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                  <text>JUNTA PAllA AIIPLIAClÓK DB BSTUDIOS B IKVBSTIGAClOlfBS CIBKTÍFlCAS

REVISTA

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

. TEATRO ANTIGUO ESPAÑOL
TEXTOS Y ESTUDIOS

Tomo VI.

En esta colección se publican estudios sobre el teatro español, y se reproducen aquellas obras dramáticas que merecen no permanecer inéditas
o ser publicadas de nuevo.
·

Primeros volúmenes:
La Serrana de la Vera, de L uis Vélez de Guevara, publicada por R. M1rnbDU Pn&gt;AL y M. 4 Gov1t1 DE l\lsNÍNDEZ PrnAL. Un vol. en 8.0 de v11-176 págs.,
4 ptas.

JULIO·SEPTIE■BRE 1919

Cuaderno 3.0

COMENTARIOS Y APOSTILLAS AL «CANCIONERO
POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII», RECOGIDO
POR CLAUDIO DE LA SABLONARA Y PUBLICADO
POR D. JESÚS AROCA 1

'Cada cual lo que le toca y La vifla de Nabot, de Francisco de Rojas Zorrilla,
publicadas por A?dlttco CASTRO, Un vol. en 8,0 de

270

págs., 5 ptas.

REVISTA DE FILOLOGÍA ESPA~OLA
SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TIRADA APA.RTE

DE LA

1918

A LA

BJBLIOORAF{A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos

bibliográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1917, tomos I-N, están agotadas.

He dejado, para terminar, seis obras que, a mi entender,
~on las más interesantes del Cancionero y las que mayores novedades presentan. T odas ellas .ostentan un carácter nacional
1
muy marcado, y son de inspiración francamente popular. Son
las endechas, seguidillas y /olías. Del primer género es el bellísimo cantar a tres voces Burlóse de la niña (núm. 24), con su
deliciosa copla a solo, obra de Gabriel Díaz. En este idilio, el
empleo_ de las notas de paso y de los retardos resulta como 1
un anticipo o adivinación de la armonía moderna. Esto explica
los elogios que Lope de Vega tributa al compositor, teniente
&lt;le maestro de la Real Capill&lt;J. y maestro titular del Real Monasterio de la Encarnación, y justifica la frase aplicada por
.aquél a uno de sus villancicos, compuesto «con tanto artificio,
.que la novedad admiró a la envidia y la dulzura suspendió al
entendimiento» 2 •
Véanse págs. 14-56.
Véase la dedicatoria ,A Gabriel Díaz, maestro de capilla en el
monasterio de_la Encarnación•, de la comedia Carlos Quinto en FranToMO VI. ·
16
1

2

Precio:
4 pesetas anuales.

�234

CANCIONBRO POáTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

RAFAl!L M ITJANA

La originalidad de las seguidillas números 8 y 64 salta a,
la vista, pues se trata de una variedad de canción artística sin
precedente conocido. Por lo menos yo no tengo noticia del otra interpretación culta de esta clase de canción popular ta(')
genuinamente española, anterior a las dos que se encuentran.
recogidas en la éompilación de Claudio de la Sablonara. Las.
características seguidillas en eco (núm. 8), anónimas, que Barbieri atribuye, como ya he dicho, bien a Mateo Romero, bien,
a Manuel Machado, debieron muy pronto alcanzar una gran,
popularidad. El ignorado autor subraya y acentúa los juegos.
de palabras del texto, utilizando el procedimiento del eco 1 , yel conjunto resulta de tan recio sabor castizo - tan francamente majo, por decirlo gráficamente-, que no sólo respondelo que expresó Cervantes al hablar de estas lindas canciones,
que son «el brincar de las almas, el retozar de la risa, el desasosiego de los cuerpos y, finalmente, el azogue de todos los sentidos», sino que puede ser considerado como una adivinación
de la música nacional del porvenir.
Muy diferente, y asimismo muy interesante, es la seguidilla a dos voces Bullicioso y claro arroyuelo (núm. 64), puesta.
en música por el maestro Capitán. Aquí la poesía no responde al tipo concreto de este género de cantar, o sea una estrofa
de cuatro versos de siete y cinco sílabas, alternados, y asonan-

ª

cia, la dozava de las contenidas en la Parte decinueve y la mejor parte
de las Comedias de Loj&gt;e de Vega Carpio ....., Madrid, 1624. Por Juan González. (Bibl. de la Univ. Central.)
1 Este recurso habla sido usado con bastante frecuencia por los.
maestros flamencos y los madrigalistas italianos, como puede verseen las obras de Cipriano de Rore (15 19-1563), Francesco Corteccia
(t 1571), Alessandro Striggio (1535-1587), Luca Marenzio (t 1599) YOrazio Vecchi (1551-1605). Como ejemplos curiosos citaré una canción,
de !acopo Peri, Dungue fra torbid'onde (Ecco), que figura intercalada.
en los Intermedi et Concerti f atti per la Commedia rappnssentata in Fi-renze nelle nozze del Senmissimo Don Ferdinando Medid e Madama Cltristiana di Lorena....., Venecia, 1591, y un Ecco para dos coros a cuatrovoces recogido en el Quarto Libro detle Laudi a tn et guatro wci..... ,.
Roma, 1591, publicado por nuestro compatriota el capellán cantor de:
la Capilla Pontificia, Francisco Soto de Langa (1534-1619).

2 35

tados o aconsonantados los pares; si bien en tiempos antiguos
solían tener seis sílabas los versos impares, especialmente el
primero 1. El texto de la canción está formado por una cuarteta
de versos octosílabos, de los cuales el segundo y el postrero
riman en asonancia, destinada a servir de retruécano (sic) después de las coplas, también compuestas por cuatro versos de
seis sílabas, asonantados del mismo modo. ¿Cómo pudo darse
a esta combinación poética el nombre de seguidilla, que se
aplica a algo tan diferente? A mi entender, el apelativo no se
adjudica en el presente caso a la poesía, sino a la música, y
proviene del diseño melódico que sirve de tema principal a la
composición. Si esta melodía no ha sido directamente tomada
de algún cantar adoptado por el pueblo y muy popularizado,
la imitación no puede ser más perfecta, y como el plan, la
estructura y el artificio técnico son los mismos del villancico
tradicional en su tipo primitivo, esta melodía es la que comunica su nombre de seguidilla a toda_la composición. El hecho
es curioso y bastante nuevo, pues determina y acusa una preponderancia del elemento musical sobre el literario muy poco '
frecuente en aquellos tiempos; en puridad, hoy consideraríamos a esta obra como una variación o paráfrasis sobre un tema
de seguidillas.
Lo mismo ocurre con las/olías números I, 62 y 74, composiciones concebidas conforme a los modelos típicos del villancico vulgar o de sus variantes, que sólo adquieren carácter
determinado por la fuerza e importancia del elemento melódico. Para convencerse de ello, basta estudiar la canción a tres
voces de Álvaro de los Ríos, Pazarillos suaves (núm. 62), y
la del maestro Capitán, a dúo para tiple y bajo, Romerico jloriEl origen de la seguidilla es muy antiguo. Como tal pudiera ya
considerarse la copla Quítate alld, gue no g11iero ....., que dió ocasión a
una glosa del poeta madrileño del siglo xv Juan Álvarez Gato. (Cancionero....., publicado por E. Cotarelo, Madrid, 1901.) Existen algunas
perfectamente caracterizadas, con todos sus rasgos esenciales, de tiempos de los Reyes Católicos, y una seguidilla, muy linda por cierto, es
la que canta el pajecico Silvano en el acto XXIlI de la Tragedia Policiana, Toledo, hacia 1547.
1

�CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

237

RAFAEL I\IITJANA

do (núm. 7 4). En ambas la melodía dominante, entonada por la
voz más aguda, es la misma, salvo ligerísimas alteraciones, y
esta coincidencia permite aventurar la suposición de que puede
tratarse del motivo original de aquellos famosos aires de folias
que tan grande popularidad alcanzaron 1 y cuya antigüedad
no parece remontarse mucho más allá de los últimos años del
siglo XVI. Y semejante supuesto se robustece si estudiamos la
preciosa canción a cuatro voces, también compuesta por el
citado Mateo Romero, A la dulce risa del alba (núm. 1), cuya
melodía principal está asimismo imitada o inspirada en aquel
aire original.
En estos tres típicos cantares se descubre otra particularidad muy digna·de ser tomada en consideración, porque denota
la influencia de las transformaciones que venía experimentando la polifonía vocal durante los últimos treinta años del
t siglo xvn; es decir, la tendencia a apartarse de las tradiciones escolásticas y de los artificios del contrapunto. Y a no se
trata de un alarde de habilidad técnica que pretende unir di1 Casi todos los tratadistas de guitarra del siglo xvu insertan en
sus obras algún aire de folias, como puede verse, por ejemplo, bien en
la Instntcción de música para la gttifarra española....., Zaragoza, 1674,
del licenciado Gaspar Sanz, bien en el libro intitulado Luz y 1ZQrte
musical para caminar por las cifras de la guitarra española....., Madrid,
1677, de D. Lucas Ruiz de Ribayaz. De nuestra patria, las folfas pasaron al extranjero, mereciendo la más favorable acogida. Ya en 16891
el clavecinista francés Jean Henry d'Anglebert publicó sus veintidós
variaciones sobre les folies d'Espagne (Pieces de Clavecín avec sa maniere
de lesjouer....., livre 1, Paris, 1689), y al año siguiente el insigne violinista Corelli daba a luz sus celebradísimas veinticuatro variaciones
sobre le folie di Spagna (XII Sonate a violino e violone o cembalo.....,
Roma, 1700). Más tarde hallamos el mismo tema utilizado por Antonio
Vivaldi y Reinhard Keiser, el fundador de la ópera alemana (obertura
de 'Jode/et, Hamburgo, 1726), por Pergolese (primera estrofa del Stabat
J.fater, Nápoles, 1736), por Juan Sebastián Bach (Bauerncantate, 17 42),
por Gretry (serenata de L'amant jalottx, Versailles, 1778) y, en fin,
por Cherubini (obertura de L'lwtellerie portugaise....., París, 1798). La
lista pudiera alargarse mucho si recordara todas las veces que las
folies d'Espagne aparecen como aires de baile en las óperas fran~esas,
desde Lully hasta Rameau. No puede darse mayor boga y popularidad.

versos temas diferentes, conservando a cada cual todo su valor e importancia. Aquí predomina una melodía, confiada a
la parte más aguda, que se impone al conjunto, imprimiéndole
carácter y dándole su nombre. Las demás voces, salvo en contadísimos pasajes, se limitan a seguir el canto nota contra nota,
observando fielmente el ritmo melódico, y formando acordes
que se enlazan unos con otros hasta provocar las cadencias.
En realidad, la armonización, desprovista de todo artificio complicado, viene a constituir una especie de acompañamiento,
que puede ser suprimido, sin que su falta altere la importancia del canto principal, de manera que toda la atención se
concentra en la melodía descubierta y dominante. Este procedimiento acusa el decidido propósito de traducir el sentimiento individual; empresa acometida por el arte del Renacimiento,
que llegó a implantar sus ideales en el drama lírico.
La folía del maestro Capitán señalada con el número I, la
más desarrollada de las tres que figuran en el Cancionero de
Claudio de la Sablonara, tiene una larga copla a solo, que
seguramente debía ser sostenida por los acordes de algún instrumento. En cuanto al estribillo, es notable por las atrevid_as
armonías que forman las voces, y los característicos retardos,
tratados con novedad y buen gusto. No menos hábil se muestra Mateo Romero en su otra canción de esta clase, escrita
para dos voces (núm. 74), . en cuya graciosa melodía reaulta
en extremo original la caída de la copla que da paso a la
vuelta o tornada. No 1:1-enos bella es la folía a tres voces de
Ályaro de los Ríos (núm. 62), escrita, como ya he indicado,
sobre el mismo tema que la anterior, aunque la impresión que
produce sea por completo diferente. El temperamento de este
compositor parece algo -inclinado a la melancolía y al sentimentalismo.
Como se ha podido ver, la colección de Claudio de la Sablonara presenta gran variedad de canciones de los más distintos modelos; hay entre ellas algunas de tipo antiguo y tradicional, que contrastan eón otras de formas más nuevas y atrevidas. En el concepto técnico el progreso es evidente, aunque
todavía-y no podía ser de otro modo-los compositores se

�239

CANCIONERO POÉTICO Y M USICAL DEL SIGLO XVII
RAFABL MITJANA

mueven dentro de las modalidades de los tonos gregorianos,
sin atreverse a adoptar abiertamente la tonalidad moderna, a
la que se inclinan en más de una ocasión arrastrados por la
fuerza virtual de los cantos populares. Puede afirmarse que
casi siempre prefieren los tipos de cantares genuinamente
españoles, a las formas y modelos extranjeros. Entre las veintidós composiciones de Mateo Romero se encuentran nueve
romances, dos folías, unas seguidillas, siete canciones, unas
décimas y dos novenas; Juan Bias figura con trece romances,
tres canciones, un soneto y unas sextinas; Gabriel Díaz, con
cinco romances- uno en diálogo - , unas endechas, unas octavas y una canción; Álvaro de los Ríos, con cinco romances,
unas folías, unas novenas y una canción; Pujo!, con cuatro romances, dos canciones y unas novenas; Manuel Machado, con
trelil romances y una canción; Miguel de Arizo, con un romance y una canción; Juan Bon, con unas novenas; Diego Gómez
y Palomares, con un romance cada uno, y Juan de Torres,
con una canción. Las seguidillas con eco y una canción a tres
voces (núm. 37) no tienen designación de autor, aunque no
resulte aventurado atribuirlas a alguno de los compositores
mencionados.
Tales son las principales consideraciones que me ha sugerido el estudio del Cancionero musicaly poético del siglo XVII.
Las diversas obras que en él se contienen confirman la existencia de una escuela musical española perfectamente definida,
con sus formas y procedimientos particulares. Sólo la decadencia, cada día mayor, de la cultura nacional y la extraordinaria
preponderancia adquirida por la música italiana durante el
siglo xvrn, pudieron relegar al olvido este arte nacional, tan
estrechamente unido al espíritu de la raza.
Antes de terminar creo necesario exponer algunas observaciones relativas a la forma con que el transcriptor moderno
ha realizado su penoso trabajo. Desde luego, hay que reconocer que la traducción a notación moderna, empresa mucho
más difícil de lo que generalmente se cree, está hecha con
escrupulosidad, revelando gran pericia de la antigua y enrevesada notación proporcional. Según mis informes, el Sr. A. ha

.aprendido a leer los complicados textos musicales de los si~los xv1 y xvn en la mejor de las escuelas: la de la práctica
&lt;::onstante y obligada. Durante los primeros años de su vida fué
seise en la catedral de Toledo, y allí se inició en el arte del
.solfeo, solmisando los viejos códices de canto de órgano, y 1
-completó su educación musical cantando a libro abierto las
composiciones de los Morales, los Guerrero, los Victoria y demás grandes polifonistas. Es curioso observar que en una es-cuela análoga se formó el doctísimo maestro Felipe Pedrell,
.a quien debo lo poco que sé en estos achaques arqueológicos
musicales 1 .
Aún en los últimos treinta años del siglo pasado se ensefiaba mucho y bien en los magisterios de capilla de nuestras
-catedrales. Los métodos no solían ser muy modernos, pero
-estaban basados en sabias tradiciones. Los niños de coro aprendían con cuidado a leer la música y a aplicar la letra, a fin de
poder repentizar con seguridad. Y bien se ve que el maestro A. no debió ser un discípulo desaprovechado.
Si en el fondo el trabajo que me ocupa es digno de encomio,
debo hacer algunas reservas respecto de su realiiación. Es de
.sentir que el Sr:. A., en vez de adoptar los procedimientos usá-dos por la musicología moderna, se haya limitado a seguir-según propia declaración-el ejemplo dado por Barbieri. Cuando
-este artista publicó, hace cerca de treinta años, su Cancionero
:musical de los siglos XV y XVI, la arqueología musical se ha- ,
l iaba aún en mantillas. Su trabajo, importantísimo en aquel
tie~po, deja hoy mucho que desear, tanto en la parte crítica
como en la parte técnica. Fuerza es decir la verdad: el sistema
seguido por el maestro para sus transcripciones es francamente lamentable, puesto que ni reproduce con toda exactitud el texto original, ni lo interpreta en notación moderna
&lt;le una manera que resulte asequible a todo el mundo. Barbieri creyó acertar empleando un procedimiento mixto. Haciéndose cargo de que la notación antigua no resultaba «de
fácil comprensión para la generalidad de los artistas moder-

l

1

Véase

F. PEDRBLL, ')ornadas de Arte, París, Ollendorff,

págs.

3 y 4.

�RAFAEL MITJANA

nos», y que al «reducirles por completo al sistema actual de
notación, las composiciones perderían mucho de su carácter»,
adoptó un término medio, «conservando las mismas claves.
y la misma notación de breves y semibreves del antiguo, per&lt;&gt;
reduciendo los grupos de ligaduras, las notas alfadas y las denegridas, al valor correspondiente en figuras de aquel tiempo,
reuniendo luego las voces en partitura, con líneas divisorias.
de compás al uso moderno» 1 . No puede darse mayor equivocación. En virtud de esta fórmula contemporizadora, el estudioso se halla frente a un texto adobado y traducido, en tanto
que el deseoso de aprender tropieza con no pocos obstáculos.
Para obviar tamaños inconvenientes, la ciencia moderna ha discurrido un método bien distinto: reproducir con cuidado y
fidelidad el texto, conservando hasta sus errores, si los hubiere.
y acompañarlo con una traducción lo más exacta posible,
transcrita en nuestra notación moderna, con las claves comunes y los valores usuales, sin escrúpulos ni mojigaterías pedantescas.
He aquí el error en que ha incurrido por desgracia el Sr. A.
f al redactar sus transcripciones-hechas, por otra parte, con la
mayor conciencia: puedo afirmarlo por haberlas comparad&lt;&gt;
a plana y renglón con la copia del manuscrito original que se
conserva en la Biblioteca Nacional-y el motivo que impedirá
la divulgación de su excelente trabajo. Dado el gran atraso en
que los estudios de musicología se hallan entre nosotros, semejante falta pudiera ser disculpable, ya que tiene precedentes, y precedentes autorizados; pero, no obstante, convenía
señalarla para que se trate de evitar en lo porvenir.

*

**
Preocupado con la parte puramente musical de su trabajo,
la más importante, el maestro A. no ha tratado con gran extensión lo relativo a la historia y biogralía de los autores cuyas.
1
Véase loe. cit., Preliminares, pág. 16. El Sr. A. ha reproducido estas consideraciones en el Preámbulo, pág. vn, que precede a su trabajo.

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVÍI

241

obras fueron recogidas por Claudio de la Sablonara. Por lo
general se trata de músicos adscritos al servicio de la corte y
de la Capilla Real, siendo lo más probable que sus composiciones principales desaparecieran en el terrible incendio que en
la noche del 24 de diciembre de 1734 destruyó el antiguo
alcázar de Madrid y gran parte de las muchas riquezas artísticas que contenía. Esta circunstancia aumenta el valor de las
composiciones aludidas, ya que muchas de ellas deben considerarse como las únicas muestras del ingenio de sus respectivos autores. Acerca de cada uno de ellos, el Sr. A . ha logrado
reunir algunas noticias inéditas que no carecen de interés; pero,
no obstante, los ligeros apuntes biográficos que inserta como
complemento de su obra (págs. 325 a 336) me parecen insuficientes. Aquellos artistas merecen ser estudiados con mayor
atención; presumo que con estas nuevas notas quedarán claramente demostradas las íntimas relaciones que existieron
entre algunos de estos compositores y ciertos ilustres poetas,
como Lope de Vega, Góngora y Tirso de Molina.
Nada tengo que agregar a lo que el Sr. A. dice respecto
a Claudio de la Sablonara. La modesta persona de este puntador o copista de la Capilla Real carece de relieve y no presenta ningún interés. Su mayor y único título de gloria es el
haber compilado el precioso Cancionero. No me ocurre lo propio en cuanto concierne a los compositores cuyas biografías
creo poder ilustrar con alguna noticia, si no completamente
nueva, por lo menos curiosa o interesante. Para ello seguiré
el mis~o orden adoptado por el primer comentador.
- Mateo Romero (el maestro Capitán). - A pesar de un nombre tan castizo, que, según parece, el interesado escribía siempre de tal manera con la ortografía propia de su tiempo 1,
creo que si no había nácido en Flandes, por lo menos era de
origen flamenco. Mi creencia se apoya en un documento del
archivo de la catedral de Toledo, que pudo copiar Barbieri,
y que dice así: «Año de 1624, a 4 de marzo de este año, tomó
1

El Sr. A. (loe. cit., pág. 328, nota 4) asegura que «en las nóminas,
de letra autógrafa, firma siempre Matlzeo Romero•.

�RAFAEL MITJANA

posesión el Licenciado Mateo Romero (Flamenco), Mtro. de
la R. 1 Cap/ de S.M., de una Capellanía de la R. 1 Capilla de
los Sres. Reyes nuebos de Toledo; al qua! se le dió p.C ganada en atención a estar sirviendo en Palacio a S. M. Murió
a IO de mayo de 1647, y está enterrado en los Mostenses de
Madrid.» La declaración contenida en el documento que antecede pudiera rebatirse con cierta facilidad. En los comienzos
del siglo XVII los soberanos de España sostenían dos capillas
de música, una flamenca y otra española (capellanes y cantores). En las listas de esta última no aparecen cargos de ninguna clase, en tanto que en las de la primera se determinan
las funciones de cada individuo, siendo de notar que, excepto
dos o tres españoles, todos los artistas que en ella figuran son
extranjeros. Teniendo presentes tales datos, pudiera argüirse
que el calificativo flamenco presupone la palabra músico, y se
aplica a nuestro artista por pertenecer a la capilla flamenca
de S. M. Y, en efecto, Mateo Romero aparece en la «Lista de
las personas de la Capilla flamenca de Su Magestad que han
servido en el tercio postrero de 16o4» 1 . Aunque esta suposición no carezca de fundamento ni de verosimilitud, es completamente gratuita, puesto que otros testimonios autorizados
la contradicen en absoluto. Existe un rarísimo opúsculo, impreso en 1731, intitulado Armónico lazo con que se une una
métrica correspondencia de Portugal a Castilla sobre assumpto
dig1w de la más sublime estimación ..... 2 , en el que se contienen
algunas poesías cambiadas entre el «maestro principal de la
1 Documento del archivo de Palacio, citado por el Sr. A., loe. cit.,
página 328.
2 Recogida por un apassionado de las Musas. Sin pie de imprenta
ni fecha, pero la última de las poesías está firmada a 20 de julio
de 1731. Contiene este opúsculo, de notable rareza, un Romance lw·oyco
y el gratulatorio, critico, chronológico romance, aludido en el texto, del
músico evorense, y un Encomiasthicon y unas Seguidillas del compositor castellano. Todas estas poesias son muy malas, pero presentan
bastante interés para la historia de la música española. Hay ejemplar
en la Biblioteca Musical de la Diputación de Barcelona. Véase el Cataleclt ..... de F. Pedrell, Barcelona, 1909, tomo JI, núm. 1265, págs. 325
y siguientes.

CANCIONl!RO poi{-rico

y

MUSICAL DEL SIGLO

XVII

243

catedral de Évora y maestro jubilado del Claustro de la misma Universidad», D. Pedro Vaz Rego, y el «maestro principal de la Real Capilla y rector del Real Colegio de Música
de S.M. C.», D. Joseph de Torres Martínez Bravo, con motivo de una Salve regina compuesta por la infanta D.ª María
Bárbara de Braganza, esposa del futuro rey D. Fernando VI,
a la sazón príncipe de Asturias, y entre ellas se encuentra
un curioso e interesantísimo romance «gratulatorio, crítico,
chronológico», en el que el músico portugués, con objeto de
alabar a su corresponsal, hace la historia de la Real Capilla de
Madrid. Allí, después de aludir a la muerte de Felipe Rogier,
acaecida en 2 I de febrero de 1596 1 , se dice lo siguiente:
Ocho discípulos suyos
nos dexa, que sustituyan
muchos siglos de alabanzas
a su edad en flor caduca:
Geri, Capitán, Du Pont,
Juan de Font, a quien se junta
Phelipe du Bois, Loncín
y Estevan Bernardo Dutra.
Todos con Malagaray 2
sus dulces panales chupan,
de que estrujaron el néctar
que en toda España redunda.
Cayó la suerte en Matltías
Rosma,·ín, que se intitula
o Rome,·o o Capitán,
porque sobre todos triunfa.

Todo cuanto se refiere en este curioso trozo de romance
se halla plenamente confirmado. Cuando murió Felipe Rogier
quedaron en la Capilla Real de Madrid ocho de sus discípulos,
un español y siete flamenéos, señalándose entre estos últimos,
1 Véase VAN DBR STRAETBN, La Musique attx Pays-Bas, ...., Bruxelles,
1867-1888, tomo VIII. Les musiciens néertandais en Espagne, pág. 549·
2
Al llegar a este nombre, para robustecer su afirmación, Vaz Rego
añade una nota marginal que dice: cSiete flamencos, como el maestro
Rogier, y sólo uno español, que fué Juan de Castro Malagaray, '}Ue
murió maestro en Cuenca.&gt;

�244

RAFAEL JIIITJANA

por su gran habilidad y pericia en el arte del contrapunto, uno
a quien sus compañeros designaban con el apodo de Capitán,
que conservó toda su vida, y que al fin fué designado para
ocupar la plaza de maestro titular de la Capilla Real. Llamábase
Mathías o Matlúeú 1 Rosmarín, y quizás por haber nacido en
España y haberse educado entre españoles vertió su nombre
al castellano, y se firmaba Matheo Romero.
Sea lo que fuere, si este insigne músico era en parte extranjero, su temperamento se descubre como francamente
/ español. Y el caso de español_izació_n de _Mateo R~mero resulta
tan marcado como los de Felipe V1garn1, Domemco Theotocopuli o la dinastía de los Arfe. Lo mismo que todos aquellos
grandes artistas, el compositor de que trato, volviendo las
espaldas a las tradiciones de escuela- conviene recordar que
fué discípulo predilecto de Felipe Rogier - , se asimila por
completo el espíritu del pueblo entre quien vive.
Hasta ahora nadie se había preocupado de establecer cuáles fueran los verdaderos orígenes de Mateo Romero, determinando al mismo tiempo las cualidades esenciales y los rasgos
característicos de su arte. Los demás datos relativos a su vida
son bastante conocidos. Sabemos que en 1594 fué recibido
por S. M. como «cantor de su Real Capilla con los gajes de
Borgoña», y que poco después, a la muerte de Felipe Rogier, se
encargaba interinamente de la dirección de dicho magisterio,
del que obtuvo el nombramiento de maestro titular en 19 de
octubre de l 598. Su autoridad y reputación debían ser grandes, puesto que al año siguiente (1599) firmó las nuevas Ordinaciones que debían regir aquel institu~o, que fueron acotadas al margen por el propio Felipe III. Largo tiempo continuó
t Haré notar que en el Mem01·ial Histórico Español (tomo XIV, página 283), al mencionar su viaje a Portugal en 1638, se le nombra Mallas Romero, llamado vulgarmente el maestro Capitdn. También SALDONI
(Diccionario de efemérides de músicos españoles, tomo IV. Cat., pág. 392)
le denomina Matlas. Por último, ElTN&amp;R (Biogr.-Bibliogr. Quellen Lexikon..... , tomo VIII, Leipzig, 1908, pág. 200) dice que en la Biblioteca
de Munich, ms. 200, se conservan veintidós composiciones españolas
de Don Mallas Romero, genannt maestro Capitán.

CANCIONERO POÉTICO

Y

MUSICAL DEL SIGLO

XVII '

z45

desempeñando semejantes funciones. Después de cuarenta
años de excelentes servicios, en r.º de diciembre de 1633 fué
declarado maestro reservado (jubilado), con todos los honores
propios de su cargo, sustituyéndole su antiguo lugarteniente
el insigne músico manchego Carlos Patiño 1• Todas estas noticias han sido ya publicadas por Van der Straeten y Pedrell 2 •
En 16o4 Mateo Romero figura en las listas de la capilla
flamenca con el cargo de maestro director; en 1607, sin ser
todavía sacerdote, obtuvo el título honórífico de capellán de
banco, y por último, el Sr. A. ha descubierto en los registros
del archivo palatino que fué «recibido por capellán de la casa
de Borgoña en 9 de abril de 16o9», que es desde que se ordenó de misa.
En 4 de marzo de 1624, el rey le hizo merced de una
capellanía de los Reyes nuevos de Toledo, de la que tomó
posesión, y cuyas rentas pudo percibir sin verse obligado a
renunciar sus cargos palatinos. También en 3 de octubre de
1626 se le asignó una pensión de cuatro reales diarios «para
que con ellos alimente, enseñe y habilite un oficial, a quien,
siendo suficiente, haga merced de la plaza que vacó por Clau-·
dio, escritor jubilado de mi Capilla» 3 •
Mucha debió ser la fam·a adquirida por Mateo Romero
cuando, ya después de su jubilación, Felipe IV le obligó a
abandonar su retiro y a emprender, en enero de 1638, un
viaje a Portugal, con objeto de visitar al duque de Braganza; y
t Así se dice en el Armónico lazo ....., antes citado. Por otra parte,
el maestro Pedrell (véase Cataleclz de la Bibl. de la Diputació....., Barcelona, 1909, tomo I, núm. 475, pág. 277), alude a una carta dirigida
p or Fr. Bartolomé de la Cruz al rey D. Joao IV de Portugal, en la
que puede leerse que Patiño era &lt;natural de la Mancha; de allí fueron
sus padres, vezinos de un lugar que se dize Sancta María del Campo•.
2
Véanse, del primero, La Musique aux Pays-Bas, torno Vlll. Les
musiciens néerlandais en Espagne..... , págs. 399, 415, 423 Y 438; Y del
segundo, su Teatro lt'rico espaiiol anterior al siglo XIX, tomo III, La
Coruña, 1897, pág. xx1x.
s Documento del archivo de Palacio, reproducido por el Sr. A.
(loe. cit., págs. 328 y 329), en el que se alude a la vacante de puntador
o copista, producida por el retiro de Claudio de la Sablonara.

�CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

RAFAEL MITJANA

«aunque iba muy contra su voluntad, créese que será recibido
muy bien, como lo merece tan gran músico» 1 • Tengo por
cierto que el futuro soberano D. Joao IV, eminente aficionado
y entendido cultivador del divino arte, que llegó a poseer la
mejor biblioteca musical de su tiempo y escribió algunos trabajos críticos d~ verdadero mérito 2, debió dispensar la más
favorable acogida al maestro español. Buena prueba de ello
es el hecho de que a poco de haberse proclamado la independencia del reino lusitano, el nuevo monarca se apresuró a
conferirle, en r.º de abril de 1644, el cargo honorífico de capellán cantor de la corona de Portugal, que conservó hasta su
muerte, acaecida en la villa y corte de Madrid el IO de mayo
de 1647, siendo sepultado en el convento de los Mostenses.
Casi todos los autores contemporáneos y de tiempos posteriores tributaron los mayores elogios a Mateo Romero. Durante buena parte del siglo XVIII la autoridad del maestro Capitán era indiscutible, y con frecuencia le invocan los numerosos interlocutores que intervinieron en la famosa disputa
llamada de Zamora, suscitada por un atrevimiento técnico
llevado a cabo por el maestro de capilla de la catedral de
Barcelona, D. Francisco Valls, en su misa a cinco voces intitulada Scala Aretina, y en la cual intervinieron casi todos los
músicos de alguna importancia que por entonces había en
España. El fecundo novelista Salas Barbadillo, refiriéndose
a nuestro artista, le llama «maestro de las Musas», a cuyo divino espíritu debe la guitarra española el que hoy tiene; siendo

1 Así se dice en el lvfemorial Histórico Español....., tomo XIV, página 283.
2 Dos son las obras escritas por el duque de Braganza: la famosa
.Defensa de la música moderna contra la errada opinión del obispo Cyrilo
Franco....., fechada en Lisboa a 2 de diciembre de 1649, y la Respuestas a las dudas que se pusieron a la .Afissa «Panis quem ego dabo• de
Palesirina..... , suscrita en la misma ciudad el 25 de septiembre de 1654.
Ambos opúsculos, soberbiamente impresos en español y en italiano,
probablemente por el tipógrafo Craesbeck, son de la más extremada
rareza. En el primero se cita como modelo al maestro Capitán, situándole entre los músicos de primer orden.

