0RS

•"•

Todos conocemos, demaeiadamente, el procedimiento origina.lísimoque le ha va!ido una popularidad extraordinaria, de acotar hechos, ma•
nifestaciones y marginaciones de todo carácter, siempre moralizado1ea
y educativos, !!labre todo instructivos, de ese espíritu reformador que
lleva en sí Eugenio D'Ors. Sus inapreciables Glosas se han extendido
también a los libros, como a los intelectuales ayer no más. Y, en el úl•
timo tome de sus Glosa• q11e imprime peiiodicamente Cero Raggio:
U-Turn-It, hemos encontrado estas líneas sobre el libro da nuestro
Pedro Prádo: Alsino y que copiamos integro,

Lo, Horfronles, sin ser un libro trascendental, es un buen
libro que debemos setlalar a los lectores de Hispano-América,
y que sobrepasa el nivel medio de la poesía hispano-americana actual, sin acudir a recursos de nuevo cuno ni a extravagancias de pensamiento o de arte tipográfico, para lograr esa
notoriedad.

""
"
EL CANTO HtTMILDE, versos, por Fernando Binvig11at Marin.

Volar, y volar y nadar. He aquí los dos deportes supremos.
Aquellos en que la potencia del albedrío supera mejor la zoológica limitación del ho,nbre. La fatalidad pretendía hacer de
mí un mamífero terráqueo no más. Y o quiero ser pez. Y o
quiero ser ave.
Anhelo también, pera mí, el aire y el mar.

Pleno de humildad es este libro de versos, por su prG1Sentación y por su contenido. Lleva en sí el mérito, pues, de que
el título recoja la esencia de lo titulado y el trabajo tip0gráfico le subraye.
Los versos de El canto humilde tienen todos un suave tono
menor, grato al espíritu, en el tiempo de cantos retorcidos y
atrabiliarios que corremos.

Rectifico. Habría aún algún deporte más arbitrario, más
P.levado ... El de rejuvenecer. Más sabroso aún, que vencer la

•

�RODÓ

26ó

fatalidad del espacio, vencer la del tiempo. Pero este deporte
no pasa hoy día de hipotético. Unicamente lo han practicado
el doctor Fausto y otros personajes de leyenda.
Aún así, ¡qué sabor de auténtica humanidad es el poema del
doctor Fausto! ¿ Y el poema del hombre que vuela? Lo intentó
D'Aunuuzio (eu Tal vez sí; tal vez nó) Pero el héroe dan·
nunziano era nn aviador únicamente Hay que pensar en el
poema en que ríe el héroe, en el biológico vigor del término,
un hombre pájaro. (Como el Fausto, una vez vendida el alma,.
al demonio, era, biológicamente, un jóven )
Este poema del hombre pájaro ya existe. Ha sido escrito en
América. Su autor, un nuevo autor, Pedro Prado.
Un autor lleno de fuerza. Un libro importante .
... 1Volarl Ahora comencemos, a través de este libro, a sa•
her qué sabor auténtico tiene el volar de veras. Hasta ahora teníamos sobre el asunto una fuente única de información: los
suellos.
Todos hemos sollado alguna vez que volábamos. He aquí
el suef\o fijado ahora literalmente.
Lo ménos que podemos decirle al poeta es: ,¡Gracias!•
EUGENIO

D'ORS.

(EL NUBVO GLOSARIO VI) 1923.

""..
EL ALMA EN LOS Ca1sT.HES, por Cárlos Préndez Baldía.,.
Ilustraciones líricas de Gabriela Mistral y J. Lagos Lisboa.
Portada de Laureano Guevara.

Esta colección de poemas ces propiedad de la mujer amada.
Queda hecho el depósito que marca la ley,, ¿Buen humor?
Nó, si no romacticismo ingénuo. Es poeta que pulsa lira, a la
que arranca sones acordados, a tono con bda clase de músicas conocidas. Algunos poemas, como el titulado Mi Estrella,
denotan distinción y gracia poco comunes.

SALOMÉ
(EL DESEO - EL DESENCANTO)

DIBUJO

CÁRLOS RIV AS CHERIF.

De LA

PLUMJ.

de Madrid.

