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                  <text>REVISTA
DE

FILOLOGÍA ESPANOLA

MOZÁRABES

Tomo VIII.

OCTUBRE·DICIEIBRE 1921

Cuaderno 4.

ARTE ESPAjOL DE LOS SIGLOS IX A XI

0

roa

UNOS ARANCELES DE ADUANAS
DEL SIGLO XIII

M. GÓMEZ MORENO

1

de esta obra un completo estudio de los inftu-

II

• es de fodo orden recibidos de la España arabi~ influjos que favorecieron el desarrollo de los Estados

os en los primeros siglos de la Reconquista; comde asimismo monografias históricas, descriptivas y

de unas veinte iglesias y restos de otras, represendel miarno estado social, predominantemente del
e León; analízanse las manifestaciones externas del
~;,ai111n

cristiano español en este periodo, y se hace una mi-

»ldaea descripción de los objetos conservados de carác•dional: códices, inscripciones, marfiles, orfelitfe.
rfa, bronces, tejidos, etc.

en 4.º: un vol. de texto con xx1v-407 págs., 219 figs.

y un mapa, y

otro vol. con 151 láms.

CABE&lt;;ADA (pág. 13 .) _ Las h
.
Tante la Edad ?iied' .' . H b"
u~o. ricamente labradas du,
ia. « a ie rec1b1do este Pe F ,
-del obispo ce mrs et de p
S,
ro errandez
·
ero anchez D m s
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.
de palafres labradas co
d
r . para os s1ellas
.
n se a, a las senales del
rey... , et otra
s1ella prieta del águila t
del caballo del .
, e agora que! mandaba fazer la siella
cisne con cabez· d
d
labrado de seda que cost b
a as et to o su guarnimiento
-et del dorar DCLXIV mrs a (aL~bon ~v1, mrs. del pegar del marfil
'
••
z ro cte ,a casa d. e,
nuscrito cit. fo! 186 r) Ot , d
e .Ja11c110 IV, ma.
'
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mular con sus cabe&lt;;;adas e . d
or e reno todo dorado
rnen as e con su petral
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(C.
e es n eras
d oradas, ciento e sesenta m
. II
.
rs.• ortes de Toro 1369 d'
cit., , 178). « Un freno co n su mueso mular
'
· ' e ic.
vnas cabe&lt;;;adas de ch
' con sus riendas e
,
apas encaxadas esmalt d
ronadas con su flocadura prieta O~
a as vnas yes co...
ras cabe&lt;;;adas de chapas
llanas esmaltadas a papa
.
gayos con su flocadura . t
b
pne a, guarnec1das en cuero tenado V
l
d
... nas ca e&lt;;;adas de mu]
. as a eses&gt; {fllvent. de 1434 Arel! C.
-r
as, esma ta,
· at. J. o!., z-4-1-4, fols. 11 v
1

Proclo: 50 ptaa.

Véanse págs. ,-29 de este volumen.
Towo VIII.

23

�326

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII ,

AMÉRICO CASTRO

y 12v). ,,:llü freo muar con cabec;;adas de seda e tres pendentes e
tres chapas&gt; (lm:mt.port. de 1366, en Arclteol. Port., V!l, 232!.
CABRUNA (pág. 10 1). - Se hacía aprecio de esta piel: «El
c;;apatero que c;;apatos carnerunos por cabrun~s... ~endiere,
peche .uu. mrs. al querelloso&gt; (Fuero de Plase1wa, ed1c. Be~avides, pág. 144). Prohiben la exportación de estas y otras p1:les Jas Cortes de Jerez de 1268 : «Nin saquen cabrunas, nin
carnerunas, nin cabritunas, nin otra coranbre ninguna por

adobar,. (Edic. cit., I, 71).
CADAR&lt;;O (pág. 12 J-Como ejemplos antiguos sólo poseo
de Cataluña y Portugal 1 : «Carrega de cadarcii ... det unum
bisancium&gt; (Lezda de Tamarit de 1243, en Capmany, II, 17).
«Carga de cadarc,;, vi drs.-. (Orden. Barc., 1271, fol. 233 b).
Capmany creyó que el cadarzo era cierta droga (III, 170, Y
II, 2, pág. 24). «Redeas de cordom de cadarc,;o&gt; (luvent. portde 1366, en Arclzeol. Port., VII, 229). En asturiano cadarzu
es «cinta de seda estrecha» (Rato).
&lt;;;AFRÁN (pág. 12 22).-En una enumeración de cosas importadas cita el Libro de la casa de Sane/to IV «dos libras de c;;afrán&gt; (ms. cit., fol. 10 r). El Vocabulario de Palencia trae las do&amp;
formas: «Zafrán, ac;;afrán que dizimos al croco » (fol. 547)- «Coloran su mucha agua con poco ac;;afrán» (J. Ruiz, copla 1252d).
Para el uso en halconería véase Aves de casa, pág. 181. Un
caballo con «la crin e la cola tinta con azafrán» se menciona
en Conquista de Ultramar (Rivad., XLIV, 90). La ley de tasa
portuguesa de 1253 dispone: «Uncia de azafram ualeat o~to
solidos. Et mando et defendo firmiter quod nullus correganus
de toto meo regno sit ausus tingere corium cum azafram»
(Port. 11fonzmz. Hist., I, 193). «Saffra la Jiura 1.ª mealla de
corredures» (Orden. Barc., 1271, fol. 233 b).
,
&lt;;;AFRIN (pág. 11 19). - Como digo en la nota paleografica a
esta palabra, cafrin es una errata; mi corrección s~ apoya en
este texto : «).1ando que uendan míos pannos: m1 manto de
c;;afri prieto» (doc. de 1256, .Arcll. Cat. To!., z-41-32), Y en.
1 La Gaya de Pero Guillén de Segovia, acabada en 1415, traeca./arf,'(Véase TALLGRBN, Estudios sobre la Gaya, pág. So.)

327

el ~r. ant. safrin : «De marbre blanc, inde, safrin, jaune, verme1l, perse e porprin» (R011zan de Troie, 3063, edic. Constans),
donde safrin significa un color (Tobler, ASNL, CV, 193). Es
probable que esta palabra derive de zafre 'cobre amarillo'
(Eguílaz), Y que fafrin designara una tela con adornos amarillos; comp. fr. ant. safré ( «casula cum safre sive aurifres»
Du Cange, s._ v. saffium), del que trae ejemplos Godefroy. Paui
l\Ieyer relacionó ambas palabras (Girart de Roussillon, página 164) _: «Il se:ait done possible que le safre désignat daos
nos anc1ens poemes une couleur jaune ou dorée.» Quizá influya también azafrán (REWb, 9588).
CAlt (pág: 10 18). - En el citado texto portugués de 12 53
se lee: «Cob1tus de stamforte de Caa ualeat nouem solidos»
(Port. Monum. Hist., I, 193). l\Ie parece que se trata de Caen
(&lt;Cadom us), sitio donde se fabricaban tejidos. Pegolotti, en
su Prattica della mercatura (1340), llama a Caen Ca1110 (ap. Capmany, III, ~31). Lo mismo piensa G. Rolin 1, pág. 67; cita
fr. ant. Quem, «une sarge de Quein vermeille»; pero nota que
la ciudad flamenca Haam se llamaba también Kaam (\Varnkonig, Flandr. Staats-uud Reclztgesclt., II, 148), lo cual hace
dudosa nuestra explicación.
CA~lBRAY (pág. l0 8).-A los paños lisos traídos de Cam~rai aluden también las Cortes de Jerez de 1268: «El panno
t1_nto ~e Can~ray, tres mrs. e medio la vara del mejor» (Edición c1t_., I, pag. 65). Este paño, liso y teñido, es distinto del
cambraz de que habla Covarrubias: «Cierta tela aún más delgada que la fina holanda• . Distinto de ambos es el citado en
el Corvaclzo (pág. 124): «Los moños con temblantes de oro e
de partido cambrai», que ignoro qué sea 2.
CAMEL (pág. 12 84). - Forma provenzal de camello (véase
Raynouard, Le:rique r011zan).
_ Documents relatifs a l'histoire du commerce des d,·aps..., citado
arnba, pág. 29, o. 3. Abreviaré en adelante: RoUN, Documents draps
XIII• siecle.
2
No conozco el estudio de W1LBERT, Les corps des métiers et le
commerce de Cambrai du XII• au XIX• sib:les, en Mémoires de la
Soci(té d'Émulation, Cambrai, 1867, XXX, I, 311.
1

�AMÉRICO CASTRO

CAMELIN (pág. 10 9). - Originariamente sería una tela de
pelo de camello: «Olim Monachi vestes e camelorum pilis contectas deferebant» (Du Cange, s. v. camelotum). Godefroy la define : «Étoffe de poil de chevre, mélange de laine et de soie»,
y trae muchos ejemplos. Rolin 1 define: «Étoffe de laine», y lo
mismo Levy. Parece que se trataba de una tela rica, aunque
debía ser de distintas clases; sólo así se explican textos de
otro modo contradictorios. Refiere Joinville en l'Histoire de
Saint-Louis 2 que el sire de Joinville dijo a Robert de Sorbon:
« Vous estes fiz de vilain et de vilainne, et avez lessié l'abit de
vostre pere et vostre mere, et estes vestus de plus riche cameiin que li roys n'est» 3 • Más adelante (pág. 239), cuando el rey
vuelve de Ultramar y hace vida devota, no viste «ne vair, ne
gris, ne escarlatte ... Ses robes estoient de camelin ou de pers».
Estando en Oriente, el rey ordena (pág. 214) que se compren
«cent camelins de diverses colours, pour donner aus Cordeliers quant nous venriens en France». Nuestros ejemplos confirman estas diferencias de calidad. El Libro de la casa de Sancho IV señala precios diversos: «.vm. camelines a .CCCL. mrs ...
.u. camelines d'Ipre a .cccc. mrs.» (fols. 3 r y 4 v). He aquí
otras citas: «La vara del mejor camelin de Gante e de Lilia ...
a vn mr. e medio» (Cortes de Jerez, 1268, edic. cit., I, 65). «Mi
manto z mi garnacha de camelin con pennas» (Año 12 56, Arch.
Cat. Tol., z-41-32). «Un garnachón de camelin en peña de
esquiroles» (Invent. Cat. Tol. de 1273, Bibl. Nac., ms. 31022,
fol. 188). «Pannos nueuos de camelin escuro en peñas blancas» (Ibíd.). Hay las variantes camellin ( «A Johan de Padrón,
nueve varas d_e camellin, et tres et med.ª de paño tinto» , Libro
de la casa de Sancho IV, fol. 129 r), gamelim («cobitus de meliori gamelim valeat triginta solidos» (año 1253, Port. Mouum.
Hist., J, 193) y gamellin, que abunda en los inventarios arago-

1 Documents draps XIII• siecie, pág. 49.
2 Edic. Wailly, 1868, pág. 12.
3 Cfr.: «Maistre Estienne Bricadel, trézorier madame la Comtesse
d'Artois et de Bourgogne, a paié pour un camelin cendré pour le cors
madame, 36 lb., (G. EsPINAS, Recueil, II, 129. Véase arriba, pág. 5, n. 2).

UNOS ARANCBL.BS DE ADt"ANAS DEL SIGLO

Xlli

329

neses publicados por Serrano 1, usado en muy diversas prendas de vestir.
CAMUA (pág. 10 6). -'No se trata de una errata, porque
encuentro en el Libro de la casa de Sancho IV «una blanqueta di Camua por .ccc. mrs.&gt; (fol. 3 r). La tasa portuguesa
de 1253 dice: «Cobitus de meliori branqueta de Camina 2
ualeat unam libram» (Port. Monum. Hist., I, 193). «La vara
de blanqueta de Caro.una, a vn mr. e medio» (Cortes de Jerez,
1268, edic. cit., I, 65). «A Osmin, moro catiuo, un griton (?) e
un capirote de panno de Camuna» (Año 1389, Sevilla) 3 • «Los
que visten oro e visten camuna... non se escusan de rrescebir
muerte» (Cancionero de Baena, 397). «Es trocar I escarlata por
camuna» (Ibíd., 262). En vista de la forma Camina, Rolin
(pág. 51) piensa que se trata de Commines, que se llamó también Communica, y sobre cuya industria pañera hay datos.
Es muy probable, y no se me ocurre en todo caso una identificación distinta. Por su precio y lo que dice Baena parece
tela rica; sobre su naturaleza nada se sabe. En el siglo xv aparece la forma Chamues: «Bolsos de Chamues» (González,
Colección de cédulas, I, 339) 4, probablemente chamois.
CANDELERO (pág. 9 7). - Unos venidos de Limoges 5 se
mencionan en BAE, II, 5 50. De su forma en la alta Edad
Media habla Gómez Moreno, Iglesias mozárabes, pág. 329.
Descripción de uqo curioso en 1403: «Hun candelero de antas (sic) de ciervo con tres cadenas de fierro e una figura de
donzella al un cabo de aquél» (BAE, IV, 522).
CANELA (pág. 12 22).-Véase RFE, V, 34. Las formas románicas deben venir del provenzal, catalán o italiano por la imp.ortación mediterránea: «Cane!Ja dat v sol.» (Lezda de 1221,
1 BAE, Il, 220, 223, 346; IV, 217, 521, etc. Esta palabra, corno se
ha visto, nada tiene que ver con gambellin, gambalo, según supone
Serrano.
2
Se equivocó, pues, RoLIN, Documents draps XIII• siecle, pág. 5,
al decir que Camua «est la forme foncierement portugaise,.
3 BALLESTEROS, Sevilla en el siglo XIII, pág. cccxxu.
' Véase arriba, pág. 3.
5
Para ciriales, véase el artículo Limoges.

�33º

Capmany, II, 4). Hay la variante canella (Marco Polo, edición
Knust, pág. 43). Un Traité de cuisine, hacia 1306, da algunos
usos de la canela; así, para preparar la 'char de porcelet'
indica que hay que espolvorearla con «4Poudre de canele, depoivre e de gingembre» (Bibl. École des Chartes, XXI, 218).
CANNADO (pág. 9 7).-Esta forma se anticuó ya en la Edad
Media y fué reemplazada por cadenado, candado (véase Cantar
de Mio Cid, II, s. v.). «Vna arca grande de marfil... con cadenado de plata z con laue de prata» (Invent. Cat. Salam. de
1275, RABM, VII, 128).
CANNUDO (pág. 11 21).-Estos canutos de oro y de plata son
como los citados en el Libro de la casa de Sancho IV, fol. 14 r:
«.LXXX. canudosde filo de oro a .xx. qirs.» Además: &lt;: Canudus
de auro ualeat sexdecim solidos. Et canudos de argento ualeat .
oct9 solidos» (1253, Port. Monum. Hist., I; 193). Distinto de
estos canutos en que venía enrollado el hilo de oro o plata,
eran los de diversas materias: «Una croc;;a con siete canudos
de marfil» (Invent. Cat. Salam. de 127 5; RABM, VII, 178). «Un
canudo de latón con piedras en que son las reliquias del peseure
de Ihu. C.º» (Ibíd.) Canudo no figura en los diccionarios.
CAPA (pág. 10 25). - No sé cómo eran estas «capas de
Balols» (véase Balols). Ya un documento gallego de 1003
menciona «I kappa franziska» 1 • Véase Du Cange, s. v. He
aquí datos españoles: «A estos veinte e tres escuderos, a cada
uno dellos cinco varas de viado para capas» (Libro de la casa
de Sancho IV, fol. 129 r). Santo Domingo llevaba de niño una
«capa vellada» (Berceo, Santo Domingo, 23). En Elena y María
(RFE, I, 60), el clérigo, «en la manana por la ylada I vieste
su capa ern;ererrada I z enpenada en corderinos». «Ninguno
non traya capa aguadera descarlata sinon el rey» (Cortes de
1258, I, 57). «Ningún orne de pie non vista saya ni capa ... de
panno tinto» (Cortes de 1338, I, 455). «Por la capa o c;;ulame
senc;;iello de orne, sin adobo ninguno, [cobre el alfayate] ssiete
dineros; et ssi ffuer fforrado de c;;endal, quince dineros ... et
por las capas de los perlados fforradas, por cada vna ocho
1

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

AMÉRICO CASTRO

GóMEZ MORENO, Iglesias mozárabes, pág. 33 7.

331

{lll"S.» (Cortes de 1351, II, 80.) «Una casulia z una capa a ondas de oro z de azul; z otra capa de peso fecha a castiellos»
{Doc. 1278, en Ballesteros, Sevilla en el siglo XIII, página ccxxrx.). «So una capa v.erde aguadera, passólo por el
vado» (Mocedades de Rodrigo, Rivad., XVI, 657).
CAPIELLO (pág. l2 3t).-Trátase de capillos o cubrecabezas
hechos de pelo de camello o de cabra 1 : «De duodena capel- ·
lorum comelorum, quatuor denarios» (Fuero de Zorita, edición Ureña, pág. 404). El Libro de Sancho IV (fol. 69 r) se
refiere concretamente a la importación de este objeto por los
puertos de nuestros aranceles: «Por traslado de la carta del
rey que iba a los conceios de Sant Ander et Castro et Laredo, que ficiesen a los dezmeros que los dineros que ouiese
meester G.º Gutiérrez, criado de Johan Matheo para traher los
perpuntes et los escudos et capiellos, que y habien fincado,
que gelos diesen.» También alude a la importación el Fuero
de Zorita: «Capiellos de Ultramar» (edic. cit., pág. 409). Se
hacían también de palma: «De honere capellorum palme,
duos menkales» (Fuero de Zorita, pág. 406). «De XII.ª de
capiellos de palma, .1. dinero» (Fuero de Alarcón, al final del
Fuero de Zorita, pág. 410). Aún se usa en Asturias capiello:
«capucha con que se cubre la cabeza» (Rato). Para otros usos
de capiello, véase Cantar de Jlfio Cid, s. v.; el capiello, arma
defensiva, era a veces pintado: «Las armas valan en esta manera... : pintar capiello, veynte e c;;inco mrs. » (Cortes de Jerez,
I 268, I, 70.)
CAPSA (pág. 9 6). - Forma culta (véase Du Cange) junto a
otras más o menos evolucionadas: casa, caseta (Invent. Cat.
Iol., x-12-1-2), «una casa 2 cuadrada de cauo fata fondon en
que sean los pesos:. (Astronomía de Alfonso X, IV, 79); caxa 3
( «.v. caxas d'oro de Luca a .c. mrs. la caxa», Libro de San-

1

Compárese cainelin. En un texto hispánico en que aparece camelus dice Du Cange : «Crediderim potius intelligendas esse capras, quae
vox satis congruit cum Gallica, chamoix.»
2 ·En este caso puede haber cruce o influencia de casa 'domus'.
3
No admito que sea galicismo, como dice el REWb.

�332

AMfalCO CASTRO

cho IV, fol. 14 v; «esta caxa d'eni;;ienso», Fr. Y. de Mendoza,.
NBAAEE, XIX, 31 ). No conozco la forma * cabsa, pero sí
cabseta, causeta (Invent. Cat. To!. de 1277, x-12-1-1); el acento
será la causa de esta diferencia 1 . Es notable el port. cousselha
•cajita' (Archeol. Port., VII, 225). Para el uso de capsas en las.
iglesias de la Edad Media, véase Gómez Moreno, Iglesias mozárabes, pág. 328. Además: «Capsas de marfil .vnu.; et otra devesso» (Invent. del siglo xrn, en Becerro II de Toledo, fol. 9or,
AHN); «lignum domini con so capseta» (Ibíd., fol. 90 r); «vna.
capseta d'argent con so · cobertero, en que yazen los pannos.
en que Dios fué enbuelto» · (Ibíd.); «una capseta de marfil para
hostias» (Invent. Cat. Tol. de 1278, Bibl. Nac., ms. 31022, folio 188).
CARDEMONI (pág. 12 22). - Es la simiente de cardamomo.
Creo seguro que cardemoni es errata por cardemomi: «Nous
noscades, girofle, espich, o cardemomi, galengar ... , la liura, 1.a.
meaylla de corredures» (Orden . Barc. 2 , 1271, fol. 233 b)R~ynouard (Lexi.que ro-man) cita: «De sal et cardamomi, en
loe d'autres delicats condimens, es contenta.» Trátase, pues,.
de un provenzalismo. Godefroy trae cardamome y cardemome;
y en el glosario añadido por Henschel a Du Cange (IX, 96)
hay cardemoine: «En l'une a girofle e canele I et cardemoins
et nois muscades.» La Conquista de Ultramar (Rivad., XLIV,.
322) cita esta simiente también en una enumeración de especias, que eran aproximadamente las mismas en todas partes,.
como veremos en otros casos: «E aquí debía nascer garingal
e gengibre e pimienta e cardamomo.»
CARDÓN (pág. 12 21). - Ocurre esta palabra en •flor de cardón'. Du Cange, s. v. cardo, 1, trae: «Item de flore cardonum,.
.xu. denarios»; de un documento francés de 1270; pero no
me parece que se trate aquí de «carduus, seu cardui strobilus,
q uo lanae carminantur», pues en los aranceles figura la flor
de cardón ·e n una lista donde sólo se citan especias, y la flor
del cardo sería raro que lo hubiese sido. En aragonés, cardón
1 Compárese hoy la pronunciación kápsula junto a ob8jón.
2 Véase el artículo anterior, pág. 16, nota.

UNOS ARANCELIIS DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

333

es «laurel silvestre» (Borao); pero esto tampoco resuelve la
duda.
CASCAUEL (pág. 12 5 ).-Para el carácter provenzal de cascabel y su uso como adorno del petral de los caballos, véase Cantar de Mio Cid, s. v. Un dato tardío sobre su importación da
el arancel de puertos de 1488: «Cascabeles de veinte e cinco
docen¡i.s, una a siete maravedís» 1 . Usábanse para los halcone·s :
«Et melior cascauel de azor, ualeat unum solidum» (1253,
Port. Monum. Hist., I, 194). Las Cortes de Sevilla de 12 52 dispohen que «non trayades cascaueles en nenguna cosa, sinon en
sonages o en aves o en coberturas para bofordar» 2 • Cuando
el halcón neblí se ponía bullicioso, aconsejaba el canciller
Ayala: «Cárgalos de cascaueles fasta que vayan asosegando»
(Aves de caya, pág. 20). Usáronse también en la indumentaria: «Una estola de seda bermeia, las oriellas de plata amariella z dos cabos de plata dorados, e dos cascaveles en el un
cabo de plata» (Doc. de 1278) 3 •
CENBELLINES (pág. 11 16). - Es la piel de marta cebellina.
Cfr.: «De honere cembelino, u menkales» (Fuero de Zorita,
edic. cit., pág. 402). «De cada de coneyllos, 1 dinero; el zembel[l]in 4, r dinero» (Fuero de Navarra, pág. 63). En provenzal, sembelin, cembelz'n (Levy,-VII, 499); fr. ant. cenbelins (Godefroy, VII, 270 c); lat. medieval sembellinum (Du Cange). Es
probable que se trate de un galicismo, a pesar de la -ll-, que
no está en las formas francesa y provenzal. Pero no podría
decidirse el hecho sin conocer el camino que siguió la cosa,
cuyo nombre parece ser en último término el eslavo sobol.f.
CENDAL (pág. 11 18). - El arancel menciona el cendal entre
otras telas ricas (porpola, xamet, etc.). Según G. Hey (Storia
del commercio d.el Levante, 1913, pág. 1252), era una especie
de tafetán de seda ligera más o menos fina. Son dudosos el
origen del nombre y el lugar donde se fabricó por primera
1 GoNZÁLEZ, Co/eccúfn de cédulas, I, 339. Véase arriba, pág. 3.
Anales de la ')unta para Ampliación de Estudios, III, 124 .
3
BALLESTEROS, Sevilla en el siglo XllI, pág. ccxxx.
• La edición, por error, zembelun; puede ser también que el manuscrito diga zembelin.
2

:•1

�334

AllláRICO CASTRO

vez; estaba muy difundida su fabricación por Occidente, aunque fuese de origen oriental. Se usaba para hacer ornamentos
y vestidos de lujo; era de muy varios colore~:_ «Una casula
de cendal uermeio ... Seys dalmaticas de seda uie1as pora euangelistero, e la una dellas es de lino e ela otra de cendal bermeio e es muy noble ... Una casula de cendal branco ..• Vn
cendal uerde pequeño ... t;"na túnica de cendal branco e uiado»
(lnveut. Cat. Salam. de 1275, RBAM, VII, 175-178). «Vna
capa et una casulla de cendal violado de Vl~amar con ~us
orfreses&gt; (lnvmt. Cat. To!. del siglo xm (hacia 127 5), Bibl.
Nac., ms. 13023, fol. 218). «~fanda el rey que los sus falconeros nin porteros ... non trayan &lt;;endales» (Cortes de 1258, I, 55)«Que judío nin judía, que non trayan ... &lt;;endal, saluo se ffuer
prieto • (Cortes de 1313, I, 231). «Que ningund omne de nuestro
rregno, saluo el infante, que non traya panno ninguno de oro
nin de seda, saluo en la forradura que puedan traer cendal&gt;
.
(Cortes de 1348, I, 620). «Para sus bodas e cauallerías que ninguno non pueda fazer para sy más de dos pares de pannos de
llana 1, en pennas e en cendales» (Cortes del 348, I, 620). «~ue
todas las duennas de Toledo mozárauas, las que ffueren ffi1asdalgo ... que puedan traher seda enfforradas en &lt;;endalles, con
a&lt;;anafes de oro e de plata e falda pequenna en el pellote» (Cortes de 1348, I, 623). Aunque de origen generalmente extranjero el cendal se fabricó también en España: «Una petia de
cen~ato rubeo de Luca» (bzvent. Cat. Tol. de 1280, Bibl. Nac.,
ros. 13022, fol. 162). «Cendats dobles de Lucha, xn drs.» (Orden.
Barc., 1271, fol. 234). «Las del común de la villa casa~as con
orones ffijosdalgo ... que puedan vestir cendal\es de 1 oledo»
(Cortes de 1348, I, 623). Una indicación sobre su precio a fines
del siglo xm da el Libro de la casa de Sa1lclzo IV, fol. l 4 v: «Una
pieza de cendales por cccxL mrs. &gt; En cuanto a la etimol~gía
es dudoso si hay que suponer* sindale, como hace M. P1dal
(Cantar, II, s. v.), o si se trata de una adaptación del francés
provenzal cendal; tal vez esto último, por tratarse de una tela
de lujo que se importaba como tantas otras.
1

Sobrentiéndase forrado.

UNOS ARANCELES DE ADUANAS l&gt;EL SICLO XU1

335

CERA (pág. 9 13). - La exportación de la cera se prohibe
en las Cortes de Haro de l 288 : «Por les facer más bien e
merced tenemos por bien que non saquen de nuestros regnos
conejuna nin cera&gt; (edic. cit., I, 105). Las Cortes de Jerez
de 1268 fijan en siete maravedís el precio de la arroba &lt;le cera
(edic. cit., I, 71 ).
CERRAJA (pág. 13 1 ) . -Las cita el arancel entre otros objetos manufacturados de hierro. Las Cortes de 1351 fijan su
precio : «Den las &lt;;erraias para las puertas con ssu &lt;;erradura
cada una por dos mrs. et medio&gt; (edic. cit., II, 96), ejemplo
en que. se establece una curiosa distinción entre cerradura y
cerraja. Parece que cerradura se refiere aquí al pestillo o a lo
que sirva directamente para el cierre, y cerraja, al objeto en
conjunto. Por lo demás, los numerosos ejemplos de cerradura
que tengo no permiten aclarar la duda: «Hacia la una parte
de la isla ... había una cerradura muy pequeña de piedra» (Conq.
Ultram. , Rivad., XLIV, 301). «Qui derrompiere &lt;;eradura de
uinna agena, peche v ss. » (Fuero de Soria, pág. 77); etc.
CHARTRES (pág. l0 18).-Figura aquí como lugar de donde
venían estanfortes. Comp.: «Prumas de Chartes» (Año 1253,
Port. Mommz. Hist., I, 194). ~o sé a qué clase de paño de
Chartres se refiere el Fuero de Zorita (pág. 401), que da sólo
la forma latinizada : «De troxiello de carnotensium, medio
maravedi... xxv galabrunes e ysembrunes o carnotenses o
burgeses fazen r troxicllo. »
CHASTELDU:s (pág. l0 2~)- - También mencionan las frisas
de Chateadun las Cortes de Jerez de 1268: «Frisas de Casteldun, la vara de la mejor, tres sueldos de dineros alfonsís»
(I, 66).
CrCLATó:- (pág. 11 18).-Véase Cantar de Mio Cid, II, ~- v.
Según G. Hey 1 , era una seda de peso adamascada, que al final
de la Edad l\Iedia se usaba brocar de oro 2; los orientales la
1

Storia del commerclo del Levante, 191 3, pág. 125 1.
No es cierto, en vista de lo que dice el Poema del Cid, 3090: e Vn
brial primo de ciclatón, obrado es con oro., Levy cita: «Idrap d'aur
sisclatonab (1, 255b) .
~

�UNOS ARANCELES D8 ADUANAS DEL SIGLO XIII
AMÉRICO CASTRO

teñían de azul, y los occidentales de rojo vivo; había fábricas
en Bagdad y en Almería. Pero el ciclatón era además blanco
y verde: «Todos vestidos eran de blancos c;;iclatones» (Berceo, SOr, 143). «Cinco paños preciados e un ciclatón verde»
(Conq. Ultrarn., Rivad., XLIV, 338). «Una colcha de ciclatón»
se cita en un inventaría de la catedral de Toledo del siglo XlII 1 •
Véase Simonet, Glosario, s. v. siclaton.
CINTAS (pág. 1 l 21 ). - Las ·aquí mencionadas son cintas o
cinturones ricos, como resulta de figurar entre objetos igualmente de lujo. He aquí textos sobre su naturaleza y uso: «Bracia de meliori cinta de lindo de Momperle, de aurol ualeat
septem solidos; et si fuerit de argento ualeat quinqu~ solidos»
(Tasa port. de 1253, Port. Monum. Hist., I, 193). En II45 se
da una cinta «in roboratiop.e» de la venta de un solar 2 • En el
romanceamiento del siglo XIII del Concilio de Coyanca, cinta
equivale al cíngulo del sacerdote: «La vestimenta del preste
pora sacrificio ye amito e alua e cinta e m~nipolo e estola e
casula» 3 • Las leyes suntuarias regulan su uso: «Mando que
trayades ... c;;intas en coberturas et e_n perpuntes e en sobresennal et en pendone~.:. Mando que nenguna mogier non
traya orfres nin cintas nin aliofares» ((:artes de Sevilla, 1252) 4 •
«Que estos [pannos] non sean... con orfres, nin con cintas,
nin con perfil, nin con otro adobo alguno» (Cortes de Valladolid, 12 58) 5 • «Nin otrosí non deben traer [los obispos] bronchas nin cintas con febilletas doradas» (Partidas, edición
Acad., I, 224). «Que ninguno ... non traya, saluo nos, c;;inta
para c;;enir en que aya más de dos marcos e medio de plata»
(Cortes de Burgos, 1331, edic. cit., I, 455). Algunas descripciones de cintas: «Tomaron el cuerpo e metiéronlo en un
ataúd... e cubriéronlo de una escarlata cintada con cintas de
oro» (Conq. Ultram., Rivad., XLIV, 70). En el telonario del
Boletín de la Academia de Bellas Artes de Toledo, 1920, pág. 123.
Índice de documentos de Saltagún, pág. 3 70.
3
Cortes, I, 26.
' Anales de la Junta para Ampliación de Estudios, III, 124-12 5.
s Edic. cit., I, 57. La misma prohibición en las Cortes de Jerez
de 1268, I, 68.
1

2

337

Fuero de A/arcón se citan: «De xu. ª de cintas de sirgo, r meaia ...
De xn.ª de cintas de lana, r meaia» (en Fuero de Zorita, página 409). «Nueve cintas doradas, a XL mrs. la cinta» (Libro de
la casa de Sancho IV, fol. 14 v). «Pues dam una c,,inta I bermeja, bien tynta I e buena camisa» (J. Ruiz, 1035 a). «La cinta
non de oro nin de piedras prec;;iosas, mas de lana e simple, e
que pueda apretar las vist\duras más que tajadas» (Estor.
quatro dotares, pág. 187). «Una cinta d'argent guarnida en
tela de seda amariella con letras esmaltadas» (lnvent. arag.
de 137 4, BAE, II, 345), «Una cinta de seda vermella con una
veta de seda amariella por medio, guarnida con platones feytos a forma de fuella de trévol, e cabo e fiviella d'argent»
(lbíd., 1390, BAE, IV, 355). «Una cinta guarnida d'argent en
tela de seda amariella» (lbíd., 1397, BAE, IV, 521). Entre los
bienes del maestre de Avis, cita un inventario de 1364: «Hüa
cinta de pano morado que leua hüa beca dourada pela meitade
com piqueyra e ffiuela de prata e esmaltada... Outra c;;jnta de
pano uerde co biqueira e ffiuela de prata e esmaltada; e tijnha
quareenta rosetas, que ffoj dourada ... Outra c;;jnta streitinha de
pano co chapas de prata, en que ha cento e dez e seis, co ffiuela e biqueira» (Archeol. Port., VII, 229).
C1TOAL (pág. 12 23).-Es la raíz de la cedoaria, usada como
especia. Véase Du Cange, s. v. zedoaria, que cita este texto de
Jacques de Vitry: «Sunt et aliae arbores, quarum radices sunt
zinziber, galanga et zedoaria, quae vulgariter citouar appellatur.» Comp.: «Ally son las espec,,ias, el puro garengal, 1 en ella
ha gengibre, clauels e c;;eotal, 1 girofre [e] 1 nues muscada, el
nardo que más val» (Alez. O., 1301). Pozy, en su Glossaire,
enmendó ya feota/ en feloal (véase Rom., IV, 41), y Eguílaz
copió a Dozy (Glosario, pág. 368). Otra vez que ocurre esta
palabra fué también mal entendida por el editor, que imprimió
titoal: «Aquí debía nascer garingal e gengibre e pimienta e
cardamomo e [c]itoal e girofle e matis e nuez moscada... e
todas las buenas especias» (Conq. U!tr8m., Rivad., XLIV, 322).
Las formas catalanas son sitovar, citoval: «Cargua de sitoval, ·
1

El texto, a.