247

éste el menor blasón de su ingenio ..... » 1; y el licenciado Gaspar Sanz, en la introducción de su tratado de guitarra 2 , se
glorifica de haber «recogido las mejores reglas..... de los mejores maestros de capilla de España, en particular de Capitán».
No son muchas las obras de tan docto maestro que nos
eran conocidas antes de la publicación del presente Cancionero. Eslava, en la Lira Sacro-Hispana (siglo xvn, primera
serie), insertó un soberbio Libera 11te, a ocho voces, de Mateo •
Romero, escrito en el estilo que entonces llamaban coreado,
porque las voces se agrupaban en dos o tres coros que dialogaban entre sí, reuniéndose de vez en cuando. En esta bella
composición, el sentido de la letra está magistralmente expresado, siendo muy de notar por sus atrevimientos el pasaje
que interpreta las palabras et timeo, en el cual el artista no
vacila en cometer algunas incorrecciones para obtener el mayor efecto expresivo de los sentimientos de temor y espanto
que prueba el alma humana ante el pavoroso enigma de la
muerte. No creo que exista ninguna otra obra de carácter religioso de este autor que haya sido publicada, hecho que es
verdaderamente de sentir; la mayor parte, es decir, todas la~
que compuso para el servicio de la Real Capilla, debieron
desaparecer cuando el incendio del alcázar de Madrid; sin
embargo, dado el extraordinario renombre de que gozó el
maestro Capitán, es casi seguro que en los archivos de música
de las más importantes catedrales de España se encuentren,
si no partituras originales, por lo menos copias de algunas de
sus ínás bellas creaciones. Tengo entendido que algo de esto
ocurre en los archivos de la Seo y del Pilar de Zaragoza.
Respecto de las obra\, de carácter profano, las veintidós
recogidas por Claudio de la Sablonara forman una preciosa
colección. Algunas otras p ueden verse en el curioso Libro de
tonos humanos, importante manuscrito, procedente, según pa1

Véase El sagaz Estacio..... , Madrid, 1621. Acto II, fol. 109 v.
Véase el Prdlogo al deseoso de tañer de la Instrucción de miésica
sobre la gttitarra española, y método de sus primeros 11Jdimentos, ltasta
tañer/a con destreza....., Zaragoza, 1674.
2

�CANCIONERO POÉTICO

RAFAEL MITJANA

rece, del convento de carmelitas de Salamanca, y aún muy
poco estudiado, obra del cantor Diego Pizarro (Biblioteca Na' cional, ms. 1262). Es de advertir que las canciones allí contenidas de nuestro autor, llevan casi siempre la indicación Capitán
o Maestro Capitán, y muy raras veces el nombre Ro·mero (Mateo). De allí procede el lindísimo cuatro de empezar: ¿Adónde
vas, zagala?, traducido a notación moderna e insertado por
F. Pedrell en su Teatro lírico español anterior al siglo XIX
(tomo III, La Coruña, 1897, pág. 28), donde en sus comentarios este doctísimo maestro califica a Mateo Romero de «músico de mérito extraordinario, compositor fecundísimo y genio
innovador» 1 • Y si leemos las composiciones que ha dado a luz
el Sr. A., hay que reconocer que semejante juicio no puede
ser ni más justo ni más acertado.
Juan Bias de Castro. - No puede dudarse que debió ser
un artista excepcional.
En nombrando a Juan Bias se nombra a Orfeo;
pintó el mundo divino de tal suerte,
que le sirvió el pincel de voz y lengua .....

Así se expresa Lope de Vega al tratar de los músicos con2
; y
si el elogio pareciese corto, en la Jerusalén conquistada dice
con arrogante valentía:

l temporáneos en el libro IV de El peregrino en su patria

Si vivieran mis versos tendrás fama

3

,

lo que era extenderle una patente de inmortalidad.
t Loe. cit., pág. xx1x. He oído decir que el erudito Barbieri dejó
escrita una extensa biografía del maestro Capitán. Si aún se bailase
entre sus papeles, conservados en la Bib'iioteca Nacional, merecería
ser publicada.
2 Sevilla, Clemente Hidalgo, 1604. Una interpretación demasiado
literal de estos versos hizo incurrir a SORIANO FUERTES (Historia de la
mtí.sica espai'iola ..... , Madrid, 1856, tomo 11, pág. 210) en el error de
afirmar que Juan Bias de Castro fué, además de «gran cantor, tocador
de arpa, compositor de música teatral y célebre pintor&gt;. La especie
ha sido muchas veces repetida, y aún la reproduce ElTNBR, Biogr.Bibliogr. Quellen Lexikon..... , tomo ll, pág. 62.
3 Madrid, Juan de la Cuesta, 1609, fol. 495.

Y

MUSICAL DEL SIGLO

XVU

249

No obstante las íntimas relaciones de amistad que es se-guro existieron entre ambos grandes ingenios, semejantes elo-gios no resultan exagerados, pues es lo cierto que Juan Bias de
Castro poseía inspiración ardiente y no común originalidad.
Muy poco sabemos de su vida, y las noticias más fehacientes que acerca de ella conocemos pueden verse en las obras
•de Lope, y especialmente en el sentidísimo Elogio en la muerte
de Juan Bias de Castro, en La Vega del Parnaso 1 • Por esta
-composición poética sabemos que A ragón fué la cuna de aquel
dos vezes músico divino
que aquí famoso aragonés lo fuiste.

Bastante se ha discutido acerca de este punto. El bueno de
Saldoni 2 pretendía que Juan Bias era natural de Madrid, apoyando su afirmación en una partida de bautismo extendida el
7 de enero de 1567 en la parroquia de San Martín de la villa
y corte, a nombre de cierto «Juan, hijo de Juan Castro y de su
mujer Mari Bias». Para robustecer su dicho alegaba que los
-cambios de apellido solían ser muy frecuentes en aquella época
-recuérdese el caso del poeta Góngora - , y que era muy
probable que siendo en esta ocasión patronímico el nombre
Bias, fuera posible que nuestro artista, por razones de eufonía,
hubiera antepuesto el apellido materno al paterno. Tales argumentos me parecen especiosos y sin ningún valor positivo. Más
-en razón estaba Barbieri cuando en sus interesantes artículos
acerca de Lope de Vel(a músico 3 se atiene al testimonio de
Lope, que en realidad me parece irrefragable.
Juan Blas de Castro nació, pues, en Aragón, probablemente por los años de 156o, ya que su vida se desliza casi
paralela a la del insigne poeta (1562-1635) que fué su gran
.amigo. Bien pronto debió distinguirse como compositor enten1 Madrid, 1637, fol. Lo5.
2

Véase Diccionario de efemérides de músicos espafioles..... , Madrid,
1868, tomo I, págs. 122 y sigs. Este trabajo está escrito para refutar
las afirmaciones de Barbieri y carece de verdadero interés.
3
Publicados en la Gaceta Mttsical Barcelonesa (diez artículos) desde
-el 27 de diciembre de 1863 al 13 de marzo de 1864.
TOMO .VI.
17

�RAFAEL MITJANA

dido, habilísimo cantante di camera y notable tañedor de
vihuela de arco, según dice Barbieri. Asegura asimismo el
autor de Pan y toros - fundamentando su afirmación en et
Elogio antes aludido:- que alrededor de l 594 era músico privado del duque de Alba, D. Antonio - el pastor Anfriso de
La Arcadia-, y en aquel tiempo precisamente hubo de conocer a Lope de Vega, que por entonces también se hallaba al
servicio del citado magnate, residente en Salamanca 1 • Trabóse
entonces entre ambos artistas una franca y sincera amistad,
que perduró durante todo el transcurso de sus vidas. El mismo poeta nos lo dice en el siguiente pasaje de su Elogio, antes
citado:
Passamos nuestras verdes juuentudes
siendo (en vanos amores diuertida)
materia de tu música, mi pluma;
mas tú de tanta suma
siempre famoso, como yo culpado,
veinte años a ti mismo retirado,
sin ver más luz que la que infusa dentro
comunicaua Dios del alma al centro,
dexastes los amigos que tenías
y muerto al mundo, para Dios viuías.
Mas como lloro o canto yo tu muerte
si ba veinte años y más que muerto estauas
que quien Jo dexa todo, entonces muere.....

Dedúcese del contenido de estos versos que Juan Blas, en
el promedio de su vida, debió quedar ciego y retirarse a la vida
privada. Pero antes tuvo tiempo de hacer gala de sus grandes
facultades ante las más altas esferas de la sociedad de su época.
En 16o5 era ya músico de cámara del rey Felipe III, con treinta
mil maravedises de gajes y salario, ignorándose la fecha exacta
en que entró al servicio de la corte, donde permaneció hasta
1 Todo esto se desprende de unos versos del mencionado Elogio,
que dicen:

Quando en la fe de una amistad conformes
y con un dueño a su servicio atentos,
cuya Alua a nuestra vista amanecía,

las islas celebráuamos del Tormes
y dilatauaa tú mis pensamientos
con dulce voz:, que el ayre suspendía .....

CANCIONERO POJ1:TICO

Y

MUSICAL DEL SIGLO

XVII

251

su muerte, pues si la ceguera le apartó del mundo, no logró
separarle de su arte. El Sr. A. publica un documento 1 del archivo palatino, por el que venimos en conocimiento de que
Juan Bias juró el cargo de ujier de la cámara real el 2 de abril
de 1621, plaza que le proporcionó un sobresueldo de treinta
mil maravedises a cobrar sobre los que ya percibía. El 17 de
octubre siguiente figura en un Parecer de la Cámara entre los
individuos propuestos para desempeñar la Escribanía Mayor
de Rentas de la ciudad de Ávila, vacante por muerte del conde
de Villamediana, su último poseedor 2•
Por último, el Sr. A. ha descubierto, también en el archivo
de Palacio, registrando el Libro de asientos del grefier Carlos
Sigone, la fecha exacta del fallecimiento de Juan Blas, acaecido
el 6 de agosto de 1631. Este testimonio destruye todas las afirmaciones que hasta ahora corrían pretendiendo que Juan Bias
era aún capellán cantor de la Capilia Real de Madrid en 1633 3 •
La muerte de tan gran artista causó extraordinaria impresión
y fué en extremo sentida. Lope, entonces en el apogeo de su
gloria, nos descubre la profunda emoción que le produjo tan
dolorosa pérdida, en los últimos versos de la bella elegía que
compuso con tal motivo:
Canción, quando saber alguno intente
quién te enseñó a cantar con tal concierto,
dile que el arte de cantar llorando
aprendí por la mano breuemente,
besándola a Juan Bias después de muerto,
que más enseña un muerto, aunque callando,
que muchos viuos, quando
t Véase loe. cit., págs. 330-331.
2 Véase PÉREZ PASTOR, Bibliografza madrileña....., Madrid, 1907,
tomo III, pág. 389. Nadie ignora que tales oficios eran vendibles, y
podían ser desempeñados por una persona que pagase al titular la
correspondiente renta anual.
3
El error parte de VAN DBR STRAETEN (La Musique aux Pays-Bas.....,
tomo VIII. Les musiciens nlerlandais en Espagne, pág. 423 ), que, en efecto, vió citado en los registros de la Capilla Real correspondientes al
año en cuestión, a cierto capellán cantor llamado Juan de Castro, que
aunque quizá fuera pariente, no debe confundirse nunca con Juan Bias.

�RAFAEL MITJANA

se considera que uiuir solía
y que toda su física armonía
al más pequeño golpe se resuelue,
de tierra sale y a la tierra vuelue.

Largo y prolijo sería enumerar todas las veces que pode-.
mos ver citado el nombre de Juan Bias en las obras de Lope.
Sucesivamente habla de él en La Arcadia (1598), en donde
bajo el seudónimo del pastor Brasildo, excelente músico, se
designa con toda seguridad al insigne artista aragonés; en El
peregrino en su patria (1604) menciona a los hermanos Peraza, a Isasi, Risco·s, Lobo, Cotes, Palomares, Cristóbal Matías
y Juan Bias 1; en la Yerusalén conquistada (1609) le cita en
unión del hábil tañedor de guitarra Palomares (Pedro de); en
1 Por esta enumeración de nombres se echa de ver que Lope había residido por aquellos tiempos en Sevilla; casi todos los músicos
que cita estuvieron en aquella ciudad. Los hermanos Jerónimo y Francisco Peraza, nacidos en Salamanca, fueron ambos prebendados orga•
nistas de la catedral hispalense ·y admirables tañedores. El primero
pasó a desempeñar el mismo cargo en la catedral de Toledo; en tanto
que el segundo murió en Sevilla en 1598, a los treinta y cuatro años
de edad. Jerónimo Isa.si también se distinguió como clavicordista insigne. Ambrosio de Cotes, valenciano, ocupó sucesivamente los magisterios de la Capilla Real de Granada, de la catedral de Valencia (1596)
y por último de la de Sevilla, desde el 22 de septiembre de 1600 hasta
su muerte, acaecida el 9 de septiembre de 1603. Su famosa Misa de
plagis le acredita como compositor en extremo original e inspirado.
Alfonso Lobo de Borja nació en Osuna; fué primero beneficiado de la
colegiata de su ciudad natal, después maestro de capilla, suplente, de
la catedral de Sevilla por los años de 1591-1592, como auxiliar del
ilustre Guerrero; de allí pasó, en 1592, al magisterio de la catedral
primada, volviendo a Sevilla como maestro titular desde el 10 de febrero de 1604 hasta el 5 de abril de 1617, en que murió. Nos ha dejado
un Liber l Missae (Madrid, 1602) en extremo notable. Juan Martín
Riscos, natural de Cabeza del Buey (Extremadura), se educó como
seise en la catedral de Córdoba, de la que llegó a ser maestro de capilla; más tarde ocupó el mismo cargo en Toledo ( 19 de octubre
de 1617), donde dejó de existir el 2 de agosto de 1619. Cristóbal Matías, cantor distinguidísimo de la corte de Felipe II y Felipe III, abandonó el mundo para tomar el hábito de agustino recoleto en el convento de Madrid. Lope le tributa los mayores elogios en El peregrino
en su patria (1604). De Palomares hablo en el texto.

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DBL SIGLO XVII

253

La Filomena (Madrid, 1621. Epístola VIII. Al licenciado Francisco de Rioja..... El jardín de Lope de Vega) vuelve a mentarle
en compañía de Palomares y de la bella «Amarilis» (doña
Marta de Nevares Santoyo), la famosa amante del poeta, tan
celebrada por su maravillosa habilidad en el canto 1, y por
último, en La Dorotea (1632, acto V, escena IX) pone en boca
de la protagonista la siguiente frase acerca de una canción que
acaba de cantar: «Los versos, Celia, yo, y el tono aquel excelente músico Juan de Palomares, competidor insigne del famoso Juan Bias de Castro, que dividieron entre los dos la lira,
árbitro Apolo.» Recordaré asimismo que en la dedicatoria al
maestro V icente Espinel de la comedia El caballero de lllescas
(Parte cator::;e..... , Madrid, 1620) escribe, hablando del divino
arte: «Y desde el origen que le dió Túbal (como consta de las
sagradas letras) a la edad nuestra, donde tanto han florecido
Guerrero, Texeda, Cotes, Felipe Roger y el Capitán Romero 2 , no ha borrado el tiempo de los libros de la inmortalidad, la fama, nombre y vida de docto músico, ni olvidará
jamás en los instrumentos el arte y dulzura de V. m., de Palomares y Juan Bias de Castro.» Y si• esto no fuera bastante,
le suele aludir en muchas de sus comedias. Como prueba citaré unos versos de La bella mal maridada, que dicen:
Llevando el cielo el compás
a los tonos de Juan Bias
que es un ángel en la tierra 3 •
1 Lope, en su volumen La Circe, con otras 1·imas y prosas ..... (Madrid, 1623), dedica tres novelas a D.ª Marta, a quien llama la décima
musa en una de las poesías allí incluídas. También inserta en esta compilación tres hermosos sonetos a la misma señora, en los que celebra
su bella voz, así como su pericia extraordinaria como cantante.
2 Francisco Guerrero, compositor de la escuela andaluza, sucesor
de Cristóbal de Morales, fué maestro de capilla de la catedral hispalense desde el 11 de septiembre de 155, hasta su fallecimiento, acaecido en 8 de noviembre de 1599. Alonso Tejeda rigió el magisterio de
Toledo desde el 3 de agosto de 1604 hasta el 26 de mayo de 1617, en
que renunció dicha plaza para ingresar como novicio del hábito de San
Agustín en el convento de San Felipe el Real de Madrid. Ya he dado
noticia de Cotes, de Capitdn y del flamenco Felipe Rogier.
3 Nueva edición de la Academia Española, tomo III, pág. 614,

�CANCIONBRO PO!h1co

RAFABL MITJANA

O aquellos otros recitados por el galán Lisardo en la escena XIII de la primera jornada del Acero de Madrid:
Arroyuelos cristalinos,
ruido sonoro y manso,
que parece que corréis
tonos de Juan Bias cantando,
porque ya corriendo aprisa,
y ya en las guijas despacio,
parece que entráis en fugas
y que sois tiples y bajos 1.

También le mencionan Tirso de Molina en sus Cigarrales
de Toledo (Madrid, 1621) y el doctor Cristóbal Suárez de
Figueroa en su Plaza universal de todas ciencias y artes.....
(Madrid, 1615), colocándole este último entre los grandes
guitarristas al lado de Vicente Espinel, Benavente y Paloma2
res • Por su parte, el rey D. Felipe IV quiso asimismo honrar
la memoria de aquel insigne músico que fuera siempre fiel
servidor suyo y de su padre, y al efecto mandó recoger y
guardar en el archivo de Palacio todas sus composiciones
musicales para que sirvieran de ejemplo a las generaciones
venideras. Así nos lo refiere Lope de Vega en su elegía tantas
veces citada:
Pues quiere el augustíssimo Filipe
que ninguno anticipe
su acción a tus papeles: porque tienen
tan alta estimación, que se preuienen
contra la envidia a siglos inmortales.....

La medida, que parecía acertada y prudente, fué, sin embargo, funesta, pues, como dije, el incendio destruyó el alcázar.
Por desgracia, muy pocas son las composiciones de Juan Blas
que han llegado hasta nosotros. Fuera de las diez y ocho canciones insertadas en este Cancionero, que bastan para justifi1 Rivad., XXIV, 369.
Para más amplios detalles pueden leerse las notas que dedico
más adelante a los compositores Álvaro de los Ríos y Juan de Palomares.
2

Y

MUSICAL DEL SlGLO

XVII

2 55

-car su fama, sólo recuerdo que en un códice intitulado Libro
de tonos ltumanos, existente en la biblioteca de los duques de
l\Iedinaceli 1, aparece en el folio 83 una canción, Del cristal del
Manzanares..... , atribuída a Juan Blas. Del género religioso
existen algunas composiciones en el archivo de la catedral de
Segorbe, atribuídas a un Juan de Castro que muy bien pudiera
ser nuestro autor, y lo mismo ocurre con dos Villancicos de
lvavidad que bajo el mismo nombre - sin más noticias - se
-conservan en el archivo de la basílica del Pilar de Zaragoza 2 •
Para terminar, añadiré que en tiempos de Felipe III y de
su sucesor hubo también entre los cantores de la Real Capilla
un capellán de altar llamado D. Sebastián Sanz de Bias, quizá
pariente de Juan Bias.
Gabriel Díaz.-Llamábase Gabriel Díaz Besson, y fué uno
de los compositores más notables del primer tercio del siglo xvn. Nada se sabe relativo al lugar de su nacimiento, ni a la
forma en que adquirió su educación musical. La primera noticia
que acerca de él poseíamos es la de que en 1601, siendo aún
muy joven, fué recibido como cantorcico de la capilla flamenca de Felipe III un cierto Gaspar Díaz. Pero este dato, aportado por Van der Straeten 8 , establece quizás una confusión
de personas, ya que el Sr. A. demuestra con testimonios indiscutibles lo que ya sabíamos por el Armónico lazo ..... del
maestro portugués Vaz Rego 4, o sea que Gabriel Díaz, corriendo el año 16o6, obtuvo el nombramiento de teniente de maestro de l¡ Capilla Real, «con la quitación ordinaria de la casa
Citado por GALLARDO, Ensayo ....., I, núm. 1222.
Así Jo afirma el maestro de capilla de aquella iglesia D. Antonio Lozano en su trabajo La mzísica popular, ,·eligiosa y profana en
Zai·agoza ....., Zaragoza, 1895, págs. 29 y 30.
3 Véase La Musi:¡ue aux Pays-Bas ....., Bruxelles, 1867-1888, torno VIII, segunda parte, documento primero.
, En su Romance gratulatorio, crítico, ch,·onológico, donde después
de referir el nombramiento de Mateo Rosmarín o Romero como maestro titular de la Real Capilla, añade: cBesson y Pontac le fuerontenientes, por poca dura..... • (Véase F. PEDRRLL, Catalec/z. de la Biblioteca Jvíusical de la D-iputació..... , Barcelona, 1909, tomo II, núm. 1265,
página 327.)
1

2

�RAFAEL !IIITJANA

de Borgoña» 1; y si esto es cierto, estimo como imposible quequien tan sólo era cantorcico en 16o1 - lo que supone que
aún no debía haber llegado a la adolescencia - pudiera ocupar el puesto inmediato al del maestro Capitán en el corto
período de cinco años. Sea lo que fuere, nuestro biografiado no debió desempeñar dichas funciones durante mucho
tiempo, siendo reemplazado por Diego Pontac, puesto queen 16II, con ocasión del fallecimiento de la reina D.ª Margarita de Austria, acaecido el 3 de octubre, compuso un Oficiode difuntos que fué cantado en los solemnes funerales celebrados con motivo de tan triste suceso en el Real Convento de
la Encarnación de Madrid, de cuya capilla de música era entonces director. Lope de Vega, que nos ha conservado todos.
estos pormenores 2, tributa las mayores alabanzas a aquella
celestial música ....., tan admirable y única, que la pudieran envidiar Guido, Andrea y Franquino ..... , celebrando mucho un villancico con ecos compuesto con tanto artificio, que la novedaá
admiró la envidia y la dulzura suspendió el entendimiento.....
En 1616, Gabriel Díaz aparece como capellán y maestro
de capilla de la colegiata fundada en Lerma por su primer
duque. Así se deduce de unos curiosos documentos citados.
por Gallardo 3 • Pero tampoco hubo de permanecer muchos.

Documento del archivo de Palacio, citado por el Sr. A., loe. cit.~
página 332.
2 En la dedicatoria «A Gabriel Díaz, maestro de capilla en el monasterio de la Encarnación, de la comedia Carlos Quinto en Francia .....,
la dozava de la Parte decinueve y la mejor parte de las Comedias de Lopede Vega Carpio ..... • (Madrid, 1624.) Al final se incluye una décima~
Gabriel, tu música humana....., aún más elogiosa si cabe.
s Véase Ensayo, II, núm. 2049, donde se mencionan como obras de
Gabriel Diaz o Díez1lás siguientes: primera, Letras de Navidad desteaño de 1616, compuestas por el eruditísimo maestro Gabriel Die::,, canónig1&gt;
y maestro de capilla de la iglesia colegial de Lerma (manuscrito original),
y segunda, Letras y villancicos que se cantar1&gt;n la noche de Navidad en el
convento de San Bias de la villa de Lerma, 111011jas dominicas-, excelentes
músicas. Comienza: A la calenda: ¡Qué música soberana!..... Después
se ponen otras dos letras, y de la última se dice que es de Fr. Tomás Bravo.
1

CANCIONIIRO POS.TICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

257

años en dicha plaza. Por una carta suscrita por Góngora en
«Madrid y noviembre 2 de 1621 años•, dirigida a Xp&lt;ntal de
Heredia y conservada en el archivo de los duques de Gor en
Granada 1 , sabemos que Díaz se hallaba a la sazón en esta ciudad. En dicha carta se lee: «Al maestro Gabriel Díaz dará
vuestra merced mis besamanos y que no le escriuo hasta imbiarle otro hordinario la Cédula de la Cámara que se firmará el
sábado que viene ..... &gt; Es probable que el músico pretendiera
establecerse en Andalucía. Si este era su objeto, no tardó mucho en alcanzarlo: según los libros de actas capitulares del Cabildo catedral de Córdoba, el I6 de novie!Ilbre de 1624 Gabriel
Díaz obtuvo una capellanía de Santa Inés, aneja al magisterio,
como sucesor del maestro Juan de Montiel, natural de Écija.
Sirvió dicho puesto hasta el mes de mayo de 1637, en que fué
reemplazado en sus funciones por D. Francisco Humanes,
maestro de capilla de la catedral de Cádiz. Durante dicho tiempo el renombre de Gabriel Díaz debió extenderse por toda
Andalucía, ya que en 1631 se le eligió como juez en el concurso abierto para proveer la plaza de maestro, vacante en la
Capilla Real de Granada. Mi docto maestro F. Pedrell ha publicado una interesantísima Relacióu de todo lo ocurrido en el
citado concurso 2 •
Al abandonar el magisterio de Córdoba, Gabriel Díaz debió regresar a Madrid, donde parece ser que se encargó del
puesto de maestro de capilla del monasterio de las Descalzas
Reales, que desempeñó hasta su muerte. Es asimismo muy
probable que entonces volviera a ser cantor de cámara del
rey D. Felipe IV.
Debo advertir que el notable musicógrafo portugués Joaquín de Vasconcellos 3 pretende que nuest~o biografiado había
1 Publicada por ENRIQUE L1NARRS GARCÍA, Cartas y poesías inéditas
de D. Luis de Góng1&gt;ra y Argote..... , Granada, 1892, pág. 3.
1 Documento del archivo de la Capilla Real &lt;le Granada. Legajo 15 antiguo, 82 moderno, cuaderno 3. Véase F. PsoREL1., Diccionario
biobibliográjico de músicos y escritores de música espa,wles....., Barcelona, tomo I, págs. 488 y sigs.
s Os musicos portttgttezes....., Porto, 18;0, tomo I.

�CANCIONERO POf!TICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVll

RAFAEL l\llTJANA

nacido en Portugal; especie que necesita una confirmación.
Agrega que en el catálogo de la biblioteca musical del rey don
Joao IV 1 se mencionan muchas obras debidas a este compositor, como misas, motetes, etc., y nada menos que 497 villancicos; asimismo se le atribuye un Compendio de Jlfúsica, sin
especificar si fué impreso o manuscrito.
No son muchas las composiciones de Gabriel Díaz Besson
que nos son conocidas. Aparte de las ocho que aparecen en
este Cmuionero, sólo tengo noticia de que en un Libro de tonos
lzumanos, manuscrito de la biblioteca del duque de Medinaceli 2 , se encuentra otra versión del tono: Barquilla pobre de
remos....., atribuída a nuestro autor.
Alvaro de los Ríos. - Bien poco es lo que se sabe acerca
de la vida de este artista, que ingresó al servicio de la corte
el día 10 de agosto de 1607, en calidad de músico de cámara
de la reina D .ª Margarita de Austria. Tirso de Molina le elogia sobremanera, colocándole entre los primeros músicos de
su tiempo en sus Cigarrales de T oledo (Madrid, 1621). El pasaje merece ser reproducido. Al principio del ci1rarralprimero
se habla de una representación de El Vergonzoso en Palacio,
«celebrada (años hacía) no sólo entre todos los teatros de España, pero en los más célebres de Italia y de entrambas Indias,
con alabanc;as de su autor ..... » Parece ser que se hizo entonces
en Toledo una representación muy esmerada de esta obra:
«Salieron, pues, a cantar seis con diversidad de instrumentos:
cuatro músicos y dos mugeres. No pongo aquí- ni lo haré en
las demás-las letras, bayles y entremeses ..... Baste para saber
que fueron excelentes, el dar por autores de los tonos a Juan
Bias, único en esta materia; a Alvaro, si no primero, tampoco
segundo, y al licenciado Pedro Gonc;;ález, su igual en todo, que
hauiendo algunos años sutili&lt;;;ado la melodía humana, después,
por mejoralla, tomó el hábito redentor de Nuestra Señora de la
Merced y en él es fénix único si en el siglo fué canoro cisne.
1 Impreso en Lisboa por Paulo Craesbeck en 1649, y reimpreso
por Vasconcellos en 1874.
2 Véase GALLARDO, Ensayo....., I, núm. 1222.

259

Los entremeses fueron de don Antonio de Mendoc;;a, cuyos
sales y concetos igualan a su apacibilidad y nobleza; y los bayles, de Benavente, sazón del alma, deleyte de la naturaleza, y,
en fin, prodigio de nuestro Taxo» 1 . Tengo por evidente que
el tal Álvaro elogiado por Tirso no puede ser otro que el
Álvaro de los Ríos cuyas lindas creaciones figuran en nuestro
Cancionero.
El Sr. A. nos hace saber que este compositor tan original
y delicado - su romance Sin color a1Zda la niüa..... es una joya
de inspiración y verdadero sentimiento - murió en 1623.
Sus obras conocidas no son numerosas, pero le acreditan como maestro eminente. Quizá pueda atribuírsele un tono
lmmano: Llora, llora, pensamiento, a solo con acompañamiento de bajo cifrado, que designado por el nombre de Ríos se
encuentra transcrito en una colección manuscrita ( Varios de
música, núm. 411) que contiene diversas composiciones de
maestros del siglo XVII (Veana o Viana, Lope Simón, Gargallo y Barter) y se conserva en la biblioteca musical de la Diputación de Barcelona 2•
Pujo/ o Puxol..... -No creo que el Sr. A . esté en lo cierto
al dar como autor de las siete composiciones que bajo tal
nombre figuran en el Ca,uionero, a cierto Galcerán Puxol, recibido com9 capellán de altar y cantor de la Real Capilla
en 1.0 de mayo de 1599. A fines del siglo xvr y comienzos
del xv11 existían otros artistas del mismo apellido que gozaban
de extraordinaria nombradía y eran reputados como de los
mejores de su tiempo, figurando entre ellos el famoso compositor Juan Pablo Pujo!.
En el catálogo de los manuscritos de la Hof tmd Stadt Bibliotlzek de Munich, al describir el códice señalado con el número 200 - precisamente el Cancionero de Ciaudio de la Sablonara-, el doctor Maier dice que en él se encuentran siete
composiciones de Antonio (?) Pujo!, maestro de quien la misma biblioteca conserva tres himnos a cuatro voces: Te lucis
1
2

Véase loe. cit., edic. «Renacimiento•, Madrid, 19131 págs. 117 .,
Véase PsoRELL, Catalech..... , I, págs. 257 y 258.

18.

�260

RAFAEL MITJANA

CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DIIL SIGLO XVII

ante terminum, Ecce nunc benedicite y Et misericordia, en partitura manuscrita.
Puede ser que este Antonio Pujo! sea el maestro de capilla de la Seo de Barceloná, que floreció en los promedios del
siglo xvu, y era sobrino del insigne compositor Juan Pablo
Pujo!, gloria indiscutible de la escuela musical catalana. Tengo
para mí que los aludidos himnos se deben al primero de estos dos artistas, y que las siete composiciones de carácter profano recogidas en el Cancionero pertenecen al segundo. Este
eminente compositor, ya en 23 de enero de I 595 obtuvo el
nombramiento de maestro de capilla de la basílica del Pilar de
Zaragoza, «por ser el más útil de los opuestos a dicho ministerio», y con la condición de ordenarse lo antes posible de presbítero. No obstante su real valer, demostrado con creces en
aquellas oposiciones, Juan Pablo Pujol debía ser aún bastante
joven. Posesionado de la prebenda, en marzo de I 596 le concedió el Cabildo una ayuda de gastos de 6o reales para que
pudiese ir a Jaca a recibir las órdenes menores, y en agosto
de r6oo recabó la autorización necesaria para cantar su primera misa en una de las capillas del cuerpo de la Iglesia 1.
Por faltar los libros de actas capitulares de aquel Cabildo césaraugustano, correspondientes al primer tercio del siglo xvu, no se ha podido averiguar en qué fecha abandonó
nuestro artista el citado magisterio. Lo cierto es que en la
capilla del Pilar, hasta el 3 de noviembre de 1632 no aparece
ningún nuevo nombre, hablándose en dicha fecha de un tal
Raimundo, no se dice si organista o maestro, a quien el Cabildo encomendó la asistencia, cuidado y educación de la infantería mayor, o sean los adultos que, habiendo ya perdido
la voz de tiple, proseguían al servicio de la iglesia en calidad
de mozos de altar.
Por aquellos años ya hacía bastante tiempo que Juan Pablo Pujol había pasado de la capital de Aragón a la de Cataluña, puesto que en 1627, cuando compuso su notable Oficio

tJara la festividad de San '.Jorge mártir, destinado a la capilla
de la Diputación de Barcelona, se intitula Magíster cantus et
Capellae sedis Barcinonensis prejectus 1, cargo que, según parece, desempeñó hasta el fin de su vida. Entre sus discípulos,
además de su sobrino Antonio Pujo!, se cuenta al célebre
maestro Diego Pontac, sucesor de Gabriel Díaz Besson en el
cargo de teniente de maestro de la Real Capilla, y más adelante maestro titular de las catedrales de Granada, Santiago,
V ;ilencia y la Seo de Zaragoza.
En los archivos de música de la basílica del Pilar se conservan muchas composiciones de carácter religioso debidas a
este notable maestro, como salmos, motetes, misas, responsorios, villancicos y canfOnetas. Entre ellas se distingue una soberbia Missa pro defunctis, a ocho voces en dos coros. Todo
el Introito, en que se expone el tema del Requiem aeternam,
cantado únicamente por las voces varoniles, está impregnado
de una tristeza desoladora y de una grande y noble resignación. La conclusión, sobre un acorde final en el séptimo modo
-el modo angélico - , es admirable. En su conjunto, esta
misa de difuntos, de corte clásico y escasos desarrollos, se
aproxima más a los ideales de la escuela castellana que a las
tendencias ampulosas y brillantes de los músicos levantinos,
catalanes y valencianos, siempre algo influídos por el gusto
de las escuelas de Italia. También en la biblioteca de Música
de la Diputación de Barcelona se conservan otras muchas
obras del mismo género, debidas a Juan Pablo Pujo! y destinadas a la capilla de Sant Jordi 2 •
Es fama que este gran artista, más que por su música religiosa, fué celebrado por sus canfonetas, tonadas y villancicos.
Hasta ahora han aparecido muy pocas de sus obras profanas,
y las siete que se pueden leer en este Cancionero justifican tan

1

Véase LozANO

Y

GONZÁLRZ, La música popular, religiosa

tica en Za1·agoza ....., Zaragoza, 1895 1 págs. 22 y 23.

y dramá-

1 Véase F. PEDREI.L, Catalech ..... , I, pág. 24 7. Para más detalles puede consultarse F. PEDRRLL, Musiclzs ve/Is de la terra ....., revista musical
catalana, anny II.
2
Véase F. PBDRRLL, Catalech..... ,

393 y 394, págs. 246 a 249.