DE

A PLUIIA

HARRINSO

YOUNG

�•

NOTAS Y COMENTARIOS
Nuestros números dobles

\

1

•

j
' i

En la necesidad de salvar en parte las pérdidas materiales
que mensualmente anotamos a nuestro haber, hemo, llegado
al trance doloroso de reunir en una sola entrega de Rooó, dos
meses consecutivos: Junio y Julio.
Para la edición siguiente, esperauzatlos siempre en una
aproximativa normalización económica porque atravesamos,
mediante la ayuda material de la juventud intelectual del
país, habremos de optar por igual determinación. Agosto y
Septiembre, se refundirán en un mismo número, correspondientes al ó. 0 y 6. 0 del tomo tercero.
Por otra parte, las vacaciones de Septiembre disper,an-11 un
buen grupo de universitarios, elemento coherente a toda ma•
nifestación que tienda a exaltar la cultura patria; de quienes
contarnos con su grata cooperación; originando con razón la
fusión de los dos meses, tanto para mayor beneficio nuestro,
como para 11\¡uellos lectores 1ure!l.os en cuyos pueblos, Rooó
aún es desconocida .
Nuestra fé absoluta de peraistir, por rnás que no sea rigurosamente cierta a las intenciones primigenias, nos forza a
ofrecer a los que, con nosotros, pretenden hacer de Rooó el
rnás fiel traductor de la nueva vibración espiritual que a Chile
hoy en día afecta ponderablernente, el número doble que casi
siempre libra de una inestabilidad, que en mala hora-sobre
todo en casos como éste-llegarnos a comprobar ...
Nuestro deseo es dar al país una publicación corno las que
en Repúblicas iguales a la nuestra en capacidad intelectual,
llegan a adquirir una época de vida lo suficientemente necesaria para demostrar a la cultura latina que América tiene una
espiritualidad intensa y un alma propia, en cuyo corazón se
fusiona la rnás estrecha hermandad de raza y de propóeitos.
Por eso todo aqnel que nos ha comprendido, de una y owa
manera nos ha ayudado. Incansables, tenacea, pretendemos

•

�258

RODO

continuar. Las cooperaciones fratemales han pasado los Andes
y el mar. De todas partes nos han llegado cartas altamente
estimulantes, y esto no lo hemos creído de nuestra propiedad,
sino de la juventud chilena que va tomando verdadera caracterización a través de las páginas del mensuario que tenemos la honra de dirigir. No es posible, pues. dejarla morir.
Esa mismn juventud tiene con ella la más grande de las
deudas: su figuración y su formación intelectusl. Como nosotros. Es un deber sagrado cooperar con todo el entusiasmo
posible. Ronó pertenece á la juventud chilena y de América.
Tambienes aquí, Ronó un símbolo enormemente humano de
superación cultural; tamhien es imágen y reflejo fiel de algo
que se estereotipa en la eensibilidad de un pueblo y de una
raza, afin con los pueblos y las raza• del resto de HispanoAmérica.
Una amplia tolerancia ha embargado el espíritu de esta publicación. De todos los que a Ronó han pretendido llegar,
muy pocos son los que han quedado rezagados. Y eso, porque
para unos no ha llegado todavía el momento pre_ciso de su
iniciacion formalizada y otros porque en sus traba¡os han demostrado un retroceso, una estagnación perjudicial; queriéndonos colocar hasta en el dintel de la maledicencia, por
querer ser justos y no atenernos a firmas, ni títulos, ni nada
que demuestre dilettantismo, puro dilettantismo necio y disparatado.
Para todo aquel que comulgue con la más real interpretación de su espíritu, de su gente o de la naturaleza qu_e _o_b■er­
ve y la sienta, la haga contaminar a todos su sens1b1hdad,
Ronó jamás ha cerrado sus páginas. Y, mientras pueda mantenerse no lo hará. Que los primeros aguarden y los segundos
recuerden a ese grande e incomparable Goethe, espí~it!1
sensitivo y criticista de su yo, que Adolfo Zalazar hace vivir
nuevamente a través de unas !!neas que acabamos de leerlas.
Ahora Ronó, que ha estado pronta al servicio de aquel que
Je ha buscado, requiere de los mismos la más ardiente propaganda de circulación. Medio que le salvará de la peremón a
que, lamentablemente, en Chile se ve obligada a encontrar toda publicacion similar.
Pero, con la juventud que hoy posee, Ronó será o lo pretenderá ser, una excepción.
Guerra Junqueiro

En la reducida, pero selecta literntura lusitana de los ultimas tiempos, no hay sin duda un nombre más sonado que el
de Guerra Jnnqueiro.