�338

A:.tfRICO CASTRO

u sol.» (Lezda de Calibre de 1252, Capmany, II, 20; v. III, 178) 1 •
Godefroy cita para el francés anticuado, entre otras formas, citoual, citual y cetoal; la misma forma citoal sólo aparece en textos provenzales: «Aquels que menyan lo pebre ho lo citoal ho
autra herba fort amara» (Levy). Como en otros casos, es difícil
saber qué país románico fué el primero en importar la palabra
con la cosa; desde luego, citoal ha venido del provenzal, o francés, o catalán, por el carácter de los textos castellanos en que
aparece, de procedencia extranjera, y su no presencia en otros.
Necesitaría aclaración que el ár.) \_,Jj haya dado citoal y cedoaria; la diferencia debe provenir de Oriente, pues no se ve cómo
-d- haya dado -t•, que se encuentra también en ita!. zettovario,
(med. a. al. .zitwar y en ant. a. al. citaw ar) 2 . Los diccionarios
románicos no citan esta palabra. El citoal se usaba, entre otras
cosas, para preparar confituras y conservas 3 • Es curioso, por
otra parte, observar cómo nuestro arancel cita agrupadas las
mismas especies, sobre poco más o menos, que los pasajes del
Ale:mndre y Conquista de Ultramar; los que a su vez se parecen mucho a los abundantes que trae Godefroy, s. v. citoual, y
a la lista de especies de las Ordenanzas de Barcelona de I 27 l
que cito en el artículo Laca. Había, pues, una cierta uniformidad en el condimento de las viandas y, como es sabido, más
preferencia que hoy por los sabores fuertes y extraños 4 •
CLA.\lUERAS (pág. 12 35 ).-Llares. Con la forma de los aranceles se relacionan otras peninsulares que faltan en el REWlf.
de Meyer-Lübke, 2310. Corresponden inmediatamente con
clamijeras: ast., sant. caramilleras, y calanzillera, que sin locaLas Ordenanzas de .Barcelona de 1271, fol. 233 a, traen citoual.
Las formas germánicas deben venir de las románicas, ya que la
importación de Oriente es fundamentalmente mediterránea.
3 BouRQU:SLOT, Foires de Clzampagne, pág. 287.
' Aun Montaigne dice: «Ces cuisiniers qui s~avent assaisonner les
odeurs estrangieres avecq.ues la saveur des viandes.• Y nos habla de
que con farcissoit ses viandes de drogues odoriferantes... et les rues
d'autour estoient remplies d'une tressouefve vapeun (Essais, I, 55).
Véase también GAy, Glossaire arcltéologique du Moyen Age, 18871 s. v.
ipices.
1

2

UNOS AllANCELES DE ADUANAS D:SL SIGLO xm

339

Jizar cita el Diccionario de la Academia; ast. calanziere~ (Rato)
derivado, sin duda, de *c(a)lamiyeras, con disimilación de y;
plural leonés, que conviene perfectamente al clamizeras de nuestro texto; ast. calamión 'el gancho de las calamieres' (Rato), es
forma regresiva; arag. crema/los, -eras (Borao); «vna caldera e
una sartén e ui;as clamaieras» (año I 3 r 5) 1 ; gal!. gramalleyra 2;
cat. clamallers. La etimología *crema el um, que suponeMeyerLübke, conviene para el arag. crema/los; pero las restantes salen
perfectamente del cramacul us, que cita Du Cange del Capitulare de Vil/is, y es seguro que la Península ha conocido un
derivado *cramac (u)laria y otro *cramic (u)l aria.
COBERTOR (pág. l 3 3). - Se cita entre otras ropas de cama.
Comp.: «La mi cama en la que hay: una co&lt;;edra e dos cabe&lt;;ales e un cobertor e una colcha e un alfamar e dos mantas nuevas e otras tres escasas» (Testamento de un capellán en 13691
Cartul. Covarrubias, edic. Serrano, pág. 214). «Siete cobertores de raposos. Dos cobertores de conejos» (Invent. de 1389,
en la Historia de Guadalupe, citada arriba, pág. 20). Tenía
también otros usos: «Sobre el altar de Sant :Nicholás un co'
bertor de xamete uieio » «... En el altar de San Loren&lt;;io,
un
cobertor de &lt;;enda1 bermeio uieio, forrado de paño amariello»
(lnvent. Cat. Salam. de 1275,RABM, 1902, pág. 176). «Vn cobertor grande descarlata moretada, en peña uera» (lnvent. Cat.
Tol. de r 27 3, Bibl. Nac., ms. 31022, fol. 188).
COBRE (pág. l I 3).-El quintal de cobre, que en nuestro arancel paga «una cuarta de maravedí&gt;) , en 1488 tenía'de derechos,
en los mismos puertos, 53 maravedís 3 • En una lezda de 1221,
«carga de coure, rr sol. et vu dr. » 4 • En el Fuero de Z orita el
«honere cupri, unum menkalem», en tanto que el estaño pagaba 16 dineros (edic. cit., pág. 403). Las Cortes de Jerez (1268)
disponen que el quintal de cobre valga, en Andalucía, 13 maravedís, y el de estaño, 8 (edic. cit., I, 64-65). E_n tre otros usos, el
1

2
3

'

Índice de documentos de Saka¡;ün, pág. 4 70.
Invent. de 1402, en LÓPEZ FERRBIRO, Gaticia histórica, pág. 342.
Véase GoNZÁLEZ, Colección de cédulas, I, 334.
Capmany, II, 4.

�340

AllhRICO CASTRO

cobre servía para hacer cálices : «Ye non sacrifiquem (los clérigos] cum cálix de madero, nen de vidrio, nen de cobre, nen
de latón si non con cálix d'oro, o de plata, o de plonmo, o
d'estano: (Concilio de Coyanca, en Cortes, I, 26). Las Partidas
(1, 182) también Jo prohibe: «De cobre nin de arambre non
los deben facer otrosí». Resulta extraño que cu pru m dé cobre¡
la final hace pensar en influencia de prov. cat. coztre.
CocEDRA. (pág. 13 8). - El Diccionario de la Academia
acentúa mal cócedra, forma que si existió 1 sería como médula.
Generalmente es una especie de colchón: «En tierra ssu lecho
fizo: ¡ non ay coc;;edra nin batedizo&gt; (María Egipcíaca, v. 667).
«Mío lech con su coc;;edra e su colcha cárdena e sus sauanas
e un trauessero» (Doc. de 1291) 2 • «Dos alma.draques de fustán
uermeio; dos cocedras de floxel; un trauesero grande de floxel&gt;
(bzvent. Cat. Tol. de 1273 1 Bibl. Nac., ms. 31022, fol. 188).
«Lleno de pluma como coc;;edra o cabec;al» (A. de Palencia,
Vocabulario, fol. 368). «Una coc;;edra de Bino&gt; (Doc. de 1315,
Índice de Sahagún, pág. 470). No sé en qué basa el Diccionario de la Academia la acepción de cole/za¡ quizá en una mala
interpretación del artículo del Diccionario de Autoridades,
que dice: «Covarrubias en la palabra colcha»; pero Covarrubias no dice que colcedra sea cole/za 3 •
CoFIA. (pág. 12 9,).-Véase Cantar de Mio Cid, 11, s. v. El
sentido de. 'gorra de tela' perdura en Salamanca (Villa.vieja),
•pañuelo que se ata a la cabeza'. «Por [coser e tajar] coffia e
aluanegas, por cada vna tres dineros&gt; (Cortes de 1351, 11, 120).
«Que si alguno (le] tollie la cofia de la cabec;a, tenie que por
escarnio dél lo fazien» (Prim. Crón. Gral., pág. 140). «Huna
coffia de lienc;;o blancho, obrada de seda negra&gt; (l11vent. arag.
de 1402, BAE, 11, 222). Aparte de esto había la cofia de armar 4, a la cual también podría referirse el arancel: «Dióle tal
1 No es bastante el verso del Ale.,;a1uire (O., 1102; P., 1130) para
admitir cócedra.
2 BALLESTEROS Sevilla en el siglo XIII, pág. cccxxl\'.
3
Para la alta ' Edad Media, véase G. !lloaExo, Iglesias mozárabes,

pág. 344.
' Véase Fernán González, copla 527.

UXOS ARANCELES DE AUUA!'IAS D11:L SIGLO XIII

341

golpe de la espada ... que le no valió el yelmo ni la cofia de
acero, que no le fendiese fasta en los ojos.&gt; «Armados de
-escudos e de lorigas e de cofias de cuero» (Conq. Ultram.,
Rivad., XLIV, 63 y 174). «Dos cofias de armar, de lienc;;o•
(bzvent. arag. de 13681 BAE, IV, 344).
COLCHA. (pág. 13 3). - «Mandó tender sobre una mesa una
-colcha de seda.&gt; «En aquella tienda tendieron a Corvalán una
-colcha de xamet en que se asentaron a derredor los cativos»
(Co1tq. Utram., Rivad., XLIV, 94 y 305). • V na colcha muy
rica que mandó D.ª Inés para frontal » (lnvent. Cat. Sa!am.
de 127 I, RAB,lf, VII, 177). «Vna colcha grant de cendal uermeio de Luca» (lnvent. Cat. Tol. de 1273 1 Bibl. Xac., ms. 31022,
fol. 188). «Una colcha pequeña de seda, ahorrada de r,;endal
verde&gt; (Inventario de un canónigo de Cuenca, Bibl. Nac., manuscrito 13035, fol. II4). «Una colcha de panyo mesclado,
forrada de penya negra» (lnvent. arag. de 14261 BAE, VI, 737) .
«Fizo poner el cuerpo en el suelo barrido, 1 en huna riqua
colcha en hun almatraque batido» (Apolonio, edic. i\Iarden,
copla 3o6). Extraño es que colcha venga de culcita, si se
-compara con placitu plazdo, recito rezo, etc.; y si se pensara que *culcta existió en latín, entonces se habría perdido
la -e-, como en farctus, planctus, etc. ::\Ie parece evidente
que cole/za viene del fr. ant. colclze; compárense los ejemplos
citados del Apolonio y Conquista de Ultramar, con éstos: «La
·roine qui molt estoit sage ... le prent par la main et le trait a
une part, en une colche. » «Li rois Henriz estoit acoudeiz en une
-couche.&gt; «La couche de tou lih (Godefroy, IX, 122). Se trata,
pues, de un muy antiguo galicismo; se piensa que l, que en
francés se escribió ante consonante hasta el siglo xu, ya se
pronunciaba en esa época como u (i\1eyer-Lübke, Historisclze
Grammatik, § 169); cole/za pudo tomarse de un texto, o remonta sencillamente a una época en que aún se oía la l en
esa voz 1.
COMINO (págs. 9 13 y I 2 2;).-Como se ve, ocurre dos veces
1

Se trataría de un galicismo tan antiguo como laido, que supone ai
.aún no monoptongado.
ToNo

vm.

�342

.

AMKRICO CASTRO

esta palabra: la primera en una enumeración de tejid~s: «~ila&lt;,;a z comino_s z picotes»; la segunda con las espec1~s. Cl~ro
está que en el primer caso no debe tratarse de ~specias: smo
de paños; no tengo más que este ejemplo t~rdío: «~ano ~e
Cominas, ciento cuarenta maravedís» (1488) ; es decir, pan~
de Commines (véase el artículo Camua). En cuanto al comz1;0, especia, se le cita ya en una lezda de 1221: .«Cumi donat .u. sol... Cumi dulce dat vintenum&gt; (Capmany, II, 3)- Además: «Safúmanse las caras con cominos rostigos e con piedra.
sufre» (Corvaclt0, pág. 265).
COMPÁS, SAL DE (pág. 12 29) . - La mencionan las Cortes de
Palencia de 1313: «Que ninguno non ffaga bodega nin alffol i
de la sal de conpasso nin la saquen del rregno» (Edic. cit., I,
2 2 5). Las Cortes de Burgos de l 315 repiten la prohibición_ Y
dan la forma «sal de conpás». También las de Valladolid,
1322, I, 349. Nuestros aranceles, a su vez, eximen de pe~je_la
entrada de ese producto. La sal de compás es, según el D1cc10nario de la Academia, sal gema, o común.
El Diccionario geográfico de Madoz, al hablar de Aldeamayor de San Martín, dice: «Tiene dos pequeñas lagunas,.
propias del Gobierno, para sacar la sal que llamat del Co~pás, de Jaque sólo se hace uso para los ganados-. . ¿Pero cuál
es la causa de esta denominación?
Co1'EIOS, PEÑAS DE (pág. 12 7). - No dan peaje, y en cambio se prohibe repetidamente su exportación en el Espécu~o 3 ,
Partidas 4., Cortes de Haro (1288) 6 • Ta~bién la exportación
local: «Todo omne que corambre de coneios de la villa ~acar:,
pierdalo et prendanlo los alcaldes» (Fuero de Plasencza, pagina 31 ). Las Cortes de Jerez (1268) tasan el «alifafe de lotos.
de conejos, quinse mrs. » (Edic. cit., I, 70). El Fuero de 1'.avaGoszÁLEz, Colección de cldulas, I, 331.
.
Se mencionan estas salinas en la Crónica de D. Juan I (R1vad.,
LXVIII, pág. 1 S6); pero han impreso, por errata, sal de Campos, en.
lugar de sal de Compás.
s Edic. Acad. Hist., I, 281.
' Edic. Acad. Esp., II, 651.
5 Edic. cit., I, 105.
1

2

UNOS AllANCBLES DB ADUANAS DBL• SIGLO

xm

343

rra (pág. 63) señala de peaje «.1. dinero de cada [peña] de
coneyllos». «Unaqueque penna de cunillis, .m. dr.» (Lezda
de 1221, Capmany, II, 6). « Una piel vermella, con penya de coneyos, z con trena d'oro por el capi&lt;,;o• (lnvent. arag. de 1378,
BAE, IV, 217). «Ho cobertor de cohelo» (1366, en Arclzeol.
Port., VII, 231).

CoNFIDO (pág. 12 2,). - Dícese aquí del letuan·o. No conozco otros ejemplos de este provenzalismo: «Causa confida•
(Raynouard, III, 277 a); compárese el mod. confite, del francés confit. También hay esconfido: «A la fin fué esconfido el
traydon (Afarco Polo, pág. 5 5), asimismo del provenzal: escofida 'derrota' en Levy; desco,ifir en Raynouard.
CoRDOUÁN (pág. IO 1)·. - Es ya en esta época nombre genérico del cuero. Su exportación estaba vedada en el Espécuio
(edic. Acad. Hist., I, 281), Partidas (II, 651); pero el arancel
grava la importación: «&lt;;;apatos de cordobán entallados et a
cuerda, .VI. pares por .I. mr. los meiores» (Cortes de Sevilla,
1252, edic. cit., pág. 127). «N'unqua calr,;aua otras r,;apatas [
ssino de cordouán entre talladas» (María Egzpcíaca, v. 242).
«Cordouanes negros para cueros de siellas» (lnvent. Cat. To!.
de 127 3, Bibl. Nac., ms. 13022, fol. 18 5). «La dosena de los cordouanes que pese quarenta libras, doze mrs.» (Cortes de Jerez,
1268, I, 71). «Por el par de los &lt;,;apatos de cal&lt;,;a de buen cordobán et bien solados dos mrs.: et por el par de los &lt;,;apatos
de lazo de cordouán bien ssolados quatro mrs.; et por el par
de las borzeguinas de cordouán siete mrs.; et por el par de las
estiuales de cordobán ocho mrs.; et por el par de las &lt;,;apatas
de cordobán ocho mrs.» (Cortes de Valladolid, 1351, II, 82).
«Meliores zapati de cordouam de malioo [malhó 'correa'}
ualeant tres solidos ... Zapate de cordouam nigro uel uermelio
de muliere ualeant tres solidos et de carnario ualeant duos
solidos» (1253, Port. Mom,m. Hist., I, 195). «Trosell de cordová .n. sol.» (Lezda de 1252, Capmany, II, 20). «Cordouá
blanc.. . cordouá uermel!:t (Orden. Barc., 1271, fol. 235 b).
CORREA (pág. 12 3). -Además de su sentido ge~eral, se
usa significando cinturón: «Non le valia nada der,;enir la correa» (J. Ruiz, lII4). «Una correa de hombre con cabo, fivie-

�UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO XIII

345

ANfRICO CASTRO

344

Uas e tres platones de argent&gt; (Invent. arag. de 1426, BAE, VI,
737). Azote de correa: «Clérigo ... que tenga aprentiz pora
ensennar clerezía... z castigándolo o ensennándolo lo ffiriere
de fferida qual deue, como con correa o con palma... z daquellas feridas muriere por occassión, non sea tenido por omezillo&gt; (Fuero de Soria, pág. 191).
CRISTAL (pág. 12 5) . - Se refiere a cristales de adorno:
«Que ningún rrico omne nin otro non traya en capa nin en
pellote plata nin christales nin botones&gt; (Cortes de Valladolid,
12 58, I, 57). «V na corona de latón dorada con .xn. piedras
cristales... Dos botones de prata pora capas de coro z dos
piedras cristales&gt; (hzvent. Cat. Salam. de 127 5, RABM, VII,
176, 178).
CRUZ (pág. 9 6) . - «Una cruz de cristal, z otras dos cruzes
de cristales que fueron dadas depués; z una cruz grand de
plata; z otra cruz mayor de plata con una ymagin de Sancta
María, z otra de Sant Johan que está sobre el altar» (Invent.
Cat. To/. del siglo xm, AHN, Becerro II To!., fol. 89 v). «Una
cruz de cristal con pie de latón&gt; (bzvent. Cat. Salam. de 127 5,
RABM, VII, 17 5)- «V na cruzeta de madera, cubierta de cuero
blanco en que está una cruz de plata maravillosa, llena toda
de piedras blancas e uerdes e bermejas ... e tiene colgadas dos
arracadiellas&gt; (Invent. Cat. To! de los siglos xiv-xv, Arch. Cat.

Tol., x-12-1-2, fol. 31 r) 1 •
CucHARAL (pág. 12 30). - Según el Diccionario de la Academia, es «bolsa de cuero donde los pastores guardan las cucharas». No poseo ejemplos coetáneos, sino de los siglos xv y xv1:
«Y saquemos el cuchara! 1 y también mi caramillo, 1 y llamemos a Pascual», etc. (Fr. l. de i\Iendoza, NBAAEE, XIX, 18).
« Y doos en presente por joya y empleo I lazos y perchas y
un cuchara!&gt; (Kohler, Sieben span. Eklogen, pág. 328).
CuERDAS (pág. II ) . - Trátase de cuerdas ricas, en armo21
nía con los otros objetos que se mencionan en ese pasaje:
«Et .IX. pares de cuerdas d'oro de Luca a .xv. mrs. el par»
1

Para cruces anteriores al siglo xn, véase Góiu:z MoRENO, Iglesias

mozdral!es, pág. 327 .

..

(Libro de la casa de Sanclzo IV, fol. 14 r). «Traía colgado al
cuello un cuerno de marfil labrado con oro ... e la cuerda de
que colgaba era otrosí de oro» (Conq. Ultram., pág. 40).
«Ningund omme de nuestro sennorío que non traya ... pannos
laurados con aljófar nin con filo d'oro ... saluo que puedan
traer en los mantos texiell.as e cuerdas&gt; (Cortes de Alcalá,
1348, I, 619). «Cuerdas de duenna de Monpesler con oja de
seda tajada, 8 mrs.&gt; (Cortes de Jerez, 12681 I, 70). «Et meliores corde de dona cum auro et argento de Londres vel de
Momperle ualeant ·sex libras ... Et alie corde que ueniunt de
Londres aut de Momperle longe de milite de quatuor ramaes
ualeant uiginti et quinque solidos» (1253, Port. Monum. Hist.,
I, 193). «De duodena cordarum serici, duos denarios&gt; (Fuero
de Zorita, pág. 404).
CuERO (9 ). Menciónanse aquí cueros de vaca, buey,
16
caballo, yegua, mulo, asno y ciervo. Comp. : «Los cueros que
valan desta guisa: el cuero de la vaca con pelo, veynte e
ocho mr ... ; el cuero de la vaca cortido que vala cinquenta mr ... ; el cuero del nouiello o del buey con pelo, treynta e
ocho mr ... ; el del nouiello o del buey cortido que vala sesenta mr.» (Cortes de Toro, 13691 II, 176) 1 • «Cúbrela con cuero
caballar o asnar et con engrud de queso assí cuerno cubren
los escudos por tal que sean más fuertes&gt; (Astro/zomia de
Alfonso X, t. IV, 69). Falta dato sobre el cuero de yegua. «Los
cueros con que encueran los escudos e las syllas que sean de
cueros de caballos o de mulos o de mulas o de asnos (Cortes de Jerez, 1268, I, 71). «Ningún ombre si fiere al corzo o a
zierbo de sayeta o de lanza, aqueill &lt;leve aver el cuero&gt; (Fuero
dé Navarra, pág. 116). Dato sobre la importación: «A .v. días
dabril metio al regno Johan López .xx. cueros preciados a
.vm. mrs., que montan .cLx.xx. mrs. »· (Libro de la casa de
Sanclzo IV, fol. 9 r). Dato sobre la exportación: «Don Jordán,
1 Véase la diferencia del precio con el que señalan las Cortes de
Jerez d~ 1268, 1, 71: «El cuero de la vaca o del buey valga el mejor en
todos mis rreynos dos mrs., synon en Gallisia e en Asturias de Ouiedo, que non vala más de vn mr. el mejor.&gt;

�UNOS ARANCBL&amp;S DS ADUAIUS DBL SICLO XIU

Alll{¡RJCO CASTRO

maestro de la nave que ha nombre Buenaventura, afretó esa
mesma a Alemán... el mercadero para llevar a él con todas
sus cosas et con tantos quintales de cera o con tantos fax.es
de cuero de Sevilla fasta la Rochela» (Partidas, edic. Acad.
Esp., II, 6oo) 1 •
&lt;;uMAC (pág. 12 21). - «Tod aquel que ~umaq ageno cogiere, ~eche .x. mr.» (Fuero de Z orita, pág. 82) 2 • Usábase para
curtir: &lt;La dosena de las cabritunas adobadas con i;umaque,
tres mrs. » (Cortes de Jerez, 1268, I, JI) 8 • En medicina: cSi en
la ética recresciere fluxo del vientre, denle leche cozida... con
si~!ente de ~embrillos e i;umaque e arrayhán» (Gordonio,
LzlwdeMedzcina, Toledo, 1513, fol. Xll v) 4 • En halconería:
«~ocas vezes se da por la boca saluo por de fuera, y si se
diese, sea muy poca cantidad, como medio garuani;o» (Libro
de Yuan de San Fagún, Bibl. Nac., ms. 3350, fol. 141 r) 5 •
D~TRAL (pág. 13 1). - «Mandó luego delantre entrar a los
peones, 1 con destrales agudos, con bonos segurones• (Alex.
O., 1908). «El asno desque vió que matauan el puerco e quel
daua el carnicero con el destrah (Libro de los g atos, ~Iod.
Phi!., V, 57)- «Una sierra, vna destral y una axuela» (lnvent.
arag. de 1331, BAE, II, 512). «Den el destral bueno nuevo e
cal~do por scys mrs. • (Cortes de Toro, 1369, II, 177).
Do,w (pág. IO ,, 7) . - Sobre los paños de Douai, véase el
excelente libro de G. Espinas, La vie u.rbaine de Douai au,
,lfoyen Age, 1913, dos vols. Esos paños «allaient dans Je 11idi
de la France, a Nimes et a Perpignan, et meme passaicnt
les Pyrénées jusqu'en Catalogne» (II, 875). Por nuestro arancel sabemos que también venían a Castilla, según vimos antes
(pág. 29), al tratar de bruneta. Además: «La vara de la escarlata de Do[a]y, a i;iepto e i;inquenta mr.» (Cortes de Toro,
1369, II, 173). «Un mantel aJamandesch de drap de Doaix»
Trátase de un modelo de carta de fletamento.
Lo mismo en el Fuero de Plasencia, pág. 132.
s Para la producción del zumaque en Cataluña en el siglo x1v,
véase Capmany, I, 3, pág. 57.
•
' Es un texto del siglo XIV.
6 Aves de C&lt;Zfa, págs. 105 y 191.
1

2

347

(Libro de Tesorería de la Casa Real de Aragón 1, año 1302,
pág. 112).
ENcENSARIO (pág. 9 8). - Junto a esta forma, que es fre-cuente (Berceo, Sacr., 35; Conq. Ultram., 293; Prim. Crón.
Gral., 645), hay encensero (Berceo, Sacr., l 19; lnvent. Cat. To!.
-del siglo xm 2; Invent. arag. de 1411, BAE, IV, 529; en asturiano moderno, Rato), mcenser (Invent. Cat. Salam. de 127 5,
RABM, VII, 177; «vn encensser grande de plata con su sortija de plata», Invent. Cat. To!. del siglo x1v) 3, ascensser ( «un
ascensser grande de cobre• , Invent. Cat. Zamora de 1265) •.
Sobre el objeto mismo, véase Gómez Moreno, Iglesias mozárabes, pág. 33 I.
ENCIE~O (págs. 9 7 y 12 18) . - Junto a esta forma, muy
corriente (Berceo, Loor., 32; Sacr., 36; Apol., copla 376, etc.),
hay enfenso (Alex. O., 1635, «naueta pora eni;enso• , fnvent.
Cat. Salam. de 1275, RABM, VII, 177; salm. mod., Lamano;
pero también en Reyes Magos, v. 72, donde si no es cultismo
habría que leer encienso, porque encmso parece leonés), encens
-en aragonés en relación con el catalán: «Fazesi [en Zafar]
mucho eni;ens blanco, el qual se faze en arbores assí como
goma&gt; (Marco Polo, pág. 109). Una nave de Alejandría trae
-en 1302 «una carrega de pebre e dos quintals d'eni;ens» ~Para encienso absinthium, véase C. Michaelis, Rev. Lus.,
Xlll, 302; añádase: «El falcón ... si fuere ferido de grua... coser
la ferida ... e echarle eni;ima de la llaga poluos de sangre de
dragón e eni;ieni;o&gt; (J. Manuel, Cafa, pág. 65). Ocurre.también
eucienso 'censo': «Habiendo algún home a dar pecho o encienso a la cámara del rey» (Partidas, V, edic. Acad. Hist., página 331). Y en otros lugares.
ENSAY (pág. 10 ). - Falta esta palabra en los dicciona22
rios; hay de ella abundantes ejemplos, pero poco sabemos
Publicado por González Hurtebise.
Arch. Hist. Nac., Becerro II de Toledo, fol. 89 fl.
-' Arch. Cat. To!., x-12-1-:z, fol. 35 r .
' .Arch. Cat. Zam., Cax. M., leg. 3, núm. 5.
a GoNZÁLBZ HuRTBBISB, Libro de Tesorerfa de la Casa Real de Ara1

2

gó11, pág.

104.

