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                  <text>REVISTA

THE MODERN lANGUAGE ASSOCIATION Of AMEHICA

DE

FUNDADA

EN 1883

FILOLOGÍA ESPANOLA

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa. Se admite como socio a toda persona interesada. La cuobr
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Pub/ications of tite
Modern Language Associatwn of Ame,-ica) se envlan trimestralmente gratis a
los socios¡ se venden a razón ·de un dólar por cada número suelto y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen articulos relacionados con las literaturas y las lenguas romances, y
con las filologias inglesa y germánica, que pueden interesar á los eruditos

Tomo VII.

ABRIL-JUNIO 1920

Cuaderno 2. 0

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

espailoles.
Dirljase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :
~ WILUAM .OUJLD HOWARD,

1

II

39, Kltldalld Street, •
tambrldge, Mua.

ZOLLE

JUNTA PARA AMPLIACIÓN DB BSTUDIOS B INVBSTIGACIONBS CIBNTfFICAS

CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS

LA POLÍTICA ESPA~OLA EN ITALIA
CORRESPONDENCIA
DE

DON FERNANDO MAIÚN, ABAD DE NÁJERA, CON CARLOS I
POR.

ENRIQUE PACHECO Y DE LEYVA
TOMO I

(1521-1524)
Un vol. en 4.º de XLVIll-544 págs.
Precio: 20 pesetas.

No ofrece duda la identificación del cast. sollo con el latín
siíillií,_ aplicado en tiempo de San Isidoro al esturión O puerco manno, que hoza en el fondo del agua a manera de un
cerdo 2 , El acento de sollo demuestra como inconcusa una
p~~nunciación sói!lo con diptongo, en vez de so-í!lo. MeyerLubke, REWb, considera como un castellanismo el portugués sol/zo; pero esto no es probable por razones históricas y
por tratarse no de ll, sino del grupo ill, que podría explicar la
ll portuguesa. La forma fonética del grupo catalán no es el
cat. solo, sino el valenc. sol!. En mozárabe existía la doble forma zol~ z~li, con la p~onunciación zoll, zul!. El adj. siíilla
(pron. sozl!a), sustantivado por elipsis de caro 3, designaba
en el latín español 'la carne de cerdo o un trozo de carne de
cerdo', Y de él procede el tipo oriental (cat., valenc., arag. y
1 Véase RFE, VI, págs. 113• 131 ,
«Porci ~arini, qui vulgo vocantur suilli, quia, dum escam quaeru~t, more ~u1~ terram sub aquis fodiunt.&gt; (Etym., XII, 6.)
cVesc1 smlla tune vetant.&gt; (Plinio, N. H., XXX, 5.)
2

TOMO

VII.

8

�114

VlCBNTI!. GAR:::fA DB DIEGO

manch.) chufla, con palatización des&gt; ch, como en el mozárabe s &gt; x, y con u, como en el mozár. xuli, designando una
'lonja de tocino' (Borao), un 'trozo de carne magra fresca y
cruda' (Jordana). No conozco esta forma en las regiones centrales, pero es citada por Terreros como 'pedazo de carne' y
también como 'especie de guisado compuesto de especias y
pedazos de carne muy delgada', y por el Diccionario de Autoridades por 'costillas de carnero'. Como se ve, la significación original de 'cerdo' ya se mantiene, ya se pierde. Siíilla
ha dado el gall. chula, «albóndiga o masa compuesta de carne
o pescado picados, huevos, especias», etc. (Valladares). De
cliulla procede el ant. chulleta, convertido en chuleta por despalatización disimilatoria, como en chola de cholla, y que tal
vez tuvo origen, juzgando por el sufijo, en los dialectos orientales. De s ií Ill ü procede la voz de germanía chufló, 'hombre
gordo, grasiento', ya estudiada por Schuchardt, ZRPh, V, 264
(comp. para el acento angujá 'angustia', sarapé 'sierpe', romanó 'dialecto gitano español'). Por semejanza con la suciedad del cerdo debió aplicarse s ií Ill ü también al 'hombre sucio', derivando de esta voz el mozár. xoli, xitli (pron. xoll, xull),
idéntico en la forma a xoli, :xuli 'sollo'. Clmlló y la pronunciación xull arguyen la existencia de una forma * chuflo como
origen de chulo, que parece haber significado 'un hombre sucio'; aun se conserva esta voz aplicada al criado que tiene los
oficios más sucios, como en Aragón al «muchacho asalariado
que se tiene en las casas de labranza para hacer las faenas
más ínfimas» (Borao), y en otras regiones a «un criado del matadero» (Dice. Acad.). La idea de 'sucio o harapiento' se halla
vinculada con esta palabra: «Quítate, chulo, golilla de piojos»; «Chulillo desarrapado» (Dice. Aut.); en Murcia se denomina chulería a 'la morería'. De esta idea de la suciedad material derivó la de relajaciéin moral hasta el sentido de 'ramera'
en chula, «gorrina o mozuela de mal vivir, desahogada y pícara» (Drcc. Aut.), que se corresponde con la forma gemela del
gal!. zolada, «mujer de mala vida» (Valladares). De süile, con
la pronunciación *sóile, o bien del mismo adjetivo süillü, proceden el arag. zolle, azolle 'pocilga', y el vasco txola 'pocilga'.

BTIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

115

Hay derivaciones verbales, como el cast. zullarse y el murciano zullirse 'ensuciarse'. Me atrevo a referir a süile o süillií
el prov. solh 1 'lodazal' y el verbo derivado solhar 'ensuciar'.
Pero aquí tropezamos con una serie importante de formas,
cuyo entronque parece más difícil, en la cual han debido verificarse fusiones de voces de distinto origen. Sentado que el
prov. solh 'lodazal' arranca de siíillü, al encontrarnos en diversos dialectos franceses formas y significaciones parecidas,
como el poitev. souil 'lodazal' y el norm. souil 'pocilga', el parentesco parece indudable; y ·extendiendo la comparación al
fr. souille 'bañadero de jabalíes' y souil!er 'ensuciar', se siente
una evidente relación. Y, sin embargo, el entronque de soui!!er con s ü Ill ü ofrece las más graves dificultades, justificándose
bien las grandes vacilaciones que esta etimología ha ofrecido.
La de Diez, el gót. bisauljan 'ensuciar, llenar de lodo', era la
más directa semánticamente, pero no tenía en cuenta otras
formas y hechos importantes. Litré, Dict., comparaba souiller
con el port. sujar, contradiciendo a la fonética de este idioma.
El Dictionnaire général supone una formación *sücülare de
siícüla 'cerda pequeña', base que desde el punto de vista
fonético explicaría bien souil!er. Sin embargo no es aceptable,
entre razones bien graves, porque no tiene en cuenta diversas
formas, entre ellas el ant. soei!lier. Esta forma nos hace evocar
el medieval sualha, suelha, sueilha 'fimetum, sterquilinium'
(Du Cange) en monumentos tan antiguos como el Cartulario
de S. Víctor Masiliense y los Estatutos Masilienses. La lh está
indicando un caso de el que no puede ser, por otra parte, el
de sücülare, a causa del disilabismo so-eillier; por eso Gamillscheg, ZRPh, XL, pág. r 50, nota, apel~ a un supuesto * s üdkül are, que salvaría bien las dos dificultades. Creo razonable esta ·etimología para el caso concreto de soei!lier, ya que
sude 'pocilga' está asegurado por el prov. sout y el ant. fr. sou.
1

Ml!.YER-Ltlmrn, REWb, refiere el prov. solh a sol'ítí 'tina'; pero
esta etimología, cierta para el lomb. soi 'cubo' y el vasco sulla, suil,
zuit 'herrada, cubo de madera, tina', no creo que sea aceptable para
el provenzal.

�VICENTE GARCÍA DE DIEGO

116

BTlMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

Igualmente, un diminutivo, *siídicula, explicaría bien las citadas formas suelha, etc. Pero el punto difícil está en separar
los derivados directos de sude de los derivados innegables
de sus, como en la forma sualha, evidentemente influída p~r
sua (Du Cange), que, como otras formas semejantes, sualis,
soalis 'cerdo', nacen de siíe. Con la forma suellza 'fimetum'
de los textos latinos franceses hay que relacionar el ant. soueil
(sou-eil), y con éste las otras formas antiguas con la separación
silábica su-oil, se-ul, se-ulg (Godefroy). El monosílabo soil, pronunciado solh, resulta idéntico al provenzal, y se explicaría
bien por súile o súillu, pero no se ve modo fácil de poder
desligarlo de soueil *siídiciíla. Parece, pues, que en algunas
formas francesas hay interferencias de sinónimos entre derivados de sií I1l ií y *s ií diciíla. En cambio, las formas provenzales y aragonesas proceden del primero. El prov. sol/zar!,
sullzart, de donde el cast. sollastre 'pinche de cócina', significó
en lo antiguo 'sucio, cubierto de fango', y esta es la significación que souillard ofrece en varios dialectos franceses 1 ; las
formas antiguas souliart, sozdlard, souillart, soill.:zrt no acusan
el disi!abismo u-e en que se funda la apelación a *s ií d Iciílare,
y creo que son reducibles a s ií Ill ií . La lh, ll no puede chocar, porque no se trata del grupo ll de villa vi/le&gt; v i!e, sino
del grupo z"l o ill, cuya i, lo mismo que en el caso de il procedente del grupo el (macla *maile &gt; fr. maille), debió palatizar la l siguiente 2 • La alternativa española des, z, ch (sollo,
sol!; zolle, zolada, zullarse, zullirse; chufla, chulo, xoli) es un
fenómeno que tiene ejemplos abundantes, como soca, zoca
'tronco', sancero, chancero 'puro', etc.
1 JAuBERT, G!os. du Centre, Ir, 335. Para la evolución de sentido de
esta palabra véase K u RT GLA!&gt;ER, RF, XXVII.
~ *
2
Comp. it &gt; cli en castellano (noile &gt; noc!te), in&gt;n bov mica
* boiniga &gt; bo11iga). El fenómeno se funda en una vacilación o trasposición in, ni, ñ. La directa se ve en varios di~l~ct~s italianos, como
en el sardo vagina baina &gt; bania. Hay traspos1c1ón mversa, como en
el vasco soli u su/la &gt;mil, balne u baiZ&gt;bain, palent. * e v annare
a!bar,ar albainar.
V

&gt;

"

_

"

1I7

SENc;:mo
La significación de esta palabra aparece oscura en el conocido pasaje de Berceo: « Yendo en romería, caed en un prado, 1 verde e bien sen~ido, de flores bien poblado» (Jlllil., 2).
Lanchetas interpreta 'oloroso, florido, aromático', añadiendo
que la voz vive en la Rioja, aplicada a los árboles cuando entran
en la florescencia, acepción poco segura e inexpresiva; Sánchez
presume que significa 'adornado, hermoseado'. En cambio
otro ejemplo de Berceo no deja lugar a duda en cuanto al
significado: «Por poco fuera toda Frómesta consumida, 1 Castro entre las otras, no remaso sern;:ida» (SM., 389), en que
aparece clara la significación de 'intacto'. Este es el significado del port. cencido, del actual salm. cencío 'guardado, vedado, fértil' ( «Ese rastrojo está aún cencío, pero ya mañana
entran las ovejas», Lamano, Dial. 11ulg. salm., s. v.), y del
cast. cencido, que se dice &lt;de la hierba, dehesa o terreno no
hollado» (Dice. Acad.). En la región de Soria próxima a la
Rioja (Vinuesa, etc.), se dice sencido y cencido (pronunciado
más generalmente sencío y cencío) del prado 'no segado ni
pacido'. La forma sencío entra en Aragón, refiriéndose «al
pasto que está sin recorrer por el ganado, y también a la mujer
virgen» (Jordana, Colee. de voces ara¡:.). Ella se enlaza geográficamente con otras formas aragonesas, que nos dan la clave de
la etimología. Inmediato a la región aragonesa de sencío aparece sencero, aplicado a un terreno 'no pacido' (Coll), cenero
(Borao) y sancero (Jordana). Sin interrupción llegan estas formas hasta el cat. sencer 'entero, intacto' ( «No tenir os sencer»
'no tener hueso sano, intacto'). La misma alternativa aragonesa sane, sene aplicada al prado virgen se observa en la región del catalán con la significación adjetiva más general. En
Mallorca domina sencer, pero sancer en Valencia, aplicado a
diversas cosas ( «Pan sancer», 'pan sin empezar', etc.); y en los
antiguos textos catalanes aparecen ambas formas. Nada hay
que explicar en cuanto a la etimología, porque los matices del

�ll8

ETll!OLOGÍAS ESPAÑOLAS

VICENTE GARcfA DE DIEGO

latín sincerüs coinciden con estas significaciones; y aunque
sin notar el enlace entre las formas castellanas y las catalanas,
ya Carolina Michaelis había propuesto esta eti~ología en _Miscellanea de Cai:c e Canello, págs. I 54-I 5 5, refinendo al mismo
origen el cast. sencillo.
.
.
Por .la raíz y por el significado hay que referir al mismo
tronco el ant. cenceño 'puto, sencillo, sin composición', hoy
aplicado 'al pan sin levadura'; la· idea de 'puro, incorrupto', etc., se mantiene en el grupo catalán en los derivados
de sincerüs (véase Escrig, Dice. val.-cast., s. v. sancer). Cenceño procede de un ant. senceño (Villalba, El pelegrino curioso, pág. 438, edic. de Biblidf. Esp., XXIII); y el punto_ de
unión con sencero lo hallamos en el salm. chancero, aplicado, al parecer, en su origen 'al pan de trigo puro'; pero hoy
empleado con significaciones menos precisas hablando 'del
pan bueno, de buen sabor': «Chancero, tierno, suave, amoroso, hablando de los alimentos, particularmente del pan»
"
(Lamano, ob. cit.).
Esto nos permite reconstituir el probable proceso de sincerü en España. La forma sencero, de la que son variantes
fonéticas sancero y chancero, y que vive en el castellano vulgar
y en el gallego, siendo común en la península en la significación de •intacto, puro, sin mezcla', aplicado en una gran región desde Aragón a Portugal al 'prado o terreno sin tocar',
se modificó desde parte de Aragón en adelante a base de una
contraposición con otras palabras, produciéndose sencero&gt;sencido, por oposición de pacido y comido. Aplicado a otras cosas
y especialmente 'al pan sin mezcla' a base de otra contr~posición O correlación, bien por una semejanza de color (trigue1zo peceño) bien de otra cualidad (agraceño, aguileño, guijeño),
bi~n por ~na relación de materia (barreño, bofeña, c~ñameño,
almadreña, esparteña), o por una cualidad locativa o temporal
(malarrueño, navideño, sabadeño), llegó a produci~se, en una
significación limitada, la evolución sencero &gt; senceno. Pero esta
doble desviación, por nacer sobr~ significaciones concretas de
la palabra, no impidió el que sencero siguiese _vi~iend~ con u~
sentido más amplio. Es de notar que ningún d1cc10nano roma-

I 19

nico tiene en cuenta los derivados españoles de sincerüs,
por no tener presente, sin duda, más que la forma sincero,
que parece un cultismo.

TAI!\A

El Diccionario de la Academia trae las voces tena tinada
y teinada, «cobertizo para tener recogidos los ganados,~ particularmente el destinado a los bueyes» 1, sin localización, y taina
como particular de la provincia de Soria. En general tiene el
sentido más amplio de 'cobertizo o construcción tosca para
guardar eµ el campo los ganados y piensos', y la limitación de
sentido es local, según el ganado que en cada punto predomine
,
l
,
as1 co_mo os materiales de construcción, según los recursos y
necesidades de la localidad. Sin embargo, en una parte de Asturias, tenada parece significar sólo 'el pajar que está en lo alto
de 1~ majada'. Esta misma forma, con las variantes te-nado y tenadzzo, tiene en el Jeonés sentido más amplio de «cobertizo que
se hace para resgu_a rdar y abrigar los ganados en el corral,
cu?riéndolo con leña o paj_as largas» (Lamano). En Soria vive
tazna en Almazán, pero tainada en los Pinares, junto a la forma
de mucho más uso majada. Tinado es la forma aragonesa de
Benasque, frente a tiña y te1iada, «edificio con sólo el piso firme
Y cubierta de una sola vertiente» (Costa). Tiña 'cobertizo' es
forma muy difundida en Aragón (Borao). Sin gran esfuerzo
podíamos suponer en tegmina el sentido de 'majada o cobertizo del ganado, o de los guardas y pastores', recordando que
tal es la significación propia de su gemelo tügüdüm, del
medieval tega, etc.; pero es positivo además que tegmen se
ofrece en algunos casos con significaciones muy próximas a las
nuestras: de 'casa' en Estado, Tlzeb., V. 406, y sobre todo en
Columela, III, IO, como afín de umbraculum («tegmina et
umbracula. vitis»), 'sombrajo, choza o cobertizo en que se guarecep. del sol en verano'.
1

En Granada, tinado 'cuadra de los bueyes'.

�120

VICENTE GARCÍA DE DIEGO

Debemos suponer derivada de tegm(i)na la base común
* tegmna &gt; * tegna, con el grupo secundario gn que parece
darse en* ferragne, ferragnale (Du Cange). El arag. ti1'ia~
teñada es paralelo en este caso del arag.ferriñal, del sanabr.Jerraña, vasc. l-arraña, sor. y burg. harrañes, herrañes. Aunque
por distinto camino probablemente (ferra(g)ine&gt;ferrreine
contra *tegna&gt;*teina), ambos casos vinieron a igualarse en
la forma ein, produciéndose de un lado en (tena, tenada, comoherrén), y de otro ein, ain (taina, tainada, como el vasc. l-arrain
y el burg. harrein), con la propensión vulgar a aumentar la
abertura de la e ante i, que ha producido sais, paine, azaite, etc.
1

l!Tlll!OLOGÍAS ESPAÑOLAS

121

!are, vacilar), de 'separar a una persona, separar las piernas', etc. El sentido de 'disparatar, decir o hacer cosas fuera
de razón', que vemos en el cast. desbarrar y en el aragonés
de La Litera esbarrar, puede venir del sentido de 'desviarse'
(comp. praevaricare, gemelo de di varicare) o mejor de la
acepción de 'resbalar' (comp. en el mismo sentido tropezón,
caída, tumbo, desliz, lapsus, para indicar 'una equivocación,
confusión, disparate o caída moral inesperada'). La forma oficial resbalar tiene explicación por disimilación; pero la variante
valus de las glosas 'qui genibus junctis ambulat, va rus' y el
ita!. valicare, vareare nos hace pensar en un tipo *valare.
No creo que resbalar sea metátesis por *reslabar, no obstante
!abare 'resbalar' entró en el latín español y produjo el vasco
labandu 'resbalar', el mure. eslapizarse (Vocabulari1J murciano de Alberto Sevilla, s. v.) y el nav.-arag. eslava, «pendiente lisa por donde resbala el agua» (Borao). De varicare
'separar las piernas' el ast. arrebalgar (Rato), de la misma sicrnificaci6n.
º
)

RESBALAR, ESBARAR

No conozco ninguna etimología científica de estas palabras. El material actual es el siguiente: en Galicia existe esbarar
y esbarazar, y con rr, esbarrar, todos con el sentido de 'resbalar'. En Asturias, esvariar, «resbalar, írsele a uno los pies»
(Rato). En Soria y Ávila, esbarar 'resbalar' (con derivados esbarón, esbaradizo, esbarizar, etc.). En la lengua común, desbarrar
'deslizarse, escurrirse, discurrir fuera de razón, errar en lo que
se dice o hace'. En Aragón, al lado de esbararse y esbarizar (Zaragoza), esbalizar (Huesca) existe también esbarrar, «separar
las cabezas de ganado cuando están confundidas en uno las de
varios dueños y dar a cada uno las suyas, así como separar
las ovejas de sus corderos» (Berges); «dejar un camino y tomar
otro» (Costa); «asombrar, espantar la caza, caballerías», etc.
(Borao ); «desviar, disparatar» (Coll); esbarro, « bifurcación de
camino, cuando yendo por un camino se deja el que se llevaba
y se toma otro» (Costa); esbarroso 'resbaladizo' (Jordana); esbarizarse 'deslizarse, resbalar' (Jordana); bararse 'resbalarse'. En.
Cataluña esbarrar 'resbalar', y en Valencia asvarar 'resbalar'.
Los demás proceden de * divarare 'desviar' con diversos.
sentidos concretos de 'hacer cambiar de dirección' (varare
flumen), de 'quedar incierto o tambaleando' (comp. vacil-

La relación de esbarar con desbarrar la demuestra el anticuado desvarar 'resbalar' ( «desvaráronle los pies», Prim. Crónica Gral., 332 a 9; «Yo faré desuarar los vuestros pies»,
(Corbacho, pág. 248) y el ant. desvarar 'cometer un yerro,
disparatar' ( «Quien de mal desir se anpara I es más fuerte
que Sansón I e sabio que Salomón / senor, pues, notat el
son I porque vuestra presun~ión I non desuare si desuara»,
Baena, pág. 269). Más evidente resulta aún la traslación de
sentido de 'resbalar con los pies' a 'caer en una falta' en el
empleo reflexivo del ant. desvarar: «Quando alguna vez se
desvarare en algunos destos defectos» (Fr. Luis de Granada,
Mem., IV, 2, 4). A pesar de la semejanza de forma y de significado, y de coexistir en ast. esvariar 'resbalar' y desbirriar
'desbarrar, disparatar', no creo que el cast. desvariar pueda
ser incluído en esta etimología. En la región de i epentética, en Salamanca, se halla desvarear 'desvariar, delirar'
(Lamano) con e, como si se tratase de variare. Esta es la
etimología del Diccionario de la Academia, y la que parece
en efecto verdadera. El sentido de 'variado, diverso o dife-

�122

VICENTE GARcfA DE DIEGO

rente' se ve en el antiguo castellano ( «Desuariadas maneras
de prueuas usan los homes en juicio para prouar sus entenciones», Partidas, III, pág. 631, edic. de la Real Academia;
«La letra es tan desemejante e tan desuariada»! pág. 630; «Las
aues son muchas et de muchas naturas et muy desbariadas las
vnas de las otras», Lib. del Cab., en R om. Forsch., VII, 498);
de este significado deriva el de 'desavenido, separado, apartado' ( «Et que sepan auenir los homes quando estodieren desuariados», Part., II, pág. 221; «Ca si amos fuéremos ayuntados es cierto que nos podremos defender, et si el uno de nos
se desuaría del otro», Patronio, pág. 39 de la edic. Knust);
el de 'dislocado' ( «Si vieres que abre la boca desuariada, entiende que las quixadas non son en su lugar», Ayala, Aves de
caza, en Bibliój. Esp., V , pág. 134), y por último el de 'disparatado' ( «Aquí veréis con este [vino] los sentydos troc~r, las
voluntades correr, el seso desuariar», Corbacho, pág. 90). En
los i;nás antiguos textos, al lado del sentido de 'diverso' aparece el de 'cambiado,' trafulcado, trastornado', y en frases gemelas compiten construcciones diversas, usándose, ya como
pasivo por 'equivocado, trastornado' ( «Et más preguqtas non
han a fazer al testigo, fueros ende si fuese home vil e sospechoso que entendiese el juez que andaua desuariado en sus
juicios», Part:, III, pág. 529), ya como transitivo por 'alterar,
embrollar o confundir pensamientos o palabras' ( «Quando
eqtendie,ren que los testigos que aduzen antellos van desuariando sus palabras et camiándolas, si fueren viles homes que
los puedan tormentar», Part. , III, pág. 538), ya como intransitivo, pero acompañado de un complemento circunstancial
'confundir, embrollar en pensamientos o palabras' ( «Aducho
seyendo algunt home por testigo delante del judgador, si el
judgador entendiere que anda desuariando en sus dichos et
que se mueue maliciosamente para dezir mentira, desque entendiere esto bien lo puede meter a tormento», Part., VII,
pág. 706). El proceso puede, pues, reducirse a estos tres estados lógicos de.construcción: «desvariar sus palabras» 'alterar,
trastornar, tergiversar sus palabras'; «desvariar en sus palabras&gt;&gt; 'disp~ratar en lo que dice', y el moderno desvariar, sin

ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

123

complemento alguno, 'disparatar'. Parodi, Rom.., XXVII, págin~ 210, refiere acertadamente a va ri u el fr. merid. devariat
'turbato, maravigliato, che e fuor di se stesso'.

