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                  <text>ct:B"N·l!·R A
IL ..4'..."-.~

Q.T,a~

---- .... .

JUNTA PARA AMPL lACIÓN DE ESTUDIOS E INVRSTlGACIONES CIENTÍFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
DIRECTOR

RAMÓN MENÉNDEZ PlDAL
TOMO III - 1916

MADRID

.. _

.

�ÍNDICE DEL TOMO III
1916
Páginas.

CASTRO, A. - Algunas observaciones acerca del
concepto del honor.en los siglos xvr y xvn ...•
- Ídem, íd. (conclusión) .... ..............•..
HANSSEN, F.-La elisión y la sinalefa en el «Libro
de Alejandro» ...................... ·: ... .
MARDEN, C. C.-:-- Unos trozos oscuros del «Libro
de Apolonio» .......................... .
MENÉNDEZ PmAL, R. - Poesía popular y Romancero: VI. El suceso y la narración histórica. VII. Poema y canción. •- VIII. Canción amplia
y canción breve. - IX. Poesía popular y poesía
tradicional. - X. Paso del estilo narrativo al.
épico - lírico .. ........................... .
NAVARRO ToMAs; T. - Siete vocales españolas .. .
- .Cantidad de las vocales acentuadas ......... .
SOLALINDE, A. G. - Las versiones españolas del
«Roman de Troie» ...................... .

l-50
357-386
345-356
290-297

233-289
51-62
387-408
121-165·

Miscelánea :

MADRID. - Imprenta de lo• Su~eaoreo de Remando, Quintana, 33·

CASTRO, A. - Obras mal atribuídas a Rojas Zorrilla, 66-68;
Más acerca de «muchacho&gt;, 68-69; «De aquí a,= 'hasta', 182; «Surto•, 182; «Guelte•, 183; «Boquirrubio, ...
DÍEz CANltDo, E. - Fortuna española de un verso italiano.
F1GUBlREDO, FIDELINO DE. - Urna pequena controversia
sobre theatro, 1739-1748 ... . . . ..... ............ . . • •
GARdA DE DrnGo, V.-Dialectalismos .............. . . . .
GóMEZ ÜcER1N, J. - Un soneto inédito de Luis Vélez . .. .

413-419
301-318
69-72

�fNDrcE DEL TOMO III

IV

ÍNDICE DEL TOMO

lil

V

Página•.

GuzMÁN, M. L., y A. REYES. - Contribuciones a la bibliografía de Góngora ..... ... ............... . .... .... .
MoREL-FATIO, A. - La fortune en Espagne d'un vers italien .........•...... • . . • • • • • • • • • • • • • • • · · · · · · · · · · · · ·
NAVARRO ToMÁS, T.-Las vibraciones de la •rn española.
SoLALINDE, A. G. - «Alla van leys o mandan reys• . . ... .

Páginaa.

Es~

63-66
166-168
298-300

:e¿;,;l~,:~ ·;º~-

Notas bibliográficas:
AGUILERA

y

ARJONA. - Galicia. Derecha consuetudinario. -

G. S ............................................ .

ALLARD, E.-Friedrich der Grosse in der Literatur Frankreichs mit einem Ausblick auf italien und Spanien ..... .
ALONSO CoRTÉs, N. - Vi~jo y nuevo . . .... ·... ...... ... . .
ARMAS, J. DE. - Et •Quijote• y su época ..... .......... .
ARTIGAS y FBRRA_ND0, M. - La «Biblioteca Menéndez Pelayo• ............ .. ....... ................ . • . . ,, • •.
• AzoRfN&gt;. - La ruta de Don Quijote .. .. . ......... .. .. .
BRAGA, TH. - Versao hebraica do «k1zadís de Gaula» ... .
B,iücH, J. - Der Einjluss der germanischen Sprachen auf
das Vulgarlatein. - A. C.......................... .
Carta de población de la ciudad de Santa María de Albarracín, segztn el códice romanceado de Castiel. Estudio
preliminar y transcripción de C. Riba. - G. S .. ..... .
CRocE, B. - I teatri di Napoli dal Rinascimento alfa fine
del secolo decimottavo. Nuova edizione. - J. Gómez
Ocerin .......................................... .
CUERVO. R. J. -Apuntaciones críticas sobn et lengttaje bogot.zno. Sexta edición ............................... .
CuEvAs, P. M. Documentos inéditos del siglo XV/ parn la
historia de México . ............................... .
CHACÓN y CALVO, J. M. - 'José lYlaría Heredia. - A. R .. .
DARÍO, RusÉN. - España contemporánea . .............. .
D1si.i.0GEOT, J.-Histoire des littératures étrangeres ..... Littératu1·es méridionales. Italie. Espagne. 6° édition .... ·..
EGu!A Rmz, C.-Lite1·atztras y Literatos. Estudios contemporáneos... . ..... . . ........................... •••.
ENClNA, JuAN DEL. - Representaciones. Edic. de E. Kohler.
«Bibliotheca Romanica &gt; . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
F1TZMAURICR-KELLY, J.-Littérature espagnole. 2• édition,
refondue et augmentée .... ......... ...... .. . . .... .
GoNZÁLEZ AuRiou:;, N.-Cervantes y su viaje a Italia ... .

GoNZÁLEZ DE LA CAu.E, P. U. - Varia. Notas y apuntes sobre temas de letras clásicas
GRIERA Y GAJA, A. - La /ro~;;;; ~~;~la~~~~~~~~~~;~.·
tudi geografico-!ingüistz'r:. - R. Menéndez Pida! . . ..... .
GR0HLER, H.- Über Ursprung und Bedeutung der franziisischen Ortsnamen
HANDANK, K. Das.
de~- Ki~de~~;;z~h;,~~:
des spanisclten Humanisten Aelius Antonius Nebrissensis. - M. Artigas ...... ..... ....... ..... . .. ... .... .
fuuFF, W. - El califa Cigüet'ia. Edic. de «La Lectura» ..
HENRÍQUEz UREÑA, P. - Don Juan Ruiz de Alarcón. C.yR ........................................... .
HERNÁNDEZ, P., y A. LE Rov. - .AtJorceaux choisis des classiques espagnols. 9• édition . . . • • . • . . . . . . . • . • • . . . ••.
lcAZA, F. A. DE.-De cómo y por qué «La tía fingida» no es
de Cervantes, y otros nuevos estudios cervánticos.. .. . .. .
lruARTB, ToMÁs DE. -Fábulas literarias. Edic. de «l:a Lectura» .•.....••.•......•.••••.••......•...••••....
lzPizuA, S. DE. - Historia de los vascos en el descubrimiento,
conquista y civilización de América. Tomo II. .......•..
LAMANO Y BENBITE, J. DE. -El dialecto vulgar salmantino.
LANG, H. R. - Notes on the metre of the Poem o/ the Cid._
R. Menéndez Pida! •.•.•.•
Memorias de D. Enrique IV de.
T~~~
MlcHAiiLis DE V ASCONCELLOs, C. - Em volta da palavra
«gonzo•. - A. C..................... . ............ .
MoNNER SANS, R. - Don Guillén de Castro ............ .
MoREL-FAno, A. - Un érudit espagnol au XVIII• siecle.
D. Gregario Mayans y Sisear .. ....•..•...........•.
Obras de Lope de Vega, publicadas por la Real Academia
Española. - J. Gómez Ocerin
PlNTO D1ALMEIDA, F. -Algums te~~·ftioi~~~~:::::::::::
Pu;oL Y ALONso, J. - El Abadengo de, Sahagún. - E. R.
amos .••.••.•...•... •
REVILLA, M. G., y A. QUJJA~O.-..:..·Ün.;z~~~,~~~·;o~~~·;a· ;1:;o~
s grafía .fonéti'ca .......• .. . ....................... ..
ABLON~RA, CtAUDIO DE LA. - Cancione1·0 musical y político
del szglo X VII, recogido y transcrito en notación moderna por el maestro D. Jesús Aroca .•••...•••••.•.•
SANTA TERESA DE J&amp;sús.-Obras. Editadas y anotadas por
el P. Silverio de Santa Teresa .•..
Selectious
from Mesonero Romanos.....
~~·
A. R
. . or up.-

335

'

333-334

92

91

e~~;,::

ii.::::: ::

73-88
334

335-336
335
338-344
32 9

334

33º

b·; G·T ·r;i · ····

.......... .. ..... ... ......... ........ ... ... .
'

321-322

�VI

ÍNDICE DEL TOMO III

ÍNDICE DEL TOMO 1II

Páginas.

SPERBER,. H. - Über den A1ekt als. Ursacke der Sprackveninderung, ........... . ..... . .................... . 332 333
TEJERA, F. - Historia de la literatura española .. ........ .
T1KTIN, H.-Franziisisclt ccurée» und Verwandtes.-A. C. •
Tono Y G1sBl!RT, M. DE. - Americanismos . ............. .
TRELLEs, C. M. - Bibliografía cubana del siglo XIX.
Tomo VIII....................................... .
VEGA, LoPE DE.-Arte nuevo de nacer comedias en este tiempo. Edic. del Sr. Guerrieri Crocetti. ................ .
ZARCO, P. JuuÁ.r:i.-Espa1la y la comunión frecuente y dia,ria
en los siglos XVI y XVII .......................... .

Páginas.

Épica ............................................. . 113,221,450
Dramática,
Novelística· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 114, 222, 450
........... .. ... .. ' ..................... . 115, 223, 453
Mística
Histori~·.: : : · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 117,228,459
118, 230, 460
Prosa didácti~;. · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
..................................... 118,230,461
Crítica literaria
119,231,462
Enseñanza de l; Li~~;~¡~;a·. · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·
119,231,462
Folklore. Literatura popula; : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : · 119, 23 I, 463
Obras diversas. . ..... ... ........... ... ....... ... ...
· .· 120,232,463

Noticias ............... ........ ...... .

B~f;;¡_ ~, !Á. ál-~1t·--- / ?O- ,~ 4 - -Obras bibliográficas y enciclopédicas.................. 93,200,425
Historia.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94, 202, 427
Instituciones ...... .. ........... . . .. .... .... ....... . 97,204,430
Iglesia y Religión ................ .. ......... ..... •.. 98,205,431
Ciencia y Enseñanza ............................ .... . 99,207,432
Arqueología y Arte ...... .. . .... ... . ............... . 100, 208, ,433
Historia local ................................•...... 102,210,436
Geografia y Etnografía .............................. . 104., 212,438
213,439
Viajes .............................................. .
105,214,439
Lingüística . ......................... .. . ...... . . ... .
214,440
Fonética general. .................................. .
105,440
Filología románica ....... ... .... . ... . .............. .
106
Gramática española ................................ .
Fonética ..... .. .................... .• ......... .... . 106,215, 440
Ortografía y Paleografía.... . .................... . . .. . 106,215,440
215,441
Morfología.. . • . . . . . . . . . . . . . . . . . ..... ......... . .. . . .
107,215,441
Sintaxis .........................•...•............. .
Lexicografía y Semántica .......................•.... 107,215,441
216,442
Métrica ............. . ......... . ................... .
Dialectología.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108 1 216, 442
Textos no literarios ...... . ....................... ... 109,217,442
Enseñanza del idioma ................................ 109,217,443
Literatura general. .................................. 109,218,443
Literatura compara&lt;la ................ .... ..... ...... 109,218,444
Literatura española ........... -. .. . ........ ... ....... 110,219,445
Escritores hispanolatinos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111, 220, 447
Poesía en general.. .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 1, 220, 44 7
Lirica.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112, 220, 448

vu

�ABR EVIAT URAS

ABREVIATURAS
DE LAS REVISTAS QTADAS EN LA BIBLIOGRAFíA DEL TOMO III

AAm-Art in America. New-York.
AAP - Atti dell' Accademia Pontaniana. Napoli.
AASLAPal - Atti della R. Accademia
di Scienze, Lettere ed Arti. Palermo.
AAV - Archivo de Arte Valenciano.
Valencia.
ABAP - Anais das Bibliotecas e Arquivos de Portugal. Coimbra.
AcHer- Nueva Academia Heráldica.
Madrid.
AE-África Española. Madrid.
AECET-Arxiu d'Estudis del Centre
Excursionista de Terrassa.
AEsp - Arte Español. Madrid.
AFNF-Arkiv fi.ir Nordisk Filologi.
A guia - A Aguia. Porto.
AHHAg-Archivo Histórico HispanoAgustiniano. Madrid.
AIA-Archivo Ibero-Americano. Madrid.
AIECat - Anuari de l'Institut d'Estudis Catalans. Barcelona.
AJ-The American Joumal of Philology. Baltimore.
AJPs - American Joumal of Psychology.
AKGWGottingen - Abhandlungen
der Konigl. Gesellschaft der Wissensch. zur Gottingen. Phi!. - Hist.
Klasse.
Alh - La Alhambra. Granada.
Ant - L' Anthropologie. Paris.
ASI - Archivio Storico Italiano. Firenze.
ASLom-Archivio Storico Lombardo.
Milano.
ASNSL-Archiv für das Studium der
neueren Sprachen und Literaturen.
Braunsweig, Berlin.
ASPNap - Archivio Storico per le
Provincie Napoletane. Napoli.
ASPParm - Archivio Storico per le
Provincie Parmensi.
ASS - Archivio Storico Siciliano. Palermo.
ASSicOr-Archivio Storico perla Sicilia Orientale. Catania.

Ath - The Athenaeum. London.
Atl - Atlántida. Buenos Aires.
Ateneo -Ateneo. Valiadolid.
AVit-Ateneo. Vitoria (Álava).
B-La Bibliofilia. Firenze.
BABLB-Boletin de la Real Academia
de Buenas Letras de Barcelona.
BAD-Bulletin del' Académie Delphinale.
BAE-Boletín de la Real Academia
Española. Madrid.
BAH - Boletín de la Real Academia
de la Historia. Madrid.
BANHab-Boletín del Archivo Naciana!. Habana.
BBA - Bulle.tin de la Bibliotheque
Américaine (Amérique latine). París.
BBC-Butlleti de la Biblioteca de Catalunya. Barcelona.
BASG - Bol!ettino Araldico Storico
Genealogico. Firenze.
BBMG-Boletin de la Biblioteca Municipal de Guayaquil.
BBNMéxico- Boletín de la Biblioteca
Nacional. México.
BCEA- Boletin ·del Centro de Estudios Americanos de Sevilla.
BCECat- Butlleti del Centre Excursionista de Catalunya. Barcelona.
BCECBages-Butlleti del Centre Excursionista de la Comarca de Bages.
Manresa.
BCPNavarra-Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Navarra. Pamplona.
BCPOrense - Boletín de la Comisión
Provincial de Monumentos de Orense.
BDLIC- Bolleti del Diccionari de la
L!engua Catalana. Palma de Mallorca.
Bet - Bética. Sevilla.
BHi-BulletinHispanique. Bordeaux.
BHPR - Boletín Histórico de Puerto
Rico.
Bi - Bibliofilia. Barcelona.
BILE-Boletín de la Institución Libre
de Enseñanza. Madrid.

BRAGallega-Boletin de la Real Academia Gallega. Coruña.
BRSG - Boletin de la Real Sociedad
Geográfica. Madrid.
BRSGCM- Boletín de la Real Sociedad Geográfica. Revista de Geografía Colonial y Mercantil. Madrid.
BSAL- Boll eti de la Societat Arqueologica Lulliana. Palma.
BSCastExc - Boletín de la Sociedad
Castellana de Excursiones. Valladolid.
BSDSilos-lloletin de Santo Domingo
de Silos. Burgos.
BSEEx - Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. Madrid.
BSEHN - Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural. Madrid.
BSSP. - Bullettino Senese di Storia
Patria. Siena.
BSSvlt- Bollettino Storico della Svizzera Italiana.
llTer - La Basílica Teresiana. Salamanca.
C - L e Correspondan!. Paris.
CAr--,-Colección Ariel, San José. Costa
Rica.
CC - La Civil ta Cattolica. Roma.
CD - La Ciudad de Dios. Madrid.
CHA - Cultura Hispano-Americana.
Madrid.
Cint-Cuba Intelectual. Habana.
Co - Coleccionismo. Madrid.
Conc- II Conciliatore. Torino.
CrAIBL - Comptes rendus de l' Académie des lnscriptions et des BellesLettres. París.
CT - La Ciencia Tomista. Madrid.
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
Cult - Cultura. Bogotá.
DLS-Doa Lope de Sosa.Jaén.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
EE- Euskal-Erria. San Sebastián.
EF - El Eco Franciscano. Santiago.
Esf - La Esfera. Madrid.
EstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá
(Barcelona).
Estudio - Estudio. Barcelona.
EyA - España y América. Madrid.
FD-Fanfulla della Domenica. Roma.
FL - Filosofía y Letras. Madrid.
FRev -The Fornightly Review.
Gids. - Gids. Amsterdam.
GSLit-Giornale Storico della Letteratura Italiana. Torino.
H- Hermes. Berlín.
ICHC - L'Intermediaire des Chercheurs et des Curieux. París.
lde - Idearium. Bilbao.
IEA - Ilustración Española y Americana. Madrid.
IMz - Il Marzocco.
Inst - O Instituto. Coimbra.

IX

JAF -The Journal of American Folklore. Lancaster, PA., and New-York.
JS - J ournal des Savarits. París.
L - La Lectura. Madrid.
LAragón-Linajes deAragón.Huesca.
Let - Letras. Habana.
LGRPh - Literaturblatt für germanische und romanische Philologie.
Leipzig.
LZ - Literarisches Zentralblatt für
Deutschland. Leipzig.
MA - Le Moyen Age. París.
MF-Le Mercure de France. Paris.
MLN - Modero Language Notes. Baltimore.
MLR- The Modera Language Review.
Cambridge.
MLT- Modero Language Teaching.
London.
MPhil - Modern Philology. Chica'.go.
MSH- Música Sacro-Hispana. Bilbao.
NA - The Ncw Age. London.
NAH - Nueva Academia Heráldica.
Madrid.
NAnt- Nu()fa Antologia. Roma.
NCA-The ninetieth century and after. London.
NKGWGotti,ngen - Ñachrichten der
Koniglichen Gesellschaft der Wissenschaften zu Gottingen.
Nos-Nosotros. Buenos Aires.
NQ - Notes and Queries. London.
NT-Nuestro Tiempo. Madrid.
NuS - Nord und Süd. Breslau.
Op - L'Opinion. París.
PMLA - Publications of the Modern
Language Association of Ame.rica.
Balttmore.
PsR - The Psychological Review.
QR - The Quarterly Review.
RABM - Revista de Archivos, Biblia. tecas y Museos. Madrid.¡
RACP - Revista Argentina de Ciencias Políticas. Buenos Aires.
RArch - Revue Archéologique. Paris.
Rass - La Rassegna. Firenze.
RBC-Revista Bimestre Cubana. Habana.
RCa - Revista Ca~tellana. Valladolid.
RCal - Revista Calasancia. Madrid.
RCAral - Rivista del Collegio Araldico. Roma.
RCEHGranada - Revista del Centro
de Estu&lt;;l.ios Históricos de Granada
y su Reino. Granada.
RCChile-La Revista Católica de Santiago de Chile.
RCHL-Revue Critique d'Histoire et
· de Littérature. Paris.
RCo-Revista Contemporánea. Cartagena. Col.
RCrist - Revista Cristiana. Madrid.
RDM-Revue des Deux Mondes. París.

�X

ABREVIATURAS

RDP-Revista de Derecho Privado.
Madrid.
.
REcl-Revista Eclesiástica. Valladolid.
Rev-La Revue. Paris.
RFE-Revista de Filología Española.
Madrid.
RFil - Revista de Filosofía. Buenos
Aires.
RFLCHabana-Revista de la Facultad
de Letras y Ciencias. Habana.
RH- Revue Historique. Paris.
RHGE-Revista de Historia y de Genealogía Española. Madrid.
RHi-Revue Hispanique. Paris-NewYork.
RHist-Revista de Historia. Lisboa.
RJLQuito - Revista de la Sociedad
Jurídico-Literaria de Quito.
RLu - Revista Lusitana. Lisboa.
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
RMM - Revue du Mond Musulman.
Paris.
RMor - Revista de Morón.
RMPh-Rheinisches Museum für Philologie. Frankfurt a. Main.
RN-La Rassegna Nazionale. Firenze.
Ro - Romanía. París.
ROChr-Revue de l'Orient Chrétien.
Paris.
RPe - Revue Pédagogique. Paris.

RPLit-La Revue Politique et Littéraire. Paris.
RRACádiz - Revista de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes. Cádiz.
RRQ-The Romanic Review. Lancaster, PA., New-York'°:'
RSI- Rivista St01-ica Italiana. Torino.
RScPo - Revue des Sciences Politiques. Paris.
RUBA-Revista de la Universidad de
Buenos Aires.
RUnTeg-Revista de la Universidad.
Tegucigalpa.
RyF - Razón y Fe. Madrid.
S - Summa. Madrid.
Science - Science.
TRHS - Transactions oí' the Royal
Historial Society. London.
UIAm- Unión Ibero-Americana. Madrid.
Vo-La Voce .. Firenze.
WKP- Wochenschrift für Klassische
Philologie. Berlin.
ZAK - Zeitschrift für Asthetik und
allgemeine kunstwissenschaft. Stuttgart.
ZFSpr - Zeitschrift für franzosische
Sprache und Litteratur. Chemnitz
und Leipzig.

�REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo 111.

EIIER0·HRZ0 1916

Cuaderno 1. 0

ALGUNAS OBSERVACIONES

ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR
'

EN LOS SIGLOS XVI Y XVII

El presente artículo no aspira, como ya dice su título, a
ofrecer los resultados de una investigación acabada sobre el
complejo problema del honor en nuestra comedia; tales resultados hubiesen requerido ser expuestos en un libro. He juzgado, sin embargo, que los datos y puntos de vista contenidos
en las siguientes páginas merecían publicarse, sobre todo si a
ello precedía esta salvedad, cuyo pleno sentido será llano para
los versados en nuestra historia dramática: que el autor no
considera este artículo como un trabajo definitivo, sino como
un conjunto de observaciones preparatorias, que otros, o él
mismo, podrán utilizar con provecho en un estudio general del
honor en nuestro drama.
Todo el mundo admite que el honor era una de las tres
direcciones fundamentales que podían tomar nuestros escritores dramáticos cuando querían mover de raíz las voluntades
de los héroes de la comedia. Lo que más ha llamado la atención de los historiadores han sido los desenlaces sangrientos
de los llamados dramas trágicos de Calderón. Principalmente
TOMO

lll.

�AMÉRICO CASTRO

2

OBSBRVACIONBS ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

se ha investigado si la expresión de tal sentimiento era moral,
si era bella, si reflejaba las costumbres de la época y, en fin,
qué precedentes tenga el sentimiento del honor dentro de
nuestra historia.
•

I
INTRODUCCIÓN BIBLIOGRÁFICA

J.

L. MuNÁRRIZ 1 admite que nuestras comedias retratan
«las costumbres de su edad». «Yo no puedo convenir con
Luzán en que sean exagerados los lances de Calderón», porque, en otro caso, no hubieran agradado s~s c~me~as. «Las
ideas caballerescas dominaban aún la 1magmac1ón española por la impresión que dejaron los libros de caballer~a .... .·
el pundonor gótico hacía concebir ofensas en
a_c~1ón o
palabra menos descomedida, y dictaba el hacers: JUStic'.a ~or
su mano; este mismo pundonor tenía en demasiada SUJeC1ón
al bello sexo, dando un imperio violent&lt;&gt; a los hombres sobre
sus hijas y hermanas. » Las opiniones de Munárr~ van a. dar
la pauta a los críticos del siglo xix; en todo c~so, ~guna idea
esencial encontraremos - excepto la del ongen arabe - que
no pueda referirse a las ya expresadas en 1801.
. . .
A . W . voN ScHLEGEL 2 : «El honor es siempre un pnnc1p10
ideal, pues descansa en aquella elevada moral ~ue san~~ca
los principios sin mirar las consecuencias. Para c1e~as ~pm10nes y prejuicios puede descender a meras converuenc1~s sociales, a arma de la vanidad; pero hasta en estos falseamientos
del honor se reconocen las sombras de una idea sublime.» La
leyenda del armiño es la más exacta representación del senti-

!ª

S1sMo, DI 1 juzga el honor con el tono agresivo que le era
habitual: «Después que el honor, pública y particularmente,
estaba sin cesar comprometido por una corte cobardemente
corrompida, los dramáticos supusieron el honor como una
delicadeza vidriosa que, herida sin cesar, ecsigía continuamente
castigos o venganzas terribles, y que no hubitran podido ecsistir realmente sin trastornar la sociedad. »
En las notas de Amador de los Ríos 2, correctivas del mal
humor de Sismondi, hallamos esta superficial observación:
«En cuatro o cinco de sus dramas está pintado el terrible
furor de los celos; desafiamos a cualquiera' que nos señale la
falta de verdad en la expresión de esta. pasión.»
Para MARcHENA 3 las venganzas sangrientas eran naturales
«en un país donde era hereditario el encono, y borrón el olvido
de las injurias recibidas». Atribuye el hecho a insuficiencia
del poder judicial. Tales rasgos en nuestros dramáticos retratan «las costumbres del siglo y el pueblo en que escribían ».
Según L. DE VmL-CASTEL 4, el honor lleva a la abnegación
Y a la barbarie. o es la virtud «en tant du moins qu'on
voudrait donner au mot de vertu sa signification chrétienne».
El honor nos obliga a lavar con sangre hasta la apariencia de
un insulto. Tal sentimiento no era extraño a la Europa de

1
2

Lecciones de Filosofía moral, Burdeos,
Tomo II, pág. 4 00.

3
.
Hist. lit. esp. (traduc. esp.), Sevilla,
oón francesa es de 18 13 .)
4

1 En las adiciones a su traducción de H. BLAm, Lecciones sobre la
Retórica, Madrid, 1817, IV, pág. 307. (La primera edición es de 1801.)
2
Englisclees 1mdSjanisclees Tlteater. (Meyer' s Volks~_ücher, pág. ~72.)
Es el mismo juicio contenido en las Vorlesungen über dramatische
Kunst 1md L ite,-atur, publicadas de 1809 a 1811.

3

miento del honor en Calderón. «Este sentimiento es tan poderoso en los caracteres femeninos, que domina al amor, el cual
sólo puede existir a su lado, no sobre él.» Schlegel no analiza,
sino que glorifica el honor.

1820,

184 71

II,

I,

LXXV-LXlt..'VI.

200.

(La primera edi-

.De l'llomzeur comme ressort dramatique. (Revue des Deux Mondes, i84r, tomo XXV, págs. 39¡-421.) Cfr.: e Estudios ligerísimos ..... , así
el de Viel-Castei.&gt; M. PELAYo, Calderón, pág. 40. A lo que responde
l\loREL-FATIO, Re--,me Critique des T,·avaux ..... , 1881, pág. 16: cEUe peut
[ cette étude] ne pas avoir épuisé le sujet; cependant, comme les Espagnols n'ont encore rien écrit de plus profond sur la matiere il con,·ient
ne pas faire fi de ce peu. &gt;
'

�A..'!ÉRICO CASTRO

4

entonces; pero su exageración constituye lo típico de
nuestro drama. El teatro refleja ideas y sentimientos
que entonces existían. Separa claramente obras com_o
El Alcalde de Zalamea y García del Castaíia~ de los &lt;lemas
casos de cla jalousie d'honneur, celle que j'appellerais jalousie
de !'esprit». Atribuye a los árabes este modo de tratar a la
mujer: «Quelque chose des idées de l'?rient ma~ométan s'y
était melé aux idées de l'Occident chrétten. » Relaciona las e.xageraciones en religión con las del honor: lo _que el fanatismo
religioso es al cristianismo, es el honor a la virtud. ~ulpa a los
españoles de exageración y de carecer de «humamdadl&gt; y de
«bon sens».
A. F. ScHAcK 1 trata vagamente del honor. La obstinación
firmeza de los españoles les llevaba en sus preocupaciones
~asta las consecuencias más extremas: «En virtud de una cadena de conclusiones, trazáronse leyes morales opuestas conocidamente a la verdadera moral, convirtiendo en base o principio
de conducta motivos externos puramente casuales. Esta costumbre era tan general y absoluta, que nadie podía e~q~ivar
· per1·0 ..... El apasionamiento de este pueblo mend1onal
su 1m
.
sentía crecer su sed de venganza por la influencia de la op1' ó pública. » Aunque haya protestas contra el honor, desde
01 n
Lope,
éstas son «expansiones momentáneas d e 1a sens1'bT
1:dad, no atendidas por nadie, y sirven para hacer resaltar mas
la enérgica voluntad de sus héroes».
J. E. l!ARTZENBUSCH 2 cree que el drama de Cal~erón está
fundado «sobre la preciosa base del honor convertido en nacionalidad». El héroe calderoniano es el caballero, el hombre
de honor.
,
Además trató Hartzenbusch del honor en los dramas tragicos en sus anotaciones a las comedias de ~alder~n 8 Al hablar de El pintor de su deshonra, cita vanos sucesos

OBSBRVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO Dl!L HONOR

5

parecidos, mencionados en los Avisos de Pellicer. Señala la
contradicción entre el catolicismo de la época y el entusiasmo
con que se recibieron estas obras; para él la explicación «es
muy fácil: Calderón, que compuso el drama, el censor que le
expidió la licencia y los espectadores que vitorearon la obra,
no eran sólo católicos, eran· también hombres de honor, hombres de mundo ..... » Una opinión general que, justa o injusta,
dominaba irresistible los espíritus, embebió en rigores la pluma de Calderón.
G. T1cKNoR 1 : Para conseguir una «excitación casi febril »,
Calderón se valió del «pundonor exagerado, sentimiento
que nunca pudo ser en la corte de Felipe N y Carlos II
tal cual él nos le pinta ..... , sin que el edificio social se conmoviese hasta sus cimientos y emponzoñasen los más dulces
y deliciosos lazos de la vida humana.» Tale~ ideas - que empiezan en Torres abarro-pueden venir de la legislación
visigótica; aunque abolida mucho antes de Calderón, el pueblo había conservado la tradición de su fuerza. Y así, «se toleró
a los poetas el conservar estos principios formidables mucho
después que el buen juicio y la sana razón los habían abolido ».
V. ScHMIDT 2 no formula teoría ni hace investigación histórica sobre el honor. Se limita a decir que el honor «es aquel
oscuro principio que en otras tragedias actúa como destino,
castigo o culpa, según normas incomprensibles. El médico de
su honra sólo puede comprenderse si nos colocamos en el
antiguo Y riguroso concepto del honor en España». Gutierre
mata secretamente a Mencía, no por miedo a la justicia, sino
por miedo a la pública opinión.
P. DE LA EscosuRA 8 analiza en forma retórica el valor social y artístico de los dramas trágicos; coloca A secreto agra1

Hist. lit. esp. (trnduc. esp.), IV, 67-68. (La edición inglesa es

&lt;le 1849.)
2

1

Hist. de la lit. dram. {traduc. esp.), IV, 350-351. (La edición ale-

mana es de 1845.)
2 Prólogo a las comedias de Calderón. {Rivad., VII, 1 848.)
s Rivad., XIV, 1850, págs. 695, 710 Y 713.

Die Scltausjiele Calderon's, Elberfeld, 1857, págs. 207, 213.
Calderón considerado como moralista dramdtico. - Del adulterio
considerado como as1111to d1·am.ático.-Hecl10s históricos de la época de Calderón. -A secreto agravio, secreta venganza. - El midico de m honra.El pintor de su deshonra. (Revista de España, 1869, VI, págs. 171-210.)
3

�AMÉRICO CASTRO

6

vio al par de La vida es sueño. Para el marido engañado no
había otra rehabilitación sino la muerte de los ofensores (página 167). Cita diferentes casos, muy característicos, de venganzas de maridos ultrajados (o que pensabañ estarlo); algunas de estas muertes son secretas. Torna los datos de la
Colección de cartas de algunos padres jesuítas, publicadas por
Gayangos 1 . Todos los sucesos que cita Escosura acontecieron
en la época de Calderón. Considera el asesinato de Villamediana como venganza secreta de una ofensa a la honra. Analiza
después los dramas trágicos y concluye que Calderón no hizo
sino reflejar las costumbres e ideas de su tiempo, explicables
por el modo de ser de la sociedad española de entonces. No
precisa los motivos que hicieran que esta concepción del honor tuviese tal arraigo en el siglo XVII. Lo mira como una
«preocupación» de la época (pág. 171). «En ese punto no cabía entonces ni discusión siquiera: todo el mundo convenía
en que la adúltera debía morir a manos del ofendido ..... ;
hasta los eclesiásticos, hasta los predicadores del Evangelio» (pág. 170). «Castigar el adulterio con la muerte de entrambos cómplices, y no por ministerio de la ley, sino por mano
del agraviado ..... , no está ya en nuestras costumbres, no sé si
diga más piadosas o menos honradas en esa parte que
las del siglo XVII» (pág. 163). En resumen: ocurrían en el
siglo xvII casos análogos a lo·s de los dramas trágicos; tales
venganzas parecían bien, incluso a los eclesiásticos, y el autor
parece revelar cierta nostalgia ante su desaparición.
Como vemos, en los estudios citados no se examinan detenidamente ni la misma naturaleza del honor, ni sus orígenes. El honor es un fenómeno raro, oscuro; se le censura o
se le ensalza sin motivo, y hasta hay quien niega que en este
punto el drama responda a un real estadQ de costumbres (Sismondi, Ticknor); en cuanto a sus orígenes, se piensa en los
árabes (Viel-Castel), en los godos (Munárriz, Ticknor) o en la
literatura caballeresca (Munárriz). Además, Marchena, Schack
1

Memorial Histórico, tomos XIII a XIX (1861 a 1865).

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

7

y Escosura parecen inclinarse a buscar los orígenes del honor
dentro del carácter nacional. El centenario de Calderón (1881)
suscita trabajos de más alcance.
An. DE CASTRO 1 adopta la idea del origen visigótico, pero
también piensa que el drama responde, en cuanto al honor,
a un estado de costumbres. La popularidad de los romances
de «Los comendadores de Córdoba» prueba que así se castigaba la infidelidad de la mujer. En el siglo xv1 aun podía el
marido matar en el cadalso a los adúlteros, según atestiguan
ciertas memorias guarda.das en la Biblioteca Colombina. Sólo
los plebeyos aceptaban este género de venganza. A Castro
corresponde el mérito de haber señalado la posición especial
que Cervantes adopta en un pasaje de Persiles. No analizó, empero, la idea de honor; exageró la influencia de la legislación
Y, en fin, no distinguió los celos del punto de honra, y coloca
a Otelo en el mismo plano que los dramas trágicos de Calderón.
C. SOLER v ARQUÉS 2 se limita al análisis de la obra de
Calderón, sin emitir ningún punto de vista 3•
M. MENÉNDEz PELAYO 4 examina el honor calderoniano estética e históricamente. Aprendemos allá la diferencia esencial
que existe entre Otelo y los dramas trágicos: resultan «mucho
más odiosos estos personajes, en medio de ser tan honrados
Y ta~ caballeros, que Otelo estrangulando a su esposa, por
lo mismo que la adora» (pág. 287). Pone de realce Menéndez
Pelayo el valor de la técnica artística de El médico de su honra
por ejemplo 5• Además, según él, nada extravagante sería la'
doctrina calderoniana del honor cuando teólogos y predi-

1 Costumbres de los espat"iolcs en el siglo XVII. (Memorias de la Real
Academia de Ciencias Morales, 1881.)
2 Los españoles según Calderón. (Memorias de la Real Academia de
Ciencias Morales, 1881.)
• 3 _ Lo mismo puede decirse por otros motivos, y no obstante lo ambicwso de su título, de JosÉ ELíAs DE MoLfNs, El sentimiento del honor
en ~l ~eatro de _Calderón. (Revista de España, LXXX, 1881, págs. 355
Y ~igs., 5 1 4 ~ s1gs.; LXXXI, 230 y sigs; 487 y sigs; LXXXTI, 52 y sigs.)
Calde1·on y su teatro, 1881 (cito por la tercera edic. de 1884).
5 Cfr.: Ob1·as de Lope, edic. Acad., tomo IX, pág. cxxv.