NOTAS' Y COMEN'I'ABTOS'

25~

Poeta, polf~co, luchador incansable, hasta llegar cou sus
versos a derr1bar_falsos convencionalismos, Guerra Junqueiro
con su ~aracterlshca barba, era la personificación del redentor
de multitudes, que forja y derriba, construye y aniquila y
llega en_ los momentos propicios a ser el conductor de ~na
generación o de nna raza.
Originalísimo bajo todos conceptos. el cantor de Ltt vejes
del Padre Eterno, ha sido considerado como uno de los más
gran~es poetas de la época y sefialado como Ja personificación
genoma del vate de los nuevos tiempos.
Sus obras, llenas de una elevación majestuo•a y saturadas
de esa csaadade, en que está impregnada toda el alma portugue~a, son voces de una naturaléza excepcional en que se ha
vertido yor un extraflo sortilegio en grado sumo la facultad
de sentir y devolver esos sentimientos en belleza vida.
Con Gue~ra Junqueiro ha desaparecido una gran figura de
la P?es_ía universal y al anotarlo, queremos reflejar el hondo
•~nt1miento con que tod0s lo hemos visto desaparecer para
11empre.

y

El monumento al Presidente Balmaceda

Para honrar la memoria del ilustre Presidente Balmaceda
los parlamentarios han hecho revivir un viejo proyecto de ley
presentado el a~o 1913 por el entonces diputado por Talcahua1;10, don Gmllermo M. Bafiados, y que reflejaba todo el
sentir del país para con aquella figura de la Patria.
En realidad! el reco1;1ocimiento_para aon ese grande hombre
no ha pasa~o _madvertido para_ nmgun. espíritu que juzgue
los acontecimrnntos con la debida seremdad que para su crítica necesita la historia.
El Presidente Balmaceda es para nosotros un verdadero
héroe y, si tal calificacion no era aceptable en los momentos
en que se encontraban enardecidos los ánimos, hoy es posible,
porque se han derribado los obstáculos ante la sanción de la
justicia que ordena honrar a nuestros bienhechores en el recuerdo perdurable del bronce o del mármol.

RODÓ en el exterior.
Cons~ituye ~ara nosotros un regocijo, copiar los juicios sinc~ros e 1mparmales que la prensa del Continente origina al margmar la lectura de los números aparecidos de Ronó.
. A los _del mensu~rio bonaerense, honra de la cultura argen.tma_ e hispanoamericana: NosOTRos, y el juicio personal del
es~ntor D. ~~dro A. Tro_ucoso, que nos dimos el placer de publicar en edimones auter10res; agregamos ahora el aparecido

�NOTA8 Y COMENTARIOS

RODÓ

260

las columnas de Et NoTICIERo, diario de Car~c-as (Vene:~ela) el 26 de Marzo del ano en curso; y otr_~ del ¡óve~ glo~~d
' aeta dominicano Joaquín Belaguer (b1¡0), a gmen
u':isie ~[recido la tepresentación intelectuLal dle Rono en es;¿
.
1uz el 6 de. Abril
de rn23 en ,. NFOttMAc10N
que viera
.
Santiago, Rep. Dom1mcana.
.
El suelto del diario venezolano es el siguiente:

nEg r
Ji~~~1::.
c:

a· . rida orlos sefiores Agustín 0astelblan ..
Rooó.-Con eiite nombre E
t
Gómez y Yaldi'1'ieao Courbis; a.d·
co P., Fernando
casi ilustrada ~n su totalidad por
1
ministrada P~ anu~. ·
ner~vinicial de t:&gt;eta revista que editase
Estrada Gómez, nos vu:1_ita el
Santiago capital de Chile, floreciente
en la imprenta cLa Umve1sa », i
,
república herman~ nuesti:a,
nte im resas, reboeiante en firme optiruis·
Profuso en pág1~as nít1da?me omieu~a su meritoria labor el colega e~mo (¿indicador de _Juventu~ l, :'
·cambi!.\mo1-1 la palabra: qu~ men110
tranjero; hemos dicho mentona,_dy en todo el continente americano la
.
r
que
sea
conoc1
a
·
le e ntorio es procura
t d los escrit.oi·es snramerieanos
literatura chil~na Y quererdq? e ~ a~ªa sus lectores acerca del movimiento
víen colaboraciones, a fin el1us r
literario actual..
. an remitir paraestaRevis.t a habrán de
Las colaborac1ooes que ~e quier.
1
ser diriflidas a. 0asilla ~Ol9,;a;J ªg:~sea que ésta 8 ea el exponente de
La dirección de la r~vtSla . 0 '. t
artísticas de la juventud, por
las nuevas 111anifestac1ones ht;rarts yd idido Toda colabon1.ción en
ésto solicita de ella su apoyo l mp i&lt;;&gt;s.Yte1~drá de. notwtros franca aceptaqne se refleje bondad Yf co1~p- ac~~~ la joven intelectualiJad chilena; y
ción~. Tal~~ el gentil,º ~ec1m;e~oraciones a los escritore~ looales. que ?epide también •el envio . eco ªd. te la transcripción de 8 11 duecc1ón
séen cooperar a. su ex1 to me ian
postal&gt;,
·
d s la meritoria. labor; labor que habrá d~
Como se vé, ardua y gr~n e
su total rea1ización, a todos los_ escribeneficiar grandemente, si lleg_d 8 erán sus producciones en Clule, al
·
ica
pues
conO{..'l
as
• t
toree d e Aroer ,
d
t· dio del avance progres1s
a de lu le ~
par que ellos se podrán ar a1 es a
.
tras chilenas.
.
á inae de este número; y loe di·
1
1
Muchos y buenos trabaJOS 1 enan as_ ~ g Estrada Gómez, Emma Cabujos que lo ilustran :son de las firmas. se,
raz y José Masés,
.
.
ara bien de la cultura continental, deLuenoa y focunda existencia, P
seamos ºa la revista ~006.

1\tfac-~d1º'

rú\~

a\

y el debido a la pluma del escritor antillano, reza.así:
d aso la politioe. absorbente de la
«El peligro con que amenaza a ca ha pdo cada vez más el vínPulo que
Gran República del Norte, va estrec an su destinv histórico, enlaza al
por su contigüidad geográ:ca { p~r uefias ~rande1:1 patrias bi1:1panocarro de la misma suerte to as as p ria americanil!lta de Ugarte, Barba.americanas. Mucho másqu_e la.s~!:c~~Fombona y tantof!l otros qo~, congela.ta, Varona, Pérez Petlt,
1 realidad atormentadora. de una
junta o aisladllmente, se imponen~
'do a unificarnos la corriente de
falaz doctrina imperialista, ~1a :on r~e~\m el corazón de todos lo hispa·
un sano pe~imismo que ha "óec na é.gimen exótico en pueblos que no
no americanos, la. implantact n e un r.
.