�AMfRICO CASTRO

UNOS ARANCELES DE ADUANAS DEL SIGLO Xlll

sobre este tejido. Nuestro arancel hace venir eI ensay de Brujas, Ipres, Gante y Tournay. Comp.: «La vara del mejor ensay de Tornay o de Tornayre, quatro sueldos e medio de dineros alfonsís» (Cortes de Jerez, 1268, I, 66). «La vara del
mejor ensay de Ipre e de Brujas, dies sueldos de dineros
alfonsis» (Ibíd., pág. 65). «Que ningún judío non traya ... sinon
pres o bruneta prieta o ingles o enssay negro, fuera a aquellos
que lo el rey mandare» (Cortes de Valladolid, 1258, I, 59).
«Una capa nueua de coro, d'ensay» (lnvent. Cat. To!. de 1273,
Bibl. Nac., ms. 31022, fol. 188). «Doce varas de ensay de
uiana negro» (lbíd.). «Todo ombre qui es yfanzón por fuero,
deve vestir a su muger segund que eylla es, al ayno una vez
un_zurambre de ensay et una saya ampla con mangas de fustanio» (Fuero de Navarra, pág. 86). «Blaos a . CCCL. mrs. et
.un. ensay por .ccc. mrs.» (Libro de la casa de Sanclzo IV,
fol. 5 r). «Et un ensay por .ccc. mrs. et un rosset d'Ipre»
(Ibíd., fol. 3 v). «De la pie~ del pinparel, .vm. d. Del ensay,
.vm. d. Del &lt;;elestre, .vm. d. (Fuero de SepiUveda, Bibl. Nac.,
ms. 5790, fol. 26 v). Creo fallido el intento de G. Rolin (en sus
citados Documents relatifs a l'lústoire du commerce des draps,
págs. 55-56) de relacionar ensay con sa; a, pensando que *ensaye es la forma correcta. La base es el essaium que trae Du
Cange de un documento de l 227 ( «sargia de Bonavalle, aut
essaio de Normannia»), que seguramente tendrá en francés
reflejos que no conozco, como tampoco el origen de essaium.
Esc~RLATA (pág. 10 9 ). - Tela rica muy usada en la Edad
:Vfedia: «Ay syerras e valles e mucha buena mata, 1 todas llenas de grana pora fer escarlata» (Femán González, copla 150).
«La mejor escarlata de Monpesler vaJa la vara seys mrs.; la
mejor escarlata de Incola ['Lincoln', en Inglaterra], cinco mrs.;
la mejor escarlata de Gante, quatro mrs. la vara» (Cortes de
Jerez, 1268, I, 65) 1 . «Cobitus de escarlata englesa meliori
ualeat septuaginta solidos. Cobitus de melior escarlata framenga ualeat tres libras» (Port. !11onum. Hist., 1253, I, 193).
1

1

Estos precios se reducen después de Navidad en las mismas
Cortes, pág. 66.

349

«Una pieza de cendales por .cccxL. mrs ... et dos escarlatas a
mrs.» (Libro de la casa de Sanclzo IV, fol. 14 v). La
«pie~ d'escarlata» da de peaje «.vm. dineros&gt; en el Fuero de
Zorita, pág. 409 1 lo mismo que la bruneta, el pres, el barragán, etc.; es decir, que paños de menos valor. Comparado
con el de 1268, el precio de la escarlata en I 369 es elevadísimo: «La vara de escarlata de Do[a]y a ciento cincuenta mr.;
e la de la escarlata de Gante a ciento e diez mr.; e la de la
escarlata de Iple a ciento e diez mr.; la de l\Ionpesler... ciento
veynte; la de Melinas... ciento diez; la de la escarlata viada
['listada'] a nouenta mr.» (Cortes de Toro, 1369, II, 173). «A
los tondidores denles por tondir... la vara de la escarllata, ssi
la adobare dos vezes, ssiet'e dineros, et ssi la adobare una bez,
quatro dineros» (Cortes de Valladolid, 1351, II, 80). La literatura alude a la importancia de esta tela: «Yo tengo escarlatas
de Brujas e de Mellinas, 1 veynte annos ha que nunca fueron
en esta tierra tan finas» (Rimado de Palacio, 300). «Los que
athesoraron obrando falsya I vernan d'escarlatas a vestir blanquetas&gt; (Cancionero de Baena, pág. l 16). Empleábase en distintas prendas: «El padre o la madre que fincare biuo, herede
todos los muebles del fijo finado, si el fijo visquiere .1x. días,
saluo ende baso de plata e manto de escarlata» (Fuero de
Soria, pág. 113). «Vestido de una capa piel de escarlata» (Prim.
Crón. Gral., pág. 37 5). «Que ninguno non traya capa aguadera d'escarlata sinon el rey» (Cortes de Valladolid, 1258, I, 57)Las mismas Cortes dicen que los empleados de palacio «non
trayan ... cal&lt;;as de ;scarlata:o (pág. 5 5). «Ninguno non traya
tabardo nin rredondel d' escarlata verrñeia, saluo nos [el rey]»
(Cortes de Burgos, 1338, I, 454). «Que non trayan ... tauardo
aguadero d'escarlliata las personas a quienes vos [el rey] lo
defendistes» (Cortes de l\fadrid, 1339, I, 468). Es curioso notar
que los procuradores reconocen justa esta restricción suntuaria, siendo así que reclaman contra otras prohibiciones en el
uso de paños de precio. Usada en ropa interior de mujer:
«Oiéronse a desnudar [las doncellas] e quedar en pellotes
apretados que tenían de fina escarlata, e parescíanseles lo~
pechos y lo más de las tetillas» (Crónica del rey D. Rodri.MCC.

�350

AJdRICO CASTRO

1

go) , «Una capa de scarlata viada, tenida ['usada']» (l11vmt.
arag. de 1365, BAE, IV, 343). «Un capirot de scarlata vermella, nuevo, forrado de tafatán verde» (lbíd. de 1403, IV, 559).
Nuestros textos no hablan sino de escarlatas bermejas; pero en
Francia las hubo de otros colores («brunes, morées, violettes,
memes grises et vertes»), según Bourquelot, Foires de Clzampagne, I, 236.
EsCRIUANÍA (pág. 138 ). -«Caja portátil con pluma y tintero
que traían los escribanos. &gt; «Envestímole [al escribano] en
este oficio público con la escribanía et la p éñola et dámosle
poderío para usar dél públicamente» (Partida 111, edición
Acad. Esp., II, S52). «Dos escriuanías de fust d'alminiuel (?)
moriscas» (lnvent. Cat. Tol. de 1273, Bibl. Kac., ros. 31022,
fol. 188).
EscunrnLLA (pág. 12 3¡).-«Dezesiet scudellas de fust ['madera'] &gt; (lnvent. arag . de 1379, BAE, II, 710). «Scudiellas de
Malega e de Tehuel» (lbíd. de 1365, IV, 342); estas últimas
eran de barro (véase artículo Greal). «El día de la boda que
non coman en la boda de parte del nouio e de la nouia más
de quinze escudiell;s de omnes e otras quinze de las mugeres»
(Cortes de Alcalá, 1348, I, 623).
Es~IERILÓN (pág. 13 12) . - Las formas conocidas son esmerejón y esmerijón; esmerilón podría ser errata, pero no me
atrevo a considerarla como tal. «Esmerejones son aues que
parescen a los falcones en todas sus fa&lt;;;iones ... et éstos crían
según dizen en Noruega ... et son aues muy ligeras et plazenteras, et huelan et toman bien la cogujada et el aloya et avn
toman perdiz ... pero son aues que ayna se pierden, ca son muy
bulli&lt;;;iosos et de poco sosiego» (Ayala, Aves de caya, páginas 149-150). «Se dize esmerejón entre nos porque se esmera
en bolar» (Palencia, Vocabulario, fol. 13 v .) «Más desea hacer
batalla con turcos que trebejar con doncellas ni cazar con
esmerijones» (Conq. Ultram., pág. 258). «Aves que son de
muchas maneras ... águilas, e los azores, e los falcones, e los
gauilanes, e los esmerijones, e los alcotanes, e los cernigolos»
1

!11. Pi:uvo, Orlgenes de la novela, l, cccux.

UNOS ARANCBLBS DB ADUANAS DKL SIGLO XIll

35 1

(Espéculo de Alfonso X, pág. 36o). Véase smeriliones en Du
Cange, y para su etimología, REWb, 8043.
EsPIC (pág. 12 22) . - 'Espicanardo'. «Toma el espic et los
clauos de girofre et la canela et flor de canela... et ponlo en
vna jarrilla pequeña, et finchela de agua, et fazla feruir fasta
que tome el sabor de las especias». «Agua de espic, que es
buena para el falcón que tiene comien&lt;;;o de agua vedriada»
(Ayala, Aves de cafa, págs. 64 y 167). Se le cita también en
farmacopea contra las fiebres : «Gengibre, lacea, anís, almástica, pimienta, spiquenardi, vuas pasas ... sean amasadas con
oximel squilítico i sean fechas píldoras» (Gordonio, Lilio de
Jlfedicina, fol. X r). «Cargua d'espich, II sol.» (Lezda de ColiÚe, en Capmany, II, 20). Del prov. espic (véase Levy).
EsPON&lt;;A (pág. 13 8).-Ko poseo otro ejemplo de esta forma 1• No sería verosímil que esponf(l representara una evolución fonética de spongja. Debe tratarse de un provenzalismo;
Levy (III, 273) cita esponzia, sponzia.
EsQUILO (pág. 12 7) . - 'Piel de ardilla'. Esta forma vive
actualmente en Santander, Jo que está 1e acuerdo con que
nuestro texto proceda de la región santanderina. Comp.: «Este
día metió más al regno Lope el sobredicho cxxx docenas
d'esquilos, preciada la docena a v mrs. &gt; (Libro de la casa de
Sa11clzo IV, fol. 12 r) . En port. esquiro: «Ilum esquiro lavrado» (Doc. de 1349, en el Elucidario de Santa Rosa de Viterbo, pág. 296) 2 • Una variante medieval es esquirol, derivada
del provenzal o catalán: «Lo centenar deles pels deis esquirols,
nu drs. &gt; (Orden. Barc., 1271, fol. 234 b). «Un garnachón de
camelin en peña de esquiroles et una saya et capirot en peña
vera&gt; (lnvent. Cat. Tol. de 1273, Bibl. l\ac., ms. 31022, folios 188-193). «Alifafe ['cobertor'] de esquiroles, quinze mrs.1&gt;
(Cortes de Jerez, 1268, I, 70). Dice Bourquelot, Foires de Clzam-

1 Esponza en TALLGREN, Estudio sobre la Gaya de Segovia, pág. 89,
es errata por espan:sa.
1 Donde se Je confunde con esquila 'campanilla'. Lo cita sin saber
su significado Moaus, Diccionario portuguis. El REWó, 8003, lo interpreta correctamente.

�352

P~~ze~ pág. 27! : «Les peaux d'escuriaux ou d'écureils, qui se
d1v1sa1e~t en d1vers genres, et formaient les fourrures appelées
gros va1rs, menu vair et gris, suivant leur finesse et leur couleur». Para la etimología véase Díez, s. v. scojattolo. El griego
ax(o:ipo~ 'ardilla', lat. el. sciurus, conservó en el habla el valor
oclusivo de x por haber tenido metátesis, (*scuirus, *squi rus), de la que es reflejo sq u i riol us, scuriol us (GG!Lat, III,
569), sq u i ri o (Du Cange); la Península tendría una forma sin
yod, *esq uiru, en tanto que las Galias reflejan un diminutivo.
ESTAMPAS (pág. l0 26) . - 'Étarnpes', de donde venían las
telas_ llamadas/risas: «Frisas d'Estampas, la vara de la mejor
medio mr. de dineros alfonsís» (Cortes de Jerez, 1268, I, 65) 1.
En 1204, Felipe Augusto de Francia concede franquicia a los
tejedores de Étampes: «Quittavimus omnes textores manentes
et mansuros Stampis, qui propriis manibus texent, tam in
lineo quam in lana ex omnibus consuetudinibus quae ad nos
pertinent» 2 •
EsTANFORT (pág. l0 10. H., 18 , 18, 19) . - No figura esta palabra en los diccionarios españoles, y los ejemplos medievales
son muy raros: «A Arnalt, joglar, para: un tabardo, .vur. varas
de estanfort, a .vm. mrs. » (Libro de /.J, casa de Sancho IV
fol. 213 r, v). La ley portuguesa de tasa (1253) lo cita: «Cobi~
tus ... de meliori stanforte de Brugiis ualeat quindecim solidos»
(Port. Monum. Hist., I, 193). «Cobitus de stanforte de Caa
ualeat nouem solidos ... Cobitus de stanforte uiadu de lpri ualeat
undecim solidos» (lbíd.). Las Ordenanzas de Barcelona (1271)
también lo mencionan: «Estanforts e biffes dArres» (fol. 234 v).
Nuestro arancel hace venir el estanfort de Santomer Raz
Valenciennes, Brujas, Tournay, Cam, Roán, Chartres, P~rthe~
nay, Montreuil y de Inglaterra. Creo se refieren a esle paño
las Cortes de Jerez de 1268 al decir (1, 65): «Panno de Santomer», y quizá se deba a esta circunstancia el que esas Cortes no citen el estanfort. Godefroy lo define: «Sorte de drap
1

UNOS ARANCBL&amp;S DE ADUANAS DEL SIGLO XJII

AMáRICO CASTRO

Después de Navidad valen meaos : e De las mejores frisas de Estampas, la vara tres sueldos de dineros alfoosís • (Ibíd., pág. 67).
2 FAGNisz, Documents relatifs a l'histoire de /'industrie, I, 112.

353

de premiere qualité et fort cher, qui paraí:t avoir été principalement fabriqué a Stamford ville d'Angleterre, et imité
ensuite dans les villes du Nord de la France» 1 • Los ejemplos
que cita Godefroy son del siglo xm, lo mismo que los nuestros; parece, pues, que esta tela dejó de usarse posteriormente o cambió de nombre 2 • No encuentro mención de tal palabra en los diccionarios provenzales de Raynouard y Levy.
Ilay quien la deriva del nombre de la ciudad inglesa Slamford (REWb, 8226); la remisión que hace Meyer-Lübke a
Rom., VI, 604, no sirve para apoyar dicha etimología, pues en
ese lugar Paul ~foyer parece sostener la etimología estainfort
(stamen forte), que propone Bourquelot, Foires de Champagne, I, 228, y también Du Cange, s. v. stamfortis. Que
este tejido venía &lt;le Inglaterra se desprende ya de algunos
de los textos antecitados; además : «Medietatem unius panni
estanforti de Anglia, vel medietatem estani forti de Arraz»
(Fagniez, Documents cit.s., I, 262). Pero más probable parece
que el nombre venga del de la ciudad flamenca Stenaforda,
cerca de !pres, como dice Du Cange, s. v. stanfortis, en
contradicción con lo dicho, s. v. stamfortis 8• Se trataría de
una de tantas telas flamencas; también se fabricaban en Inglaterra.
EsTA5.0 (pág. I ls) · - En el Elogio de España que reproduce la Primera Crónica General, se dice: «Rica de metales,
de plomo, de estanno» (pág. 34). Su comercio: «A .xxm. días
de marzo metio Amat de Vancin ... un quintal et medio de

1 El estanfort era blanco o teñido en diferentes colore~, catre
otros, azul y escarlata ( BouRQUl!LOT, Foires de Cltampagne, I, 230).
2 Sin embargo, en documentos de Arras del siglo XIV (sin indicación de año), que traen EsPINAS y P1RBNNE, eo el Recueil citado antes,
pág. 5, nota 2, aparece el estanfort: «Que nulz couretiers ne soit si
hardis qu'il accate estanffort, ne saye, oe biffe, oe cambrisien, qu'il ne
le face veir as espincheurs• (Il, 184). «Qui couvretures d'estanfort
veult faire, si le face de 25 aunes de long au plus, et de 16 lb. de poix
au maios secque as liches• (Arras, siglo XIV) I, 224) .
3
También se adhiere a esta explicación RouN, Documenfs drajs

XIII• siecle, pág. 67.

�UNOS ARANCBLES DE ADUANAS DEL SIGI O Xlll

354

estanno, que fué preciado el quintal .L. mrs.» (Libro de la
casa de Sane/za IV, fol. 23 r). «Carrega de stagno, .u. sol.
et .vn. dr.» (Lezda de 1221, Capmany, II, 4). «Pro quintale
de ferre et de stagno ... quatuor den.» (Lezda de Tamarit,
1243, Capmany, II, 17) 1 • «El quintal del estanno [valga]
ocho mrs.» (Cortes de Jerez, 1268, I, 64). Sus usos: «Mando
fer a Apelles, om,¡igenes d'estanno» (Alex. O., copla 1904).
«En las eglesias pobres, donde no podiesen haber tales calices (de oro o plata], bien los pueden haber de estaño&gt; (Partida 1, edic. cit., I, 182). «Dos vinageras, una de cobre z otra
de estano&gt; (lnvent. Cat. Salam. de 127 5, RBAM, VII, 17 5).
«Buenas sartas de estaño ... Seys anillos de estaño» (J. Ruiz,
coplas 1003 y 1036).
FACHA (pág. 13 1). - «El rey traía· una facha que le decían
facho, de acero muy templado» (Conq. Uftram., pág. 26o).
«Destrales e fachas, segures e Cachones» (Fernán González, copla 64). Fac/za procede del germ. lzapja, a través del fr. /zaclle,
y la/· inicial se debe a la /z., como en Jonia y otros casos;
tratamiento análogo tienen las aspiradas iniciales del árabe
(véase M. Pida!, Cantar de Mio Cid, I, 17 4).
FALCÓN (pág. 13 12) . - El «falcón neblí», «señor et príncipe de las aues de la cac;;a», según el canciller Ayala (véase
arriba, pág. 19) 2 • «Los falcones neblís crían et nac;;en en la
Alta Alemania... ; otrosí en :Noruega et en Pruc;;a, et de ally los
compran los mercadores... et tráenlos a Brujas ... et dellos traen
en España a los reyes et a los señores que lo encomiendan a
los mercadores, quando allá van a Brujas et gelos traen» (Aves
de ca;a, pág. 16) 8 • «Que falcón borni prima et mudado et
lebrero que non vala más de .XII. mr.» (Cortes de Sevilla, 1252,
pág. 133) '· «Falcón bahari prima que cac;;are, el meior que

1

t

355

AMÉRICO CASTRO

non vala más de .vm. mr.» (lbíd., pág. 134). «Falcón primera sacre que non cac;;are, que non vala más de .xY. mr. el
meion (lbíd., pág. 134). «Falcón bahari torc;;uello que cac;;are, .I. mr. el meion (fbíd.). «Mando que ac;;or, nin falcón nin
gauilán que le rton tomen yaciendo sobre los huevos, nin fazi~ndo su nido nin mientre que touiere fijos o hueuos» (lbíd.,
pag. 133). «A Corrado, falconero del rey, que iba a Cuenca a
la muda con un falcón, - en Valladolid, .L. mrs.» (Libro de
la casa de Sancho IV, fol. 56 v). «Ningún ombre non debe
toyller perdiz ad aztor ni a falcón» (Fuero de Navarra, págin~ 117). «Venadores nin cazadores non deben ser los clérigos ...
nin deben haber azores, nin falcones nin canes para cazar&gt;
(Partida I, edic. cit., I, 285).
FEUrnLLA (pág. 12 3). - No poseo otro ejemplo de esta
forma; la e por i ante -iello (no -illo) hace pensar que la pronunciación fuese yafettilfa 1, pues de otro modo se comprende mal la disimilación de la í de* fibella ante -ié. Lo corriente es ftuiella: «~landa el rey que todos clérigos de su casa ...
nin trayan c;;apatos a cuerda nin de fiuiella» (Cortes de Valladolid, 1258, I, 55). «.v. capas que tienen fiuiellas de plata grandes doradas• (l1lvent. Cat. Tol. de 1254 a 1261, AHN, 987 B,
fol. 90 r). «De .xrr.ª de fiuiellas 2 , .1. dinero&gt; (Fuero de Zorita, edic. cit., 410). «Dos cintas de seda verde, con las fiuiellas
et los cabos de plata» (lnvent. Cat. To!. de 1273, Bibl. Nac.,
ms. 31022, fols. 188-193). «Como correa con fiuiella llega
los pannos al omne que la cinne» (Prim. Cró11. Gral., página 664). «[Los obispos] non deben traer bronchas nin cintas
con fibiellas doradas» (Partida I, edic. cit., I, 224). La forma
siuiella del Alexandre (copla 105) podría no ser errata por
fiuiella, si realmente el mirandés sibefla existe (REWb, 3276);
pero resulta extraño que la J- haya dado s- en lugar de c(ast. cibiella, sant. cebifla). Desde luego no es admisible que
l\Ieyer-Lübke en el REWb, 3276, para las formas hispánicas

Véase artículo Cobre.
Comp.: cEl rrey de todas nos las aues.es el falcón oriol» (Calila,

edic. Alemany, pág. 139).
1 Véanse además págs. 38, 40, 113, y para su precio, 45. Para la historia de la caza con halcón en el siglo xm, J. MANUEL, Caza, pág. 43.
' Anales de la Junta para Ampliación de Estudios, III.

1 Como aparece ya en el Corvac/10, pág.
bulario, fols. 78 y 46¡.
2
Ureña imprime por erratafunellas.

124.

A.

DE PALl!NCJA,

Voca-

�AMÉRICO CASTRO

con c-, piense en cruce con su bula; la alternancia de/y c- es bastante conocida (Rom., XXIX, 342; RFE, I, 182.
Dato sobre la importación : «Este día metio al regno Sancho
de Studiello.. . .xn. millares de fiuilletas, .xx. mrs.» (Libro de
la casa de Sancho IV, fol. 17 r).

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL
AM~RICO CASTRO.

(Continuará.)

EN AMÉRICA
Sería tiempo ya de ·a cometer trabajos de conjunto sobre
el español de América. Los materiales abundan en la literatura, tanto la popular como la culta de temas populares, y
en obras de filología o de gramática, especialmente bajo la
forma de diccionarios de regionalismos 1 • Entretanto, creo
oportuno anotar unas cuantas observaciones preliminares.
l. ZoNAS DIALECTALES.-En cualquier estudio sobre el castellano de América debe comenzarse por abandonar, siquiera
1 Véanse las indicaciones bibliográficas del CoNDE DE LA VrÑAzA, Éiblioteca histórica de la filología castellana, Madrid, 18931 págs. 911 a 930;
R. LENZ, Diccionario etimolefjico de voces chilenas derivadas de lenguas
indi/enas americanas, Santiago de Chile, 1905-1910, págs. 58 a 90; C. CARROLL MARDEN1 N otes for a bibliograplty of American Spanis/1, en el
tomo lI de los Studies in ltono1· of A. Marshall Elliott (hacia 1911), y
M. DE ToRo G1sBERT1 Americanismos, París, s. a. (bacía 1912), págs. 169219. Los principales Vocabularios allí mencionados son los de S. A. Lafone Quevedo (Argentina); Ciro Bayo (Argentina y Bolivia); D. Granada (Argentina y Uruguay); M. L. Amunátegui, A. Echeverría y Reyes
y Z. Rodríguez (Chile); :Juan de Arona y R Palma (Perú); C. R. Tobar
(Ecuador); R. Uribe Uribe (Colombia); B. Rivodó (Venezuela); C. Gagini (Costa Rica); A. Membreño (Honduras); (l.. Batres Jáuregui (Guatemala); J. García lcazbalceta, E. Mendoza y C. A. Robelo (México), y
J. M. i\1acías y E. Picbardo (Cuba). Entre los posteriores de que tengo
•noticia se cuentan los de T. Garzón y L. Segovia para la Argentina
(cfr. M. DE ToRo G1sB11RT, Los nuevos derroteros del idioma, París, 1918),
de A. Malaret para Puerto Rico ( Diccionario de provincialismos de Puerto
_ Rico, 1917) y de A. Zayas y Alfonso para las palabras indígenas de las
Antillas (Lexicografía antillana, Habana, 1914).
TOMO VIII.
25

�OBS1&gt;RVACIOSES SO~RB EL S'iPAÑOL EN A:IIÉRICA

359

PEDRO BENllÍQUEZ URBÑA

temporalmente, las afirmaciones muy generales: toda genera1
lización corre peligro de ser falsa. Diferencias de clima , diferencias de población, contactos con diversas lenguas indígenas, diversos grados de cultura, mayor o menor aislamiento,
han producido o fomentado diferenciaciones en la fonética y
3
en la morfología 2 , en el vocabulario y en la sintaxis • Ante
1 La influencia del clima, tan difícil de distinguir, por lo general,
parece manifestarse en el siguiente caso : en la República mexicana
es fácil observar diferencias fonéticas, unidas a gran semejanza de
vocabulario, entre la ciudad de México, situada en tierra /da, a más
de 2.000 metros sobre el ni vel del mar, y e l puerto de Veracruz,
en la tierra caliente. En la capital, las consonantes se pronuncian con
gran precisión y aun minuciosidad, en cualquier posición que estén
-así, el difícil grupo ti, con ele sorda, del idioma náhuatl, en palabras
como Tlatla11q11i, Citlaltépetl, Popocatépetl, tlaco, tlacuache (otras veces
clacuac/10)-; las vocales son breves, y las inacentuadas tienden a perder,;e: bloques para apuntes&gt; blocs pr'ap11nts; vitjesito &gt; viejsit"; presioso &gt; psioso; pase usté &gt; pas-sté; en Veracruz, la vocal recobra - al
menos en gran parte - su plenitud española, y en cambio la consonante en fin de silaba y en otras posiciones, verbigracia, la de interyocálica, tiende a debilitarse, si bien no tanto como en las Antillas,
donde el vulgo acostumbra -según su propia expresión - •comerse
las letras•. Es probable que en toda América haya parecidas diferencias de fonética entre las tierras bajas y las tierras altas (cfr. R. J.
CuERVO, Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, sexta edición,
Parls, 1914 §§ 746,749, 751 1 758 1 771 y 7761 y R. ~h.slNDEZ ProAL, }',{a1
nual de Gramática /dstór ica espa,iola, cuarta edición, Madrid, 1918, página 85, nota): las tierras altas parecen propender, verbigracia, a conservar la ese en fin de sílaba y la de intervocálica; las tierras bajas tienden a la pérdida de ese y ~- En la Sierra del Perú, según se me informa, se tiende a hacer breves las vocales, como en la altiplanicie de

México.
t Véanse más adelante los datos sobre la conjugación.
s Ejemplo: en las Antillas, en Venezuela y en Colombia se emplea
el que adverbial a la francesa en lugar de do~, cuan.Jo, como, etc.: allí
es que está; entonces fué que lo llizo; así es que se hace; por eso es q11e vo_v
(cfr. R. J. Cuxavo, Apuntaciones críticas,§ 460: el fenómeno me parece
francamente popular, y no debido a influencia francesa, porque lo he
encontrado en lugares donde se lee muy poco y donde hace cincuenta
años llegaban muy pocos libros traducidos del francés); pero en México no existe semejante ero pleo del que. Tampoco existe en México el
uso de donde como equivalente del c/ie:; francés, uso frecuente en el

1.anta diversidad fracasa una de las generalizaciones más frecuentes : el andalucismo de América; tal andalucismo, donde
existe - es sobre todo en las tierras bajas - , puede estimarse
.como desarrollo paralelo y no necesariamente como influen•cia del Sur de España 1 •
Norte de España, en las Antillas, Colombia, Costa Rica, Perú y Chile:
para esos casos, en la Argentina se emplean las frases adverbiales en
Jo de, a lo de, etc. En cambio, la generalización sobre el loísmo de
América, el empleo sistemático de /o como acusati\•o masculino, sí
p!l1'ece justa (cfr. R . J. CuKRvo, Los casos encllticos y proclíticos del pron omb,e de tercera persona en castellano, en Romanía, 1895 1 XXIV, 108,
109, 230 y 235, y notas a la Gramática de Bello, edición de París, 1916,
nota 121, y R. LaNz, La oración y su.s partes, ~Iadrid, 1920, § 52); el le
.acusativo de la lengua escrita y aun del habla culta, nace siempre
de imitación literaria donde be podido observarlo. El antiguo dativo ge
sobrevive entre los campesinos del Sur de la República dominicana, con pronunciación de jota moderna, en frases como ge lo doy,
ge lo digo.
1 La idea del andalucismo se insinúa, de seguro por simple inadvertencia, aun donde menos se la espera; por ejemplo: «propia de
Andalucía, y por lo tanto de América•, en R. M1rnÍ:NDEZ ProAL, Gramdtica liistórica, pág. 87 (bastarla suprimir el e por lo tanto•). R. J. CuERVO
me parece representar la opinión justa, apoyada en buenos datos:
ctoda la Península dió su contingente a la población de América• (El
castellano en América, en el Bulletin Hispanique, 1901, III, 41 - 42; yéanse ad~roás Ap11ntaciones eríticas, § 996 de la sexta edición, y prólogo a
la qumta). F. HANSSKN, en su Gramátt'ca lzistórica de la le11g11a castellana, Halle, 1913, se limita (pág. 3) a decir que «el lenguaje popular
de América se parece en muchas particularidades al sermo rusticus
de España, y especialmente al andaluz•. Igualmente T. NAVARRO ToMÁS, Manual~ pro1111nciación española, Madrid, 1918: «En líneas generales, la pronunciación hispanoamericana se parece más a la andaluza
que a la de las demás regiones españolas.• R. LENZ, en sus Beitrtige
zur Kenntnis ~ A111erillanospa11isclzen (Zeitscl,rift für romanisclze Philologie, 1893, XVII, 189), opina que los colonizadores procedlan de
todas las provincias de España, lo cual hubo de producir una especie de nivelación lingül.rtica ( ceine sprachliche Ausgleichung• ); pero
en e1 primero de los EnsaJOS jilold.Jicos americanos (Anales de la Universidad de Cllile, 1894, LlL'CXIX, 113 a 132) hace concesiones a la
noción muy divulgada, pero no probada, de que en la colonización
predominaron los extremeños y los andaluces. A las pruebas aduci-das por R. J. Cuervo creo útil agregar una que está al alcance de

�PEDRO HENRÍQUBZ UREÑA

Provisionalmente roe arriesgo a distinguir en la Américaespañola cinco zonas principales: primera, la que comprendelas regiones bilingües del Sur y Sudoeste de los Estados Unidos, México y las Repúblicas de la América Central; segunda,
las tres Antillas españolas (Cuba, Puerto Rico y la República.
dominicana, la antigua parte española de Santo Domingo),
la costa y los llanos de Venezuela y probablemente la porción,
septentrional de Colombia; tercera, la región andina de V enezuela, el interior y la costa occidental de Colombia, el Ecuador, el Perú, la mayor parte de Bolivia y tal vez el Norte deChile; cuarta, la mayor parte de Chile; quinta, la Argentina,
el Uruguay, el Paraguay y tal vez parte del Sudeste de Bolivia. El carácter de cada una de las cinco zonas se debe a la
proximidad geográfica de las regiones que las componen, los.
lazos políticos y culturales que las unieron durante la dominación española y el contacto con una lengua indígena principal (I, náhuatl; 2, lucayo; 3, quechua; 4, araucano; 5, guaraní). El elemento distintivo entre dichas zonas está, sobre
todo, en el vocabulario; en el aspecto fonético, ninguna zona
me parece completamente uniforme 1 .
Dentro de cada zona hay luego, subdivisiones. Así, en la
primera, la zona mexicana, habría que distinguir, cuando me-•

todos: recórrase la lista de los españoles más conocidos que pasaron
a América durante los primeros cincuenta años de la conquista, Y se
verá que los andaluces y extremeños suman menos que los nativos
de otras regiones de Espa1'ía, especialmente de las dos Castillas. La
proporción exacta en que cada región española contribuyó a formar
la población de América podría determinarse mediante el examen delos registros de naves en el Archivo de Indias; tarea que no sería
demasiado larga y sí fecunda en resultados. Interesante ensayo es el
de RrcARco·RoJAS, Et idioma de los conquistadores, capítulo VI del primer tomo de su Historia de la literatura argentina, Buenos Aires, 1918;.
sería útil reunir mayor cantidad de materiales.
1 De estas zonas conozco personalmente las dos primeras; de las
demás conozco grao número de individuos. Al contrario de lo que
sugiero para la América española, en el inglés de los Estados Unidos.
la división en tres zonas (Nordeste, Sudeste y Oeste) se basa en diferencias fonéticas principalmente.

