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                  <text>REVISTA

THE MOOERN LANGUAGE ASSOCIATION OF AMERICA
FUNDADA

EN

DE

1888

Consta actualmente esta,Sociedad de unos mil quinientos socios de Amé-

rica y Europa. Se admite cqmo s-ocio a toda persona interesada. La cuota
anual es de tres dólare~. Las publicaciones de !¡i. Sociedad (Publicafions of tite
Modern Lwigúqge Assocj_atiotz o.f America) se-envían trimestralmente gratis a
los _socios; se venden a razón ·de un dólar por cada número suelte¡ y tres dólares Pº1:' tomo, compuesto de cuatro números. En estas publicaciones aparecen artículos relacionados con ·1as literaturas y las lenguas romances, y
con las filolqgfas inglesa y germánica, que pued~ interesa1· a los eruditos
españoles,
Diríjase toda la co,Tespondencia al secretario de la Sociedad : _

FILOL.OGíA ESPANOLA
Tomo VII.

JULIO·DICIE■ BRE 1920

Cuadernos 3. º J 4. º

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
ENSAYO DE UN MÉTODO

Profesor WILLIAM- GUllP HOWARD~

391 Klrkland Street,
Estados -Unidos de Norte-América.

Cambridge, Mass.

JU¡,¡TA l?ARA MIIPLIACl~.N D&amp; ESTUDIOS E INVBSTlQ,J\.CIC\:iES qE'.NTf!llCAS

· CE.:·-nRO DE ESTUDIOS IITSTÓRI-COS

LA POLÍTICA ESPAÑOLA EN ITALIA
CORRESPONDENClA
DE

DON FERNANDO ~.fARÍN, ABAD DE NÁJERA,, CON CARLO$ l
POR,.

ENRIQUE PACHECO Y DÉ LEYVA
,

TOMO I

(15-zr-1524)

Un vol. eu 4." dé XLvm-544 págs.
P'recio: 20 pesetas.

A menudo cabe considerar estrecha analogía en la vida
de los varios productos psicológicos colectivos, especialmente
entre el lenguaje y la poesía tradicional (por ejemplo, véase
Revista de Filología Española, III, 272), y cabe extender esta
semejanza a los métodos de estudio que podemos aplicarles.
Si el examen de la geografía lingüística da excelentes resultados para penetrar en la evolución del lenguaje, los dará también el de la geografia de la canción tradicional, según intento
poner aquí de manifiesto; los daría también seguramente el
de la geografía de la costumbre jurfdica popular o el de cualquier otra manifestación psicológica colectiva que se perpetúe
por tradición.
Para hacer el estudio geográfico del romancero intenté, en
un principio, clasificar las múltiples formas. de un romance,
agrupando versiones o redacc.i,ones del mismo, tomadas en su
conjunto, y si por comodidad me fijaba en algún rasgo saliente para reunir todas las que lo presentaban, era porque
suponía que los demás rasgos de todas aquellas versiones serían aproximadamente conformes. Pero no sucedía así; entre
ellos surgía en seguida a mi atención otro rasgo que no era
TOMO

VII.

16

�R. :llENÉNDBZ PIDAL

poseído por todas las agrupadas y que en cambio aparecía en
otras, diversas de las allí reunidas, lo cual me llevaba a segregar parte de las versiones antes juntadas, para agruparlas con
otras que carecían del rasgo primeramente elegido; y así deshacía la agrupación primera, sin llegar después tampoco a poder constituir otro grupo estable. Por este procedimiento era
.imposible Ja distribución geográfica de las versiones, y ante
tal confusión o enredijo de rasgos característicos, comprendí
que no se podía fundar ningún estudio geográfico sobre la totalidad de cada una de las versiones, y que el único fundamento cierto y claro para la observación habría de ser la
agrupación de variantes particulares, considerando cada una
de ellas por .sí, independientemente de las demás. Con este
nuevo _procedimiento, todo Jo que antes era confusión se convertía ahora en claridad. No de otro modo hay que considerar
cada detalle de un cuento popular, cada cláusula de un fuero
municipal, independientemente del conjunto, para poder formarse una idea exacta de la difusión geográfica en la novelística popular o en la costumbre jurídica.
Creo útil exponer aquí los resultados a que me conduce
el estudio de la geograf!a de dos romances: Gerineldo y La
boda estorbada, a fin de someterlos a la crítica.
Bien veo que mi material no es muy abundante ni del todo
bien repartido sobre la Península, y que nuevas exploraciones
vendrán a complicar o a simplificar las hipótesis que hago. o
obstante, diré que en el curso de este trabajo, y ya trazados
mis mapas, incorporé a él algunas versiones nuevas (por ejemplo, las de Mazariegos y *Mesones), y antes de leerlas hice,
acerca de sus caracteres más salientes, hipótesis que luego en
general salían confirmadas, pues las versiones recién llegadas
venían a incluirse sin notable discordancia dentro de las líneas
ya trazadas en el mapa o en el texto de mi disquisición.
Los nombres de pueblo precedidos de un asterisco * indican versiones en que los dos romances de Gerineldo y La
boda estorbada van unidos formando uno sólo.
La localización de las versiones es en lo general segura.
De alguna versión que, por sus caracteres discordantes, po-

SOBR¡¡ GEOGRAFÍA FOLKLÓKICA
,

231

d1a ofrecerme dudas
h
.
, me e cerciorado cuando fué posible 1
L a vers1.6n de Gen·11e'-'.
,uu, de b.d
• a a Pascuala A ill
.
!:nde~ ~e ndiñapen Lequeiti~, su pueblo, está rec:gi::e:\~~
' on e ascuala residía el añ
Lequeitío puebl ta
,
1907; cabe la duda si en
'
o n vasco, se recitan realmente
:\fuy necesario es hacer en las prov· .
romances .
pJoración seme·
mcias vascongadas una exCatal ñ U Ja_nte a la que tan preciosos resultados dió en
u a. na primera exploración de ue t
. .
mete resultad o sat·1s1actorio.
r.
•
'
4
engo noticias, proKo publico las versiones de los romances que estudi
no alargar desmedidamente este trabajo. Daré sólo d o, pdor
una Jos versos
.
e ca a
que importe conocer. Cuando dé a luz el n
ma11cero General
.no. t d
, que prepare, manifestaré cuánto debe éste
Y cuan o ebo yo a l
as personas que para él me han auxili d
pues entonces es la ocasión de publicar, t
a o,
ciación debida las muy notabl
l . rn egras y con la apred. h
es co ecaones de romances qu
tc as personas han puesto a mi disposición.
e

.º

I
ROMANCE DE «GERINELDO »
Es uno de Jos más difi did
.Menéndez
, un . os, tanto antes como ahora.
dal ,
PeJayo conocia versiones de Asturias, Portugal Anueta, Extremadura y Cata! - 2 •
•
•
'
ya de
.
una ' para m1 estudio dispongo
versiones de todas las demás comarcas de Es aña d
algunas de América y delos judíos de Marruecos y de ~ri~te~
1 La de Gajano (pág
) N
Cantalejo (ibfd.). Desati. 2~2, o.
p~de hacer lo mismo con la de
la niña que me
·tó Len o una indicación evidentemente in valor:

2: .º

reci

a /Joda ertor/J da d M d .

aprendido el romance de otras niñas d: G~r ~ . ª1 nd, me dij~ había
mente encaja mejor e 1
.
JCJa, e romance evidenteversión de L ó. .,,_ n a reg16n '.11ªdrileña que en la gallega. Una
a Oaa estorbada recogida e S •
.
que decía h b ¡
.
n ona, pero de un mdividuo
estudi
a era apre?dido en Valencia del Cid, es desechada de mi
por no convemr en nada a la región levantina
2
.Antolog{a X rg
pá
D
·
recta. De las
oo, ~· 3~· e l\Iarruecos sólo tenla noticia indifusión·
oclmumdades_Jud1as de Levante creo que habla por con' no cono a un Germeltlo de Oriente.

°,

e' ' .

l

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLIUÓRICA

232

2 33

R. Ml!NBNDl!Z PIDAL

r.-Dos versiones impresas en el siglo XVI y dos regiones diversas
a que pertenecen.

El romance de Gerineldo se nos conserva en dos versiones del siglo xvr. Resumiré su parte narrativa, procurando en
mi prosa reflejar la coincidencia o la diversidad de rasgos de
ambas; pero entiéndase que, aun en el caso de coincidenci~,
ambas versiones divergen siempre en los detalles de expostción o redacción,
La versión más antigua apareció en un pliego suelto
de 1537: «Desesperaciones de amor que hizo un penado galán», y en la Tercera parte de la Silva de romances, impresa
en Zaraaoza el año 15 5I 1; Cl,"eO que la Silva copió el pliego
suelto eºn otra edición mejor que la de I 537. Girineldos se
levanta, dejando dormido al rey, y va al castillo de la infanta:
«Abraisme-dijo-, señora»; ella le abre, lo toma por 1~ mano
y lo mete en un palacio, donde Girineldos queda dormido:
Recordado havía el rey del sueño despavorid~.
_ Girineldos, Girineldos, diéssesme tú del vestid~.
Tres vezes lo avia llamado, ninguna le ha respondido.
_ Girineldos, Girineldos, mi camarero polido, .
si me andas en traición, trátasme como a enemigo;
o me as vendido el cas_tillo.
0 dormías con la infanta
Tomó la espada en la mano, fuérase para el castillo;

como halla cerradas las puertas entra por una ventana, y :e
en la cama a Girineldos; no se decide a matarlo, pues lo cnó
desde chiquito, pero deja en el lecho su espada entre ambos;
i Mala edición del pliego suelto en Durán y de él en la Pl"imavera
d Wolf núm 161 y en la Antología de Ménéndez Pelayo, Vlll, 282;
U:e valg~ del ~lieg~ original. Una co~usa indicación de las ~ariantes
de la Süva se hallará en la 4ntología, IX, 3 r8. Para to~o estudio de variantes del romancero antiguo es un obstáculo la pér~1da ~e la T~rcera
arte de la Silva, que debiera encontrarse en la •H1s~amc _soc1ety o~
~merica•; de desear es que no siga siempre tan precioso libro oscu
recido por libreros o bibliófilos urracas; ¡que se convenzan que lamercancía nada pierde con ser conocida!

la infanta despierta y llama a Girineldos avisándole el peligro,
pues bien conoce la espada del rey su padre 1 .
La otra versión se conserva en otro pliego del mismo siglo xvr 2, y contiene: Diálogo en que la infanta hace proposiciones al paje; Gerineldo, llegada la hora convenida, va al
cuarto de la infanta; ésta le abre y lo lleva a su lecho, donde
al fin ambos quedan dormidos :
El alba salía apenas a dar luz al campo amigo,
cuando el rey quiere vestirse, mas no encuentra sus vestidos.
- Que llamen a Gerineldo, el mi buen page querido.
Unos dicen: - No está en casa. Otros dicen: - No lo he visto.
Salta el buen rey de su lecho y vistióse de proviso,
receloso de algún mal que pu.e de haberle venido;

va al cuarto de su hija; halla a los dos amantes dormidos; no
quie·r e matar a Gerineldo, a quien ha querido como hijo, ni a
La infanta, porque su reino se perderá, pero deja en el lecho
su espada entre ambos; la infanta despierta; llama a Gerineldo
diciéndole que la espada del rey está allí y que se vaya por
los jardines; Gerineldo encuentra en los jardines al rey y no
acierta a disculparse; el rey recibe un pliego (que no se sabe
qué contiene) y manda prender a Gerineldo; pero la infanta
(que sólo en versos evidentemente retocados es llamada Enilda) huye con su amante a Tartaria, donde se bautiza y se casa,
y con las joyas que lleva da a su esposo una vida regalada.
Este pliego, según se habrá notado en el primero de los versos
transcritos, tiene retoques de estilo muy poco tradicional, y
su terminación es sin duda una añadidura del retocador, que
en ella, por cierto, estuvo muy poco hábil.
Frente a estos dos tipos de romance conservados en dos
1 No hallo clara la indicación de variantes en la Antología, IX, 319.
La Silva añade un final malo. La infanta se lamenta: •¿Qué será de
ti, Girineldos?... - Lo que ha de ser, señora, que nos casemos yo y
tigo.,
2 No conozco el original de este pliego, y si sólo la mala edición
de Durán y sus reimpresiones en la Primavera, núm. 161 b, y en la
Antología, VIII, 28z-i84,

�234

R. MENÉNDEZ PlDAL

versiones antiguas pondré ahora 164 versiones 1 de la tradición moderna. La importancia que concedo al detalle del
despertar del rey se funda en que he podido observar que,
según él, se dividen claramente todas esas versiones modernas
en dos grandes regiones.
El Sur, el Sureste y el Centro de la Península lo ocupan
las versiones en que el despertar del rey es análogo al del
pliego retocado o segundo; esto es, el rey despierta, pide sus
vestidos o no, y echa entonces de ver la falta del paje, con o
sin intervención de otras personas que contesten al rey. A esta
gran región se une Nuevo Méjico, y probablemente se unirá
el resto de América donde todavía se conserve este romance,
si bien las versiones de Cuba y de Chile, únicas que conozco,
son fragmentarias y no contienen el detalle que ahora nos
interesa. Las versiones de los judíos de Marruecos abrevian
aquí, diciendo sólo:

SOBRE GEOGRAl"[A FOLK.LÓRICA

Que le duermen con la infanta o le roban el castillo,
Gajano;
Que le roban el palacio

o con la infanta han dormido,
Caravia, etc.;

pocas veces hallamos conservado el verso del pliego de I 537:
Por tres veces lo llamó y nadie le ha respondido,
Cataluña

1,

pero sin duda hay que adscribirlas a esta región también. La
única versión de Oriente que conozco, una de Larissa (Grecia),
es fragmentaria y no llega al despertar del rey. ·
La otra región, más reducida, es la de las versiones de
Portugal y del Norte de España; esto es, Galicia, Asturias,
León, Santander, Norte de Bu;gos, la mayor parte de Palencia, Sepúlveda, como punto avanzado en la provincia de Segovia, Navarra (luego hay una interrupción en el Pirineo aragonés) y Cataluña; añádanse las islas de Madeira y Azores.
En todas estas versiones, el rey, como en el pliego más fragmentario o primero, tiene un sueño présago:

Esta región comprende países muy arcaizantes o tradicionalistas: probable.mente la variante que aquí domina será más
arcaica que la del primer pliego, y antes se extendería más al
Sur, de donde sería expulsada por la variante del despertar
ordinario del rey; parece confirmar esto el hecho de que hoy
la zona del sueño présago está también ya invadida en algunos
puntos por la variante meridional; así, hallamos el despertar
del rey pidiendo sus vestidos de un modo conforme al pliego
retocado o al de I 537, pero sin el sueño présago, en Potes
(Santander), en Infiesto, San Salvador de Quirós, *Luarca,
Espín (Asturias), en Lagüelles (León), y sin el detalle de pedir
el vestido, un despertar ordinario, sin sueño présago, en Lequeitio (Vizcaya), en Arnuero y Sobremazas (Santander) y en
*Brugos-Noceda (León). Además, la invasión meridional se
manifiesta claramente en ciertos puntos de la zona del sueño
présago, donde en una misma versión del romance se suman
o sobreponen las dos variantes, Ja de pedir los vestidos con
respuesta de otras personas al rey y la del sueño présago, es
decir, la forma invasora y la invadida, como sucede en Obaya,
y Tamón (Asturias), en Beira y Villanova de Gaia.
Los dos pliegos impresos en el siglo xvr representan, pues,
dos regiones de la tradición de Gerineldo conservadas hoy día.

1 Algunas inéompletas (véase pág. 334). La situación de todas va
indicada en el mapa. En la montaña de León va ampliada la escala
para poder ca.locar la mayoría de los nombres; así que La Seca se
.acerca a Villacid mucho más de lo que debiera. Aun con esto no he
podido situar los últimos romances que me envía la Srta. Sela, que
,son los de Buiza, *Camplongo, *Casares, *Frontín y *San Martín de
Ro.diezmo, pueblos situados hacia Vento.silla y Villanueva.

1 No uno aquí variantes como: •Llamara por sus criados, ninguno
le ha respondido¡ Llamara por Gerineldo, le ha sucedido lo mismo&gt;,
Otero de Bodas; «Llama el rey a su criado, su criado y pajecillo, Que
le llevase las armas, que le llevase el vestido; Desque no respondió
nadie, levantóse él a servirlo•, San Salvador de Quirós. Éstas las considero como del d~spertar ordinario del rey, incluyendo sólo en el otro
grupo las que tienen el sueño présago.

A eso de la mañanita

el buen rey que ha consentido,
Tánger, etc.;

�R, MJ!NÉNDl!Z PlDAL

2. -

SOBRE GJ!OGRAFÍA FOLKLÓRICA

Rasgos comunes a la 1·egión Sureste y a la Noroeste que nos
revelan la versión más difundida -del romance.

Fuera del detalle del despertar del rey, las version:s del
Sureste y las del Noroeste son muy semejantes.
Unas y otras suelen empezar, como el pliego segundo, o
del despertar ordinario del rey, con el diálogo en que la infanta hace proposiciones al paje; este diálogo falta en el pliego
más fragmentario, o del sueño présago; sin embargo, debiera
hallarse también en la versión que este pliego de I 537 seguía,
y su falta en •el impreso habrá de atribuirse sólo a defecto de
memoria del que lo dictó para la imprenta, que no se acordaba del comienzo. En este diálogo había, empero, variantes,
según notaré después 1 •
Cuando Gerineldo va al cuarto de la infanta dice el pliego
retocado o segundo:
Tres vueltas da a su palacio y otras tantas al castillo;
el calzado se quitó y del buen rey no es sentido.

El primero de estos versos, aunque es extraño a la versión
del pliego primero o del sueño présago, se propagó al Noroeste, y modernamente lo hallamos lo mismo en versiones del
Sureste que del Noroeste, aunque no en todas. El segundo de
esos versos sólo lo hallamos conservado con cierta frecuencia
en algunos puntos de la región Noroeste, y en forma igual a la
vieja del sueño présago:
Los zapatos en la mano porque

DO

fuera sentido

(así en la Silva;_falta en el pliego de I 537); hoy dice:
Zapatos lleva en la mano, sin ser de nadie sentido,
Boal (Asturias),
1 Véase ~delante, págs. 251-254. Por razones g!!ográfic~~ no creo
que la versión del pliego de 1537 comenzase con él ei:ordio de Gerineldo preparando los vestidos del rey, pág. 240; no obstante, este
exordio se debía de hallar desde antiguo en otras versiones muy semejantes a la de ese pliego, como la de Obaya, que, como el pliego
suelto, tiene el sueño présago y la discusión de los amantes sobre la
espada del rey.

237

y semejantemente Sobremazas, Arnuero (Santander), Ma~ores
(Traz-os-Montes), A~ores. En el Sureste hallo dos versiones,
la de Zaragoza, que dice también:
Con el zapato en la mano p¡¡ra no ser conocido,

y la de Soria, muy semejante. Pero lo más común es que este
verso, en ambas regiones, se haya transformado en este otro:
Con zapatitos de seda, sin ser de nadie sentido,
Sierra de Gata (Cáceres), Tánger;
Trae zapatito de seda para no ser conocido,
Puerto de Vega (Asturias), etc;

y más raro es que se sumen las dos variantes:
Se puso medias caladas y unos zapatos muy finos;
con el zapato en la mano para que no fuera sentido,
*Lorca (Murcia).

Las dudas del rey son según el pliego retocado o del despertar ordinario del rey:
¿Mataré yo a Gerineldo el que cual hijo he querido?
¡Si yo matare la infanta, mi reino tengo perdido!

Esta doble vacilación se encuentra también igualmente en las
versiones del Sureste y en las del Noroeste, a pesar de que
en el pliego del sue.ño présago no se habla de la infanta, y
sólo se dice respecto de Gerineldo:
Él qu1·siéralo matar, mas crióle de chiquito.

Sin duda, ninguno de los pos pliegos viejos representa la versión primitiva y más difundida, que es la que perdura hoy en
la tradición, mezclando elementos de los pliegos:
Si yo mato a la princesa, queda mi reino perdido;
y si mato a Gerineldó, que lo crié de chiquito,
Sierra de Gata;
Yo, si mato a la princesa, mi reino ya va perdido;
y si mato a Gerineldo, Je he criado desde niño,
La Seca de Alba _(León),

y así casi todas las versiones modernas.

�R. MENÉNDEZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFfA FOLKLÓRICA

El encuentro de Gerineldo con el rey en los jardines falta
en el pliego del sueño présago; pero esto es tan sólo porque
el que lo dictó olvida todo el final. Se halla en ambas regiones, con la disculpa del paje según se lee en el pliego del despertar ordinario del rey:

un pegote debido al retocador del pliego. La calificación de
«sultán», dada al que antes se llamó «rey», indica bien lo
postizo de este desenlace. Otra incongruencia más íntima está
en el furor de ese sultán que atenta contra Gerineldo, mientras que el rey tradicional perdona al paje desde el momento
en que deja en el lecho su espada; en vano el retocador trata
de justificar el cambio de opinión del sultán al hacerle alterarse leyendo una carta que no sabemos lo que podría decir
y que nos deja totalmente a oscuras. Evidentemente este desenlace es un postizo, y de nuevo la tradición moderna se nos
muestra independiente de los pliegos impresos del siglo xv1 y
nos revela un estado del romance más razonable, más original,
más arcaico que el que nos revelan esos pliegos antiguos. Las
versiones modernas, tanto las de la región Sureste como las
del Noroeste, acaban, por lo común, reconociéndose Gerineldo
culpable ante el rey y pidiendo el castigo, a lo que el rey contesta ratificando el perdón ya antes concedido, y mandando
al paje que se case con la infanta.
Con estos caracteres principales, el romance se extendió
por todos los territorios propios de las lenguas peninsulares.
No obstante, al lado de esta forma más corriente existen
otras, que se distinguen por algún detalle especial, según vamos a ver.

y
-

¿Dónde vas, buen Gerineldo? ¿Cómo estás tan sin sentido?
Paseaba estos jardines para ver si han florecido,
vi que una fresca rosa el calor ha des! uci do 1 •
Mientes, mientes, Gerineldo, que con Enilda has dormido.

Los retoques de este pliego están hechos a menudo con una
gran falta de congruencia; más razonables y sin duda más
auténticos y primitivos son los versos que hoy se conservan
en ambas regiones:
-¿De ónde vienes, Gerineldo, tan triste y descolorido?
- Vengo del jardín, señor, de coger flores y lirios;
la fragancia de una rosa el color se me ha comido,
Cádiz, etc.;
-¿Qué has tenido, Gerineldo, que vienes descoloridoi
- Vengo del jardín de flores, como está florido y lindo;
con el olor de las flores las colores se me han ido,
Almanza (León);

y también:
He dormido en un jardín, en un jardín muy florido;
con el olor de las flores los colores se me han ido,
Salas de los Infantes (Burgos).

Aquí, mejor que en el caso anterior, tenemos indicio de que
la tradición moderna no arranca d&lt;: los pliegos impresos en
el siglo xv1, sino que remonta ~ formas mejores y sin duda
más antiguas,
El desenlace del romance sólo nos es conocido en el siglo xvr por el pliego segundo o del despertar ordinario del rey;
y ya hemos anticipado que tal desenlace tiene trazas de ser
1 Los pliegos modernos dicen: «Y una rosa muy fragante el color
me la ha comido•, Guadalajara, 1830; •el calor me la ha comido, ,
Puerto de Sa-nta María (hacia 1837); Madrid, 1846; y moderno sin año;
Valladolid, 1851; etc.

2 39

3. - Variantes del «Gerineldo» menos difundidas, pero que aparecen
tanto en la región Sureste como en la Noroeste, y nos revelan versiones antiguas diversas de las de los dos pliegos sueltos.

La primera observación que debe hacerse es la de que las
dos formas de despertar el rey, conservadas en los dos pliegos
viejos y dominantes hoy en la tradición, no son las únicas.
Otra, sin duda muy vieja y hoy a punto de extinguirse, nos
conservan las de Salas de los Infantes y Viana de Navarra, en
que el rey despierta por un relincho o silbido que da su caballo. En Viana se suma este tema con el de
O me están privando la hija ·o me .roban el castillo.

�R, lll.E)IÉNDEZ PIDAL

SOBRE GltOGllAFf.\ FOUCLÓRIC.\

Hacen falta más versiones de este tipo para decidir si esta
variante es independiente o no de la del sueño présago 1 •
Versiones muy respetables, en vez de comenzar con el diálogo entre la infanta y el paje, empiezan con este exordio lírico:

- Dfgamelo usted, señora, ¿a qué hora es lo prometido?
- A las diez se acuesta el rey, a las once está dormido,
a las doce es la ocasión, cuando canta el gallo pinto,
* Castelo de Frades (LugQ') .

¡Quién tuviera la fortuna para ganar lo perdido
como tuvo Gerineldo mañanita de domingo!
Limpiando paños de seda para dar al rey vestido,
mirándolo está la infanta desde su alto castillo:
- Gerineldo, Gerineldo, mi caballero polido ...

Esta adición se halla en todas las version~s de Marruecos, en
la de Larissa (Grecia), en la de Gajano (Santander), Barbadillo
(Burgos), en las de Toriello, Caravia, lnfiesto, Tam6n, Puerto
de Vega, Boa!, *Cangas de Tineo, *Posada de Rengas, *Riosa
y *Muriellos (Asturias), en *Castelo de Frades y Rúa-Petín
(Galicia), en* Astorga, *Vega de Viejos, *Caboalles, *Villablino, *Camplongo, *Fontín, *Villasimpliz, Cofiñal y *Matueca
(León). Este detalle, en el hecho de encontrarse en las versiones judfas de Orlen te y- de Marruecos, se revela como muy
antiguo; en la Península vive con gran intensidad, pero limitado a la región cantábrica y a la montaña galaico-leonesa;
los puntos aislados, Barbadillo y Gajano, indican una difusión
antigua por Castilla la Vieja. Tiene, sin duda, una respetable
antigüedad medieval, respondiendo a la costumbre, reflejada
en los primeros monumentos de la literatura, de contar las
horas de la noche por los cantos del gallo; al quedar olvidada
esta costumbre, el verso perdió su sentido, y hoy sólo es comprendido por los judíos, mientras que las versiones peninsulares lo estropean diciendo con pasmosa uniformidad en el error:
«cuando canta el gallo pío » o «pinto » o &lt;canta el gallo pío,
pío»; sólo en Toriello tengo: «al canto del gallo primo ».
Señalaré otro detalle difundido por más regiones que la
anterior, aunque no extendido tan intensamente en ninguna. La entrevista de los dos amantes es asír según el pliego
más tradicional o primero: Gerineldo llama al castillo de la
infanta:

Este exordio se encuentra en todas las versiones de Marruecos y en la de Riaza, que pertenecen a Ja región Sureste. Se
halla también en las de Potes (Santander) y en las de Obaya,
Tamón y San Salvador (Asturias); pero éstas, aunque están
dentro de la región Noroeste, las cuatro contienen el despertar ordinario del rey (solo o sumado con el sueño présago),
por lo cual pudiera sospecharse que lo mismo que este rasgo
es importado del Sur, también lo pudiera ser el exordio lírico,
aunque tan extraordinariamente escaso es en el Sureste. Esta.
sospecha, empero, se desvanece considerando que el exordio
lírico se halla también en Cataluña, en una versión pura del
Noroeste, con el sueño présago del rey; y Ja coincidencia de
Cataluña con Marruecos. es decisiva para asegurar la gran extensión antigua de esta variante.
En el diálogo inicial del romance, el pliego del despertar
ordinario del rey, dice:
- ¿A qué hora, mi señora, comprir beis lo prometido?
- Entre las doce y la una, que el rey estará dormido;

y esto es lo que generalmente hallamos en la tradición moderna de ambas regiones. Pero en algunas versiones se añade
un detalle más:
- ¿A qué horas vendré, señora, a qué horas daré a'l. castillo?
-A eso de la media noche, cuando canta el gallo pdmo¡
a esas horas son las doze, cuando el rey está dormido,
Tánger;
1 Hay otros tipos que no he estudiado. EnBuiza (León): cSintía el
rey eptre los sueñ.o s uo fuertísimo ruido; Llamó a la reina diciendo:
Oye, oye, eso iqué ha sido],.

- Abraisme - dijo-, señora¡ abraisme, cuerpo garrido.
- ¿Quién sois vos, el caballero, que llamáis a mi postigo?
- Gerineldo soy, señora, vuestro tan querido amigo.
Tomáralo por la mano a un palacio lo ha metido;

y cosa bastante análoga en el otro pliego, salvo que Geri11eldo
no llama, sino que la infanta, al oír sus pasos, pregunta; forma

�!!, MENÉNDBZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

corriente también en la casi totalidad de las versiones modernas. Pero en Marruecos encuentro:

En la versión de *Vega de Viejos a que acabamos de aludir, la infanta no arroja la escala después de sentir el suspiro
de Gerineldo, como en Marruecos y Madeira, sino que la previene de antemano: Gerineldo, despu€s de ver en silencio el
palacio, «por la escala se ha subido. En el primer escalón Gerineldo dió un suspiro. - ¡Oh!, ¿quién ronda mi palacio?... »
Esta inversión de los términos es, sin duda, la forma inicial
que nos explica otra variante muy difundida: Ja infanta, en
vez de descubrir la llegada de Gerineldo por el ruido de los
pasos, como en el pliego primero y como en Ja tradición
moderna en Sevilla, Piedrahita, etc., o bien por la Jlamada
«Abraisme, señora», como en el pliego segundo y como en
Ja tradición moderna de *Santianes, la descubre por el suspiro
que da el paje al subir las escaleras del cuarto de la infanta,
escaleras que son evidente transformación de Ja antigua escala
de cuerda:

Ella en estas palabras, a la puerta dió un suspiro:
- ¿Quién es ése, cuál es ése, que a mi puerta dió un suspiro?
- Girineldo soy, señora, que vengo a lo prometido.
Tiróle esc;lera de oro, por ella había subido,
Tánger, Tetuán, Larache.

Semejante también en Porto da Cruz (Madeira):
Pr'a janella da princeza deram leve suspirinho:
- ¿Quém será este atrevido?... - Lo conde Gerinaldinho ...
Deitou-lhe escada de seda que nao fósse presentido.

Algo diferente en *Vega de Viejos. Y sin el suspiro de Gerineldo:
Echa una soga al balcón,

arriba se le ha subido,
Riaza (Segovia);

Pilla la escala de mano

y por ella se ha subido,
Pocilgas (Salamanca);

Por una escalera arriba

suben (!) a brazo tendido,
Lagüelles (León).

El rey, en las versiones de Marruecos, ve la escala puesta y
sube por ella; también en la versión de Arcusa (Huesca) el rey
Coge la escal~ de cuerda y a su celda se ha subido,

a pesar de que no dijo antes que Gerineldo subiese por escala 1 •
Como vemos, este detalle de la escala de mano disperso hoy
en unas pocas versiones pertenecientes lo mismo al grupo del
sueño présago (Madeira, *Vega de Viejos) que a las del despertar ordinario del rey (Marruecos, Lagüelles, Riaza, Pocilgas, Arcusa) y que aparece en puntos aislados sin ninguna
continuidad geográfica, nos indica una variante extraña a los
dos pliegos del siglo xv1, antes muy difundida y hoy en vías
de desaparecer.
Omisión acaso debida sólo a falta de memoria de la recitadora,
que era una anciana de setenta y tres años. En la Silva el rey entra
•por una ventana pequeña•.
1

243

Siete vueltas dió al palacio y otras siete dió al castillo;
como lo encontró en silencio, por la escala se ha subido,
y en el medio de la escala Gerineldo dió un suspiro,
y la infanta que lo oyó, estas palabras ha dicho,

* La Lastra (Santander);
Siete vueltas da al palacio y otras siete da al castillo,
desque lo bailó cerrado al escalón se ha subido;
en el último escalón Gerineldo dió un suspiro.
- ¡Ohl, ¿quién ronda mi palacio? ¿Quién es el atrevido?
-Gerineldo soy, señora, que vengo a lo prometido,
* Villasimpliz (León);
En el medio de la escala

Gerineldo dió un suspiro,
Cangas de Tineo (Asturias).

Todavía se trata en estas versiones de una escala de cuerda
que no se dice cuándo fué colocada. Pero ya parece pensarse
en una escalera ordinaria en estas otras variantes:
Siete vueltas dió al palacio, otras tantas dió al castillo;
al subir los escalones, Gerineldo echó un suspiro,
*Castelo de Frades (Lugo);

�R. MENÉNDEZ PIDAL

244

SOBR&amp; G.ltOGRAFfA FOLKLÚRICA

Cada escalón que subla le costaba un suspirito;
en el último escalón la princesa lo ha sentido.
- ¿Quién ha sido el alevoso? ¿Quién ha sido el atrevido?,
~
*Arcos(Cádiz) 1•

En muchas versiones se olvidan los escalones, pero queda el
suspiro o el silbido que da Gerineldo a la ventana de la infanta 2• Este tema del suspiro, con o sin la subida de los escalones se halla en más de la mitad .de las versiones, tanto
de las 'de la regi6n Sureste como de las del Noroeste 3, Y
prueba de nuevo la gran difusión que en otro tiempo tuvo el
tema de la escala de mano, con el cual se asocia.
Hubo una variante también muy antigua y hoy sólo recordada en escasos puntos muy dispersos, la cual introducía en
el desenlace a la infanta, pidiendo a Gerineldo por marido.
Esto se halla en la versión moderna de Riaza, en las de Nuevo
Méjico, en las catalanas y en la de Cámara de Lobos (Madeira);
en esta última con evidente influencia del romance del Conde

Claros.

_,

Muy antigua es también la variante que consiste en anteponer como exordio al Gerineldo unos versos del otro romance
del Conde Olinos o el poder del canto, asonantado en -a. Esto
se halla primero en Larissa (Grecia), después en *Sevilla,
*Granada, *Lorca, *Mesones (y en la de Gerineldo solo de
este pueblo), Cantalejo, Morales del Vino y *Valladolid, de
la región Súreste; en fin, en R&lt;ia-Petín, *Castelo de Frades,
*Albares, *Caboalles, *Vega de Viejos, *Villablino, *Posada
de Rengos, *Cangas de Tineo, Puerto de Vega, *Riosa, *Caro1 En el Ge-rineldo solo de Mesones (Ciudad Real) se suman revueltamente lós dos ternast los pasos y el suspiro, como anuncio de la
llegada del paje. En la versión con La boda estorbada, del mismo * Mesones, hay sólo los pasos.
.
_
2 La escalera, sin el suspiro, se halla en Carav1a: «A las dos de la
mañana por la escalera ha subido, Y la infanta que lo oy_ó, en voz ~Ita
pegó un grito.~ En alguna de Marruecos se suprime también el susp~ro.
a Cuento en la región Sureste 31 versiones con el tema del suspiro,
y 39 sin él; y en la región Noroeste, 38 y
resp~ctivament~. No se
agrupan geográficamente de un modo apreciable, smo que estan entre•

:4

mezcladas unas con otras.

plongo, *Casares, *Fontín, *San Martín de Rodiezmo, *Villasimpliz, *Valporquero, *Matueca, La Robla, La Seca, Cofiñal,
Caravia, *La Lastra y Gajano, en la región Noroeste. Este exordio se añade en cada una de estas tres áreas a versioqes muy
diferentes del romance; obedece, pues, a una moda que sobrevino en cada una de estas regionf.S ~anpo ya el romance
estaba en ellas arraigado con caracteres especiales. La porción
que dd romance del Conde Olinos se añade es muy variable,
de cuatro tipos y varias formas, a veces combinadas éstas de
muchos modos con otra adición del romance del Mes de Mayo
(asonantado en -o) antepuesto al del Conde Ólinos 1 •
La gran dispersión de esta variante nos indica que es muy
1 La adición de lvfes de 1Jtfayo antes del Conde Olinos ocurre sólo
en la región Noroeste, y en la mayoría de los casos ocurre enromances que llevan al final el de La boda estorbada, mostrando en todo su
apogeo la manía de empalmar romances (¡cuatro unidos!). El romance
del A1"es de Mayo solo; se antepone al Gerine!tlo en Jerez de la Frontera y en Arcos (Cádiz). En el de Pocilgas va al final el romance del
Mes de 11-fayo, al que seguiría, sin duda, el de La boda estorbada, He aqul
los cuatro ti pos de la adición del romance del Conde Olinos:= 1. 0 Gerineldo, dando de beber a su caballo, canta, y la infanta le oye (Larissa,
3 versos de 16 sílabas; *La Lastra, Gajano, Caravia, Cofiñal, *Villasimpliz, *Ríosa, *Castelo de Frades, 4 versos; la Robla, 2 versos; Rúa-Petfn,
4 versos+ 2 de Mes de Mayo antepuestos; Puerto de Vega, *Valporquero, 3 + 2; *Caboalles, 2 + 3; *Vega de Viejos, *Camplongo, 3 + 7; *Ca·
sares, 4+6; *Posada de Rengos, *San Martin de Rodiezmo, 3+3; * Fontín, 2 + 2; *Matueca, 4+7).=2.º Además del contenido del primer tipo,
se expresa un verso del canto dirigido al caballo (Mesones, 4 versos;
~villablino, 5 versos+ 3 de M es de Mayo antepuestos.; * Albares del
Bierzo, 5+4; *Cangas de Tineo, 4+3).=3.º A lo contenido en el primer
tipo se añaden uno o dos versos que expresan el poder del canto sobre
la Naturaleza (Cantalejo, 6 versos; Morales del Vino y *ValladoÜd, 4;
*Vega de Viejos, 5 + 3 de Arfes de Mayo) .=4.º Reune la materia de los
tres tipos: canto al caballo, las aves se paran a escuchar (La Seca, 6 versos+ 5 de Mes de Mayo).=EI Conde Olinos va al final del Gerineldo en
varios puntos, todos del Noroeste, .salvo Villacid: Almanza (León), Bárcena (Palencia), *Villacid (Valladolid), Sepúlveda (Segovia), Cubillos,
Calatañazor (Soría), San Jorge (Ac,;ores) y Beira, siendo de notar que
en esta última, en medio del romance del Conde Olinos en -a, se intercala el del Mes de A✓ayo en -o.
TOMO VII.
t7

�R. MENÉNDEZ PIDAL

antigua la tendencia a añadir el romance de Gerineldo coo
otros. Esta divulgadísima historia de amor encariñó la imaginación popular incitándola a prolongar en varios modos la in. teresante aventura. De la principal adición, hecha con el romance de La boda estorbada, hablaremos despacio en capítulo
aparte.
4. -

Detalles del «Gerineldo» originarios de la región Sureste,

Muchas veces el romance de Gerineldo recibe un desenlace inverosímil y absurdo, que estropea la idealidad fundamental de la aventura primitiva: cuando el rey perdona a Gerineldo y ordena su boda con la infanta, el paje se niega a
ello, diciendo estos versos estrambóticos, que repugnan no
sólo a la idea del romance, sino a su misma asonancia:
Tengo hecho juramento por la Virgen de la Estrella,
que dama que ha sido mía no me he de casar con ella.

Este final impertinente, tomado acaso del romance de Galiarda 1, procede tle una tendencia moralizadora, de inculpación
para la infanta, y que en 9tra forma se ve en algunas versiones, donde Gerineldo dice al final del romance:
No lo niego, mi buen rey, que ella la culpa ha tenido,
Granada, El Padul (Granada), etc.

El juramento por la Virgen de la Estrella parece ser una adición nacida en el Centro de la Península, donde hoy tiene su
máxima extensión, ya que se halla en la casi totalidad de las
versiones conocidas 2 • Que este· juramento estrambótico sea
1 La versión vieja dice: cNo quiero hazer, cavalle¡:-os, para mi cosa
tan fea, Que es tomar yo por muger la que tuve por manceba&gt;; y las
orales modernas: •Juro la cruz de mi espada y mi dorada bandera De
no casar con mujer que antes el cuerpo me diera. &gt;
2
Pero tan poco conocidas hasta ahora, que Carolina Michaelis creía
que esos versos eran una interpolación individual de una recitadora
asturiana (i/?ev, Lusit., II, 196); también creyó adición individual de
la misma recitadora el exordio del Conde O#nos con Mes de May(J
(Rev. Lusit., II, 194).

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRJCA

247

de todos modos originario de la región Sureste, parece comprobarlo el hecho de que en varios puntos de ella sufrió una
elaboración para asimilarse a la asonancia del romance, así
en los tres puntos contiguos *Valladolid, Alba de Tormes
(Sala?1anca) Y Las Navas (Ávila) 1, así en Zaragoza 2 y así
también en una versión de Tetuán 3• En cambio en la región
N~roeste se muestra como importado del Sur; en el Sureste
el JUra~ento estrambótico se halla en la inmensa mayoría de
las vers10nes (Sr, ~ontra 19 sin .el estrambote), tanto en las
del romance de Gerineld0" solo (27 versiones) como en las
d:l romance unido al de La boda estorbada, que luego estu~1aremos (24 versiones) 4 ; por el contrario, en el Noroeste el
Juramento está en gran minoría (23 versiones, contra 43 sin
el estrambote) y casi siempre se halla en el Gerineldo unido
a La boda estorbada (17 versiones y sólo 6 en el romance de
Gerineldo suelto); y como luego veremos, esta unión de los
dos romances es una importación del Sur. Además, esta invasión meridional se verifica con intensidad tan sólo en una
estrecha zona de la región ~oroeste, que comprende las montañas de León y la región cantábrica desde el río Navia al
bajo Nalón.
Este carácter invasor de las variantes del Sureste que me
parece evidente en el ejemplo que acabamos de considerar,
resulta también claro en este otro rasgo, que es, sin duda,

cAl Cristo del Desengaño Je tengo yo ya ofrecido Que la dama
que yo bese no se ha de casar conmigo• ; o bien: «Yo no me caso con
dama que conmigo haya dormido»; o bien: «No lo querrá Dios del
cielo ni el Cristo del Homicidio Que yo me case con dama que con
ella haya dormido.»
2
«No lo querrá Dios del cielo ni la Virgen del Olvido Que yo sea
casado con mujer que haya dormido. &gt;
3
•Juramento tengo hecho en los libros de mi tío, Hija que tal
falta hace no se ha de quedar conmigo.»
4 Fuera del Centro de la Península, no obstante, se observa también en algunas partes al Sureste, como Andalucía y Aragón, mayor
tendencia al estrambote en el caso de la unión de los dos romances.
(Véase adelante, pág. 299.)
1

�R. MENÉNDKZ PIDAL

SOBRE GBOGRAFÍ.\ FOLKLÓIUCA

meridional. Al comienzo del romance, en el pliego del despertar ordinario, dice la infanta al paje:
Quisiera hablarte esta noche en este jard!.n sombrío.

Este verso no sobrevivió; sólo hallo en Graus (Huesca):
Quién te pudiera tener en mi jardín florecido;

y en Jadraque (Guadalajara):

nueva de Rodiezmo, *Brugos-Nocedo (León), en *Posada de
Rengos (Asturias), en Tudanca ( «tres horas en mi servicio:.),
en Arnuero (Santander) y en Palencia.
Otra variante muy notable que consiste en sumar al romance de Gerineldo el de La boda est6rbada, es también originaria del Sureste y propagada al Noroeste. De ella trataremos más adelante.

Quién te pillara esta noche en este jardín florido;

pero esta última versión está, según insistiremos después
(pág. 263), influída por el pliego suelto que hoy se reimprime,
y lo mismo habrá que pensar de la de Graus, aunque no pueda
asegurarse, por ser tan incompleta que no tiene giás que tres
versos. En lugar de ese verso, que probablemente es obra del
retocador del siglo xvr, todas las versiones modernas de la
región Sureste dicen:
Quién te tu viera esta noche tres horas a mi albedrío,

o cosa semejante 1 . Pues bien: este rasgo tan claramente propio del Sureste, con Marruecos y América (Chile y Nuevo
Méjico), lo hallamos introducido en varios puntos del Noroeste, donde dominan otras variantes que luego mencionaremos.
Así se halla «Quién te tuviera esta noche tres horas a mi albedrío» en- Rúa-Petín (Orense), en *Villablino, Lagüelles, Villa1 «Quién te pillara esta noche• muchas; «Tres horas a mi servicio•, Sevilla,.Alcuéscar, Marruecos, Nuevo Méjico.-Variantes demás
consideración son: •Quién estuviera esta noche tres horas sola contigo•, Cádiz; •Quién •te tuviera esta noche tres horas al lado mío»,
Jerez; •Quién te pillara esta noche dos o tres horas conmigo •, Madrid;
«Quién te tuviera en mi cuarto siquiera una noche digo», Casas de
Millán. Éstas se parecen a otra d_e la región Noroeste, que luego apuntaremos; pero están geográficamente tan apartadas y son tan llanas y
fáciles de inventar en sustitución de la voz «albedrío•, bastante desconocida del pueblo, que no les damos importancia. (Hay «albedrido•
en Granada y en Pocilgas, «berrido• en Motril, «avinilio» en Huesca,
«albeldrío• en Arcos de la Frontera, cbeldrlo&gt; en Nocedo de Fenar,
«alberguio• en Rúa-Petín, etc.) -Para Zaragoza,Jaca y Arcusa, véase
abajo, al tratar de las variantes propias de la región Noroeste.

5. - Detalles propios de la región Noroeste.

Esta _región es mucho más ríca en variantes que la Sureste. Comenzaremos por un rasgo de muy especial interés.
La inmensa mayoría de las versiones modernas, incluso
en la región Noroeste, cuando la infanta ve en el lecho la espada del rey, dicen, conformes con el pliego viejo del despertar
ordinario del rey:
- Levántate, Gerineldo, levántate, dueño mío,
que la espada de mi padre entre los dos ba dormido.
- ¿Por dónde me iré yo ahora que de nadie sea visto?

Pero el otro pliego, el del sueño présago, dice:
Recordados, Gerineldo, que ya érades sentido,
que la -espada de mi padre yo me la hube conocido;

y con estas palabras termina dicho pliego de I 537.
Sin duda estos versos están imperfectamente recordados
por el recitador de I 537, el cual, si acabó con ellos su recitación, fué por falta de memoria 1 • Esas palabras en que la infanta no advierte a Gerineldo la presencia de la espada, y sólo
le dice que la conoce bien, no debían ser así en el origjnal,
sino más semejantes a las de la generalidad de las versiones
modernas y a las del otro pliego, pero con una adición, tal
como vemos en algunas versiones de hoy, por ejemplo, en la
de Potes (Santander):
1

Véase adelante, pág. 334.

�1&lt;,. MRNÉNDEZ PJDAL

la

Que la espada de mi padre entre los dos ha dormido.
No te asustes, la infaatita, que ésa yo la he traído.
No me engañes, Gerineldo, que yo bien la he conocido:
de mi padre es de oro, la tuya de acero fino 1;

y semejantemente en T udanca y Sobremazas (SÍntander), Lequeitio (Vizcaya), San Martín de Humada y Revilla Vailejera
(Burgos), Obaya (Asturias) y AJmanza (León). Según estas variantes mejores, cobra pleno sentido el final del pliego viejo
«yo me la he bien conocido»; los dos amantes disputan sobre
si aquella espada es o no la del rey, pues Gerineldo quiere tranquilizar a la sobresaltada infanta. Evidentemente el recitador
del siglo xvi fundió en un verso dos hemistiquios de versos
diferentes, por olvido de cuatro hemistiquios intermedios.
Otras versiones· modernas, aunque olvidan el hemistiquio
originario (&lt;que yo bien la he conocido», conservan el resto
del episodio en que Gerineldo quiere tranquilizar a la infanta
y ésta insiste en reconocer la espada de su padre; así en Arnuero (Santander), en Burgos, en Soria, en Palencia, en AJmanza, Lagüelles, La Seca de Alba (León), en Toriello, Tineo,
y San Salvador de Quirós (Asturias).
Esta variante podía antiguamente bailarse más ~tendida 2 ;
quizá es conocida en Cataluñaª como punto aislado al Este.
Pero el hecho de hallarse hoy agrupada en un área bastante
continua (véase el mapa adjunto) y el ser una variante que se
armoniza y suma sin dificultad con la variante más divulgada,
de modo que no hay razón para que la más vulgar hiciese
olvidar y desterrase a la más rara, me inclinan a creer que la
extensión antigua de este episodio no debió ser muy diferente
Dice «de plata fina,; otras dicen: «de plata fino,, o «de cristal
fino•, o «de metal fino , .
2 Desde luego, debe o debió ser conocida en Tamón, pues la versión que de alli poseo dice: «La espada del rey, mi padre, entre los
dos 'ta metido; La espada del rey, mi padre, 'n el puñal la be conocido•; palabras que suponen la disputa de los amantes.
s En una versión incompleta, donde se halla: «Esta espada es de mi
padre, que m u ch o 1a con oda . :o Es la misma versión que coincide
con el pliego del sueño présago en el verso •Por tres veces lo llamó
y nadie le ha respondido» (pág. 235).
1

SQBltB Gl!OGR.AFfA FOLKLÓRlCA

de la moderna. Creo, por tanto, que la versión del sueño présago, impresa en 1537, procede de un recitador de esta misma
comarca de Burgos o Palencia, donde hoy se conserva el episodio en que Gerineldo quiere tranquilizar a la infanta.
En el diálogo inicial del romance hemos visto que la región
Sureste pone uniformemente el verso
Quién te tuviera esta noche

tres horas a mi albedrío.

Contrastando con esta uniformidad del Sureste hallamos en el
Noroeste cuatro tipos diferentes.= Uno es el mismo verso del
Sureste, que, como hemos dicho, invade en Palencia y en algunos pu~tos del Norte (págs. 248-249). =Después se halla otra
variante de poco relieve, acaso forma primitiva de la anterior:
Qnién estuviera esta noche sólo dos horas contigo,
Revilla \ allejera,

y análogo en Viana de Navarra;
Quién me dejara una noche dormir a solas contigo,
San Salvador de Quirós;
¡Ay, quién pudiera esta noche tres horas dormir contigo!,
Salas de los lnfaates,

y análogos Barbadilio (sumada esta variante con la cuarta) y
Villarramiel;
¡Quién pudi~ra, Gerineldo, dormir tres horas contigo!,
Zaragoza,

y análogos Jaca, Arcusa, Boal y Tamón;
¡Quién pudiera, Gerineldo,

una noche dormir contigor,
La Seca, versión a,

y análogos Ventosilla, Vega del Bollo, Viana del Bollo, * Candanedo, Villa Nova de Gaia, Calheta (Made1ra);
Bem podías, Gerinaldo1 dormir a noite comigo,
Loulé,

y análogos Lagos, Porto da Cruz (Madeira), Cámara de Lobos (Madeira), y atenuado en Mac;;ores, Traz-os-Montes, Ac;;ores. Como se ve, en los fronterizos Villarramiel, Barbadillo y
Salas, así como en las tres versiones aragonesas, esta variante

�'R, MElláNDEZ PIDAL

invade la zona Sureste. Después, esta variante adquiere una
gran personalidad cuando toma un segundo verso más:
¡Oh, quién pudiera esta noche dormir dos horas contigo,
y después de Ils dos horas basta que bubieá amanecido!,
' Bárcena de Campos,

y semejante Almanza, Villodrigo, Cubillos, Calatañazor y Sepúlveda. Obsérvese que esta variante ocupa áreas muy discontinuas; es sin duda vieja, en descomposición 1 . Su antigüedad se comprueba al hallarla en Larissa (Grecia):
Quién hora con vos durmiera dos horas en el castillo.