·b

a°

261

son más que verdaderas partes integrantes de la gran comunidad latinocontinental. .. Y actualmente desde el más insigne hasta el más insignificante escritor, ya se encuentre en la~ Antillas o en Eoropa,en la República Argentina o en la República Domicana, proclama la inaplazable
unidad de nuestra América y comprende que, pueblos sin fuerza colectiva y sin colaboracion duradera y fructífera, net'.esitamos plasmar en el
mármol palpitante de la realidad el gran suefio de Bolívar: Jla Patria Hispano Americana! Jamás al calor de un ideal que tiene de por sí ]a tras·
cendencia de nna necesidad vital, sonaron con tanto amor en nuestros
oídos las palabras del gr,rn apóstol del A riel: «Patria es para nosotros
los hispano-americanos, la América Fapafíola&gt;, Y de esta manera en México, donde la Vlz de Vasconcelos tiene sonoridades proféticas, se crean
revistas de la importancia de «El Heraldo de la Raza ... En España y en
casi todas las Repúblicas hispano-americanas, se publican libros y revistas con igual fin de mutuo ace.r camiento¡ y hasta en Chile, donde las características raciale'-l más arraigadas e inmanentes iban- desapereciendo
poco a poco, enruLierh1.s oor un perjudicial y ampuloso germanismo, se
ha fundarlo recientemente una nueva revista de t.rMcendental importancia: Rr,oó. La revista se publice en 8antiago de Chile, y es su fundador
Víctor Jiménez y sus directores Agustín Castelblanco y Emilio Courbet
(en el suelto aparecen los noml:.res de los directores del primer número
de Rooó). Su labor será eminentemente continental y cuenta ya con valiosos colaboradores en casi todas lae Repúblicas latino-americanas.
Apreciando en su verdadera magnitud cultural y filosófica la grsn frase
del autor de los tl\fotivos de Proteo, cAmerica necesi&lt;::a grandemente de
su juventud, los directores de Rovó dicen que su importantísima re·
vista desea l!ler «el nuevo exponente de las manifestaciones litnarias y
artísticas de la juventud&gt; y que por eso, «solicita de ella su apoyo más
amplio y decidido&gt; ... Publicaciones como ésta, dirigidas por e~critores
de prestigio, prestan un grande e inapreciable servicio a las letras hispano-americanas y aseguran brill.mtemente la imposición de un ideal que
fal,iga ya las m~mos de sus más robustos sembradores ... A medida que
la vayamos conociendo, nos iremos ocupando detenidamente de esta in·
teresante publicación,.

Una vez más insietimos en la repetición de lo anteriormente
dicho: Ronó es esencialmente la publicación nacional que esta
dando vida a un grande reconocimiento de progreso intelectual porque Chile comienza a atravesar. Por la misma razón
que hemos de solicitar de todo chileno verdaderamente patriota la ayuda eepontánea e intermitente de su cooperación
material e intelectual.
Un juicio sobre la producción literaria cubana del momento
Considerando de un interés general para América divulgar
el movimiento intensísimo porque atraviesa la floreciente isla
antillana y en la pretensión de estimular los esfuerzos
nacionales n la vieta de los progresos continentales, Lemas
querido reimprimir en Ronó la intereeante y una de las más
autorizadas opiniones del ilustre ciudadano y grande espíritu
cubano, ~¡ siempre recordado Enrique José Varona, que en

��NO'l'AS Y CO:MENrARIOS

ROBÓ

264

Cuba una lamentable regresión. Por atavismo y por snobismo, hemos
dado la. espalda.ª los principios sustentados a este respecto por Ja
revolución emancipadora, y hemos entre~ado la educación e instruc•
ción de los mancebos y de las nifias de la clase más o menos acomo•
da~a a corporaciones religio!'.las, todas extranjeras, que van desnacionahzando su alma, y la hacen vivir en la atmósfera espiritual de lo
pasado.
_5. La influencia literaria de Espafí.a y Francia sigue siendo predommante. La de Inglaterra, que se hizo sentir en otro tiempo, ha decli·
nado, y 111 de los Estados Unidos, a pesar de que se ha aumentado y depurado su producción, es nq].a.
7. Las relaci~nes de nu~stros literatos con los de afuera del pais
eo_n, cuando existen,. de _carácter indivual. Hoy se despierta el sentimiento de la t•onvemenc1a de regularizar las y organizarlas· y se pretende por literatos hispanoamericanos celebrar un congNs¿ en La Hab~na o México, donde se reunirían hombres representativos de cada na·
ctón de este grupo, para poner los fundamentos de una gran unión
literari':I..
9. Problema muy arduo es el de la recíproca influencia de la moral
pública sobre.Jas letras y el de éstas sobre aquél1a. La novela cubana se
ha encaminado de preferencia a poner de relieve nuestro estado social, más que al estudi? meramen~e psicológic@ de los caractéres¡ poro
no be po?tdo notar, m antes, m ahora, resultado algµno apreciable
de su acción en nuestras costumbres. Quizás 1:1e deba a que es todavía
poca la permeabilidad de nuestro medio, para la difusión de ideas pre•
sentadas sólo en forma artística•.
E~RIQUE JOSÉ

VARONA.