OBSERVACIONES SOBRE

8L

KSPAÑOL EN AMÉRICA

nos, seis regiones: el territorio hispánico de los Estados Unidos, donde la lengua ha sufrido curiosas transformaciones fonéticas; el Norte de la República mexicana; la altiplanicie del
,Centro, donde se halla la ciudad de México, región que, como
Castilla en España, da al conjunto su carácter fundamental,
derivado en parte de la influencia del náhuatl, el idioma de
los aztecas; las tierras calientes de la costa oriental, en particular V eracruz y Tabasco; la península de Yucatán, donde
-ejerce influencia el maya; y la América Central, comenzando
,en el Estado mexicano de Chiapas, que antiguamente formó
parte de Guatemala. Y todavía es probable que la América
Cent¡al se subdivida en regiones diversas.
II. LENGUA CRIOLLA. - Como el castellano convive con los
idiomas indígenas en muchos países de América - y por lo
menos en uno, el Paraguay, se halla todavía en inferioridad
numérica - , son frecuentes los casos de mezcla de lenguas 1 •
A veces estas mezclas llegan a constituir dialectos intermedios: tal el hispano-náhuatl de Nicaragua, el cual se remonta
quizás al siglo xvr, y ha servido, sobre todo, como liniua franca
entre tribus indias de la América Central 2 • En el Sudoeste
hispánico de los Estados Unidos comienzan a notarse mezclas
con el inglés 8 •
La única lengua criolla que el castellano ha producido en
1 Como ejemplos de mezcla entre el castellano y lenguas indígenas
&lt;le la América del Sur, véanse Cantos populares amedca11os, recogidos
por Cmo BAYO en la Rerme Hispanique, 1906, XV, 805 (romance de Bolivia); Paraguay native poetry, recogida por R. ScHULLER en el Jou1·nal of American Folk-lore, 1913 1 XXVI, 338-350, y Folk-lore araucano,
recogido por ToMÁs GuEvARA en los Anales de la Universidad de Ckile,
1910, CXXVII.
2
Véase Tite Güegüence, a comedy ballet in tite Nahuatt-Spanish diaJect of Nicaragua, con traducción y estudio de D.G. Brinton, Brinton's
Library of Aboriginal American Literature, vol. 111, Filadelfia, 1885.
Sobre la lengua del Güegüence hay un estudio, poco satisfactorio, de
A.M. ELUOTT, Tlze Nahuatl-Spanis/1 dialect of Nicaragua, en el American Journal of Pkilology, 1884, V.
3
Cfr. A. M. EsPrnosA, Speech mixture in New Mexico, en Tke Pacific
Ouan in ltistory, New-York, 1917, págs. 408-428.

�OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN AMÚ.ICA
PEDRO

BENRfQUEZ

UREÑA

el Nuevo ~lundo bajo la influencia de la raza negra es el papiamento, y existe, no en regiones de la América propiamente
llamada española, cino entre la gente de color de las islas de
Curazao, Oruba y Buen Aire, holandesas desde 1634. La gente
culta habla a menudo tres idiomas: castellano, inglés y holandés, y aun los escribe literariamente; así el poeta J. S. Corssen 1 . Addison Van Narne, en su artículo Contributions I&lt;&gt;
Creole Grammar 2, menos conocido de lo que merece, hace
observaciones interesantes al respecto: «Sorprende a frimera
vista descubrir que, si bien el criollo francés está muy extendido, no hay lenguaje criollo en las islas españolas: Cuba, Santo
Domingo, Puerto Rico, ).largarita 3; pero la diferencia en la proporción numérica de las dos razas, africana y europea, nos da
la explicación: los blancos predominan sobre los negros.&gt;
En seguida Van Name cita y extracta observaciones del
dominicano Esteban Pichardo, autor del primer libro sobre
regionalismos de América; según él, los negros nacidos en
África y llevados a Cuba mutilaban y corrompían el español;
pero sus descendientes nacidos en la isla Jo hablaban bien,
«como los blancos del país, de su nacimiento o vecindad&gt; '.
Y agrega el escritor norteamericano:
«El criollo español se halla solamente en la isla de Curazao
1 Cfr. C. CARROLL l\lARDEN, Notes for a bióliograpl1y of American
Spanis/1, págs. 289-290.
2
En ),1s Transaclions of tlze American P/1ilolgicaJ Associatúm corres•
pondientes a los años 1869· 1870, vol. I, Hartford, 187 1, págs. 124- 125.
El estudio de Vah Name sobre el papiamento de Curazao (págs. 149
a 159) es más completo que el de F. A. CoELHO, Os dialectos romanicos
ou neolatinos en A/rica, Asia e America, en el Bolelim da Soci'edade Geograpltica de Lisboa, 1880, págs. 174-177.
3
Isla cercana a la costa septentrional de la América del Sur; pertenece a Venezuela.
' EsTEBAN P1cHARDO, Diccionario provincial, casi 1·azonado de r,oces y
frases cubanas, cuarta edición, Habana, 1875, pág. x. La primera edición se publicó en 1836. Como precursor del escritor dominicano debe
citarse al español Antonio de Alcedo, que incluyó un vocabulario de
palabras americanas en su Diccionario geogrdjico-/iistdrico de las Indias
occidentales, Madrid, 1¡89.

•

y sus dependencias, Oruba y Buen Aire, que fueron colonizadas por España, pe!"o desde hace más de dos siglos están
en poder de los holandeses. Este aislamiento respecto de la
lengua madre es probable que haya influído en el desenvolvimiento de la criolla, puesto que en Surinam, bajo condiciones
algo parecidas, hallamos el único criollo inglés que merece
tal nombre. La abundancia y la plenitud de las vocales españolas, en comparación con las del francés, al dar a las sílabas
una estructura más semejante a la de las lenguas africanas,
hace más fácil la adquisición del castellano y pudo resultar
menos favorable a la formación de una lengua criolla, así como
el hecho del que el inglés esté ya de por sí tan acriollado en
1
su gramática, ha impedido mayores avances en tal dirección» .
1 W. l\Ieyer-Lübke atribuye a Santo Domingo y a la isla de Trinidad, equivocadamente, dialecto negro-español (en la Introduccidn al
estudio de la lingüt'stica romance, Heidelberg, 1901, § 17 de la traducción española de Américo Castro, l\Iadrid, 1914, y en el artículo Die
romanisclun Sprachen, pág. 449 del volumen Die romanischen Literaturen und Spraclun, de la colección Die Kullur der Gegenwart, Berl!n
y Leipzig, 1909; para otros datos geográficos incompletos o erróneos
en las obras de l\Ieyer-Lübke, al tratar de la distribución geográfica
del español, véanse la G,-amdtica de las lenguas romances, I, § 4 1 y el
artículo Romance languages en la Enciclopedia Britdnica, undécima edición, tomo XXll, 510). He combatido el error en mi artículo La lengua
de Santo Domingo en la Revista de Libros, 1919, Ill; precisamente el
español de la República dominicana, tanto el popular como el culto,
se aparta de sus orígenes europeos mucho menos que el de otros
países de América. Véase, por ejemplo, esta opinión con que tropiezo
al azar: cEs tan claro y castizo el lenguaje que usa la autora (Cleopatra Cordiviola, argentina) que más bien parece de Colombia, de Santo
Domingo o de Cuba que de la República del Plata.• (ENRIQUE GAv
CALBÓ, Cuba Contempordnea, 1919, XIX, 211.) Compárense además
ÜTTo ScaosNa1ca, Santo Domingo, Nueva York, 1918, págs. 172-173
-aunque contiene errores en materia lingüística como c:n otras materias, es uno de los pocos libros que hablan del castellano en aquel
país-, y el Diccionario provincial de Pichardo, que trae muchas referencias a la patria del autor.
El error de l\leyer-Lübke pudo nacer de interpretar mal Jo que
dice G. B.usT, Die spanische Spraclte, en la primera edición del primer
tomo del Grundriss de Gróber (Estrasburgo, 1888). Dice Baist, des-

�PBDRO RBNRÍQUBZ URBÑA

ill.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LOS FENÓMENOS FONÉTI·

cos. - Como es de suponer, el castellano de América se ha
estudiado de modo incompleto, hasta ahora, en el orden de
la fonética 1 • Abundan las generalizaciones inexactas o vagas :
pués de hablar del castellano en la mayor parte de América: cEndlich
hat sich auf mehreren der früher beherrschten Antillen unter den
Negern die spanische Sprache erhalten, so in S . Domingo, Trinidad,
Curacao... • Como se ve, Baist no dice que el español haya degenerado
en aquellas islas, aunque bien pudo afirmarlo respecto de Curazao;
su equivocación consistía en separar a la República dominicana, independiente desde 1821, de las otras cunabbangigen Kolonien• de que
habla antes, y considerar curiosa la persistencia del español allí, «entre
los negros•, como si los blancos del país hablaran otra lengua ni allí
se hubiera. hablado nunca otra que la española desde que desaparecieron las indígenas. Tal vez Baist no disti'llguía claramente entre las
dos naciones de la isla: la República dominicana, el Santo Domingo
español, y la República de Haití, el antiguo Saint Domingue de los
franceses, donde se habla principalmente criollo francés. De todos
modos, en la segunda edición del primer tomo del Grundriss (Estrasburgo, 1904-1906), Baist persiste en separar a Santo Domingo de las
otras Repúblicas hispánicas; pero ya no lirµita a los negros el español
que allí se habla: cEndlich hat sicb auf mebreren der früber beberrscbten Antillen die spaniscbe Spracbe erhalten, in S. Domingo,
unter den Negern in Trinidad, Curacao ... •
El español de Trinidad se conserva normal, a diferencia del de
Curazao. La isla fué española desde fines del siglo xv basta 1797, en
que pasó a manos de Inglaterra; a fines del siglo xvrn recibió mucha
inmigración de las Antillas francesas. El francés, sobre todo el patois
antillano, llegó a predominar (véase ANTHONY TaoLLOPB, Tite West Indies and the Spanish Main, Londres, 1859, cap. XIV). Hoy, según la
Enciclopedia británica, undécima edición, artículo T,-inidad, «se habla
inglés en las ciudades y en algunos distritos rurales; pero en el Norte,
y generalmente donde se cultiva el cacao, predomina elpatois francés,
y en varios distritos se usa todavía el español&gt;.
1 Corno contribuciones de valor pueden citarse: R. J. CuxRvo, Apun:taciones críti¡._as, cap. X; R. LBNZ en los Beitrtige mencion_ados antes
y en los Cltilenische Studien, publicados en Pltonetiscl1e Studien, , 892 y
1893, V-VI; C. URROLL MAR.oxN, The Phonology of tke Spanis/1 dialect in
Mexico City, en las Pub!ications of tite Modern Language Association of
America, 1896, XI (trabajo juvenil del distinguido hispanista; no exento de imperfecciones, pero muy útil); E. C. HILLS, New Mexican Spa.nish, en las Publications of the Modern Languag e Association of Ameri-

OBSERVACIONES SOBRB BL BSPAÑOL BN AMÉRICA

las más conocidas se refieren al debilitamiento de la de y a la
desaparición de la elle y de la zeta. Ilustraré lo que digo con
unos cuantos ejemplos de las dificultades que ofrecerá el determinar la extensión geográfica de cada fenómeno fonético.
I. La D . - Es sabido que la de intervocálica o en posición final se debilita y aun se. pierde en muchos lugares de
América, como en la mayor parte de España - no sólo en An dalucía-; pero el fenómeno no es general 1; así, en las altiplanicies del Ecuador y parte de Colombia se conserva la de en
las terminaciones -ado, -ada; igual cosa ocurre con frecuencia
en la altiplanicie mexicana. Es verdad que, según Marden y
&lt;_:::arreño 2, en la ciudad de México es usual la caída de la de,
no entre cualesquiera vocales, sino solamente entre a-o y a-a;
pero estas observaciones son incompletas. He vivido ocho
años en aquella ciudad, y si bien la pérdida de la de no es
desconocida, puedo asegurar que no sólo en la clase culta,
sino en gran parte de la clase baja, es frecuente el fenómeno
contrario : el reforzar la de de tal manera, que hasta se oye a
veces como doble: andaddo, paradda. En el 7ournal of American Folk-lore hay buen número de transcripciones de cuentos populares mexicanos recogidos en diversos lugares de la
altiplanicie 3 ; en todas invariablemente se transcribe la de intervocálica como sonido que subsiste (colorado, asadura, lado,
espantado, casada, engaiia.do, nada, marúw), a pesar de que
con frecuencia se procura recoger las peculiaridades más
salientes de la pronunciación; v. gr.: servieta, orita (ahorita),
ca, 1906, XXI, y A. M. EsPINOSA, Studiu in New Mexican Spanish, en
la Revue de Dialectologie Romane, 1909, I (trabajo metódico riquísimo
en datos).
1 R. MBNÉNDBZ PIDAL, Grmnática histórica, § 35, 4.
2 C. C. MARDBN, The Phonology ... of Mexico City, §§ 8, 23 y 39, y
A. M. CARREÑO, Et habla popular de México, en la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias de la Habana, 1916, XXIII, 28.
' Journal of American Folk-lore, tomo XXV, 1912, F. Boas, materiales recogidos cerca de la capital; tomo XXVII, 1914,J. Alden Mason,
materiales del Estado de Jalisco; tomo XXVIII, 1915, P. Radin, materiales del Estado de Oaxaca; tomo XXXI, 1918, E. M. Gómez Maillefert, materiales de Teotihuacán, cerca de la capital.

�PEDRO BENRÍQUEZ

UREÑA

J•él (y él), oyía, mimcha, tengasté (tenga usted), petrolio, patrás;
miabía (me había), ·mia dejado, trajites, ricordar (despertar),
yia (y ya), dijieron, todito los días. Y lo más significativo es
que Marden mismo, al transcribir cuatro cuentos mexicanos
con la pronunciación popular, escribe siempre -ado, -ada, Y
nunca -ao, ni -au, ni -á: ti as burlado; no l'eclzo nada; sentado

debajo di un ár!Jol tejiendo una rede; va empesar a cáir granisada... 1 .
2. La G. - La pérdida de la ge, que en España ocurre a
veces delante de u 2 , en América tiene formas diversas, dentro
d e áreas limitadas.
Según Espinosa, la pérdida de la ge intervocálica es frecuente en el castellano de Nuevo México: luego&gt; lueo, me
gusta&gt; me usta; hay, en cambio, prótesis o epéntesis de la
ge delante d e ue (hueso&gt; gweso) y en reemplazo de be (buey&gt;
gwey), o para evitar hiatos (yo o tú&gt; yo go tú) 3 •
Según Van Name, en el papiamento de Curazao la ge desaparece cuando va seguida de los diptongos ua, uo: agua&gt; awa;
su desaparición ocurre, además, al comienzo de palabra: guardar&gt; wardá; y en las palabras que comienzan con el diptongo ue, la ge prosté tica, frecuente en español, no llega a surgir :

huevo &gt; webit 4 •
Some Mexican versions o/ ¡Brer Rabbit• stories, en Modern Language Notes, 1896, XI.
2
Cfr. T. NAVARRO ToMÁS, Pronunciación española,§ 129, y V. GARCÍA DE DmGO, Elementos de Gramática !1istórica castellana, Durgos, 1914,
pág. 25. Véase también la Revista de Filología Espa,1ola, 1914, 1, 101, Y
t

1920, VII, 396.

s A.M. EsPINOSA, Studies ..., §§ 97, 114 1 11 8, 123 1 131 1 137, 140, 166,
8 y 24 5. El fenómeno contrario también ocurre: kuevo&gt;buebo, véase§ 124. - E. C. H1LLS, New .Afexican Spanisk, págs. 720 y 723. Véase
también C. C. l\11.RDRN, reseña del trabajo de Espino~a, en Modern
Language Notes, 1911 1 XXVI, 157.
, A. VAN NAME, Contributions..., pág. 1 s1 : • Gu before a ando loses
the g; e. g. awa (agua), wa,·da (guardar) ... Initial h is dealt _with qu_ite
after the cockney fashiou. Refore the diphtbong ue, where in Spamsb
it is strongly aspirated L!], in Creole, as also in tbe Cuban, it is silent;
thus webu (huevo), wem (hueso), werfamt (huerfano).• C. C. MARDEN, The
1 1

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN AMÉRICA
Según Lenz, en el habla popular de Chile no hay ge delante de los diptongos que comienzan con u, excepto cuando
precede ene (un hueso&gt; U l) gweso); influjo probable de la falta
de ge en el araucan•o o mapuche y en el quechua, las dos principales lenguas indígenas que se hablaron en el país. Otra
alteración de la ge en Chile consiste en pasar a ye (guerra&gt;
yerra); en la posición intervocálica desaparece una que otra
vez (laguna&gt; !aúna) 1 .
En la ciudad de México hay corrientes encontradas en la
pronunciación de la ge delante de los diptongos que comienzan con u 2 • Por un lado, en las clases populares domina la
influencia del náhuatl, favorable a la supresión de la ge, que no
existía en la lengua indígena (agua&gt; awa, antiguo&gt; antiwo,
Guadalupe&gt; Wadalupe; compárense las palabras de origen indio, como Chihuahua = Clziwawa, cacalzuafe=cacawate); por
otro lado, en las clases cultas se impone en :nayor o menor
grado la infl11encia española, favorable a la ge, que así se ha int roducido en muchas palabras indias, como aguacate (popular
awacate), guajolote (pop. wajolote). Conozco mexicanos que al
Pltonology of. .. Me.r:ico City, § 48, infiere de ahí que ta¡nbién en Cuba se
da el fenómeno guarda&gt;warda; pero no es así, y lo único que Van

Name quiso indicar - partiendo del error de creer que en castellano
debe aspirarse la l1aclte- es que en Cuba no se pronuncia la de huevo,
ltueso. A la verdad, en Cuba como en todas las Antillas, el habla popular tiende a las formas gwa, gwe, gwi aun en palabras que admiten
otra pronunciación. Véanse en el Diccionario provincial de Picbardo
palabras como anacagüita, cacagual, guacal (los mexicanos escriben
actualmente /maca!), guacamol (Costa Rica huacamol, México guacamole), guaco, guaclrlnango (en México a menudo huachinango o huauclzinango), gua/aca (tal vez etimológicamente igual a Oaxaca, que los
mexicanos cultos pronuncian a veces con cuatro sílabas : O-a-ja-ca),
0

guano, güero.
1 R. LK~z, Beitriige..., págs. 192, 204 y 209, y especialmente Diccio11aric etimolójicc..., págs. 92 a 95, y Cltilenisclu Studien, V, 161-162.
2 Cfr. C. C. MARDEN, The Pltonology ..., §§ 27, 48, 52, 78 84, 85, 103
1
y 106 (exposición no muy clara); J. GARclA lcAZBALCETA, Vocabulario de
me.xicanis11tQS, México, 1899, artículos guaca11tQ/e, guacamote, grtackinango, guaje, guajolote, guamúchil, guaraclu, güero, y A. M. CARREiío, El habla popular de zl1éxico, págs. 20 y 25 .

�OBSBRVACI0,1111S SOBRE BL ESPAÑOL EN AMÉRICA
PEDRO HBNRfQUEZ URBÑA

aprender inglés han de esforzarse para no decir Gwashington,
gwater. Pero la pronunciación culta y la popular llegan a ponerse de acuerdo respecto de los diptongos ue, ui: en palabras
de origen indio la ge no existe (ahuehuete= awewete, huepil =
wepil, c/ziquihztite=chiquiwite, Ahuizote=Awisote); en palabras españolas la ge es frecuente : gweso, gwebo, gzvero, y aun
cirgwela, agwelo, gwey.
La prótesis o epéntesis de la ge delante de u, especialmente delante del diptongo ue, es común en el habla popular
de otras regiones de América: las Antillas, Colombia, el Río
de la Plata 1 .
3. La LL.-Es corriente afirmar que en América - como
en Andalucía y en gran parte de Castilla la Nueva, incluyendo Madrid - , la elle española se ha convertido en ye; pero en
Colombia, a excepción de la parte septentrional (Antioquía y.
costa del Atlántico), subsiste la elle. Igualmente en Chile, excep•
tuado el centro, y en gran parte del Perú 2 • Se me asegura que
también subsiste en la provincia de Corrientes, de la República Argentina.
4. La Y. - La ye que pasa o se aproxima al sonido de j
francesa, es característica de la pronunciación argentina y uruguaya; ccnvendría fijar sus límites geográficos 3 • En México

R. J. CuERVO, -Apuntaciones cdticas, § 766; F. M. PAGE, Remarks on
tite gauclto and ltis dialect, en Modern Language Notes, 1893, VIII, 23 (el
1

artículo está plagado de errores, pero los ejemplos son aprovechables);
A. M. ELLIOTT, The Naliuatl-Spanish dialect o.f Nicaragua, págs. 60 y 62;
J. M. DmIGO, El !1abla popular al través de la literatura cubana, en la Revista de la Facultad de L etras y Ciencias de la Habana, 1915, XX, 70, 71,
8oy81 (trabajo hecho con criterio puramente ortográfico). Cfr. H. Scau.CHARDT, Die Cantes flamencos, en Zeitschrift fa1· romanisclze Philologie,
1881, V, 312; A . R. GoN&lt;;ALV.l!S V1ANNA, reseña de los Études de p!ionétique spagnole de F. M. Josselyn, en la Revru Hispanique, 1906, XV, 855;
R. MENÉND'EZ PmA.L, Gramdtica llistrfrica, pág. 94, y V. GARCÍA oE DrnGo,

Elementos ..., pág. 25.
Cfr. R. J. CuEavo, Apuntaciones criticas, § 758, y R. LsNz, Beitrii2
ge... , págs. 195, 210 y 2II; C/1ilenische Studien, V, 275, y VI, 31, y Diccionario etimolójico, págs. 98-99.
Cfr. R. MENÉNDEZ PIDAL, Gram.dtica ll~stórica, pág. 92; F. M. PAGB,
3

existe también, en una región que comprende parte de los
Estados de Veracruz (.Orizaba y Córdoba), de Puebla y de
Oaxaca.
En otr~s regiones de la zona mexicana (principalmente
Nuevo México, Norte de México y Guatemala), como entre los
judíos españoles, se pierde en ocasiones la ye situada entre
do~ voc~les, cu:ndo una de las dos es i: gallina &gt; gayina &gt;
gazna, szlla &gt; sza, trillo &gt; tríu, servilleta &gt; servieta, y a veces
basta que una de las dos vocales sea e: ella &gt; ea, ello &gt; eu.
Pero el fenómeno se presenta con muy curiosas variaciones
no sólo en su distribución geográfica, sino en las formas que
toma en ca~a lu~ar. El caso contrario, la epéntesis de la ye,
se da también : oza &gt; oyía, traer &gt; trayer 1.
5. La J. - Hay diversos matices de jota en la América
española. Según parece, a menudo tiende a reducirse, como
en Andalucía, a una aspiración sorda, pronunciada con poca
fuerz~ 2 ; así en las Antillas. En la altiplanicie mejicana la jota
es mas fuerte que en las islas del Caribe, aunque no tanto
como en Castilla. La jota de Chile, el Perú y la Argentina
(dorsopostpalatal ante a, o, u, según Lenz) se acerca más aún
Re~arks on _t~e gaucho, pág. 23, y A. MoRBL-FATIO, reseña de las Ap1mtaczones crttzcas de Cuervo, en Romanía, 1 87 9 , VIII, 6 22 (dato de
G. _Maspero). - C. C. fliARoEN, Tire Pltonology..., § 59, dice que también
ex:ste en Centro-América, en la República del Sah:ador.
. E. C. HrLLs, Ne-di Mex ican Spanislz, pág. 719; A. l\f. EsPtNOSA, Stud'.es..., §§ 81, 97, 158 ~ 187; véanse también§§ 159 y 162 para las ocas10nales transformac10nes de ye en j inglesa (Jolm) o ea j francesa
(Jea~): En la costa del Perú no es desconocida la asimilación y desapan~1ón de laye(&lt; ll) cuando se halla en contacto con la vocal i:
ama':yo&gt;a~iarío; _asimilación que en el Río d.e la Plata y en parte de
Mé:'1co ha sido evitada por la transformación de laye en sonido semeJante a la j francesa, en la región andina desde Colombia ha~ta
el Perú por la conservación de la elle, y en las Antillas como a menudo en Andalucía, reforzando la ye y haciéndola pasa; de fricativa
a africada.
2 R. MENÉNl¡&gt;EZ PmAL, Gramática liistdrica, pág. 93; T. NAVARRO ToMÁs, Pronunciación espa1iola, § 134; F. HANSSBN, Gramdtica !tistórica,
§ 28, Y A. CASTRO, reseña de la obra de Hanssen, en la Revista de Filolog{a Espa/iola, 1914, 1, 1 o 1.

�370

PEDRO BRNRfQUli:l UREÑA

a la castellana; pero no parece que, como frecuentemente ocurre en España, pase nunca de fricativa. a vibrante 1 .
6. La H aspirada.-La supervivencia del sonido aspirado
procedente de efe latina, que hoy se encuentra - sobre todo
en Anda! u cía - confundido con la jota regional, no es igual
en toda la América española.
En la altiplanicie mexicana la supervivencia es incompleta,
en el Perú es nula y en Chile se reduce al verbo liuir 2 • Pero
en el habla campesina de las Antillas es frecuente-entre los
campesinos de Santo Domingo es constante, con raras excepciones-, y en otros países todavía se traP-sforma en lzaclze aspirada o jota regional la efe moderna: fino &gt; jino, difunto&gt; dijzmto, función&gt; jzmsión (Argentina), Yelipe, Yilomena (Nuevo
México), y aun ofrecer, jrente (Colombia) 5•
1 R. LENZ, Beitnige..., págs. 190 y 210; Chilenische Studim, VI, 29
y 30, y Ensayos filológicos americanos, págs. 120-121. Sobre j &gt; k en
Venezuela, véase G. M1LLARDET, reseña de la Pronunciación espaiwla de
Navarro Tomás, en el Bulletin Hispaniqut, 1921, XXIII, 74.
2 R. LENz, B eitréige..., págs. 190-191, y Ensayos..., pág. 127. La opinión deLenz es que la aspiración única de/mir debe explicarse por una
contaminación de huí con respecto a fttí &gt; !zui. - C. C. MARDEN (Tlu
Phonology ..., §§ 26 y 65) sólo registra, para México, halar, Myo, !zumo, y
casos defue&gt;luu,fui&gt;liui. A.M. CARREÑO, El habla popula,· de ltféxico, pág. 23, extiende más el fenómeno: !tablar, /iervir, hondo. Existe
en México la prqnunciación jie,ro, como en la Argentina, contra el
jierro de las Antillas. La desaparición de la jota o aspiración procedente de sonidos distintos de la efe latina (por ejemplo, /rache aspirada indígena) se observa en México en palabras como jobo (universal
en las Antillas)&gt; (h)obo, jenequén o jeniquén&gt; (h)enequén, pitajaya
{véase P1cHARDO, Diccionario provincial)&gt;pitaya (así en este octosílabo
de canción popular mexicana: ,«hermosa flor de pita ya•).
3
F. M. PAGE, Remarks tite gauc/JQ ..., pág. 23; A. M. EsPrnosA, Studies ..., §§ 121, 129,136,139,190 y 248; R. J. CuERVO, Apuntaciones críticas, §§ 754 y 77 5, y J. M. D1a1Go, Et habla popular al través de la literatura cubana, págs. 73 a 75.-Cfr. R. J. CuERVO, Disquisicioms sobre antigua ortografía y pronunciación castellanas, e n la Revue Hispanique, 1895,
JI, 66 a 68, y notas a la Gramática de Bello, nota I d¡! la edición de
París, 1916; H. ScaucHARDT, Die Cantes flamencos, págs. 30 5, 306, 314 Y
31 5; R. MKNifNDEZ Pmu, Gramática !tistórica, págs. 102-103; F. HANSSEN,
Gramática !tistórica, pág. 108; V. GARCÍA DE OmGo, Elementos ..., págs. 37

0B&gt;ERVACIONES

SOBRE

EL ESPAÑOL

EN

AMÉKICA

37 1

7. La N - La ene en final de palabra es velar en gran
parte de América (por ejemplo, en las Antillas y en el Perú),
como la ene castellana de cir¡co, mar¡ga, y así se dice comer¡,
andar¡, llfartír¡ naciór¡ (el fenómeno se da también en territorio
español), y aun car¡biar, ir¡pedir (que me parecen explicar las
grafías populares canbiar, inpedir). En gran parte de la altiplanicie mexicana, en Chile y en la Argentina la ene sigue generalmente las reglas de la pronunciación de Castilla 1.
8. La Ry la RR.-Convendría fijar lo$ límites geográficos
del sonido fricativo que se emplea como erre doble a lo largo
de la costa del Pacífico en la América del Sur (Chile y región
interandina de varios países); se extiende también a la Argeny 38 (notas interesantes), y A. CASTRO, reseña de la obra de Hanssen,
pág. 100. - Las principales palabras que se escriben (por la mayor
parte) con hacM, procedente o no de efe latina, y que los campesinos
de Santo Domingo, cerca de la ciudad capital, pronuncian con sonido
aspirado, son (haciendo omisión de la mayoría de las derivadas, como
habla, liablancMn): haba, habado, hablar, haca (siempre con aspiración,
aun en el habla culta, y escrito jaca), hacer, hacha (de cortar), hacho,
halar, hallar, hamaca (sin aspiración en el habla culta; pero: jamaquear), hambre, haragán, harto, harrear, harriero, hasta, hayaca (culto:
sin aspiración), haz, hebra, hechizo, heder, hembra, hendir (pero f'ehender; también rehendija), herir, hermoso (raro: comúnmente pierde
la aspiración), herver o hervir, hicaco (en culto: a veces sin aspiración), hico, hicotea (ídem íd.), hiel (pero también yet}, hierro, higa,
hígado, higo, higüera, hijo, hilvanar, hincar, hinchar, hinojo (raro),
hipato (siempre con aspiración, auu en el habla culta), hipo, ·hobacho
(siempre con aspiración), hobo (ídem), hocico, hogaza, hoguera, hojoto
(siempre con aspiración), holgar, hollín, honda, hondo, horca, hormiga, horno, horungar o hurungar, horro, hosco (pero también fosco},
ho,·ero (rara vez sin aspiracion, aun en el habla culta), hoyo, hozar,
huchar o ahuchar, huella (nunca gwella), huir, humo, hundir, huraco,
huraño, hurgar, hurón, hurtar, huso, hutía. En contra: sin aspiración,
harina, hebilla, hielo (o ye/o; pero en Costa Rica, se jiela), hojalda
(hojaldre; cfr. México: hojaldra), horma (de zapato). Curioso: bolle•
jo&gt; gollejo.
1 R. LENZ Beitrlige..., págs. 191 y 195; Chilenisclte Studi'en, VI, 162,
1
y Diccionariq, etimolrfjico, pág. 98; pero no es exacto atribuir la ene
velar a todo México; cfr. C. C. MARDRN, TlteP/1onology ..., §69.-Sobre
el fenómeno en España, véanse T. NAVARRO ToM1s, Pronunciación espa1fola, § 111 1 y A. R. GON'í,;ALVES VIANNA, reseña citada, pág. 855.