GRAN DUQUE

No consta en el Diccionario de la Academia, pero es común entre nuestros naturalistas para designar una variedad
&lt;lel buho. Es traducción del fr. le grand duc. Entre los etimologistas franceses éste se incluye como una simple acepción
de duc dux, sin sospechar un origen distinto, y hasta justificand~ la rara aplicación: «a:nsi dit, parce qu'on a cru qu'il
ser~a1t de duc: c'es~-a-dire de guide a certains oiseaux» (Litré);
o b1en «peut-etre a cause des aigrettes qui ornent sa tete»
(Dictionnaire général). La creencia de que tal ave sirve de
guía a otras, podrá ser fundada o ser uno de tantos errores
creados por sugestión de falsas etimologías. Lo que no parece
probable es gue su nombre tenga el mismo origen que el de
duque dux. Si en francés, provenzal y catalán la forma coincide con las dos significaciones, esto nada tiene de extraño
por el trato especial de la o final; pero la discordancia en regiones en que la o final subsiste es un indicio grave de que
no se trata de dux 'jefe', sino de un tipo* ducu 'buho'. En
efecto, en aquellas tres lenguas, duc, duch de dux se han confundido con el tipo suc, such de sucu,foc,fo;h de focu; pero
en los dialectos italianos en que la o subsiste, por ejemplo, en
el veneciano, frente a doge 'jefe' duce, hallamos dugo 'buho'.
(cfr. gen. dügu). ¿Cuál podrá ser el origen de esa base* ducu
de que arrancan las formas francesas e italianas?
* Según Bertoni, Italia dialettale, pág. 31, esta base común
ducu fué una deformación de duce, esto es, dux o duce
tra~ladado a la segunda declinación. Esta ya sería un explicación
s~ttsfa_ctoria, si el tránsito semántico se apoyase en algún dato
histónco; pero no parece que haya dato alguno para confirmar esta desviación de significado. Queda como r~ón de peso

�ETIJOLOGÍAS ESPJ\ÑOLAS

125

VICEKTE G,\RCÍA DE DIEGO

124

y

el parecido de forma entre dux *ducu y el no ver,.se otro
parentesco más probable. Pero no deja de ofrecer alguna dificultad esta filiación tan obvia; en efecto, de duce no es creíble
la derivación, porque habría que remontarla al período de la
pronunciación clásica de c, y una antigua formación d uke &gt;
* d u cu, restringida al latín de Pro ven~ y del norte de Italia,
sin dejar rastro en otras románicas, sería algo chocante. La
derivación de dux explicaría mejor el supuesto * d u cu, pero
no sé si se salvaría bien la dificultad cronológica de que un
derivado de un cultismo, como· es dux, y _por tanto posterior
a la vulgarización de él, pudiese alcanzar a la evolución c &gt; g.
Pienso si *ducu no será una etimología popular por *lucu,
alücü, identificado por Servio con la 'lechuza o el autillo':
«Ululae ... quas vulgo alucos 1 vocant» (Servius ad Virg., Ecl.,
VIII, 55). De la forma inmediata *lucu procede el ital. lúcaro
'buho' y en España el mozár. yuca 'lechuza' (por'*lluca, como
yengua por * !lengua). Bertoni, op. cit., pág. 30, cita del Contemptus sublimitatis la siguiente curiosa equivalencia del buho:
«Bubo, idest dugo, sive olucus (o alucus, o lochus), avis nocturna et turpissima. » Las tres lecciones olttcus, aluctts o lochus
son claramente explicables por alucus, origen indudable del
ital. alocco, alloco 'mochuelo, buho', de alluccone y del antiguo cast. alucón, «ave muy semejante al mochuelo, o, según
la más común opinión, el mismo mochuelo» (Dice. Aut.). La
derivación normal de (a)lucu ofrecería en mozárabe, conservada c (yuca), y sería en francés, provenzal y catalán * luc,
mientras el veneciano daría* fugo. El cast. alucón, si no ha sido
importado, tiene que explicarse por influencia de -uco, -ucón.

TELARATAS

Es voz de Soria y significa 'las cataratas de la vista y las
telarañas'. Sin enlace histórico con el latín español catarac1

Es de creer que con la significación adjetiva original de 'el noc-

turno'; comp. al uci ta 'el mosquito'.

ta (c~st. Ciz~rechas y arag. Cadreita), vulgarizóse en la Edad
países una forma culta catar a
v ctav , ap ¡·1cadMedia en diversos
,

a por me:af~ra de la cascada a 'las sombras o nebulosidad:s de la vista. Pero al mismo tiempo se aplicaba a esta opacidad de la vista el nombre tela 1, que el castellano ha conserv~~o siempre ( «Nubecilla que se empieza a formar sobre
la mna , del
·
D'1cc. A ca d ., 9.ª acep.), por el parecido con
. OJO»,
una lev1s1ma tela de la.catarata de la vista. De la interferencia
de estos dos sinónimos resultaron formas híbridas como el
latín medieval tela ta 'cataracta oculi' (Du Cange), e'1 sor. telarata Y creo que el arag. tarata. Un caso de tela sutil y delic~da es el de la telarari.a, y así esta voz se ha empleado en
diversas frases para indicar 'la oscuridad de la v·st
1 a,· como« t ener uno_ telarañas en los ojos» 'ver uno oscuramente una cosa
o negoc10' 2. A su vez, por un movimiento recíp;oco, la forma
telarata, empleada originalmente para designar 'la telilla O catarata del ojo', ha pasado a denotar también la 'telaraña'. Un
cruce de tarata y telaraña ha originado el mure. tarataña.

MARLOTAR

_El P. Ju~n Mir, en Rebusco de voc;es castizas, pág. 490, estudia el sentido de marlotado del siguiente ejemplo de Pedro
de_Vega: «Como hierba pisada y marlotada, que va faltando
el Jugo de la raíz, me iba secando» (Salmo V, v. 5), y deduce
1

Sien~o el fr. taie 'telilla o catarata de los ojos' coincidente con
la forn~a dialectal taie 'tela' (Ceriñola, etc.), ocurre pensar en una im'
~ortaci~n de estos dialectos; pero, por otra parte, el desdoblamiento
e sentidos de 'bote, vaina, funda, etc.', que en Frnncia ha experimenta~o el lat_ín _thec_a O+¡Y,'YJ hace admisible también esta etimología.
El Dicc1onano de la Academia define esta frase &lt;mirar una cosa
con poca atención o cuidado•; este sentido es prestado de otras frases
~orno •estar mirando las telarañas•, «estar pensando en las musara~
na~.. , del que se halla distraído por cualquier cosa extraña - 0 cualquier p~queñez -, sin prestar atención al asunto que en aquel momento importa.

�BTIIIIOLOGÍAS ESPAÑOLAS

uS

127

VICENTE GARcfA DE DIEGO

que debe de ser el de 'ceñido, apretado, ajustado', por suponer que guarda relación con marlota 'vestidura morisca a
modo de sayo baquero con que se ciñe y ajusta el cuerpo'.
Cree confirmar esta equivalencia con el siguiente ejemplo de
Coronel: «Vendrían los romanos, no a añadir plumas a la
fama, sino a marlotarle a su águila victoriosa las plumas» (Sermón 2 del Concilio,§ 6), que explica de este modo: «Quiso
el autor decir que las águilas romanas se verían con sus plumas embarazadas, presas, ceñidas, sin poderlas menear, cual
si dijéramos sin bríos, a manera de hombre a quien le echan
la marlota encima.» Pero toda esta explicación es arbitraria y
debida a sugestión etimológica. Marlotar es malrotar, como
ya se advierte en el Diccionario de Autoridades: «Malrotar,
destruir o malbaratar la hacienda u otra cosa; dícese también
marrotar, y algunos, bárbaramente, marlotar.» Las dos formas
marrotar y malrotar, repudiadas por la lengua culta, son hoy
comunes en la léngua popular, sin separación geográfica: la
primera es la corriente en la pronunciación vulgar; la segunda
sigue admitida en el Diccionario de la Academia, y su empleo
es de un grado menos vulgar que el de marrotar. Esta forma
es antigua: «Y tenía guardado el azor para enviarlo al rey
después que mudasse, porque estaua un poco marrotado»
(Dice. Aut.). Creo que las tres formas citadas nacen de una
común* manrotar de un tipo latino manü-rüpta, comparable a man u-plena, que vive en el port. méiocheia y en el
gall. manchea 'manada, lo que se puede coger de una vez con
la mano', con un sentido fundamentalmente semejante al de
manirroto 'demasiado liberal, pródigo' y con derivación análoga a la del fr. router y derouter, de route ru pta 'clades' &gt;
(ierrotar de rota. En este caso de * manrotar se produjo por
etimología popular malrotar según mal (malgastar, malbaratar), y por evolución fonética marrotar (comp. ant. verrá, porrá, en competencia con verná, venrá, vendrá, y porná, ponrá,
pondrá; para un caso análogo comp. el ital. manritta, marrita
man u recta). Marlotar es una falsa corrección cultista (como
cado, bacalada) originada por la contraposición de Carlos,
mirlo, charla, perla con los vulgares Calros, mitro, chaira,

pelra.
. t Tal ve
1 z pud'iera pensarse en un tipo de compuesto
ins rumenta ' como mamrarar
,11
manlevar si 'fi d
nalmente 'destruir
, '
' gm can o orig1ef
,
con las manos , pero nunca basado en la
.
imolog1a rotare del Diccionario de la Acade .
el compuesto manü n1ptü, o a lo más man;~~ü;~~r~~

PAPILIO

•

Si se exceptúa el cat. paballó 'mari osa'
,
y valenc. papelló (
. .
,.
, P
, cat. ant. pabello
d l
pap1 110ne tienda sólo es conocido a través
prov.
pabalhón
o del fr.. pavillón), n o se c1·tan en ningún
.
e
d' •
.
~:~~:ntno romá~i:~ representantes españoles de papmo.
uego ~ap_il!o y papIIIone han de ser considerados
no
como
y ac us a fivo, sino
. como dos palabras dife-,
rentes la nominativo
.

' primera como un positivo acusativo del tipo -ü m
Y 1a segunda como un aumentativo
.
,
acusativo de la ,.
-Onem 1 A b
d
1orma
roced . m as per uran _e n el romance vasco. De papIIIo
fuli 'm:s{:~ppall~1, el~ el co_mpuesto uli-parpalla 'mariposa'
arra ,a 'mariposa') con 1a red ucc1ón
.
1
li &gt; ll d
normal
e codeare kollari m ¡¡
l'1
l oliu lollo&gt;l ·¡,
' a eu ma,u, aculeu akullu,
, .
d oz o, y con la r adventicia de tantos derivados
ro mamcos e pa ·¡- 0 D
l'
farfalla &gt; uli- ar
~ u z-~arpalla procede el vasc. ulir
f
-fi 1i
mariposa , por rectificación falsa del
p oceso &gt; P, de ficu pico fa
p
(
proba(re) froga) 2.
'
gu ago comp. pulsu foltsu,

~;¡~ ,·

De p~~1
- T ione se han formado en el vasco mari-pampalona&gt;
mm
. fil u iru, * salica
sárika) Cz-pamparona
. (comp
. . . o 1eu orzo,
. on un sufiJO d1m10utivo se ha formado el ant
gonés
parpallota
'mariposa' (BAE' IV' pag.
, 2 1 I ), el vasc. ·pzmpilín
: que entra en pimpilín -pauxa, pimpilín-poxa a 'mariposa deformado e n p zmrzrzn.
· ,11 • , U n diminutivo de papIIIo es

ª:ª-

n

1

as
:

2

Véase mi· art'icu¡o Falsos nominativos espat'ioles en RFE VI á •
,
3- s .
, p g18 2 9
CPara este fenómeno véase CAMPIÓN, G,-am. base pág 6 1
on el elemento r1,auxa de1 port • pousa-lousa, cast.
., ma,-i-posa.
· ·

�ET1NOLOGÍAS E~P:,i:foLAS
128

129

VICENTE GARcfA DE DIEGO

el gall. barboleta, volvoreta y el port. borboleta. La b inicial, en
vez de p és analógica de la interior como en e~ bresc. b_a1~bel, lomb. barbeya, etc. Al contrario, por influencia de la P inicial hay p y no b 1 interior en el parro. parpaya, tose. parpaglione, ant. fr. parpaillzot, prov. parpalholo, delf. parpavola
y vasc. -parpalla, -pampalona. La o d~l galle~o y p?rtugués
es fonética, como en sepelire sobolir, vex1ca bopga, Y la
sílaba bar por pa tiene demasiados similares en los citados
derivados de pap'í!Io, para que pueda servir de objeción a
esta etimología. No es muy seguro que pueda aquí agregarse
otro derivado gallego, avelaiiía 'mariposa nocturna que corre
y destruye el trigo, centeno y otros granos_'~ explicable como
un caso de etimología popular por * babelama.
Más difícil de explicar es el caso del cast. polilla. Recha·
zada la etimología de Diez ( p ül v'í s) 2 , parecía aceptable la
de Baist, Zeitschrift, V, pág. 562, püllú, y es la que MeyerLübke REWb admite. Cualquiera que sea la etimología, el argume~to de B~ist, que es la existencia del cat. poli 'carcoma',
no es decisivo, porque poll podría derivar de ped ücülú, como
el gall. piollo 'carcoma'. Más valor tiene saber que existía po3
l!illa 'tinea' en un glosario español del siglo x1v , Y que el
calabr. puddula 'mariposa' exige *pullula. En cambio parece
abonar la etimología pa p mo el gall. pobilla 'polilla', y habría
que rechazar de plano la etimología * püllella s'. las for~as
con au representan el antecedente de polilla. Pauldla se aplica
en Granada a 'una mariposa de las hortalizas', y en el Diccionario de la Academia es «una mariposa nocturna, de un centímetro, que habita en los graneros y causa en ellos grandes
daños»; esto es, 'la polilla del grano', que en Galicia se denomina avelaiña. Y estas formas no son desviaciones modernas,
ya que paule/la y paulilla es el nombre de 'la mariposa' entre
1 Así, por influencia de la b inicial hay by no_p interior en ~-uchos
representantes de vespertil'ío, como en el fnulano ba1·bast1 m, bo-

loñés balbastré, ferrarés barbastell, etc.
.
2 Resucitada por MsYER-LünKE, Gram., I, 545, quien defiende la
base polleo, gemelo de pul vis.
3 Será publicado en esta Revista por el Sr. Castro.

los ~ozárabes. ¡Quién sabe si esta forma paulilla fué la base
ocas10~al de una etimología popular para formar el nombre
jalo:nzlla con que se denomina a 'la polilla' en Madrid y en
casi todas las regiones andaluzas! Lo que no se ve claro es por
qué. en el grupo bl, en vez de la silabificación de po-blar, que
hubiese producido * pablilla, se cumplió la disilabificación
*pab-lella &gt; pau-lilla como en recau-dar. Pero ni esta dificultad, ni 1~ coexistencia de au y o, paulilla y polilla, que puede
tener_ origen dialectal, tienen valor, si es que pobilla, paulilla
Ypolilla nacen de una misma forma fundamental. En este caso
la d:rivación p a p Il:í o, gal!. pobilla, sería normal; para el resto
ha~na que pensar en un diminutivo *pap'ílella 'mariposilla',
aplicado en especial a las pequeñas m&lt;!riposas de la polilla.
La etimología sigue, pues, incierta.

CALAVERA ·

En ~odern fanguage Notes, XXXIV, pág. 37 5, propuse
como etimolog1a un derivado de cada ver* cala ver frente
a_la ~omún ca;varia. Me remito a los ejemplos allí citados,
anad1endo aqu1 algunas nuevas observaciones. He de reconocer en primer lugar que la etimología admitida cal v arra 'crán:o' (véas: ~eyer-Lübke, REWb) es obvia desde el punto de
vista semantico, que no era imposible su transformación en
* ca_1avaria,
. y que aun la dificultad que ofrece el port. caveira
pod1a salvarse suponiendo que el desenvolvimiento vocálico
de l _hubiera _s'.do hecho en un período anterior a la pérdida
de l mtervocahca. Pero mi etimología no se basa en una racional posibilidad, sino que se presenta como un hecho histórico. Los representantes vulgares de cada ver suelen ofrecer l
como el piazz. calavr, berrich. calab (Meyer-Lübke, REWb);
ª ellos hay que agregar el esp. ca/abre, antes literario (Conquista de Ultramar, Rivad., XLIV, pág. 6.54) y hoy como forma
general del vulgo, y el aragonés de La Litera canabastra 'esquel:~o•, de *calabrasta (Col!., Apénd.). No es violento, pues,
admitir como formas latinas *cala:ver *calavera, que desTo¡,ro VII.

9

�ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

131

VICENTS: GARcfA DE DIEGO

130

.
que en el sabino 1' y aun
fonéticas, ya
1
b. o d &gt; l quePués de todo serían
"ó J f a se produce e cam i
dentro de la reg1 n a in ' •
defacio&gt;olfacio. Con
d
·tas&gt;calam1tas, o
l bre hallamos el ant. caoriginó e a a ro i
. recusable con ca
¡ y con entronque ir
d'
, del adJº cadaverinü.
hedor de ca averes
·
,
labrina 2 'cad aver y
l -b .
encalabrinar 'turbar
·ma
)
enea
a
riar
Y
,
32
(Tertuliano, D e ani '
'
.
d
t·mológicamente con
·d ' Relaciona os e 1
la cabeza o el sentt o .
l
' alavera' el sor. calaveel ant ca averna e
'
,
calavera se h a11an
·
t y' animales muertos Y
1
d d se echan los res os
rón 'lugar on e
d se hallan el gallego y también vu gar
acaso descalabrar. Con
l
. cadavera s 'ca' d' 'y el ant y actua meJ·
b
cast. cada re ca aver
. d
rupos todas las formas,
' Separando en os g
,,
dáver y caJa vera .
.d de 'cadáver' y en er
imero los que envuelven una i ea
'.
en el pr
fi
a 'la cabeza o calavera .
segundo los que se re eren .

ª

•
'CADÁVER'

calave1·ón 'lugar de ca~áveres'
ant. cadavera 'cadáver
vulg. catabre 'cadáver'
'
an.
t Calabrina 'cadáver y hedor

'CABEZA O CALA.VERA'

calavera 'cráneo'
mej. cadavera 'calavera'
~
eneal abrl·ar 'trastornar ,la cabeza
ant. calaverna 'calavera

·
The ·talic dialects, 11, 166·
E¡·emplos en CoNWAY,
' .
b d r' en Revelación de un er.
d • rrupc16n o e 0
2
Véase el sentido e co
d \ lleno de fedor e de grao
·t vil encona o,
•taño . • o cuerpo mald1 0 ,
'
.
\ dexáronte dentro1111¡ b1·~a I meti.éronte en foyo, cubnéronte ayna,
ca a
'
.
;F ll 66 )
·
t, ' .
G donio· «[El físico) escoJa
ªmal de tu grado.• (Zeitscn.1
·
1
,
uentra en ~0 r
3
Cadavera 'cadáver se ene
uertas: o de otra cua .
1 , hedor de cadaueras m
º6
buenos ayres sm a gun
d º6
la parte de setentn n; y en.
q uier cosa. En el estío torne ~l _ten eJ ne; la parte del medio día. E el
t de mend16n, que
por
el invierno a la par e
"de1·a1· todas aquellas cosas
•¡
t para cons1
·
físico deue ser d1 ygen e
l hueste y aquéllas deue mirar
donde pueden venir enfer~ed~dese:t:ruallas ~i pudiere. E aquéll~s
con diligencia quanto pud1e~e, y o será de pestilencia caliente y huserán assí como porque el ti~m~e muertos no soterrados ~ ~uchas
mido lluuioso: y muchedumb1eud·. a 1 31 fol. 41 de la ed1c16n g6(L 'b ·o de "~e zcin ' ' ,
h
.
cadaueras antiguas.• . z .'
f
as debieron parecer e ocantica.) En la de Madrid ~e 1697. e~as ?::uenos ayres sin algún hedo~:
cosa y aquéllas serán ass1
tes y el texto fué modificado. • slcoJ_
,
d
t·a cua qmer
···
•
de cuerpos muertos o e o i
·1encia caliente y húmedo llov_1oso, y
porque el tiempo será de ~estl t . ~ y muchos cadáveres antiguos.&gt;
muchedumbre de muertos s10 en ena
1

se ve que cada forma, a pesar de su sentido distinto, tiene el
mismo origen que su correlativa del otro grupo. Así es indudable que la misma palabra cadaverinií con alternativa de
sufijo -Tnu, -Inu produjo calaverna y calabrina, el primero
con el significado de 'calavera' y el segundo con el significado
general de 'cadáver'. El verbo descalabrar, aunque muy antiguo (Berceo, Duelo, pág. 195), y que probablemente viene de
calabre: no es demostrativo, porque pudiera ser modificación
•
de desea/averar (comp. ~a/averar, «cortar a cercén las narices
a uno», Dice. Aut.); pero encalabriar 'anublar la cabeza (calavera) o el sentido' no debe proceder más que de catabre 'cadáver' y encalabrinar, del mismo sentido, debe ser derivado de
calabrina 'cadáver'. El ant. cadavera, aún mantenido en el castellano de Méjico, presenta esta doble significación de 'cadáver
y calavera'. De calavera no conozco ejemplos de significación
doble; pero es significativo que en Soria se denomine calaverón al 'lugar en que se echaban los animales muertos', esto
es, con una significación de 'cadáver', y el hecho de que «en
algunas partes llamen a los osarios pozos de las calaveras, a
pesar de hallarse depositados en ellos los huesos todos del
cadáver» (Lanchetas, Gram. y Vocab. de Berceo, s. v.). Tampoco de calaverna poseo ejemplos de significado doble, pero
calavernario significaba 'el osario'. Calabrina, según el Dicciomirio de Domínguez, denotaba 'el cadáver y la calavera'. Estos
hechos nos permiten conjeturar que en el latín español existían las formas *cala ver y *cala vera (plural neutro hecho
singular femenino), al lado de cadaver y ca.clavera, la primera con el significado de 'cadáver' y la segunda con el significado alternativo de 'cadáver y calavera', y que con este
significado incierto existían *calaverina y *calaverina,
origen de calaverna y calabrina, que llegaron respectivamente con el tiempo al significado preferente de 'cadáver' y 'calavera'. Podría pensarse si cadabre y cadavera, por su d, debieran ser consideradas como formas tardías sin relación histórica con catabre y calavera; pero ni aun probada la anomalía
fonética podrá negarse con certeza su carácter vulgar, existiendo tantos casos de conservación analógica de la -d-, como

•

�132

VICENTE GARdA DE DIEGO

nido nudo etc. Aun en este supuesto, nos probaría el hecho
que' pudo' cumplirse en el otro caso para la conversión del
presunto *calavera en calavera; lo mismo en :_adaver_a
que en *calavera la terminación átona tan extrana se asimilaría al caso de -ari a -era (como en cerberu cerbero), probablemente en el estado -eira o -era y no en el períocfo latino
de -aria, y del mismo modo en portugués, que ha defo_rmado
sinceru en sinceiro, se convertiría calavera en *calavezra. De
confirmarse la formación *cal a varla en un período latino,
mejor que explicarla como un c~mbio de sufijo, sería c~nsiderarla como una derivación adjetiva de *cala.ver, lo mismo
que la ya citada *calaverina.

GÜEÑA

Es un embutido, según el Diccionario de la Academia,
«compuesto de la picadura de las vísceras del cerdo, excepción del hígado, y algunas carnes _gordas de desperdicio de
los demás embutidos, adobado con ajos, pimentón, etc.» Es
indudablemente el mismo término bueña del Diccionario de
Autoridades: «Cierto género de morcilla que, según las c~stumbres de Castilla, se puede comer en sábado, llamado acaso
bueña como bovina por hacerse con sangre de buey o de vaca.»
Aunque esta voz es tenida ya por anticuada en este Diccionario, vive en Soria con la doble pronunciación vulgar de bueso,
güeso (bueña, güeña), designando «un embutido que_ se hace
con los desperdicios y pulmones del cerdo». No sé s1 razones
objetivas abonarán esta etimología del Diccionario de Autoridades; bovina en la significación de 'excremento del ganado vacuno' dió el arag. buina (Coll) y cat. buyna, y no creo
que esta forma hubiese evolucionado más que hacia *b~ñ~ o
boiia; creo que el cast. boñiga, moñi¡¿a, por medio de *boinzga,
ofrece esta evolución, si es que procede de bó_( v)inica; no
pareciendo probable que oi se hubiese convertido en ue Y
hubiese palatizado también la n siguiente. Presumo que estas

•

E.TIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

1 33

formas se refieren al ant. bolzdi.a 'bofe y longaniza hecha con
los bofes del puerco' y a bofe1ia, de la Mancha, 'embuchado
~e bofes de cerdo'. Bofeña es un derivado de bofe, según el
tipo sabadeño, así como las otras variantes del Diccionario de
la Academia bolzena y bofena lo son según otros tipos.

ALPENDE

Alpende 'casilla o cobertizo para custodiar enseres en las
m~n~s o ~n las obras públicas' aparece sin etimología en el
Dicc1on~no de la Academia. Sin inquirir si este significado
es excesivamente restrictivo, se ve claramente la relación con
el fr. appentis, «techumbre que no estriba en el suelo, sino arrimada y e~cajada en la pared con declive solamente por la
parte de delante» (Dice. español-francés de Gattel). En este
caso es solamente discutible la forma inmediata de la etimolog_ía. La de Litré, appendiciu, es rechazada por el Dictionnazre général, quien a causa de la t de appentis supone una
base ~a_ppenditiciu. Las formas del ant. fr. apentif, arpentif,
apentzs~, apantise en competencia con appentis, que existe ya
en el siglo XII, parecen en efecto exigir un sufijo con t; pero
para esto era preciso probar antes que estas formas no se han
construído sobre el tipo antiguo apent, apant 'cobertizo, dependencia'. Desde luego es interesante observar que a la forma
francesa appentis, con t, corresponden las formas latinas medievales appenditiae, appendicium, con d: «Aedificium
r~sticum levioris pretii ~espectu eorum quae capita mansuum
appellabantur» (Du Cange). El significado francés no ha sido
tan limitado como en la actualidad, designando 'un anejo de
finca, una construcción adosada, una dependencia o edificio
secundario'. Este era el sentido de appenden t iae, al que
correspondía el ant. cast. apendencias 'dependencias o pertenencias'. Es clara la relación con el viejo latín appendix,
que en Varrón significa «la parte que está fuera de una finca,
pero que pertenece a ella» (R. R., III, 9). A mi juicio, ti latín

�ETl'.\IOLOGfAS ESPAÑOLAS

134

1 35

VICENTE GARCf.l. DE DlltGO

appendrce ha sido la base del fr. appentis, en vez de la fo:•
ma fonética *appendis. Su t se explicaría bien por influencia
de apent, que, a mi ver, lo mismo que el cast. alpende, supone una base * a p pende. Esta base latina debió originarse
del nominativo *appendix, del que saldría una formación
*appendis, is, como serpens &gt;serpes, is (serpe sierpe), heres, is (here ant. fr. oír), calx &gt; *cal, is (*~ale
cast. cal, gall. cai). Casualmente el sinónimo de appentis, el
fr. aise, es en los textos latinos franceses del siglo IX aice Y
aiace (aiace por adiacens), con una desviación igual a la
de appendix (Thomas, Rom., XXI, pág. 5o6).