I,

núms. 388, 389, 390, 391, 392,

�CANCIONERO POÉTICO Y MUSICAL DEL SIGLO XVII

RAFAl!L MITJANA

legítima reputación. Señalaré que Gallardo, refiriéndose a un
manuscrito de Tonos castellanos..... , existente en la biblioteca
del duque de Medinaceli,. dice que en él se encuentra una
canción, Morenica, ¿por que no me vales?, designada como
obra de Pujol 1 .
.
•
Manuel Machado. - Bien poco es lo que sabemos acerca
de este notable maestro. No obstante haber nacido en Portugal, sus obras le señalan como músico en extremo castizo.
Parece ser que vió la luz en Lisboa y que allí hizo sus estudios
musicales bajq la dirección del insigne Duarte Lobo. Su fama
como tañedor de diversos instrumentos le hizo llamar a la
corte de Felipe III, donde ya prestaba servicios el año 1610.
El Sr. A. ha demostrado que aún desempeñaba dichas fu~ciones en 1639, ya que en IO de septiembre de aquel mismo año
se le otorgaba la plaza de músico de cámara, vacante por la
muerte de Juan Suárez, con «todos sus gajes y emolumentos».
En la biblioteca musical del rey D. Joao IV de Portugal 2,
destruída cuando el terremoto de Lisboa en 1736, se conservaban varias composiciones de Manuel Machado, tanto del género religioso como del profano, y entre ellas una gran colección
de villancicos. Además de las cuatro preciosas obras suyas que
figuran en la compilación que me ocupa, existen algunas otras
en un Libro de tonos humanos, manuscrito en partitura, fechado en Madrid a J de Setiembre de z656 años, redactado por
el capón Diego Pizarro, que perteneció a Barbieri y hoy s·e
encuentra en la Biblioteca Nacional (signat. M-1262). Entre
ellas figura el lindísimo cuatro:
Qué entonadilla que estaba
la pícara en el portal... ..
publicado por F. Pedrell en su Teatro lírico espai'iol anterior
al siglo XIX 3 •
Añadiré que en 1633 un tal Lope Machado, quizá parien1 Ensayo.•... ,

I, núm. 1222.
Véase el Catálogo, Lisboa, Paulo Craesbeck,
Vasconcellos en 1874.
3 Volúmenes IV-V, La Coruña, 1898, pág. 36.
2

1649,

reimpreso por

te de nuestro autor, se hallaba adscrito a la Capilla Real de
Madrid como tañedor de arpa 1 •
Miguel de Arizo o Arizu.-Dice el Sr. A. que este cantor
contralto-antes cantorcico o niño de coro-obtuvo una plaza
en la Real Capilla el r.º de enero de 1614, y que en atención
a sus buenos servicios el rey Felipe IV le hizo merced de una
cantaría ordinaria de Borgoña, además de la que ya gozaba.
A esto51 datos, hasta ahora inéditos, puedo añadir que en 1633
Miguel de Arizo continuaba aún desempeñando las funciones
de su cargo 2• Sus obras - un romance y una canción, ambos
a tres voces-le revelan como artista de verdadero mérito.
')'uan de Torres.-En las actas capitulares del Cabildo metropolitano de la Seo de Zaragoza, con fecha 7 de noviembre
de 1653, se lee lo siguiente: «También escribió el Sr. D. Fernando de Sada, arcediano de Daroca (desde Madrid, donde
se hallaba para tratar diversos asuntos importantes para la
igl~sia), que tenía noticia y relación que Juan de Torres, maestro de capilla de Plasencia, era el maestro de más crédito que
tenía Castilla, y que Jalón (Luis Jerónimo), maestro de Sevilla,
que había escrito al Cabildo, era hombre ya de edad 3 y de
poca salud, y que su música no era de tanto mérito como la
de Torres; que tenía noticia que vendría Juan de Torres por
los cuatrocientos escudos, y así, que si parecía al Cabildo esta
propuesta, le escribiría, y así se acordó escribir al D. Fernando ..... » 4 • El músico to~ó posesión del magisterio de la
mencionada iglesia el 22 de noviembre del citado año 1653,
y ocupó la plaza hasta el 13 de febrero de 1655, en que fué
reemplazado por D. Bernardo del Río. A este compositor puede atribuirse un motete al Santísimo Sacramento, Tanto como
comen doze....., escrito para cuatro voces, que se conserva en
1

VAN DER STRAETEN, loe. cit., VIII, pág. 424.

2

lbúi., pág. 423.

3 Después de reñidas oposiciones tomó posesión del magisterio
de Burgos el 23 de marzo de 1623. De allí pasó a la catedral de Toledo, y en 14 de diciembre de 1643 a la de Sevilla.
' Véase LozANO Y GoNZÁtEz, La música popular, nligiosa y d,·amática en Zaragoza..... , Zaragoza, 1895, pág. 36.

�RAP'ABL MlTJANA

el manuscrito Varios de música, núm. 789 de la biblioteca musical de la Diputación de Barcelona 1 •
Hay que reconocer qu.e las fechas antes mencionadas son
bastante posteriores a la época en que Claudio de la Sablonara pudo recopilar su Cancionero; sin embargo, me inclinb a
creer que la canción a cuatro voces Lucinda, tus cabellos..... ,
puede muy bien atribuírsele.
Tengo noticia de un tal Mosén Juan Torres, que fué nombrado cantor contralto de la capilla del Pilar de Zaragoza en
26 de enero ele 1585.
Palomares..... - En los comienzos del siglo XVII florecieron dos músicos de este mismo apellido 2 : Pedro de Palomares, famoso tañedor de guitarra de cinco órdenes o cuerdas,
y Juan de Palomares, natural, según parece, de Sevilla y eminente compositor. Ambos fueron muy elogiados por Lope
de Vega.
Al primero debe referirse Suárez de Figueroa en su Plaza
universal (Madrid, 1615, fol. 193) cuando, al hablar de los grandes músicos que por entonces había en España, después de
mencionar a los famosos organistas Cabezón, Castillo, Silvestre,
Clavijo, etc., refiriéndose a los demás instrumentistas, cita :
«De vigüela: al abadMaluenda, al licenciado Baltasarde Torres,
Juan Llana y Enríquez. De guitarra: Vicente Espinel (autor de
las sonadas y cantar de sala), Venavente, Palomares,Juan Bias,
sin otros en varios géneros de instrumentos.» A este guitarrista es a quien presumo que deben aplicarse los conocidos
versos de Lope de Vega:
Gracia tuvo del Cielo Palomares
en cinco cuerdas ..... 3

CANCIONBRO POáTICO

MUSICAL DBL SIGLO

XVll

comedia intitulada El caballero de lllescas 1, donde escribe,
,dirigiéndose al autor de El escudero Marcos de Obregón, «no se
olvidará jamás en los instrumentos el arte y dulzura de V. m.,
,de Palomares y Juan Bias de Castro ..... », y en La Filomena 2 ,
en la epístola VIII, al licenciado Francisco de Rioja, donde
vuelve a hablar de Juan Bias, de Vicente Espinel, de Palomares y de la célebre «Amarilis» (D.ª Marta de Nevares Santoyo ).
En rrii entender, el famoso tañedor Pedro de Palomares,
émulo del insigne guitarrista rondeño, no debe ser considerado como el autor del bello romance Sobre moradas violetas..... , que se encuentra en el Cancionero de Claudio de la
.Sablonara. Las citas anteriormente reproducidas me parece
que deben aplicarse a un instrumentista y no a un compositor.
Por el contrario, en otra ocasión, el mismo Lope alude expresamente a un maestro, Yuan de Palomares, celebrando mucho
tos tonos de su composición. En la escena IX del acto V de
La Dorotea (Madrid, 1633), la protagonista canta una canción,
Si todo lo acaba el tiempo, e interrogada por su amiga Celia
a~erca de quién fuera el autor, contesta que ella misma escribió los versos, «y el tono aquel excelente músico Juan de Palomares, competidor insigne del famoso Juan Blas de Castro,
que dividieron entre los dos la Jira, árbitro Apolo». De esta
cita se desprende que ambos artistas debían haber muerto
cuando apareció La Dorotea, puesto que se habla de ellos
en términos pretéritos. Ya sabemos que Juan Bias murió el
ó de agosto de 1631, y aunque se ignora la fecha exacta, es
seguro que Juan de Palomares había fallecido antes de 16o9,
ya que el mismo Lope en su comedia La bella mal maridada
{publicada en la Segunda parte..... , Madrid, 16o9) hace que
tres de los personajes sostengan el siguiente diálogo:

Y lo mismo ocurre con las otras menciones de este nombre que aparecen en la dedicatoria a Vicente Espinel de la
Véase F. PsnRELL, Cataleclt ..... , II, pág. 51.
SALDON1, Diccionario de efemérides de músicos espaíioles....., tomo IV.
Catdlogo, pág. 241.
3 El peregrino en su patria, Sevilla, 1604, libro IV.

Y

Teodoro.

Si es música quiero oílla,
que es de Lope la letrilla,
y el tono de Palomares.

1

2

1

Parte catorze de las Comedias de Loje de Vega Carpio, ...., Madrid,

Juan de la Cuesta, 1620.
2 Madrid, 1621. (El jardín de Loje de Vega.)
TOMO VI.

18

�266

CANCIONBRO POÉTICO

RAFAEL IIIITJANA

Artandro. lNo murió?
Teoacro.
Sí, ya murió.
Julio.
Él fué músico excelente.
Teodoro.
Pero su falta se siente,
adonde-Juan Bias quedó

1•

Quizá se le pueda atribuir la canción Hermosa Galatea,.
¿quién creyera?, que figura en último lugar en el curioso Librode tonos castellanos, manuscrito de la segunda mitad del siglo XVII, conservado en la biblioteca del duque de Medinaceli 2, que contiene obras de Juan Bias de Castro, Francisco
Muñoz, Francisco Gutiérrez, Pujol, Compani y Gabriel Díaz,.
artistas todos ellos de tiempos de Felipe III y de su sucesor,.
en su mayor parte desconocidos.
Absolutamente nada nuevo he podido averiguar acerca deDiego Gómez, violín y ministril de la Real capilla desde el
30 de octubre de 1604 hasta el 16 de mayo de 1618, fecha
de su fallecimiento . Es verosímil que un tal Martín Gómez&gt;
que en 1633 era también violinista en el citado instituto 8 , perteneciera a la misma familia.
Queda el enigmático '.luan Bon, autor de la picaresca canción a tres voces Caracoles me pide la niifa..... Su nombre está,
escrito con toda claridad, tanto en el manuscrito original deClaudio de la Sablonara, conservado en Munich, como en la
copia fidedigna existente en nuestra Biblioteca Nacional. En
los libros registros de la Real Capilla no se encuentra ninguna
traza de este artista, y tampoco he hallado la menor noticia
que a él se refiera en los diversos libros que he consultado.
Sin embargo, han existido algunos compositores de este apellido. A título de curiosidad recordaré cierto Giovanni Bon,
cantor y maestro de los niños de coro en la catedral de Módena por los años de 1474 4, y el violinista Girolamo Bon, que
1 Nueva edición de la Academia Española, tomo III, pág. 639.
2 Véase GALLARDO, Ensayo ....., I, núm. 1222.
3
VAN DER STRAETBN, loe. cit., pág. 424.
• Véanse MonA y V ALDRIGm, Memorie Accademiche....•, Módena, 1884,
páginas 242 y 420, y VALDRIGHI, Musurgiana ....., Módena, 1884, núm. 12.
Cappelle, concerti e musiche di casad' Este del secolo IS al I8, pág. 35.

Y

IIIUSICAL DEL SIGLO

XVII

gozó de cierta nombradía en Venecia, donde había nacido,
durante la segunda mitad del siglo XVIII 1 . Agregaré que, según
Van der Straeten, en 1563, en la capilla española de Felipe II
había un cantor contrabajo, de origen flamenco, llamado Jean
Boven o Booven 2 • Es posible•que la aludida canción pudiese
achacarse a este último artista, que, según parece, residió bastantes años en España; pero en realidad no lo creo. Lo cierto
es que hasta el presente, el Juan Bon que buscamos, cuya obra
no puede ser más genuinamente castiza, resulta completamente
desconocido, sin que en ninguna parte se encuentre la menor
alusión a sus obras o a su persona.
Tanto por las canciones que en él se contienen como por
los autores que nos da a conocer, y por haber puesto de relieve su extraordinaria importancia, el Cancionero de Claudio de la Sablonara, hasta el presente inédito, constituye la
más preciosa y abundante fuente conocida para el estudio de
la música española en los comienzos del siglo XVII, de aquel
período de singular florecimiento, durante el cual las bellas
artes y la literatura se elevan entre nosotros a su mayor grado
de esplendor. Gracias a él podemos afirmar, con pruebas a la
vista, que los maestros españoles de aquel tiempo no eran
inferiores en nada ni a los literatos ni a los pintores. Un Juan
Bias de Castro, por ejemplo, sería en cualquier parte un artista
de primer orden, honra de cualquier escuela de Música. Junto
al amigo de Lope, Capitán, Gabriel Díaz, Álvaro de los Ríos,
Pujol, Machado, Miguel de Arizo, Juan de Torres, Juan de
Palomares, Diego Gómez y Juan Bon, no hacen mala figura:
todos ellos son personalidades originales e interesantes. Bien
ha hecho, pues, el Sr. A. al darnos a conocer tanta joya olvidada, y sírvale de recompensa y estímulo el saber que con su
trabajo honrado y discretísimo ha prestado un servicio inapreciable al arte nacional.
RAFAEL MlTJANA.
1 Existen de él Sei facili Sonate di Violino con il Basso..... Noribergae, Vedo va Schmidt, 17 32. (En la Biblioteca Municipal de Leipzig.
En la portada, el autor se intitula vecino de Venecia.)
2
VAN DER STRAETBN, loe. cit., tomo I, pág. 243.

�PELUCRR BN LAS CARTAS DE

su·s

CONTEMPORÁNEOS

269

El mejor retrato de Pellicer - vivo cuadro de la época al
mismo tiempo-lo hizo Godoy Alcántara en su Historia crítica de los falsos cronicones 1 :
CUESTIONES GONGORINAS

PELLICER EN LAS CARTAS
DE SUS CONTEMPORÁNEOS
Don Josef Pellicer de Ossau y Salas y Tovar nació en Zaragoza el 22 de abril de 1602, y murió en Madrid el 16 de
diciembre de 1679. Entre sus muchas aficiones, tenía la de
comentar los versos de Góngora : sus Lecciones solemnes 1,
su Fénix 2, su Fama póstuma 3 del maestro Paravicino, las
dos Vidas de Góngora 4 y otras Segundas lecciones solemnes 5
que nos han quedado a medio hacer, son todos trabajos dedicados directamente al estudio de Góngora o a temas con éste
relacionados. Era un escritor infatigable, según se ve por la
simple lista de sus obras que cita el Latassa 6, y que son más
de doscientas setenta.
1

Madrid, 1630.
Madrid, 1630.
3 Madrid, 1634.
4
•
La anónima que aparece en el manuscrito Chacón y en las ediciones de Hoces y Córdoba, y la que dejó manuscrita, que es una versi?n más amplia de la anterior y se ha publicado en la Revue Hisjanu¡ue, 1915.
5
Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid, núm. 2066,
6
LATASSA Y M. GóMXz URIBt, Biblioteca antigua y nueva de escritores aragoneses, II, págs. 491-505. Latassa dejó inéditas unas Memorias
literarias de Aragón, en tres volúmenes, que se conservan en la Biblioteca Provincial de Huesca. (Véase R. DEL ARco, Los amigos de Lastanosa, en la Revista Histórica, Valladolid, 19181 I, págs. 284-317.) Aunque
aprovechó datos de esta obra para su Biblioteca, probable es que queden alli algunos pormenores curiosos referentes a Pellicer.
2

Don Joseph Pellicer de Ossau - dice - , después de una juventud
poco digna, había conseguido poderse titular tranquilamente cronista
mayor de España. Era un literato universal: sus obras pasan de doscientas, porque a él no le arredraba ningún asunto, incluso la historia
del avo, fénix; muchas de grandes dimensiones, como historias universales con los títulos de Demostración de los tiempos, y Anales de la
Iglesia y del mundo, y de Cadena historial o Historia de las historias del
mundo; historias de España, con los de Aparato de la monarqttía antigua de Espafia, y de Anales de la gran monarquía de las Espa1ias ansí
eclesidsticos como seculares; una historia de la casa de Austria, con el
de Corona Habsburgi-Austriaco-Hispana; otra de la nobleza española,
con el de Teatro genealógico de los grandes, títulos y señores de vasallos
de Espa11a; y entre los poemas tiene algunos de dos mil octavas: era
el Lucas Jordán de las letras. Nació con su siglo y le vió casi terminar. Jamás personalidad humana llegó a encarnarse más profundamente en su época; Pellicer fué el siglo xvu hecho hombre. Ninguno
llevó más allá la preocupación nobiliaria, la idolatría monárquica, la
curiosidad literaria frívola, la ostentación de erudición de aparato.
Encontró en boga los cronicones y se afilió en el círculo de Ramírez
de Prado, en cuyos trabajos tomó parte muy activa. AUí estrechó particular amistad con Tamayo de Salazar, a quien suministró materiales
de toda ley para su Martirologio. Disolvió el tiempo aquel círculo; los
cronicones comenzaron a perder terreno, faltos de poderosos protectores; los hombres independientes y de inteligencia elevada les volvían las espaldas, y su defensa quedó a cargo de escritores de segundo orden. Pellicer, conociendo que aquella causa no tenía ya porvenir,
se pasó a los contrarios, y creyendo que la exageración sería prenda
de su sinceridad, mostróse más terrible atacando que lo había sido
defendiendo. No quedó arma que no esgrimiera contra los cronicones,
excepto contra Aulo Halo, de que había sido uno de los aprobantes.
Eran la especialidad de Pellicer las genealogías, género en que
hacía verdaderamente primores. En la de nuestros reyes probó que
en el siglo xn todas las testas coronadas de Europa descendían de
Pelayo, y que el huérfano de San Hermenegildo, que Máximo había
tan prematuramente enterrado en Constantinopla, no había muerto,
sino que, bajo el nombre de Atanagildo, había sido abuelo del rey
Ervigio; todo para poder decir a Carlos II que por sus venas corría
sangre del príncipe mártir. En tal especialidad, entonces muy lucra1

Madrid,

1868,

págs.

281

y sigs.

�ALFONSO RBYBS

tiva, no tenia rival; de todas partes le llovían encargos de redactar
memoriales de calidades y servicios, pretensiones de títulos, grandezas, coberturas y tratamientos, justificar sucesiones, formar árboles
genealógicos y escribir crónicas de casas ilustres; usurpábanle el nombre para autorizar documentos. de esta clase hechos por otros, y aclamábanle oráculo de la nobleza. Profesión la de genealogista ocasiona_da a contraer hábitos de ficción, Pellicer los adquirió bien pronto;
pliegue moral que conservó toda su vida.

Para retrato de la persona, esto basta. Sobre el pormenor
de las falsificaciones de Pellicer, y sobre cómo buscaba las
genealogías y _enredaba los sucesos, haciendo nacer a Nerón
en Galicia-a la que de paso hacía también cuna de los doce
apóstoles, sin duda para atenuar el mal efecto - , prefiero remitirme a la obra de Godoy Alcántara.
Allí encontrará también el lector el relato de cierta polémica entre Fr. Gregario Argáiz y nuestro Pellicer, a quien el
fraile llama «Don Joseph Pellicer, Barlet Servant del rey nuestro señor». Pellicer contestó con un opúsculo titulado El Cuchillo Real que corta el cáncer de las historias verdaderas de
España, introducido en ellas por las falsas que ha publicado en
espacio de nueve años el P. M fray Gregorio de Argáiz, siendo
el Trinchante don Yoseph Pellicer de Ossau i Tovar, etc. «Lo
de Bar/et Servant, Cuchillo Real y Trinchante - explica en
una nota Godoy Alcántara - requiere alguna aclaración».
Y la aclaración acaba de completar el divertido retrato moral
de Pellicer.
Resulta, pues, que éste, siempre muy amigo de cargos
palaciegos, pero mucho más en los días de su vejez, extremó
su vicio hasta suceder en el cargo de Barlet Servant a un
nieto suyo que se hizo jesuíta. Como el cargo era de Jo más
fantástico, el mismo Pellicer explicó en qué consistía, diciendo
que equivalía, en español, a «gentil hombre del real cuchillo».
Aun a los amigos aquello pareció demasiado, y entre sí solían
designarle por el mote de «el Barlet Servant».
Algunos ejemplos sobre el tono de sus polémicas constan
en Godoy Alcántara. Los fragmentos que a continuación reproduzco, limitándome a los libros gongorinos, acabarán de
completar la silueta del personaje.

PBLLICBR BN LAS CARTAS DB SUS COICTBMPOII.ÁNBOS

271

En los prólogos de la época es cosa frecuente que los
escritores se quejen de la envidia y de la murmuración; pero
en las dedicatorias, generalmente se reducen al elogio más o
menos convencional del Mecenas. A Pellicer le falta papel
para atacar a sus enemigos, y gran parte de la dedicatoria del
Fénix la emplea en eso.
Perdone V. Señoría - le dice a D. Luis Méndez de Raro-, pues
.aviendc, de ser estos períodos alabani;;as suyas, las convierte la pluma
-en quejas, y el papel que avía de ilustrar con elogios lo mancha con
sentimientos. Pero bien sé yo que su modestia de V. Señoría, y lo
poco que afecta la vanidad, me agradecerá aya tomado en mi dedicatoria distincto rumbo que todos.

Triste originalidad por cierto. Lastimase Pellicer poco más
.adelante de ver lo que «en contra suya han madrugado las
calumnias» y «se han adelantado las malicias». Pellicer era
un mozo de veintiocho años, y encontraba intolerable que los
varones que se preciaban de doctos y que tenían segura la
fama compitieran y pleitearan «con los que aún no han comen~ado a lucir, deseando que no comiencen».
Esto - exclamaba - sólo en mi se ha visto... Algunos, deseando
tener en mi qué consolarme, me avisan que es pedai;;o de fortuna,
concedido a pocos, averme entrado tan apriessa entre todos que topen
todos conmigo.

Viene a continuación un «Preludio o Apología de don
Joseph Pellicer por sí mismo», donde, aunque dice que habla
.con muchos, alude concretamente a Lope de Vega, entre acertijos y derroches de alambicamiento:
La primavera passada publiqué el poema del Fénix solo, que avía
casi un año estado detenido en la prensa, acaso temeroso de salir
&lt;ionde le desplumase la indignación y le maltratasse la enemistad.
Halló en los desapassionados afable censura en lo bueno, y en lo me•
&lt;iiano neutralidad. Pero en los mal acondicionados de obras mías fué
zizaña, fué despertador para mayor detracción. Y pudo dezir el Fénix
que con razón vivía en soledades, si tanto se padecía de riesgo en las
poblaciones. Critico huvo tan claro como el cristal, pero no sé si tan
fino o verdadero para espejo, como el que me dixo, encogiéndose una
y muchas vezes (cvegadas• las llamó el castellano antiguo) de hom"b ros, que no lo entendía; y creo me respondió con la verdad a dos

�ALFONSO RBYl!S

luzes. Los Concilios, los santos y los profanos comparan los murmuradores a los lobos, exemplar de que me acordé quando, en una scena
ilustre, vi mi Fénix_ mordido de la boca de un lobo. Quedé muy vano,
porque si Aristóteles escrive, nota Horacio y Pierio Valeriano refiere
que la carne que ha mordido el lobo es la más dulce, sabroso y dulce
queda el Féni:!f, por lo mordido. Y si el vulgar hispanismo diz~ por
adagio: cobscuro como boca de lobo,, claro está que en boca del lobo
mismo mi Fénix avía de ser escuro. Para verificar esto acudamos al
latín, veamos cómo se llama el lobo en aquel idioma: Lupus; o consultemos a Marcial, a ver si confronta lo «Lobo• con lo cFeliz» en ei
libro VI y epigrama 79:
Tristis est et Felix: sciat hoc fortuna caveto.
Ingratum dicet te, Lupe, si scierit.
La propiedad del lobo es despedacar con los dientes, y esto, como
lo llama el latino, carpere. Pues si passamos adelante con la alegoría,
veremos cómo llama Marcial mismo este modo de despedacar el lobo
las obras agenas, que bien al propósito de la malicia lo dize en el epigrama 92 del libro I:
Cum tua non edas, carpis mea carmina, Lupe;
carpere vel noli nostra, ve! ede tua.
De modo que carpere es lo mismo que despedacar con los dientes: 1lw:aúpm lo llama el griego. ¡Miren en mi Fénix si cumple el Lobo
con su sobrenombre! 1•

Para defenderse de este Lobo acude a los dos lobos del
escudo de los marqueses de Carpio, que ya como lobos o como
frenos - lupus, según explica, quiere decir freno áspero - , le
defenderán del Lobo en cuestión.
En las Lecciones solemnes, que se publicaron en el mismo
año y poco después del Fénix, nuevas quejas sobre la misma
materia. Dice la dedicatoria, entre otras cosas:
V. A. me supla con su grandeza quanto le falta a mi pluma, para
que me largue en la censura quanto ha de limarme la calumnia, que
haze pundonor de que los legos (assí nos llama a los de capa y espada, acaso porque ai muchos que lo leen todo) manejen los libros y
1

Véase la Nueva biografía de Lope por La Barrera, págs. 423-427,
sobre ésta y algunas otras circunstancias de la enemistad entre Pellicer y Lope. Y también la Vida de Lope de Vega de H. A. Rennert y
A. Castro, págs. 364-365 y pág. 341, nota 5.

PRLLICBR BN LAS CARTAS DI! SUS CONTEMPORÁNEOS

2í3

traten de materias estudiosas, y más si lo lego cae sobre lo moco,
¡Como si no pudiessen trocar oficios los años y los trages, o no fuesse
possible estar mui dueño de la cordura el boco, quando se ven ignoradas del sesso las canas!

Así se presentaba Pellicer en el agitado muI_J.do de las letras, la «república de los lobos» por antonomasia. Los documentos impresos le son generalmente favorables. Parece que
le te~ieron un poco sus contemporáneos: privilegio de deslenguados. Pero en cartas de la época no destinadas al público es donde debemos buscar la verdadera idea que se formaron de él los que le trataban.
El examen de esta correspondencia nos permitirá, además,
curiosear un poco en el mundo de los gongoristas del siglo xvn, pequeña república de miopes en que cada uno procuraba robarle al otro la «noticia peregrina» o la «alusión
recóndita». No es edificante el espectáculo, pero en todo ha
de entrar la historia.
Las relaciones de Pellicer con Tamayo de Vargas - diligente bibliógrafo, autor de la :Junta de libros y «erudito algo
pedante», según el sentir de Menéndez Pelayo- revelan muy
bien el carácter de ambos. En la correspondencia de Tamayo
con Andrés de Uztarroz se habla muchas veces de Pellicer.
Allí podemos apreciar lo que hizo éste para poder seguirse
llamando «tranquilamente» cronista de Su Majestad.
En Madrid y a 24 de enero de 1637 escribe D. Tomás Tamayo de Vargas al cronista zaragozano Andrés de Uztarroz:
Io á cerca de quatro meses que estoi en la cama con muchos achaques; i, con estar así, é querido escribir ésta d e mi mano para maior
certificación de lo que Vmd. me pregunta. I así digo que ese mozo
que Vmd. dice que está en esa ciudad, i se llama Chronista, i dice que
tiene la futura sucessión de Chronista Maior de las Indias, que io
tengo, no sé en qué se funda, pues lo uno i lo otro es falsíssimo: él
nunca á tenido nombramiento de Su Magestad, ni le an admitido a
tal pretensión. Antes, a viendo atrevídose a llamar Chronista del Reino, por un nombramiento subrepticio del Reino (que sin duda es
un papasal, porque ni da título, ni gajes, ni autoridad), ai decreto de
Su Magestad para que le pongan perpetuo silencio i se le borre de
los libros en que le tiene impresso. I no se maraville Vmd. que diga
que es mi sucessor, pues antes que io fuera Chronista Maior de las

�274

ALFONSO REYES

Indias, en tienpo del Ldo. Toledo, decía Jo mismo, i aun añadía que
iba a cobrar gajes, siendo todo invención. I éstas (i] otras deste género le descompadraron con el Conde de Oñate, en cuio servicio iba
a Inglaterra. Él no lo pudo sufrir i Je despidió. I así, aviendo muerto
aquí a un hombre, se á acojido_ a ese reino. I le fuera mejor proceder
con verdad i modestia con esos caballeros, que no con estos enredos.
Los libros que á publicado, o los á recogido la Inquisición o el Consejo Real. Sus estudios, ni su professión, ni su modo es para ser admitido a estos officios, que con proposición de la Cámara los provee Su
Magestad privativamente... Fáltame por decir que por qué no le piden
los títulos o testimonios de las Secretarías destos officios que sueña 1•
'.Bibl. Nac., Madrid, ros. 8389, fol. 16o.)

Nótese la indignación del ya caduco cronista ante el jovenzuelo presuntuoso que quiere heredarlo en vida 2 •
Logra al fin que intervenga de alguna manera contra Pellicer el cronista de Aragón, D. Francisco Jiménez de Urrea,
y en 29 de octubre de 1638 insiste en carta al mismo Uztarroz:
Al señor Don Francisco Ximénez de Urrea beso mil veces las manos, i que ia sabe que me tiene aquí para servirle en lo que me mandare, i que no cessa su amigo Pellizer en llamarse Chronista de Su
Magestad en los Reinos de Castilla i Aragón. (Fol. 176 v.)

1 La reproduce Godoy Alcántara, sin dar la signatura del manuscrito y sin la nota final, en las págiDas 283-284 de su citada obra.
2
No sé si hay otra mención de este homicidio que Tamayo achaca
a Pellicer. Respecto a que sus libros hayan sido recogidos por la Inquisición - limitándome a la materia gongorina y a título de curiosidad-, recuerdo un ejemplar de las Lecciones solemnes (Bibl. Nac., Madrid, signat. R-17344) que aparece «Espurgado conforme al espurgatorio del año de 1640,, y tachado en dos o tres pasajes sin importancia.
(Véase A. REYES, Cuestiones gongorinas. El texto de las «Lecciones solemnes, de Pellicer, en la Revue Hispanique, tomo XLIII, 1918.)-La Barrera,
en su Nueva biografía de Lope, pág. 427, nota 1, resume así las peripecias del asunto a que se refiere esta correspondencia de Tamayo de
Vargas: «Fué nombrado (Pellicer], por las Cortes, coronista de los
Reinos de Castitla, en 3 de septiembre· de 1629. Los diputados de
Aragón Je hicieron también coronista de aquel Reino en 1636, no obstante serlo ya D. Francisco Jiménez de Urrea, por cuya causa fué
después, en 1638, anulado este nombramiento; pero el Rey le eligió,
en 1640, coronista mayor en los Reinos de la Corona de Aragón.•

PELUCER EN LAS CARTAS D&amp; SUS CONTEMPORÁNEOS

275

Y el 5 de febrero de 1639:
... I asi ahora solamente diré que esta diligencia que el señor Don
Francisco, cuias manos beso mil veces, á hecho contra el atrevimiento
deste hombrecillo mentiroso á sido mui necessaria i á dado gran gusto
a todos los que están cansados de estos embustes i atrevimientos, que
son todos los hombres cuerdos. Pero no basta, porque es tal el descaramiento deste mozuelo, que ahora actualmente acaba de imprimir
un papelón en que se llama Chronista de Su Magestad en el Reino de
Aragón I¡ señor de Peliser. Es necessario que se remita commissión
aqui a alguno del Consejo de Aragón, para que se le notifique delante
de muchos testigos... i se le imponga pena si usare de título de Chronista, i se le execute. I para hacer más verisimil su engaño, á impresso
una canción en nombre de un amigo suio, en que Je dice el día, mes
i año de nominación de tal Chronista. I no será malo que viniesse orden para que se recogiessen los escritos en que usa deste titulo, que
lo mismo se hará en Castilla; que por aver estado io, i estar maltratado de la gota estos dos meses, no está hecho. (Fol. 166.)

La indignación del cronista se exacerba, al paso que se
exacerban los achaques de su salud. Ya pide medidas ejecutivas. El II de marzo del mismo año sigue en su tema, y le
escribe al amigo Andrés de Ustarroz:
Señor mío: Los días pasados escribi a Vmd. lo bien que me parecía que el Sr. D. Francisco de U_rrea, nuestro amigo, ubiesse deshecho
el ierro que los diputados desse Reino, mal informados, avían hecho
con este hombre, i que convendría se hiciesse demostración con él,
notificándoselo aquí algún ministro del Consejo, porque no se diesse
por desentendido. Hoi con viene más esto, porque, a viéndolo entendido
por lo que io é enseñado el papel, i aviendo visto eso, dice que es sin
duda invención del señor Don Francisco, para con este ruido deshacer
su autoridad i que se entienda que él no es Chronista, i que esto se
puede echar de ver; pues aviendo, según el papel impresso, héchose
aquel juicio desde 21 de mayo, no se le á intimado; i que quando se le
intime jurídicamente, se valdrá de firme en la Corte del Justicia de
Aragón, donde se ventilarán las racones i motivos que el Reino tubo
para degradarle tan [¿anti?]urídicamente; i que esto no toca a los diputados; i que, así, á enbiado poder para conparecer allá i echarlo todo
patas arriba, como dicen. Ame parecido dar quenta desto a Vmd. para
que lo comunique con el señor Don Francisco, cuias manos beso, i que
le diga que es negocio de reputación; i así, que conviene que lo tome
a pechos i haga callar a este hablador o, por lo menos, imponat plagiario
f&gt;udorem; porque es tal, que si sale con la suia, tomará atrevimiento de
hablar más destenpla.c:lame,nte de lo que hace. (Fol. 168.)