�8

AMÉRICO CASTRO

cadores aprobaban sus comedias. Reconociendo Menéndez
Pelayo no ser cristiana la solución de los dramas trágicos, y
su defecto estético, es sorprendente que escriba: «Hasta ahora
ni Shakespeare, ni Calderón, ni otro alguno, se atrevieron a
cortar sus dramas de celos sino con sangre, y me parece muy
difícil empresa resolverlo de otra manera.» Aquellos dramas
«pudieran ser hasta de buen ejemplo, por el mismo rigor con
que hasta la más leve sospecha se castiga» (pág. 285).
Según A. RuBró v LwCH· 1, los ideales caballerescos realmente encontraron en España un sujeto colectivo. Aquel
idealismo fué propiamente caballeresco en el Quijote, popular
en la comedia, cristiano en los místicos. No da Rubió pruebas concretas de cómo lo caballeresco influya en toda la concepción. del honor; pero de esto trataré más adelante. Digamos tan sólo que para Rubió, Calderón es el representante
de los ideales de España, que por definición son caballerescos. Señala la precedencia del romancero, de Torres Naharro,
Lope y Guillén de Castrn, aunque no de modo preciso. El
teatro de Calderón es abstracto, según dicen ya los títulos de
su comedias; cree Rubió que no es popular; la falta de lamadre nos está diciendo su irrealidad, aunque este teatro no sea
del todo convencional, ya que las ideas caballerescas dominaban la imaginación de los españoles. En general, refiere al
artículo de Ad. de Castro para la relación entre las costumbres
y el teatro (pág. 49). Analiza la susceptibilidad del honor,
los caracteres de su reparación y las protestas que contra
sus crueldades lanza Calderón; en este punto reproduce la cita
de Persiles, tomándola de Ad. de Castro (pág. I 12). Lo más interesante de la obra es, sin duda, el análisis del sentimiento del
honor en los caracteres dramáticos (págs. I 13 y sigs.). Aunque
no estudia todo el teatro de Calderón, son sus citas de gran
utilidad: vemos por ellas cómo el padre, el esposo, el hermano,
el amante sienten los deberes que les impone el honor; y, en

OBSl!RVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

9

fin, cómo la mujer corresponde a su carácter de guardadora
_del honor del hombre 1.
G. BAIST 2 sostiene que «únicamente en Calderón se ha
convertido el código del honor en impulso de la acción; esta
tendencia aparece ocasionalmente en los romances, pero recibe en aquél su forma dogmática» 3 •
E. MARTINENCHE 4 admite, como Menéndez Pelayo, la congruencia del teatro con las costumbres, en la brillante y sugestiva exposición que hace de los rasgos esenciales de nuestra
comedia; he aquí su punto de vista sobre el honor : «Mélez
!'esprit du Moyen-age et les habitudes des Maures, et vous
aurez sur le foyer domestique les sentiments d'un Espagnol
du xvrr• siecle ..... L'Espagnol du xvu• siecle, héritier des traditions héroi:ques et chevaleresques avait transformé [la vengeance et la jalousie] au contact des Maures. » Como vemos,
Martinenche combina la teoría de Viel-Castel con la del influjo
caballeresco.
D. K. PÉTROF

5

estudia en Lope el drama de honor y la

1

Pueden pasarse en silencio por su insignificancia: T. MuÑoz PEÑA,
La idea del ltonor como elemento artístico en la literatura castellana
(Revista Contemporánea, 1885, LV, págs. 456 y sigs.; LVI, 4 ~ y sigs.),
Y A. 'vV. HERDLER, Tke Sentiment o/ !tonor in Calderon' s Tlteatre (Modern
Language Notes, VIlI, 1893, 77-80), que se limita a reproducir parte
de las citas de Rubió.
.
2
Grundiss der rom. Phi!, 1897, rr2 : pág. 466.
3
A. GA.SSIER, Le tldatre espagnol, París, 1898, págs. 4 y 5, dice que
•l'~onneur, cette autre religion domestique et national, n'est pas
moins farouche. Exemplaire de noblesse et de galanterie, le «caballero» _sans ríen demander, immole au roi sa vie loyale et l'expose également pour toute femme menacée; mais, prompt au soupcon et a la
vengeance, il n'attend ~eme pas que sa jalousie soit justifiée pour
·donner la mort a celle qu'il aime le mieux, sur le plus léger indice
de ce qu'il croit etre •son injure». El honor es un «sentiment chevaleresque inné».
4
La Comedia espagnole en France de Hardy aRacine París 1900 páginas 80 y 91.
'
'
'

El

1
sentimiento del !tonor en d teatro de Calderón, Barcelona, 1882.
Lleva un prólogo de Menéndez Pelayo, donde éste hace observaciones •análogas a las citadas anteriormente.

5

Estudios sobre Lope de .Vega (en ruso), 1901. No conozco esta obra
smo a través de la !)Oticia dada por A. MoREL·FATIO, -Bull. Hispanique, IV, 1902, págs. 379-381.
•

�10

AllláRJCO CASTRO

glorificación de la mujer virtuosa. Segón Pétrof, Lope no ha
pintado sino algunos aspectos de la vida de familia. Pero e~
cuanto al honor, no cree que haya aquél exagerado un sentimiento que Pétrof mira como base de la vida de familia en
España, como el principio que guía las relaciones mutuas.
Lope es, sin duda, el inventor del drama de honor,
cuyos héroes pertenecen a la clase media. Lástima es que yo
no pueda utilizar completamente este trabajo: le corresponde
el mérito de haber revisado seriamente, por primera vez, la
teoría tradicional de que el honor sea calderoniano.
R. BEER 1 : Calderón llevó hasta Jo morboso el concepto
del honor, y «en esto se revela como un completo hijo de su
pueblo, como tipo de la nación caballeresca».
M. DIEULAFOY 2 no debiera figurar aquí; pero como el tono
seguro y dogmático que emplea puede engañar a los no entendidos en literatura española 3, diré que se sirve de todos
los lugares comunes que circulan sobre la materia, empeorándolos con manifiestas equivocaciones. El único autor árabe
que cita y compara con Lope es Akhoun-Zade, imitador de
Scribe. Para él, «le code aragonais des Siete Partidas» no
es un precedente; «on est bien loin du droit gothique et du
code aragonais» (pág. 898). «Le Yalottx prudent, de Tirso
[donde precisamente no muere nadie], et D'un clui.timent dettz
vengeances, de Montalbán, sont des apologies de véritables
meurtres» (pág. 890). o cree que hubiese maridos tolerantes
en el siglo xvn, como algunos pretenden: « l'appui de leurs
dires, ils citent les vers de Villamedia (?), un fou du reste,
contre la marquise del Valle » (pág. 893). Basta con lo citado
para juzgar el valor de ese estudio.
1 Sjani.sclr.e Literafu,-geschichte, 1903, ll, pág. 83. (Sammlung
Géischen.)
2 Les origines orientales du dra11r.e espagnol. L'a,,w11r, la jaloude,
l'/umne11r, te point d'honne11r. (Le Correspondant, juin 1906, páginas
880-908.)
3 Como le aconteció a A. GAv, L'lwtmeú,-, sa place dans la mo,-ale,
Paris, 1913, que ingenuamente adopta la tesis de Dieulafoy, páginas 169-171.

OBSBRVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

11

E. MitRIMÉE 1 : «Honneur est done ici synonime de réputation ... Les historiens et les mémoires du temps ..... , nous prouvent surabondamment que nulle part le théatre ne s'est inspiré plus directement des moeurs contemporaines. Calderón
devait penser sur ce point comme tous ces contemporains» 2•
1

Prlcis tfhistoire de la littlrat11re espagnole, Paris, 1908 1 pág. 346.
A. de Amezua, en su artículo Un dato jara las fuentes de cEl medico de su honra&gt; (Revue Hispanique, 1909, 395-411) 1 trata incidentalmente de la relación entre los dramas trágicos y las costumbres. Señala como fuente de El mldico de su lwnra -no se ve claramente si del
de Lope o del de Calderón -cierto relato contenido en unas Memo,-ias
de la ciudad de Córdoba, de las cuales existen varios manuscritos. La
única analogía entre ambos textos es el hecho de la sangría, y que en
las Memorias diga el padre de la muerta a su yerno que sangre a la
mujer con que va a volverse a casar, si no le es fiel-revelando así
conocer la causa real de la muerte de su hija-, lo mismo que el rey
en la comedia de Lope. Pero el distinguido erudito ha padecido un
error: lo referido en esas Memorias, en vez de ser fuente es una imitación vaga de la comedia de Lope, o quizá de la de Calderón, porque todo lleva a pensar que ese manuscrito se compuso tardíamente,
quizá en el siglo xvm. Habla de estas Jlfemorias T. MuNoz ROMERO, Diccionario de antiguos reinos y provincias, 1858, pág. 104 1 quien cita las dos
copias de la Academia de la Historia (C, 163 1 y D, 129): chállanse también en algunas bibliotecas, aunque con distintos títulos..... Se cree
por algunos eruditos de aquella ciudad que el autor fué uno de los
pajes de D. Pedro Salazar y Góngora, obispo de la misma diócesis por
los años de 1758». GALLARDO, Ensayo, I, col. 712, núm. 580, citá un manuscrito de la Academia de la Historia y cdice copia de letras de fines
del siglo xvm». F. RoolÚGllEZ MARfN, Loaysa, pág. 225, da cuenta de
otra copia del siglo xvm, en la que se atribuye la obra a un escritor
del xv11 (Pedro Dfaz de Rivas), atribución que en una nota manuscrita rechazó Gallardo. De cualquier forma, no existen de esta otra
ino manuscritos del XVIlI. La afirmación de Muñoz tiene especial
fuerza. Por otra parte, la lengua no da, ni mucho menos, la impresión
de ser de principios del siglo xvn; de haber existido en esa fecha estos
relatos habrian constituido en efecto una fuente importantísima para
nuestros comediógrafos de capa y espada. Pero la verdad es lo contrario : que el autor conocía bastante nuestro teatro del siglo xvu. He
aqut una prueba. El relato núm. 85 contiene la historia de los comendadores de Córdoba según la poetizó Lope en su conocida comedia.
No obstante, se dice al final «que el famoso Juan Rufo, natural de
Córdova, zelebró esta historia en los elegantes versos que compuso&gt;,
2

�AMÉRICO CASTRO

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

D. C. STUART 1 es autor de un estudio importante; expone
nuevas ideas, por desgracia no bien cimentadas. No cree inverosímil la influencia germánica a través de la legislación gótica. No distingue, empero, entre la venganza y 1a concepción
teórica en que aquélla descansa. Por lo demás, reconoce que
«toda la cuestión no puede referirse a estas leyes&gt;&gt; (pág. 252).
De modo poco categórico rechaza la influencia de la literatura caballeresca:. «Calderón y Lope no pudieron sacar directamente sus ideas sobre el honor de los libros de caballería» (pág. 252). Nos lleva luego Stuart a la literatura italiana.
Hay en Italia, durante el siglo xvr, varios tratadistas del duelo
y del concepto del honor que éste supone. Possevini (Dialogo
del!' honore; I 5 53) sienta que el honor depende de la virtud;
no debe matar el marido a la adúltera, sino desaficl:r al amante.
Susio (Della injustitia del duello, 1569) refuta a Possevini: el
duelo no restaura el honor; el castigo judicial de los adúlteros
debe satisfacer plenamente al marido. Muzio (ll duello, 1576)
dice que «la virtud es el fundamento de la nobleza »: el marido debe desafiar al adúltero, por respeto al lazo matrimonial.
En España, Jerónimo de Urrea (Diálo!(O de la verdadera honra, 1566) expone ideas análogas a los anteriores. Modio (ll convito, 15 54) expresó opiniones aún más radicales en cuanto a
la honra matrimonial: la falta de la mujer no puede nunca deshonrar _al marido. Nuestro Antonio de Torquemada (Colloquios

satíricos, 1553) reclama también el perdón de la adúltera, pero
adopta una posición cristiana: «Absolvió Cristo a la mujer
adúltera.» Pero, según Stuart, tal razonamiento no se hubiera
ocurrido a los filósofos italianos, «empapados de doctrina y razo~amient~ seudoarist_otélicos» (?) (pág. 2 5 5). Cita luego el pasaJe conocido de Perszles. Por interesantes que sean los hechos
que alega Stuart (por primera vez), no puede obtenerse de
ellos gran resultado: no aclara Stuart las relaciones que existan
entre los autores españoles y los italianos; no coloca las concepciones de ambos grupos en un plano ideológico e histórico.
Queda sólo la afirmación de que en España, como en Italia,
hay autores que no son partidarios de la resolución sangrienta
de los casos de honra.
El modo de ver contrario que domina en nuestro teatro
halla también una correspondencia en Italia en el siglo XVI.
En ciertas comedias de Dolce (Marianna, 1555), Rucellai (Rosmunda) y Giraldi (Orbecche, 1541), expresan algunos personajes sentimientos análogos a los calderonianos. De Italia procede, pues, según Stuart, la concepción dramática del honor
calderoniano. Un obstáculo halla en el hecho de que en la Himenea (1517), de Torres Naharro, aparezca ya tal concepción;
pero lo remueve (aparentemente) diciendo que Torres Naharro,
según Fitzmaurice _Kelly, no ejerció influencia en España hasta
mucho más tarde. Resumiendo: Stuart cree probable que ambas concepciones del honor- que por lo demás no fija precisamen:e - , habiendo hallado expresión artística en Italia ya
en el siglo xvr, se reflejaron luego en nuestra literatura 1.
. ]. FnzMAURICE KELLY 2 no 'tiene en cuenta el trabajo antena~;, se li~ita a decir que «el punto de honra es una degenerac10n del ideal caballeresco, la razón de la vida para la sociedad contemporánea».
H. MÉRIMÉE 3, al tratar de G. de Castro, en su excelente

sin citar a Lope. La prueba de que la comedia de éste le sirvió de
fuente es que la sigue paso a paso; y así resulta que figuran en las
Memorias circunstancias que no están en los romances de J. Rufo. Las
ilfemon·as presentan al Veinticuatro sirviendo a los Reyes Católicos
en la guerra de Granada; esto falta en J. Rufo y está en Lope. Dice
M. PELAYO, Obras de Lope, XI, LXXXI, que Lope aprovechó el incidente
de la sortija, «dando más energía a las palabras del rey: Si a tu mzifer
se la diste, Que tu mujer te la dé»¡ frases que, naturalmente, no están
en J. Rufo. Pues bien; dicen las Memorias: «a esto le dijo el rey: Si a
tu mt!,Jer se lo diste [el anillo], Que tu mujer te le dé•. Todas e~tas razones hacen imposible que estas Memorias sean la füente de El médico
de stt honra, de Lope.
1 Honor in the Spanish Drama. (Romanic Review, 1910, págs. 247
y sigs.)

13

1 P~~scindo ~e examinar algunos otros puntos que producen gran
confus1on; por eJemplo, que prdceda de España la moda italiana de
matar a la adúltera.
2 Hist. de la lit. esp., 1913 , pág. 354 .
3
L'Art dramatique a Valencia, 1913, pág. 620.

�AMÉRICO CASTRO

OBSERVACIONES ACERCA DJ¡L CONCE.PTO DEL HONOR

Jibro, dice sobre el honor: «ll serait vain d'étudier de plus
pres un sentiment qui, par sa généralité, se dérobe a une étude
précise. Castro a essayé uo jour de défioir l'honneur, et le plus
clair de sa définition c'est que par son essence-délicate, l'honneur échappe la grossierté de nos sens» 1 •

bien los historiadores el concepto y el sentimiento de la honra; de haberlo hecho, fácilmente habrían observado que tal
concepto rebasa la historia de la literatura e invade la historia de la moral. Por muy unidos que ambos vivan en el teatro, es evidente que pertenecen a dos mundos distintos del
espíritu, y de hecho es posible distinguirlos en la comedia. En
Jas páginas que siguen voy a fijarme de un modo especial en
este concepto de la honra tal como está expresado en nuestro teatro. Aparte del obrar de los personajes, causado por la
acción emotiva de la honra, encontramos que a veces se detiene un punto la acción, y de un modo indirecto formula el
autor el concepto del honor de manera algo parecida a como
el raisonneur nos descubre la ideología del drama neoclásico.
Además, a cada momento nos es dable discernir los supuestos en que descansan las acciones dramáticas.
Es, pues, lícito estudiar, separado del sentimiento, este
concepto del honor, para poder relacionarlo luego con otras
expresiones del mismo concepto en nuestra historia. Hago
constar de modo preciso que no trataré en absoluto del concepto del honor como haría un filósofo, sino del fenómeno
histórico, o sea de la ideología del honor que de modo aparente se manifiesta en el drama y va implicada en las acciones
dramáticas. Tampoco estudiaré el aspecto estético de la cuestión. Quede para otros, o para otro momento, el determinar lo
que sea y signifique en nuestro teatro el sentimiento del honor
mirado desde el punto de vista artístico .

14

a

No creo que falte nada esencial en la anterior bibliografía,
que nos da los resultados de la investigación acerca del concepto y del sentimiento del honor en nuestra literatura. Como
hemos visto, dos son las principales posibilidades que nos
ofrecen los historiadores para explicarnos históricamente el
honor calderoniano : Ja literatura caballeresca o los dramaturgos italianos. Pero a nadie se oculta que, aun admitiendo la
validez de la primera hipótesis, haría falta una serie de otras
hipótesis intermedias que salvaran la distancia existente entre
una novela caballeresca y El médico de su honra : salta a la
vista la diferente concepción del mundo de Amadís y de Gutierre Alfonso. Más adelante insistiré sobre ello. La segunda
hipótesis es aún menos viable; aparte la dificultad teórica de
admitir que un sentimiento fundamental de nuestra literatura
pueda ser mera importación de Italia, es va:no formular tal
teoría sin haber probado antes que la expresión literaria del
sentimiento del honor no pudo nacer en España. La cronología, además, contradice a Stuart.

II

•

EL CONCEPTO DEL HONOR EN EL TEATRO

EL CONCEPTO DEL HONOR NO ES EXCLUSIVAMENTE CALDERONIANO

Una de las causas que han dificultado el hallar una explicación histórica del honor, ha sido el no haber distinguido

Aunque todo el mundo convenga en que el honor es, en
general, uno de los tres motivos fundamentales de nuestro
drama, es lo cierto que a menudo se le considera como un
atributo peculiar del drama calderoniano, y a Calderón como
el poeta del honor. Creemos que ha sobrevivido en este caso
una vieja idea, nacida en la época en que el romanticismo
alemán miraba a Calderón como punto central de nuestra
literatura dramática. Cambió esta orientación histórica: Lope

1
En efecto, G. de Castro, en Et nacimiento de Montesinos, jorn. III,
define el honor (como lo hicieron Lope y otros); H. Mérimée (pág. 620)
no ha traducido exactamente el primer verso : « Una opinfón de vaJou no es «un idéal de grande valeuu, sino «la opinión que los demás
se forman del valor de una persona»; así resulta más lógica la imprecisión de que habla después Castro.

�AMÉRICO

ODSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

\STRO

fué considerado como el genuino representante de nuestro
teatro; pero se siguió hablando de honor calderoniano. También han influído otras razones: quizá podría decirse que a
causa de la menor complejidad del teatro de- Calderón - en
relación con el de Lope, sobre todo - , los rasgos de su comedia se acusan con más energía; al mismo tiempo, como en
totlo arte de decadencia, lo tradicional se desmesura en Calderón, y esta exageración en algún caso ha suplantado a la
verdadera originalidad; Calderón ha esquematizado y, por otra
parte, ha estilizado el concepto y el sentimiento del honor,
que recibió de sus predecesores; pero de que le corresponda
un momento especial en la evolución de un tema que anima
la masa homogénea de nuestra comedia, no se sigue que en
el terreno de la precisión histórica tengamos que calificar el
honor en el teatro con la nota de calderoniano 1 • Menéndez
Pelayo, en su estudio de E'! médico de su lzonra., de Lope 2,
señaló perfectamente Jo que en ese caso concreto debía Calderón a Lope y en qué consiste la originalidad de aquél. Sus
observaciones pueden aplicarse en general a las ideas de Calderón sobre el honor.
Ninguna de las características del concepto de honra son
exclusivas de alderón, siendo así que ya aparecen en los dramáticos que le precedieron, y sobre todo en Lope. Y esto no
es extraño: siendo el honor un motivo esencial de nuestro
teatro, es natural que tenga plena vida en el autor que creó
las formas esenciales del drama.

nal. La primera vez que aparece es en T arres aharro 1 , en la
comedia Himenea, precedente de las de «capa y espada». El
marqués, guardián de su hermana, cree ver materia de deshonor en el trato amoroso que ésta mantiene con Himeneo.
El criado Turpedio advierte a su señor : «Pues si no rescibes
pena, Solos nos cumple venir, Porque no des a sentir Si tu
hermana es mala o buena. Ten buen seso, Que su honra está
en tu peso » 2 . Dice el marqués : «Prometo a Dios verdadero,
Y a fe de buen caballero, De matar a él y a ella; Que la vida,
por la fama es bien perdida. Y&gt; Hay ya aquí dos notas
fundamentales: el marqués debe proceder con sigilo si no
quiere dañar la honra de su hermana, y a la honra se le da
el nombre de fama; en fin, esta fama merece que se dé la
vida por ella.
La opinión de Stuart 3 de que la Hi11unea es poco menos
que un caso esporádico dentro del siglo xvr y que la influencia de Torres Jaharro fué escasa, no tiene base sólida 4. La
influencia de Torres 1 aharro, en efecto, debió ser grande en
el teatro del siglo xv1; he aquí algunos ejemplos que interesan
a mi asunto. En la comedia Vidn'ana 5 (de hacia 1550), dice
Leriana a su galán: «Ay, señor, Por lo que cumple a mi honor, Hazte más azia esta mano; Y habla quedo, por mi honor, No nos sienta el ortelano.» Y el viejo Lepidano, padre
de Leriana, dice a los dos amantes: «Sed cortés, vos, gentil
hombre, O yo he de morir aquí Por guardar mi fama y
Según notaron Tid."llor y Rubió.
, . Propalladia, de Bartolomé de Torres Naharro , con un estudio
critico de Menéadez Pelayo, tomo II, pág. 38.
3
Op. cit., pág. 358.
4
Me□éndez Pelayo dice que casi todos los elementos de comedia
de capa Y espada de la H'hnenea proceden de la Celestina, csalvo el
ti~o del hermano, que parece creación de Torres Naharro•. Propalladia, págs. cxxx111-1v. «Aunque no creemos que las comedias de Torres
N~arro fuesen representadas nunca en España, la P1·opalladia, cuya
primera reimpresión española es de 1520, fué muy leída y suscitó
b~stantes imitaciones.• Tres comedias de Alonso de la Vega, 1905, págma XI.
5 Teatro del siglo X VI, I, edic. U. Cronan (Biblióf. Madril.), pág. 227.
TOMO Ul.
2
1

2

EL CONCEPTO DEL HO OR E - EL TEATRO DEL SIGLO XVI

Pero la noción de honra venía animando desde hacía tiempo el teatro español cuando Lope inventó la comedia nado1 Aunque Rubió indica precedentes del honor calderoniano e~
Lope y otros, no deja por eso de asignar a Calderón un lu~ar preeminente. Para él, Lope es uo precursor de Calderón; para m1, Calderón
es un continuador de Lope. El matiz es esencial.
2
Edic. Acad., IX, págs. cxxv11 y sigs.

17

�AMÉRICO CASTRO

18

OBSl!RVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

nom b re ..... 11,
1vl ala infiel , Saber quiero quién es él; Tú morrás
a mi mano» 1 0
y En la come d"1a 1.-r·,1
zuea (I 550) , de Francisco de las Natas,
entre los peligros del amor figura q~e «El. qu~ :ma, Menosrecian ya su fama, Que la cosa mas tenida» .
p C~mo en Vidriana, se piensa aquí que la muerte es ~uen
castigo para la ligereza femenina : «Siendo ella tal sen;ra,
Nascida de tal linage, ¿Quiere dalles, sobre hora, A sus pa res
tal ultrage? Si lo saben, Dom'a san que ellos la acaben, Por en

Que no me ofende menos, ni deshonra,
la maldad que mi hija a cometido,
si la nobleza de quien soy me honra.
Al fin yo estó, en que muera, resumido,
en la prisón, pues a de morir cierto
por justicia, su término cumplido.
Assí será mi daño más cubierto,
que no verla sacar de las prisfones
a justiciar el día descubierto 1•

Los ejemplos citados muestran cómo en el teatro español
del siglo XVI, desde 1520, venía formulándose un concepto
de la honra, y cómo, antes de Lope, este tema dramático, que
constituirá luego un motivo central de nuestra comedia, estaba
delineado con sus rasgos más importantes. Su esquema podría
ser el siguiente : el honor y la fama son idénticos; la pérdida
de la honra es análoga a la pérdida de la vida; consistiendo la
honra en la buena fama, para conservarla hay que sigilar los
actos que puedan motivar mala reputación 2; y, en fin, cuando
se llega a perder el honor, la venganza es empleada inmediatamente. En El Infamador vemos ya cómo Ircano prefiere
matar secretamente a su hija en la prisión, al ajusticiamiento
público.

pago de la afrenta» 3•
V
L eemos en 1a cºmed ia Tholomea ' de Alonso de la d: ega,
·
ublicada en I 566 por J. de Timoneda: «Cosme Ale~an rzno.
p·Qué os parece, Blas Carretero
.
, en qué ha parado m1 honra,•
&lt; . b
a fama? ·¡Entre dos hijos cometer un tan grave pem1 uen
.
t
dla y enced I
A aquella traydora de Argentma, orna
ca_dºm···e·i~ en una cámara, y allí dádmele a comer por on~s,
rra
que yo y
que más quiero que mi hija muera, qte no
mi casa bivamos desonrradamente» .
(representado en • I 579,
Juan d e 1a eueva, en El fn+amador
':I'
im reso en I 588), expone pensamientos en _co~s~nanc1a con
lot anteriores; Ircano va a anticiparse a _la J~Sti~1~,
a su hi"a Eliodora, acusada de crimen y hbertina1e, a
.
esta sJerte su estado de ánimo y el valor moral de la acción

:~:::!:

EL CONCEPTO DEL HONOR EN LOPE

que prepara:
H om b re soy·, de hombre tengo las
. entrañas;
tiernamente, qual hombre, me lastimo,
y lloro mis fatigas tan estrañas. .
Mas deste sentimiento me reprimo,
viéndome por mi hija en tal afrenta,
.
que su muerte no siento, y mi honra esb~o.
y assí aunque muera es causa que no sienta
con la terneza que devía su muerte,
viendo ser ella la que assí me afrenta.....

Esta concepción del honor adquiere un incremento singular en el teatro de Lope. La fama, en efecto, se convierte en
la razón de la existencia humana; su cuidado y defensa exigen
procedimientos análogos a los de la defensa contra la muerte
fisica. La buena fama es ante todo patrimonio de la clase pri1 Primera parte de tas comedias y tragedias de Ioán de ta Cueva,
Sevilla, 1588 1 fol. 324 r y v.
2

1

,, ¡ sig
. lo XVI., I, edic · U · Cronan (Biblióf. MadriÍ.), pág. 264.
Teatro ue

2~~~

a lb., pág. 54.
á
Tres comedias, edic. Menéndez Pelayo, p g. 25.

19

.

Cfr.: «GraciHa. ¡Mas mira qué duda! Y no mires en eso, ni te corras de mí; que también como muger passé por lo que tú esta noche.
Mas ni aun por tanto, al nombre de las gentes, donzella me llama; y
ansí me dirán mientras la persona hiziere, pero guardare la
honra., Comedia Florinea (1554), en Orígenes de ta Noveta, N, 193 b.

�20

.ru'1ÉRICO CASTRO
OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

vilegiada, de la nobleza; un noble o un hidalgo son h~nrad~s
per se. El honor, sin embargo, no era una realidad mmóv~l;
podía adquirirse o acrecentarse de la misma s1:_erte_ que pod~a
perderse (no disminuirse). Como es sabido, la acción dramatica, en los casos en que el honor es tema . fundamental, s_e
desenvuelve en estas dos direcciones : o asistimos al crecimiento ·de una personalidad que lucha y se esfuerza por acrecentar su «opinión» practicando las «virtudes» de la épo:ª' 0
en otro caso presenciamos el conflicto interior que s~sc1t~ la
pérdida de la vida espiritual y el planteamiento y ejecución
de exquisitas venganzas con que el héroe pretend_e ins~aurarse
de nuevo en la estima pública. A este intenso dinamismo de
los personajes corresponde una ideología perfect~mente encadenada y sistemática, que si fuéramos a estudiarla a fondo
habrían de investigarse casi todos ·los conceptos culturales de
nuestra época clásica: la teoría del hombre, de su valer Y de
su función social. Me limitaré, empero, a allegar unos cuantos
ejemplos selectos del teatro de Lope y de otros dramáticos
inspirados en él.
U na exposición sintética del concepto del honor trae Lope
en Los comendadores de Córdoba 1 : el «Veinticuatro », antes de
vengarse, pregunta a su criado qué cosa sea honra:
Veinticuatro. ¿Sabes qué es honrii?
Sé que es una cosa
Rod1'igo.
que no la tiene el hombre.
.
Bien has dicho :
Veinticuatro.
Honra es aquella que consiste en otro.
Ningún hombre es honrado por sí mismo,
que del otro recibe la honra un hombre.
Ser virtuoso un hombre y tener méritos,
no es ser honrado; pero dar las causas
para que los que tratan les den honra.
El que quita la gorra cuando pasa
el amigo o mayor, le da la honra;
el que le da su lado, el que le asie~ta ·
en el lugar mayor; de donde es cierto
que la honra está en otro y no en él mismo.
1

Edic..Acad., XI, 290.

Rodrigo.

21

Bien dices que consiste la honra en otro.
Porque si tu mujer no Ja tuviera,
no pudiera quitártela. De suerte
que no la tienes tú: quien te la quita 1.

La honra, como claramente resalta en la cita anterior, es
la consideración social, es el juicio que del valor del hombre
forman los demás; la causa ocasional somos· nosotros, pero
la causa eficiente de la honra son los actos de nuestros semejantes.
En realidad, la honra llega a concretarse en los actos con
que los demás testimonian .su aprecio y hasta en objetos materiales que lo simbolizan : « Condesa. ¿Sois vos, hidalgo, el
que al maestre hiciste Tanto favor? Macías. La tierra humilde
beso Desos pies, gran señora. Condesa. Mereciste Más honra
que él os hizo en tal suceso: Tomad esta cadena» 2•
«Rey. Mas si innumerables sumas De oro y diamantes pidieres, Haz cuenta que dueña eres De cuantos engendra el sol;
Porque es blasón español Saber honrar las mujeres. ¿Qué
quieres, Blanca?» 3 •

EL HONOR, PATRIMONIO DE LA NOBLEZA

El honor en el noble es innato 4, y podría añadirse que
es patrimonio exclusivo de la · nobleza. En el teatro es fre1

Una excelente descripción del honor femenino, en tono burlesco,
hace Merencia en Los Vargas de Castilla, Acad., X, 289 : •¡Qué cansado es el honor, Pues lo que enfada conviene! No me miren, no me
vean, No me murmuren, no digan, No me encuentren, no me sigan,
No piensen que me pasean. ¡Jesús, fulano me vió! ¡Cierro la puerta,
ay de mí! ¿Si advirtió si yo le vi? No, que antes le miré yo. Si mi padre
lo entendiese, Si el vecino lo mirase, Si en la calle se notase, Si mi
hermano lo supiese ..... Mi reputación, mi honor, Mi sangre, mi calidad,
Mi ser y mi honestidad. ¿Puede haber cosa peor?.
2 LoPE, Porfiar hasta morir, Acad., X, 78 b.
3
LoPE, El guante de doiia Blanca, Acad., IX, 238 b.
4
« Tello. Por la reja de la torre Le he de tirar una lanza. Páez . ..... el
maestre que te quitase, sospecho, la cabeza. Tello. Noble soy. No importa, mi honor defiendo.» LorE, Porfiar hasta morir, Acad., X, ro4a.

�22

AMÉRICO CASTRO

cuente que al villano se le niegue el derecho a tener honor;
se burlan de aquél cuando exhibe pretensiones honrosas, y,
en todo caso, cuando a un villano se le reput_a honrado, el
dramático· se cree obligado a dar una ·explicación 1 .
Los títulos de· honor son evidentes en el noble ·o hidalgo
y en el que goza de autoridad; en el teatro, los cargos de mando están vinculados en la clase superior; les corresponde, pues,
ser honrados, acatados por la sociedad: «Rey. ¿Se llama su
hermano? ..... Darias. Busto Tabera, y es regidor De Sevilla;
cuyo honor A su calidad ajusto» 2 •

1 Esporádicamente, en nuestro teatro aparecen villanos que hablan
de su honor: cElvira [villana]. El honor es como el sol, Que en todo
lugar es bello, Limpio y puro y luminoso; Y aosí en mí no tiene menos Calidad que en el más noble.&gt; LoPE, Et rey don Pedro en Madrid,
Rivad., V, pág. 596c. - «Amón. lY hay amor entre villanas? Laureta.
Y con más firmeza está; Que no hay príncipes acá, Ni fáciles cortesanas.~ TrRso, La venganza de Tamar, Rivad., IX, pág. 418a. - «Don
']'11an. Con el honor le vencí, Porque siempre los villanos Tienen su
honor en las manos.&gt; TIRso, Burlador, edic. Clás. Cast., pág.251.-•Reina. ¡Qué bravo está! Ramiro. Soy honrado. Reina. Eres labrador. Randro. No importa. Que [la espada] en cualquiera mano corta De un pecho que está agraviado. Reina. ¡Extraño valor! ¡Qué así vuelva por su
honor Quien va las tierras arando! &gt; LoPE, El testimonio vengado, Academia, VII, 615 b.-«Peribáñez. Yo soy un hombre, Aunque de villana casta, Limpio de sangre, y jamás De hebrea o mora manchada. Rey. ¡Cosa
extraña! ¡Que un labrador tan humilde Estime tanto su fama! ¡Vive
Dios, que no es razón Matarle!• LoPE, Peribáñez, Acad., X, r 47 ab. «Es Peribáñez labrador de Ocaña, Cristiano viejo y Tico, hombre tenido En gran veneración de sus iguales, Y que si se quisiese alzar agora
En esta villa seguirán su nombre Cuantos salen al campo con su arado,
Porque es, aunque .villano, muy honrado.» lb., 1r9a.-Dice Peribáñez
al Comendador: «Vos me ceñisteis la espada. Con que ya entiendo
' de honor, Que antes yo pienso, señor, Que entendiera poco o nada.&gt;
-LoPE, Peribá11ez, Acad., X, 136ab.
2 LoPE, La Estrella de Sevilla, Acad., IX, 131a. -Cfr. : «Margarita. Y después que el alma mía Le di, el villano se esconde ..... Y
sobre Aquestas ingratitudes, Supe que, como vil hombre, Se casó.....
Mira si en personas nobles, Señor, es buen trato aquéste, Andando ya en opiniones Mi honor.• LoPE, El médico de su honra, Academia, IX, 415a.