=En terc~r lugar se halla la variante
¡Cuántas damas y doncellas desean dormir contigo!,

que ocupa una región señalada por Lequeitio, Sobremazas, Gajano b (fragmento de dos versos solos), Toriello, Potes y San
fartín de Humada, de extensión igual que la que tiene en su
parte cantábrica y del alto Ebro la región del diálogo acerca
de la espada del rey (págs. 249-250); como puntos aislados
ol'recen también el «¡Cuántas damas ... », Tineo y Soria, puntos ambos donde también se da el diálogo acerca de la espada.
cPertenecía ese verso al diálogo inicial que falta en el pliego
de 15.37? = La cuarta y última variante es muy singular:
¡Si fueras rico en hacienda como eres galán pulido,
dichosa fuera la dama que se casara contigo!,

que aparece como en puntos aislados en Cantalejo (Segovia),
en Barbadillo (Burgos) y en *La Lastra y Gajano (Santander) 2 ,
Acaso pudieran verse restos de ella en la zona Sureste, en Cádiz,
Jerez y Madrid. Véase pág. 248, nota.
2
La versión de Cantalejo es fragmentaria y contiene sólo el verso
«Si fueses rico en hacienda como eres galán pulido&gt;, con el cual acaba
el fragmento; éste, que tiene por exordio el Conde OPnos asonantado
en -a, se aparta dema'siado de otra versión completa del mismo Cantalejo y sospechaba yo que se debiese a uo recitador del Norte emigrado a Segovia. De la versión de Gajano sospeché si la recitadora
sería también emigrante, pero averigüé que ella y sus padres eran de
Gajano y del próximo pueblo de Guarnizo. Toda sospecha de exotismo en estas dos versiones se me desvaneció, cuando recientemente
1

253

SOBRB GBOGllU-fA FóLltLÓRICA

dos de ellos en los extremos de la región Sureste limítrofes a
la Noroeste y acaso pertenecientes también al sueño présago 1;
y luego esta variante ocupa un área bien definida en el Occidente y Centro de Asturias y en la montaña de León: Puerto
de Vega, *Cangas de Tineo, *Castelo de Frades, *Caboalles,
*Vega de Viejos, *Albarés del Bierzo, * Astorga, La Robla,
La Seca (versión b), *Matueca, *Valporquero, *Villasimpliz,
*Casares, *Fontfo, *Camplongo, *San Martín de Rodiezmo,
*Lillo, *Riosa, *Muriellos y Caravia. A(\emás, completando
esta área están Cofiñal, Obaya, Infiesto, Santianes (dos) y
*Luarca, puntos donde sólo existe el segundo verso:
¡Dichosa fuese la dama que se casase contigo!;

o bien:
¡Dichosa de la mujer que te lleve por marido!, etc.;

y esta minoría de cinco versiones asturo-leonesas recibe un
extraordinario apoyo en Cataluña:
¡Sortada'n será la dona que tan gran jove enmaride!

2

En vista de esto, creo que este verso, solo, representa el estado
primitivo de la variante cuarta, como una redacción más moral
de la variante tercera:
¡Cuántas damas y doncellas desean dormir contigo!,

pues ésta se extiende en un área vecina. Sentado esto, podíamos
buscar el origen de la forma más amplia (con el verso «Si fueras rico ... ») en versiones como la de Obaya, donde, después
del exordio «¡Quién tuviera la fortuna ... » (pág. 240) 1 prosigue:
Asomárase La infanta ventanas de su castillo:
- ¡Válgame Dios, Gerineldo, cómo eres guapo y pulido!
¡Dichosa de la mujer que te lleve por marido!
el profesor Espinosa me envía la versión de Barbadillo. Ésta y la de
Gajano suman a Ja variante cuarta también la segunda: «¡Ay, quién pudiera esta noche tres horas dormir contigo!&gt;
1 Tanto la versión de Caotalejo como la de Barbadillo son frag•
mentarías y carecen del despertar del rey. La de Barbadillo, por tener
•el gallo pío&gt;, debe ser de la región Noroeste.
2 AGuJLó, Romancer, pág. 247. Por desgracia, Milá suprime este
detalle en sus dos versiones.

�I
IL M&amp;NÉNIJEZ PIDAL

La exclamación «¡Yálgame Dios!. .. » que se halla en otras versiones del exordio 1 y está tan en armonía con su tono líric?,
se sustituyó con impertinente tendencia moralizadora por una
alusión satírica a la pobreza del paje: «Si fueras rico ... », Y la
frase siguiente «cómo eres ... » se mantuvo -íntegra, pasando el
adverbio «como» de su antiguo valor de exclamativo al de
comparativo. Sea de esto lo que quiera, afirmemos lo ~ue hoy
podemos observar: una versión con los dos versos «S1 :ueras
rico ... » y «Dichosa fuera ... », a continuación del exordio del
Conde Olinos asonantado en -a, se halló extendida por Castilla
la Vieja, y hoy presenta restos de su antigua área en_Cantalejo, Barbadillo y Gajano; en área continua y extensa vive hoy
en el Centro y Occidente de Asturias con la montaña de León,
donde ·e n algunos casos la versión perdió el exordio dicho, Y
en muchos otros recibió como desenlace el romance de La

boda estorbada.

·

·

A veces el romance acaba de una manera especial. El rey
dice a Gerineldo :
- Tú te has de casar con ella o le has de buscar marido.
_ Con todo lo que yo tengo no hay pa(ra) la infant~ un vestido.
_ La vestirás de sayal, pues que ella así lo ha querido,
Ventosillas,

y análogo Boal, Espín, Tineo, Santianes, lnfi.esto, Tamón, Obaya, San Salvador, Lagüelles, La Seca (dos); o _bien cambia el
primer verso (según otra variante muy extendida ~ue desconoce los dos restantes de que ahora tratamos), y d1ce:
_ Para mañana a las doce seréis mujer y marido.
__:. Señor, mi padre no tiene ni para echarla un vestido.
- Échaselo de sayal, pues ella así lo ha querido,

*Santianes *Riosa *Lillo, * Albares del Bierzo, *Matueca. El
,
'
.
mismo tema aparece mal recordado en Viana del Bollo, sm
que pueda clasificarse en la pri_m era o en la segunda_ de estas
dos formas. Es variante reducida al Centro y Occidente de
1 En l¡¡ de Tamón: «¡Válgame Dios, Gerineldo, cuerp~ .q ue tienes
tan lindo! Dios me diera, Gerineldo, tres horas estar contigo. •

SOBRI! Gl!OGRAFfA FOI.KLÓRlOA

2

55

Asturias, Noroeste de León y a la parle colindante de Galicia.
En esta región, nuestra variante y la meridional del juramento
por la Virgen de la Estrella coexisten, pero se excluyen mutuamente; y es natural que esta exclusión suceda de un modo
riguroso, pues ambas tienden a lo mismo, a moralizar el final
de la aventura amorosa, y cada una de ellas lo hace con diverso carácter. Una y otra son la invención moralizadora que
buscan la tradición del Norte y la del Sur, cada una por su
parte: el Norte bajo una forma más verosímil, más práctica ·y
realista; el Sur con un despl~nte de arrogancia inconcebible
en el paje, y bajo forma estrambótica, fuera de la asonancia
del romance. El examen de la repartición geográfica nos revela la fecha relativa de estas dos variantes dentro de la región (véase el mapa); la variante meridional del juramento
por la Virgen de la Estrella invadió a la del Norte o del vestido de sayal de la infanta y la desalojó de su propio territorio, rompiendo y fragmentando su área. Es cierto que al
observar cómo la variante del vestido de sayal se extiende
tan sólo en las inmediaciones del territorio invadido por la
variante de la Virgen de la Estrella y que no viene de más
lejos, se pudiera sospechar también que primero ocurrió la
invasión del juramento por la Virgen de la Estrella en el
Noroeste de León y Centro y Occidente de •Asturias, y que
después, como reacción contra este final estrambótico, surgió
en el mismo territorio invadido la variante de «La vestirás
de sayal)&gt; que desalojó de algunos puntos a la forma i~vasora
o impidió su completa propagación a todo el territorio atacado; pero esta suposición no se aviene muy bien con la discontinuidad de la variante del vestido de sayal en Viana del
Bollo y en Espín y Boa! respecto al resto de su área. La variante de la Virgen de la Estrella, que es la más extensa y
más poderosa,• pudo suscitar en la región asturo-leonesa la
idea de otra moralización más verosímil, la del vestido de
sayal; pero la propagación de ésta hubo de ocurrir antes que
la variante meridional hubiese invadido completamente la región desde* Albares del Bierzo hasta *Luar,ca.
En ambas regiones Sureste, Noroeste, según hemos di-

�R. Ml!.NÉNDKZ PIDAL

cho (pág. 238), la disculpa del paje ante el rey es conforme al
pliego viejo: Gerineldo dice que viene del jardín y perdió el ·
color a causa de la fragancia de una rosa; así en todo el Sures..te; así en Cataluña, Aragón, Navarra, casi todo Burgos, Palencia, parte de Soria, casi todo León; así en Rúa-Petín y en
*Castelo de Frades. Empero en el extremo Norte la disculpa
es otra y la respuesta final del rey es otra. = En una zona
cantábrica oriental, Gerineldo dice:
- Vengo de celar los moros, que no roben el castillo.
- Bien te sabes disculpar para ser tan tierno niño.
La infanta perdió un clavel, dice que tú le has cogido;
sea verdad o no lo sea, se le darás el domingo,
Gajano,

y muy semejante Arnuero, San Martín de Humada y Potes
( «La infanta perdió una joya»); y sólo la mención de los moros, sin la alegoría del clavel o de la joya, en Lequeitio, Toriello y, como punto aislado, Tineo; por otra parle, sólo la
alegoría de la joya, sin la mención de los moros, en Soria,
punto más aislado todavía 1.. = Con esta variante se enlazan
las que se producen al Occidente del Cantábrico, en que no
existe la disculpa de los moros, pero dice Gerineldo:
- Perdiera un cofre la infanta y a mí me lo habían pedido.
- Dese cofre que tú dices mi espada será testigo,
Boal, Santianes y Obaya,

y semejante («Vengo de buscar las llaves ... ») en Tamón, lnfiesto, Espín, y estropeado este mismo tema en San Salvador
de Quirós. Es muy de notar que todas estas versiones de\
Occidente y Centro de Asturias son del romance de Gerineldo

SOBRE GKOGRAFfA FOLKLÓRIC \

257

solo, mientras que las versiones de esta misma región que
llevan unido el romance de La boda estorbada (las cuales, según veremos, son importadas del Sureste) carecen de la variante especial de que tratamos, y siguen la disculpa corriente
del jardín y la fragancia de la rosa: *Luarca, *Cangas de Tineo,
*Posada de Rengos, *Santianes, *Muriellos, *Riosa; uniéndose a éstas, con la misma disculpa del jardín, únicamente
Puerto de Vega, Caravia y Tudanca de entre las versiones
de Gerineldo solo, sin continuación. Parece que la invasión
del romance de Gerineldo continuado con La boda estorbada es en Asturias posterior a esta variante del cofre o las
llaves perdidos, cuya área fué rota por dicha invasión en dos
mitades, quedando Espín y Boal de un lado, y Santianes
(véase pág. 308) y las restantes de otro. =En la región más
occidental hay todavía otra variante, acaso primitivamente
enlazada también con la disculpa d~ los moros y la guarda
del castillo:
-Vengo de cortar las rosas y de rondar el castillo,
Vega del Bollo;
- Veño de velar a rola 1 do outro lado do río.
- Buena rola, Xirineldo, buena rola t'has cogido,
Viana del Bollo;
- Venho de ca&lt;;ar a rola da outra banda do río.
- A rola que tú ca&lt;;aste já t'a tinha promettido,
San Miguel (A&lt;;ores);
- D'onde vens, oh Gerinaldo, - Venho da ca,;a perdido;
só achei urna gar&lt;;a dentro d'aquelle castillo.
- Essa gar&lt;;a, Gerinaldo, foi creada no meu trigo,
Ma&lt;;ores;

Estas versiones suprimen por lo general, como contradictorio
con la variante que nos ocupa, el verso originario en que la infanta
dice a Gerineldo: «Vete por esos jardines cogiendo rosas y lirios&gt;;
pero ese verso se conserva a veces, como sucede en Gajano. Tudanca
se aparta de todas las versiones santanderinas citadas, pues tiene la
disculpa del jardín, según inmediatamente advertiremos; también
tiene la disculpa del jardín * La Lastra, no chocante por ser del romance doble, importado del Sur.
1

- Vengo de correr la garza de la orillita del río.
- Esa garza, Gerineldo, más' acá la habrás cogido,

* Brugos y * Nocedo.
1 La palabra rola 'tórtola' es sin duda equivocación por rolda o
ronda, Yha sido la causa de que la ronda del castillo se convirtiese en
caza de aves. La disculpa de la caza se halla también en Beira y Trazos-Montes.

�R. MENÉNDEZ PlDAL

Resumiendo la historia de la disculpa de Gerineldo, creo
que en una época primitiva no existía variante en la región
Noroeste respecto de la Sureste; después, en época bastante
antigua, surgi6 la variante de los moros en la montaña de
Burgos y Santander, de donde se propagó con grandes modificaciones por Asturias, por la montaña de León, por Galicia
y Portugal; después, en fin, sobrevino la invasión del romance de Gerineldo unido al de La boda estorbada, el cual hizo
olvidar en Luarca, Cangas de Tineo y otros puntos la variante
producida en el Noroeste.
De Portugal señalaré una variante: el rey coloca en e1
lecho, no la espada primitiva, sino U?, 2uñal (como en Infiesto
y Espín), y, ,en algunas versiones, lo coloca con
O cabo para a ptinceza,

para Reginaldó o bico,
Beira,

y semejante Lagos (Alg:irve) y San Jorge (Ai;;ores).

6. -

Coincidencia aproximada en la extensión de algunas variantes
del uGerineldo».

En esta región Noroeste, tan abundante en variantes, hemos podido observar que cada unatiene extensión geográfica
diferente. Sin embargo, a veces notamos dertá coincidencia
en la extensión de la una con la de la otra. He aquí los pocos
casos que me saltan a la vista:
Al sentir llegar a Gerineldo
~ale la dama en enagua y abre su puerta y postigo.
- Con un postigo que abra, cabe mi cuerpo pulido,

Almanza, Bárcena de Campos, Villodrigo, Palencia, Calatañázor, Cubillos y Sepúlveda. En los mismos puntos, salvo en
Palencia, hallamos el verso dél comienzo a que nos hemos
referido arriba (pág. 252):
Y después de las tres horas

hasta haber amanecido.

Mas a pesar de tal coincidencia, estas siete versiones difieren
enb:e sí en otras variantes muy importantes (en el diálogo de

SCBR.E GEOGRAFÍA FOLKLÓRTCA

los amantes sobre la espada; en el diálogo inicial «Quién estuviera esta noche ... )), etc.).
En la costa cantábrica y montaña de Burgos, en el triángulo cuyos vértices son T oriello, Lequeitio y San Martín de
Humada, y además en los dos puntos sueltos extremos, Soria
y Tineo, batlamos la coincidencia parcial de varios rasgos.
El más general es la disculpa «Vengo de celar los _m oros»
(flág. 256); luego, el verso del con¡.ienzo &lt;&lt;¡Cuántas damas y
doncellas, .. )) (pág. 252); después, la infanta, antes de abrir a
Gerineldo, le pide señas de su cuarto, y él dice:
Al pie de su cama tiene, señora, un limón .florido,

variante que sólo se halla en los tres puntos extremos., Torie110, Lequeitio y San Martín de Humada; en fin, la infanta se
levanta a abrir vestida «con su refajo amarillo)), Arnuero, Sobremazas, Lequeitio, San°Martín de flumada, Burgos, Soria y
Tineo. A pesar de divergencias en otros pormenores 1 la coin~idencia en los rasgos que acabamos de mencionar es por
demás notable, sobre todo en lo que toca a los puntos aislados Soria y Tineo.
La infanta, al recibir a Getineldo, ]e dice:
Dispéosame, Gerineldo, que no te había conocido,

en Puerto de Vega, en * F ontín y en una versión de una criada emigrante, sin duda leonesa o asturiana; a este verso sigue
en muchas versiones una extravagancia;
- &lt;Quieres comer o beber? - Nada quiero, dueño mío,

Gajano, *La Las_tra, * Cangas de Tineo, * Castelo de Frades,
* Villablino, * Vega de Viejos, * Valporquero, * Villasimpliz,
*Camplongo, *Riosa, *Muriellos, Caravia; y se halla sólo esta
impertinente adición, sin el verso primero, en *Caboalles, La
Seca (versión b), * Casares, *San Martín de Rodiezmo 1 Villanueva y * Matueca. En casi todos estos puntos se halla también la variante «Si fueras rico en hacienda ... » (pág. 252);
pero ésta es más extensa, pues si bien no comprende a *Villablino ni a Villanueva, en cambio existe en *Luarca, Santiane~,
San Salvador, Infiesto, Cofiñal, * Lillo, La Robla, '*Astorga y ·

�260

R. I\JIINlfNDEZ PIDAL

* Albares del Bierzo. Pudiera creerse, al considerar sólo este
grupo de versiones del Noroeste, que estas dos variantes «Si
fueras rico ... » y «Dispénsame ... ¿Quieres comer?» procedían
de .un mismo innovador sin dote ninguna para la poesía, y
que luego la variante del comienzo tu.vo algp más éxito que la
siguiente, que es totalmente estúpida; pero la diferencia d~
extensión de una y otra es bastante para indicarnos que una y
otra invención tienen oríg~nes diversos; y llegamos a la seguridad en esta idea al ver cómo, fuera del Noroeste, se hallan
dispersos los dos versos últimos: «Dispénsame, Gerineldo ... »
se encuentra también en Riaza y Villavieja (pág. 266), y
- lQuieres comer o beber o descansar, dueño mío?
- Quiero acostarme en tu cama, que de amor vengo rendido,

se encuentra en una de las versiones de *Granada y en otra
de * Albuñol.
•

7. -

Versiones varias en un mismo lugar.

En un mismo punto, las personas que recitan un mismo
romance no lo dicen igual; las variantes entre cada uno de los
recitadores son continuas, pero pueden no ser ·de consideración, y no representan redacciones diversas del texto (así en
* Vega de Viejos y en Mesones); este caso no tiene nada de
particular. El caso notable es aquel en que conviven en un mismo lugar variantes que tienen individualidad y extensión geográfica diversas. De la Seca de Alba tengo dos versiones, ambas
procedentes de muchachas de diez y nueve años; ambas coinciden (salvo continuas variantes de redacción) en el sueño présago del rey, en que Gerineldo quiera tranquilizar a la infanta
diciendo que es suya la espada del -rey, y en el detalle último
del vestido de sayal; f¡&gt;ero sólo una de ellas, la versión a, contiene el verso del comienzo :
Quién pudiera, Gerineldo,

una noche dormir contigo

(pág. 251), mientras la otra, versi6n b, en vez de este verso
tiene el «Si fueras rico en hacienda ... » (pág. 252 ), con la va-

SOBKII OEOOKAFÍA FOLKI.Ól&lt;ICA

261

riante concurrente «¿Quieres comer o beber?» (pág. 259) y
con el exordio del Mes de Mayo y el Conde Olinos (pág. 245).
Por tanto, ambas tienen en común rasgos muy pronunciados
del Noroeste; pero La Seca está situado en una frontera de
variantes, y allí llegan y conviven la versión a, que responde
a ondulaciones poéti.cas que vienen. de Segovia y Palencia, y
la versión b, que refleja invenciones propias de la musa popular asturiana y leonesa.
De las dobles versiones, una con La boda estorbada y otra
sin ella, que se hallan en varios puntos, hablaremos al tratar
de la unión de estos dos romances. Sólo citaré aquí tres versiones de* Larca, una con exordio del Conde Olinos asonantado en -a, y las otras dos sin él. Cosa parecida se observa en
* Granada, dond:! cuatro versiones recogidas son bastante
iguales, salvo que dos, a y d, tienen el exordio del Conde Olinos y el juramento por la Virgen de la Estrella, mientras b
Y e carecen de ambos detalles; además sólo e y d tienen el
pormenor del «silbido&gt;&gt; o el «suspirito» de Gerineldo, y sólo
d tiene el «¿Quieres comer o beber. .. » (pág. 260).

8. - Resumen acerca del romance de «Gerineldo».

En el siglo XVI se publicó el romance de Gerineldo en dos
pliegos sueltos y en un romancero, destinados a la vulgarización de esta poesía entre el público de todas clases.
Contra el testimonio de uno de esos pliegos y contra el silencio del otro, está unánime la tradición moderna para asegurarnos que el desenlace primitivo del romance se fundaba
en el perdón dado por el rey a los amantes (págs. 238-239).
El primitivo Gerine!do está, pues, informado por una idea
semejante a la del romance del Conde Claros: la flor de la
pasión amorosa brota lozana y fresca de los más hondos
senos del corazón, rompiendo, como dura corteza de la tierra,
todas las trabas con que la moral y las conveniencias sociales le quieren oprimir; es el amor que arrolla todo y se impone triunfante al mismo enojo de la majestad ofencj.ida. Un
TOl'dO

VII.

18

�262

R. MENÉNDl!Z PIDAL

SOBRK GEOGRAFÍA FOLKLÓRlCA

pliego suelto enredó desgraciadamente el desenlace tradicional con una sentencia contra el paje y una fuga de los amantes; el otro pliego olvidó el desenlace en absoluto.
Esos pliegos circulan por España desde hace cuatro siglos,
pues uno de los viejos, el retocado en el siglo xv1, se sigue
hoy día reimprimiendo con diversas modificaciones. El pliego
moderno tiene los mismós caracteres de afectada elegancia
en el lenguaje que el pliego viejo, el mismo nombre de Enilda
dado a la princesa, la misma denominación de sultán dada al
rey, y el mismo desenlace que hemos tachado de n_o primitivo ni tradicional. Y aqu_í sobreviene una· consideración de
importancia. Este pliego moderno tiene hoy gran difusión: se
vende en todos los puestos callejeros de literatura de cordel, y
llega a las últimas aldeas llevado por los ciegos y demás cantores ambulantes; era de esperar que determinase corrientes
decisivas en la tradición oral. Pero desde luego nos choca en
primer lugar que no proceda del pliego ninguna de las múltiples variantes que hemos estudiado. Sin embargo, si el pliego
suelto no engendró versiones orales completas 1, ¿influirá al
menos en éstas decididamente? Enumeraré todos los casos de
influencia que he podido descubrir. El caso principal 2 es la
versión de* Arcones (Segovia), que toma del pliego suelto el
episodio de la carta final 3 :

Después ocupa lugar preferente la versión deJadraque (Guadalajara), por varias expresiones tornadas del pliego suelto:

Estando en estas razones un mensajero ha venido,
con un papel muy cerrado que para el rey ha traído.
1 Se repite hoy intacto por algunas recitadoras. Tengo una copiá
obtenida en Torrejoncillo de Cáceres, en la que no hay asimilación
ninguna al gusto popular.
2
Descarto el caso (por no ser de tradición oral) de un literato
como Estébanez Calderón, que al poner en sus Escenas andaluzas el
romance de Gerineldos, oido por él en una fiesta sevillana, lo retocó,
transcribiendo hasta tr~inta octosílabos del pliego suelto primero que
acababa de reimprimir Durán en su Romancero.
s Lo aplica en forma original a la continuación de La boda estorbada. Es una refundición poco popularizada, con muchos resabios de
ampulosidad vulgar, independientes de los del pliego suelto (&lt;A tus
pies estoy postrado para cumplir lo ofrecido • , &lt;Con l_o~ 'ojos llen~s de
agua, con el corazón partido,, etc.). -Otras refund1c10nes de igual

¡Quién te pillara esta noche en este jardín florido!...
La infanta sintió pisadas y dijo con alma y brío ...
QuellamenaGerineldo, al oficial más querido.

t

También en Cantalejo (Segovia): cSobre las diez o las once
que estará el sultán dormido ... » «El sultán quiere
vestirse ... » «Que llamen a Gerineldo, el oficial más querido ... » «El rey, que estaba a su hecho» (en vez de «El
sultán, que está en acecho » del pliego suelto). En Cañamero
(Cáceres): «El rey, que estaba en sospecha.» En Alcuéscar: «Entre las once y las doce, que el sultán esté dormido », y «Meto el alfange en el medio » 2 • En fin, en Las
Navas (Ávila) la influencia del pliego suelto se reduce a llamar
«sultán» al rey 3•
Como vemos, la influencia de los pliegos sueltos en la tradición es insignificante. Desde el siglo XVI los pliegos sueltoºs,
continuamente leídos por el vulgo, llaman Enilda a la infanta, y este nombre no ha penetrado en ninguna de nuestras
160 versiones modernas. Los pliegos dan un desenlace propio
que tampoco ha penetrado en ninguna versión tradicional;
sólo una de ellas acoge un detalle secundario de ese desenlaampulosidad vulgar, también independientes de la del pliego suelto
conocido, se revelan en Alba de Tormes ( •Gerineldo se levanta entre
alegre y afligido•, «Entre iracundo y cortés estas palabras ha dicho &gt;,
• Y con pasos sigilosos de la estancia se ha salido, ), y en F ermoselle
(«Con un sueño muy profundo como casi sin sentido», «Se ha levantado su padre como león encendido,. Compárese el pliego suelto
de 1537 en otro pasaje posterior: ~Tomó la espada en la mano, en
gran saña va encendido• ).
1 Véase pág. 248. No es muy decisivo este segundo hemistiquio.
También en Graus •¡Quién te pudiera tener en mi jardín florecido! •
2
El «alfanje • se menciona en un pliego impreso en Puerto de
Santa Maria; los demás hablan de «la espada, o «el puñal&gt; .
3
En una segunda recitación, el recitador de Las Navas decía &lt;el
turco,, en vez del «sultán » del pliego suelto. También en * Pocilgas
(Salamanca) se halla el -rey turco,, que hemos de mirar como derivación de «el sultám.

�R. MENÉNOEZ PWAI.

ce. Los pliegos llaman constantemente «sultán» al rey antiguo, y sólo cuatro o cinco versiones tradicionales, entre I6o,
aceptan esta denominación. Los pliegos de los siglos x1x, xx,
y creo que los del. xvm también, presentan a Enilda como
esposa, y no como hija, del sultán; ninguna versión tradicional sigue esta innovación. En fin, la redacción de los pliegos
sueltos sólo proporciona una o varias frases, siempre pocas, a
cuatro versiones de las I6o examinadas 1 •
Y si los contactos de la tradición oi,al con la escrita son
hoy apenas perceptibles, ¡cuánto menores no serían en los
siglos xv y xv1, época de más escasez en la producción impresa y de más analfabetismo en el pueblo! Esta observación
nos da nueva luz sobre 1a naturaleza de 1a poesía tradicional.
Hemos de suponer que la gran masa de los lectores de pliegos sueltos es un público diverso del de los recitadores, y que
cuando uno que sepa de tradición oral el romance llegue a
leerlo en el pliego suelto, lo mirará sin duda como cosa diversa, como poesía para ser leída, a diferencia de la otra que
él sabe, que es para ser cantada.
Arriba hemos.aducido múltiples pruebas para afirmar que
las dos versiones de los pliegos del siglo xv1 no eran únicas
entonces. Coexistiendo con ellas, y aun antes de ellas ser publicadas, cuando la expulsión de los judíos (1492) 2 corrían
t En la montaña de León, en los pueblos del Ayuntamiento de
Rodiezmo, detenidamente explorados por la Srta. Josefina Sela, insistían mucho en que el Gerineldo «vino en copla» (esto es, en pliego suelto); en uno de esos pueblos decían que un señor de León lo
recogió hace muchos años en Casares, lo cimprentó• y luego se vendió por toda la montaña •en coplas,; pero en Casares nadie sabia de
tal señor, ni la copla pareció en ningún pueblo¡ sólo alguien tenia el
Gerineldo viejo impreso en el romancero publicado por La Novela
&lt;;orta, Ninguna de las muchas versiones de los Ayuntamientos de
Rodiezmo y Pola de Gordón recogidas por la Srta. Sela revelan la
menor influencia del pliego suelto,
2
Aunque la tradición judía de Oriente recibió influencias españolas hasta principios del siglo xvu, en general deriva de la tradición.que
los judíos expulsados en 1492 llevaron consigo. Véase mi Catdlogo del
romancero judi'o-espa,,ol en Cultura Española, nov. 1906, págs. ro 50• 1o55.

SOBRB GEOGRAFÍA FOLKl-ÓRJC,\

en la tradición oral de la Península otras versiones con variantes extrañas a ambos pliegos, alguna de las cuales conservan
hoy los judíos españoles de Oriente.
Como hasta ahora sólo hablamos de variantes sueltas
mencionaré aquí un par de ejemplos de versiones completa~
q_ue pueden ser muestra de las diferentes que desde antiguo
circulan. Una de ellas la escojo entre las análogas al pliego
Suelto de I 537 por el diálogo de los amantes sobre la espada
~el rey. Es la de Obaya, que en muchos de sus pormenores
tiene trazas de ser una respetable antigualla conservada en un
rincó~ d: _las montañas asturianas; consta de estas partes:
e~ord10 lineo de la fortuna de Gerineldo (pág. 240); proposiciones de la infanta con el verso «Dichosa de la mujer que te
lleve por marido» (pág. 2 53); Gerineldo va a los castillos de la
infanta y da un suspiro (pág. 244); la infanta pregunta «¿Quién
es ese roin hombre?» (pág. 266, n. 1); acoge a su amante y le
baña en agua rosada; el rey pregunta por Gerineldo y expresa sus presentimientos (pero no ·en forma de sueño); va al
castillo de la infanta; pone la espada en el lecho; diálogo de
los dos amantes sobre la espada (págs. 24~-250); encuentro
de Gerineldo con el rey y disculpa del cofre perdido (página 2 56); por último, el detalle final: «Entre todo cuanto tengo
no hay pala infanta un vestido» (pág. 2 54).
La otra versión tiene aún más interés, pues se aparta mucho más de los pliegos sueltos; es la que sobrevive en Riaza.
En este pueblo, donde abundan extraordinariamente los romances, por rara excepción apenas es conoGido el tan vu·lgar
de Gerineldo; las mujeres de más memoria folklórica no lo
sabían cuando yo visité el pueblo en 1905; sólo pude hallar
una vieja que lo recordase, y su versión tiene caracteres extraños, reflejo último y próximo a extinguirse de una tradición
que se aparta bastante no sólo de los pliegos del siglo xvr) sino
de la gran masa de las versiones hoy corrientes. Tiene esa
versión el mismo exordio lírico de que hablamos (pág. 240);
Gerineldo avisa su llegada, no mediante la llamada, ni los
pasos, ni el suspiro, sino tirando tres piedrecitas, detalJe desconocido a las demás versiones; la infanta injuria malamen-

�266

SOBll&amp; G&amp;OGRABÍA FOLKLÓII.ICA

IL IIJ&amp;N.,;NDKZ P,DAL

te al atrevido, como en algunas otras versiones sucede l; y
cuando reconoce al amante, le dice :
Dispénsame, Gerineldo,

no te había conocido:

verso que se halla también en la región Noroeste (págs. 259260) y cuyo segundo hemistiquio se halla asimismo en Villavieja 2; el rey despierta pidiendo sus vestidos:
Pregunta por Gerineldo, nadie dice que le ha visto;
Y pregunta por la infanta, lo mismo le han respondido;

versos que sólo encuentro repetidos en una versión del Noroeste, la de *Brugos y Nocedo; Gerineldo, que en oposición
a los pliegos y a las demás versiones modernas, no es despertado por la infanta, dice al ver la espada del rey:

ambos malos: uno muy incompleto y mal recordado; otro
alterado con retoques desprovistos de toda autoridad y enteramente extraños a la tradición de entonces y a la de ahora.
Esos dos textos viejos difieren en una varia~te que se reparte
la Península en dos regiones, una Noroeste y otra Sureste.
Atendiendo a esa variante y al conjunto de los dos pliegos
antiguos, uno de ellos puede proceder de las imprentas de
Burgos, y el otro de las de Sevill~ En ambas regiones vivían
y viven versiones muy diversas de esas dos; los límites de la
región Noroeste debían ser más dilatados antiguamente, pues
esta región va siendo invadida y mermada por las variantes
del Sureste. En una época anterior al siglo XVI la influencia
de ambas regiones pudo ser inversa, y el Norte pudo haber
propagado el romance en el Sur.

-¡Ay de mí, que de la reina ful amado y del rey soy muy querido 3
y ahora seré aprisionado con cadenas y con grillos!
'
- Tú no temas, Gerineldo; tú no temas, mi querido,
que yo ·a mi padre le digo que te quiero por marido,

y sigue la petición de la infanta como en otras versiones referidas en la página 244.
Basta lo dicho para dejar sentado que los pliegos sueltos
del siglo xv1 no nos dan el texto del romance viejo, sino
únicamente un par de textos ', .entre muchos, y por cierto
1 En general sólo le llama «atrevido,, adjetivo que en una versión
portuguesa pasa a ser epiteto: «Reginaldo o atrevido», Beira. Pero
además le llama «traidor, en *Luarca, *Santianes y *Riosa; «ladrón •
o •gran ladrón• en Caravia y Alba de Tormes; «picarón • en * Astorga,
Barbadillo y Almanza; croin hombre• en Obaya; «sinvergüenza&gt; en La
Seca; «perro viejo&gt;, «borracho podrido• o «bebedor de vino• en Larissa.
z «Entra, entra, Gerineldo, que no te había conocido.&gt;
3 En la Tercera parte de la Silua de Zaragoza es la infanta Jaque
se lamenta: «¿Qué será de ti, Girineldos?, ¿qué serán de tus servicios?•
' O acaso tres textos, si la Silva 1·epresenta una versión híbrida,
compuesta del pliego súelto, hermano del de 1537, más alguna va•
riante extraña a dicho pliego. Cuestión que no podemos resolver en
vista sólo de las tres ediciones quinientistas del romance.

II
ROMA ICE DE «LA BODA ESTORBADA,.
Este romance no existe en versiones viejas; sólo ha llegado
a nosotros por la tradición moderna que nos fué dada a conocer hace mucho en dos versiones andaluzas, una procedente
de Sevilla, publicada por El Solitario en sus Escenas anda,/uzas,
1847, y otra procedente de Ronda, publicada por Durán en
su Romancero, 1849 1 . El asunto de este romance es com(in a
otras literaturas populares: el conde (recién casado en alguna
versión) tiene que separarse de la condesa para ir a la guerra;
manda a su esposa que le espere siete años, pasados los cuales, si él no vuelve, ella·se podrá casar de nuevo; transcurrido
el plazo, la condesa, lejos de casarse, se va a buscar a su marido y, después de mucho peregrinar, lo encuentra preparando
una nueva boda con otra mujer; la condesa, pidiéndole limos•
1

VIII,

Ambas reimpresas en la Anto/Qgia de Menéndez Pelayo, X, r66, y
250.

�268

R. MENÉNDEZ PIDAL

S0B11.E GBOGKAFÍA ,1-'0LKLÓKICA

na como peregrina, se le -descubre, y él abandona a la novia
para volverse con su esposa a su país.
Tengo a la vista 165 versiones (alguna muy incompleta)
de la tradición ~oderna. Éstas son demasiado multiformes;
no obstante, las podemos dividir en dos grandes grupos, Sureste y Noroeste, como las de Gerineldo, aunque en las versiones de La boda estorbada no podamos hallar, como para las
de Gerineldo, un carácter que por sí solo agrupe todas las del
Sureste, y otro que agrupe las del Noroeste; además, los límites de ambas regiones son muy diferentes para uno y otro romance. (Véanse los mapas.)
En el romance de La boda estorbada, la región Sureste no
comprende, como en el caso de Gerineldo, ni el Norte de Extremadura, ni Salamanca, ni Zamora y Valladolid, ni: el-Sur
de Burgos. Su límite lo marca una diagonal, cuyo centro es la
Sierra de Guadarrama, y que corta a la Península de Noroeste
a Suroeste, dejando para·esta región meridional toda Andalucía, la provincia de Badajoz (entrando en Cáceres por el punto
extremo Cañamero, pero Alcuéscar queda para el Noroeste),
toda Castilla la Nueva (límite perfecto lo señala la citada Sierra de Guadarrama, con Cardoso, frente a los vecinos Casia y
Riaza de Castilla la Vieja), Aragón y toda la cuenca del Mediterráneo.

Un comienzo semejante· se halla no sólo en Tánger y Cataluña,
sino en unas 6o ve1:siones además, repartidas por ambas regiones 1 • El nombre del conde es «don Lombardo» o «don
Llambazo» en algunas versiones catalanas, y una mod~rnización de ese nombre debe ser el «don Marcos» que dice la
versión de Tánger; en_la región Noroeste hay 24 versiones
más que lo llaman «conde Lombardo» (Sacramenia, Navas,
Sierra de Gata, Corporario), «Limbardos» (San Martín de Humada), «conde don Bardo» (Alcuéscar, Riaza, Villatoro, la Bastida), «don Baldo» (Ceceñas), ~don Bario» (Valdepontes), 4:don
Belardo» o «Belarde» (Villalpando, Mazariegos, Villahoz, Santa
Inés, Soria, Atienza, Revilla Vallejera, dos, Villamedianilla,
Burgos, Castrogeriz, Bárcena de Campos), «don Bernardo»
(Aradillos). Como confirmación de que éste es el nombre primitivo, observamos que en otras versiones donde el conde
lleva nombres diferentes, se llama a su país Lombardía o cosa
semejante, según veremos adelante; la versión del Occidente
de Asturias empieza:

1. -

Las versiones más arcaizantes.

Creo que el tipo más arcaico en su conjunto que hoy se
conserva de este romance está representado por una versión
de Tánger y varias de Cataluña, es decir, una y otras del grupo
Sureste, muy apartadas entre sí geográficamente, lo cual parece indicarnos la gran extensión de este tipo en otro tiempo.
Veamos al pormenor la extensión y arraigo de sus rasgos
principales.
El primer verso es algo así:
Grandes guerras se publican de Francia con Portugal,
y al conde Lombardo nombran por capitán general.

Allá arriba en Lombardía,

aquella noble ciudad 2 •

El nombre Lombardo fué desterrado en gran parte del territorio por otros varios, sobre todo por el de «conde Flores» 3;
1
Versiones recogidas por Gallardo y por El Solitario (Andalucía);
Lezuza, Barrax (Albacete); Torrejoncillo del Rey, Madridejos, San
Agustín de Alcobendas, Valdetorres, Cardoso (Castilla la Nueva); Alcuéscar, Villamiel, El Payo, Sierra de Gata (Cáceres); Valdepontes,
Pocilgas, Villagonzalo, Encinasola de los Comendadores, Corporario
(Salamanca); Toro, Otero de Bodas (Zamora); Puente de Alba, VillasimpJiz (León); Casla, Sacramenia (Segovia). Falta este rasgo en Galicia, Asturias, Santander, Burgos y Palencia. Sólo enumeramos las
versiones de La boda estorbada como romance independiente; ahora
advertiré que el Gerineldo unido a La boda estorbada contiene los
versos de ,Grandes g-uerras ... • en la gran mayoria de las versiones,
incluso en las de Galicia y Asturias, donde falta en el romance solo
de La boda estorbada.
2
Igual comienzo: «Allá arriba en Novarcilla (Ogarcía), aquella noble ciudad•, Sobremazas, Hoz de Anero. •Allá arriba na Ormandia,
naquella noble ciudad&gt;, Riera.
3 Hay 2:z versiones que emplean el nombre de &lt;Conde Flores•

�270

R. MBNÉNDBZ PIDAL

el de «conde Sol&gt;, con que El Solitario y Durán divulgaron
este romance, es de los más escasos o raros 1 •
La condesa, llorando, pregunta al conde por cuánto tiempo
se va; él la contesta que si a los siete años no vuelve podrá
ella casarse. Versos bastante semejantes en la mayoría de las
versiones.
· Pasados los siete años, un día, estando a la mesa (Cataluña,
Mallorca, etc. 2) o yendo a misa (Tánger, etc. 3), el padre de
la condesa la aconseja que se case de nuevo 4; pero ella rey se hallan muy entremezcladas con las de cLombardo&gt; o «don Bardo•
en Exti-emadura, Salamanca, Zamora, León y Santander (sólo en Tud~nca), y como puntos. más orientales, en Aragón, Jaca y Torrijo.
1
«Conde Sol&gt; en Cañamero sólo, además de las andaluzas de Durán y El Solitario. Es una evolución de «conde Alzón, (versión de
Gallardo), «conde Arjón&gt; (San Agustín de Alcobendas) y «conde
Assoy» t*Tánger). Total 6 versiones, todas del Sureste.=Otros nombres: «conde Niño• (*Villacid, Población de Campos, Aldealengua,
Cardoso1 Madtidejos). - «Rey Conde• (Le:mza, Barrax, Torrejoncillo
del Rey, Las Useras). - e don Bias, o «conde Romero Bias» (Encinasola, Zamora, Toro, Corporario, Villalpando). - cconde Larcos, o «de
Arcos• o «Alarcos•, y otras de menos extensión geográfica.
2 Barrax, Atienza, Valdetorres, Santiuste,Jaca, Torrijo. Añádase la
variante análoga: cestanto comiendo», Torrejoncillo del Rey, Madrid,
Cardoso, Bárcena, Revilla Vallejera, Burgos, Soria; cal acabar de cenar&gt;, Villagonzalo.
s Sacramenia, Aldealengua, Casia, Pocilgas, Cembranos, C_ubillas
de Oteros, San Martín de Humada, Tudanca, Población de Campos.
= El padre da el consejo a la condesa «estando en su estancia», Solitario, o en &lt;SU cuarto•, Lezuza, Aradillos. Otras v.eces «fué su padre
a visitarla•, Mazariegos, Navas, etc.
' El consejo del padre ocurre no sólo en la mayoría de las versiones enumeradas en las dos notas anteriores (en algunas la entrevista
es sólo para que la hija pida licencia de marcharse, Solitario, Valdetorres, Madrid), sino en otras que no fijan el lugar u ocasión precisa:
Useras, Villalpando, Villamedianilla, Revilla Vallejera, Santa [nés,
Viliahoz Calatañazor, Ceceñas, La Bastida, Sepúlveda, Toro, Zamora,
Corporario, Encinasola, Alcuéscar, Casas de Mi_llán, Diego Álvaro, Jaca. =El consejo de casarse .de nuevo lo da la madre en Cañaveral,
PJasencia, Torrejoncillo de Cáceres, Vegas de Matute, Otero de Bodas.
Una tía (Payo) o un tio (Sierra de Gata) son los que tratan de casar a
la condesa; o bien impersonalmente: •la tratan de caia;"n (Villamartín,

SOBRB GBOGRAFÍA FOLKL6RICA

271

chaza tal proposición, pues si bien no ha recibido noticia alguna del conde, el corazón le asegura que está vivo. La forma
primitiva de expresar este presentimiento debe ser:
Carta tengo yo en mi pecho

que el (rey Marcos) vivo está,

que es la usada en Tánger, o
Tengo yo carta en mi pecho

que el (rey) conde vivo está,

Torrejoncillo del Rey, Las Useras, *Mesones, Barrax, Lezuza,
*Lorca, *Cartagena, puntos todos que forman un área territorial continua y extensa (véase el mapa); en forma más llana,
otras versiones que ocupan dos áreas también geográficamente continuas, dicen: «El corazón me lo ha dicho», Villalpando, Mazariegos, Villamedianilla, Bárcena de Campos, ~evilla V allejera, Burgos; o bien:
Me ha dado en el pensamiento

que es vivo el conde (don Bias),

Corporario y Encinasola. En Cataluña se halla el presentimiento, no expresado sino en la forma más pálida de ·convicción firme:
¿Com me casaré 'I mi padre,

si lo conde viu está?,

y esta variante abunda:
¿Cómo quieres que me case,

si Lombardo vivo está?,

Navas, Aldealengua, Riaza, Casla, Jaca, San Martín de HumaBejo, Hoz de Anero, Riera, Occidente de Asturias, etc.).= Todavía
muchas versiones acortan más este episodio suprimiendo el diálogo
en que se expresa el consejo, y se limitan a que la condesa pida a su
padre la licencia o la bendición para marcharse a buscar a su marido
(San Agustín de Alcobendas, Porqueros, Valporquero, Vega de Aller,
Moreda, Valdepontes, Alcuéscar, Cistierna, Castrogeriz, Vega del Bollo,
Lillo, Occidente de Asturias, Villasimpliz, Puente de Alba, Valdeteja,
Sohremazas, Santa Eulalia de Oscos).= En alguna de estas versiones
y en otra que en·u meramos en la página 291, nota, la hija pide al padre un vestido de sayal para ir a peregrinar. = Pide permiso a su madre en Valladolid y Madridejos. = Ni tratan de casar a la condesa segunda vez ni hay petición de licencia ni de vestido en Gallardo.

�SOBRE Gl!.OGKAFÍA FOLKLÓRICA

272

R. Ml!NliNDEZ PID.!.L

da, Revilla Vallejera, Toro, Otero de Bodas, etc., o estropeada
con empleo de una forma verbal dubitativa: «si el conde vivo
estará», Población de Campos, Zamora, etc.
La condesa pide la bendición a su padre, se viste de romera, y empieza a caminar en busca del conde. Versos semejantes en muchas versiones, y en cuyas variantes no quiero
entrar.
Un día encuentra un paje que lleva «a ensillar» unos caballos (Tánger, Cataluña, Mallorca, Sacramenia), detalle que
con ligera variación se repite en ambas regiones: el paje lleva
los caballos a bañar (Riaza) o a pasear (Jaca, La Bastida, Ceceñas, Hoz de Anero, Bejo, Almanza, Brugos, Riera, Laverde,
Revilla Vallejera, Villalpando, Otero de Bodas, Valdepontes
«pajarcito» o «pajarito », Pocilgas, Encinasola «pájaro» o «pajarcillo», Coca, Matabuena); el paje lleva unas mulas (Lillo,
Porqueros «pajuela », Tudanca, San Martín de Humada, Villamartín, Mazariegos, Sepúlveda, Diego Alvaro, Villaroiel), o
aparece solo el paje, sin bestia alguna (Cubillas de los Oteros,
Valdeteja, Cistierna, Occidente de Asturias, Vega del Bollo),
o bien aparecen los caballos con un lacayo (Alcuéscar), con
un portero (Aldealengua) o con un pastor (Vega de Aller,
Oseja, Valporquero, Sobremazas, Zamora, Ríoseco, Madrid),
o sin que se especifique quién los lleva (Torrejoncillo del Rey,
Barrax, Lezuza, Valdetorres, Torrijo, Jaca, Población de Campos, Soria, Corporario), o bien se trata de un mulero en vez
del paje (Navas, Calatañazor, El Payo, Gata, Villasimpliz, Puente de Alba).= Posteriormente, los caballos se convirtieron en
vacas o ganado en general, según veremos (págs. 278-279).
El paje dice a la condesa que aquellos caballos son del
conde Lombardo, que se va a casar mañana, y le da las señas
de dónde vive. La condesa llega ante el conde y le pide una
limosna. Las variantes de este pasaje podemos omitirlas.
La condesa, al pedir limosna, dice:
Que vengo de las !tallas, y no traigo qué gastar.
- Si de las ltalias vienes, dime lo que hay por allá.

Jaca, T orr.ijo, Tánger, Mallorca, Cataluña, Barrax,

* Villacid,

2

73

puntos todos, menos el último de la región Sureste. En algunas versiones de la región N~roeste, que sin duda son en
este detalle muy arcaicas, por coincidir con las susodichas, en
vez de las Italias se nombra a Lombardía, en igual forma:
1,

Q!-le vengo de Logardía y no tengo qué gastar.
- Si viene de Logardía, ¿qué se cuenta por allá?,

Lillo; «de Nobardía», Valdeteja, Cubillas de Oteros; «de Nogarcía», Tudanca; «de Brevería», Villasimpliz, Puente de
Alba; «de Barberinos», Otero de Bodas; «de Doñalvírez»,
Cistierna; «de las Asturias», Villamartín de Campos. O con
ligera variante:

•

Que vengo de la Abadía y me han robado en el mar.
- Si vienes de la Abadía, de allí me podrás contar,

Valdetorres; e igual, saly o variantes insignificantes, «de lejas
tierras», Villamartín; «de Lombardía», Alcuéscar 2 .=En otras
versiones del Noroeste, en vez de dar la romera el nombre de
su país al iniciar el diálogo, lo da después de una pregunta
del conde:
- ¡De dónde es la peregrina, que es tan graciosa en mirar?
- De allí arriba en Nobardía, de aquella noble ciudad.
- Si es usted de Nobardía, ¿qué se cuenta por allá?,

Laverde, Almanza; «de Navarría», Oseja; «de Ogarcía», Hoz
de Anero; «de Novarcilla», Sobremazas; . «de Normandía »,
Bejo; «de la Ormandía», Riera; «Sou do rei da Bombardía,
do reino de Portugal», Atalaia. Otras muchas versiones siguen
esta variante, pero olvidaron ya el nombre del país primitivo
1 La versión de * Villacid, por ser de las unidas a Gerineldo, debe
ser importada del Sureste. Nótese además que mezcla las dos formas
de esta variante que aquí distinguimos: c-~De adónde es la ramerita
(sic) que tan buen traje se trai?- De Italia vengo, señore, y no traigo
qué gastar.•
2 La variante de Alcuéscar es: «Que me he visto mujer rica y estoy con necesidad; Camino de Lombardía me han robado mi caudal.•
Compárese la versión portuguesa de Atalaia: «Peregrina ja foi rica, ja
teve muito que dar.&gt; (Rev. Lusit., XI, 1908, pág. 99 a.)

�SOBRE GBOGRAFU FOLKlÓRICA

para sustituirlo por cualquier otro 1 , con una discrepanda muy
significativa, que nos indica su posterioridad.
La romera cuenta noticias de Italia que conmueven al conde; dícele que como el conde se marchó y no ha vuelto,

prepara esta forma de reconocimiento, existe también en una
reducida área del Noroeste:

La pobre de su condesa no se cansa de llorar.•
- ¡Quién pudiera estar ahí pa poderla consolar!
- Ya no la conocerías, ¿y en qué la conocerás?
- En el brillo de su cara y en el modo de mirar,
y en una saya de grana que ella solía llevar,
Tánger,

y algo semejante en Cataluña y Jaca b 2 • El vestido que le muestra la romera debajo de su sayal, es el medio del reconocimiento de los dos esposos 3 • La exclamación del conde, que

1,

275

R. l\lENÉNDEZ PIDAL

274

1
«De Alejandría•, Brugos; «de Hungría&gt;, Navas; cde los Alpes,,
Bárcena; cde Francia,, Torrejoncillo del Rey, Santa Inés, Encinasola,
Vega de Alba; «de Castilla la Vieja,, Matabuena, Aldealengua, Coca;
«de Sevilla», Vegas de Matute, Sacramenia, Aradillos, * Astorga; cde
Valencia», Ceceñas; cde Burgos,, Villahoz, Villatoro, La Bastida; «de
Segovia,, Castrogeriz; cde Barcelon'a ,, El Payo; cde Granada», Sierra
de Gata; «de tierra de Asturias,, Porqueros; cde España,, Alcuéscar,;
~de Cataluña», Burgos; «del Puerto•, Useras, Madrid; cdel Puerto de
Santa María&gt;, Mazariegos; cde Belén•, Brugos; cde Barrios,, Pocilgas;
«de la Pausa,, Revilla Vallejera; «de Paraíso», Revilla Vallejera; «de
Países•, Villamedianilla; «de Portugal,, Valladolid; cde Tierras Brillantes•, Calatañazor; «de la Orilla del Río», * Zamora; «de Junquillo
de la Mar&gt;, Ríoseco; ,de la Malsedumbre arrimada a Puertoman, ViIJalpando; ,de las orillas del mar&gt;, Zamora; «lugar de junto la man,
Val porquero, * Camplongo; «de tierra de don Vario•, Valdepontes;
«de la duda 'l conde Flores•, Villamiel. = Las versiones unida&amp; al Gerlneldo suprimen esta parte del diálogo, excepto las de *Valladolid y
*Camplongo que acabamos de mencionar y la de *Villacid citada dos
notas más arriba.
2
,¡Bon Deu, jo la pogués veure, jo la pogués abra&lt;,¡ar!, (Aguiló, pág. 121). ,Amb a-qué la coneixería, amb a que la coneixerá?,
(Milá, pág. 223). «- ¿En qué la conocerías? - En la manera de hablar
Y en el vestido que lleva, que vale una ciudad,, Jaca b. Mucho menos
análogo: «Que si yo la viera a ella, ya no me casaba ya•, Torrija.
3
El reconocimiento por el vestido, salvo en Tánger, Cataluña y
Jaca, ya citados, se perdió en todo el Sureste. = En el Noroeste se
verifica mediante el «vestido• en Santiuste, Revilla Vallejera, Valporquero, Villalpando, Porqueros; «la basquiña,, Castrogeriz, Pocilgas; cel

Y la su esposa querida no cesaba de llorar.
- ¡Oh, mi Dios, quién la vería!, ¡oh, mi Dios, quién la verá!
- Si usted la quiere ver, vela aquí, junto a usté está.
Sacó el anillo del dedo, se lo metió en el pulsar.
Quita la esclavina de oro, quedó en el verde brial,
Valdeteja;
- La su esposita doña Ana en busca de él anda ya.
- ¡Oh, quién me la diera ver!, ¡quién me la diera mirar!
- ¿Cuánto paga usté, el buen conde, a quien se la traiga acá?,
Porqueros;
- ¡Quién pudiera ir algún día a ver mi mujer carnal!
- No es menester ir a Francia, porque aquí la tienes ya,
Valdanzo,

y por lo común la exclamación toma una forma extravagante:
¡Quién la viera, quién la viera,

por ver el traje que trae!;

o bien:
-¡Cuánto diera yo por verla, por ver qué vestido trae!
- Si la quieres ver, el conde, delante tus ojos está.
Alza el vestido pa riba, se quedó en verde brial,

Otero de Bodas, *Brugos, Valporquero, Cistíerna, Lillo, Villasimpliz, Puente de Alba, Tudanca, Población de Campos.
brial&gt; (palabra no comprendida y que a veces se convierte en una joya
llamada «brillar&gt;), Sierra de Gata, Corporario, Otero de Bodas, Aldealengua, Población de Ca.mpos; &lt;verde brial&gt;, Tudanca, San Martín de
Humada, Almanza, Cistierna, Cembranos, Cubillas de los Oteros, Lillo,
Valdeteja, Brugos, Vega deAller, Moreda; «saya,, Villagonzalo; ,galas,,
Toro; «anillo,, Ceceñas, La Bastida, Navas, Cañaveral, Casas de Millán,
Malpartida, Torrejoncillo, Valdepontes; &lt;cordón», Zamora, Villalpando, Ríoseco; ctorzab, Sacramenia. En todos estos casos el desmayo del
conde sigue, o se olvida; pero a veces la prenda de reconocimiento
se muestra después del desmayo: ,la saya encarnada,, Santa Inés; ce!
vestido,, Hoz de Anero; «el brial&gt;, Valdetorres, Occidente de Asturias; «cinta verde y anillo», Villamedianilla, Revilla, Burgos.= Las
versiones en que La boda va como continuación del Gerineldo carecen
de prendas de reconocimiento, salvo en * Nocedo y * Brugos, «verde
brial»; en * Matueca, «se levanta su vestido,; en * Luarca, cestos papeles te lo dirán• (!), y en * Camplongo, «anillo y cadena,.