��279

ALFONSO REYES

PELLICER BN LAS CARTAS DB SUS CONTEMPORÁNEOS

maravillé del señor D. Francisco de Urrea, a quien inmediatamente
tocaba esto; mas ahora a quien culpo es a la auctoridad i crédito de
esos señores diputados, i d_e todo el Reino.•. (Fol. 191 v.)

de proceder, pues muchos años antes que sacara a luz sus Lecciones
solemnes al mismo poeta, me pidió prestadas unas Soledades, que yo

En el mélnuscrito de que proceden los anteriores fragmentos epistolares no vuelve a aparecer noticia de Tamayo de
Vargas sobre Pellicer. Pero en el manuscrito 8391 Y en el
folio 208, con fecha ro de septiembre del siguiente año, 1641,
hay una carta de D. Martín Miguel Navarro a Andrés de Uztarroz, en la que leemos: «He recibido carta del secretario Vimbodi, en que me dize que a 3 de septiembre enterraron a
nuestro amigo D. Thomás Tamayo.» Y antes, en el folio 5,
y con fecha 27 de septiembre de 1641, esta oración fúnebre
de D. Antonio León, cronista de Indias, en carta también
dirigida a Uztarroz:
Ya sabrá Vmd. cómo se llevó Dios a nuestro amigo D. Tomás Tamayo de Vargas, quitándonos la muerte a un sujeto de los mayores
que tenía Castilla. Dicen que dexa escritas algunas cosas. Yo creo
que pocas acabadas, que es falta de grandes ingenios y ricos caudales
tocar muchas materias y no acabar ninguna: que lo fogoso del estudio no sufre el insistir demasiado en una cosa. No sé si se venderá
su librería, que aunque era corta, tenía cosas buenas, y algunos papeles curiosos, que luego se dividirán entre los que más cerca estuvieren.

Ya vemos a los piadosos amigos arrojarse sobre los despojos del desdichado cronista.

***
Más graves aún que los cargos de Tamayo de Vargas son
los de Cristóbal de Salazar Mardones, el que comentó el poema gongorino Piramo y T isbe. Más graves, al menos, desde
el punto de vista estrictamente literario. A Uztarroz, paño
de lágrimas de los escritores de Madrid- pero que también,
como se verá, tenía sus cuentas pendientes con Pellicer-, le
escribía Sa1azar Mardones en 23 de mayo de 1642:
Pésame que D. Joseph Pel!i,;er se quedasse con los papeles que
Vmd. le prestó el año de 1636, con que nos quitó otras muchas alabani;as de D. Luis (de Góngora]; mas no es nuevo en él este modo

tenia muy llenas de márgenes e illustraciones, y se valió dellas de
modo que apenas ay lugar en sus Lecciones que no sea hijo de mi cuidado y trabajo; y con ser corneja de los de Vmd., los míos y de otros,
adquiere alabani;as de algunos que le conocen por fama y no de presencia. Pues agora el Padre Caramuel, del Orden de San Bernardo,
en la Respuesta al manifiesto de Portugal, lib. 6, cap. 71 dize estas palabras~ principio: cParéceme cuerdo este autor portugués: no quiere
examinar de veras la causa que demostró mi Philippus, año de 1639; y
el del 1641 confirmó agudamente D. Josef, señor que es de la ·casa de
Pel.licer y Cronista de Su Magestad, persona que en florida edad empezó a ser mayor que sus émulos, y oy goza de aplausos y alabani;as
que solicitan treinta y tantos libros que ha impresso.• - Mas el P. Caramuel perdone, que no advirtió - como deviera - que cada libro
destos treinta y tantos es como una cartilla, y con cosas que los que
la aprenden no se dexaran dezir. Al fin, señor mío, éste es un sujeto
raríssimo, Chronista Mayor de Aragón y Castilla porque huvo favor
para ello, no sé si estudios y letras; pues ha adquirido, por defraudador de las agenas, el nombre de IJon Josif de Pelliscar de Tomaf'.
(Bibl. Nac., Madrid, ms. 839,, fol. 422.)

Ignoro lo que contestaría Uztarroz 1 •
Respecto al libro o papeles que Uztarroz había prestado a
Pellicer, otro comentarista de Góngora, D. Martín de Angulo
y Pulgar, le escribía a Uztarroz, desde Loja y a 6 de octubre
de 1643, que habiendo estado algunos días en Madrid, había
conocido personalmente a D .. García Coronel - también comentarista de Góngora-. Angulo y Pulgar tenía especial empeño en coleccionar alusiones a Góngora, y aun logró obtener algunas palabras del erudito francés Filhol.
Ahora Pulgar escribe a Uztarroz:
77 autores é juntado a sus textos [los de Coronel] por D. L. de
Góngora; i no pude con D. García Coronel que me sacase otros del
libro de Vmd. que le prestó D. Josefe Pellicer, ni déste aora puedo
sacarlos, que ya se le bolvió D. García. Si acaso á aportado a Vmd., le
1

Mardones, en 7 de junio del mismo año, le escribe: e V md. tiene
muy bien conocido al auctor del Fénix y también a CaramueJ.. (Ibíd.,
folio 424.) Y en 17 de enero de 1643, entre otras cosas: •Por acá no ay
cosa nueva, porque Vmd. ya havrá visto la Idea de Cataluña, que e~
de Pellicer, y la honra que haze a Vmd. en él... &gt; (Fol. 430.)

�PBLUCBR BN LAS CARTAS DB SUS CONTEMPORÁNEOS
280

281

ALFONSO RBYBS

remitiré copia de los [autores] que tengo, para que me haga merced,
remitiéndome los otros; i perdonará el travajo 1• (Bibl. Nac., Madrid,
ms. 8 389, fol. 31 o.)

Al mismo asunto se..refiere esta carta de Mardones a Uztarroz (ms. ·8391 de la Biblioteca Nacional, fol. 440), fechada
en Madrid a 17 de octubre de 1643:
Sepa Vm. que han venido a mis manos unos escriptos de la suya
que D . Joseph Pellicer me prestó para sacar lo~ autores que han loado
a D. Luis de Góngora; y entre ellos ay muchos apuntamientos (aun
en reversos.de cartas familiares embiadas a Vm.) a las obras de aquel
grande, si no digo mayor de los cordoveses. He resuelto ~uedarme
con él, como quien tiene más acción a su propiedad por amigo y servidor de Vm., y más estimador de sus obras que otro alguno... Mas
esta reivindicación ha de ser con licencia de Vmd...

Esta vez Pellicer se ha encontrado con la horma de su zapato. Y Mardones está resuelto - como en el refrán - a alean- ,
zar «cien años de perdón». Pero Uztarroz prefiere recobrar
sus papeles. Véase la continuación del asunto en esta carta
de 19 de diciembre del mismo año 1643:
Esta ha sido la causa [el cobro de cierta renta vitalicia] de no haver respondido a lo que Vmd. me mandó sobre su libro que retiene Pellicer, de donde saqué aquellos autores que loan a D. Luis de
Góngora, y los remití a nuestro amigo D. Martín de Angulo y Pulgar.
Después desto, ha embiado por él a mi posada quatro o seys vezes, Y
yo no se lo he dado, pensando cómo podría remitirle a Vmd., por ser
tan grande que aun una persona no podrá llevarle, respecto de que
ha juntado con ello el libro entero de D. Luis de Góngora y otros papeles impressos. Después he pensado que este mozo es libre y podría
enojarse, y que será mejor Vmd. Je pida todo lo que ay de su letra en
este libro, que serán más de cien ojas a mi ver, y de grandíssimos y
particularíssimos estudios. Y él no lo podrá negar, deviendo creer
que yo havré escrito a Vmd. la usurpación que haze de sus sudores.
Y si no lo hiziere, procuraremos modo de copiar lo que Vmd. gustare dél. (Bibl. Nao., Madrid, ms. 8391, fol. 443.)

Pero Pellicer se sale con la suya. Un mes más tarde - el
16 de enero de 1644 - Mardones le dice a Uztarroz:
Hablé con Pellicer, y su trato es materia aborrecible: no me dexó
1 Como se verá adelante, fué Mardones, común amigo, el encargado de cumplir los deseos de Pulgar.

hora ni momento hasta que Je restituy su libro de Vm. ¡Ojalá assí le
Testituyesse él a su dueño! Hele buscado para introducir la plática, y
como él vive muriendo, justamente anda por cementerios de iglesias,
-y assl, qua! alma en pena, no pareze, si no es a deshoras, en aquel su
triste alvergue. Todavía repetiré las visitas por darle un mal rato; que,
-como dize el maestro Fray Diego, nuestro amigo, en el sermón de
-Gracia que aora ha sacado a luz: ces prodigio que los enseñados a re&lt;ibir se muevan a dar algo•. ¡Mire Vm. qué dotrina para nuestro pla;giario! ¿Y si yo hablasse de mis trabajos? ¿No me hurtó todas las notas
-que1trabajé en Salamanca sobre las Soledades de D. Luis de Góngora,
y después las imprimió por suyas, acompañándolas con cien mil boberías que son las que ríen aún los quadros de los bodegones? Vm.
4&gt;reste paciencia, y jamás los libros, a quien se viste cornejamente de
.plumas ajenas. (Fol. 442.)
·

Por 1649 Pellicer vivía en Zaragoza, y sin duda Uztarroz
lo frecuentaba, a pesar de todo. Lo de su «cronistería»-como
-decía Tamayo de Vargas-era ya cosa recibida en Aragón.
En efecto, Fr. Jerónimo de San José le escribe a Uztarroz esitas palabras, que a nosotros, conocedores de la historia, nos
hacen sonreír:
Señor mío: Heme holgado de ver las cartas de los.dos amigos cro·nistas que, con Vm., hazen una trinidad pata mí mui venerable, en
la cual no podemos negar al señor Gil González el nombre i persona
-.de Padre, i por lo mucho i bien que vive, Eterno; i al Sr. Don Joseph
Pellicer, por su gran inteligencia, el de Hijo; como a Vm., por el
.amor que a entrambos tiene, el de Espíritu, que yo deseo mui santo.
Enbíeles Vm. alguna vez mís saludos; i al Sr. D. Joseph duplicados,
-.diciéndole de mi parte se acuerde que es deudor, no sólo de una res.puesta, sino también de las usuras de la tardanza.

Y sigue quejándose por este tenor; y firma, por huir del
:siglo:
De la celda [Huesca], oy Lunes Santo
.Nac., Madrid, ms. 8389, fol. 312.)

[29

de marzo] de

1649.

(Bibl.

La carta respuesta reclamada con tanto amor no había de
1tardar más que dos años 1 •
1 En el folio 343, carta del 26 de febrero de 165 r: &lt;la nuestro ca,ríssimo Pellizer le dé un pellizco para que se acuerde debe respuesta
.al Sr. Canónigo Salinas (que a mí no me importa se olvide), i diga de
TOMO VI.
19

�ALFONSO "RBYBS

En el manuscrito 8389 aun quedan cartas a Uztarroz en
que ·s e alude a Pellicer. Así, su amigo Tamayo de Salazar habla de dos manuscritos que Pellicer le ofreció traerle copiados
del monasterio de San Ju.an de la Peña: «porque el prior de
aquel monasterio, de1,ía, era pariente suyo, y que le avía•ofrer,;ido todo lo que huviese menester dél. Veo que á más de un
año y no se á traydo. » (Fol. 236, carta de Madrid, 8 de septiembre de 1649) 1•
El 29 de octubre de 1650, Fr. Felipe de la Gándara, de
Madrid, escribe a Uztarroz en términos que indican que los
hábitos de Pellicer estaban tan arraigados como siempre:
Con gran gusto i con gran susto reciví su carta de Vm., y así,
para librarme déste, fuí a ver al Sr. D. Josef Pellizer y lo reconYine.
Satisfízome, y dijo avía echo lo mismo con Vm.; cque aunque Vm. me
conoció ladrón i urraca de papeles suios, en más estimo mi v erdad i
confianza, i mucho más con quien tanto estoi obligado a buena corres•
pondencia como Vm. &gt;. Entendí que eran los pliegos de Sta.... Díjome
los tenía de mano de Vm., con que me quieté. (Ms. 8391, fol. 60.)

Diego de Puerto Carrero - que en algunas cartas a Uztarroz se queja de que ·Pellicer nunca le contesta-escribe al
mismo Pellicer, desde Molina y a 7 de abril de 1652:
Sé muy bien que Vmd. no me á de responder por las esperiencias
de otras cartas. Pero no quiero escusar de mi parte lo que debo, dando a Vmd. las buenas Pasquas... Ya no sólo es Vmd. citado en los
libros, sino en los púlpitos, como doctor de la Iglesia ... (Fol. 67.)

Y al margen, en letra antigua, se lee : «Disparate». Y es
cierto.
ALFONSO REYES.

mi parte se sirva de responderle, aunque no sean sino cuatro líneas
de amistad ordinaria y vulgar... • - En el folio 345, marzo 12 de 1651:
cOlvidábaseme de lo que no es justo olvidar: quán bie n ha satisfecho
el amigo Pellizer a entrambos, en dos cartas honrosas i amorosas; al
fin, suyas.•
1 Andrés de Uztarroz, para satisfacer a Tamayo de Salazar, encomendó este trabajo a su hermano Fr. Jerónimo Andrés, según carta
que le dirigió de Zaragoza a San Juan de la Peña en 22 de diciembre
de 1649. (Fol. 246 del cartapacio.)

FALSOS NOMINATIVOS ESPAÑOLES

Como es sabido, existe en castellano, igual que en otras
lenguas romances, un cierto número de formas que no se deri•
van, como la gran masa de voces, del acusativo latino, sino que
coinciden con la forma del nominativo. Para estudiarlas hay
que poner aparte los términos introducidos con posterioridad
a la aparición &lt;lel castellano; voces cultas libremente trasegadas del diccionario latino y en gran parte imitadas de otras
que en distintas lenguas tienen este origen. En general se trata
de verdaderos galicismos de imitación; como prefacio, imitando a préface. Por lo común son estos nominativos tecnicismos que no trascienden al vulgo, como crisis, elipsis, tóraz,
cráter. El desorden de esta importación se hace patente en la
desigualdad con que estos cultismos son tratados; como en los
en -es, -is: caries, frente al vulgar carie (fr. carie); metrópoli,
frente al clásico metrópolis; f rase, frente afrasis (Quijote, I, 45),
etcétera. Sólo pueden interesarnos, por tanto, las formas introducidas con anterioridad a la aparición del castellano; indicación suficientemente amplia para no prejuzgar si estas formas
son todas de época latina o de elaboración romance. Las listas
de estos nominativos son bien conocidas (Meyer-Lübke, Grammaire, II, 4) y no es preciso citarlas. Sobre algunos de sus grupos tampoco puede hacerse ninguna objeción fundamental, y
con relación al castel!ano sólo cabrían observaciones de detalle.
Ahora solamente he de referirme al grupo de los terminados
en - o n e. De éstos también hay que excluir una sección, que
es la de los abstractos o deverbativos de acción, más generalizados en otras lenguas, y que son claros cultismos más o
menos antiguos; como los franceses en -sio, confesse, dissense,

�FALSOS NOMJNATIVOS ESPAÑOLES

V. GARCU. DE DIEGO

y en -ti o, dédicace, generace, ya en gran parte eliminados de la
lengua moderna. En castellano éstos tienen escasa importancia, por ser pocos, siendo raro el que ha trascendido a la lengua común_; como el ga!Jego muncio mentio 'oblada o luctuosa que como tributo pagaban en la muerte los vasallos', que
responde a un verdadero nominativo frente al acusativo que
reclaman el gallego mición (Valladares, Diccionario gallegocastellano, s. v.) y el alavés michón (Baráibar, Vocabulario de
palabras usadas en Álava, s. v.), del mismo significado. Algún ejemplo puede ser, como los ejemplos modernos citados, un galicismo, como el gerenancio generatio del judeoespañol (Biblia de Constantinopla, Génes., 5, 1). PE:ro están en
muy distinto caso los concretos en -one, cuya existencia antigua y carácter vulgar están bien probados. Éstos, si se exceptúan raros ejemplos, como el germánico baleo, acusado por el
italiano, son calificativos de personas o denominaciones de
animales. Es de recordar que en general estos supuestos nominativos son comun·e s a diversas lenguas, y que en la mayoría de los ejemplos hay una alternativa -o, -ón, ya en la misma
lengua, ya en distintas. Así, por ejemplo, en falco, falco ne
nuestra lengua sigue la norma general, basándose en el segundo, y sólo en el compuesto gerifalte, de terminación extraña,
se funda, como el italiano girfalco, en la primera. En * furo,
* furo ne, el castellano hurón, como el catalán Juró, concuerdan con la generalidad; pero el catalán fura parece reclamar
un previo* furo, presunto nominativo. Virio 'verdelón' concuerda formalmente con vireo, sin que se conozca representante de vireone, a menos que haya entrado por cruce con
verde en alguna de las formas verdón, verderol, verderón, verdelón, con que es conocido este pájaro. Con el llamado nominativo vespertilio se relacionan el asturiano esperteyo (Menéndez Pida!, Gramática, 74) y el gallego espertello. Como representantes españoles de latro se citan el catalán !ladre y el
gallego ladro; mientras que el castellano ladrón deriva de
latrone. De * fillone no queda representante moderno,
perdido el antiguo acusativo felón, fellón; tal vez el gallego
felo 'máscara, danzante' sea como el provenzal fel, represen-

tante de *filio. La antigua alternativa drago, dragón no se
mantiene viva, y sólo queda drago como nombre de árbol y
en el catalán drag. De bu b o se citan el castellano bu,/zo y el
gallego bufo (no derivado del dialectal bu fo, cuya f daría b,
como en debesa, sino con influencia de bufar), mientras que
el aragonés bobón responde a bu bon e , con la o de bobo. En
el gallego demo debe admitirse una base daemon (comp. noll\en nome). Pavo suele relacionarse con el nominativo pavo,
y pavón con el acusativo pavone.
Las lenguas españolas no conocen alternativa en gurgulio,
forma única acusada por el castellano gorgojo, gallego gurgullo y aragonés corco/lo. No la hay tampoco en tejón *taxone
(ita!. tasso); ni en s tru th i o, base única del antiguo estruz y del
moderno avestruz; ni en g 1u t ton e glotón, golotón (ital. ghiotto,
ghiottone); ni ya en co111,paño, compañón *companio, *companione, que han desaparecido de la lengua actual 1 . En todas
estas formas se trata de averiguar un punto capital, puntualizando su estricto concepto histórico; se trata de ver si estas
formas en -o, en competencia con otras en -ón, y que coinciden
materialmente con los dos tipos latinos -o, -one, respectiva·
mente nominativo y acusativo de la tercera declinación, pueden
llamarse propiamente, como hemos hecho hasta ahora, supervivientes del nominativo latino, con un título igual al de juez
judex o al de los galicismos trovero trovator (trovador trovatore), chantre cantor (cantorcantore), o si se trata de una
ficción, es decir, si, a pesar de esta coincidencia material, el
hecho histórico es distinto de lo supuesto, y esos tipos en -o no
son tales nominativos. Mi opinión es que en efecto se trata de
una falsa apreciación de hechos y que los supuestos nominativos de la clase de pavo no son tales nominativos. En primer lugar hay un argumento teórico y general, y es que si nominativos
como deus, judex, magíster, cantor tienen una explicación obvia por ser voces cultas introducidas como títulos de
dignidad y como voces técnicas de la religión y el derecho, no
1 Únicamente vive compai'ión en la lengua vulgar, con el significado
de 'testfculo'.

�286

V. GARCÍA DB DIEGO

se ve tan clara la razón de que un nombre como gurgulio,
tan vulgar y antiguo como acredita su trato fonético, escape a
la ruina de las declinaciones, conservándose en el castellano
en un tiempo y en un medio en que toda idea de declinación
parece borrada; es decir, que si en algún caso concreto como
en el gallego d.emo tenemos motivos razonables para pensar
en un cultismo, no habrá dificultad en referirlo a un nominativo; pero que en espertello, gorgojo, etc., en que esta idea no
puede abrigarse, hay que apelar a otra explicación. Claro es
que cabe pensar, cuando la fonética no lo rechaza, en una voz
de origen culto, como struthio, que puede ser un tecnicismo de los naturalistas; pero en la generalidad de los casos
hay que pensar en un origen vulgar. Éste se nos descubre en
voces que teníamos como cultas; por ejemplo, en el castellano
cal, supuesto derivado de un nominativo calx y que yo creo
procede de un acusativo * cale, origen indudable del gallego
cai (comp. salit sai), que pudo nacer de un nominativo * cal
sacado de calx, como vel de *vels 1 • Si, pues, resulta raro
un nominativo vulgar castellano, muy chocante es que un
grupo considerable, y precisamente de voces terminadas en
-o, -one, fuesen a tener este origen. De esta anomalía insinúa
ya Meyer-Lübke ( Grammaire, II, 4) una incompleta explicación,
indicando que la circunstancia de existir en latín nombres del
doble tipo glutto, gluttone y el ser aún en el italiano -011
un sufijo viviente, explican la conservación en esta lengua de
un número considerable de dichos nominativos; lo que parece
indicar que estos dos tipos han sido modelos que han actuado manteniendo una declinación glutto, gluttone. Una explicación externa es la que da Hanssen (Gramática, 166) para
justificar los nombres gorgojo y buho como formas que han
pasado de la tercera declinación a la segunda; hecho que,
externa y formalmente considerado, viene a resultar cierto,
aunque no sea cierto el fenómeno, sino un resultado de él. Lo
que parece es que no asistimos aquí a un mero' tránsito de
1

· En distinto caso estaba calx 'coz' por la riqueza de su derivación, calceus, *calceata, *calceare, etc.

FALSOS NOMINATIVOS BSPAÑOL1!S

declinaciones en la correlación -one, -o, sino a un movimiento regresivo y progresivo de primitivos en -o y aumentativos en -one. El hecho de la existencia de primitivos de
tema en -o de la segunda declinación y de aumentativos en
-o, -o ne de la tercera - con un carácter individualizador o
distintivo, o ya ponderativo y aumentativo - es innegable, y
de su riqueza en latín no hemos de juzgar por los diccionari&lt;Qs, sino por los testimonios de las lenguas romances. Cuan,do en las fuentes literarias hallamos al lado del positivo el
aumentativo correspondiente, los repartimos sin dificultad;
como sabulu sable y sabulone sablón, y eso que aquí hay
.un probable error de hecho, pues siendo voces vulgares sin
sospecha de galicismo, la forma sable en vez de sabio parece indicar que, si no hay etimología popular de sable, esta
forma es regresión de sablón, según el modelo roblón, roble;
pero cuando no se halla el primitivo y las formas romances
exigen una forma en -o, calificamos ésta de nominativo, sin
pensar si una forma original del primitivo en -o de la segunda
declinación ha podido ser la base real de nuestros supuestos nominativos. Además, nada de particular tiene que sonando -one, -on como sufijo aumentativo, existiese o no existiese
ya la declinación -o, -o·ne, ciertos nombres de una significación original distinta fuesen tomados como verdaderos aumentativos, y que de ellos, en el latín o posteriormente, por un
lógico proceso regresivo, se formara un falso primitivo según
la fórmula:
latrone: latro (* latrus) : : gluttone: glutto (gluttus)
ladrón : ladro
: : niñón : niño

Es decir, que en los casos no etimológicos el hecho histórico ha
debido ser una regresión de falsos aumentativos, comparable a
Ja regresión incongruente de diminutivos que nos descubren
-popul u, *popapobo 'chopo\ ebul u, *ebu, alavésyebo 'yezgo';
musculu, *muscu, leonés musco; y dentro del latín escrito,
furcula, furca y mantele, mantellum, mantum. El examen concreto creo que apoyará esta hipótesis. Para que pavo
haya sido· tomado como un nominativo de pavo, pavone, no

�286

V. GARCÍA DB DIBGO

FALSOS NOMINATIVOS BSPAÑOLBS

hay más razón que el no ser p a v u s una forma clásica; pero si
esta forma es histórica (véase Walde, Wijrt., s. v., pavo) y antigua, es empeño infuQ.dado el de ver un nominativo en la forma
castellana. En bubo, _bubone no dan los diccionarios un primitivo *bubus, y sin embargo es evidente que bu-bone es.
un aumentativo, cuyo primitivo sería *bubus, formado del
canto bu bu, y que se conservaría en la lengua hablada, que
tiende a no apartarse de la onomatopeya, como en upupa
(u p u p) abubilla, refrescado en el salmantino pupo (Lamano.
El dialecto vulgar salmantino, s. v.) y en el aragonés puput.
y como en cuclillo, restaurado en el vulgar cuco y cucu; como
aumentativo se entiende el aragonés bobón, y esta idea aumentativa o despectiva es la que ha motivado formaciones nuevas.
como el alavés bubarro y el castellano buharro. No es menos
evidente la idea aumentativa del latín vespertilio, frente al
cual hubieron de existir *vespertillu o *vespertellu como
diminutivos origen del italiano vipistrelo, mientras que el gallego espertello, a causa de su ll demanda una base *vespertili u.
Por ser también un claro aumentativo gurgulio, -one (onomatopeya cur cur y gur gur), es por lo que debió producirse una regresión congruente *gurguliu, si es que este
primitivo original ya no existía. En italiano giifalco, español
gerifalte parece acusarse una regresión incongruente de falcone, de origen latino, aumentativo de falx 'hoz' y aplicado
al halcón por una metáfora trivial que vemos en el aragonés
falcino 'hoz y oncete' y en el castellano oncete y oncejo, de
uncus 'gancho', y en cercedula 'uncus, hoz', aplicada a aves
de alas finas, largas y curvadas como una hoz, y no como
cree Festo, 63, por la curvatura de sus uñas. Completamente
incomprensible es que veamos un nominativo glutto en el
provenzal glot, cuando un positivo gluttu está acusado históricamente. Y por 6ltimo, en las palabras extrañas debemos
ver derivaciones y regresiones sobre primitivos o aumentativos ilusorios, como A.ti'tpov 'soldada', del que naturalmente salió
latro, *latru o ladro, a base de la correlación niño, niñón.
y como en el extraño nombre del melis latino, en el cual
unas lenguas, como el italiano tasso, reclaman * tax u; otras

un aumentativo, como tejón *taxone, y otras diminutivos,
como el vulgar tasu.fo, tejugo *taxucu.
Resumiendo esto podemos admitir: 1.º Que existen nominativos ciertos de origen culto, como el gallego demo daemon.-2.º Que otros proceden de primitivos de tema en -o,
ya históricos, ya supuestos; a no ser que en los casos de formación posterior al latín haya sido creado un primitivo por regresión coincidente, como pavo pavu, glot gluttu, espertello de * vespertili u o regresión de *espertellón, buho de
*bubu o de *bubón, gorgojo de *gurguliu o de *gorgo.fón,
virio de *vireu o de *virión. - 3.º Que algunos son regresiones latinas o romances de falsos aumentativos, como ladro
de *latru o de ladrón, o regresiones incongruentes de aumentativos verdaderos, como el italiano falco, regresión de
falcone, en disconformidad con el primitivo falx; el catalán
fura de furo ne, en disconformidad con el primitivo fur.
V. GARcíA

DE

Drnco.

�MÁS SOBRB &lt;BOQUIRRUBIO&gt;

MÁS SOBRE «BOQUIRRUBio'»

En RFE, III, 1916, pág. 409, y IV, 1917, pág. 64, traté
de esta palabra. Una parte de lo que entonces dije puedo seguir manteniéndolo hoy; pero en cambio quiero rectificar la
etimología de boquirrubio 1 , que allí propuse como una verosímil conjetura. Por otra parte, ha salido en la Revue Hispanique, XL, 1917, pág. 592, una nota sobre boquirrubio, en que
se discuten algunas de mis afirmaciones. Es, pues, del caso
examinar nuevamente esta pequeña cuestión, poniendo las
cosas en su punto 2 •
Resumiré brevemente la parte objetiva de la nota de H .
Expone primero el sentido propio de boquirrubio 9 ; aplicado
a los niños, b. «se rapportera aux levres proprement &lt;lites»,
pues rubio es 'rojo', según Covarrubias, el Diccionario de
Autoridades y el de la Academia; «rubia est le nom de la
garance»; Domínguez (Diccionario nacional, 1878) define b.:
«Rubio de boca, o de boca rubia. Poco usado en esta acepción, como no sea hablando de niños lindos con rubicundos

y perfectos labios.» Ninguna autoridad apoya esta nada usada
acepción. Aunque H diga que «tel est le sens propre», antes
expone otros &lt;los que difieren algo de éste; y no sabemos entonces cuál es el más propio de los tres. En efecto, si aplicado
a los niños, b. es 'boquirrojo', aplicado a jóvenes resulta que
b. es «el mozalbete a quien le empieza a salir el bozo rubio»,
el cual «peut aussi bien Hre dit bocírrubio que boquirrubio,
sans que cela implique le moins du monde une dérivation
1
commune. M.
a1s c 'est bien, dans ces deux mots, au duvet ou
a la moustache naissante qu'il est fait allusion». En este caso,
b. designa a los labios, «et plus particulierement la levre supérieure». Hay varios ejemplos de b., sobre todo uno, en que
se hace alusión al bozo rubio. Queda, pues, en duda si nuestra palabra se refiere a los labios rojos o al bozo rubio; confusión que aumenta al no tratar H de diferenciar rubio y
rojo 1. sino más bien intentar el fundir ambas palabras 2 •
Independientemente de lo anterior, analiza H las definiciones que Palet (16o4) y Oudin (16o7) dan de b.: «Qui a la bouche rouge», y «qui a la bouche vermeille» . Dado que H piensa,
al parecer, que rubio y rojo son lo mismo, sería lógico que
admitiera que «rouge» y «vermeil» traducen literalmente rubio; pero lo que hace es explicar ambas traducciones por la
expresión francesa «avoir une jolie bouche, une bouche frakhe,
vermeille». Hay, pues, en la breve nota de H tres posibles
sentidos distintos en lo que él llama «le sens propre» de boquirrubio.

*

**
1
No he hallado boquirmbio aplicado a p/ijaros. Es curioso notar
que hay un ejemplo antiguo de 'pico amarillo', dicho de un joven: e Así
que mancebo, mancebo, y cómo sois de antaño; si como érades niño
cuando nacistes, que aún os tenéis el pico amarillo y la leche en
los rostros., (Comedia Tlubayda, en Colección de libros ,·aros, p/ig. 235.
La primera edición es de 1521.)
2
Renuncio a responder, ·al it1enos por ahora, a ciertas insidias e
impertinencias del autor, a quien, también por ahora, me limitaré a
llamar H.
3 Como boquif'f'ubio ocurre muchas veces, siempre que no esto.rbe
a la claridad lo representaré as!: b.

En español no ofrece ninguna duda actualmente que rubio
y rojo son dos cosas bien distintas; pero dentro de la historia
del idioma hay algunos hechos que pueden dar lugar a discu-.
1 Toma del Diccionario de Pagés un ejemplo de Valbuena: cEl rojo
bozo apenas le apuntaba,, que luego comentaré•
2 Boquirrojo 'lo mismo que boquirrubio' en el Diccionario de Autoridades se basa en un solo ejemplo de Góngora, nada claro; la palabra no figura en el actual.Diccionario.

�293

AMÉRICO CASTRO

M.(S SOBR&amp; «BOQUIRRUBIO &gt;

sión y que conviene precisar. De un modo normal no se ha
llamado nunca rubio a un objeto bermejo o carmesí. El Diccionario de Autpridades dice claramente: «Lo que tiene el
color rojo claro, ~ de color de oro», y aún más exactamente
dice el Diccionario de la Academia: «De color rojo claro parecido al del oro.» De suerte que sólo de un rojo parecido al
del oro puede decirse que es rubio. Es un grave error de H
decir: «faut-il rappeler que rubia est le nom de la garance?»;
rubia ha conservado en español la forma y el significado del
latín, en cuya lengua fué donde esta palabra pasó a significar
'herba radicem habens rubram', partiendo de rubeus, que
podía significar 'ro bus' y •flavus'. Pero es un anacronismo
referir al español ese proceso semántico 1•
Los textos medievales precisan bien lo que es rubio y lo
distinguen claramente de bermejo. Dice D. Juan Manuel en el
Libro de la caza 2 : «Los sacres son de dos maneras de plumajes, los vnos son rubios e amariellos, e los otros son muy
negros.»
El Libro de Alezandre distingue ambos matices:

«Tus trojes del rojo trigo» 1 , y en El Bernardo de Valbuena
aparecen empleados indistintamente rubio y rojo;

Aestaris es poquiella mayor que arbeja,
pesada por natura, más que ruuia, bermella 3•

Y lo mismo el Libro de Apolonio ':
Nin es ruuio nin negro, nin blanquo nin bermeio 5 •

No obstante, algunos ejemplos posteriores, como decía
antes, pueden dar lugar a discusión. Un refrán antiguo dice:
«Aurora rubia, o viento o pluvia» 6 ; Lope de Vega escribe:
1 Dice ya el DR. FRANc1sco DEL RosAL en su Origen y etymología
de todos los vocablos (Bibl. Nac., ms. 6929, pág. 517): «Rubia cosa, de
r u be o, latino¡ -mas t~tbia de tintoreros es latino.,
2 Edición Baist, pág. 11.
3 P, estrofa 1458; O, 1316: «Ruuia más que bermeja.•
• Edición Marden, estrofa 521.
5
Compáre9': aún,¡ «Do mi gallyna la ruuia, de la calca bermeia.•
(Cof'TJac!w, edic. Bibl. Esp., XXXV, 118.)
6
Correas, pág. 26. También trae el refrán L. Galindo en su Refranero (Bibl. Nac., ms. 9773, § 627.)