La Habana, 21 de Mayo de 1923.

que en la trascendencia del público entrafian dificultades internacionales.
Para nosotros es otra la inquietud que nos ha desperta•
do su vuelta. ¿Tendremos nuevamente al poeta de antafio pata
honra y enaltecimiento de la literotura nacional?

Mateo Martínez Quevedo
Anciano, pobre, achacoeo, enfriado todo su entusiasmo por
la tenaz apatía de nuestro público que le dejó morir en la miseria, terminó sus días el propulsor del teatro criollo chileno:
Mateo Martínez Quevedo.
Este nombre, afiejo ya a nuestra• •impatias, ha constituido
una aureola de perpetuidad en la historia, _un poco escueta
del Teatro Chileno.
Don Lítcas Gómez, una de las primeras obras del tablado
nuestro, quedará, no obstante, para recordarle oiempre.
Comedia de un humor rarisin:o, unida a una graciosidad
constante, acrecentará la reputación de su autor y de la obra
misma, afiosa ya. como el Martínez Quevedo que acaba de
bajer a la tumba, en medio del desamparo glacial de todos y
la indiferencia de los más.

• Juan Agn1tín García

_Pueda que a la vista de estos antecedentes, nuestro ¡,ú
bbco se esfuerce por colaborar con intermitencia en el desarrollo e incremento espiritual chileno, hacia el cual encaminamos nuestra intención y nuestros entusiasmos.

Diego Dublé Urrutia
Acaba de llegar a la patria Diego Dublé Urrutia, nuestro
gran poeta que fué saludo por muchos críticos de HispanoAmérica como uno de los más fuertes creadores de literatura
nacional americana. Porque Dublé Urrutia no es· sólo un
nombre en nuestro parnaso, sino que en todo el continente
tiene hondas vinculaciones por ser su poesía de esta tierra de
América y por encarnar ese vate que canta los estremecimientos e inquietudes de la raza. Todas las emociones sintió pasar
por su estro y en la vibración de su lira cantó del ,mar a la
montan.a&gt;.

Un solo libro le bastó para imponerse; un solo libro que
parece ha adormecido al poeta en las actividades diplomáticas.
Dublé Urrutia, hasta ayer Ministro Plenipotenciario en
Ec uador, bu. vuelto al país, llamado por asuntos del servicio y

•

•

265

A la muerte de Ricardo Palma, Eugenio D'Ors, escribió on
el diario catalufiense que le ha dado prestigio, la más original,
curiosa y justa de sus glosas.
Para Juan Agustín García, qne Julio Noé ha sabido llamarle
,espíritu de selección,, a quién la cultura argentina acaba de
perder; no poco de esa marginación xeniusíana cabe en su
haber.
Porqne desde La ciudad indiana hasta El jardín del Convento, pasando por La (;hepl' Leona, Las memorias de un sa·
cristán y la obra escénica De uno ... al otro, la vida colm:;ia]
argentina, con su cúmulo de fanatismos y supercherías de la
época, ha vivido y hecho recordar, su autor, tiempos corridos
que se han desprendido de su quietud somnolizada por los
afias que inquebrantablemente han pasado por sobre ellos, y
tomado carácter en medio de la vida azarosa del momento.
Como narrador. con asientos de historiógrafo, el doctor García, logró la felicidad de hacer revivir mediante una claridad
de estilo, partes integrantes de esa vida retardataria y tan
nuestra.
Co.no investigador, a cuya intención dedicara una vida con-

11
1

'