�276

R. MENE:NDEZ PIDAL

El conde, al reconocer a su mujer, se desmaya: «el conde
cayó mortal», Tánger, Barrax, Lezuza, Valdetorres, Jaca a,
Las Useras, frente a tres veces más versiones de la región
Sureste, que carecen de ese detalle; en cambio en la región
Noroeste una gran mayoría de las versiones contienen el desmayo. No incluímos en esta comparación numérica las versiones en que nuestro romance va como continuación del Gerineldo, pues en éstas falta siempre, o poco menos, tal pormenor 1 •
El romance termina abandonando el conde a su novia y
yéndose con su mujer:
Fuera, fuera, tú la novia, que ésta es mi mujer leal.
Armaron bodas de nuevo y se volvieron a casar,
Tánger.

Esta mención de las nuevas bodas de los dos esposos
debe ser rasgo original, tomando boda en el sentido arcaico
de fiesta. Así, otra versión de * Tánger, dice:
Las bodas y los torneos se volvieron a doblar.
La hija del conde, niña, de perrita morirá,

277

Los gustos (por las justas) y los torneos para mí se quedarán;
los llantos y los pesares para la pobre burlá,
* Ronda y * Arcos;
Para el domingo que viene los torneos celebrarán,
y la otra pobrecita a la calle la echarán,
*Granada;
Las bodas y los torneos, niña, para ti serán,
y la otra en un convento su vida la pasará,

* Granada (dos);
y semejante * Padul, * Córdoba, Gallardo, Cañamero, * Brugos, * Noceda, * Albares del Bierzo, * Santianes de Molenes,
* Robliza, * Hoyos 1 :
Ponen torneos y bailes y cañas ha[! de jugar,
y la pobre 'e la mozuela con su padre se quedar,
Alcuéscar.

Esta mención de las bodas o fiestas celebradas por la unión
de los esposos, llevó a algunas versiones a hablar impropiamente de un nuevo casamiento, como hace la primera versión
de Tánger, ya citada, y una catalana:
S'agafan mano per mano los dos quedaren casats;
la pobre de la promesa no feya sino plorá,

y otra de * T etuán:
Otro día de mañana

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

ricas bodas se harán;

o bien:
Las justas (dice los justos) y los torneos todavía durarán,
San Agustín de Alcobendas;
Las fiestas y los tornedos pa su mujer natural,
*Motril (y análogo *Lorca);
1 En el Sureste carecen del desmayo El Solitario, Durán, Gallar&lt;lo, Jerez, Cañamero, San Agustín de Alcobendas, Cardoso, Torrejon•
~illo del Rey, Madridejos, Madrid, Jaca b, Cataluña (cuatro), Mallorca.
En el Noroeste tienen el desmayo unas 36, contra 22 sin desmayo; en
ninguna de las dos regiones contamos las versiones unidas al Gerind,ác, que todas carecen de este detalle, salvo las de* Lorca, * Valladolid y* Valporquero; en* Matuecas ese quería desmayar». Se desmaya
la romera al oír las noticias del vaquero, en * Córdoba y otras de las
simples.

y otras pocas más 2 • Como vemos, aunque la coincidencia de
Tánger con Cataluña es poco exacta, resalta bien consideran1 Las tres últimas versiones, que son del Noroeste, convierten en
diálogo el pasaje: «Las bodas y los torneos por doña Eloísa serán. La
princesa en un convento su vida rematará. - No será así, princesina,
contigo me he de casar.• Adviértase que cuando este romance va
como complemento del Gerineldo, la mención del casamiento es natu•
ral, pues el paje parte a la guerra sin haberse casado. La de Gallardo
dice sólo: «Las bodas y los torneos por doña Leonor se harán.• La de
Cañamero contiene sólo una invitación a la novia para que se meta
monja.
2
e Y se abrazaron los dos, y se fueron a casan, Mallorca; «En el
pueblo más cercano allí nos van a casar•, Malpartida, Cañaveral; «con
ella me he de casar•, Pocilgas. La versión de Mallorca se asocia en
mucho con la catalana, pero las del Oeste son del todo diversas, y esta
variente final es de origen independiente.
.
TOMO VII.
19

�R, MBNÉNDBZ PIDAL

do otras versiones marroquíes, donde se ve acabar el romance con dos versos, uno de las bodas y torneos que celebran
el encuentro de los esposos, y otro consagrado a la novia
desairada; ambos versos los vemos surgir en varios puntos
sin formar área geográfica unida, como reflejo débil, próximo a extinguirse, de la versión más vieja representada por la
tradición catalana y tangerina. Estos. varios reflejos que hoy
sorprendemos son poco conformes entre sí en cuanto a los
detalles, indicándonos que los dos versos primitivos estaban redactados en forma poco feliz, que sugirió continuas
variantes.
Frente a esta terminación, que domina sobre todo en el
Sureste, hay otra, principalmente arraigada en el Noroeste, y
está en forma de sentencia :
Que los amores primeros

son muy malos de olvidar,

Bej~, Hoz de Anero, San Martín de Humada, Burgos, Lillo,
Cembranos, Almanza, Oseja, * Riosa, * Castelo de Frades,
* Cangas de Tíneo, * Valporquero, Víllasimpliz, * Villasímpliz,
* Camplongo, * Casares, * F ontín, * Villablino, * Vega de Viejos, *Astorga *Po_sada de Rengos, Occidente de Asturias, Laverde, Otero de Bodas, Nuez, *Zamora, Villalpando (dos),
Pocilgas, Sierra de Gata, Alcuéscar, Aldealengua; fuera del
Noroeste sólo hallo este verso en Cataluña.

2. -

Variantes de &lt;,La boda estorbadau en la región Sureste.

En primer lugar, el encuentro de la condesa con un pajede caballos perdió su carácter de vida señorial y se supuse&gt;
con un vaquero que _cuida una vacada, y después con un pastor que está con su ganado. Esta variante es originaria ~e
Andalucía y Murcia, donde se encuentra en todas las versiones conocidas 1 • De aquí se propagó algo por Extremadura
1 Sólo hay que observar que en la versión de Ronda publicada por
Durán, la condesa que encuentra al cvaquerito,, después de pregun-

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

279

(C_añamero Y Malpartida de Plasencia), por el Occidente del
remo de Toledo (Madridejos, San Agustín de Alcobendas
Cardoso), por Segovia (Casla), extendiéndose algo más po;
Burgos_ (~anta Inés «ganado», Villahoz, Revilla Vallejera, Villamed1amlla,
Castrogeriz ' Villatoro «ganado
S
», Burgos ), por
_anta~der (Aradillos «ganado»), por Valladolid y por Palencia (Barcena «ganado»). Además, este detalle de las vacas 0
el vaquero. exist: en todas las versiones del· romance que van
como continuación del Gen.neldo, tanto en ]a región Sureste
como en la Noroeste 1 , pues, según veremos proceden de
Andalucía.
'
La redacción primitiva que arriba dejamos analizada debía
tener una alusión fugaz a los ojos de la condesa acaso al
«modo ~e mirar», que dice _la versión de Tánger, y ~ste rasgo
se amplió suponiendo que el conde, al ver a la romera se
fija especialmente en sus ojos. Así ocurre en un área bien
definida:
¡Oh, qué ojos de romera; en mi vida he visto tal!,

~arrax, ~ezuza, Torrejoncillo del Rey, * Totana, * Cartagena,
La Umón; pero además se halla en Jerez, como punto aislado Y lejano, que revela una mayor extensió~ antigua de esta

tarle por las vacas, le pregunta por los trigos, las ovejas, los jardines
Y c)os caballos&gt;, complicación inusitada que de ningu'n modo es h..
d
t . - 'ó (
iia
e con amm~c1 n como el caso de Villasimpliz y de Puente de Alba
qu_e se menciona en 11_1 nota siguiente), sino que procede de retoque
evidente de Durán.
1 Salvo en muy raras excepciones, como * Valladolid «rebaño,
*Z
.
. amora «oveJas,,
y sobre todo *Matueca, pág. 304 , nota. De la ver-'
sión _del romane~ uni_da a~ Gerineldo, abundante en la montaña de León
Y existe~te e~ V1Uas1mphz, el encuentro con un vaquero se propagó
a la versión simple de este pueblo y de Puente de Alba, donde el encuentro de la condesa es doble, primero con un mulero y después con
un vaquero. En* fontín hay encuentro con una cbueyada, y después
con una ~acada; en *Camplongo y *Casares se habla de vacada y «boyá,
en un ~1smo encuentro. En Valladolid hay dos encuentros, con un
«vaquentq, Y con un •viejecito,. En Calatañazor, con un •muletero,
y con un cpastorcillo,.

�280

R. M~ÉNDEZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFÍÁ FOLKLÓRICA

variante (véase mapa).= Señalaré de pasada otra darivación
de la expresión primitiva en una reducida área del Noroeste:
¿De dónde es la peregrina,

de tan gracioso mirar?,

Bejo, Hoz de Anero, Sobremazas, Laverde, * Muriellos 1 .
El final del romance, esto es, las justas y los torneas de la
boda, que servirán para la esposa en vez de servir pa:ra la novia
desairada, originó una variante de desarrollo muy complicado. Ya ert la versión de *Córdoba arriba aludida_(pág. 277),
cuando dice el conde a la romera que es un demonio tentador, ella responde:
No soy el diablo, romera 2 , soy tu mujer propiedad;
la· carne que tienes muerta volverla a resucitar,
y las bodas y los torneos para romera serán.

En esta variante se recuerdan no sólo los regocijos ~aballerescos, sino también los preparativos culinarios para el banquete
de la boda, y la imaginación popular, una vez lanzada en este
otro sentido, se vino a fijar preponderantemente.en los detalles culinarios, olvidando los torneos. Esto sucede ante todo
en un área geográfica (véase el ·mapa) que se puede unir con
Córdoba:
No soy el diablo, señora, ni lo he venido a tentar,
que el rey conde es mi marido y me lo vengo a llevar.
El pan que hubiese cocido, de limosna pueden dar;
la carne que hubiesen muerto, venderla o echarla en sal;
los garbanzos en remojo tamblén los pueden sembrar,
que el rey conde es mi marido y me lo vengo a llevar,
Lezuza,
Parece otra derivación hermana el «¡Ay, qué niña tan bonita y
qué niña tan salá!•, de *Granada b, e, d, *Huétor, *Valdanzo y la dilatación que se observa en San Agustín de Alcobendas: •Bendita sea
tu hermosura, en mi vida he vísto tal, Si no es una que me dejé en
lejas.tierras de allá•, y semejante en "'Ronda b, * Granada b, etc. Estos
tres puntos son de la región Sureste.
2 Léase .cNo soy el diablo, buen conde,; pero también en * Granada y otros puntos se halla esta equivocacic)n en la réplica de la romera, efecto del apego que la poesía popular muestra a repetir en la
réplica cierto número de palabras del discurso anterior ( eTú eres el
,1:liablo, romera, que me vienes a tentar~, pág. 285).
1

281

y análogo en Barrax, Madrid, *Mesones, *Lorca b, Useras y
Cardoso. Es de advertir principalmente que en Barrax y en
Cardoso se añade un verso de mayor ironía:
Las galas y los anillos ·por besos y abrazos van;

verso que logra una gran difusión fuera del área que reseñamos, según diremos 1 ; y además hay que notar 'también que
el verso repelido al comienzo y al fin de la enumeración sólo
se expresa una vez en Useras y Cardoso.
En Terrejoncillo del Rey tiene esta variante una forma
muy parecida a la de Lezuza, pero colocando la enumeración
en boca del conde. No obstante, el más íntimo parentesco con
el grupo de versiones anterior se muestra todavía en que.. el
verso repetido, si bien va una vez en boca del conde:
Que yo me voy con mi esposa,

con mi esposa natural,

todavía la segunda vez queda en boca de la condesa:
Que el rey conde es mi marido

y me lo vengo a 1ievar.

Es una variante de transición en la cual conviven la tendencia anterior y 1a que vamos a reseñar, puesta en boca del conde.
En *Larca a, en Jaca, en Toro, en Villalpando y en El
Payo la e·numeración de los preparativos de boda está simplemente puesta en boca del conde; en esta nueva forma se halla
también la repetición del verso
Ésta es la mi mujer y con ella me he de -marchar;

pero se halla sólo en El Payo, probándonos que la forma más
desenvuelta de esta nueva variante, aunque tuvo antes mayor
extensión, tendió a acortarse más que en su primera redacción.
En boca del conde también hallamos esta variante en una
forma tan breve como la de * Córdoba, que hemos considerado cual p~nto de partida; en vez de los dos o tres versos de
1· Hay otro verso más difundido en esta área, pero que no sale de
ella : «El vino que hab.é is comprado Jo podéis entabemar•, Cardoso,
Useras, *Mesones, *Lorca a, el cual se hace más intencionado en
Jaca: «El vino que habéis comprado vinagre se os volverá.&gt;

�SOBRE GEOGRAflA FOLKLÓRICA

R. MENÉNOEZ PIOAL

enumeración de preparativos que tienen las versiones que
acabamos de citar; hay uno sólo, que ora es
Dejemos la carne muerta, la gente por convidar;
yo me marcho con mi esposa, que me ha venido a buscar,
Zamora, Villalpando;
ora
Yo me voy con mi mujer, que me ha venido a buscar,
y el gasto que tengo hecho a los pobres se le da,
*Villacid;
ora, en fin, sin atender a los preparativos de banquete, se toma
sólo el verso relativo a los regalos o a los b~sos dados a la
novia, verso que, como ya hemos dicho, se halla en Barrax y
en Cardoso, pero además también en *Lorca a,- en Toro y en
El Payo, que son todas formas extensas de nuestra variante
y por eso las pasamos por alto, para aducir ahora sólo las
formas breves, y ellas nos bastan para ver lo cambiadiza que
es la tradición en todas sus variantes:
Ésta es mi mujer primera, con ella me he de tornar;
los anillos y las joyas que queden por el misal 1,
Valdetorres;
Las arras y los anillos vengan todos para acá;
los besos y los abrazos con ellos te quedarás,
Sierra de Gata.

Y este mismo tema breve aparece después complicado bajo
forma de diálogo en Casia y en * Arcones: cuando dice _el
conde «Yo me voy con mi romera ... », la madrina o la madre
de la novia !e piden que deje los vestidos y las joyas,
Que en besitos y en abrazos ganaditas estarán;
a lo cual replica el conde:

Los besos y los abrazos el primero está por dar.
En Otero de Bodas hay también diálogo, pero diverso, pues
1 Léase cque queden por la amistad•., como dice la versión de
Toro.

a la reclamación de los gastos de la boda es la condesa la que
responde:
Ésos en besos y abrazos bien pagos los tendrás ya.
En Santiuste no hay diálogo, pero es también la condesa la
que habla, si bien transformando por completo la idea: al descubrirse al conde le quiere devolver el anillo y el vestido que
él le di 6, añadiendo:
Los besos y los abrazos no me les puedes quitar.
Y todavía hay que añadir aparte Villamiel, donde vuelve
a aparecer la forma amplia de nuestra variante, algo semejante

la de El Payo, pero otra vez puesta en boca de la condesa
(como en la lejana área de Lezuza y versiones vecinas):

a

Porque éste es mi maridito y conmigo se irá;
las vacas que tengas muertas vivas te las pondrá;
los besos que te haya dado con ellos•te quedarás.
En el desarrollo de esta variante podemos observar bien
cómo una misma idea poética toma múltiples formas, tantas
como veces esa· idea se reproduce por un nuevo recitador, viniendo a estar la forma de expresión completamente abierta
a la invención particular. y emos también que, algunas veces,
una forma de expresión se mantiene en sus líneas fundamentales, y, sin embargo, dentro de ella se altera la idea que la
informa. Nuestra variante ocupa tres áreas diversas: una muy
extensa al Sureste (véase el mapa), que comprende también
dos puntos del Noroeste: *Arcones y Casia; otras dos al
Noroeste: una hacia Zamora y otra hacia la Sierra de Gata;
pues bien: dentro de cada una de estas áreas no hay uniformidad; de unas a otras pasan y se entrecruzan las formas de exposición y las variedades de concepto. La forma breve de la
variante se halla en dos extremos del área Sureste: *Córdoba* Huétor y Valdetorres, ~n casi toda el área zamorana ( menos
Toro y una versión de Villalpando) y en la Sierra de Gata
(pero no en Villamiel y El Payo). En la mayor parte meridional del área Sureste domina el verso que coloca la variante
en boca de la condesa,- y ese verso tambi1n se halla en Villa-

�R, r&gt;lltNÉNDEZ PID.\L

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

miel, que es el punto más meridional conocido del área de la
Sierra de Gata, y en donde obedece sin duda a ipfluencia andaluza 1 a, través de las provincias de Badajoz o de Toledo, por
mí poco conocidas; y creo esto porque tal influencia se manifiesta más claramente en el hecho de encoatra:r también, tanto
en Villamiel como en *Córdoba, la extraña idea de resucitar las
carnes matadas para el convite, y aún más desenvueltamente
en EL Payo:

*Huétor 1 • Luego se amplió con dos o tres versos más por la
Mancha y Murcia y por toda Castilla la Nueva, desde Mesones a Larca, desde Cardoso a Useras y aun hasta Jaca. Uno
de estos versos agregados ( «Las galas y los anillos ... ») toma
especial vigor en el Norte de Castilla la Nueva, y haciendo palidecer a los demás, irradia desde allí y se propaga él
preferentemente por la región Noroeste, por hacia Zamora y
por hacia la Sierra de Gata, y en estas dos comarcas se entrecruzan además, .dentro de la misma variante, otras influencias
venidas de Andalucía; así, por ejemplo, de los trf:;S versos de
Villamiel arriba transcritos,_ el tercero responde a influencia
de Castilla la Nueva, mientras los dos primeros responden a
influencia andaluza. Además, esta variante, según el carácter
que a los personajes del romance puede atribuirse, se aplica
ora a la condesa, ora al conde, -ora se reparte en diálogo, siempre según corrientes y territorios definidos.
Otra gran variante del Sureste, más claramente propia de
esta región, es el verso que el conde dice a la condesa antes
de rec_onocerla:

. Los machos que hemos matado . pa la pasto.tía van;
las liebres y los conejos por el campo correrán.

Otro contacto entre Andalucía y las áreas del Noroeste se
muestra en el verso de *Huétor
Que dejes las bodas quietas y los demás por convidar,

muy análogo al
Dejemos la carne muerta,

la gente por convidar

de Zamora y V)llalpando, ya citado. Pero de ningún modo
creamos qu.e esas áreas del Noroeste son una mera irradiación
andaluza; en ellas se entrecruzan también influencias propias
de Castilla la Nueva; el verso de «los besos y los abrazos» o
«las galas y los anillos», desconocido en Andalucía, irradia
sin duda de hacia Valdetorres y Cardos_o a través de la Sierra
de Guadarrama en dirección de Arcones y Casla, e invade
casi totalmente las dos áreas del Noroeste, hallándose en todas
sus versiones menos en *Villacid, Zamora y Ví_llalpando.
En resumen: esta variante, cuya complejidad hemos querido mostrar en sus líneas más generales, parece originada de
un verso primitivo y bajo una forma breve ( «La carne que tienes muerta ... ») en el Centro de Andalucía, hacia *Cqrdoba-

Cie.r to que en Andalucía misma hallamos el primitivo verso •Las
bodas y los torneos ... t, ora en boca de la condesa, ora en la del conde
(pág. 277); pero la variante derivada se halla uniformemente en boca
de la condesa en todo el Sur (*Córdoba, *Huétor, Lezuza, Barrax,
Lorca b, Mesones, etc.).
·
1

Tú eres el diablo, romera,

que me vien~s a tentar,

Gallardo, Solitario, *Almanaque de la Ilustración de 1888,
Cañ_a mero,·Madridejos, San Agustín de Alcobendas, y se interna, atenuada, en Las Navas; a veces el mismo verso se halla
dicho por la novia:
Eres el diablo, romera, o le ha venido a tentar,

Lezuza, Barra:x, Torrejoncillo del Rey, Useras, Madrid (véase
el mapa). 'De una propagación especial de esta variante hablaremos al tratar del romance de La boda como .co-n tinuación
del Gerineldó (pág. 300).
1 No se debe extender en Andalucía muy al Oeste de la línea
*Córdoba-*Huétor, de donde nos faltan datos, pues en otra línea paralela y próxima a ésa, Ronda-Alcuéscar, se h,alla en Jugar de los
versos estudiados otro final satírico de la novia.: •Quedado se ha la
novia vestidica y sin casar, Que quien de lo ajeno viste, desnudo suele
que&lt;lar.•

�286

R. MBNÉNDEZ PIDAL

Por último, con muy escasa y dispersa difusión, hallamos
en el Sureste también otra variante en que Ja romera, al descubrirse a Gerineldo o al conde, Je dice:
- Toma este puñal de oro y dame de puñalás.
- ¿Cómo quieres que te mate si eres mi mujer carnal?,

* Granada, * Ronda (dos), * Osuna y San Agustín de Aleohendas (véase el mapa). El vulgarísimo «puñalá(d)as» indica
el origen iliterario de estos versos.

3. - Variantes de «La boda estorbada» especiales de la región
Noroeste.

La variante más extendida por toda la región Noroeste es
una en que el que lleva los caballos u otras bestias, cuando
anuncia a la romera que el conde se va a casar, añade:
Las carnes tienen matadas y la gente a convidar,
Revilla Vallejera, Nuez;

o bien:
Ya tiene muerta la carne (las a ves, el carnero), también cocidito el pan,
Vegas de Matute, Burgos, Santa Eulalia de Oscos.

1

1

Se halla en casi todas las versiones del Noroeste 1, excepto en
las que van como continuación del Gerineldo; no se extiende al
Sureste sino en el punto fronterizo Cañamero (véase el mapa).
Occidente de Asturias, Santa Eulalia de Oscos, Vega de Aller,
Moreda, Riera, Laverde;-Villasimpliz, Valdetejas, Lillo, Valporquero,
*Val porquero, *Casares, Cistierna, Brugos, Puente de Alba, Almanza,
Cembranos, Cubillas de los Oteros;-Bejo, Aradillos, Sobremazas, Hoz
de Anero; - Calatañazor; - San Martín de Humada, Villamedianilla,
Burgos, Villatoro, Revilla Vallejera, Villahoz; - Bárcena, Villamartín,
Mazariegos;- Oteró de Bodas, Nuez,"-* Zamora;--San.tiui¡te, Sacramenia, Riaza, Casia, Matabuena, Aldo_álengua, Vegas-de Matute;-Diego
Álvaro; - Encinasola; - Malpartida, Torrejoncillo, Casas de Millán,
Cañaveral, Cañamero.= En la parte septentrional de la región alternan
«el carnero&gt; y das aves», cgallinas• , etc., mientras en la meridional
alternan «las carnes&gt; y .-las aves&gt; .
1

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

Este verso se corresponde con el que en el Sureste menciona
los preparativos de la boda, y especialmente «la carne muerta»;
pero tal verso en el Sureste está colocado al final, donde toma
valor irónico; podemos considerar esta discrepancia como rasgo distintivo que separa las dos regiones, y es curioso observar que en aquellas dos áreas del Noroeste donde penetró
desde el Sureste la alusión irónica a los preparativos de la
boda, allí falta el verso propio del Noroeste 1 ; no puede pensarse, pues, en que una versión primitiva del romance tuviese
las dos variantes a la vez (una mención de «las carnes muertas » al medio del romance, con una alusión irónica a ellas
después), y que luego en cada una de las dos regiones hubiese
prevalecido uno sólo de esos versos; hay que suponer que una
de estas variantes suscitó la otra en la opuesta región, y claro
es que debemos suponer prioridad en el Sureste.
Otra variante muy extendida, aunque poco densamente,
es el verso en que la novia maldice a la peregrina:
Maldita sea la romera

y quien la ha traído acá,

Villalpando, Porqueros, Corporario, Cañaveral, Casas de Millán, Alcuéscar, Riaza, Torrejoncillo ( «Demonio de peregrina »), El Payo ( «El diablo lleve a la romera»);
Váyase de ahí la romera,

quién diablos la trajo acá,

Casia (dicho por la madrina de la novia); y con mayores mudanzas en el segundo hemistiquio:
Ande usted, la gran romera, y vaya usted más allá,
Jaca;
Mal haya sean las mujeres que hombre vienen a buscar,
Villamedianilla,

y análogo Bárcena, Revilla Vallejera, Villálpando, Mazariegos, Villahoz, Aradillos (en ésta dícelo el conde).
1
Excepto en Otero de Bodas y Casla, anormales por tener en diálogo la alusión. final a los preparativos, y en Santiuste, d9nde no se
alude e:1 el final a los 'preparativos, par ·desviarse la idea original,
según ya expusimos.

�SOBRE G!OGRAFfA FOLKLÓRICA

288

JI.. IIIENÉNDEZ PIDAL

¿Quién es itquesta bastarda

que a mi amante vié a matar?,
Vegas de Matute . .

La respuesta es muy varia, y unas veces en boca de la romera
y otras en la del conde. Como vemos, esta variante se extiende por la parte meridional de la región Noroeste, sin tocar a
ia parte septentrional, a León, Galicia, Asturias ní Santander;
se reparte en seis u ocho áreas aisladas, que creo indican una
mayor difusión antigua, hoy en decadencia.
Aparte estas variantes más generales, hay otras que caracterizan una región especial, formada por Salamanca y el Norte
de Extremadura; los límites de su propagación parecen seguir
la dirección transversal de las Sierras de Gata y Gredo~. Estas
variantes pot'len muy de relieve la presencia.de la novia en la
escena de la peregrina ante el conde. La peregrina halla al
conde puesto a un balcón o ventana en compañía de la novia,
Alcuéscar, Villamiel, Valdepontes, Encinasola; le halla al balcón, pero olvidando decir que está con la novia, si bien ésta
toma en seguida parte en el diálogo, Sierra de Gata y Pocilgas 1 . Acaso esta variante viene del Sur, donde antiguamente
pudo existir, cuando se halla en *Tetuán algo parecido:
Allí le encontró sentado

con su novia en el sofá;

y en otra, también de *Tetuán, hay la muerte de la novia:
Cuando la vió doña El vira,

muerta cayó en su lugar;

lo cual tiene analogía con .otra v~riante del Noroeste en que
la novia amenaza arrojarse de la ventana, variante que se extiende desde Torrejoncillo hasta Diego Alvaro, y de la cual
hablaremos después (pág. 293).
Otra región especial tiene por centro la tierra de Campos.
La variante más extensa que aquí observamos es aquella en
1 Cuando el conde abraza a la condesa, dice la novia: «Malas mañas tienes, conde, tarde las olvidarás, Que en viendo una mujer guapa,
luego la vas a abrazan&gt;, Sierra de Gata, Villamiel, y en una incompleta de Villalpando, que carece de los versos de la llegada de la pere•
gri_na a la cas;i. del conde, en los cuales éste debía estar con la novia
al balcón.

que el conde manda que su mujer se pasee en coche por
delante de la casa de la novia:
Criados, los mis criados, los que coméis el mi pan,
coged las mulas y el coche, llevádmela a pasear
por la calle de la otra, que ella os preguntará:
- ¿Quién es esta señorita que traés a pasear?
- La mujer del conde Flores, que le ha venido a buscar,

Almanza, Brugos, V aldeteja, Cistierna, Cubillas de los Oteros,
Villalpando, Villamartín, Vega del Bollo, San Martín de 1-Iumada, Tudanca; y sin mencionar el coche ni las mulas y sí sólo el
paseo, Sobremazas, Hoz de Anero, Bejo, Valporquero, Lillo,
Riera, Laverde, Occidente de Asturias, Ríoseco, Bárcena de
Campos, *Zamora; y peor recordado en Cembranos, Puente
de Alba, Oseja (mezclado con el simple viaje de vuelta de que
en seguida hablaremos), Revilla Vallejera, Población de Campos. Esta variante nació, sin duda, de otra en que se trata sólo
del coche o los caballos para volver los esposos a su tierra:
Pajes, los mis pajecitos, a armar el coche se va,
que ha venido la condesa y no la podemos dejar,
. Castrogeriz;
Ya mandan a los criados los coches aparejar;
desque aparejados fueron, ya se parten, ya se van ...,
*Santianes, * Luarca;
Carguen coches, carguen mulas, donde no cogía más.
- Abra las p.uertas, mi padre, ábralas de par en par,
La Bastida;
¡Alto, alto!, meus criados, cavallinhos a ferrar,
ferraduras a avessas para melhor andar;
jornada de trint~ leguas nurna noite s'ha d'andar,
Atalaia

1•

1 Rev. Lusit., XI, 99 b; nótese la selftejanza de forma con alguno de
los del paseo por delante de la casa de la novia: c¡Alto, alto!, los mis
criados, los que coméis el mi pan •.. , , Sobremazas. En la región Sureste hallo alusión al viaje de vuelta en Madridejos: e Vámonos a nuestro reino y viviremos en paz,; o en forma algo más próxima a la
va_riante del Noroeste, aunque sin mención de coche ni de varios
. caballos: «Capalga, cabalga el conde, la condesa en grupas va, Y a su

�290

R. MBNÉRDEZ PIDAL

SOBRE GltOGRAFfA FOLKLÓRJCA

De aquí se pasó a la idea de dar envidia a la novia, y esta
desviación creció robusta en un área exte!}sa, mientras la va•
riante vieja primitiva subsistió sólo en puntos aislados, dispersos en los extremos del territorio ocupado por la variante
derivada.
Cuando la romera encuentra al que lleva los caballos, las
vacas o los ganados del conde y le ruega que le muestre la
casa de éste, el de los caballos o ganado con'testa:
Eso no lo haré, señora; eso no lo haré yo tal;
los campos están muy verdes, los caballos (las mulasJ se me irán,

Sobremazas, Hoz de Anero, Riera, Laverde, Oseja, Alroanza,
* Zamora; y en forma más breve:
Eso sí que no, señora,

que las vacas (mujas, caballos) se me irán,
.

.

Bárcena., Población de Campos, *Villacid, Villalpando, Revilla V allejera, Villamedianilla, Villahoz, Burgos, Villatoro,
Calatañazor, San Martín de Humada, Tudanca, Aradillos 1,
*Matueca, Bejo, Vega de Aller, Brugos, Nuez, Santiuste, Riaza.
Es una variante principalmente propia de la comarca castellana del Norte y tocra poco en el Oriente de Asturias y de León;
hacia el Sur se extiende más, desde la frontera de Portugal
hasta Riaza.
La particularidad más chocante de algunas versiones castellanas es la de mudar el diálogo de la condesa con su padre, haciéndole asonantado en -io durante unos diez o doce
versos:
- Hija, ¿có,¡no no te casas?, ¿cómo no buscas marido?...
• .. . . . • • . • . . . • . . . . • • . el corazón me lo ha dicho 2 (pág. 2 7 1).
- Lo que le pido a usté, padre, que me compre usté un vestido;

castillo volvieron sanos, salvos y en solaz•, Solitario (retocado); ,El
conde ... un caballo muy ligero ha mandado apar_ejar, Con cascabeles
de plata... •, Durán (muy retocado).
1 Con un cambio de asonancia: e No se lo digo, señora, que me reñirá mi amo&gt;, y aplicado a la pregunta ,Dígame usté, pastorcito, de
quién es ese ganadoi&gt;.
2
Este detalle falta en Santa Inés, en Soria y en Atienza.

no se lo pido de seda ni tampoco de oro fino;
le pido un triste sayal de eso que llaman torcido

1,

Villalpando, Mazariegos,. Villamedianilla, Bárcena de Campos, Revilla Vallejera, Burgos, Aradillos, Villahoz, Santa Inés,
Soria y Atienza. El cambio de asonancia en un romance suele
tenerse por signo de ancianidad; aqúí,. sin duda, no hay tal",
y más bien habrá que suponer acaso que la tendencia a la
asonancia múltiple es propia de algunas regiones, entre las
cuales vemos la Tierra de Campos y Burgos en este ejemplo
notable.
Cuando el conde se desmaya al reconocer a su mujer,
Ni con vino ni con agua le pueden resucitar (no le p. recordar);
sólo con palabras dulces que la rome1·a le da,

Revilla Vallejera, Villamedianilla, Sacramenia, *Valladolid,
Mazariegos, Población de Campos, Castrogeriz, Bárcena, Villalpando, Cubillas de los Oteros;-Puente de Alba, Valporquero, Villasimpliz,Lillo (sólo el primer verso), Vega de Aller;
-Casla, Aldealengua; - Aradillos. A estos puntos, que se
agrupan en varias áreas discontinuas, hay que añadir otra área
muy distante:
Ni con agua ni con vino no lo hacían levantar,
basta que le dió la mano su esposa (o su novia) la principal,

Malpartida, Cañaveral, C.isas de Mill~n, Torrejoncillo, Diego
1 Este &lt;letal.le se halla con la asonancia corriente del romance:
•Cómpreme un vestido, padre, le voy a ir a buscar; No se lo pido de
seda ni de oro, que cuesta más; Se lo pido de eso pardo, de eso que
llaman sayal&gt;, Sobremaz~, Hoz de Anero, Bejo;-Almanza, Oseja, Brugos, La verde; -Santa Eulalia de Oscos, Riera, Occidente de Asturias;
-Santiuste. En otra fQrma bailamos: «Quíteme el vestido 'e seda, póngamelo de sayal; Vístame de peregrina, que yo me le iré a l::iuscar»,
La Bastida, Ceceñas; e Hágame usted, el mi padre, un vestido de sayal;
En traje de rnmerica lo tengo de ir a buscar•, Nuez. Esta forma última parece la original; de ella derivaría la de «Cómpreme... • y de ésta,
a su vez, la asonantada en -io. = Aparte queda «Me compra un sombrero 'e paja que toda me cubrirá&gt;, sin hablar del vestido, Calataña0zor.

�R. MIINÉNDEZ l'IDAL

292

293

SOBRE GIIOGRAFÍA FOLKLÓRICA.

Álvaro. Otras veces se suprime el verso de las «palabras dulces» de la romera; pero se ponen éstas, según hacen algunas
versiones de las arríba citadas (la de Revilla):
Ni con agua ni aguardiente (ni con vino) no lo pueden recordar.
- Levántalo, peregrina, por Dios y por caridad.
- Levántate de ahí, buen conde, por Dios y por caridad,
que aquí están mis lindos -0jos con que te solía mirar,
que aqui están mis lindos bra:ms con que te solía abrazar... ,

Occidente de Asturias, Santa Eulalia de Oscos, Riera, La verde,
Bejo, Hoz de Anero. Las palabras de la condesa, sin el verso
«Ni con agua ... )), se ballan en Burgos, Santa Inés, Calatañazor,
*Zamora, El Payo, Nuez, Valdetorres; y, por el contrario, sólo
el verso «Ni con agua ... » en Las Navas_. Por todas partes vemos
restos aislados de una variante muy vieja, descompuesta en
múltiples formas, y que primitivamente debió llenar gran parte
de la región Noroeste.
Otra área despedazada nos muestran también los versos
pronunciados por la condesa cuando ve de lejos el palacio del
conde:
Si aquel castillo es de-moros, ellos me cautivarán;
y si es de cristianos buenos, ellos me remediarán,

Cañaveral, MaI.eartida de Plasencia y Diego Álvaro. Sus versiones, y sólo ellas, comienzan;
Lloraba la condesita, bien tiene por qué llorar

t.

Todas y sólo ellas contienen el verso
Hasta que le dió la mano su esposa (o novia) la principal,

(págs. 291-292). Todas y s6lo ellas contienen la variante en
que la novia amenaza suicidio:
Pues si tú te marchas, conde, yo me tengo de tirar
de la ventana más "alta de este palacio real.
- Te tires o no te tires, a mí tanto se me da.

En las cinco versiones la romera dice a la novia:
Este manto (vestido, toca) que yo traigo

vale más que tu caudal 2.

Y únicamente hallo algo semejante en Vegas de Matute:
Tengo un vestido de oro, vale más que tu ciudad.

Es un caso extraordínario y único en los dos romances que
estudiamos, pues hallamos aquí coincidencia perfecta en tres
rasgos especiales, casi en cuatro, aunque acaso si nos fuesen
conocidas otras versiones de varios puntos limítrofes a estos

1
1

'11

Sacramenia, Población de Campos; - Revilla, Vallej~ra, Castrogeriz, Burgos; - Cistierna, Valdeteja, Valporquero, Villasimpliz, *Camplongo, Vega de Aller; - Vega del BoJlo.

4. -

Coincidencia en la extensión de algunas variantes.

Aunque vemos aquí, lo mismo que en el romance anterior,
que cada variante tiene una extensión diversa, observamos
también alguna coincidencia en la. extensión de dos o más
variantes no contiguas en el texto del romance.
El caso más notable por la cohesión de mayor número de
variantes es el que ofrecen Torrejoncillo, Casas de Millán,

1 Las circunvecinas del Oeste y Sur tienen el comienzo más común:
«Guerra, guerra se levanta entre España y Portugal&gt;, Alcuéscar, Villamiel, Hoyos, Payo, Sierra de Gata, Valdepontes, Pocilgas. El llanto
de la condesa, pasado del segundo verso al primero, en forma análoga
(no igual) a la. de nuestra v,ariante, es rasgo que viene del Este, de
Avila, Segovia y Burgos: •La condesa de Olivares, tiesta'y harta de
llorar,, Las Navas; «Triste estaba la condesa, triste y harta de llorar•,
Castrogeriz, Revilla Vallejera, Villalpaado, Saotiuste; •El condeso y
la condesa los ojos son a llorar&gt;, Sepúlveda; «Qué triste es el conde
Anruña, triste le podrán llamar&gt;, Alameda del Valle; «Los ojos de la
romera no han dejado de llor.ar&gt;, Riaza. Aparte quedan otros comienzos, como: .-¿Por qué llora la condesa? - ¿Por qué tengo de llorar?, ,
Oseja, Vega del Bollo.
2 Esta comparación se complica con otra que no tiene sentido sino
en el romance de La boda estorbada, como continuación de Gerineldo :
•Si eres hija de conde, yo de rey, que vale más&gt;, Diego Álvaro, Cañaveral, Torrejoncillo. (Véase adelante, págs. 304 y 309-310.)
Ton10 VII.
20

�294

1

1

!

SOBRE GEOGRAFÍA FOLK.LÓRICA

R, MENÉ!'.'DEZ PIDAL

cinco, cesaría tan extraña coincidencia de límites. Además téngase en cuenta que, si bien estas cinco versiones coinciden en
otros rasgos que no son exclusivos de ellas (por ejemplo, el
nombre del conde Flores), difieren en otros varios, por ejemplo, en tener únicamente tres de ellas el verso «Mal haya la
peregrina» (pág. 287); en tener cuatro de ellas encuentro con
un paje que lleva mulas o con un coche de mulas, mientras la
de Malpartida trae el encuentro con la vacada (págs. 272 Y
278-279); el consejo de casamiento lo recibe la condesa de su
padre en dos versiones; pero lo recibe de su madre en la de
Caííaveral, Torrejoncillo y Malpartida, etc. Para una explicación, véanse adelante págs. 328-330.
Casos de coincidencia aproximada en la extensión de variantes, como los sefialados en el romance de Gerineldo, no
hallamos sino uno muy poco significativo: el de Torrejondllo
del Rey, 'Barrax y Lezuza, cuyas versiones son, sí, muy semejantes, pero los limites de los dos más especiales puntos de
semejanza tienen extensión poco conforme ( «Cart'! tengo yo
en mi pechm&gt; y «¡Oh, qué ojos de romeral » Véas~_. el mapa).

2

95

men~e se_r invadidos por on~as de propagación provenientes
de direcciones opuestas, produciéndose allí intersección de las
ondas. Así, de Vmalpando tengo tres versiones. Una de carácte: cast:llano bastante general o indeterminado, cuyo rasgo
mas saliente es el tan extendido en que la condesa es llevada
a }'asear ante la puerta ~e la novia (pág. 289), como en las de
Ríoseco Y Villamartín, y en que, como en éstas, el nombre del
conde es Flores al principio del romance, pero en el medio se
le llama Romero Blas (pág. 270, n. 1), con una vacilación en el
nombre análoga a la que se observa en Toro (Flórez, don Blas)
Y Corporario (Lombardo, don Blas); a los caracteres castellanos de esta versión se mezclan, pues, inhábilmente algunos
caracteres salmantino-leoneses. Otra versión llama al conde
don Belardo (pág. 269) y es de un decidrdo carácter castellano, cuya variante más saliente es el trozo asonantado en -io
(págs. 290-291) acompañado de los versos
Eso no puede ser,

que el ganado se me va
(pág. 290),

y de
Sólo con palabras tiernas

que la romera le da
(pág. 291);

5. - Versiones varia¡; en un mismo lugar.

Las versiones de un mismo lugar se parecen bastante en
*Ronda (dos) o en *Vega de Viejos (dos). Las cuatro de
* Gtanada son muy semejantes, aunque solamente en dos,
b y d, la infanta, al oír al vaquero que Gerineldo se va a casar, «Se cayó redonda al suelo y se volvió a levantar»; sólo
. dos, e y d, tienen el verso «Eres el diablo, romera»; · sólD
una, a, tiene el verso «Torna este puñal de oro y dame de
puñalás». Las dos de Burgos varían mucho, pero aún se mantienen dentro de un mismo tipo; igual sucede con las dos de
Revilla V allejera, a pesar de que una tiene el trozo asonantado
en -io (págs. 290-291) y la otra no.
Otras veces en un mismo lugar coexisten varios tipos del
romance más profundamente diversos. Esto sucede, sobre todo,
en los puntos avanzados de alguna región que pueden fácil-

es decir, una versión enteramente análoga a las, de Villamedianilla y Revilla VaUejera, pero con un final, «La carne que tenéis
fresca ... }} (pág. 281, lín. r9), que indica influencia del Sureste.
La tercera versión de Villalpando es de carácter. extremeño,
salmantino y zamorano por el nombre del conde don Bias
(pág. 270, n. r), por eJ verso «Malas mañas tenéis, conde... »
(pág. 288, n. I), por la alusión pasajera a los preparativos de
la boda, «Déjese la carne muerta ... » (pág. 282, lín. 5), etc.
De AJcuéscar tengo una versión en que el conde se llama
Flores y es de tipo extremeño (el conde está con su novia a
la ventana cuando llega la romera), y otra en que el conde se
llama don Bardo, la cual tiene un carácter segoviano importante, Y :s que la ro.mera rechaza la limosna del conde y le pide
su anillo de oro, rasgo que también se halla en Matabuena
*Arcones, Casla, Riaza•y Sacramenia.
'

�R. MENtNDEZ PIDAL

De Jaca hay dos: una con caracteres muy pronunciados,
que la asocian ora con las catalanas ( «Si de las ltalias vienes,
dime lo que hay por allá; Si la condesa que había es muerta
o casada ya»), ora con las del Sureste, de la Mancha y Murcia
( «Que vengo de las Italias», pág. 272; «El vino que habéis
comprado», pág. 281, nota); otra que, salvo una contaminación
inicial con el romance catalán de la Escriveta, no tiene ninguno de estos caracteres especiales.
De las versiones de Brugos y de Villasimpliz hablamos en
las. páginas 308 y 309.

6. - Resumen acerca del romance de

(e

La boda estorbada».

El romance de La boda estorbada no es viejo; debi6 nacer
entre los siglos xv y XVI en la zona vecina al mar Mediterráneo, en cuyos extremos catalán y marroquí se conservan hoy
las versiones más arcaicas. Nació probablemente a imitación
de algún canto del Norte de Italia, si bien el tema aparece hoy
mejor poetizado en el romance que en los cantos análogos
conocidos en el Piamonte o en el Monferrato. Este origen italiano que sospecho, parece confirmarse con el nombre primitivo del protagonista del romance, «el conde Lombardo»,
natural de «las ltalias» (págs. 269 y 272).
Como hemos indicado, en los extremos septentrional y
meridional de la región Sureste, en Cataluña y Marruecos,
hallamos versiones coincidentes en reflejar ciertos rasgos más
arcaicos del romance, perdidos por lo general en las demás
versiones de esta región (el nombre «Lombardo», encuentro
con «caballos», la exclamación «¡Quién pudiera estar ah.íl» ).
Alguno de esos rasgos más viejos ( «Tengo yo carta en mi
pecho», encuentro de los «caballos», la romera que viene
«de las Italias») se conservan conjuntamente en Barrax, Lezuza y Torrejoncillo, mostrándose así la Mancha y Cuenca
como una segunda porción de la región Sureste notable por
su arcaísmo, después de los ya citados extremos catalán y

SOllRB GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

297

marroquí. Cuenca podría ser una de las comarcas que primero
recibió el romance, irradiado acaso desde Valencia, que es el
centro de esa zona mediterránea, hoy rota.
No obstante, por la Mancha y por Cuenca, lo mismo que
por el resto de la región Sureste, se extienden variante·s posteriores que apartan el romance de su primitiva forma, si
bien estas variantes son menos que en la región Noroeste.
Por lo común, en la región Sureste el romance simplificó
sus pormenores. Llamó principalmente «conde Alzón» al
protagonista, o su equivalente en pronunciación andaluza,
«conde el Sol», nombre con el cual es hoy conocido el romance en la literatura, gracias a Durán y al Solitario. Del
Sureste hubo de propagarse oralmente, en época antigua, al
Norte de España, y aun hoy continúa su irradiación, sobre
todo en una forma más acortada, unida al Gerineldo a modo
de epílogo, unión nacida en Andalucía, según veremos ahora.
Al Noroeste, varios de los detalles viejos llegan empobrecidos o privados de su vigor original ( «Me ha dado el pensamiento que es vivo el conde», etc., pág. 27 r; «La peregrina de
tan gracioso mirar», pág. 280; «¡Quién la viera, por ver el traje
que trae!:., pág. 27 5). Por otra parte, en esa región el romance
aparece más recargado de caracteres, y éstos agrupados en
forma más varia, sean ellos originados allí o simplemente conservados de las versiones primitivas. Refléjase esta mayor variedad del Noroeste desde luego en el nombre del protagonista,
que allí es, ora el conde Flores, ora el conde Azores,
o el conde Alonso, el conde Dirre, el conde don
Bias, el conde Arcos, Tristán, etc.
Después de examinar las I6o versiones del romance que
hemos estudiado, hallo que es imposible restaurar su texto
primitivo. Sin duda que este romance tuvo una primera redacción, de la cual derivan todas las hoy conservadas; pero desde
el comienzo las variantes abundaron, y esa forma primitiva
creo que no perduró íntegra en la tradición; fué su vida un
momento fugaz; sus rasgos constitutivos se perpetuaron, sí;
pero dispersos en versiones diferentes. Por tanto, sólo podemos llegar a conocer el texto primitivo del romance de una

�SOBRE GKOGRAFfA FOLKLÓRICA
R, MENÉNDEZ PIDAL

manera imprecisa, y únicamente en sus líneas características
más salientes, tal como hemos intentado trazarlas arriba, páginas 268-278.

III
ROMANCE DE «GERINELDO Y BODA ESTORBADA ~
Ninguna de las fusiones que se hicieron del romance de
Gerineldo con otros (Mes de Mayo, Conde Olinos) tuvo tanta
difusión como la que se hizo dándole por desenlace el romance
de La boda estorbada. Tengo 66 versiones del romance doble
de Gerineldo y Boda estorbada, frente a 98 de Gerineldn solo
y 99 de La boda estorbada.
El romance doble abunda especialmente en dos regiones.
Una es muy extensa, pues comprende el Sur de España, esto
es, la provincia de Murcia (donde las 7 versiones recogidas
son todas del romance doble), Andalucía (con r8 del romance
doble, 6 de Gerineldo solo y 4 de La boda estorbada) y Marruecos (5 del romance doble, 4 de Gerineldo y I de La boda).
La otra región es muy reducida: la forman las montañas de
León y las del Occidente de Asturias hasta Luarca, donde
basta mirar nuestro tnapa para ver cómo el romance doble
domina allí casi en absoluto 1 • En el resto de la Península el
romance doble escasea bastante 2, y me es del.todo descono1 Considerando toda la provincia de León, tengo de ella 18 versiones del romance doble, 10 de Gert"neldo y 13 de La boda.-De toda
Asturias, 7 del romance doble, 11 de Gerineldo y 6 de La boda.
2 De ambas Castillas, Zamora, Salamanca, Extremadura y Albacete
tengo 10 versiones del romance doble, 42 de Gerin.eldo y 64 de La
boda. - De Ara,gón, 1 del romance doble, 5 de Gerineldo y 3 de La
boda. - De Galicia, 1 del doble, 3 de Gérineldo solo y I de La boda. Falta el doble en Valencia, con 2 de Gerineldo y , de La boda; así como
en Portugal, con 8 de Gerineldo y I de La boda; en Cataluña y Mallare~, con 3 de Gerineldo y 5 de La boda; en Nuevo Méjico, con 3 de Gerineldo; en Oriente, con I de Gerineldo.

ciclo en Portugal y en Cataluña, así como en gran parte de
Castilla la Vieja, principalmente en Palencia, Burgos y Santander, con el Oriente de Asturias.
Basta observar esta repartición geográfica para sospechar
que la fusión de los dos romances se inició en la región más
extensa del romance doble, el Sur de España, y de ahí se propagó a las otras regiones. Esta sospecha se confirma con pruebas sacadas del examen de las relaciones entre las variedades
locales de cada romance solo con las que en la misma localidad
ofrece el romance doble.

1. -

El romance doble en la región Sureste.