Las rubias hebras de oro marañadas... 2
Por cuanto el rojo sol su luz derrama ... s
Desde la rubia aurora al turbio ocaso... 4
El lucero alegrar al rojo oriente... 5
Que el rojo bozo apenas le apuntaba ... 6
Por quien el rubio sol que el cielo mide... 7

Trálase aquí de objetos que no tienen fundamentalmente
un solo color; la aurora presenta tonalidades tanto doradas 8
como rosadas y carmesíes, y a todas ellas las domina un intenso esplendor, elemento que caracteriza a lo rubio; así, pues,
el sol puede ser también rubio. Por otra parte, el tono rojizo
puede darse tanto en el trigo como en la luz solar, como en
el bozo y en el pelo (de «pelirrubio» a «pelirrojo» hay sólo
un matiz). De esto resulta que aun cuando haya objetos que
pueden moverse entre los citados colores, los colores mismos
son distintos; y cuando una cosa sea fundamental y normalmente roja - como los labios y la boca propiamente dicha-,
será un error decir de ella que es rubia. De esto se da cabal
cuenta el Diccionario de Autoridades al definir b. : «en lo literal significa el que tiene la boca rubia, pero no tiene uso»¡ lejos
de pensar como H que «en 1726, les académiciens trouvaient
tout naturel qu'une boca pOt etre rubia», entiendo, por el contrario, que los académicos notaron la contradicción existente
entre el aparente sentido literal y el uso.
H concede importancia a que los Diccionarios de Palet y
Oudin traduzcan b. 'qui a la bouche rouge' o 'vermeille', e
identifica esta frase con «avoir une bouche vermeille», según
antes dije. Pero estos traductores no intentaron sino calcar
El oerdadero amante, Acad., V, 611 a.
Rivad., XVII, 161.-3 Ibíd., 164.-' Ibíd., 164.- 5 Ibíd., 167.~ lbíd., 150. - 7 lbid., I 54.
8 Recuérdese que auro,-a y aurum proceden de una misma raíz
*~es- 'brillar'. Virgilio (Aen., VII, 26) llamó también a la aurora 'dorada' y por tanto 'rubia': «Aurora in roseis fulgebat lntea bigis.•
t

2

�AMJ!111co CASTRO

literalmente los dos elementos de la expresión española, y al
tomar boca en el sentido de 'boca', no en el de 'partie des
traits du visage', ni en el de 'labio superior', hubieron de poner _el único color que tiene la boca en las personas vivas:
«rouge» o «vermeil», influídos además por lo que ahora mismo diré. Otra cosa habría exigido: o dar sólo el.sentido figurado de la palabra, según hace Franciosini 1, tan gran autoridad lexicográfica como Palet y Oudin, o entrar en explicaciones sobre el sentido ocasional que aquí adquiere boca. El
mismo método de traducción que Palet y Oudin emplearon
Trognesio y Arnaldo de la Porta en sus Diccionarios hispanoflamencos 2, pues traducen b.: «Die eenen rooden mont heeft·•
sot is. »
La traducción seudoliteral y poco exacta de estos cuatro
lexicógrafos es tanto más explicable cuanto que Antonio de
Nebrija no había definido con precisión rubio; en su Vocabulario da los siguientes datos sobre este color : «Rufus : por
cosa ruuia, roxá o bermeja»; «jlauits: cosa ruuia o roxa&gt;; «robus: por el trigo que llaman ruuión»; «ntuia cosa: fl[a]uus
rutilus»; «ruuia cosa un poco: subflauus, subrutilus»; «rubiü
encendido : rufos, fuluus»; «rozo: rutilus, flauus. »
No creo que sea un atrevimiento decir que Nebrija es en
este caso impreciso e inexacto 3 ; entre jlavus y ruber hay los
mismos matices y diferencias que entre amarillo y rojo o bermejo, los cuales de modo alguno pueden confundirse, como
hace nuestro gran lexicógrafo. Flavus- me sirvo de F orcellini-«eo colore est, qui-in spicis maturis videtur, in auro, melle
et similibus». Esta tonalidad fácilmente pasa a la rojiza, pero
ambos matices se han distinguido claramente ya en latín; de
1

«Boqz,irn,bio: Zerbinotto. Uno che faccia il bello, o per il bel
vestito, o per la bella presencia, e anche significa scemunito o di poco
giudizio. &gt;
2 El grande dictionarw y t!tesoro de las tres lenguas espa1"tola, francesa y .flamenca, Amberes, 1639, y .Den nieuwen Dictionaris oft Schadt
der Duytse een Sjaenche Talen, Amberes, 1659.
3 Ya Valdés notó en su Didlogo de la lengua, como es sabido, las
imprecisiones de Nebrija.

MÁS SOBRB &lt;BOQUIRRUBIO&gt;

2 95

rufus dice Aulo Gelio: «Usurpatur de omnibus rubri colorís
gradibus, et praecipue de eo, qui non plane rubet, sed ad
flauum nonnihil declinat; vel qui ita flauus est, ut ad ruborem accedat»; y ruber, dice Forcellini, «est colorem habens
sanguinis, aut ignis», etc.
No es, pues, legítima la confusión que hace Nebrija de todos esos colores; la significación de rubio en español se ha
1 apartado de la de ruber, que ocasionalmente podía tener rubeus en latín 1, y se ha concretado en la de jlauus o rufus 2 ,
en los sentidos antes indicados 3 • Para ser exacto habría sido
necesario servirse de ejemplos de la lengua, con referencia a
objetos; y se habría visto cómo en español no se aplica ni se
aplicó rubio al color de sangre.
Me he detenido en lo que dice Nebrija, porque él es casi
seguramente el responsable de la traducción de b. por 'qui a
la bouche rouge'. Antes de Palet, el inglés Richard Percivall,
sin duda siguit:ndo también a Nebrija, tradujo: «ruvio : red,
rufos, fuluus»; «rozo: yealow [!], rutilus, flauus», y «bermejo :
red, rubeus» 4 • El Diccionario español-flamenco de Arnaldo
de la Porta, antes citado, traduce también: «rubio : root,
blondt». En cambio el español Cristóbal de las Casas no se
equivoca, pues traduce: «ruuio: biondo»; «rosso : roxo» 5 •

*
**
Vengamos a b. Descartando la explicación del Diccionario
de Domínguez, de que b. se dijera por los labios rojos-siendo
1 «Sunt tamen etiam virgae coloris rubei, aut sanguinei, quarum
meminit Plinius.&gt; (Forcellini.)
2
«Rubeum: flauum&gt; (C. Gt. Lat., IV, 38737 ) ; «rubeus: rufos • (lbíd.,
IV, 38739). Sobre los colores en latín y sus gradaciones, véase el excelente artículo de B&lt;&gt;nMER, De colo1·um nominibus equinorum, en Romanisclte Studien, I, 1875 1 pág. 231; hay en él doctrina aprovechable para
nuestro asunto.
3 En otros casos tampoco es muy preciso Nebrija: «Amarillo: palJidus.&gt;
' Dictionarie in spanish, engtisk and latine, London, 1591.
5
Vocabulario de tas dos lenguas toscana y castellana, Venecia, 1576.

�296

AMÉRICO CASTB.O

297

MÁS SOBRE cBOQUI RRUBIO&gt;

así que éstos no son rubios y que no se citan ejemplos de ese
uso-, y la de H, de que b. se dijera por la juventud reflejada
~n la frescura de los labios rojos, hem_os de volver a la explicación más sencilla, a la de Covarrubias, de la cual me aparté
indebidamente. B. se llamó- al «moi;;albete a quien le empieza
a salir el bo&lt;;;o rubio »; este bozo del labio, tomando la parte
por el todo, hizo que la denominación de rubio se ampliara a
toda la boca; la definición de Covarrubias sirve, pues, de etimología, mal que le pese a H.
La presencia del bozo y su tono dorado servían para fechar
la juventud, para lo que no habría servido el color de los labios, aproximadamente igual en la niñez y en la edad madura.
En la época clásica del idioma llegó a ser un lugar común el
simbolizar la juventud en el color del bozo, que da una tonalidad rubia o dorada al labio superior, haciéndole destacar sobre el rojo de los labios. A través de la obra de Lope de Vega,
penetrado como nadie del sentido del idioma, encontramos
numerosos ejemplos de esta imagen:
cVes aquí [los cabellos] que estimabas, los que decías que eran
los rayos del sol... , esta color que tú decías que deseabas tener en la
barba antes que te apuntase el bozo, 1.

Puso los ojos Feliciana bella
en un ilustre mozo,
que apenas el 1-ub{ del labio el bozo
con el oro ofendía 2.
Rojas las dos mejillas sobre nieve,
el bozo nuevo al oro semejante,
la planta y el bastón al compás mueve 3,

Felipes multiplique
los dilatados orbes españoles 1•
Era Darleo de real decoro,
retrato de Absalón, de Niso afrenta.
Cuatro lustros su edad, cuando ya el oro
al labio guarnecer la grana intenta 2•
Con esto y pocos años, pues apenas
e~ rubio bozo me guarnece el labio 3•
Ya el bozo los corales guarnecía
con kilos de oro al joven generoso'·
Del rubio bozo a los cabellos canos,
canté de amor; y en más heroica lira,
los reyes y los dioses soberanos 5•

Es, pues, indudable que debió existir una íntima relación
-entre el hecho de caracterizar la edad moza sirviéndose del
-color rubio del bozo, y el llamar b. al mancebo. En varios
ejemplos puede observarse cómo se contrapone el rojo de los
J.abios (corales, grana, rubí) al color dorado del bigote naciente.
Esto último, sin duda, ha hecho que se llame rubia a la boca
propiamente dicha. Un pasaje de Salas Barbadillo nos dice
-claramente cómo se realizaba la asociación de ambas repre.sentaciones a principios del siglo xvn:
.Rinconete.

Era Alfonso mancebo a quien ceñla
oro sutil lo superior del labio'·
El bozo de oro aplique
a la suave caza, que de soles

.Escarramán.

[Dice a Escarramán.)
Esta noche no passes tus umbrales,
porque un medio pariente de aquel godo,
que anoche padeció tantas injurias,
sale a buscarte y lleva en su cuadrilla
la flor de la canela de Sevilla...
¿Es ese un don Antonio, cuyos labios
viste un rubio bigote mal torcido?

1

La Dorotea, edic. •Renacimiento&gt;, pág. 25 9.u, Los cabellos de
Dorotea son de color •trigueño claro, , 3911 •
2
Laurel de Apolo, en Obras sueltas, I, 66.
3 La Dragontea, en Obras sueltas, III, 297.
' Jerusalén conquistada, en Obras sueltas, XIV, 50.

1

2
·3

'
-5

Rimas de Burguillos, en Obras sueltas, XIX, 269.
Corona trágica, en Obras sueltas, IV, 24.
Ibíd,, pág. 34.
Andrómeda, Ri vad., XXXVIII, 493 b.
Égloga panegírica, en Obras sueltas, IX, 122.
TOMO VI.

20

�.

298

AIUia1co

CASTRO

Rinconete.

El mismo.

Es(arramán.

Pues ¿conmigo el hoqtlirrubior
¿Conmigo esse gallina mal pelada? 1•

Y un ejemplo más tardío, al mismo tiempo que darnos
una buena definición de nuestra palabra, remacha lo de querubio se refiere al color dorado del bozo, si bien añade un elemento adicional no muy de tener en cuenta. Dice, en efecto,.
Luis Galindo a propósito de b. en sus Sentencias filosóficas y
verdades morales 2 , acabadas en 1659:
«El fái;il de engañar y mozo nei;io y de pocas experiencias notamos con esta voz, porque este color de barba y bozo
es indii;io physionómico de simpleza de ánimo» 3 •
Para terminar, no creo que sea un problema averiguar «levéritable sens de boquirrubio dans les vers préliminaires du
Don Quichotte»; dicha palabra está usada aquí en el máximo
sentido peyorativo, y en tales casos el matiz sentimental esfuma los contornos precisos del objeto significado. Conocido lo
que fundamentalmente quiere decir b., los versos de Cervantes.
no te dirá el boquirrubio
que no pones bien los dedos,

deben interpretarse lógicamente 'no vendrá el no enterado,.
el que cree saber y no sabe (por inexperiente y novato o porlo que sea), el presumido, el bobo, el necio, a decirte cómo
has de poner los dedos'.
AMÉRICO CASTRO.

1 Comedia del gallardo Escarramán, edic. 1620, pág. 134,-. [Bibl.
Nac., R-11969.) -Comp. aún:
&amp;ta, fiada en el pico,
dos melindres y un enfado,
y algo de un ojo rasgado
que encubre nari% y hocico,
pesca de solo su anzuelo
camarones, pececillos,
guantes, tocas y abanillo•
del hg•ury,Jir mozuelo.
(LOPK,

El ,,;lla,u ... ni ri,icon, Rivad., XXXIV, 136a.J

Bibl. Nac., ms. 9722-9781, tomo IX de apéndices,§ 440.
3
Aqui se mezcla la creencia vulgar de las malas cualidades anejas al
pelirrubio: «Rubio arrubiado, nunca fué sino falso.• (Correas, pág. 483.),
t

CARRILLO DE SOTOMA YOR
Y SUÁREZ DE FIGUEROA
Un ligero cotejo de los cincuenta sonetos que se encuentran en las Obras de Carrillo de Sotomayor con los sonetos
esparcidos por la Constante Amarilis d~ Cristóbal Suárez de
Figueroa, revela el hecho curioso de la sorprendente semejanza de ocho, que llega a la identidad casi absoluta en cinco
de ellos.
Voy a presentar como ejemplo el primer caso con que se
tropieza, sirviéndome para la transcripción que más abajo
doy de la editio princeps de Carrillo 1 y de la de 1781 de
Suárez de Figueroa 2 , la mejor al decir de Ticknor 3•
CARRILLO

SUÁREZ DE FIGUEROA

SONETO+

A los despojos del rayo de lúpiter.

Viste de cxemplo el tronco y de fiereza
este que vees, Centimano arrogante,
aun muerto dura en el feroz semblante
1! ánimo, que opuso a tanta alteza.

Viste el tronco de exemplo y de fiereza
este que ves, centímano arrogante;
aun muerto vive en el feroz semblante,
con que igualar propuso tanta alteza.

1 Obras I de Don Lvys I Carrillo y Sotolmayor, Cavallero I de la
Orden de Santiago, Comenldador de la Fuente del Maestre, 1 Quatralvo de las Galeras de España, natural de la Ciuldad de Cordoua...
Con privilegio. 1 En Madrid, por luan de la Cuesta. 1 Año de M.DC.XI.
2 La Constante I Amarilis, 1 Prosas y Versos I de Christoval Suarez de Figueroa, 1 Divididos en quatro discursos•.. Tercera impresion. 1 Con licencia. 1 En Madrid: Por D. Antonio de Sancha. 1 Año
de M.DCC.LXXXI.
3 History o/ Spanisk Lite,-atu,-e, Boston, 1863, III, 90, n.

�CARRILLO DE SOTOMAYOR Y SUÁREZ DE FIGUEROA

300

301

ERASMO BUCETA

Parias en humildad da a la grandeza
del siempre vencedor Altitonante,
y as,n el árbol humilde el arrogante
rostro humilla, humillando su cabe1,a.
Señales mira en el del rayo ardiente
de lúpiter; respeta los despojos,
o tú, que admiras triste esta memoria.
Frescas aun vium en la altiua frente;
toma en ella consejo, abre los ojos
y vete, r¡ue liarlo deues a su historia.

Parias da en humildad a la grandeza
del siempre vencedor Jove tonante:
tal el árbol humilde el 6lasjemante
rostro ópri11u, humillando su cabeza.
Señales hay en él del rayo ardiente;
el passo ten, respeta los despojos,
o tú, que triste admiras tal memoria.
Aun frescas duran en la altiva frente;
toma en ellas consejo, abre los ojos
y verás r¡uánto debes a su historia 1 •

Los otros casos, que igualmente ofrecen variantes ligerísimas, son: el soneto 5.0 de Carrillo, titulado Al ezemplo de cosas que fueron y se acabaron, y que empieza: «El imperioso
bra&lt;;o, y dueño airado» 2 , comparado con «El imperioso brazo, y dueño airado», ·que se lee en el Discurso segundo de la
novela de Figueroa s.
El 9.º de Carrillo, titulado A la sentencia que dieron a Sansón los juezes, que empieza: «Verse duda Sansón, y duda el
lazo» 4, y el de Figueroa, Discurso segundo: «Sansón se mira,
y duda, y duda el lazo» 5 •
El 12 de Carrillo, A la fama de vn varón lllustre, que comienza: «Mayor la altiva frente que el olvido» 6 , y el de Figueroa: «Quien os ve, no rezela que el olvido», Discurso segundo 7 •
El 25 de Carrillo, A vn chopo semejante en desgracia a su
amor, que principia: «Rematava en los cielos su belleza» 8 , y
el «Remataba en el cielo su belleza», que puede hallarse en el
Discurso quarto de la Constante Amarilis 9•
Más diferencias se presentan, sobre todo en los tercetos,
entre el 24 de Carrillo, A vn olmo, consolando su mal, que
empieza: «Enojo un tiempo fué tu cuello al&lt;;ado» 10 , y el de
Figueroa: «Fué un tiempo enojo su copete alzado», Discurso
segundo) 11, y el 32 de Carrillo, A la muerte de vna dama, que

comienza: «Ten no la pises, ten, de losa fría» 1 , y el «Ten, no
la pises, ten. De losa fría», que se lee también en el Discurso
segundo de la Amarilis 2 •
Las mudanzas que se observan ya desde el segundo verso
hacen casi distintos estos otros sonetos: el I 3 de Carrillo,
A vnas flores presentadas, que principia: «Las honras, la osadía del Verano» 3 , y «La pompa y osadía del verano», de Figueroa 4, aunque guardan los mismos consonantes en los dos
cuartetos.
Difícil es tratar de descubrir la justa atribución de estos
sonetos. La aprobación de la Constante · Amarilis lleva fecha
0
de I. de agosto de I6II. Pero se recordará que el libro del
poeta cordobés es póstumo, ya que falleció el 22 de enero
de I6IO, y además, según afirmación de su hermano D. Alonso en la advertencia Al lector, «dos años antes que se muriesse, todo ocupado en maziza virtud de santidad, ni aun se
dava a estos exercicios de ingenio». Ambos poetas, Carrillo
y Figueroa, se trataban. El último se pasó un mes en el Puerto
de Santa María, donde trabó amistad con el otro, y juntos
hicieron el viaje de regreso a la corte. A este propósito se lee
en El Passagero 5 una calurosa alabanza en su honor, diciendo
de él Suárez, entre otras cosas, que sus calidades «pueden
dignamente servir de exemplar para quien pretendiere ser va
Marte con la espada, ser vn Apolo con la pluma» 6, y añade:
«Manifiestan bien sus obras los rayos de su ingenio esclarecido y la profundidad de su entendimiento; mas, como póstumas, parece se quexan tiernamente por no auer recebido la
postrer mano de su dueño.»
Podría suponerse que Figueroa dejara los sonetos en manos del cuatralbo y que a la muerte de éste, su hermano don
Alonso, que preparó la edición, los creyera originales suyos.

1

Carrillo, fol. 2 v. Figueroa, págs. 83-4. Es de notar que si en el
tercer verso del primero se lee dura y en el del último vive, en cambio en el doce son viven y duran, respectivamente.
2 Fol. 3r.- 3 Pág.85.-~ Fol.51·.- 5 Pág.87.- 8 Fol. 6 v. - 7 Página 103.-B Fol. 13 r. _9 Págs. 261-2.- 1 Fol. 12 v. - 11 Págs. 84-5.
1

°

Fol. 16v.-2Pág. 86. - 3 Fol.7r.-'Pág. 120.
Edición de Selden Rose. (Soc. de Biblióf. Esp., XXXVIII, Madrid, 1914.)
6
Págs. 420-21; págs. 281-2 de la edición de Rodriguez Marin. (Biblioteca «Renacimiento• .)
5

�302

IIRASMO BUCBTA

Podría suponerse también que motivos de agradecimiento
hicieran callar en este punto a Suárez de Figueroa, puesto
que en el mismo lugar le llama «gran _socorredor de necessidades y no menos pronto valedor de afligidos».
Pero me inclino a creer, mientras pruebas más convincentes no puedan presentarse, que los sonetos son de Carrillo
por el tono general que parece bien característico de su manera peculiar, ya que pertenecen, sin duda, a aquel «estilo
aliñado, que tiene más de ingenio que de juizio, atiende a la
frase relevante, al modo _de decir florido », como lo califica
Gracián 1, y de hecho vemos citados por el mismo fino apreciador nada menos que cuatro de los ocho sonetos de Carrillo (los que llevan los números 4, 5, 9 y 24) 2,
Las versiones de Figueroa revelan, por otra parte, un
mayor pulimento de orden convencional, cuando Carrillo se
muestra temerario e innovador, de modo que ha podido ser
señalado como precursor del culteranismo.
Es carácter general de las variantes de Figueroa la tendencia a usar una sintaxis más de acuerdo con el genio del idioma.
Así, si en el soneto 9.º de Carrillo leemos que
... Sansón, duda, y procura
hurtarse fuerte en vano a la atadura,
ella tiembla temor, y fueri;;a el brazo,

nos encontramos en Figueroa:
... Sansón, IJUe al.fin procura
feroz en vano hurtarse a la atadura,
en vano muestra su vigor el brazo;

y más abajo Carrillo dice:
... y el risueño, y sossegado,
dixo (más que m fuerte bra;o, fuerte:)
1
Agudeza y arte de ingenio. Discurso LXII, pág. 363, en el tomo II
de Obras I de I Lorenzo I Gracián I Divididas en dos tomos ... En Amberes I En Casa de Gerónymo y luanbaut. Verdussen, 1669. 1 Con
Priuilegío.
2 Loe. cit. Discursos IX, pág. 59; XI, págs. 67-68; XXVII, pág. 174;
xrn, págs. 78-79.

CARRILLO DB SOTOM.lYOR Y SUÁRXZ DII FIGUBRO.l

y en Figueroa aparece:
... y el risueño y sosegado
dixo-con voz he1·oica y pedro fuerte.

En el soneto 5.º, si Carrillo habla d.e que si a un caballo
sayal le viste el cuello ya humillado,

Figueroa escribe:
Sayal viste su cuello ya humillado;

y si unos versos después Carrillo dice:
Que amena¡:ó desprecio al oro, siente,

Figueroa compone:
que altivo al oro en poco tuvo, siente.

Otro caso semejante aparece en el soneto 32 de Carrillo,
cuando vemos:
. .. en hora desdichada,
diestra quebró, IJUanto sangrienta, ay1·ada,
lazo, que oluido, y tiempo no tem1a,

•

&lt;¡_ue es en Figueroa:
... En hora desdichada
ageno desear quebró lazada
que el tiempo y el olvido no tenía.

Tales peculiaridades del arte de Carrillo descubren un espíritu innovador, mientras los procedimientos de Figueroa,
con su lima y cuidado de palidez habitual, carecen de inspiración, personalidad y trascendencia. Y recuerdo en este punto
la opinión del propio Carrillo cuando, defendiendo la oscuridad en su Líber unus de eruditione poetica, alega el parecer
&lt;le Marco Fabio, que entiende «que de los que hablan emendada y claramente, es pequeño el premio aver más parecido carecer de vicio que alcani;ar alguna virtud». ( Op. cit., fol. 13 5v.)
Pero no sólo por estas razones estilísticas. Tal como hoy
nos imaginamos la índole de Figueroa, su «natural maldizien.te», como él mismo confiesa, «su carácter de envidioso universal de los aplausos ajenos», como decía Menéndez Pela-

1

�El!ASMO BUChTA

1

yo , no nos podemos suponer que dejase pasar el hecho sin
protesta; sobre todo que motivo sobrado tendría para hacerlo,
sin refrenar su vena satírica y murmuradora. Además, que la
gratitud no le hacía cambiar su nativo ·modo de ser, lo prueba
claramente su conducta con Cervantes.·
Asimismo habrá que tener en cuenta que si de las descripciones de la novela de Figueroa se ha dicho que «more
often reproduce the Arcadia of Sannazaro than the country
about Madrid» 2 , y si otro crítico ha podido afirmar «that
Figueroa had carefully read and remembered the Arcadia ot
Sannazaro is at once apparent» 3, o como Menéndez Pelayo
en otro lugar '1 declara, en menos eufemísticos términos, nuestro autor llega al plagio de L a Arcadia, es aceptable la presunción de que hubiera podido ampliar el campo de los hurtos
honestos.
Pero el argumento definitivo, en mi concepto, nos lo suministra el propio Figueroa en El Passagero cuando, al referir la composición mercenaria de est¡¡. pastoral y de las premuras de «cierto personage tributario de amor», confiesa:
«Ponderé conuenía para subir presto a parte alta, si no se permitía dilación para labrar vna sola escalera, enla91r vnas conotras hasta la cantidad necessaria. Este símil fué puerto de mi
borrasca; fué norte de mi nauegación. Bolaua desde allí adelante; mas era prestándome alguno sus alas. Quanto a lo primero, entablé a mi plazer los versos que tenía repressados,
que no eran pocos. Hazíales la cama con ciertas prositas ocasionadas; y tantos granos junté, que vine a perficionar el deseado montón. Apenas nacido, le repudié con ira, tratándole
como adulterino» 6 •
Estas frases aclaran bien, creo, otras que se encuentran
Historia de las ideas estéticas en España, II, 435.
P. W. CRAWFORD, The Life and Works o/ Christdbal Sudrez de
Figue,·oa, Philadelphia, Pa, 1907, pág. 41.
s H. A. RENNERT, Tite Spanislt Pastoral Romances, Philadelphia,
1912, pág. 177.
' Orlgenes de la Novela, I, cDxxvu.
5
Edic. Biblióf., pág. 114; edic. «Renacimiento&gt;, pág. 69.
1
2

J.

CARllILLO DE SOTOMAYOR Y SUÁREZ D&amp; FIGUEROA

unas páginas antes y que me hicieron pensar, con nuestra
propensión a sorprender alusiones encubiertas en este famoso
Suárez de Figueroa, que pudieran destruir mi argumento negativo de falta de protesta. Dando consejos a D. Luis para
«formar un libro de justo cuerpo», le dice: «Al corto caudal
de propias poesías podéis aplicar el suplemento de las agenas,
con que os hallaréis por estremo aliviado. El daño consistiera
sólo en que vuestre libro fuera como información de letrado:
nada propio, todo ageno; mas aviendo mucho de casa, ¿qué
importa pedii- al vezino algo prestado para luzir en semejante
fiesta?» Y después: «Tengo por fruslería la nota de descarado.
Es campo espaciosíssimo el de la murmuración» 1 • Este pasaje
no ofrece ningún sentido irónico. Se trata, por el contrario,
de un parecer, un poco cínico ciertamente, pero ofrecido de
plena buena fe. Convencido de que habla con toda seriedad,
advierto que no hacía en El Passagero, ese libro tan atrayente
por su desbordante subjetivismo, sino exponer, elevándolo a
principio general, un procedimiento que ya años antes había
llevado a la práctica.
ERASMO B ucETA.

1

Edic. Biblióf., págs. 106-107; edic. •Ren~cirniento&gt;, pág. 64.

!

�MISCl!LÁKBA

El autógrafo de La corona merecida contiene variantes importantes respecto del texto impreso, que justificarían una

MISCELÁNEA

EL AUTÓGRAFO DE «LA CORONA MERECIDA»
DE LOPE DE VEGA
Don Agustín Durán, en su Catálogo general de comedias
desde el siglo XV a la segunda mitad del XVIII 1 , dice: «La
corona merecida, manuscrito autógrafo, 1603, Archivo de Astorga.» Durán vió, pues, este manuscrito en el archivo de la
casa de Sessa; los bibliógrafos posteriores se limitan a reproducir ese dato, considerando perdido dicho autógrafo 2 • Sin
embargo, ese manuscrito existe, y nada menos que en la Biblioteca Nacional de Madrid [ms. R-1-88]; lo que ocurre es
que se halla catalogado por el Sr. Paz y Melia 3 como si fuera
El Príncipe despeñado de Lope. El error del Sr. Paz es muy
explicable por el hecho de que las tres primeras hojas de esta
comedia contienen licencias para representar El Príncipe despeñado. La causa de tal particularidad es que esta comedia
se encontraba encuadernada con el autógrafo de El Príncipe
despeñado que posee la Academia Española, y al separar las
dos obras dejaron indebidamente estas hojas al frente de La
corona merecida 4 •
1 Bibl. Nac., ms. R-93 1 fol. 152.
LA B.ulO!lU, Catdlogo, pág. 436; Nueva bio¡;raf{a, pág. 115; R11NNKRT y CAsTao, Vida de Lepe, pág. 472.
s Catálogo de las piezas de teatro•.. , pág.. 4161 núm. 2726.
' He aqui el texto de estas aprobaciones: «Los señores jurados
de la dicha ciudad de yaragoc;a damos fe y testimonio para poder re2

presentar en esta ciudad de Carago&lt;;a la comedia del Príncipe despet2ado de Lope de Veg[a]. Yo Bernaué... Coromi ... (?) de Alvalat... • Al
dorso de la primera hoja: • Comedia famosa del Príncipe despeñado
de Lope de Bega.• Y luego, en tres lugares, hay escrito: «Despeñado.•
Segunda hoja : «Por mandado de los señores inquisidores, jueces apostólicos de Valladolid, vi esta comedia Príncipe despeñado, y no ai en
ella cosa contra nuestra fe católica, ni contra buenas costumbres; y así
me parece que se le puede dar licencia para representarse. Fecha en
S. Fran.00 de Valladolid a 9 de mayo, 1607. Frai Gregario Ruiz. =
Visto por los Srs. inquisidores de Valladolid el pare&lt;;er de arriba de
fray Gregorio Ruiz, lector de theulugía del convento de San Fran.••
desta &lt;;iudad, dieron licencia para que se pueda representar esta comedia llamada Príncipe despeñado. Fecho en Valladolid, 9 de mayo
de 1607 años. Juan Martínez de la Vega.» [2.ª hoja v.ª]: cPor mandamiento del ar&lt;;obispo mi señor he visto esta comedia del Príncipe
despe,Jado, y digo que se puede representar, reservando por lo visto
lo que es fuera de la lectura. Así lo firmo en i;;arago&lt;;a a 10 de noviembre, año 1608. El Dr. Villalva.= Por mandado del Sor. li&lt;;enciado Gonzalo Guerrero, provisor deste obispado de Jaén, e visto esta comedia
intitulada El Príncipe despeñado, y como es toda a lo humano, no e
hallado en ella palabra malsonante quo aya menester ser emendada.
Los cantares y varias representa&lt;;iones no les puedo calificar más de
lo que ay escrito en este quaderno. En Jaén a nuebe de julio del año
de 1610. El doctor Salzedo. = En la ciudad de Jaén a nueve días
del mes de jullio de mill y seiscientos y diez años, su merced el Li&lt;;enciado Gonzalo Guerrero, canónigo de la doctoral de la santa yglesia
de Jaén, provisor general en ella y su obispado, y de su señoria don
Sancho de Ávila y Toledo, obispo de Jaén, del consejo del rey, nuestro
señor, aviendo visto el testimonio [hoja 3.ª , r. 0 ] y visita desta comedia, yntitulada del Príncipe despeñado, hecho por mandado de su merced, por el Dr. Sal&lt;;edo, dijo que dava y dió licencia a Antonio Granados, autor de comedias, para que la pueda representar [en] esta
dicha ciudad y obispado, y lo firmó de su nombre. El Ldo. Gon&lt;;alo
Guerrero. Ante mí: Joan de Mata. = Vi esta comedia por mandado de
su señoría, y no ay en ella cosa ninguna porque no se deba representar. Murcia, 13 de junio de 1612 años. Dor. Joan Andrés de la Calle. =
Por comisión del aq;obispo mi señor don Pedro Manrrique, he visto
esta comedia del Peñado [sic], y digo se puede representar, reservando por lo visto lo que es fuera de la lectura. En i;;arago&lt;;a a 16 de noviembre(?), año 1611. El Dor. Villalva.= El Lcen. 40 Molina, probisor de

+

�308

MISC&amp;LÁNEA

1

nueva edición • Desde luego, este manuscrito ofrece el interés
de llevar la rúbrica de Lope precedida de M, inicial de Micaela
de Luján 2 • Este autógrafo repite cinco veces la inicial M; como
está falto del final, no poseemos la firma de Lope, ante la cual
también habría M 3• Acaba así nuestro manuscrito:

MISCELÁNEA

Toma, Sol, aquel lugar.
Sol suba la grada, y al sentarse, dl la reyna CQn ei pie y la arroje de...

pasaje que se encuentra en la edición académica, tomo VIII,
página 6o1. Falta, pues, solamente una hoja al manuscrito.
La consecuencia que l&gt;e deduce para el propósito de mi
artículo sobre Lope y Micaela, es que la presencia de Belardo
y Lucinda entre los personajes de una comedia de Lope revela alusión autobiográfica, aun cuando aquélla no exista en
el interior de la obra. En La corona merecida figuran Belardo
y Lucinda, no hay alusiones incluídas en la intriga, pero la
existencia de la inicial en las rúbricas indica que Lope pensaba en él y en Micaela al escribir aquellos nombres.
Aprovecho la ocasión para citar una nueva alusión a Micaela Luján en las comedias de Lope. En Los esclavos libres
que acaba de editar la Academia Española (tomo V, página 404 b) se encuentra este curioso pasaje:
Belaida. ¿De dónde eres?
Lucinda.
Española.
Belaida. No era la arrogancia en vano.
¿De qué parte?
De Castilla.
Lucinda.
Belaida. ¿De qué lugar?
Lucinda.
De Espinosa
de los Monteros.
Belaida.
Es villa
por sus hidalgos famosa.

las Asturias, de [un signo ininteligible). En la ciudad de Lixboa a 8
de 9 .bro de 1621 doy fe, en testimonio de berdad.&gt;
Serfa de desear que estas tres bojas se repusieran al final del manuscrito de la Academia Española.
1 El Centro de Estudios Históricos la dará en breve.
2
Véase RFE, 1918, V, 256 y 271.
3 Véase RFE, 1918, V, 277, n.

309

Arboldn. (Su hermosura maravilla.)
Belaida. ¿Tienes padre?
Lucinda.
Un capitán.
Belaida. ¿De qué apellido?
Lucinda.
Luján.
AMÉRICO CASTRO.