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

EL HONOR, EL BIEN MÁS ALTO

~on los datos expuestos logramos un conocimiento primario de lo que sea el honor, y sabemos quiénes pueden ser
objeto del mismo. Veamos ahora el valor que se le concede
en el teatro y algunas notas que le sean peculiares. En Torres
Na~arro a~rendimos que «la vida, por la fama es bien perdid~: • el mismo punto de vista se encuentra en Lope: «Peribanez [al ~omendad9r]. ..... como tan discreto, Lo que es el
ho~or sabe1s; Que con él no se permite Que hacienda y vida
se iguale» 1 .
~a vida sin el honor no tiene _sentido; por eso, cuando
alguien se cree infamado, la idea de la muerte le ocurre en
seguida: « Tello. ¡Muerto soy; mi honor es muerto!. ... . ¿Qué
quieres, vida, ya? ¿Qué aguardas, muerte? ¡Oh hacienda vil!,
¿qué vales sin la honra?» 2 •
·
Así pues, para nuestro teatro, la honra, la opinión, es sin
duda el bien más alto a que el hombre puede aspirar- la vida
e1 amor 3, la hacienda, son a su lado valores de menor ' calidad:'
«Porque no hay mayor castigo, Que dar vida a un afrentado» 4.
«Que si en esta ocasión Vida la di, y conocida Es, no la
habré dado vida Si la quito la opinión» s.
.

1 ¿cad., X, 136a. Cfr.: &lt;Rey. Pues dicen que no hay nación [como
Es~ana], Que asi estime, adore y quiera Las mujeres ni prefiera A 1
hacienda, a la opinión.• LoPE, Porfiar hasta morir, Acad., X, 91 b.~
«Y no hay humano respeto Que importe más que mi honor.• CALDERÓN, Purgatorio de San Patricio, Rivad., VII, 155 b.
: LOPE, El galdn de la Membrilla, Acad., IX, 109b, 1 1 1 a.
En La llave de la honra, de Lope (Rivad. XXXIV 123 a) Roberto
no logra seducir a una dama casada: «Lucindo. Deb~ de s~r grande
amor El que tiene a su marido. Roberto. A su honor debe de ser- Que
amor, por grande que fuera, Yo sé que lugar me diera.• Y en eiecto
m~s ad~lante dice Elena (129c): qYo te confieso el amor De Lisardo'
mi mando; Mas nunca tan grande ha sido como el que tengo a mi ho~
no;, Por el cual su vida quiero Perder, que es más que la mía.»
LoeE, El testimonio vengado, Acad., VII, 628b.
5
CALDERÓN, 1lfañana serd otro día, Rivad., VII, 52 8c.

�AMÉRICO CASTRO
OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

Recordemos que Lope decía que « ingún hombre es honrado por sí mismo, Que del otro recibe la honra un hombre»;
lo mismo puede decirse de la deshonra. Pero como son infinitos los motivos y las formas de la desestimación en los demás,
surge entonces esa vaguedad e imprecisión-a que aluden las
citas anteriores - como características de la deshonra. Ante
la menor sospecha de que pueda surgir la infamia, los personajes reaccionan violentamente, actitud que generalmente se
ha calificado, tal vez con impropiedad, de humor susceptible;
ya que supuesto el concepto de honra, cualquier demostración que tienda a disminuir el valer de nuestra persona es de
inmensa gravedad, porque automáticamente nos deshonra :
«Fuera que en cosas tan vivas o es necesario que sea,
Pues que basta que se diga » 1 •
,
Ante la deshonra no cabe discusión ni recurso crítico
alguno; en El médico de sze honra, de Lope, Margarita solicita
del rey un castigo enérgico para D. Jacinto, que la abandonó
en vísperas de matrimonio; mas cuando averigua que aquel
abandono obedeció a dudas de su honra - aunque inmotivadas - , no intenta justificarse : «Yo desde hoy me entrego,
Pues se marchitó mi honor, A un convento » 2•

PÉRDIDA DEL HO. TOR

Esta condición esencial de la existencia puede ciertamente
adquirirse por nuestros héroes del drama; pero no es entonces cuando aprendemos las notas singulares que la definen;
los dramáticos reservan sus análisis del honor para los momentos en que ocurre la fal~ de esta salud del alma, cuya
existencia y valor no se notan propiamente hasta que se pierde. Entonces podemos afirmar que el deshonor aparece como
algo irracional que se desencadena sobre el hombre. Se percatan los caballeros de que un mundo de sombras bracea con
ellos y se dispone a privarles del más alto de los bienes; y ante
este s~r siniestro de la deshonra, enteramente dislocado de los
poderes normales del hombre, se ocurren comparaciones y
símbolos descriptivos del honor, y protestas contra su inexorable y arbitraria pérdida:
«¡Ay honra, al cuidado ingrata!: Si eres vidrio, al mejor
vidrio Cualquiera golpe le basta» 1 .
«Que el honor es cristal puro Que con un soplo se quiebra» 2 •
«Montesinos. ¿Qué es honra? Grima/tos. Una opinión de
valor Por el nombre conocida, Pero no por el color. Es una
cosa invisible Que de sangre se sustenta..... unca en un ser
permanece, Quita lo mismo que da, Y tan ciega a vezes da,
Que no está donde parece Y se asconde donde está» 3•
1 Pen'bd1iez, Acad., X, 134a. - •Que no hay tan débil caña como el
honor, a quien daña De cualquier viento el rigor.» lb., 14ob.-•:"1ira
que es vidrio el honor, Y que el aliento le quiebra.» La p1·udencia en
el castigo (parte 44 de Comedias escof{idas, 1678), pág. 346.
.
2 La Estrella de S evilla, Acad., IX, 137a.- cEs por la desdicha
nuestra El honor tan delicado, Que del intento se quiebra.• Al.ARCÓN,
Losf@ores del mundo, Rivad., XX, 4c.
.
3 G. DE W\STRO, El nacimiento de Montesinos (pág. B8 r; en el eJemplar sin fecha ni lugar de impresión, Bibl. Nac. l, 1868).- «Lisandro.
¡Que hallasen, Marin, los hombres Una invención tan extraña ~orno
esta que llaman honra, Y que toda esté fundada En cosa que es imposible Guardarla si no se guarda! ¡Vive Dios que fué crueldad.» LoP:e,

LA VEXGANZA

Pero las injurias de hecho o de palabra no producen en
el hombre, y a veces tampoco en la mujer 8, una reacción de

•

La llave de la/umra, Rivad., XXXIV, 128b.-cEl honor que nace mio,
¿Esclavo de otro? Eso no, ¡Y que me condene yo Por el ajeno albedrío!&gt; ÚLDERÓN El pintor de su deshonra, Rivad., XIV, 83a.
1 CALDERÓN, kfa,"iana será otro día, Rivad., VII, 535 c.
2 Acad., IX, 473a.
3 •Creída. Te quise de mi desdicha Dar parte, por que remedies Tu
honor, quitando la vida A don Juan, si no quisiere Ser mi esposo .....
Que yo, mujer, por mí misma, Cuando en mis hermanos falte Este valor..... Le daré muerte atrevida Entre los brazos del rey Don Enrique
de Castilla.&gt; LoPE, Los Vargas de Castilla, Acad., X, 301 b.-En Tirso,
como es sabido, abunda e te tipo de mujer.

�AM6:RICO CASTRO

humildad resignada, como en el ejemplo anterior. Al notar el
ataque a la honra (su falta), surge el designio de restaurarla por
medio de la venganza. La venganza seguida d~ muerte no se
da, por regla general, sino en los casos de ofensa al dominio
que sexualmente tiene el hombre sobre su mujer. En estos
casos el ofendido no desafía al adúltero. Tal medio de satisfacción se emplea en casos de menor gravedad. En armonía con
esto, rara vez acontece que muera el ofensor en desafío. Ya
observó Rubió y Lluch 1 que «aunque [Calderón] prodigó en
sus comedias los desafíos, escaseó mucho las muertes» 2 • Parece, pues, a juzgar por estos distintos modos de venganza, que
existe una gradación en la pérdida de la honra, y que ésta no
se considera absoluta sino en el caso de adulterio - real o
presunto - de la propia mujer.
Estos casos de máxima deshonra atrajeron especialmente
Ja atención de los eruditos. En ellos se intensifica el conflicto
dramático y se acusan fuertemente los rasgos característicos
de la concepción del honor. Dos aspectos resaltan entonces:
el frío cálculo con que los maridos matan a sus esposas, y el
sigilo de que rodean aquellos castigos. En realidad, sale de mi
plan hablar de esa postura, más intelectual que sentimental,
adoptada por algunos héroes dramáticos, porque de una parte
ello atañe a la técnica artística de la comedia, y de otra va
implicado aquí todo el problema del intelectualismo y de la
dialéctica en nuestro teatro. Pero sí pondré de relieve que esa
forma de venganza está en íntima relación con el concepto de
honra. Y por este motivo me parecen fuera de propósito las

Op. cit., pág. 199.
Cfr. : «Que entre nobles hijosdalgo Son las cuestiones mds leves Las
que remite el enojo A los aceros lucientes.~ LoPE, La paloma de Toledo, Acad., X, 228b. - V. Los Vargas de Castitta, Acad., X, 228, para un
desafío sin trascendencia. Don Juan cae herido; D. Tello le lleva a
su casa. Luego dice D. Juan: «Todo con salud quedó ..... Don Tello
00 ha tenido Culpa de lo sucedido.&gt; Ib., 305 b. - «Don Pedro (en Los
peligros de la ausencia, de Lope, Rivad., XXXIV, 406b) no acude a un
desafio por ir a la cita de su dama. Inventa un pretexto para excusarse del lance.

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCErTO DEL HONOR

27

reservas y atenuaciones de los críticos al verse frente a las
truculentas venganzas lopescas y calderonianas, realizadas con
una perfecta frialdad. El agraviado se produce en la venganza
en una forma congruente con aquella que tuvo la deshonra de
llegar hasta él.
Ya vimos antes que la deshonra se producía en un individuo al aparecer el signo de la desestimación en las palabras
o en los actos de otro; ni la crítica ni la piedad eran eficaces
para romper aquella ecuación formal entre el acto o ~ signo
deshonrante y la deshonra efectiva; por muchas protestas 1
que se lancen en esos momentos, el interesado sabe que su
deshonra es cosa hecha; no hay vía alguna por donde pueda
salvarse. A este proceso corresponde que trate de cortar la
dificultad, suprimiendo a los causantes- i;eales o presuntos de su deshonra, con la misma falta de crítica y de piedad que
su deshonra se produjo. Antes de realizar la venganza aparecen de nuevo las protestas y lamentaciones, que esta vez afectan a la víctima, de la misma manera que antes el vengador
se deploró a sí mismo al verse privado de un bien que era
absolutamente igual a la vida de aquellos a quienes va a dar
muerte; como que estos actos más bien que vengativos parecen de propia defensa. No es, pues, del caso introducir aquí
elementos extraños de juicio, como el de si es o no cristiano
este género de venganza: habría que tomar en bloque toda la
concepción del honor, dentro de la cual hay una perfecta
igualdad entre la vida y la fama.
El cuidado más exquisito en el deshonrado es mantener el sigilo 2 en torno. a su ofensa, siendo así que la deshonra crece con el número de los sabedores de ella. El ofen-

1

2

V. Rubió, pá.gs. 102 y sigs.
Aisladamente se hallan casos de maridos que no se vengan con
sigilo; pero esto se debe a razones especiales. Los Comendadores, de
Lope, siguen de cerca el asunto de los romances, muy populares, que
daban ya la traza de aquella estruendosa venganza. Los casos de la
adúltera sometida a un juicio de Dios responden a un tema concreto
de la literatura caballeresca, y están -en pugna con el concepto de honor, dominante en el teatro. (Véase más adelante.)
1

2

�Ai'IIÉRICO CASTRO

d ido no querría m aun decirse a sí mismo el motivo de su
afrenta 1 .
En algunos casos, cuan do ya han sido mu~rtos los ofensores, suele el vengador acudir al rey en demanda de una
corroboración de su fama. Pero es altamente característico el
final de El médico de su honra, de Lope, en que D. Jacinto y el
rey hablan, al principio, de la sangría suelta embozadamente y
como de cosa imaginaria. El rey se da por enterado, y dice a
los acqmpañantes que bajo pena de la vida callen acerca de
todo cuanto han visto.
Otro caso típico de venganza secreta presenta El castigo
sin venganza, de Lope. El duque de Ferrara, hombre de ·costumbres disolutas, abandona a su mujer al día siguiente a las
bodas; así expresa la duquesa Casandra su pesar; el duque no
la tiene sino «Para adorno, lustre y gala, Silla o escritorio en
sala; Y es término que condeno, Porque con marido bueno,
1
•Duque. ¿Osaré decirme a mí La causa de mi tristeza? ¿Pondré el
alma a tal bajeza? ..... ¿Cómo pn;muncíarpodrá La lengua de u.n hombre
sabio La causa de tal agravio?• LorE, El más galán portugués, Academia, VII, 383ab.- «¡Daga en alamar prendida Queda, y daga que es dorada! La guerra está declarada Y mi honra está perdida. Fiera guerra
tiene el alma; Honor, en gran riesgo estáis; Mas si aquí disimuláis,
Saldréis de todo con palma.» LoPE, El médico de su konra, Acad., IX,
421 b.- &lt;Pinabelo. El matar una muger, Puesto que al honor deleyte, Es
hazer la sangre azeyte Y la deshonra estender. No hagas tal, que los
discretos Que han sido tan desdichados, Salen bien dessos cuydados
Con ciertos polvos secretos.» LOPE, El castigo del discreto, parte VII
(Madrid, 1617), fol. 38 v.- «Rey.Andáis por toda Lisboa Contando vuestros agravios, Cosa que en los hombres sabios Más causa ofensa que
loa.&gt; LoPE, El guante de doña Blanca, Acad., IX, 2 r 2 b.- «Belisardo. Los
que afrentan no son celos. Ramiro. ¿Pues qué? Belisardo. Malicia afrentosa. Ramwo. Luego ¿un hombre ha de callar Hasta saber lo que pasa;
Hasta•caerse la casa? Él es un necio esperar.&gt; LoPE, El testimonio vengado, Acad., VII, 617 a.-«Ten la lengua, cierra el labio. Que entre tanto
que está oculto, No da deshonra el agravio.-. Trnso, La villana de Vallecas, Rivad., V, 45 a.- «Bien que agravio publicado, Añade a·la ofensa
lastre.&gt; lb., El celoso prudente, ib., 627 c.-«Al fin, por no publicar Mis
afrentas, disimulo, Poniéndome el honor mismo Espuela y freno en un
punto ..... A dilatar me reduzco Para mejor ocasión La venganza que
procuro .• ALARCÓN, La crueldad por el honor, Rivad., XX, 459b.

OBSERVACIO~E~

ACERCA

DEL CONCEPTO DEL HONOR

¿Cuándo se vió mujer mala? ..... Y es mejor, si causa es De algún pensamiento extraño, No dar ocasión al daño, Que remediarlo después.» (Rivad., XXIV, 57 4a.) Federico, su hijastro,
la ha salvado la vida antes de saber que era la prometida de
su padre. Ambos viven en el mismo palacio; ambos son jóvenes y de gran belleza. Su amor sobreviene como una fatalidad.
El duque desenvuelve lógicamente los principios de la honra,
e, implacable, dispone la tremenda venganza en que no aparece su man.o. Hay varias diferencias esenciales entre esta obra
y la novela de Bandello (1, Lrv), que le sirvió de fuente; la
heroína de Bandello tiene más de lujuriosa que de enamorada;
la venganza es un castigo púbHco 1 .

1 Tesis muy distinta desenvolvió Lope en' El castigo del discreto,
rarisima obra, impresa en la parte VII.de aquel autor (Madrid, 1617).
Ricardo elogia a su mujer Casandra las prendas de Felisardo; tanto,
que aquél!¡¡ se enamora de éste. Casandra solicita el amor de Felisardo en una carta que por un azar llega a poder de su marido.
Ricardo se reconoce culpable de haber inducido a su mujer a amar a
Felisardo. No se quiere vengar públicamente «Porque en público me
obligo, Cielos, a perderlo todo, (fol. 34v). En realidad tampoco puede
matarla judicialmente, porque «No permiten las leyes Su muerte por
un papel, Que por dolor más cruel Dieron licencia los reyes ..... Casandra no me ha ofendido Mñs que en pensar mi deshonra; Hasta · agora
estoy con honra, Cuanto a no averla perdido; Pues matarle el pensamiento Será grande discreción• (fols. 34r y 35r). Ricardo
. finge una respuesta de Felisardo. Proyecta luego un falso viaje; Casandra aprovecha la ocasión para dar una cita nocturna a su amante (imaginario); la criada de Casandra también desea el amor del criado de
Felisardo. En realidad, acuden a la cita Ricardo y su criado Pinabelo,
quienes dan tina tremenda paliza a las dos mujeres (en la oscuridad);
la razón que alegan es que sus damas respectivas les han mandado
que castiguen así su desvergüenza. Casandra olvida. su amor por Felisardo, que, ajeno a todo lo ocurrido, juzga demente a Casandm~uando
ésta le recrimina por su salvajism9 nocturno. Felisardo se casa con
Hipólita, Casandra queda curada de su pasión adúltera, y Ricardo logra
su doble objeto: evitar su deshonra y no cometer un crimen, ya que
él fué el inicial causante de la falta de su mujer.
Los dramas trágicos de Calderón, por ser muy conocidos del lector,
no se mencionan aquí. Pero en cambio citaré La prudencia en el castigo
(¿de Lope?, ¿de Rojas?). La reina Segismunda denuncia a su marido, el

�30

AMÉRICO CASTRO

EL REY Y EL HONOR

Prescindiendo de motivos religiosos 1, hay un poder humano - el del rey - que interviene de modo singular en la
concepción del honor dramático. Esta significación de la realeza está en íntima conexión con.la de la honra, categoría superey Filipo, que Laurencio, su privado, la corteja, hasta el punto de
haber entrado en su cuarto y tomádole una mano mientras dormía; a
esas palabras contesta el rey: «Mira que es vidrio el honor Y que el
aliento le quiebra ..... Sus agravios no prosigas, Que es cosa evidente y
cierta Que el dezillo es cometello ..... Es imposible que pierda Laurencio opinión conmigo; Tú sí has venido a perderla, Pues llegando aquí
a dezilla Has cometido la ofensa. No me espanto que Laurencio A agraviarme se atreviera; Sólo me espanto que tú A decírmelo te atrevas» (pág. 349). Segismunda, asediada por Laurencio y desoída por el
rey, cede al fin, movida de rabioso despecho. Cuando Filipo se convence plenamente de que hay adulterio, da suelta al tópico propio del
caso: «Rey. ¿Qué? ¿Más claro puedo ver Mi afrenta? Rabio, reviento.
No me puedo resistir. Matarélos, inatarélos. Mas, ¡ay de mí!, que un
casado Se ha de vengar en secreto: Que la pública venganza
Es despertador del pueblo&gt; (pág. 358b). Y, en efecto, les da muerte
secretamente.
Sea dicho, como complemento de este somero análisis de la venganza secreta en el teatro, que el terna es viejo en nuestra literatura.
No creo haya sido citado El Corvacho (1438), donde en el cuento de
•Cómo la mujer es desobediente,. se refiere que un marido, sabedor
del adulterio de su esposa,, «syntió su mal, e sabyamente usando,
mejor que algunos que dan luego de la cabeca a la pared ..... , pensó
cómo daría remedio al dicho mal.. ... Non la quiso matar de su mano
por non ser destroydo; non quiso matarla por vía de justi,;;ia, que
fuera disfamado; fué sabyo e vsó de arte segund el mundo; e
avnque según Dios escogió lo peor, por ende pensó de acabar della
por otra vía que él syn culpa fuese al mundo.» Bibliófilos Españoles,
tomo XXXV, pág. 153.
Sale por completo de mi propósito examinar el carácter internacional de este motivo literario. (V. ScnMIDT, Schauspiele Calderon's,
página 255.)
1 «Casandra. Mas yo fuí siempre, Teodora, Muger que su honor
adora Después del cielo, de suerte Que antes me diera la muerte.&gt;
LoPE, El castigo del discreto, parte VII (1617), fol. 32 21.

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

31

rior, de la cual depende en último término todo el sistema de
la vida civil. Veíamos antes que el honor era patrimonio de la
nobleza y de los depositarios de la autoridad; pues bien: siendo
el rey el sujeto máximo de autoridad-que recibe de Dios-,
es de rigor rendirle los honores más exquisitos; además, la
facultad real de conceder nobleza y autoridad convierte al rey
en creador de hombres honrados. Este carácter especial del
rey, de fuente suprema de honor y del más honrable de los
hombres, se encuentra en la base del sistema social sobre el
que se funda la concepción de la honra, como veremos luego;
de esta suerte se comprenderá mejor el papel desempeñado
por el monarca 1 •
·
En muchas ocasiones ha exaltado Lope el poder y la extraordinaria calidad de la persona del rey. He aquí cómo un
vasallo rebelde se .humilla: «Lope (de rodillas). Señor, no más;
vuestra vista, Sin conoceros da espanto ..... ¡Perdón, señor! Si
obligaros Con llanto y con rendimiento, Puedo, como a Dios,
cruzados Tenéis mis brazos, mi acero A vuestros pies y mis
labios. (&amp;he la espada a los pies del rey y ponga la boca en el
suelo, y Enrique le ponga el pie en la cabeza) » 2 •
En algunos casos el poder real mancilla, sin protesta del
ofendido, la persona del vasallo: «Don Tello. Bien puede contra
mi honor Enrique, airado, ofender Mi hacienda, sangre y valor.
¡Pero yo no puedo ser, Siendo .vasallo, traidor! Porque es ley
Que escrita en mi sangre hallo, Que a ofensa, si es de su rey,
Siempre obedezca el vasallo » 3 •
1 •La parte sofística y convencional que algunos encuentran en el
conflicto planteado por Rojas, y sobre todo en la fórmula Del rey abajo
ninguno, no existe en Peribdñez.» M. PELA.YO, Obras de Lope, X, página LXX.
2
Los novios de Hornachuelos, X, 63 b.
3
LoPE, Los Vargas de Castilla, Acad., X, 321b.-Cfr.: «Don Tello.
Siento, como es justo, La muerte de la reina mi señora, Mucho más
que las propias desventuras Que pasan mis hermanos y mi padre. Mitlán. No parece que el rey te ha maltratado, Según sientes sus cosas.
Don Telto. Los vasallos, Millán, no han de igualarse con los reyes, Ni
han de sentir las faltas como tales; Y a más agravios, siempre más
leales.» lb., 3 r 6- 17.

�32

AMÉRICO CASTRO

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONéEPTO DEL HONOR

«ReJ Nunca a un villano Doy la mano. Desviad. Don :Jacinto. A mi casa volveré donde muera con valor ..... Y aunque

nes más propicias para la defensa violenta del honor, el vasallo cede ante el respeto que debe al rey. Una escena de La
Estrella de Sevilla es muy significativa 1 .
Es sorprendente que los caballeros permanezcan inertes,
sin emplear las «medicinas de venganzas Que sólo al honor
remedian» 2 , ante los actos infamantes de la realeza. Esto ha
llevado a denominar sofística la fórmula «del rey abajo ninguno», y ha hecho que los historiadores consideren como algo

1•

sentirme pudiera, Es muy leal este pecho. Demás, que los
reyes son Vicedioses en la tierra, En que.. la deidad se encierra. Y así como Dios por Dios A nadie puede agraviar, A
Dios llego a contemplar, Teniéndoos por Dios a vos» 1 .
Es probable que el no sentirse agraviado el particular por
el rey, proceda de la imposibilidad de vengarse .de aquél; pero
hay otros muchos casos en que el vasallo se da por ofendido;
y hay también protestas contra los actos del rey lesivos del
honor ajeno. A la memoria de todos ocurren los versos de
Calderón en El Alcalde de Zalamea: «Al rey la hacienda y la
vida Se ha de dar; pero el honor Es patrimonio del alma, Y el
alma sólo es de Dios» 2 • Pensamiento que ya había formulado
Lope en Los novios de Hornachuelas 3 : «El rey, siendo rey,
es dueño De la hacienda, de las vidas De sus vasallos; mas,
¡cielos!, ¿De la honra y de las almas? ..... Quíteme la vida el
rey..... Y no me quite la honra. Pero moriré primero .... .» 4 ,
Pero, lo mismo que las protestas contra la naturaleza de
la ley de la opinión, estas discusiones $Obre el poder real y el
honor no pasan del terreno verbal, puesto que en las ocasio-

LOPE, El médico de su honra, Acad., IX, 417 a.
Edic. Krenkel, I, v. 873-6.
3 Edic. Acad., X, 7oa.-Cfr.: «fues esto viene a parar En que al rey
hemos de dar La ha_cienda como la vida•. LoPE, La paloma de Toledo,
Acad., X, 22oa.-,,Jñigo [at ·rey Enrique IV]. Si otro que tú lo dijera
Y estuviera acompañado De un ejército, &lt;leste acero Que traigo inútil ·
al lado La satisfacción saliera.• Los Vargas de Castz'lla, Acad., X, 313 b.«Doi'ta Violante . El amor y poder real Acometen a mi honor ..... No hay
en Castilla ley, Ni en la n 4ción más tirana, que me sujete liviana Al
apetito del rey.• La paloma de Toledo, Acad., X, 222b.
4
Morirse de verdad es lo que hace Juan Lorenzo de Acuña en
También la afrenta es veneno, de Vélez, Coello y Rojas, cuando el rey
le infama. Juan Lorenzo llega a decir al rey: •¡Mal haya el tirano fuero
Que ató en sucesos iguales Las manos a los leales!• Rivad., LIV, 591 b.
En esta comedia vuelve a repetirse el pensamiento citado arriba, que
parece un lugar común: •Que el rey es rey de las vidas, Y no puede
ser juez De las almas. • lb., 588b.
1

2

33

1 «Rey. Hombre, digo qne el rey soy. Busto. Menos crédito te doy,
Porque aquí no viene el nombre De rey con las obras, pues Es el
rey ei que da honor: Tú buscas mi deshonor.&gt; Acad., IX, 14ob.Busto finge ignorar que es el rey y le deja marchar: «Os respeto Porque os fingisteis el rey.» -Cfr.: «Guárd_e te Dios, que aunque seas
Fingido rey, en efecto, Para hablarte con r~peto Basta el nombre
que poseas.• ALARCÓN, La crueldad por el honor, Rivad., XX, 459a. En esta última obra, Sancho prefiere no faltar a la lealtad al rey a ponerse al lado de su padre, que finge ser rey para vengar la deshonra
de su mujer y la suya: •Pero la ley de leal Contra la sangre ejecuto.• Pág. 460 c.
He aquí aún algunos ejemplos sobre la significación del rey: «V uestra alteza, señor, Ha de mirar por la ley Del universal honor.•
Los Vargas de Castilla, 312b.- «Rey. ¿A un rey se p_uede afrentar, Que
no comprehende ley?. El testimonio vengado, Acad., VII, 607b.-•Que
es el rey un tesorero Que tiene en la tierra Dios. • ALARCÓN, Los
favores del mundo, Rivad., XX, 5b.- En Allá van leyes donde quieren
reyes, de G. de Castro, D.ª Leonor, raptada por el rey, se mantiene al
principio fiel a su espos.o. Pero cuando el rey le anuncia su propósito de casarse con ella, olvida sus deberes de madre y esposa:
•reyna soy de Portugal•- dice - Que la mudan&lt;,;a de estado Me ha
mudado todo el ser&gt; (joro. U). Ap. H. MÉRIMÉE, L'art dramatique, página 622.
Dice D. Jacinto al ver que la daga que halló en su casa es como
la espada de D. Enrique, infante: «Si en otro mi ofensa fuera, Si
en otro la imaginara, Tormento nuevo inventara Con que la muerte
le diera. ¿Qué haré, que pierdo el sentido? Si mi muerte he visto
cierta, Si des cubierta mi deshonra está, ¿Qué aguardo a morir?&gt; El
médico de su honra, Acad., IX, 424b.-«Señor Íñigo de Vargas, Yo he
de obedecer al rey, Pues hacer su gusto es ley.» Los Vargas de Castllta, 314a.-•Que vais a servir a,l rey, Que es la más precisa ley Con
que nace el hijodalgo.• L?PE, La paloma ·de Toledo, Acad., X, 22 ia.
2 También la afrenta es veneno, Rivad., LIV, 595c.
TOMO III.
3

�34

' "AMÉRICO CASTRO

extraño esa devoción al _rey 1 . Pero ello es completamente
lógico dentro de la teoría del honor dramático, porque «la
dignidad real, siempre de~igual a toda comparación» 2 , es fundamento de la sociedad vivificada por el h c;'nor. En esquema
podría decirse que no hay honor fuera de la. nobleza, ni nobleza sin que el rey cree y corrobore la calidad de noble. Ya
en el siglo xv, mosén Diego de Valera, la primera autoridad en
materia nobiliaria, sostenía, frente a las ideas erradas del vulgo, que (&lt;sy mili años alguno virtuosamente biuiese y el príncipe mucho lo amasse., que siempre quedaría popular o plebeo
fasta que por él le sea dada alguna dignidad o nobleza por la
qual sea fecha diferencia entre él o los plebeos» 3 • Pues bien:
el n_oble se negaría a sí mismo si tomase una actitud superior
a la del rey, como lo haría si le castigase; las reglas formales
sobre que descansa la comedia se invalidarían.
Dicho con otras palabras, el honor expresa la relación del
individuo con_la sociedad, cuya esencia y representación condensa el rey. Así comprendemos por qué los conflictos entre
el rey y el noble no tienen solución posib l e; y reflejo
de ello son los ahincados llamamientos a la muerte, que profieren los infamados por el rey; es sumamente típico el desenlace de También la afrenta es veneno, en donde la injuria
regia obra como aetivo tósigo sobre Juan Lorenzo de Acuña 4 •
1 M_
e néndez Pelayo, comparando a Peribáñez con García del Castañar (Obras de Loje, X, ux), dice que para comprender aquella comedia no hay «que sutilizar sobre el punto de honra y la veneración debida a la persona del monarca» . - H. M ÉRIMÉE, L' art dramatit¡ue,
escri.be: «Le roi inflige-t-il a l' un de ces sujets le pire deshonneur,
qui est de Iui prendre sa femme, le mari trompé n'osera pas lever la
main sur son souverain.,
2
Lope, dedicatoria de El mejor mozo de España, Acad., X, 3~8.
3 Edic. Bibliófilos Españoles, tomo XVI, pág. 192.
_ ' Persona tan entendida en materias de honor como Jerónimo dé
Carranza nos enseña acerca de la defensa de la vida algo que es esencial: «Si una persona particular es acometida de una universal y necesaria a la comunidad o exército, como el rey o el capitán, aunque la
causa de la agresión sea injusta, y el acometido para escapar con la
vida no tuviesse otro medio más que matar al ag:Jresso r, e n tal caso

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

35

EL HONOR Y LOS LIBROS DE CABALLERÍAS

Al llegar a este punto conviene tratar de la relación del
concepto del honor con la literatura caballeresca; esa relación
quedó provisionalmente puesta en duda en la página I2. Una
dificultad para reaccionar en contra de esa tesis, admitida,
como vimos, por la mayoría de los críticos, es la misma
vaguedad con que está expuesta y admitida. ¿Qué se entiende aquí por caballeresco? ¿Cómo se da lo caballeresco en el
teatro? La respuesta a tales preguntas resolvería de plano la
cuestión en uno u otro sentido; pero, por desgracia, no sabemos que por los historiadores de nuestro teatro se hayan
formulado ni respondido claramente esas cuestiones. No hay
que decir que ahora estoy muy lejos d~ poder proponer la
solución definitiva; únicamente me contentaría con probar
que la mencionada relación no ha sido establecida con base
segura.
Cuando se habla de sentimientos caballerescos en el teatro, se piensa de una maoe.ra general en las conexiones que
con la Edad Media guarda la comedia; los temas de la. epopeya
nacional perduran aquí con forma plena y vivaz; muchos otros
del romancero, y no sólo los nacionales, han logrado también
expresión dramática; hay comedias que proceden derechamente de las crónicas, etc., etc. Rubió y Lluch 1 - el autor
que más completamente ha tratado c:iel asunto - caracteriza
de esta suerte la influencia caballeresca: &lt;(Impone el hon0r al
hombre obligaciones en las cuales se ve, más que en ningunas otras, la influencia de los¡entimientos de la Edad
no puede con buena consciencia matarlo, sino padecer la muerte respectando al bien común, que ha de ser preferido al bien particular de
su vida..... Y de aquí infiere muy bien sancto Thomás que el rey o capitán que es,acometido de otro hombre de poca estima, por razón del
bien público será obligado a defenderse so pena de peccado mortal,
porque es defensa justa.&gt; Destreza de las armas, fol. 227 v. (Ejemplar
falto de portada, con aprobación de 1571; Bibl. Nac., R-15293.)
1 Op. cit., pág. 187.

•

�36

AMÉRICO CASTRO
OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

Media. En virtud de ellas, cada galán se convierte en una especie de D. Quijote.»
Y he aquí las frases que condensan su ~oría: «El ciclo
bretón, en cambio, sin ejercer tanta influencia en los romances
populares, venido en circunstancias históricas y literarias más
propicias, fué el inspirador de nuestras novelas caballerescas.
Con harto entusiasmo y presteza dieron éstas acogida a su espíritu fantástico, a su idealismo amoroso y a su refinada galantería, si bien depurando aquél y ésta de sus pecaminosas aplicaciones; y contribuyeron· más adelante a que fuesen
llevados todos aquellos elementos al teatro, único y
legítimo heredero del Amadís, concepción literaria que
halló en la escena calderoniana su magnífico coronamiento » 1 .
No sé si en esos rasgos de arrojo y generosidad que Rubió cita como propios de los héroes de Calderón, entra por
algo el espíritu de los libros de caballerías; no lo discutiré,
empero, por que esos actos son aislables del concepto del honor mismo; con ellos se gana honra, lo mismo que yendo a
la guerra, defendiendo el catolicismo o practicando cualquiera
de las virtudes sociales de la época. Y no hay idealmente obstáculo para pensar que con el mismo concepto de honra se
diese una menor exaltación caballeresca en los personajes.
Pero, prescindiendo de tales motivos, ¿es posible esa conexión
histórica que se quiere establecer entre libros de caballerías
y teatro nacional en cuanto al honor? Cuando se habla, en este
caso, de literatura caballeresca, se piensa en la Edad Media,
como hace Rubió, o en una degeneración de antiguos principios (Fitzmaurice-Kelly, etc.), y los libros de caballerías se miran como el lazo que une la Edad Media con el teatro. Es, sin
embargo, extraño que el teatro español (el de Lope), que tan
a sabor de los contemporáneos representaba la vida popular 2,
1

2

Op. cit., págs. 28-29.
«Duque. Es la comedia un espejo, En que el necio, el sabio, el

viejo, El mozo, el fuerte, el gallardo, El rey, el gobernador, La doncella, la casada, Siendo al ejemplo escuchada De la vida y del
honor, Retrata nuestras costumbres O livianas o severas.• LorE, El
castigo sin venganza, Rivad., XXIV, 569b.