-el tendido ~e pone en el hueco de dos hileras, por lo que
-queda de diferente figura » (Dice. Acad.). Ya se comprende
que no puede tener relación con subornatu, sino que es el
pan que, como el sobernal o sobrecarga, se pone encima y
~n n:edio ~e otros. Sobernal en Alonso de Palencia significa
una cosa sm valor que se añade a la carga': «Mantisá, segund
fa lengua toscana, es sobernal, que se añade a la carga de cosa
no prouechosa . e de que no hai:i de usar los que lieuan las
-otras cosas en la carga» (Vocab. univ., fol. 264 v).

ESTEMA

BELLO

'ternero'

Del diminutivo vltell ü es representante el gall.-port. vitela vitelo, en vez de *vedelo. De vltülü no cita Korting más
der~vados románicos que el ita\. vecclzia y el sard. viju. Meyer-Lübke, REWb, refiere a este origen _únicamente
antiguo ita!. vecchio marino, el logodoriano vzyu y el t érmino del
Bajo Maine vei 'hacina'. Sin embargo, vitülü perduró en el
latín español en alguna región. De él procede bello 'ternero
recental' en Santander: «El bello de la vaca del señor alcalde
mamaba toas las noches a la vaca de usté» (Pereda, Escenas

:1

montañesas, 4 de oct.).

SOBERNAL

De supernu, según el modelo de otros correlativos,
como laterale, debió producirse un derivado * supernale
•superior' en el latín español. De él nació sobernal, «la cargaque se pone en medio sobre y entre las dos cargas laterales
de las caballerías» (Covarrubias, Vocab., pág. 30). Esta es la forma etimológica, mientras que el cast. sobornal 'sobrecarga' ha
sufrido la influencia de sobornar. Pan sobornado es «el que en

El aragonés conoce las dos formas, estema 'pena de mutiJación, perdimiento de un miembro', y estemar 'imponer la
pena de mutilación'. Probablemente estas formas tendrían
]a significac'.ón original de 'marca afrentosa', bien que la idea
&lt;le amputación parece ser la corriente. En Du Cange estemare
Y estema es interpretado como «membri abscissio, mutilatio».
El antiguo castellano conoció también estemar 'privar de un
-órgano, amputar' : «En cabo de la nave en hun rencón desta,a~o I echóse en hun lecho el rey tan deserrado, 1 juró que
-quien le fablasse seríe mal soldado, 1 del huno de los. pies
seríe estemado» (Apolonio, edic. Marden, pág. 54). Se halla
1:ambién en Berceo: «Non me terné de vos ... fasta que de la
· lengua vos aya estemado» (Santo Domingo, 146). Sería intere·sante localizar la región española de strgma, strgmare que
parece compren~er Aragón, Navarra, la Rioja y Soria, por Jo
-menos. Estema se encuentra en el Fuero de lVavarra : «Todo
infanc,;ón y o otro hombre que non tienga honor o baylía por
-el rey e: faze iusticia o estema de algún ombre· del rey ...
peyte mil sueldos de calonia» (cap. I, lín. 15). También se
·halla en el Fuero de. Soria: «Et si fuere preso con furto la
secunda vez e ualiere de quarenta mrs. ayuso e estemado
qi~n fuere, péchelo con nouena e corten le las oreias» (pá_gma 214).

�ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

VICENTE GARCÍA DE DIEGO

RODRILLO

• Al lat. ru tru 'rastro' corresponde el gal!. rodo 'rastri~lo' y
el alavés rodrillo, « rastra que se usa en las eras de trillar»
(Baráibar). Una disimilación semejante a la de arado ha producido la forma gallega en vez de *rodro.

REMUGAR

Al grupo de derivados románicos de rnmrgare, :ntr_e
los que se citan el cat., casl., port. rumiar, hay que anad1r
el arag. remugar (por *rumegar) y el leon. rongar. El leonés
ofrece así rongayo 'corazón o resto de una fruta que se ~a ~omido', enfrente del cast. nnniajo *rüm1gaculu, de la misma significación.
REBOJO

D epud'íare deriva únicamente Meyer-Lübke, REWb,
el an; :ast. repoyar. Repttchar, usado en ~arte ~e Castilla,
significa 'rechazar, despreciar, hacer remilgos . ~l diverso trato
de di que descubre radiu (véase radula) es innegable después de estudiar estos ejemplos. Lo mismo que ocurre en ra7a, .
raja, racha, hay repoyar y repuyar en 1:ragón '.~eparar de un
rebaño las reses peores' 0ordana), repuz y rebttt desecho, desperdicio' (Borao). Con j aparecen rebojo t en Salamanca (Pe-

draja de la Sierra) 'sobras, desperdicios', que es el regojo del
Diccionario de la Academia, «pedazo o porción de pan que
queda de sobra en la mesa después de haber comido»; en Galicia rebojo significa «la porción de pan sobrante en la mesa»
(Valladares). El catalán ofrece rebo(j y rebuig 'desecho, rezago,
rebusca', y rebujar 'desechar, repudiar, despreciar'. En Murcia !aj se ha confundido con c/z, originando rebuclte, «residuo
cuyo aprovechamiento es insignificante; desecho» (Sevilla,
Vocab. mure.). Repudium se refiere también al cast. rebufa!,
«número de cabezas que en un rebaño exceden de cincuenta»,
y rebujo, «porción de diezmos que por no poderse repartir en
especie se distribuía en dinero» (Dice. Acad.), siempre con la
idea fundamental de 'sobra o residuo' 1 . Hay otras formas
que pudieran explicarse como modificaciones de un supuesto
*rebuj cuando todavía la j tenía una pronunciación prepalatal, como rebús en Burgos 'desecho, rezago', reús en Álava
(Baráibar) y rus en Soria; pero la u y la pérdida extraña de
una p original nos hace pensar si no estaremos ante unos de-.
rivados de refnsum 2_. Parece abonar esto el granadino relzús
'desecho, sobre todo en la cría del ganado', con h aspirada;
compárense a este fin los derivados franceses de re fnsare,
como el ant. relzuser, reuser 'rechazar, ahuyentar', y rehuse,
reus, origen del mod. ruser 'usar de astucias', ru.se 'astucia'.
Rebus ha venido a encontrarse fortuitamente con rebusco, «desecho, lo de peor calidad; fruto que queda en los campos después de alzada la cosecha, particularmente el de las viñas»
(Dice. Acad.) 3 • Rebuscar 'racimar' es aragonés, castellano y
leonés. En La Litera hay rebusca/lo 'desperdicio' y rebusca/lar
'recoger los desperdicios' (Coll).
1

No sé si es errata o una forma influída por recoger el recoxos de
Alonso de Palencia: cEn este vocablo minuta!, que faze en el plW:al
minutalia, se comprenden los recoxos o catic_o s ~el pan• (Vocab. u~"';
fol. 282). Creo que es metátesis de regojo el 1·e;ogo o. rehogo y re;ug
o rehugo 'desecho' de Salamanca; así como de rebo¡ar el rehogar ;
rejogar y ,-e/zujar O rejugar •rebuscar el carbón, desechar, rehusa
1

(Lamano).

A un compuesto *subrepu diare parece referirse el salm. cerrebqjar 'espigar, racimar, rebuscar' (Lamano).
2
Fonéticamente la base inmediata más fácil era el adverbio refüse, que hubiese entrado en una frase o con una preposición.
s En Salamanca rekugo y rehugar tiene el mismo sentido de 'desecho, residuo' y 'desechar, rehusar' (Lamano).

�ETIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

VICENTB GARCfA DB DIEGO

RALDA

•

Al fr. raille se ha comparado el cast. raja y raclza; pero
estas dos formas son meras variantes de raya y raza. En regiones como Galicia, en que rad i111í hubiese producido *ralla,
se ofrece raza y raclza. Basta observar que radiu, aplicado
al 'rayo de sol', ha originado formas con y, como r~yo; co~ z,
como el salm. a la raza del sol 'al testero del sol; con J, z,
como el gall. raseira 'solana', y con clz, como el leon. rachis~l
'solana'. Estas etimologías, que he expuesto en RFE, VI, pagina 1 24 , son demasiado obvias para que sea preciso insi:tir
en ellas. Pero de rad i1 la sí hay algún representante espanol
que no ha sido citado, como el arag. ralda 'raja de melón', et~.
(Borao). Creo también de este origen el vasc. arrallu, arrail
'hendidura, raja'.
POCILGA

A * pcSrcIHca hay que referir el cast. pocilga. La eliminación de r se ha cumplido por disimilación de la l, acaso al
producirse una pronunciación * polcilga po~ porcilga • Esta
forma la encontramos en Alonso de Palencia: « Hara, assí
mesmo quando se toma por pon;;ilga de puercos se escriue
con aspiración» (Vocab. ieniv., fol. 188).

PONCIL

AJ compuesto po mu ci tri se refiere poncidr: 'esp:cie d:
limón O cidra agria', que ofrece las variantes poncil por '}oncz':
y poncí, esta última asimilada a los adjetiv_cs árabes. en -z.
Poncil parece dominar en Cataluña, Valencia y Murcia Y se
enlaza con el prov. poncire.

139

MUGOR

Como es sabido, mugre no puede ser derivado directo de
mílcore, sino acaso de mugriento o mugroso. Ningún otro
representante español se cita, pero existe, entre otros, el aragonés mugor, .«aire enrarecido que se encuentra en los silos y
lagares, especialmente en estos últimos cuando las uvas pisadas están en el período de la fermentació~ tumultuosa» (Coll).
También existe en Asturias mugor 'suciedad, sudor'. Es interesante la variante mudre: «Illuuies ... quiere dezir suziedad, enfermedad, mudre resudada» (Alonso de Palencia, Vocab. imiv.,
fol. 204 v). «Mucida por mohosos se dizen los ~ticos del pan
mohientos que ya tienen mudre por ser de días• (lbíd., folio 289). «Mudre e suziedad e fedor de pies» (lbíd., fol. 350 v).
Creo es cruce con ludre 'inmundicia de las letrinas' en Galicia. Esta forma, como el port. ludro, parece, igual que mugre,
una regresión, por ejemplo, de *ludrento liíti1lenti1 o *ludroso (cfr. el port. lidroso 'mugriento').

MADRIZ

El ant. cast. madrís conserva el significado de m a trI ce
u 'órgano receptáculo del feto': «Aristología es yerua que se
pone a las mujeres paridas con que purgan la madrís&gt; (Alonso
de Palencia, Vocab. univ., fol. 31 v). En este sentido se usa en
Calilay Dimna: «Et quando viene la sazón del parto, apodera
Dios a la criatura en ll!_ madriz de su madre» (edic. Alemany,
pág. 46). Este origen tienen diversos términos geográficos, con
la significación original de 'cauce principal', ya acusada en el
medieval matrix 'alvcus' (Du Cange), como el Puente de Madrí (IIuétor, Granada), construído sobre el cauce principal.
Una forma arabizada de matrice 'alveus' es m'athricli 'cauce' ,
de una escritura mozárabe toledana de 1138 citada por Simo-

�qo

V ICIINTE GAll.cfA DE DIEGO

net (Glos., pág. 349), y el actual andaluz almatriclze 'acequia'.
El Diccionario de Autoridades recoge otra acepción de madriz,
«el sitio adonde anida la codorniz y donde está el erizo de la
·mar». La significación de matrix 'caput regionis, eclesia principalis' perduró también en el ant. madriz 'metrópolis', aducido por Nebrija. Del sentido de 'cauce' parece haberse formado Madrid de Cadereclzas (Cataracta) , escrito Madrid
por relación con la capital española, cuyo origen, si son fundadas las formas documentales, es distinto.

MALETA

'enfermedad'

Sólo el cat. malalt cita Meyer-Lübke, REWb, como representante español de m11.lehabitü. Creo un provenzalismo el
ant. malautía: «Como non era sana aún la malautía» (Alexandre, 212). Malato se encuentra en el Poema de las mocedades
del Cid: «En llegando a la orilla del vado estaua un peccador
de malato I a todos pediendo piedat que le pasassen el vado»
(Rivad., pág. 654). En Berceo aparece en Santo Domingo, 477 •
Ha sido forma vulgar que ha dejado abundantes ejemplos en
la toponimia menor, conservándose aún algunos, como el
ast. malatería, «casa destinada para los leprosos» (Rato, Vocabulario bable). Sin embargo, las formas comunes españolas
arrancan de *malaito, y las típicas castellanas son maleta Y
maletía. Como intermedio perdura el gal!. maleita 'calentura
terciana'. Maletía aparece en Califa y Dimna: «Et vi las maneras de los cuerpos, las cosas de las maletías e las ~aneras
del melezinamiento» (edic. Alemany, pág. 22). También se
halla en el Apolonio: «Buscáronle maestros que le fiziesen
metgía, 1 que sabrien de fisica toda la maestría, 1 mas non hi
fallaron ninguna maestría, 1 nin arte que pudiesse purgar la
maletía» (edic. ]\farden, pág. 24). Maleta e~ 'epidemia de las
personas y del ganado' en Salamanca (Lamano, Dial. vulgar
salm.) y en diversas provincias castellanas. El adj. maleto 'enfermo' es de Soria y de alguna otra región. Borao cita la frase

ETl~IOLOGÍAS ESPAÑOLAS

pasar maleta 'pas;ir mal rato', en que indudablemente se conserva el sentido de mfermedad, como en la frase castellana
pasar una enfermedad 'pasar mal rato', de disgusto, vergüenza, etc.

CHICOLEO

. Las ~oces iiScalra, iiScarliím y jocare no son patrimomales, sino formas medievales de origen cul~o. Iocalia fué
popularizada con el sentido de 'joyas o alhajas', especialmente
aplicada a los tesoros de las iglesias y a los regalos matrimonial~s. ~ste es el sentido del arag. jocalias 'joyas, alhajas' y
de ;ocalzar, «comprar las joyas a la novia» (Borao). Yocalias
ofrece en el antiguo aragonés también la forma clzocalias (Borao), y fué clzocallo y chucallo en el antiguo castellano ccn la
~igni~cación de 'zarcillo o pendiente' (Dice. Acad.). El verbo
;~ca,lzar ~om~ la significación de 'decir requiebros o galantenas, y ;oca/ta la de 'requiebro o galantería'. Comp. galantear,
de gala 'adorno'; piropear, de piropo 'granate o carbúnculo'; florear, de flor. J ocalia es clziculio 'piropo' en Estebanillo,
cap. V, y el verbo clzicoliar se conserva con esta pronunciación o más frecuentemente con la falsa pronunciación culta
chicolear, que ha producido el derivado chicoleo. 7ocaliar produjo también otra forma *chocolear, de donde la variante chocoleo de Correas (Vocab., l. d.). De iocarium 'sannio, scurra'
(Du Cange) derivan las formas castellanas chocarrear, chocarresco y clzocarrero. El primero es definido por el Diccionario
de Autoridades «bofonear, gastar el tiempo inútilmente hablando siempre de burla y chanza». Chocarrearse en Boscán
significa 'divertirse con alguno con burlas o bromas': «Tienen
personas bajas y de poco ser para chocarrearse con ellas algunos ratos» (El Cortesano, 44). Chocarrero es común a todas las
regiones con el significado de 'gracioso, bufón, dicharachero'.
No hay pruebas bastantes, pero podría pensarse si socarro de
Honduras 'burlón, gracioso' y socarrón de España podrían
referirse a este origen. De iocare (sin relación histórica con

�VICENTE GARCfa DE DIEGO

ETIMOLOGfAS l!Sl'AÑOLAS

el vulgar * iocare de la época latina) derivóse chocar con la
significación de 'bromear, divertir, jugar'. Chocante por 'bufón, gracioso o payaso' se encuentra en Valderrama: «Diciendo cosas que parecían desatinos, no mofaron de él ni burlaron
como si fuera chocante» (Ejercicios, I, cap. 9). «No han burladores tan grandes como este género de gente que son como
el otro chocante que hizo voto a Júpiter de darle la mitad de
todo cuanto se hallase» (lbíd., cap. 2). Chocar en Asturias significa 'jugar, divertirse' (Rato), y en Aragón 'agradar, gustar,
excitar la hilaridad' (Borao). El Diccionario de la Aca&lt;lemia
no incluye el significado de 'gustar una cosa, caer en gracia'~
pero este sentido es trivial en frases como «es una comida
ésa que no me enoca». Lo que ya es difícil puntualizar es
qué matices de significación deben ser referidas a este verbo
iocare y cuáles corresponden a chocar procedente de choc,
cloc (onomatopeya paralela a chac, clac y chap, clap).

aplica a las 'hojas nacientes de los cereales, como en el refrán
«Si llueve en febrero, tantas gotas de agua, tantas frondas de
centeno» (Lamano). De frondia.

143

FARNAR

El gall. farnar significa « fecundarse los cereales y las
uv~s por medio del polvillo de los estambres» (Valladares,
Dzcc. gal!., s. v.). Derivado suyo es /arna, «época y acto de
fecund~rse ciertas plantas, como el trigo, la vid, etc.» (lbíd.).
~l motivo de esta aplicación ha sido, lo mismo que en cerner,
cierne, la semejanza que tiene con la harina el polen que se
'desprende de las flores en la época de la fecundación. No
pue~e ~er considerado farnar como derivado románico por
la perdida de la vocal protónica, debiendo recurrirse a una
base ya latina, como en harnero farinarium .

GORGA
DEGREDO

La voz gurga penetró en el latín español, y de ella proceden el arag. gorga, «la olla o remolino que hace el agua»
(Borao), y el gall. golga, «garganta de tierra o estrechura de
monte» (Valladares).

FRONCIA

El gallego conserva /ronza .en la significación de «hoja de
planta, pero muy delgadita y larga; dícese casi exclusivamente
de las de retama» (Valladares). Tiene otras significaciones también, como la de 'ramita'. El Elucidario de Viterboo ofrece
fronra por 'ramujos'. En Salamanca,/roncia, con i epentética
dialectal, denota 'rama o fronda de la retama o baleo', como
se ve en el refrán «Si no llueve en febrero, ni buen plao, ni
buen centeno, ni buena fronda de baleo». Pero también se

La persistencia de decretu en el latín hablado de España
está asegurada por d gall. degredo, que fué conocido en el
antiguo castellano. En el Fuero Yuzgo se halla repetidas veces
(edic. de la Real Academia, I, pág. 1; IV, pág. 4; VII, pág. 8).
No es un texto éste suficientemente seguro para convencerse
del carácter castellano de tal palabra. Se halla ésta, sin embargo, también en la Conquista de Ultramar (edic. Rivad., páginas 616 y 640).
CUTIO

Sólo el cast. cuti,p es· referido por Meyer-Lübke, REWb,
a quottidie. El Diccionario de la Academia interpreta cutio
por 'trabajo material', fiado por la frase «día de cutio» por 'día

�144

VICENTE GARCfA. DE DIEGO
ETIMOLOGÍAS ESPAÑOLAS

de trabajo, día ordinario', y lo relaciona con cutir 'golpear,
combatir'. En Burgos (Quintanar, Neila, etc.) alternan las formas de wtio y de cutío 'diariamente'. El aragonés conoce cutio
'diario, constante' y cutiano cottidianüm de la misma significación, que era también de la Rioja (Berceo, Santo Domingo, 582). Cotiano es la forma del Ale:randre, 192. En Galicia
son triviales las expresiones de cote 'continuamente' (descote
en Voces gallegas, de Leite de Vasconcellos) y a cotie, a cotio,
de cotío, de cutío 'diariamente', que por su fijeza suelen escribirse decote y decotio, y aun admitir otras preposiciones, como
a decotío, de decotío. El verdadero sentido de 'trabajo diario',
y no de 'trabajo material', como interpreta el Diccionario de
la Academia, se descubre en el ast. cutío (Rato, s. v.). «Día de
cutio el de trabajar la gente, como son los días de entre se:
maria», en Covarrubias. Hoy en Salamanca de cutio significa
'de continuo, de fijo, no temporero' (Lamano, pág. 365). La
forma y acentuación del gal!. cotíe denuncia el clásico cotti~
die, así como cutio acusa la base inmediata cotlidiü m, mientras que otras formas parecen acusar un estado *cottld(i)e
*cotúdum.

BORDE

De bürdü 'bastardo' derivan en castellano el ant. bordo
'bastardo y silvestre' y el mod. bnrde de la misma significación. En Aragón hay borda 'niña expósita' (Costa); bardiza
'retoño, especialmente el del olivo' (Coll); rebordizo 'desmedrado, poco crecido' (lbíd.); rebordenco 'estéril, improductivo'
(Puyoles). Corresponden a éstos en Cataluña bord, bort 'bastardo, silvestre', bordench 'adulterado', bordejar 'bastardearse,
degenerar'. Ha sido también conservado por el vasco en la
forma borla 'bastardo, espurio', voz que vive también en Álava
en la forma borte, borta «el niño o la niña inclusera o expósita
qÚe se cría en la aldea» (Baráibar). Un compuesto es regoldano
'silvestre' (Dice. Acad.), deformación del ant. reboldano 'silvestre' (Mir, Rebusco de voces castizas, s. v.).

ANTIER

Del compuesto ante herr
d
es reducción de antea11er. Est/;eodce e_:! vulgar a~ttier, que no
,
._,.
ucc10n no era impo 'bl
as~ esta forma en los vocabularios dialectales se ex lic:1 e, y
«sincopa de antes de ayer» (Rato y Lamano) H p . como
antiguos· «O
¡¡·
· ay eJemplos
.
y una ga ma e antier un gallo» (Corbacho , .
na 119). Correas recoge 1a expresión vulgar «Fruta d~ phag1pan de ayer, carne de antier» (Vocab ., pag.
, 298) .
oy,

VENDIMIA

•
De España no se c1·tan mas
, d envados
.
d'
que el port. vendima
,
ven zmar y el cast. vendimia, vendimiar El gall
ve d'
d.'
·
ego conoce
n zn;;, ven zmar y vindima, vindimar. En Castilla (Burgos)
y en ragón (Jordana, Colee. de voces arag.) la forma v 1
usual es vendema
de,.
E
. .
u gar
·o d
. ( ' ven nar. n vendzmzar la e ha sido infleXl na a por za como la e d
et: n E
la inflexió (* uie .
e me zo¡. n gallego-portugués, a
* d." n) Ever. mza: &gt;vendimia) siguió 1a inversión de i
( ven zzma . n la región de ve de,.n
ra de i (*
de .
.
n
a una metátesis prematuven mia&gt;vendezma).
1
d
L d'
.
.
impt'd'6
I e oscurecimiento total
e e. a 1vergenc1a vendimiar vendeJ.nar descub

ley f, ét·
'
re una nueva
on ica castellana la alternar
. .
combin .
d
'
iva mi, un, que ofrecen otras
ac1ones e u~a consonante con yod, y que vemos en
ga_ller, como calomza, ant. gal!. cooima, frente al cast. vendimia. a e de la sílaba inicial que ofrecen todos esto .
s eJemplos, con excepción del all . d'
.
g .· vzn zma' es un caso de d'1s1m1
· ·1ac16n
co
•¡
. , m~ en cevz ' etc. La z inicial del gal!. vindima es dudoso
s1•1.·es la etimológica o bien una defiarmac1'6 n posterior, como
pz zsco por pelisco.
ESCORCAR

A la forma latina medieval excorticare (D C
rre
d I
u ange) cospon e e arag. escarear 'quitar la cáscara'. Mala
t
To110 VII.
men e son
10

�146 ,

VICENTE GARcfA DE DIEGO

referidas a excorticare las formas con e o ch, como el
h r 'levantar la corteza, desollar' (Borao), que pro~radg. escore¿ a cxrtice ya de corticeu. El aragonés ofrece
'
ce en, ya e u
una síncopa prematura frente al prov, escorgar.