ESPINOSA Y ESPRONCEDA
En mis Notas sobre Pedro Espinosa (RFE, 1917, N, 289)
señalé la reminiscencia de un pasaje de la Fábula de Genil,
del poeta antequerano, en el Canto a Teresa («La sacra ninfa
q ue bordando mora ... •). Mr. George T. Northup, en su reciente
edición escolar de El estudiante de Salamanca and other selections, de Espronceda (Boston, 1919, 110), recuerda que ya
Menéndez Pelayo había señalado aquella reminiscencia en su
discurso de respuesta al de recepción de D. Francisco Rodríguez Marín en la Real Academia Española (véase Estudios de
crítica literaria, V, 280; igualmente da muestras de la influencia de Espinosa sobre Zorrilla). Northup indica otro pasaje
de la Fábula de Genil que acaso pudo estar también en la
memoria de Espronceda cuando escribió el verso citado arriba:
El despreciado dios, su dulce amante,
con las náyades vido estar bordando.

Puedo añadir ahora otra reminiscencia que no he visto
señalada en parte alguna. En el canto 111 de El Diablo mundo
-donde hay verdadera ostentación de reminiscencias del siglo xvn, especialmente de Lope, a veces de Góngora o de
Lupercio Argensola - dice Espronceda:
Vió..., mas ¿qué vió, que de matices rojos
cubrió el marfil, y se tapó los ojos?

Así Espinosa en la Fábula de Genil:
Dijo, y la ninfa de matices rojos
cubrió el marfil, y vuelta la cabeza
con desdén ...

P.

HENRÍQUEZ UREÑA.

�310

MISCELÁNEA

SALMANTINO «ALCAOR»
La palabra está atestiguada por Lamano en su Dialecto
vulgar salmantino y definida como 'tizón del trigo'; se usa,
que sepa, en Tamames, y seguramente en otros lugares de la
provincia 1, junto a la palabra niebla, que es la más difundida
allá. Este alcaor no es otra cosa sino una pronunciación vulgar
de alcohol. Dice Terreros en su Diccionario de ciencias y artes
(1786), sub voce alcohol, que en Asturias y León esta palabra se pronunciaba alcohor, hallándose en las Encartaciones
de Vizcaya alcahor. La presencia de r por l en alcohol es antigua, pues en el Ale.~andre, O., 354, se halla alcoforar 'alcoholar'; y la segunda a representa una disimilación, que mantiene
las dos vocales, frente a la pronunciación vulgar que reduce
las dos oes a una 2 •
"
Queda el lado . semántico. El alcohol (&lt; ár. Js~', alkohl)
originariamente designaba el antimonio, cuyo polvo, negro y
finísimo, servía de afeite a las mujeres orientales y luego a las
españolas: «ni te alcoholes con negro los ojos», dice Luis de
León en La perfecta casada. Y el tizón del trigo está constituído, como es sabido, por un hongo que forma una sustancia
negruzca y crasa al tacto. La analogía entre ambos objetos
11ev6 consigo la equiparación de los nombres. Compárese lo
que aconteció c?n alheña, que también se emplea para nombrar un hongo amarillento de los cereales, llamado generalmente roya. - A. CASTRO.
«SURIPANTA»
La palabra suripanta, aunque no figura en el actual Diccionario de la Academia, es usadísima en el lenguaje vulgar
y familiar como término más o menos despectivo, aplicado a
mujeres. Su origen es el siguiente:
t
2

Según amable informe de M. Unamuno,
CuEavo, Apuntaciones, pág. 71.

MISCBLÚIEA

311

El 22 de septiembre del año 1866 se estrenó en Madrid,
en el teatro de Variedades 1 , por la compañía de los Bufos
Madrileños que dirigía Francisco Arderíus, una zarzuelita titulada El joven Telémaco, en la que donosamente y en broma
se representaban los incidentes de las andanzas del hijo de
Ulises y de Penélope 2 •
En la obra, que se puso en escena después de que el censor, que fué Narciso S. Serra, suprimiese algunos pasajes, figuraba la escena siguiente:
ESCENA IX
,Sentaos; y vosotras, entretanto
(Dirigiéndose a las Ninfas)
que mis huéspedes sacian su apetito,
cantad a su redor. ¿Te gusta el canto?
(A Telemaco.)
Telémaco. No suele disgustarme, si es bonito.
Calipso. Pues bien, empezad luego.
Mentor. Para más claridad, cantad en griego.
Calipso.

MÚSICA

Coro.

Suripanta- la-suripanta,
maca-trunqui-de- somatén,
sun fáribun-sun fáriben,
maca-trúpitem -sangasinén.
Eri-sunqui,
¡maca-trunqui!
suripantén...
¡suripén!
Suripanta -la- suripanta,
melitonimen-¡son -pen!

Esta disparatada canción alcanzó gran popularidad, comenzando desde entonces a designarse con el nombre de suripantas a las coristas de la compañía de los Bufos, según se
lee en el Almanaque de los Bufos 3, pág. 6I : «••• de la primera
1

Estuvo situado en la calle de la Magdalena.
El joven Telémaco, pasaje mitológico-burlesco en dos actos y en
verso, letra de Eusebio Blasco, música del maestro Roge!. Madrid,
José Rodrlguez, 1866, 8.º
3
Almanaque de los Bu/01 Madrileños para I868, Regalo a los espectadores. Madrid, rmp. Española, 1867, 16.º
2

�312

MISCKL.\NKA

MISCELÁNEA

palabra griega (11) de un coro de aquella obra tomaron el nombre de suripantas las graciosas y aun bellas tiples relativas
que suelen cantar a coro en aquel teatro» 1 •
Más adelante, al enumerar detalladamente los nombres de
los ·actores y actrices que formaban la compañía durante la
temporada de 1867 a 1868, en la página 171, repite: «••. Agréguese a esto treinta encantadoras suripantas y veinte coristas
masculinos.»
Suripanta se difundió, y aun se emplea, o en sentido cariñoso, significando unas veces 'tunanta' y otras 'hipocritilla',
o generalmente, con más amplia acepción, equivaliendo a 'mujer liviana' 2 • - F. Rurz MoRCUENDE.

. :Ju •

En un artículo de The Romanic Rewiew, 19191 X, 67-78,John L. Gerig
da una lista de las tesis doctorales presentadas en la Universidad de
Harward sobre asuntos de filología románica, desde 1876 a 1917. Entre
ellas las hay relativas al español. Creemos útil mencionarlas aqu!, no
sólo porque esto sirve para formarse idea de la actividad hispánica
en la gran Universidad norteamericana, sino además porque algunas,
de títulos muy sugestivos, están inéditas; y el saber que existen tales
trabajos puede interesar quizá a algún investigador que se ocupe en
materias afines. Señalaremos con un asterisco las inéditas, y daremos
las señas de sus autores.
The Old Spanisk Sibilants (1897)1 por J. D. M. Ford.
Spanish inftuence on Moliere (1902)1 por S. G. Morley.
Oiject Pronor,ns in dependent clauses (1904)1 por W. H. Chenery.
* A treatment o/ the development from popular Latín to Spanisk o/
certains consonant groups ending in v (1904)1 por A. P. Raggio (fallecido).
1 Los pretendidos vocablos griegos del cantable son lo que en términos teatrales se llama un monstruo, esto es, versos provisionales
con palabras sin sentido, pero con el movimiento rítmico que tendrán
después los definitivos, los cuales se dan al músico para que sobre
ellos haga la composición musical.
2 En algunas regiones se pronuncia sulipanta.

HABl!R

{ 1905), por F. O. Reed (Universidad de Wisconsin).
A Strdy º!t~e A,·agonese dialect (1905) 1 por G. W. Umphrey.
Compress:on zn the Poema del Cid ( 1906) por A L Co t
•A h•
.
•
, . es er.
n i:storzcal study o/ the Spanislt preposition A witlt tke accusative
.case ( 19o6), por C. K. Moore (Un iversidad de Rochester).
Byron and tke Spanish península (1 908) por Ph H Chu h
* Th
•
• •
re mann.
ie sour~es o/ the l_ables in :Juan Ruiz's Libro de Buen amor ( 1908),
por A. F. Whittem (Universidad de Harward).
;asti~~n allegory of theftftheentk century (1 909), por Ch. R. Post.
. Ga,cz'laso de la Vega: a critica! edition o/ his works, together with
0
.a l~e 1 the joet (1911 ), por R. H. Keniston (Universidad de Cornell).
Don :José Echegaray: a study in modern Spanish drama, por I. Goldberg (189, Townsend St., Roxbury, Mss.).
S
Chapters on magic in Spanish literature (1916) por ~ M W
• Th
¡. .
,
fi. J •
axman.
.
ie neo-e asszc m~ve~ient z'n_ Spain during the eighteentk century
1 1
( 9 ~), po~ R.r E. Pe!hss1er (Umversidad de Leland Stanford, Califorma). &lt;1''"- t "t •
~ ?.f •
J
* The earlt'est Latin-Romance loan w:,.ds J; Basr¡ue ( 1914)• por J H
'
' ·
Redfield (211 1 ppland Way, Wayne, P.ª).

d..

TESIS DOCTORALES SOBRE FILOLOGÍA ESPAÑOLA

313

* Tite ltistory o/ tite Spanish past participle compounded witlt

Tor.10 VI.

2[

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
FARINELLJ, A. - La vita e un sogno. -Torino, Fratelli Bocea, 1916,..
2 vols. en 8.º. I, Parte prima: Prelttdi al drammade Calderón, x1-326 páginas. II, Parte seconda: Concezione della vita e del mondo nel Calderón. 11 dramma, 457 págs. (cLetterature moderne. Studi diretti da,
Arturo Farinelli», vols. I y JI.)= Esta obra no está aún completa; fal- ta el último tomo. En espera de él, hablamos retrasado el dar esta
nota en la Revista; pero pasa el tiempo y no queremos aplazarla más,
teniendo en cuenta, por otra parte, que ese último volumen tal vez,
se relacione menos directamente con la literatura española que los.
dos publicados, a juzgar por lo que el autor dice en el prólogo.
Trátase de un libro complejo, de profundo interés, pero de estructura insólita dentro de los estudios hispánicos. En este vastísimo estudio, Calderón no es sino un testigo de mayor excepción, un espléndido pretexto para que el Sr. Farinelli muestre una vez más sus raros.
conocimientos sobre la literatura uni_versal. El autor mismo define su
propósito en estas líneas de la advertencia preliminar: «Cuando mi
amigo Buchanan publicó en Toronto su bella edición del drama L11"
vida es sueño, experimenté una sacudida en mi interior; y una voz po•
derosa del espíritu, imposible de acallar, me sugirió y me impuso el
nuevo estudio que resueltamente debía realizar sobre las ruinas delos estudios antiguos. Calderón me pareció simple pretexto para seguir
en las espirales de los tiempos el concepto fundamental de la vida, en,
que se informaba el drama que todos aclaman y poquísimos entien&lt;ien. Y sucesivamente fuí alargando la obra hasta tres volúmenes,.
separados sólo en apariencia, pero en realidad iatimamente ligados.
entre sí. El primero abarca el estudio del pensamiento sobre la fantasmagoría del universo, sobre la nulidad de la vida, equiparada al sueñoy a la sombra, desde siglos remotos en la India, hasta el alborear de la
creación calderoniana en España. El segundo coloca en su centro al
poeta de La vida es sue,io, considerado en sus más íntimas aspirado•
nes, e intenta ofrecer esa historia del alma calderoniana, ideada por
algunos, pero que ninguno ha escrito, perdidos como estamos en el
laberinto de las discusiones sobre hechos exteriores y detalles mínimos que apenas tocan al arte y a la vida: el examen del drama La·
viia es sueño figura allá como un complemento necesario del primer es-

tudio. El tercer volumen, el más amplio necesariamente-Epilogo-,
reanuda la investigación sobre el concepto de la vida como imagen
del sueño fugitivo a través de las diversas corrientes del pensamiento,
y desde el siglo xvu la conduce hasta nuestros tiempos, bañados por
el sol de la nueva cultura que ahora lanza tan sombríos resplandores.•
Después de esto, se comprenderá fácilmente que mucho de lo contenido en esta admirable obra no pueda ser objeto de examen ni de
discusión en esta Revista; hemos de prescindir por fuerza de capítulos del primer tomo, como: «Buda y el Oriente•, cEl pensamiento helénico», «Evangelio cristiano y sabiduría antigua», •Job, profeta y
salmista,, cLeyendas del antiguo Oriente difundidas en Occidente•,
•Los escolásticos: el nuevo ascetismo,, cEI sueño en la literatura medieval&gt;, «Renacimiento. La duda, disciplina del nuevo pensamiento,,
«Reforma y melancolía,, cLa fábula del durmiente. Shakespeare y el
pastor de almas Hollonius,. El último capítulo, «Místicos, teólogos y so•
ñadores al alborear del drama de Calderón,, fué ya publicado en esta
Revista (tomo I, 1914, págs. 289-333), y eso nos releva de analizarlo.
Sin duda que a través de estas amplias disquisiciones hay frecuentes referencias a la literatura española de todas las épocas; pero son
observaciones sueltas, fragmentarias, que sólo tienen sentido dentro
del marco universal 1 que F. les pone. Sería sumamente difícil hacer
una recopilación metódica de las mismas.
Toda la obra está impregnada de lirismo. El autor no descuida
ciertamente el descender a detalles biográficos o bibliográficos cuando lo necesita para sus demostraciones 2; pero Jo que caracteriza el
conjunto es un tono personal e intensamente literario. Si a través de
este amplio mar quisieramos hallar la línea que guía al autor en su
exaltación pasional, creo que la hallaríamos en la complacencia con
l Dará idea de lo extenso de estas investigaciones el hecho de que F. consagre una nota de tres páginas (I, 258-261) a la biografía sobre el sueño, no sólo
en el aspecto estético, sino también en el psicológico y clínico.
2 La masa de datos bibliográficos sobre Calderón es considerabilísima; lástima que la disposición del libro no permita por ahora utilizar fácilmente ese rico
material. El Sr. F. considera infantil e inútil la bibliografía calderoniana de Breymann (tomo 11, pág. 409); pues bien: poco trabajo costaría al autor dar una bibliografía crítica y manejable de lo escrito sobre Calderón, y con ello prestaría
un gran servicio a los que estudian el teatro español. Muy bien podría formar
ese estudio un apéndice al tomo 111. Y ya que hablamos de bibliografía, echamos
de menos la cita de Krenkel, admirable anotador de La vida u sue,1o en Klassische Bühnedichtungm der Spanier (tomo I, 1881), en estos Jugares de La vita
eun sogm,: tomo II, pág. 410, nota 20 (Krenkel, pág. 65, nota 67 5); tomo II, página 4n, nota 22 (Krenkel, pág. 43, nota 102); pág. 413, nota 26 (Krenkel, pág. 84,
nota 239). Sobre los anacronismos en Calderón de que se habla en el tomo II,
páginas 406-407, también discurre Krenkel en la página gr, nota 445, etc., etc.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

que anota las manifestaciones de pesimismo en la cultura universal:
,En todas las corrientes de cultura se mueven las turbias ondas del
pesimismo• (tomo I, pág. 129). Se complace en hacerlo resaltar: «El
renacimiento latino seducía y atraía al pueblo germánico ... y estimulaba, confesémoslo, el placer de la vida•. No obstante, centro il riso
dei nuovi gaudenti trema la lagrima, (tomo I, pág. 149). Y siendo esto
así, ¿no habría sido más lógico titular este libro ,Historia del pesimismo y de la melancolía,, tomando como centro de él, por ejemplo, la
filosofia de Schopenhauer?
No lamentemos, sin embargo, demasiado que el autor haya orientado su obra en una dirección calderoniana, porque de este modo nos
encontramos con un estudio de gran interés sobre el pensamiento y
la técnica dramática de Calderón.
Nuestro gran dramaturgo es grave, siente curiosidad por los más
intrincados problemas teológicos y humanos: ,Este anhelo de saber... 1 es el que al hombre le ilustra I más que otro alguno, (La estatua de Prometeo). Calderón es insuperable cuando define y demuestra,
y sabe conservar la concreción y evidencia del arte donde triunfan
los conceptos abstractos. Pero al mismo tiempo no trata de construir
un mundo nuevo a la luz de una visión interior, sino que mantiene
intacto, inalterable, el mundo antiguo. Abundan en este teatro los
Faustos en embrión, aunque incapaces de desarrollar las profundas
inquietudes del espíritu. A la glorificación de la fe va dedicado !o más
importante de la obra de Calderón (ll, 4-6). No hay eco en Calderón
de la movilidad del espíritu, del progresivo transformarse, tan peculiar de Goethe, quien llamaba a sus obras Lebenspuren, huellas de su
vida. Los problemas se presentan a Calderón, pero la solución no está
en su mano, pues descansa en el regazo de lo sobrenatural, y se de·
termina por decisiones supremas e inaccesibles. «En la fantasmagoría
del universo, el hombre no significa nada; no es sino una pobre flor,
que pasa sus días vanamente en su pompa ele esmeralda• (Il, 9). A
esta concepción del mundo responde necesariamente el drama calderoniano. Todo el pasado clásico se funde en el drama teológico, y asl
se explica que los héroes de la antigüedad pagana vengan a sentarse
a la mesa eucarística (II, 20). Se comprende que el romanticismo alemán (Schleiermacher) gustara de este arte, que no establece fronteras
con la religión.
Todo el pesiinismo bíblico pasó a la musa de Calderón (II, 22); y
en cuanto a doctrina teológica su , pensamiento no ha progresado
nada sobre el de Dante•. En los densos versos de la Commedia está
toda la doctrina del libre arbitrio, expuesta en los autos y en los dramas calderonianos (II, 40).
Los héroes del sufrimiento reemplazan a los titanes en el teatro
de Calderón. Hay casos de voluntad firmísima, como en El alcalde de

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Zalamea; pero opina F. que el imperativo de la conciencia está dictado por el código del honor, punto sobre el cual no tengo la misma
opinión. Es, en efecto, demasiado humana la acción desarrollada en
El alcalde para que la consideremos fundida dentro del con;lencionalismo que a menudo inspira la teoría del honor en el drama; El alcalde constituye justamente una excepción. El sentimiento del ultraje
individual se armoniza aquí con el sentiiniento de la dignidad civil y
municipal; y si algo puede reprocharse a Calderón, es no haber elevado a verdadera tragedia el tema ya dramatizado por Lope, y que quizá
existía en la tradición popular. El alcalde y sus villanos debían haber
sucumbido grandiosamente, arrollados por el despotismo militar, sin
que la intervención del rey desatara artificialmente el plan trágico,
tan admirablemente esbozado.
En general, F . acusa a Calderón de escasa profundidad psicológica: «De toda la paciencia, de toda la pericia de los más expertos psicólogos, el poeta de La vida es siter1o no sabría qué hacen (ll, 83), y
cita de ello pruebas (Con quien vengo vengo, Los dos amantes del cielo,
El cisma de Inglaterra). En último término, el castigo aguarda al malo
y el premio al bueno; y con este motivo hace F. una de las más finas
observaciones que hay en este libro: ,Siempre hay en Calderón dos
mundos contrapuestos, hasta que los dos polos contrarios, acercados
a viva fuerza, acaban por confundirse, 1•
Respecto del drama que presta título a la obra, F. trata en las cincuenta últimas páginas del tomo Il, más treinta y siete de notas. La tragedia del individuo se convierte en este caso en comedia de la redención del alma (pág. 250). Concede el autor poca importancia a la cuestión de fuentes; lo esencial para él es el análisis de la doble tesis
contenida en la comedia: la vida carece de valor, la verdad es inasequible; pero al mismo tiempo hay en aquélla un fin, pues es una preparación para lo eterno y exige que la vigilemos, que obremos bien. El
escepticismo del héroe se convierte en aspiración ascética (pág. 261).
Este doble pensamiento inicial produce la desarmonía del drama.
El carácter del héroe está sometido a esta tesis, y la conversión final
nos aparece súbita y no motivada humanamente; hay una intervención
divina que cambia la sustancia de las cosas, y en esto coincide con
Menéndez Pelayo, que observó que «hay un salto mortal desde el Segismundo siervo y juguete de la pasión, hasta el Segismundo tipo del
príncipe perfecto, que aparece en la tercera jornada, 2•
t Véase A. LUDWIG, Vergleichmdt Studim $UI' Calderons Ttchnik, en Studim zur· vergl. Literaturgeschichte, 1go6, VI, pág. 41 , quien, según F., discu-

rre con acierto sobre la exigüidad y uniformidad de los conflictos dramáticos en.
Calderón.
2 Calderón y su teatro, 1910, pág. 262.

�NOTAS BIBLIOGIIÁFICAS

318

MOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Todas las luchas en La r,ida es sueño ilustran la idea, pero no animan el drama; en esto se nota una profunda diferencia con Hamlet,
analizada en la página 419, nota 36. Y en último término, la sentencia
sobre el sueño universal cae en el vacío, !'.in que Calderón se dé cuenta de ello 1•
Esto último es exagerado. Calderón escribió este drama teológico
como Tirso El condenado por desconfiado; y de tal manera se daba
c~enta del valor predominantemente dogmático de su obra, que volvió a tratar el mismo asunto en el auto de La r,ida es sueño, libre entonces de toda preocupación mundana. El Sr. F. dice (II, pág. 181) que
no se comprende la repetición del mismo título; pero para nosotros
esto es claro. En el auto se trata en abstracto y simbólicamente del
hombre antes y después de que lo redima la gracia santa. La vida c:1rece de sentido para el hombre precristiano, y lo adquiere luego que
el amor divino lo rescata. No otro es el sentido del drama. El re ,·
Basilio suspende el efecto de la religión sobre Segismundo, la cu;l
era la cultura fundamental de la época, y Segismundo retorna al estado
primitivo de barbarie. Por cualesquiera razones Segismundo vislumbra
el reino de la luz, y automáticamente vuelve al estado de normalidad·
es poderoso y grande como convenía a un príncipe, y Basilio recib~
el castigo por su ligereza. ¿Se dirá que tal concepción es simplista y
propia de sermón? Pero esto constituye uno de los principales lados
del espíritu español del siglo xvu: democracia frailuna según frase
feliz de Menéndez Pelayo. Por eso tal vez un modero~ no aprende
mucho cuando hace a esta literatura preguntas de contenido ideológico, pues el resultado será una crítica negativa, como en parte lo es
la del Sr. F.; a no ser que se busque modo de sofisticar el sentido de
Calderón, como hicieron los románticos, y fundamentalmente Schopenhauer, identificando con la ,voluntad• el mundo de misterio y de
pesimismo que rodea al simbolismo católico de la época, procedimiento más que discutible.
Quizá el camino para salvar históricamente nuestro teatro sea
ahondar cada vez más en su sentido artlstico, en su dinamismo, en su
técnica como expresión de la sensibilidad de una época, en los elementos románticos latentes en él; y entonces será útil tornar a Lope,
donde todo está en formación, más bien que detenerse en Calderón,
donde los temas se petrifican.
En resumen: el libro del Sr. F. es fundamental; es una obra r,iva,
que abre perspectivas a todos los campos del arte y de la historia de
la civilización. Por eso no extrañará que sólo en parte hayamos podido penetrar dentro de tan rico contenido. - Américo Castro.

1

Véanse págs. 296-300.

..

Rocaa10 SÁNCHEZ, J.-Boscán y Garcilaso de la Vega. Con un estudio
-&lt;:ritico por... (tomo XIV de la Antología de poetas /(ricos castellanos).1\fadrid, Perlado, Páez y e.a, 1916. = Este volumen, con el cual se
prosigue la publicación de la Antología qu.e dejó sin terminar Menén&lt;lez Pelayo, comprende un estudio preliminar sobre Garcilaso y una
selección de sus poesias y de las de Boscán, hecha conforme al ejemplar que l\Ienéndez Pelayo babia mandado a la imprenta poco antes
-&lt;le morir.
Las poes!as están, por lo general, bien elegidas para dar al lector
una idea exacta de los procedimientos técnicos y del valor estético
de los dos poetas; y el texto, si no todo lo depurado que debía esperarse, no ofrece descuidos de importancia.
El Sr. Rogerio Sánchez se ha limitado en su estudio preliminar a
trazar la biografia de Garcilaso, dejando para otro ,·olu men el examen
de su producción poética y de las cuestiones con ésta relacionadas.
No pudiendo allegar nuevos datos biográficos, el Sr. R. S. no ha hecho
más que exponer los conocidos hasta ahora, aprovechando para ello
todos los trabajos anteriores sobre la materia, y especialmente la Vida
de Ga,·cilaso de Fernández Navarrete, los Documentos inéditos referentes al p oeta Garcilaso de la Vega publicados por el marqués de Lauren•CÍn, la sugestiva obra de Croce, Jntorno al soggiorno di Garcilaso de la
Vega in Italia, y las noticias sobre Garcilaso publicadas por el señor
San Román. El valor del presente trabajo no dependerá, por consiguiente, de las noticias que proporcione, sino de la habilidad con que
el autor las baya agrupado e interpretado.
,!Ha conseguido esto el Sr. R. S.1 En general, puede afirmarse que
'DO. Su trabajo adolece de dos defectos que impiden que sea una ver-&lt;ladera biografia de Garcilaso. Nos referimos a la incoherencia con
&lt;¡ue los datos se han dispuesto, manifiesta en digresiones tan largas
-e inoportunas como el relato de la coronación de Carlos V en Roma
(págs. XX1-xx1x) y en episodios tan desordenada y confusamente narrados como el referente al casamiento de Garcilaso, e l sobrino, con doña
Isabel de la Cueva (págs. xxv-xxxv), y además, a la superficialidad
-con que dichos datos se interpretan generalmente, patente en las
lineas que el autor dedica a referir la influencia del ambiente italiano
-en Garcilaso (págs. XXJX·XXX, xt-xLI) y en las que consagra a encomiar
Ja amistad de Boscán y Garcilaso (págs. xu-xv1).
A estos defectos generales hay que añadir algunos descuidos, ya
&lt;le hecho, ya de apreciación. He aqul los más importantes:
a) En 1523 ele fué hecha merced del hábito de Santiago, y poco
después, cuando Garcilaso fué llamado a Flandes, allí se le confirmó
-en el honroso cargo que venía desempeñando en Castilla en la Guardia Real, pasando a ser gentilhombre junto al monarca• (págs.xv111-x1x).
,¿Garcilaso en Flandes? ¿Dónde ha descubierto esa noticia el Sr. R. S.?

�320

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Sin duda alguna en la Vida de Garcilaso de Navarrete, libro queparece haber tenido ante los ojos cuando escribía su trabajo; pero ha
leido mal. Lo que ocurrió, y cuenta Navarrete (pág. 23), es que ce!
emperador, después de su regreso a España, mandóle [a Garcilaso]'
formar asiento de su gentil hombre en los libros de la casa de Flandes.
desde 1.º de octubre de aquel año [1523), cesándole el oficio de contino en los asientos de la de Castilla». El viaje de Garcilaso se redujo,
pues, a pasar de los libros de cuentas de la Cámara de Castilla a los.
libros de cuentas de la de Flandes.
b) Afirma el Sr. R. S. que Navarrete «supuso• que Garcilaso fuédesterrado a una isla del Danubio (pág. xxxvm); pero no hay tal cosa:
Navarrete (págs. 40-41 y 221) lo asegura fundándose en la consulta
tenida con el emperador en Ratisbona el 14 de marzo de 1532 y que
versa sobre el negocio del casalniento de D.ª Isabel de la Cueva.
c) «Logró Garcilaso gracia imperial para ir a Nápoles y elegir el
convento donde habla de permanecer arrestado el tiempo que durase
su castigo• (pág. xxix). No es exacto. En 25 de junio de 1532 se diócuenta al emperador del negocio de Garcilaso, suplicándole el duquede Alba gracia y perdón para el poeta. La resolución del césar fué, noque Garcilaso marchase a Nápoles a encerrarse en un convento, sinoque «vaya a Nápoles a servii- allá por el tiempo que fuere la voluntad
de Su Magestad, o al convento que más él quisiere» (véase Navarrete,
págs. 44 y 222). Garcilaso optó por ir a servir a Nápoles con el virrey
D. Pedro de Toledo, marqués de Villafranca.
d) Garcilaso •gozó en Nápoles de la amistad de D.a María de Cardona, marquesa de la Padula (soneto XXIV y quizá égloga tercera);.
de la de D.a María de la Cueva, madre del primer duque de Osuna•
(pág. xu). ¿Puede demostrar el Sr. R. S. que Garcilaso gozó en Nápoles.
de la amistad de esta última señora? Mucho lo dudamos; creemos más.
bien que ha leído mal el pasaje de Navarrete (pág. 51) y que sobra el
punto y coma que hay detrás del paréntesis, quedando el relato así~
•Y quizá de la égloga tercera, que otros opinan que fué dirigida a doña.
María de la Cueva».
e) «Todas estas prendas fueron ornato sinc,ular
del caballero Gar•
b
c1laso, Y a ellas seguramente debió sus éxitos, tanto en la corte española, agitada y dolninante, como al ponerse en contacto con las bizarrlas y tortuosidades de París, ... [con] los refinamientos venecianos,
las cautelas de Londres... y las disputas teológicas de los tudescos&gt;(pág. x). ¿Qué quiere decir aquí el Sr. R. S.? ¿Afirma, como parece, que
Garcilaso estuvo en Lobdres? Nadie lo 'Sabía hasta ahora.
f) «Hasta Francisco I la vulgaridad y pobreza eran reinas y señoras en la literatura y arte de Francia• (pág. xxxn). Tal afirmación es.
errónea e injusta. ¿Son vulgares y pobres las canciones de gesta fomcesas? ¿No significan nada Villehardouin, Joinville, Froissart y Commy-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

321

nes? Los autores de misterios, de fabliaux, de líricas, podrán ser poco
artistas, pero pobres y vulgares no lo son siempre. Y Villon, el delicioso Villon, ¿es también pobre y vulgar?
g) Además de las razones alegadas por Faria y Sousa, por la señora
Michaelis y por Menéndez Pelayo para apoyar la opinión de que el
Nemoroso de la égloga primera es el mismo Garcilaso, cree el Sr. R. S.
que los versos cLo que cantó con esto Nemoroso I decidlo vos, Piérides; que tanto I no puedo yo ni oso, 1 que siento enflaquecer mi
débil canto», versos que introducen a Nemoroso en escena, encierran «un indicio bien patente• de que el que habla es el mismo Garcilaso, porque el poeta que al presentar a Salido se limitó a escribir
que se «quejaba dulce y blandamente• y que a la amada ausente «así,
como presente, 1 razonando con ella le decía•, apenas se atreve a cantar la pena de Nemoroso (págs. XLm-xuv). En verdad, no es tan patente
el indicio, y tal vez por eso no se le ocurrió a ninguno de los críticos
de Garcilaso. Los tales versos no pasan de ser una de tantas fórmulas
como empleaban los autores de églog,.s y los petrarquistas para pasar
de un asunto a otro en una misma composición poética, o de una composición a otra en un grupo lírico. Están tomados, como ya indicó
el Brocense, de estos de Virgilio, égloga VIII: cHaec Damon: vos
quae responderit Alphesibreus I dicite Pierides, non omnia possumus
omnes.•
Estos descuidos y otros que podríamos señalar, se explican por
el apresuramiento con que, al parecer, ha sido compuesto este trabajo,
cuyo mérito y utilidad somos los primeros en reconocer. - E. P. A.
«RICARDO DBL CAsTJLLO&gt; [D. RuB10].-Estudios lexicográficos. Nahuatlismos y barbarismos. - México, 1919, 8.0 , 234 págs. = En el cuaderno
anterior dimos cuenta de la obra sobre Los llamados mexicanismos de
la Academia Española, publicada por Rubio. Ahora nos dice el autor
que se propone revisar y completar, en cuanto a mejicanismos se refiere, el Suplemento de todos los diccionarios enciclopédicos españoles publicado en Barcelona por R. de Alba. Y estudia, en efecto, aclarando
su sentido o estableciendo su verdadera forma usual, 271 términos,
muchos de los cuales derivan de la antigua lengua nahuatl y se han
españolizado más o menos en el habla actual de Méjico. Las contribuciones de R. son utilísimas. No es un filólogo teórico, y el solo
hecho de parar mientes en la obra de Alba, indica cierto desconocimiento de los «valores• en el mundo de la lingüística. Pero por fortuna se limita, con un rigor que es sin disputa científico, a aquello en
que posee una competencia reconocida: el conocimiento práctico del
habla familiar de Méjico. La producción de obras semejaqtes a ésta
en todos los países hispanoamericanos, haría un verdadero bien: desenterrar de los diccionarios de España tantos y tan continuos errores

�322

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS .

como sobre el habla americana contienen. Nos choca, en la página 118,
donde el autor transcribe, por cierto con .mucha oportunidad, una definición del Diccionario de Autoridades, el empleo reiterado de laf
pata representar la /1arga antigua. ¿Por qué no transcribirla, si la imprenta no poseía tipos adecuados, mediante la s corriente? No podemos creer que el autor ignore el valor del signo.
La obra tiene cierto tono polémico; tono disculpable por la impaciencia que debe de causar el examen de libros como el Suplemento
en cuestión, pero tono que más contribuye a disimular la .seriedad de
las investigaciones de R. que no a dejarla ver.
Y ahora un voto final: R., en sus dos obras, ha demostrado un ~aro
conocimiento de los p rovincialismos mejicanos. La obra de García lcazbalceta quedó, por desgracia, trunca. La de Cecilio A. Robelo es sospechosa y confusa. La de Ramos Duarte, equivocada. ¿Por qué R. no
S ! resuelve a dejar de la mano esta tarea de rectificar diccionarios de
sexagésimo orden y a escribir por su cuenta un buen diccionario de
mejicanismos? Nadie está, como él, preparado para semejante tarea.
LBNZ, R.-&amp;bre el estudio de idiomas.-Santiago de Chile, Imp. «Barcelona•, 1919, 4.0 , 127 págs.= El trabajo del Sr. Lenz es un extenso
comentario al libro de D. J. Saavedra Molina, titulado Enseñanza cultural de idiomas extranjeros. El fondo del asunto lo constituye especialmente la organización de la enseñanza de dichos idiomas en los liceos
o institutos de Chile; pero el Sr. L., al tratar la cuestión en sus puntos
esenciales-idiomas indispensables para el estudiante de lengua española, método que debe seguirse en su enseñanza, concepto de la lectura cultural, importancia de las lenguas clásicas, etc. - , ha dado a
su trabajo un carácter general cuyo interés se extiende igualmente a
todos los países que hablan nuestro idioma. En su comentario, apoyado por una larga experiencia personal y por constantes estudios
lingüísticos, se refleja vivamente la personalidad del autor, cuya gestión, libre de todo prejuicio, en favor de la renovación de los estudios
gramaticales y de los métodos de enseñanza de las lenguas modernas,
viene manifestándose entre nosotros desde hace más de veinticinco
años con infatigable actividad.
Sería de desear que este trabajo, tan claro, breve y sustancioso,
llegase abundantemente a manos de nuestros profesores de idiomas,
y en especial la parte en que el Sr. L., tan decidido partidario del
e método directo• 1, con un claro sentido de la realidad y contra las
1 Gracias, principalmente, a la· influencia del Sr. L., el método directo fué
declarado oficial en Chile en 18g3 1 cuando aún en Europa no era más que una
aspiración de algunos profesores, y bajo sus auspicios, la Asociación FoniJica
J11ternacional, tan poco conocida en España, fundada en Francia por Paul Passy

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

exageraciones a que se ha llegado en esta cuestión, determina y con&lt;:reta el valor de dicho método, señalando al mismo tiempo el valor
del «método gramatical» y las circunstancias en que su empleo debe
preferirse.
Intercaladas en la discusión aparecen, además, de vez en cuando
observaciones como las siguientes: «La lingüística moderna, de acuerdo con la psicolog[a moderna, reconoce que lo que llamamos &lt;palabra•
es, en general, sólo el resultado de una especulación filosófica; para el
hombre ingenuo que habla, la unidad mínima del lenguaje es la «comunicación•, que sólo excepcionalmente consta de una sola palabra
gramatical. La oración larga se puede subdividir naturalmente sólo
en «grupos elocucionales• (grupos de aliento) págs. 7 y 8, «d grupo
elocucional es un elemento real de la comunicación; la palabra es sólo
un elemento abstracto del análisis lógico, , pág. 121. • Yo creo que
no es nunca el pueblo el que corrompe la lengua, aunque introduzca
vocablos vulgares para enriquecer el vocabulario académico (lo mismo
que hizo Víctor Hugo en Francia). Cambios que entran desde abajo,
son siempre conformes al genio de la lengua. Verdadera corrupción
puede sólo venir cuando los que se creen con el derecho de gobernar
la lengua, quieren imponerle sus caprichos «como reglas de gramática•, págs. 123 y 124.