�OBSERVACIONES
372

tina. Espinosa descubre esta erre fricativa en Nuevo México, si
bien no en condiciones exactamente iguales a las que rigen
para la chilena, e indica otras variedades de ere y erre. Ni en
las Antillas ni en México he podido advertir, como sonido
usual, erre fricativa 1 •
La ere y la erre usuales de la pronunciación culta en las
Antillas son semejantes a las castellanas; pero en el habla popular sufren modificaciones diversas. Así, en Puerto Rico es
muy común la erre velar como la francesa (por ejemplo, en
carro, risa, honra); sonido raro en Cuba y rarísimo en Santo
Domingo. Y la ere en final de sílaba o de palabra puede:
a) Convertirse en un sonido relajado, intermedio entre ele
y ere, que representa indistintamente a la una o a la otra letra,
de tal modo que no hay diferenciación entre cardo y caldo,
arma y alma - según la persona, este sonido se inclina hacia
la ele o hacia la ere 2 •
b) Convertirse en una aspiración como la que sustituye
a la ese final en muchas regiones hispánicas: carne&gt; cahne,

comerlo&gt; comeltlo

SOBRB EL ESPAÑOL EN AMÉRICA

PEDRO HJINRfQUEZ URDA

6
•

1 R. MENÍ!NDEZ P10AL, Gramática ltistórica, págs. 89-90 (véase también la segunda edición, Madrid, 1905, págs. 65-66); R. LENZ, Beitriige..., pág. 210; Cltilenische Studien, V, 277-288, y VI, 18 1 y Diccionario
etimolójico, págs. 96-97¡ A.M. EsrmosA, Studies ..., § 110; C. C. MARDEN,
The Plwno/ogy..., §§ 58, 601 63 y 64 (persistencia de la e,re castellana
en México). - Cfr. T. NAVARRO TO?ds, Pronunciación espaiiola, § 117
(como fenómeno ocasional en España).
2 Compárese el fenómeno con los casos similares que traen R. J.
Cusavo, Apuntaciones críticas, pág. 749¡ R. LENz, Beitriige..., pág. 210,
y Chiienische Studim, V, 275 y 289-292; A. M. EsP1NOSA, Studies ...,
§§ 141 y 143¡ H. SceuceARDT, Die Cantes flamencos, pág. 316, y T. NAv.t.RRO Tm1Ás, Pronunciación española, pág. 92 1 nota. -Entre los negros
incompletamente hispanizados de Cuba era tendencia común convertir en ele cualquier ere: tiaiia (&lt;extraña), jem/Jla ( &lt; hem/J1•a), li/Jle,
tl;pa, pucl,dito, que/o(= quiero); véase J. l\l. DmIGo, El habla popular al
través de la literatura cubana, págs. 65, 74, 75, 76, 79 Y 80.
' Cfr. H. Sceucmaot, Die Cantes .flamencos, pág. 318; A.M. EsPINOSA,
Studies ..., § 144, y J. l\i. DmIGo, El !tabla popular al través de la litera•
tura cubana, pág. 78 (los escritores cubanos escriben generalmente ese:
casne, decislo; creo que quieren representar la ese reducida a aspiración).

373

c) Vocalizarse - al igual que la ele-, convirtiéndose en i:
porque&gt; poique, comer&gt; comei, sueldo&gt; sueido; fenómeno
poco extendido 1 •
á) Co~vertirs~ e_n un sonidol nasal, una ene alveolar relajada precedida casi siempre de una aspiración sorda; el fenóme~o ocurre particularmente cuando en la palabra hay otro
sonido nasal: comer &gt; coml11n, bañar &gt; bañá"n venir&gt; venl"n
virgen&gt; vi11r¡gen 2 •
'
'
e) Asimilarse a la consonante siguiente: cuerpo&gt; cueppo,
verde&gt; vedde, carga &gt; cagga, carne &gt; canne, Carmita &gt; Cammita, irse?' isse, andar vivo&gt; andab bibo, traerlo&gt; trael-lo ª·
1 Ocurre el fenómeno en la región de Santiago de los Caballeros
Norte de la RepúbEca Dominicana, y en otros Jugares del campo:
véanse e~tos versos de Juan Antonio Alix, poeta popular de Santiago
que publicaba en hojas sueltas:
Bien me lo dijo Isabei:
col) esos negros mañeses
no te vayas a metcL

[í.

e., haitianos]

Existe entre los jibaros de Puerto Rico. Cfr. C. C. MAR DEN, Tlie Phonology ..., § 63.-PICHARDO, Diccionario provincial, pág. x, lo observaba en
negros curros de la Habana y Matanzas. También Jo ponían en boca
de º:gros los escritores cubanos de hace medio siglo, como Cirilo
R. V1llaverde y José Victoriano Detancourt; véase J. M. DIRIGO, El
ltabfa popular ..., pág. 87.-EI cambio de ere o ele en i existe en Andaluc1a: lo he oido en S:villa. Cfr. H. ScaocBAKDT, Die Cantts flamencos, pág. 3'7· - En el inglés de Nueva York ocurre la transformación
de r en i; cfr. C. H. GRANDGENT, Afore notes on American pronunciation
en Modern Language Notes, 1891, VI, 460-461, y H. L. MENCKEN TI,;
Ame~ican L~nguage, Nueva York, 1919 1 pág. 158. lllencken lo atribuye
a la rnfluencia del Yiddislt, el dialecto alemán de los judíos.
2
Cotéjese con los datos de R. LENZ, Beitriige..., pág. 210, y H. ScauCBARDT, Die Cantes flamencos, pág. 310. - J. R. LóPEZ, en su articulo
La voz de los do111inica11os, en el diario El Tiempo, de Santo Domingo, 1919, atribuye a los dominicanos pronunciación nasal; pero exagera: la nasalidad abunda, pero no puede atribuirse, ni con mucho a
la mayoría de la población. Sobre la nasalidad en Nuevo México,
se A. M. EsPJNOSA, Studies..., §§ 20 a 34.
3
Este no es s ino uno de los casos en que la consonante en fin de
silaba s_e relaja- fenómeno constante en la pronunciación popular de
las Antillas, como desarrollo de una tendencia general del idioma _
TOMO VIII.
26

véa-

�374

PBDRO HENRfQUEZ UREÑA

J) Perderse (comer&gt; comé, porque&gt; poque); lo cual puede
ocurrir también con la ere intervocálica en unas cuantas palabras de uso muy frecuente (quiero&gt; quieo&gt; quió, fuera&gt;
fuea &gt; fua, comieron &gt; camión, parece &gt; paese) 1 .
9. La ese y sus afines.- a) «La s castellana es cóncava,
ápicoalveolar... Al Sur de la Península la s es convex~, d_o~soalveolau (la punta de la lengua se sitúa frente a los mc1s1vos
in ferio res) 2 • La ese hispanoamericana se clasifica con la del
Sur, hasta ahora. Pero, según Lenz, la ese del Perú es ápicoalveolar 3; no dice si la cara superior de la lengua toma forma
cóncava o convexa, aunque cabría suponer lo primero. Es probable que las eses de varios países de América no sean ni cóncavas ni convexas, sino planas. De todos modos, entre ellas se
observan muy varios matices; uno es, por ejemplo, la ese de
las Antillas - espe~ialmente la de Santo Domingo, en la cual
y se asimila a la consonante siguiente: pulpo&gt;puppo, esfera&gt;effera,
mismo &gt;mimmo. El resultado es en ocasioQes, sobre todo en el habl~
semiculta, una curiosa coincidencia con el italiano: acto&gt; atto, iu:m:rar &gt; ammirar, adepto&gt; adetto, eclipse&gt; eclisse. Cfr. R. LsNz, Be,trage..., pág. 210, y R. J. Cus&amp;vo, Apimtaciones criticas,§ 776.
1 Igualmente se pierde la ele final, corno en estos versos populares de hacia 1850, en la República dominicana:
Adviertan los de Ban.!
que en Azua no hacen macutos ...
Aquí no dicen jigul,
ni sá, btlM ni cordl¡
tampoco se dice mit ...

Una y otra pérdidas se dan en España y América; véase T. NAVARRO
TOMÁS Pronu11ciación española, pág. 92, nota, y R. J. CuERVO, Apuntaciones :riticas, § 771. Compárese además el vasto repertorio de eje~plos recogidos y clasificados· por K. P1ETscn, Zw· spanisclten ~ramma:tk,
en Modern Language Notes, 1911, XXVI.-Sobre la ausenoa de vanas
de estas modificaciones de la ere en la altiplanicie mexicana, véase
A. M. ÚRREÑo, Et /¡aóla popular de México, págs. 23 a 25. En C?sta
Rica, en Venezuela y en otros países se pierde la ere final de los mfinitivos con pronombre enclítico: decilo, llamase, manteneme.
2 R. MENÉNDEZ ProAL, Gramática histórica, pág. 88. Cfr. T. NAVARRO
ToMÁS, Pronunciación española,§ 108; A. R. GoNCALVES V1ANNA'. Étude de
p!tonologie portugaise, en Romanía, 1883, XII, 52-53, y reseña citada, página 853; A. CAsTRO, reseña citada, págs. 100-101.
3 R. LENZ, Cltilenisclie Studien, VI, 21-22.

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN Ai\Il,,RICA

375

1a punta de la lengua se sitúa frente al nacimiento de los inci.sivos superiores, sin tocarlos 1 - ; otro, muy distinto, es la ese de
la ciudad de México, sonido prolongado en que la punta de la
lengua se apoya más o menos en los incisivos inferiores. Como
la fricación de la ese mexicana es muy larga, y además se pronuncia más o menos igual a principio y a fin de sílaba - sólo
desaparece en ocasiones, como en España, delante de ele o de
erre: todo los días, do reales-, se ha dicho que el habla de la
ciudad de México es «un mar de eses del cual emerge uno que
otro sonido». Cabe suponer que esta ese, cuyo timbre y longitud son distintos de los de cualquier otra que conozco, españolas o extranjeras, ha recibido el influjo de las consonantes
del náhuatl, idioma que no poseía la ese propiamente dicha,
pero sí c_uatro sonidos, dentales o palatales, afines a la ese, y
transcritos por los españoles del siglo xvr como f (1s), z (ds),
tz (que se pronuncia con los dientes cerrados) y x (slz); la;, tz
y r son ásperas, según Fr. Alonso de Molina, lo cual me parece indicar que son sordas 2 •
1

No me atrevo a hacer afirmaciones muy generales sobre la ese
de Santo Domingo, porque estoy fuera del país; pero una se11ora dominicana de setenta años, a quien consulto mientras escribo, me asegura que su ese es cóncava y la punta de la lengua se sitúa frente al
nacimiento de los incisivos superiores. Le falta, sin embargo, el timbre como de sh que los extranjeros perciben en la ese castellana. La
imp~esión que esta ese dominicana produce en un profesor manchego
.a quien he consultado, comparándola con la suya propia, es que la
lengua se sitúa más abajo y su contacto es más ligero que en la ese de
Castilla: el sonido resulta más sibilante. Son menos sibilantes, y se
acercan más al timbre castellano, como de sh, la ese de Chihuahua
(Norte de México), muy distinta de la que se oye en la capital de la
República, y de la costa central del Perú. Observo la primera, al escribir este artículo, en un joven norteamericano que aprendió el español en Chihuahua, donde residió desde los nueve hasta los diez y ocho
años de edad hablando inglés y castellano: su ese inglesa se apoya en
los incisivos inferiores; para su ese española, que es muy distinta, me
asegura que su lengua no torna forma cóncava ni convexa, sino que
permanece plana, con la punta frente al nacimiento de los incisivos
superiores, sin tocarlos.
2
«Silbaba las eses como un mexicano•, en la novela A fuego lento,

�376

PEDRO HE~RÍQUEZ

UREIÍA

b) El debilitamiento de la ese en fin de sílaba es comúo
en América en las tierras bajas: las Antillas, Venezuela, costa
septentrional de Colombia, Chile, la Argeqtina. En la zona
mexicana aparece en cuanto se desciende de la altiplanicie a
la costa oriental, a Veracruz, y crece en Tabasco; existe también en Nuevo México.
Pero la ese final se conserva no sólo en la altiplanicie mexicana, sin~ en el Perú, y p,robablemente persiste a lo largo delos Andes hasta Colombia 1 •
c) ¿Hasta qué punto ha suplantado la ese a la zeta y a la,
ce delante de e o i? Entre los indios del Cuzco (Perú), según
me ha dicho D. José de la Riva Agüero, se oye la zeta, con el
sonido castellano moderno, en palabras de uso muy común,
que representan el fondo antiguo de la lengua local: así los.
números cinco, diez, doce; y según D. Alejandro Azalde, entre
los indios de Cerro de Paseo (Sierra del Perú) se oye a veces.
diez, con zeta castellana moderna, sorda, y a veces diez, con
zeta antigua, sonora. En Santo Domingo creo percibir restos.
de la antigua f, que ya van perdiéndose, arrollados por la
ese: entre las personas de edad de la clase culta, y aun entredel cubano Emilio Bobadilla. - Sobre las consonantes del náhuatl,
véase Fr. Alonso de Molina, Arte mexicana, 1576, reimpresa en México, i886, págs. 61, 62, 67 y 68. - C. C. MARDEN, Tlze P~onology ..., § 42(véanse también §§ 88 y 90), hace notar la persistencia_ de_ la ese en
la ciudad de México, contra lo que ocurre en Veracruz, indicado por
F. S&amp;MELEDER en su artículo Das Spanisclte der Mexicaner, 1890. \V. M~yer-Lübke se equivoca, pues, al generalizar sobre el español de México diciendo que «la pérdida de la d, g, entre vocales, de s delante deconsonantes y en posifión final, se ha llevado más lejos que en el pals
de origen• (Enciclopedia Británica, XXII, 510; véa~e tambi~n la lntro~
ducción al estudio de ta lingüística romance, traducción espanola, § 213),
tal vez sea confusión entre México y Nuevo México. - Sobre la ese·
chilena y argentina, véase R. L1rnz, Beitriige..., págs. 209, 210 Y 2 12, Y
Chitenische Studien, V, 274-276, y VI, 19-22.
1 A. M. EsPlNOSA, Studies...., § 153; R. LENZ, Beitriige..., págs. 191
y 209; Chilenische Studien, V, 274 1 y Diccionario etimolójico, _p~g. 9_6;
R. J. Cuimvo, Apuntaciones críticas,§ 776; F. HANSSEN, Gramattca hi~·tórica, § 153 , y H. R. LANG, reseña del libro de Hanssen, en RomamcReview, 1911 1 págs. 335-336.

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL l!N AMlfalCA

377

algunos jóvenes, se advierte que en las palabras donde hay
.zeta, y sobre todo ce delante de e o i (hacer, decir), pronuncian a veces una sibilante sorda más cercana a los dientes que
la ese del país y precedida como de una ligerísima te . .Debe
recordarse, además, que el sonido ts, de origen náhuatl, pero
modificado, se oye todavía en México, donde acostumbran
escribirlo tz: Atzcapotzalco, Yzintzzmtzan, Atziniba 1 • En cambio, no parece que exista en ninguna parte de América· el
ceceo a la manera andaluza, a pesar de su antigüedad comprobada 2 •
1 No lo registra C. C. MARDEN, Tl1e P/zonology ...; pero véase la cita
que hace de Eufernio Mendoza en el § 90: la tz indígena cha desaparecido casi por' completo para dar lugar a la z escrita, no pronunciada
sino comos; algunas veces en los diminutivos se cambia en c suave,
como en lvfexicattzingo, que se escribe y pronuncia Mexicalcingo•. Me
figuro que Mendoza quiso indicar la persistencia de ts (c), con te suave,
en -tzingo, como yo lo he oido pronunciar; de otro modo no se comprende que haga distinción entre ce y ese. Creo ver aquí otro problema: ¿persistió en México basta hace cincuenta años - cuando escribia Mendoza ( 1872) - una ligera distinción entre s y c (ts), como la
que creo advertir en Santo Domingo? Tal vez, y ello explicaría por
qué se oye decir de tarde en tarde, entre la gente semiculta del U)lO
y del otro pais, que la ce y la zeta no se pronuncian de igual manera,
aunque conceden que la zeta se pronuncia comúnmente como ese:
noción confusa, y al parecer absurda, pero que bien pudiera representar el residuo de una distinción fonética muy atenuada que acabó o
está acabando de perderse en nuestros días.
2
R. J. CuEavo, Disquisiciones sobre a;ztigua ortografía y pronunciación castellanas, pág. 41 (cita de Jiménez Patón, del año 1614 1 que distinguía entre el zezeo sevillano y el seseo valenciano). Bueno es recordar que en el castellano de las Provincias Vascongadas la imposición
de la zeta es cosa del siglo xIX; véase el interesante artículo de R. SÁNcaEZ MAZAS, La tragicomedia de ta «ese• y de la «ce•, en el diario de Madrid Et Sol, 7 de enero de 1921. Con relación a Extremadura, hay que
precaverse contra el error, común en escritores extranjeros que no
la han visitado, de suponer que allí se pronuncia la zeta como ese: la
unificación de los dos sonidos debe de existir sólo en la parte Sur de
la provincia de Badajoz; pero en el Norte de ella y en la provincia de
Cáceres se distinguen la ese y la zeta, y hay lugares donde se distinguen dos matices de ellas, sorda y sonora. Véase R. MENÉNDEZ P10AL,
Gramdtica histórica, pág. 97, nota.

�PEDRO HKNRÍQUBZ

URBÑA

d) Muy curiosa la nasalización (variable) de la ese final yadición (frecuente) de ene opaca en el Estado de Jalisco, de la.
República mexicana: sí, pzusn es la caricatura corriente del
habla vulgar de Guadalajara, capital del Estado 1 •
e) Se afirma generalmente que el sonido slz del náhuatl,.
representado' por los españoles del siglo xv1 con la grafía .x-,
se convirtió en la moderna jota, probablemente durante el
siglo XVII. Pero la regla tiene muchas excepciones: a veces, la.
slz del náhuatl se ha conservado, en el adverbio áxcan = áslzcan 2 y sus derivados axca y áxcale, y con menos persistencia.
en otras palabras, como ixtle, lxtapalapa; a veces se ha convertido en ese: xóclzitl &gt; súclzil, y a veces, por influencia de
la grafía x, se ha convertido en es en el habla culta (recuérdese la minuciosidad con que frecuentemente se pronuncian
las consonantes en la ciudad de México): Mixcoac = Miescoac.
Necara=Necacsa. La grafía x representa en el México actual
hasta cuatro sonidos : es, como en ortografía española normal;
s (Xochimilco=Soclzimilco, Taxco = Tasco), sh (áxcan-áshcan)
y j española moderna (México= Méjico, Xalapa = Yalapa,
Oaxaca = Oajaca) 9•
El sonido slz se conserva en otras partes en palabras de
origen "indio: en Nuevo México shupilote (México sopilote) y
muchas más (el sonido hasta penetra en palabras castellanas:
mosca&gt; moshca); en Yucatán, Xcalak = Slzcalak, y otras muchas de origen maya; en Guatemala, tapixcar = tapislzcar,
mixco=mislzco, cacaxte=cacaslzte 4 • En el papiamento de Cu-

OBSERVACIONES

SOBRE

EL IISPAÑOL l!N

ANÍ!RICA

379

razao el sonido sh surge por palatización de la ese seguida
de i: siete&gt; slzete, cielo= sielo &gt;slzelu, dulce= dulse &gt; dushi.
No creo que en Cuba se dé este fenómeno, como supone ~farden; en aquella isla sólo he oído la slz como relajación de
la ch: chico &gt; slzico 1 • En Chile -no existía la slz en el idioma
araucano, y, naturalmente, no quedan vestigios de la antigua .xespañola 2 • Fuera de América sí se han conservado, entre los
judíos españoles y en las Islas Filipinas, como en España en
regiones dialectales.
IV. EL PRONOMBRE «vos» Y LA CONJUGACIÓN.-En el habla
popular de gran parte de la América· española- no e-n toda
ella - el pronombre sujeto de segunda persona de plural, en
su forma elemental, vos, ha reemplazado al de segunda persona del singular, tú. Pero ni el pronombre objeto os ni el posesivo vuestro han sobrevivido, y en su lugar se emplean te y
tuyo, tu. El verbo oscila.. Los resultados son frases híbridas,
como «vos te guardáis tu dinero para vos solo » (posible en
Chile) y «vos te has guardado ese dinero tuyo para vos solo»
(posible en la Argentina). Pero, en general, el vulgo emplea
con exactitud el usted y las formas pronominales y verbales
que lo acompañan.
Las clases cultas emplean tú y usted; pero tanto las clases
cultas como las populares-en toda América-emplean el
ustedes como plural único de tú~ de vos, de usted o de cualquier combinación de ellos 8 • La conjugación se reduce, pues, a

dxcan.

Jl.fexican Spanish, págs. 707 y 722, y K. LENTZNl!R, Observations on tite
Spanish Language of Guatemala, en 1Wodern Language Notes, 1893,
Vlll, 84.
1 Cfr. A. VAN NAME, Contributio11s..., pág. 150, y C. C. MAKDRN, The
Phonology ..., § 37. Es posible que Van Name no baya querido incluir a
Cuba en el fenómeno si&gt; sh, sino solamente en los otros que menciona (ll &gt; y, z &gt; s, v = b). Véase A. M. EsPINOSA, Studies ..., § 163.
2
R. LsNz, Ensayos jitolójicos americancs, pág. , 281 y Beit,-iige..•,
págs. 190 y 203.
3
La tendencia a emplear ustedes como plural único no es desco-

C. C. MARDKN, Tite Plumology..., § 37 1 sólo registra slwco, shunde,
s!toma; véanse además§§ 88 a 91.
4
Cfr. A.M. ESPINOSA, Studies..., §§ 151 1 165 y 166; E. C. H1us, Neu,

nocida en España (Andalucía, Cataluñ~); pero no ha llegado al completo desarrollo que en América; véase R. J. CuERvo, Apuntaciones criticas, § 333. Una que otra vez ocurren confusiones como se vais (se

1 C. C. l\iAaoKN, The Plzmwlogy ..., § 69, y A. M. CARREÑO, El habla
poputa,- de Méjico, pág. 47. En Madrid he oído-como fenómeno limi-

tado a muy pocos individuos - una forma de nasalización de la ese
final, pero muy distinta de la que se observa en el Estado de Jalisco; la
nasalización mexicana podcia representarse burdamente como fJUtssn
(la ese es muy larga, nasalizada, y la ene es alveolar o dental, pero a
veces falta); la madrileña es pueh.
2 Cfr. J. GARcfA lcAzBALCKTA, Vocabulario de mexicanismos, artículo
3

�PBDRO HBNIÚQUBZ URBÑA

cinco formas: la conjugación popular (en una parte de América) posee solamente las que corresponden ayo, vos, él, nosotros, ellos; la conjugación culta (fuera de la literatura), sólo
las correspondientes ayo, tú, él, nosotros, ellos. La popular se
asemeja a la del inglés en que ha desaparecido el tlzou; pero
el tú penetra en el habla popular de uno que otro de los
países, y añade confusiones a las ya existentes 1 •
A veces se dice que en las regiones donde se emplea el
vos, las formas verbales de la segunda persona del plural han
desterrado a las del singular; pero no hay tal: conviven con
ellas, repartiéndose el dominio de los_di versos tiempos de la
conjugación 2 •
A) En la Argentina y el Uruguay se emplean, con el sujeto vos, tres tipos de formas verbales:
I} Las del singular.
2) Las del plural, coincidiendo unas veces con las normales del castellano de hoy (reís, vivís), y otras con las arcaicas
en que faltaba la i de los modernos diptongos de la última
sílaba (pensás, querés) o la de final (mirá, poné, decí).
3) Formas ambiguas, que pueden considerarse, bien como
formas simplificadas del plural (estabas=estabais), bien como
van+ os vais; véase El patinillo, de los Quintero) y -oeisos acomodando
(por idos acomodando; véase F. ºARAUJO, Recherclzes sur la phonetique
es_pagnole, en Plwnetiscke Studien, 1893-1894, VII, 39).
1 Así he podido observarlo en el habla familiar de estudiantes
argentinos: alternan -oos podés y vos puedes, vos pensás y vos piensas.
Según parece, estas confusiones no se extienden al habla campesina
ea el Río de la Plata; pero si, por ejemplo, ea Venezuela.
2
Procuro dar en seguida una descripción y comparación de las
formas verbales de la segunda persona del plural en las principales
regiones de -ooseo, porque todas las que conozco son incompletas, sobre todo en lo que atañe a establecer las diferencias fundamentales
entre diversos países. Como alusiones al voseo de la Argentina, véanse,
entre muchas, C,ao BAYo, Vocabulario de provincialismos argentinos y
boli-oianos, en la Revue Hispaniq1te, 1906, XlV, articulo vos, y JuAN B. SBL·
VA, EJ castellano en América, en la Re'llista de la Unhursidad de Buenos
Aires, 1905, IV, 201-202. Pero aun serfa útil recoger todas las variantes que ofrecen en los di versos países los verbos más erráticos: ha/Jer, ser, ir, ver, estar, dar, hacer, decir, sa/Jer, reir, venir, oír.

OBSBRVACIONIIS SOBRB BL ESPAÑOL

EN

AlollfRICA

formas del singular, porque lo son en la lengua culta (estabas,
estarías, estuvieras) o en la lengua popular de regiones que
no usan el vos: mirastes, estuvistes 1 .
Así, en el lenguaje popular ríoplatense, el presente de indicativo emplea las formas arcaicas del plural en los verbos
terminados en -ar, -er: vos tomás, vos tenés, vos sos 2 ; las formas normales modernas del plural en los verbos terminados
en -ir: vos reís; en unos cuantos verbos, las formas son ambiguas: vos das, vas, estás, ves, y en el verbo lzaber la forma es
la del singular: vos Izas. El pretérito perfecto emplea formas
ambiguas: tomastes, vivistes, o pasa francamente a las formas
del singular: tomaste, viviste; es posible que existan además
las formas tomates, vivites, co_nocidas en gran parte de América, pero no hallo ejemplos de ellas. Son ambiguas las formas del pretérito imperfecto: tomabas, tenías, vivías, y las del
condicional: tomarías. El futuro de indicativo, por influencia
natural del presente de lzaber, usa las formas del singular:
vos tomarás, tendrás, vivirás. El presente de subjuntivo usa
generalmente las formas arcaicas del plural: tomés, tengás,
vivás; las usa ambiguas en dar y estar: des, estés, y a veces
pasa al singular: rías, seas, veas. El imperfecto de subjuntivo
emplea formas ambiguas: tomaras, tuvieras, vivieras. No hallo
ejemplos de las otras dos terminaciones del subjuntivo (-ses
y -res); es de suponer que si existen y no han sido enteramente suplantadas por la de -ras, emplearán las formas ambiguas. El imperativo usa las formas simplificadas del plural:
t01ná, tené, viví; en unos cuantos verbos, las formas ambiguas:
da, está, sé, ve (de ver). Ejemplos:
- ¿Y qué querés recibir
- Vos sos un gaucho matrero.
si no has dentrao en la lista?
- Vos matastes un moreno.
- Más porrudo serás vos.
(José Heraández, Martfn Fierro.)
1 Cfr. R. J. CuBRvo, Las segundas personas de plural en la conjugación
castellana, en Romania, 1893, XXU, y R. l\ÚNÉNDBZ PmAL, Gramática
histórica, § 107.
1 Pero recuérdese el tú sos de Juan del Encina y Lucas F ernández.
Cfr. R. J. CuEavo, Las segundas personas..., pág. 73, y Apuntaciones criticas, § 295.

�OBSERVACIONES SOBRB EL ESPAÑOL BN AMáRICA

PEDRO HENRÍQUEZ URBKA

¿Te querés callar, condenao? ¿No ves que vas a despertar a m'hijo
el dotor?... Dejá esa pobre criatura ... Pero vos... lo estás echando a
perder... Ponéte serio... l\Iirá que te pego...
(Florencio Sánchez, M'hi.fo el dotor.)

¿Diaónde ese lujo sacás?
(Estanislao del Campo, Fausto.)
Libr.íme, amén, de Merlín ...
Dormite, hijo, dormite,
... que no te metás conmigo...
si no te dormís ...
(Cantos populares americanos, recogidos por Ciro Bayo.)
- Percanta que me amuraste ...
... que vos eras mi alegría ...
... me bago ilusión que volvés...
... como si estuvieras vos...
- ¿Te acordás, milonguita? Vos eras...
(Letras de tangos argentinos.)
Hacélo que pase... ¡Mentís! Es a vos que estás con la fuente ...
(l\Iartín Gil, La guitarra y los doctores.)
¿Sos vos, Francisco?...
¿Conocés el paraje? ...
Castigá entonces...
Bueno, andá...
(Hugo Wast,.La casa~ los cuervos.)
Te la vi'enseñar paquete consolés con ella... ¿Con qué te apedaste
anoche? Avisá si has echao raíces en la cama . . ¡Dame el pañuelo!...
¿Vos también hablás paraguay?...
(Javier de Viana, Gurí.)
Tomá tu lata, vos... Che, me andás reculando latas. Dende hoy
estás trasquilando carneros y risién me das. Ya te vide cuando fiste
a tomar agua y llevabas cuatro vellones... Ya me tenés caliente... Bueno, dí [imperativo de dir]; pero ya sabés, no me volvás sin él... ¡Vos
por aquí, Abrilojo! ¡Qué diablos habrás comido!. .. ¡Porque pa pelarte
a vos!... ¡No siás popasao!...
(Manuel Bernárdez, El desruite.)
Ponéme pronto, hija, esos parches ... Llenáme la mesa de sebo...
¿No ves? Ya gotiaste encima del paño... Y vos, gallina crespa, ¿de qué
te rc!s?... Pues tomá para que te rias todo el dla ... Si te hicieras respetar... No te hagás el desentendido... Acercáte y verás ... ¿Tas sordo?
Deci... ¿Encargaste el generito rosa?... No, no me mirés con esos ojos...
¿Por qué iue tratás de usted y con tanto respeto?...
(Florencio Sánchez, Barranca abajo.)
Sí, ven!... Tené paciencia... Que me veas vestida... ¿Y vos vas?...
¿Sabés? ¿Y ahora me llevarás a paseo?... No te enojés... No te metás, no
seas bárbaro...