FORANO

~
a' de foranu es voz viviente
Forano 'forastero, d e a uer
,
é ue exista
é
n el lenguaje de la germania. No s q
en aragon s Y e
. «Essa primera cassa
. . pero fué usada por Berceo.
. .
en 1a R IOJ3,
d
nt cnstiaque estaua forana I significa la eglbi~1é·a que els r:r::cho con la
. 89) Se halla tam i n en e L-•
na» (Sacrzificzo,
.
. '. Rú tico aldeano, ombre
significación de 'palurdo, r~sbco . « 1 s d a ser tal como
1
uso de gentileza non e ayu a
foran~ ..Í, e( ~on 2o6) V ese también en la Estoria de los quatro
el cuna » pag.
.
e forano e de las plac;;as, e
dotares. «Scriues este ser mong
'
d .
al
traedo; de nueuas, e andador, e tan solamente para ez1r m

detrás» (pág. 99).
HURAÑO

.
- «la tabla que se
Refiero a *foraneu
el salm. fiorano,
d saca
fi
.
la corteza del árbol» (Lamano): es la tabla e uede Junto a
t llana plana en la parte interior, pero
ra, como la costera cas e
'
1
t .
El sentido de
1 de corteza en a ex enor.
convexa y con a goAl so de Palencia: «Externum, alienum,
,r
t ro' vese en on
d
.
ssí son diferentes; que externus e
ioras e
extraneum y extranum ª.
I v El actual huraño 'miforaña gente» (Vocab. unzv., fol. I 9 ).
h
~o en Juan
.
bl ' rene la forma oran
sántropo, solitario, mtrata e i h ~a ser I quered salyr al
_
,
Ruiz· «Senora
non qu erades tan oran
. 917) El
.d a que vos Dºios fizo nasr-er»
(edic.
Ducamm,
.d
.,,
N
mun
o
d
b
El
Cartuxano.
«
o
te
e.
•d
~ rma
escu re
·
mismo senti o y o - . habla ues tienes razón y loquela»
muestres atanto horano. 1
' pd
t del hábito traba, 1
.
. d
, 396) «Y luego e1can o
(ed1c. R1va ., pag.
·
_ I a su compañero; que muesasí como suele hacer el compano

IITIMOLOGfAS ESPAÑOLAS

147

tra horaño I su rostro, temiendo la cosa que grava I muchas
vegadas la vida con daño» (pág. 404). Como es sabido, Baist
propuso en ZRPh, VII, pág. II8, para hurar"io 'intratable' un
supuesto *foraneií· (de foranií) 'forastero', etimología que
Meyer-Lübke, REWb, 3428, considera incierta. La evolución
fonética supuesta por Baist, o&gt; u ante r, no es admisible.
Horaño pasó a huraño por etimología popular. Del sentido
original de 'externo, forastero' que vemos en foraño pasó al
de 'hombre inurbano', que hemos visto ya en su gemelo Jarano, y de aquí al de 'hombre que no tiene trato'. En este significado se sintió la casual proximidad de forma y de sentido
de hurón, y se produjo huraño, relacionándose de tal modo
ambas palabras, que hurón llegó a aplicarse al hombre huraño
o intratable.
ERECHO

«Brecha llaman en España a las emiendas que los homes
han de rescebir por los daños que resciben en las guerras: et
tomó este nombre de una palabra a que dicen en latín erigere, que quiere tapto dezir como levantar la cosa que cayó»
(Partidas, part. II, vol. II, pág. 268, edié:. de la Real Academia). Con este sentido de 'indemnización de guerra' se repite
en diversos lugares. Hállase también erechar 'indemnizar' :
«Otrosí las armas et el cauallo del que cativaren o mataren
los enemigos, si se perdiere allí do lo mataren o cativaren,
deuéngelo otrosí erechar los de la caualgada a él e a sus herederos» (vol. II, pág. 271). En Berceo erecho conserva la significación participial de erectu: «A las horas o rezos de la gloriosa siempre estaba erecho» (Mil., 284). Lo mismo ocurre con
el ant. gall. ereito, convertido por influencia de erguer en ergueito.
BARBAQUEJO

Del compuesto barba capsu procede barbaquejo, «cadenilla que se pone a las acémilas debajo del hocico para llevar-

�VICBNTB G.A.RcfA DB DIBGO
BTIMOLOGÍAS BSP.A.ÑOLAS

las enfrenadas»: « Ven aquí puntualmente el freno y barbaquejo de los trabajos que Dios da ... que al más indómito y
cerril le trae domeñado y rendido» (Tomás Ramón, Puntos, II,
dom. I I, § 2). Las variantes más usuales· sop barbiquejo, barboquejo y barbuquejo, y la significación más frecuente, la de
«cinta con que se sujeta por debajo de la barba el sombrero».
Falta la última forma en el Diccionario de la Academia, en el
cual, en cambio, se consigna barbicacho. No creo que deba
verse en esta forma una nueva evolución fonética ps &gt; ch, sino
una confusión con el sufijo -acho cuando j tenía un sonido
paladial. El intermedio probable sería * barbicajo, sin inflexión
de la vocal, como en caja frente al gall. queijo, y como en ta-

jugo frente a tejugo.

Gal!.

PREGA

d Lal{orma pecüs perduró en el latín occidental de España
y · e úe a procede el port. peuo.
De pecxu r «x no se ha citado
.
&gt;
O
~mgl n ~epresentante español; pero a esta forma hay que refe
~~ e. ga 1._Prega 'cada pieza o cabeza de ganado vacuno' E~
icc10nano
.
d 1
. de Valladares no conoce más fiorma que emprega, e a misma_ significación. La vocal acentuada es abierta
conforme
a la etimología. Em"reuo
d'
r O 'cabeza d e ganad o vacuno',
pu iera ser deformación genérica de em"
, bien
.
rrega,. pero mas
parece un cruce de emprega y pego.

CERNAJA

De cernicülü, que además de la idea de 'cribo' tomó la
significación de 'coronilla o vértice' y, a juzgar por derivados
como el ital. cernecchio, la de 'rizo y mechón de pelo', procede
además del cast. cerneja 'mechón de pelo de las caballerías'
y del port. cerne/ha, el salm. cernaja, «especie de fleco, terminado en borlitas, que se pone a los ·bueyes en el testuz a
guisa de adorno y a la vez para espantar con el movimiento
de las borlitas a las moscas» (Lamano).

Gal!.

MERLIAO

La concordancia de diversas formas romá.nicas indica
no se trata de derivaciones secundarias de merv IV • que
la derivación
¡ f
E
u u, sino que
es a ma. 1 gal!. me!riao, merliao 'mirlo de agua'
es paralelo del fr. merlan y del ita!. merlano. No es prooable
que sea esta
. forma un galicismo' y desde Iuego h ay que rechazar e~te ongen para el gal!. merJiao.
VICENTE GARCÍA DE DIEGO.

MOLIGAR

De* mol!Icare deriva el gal!. moligar 'esponjar, ahuecar,
mullir'. Amolegar •abollar' corresponde al port. amolgar, de
la misma significación. En Asturias mzdgar significa 'enojar,
molestar' (Rato). No se comprende bien en Salamanca amullicar 'mullir, remover el estiércol', dado su uso vulgar, así
como mullicar 'cavar o ahuecar la tierra' (Lamano). Deformación de esta palabra es en Aragón amallancar, «escardar, quitar malas hierbas de los campos y dar a la vez una ligera cava
al suelo» (Coll).

�DOCTRINA FONÉTICA DE JUAN PABLO BONE'.'1'

DOCTRINA FONÉTICA
DE JUAN PABLO BONET
(1620)

•

El aragonés Juan Pablo Bonet, autor del primer libro conocido sobre el arte de enseñar a hablar a los mudos 1, hizo
sobre la pronunciación española observaciones más directas,
más perspicaces y, en general, menos influídas por prejuicios
gramaticales que las que ordinariamente se hallan en los tratadistas de su tiempo. Su libro, famoso en todo el mundo entre
los maestros de sordomudos, no ha sido aún bastante aprovechado por los filólogos 2 , y en este sentido no será inútil dar
en estas páginas un resumen de su doctrina fonética, al mismo
tiempo que, con ocasión de cumplirse en el presente año el
tercer centenario de la publicación de dicho libro, hacemos
a su autor el modesto homenaje de este trabajo, cuyo principal objeto es poner de relieve el ingenio y la destreza con
que Bon.et, completando la insigne empresa del benedictino

1 Reductión de las letras y arte para enseñar a aólar los mudos, por
Juan Pablo Bonet, barletserbant de Su Magestad, entretenido cerca la
persona del capitán general de la artillería de España y secretario del
condestable de Castilla. En Madrid, por Francisco Abarca de Angulo,

1620, 4.º, XXIV-314 págs.
~ R. J. Cuervo, por ejemplo, no lo utilizó en sus Disquisiciones soore antigua ortografía y pronunciación castelJanas. (Rev11e Hispanique, 11,
1895, 1-69, y V, 1898, 273 y sigs.) R. Lenz había citado ya, sin embargo, a Bonet, llamándole e Veteran der Lautphysiologie•, en sus Chilenisclte Studien. (Phonetische Studim, Marburgo, 1892, VI, 20.)

Fr. Pedro Ponce, ganó para España el mérito de una invención tan noble, tan piadosa y tan extraordinaria 1.
Lo_s gramáticos latinos consideraban en las letras, como
es sabido, tres elementos distintos: nomen, figura y potestas . Este último elemento era para unos el valor prosódico de
las le~ras, para otros su pronunciación y para otros su clase 0
especie: vocal, semivocal o muda 2 • Nuestros tratadistas antiguos, al apli~ar esta doctrina al castellano siguieron principalmente la pnmera de dichas opiniones, entendiendo por po testas el valor prosódico de las letras, pero expresándose, en
general, s~~re este punto, de una manera vaga e imprecisa.
Para NebnJa, por ejemplo, dicho elemento era la «fuerza 0
voz» ~e las letras 3 ; para Juan de Robles, el «oficio, propiedad
y sonido» de las mismas 4, y para Villalón, su «poder, fuerza
y _v~lor»; pero sin que esto, al parecer, fuese para Villalón cosa
distinta de la pronunciación misma de cada letra&amp;. Bonet dió
a este propósito una opinión clara y precisa, diciendo que por
potestas debía entenderse el poder de cada letra para «re_presentar y significar virtualmente la respiracióñ a quien sirve
de señal», pág. 34.
La letra, decía Bonet, se hizo para el serv1c10 de la voz.
Cada letra es una señal, nota o lineatura que sirve para representar un determinado sonido del lenguaje. El valor prosódico de cada letra ha de ser constante y no ha de ser mayor
1

Un resumen de noticias sobre este asunto puede verse en E BE
JARANO, L'Esj&gt;agne et les sourds-muets, Madrid, 1905. La Escuela de.Sor:
~omudos de Barcelona, enlazando la fecha en que Bonet publicó su
libro, 1620, con la de 15201 en que nació Ponce, y con la del año actual
prepara la publicación de a lgunos trabajos como homenaje a ambo~
maestros.
2 Cn. LA:IIBERT, La grammaire latine selon les grammairiens latins
du IV• et du V• siecle, Dijon, 1908, págs. 13 y 14.
• 3 ANTONIO DE NRBRJJA, Gramática castellana, Salamanca, 1492, folios 3 y 4; Ortografía, Alcalá, 1517, fol. 6.
' JUAN DE ROBLES, Cartilla menor para enseñar a leer, Alcalá, 1565,
fols. A, 7, 8.
5
CR1sTÓBAL DE V1LLALÓN, Gramática castellana, Amberes, 1558.
(Bibl. Viñaza, col. 1111.)

•

�T. NAVARRO TOMÁS

ni menor que el de la articulación representada por esa misma
letra: «Assf no es otra cosa el escrivir que juntar tantas y tan
diferentes letras quantos y quan diferentes era necessario que
fuessen los sonidos de las respiraciones de que se avía de formar y componer la palabra que se quiere pronunciar, y guardando el orden dicho de que cada letra sea la propia que
representa la respiración a quien se le dió por retrato.» Página 9. De este modo Bonet, como unos años antes Mateo
Alemán 1 y como poco después el maestro Correas 2 , contribuyó con su esfuerzo a que en los primeros años del siglo XVII
reapareciesen con nuevo impulso entre los eruditos los principios fundamentales de la doctrina ortográfica que con tanto
interés y con tan pocos resultados había stdo defendida un
siglo antes por Antonio de Nebrija.
En cuanto a los nombres de las letras, había en el uso
corriente, en tiempos de Bonet, una completa confusión. Las
consonantes f, l, m, n, s, por ejemplo, junto a sus nombres
actuales solían también recibir los de fe, le, me, ne, se y ef, el,
em, en, es; la g era lla~ada ge, gi y ga; la h, ha y lie; la j,
j larga, j consonante, jota, ja y j e; la ñ, eñe, ñe, n doble y n tilde;
la v, que aún hoy recibe diversos nombres (uve, ve, ve baja,
ve de corazón), era llamada u consonante, u cerrada y ve; la x,
equis, eques y xe, habiendo sido propuestos, además, los nombres exis, exe y equix; lay,y griega, ypsilon,ya y ye; la z, zeda,
zeta y ze 3 • Una gran parte del libro de Bonet, la parte comprendida bajo el título de Reducción de las letras, va dedicada principalmente a demostrar que todos estos nombres, así
como los de las demás consonantes, eran igualmente impropios e inadecuados para la enseñanza práctica del idioma.
1 MATEO ALEMÁN, Ortografía castellana, Méjico, 1609.
2 GoNzALO CoaRBAs, Arte grande de la lengua castellana compuest&lt;&gt;
en I6Z6, Madrid, 1903.
3 Las formas citadas se encuentran principalmente en ANDRÉS
FLÓREZ, Cartilla para ensáiar a leer a los niños, Valladolid, 1552, folio L, v , v; en JuAN Lópaz na Vausco, O1·tograj{a castellana, Burgos,
1582, 17; en MATEO ALalllÁN, Ortografía, fol. 43, y en el mismo BoNET,
Reducción, 41.

DOCTRINA FOllhTICA

DE

JUAN PABLO BONET

153

El nombre de cada letra, según Bonet, debiera consistir
estrictamente en el fonema resultante de la mera emisión del
sonido por esa misma letra representado. En prueba de la
eficacia de esta manera de nombrar las letras señalaba las
vocales, cuyas denominaciones tienen tal virtud que en una
palabra como, por ejemplo, oía, basta decir sucesivamente el
nombre de los ca~acteres que la forman para que resulte leída
la palabra (págs. 53 y 54). Si los nombres de las consonantes
fuesen simples y significativos como los de las vocales, aprender los nombres de las letras sería sencillamente aprender a
leer. Era, pues, para Bonet un grave error emplear en tales
nombres elementos superfluos que sólo sirven cle embarazo y
rodeo en la enseñanza, dando lugar a que un niño que haya
llegado a aprender el alfabeto necesite aún nuevas y repetidas
advertencias para que ante formas como fin, dos, etc., sepa
eliminar la parte muda e inútil del nombre de cada letra y no
lea efeime, deoese, etc.: «Un tiempo gastan los muchachos en
saber los nombres y otro en saber no aprovecharse dellos, y
no les es menos dificultoso lo uno que lo otro.» Pág. 55.
Nebrija, refiriéndose en particular a los nombres compuestos, como f cerilla, j luenga, n tilde, etc., había indicado repetidamente en su Ortografía, cap. II, la conveniencia de que
cada letra llevase por nombre su propio sonido; pero el que
más claramente había expresado la idea de la denominación
fonética en el sentido en que después vino a desarrollarla
Bonet, fué Mateo Alemán :
«Si fuese capaz el niño de responderme, i le preguntase cuál sea la
duda que se le representa en los principios al juntar de las letras, me
diria: -Señor, si como cada una de las vocales, que habla por sí sola,
por ser puras i simples, no compuestas ni mescladas con otras como
lo están con ellas las consonantes, fuesen todas de aquella naturaleza,
que hablasen corno suenan, sin duda no me sería tan áspero ni azedo;
porque para mi, que no se me ofrecen los inconvenientes que a los
que saben, más fácil me serla juntar estas dos letras, ai, oi, que no
estotras dos, rd; porque si cada una déstas está compuesta de otras
dos i de tres, no sé cuál dellas me tiene de servir en la necesidad.
I mayor dificultad se me ofrece cuando tienen a cuatro i a cinco letras,
porque se dobla la confusión; salvo si para dezir erede, o e le de o/Jede-

�•
T. NAVARRO TOMÁS

DOCTRINA F'JNtTICA DB JUAN PABLO BONBT

cer, lo diría bien con las dos dichas en esta manera: rd, o ldobdcr, que
siendo así todo se me haría mar de leche i navegaría por él a viento
en popa, pues conocido el nombre de las letras diría lo que suena sin
andar a el adevinar con algunas compuestas de muchas, como la/, l,
m, n, !t. I es lo peor que ai otra que no tiene toda ella la que me mandan pronunciar, como es la x, en que pierdo la paciencia, pues no le
hallo amarra de donde azirme - . Por cierto que si se considerase lo
que responde, no es tan a lo niño como parece, que aun muchos mui
-0mbres dirían lo mismo, i pedirles otra cosa sería hazerles agravio.•
( ~IATEO AtBMÁN, Ortograft'a castellana, fol. 9.)

en lo final de la pronunciación, no se tenga por escrúpulo
considerable», pág. 66.
La aplicación de estos principios al análisis de cada letra
y la necesidad de determinar prácticamente la posición que
el mudo había de dar a los órganos del lenguaje para producir
cada sonido_, obligaron a Bonet a poner por sí mismo en el
estudio de las articulaciones castellanas un esfuerzo muy superior al que hasta entonces Je habían dedicado nuestros gramáticos y ortografistas. Adviértese además, que al recoger la
enseñanza de los que le habían precedido, en cuanto a indicaciones generales de pronunciación, Bonet tuvo más en cuenta
a los autores latinos que a los españoles, por lo cual su testimonio, en aquello que se refiere a las particularidades de la
pronunciación castellana de su tiempo, demuestra claramente
no ser continuación de las fórmulas más o menos convencionales que entre nosotros venían repitiéndose, sino, en general,
resultado directo de sus propias observaciones.
Utilizó principalmente, citándola a cada paso en la forma
Grammat. antiq., la colección de gramáticos latinos publicada
por Putsch en 16o5 1, y entre los textos comprendidos en este
repertorio, sirvióse, en especial, del Ars grammatica de Mario
Victorioo (Putsch, vol. II, cols. 2449-2622). Aprovechó también en algunos casos las Etimologías de San Isidoro y el tratado De _recta pronunciatione de Justo Lipsio 2, En los capítulos dedicados a la invención de las letras y a los orígenes
del alfabeto latino sus citas se extienden a Herodoto, Aristóteles, Josefa, Plinio, San Agustín, etc. Entre los gramáticos
españoles hizo mención del Brocense, Simón Abril, Aldrete y
Covarrubias, y más frecuentemente de Nebrija; pero sin referirse a ellos más que con ocasión de algunas cuestiones orto-

1 54

Bonet señaló, sobre todo, el inconveniente de los nombres
tradicionales de las consonantes en relación con la enseñanza
de la palabra a los sordomudos, y haciendo notar el gran
perjuicio que de tal inconveniente resultaba, estableció, como
principio fundamental de su doctrina, la necesidad de reducir dichos nombres a sus elementos simples y esenciales, lo
cual, por otra parte, no era, a su juicio, sino restablecer las
primitivas denominaciones que tales letras debieron tener.
La manera de hacer dicha reducción la explica Bonet de este
modo:
«Haremos la demostración en la/, que es su nombre escrivible efe,
a la qua! se le quitará en el sonido del nombre, corno en las letras que
le componen, la vocal con quien consuena dos vezes; y assí, borrándole la primera, 'fe, y dexándole la postrera, pronunciar~se fe, Y si
por el contrariQ, ef, de manera que ambas ee se le han quitado, cada
vez la suya y bien distintamente; aora lo que se ha hecho en dos ve~es
se ha de hazer en vna, que es borrárselas ambas, './', y aquel somdo
que queda, sin pronunciar e antes ni después, será el nombre desta
letra f.• Pág. 64.

No se le ocultaba a Bonet, sin embargo, la dificultad de
reducir por este procedimiento los nombres de ciertas consonantes, como, por ejemplo, la p, • porque aquella parte de respiración que ha sobrado, acabada de servir en la for~ación
de la letra, es bastante materia para formar en su salida un
sonido que, aunque tenue, ·sea parecido al de alguna V&lt;?cal»,
pág. 66; pero explicada convenientemente esta circunstancia,
decía, por último, «que quando la pronunciación de la letra
no fuere de todo punto despegada del sonido de alguna vocal

1 55

1 Grammaticae latinae autores antiqui. Opera et studio H. Putscbii.
Haooviae. Typis Wechelianis, apud Claudium Marnium et baeredes.
MDCV. Dos vols., 2804 cols., más los índices.
2 JusTo L1Ps10, De ,·ecta pronunciatione latinae linguae dialogus. Antuerpiae. Ex officina Plantiniana, apud Joannem Moretum. MDXCIX.
Da en los apéndices los textos de Marciano Capella, Terenciano Mauro
y Victorino Afro sobre pronunciación latina.

�DOCTRINA FOllhTICA P&amp; JUAN PABLO BON&amp;T

15 7

T. NAVARRO TOMÁS

gráficas. A Juan de Miranda y a Ambrosio de Salazar los citó
en una observación sobre el uso del artículo; pero tampoco
parece haberlos tenido en cuenta por lo que se refiere a la
descripción de los sonidos.
.
En dos partes de su libro trató Bonet de los somdos españoles; la parte más culta y erudita corresponde al tratado de
Reducción de las letras; la más práctica y original, al Arte de
enseíiar a los mudos; pero así en una como en otra abundan
las observaciones nuevas e interesantes. Servíase de una lengua
de cuero para demostrar en la mano la posición y movimientos de la lengua en determinadas articulaciones; enseña_ba a
medir el mayor O menor alcance e intensidad de la corriente
espiratoria empleada en ciertos sonidos, colocando 1~ p_alma
de la mano a distintas distancias delante de la boca; indicaba
la manera de sugerir por la presión de los dedos el esfuerzo
con que los labios habían de apretarse en las _articulaciones
bilablales; representaba el movimiento vibratorio de la punta
de la lengua en la pronunciación de la rr v~liéndose. d: una
lengua de papel flexible, por no préslarse a dicho mov1m1ento
la de cuero· recomendaba en ciertos casos que el maestro colocase con ~us dedos la misma lengua del mudo en la posición
conveniente, y dando siempre a la observación directa 1~ ~ayor importancia, decía que la enseñanza de la pronunc1ac1ón
se había de hacer en un Jugar muy claro, a fin de que el mudo
viese de Ja manera más completa posible, la disposición de
la bo~a del maestro en la formación de cada sonido.
Tuvo Bonet un concepto de la articulación casi tan pleno
y complejo como el que enseña la fonética mode~na, y as! sus
descripciones, en vez de reducirse, como ha s1d~ ~omente
durante tanto tiempo, a señalar únicamente la pos1c1ón de la
lengua O de los labios, tienden en general a considerar cada
sonido como producto de la colaboración de todos los órganos articuladores 1 • La descripción de la n, por ejemplo, que
1 Comparaba Bonet el sonido articulado con un acorde de guitarra,
siendo en éste la posición de los dedos sobre el mástil lo que en aquél
la posición de los órganos en la cavidad bucal (pág. 127).

en las gramáticas y ortografias de los siglos xvr y XVII suele
aparecer sin más detalle que el que se refiere a la elevación
de la punta de la lengua contra el paladar, presenta en Bonet
la forma siguiente: «Esta letra ,z se forma hiriendo la lengua
en el paladar, buelta la punta para dentro, rebombando también la boca, aunque no cerrada, y saliendo por las narizes la
respiración, ni más abierta de quanto estén dientes y labios
despegados.» Pág. 93. Hablando de la f, además de decir
que consiste en «una respiración que suena fuera de la boca
y se forma saliendo apremiada y estando los dientes superiores sobre el labio inferior, , añade que «la figura de la boca
es estar el labio de arriba algo salido y sobre el de abaxo los
dientes», «y la lengua se está queda», págs. 84 y 140. En la
pronunciación de la e y de lag (k, g), aparte de la colocación
de la lengua, indica también la posición de las mandíbulas
(págs. 85 y 86); y en la articulación de las vocales, sobre todo,
considera juntamente la posición de la lengua, la de los labios,
y aun a veces la de los dientes, tanto por lo que se refiere a
las vocales labiovelares como a las de la serie palatal.
Respecto a la explicación de la voz, Bonet no ofrece ninguna novedad, limitándose a repetir, de un lado, tomándola de
San Isidoro, la definición corriente entre los gramáticos de la
baja latinidad: «la voz es ayre que, expelido, se siente y oye
cuanto él es» 1; y de otro lado, una definición del Dr. Sánchez
Valdés, que decía: «la voz es un sutil golpe de ayre formado
por el cabo de la lengua» (Bonet, 38), definición que, aparte
de no expresar justamente la doctrina del mismo Sánchez V aldés, resulta muy inferior a las definiciones que mucho tiempo
antes Alonso de Palencia y Antonio de Nebrija habían divulgado entre nosotros 2 •
1 cVox est aer ictus sensibilis auditu quantum in ipso est.• (SA11
Ismoao, Etlzymologiae, lib. 1, cap. XXVII de la edición de 1472.) Compárese LAlllBBRT, La grammaire latine, etc., pig. 13.
2 cLa boz es retiente del ayre que se pronuncia por la lengua desde
las partes de la garganta del animal, que son las arterias.&gt; (A. oa PALBNCIA, UniDersal vocabulario, Sevilla, 14901 s. v. vox.) e Ni la boz es otra
cosa sino el aire que respiramos espessado en los pulmones e herido

�T. NAVARRO TOMÁS

DOCTRINA FON'-TICA DE JUAN PABLO BONKT

El pasaje de Bonet en que más parecía haber puesto éste
de su parte en cuanto a la explicación de la voz, es el siguiente:

sobre esta materia otras observaciones de importancia no aprovechadas por Bonet.
A pesar de lo dicho por Sánchez Valdés y otros, Bonet
no llegó a dar una explicación bastante clara de la localización
de los órganos fonadores. De la vocal e y de la consonante g
(ga, go, gu) decía que sonaban en la garganta (págs. 83 y 85)_;
pero esta circunstancia, expresada únicamente con relación a
dichos sonidos, se presta a distintas interpretaciones, así como
también lo que decía de enseñar a hablar a los mudos sin necesidad de emplear violentas voces «ni atormentarles la garganta», pág. 3 del prólogo. Según S. Monaci, recomendaba Bonet
que el sordomud? no se limitas.e a observar la pronunciación
del maestro, sino que con el tacto asociado a la vista se le
hiciesen notar las diferencias de los sonidos y las vibraciones
producidas por la glotis 1 . Debo, por mi parte, decir que no
he logrado hallar en el libro de Bonet la advertencia a que
en este caso se refiere el Sr. Monaci.
Lo que en Bonet llama particularmente la atención es la
perspicacia con que supo distinguir la sonoridad vocálica como
elemento característico de determinadas articulaciones, siendo ,
que yo sepa, en la abundante serie de nuestros gramáticos, el
primero que de una manera metódica enseñó a notar la diferencia de timbre que existe entre los sonidos, según sean sordos o sonoros. Antes ele él, los casos en que dicha sonoridad
aparece directamente aludida son raros y esporádicos. Para
Bonet, la sonoridad vocálica es una resonancia o rumor sutil
que se manifi.esta en la pronunciación de ciertas letras y que
produce una especie de eco en los oídos y en toda la cabeza.
Esta resonancia, este «modo de rebumbar sutil », lo advierte
Bonet, ante todo en la _pronunciación de las vocales (pág. 70 ).
De la d dice, después de indicar la posición de la lengua, «que
haze cierta especie de eco en toda la cabe&lt;;;a», pág. 81; y más
adelante, comparando lady la t, añade que ambas se diferen-

«La voz es un golpe sutil de ayre, formado las más vezes por diferentes movimientos de la lengua; y ésta consta de muchos nervios;
que para esto son necessarios diversos instrumentos, como el pulmón,
las arterias, la garganta, la campanilla, la boca, los dientes, los labios
y la lengua; y que destas cosas unas sirven de receptivos de la voz,
como el pulmón con sus canales; otras son ordinativas, como las arte•
rias que la hermosean, y las del pulmón, que son condutivas y la echan
fuera., Págs. 119-120.