37

tanto los usos como las ideas, fuese deudor de su elemento
quizá más fundamental, a una forma literaria que se desenvolvía en un sentido del todo diferente: en el de la fantasía desarreglada sin enlace con la realidad de la época.
No dejaba de ser asimismo extraño que Menéndez Pelayo,
en el fino análisis que hace de los libros de caballerías 1, pasase
en silencio su influjo en este importante aspecto de la comedia. Lejos de esto, les da una importancia secundaria como
representantes del genio nacional 2; son una degeneración de la
épica medieval, exagerada en el sentido de un idealismo fantástico. Por lo demás, bastaría comparar cualquier sentimiento
importante- el amor, por ejemplo -en los libros de caballerías (Tristán, Lanzarote) y en el teatro para notar el abismo que
los separa. Lo que sin duda ha llevado ll. referir a los libros
de caballerías todo el problema del honor, han sido el espíritu
duelista 3 , la defensa de la dama, la fidelidad al amigo, etc. Tales
rasgos habrán de estudiarse, según se dijo antes, como medios
para la adquisición de honra, separando todo lo que pueda
explicarse dentro de la tradición netamente española o como
simple moda de lo aportado por los libros de caballerías 4 •
Finalmente, hay ciertos puntos en los cuales nota~os una
disparidad entre materias dramáticas, indudablemente cabat

Or(~enes de la Novela, I, 1905:

«No son producto espontáneo de nuestro ar.te nacional. Son una
planta exótica que arraigó muy tarde y debió a pasajeras circunstancias su ,aparente y pomposa lozanía ..... El autor del Amadís creó un
tipo de novela más universal que española, que en poco o en nada
recuerda el origen peninsular del autor ..... La literatura caballeresca
nació de las entrañas de la Edad Media ..... No fué más que una prolongación o degeneración de la poesía épica,. Págs. cxxvr-vrr.
3
No está bien estudiada - por lo menos en cuanto a España - la
relación del duelo con lo caballeresco y la Edad Media; v.G. voN BsLow,
Das Duell und der ger,µanisclte Eltrbegriff, Cassel, 1896. Lo relativo a
España debe leerse con precaución. El comparar (pág. 33) a D. Quijote con un cabecilla indio (lndianerhiiuptling) revela, enb·e otras
cosas, un gusto desastrado.
' Como ejemplo de comedias en que se manifiesta este espíritu
que pudiera considerarse caballeresco, v. LOPE, El remedio en la desdic/ia (Acad., XI), y Et guante de doña Blanca (Acad., IX). ,
2

�AMÉRICO CASTRO

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

llerescas, y principios del honor. Los casos de castigo judicial de la adúltera nos demuestran que un tema verdaderamente caballeresco vive en el teatro, en manifiesta oposición
con los principios fundamentales de la honra. «Un lugar
común de los más explotados en toda Europa por la poesía
caballeresca» 1 es que una dama, condenada por falsos indicios a la hoguera, sea salvada en combate público por el
denuedo de un esforzado paladín. En el siglo xvr, Alonso
de la Vega dramatizó este asunto en La duquesa de la Rosa 2,
y Lope le dedicó dos comedias : El testimonio vengado y El
catalán valeroso 3; por lo demás, el motivo es frecuente en
nuestra literatura '\ y se encuentra también en Amadís, y
fuera de España en Tristán y Merlín 5 • El motivo fué recogido por el Ariosto en el canto IV, estrofas 58-59: la hija del
rey, acusada de liviandad, iba a ser «condannata Al foco»,
según «l' aspra legge di Scozia», si no había campeón que
la defendiese. Rajna ve en este punto una posible in.fluencia
de Amadís 6 •

Pues bien: este rasgo esencialmente caballeresco está en
contradicción con los principios del honor conyugal, según los
cuales, el mismo marido, y no un tercero, ni la justicia, era
quien debía vengar su afrenta, y con el mayor sigilo. Como se
ve, el problema de las relaciones entre el honor y lo caballeresco requerirían una re_visión y estudio cuidadosísimos.

M. PELAYO, Obras de Lope, VIII, LXXIX.
V. M. PELAYO, T1·es comedias de Alonso de la Vega, pág. xxv.
3
Publicadas y estudiadas por M. Pelayo en los tomos VII y VIII
de su edición de Lope. En El testimonio vengado acusan los hijos a su
madre de adúltera: «Rey. Basta, hijos; basta así; Yo os doy campo según
fuero, Por si hubiere caballero O por la reina o por mí ..... Mas si dentro
de ¡_,ño y día Nadie entrare en estacada, Será la reina quemada Hasta
ser ceniza fría.» Acad., VII, 608 a. - En La paloma de Toledo, Academia, X, 244b, se alude a esto mismo, aunque en realidad no hay acusación: «Rey. Noble es Violante, vasallos ..... La fuerza de la verdad Y fe
de un rey os lo afirma. Fernán. Y yo con vuestra licencia, Según fuero
de Castilla, La defenderé en campaña, De sol a sol, cuatro días, Como
hidalgo caballero. Don Juan. No hay quien te lo contradiga.•
·
• Véase El laberinto de amor, de eervantes, y otros casos que.cita
A. CoTARELO, El teatro de Cervantes, 1c,15, págs. 461 y sigs.
5 V. G. RAJNA, Le fonti dell' Orlando,F?frioso, 1-900, págs. 154-5.
6 Op. cit.: cEn aquella sazón era por ley establecido que - cual~
quiera mujer, por de estado grande e señorío que fuese, si en adulterio se hallaba, no se podía en ninguna guisa excusar la muerte;
y est.a tan cruel costumbre e pésima duró hasta la venida del
muy virtuos_o rey Arturo.• Rivad ., XL, 4b.
1

2

III
EL HONOR SEGÚN LOS CASUÍSTAS

Ha sido asunto de frecuentes investigaciones fijar hasta
qué punto el modo de obrar de los personajes dramáticos
estaba en armonía con los usos contemporáneos; de ello se
habla en la bibliografía preliminar. Pero, en cambio, no sé que
se haya intentado establecer correspondencias entre el modo
de pensar que supone la comedia y las ideas morales de la
época.
El concepto de la vida y del honor expresado en el drama
debe estar de acuerdo con las opiniones de los moralistas, siendo así que Lope sacó su comedia de las entrañas de la nación,
y el sistema social reflejado en el teatro era el de la España
contemporánea. Busquemos, · pues, directamente el modo de
pensar español en cuanto al honor, y compare~os luego los
resultados con los que hemos obtenido analizando el teatro.
La moral española de los siglos xvr y xvn era esencialmente religiosa; es, pues, natural que consultemos a los casuístas, quienes al analizar y valorar éticamente los actos humanos, van declarando los principios generales en que sustentan
los consejos dados a los penitentes; sus libros no se dirigían
al pueblo, sino a los confesores, a los cuales dan solución para
todos los casos posibles 1 •
1 Una bibliografía de casuístas trae NICOLÁS ANTONIO, Nova, II, 564565: Summae moralis Thcologiae, Directoria conscientiae. Falta en esta
lista Fr. Bartolomé de Meclina. que cito a continuación.

�41

lll&gt;í!iRJCO CASTRO

OBSIIR\'llClONES ACERC.\ DEL CONCEPTO l)¡¡L HOSOR

FR. BARTOLOMÉ DE MEDINA, catedrático de prima de Teología en Salamanca, alude a puntos de honril; en su Breve instrucción de cómo se ha de administrar el sacramento de la penitencia, Salamanca, I 579 : «Llamamos de inferior orden los
bienes temporales; los de superior llamamos l fama, la vida,
la honra ..... Pues quando por restituyr lo que &lt;levo ha de peligrar mi honra, como porque se sabrá que soy ladrón ..... ,
entonces no soy obligado a restituyr lo que &lt;levo, con tanto
peligro» (fol. I 7 3 r). «Quando uno, dado caso que sabe ..... que
Pedro hurtó un . cavallo a Juan y lo descubre, peca mortalmente, porque aunque está obligado a mirar por la hazienda
de Juan, pero ha de ser no quitando la honra a Pedro»
(folio 192v). «Si del adulterio tiene la muger un hijo, y el padre
pensando que es su heredero házele heredero o házele mayorazgo, en este caso no está la madre obligada a descubrir su
delito ni infamarse, por dos causas 1,1rgentes: la primera
porque no está obligada a remediar el daño de hazienda con
tanta deshonra y peligro de la vi'da &gt;&gt; (fol. I2I r).
Entre los confesores del siglo XVI, tal vez fuese el más
famoso el DR. MARTÍN DE AzPILCUETA, autor de un Manual de
.confesores y penitentes ..... 1, Salamanca, I 557. En Jugar de
honra y honor, emplea siempre la palabra fama.
«La fama se toma por la opinión que se tiene de alguno
provechosa para él.. ... , ora la opinión sea de bondad y virtu-des, ora de artes, mañas, industria, disposición, fuer&lt;;¡as o
alguna otra cosa. De donde se sigue que no solamente es
detractor o infamador el que qllita la fama de la bondad, pero
aun el que quita la de algún otro valor» (pág. 3 r8). «El doctíssimo y santo doctor, de una niesma manera responde en el
caso en que se quita a uno la vida o miembro y en el caso
en que se quita la fama . Ca en entrambos dize que se ha de
hazer recompensa; y donde habla de la recompensación

de la fama, se remite adonde habla de Ja recompensa de
la vida» (pág. 219).
Dice Azpilcueta (pág. 219) que no hay que restituir la hacienda cuando haya que perder la fama, «porque Ja mesma
razón por que no se ha de perder la vida por restituyr la
hazienda concluye también que no se deve perder la fama
por restituyr la hazienda, pues también Ja fama es bien inestimable de su naturaleza, como claramente lo significa la
Sagrada Escritura, y aun la humana de Aristóteles, que dixo
«la honra ser el mayor bien de todos los exterio»res » (4 Ethic.); a quien sigue Santo Tomás en muchas
partes».
Acerca de la honra femenina nos dice ·que «una muger
tenida por virtuosa, más deve querer ser esclava bien
affamada, que libre diffamada» (pág. 220). «Si uno tuviesse
que hazer con muger casada, llámase adulterio, y aunque
es verdad que el tal acto sea injusto, porque la muger no es suya, sino de otro; pero no es injusticia que se
aya de restituyr, si no fuere como después diremos quando
del adulterio se siguió otro daño [hijos]» (pág. 179). «Inocencio ill claramente dijo que el temor de descubrir su adulterio escusa a la muger de restituyr la her~ncia que el hijo
putativo llevara)&gt; (pág. 22) 1 •
Ju,'\.N DE PEDRAZA, en la Sitrna de casos de conciencia aora

1
..... qu.e cta,-a y brevemente contiene la universal y pa,-ticula1· áed•
sión de r¡uasi todas las du.das que en tas cotifesiones suelen ocurrir de los
_pecados..... , compuesto por el Dr...... , cathedrático jubilado de prima
-0e Cánones. De este libro hay multitud de ediciones.

1
«Significasti quandam muliel·em in poenitentia tibi fuisse confessam, quod tirnens ne viri possessio devolveretur ad alios, quarundam
herbarum succum potavit, el sic venter eius intumuit et inde gravidam
se ostendens, sibi partum supposuit alienum: timens marito, non vult
facinus ipsi detegere, qui prolem credit sine dubitatione qualibet esse
suam. Quoniam igitur postulas edoceri, utrum ei hac fraude durante ·
sitpoenitentia iniungenda : respondemus,quod sicut mulieri, quae
ignorante marito de adulterio prolern suscepit, quamvis
id viro suo t_imeat confiteri, non est poenitentia deneganda: ita nec illa debet poenitentia denegari, maxime si per alios
intelligas alienos, ad quos timeat possessionem viri devolví: sed competens satisfactio per discretum sacerdotem ei debet iniungi.» Dec1~etales, lib. V, tít. XXXVIII, cap. IX (Corp. Jur. Canon., -P.arís, 1587,
página 7 14).

�11
1

AMÉRICO CASTRO

nuevamente compuesta 1 , emite análogos puntos de vista: «Si
tiene la casada hijo auido de secreto adulterio, y se teme del
marido si se lo de_scubre, no es obligada a ello. Y aun basta
que tema perder la fama» (K).
Tan exqu_isita es la exigencia del secreto• para las propias
faltas, que llega a ser caso de conciencia el mismo hecho de
declarar los pecados al confesor: «Si dezir [al confesor] pecado de otro es infamarle, porque terná dél el confesor mala
opinión, dezir le mi pecado será también infamarme,
porque terná de mi mala opinión ..... [Responde]: Si el
Señor nos mandó que confesásemos nuestros .males secretos,
seguirseya que nos mandó cosa contra ley natural, lo qual no
se ha de hablar. La segunda razón es que fama e infamia son
contrarias. Luego si fama es buena opinión de otro derramada
y pública, según Tullio y otros autores, infamia también será
cosa notoria. Y así, saber uno solo el pecado de otro no ·
es propiamente infamia» (Gii r).
ANTONIO DE EscOBAR Y MENDOZA 2 , a mediados del siglo xvu,
escribe: «Licet ne pro defensione honoris ver bis tantum impugna ti aggresorem occidere? Minime; licet tamen si factis
impugnetur» (pág. I 13) 3 •

1 El ejemplar que he visto en la Biblioteca Nacional, R-8340, car~ce de año y lugar de impresión. (Cfr.: PÉREZ PASTOR, La Imprenta
en Toledo, núm. 317, que da la fecha de 1568.) Esta edición fué hecha
en Portugal; el privilegio del rey es a favor de Alonso Mexía, morador
de Coinibra. Tiene signaturas.
2 Líber Theologiae Moralis, vigintz' et quatuor societatis JeStt doctodbus reseratzts quem P ....., Vattisoletanu.s, e societate Jesu theologi(S in
examen confessariorum digessit, adidit, illustravit. Ultima editio. Lugduni, 1659.
3 El mismo Escobar es autor de «Ex amen y p1:dctica de confessores
y penitentes en todas las materias 4e la teología moral. Su autor, el Padre Antonio de Escobar y Mendoza, teólogo de la Compañia de :Jesús, natural de Valladolid. En esta edición cinquenta y tres va añadido el
examen de -loS' ordenantes y predicadores, y toda la. obra corregida y
·mejorada. Pads, a costa de Antonio Bertier, 1;665.» AIU- leemos que
•Al lego es lícito matar, en defensa de la hazienda, y si es principal,
de la honra que teme perder de cierto si no mata&gt; (pág. 161). Cuan-

OBSERVACIONES ACERCA DEI. CONCEPTO DEL lIO!IOR

43

El pasaje siguiente es de gran interés : «An liceat post
impactam alapa1n percutientem insequi et interimere? Aliqui
negant; quia id esset injuriam vindi&lt;:~re, non defendere. At
Lessius (lib. 2, cap. 9, dub. 12, núm : 80) licere existimat speculative, sed in praxi non consulendum ob periculum odii,
vindictae et excessum pugnarum et caedium in reipublicae
pernitiem. Alii, seclusis his periculis, in praxi probabilem et
tutam judicarunt (Henríquez, lib. I4, cap. IO, núm. 3). Ratio
est, quia quandiu damnum illatum manet in suspenso, semper
est locus defensioni, ut patet in eo qui furem insequitur fugientem ad recuperandum ablatum. Nam quamvis honor non sit
apud percussorem sicut ablata res apud furem, potest tamen non secus a.e res furtiva recuperari ostendendo
signa excellentiae, et aestimationem apud hominem captando. An non alapa percussus censetur
tandiu honore privatus, quan,diu adversarium non
interimit? » (pág. r20)'1 .
Estos pasajes de algunos casuístas de los siglos XVI y xvn
prueban que la doctrina del honor expresada en el teatro no
fué cosa imaginada por los escritores dramáti: os ni exageración calderoniana. El elemento central de la teoría del honor
en los casuístas reside en considerar la buena fama en sí
misma, como un bien igual a la vida, y en aceptar, consiguientemente, como lícito el empleo, para su defensa y condo en restituir lo robado «ay peligro notable de la fama ..... QO ay obligación de restituir luego, sino es que de no lo hazer él dueño se huviesse de ver en la misma pérdida de fama&gt; (pág. 181).
1 Como es fácil comprender, no todos los moralistas opinaban de
la misma manéra; he ~quí un.. ejemplo: «¡Mas ay dolor grande! Quán
al rebés de esto pasa este negocio entre los cristianos, pues assi estiman, reverencian y guardan las leyes del mundo y del libro del duelo,
que ..... apenas hallaréis hombre que no esté aparejado y dispuesto a
vengar cualquiera injuria o afrenta o pedir entera satisfacción, según
essas mismas leyes del duelo, y que no esté di'~pue~to a perde.r mil
haziendas por bolver por un puntillo de ·honra.• FR. ALONSO DE V1,.scoNEs, Destierro de ignorancias y aviso de penitentes, Madrid, 1733, página 182. Nicolás Antonio cita una edición de Sevilla, 16 19. La aprobación es de 16q.

�44

OBSERVACIONES ACERCA DEL CON ~EPTO DEL HONOR

AMÉRICO CASTRO

servación, de los· medios que sirven para defender la vida; y
ya hemos visto que ése es el núcleo alrededor del cual se forma todo el concepto del honor en la comedia.

PRECEDENTES MEDIEVALES DE ESTE CONCEPTO DEL HONOR

Las ideas morales en que se fundan los casuístas no han
sido elaboradas por ellos 1; se apoyan, además de otras autoridades, ert Santo Tomás; es, pues, lícito trasladarse a la Edad
Media en busca de algunos precedentes del concepto del honor formulado por nuestros dramáticos. Tomaré como representativa del modo de pensar medieval la doctrina del honor
contenida en las Partidas:
«Honrra tanto quiere dezir como adelantamiento señalado,
con loor, que gana orne por razón del logar que tiene, o por
fazer fecho conoscido que faze, o por bondad que en él ha» 2 •
«Deuen venir luego que lo sopieren [la muerte del rey] los
ornes honrrados; así como los perlados e los otros ricos ornes, e los maestros de las órdenes, e los otros
ornes buenos de las cibdades e de las villas grandes de
su señorío, para honrrarle a su enterramiento» 3•
«Ca segund dixeron los sabios que fizieron las leyes antiguas, dos yerros son como yguales, matar al ome e enfamarlo de mal; porque el orne, después que es enfamado,
maguer non aya culpa, muerto es quanto al bien e a la
honrra deste mundo; e demás, tal podría ser el enfamamiento
que mejor le_seda la muerte que la vida. Onde los que esto
fiz.i esen deuen auer pena como si le matassen » 4 •
Según el Rey Sabio, el primer motivo de honra es el pues1 Cfr.: «Tutta la sacra eloquenza, le discussioni accalorate, i sillogismi calzanti', la virtu0sita.-dia-lettica dei casisti non ci danno_una concezione nuova ed originale della vita• . A. FARINELU, en esta Revista,
tomo I, 1914, pág. 291.
2 Partida II, hnno XIII, ley 17. Cfr. : Partida II, tít.'!, ley 11.
3 Ib., ley 19.
~- Ib., ley 4.

45

to, la categoría social; y así, el máximum de honra se debe al
rey 1 . Viene después el realizar hazañas notorias (fecho conocido), y en último término, la virtud del hombre. Cuando
necesita determinar claramente quiénes son los hombres honrados, no cuenta sino los de la primera categoría: los representantes autorizados del clero, de la nobleza y de las grandes
ciudades; es decir, los depositarios de los tres poderes sociales. Y, en fin, nos encontramos nuevamente con la ecuación
de la vida y de la fama; esta fama - el bien y la honra de este
mundo - tiene un valor ontológico; no se atiende a su correspondiente psicológico, puesto que maguer non aya culpa
el hombre, muerto es en cuanto al bien de este mundo si
viene a perder la fama 2 •
Se deducen dos notas esenciales de la doctrina del honor
formulada en las Partidas - con cuyo espíritu concuerdan los
: V. Partida II, tít. XIII, ley 18.
He aquí unos cuantos textos acerca del empleo de la palabra
lzonra en la Edad Media: «Con ondramiento gana omne nombradía de
bondad. • B uenos p1·overbios, edic. Knust, pág. 11. «La ondra e el alteza
es deste sieglo, e del otro es el buen seso • (pág. 14), «e el fazimiento
responda al nombre, porque el nombre non sea vano e el pecado grande; la onrra alta e la vida baxa. • Estoria de los quatro dotares, edición
Lauchert, pág. 21, «E en casa de un sennor fizieron mayor honrra a
un omne que a Sócrates, e non hovo ende cuydado. E dixéronle,
¿cómo non te pesa?&gt; Bocados de oro, edic. Knust, pág. 201. «Bien saves
tú que el rrey del cielo me fizo rrey de la tierra, e dióme alteza e nobleza, e honrra e rriqueza e fortaleza.» Ib., pág. 430. «Mucha onrra le fizo
e seruicio quel plega.• J. Ruiz, 1374c, edic. Ducamin. Honor llega a
significar 'feudo' no sólo en España, sino internacionalmente. La honor
ocurre, en este sentido, en muchos textos castellanos. R. MENÉNDEZ
PmAt, Cantar, II, 776, la define así: «Usufructo de las rentas de algutla
villa o castillo realengos, concedidos por el rey a un caballero.&gt; Mirán-·
dose el donativo regio como un honor hecho al vasallo, se llamó honor
la cosa donada. (Cfr.: F. SETTEGAST, Der Ehrbegrijf im altfranz. Rolandsliede, Zeits. rom. Phi!., IX, 207.) No faltan casos en que honrado signifique bueno, excelente, por analogía con la _bondad y alteza de las
personas que reciben honra: «La uaca es la mayor et más ondrada et
más usada animalia de la tierra.&gt; General Estoria, Bibl. Nac., ms. 816,
folio 142cd. «El más ondrado de los otros saberes que sin estos siete
ay, et aun destos et de todos, es la Methafisica.• Ib., fol. 88a.
2

�AMÉRICO CASTRO

OBSERVACIONES ACERCA Dl!.L CONCEPTO DEL HONOR

textos citados en nota-: el honor es debido, sobre todo, a la
clase elevada; la fama de que goza el hombre es tan importante como su vida. Detrás de estas características se percibe
una sociedad dirigida por una clase (la nobleza), y al mismo
tiempo con un fuerte sentido de la cohesiórr social; y esta es,
en efecto, la idea que ordinariamente nos formamos de la vida
pública en la Edad Media 1 •
Y para terminar, veamos cómo piensa acerca del honor el
filósofo en quien culmina y se sintetiza el pensamiento me~
dieval: Santo Tomás. Según él, «honor est exhibitio reverentiae in testimonium virtutis, ut potest accipi a Philosohpo
in I Ethicorum» 2.

«Quoad homines aliquis non potest testirnonium ferre nisi
per aliqua signa ex.teriora: vel verborum, puta cum aliquis
ore pronuntiat excellentiam alicuj us; vel factis, sicut inclinationíbus, obviationibus, et aliis hujusmodi» 1 . «Laus distingnitur ab honore ..... , quia laus consistit in solis signis verborum,
honor autem in quibuscumque exterioribus signis» 1 •
Es, pues, sobre todo, este honor un reconocimiento de la virtud ajena, e! cual, si bien «non est sufficiens virtutis praemium ..... , nihil potest esse in humanis rebus et corporalibus maius honore» 1.
Hasta aquí la ocasión del honor la da la virtud. Pero a
veces el honor se produce por otras causas: «AJia vero quae
sunt infra virtutem, honorantur, inquantum coadjuvant ad opera virtutis; sicut nobilitas 1 poten tia et divitiae »' 2 •
A la objeción «Sed quaodoque contingit quod superiores
non sunt virtuosi, ergo eis non debetur,honor», contesta Santo
Tomás: «Si praelati sint mali, non hon·orantur propter
excellentian propriae virtutis, sed propter excellentiam dignitatis, secundum quam sunt Dei ministti, et etiam
in eis honoratur tota communitas» 3• Y como la nobleza, el poder y las riquezas se dan sobre todo en los superiores
(praelati), es obvio que habrá muchos casos en que corresponda el honor, no a la virtud, sino a otro valor que la'reemplaza. Esto concuerda con lo dicho antes acerca del valor social
del hombre en la Edad Media. Y consecuencia inmediata de
esa organización social es que «subdito bono debetur secundum se major reverentia; sed ratione praelatíonis debetur
major malo praelato » 4 •

1
«L'homme était estimé au Moyen-age d'a-pres son union avec
l'Église et a vec la corporation. L'homme naturel, avec son sentiment
puretnent individue!, n'était pas considéré, on le regardait comme non
autorisé.» ÜOFFDING, Histoire de la Philosophie modente, I906, I, pág. 15.
«Quant a l'homme,.il ne se connaissait que commerace, peuple, partí,
corporation, farnille, ou sous tout autre forme générale au collective.•
BnRCKRARDT, La Civilisation en Italie, I, 163. F. Settegast, en el articulo citado en Ia nota anterior, admite para. la Chanson de Roland un
concepto de honor análogo al nuestro, e igualmente lo relaciona con la
organización social: «En la sociedad medieval de Occidente se borran
las diferencias nacionales ante las fundadas en clase y rango. Estas
diferencias se dan, sobre todo, en la idea del mayor o menor honor
anejas a cada clase y a cada rango.&gt; Pág. 205. «La honra o la deshonra
del individuo trasciende a todos los suyos, a causa de la extraordinaria cohesión existente entre los miembros de la familia.» Pág. 21 r.
Modernamente, DlE'rRICH ScaKFFER, Weltgeschichtc der Neuzeit, 1912, I,
páginas 13 y sigs., ha corregido lo que en este punto había de exagerado en la doctrina de Burckhardt, y sostiene que si cha habido una
época en que la personalidad individual estuviese desenvuelta, esta
época fué la Edad Media•. Pero, prescindiendo de las salvedades que
deban hacerse - asunto que ahora no me incumbe - , en general se
admite como válida 1a idea emitida aniba acerca de la organización
social de la Edad Media.
2 Summa Theologíae, II, lf, q. 103, a. 1. Me sirvo para comprobar la
exactitud dé mis observaciones, de A. GAY (docteur en Théologie),
L'honneur, sa place dans la mora/e, París, 1913. Me dab ánimo para
invadir un poco dominios que me son e¡¡:traños las frases (escritas
en 1877) de nuestro Menéndez Pelayo: cY pienso más: que basta

47

hoy no se ha entendido bien la historia de nuestra literatura, por no
haberse estudiado a nuestros teólogos y filósofos.&gt; Ciencia -española, Il, 79. La filosofía escolástica, •extraña de origen, aunque nuestra
por derecho de conquista•, forma las «dos terceras partes de nuestra
filosofía.. Ib., 71.
1 Véase la nota anterior.
2 Op. cit., II, II, 1· l45, a. 1 ad 2.
3 Il, II, fl· 103 1 a. 2.
' 3 Dist. IX, q. 2 1 a. 3 ad 3.

�AMÉRICO CASTRO

A. Gay 1 explica aquí a Santo Tomás diciendo: «ce qu'on
honore dans le prince ou dans une autorité quelconque, ce
n'est pas la personne, mais Dieu qui représente l'autórité a
tous les degrés. Or il est évident qu'on doit plus d'honneur
a Dieu qu'a n'importe quel homme, lors m~me que Dieu est
représenté d'une maniere indigne ».
Destaco las siguientes notas en la teoría tomista del honor:
1.a, que el honor puede llegar a adquirir un carácter ontológico; 2.a, la equiparación de este honor con la vida, pues
«nihil majus honore»; 3.a, la vinculación del honor en la autoridad, la nobleza y el rey:
ALGUNAS DEDUCCIONES DE LO EXPUESTO

Estudiando un aspecto típico de nuestro drama nacional,
hemos encontrado correspondencias en los moralistas contemporáneos, y precedentes medievales; al llegar aquí, la base
histórica se ensancha, y con la doctrina tomista adquiere carácter internacional. De otra parte, los casuístas españoles no
son los únicos en opinar de aquella suerte 2 , pues fuera de
España hay autores que piensan de manera análoga 3 • Y aun
hoy mismo, para muchos, el concepto del honor del drama
español no tiene nada de raro. Esto quiere decir que una
investigación acerca del honor en !a literatura española no
tendrá pleno valor científico si no va encuadrada dentro de
una historia general del honor, la cual, según K. Binding 4,
está aún por escribir. En efecto, si las ideas sobre el honor
en el teatro no son otra cosa que desarrollo de principios
universales, que vivían en la Edad Media y que también se
Op. cit., pág. 18.
Con todo, véase cómo piensa un escritor eminente: cSi l'on songe
que la terre d'election de la casuistique fut l ' Espagne. •
G. LANSON, Histoire de la littérature franyaise, 1912, pág. 460.
a Véanse las notas de Auguste Molinier, en el tom'o II de su edición de las Provinciales de Blaise Pascal, París, Lemerre, 1891.
4 Die Ehre. Der Zweikampf, 1909, pág. 4.
1

OBSERVACIONES ACERCA DEL CONCEPTO DEL HONOR

49

encuentran en otros países en los siglos xvr y xvII, ¿qué es lo
típico de España?; ¿por qué todo el mundo conviene en la
peculiaridad de nuestra literatura en este punto, y hasta ha
habido quien ha buscado en los árabes la explicación del
fenómeno? A estas graves preguntas no puede responderse
sino conjeturalmente. Cuando se habla de la singularidad de
España en ·c uanto al honor, se piensa en el hecho de que el
teatro convierta la fama, la opinión, en móvil principal de la
acción dramática. Ahora bien: partiendo de esta base, y dado
el carácter eminentemente nacional de nuestra comedia, cabría suponer que la opinión tuvo socialmente en España un
valor más intenso que en otras partes, y que lo diferencial de
España no resida, en principio, en la cualidad de la noción
de honra, sino en la cantidad de su influencia en la vida. Y
lo que sabemos de la historia de la civilización española en el
siglo XVII, ¿no nos autoriza a formular la hipótesis de que la
importancia dada por la comedia a la fama se explicaría partiendo de las mismas condiciones sociales de aquel siglo? En
España se daba, en el siglo xvrr, una estrechísima cohesión
social; en materia religiosa, en política, en la admisión de los
principios que dan valor al individuo en la colectividad, había
llegado a establecerse acuerdo unánime; la discordancia del
individuo con la sociedad en cualquiera de esos puntos producía la infamia. En otras naciones, los disidentes luchaban
para conquistar, ellos también, el derecho a la honra y a la
buena opinión; la masa derpueblo no era quizá tan hostil como
entre nosotros al mantenimiento de las diferencias y a la introducción de novedades 1 , y así llegó a ser posible optar a la
honra en círculos de opinión diversa dentro del mismo ·país.
En cambio en España, sobre todo en el siglo XVII, los indivi- ·
duos venían a engranarse en un todo social, ninguno de cuyos
supuestos admitía cambio, y no lograban l¡i. plena realización

2

1 _s_a~ido es que los historiadores de más valer no miran ya a la
lnqms1C1ón como el verdugo de las libertades patrias, sino más bien
como un producto de causas que arrancaban de lo más profundo de la
sociedad española.
TOMO III.
4

�50

AMÉRICO CASTRO

de su personalidad sino enlazando todos sus actos con los
rincipios conservados por tradic~ón. ¿Qué muc~o,_ p_ues, que
pla fama testimonio de la adhesión a aquellos pnnc1p10s, den,
· - 1 se le
tro del ' único círculo de opim6n
fuerte qu~ al esp~o
ofrecfa, llegara a ser algo funclamentalísimo para la vida y para

el arte que la reflejaba?
.
.
No se crea, sin embargo, que faltan en nuestra h1~tona
manifestaciones de puntos de vista distintos de los anteriores.
· acontece, sobre todo, en e1 s1g
· 1o xvr, según expondré en
Ello
otro artículo.
AMÉRICO CASTRO.

SIETE VOCALES ESPA&amp;OLAS

Hace dos años, en el laboratorio de fonética del Instituto
Colonial de Hamburgo, el Dr. Panconcelli-Calzia me hizo varias radiografías de la pronunciación de mis vocales 1 . Los
resultados obtenidos, no obstante fas dificultades y deficiencias de este género de investigacion~s 2 , parecen, a mi juicio,
encerrar bastante interés para merecer la publicación.
Las vocales radiografiadas fueron: a en padre, e segunda
en tener, e en aquella, i en pide, o segunda en olor, o en olla
y u en tu. Cada una de estas palabras fué pronunciada separadamente; en todas ellas las vocales radiografiadas fueron
largas - ca. 6 / 10 de segundo 3 -y acentuadas con los acentos
de altura e intensidad. Aparte de la duración de la vocal, creo
haber pronunciado dichas palabras como lo hubiera hecho en
una conferencia o en una lectura pública, es decir, con una
pronunciación más culta que la de mi conversación familiar.
Las radiografías fueron hechas con una corriente de
ca. 50 miliamp.; exposición, ca. 3/ 10 de segundo; distancia del
foco, ca. 60 cm. El chassis lo mantenía yo mismo sobre mi
1 Mi pronunciació11, se ha formado en La Roda de la Mancha y en
Madrid; en el ambiente universitario madrileño pasa por pronunciación española-correcta, sin influencia alguna regional; he hecho cortas
residencias en Villena (Alicante), ciudad nativa de mis padres, en Valencia, en Á vila y en el extranjero.
2
Véase a este propósito el trabajo de E. A. MEYER, [/ntersuchungen
über Lautbildung, Marburg, Elwert, 1911.
3
Cantidad superior a la normal, necesaria para dar lugar a la manipulación del mecánico.

�SIETE

52

53

VOCALES ESPAÑOLAS

T. NAVARRO TOMÁS

hombro. A fin de que ninguna molestia estorbase la pronunciación, no hice uso de las plaquillas metálicas usadas por Meyer, ni de las tinturas que suelen aplicarse a la lengua para
que sus contornos salgan más marcados. •
He sacado a calco, de las negativas, los dibujos que a continuación se publican reducidos a ca. 1 / 3 • El perfil de la lengua
ha podido calcarse sin gran dificulta!; el del velo del paladar
lo he omitido por no hallarlo suficientemente perceptible; el
paladar duro y las mandíbulas son los que presentan contornos más claros 1 .
Sobre los dibujos calcados he medido: a) la elevación
máxima de la lengua sobre la línea de los molares superiores;
b) ·la distancia entre el punto de dicha elevación máxima
y el borde de los incisivos 2 • Las medidas de los labios
-c) abertura horizontal, d) vertical, e) avanzamiento-y f) la
medida de la abertura de las mandíbulas, no han sido tomadas
sobre las radiografías, • sino directamente y por medio del
compás. Las cifras indican milímetros.
Como a veces he de referirme a palatogramas obtenidos
con mi paladar artificial, conviene advertir que éste cubre desde el borde de los incisivos hasta la línea media de los quintos
molares. La profundidad total de mi paladar es ca. roo mm.;
la del paladar artificial, 54 mm.
VOCAL

i

EN

pide= pí:de

Elevación, 20; distancia a los incisivos, 45. La punta de
la lengua se apoya contra la cara interior de los incisivos_
1 Pueden consultarse estas radiografías en el laboratorio de fonética del Centro de Estudios Históricos, Madrid.
2
El punto más alto de la lengua puede coincidir en algunos casos-a, ~-con el punto de articulación; pero en otros-~, u, etc.pueden hallarse uno y otro a distinta distancia de los dientes, aun
cuando haya siempre entre ellos una cierta relación. No·siendo siempre posible determinar con e~actitud sobre mis radiografías la_distancia mínima entre la lengua y la bóveda del paladar, he atendido a la
~levación de aquélla como base de comparaci ón.

inferiores; el dorso toca a ambos lados del paladar, dejando
en el centro una abertura acanalada, cuya amplitud horizontal
es: 1) sobre los dientes, 28; 2) sobre los alvéolos, 19; 3) sobre
el prepaladar, 14;
4) sobre el mediopaladar, 9; 5) sobre el postpaladár,
11,50; en esta parte
la medida vertica1
de la abertura puede ser ca. 2 mm.

pide.

vive.