(Florencio Sáncbez, Los muertos. )

La conjugación popular chilena es distinta de la ríoplatense, y le dan carácter propio y peculiar las desinencias
en -í. El presente de indicativo emplea generalmente las formas normales modernas para los verbos en -ar (tomáis, cantáis) y en -ir (vivís, decís) y para ser (sois), pero a veces osc_ila
hacia las formas arcaicas o ambiguas, como en el Río de la
Plata: vos te empeiiás, estás lunático vos 1 ; y las formas de los
verbos en -er son iguales a las de los verbos en -ir, fenómeno
que se conoce también en el habla popular de Castilla y Aragón: tmis, querís, lzabís 2 • La forma Izas, empero, parece subsistir también. El pretérito perfecto emplea comúnmente las
formas del singular: tomaste, tuviste, viviste. El imperfecto y
el condiciona! emplean tormas ambiguas: t01nabas, tenías, tomarías; igual cosa ocurre con el imperfecto de subjuntivo:
tomaras, vivieras. El futuro de indicativo es enteramente nuevo, formado sobre el presente popular de haber (ltabís): tomaris, vivirís. El presente de subjuntivo, para los verbos en -er
y en -ir, es normal : tengáis, viváis; pero el de los verbos ~n
-ar termina en -ís, caso que se da igualmente en Aragón :
B)

'\

1 Antonio Orrego, citado por HANSSE:-1, Gramática histórica, ~ 493¡
aunque la cita de Hanssen trae empeñas, estimo que debe de ser errata por empeñds. - Por su parte, la Argentina a veces oscila hacia las
formas que predominan en Chile; véase este cantar de la provincia
rle Córdoba: cAqui me tenis sintao, \ pesaroso y afligío, 1y el mal que
me hais hecho \ lo bey sentío.•
' Cfr. R. J. Cu11Rvo1 Et castellano en América, pág. 50. En Chile los
verbos de la segunda conjugación han llegado a imitar a los de la terce•
ra hasta en la primera persona de plural del presente: temmos, comimos,
por tenemos, comemos. Otra forma curiosa en Chile es el regresivo yo
luy (presente de haber), arcaísmo, o bien reflujo de soy, doy, voy, estoy.
Cfr. R. MsN!iNDBZ PrnAL, Gramática histó1·ica, págs. 241 -242; F. HANSss111 Gramática histórica, §§ 219 y 2301 y especialmente K. P1sTsca,
Zur spaniscl1en Grammatik, en Zeitschrift für romanische Philologie,
1911 1 XXXV, 174- 177.

�OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL l!N AMÉRICA

PEDRO HENRfQUl!Z URBÑA

¿Querís que te !o cuente otra vez?... Pásate p'al otro lao... Andá.
p'ajuera y güelve ligerito; no te demorís mucho porqu'es muy bonito ... Cuéntameló... Ñublao, ¿por qué sois tan malo que tapáis el
sol?... Preguntáselo... ¿Por qué hicistes al hombre?... Andavéte... Arreglám'er capachito.. .

tomís, juguís, llevís. El imperativo oscila entre las formas del
singular (ven, oye) y las del plural (tomá, vení, oyí); entre
éstas, las que debieran terminar en -é (coméj suelen terminar
en -í: comí 1 •
Ejemplos sacados de trozos de literatura popular :

(Ramón A. La val, Cuentos chilenos de nunca acabar)

Métele como queráis ... Muy engallado venís... Y ea Alarcón ballarís ! la horma de tu zapato... Puesto que sois Salomón j y tenis güenas
potencias, 1 a todo lo que pregunte I me has de dar cabal respuesta...
Pero cuenta que no seáis ! la suela de mi zapato ... Pe~o me habís
de decir... Óyeme, amigo Alarcón ... Si ea gol verme pretendiste, 1 buen
Alarcón, te engañaste... Bájate de las estrellas, 1 deja los cielos en
paz, 1 no te metáis con la luna... Aquí teaís mi sombrero, 1 díme...
Agora, contéstamé... decí... Has hablado una herejía... ¿no sabís?... ¿Por
qué an,1áis el espantajo I y luego te espantáis délr... Pregúntame vos
agora I y verís si te reculo ... Contestáme... ¿Querís, arribano, ver?...
(Curioso : Si tú ponís la escalera ...)
(Daniel Barros Grez, Los palladot-es.)
t R. LENZ, Zur spanisch-amerikanisclzen Formenlehre, en Zeitschrift
für ,·omanische Phi/ologie, 1891, XV, describe en parte la conjugación
chilena. Como era de esperar, el primero ea llamar la atención sobre
sus peculiaridades, con el propósito de corregirlas, fué BELLO, Gramdtica de la lengua castellana (1847), cap. XIII, y antes ea las Advertendas sobre el uso de la lengua castellana (1834). Juzgando por la literatura popular impresa (por ejemplo, R. A. LAvAL, Orat:iones populares,
ensalmos y conjnros chilenos, en los Anales de la Universidad de Chil1,
1910, CXXVI; R. LENZ, Sobrr. la poesía popular impresa en Santiago de
C/t.ile, en los Anales, 19191 CXLIII, 571), pudiera creerse que el tú penetra en las -clases populares y produce confusiones con el vos; pero
donde ocurren esas confusiones es en las clases semicultas; ya BELLO, Advertencias..., denunciaba errores como vos eres, mira tú. La literatura popular, cuando se escribe, sufre el influjo de la semicultura;
pero el ·habla de las clases bajas desconoce esas confusiones, según
Lenz. Adviértase que el voseo del Río de la Plata, cuando se escribe,
se atiene generalmente a fórmulas estrictas; en los dramas de Floren.cío Sánchez el empleo del tú o del vos define con exactitud la situación social y la cultura del personaje. Pero en la realidad el voseo abunda en el habla familiar de las clases cultas de la Argentina y el Uruguay, alternando coa el tuteo-el .cual se considera de rigor al escribir
cartas-, y es en esas clases donde se observan confusiones frecuentes
-en el empleo de las formas verbales: según antes indiqué, se oyen a
la vez vos pensás y vos piensas, vos podés y vos puedes.

I

1•

CJ La conjugación popular de Colombia se acerca más a
la ríoplatense que a la chilena; así, en el presente de indicativo ofrece tomás, tenés, salís, sos; el pretérito perfecto, tomastes, salistes, o bien, tomates, salites; el imperfecto, tomabas, salías; el condicional, tomarías; el presente de subjuntivo, tomés,
salgás; el imperfecto, tomaras, salieras; el imperativo, tomá?
tené, salí, í. La principal diferencia estriba en el futuro de indicativo, que no termina en -ás, ni en -ís como el de Chile, sino
en -és (tomarés, podrés), y presupone la forma popular habés
como presente de haber, la cual no encuentro registrada, sin
embargo. De las indicaciones de Cuervo se infiere que las clases semicultas tratan de usar las formas en -ais, -eis de los dos.
pre~entes y del pretérito, y al hacerlo incurren en formas curiosas: ereis, amaisteis, cantaisteis, háyais, váyais, véais, séais_
Igualmente registra Cuervo, para el presente, formas como
tenís, habís, que, según él, se emplean en la mayor parte de
América, hasta en la Argentina 2 •
D) Centro-América tiene conjugación parecida a la de
Colombia : su futuro termina generalmente en -és, pero también puede terminar en -ás. La forma habés (presente de indicativo de haber) se halla en Nicaragua; pero también existen
has y habís. Las vacilaciones del pretérito son evidentes :
coexisten -astes, aste y -ates, -istes, -iste e -ites.
Anales de la Universidad de Chile, 1909, CXXV.
La conjugación colombiana puede reconstruirse mediante las
indicaciones dispersas de R. J. CUERVO en diferentes trabajos suyos:
Apimtaciones críticas,§§ 291,295,296,297,298,312,332 y 334 (véanse
también las ediciones anteriores y la reseña que de la segunda hizo
A. MoREL-FATro en Romanía, VIII, 622); El castellano en Amtrica, páginas 45, 50 y 51, y Las segundas personas..., pág. 96.
1

2

�PEDRO HENRfQUEZ UREÑA

OBSERVACIONES SOBRE EL ESPAÑOL EN AMÉt.UCA

Ejemplos centroamericanos:
- Ja, ja, ja. - ¿De qué te ris?...
- ¿Bos biste eso? - Yo lo bide...
- B9s cantás !~ que quedrás ...
- ¿Conque crés que los milagros
los hasen los santos? - Creo.
Pos estás equibocao ...
-¡Sabés quién?-No. -Pos oyí...

jueras templando... Añidfla... Regina, sacáte pa los músicos ... ¿Ves,
Concho? Pa que viás... Y vos podías estar en lo que estás... ¿Vos tam bién dijiste que a ocho?... Niiía, vos parecés una madre de poró. ¿Por
qué te has de encaprichar?... No repasás tus lecciones o te negás a
hacerme los mandados, no salís... No salís, porque ya oíste ... ¿Sabés
qué parecías?...
(Manuel González Zeledón, Costa Rica) 1 •

- Caotáte La P,mameña ...
- ¡Aodá trélo [traedloJ vos,pasma.
- Calláte, no seás raspao... [da!. ..
- Bos tal bes no te acordás
porque estabas rematao...
-¿Habís bisto el Día del Juicio?...

Anda vete... Estáte quedito ... Alzá la pierna y lambé ... ¿Volverés
por más?... ¿Querés que te lo cuente otra vez?... Andá pronto... Veníte
vos ... Confonnáte vos...
(Alberto Membreño, Hondure1]ismos) 2•

(Aquileo Echeverría, Costa Rica, Concher{as.)
... Acabátelo de jarlar - le dije a la esposa.
(Joaquín García Monge, Costa Rica, Filadeljo el primero.)

Vení ayudáme... ¿Qué hacés allí?... Aquí estás vos... ya verés ... ¿Qué
has hecho con mi nana? ... Ora te vas... Vendémela... Volverés otra vez
a tu ser... Ve vos, muchacho, ya est~s tamaño de grande y no sabés
hacer nada... Querláte vos abajo ... Cuando ya hayás comido bastantes ... ¿Ya comites bastantes?... Vos sí que sos listo... Me dejás atrás ...
(Adrián Recinos, Cuentos populares de Guatemala) 3•

Agorita mesmo te redarás, gu sos cristiano, gu sos_judío...
(Ricardo F ernáodez Guardia, Costa Rica, Un alma.)
¿Sabés que me marcho? Hora mesmo te vas apiaodo esa sotana ...
Si no habís de ser un buen Padre no te ordenás... ¿Vos· venís de San
José?... ¡Ves qué vaina! ... Vos tenés la culpa... Mirá, Merceditas, aprendé a amarrate esos justanes... ¿Ya te coafesastes?... Teoés que confesar que sos muy dejada... ¿Pus no dicen que ya despreciastes a Cirilo?... No me repliqués... Oyí que ruido... Andá, no seas tonto... Vos ves
que yo soy buen católico...
Date preso, conmigo no jugás... Matálo, Venao, matá a ese bandido... Te morís si te meniás... Reodíte ... Veníte, Venao, ya te enc;/\Jsaste... Supe que te habías estorrentao ... ¿Ónde te metiste? ... Buscálo
vos a ver si lo encootrás ... Sabé que tenés dos mil pesos de premio
por lo que habís hecho... Andá vete... Onde ves alguna sena! te volvés
corriendo...
(Luis Dobles Segreda, Costa Rica) 1•
Oíio pidiendo su trago ... Ya sabés que comprarnos en el canasto y
vas echando en el saco que dejás onde don Pepe... Aadá vos a ver qué
preparan y date ligero ... Vos ve a ver cómo te las compooés ... Entreteoélo... Andá decíselo... ¿Ahí estabas, crespa?... No siás desconsiderno... ¿Pero vos ves que yo ao la tengo? ¡No seás tonto!. .. A mí no me
tratés de cochino, porque vos sos ~n jaranero... ¡No seás chancho! No .
viste... Corré, trete [= traed-te] un diez de ajonjolí ... ¿Le echastescomioo al picadillo? ·Meoiá bien la mistela de leche... Apiáte la miel...
Oyí, Regioa... ¿Le dijistes de los cuetooes de luces?... Bueno sería que

1

L. DOBLES SEGREDA, Rosa mistica, Heredia, 1920, págs. 42 1 461 491
591 97, 1001 155, 156, 187, 235 y 236 1 y Por el amor de Dios, Heredia,
1918, págs. 34, 36, 37, 38, 39, 45, 49, 50, 52, 53, 55, 56 Y 79·

•

1 M. GoNzÁLEz ZELEDÓN, La propia, San José de Costa Rica, 1921,
passim. En las páginas 1191 121 y 130 puede verse yo en lugar de
mí, como pronombre terminal (uso conocido en Aragón y Valencia):
«Vos sabés que a yo no me va ni me viene... • «¿Y a yo se miolvid aba?... • Igualmente en L. DOBLES SEGREDA, Rosa mística, pág. 45: «¿Si
gusta bailar con yo?, Este empleo de yo se explica por ser mí el único
pronombre terminal distinto de su pronombre sujeto; los demás son
iguales: vos, a vos; él, a él; nosotros, a nosotros, etc. Pero mí coex:iste
con yo : cA mí no me trapé&gt; ('trapee'), Rosa mística, pág. 236.
2 A. MEMBREÑO, Hondurefiismos, tercera edición, México, 1912; véanse págs. 14, 181 491 57 1 801 167 y 168. En las páginas 167-168 anota estas
formas del verbo ser: vos sos, fuistes, serés, seas, sé, y estas del verbo
estimar: estimás, estimastes, estimarés.
3 Jounzal of American Folk-lore, 1918, XXXI; hay cuentos en tú y
cuentos en vos. -K. LENTZNER, en sus Observations on the Spanish language of Guatemala, da otros ejemplos, pero se confunde al querer
explicarlos. - En la Loga del Ni12o Dios, escrita en el castellano estropeado de los indios mangues de Nicaragua y publicada por R. ScHuLLER en Journal of American Folk-lore, 1914, XXVII, se hallan estas formas: habís, habéis, Izas, estás, dices,pasarás, vayas, tengás.-El Sr. D. Salomón de la Selva, escritor nicaragüense, me trasmite las siguientes
formas como usuales entre el vulgo de León, su ciudad natal : verbo
ser: sos,fuiste (variante:fuistesJ, e,·as, serás (variante rara: serés), seás
(variante rara: séas),fueras,fueses,fiteres, sé; verbo estar: estás, estuviste o estuvistes, estabas, estarás, estés, estuvieras, estuvieses, estuvieres,

�388

PEDRO HENlÚQUEZ

UREÑA

OBSERVACIONES

E)

No poseo elementos bastantes para describir las vicisitudes de la conjugación en el Ecuador ni en Venezuela; pero
parece que allí es mayor que en otras partes la confusión entre
las formas del plural y del singular :
¿Te habís caído a la !agua?... Y te habis mojao... Entonces lo que vos
tenés, cristiano, es que habís cogío frio, y ora er frio se te ha metío pa
dentro ... ¿Y bos que ices, Trenidá?... ¿Cómo te llamas bos, Pollo?... ¡Qué
años teoés?... ¡Y bos pa qué sevis?... Bos tacuerda ... Bos me has dicho...
A ver, bos, Colorao, ¡de qué partido eres bos?... Cánta bos, Domitila...
Firma vos por él...
(José Antonio Campos, Ecuador) 1•
Atenéte a que te deo
y no bágas diligencia...
Dices que sí me queréis.. .
Emprestáme tu rosario...
... DO te cases...
¡Ay! No me digáis adiós
cuando por la calle vais,
que parece que me dices

adiós para nunca más...
Peosás que por tus enojos
me derrito como cera;
más bonito habías de ser
pa que yo me derritiera...
Si no te casáis conmigo
dame mi piña, demonio ...
Me dijiste que eras firme ...

(Cantares populares de Venezuela)

2;.

estáte (dice DO haber oído nunca está, solo, como imperativo); verbo
dar: das, diste o distes, dabas, darás (variante rara: darés), des, dieras,
dieses (raro, y falta dieres), da; verbo ir: vas,.fuiste o fttistes, ibas, irás,
vayas, .fueras, .fueses (raro), ve¡ verbo ver: ves, viste o vistes, vías (variante: veías), verías, verás, vieras, vieses, vieres, ve; verbo decir: decís,
dijiste o dijistes, decías, dirías, dirás, dijieras, dijieses (raro), deci¡ verbo
reír: reís, reíste o reístes, reías, reirías, reirás (variante: rierás), rieras,
n'eses (raro), reí¡ verbo oír: oís, oíste u óiste (variantes: oístes u óistes),
oías, oirás, oirías, oyeras, oyeses (raro), oí u oyé (variantes: oyí, óye);
verbo hacer : hacés, lticiste o hicistes, hacías, harás, Izarías, lticieras, lticieses (raro), hacé (variante: haz), vePbo saber: sabes, supiste o supistes,
sabias, saberás o sabrás, saberías o sabrías, sepás, supieras, supieses
(raro), sabé¡ verbo venir: venís, veniste o viniste (variantes: venistes o
vinistes), venías, vendrás (variante: venirás), vendrías, vengas, vinieras,
vinieses (raro), vení; verbo salir: salís, saliste o salistes, salías, saldrás o
salirás, salgás, salieras, salieses (raro), salí; verbo haber: ltabés (variante: has), hubiste o hubütes (variantes: habiste o habistes), habías, haberás o habrás, haberlas o habrías, hayás, hubieras, hubieses (raro).
1
J. ANTONIO CAMPOS, Rayos catódicos y .fuegos .fatuos, Guayaquil,
1911, segunda edición, págs. 7, 8, 51, 62, 63, 86, 87 y 112.
2 Proben venezuelanischer Volksdichtungen, recogidas por A. ERNST
en Zeitschrift.fiir Etltno!ogie, XXI, 525-535.

SOBRE

EL ESPAÑOL

EN

AMÉRICA

Me pagaréis el pasaje cuando podáis. ¡Adiós! Y que encontréis
'buenos en Caracas a todos los tuyos 1•
(Pio Gil, El Cabito.)

v.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DEL «VOSEO». - No es raro
.tropezar con afirmaciones generales que atribuyen a toda la
América española el voseo o uso del pronombre vos y formas
verbales correspondientes _2 • Pero tales generalizaciones son
infundadas, porque más de la tercera parte de la población
de la América española igñora el uso del vos. El voseo existe
.en la mayor parte de la América del Sur 3, se extiende a
1
Ya listo para publicarse este trabajo, el escritor venezolano don
Humberto Tejero me comunica los datos siguientes: En la mayor
parte de Venezuela (la Costa y los Llanos) las clases cultas emplean
·solamente.el tú y el usted; el vos se halla relegado a las clases populares, que lo usan junto con el tú y en confusión con él: se pasa del
.tú al vos en una misma conversación, y las formas verbales son, de
preferencia, las de la segunda pertiona del plural. En la región de
'los Andes venezolanos (Estados de Táchira, Mérida y Trujillo) no se
usa el trí; se dialoga, en general, por medio del usted, y el vos se usa
.-de superiores a inferiores solamente, por ejemplo, el hacendado al
peón, el amo al criado, y en muchos casos se emplea como tratamieo·to despectivo. En Colombia, en la región andina próxima a Venezuela, ocurre lo mismo que en los Andes venezolanos.
2
Asf, no están debidamente limrtadas las afirmaciones de R. LENZ,
Diccionario etimolójico, pág. 16, y La oración y sus partes,§ 156¡ F. HANS· SEN, Gramdtica histórica, § 493, o W. MsYl!R-LUBKB, Gmmática, III,
§ 97, sobre pronombres; la explicación sobre las formas verbales, Gramdtica, II, § 130, está bien limitada a cla América del Sur», aunque no
--es exacto afirmar, sin limitaciones, que las formas del plural han reem •
plazado a las del singular.
s He-citado ejemplos de la Argentina, del Uruguay, de Chile, del
Ecuador, de Colombia y de Venezuela. CIRo BAYO, Vocabulario de proa-vincialismos, da a entender que se usa en Bolivia, por lo menos en el
Sudeste. R. LENZ, Zur spanisch-amerikanisclten Fonnenle!tre, págs. 518
y 519, lo observa en el Sur del Perú. Según mis informes, se extieo-de en el Mediodía peruano hasta Arequipa, y existe además en el
-extremo Norte (Piura), cerca del Ecuador. Pero la costa central (por
ejemplo, la región .de Lima) y la Sierra del Perú sólo conocen el fttteo;
as{ lo comprueba la literatura. No hallo el vos, sino el tú, en el castellano-guaraní de los cantares paraguayos publicados por R. ScautLER,
.Paraguay native poetry.
TOMO VIII.
• 27

�PBDRO BBNRÍQOEZ URBÑA

toda la América Central, incluyendo el Estado mexicano deChiapas, y ha pasado al papiamento de Curazao 1 • Pero el vos·
no existe en México, fuera de Chiapas; basta leer el PeriquilloSanziento de Fernández de Lizardi, y La linterna máf{Íca de
Cuéllar, riquísimos archivos de la lengua popular mexicana,.
para convencerse de la ausencia del vos 2 • Igualmente falta en
el Sudoeste hispánico de los Estados Unidos, y podría decirse·
que falta totalmente en las Antillas españolas (Cuba, Santo-Domingo, Puerto Rico), si no fuera porque en Cuba quedan,
rezagados entre los campesinos de la provincia del Camagüey,
restos de voseo, que en otro tiempo fué más común, aunque
nunca general en la isla 8 • México y las Antillas son, pues,
regiones, no de voseo, sino de tuteo, como la mayor parte del.
Perú.
PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA.

1 Cfr. A. VAN NAMB, Contributions..., pág. 154; dato que parece indicar el parentesco del papiamento con la costa septentrional de la Amé-rica del Sur más bien que con las Antill;ls mayores. El vos (bo) entró
alpajiamento sin la compañia de vosotros ni de 'Dtleslro, y ha creadosus propios plurales y posesivos: boso o bosonan = 'vosotros'; bo =
'tuyo' y vuestro'.
2 Véanse, además, los materiales folklóricos mencionados antes,.
en los cuales nunca se halla el vos.
3
P1cs.1.aoo, Diccionario provincial, pág. x, dice: «En Tierra-Dentro, singularmente en Puerto Príncipe y Bayamo, es aún muy usado el
antiguo pronombre personal vos, mal expresado el verbo que le sigue
por una especie de síncopa de rutina, v. gr.: vos habfs visto..., vos sabis·
esto..., por vos habéis visto..., vos sabéis esto...• Ninguno de los novelistas y costumbristas cubanos que be leído recoge el vos. El Sr. D. Vicente Menéndez Roque, del Camagüey, dice, en nota que me comunii;a el escritor cubano D. Regino E. Boti: eTodavía puede asegurarse·
que el vos, suplantando al tú, se usa con bastante frecuencia entre
los campesinos camagüeyanos, si bien su empleo se va limitando cada..
vez más ... Se pronuncia vo... Los campesinos, cuando van a la ciudad
o tienen oportunidad de hablar con una persona desconocida, nunca.
empican dicho vocablo... Se oye comúnmente traélo por tráelo O •

traedlo, vendé/o por vendedlo.•

SOBRE LA TRADUCCIÓN PORTUGUESA
DE LA «CRÓNICA GENERAL DE ESPANA DE 1J44»

En la Revista Lusitana, XXII, 138-1~1 el Sr. J. J. Nunes
publica una Histon·a de dom Rodrigo, último rei godo, sacada
de cierta traducción portuguesa de la Crónica General de Espanha, contenida en un códice que posee la Academia das
Sciencias de Lisboa. El docto editor se limita a hacer constar que el texto de la leyenda de don Rodrigo por él publicado no coincide con el de la Primera Crónica General que
yo publiqué en 19()6. Por su parte, el Sr. Leite de Vasconcellos, en su preciosa colección de Textos arcaicos (segunda edic., 1908, pág. 43), da una noticia de esta misma traducción portuguesa, suponiéndola hecha sobre el texto de la
Crónica General mandada componer por Alfonso el Sabio en
el siglo Xlli.
Desde luego debemos advertir que no se trata de una traduc~ión _de la Crónica Gmeral mandada hacer por el Rey
Sabio, sino de la que yo llamo Segunda Crónica General,
de IJ44· Como tiene interés esta rectificación, tanto para la
historia literaria portuguesa como para la castellana, daré una
breve noticia de los dos manuscritos conocidos del texto portugués. Los compararé con los manuscritos del texto castell~no que describí en mi Leyenda de los Infantes de Lara,
pag. 394; de un lado están los dos manuscritos U (Biblioteca de D. Francisco Zabalbura) y Q (Bibl. Nac., ant. Ii-73,
mod. 10814) que son hermanos, y de otra parte M (Bibl. Real;
véase mis Crónicas Generales de Espmia, tercera edic., pági- ,
nas 51-78). Desde luego la traducción portuguesa no tiene

�39 2

SOBRE LA &lt;CRÓNICA GENER~L DE BSPAÑA DE 1344•

nada que ver con la Refundición de la Crónica de IJ44, descrita en mis Crónicas Generales, pág. 15 5, y contenida en el
ms. Bibl. Nac., ant. T-282, mod. 7 594.
Manuscrito de la Academia das Sciencias de Lisboa. Adquirido
por ésta en almoneda pública el 2 de marzo 1879: procedente de la biblioteca de los marqueses de Castello Melhor. (Catálogo de esta biblioteca, 1878, págs. 2-6.) Tiene 322 folios de
pergamino, más dos en blanco, los cuales miden 45 X 33 centímetros; escritos a dos columnas, con iniciales miniadas y
orlas que adornan de alto a bajo muchas de las columnas del
códice. La letra me parece del siglo xv. El Sr. Nunes observa que la segunda persona del plural de los verbos termina
casi siempre en -des, arcaísmo que no parece ser posterior a
los comienzos de dicho siglo xv. Poseo abundantes fotocopias
del códice,. sacadas en 19i°3 por el Sr. Solalinde.
Fol. 1: «Os nobres baroes e de grande entendimento.»
Véase lo que de este prólogo decimos tratando del manuscrito de París.
Fo).. IO c: «Dizem que as Espanhas som duas por que se
partero em duas partes, e esto por o mouymento e corrimento
daschuyuas e dos rryos ... » (Comp. Crón. de IJ44, ms. U, fol. 6v:
«Dizen que las Españas son dos porque se parten en dos partes, e esto por el mouimiento e corrimiento de las lluuias e de
los ríos.» El ms. M, fol. 13 r, se aparta de este texto: «Las
Españas son dos porque se parten por los movimientos e por
el corrimento de las naves e de las naos que van por la una
España al Levante ... »)
Fol. 16 b: &lt;&lt;Parte o termho de Beja como termho de Santarem.» (Publicado por Leite, Textos arcaicos, pág. 48. Igual
al ms. U, fol. 11 b.)
Fol. 57 a: «Morto el rrey Recesundo, aa sua morte no
ficou filho ... » (Reinado de Vamba; extractos en J. J. Nunes,
Crestomatía arcaica, segunda edic., pág. 99. Igual al ms. U:
«Muerto el rey Recesundo, a la su muerte non fincó fijo.»
Más aún que al ms. U, parécese al Q la versión portuguesa
«que !hes desse rey boo e catholico e perteencente pera os

SOBRE LA &lt;CRÓlfICA GB!fBRAL DE BSPAiA DE

1344•

393

reger» = Q: « que les diese rey bueno e católico e pertenesc;iente para los regir», mientras en U faltan las palabras
«e pert...». El ms. M abrevia muchó el reinado de Vamba y
en nada se parece a éstos.)
Fol. 72 d: «Con ta a estoria que aquelle boo rrey Bamba... »
(Reinado del rey Rodrigo, publicado por J. J. Nunes en la Revista Lusitana, XXII, 141 y sigs.) Igual a los manuscritos U
y Q (en U faltan hojas con el comienzo del reinado de Rodrigo); por ejemplo: «e a molher do conde que ia auía sabido de
sua filha toda sua fazenda» (Rev. Lusit., pág. 157) = «e la muger del conde que había ya sabido de su fija toda su fazienda», U, Q; pero diferente de «e su mujer del conde fabló con su
hija e supo su fazienda», M (M está publicado en Crónicas Generales de España, descritas por R. Menéndez Pida), tercera edición, 1918, pág. 66).- «Das pallauras que a condessa disse a
dom Simon ... » (Rev. Lusit., pág. 159), epígrafe que con las primeras palabras del capítulo faltan en el manuscrito Q, pero
no en el U; por donde se ve que la traducción portuguesa no
pudo hacerse sobre Q. - El epígrafe: «Como el rrei dom
. Rodrigo ouue as nouas da batalha», es en U «Cómmo el rey
don Rodrigo ouo las nueuas de la batalla», mientras en Q está
equivocado : «De cómmo los cristianos e los moros lidiaron
en uno.»
En otra ócasión (Crónicas_ Generales, tercera edic., página S5, nota) observé en el texto de M dos portuguesismos
que me hicierón pensar que procedían de la traducción primitiva de la Crónica del moro Rasis, hecha del árabe al portugués y
luego del portugués al castellano; pues ahora hallo que, efectivamente, la traducción portuguesa de la Crónica de IJ44 contiene esos dos portuguesismos que yo suponía: «vieron estar
un esteo non muy grueso... e avía en él letras griegas que dezían: o rrei en tu tiempo esta arca fuere abierta ... », M(el «tu»
indica que se quiso tomar «o rrei» por vocativo)= «uiron estar hllu esteo nom muy grosso ... e auya em elle leteras gregas
que dezian: o rrei em cuyo tempo esta arca for aberta... » (Rev.
Lusit., XXII, 152.) En Use dice: «vieron estar un estello non
muy grueso ... e auía en él letras gruesas que dezían: el rey en