Pero este pasaje, aunque Bonet, faltando a su costumbre,
omitió aquí la cita de sus fuentes, no es sino una copia casi
literal del citado Sánchez Valdés, quien además, como puede
verse ·por el trozo que transcribo en la adjunta nota 1, hizo
después en el áspera arteria que llaman gargauero (sic), e de allt CO•
meneada a determinarse por la campanilla, lengua, paladar, dientes z:
bezos., (NBBRIJA, Gramdtica, fol. 6 v.)
.
1 «La concavidad de la garganta donde entra el ayre tiene un cuerpo hecho a manera de.lengua, y es el primero instrumento de la boz,
el qua! está cercado, porque si estuviesse abierto se saldría el ayre
y no se podría formar la boz... Está [la garganta) compuesta de dos
caminos, el uno para atraer el ayre y para ayudar al resuello, y el
otro para recebir la vianda y embialla al estómago. Estos dos caminos
están divididos por una sutil tela y cobertura que se dize epiglotis,
la qual ygualmente cubre entrambas vías; y quando tragamos la vianda, esta cobertura cierra la vía por donde resollamos y abre el tragadero, y quando resollamos cubre el tragadero y abre el guargero (sic)
por donde resollamos Y. formamos la boz. Por lo qua! han de saber
que la boz es un muy sutil golpe de ayre formado por el cabo de la
lengua; y que la boz tiene muchos instrumentos que le son necessarios, como son el pulmón, las arterias y por donde se trae el ayre, la
campanilla, la garganta, la boca y los dientes, los labios y la lengua.
Destos instrumentos los unos son receptivos de la boz, assí como e)
pulmón con sus canales; otros son ordenativos, como las arterias, la&amp;
quales hazen la boz hermosa; otros son conductivos, que la traen fuera
del cuerpo, como son las arterias del pulmón, que son como flautas y
echan fuera la boz, las quales si son bien dispuestas, causan buena
boz, y si mal dispuestas y ásperas, causan fría boz., (JuAN SÁNCHKZ VALDás DE LA PLATA, Corónica y historia general del hombre, Madrid, Lui&amp;
Sánchez, 1598, fol. 106.)

1

1 59

Riduzione del/e lettere ai loro elemente primitivi e arte d' insegnare-

a parlare ai muti di Giovan Paolo Bonet. Versione dell' Arcidiacono
Dott. Silvio Monaci. Siena, S. Bernardino, 1912, pág. xxxvm.

�160

T. NAVARRO TOMÁS
DOCTRINA FONÉTICA DE JUAN PABLO BUNIH

cían entre sí «en que estando la lengua en un mismo lugar, .
la d suena dentro de la boca», mientras que la t, por el contrario, suena fuera, pues «se despega la lengua del lug~r en
que eslava y sale la respiración con violencia interrumpiendo
dientes y labios», págs. 101-102. El sonido de lag, con las
vocales a, o, u «es gutural, suena en la garganta... y c~r.responde al eco en los oydos», pág. 85; con las vocales e, z tiene
su articulación en otro lugar y se pronuncia «sin que en los
oydos fesuene, antes procura salir la respiración fuera, como
sale», pág. 86. La m «rebomba en el cóncavo de la boca, estando ella cerrada y pegados los labios», pág. 91; Y la n «rebomba también en la boca, como la m», pág. 93 . Alguna vez,
como en las consonantes !, r, preocupado probablemente con
la descripción de otras circunstancias, omitió Bonet la indic~_ción d~ la sonoridad; pero su criterio sobre este punto debió
s~r tan· seguro que en ningún caso incurrió en_ la co~fusión
. de atribuir tal «rebombamiento, eco o resonancia» a ninguna
consonante de la cual pueda decirse que fuese sorda.
Las formas 'sonorosa' y 'sonorosidad', muy usadas por Bonet no tienen en su libro una significación clara y precisa, si
bie~ en la mayor parte de los casos parecen referirse a la perceptibilidad de los sonidos, y no, como a ~ri~,era vista pu?iera
creerse a la sonoridad vocálica. La 'resp1rac1on sonorosa , según Bo~et, es como la materia prima de toda articulación. L_os
sonidos del lenguaje no son más que el resultado de las distintas «diferencias y posturas que se ha de considerar haze la
boca, variándolas con la lengua, dientes y labio~, en la formación de la respiración sonorosa», pág. 7. La palabra hablada
se forma de diferentes respiraciones sonorosas (pág. 8). Lavocal a es una respiración clara y sonorosa, y la consonante b
es una respiración menos fuerte y no tan sonorosa como l_a a
(pág. 9). La h se forma «con sólo expeler una respira;ión muy
tenue, que no ha de ser sonorpsa como para l~s &lt;lemas let:as»
pág. 141. La correspondencia entr~ 'sonoroso y 'pe~ceptible,
en la acepción fonética de esta última palabra, seria, en fin,
perfecta si Bonet mismo, al lado de las citas anteriores Y en
evidente contradicción con lo que de ellas se deduce, no hu,

1

..

biese dicho también que la p no se forma de respiración sonorosa (pág. 143), y que, en general, las consonantes no son
propiamenh! respiraciones sonorosas (pág. 87).
Bonet no explicaba la diferencia entre vocales y consonantes diciendo, como aun suele decirse, que las vocales suenan
por sí mismas, mientras que las consonantes «no pueden
sonar ni manifestar la voz que tienen si no se juntan con alguna vocal» 1; explicación claramente incompatjble col\ la doctrina de Bonet sobre la denominación de las letras. La razón
de dicha diferenc:a la indicaba Bonet justamente diciendo que
las vocales son articulaciones en cuya formación el 'espíritu
respirativo' sale libre y sin impedimento, siendo las consonantes, por el contrario, articulaciones en que la salida de
dicho espíritu se halla impedida o estorbada por la lengua o
por los labios en algún punto de la boca (pág. 87) 2.
El alfabeto castellano establecido por Nebrija y, aparte de
lo que se refiere a la sustitución de la q por la c, seguido de
un modo general por la mayor parte de nuestros gramáticos
de los siglos XVI y xvu, era, como es sabido , a, b, c, ,..,
r: ch d
, '
e, J, g, h, i, j, l, ll,-m, n, ñ, o, p, r, s, t, u, v, z, z 8• Bonet procuró reducir la serie de estos sonidos sacrificando conscientemente ciertos matices y diferencias de la pronunciación ante
la necesidad de acomodar la materia a las especiales exigencias de una enseñanza en que prácticamente no era posible
aspirar a una absoluta perfección. El sonido de la f lo consideraba representado en cierto modo por la misma z, y el de
la ñ por la n; pero sin dejar de notar, por otra parte, las diferencias que entre unos y otros existían. No hizo observación
ninguna respecto a las consonantes ll, rr, v, comprendiéndose
que, del mismo modo que a las anteriores, debía considerarlas
representadas por sus correspondientes l, r, b. Respecto a la ch,
1

LóPEz DB VELAsco, Ortografía castellana, pág. 19.
Esta idea había sido también indicada por Vanegas, el cual había
dicho: «El son ido de la vocal resulta del flexo puro que haze la boca,
sin que la lengua se junte con dientes, labios o paladar.&gt; ( Tractado de
ortltographía y acentos, Toledo, 1531, fol. 9.)
3
NEBRIJA, Gramdtica, fol. 11 r,; Ortografía, fol. 6.
TOMO VII.
2

JUAN

11

�•
162

T.

NAVAllllO

TOMÁS

DOCTRINA FON!TICA DK JUAN PABLO BONKT

trató de ella hablando de la h; pero no llegó a considerarla
como un sonido simple. Su alfabeto era, en suma, a, b, e, d,
e, f, g, h, i, l, m, n, o, p, q, r, s, t, u, z, y, z (pág. 4).
En la pronunciación de las vocales, Bonet, según queda
indicado, con un claro sentido de la articulación de estos sonidos, consideró junta~ente la acción de la lengua y de los labios.
Respecto a estos últimos, sus indicaciones son claras, justas y
minuciqsas; en cuanto a la lengua, sus datos, aunque menos
completos, indican también una perfecta orientación. En esta
parte, más que en ninguna otra del libro de Bonet, se advierte la influencia de"i Ars grammatica de Mario Victorino, cuya
doctrina, aunque expuesta ya en castellano por Vanegas y por
López de Velasco en el siglo xvr, apenas se había divulgado
entre nuestros gramáticos, siendo, en cambio, general, como
puede ve.rse en Juan de la Cuesta, Mateo Alemán, Cristóbal
de Morales y otros contemporáneos de Bonet, la que localizaba
la articulación de la a dentro del pecho, la de la u entre los
labios, y en puntos intermedios, de dentro a fuera sucesivamente, la de las vocales e, i, o 1 . Las breves fórmulas de Mario
Victorino fueron en este punto, como puede verse continuación, hábilmente explicadas y completadas por Bonet:

a

«A. Para que el mudo pronuncie el nombre de esta letra ha de tener la boca abierta, y dexar salir la respiración libre, sin hazer con la
lengua ni labios moción alguna; y tomarásele la mano al mudo, y en
la palma della le alentarán para que entienda con esto que no cumple con estarse boca abierto, sino que ha de expeler la respiración.»

Pág. 136.
«E. Tiene por nombre el sonido de una respiración que sale libre,
t éLa a, su pronunciación es dentro del pecho. La e se pronuncia
dentro del pecho, más afuera que la a. La i vocal se pronuncia con el
galillo, más afuera que la e. La o se pronuncia dentro de la boca, más
afuera que la i. La u se pronuncia en los labios de la boca, más afuera
que la o.• (CRISTÓBAL DR MoRALRs, Pf'ommciationes generales de letras,
Montilla, 1623, fols. 8, 12, 16, 18 y 23.) Para Mateo A_lemán, la a era la
primera de las vocales «por ser la más próxima de todas al cora&lt;;ón,
i como él es el principio de la vida, ella lo es de todas las letras, que
parece, corno dijimos, que casi sale de lo más. interior de nuestro pecho.• (Ortografía castellana, fol. 47 v.)

•

6

1 3

sm que la lengua haga moción ara for
.
que le arroja el pecho como p d maria, es un modo de quexido
garganta, y los labios y boca sparat· escansar. Tiene su sonido en la
e re 1ran adentro t t
.
norosa se quiere pronunciar bl"
, an o, que s1 muy soPág. 83.
' o iga a arrngar los lados de la boca.•

«I. Es su nombre el que forma una r
. .
por sobre la lengua adelante
11
1 espiración que sale derecha
con los dientes, y en ellos h¡'e~eelaª r se _eva~ta y tiende hasta ygualar
tando ellos y la boca med1"0 c
d espp1rac1ón tremolando, y sale eserra os.• ág. 8 9.
.
• O. Tiene por nombre el sonido
moción ninguna de la lengua t
que haze la respiracióh libre, sin
, an es se recoge para
aquel espíritu· la boca h
que no tope en ella
.
•
aze 1a propia fig
d O
forman sacándolos un
f
ura e , que los labios la
poco uera que c
¡
.
adentro.• Pág. .
'
ausa a as mex1llas meterse
94

Para la pronunciación desta I t
.
bios de lo que salieron para la O t te ra salen aun más afuera los !aparece que se quiere bolv
• an o, que la parte de adentro dellos
y echa la respiración tan j::t:;r::~t~uera; está la boca muy fruncida,
la boca o la apagará O será
'queª poner una vela cerca de
poco menos.• Pág. 137 1.
« [l.

Las páginas en q
B
t
Uanas a
ue one trata de las consonantes caste'. un en los casos en que nada esencial añaden a lo
conocido, tienen siempre el interés de ti
ya
vaciones una claridad
. .
o recer en sus obserT
y una prec1s1ón nada frecuentes en las
g rama icas y ortografías de su tiempo.
puntualizar el lugar de oclusión de la t 2, Bon~t hace
pos1 e :st~blecer entre la pronunciación que él describe y la
pronunc1ac16n actual una correspondencia que no hubiera po-

t1¡

1 «A litera, rictu patulo suspensa
..
enunciatur. E quae
·t'
neque impressa dentibus lingua,
,
sequ1 ur, reprehenso od'
. t
.
que introrsum Jabiis effertu I.
.
rn ice ne u oris reductis.
r. , sem1c1uso ore irn
.
hngua dentibus vocern dab"t O
,
pressaque sens1m
.
hiatu labra res~rabit et lt. • qui correptum enunciat, nec magno
,
re rorsum actam r
t
.
autem productis labiis, r ictu tereti lin
mguaa_i eneb1t; longum
tragicum dabit Ulit
.
'
gua arcu ons pendula, sonum
·
eram quotiem en
·
.
bus labriis efferemus • (M
V
unciamus, productis et coeuntiII, 2453 y 2454.)
.
AR10 ICTORINO, Ar.r grammatica, edic. Putsch,
2
«Pronunciará el mudo la t tenie d 1
al corte de los dientes super·
~ o a punta de la lengua pegada
piración en ella y en ellos se1:res, y s1_n assomarla fuera; dando la resla respiración quisiera arro,ia Pªli:ta v10Pláentada, y como si a bueltas de
, r sa va• g. 145 .

�T. NAVARRO TOMÁS
DOCTRINA FONáTICA DB JUAN PABLO BONBT

dido conocerse con seguridad si sólo hubiese indicado, como
era corriente, que dicha consonante se formaba aplicando a
los dientes de arriba la punta de la lengua.
Comparando sus observaciones sobre las consonantes P,
t, e (k), parece deducirse que, aparte del carácter oclusivo
común 1 hubo de advertir Bonet que la explosión de la e era
,
2
•
más blanda y débil que la de las otras dos consonantes , circunstancia qye es propia asimismo de la pronunciación actual 3•
Respecto al modo de articulación de las consonantes b, d,
los datos de Bonet vacilan visiblemente entre ·la forma oclusiva y la fricativa, advirtiéndose, además, que a la explosión
correspondiente a las formas oclusivas no le atribuye e~ estos
casos la violencia de que habla al referirse a la explosión de
las consonantes p, t. En un lugar dice, como se ha visto, q~e
la b se pronuncia pegando los labios como para la P, pero sm
apretarlos con tanta fuerza; en otro lugar, ~artiendo de que
t «Formará el mudo [la p] haziéndole que pegue los labios como
los tuvo para la b. Y por quanto es necessario que lo: tenga más apretados, le señalarán con ellos mismos que los pegue bien, y con los dos
dedos del maestro, el pulgar y el segundo, le apretarán uno su!º•
señalándole que assí ha de apretar sus labios; y luego hazer una acción
como que atrae la respiración y que no la dexe salir; ~ luego mostrar
que con violencia los interrompe para que_ salga el v1_ento; que e_sta
letra no se forma de respiración sonorosa, sino deste \'tento detemdo
para que salga con violencia. Y será bien que el maestro le sople en
la palma de la mano con aquella fuer&lt;;a que se forma esta letra, para
más facilitarlo.• Pág. 143.
'
2 «La e con la a, o, u, tiene un sonido gutural... Fórmase su voz
rompi~ndo la respiración en el paladar alto, la boca me~ianamente
abierta y no expeliendo la respiración, sino de)iándola sahr voluntariamen~e; la lengua retirada para dentro, que de recogida se corva un
poco, y con lo corvado toca en el paledar muy adentr~, ~ con :anta
suavidad que parece insensible, como en el final ~e:ta d1cc1ón hmc se
&lt;la bien a entender.• Pág. 78. cPar'a la pronunc1ac1ón desta l~tra [e]
ha de estar la boca poco menos abierta que cuando se pronunció la a,
la lengua corvada cerca de su principio, y toca con lo corvado en el
paladar, y la respiración pulsa en el paladar y en ella, Y en llegando
.
a herir allí la respiración, ha de quitar la lengua.• Pág. 138.
3
s. GtLI, Algunas observaciones sobre la explosión de l~s · oclusivas
sordas. (RFE, V, 1918, 45-49.)

los labios han de estar pegados, añade que después es necesario entreabrirlos suavemente para que salga la respiración 1;
Y en un tercer lugar, señalando las circunstancias que distinguen a la P de la b, parece atribuir simplemente a esta última
2
la forma fricativa • Una vez más alude, sin duda, a los sonidos b, b, donde dice, finalmente, que «no pronuncia el griego
lo fuerte de la b sino como v consonante», pág. 28, de manera que la ~ «es un medio entre la b latina y la v a que llamamos v consonante», pág. 298. Bonet, según queda indicado,
no dedicó capítulo especial a la pronunciación de la v, lo cual
puede considerarse como indicio seguro de que no le atribuía
la articulación labiodental tan recomendada por los gramáticos de su tiempo. •Su escritura vacilaba entre ambas letras&gt;
hallándose, por ejemplo, en líneas contiguas, formas como encorba y corvado (pág. 86).
La pronunciación oclusiva de la d la explica Bonet de este
modo: «Pronunciaráse el nombre desta letra arqueándose la
lengua, tocando con la parte inferior de la punta en las encías
y dientes superiores, tapando con ella la boca como a manera
de detener que no salga della la respiración, la qua! en pulsando en aquella parte se apartará la lengua.» Pág. 139 s. La
1

«Es [ll b] el sonido que haze y causa una respiración sonorosa
q~e, estando los labios pegados, se entreabren para que salga, y explica su voz fuera de la boca.• Pág. 77. «Para pronunciar esta letra (b]
se han de pegar los labios y entreabrirlos suavemente quando llegare
a herir la respiración en ellos; la lengua se está queda.• Pág. , 38.
2
•Esta letra p tiene por nombre el sonido que haze una respiración muy parecida a la de la b, difiriendo la una de la otra en que
aquélla [la b], como.queda dicho en su lugar, se entreabren las labios
para dexar salir con suavidad la respiración, y en ésta [la p] está retenida en la boca, y assi sale después con violencia, pareciendo que ella
abre los labios por fuer&lt;;a, que por estar pegados no la dexarian salir
voluntariamente.• Pág. 95.
3

Coincidiendo con esta descripción dice también en otro lugar lo
sig~iente: «Esta letra d tiene por nombre el sonido que baze la respiración estando la punta de la lengua pegada a los dientes superiores;
y que la respiración hiera en la misma parte donde ella está, y sin
violentar a aquel espíritu a que salga de la boca, sino que en ella se
quiebre, porque si es expelido con violencia pronunciará la e también,

�166

T. NAVARRO TOMÁS

forma de explosión que aquí indica, sin que los órganos se
separen bruscamente o sin que el aire rompa con violencia el
contacto de dichos órganos, como decía en el caso de las consonantes p, t, es análoga a la indicada en el capítulo de la e (k),
donde se dice asimismo que, una vez formada la oclusión, «en
llegando a herir allí la respiración se ha de quitar la lengua»,
pág. 138. La fricativa d parece deducirse del pasaje en que
se dice que la d, a diferencia de la t, se produce sin que la
lengua se aparte del punto de articulación, no siendo probable que con estas paliiabras tratase Bonet de aludir a una d meramente implosiva 1 . Una alusión más clara al sonido d se encuentra, por último, donde, al tratar de la pronunciación de las
letras griegas, dice Bonet ·que la a «es lo mismo que la d; pero
suena con más suavidad y blandura, como quando dezimos
piedad, humildad, que no tiene en estas ocasiones la d la fortaleza de quando se comienc,;a la palabra por ella», pág. 301.
En la pronunciación de lag, Bonet parece haberse referido
únicamente a la forma oclusiva, cuyo punto de ar.ticulación
debía hallarse, a su juicio, algo más adentro que el de la e (k),
siendo ésta, acaso, la razón de que, además de llamarla gutural, como a la k, la llamase también groserogutural 2 • Tanto

y serán dos sonidos; y assi parece que la lengua se pega tanto en la
encia y dientes superiores para cerrar la boca, impidiendo que no
salga Ja respiración, que haze cierta especie de eco en toda la cabe~a
esta voz.» Pág. 81.
1
«Diferénciase [la d de la t] en que estando la lengua en un mismo
lugar, la d suena dentro de la boca, porque la lengua no se desvía para
que la respiración salga, y para la t si, por la fue¡~a que aquel espiritu Je haze, que la aparta y interrompe también los dientes y labios
para que ningún impedimento le estorve la salida.• Pág. 101.
2
«Esta letra g ... , en compañía de la a, o, u, es groserogutural...,
suena en la garganta, y encorvándose la lengua hiere en el paladar
alto con la mitad della, y la respiración da en el mismo lugar un poco
más adentro que la c, y corresponde al eco en los oydos; la quixada baxa se al~a un poco, con que se diferencia esta figura de la c.»
Pág. 85. «Para pronunciar la ga, go, gu ha de tener el mudo la boca
abierta medianamente como quando formó la c, y ha de corvar la
lengua en la mitad, y con lo corvado ha de tocar en el paladar, donde

DOCTRINA FONÉTICA DI! JUAN PABLO BONET

esta diferencia de punto de articulación como la de pronunciarse la g con las mandíbulas más cerradas que la k, diferencia indicada también por Bonet, .pudieron tener su fundamento
en el hecho de haber sido consideradas ambas consonantes
bajo la influencia de vocales distintas. El sonido g parece aludido p9r Bonet, al tratar de la I griega, donde dice que «esta
T suena y es como la g, pero más dulcemente, y su pronunciación con la a, o, u, es como gana, goma, gula, y con la e, i
toca la lengua corvada en medio del paladar, como si quisiéssemos dezir hierno, pronunciando a bueltas de la h algo de
la g, que no es propiamente el sonido de ge ni gi nuestro»
,
'
pag. 302. En autores an_teriores a Bonet y en sus contemporáneos, los datos que se encuentran sobre la fricativa g son
asimismo mucho más escasos que los referentes a b, d.
Las palabras con que Bonet da cuenta de la ch expresan
claramente el carácter predorsal y palatal de esta consonante,
Y dejan además entender algo sobre el modo de su articula1
ción • La explicación más frecuente sobre esta consonante se
reducía a indicar la semejanza de su sonido con el italiano ce,
.ci (Ulloa, Urbino, Miranda, etc.). La equivalencia con t + ch
francesa (muchacho= mutchatcho), seguida aún en algunos
libros modernos, empezó, al parecer, en César Oudin. Algunos autores, tratando únicamente de dar una idea· del sonido
de esta consonante, lo compararon con el chasquido que hace
la perdiz cuando canta (Venegas), y con el ruido que hace el
aceite en la sartén cuando se fríe algo (Benito Ruiz). López de
Velasco, sin embargo, en I 582, había descrito la ch con no
menor acierto que Bonet. Al exduirla de entre los sonidos
pulsará la respiración. Para la formación desta letra tendrá necessidad
el que enseña de mostrarle la garganta al mudo, para que vea cómo
.la canal della sube tras la respiración y cómo se buel ve a su ser,&gt;
Pág. 140.
1

•Aquel sonido que haze cha, como muchacho, se forma estando la
.lengua del mudo pegada al. paladar todo el tercio postrero della de
la parte inferior, y ludiendo con ella un poco el pal~dar adelante;
Y abriendo la boca al fin de la pronunciación para que la respiración
J.a halle apta para formar la a.• Pág. 149.