Abertura de los labios, 56 x 8; avanzamiento, 7. Abertura de
las mandíbulas, 5.
Formas análogas: vive, vida, pino, hilo, salida, marido 1 .
1 En otras palabras, como mismo, firma, mil, tf•iste, etc., creo pronunciar una i de timbre más abierto. ARAuJO, Fonética castellana, 1894,
páginas 29 y 3 r, señala tres matices de i en la palabra lindísimo: media,
cerrada y abierta, respectivamente. JossELYN, Études de Plwnétique espagnole, Paris, 1907, pág. 17, encuentra también tres matices de i en una
palabra de análoga estructura, mismísimo, pero en este otro orden :
abierta, media y cerrada; resulta, pues, que la i de -szmo que para el
primero es la más abierta, para el segundo es la más cerrada; cabía
una tercera opinión-que fuese i media-, y esto viene a deducirse,
en efecto, de las observaciones de CoLTON, La Phonétique castiltane,
Paris, 1909, pág. 41 . La i de mima, que para JossELYN, op. cit., págs. 19
y 134, es la más abierta que pudo registrar, para CoLTON, op. cit., página 77, es precisamente una de las más cerradas que nuestro idioma
posee.

�54

T. NAVARRO TOMÁS

VOCAL

e

EN

55

SIETE VOCALES ESPAÑOLAS

aquella= ak~:la

VOCAL

Elevación, r8; distancia a los incisivos, 50. La punta de
la lengua se apoya, como en i, contra los in~ sivos inferiores,
pero con presión
/
menor; zona de contacto del dorso con
el paladar, menor
que en i; amplitud
de la abertura palatal: 1) sobre los

e,

SEGUNDA EN

tener= ten~:l

Elevación, 10; distancia a los incisivos, 56. La punta de la
lengua se apoya contra los incisivos inferiores más suavemente que en e-aquella;
la zona de contacto
del dorso con el paladar es asimismo menor que en e-aquella;
amplitud de la abertura palatal : sobre

te

Caquella.

tener.

ve[r].

pe[ña].

dientes, 29; 2) sobre los alvéolos, 23; 3) sobre el prepaladar, 19,50; 4) sobre el mediopaladar, 16; 5) sobre el postpaladar, l 5,50; medida vertical de la abertura en esta parte,
ca. 4 mm. Abertura de los labios, 54 x 9; avanzamiento, 7.
Abertura de las mandíbulas, 7.
Formas análogas: bello, ella, sello, peña, seña, leña, leche,
fecha, hecho, estrecho 1, galleta, añejo.

1
En and. i.titr~co, según F. WuLFF, Un chajitre de Plwnétique,
avec transcrijtion d'un texte andalou, Stockholm, 1889,· pág. 22. En 'mi
pronunciación esta e es tanto más cerrada cuanto más fuerte la pronuncio. La e que pronuncio en tela, mesa,pena, te, etc.,.tiene un timbre
más abierto, intermedio, a mi parecer, entre la de aquellá y la segunda
de tener. En el paladar artificial se distinguen sin dificultad estas tres
variantes.

los dientes, alvéolos y prepaladar, abertura total; 4) sobre el mediopaladar, 27; 5) sobre el postpaladar, 21; medida vertical de
la abertura en este punto, ca. 12 mm. Abertura de los labios,
51 X 14; avanzamiento, 8. Abertura de las mandíbulas, IO.
Formas análogas: saber, ver, cerca, perla, verde 1 .
t Mi radiografía confirma la observación de STORM, Englische Philo!ogie, Leipzig, 1892, ·pág. 38, el cual hizo notar que en el esp. verde
la primera e es abierta; de Araujo, pág. 30 1 que halla también esta e
en la sílaba fuerte de intérprete, ser, etc.; de Josselyn, pág. 16, y
de Colton, pág. 37, que señalan asimismo e abierta en casos semejantes. Más abierta que la e de tener me parece la que pronuncio
en perro, guerra, cerro, aterra, 1·ey, reina; en pronunciación vulgar
manchega-en La Roda-óyese en estos últimos casos una a palatal:
rey=r~i, reina =r~ina, y del mismo modo seis =s~ís, aceite= a0~ite,
veinte= b~i9-te. Col ton, 38-391 dice que la e castellana, en general, es
abierta en sílaba cerráda, ortográfica o fonética, más si es tónica qut:'

�T. NAVARRO TOMÁS

VOCAL

a

EN

padre= pá:dre

VOCAL

Elevación, 6; distancia a los incisivos, 60. Punta y predorso
de la lengua recógense ligeramente, hundién ose un poco bajo
el nivel del borde
de los incisivos inferior~s; el centro
del predorsosehundealgo más que sus
bordes, iniciándose
de este modo en

padre.

57

SIETE VOCALES ESPAÑOLAS

o,

SEGUNDA EN

olor =olQ:J

Elevación, 2; distancia a los incisivos, 66. La lengua se
recoge hacia dentro, hundiéndose en la caja de la mandíbula
inferior; la punta de la lengua queda al nivel de las encías inferiores, sintiendo a6n levemente su contacto; el dorso no deja

pavo.

esta parte de la lengua una leve concavidad 1 • Sobre el paladar
artificial, el dorso de la lengua sólo deja huellas de contacto
contra la cara de los cuartos molares, 32 mm. de amplitud 2;
la medida vertical de la abertura hacia esta parte viene a ser
ca. 16 mm. bertura de los labios, 49x 12; avanzamiento, 8.
Abertura de las mandíbulas, 12.
Formas análogas: pasa, taza, caso, dame, pavo, dado, dama.

si es átona; a este mismo resultado llegaron los Sres. Grammont y Millardet, de la Universidad de Montpellier, en un ligero examen de mi
pronunciación, En sílaba cerrada por r, rr, les, al parecer, más abierta
que en sílaba cerrada por otra consonante.
1 Esta concavidad es mucho mayor y afecta a todo el dorso visible
de la lengua, pronunciando la palabra padre enfáticamente.
2
En pronunciación enfática no obtengo huella alguna: la lengua se
retira indudablemente más hacia el fondo de la boca.

olor.

olla.

huella en el paladar artificial. Abertura de los labios, 28 x 7;
avanzamiento, 12. Abertura de las mandíbulas, 8.
Formas análogas: autor, calor, flor, corto, torpe, enorme,
forma 1 .

1
SToRM, op, cit., págs. 37-38, llama la atención sobre la o abierta
española en orden, Córdoba y sordo. Coiten, pág. 32, halla en general
esta o en sílaba cerrada, y más especialmente ante l, r, rr, en silaba
tónica. Es, pues, de extrañar que Josselyn no encontrase o abierta
entre los sujetos que estudió. Para Araujo, pág. 31, la o de amor es
cerrada; Coiten cree ver en esta observación un posible dialectalismo
de la pronunciación salm,mtina de Araujo.

�58

SIET&amp; VOCALES ESPAÑOLAS

T. NAVARRO TOMÁS

vocAL o

EN

olla= 9:!a

CUADRO COI\IPARATIV O

Elevación, 7; distancia a los incisivos, 70. La punta de la
lengua desciende bajo el nivel de las encías, apartándose un
poco de ellas; el dorso se recoge, elevándose hacia el velo del
paladar; no deja huella
en el paladar artificial.
Abertura de los labios,
2ox5; avanzamienlo, 14.
Abertura de las mandíbulas, 6.
Formas análogas: bollo, molla, pollo 1•

l

E

59

VOCAL U EN

~
aquella

~
tener

a

Q

padre

olor

Q
olla

u

pide

20

18

10

6

2

7

9

45

so

56

60

66

70

75

t 56

54

51

49

28

20

10

Elevación de la lengua.
Di!~s~~i~..ª. _1~~. ~~~~s~~
Abertura horizontal de
los labios ...........

!

lu

A~=~~~~-~~~t~~-~~ ~~~ !

8

9

14

12

7

5

3

A~~~!ª.~~~~~~ ~~- l·o·s· l.ª.'

!