En la región Sureste, la primera parte del romance doble,
o sea la relativa al GerinelCUJ, es igual en sustancia al romance
simple. No obstante, en Granada y Huesca, de donde poseemos
a la vez un Gerineldn simple y un romance doble, observamos
que el juramento final por la Virgen de la Estrella (pág. 246
y mapa) existe sólo en el romance doble. También es de notar
que en Sevilla y en Granada el romance doble tiene el exordio
del Conde Olinos, asonantado en -a (págs. 244 y 261), el cual
falta en el Gerineldo simple_. Bien se ve que estas dos variantes, que consisten en añadir al romance trozos de otros con
asonante diverso, se dan más abundantemente en. el romance
doble, que ya es en sí la principal manifestación de esa tendencia a empalmar romances de diferente asonancia.
Prescindiendo de estas dos variantes y de estas pocas versiones, podemos decir que, por lo general, en el Sureste de
la Península el romance doble participa regularmente de los
caracteres de los dos simples. Así, las versiones del romance
doble de *Lorca, *Totana, *Cartagena, *La Unión y *Mesones
se incluyen dentro de las mismas líneas de variantes tan especiales que en el romance solo de La boda ofrecen Barrax, Lezuza, Torrejoncillo del Rey y Las Useras (véanse mapa, «Carta
tengo ... », «¡Oh, qué ojos!»). Las dobles de *Lorca, *Córdoba
y *Huétor participan del rasgo más ·attiplio que, además de

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R. lllENÉNDEZ PIDAL

las ya citadas de Barrax, Lezuza, etc., ofrecen también Madrid,
Valdetorres, Cardoso (véanse mapa, «La carne quetengáis ... ;o ).
También las versiones del romance doble de *Mesones,
*Lorca (tres), * Córdoba, *Osuna, * Ronda, * Arcos, *Motril,
*Albuñol y unas de *Granada participan de la variante «Tú
eres el diablo, romera», que caracteriza a Gallardo, El Solitario, Cañamero, Madridejos, Madrid, etc. (pág. 285). Y aquí
hay que observar que esta variante es exclusiva del Sureste
en las versiones del romance solo de La boda estorbada, pues
en el Noroeste finicamente la hallamos en versiones del romance doble pertenecientes a *Hoyos, *Robliza, *Albares del
Bierzo, *Brugos, *Nocedo de Feoar, *Luarca y *Santianes,
que forman áreas discontinuas o más bien quedan como puntos aislados (véase mapa) en medio de versiones muy diferentes del romance solo de La boda, propias del Noroeste. Esto
constituye una prueba de que la tendencia a prolongar el romance de Gerineldo con el de La boda entró en el Noroeste
desde el Sureste, ya que la versión de La boda usual como
prolongación del Gerineldo reviste en varios puntos del Noroeste caracteres propios del Sureste. Después hallaremos
otras pruebas más abundantes.
En Marruecos tampoco es indígena la tendencia a la fusión
de los dos romances, sino que aparece como una importación
andaluza. El romance solo de La boda recogido en Tánger
tiene caracteres de arcaísmo extraños en su mayor parte a las
versiones de Andalucía (págs. 268-277 ) y que faltan por completo en las dos versiones tangerinas del romance doble. En
estas dos de Tánger y en las tres que del mismo romance
doble nos ofrece Tetuán, la parte de La boda estorbada es, por
el contrario, de caracteres andaluces muy claros: el encuentro,
no con un paje de caballos, como en la de Tánger sola, sino
con un vaquerito, como en todas las versiones andaluzas y
murcianas (págs. 278-279), la falta del desmayo del conde o
de Gerineldo al reconocer a la romera, como en la totalidad
de las versiones andaluzas (pág. 276), y además un verso que
la romera dice a Gerineldo:
El hijo que me dcxates

a voces llama a papá,

SOBRE G&amp;OGRAFfA FOLK1ÓRJCA

301

que se halla en *Tánger (dos) y *Tetuán, y es especialmente
andaluz por hallarse únicamente en *Sevilla, *Ar~os, *Granada (cuatro), el *Padul y *Motril.

2. -

El romance doble en la región Noroeste.

El romance doble, escaso en el Noroeste, llama desde
luego nuestra atención también por su segunda parte, o la de
La boda estorbada, en la que ya acabamos de ver que se encuentra la variante meridional «Tú eres el diablo, romera»•
la cual falta por completo en las versiones simples de esta región. Se echará de ver claramente el exotismo del romance
doble fijándonos en las versiones de *Hoyos y de *Robliza.
Ambas nos muestran el tipo más corriente de la segunda
parte del romance doble; comienzo ordinario: «Grandes guerras se publican de Francia con Portugal» (pág. 268); = se
suprime la intervención del padre de la protagonista y su
consejo de casamiento, que en realidad no cuadra muy bien
después del romance de Gerineldo, pero que, sin embargo,
se conserva en más versiones del Sureste que del ' oroeste 1 ; = encuentro de un vaquero, que, según hemos dicho, es
propio de todas las versiones dobles y de todas las versiones
andaluzas, simples o dobles (pág. 278), mientras que en las
versiones simples de Extremadura (salvo Malpartida), en todas
las de Salamanca y Zamora y en casi todas las de Santander
y otras regiones del Noroeste, el encuentro es con un paje de
caballos o con un mulero; = la romera da un doblón de oro
al pastor, como en ciertas versiones simples del Sureste 2, y
1 Conservan Ja interveución del padre en el Sureste: *Tánger (una;
pero la suprimen otra, y tres de Tetuán), * Sevilla, • Jerez, * Arcos,
*Osuna, • Córdoba, * Granada (cuatro), * Larca (tres), *Cartagena (dos),
* La Unión, • Totana. = En el NoroC!óte conservan la intervención del
padre únicamente* Luarca, * Cangas de Tineo, * Valporquero, * Matueca., *Valdanzo, *Zamora; y en vez del padre aparece la madre en
* Arcones.
2
En Gallardo, Jerez, Madridejos, Cañamero, San Agustln de Aleo-

•

•

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R. MENéNDEZ PIDAL

él la conduce «hasta el portal» del conde, como también en
varias versiones simples del mismo Sureste 1 ;=el conde Gerineldo pronuncia el verso «Eres el diablo, romera», propio del
Sureste, si bien esto sucede en pocas versiones del romance
doble del Noroeste; = el reconocimiento de los dos esposos
no necesita prendas como el brial o el vestido o las joyas corrientes en el Noroeste, sino que se verifica sólo mediante las
palabras de la romera, como en el Sureste (pág. 27 4, n. 3); =
se suprime el desmayo del conde al reconocer a su esposa,
supresión que es más corriente en las versiones simples del
Sureste que en las del Noroeste (pág. 276); = el rasgo final
de «las bodas y los torneos », si bien no abunda en las versiones dobles del Noroeste (pág. 277), revela también influencia del Sur, porque aunque lo creo rasgo primitivo, no tuvo
arraigo en la región Noroeste, ya que en las versiones del romance simple sólo lo hallo en Alcuéscar.
Ahora bien, la versión de * Hoyos, así constituída, aparece privada de los rasgos propios de todas las versiones vecinas del romance suelto de La boda estorbada; de un lado, Torrejoncillo, Casas de Millán, Malpartida, etc., están llenas de
beodas, Cardoso, Torrijo (y en el Noroeste en Villamedianilla y Santa
Inés; aparte está Val porquero, donde hay también versión doble, hallándose además situado el pueblo en la zona de grao abundancia de
las versiones dobles). En algunas variantes de •los caballos se me irán»
(pág. 290) la romera da una dobla al pastor para vencer su resistencia:
Burgos, Villatoro, Revilla, Bárcena, Villa hoz :y Villalpando. = En las
versiones dobles hay el cdoblón de oro• o algo semejante en *Tánger,
*Tetuán; - * Sevilla, * Arcos, * Qsuna, * Córdoba, * Ilustración Española,* Ronda (dos),* Granada (cuatro),* El Padul, * Huétor, * Motril,
* Albuñol; - * Larca (dos), * La Unión, * Cartagena, * Totana; - * Hoyos, * Robliza, * Valladolid, * Villacid, * Valdanzo;- * Albares, * Villablino, * Vega de Viejos, * Villasimpliz, * Valporquero, * Brugos,
* Nocedo; - *Riosa, * Santianes, * Luarca. ·
1 e Y la ha puesto en el portal&gt;, Jerez, Madridejos, Cañamero, Cardoso, Riaza; «llévame daquí al zaguán•, San Agustín de Alcobendas;
«a su puerta me pondrás •, Solitario.= En las versiones dobles hay
el ason·ante «portal• en todas las enumeradas en la nota anterior, excepto en * Valdanzo, * Villablino, * Villasimpliz, * Valporq uero, * Nocedo y *Riosa.

iOBRE 011:0GRAl''[A FOLKLÓRICA

caracteres especiales que ya hemos reseñado (págs. 292-293);
de otro lado, Villamiel, la Sierra de Gata y El Payo se agrupan bajo otros caracteres particulares (final de deshacer los
preparativos de la boda, ora en forma amplia, ora breve, páginas 282-283; la peregrina halla al conde en compañía de su
novia, pág. 288); y en medio de estas dos agrupaciones está
* Hoyos como una nota discordante por su desnudez de características del Noroeste y su semejanza con la sencillez de
las versiones del Sur. Una impresión parecida nos causa* Robliza, pues tampoco participa de los cáracteres de Encinasola,
Valdepontes, Pocilgas (el conde en compañía de su novia, página 288), ni de los de Zamora y Toro (alusión a los preparativos de banquete, ·pág. 282), ni aun de los de Vntagonzalo Y
Corporario, que aunque no tienen rasgos salientes de los que
hemos desc~ito arriba, tienen, al menos, los caracteres abundantes del Noroeste (además de la intervención del padre al
comienzo), como son la escena de vestirse la condesa o infanta de romera para empezar a peregrinar, el encuentro con los
caballos, el reconocimiento por el brial o el traje, el desmayo
del conde, y otros varios.
Sentado esto, atrae ahora especialmente nuestra atención
la zona del Noroeste donde dijimos que predomina el romance doble, y es el Occidente de Asturias, desde toda la orilla
derecha del río Navia (incluso el rincón gallego de * Castelo
de Frades) hasta el bajo Nalón, y la montaña leonesa contigua,
hasta el río Porma. Aquí el romance doble tiene en su parte
de la boda la misma brevedad y caracteres meridionales que
vimos en * Hoyos y * Robliza; sólo en algunos puntos s~ ~e
añaden unas señas chabacanas que el vaquero da del dom1c1lio del conde Gerineldo:
Vive en la calle del Perro, en el piso principal,
número setenta y dos; ésta es la pura verdad,
*Riosa *Muriellos, *Camplongo, *Cangas de Tineo, *Posada
de Re~gos, *Villablino, *Castelo de Frades, *Astorga, *Villasimpliz; y un· altercado entre la novia y la romera:
Deténgase, peregrina, deténgase para atrás;
que para pedir limosna, basta bien desde el portal;

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
R, MBNÉNPEZ PIDAL

a lo cual la romera contesta rechazando a la novia:
Que si usté es hija de un conde, yo lo soy del rey, que es más,

* Cangas de Tineo, * Posada de Rengos, * Castelo de Frades,
* Villablino, * Vega de Viejos (dos),
* Camplongo, *Casares,* Fontín, * Villasimpliz, * Val porquero, *Matueca, *Albares del Bierzo, * Astorga. Estos dos rasgos
unidos no se hallan en ninguna otra parte, ni siquiera en las
versiones del romance simple que lindan con las del romance
doble enumeradas, salvo en Vega del Bollo (págs. 309-310).
Resulta, pues, que en esta zona asturo-leonesa donde domina el romance doble, éste difiere chocantemente del romahce
sencillo que vive a su alrededor. Difiere en esos dos rasgos añadidos que acabamos de citar. Difiere en tener los consabidos
caracteres meridionales, ora los de extensión reducida: « Tú
eres el diablo, romera» (pág. 300), y «Las bodas y los torneos»
(págs. 276-277); ora los más generales y constantes: el encuentro de la romera con un vaquero y la carencia de prendas
de reconocimiento, así como del desmayo del conde Gerineldo, mientras que en el romance sencillo, a un lado y a otro de
la zona del romance doble, el encuentro es con un paje de
caballos, con un mulero, etc.; el reconocimiento de los esposos
se hace mediante el vestido o las joyas de ella, y el conde se
desmaya al reconocer a su mujer 1 • Difiere, en fin, y sobre
todo, por carecer completamente de las variantes propias del

* Muriellos, * Riosa,

1 Véase pág. 272. Encuentro de paje de caballos o mulas en el
romance simple alrededor de nuestra zona asturo-leonesa: en Occidente de Asturias, Vega del Bollo, Otero de Bodas, Cubillas, Cembranos, Almanza, Lillo, Vald"eteja, Villasimpliz (mulas y vacas), Puente
de Alba (mulero y vaquero), Cistierna, Oseja, Bejo, Laverde, Vega de
Aller. Las versiones del romance doble en esta zona asturo-leonesa
todas tienen el encuentro con una vacada, excepto *Matueca, que lo
tiene con &lt;caballos, , pero «herrados de esta seiial,, como las vacas. =
Existe el desmayo en el romance simple del Occidente de Asturias,
Santa Eulalia de Oscos, Vega del Bollo, Otero de Bodas, Cubillas, Lillo,
Villasimpliz, Puente de Alba, Cistierna, Oseja, Bejo, :Laverde, Vega de
Aller. Falta el desmayo en Cembranos (incompleta), Valdeteja Y Almanza.

romance sencillo en esta comarca 1, las cuales rodean de un
lado y de otro la zona del romance doble: «Ya tiene muerta
la carne» (véase el mapa 2 ); «LlevádmeJa a pasear por la calle
de la otra» (pág. 289); «C6mpreme un vestido, padre, ... de eso
que llaman sayal» (pág. 291, nota). Claramente se ve aquí
que la zona asturo•leonesa del romance doble representa una
invasión venida del Sur, posterior a la creación de estas variantes del Noroeste, invasión arrolladora que, desalojando el romance simple de La boda estorbada, vino a desgarrar en dos
el área de esas variantes, dejando aisladas y con caracteres
comunes (como fragmentos de esa área antes continua), de un
lado, las versiones simples de Vega del Bollo, Santa Eulalia de
Oscos y la versión vagamente localizada en el Occidente de
Asturias, y del lado opuesto, las de Vega de Aller, Lillo, Cistierna, Almanza, etc.
Y tiempo es ya de observar algo acerca de la primera parte
del romance doble. Mientras la segunda parte, o La boda
estorbada, difiere tanto como acabamos de ver del romance
simple existen-te en los varios territorios del Noroeste, por el
contrario, la primera parte, o el Gerineldo, se parece bastante
al Gen'neldo que se recita suelto. Fijándonos únicamente en
la zona de preponderancia del romance doble, pueden señalarse como variantes que se reparten lo mismo entre versiones dobles que sencillas, el exordio del Conde Olinos, asonantado en -a (pág. 244); la hora del «gallo primo» (pág. 240) (variantes ambas muy viejas, por hallarse ambas reunidas en la
versión de Larissa), y los versos «Si fueras rico en hacienda ... »
(pág. 2 52 y mapa). No obstante, hay también diferencias: la variante de la Virgen de la Estrella (págs. 246, 253 Y mapa) se
halla en esta región casi exclusivamente en el romance doble;
por el contrario, la discusión de los amantes acerca de la es1 En cambio hallamos en tres romances dobles la variante «Si
aquel castillo es de moros &gt;, que no _abunda en el romance sencillo de
la montaña leonesa (véase pág. 292).
2
Este rasgo aparece, sin embargo, en dos de nuestros romances
dobles,* Casares y * Valporquero, y fuera de la zona asturo-leonesa,
en *Zamora (véas.e pág. 286, nota).

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1 11
1

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pada del rey (págs. 249-250) no aparece nunca en el romance
doble, y sin embargo se da en cuatro versiones asturo-leonesas del Gerineldo solo, contiguas y entremezcladas con las del
romance doble (véase mapa); sobrt, todo hay que notar que
las dos variantes de «La vestirás de sayal» (pág. 254 y mapa)
y «Perdiera un cofre la infanta» (pág. 256) se hallan en las
versiones simples a un lado y otro de las dobles, que carecen
de esos dos rasgos.
He aquí la explicación que creo debe darse a las múltiples
observaciones que venimos haciendo sobre la repartición geográfica de las variantes.=Por el Occidente de Asturias y Norte de León estaba propagado intensamente y desde muy antiguo el romance de Gerineldo, con los siguientes caracteres:
exordio del Conde Olinos en -a, «el gallo primo», «Si fueras
rico en hacienda... », y menos extendida, pero ocupando un
área continua, o poco menos, la variante del vestido de sayal;
en los montes leoneses la . disculpa de Gerineldo era la corriente en casi toda la Península, la del jardín y «la fragancia
de una rosa», mientras en la costa cantábrica y montes vednos del Centro y Occidente de Asturias dominaba «La infanta
perdió un clavel» o «Perdiera un cofre la infanta», formando
un área confinua o casi continua. En la misma región vivía,
aunque menos arraigado, por ser romance más moderno, el de
La boda estorbada, con estos caracteres, que ocupaban áreas
del todo o casi continuas: encuentro con un paje de caba- ·
llos o mulas, «Ya tiene muerta la carne ... », reconocimiento
de los esposos por el brial, el vestido o las joyas de ella, desmayo del conde, «Llevádmela a pasear... ».=En tal estado la
tradición, llega a este extremo Noroeste la moda del romance
doble, impulsada desde er Sur. Ese romance doble sería semejante al que hoy se conserva en* Sevilla, * Granada, * Larca o * Mesones en cuanto a la particularidad de tener en su
primera parte el exordio del Conde Olinos en -a, el juramento
por la Virgen de la Estrella, y además, claro es, la disculpa
de «la fragancia de una rosa»; en su segunda parte tendría los
caracteres de brevedad notados arriba (págs. 301-302), y especialmente el encuentro con un ~aquero y la carencia tanto de

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

307

prendas del reconocimiento como del desmayo del conde.=
Este romance comenzaría la invasión de nuestra zona por el
Bierzo, hacia * Albares, y de allí se extendió por las vertientes leonesas y asturianas de los montes y llegó hasta el mar,
entre el Navia y el Nalón. La primera parte del romance, la
de Gerineldo, por coincidir con el romance suelto local en
sus rasgos más.salientes, desde el especial exordio asonantado
en -a hasta la común disculpa de «la fragancia de una rosa»,
y por no poder dominar una tradición antigua y muy arraigada, se identificó con el Gerineldo que se recitaba suelto en
la región y tom6 de él fácilmente algunos caracteres, como
«el gallo primo» y «Si fueras rico en hacienda ... »; pero hizo
olvidar otros detalles, desalojándolos en todo o en parte de
la zona de invasi6n del romance doble, y as.í despedazó el área
de la variante &lt;&lt;La vestirás de sayal» (véase mapa) 1, y partió en dos porciones aisladas el área cantáb;ica de «Perdiera
un cofre la infanta... », dejando a .un lado Espín y Boal y a
otro lado Santianes, San Salvador, Tam6n, etc. La segunda
parte del romance doble no se identificó con el de La boda
estorbada que por tradición posterior y menos arraigada circulaba en la región; yendo en el romance doble como mero
epílogo, conservó siempre la brevedad del romance doble meridional, y al invadir éste poderosamente el extremo Noroeste,
desalojó en algunos puntos al romance simple de La boda,
cuya difusión era, sin duda, muy poco densa hacia Villablino
y Cangas de Tineo, y al desalojarlo, despedazó el área de sus
variantes más generales (encuentro con caballos, prendas de
reconocimiento, desmayo del conde) y de las má·s especiales {«Ya tiene muerta la carne ... », véase mapa; «Llevádmela
a pasear»). Las variantes exclusivas a esta comarca donde el
romance doble predomina, pueden proceder, o del mismo
romance doble invasor, o de cualquier punto de la zona inva1 En * Santianes y * Riosa se conserva la variante, aprovechándola
hábilmente como transición a la segunda parte: «-Señor, mi padre
no tiene para comprarla un vestido. - Que lo compre de sayal, que
ella bien lo ha merecido: - Yo iré a la guerra, mi rey, para
echárselo más fino.:o

�308

R. loll!XSi'rDl!Z PIDAL

dida; la más extensa, «Deténgase, peregrina ... &gt;, pudiera ser
venida de fuera, ya que su verso «Que si usté es hija de un
conde ... &gt; se halla en Extremadura (pág. 293, n. 2); Ja más
restringida, «Vive en la calle del Perro ... » , debe ser invención
local.
Alguien repugnará el creer que, existiendo ya en la región
separados el Gen'neldo y La boda estorbada, al sobrevenir la
moda del romance doble no se hubiesen simplemente reunido
los dos, uno a continuación del otro, toda vez que en el romance doble del Sur no se hizo entre las dos partes tampoco
ningún trabajo de soldadura, sino que meramente se las yuxtapuso. Pero la individualidad que el romance doble tuvo frente a los dos aislados se manifiesta aun hoy. Hay puntos donde
coexisten ahora el romance doble y alguno de los simples, y
uno y otros muestran caracteres diferentes. Algo de esto vimos
en el Sureste con el Gerineldo de Granada y Huesca; pero en
el ' oroeste es mucho más visible la independencia de ambas
formas. De Santianes tengo el romance doble y el GerineldtJ
solo; éste tiene los rasgos especiales de la región, es decir, el
sueño présago del rey y la disculpa «Perdiera un cofre la infanta»; mientras el romance doble tiene rasgos meridionales: el despertar del rey pidiendo sus vestidos, y la disculpa
del jardín y las flores 1 . De Brugos tengo el romance doble,
recitado por una moza de veintitrés años, y el suelto de La
/Joda estorbada, recitado por una vieja de setenta y uno; éste
tiene una multitud de rasgos propios de la región, esto es:
«Déme un vestido, padre, que al mi amor quiero buscar&gt;,
(pág. 291, nota); paje con caballos; «Ya tiene las aves muertas &gt;
{véase mapa); «Los caballos son muchos y alguno se perderá»
(pág. 290); «¡Cuánto diera yo por verla! » (pág. 275); reconocimiento por el «verde brial &gt; (pág. 27 5, nota); «Lleváimela a
pasear» (pág. 289); y frente a este exceso de caracterización
regional, el romance doble se presenta desprovisto de todo
1
No obstante, ambas versiones de Santian es tienen el •Dichosa
fuera la dama... • al comienzo (véase mapa), y ambas tienen al fin la
variante del vestido de sayal.

•

SOBRE GBOGRAFfA FOLKL61l!CA

rasgo peculiar del país, y en cambio muestra en toda su sencillez los rasgos meridionales (véanse págs. 301-302): encuentro
de ganado «con mucho hierro y señal»; «Torna este doblón
de oro, llévame a su santo portal»; «¿Eres mujer u demonio?»;
«Las bodas y los torneos ... &gt;, y el juramento por la Virgen de
la Estrella. La misma diferencia tan clara y expresiva entre
dos versiones coexistentes hallamos en Villasimpliz 1, y también aquí, como en Brugos, el romance simple pertenece a
recitadoras de más edad, representando una tradición arcaica,
mientras el romance doble pertenece a una muchacha, representante de una moda posterior: la invasión del romance doble
es, pues, en estos pueblos extrem.os bastante reciente, para
estar más en boga entre la gente joven. Algo semejante podíamos observar, aunque más confusamente, en Valporquero 2•
La independencia del romance doble respecto de los simples es tao general, que podemos señalar como caso raro el
de influencia. de uno en otro. Muy rara vez los caracteres del
romance doble influyen en el sencillo; sólo en el sencillo de
La boda estorbada de Vega del Bollo encuentro la variante
muy mal recordada: «Atrás, atrás, peregrina ... , hija de un rey
1 El romance simple de La boda estorbada tiene en la versión de
Villasimpliz (dada por dos mujeres de sesenta y cuarenta y cinco años)
estos caracteres: encuentro doble con un vaquero y con un mulero
(resultado curioso de la lucba de variantes); «El carnero ya está muerto» (pág. 286, nota); «Si el palacio es de moros... • (pág. 292); «¡Cuánto
diese yo por verla!» (pág. 275); «Sino con palabras dulces ... » (pág. 291 ).
El romance doble (recitado por una muchacha de diez y ocho años)
tiene gran brevedad, con estos caracteres: vacada; Gerineldo vive «en
la casa principal• (resto de las señas completas, pág. 303); «Deténgase
para atrás ... Que si usté es hija de un conde... • (págs. 303-304).
2 El romance simple de Valporquero (recitado por una mujer de
setenta años) tiene los mismos caracteres que el de Villasimpliz, pero
más puros (el encuentro es sólo con «caballos&gt;; el reconocimiento se
hace por medio de los vestidos, pág. 274, n. 3). No me consta la edad
de la recitadora del romance doble; éste tiene rara mezcla de varios de
los caracteres del simple, pues al lado de •Quítese la peregrina ... Que
si usté es hija de un conde», tiene encuentro con un mulero, «Los
cameros ya están muertos», desmayo de Gerineldo y «Sólo por las
dulces palabras que la peregrina le da».
Towo VII.
21

�310

• R. MENÉNDE1: PIDAL

SOBRE GBOGRAFÍA l'OLK.LÓRICA

que aún es más» (págs. 303-304) 1 y este 6ltimo verso, «Que si
eres hija de conde, yo de rey, que vale más», se halla en Cañaveral, Torrejoncillo y Diego Álvaro (véase pág. 293, n. 2) 1
aunque realmente carece de sentido cuando el romance no va
precedido de los amores de Gerineldo con la infanta, hija de
rey; acaso tuvo antes otra forma más vaga y razonable que
se observa en la versión simple de Jaca:

los que cada uno de los romances tiene en el país cuando se
recita solo.

Si tus padres son condes, los míos ~on mucho más;

aunque más bien ésta parece una forma retocada para evitar
el contrasentido de las anteriores. Algo más frecuentemente
la redacción más vieja, o sea la suelta de La boda estorbada,
infiltró alguno de sus caracteres en el romance doble; arriba
hablamos de un caso general en el extremo Noroeste, las variantes «el gallo primo» y «Si fueras rico en h~cienda» (páginas 307 y 305); añádase ahora la var.iante «Los caballos se
me irán» (pág. 290), que se encuentra ·en *Villacid, *Zamora
y *Matueca; después: «Ya tiene muerta la carne», de que hablamos en la página 305 1 n. 2, siendo muy de notar que la versión de *Zamora ofrece, además de las dos variantes anteriores, la de «llevarla a pasear» (pág. 289), mostrándose como la
más nutrida de rasgos del Noroeste, y viniendo a estar constituída por una mera yuxtaposición de los dos romances de la
región, tal como en el Sureste. Otro ejemplo de influencias
ofrece *Valporquero (pág. 309, n. 2); en fin, en *Areones la romera pide al conde su anillo, lo mismo que en las versiones
simples de Riaza, Casla, Matabuena, Sacramenia y Alcuéscar.

311

Del Sur se propagó este romance hacia el Noroeste de la
Península por un lado, y hacia Marruecos por otro. Este movimiento invasor no partió de Murcia, donde el romance doble
tiene caracteres especiales que faltan en las zonas invadidas
( «Carta tengo »1 «¡Oh, qué ojos!», véase mapa). Partió de Andal ~cía: de versiones como las de *Sevilla y *Arcos, con la
variante «TG eres el diablo, romera&gt;, para muchos puntos del
Noroeste, desde Extremadura hasta e1 Cantábrico asturiano
ivéase mapa); de versiones sin esa variante, corno las de *Cádiz,
Jerez o *Padul, y con el exordio del Conde Olinos en -a como
las de *Sevilla y* Granada, para otros muchos puntos d~ León
Y Asturias; en fin, de versiones como las de *Sevilla *Arcos
*Grana d a y el *Padul, con la variante «El hijo que me
' dejas-'
te» (págs. 300-301), para Marruecos.
La propagación del romance doble es tardía. En algunos
puntos de la montaña leonesa, como VilJasimpliz y Valporquei:o, parece que es hasta reciente, propia de las generacion*es Jóvenes. Esta irra_diaci6n tardía, aunque alcanza a Aragón
( Huesca), no .llega n1 a Cataluña, donde son bien conocidos
ambos romances por sí solos; ni a Portugal, donde el de La
bod.a estorbada es muy raro; ni menos a América donde el de
Gerineldo es raro y el de La boda estorbada des~onocido.

IV
3, -

CONCLUSIONES

Resumen acerca der «l'.3erineldo y Boda estorbadru&gt;,

La moda de continuar el Gerineldo con La boda estorbada
na1:i6 en Andalucía y en 1a provincia de Murcia. En estas comarcas la fusión de los dos romances es una mera yuxtaposición tal como en ellas se recitan uno y otro romance cuando
están independientes. Por el contrario, en el extremo Noroeste los dos ro~ances unidos tienen caracteres discrepantes de

En mis estudios llamaré versión a la l'edacción completa
de un romance tomada en conjunto y en cuanto difi~re
de
las
demás redacciones totales del mismo·1 llamaré
•
variante a cada uno de los pormenores de que se compone
una ve~sión, en cuanto ese pormenor difiere de los análogos
contenidos en las de_niás versiones.
rJ' fragmentaria

•

�11.. MENÉNDEZ P.DAL

312

SOBRE GIIOGRAFÍA FOLKLÓRICA

1. -

Algunas regiones principales de la tradición.

Simplificando en extremo la repartición de las variantes
en los dos romances estudiados, nos sorprende la coincidencia de que en ambos casos la Península se divide en dos regiones, una Sureste y otra Noroeste, caracterizadas en ambos
casos de un modo igual.
La región Sureste se distingue por la foerza expansiva de
sus invenciones, manifestada en dos maneras. En primer lugar,
las variantes del Sureste suelen ocupar más extensión que las
del Noroeste y son, por tanto, menos numerosas; mientras
que en el Noroeste vemos una mayor abundancia de varia~tes
significativas, que se reparten las versiones de esta región,
recargándolas con varios rasgos propios. En segund~ lugar,
las variantes del Sureste penetran a menudo en la reg16n Noroeste, según nos ha resultado patente en varios casos: ora
observando que cuando una variante, que no debe ser del
original primitivo, se dilata por las dos regiones, tiene más
extensión y arraigo en el Sureste, indicio de que allí debe ser
su origen 1 ; ora notando que a veces el Sureste, al invadir,
suscita nuevas variantes en el Noroeste 2 • Por el contrario, no
hemos tenido ocasión de observar en los dos romances ninguna corriente que marche de Norte a Sur; las variantes, no
primitivas, originadas en el Noroeste, por muy dominant~s
y extensas que allí sean, no llegan a dilatarse por el Sureste •
No puede chocarnos esta influencia del ·Sur sobr~ el__ ~~rte,
por más que en la propagación de los fenómenos lmguisticos
1 Por ejemplo, el juramento por la Virgen de la Estrella (págs. 2 4~247); «Quién te tuviera esta noche&gt; (p~g. 248); e La carne que tengáis
muerta, (págs. 283-285); ~Tú eres el d1al:ílo, romera• (pág. 300).
2 ,La carne que tengáis muerta•&gt; «Ya tienen muerta la carne&gt;
(págs. 2 86- 2 87) y acaso el juramento por la Virgen de la Estrella&gt;
,La vestirás de sayal&gt; (pág. 255).
.
3
Caso raro y bien poco significativo es el de eYa tiene la carne
muerta,, .que invade el solo punto de Cañamero (véanse pág. 287 Y
mapa).

se observe tanto la contr11ria de Norte a Sur; las dos direcciones opuestas obedecen a épocas de propagación muy aparta- _
das: el lenguaje extiende sus principales y más significativas
ondas en siglos de reconquista, cuando la vida nacional fluía
de Norte a Sur, mientras que la canción popular se propaga
sobre todo entre los siglos xvr y xvm, en que la actividad
literaria del Mediodía es preponderante.
La diferente extensión que cada una de estas ?ºs regiones,
invasora e invadida, tienen en el caso de cada uno de los dos
romances, obedece a la fecha relativa de éstos. En el caso de
Gerineldo, que es romance más viejo, la invasión total de las
variantes del Sureste está muy avanzada; no se salvan de ella
sino las comarcas más arcaizantes: Portugal, la zona cantábrica, Burgos, Palencia, Cataluña; y aun estas comarcas van
dejándose invadir 1 . En el caso de La boda estorbada, que
es romance posterior, la invasión total de las variantes del
Sureste llega sólo al Guadarrama, aunque más al Norte hallamos múltiples casos de invasión parcial extensa y densa, que
a veces llega hasta las mismas costas del Cantábrico 2 •
Estas dos regiones responden a la realidad de la historia, principalmente en cuanto representan la existencia en 1~
Península de dos principales centros o fuerzas que actúan en
la vida de la poesía popular española: Castilla la Vieja, preponderante en la época más antigua, y Andalucía, que influye
mucho en época posterior. Las comarcas naturalmente más
relacionadas con Castilla la Vieja son León, Asturias, Galicia
y Portugal; las ~ás relacionadas con Andalucía son Murcia,
Castilla la Nueva, Aragón, Extremadura Baja, Marruecos y
América; vacila Cataluña, siempre muy arcaizante.
En la región Noroeste podíamos distinguir varias comarcas. Una castellano-cántabra, que se extiende por Palencia, Burgos, Santander y el Oriente de Asturias; es el núcleo de la
1 En Lequeitio, Arnuero, Sobremazas, y menos decididamente en
Obaya, Tamón, Beira y Villaoova (pág. 235).
2 (La carne que tengáis muerta&gt; en Zamora y en Gata (págs. 282283 y mapa). lo vasión del romance doble en León y Asturias (pág. 303),
e Tú eres el diablo, romera•, etc.

�R. MENÉ'NDEZ PibAL

tradici6n más arcaica del romancero. En un romance muy
antiguo, como el de Gerineldo, esta· comarca conserva admirablemente una variante del pliego suelto más viejo 1; por el
contrario, en el romance posterior de La boda estorbada las
variantes de esta comarca parecen derivadas de las primitivas.
La tierra más montañosa, el triángulo cuya base está en la
costa desde Lequeitio a Torriello, y cuyo vértice se halla en
San Martín de Humada, es sin duda la parte más arcaizante
de esta comarca 2 • El Oriente de Asturias tiene íntima relación con Santander en materias folkl6ricas lo mismo que en
las lingüísticas, y, como en éstas, también hallamos algunos
fenómenos que se extienden además por toda la costa de
Asturias hasta Galicia 3•
Otra comarca, asturo-leonesa occidental, se extiende por la
derecha del río ;Navia y por la montaña leonesa que forma
ángulo recto con el río, en igual form~ que un fen6meno lingüístico muy singular, la consonante africada alveolar s, que
caracteriza ese mismo territorio; vemos un fenómeno lingüístico muy antiguo coincidir aproximadamente con fenómenos
de poesía popular mucho más modernos, rev~lándonos un ár~a
de comunicación y c;ornercio asturo-leonesa de duración multisecular 4 •
.
En fin, lá comarca portuguesa, relacionada con el Occidente
1 Diálogo sobre la espada del rey (págs. 249-250). Por ocupar un
área algo semejante, la variante de La boda estorbada «Los caballos se
. me irán&gt; (pág. 290), pudiera ser muy antigua también; pero en este caso
varía toda la cuestión, pues el romanee creo que procede del Mediterráneo, y siempre las variantes de esta comarca pueden ser una
simple desviación, como notarnos de cLlevádmela a pasean (pág. 289),
variante a.ún más extendida que la otra.
2- Área de. ~cuantas damas y doncellas,, «Vengo de celar los moros,, .:Al pie de su cama tiene, señora, un_ limón flori~o• (pág. 259).
3
Área de «La infanta perdió un clavel&gt; y «Perd1era un cofre la
infanta, (pág. 256),JJoy área rota (págs. 306 5 y 30716).
.
1.
El área de preponderanóa del romance doble vemdo del Sur
(pág. 3o3) coincide bastante con el área de s. Algo sem~jantes también:
exordio del Conde Olinos en -a en el romance de Germeldo, en el Noroeste (pág. 244 ); ~si fueras rico en hacienda , (pág. 252); •¡Oh mi Dios,
qui~n la vería! ... , «Cuánto diera yo por verla, (pág. 275).

SOBRB GEOGRAYÍA FOLKLÓRICA

leonés y' con Galicia (pág. 257), ofrece siempre notable arcaísmo, por lo cual apenas conoce un romance algo tardío como
es el de La boda estorbada.
Aparte queda la comarca extremeño-salmantina (pág. 288),
muy sometida a la influencia del Sureste, ora a la de Andalucía, ora a la de Castilfa la Nueva, entrecruzándose ambas influertcias lo mismo en su parte meridional, hada la Sierra de
Gata, que en la septentrional, o sea en la parte zamorana del
Duero (véase pág. 285). En esta comarca las influencias meridionales llegan ·a pesar tanto que se hacen dominantes y
hasta exclusivas; así que en un romance muy viejo, como el
Gerineldo, toda esta tierra extremeño-salmantina queda agregada a la regi6n Sureste.
En la región Sureste, la comarca andaluza co1z parte de
Castilla la Nueva es la que especialm_e nte ofrece en sus variantes el carácter expansivo de que hemos hablado. Acabamos de indicar que las variantes de esta comarca infü1yen
tanto en Extremadura como en Zamora, y ya vimos tamhién
casos ele influencia en Castilla la Vieja 1 y hasta en la comarca
asturo-leonesa occidental 2; Marruecos, en especial, nos revela
una expansi6n de la tradición antigua andaluza. Notemos,
además, que esta comarca andaluza se distingue por simpfificar
bastante el romance de La boda estorbada; la geografía no nos
permite suponer que esta forma más simple fuese la primitiva 3 •
1 .Encuentro de la condesa con el vaquero, en el romance de La
boda estorbada (págs. 278-279) .
2
Propagación del romance doble (págs. 310-3u).
s La comarca central elimina el reco.nocimiento de los esposos por
el vestido de la condesa y ~¡Quién pudiera estar allí!,, detalles ambos
que perduran en Tánger, Cataluña y Jaca (pág. :174, n. 3). Elimina el
desmayo del conde, perdido también en Cataluña y Mallorca, pero
subsistente en Tángel'., Jaca, Barrax, Lezu.za, Valdetorres y Las Useras (pág. 276).=Escdto esto, veo un proceso contn1rio en la tradición
finesa¡ los cantos sencillos de la Estonia son tenidos por originarios,
y los cantos complicados de la Karelia rusa, por derivados (F. ÜHRT,
Kalevala, som jolkedigfning og national-ejos, 1908, págs. 76-77). Este
caso debe compararse a la adición de pormenores que nuestro romance tiene en su emigración del Sureste al Noroeste.

�316

R. MllNÉNDBZ PIDAL

SOBRB GEOGRAFÍA FOLKLÓRJCA

Hay que considerar también una zona medi,terránea, que
comprenderá todo el litoral levantino, por más que hoy aparezca rota y discontinua, revelándose sólo en la notable coincidencia de Cataluña y de Marruecos como depositarios ambos de una tradición muy antigua 1 • Esta coincidencia se
explica porque esas dos partes extremas alteraron poco con
invenciones propias el legado tradicional por ellas recibido de
Castilla y Andalucía, y por otra parte, no participaron de las
innovaciones más recientes originadas en estos dos países productores de romancero.
En Cuenca y la Mancha hallamos una porción de Castilla
Ja ueva más arcaizante que el resto (pág. 296) 1 aunque quizá
esto sea un caso puramente especial del romance La boda estorbada, debido al origen de este romance en las costas del
~Iediterráneo.
•
Si la división de la Península en dos regiones, de lfmite
cambiadizo según cada romance, creo que asienta en condiciones históricas perdurables, esta otra división en varias comarcas tiene fundamentos menos firmes. No obstante, es útil
para dar claridad a la exposición simplificada de una materia
muy compleja.

2. -

Método geograflco en el estudio de las ver.siones.

Costumbre antigua es entre los folkloristas el localizar con
exactitud los materiales que recogen. No obstante, pocas veces
procuran los eruditos aprovechar en algún modo las indicaciones geográficas; a todo más llegan a distribuir las versiones
según las grandes comarcas administrativas o naturales de
donde proceden, caracterizando de un modo general la versión
que escogen como tipo de cada una de estas comarcas.
nte los escasos resultados de la localización, se compren1 Por ejemplo : exordio de Gerimldo limpiando los vestidos del
rey (pág. 240); versión más arcaica de La boda estorbada (págs. 268,-278
y 296).

317

de bien la actitud de desprecio que toman ciertos folkloristas,
por ejemplo, los catalanes; Aguiló, Briz, y hasta un maestro
de método como Milá, suprimen toda localización o la reducen
a indicaciones muy generales o muy imprecisas. :\bs, por otra
parte, insignes investigadores llegaron a sacar del examen de
la geografía conclusiones valiosísimas. Hacia I 880, el conde
de Nigra afirmaba como criterio histórico que una canción no
se trasmitía, por lo regular, del Piamonte a Cataluña directamente, sino que entre ambos países debía suponerse que
había servido de intermediario el Sur de Francia, y entre Normandía y el Piamonte debía suponerse la mediación de Borgoña 1 ; y coetáneamente, Julio Krohn, maestro de folklorístas
.finlandeses, avanzaba mucho más metódicamente en este camino, y tomaba como base fundamental, para interpretar la
repartición geográfica de las versiones de un canto, la idea de
que la tradición emigra de un país a otro inmediato, y en estas
emigraciones, una redacción se desenvuelve de otra contigua
siguiendo una serie geográfica: no basta que exista analogía
entre dos versiones para juzgar que tal semejanza sea Mja de
filiación; pudiera ser una semejanza casual, si no viene la conveniente ordenación geográfica a probar la relación genética 2•

1 Canli pojolari del Piemonte, 1888 1 págs. xxx-xn:1v, y antes en la
Romania, V, 1876, págs. 417-452.
2

Véase la exposición del método finlandés hecha por F. Oaa.T, Ka-

Jevala, som folkedigtning og nalional-ejos, Copenhague, 1908, págs. 71-82 1
y por Ku1tLE KaoHN en las Pinnisclt-ugrische Forsdt1111ge11, X, Helsingfors. 1910, págs. 33 y sigs. El profesor Kaarle Krobo, hijo de Julius,
ha continuado y perfeccionado el método de su padre. Se funda éste

principalmente en los dos principios que resume así Ohrt: e 1. 0 Un
canto se repite por la gente de una misma región casi siempre en la
misma forma.-2.º Las diferencias en las formas de un canto están sometidas a las siguientes condiciones geográficas: si se ordenan las variantes de un canto que tenga muchas, en grupos según el parentesco,
es decir, de tal manera que las dos formas más distantes formen los
extremos, entonces la serie de los grupos responderá casi iemprc al
orden geográfico de los lugares en que el canto ha sido recogido; en
otra¡ palabras: el canto ha ido cambiando gradualmente, rasgo por
rasgo, en su emigración de un sitio a otro., Parece, según esto, que el

�R, ?,U!NÉNDl!Z PIDAL
SOBRE GEOGRAFÍA FOLKL6RIC~

Este criterio metódico de la continuidad geográfica, aunque ya adquirido, es, no obstante, muy poco tenido en cueqta,
porque la mayoría de los folkloristas piensan principalmente
en la individualidad tradicional de la comarca que estudian,
ante la cual olvidan el conjunto geográfico de que aquella comarca forma parte. Se ha coleccionado y estudiado, por ejemplo, un romancero asturiano, otro castellano, otro chileno, otro
catalán, otro portugués, otro judío ... , pero el romancero español no aparece por ninguna parte. Lo mismo sucede en
Francia: uno recoge y estudia los cantos del Ain, otro los del
Delfinado y Saboya, otro los del Bas-Quercy, otro los de Poitou y Santoigne... Y este fraccionamiento no ha sido superado
realmente. En Espa?ª• Menéndez Pelayo juntó las colecciones
locales, pero no las fundió, sino que meramente las yuxtapuso.
En Fran~ia, Doncieux trató de fundir las tradiciones locales
y pretendió deducir de ellas un texto crítico de cada canción·,
pero dentro de este intento se observa con claridad la falta de
un método: el llamado «texto crítico» t~ como lo establecen
Doncieux o Tiersot 1 , formándolo «con ayuda de todas las
versiones combinadas», sin someter éstas a una previa clasificación valorativa, sin siquiera recoger y razonar en notas el
conjunto de, las variantes desechadas, no pasa de ser un capricho personal del crítico; el investigador juzga como o_riginarios
todos los detalles que encuentra extendidos en muchas versiones o los que le parecen concebidos de un modo más razométodo finlandés no estudia el desarrollo de las variantes aisladas,
como fenómenos de una emigración independiente de la
emigración del canto mismo. No puedo apreciar si de hecho
hay una diferencia real en este punto entre la vida de la tradición
finesa y la de la española; pero lo cierto es que mientras el método
finlandés liga esencialmente los cambios de un canto a la emigración
de éste, estudiándolo, por tanto, en su conjunto, yo, al estudiar mimaterial con entera despreocupación y sin haber leído aún estos trabajos
de Krohn y Ohrt, no he podrdo estudiar las versiones de cada romance
en conjunto, como primero intenté, sino que sólo logré una ordenación geográfica de cada variante por sí.
1 G. DoNctEux, Le Romancéro pojulaire de la France, 1904.-J. TtER·
soT, Chansons populaires recueilHes dans les Alpes fran;aists, 1903.

319

nable y natural, las expresiones que le parecen más felices y
acertadas, y reune todos esos rasgos, recogidos en regiones
muy distantes unas de otras, para formar con ellos un texto
qu_e jamás existió en la realidad.
No pretendemos que hay~ que renunciar en absoluto al
criterio estadístico ni al criterio subjetivo de juzgar como originario ora lo más repetido, ora lo más lógico, coherente y
poético; pero de ningún modo deben ser tenidos éstos como
los principales criterios, sino que, al contrario, son muy falibles, por sagaz y práctico que sea quien los aplique.
Hay otras varias normas objetivas m~s seguras, que, claro
es, pueden ser de muy diversa índole histórica; y entre ellas
el estudio geográfico es el que nos puede ofrecer resultados
más seguros. Pero, según queda dichó al comienzo, no debe
basarse en el examen de ]a distribución territorial de las versiones en su conjunto, pues por este camino no se logrará
ninguna ordenación geográfica comprensible, sino que ha de
examinar primeramente las varian"tes de que las versiones se
componen, considerando cada variante por sí como un momento poético aparte en la vida de la canción. El hecho de
entrecruzarse en muy encontradas direcciones los límites de
cada una de esas varianJes, nos indica que cada una es producto de un tiempo, de un país y de un primer autor diversos
de los de las demás variantes de la canción; cada variante
se propagó bajo condiciones muy diferentes, y por eso tomó
cada una de ellas una dirección y una extensión. territorial
muy diferente de las otras. Sin duda el primer origen de muchas de esas variantes puede ir unido al remoto hecho de 1a
propagación primitiva del romance; pero la mayor dilatación
o expansión de algunas de ésas y de ·muchas otras variantes
posteriores ocurre ya cua,ndo el romance estaba propagado y
tenía en varias regiones caracteres diversificados. Sólo después
de este examen analítico es cuando se puede llegar al examen
de la propagación de las versiones en conjunto, en los casos
en que esto sea factible.
Hagamos ahora algunas consideraciones más especiales
sobre el desarrollo de las variantes.

�320

SOBII.E GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

321

R. llfBNÉ:NDllZ PlDAL

3. - Propagación geográfica de la variante.

Al establecer cualquier norma para el estudio de la geografía folklórica, ocurre pensar que el método, si alguno es
posible, ha de diferir bastante del usual para la geografía lingüística. Parece que la propagación de una variante de poesía
popular no debe exigir la continuidad geográfica, como por
lo común lo exige la de un fenómeno lingüístico: la emigración de un individuo podrá determinar el trasplante y arraigo
de una variedad poética a cien leguas de su patria de origen,
mientras que no determinará, el trasplante de una variedad
fonética o morfológica en el lenguaje. Empero tal diferencia
es mucho menor de lo que parece, pues de ningún· modo debe
admitirse que la emigración de un solo individo pueda ser
medio fácil de trasplante para tipos poéticos populares lejanos.
En poesía tradicional, y lo mismo exactamente en el lenguaje,
la iniciativa de un individuo es el origen de toda innovación; pero o bien (y este es el caso más corriente) esa iniciativa es mínima dentro del medio en que nace, y entonces,
por estar muy apoyada en el medio donde surge, se propaga
fácilmente, o bien .es de mayor novedad, y entonces necesita
para propagi\rse un excepcional ascendiente y preponderancia
del individuo que la impone, resultando fenómeno difícil que
sólo con escasa frecuencia se produce. En cuanto a la propagación o arraigo de estas innovaciones, no se verifica sino
mediante una insistente y difusa reiteración de actos, primero
entre las personas sometidas a la influencia del individuo innovador, y luego constituyéndose cada una de éstas en nuevo
centro de irradiación. La propagación oral ordinaria no se practica, pues, por emigración lejana de personas, sino por el contacto habitual entre pueblos vecinos, sin solución de continuidad ni en el espacio ni en el tiempo; esto es, por el comercio,
el intercambio de servicios, los matrimonios, las fiestas comunes, etc., o bien por emigración personal a sitios no ve€inos,
pero cercanos, incluídos dentro de un mismo medio o dentro
de un medio bastante homogéneo que constituye un terreno

favorable para el trasplante. Una propagación oral extraordinaria, debida a un individuo que se traslada lejos de su medio,
es siempre posible, y esto lo mismo en la poesía popular que
en el lenguaje (sobre todo tratándose de formas sintácticas);
pero deja de ser un fenómeno de propagación regular para
asimilarse al de mayor invención individual, y como tal, no
estando la innovación apoyada por el medio, necesita ese considerable ascendiente que hemos dicho en el individuo que la
trasplanta; es decir, exige condiciones extraordinarias que sólo
rara vez se dan.
En conformidad con esto, el estudio de nuestros dos romances nos muestra, por lo común, sus variantes repartidas
en áreas territoriales, continuas 'en la extensión, semejantes a
las de los fenómenos lingüísticos. Y, también como en los fenómenos lingüísticos, la continuidad del área no excluye el que
una misma variante se reparta en varias áreas separadas por
alguna distancia, obedeciendo a causas diversas; pero adviértase
que muchas veces las áreas aparecerán al observador separadas,
y en realidad estarán unidas, sólo que sus líneas de unión no se
revelan en el escaso material sobre que la investigación se funda. Acaso l¡ fragme·ntación de las áreas y la difusión vaga de un
fenómeno y sus manifestaciones esporádicas sean más frecuentes en la geografía folklórica que en la lingüística, por ser la comunicación de la poesía menos frecuente que la del lenguaje; no
obstante, la semejanza de ambas es grande, aun en los casos
más raros. Por ejemplo, así como la transición entre dialectos
afines es gradual, habiendo ondas de propagación lingüística
que unen d catalán con el aragonés, y éste con el castellano, y
éste con el leonés, y éste ~on el gallego o portugués, de igual
modo en las variantes poéticas hay ondas de propagación que
unen las versiones catalanas con las aragonesas, y las portuguesas con las gallegas y leonesas 1 . La diferencia de dialecto
no impide el comercio activo entre los pueblos fronterizos de
estas comarcas, ni les priva de reunirse en fiestas bilingües.
1

Ejemplo de relaciones entre Cataluña y Jaca, pág.

y 3; entre Portugal, Galicia y León, pág. 257.

27,4_ ,

notas

.2

�322

R, I\IENÉNDEZ PIDAL

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

Por tan estrechas analogías observadas, se comprende que
el estudio de la geografía folklórica, lo mismo que el de la
geografía lingüística, puede conducir a deducciones científicas
acerca de la propagación de la literatura tradicional.
La repartición geográfica de las variantes nos proporciona,
según hemos visto, indicaciones claras acerca de la historia
de los romances. Los principios en que podemos apoyar
nuestros.juicios son, como es natural, variadísimos. Recordemos, por ejemplo, cómo las variantes que ocupan una área
continua y extensa muestran gran vitalidad, mientras que las
que ocupan varias áreas dispersas pueden ser variantes en vía
de propagación 1, o más comúnmente variantes viejas que van
siendo desalojadas por otras y que se hallan tanto más en ruina
cuanto más dispersos y lejanos están sus trozos 2 • Cuando el
área de una variante A aparece rota en su continuidad regular por otra variante B, debe deducirse, por lo común, que
la variante A es anterior a B y que por ésta fué invadida y
despedazada; una suposición diferente, que A hubiese surgido
entremezclada con B, no parece probable 3 •

4. -

Repetición e iniciativa en la trasmisión.

Considerada en su conjunto la trasmisión de un romance
tradicional, hallamos que las mudanzas que en él se introducen
son muchísimas. Las más abundantes, las que continuamente
se producen son las meras alteraciones en Ia forma de expresión: cada recitador introduce en ella innovaciones. Mas rara
vez se introducen pormenores nuevos de composición o de
narración, sobre todo si llegan a formar un episodio. Ya sólo
podemos contar como caso rarísimo el que se trate de dar un
nuevo sentido a la composición primitiva, llevándola hacia una

1 Por ejemplo: «Tú eres el diablo, romera&gt; (véanse mapa Y páginas 285 y 300).
2
Por ejemplo: «Que vengo de las Italias• (pág. 272).
3 Véase pág. 255.