��ltODÓ

Para la realización de este torneo, ha acordado las siguien
tes bases y premios:
TEMAS LITERARIOS.-vERSO. a) Poesía lirica de asunto
m~tro y exte:1sión a voluntad del autor, excluyendo el soneto'.
Primer Prem10. Flor de Oro y 500 pesos. Segundo Premio:
300 pesos.
b). Oanto a la Unión Ibero-Americana· metro y extensión
libres. Premio: 500 pesos.
'
e). Romance hi.tórico, de asunto nacional. Premio: 200 pesos.
d). Un soneto. Tema libre. Premio: 100 pesos.
e). Poesía j,stiva. Tema libre. Premio: 200 pesos.
PROSA.-:--/). Un c~ento, de extensión máxima de dos milpa•
labras. Primer Prem10: 300 pesos. Segundo Premio: 200 pesos.
Tercer prem10: l 00 pesos.
g). Síntesis del espíritu de la colonización espaiíola en Ohile
según las Leyes de Indias. Premio: 500 pesos.
k). Una crónica periodística, de extensión máxima de colum•
na y ~edia de diario. Primer Premio: 200 pesos. Segundo
Prem10: 100 pesos
i). Una com~dia, en tres actos. Primer Premio 500 pesos.
Segundo Premio: 300 pesos.
j). Un sainete, en un acto. Primer Premio: 300 pesos. Segundo Premio: 150 pesos.
TEMAS PlüTÓRICOS.-k). Una acuarela. Premio, 300
pesos.
l) . . Un dibuio a pluma. Premio: 300 pesos.
TEMAS MUSICALES.-AIRES NACIONALES CON LETRAS.m). Una zamacueca. Premio: 300 pesos.
n). Una tonada. Premio: 300 pesos.
_No:se concederán premios Ex-a, quo ni se dividirán los premios, pero los ¡urados podrán conceder accésits y menciones
honorificas para los trabajos que estimen acreedores a estas
distinciones. Los premiados y distinguidos tendrán derecho a
un diploma.
EL_ECCION DE REINA.-Elautor premiado con el primer
p~em10 del tema _a), tendi:á derecho a elegir la Reina de la
Fiesta y sera designado miembro honorario del Ateneo.
En caso de que este autor no puc_da asistir a la Fiesta, podrá delegar su derecho a elegir Rema en un miembro del
Ateneo; si así no lo hiciera, resolverá el Directorio. ·
Si el primer premio del tema a) fuese declarado desierto
podrá _hacer la elección el poeta que obtenga el segundo pre'.
mio; s1 el tema fuere declarado totalmente desierto, corresponderá ese derecho al premio del tema b).
~LAZOS.-El pla~o p~ra la presentación de trabajos queda
ab10rta :iesde la pubhcació!l de la presente convocatoria hasta

NóTAS Y COMENTARIOS

\!69

el 31 de Diciembre de 1923, a las doce de la noche. _Este plazo
es improrrogable.
Los jurados deberán emitir sus fallos, a más tardar, el 15
de Marzo.
Los fallos, títulos de los trabajos premiados y seudónimos
de los autores, serán publicados en su oportunidad.
JURADOS.-Los miembros de los diversos jurados serán
elegidos entre los más prestigiosos escritores y artistas.
Durante la fiesta, después de leídos los fallos de los jurados,
se proclamarán los nombres de loe autores premiados.
Todos los trabajos premiados en los temas literarios y musi·
cales, serán durante seis meses, propiedad del Ateneo para que
él pueda publicarlos eu la forma que estime conveniente,
dentro de ese plazo.
DISPOSICIONES GENERALES.-Todos los trabajos deberán s_er inéditos (ui publicados ni leidos en público); estarán
escritos a máquina, en idioma ,castellano y con ortografía de
la Heal Academia Espallola; irán firmados con seudónimos, y
deberán ser remitidos en tres copias, dentro de sobre lacrado
y sellado, al secretario del Ateneo de Val paraíso don Luis A.
Hurtado L., por certificado postal, a casilla 742, Valparaiso.
En el sobre se indicará el tema, el titulo y el seudónimo del
trabajo, con iguales requisitos. Dentro de ese sobre grande se
enviará . en otro sobre, el nombre, apellido y domicilio o dirección del autor, dirigidos al Notario don Salvador Allende
Castro.
De la misma manera deberán enviarse los trabajos de los
temas musicales, pero los de los temas pictóricos, podrán en·
tragarse personalmente al secretario don Luis A. Hurtado L.,
subida de Simpson, Borgollo 28. Estos trabajos ostentarán títulos y seudónimos e irán acompa!lados del sobre correspondiente para el señor notario.
El concursante que uo se someta a estas condicio11es o que
divulgue el secreto del seudónimo, será excluíno del concurso.
Loe trabajos no premiados podrán ser reclamados por sus
autores dentro del mes siguiente de verificada la fiesta. Pasado ese plazo, serán destruidos.
Oportunamente se darán a la publiddad los nombres del
Mantenedor, de las Damas de la Corte y de los Jurados.
Se ruega a la prensa del país reproducir esta convocatoria.
Valparafso, 18 de Junio de 1923.
Por el directorio del Ateneo.-Leonardo Elíz, Presidente.Luis A . Hurtado L., Secr.,tario.