�394

SOBRB LA &lt;CRÓNICA GENBRAL DE ESPAÑA DB

1344•

cuyo tienpo esta arca fuere abierta... » (fols. 49-50); faltan hojas
en Q; la errata «gruesas&gt; por «griegas» indica que el texto
portugués tampoco procede de U en modo alguno.
Fol. 84 e: «Muc;;a auia huíí filho muy boo caualleiro e mancebo e auia nome Abellaazim ... », igual a U, fol. 55 v: «Muc;;a
auía vnn fijo muy buen cauallero e manc;ebo e auía nombre
Abelazin», mientras en Q faltan las palabras «e man&lt;;;ebo»; no
pudo, pues, haberse hecho la traducción sobre Q.
Fol. 84 d: «Despois que todo esto fez foi sobre Seuilla e
filhoua e seu padre foy sobre Sarago&lt;;;a», como en Q: «Después que todo esto fizo fué sobre Seuilla e tomóla e su padre
fué a &lt;;;aragoc;;a», mientras U dice: «..• fizo tomó a Seuilla e su
padre... »; por donde se confirma que no pudo haberse hecho
la traducción sobre U.
Fol. 147 b: «Alicante desque passou o porto comei;;ou de
andar per más jornadas ataa que chegou a Córdoua e esto ffoy
híía ssesta feira uespera de ssam Cibraao ... » (Llanto de Gonzalo Gustiuz ante las cabezas de los siete infantes de Lara.) El
texto portugués sigue las variantes de Q, U y no las de M.
Citaré sólo una muestra: «E uos mynha irmaa confortadeo
com muy boas pallauras e eu gradeceruollo ey muyto e faredesme em ello grande prazer. E ella disse: assí jouuessem ora
todollos christiaaos que som em Espanha. E elle lhe disse: em
toda guisa, confortadeo sse queredes meu amor» (fol. 148 d).
Comp. mi L eyenda de los Siete Infantes, 1896, págs. 284 22 ,
28 52, variantes de M que responden, según noto en la página 400, al deseo que esta versión muestra de hacer resaltar
lo bien que la madre de Mudarra hablaba la lengua de los
cristianos.
Fol. 318a: «Morto el rrey dom Fernando alc;;arom · por
rey de Castela e de Leom, na muy nobre cidade de Seuilha
onde el finou, o iffante dom Afonso seu filho primeiro herdeiro. E comei;;ou de rreynar aos .xxrx. dias do mes de mayo
da era de mil e duzentos e noueenta annos; e andaua a era de
Adamen &lt;,;inco mil e .xxv11. annos ebraicos e duzentos e oiteenta e sete días mais; e a era do diluuyo ... ; e a era del rrey Nabucodonosor... ; e a era do grande Phillipe rey de Grecia...;

SOBRB LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DE

1344•

395

a era de César... », etc. Nada de esto se halla ya en la Crónica
de IJ44, que es muy breve en este reinado. La traducción
portuguesa deja aquí de coincidir con el texto castellano para
traducir la Crónica de Alfonso X (Bibl. de Aut. Esp., LXVI, 3 b).
Prescinde del prólogo de la Crónica para empezar con el capítulo primero. Los epígrafes de los capítulos portugueses
son distintos que en el texto impreso castellano, pero el contenido de los capítulos es igual. La traducción a veces abrevia; así, el año sexto del reinado lo engloba el traductor en el
mismo capítulo del año quinto, en esta forma: «Ca el guaanhou
-entom Geuraleom e Olua e outros logares e uéosse pera Seuilla. E no anno seguinte partio dhi e ueosse pera Tolledo e
.achou hy el rrey don Sancho Capello de Portugal... » (Fo!. 320 e;
,comp. Crónica de Alfonso X, pág. 7 a.)
Fol. 322 b: « ... e os mouros non o querendo matar por a
gram bondade que en elle viiam trouuerom garfos de ferro
&lt;:om queo prendessem, e trauaron dél com aqueles garfos en
.alguuns logares da carne e ele a leixaua rasgar por se non», y
aquí acaba la columna b, quedando todo el verso del folio en
blanco. El copista, o el traductor, deja así interrumpido su trabajo en el capítulo IO de la Crónica castellana, contando la
-sublevación de los moros de Jerez y cómo prenden a Garci
Gómez, alcaide del castillo, que defendía la puerta del alcázar: «E non lo queriendo matar por la grand bondat que en
él avía, trujeron garfios de fierro para con que lo prendiesen,
e trabábanle con aquellos garfios en algunos lugares de la
-carne, e él dejábase rasgar por non se II dar a prisión ... »
{Pág. 9a.)
,e

Manuscrito de ta Bibliotbeque Natiooate de París. Anciens fonds
núm. 10253, Mazarin. Está descrito en el Catalogue de A. Morel-Fatio, pág. 248, núm. 4, y no hacen falta más detalles.
Letra del siglo xv. Hay una edición fragmentaria de este manuscrito de París con esta portada: «Historia geral de Hespanha, 1 composta em castelhano por I El-Rey de Leao e Castella D. Affonso o Sabio. 1 Trasladada em portuguez I por I ElRey D. Diniz I ou por seu mandado, e continuada na parte

�SOBRE LA «CRÓNICA GBNBRAL DB BSPAÑA DB 1344•

qui diz respeito a Portugal até ao anno de 145 5, J no reinadod' El-Rey Alfonso V. 1 Copiada fielmente do original que seguarda na Bibliotheca Imperial de Pariz, J pelo Conselheiro f
Antonio Nunes de Carvalho, J lente jubilado na Faculdade de
Direito pela Universidade J de Coimbra J e a sua custa impressa.' 1 Coimbra, I Imprensa Litteraria 1 1863.» La impresión
llega al comienzo del capítulo 202, reinado de Ramiro.
Fol. 1: «Os muy nobres homeés e de grande entenderque escreuerom as estorias... », igual que en U: «Los muy nobles varones e de grande entendimiento que escreuieron las.
estorias»; pero se notará que el manuscrito de Lisboa es más
fiel a la letra castellana. El párrafo portugués recordando el
prólogo de la Primera Crónica General dice: «E por endeel rrey dom Alfom de Castela que foy fil~o del rrey dom
Fernando e da rrayna dona Beatriz, mandou ajuntar quantos
liuros pode auer... », como en U: «E por ende el rey don
Alfonso de Castilla que fué fecho del rey don Ferrando e de
la reyna doña Beatriz e mandó ayuntar quantos libros pudoauer... »
Fbl. 11 v: «Dizem que as Espanhas son duas porque se
parten em duas partes e esto por o mouimento e corrymento
das chuyuas e dos rryos... » Véase el pasaje igual del manuscrito de Lisboa.
Fol. l01: «E quando o conde dom Fernán González chegou a el rrey, ffez ssembrante de lhe beyjar a maao ... » (Leyerlda del conde, conforme con el manuscrito Q y no con el M;
véase mi estudio en Homenaje a Menéndez Pelayo, 1899,
1, 440.)
Fol. l I I : «Alycante desque passou o porto comec;;ou de
andar per s_uas jornadas ataa que chegou a Córdoua e esto foy
huúa sesta feyra vespera de sam Cibraao ... », igual que en el
manuscrito de Lisboa.
Fol. 195: «O linhagem dos rreys de Portugal vero por
esta guisa... »; en U (fol. 179 v): «Cuenta la estoria en este
lugar que el linaje de los reyes de Portogal viene por esta
guisa... » En la Crónica de IJ44 acaba el relato de los reyes
portugueses en tiempos de Alfonso IV (1325-1357), mien-

SOBRE LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DB 1344•

397

tras la traducción portuguesa continúa hasta el rey Eduarte
(1433-1438) y regencia del infante D. Pedro en la meoor edad
de Alfonso V (1438-1481), contando la vuelta de D. Pedro a
Portugal desde Castilla (1457). Acaba la historia portuguesa
en el folio 211.
Fol. 242 v: El reinado de Alfonso X ocupa sólo un capítulo, por donde se ve que en él cesa la igualdad con el manuscrito de Lisboa; pero tampoco es fiel a la Crónica de IJ44• Este
reinado de Alfonso X acaba así : «E alguús queren dizer que
este rey fez criar huO bycho per tal arte e costolac;;o que con
sua grandeza e pec;;onha auya de destroyr a Espanha, e que
este bycho foy morto tirándole da vyanda pouco e pouco ataa
que desfalec;;eo de todo; mas ysto se cree fabulosamente seer
contado.» No se halla esta leyenda en U.
Fol. 245 v: El reinado de Alfonso XI queda interrumpido
y faltoso en estas palabras: «Dom Johan Manuel muy indignado desta cousa correo terra de Tolledo e queymou muytas
aldeas. El rrey ajuntou grande oste e foy cercar Escalona que
era de dom Johan Manuel. Estando hy», y no sigue más. Es
traducción poco literal del texto de la Crónica de IJ44: «E
por esta razón ouo ese don Johan de fazer guer.ra al rrey don
Alfonso e quemóle muchas aldeas en tierra de Toledo; e él
sacó muy grand hueste e fuéle cercar en Escalona, estando
sobre ella e era y en conpaña del rey ese Aluar Núñez... &gt;
(U, fol. 223; trátase de cuando el rey deja el matrimonio de
D/ Constanza, hija de D. Juan Manuel.)
Fol. 246: Reanúdase la historia con el reinado del hijo de
Alfonso XI, cap. 504 (numeración moderna): «Cómo el rrey
dom Pedro comec;;ou de rreynar e da morte de Lianor Nunez
e de Garc;;ia Lasso e das cortes que el rrey fez em V alhadolyde. Depoys que morreo el rrey dom Alfom no arrayal de
sobre Gybraltar foy aleuantado por rrey dom Pedro seu filho
primogenyto e da rrayna dona María, e comec;;ou de rreynar
no anno do senhor... » Ignoro de dónde procede la historia
de D. Pedro el Cruel. No está tomada ni de la Cuarta Crónica General ni del Sumario del Despensero de doña Leonor. El
relato portugués ocupa ocho capítulos y es hostil al monar-

�SOBRB LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DE 1344&gt;

SOBRE LA &lt;CRÓNICA GENERAL DE ESPAÑA DE 1344&gt;

ca. Los capítulos siguientes al primero son: 505, «Cómo el
rrey dom Pedro se vyo com el rrey dom Alfonso de Portugal
e doutras cousas que fez. Acabadas as cortes foyse el rrey
pera cidade Rodrigo ... »; 506, «Cómo el rrey veo a Touro ...
Uendo os senhores estas e outras non boas maneiras del
rrey... »; 507, «Cómo se come&lt;;ou a guerra de Castela con
Aragam. Cobrada a cidade de Touro... »; 508, «Dalgüas cousas
que el rrey dom Pedro fez na guerra de Aragam. No anno
dezeno ... »; 509, «Cómo dom Pedro fez pazes... No dozeno
anno ... »; 510, «Cómo o conde dom Enrrique entrou em Castela... No anno quinzeno ... »; 5 II, «Cómo el rrey dom Enrrique tornou a Castela e matou el rrey dom Pedro seu irmaao.
El rrey dom Enrryque que estaua em Fran&lt;;a... »
Fol. 2 53, cap. 512: «Cómo el rrey dom Enrrique entrou
em Portugal e fez pazes... Estando el rrey dom Enrryque em
&lt;;;amora veeo a ele Diogo López Pacheco ... » El capítulo siguiente, 513, es el último del manuscrito: «Da morte del rrey
dom Enrryque. Sabida esta noua el rrey dom Enrryque mandou o iffant dom Joham seu filho primogenito que entrasse
em Nauara ... » , y acaba así: «Eem fyn, seendo bastardo foy
posto por seus boos mere~imentos no lugar de sseu legitymo
irmaao que por seus desmere&lt;;imentos o perdeo. » Vemos que
la historia castellana acaba en 1379, mientras la portuguesa
abarca hasta 1457.
En conclusión: la Crónica General de IJ44, en su redacción contenida en los manuscritos U y Q, fué traducida al
portugués. Un estudio muy detenido de los textos podría deéirnos si los traductores portugueses aprovecharon en algo
el primitivo original portugués de la Crónica del moro Rasis,
y en caso contrario nos diría cómo habrá que explicar ciertos portuguesismos que se observan en la versión M de la
Crónica de IJ44, los cual&amp;s coinciden con el texto portugués
de la traducción de esa misma Crónica.
Los que copiaban o difundían la versión portuguesa de la
Crónica de IJ44 muestran interés vario por la historia castellana más reciente. El manuscrito de Lisboa empezó a traducir la Crónica especial del reinado de Alfonso X, y el manus-

crito de París añadió al original de 1344 los reinados de Pedro I y Enrique II. Pudiera ser que alguna de estas adiciones
se hallase en un texto castellano desconocido, el que sirvió de
original a la traducción; pero esto es poco verosímil, por el
hecho de la divergencia de ambos manuscritos portugueses.
De todos modos, esta adición de reinados castellanos, así
como la de reinados portugueses hasta mediados del siglo xv,
da interés histórico al texto portugués, que, claro es, en toda
su extensión tiene gran interés filológico para una edición crítica del original castellano de la Crónica de IJ44·

R.

MENÉNDEZ PIDAL.

399

�NISCKLÁNSA

MISCELÁNEA

PROBLEMAS ETIMOLÓGICOS
Puede ser que un filólogo produzca durante toda su vida
etimologías, sin que una sola de ellas sea reconocida por todos
como correcta. Pero no parece probable que durante este
tiempo el etimologista no haya hecho algunas experiencias
~i~nas de observación. En todo caso, me parece justo el escept'.c1smo a que he llegado respecto de este ramo de la lingüística. Pero no quisiera insistir aquí en generalidades-como he
hecho en otro lugar-, sino explicar mi punto de vista examinando materiales lexicográficos españoles.
A este respecto, no sé de nadie que esté mejor preparado
que el Sr. Spitzer para estudios etimológicos. Si no llega siempre a resultados definitivos, la culpa no es suya; el material,
mejor dicho, la complejidad de los problemas que trata, dificulta mucho sus investigaciones. En su libro titulado úrikalisches aus dem Katalanisclzen, 1921 1 págs. 153 y sigs., deriva
esp. carlanca, saJm. carrancla de *currulus (REW, 2415).
No tengo razones para rechazar esta etimología; pero me parece más natural una combinación con fr.carcan, lat. med. carcannum. En efecto, Meyer-Lübke, en un artículo reciente
(ZRP/z, XL, 210 y sigs.) que no conocía todavía Spitzer, pone
las dos palabras juntas, pero no logra aclarar el problema.
Primero hay que fijarse en port., esp. ant. carranca(MeyerLübke menciona sólo vasc. garranga - Azkue da también la
forma garanga - , Spitzer cita sólo port. carranca, pero en
otro sentido). Puede que derive carranca de *carcanica;
habrá desaparecido la -c- por disimilación, como en carrancla

(Meyer-Lübke menciona sólo vasc. karrankla; añádase garrangla, que cita Azkue). Compárese con esta forma diminutiva el fr. carcaille, antiguamente una especie de collar
(='jazeran'), carca!, «cadre de bois employé a la récolte du
foin».
Carlanca puede derivar muy bien de carrancla. Pero caben otras explicaciones. El vasc. karlo significa 'erizo de la
nuez', y se relaciona con las palabras románicas derivadas de
caryon, caril i u m (ZRPh, XXIII, 192 y sigs.), particularmente
con el valtelinés garla, del mismo significado. Pero, por otra
parte, hay que considerar una influencia posible de cardo y
carda 1 , donde aparece algunas veces l en lugar de d: esp. carlina (también francés, italiano) 'cardo enano'; aJav. carlinclzo
•cardo corredor' (respecto de la terminación, comp. esp. cardencha, cardoncho; además esp. ant. carrancha).
Se encuentra en vascuence en lugar de -rd- (cardo) también -rr-: karro 'erizo de la castaña'; alav. carroncho 'erizo
de la nuez' (comp. esp. cardoncho, mencionado arriba, y vascuence garranga). Conviene mencionar también vasc. karrama, garrama, aunque probablemente venga del lat. carmen;
estoy conforme con Meyer-Lübke al derivar el verbo garramatzt de carminare; pero no debe combinarse vasc. garramura con garro 'tentáculo' (véase más adelante); tiene, como
gar(r) (originariamente 'llama'), el significado de 'celo'. Por
otra parte, vasc. karro significa también 'hielo'; derivados:
karranga 'témpano' (también alav. carranca); garranga 'carámbano'; puede que haya habido una transformación semántica de formas ya existentes.
Se observa el mismo fenómeno en vasc. garranga 'tenedor de pescado', palabra que separa por completo MeyerLübke de garranga 'collar'. Vasc. sa(lz)arde, sagarde, sarde,
sarda significa un 'tenedor grande' (con dos dientes), un 'tenedor de pescado', un 'tenedor de red'; tiene este último sentido
también tsardango (sarda11go, sardanga significa en general 'tenedor'). Azkue (II, 95a, 208b, 313a) lo traduce por el vulgar
1

De cardar lana.

�402

:.S:ISCBLÁNBA

MISCELÁNEA

charrango, que no he encontrado en otra parte. Si se encuentra vasc. (t)sarrantsa en el sentido de 'collar espinoso' y de
'carda', consideramos este fenómeno como otro ejemplo de
las confusiones etimológicas tan frecuentes en vascuence. Deriva Meyer-Lübke vasc. garranga = 'tenedor de pescado' de
vasc. garro 'tentáculo, brazo del calamar', al cual atribuye
origen ibérico (esp. garra). Pero es probable que no lo hubiese
hecho si hubiera tenido en cuenta formas secundarias o por
lo menos sinónimas de ga¡ro: uarro, guar, erro (este último
significa originariamente 'raíz'; *u-erro habría que traducirlo
'raíz de agua'. Habría que explicar además o/agarro, olarro
'pólipo' (comp. olagarru 'ola alta', olarro 'mar gruesa').
Bastarán estas observaciones para comprobar un hecho de
cierta importancia dentro de los estudios lexicográficos. Podrían sin dificultad añadirse muchos más signos de interrogación a las etimologías presentadas por Spitzer; pero no quiero criticar ahora las investigaciones del autor, ni resolver yo
mismo problemas etimológicos. Ilustrando un solo caso, quisiera más bien poner de relieve con este motivo lo que puede
observarse en centenares. Hay terrenos de la ciencia donde
el investigador se abre camino con buen método y sagacidad; los estudios etimológicos, sin embargo, no pertenecen
a este grupo; es verdad que no podemos prescindir de los recursos mencionados, pero, en suma, estamos bastante sujetos
a la merced de la casualidad. La «historia de las palabras» no
es en el fondo una historia de las palabras 1 - éstas, ni solas
ni en conexión con otras tienen vida independiente-, sino una
parte de la historia humana - las más de las veces de la vida
individual-. De lo pasado, hay que confesarlo, será mucho
más lo escondido que lo descubierto. No hay que ser por esto
pesimista, pero nos enseña este hecho a fijarnos más en los
procesos que en los resultados. Hay terrenos apenas explorados hasta hoy día por los filólogos, donde se encuentran a la
vista ricos materiales y que no es preciso excavar. Tal terreno

es la onomatopeya tomada en su sentido más vasto. Me permito hacer otra vez hincapié sobre un caso especial : al grupo
románico vispo, visco, visto, del cual ya he hablado en ZRPh,
XXXIX, 60 ss., corresponde otro español: chispa, chisca, chista.
Aquellas palabras son adjetivos, éstas son sustantivos; significan partes mínimas movibles de la esfera de los cuatro elementos: chispas, chisguete, gota, trago, polvillo, etc. Saliendo de
lo que se oye - peterrear, chisporrotear, sisear, cuchichearpasamos a lo que no se oye y llegamos por fin a conceptos
abstractos (chiste, etc.). Conviene mencionar ejemplos análogos que ofrecen las diversas clases de palabras en vascuence:
siska 'capricho', ziska 'serrín', tsistar 'chispa', zista 'alegre';
si·spildu, sispildu, tsispiltu, siskaltu, tsiskiltu 'tostar'; sista, sista, tsista, siska 'picadura'; sista-mista, szsmista, tsismista 'rayo';
tsispa, sispa, zizpa •fusil'; tsiztil 'gota'. - H. ScaucHARDT.

t [En el original alemán dice el autor: «Die Wortgeschichte ist im
Grund keine Geschichte der Worter.&gt; - N. de la R.]

1 A propos de l'article de M. García de Diego publié dans cette
Revue, VI, 1 27 et suiv.

s o eeu s

EN ESPAGNOL

l

1) Chocazo 'golpe con una maza o cachiporra' doit etre en
relation avec esp. chocar, fr. choquer, mots qui n'ont pas été
admis dans le REW. Le Dict. Gén. part du holl. schokken~
mais il s'agit plutót d'une racine onomatopéique; cf. turc,
russe cok pour divers bruits de coups. (Bausteine z. roman.
Phi!., p. 57.)
2) Avec zoquete 'pedazo de pan', cf. port. de Tras-os-Montes codorno 'peda&lt;;o de pao, tirado da borda' (Figueiredo), cothurn us (a ajouter a REW, 2282).
3) L'esp. zoco 'gauche', que M. G. de Diego ne mentionne
pas, a été traité' par M. f ryklund, Les changements de signification des expressions de droite et de gauche, p. 70, qui suppose
une série: 'efféminé' (le soccus ayant été porté par des efféminés a Rome?) 'faible'&gt; 'gauche'. M. Meyer-Lül:&gt;ke a eu raison
de s'opposer a cette explication (REW", s. v. soccus). II faut

�MISCELÁNEA

404

partir de hacer el zueco 'el bobo', zoquete 'persona ruda y tarda
en aprender O percibir las cosas', le changement de sens 'ma1
ladroit' &gt; gauche étant des plus communs (cf. Fryklund) •
4 ) L'esp. zttrdo 'gauche' (contre l'explication de REW:
absurdus; cf. Castro, RFE, V, p. 24) est peu-etre zoco, zue-

co + palurdo.
5) L'esp. chancla 'pantoufle' est expliqué (REW, 9598) par
une influence de p(a)lanca, qui pourtant ne peut donner chqu'en portQgais fjJlanu&gt;esp. llano, *plancula&gt;lanclia). Chancla= choclo 'zueco'+ zanca (REW, 9598; cf. esp. port. zanco
'échasses'). Le z- des dérivés de soccus qui surprend M. M~yerLübke (REW, s. v. soccus) provient de zanc~, zap~ta (p1card
chouque _ pie. chavate, etc.), peut-etre auss1 de 11tal. zoppo,
esp. zopo; le ch- viendrait des dérivés espagnols de soccus du
type chocar (voir 1) 2 •
•
6) Pour socarrón •taimado' il faut encore tenir co~pte _de
chocarrero •bouffon', dans l'ancienne langue 'fullero· (D1ct.
Acad.). Si l'étymolo&amp;"ie de M. G. de Diego (de soca= soccu)
-est juste, on pourrait aussi y rattacher l'esp. socarrar 'quemar
0 tostar ligeramente' qu'on a voulu expliquer par le basque
kar, gar •s'enflammer' (voir les objections de M. Schuchardt,
.
R ev. B asque, 1914, P · 5) ., cf· arag· choca ,'parte del tronco desgajado de un árbol que se destina al fuego', prov. souco 'b11lot
de cuisine', sonchoun 'búche a brúler'; pour 1~ dével~ppeme~t
de sens de chocarrero, socarrón, cf. ital. faccza torta effro~té ,
all. (dialecte de Vienne) a Brenn~er (=ein gebrannter): 'cu1t =:'aguerrí'&gt; 'rusé'. Mais il ne faut pas perdre de vue la poss1bilité d'une origine onomatopéique de socarrar; cf._ bressc.
choqua 'brúler', lorr. choque 'interj., exprime la surpnse on la
douleur surtout par l'effet du feu'. (O. Bloch, Les parlers des
, .d.zonales, 1 917 , P· 292 , qui sépare ces mots du
. Vosges ,merz

fr. choquer). -

LEO SPITZER.

y el andaluz zocato, dicho del zurdo, o del melón o pepino de
¿
•
.
.
forma torcida? - A. C.]
.
,
· d d s2
[No es necesaria esa explicación, dado el cambio conoCI o e
,en z- o cli-: zambullir', c!iapoda'f', etc. - A. C.]
1

[

MISCELÁNEA

«SONRUIR»
Esta palabra, no registrada en los diccionarios, significa
"murmurar, rumorear, susurrar'. La emplea Francisco López
-0e Gomara en la Historia general de las Indias :
«Dijo a Pizarro [Filipillo] que Atabaliba juntaba de se&lt;Creto gente, para matar los cristianos y librarse. Como esto
se comenzó a sonruir entre los espaiioles, comenzaron ellos
.a creerlo ... » (Rivad., XXII, 231 b) 1 . «Dejáronlo en el ca·mino Páez de Sotomayor, su maestre de campo, y el capitán Martín de Olmos, con buena parte de su compañía ... y
,otros muchos, por sonruirse que huía Pizarro.» (lbíd., página 268 b.)
Ocurre relacionarla con ruir&gt;rugire, frecuente en la
Edad Media. Ruir encierra todos los matices semánticos que
1ioy corresponden a 'rugir, hacer ruido, murmurar', como
.puede comprobarse en los siguientes ejemplos:
«Costantino enperador, el qua! las santas reliquias de Sant
Andrés e de Sant Lucas e de Timotheo trasladó a Costanti,nopla por las quales ruyen los demonios... » (Estoria de los
-cuatro dotares, edic. Lauchert, pág. 169.)
«Las quales, sy non las discobriese el inchamiento del
vientre o el ruyr del infante.» (lbíd., pág. 106.)
«Tu le ruyes a la oreja e das le mal conssejo.» (Libro del
,buen amor, edic. Ducamin, 396 a.)
Sobre rozdo en sentido de 'rumor', dice Nebrija en su
.Diccionario español-latino : «Roydo de murmuradores : susu.rrus, i. Hacer roydo así : susurro, as.»
Acaso la misma variedad de matices que podía expresar
ruir favoreció la creación de son [&gt;sub] 2 rttir, para signifi-&lt;:ar más concretamente 'hablar o murmurar por lo bajo'.
Covarrubias y el Diccionario de Autoridades dan a rugirse
1

Las citas están comprobadas en las ediciones del siglo xv,.
Otros ejemplos de la vitalidad de las formas romances del premjo -sub, _en C. M1caA1tus, Etymologies espagnoles (Ro., II, 90).
Tmrn VIII.
28
2

�MISCELÁNEA

la misma significación de sonruir: «Rugirse una cosa es decirse
no públicamente.» (Covarr., s. v. rugi,r.) «Rugi,rse. Decirse una.
cosa sin publicidad, o empezarse a decir y a saberse lo que
estaba oculto. Lat. susurrari, rumorem vagari.». (Dice. Aut.}
Notemos que el se de rugi,rse es esencial para el significado;
sin se, rugi,r significa para ambos Diccionarios «el bramar del
león», y para el Diccionario de Autoridades, además, «crujir~
rechinar y hacer ruido fuerte». Nuestros ejemplos de sonruir
están también en oraciones impersonales con se.
Por su forma y significación, sonruir es análogo al aragonesismo moderno sonsonear= 'susurrar', recogido enFonz por
Borao (Diccionario de voces aragonesas, pág. 313). - S. GIL!-

«MANJAR BLANCO»
Este plato exquisito, que hacía las delicias de Sancho
Panza (Quijote, II, LXII, edic. R. Marín, 1916, VI, 243), fué
descrito por Covarrubias como compuesto «de leche, azúcar y
pechugas de gallina», y lo da como «plato de españoles». Ni
Clemencín (edic. 1839, VI, 263) ni Rodríguez Marín (Loe. cit.)
hablan de su· origen; este último remite a Gestoso, Curiosidades antiguas sevillanas, segunda serie, pág. 187, para un
ejemplo de 1420.
Ahora bien: el manjar blanco, aunque· «plato de españoles», es una importación francesa : es el bl.:znc-nzanger, fr. ant.
blanc-mangier. Littré lo cita, también el Dict. Gén. y Godefroy, VITI, 329 b: «espece de gelée dans laquelle il entre du.
lait et des amandes». He aquí una receta para preparar esteguiso (de hacia 13o6), que no traen los citados Diccionarios:
Se vos volez faire blanc mengier, prenez les éles e les piez de gelines e métez cuire en eue, e prenez un poi de rise le destrempez decele eue, puis le ferez cuire a petit feu, e puis charpez la char bien
menu eschevelée, et la métez cuire ovec un poi de chucre. Si aura,
non laceiz. E se vos volez, si métez cuire ris entier avec l'eue de
la geline ou ovec !et d'alemandes, si ara nom augoulée.&gt; (Traité de
Cuisine, edit. por Douet - d'Arcq, en Biblioth. Écol¡:. des Chartes~
año XXI, pág.

221.)-

A. CASTRO.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

che-;;;;;:;• \V,-Z; benennung des Scltajes in den romanischen Spra•
rag zur rage der provinziellen Dijferenzierung des splitern
L t..