ANÁLISIS DE REVISTAS
Nos proponemos hacer de aquí en adelante una sumaria reseña
de los artículos más importantes publicados en 'revistas que traten
&lt;le asuntos españoles. Comenzaremos con la noticia de los artículos
correspondientes a 1915 y 1916.
Romanic Review (VI, 1915). - Rajna, P.: Osservazioni e dttbbi concernenti la storia del/e romanze sp agnuole (págs. 1-41). Sobre todo este importante articulo del profesor Rajna, véase Rev. de Filo/. Esp., III, 1916,

págs. 244-255.
Seronde, J.: A study of tite Relations of some leading frenclt poets oj
tlze XlV11 and X v,i. centuries to tht marqués de Santillana (VI, 1915, páginas 60-86). Estudia el autor la influencia sobre Santillana, de Michaut,
en 1886, para fomentar sobre base fonética la enseñanza de los idiomas extran
jeros, se extendió en Chile desde 18g3 a 1914, en mayor proporción, relativamente, qu·e en ningún otro país.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Granson y Alain Chartier. El Sr. Seronde cita numerosos textos y hace
un valioso y amplio estudio de la materia. No llega en ningún caso a
dar una prueba plena de coincidencia. En ocasiones se trata de tópicos
poéticos muy divulgados, en cuyo aprovechamiento coinciden unos y
otros. Sin duda hay vagas reminiscencias en la obra de Santillana de
la de los poetas franceses, explicables en un hombre muy familiarizado
con su lectura.
Tuttle, E. H.: Etimologic Notes. Acerbu, acidu (VI, 1915, página 111). Arbitriu, bestia, bestula (págs. 343- 345). Etimologic
Notes (VII, 1916, págs. 350-352). Los trabajos del Sr. Tuttle se refieren
en general a cuestiones de léxico que afectan a varias lenguas románicas, y esto hace ya que la parte española no sea siempre la más
saliente en estos artículos. Por otra parte, la mayoria de las disquisiciones léxicas del Sr. T. descansan sobre una complicada teoría sobre
la fonética románica, sumamente personal, que ahora no podemos
discutir. Sólo pondremos un ejemplo. El Sr. T. cree (Vll, 1916, página 351) que esp. uñir&lt;lat. jungere se ha producido porque se
consideró la inicial de ju n gi t como si fuese el pronombre ge. El Sr. T.
no repara: ,.º En que babia que demostrar que ge existió en castellano fuera del grupo ge/o, y que se sintió su carácter con tanta fuerza
como le. - 2.º Que uñir, uncir, caso de llevar un pronombre complemento, no sería un dativo, sino un acusativo que representase al buey,
la vaca, etc. (carro, aratro óovem iungere). En la época en que el
fenómeno en cuestión hubiera podido producirse, ese acusativo tenia
que ser illum, illam, no illi. El orden de colocación del pronombre
tampoco ha inquietado a T.- 3.0 Que habría sido necesario citar multitud de casos seguros del mismo fenómeno para que un cambio tan extraordinario resultara verosímil.-4.º Que antes era preciso demostrar
que no había explicación fonética posible; por ejemplo, una sencilla
disimilación en latín hablado o en romance prehistórico: *yuozir&gt;
* u ozir &gt; uñir. Explicaciones como ésta predominan en los escritos
del Sr. T.
Crawford, J. P. W.: Echarse pullas. A popular form of Tenzone (VI,
1915, págs. 150-164). En algunas églogas y otras piezas del teatro primitivo, a veces un personaje propone a otro echarse pullas, o sea cubrirse de los mayores improperios, como juego, pues luego lo abandonan sin muestras de rencor. El Sr. Crawford cita varios textos con que
ejemplifica esta costumbre. ¿Cuál es su origen? El autor recuerda frases
de algunos autores latinos sobre el carácter de las fiestas fesceninas. Entre estas dos costumbres hay una estrecha semejanza. Ya Rodrigo Caro
notó esta similitud. El Sr. C. sugiere una nueva etimología de pulla.
Covarrubias derivó esta palabra de Puglia, región de Italia. Cree el
Sr. C. que puede derivarse de pullus, que en Horacio tiene la significación de 'oscuro'. Ficus, en la formajica, tiene en italiano y castellano

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

325

un sentido obsceno. Pulla y jica pudieron estar relacionadas de suerte
que pudiera la primera, al fin, sustituir a la última. Un obstáculo para
esto sería la forma fonéticamente docta de pulla respecto de pu 11 a.
Esta forma de tenzone se encuentra en otras literaturas. En la portuguesa (Cantigas d'escar11/t0 y Cantigas de maldiur), provenzal, etc. El
Sr. C. cita numerosos ejemplos.
Mejía de la Cerda, L.: El juego del hombre. Auto sacramental. Edición de L. lmbert (VI, 1915, págs. 239-282). Este auto figura en el manuscrito 14873 de la Biblioteca Nacional. Su autor, relator de la Audiencia de Valladolid, era conocido por una tragedia, Duña !nis de Castro,
reina de Portugal. El juego del hombre está fundado en la parábola del
sembrador y la cizaña. cAunque no tiene un gran valor literario... ,
puede ser favorablemente comparado con los autos de Lope de Vega
y José de Valdivielso, aunque le falta la acción que encontramos, por
ejemplo, en los autos de Calderón.&gt; De todos modos cpuede interesar
al lector y ser útil para el estudio de la escena española en los comienzos del siglo X\'11&gt;. El editor, en un breve prólogo, describe el manuscrito. En su edición, el Sr. Imbert moderniza la puntuación y acentuación. Solamente añade, entre corchetes, donde la reconstitución del
texto es posible, las letras borradas. Algunos versos faltan del todo.
El editor sólo anota, sobriamente, estos puntos oscuros del texto.
Kenyon, H. A.: Color symóolism im early Spanish óallads (VI, 1915,
págs. 327-340). Este artículo es el primero de una serie que el señor
Kenyon se propone escribir sobre este tema. En el presente se limita
a explicar el simbolismo de los colores, basándose principalmente en
los romances y en el teatro. Cree el autor que el estudio de esta cuestión puede ser útil para aclarar muchos puntos oscuros. El Sr. K. limita
el período de existencia de este simbolismo entre la mitad del siglo xv
y el final del xvu. Sin embargo, pervive el valor simbólico de colores,
como el verde, el blanco, etc. El Sr. K. deja para un próximo estudio
el punto más interesante de su investigación: el estudio del origen de
este simbolismo.
Espinosa, A. i\I. : Notes 01z the versijication of «El misterio de los
Reyes Magos&gt; (VI, 1915, págs. 378-401). Estudio de gran interés. Da
Espinosa una nueva edición del texto, y en algunos casos propone
correcciones. Hace buenas observaciones sobre la métrica, y un minucioso estudio de los casos de hiato y de sinalefa. El trabajo del Sr. E.
figura entre los mejores que se han consagrado al Misterio.
Chcskis, J. I.: On tlze development of old Spanish di and i (VI, 1915,
págs. 443-447). Cree el Sr. Cheskis que cuando;~ g eran iniciales en
español, o cuando iban después de no r (dngel, vergel), sonaban de
modo distinto que cuando iban intervocálicas (mtifer, p aja) y a Yeces
también inicial (gela); se basa en que en el primer caso los textos en
caracteres hebreos emplean ;¡ (guimel) y en el segundo 1 (zain). El he-

�326

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cho es sin duda interesante, pero hacen falta muchas más pruebas
para que no pensemos que se trata de algún fenómeno esporádico
que tenga causas especiales.
Morley, G. G.: Are tite sjanisl,, Romances written in r¡uatrainsr And
other questions (VII, 1916, págs. 42-82). El tema se enlaza con la
discusión de los orígenes de los romances, porque, como el autor
declara en sustancia, si se probase que los romances primitivos, o al
menos los más antiguos, considerados como octosílabos, afectan la
forma estrófica cuaternaria, resultaría que tendrían más relación con
la poesía lírica que con la épica, y por consiguiente, quedada arruinada la hipótesis de Milá y Fontanals, hasta ahora generalmente admitida. El Sr. Morley adopta para su investigación un criterio sencillisimo, según el cual todo romance que afecte la forma estrófica habrá
de ajustarse a estas condiciones: a) el número de versos del romance
es divisible por 4; ó) después de cada grupo de cuatro versos, existe
una pausa; c) en el interior de ese grupo no hay ninguna otra pausa
tan ¡narcada como ésta. Con tal criterio hace un examen bastante detenido de romances de diferentes épocas, y concluye: que los verdaderos romances viejos nunca fueron intencionalmente compuestos en
estrofas; que tampoco lo fueron los romances artísticos de la época de
los Reyes Católicos, y que la forma de los romances no fué regulada
hasta 1589. No hubo, por consiguiente, divergencia entre la fórmula
tradicional de la época española y la de los romances; en ambos casos
se trata de versos largos dispuestos en laisses de una misma asonancia. G. Cirot, en un extenso artículo titulado Le 11W1tvement r¡uaternaire
dans les rqmances (véase BHi, XXI, núm. 2, 1919), ha examinado el
estudio del Sr. M., y aunque cree que el criterio que éste emplea es
demasiado sencillo y externo, demasiado mecánico y le pone algún otro
reparo, acepta en el fondo sus conclusiones. Opina el Sr. Cirot que
desde luego no fueron escritos los romances en estrofas; pero que en
ellos se percibe un movimiento cuaternario si se los descompone en
octosílabos, o binarios si se considera los octosílabos corno hernistiq uios de un verso largo: movimiento que no es obligatorio, sino simplemente habitual y que reconoce una base musical.
Seronde, J.: Dante and tl,e fnn ch inftuence on tite marqués de Santi•
llana (VII, 1916, págs. 194-210). En este interesante artículo examina
d Sr. Seronde la tesis defendida por C. R. Post en su Mediaéval Sjanish Allegory, de que la poesía alegórica del marqués de Santillana, y
en general todo nuestro alegorismo de la Edad Media, debe mucho
más a los modc:los franceses que a los italianos. La influencia de la
Divina Commedia en España no fué tan grande como se ha supuesto.
Dos motivos había, según el Sr. Post, para que así aconteciera. En
primer lugar, cuando comenzó a conocerse en Castilla el poema dantesco, ya existía una larga y fuerte tradición alegórica, en la que los

!IOTAS BIBLIOGRÁFICAS

32 7

elementos franceses se mezclaban íntimamente con los propiamente nacionales, y no era posible alterarla en su estructura orgánica.
En segundo término, los poetas castellanos no comprendían bien la
alegoría dantesca, por encontrarla demasiado oscura y sutil. Por consiguiente, la Divina Commedia no podía afectar profundamente a la
tradición alegórica castellana, limitándose a suministrarle elementos decorativos. El Sr. S., recnnociendo la existencia de esa tradición alegórica, replica que no sólo fué alterada, sino que cesó prácticamente de actuar desde que la Divina Commedia penetró en Castilla, provocando un gran entusiasmo y admiración entre los mejores
ingenios. Desde entonces, los poetas castellanos buscan su fuente de
inspiración en el poema de Dante, aun en aquellos casos en que
tratan temas que podían recoger en cualquier literatura, porque en él
encontraban aquellos mismos temas en una forma más artística y como
rejuvenecidos por el genio del gran poeta, que supo fundir en su concepción alegórica todos los dispersos elementos del alegorismo medieval. Y como nuestros poetas no imitaban, salvo raras excepciones,
el espíritu del poema italiano, sino detalles concretos y formas artísticas de tratar temas ya conocidos, cree el Sr. S. que para ello no era
obstáculo el que no comprendiesen toda la sublimidad y sutileza de
aquella concepción alegórica. Para demostrar su tesis, el Sr. Post analiza las composiciones alegóricas del marqués de Santillana, indicando
los poemas franceses en que, a su juicio, están inspirados, y haciendo
comparaciones entre unas y otros. El Sr. S., invirtiendo el argumento,
prueba que todas las reminiscencias francesas pueden explicarse como
influencias italianas. As!, por ejemplo, el Infierno de los enamorados,
que Post supone inspirado principalmente en el Hospital d' A11Wurs de
Achille Cauliers, apenas recuerda vagamente este poema, y en cambio tiene considerables semejanzas con el Infierno de la Divina Commedia. Opina el Sr. Post que con la influencia francesa actúa sobre
Santillana la del Petrarca y Boccaccio mucho más que la del Dante;
pero el Sr. S. cree que, dado el entusiasmo de Santillaaa por Dante
-entusiasmo comprobado por el testimonio de sus contemporáneos-,
no es muy probable que fuese a tomar de otros autores lo que podía
hallar en la Divina Commedia, de la cual, como dice Schiff, estaba el
marqués saturado. En conclusión: el Sr. S. encuentra exagerada la
tesis de Post, y se mantiene en las afirmaciones que hizo en un trabajo
anterior sobre esta materia (véase RRQ, 1915, VI, 60-86), o sea que, a
pesar de cierta atmósfera francesa que penetra varias composiciones
de Santillana, la suma de las influencias evidentemente francesas es
bastante pequeña. El influjo de Dante predomina.
Beardsley, \V. A.: , Assumir» or •a sumir• in Berceo's «Sacrificio»,
quatrain 285? (VII, 1916, págs. 226-228). El autor propone como preferida la segunda lección, basándose en diversos ejemplos sacados de

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

¡,

¡,

obras contemporáneas que explican la grafía que esta estrofa de Berceo presenta; el sentido de sumir es más coherente con los restantes
versos de este pasaje. No cree el Sr. Beardsley que el verso «esto
cada día lo avían assumin (285 d), como aparece en las ediciones del
Sacrificio, presente un caso de absorción de a por otra a- siguiente.
Cheskis, J. l.: On the p,-onunciation of old Spanish i,; and final z (VII,
1916, págs. 229-234). Se estudia aquí el valor de estos sonidos en relación con los hebraicos _y (tsade), l (zain) y o (samech). Se sirve de textos que escriben nombres hebreos en caracteres latinos y viceversa.
Pero habría sido necesario localizar precisamente estos textos, pues
variará mucho el valor de la observación según el dialecto o la procedencia dialectal del que escribe. Por otra parte, la cuestión está tratada
en forma muy reducida y nada clara. Cheskis opina que si la z sirvió
para representar indistintamente _y (ts) y l (zai'.n), es porque tenía ambos valores-suponemos que quiere decir el valor de africada sorda y
el de fricativa o africada sonora-. En cambio, el que f no transcriba
nunca l (zai'n) prueba que no ha sido sonora. De varios ejemplos deduce Ch. que f y z «en ciertas posiciones, en la inicial en este caso,
tienen el mismo valor• (pág. 230). Pero ¿qué sentido tiene hablar de
una z sonora inicial en español? En palabras populares, la ortografía
antigua escribía ; - y sólo en voces cultas o extranjeras se encontrará z. Hay algunos otros detalles en esta nota que no se entienden; a
saber: que en el siglo xvm •f was in process of becoming a pure sibilanb (pág. 230); que «at the end of the seventeenth century the modero Castilian j had already taken the place of the old
Spanish palatal so (pág. 231, nota). Por otra parte, dice el Sr. Ch.
que en las palabras hebreas en caracteres españoles que cita «in the
intervocalic position f not z is used• (pág. 230); pero en otra línea más
abajo cita «vei,;oth, vezoth•.
Rockwood, R. E.: A spanis/1 «Patient persecuted wife, tale oj I329
(VII, 1916 1 págs. 235-240). Relaciona el autor el cuento de D. Alvarfáñez y su fiel esposa D.ª Vascuñana, exemplo XXVII del Conde Lucanor, con la historia de Griselda, cuento décimo de la décima jornada
del Decamerdn, y con los demás relatos del mismo tema, fundándose
en varias analogías. Doña Vascuñana se casa con Alvarfáñez en uso
de su libérrima voluntad, como Griselda con Gualtieri; sucesivamente
pasa por las pruebas que pondrían para siempre fuera de duda su
fidelidad y obediencia a su marido, y después comienza nuevamente
su feliz vida con el satisfecho esposo. Rasgos del cuento de D. Juan
Manuel que no se hallan en el Decamerdn se descubren más o menos
modificados en ciertos cuentos populares citados por R. Koehler.
(Véase Archiv für Literaturgeschichte, 1870, vol. I, págs. 409-427.) Opina el Sr. Rockwood que, si no se puede afirmar categóricamente que
el cuento de D. Juan Manuel es una versión de la historia de Gri-

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

selda, todo induce a pensar que está basado sobre una tradición de
la misma especie, la cual podría considerarse como el núcleo Y fundamento del cuento. Acaso tomó D. Juan Manuel el relato de la tradición hablada, dándole un sentido moral que pudo tener primitivamente, que perdió más tarde al ser tratada por un autor menos inclinado
a poetizar hacia la mujer.
Henriquez Ureña, P.: Elprimer libro de escrito,· americano (VTI, 1916,
págs. 284-287). El Sr. H. Ureña demuestra ser inexacta la afirmación
de C. M. Trelles de ser Fr. Alonso de Espinosa el primer americano
que compuso y publicó un libro. Una errata de Nicolás Antonio autorizaba la creencia. Suponía Trelles que la fecha de los Milagros de la
Candelaria era 1541. El Sr. H. U. prueba que fué 1591. Corresponde,
pues, la primacía a Guevara y Agurto.
Crawford, J. P. W.: Notes on tite Poetry of Hernando de Acuña (VII,
1916, págs. 314-327). El autor refiere la biografía de Acuña. Tratando
de los amores que el poeta deja traslucir en sus versos, sugiere que
la Galatea de que habla en ellos pudo ser la marquesa del Vasto, doña
María de Aragón. Estudia el Sr. Crawford las principales influencias
que diversos autores ejercieron sobre Acuña: Muzzarelli, Castellani,
Boiardo, Petrarca, Ausias March.
Crawford, J. P. \V.: Notes on the sonnets in the spanislt • Cancionero
General de I554• (VII, 1916, págs. 328-337). El autor señala varias influencias ejercidas por Marcial, Petrarca, Ausias March y Sannazaro sobre algunos poetas de este Cancionero. Los sonetos (;,V, CVll y CXIII,
que son de D. Juan de Coloma, conde de Elda, están inspirados en el
Cant de amor de Ausias March; el CIII, también de Coloma, en un conocido epigrama de Marcial. Y sugeridos o inspirados por este poeta
son los numerados con CXXIV y CXXVI, pertenecientes a D. Diego
Hurtado de Mendoza, y CLX, CLXIII y CLXXXI, de diferentes autores. Traducciones en todo o en parte de Petrarca son los números
CXXXIII, CXX,"'\:IV, cxxxvrn, CXLVI, CXLVIII, CXLIX, CLIII,
CLV, CLVI y CLXVII; de Sannazaro, los números CXXIX, CXXXI
y CXL.
Parmelee, K. W.: Tite Mohammedan Crescent in tite Romance Countries (VII, 1916, págs. 338-345). La autora combate la tesis de que la
media luna, como símbolo de la nacionalidad y religión mahometanas, no fué anterior a la toma de Constantinopla. Durante la Edad
Media, los moros de España lo llevaron en sus banderas, y en di versos escudos de familias portuguesas figura como trofeo de la guerra
contra los infieles. La autora supone que este símbolo pudo tener su
origen en antiguas supersticiones de Arabia, de que ya se descubren
rastros en el Libro de Job (XXXI, 26, 27) y en Jeremías (XLIV, 25).
Forest, J. B. de: 0/d F,·enck Borrowed Words in tite old Spanish...
witlt Special Rejerence to tite Cid, Berceo's Poems, the Alexandre and
TOMO VI.
22

�NOT AS lllKI.IOGRÁl'ICAS

330

NOtAS BIBLIOGR.(FICAS

Fer nán Gomdlez (VII, 1916, págs. 370- 413). Es un trabajo hecho con excelente método y con conocimiento suficiente de ambas lenguas. Hay
una introducción sobre las condiciones históricas y sociales que explican el antiguo galicismo, y luego una lista, por orden alfabético, de las
palabras de origen francés. Muchas de estas etimologías eran conocidas, pero es muy útil tenerlas aquí agrupadas y discutidas. Las palabras son las siguientes: abetar, l!dobar, adobo, adrlmar, afán, efariar,
11feltar [no es galicismo; véase RFE, V, 26] , aguisar, afirmes, afonta,
afontar, !1!.!!!án, Ale!!!.!!!.!, Alexandre, anne l, Anrrich, aprés, Arne ld,
argent, arlote, arlotia, arrancada, arrepentir [ véase repe11tir], aventaja,
aveniment, barga [es inadmisible la etimología prov. barga, dada la
difusión en la toponimia de Barga, Vargas, Bargota &lt;barga alta
(véase RFE, V, 29), lo que supone un *barga (¿céltico?) que excluye
el galicismo. Barga tal vez esté relacionado con Bá1·cena, gall. Bar cia; los pueblos que llevan estos nombres se ba1lan generalmente
en pendiente o barga (varga); pero el lado fonético necesita explicación], barnax, barón, bastón, batalla, batel, baxel, baylir, blanco,
bloca, bocla, bofordo, Borde!, Burdeu, Borges, !?_otar, brafonera,
bren, br!!), bronir, ~ ndal, ciprés, sjtola, ~olpe, consentiment, s_or■ge,
cobarde, der■nchar, desd~, desde i'lar (no es galicismo, a pesar de su
uso red ucido en los textos], desmavar, domage, &lt;!omar, do n 'regalo',
don■i r4!, duc, eJ11botar, enclin, enclinar [no es nada segura la influencia francesa en este caso; es un cultismo], em ~ ar, encoraiar, (h) ere~• esm■ldo, ~•polón [muy dudoso, existiendo espuela, que viene directamente del germano], escote, estaca, estrument [en este caso la
final sirve para suponer origen francés; además existe estrwnent en
francés; podría, no obstante, tratarse de un cultismo], estui, f.!.é_a, fardido, farpa, ~ rme [es más probable que sea un simple cultismo, como
ya apunta el autor], fol, fonta, fontaina, franc, gabar, galope, Galter,
gambax, g11i'lar [según el autor es galicismo, no obstante C."dstir gana1·e
en textos latinos, pues en otro caso w, de waidanian, habría dado gu-;
el proceso seria: w ai d an i a n &gt; fr. ant. gaagnier &gt; esp. ant. gañar &gt;
lat. med. ganare&gt; esp. ganar], garc;:on [a no ser que la etimología sea
lat. *ca r deo, en cuyo caso serla voz española], g ig a, girofre, ~lar,
~ isa [es más probable que venga directamente del germano], (h)usaje, *lherome [supuesto por i\I, Pidal en el Cantar, pág. 117], l!!DáJ,
~
. jo..2, justar (del prov. jostar por razones semánticas], laido,
ligero, ~i'lage, losengero, manjar, mantel, mar rido, mecha, mege,
menge, membre, message, mensage., merchandia, IJ)esmo [no es galicismo; véase Espinosa, Publications o/ tite Modern Language Association, XXVI, 1911, pág. 378, lo que decide la cuestión), ~ te, nombre
'número' [no es galicismo, sino postverba! de nombrar; al contrario de
lo que piensa de Forest, los postverbales en español pueden terminar
en -e, -o y -a (coste, costo, costa)], '?.ove 1, orage, ostalage, par [no parece

galicismo; véase Hanssen, Gramática, § 709], earaje, parlar, pendón
[la fonética no autoriza a pensar en galicismo; comp. sendo, que cita
de F., y celda ce l 1a], percha, eincel, Rlaza [no es galicismo; cfr.planta,
plegar; es seguramente voz tardía], pleito [muy dudoso el origen francés; por otra parte, placHu no había dado *lleclw sino *ll=, como
rec'íto rezo], pluia, preste, puncella, qu itar [no es seguro], rancar,
rencura, repaire, i:_epentir [no necesita ser galicismo; además la forma latina no es repaenitare, sino repoen itere (véase Ducange)],
rincón, Roldán, rota, rua r ü ga (no es signo de galicismo la falta de g,
pues precediendo u, la pérdida de g pudo producirse incluso en latín
vulgar; comp. fag u , fa u &gt;!IO (véase RFE, V, 37)), Rinaldos, sage,
saya, sala, s alvaje, semana [no es galicismo, como ya presume de F.],
semiton, sen, sergent, aire, sobregonel, sojornar, solaz, t on, tacha,
toca, trotar, toat, vasall aje, vasallo [probables ambos], Verengel, y ergel, Vernald y ylanda,
House, R. E.: A Study o/ Encina and tite cEgloga Interlvcutoria»

(Vll, 19 16, págs. 458-469). Comparando esta égloga con otras piezas del
Cancionero de Encina, el autor se inclina a creer que fué escrita por
aquél con prisa, lo que explica las numerosas negligencias de estilo
y lepguaje que pueden observarse en ella. Sin duda estas negligencias
llevaron a E ncina a excluir la égloga de su Cancioner o. Fué retenida
de memoria por los representantes, que tal vez juzgaron útil conservarla, hasta la época de su impresión. Esto contribuyó también a corromper el texto. El Sr. House cree, con Kohler, que debió ser escrita
por los años 1496 ó 1497 .
Afodern Language Notes.-Crawford, J. P. W.: Tlie sevenliberal Artes in Lope de Vega's e Arcadia• (XXX, 19 15, págs. 13-14). En el libro V
de La Arcadia, Lope nos presenta siete doncellas representando las
artes liberales, que aleccionan a unos pastores en sendas tiradas de
versos sobre su propia naturaleza y condición. El autor ha hallado que
todo este pasaje procede de la Visidn delectable de Alfonso de la Torre. Lope añade tan sólo una breve discusión sobre la poesía y una
larga lista de poetas.
Crawford, J. P. W. : Sources o/ a11 .Eclogue o/ Francisco de la Torre
(XXX, 1915, págs. 214-2 15). Las fuentes de la égloga III de la Torre
son : para la introducción, el comienzo de la égloga Iotas de A. Navagero; el resto de la composición es una traducción casi literal de Acon
del mismo autor, con excepción de los yersos finales, que no fueron
traducidos.
Crawford, J. P. W.: Two spanish Imitations o/ an Italian Sonnet
(XXXI, 19161 págs. 122-123). Se trata del soneto en que Giovanni Mozzare11o compara la crueldad de su dama a la de Nerón ante el incendio
de Roma, soneto q ue fué traducido por G. de Cetina y H. de Acuña.

�332

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Hendrix, W. S.: Two sources of • Tragiccmedia alegórica del Parayso
y del Infierne,. (XXX[, 1916, págs. 432-434). El autor compara esta obra
con el Diálogo de Mercurw y Carón de Juan de Valdés, cuya influencia
sobre esta tragicomedia ya notó Menéndez Pela yo, y señala algunos de
los pasajes en que ambas piezas coinciden. También La danza de la
Muerte ejerció alguna influencia, que el Sr. Hendrix comprueba.
Modern Philology.-Pietsch, K.: On the language of tite spanisli Grail
fragments (XIII, 1915, págs. 369-378, 625-646), Se analizan en este
artículo los elementos no castellanos contenidos en los fragmentos de
la leyenda del Santo Grial, según el manuscrito 2-G-5 de la Biblioteca
Real de Madrid, y en La demanda del Sancto Grial, de que ya trató
el Sr. Pietscb en Modern Pltilology, vol. XI, págs. 1-18. Ambos textos
proceden de una fuente no castellana de principios del siglo XIV, probablemente redactada por un leonés o portugués. Los leonesismos o
portuguesismos de estos textos representan la lengua del original,
puesto que en los dos textos en cuestión se procura siempre castellanizar el lenguaje. Con:este motivo el Sr. P. nos da datos precisos
sobre varios puntos de fonética y morfología leonesas: falta de inflexión de la vocal átona, particularidades de la conjugación, etc. Además
de la finalidad propia como estudio para la crítica del texto del G1·ial,
ganamos mucho con tener aquí agrupados y coordinados estos rasgos
de gran:iática de nuestros dialectos occidentales. La segunda parte de
este trabajo contiene un buen léxico de palabras no castellanas deslizadas en estos textos del Grial, y en ningún caso se nos ocurre contradecir las conclusiones del autor.
Hendrix, W. S. : Tite e Auto da Barca do lnferno• of Gil Vicente and
tite spanish « Tragicomedia alegórica del Pa1·ayso y del Infierno» (XII[,
1916, págs. 669-680). El autor hace un detenido examen de ambas
obras para llegar a la conclusión de que la tragicomedia española no
es u na mera traducción del auto portugués, sino más bien una adaptación en la que el autor recogió varios elementos que no se daban
en Gil Vicente. El Sr. Hendrix analiza estos elementos·en su artículo
mencionado en esta misma página. No parece muy claro que Gil Vicente fuera el autor de la adaptación, ni qué motivos hubiera podido
tener para ello; hay además notables diferencias entre la Tragicomedia
y las otras piezas de Gil Vicente. El autor de aquélla debió ser un
castellano que había estudiado cuidadosamente el pensamiento y el
estilo de Gil Vicente.
Graham, W. : Tite «Cardenio-Double Falsehood» Problem (XIV, 1916,
págs. 269 y 568). Véase RFE, IV, 1917, pág. 407.
Lancaster, H. C.: The ultimate source of R otrou's e Vencislas• and
oj Rojas Zorrilla's «No hay ser padre siendo rey • (XV, 1917, páginas 115-120). En la Historia bohemica de Dubravius se refiere del rey

NOTAS BIBLIOr.RÁFlCAS

333

Vladislao de Bohemia una historia muy parecida a la del rey de Polonia que figura en la comedia de Rojas. El Sr. Lancaster explica que
Rojas pudo conocer esta historia por mediación de alguno de los
nobles que acompañaron a la esposa de Felipe IV, hermana del rey
de Hungría, a España. Esto no excluye, como el mismo Sr. L. reconoce, la posibilidad de otras fuentes de la comedia, aun cuando la
estudiada la explique suficientemente.
Aguia (VIII, 1915).-Bell Aubrey, F. G.: Gil Vicente. Este estudio
fué publicado primeramente en el Boletim da S egttnda classe da Academia das Sciencias, de Lisboa, y reproducido más tarde en la Revista de
Historia, tomo V. El problema primero que se plantea al biógrafo de
Gil Vicente es el de su patria. El Sr. Bell se muestra indeciso; no
cree, con todo, que naciera en Lisboa. El autor de este estudio sugiere que Gil Vicente pudo nacer en algún lugar de la Beira, puesto que
sus obras están tan llenas de alusiones a aquella región y tan profundo
conocedor era Gil Vicente de su lenguaje popular. El problema, pues,
queda en pie. Cree el Sr. B. que el autor de Las Barcas y el orfebre
de la custodia de Belem fueron una misma persona. Esta opinión es
ya general entre los autores; sólo disiente Th. Braga; la argumentación de este escritor no puede invalidar hechos comprobados. (Véase
Brancam p F reire : Gil Vicente, trovador, mestre da balanflJ, R Hist, 19, 7,
núms. 21, 22, 24.) Estudia a continuación el Sr. B. el carácter del teatro
vicentino, cultura de Gil Vicente y sus fuentes de inspiración.
Giornale Storico della Letteratura Italiana (LXV, 1915 ). -Mele, E. :
Perla fortuna del/e liricke del Tansillo in lsp agna.-Di una sconosciuta
traduzione in castigliano di Vitt01·ia Colonna (págs. 284-288 y 467-470).
La influencia del Tansillo sobre G. de Cetina fué señalada por SavjLopez en un interesante estudio. El Sr. Mele, en la primera de estas
dos notas cita otros poetas que igualmente inspiraron sus obras en las
del poeta italiano; no son seguramente de gran importancia: Lugo y
Dávila, autor del Teatro popular, en el que intercaló una traducción
del soneto del Tansillo «Amor m' inpenne l' ale e tanto in alto• (xxv, edición Fiorentino), soneto imitado igualmente por Cetina; Jerónimo de
Heredia, que en su Guirnalda de Venus casta y Amor enamorado incluye
otros tres sonetos y una canción igualmente traducidos del Tansillo;
Jerónimo de Lomas Cantora!, elogiado por Cervantes ( Canto de Calío- ,
pe), iinitó en tres canciones las piscatorias del poeta italiano. En su segunda nota, el Sr. M. nos habla de la Miscelánea austral del poeta
peruano D. Diego de Ávalos y Figueroa, impresa en Lima en 1603,
libro rarísimo y de escaso valor, si no es por la traducción de catorce ,
sonetos de la marquesa de Pescara. Aun estas traducciones, a juzgar
por las muestras que de ellas da el Sr. M., no son nada fieles.