323

nueva idea, ora con una máxima final 1 , ora alterando el desenlace, etc. 2•
Lo mismo podemos decir de la trasmisión de cada variante de pormenor. Sus mudanzas de redacción son innumerables. No es infrecuente que a una variante, dentro de su
mismo pensamiento, se le añadan versos nuevos; variantes
hay especialmente sugestivas que excitan a la renovación y
promueven adiciones o reformas múltiples 9• Pero es rarísimo
que, persistiendo en parte la forma de la variante, se altere el
fondo, y cambie el pensamiento dentro de ciertos grupos de
palabras conservadas "'·
Las mudanzas son unas veces suscitadas en oposición al
mismo texto preexistente 5 ; otras veces son adiciones, enteramente libres, de algún pormenor nuevo. Las que vienen propagadas de otra comarca, ora rechazan y hacen desaparecer
la parte del texto que sustituyen, ora se suman con ella mediante una mera yuxtaposición 6•

1 Por ejemplo: en el Gerineldo, el juramento por la Virgen de la
Estrella.
2
En nuestro romance doble, la versión de *Brugos-Nocedo muda
el desenlace haciendo que Gerineldo rechace a la esposa que le busca,
para lo cual el juramento por la Virgen de la Estrella pasa al final de
la segunda parte del romance. Es un arreglo, sin difusión alguna, de
otras versiones, como la de *Sevilla, en que el juramento va también
al final, pero replicado por la infanta.
3 Ejemplos:· en el romance de Gerineldo, la disculpa de la garza
(pág. 257) o la pérdida de una flor o joya (pág. 256); en La boda estorbada, cLa carne que tienes muerta, y «Las galas y los anillos, (páginas 284-285); «Sólo con palabras dulces, y «Levántate de ahí, bu.en
conde, (págs. 291-292); e Quién pudiera estar ahÍ&gt; (págs. 274-27 5). Frente a éstas puede citarse como variante que muda poco la de •Si aquel
castillo es de moros ... • (pág. 292).
' Por ejemplo: en La boda estorbada, la variante de Santiuste (página 283), desviación infeliz de la idea tradicional, y que me parece de
poca o ninguna propagación.
5 Véase Lo que sospechamos del .origen de la variante «La vestirás
de sayal» (pág. 255).
6
Para esta suma de dos variantes concurrentes véanse las cuatro
versiones de Obaya, etc., mencionadas en la página 235; la de Lorca, en

�324

R. Nl!MÉl!IDBZ PIDAL

La variante procede de recitadores de muy diversa cultura.
Hoy que el romance vive principalmente entre gente de ínfima
clase social, abundan las variantes ideadas por gente totalmente iletrada 1 .
En los ejemplos puestos arriba se hallan casos va.riados
escogidos como muestra entre las variantes de los dos romances estudiados; pero entiéndase que hemos omitido otras muchísimas notables, porque nos parece que con las escogidas
bastan para que el lector aprecie algo la inestabilidad de un
texto tradicional y pueda aceptar esta afirmación : entre los
cientos de versiones de un mismo romance que examinamos no
se encuentran dos que coincidan completamente una con otra.
El que aprende y recita un romance procura ciertamente repetir una composición recibida y consabida; pero no se esmera
en esforzar y aislar el trabajo de su memoria, que no es una
memoria profesional; no la aplica a la recepción pasiva y fiel,
sino que siempre deja en algún modo que junto a la memoria
trabaje la imaginación, y según el mayor o menor poder de
una y de otra, aprende y repite con mayor exactitud o refunde
con mayor iniciativa la composición tradicional, pues conforme lo que le es más fácil, retiene lo que oye o inventa lo que
no puede retener. La forma de expresión, sobre todo, luego
los detalles narrativos, y por último alguna vez hasta el desenlace o asunto mismo del romance, están sujetos a los resultados de ese equilíbrio que en cada nuevo recitador buscan
su memoria y su imaginación en el momento del recuerdo.
Así, la invención individual primitiva, al ser aceptada Y asimilada por una muchedumbre, se renueva incesantemente cada
vez que es repetida 2 : recuerdo y refundición se confunden
la página 2 3,; la de Mesones, pág. 244 1 o. 1; la de Gajano, pág. 256, n.;
las de Villasimpliz y Puente de Alba, págs. 304, n., Y 309, n. .1; la de
Barbadillo, pág. 2 5 1.
t Recuérdese el asonante iliterario cpuñalás• (pág. z86), de cuyo
tipo hay bastantes en los romances de la tradición modema, _sobre
todo en Ja andaluza, por lo arraigada que está en el Sur la pérdu:la de
la -d- intervocálica.
~ Librémonos, empero, no teniendo en cuenta las consideraciones

SOBR.&amp; GltOGRAJÚ. FOLII.LÓRICA

en la trasmisión de esta poesía siempre cambiante, que no se
reproduce una vez en igual forma que otra. A este propósito
conviene advertir que es frecuente el caso en que un mismo
recitador, al repetir inmediatamente su recitación, la repite
con variantes 1 •
Pero aunque el recuerdo no se da sin refundición, esta refundición, con ser tan prodigiosamente multiforme, con ser
continua, tiene límites estrechos, porque la trasmisión de un
romance es un fenómeno colectivo; y esto quiere decir que
cada iniciativa de un recitador está. sujeta a la aceptación de
los que le rodean o le escuchan, unos sabiendo. ya por su
parte el mismo romance, otros queriéndolo aprender con
sujeción al tipo corriente y autorizado en aquel círcu1o de
personas. Cuanto mayor sea la difusión del romance, cuanto
más abundante la muchedumbre de las recitaciones contemporáneas, más se limitan y refrenan, más se neutralizan unas
con otras las desviaciones que respecto del tipo normal se promueven en cada recitación, y más se afirma, por sobre estas
continuas variaciones, la autoridad del texto viejo 2 •
que hago arriba inmediatamente, de exagerar la actividad mental del
recitador, como hace C. Michaflis en sus profundos y sugestivos &amp;tudas sobre o Romanceiro peninsular, publicados en la Revista Lfuitana, II, 1890, pág. 163; varias de las que ella juzga deturpaciones, debidas a la iniciativa personal de la recitadora de Posada de Rengos, son
hondamente tradicionales (véase pág. z46, n. 2).
1 Por ejemplo, la recitadora de la versión de • Lorca, a quien interrogué, en la primera recitación (interrumpida o lenta, para darme
lugar a que yo escribiera) decla: cSe ha vestlo de pelegrina para salirle a buscar,; y en la segunda recitación (hecha de corrido y seguida)
deda: csu marcha comenzó a andar&gt;. En la primera recitación: eToma
este doblón de oro y ponme allá en el portal»¡ y en la segunda: •vaquerito, y ponme allá&gt;; siendo de notar en este caso, contra lo que
pudiera sospecharse, que la forma. de la primera recitación es la tradicional, y la de la segunda es probablemente inventada. No obstante,
acaso haya que aprobar Ja preferencia que C. Micha€lis da a la versión
cantada sobre la dictada para la copia. (Rev. Lusit., II, 16z.)
1 · El que recita o canta un romance pretende siempre seguir un
texto aprendido. A menudo, cuando uno que sabe un romance lo oye
recitar a otro, corrige algún verso de los que oye, y ora el recitador
TOMO

vu.

22

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

S, MENÉNDEZ PIDAL

Así, las continuas iniciativas individuales, buenas o malas,
nacidas ora por deficiencia en el recuerdo, ora por pujanza de
inventiva, quedan casi siempre sin eco ante la adhesión de la
mayoría de las memorias a un texto consabido de todos y al
cual siempre procura retornar la memoria de todos. Esto aparece especialmente claro al ver cómo las muchas mudanzas
de redacción y estilo que cada recitador introduce se extinguen, por lo común, con su misma recitación, o se propagan
sólo fugazmente en un círculo próximo insignificante, para
luego extinguirse también. Otras mudanzas más raras, q~e en
los detalles narrativos o en el plan del romance puede mtroducir un recitador de imaginación excepcional, se comprende
que se propaguen todavía con más dificultad que las fáciles
mudanzas de expresión. En suma, una versión vulgata, un tipo
normal o común se impone a un grupo humano cualquiera y
retiene fuertemente la imaginación individual, tolerándole sólo
ligera.s desviaciones, encerrando las mudanzas continuas en
cauces estrechos.
Rara vez una de esas invenciones individuales es bastante
afortunada para perpetuarse aceptada y asimilada por una
muchedumbre. Entonces esa invención individual, más fuerte
que las ordinarias, se va convirtiendo ella por sí en n~r~a
colectiva que rige una multitud, cada vez mayor, de repeticiones acompañadas de múltiples invenciones menores, fuertemente subordinadas a ella, y que la siguen como sujetas a su
giro y órbita. Esta es la variante; y en c~da ~a~iante podem~s
observar esa persistencia de una norma trad1c10nal en medio
de una continua producción de novedades que, o no se propagan, 0 que a su vez alcanzan una difusión menor dentro del
tipo más corriente 1 •
.
La geografía folklórica nos pone de manifiesto cómo, en
acepte la corrección, ora la rechace, siempre suponen ambos uno o más
textos tradicionales autori:tados, a los cuales procur~n conforr_narse.
1 Los seis tipos de redacción de la variante c¡Qme~ estuviera esta
noche sólo dos horas contigo!&gt;, que apunté en la página 25 t, p~eden
servir como ejemplo de mudanzas menores, dentro ~e una variante,
sujetas también en gran parte a límites geográficos ciertos.

estos casos de especial fortuna, la invención individual se propaga', recibida y asimiiada por una muchedumbre que vive
dentro de un círculo de relaciones determinado, y esa propagación se hace por lo común sin interrupción en el espacio ni
en el tiempo, en ondas que alcanzan una o varias extensiones
continuas bien delimitadas. Cada línea marcada en el mapa
como límite de una variante, representa multitud de recitadores, pertenecientes a una serie de comarcas contiguas y a una
serie de generaciones sucesivas, que aplican insistentemente
su imaginación a una misma idea poética para recordarla o
desarrollarla en mil formas semejantes; representa esquemáticamente el concurso y la resultante de las dos fuerzas, innovación y reiteración, que producen las ondas tradicionales propagadoras de las variantes.
·

5. - Unidad o disgregación en el texto de un romance.

Hemos indicado que la variabilidad en el texto de un romance ataca, más que al conjunto, a los detalles. Éstos presentan una vida propia, independiente del conjunto.
Como en el estudio geográfico del idioma se observa que
no sólo cada palabra tiene su difusión propia, sino que cada
fonema _d e esa palabra tiene su evolución aparte, la cual se
extiende a espacio y tiempo diverso del de los demás, de igual
modo, no sólo cada romance tiene su expansión geográfica
propia, sii'-io que, dentro de él, cada idea poética, cada verso o
grupo de versos en que esa idea se expresa, tiene una historia aparte, una difusión geográfica y cronológica diferente de
la de los demás. versos.
Es más: los dos romances estudiados no muestran hoy
una fuerza expansiva de conjunto, y parece que solamente
cada miembro poético está dotado de una fuerza vital propia,
independiente, o al menos diversa, de la de los demás miembros. La historia de un romance parece, pues, descomponerse
en la historia de cada uno de sus detalles. Y aún más: en ningún caso, o poco menos, ocurre que dos o más variantes ten-

�ll, MBNÉNDEZ PIDAL
SOBlllt GEOGRAFÍA l'OLKLÓRICA

gan límites iguales, es decir, que varios detalles no contiguos,
no inmediatos en el texto del romance, alcancen conjuntamente
una d.ifusión uniforme. En el estudio de nuestros dos romances sólo tropezamos con un ejemplo evidente, respecto al de
La boda estorbada, en la peque_ña área que se extiende desde
Cañaveral a Diego Álvaro, .desde la provincia de Cáceres a la
de Ávila, donde varios rasgos salientes alcanzan una e¡teosión
igual, como si esos rasgos se presentasen a la imaginación con
una trabazón especial entre sí, con una unidad de conjunto
que no anima ni impúlsa a las demás variantes; y toqavía en
esa área excepcional la uniformidad de las versiones es sólo
muy relativa, ya que, al lado de los caracteres comunes, cada
versión presenta también divergencias notables 1 • ¿Se trata en
este caso de una emigración del conjunto de esos rasgos comunes, que unidos invadieron la región citada? Sin duda, no;
tal emigración de variantes en masa me parece inusitada.
Todo lo que hemos venido observando parece que nos
conduce a creer que una versión no se propaga animada de
cierta fuerza interna de unidad en su concepción: no tiene la
trabazón ?e sus partes necesaria para retenerlas todas con
individualidad pr9pia.
Y sin embargo sería absurdo supo.ner que una poesía.- viviese sin esa idea del conjunto 2 • ¿Cómo, pues, falta la expansión de conjunto?
Hay que d.istinguir entre la propagación del romance y la
propagación de la vari~nte. El romance puede propagarse a
una región donde antes fuese desconocido; nace ~ntonces a la
vida en aqu&lt;¡!l nuevo territorio, y entra en él con una completa individualidad, presentándose a la imaginación y conquistando la memoria. como un conjunto integrado por todos sus
detalles: -se propaga como un tipo compl~to. Pero cuando el
romance está ya difundido en una región, vive ya y solamenVéanse págs. 292-294 y también 259-260.
Oaro es que más absurdo aún sería el suponer, como algunos
creen, sin ra2ón, respecto de los cuentos, que originariamente sólo
existiesen rasgos narrativos aislados, los cuales después fueron combinados caprichosamente en cada comarca.
1

2

3.29

te se desarrolla renovando sus pormenores, elaborando sus
variantes. No podemos observar fácilmente aquel fenómeno
de propagación total en nuestros dos romances, porque hallamos toda la Península cubierta desde antiguo con el recuerdo
de ellos, y en una región ocupada ya por un romance no puede introducirse otra redacción completa del mismo con varios
caracteres diferentes, a menos de mediar circunstancias especiales. Sin embargo, tenemos en nuestros romances el caso de
fa invasión en la montaña asturo-leonesa del romance doble,, en
el cual el de La boda estorbada viene convertido en un mero
epílogo; bajo este nuevo aspecto invade como un conjunto la
montaña, desalojando en algunos puntos la versión anterior,
que allí circularía poco sin duda, o .dejándola vivir en otros
lugares como un romance diferente (pág. 307).
En esa misma montaña asturo-leonesa la invasión del romance doble no determina, respecto a la primera parte o el
Gerineldo, sino la mudanza de algunos pormenores, haciendo
olvidar otros que en la región estaban propagados, aunque la
extensión geográfica de estas mudanzas y estos olvidos no sea
•
1
igual. Y este es el caso ordinario de alteración de un romance
ya existente: invasión de variantes sueltas subsistiendo en ]a
memoria el conjunto de la redacción antigua. Y en este caso
bien se comprende que no hay razón, por lo común, para que
dos o más caracteres invasores, independientes entre sí, alcancen conjuntamente una boga igual, que por casualidad los lleve
a dilatarse a través de una extensión territorial idéntica.
El caso de la coincidencia de Jímites en el área CañaveralDiego Álvaro habrá que explicarlo, no como propagación conjunta y coincidente de las tres o cuatro variantes que tienen
igu¡1l extensión, y de sólo ellas, sino como resto visible del
límite alcanzado por ]a propagación primitiva del romance
completo en aquella comarca; el tipo completo, introducido
en esos lugares con caracteres uniformes y muy recargado de
variantes especiales, está ya diversificado por la evolución de
otras diferentes variantes que se van desarrollando en cada
uno de los puntos del área. La singularid.a d del área CañaveralDiego ¿i\lvaro no consiste, a mi ver, sino en haber recibido el

�•

330

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA
R, IIIBNÉNDEZ PlDAL

romance más tarde que los lugares circunvecinos, lo cual trajo
el que lo recibiesen con variantes, no primitivas, sino muy
especiales.
En suma: cuando un romance se halla ya extendido sobre
un territorio dado, sus variantes especiales o tardías no se distribuyen geográficamente por grupos de ellas que alcancen
todas una extensión igual, sino por entrecruzamientos multiformes de unas con otras; cada versión se nos puede mostrar
como una agrupación de pormenores venidos de parte diversa;
pero esos pormenores cambiadizos son partes del cuerpo de
la poesía que se renueva para vivir, y ese cuerpo tiene como
alma, como principio informador que le da unidad vital, la idea
poética del conjunto del romance, arraigada en todas las imaginaciones por cima de las variantes especiales. Esta idea del
conjunto, como creación poética más alta y dificil que los detalles, está muchísimo más que éstos libre de las invenciones
individuales de los recitadores, permaneciendo casi siempre
inalterada, en medio de los múltiples cambios de pormenor en
su exposición,' presidiendo y señoreando todos esos cambios,
Para apreciar bien cómo la fuerza de conserva'ción y la
de variabilidad actúan durante la trasmisión del texto de un
romance, debemos comparar la tradición antigua con la moderna.
6. - Tradición antigua y moderna.

Conviene hacer notar que las versiones de romances manuscritas o publicadas en los siglos xv y XVI son de igual naturaleza que las recogidas en los siglos XIX y xx. Esta observación sería superflua a no estar modernamente muy arraigada una falsa idea que iguala en todo el texto de los romances
viejos al de cualquier otra obra literaria de autor conocido.
Una circunstancia oscurece la comparación entre los romances viejos y los modernos: muchos de los viejos se nos
conservan sólo en un manuscrito o en un impreso, lo cuaf
imposibilita su estudio desde el punto de vista que ahora nos
interesa; y después hay que añadir que, en la mayoría de los

33 1

casos, las ediciones antiguas de un romance viejo son varias,
pero de una semejanza muy grande, lo cual parece apoyar a
los que miran su texto como el de cualquier obra literaria.
Sin embargo, este apoyo es muy vano. En primer lugar es
fácil observar que las muchas variantes que un breve romance suele presentar en dos de sus ediciones impresas, aunque
sean ligeras y de mera redacción, se diferencian de las variantes que suelep. tener dos ediciones de cualquier otra obra literaria del siglo xv o del XVI, y revelan por de pronto un menor
respeto que los editores de entonces sentían por el texto del
romance, lo cual es ya significativo. Pero esto es lo de menos;
en tales casos se trata de ediciones de romances derivadas una
de otra, y podemos prescindir de su examen, porque hay otra
multitud de casos en que los romances viejos se nos conservan en dos o más versiones independientes, las cuales son tan
discrep~ntes que nunca podrán ser reducidas a una redacción
única; sus divergencias indican una verdadera y completa refundición, y ésta es tan libre y a la vez tan poco original en lo
que al fondo de la poesía atañe, tan idéntica en sus procedimientos a la que observamos en las versiones de ,hoy día, que
habremos de considerarla como refundición oral, multiforme, incesante como la de las versiones modernas, a diferencia
de la refundición escrita, fenómeno no desconocido, aunque raro siempre, en la literatura. Los que niegan una tradición oral en el texto de los romances viejos es porque descon~cen esa tradición tal como se da en los romances de hoy;
conociendo ésta, a cualquiera parecerá absurdo el no identificar el carácter de las versiones antiguas con el de las modernas. Es evidente que cada texto de romance que hoy obtenemos de la memoria popular moderna y ponemos por escrito,
equivale exactamente al texto de un pliego suelto, de un cancionero o de un manuscrito del siglo xv1; hasta a veces los
colectores antiguos declaran expresamente que tomaban sus
romances de la memoria de las gentes. La única diferencia
entre la recolección de romances antigua y la moderna está
en que aquélla, guiada sólo por un espíritu artístico, se solía
contentar con una muestra de cada poesía, mientras que mo-

�332

R. MENÉNDIIZ PIDAL

dernamente se recogen los romances con un propósito, a la
vez que artístico, científico, y se acumulan versiones y variantes. A los colectores antiguos les bastaban y aun sobraban dos
versiones del Gerz'neldo; yo reuno de él versiones por centenares y aún me parecen pocas para el estudio.
Por fortuna, esas dos versiones viejas del Gerineldo son tan
discrepantes y representan tan bien dos grandes variedades
de la tradición moderna, que no pueden menos de ser miradas
como hermanas de las versiones de hoy, sin que éstas puedan
der_ivar de aquéllas, porque muchas de las versiones actuales
nos ofrecen no sólo más extensión que una de las antiguas,
sino más unidad de estilo que la otra o más perfección original que cualquiera de las dos viejas. Esas dos versiones viejas
hemos, pues, de considerarlas sólo como una muestra de la
gran multitud de variantes que circulaban en la tradición oral
del siglo XVI, y claro es que lo mismo hay que considerar las
versiones de los otros romances viejos, aunque sean únicas.
Recordemos qué ya en varias ocasiones hemos podido observar, en el caso en que existen dos versiones independientes
de romances viejos, la continuada refundición de esta clase
de poesía que se rehace cada vez que se recita. Si se descubre un segundo texto desconocido de un romance viejo, se
halla siempre en él una redacción diferente del romance 1 ;
y este hecho, salvo diferencias meramente cuantitativas, es
enteramente análogo a este otro: si se sondea en cien lugares
la tradición moderna, en cada uno de los sondeos obtenemos
un tex:to diferente.
También hemos podido observar el carácter colectivo de
la trasmisión de los romances viejos en una serie de variantes informadas por un mismo espíritu o idea: hemos visto el
insistente desarrollo de ciertas variantes, como aquella frase
impúdica de la infanta D.ª Urraca o la que consiste en la enumeración antitética del traje del Cid y sus acompañantes 2;
fenómeno igual al desarrollo sucesivo de variantes modernas,
1 Rev. de Filo/. Esp., III, 1916, págs. 272 y 273.
2 lhld., ID, 1916, pá¡¡. 274.

SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓ.RICA

333

como, por ejemplo, «La carne que tenéis muerta&gt;, u otra cualquiera de las que hemos estudiado arriba. La historia de la
variante moderna, que podemos estudiar sobre centenares de
versiones, nos ilustra y ayuda a comprender la esencia de las
variantes antiguas tal como las hemos interpretado sobre dos
o tres versiones solas. La acción reiterada de la colectividad
bajo el dominio de' una idea común resalta mucho en la contaminación y fusión de dds romances, por ser un procedimiento
de poetización fácil y caprichoso que parece muy personal 1
y poco propio para propagarse; pues bien: en otra ocasión
hemos visto dos romances fronterizos confundir diferentes
veces sus versos en proporcio!1es varias como a capricho de
cada recitador 2, y ah0ra acabamos de ver el romance del
Conde Olinos adherirse insistentemente al de Gerineldo desde
antiguo, lo mismo entre los judíos de Oriente que en Andalucía, Asturias o c;:'.astilla; ambos romances, aunque manteniéndose a la vez como dos producciones independientes, se mezclan, sin embargo, y Olinos da unos cuantos versos suyos a
Gerineldo, en cantidad variable en multiformes combinaciones que, aunque parecen realizadas con novedad personal en
cada caso, obedecen, sin embargo, también a complicadas corrientes colectivas 3•
Podría verse una diferencia notable entre los romances
antiguos y los modernos atendiendo a que los romances viejos
son muchas veces fragmentarios, faltos de un desenlace final,
1 Las contaminaciones y fusiones de dos romances o fragmentos
suelen considerarse como debidas a la iniciativa personal del · recitador. Recuérdese la opinión de Carolina Michaelis sobre dos adiciones
al Gerineldo (pág. 246 1 n. 2). Suelen despreciarse por los colectores;
l\fenéndez Pelayo y Rodríguez Marln separaron en dos el romance doble de Osuna (véase Antología, X, 162 y 165). Yo mismo, al comienzo
de mi práctica de colector, recuerdo haber despreciado esta fusión
de romances, éreyéndola invención del recitador.
2 Rev. de Filo/. Esp., III, 274-275.
3
Véase arriba, págs. 244-245. Otro caso: Gerineldo y La bada estorbada se yuxtaponen en Andalucía considerados como dos romances independientes, pero en el Noroeste la fusión de ambos es ya considerada en parte como unidad nueva (véase págs.306-311).

�334

R. MIINiNDRZ PIDAL
SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRlCA

mientras que los romances recogidos actualmente son poemitas completos por el fin 1 • Empero tal diferencia no atañe al
fondo de la poesía, y sólo depende de que el colector moderno, guiado de un propósito erudito, quiere coleccionar buenas
versiones y prescinde por lo general del recitador que no sabe
el romance ·completo, mientras que en el siglo xv1 el colector
recogía los romances con un propósito ·arústico, para el canto,
Y entre los cantores y editores de entonces estaba de moda
elfragmentarismo. Hoytambién se cantan, muchas veces truncados, los romances; pues cuando la música es lo interesante,
Y no la letra, resulta monótona la repetición de la misma melodía cada uno o cada dos versos durante un largo romance;
por otra parte, hoy también se publican muchos romances
truncados, cuando se trata de algún texto raro y el colector
no puede encontrar quien lo sepa completo 2 • . Que el fragmentarismo, por rasgo importante que sea, es meramente
ocasional, bien se echa de ver en el Gerineldo. En la tradición antigua, el pliego suelto de I.537 acaba c~n el diálogo de
los amantes; la otra versión acababa más adelante y recibió
un final postizo. En cuanto a la tradición moderna, a pesar de
estar explorada para obtener versiones cabales, ofrece varias
truncadas: seis de ellas contienen sólo el diálogo inicial 3 ; una
de Sobremazas (mencionada en la página 250) acaba con el
diálogo de los amantes acerca de la espada del rey, y acaba
con las mismas palabras de la infanta que el pliego de I 537; ·
curiosa coincidencia que si no puede indicar en modo alguno
filiación, nos ilustra acerca del fragmentarismo del romancero
viejo; otra versión, la de Viana de Navarra, acaba con la disculpa de Gerineldo al rey, donde acaso ·acababa el original de
la otra versión vieja; otra, en fin, ele Toriello, acaba con la respuesta del rey:
Ese color, Gerineldo,

de dormir cqn hembra ha sido,

Comp. Rev. de Filo!. Esp., III, 280-282.
Véase, como muestra, Antolog{a de Menéndez Pelayo,x;2r8, 220.
3 Gajan_o, 4 octosílabos; Graus, 6; Málaga, 8; Chile, 14; Cofiñal, 20;
Larissa, 30.

335

omitiendo tan sólo tres versos en que Gerineldo pediría el
castigo y el rey le perdonaría, como en las versiones de Lequeitio o de Arnuero, y esta insignificante omisión, no siendo
apenas achacable a olvido, revela mejor que las otras un gusto
especial por el final truncado. ·
·
En fin, la comparación de las dos tradiciones antigua y
nueva nos ilustra también especialmente acerca de la persistencia del texto tradicional. La extinción de las múltiples
alteraciones de redacción y estila. que cada recitador introduce en el romance, las cuales quedan sin-eco en la tradición
según arriba hemos dicho, da por resultado una· tenaz con-'
servación del texto. Lo que en cada recitación hay de novedad no arraiga, y lo que hay de arcaísmo contribuye a afirmar la tradición antigua; y así puede comprenderse cómo, a
través de tantas generaciones, se conservan aún sorprendentemente, más o menos difundidas y arraigadas todavía, las
mismas formas de· expresión con que un romance se manifestaba hace cuatro siglos, y cómo otras veces la tradición
moderna se muestra más originaria y primitiva que la del
siglo XVI 1; habiendo casos, por ejemplo, el diálogo entre Gerineldo y la infanta sobre la espada del rey, en que varios
recitadores de hoy dan un texto tan semejante al del pliego
de 1537 y tanto más perfecto que el de éste, que en vista de
las versiones modernas suplimos cuatro hemistiquios olvidados por el recitador antiguo 2 , y realizamos esta restauración
crítica con tanta seguridad como si actuásemos sobre un texto
de tradición escrita: los recitadores de ahora recuerdao, en
este caso, él texto primitivo mucho mejor que el recitador de
hace cuatro siglos.
Pero, claro es, esta fidelidad secular de la tradición oral ,
y esta comparación con la tradición escrita que acabo de
hacer, no quiere decir nada en contra de la esencial variabilidad del texto tradicional; si p~rduran las formas mismas de

1

2

1 Véase arriba, pág. 238, «los colores se me han ido•, y págs. 238239, desenlace del Gerineldo.
2
Véase arriba, págs. 249-250.

�SOBRE GEOGRAFÍA FOLKLÓRICA

R. :NEN&amp;NDEZ PIDAL

los romances viejos, tal como nos las conservaron los manuscritos y los impresos de los siglos xv y xvI, es al lado de otras
muchas formas innovadas y al lado de otras formas tan viejas
o más que las puestas por escrito antiguamente, y que aunque
también se cantaban en aquellos siglos pasados, jamás fueron
recogidas en los cartapacios, pliegos sueltos, cancioneros ni
romanceros antiguos. Concretamente: si hallamos en la tradición actual del Gerineldo variantes y formas de expresión que
concuerdan con el pliego suelto de I 537, no quiere decir que
ésas sean precisamente las primitivas, pues acaso otras formas
modernas remonten a tiempos mucho más antiguos, aunque
no hayan tenido la fortuna de hallar en el siglo XVI un impresor que las sacase a luz.
La variabilidad de la tradición moderna es reflejo y resultado de la que existía en la tradición antigua; y si con centenares de versiones orales modernas, ni aunque a ellas se junte
alguna versión vieja, no se puede llegar a constituir un texto
critico fijo y único al modo de los que se suelen reconstruir
en vista de varias copias de un texto literario, mucho menos
con el solo auxilio de dos o tres versiones antiguas se podrá
aspirar a fijar el texto originario y primero de un romance secularmente tradicional. 'Los orígenes más remotos de su texto
a que podremos ascender se nos mostrarán ya multiformes;
hallaremos siempre varias redacciones concurrentes, y en cada
redacción varias formas que conviveh desde la más remota
antigüedad que podamos entrever. Cierto es que una de esas
red&lt;!,cciones pudiera ser la primitiva, aunque siempre algo refundida; pero, tratándose de un romance muy antiguo, careceremos, por lo común, de datos para fechar tanta variedad de
versiones, todas modernizadas poco o mucho por la tradición
oral. Puede también suceder, y esto es sin duda lo más frecuente tratándose de romances muy viejos, que ninguna de las fori;nas conservadas sea la primitiva, porque ésta haya vivido solamente lo necesario para dar origen a algunas variantes y luego
haya desaparecido; en este caso, tratándose de una poesía
cuyos detalles se alteran y propagan disgregadamente, es muy
probable que los varios rasgos constitutivos de la versión pri-

337

mitiva se conserven todos, o casi todos, pero dispersos y más
o menos alterados, en varias versiones diferentes, aunque algunas de ellas presenten _en común muchos de esos caracteres
reunidos, y este es el caso que hemos supuesto -en el romance
de La boda estorbada 1 • En la obra literaria que se trasmite por
tradición escrita, lo corriente es que el original perdido se refleje con claridad y precisión en las copias, salvo las erratas de
transcripción que en ellas haya, o salvo algunas modificacio~es ya intencionadas pero escasas y leves 2 ; mientras que en
la tradición oral,.las derivaciones no son respecto del texto primitivo como sus copias, sino como sus refundiciones, y éstas
son muy libres y además numerosísimas, por lo cual, si el texto
primitivo persiste a través de sus derivaciones, es en estado de
disgregación; así que s6lo podremos llegar a conocerlo aproximadamente en sus rasgos más salientes.
Insisto en hacer resaltar esto para los que, desconociendo
la índole de la poesía tradicional oral, quieren mirarla y tratarla al igual de la de tradición escrita. Hay entre ambas una
diferencia de naturaleza que no comprenden los que confunden la poesía tradicional con la meramente popular. Esta diferencia de naturaleza que separa ambas poesías produce el
curioso fenómeno de incomunicación entre una y otra que
hemos observado (págs. 263-264) en nuestro Gerineldo: el
pliego suelto, impreso para el pueblo, es recibido por éste,
quien lo repite literalmente, pero no lo confunde ni lo mezcla
con el romance tradicional oral. Otros pliegos sueltos hay,
muy sabidos por la gente del pueblo, que aunque a veces son
repetidos de memoria, lo son bastante fielmente, y no pasan a
ser tradicionales: el pueblo los acepta, pero no se los apropia.
1 Véase arriba, págs. 268-278.

Claro es qu.e en la trasmisión escrita un original perdido puede
reflejarse a la vez en copias y en refundiciones, y hasta también hay
casos en que el original primitivo sólo se refleja en refundiciones derivadas; por ejemplo, la Primera Crónica General; pero es evidente que
estas refundiciones escritas son siempre menores en número que las
orales y más fieles al original en la parte que no refunden. (Véanse
mis Estudios literarios, 1920 1 págs. 202 y 203.)
2

�/J,eQista de Fu

Cuadn-1ws 3 ° y 4- !'

R. MENtNDEZ PlDAL

La idea ochocentista de una poesía, creación primera y
misteriosa del pueblo; el oculto obrar del espíritu popular,
del ~ V olksgeisb de los filósofos románticos, está hoy en el
más completo descrédito y provoca doquiera una reacción que
procura, por varios modos, afirmar siempre la individualidad
de toda obra de arte; y en lo que toca al romancero, surgen
aquí y allá críticos que proclaman que .cada romance tiene un
autor y que no es sino un texto literario como todos los demás,
cuya esencia en nada cambia por el hecho de que la gente del
pueblo lo repita de memoria y alguna vez lo refunda 1 • Pero en
esto hay un gravísimo error de carácter general. La refundición de la poesía tradicional no es un accidente externo, como
lo es la refundición de la poesía de trasmisión literaria. Es la
asimilación de una poesía por el pueblo, la cual ataca profundamente a la esencia misma del estilo y de la constitución
del texto de esa poesía, pues el pueblo, al reproducir la obra
individual la re-produce, al repetirla la reforma, y esta activa
· reelaboración es lo que da carácter colectivo a la poesía
antes individual. Las modificaciones que cada.recitador introduce, hondas o superficiales, como quiera que sean, cuando no
se extinguen ineficaces, revisten el carácter de movimientos sociales. Esto es lo que nos patentiza elocuentemente la tradición moderna, mucho más interesante, más
reveladora que la antigua; ésta, por haber sido en su tiempo
tan escasísimamente recogida, no puede dejar ver con claridad
el carácter colectivo de sus variantes a un crítico preocupado
de la reacción antirromántica; pero disponiendo de una abundante tradición moderna, como yo dispongo, creo haber podido mostrar con evidencia cómo cada variante tiene su
campo de d ifusi ó n y acción sobre un grupo humano
de cierta extensión continua y definida, delimitada en
el espacio y en el tiempo de un modo preciso, aunque con
más o menos complejidad.
R. MENÉNDEZ PrnAL.
Véase, por ejemplo, Rev. de Filo!. Esp., III,
y VII, 1920, págs. 72-74.
1

1916 1

págs.

270-271,

])os varia;,11.tes prilliilivas

del ro11iarue de Geri1uldo.
·· ···· ·· •· Lúnüe su.reste. de úrs vu-siones=pu, dreg
ti.en.e w1,sueTio présago

,.----, A.reas delas ve.rsio,u.s

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e,1,que

Ceruteldo

dice pielaespa:da es suyay no del, rey
H u.e,vo

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])os va.rianles posl;eriores
en el f inal del ro11w1ue-.

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ella a,si le lta, querido?'
l,os 110Ín.bres suhrra!f_ados izulica.Ji versiones
ddro= ¿q/,le de Ce1weldP y Boda esl:orhada.

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Cu a;,de1'11.0$ .1 ~ .'J 4- ~

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del ro11w1u;e de CreTil.uldo.
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})os vari.anles

posl:eriores

en el final del ro11w:.1u:.e.

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LosJUJm.bns sy),1·a.ya.dDsuulican uersw,us dd
r/JJJUQ!atU'/JleMirerúu!M,"y 7J,,dµ, alorútula"

�ACERCA DE «AMBUESTA» Y «ALMUERZA&gt;&gt;
I
Don Vicente García de Diego publicó en RFE, VI, II3
y sigs., un artículo sobre la etimología de ambuesta, voz que
refiere a inbostiare (o a buxida?) basándose en abundantes
formas españolas; esta etimología le parece al autor mismo
poco satisfactoria 1 . Leído este artículo, me permití llamar la
atención del digno director de esta Revista sobre una breve
nota que tuvo la bondad de presentar a sus compañeros de la
Académie des Inscriptions mi maestro, el profesor de la Sorbona, M. Ant. Thomas. La nota reza así 2 :
«M. Thomas communique a l'Académie, au nom de M. Jacob Jud, privat-docent a l'Université de Zurich, une étymologie nouvelle du mot ambosta, qui signifie «jointée» et qui occupe actuellement un domaine considérable, morcelé entre le
Nord de l'ltalie, la Suisse romande, le Sud-Est et le Sud-Ouest
de la France, et la plus grande partie de l'Espagne. M. Jud le
rattache a la langue celtique, qui a possédé Je substantif bosta
«creux de la main», encore vivant dans le breton boz et dans
le gaélique bas, et qui se trouve en mayen irl. sous les formes
1

.

Este erudito acaba de publicar en el Arckiv far das Studium der
neueren Spradsen, CXXXIX, 96 (1919)1 un artículo sobre en/Jiesto, Y•
coincide enteramente en sus apreciaciones con lo que dije hace dos
años en la Bomania, XLVI, 630 (1917). Tal coincidencia obedece, naturalmente, a un azar. Ambos hemos llegado al mismo resultado por
caminos distintos.
2 Véase Compte.r-Rendus, 1917 1 pág. 24 (sesión del 26 de enero
de 19r,).

�340

J.

JUD

boss et bass. Le type ambosta est composé avec bosta, auquel s'ajoute· le préfixe a m b i- pour marquer la réunion de
deux mains. M. Thomas se rallie sans hésiter a l'opinion de
M. Jud. Il insiste sur l'intéret de cette étymologie, qui jette
un jour nouveau sur J'extension du celtique dans Ja Péninsule
Ibérique a une époque tres reculée et témoigne de l'extraor&lt;lioaire vitaJité de certains éléments linguistiques communs a
la Gaule et a l'Espagne. &gt;&gt;
Como hace tres años proyectaba Ant. Thomas un extenso trabajo sobre «la jointée», no he creído que debía acceder
al ruego de Menéndez Pidal de escribir aquí sobre ambuesta
hasta tanto que mi maestro no me autorizara expresamente a
tratar de esta cuestión para los lectores de la Revista de Filologi,a Española. Agradezco al Sr. Menéndez Pida! la amistosa
hospitalidad que concede a un romanista suizo en su Revista.

II
No conozco la denominación latina para el concepto que
en español se designa por almuerza y en francés por «jointée». Es muy posible que los textos latinos no nos hayan
trasmitido la expresión para «jointée», que, sin embargo, nos
ha conservado hasta hoy una parte de la Romania. Creo, en
todo caso, que el término usual en la mayor parte de Italia
para almuerza, procede de la época latina. Trátase de la palabra representada en el ital. giumella, que se corresponde con
las siguientes formas dialectales de Norte a Sur: friuJ., zumiele
'giumella' 1; Marche, jume/le, «contenuto delle due mani riunite a conca»;jomelle, «specie di misura, quantita di roba che

1 Los dialectos venecianos y lombardos no parecen conocer gemella, y ofrecen constantemente branca(d)a 'giumella' (Boerio, Azzolini,
Melchiori, Peri, Tiraboschi), o bránca (Arrivabene, Tiraboscbi), obranca (Gambini). B1·ancata 'almuerza' está también atestiguado en el
parm. órancada y el napolit. vrancata 'giumella'.

ACERCA DE «AMBUESTA&gt; Y &lt;ALMUERZA.&gt;

viene contenuta nelJe due mani riunite formando una conca»
(Z.f. Rom. Phil., XXVIII, 486); lucch.,ghiumella (Arclt.glott.,
XII, 129); abruzz., jummelle 'giumella' (Finamore); Agnone,
immella 'giumella'¡ Subiaco, imelÚ(Stud. Rom., V, 274). Junto
a (mamts) gemella ha de aceptarse ya en la época latina (manus) gemina: moden. zemna, bologn. zimna, romagn. zemna
'giumella' (Biondelli), metaur. gémmina (Conti), y con metátesis de n-m: Arcevia, g émzema (Crocioni) 1 •
¿Por qué faltan derivados de los latinos gemina o gemella 'almuerza' en Retia, Galia e Iberia? La razón es que en
'la época en que el latín penetró en las provincias romanas las
lenguas prerrománicas poseían una palabra para aquel concepto, la cual logró afirmarse por razones que por el momento no conocemos 2 • Esta voz prerromana es el ascendiente del
esp. ambuesta, cuya difusión comenzaremos por estudiar.
PENÍNSULA. ' la!lRICA. - Agrupo fonéticamente las formas
citadas por el Sr. García de Diego, que sólo conocía yo en
parte.
Formas con -st-: esp. ambuesta, Astorga mostada, aragonés amosta, mosta 'cantidad de cereal o harina que cabe entre
las dos manos juntas formando cazoleta'; almuertas, abnuestas
'impuesto sobre los granos vendidos en la alhóndiga'; Barbastro ambostada 'cantidad de cereales que cabe en el hueco de
las dos manos'; cat. mosta, almosta; también ambosta, según
Vogel.
-z-: Santander mozá, Norte de Burgos mueza, Burgos almuenza s, Andalucía embozá, Ribera de Órbigo embuciada,
salm. embueza, ast. ambozada, -bozaes (Rato).
1 Para gemella como medida de cereales véanse los ejemplos de
gumella,jumella en Du Cange, todos los cuales proceden del Centro
y del Sur de Italia. El genovés conoce cojpin 'giumella' (coppa 'scodella').
2
&lt;Por designar medidas ind!genas, como leuca, arepennis?
a La palabra significa en Retuerta 'fajo pequeño que se hace con
las cañas del centeno- para luego descabezarlas'; en Cogollos 'haz
de leña'. También en gallego, según Plñol, mostela 'gavilla de sarmientos'.
TOMO VII.
23

�342

J.

JtlD

-rz-, -lz-: esp. almuerza, alm.(Jrzada; Andalucía almo(r)zá,
salm. ambuelza, embue!za, almuerza (ambuelzar ¡coger o echar
ambuelzas'; a ambueli as 'en abundancia, a puñados').
FRANCIA v OccrnENTE DE SmzA. -Gascogne (Aspe); moits~
te: un mouste de roument 'une poignée de blé'. - Territorio franco-provenzal: lion. emboto, imboto 'ce que l'on peut
saisir avec la main' (Puitspelu); ant. delf. ambostaes, fem. pl.;
delf. anbota, enboutii, fem. (Devaux); sav. ebouta, enbouta 'poignée a deux mains', y el verbo ebouta, enboutá 'serrer avec
les deux mains'; Val d'Aoste: imbouta 'plein les deux mains
ensemble'; Blonay: ébofJa 'jointée'; Vaudioux (Jura): anbotia
'conte~u d'une poignée de deux mains'; Franche-Comté: ambeuta (a. Lons-le-Saunier, d'apres Dartois).
ITALIA. - Piam. anbosta 'giumella' (Sant' Albino) 1 .
RETIA. Engad. sobreselv. boffiz 'jointée'.
\
.
Las formas con -st- son, pues, las que más extensión poseen (España, Gascuña, franco-provenzal, Piamonte). Cualquier etimología deberá así partir de una forma con -st-, y
puede esperarse que la etimología nos explique tanto las forin.ts con -fJ- (esp. muer.za, almuerza) como las con -f-= (engad.
sobreselv. boffa).

III
La raíz -*bosta-, que considero como la forma más antigua, no es sino la forma gala, a la cual remontan el irlandés boss 'palma de la man9', bret..boz 2, a través de una base
*bosta.
Es innegable que las formas románicas (español, gascón,
francés, provenzal, piamontés) corresponden a una forma *ain1

En Monferrino, en cambio,puñd 'giumella', (Véase ToPPINO, Stud.

Rtmi., X, 84.)
1 •Une poignée' se llama aun hoy en bretón boz4d ou dor_nad. Las
formaciones en -.a ta: delf, ant. a,~oslaes, esp. dial. ambostada, etc.,
pueden ser celtas o románicas. (Véase PBDHRSEN, Vergl. Grammal. der
Kelt. Spracken, II, 35.)

ACERCA DE «AMBUESTA&gt; Y «ALMUERZA&gt;

343

bosta(ta); las formas con , -m- (moza) se encuentran en la
zona en que -mb- da -m-: ambos amos, camba cama 1 .
Para comprender las formas réticas con -ff- y las españolas con -z- debemos analizar antes la evolución del grupo -sten galo.
El grupo celta -st- da manifiestamente -s- en la mayoría
de los modernos dialectos celtas: gal. glastum &gt; irl. glass,
cimbr. glas, bret. glas 'azul'. El paso de -st- a -s- se ha realizado pasando por grados intermedios. Las inscripciones que
contienen nombres de pueblos y de personas derivados de
formas con -st- tienen para este sonido intermedio un signo
especial: fJ o t), que se ha interpretado como ts: cimbr. sere1t,
córn. steren, bret. steren 'estrella', está atestiguado en las inscripciones como f)irona, Sirona; el nombre de persona Messulus es conocido con las variantes Meddilos, MeOfJillus, Med-

silus, Medilus, Meddulus, Messulus

2•

*Ambosta debió dar regularmente *ambossa, pasando por
*ambotsa (o *ambodza?) y probablemente por *ambofJa. Pienso,
pues, que *ambotsa (o *ambodza?), con la africada -ts-, es la
base de una parte de las formas españolas con -z-. Esta -ts(o -dz-?) evolucionaría luego como -ts- procedente del lat. -cj-,
-tj-, es decir, como matea &gt;*m-a tsa &gt; maza, o ericiu &gt;
*eritso &gt; erizo.
De una fase *bofJa, entre -ts- y-ss-, habrá que partir para
la forma boffa en los Grisones. El paso de fJ a fes, en efecto,
un fenómeno muy frecuente en las lenguas. En una parte
del franco-provenzal, -ts- da -j-, pasando por * ma ts o n &gt;
mafJo &gt; mafon 'ma&lt;;¡on'; calcea &gt; fJofJ¡¡ &gt; fJofe; nofJ¡¡ &gt; nafa
'noce' 3• Los nombres de lugar franceses Elbeuf, Limbeuf, Mar1 Las formas con -111b- están limitadas en España, que sepa, a Asturias y León, donde lat. -mb- queda. No sé si en Andalucia se ha
conservado regularmente -mó-. [En andaluz no se conserva -mi,-, siendo como es un dialecto del castellano; pero existe, sin embargo, la
forma embozd en Málaga. - N. de la H.]
2 Véase J. Lorn, Ne--tJUe Ce/tique, XXXII, 416.
3 Véase OsKAR KELLER, Der Genferdialelet, Zurich, 1919, págs. 116
y sigs.

�J. JUD

ACERCA DE «AMBUESTA&gt; Y «ALMUERZA&gt;

beuj, pertenecientes a Normandía, proceden de una termina
ción nórdica -bod (&gt; boO), y así hay que explicar también
fr. ant. bief&lt;gal. bedu (beOu). Podría ¡tensarse asimismo que
los retios, no celtas, oyeran como -J- la -0- de los celtas vecinos en las altiplanicies suizas, y que la hubieran reproducido
así en su lengua; pero me faltan por el momento otras analogías en palabras advenedizas celtas con/&lt; Oen rético.
No creo que sirva el celta, por el contrario, para explicar
las formas con -rs-, -rz• del español (almuerza); no conozco, al
menos, ningún caso en que celt. -st- dé -rs- en dialectos celtas.
Hugo Schuchardt me indica el vasc. bost, borrtz 'cinco'; según
esto, un galo ambosta pudo relacionarse por etimología popular con el número bost, borrtz 'propiamente ·lo que puede
cogerse con dos veces cinco dedos'.. Un *ambortsa (*ambotsa + borrtz) explicaría satisfactoriamente todas las formas
con -rz• 1 .
En cuanto a las formas con -lz- en relación con -rz-, no sé
decidir si se trata de un dialectalismo ibérico o de una evolución española.
La palabra am-bosta me parece que consta; como he
dicho, de la raíz *bosta y del prefijo ambi. El prefijo ambi 2
se conserva en algunos nombres de lugar:
Ambarri, pueblo que habitaba a ambas orillas del río
Arar.
Ambidravi, habitantes del Drave.
Ambitouti, país de los gálatas en Asia Menor.
Ambitrebius 3, región a ambos lados del Trebia.

Ambirenus, 'que vive junto al Rin'.
Ambisontes, pueblo que vive junto al Isonta.
También se encu&amp;.tra en ambactos&lt;·*ambi-actos 'que
viaja'; de aquí prov. ambaissada ( &lt; ambi-actium).
Una forma *ambibosta(ta) 1 habría significado, pues, 'lo
que puede cogerse con las dos manos'; y tal vez no sea demasiado atrevido pensar que el gal. ambi- poseyó ya la función
colectiva, de la cual, según Henry, aun quedan huellas en
bretón 2 •
Juzgo importante aun para la historia del galo exponer la
historia de la familia del esp. ambuesta.
I. La sospecha de que el celt. -st- haya dado -ss- pasando
por -ts- (-ds-?), está confirmada por las formas románicas.
2. Las formas románicas no reflejan una sola forma fonética en el galo, sino fases diferentes (*a m b ( i) bosta &gt; piamontés ambosta; * a m b ( i) b o Oa&gt; esp. dial. moza, mueza; * amb i bofa&gt; rét. bofa). No podemos decidir si est~s fases (st, O,J)
suponen distintas épocas en la introducción de la voz gala en
el latín hablado, o si los dialectos celtas en España, Piamonte
y Suiza sufrieron en épocas diversas el cambio de st a s. En
todo caso habrá que acudir al testimonio de ambosta cuando
se trate de si el galo estuvo diferenciado dialectalmente en la
antigüedad.
No sé por qué se cambió la inicial de ambuesta en el
esp. almuerza; podría admitirse que am(b)uesta pasó por el
árabe y tomó el artículo árabe 3 • Pero para esto habría que
poseer antiguos ejemplos de tal forma.

I Sin embargo, hay que recordar tal vez los casos de conversión
galo-latina de ss&gt;rs&gt;ls, delos cuales han tratado VENDRYES, Mém. de
la Soc. de Linguist., XIII, 390, y ANT. THOMAs, R, XXXIV, 198.
2 Me parece menos verosímil un prefijo ande-, que ocurre en los
nombres de persona Andecombogis, Andecamulos, Anderitum, Anderoudos, a causa de la significación de ande- como partícula intensiva 'fuerte, muy'.
3
En los Bündner Monatsbliittern (enero, 1921) he intentado proba1·
qué el gal. *ambi- lattium (&lt;!atta 'verge, latte') es la etimología
del fr. occid. amblais 'hart tordu pour fixer le joug'.

1 Que este tipo * am bi bosta ha pertenec.!tlo realmente al léxico
galo, lo acaba de probar J. Lorn, Revue Celtique, XXXVII, 311, quien
ha descubierto. el derivado de amb.ibosta en textos del irlandés antiguo.
2 Véase HENRY, Lexique étymologiq11e du breton modeme: amprévan
&lt; am bi-q rimi 'vermine' (comp. bret. j&gt;rév, prénv 'gusano'). - Un
compuesto de *bosta con el lat. ambae me parece poco verosímil,
pues no se explic.aría por qué *ambabosta no se ha conservado en
el Piamonte como *ambabosta y en es_pañol como *am(b)abosta.
3 Véase MsNÉNDEZ PIDAI., Gram. llistdr., § 84, 3 (alm~ja, almendra, etc.).