7

7

8

8

12

14

16

~~~-~í~ !

5

7

10

12

8

6

4

Atesa~~.~~ -1~~.

tu=tÚ:

Elevación, 9; distancia
a los incisivos, 7 5.
(
La punta c!e la lengua se
retira unos milímetros
tu.
de la base de los dientes, quedando como suspendida dentro del hueco de la mandíbula inferior; el dorso se recoge hacia el fondo de la boca,
elevándose más que en o-olla; no deja huella en el paladar
artificial. Abertura de los labios, ro X 3; avanzamiento, 16.
Abertura de las mandíbulas, 4.
Formas análogas: luna, cuba, suma, humo, uva, supo 2 ,
1 En pollo transcribe Colton, pág. 33, una o abierta: pq!o o pqyo;
en mi•pronunciación, a lo menos, es cerrada. En palabras como ocho,
ojo, coche, cosa, sota, tnoro, gloria, etc., creo pronunciar una o menos
cerrada que la de olla y menos abierta que la de 0101·; la o de gloria
es, sin embargo, para V.Tulff, pág. 32, una o abierta, más abier~a que la
de hombre; para Araujo, pág. 31, la o de gloria es la o más abierta del
castellano; para Colton, pág. 71 1 es, en cambio, una o no muy abierta
y aun generalmente cerrada.
2 · Pronúnciase una u de timbre más abierto en sílaba cerrada: 1mrla,
oculto lumbre, muslo, hiwto, etc. vVulff, pág. 31; Araujo, pág. 32; Josselyn, ;ág. 22, y Colton, pág. 36 1 coinciden en esta misma observación.

Atendiendo a la distancia entre el punto más alto de la
lengua y los incisivos, las vocales descritas resultan ordenadas
según aparecen en el cuadro precedente. La distancia menor
es la de i-pide; la mayor es la de u-tu; a-padre ocupa exactamente el centro de esta serie, a igual distancia- r S mm-de
ambos extremos; e-aquella y o-olla se corresponden, ambas
a ro mm. de a-padre y a S mm. de sus extremos respectivos;
e-tener y o-olor no se corresponden exactamente; la primera
está más cerca de a-padre que la segunda; de aquí que entre
e-tener y e-aquella haya más separación que entre o-olor y
o-olla; la acción de los labios en estas últimas hace, sin embargo, que haya entre ellas tanta diferencia de timbre como entre
las dos primeras.
Según esto, parece evidente que la a de padre representa
la vocal neutra o media de mi sistema vocálico. La falta
de coincidencia entre el punto de articulación de esta vocal
- 60 mm. - y el centro de mi paladar - 50 mm. - se observa asimismo en las vocales francesas, a juzgar por las
medidas de Rousselot 1, el cual en un paladar de 86 mm. de
1 RoussELOT, Prin.cipes de Phonétique expérirnentale, PariS', Welter,
1901-1908, págs. 647-48.

�60

T. NAVARRO TOMÁS

profundidad halla la articulación de a media a 50 mm. de los
dientes 1 .
En a-padre la elevación de la lengua es aproximadamente
igual o poco mayor que la que ésta presentj al respirar con
la boca entreabierta. En las demás vocales la lengua se eleva gradualmente dentro de cada serie; palatales: e-tener 9,
e-aqu.ella 18, i-pide 20; velares: o-olor 2, o-olla 7, u-tu 8; la
posición más alta de la lengua entre las vocales anteriores
es la de i-pide, y entre las posteriores la de u-tu; e-aquella y
o-olla se corresponden, tanto por su proximidad a los extremos como por su separación de sus respectivas variantes
abiertas; en o-olor la lengua está más baja que en a-padre 2 •
1
Entre las variantes de a que junto a esta a media puedan existir
en mi pronunciación, es principalmente perceptible al oído la que pronuncio en palabras como algo, alba, salgo, caja, bajo, etc.; esta a tiene
un timbre más velar que la de padre; comparando la posición de los
labios y de la lengua entre a-padre y o-olor nótase, en efecto, entre
estas dos vocales mayor lugar para una articulación intermedia que
entre cualquier otros dos términos de la serie. STORM, Engl. Phi!., página 1 30, creyó hallar en la a castellana de nada, ve1·dad el mismo
timbre que en la francesa de patt e; Wullf, págs. 240-41, señala en
cabatto a palatal y en ya, claro, a media; Araujo, pág. 29, admite varias especies de a según este principio: a enérgica=a velar, a relajada=a palatal; V1ANNA, Romania, XXIV, pág. 299, sólo admite una a
meclia, entre fr. patte y páte; Josselyn, pág. 8, registra dos variantes:
a tónica y protónica= a media, a postónica=a palatal. Colton, páginas 23-30, es el que ha estudiado este punto con mayor detenimiento;
sus conclusiones son opuestas a las de Araujo y Josselyn; para él
a fuerte, en sílaba cerrada, es a palatal, y a débil, en sílaba abierta,
es a velar. No debe ser ésta, sin embargo, una solución definitiva: esbien fácil oír en el teatro, en la pronunciación de actores castellanos,
una a fuerte, claramente velar, en palabras como piedad, verdad, liberal, etc. Mi a-padre parece estar de acuerdo con la a que Col ton señala en la pág. 25, fig. 2, entre sus dos variantes extremas, palatal y
velar, la cual, según él, pág. 24, se pronuncia un poco más atrás que
la palatal 'Y se encuentra en sílaba abierta acentuada.
2
Esta misma observación puede hacerse sobre las. racliografías de
E1JKMAN, Tite Tonge position in the prommciation of some vowels, Vox,
1914, págs. 140-41. En cambio ATIUNSON, M etl1ods of Mouth-mapping,
Die Neueren Sprachen, 1898-99, VI, págs. 494-503, por medio de su

61

SIETE VOCALES ESPAÑOLAS

El paladar artificial revela, dentro de la serie i t e.t ,,.YJ a J un
ensanchamiento progresivo de la abertura Jinguopalatal:
Vocales .....................................
Amplitud de la abertura sobre los dientes ......
los alvéolos .....
el prepaladar....
el médiopaladar .
el postpaladar ...

Ir

28
19
14
9
11,50

~

a

X
X
29
X
X
23
19,50 X X
16
27 X
15,50 21 32

La amplitud total en cada caso va representada por z. Las
vocales de la serie velar, como queda dicho, no dejan huella
en mi paladar artificial. He pronunciado las palabras humo,
pomo, cubo, mudo, modo sin obtener contacto alguno 1 .
La acción de los labios tiene principal importancia en las
vocales velares; por su abertura horizontal - de comisura a
comisura - estas vocales aparecen escalonadas a distancias
considerables: ze-tu ro, o-olla 20, o-olor 28; entre esta última
y a-padre 49, hay una diferencia de 21 mm.; en cambio entre
las vocales palatales la diferencia es insignificante: e-tener 51,
e-aquella 54, i-pide 56. En mi pronunciación familiar, menos
esmerada, como he dicho, que la que representan las radiografías, he obtenido medidas menos distantes: u,-tu 34, o-olla 39,
o-olor 43, a-padre 54, e-tener 54, e-aquella 55, i-pide 56. En
cuanto a la separación vertical de los labios, la mayor abertura
se da en e-tener 14, y en a-padre 12; disminuye en las pala- •
tales: e-aquella 9, i-pide 8; y disminuye asimismo, pero con
mayores intervalos, en las velares: o-olor 7, o-olla 5, u-ttt 3 2•
Mouth Measurer obtiene en o abierta mayor elevación que en a. RousSELOT, Princ., pág. 667, según una inscripción de vocales francesas
hecha por medio de ampollas de caucho, obtiene resultados análogos
a los de Atkinson.
1 Los mismos ejemplos con los cuales Josselyn, págs. 20-22, obtuvo
palatogramas de o, u: momo, mu[ta] y lum[bre], en mi pronunciación
no dejan huella.
2
Comp~rando estas _medidas con las de RoussELOT, Prlnc., página 690, adv1értese en mis vocales, aun en pronunciación esmerada,

�T, NAVARRO TOMÁS

La abertura de los labios viene a ser igualmente redondeada en u-tu IO X 3, o-olla 20 x 5 y o-olor 2 7 x 7; las dimensiones cambian según la vocal, pero la proporción apenas
varía 1 . El avanzamiento labial, a partir de a-padre 8, aumenta
gradualmente en las velares: o-olor 12, o-olla 14, u-tu 16; en
las palatales es casi invariable.
La mayor abertura de las mandíbulas se da en a-padre 12;
disminuye progresivamente en las demás vocales, dentro de
cada serie; palatales: e-tener IO, e-aquella 7, i-pide 5; velares:
o-olor 8, o-olla 6, u-tu 4. Comparando estas medidas en su
valor absoluto con las obtenidas por Grandgent, Eijkman y
Rousselot, reunidas por éste, Principes, pág. 708, en un cuadro de conjunto, adviértese en mis vocales una posición de
las mandíbulas más cerrada, en general, que en las vocales
francesas (R), y más abierta que en las holandesas (E) e inglesas (G); en la vocal a, por ejemplo, R. mide 20; yo, 12;
E. 8,7 5 y G. 7. Consideradas proporcionalmente, mis medidas
coinciden con las de estos autores dentro del mismo orden
en que Rousselot las presenta.
T.

NAVARRO

To111As.

una acción labial menos marcada que en las vocales francesas: menor
redondeamiento en las velares y menor estrechez vertical y alargamiento horizontal en las palatales.
1 Araujo, pág. 32 1 dice que o cerrada es más redondeada que
o abierta; Colton, pág. 72, cree, por el -contrario, que en o abierta el
redondeamiento es mayor que en o cerrada.

MISCELÁNEA

LA FORTUNE EN ESPAGNE
D'UN VERS 1TALIEN

Lope de Vega, dans l' Arte nuevo de hacer comedias en este
tiempo (vers 17 4 et suiv. de l'édition du Bulletin Hispanique
d'octobre-décembre 1901), dit ceci:
Lo trágico y lo cómico mezclado,
y Terencio con Séneca, aunque sea
como otro Minotauro de Pasife,
harán grave una parte, otra ridícula,
que aquesta variedad deleyta mucho:
buen ex emplo nos da naturaleza,
que por tal variedad tiene belleza.

Nous avous fa, comme je l'ai montré, un souvenir du vers
italien Per troppo (ou malta) variar natura ebella, ou encore
Che per tal variar natura e bella 1, qui doit appartenir a un
auteur du xv1• siecle dont le nom ne m'est pas connu. Ce vers
n'exprime au fond qu'une idée fort banale, c'est a savoir que
la beauté de la nature tient asa grande variété: il n'en a pas
moins obtenu en Espagne le plus grand succes qu'attestent
de tres nombreuses citations textuelles ou allusions. Aux cinq
1
Cette le&lt;;;on de La Galatea de Cervantes est confirmée par le
Portugais Francisco de Holanda, qui cite le vers ainsi: E por tal variar natura e bella (voir ses Quatre dialogues sur la peinture, traduction
de Léo Rouanet, París, 1911, p. 107).

�T, NAVARRO TOMÁS

La abertura de los labios viene a ser igualmente redondeada en u-tu IO X 3, o-olla 20 x 5 y o-olor 2 7 x 7; las dimensiones cambian según la vocal, pero la proporción apenas
varía 1 . El avanzamiento labial, a partir de a-padre 8, aumenta
gradualmente en las velares: o-olor 12, o-olla 14, u-tu 16; en
las palatales es casi invariable.
La mayor abertura de las mandíbulas se da en a-padre 12;
disminuye progresivamente en las demás vocales, dentro de
cada serie; palatales: e-tener IO, e-aquella 7, i-pide 5; velares:
o-olor 8, o-olla 6, u-tu 4. Comparando estas medidas en su
valor absoluto con las obtenidas por Grandgent, Eijkman y
Rousselot, reunidas por éste, Principes, pág. 708, en un cuadro de conjunto, adviértese en mis vocales una posición de
las mandíbulas más cerrada, en general, que en las vocales
francesas (R), y más abierta que en las holandesas (E) e inglesas (G); en la vocal a, por ejemplo, R. mide 20; yo, 12;
E. 8,7 5 y G. 7. Consideradas proporcionalmente, mis medidas
coinciden con las de estos autores dentro del mismo orden
en que Rousselot las presenta.
T.

NAVARRO

To111As.

una acción labial menos marcada que en las vocales francesas: menor
redondeamiento en las velares y menor estrechez vertical y alargamiento horizontal en las palatales.
1 Araujo, pág. 32 1 dice que o cerrada es más redondeada que
o abierta; Colton, pág. 72, cree, por el -contrario, que en o abierta el
redondeamiento es mayor que en o cerrada.

MISCELÁNEA

LA FORTUNE EN ESPAGNE
D'UN VERS 1TALIEN

Lope de Vega, dans l' Arte nuevo de hacer comedias en este
tiempo (vers 17 4 et suiv. de l'édition du Bulletin Hispanique
d'octobre-décembre 1901), dit ceci:
Lo trágico y lo cómico mezclado,
y Terencio con Séneca, aunque sea
como otro Minotauro de Pasife,
harán grave una parte, otra ridícula,
que aquesta variedad deleyta mucho:
buen ex emplo nos da naturaleza,
que por tal variedad tiene belleza.

Nous avous fa, comme je l'ai montré, un souvenir du vers
italien Per troppo (ou malta) variar natura ebella, ou encore
Che per tal variar natura e bella 1, qui doit appartenir a un
auteur du xv1• siecle dont le nom ne m'est pas connu. Ce vers
n'exprime au fond qu'une idée fort banale, c'est a savoir que
la beauté de la nature tient asa grande variété: il n'en a pas
moins obtenu en Espagne le plus grand succes qu'attestent
de tres nombreuses citations textuelles ou allusions. Aux cinq
1
Cette le&lt;;;on de La Galatea de Cervantes est confirmée par le
Portugais Francisco de Holanda, qui cite le vers ainsi: E por tal variar natura e bella (voir ses Quatre dialogues sur la peinture, traduction
de Léo Rouanet, París, 1911, p. 107).

�MlSCEL\NEA

A. 1110REL·FATI0

que j'avais déja rapprochées du passage de Lope, mes lectures m' en ont fourni un certain nombre d' au tres. V oici la liste
approximativement chronologique de toutes celles que le hasard m'a fait trouver; il en existe sans do~e encore chez bien
des auteurs des derniers siecles 1 :
Que a no estar así afligida [la vida]
de diversas profesiones
de hembras y de varones,
sería muy desabrida
y muy dura
para toda criatura;
porque por el variar,
según el refrán vulgar,
es hermosa la natura.

(Cristóbal de Castillejo, Diálogo de las cóndidones de las mujeres, dans les Poetas de los siglos XVI y XVII, éd. Rivadeneyra,
tome I, p. 197 b.) Cette citation nous montre que de bonne
heure, dans la premiere moitié de xvr• siecle, le vers avait
deja une valeur proverbiale.
2.

Excelso rey, assí como hermosa
poi· su variar le muestra la natura,
que nunca un día como otro es una cosa,
mas cada hora nos muestra otra pintura .....

5.

(Lope de Vega, Amar sin saber a quien, acte II, scene 2.)
6.

Che por tal variar natura ebella.

(Cervantes, Galatea, livre V. Dernier vers du sonnet: Si el
áspero furor del mar airado.)
4.

Que por el [gusto] que tiene vario
fué hermosa naturaleza.

(Lope de Vega, Los peligros de la ausencia, acte J•r, scene 2.)
II s'agit ici d'une femme de sang melé.

7.

Suele, Alberto,
de cuando en cuando hacer naturaleza,
aunque es en vari'ar tan admirable,
igual conformidad de su destreza.

(Tirso de Molina, El celoso prudente, acte II, scene 7.)
8.

La hermosura,
del mundo tanto es mayor,
cuanto es la naturaleza
más varia en él.

(Tirso de Molina, Don Gil de las calzas verdes, acte_II, scene 2.)
9.

Per troppo variar natura ebella,
y sin la variedad queda desnuda
del pez que nada y del halcón que vuela.

(Vicente Espinel, Poetas líricos de los siglos
vadeneyra, tome II, p. 520 a.)
IO.

XVI

y

XVII,

éd . Ri-

El que ningún cuidado le desvela,
mucho tiene de bestia. Al fin, en todo
per molto variar natura e bella.

(El príncipe de Esquilache, Poetas líricos de los siglos xny xvu
éd. Rivadeneyra, tome II, p. 3 I 7 a.)
'
I 1.

Je ne répete pas ici celles qu'ont réunies MM. Schevill et Bonilla dans leur édition de La Galatea (Obras completas de Miguel de Cervantes Saavedra, Madrid, 1914).
1

Que el hombre que llega a estar
del ciego dios más herido,
no deja de ser perdido
por el troppo variar.

(Alarcón, Todo es ventura, acte III, scene 9.)

(D. Luis Zapata, Carlo Famoso, chant XXVIII, strophe r.)
3.

Por la variedad hermosa
natu1·aleza se lla?Jta.

Para mi gusto la agradable alternación, la hermosa variedad;
que si per trojpo variar natura ebella, mucho más el Arte.

(Gracián, Agudeza y arte de ingenio, éd. de 1649, p. 369.)
Tm.m III.

5

�~USCELÁNEA

66

MISCELÁNEA

Sabiendo cuán agradable es el troppo va1·iar.

12.

. (Estebanillo González, éd. Ri vadeneyra, p. 3 I 7 b.)
la regla
del italiano,per troppo
variar natura ebella.

(Comella, Las pelucas de las damas, sainete.)

14.

Lo mejor mal que pese a los que viven y beben a costa de
la ubérrim~ tontería humana, lo mejor es lo constante, y no
el troppo varia,·.

(F. Rodríguez Marín, Burla burlando, Madrid, 1914, P· II2.)
M. A. Farinelli, dans le compte-rendu tres ins~ructi~ qu'._H
blié de mon édition de !'Arte de Lope dans 1 Archzv fur
a pu
L.
t e CIX
d Studium der neueren Sprachen und ztteraturen, om
'
as 458 et suiv dit que le per troppo variar lui para'it ~tre
pages
.,
'
C 'est
plut6t une locution proverbiale qu'un vers de poete. e n
pas mon impression. Je suis porté croire que cette pe~sée
banale n'a été si bien accueillie en Espagne que par:e q~ e~le
était recommandée aux lettrés de ce pays par un poete JOUlSsant d'une certaine notoriété. A. MoREL-FATIO.

a

OBRAS MAL ATRIBUÍDAS A ROJAS ZORRILLA
Una vez más se demuestra cuán sujeto a engaño está el referir una comedia a un autor por razones meramente exter~as. El
Sr. Cotarelo y Mori, en su muy erudito libro J?~n Francisco de
Rojas Zorrilla, Madrid, 1911, analiza en las pagm:s 214-2~6 la
comedia Saber de una vez, que con el título de Suenos son bzenes
y males, sin nombre de autor, se representó en 17~4- El Sr. C.,
basándose en el manuscrito de la Biblioteca ~ac10nal 16999,
incompleto, en que se atribuye la obra a Rops, la da como
de este autor. Pero Saber de una vez es Saber del mal y del

bien, de Calderón, publicada en el tomo VII de Rivadeneyra 1 •
La copia contenida en este manuscrito es muy defici'ente, y
se interrumpe en la tercera jornada con los versos «Detrás
de esta peña, escasa De sombras, podrás ponerte» (Rivadeneyra, VII, 33 a); el copista añadió, por su gusto, «aquí da fin
la comedia».
En la página 241 menciona el Sr. C. Et alcalde Ardite,
«entremés de D. Francisco de Rojas» 2 • P_ero en el texto contenido en el manuscrito l 5l 68 de la Biblioteca Nacional falta
toda indicación de autor. En primer término figura en ese
manuscrito el auto sacramental de Rojas, Los acreedores del
hombre. El Sr. Paz y Melia, Catálogo ..... , pág. 17, atribuye Et
alcalde Ardite a Rojas, con interrogación.
En fin, no puede decirse que sea de Rojas La prudencia en
et castigo, en tanto que no se preqenten razones que lo demuestren. En la página 212 dice el Sr. C. que esta comedia es de
Rojas. El único argumento es que aparece a nombre de aquél
en la parte 44 de Comedias escogidas, impresa treinta años
después de la muerte de Rojas. En el Catálogo de Medel se
«cita una de Lope del mismo título; pero ésta es ciertamente
de Rojas», afirma el Sr. C., «y el asunto muy parecido al Celoso prudente, de Tirso ». Pero Schaffer, Gesch. span. nat. Drama, I, l 16, compara la obra con El castigo sin venganza, con
la cual la analogía es mucho más próxima que con El celoso
prudente; y sin vacilar la atribuye a Lope. Rennert, Bibliography of Lope de Vega, 1915, pág. 230, parece inclinarse a aceptar la opinión de Schaffer; una lectura atenta de esta comedia
no revela analogías especiales con otras de Rojas. Los rasgos
de erudición del primer acto no parecen propios de este autor;
en cambio no desentonarían en una obra de Lope ( «que a la
amistad en dos cuerpos Le da Cicerón un alma », pág. 329b;
«es bien que se asombre Horacio, como dice Cenofón», pági1
Tampoco ScaAcK, Hist. lit. dramát., V, 46, notó que esta comedia
era la de Calderón; él supone que puede ser de Francisco o Pedro
&lt;le Rojas.
~ En su Colección de Entremeses (I, LXXVIII) dice más cautamente el
Sr. C.: •El alcalde Ardite, atribuído a Rojas Zorrilla.&gt;

�MISCELÁNEA

MISCEL.(~EA

na 326 0 ; «esto en su trono escribió Ciro, bárbaro prudente»,
pág. 327 0 ) . Pero sí es extraño que Lope haya extremado hasta
ese punto la concepción de la honra 1 . Es difícil, por el momento, resolver la cuestión. A. CASTRO. 4

sencillamente a cons + lj, dado que este caso es único. Pero
ahora creo que no es ése motivo bastante para desechar la
explicación de M. P., porque aquélla se acomoda perfectamente a la fo~ética: en -clj- ha debido palatizarse temprano -l.J-,
Y ese somdo palatal se ha ensordecido por ir después de consonante. Prescindiendo de esto, no puede admitirse la etimología *cocculan·a, porque difícilmente hubiera resultado más
que *cuchera; la forma cuchara que da Sch. es tardía; el antiguo español y los dialectos sólo conocen cuchar(cochleare .
En cuanto a cacho, no sé que signifique 'perrito' en español
com~ dice REt Wtb., 1771; es nombre de pez (v. Dice. Aca~
demza, 14/); habrá, pues, que explicar cachorro aisladamente
En apoyo de *muttilus no queda, por consiguiente, sino otr~
forma ~ipotéti:a, *cattulus. En fin, aun admitiendo *-tt(u)len la ehmolog1a, es problemático que. al evolucionar *-ttl- se
conservase la doble consonante en el derivado (*-ccl-); cabe,
en todo c~so, du~a~lo_1 . Por estas razones sigo creyendo probable la etimolog1a "'multare) mochar. A. CASTRO.

68

MÁS ACERCA DE «MUCHACHO &gt;&gt; 2

L. Sainéan, Création métaphorique, pág. 18, relaciona muchacho con las denominaciones del «gato » : micho, -a, -ina;
A. Sperber, Prinzipien fragen d. rom. sprachwiss., II, l9II,
página 145, lo deriva de musculus. No es admisible ninguna ele las dos etimologías, por no citar estos autores pruebas
de un proceso semántico, a primera vista sorprendente.
Al mismo tiempó que yo, daba H. Schuchardt otra explicación del origen de muchacho en su artículo Die Herleitung
aus dem Baskischen bzw. Jberisclzen in Meyer-Lübkes Rom.
Etym. Wb . (pis S. 560) 3 • Supone Sch. que la contradicción
entre -ch- y -t' l- se explica suponiendo en la etimología -ttl- :
*müttilu, *müttlu)mocho. En apoyo de ello cita: *cattülu
((cati:ílu+cattu))cachorro (y cacho 'perrito') y *coccularia
((cochleare + *coccula)) cuchara. En cuanto a este último ejemplo, hay que discutir si es necesaria la etimología
propuesta. Sch. no admite la explicación de Salvioni, Roni.,
XXXIX, 442: fusión ele *cujara y cuchillo. A su vez Salvioni
propuso esto último por no convencerle la explicación de Menéndez Pidal, Gram.' hist., § 53, 6, de que la ch aquí se deba
Véase el análisis del asunto en la págiaa 29 de este cuaderno.
Véase RFE, 1914, I, pág. 402. Según lo dicho allá sobre ajumado,
debe corregirse el avimada de BERCEO, Mlg., 39 3 (Rivad., LVII, 104 b),
en aiumada. Un manuscrito del siglo xvm, existente en Santo Domingo de Silos ~ fuente del texto de Sánchez, de lo que pronto tratará
A. G. Solalinde-, dice claramente aiumada en ese 1.ugar.
s Página 1 1 de la tirada aparte de la Revue lnte:national des ~tu.des
Basques, 1914; lo único que en dicho año se publicó de esa revista, la
que, por cierto, lleva aquí el título de Revue Basqz¿e.

UN SONETO INÉDITO DE LUIS VÉLEZ
DE LUIS VELES AL CONDE DI¡: OLIVARES 2

Cavalleri,;;a tiene Vuecelencia
cámara tiene Vuecelencia y tod~;
Y soy del mismo quebradi,;;o lodo
que hizieron a Quincoces y a Canen,;;ia.
Bálgame por serv!cios la pa,;;ien,;;ia
con que a uger destos fieros me acomodo :
rey tengo natural, español, godo,
Y en bos está su humana omnipoten,;;ia.

1

2

1

D"ice

s

Ronz.,
?
• «""a c' ,_ ecrl'
1·
. 1910, XXXIX , 44 -n•
.In
e
O 1 una 1ng~a O un d1aletto neo-latmo che distingua tra gli esiti di -ccl- e quelli
&lt;l1 -el-?.
2 Bibl. Nac., ms. ro 794, fol. 5 i 3 v.
• ALVIONr,

�70

MJSCEL,\NEA

Yo nasí en el rinión de Andaluc;;ía,
y no es justo que en siglo de Gusmanes
tenga cautiva en Londres mi poesía.
¡Muera yo entre Thenorios y M1rbanes,
que juro a Dios que estoy con poplexía
de Contintones y de Boquinganes!

El soneto de Luis Vél~z es muestra de una poesía de circunstancias que, sin duda, fué abundante y muy gustada a la
sazón entre los amigos y servidores del conde-duque. Como
es sabido la conducta de los cortesanos ingleses que acompañaron ;l príncipe de Gales durante su estancia en Madrid,
no correspondió a los deseos y precauciones del rey Jacobo 1 ·
«He sabido, dice Howell, que algunos cortesanos se burlan
de la galantería española y que hacen comentarios tan groseros como su actitud» 2 •
No faltaron la rivalidad 3 y las querellas personales 4 entre
Buckingham y Olivares, ni dejaron tampoco los poetas_Y :111ªlistas madrileños de atestiguar solemnemente la supenondad
de este último. Así llegan a notar la dignidad y magnificencia
de sus maneras ante el príncipe mismo 5 • Por lo demás, la
1

Carta del rey a Carlos y a Buckingham. Véase HuMB, La Cour

de Pliilije JV et la décadence de l'Espagne, traduc. Condamin etBonnet,

página 94.
.
R
2 Familiar Letters, citado por HuME, op. cit., pág. 94, Y GARDINE ,
History of England, 1603-1642, V, 43-44 Y 103.
3
,¿Crees tú, preguntaba Jacobo a Williams, que esta caballeresca
perecrrinación concluirá venturosamente con alcanzar l~ doncella es- .
pañoia y conducirla en breve a Inglaterra?-Señor, replicó el_ guardasellos si mi señor el marqués honra al conde-duque de Olivares, o
si Oli~ares se muestra galante con mi señor el marqués Y recu~rda
que se trata de un privado de Inglaterra, los amo~es pueden terminar
prósperamente; pero si mi s~ñor el ma:qués olvida dónde está Y no
se humilla a Olivares, 0 si Olivares olvida qué clase de huésped ha
recibido con el príncipe y se conduce altivamente y como un grande
de Castilla con mi señor el marqués, la provocació_n puede se~ fatal
para las buenas intenciones de Vuesfra Majestad.» GARDINER,oj. cit., 45·
,
GARDINER, op. cit., V, 38 y 116.
•
~ HuME, op. cit., pág. 72 . En el ms. 235 4, fol. 21, de la Nacional se
encuenfra una curiosa carta del rey de Inglaterra al conde-duque,

MISCELÁNEA

71

falta de tacto de Buckingham y sus maneras insolentes 1 justifican los interesados comentarios de la clientela de Olivares.
Versos _l -2.-Leo «Vuecelencia» conforme a lo dicho por
Terreros : «Vuecelencia, en abreviatura V. E . o V. EX.a, lo
mismo que vuestra Excelencia, síncópa suya y más usado»
(Diccionario). En igual caso, el Sr. Rodríguez Marín lee« Vuexcelencia» (Cinco poesías autobiogrcijicas de L. V. de Guevara,
Revista de Archivos, 1908, 2, pág. 76). El Sr. Bonilla no re~
suelve la abreviatura (Algunas poesías inéditas de L. V. de G.
sacadas de varios manuscritos, Revista de Aragón, III, 1912,
página 57 4). Cfr.: Diccionarios de Autoridades y de la Academia, 14/ edición.
Versos 5-6. - Luis Vélez fué nombrado ujier de cámara
del príncipe de Gales, y sus servicios debieron prolongarse
por todo el tiempo que el príncipe pasó en Madrid- de 17 de
marzo 2 a 30 de agosto de 1623- , pues Vélez dice que estuvo «dándose toques con Calvino cinco meses.». Véase el importante artículo del Sr. ·Rodríguez Marín, ya citado. En un
memorial del poeta pidiendo a Felipe IV una plaza de ayuda
de guardarropa, cuenta, efectivamente, entre. sus servicios los
que prestó al de Gales. La grafía -ger puede representar un
caso de absorción de la vocal por una consonante prepalatal,
Y tener, por tanto, valor fonético; el antiguo uzier pudo dar
uger, como dizieron, dijeron. (Cfr.: Hanssen, Gram. hist., párrafo 56.)
·
Verso I 2. - Cinco caballeros de apellido Marbán constan
en el índice de las pruebas de los que han vestido el hábito
de Santiago. Vélez de Guevara puede referirse más concretamente al primero de ellos, Juan Marbán y Bernaldo de Q~irós,
ayuda de cámara de Su Majestad, Madrid, 1623 . (Vignau y
Uhagón, pág. 209.)
cpariente y amigo claríssimo , . Compárense las observaciones de un
cronista enemigo de Olivares, Historia de Felipe I I E, Documentos inéditos, 60, págs. 424-441 .
1 GARDINER, op. cit., 34 y 11 4 115 •
2
El príncipe llegó a Madrid el día 71 pero la entrada oficial no se
verificó hasta el domingo, 17.

�72

l\1ISCEL1\NEA

Verso 14. - «Continton », o mejor «Cotinton», como escriben otros documentos contemporáneos, y «Boquingan» o
«Botingan » acompañaron al príncipe desde su salida de Inglaterra. El barón Francis Cottington y J&lt;!rge Villiers, primer
duque de Buckingham, intervinieron de modo muy diferente
en el proyectado matrimonio de Carlos con la infanta María
de Austria. Cottington, espíritu de elevadas prendas, desempeñó en España, entre 1609 y 1650, importantes misiones
diplomáticas. Acaso sugirió a nuestro Gondomar la idea de
unir al príncipe de Gales con una infanta de . España, y trabajó, un tanto candorosamente, por una posible alianza entre
los dos reinos. Buckingham, por su parte, fué el verdadero
responsable-manejado por Gondomar-del viaje secreto del
príncipe. Acabar de una vez las difíciles negociaciones para el
matrimonio y llevarse a Inglaterra a su prometida, era, según
Buckingham, «a gallant and brave thing for his Highness». A
juicio de Cottington, en cambio, el viaje ponía en grave peligro la política de amistad con España 1.
·
El verso 4 pide un comentario que yo no sé darle por
ahora. Quincoces y Canencia son nombres de lugar: véase
Madoz, Diccionario, XIII, 315, yV, 449. J. GóMEZ ÜCERIN.
1 Dictionary of National Biography. Edited by L. Stephen and
S. Lee, 1885-1901 1 y GARDINER , o¡,. cit.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

GRIERA 1 GAJA, A. - La frontera cata/ano-aragonesa. Estudi geografico - lingiiistic. Memoria doctoral presentada a la secció 1ª de !'alta

facultat de Filosofía de l'Universitat de Zürich. - Barcelona, Institut
d'Estudis Catalans, 1914, 123 págs.= Desde luego puede observarse
que el libro del Sr. Griera encierra el gran valor de comunicarnos
una porción de datos sobre la frontera catalano-aragonesa, recogidos
más fiel y ampliamente que los que 'teníamos hasta ahora, y trata por
primera vez algunas cuestiones importantes, sobre todo la relación
entre la lingüística y la historia del país.
Aunque el libro lleva en su portada un I, y. se limita al estudio de
las vocales en el habla de la región, nada en el interior de la obra
alude a una continuación II; así que, sin esperar más ésta, haremos
algunas observaciones a lo publicado. Ante todo algo sobre método. El
Sr. G., en su página 15, lamenta que Saroi:handy haya estudiado los dialectos pirenaicos sin cuestionarios, pues sin éstos es muy difícil consegui1· recoger la mayoría de los fenómenos de la gramática histórica.
Yo creo que los trabajos de Saroi:handy contienen, dentro de su brevedad, un abundante materiai' fonético, morfológico y sintáctico mayor sin duda que si hubiera interrogado un cuestionario uniforme en
todos los lugares visitados; el defecto está en que por falta de ese
cuestionario uniforme no aparecen los lugares puestos en la necesaria
Y constante rel!lción que es de desear. Ciertamente el Sr. G. hace bien
en seguir como procedimiento de observación el sistema hoy en uso
de los cuestionarios uniformes, pero librémonos de creer que· este
método es el único, y bastante para dispensar de otra información fuera
~e ~os cuestionarios. Éstos tienen también graves deficiencias, y G. se
limita a ellos demasiado exclusivamente, según tendremos ocasión de
observar alguna vez.
Empecemos por señalar uno de tantos reparos al sistema de cues~ionarios tal como le vemos aplicado en este libro y en otros semeJantes. Que el investigador se limite a unos cuestionarios y a un número invariable de lugares, fijados unos y otros al comenzar el estudio
. cuando se opera en un vasto territorio estudiado,'
se comprende bien

�72

l\1ISCEL1\NEA

Verso 14. - «Continton », o mejor «Cotinton», como escriben otros documentos contemporáneos, y «Boquingan» o
«Botingan » acompañaron al príncipe desde su salida de Inglaterra. El barón Francis Cottington y J&lt;!rge Villiers, primer
duque de Buckingham, intervinieron de modo muy diferente
en el proyectado matrimonio de Carlos con la infanta María
de Austria. Cottington, espíritu de elevadas prendas, desempeñó en España, entre 1609 y 1650, importantes misiones
diplomáticas. Acaso sugirió a nuestro Gondomar la idea de
unir al príncipe de Gales con una infanta de . España, y trabajó, un tanto candorosamente, por una posible alianza entre
los dos reinos. Buckingham, por su parte, fué el verdadero
responsable-manejado por Gondomar-del viaje secreto del
príncipe. Acabar de una vez las difíciles negociaciones para el
matrimonio y llevarse a Inglaterra a su prometida, era, según
Buckingham, «a gallant and brave thing for his Highness». A
juicio de Cottington, en cambio, el viaje ponía en grave peligro la política de amistad con España 1.
·
El verso 4 pide un comentario que yo no sé darle por
ahora. Quincoces y Canencia son nombres de lugar: véase
Madoz, Diccionario, XIII, 315, yV, 449. J. GóMEZ ÜCERIN.
1 Dictionary of National Biography. Edited by L. Stephen and
S. Lee, 1885-1901 1 y GARDINER , o¡,. cit.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

GRIERA 1 GAJA, A. - La frontera cata/ano-aragonesa. Estudi geografico - lingiiistic. Memoria doctoral presentada a la secció 1ª de !'alta

facultat de Filosofía de l'Universitat de Zürich. - Barcelona, Institut
d'Estudis Catalans, 1914, 123 págs.= Desde luego puede observarse
que el libro del Sr. Griera encierra el gran valor de comunicarnos
una porción de datos sobre la frontera catalano-aragonesa, recogidos
más fiel y ampliamente que los que 'teníamos hasta ahora, y trata por
primera vez algunas cuestiones importantes, sobre todo la relación
entre la lingüística y la historia del país.
Aunque el libro lleva en su portada un I, y. se limita al estudio de
las vocales en el habla de la región, nada en el interior de la obra
alude a una continuación II; así que, sin esperar más ésta, haremos
algunas observaciones a lo publicado. Ante todo algo sobre método. El
Sr. G., en su página 15, lamenta que Saroi:handy haya estudiado los dialectos pirenaicos sin cuestionarios, pues sin éstos es muy difícil consegui1· recoger la mayoría de los fenómenos de la gramática histórica.
Yo creo que los trabajos de Saroi:handy contienen, dentro de su brevedad, un abundante materiai' fonético, morfológico y sintáctico mayor sin duda que si hubiera interrogado un cuestionario uniforme en
todos los lugares visitados; el defecto está en que por falta de ese
cuestionario uniforme no aparecen los lugares puestos en la necesaria
Y constante rel!lción que es de desear. Ciertamente el Sr. G. hace bien
en seguir como procedimiento de observación el sistema hoy en uso
de los cuestionarios uniformes, pero librémonos de creer que· este
método es el único, y bastante para dispensar de otra información fuera
~e ~os cuestionarios. Éstos tienen también graves deficiencias, y G. se
limita a ellos demasiado exclusivamente, según tendremos ocasión de
observar alguna vez.
Empecemos por señalar uno de tantos reparos al sistema de cues~ionarios tal como le vemos aplicado en este libro y en otros semeJantes. Que el investigador se limite a unos cuestionarios y a un número invariable de lugares, fijados unos y otros al comenzar el estudio
. cuando se opera en un vasto territorio estudiado,'
se comprende bien

�74

NOTi\S BlB!.JOGRÁFICA

pues de otro modo serla hacer imposible la indagación; pero sobre
un terreno bastante reducido, y en especial para el estudio concreto
de una frontera, ese sistema es inadecuado. En principio, las palabras
fijadas al comenzar el estudio no deben ser unca las únicas observadas; en el curso del trabajo, sobre el terreno, se amplía la materia observable y se abren nuevos puntos de vista que no pueden dejarse
desatendidos. Por ofro Íado, contentarse en un e ·tu dio especial
de fronteras con la observación de un número fijo de lugares discontinuos, igual para todos los cuestionarios, es condenarse a resultados seguramente imprecisos; nunca se obtendrá un límite bien definido, y por lo tanto no se podrfL determinar la relación entre los
límites lingütsticos y los político-culturales.
Por lo que hace al modo especial como G. emplea el sistema de
los cuestionarios, notamos que ést s son a veces escasos o no bien
escogidos ni agrupados, deficiencias que suele reconocer el autor (páginas 41, 70, etc.). No se comprende además cómo, faltando muchas
palabras foteresantes en lo cuestionario , abundan tanto las voce
interrogadas dos veces; es evidente la inutilidad de tantos cuestionarios impresos dos veces sin la menor mudanza, y tampoco se justifica
la repetición cuando hay ligera variantes, pues bastaría exponer éstas
en el estudio de cada uno de los fenómeno~ que el cuestionario ofrece.
Véanse,por ejemplo, nidos en las página 34 y 105; pratu en las páginas 51 y 102; furnu, págs. 78 y 102; jeniperu, pág. 37 Y 96;
cap ra, pá¡: . 5, y 85. Se duda siempre si se trata de variantes o de
simples erratas, pues no se hace el menor comentario a tales divergencias. Una vez la errata está salvada en la página 123, 1·especto al
cuestionario de prunas, repelido en las páginas 82 y 89. En las páginas 41 y 106 hay desacuerdo respecto al pueblo de Juseu entre el singular k9níl y el plural k9n~x9s; era preciso una explicación sobre
esto 1.

t A veces la errata aparece segura : en la pfigina 97 el lugar de Binéfar nos
orprende con la forma f~c~, y c.n la página g8 se dice que le corresponde la
forma igád9; es que en el cuestionario se trocaron por errata las formas correspondientes a Bioéfar y Torres Obispo (en ésta con otra errata: el doble acento
ígád9.) También hay bastante desacuerdo entre los datos que se exponen en
la página 90 y los contenidos en las páginas 88-Sg; y as[ muchas otras erratas no
salvadas dificultan el estudio del libro. Damos menos importancia a divergencias que no on de la parte informativa de la obra; por ejemplo, en las páginas 42 y g8 se habla de distinto modo de la evolución de fri gidu. Las repeticione inútiles que se ob erYan en la bibliografía, en páginas tan próximas
como la 5 y la 7, nos inclina a creer que alguno de estos cue tionarios repetidos
lo están por simple descuido, y que su variantes no revelan dos interrogatorios
diferentes, ·ino simples erratas.

NOTi\S BIBLIOGRÁFIC¡\

75

Otras e~plic~ciones de indole general se echan de menos respecto
a los cuestionanos del Sr. G. Era necesario informar al lector acerca
de las condiciones de edad, cultura, viajes, etc., del interrogado. Sobre
to~o en lo que toca a los interrogatorios dobles y divergentes, nos
~eia el autor en la más grande perplejidad, pues ni siquiera sabemos
s1 ~mbos pertenecen al mi mo sujeto interrogado o a dos diversos;
Y s~n embar~o.el valor que habría que dar a sus formas divergentes
seria muy distmto en el caso que el interi-ogado fuese uno mismo 0
en el que fuesen dos de diferentes condiciones; y aun cabe un tercer
supuesto: que las divergencias sean debidas a simple errata. También
muchas :eces el lector desearfa conocer la frase en que la palabra
en cuestión fué preguntada, para juzgar de sus condiciones fonéticosintácticas.
Es ~demás evident~ ~ue nadie, por usar el cue tionario, se puede
creer d1s~ensado de utíhzar las noticias existentes acerca del lenguaje
de la región qu_e estudi~. Limitarse a los cuestionarios, aunque sean
abundantes y bien escogid~s, es hacer un Yoluntario voto de pobreza,
que no puede pasar por virtud en la· investigación. Aunque la bibliografía dada en las páginas 15-16 es bastante completa •, se echa de menos algún artículo, como el de Celso Gomis, cEx:cursió als Pyrioeus
centrals», en el Afmuari de la A.rsociacid d' Excursions Catalana IT Bar¡
, '
ce ona, 1883, donde se da noticia extensa del babia de Castanesa y
Beaasque. Per además muchas de la obi:as citadas no se aprovechan
en el cuerpo de la obra. Quizá G. las desatendió por no u arse en
ellas la escritura fonética; pero esta razón no explica el prescindir
completamente de las. mismas. Saroihandy, por ejemplo, cita de Benasque_ la forma nur:it (Ecole pi:at. des Hautes Études, Annuafre 1901,
página 16, n.), y sería preciso hacerse cargo de esta forma al lado de la