�334

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

Bulletin Hispanit¡ue. - Daumet, G. : Notes sur qnelques documents
castillans des Archives Natitmales (XVIl, 1915, págs. 1-14). Publica Y
comenta el autor varios documentos, sacados de los archivos de París,
relativos a la ayuda prestada por Alfonso el Onceno a Felipe VI de
Valois al principio de la guerra de los cien años. Estos documentos
hablan sido mencionados, pero su publicación ahora aclara y precisa
el conocimiento de esta alianza, que, comenzada en 1345, ligó a ambas
dinastías durante más de un siglo.
Costes, R.: Le mariage de P/1ilip¡e I I et de /'infante Marie de Portugal. Relation d' Alonso de Sanabria, éveque de Driclasto. El malogrado
hispanista reprodujo aquí este curioso relato según el manuscrito 107,
II, 4, del Escorial.
Cirot, G.: Nuevos datos acerca del histrionismo espaiwl en los siglos
XVI y XVII (segunda serie). Índice de personas, geogrdfico y de obras
(XVII, 1915, págs. 36-53). Termina aquí el Sr. Cirot la publicación de
los datos de Pérez Pastor; el indice, municiosamente elaborado, concluye de un modo útil esta recopilación de datos, de primordial interés para historia de las antiguas representaciones teatrales.
Morel-Fatio, A.: La version espagnole du 111anifeste des q11atre-vingt
treize. El eminente hlspanista señala, con humorismo y muy justa acritud, los errores que se deslizaron en la traducción española del manifiesto de los noventa y tres sabios alemanes en favor de la guerra
emprendida por Alemania.
Morel-Fatio, A. : Duelos y quebrantos (X'vll, 1915, págs. 59-61).
Datos sobre la tan debatida cuestión, aclarada, al parecer definitivamente, por Rodríguez Marín en sus comentarios al Quijote, VI, páginas 20-2 5.
Bibliographie y Chronique (págs. 62-68).
Lantier, R.: Réservoirs et aqueducs antiques de li-flrida (XVII, 1915,
págs. 69-84).
Klein, J.: Tke alcalde entregador of tite mesta (XVll, 1915, páginas 84-154). Estudio curioso sobre la historia de nuestra ganadería,
hecho en gran parte sobre documentos originales.
Bi/Jliographie (págs. 155-156).
Morel-Fatio, A. : Un é1·udit espagnol au XVIII' siede: Don Gregario
Mayáns y Sisear (XVII, 1915, págs. r 57-226). Ya reseñado en RFE, II1,
1916, pág. 196.
Clzronique (págs. 227-229).
Ceriello, G.-R.: Poesia femminile religiosa spagnuola in Sardegna
nel 700 (Maria Rosalia Merlo). Aunque no tengan gran valor literario
estas composiciones, se ha hecho bien en publicarlas, como una muestra de la influencia que aún en el siglo XVIII ejerda la candorosa y sencilla poesía del Romancen, l Cancionero sagrados.

NOTICIAS

335

Mathorez, J.: Les réfugils polititJues espagnols dans /'Orne au XIX
siecle (XVII, 1915, págs. 260-279).
Mérimée, E.: Encore quelques mots sur l'attitude de l'Espagne. Páginas justas y exactas sobre la actitud de la opinión española durante
la guerra.
Variltés, Bibliograplue y Chronique (págs. 291-298).

NOT IC IAS
Se ha celebrado en este Centro de Estudios Históricos el octavo
Curso de Vacaciones para extranjeros, bajo la dirección del presidente
del mismo Centro, D. Ramón Menéndez Pida!. Las clases comenzaron
el 14 de julio y acabaron el 23 de agosto. Las conferencias estuvieron
a cargo de los siguientes profesores: Conferencias de Fonética, don
T. Navarro Tomás; Gramática, D. Américo Castro; Literatura, D. Antonio G. Solalinde y D. Américo Castro; Arte, D. Elías Tormo; Historia, D. Enrique Pacheco de Leyva; Geografía, D. Juan Dantín; Vida
política, D. Manuel G. Morente, y Pedagogla, D. Lorenzo Luzuriaga.
En las clases prácticas intervinieron los Sres. Castro, Navarro, Solalinde y Cardona y las Srtas. Oñate y Ortega. El mayor número de matriculados fué de nacionalidad inglesa, hecho que manifiesta el acrecentamiento del interés por nuestra lengua en Inglaterra, ya que en
los cursos anteriores el mayor número de matriculados correspondla
siempre a Norte-América. Hubo también norteamericanos, franceses,
un alemán, un suizo, una portuguesa y un húngaro. Se realizaron excursiones a Toledo, El Escorial y Ávila, bajo la dirección del Sr. Tormo. Se concedieron certificados de asistencia y diplomas que acreditan el conocimiento suficiente del español.
- Se ha fundado en Inglaterra una «Modero Language Research
Association», presidida por Sir Sidney Lee. Tiene por principal objeto
el contribuir al fomento de los estudios superiores relacionados con
las lenguas vivas. Correspondencia, relaciones personales, cambio de
informaciones o de consejos y aun ayuda financiera son los medios que
han de asegurar la vida de esta Asociación. Hay miembros ordinarios
-aquellos que quieran preocuparse de estos estudios - y miembros
asociados-los que desean ayudar a la Asociación, aunque sin participar en las investigaciones-. La suscripción anual minima es de 7 francos. Se admiten donativos. Las solicitudes para ingresar en esta Asociación han de dirigirse al secretario honorario, E. Allison Peers, M. A.
The Old School House, Felsted (Essex), Inglaterra.

�PUBLICACIONES REQBIDAS

NOTICIAS

- Hemos recibido los tres primeros cuadernos de la nueva revista
Spanien, órgano de las Sociedades representadas bajo el título de
«Deutschland-Spanien•, y publicada actualmente por el Instituto Ibe-

roamericano de Hamburgo. El objeto de esta revista, como el de la
entidad que representa, es fomentar la vida de relación entre Alemania y España, facilitando a sus asociados el conocimiento de ambos
pa!ses en sus aspectos polfüco, económico y cultural. Los cuadernos
publicados cumplen perfectamente este objeto. Los trabajos históricos
y literarios sobre asuntos españoles ocupan, entre los artlculos que
han aparecido, un lugar preferente. El tono general de esta publicación
indica, en fin, una elaboración escrupulosa, de la cual puede esperarse
una eficaz influencia en cuanto al conocimiento de España en el extranjero. Dirección: Hamburgo, Rothenbaumchaussee, 36.
- Esta Revista ha recibido, para su publicación, la tesis del profesor Pedro Henríq uez Ureña sobre La versificación irregula1· en la poesía
castellana, tesis presentada por el autor a la Facultad de Filosofía de
la Universidad de Minnesota (Minneapolis, EE.UU.) para optar al doctorado correspondiente. Aprobada ya la publicación de dicho trabajo,
la Redacción de esta Revista ha decidido, de acuerdo con el autor Y
en vista de las dimensiones y carácter de la obra, el reservarla para
formar con ella un tomo aparte de la «Biblioteca de la Revista de Fi· lologia Española• .

I'

A punto de cerrar este número nos enteramos, por carta que acabamos de recibir del profesor D. Rodolfo Lenz, de la muerte del profesor D. Federico Hanssen, ocurrida en Santiago de Chile el día 29 del
pasado mes de agosto. El Sr. Hanssen era actualmente director del
Instituto Pedagógico dt Santiago. La importancia de su personalidad
en relación con los progresos de la lingüística española, y la cordial
amistad que le unía con la Redacción de esta Revista, hacen que
lamentemos doblemente su muerte. En un número próximo procuraremos hacer una reseña de conjunto de su obra científica.

POR LA

«REVISTA DE ·FILOLOGÍA ESPAÑOLA»
DURANTB BL TERCER TRINBSTRB DB 1919

• Libros.
ALONSO CORTÉS, N.-Zorrilla, su vida y sus obras. Tomo II.-Valladelid, Imp. Castellana, 1918, 4-º, 400 págs.
APRAIZ, A. DE- - llniverridad Vascs. Conferencia. - Bilbao, Imp. Bilbaína de Artes
Graficas, 1919, 4-º, 24 págs.
ARco, R. n_n.-Dos grandes &amp;ole,cion,,istas aragoneses de antaño. (Lastanosa y CartkreraJ - Madrid, Imp. Moderna, 1919, 4. , 11 págs.
CARBIA, R. D: - Origen y ¡atria de Crisló!Jal Colón. Crítica de sus fuentes históricas. -Buenos Aires, 1918, 4. , 50 págs. y xm láms.
Catálogo de libros m /ramés que st ñal/a,i de venta en la Libreria universal de oauwn
Garda laco y C.0 - Madrid, 1919, 4-0 , 304 págs.
0
«Colección Universal• -Madrid-Barcelona, Edic. Calpe, 1919, 8. :
Núms. 1-4- - Poema dd Cid. Texto y traducción por A. Reyes. - 351 págs.
Núms. 5-6.-LoPE DE VBGA: fluente Ovejuna. Comedia. Edición revisada por A. Castro. - 147 págs.
.
Núm. 7. -MANUEL KANT: La paz perpetua. Ensayo filosófico. Traducción por F. Ri- ·
vera Pastor. - 85 págs.
. Núms. 8-10. -0. GoLDSJIITH: El vicario de Waleejitld. Novela. Traducción por Felipe Villaverde. - 286 págs.
Núms. n-13. - LA. RocHEFOUCAULD: Jl,fml.Ofias. Traducción por C. Rivas Cherif.304 págs.
.
Núms. 14-15. - J. ÜRTBGA MuN1LLA.: Relaciones &amp;1múmp_oránetu. - 191 pá¡zs.
Núm. 16.-P. Mtailllh: Do!Jk error. Novela. Traducción por A. Sánchezlúvero.1oopágs.
.
Núms. 17-20. - SrBNDHAL: Rojo y Negro. Novela. Tomo L Traducción por E. de
Mesa. - 341 págs.
Núms. 21-24. - STBNDH.AL: RDjo y Negro. Novela. Tomo II. Traducci n por E. de
Mesa.
Núms. 25-26. -W. GoETHE: Las cuiJas de Wertker. Novela. Traducción por Mor de
Fuentes, revisadá y corregida. - 171 págs.
Núm. 27. -ANroNIO MACHADO: Soledades, Galerías y otros poemas. 2.• edición.
Núms. 28-29, - Cmv.urrss: Novelas ejmiplares. Tomo 1: La Gitanilla y El atnante
liberal. - 181 págs.
N~s. 30-33. - L. ANDREIBV: Sadtka Yegulev. Novela. Traducción del ruso por
N. Tasm.
Núms. 34-35. - C. CASTELLO BRANCO: Dos novelas del Miño. Traducción del portugués por P. Blanco Suárez. -217 págs.
Núms. 36-37. - CrcBRÓ.N: Cuestiones acadé11úcas. Traducción del latín por A. Millares. -141 págs. '
Núms. 38-40.-VLLLALÓN: Viaje de Turquía. Edición de A. Solalinde.-272 págs.

Corro/ondenda_de la dudad de B~os Aires c011 los reyes de España. Documentos
del Archivo de Indias. Cartas del Cabild'.l. Memoriales presentados en la Corte P?r los
procurado_r~, apoderados y enviados especiales de la ciudad. Publicación dirigida por
0
D. R. Levillier. Tomo m: 1660-1700. - Madrid, 1918, 4. , 540 págs.
F1GUEIREDO, F. Dl!.-Como dirigi a Bibliotlte,a Nacional. (Fevereiro de 1918 a Fevereiro de 1919.) -Lisboa, A.M. Teixeira, .1919, 8.0 , 127 págs.
GIVANEL

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1916, 4-º, 22 págs. (Extr. de «Estudis Universitaris Catalans•.)

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�Bollet! del Diccionari de la Llengua Catalana. - Palma de Mallorca 1918 X ro-u
Bolleti de la Societat Arqueológica Lulliana. - Palma de Mallor~a 19\9' XVII.
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Bollét~ino ~elle _Publicazioni Italiane. -Firenze, 1918, Indice; 1919, 2n-219.
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Bnllettino della Soc1etá Dantesca Italiana. - Fireoze 1918
Catálogo mensual de la Librería Nacional y Extr~j~ra de'Ferna~d~ Fe. -·Madrid,
1918, XXXIX, 9; 1919, XL, 1-5.
La qencia Tom\sta. - Madr_id, 1919, XIX, 57-59.
~ Ciudad de DJOs.-Esconal, 1919, CXVII, uo1-no6; CXVIII, no7-1n2; CXIX,
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Cuba Inte\ectual. - Habana, 1918, X, 59-00; 1919, XI, 61-62.~
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Don L~pe de S~a. - Jaén, 1919, VI, 75-81.
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Españ_a y América. -Madrid, 1919, XVII, 7-18. .
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Estud~o. - Barcelona, 1919, XXV, 75; XXVI, ¡6-78; XX\'II, 79.
Estud~os de Dcusto.-Bilbao, 1919, XVI, 70-¡2.
Euska_l-Erria.-San Sebastián, 1918, LXXVII[, 1211. · '
E~tudws Franciscanos. - ~arriá (Barcelona), 1919, XXII, [42-145; XXIII 147.
Filosofía y Letras. - Madrid, 1919, VI 28-29.
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~span!ª· - California, 1919, ll, 2-3. •
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La Rassegna. -Firenze, 1918, XXVI, 6; 1919, XXVII, 1•3.
Razót? y F~. -Madrid, 1919, Llll, 4; LlV, 1-4; LV, 1-2.
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Hu!-RTE y ECHENIQUE,_ A.-Apuntamimtas robr; el Addantamimto de }íuatán. Conferencia. - Salamanca, T1p. de Calatrava, 1919, 4. , 30 págs.
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l.ARRlN0A, P. DE,-Comu11idades de Ca.stil!n. y guerra m Euskiria, 1520-a4. Una colección diplomática.:._ Bilbao, Casa Dochao, 1919, 8.º, 39 págs.
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MAGALHAES, B. DE, -A Biólioiheca .Nacional em I&lt;JI7· Relatorio. -Rio de Janeiro,
Oficinas Graphicas da Bibl. Nacional, 1919, 4.º, 25 págs.
·
RivAS V ÁZQUEZ, A.-Etfuturo político de A.miric,;i. Conferencia.-Habana, 1918, 4.º,

ID

t_

67 págs.
RoMERO DE TERREROS, 11~-Rtsidmcias colonfr#es deJl,féxico.-Méxk.o, Imp. de la Secretaría de Hacienda, 1918, 8.", XL págs. y 84 ilustraciones.
SEGURA DE LA GARMU.LA, R.-Programa de Eltmmtos de Literatura 'espafiola.-Badajoz, Tip. del •Correo de la Mañana•, 1919, 8.º, 14 págs.
SIGÜENZA, FRANCISCO DE. - Traslación de la imagm de N,astra Seíior,i Je los Reyes
y cuerpo de ~an .úm~dro y de ltts cuerpos rea/e~ a_ "1 real capilla de ta !anta iglesia d_e
&amp;villa, escrita en diálogo por Francisco de S1~ucnza en 1579. La publica po'I' vez primera D. S. Montoto. --Sevilla, Tip. «La Exposición•, 1919, 4.º, 34 págs.
UPQU!JO E !BARRA, J. DE.-El r,:framro vasco. Tomo I: «Los refranes de Garibay.•San Sebastiáo, Martín, Mena y C.°, 1919, 4.º, 59-81 págs.
VESGA GuT1ÉllREZ, F.-Calígrajos escolapios. -Madrid, «Revista Calasan&lt;,ia•, 1917,
8.0 -45 págs.
~
·

Revistas.
A A~ia. - Porto, 1919, XV, 85-go.
~ Anais das Bibliotecas e Arqúivos de Portugal. - Coimbra, 1915-17, 1-III, 3-n.
Anales de la Universidad Central. - Quito, 1918, V, 66-71.
Annaes da Bibliotheca Nacional· do Rio de Janeíro. - 1915, XXXVII (publicado
en 1918).
Annales de Bretagne. - Rennes, 1918, XXXIII, 4·
Arcb.ivio della R. Societá Romana di Storia Patria.-Roma, 1918, XLI, 1-4.
Archivio Storico Lombardo. -Milano, 1919, XLVI, 1-2.
Archivio Storico perle Province Napoletane. -Napoli, 1918, IV, 3-4. ._
Archivo Ibero-Americano. - Madrid, 1919, XI, 31.
Ateneo. - Vitoria, 1919, VII, fl5-72.
La Basílica Teresiana. - Salamanca, 1919, V, 57-64.
La Bibliofilia. - Firenze, 1918, XX, 8-12. _
Bibliografía Española. -Madrid, 1919, XIX, 7-9, n-14 y 16. ~
•
Boletim Bibliographico da Bibliotheca Nacional do Río de Janeíro. - 1918, I, 3.
Boletín del Archivo Nacional. - Habana, 1918, XVII, 1; 1919, XVIII, 1-'.!.
Boletin de la Biblioteca Municipal de Quito. -Ecuadór, 1919, I, 1.
Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra.•- Pam•
plona, 1919, X, 37-39.
Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense. - 1918, 'VI, 124-127.
Boletín Histórico de Puerto Rico.- 1919, VI, 1-3.
Boletín de la Institución Libre de Enseñanza.-Madrid, 1919, XLIII, 708-714.
Boletín de la Real Academia de B.ellas Artes de San Femando. - Madrid, 1918,
Xll, 48-49.
Boletín de la Real Academia Española. -Madrid, 1919, VI, '26-28.
Boletín de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz.Cádiz, 1919, 1.
Boletín de la Real Academia de la Historia.-Madrid, 1919, LXXIV, 4-6; LXXV, 1-4.
Boletín de Santo Domingo de Silos. -Burgos, 1918, XXl, 6-12. Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones.-Valladolid, 1919, XVff, 193-195.
Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos. - Quito,
1918, I, 4 Y 5.
Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. - Madrid, 1919, XXVII, 2.
"Boletín de la Sociedad de Estudios Vascos. - Sao Sebastián, 1919, I, 1-3.

102-103.

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)

) ,

)

&gt;

)

Rev!sta del }\te_neo f!i-5i:1a~oamericano.-Buenos Aires, 1918, I, 3.
Re~sta &lt;l~ B1bhograf1a C111lena y Extranjera. -Santiago de Chile, 19i8, VI, 7-8.
Rev!sta Bunestre_ Cubana.-;- Habana, 1918, XIII, 5-6; 1919, XIV, 1-2.
Rev~ta Calasanoa. -Madnd, 1919, VII, 75-81.
Revista_ Castellana. - Valladolid, 1919, V, 30-35.La ~ev1sta Católica de Santíag? de &lt;;:hile_.'- 1919, XXXVI, 419, 421-429..
Revista del Centro de Estudios H1stóncos de Granada y su Reino. - Granada,
1919, IX, 1-2.
, • Rev)sta C~nt_emporánea.-:- Cartagena (Colombia), 1918, ID, 19.
Rev(sta Cn.st1ana. - Madnd, 1919, XL, 879-885.
•
Rev~ta Cnt1c~ 6:ispano-Arnericana. -Madrid, 1918, IV, 3-4.
Re~sta Ecles1ásttca. - Valladolid, 1919, XLIV, 6-12; XLV, 1-5.
Revista de la Facultad de Letras y Ciencias. - Habana 1919 XXVI1I 1-2
Revista de Historia. - Lisboa, 1918, VII, 28; 1919, VIII, '29. '
•
·

�Revista de Historia y Genealogía Española. - Madrid, 1919, VIlI, 2-6.
Revista de Menorca. -Mahón, 1918, XIII, 12; 1919, XlV, 3-9·
Revista Nueva. -Panamá, 1919, VI, 1-2.
La Revista Quincenal. - Barcelona, 1919, ~, 54-66.
.
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Revista de la Sociedad de Estudios Almerienses. -Almena, 1918, IX, 2-12, 1919,
X, R~vista de la Sociedad Jurídico-Literaria.-Quito, 1918,_XX~58-61; 1919,XXl, 65-7o.
Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentma).-Córdoba, 1919, VI, 1-5.
Revista Universitaria. -Lima, 1918, XIII, 2-4; 1919, XIV, 1.
Revue de l'Enseignement des Laogues Vivantes.-Paris, 1919, XXXVI, 4-10.
Revue Hispanique.-Paris, 1918, XLIV, 105-106; 1919, XLV, 107.
Revue des Langues Romanes. - Montpellier, 1918-19, LX, 4-6.
Rivista Storica Italiana. -Firenze, 1919, XI, 1-2.
Rivista degli Studi Orientali. - Roma, 1919, Vlli, 1•
The,Romaoic Review. - Lancaster, 1919, X, 1-2.
El Siglo de las Misiones. - Oña,_ 1919, VI, 65-70.
Unión Ibero-Americaoa.-Madnd, 1919, marzo-agosto.

JUNTA PAKA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTfFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

ESTUDIOS SOBRE LA PUBLICIDAD
EN EL DERECHO PRIVi\DO

THE MODERN LANGUAGE REVIEW
A QU/lRTERLY JOURNAL DEVOTED TO THE STUDY
OF MEDIEVAL AND MODERN LlTERA1 URE AND PHILOLOG Y

c.

EDITED BY J. G. ROBERTSON, G.
MOOJIB SMITH
AND J. FITZMAURICE-KELLY

Cóntents of vol.

x1v1

no.

2.

April, 1919.

ARTICLES
The Three Texts of 'Piers Plowman', and their Grammatical Forros. By R. W. CHAKBliRS.
'The Text of «Cleanness•'. By I. GoLLANCZ.
A Hitherto Uncollated Version of Surrey's Translation of the Fourth Book ofthe
'Aeneid'. By GLADYS D. ,v1t1.cocx.
·
Henry Brooke's 'Gustavus Vasa'. By HERBRRT WRIGHT.
Une Source de Víctor Hugo: 'Quatre-vingt-treize'. By FLORENCE PAGE.
Spanish 'Ch.' By B. SANfN CANO.
MlsCELLANEOUS NOTES
REvuws
MmoR NOTICES

The annual sub~cription for four numbers (appearing in January, April,
July and October) 1s 15s. net, post free, payable in advance; single numbers costing 5s. net This subscription may be sent to any bookseller1 or to
Mr C. F. Oay, at the address given below.
CAMBRIDGE UNIVBRSJTY PRBss, FsTTBR LANK, LoNDON, E.C.4
LlBRAIRIB H.

DIDIER, 4 ET 6 1 RuE DB LA SORBONNB, PARIS
37• Année.

I
l. -LOS DERECHOS REALES

REVUE DE L'ENSEIGNEMENT
DES LANGUES VIVANTES
FONDATEUR:

EN EL DERECHO PRIVADO SUIZO

A. WOLFROMM
DIRECTEURS:

II. - LOS PRECEPTOS DE FORMA

H. LOISEAU

E~ EL DERECHO PRIVADO SUIZO

Proíesseur de Langue et Littfrature allemande
a l'Université de Toúlouse.

1

0.-H. CAMERLYNCK
Proíesseur agrégé d' Auglals
au Lycée Saint-Louis et ~ l'École Coloniale.

Bibllographle, Revue des périodiques fran~s et étrangers,
Chronlques unlversltalres, Nouvelles de partout.

POR

PRÉPARATION AUX CONCOURS &amp; EXAMENS

EUGENIO HUBER

RBVUI! DES C0URS ET CONFJ!RENCES 1 UNlVBRSITÉS, GUIDE INTERNAT!ONALB 1
PRfil&gt;ARATlON PAR CORRESPONDANCB AUX CERTIFICATS D1APTITUDES
SEC0NDA!RB ET PRIMAIRE

PROFESOR DE LA UNIVBRSlDAD DE BERNA

(Allemand, Anglais, Italien, Espagnol.)
SUJBTS DONNÉS DANS LBS PRINCJPAUX EXAMKNS

TRADUCCIÓN Y NOTAS DE ENRIQUE R. RAMOS

Un vol. en 4.º de 140 págs., 3,50 ptas.

...

UN AN: France, 1~ tr.-Étrancer, 15 rr.-Prlx dn 11uméro, l tr. ~5.

,u

Les abonnemeots soot' d'un ao et parteut du
janvier.
La REVUE parait le ,•• de chaque mois, excepté eu aeptembre.

Honorle d'une souscription du Ministere de l' Instruction Publique.
Un numéro spécimen est envoyé franco sur demande.

�MODERN PHILOLOGY.
REVISTA DEDICADA AL ESTUDIO DE LAS LENGUAS
Y LITERATURAS MODERNAS

EDICIONES DE «tA LECTURA&gt;
CLÁSICOS CASTELLANOS

REDACTOR JEFE: JOHN M. l\lANLy
Publicación mensual.

OBRAS PUBLICADAS;
SANTA TERESA. - Las mo,·adas. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
Trnso DE MonNA. - Teatro: El Vergonzoso _en Palacio ,y El Burlador de Sevilla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
GARc1uso. - Obras. Prólogo y notas por D. Tomás Navarro.
CERVANTES. - Don Quijote de la Mancha. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez .Marín, de la Real Academia Española. 8 tomos.
QUEVEDO. - Vida "del Buscón. Prólogo y notas por D. Américo Castro. •
ToaHES V1LLARRO&amp;L.,- Vida. Prólogo y notas por D. Federico de Onís.
Du¡;¡ua: DE RrvAs.-Romances. Prólogo y notas por D. C. Rivas Cherif. 2 tomos.
Bi1~TO JuAN. DE Áviu.-Epistolario espiritual. Prólogo y notas por D. V. Gar•
c1a de Diego.
ARc11:R•STE DE HtTA. - Libro de Buen Amor. Prólogo y notas por D. Julio
Ceiador. 2 tomos.
GuU.LÉN DE CASTRO, - Las mocedades del Cid. Prólogo y notas por D. Víctor
Said Armesto. .
MARQUÉS DE SANTILLANA.- Canciones y decires. Prólogo y notas por D. V. Garcia de Diego.
FERNANDO DE RoJAS. - La Celestina. Prólogo y notas por D. Julio Celador.
2 tomos.
V1LLEGAS.-:-- Eróticas o amatorias. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
Poema de Mio Cid. Prólogo y notas por D. Ramón Menéndez Pida! de la Real
'
Academia Española.
La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
.
FERNAND01&gt;E HERRERA-:--Poesias. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
CRRVANTEs.-Novelas o/emplares: La Gitanilla,Rinconete y Cortadillo, La ilustre
fregona, El licenciado Vidriera, El celoso extremeño, El casamiento e11ga1ioso
y Novela l coloquio r¡ue pasó entre Cipión y Berganza. Prólogo y notas por
D. Francisco Rodríguez 1\farín, de la Real Academia Española. 2 tomos.
FRAY Luis DE LEóN. - De los nombns de Cristo. Tomos l y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onís.
GuEVARA. - Menosprecio de .corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. M. Martínez Burgos.
NiEREMllERG. - Epistolario. Prólogo y notas por D.N. Alonso Cortés.
QuEVEDO. - Los meños, Prólogo y notas por D. Julio Cejadox. 2 tomos.
l\10R1no.-Teatro: El lindo D. Dieg&lt;ry El desdén con el desdén. Prólogo y notas
por D.N. Alonso Cortés.
~OJAS. - Teatro: Del Rey abajo ninguno y Entre bobos anda el juego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruiz Morcuende.
Ru1z DE ALARCÓN. - Teatro: La verdad sospeclwsa y Las paredes oyen. Prólogo
y notas por D. Alfonso Reyes.
Luis VtLEz DE GuEV&gt;,RA.-El Diablo Cojuelo. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez Marín, de la Real Academia Española.
PRECIOS 1
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3 pesetas.

La revista MODERN PHILOLOGY publica trabajos sobre principios. y
métodos de crítica literaria, sobre relaciones entre las literaturas modernas
y sobre problemas generales de lingüística moderna. Su sistema de publicación ofrece la ventaja de presentar lo~ artículos ya distribuídos en secciones
especiales, en vez de dispersarlos por todo el volumen; de suerte que los
que se ocupen de lengua y literatura inglesas, germánicas o Nmánicas, pueden adquirir aquellas secciones que especialmente les interesen.
INDICE J)E SECCIONES

INGLESA.. . . . . . Mayo, septiembre, enero.
GERMÁNICA... Junio, octubre, febrero.
ROMÁNICA.... Julio, noviembre, marzo.
GENERAL...... Agosto, diciembre, abril.
El precio de sllscripción de MODERN PHILOLOGY es de$ 3100 al año;
los ejemplares sueltos se venden a 0 1 40 centavos. Franqueo para suscripciones al extranjero, 0 150 cts. más al año, y 0 105 por ejemplar su.elto.
Dos secciones. . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1,50
Franqueo para el extranjero.. . .
25
Tmt U111VERSITY OF CarcAGO PRsss. ürtcAGO. lLuNots.
I.
II.
III.
IV.

&lt;

THE MOOERN EANGUAGE ASSOCIAllON OF AMERICA
FUNDADA

1888

españoles.
Ditíjase toda la correspondencia al secretari1J de la Sociedad :
Profesor WILLIAM OUJLD HOWARD,
39, Klrkland Street,

5

Estos precios están recargados transitoriamente con un I o por 1 oo.

EN

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa, Se admite como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications of the
Modern Language Association of America) se envían trimestralmente gratis a
los socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelto y ttes dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
coa las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos

4

Paseo de Recoletos, Z5. - MADRID
1

Precio de suscripción, $ 3,00

Estados Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

�REVISTA

JIÍlft.l P.lll.l ~CIÓM DB BSTVDIOS B UCVBSTIGACIOlraS CIBNMCAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

DE

TEATRO ANTIGUO ESPA~OL
TEXTOS Y ESTUDIOS

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo VI.

En esta colección se publican estu.dios sobre el teatro español, y se re•
producen aquellas obras dramáticas que merecen no perman~cer inéditas
o;aer publicadas de nuevo.

Primeros volúmenes:

OCTUBRE·DICIE■BRE 1919

Cuaderno 4.o

ADICIONES HISPANICAS AL DICCIONARIO
ETIMOLÓGICO DE W. MEYER-LÜBKE 1

La Serrana de la Vera, de L ttis Véles de GuefJQra, publicada por R. MBNiN•
0
DIIZ Prl&gt;AL y M." Gova1 DB MsNÉNDBZ P1DAL. Un voL en 8. de v11-1_76 págs.,

II

4 ptas.
Cada cual lo que le toca y La vifta de Nabot, de Francisco
Rojas Zorrillo,
0
publicadas por .Ada1co CAsTltO, Un vol. en 8. de 270 págs., S ptas.

. 'especie de
¡ ,a.L AdsciíLUM GlLat ' V ' 590)· Esp.' aczche
a zue a . La e final nece ta explicación, pero la etimología es
seg~ra. a forma ascicul um que da el Dice. Acad. no habría
podido dar más que *acijo O *acejo.
~ 4· Batt uac ulum ha sufrido un cambio de fi'
-d~r ita!. battochio y demás formas ~onexas con
J~~ara
bien,
la
existencia
de
otras
formas
hi , .
. .
ora
1t
1
spamcas permite suponer

u

...

REVISTA DE FILOL001A ESPA~OLA
SE ADMITEN SUSCRIPCIONES A PARTIR DE

TIRAD A APARTE

DE LA

1918

A LA

81 BLI OORA F f A

Esta tirada aparte se imprime sólo por un lado, para facilitar la
incorporación individual de las papeletas o fichas en los catálogos
bibijográficos.
Las tiradas aparte correspondientes a los años 1914-1917, tomos I-IV, están agotadas.
Precio:

I I I

é:~

un a. vu g. ~battuclu: batojar 'varear un árbol'; arag. (a)batollar, ~bato;ar 'machacar las legumbres para sacar el rano'
(Borao), cat. batolla 'mazo de desgranar centeno'. Ta~bién
debe pertenecer a este grupo arag. estabollar 'sacudir una
rama para que caiga el fruto' (Puyoles Colección de
uso en Aragón), metátesis de *esbatollar 2 · Comparese
, voces
en
para
1
Véase RFE V 191 s pág
d d
usadas. (Véanse ~sp,ecial~ent. 2áL, on e se explican las abreviaturas
•
•
e p gs. 22-23.)
2
re iónLa ex1stenc1a de este verb o, que probablemente existirá en la
{C~ll.) aragonesa, está asegurada por esbatullado 'atolondrado, ligero'.

El Diccionario académico deriva bato ·ar d b .
.
merece ser discutido ea v· t d 1
1.J
e attr y kO,Ja, lo que no
is a e os casos c·t
d
Al
1
-cor responde el arag. batifolla.
ª os. cast. batilzo.fa
T OM O

4 pesetas anuales.

VI.

}

23

�</text>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <text>Revista de Filología Española, 1919, Tomo 6, Cuaderno 3, Julio-Septiembre</text>
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              <text>Menéndez Pidal, Ramón, 1869-1968, Director</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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