344

345

�ACERCA DE- «AMBUESTA&gt; Y &lt;ALMOERU&gt;

J. JUO

N

•

Al contemplar atentamente la zona de ambosta en la
Romania, se observa que aquélla está fuertemente fragmentada y que antes debió tener estrechas conexiones. Es apenas
creíble que entre el gasc. moste y el lion. embota no haya existido antes un puente. Hace tiempo, cuando escribí a Ant. Thomas mis sospechas sobre el origen de ambosta, me vino la
idea de que *bosta hubiese dejado huellas en~el Norte de
Francia, y, a juzgar por los ejemplos de Du Cange, que tuviese un reflejo en el fr. boisseau. Voy a intentar localizar los
ejemplos de Du Cange 1; pero únicamente los que se hallan
fuera de_la zona actual de ambos ta 2 •
FRANCIA DEL NORTE. - Picardía y FJandes: bussellzmi frumenti (Ardres, Pas-de-Calais), bustellos frumenti (Andri, Pasde-Calais), bustellum (Jumieges, Seine-Infér.), buscellztm molendinorum (Corbie), boistellatas terrae (Arras), boistellus (Amiens,
Beallvais), bostellus (Béthune), boitiaus (Breteuil, Oise).-Centro y Oeste: boisellos hordii (Saint-Wandrille, Seine-Ínfér.);
exceptis aliquibus minutis quae vocantur la boiste (Cotentin),
boissellum annonae (Saint-Vincent, Le Mans), boissel frumenti
(Vieuville, Ille-et-Vilaine), boissellu (Le Mans), boissel (Ste-T ri_nité, Calvados), boissotus (Saint-Fleury, Loiret). A juzgar por
los documentos antiguos, la voz pertenece al picardo, al francés central y occidental; el francés oriental carece de ejemplos antiguos de la palabra, en el sentido de 'medida de capacidad'. Boisseau, o bossellus, no sólo significa la 'medida',
s4to también el recipiente por medio del cual se fija la medida en vez de con la mano. Esta trasmisión del significado
es completamente natural, puesto que la mano es, por su

He prescindido de los ejemplos no localizables.
De los dos ejemplos de ambosta que trae Du Cange, uno es de
Turín y otro de Lyón; caen, por tanto, en medio del actual dominio
de ambotta.

J,tj

tamaño diferente, una medida muy sujeta a vacilaciones; compárese semejante evolución del sentido en el al. dial. gauftl
~almuerza'; luego gaufel viene a ser cualquier vaso semejante
a la mano hueca que sirve para coger trigo y harina. (Véase
Grimm, Deutsclt. Wiirterbu.ch, s. gaufe).
El estudio de la distribución de las formas del francés antiguo del Diccionario de Godefroy confirma completamente la
representación geográfica que nos formamos por medio del
Jatin medieval. Dicha palabra está limitada a Picardía, Normandía, Centro y Oeste. Los dos ejemplos que trae Levy en
su Provenzal. Supplementwürterbu.ch, s. v. boissel, atestiguan
también la palabra en el Languedoc durante la Edad Media,
lo que coincide completamente con el prov. mod. bouisseu,
bouz'ssel (lang.), bouisset {bearn.), bouchet (gasc.) •boísseau,
mesure de capacité usítée en Languedoc et Gascogne, équivalente a 3 litres I 2 5; boisselée de terre, ancienne mesure de
superficie (&gt; are, 25 )' 1 .
•
Según los ejemplos dialectales que tengo a la vista, esta
palabra se ha extendido más que en la Edad Medía merced al
reconocimiento oficial del boisseau como unidad de medida
para pagar los diezmos. En el Centro de Francia, la región
más oriental donde aparece boisseau, según mis noticias, es el
Morvan: boisse, «vase qui sert a mesurer le lait et qui contient
un demi-litre environ»; boisselée, bouclulée, «mesure agraire
dans le Morvan (12,5 ares) »; además, en el departamento del
Aube: bwesyo 'boisseau' (Rev. de Phi!. Frany,, XXN, 24);
Bresse: beucltté 'boisseau'; Vosges: bwesó 'boisseau' (Bloch).
Diez y cuantos 'han venido después han relacionado el
fr. boisseau con buxida 'bo1te', basándose siempre en el bu·stellus de Du Cange, que parece provenir de b"u.xida &gt; boiste.
No se han fijado aquéllos, sin embargo, que en todo el Sur
no se encuentra nunca bouissa 'boHe' en la zona del provenzal ant. boissel, prov. mod. bouisseu 'boisseau'; ni tampoco
han observado que en todo el Norte de Francia, no obstante

1

2

1

También en inglés ha entrado boisstl &gt; bushel, (Véase

s. buslzel.) •

J.

Skeat,

�J.

JUD

existir boisseau, nunca aparece boisse 'boite,'; en fin, se ha prescindido de que la forma boistel está limitada exclusivamente
a Picardía. Esto no puede ser obra del acaso. El pie. ant. boistel, derivado de un antigu9 boissel, debe haberse igualado secundariamente con boiste. sí, pues, partiendo del fr. ant. boiste
'bo1te', me parece imposible derivar boissel y sus formas de

boiste.
Es sabido que las terminaciones en -imn eran muy usadas
en celta. Cfr. *bettium&gt;bes 'bouleau'; cassanium&gt; prov. (nombre de lugar) cassault 'ch~naie'; vernz'tmi &gt; prov. vergne
'aune'; gortia &gt; surfr. gorce 'haie'; ambactium &gt; prov. ambaissada; attegia &gt; AJ/ties (nombre de lugar), engad. tegia;
trogiu &gt; galliz. troclta, engad. truoch 'sendero en los Alpes';
vidubiu &gt; frz. vouge; szedia &gt; frz. suie; parium &gt; aprov. pairo!
'chaudiere', etc. 1 .
Según ~sto, un *hostia había dado regularmente en el Sur
*boissa, y en el Norte boisse. El simple boisse, según Godefroy,
está asegurado aun en el siglo xv en el Centro (departamento
del Loiret), si no se trata de una regresión del derivado 2 •
qe cualquier forma, *bostia ha entrado en el derivado

boissel.
¿Pero cuál sería la primitiva significación de boisselr El
Dictionnaire général define boisseaze: « mesure ancienne de capacité pour les grains, les matieres seches qui contenait enviran 13 füres: de nos jours, selon les régions, le décalitre ou
le double décalitre». Es visiblemente más de lo que cabe en
la cavidad de ambas manos. Pero no olvidemos que las medidas de capacidad han estado sometidas siempre a fuertes vacilaciones. El modi'u,s romano tenía unos 8,754 litros; el muids
francés (de París), más de 250 litros; el Mutt en antiguo bávaro (hacia el año 1000), unos 7, 5 litros 3 • Los dos puñados
V.éanse Taor.us, Essais, pág. 74; No1JfJ. &amp;sais, pág. 52; PEDERs&amp;N,
Gramm., II, I 6,
2 Véase Du Cange, s. boista, y Morvan: boisse, «vase qui serta mesurer le lait et qui contient un dcmi-litre environ&gt; (Cbambure).
3
Véase HooPS, .Beaiie:&amp;i&amp;on der germanischen Alterlt111tSlumde, s. v.
1

met::e.

ACERCA DE c.ll(BUBSTA• Y cAI.IIIUERZA•

349

juntos de un adulto pueden abarcar 1 / 4.-1/s de litro de grano,
y este significado pudo ser el originario de boisseau. Actualmente, segíin M11-tral, bouisseatt significa en el Sur (que es
más conservador) «boisseau, mesure de capacité usitée en
Languedoc et Gascogne, équivalente a 3,125 litres; boisselée
de terre, ancienne mesure de superficie (&gt; are, 25)». Equivalente al bouisseau es en el Sur el pougnadiero, pougnado ('ce
qu'on peut contenir dans la poignée'): «petite mesure de
grains, contenant envers 32 décilitres; petite mesure agraire
qui contenait un are ou enviran» 1 • También lajointée (&lt;j unetata •quantum junctis manibus continetur') ha sido una medida de capacidad con significación vacilante 2 •
Según vimos antes, también está atestiguado gemella
para medida de cereales en la Edad Media. Creo hé!ber suministrado asimismo una prueba semántica de que el fr. boisseau
procede de *hostia.
Así como por medio de bouisseau, fr. ant. boissel, se ha
ampliado el dominio de bosta hasta Gascuña, Languedoc y
Oeste y Noroeste de Francia, es probable que también podamos hallar bosta en el Centro y en el Este del Sur C:e Francia.
En efecto, lo mismo que en dialectos franceses se designa la
gavilla con derivados de manipulus (manoil&lt;manuculu) o
con poignée 3, es de esperar que en esos mismos dialectos haya
*hostia, bosta 'javelle', en consonancia con el gall. mostela
'gavilla de sarmientos'. En mi opinión, proceden de *bostiata
el boessie atestiguado en Forez, «fagot de tiges de chanvre,
botte de foin» (Gras); el lion. boissi, «paquet de tiges de chanvre», anc. dauph. boisses, pl., «paquets de chanvre en tiges•
(Devaux).

1 En el departamento del Aisne, por el contrario, elpoignet es una
me~ida superficial de 6 áreas (= le boisseau). (Véase GusER, Zeit. f.
franz. Spr. u. Lit., XXVJ, 148-149.)
2
Gus&amp;R, lug. cit.
3 En Anjoujoignée de cbambe, de Jin, •paquet, botte de brins de
cbanvre ou de lins liés ensemble et ayant au moins 20 a. 25 centimetres&gt;.

�350

J.

JUD

. En, fin, pertenece a bosta el prov. mod. bousteu •fagot de
Javelle (¿en el valle del Ródano?, según Mistral) 1.
De esta suerte, la palabra bosta abarca con sus derivados
ca~i todo lo que poblaron los celtas en otro tiempo, o estuvo
ba10 su directo influjo. Me parece que la historia de esta palabra tiene bastante importancia para demostrar que las hablas
románicas conservan muchos más restos del celta de los que
generalmente se admiten ••

CONTRIBUCIONES A LA
ETIMOLOGÍA CASTELLANA

J. Juo.
Zurich.
EL SUFIJO -RRIO, A, -RRO 1 A
1 Seria posible que el prov. mod. boufanello 'petit fagot de sarments de vigne pour í:tre Íiés en faisceaux' viniese de bofa &lt; bo6a
&lt; bosta (cfr. engad. boffa); pero aún no conozco para el Sur de Francia casos de 6 &gt; ff.
El fr •. botte d~ paille carece de un correspondiente fr. ant. * boste, y
es de origen baJO alemán. A lo sumo podría pensarse en un cruce del
gal. * bosta (comp. bostillator en Du Cange) con el bajo al. bote.
E~ ZRPh, XL, 1920, 2.º cuaderno, estudia E. Gamillscheg el franc~s d1aJ._ bétuse, y lo relaciona con el pciitev. béituse 'mesure de capacité équ1valt:nte a 8 boisseaux de bois' (cuya forma en un documento
d~ 1409 es_ betuysia?), y con bostusia &lt; * bo·sta. Tendría, pues, el
mismo sufiJo que el poitev. gobttis 'terre pelée ou l'on se dispose a
mettre le feu», palabra relacionada, según creo, con el port. leon. boura,
botza boutios (?), según CASTRO, RFE, V, 31.

&lt;

Vamos a presentar aquí, como contribución al estudio
de las etimol,ogías castellanas, un número de voces que hemos recogido y en que se encuentra el sufijo -rro, a, -rrio, a,
con sus varias formas -orrio, a, -orro, a, -urrio, a, -urro, a,
-arrio, a, -arro, a, y otras en que aparece combinado con
otros sufijos.
Dejamos de lado para el estudioso, y como cuestión abierta, la d~ averiguar si procede de un sufijo ibérico, análogo a
uno que se encuentra en vascuence, si no es más bien desarrollo dialectal, algo anómalo, de los sufijos latinos -ariu y
-oriu, o si se ha extendido analógicamente y al modo de los
sufijos átonos, a partir de formas en que no era tal sufijo, por
lo menos vivo y dentro del período histórico.
2. La voz griega xttropto'II, que pasó al lat. ciborium, y
que designaba primero una haba de Egipto y luego una taza
o copa grande de su forma:, ha venido a ser el castellano cimborrio 'cúpula', y aquí se ve la terminación -orrio derivada directamente dé una grecolatina. La conversión de r en rr, ¿se
deberá a la yod que le sigue? ¿No pudo acaso haber un proceso:
ario-aryo-arrio-arro, geminándose la r ante yod y dando
luego su geminación ·rr? En italiano se geminan consonantes
ante yod (v. gr.: rabbia) 1, y en el mismo latín vulgar español
I.

,.

1

1

[Es de notar que en italiano no se gemina la r ante yod (METER•

LüsKE, Gram. ita!., 1901, pág. 118). Se comprende que para que una

�352

llllGUEL DE UNAlllUNO

CONTRIBUCIONES A LA ETIMOLOGÍA CASTE.I.LANA

tenemos que hay que suponer raddia y baddiu para explicar
raza Y bazo. Y esa terminación -orrio la hallamos convertida
en -orro en la voz cigorro, de la alta Extremadura, que significa
'picacho o tormo'. Llámasele también cigorral, y suponemos
que los cigarrales de Toledo son los cigorrales mismos de Extremadura, con una modificación analógica debida a cigarra,
Y son lo que en la ribera del Duero de Salamanca se llama
arribes.

-orrón, de coscorrón, derivado de cosque. Como no sea esta
1'.íltima una formación retrógrada de aquél.
4. De las formas en orrio, a, -orro, a y sus derivados pasamos a las en -urrio, a y luego -urro, a.
No nos resolvemos a decidir si haya un sufijo en nmrria
(cfr. morriña), y si ello será de amurria (l'amterria - la'mierria), relacionado con amohinarse o amonarse, en portugués
amuarse. Pero parece ser sufijo en bandurria, cuyo significado primitivo debió de ser 'vientre o tripa', lo mismo que
bandullo o bandujo 'lo que se guarda bajo la banda, faja o
cinto'. Nótese también canturria, en que la rr parece venir de
una r (lat. canturiare 'cantar en voz baja'), caso análogo al
de cimborrio. El sufijo -ierrio, a lo encontramos en baburn·a,
angurria, etc., y combinado con otro eo andurriales, relacionado con andorrear (voz que no trae la edición 13.~ del Diccionario de la Academia y la registra Rufino Jose Cuervo en
sus Apuntaciones criticas sobre el lenguaje bogotano (§ 905).
En el verbo espurriar, ¿hemos de ver trazas de este mismo
sufijo?
En la forma -zerro, a y sus derivados es más usual.
No parece, desde luego, ser sufijo en burro, churro, turrón
zurrón, etc.; pero lo es en baturro (en Bilbao, siendo yo niño,
llamábamos a los aldeanos batos), santurrón, etc., y ·acaso en
cazurro y otras voces.
Antes dijimos que paclzorra y pantorra parecían derivados
de pantrce 'panza'. Tenemos también despanzurrar y despaclznrrar, que presuponen un panzurra y pacluerra, siquiera
implícitos. En portugués hay panturra. Y es natural el paso
de -orra a -urra, y más de -orrio, a a -urrio, a, teniendo en
cuenta la influencia de la yod para cerrar la vocal de la sílaba
precedente. Cierro es, por otra parte, abreviación de Pacorro.
5. Pero las formas más usuales son con a: -arria, -arro, a
y sus derivados.
¿Será sufijo en fanfarria y bambarria? No lo aseguraremos. Más fácil es que lo sea en cascarria, de casco.
Suponemos, desde luego, que la rr de guitarra, ciuarra y
quijarra que va implícito en desquijarrarse, no son tanto ro-

En. esa forma de -orrio, a hallamos el sufijo ~n villorn·o,
bodorrio, etc. No nos atrevemos a suponer que en morrión,
de morro, haya influencia de este sufijo, como ni en gorrión.
3. En la forma -orro, a es mucho más usual.
Desde luego no parece ser sufijo en corro, zorro, chorro,
morro, porro, gorro, etc.; pero lo es en Pacorro, ventorro, chinchorro (de chinche, y luego chinchorrero), pedorro, modorro
(probablemente de mudo), cachorro, etc. En cachorro hemos
de ver un derivado de cacho-calculu-pedacito, pero con
influencia de algún derivado del lat. ca t ií 1u. En Bilbao le
llaman cochorro al coleóptero melolontha vulgaris (fr. hanneton) y es, evidentemente, un diminutivo de cocho, equivaliendo
a 'cochinillo'.
En la forma femenina -orra tenemos la voz saborra
- donde no es sufijo derivativo, castellano al menos-, que
así decíamos, siendo yo niño, en Bilbao, y es el lat. saburra,
en cast. zahorra. En Bilbao se la aplicaba al poso o arenilla
de las aguas sucias. Y ese sufijo -orra lo hallamos en pachorra
y en pantorra (de donde pantorrilla), que son, sin duda, derivados del lat. pantrce 'la panza'. Mas de esta voz veremos
aún otras formas.
Sufijos compuestos con -orro son -orral, de matorral, y
consonante pueda geminarse debe ser condición esencial que su articulación sea prolongable. La r vibrante simple consiste en una oclusión instantánea, sin alargamiento posible. Puede. geminarse una i fricativa; pero de ésta no podría esperarse fácilmente una f. La ,. final
de sílaba suele pronunciarse I' en algunas regiones, káme por káme;
pero éste no es el caso de ciborium, donde la-res inicial de sílaba. - N. de la .R.]

"

353

�354

1

1

35S

JUGUBL DE UNAMUNO

CONTRtBUCIONl!S ,AJ.A, ETlMOLOGÍA CASTELLANA

bustecimiento fónico de la r de xt8apa (lat. cithara) ni de
la d del lat. cica da y de quí_jada, cuanto el sufijo -arra con
pérdida de esas r y d; así: guitararra, cígadarra, qui_jadarra.
La voz pizarra parécenos ser un derivado de pieza, como
chinarro y guijarro lo son de china y de guijo; debiendo rechazarse la etimología de guijarro sacándolo del vascuence
eguifarria 'piedra angular', que recoge Korting. Con las etimologías sacadas del vascuence hay que andarse con mucho tino,
entre otras cosas, porque mis paisanos los vascos son muy
capaces, comc, lo hacía ya Larramendi, de forjar vocablos que
no están en uso para encajar una etimología. Así, eguía o
eguija es, en efecto 'esquina', y arri, con el artículo arria 'piedra'; pero es muy fácil que Larramendi los juntara para sacar
del vascuence un guijarro.
En amarra, ¿hemos de ver un sufijo y derivar la voz del
lat. ham u 'anzuelo'? (En vascuence se le llama aún amu, fr. hamefon.) El port. zangarreio 'mosconeo' supone un zangarro,
pariente de nuestro zángano, con sufijo átono. En guarro,
del cual deriva gorrino (cfr. el fr. goret), ¿habrá sufijo? En el
verbo despilfarrar vemos un *pilfarra que acaso 'tenga que
ver con piltrafa, lo que nos 'recuerda que aquí, en Salamanca, se le llama farraca a la faltriquera o faldriquera, lo que
nos hace creer en una forma intermedia *fa/traca o *faldraca
y en una relación entre tr y rr (cfr. el francés). ¿O será despilfarrar un despiltrafarrar?
En la forma masculina -arro tenemos cacharro, chaparro, etc. Nos permitimos indicar, con todo género de reservas,
si barranco no será una metátesis de * bancarro bajo la influencia del primitivo banco; es decir: *bancarro+banco=barranco,
conservando la final en -aneo como de uaizo, forma contraída
de oga1io, y este mismo ogaño ha hecho aquí uguaíto (ogaño
+ ua1io=uguaño). Y por un proceso metatético análogo, ¿no
podría haber salido carrasco, a, mediante un cascarro, a, de
casco? Aquí, en Salamanca, de la carrasca se saca casca para
curtir. El esparrancarse 'abrirse de piernas', en relación con
el gall. y port. pancada, parece suponer un pancarra, que por
metátesis daría el parranca que va implícito en esparrancar-

se, o más bien éste de espancarrarse. Acaso, si se le busca, se
hallará nuestro sufijo en algunas voces metatizado.
Tenemos el sufijo compuesto -arrón en dulzarrón, cimarrón, zancarrón, socarrón (¿o no más bien de socarrar?), fanfarrón, etc.
Un sufijo también derivado de -arro, a es -arraco, a, que
hallamos en bicharraco, junto a bicliarrafo. ¿Tendrá que ver
algo con esto carraca, barraca, ttrraca, etc.? Hay también
-arrttco, -arraj(J y -arreta (Jugarreta), y acaso -arracho, este
último de -arro, a, y el-achoque hallamos en picacho, ricacko,
kilaclzo, etc. ¿Habrá que ver un sufijo así en borracho, reducción acaso de *bobarracho, derivado de bobo (lat. balbu) y
en relación con mamarracho y moharraclwr Siendo yo niño
se decía en Bilbao mamarro, a y mo11torro, a, en el sentido de
'bobo, insustancial, majadero'.
6. Tenemos la convicción de que estudiando las combinaciones de estos sufijos, los casos de metátesis - debidos
muy a menudo a acciones analógicas -y las reducciones posteriores, y a las veces formaciones retrógradas, se podrá rastrear el origen de muchas voces que hasta hoy han resistido
a un análisis etimológico convincente.

PINGOROTA, PICOROTA

En esta provincia de Salamanca se le llama la pingorota o
la picorota a lo más alto de una torre o de un peñasco.
Hay que ver ahí, sin duda, un sufijo -ota, pero no el aumentativo, de origen francés, que hallamos en cabezota,pelota,
nianota, etc., sino más bien el mismo de Grijota, Montoto, etc.
Sabido es, en efecto, que Grijota equivale a eclesia-alta
y Montoto a monte-altu, y que su terminación procede del
adjetivo altu, a, como Torraba equivale a tor_re-alba.
Aquí, en Salamanca, se dice «¡allí arribota, arribota!», y
en este arribota hemos de ver un ad-ri pa-alta, en la alta
ribera. Y del mismo modo en pingorota vemos la terminación

�CONTRIBUCIONES A U, ETIMOLOGfA CASTELLANA

Jl!IGi;JEL DE UNANUNO

-ota de alta y no del aumentativo que se encuentra en cabezota. La pingorota no es un píngaro - o píngara - grande,
sino alto. Y ¿por qué decimos píngaro? Por el port. píncaro
'cumbre de un monte, punto alto de un árbol'. En píngaro vemos el mismo sufijo átono -aro, a de jícara, pícaro, cáscara, etc. En cuanto a la primera parte, si picorota nos recuerda
pico, pingorota nos trae a la memoria el verbo pingar. En la
pingorota de las torres suele ponerse algún pingajo o banderín o veleta, algo que pinga o cuelga (¿del lat. pendicare?)
u ondea al viento como los pendones de las lanzas de antaño.
Que aunque esa voz pendón no venga de penqer (lat. pendere), sino de penna, fué influída por aquélla. ¿O no se puede
decir más bien que vino de los dos?
¿Por qué, en efecto, se ha de rechazar una doble etimología de un vocablo? ¿No es muy natural que si dos voces latinas de significados que se entrecruzan o cubren dan dos derivados castellanos homófonos, éstos se confundan en una sola
voz? No creemos, pues, que deba siempre rechazarse una doble etimología, y aun prescindiendo, como parece ser el caso
de pendón, de una modificación analógica.
·
Y volviendo a pingorota y picorota, voces completamente
sinónimas, parecen ser el píngaro o pícaro 'picacho' que está
en la parte más alta, -ota, y en la primera forma vemos un
derivado de pingar y en la segunda de pico, y es evidente que
entró aquí la voz picota, o sea 'pico alto'.
Claro está, por otra parte, el paso de pingarota a pingorota, y debemos añadir que aunque de hecho no se hubiese formado el compuesto después de establecida la voz píngaro,
pudo añadirse a ésta el sufijo -ota, no el de origen francés
-ote, sufijo producido en otras voces, como arribota, y extendido a ésta analógicamente.
También se oye decir picuruta por picorota.
Y en cuanto a la voz que tenemos que suponer, pícaro, en
el sentido del port. píncaro, ¿tendrá algo que ver con la otra
y corriente acepción de ese vocablo? Pícaro significaría 'cumbre, picacho, punto alto'.
El Diccionario de la Real Academia, por lo menos en su

357

edición 13.a, registra la voz pingorote, pero no pingorota. Con
aquel sufijo -ote parecería ser de la clase de hermosote, noblo_etc., el aumentativo de origen francés. Aunque es muy
factl que los dos sufijos -ote, del fr. -ot, te, y -oto, a, de altu, a,
se hayan entrecruzado más de una vez. Lo grande y lo que
está en alto se confunden a las veces.
·
~nútil hacer•notar que de pingorota derivan empingorotado

t:,

y pingorotudo.

.
MIGUEL DE UNAMUNO.

Universidad de Salamanca.

•

TOMO

VII.

�CLEllENTE SÁNCHEZ DE VERCL\L

CLEMENTE SÁNCHEZ DE VERCIAL

Don Clemente Sánchez de Verdal dice en sus obras que
en Sigüenza, donde hizo amistad con el canónigo Alfonso de
Barbolla, hubo de comenzar a escribir el Sacramental, obra
terminada a fines de marzo de 1423; que era bachiller en Leyes y canónigo de la catedral legionense, disfrutando en esta
iglesia del arcedianato de Valderas o de Campis, dignidad importantísima, que extendía su jurisdicción a los arciprestazgos
de El Páramo, San Miguel, Castilfalé, Fuentes, Villalobos, Villafrechós, Castroverde y Oteros del Rey.
Además de los anteriores datos biográficos, reproducidos
por D. Marcelino Menéndez Pelayo en los Orígenes de la Novela 1, sabemos por el P. Risco 2 que Verdal ya residía en la
ciudad de León en 1406, figurando como canónigo de la iglesia mayor, y que· en este mismo año el prelado D. Alfonso,
al saber que el Hospital de San Lázaro no se gobernaba como
debía, le encomendó la misión de redactar las ordenanzas necesarias para el buen régimen de esta -casa.
Los libros. de actas de la catedral de 1406, 1422 y 1423,
que han desaparecido de su archivo, registrarían, sin duda,
los hechos realizados durante estos años en aquella iglesia por
nuestro escritor, quien aparece en casi todos los cabildos que
se celebran en 1420, 1421, 1422 y 1425, unas veces como
simple testigo s y otras con los rasgos más esenciales de su

1

Tomo I,

Archivo de la catedral de León, Actas capitulares, 1419-1421,
núms. 9797, 9798; 1423, núm. 9799; 1424, núm. 9800, y 1425, núm. 9801.
3

carácter, recibiendo honores y mercedes de la eclesiástica corporación o interviniendo en sus más trascendentales asuntos.
En la sesión de 23 de noviembre de 1420 los capitulares
acuerdan otorgarle «todo su poder complido y mandado especial» para que, en unión de D. Alfonso Sánchez, intente dar
fin a las contiendas que hacía tiempo sostenían el Municipio
Y la Catedral con motivo del entredicho puesto sobre la pensión de Suer Pérez; entredicho que, por creerle injusto, combatían decididamente los juec~s y regidores de la ciudad, sin
lograr que fuese alzado por los canónigos y vicarios del señor
obispo 1 •
El día 21 de diciembre del mismo año, D. Diego Sánchez
de Valdés, bachiller en Leyes y abad de San Guillermo, en
nombre de D. Clemente Sánchez de Verdal, arcediano de Valderas en la iglesia de León, solicitaba permiso del Cabildo para
derribar unas casas, y, una vez derruídas, hacer en sus solares,
que se hallaban situados en la calle de los Cardiles, frente por
frente de la morada del arcediano, un corral y un jardín, necesarios para el servicio y embellecimiento de ·su vivienda, la
cual, con las obras que proyectaba su arrendatario, y que había de realizar a SU!\ expensas, era indudable que aumentaría
de valor, produciendo en lo sucesivo a la catedral una renta
más elevada.
El Cabildo accedía de buen grado a la mencionada petición, teniendo en cuenta que no perjudicaba sus intereses el
derribo de aquellas viejas edificaciones, y «por fazer onrra al
dicho arcediano por los muchos beneficios que dél había rrescebido y esperaba rrescebir» 2 •
Sánchez de Vercial asistía a la solemne reunión de 28 de
marzo de 142 l y presentaba un escrito suyo, dirigido al deán,
personas, canónigos y compañeros de la iglesia mayor de
Santa María de Regla. En este curioso documento - que el
notario leyó y copió en el acta correspondiente - , su autor
pedía al Cabildo por merced que, para remedio y salud de su

CIL

2 España Sagrada, XXXVI, 46.

359

1
2

Actas, 1419-1421, núm. 9797 1 fols. 67 11 y 68 r.
Actas, 1419-1421, núm . 9797 , fol. 75-

�ELOY oft.z-JIMIÍNEZ y MOLLEDA

Cl.ElHNTE s.(NCB:EZ DE VERClAL

ánima, durante su vida y después de su muerte, y en servicio
de Dios y honra de la catedral, ésta le hiciera un óbito con
vigilia el día primero de cada año, y al siguiente le rezara en
el altar mayor una misa de réquiem, repartiendo entre los pobres, de los fondos de la mesa capitular, el día de vísperas,
cincuenta maravedís leoneses de moneda vieja, y el de la misa,
ciento de la misma moneda. También rogaba al Cabildo que,
a contar desde el día 23 de noviembre, fiesta de San Clemente, le dedicara, en aquel altar, durante su vida, después de su
fallecimiento y «para siempre jamás», otro aniversario, repartiendo a los pobres otros cien maravedís. Y para que los canónigos leoneses, sin esfuerzo alguno, otorga~en estas mercedes, prometíales terminar en breve plazo las obras que a su
costa, ejecutaban en su morada y construir nuevos edificios,
que cuando el Señor dispusiera de su vida, donaría a la catedral con parte de su hacienda y muchos de sus libros.
No es de extrañar que el Cabildo, halagado y movido por
tan sinceros y generosos ofrecimientos, y considerando que
V ercial «era noble persona, letrado, instruído y honradísimo»,
accediera unánimemente y con prontitud a tódos sus ruegos,
que enaltecían y beneficiaban a la iglesia 1 .
Su influencia cerca de los canónigos leoneses era tan decisiva, que en 7 de abril de 1421 conseguía de ellos que el beneficio de Santa María de Roales, vacante a la sazón por muerte
de Pedro Juan, y cuyas rentas daban para mantener a más de
un clérigo, se dividiera de modo que dos partes de éstas fuesen para el rector en beneficio curado, y la tercera se concediese en adelante en beneficio simple 2 •
El prelado D. Juan de Villalón, gran bienhechor de la catedral, el día 9 de aquel mes y año designaba al arcediano de
Valderas para que, juntamente con el chantre D. Alfonso González, el arcediano de Triacastella D. Ruy Sánchez y varios
canónigos y compañeros, el día 14, «a la campana de nona»,
se avistase con el tesorero D. Rodrigo Alfonso y comenzase

a tomarle cuentas minuciosas de los ornamentos de la iglesia
~ue ten~a en su casa y de las alhajas que guardaba en el sagran~, haciendo una relación de éstas y de aquéllos 1.
Las noticias de Vercial que registran las actas capitulares
del año 1424 son más numerosas que las de los años anteriores.
«Por fazer gracia a nuestro arcediano», en 28 de enero, el
Cabildo daba su asentimiento a la renuncia y al traspaso que
aquél hacía de la renta de Torneros (un molino y varias heredades de pan llevar) en su criado, notario de la catedral, Fernando Alfonso de Castro, y en la cantidad de cincuenta maravedís leoneses de moneda vieja y con toda carga de refección
que, con las condiciones mencionadas y durante la vida del
referido notario, tomó para sí Juan Rodríguez de Castroverde 2 •
Encontramos al autor del Libro de Ezemplos, en I I de febrero, formando parte de una comisión que repartía una talla
entre los canónigos por no haber pagado la mayor parte de
ellos el tributo anual con que se atendía, seg(in antigua costumbre, a la resolución de los más urgentes negocios de la
catedral 8•
El Cabildo, en IO de marzo, a ruegos de Sánchez de Vercial, y por hacer bien a su criado y familiar el clérigo Pedro
Fernández, presentó a éste para el beneficio de Santa María
del Maroe, dándole lo temporal y pidiendo al obispo de León
que le «diese el especial e le fiziese collacio e caooiga instituciO» 4 •
En 22 del mismo mes era fiador del canónigo Gonzalo
Castro, quien renunciaba y traspasaba la renta de Fuentes
que tenía Gonzalo de Villasimplis, escribano de cámara del
rey, en el chantre D. Alfonso González 5 ; el 7 de julio figuraba entre los señores designados por el Cabildo de la catedral

Actas,
Actas,
ª Actas,
' .Actas,
6 Actas,
1

2
1 Acla.r, 1421, núm. 9798, fol. 15.
1 A&amp;ta.r, 1421, núm. 9798, fols. 19 y 20.

361

1421, núm. 9798 1 fol. 20.
1424, núm. 9800 1 fol. 9.
1424, fol. 1 2 'IJ.
1424, fol. 18.
1424, fol. 24.

�CLEMBJITB SÁNCHBl DE VERCIAt.

ELOY DUZ-JUÚ:.1' Z Y M0LUDA

para cobrar los florines del subsidio que el papa fartín V
pidió a la clerecía del reino de Castilla, con el fin de auxiliar
al monarca en el pago de los gastos que hicieron los embajadores enviados al Concilio de Costanza 1, y el 15 del mes indicado últimamente, intervenía para solucionar, en servicio de
Dios y en provecho del Cabildo, las diferencias que surgieron
entre éste y D. Juan de_Bondrevilla, abad de San Marcelo y
colector del Papa, con motivo del cobro de las medias anatas
de la obispalía, de los frutos de los préstamos anejos y de
otros asuntos de la misma índole 2 •
Verdal, en 2 de agosto, desempeñando el provisorato general de la iglesia de León y rigiendo interinamente su sede,
vacante por fallecimiento del obispo D. Juan de Villalón, acaecido el día 7 del mes anterior, accedía a la petición hecha por
Diego Fernández Triguero y Alonso Martínez, procuradores
del Concejo y hombres buenos de la villa de Mayorga, quienes deseaban se alzase la excomunión de los alcaldes de ésta
y el entredicho sobre la jurisdición de los hombres buenos
de Castro y de Vega, dejando sin efecto el mandato que se
hizo a los alcaldes para que obligasen a dichos hombres, vasallos de la iglesia de León, a venir a pleito ante el procurador fiscal de la obispalía, cuando, en realidad, por tener privilegios de las leyes de Castilla, no debían ser demandados sino
delante de sus alcaldes del Valle de V al madrigal. Y los dos
procuradores de Mayorga proponían que se suspendiera el
entredicho hasta que el asunto se viese en la forma siguiente:
que los señores provisores y el Cabildo nombrasen un letrado
y otro el Concejo y hombres buenos de aquella villa, que también habían de representar a los hombres buenos de los demás
lugares del referido Valle; que ambos letrados acudirían a ver
su información, así por testigos como por escrituras y privilegios, a Santa Cristina, llevando sus escribanos; que ante éstos
pasarían la escritura y los testigos, remitiendo, por último, la
información así habida, cerrada y sellada, a la ciudad, donde

un letrado del Concejo, con los provisores y el Cabildo, fallarían en derecho.
El arcediano de Valderas, de acuerdo con el otro provisor
del obispado, dijo que le placía hacerlo así; mandó suspender
el· entredicho hasta San Martín del próximo noviembre; ordenó que continuasen el negocio principal de la mencionada
información después de Santa María de septiembre, hasta
darlo por terminado, no interviniendo los alcaldes, durante
este tiempo, en el pleito de los vasallos de Castro y de Vega;
suspendió hasta el día de San Martín las cartas de excomunión, y advirtió que si los alcaldes y hombres buenos de
Mayorga no daban cumplimiento a estas órdenes, serían reducidos a las mismas sentencias y entredichos «en que agora
están» 1 .
Don Clemente Sánchez de Vercial, en I 7 de enero de J.42 5,
estando ausente el deán, bacía las veces de éste en el Cabildo,
y ordenaba al canónigo Alonso González que en el plazo de
nueve días llevase a cabo la refección necesaria en las casas
destinadas para su vivienda, que vacaron por el canónigo y
deán Álvaro Pérez de Barreguín 2 •
Y en 17 de septiembre del mismo año procuraba por todos
los medios que tenía a su alcance, dar una solución equitativa
al pleito que sostenían el Cabildo y el arcediano D. Monio
González de Villafañe sobre contrato de unas casas de la calle
de la Tripería 8 •
La última acta capitular en que se consigna el nombre del
arcediano de Valderas, cuya biografía está por hacer, lleva
fecha de 8 de diciembre de 1434 4 •
La nota siguiente dice con toda claridad que nuestro escritor falleció, tal vez en León, antes del año 1436, y nos da
a conocer el nombre del canónigo que le sucedió en el arcedianato:
Actas,
Actas,
1
Actas,
• Adas,
1

2
1

J

Actas, 1424 1 fol. 54.
Actas, 1424 1 fol. 56.

1424, nÚlll. 9800, fols. 59
1425, núm. 98o1, fol. 8 r.
1425, fol. 29 o.
1434, fol. 40 o.

y

60.

�ELOY DÚZ•Jll\lÉNEZ Y ll!OLI.EDA

CLEMENTE SÁNCBEZ DE VllRCIAL

«Año 1436. Arcedianalgo de Valderas con sus anexos, q
vacó por el debo don deme Sanches, de q fue pueydo Jua. Rs
de toro, sacristan de ntro señor el Rey, deue de capa seyscietos mrs ils viejos; qdo por su fiador jua ps de treuiño, canoigo ensta eglra» 1 •
Según las noticias precedentes, Vercial residió en la ciudad
de León desde I4o6 hasta el 8 de diciembre de 1434, siendo
muy probable que falleciera en un.o de los días que corrieron
desde el 8 al último del mencionado mes y año, toda vez que
no asiste a los cabildos celebrados en estas fechas ni a los celebrados en el año 1435. Habitó una casa del Cabildo, situada
en la calle de los Cardiles; calle en la que, un siglo más tarde,
vivieron también el poeta Juan del Encina y el orfebre Enrique de Arfe. Fué canónigo, arcediano de Valderas y provisor
general en la iglesia mayor de Santa María de Regla. En León
terminó de escribir el Sacramental y redactó las Ordenanzas
del Hospital de San Lázaro, manuscrito conservado, según mis
noticias, en el de San Antonio. Los prelados, el pueblo y los
canónigos· admiraron las excelentes cualidades del autor del
Libro de Exemplos, distinguiéndole por modo extraordinario.
A su talento y a su amor a la justicia confiaban aquéllos frecuentemente la resolución de sus pleitos y de sus más importantes asuntos. Vercial hubo de corresponder con largueza a
las honras que le dispensó el Cabildo, dejando a éste, como
hemos visto, una parte de su hacienda y algunos de sus libros.
En el testamento del arcediano de Valderas, que hasta la fecha
no hemos. tenido la suerte de hallar, se consignarían, sin duda
alguna, Ios títulos de las obras que donaba a 1a catedral . Dicho
documento serviría para fijar con exactitud las lecturas que
más influyeron en aquél, y para conocer las fuentes en que
directamente se inspiró al escribir sus libros. Las actas capitulares le presentan no sólo como hombre sabio, letrado, instruído y discreto, sino también como hombre noble, honrado
y cristianísimo, reflejando estas encomiásticas palabras una
1

Cuadernos de cuentas y préstamos. Aiios 1,1.36-I450, fol.

mero 9393.

v1t·.

Nú-

fisonomía de espíritu nada semejante a la de los canónigos
leoneses, quienes, precisamente a mediados del siglo xv, sufrían el severo castigo que por sus obs~enidades les imponía
un obispo, privándoles otro, durante un año, de toda su ración
por el hecho de haberse dirigido «atrozes e graves injurias»
en el interior de la iglesia, costumbre harto generalizada, según testifican los libros de actas.
A los canónigos leoneses. más atentos a las cosas de la
materia que a las del espíritu, y poco escrupulosos en el cumplimiento de sus debetes y. obligaciones, y singularmente a los
sacerdotes «que han cura de alma», se dirigía el Sacramental,
proponiéndose el arcediano que los dichos ministros del Señor,
leyendo este libro, llegasen a conocer las Sagradas Escrituras,
«que no sabían ni entendían, e orasen e enseñasen la su fe a
la heredad y resplandecieran en virtudes, porque, por la su
claridad, los que viven en estado de legos sean alumbrados».
La obra se divide en tre~ partes. La primera trata de los
Artículos de la Fe, del Credo, del Padre nuestro, del Avemaría, de las Siete Virtudes y de las Óbras de Miserico~dia. La
segunda trata de los Sacr?mentos en general, y muy especialmente de los del Bautismo·, Confirmación y Comunión.
Destínase la tercera al estudio de los de la Penitencia, Extremaunción, Orden de Clerecía y Matrimonio. Y concluye la
obra con estas redondillas:
Este lybro así ordenado
de dotrina tan perfecta,
todo por su vya recta ·
Dios bendito es acabado.

Quien desea ser colocado
en la gloria eternal

e libre de todo mal,
sea por él enseñado.

La popularidad que este manual litúrgico alcanzó en su
época se demuestra por las numerosas ediciones incunables
que de él se conservan. En el siglo XVJ continuó siendo popular hasta que Ja Inquisición le puso en sus índices; en esta
misma centuria se sucedieron unas edicio,ies a otras (Logroño, 1504; Toledo, 1_527; Braga, 1539), y los doctos, entre ellos
el Ilmo. D. Juan Bernal de Lugo, obispo de Calahorra, y el
infante-cardenal D. Enrique de Portugal, dedicáronle grandes

�366

ELOY DÍAZ·JIMill'iEZ Y MOLLEDA

y merecidas alabanzas. Aquél, en su notable Aviso de Curas
(Alcalá, I 545), dice que «hay en estos tieinpos muchos libros
buenos en romance, por donde es hoy más culpable y peligrosa
la ignorancia; especialmente el Sacramental, que hizo el arcediano de Valderas». Y el mencionado D. Enrique, hallándose de
arzobispo en Braga, antes de subir al trono, le hizo traducir e
imprimir en lengua portuguesa (Braga, I 539), y le señaló por
Catecismo de la Doctrina cristi.,ana a los fieles de su diócesis.
El gran historiador alemán Conrado Haebler, en su Bibliografía ibérica del siglo XVI (vol. I, 285-289) publicó un estudio completísimo de las ediciones incunables del Sacramental.
Además del Sacramental, debemos a la pluma de D. Clemente Sánchez un libro titulado Breve copilación de las cosas
necesarias a los sacerdotes (Sevilla, 1477-147 8) y el Libro de
E:umplos o Suma de Ezemplos por A. B. C., obra de la antigua
escuela didáctico-moral, de narración somera y rápida, de
inestimable valor para la literatura comparada, que dió gran
renombre a nuestro arcediano y ha sido estudiada, si bien muy
incompletamente, por Gayangos 1 , Ama~or de los Ríos 2 , More! Fatio 8 , el conde de Puymaigre ', Fitzmaurice-Kelly 6 y
Menéndez Pelayo 6•
El Libro de Ezemplos, obra conocida imperfectamente por
un manuscrito de la Biblioteca Nacional, al cual faltan las primeras hojas, donde constaría el nombre del autor, se tuvo
como anónima y se atribuyó a la literatura del siglo xrv hasta
que Morel-Fatio dió razón de otro códice íntegro, que empieza
con una dedicatoria de Vercial a Juan Alfonso de Barbolla,
canónigo de Sigüenza.
La colección es de las más ricas; a los. trescientos noventa
y cinco cuentos del manuscrito de Madrid han de añadirse
setenta y dos más que aparecen en el de París. A cada uno
1 Bibl. de Aut. Esp., LI, 444.
2 Historia de la Literatttra espa.ttola, IV, 305 y sigs.
a Romania (1878), VU, 481-526.
• Les vietJX auleurs castillmts, Paris, 1890, I, 107-113.
s Historia de la Literatura espa1)0/a1 Madrid, 1916, págs. 61-62.
s Orígenes de la Novela, I, cu-cm.

CLE:lfEXTE S.\NCHEZ DE \.ERCUL

de ellos precede una sentencia latina, traducida en un dístico
castellano, que encierra la moralidad del apólogo; procedimiento imitado de El conde Lttcanor, y que es muy viejo, encontrándose ya en el Hitopadesa.
El carácter del Libro de Exemplos está muy lejos de ser
recreativo; es doctrinal, como lo manifiesta su autor, que al fin
de la dedicatoria dice lo siguiente: «Exempla enim ponimus,
etiam exemplis utimur in docendo et praedicando ut faciJius
intelligatur quod dicitur.» Se trata, por tanto, de un repertorio
para uso de predicadores, dispuesto por orden de abecedario
para mayor comodidad en su manejo.
Después de leer atentamente el libro del arcediano se puede afirmar que su trabajo personal se extiende no sólo a la
traducción, sino también a la compilación.
More!-Fatio sostiene que las narraciones de Sánchez de
\Tercia! están tomadas y traducidas de los Alplzabeta narrationum, que en gran número se escribieron durante el siglo xrn.
M.enéndez Pelayo afirma, por el contrario, que dichas narraciones pertenecen al fondo común, no conviniendo las contenidas
en estos libros con nuestro texto, si bien algunos ejemplos se
repiten en todos. Íntegra y fielmente traducida se encuentra
La disciplina clericalis de Pedro Alfonso en el Libro de Ezemplos, eo el cual indícanse entre las fuentes de sus narraciones,
que seguramente consultó Verdal por sí mismo, los Diálogos
de San Gregorio, las Vidas y relaciones de los Santos Padres,
los Hechos y dichos memorables de Valerio Máximo, la Ciudad
de Dios de- San Agustín, y la enciclopedia de Proprietatibus
1·ernm de Bartolomé Anglito, habiendo no pocos cuentos tomados del Gesta Romanorum, obra que no se menciona.
Además de estas citas, que son muy numerosas y que señaló D. Marcelino Menéndez Pelayo 1 , y de las que se hacen
al libro de La Ira, del filósofo Séneca, a las Colaciones de los
Padres y al Libro de los feclzos de los ángeles, del venerable
Beda, observadas por Gayangos 2 , se hallan en la obra del ar1

Orígenes de la Novela, I, cm.

2

Bi/JI. de Aut. Esp.,

LI,

444.

�ELOY DfAZ-JIMÉIIEZ Y MOLLEDA

. cediano muchos ejemplos tomados delos libros históricos del
Antiguo Testamento, muy especialmente del Génesis y del
Deuteronomio; otros que proceden de los evangelios de San
Juan, de los escritos de los padres de la iglesia San Basilio y
San Jer6nim9, de los de San Bernardo y de las Etimologias
de San Isidoro de Sevilla. Frecuentemente léense en el Libro
de Ezemplos los nombres de Sócrates, Platón, ,Demóstenes,
Ovidio, Josefo Pli.µio el joven y Orosio; citándose, en fin, alguna que otra vez el libro III De re militaris de Vejencio, la Crónica Martiniana, la Historia Tnpartita, el Libro de Barlaan
o ')osaphat, el de las Animalías, la Historia de los Lombardos
y el Libro de los mirados de la Virgen María.
La colección de Sánchez de V ercial, como dice FitzmauriceKelly 1, «prueba ampliamente lo que sólo permitía prever el
Libro de los Estados de D. Juan Manuel: la entrada en España
de la leyenda de Buda, adaptada al griego por algún monje
cristiano que tenía a la vista una refundición árabe, derivada
del La/ita- Vistara sánscrito. Esta historia gri~ga fui traducida
al latín no más tarde que en el siglo xn; resumióla, hacia I2 50,
Vicente de Beaubais en su Speculum "historia/e, libro muy divulgado durante la Edad Media. Desde e·ntonces la leyenda
llegó a ser popular -en el mundo entero, bajo el título de Roman de Barlaan et Yosaphat, y dejó huellas abundantes en la
literatura castellana».
EtoY DÍAZ-]IMÉNEZ Y MotLEDA,

1

Historia de la Lite1·atttra españo!a, Madrid, 1916, pág. 62.

MISCELÁNEA

«CILLÉRVEDA»
El Sr. Menéndez Pidal ha agrupado en RFE, VII, 4 y sigs.,
las formas y los significados de esta curiosa palabra, no admitida en los Diccionarios; pero no ha podido encontrar su etimología. La dificultad principal consiste en que no se ve claro
si 1a forma más antiguamente documentada (cidiérbeda) es la
or.iginaria, o si hay que partir de cillérveda. En este último
caso convendría bien fonéticamente el lat. cele b ritas; en
cambio habría pificultades morfológicas y semánticas. Mor- ·
fológicas, porque los sustantivos en -tas aparecen sin excepción en español con la forma del caso oblicuo; hasta tempes•
tad, c~yos correspondientes fr. tempéte, ital. tempesta suponen
una forma accesoria en -a. Semánticas, porque la palabra latina celebritas tiene un significado abstracto, 'glori~cación,
celebridad', muy alejado del sentido concreto que tiene el español cillérveda. Y, sin embargo, no es imposible relacionar
ambos conceptos. El lat. dignitas significa en francés antiguo
•golosina, gollería'¡ y el actual daintiers (derivado correcto de
dignitate) significa concretamente un manjar: 'criadillas de
ciervo'. Es decir, que se designó como dignitas lo que constituía el ornato de una comida; lo cual también pudo llamarse
celebritas. Tal denomi~ación pudo producirse primero en
círculos monacales, es decir, entre gentes que hablaban latín;
este_nominativo cell':britas, oído por el pueblo, se _e mplearía
como término de cocina en plural, y consiguientemente se formaría un singular *ciliérveda. Caso análogo al de celebritas
es el mozár. volumtach, que Raimundo Martín traduce por

•

�3¡0

MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

371

'vino', donde se ve nuevamente una cosa agradable de ingerir
designarse por un abstracto que expresa un sentimiento gra-

to. -

w. MEYER-LÜBKE.

«FRAZADA, FREZADA~)

Univenidad de Bonn.

«ESPERIEGO »
En el último párrafo del capítulo 70 del Capitulare de
Villis que emitió Carlomagno para la administración de sus
bienes, se publicaron los siguientes decretos:
De arboribus volurnus quod habeant pomarios diversi generis,
pirarios diversi generis, prunarios diversi generis, sorbarios, mespilarios, castanearios, persicarios diversi geoeris, cotonarios, avellanarios,
amandalarios, rnorarios, lauros, pinos, ficus, nucrios, ceresarios diversi
generis. Malorum nomina: gozrnarioga, ,geroldinga, crevedella, spirauca, dulcia, acriores, omnia servatoria; et subito comessura primitiva.

No aciertan los comentadores y botánicos a explicar la
especie manzanil spirauca.
La proximidad de significaciones aparentemente germánicas, como gozmaringa, g e_,r:o/dinga, indujo a la mayor parte de
ellos a buscar en spirauca una voz germánica perdida. Pero
ahora creo haber encontrado el equivalente de spirauca en
el castellano . Los Diccionarios españoles registran esperiego
'manzano que da renetas'; -iega 'manzana reneta'.
Siento no estar informado sobre su difusión en los dialectos. Esperiego recuerda en su sufijo palabras como labriego, gallego, castafiego, y representa, por tanto, el derivado del sufijo
ibérico -aecu. ¿Será el tema de esperiego idéntico ai de asperiega 'manzana áspera'? Sea como quier"'1, de todas maneras
consta que el cast. esperiego está documentado por spirauca
ya en el siglo vrn; será muy difícil decidir, sin embargo, si
-auca sólo presenta una mala grafía (c:eca) del copista o si el
autor del Capitulare de Vil/is reproduce una forma realmente
oída.-]. Juo.
Unir,ersidad de Zurick.

No vale la pena de discutir las etimologías hasta hoy emitidas de esta voz, pues además de carecer de toda explicación
científica, pecan de inverosímiles.
Covarrubias define así /rayada: «La manta texida de lana
y peluda que se echa sobre la cama, que por tener el pelo
largo y rebuelto se dijo assí. .. Los antiguos se hechauan y rebolcauan en estas mantas, las quales tendían sobre paja, o
yerua seca, y oy día no tienen otra cama la gente de trabajo
y menesterosa.» Cervantes la usa en el Quijote (I, 16, 56):
«... una/rayada, cuyos hilos si se quisieran contar no se perdiera uno solo de la cuenta.» El Glosario de Escudero de la
Peña 1 trae «manta peluda para la cama; díjose también frezada&gt;. Existe ·esta variante todavía en Méjico (Ramqs y Duarte).
Frazadilla es, según el Diccionario de Autoridades, «la frazada
pequeña, rota y despreciable)).
Tan notable es su coincidencia en forma y sentido con las
~oces provenzales jlasada, fle-, 'couverture de laine' (Levy),
que no cabe vacilar en reconocer en las formas españolas provenzalismos puros. El Diccionario de Raynouard 2 sólo registra flessada 'couverture': «l. sac de palha· e pois la flessada, e
al cap I. consellicer. (Trad. de la Regle de S. Benoit, fol. 28.) ))
Du Cange señala las siguientes variantes: fteciata (1291),
fiessiata (circiter u50),flasáata (1268 'coopertorium laneum
Iecti'), flaciata (I 336), flansada (1294), flassiata (1308), flassada (1379), [flossade ( 135 5),flossaie,flosoie,flanchiau:c(I369),
jlassana, ftassata, I 242].
Para la gran variedad de formas francesas consúltese Godefroy: «flassaie, -aye, -oie, -oye, fiar, flais ., flauss., floss.,
flof., flouss., fless., flocee., s. f. 'sorte d'éloffe grossiere, couverture de laine ou coton', )&gt; La diversa grafía de la vocal ini-

2

Véase FERNÁNDEz Ovrn.oo, Libro de Cámara de Juan 11, pág.
Lexique Roman, Ill, 325, núm. 9.