fom~a 11it que da G. para el mismo punto (pág. 73). Lejos de eso,
G. &lt;:1ta nueyt sólo como existente en los documentos antiguos, y en Ja
página 75 da a entender que la diptongación de Q ante palatal ocurre
tam.bién sólo •en vell ai:agones• . Acaso por esta creencia afirma en la
págma 74 que gw~ (hodie en Benasque y Castejón de Sos es debido
a i°:11uencia gascona de Bagnere , aunque pa1·ece se contradice en la
pá.gma 76. No hay razón alguna para afirmar e a influencia de Bagneres, cuando en Benasque y Castejóo de Sos viven otras ctiptongaciones
ante palatal, gw~ls, fw~!as, gw~it (págs. 7z-73), y en otros punto del
Alto Aragón n11et,gtie//qs,fuella, etc. Es más: la toponimia nos indica
que la dipto_nga~ón. ante yod es primitiva en Benasque y Castejón,
pues la termrnaoón ibérica -oi se diptonga en Ere.rué, Sesué, .Ramas1 L-i_ bib_liografia B de textos lingüísticos, págs. 6 y 7, no sé por qué incluye
la-s Ordmac,ones de Zarago~a, por ·jcmplo, y excluye los Doc-u111mts..... de la uu
d' U,:~/, por P. Pujo l.

�NOTAS BlllLIOGRÁFICAS

tué, mientras que hacia Castanesa tenemos formas sin diptongo : ArdamtJ, Denu.y . De esto trataré con más amplitud en otra ocasión.
La poca atención dada al aragonés moderno es sensible otras veces. Ella explica, dentro de la misma cuestiq,µ de Q + palatal, la timidez en la afirmación de que 9xas ( folias «sembla ésser d'influencia
castellana» (pág. 73). También puede recordarse la mala interpretación de piQXQ d'e Campo (pág. 84), y adelante indicaremos una mala
e.xplicación de -au( -ado. La voz kon¡;xo no es propía para revelar
una fonética aragonesa (pág. 41), pues es un castellanismo evidente.
Otras veces se echa de menos el conocimiento del aragonés antiguo.
En la página 65 se interpreta Alascor"l'e, que se lec en documentos
de los siglos XI y xu, como derivado de Lascttarre, y por lo tanto caso
incluíble entre los de wa Q del catalán (ig{íl, kQtri;). Pero esta interpretación es errada. Realmente se trata del caso inverso, es decir,
Q) wa, comunísimo en antiguo aragonés, al lado de we (Puarta, puerta ), vacilación que se ve en la toponimia también: Aragi,asse, Araguesse (Docum. de Sancho Raml.rez, Zaragoza, 1907, I, pág. 240), hoy
A1·agiiis; Unduasse, Undués (Docum. de Ramiro I, Zaragoza, 1904, página 262 a). En nuestro caso Alascorre es la forma vasca del nombre
de Jugar; el segundo elemento es el conocido gorri 'rojo', ensordecida
su g- por influencia de la sorda precedente. Después la Q del vasco se
diptonga en la misma forma que la latina; así, al lado del nombre moderno Lascuarre aparece Lascuerri en autores antiguos, lo cual nos
aseguraría, si esto fuese necesario, de que tenemos aquí un ejemplo
más de Q etimológica reflejada variamente en we, wa.
No deben estudiarse aparte los derivados de fo cu y jo e u (páginas 72 y 73). A la carta 558 (feu) del Atlas linguistique de la France,
citada en la página 73 1 hay que sobreponer la carta 717 (ieu) para comprender la diferencia de diptongación que hay entre ambas voces Y el
lugar q uc Arán ocupa con respecto a Gascuña y Languedoc. En la página 84 se habla de ambas cartas con otro motivo, pero la deducción
hecha acerca de la cronología de ü no es firme.
G. tiende con loable empeño a relacionar el estudio lingüístico de
la región con el histórico-cultural; basta parece que este propósito
es el principal objeto de su trabajo, a juzgar por el lema de Gaucbat
que pone al frente. Pero una vez afirmada, al comienzo del libro,
esa relación, no se preocupa de precisarla después en el resto del
trabajo.
En primer lugar, por lo común, no estudia los límites lingüÍsticos;
deja que el lector los deduzca de los cuestionarios y los aprecie a su
modo. Sólo en un mapa final bosqueja, sin el menor detalle, la zona
del territorio más afectada por los rasgos de separación lingüística
que determinan la frontera; pero en ninguna parte especifica en qué
consiste ese «Linienbündeh que queda en enigmática inexplicación.

&gt;

NOTAS BIBLJOGR ,Í.FICAS

77

Alguna vez se intenta un vago resumen. En la página 4 6 se nos dice
que «la extensión geográfica de la dip.tongación en sem pe r y den te
p~ede tomarse como criterio seguro para señalar la frontera&gt;. Suponiendo que alude a la frontera de la diptongación de
no se compr_end_e cómo la diptongación en semper y dente puede ser un
cnteno «seguro», cuando empieza por ser diversa la extensión del
dipton~o en ambas palabr,1s (Laguarres, Juseu, Peralta). La frontera
de con¡unto sólo podrá señalarse estableciendo mediante estadística
de varias formas, la preponderancia de la dip~onaación o de la no
d!ptongación. Por este pr~cedimiento desearíamos :er estudiada, por
eiemplo, la frontera de la o diptongada, analizando la naturaleza de las
v~cilaci?nes del límite de las diversas voces estudiadas, p~ocurando
discernir cuáles formas eran indígenas, o al menos antiguas y cuáles
producto de invasión moderna.
'
. l_)espués, en la apreciación de los varios limites se impone una distinc1ó~, que en España resulta acaso más clara que en otros países
román1cos, y que obedece al distinto modo de establecerse y propagarse cada límite.
1
A veces observamos varios limites confundidos en un haz O conjunto de líneas que marchan juntas en toda o gran parte de su extensión: Hmites coincidentes, que obedecen a la irradiación de
grandes masas de fenómenos lingüísticos; es decir, una porción de
fenómenos fonéticos, morfológicos o sintácticos alcanzan un mismo
límite llevados por el mismo impulso propaoador. La coincidencia de
l~s límites es por _lo común el resultado del .,choque de dos lenguas 0
~al~ct?s que se sienten entre sí como diversos; hay conciencia de la
distmción entre las dos lenguas colindantes, y ambas se excluyen mutuamente en gran parte de sus fenómenos característicos. La naturaleza del choque puede ser muy di,· ersa: los ümites coincidentes pueden responder II una frontera político-administrativa más o menos
estable Y profundamente aisladora, según sea mayor o menor el número de límites agrupados; pueden responder a una frontera de comercio Y relaciones interiores meramente económico-culturales; pueden
no representar una frontera determinada, sino una invasión progresiva de influencias, como se observa en el caso de una propagación iot;n~a de _la lcng~a oficial. Pero más, por lo común, observamos que los
hm1tes siguen direcciones muy varias, entrecruzándose de muy diverso modo; estos limites sueltos obedecen a irradiaciones parciales
dentro de un medio lingüístico relativamente homogéneo, capaz de
ser afectado por esta especie de movimientos ondulatorios que se
pro~agan, cad~ uno según un impulso independiente, a diversas distanc13s Y en diversas direcciones. Las causas podrán ser las mismas
q~e det~rminan los límites coincidentes, aunque actuando de modo
mas débil o pasajero; pero los límites sueltos deben responder más

e,

�NOTAS lllBLIOCRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

bien a la fluctuación de l·nfluenc·1as comerciales que a límites admioistrativos de cierta estabilidad.
. .
.
En España esta diferencia tiene una aplicación muy importante
cuando se estudian las fronteras de los dialectos románicos del norte.
Los limites Jingülsticos entre el leonés y el gallego desde el Cantábrico hasta hacia el Duero, o los del aragonés y el catalán desde los
Pirineos hasta hacia Benabarre, son limites piincipalmente sueltos
o entrecruzados, mientras que más al sur son límites por lo general
coincidentes.
.
De la misma obra de G. podr!amos deducir diversos limites que
presentamos aquí en resumen.

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79

Ea el adjunto mapa vemos claramente que al nort de la región
los limites fonéticos van por lo general sueltos, y que al sur todos
ellos se juntan en un haz a partir de cierto punto. AJ norte tenemos
el resultado de la evolución ininterrumpida de dialectos románico
primitivos, y al sur el resultado de una invasión en masa debida principalmente, como es de presumir, a la reconquista, invasión de una
lengua completa que se propaga desplazando a otra preexistente.
Esta distinción fundamental de los limites nos puede ilustrar acer•
ca de la causa o el carácter de los mismos, punto siempre delicado.
El final -as etimológico, en vez del -c;s del catalán, hace a G. el
efecto de ser un resultado ~oderoo ea la región {pág. 90): cereo que
por influencia castellana se ex.tendió la a en -as en toda la región
comprendida entre el Cinca y el Ribagorzana, y esta -as se hizo -Q en
Tamarite y Peralta&gt; (Tamarite vacila entre -os y -c;s, prefiriendo -c;s).
Pero el proceso de esta supuesta castellanización resulta poco claro¡
pues vemos que Sao Esteban de Litera, que hoy se relaciona principalmente con Binéfar, no tiene el -as de éste, sino el -c;s de la región
de Tamarite, que antes fué su centro de comunicaciones, según nos
informa G.¡ si la constitución del límite fuese moderna, era de e perar que San Esteban, que está en la misma frontera del catalán y en
relación con Binéfar, fuese de los primeros puntos castellanizados,
antes que pueblos bastante internados en el dominio catalán, como
Areñ, que tiene -as. Además, el haber en la región tres variantes
-as -c;s -Qs, es decir, más de las que ofrecen el castellano-aragonés
y el catalán, nos indica que la región, ea este particular, no es tan sólo
campo de lucha de las dos lenguas, sino que el fenómeno tiene ahí
vitalidad propia. Por esto creo que el límite -as -~ depende de condiciones anteriores a la castellanización, lo mismo que los otros limites
sueltos de la región norte que estudiamos. Cierto que los textos aragoneses antiguos ofrecen mezcla de -es y -as, pero esto en ningún modo
indica arraigo general de un -es indígena¡ el -es no procede sino de
influencia catalana muy fuerte en la lengua escrita medieval¡ sabido
es que en los diplomas notariales de Aragón se emplea a veces el
catalán.
El catalanismo literario es, por ejemplo, evidente en el documento
de 1247 que cita G. {pág. 104) para mostrar que en Monzón y Graus
durante la Edad Media había vacilación entre -o final conservada y
perdida. Acerca de lo mal que los documentos notariales representan
el habla local, véase T. Navarro Tomás, Revue de .Dialectologie Romane, I, 1909, págs. 119-121. Griera (pág. 105) sigue respecto de la -o final
una opinión análoga a la que acabamos de rechazar, pues cree que la
conse1·vación de la -o es efecto de una reconstrucción en la ribera del
Ésera. De los dos fundamentos que G. tiene para su opinión, uno es
discutible y el otro falso. El primero es la forma núg9 ( n u d u en

�80

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Benasque, que, según G., muestra que allí existió antes la forma núk
de la ribera del Isábena; pero aquella forma lo mismo se explica por
nuk+-o, que por el cruzamiento de núd9+núk, y por lo tanto nada
nos ilustra acerca de la forma antigua de Benasque. El segundo fundamento es la forma kantáu, cuya u es, según G.,· el resultado de
una -d, como la del catalán antiguo cantad, donad, etc.; pero tal forma -au no es nada especial de la ribera del Ésera, sino qµe es general
a todo Aragón, empleada también en otros dialectos, y deriva conocidamente de -a(d)o. Rechazados estos dos fundamentos, observemos
que el límite de la -o conservada coincide con el límite de la preponderancia de la diptongación de e, y por lo tanto estos dos rasgos tan
característicos y diferenciadores del aragonés frente al catalán, óeben
ser explicados de un mismo modo; su coincidencia en la región donde
predominan los límites sueltos es notable, y marca una importante
frontera antigua, no una invasión aislada y tardía.
Y dejando ya las fronteras fonéticas consideradas en si mismas,
digamos algo de su relación con las fronteras político-administrativas.
La descripción que hace G. (págs. 16-23) del estado moderno de la
comarca, de sus vías y centros de comunicación, es interesante Y parece hecha con esmero. También las fronteras políticas están consideradas con pormenores y con resumen de conjunto que faltan por completo respecto a las fronteras lingüísticas. Pero es muy sensible que los
«Resultados obtenidos en la investigación histórica• , concretados en
el mapa lI de la obra, no se hallen documentados como era de desearEn primer término, G. traza unos límites del primitivo condado
de Ribagorza, que no sabemos en qué los funda, a pesar de la bibliografía histórica - verdaderamente abrumadora, dado lo reducido del
asunto - antepuesta al libro bajo el epígrafe A (pág. 5). En esa bibliografía, a pesar de su abundancia, falta, sin embargo, una obra especial
sobre la materia: Noticias y documentos !tistóricos del condado de Ribagorza hasta la miterte de Sancho Garcés I II, aí'to I035, por M. Serrano
y Sanz, Madrid, 1912; en esta obra pueden verse como falsos alguuos
de los documentos o de las fechas que G. aduce sin vacilación; véanse, por ejemplo, las páginas 128, 209 y siguientes de Serrano, acerca de
los documentos de 792 y 813 citados en la página 27 de G. Lo que más
nos importa notar es que el primitivo condado de Ribagorza se extendía más al occidente de lo que G. pone en su mapa, pues parece que
llegaba hasta el Ésera y aun pasaba, incluyendo el monasterio de Taberna, término de Barbaruens, por bajo de Castejón y a la orilla occidental del Ésera (Serrano, págs. 5 y 498); incluyendo a Aguilar, entre
Campo y Graus (Serrano, págs. 233 y 431) 1, y a Tr9ncedo, también en
1 Además, si los limites del obispado de Ribagorza o de Roda coincidí~
con los del condado, como afirma G. (pág. 28), tenemos que Campo (o Axems}

NOTAS BIBLIOGRÜ'ICAS

la ribera occidental del É sera, segun
· a d m1te
· z~urita, Anales de Aragón, l, 16_69,_ fol: 18 a. Insisto en esto porque el límite que da el mapa
de G., sm Justificarlo con documento ni cita alguna, pudiera hacer
pensar en la aproximada coincidencia de la frontera occidental del
con~_ado con a~gún fenómeno fonético importante, como la no diptongac1on de la o, y no tendría fundamento ninguno tal coincidencia.
Parece como que G. trazó su limite político pensando en el fonético·
Y con t~da seguridad podemos decir que sentó en la página 3 1 cierta¡
afirmac10nes tao sólo fundado en las deducciones que de ellas saca.
En efecto, la hipótesis de G. es que la frontera lingüística catalanoaragoncsa está co~dicionada por la extensión del obispado de Roda y
del condado de Ribagorza al comienzo del siglo xr, y de acuerdo clln
esta con,clusi~n afirma ?reviamente que «los condes de Ribagorza siempre habian mirado hacia el oriente, no teniendo ninguna relación económica ni administrativa con los que habían comenzado la reconquista
e~ Aragón ..... La falta de relaciones con el poniente, la comunidad de
~id~--p~lítica Y 1·eligiosa con Pallars Y, Urge! constituye una frontera
l~gmstica que daba Ribagorza al catalán». Cierto que los condes ele
R1ba~o1:za y de Pallars eran de la misma familia y que ambos condados v1v1eron frecuentemente unidos en el siglo rx:; pero aparte esto
nada más_ arbitrario que decir que los condes de Ribagorzano tuvie~
ron relaciones con el occidente. Lo poquísimo que sabemos de este
país nos indica, muy al contrario, que sus relaciones eran principalmente con Aragón, Navarra y Castilla. El conde Bernardo de Ribagorza, que gobierna entre 900 y 935, casó con Toda, hija del conde de
Aragón, Y por ella poseyó a Sobrarbe, uniéndose así la vida de Ribagorza, a la de Aragón, más que a la de Pallars. A principios del siglo x,
~na tia de este Bernardo, Dadildis de Pallars, estaba casada con García
J1ménez de Navarra; y el e.o nde Isarno, hermano del mismo Bernardn
era libertado del cautiverio de los moros por el rey de Navarra Sanch~
Garcés, hacia 9ro. Más ad~lante, Ava, hija de Ramón II de Ribagorza,
casó con el_conde de Castilla Garci Fernández (970-95), y ua sobrino
de A va, Gmllén Isarno, se crió en Castilla y obtuvo el condado de Riba.
gorza apoyado por tropas castellanas. En fin, las relaciones con el occi
dente eran tan íntimas, que hacia 1015 Ribagorza se unió definitivamente al reino navarro-aragonés en la persona de Sancho el Mayor 1.
era parroquia consagrada por el obispo Odisendo de Ribagorza. (Serrano, página/6~, YR. DE HUESCA, Teat:o histórico _de las iglesias de Aragón, IX, 5r.)
. Estos hechos son conocidos de antiguo por los que trataron de Ribagorza.
S'.n duda pe°;'~ndo en ~los y en otros semejantes, Serrano, pág. 20, sienta que
Ribagoi-ta fue independiente de la Marca Hispánica, «con la que tuvo-diceescasas relaciones, inclinándose más bien los -condes de aquélla a enlazar su
familia con las dinastías de Aragón y de Castilla•.
6
TOMO III.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Asi, de modo enteramente contrario a la realidad, resuelve G. una
cuestión tan grave.
Pero además, después de fantasear la historia politica del condado
y de afirmar que ese condado y el obispado e Roda son los que condicionan la frontera lingüística catalano-aragonesa, en ninguna parte
del libro se preocupa de poner en relación esos límites lingüísticos
y políticos. Halla simplemente que en el país que estudia hubo un
condado y una diócesis, y sin más, afirma entre éstos y el lenguaje de
la región la relación de causa a efecto. Pero es claro que en cualquier
país que se estudie habrá límites lingüísticos y habrá habido limites
administrativos, pero no se podrá mirar a éstos como causantes de
aquéllos, a menos de observar coincidencia entre unos y otros. Desde
hace tiempo, varios autores descubren cierta relación entre los límites
lingüísticos y los de la primitiva división eclesiástica de la Romanía i,
y G., recordando algo de esto (pág. 24), pensó en el obispado de Roda
y formuló su hipótesis; pero sólo en apariencia tal hipótesis es semejante a los anteriores resultado . La relación que se descubre entre
obispado y dialecto reconoce la antigüedad y estabilidad secular de
las divisiones eclesiásticas, las cuales conservan primitivas divisiones
étnicas, comerciales o administrativas del imperio romano; es decir,
muestra que en la caracterización de los dialectos intervienen causas
de la más remota antigüedad. Nada de esto podemos ver en el obispado de Roda, que se nos aparece en el siglo x como una segregación
de los obispados antiguos, debida a necesidades del momento, y que,
con limites muy mudables, en el siglo xn, ora se daba falsamente como
continuador del de Lérida, ora como heredero del dudoso o efímero
obispado de Ictosa (Serrano, págs. 455-456). En principio las causas del
dialectalismo pirenaico en la región de los limites lingüísticos sueltos,
debe ser anterior a la reconquista, anterior al condado de Ribagorza y
al obispado de Roda. Y que en la realidad el condado y el obispado no
pueden explicarnos nada del lenguaje de la región, se ve desde luego
observando que el habla de Ribagorzano tiene la menor unidad. Entre
los límites sueltos que hemos podido trazar sumariamente en esta región vemos dos que la cruzan de norte a sur, dividiéndola en dos mitades, y son el límite de la diptongación de y de o, casi coincidentes en
toda su extensión; este limite lo considero como fundamentalmente
distintivo del catalán y el aragonés al oriente, y del gallego y el leonés

e

1 Salvioni, en 1991, para el cantón de Tessino; yo, en 1go6, para Miranda de

Duero, y en 1go8, para Segorbe; Morí, en 1909, para el franco provenzal, etc.;
véase H. MoRF, Zu1· sprachlichm Gliederung Frankrei.h, pág. 28, n. 3 ( A/J/w,zdlungm der konigl. preus. Akad. tkr Wissmsdiaftm, Berlín, 19u), y O. J. TALLGREN,
U11 tksideratwn: L'Atlas historique roman. (Bulletin de dialectol. romane, V,
Hamburg, 1913, págs. 7-9,)

NOTA

BIBLIOGRÁPICAS

al occidente 1, y una comprobación de cuán importante es históricamente este límite, la tenemos en la frontera que estudiamos, pues es
de observar que en ella, con el límite de la no diptongada coincide
el de la _p~rdida de la -o final, según ya observamos, rasgo éste muy
caractenstico del catalán, y coincide también aproximadamente otro
rasgo '.mportante: el de la pérdida de la -n final, a juzgar por los escasos e 10completos cuestionarios pane y de-mane; además, las formas krfu bfu, frente a krús krú8, b9s b98, también coinciden con
el limite de o no diptongada. En fin, notemos asimismo que este límite
de la diptongación. de o es estable desde la época primitiva, como nos
lo indica la toponimia, con los reflejos de la terminación -oi hacia Benasqne Y Castaoesa, y el diptongo arcaico de los nombres LaguarreJ·
y Lascuarre a que arriba he hecho alusión.
Como vemos, una importante serie de límites coincidentes en todo
o en parte, dentro de la región de límites sueltos, divide de norte a
sur el condado de Ribagorza en dos mitades: la oriental habla catalán
Y la o~cidental aragonés; lo cual arguye un límite histórico importante,
anterior al condado que en el siglo x abarcó fortuitam~te esas dos
mitades tan distintas. En suma, de igual modo que el tardio reino me•
dieval de Borgoña no puede explicarnos los limites del franco-pro venza1, tampoco el tardío condado de Ribagorza, que carece internamente
de unidad lingüística, puede explicarnos la frontera del catalán y el aragonés. La comunidad de vida del condado de Ribagorza con Pallars
y Urge! no determina, como cree G. (pág. 3 1 ), el lenguaje del país, y
sólo ~uede concedérsele una influencia secundaria en el desarrollo
del mismo. ~arece arrojar luz sobre esto el hecho de que en el límite
de las dos mitades en que lingüísticamente está dividido el condado,
hall~mos un_punto, Calasanz (aragonés; frente a Peralta, catalán), que,
segun G., eta punto extremo de la primitiva djócesis de Hues i 1
l
11
,
ca ' o
cua . nos• • e vana a pensar en las diócesis i-omano-visigodas. p ero nues1
tra 1 us1oa se desvanece. La mención de Calasauz en un doc
t d
. t v·
u.roen o e
c1er o 1cente, en el siglo v,, es muy sospechosa 3 1 y la mención que
hace el papa Pascual Il de ese mismo Jugar, no nos ¡ 0 señala como
parr_oquia fronteriza, por lo cual parece que se nos impone la opinión,
corriente. en los siglos x1 y xu, de que los limites de las diócesis antiguas de Huesca y Lérida estaban en el río Cinca t. y si esto es cierto

e

'
~ P1·'.11ur C~ngris de la Llengua catalana, Barcelona, t908, pág. 343 .
Gnera, pa~s. 2 5--2 6. Lástima que G. no incluya en sus cuestionarios a Calasanz. Tampoco incluye a Purroy, que desearíamos conocer por haber sido un
punto extremo, poseígo con Pilzán por la casa de Urge!.
3 Véase R. DB HuESCA, Ttatro histórico de las iglesias tk Arauón V Pamplona, 1792, págs. 88-8g.
"' ' '
4
Pascual ll, en documentos de los años ueo-u ro, incluye dentro de los

�NOTAS BlliL!O:-;RÁFKAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

los límites diocesanos antiguos nada tienen tampoco que ver con la
frontera norte catalano-aragonesa. Ésta nos señala entre los ríos Isábena y Ésera un impórtante limite étnico, político o comercial que
hay que buscar en la época antigua, pue~ i¡o cabe dudar que la época
primitiva de la romanidad es la más decisiva para determinar el dialectalismo del norte de España, en la región de los limites lingüísticos
sueltos. Por e l contrario, la reconquista es la que determina principalmente el dialectalismo al sur, en la región de los límites coincidentes 1 •
Pero también al sur hallamos complicaciones de varias clases; no
es tan sencillo el problema como G. (pág. 30) supone. El dialectalismo de cada punto no se nos explica bien por el origen de su reconquista, pues éste debía ser antes fijado con algún detenimiento, ya que
faltan estudios sobre la organización y repoblación de los lugares reconquistados, siendo a veces dudosa la misma fecha de la reconquista.
He aquí agunas dudas: San Esteban y Tamarite formaban parte del
reino de Pedro I de Aragón hacia 1103 2 , y sin embargo hablan catalán en el comienzo de la frontera de límites coincidentes. Verdad es
que Tamarite parece que fué de nuevo sitiada por el mismo Pedro I
en r 104 y 1107, y después, acaso haci¡¡. 1145, coadyuvando Guillermo,
obispo de Roda s; de modo que su conquista definitiva debió ser casi

coetánea de la de Lérída; además, Tamarite ya antiguamente pertenecía al conde de Urge! 1; pero también pertenecía a Urge!, al menos
más tarde, Calasanz, que habla aragonés 2 . Además, respecto a la población de Tamarite téngase en cuenta que hacia r 169 recibió el fuero
de Zaragoza 3 • En cuanto a las conquistas posteriores a 1137, después de haberse unido Cataluña y Aragóo, la complicación au:nenta,
pues ora se hacían por gentes de uno de los dos países, como la de
Alcolea de Cinca, en 1141, hecha por aragoneses, ora se hacían por
señores catalanes y aragoneses conjuntamente, como las de Lérida y
Fraga, en 1149¡ esta última población, aunque recibió el foero de
Huesca en 1240, y desde antiguo perteneció a Aragón 4, no obstante,
habla catalán. Monzón, cuya conquista definitiva parece deberse al
conde de Barcelona, en r r42 5 , babia aragonés. Vemos cómo dentro de
la escasez en que estamos de noticias respecto a la reconquista, mochas veces no es la historia política de ésta la que explica la Jingüístiea, sino, al contrario, es la dialectología la que puede informar sobre
el carácter de la colonización inicial de los lugares rec011quistaclos .
Mas a pesar de la multitud de puntos oscuros que hay en la historia política de la región, a pesar de la corta extensión de la frontera
estudiada por G. y de la escasez de lugares en ella observados, crno
se pueden formular estas conclusiones:
En la tierra reconquistada antes del siglo xu, es decir, hasta Benabarre, Purroy y Calasanz, el aragonés y el catalán se interpe netran en

límites antiguos de la sede de Lérida estos pueblos, que están todos a la ribera
del Cinca : Bielsa, Gístau, Monzón, Zaidín y Fraga; incluye también algunos al
occidente del río: Barbastro, Alquézar, Ontiñena y Chalamera. En el mismo
documento en que menciona a Barbastro. y Alquézar menciona_a Calasanz,
por lo cual no puede ser cómo parroquia limítrofe (v. J. VrLLANUEVA, Viaje
literario, XV, 1851, págs. 285 y 289). Parece, pues, que, según estos documentos, el límite de la diócesis antigua de Lérida seguía el curso del Cinca o lo rebasaba a veces hacia el occidente. En el concilio de Jaca de ro63, se dice expresamente qu e el límite del obispado antiguo de Huesca era por el oriente el
curso del Cinca desde sus fuentes (es decir, Bielsa y Gistau) hasta Ballobar
(v. el P. Hm:scA, T eatro, V, págs. 1.86-187).
1 Lo mismo observé, respecto a la región occidental de España, en la Revista
de Archivo.¡, J{l, 1go6, págs. 132-133; la constitución de la frontera leon_
esa de
límites sueltos, al norte del Duero, es evidentemente anterior a la reconquista
y remonta a condiciones derivadas de la época romana. Al sur del Duero ya no
se conserva la lengua anterior a la invasión árabe, sino la il)lp!antada por la reconquista, de modo que la frontera leonés-portuguesa es de límites coiQcidentes y
coincide en general con la frontera politica.
2 BRIZ, Historia de San Juan de la Pefza, Zaragoza, 1620, pág. 659b, en las
confirmaciones de los documentos, halla citados señores de Pedro I en San Esteban Estada y Tamarite. Lo mismo dice P. ABARCA, Los reyu de Aragón,
Madrid, 1682, fol. ,47 a. En un docu'!lento de 1099 (Arch. Hist. Nac., Montearagón, Huesca, R-16) aparecen Estada, Estadilla, Calasanz y Monzón tomo tenidas
por señores aragoneses de Pedro I.
3 P. HUESCA, Teatro histórico de las iglesia;s de Aragón, IX, págs. III, 123, 205.

85

1 El conde de Urge!, en 1o64, enumera entre sus posesiones a Tamarite
Est~piñán, Purroy y otras •in comitatu Ribacor~a,. P. MARCA, J,,farca Hispanka'.
P~is, 1688, ~ágs. rr25-II26. Los condes de Barcelona y Urge! habían reconquistado hacia poco a Purroy y Pilzán, inmediatos a Benabarre mientras ésta
era reconq~istada por ~amiro I de Aragón; los tres puntos habla:i catalán, pero
están todavm en la región de los límites sueltos.
2 Entre las posesiones ribagorzanas de Armengol de Urge! (muerto en 1208),
figura Calasanz. ZURITA, Anales de Ara,,avn, 1, 1610, fols. 95a y 122 a. Calasanz
fué conquistada por Pedro I de Aragón en 1099 (v. Briz, pág. 659b, y el documento c1t~do en la nota preanterior) y acaso la tuvo que volver a conquistar
en r ro2, s1 no hay error en el documento que cita Serrano, pág. 34.
: Colección de Fueros por la Real Acad. de la Hist., Catálogo, r85z, pág. 247
ZURITA, 4nales, I, fols . 6oa, 64b, 155 d; en los folios r58d y r6o c puede
Verse la demarcación que Jaime I hizo en 1244, incluyendo en Cataluña no sólo
Fra_ga3:Mequinenza, sino toda la ribera oriental del Cinca; pero esta delimitación
arbitra'.1a no subsistió. ~e las difíciles relaciones entre !a frontera lingüística
valenc1~n~ Y _la reconquista, el señorío y el fuero de los lugares del reino de
Valencia, mdtqué algo en el Primer Congrés de la Llengua catalana, 1 908, páginas 341-342.
5 Espa~a Sagrada, XL VI, págs. 343 y 351. No sabemos lo duradera que fu é
la reconqmsta de 1089.

�86

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS 8IBLIOGRÁFICAS

límites sueltos, lo cual nos indica que el dialecto románico primitivo
vivía allí todavía en el siglo x1 en condiciones de subsistir y predominar frente al de los reconquistadores venidos del interior de Aragón o de Cataluña. La dominación árabe en algunos de esos puntos
apenas se había dejado sentir. (Véanse alg~nas indicaciones sobre los
Llmites probables de la cont¡ttista drabe en la cordillera Pirenaica, por
F. Codera, en el Boletín de la Real Academia de la Historia, XLVIII,
1906, pág. 289.)
En la tierra reconquistada más tarde, es decir, desde l\lonzón (1r42 )
y Tamarite (hacia 1145) hasta Alcolea de Cinca ( 1141) , Lér'ida y Fraga ( 1149 ), ti paso del aragonés al catalán es brusco, separándose
ambas lenguas :por gran cantidad de límites coincidentes, lo cual nos
indica gue una y otra lengua son allí importadas por los aragoneses y
catalanes reorganizadores y repobladores del país. Esta importación
debe responder en general a los hechos derivados inmediatamente de
Ja reconguis1;a. En esa región ya no debía existir en el siglo xr1 un dialecto románico mozárabe que fuese viable frente al de los reconquistadores: lo uno, porque el de éstos entraba ya en un período literario
de cierto desarrollo, y lo otro, porque los mozárabes habían. decaldb
extraordinariamente, sobre todo con la invasión de los almorávides.
iniciada en Andalucía en 1090 y consumada en el reino musulmán de
Zaragoza en 1110; recuérdese a este propósito que la primera mitad
del siglo xH se caracteriza por grandes emigraciones de mozárabes
r¡ue eran llevados al África por los almorávides, o a los países cristianos por A lfonso I de Aragón.
Hay dificultad en fijar el punto de separación entre ambas clases de
limites de la frontera lingüística. San Esteban de Litera y Tamarite
parece que señalan el comienzo de la región de límites coincidentes;
los dos límites que pasan por el sur de Tamarite son de un fenómeno
evidentemente moderno: el ensordecimiento d.e consonantes continuas que antes eran sonoras (cin~tm;&gt;, ka.misa). No obstante la coincidencia de los límites que separan a San Esteban y Tamarite de
Monzón y Binéfar, podría proceder de alguna fuerte invasión lingüística tardía debida, por ejemplo, a sucesos como la repoblación de Binéfar en el siglo xvn, según el parecer de un conocedor del país, don
Benito Coll, aceptado por G..(pág. 32). Empero aunque esta causa perturbadora es siempre posible, yo dudo mucho de ella en el presente
caso. G. afirma que Binéfar habló antes el catalán fronterizo y que
ahora «es completamente diferente de todos los otros pueblos aragoneses vecinos•; pues bien: cualquiera podrá observar, en los mismos
cuestionarios publicados por G., que el habla de Binéfar es enteramente igual a la de los pueblos aragoneses próximos, a la de .Ballovar
y Candasnos especialmente. La diferencia que entre estos pueblos
aparece en la página 35 (uíd9s) es una errata, según se comprueba en

la página ro6; la de la página 38 (jin~br9) depende sólo de tres erratas, una para cada pueblo, a juzgar por la página 97; la de la página 79
(9rn9) debe ser errata de comillas en Candasnos; la de la página 97
depende de que las formas igádo y frío, atribuídas a Torres Obispo,
pertenecen aBinéfar, según ya advertimos arriba para igádo-sio duda
toda la línea de uno y otro lugar está cambiada en la imprenta, con
lo cual hay otras dos erratas más, que ahora no nos importan - ; en fin,
debe ser también errata ~dra atribuido a Binéfar, y t~bby~ a Candasnos, en la página 43, porque repugnan al habla de uno y otro pueblo. Alguna vez coincide Binéfar con los pueblos aragoneses de Ribagorza, como es de esperar, dada su situación: krába, pág. 86; il~sya,
página 50; con las naturales diferencias propias del aragonés del sur:
fáx9, pág. 58 (ribag. fás9 ); xin~br9, pág. 97 (ribag. éin~br9 ); laorad9,
página 77, sería otro caso, si no es errata también, como creo. Sólo
aparece aislado Binéfar con un castellanismo, in9x9, pág. 81, que no
e.'!:iste en los pueblos vecinos, y que nada significa. Como se ve, el
lenguaje de Binéfar, lejos de presentársenos rnrno algo especial, está
perfectamente trabado con el de los otros pueblos aragoneses del sur
Y del norte, y en vista ele esto, c;eo que el otro argumento de que
se sirve G., el catalanismo en la toponimia de Binéfar, necesita también revisión.
Pero si los trasplantes modernos de población rue parecen siempre difíciles en circunstancias capaces de anular por completo la influencia de la población primitiva y de la vecina, en cambio hay otra
causa muy poderosa que puede producir modernamente la coincidencia de algunos limites dialectales en una frontera; me refiero a la
castellanización o influencia de la lengua oficial, fenómeno para cuyo
estudio sería preciso extender la observación más al occidente de la
frontera, a.fin de poder comprender su marcha. Cabe, pues, siempre la
posibilidad de que la coincidencia de límites que hoy se observa entre
Monzón Y San Esteban fuese un efecto moderno. Por último, también
conviene advertir que no sabemos si más al sur reaparece algún otro
punto de interpenetración del aragonés y el catalán, como en otra
ocasión ~ospeché respecto de Aguaviva, en la provincia de Teruel,
que pudiera acaso responder a alguna supervivencia e.xcepcional de
lengua románica primitiva eu aquella región. Pero siempre quedará
subsistente la diferencia esencial que observamos entre el carácter
de la frontera del norte y el de la del sur, diferencia que no comprende G. cuando señala como un carácter especial de la frontera entre Binéfar y Almacellas la brusquedad (pág. 32 ) , y para explicar ese
carácter acude a la mencionada repoblación deBinéfar en el siglo xvn 1.
1 La incomprensión de la diferencia de las dos fronteras se manifiesta también en el mapa m, donde se ve estrech~r el «Lini,enbündel&gt; entre Binéfar y

�88

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Nos hemos extendido sin duda demasiado en el examen de la obra
del Sr. G. Pero acaso no se juzgará demasiado si se tiene en cuenta
la importancia y el atractivo de la materia que el libro estudia y la
atención que éste llama sobre si invocando en sus primeras páginas
el alto prestigio de la Universidad de Zucich y el nombre ilustre de
Gauchat. R. Mene'ndez Pidal.

todo según el cual e tá elaborada. Faltan ideas directtices y constructivas que pongan los datos en su debida relación histórica, y quedan,
por lo tanto, éstos desgranados y disueltos, sin perspectiva que los
coloque en su grado de importancia relativa y sin visión de conjunto
que los encaje dentro de su época y de las corrientes literarias de
elJa. Los juicios y valoraciones literarios son frecuentemente demasiado ligeros y superficiales cuando se trata de obras hondas y graves;
defecto que se siente más al llegar a la época moderna, para cuyos
escritores no puede encontrar el Sr. F. juicios hechos, y tiene que contar solamente con el juicio propio. Sería de desear que atendiese el
Sr. F. a llenar estos vados en sucesivas ediciones, con el mismo plausible celo con que atiende al aumento de sus informaciones.

Ft'l'ZMAURICE-K.ELLY 1 J. - Littérature espagnole. 2• édition, refondue
et augmentée. - Paris, A. Colin, 1913, 4. 0 -Btoliograjltie de l'Histoire de
la littérature espagnole.-Paris, A. Colín, 1913, 4. 0 -Historia de la literatm·a espm1ola.-Madrid, V. Suárez, 1913, 4.º=Estas dos últimas ediciones de la obra tan conocida y extendida del Sr. Fitzmaurice-Kelly
representan una misma redacción; pues la edición española tiene tan
sólo algunas breves adiciones en el último capitulo y algunas citas más
en la Bibliograffa-que en la edición española forma parte del tomo
con la Historia de la literatura - . Esta nueva redacción ofrece mejoras considerables sobre las anteriores: se han aumentado o refuudido,
conforme a las nuevas investigaciones, puntos importantes, como las
biografías de Cen,antes, Lope, Tirso y Calderón, la historia del teatro
en general, la literatura contemporánea; se bao aumentado también
los datos acerca de los 1·0111ances-aunque tanto respecto de esto como
de la épica en general no han sido bien comprendidos y aprovechados
los últimos métodos e investigaciones-. La Bibliografía ha crecido en
número de citas y por lo tanto en utilidad. Con estas mejoras y otras
muchas de detalle, seguirá mereciendo este libro la favorable acogida
que siempre ha mostrado hacia él el público diverso de estudiosos de
la literatura española; acogida justificada por la exactitud y seguridad
de su información - llevada al límite posible en obras de esta naturaleza-. Creemos, sin embargo, que el aceptarse unánimemente tal obra
como el más útil de los manuales de nuestra literatura, no quiere decir que esté exenta de defectos. Estos defectos son graves porque
tocan, más que al detalle, a la ..:oncepción general de la obra y al mé-

Almacellas, y ensanchar más abajo entre Candasnos y \" elilla. Igualmente, en la
página 151 el acierto de Tourtoulon, cuando caracterizaba de brusca la frontera
del aragonés y el catalán, lo limita G. a los dos pueblos de Binéfar y Almacellas,
citados como ejemplo por ese autor. Tourtoulon tenía razón no sólo respecto
&lt;le esos dos pueblos, sino respecto de toºda la frontera sur, como también not(,
1[adwiger, ZRP!t, X.,'{[X, 1905, pág. 73r. A esta página Is de G. haré una observación de carácter personal: la frase de Tourtoulon que yo contradigo en el Primer CougrJ;- de la Llmguo ea/alana, pág. 343 1 es la que encierra una afinnación
de carácter general sobre la brusquedad de la frontera catalano-aragonesa, afirmación inexacta en sentido contrario al de G. La generalidad de la afirmación
de Tourtoulon no desapar 'ce porque éste- en otra o~asión haya citado el ejemplo de Ilinéfar y Almacellas.

T1KTIN1 H. - Fran::;üsisclt •c11rée• und Verwandtes. - ASNSL, 1915 1
CXXXIII, 120-132.=Según Tiktin, el fr. curée 'portion dela béte qu'on
a bandonne aux chiens de chasse lorsq u 'ils l'ont prise', no deriva de C1tir1