�168

T. NAVARRO TOMÁS

simples 1 Bonet se dejó llevar, sin duda, de una anti~ua preocupación, contra la cual se habían manifestado repetidamente Antonio de Nebrija y varios de sus continuadores.
Bonet expresó justamente la cualidad nasal de las consonantes m n diciendo que la respiración sonora que en estos
sonidos :ebombaba dentro de la boca y que en la m producía
como una especie de mugido interior, había de salir por la
nariz 2 • Esta indicación, no obstante hallarse ya en los gramáticos latinos, apenas había sido recogida entre nosotros antes
de Bonet, el cual, además, supo notar expresamente en estas
consonantes, como queda dicho, la circunstancia de la sonoridad. En el tratado de Reducción de las letras había, indicado,
respecto al punto de articulación de la n, que se formaba «hiriendo la lengua en el paladar, buelta la punta para adentro»
(véase arriba, pág. ¡ 57); pero al tratar de n~e:,ro de, este sonido
en el Arte para enseñar a los mudos, advirtió mas concretamente que había de formarse tocando «con la punta de la
lengua en el paladar cerca de los dientes» 3 • Lo que en este
lugar añade sobre la salida de la espiración, diciendo que había de salir por la boca y por la nariz, debió tomarlo· de. a~gún otro gramático 4 , sin propósito seguramente de describir
t «Tiene más esta letra [h) otro sonido, pero singular, quando le
prefiere la e, como mttcltacho; y porque no todo es suyo ni tampoco
de la e, sino que es participado de ambas, lo dexaremos p~ra tratar
dello quando lleguemos a juntar las letras que fueren excepc1on_adas.•
Pág. 141.
. .
2
«Esta letra m es la que tiene más muda resp1rac1ón en todo el
abecedario1 por óo tener más sonido del que rebomba en el cóncavo
de la boca estando ella cerrada y pegados los labios..., que se forma
pegando los labios un cierto mugido dentro de la boca_ y exala por las
narizes .• Pág. 9 1. «Esta letra pronunciará el ~udo obhgá_ndole a que
quando fuere a echar la respiración sonorosa cierre los_ labios tan pegados que no pueda salir por la boca, sino por las nanzes...• Pág. 142.
3 «Para pronunciar el mudo esta letra [n] ha de tocar con la p_unta
de la lengua en el paladar cerca de los dientes, y ha de ser con lo mferior de la punta de la lengua; la boca muy poco abierta, los labios más,
y que salga la respiración por ella y por las narizes.• Pág. 142.
•
, Igual observación se halla en VANRGAS, Tractado de ort1tograpk~a
y acentos, Toledo, 1531, fol. 13 v. Ambos pudieron tomarlo de Mano

DOC?KINA FONliTICA DI! JUAN PABLO BONET

169

una n relajada. Antes (véase arriba, pág. I 57) sólo había dicho
que la respiración salía por la nariz. La ñ que Bonet describe
es propiamente unan palatalizada: «Su formación es la propia
que de la n, sin diferenciarse en más que en apretar la lengua
al paladar dobladamente de quando se forma la n, a manera
de quando uno sella, que primero toca y luego aprieta en el
mismo lugar; así haze lo propio la lengua, que donde toca
para formar la n aprieta para formar aquel sonido aún más
fuerte que de dos nn juntas.» Pág. I I I. La articulación dorsopala~al, con la punta de la lengu~ libre, o acaso, como hoy es
corriente, apoyada contra los dientes inferiores, debió ser la
que intentó explicar Mateo Alemán diciendo: «Fórmase [la ñ]
con la tabla de la lengua en lo alto del paladar, abierta la boca.»
(Ortografía, fol. 65 .)
La z era, según Bonet, interdental fricativa sorda : «Para
que pronuncie esta letra ha de poner el mudo la punta de la
1:ngua entre los dientes, y expeler la respiración que salga
sm que la lengua se aparte de aquel lugar.» Pág. 146. La fricación correspondiente era relativamente fuerte y larga 1. La f,
por su parte, era predorsodental sorda y al parecer africada:
«Se forma hiriendo la lengua en los dientes inferiores y arrojando fuera de la boca con alguna violencia la respiración un
ceceo suave y sutil.» Pág. 79. La idea de que esta f fuese afri-

_cN,

Vic_torino:
_v~ro, sub convexo palati lingua inhaerente, gemino
n_ans et ons sp1ntu explicabitun (Putsch, II, 24 55), o bien de Terenciano Mauro: «N sonatus figitur usque sub palato; quo spiritus anceps
coeat naris et oris, (Putsch, 11, 2388).
1

«Esta letra [z) es la última de nuestro abeced~rio; tiene por nombre el sonido de una respiración más fuerte y larga que la de la e quando se junta con las vocales e y i, que haze ce y ci; y assí el más ordinario usar deJla es en las finales de las partes, que allí es larga y fuerte;
Y por esso no acab~ la palabra e sin vírgula ni con ella, aunque separezcan en el sonido; y en los principios de las partes pocas vezes se
pone si se escrive ortográficamente; y Antonio de Nebrija sólo la halló
en quinze principios de vocablos. En medio de la palabra también es
larga su pronunciación y como requiere nuestro lenguage que lo sea ...
Pronúnciase queriendo assomarse la punta de la lengua entre los dientes.• Pág. 106.

�170

T. NAVARRO TONÁS
•

cada se apoya en lo de «arrojar la respiración con alguna violencia», fórmula no usada por Bonet, fuera de este caso, más
que al tratar de las oclusivas p, t, pues en las fricativas, o no
dice nada a este respecto, o indica simplemente, como en el
capítulo de la f, que la respiración sale «apremiada» por entre
los órganos de la articulación. Lenz interpretó también de
este mismo modo las palabras de Bonet sobre la r 1. Aparte
de lo dicho, en lo que Bonet puso mayor insistencia fué en
hacer notar que la r era un sonido más débil y breve que la z,
lo cual, por otra parte, no fué obstáculo para que el mismo
Bonet recomendase que al principio de la enseñanza de los
sordomudos se prescindiese prácticamente de dichas diferencias, presentando la z y la r como si se tratase de un solo
sonido 2 •
De esta última consideración se deduce, de acuerdo con
lo dicho por Cuervo 3. que ya en aquel tiempo la r y la z debían ser igualmente sordas, pues de no ser así hubiera sido
difícil que Bonet, cuyo concepto sobre la sonoridad era tan
claro y preciso como ha podido verse, pasase por alto en este
caso, tratado en su libro precisamente con especial atención,
aquel 'eco' o 'rebombamiento' interior que en tantos otros casos menos importantes había notado. En su mismo libro se hallan vacilaciones ortográficas tan significativas como ense1ianza,
pág. xxxm, enseñanya, 26; hazer, vm, hacer, xxn, etc. Así se
comprende que en la interpretación de la e:; griega, cuyo verdadero sonido no fué, acaso, suficientemente claro para Bonet,
R. LsNz, Chilenische Studien. (Phonetische Studien, VI, 20.)
«Esta ; con cedilla se ha guardado para enseñársela con la respiración de la z, por la facilidad que tendrá su enseñanca sabida la
pronunciación de aquélla; y al mudo se le ha de dar a entender que
tiene el mismo sonido; porque corno no es otra la diferencia que en
ser más o menos fuerte aquel ceceo, para la locución del mudo no
importa, que quando esté más perito se le dará a entender que ay
diferencia entre la z y la {, en ser ésta menos fuerte de pronunciar
que aquélla; y fórmase teniendo la punta de la lengua pegada a los
dientes inferiores.• Págs. 146-147.
3
R. J. CUERVO, Disquisiciones sobre antigua ortografía y pronunciación castellanas. (Revue Hispanique, II, 1895, pág. 39.)
1

2

DOCTRINA FONlhlCA DB JUAN PABLO BO
NBT

!7I

pudiese éste mezclar la z la d" .
Io mismo] que la z
y, r 1c1endo: «Esta e:; [suena y es
ina 303 1_
, pero mas suave, como la e con ci.» PágiEn la oscura historia de la
d 1
monio de Bonet s - 1 d , r y e a z castellanas, el testi"d
' ena an o aun entre dich
ferencia de articulación
. d d
os soni os una di-observaciones no es qbue,bl a o el carácter práctico de sus
pro a e que fue .
. .
'
indicar el momento en ue d
~e tmaginana, parece
en otro tiempo había di!,(- , "desapare~1da la sonoridad que
.se producía entre sus , ingu'. o esencialmente a la z de lar,
-ción, de la cual hab' ;espectl1vas articulaciones una asimilaia
e resu tar en Castill 1 t . f,
primera, interdental fricativa sob 1
a e nun o de la
tal africada. La difere . d , . re a segunda, predorsodennc1a e arttculació . d" d
se halla también entre t
J
n m tea a por Bonet
,
o ros, en uan de la Cu t
8
reap~rece tardíamente en Mariano José Sicilia e~ a, _15 9_, y
1
es, sm embargo que h
b
, 27, sabido
ay so re este punto d 1 r é .
,
pañola multitud de t· .
. .
e a ,on t1ca esU d 1
no ic1as y opm1ones contradictorias
na e as descripciones más el
d B
.
:Se refiere a la s: «Esta letra s t·
aras e onet es la que
un silvo baxo m
iene por nombre el sonido de
uy suave que se forma
.
tocando la punta de la 1
con poca respiración,
rior, que participen alg:nro:a ;::!!rin~~io de la e;cía supenunciar el mudo esta letra ha d
.» ag. 100. « ara pro-encima de las ene'
. e poner la punta de la lengua
tas, que casi toque e l d.
es fácil d
.
n os ientes superiores·
•
e pronunciar » Pág 145 E t
.· .
·
• s ª s prealveolar y apical- 0 front
1
. 'd
.
a , como md1có Lenz loe cit mente a d'fi
•
' · · comc1 e esencial,
l erenc1a de la s predorsodental de 0 t
.
-con la s qu h
.
ras regiones,
llana Bo : oy :_s corr:ente en la pronunciación culta caste.
ne no senaló diferencia ninguna entre s ss H ,
Y_ª algún tiempo que el castellano, a pesar de la re:iste~ci:c1a
~1e~tos ~recepti~t_as rezagados, había perdido el sonido sono::
e as mtervoca!tca 2_ En el libro de Bonet se hallan basta
t es casos en que
•
nuna misma palabra aparece escrita indistini

E .

s improbable la sonoridad de la
a base de esta indicación de B
t
f, supuesta por Lstu, loe. cit.,
R
one .
2
. J. Cuaavo, Disr¡uisiciones, págs. 49 y sigs.

�T. NAVARRO TOMÁS

tamente con s o con ss: impresión, pág. IV, inipressión, II;
necesario, vu, necessario, ¡;presentes, 1x,pressentes, 1x; eso, VIII,
esso, 39; confusión, 35, confussión, 38; quedase, xxu, quedasse, 9, etc.
La g (ge, gi) de Bonet era, evidentemente, predorsal fricativa sorda, y en cuanto al punto de articulación, prepalatal,
avanzando el contacto de la lengua hasta los alvéolos «poco
más adentro de las encías•. La falta de sonoridad la expresó
también Bon~t de una manera indudable diciendo que esta
letra había de pronunciarse «sin que en los oydos resuene».
La extensión del contacto entre la lengua y el paladar debía
ser bastante grande. Este mismo sonido era el de la j. El timbre de este sonido era suave, blando, «graso», pág. IIO 1 •
La descripción de la x no resulta en Bonet tan clara como
la de g, j. Tuvo Bonet demasiado presente la equivalencia
latina x = es, y prescindiendo de todo lo que se había dicho
sobre la semejanza del sonido de nuestra x con el de .}, árabe,
sci italiana, ch francesa y sch alemana, quiso explicarla simplemente como un resultado de la fusión de los dos elementos del grupo es, pero sin expresarse con suficiente claridad
respecto a la naturaleza simple o compuesta, fricativa u oclusivofricativa, palatal o veloalveolar del sonido representado, en
suma, por la x castellana. Del capítulo en que trata de esta
letra en el Arte para enseñar a los mudos sólo parece deducirse que le atribuía un sonido compuesto análogo al que hoy
t «El sonido segundo [ge, g1] es mucho más suave que el primero
[ga, go, gu], y también para pronunciarle se encorba la lengua más cerca

de la punta que para el otro, y con lo corvado hiere al paladar pegándose más y más afuera que para el otro, y sin que en los oydos resuene antes procura salir la respiración fuera corno sale.• Pág. 86.
(En g oclusiva dijo que «encorvándose la lengua, ~ie:e en el ~aladar alto con la mitad della,.) «La segunda pronunc1ac1ón que tiene
esta letra es la que sirve para ge y gi. Ha de corvar el mudo la lengua
más cerca de la punta de lo que la corvara para la pronunciación primera, y con lo corvado tocará en el paladar poco m~s adentro de
las encías; y aunque la respiración pulse en aquella misma parte, no
se ha de despegar la lengua de aquel puesto, sino quedarse pegada.&gt;
Págs. 140-141 •

J;

•

DOCTRINA FONÉTICA DI! JUAN PABLO BONl!T

173

tiene, por ejemplo, en la palabra examen 1; pero en las últimas
palabras de este mismo capítulo y en algunas otras del que
le dedica en la Reducción de las letras, parece esforzarse en
re~arar la insuficiencia de su definición advirtiendo que la
unión de la e y de la s había de ser particularmente estrecha
Y que dicho~ elementos, en realidad, no entraban íntegramen~
te en el somdo de la x, sino que ésta tomaba algo de cada
uno, :como _si en una pronunciación rápida quisiésemos pron~nc1arlos JUntamente, sin dar tiempo a que se· marcase bien
2
nmguno de ellos • Al tratar de la Egriega volvió a insistir sobre
esta misma idea, diciendo: «Esta E[suena y es lo mismo] que
~u:str: x, y porque vale tanto como es la pronunciación participara algo de ambos sonidos, no tan unidos en uno como
nosotros la usamos.» Pág. 303. Es de suponer que sin la
preocupación de la equivalencia x = es, Bonet, del mismo
~odo qu_e Salazar, Corre?s y otros de su tiempo, hubiera podido decir que el sonido de la x era sencillamente el mismo
de la j Y de lag. Verdad es que en su libro, a diferencia de
lo que se ha dicho respecto a z, f y s, ss, no se hallan confundidas la .r y la j o la g en la escritura de unas mismas palabras; pero esto puede no tener más que una significación
meram~nte ortográfica.
1

«Esta letra [x] ha de pronunciar el mudo valiéndose de dos sonidos, que son el de la e y la s, como se valió para la q de la e y de la u,
porque ambas son dúplices; pero en el sonido de la x úsanse más Ja e
Y la s que allá las otras dos. Para esta letra ha de poner Ja lengua en Ja
forma que se ba dicho para la e y que acabe la respiración en la parte
donde se pronuncia las, que corno están mas vecinas estas dos formaciones que las de la e y la u, únense más.• Págs. 14 5-1 4 6.
, ~ ..Esta letra_x escriven algunos autores que es duplex, porque en
s1 mcl~ye el sorudo de la e y de la s, y otros también que de lag y de
la s. :iene por nombre una respiración que no puede pronunciarse
tan simple que no participe algo de essas dos letras; porque a cada
una le toma 1\1 mitad de su sonido, y de los dos medios haze uno, que
es el suyo. Y assí empie~a la respiración estando la lengua en ]a parte
que suele para formar la e con el sonido de ca, y baxa por el paladar
adel~nte acabar donde se forma la s; de manera que queriendo pronunciar la e gutural y la s aprisa, se pronuncia y forma este sonido
que significa y tiene por nombre la x.• Págs. 104- 105.

�174

T. NAVARRO TOMÁS

No hay indicio de que Bonet aludiese en ningún caso al
sonido velar fricativo sordo que hoy tiene la j, y siendo estesonido tan característico y tan difícil de sustituir por ningún
otro, podemos pensar que no sería aún tan corriente en aquella.
época como Doergangk,. Schopp y Sumeran dieron a entender 1, ya que podía prescindirse de él én un tratado de carácter tan práctico como el de Bonet, cuyo propósito, come&gt;
puede suponerse, no había de ser enseñar a los mudos una.
pronunciación arcaica y desusada.
La h había de pronunciarse «con sólo expeler una respiración muy tenue, que no ha de ser sonorosá como para las
demás letras, y la boca ha de estar en la forma que para la a»,
pág. 141. Era, pues, una letra que, aunque consonante, tenía.
articulación abierta como las vocales, sólo que, «aunque librede impedimentos, no es sonorosa; que si quisiéssemos que lo
fuesse, en la figura que la boca está quando aquella respiración sale, pronunciaría a; pero como se limita que no suene,
resuélvese en sólo una especie de respiración tan sin sonid&lt;&gt;
que no tenga más que un aliento fuerte», págs. 87-88. Esta
aspiración o aiiento fuerte representado por la h no tenía ya.
como es sabido,-en tiempos de Bonet un uso regular. En su
mismo libro, y aun dentro de una misma página, se halla
hablar y ablar (pág. 3 del prólogo). En la portada, el dibujante Diego de Astor escribió también ablar.
En la descripción de la l, Bonet expresó claramente la salida lateral de la corriente espirada. La posición de la punta de
la lengua, elevada contra el paladar y arqueada hacia dentror
y el punto en que había de formarse la articulación, situado,
según Bonet, «en la mitad paladar del alto» 2, hacen pensar
1

R. J. CUERVO, Dz'squisiciones, págs. 59-60.

«Esta letra/ tiene por n'o mbre la respiración que se forma hiriendo ·1a lengua en el paladar alto, en la mitad dél, con lá parte baxa dela lengua, tercio postrero della, de mane ra que se arquea para dentro~
pero la respiración no sube toda a herir en el paladar, sino procurando
salir derecha; pero como topa con la lengua, que e stá arqueada paraarriba, sale por entrambos lados. , Pág. 90. «Pronunciará esta letra e l
mudo hirie ndo el paladar con el tercio postrero de la lengua, con la
2

DOCTRINA FOKl!TIC.A. D11 JUAN PABLO BONET

1 75

que esta l no debía ser la l plana normal, cuya pronunciación
no hubiera obligado a la lengua a doblarse o arquearse hacia
dentro, como Bonet decía, y cuyo punto de articulación hub'.e~a sido más propiamente el que ya había indicado V anegas
d1c1endo que «la l se forma poniendo la lengua en aquella
parte del paladar que se junta con los dientes de arriba, de
suerte que salga el sonido blando por entrambas partes de los
col_millo~ primeros», Ob. cit., fol. 13. Este mismo punto de
articulación descrito por V anegas había sido también señalado
a la l por D. Enrique de Aragón en su Arte de trovar (RFE VI
1919, I7I), y sobre todo, Bonet debió hallarlo indicad~ e~
Mario Victorino-«per partem palati, qua primordium dentibus superis
est», Putsch, II, 2455-, no obstante lo cual ) Bonet )
.
º.be?ec17ndo acaso a un resab_io regional de su propia pronunc1ac1ón , optó, como se ha visto, por una variante de l semejante, al parecer, a la l hueca que, con articulación más 0
menos marcada, se oye aún corrientemente en diversas regiones españolas 2•
La r descrita por Bonet es vibrante múltiple. La descripción de Bonet supera notablemente a las de los demás autores
de su tiempo. Entre unos ~einte textos españoles anteriores
al de la Reducción de las letras, sólo en dos o tres se hace
mención de una circunstancia tan característica como es el
'tremolar' de la punta de la lengua en esta articulación. Bonet
inspirándose, como otras veces, en Mario Victorino s, emple¿
ya, a este propósito, la palabra 'vibrar':

~arte de abaxo della, de manera que se venga a doblar, y que Jo infenor de la.lengua toque en el paladar, y en llegando a pulsar allí la parte
que acudiere, que más es la que quiere salir libre, se despegará la le ngua., Págs. 141-142.
1

N~ció en Tor~es de Berrellén. (Zaragoza) y pasó la mayor parte
de su vida en Madrid, adonde vino muy joven; su padre era de Tara •
zona y su madre de El CastelJar, cerca de Torres de BerreJlén.
2
T. NAVARRO ToMÁs, Sob,-e la a,-ticulación de la 1 castellana. (Estudis Fonetics, Barcelona, 1917, I, 268.)
3
«R vibratione vocis in palato, linguae fastigio fragorem tr emulis
ictibus reddit.» (M. Victorino, col. 2455.)

�..

176

T. NAVARRO TO:IIÁS

«Para la pronunciación desta letra ha de tocar la punta de la lengua,
de la parte de abaxo, en medio del paladar, y que la fueq;a de la respiración haga vibrar la lengua; y para esto no ha de tener el mudo la
suya demasiadamente pegada, sino quanto con suavidad tocare, porque si lo estuviera mucho no pudiera la respiración menearla con tanta velocidad como es menester. Y para facilitar más la pronunciación
desta letra le harán una lengua de papel, como la que a vemos dicho
de cuero, y doblársele ha la punta della, de manera que la parte inferior venga a ser la superior, que es la forma en que la lengua ha de
estar en la boca tocando al paladar; y luego soplará el maestro en la
punta de la lengua de papel, que en la forma dicha estará doblada; y
como el papel es tan débil tremolará apriessa aquella punta, con que
se le dará a entender que assí ha de tremolar la punta de la lengua
del mudo, dando en ella la respiración.• Págs. 144-145 1•

El punto de articulación a que Bonet pudo referirse al
decir que para la rr la punta de la lengua había de tocar «en
· medio del paladar», debía ser, sin duda, más interior que el
de la n, formada «en el paladar, cerca los dientes», pero no
tan interior, al parecer, como el de la /, articulada «en el paladar alto, en la mitad dél», dado que el mismo «paladar alto»,
si bien en su parte más posterior, era también, según Bonet,
el lugar en que hería la lengua y en que se rompía la respiración cuando se pronunciaban las oclusivas g, k 2 •
También en la rr, a la manera que en la /, la punta de la
lengua, al elevarse, había de encorvarse hacia d;ntro. En una
articulación prealveolar como la de la s, Bonet no tuvo que

DOCTRINA FONÉTICA DI! JUAN PABLO BONET

177

advertir esta c1rcuns
·
t anc1a.
· La advirtió en el caso d 1
donde, refir_iéndose tal vez a una articulación postalveol:r, ;o;~
mada especialmente con la boca bastante abierta para facilitar
la observación, dijo que la lengua había de tocar en el paladar
«buelta la pu~ta para dentro»; pero dejó de notarla justamente
cuan~o, refiriéndose sin duda a una pronunciación más espontanea y normal, indicó que la n se formaba tocando con
la punta de la lengua «en el paladar, cerca.de los dientes».
La falta de un término exacto para indicar la región alveolar hace
. que. las palabras de Bonet resulten , como se ve, un
p_oco tmp~ec1sas por lo que se refiere al punto de articulación de dichas consonantes. Entiéndese, sin embargo, que la
rr por él descrita, como la que hoy se pronuncia corrientemente en castell~no, debía ser una articulación postalveolar,
formada con la punta de la lengua contra la segunda mitad
de los alvéolos superiores.

T.

NAVARRO TOMÁS.

1 Además, en la página 99 había dicho: «El nombre desta letra J?
es el sonido que haze una respiración sonorosa estando la punta de la
lengua pegada al paladar en la mitad dél, buelta la punta para adentro.
Es respiración que ha de pulsar en la misma punta de la lengua y paladar con alguna fueri;;a para bazer vibrar la lengua. La propiedad que
se deve dar a la figura deste carácter es que el sonido desta letra se
forma en el cóncavo de medio arriba de la boca; y assí se demuestra
en esta letra, que arriba está cerrado como la P, y abaxo abierta, con
aquella línea pendiente que demuestra cómo ha de salir la respiración
larga, deslizando y tremolándola, como se formó en el paladar.•
2
Esto mismo impide suponer que con las palabras «paladar alto•
quisiese Bonet indicar los alvéolos superiores, designados por Victorino con el nombre de «convexum palati.• (Putsch, II, 2455.)
TOMO

VII.

12

�MlSC&amp;L1iNKA

MISCELANEA

UNA NOTA A LA COMEDIA «¿DE CUÁNDO ACÁ
NOS VINO?», DE LOPE DE VEGA
.

eonocemos el manuscrito autógrafo de esta comed ia

1

' cuya
.
letra no es toda de mano de Lope. Generalmente se admite
ue esta obra fué escrita en colaboración con Fr. Alons~-~aqmón, o R em6 n, mercedario 2· Fué representada en Perpman,
H
en 1631, por la compañía de Pedro de Valdés y :rv~ateo de ervias «autores de comedias, como dizen » ª; debió ser represen¡ada otras muchas veces, y Moreto la refundió con el título
.,,
ven dra., •,,. en 1633 fué publicada en la Parte XXIV
D eJuera
· en 4.0 y está incorn1 Bibl Nac., ms. v.ª 21-6. Consta de 55 h oias
pleto: le faltan los últimos folios de la P:imera jornada y otro~l fin;~
de la tercera que contendrían las licencias para repres.entar, ~~
os.
Lope fecha 'etc., como s ucede en los demás manuscritos conoc1
.
N t'1~ne la; rúbricas ni las iniciales entrelazadas qu~ en ocas1onestson
o
t
y que senan para noso ros
tan buenos testimonios de sus aven uras,
b
. to ele los folios
ahora un excelente auxiliar; sólo en el enea e~am1en
nos
se baila la fórmu 1a J· M· J· El manuscrito está bien
'b conservado, me
.
h •
están rotas por arn a.
las cinco primeras ºlª5 • que
A R
y A CASTRO
•t
•
825·' H . . ENNERT
•
2 Así PAz Y MHLIA, Cata,ogo,
num.
.
'b .6 1
L B
conoció esta atn uc1 n.
O
Vida de Loje de Vega, pág. 473. a arrera n . .
des traoaux rlérua Véase A. MoaEL-F.11T10, Calderón. Revue critique .
dition publiés en Espagne a l'occasion du second cent~nair~ de la mort:
•
.
8 Es raro ue este eminente erudito diga en una n~ .
~~!;t:::::;! ~;est pas co~ue. 11 ~st probable a ~:~:g~:
qu'elle était de capa y espada... • Sm embargo, ~s
) p XLI)
el tomo Ill de la selección de Hartzenbusch (Rivadeneyra,
..

P:~~~:: ~~

&lt;le las comedias del Fénix 1 • Nuestro propósito es indicar en
esta nota la fecha aproximada de la obra de Lope, junto con
algunas dudas referentes a la colaboración de Remón.
¿De cuándo acá nos vino? está citada en la segunda edición
&lt;le El Peregrino; es, por consiguiente, anterior a I6I8. Entre
1618 y r6o3 (primera edición de El Peregrino) median quince año~, en uno de los cuales pudo escribirse; como se ve, la
fecha es bien poco precisa. Afortunadamente, un pasaje de la
misma comedia nos permite reducir considerablemente este
plazo. En efecto, en el acto primero hay una escena en que
D.ª Bárbara y D.ª Ángela se solazan «en el soto», en «una
verde ribera, dichosa orilla»; unos músicos, como ocurre con
frecuencia en escenas semejantes, cantan una canción, que
&lt;lice así 2 :
Al baile de nuestra aldea
baxó la bella Amarilis,
~escontenta, aunque cassada,
que no le agradaua Tirse 3 •
Enseñaua el bello rostro,
como han de hazer sus matizes,
ya en color, ya en pura niebe,
las rossas y los jazmines.
¡Ay _d e quien era libre,
cassó a disgusto y en pi·isiones
[vibe! 4 •

Halló Amarilis, sentada
entre .Flora y ~elia, a .Filis,
que en viéndola, conozió
el mal de que estaua triste,
y en vez de los parabienes
del casamiento, prosig[ule
en preguntarle la causa,
a quien suspirando dize:
¡Ay de quien era libre,
c~só a disgusto y en prisiones
[vibe! ~.