205.

�\

372

MISCELÁNEA

cial obedece a meras desviaciones dialectales. Hay además,
con cambio de sufijo: «.flassade, }lassarde, .fiasar~e, flaisarde,
fiossade 'couverture' », y derivados como jlassadier 'ouvrier
qui fait les flassades ou 'couvertures de lit'; .fia:Ssaire, f. 'sorte
d'étoffe grossiere et de couverture', y con c~bio de género.:
«flassart, jlasart, jlaissart, m. 'couverture de lit et de cheval ,
flassay 'sorte de couverture' ».
En cuanto a su etimología, no podemos decir nada completamente seguro. Du Cange (III, 5203) parece proponer
*filassata: •Occitani Flassada coopertotium lecti vocant, qua~i
Filassata'; pero mejor convendría, ya que son muchos los derivados románicos defilu (cfr. esp. hilaza&lt;filatiu, fr.filasse,
.ficelle, etc.), un compuesto *fil-iss-ata &gt; jlissata, por disimilación eliminatoria de la i- inicial, que arranca verosímilmente del latín ~ulgar, como en palanca-planea; ciribrum
cribru-crebru; quiritare-* critare (véase Meyer-Lübke,
fntrod., § 123), y de allí la forma provenzaljlesada, y con asimilación a la tónica, fllssata &gt; flassata, que hubiera dado
prov. jlasada. ;Más formas de otras lenguas invalidarán o confirmarán esta etimología. Nuestro objeto ahora era, sobre
todo , señalar este nuevo provenzalismo en español. -A. C. Y.

A.

STEIGER.

LA OPINIÓN DE BLANCO WHITE
ACERCA DEL AUTOR DE «LA CELESTINA)&gt;
Cuando publiqué Two Spahish Ballads translated by Southey (Mod. Lang. Notes, XXXIV, 329-336) me ocupé de una
Mrs. Rose Lawrence, por intermedio de la cual habían ido a
parar a manos de Ticknor copias de dichas versiones. En una
nota apuntaba la amistad que unía a esta señora con Blanco
White. Entre el poéta, voluntariamente desterrado, que arrastraba con dolor sus últimos años en Liverpool, y la dama inglesa , admiradora
de la literatura española, había una buena amis'
tad. Por ejemplo, Blanco anota en su diario en l 5 de abril

373

M.ISCELÁNEA

de 1840: «Mrs. Lawrence left at the door her first rose of the
year» (The Lije of :Josepk Blanco White, London, 1845, III,
183). Entre la correspondencia de Blanco conservada en esta
Vz'cla se encuentran unas· cuantas cartas dirigidas a dicha señora durante los años 1836 y 1837 (Lije, II, 223, 224, 237,
255, 305· y 313). Mrs. Lawrence, que había ofrecido en un volumen titulado The Last Autumn at a Favorite Residence una
versión inglesa de Rodrigo de Cota (Lije, II, 307), aparece muy
interesada en cosas hispánicas y sobre ellas versan las epístolas que le dirige el poeta sevillano: Es curioso conocer que
Blanco, utilizando un ejemplar del Conde Lucanor, en la edición de Argote de Molina, que poseía una Mrs. Howard, hizo
un cuidadoso extracto, del que se sirvió para su traducción
del Ezemplo XI ( «De lo que contesció a un deán de Sanctiago con don Yllán, el grand maestro de Toledo»), publicada
en 1824 en Campbell's New Monthly jJ,fagazine, extracto que
regaló después a Mrs. Lawrence (Lije, II, 255 y sigs.).
Pero acaso lo más digno de atención sea la reiteración de
sus opiniones acerca del autor de La Celestina, las cuales había
ya expuesto en r 824 en las Variedades ó Mensagero de Londres,
y de las que Menéndez Pelayo se ocupó (Orígenes, III, xxv1xxvII). La posición adoptada por Blanco es bien sensata. Dice:
«I believe I made it clear that Rojas is the sole and exclusive
author of that extraordinary dramatic poem. It is absurd to
suppose that the numerous threads thrown out in the first Act
could be taken up and woven so skilfully by one who was
not the inventor of the whole plot. People will not think for
themselves, and copy sorne established report without discrimination. They want besides a living knowledge [se refiere sin
duda a los extranjeros Bouterwek, Sismondi, y especialmente
a Hallan, a quien cita unas líneas antes, y que, como se recordará, en su Introduction to tke Literature ofEurope sostuvo que
La Celestina era obra de dos autores] of the countries whose
writers they undertake to examine; else, in regard to Spain,
they would be aware that even clown to the time when I was
a hoy, professional men feared to ruin their characters by having anything to do with works of mere pleasure», y rechaza
Tm,co VII.

25

�MISCELÁNEA

MISCELÁNEA

después la afirmación de Rojas de haber concluído la obra
empezada por otro, recordando que era una ficción muy usual
en los escritores. Después añade: «The weight, however, ot
these considerations, in determining the authorship of such a
work as the Celestina, is not perceived by any one who has
not seen the feeling from which such. disguises arase, still in
action, as has been my case», y se extiende acerca de la fundación de una Academia literaria en su juventud, en la cual
sus amigos tenían buen cuidado de que no apareciese al exterior intención ninguna seria (Lije, II, 307-308). - E. BucETA.

no de espíritu, mientras que el Adam de Espronceda es un
hombre nuevo, que ni siquiera conoce el uso de la palabra» 1 ;
y añade que «la idea madre de El Diablo Mundo es eminentemente española». Cita la obra de Abentofáil El viviente, hijo
del vigilante, del siglo XII (que difícilmente figuraría ent~e las
fuentes posibles de Espronceda), y El Criticón, de Gracián,
cuyo Andrenio, según él; se parece extraordinariamente al
Adam de Espronceda. En esta obra .se lee: «Los varones
sabios se valieron siempre de la reflexión, imaginándose llegar
de nuevo al mundo, reparando en sus prodigios, que cada cosa
lo es» 2 • Pero aparte de esta coincidencia general, el espíritu
y el sentido de El Criticón no pueden ser más diferentes de
los de El Diablo Mundo.
El estudio más hondo sobre las fuentes de Espronceda es
el de P. H . Churchman, Byron and Espronceda, en la Revue
Hispanique, 1909, págs. 5-210. «La lectura más superficial de
Byron y Espronceda - dice en la página 167 - bastaría para
suscitar la sospecha de que El Diablo Mundo es un reflejo del
Don Yuan. Esos dos monumentos al cinismo 3 son extraordinariamente semejantes en la forma y en el asunto, en los detalles y en el espíritu general. El espíritu de enérgica protesta
se manifiesta más claramente en El Diablo Mundo que en Don
Yzean.&gt;
A pesar de las numerosas reminiscencias del poema byroniano, la estructura misma de El Diablo Mundo es bien distinta. Lo esencial en éste es el estado primitivo y de inocencia
del protagonista. Colocado en contacto con un mundo defectuosamente organizado, surgen conflictos en los cuales lleva
la parte do~orosa, ya que la sociedad, torpona y encallecida,
no puede percibir la fina sensibilidad latente en aquel hermoso

374

ACERCA DE «EL DIABLO MUNDO » DE ESPRONCEDA
En varias ocasiones se han estudiado las probables fuentes
de la más bella producción de Espronceda. La comparación
con el Fausto se ha ocurrido naturalmente a algunos críticos.
Juan V alera escribe: «La idea del hombre que se remoza o
que vive segunda vida se había ya ocurrido a muchos y había
sido asunto de famosos poemas, entre los cuales Fausto es
el más notable. También un hombre dotado de vida inmortal
había sido imaginado ya por el pueblo y dado asunto a leyendas y poemas, entre los cuales ha sido el más celebrado el de
Edgardo Quinet, sobre el Judío errante. Espronceda amasó
y fundió las dos ideas, la del rejuvenecimiento y la de la inmortalidad; pero añadió otra nueva, al menos para nosotros,
que no recordamos haberla visto en poema ni en leyenda
alguna: la del hombre en toda la plenitud de su vida, y tan
inocente sin embargo, y tan candoroso e inexperto, como si
acabase de salir de manos de su Criador, lanzado en medio de
la sociedad actual» 1 . A. Bonilla observa que las diferencias
con el Fausto son esenciales: «En El Diablo Mundo no existe
pacto de ninguna especie. Fausto rejuvenece de cuerpo, pero
1 Historia general de España, por D. Modesto Lafuente, continuada
por D. Juan Valera, tomo XXIl, 1890, pág. 328.

375

1 El pensamiento de Es_pronceda, en la España Moderna, 1908, página 92.
2
Loe. cit., págs. 96-97.
3
A Churchman le preocupa demasiado en este trabajo 1a moralidad o inmoralidad de Espronceda. Tal preocupación-completamente
superada hoy-no hace sino embrollar el análisis y la critica de la obra
de arte.

�MISCRLÁNIIA

ll[ISC&amp;LÁNEA

bárbaro, que sonríe infantilmente ante la baraúnda que su
desnudez provoca en plena calle de Alcalá.
A la fantasía novelesca y exaltada de Espronceda, educada
por el romanticismo, hay que atribuir el detalle de las aventuras de su Adam; pero el pensamiento último del poema
viene, a mi juicio, de las ideas del siglo xvm francés. El espíritu
de rebeldía en Espronceda debe, sin duda, al romanticismo su
amplitud y su energía emotiva; pero las armas para atacar lo
constituído, ésas vienen de la crítica del siglo xvm. Recuérdese cómo oponía ese siglo lo primitivo, lo que se juzgaba
«natural», a lo «adulterado» por la historia y la civilización.
Prescindiendo de corrientes generales de pensamiento, hay
una obra cuyas analogías con El Diablo Mitndo es extraño no
hayan sido notadas hasta ahora: L'lngénu de Voltaire. Lanson 1
resume en estas pocas líneas el asunto: «C'est un Huron que
le caprice du patriarche (de Ferney] jette au travers de notre
société, et qui se heurtant a nos moeurs, cahoté, tiraillé, ahuri,
baptisé, emprisonné, aimé, trompé, nous insinue l'ímpression
qu'il n'y a pas grand chose chez nous qui aille selon la raison.»
Las diferencias con la novelita éle V oltaire son considerables. El Ingenuo llega a Bretaña con buen pertrecho de conocimientos so~re la vida, aunque ignorando la religión y las
conveniencias sociales; su sensibilidad, en cambio, es completamente la de un semisalvaje. Dice lo que piensa, y no tarda
mucho en intentar llevar a cabo sus más arriscados deseos.
El Adam de Espronceda, aunque semeje al Hurón en este
último aspecto sentimental, se separa de aquél en su total
ignorancia, pues ni aun hablar sabe. Y cuando llega a adquirir
la palabra y se pone en contacto con la vida, su personalidad
·se orienta hacia el pesimismo y las aspiraciones ta~ desmesuradas como vagas, propias de la época, en que tantos «enfants
du siecle&gt; padecían el mismo mal. Por este lado, naturalmente,
Espronceda no recuerda en nada a Voltaire; pero sí en algunos aspectos de la crítica social y en el marco general del

L'lngénu tendía principalmente a poner de relieve la brutalidad de las «lettres de cachet». Sin causa suficiente, el protagonista es encerrado en la Bastilla, en el mismo calabozo de
un jansenista. No se ve el modo cómo habrían podido lograr
la libertad, a no intervenir mademoiselle de Saint-Yves, novia
del Ingenuo. Un cortesano influyente pone como precio de
la libertad del cándido Hurón la virtud de la «demoiselle&gt;.
Y a ese precio, en efecto, recobran la libertad el Hurón y,
por añadidura, el jansenista.
Adam va a la cárcel por el delito de pasear desnudo por
la calle. Pasa un año y nadie se acuerda de él:
La causa en tanto en un rincón dorm!a
sin cuidarse de Adam él escribano
'
'
y un año largo de prisión corda,
y nadie de él se acuerda; y un verano
y otro pasara, y ciento, y pasarla
un siglo entero, y mil, y todo en vano;
situ3:ción en las cárceles no extraña,
gracias al modo de enjuiciar de Espa.ña.
Cuando la hermosa que al mancebo adora,
quién sabe cómo, acaso malamente,
logró de la pereza vencedora
del juez que diese a Adam por inocente 1.

Compárese asimismo la forma completamente «ingenua&gt;
en que el Hurón y Adam conciben la relación con la mujer
que aman. El Ingenuo entra en la habitación de mademoiselle •
de Saint-Yves, y cree cumplir todas las formalidades diciendo:
«Je vous épouse.» Adam, al contemplar a la bellísima Salada
tras de la reja, intenta romper todos los obstáculos. Y al salir
de la prisión,
como tigre que acechando hambriento
tal vez descubre presa en la llanura,
y en arco el cuerpo arrójase violento,
salta, y entre sus garras la asegura;
no con ansia menor al dulce acento ...
el mozo corre adonde ve su bella.

poema.
1

Hi.st. litt.fr.,

1912,

pág. 760.

377

1

Edic. Gaspar y Roig, 1865, pág. 40.

�MISCELÁNEA

379

ll(ISCELÁllBA

(Ob. cit., cap. XVI, lib. II, pág. 281 del tomo I de dicha edición), lo que canta el Coro segundo en la primera de las Soledatks de G~ngora (Bibl. de Aut. bp., XXXII, 468):

En resumen, creo que las ideas del siglo xvrrr, críticas y
demoledoras de la sociedad, llenas, por otra parte, de humanitarismo y de afición al llamado estado de naturaleza, han ejt:rcido sobre el pensamiento de Espronceda una influencia no
menor que la del romanticismo sobre su sensibilidad y su estro
poético. L 'Ingénu presenta una concreción de estas ideas, que
hace pensar en el esquema de la acción de El Diablo Mutzdo.
Pero no se trata en este caso de buscar ni imitaciones ni plagios, sino de contribuir con un dato más a la labor compleja
y delicada de reconstituir el mundo de representaciones en
un gran artista, antes de que se disponga a realizar su obra
personal. - A. C.

Ven, Himeneo, donde entre arreboles
de honesto rosicler previene el día
aurora de sus ojos soberanos;
\"irgen tan bella, que hacer podía
tórrida la Noruega con dos soles
y blanca la Etiopía con dos manos.

Del tercer concepto hay una muestra curiosa en la Academia burlesca qu.e se lzizo en Buen Retiro a la Magestad de Philipo Quarto el Grande. A,io de IÓJ7, y que Morel-Fatio publicó
en L'Espag11e
XV/e et au XVIIe siecle, Heilbronn, 1878.
En las «otabas de arte mayor» que Luis de Belmonte Bermúdez escribe «pintando la hermosura y garbo de Carbone!», se
lee, pág. 640:

a,,

MÁS SOBRE «NORUEGA, SÍ1IBOLO
DE LA OSCURIDAD •
En el artículo así titulado que vió la luz en esta Revista
(VI, 184-186), Américo Castro estudia el proceso de evolución del concepto de oruega en la literatura española, la cual,
estimada como tierra de excelentes halcones en la Edad Media,
pasa a denotar lugar de fríos glaciales, y termina siendo considerada como sinónimo de oscuro y nocturno.
Del primer caso tenemos ejemplo en Pedro Tafur cuando,
hablando de Esclavonia en sus Andan~as e viajes por diversas
partes del mundo avidos, dice: «Aquí se crían los mejores ac;ores, después de Nuruega, que ay en el mundo• (Colección de
libros espmioles raros o curiosos, Madrid, 187 4, VIII, 42), y a
los halcones noruegos alude Cervantes en su Persiles y 'Sigismunda en el capítulo VI del libro III (Obras completas de Miguel de Cervantes Saavedra, edic. Schevill y Bonilla, II, 6o).
No he podido consultar el Libro de las aves que c~an, de San
Fagund.
De la segunda idea
1

1

puede verse, además de Cervantes

Cuando en la escena segunda del primer acto de The Tragedie

o/

Tu nombre te pinte por essas paredes,
no fama plebeya te aclame futura,
la noche perpetua de imagen oscura
envidie tu vulto, pues tanto la excedes.
Escrh·e a Noruega que te aga merc;edes,
pues en España tu sombra procura
dalle más onrras y aumentos mayores
que la tiniebla de sus moradores.

Feijoo, en el «Discurso quarto» del Teatro critico universal,
que se titula «Profecías supuestas», dice: «Hemos vagueado
hasta ahora por la Noruega de la infidelidad, donde siendo la
verdad peregrina, sólo por accidente rarísimo podríamos hal.fac/J_eth el rey pregunta: c\Vhence cam'st tbou, worthy Thane?•, Ross

le responde:
• From Fiffe, great King
where tbe Norweyan Banners flowt tbe Skie,
and fanne our people cold•,
que ha sido explicado como cmetaphorically used for clt#l tkem witk
appre/zension, . (Cfr. A Neu, Varionlm Edition of Skakespeare, edited by
Horace Howard Fumess. Fourth édition. Philadelphia, [s. a.), págiTia 26, nota.)

�MJSCEWl!A

MISCELÁNEA

llar una u otra predicción verdadera. Y a salimos al país de la
luz, a Ja región del catolicismo, donde, si bien hay muchas
sombras, son de aquellas que en la -presencia del sol produce
la opacidad de los cuerpos» (§ 28 1 pág. Io6 de la edición de
Madrid, 1773).
Esta expresión fué calificada de descuido en el Anfiteatro
crítico, y a la defensa de Feijoo salió Fr. Martín Sarmiento
con su Demostración crítico-apologética, y largo y tendido habla
el erudito benedictino (nííms. I05-I33 del tomo II, págs. 6987 de la edición de 1779) de Noruega. Observa que es «modo
com(ín de hablar», y que la expresión «es tan linda, que casi
todas las naciones la han usado en el figurado estilo. Generalmente hablando, se llamaba 'país de las tinieblas' toda la región que está hacia el Norte» (níím. III). Y añade: «Observó
el Ilustrísimo Huet (Hueciana, pág. 227, y en La demostración
evangélica, propos. 4, pág. 124) que los poetas griegos Home
ro, Sophocles y Alcman usan de la misma expresión hablando
de los países septentri~nales ... Así los griegos, como los hebreos y los turcos, llamaban al viento septentrional negro y
tenebroso» 1 (níím. I 12). Después de 'targa disquisición, termina:
«Quede, pues, asegurado que el país de la Noruega, por los
grandes fríos que padece, es admirable símil para ponderar
la frialdad de una pieza; y por las noches larguísimas, oscurísimas y tenebrosas que tienen en invierno, para ponderar
la oscuridad y tinieblas, y, por consiguiente, las tinieblas del
gentilisimo [por gentilismo], como se explicó el P.M. No se
debe entender esto sino quando, como dixo Koldingen, Sale
viduata, &amp;; tenebris quasi involuta stupet. Con esto se compone
también la paradoxa que el P.M. puso en el tercer tomo. Ésta
es: que los países circumpolares gozan al cabo del año de más
presencia del sol que los que habitamos hacia los trópicos.
El Ilustrísimo H¡¡ecio citado, expresamente hace mención de

esta paradoxa, llamándola 'verdad constante'. Ésta es: que el
país boreal se llame 'país de fas tinieblas', y con todo eso tenga
más luz que los que están colocados hacia los trópicos» (número 133).
A las largas noches se hace referencia en Persiles: «Respondióme que en aquellas partes remotas se repartía el año
en quatro tiempos: tres meses auía de noche escura, sin que
el sol pareciesse en la tierra en manera alguna; y tres meses
auía de crepúsculo del día, sin que bien fuesse noche ni bien
fuesse día; otros meses auía de día claro continuado, sin que
el sol se escondiesse; y otros tres meses de crep6sculo de la
noche » (edic. cit., I, 6o). - E. BucETA.

1 El mismo simbolismo aparece en algunas tribus indias, aunque
la relación entre los puntos cardinales y los colores parece diferir sobremanera. (Cfr. FREDERICK WEBB HooGE, Hand/Jook of hmrican lndians
Nortlt. o/ Mexico, Washington, 1907 1 pág. 325.)

«FRISA»
Es usual hoy todavía en alguna región del habla leonesa,
significando «especie de manta larga y fuerte, de lana, con
que las maragatas se tocan la cabeza y el cuerpo hasta más
abajo de la cintura; tela de lana burda; en sentido de tela o
vestidura la empleó Berceo: •Todas venían vestidas de una
blanca frisa'» (Vida de Sancta Oria, 318) 1 .
j_\feyer-Lübke, J?EWb ., 3518 1 la deriva del anglosajón frise
'rizado' (el pelo); pero no cabe duda de que es mero empréstito al francés (o provenzal). El provenzal ofrece fiisa 'peluche de laine' 2; el francés antiguo (segíín Godefroy): frise,
frize,frisse 1drap de Frise, grosse étoffe de laine', y el moderno: toile de frise, frise 'belle toile de Hollande' (Hatzfeld
et Darmesteter, Dict. général).
Se trata, pues, sencillamente de una de aquellas telas que
se traían de Fr.q,ncia o de Flandes, y que habían tomado el
nombre del lugar de donde procedían, como Holanda, Ruan,
Cambray, Ange~. -A. STEIGER.
1

Cfr.

2

LEVY,

Et dialecto vttlgar leonés.
Petit dict. p,·oven;a!-franfais.

GARROTE,

�MISCELÁNEA

MÁS SOBRE «*BÓvfNfCA&gt;
A los derivados de * bóvinrca registrados en este tomo
de la Revista, pág. 35, por mi maestro el Sr. Menéndez Pidal,
quisiera permitirme añadir: el leon. mullica (Garrote)¡ el asturiano moñica, ir, andar a moñicas 'dedicarse a recoger por
caminos y montes las que allí deja el ganado y llevarlas al
estercolero' 1; el alav. moñiga (Baráibar, forma usada también
en Cuba); el mure. 2 moriiga 'excremento del buey'. Bofüga,
muñigada 'excremento apelotonado' (Costa); moñigo 'cada una
de las partes de que se compone el excremento del ganado
caballar, mular, etc.; cagajón'. También pertenece aquí: esmoiiigarse 'cometer una imprudencia, barbarizar' 3• La inicial no
ofrece dificultad, teniendo presente el proceso de asimilación
por nasalización de la labial inicial en voces como mi1nbre-

bimbre, menne.Jo-vermejo, men.Jui-benjuí, mielgo-bielgo·.
Sentido metafórico semejante a es-rnoiiigarse tienen otros
verbos usados en La Litera (Coll): embuñegar 'reburujar, hacer
una cosa con precipitación y desorden' (&gt; embzdiego 'reburujón, rebujo; cualquier cosa hecha con desaliño'); abuñegar
'estrujar'. - A.

STEIGER.

DATOS ANTIGUOS SOBRE PRONUNCIACIÓ •
ASTURIANA

MISCELÁ."'&amp;A

el cielo de la boca, signiiica una articulación particular de los ingleses
y de algunas partes de Asturias, y entonces la llaman t bleda, (página t 28). No recuerdo haber hallado en ningún otro teicto este nombre
de t bleda. González Valdés no da ejemplos de palabras en que se
pronunciase dicho sonido. Compréndese, sin embargo, que debfa referirse al sonido que hoy se oye en algunos lugares de Asturias en formas como sebár (llevar), §ábe (llave), etc., en las cuales las representa
una articulación apical, postalveolar o prepalatal sorda, más o menos
africada. Menéndez Pidal dice de esta articuJacíón que es cuna palatal parecida a la ch, que varia entre la t palatal pura y las africadas
1~ y \ch, (Dialecto leonés, § 9) 1• Al relacionar este sonido con el de la
t inglesa, González Valdés debió tener presente una variante más bien
oclusiva que africada, pues, de otro modo, es de pensar que lo hubiera
relacionado principalmente con la ch castellana. (Comp. cltaga, cltamar,
cltegar, etc., en Rato y Hevia, Vocabularw de las palabras y frases bables,
Madrid, 1891.)
El sonido de la/ y de la x era, como en asturiano moderno, semejante al de la el&amp; francesa. González Valdés lo describe de este modo:
,En el dialecto asturiano, en el qual se encuentra mucho del castellano antiguo, la letra _j no significa la articulación morisca referida
[laj fricativa velar sorda del castellano], sino una respiración que se
despide suavemente estrechando un poquito las fauces con la lengua
casi entre los d.ientes, entreabiertos éstos y los labios, la misma que
los franceses significan con ch• (OJ"tojeia, pág. 153). e Los asturianos,
nunca dominados por los moros, en lugar del sonido morisco gutural
que los demás españoles significan con la letra x, representan en su
d.ialecto con la mismaJetra aquel sonido dulce y agradable que resulta
soplando moderadamente con la punta de la lengua detrás de los d.ientes con los labios 'entreabiertos, sin tocar con ella en ninguna parte.
Este sonido es semejante al que pe1·cibimos de los comestibles que
están friyéndose a fuego lento y al del movimiento de las hojas de los
árboles causado por algún viento suave• (Ortopeia, pág. 157). Benito
Ruiz, 15S7, había hablado también del ruido que hace la sartén cuando
se frie alguna cosa, para explicar el sonido de la e/, castellana. (Véase
arriba, pág. 167.)-T. AVAB.B.O ToMÁ..s.

Don Juan Anton.io González Valdés, en su Ortopeia universal, ~Iadrid, 1785 1 después de describir la t castellana, que se articula • hiriendo con la punta de la lengua cerca de Ios dientes de arriba,, añade:
«Quando se hiere con la extremidad de la lengua más retirada hacia
G. LAVBRDE R u1z, Apuntes lexicogrdjicos sobre una rama d-el d,aleclo ast1wiana, en RerJista de AsfttriflS, t88o.
2 Y.éase A. SBvrLI.A, Vocabulario 111Urciana.
~ A. SIWILLA, ob. cit.
1

«VINO

JUDIEGO»

Es sabido que todo lo relativo a los judíos fué objeto durante la
Edad Media de medidas restrictiv¡¡.s y persecutorias. El vino no se
libró de estas censuras: «Que los cristianos non coman del comer de
1

Conservo los signos fonéticos usados por el Sr. Menéndez Pidal.

�•
l(lSCBÚNB.A

los judíos, sennaladamente que non coman de su carne nin beban
1
de su vino•; así dispone el Concilio de Zamora en , 313 1, En 1412, la
~eina go~ernadora, D.ª Catalina, volvía a disponer cque nin judlo nin
Judía ... nm vendan pan, vino ... nin otra cosa alguna de comer a cristianos nin a cristianas• 2• Estas leyes, sin embargo, no parece que gozaron de gran eficacia, pues hay datos sobre el uso del vino de los
judíos entre los cristianos. Lo curioso es que se hacia clistinción en
documentos públicos entre ambas clases de vinos, lo que prueba que
su poseedor no consideraba su posesión como algo nefando. He aqu(
los textos: cMandolas [las casas] a la dicha mi muger, que quiero que
las .ªYª e herede con todas sus alfajas e preseas de casa; e oro e plata
e dineros e tacas de plata e sal; e con todo el vino tinto e blanco asi
judiego como clvistianiego, e con todas sus bax:illas.• (De un testa~ento otorgado en Medinaceli en 1431. Arch. Cat. de Sigüenza, leg. 75.)
En otro documento de 1 364 1 de Sahagún (véase Vignau, Indice de documentos de Sa/1agún, pág. 496) 1 dícese que se acordó cechar alcauala
al vino que se vendiese en la villa de Sant Fagund, vino e mosto e
vinagre christianiego e judiego, demás de la alcauala que andaua a la
cántara del vino•. - A. C.

1

A!IUDOR DE LOS

2

IMJ., II, 620.

Ríos, Historia de los judíos, II, 564.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

SavtLLA, A.- Vocabulario 111urciano.-Mureia, Sucesores de Nogués,
1919.=Descúbrese a simple vista que se trata de un libro hecho sin
preocupación técnica. Sin embargo, como en todos los trabajos de esta
clase, su solo intento merece el más vivo elogio, y seria de desear que,
en cada una de las regiones o provincias españolas, un esfuerzo semejante nos proporcionase pronto un avance de catalogación de nuestro
léxico. Aun dentro de este mismo tipo de trabajo ingenuo, esp!ritus
curiosos podían reunir rápidamente el caudal amenazado de las palabras omitidas en el Diccionario oficial. No es preciso para esto más
que acertar a guardar la fidelidad de la transcripción y la justeza de
la definición. Contra estas condiciones pecan algunos artículos del pre•
sente libro. Para la transcripción de las reducciones de la pronunciación vulgar seria de desear una perfecta uniformidad: es preferible
la transcripción de la palabra completa, bastando una previa indicación general de la pronunciación vulgar; o bien, si é ta es uniforme,
transcribirla con exactitud, a condición de ser constantes y no poner
en pugna formas como gayá 'cayada', gayao 'cayado', con cliun·etada,
jlamarada, endeftado, salado, y buffo 'bufido' con estufido. En las deúniciones, el defecto más común es el de la significación ocasional, excesivamente limitada: huyendo del peligro de una generalización simplista o falsa, debe interpretarse el significado de una palabra en
acepciones diversas, hasta llegar a su extensión aproximada. Cumplidas estas elementales concliciones, cualesquiera que sean los defectos,
no obstan para la utilidad del trabajo. En este libro, como en casi todos
los Diccionarios provinciales, se da cabida a multitud de términos no
provinciales, por seguirse el inseguro criterio de aceptar todas y solas
las voces que no constan en el Diccionario de la Academia. Se admiten voces generales que sólo por olvido no se incluyen en el Diccionario, como abotargado 'hinchado', acunar 'mover la cuna', a/dado
'lelo', aperreado •fasticliado', bando 'grupo de aves', coletazo •sacudida
con la cola', comadrona 'mujer que asiste al parto', cltinchar 'molestar',
chirigotero 'bromista', chismorrear 'murmurar', e.,;playarse 'clistraerse',

�NOTA

Bllll.lOGRÁ1'1CAS

MOTAS BIBLIOGRÁFICAS

espolique 'golpe con el talón', fregotear 'fregar de prisa', galopada 'galope', guarda/Jarro 'aleta de los carruajes para que no salpique el barro',
injiernüio 'aparato de calentar'. 111arranerla 'suciedad material o moral', ,neme:, 'simpleza', mélomenlodo 'entremetido', mira 'abertura para
introducir el cañón de un arma', muleta 'mula joven', orujo 'residuo
de la u'l'a', parrafada •párrafo largo, conversación', peñar.o 'golpe de
piedra', pimentonero 'traficante en pimentón', requetebien •muy bien',
saliuajo' aliva que se escupe'. Malamente se citan como voces omitidas algunos participios, como opilada,pasada, que están impllcitamente
contenidos en los verbos opilarse, pasarse. La libertad de estos Diccionarios ha permitido recoger vulgarismos que no acepta el de la Academia, que son comunes en el castellano, y que por tanto no necesitan ser recogidos en cada vocabulario provincial; tales son: alJriguar
'averiguar', acadUlr 'agachar', alabancioso 'jactancioso', a/ante 111delan-,
te', alantar 'adelantar', Q/11Íe 'adonde', arrematar 'rematar', aiiiáir 'añadir', bicharraco ·bicho', /Ju.jera •agujero', bacald o -ada 'un bacalao',
cofaina •jofaina', chavo 'ochavo', chorrete 'mancha grande', clli&amp;hinabo
'sin valor', desapartar 'apartar', escalabrar 'descalabrar', escrismarse
'romperse la crisma', estilla 'astilla', fante.sioso 'presumido', gamitar
•vomitar',güeno 'bueno',guapura 'guapeza',guisopo ·hisopo', ijada •aguijada', indino 'indigno', ina,1/'IQdo 'disgusto', moro 'sin bautizar', mennttrar
'murmurar', m01iiga •boñiga', naide 'nadie', niervo 'nervio',perra 'pereza',pia::.o 'pedazo', pavor ·vapor', picia 'pifia',probe 'pobre',paralis 'parálisis' repretar 'apretar', za1n/Jo11wa~o 'golpe fuerte'. Tampoco hay
motivo para repetir como provincialismos voces jocosas, germanescas
o jergales que son corrientes en todo el castellano, como bi1n/Ja 'som brero de copa', bombear 'elogiar', combina 'combinación', canguelo 'miedo', curda •borrachera', chalar 'enamorar', diguelar 'ver', düiar •engañar', escamón •recelo o', empollón 'memorioso', giütlarse 'perder el
juicio', lila 'bobo', /o:atis 'de poco juicio', 111ocltales 'perturbado',perdis
'perdido', perrera 'prisión', posi{,i 'lustre, importancia', rapavelas 'ladrón de cera, sacristán'. Igualmente pueden ser 11horradas las palabras
obscenas que no tienen uso puramente regional. En vez de este crite•
rio pasivo y equivoco de anotar las palabras que se van oyendo, que
no constan en el Diccionario académico, debe preferirse, por ser más
rápida y útil, la indagación activa, preguntando y buscando las acepciones desconocidas de las palabras corrientes y las formas nuevas o
variantes de formas de las cosas que podamos presentar o sugerir.
Hay un peligro cierto en la rebusca objetiva.: el de la sugestión de
signjficaciones o formas falsas; el uso adiestra, sin embargo, muy pron•
to para evitarlo, y en todo caso se repara con indagaciones repetidas.
Repasando o buscando en cada provincia los nombr _.le frutos, plantas, animales, objetos y partes de ellos ha de lograrse un caudal de
voces mucho más grande de lo que los primeros ensayos hacen espe-

rar, y desde luego de un valor filológico mayor que el de esas voces
triviales que inútilmente recargan los Diccionarios provinciales. En el
material que el presente Vocabulario ofrece resalta un elemento de
capital importancia, que da carácter al habla murciana: es éste el caudal considerable de aragonesismos y catalanismos. El hecho de haber
sido reconqujstada Murcia por D. Jaime de Aragón y repoblada en
gran parte con catalanes, mallorquines y aragoneses explica la existencia de estos elementos. Par.1 una mejor apreciación de la importancia, modo y difusión de esta invasión língütstica sería preciso entre•
sacar los catalanismos y aragonesismos de los documentos de esta
región, y localizar los ex.istentes dentro y en las provincias limitrofes
de Murcia 1• Es evidente la procedencia catalan11 de algunas voces,
como minchar 'comer', trespol 'capa de yeso que cubre los pisos'. En
algún caso hay duda de si es una amoldación o una forma coincidente,
como en crespillo •pieza de masa muy delgada y cocida', relacionada
con el cat. crespella •tortilla'. Abundan las voces del antiguo y genuino
aragonés como las del caso de pl-,fl·, plantaje 'llantén', planeta 'variedad de almendra',jlamarada 'llamarada'. Es frecuente el diminutivo
cat.-arag. -ete, -eta, flore/a, hocete 'bocino', planeta.
Hay algún curio o cruce, como fresquilla 'fruto muy parecido al melocotón', formado de prisco y fresco. Aragonesismos fonéticos o léxicos son: abercoque 'albaricoque', abanico 'con voz baja', ai/Je/lt!n 'tubo
de desagüe', almendrera/ 'almendral', alzarla 'elevación', bajara 'judía
verde', bolclwca 'bolsa grande', borvi 'niebla', bu/eta •vejiga que e llena
de caTne picada', cacera 'cacería', rejo 'cepa', codo 'vasija para colar la
sopa', comuna •acequia principal', chaparrado 'chaparrón', charrar 'charlar', chiquio 'chico', embolicar 'embrollar', robín y ro/Jinera 'herrumbre',
enrobinarse 'cubrirse de herrumbre', esclafar 'chafar, aplastar', escobillar 'cepillar la ropa', esjilusar 'deshilachar', porche 'soportal', pocear y
pozalear 'sacar agua en pozal', p11nchar 'pinchar', regalicia 'regaliz',
rustir •mascar con ruido', ses •sieso', zapo 'sapo', trenque 'herida en la
cabeza', tresmalle •trasmallo', salado 'barrilla', barfolla 'boja del ma!z'.
rujiar 'rociar', eslapi::.arse 'deslizarse', gril/ó11 'tallo de las semillas',
judta 'avefría',juguesca 'juego bulliciol&gt;o', maulido ·maullido', gafarrón
•ave parecida al pardillo', níspola 'níspero', nispolero 'árbol níspero',
fruta pansida 'pasa', pare/a 'pared', picoleta 'piqueta', perero 'peral',
parre/ 'variedad de uva', f)trpttia 'abubilla', deformación del aragonés
oriental p1tp1,t, de upupa acas~, pero conformado con la onomatopeya
directa. Hay voces que sin correspondencia en el aragonés y catalán
llevan en su trato fonético el sello de los dialectos del Norte, como
d,amelga 'surco p_ara que el sembrado resulte uniforme y con relativa
anchura', que, de.ser cierta la etimología •gemellica propuesta por
1

Véase R. MENtNDEZ ProAt., Do,umn//01 lingüísticos dt Espaiia, 1,482.

�NOTAS BlBLIOGRÁ.l!ICAS

Mcnéndez Pidal, habría que compararla con el aragonés cheso, ckesenco
gy psu, coincidiendo en el trato de g frente al castellano amelga,
*esso&gt; yeso.
Quizá sea también aragonesismo nadta 'carne sebácea que hay junto
a la cola de la res', si es que esta voz se relaciona con na tic a, origen
del cast. ntzzga, que muestra un glosario español del siglo xiv. El grupo
de cultismos deformados está pobremente representado, aunque hay
algunos casos curiosos, como estar al,entestate 1 'a merced de cualquier
accidente', Jal,eriento 'laberinto', semejante al salm. el (l)avariento; manflorita 'hermafrodita', parecido al sor. manflorita; desipela 'erisipela', en
el cast. vulg. disipela¡ indilugencia 'indulgencia', cast. vulg. indulugencia.
No sé hasta qué punto serán generales voces como anaóolena 'mujer
de poco juicio, descarada', malco,fa 'mujer negligente'. Fuera de los
tratos fonéticos aragoneses ya apuntados, no se descubre en el material recogido nada que pueda caracterizar al habla murciana. Sin embargo, hay fenómenos dignos de mención. El tránsito g&gt; o se ve claramente acusado, como en aóora, col,ollo, a~ja, arl,ullo, a11WUStia,
óuclúllo (por guckillo) 'cuchillo', aunque algunos casos pueden no ser
fonéticos, como ariüuc/UJ (por ar,e), taóarrote •tagarote' (por faóarra);
coberniz 'codorniz' ha debido pasar por cogornfr., que es vulgar en casi
toda Castilla. Un ejemplo de ó interior perdida se descubre en nulo
nubilu, comparable a para bola parola y e bula ant. yelo. Aniaga
'salario que cada año se paga al labrador' es un caso de vacilación de
ii, ni. La consonantización de u en el diptongo ue hasta llegar a güe
se observa aún tras consonante, como en cirgüela •ciruela', wgüela
•viruela' 2_. Como en el cast. vulg., d no se mantiene ni en las terminaciones semejantes a las participiales, nio, o al sufijo -etu, peo. La
evolución/&gt; j se descubre enjarapa 'telón' (harapo). Hay frecuentes ejemplos de trasposición de vocales, como rodrejo 'segundo fruto'
por ,·oárojo, cieca a 'acequia', maniantal 3 'manantial', y de consonantes,
como p1·ebete 'planta de semilla parecida a la mostaza' por *pebre/e,
t:lzapina •concha' por pechina; pero en escribajarse, como en el castellano vulg. crebar, se mantiene el orden original. Hay casos curiosos de
fonética sintáctica, por ejemplo, de la pérdida intervocáliéa de d, la
(d)efwurtli; la forma orada 'dorada, especie de pez' podría e.~plicarse
de e te modo como deformación de un tipo común la dorada; pero,
sin pruebas positivas, debemos suponerla derivación normal del la•
tín aura ta; de pérdida de .r inicial por reducción de ss, las (s)alega.r
'piedras donde se extiende la sal para el ganado', y, al contrario, de
Que es bastante general en Andalucía y otras partes. Es de formación de
i11ústato.
t Corrientes en Nue,,o Méjico. Véase EsPINOSA, RDR, 1909, pág. 224.
s También vulgar granadino.

1
IJÓ

MOTU BIBLIOGWIC.t.S

-desarrollo de s inicial por cqui vocada distribución silibica de la .r del
.articulo, las enaguas&gt;las senagua.r.
Como es de suponer, abundan las etimologlas populares, como
.argolltfn 'albellón' (argolla), g,mrero 'herrerillo' (gi«r,.,,-o), jicartl4
•becardón' (fiico), reluulngana •luciérnaga' (nlucir, u.Inga.no), .ran.griiúela 'sanguijuela' (.rangre), verdolor vireone (verd4, dolor), r,ertkga•·
Jire 'vedegambre', leclunterna 'lechetrezna'. Igualmente son frecuentes
las interferencias de sinónimos, como golismar 1 'oler' (goler lnumar),
pimplarse 'llenarse' (apipa'rse + implarse), sanii[Üeíiazo •golpe' (santiiuada + ltilazc), me/gui!!,() (t#ielgo + mdlizo), tusturrlr (tiJstar + turrlr
-O turrar), reckirvero (resistero+ hervir). Parece conservar cierta vitalidad el sufijo morisco -i de adjetivos: Balen# 'uva de hollejo tierno
-de color blanco' ( Valmcia), JaliM 'variedad de uva de hollejo duro'
(JdtiDa). El autor del Vocabulario 11mrcial10 ha renunciado a todo intento etimológico, actitud plausible cuando este problema no puede
afrontarse con todos los recurso técnico . La ayuda que este trabajo
y otros análogos pueden, sin embargo, prestar a la etimología e considerable; como que sólo de la comparación de las múltiples formas
regionales puede partirse con paso seguro para esclarecer en el fondo
-&lt;&gt; en sus detalles las etimologías desconocidas de tantas palabras.V. G. de D.

+

CorA.ULO, E. - ÚitiJMS estudios ceroanlinos. - Madrid, Tip. de la
• Revista de Archivos", 1920, 8. 0 , 66 págs. = Recibimos este folleto a
ú ltima hora. De su parte bibliográfica y de la consagrada al Quijote de
Avellaneda (págs. 6-44) hablaremos en otra ocasión, a propósito del
libro del Sr. Alonso Cortés. Aftora sólo diremos algo de la tercera
parte del folleto, con agrada a los orígenes del Quijote.
Los modelo vivos del tipo quijotesto buscados entre los Quijadas
-de carne y hueso que vivieron en Esquivias o en otro cualquier lugar
no satisfacen al Sr. Cotarelo (pág. 50); mas, sin embargo, cree que para
penetrar en los origenes de la novela no hay que escudriñar la literatura, como hizo Menéndez Pelayo en su memorable discurso de 1905
sobre la Cultura literaria tk Ceroantes, o como hice vo en mi otro
-discurso de 1920 sobre tema más modesto, (l"'aspecto;,, la elaó01·a&amp;ión
&amp;l «Quijote,; otra cosa decide el Sr. C.: e hay que voh•er lo ojos, no a
lo · documentos literarios, sino a los archivos de Esquivias, a los documentos privados» (pág. 61). El Sr. C., como tan ducho erudito que
'Cs en documentos notariales, no aprueba que otros piensen en literatura; pero de todos modos, a muchos no se les alcanza qué va a
ganar el conocimiento intimo del Quijote el día grande en que se des. 1 Compárese el golo.rmar de El Luarillo de Tormes, corregido en muchas
-ediciones go/osinLar.
Tm,o Vil.
26

�390

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

cubra, en un documento de Esquivias, que un Quijada, Quesada o
Quijano, coetáneo de Cervantes, fué verdaderamente un loco de remate. Se conocerá un detalle para la biografía de Cervantes, pero nada
más; pues no necesitamos documentos notariales para saber que el
artista toma de personajes ae carne y hueso el barro con que forma
los tipos a los cuales infunde el soplo de la vida ideal.
Fijándose después sólo el Sr. C. en una de mis afirmaciones, resú. mela así (pág. 51): «el origen y primeras aventuras del Qui:fote fueron
recibidos de un modestísimo y trivial entremés anónimo, titulado de
los Romances», y añade que ésta ces exactamente la opinión expuesta
por D. Adolfo de Castro&gt;. Las palabras acaso tienen para el Sr. C. un
valor muy especial; este adverbio «exactamente» quiere decir que
A. de Castro creía que el entremés no era anónimo, sino del mismo
Cervantes, y que éste no había recibido del entremés la primera
aventura del Quijote, sino que la había dado por vez primera en dicha
composición teatral. Siendo imposible negar la estrecha relación de
parentesco entre el Quijote y el entremés, se había expuesto ya, además de la opinión de A. de Castro, otra opuesta, o sea que el entremés era una imitac~ón del Quijote, opinión sostenida, entre ottos, por
A. Cotarelo. A mi me parece ésta tan inaceptable como aquélla, y creo
que lo único que da completa claridad al problema es suponer que
el entremés no es de Cervantes, pero que le inspiró. Llamar por esto
plagiario a Cervantes, o suponer que sus coetáneos se lo iban a echar
en cara, es desconocer en qué estriba la originalidad del artista y es.
además, desconocer el siglo XVII, creyendo que entonces tuvo que ser
censurado Cervantes por haber tomado los j uicios de Sancho de cuentos populares, o Calderón por haber tomado su Alcalde de Zalamea de
la comedia de Lope de Vega.
Y a un tengo ~ue señalar -por más que bien lo siento - otras dos
inexactitudes principales que me achaca mi amigo el Sr. C. En las páginas 55-56 indica, con dos equivocaciones, mi opinión sobre la fecha,
del entremés: yo ni remotamente me fundo en «el más antiguo de los
romances que en él se citan•, y el párrafo que textualmente copia
de mi discurso aparece falto de sentido, por mutilado y alterado en su
puntuación. En la página 59, los textos de mi discurso están asitnismomalamente aislados contra su sentido y adulterados con un paréntesis.
inexacto: véanse en el original. En fin, en la página 57 se supone que
la ida del protagonista del entremés, Bartol&lt;?, a pelear con los ingleses
sólo se halla en el romancillo «Hermano Perico&gt;, sienq.o así que se
encuentra también en los versos propio!! del entremés. Lamento la
precipitación con que el Sr. C. procede al tratar una cuestión delicada.
Como acabamos de decir, el Sr. C., hijo (Teatro de Cervantes, 1915,..
pág. 123), habia expresado ya la opinión de que el entremés era posterior al Quijote, pues cree que inferir de esas alusiones a la guerra.

con los iugleses que la obra se compuso en 't iempo de esa guerra,
valdría tanto como creer que Walter Scott fué amigo de Luis XI, y
Jorge Ebers súbdito de los faraones. Contra este criterio, que, aparte
de su extrañeza, imposibilitaría todo estudio cronológico de nuestro
teatro, protesté en la página 54 de mi discurso. Mas a defenderlo acude
ahora el Sr. C., padre, volviendo a afirmar que el entremés es parodia
del Quijote (págs. 57 y 58). ¡Extraña parodia que no contiene la menor
alusión al personaje cervantino, famoso ya antes de editarse el Quijote,
y que, en cambio, pone en acción los personajes y las situaciones de
multitud de romances, como «Ensillenme el potro rucio•, cHermano
Perico», «Cabizbajo y pensativo», el marqués de Mantua, etc.! Declaro que más razonable me parece el modo de ver la cuestión de A. de
Castro que el de los Sres. C.
El teatro entremesi! parodió, sí, el comienzo del Qidjote, y lo hizo,
como era natural, del modo que las parodias se hacen. En Los inven•
cibles heclws de D. Quijote (publicados en 1617) salen a relucir los tipos
conocidos de todos: D. Quijote, Sancho y el Ventero.
Por olvido, sin duda, el Sr. C. escribe sin mencionar en su apoyo
la opinión análoga, pero más claramente concebida, de Rodríguez María (Quijote, 1916, 1, 202). Supone éste que el entremés es obra de
un imitador, que acudió al Romancero para hacer lo que Cervantes había hecho acudiendo a los libros de caballerías. Pero entonces
resulta casi milagroso el hecho de que Cervantes, pensando acudir a
los libros de caballerías, hubiese en realidad acudido a los romances
del marqués de Mantua y otros para escribir la primera salida de
D. Quijote, pues habría que tener ésta como una equivocación providencial, destinada a facilitar la tarea de un futuro imitador, que no
había de querer tratar la locura de los libros de caballerías, sino la de
los romances. Y todavía la equivocación de Cervantes resultaría más
inconcebible suponiendo, como suponC; Rodríguez Mario, que el plan
primitivo del Q1¿ijote no abarcaba más que los cinco o seis primeros
capítulos, en que la parodia en acción es más bien de romances que
de libros de ·caballerías. Evidentemente, no hay más remedio que re•
conocer que el entremés es anterior, y pensar en una impresión dominante indeleble y excesiva que del mismo recibió Cervantes.
Por último, el Sr. C. nos comunica (pág. 61) la verdadera solución&gt;
la que él da al problema de la formación del Quijote: Cervantes cen
un principio no quiso hacer más 'lue una novela ejemplar de loco,
como Et lt'cenciado Vidriera», y luego fué añadiendo capítulos. Esta
opinión que nos da el Sr. C., apoyada en una mala interpretación de
palabras del capítulo noveno, en nada se opondría a que esa novela
ejemplar tuviese un episodio inspirado en el entremés. Tal opinión
sólo se refiere a las primitivas proporciones que Cervantes pensó dar
a su obra, las cuales creo fueron mayores. Yo había pensado bastante

391

�NOTAS BlBLlOGRÁtrICAS

392

393

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

en la idea de la novela ejemplar, y al fin la deseché por parecerme
que el primitivo plan de Cervantes no podía terminar ni en el capítulo quinto o sexto ni en el noveno: el primer capitulo, sin recordar
otros pasajes convincentes, anuncia ya una novela mayor. Y digo que
yo había pensado en la idea de la novela ejemplar, no porque a mí se
me hubiese ocurrido antes que al Sr. C., sino porque aunque éste nos
la da inadvertidamente como suya, es, sin embargo, antigua; y lo más
chocante es que nos la enuncia con las mismísimas palabras con que
nos la enunció hace quince años H. Morf: «El Quijote fué originariamente una novela, la novela ejemplar de un loco, como la otra de El
licenciado Vidriera • 1•
Nada de particular tiene que el Sr. C. haya padecido olvido también esta vez; el estudio de Morf, publicado en un periódico alemán,
bien puede creerse no se difundió apenas, sino por envío del autor a
algún afortunado amigo. Con razón echa menos el Sr. C.-olvidando,
sin embargo, también el tomo IU de la Bibliografía de Ríus, donde su
deseo está realizado ya en el año 1904 - una .recopilación de juicios
críticos acerca del Quijote, pues si se la tu viese a mano, como el Sr. C.
dice con oportunidad, «no se apropiaría nadie, quizás involuntariamente, pensamientos ajenos ... Una literatura que en esta parte cuenta
muchos centenares de números, exige ser conocida antes de lanzarse
a añadirle un número más». -R. Menéndez Pida!.
PEERs, E. A.-A Phonetic Spanish reader. Extracts from great writers selected and transcribed by ... - Manchester, University Press
(Longmans, Green &amp; Co.), 1920, 8. 0 , r11 págs.=Van reunidos en este
libro veintinueve trozos en prosa y verso de distintos autores, desde
Garcilaso hasta Blasco lbáñez, dando, como es costumbre, en páginas
contiguas, el texto corriente y la transcripción fonética. El alfabeto
empleado en esta última es el de la Association Phonétique Internationale, si bien la ch española va representada por cf y no por tJ. Los
únicos textos fonéticos españoles que, aparte de los publicados en mi
Manual de pronunciación española ( 1918), podían ser utilizados por los
estudiantes extranjeros eran los qi:e J. M. Arteaga Pereira, y anteriormente F. de Araújo y T. Escriche, habían publicado, hace ya algunos
años, en Le Maítre Plumétiq1,e. La rareza de estos textos y la conveniencia de facilitar bajo su aspecto fonético la enseñanza práctica
de nuestro idioma, justifican sobradamente la publicación del trabajo
del Sr. Peers.
1 Frankfurler Zritung, 29 Jan. 1905. Repítelo en Die Kultur rkr Gtgmwarl,
herausg. von P. Hinneberg, I, XI, 1, págs. 2n-212. «Don Quijote war ursprünglich wohl eine Novelle, die Novela ejemplar von einem Narren, wie die andere
vom gliiser-nen Assessor.•

El autor no ha creído necesario distinguir en las vocales españolas

más que los cinco sonidos fundamentales: a, e, i, o, u. Puede decirse,
sin embargo, que el estudiante extranjero que, aparte de las diferencias de acento, no sepa distinguir las diferencias de timbre que realmente existen en nuestra lengua entre la o de adorar, por ejemplo, y
la de flor, o entre la e de confesar y la de belga, estará bastante lejos
de poseer la pronunciación española correcta. La falta de una buena
enseñanza de las vocales españolas, como consecuencia del prejuicio
general sobre la pronunciación única e invariable en este idioma de
las cinco vocales ortográficas, se manifiesta claramente en la pronunciación de los extranjeros que aprenden a hablar español, y especialmente entre los ingleses y norteamericanos. Distingue el Sr. P. la nasal
velar y la nasal labiodental que se producen en formas como cinco y
confuso; lógicamente debiera haber indicado también la articulación
nasal interdental, la dental y la palatal, todas distintas de la nasal alveolar ordinaria, que se producen, respectivamente, por asimilación,
como las anteriores, en formas como onza, antes y ancho. La n rara vez
se asimila por completo a }lna m siguiente; el transcribir em miz males
por en mis males no refleja, por consiguiente, de una manera exacta la
pronunciación ordinaria.
El Sr. P. escribe d corrientemente en posición inicial absoluta, después de pausa menor: mi I deteJminé; 8esava J dixome (pág. 4); si esa
división indica una verdadera pausa, aunque breve, creo que hubiera
sido más acertado escribir d oclusiva, y si no se trata en realidad de
una pausa, debiera haberse evitado la confusión que fácilmente puede
producir esa raya divisoria. Parece, en efecto, que algunas de esas
rayas no corresponden a pausas fonéticas, sino a meras inflexiones tónicas. Sería inacept1;1ble de otro modo la transcripción ra8óm J por, con
asimilación de la n a la p, a pesar de la pausa intermedia. Es ésta en
todo caso una grafía contradictoria y chocante, así como la que con
tanta frecuencia aparece en los textos del Sr. P. representando dos
vocales unidas por sinalefa y al mismo tiempo separadas por pausa:
esto J i, )..oví(a) 1 andava (pág. 4); lei 1 (i) komo (pág. 20).
En el verso de Garcilaso «Que no sé qué hacerme en tal tamaño&gt;
(págs. 2-3), no se debe omitir la h de hacerme ni se debe formar sinalefa con la a de esa palabra y la e precedente, porque Garcilaso, como
era corriente en su tiempo, aspiraba esa h, y si se reducen a sinalefa
dichas vocales suprimiendo la aspiración de la h, se rompe la medida
del verso. Podrían señalarse otros reparos, tanto sobre la transcripción de los textos antiguos como sobre la de los modernos. En el trozo
de Blasco lbáñez que va al final del libro se encuentra, por ejemplo,
entre otras cosas, suteránea por subterránea y kolunnas por columnas;
ambas formas, tal como van transcritas, sólo son propias del habla
vulgar. Con todo esto, el libro del Sr. P. merece, sin embargo, la mejor

�NOTAS IIIBLIOGR.&lt;nc.\S

394

395

NOT&amp;S BIBLIOGRÁFICAS

acogida. por venir a aumentar los materiales útiles y provechosos que
poco a poco se van reuniendo en torno a la enseñanza de nuestro i&lt;lioma. - T. N{l1)arro Tomds.
RuBIÓ 1 LLoCH, A.-Manuel .Mi/a i Fontanals. Notes biograMUU-Barcelona, Durán, 19181 89 págs.=Con motivo del centenario del nacimiento de Milá, la Associació Protectora de l'Ensenyan~a Catalana
encargó al Sr. Rubió la redacción de un folleto vulgarizador de la vida
y obras del maestro. El trabajo del Sr. R. no se limita, sin embargo,
a una labor de vulgarización, pues ofrece numerosos datos nuevos
tomados de los libros y papeles que fueron del Sr. Rubió y Ors. Hay
además una visión de conjunto del romanticismo catalán, influido en
sus primeros dCas por el subjetivismo byroniano, pero que pronto
abandonó este camino para seguir la corriente tradicional y legendaria de Walter Scott, ídolo de los románticos catalanes. Este romanticismo, que mira a la Edad 1edia, es el que informa la restauración de
los juegos florales de Barcelona y toda la producción histórica, crítica y poética de la Renaixenca; andando el tiempo babia de concretarse en el regionaHsmo po11tico. Milá y Fontana Is es de los hombre
más representativos de su época: S!,lS versos juveniles tienen la vaga
melancoUa del primer romanticismo, el ccanto de la sirena&gt;, que fué
la preocupación de toda su vida. Más adelante se enamora de lo tradicional, su poesl.a se hace más objetiva y emprende sus trabajos de
investigación sobre la poesía popular y trovadoresca. El libro del
Sr. R. está escrito con la devoción de un discípulo; hay que desear
que este entusiasmo le lleve a utilizar algún día los papeles inéditos
que todavfa quedan en la biblioteca de Menéndez Pelayo, para escribir la biografia completa de su maestro.