sino del lat. cür ata, part. de c1wan, en el sentido de 'limpiar', y luego,
'sacar las entrañas a un animal', significación que perdura en dialectos
románicos. Se habla aquí de ello porque en las páginas 127-130, T. relaciona con c1trée, esp. corada y corazón. La palabra corada 'asadura' y
sus afines románicas, exigen fonéticamente lat. *c ora ta (&lt;cor-); pero
es difícil explicar cómo en el lenguaje culinario y de los mataderos,
dJr amplió su significado hasta llegar a designar la asadura y las entrañas en general¡ además, el suf. -ata sería aquí una rareza. Supone, pues,
T. que hubo en latín vulgar una palabra curata, part. de curare, que
llegó a significar 'entrañas', por el nombre de ]a acción de extraerlas
(cfr. lat. exta(exsecta); aquélla concretó su significado a las partes más
comestibles para el hombre, en el lenguaje culinru"io; y a las que se
daban a los perros, en la lengua de la caza. Pero además, la etimología
popular influyó, haciendo que el nombre de una de las vísceras, cor,
transformase e1trata en *corata. En cuanto a las formas de la Península Ibérica: cast. corazón, gal. c1trazón, port. corafao, serían derivados
de cüratione, que primero significó la acción de sacar las entraña ,
y después se concretó a la denominación de una v!scera determinada. Es decir, T. hace ahora suya la etimología propuesta por Cornu,
Rom., IX, 129, que tomó como apoyo el ant. esp. curazón (F. Juzgo),
Y así resuelve la dificultad de que el suf. -atione se hubiese aplicado
aquí excepcionalmente a un tema no verbal (co1-J. Cfr.: i\íeyer-Lübke,
G~·am. lang. ro11i., II, § 496.
Por ingenioso que sea el ra2:onamiento de T., ocurren, contra él,
algunos reparos. Corada podría venir de *cor a ta (cürata + cor), pero
corazón no puede venir de curatione con -ü- en la inicial; la forma
leon.-gal. cnrazón responde a dialectalismo (v. M. Pida!, Cantar, Il,
página 594 99 )¡ habría, pues, que corregir la etimología de Cornu en

�NOTAS BIBUOGRÁFICAS

*ciirafione. Al lado de corazón en la Edad Media hay casi siempre corarón. ¿Habría, pues, que suponer *corattione junto a *corationet Pero
aunque fonéticamente bastase *coratione o *corattione, y se admitiera
todo el proceso semántico que supone T., ¿cómo explicar el cambio de
género? Comu, loe. cit., cita el esp. mesón (man si o ne ; pero al vez
esto sería una razón para creer que esa palabra sea un galicismo. La
analogía con el género de cuer, que también cita Cornu, es más verosímil. En resumen, la explicación decorada&lt; *corata ((cürata+ciJ-r)
es satisfactoria; en cambio, c ü ratio ne) corazón presenta dificultades
en cuanto a la vocal inicial y al género; aunque no p.uede negarse que
la posibilidad de explicar juntamente corada y corazón le da firmeza,
sobre todo existiendo la palabra corazonada 'asadura de una res'. A. C.
«AzoRIN». - La ruta de Don Quijote. Tercera edición, ilustrada.Biblioteca Renacimiento, Madrid-Buenos Aires, 1915 1 8. 0 , 203 págs.=
Con ocasión del centenario d~l Quijote, y mientras otros acopiaban
materiales para la erudición, «Azorín» prefirió emprender un «viaje
sentimental&gt; siguiendo las huellas del héroe novelesco; y, saliendo por
el «antiguo y conocido campo de Montíel», retratar pueblos y paisajes,
tipos y costumbres rurales, refiriéndolo todo, por medio de finas evocaciones, a las escenas y pasos del Quefjote. Así nació en 1905 este
libro, de que hoy se publica la tercera edición, ilustrada con fotografías
de los lugares clásicos y de aquellos de s·us habitantes en quienes
«Azorín&gt; cree sorprender los rasgos de los personajes novelescos.
Las fotografías-lo mismo que la ligera e indispensable erudición que
aparece por algunas páginas- están aprovechadas con una imperceptible intención humorística, El libro actual - aunque dominado todo
por el recuerdo de Cervantes - puede considerarse como afín de Los
Pueblos, del mismo autor; como una serie de ensayos sobre la España
aldeana. La obra termina con una «pequeña guía para los extranjeros
que nos visiten con motivo del centenario», en que se les pone al
tanto del «tiempo que se pierde en España&gt;.
DARÍO, R.-Espaiia contemporánea.-Paris, Garnier Hnos., s. a., 8. 0 ,
394 págs. = Colección de artículos escritos durante la estancia del
poeta en España por los años de 1899: notas de viaje, rápidas y brillantes impresiones sobre ciudades, gentes, aspectos sociales o rasgos
pintorescos, de .preferencia sobre aqúellos temas que pueden tener
interés igualmente para España e Hispano-América - y que deben
considerarse como una de las fases de esa campaña social que tocó
cumplir a Rubén Darío: el acercamiento intelectual de España y América--. La prosa de Darío .no ha sido estudiada todavía; la agilidad y
riqueza de su sintaxis no ha sido valorada, y sus ocasionales caprichos
de vocabulario-hijos, más que del galicismo, como suele decirse, del

NOTAS

BIBLIOGRÁFICAS

91

•internacionalismo» - son más que tolerables en tan grande renovador. A su editor póstumo está reservado un trabajo enojoso: discernir
entre los muchos artículos que durante estos últimos años han corrid~
por las revistas bajo la firma de D río, los que realmente escribió éste
Y los que redactaron sus jóvenes secretarios.
. ALLARD, ~- - F1-iedricli der Grosse in der Literatur Franlweiclis mz"t
emem
Ausblzck auf Italien und S"'anien
Halle , M• Nº1emeyer, 1913,
'f
• 0
4• , 1 4~ págs., 5 marcos. = Sólo cuatro páginas dedica el autor a la infl_uencia que Federico el Grande ejerció en la literatura española del
siglo xvrn; Y aun esto es trabajo de segunda mano, porque los datos
proceden de A. Farinelli, Deutschlands und Spaniens literarisclte Bezielttmg. El P. !~la habla con elogio del Rey Sargento en varias de sus
Cartas familiares; hay relatos de viajeros (Carta del castellano de AviMs), donde ~e refier_e admirativamente el género de .vida que hacía el
rey de Prusia; poes1as, obras de teatro, etc.
ENCINA} uAN DEL. - Representaciones. - Strasburgo, J. H. Ed. Heitz,
[ ~ 9 13], 16._ , ~06 págs. (N úms. 208, 209 y 21o de la Bibliotheca Roma01~-) = S1~u.1endo la edición de 1516 y anotando las· variantes de la
P_nmera edición de 1496, el Sr. E. Kolrler ha reimpreso doce composicwnes ~e Juan del ~1~cina: dos representaciones de Navidad (de ·1492
ó 1493), dos a la Pas10~ y Resurrección (1493 ó 1494 ); dos églogas para
Carn~~al (1494); dos eglogas profanas (1494 y 1495), que marcan la
trans1c1ón ~el teatro religioso al profano en Encina; y, en fin, cuatro
representaciones co~p~estas de 1506 a 1513 : la Égloga de tres pastores, _las _Coplas d[!l 1·epelon, la Égloga de Cristino y Febea y la .de Plácida
Y !7'1tonano. En el prólogo da noticias sobre la vida de Encina, resullll:nd? lo _Yª sabido. Conserva la ortografía, e inserta al final un glosario, mspir~do en el de Cañete; deja sin resolver muchas dificultades.
Falta un índice.
. ZARco, P. JuLIÁN. - España Y la comunión fi·ecuente y diaria en los
:glos XVI y XVII. ~ El Escorial, «La Ciudad de Dios • , s. a., 8.º,
5~ ~ágs. = Ha coleccionado el P. Zarco multitud de pasajes de autores
rehg10sos en que se í·ecomienda y enaltece la práctica frecuente del
~~cra~ento de _la Eucaristía; es una contribución interesante para Ja
/s~ona de las ideas religiosas en España. Pero es lástima que se haya
~mitado casi ex~lus~vam_ente a reproducir te:,,..'i:os, sin dar al asunto
ás trascendencia lnstónca, sin. relacionar el punto de vista español
~e aquella.época con el de épocas anteriores y con el de otros países.
,Qué _r:lactón guardan las doctrinas de los autores estudiados con Ja
cue_Sbon de la gracia, con el prctestantismo y con el jansenismo? Para
la literatura española - piénsese en los autos sacramentales- , tales

�92

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

estudios no son indiferentes. El P. Z. haría labor de interé aún mayor
ampliando en un estudio histórico la presente obra, de carácter má
bien piadoso.
DEMOGEOT, J. - Histoire du littératures étrangeres ..... Littératures
111é1·idio11alrs. Italie. Espagne. 6° édition. - Paris, Hachette et C•, 1914,
8. 0 , 463 págs., 4 frs. = Libro elemental y atrasado en sus informaciones; el autor no se propuso, por otra parte, hacer obra de erudición,
sino ofrecer una ex.posición sumaria cy no árida• al público francés
deseoso de tener una idea somera de las producciones capitales d
nuestra literatura hasta fines del siglo xvn. Prescindiendo de los errores producidos por el defecto de conocimientos históricos, en general,
las apreciaciones literarias no son inferiores a las que habitualmente
se encuentran en la mayoría de los libros de su género, y están gratamente expuestas.

BIBLIOGRAFÍA

SECCIÓN GE ERAL
Estudios de Historia genernl que puedan interesar a la Filologt'a española.
Obras bibliográficas y enciclopédicas.

TEJERA, F. - Historia de la literatura espaizola. Tercera edición. Caracas, L. Puig Ros &amp; Parra Almenar, s. a., 4. 0 , 507 págs., 10 ptas.=
Libro de carácter docente y tal vez excesivamente somero. Abundan
en él los ei:rores: ce! romance constituye el género poético popular
en España desde el primer albor de Ja lengua• (pág. 34). El estilo del
Corbacho «e iodo-oriental&gt; (pág. 29), etc., etc. Por fortuna los abundantes trozos literarios que i,:l libro contiene compensarán a los estudiantes venezolanos de la aridez e insuficiencia de las apreciaciones
criticas del autor.

3514. ARTIGAS

3515.

3516.

PINTO n'Au,ramA, F.-Algums temas fi.lologicos.-Coimbra, Franca &amp;
Armenio, 1914, 4. 0 , 48 págs. = Este folleto, fruto de la actividad de un
joven estudiante, contiene observaciones de carácter elemental sobr
diversos textos portugueses. in duda, lo más interesante de todo ello
son las cmigalhas lexicograficas•, donde se recogen «vocabulos do
«calao, usado entre a gatunagem e fadistagem da Alfama e Mouraria, ,
y otros usados en Douro, Beira Alta y !\tiño. Falta una localización
precisa de estas voces y un estudio de ellas. Algunas son manifiestos
castellanismos, o se explicarían comparándolos con los correspondientes castellanos.

3517.
3518.

3519.
3520.

3521.

Y FERRANDO, l\I. - La «Biblioteca Menéndez y Pelayo• .
Conferencia.-Santander, Viuda de F. Fons, 1916 1 8. 0 , 29 páginas.
BARÁIBAR, C.-Bibliotecas vitorianas. I: Las de la Sociedad Vascongada, de la Diputación Provincial, de los Seminarios de
Aguirre y Conciliar y de la Normal de Maestros. 11: Las de los.
círculos de recreo y casas particulares. - AVit, r916 1 IV,
núm. 28, 12-14, y núm. 29 1 10-12.
Bibliograf{a [de la Filologiaespa11ola]. - RFE, 1915 1 TI, 411-448.V. núm. 3012.
Bibliographie hispanique, I9I3. - New-York, «The Hispanic Society of America&gt;, 1915, 16.º, 224 págs. - Y. núm. 3013.
CARRÉ ALl&gt;Ao, E. -Impresores de Galicia: Vasco Díaz Tanco de
Frexenal, I544-I547.-BRAGallega, 1915 1 X, 83-85. - V. número 3014.
Enciclopedia Universa/Ilustrada Europeo-Americana. Tomo XXX.
Barcelona, Espasa, 1915 1 4.º, 1515 págs .
FBRNÁNDE:z, B. - Impresos de Alcal{i en la Biblioteca del Escorial (continuación). - CD, 1915, CIH, 325-336, 437-448; r916,
CIV, 118-130, 192-199 1 334-340.- V. núm. 3017.
GoL0s1111TII, P. - A brief Bibliography of Books in English, Spanislt ami Portuguese, relating to tite Republics comtnonly called
Latín American, with comments.-New-York, l\lacmillan, r915,

12.º, xx-107 págs.
3522. l\L\SsÓ ToRRE!&lt;Ts,J., y Ron16 Y BALAGOER, J.-Cataleg delsmamtscritsde la Biblioteca de Catalunya.- BBC, 1915, U, 107y sigs.V. núm. 3025.

�92

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

estudios no son indiferentes. El P. Z. haría labor de interé aún mayor
ampliando en un estudio histórico la presente obra, de carácter má
bien piadoso.
DEMOGEOT, J. - Histoire du littératures étrangeres ..... Littératures
111é1·idio11alrs. Italie. Espagne. 6° édition. - Paris, Hachette et C•, 1914,
8. 0 , 463 págs., 4 frs. = Libro elemental y atrasado en sus informaciones; el autor no se propuso, por otra parte, hacer obra de erudición,
sino ofrecer una ex.posición sumaria cy no árida• al público francés
deseoso de tener una idea somera de las producciones capitales d
nuestra literatura hasta fines del siglo xvn. Prescindiendo de los errores producidos por el defecto de conocimientos históricos, en general,
las apreciaciones literarias no son inferiores a las que habitualmente
se encuentran en la mayoría de los libros de su género, y están gratamente expuestas.

BIBLIOGRAFÍA

SECCIÓN GE ERAL
Estudios de Historia genernl que puedan interesar a la Filologt'a española.
Obras bibliográficas y enciclopédicas.

TEJERA, F. - Historia de la literatura espaizola. Tercera edición. Caracas, L. Puig Ros &amp; Parra Almenar, s. a., 4. 0 , 507 págs., 10 ptas.=
Libro de carácter docente y tal vez excesivamente somero. Abundan
en él los ei:rores: ce! romance constituye el género poético popular
en España desde el primer albor de Ja lengua• (pág. 34). El estilo del
Corbacho «e iodo-oriental&gt; (pág. 29), etc., etc. Por fortuna los abundantes trozos literarios que i,:l libro contiene compensarán a los estudiantes venezolanos de la aridez e insuficiencia de las apreciaciones
criticas del autor.

3514. ARTIGAS

3515.

3516.

PINTO n'Au,ramA, F.-Algums temas fi.lologicos.-Coimbra, Franca &amp;
Armenio, 1914, 4. 0 , 48 págs. = Este folleto, fruto de la actividad de un
joven estudiante, contiene observaciones de carácter elemental sobr
diversos textos portugueses. in duda, lo más interesante de todo ello
son las cmigalhas lexicograficas•, donde se recogen «vocabulos do
«calao, usado entre a gatunagem e fadistagem da Alfama e Mouraria, ,
y otros usados en Douro, Beira Alta y !\tiño. Falta una localización
precisa de estas voces y un estudio de ellas. Algunas son manifiestos
castellanismos, o se explicarían comparándolos con los correspondientes castellanos.

3517.
3518.

3519.
3520.

3521.

Y FERRANDO, l\I. - La «Biblioteca Menéndez y Pelayo• .
Conferencia.-Santander, Viuda de F. Fons, 1916 1 8. 0 , 29 páginas.
BARÁIBAR, C.-Bibliotecas vitorianas. I: Las de la Sociedad Vascongada, de la Diputación Provincial, de los Seminarios de
Aguirre y Conciliar y de la Normal de Maestros. 11: Las de los.
círculos de recreo y casas particulares. - AVit, r916 1 IV,
núm. 28, 12-14, y núm. 29 1 10-12.
Bibliograf{a [de la Filologiaespa11ola]. - RFE, 1915 1 TI, 411-448.V. núm. 3012.
Bibliographie hispanique, I9I3. - New-York, «The Hispanic Society of America&gt;, 1915, 16.º, 224 págs. - Y. núm. 3013.
CARRÉ ALl&gt;Ao, E. -Impresores de Galicia: Vasco Díaz Tanco de
Frexenal, I544-I547.-BRAGallega, 1915 1 X, 83-85. - V. número 3014.
Enciclopedia Universa/Ilustrada Europeo-Americana. Tomo XXX.
Barcelona, Espasa, 1915 1 4.º, 1515 págs .
FBRNÁNDE:z, B. - Impresos de Alcal{i en la Biblioteca del Escorial (continuación). - CD, 1915, CIH, 325-336, 437-448; r916,
CIV, 118-130, 192-199 1 334-340.- V. núm. 3017.
GoL0s1111TII, P. - A brief Bibliography of Books in English, Spanislt ami Portuguese, relating to tite Republics comtnonly called
Latín American, with comments.-New-York, l\lacmillan, r915,

12.º, xx-107 págs.
3522. l\L\SsÓ ToRRE!&lt;Ts,J., y Ron16 Y BALAGOER, J.-Cataleg delsmamtscritsde la Biblioteca de Catalunya.- BBC, 1915, U, 107y sigs.V. núm. 3025.

�BIBLIOGRAFÍA

94

3523. PÉRBZ GovENA, A. - Sobre G. de Santiago Vela: Ensayo de una
biblioteca ibero-americana de la Orden de San Agustín. -RyF,
1915, :XLIU, 507-515. - V. núm. 673.
RrAÑO DE LA IGLESIA, P. - Los impresores. Reseña histfh:;,ica de la
Imprenta en Cddiz. - RABM, 1915! XXXIII, 320-349. (Capitulo de la obra inédita titulada Prensa española, etc.)

Series de los más importantes dócttmentos del .Archivo y Biblioteca
del Excmo. Sr. Duque de Medinaceli, elegidos por su encargo
y publicados a sus expensas por A. Paz y Melia. Primera serie: Histórica. Años 860-1814.-Madrid, Imp. Alemana, 1915,
4. 0 , 482 págs. con grabados.

BIBLIOGRAFÍA

3540.

3542.
3543.

Historia.

3526. AMADOR DE LOS Rfos, R. - Reliquias de los musulmanes en Cataluña. - RABM, 1915 1 XXXIII, r73-212.

El asalto de Jaén. Narración de un hecho de armas por un cronista árabe. - DLS, 1915 1 III, 296-301.
BARONE, N. -Intorno alío studio dei dijlomi dei Re Aragonesi di
Napoli. - AAP, 1913, XLIII, núm. 9.
BARRAS, F. DE LAS. - Noticias acerca de la explotación ind1tstrial
de los productos de Indias en el sig(o X VIII. - BCEA, 19 15,
III, núm. 16, 16-25.
BÉCKER,
J. - Sobre R. Hurguete: Rectificaciones históricas. De
353o.
, Guadalete a Covadonga. -BAH, 1916 1 LXVIII, 140-157.
3531. B.ÉcKER, J. - Historia de Marruecos. - Madrid, 1915,
3532. BouVAT, L. - L'ltistorie des cadis de Cordoue. [Sobre J. Ribera:
Historia de los jueces de Córdoba por Aijoxaní.]-RMM, 1915,
XXX, 422.
3533. CAMPILLO, T. - Documentos históricos de Daroca y su Comunidad. - Zaragoza, Imp. del Hospicio, 1915, 4.º, 528 págs.
CARDONA
P.-La guerra tra Spagna ed Austria in Italia durante
3534.

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I04

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maqueta, explotar, explosionar. -BAE, 1916, III, 94-97.
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191 S, 8. 0 , xxxUI-516 págs., 5 ptas. (Colección de Escritores
Castellanos, tomo CLX.)
La Península a principios del siglo X VII. - V. núm. 3552.
3859. i\bxíA DE ÜVANDO, P. - La Ovandina. Tomo I. - Madrid, Imprenta Clásica Española, 1915, 8. 0 , cxxxv-592 págs. (Colección
de libros y documentos referentes a la historia de América·
Tomo XVII.)
3860. ÜRTÍ BEtMONTE, M. A. - El testamento de Ambrosio de Morales al
jn·ofesar en el monasterio de San ')erdnimo de Valparafso.RAfül, 1915, xxxm, 370-375.
3861. Rurz LARRÍNAGA, J. - Fray Jerónimo de Mendieta, historiador de
N1tev,1 Esparta, 1525-1604 (conclusión). - AIA, 1915, IV,
341-373.
3858,

E.scOIQUIZ,

Prosa didáctica.

3862. CASTAÑEDA, V. - El primer libro impreso sobre aviacidn, ¿es espa1101.'-RABM, 1915, XXXIII, 350-360. [Acerca de «El ente dilucidado~, de Antonio de Fuente la Peña, impreso en 1677.]
3863. CosrA, J. - Obras completas. Maestro, Escuela y Patria. Notas
pedagógicas.- Madrid, Fortanet, 1916, 4.º, 409 págs., 31 50 pe- ,
setas. (Biblioteca Costa, vol. X,)
Cu&amp;vAs, !VI. - V. núm. 3543.
3864. GARCÍA Bo1zA, A. - Un inc1mable cm·ioso. - BTer, 1916, II, 1-5.
[Titulado «Carro de dos vidas~, de la Biblioteca Universitaria
!l{! Salamanca.]

3871. ALONSO-GE-r1No, L. G.-Don Juan Menéndez Pidal. - CT, 1916,
XII, 390-405. [Trata este artículo de su personalidad literaria.]
3.872. BELLO, A. - Historia de las literaturas de Grecia y Roma. - Madrid, Soc, Esp. de Librería, 8. 0 , 277 págs., 3,50 ptas.
3873. Ríos DE LAMPÉREZ, B. - La obra y la misidn de lvfenéndez Pelayo.
Conferencia. - Ateneo, 1915, II, 205-231.
3874. RODRÍGUEZ GARCÍA, J. A. - Más sobre Menéndez Pelayo. I: Noticias de varios libros. II: Consecuencias.-Cint, 1915, números 37 y 38.
3875. VALLE RuIZ, R. DEL. - Semblanza literaria del P. Conrado Mui1zos. Discurso (continuación). - CD, 1916, CIV, 22-32, 257265. - V. núm. 3497•

Enseñanza de la Literatura.
3876. BLANCO Y SÁNCEIEZ, R. - Elementos de literatura espailola. - 4.º,
391 págs., 5 ptas.

FOLKLORE
Literatura popular.
3877. ANCONA, A. D'. - La vita a Napoli ne! secolo XVI. - Livorno,
Giusti, 1913. [Ensayos de literatura popular, tradiciones, teatro, leyendas, cantos.]

�BIBLIOGRAFfA

120

3878. CARRASCO, F. - Carmenchu. Costumbres bilbaínas. - Bilbao,
Tip. Española, 1915, 8. 0 , 48 págs., una pta.
3879. GoMis, C.-Folklorecatald. Mars.-AECET, 1915,IV, 69. [Proverbios populares referentes al mes de marzo.]
Hoaozco, SEBASTIÁ.N DE. - V. núm. 3773.
3880. L'oracionaire popular(continuación).-BCECat, 1915,XXV, 347•
348. - V. núm. 3506.
PABANÓ, F. M. - V. núm. 3721.
Obras diversas.

3881. AGUILERA ARJONA, A. - Galicia. Derec!IO consuetudinario. - l\ladrid, Imp. Española, 1916, 8. 0 , 170 págs., 3 ptas.
3882. BATISTA Y RocA, J. M. -Folklor-e de les tempestes. - BCECat
1915, XXV, 249-251.
3883. CAMPS v MERCADU, F. -Folklore me1wrquí. De la pagesia (continuaci.ón). - RMen, 1916, XI, 25-32. - V. núm. 3510.
3884. GAscuE, F. - Origen de la m1ísica popular vascongada. - París,
H. Cbampion.
3885. SaRRA I BoLDú, V. - Calendari folkloric d'Urgell. Prl&gt;leg de
l'Excellentissim Sr. D. J. Benllocb i Vivó. - Barcelona, Seix
y Barral, 8. 0 , 382 pág .
3886. VALLS, J. - Folklore de les tempestes. - BCECat, 1915, X,"'{\·,
247-249.

ABREVIATURA
DE LAS REVlSTAS CITADAS EN LA BIBLI0GRAFiA

AAP - Atti dell'Accaderoia Pontaniana.
'apoli.
AA LAPal - Atti della R. AccadMDia di
SciCDle, Lettere ed ,1\ni. Palcrmo.
AcH~r- 'peva Academia Heráldica. M.a,lrid.
E - Afnca E5pa~ola. Madrid.
ECET-Antill d'F..studis del Centre Excursioni de Terrassa.
gura Aguia. Porto.
AfA - • n:hivo ibero- ericano. Madrid.
AIECat - Al\uari de l'lru¡ritut d'F.studis
Caralans. Barcelona.
Alh - La Alhambra, Granada.
ASl -Arthivio Storico ltaliano. Firenz~.
t.om - ATehivio Storico Lombardo.
Milano.
AS, ·st-An:biv filrdas wdium der neueren Spracben udd Lireraturen. Braunsweig. Bcrlin.
ASPNay-Arcbivio Storico pet le Provin. cie ;tpOletane; apolL
AS -Arcbhrio Storico Sicilianq. Palermo.
A SicOr - Archivio Storico per la .Sia1ia
0rientale. Catania

teneo--Ateuco. alladolid.
A Vit -Atlllle&lt;!• V'itoria.
B-1.á ~bliofilia. firenze.
B BLB-Boletín de la Real Academia de
Buenas Letras de Barcelona.
B E- Bóletfn i1e' la Real Acadetnia EspBil.ota. Madrid.
B R-Boletm de la Real Academia de la
Historia. Madrid,
BASG-)9}b:ttmo Araldic0 Storico Genealogi~, F'irenae.
\IB ){~Boletín-de la Biblioteca ·acional::~co.
•
BCEA - B'oletln del Centro de Estudios
AmedcatlW de Sevilla.
B&lt;'.;ECat --Botlleti del Centre Excursionilta dé Ca~onya. Barcelona.
BCP av~-Boletin de la Comisión Provincial
'Mó,iurnentos de Navarra.

BÓ'~1Íóletiil de la Comisión Proviñcial~Jlonwnentos de Orense.

BDUC~ tlél Diccionarl d~ la.Ue11P ~ ~ d e Mallorca.
B
Yil!G..
SHPe t - - •-'Histórico
-de Puerto Rico.
BlL"'E
n d.e bl lnstitudóñ Libre de
~d.
BRA

mia

:i'Joletin de la Real Acade-

Corui\a.

BRSG- Boletín de la Real Socie.ifi1d G
giillca. Madrid.
BR GCM- Boletín de la Real $oa~
Geogr.Uica. R,•Yista de Geograf1&amp; Cólo-nia,I y Mercantil. Madrid.
B Ca tExc- Boletín de la Socied1d
rellana de Excu~10nC$. Valladolid.
BSli:HN - Boletlu de la Soriedad ~
llola de tmtoria •attiral. Madrid
BS P-Bullettino Seoese di StQJia
Siena.
BTer-La Basílica Teresiana. Sa1-e&amp;
CC- La Clvilta Ciíttolica. Roma.
CD - La Ciudad de Dios. M'adrid.
CH A- Cultura Hispano- men"c:anL.
drid.
Clnt- Cuba Intelectual. Habana.
CT - La Oenda Tomi ta. Madrid.
CuC-Cohá Contemporánea, Habana.
DLS- Don Lope de Sosa Jaén.
ED - Estudios de Deusto. Tlilbao.
EE - Euskal-Erria. San eb stián.
Estudio - Estudio. Barcelona.
EyA- España y América. Madrid.
FO - Fanfulla della D001enica. Roma.
FL - Filosofía y Letras. Madrid.
Gids. - Gids. Amsterdam.
GSLlt - Giornale Storico ~ella Lelten:
tura Italiana. Torino.
lCHC-L'lntermediaire des ChercheUII!~
des Curit'ux. Para.
JEA - Ilustración Espaiiola y Americl!kJ,a.
Madrid.
L - La Lectura. Madrid.
LAragón-1.inajes de Arag_ón. HuescL
MLN - Modem Language Nota ~
more.
MPbil - Madem Pl1ilology. ChicaQ'o.

MSH-.Música Sacro-Hispana. 'Bilbao
Q-

•otes and Queries. Londou.

Nf- Nuestro Tiempo. Madrid.

uS- onl und Süd. Bn:slau.
0p - L'0pinion. Paris.
R,\BM-. Revista de Archivos, Bibliotecas
_ y Museos. Madrid.
RACP - Revista Ar~eutina de Oenéid
Políticas. Bu nos Aires.
RCal- Revista Calasé.ricia. Madrid:
RCChile-1..a Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCHL- Re,..ue Critique d'ff1Stoire et de
Littérature. París.
RCrist - Revista Cristiana. Madrid.
RDP-Revi ta de Derecho Privado. Madrid.

�BIBLIOGRAFfA

120

3878. CARRASCO, F. - Carmenchu. Costumbres bilbaínas. - Bilbao,
Tip. Española, 1915, 8. 0 , 48 págs., una pta.
3879. GoMis, C.-Folklorecatald. Mars.-AECET, 1915,IV, 69. [Proverbios populares referentes al mes de marzo.]
Hoaozco, SEBASTIÁ.N DE. - V. núm. 3773.
3880. L'oracionaire popular(continuación).-BCECat, 1915,XXV, 347•
348. - V. núm. 3506.
PABANÓ, F. M. - V. núm. 3721.
Obras diversas.

3881. AGUILERA ARJONA, A. - Galicia. Derec!IO consuetudinario. - l\ladrid, Imp. Española, 1916, 8. 0 , 170 págs., 3 ptas.
3882. BATISTA Y RocA, J. M. -Folklor-e de les tempestes. - BCECat
1915, XXV, 249-251.
3883. CAMPS v MERCADU, F. -Folklore me1wrquí. De la pagesia (continuaci.ón). - RMen, 1916, XI, 25-32. - V. núm. 3510.
3884. GAscuE, F. - Origen de la m1ísica popular vascongada. - París,
H. Cbampion.
3885. SaRRA I BoLDú, V. - Calendari folkloric d'Urgell. Prl&gt;leg de
l'Excellentissim Sr. D. J. Benllocb i Vivó. - Barcelona, Seix
y Barral, 8. 0 , 382 pág .
3886. VALLS, J. - Folklore de les tempestes. - BCECat, 1915, X,"'{\·,
247-249.

ABREVIATURA
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AAP - Atti dell'Accaderoia Pontaniana.
'apoli.
AA LAPal - Atti della R. AccadMDia di
SciCDle, Lettere ed ,1\ni. Palcrmo.
AcH~r- 'peva Academia Heráldica. M.a,lrid.
E - Afnca E5pa~ola. Madrid.
ECET-Antill d'F..studis del Centre Excursioni de Terrassa.
gura Aguia. Porto.
AfA - • n:hivo ibero- ericano. Madrid.
AIECat - Al\uari de l'lru¡ritut d'F.studis
Caralans. Barcelona.
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Milano.
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AS -Arcbhrio Storico Sicilianq. Palermo.
A SicOr - Archivio Storico per la .Sia1ia
0rientale. Catania

teneo--Ateuco. alladolid.
A Vit -Atlllle&lt;!• V'itoria.
B-1.á ~bliofilia. firenze.
B BLB-Boletín de la Real Academia de
Buenas Letras de Barcelona.
B E- Bóletfn i1e' la Real Acadetnia EspBil.ota. Madrid.
B R-Boletm de la Real Academia de la
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•
BCEA - B'oletln del Centro de Estudios
AmedcatlW de Sevilla.
B&lt;'.;ECat --Botlleti del Centre Excursionilta dé Ca~onya. Barcelona.
BCP av~-Boletin de la Comisión Provincial
'Mó,iurnentos de Navarra.

BÓ'~1Íóletiil de la Comisión Proviñcial~Jlonwnentos de Orense.

BDUC~ tlél Diccionarl d~ la.Ue11P ~ ~ d e Mallorca.
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Corui\a.

BRSG- Boletín de la Real Socie.ifi1d G
giillca. Madrid.
BR GCM- Boletín de la Real $oa~
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ED - Estudios de Deusto. Tlilbao.
EE - Euskal-Erria. San eb stián.
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0p - L'0pinion. Paris.
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_ y Museos. Madrid.
RACP - Revista Ar~eutina de Oenéid
Políticas. Bu nos Aires.
RCal- Revista Calasé.ricia. Madrid:
RCChile-1..a Revista Católica de Santiago
de Chile.
RCHL- Re,..ue Critique d'ff1Stoire et de
Littérature. París.
RCrist - Revista Cristiana. Madrid.
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�IffE-Revista de Filología Espai\ola. Madrid.
RFLC!labana-Re.vista de. la Facultad de
Le-rr¡is y Ciencias. Habana.
RHGE--Revista de llístoria y de Genealogía Española. Madrui.
RHi-Rcvue Hispaniquc. Paris-X ~,..- York,
R11en - Revista de Menorca. Mahón.
RMM-Re.vue du Mond )1usulman. Paris.
RN - La Rnsscgna • 'azionale. Fircnzt.

Ro- Romanía. Pañs.
RO_C!ir-Rcvuc de l"Orient Chrétien. Pa-

ns.
RRACátliz-Revi:;ta tic la RC'"l Acadt&gt;mia

Hispano-Amen ana df' Ciencias y Artes.
Gdiz.
RRQ-The romanic Review. Lancaster
PA .. New-York.
'
RUBA- Revista de la Univcrstdau de
Buenos Aires.
RUnT.cg-R,wi$ta de la Uniwrsidad. Tegucigalpa.
RyF- Razón v Fe. Madrid.
ZAK-Zeitsl"hrift für '.-\sthetlk und allge. ~cine _kunstwissenschaft. Stuttgart.
ZF:,µr----Zeitschriít für Frunzüsische Sprac~c und Utteratur. Chernnitz und Leip-

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8.0 , 321 págs.
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lemps t1w a,,tic fins a .JI de deumbrt de I91 .¡.. -Mallorca, Amengual y !'\luntaner, 191 ,,
4 º, CXtv págs.
ARMAS, J. DE,-El «Quijut,-» y m pcc«.-:Ma&lt;lrid, Rcnacimi1mto, 1915, 8.º, 2137 páginas, 3,50.ptas.
AIWAS y CÁRDR.~AS, J. DE'.. - Hisiqria j' ,Literatura.- Habana, J. Montero, 1915,
279 págs., un peso. (De la Biblioteca de Autores Cubanos.)
ARTIGAS y FERRANDO, M. - La Bi6/íatt,a «J,fmin,in Pe/4_;-11». - Santand&lt;'r, Viuda
de F. Fous, 1916, 8. 0 , 29 pág,.
,AzoafN•.--- /.a ruta tle Du,, Quijok. Tercera edición, ilustnida. - Madrid, Renacimiento, 1915, 8.0 , 205 págs.
BARCELONA, A. M.-El earde,ur.J Vives y '/'ut,l.- }larcelona, L. Gili, 1916, 8.0 , :, 1; páginas con gnibndos.
ÜIIRERA, A. -La /UHllt'¡/Ía de la Academia Espaiiola. - Extr. de BSEHN, 191 S,
XV, octubre.
C,Jncw1uro east,llantJ tkl siglu X V, Ordenado por R. Foulché-Delbosc. Tomo ll. Madrid, .Bailly-Ilailli~re, 1915, 4.•, 1789 págs., 12 ptas. (Nueva Uibli&lt;•teca de Autore~ Españoles, tomo X,"'O.I.)
ÜST-~Ss, A. - Gali,ismos, barbarismos, M.pa11is111os. - ;\fadrid, Imp. del 'Patronato
de Ilnérfanos, 1915, 8.0 apaisado, 304 págs.
(AS-rRO, (jul.LLÍN D&amp;. - Quim malas ma,las ha, tarde o nunca las !(rdtra. Comedia.
Con observacione, preliminares por E. Ju\iá l\lartínez. - l\ta&lt;lri,J, T1p. de la •Revista
de Arfhh'0S&gt;. 1916, 4, º, 38 págs. (Extr. de RABM.)
CoDEJU, F. -AlusiontS a cosus de los 11101w ni d,m111,n1tor latinos. - Barcelona,
1914, fol., 30 p4gs.
CORRAi., L DE.-JJ011 Álvaro de Lu11a, segú11 t¿sfi1no11ios inéditos dt la !poca.- Valladolid, Viuda ele Montero, 1915, 8.º, 122. págs; (Publicación de la Sociedad de Lstu•
dios Históricos Castellanos.)
CRAWFORD, J. l'. W.-Tlu spanísh paswrai dmma.-Philadelplua, 191$, 4-0 , 126 páginas. (l'ublic. of the l"niv. of Pennsylvania. E:i..-tra series in rom. l:mg. and lit. nº 4.)
CROCE, B.-/ J'tatri di Napoli dal Rinasdmm/1&gt; alta jinL Je/ s«c,lo Jedmo/lavo. Kuova ediziom:. - llari, G. Laterza, 1916, 8. 0 , 336 págs., 5,50 liras.
Estudi.s rom,miu. {Llen~a i Litératura.) 1. - füircelona, Ins • d'Estudis_Catnlans,
1916, 4-º, 117 págs. (De 1~ Il,blioteca Filológ,ca de J'lnstitul tle la Llengua Catalana.)
GUZMÁN, G. - Gra111Jtica msulla,m. A11a/ogla. - Buenos Airt's, A. F.strada, 1914,
8.", 264 págs.
·
lNGE.NlliROS, J. - la Filosefia cimtí}ica m la 01'J{«Hitaci(m Je las U11ivenidadu.,vashington, Columbia Printing Cº, s. a., 4.0 , n págs. (Th&lt;' second Pau-.-\.ml·ñcan &lt;:c1entific Corígress: December, •1915-January, 1916.)
LK1TE HE V ASCONCELLOS, J. - Tris a,zof rk lafi,11 na Faculdadt de útras d/J Univer•
sida,le tk lishoa, I()II-1912, 1qu-J9IJ, 191J-1914. - Lisboa, r91~, 4.º; 233-240 (Separata dos Arquivos da lJnivcrsi&lt;lacle-rle Lisboa, vol. JI.)
}.1At"8.A GA)IAZU, G.- Car/i&gt;s ll y su ,orle, Tomos I y II.- Madrid, F. Ill'ltrnn,
1¡¡11-1915, .¡.. º, 2 vols.

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p;,gs.

Du f'nc.!t tÍ4r 111,r.;,iral,m-lmi l.Jluf'/(11. -- B('rlin. \Vpi6),nann, 1914, 4-º,

\IEllER, \V. · S¡.miuhe.1 wr Cudzirlu.- der iiltulm 1/lltldlateítthdtm R1•tl1111ik. E.xtr. de •Nnclmchtrn der K. Gesdbchaft der \Yissen,,d1aflcn zu Giiuingen. Phi!. Hist
l'lassc•, 1913, 4.º, J04-1¡5.
0hr di.- r;•tlt111ud,m fnas drr motaruh1sc/1,11 liluri:i.- . E.,¡tr. ,it•. '11thrkhten rlcr K. Gesellschaít der Wissenschaíten zt1Gi.ittingen. Ph;i lfot. KIJsse•\
1913. 4.º, 177-222.
MF.\'l:R, \V,

;\l1CHA El 1s DE V As c or-:ct:LLO~, C.- Lirou fra.th.n ,fe t&lt;'rfuJ!ll¿ r ur,au:&lt;J. r.oor-len;ufas
por F. p;n10 d'Al,neida. - Coim1-&gt;ra, Minen•a Ccn•raI, 191 ~. 8. 0 , 1~ 1 p1g,;.
lllo:nodt•, l\f. nF., - Cmmática ,Ir la l,!11.(1111 rn.'tdlaila, 1.º. 2.'' y 3." t,rrados. - Barcelona, S(!bc y Barral, 1914, 8:. 0 • j \'ols.
:\lo:vroTo._;,.- Ro,lrig,, C,,r,,. EstudlO hio¡¡ráfico- crítko. - Se~iíla. 1915, 4 ,º. ¡q págs.
iV{lf-ua,, i: c/Mi.r ú tlu cl,u.&lt;il¡uu e.,pa.1rm.1l.,, pul)liés avrc une introductmn, des nntices
1,io~aphir¡nes et rles not&lt;·., rn frnn&lt;;ais par P. !lt•mándcz et A. Ll' Roy, 9• éd'iion.Pan,¡, Hacchl'tte et (u•. 1915 1 16.º, 354 págs.

P.,,.siar esc,,¡r,./as, ~- Ma&lt;lri&lt;l, Ti¡,. de la •!&lt;&lt;"vista de Archh·os,,
págs., 3·0 ptas.

P~uc10,
M. l•f.L. 0

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8.

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SorF,R..\s, C. - D,-/J,u:umd,1 m C'tulilla ,lútli! Fun,m,lo //[ el S,1111~
ll - Zaragoza, Tir. • Heraldo•, s. n., 8.0 , 142 págs.
'fi'da,:i/m ,/~ ID rr1a,ltdo m fil ci11dad de T'all&lt;1,lo/M rfuti • ti punto d,tl fdkisimo 11adnrimto
d,:l'prúzcip,r D. Fdip.. Domi11c., Vütor, 11uutro td11r, hwta q"e se nrabanm las dem,ulra•
ao,m ,fr a/~,,,.,a ,¡.,, p,,,. i{ .1e Mtier,m. Reimpresión con prólogo d&lt;' N. Alonso Cortt·~. Valladolid, Imp. riel Colegio de Santiago, 1916. 8.0 , 112 págs,
RovJGuo, A.-l.'t1111anuimo e la .rcoperta ,f~/1' Amrriw. ~- Udine, D. d&lt;"I llianco.
1~11 5, 4.º, 54 ¡¡ágs.
PELLEG!lRO

has/u D.

Jlf1J1t

SAt.e"E.Oo Rurz. .\. · la literat11r11 apníiol,z. Resumen 1le lústoria critica. Segunda
l'dicíón. Tomo l: [ a !-:dad Media. -Madrid, Calleja, 1915, 4 º, 465' págs., 8 ptas.
'T'Ru.u:s, C. M. -Ril,liov·tJfia cu/Ja,,,, &lt;ÚI rigl" XIX Tomo \'fll, 1Íi\J4·l$ro. - llla•
lanzas, Quirós y Estrada, 1915, 4 9 , 516 págs.
llzCÁTECll, P. - CriJit:a lzi.rtJri.ca rol,r~ d • Diario dt Birarama1~1¡U•. Si:gunrfa -edición. - Car,1cas, Tip. del Comeccio, 1914, 8. 0 , 301 págs.

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4-'' 1 xn·-716 págs.

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I :8 Alhaml,ra. -G,an,ada, 191 ~. XVIII, 4:&gt;6; 1916, XIX, 427-431,
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O Instituto.-Coimbra, 1915, LXII, 12; 1916, LXIII, 1-2
The Johhs Hopkms University Circular. -Baltimore, 1915, 9-10: 1916, 1.
La Lectura.~ Madrid, 1915, XV, 18o; 1916, :XVI, 181-182.
Uteraturblall für .g ennanische und romanisrhe Phílologie. - He1rlclberg, 1916,

XX.XVII, l·3·

Modern Languag\! Notes.- Baltimore, 19161 XX.XI, 1-3.
Modem Philology. - Chicago, 1915, Xlll, 9--10.
Neuphilologische l\litteilungen. -TTelsingfors, 1915 1 XVH, 7-8,
Kuestro Tiempo. -Madrid, 1915 1 XV, 204; 1916, XVI, 205-200.
Publicatioos of the modero Lanb'llage Association oí Amcrica.-Cambrid,g-,•, M,,s,.,
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Razón y J:e. - Madrid. 1916, XI.IV, 2.
Rev.ista Argentina de Ciencias Políticas. -Buenos Aires, 1916, XI, 65.

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�1'

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Revista Cristiana. - Madri&lt;l, r916, }..'A'X\'"11, 841-843.
Revista Eclesiástica. - ValladoHd, 1915, XX.'í:VIl, 12; 1916, XX..'{Vfll, 1-5.
Revist.t de Educa~ao Geral e Técnica. - Lisbo11,, 1915, serie lV, 2.
Revista de la Facultad de Letras y Oencias. - Habana, 1915, XXI, 3.
Revista de Filosofía. - Buenos Aíres, 1915., 1, 6; 19161 lI, 1.
Revista de Historia. - Lisboa, 1915, IV, r6.
Revista de Historia y. Genealogía Espaiíola. - Madrid, 1916, V, 1-2.
Revista de Menorca. - Mahón, 19r 5, X, 12; 1916, p, Pz.
Revista de la Sociedad •Jurídico-Literari»•.-Quitó, 1915, XIV, 31.
Revista de la Universidad de Buenos Aires. - 1915, X.XJ{-XXXI, 119,
Revista de la Universidad.~ Tegucigalpa, 1915, VI, 10-12.
Re,·ista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), 1915, Il, 10.
Revue de l'Enwignement des Laagues Vivaates. -Paris, 1916, )¡_'"X,'i.'111, 1-3,
Rcwe :Hispanique. - Paris, 1915, XXJl.'"V, 88.
.
Revue des Laogues Romane;;. - Montpellier, 1915, LVIII, 1-4.
Rivista Slorica It-.iliana. - Firenze, 1916, Vlll, ~.
The Romanic Review. - Lancaster, PA, rgrS, VI, 3-4EI Siglo de las Misiones.,- -Bíll&gt;ao, 1916, IlI, 25-27.
Studj Romanzi.- Roma, 1915, Xl1
Unión. Ibero-Americana.-Madrid, 1916, XXX, t.
Wochentliches Ve~eichnis der erschienenen uud der vorbcreitcten Neuigkeiten des
deutschen Buchbandels.-Leipzíg, 1916, 1-5, 7, 9; Monatsregister, 1-4.
Zei1schrift des deutschen wissenschaftlichen Vereins ;z. Kultur- u. Landeskunde Argentiniens. - Buenos Aires, 1915, l, 6.
Z~itschrift, für franzo-sische Sprache u·nd Lite-ratur. - Cheninit~ und Leipzig, 1916,

XLI\, ry 3.

•
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FILOLOGÍA ESPANOLA
MISCELÁNEA DE ESTUDIOS YTEXTOS ÁRABES
R. BESTHOR,': El An6n1n~o de Copenhague y el de • fadrid.Patt-ro V1vES: La reforma numi mática de lo almohades. -Go.·ZÁLEZ PAt;E. ·crA:
oticia y extractos de algunos manuscritos árabes
y aljamiados de Toledo y ~ladrid. - M. ALAHCÓ. • y C. A. Go. ·zALf:Z
PALE ·cIA: Apéndice a la edición Codera de la llTccmila» de ben
A1-Abbar. - M. A1..AR&lt;.:Ó!':: Carta de Abenaboo en árabe gran¡idino
{estudio dialectal).

Tomo 111.

ABRIL·JUNIO 1916

Cuaderno 2. 0

LA VERSIOr ES ESPA~OLAS

DEL «ROMAN DE TROJE »

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.A.L~OXAN±

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TEXTO ÁRABE Y TRADUCCIÓN ESPAFlOLA
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PEDRO LO 'GAS

VIDA RELIGIOSA DE LOS MORISCOS
Un volumen en 8. 0 , LXKx-319 págs., 6 ptas.

Casi todas las manifestaciones que la leyenda troyana tuvo
en 1a época medieval, emanadas de Dares y Dictis 1 , pobres
suplantadores de Homero, han encontrado acogida en nuestra literatura 2; y a través de su evolución, desde el Poema de
1 La bibliograf!a más completa de los estudios sobre esta leyenda,
y de los especiales sobre Dares y Dictis, es la reunida por L. CoNsTANS, Le Roman de Troie, Paris, 1912, tomo VI, págs. 192 y sigs. Ape-

nas hay nada general que añadir, entre lo que se ha publicado posteriormente, relativo a nuestro asunto; Yéase, sin embargo, G. Ross1,
Varietd letteraric, Bolo.gna, 1912, que dedica un capitulo a Omero ne!
medio evo.
2
Falta todavia un estudio de conjunto, que algún dla intentaré,
pues muchas producciones de las relacionadas con este tema hállanse inéditas y aún completamente ignoradas. Sirven de orientación:
A. l\IussAFIA, Úber die s}allisChen Versionen der Historia T,-ojana, en Sitzungsberichte der ph.-kist. Classe der k. Mad. der Wisse11scltaften, Wien,
1871, LXIX, 39-62, que con extraordinaria clarividencia distinguió,
sirviéndose sólo de los textos mal transcritos y de los juicios desorientados de J. AMADOR DE Los Rfos, Hist. Crlt., IV, 344-354, las varias
fuentes de que aquéllos derivaban, y añadió el examen de otros textos que éste no había señalado; pero disponiendo de tan escasos y
malos materiales no pudo dar una idea integra del desenvolvimiento
Tm.io IIl.
9

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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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              <text>Revista de Filología Española, 1916, Tomo 3, Cuaderno 1, Enero-Marzo </text>
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              <text>Menéndez Pidal, Ramón, 1869-1968, Director</text>
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              <text>Análisis y crítica literaria</text>
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              <text>Filología española</text>
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              <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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              <text>Imprenta de los Sucesores Hernando Quintana</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Concepto del Honor</name>
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