No se necesita gran esfuerzo para referir estos versos a
D.ª Marta de Nevares, el gran amor de 1a vejez de Lope; concuerdan perfectamente con el relato de la égloga Amarilis
1

Parte veynte y t¡uatro de las comedias del f íeni;i: de Espaiia, Lope

de Vega Carpio, y las mejores que hasta aora han salido... Con licencia y

_privilegio. En (:aragofa, por .Diego Dormer, en la Cuchillería, año I633.
La comedia de que tratamos es la décima del volumen.
·
2
Reproducimos estos Yersos según el manuscrito. Corresponden
al folio 181 v de la edición de 1633. (Rivad., XLI, 201, a y b.)
3
La Parte XXIV, no le agrada ualerse; el texto está estragado,
como de costumbre. Hartzenbusch corrige Tirsi.
' Fol. 7 r, versos 3-12.
Fol. 7 v, versos 19-28.

�180

y todo lo que conocemos de las desavenencias conyugales de
esta señora. Ahora bien: los amores de Lope con D.ª Marta
comenzaron, según plausibles conjeturas, en 1616 1 ; Roque
Hernández de Ayala murió hacia 1618; entre estas dos fechas
hay que colocar, pues, la redacción de esta comedia; la últi_ma
de las dos la da, de todos modos, la edición de El Peregrino.
Notaremos de pasada que las alusiones a Amarilis no son
frecuentes en las comedias de Lope. No encontraremos a propósito de ella nada semejante a lo que inspirara años antes
Camila Lucinda. Los versos a D.ª Marta hallaron acogida fuera del teatro; fueron versos líricos. Lope daba forma artística
a su pasión en églogas y sonetos 2 , y aludía a ella en las con•
fidencias, hartas veces desenfadadas, de su epistolario. En ¿De
cuándo acá nos vino? los versos a Amarilis son una canción
unida a la obra de un modo puramente artificial; no hay ningún momento de la comedia que los motive o los justifique.
Sería interesante comprobar si es caso fortuito o pensado el
que los recursos líricos no sean ya parte integrante de la fá.
bula, y se reduzcan a un ornato circunstancial.
Se nos ocurren algunas dudas acerca de la colaboración
de Fr. Alonso Remón. La idea de esta colaboración es mo3
derna. Nada dice de ello La Barrera al hablar de este autor ;
es posible que su origen se halle en el Catálogo de Paz Y M~lia 4 y esté deducida de la comparación de la jornada segunda del manuscrito de ¿De cuándo acá nos vino? con el
de La ventura en el engaño 5 , comedia atribuída también a

Véase H. A. RxNNERT y A. CASTRO, ob. cit., p:ig. 240.
Sobre las alusiones a D,ª Marta en las obras de Lope, véase
H. A. RENNERT y A. CASTRO, ob. cit., págs. 254•257.
3
Catálogo biográfico y bibliográfico del teatro antiguo español, Ma-

MISCELÁNEA

P81

Montalván 1, Y por razones puramente paleográficas a Remón1a obra carece de firma. Estas razones parecen reducirse ai
parecido
de
,
. su lelra a la de la segunda jornada de ,:•De cuándo
aca nos vzno?; es decir, que se trata de dos atribuciones, cada
una de las cuales se apoya en la otra. En el Archivo Históri-co Nacional hemos visto firmas autógrafas del P. Remón que
nos afirman en nuestra duda; un examen interno de las obras
citadas no nos decide tampoco en favor de la atribución al
religioso mercedario de ese segundo acto; queda sin explicar la perfecta_unidad de la obra impresa a nombre de Lope
Y su buen estilo; en efecto, toda la comedia tiene la misma
:xce1ente versificación; en nada difiere la forma de la segunda
Jornada de la que es habitual en Lope, fácil y brillante. En
cambio, la dureza del estilo de Remón era notada por los contemporáneos y aun por los extranjeros. «Ramón dimanda vn
bagno di nettare per Ji suoi versi, e che con qualche artificio
si tirino Ji suoi concetti vn poco piu verso la Corte, gia che
non e possibile (in tutto) verso Lope», dice Fabio Franchi el
. de Lope 2 . En el pasaje que sigue puede verse que ' no
amigo
mentía:
Cascabel.
Nouedad y admiración
parec;erá que un gracioso,
paréntesis que es forc;oso,
salua la docta opinión,
dé origen a vna comedia;
pero aunque haya quien censure

y sedicioso mormure
si es desayre o es trajedia,
es fuerc;a que he de empec;ar;
mi gracia os pide paciencia,
que por solo diferencia
de lo que se suele usar:

1

2

drid, 1860, págs. 3 16 y sigs.
,
, «La segunda jornada de mano de Fr. Alonso Recnón.• (Catalo-

go, pág. 132.)
.
5 Los manuscritos de El español hecho sol entre todas las naciones,
El hijo prédigo (auto) y Las tres 1mye1·es en una, obras de Recnón, de
las cuales hay manuscritos en la Biblioteca Nacional, no son autógrafos.

1

Dice G. W. BACON, :Juan Pérez de Montalván, pág. 4 50 : «Juzgando desde el punto de vista del estilo, pienso que Montalván tiene
grandes probabilidades de ser el autor.• Pero esta apreciación, natur~lmente, por_ sí soia no tiene gran fuerza. PAz y MxL1A, Catdlogo, pá-g10a 529, escnbe que «la letra de esta comedia es muy semejante a
la de Fr. A. Remón•.
2

Esseqvie poetiche, overo Lamento delle Muse italiane in morte del
szg. Lope de Vega, insigne ,t incomparabile poeta spagnuolo... Con licenza
de' sttjeriori e priltilegio. In Venetia, MDCXXXVI, apresso Ghirardo
lmberti. El juicio citado está en la parte titulada Ragvaglio di Parnan, pág. 73.
.

�l\llSCJ!L{NEA.

MISCl!LÁNKA.

que sale el galán primero,
la dama el papel segundo,
papel de barba, y jocundo
por 1~ uerde y pla1:entero

vn gracioso; en esta pieza
mi alcurnia he de referir,
que es muy justo el aplaudir
la margen de mi noble,;;a ... 1 •
Josit

F.

MoNTESINOs.

«¡PAR SANT ESIDRO I»

La devoción de los reyes al santo de León, heredada de Fernando I, debió tener una vitalidad considerable y durar hasta
el siglo xm, por lo menos. San Isidoro se aparece a A lfonso VII en el cerco de Baeza para anunciarle la victoria (Prim.
Crón. Gral., 66o b, 26), y San Fernando parece que tenía por
exclamación habitual la misma de Alfonso VI:¡ Válauos Dios
Y santo Isidro!, según un manuscrito que cita el P. Pineda,
Memorial de Sa11 Fernando, parte II, cap. XXV, pág. 139. R. M. P.

«MARCELI~:\ »
El juramento ¡Par sant Esidrol y el ¡Si me .va/a sant Esidro! del Cid, 1342, que el Poema del Cid pone como invocación y juramento habituales en boca de Alfonso VI, los he
dado como un detalle auténtico de las costumbres personales.
del monarca (Cantar, pág. 657 15 ). Me sugirió esta hipótesis el
carácter eminentemente histórico del poema y el hecho de
haber sido el padre de Alfonso VI grah devoto de San Isidoro, cuyos restos había llevado desde Sevilla a León. Ahora.
encuentro confirmación para esa hipótesis en un artículo del
abad de San Isidoro, J. Pérez Llamazares, titulado Alfonso VF
y San Isidoro, en los Anales del Instituto de León, mayo, 1920,.
págs. 608-620. Entre varias pruebas de la devoción de Alfonso VI por la iglesia leonesa de San Isidoro, :,e cita el capítulo XIV de los Milagros de San Isidro, por D. Lucas de Túy,
donde se dice que «el dicho rey don Alonso avía escogido et
tomado a sant Y sidro por su espec;;ial patrono et abogado, et
todos los juramentos que fazía los confirmava et jurava por el
nonbre de sant Y sidro». Este testimonio es posterior al Poema; pero siendo independiente de él, tiene valor. De la costumbre existente en León-recuérdese que A lfonso VI era, ante
todo, un rey de León - de jurar solemnemente sobre el arca
de las reliquias de San Isidoro, costumbre prohibida en 1498
por los Reyes Católicos, trata Risco, Historia de León, I, 124.

1

Las tres m11jeres en 1111a, Dib l. Nac., ms. 14896. ful.

1.

Esta palabra, alteración por etimología popular de mancerina, que
trae el Diccionario de la Academia, no figura, que yo sepa, en los diccionarios corrientes. Sólo la registra Borao en su Diccionario de voc~s
aragonesas, 1908, pág. 262. Hay motivo, sin embargo, para que la recoja
la Academia, pues está autorizada por el andaluz duque de Rivas en
su romance El conde de Villamediana, edic. 1854, III, pág. 251:
El rey está con las damas,
la reina con los señores,
y chocolate y conservas

y helados pasan en orden·
en marcelinas de oro
y en bandejas.

A. C.

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

DAvms, W. - Verslag over een onderzcek betriffende de letterkundige
/Jetrekkingen tusschen Nederland en Sjanje in de I6'-I8' eeuw. - Den
Haag., M. Nijhoff., 1918.=Este libro, aunque es holandés, no lo parece
ni por el nombre de su autor, ni por su lenguaje,. ni por su mérito
- dicho sea esto con el orgullo de un holandés que, aunque ahora
no ve muchas cosas admirables en su país, sigue teniendo en buena
opinión los trabajos científicos de sus compatriotas-; mas, a decir verdad, en el terreno del hispanismo nunca hemos sobresalido mucho los
holandeses, excepción hecha de Dozy.
El presente libro sería muy interesante si hubiese realizado las
espe'ranzas que promete el título: Relato de una investigación acerca
de las relaciones lite1·a1·ias entre los Países Bajos y E spaiia en los siglos XVI-XVIII. Desg1·aciadamente no es así.
El autor se propone averiguar: 1.º , de qué idioma-del origina1
español o de otro, generalmente el francés- se traducía; 2.0 , cómo se
traducía. Pero, en primer lugar, no toma en consideración las obras
teatrales, según dice, por varias razones: 1.a, porque duda que sea
posible añadir datos importantes a lo dicho por Te Winkel y Worp
-ninguno de ellos en sus trabajos, bien poco satisfactorios, han emitido juicio alguno acerca del carácter de las traducciones, uno de los
dos puntos que Davids promete tratar- ; 2.a, porque aunque eso fuera
posible, la ausencia en Holanda de ediciones completas modernas de
los dramaturgos españoles del siglo xvn, sería un obstáculo; 3.a, porque él y E. Gossart opinan que probablemente en los Países Bajos meridionales (Bélgica) ya no se encontrará nada importante. Mas, a pesar
de reducir el campo de este modo, tampoco cumple su promesa.
En las 190 páginas de que consta el libro trata de las relaciones
históricolingüísticas y enumera muchos diccionarios, gramáticas y
libros de conversación; en seguida pasa a hablar del Amadís, de las
novelas picarescas, del Quijote, de las novelas cortas del género pastoril, de las obras didácticomorales, de las teológicas, de los viajes y
de las obras técnicas.
En cuanto al Amadís, resulta que sólo los doce primeros libros

están traducidos, y todos a través del francés, excepto el primero y
el segundo, que acaso lo estén directamente del castellano, si bien
teniendo probablemente a la vista una versión francesa. Éstos fueron
publicados en Leyden (1598). Es lástima que el Sr. D. no cite a ningún
español cuando habla del juicio que Amadís ha merecido de algunos
sabios alemanes. Creo que no tiene razón al burlarse de fas introducciones que raras veces se ponían en las traducciones holandesas y
en que se alababa sobre manera la virtud del héroe. Véase lo que
escribe el Sr. Menéndez Pidal sobre la •pureza moral» de Amadt's, en
Bull. Hzsp., XX, 1918, pág. 225.
•
Novelas picarescas. Cita traducciones de El Lazarillo de Tormes
(de 1579, 1609, 1-653), de Guzmán de Aifaracke ( 1670) 1 de la Traj(Jza y
de La Gardtt11a de Sevilla (resp. sin año y de 1669) y de la Vida del
Buscón ( 1642). De las cinco, excepción hecha de la Trapaza, compara
algún trozo con el original, con tanto descuido, sin embargo, que no
nota que el traductor omitió a veces pasajes enteros, por ejemplo, en
el capítulo I de El Buscón, y se equivocó en otros, de manera que lo
humorístico pierde mucho en el holandés. Otras cuatro novelas picarescas enumera al final del libro, entre ellas una traducción de La
desordenada codicia de los bienes ajenos (de 1687).
Don Quijote. Desgraciadamente el Sr. D. sólo trata de la traducción
de L. v. d. Bos (de 1657, etc.). Hubiera sido muy útil dar algunos datos sobre la traducción citada en Ríus, Bibl. Crít. de Cervantes (1, números 801 y 806) del año 1677 (o 1746) y atribuída a Jacob Campo
\Veyerrnan. Me parece que las observaciones que el autor hace, a base
de la comparación de tres trozos del original y de la traducción, pierden mucho por el censurable descuido con que el precioso texto español fué tratado, y sobre todo porque el autor no se ha fijado en el
hecho de que el traductor ha eliminado el elemento más típico del
Quijote: el humorismo.
Del género novelesco cita una traducción, en 1731, de unas ocho
novelas de María de Zayas y Sotomayor: &lt;probablemente• de su primer tomo de 1637 (Novelas amorosas y ejempla,·es). En el apéndice
(pág. 189) habla de una traducción de 1645 : Drie au·tige bedriegerijen
van Tirso de Molina, que él considera basada en Los Cigarrales.
En 1653 fué traducida, con el título de De Spaensche Diana, la Diana
enamorada, de Gaspar Gil Polo, precedida de unas líneas de la Diana
de Montemayor y algunas páginas de transición; el traductor, Adrian
van Nispen, reprodujo tambié n los sonetos, y es lástima que el autor
no emita juicio sobre esta traducción, única del género pastoril.
Tampoco da noticia crítica ninguna del género que luego toma en
consideración y que es el de las obras didácticomorales. De Antonio
de Guevara dice que están traducidas las Epístolas familiares, pero no
añade nada a es to. Tambié n cita una traducción de 1652 de Aviso de

�186

NOTAS BIBLIOGIIÁPICAS
NOTAS BIBLIOGRAPICAS

}'riflados J doctrina Je cortesam,s, con el título de Leytsman tkr HweJingen, y la traducción ( 1652) de Menosprecio de corte_ y alabanza ~e
altka, titulada Misprij::inge des Hofs. No compara la última con el_ o_nginal, aunque existe una edición moderna de Martínez Burgos (ed1~0nes de La Lectura, 1915). Luego se ocupa de las obras de Gracián.
El Discreto fué traducido, en 1724, del francés; de la misma manera se
hizo la traducción del Ordculo manttal y arte tk prudencia, en 1696 (hay
otra edición de 1700). En una nota hace constar que existe una traducción moderna del Dr. A. A. Fokker (edición Viuat, 1907, Amsterdam) el cual comparó su traducción con la de Schopenhauer (1822_) Y
con 1~ de Amelot de la Houssaye (t1635?). El Criticón fué traducido
en 1701 (De Mensch buyten Bedroch, of den nauwkeurigm Oordeelder),
probablemente del español, sin intermediario. El Sr. D. ~a una pru_eba,
pero sin comparar ni formular juicio. Al final de su hbro menciona
una traducción de 1617 de la Silva de varia ledó11, de Pero Mexía.
En las páginas 135-178 el autor trata de las obra~ teológica_s que
en cierto sentido constituyen el germen de todo su hbro. El numero
de traducciones de esta clase, afirma, forma legión, aunque sólo una
fué citada por Te Winkel (Tijdsdtrift voor Nederlandsche Taal-en Letterk11nde, I, 83). El Sr. D. se limita, en general, a las grandes firmas
que aparecen en los manuales de literatura. Cita el hecho ~e que
Fernández Alarcos, Ramillete esjiritual compuesto de la Salutación ~gélica i Oración dominical, fuese editad~ en españ~l _en La Hay_a, s. •:•
i65o, 4 .0 (se halla en la Biblioteca Thys1ana). La umca trad_ucc1ón encontrada en las provincias septentrionales es Sc/Jat tkr Zulen (1686,
3.• edición); hubo acaso una edición anterior de 1679 Y_ otras posteriores de 1699 y 17 18. Procede de un original desconoc1_d~ ~a por el
editor de 1686. El Sr. D. no tuvo mejor suerte, aunque p1d1ó mformes
a Ja Biblioteca Nacional de Madrid. Claro que sería muy interesan:e
averiguar la procedencia de este libro; pero pa_ra es~ el S~. D. tendna
que venir a Madrid o ir a la biblioteca de la • H1spamc S~c1ety•, como
también para otros muchos puntos oscuros de su estudio, que nunca
se aclararán en Holanda ni en Bélgica.
Menciona luego una traducción de Luis de Granada, titulada De:,
Leytsman der Sondaren (Gula de pecadores), Amberes, 1588, y otra edición de 1709. Del mismo autor hay Seven mtditalien op elckm dad, vau
de 1Vake, Amberes, 1622 (del latín). Existen además:
Het Leven van de J.lfoeder Teresa uan 'Jesús, Bruselas, 1609, traducción no analizada por D., en edición diferente de la segunda de Amberes {1631) e igual que la de Gante (1673).
~.
Beschrijuinglte van he! Casteel oft Woninghe van de Zule, G/Jemaekt
door de Heilighe Afoeder Teresa van 'Jesús, 1650 (del ~rancés).
Bruidegoms Vndekus ofte Beme,ckinglte :•an de ltifde Gods, Ambere~, 1647.

Den Wtch tkr Vo/maectlteyt, Amberes, 1634 (2.ª edición).
Juan de la Cruz: Vtrlwle wercken van den saligl,en ende verlic/,te,r
Leeraer Joannes Van den Croyce, Gante, 1693.
Den Glteestelycken Strydt... Eerst gl1tmaeckl in 't Spaensclt door de,r
E. H. Joa11nes Castane::a... ende daer naer in versclte;·de talen, ten /este,r
ooclt in ons Nederduytsch ove,·geset, Gante, 1624.
Den Herder van den gouden o/te Ktrsnacht... Gemaedzt in het Spaens
van... Don Jan de Palafo.,: ende lifendo::a... Ouer-geset in onse Nederla11tsche Tale, 1706 (varias veces reimpresa).
.Den Boeck des Levens 'Jesus Gltecruyst. Gltemaeckt door P. E. Nieremberglt, ende getrans/ateert uyt het Spaens in onse Nede,·/a11tsche Tale,
Gante, 1650.
Lustlwfvan Cltristus in't alderlteilri:hste sacra11u11t des Autaers, door...
Ludovicus de Pumte ... in't Spaens uytgegeven door den Eerw. P. Tltvrsur
Gonzdlez... Verduydst door eeuen Priester der zelve Societe_,·t, A-mberes, 1692.
.fiet Leven Ons Htere Jesu-Chrisli... Getrokken uit ltet Spaensch de,·
Eerwaarde Vaderm Petrus de .Ribadeneyra ende Lou,s de la Puente...
Overgeut in on:;e Nederlandsche Taal doo,· F. B., cerca de 1763.
De viajes cita cinco traducciones. Una de Augusto de Zárate: Historia del descubn"miento _v conquista del Perú, l\f. Nutius, Amberes, 1555
{no se halla mencionada en \"agana y, .Reo. ·Hisp., 1918). La traducción
se titula De wonderlycke ende waraclttige Historie vant Conmckr_yck vau
Pero, etc., Amberes, 1573. En Moes-Burger: De Amsterdamsche Boekdrukkers en Uitgevers in de Ió• eeuw, II, 134; se cita una traducción
publicada por \V. Silvius, Amberes, 1564. Hizose otra edición en 1596.
Hay después: Jan Hu_vgm van Linsclwten... .Reysgescltnft van de Navigatlen der Portugaloyse, s in Orienten, Amsterdam, 1595 (cplccción de
fuentes portuguesas y españolas, traducida al holandés). Indirectamente del español, a través del italiano, fué traducida la obra de Juan
González de Mendoza D'Hisiorie ofte Beschrijvi11glze van het groote .Ryckvan Cltina, Hoorn, 1595, y Amsterdam. Reimpresión en Delft en 1656_
Historie Naturael ende .lfo1ael uan de lVesterscke Indim, uyt de Spaensclte in onser ,uderduytsche tale overgeset door Jan Huygl1tn van Linscl,oten, Enkhuysen, 1598; segunda edición en 1624. Historia/e Bescltrijvinghe der Goudtn/clu La1uie11 in Chili ende Arauco, ende andere Provincien in Chili gheleglten, de Alonso de Ercilla y Zúñiga, traducido del
español por IsaacJansz. Bijl, Rotterdam, 1619.
La sección de obras técnicas la constituye solamente Cor/ Ontierwifs Van de Conste der Seeoaert besckreoen deur den Licentiaet .RodrigoZamorano, Amsterdam, 1598 (directamente del espa1iol).
Este es el contenido del libro del Sr. D. No cabe duda que abre
toda una perspectiva de complementos importantes a la bibliografia
de Vagan.i_v. Sin embargo, creo que, sin pérdida p;ira las relacione:;

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

188

NOTAS BIBLIOGII.ÁFICAS

literarias hispanoholandesas, todo este libro hubiera podido reducirse
a la extensión de esta reseña mía, o poco más. Porque todo lo demás
sobra mientras Holanda no tenga mejores bibliotecas españolas Y el
autor más conocimientos del castellano y... del holandés del siglo de
-oro. - Dr. G. 'J. Geers.
PiíKEZ y Cua1s, M.-Ehnarqués de Santillana, Íñigo López de Menaoza: el poeta, el prosador y et hombre. - Montevideo, Imp. Y Casa
-editorial cReoacimiento», Lib. «Mercurio•, de Luis y Manuel Pérez,
&lt;:alle 25 de Mayo, 483, 1916, 4.0 1 430 págs. = El libro del Sr. Pérez Y
Curis es interesante como signo del movimiento que durante los últimos veinte años ha llevado a los escritores de la América española a
-emprende,- estudios extensos sobre obras o autores antiguos de la ~teratura castellana, como en otro tiempo, y en apariciones esporádicas,
los trabajos de Dello sobre el Cantar de Mio Cid, o de Arango sobre
Fr. Luis de León. Pero es difícil hallar otro interés en el libro del
Sr. P. y C. El marqués de Santillana no es de los autores españoles
-que estén reclamando con urgencia nueva biografía o nuevo examen
crítico: como vivió en época de que hay crónicas abundantes Y perteueció a familias cuyo poderío se extiende a seis siglos y sobre las
-cuales hay multitud de documentos, su vida se conoce con una riqueza
y una exactitud de pormenores que ya quisiéramos aún para Cervantes o Lope. La biografía escrita por Amador de los Rí~s- es de aq~ellas en que el lector discreto, desentendiéndose de la v1c10sa retórica
&lt;lel estilo y de la tendencia hiperbólica en los juicios, puede formarse
idea cabal del personaje. Conservamos probablemente toda la obra
literaria del marqués en buenos textos; sobre ella ha escrito Menéndez Pelayo uno de sus mejores estudios relativos a la lírica cas~ella~a,
en el cual ni siquiera falta la sagaz apreciación de la figura h1stónca
del poeta; y todavía, en fecha reciente, debe mencionarse la acertada
síntesis que precede a la edición de Canciones y decires hecha por el
Sr. García de Diego. Y los trabajos de Schiff, de Sanvisenti, de_ Post _Y
de Seronde nos ofrecen una especie de mapa de la cultura hterana
&lt;le) marqués y de las influencias que recibió, mapa en el cual habrá
que rectificar algo en cuanto a valores, pero nada sustanc'.al en cu~nto
a datos. Un nuevo trabajo de carácter general sobre Santillana se JUStificaría, pues, o con una pesquisa minuciosa, en documentos Y libros
ant~uos, de datos no utilizados hasta ahora, o con nuevos puntos de
vista para la crítica y el examen técnico de sus.obras. Nuevos puntos
&lt;le vista son, en efecto, los que pretende ofrecernos el Sr. P. Y C.;
pero con escasa fortuna. La mayor novedad de su crítica estriba en el
empeño de concebir a Santillana como héroe a la manera de los de
Carlyle, atribuyéndole ideales individualistas·y convirtiéndolo en revolucionario, a pesar de que su historia y sus obras nos lo muestran

libre de preocupaciones hondas o de orientaciones nuevas en doctrina
polltica,. Y limitándose, durante sus períodos de plena actividad a
buscar el equilibrio entre la moral y la conveniencia. En cambio,' el
Sr. P. Y C. trata con curioso encarnizamiento a D. Alvaro de Luna.
Tampoco puede concecterse valor a la caprichosa tesis, puramente
verbal, _de que el marqués es «el único poeta de su tiempo•, a la cual
no podian menos de acompañar unas cuantas puerilidades sobr&lt;: ]a
categoría que debe asignarse a Juan de Mena. La falta de preparación
d~ método adecuados se echa de ver en cada página del libro: baste
10d1car que,· como fuentes para la biografía, se cita no sólo a Mariana (pág. 2~), sino a Lafuent_e (págs. , 41 16 y 36) y a Morayta (pág. ),
33
Y en camb10, de las obras históricas del siglo xv sólo se utiliza la Crónica de D. Juan II; y que las páginas (109 a 114) dedicadas al léxico
se limitan a recoger dos o tres observaciones sueltas, como 1a de que
mas en lugar de sino tiene «un tinte marcadamente francés,; la de que
«sorpr~nde... la frecuencia con que él emplea artículos masculinos(!)
precediendo a nombres femeninos que comienzan con vocal&gt; (el arena,
el espada); la de que obras castellanas anteriores al siglo xv, como las
Cantigas del Rey Sabio(!), contienen e voces que hoy diríamos nuevas&gt;, y la de que Santillana debió de saber latín, porque •muchas de
l~s voces por él adoptadas derivan de esa lengua». Finalmente, el estilo es sobradamente desmañado, y el tono personal llega a menudo
al grado cómico (págs. 13, 40, 47, 781 136, 144, 163 y 351 ). Quizás la única
parte útil del libro sean los análisis métricos, hechos a veces con exactitud, a pesar de las nociones equivocadas en que van envueltos (por
ejemplo, a propósito del arte mayor, pág. 249): el más aceptable de
estos análisis es el de los Sonetos fechos al itálico modo. - P. H. U.