G1vANBL M...s, ]. - Argot barcelonf. Notes pera tm -oocabulari. -Barcelona, Imp. Casa de Caritat, 1919 1 65 págs.= Los trabajos que basta
la fecha se hablan publicado sobre argot en tierras de habla catalana,
se reducían a pequeños vocabularios insertos al final de libros cuyo
objeto principal eran los estudios criminalistas, y sólo secundariamente les interesaba el a pecto lingüistico. El Sr. Givanel ha reunido en
su vocabulario estos estudios parciales con bastantes voces tomadas
de la literatura catalana moderna. Acaso por un exceso de probidad
científica se vale casi exclusivamente de fuentes escritas, y como las
obras en argot on relativamente escasas en Cataluña, echamos de menos numerosas voces que se oyen a diario entre el hampa barcelonesa
y aun entre las clases obreras; por ejemplo, arajai (sacerdote), llw:a,·
(ver), neula (tonto), burot (consumero). Entre las palabras que incluye el Sr. G., faltan algunos significados muy corrientes; así, en el articulo tifa habría que aiiadir la significación de embUStero; y a axantar,

la de tener mi«lo, acobardarse, lo mi mo que en el argot de Castilla. Es
&lt;ludoso quegambar(gambada) sea una palabra del argot, sino un italianismo (M.-Lübke, REWb) muy corriente en el lenguaje familiar de toda
Cataluña {comp. fr.jambe; en cat.1nb&gt;m, cama). Claro está que iempre
son imprecisos los limites entre el lenguaje familiar y el argot; palabras
.:omo xerricar (pág. 62), burot, etc., son de clasificación dudosa. No
&lt;:reo que exi ta el verbo mutxelar, sino el sustantivo 11UJlxd, mut:,:eli
y mut:u/is 'silencio'; la acción verbal suele expresarse por el giro fer
mut:xel, o simplemente por el su tantivo, sobrentcndiéndo e fer (véanse los ejemplos que cita el Sr. G., pág. 41 ). Preceden al vocabulario
unas observaciones muy discretas sobre el argot de las grandes ciudades y la caracterlstica especiales del de Barcelona. - S. Gilí.
Aaco, R. DEL, - Et famoso jurisconsulto del siglo XllI, Vida/ de
CañeJlas, obispo de Huesca. - Barcelona, Imp. Casa de Caritat, 1917 1
35 págs.=A los pocos dato que se conoclan de la vida de este personaje, pariente y consejero de Jaime el Conquistador. añade el Sr. del
Arco copio as noticias y documentos inéditos que permiten establecer sobre base firme su biografía. Para ello el Sr. del A. se vale de
d9cumeutos del Archivo de la Corona de Aragón y de las catedrales
de Huesca, Jaca y Barbastro. El estudio tiene interé , porque CañelJas,
además de influir en la politica de Jaime I, es una figura de primer
orden en la historia del Derecho aragonés.
Gn.raRA, A.-La tradidó 11wnumental de la !iengua catalana. - Barcelona, Galve, 1919 1 32 págs.=Colección de fórmulas usadas en el
lenguaje epistolar y cancilleresco de los reyes de Aragón. Después
de la unión con Castilla desaparecen estas fórmulas por perderse la
oficialidad del idioma, y sólo la Iglesia mantiene la tradición hasta
nuestros días. Es curiosa la observación de que estas frases del ritual
eclesiástico son uniformes en todo el dominio lingütstico catalán y
nunca contienen dialectalismos mallorquines, valencianos, etc.
LOMBA Y PBDRAJA, J. R.-111aria110 José de Larra (Fígaro) co1110 escritor polltico.- fadrid, Tip. de la ,Revista de Archivos&gt;, 1918, 4. 0 , 78 págs.
(Tirada aparte de la revista La Lecttlra.) = Exposición sistemática v
encuadrada dentro del ambiente de la época, de lo más sustancial d·e
los artículos de Larra sobre la vida española. El interés permanente
que despierta la obra del admirable Larra hace que se lean con placer
y utilidad estas páginas, en las que cronológicamente seguimos la evolución de las ideas pollticas del autor. Las alusiones y digresione
sobre acontecimientos contemporáneos, aunque no encierran especial
novedad, dan a este folleto el valor de un capitulo de nuestra moderna historia literaria.

•

�NOTAS BIBUOGllÁJl'ICAS

ANÁLISIS DE REVISTAS
A.&amp;cmv

FÜR

DAS STUDmM DBll NEUEREN SJ&gt;RACHEN (CXXXllI, 1915).

Tiktin, H.: Fn. «curée• und Verwandtes (págs. 120-132). Está analizado ya en B.FE, III, 19161 pág. 89.
Tuttle, E. H.: Romanic Notes (págs. 169-170). Antenna en latín
ha debido tener e, a juzgar por los derivados románicos; esp.-port. antena, entena proceden tal vez del italiano o catalán. Auguria. Trata
el autor de relacionar con esta forma el esp. agur, en virtud de un
complicado proceso; pero agttr (y su variante abr,r) es exclamativo,
como fórmula de salutación que es, y perdería la final por ir ante el
nombre de la persona saludada. lnteger. ~A qué forjar un *integeru para explicar entero~ Int e gru dió entero, como agru ero, pigritiapereza, etc. Niger. El suponer que fr. n1gre, ital. negro vienen
del español requiere una aclaración. Los ejemplos de negre, nigre en
francés antiguo (Godefroy) y en prove02al (Raynouard, Levy) en la
significación de 'noir', hacen•inadmisible en este caso el hispanismo,
ya que el provenzal tiene agre, negre como palabras propias, junto a
aire, nier (véase M.-Lübke, ZRP/e, XXXIX, pág. 261); lo mismo vale
del italiano (nigro, negro). Queda como probable el que el sentido
más moderno de 'hombre negro' venga en esas lenguas del español.
Piger. Pensar que pereza puede venir del francés, derivado de *pigeritia, merece igual juicio negativo; a pigritiapere.ll'a le ocurre
lo que a iglesia&gt;üesia, y nada más.
Tuttle, E. H.: Romanic «*akwia&gt; (págs. 170-175). Dejando a un lado
la intrincadísima explicación de las formas románicas, no españolas,
sólo diremos que la pronunciación au,a de agua no es especialmente
andaluza, sino de todas partes.
Hamel, A., reseña en la página 228 sendos libros de C. Parpal y
A. González-Blanco sobre Menéndez Pelayo.
Brugger, E., critica desfavorablemente un estudio de K. Pietscb
Sobre un fragmento español del Graal, por no haber tenido en cuenta
otras formas románicas de la leyenda. Exagera, sin duda, el crítico al
decir que ese estudio no representa ningún progreso.
Brücb, J.: .Attlautendes «n• für «110 und «m&gt; far «n• im Romaniscltm
(págs. 362-36 5). Esp. nt'embro me m b r u, nembrar memorar e, núpola.
nisjero [nirpora] mespilu se deben, según había sido observado ya.
a una disimilación de la bilabial siguiente m, /J, p. De los ejemplos citados resulta que esta disimilación predomina en el Norte y Noroeste
de Italia. Hay, en fin, el caso de nasturti u ,nastuerzo, debido, según
Meyer-Lübke, RE Wb, a asimilación a distancia; pero es dudoso que

MOTAS BIBLIOGllÁPICAS

397

deban considerarse como hispanismos las formas italiaJ1as con m,
como indicó Grober (ALL, IV, pág. 129) y acepta Brüch.
Tuttle, E. H.: «Sajía• in Western Romanic (págs.409-411). Es inverosímil que sepa se produjese así: por influencia de * sai, * sapia se
hizo *saipia o *seipia o *sepia; y cuando *dunniamos dió durmamos,
* sepia se hizo sepa. ¿No serla más sencillo admitir que sajía duplicó
suj por causa mal conocida (compárese lo que ocurre en italiano), y
*sappia dió sepa, como basiu dió /Jesoi
Pfandl, L.: Zur Bt/Jliographie des YJoyages en Esparne, l (págs. 413417). Interesantes complementos y correcciones a los conocidos estudios de Foulcbé-Delbosc y Farinelli. El Centro de Estudios Históricos está imprimiendo un libro del profesor Farinclli, en donde se
recoge y critica cuanto hay sobre la materia hasta la fecha. Continúa
este articulo en el tomo CXXXIV, págs. 143-146.
Wagner, M. L.: Ein mexikanis!Hjanischer Séhelmenromans: Der «Pe~ülo Sarniento• des José Joaq1,ín Ferndndez de Lizardi (CXXXIV,
1918 1 págs. 76-100). Artículo interesante, de conjunto, sobre esta curiosa obra y su autor. La novela picaresca tuvo poca difusión en Méjico; desde el principio fué perseguida por las autoridades españolas.
Durante la época de nuestro esplendor literario no se produjeron alli
novelas picarescas. El Periquillo aparece en 1816, ciento cuarenta y
ocho años después de nuestra última novela propiamente picaresca:
Peri9uillo el de las Gallineras ( 1668) de Francisco Santos.
El Pengttillo es hoy una obra nacional para los mejicanos. Por la
descripción de las costumbres del país y por su crítica de los vicios
y abusos de la dominación española, Fernández de Lizardi fué un apóstol de la independencia. Vivió de 1776 a 1827. Era propiamente un
demagogo, partidario de la doctrina enciclopedista, que conocía a través de los afrancesados españoles (véase pág. 92 1 nota). Su vida fué
agitada; lo persiguieron por sus campañas periodísticas y estuvo en
prisión. Su libro refleja muchas de estas aventuras personales. El protagonista, después de una vida en extremo apicarada, vuelve a la
moral y muere ejemplarmente. Las digresiones morales recuerdan las
del Gmmdn, pero sólo de lejos; las del Periquillo están llenas del espíritu del siglo xvm¡ sus críticas de los hospitales, de.la enseñanza Y
de las cárceles están impregnadas de bumanitarismo. Cuarenta años
antes de la publicación de la Une/e Tom's Cabine de Beecher-Stowe,
Lizardi combate la esclavitud; por esto se prohibe su libro, que no
pudo publicarse completo en 1816; en 1830, ya independiente Méjico,
salió íntegra la obra. \Vagner no ha logrado descubrir relaciones especiales con otras novelas picarescas; el final virtuoso de la vida de Periquillo recuerda el Soldado Pindaro de Céspedes y Meneses y el citado
Periquillo el de las Gallineras. Quizá conoció Lizardi el Gil Bias, aunque no hay de ello pruebas concretas. En suma, la obra refleja el esp{-

�NOTAS BIBLIOGRÁl'ICAS

ritu ;de la antigua novela picaresca, sin que existan analogías concretas. El ambiente y el espú-itu son, naturalmente, muy distintos. El
estilo es descuidado y vulgai:. La parte moral no está fundida con el
relato, lo que hace que el valor moralizador de la novela.sea superior ·
al literario. Las observaciones sobre la vida mejicana son abundantísimas Y de gran interés. Es lástima que W. no conociera el articulo de
Alfonso Reyes El «Perü¡uillo Sarniento» y la crltica m~icana (RHi,
XXX, 1914)1 donde hay algunas ideas parecidas a las de W. y otras
indicaciones sugestivas sobre el valor de la obra en Méjico. Ambos
artículos se completan y forman un excelente estudio de esta tardía
novela picaresca.
Pfandl, L., reseña en la página 185 la edición paleográfica de El
Sacriftcio de la Mz'sa de Berceo por A. G. Solalinde, y expresa el justo
deseo de que pronto surja una edición crítica· de ese autor.
Ha.me!, A., analiza en las páginas r86 a 189 el libro de J.-J. A. Bertrand Cervantes et le rornantisnie aJlemand. Las bibliotecas de Munich
conservan muchos materiales sobre las relaciones hispanoalemanas
que Bertrand habría podido aprovechar: «Este libro ofrece realmente
el estado actual de las investigaciones acerca de las relaciones de Cervantes con los románticos alemanes.&gt;
Petsch, R., analiza (págs . 189-193) las Adivinanzas ríoplatenses de
R. Lehmam-Nitsche: «Este libro representa un inapreciable trabajo
previo para la estética de las adivinanzas, para escribir la cual tanto
falta aún,&gt;
Wagner, M. L.: Das Sardt'sche im Romanischen etymologisclzen Wo1·terbuch von Meyer-Lübhe (págs. 309-320). Hay algunas observaciones
aisladas que pueden interesar al español. Log. lattone, camp. laftoni
vienen del esp. latón. Log. manghinella 'acechanza' es el esp. mangam1la 'ardid'. Los términos de oficios en sardo son casi siempre de origen hlspanocatalán (pág. 313, nota). Log. monzu es esp. monje. (Continúa en el tomo CXXXV, pág. 103.) Sard. mee.ca es esp. mee/ta. Sardo
partera viene del galicismo esp. p arterre. Log. passadon es esp. pasador. Los términos jurídicos del sardo ~onde origen catalán y se conservan .h asta hoy en el Sur. Camp . kaskai 'golpear' es esp. cascar.
Camp. sebada 'áloes' es esp. ant . azabara 'áloes', de origen árabe.
Log. saúkku = esp. saúco. Log. isteva = esp. esteva.
Pfandl, L.: Zur spanisch-deutscken Ortsnamen Kunde des Mittel
alters (CXXXJV, págs. 380-384). Viajeros alemanes que vinieron a
España durante la Edad Media deformaron curiosamente algunos
nombres de lugar, sometiéndolos a cambios de etimología popular: Montserrat&gt; Muntzenrat, Munsterroth; Finisterre &gt; Finsterer
Stern (!); en el relato en latín del viaje de Rozmital (1466), junto a
Ft'nisterre se cita Stella Obscura, corno traducción de ese Finsterer
Ste,·n que el autor cree distinto del lugar coruñés.

NOTAS BIBLIOGll.Á.FíCAS

399

Hamel, A., reseña (págs. 423-424) el folleto de Pfandl Beitriige :t#t'
spanischen und provenzalisclten Literatitr-und Kulturges~Mclite des Jf_ittel
alters, en que éste se ocupa de las fuentes hispanolabnas del antiguo
draroa provenzal y de cómo describe a España un viajero nurembergués de 1.495.
Spitzer, L.: Frz. cprintemjs•, ital. [esp.] «primavera&gt; (CXXXV, páginas 4 17-4 20). Se dice que primo vere cambió en prima por
analogia con aestas (M.-Lübke, REWb, s. v. primus). Morf (ASNSL,
CXXIX, pág. 277) piensa que este cambio de género fué espontáneo,
por no ser raro en neutros. Niedermann ( Nexte 7ahrbüch_er, XX1?C, página 334), basándose en glosas, establece esta evolución: pnmum
ver&gt; prima ver (según aestas) &gt;primavera, en la cual la terminación del adjetivo pasó al sustantivo por una especie de «inercia~ .
Spitzer, por su parte, comienza sentando que primo ver e sólo puede
significar 'en el comienzo de la primavera, ante primavera'; prim_um,
pues, es aquí s.uperfl.uo. No lo creemos así: el comienzo de la pnmavera marca una oposición tan notable respecto del invierno, que es
natural que se acentuase su aparición (cfr. &lt;ver e novo, gelidus canis
quum montibus humor _Liquitur• en Virgilio)¡ y en el lenguaje popular, no sólo en el poético, pudo señalarse aquella particulari~ad. _Añádase que habiendo permutación frecuente entre las denom10ac10nes
de primavera y verano, ver pudo llegar a tener el significado de 'verano' (cfr. rum. vdri:i, napol. ant. '/Jera, valeuc. ver •verano'), Y en ese
caso prima v er tendría una razón de ser 1•
Cree Sp. que, analógicamente, junto aprímum tem.pus 'primera estación del año' nació primum ve.r, prov. ant. prim ver, caso de que
sea popular. El femenino nació, según él, por analogía con s~tio * statio;
tan probable es esto como la influencia de aestas antes citada, como
la de aetas: cprima aetas=uer&gt;, en CGILat, IV, pág. 459•
Se inclina Sp. a la idea de que primavera es un cultismo; para él
el concepto de primavera no es popular, porque &lt;la lengua popular
sólo gusta de las oposiciones, no de los matices»¡ y de ~sta pobreza
del concepto surge la riqueza de giros para expresar pn1nave~~• formaciones nuevas que denotan la ausencia de un vocablo trad1oonal:
cla primavera es un concepto lírico:o. No sería difí~il, sin embargo,
citar casos en que la lengua vulgar señala finos matices; y en cuanto
1 A Spitzer se le ocurre una expli~ación pareci~a, _pero 1~ 1re~haza. Dice
que en oposición a veranum, primum ver pudo sigmficar la pnmer:i- parte
del verano'; pero esto no explicaría, según él, la difusión _del tipo_ pnmavl!1'a
donde vive aestas y no vl!1'anum. Parece la objeción demasiado sutil,_ pues n?
conocemos tan bien la geografía del prerromacrce que podai:iios exclwr la posibilidad de la convivencia de varios tipos; en español, por e¡emplo, dura hasta
hoy ternpus ~estiuum junto a tempus veranum.

�400

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

a primavera, aun cuando este concepto haya dado lugar a metáforas
y giros en algunos romances, no hay motivo para que, por lo menos
en español, no sea popular. Parecería, en todo caso, apoyar la idea
de Sp. el que en nuestros materiales lexicográficos no aparezca primavera hasta el siglo xv.
Spitzer, L.: Attspan. «curiar&gt; 'schittzen' (págs. 420-421). Según Meyer-Lübke (REWb), curiare procede de curare con ingerencia de
incuria, curiosus. Pero *curiare no podría babeF dado sino *cuirar. Cabe pensar en formación culta (poco probable, por lo vulgar del
concepto) o en galicismo, del fr. oriental ant. ci,ríer. Pero como sería
raro que el francés oriental diese formas al español, supone Spitzer
que la ü del fr. curer pudo desdoblarse en ui: *cuirar, curiar; y cita
venturia del Fuero Juzgo como derivado del fr. aventure. Pero tal suposición es insostenible; y el ejemplo de venturia no sirve para nada,
pues se trata de un leonesismo con :· epéntica, cosa usual en ese dialecto (novembrio, etc.). Hay, pues, que seguir con la explicación actual,
en tanto no se busque otra más satisfactoria.
Pfandl, L., reseña (pág. 450) el libro de W. Schwartz August WúlMlm Schlegel.s Verltriltnis zur spanischen 1md portugiesisclten Literatur:
«Trabajo en su mayor parte equivocado; falta dominio y penetración
metódicos del asunto.&gt;
Spitzer, L.: Kat. «tramitan 'weítergeben', «tramit» 'Insta~, span.
«trámite&gt; 'hzstanzenweg' (CXXXVI, 1917, págs. 162-163). Estas palabras se explican como derivados de trames 'camino' y no de tramittere, como dice el REWb (núm. 8849) de Meyer-Lübke; se trata
de cultismo1' introducidos por el lenguaje procesal.
Zu span. •zara&gt; 'Mais' (ibíd., pág. 165). Reproduce Spitzer una comunicación de Schuchardt, según la cual zara sería voz árabe dr 'maíz,
sorgo'. El Diccionario académico da la palabra como sudamericana;
pero Schuchardt sólo encuentra en el Diccionario cuban1J de Macías la
expresión maiz zarazo 'término medio entre el tierno y el seco'. Reconoce Schuchardt la dificultad de esta explicación.
Pfandl, L., reseña (págs. 207-208) la conferencia de von Faulhaber
Calderón, der Meistersiinger der Bibel in der Weltliteratur, en la cual,
junto a observaciones curiosas sobre la manera en que Calderón entendió la Biblia, hay muchos lugares comunes expuestos pomposa y
oratoriamente.
Spitzer, L.: Altspan. «de;in,ptg. «deseen 'lterabsteigen' (CXXXVI,
(917, págs. 296-298). Rechaza, con razón, la etimología decid ere, que
no explica fonéticamente la ; de las formas medievales. En el C. L L ., '
III, 77 56, se encuentra un descidise: «viderunt numen aquilae descidise
monte supra dracones tres,. Lofsted, hablando de esta forma. supone una confusión entre los presentes en -scendo ·y los en -scimio, y que
esta analogía llegó hasta las formas del perfecto. Thielmann (Pltiloio-

401

MOTAS BIBLIOGRÁFICAS

gus, XLII, pág. 375) cita confusiones de -scináere y los compuestos de
caedere: San Jerónimo usa abscüio y abscindo. Spitzer admite, pues, que
des cidere= descendere es la etimología del esp. ant. de;ír, port. descer. Sin negar nosotros lo razonable de las anteriores explicaciones, se
nos ocurre otra más sencilla para ese descidíse. En latín ocurre a veces
que verbos con inicial de- convierten ésta en des- -o dis-: * dísdignare,
exigido por todos los romances (REWb, 2666), disvesti1·e; y compárense los es paño les desbastar, desformar, despoblar, desfuír di fu ge re, etc.
Según esto, descidere junto a decidere sería un caso más de des- por
de-. No creemos se haya citado el dlsció de los Bocados de Oro (edición
Knust, pág. 406): «non me destruyó nin me disció cosa tanto como la
tristeza e el cuydado». Claro está que -se- es aquí una grafía erudita de f.
Krüger, F., reseña (CXXXVII, págs. 263-264) el Dialecto vulgar salm¡zntino de Lamano; hace un análisis y da un buen ensayo de caracterización fonética del dialecto, basándose en las voces que trae Lamano.
Brüch,J.: Span. «nava&gt; und lat. «novalin (CXXXVIII, 1919 pág.¡ 11).
Piensa Brüch que nava no puede ser de origen ibérico, por encontrarse
derivados en el Sudoeste y Centro de Francia y en Italia, donde nunca
hubo iber~s. El origen celta es inverosímil, porque dada la extensión
de este nombre de lugar, debia tratarse de una voz corriente entre
todas las razas celtas del continente, y apenas es creíble que haya
desaparecido sin dejar huellas en los antiguos mouumentos celtas y
en los dialectos modernos. Supone, pues, B. origen latino, de no v alis;
-ov- átono habría dado -av-, como novacula *navacula; luego, por regresión, *navalis dió nava, lo mismo que *navacula dió el bearnés nabe. La forma ·Navelli en los Abruzzos se mantiene cerca de la
forma plena *na va lis, y se «explica por el aislamiento de aquel lugar
montañoso, (?). Desde luego, la cantidad de hipótesis que•tiene que
hacer B. para sacar su etimología, no da motivo a considerarla como
segura. Los continuos desengaños que están produciendo las etimologías basadas en hipótesis fonéticas y en formas con asterisco, obligan, a nuestro entender, a proceder con gran cautela y sin dogmatismo. Por otra parte, la distancia semántica entre novalís y nava puede
ser grande, ya que exactamente no conocemos el sentido originario
de nava.
Wagner, M. L.: Lat. «fundibulum• &gt; «*funibi,lmm 1md «intestinae&gt; &gt; cistentinae, (CXXXIX, pág. 96). Según Meyer-Lübke (REWb,
3583), el esp./oni/, término de marina, 'instrumento con que se enva•
san el agua y el vino en las pipas' (Dice. Aut.), port. funil 'embudo',
deben ser catalanismos o gasconismos, por aparecer -nd- como -n-. La
forma provenzal es (en)fonilh. Diez (E Wb, 45 i) cita también el vascuence souletino unila 'embudo'; como también en inglés medio hay fonel,
y en bretón/ounü, piensa Wagner que hay que buscar para todas las
formas una explicación más general que el gasconismo; ésta sería que
1

�NOTAS Bl.BUOGRÁF'ICAS

en latín hubo *fu ni bu 1u m, por influencia del g,. xuwíov, de igual significado. Dejando a un lado el valor de esta atrevida conjetura, sólo
observaremos que en todo caso el esp.fonil es un puro extranjerismo,
no sólo por la -n-, sino por la inicial y la terminación; fl:in(d)'i'.bulu
sólo pudo dar en español *lton(d)eblo u •hon(d)elio; y cosa semejante
cabe decir del port. funi"l.
En cuanto al lat. vulg. istenti1Me, también lo explica W. por fusión
con el sinónimo griego sY'tepa.. tPero no favorecería más bien la conservación de intestinae esta forma iv-::tpc,.?
García de Diego, V.: Sobre el castellano cenhiesto• (págs. 96-97). e No
hay pruebas seguras de un latín infestu que ofrezca la significación de
'levantado, erguido'¡ pero la existencia de/astu.r y fastigium no harla
absurda tal suposición ... Sería preciso ver si en la.s significaciones de
infestus, que nos descubren frases como üifes#s pilis, infestis signis, no
hay, además de la idea de 'enemigo, hostil', otras ideas que pudieran
ser la base del español enfiesto, en/tiesto, frecuentemente aplicado, como
en las frases latinas, a armas, banderas, etc., 'erguidas, enarboladas,
enhiestas•.~
Pfandl, L.: ne,· cDiálogo de mujeres• von IS# und seine .fJedeutung
fiir die Castillejo-Forschung (CXL, págs. 72-&amp;3). De la edición del Diálogo de mujeres de Cristóbal de Castillejo, impresa en Venecia en 1544,
no se conocía ningún ejemplar; el Sr. Píandl ha encontrado uno en
la Biblioteca Municipal de Municb, y ha podido restituir a su forma
original muchos pasajes que alteró la Inquisición. El interés de este
artículo es, pues, considerable.
Krüger, F., reseña en las páginas 159-163 la Gramdtíca histórica de
V. García de Diego y hace observaciones originales, especialmente
sobre 1&lt;1 s-.
H(jmel, A., reseña (págs. 163-164) el libro de L. Pfandl Robert SoufMy und Spanien, de interés para el conocimiento de Ja afición a lo
español en los autores románticos.

BIBLIOGRAFÍA

SECCIÓN GENERAL
OBRAS BIBLIOGRÁFICAS Y GENERALIDADES
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Biblioteca de la Real Academia de Ja Historia. - BAH, 1920,
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documentos de la catedral de León. -BBMP, 1920, II, 54-56.
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núms. 34 y 35, págs. 40-72. - V. núm. 7825.
9187. Toaa&amp;S LANZAS, P. - CatdJogo de legajos del ,Archit,o General de
Indias. Secciones primera y segunda: Patronato y Contaduría
general del Consejo de Indias. - Sevilla, Tip. Zarzuela, 1919,
4•º, 203 págs.-V. núm. 7043. (Publicaciones del Centro oficial

de estudios americanistas de Sevilla. Biblioteca Colonial Americana. Tomo II.)

�8IBLIOGRA.FÍA
BIBLIOGRAFÍA

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(Informe dado a la Real Academia de la Historia en junio
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carta de Palacio Valdés. - Madrid, Calleja, 1919, 302 págs.,
4150 ptas.
BAcAR1ssE, M. - Dos críticos: Casares y Pérez de Ayala. [A propósito de Crítica efímera y Las mdscaras.] - RL, 1920 1 IV,
11-14.
9686. AsTRANA MARÍN, L. - Las profanaciones literarias. El libro de
los plagios. Rodríguez Marín, Cejador, Casares, Villaespesa,
Martlnez Sierra y otros. - Madrid, G. Hernández y G. Sáez,
1920, 8. 0 , 260 págs ., 4 ptas. (Biblioteca Ariel.)
FARINELLI, A . - Bibliografia deglz" Scrítti a stampa di ... (hasta
1919). - 8. 0 , 16 págs.
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DARÍO, RusÉN. - Epistolario. Con un estudio preliminar de
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J. Piquet, Gómez Carrillo y A. Ghiraldo.J (Biblioteca LatinoAmericana.)
Didáctica.

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Villa . - Madrid, 1919, 8.0 , 276 págs., 1,50 ptas. (Editorial
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LJTERATU.RA POPULAR

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&lt;)699.

9700.
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NOTICIAS

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Romanees recogidos de la tradición oral de la
Montaña (continuación). - BBMP, 1920, II, 27-31, 69-75. V. núm. 9055.
Cantares espawles. Cantares del pueblo y cantares de los poetas.
Coleccionados por J. Rodao.-Barcelona, 8. 0 , 255 págs., 3 ptas.
ALVARADO Y ALBO, J. - Colección de cantares de boda. Recogida
en el Valle de Laciana, Babia y Alto Bierzo. - León, Imp. de
cLa Democracia,, 1919, 4. 0 , 57 págs., una pta.
CAZABÁ.N, A.- Coplas de Jaén. «La '1'11ujer de Juan del Hacha ...&gt; DLS, 1920, VIII, 151-154.
FouLCRÉ-DBLsosc, R. - Sobre M. Garda Moreno: Catdlogo paremitJ/óg'ko. - RHi, 19191 XLVI, 607-608.
Carta de un ilustre escritor de Salónica. [Jos. Nehama.] A propósito de las coplas de D. J. A. Saco.-BCPOrense, 1920, VI,
178-181.

9696. Cossfo,

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·
9703. MAZA SouNo, T. - Temas de folklore regionai. - BBMP, 1920 1
n, 99-ror.
9704. J. H.-Sobre J. B. Ambrosetti: Supersticiones y leymdas.-ZD\V\",
1919, V, 2l?4-225.
9705. GAZutLA, P. - Po,· el mundo de Colón. Tradiciones. - Santiago
de Chile, 1920, 8. 0 , 32z págs.
9706. Folklore del Alto Napo. Tradiciones recogidas y vertidas al castellano por R. Dávila. - BSEc, 1920 1 IV, 459-467.
9707. MACHADO, J. E.- Contribución a/folklore venezotano. - Caracas .
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V, 449-452. - V. núm. 7813.
9709. MúGICA, S. - Bruyes y canuros en los e11tierros. - RIEV, 1920,
XI, 100-105.
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abemerrajes y el cip1·ls de la reina (conclnsión). - RHGE,
1919, VIII, 392-395.

Se ha celebrado durante el verano de 1920 el noveno Curso de
vacaciones para extranjeros, organizado por el Centro de Estudios
Históricos, bajo la dirección del presidente del mismo, D. Ramón Menéndez Pida!. Se organizaron dos ciclos en distintas fechas, pero con
jguai programa: primer ciclo, ro de julio al 21 de agosto, y segundo
ciclo, 24 de julio al 4 de septiembre. Se celebraron dos inau~aciones. En la primera, 10 de julio, intervinieron los Sres. Solalíndc (secretario de los Cursos) y Castillejo (secretario de la Junta para Ampliación de Estudios), y hubo un concierto de música española por el
pianista D. Anton.io Lucas Moreno. En la segunda intervino también
el Sr. Solalinde; pronunciaron discursos el Sr. Menéndez Pidal, el
rector de la Universidad de Madrid, Sr. Carracido, y el profesor norteamericano l\fr. Hills; leyendo poesías suyas y de su hermano el poeta
D. Manuel Machado.
Se dieron conferencias, sobre Lengua española, por D. Américo
Castro; Fonética española, por D. Tomás Navarro Tomás; Literatura
española, por D. Antonio G. Solalinde, D. Américo Castro y D. José Moreno VUla; Mú ·ica española, por D. Rafael Benedito; Arte, por D. Ellas
Tormo; Historia, por D. Enrique Pacbeco de· Leyva¡ Geografía, por
D. Juan Dantin; Vida política contemporánea, por D. Manuel G. lforente y D. Raíael Sánchez Ocaiía, y Pedagogía, por D. Lorenzo Luzuriaga. En las clases prácticas de Lectura de textos, Conversación y
Fonética tomaron parte varios profesores, dirigidos por los res. Castro, Solalinde y Navarro Tomás. Hubo también clases comerciales, explicadas por el Sr. Torá. Se realizaron excursiones a las ciudades artísticas cercanas a Madrid y visitas al Palaci.o Real y a los Museos del
Prado y Arqu.eológico, dirigidas por el Sr. Tormo. Algunos alumnos
se alojarnn en las Residencias de Estudiantes y de Señoritas. Las clases
se celebraron en el Instituto Internacional de Señoritas. Hubo fiestas
fam:i.lia.res y una función teatral, organizada por los alumnos de ambas
Residencias en honor de los estudiantes extranjeros.
Se matricularon 78 estudiantes: 52 norteamericanos, 2r ingleses,
4 franceses y un japonés. Se concedieron 15 certificados de suficiencia y 39 de asistencia.

�442

NOTICIAS

- Se ha celebrado también el Curso de otoño para extranjeros
desde el 15 de octubre al 21 de diciembre de 1920, en el que se explicaron las siguientes materias: Fonética española, por el Sr. Navarro
Tomás; Cuestiones prácticas de lenguaje español, por el Sr. Castro;
Literatura española, por el Sr. Solalinde,. Asistieron 23 alumnos:
11 norteamericanos, 9 ingleses, un fra~cés, un japonés y un sueco. Se
concedieron 9 certificados de suficiencia y 7 de asistencia.
- Desde el 8 de enero al 24 de marzo de 1921 se celebrará otro
Curso para extranjeros similar al anterior, explicándose las mismas
materias de Lengua y Literatura. Habrá también un Curso de Español
comercial y otro de Historia del Arte a través de los Museos del Prado
y Arqueológico. Desde el 9 de julio al 20 de agosto de 1921 se celebrará el décimo Curso de vacacii:mes para extranjeros, con un programa parecidp al expuesto al dar cuenta del Curso del verano pasado.
Sobre estos dos Cursos dará informes el señor secretario de los Cursos para extranjeros, Almagro, 26 1 hotel, Madrid.
- Se están realizando •actualmente los preparativos para celebrar
en Madrid una reunión del Grupo español de la Modern Humanities
Research Association durante el mes de julio o de agosto de 1921. El
vicepresidente de esta :Asociación, D. Ramó~ Menéndez Pida!, inaugurará con un discur_so las sesiones de dicha reunión, que se llevará a
cabo con la cooperación del Centro de Estudios Históricos. En estas
sesiones, los miembros de los distintos países en que se estudia el
español tendrán la oportunidad de comunicarse ·la marcha de sus trabajos. Se espera que asistan varias personalidades del hispanismo.
Nos proponemos hacer cuatro o cinco sesiones durante cinco días. El
secretario de esta Asociación, Mr. E. Allison Peers, The University,
Liwerpool, desea recibir indicaciones acerca de lo que pudiera ser
esta reunión, esperando conocer las opiniones de los miembros asociados sobre alguno de estos puntos:
1.º Quiénes tienen deseo de acudir a dicha reunión, y en este
caso, qué fechas les convienen más: 1 a 5 de julio, 8 a 12 de julio,
15 a 19·de julio o 18 a 22 de agosto. Pueden señalarse otras fechas dentro de cualquiera de estos dos meses. En septiembre no sería posible
realizar estos propósitos.
2. 0 Quiénes tienen deseo de leer personalmente, o de enviar alguna disertación inédita o trabajos que contengan las conclusiones de
sus investigaciones originales. Dichos trabajos pueden leerse íntegramente o en extracto, o bien indicar, al menos, su título.
3.º La clasificación de los asuntos será la siguiente: 1. Lengua española. - 2. Literatura española anterior al siglo xvm. - 3. Literatura
española posterior al siglo xvm. Conviene enviar los títulos exactos
de los asuntos antes del 20 de febrero de 192 1.
4. 0 Qué temas especiales deben tratarse en la reunión.

NOTICIAS

443

5.º Qué otras personas que no sean miembros pueden asistir a las
sesiones para leer algún trabajo o pronunciar algún discurso.
Se publicará después una reseña de todos los actos celebrados, de
los discursos pronunciados y de los trabajos leídos, contando antes
con la autorización de sus autores.
Se ruega una pronta contestación para que todos los trabajos preparatorios puedan llovarse a cabo rápidamente, a fin de obtener el
mayor resultado posible de esta reunión.
- Invitados por la Sociedad de Estudios Vascos, dieron en Bilbao,
durante los días 27, 28 y 29 de diciembre, varias conferencias los
Sres. Menéndez Pida!, Navarro Tomás y Américo Castro, desarrollando, respectivamente, los temas siguientes: Introducción al estudio de
la lingüística vasca, Metodología de la fonética y El elemento extraño en
et lenguaje. Estas conferencias serán publicadas por la ·expresada Sociedad.

��Núms. 226-228. - M. o'Aze:GT.10: Hédor Fiua11ws,a. Novela. Tomo I. La traducdón
del italiano ba sído hecha por J. L de Albertl. - 263 págs., 1,50 ptas.

Núms.

229-230.-Fll.ANCISCO DE ROJAS:

Del r"y aúaj1J ni,,gw~. o el labrador más h,m-

ra@, García del Costañar. Co,media. - 139 págs., una pta.

narn

Núm. 231.-E. ABoUT: La
de u11 11otario. Novela. La traducción del francés ha
sido hecha por P. Perales. - n7 págs,, 0,50 ptas.
-Núms. 232-234 - R. Dozy: Historia de los mus11/Jua11.es de &amp;paiia hasta la ,g,u¡uisla
dt 'tos atnumivldes. Tomo IV y último. La traducción del francés ha sido he.c ha por
M. Fuentes. - 28 5 págs., 1, 50 ptas.
Núms. 235-236. -G. V.sRGA: La vida en los campos. -: No,elas cortas. La traducción
del italiano ha sido hecha por C. Rivas Cherif. - 165 págs., noa pta.
Núms. ":il37-.240..-.:M1GUEL Dll C11RVANTEl!: Los traóaj/Js de Persi(ts y Segisnmnda. Historia septentrional. Tomo I. Libros I y U. - 361 págs., 2 ptas.
Núms, 241-243.-1\hc;u!!t. DF. CERYANTES:Los trabajor de Persiies y Segismu11da. !listona septentrional. Tomo Il y último. Libros III y IV, - 300 pá¡::s., 1,50 ptas.
Núms. 244-245 . -J. W. Goxnu:: Clm•ij/1. Drama, La traducción del alemán ha sido
beclla por J. M. Tenreiro. - 136 págs., una pta.
Núms. 246-247. -M. n'Az1muo: Hidor Fieram11sca. Novela. Tomo II y último. La
traducción ha sido hecha por J. L de Alberti. - 146 págs., uoa pta.
Núm. 248. -M. Go~Kl: JIIalva y otros ct1mlos. La traducción del ruso ha sido hecha
por N. Tasin. - 127 págs., 0,50 ptas.
Núms. 249-252. -J. P. EcKERllANN: Conversaciones con Go~tlu m los IÍÍlimos /mOS de
su vida. Tomo L La traducción del alemfm ha sido hecha por J. Pérez Bances.-34&gt; páginas, 2 ptas.
Núms. 253-254.~J. füRBEY D'AuRl!Vll.LY: EJ Caballero des Touclm. Novela. La traducción del francés ha sido hecha por J. J. Llovet .- 204 págs., una pta.
Núms. 255-258. - PLUTAitco: Vidas paralelas. Tomo III. T1·aducci6n de D. A. Ranz
Romanillos. - 345 págs., 2 ptas.
Núms. 259-260. - Mas. GASKEU,: Mi prima Filis. Novela. La traducción del inglés
ha sido hecha por P. Martinez Strong. - r73 págs., una pfa.
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THoY.As, Ff-Spt111úli a.mi Portz,gu¿se romance¡ o/ díivalry.--Cambridge Univ Press
1920, 4.º, 335 págs.
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'
• VEGA, Lo_rs DE,-C,;,media.t. Tomo I. Edidón y notas de J. Gómei Ocerin y R.M. TenrCJ.ro.-Madñd, «La Lectura•, 1920, !\. º, 65-225 págs., 6 ptas. (Qá.,icos Castellanos, tomo 39-)
S.R RU;4-, P. -Nei 1~1onrlo !""ªnislico spagnuolo. Spigolando dall' Epistolario di Lucio
Manneo S1culo. - Rov1go, T1p. •Corriere•, rgoó, 8.°, 25 págs.
V~RU~, P. - Cultori dtlla ·poesia laJina ü, lspag11a durante il rt(tu! di P11rdinlu,,Jq ü
C,1/toiuo. Note dcsuncte dalle opere di Lucio Marineo Siculo.-AdrJa Ti¡&gt; Vidale ¡....,..;.
0
8. , JO págs.
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Ana1s das Bibliotecas- e.Arquivos de Portugal. - Coimbra, 1920 I 2
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Anuales de 1ketag11e. ~ Rennes, 1920, XXXIV, 2.
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Archivio Storico Sardo. - Cagliari, 1915, XI, 1-4'
Archivo Dibliográfico Hispano-Ameri&lt;'ano. -Madrid, 1920, XI, 5-6.
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JI

34-3s-

�Buldl,i de la Real Acad..,,.. de Bcllu MH 1 Ciencias

m.

Hislóncu de Toleda.-To-

lcd,,, 1919, n, 2-3, 1920,
7.
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]QB~ de la R~al

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~,--~t.::

•

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~ de la ~fm.d Ecoatoriana de útudios Históricos Americauos. - Quito,
t!Jl!, ~! l!)lO, 1\ , ll,
BOll~ti del Oiccionari &lt;le la. lJengua Cata\ana.-Palma de MalJorca. t9l(), XI, 3-,

•¡

BoDeti de la Socictat Arqueológica 1.uliana.-Palma de Mallorca, JgJO, xvm.

~~cttino delle Pubtkarioni Italiane.-Fitenzc, 192(). 2l9"'232.
U á Hispaniquc. - RatdQaux. 1020, X:\.11, 3-4.
lkdtedn Pyrénéen. -Pau, 19!0. XX\". 153-154.Ballelin de b. Sociétt d'!tudes des Proít":SM:urs de Langacs méridionales.-Carcu-

- . ,gao, XV, 37.

ta11oRo mensual d.t: la

L1brcria Nacional y F.xtraajrra de F croando F c. -Madrid,

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4 Ciencia Tomisu. - M,drid, 19x,, XXT. 6j.(,6,
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4-,.

~

Critica.-Napoli., 1q20, X\'lU,
uasimodo. - Pan3má, 1920, lV, 10-i.z.
uba Contemporánl"3,-Hal.Jana, 19ro, XXIII, 91-94.
üanmt: Utenture oí thc Month.- Loodon, IC)l0...1 ◄ 1,
JlDa Lopc: de Sosa.- Jaén. 19.zo, Vlll, 9')-94,
~yAm~rica.-Madrid, 1920, XVIII, 14-22.
l,oliaEvaogélica-M.adrid, 19-"&gt;0, I, 14-33 )' ;s--,43.
-lstadio, -Barcelona. 1920, X.XXI, 91-93.
•
f..atadios de Dt:usto.-Bilbao, 1920, XVH, 7l•
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157; XXV, 158-1(;1.
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.BlaPanfa, - Paris. 1919, Il, .1; 1920, lll, 1-3.
-0 lutituto. - Coimbra., 1~0. LXVII, 6-9¡,;.,. Vonc. 1020, IV, 3.
Dcr Islam, - llamhurg, 19.io. X, 3-4.
Tbe Jobns Hopk.in!I University Ciicular.-Baltimor&lt;", 19-"0:, ,4--6.
ta Lectura-- Madrid, 19,0, XX, lH·2J8.
titrraturblatt für i;::crma.ni:sche uml romaniscbe Philologie. - lleíde-lbcrg, 1919, XL,
'1"'"12; 1~ XLI, 7-1 ;e.
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The Modern l..anbruagc Rcvicw. - Cambridge, 19;?0, XV, 3-4.
llbdem Languag:es. - London, 1919, l. G.
Modem Pbilology. - Chicago, 1920, XVIII, z-5 .
Neopbllologus. - Am!.'1erdam, 1919--192(). V, 4Die Neuen:-n Spracben. -- Marburg in Jfr:sscn, 1914, XXI, 9-1o¡ 1915, X.XIU, 1-8¡

x:ov,

---Amtria. _

~J-6·
N
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Nosocro1.-Ruenos Aires. J920,XIV, 13,;-q6.
Neuvelle Revuc J'ltalk.- Rome, J_QW, lll, 6, 7 y ti·

0rthodoxon liiblión. -- Barcelona. 19~ X\'I, 120.
La .PaaulL-Darcclona. 1919- ll, 4; 19zo, lll, 1-2.
PublicatlonJ of the Modern l..anguage Associalion pí Ameril·a. -- CambriJ~e, Mass.,

~XXXV,3.

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XXIX, 1-6.

ffi-Amerbno.--

Ain!I, 1918, 1, 5,
ReviJta 8ime5ttt Cubana. - Háhana. 19_18, XW. 2: 191g. XIV, ...,_ ~
Revista Caluancia.- Madrid, Igl(), VlU. 91~
La Rerista Católica do Santiago de Cblle. - l!)lO, XXXVIU, 4S""'31
411•4'&gt;1Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y 11,1 Reino.-'
1920, X. 1~2.

Revista EdcsiistiCL - Valladolid. 19101 l. u; 11, 1-9,
Revista de Estudios V ascos. - San Sebastián, 19W, XI, z.
Rnisla de la Faculi.d de Letras y Geacias, - Habana, 1900, XXX.
Revista de Libros. - Madrid, 1919, lli, 1 }•
Rc~ta de Menorca.- Mahón, 1920, X\ t 4-&amp;.
Revista de la Universidad -Tegueigal~ tp:zo. X, 3-4Rcvista de la Univenidad Nacional de Córdoba (Argentina}.--06rdobl.
Revista Caivcrsitaria.-Lími, 1gio, X\', 1.
Reqe de l'Enseignement dci Langu.es Vivantes.-Puis, 19,IO. XJCX'Vil.
La Revue de Gentvc.-GenCVe, 1920, 11 1-7.
Revuc J-li11_)&amp;1Uque. - Paris, 1919- XLVI~ 110.
Rivista di Cultura. - Rñma, 1920, l, z.
Rivista Storica Italiana, - Torino, 1919, XI, 4,._!220&gt; XII, 2·3·
Rivista degli Studi Oricntali. - Roma, 1919, Vlll, l·
Romania.-Paris, 1920, XLVI, 181.
Tbe Romanic Review. - Lancaster, 1920, XJ, 2-3.
El Si~lo de las Misiones. - Oñ~ 1920, VU. So-83.
S_pamen.- H:unburgo, 19~ ll,}
Unión lbcro-AmcricanL- Madrid, Jg:?O, junio-septiembre.
La Unión Hispano-Americana. -Madrid, 1920, 47.
Wócht!ntlicbes Vericlchnis der erschicncnen und dervorbereitctffl
dcutscbcn Bucbband('ls. - Lcipzig, 1920- 27 y ~
Tbc Yale Revicw. - ~ew-Haven, J919-:1gzo; IX. 4Zcitschrift des deutschen Wissenscb.&amp;ftllcben V ereins zur Kultur- und.
Argt•ntiniens. - Buenos Aires_ 192(). VI, 1-2.
Zeibiehrift für fnuuósischc Sprachc und Literatur. -Cbemnitz und ¡l..eiplf¡¡¡'
XI.VI, 1•2.
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Academia Española.
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"
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NrEREMBERG. - Epistolario. Prólogo y notas por D. N. Alonso Cortés.
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                <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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              <text>Revista de Filología Española, 1920, Tomo 7, Cuaderno 3-4, Julio-Diciembre </text>
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              <text>Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos</text>
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              <text>Menéndez Pidal, Ramón, 1869-1968, Director</text>
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              <text>Análisis y crítica literaria</text>
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              <text>Fundada en 1914 por Ramón Menéndez Pidal, es la revista más antigua de todas las publicadas por el CSIC. Cuenta con edición impresa y comienza a estar disponible online en 2007 en formato PDF. Los contenidos anteriores están igualmente disponibles en ese formato.</text>
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              <text>Imprenta de los Sucesores Hernando Quintana</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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      <name>Clemente Sánchez de Vercial</name>
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      <name>Contribuciones a la etimología castellana</name>
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      <name>Geografía folklórica</name>
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      <name>Miscelánea</name>
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