��RODÓ

27'l

estudios más completos de perspectiva y anatomía, Zur-Zur
puede llegar a traspasar pronto los límites de una discreta esperanza.
·
El Varrousel de Jesús C. Toro, ea un grabado con tenden~ia
modernísima. Hay en él rareza, extravaganda, inmoderacióP,,
quizá, infantilidad; pero se vislumbra una homogénea armo&amp;'.a
orientada hacia la renovación artística que se cuela en los
venes temperamentos de hoy día con manifiesta ansiosidad.)!''
Jesús U. Toro. reside en Valparaíso.
\l
Y, Harrison Y oung en Talcabuano.
1~
Su Salomé es fina, delicada, elegante, completada por una '
realidad e interpretación ciertísima. De este bíblico tema que
ha si'.l.o y es, tauto en arte como en literatura, explotado incesantemente, Harrison Young, ba logrado recalcar una intl~pretación personal. Aunque el clisé ha reducido en gran parlii
la expresión de El deseo todo, la figura es flexible, sexual,
tencionadamente femenina. Como la de El desencanto.
Con felicidad ha empleado, Harrison Yonng, los fondos os·
euros, mostrando an acierto notable en algo demasiadamenté
viejo.
Nuevos jóvenes artistas; si resentidos de seguridad y per-:,
facción, en camino de labrársela porque tienen ante sí, n~
juventud iutensa e inquieta, que conduce a creer en una saltf
dable promesa y una fé que cobarta todo aniquilamiento ·o
retroceso,

if

in-

f.

f.

'

't•,

·~:\ .

.

'

•

},

,!

\

'•
'

•··t,•
~;;

••

., ....

'

-

í
:, .

\

\,

""'

..

1:.·

il

¡
-1;

.,

.,

.

•

'I·: ~

,

&lt;

. ..,

,

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="449">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="560802">
                <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="560803">
                <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, revista chilena de principios de siglo XX, fundada por Víctor Jiménez Urenda y publicada de manera mensual.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569488">
            <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569490">
            <text>1923</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569491">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569492">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569493">
            <text>3</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569494">
            <text>Junio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569495">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569496">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="569515">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752146&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569489">
              <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, 1923, Año 1, Tomo 2, No 3, Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569497">
              <text>Jiménez, Víctor, Fundador</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569498">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569499">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569500">
              <text>Literatura Chilena</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569501">
              <text>Bellas Artes</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569502">
              <text>Sociología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569503">
              <text>Crítica Literaria</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569504">
              <text>Rodó, Revista mensual de Literatura, Bellas artes, Historia, Sociología y Crítica, revista chilena de principios de siglo XX, fundada por Víctor Jiménez Urenda y publicada de manera mensual.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569505">
              <text>Imprenta La Universal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569506">
              <text>Castelblanco P., Agustín, Director</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569507">
              <text>Courbet, Emilio, Director</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="569508">
              <text>Jiménez U., Manuel A., Administrador</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569509">
              <text>01/06/1923</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569510">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569511">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569512">
              <text>2020530</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569513">
              <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569514">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569516">
              <text>Santiago de Chile </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569517">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="569518">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="34173">
      <name>Centroamérica</name>
    </tag>
    <tag tagId="7332">
      <name>Chile</name>
    </tag>
    <tag tagId="36900">
      <name>Meditaciones Feministas</name>
    </tag>
    <tag tagId="4758">
      <name>Poemas</name>
    </tag>
    <tag tagId="36901">
      <name>Viejos errores de la mujer</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