!

KRUGER, FK1TZ. Studien :;ur Lautgeschichte westspanischer JIEundarten, auf Grund von Untersuchungen an Ort und Stelle. Mit Notizen zur Verbalflcxion und zwei Übersichtkarten. - Hamburg, Lütcke
&amp; Wulff, 1914, 4.º, 1v-382 págs. (Mitteilungen und Abhandlungen aus
dem Gebiet der romanischen Phiiologie, veroffentlicht vom Seminar
für romanische Sprachen und Kultur (Hamburg). Dand ·u. = Circunstancias de tiempo y trabajo han impedido que hablemos antes de este
libro, de capital importancia dentro de la dialectologia hispánica.
El propósito del Sr. Krüger era dar una primera y provisional orientación sobre la vida dialectal de distintos puntos del occidente de España. La falta de tiempo le obligó a reducir su área de estudio, y en
este trabajo Sólo da el resultado de sus investigaciones fonéticas en
el sudoeste de Zamora y en el norte de Cáceres, realizadas sobre unas
s~s:nta aldeas: Sobre el resto de la región leonesa existe, como princ1p10 de e~tud101 el conocido artículo del Sr. Menéndez Pidal, El dialecto leonés, en la Revista de Archivos, 1906; y como éste encierra pocos.

•

�..
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS RIIILIOGR.Í.PIC,\i

&lt;latos sobre Cáceres y el sur de Zamora, el Sr. Kr. comenzó por recorrer dichas regiones.
· En los lugares examinados, el Sr. Kr. ha preferido recoger los
&lt;latos en personas de edad; y para ello da razones satisfactorias, que
&lt;lerivan del estado de escasa vitalidad en que se halla el dialecto de
la región y del escaso tiempo que pudo consagrar a su investigación.
Si queremos recoger las formas del dialecto que muere, hay que ir,
naturalmente, a buscarlas en los sujetos en que sobreviven; sin duda
esto es lo más urgente; pero claro está que una estancia prolongada
en las aldeas más características permitiría llegar a conclusiones más
&lt;letalladas sobre la vida dialectal que las que da el Sr. Kr. en las pá-ginas 36·41.
El autor se sirvió principalmente en su investigación de interro-gatorios preparados de antemano (pág. 13); no hemos de repetir aquí
Jo dicho por el Sr. Menéndez Pidal en esta Revista (III, 73-74) sobre el
-empleo de cuestionarios uniformes en la investigación dialectal. Es
evidente que hay que aumentar considerablemente los datos que se
lleven preparados de antemano con los que ofrezca la inesperada observación de los lugares. Sin clejar de reconocer que los interrogatorios del Sr. Kr. son abundantes, aun para fenómenos en que nada
especial ofrece la región, se nota, no obstante, en algunos casos esca"5ez de datos, como ocurre, por ejemplo, sobre un fenómeno tan importante como la conservación de la -s- sonora (págs. 203-204); la -s- no
ha sido observada en todos los lugares, en abundantes ejemplos, y
éstos se aducen en la obra principalmente para otros fenómenos (página 56, mesa, meses; cosa, pág. 100; casa, pág. 144). Otro caso de insuficiente observación es el relativo a ~m• n- (pág. 226), según el mismo
Sr. Kr. lo reconoce; la presencia de una forma tan curiosa como fre111a
femina en Aliste debió llevar al Sr. Kr. a ampliar sobre el terreno
-su cuestionario (lumbre, enjambre, costumbre, rllimbre, cumbrero, etc.).
Desde Juego reconocernos que es más fácil dar estos consejos sobre
el papel que aplicarlos luego durante uno de esos penosos viajes de
investigación, en que la prisa y el cúmulo de detalles que _h ay que
estudiar en cada aldea, con un medio generalmente poco propicio,
impiden realizar todos los propósitos que se llevan; por eso no puede
tomarse como un reproche esto que decimos, sino como una observación completamente objetiva, a fin de ayudar a la mejor utilización
&lt;le esta excelente obra.
Respecto de la transcripción, es de alabar que el Sr. Kr. emplee
..signos fonéticos que permiten gran exactitud. Cabe hacer, sin embar..,.0
algunas correcciones: hav• figo por figo en todos los derivados de
t, ,
íicu citados en las páginas 54-55; fwogo por fwogo, swogro por swogro,
pág. 67; yegwa por yegwa, pág. 70; legumbre por legumbre, pág. 226;
.comp. leumbre, cuya g perdida está revelando su carácter fricativo.

Lo mismo puede decirse de abril por abril. pág. 55; de yedra por yedra,
pág. 70; de peda8o por peda8o, pág. 278 {al lado, pea8o).
Es muy dudoso que deba notarse constantemente J, Y/ detrás de
consonante sorda, en los diptongos ie; ué, según hace el Sr. Kr. a Jo
largo de su obra, y razona en la página 66; una pronunciación tJene
por tjene, pv¡ede por pwede será siempre un fenómeno y completamente ocasional, y no debe elevarse a regla, como se hace en las páginas 62 y 67. El ensordecimiento parcial que a veces presentan dichos
elementos y que es, sin duda, lo que el Sr. Kr. ha querido indicar, se
halla desproporcionadamente representado bajo la forma constante
de J, Y/· Es también dudoso que exista un ensordecimiento de r y del
en contacto con consonante sorda (pjomo, falso, etc.), según de un
modo sistemático se transcribe en el libro.
Pág. 205, línea 15, léase Torre {8), en lugar de Gata; cfr.§ 215.
Pág. 207. Dice el Sr. Kr. que re 'red', se 'sed' deben ser influencia
castellana y no evolución de sede, rede, e puesto que [-d-) &lt; -T se conserva en general en Zamora•; nótese, sin embargo, que en el§ 134 'Citó
sei 'sed' y parei 'pared', contra las cuales no significa nada la propensión a conservar la -d- mencionada en el § 255. La pérdida de la -d- es
fenómeno observable en todo el español. Pero a pesar de esto es posible que algo hayan influido las formas castellanas en re, sede Zamora.
Pág. 225. El estudio de -PT-M podía haber sido más completo; semana sólo se ha observado en cinco lugares, y es probable que un
examen más amplio hubiese descubierto el intermedio sedmana, documentado en los siglos x111-x1v.
Pág. 283; Sobre el tratamiento de •ng• hay explicaciones muy someras; cfr. RFE, II, 1915, pág. 181; enhiba tal vez sea cultismo.
Fuera de estos pequeños detalles, habria muchísimo que decir, si
dispusiéramos del necesario espacio, sobre el interés y la novedad
que se encuentran a cada paso en este libro. El autor trabaja con pleno
conocimiento de la fonética, tanto histórica como descriptiva, y hace
que su obra, más que un estudio de un dialecto español, sea un manual de fonética histórica española, cuya consulta, tanto por la exposición de las cuestiones como por su discusión y por la bibliografía
que las acompaña, será siempre indispensable. Véase, por ejemplo,
entre otros aciertos importantes, la forma nueva y sugestiva en que
explica la reducción del diptongo de -iello a -t1lo (pág. 81 ), no por pérdida de la e, sino como 11na asimilación de ésta a los dos elementos
palatales. - X.

19r

ToRO Y G1sBERT, i.\liGuEL DE. - Los nuevos derroteros del idioma. París, Roge; y Chernoviz, 19181 4.0 , 376 págs.=Libro, como todos los
del autor, de gran valor lexicográfico. Trátase de una serie de artículos sobre el vocabulario de muchos escritores modernos, con indic¡ -

�NOíAS BIRUOGRÁFICAS

ción de las voces que no figuran en el Diccionario académico (estudia
a Blasco Ibáñez, Répide, Baroja, cAzorin • , Unamuno, R. Darlo, etc.).
Es inútil decir el interés que estos análisis presentan para quien estudie el estilo de esos escritores. El buen sentido del autor resalta en
el artículo cEl único escritor correcto del siglo xx• , en el que irónica
y atinadamente habla del absurdo casticismo del P. Mir y Noguera,
que antepone a Cervantes innominados frailes del siglo xv11.
Vienen después numerosos ejemplos de errores en el género y en
el número, frecuentes en buenos escritores; errores sobre la ortografía de los nombres propios; mal uso de los pronombres, etc. Es muy
interesante el moderno disparatario. Escritores de toda laya emplean
inconscientemente muchas palabras, cometiendo enormes desatinos.
Una vez más hace pensar este libro en la deficiente educación lingüística que reciben las gentes de lengua española; la carencia de estudio
de las humanidades, la falta casi total de la enseñanza de la lengua
materna, produce efectos que nunca lograremos corregir los técnicos
con nuestra predicación. La cosa es más honda; el mal no se remediará
hasta que no se eleve la tonalidad cultural de España e Hispano-América. Y eso requiere largas décadas. Entretanto siempre serán bien
venidos libros como el del Sr. Toro y Gisbert. La utilidad más inmediata de obras como ésta - en el fondo elemental, sin alardes técnicos-sería influir en que el Diccionario de la Academia pierda algunos
de sus errores. - A. C.

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SECCIÓN GENERAL
OBRAS BIBLIOGRÁFICAS Y GENERALIDADES

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ABREVIATURAS
DE L.-\S REVISTAS C[TAJ?AS EN LA BlBLIOGRAFIA

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dez Pelayo. Santander.
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BCEA - Boletín del Centro de Estudios
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BCECBages-Butlleti del Centre Excur- , NM-Neuphilologiscbe Mitteilungen. Helsionista de la Comarca de Bages. l.'.Ian·- '
singfors.
resa.
Nos - Nosotros. Buenos Aires.
BCPXavarra - Boletín de la Comisión
XRFr- Nouvelle Revue Fran~se. Patis.
Provincial de Monwnentos de Navarra.
Pamplooa.
NT- Nuestro Tiempo. Madrid.
QE- Qoaderns d'Estudi. Barcelona.
BCPOrense-Boletín de la Comisión ProRABM-Revista, de Archivos, Bibliotecas
vincial de Monumentos de Orense.
y Museos. Madrid.
BDC- Butíleti de Dialectología ~alana.
Barcelona.
Rass - La Rassegoa. Firenze.
R"Ca-Revista Castellana. Valladolid.
BGdSL - Beitragc zur Geschichte dcr
deutschen Sprachc und Literatur.
RCChile-La Revista Católica de Santiago
de Chile.
BH.i-Bulletin Hispanique. Bordeaux.
RCrist - Revista Cristiana. Madrid.
DILE-Boletín de lalnstítución Libre de
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RFE-Revista de Filología Espafiola. Madrid.
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Cnion.
RFil-Revista de Filosofia. Buenos Aire$.
BSAL - Bolleti de la Societat ArqueoRHi - Revue Hispanique. París- New
York.
logica Lulliana. Palma.
BSCastExc-Boletín de la Sociedad CasRIEV-Revista Internacional de Estudios
Vascos. Paris.
tellana de Excursiones. Valladolid.
RL-Revista de Libros. Madrid .
BSDSilos-Boletín de Santo Domingo de
Silos. Burgos.
RLR - Revue des Langues Romalles.
Montpellier.
DSEc-Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos.
RLu - Revista Lusitana. Lisboa.
Quito.
RMen - Revista de Menorca. Mahón.
BTer-La Basílica Teresiana: Saiamanca.
RUNC-Revísta de la Universidad NacioCD - La Ciudad de Dios. Madrid.
nal de Córdoba (Argentina).
CuC- Cuba Contemporánea. Habana.
RyF - Razón y Fe. Madrid.
DLS-Don Lope de Sosa. Jaqn.
SBAkBerlin - Sitzungsberichte der ![gl.
ED - Estudios de Deusto. Bilbao.
preuss. Akademie der Wissenschaften
zu Bcrlin, Plúl-hist. Klasse. Berlín.
EspEv - España Evangélica. Madrid.
ZDWV - Zeitschrift des Deutschen WísEstFr-Estudios Franciscanos. Sarriá (Barcelona).
senschaftlichen Vereins zur Kultur- und
Landeskunde Argentiniens. Buenos AiEstudio - Estudio. Barcelona.
res.

�. Núms. Igo-192. -J. .CHMELEV · El cat.
sm. - 256 págs., o,g&gt; ptas.
.
t,arero. Novela. Traducción del ruso por N. Ta7

PUBLICACIONES RECIBIDAS
POR LA

«REVISTA DE FILOLOGÍA ESPAÑOLA,
DURANTE Bt SBGUNDO TRThfBSTRE Dlt

1920

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ALONSO CORTÉS,

ALONSO CoRTÉS1 N.-7omad,u. Artículos varios._;.Va:Uadolid, E. Zapatero, 1920, 8.º,
197 págs.
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Caja ile Alwr:ros vir.cafoa. Antec_edentes relativos a su institución. - ·Bilbao, Imp. de
la Excma. Diputación, 1920, 4.º, 36 págs.
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CALDERÓN DE LA BARCA, PEJ)RO.-E/ alcaide de Zalamea. Comedia en tres jornadas
y en verso. \-Vithintroductíon, notes and voéabulary hy J. Geddes.-New York, P- C.
Heath &amp;_ Cp., 19181 8.º, xxvm-198 págs.
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Núms~ 171-173.-MIGUEt..oE CERVANTES: Novelas ejemplu,-es. Tomo VI y ú\timo.233 págs., o,go ptas.
Núms. 174-175. - TORRES VJLLARR.QEt.: Vida. Me:norias. Tomo H. - 159 págs.,
o,6o ptas.
Núm. 176. -E. o ' ORs: La Bien Plantada de Xmiru. Traducciún dc&gt;l catalán por
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Núms. 177-18o.-H. BALZAe: Papá Goriqt. Kovela. Traducción del francés por J. de
Zuazagoitia.-365 págs., 1,20 ptas.
Núrns. 181-182.-H. TAINE: Notas sobre Inglaterra. TomO I,. Traducción del francés
por L Sánchez Cuesta. - 207 págs. 1 o,00. ptas.
Núms. 183-186.-R. DozY: HiJtoria de los muiu/ma11es de Espaiia /1asla ta. co,uplisla
de !01 almorávides. Tolllo II. Traducción del francés por M.Fuentes.-328 págs., 1,20 ptas.
Núrns. 187-188.-Moul',:RE: El ricachÓlt en la Corte (Le bourgeois gentilhomme). Comedia en cinco actps. Traducción del francés por J. I. de. A!berti.-1.71 págs., o,6o ptas.
NlJ.m. 18g. - E. Gów.az CARRILLO: Ciudades de mstaiio. -9l págs. 1 0,36 P!as.

J:lú1!1s. r93-i94.-H. FóscoLO· Últimas
del italiano por C. Rivas Cherif. _: 205 ág cartas de 7acl)/Jo Ort;e. Novela. Traducción
N'
P s., .o,90ptas
ums. 195-198.-Curialy Gueifa A 6 ·
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Traducción del catalán por.R, Marq~in: ~~0 caialán del siglo xv. Tomo r, libros r yII.
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Núms 199-200 T v=
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- 199 págs., o,óo ptas.
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GruERA-,.A.-La tradici'
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1919, 4.º, 32 p_ágs.
o mo1m11m1 a "e la !lengua catalana. -llarcelona, M. Calve;
LOZURIAGA, L.-Ensayos de P. d
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nando, 1920, 8.'\ 333 págs., 5 pta/ agogia e mtmcci6,, pii0/ica.-Madrid,_ Suc. de Her-

E•rn~uDI, A.-r;,uffa del Paragua La e
• •
Repúbhca, mariscal D. Francisco sJ;no unsp1rac1in contra _S. E. el Presidente de la
1917, 8.º, 100 págs.
pez. uenos Aires, Imp. "Constancfa,
RonRiGuaz G••ct, , J• A , -- Y-tr,a
r,,.,,, de Cerva t,
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c1on.-Habana, Imp. de "Cuba Intelectual, r9;/ss! ;mao
~Quijote,. Tercera ed.iSuAs, J. C. -Etno rafia
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mito de la antropofagít_
en~fi caribes. Estudio sobre el origen del
SEVILLA, A.-Vocaóu!ario murdrt,;o
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cos •L~», 1921, 8.º, 176 págs.
de Nogués. 19r9, 8.º, ~v-207 págs.1 3 Pt.fs~e_ced1do de una -1 0troducción.-Murci~ Suc.
ToRNER, E.M. - Cancionero mus· l tÚ l t: •
y C.ª1 1920, 4.º, XLII-278 págs., 12
a znca popular asturiana. --Madrid, Nieto
· V Á.SQUEZ, M. - Im/mgnaa'ón al Código Civ-¡ 4. 9,
clos _en el «Diario de Ronduras» por el Lic 1¡_ ,/ I(U'r)S. Codl~cc16n de articu1 9s pubJicaN ac1onal, 1915, 4 .o, 286 págs.
· · · n es~u 1ante). -Tegucígalpa, Tip.
VEG.A, GARCILASO DE LA - Pouías
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Kelly.-Oxford, Prensas de ia Uníversid:;~as9;8 ff1ó6n aárreglada por J. FitzrnauriceVEG
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A, ARCILASO DE LA. - 1Jclog1u. Edició
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Oxford, Prensas de la Universidad · 1918

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1915, 4·º• 28 págs.

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ga¡.reglada por J. F1tzmaunce-Kelly. _

. '. ' .' 7 p gs.
e. oqumza d, hwo Marnuo Sículo. -'-Pisa, Tjp. del Cav. F. Mariotti
Revistas.

Anais das Bibliotecas e Arnuivos de Portugal
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Berlin, 1915-19 19_
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Hispania. - California, 1920, III, 2-3.
O Instituto. - Coimbra, 1920, LXVU, z-4.
Inter-América. -New York, 1919, IV, L
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Neophilologus. -Amsterdam, 1919, V, 3.
NeuphilologischeMittcilungen.-Helsingfors, 1917,XVIII, 1•4; !918, XIX, 1-6; 1920,
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La Paraula. -Barcelona, 19r9, H, 2-3.
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1920,

XXX:v,

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Quaderns d 'Estudi.--.- Barcelona, 1918, II, 4-5.
Razón y Fe. - Madrid, 1920, LVI, 4; L \'lf, 1-3.
Repertorio Americano.-San José de Costa Rica, 19:,?0, H, 15-20.
Resumen_Bibliográfico. - Barcelona, 1920, XVIU, 3·4•
La Revista. - Barcelona, 1920, VI, 112.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. - Madrid, 1920, XXIV, 1-3.
Revista Argentina de Ciencias Políticas. -Buenos Aires, 1919-20, XIX, rn9-110.
Revista Calasancia. - :Madrid, 1920, VllI, 88-go.
La Revista Católica de Santiago de Chile.- 1920, XX..'(:VIII, 446-+47, 450-..¡jI.
Revista Eclesiástica. - Val!adolill, 1920, I, 7-1 x.
Revista de Educa¡;;ao Geral e Tecnica. - Usboa, 1919-20, VII, 1-2.
Revista de Estudios Vascos. -San Scüastián, 1920, XI, I.
Revista de Historia y Genealogía Española. -1fadrid, r919, VIII, 9-12.
Revista Lusitana. -Lisboa, 1918, XXI, 1-4:
Revista de Libros. -Madrid, 19r9, Ilf, n-12.
Revista de Menorca.-Mahón, 19zo, XV, 1-3.
Revista de la Universidad. -Tegucigalpa, 1920, X, 1-2.
Revista de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).- Córdoba, 1919, VI,
g-10; 1920, YII, 1-3.
Revista Universitaria. -Lima, 1919, XIV, 2.
Revue de l'Enseignement des Langues Vivantes.-Paris, 1920, XXXVU, 5-6.
RevueHispaníque.-Paris, 1919, XLVI, 10g;XLVU, lIJ.
Romania. -París, 1918, XLV, 179-1&amp;&gt;.
The Romanic Revicw. -Lancaster, 1920, XT, I.
El Siglo de las ~fisiones. -Oña, 1920, XV, 7.t-75, 7i-79.
Spanien.-Hamburgo, 1920, ll, 1-2.
Unión Ibero-Americana.-Madrid, 1920, mayo.
WOchentliches Verzei.chnis der erschienenen und der vorbereitéten Neuiakeiten des
deutschen Buchhandels. -Leipzig, 1920, 13-26 y 4 índices mensuales.
.,
The Yale Review. -New•Havcn, 1919-201 IX, j.
Zeitschrift des Deutschen Wissenschaft!ichen Vereins zur Kultur- und LandeskWlde
Argentiniens. -Buenos Aires, 1918, IV, 6¡ 1919, V, 1-~.
Zeitschrift für romanischéPhitologie.-Ha\le, 1917, XXXVllí, 5-6; 1918,XXXIX, 1-4.

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DE

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1-2.

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�THE MODERN LANGUAGE REVIEW
EDITED BY

J. G. RO]lERTSON, G. c. MOORE SMITH
AND

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FITZMAURICE-KELLY

Contents of vo1. xv, no.

April,

2.

1920.

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1JN A.N· Franee, UB f"r.-Étranser, 15 rr.-Prlx...~u ~um.éro, l tr. ,e:.;.
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CLÁSICOS CASTELLANOS

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OP AfEDIEVAL AND AfODERN LTTEIIATUIIE AND PHILOLOGY ,

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T1aso DB MouNA. - _Teatro: Et Vergonzoso en Palacio y El Burlador de Sevilla. Prólogo y notas por D. Américo Castro.
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cía de Diego.
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Vn.LBGAS, -Eróticas o amatorias. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
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Academia Española.
·
La vida de Lazarillo de Tormes. Prólogo y notas por D. Julio Cejador.
FERNANDO DB HERREIIA.-Poeslas. Prólogo y notas por D. V. García de Diego.
Ü.RVANTBs.-NOrJelasejemplares: La Gitanilla,Rinconete y Cortadillo, La ilustre
fregona, Et li'cenciad(J Vidn'era, Et celoso e.xtremeño, El casamiento engañoso
y Novela .Y coloquio que jasó entre Cipión y Berganza. Prólogo y notas por
D. Francisco Rodríguez María, de la Real Academia Española.. 2 tomos.
FRAY Luis DB LxóN. - De los nomóresde CnSto. Tomos I y II. Prólogo y notas
por D. Federico de Onfs.
GuEV.ARA. - Menosprecio de corte y alabanza de aldea. Prólogo y notas por
D. l\f. Martínez Burgos.
N1BRBMB11R.G. - Epistolario. Prólogo y notas por D. N. AlonSo Cortés.
QtravBoo. - Los Sttefios. Prólogo y notas por D. Julio Cejador. 2 tomos.
l\foR.BTo.-Teatro: El lindo lJ. Di"ego y Et desde'n con el desdén. Prólogo y notas
por D.N. -Alonso Cortés.
·
ROJAS. - Teatro: .Del rey abajo ninguno y Entre bobos anda el fuego. Prólogo
y notas por D. Federico Ruiz 1\forcuende.
Ruiz D.r AuacóN. -Teatro: La verdad sosjechosa y Las paredes O)"tn. Prólogo
y notas por D. Alfonso Reyes.
.
Luis. Vász DE GuEVARA.-EJ .Diablo Cojuelo. Prólogo y notas por D. Francisco
Rodríguez María, de la Real Academia Española~
.
l..oPB Dll: V BGA. Teatro: El remedio en la desdicha y El mejor alcalde, el re;.1•.
Prólogo y notas por D. J. Gómez Ocerin y D. R. M. Tenreiró.
PRECIOS
En róstica ..•....••.•.......•..•..
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s pesetas.
7
9

Paseo de Recoletos, 25, - MADRID

�REVISTA

THE MODERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA
FUNDADA

EN

DE

1883

Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América y Europa. Se admite como socio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications of the
~odern LangÜage Associatwn of America) se envían trimestralmente gratis a
los socios; se venden a razón de un dólar por cada número suelt.. y tres dólares por tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con las litera turas y las lenguas romances, y
con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditos
españoles.
Diríjase toda la correspondencia al secretario de la Sociedad :

FILOLOGÍA ESPANOLA
Tomo VII.

JULIO-DICIEIIBRE 1920

Cuadernos 3. 0 y 4.0

•

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
ENSAYO DE UN MÉTODO

Profesor WILLIAM GUILD HOWARD,
39, Klrkland Street,

Estados -Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

JUNTA PARA AMPLIAClÓN DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

CE:-lTRO DE ESTUDIOS IIISTÓRICOS

LA POLÍTICA ESPAÑ"OLA EN ITALIA
CORRESPOi\DEN'CL\
DE

DON FERNANDO 1-IARÍ.'i, ABAD DE NÁJERA, CON CARLOS I
POR

ENRIQUE PACHECO Y DE LEYVA
TOl\1O I

(1521-1524)

..

Un vol. en 4.º de xLvm-544 págs.
Precio: 20 pesetas.

A menudo cabe considerar estrecha analogía en la vida
de los varios productos psicológicos colectivos, especialmente
entre el lenguaje y la poesía tradicional (por ejemplo, véase
Revista de Filología Española, III, 272), y cabe extender esta
semejanza a los métodos de estudio que podemos aplicarles.
Si el examen de la geografia lingüística da excelentes resultados para penetrar en la evolución del lenguaje, los dará también el de la geografia de la canción tradicional, según intento
poner aquí de manifiesto; los daría también seguramente el
de la geografía de la costumbre jurídica popular o el de cualquier otra manifestación psicológica colectiva que se perpetúe
por tradición.
Para hacer el estudio geográfico del romancero intenté, en
un principio, clasificar las múltiples formas. de un romance,
agrupando versiones o redacciones del mismo, tomadas en su
conjunto, y si por comodidad me fijaba en algún rasgo saliente para reunir todas las que lo presentaban, era porque
suponía que los demás rasgos de todas aquellas versiones serían aproximadamente conformes. Pero no sucedía así; entre
ellos surgía en seguida a mi atención otro rasgo que no era
TONO

VII.

16

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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