~l:sI:~~::;~~í:~~\:

::a~l;c:l;~: ;r::~~:.d~~e;l~;;;:~sr:f:~::

buci;:1:eoegstáufidia den este trabajo con amplios datos la actual distri" . r ca, entro de la Roma 0 ia , d e l as d enomrnaciones
. ·
•
de la
OfJlja, ~du~1endo en algunos casos testimonios de la antigüedad de
su ap~1cació~, ~ara fundar en este reparto de nombres las bases
d1ferenc1ac1ón geográfica original, al menos en el último perío::
a no.
d
latín tení~ deno'.°inaciones inconfundibles para los sexos y estaos el~esp~c1e: anes'elcarnerosincastrar',vervex 'el carne
~astrado' ov1s 'la oveja' y agnus, -a •él cordero'. Conviene, sin
argo, notar, para comprender mejor la vacilación en las a 1· .
románica
t d' .
P 1cac1ones
s, que es a 1str1bución es ya secundaria y en contradicción
1
con a d7 las lenguas hermanas. Mientras que en Italia significan 'el
morue~o ~l latín ~ries y el umbro erietu, en armenio oro·
en lético ;ers se dicen del 'cordero', en irlandés earb del • '// by
cabrío' y en griego Epimo,;
del 'cabrito'• La base ID
. d oeuropea ur ulmac
r
'pi o¡ •
( ~omp. el gr. eipo&lt;; 'lana', skt. ürna 'lana' y lat. lana por *vl
~l
e
dio de una d
·
'6
ana/, por med .
enommac1 n genérica adjetiva 'peludo o lanoso' aplicable a
su9 en vados, ofrece también una complicada escisión objetiva, desi nando, frente al vervex latino 'morueco' el irl "e1·b 'l
, l
.g
,
E1tepo (€1t
) ,
•
•J •
a vaca , e eólico
&lt;;
-spo&lt;; e 1 carnero y el arm. garn 'el cordero' T
b'é
.
idea
1 · ·
•
.
• am I n srn
sexua
ong1Dana,
smo
derivada
de
un
tema
.
d
'
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'l
d
b'
ID oeuropeo eu1
:;u a, cu _1erta de piel' (parece que relacionada con euo 'vestido' d"e
t -uo 'vestir', ex-uo 'desnudar', sub-u-cu/a •cami·sa') la~ ¡·
b b f é
, ap 1cac1-6 n a' 1a
;m ;.a u ~a más e~tensa, skt. ~vis, gr. óu;, etc.; pero el lituanio ñ.vinas
5
al
ica a1 ca~nern Y_ el kymnco ewig a 'la cierva'. Dentro del latin,
~ de ov1s empieza a generalizarse un diminutivo ovicula
cuyo e3emplo más antiguo es el apodo de Quinto Fabio Máx'
C
'
tator llamad
,
, A
1mo uncbl '
o as1, segun urelio Víctor (De viris illustr., 43), por su
andura. Pero además de estas denominaciones precisas de los sexos

tti~

E;

e~~

M

t!i

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

y estados, las ovejas calan dentro de denominaciones genéricas comunes a otras especies. Las ovejas constituían un rebaño, grex (del
indoeuropeo ger 'reunir'). En regiones donde la hacienda o riqueza
pecuaria es predominantemente de una especie, la denominación genérica de propiedad puede llegar a aplicarse sólo a esta especie. Inversamente a esto, una denominación como el indoeuropeo jeku 'lanoso,
oveja' (comp. el gr. 1th.o,: 'vellón', skt. jaksmalas 'peludo' y lat. pecto
'peinar'), por la importancia de esta especie entre los latinos, llegó a
significar 'res, cabeza de ganado, ganado' y aun 'la riqueza' en general.
Bien por conservarse la idea primitiva de 'oveja', o, lo que es más probable, porque la idea genérica de 'ganado' se volviese a aplicar en
especial a la oveja, que seguía siendo principal ganado, es lo cierto
que en el latín literario pecus designa en diversos textos solamente
la oveja: Magna et p ecori y;ratia vel in jlacamentis deoru,n ve/ in usu
vellerum. Ut hoves victum hominum excoltJnt, ita corporum tutela pecori
debefar. (Plinio, N. H. VIII, 47.) Feta, originalmente 'preñada' y luego
'parida', se aplicaba a la oveja como a las demás hembras en estos estados; una aplicación concreta a la oveja halla \Vartburg en el derivado
fetinus .en un texto de Oribasio del siglo VI: Scrojinus aut equinus,
aut r,accinus, aut asininus aut fetinus. La aplicación definitiva de estas
denominaciones a la oveja en las distintas lenguas románicas es, según los datos de W., la siguiente: la forma clásica o vis es mantenida sólo por el rum. oaie, rechazando con l\Ieyer-Lübke (Wb., 6127)
este origen para el ant. fr. oue; pecora, con la significación de 'oveja',
se halla en parte de Italia; derivan de feta los nombres de la oveja
del Sudeste de Francia, del ligur, piamontés y lombardo, tirolés del
Sur, formando un islote el friulano y veneciano; de ovicula proceden
los nombres de la Península Ibérica y del Sudeste de Francia, y de
vervex los del Norte de Francia. La antigüedad de la actual distribución geográfica es comprobada con diversos testimonios: feta 'oveja', aparece en Francia en escrituras latinas del siglo vm, en la frase
feta cum agno; y en el siglo ix, en frases igualmente evidentes, vervices
cum agnis, capras cum hedis, se descubre vervex con la significación
de 'oveja' en inventarios franceses. Sin embargo, por preciosos que
sean estos ejemplos, no es prudente exagerar su valor ni forzar sus
consecuencias. La perturbación geográfica del Norte de Francia en los
nombres vervex y ovicula, que por no ser muy antigua nos es
perfectamente conocida, nos indica 13: posibilidad de que una tardia
concreción de significado en un punto pueda propagarse a una gran
extensión; por eso, en toda limitación geográfica de estos nombres,
antes de calificarla de original, será preciso estudiar por otros antecedentes si tal zona es resultado general de una expansión lingüística o
de una sedimentación local. La trashumación, tan frecuente siempre
en la ganadería española, y la importación de razas (el ant. ita!. berbice

IIIOTAS BIBLIOGRÁFICAS

fué una importación de Francia) hace que estos nombres estén expuestos más que otros muchos a saltos locales. Pero si es peligroso sostener que tal reparto geográfico de denominaciones del ganado responde
a una muy antigua distribución, mucho más aventurado es afirmar que
las actuales concreciones y sustituciones de significado arrancan del
mismo latín. En este punto cualquier grupo de palabras es más útil
para ir fijando la diferenciación dialectal del latín románico que estas
denominaciones, continuamente expuestas, por su naturaleza, a toda
clase de suplantaciones y cambios de significación. Basta ver las irregulares aplicaciones de cada voz en la Romanía, como las confusiones
de los grupos indoeuropeos, para pensar que múltiples y constantes
motivos actúan en la sustitución de nombres y de objetos. Los representantes románicos de vervex, unos, como el rum. berbec y el fr. brebis, significan 'la oveja', y otros, como el ita!. becco, 'el macho cabrío';
los d~ feta, unos, corno el mm.fata, significan 'la muchacha', y otros,
como el prov. fedo, 'la oveja'. La preponderancia de una clase ovina
o de una especie de ganado en una localidad determinada hace que
cualquier nombre genérico de 'la hacienda o ganado', un nombre de
sexo o estado 'macho, cría, parida, madre, cte.', o un nombre de detalle
llegue a aplicarse en un momento dado a tal clase o especie. Por lo
que se refiere a España, los ~jcmplos son muy deficientes con relación
a las lenguas actuales, y la simplicidad que a primera vista pudiera de- '
&lt;lucirse respecto al latin español, dista mucho de la realidad. El único
ejemplo hispánico de feta es el ant. cat.feda 'oveja', y aun éste no es
catalán, sino un provenzalismo poético; feta, sin embargo, en la significación adjetiva de 'parida' vive en el santanderino jeda (Bol. de
la
Acad. Esp., VII, 261) con aplicación concreta a las vacas, aplicación natural en una región donde este ganado tiene una preponderancia especial, aunque sin llegar a la sustantivación, como en la
mayoría de las lenguas románicas. Fe tus conservó en el latín español la significación general de 'crío, cría', escindido en sus derivados
*fcticulu, origen del port.fedellw 'niño' y del gall.fedelloso •travieso', fedellar 'enredar'; f eti n u, base del cat. fadri, antiguamente
'crlo, niño', y en la actualidad 'mozo'. Vervex, del que sólo cita W. en
la Península el cat. berbitz 'oveja', vivió extensa y largamente en el latín
español hasta que en el grupo vervex carn ari us 'castrón destinado
para carne' fué sustituido por el adjetivo. Meyer-Lübke ( Wb., 9270)
aduce el judío español barves. De vervex deriva el gal!. brejo 'carnero'. El latin vervecile 'majada de ovejas' vivió igualmente y de él
procede el santanderino borcil 1, al que González Campuzano (Bol.

1!·

1
Como en *vervequina de vervica por vervecina, parece que de
v~rvecile y vervica se produjo un cruce semejante •vervequile, que
d16 6osquil por * borquil en Duruelo (Soria) y bros,¡uii en Aragón, donde signi-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

410

411

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, II, 9) da el vago significado de
'cubil'. De una base vervica, tan extendida en otras provincias romanas, proceden distintas formas .españolas. * Vervecale, con la significación de 'majada', fué el origen del arag. Berbegal (Barbastro).
Del lat. vervecina pellis sobre la forma vervica proceden el castellano barquín 'fuelle grande de las ferrerías' y barquino 'odre'. Creo
nace de este origen el gitano bracó 'carnero', braqui 'oveja' y braquias
'cabra' (Besses, Dice. de argot, s. v.). De *vervecaria, común a otras
románicas, ha nacido el cast. barquera 'la vaca que tiene los cuernos
retorcidos hacia afuera, como los carneros' (Duruelo, Soria). Aries
debió tener muy pronto vida precaria en el latín español y no parece haber dejado descendencia, como no sea el vasc. ari, ariki 'carnero, morueco'. W., pág. 5, babia de las sustituciones de aries en
España por formaciones de una raiz barr-, berr-, marr-. Aunque no
cita los ejemplos, parece que parte de un error o de una confusión.
Illeyer-Lübke (Wb., 5374), rechazando la etimología mas de Diez por
considerar inexplicable la rr, supone para el cast. marrón y para el
ias. marrú y cat. marrá 'aries', una base *mar ro de origen desconocido. Hay que advertir que la dificultad del tránsito r &gt; rr no existe
(cor *cor a tic u, gall. carraje, varu barro), y ante esta realidad se ha
rendido Meyer-Lübke en otras etimologías evidentes, como carex
*cariceu, port. carifO, cast. carrizo ( 1691), ca ro *caronea, provenzal caronha, cast. carroña (1707), ver u in a barrena, etc. Aunque pensásemos que el vasc. marru (no es sólo gascón) 'morueco' y el catalán
marrá fuesen prerrománicos, no es posible negarse a la evidencia de
que las demás formas españolas con r y rr derivan de mas (Bol. de la
R. Acad. Esj., VIJ, 258). Como de macho se ha formado machorra 'hembra estéril', de mas se ha formado el gall. mareta 'estéril', y con rr
• marroa 'estéril'. Derivados de mas son el sal. y al. marón 'morueco',
el sal, maroto y al. marote 'moruecq', el ant. cast. y arag. marueco y el
mod. morueco, el sal. marizar y morecer, el sor. mttrionda, normal de
"*mon'onda y el cast. morocada 'topetada de carnero'. Si marueco deriva
&lt;le mas, el mismo origen tendrá marrueco 'aries' del Fuero de Navarra (lec. V, tít. VII, cap. XIV), y si tiene aquel origen morecer 'cubrir
el morueco a las ovejas', lo mismo lo tendrá con su rr el sal. amorre.cerse 'estar muriondas o en celo las ovejas'. *Multo ne 'vervex', sea
o no de origen céltico, se afianzó en Cataluña, moltó, y en las Vascongadas, moxo, moixo 'carnero'. De origen desconocido (no creo que deborra), acaso relacionado con el vas. morro 'morueco' existe en España
fica, según Borao, 'redil', y en Vinuesa (Soria), donde designa «el lugar que en
las majadas se reserva para apartar los chivos•. En Jordana tiene más amplia
.acepción de «azolle o pocilga y departamento pequeño y oscuro destinado en
las parideras de ganado lanar o cabrio a tener los corderos y cabritos•.

la forma borro, cuya significación es muy incierta; según el DiccionaTio de la Academia, borro, lo mismo que su derivado borrego, significa
•el cordero de uno o dos años'; pero en Burgos designa 'el morueco'.
Una curiosa denominación de la oveja es la forma meca de Zamora, en
una zona donde ovicula parece ser desconocida. En la provincia de
Burgos macaco significa 'el cordero ya destetado'. Las denominaciones
adjetivas mamón, lechal, recental, son no sólo aplicables al cordero
sino a otros animales. De suctare chotar se han formado distinto~
sustantivos con significación irregular; c!toto, en parte de Burgos
significa 'el corderillo'; pero clzoto, en el Occidente de Soria y parte
&lt;le Burgos designa 'el ternero', en el Oriente de Soria 'el cabrito' y ·
en parte de Aragón 'el macho cabrío' (Coll); en parte de Soria ofrece
las variantes joto y jote. Castrón es el vervex en Aragón y parte de
Castilla; pero el Diccionario de la Academia no conoce más acepción
,que la de 'macho cabrío castrado'. Yerra vV. creyendo que en España
no hay representantes de pecora . De él procede el gall. prega (con
las variantes emprega y emprego) 'cada pieza o cabeza de ganado vacuno',
con la limitación semántica impuesta por la circunstancia de ser en
esta región casi único el ganado vacuno, al contrario de lo que ha
ocurrido en regiones italianas donde pecora ha llegado a ser denominación de la oveja, por ser este ganado el principal de estas comarcas, sin que por esto pueda afirmarse que la limitación de sentido
estuviera ya cumplida en estas regiones desde el latín. Aun sin conocer las formas gallegas podía presumirse su existencia por los derivados que cita W. Pecoreiro, tornado de Valladares, Jo califica de cultismo por su e; pero la forma hablada única que yo conozco, pegoreiro
y pigu,·eiro, es indiscutiblemente vulgar. Una distribución objetiva
análoga sin fundamento lingüístico, basada exclusiva mente en la preponderancia regional de cada especie, hallamos en los derivados de
habere 'hacienda, riqueza'; en Provenza, d~n9e el ganado lanar hlf
teniqo una preponderancia extraordinaria, ave,· se ha aplicado a 'las
ovejas', aunque al lado de esta significación concreta se haya mantenido en parte la significación general (Luchaire, Les origines lingüistigues de l'Aquitaine, pág. 45), como en el vasc. abere; en Galicia, por
las razones ya indicadas, haber es 'una res vacuna'; en regiones agrícolas, donde el ganado por excelencia es el de labor, se aplica a él,
como abrio en Aragón, aplicado generalmente a 'la mula', y en alguna
región al 'buey'; en algunos pueblos de Soria, aberio y abrio se dice
exclusivamente del 'asno'.
Por esta breve nota puede apreciarse cuán interesante es el trabajo
del ilustre profesor de Zurich; pero también qué aventurado es apoyar
los principios de una diferenciación dialectal románica en las denominaciones tardíamente conocidas y con insuficientes ejemplos del ganado, cuando las condiciones locales objetivas pueden determinar un es-

�412

NOTAS BIBLIOGR.(FICAS

tado en discordancia con los límites lingüísticos naturales, y cuando es-tos nombres, mucho más que la mayoría de los que pudiesen elegirse,.
están de continuo sujetos a indefinidas variaciones. Prueba de la dificultad de la delimitación dialectal es que, con los mismos datos de W.,.
saca A. Dauzat, en su reciente Essais de Géographie linguistique, pág. 36,
conclusiones muy distintas. De la existencia de islotes lingüísticos de
vervea, 'ovis' en lemosín, deduce que la pequeñez del área de éste
en el Norte es secundaria; que ésta debió comprender en el períodolatino una grao parte de Francia, desde el Norte hasta el lemosín, por lo
menos; que la invasión posterior del área de ovicula, dirigida hacia
el Norte, envol1'ió pequeñas regiones que quedaron aisladas, y que una
reacción en la Edad Media de la pequeña región a que había quedado reducida el área de vervea (Artois, el país valón, la Lorena y la
Champaña del Norte) restauró parte de sus dominios. Si tal incertidumbre reina en la zona francesa, la mejor conocida por los mapas.
lingüísticos y donde los dialectos se han desarrollado en quieta sedimentación, puede calcularse con qué inseguridad discurriremos sobre
las áreas primitivas de estas palabras en España, donde diversos dialectos murieron en flor y donde el descenso irregular de los dialectos.
del Norte borró las huellas de sus fronteras. - V. G. .de D.
VrADA Y Lwca, L. C. -Discursos leidos en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona.-Barcelooa, 1921, 4.0 , 95 págs.= El discurso
del Sr. Viada es una acerba crítica del Diccionario de la Real Academia Espa1'íola. En él hay que poner cuidadosamente aparte la labor
paciente de compulsa y la doctrinal y crítica. El autor ha escudriñado
con singularísirna minuciosidad el Diccionario académico, anotando
muchas de sus inconsecuencias y omisiones y algunos errores de detalle. Así, enumera unas doscientas palabras y otras doscientas acepciones que no están catalogadas en el Diccionario y que constan, sin
embargo, en él en las definiciones de otras voces. Entre los errores.
de detalle hace notar restricciones que son contradichas por el mismo
texto del Diccionario: tal es la limitación que implica la fórmula de
algunas palabras «aplicable a personas y cosas,, las cuales en las definiciones de otros artículos aparecen luego aplicadas a animales. E1
hecho de constar las palabras que cita en el texto del Diccionario, ya
indica claramente que se trata de una inadvertencia, de un olvido material en voces y acepciones que son corrientes. En estos casos las.
advertencias del autor son atendibles, y haría bien la Academia en
subsanar muchas de las erratas que se indican. Aunque es cierto que
el autor no puede ufanarse de haber apurado la lista de omisiones,
cuando, habiendo lagunas esenciales, cita en la mayoría de los casos
matices secundarios de significación. La parte crítica y de corrección
muestra, en cambio, la impericia técnica del autor y su deficiente co-

NOTAS BIBLIOGR.(FICAS

nocimiento de la lengua hablada. Como «erratas debidas a distracciones o ignorancia de los cajistas,, pide que desaparezcan del Diccionario numerosas formas con metátesis, como andado por adnado, caramandwn por camarancMn, pargo por pagro, petral por pretal, jasa por
saja, bevra por breva, bogavante por lobagante, cantinela por cantilena, etc., etc., desconociendo que esas formas dobles existen: andado
tiene una gran difusión y es fonéticamente tan legítimo como candado, del ant. cadnado; por ser antigua podría rechazarse beura, pero no
por ser inventada; petral existe y es además la forma primitiva; jasa
dura aún y está abonada por numerosos textos literarios; bogavante
ignora el autor que es forma viviente, obtenida irregularmente por
etimolqgía popular de bogar, como lobagante de lobo, y pretende proscribir el común cantinela en favor del menos usado cantilena, sólo por
saber que éste es etimológico. l&gt;or una concepción anticientífica del
lema fija de la Academia, pretende que se opte por una sola forma en
variantes que al autor se le figuran ortográficas: cañaherla, cañajelga
y cañerla, crizneja y crisneja, sakina y zahina, pezuiia y pesuña, lleco y
yeco, cande y candi, almártaga y almártiga, angina y engina, asperiego y
esperiego, ostaga y ustaga, aspaviento y espaviento, anea y enea, robla y
robda, menjunje y menjurje, a1TJeja y alverja, adral y ladral. A esta
autoritaria conclusión, que afortunadamente la Academia no ha aceptado nunca como principio, llega el autor por una concepción errónea
de lo que es el castellano, cuya diversidad geográfica se nos impone
con fuerza incontrastable. En contradicción con esta tendencia a proscribir lo provincial y subdialectal, el autor pide que se incorporen
como voces genuinas, sin nota de provincialismo, algunas palabras
como portar y jitar, la primera por ser usada en Galicia y Cataluña, y
la segunda, forma oriental hermana del cast. echar, por ser no sólo
aragonesa, sino catalana. Sin norte seguro pide, en cambio, que la
Academia excluya algunas palabras que él considera extrañas, como
cado, horado, que no cree sean castellanas, sino el cat. cau, forat. A
burlas con el poco celo académico por el esplendor de la lengua, pide
que se abra la puerta a derivaciones libres, como las formadas por el
P. Mir y Noguera, tritlable, triltatorio, trillativo; al sinnúmero de gentilicios, como dodónide de Dodona, ftesolano de Fiesole, eliense de Elide;
a colectivos anticuados o inventados, corno cirolar, moraleda, y a los
nombres posibles de acción, como alcanciazo, berenjenazo. El autor
confiesa su falta de conocimientos etimológicos: «No entiendo yo de
etimologías; pero voy a demostraros con un par de aciertos míos lo
desacertada que anda la corporación etimologizante.» Descubre que
tez ha significado no sólo «la superficie del rostro humano•, sino también &lt;la superficie, la corteza de las cosas•, lo que le hace exclamar :
c¿Y no han sabido ver los académicos en esa tez una cercenadura de
cor-tez-a, o una derivación del cortex latino? Pues de ese segundo ele-

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

mento, de tex, del verbo latino tego 'cubrir', derivan nuestra tez y la
portuguesa., Por esta muestra puede apreciarse la cordura del autor
en abstenerse de hacer otras correcciones etimológicas. Las deficiencias de su trabajo científico están, sin embargo, en parte compensadas
con la utilidad de su rebusca, que ofrece interesantes datos para la
corrección del Diccionario de la Real Academia Española.
En el breve discurso de contestación de D. Francisco Carreras y
Candi se aboga principalménte por la necesidad de demostrar el carácter aborigen de las lenguas de nuestra península, por el «deber de
laborar en pro de la autoctonía de las lenguas hispánicas, rescatán&lt;lolas cuidadosamente del elemento forastero» . La idea, pues, común
&lt;le que las lenguas románicas derivan del latín y las demostraciones
prácticas de la gramática histórica de _cada lengua con sus minuciosas
leyes de derivación, son cosa ilusoria, en opinión del Sr. Carreras,
«Asimismo deberemos situarnos frente a frente de un tópico al parecer indestructible: el de proclamar al latín lengua madre de las llama&lt;las neolafinas. No debe el tópico hacer olvidar el innegable hecho de
preexistir las últimas lenguas a la formación del idioma literario del
l.atium, nutrido en las vulgares de Italia y países vecinos. . Es decir,
que se tergiversan los términos, suponiendo ser la causa el efecto
cuando se le llama madre a la hija. , Ya se comprenderá que el autor,
si algo quiere decir, no querrá afirmar propiamente que el castellano,
portugués, francés, rumano, etc., son lenguas prerromanas madres del
latín; tal vez su intención es sólo afirmar que estas lenguas derivan
&lt;le otra extraña común - teoría peregrina también-, y que en nuestra península la base de los actuales idiomas y dialectos fué una lengua ibérica. Como «testimonio irrefragable del idioma ibérico, cita
dos casos de toponimia: vicus, Vicie, Vigo, que, en efecto, no es seguro
que sea la palabra latina, pero que tampoco es propiamente ibérica,
-sino el celta vicus, hermano del latín, y Castulooe, cuyo carácter
ibérico quiere demostrar con el vasco gastelu, que es un latinismo. En
el fondo de todo esto no hay teorías más o menos infundadas, sino
un prurito ciego, cuyo lema formula así el mismo autor: «Busquemos a
los lenguajes patrios una mayor dignificación., El fin es basar en esta
supuesta autoctonía idiomática una diferenciación original, afirmando,
con argumentos o sin ellos, que las supuestas ramificaciones dialectales
&lt;le un tronco común latino son falsas. Esta jacta¡¡cia de buscar un prestigio de independencia multisecular y, si cuadra, un origen divino, y de
proclamar la pureza, a ojos vistas desmentida, de lenguas regionales,
.arrinconadas por otra más pujante, no es una afirmación servida a la
ciencia, sino ofrecida a otros propósitos. No es cuerdo procurar convencer a los que discurren con la voluntad; pero sí es útil desmentir
sus afirmaciones para que no estorben a los que de buena fe Y con
espíritu sereno buscan exclusivamente la verdad. - V. G. de D.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

BALLESTER, R. - Bibliografía de la Historia de España. Catdlogo
... metódico y cronológico de las fuentes y obras principales relativas a la
Historia de Espa1ta desde los orígenes hasta nuestros d{as. - Gerona,

Sociedad General de Publicaciones, 1921, 8.0 , xv1-297 págs.=El señor
Dallester, que ya había contribuído a la bibliografía histórica española con una excelente monografía sobre Las fuentes narrativas de la
Histor-ia de España durante la Edad Media (Palma, 1908), ofrece ahora
a los investigadores un trabajo de conjunto. El plan adoptado aseméjase al tipo del Dahlmann-Waitz. Abarca, pues, la bibliografía de todas
las ciencias auxiliares de la Historia, incluso la Lingüistica, y se propone asimismo la de todos los órdenes de la vida: historia de la legislación, historia militar, eclesiástica, literaria, etc.
La obra acusa en el autor un bagaje de erudición historiográfica
poco frecuente entre nosotros, y revela también un notable esfuerzo,
más de estimar si se considera que ha hecho su trabajo en bibliotecas
provincianas, tan desprovistas de elementos. En cuanto a la bibliografia en sí misma, no ·he de analizar su contenido señalando omisiones o errores que en obras tan vastas es imposible evitar. Sí he de
lamentar, en cambio, que la actividad del Sr. B. se haya esparcido por
campos tan alejados entre sí. Este tipo de bibliografía tiene, junto a
la pequeña ventaja de presentar reunidos los materiales primordiales
para iniciarse en variadas disciplinas, el grave inconveniente de limitarse a fortiori a las obras de mucho relieve, que, por más corrientes,
son las que menos se necesita dar a conocer. La labor pierde así en
intensidad y eficacia lo que gana en extensión. Debe ser misión del
bibliógrafo ahondar en lo ignorado, en lo que se ha perdido entre
otras producciones más relevantes, en la monografía de poca extensión, que ello es lo penoso para cada investigador buscar por sí mismo, y lo que uno debe dilucidar en beneficio de todos. Oaro es que
para intensificar de tal modo la investigación hay que requcir el
campo, dejándolo limitado al que constituya el propio y peculiar de
cada estudioso, de antemano señalado por la aptitud y la vocación
sentida.
Pero si el tipo adoptado por el Sr. B. no es el que estimo que hoy
cumple más a perfección su cometido, dentro de él se mantiene el
autor de esta bibliografía a suficiente altura en todas las partes de su
obra, y aporta en algunas, no iniciadas aún por nuestros bibliógrafos,
interesantes novedades. - B. S. A.
ARNOLDT, K. -Die stellzmg des atributiven Adjektivs in ltalieniscken
und Spaniscken. - Greifswald, 1916, 4.0 , 166 págs. Vol. IX del Romanisckes Musemn. Sckriften un Texte zur romaniscken Sprach-und Literaturwissenschaft. =Todos los ejemplos castellanos son del Quijote.
La bibliografia gramatical es escasa (Hanss en, Gram.; Cejador, La

�NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

417

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

lengua de Cervantes, y Padilla, Gram.). No es un estudio a fondo del
tema complicado de la colocación del adjetivo, pero reune un número
considerable de ejemplos que permiten apreciar diversos tipos de
colocación. La distribución en grupos por sufijación (adjetivos en -ico,
-al, etc.) no tiene valor fundamental, y si en algún caso lo tiene es
valor reflejo, en cuanto que la palabra que lo lleva tiene un sentido
ponderativo, afectivo, etc. Tras la larga lista de adjetivos antepuestos,
distribuídos sólo por su terminación, hubiera interesado hacer una
clasificación metódica de los principales grupos de sentido. En esos
ejemplos que responden a una le.agua tan compleja, lo interesante
hubiera sido especificar los epítetos naturales y los poéticos, y estudiar el desarrollo de la anteposición de éstos en los remedos de la
lengua ampulosa y después en ejemplos en q ue la anteposición es ya
sólo un sello de concinidad y elevación de la prosa. Sin tener en
cuenta la condición de los personajes y el valor literario intencional
de cada párrafo del Qu!fote, cualquier estadística basada en la forma
nos dará una falsa idea de las leyes de colocación de las palabras. En
este sentido el trabajo es incompleto. Los datos, sin embargo, que
ofrece son abundantes, y aun las clasificacioues formales (de jiasmo,
agrupaciones con el artículo, anteposiciones anafóricas, etc.) tic.nen
también un positivo valor. - V. G. de D.

Antología castellana, door G. J. Geers, Del l. - Wassenaar, 1921,
4.º, 225 págs.= Recoge en esta obra el Sr. Geers con evidente acierto buen número de fragmentos representativos de la prosa literaria
contemporánea, española e hispanoamericana. En la selección se advierte el cuidado de agrupar las páginas más bellas de forma y estilo
con aquellas que describen y reflejan los diversos aspectos de nuestras costumbres y peculiaridades. Precede a cada autor una lista cronológica de sus obras, y para dar una impresión más completa de la
vida española, publica, tomados de diarios y revistas, algunos resúmenes de la situación comercial y bancaria. Es una útil obra que cumple el noble deseo de extender por los Países Bajos el conocimiento
de la España actual. - G. A.
BEARDSLEY, W. A.-lnfinitive constructions in old spanis.-New York,
Columbia University Press, 1921, 279 págs., 4.0 • = Con una clasificación metódica aparecen reunidos en este libro los ejemplos de infinitivo del Cantar de lvlio Cid, de Berceo, Alexandre y Primera Crónica
General. Esta limitación impide confirmar el sentido de algunas construcciones particulares, aunque para las fundamentales el material es
rico y suficiente. La obra está dividida en tres secciones, correspondientes al infinitivo puro, al infinitivo con preposición y a construcciones especiales. En la primera distingue los ejemplos del infinitivo

sustantivado, del subjetivo, predicativo, objetivo, directivo, independiente (histórico e imperativo) y del dependiente de relativos, indefinidos o partículas. No emite juicio sobre el caso importante del infinitivo independiente, limitándose a indicar su carácter esporádico.
Es especialmente sensible esta reserva sobre el infinitivo histórico,
del que se limita a citar el ejemplo tan sugestivo de Milagros, 889,
cuando lo cierto es que la afirmación de Cuervo y Meyer-Lübke de
que los casos españoles no entroncan con el infinitivo histórico latino
no está probada, y se funda en la escasez de ejemplos literarios - razón de poco valor científico - y en una concepción demasiado limitada del infinitivo latino y del español, que vive, sin trascend.er apenas a la literatura, en construcciones que pueden ser, unas, herencia, y
otras, transformación de las latinas. En el infin itivo objetivo los ejemplos van agrupados según la palabra regente, lo que permite buscar
cómodamente cualquier construcción. Hasta la presentación tipográfica da un tono de esmero exquisito a este libro, tan útil para ir construyendo nuestra sintaxis.
PELLIZZARI, A., y Gu1rnar, D.-ll l~bro dell'A1·te. -Messina, G. Principato, 1917, 2 vols. = El propósito de los autores ha sido escribir un
tratado elemental de Estética y Teoría de la Literatura para la segunda enseñanza italiana. Para los españoles sería un libro de gran interés
si, adoptando su método, nos decidiéramos algún día a renovar la enseñanza de la Preceptiva literaria en nuestros Institutos, hoy reducida todavía a una balumba de figuras retóricas, a la repetición ramplona de los preceptos horacianos y, cuando más, a algunos principios
de Estética ontológica, ininteligibles para el alumno. La doctrina estética de los Sres. Pellizzari y Guerri está basada en las ideas de B. Croce,
expuestas con gran claridad y dando, tal vez, a la emotividad en el
Arte mayor valor del que le concede el pensador napolitano. A pesar
de las doctrinas de Croce, contrarias a la existencia de los géneros literarios, los autores mantienen la clasificacióu corriente, fundándose en
su necesidad práctica y didáctica y en los caracteres formales de la
obra literaria. Todo el libro está escrito con verdadero entusiasmo
de maestro, cosa que también contendria imitar en España, donde
los libros escolares de Literatura tanto carecen de cordialidad y de
atractivo.
SÁINZ y Rooafouxz, P. - La obra de «Clarín, . Discurso leido en la
apertura de curso de la Universidad de Oviedo, 1921-1922. = Valiéndose muy principalmente de citas del propio e Clarín,, se tratan todos
los aspectos de la actividad de Alas, menos el científico. Unas notas biográficas, un estudio de la evolución de su pensamiento, su sentido de
la cátedra, su labor crítica, sus poesías, sus intentos dramáticos, sus

�NOTAS BlBLIOGRÁFICAS

novelas y un estudio de su personalidad, centrándola en el ambiente
de su tiempo. En forma de apéndices la «Hoja de méritos y servidos&gt;
y una «Nota bibliográfica•.
El autor promete un estudio «detenido y minucioso•, y para en
breve cuna bibliografía completa, en lo posible&gt;.
Interesante y exacta juzgamos la valoración que hace de la labor
crítica de Alas; nos parece, en cambio, menos justa la manera como
trata el Sr. Sáinz y Rodríguez el naturalismo en literatura. Las citas
que hace de La Regenta no son quizá las más adecuadas. Así, por ejemplo, al censurar lo que pueda tener esta novela de difusa, cita el capítulo IV, que es, de toda ella, en el que más sobriamente se dibujan los
caracteres, y en donde, por otra parte, más puede notarse la diferencia entre el naturalismo de «Clarín• y el naturalismo de un Zola.R. G. de Ortega.

BIBLIOGRAFÍA

SECCIÓN GENERAL
OBRAS BIBLIOORÁFICAS Y OENERALIDADES

10530.
10531.

10532.
10533.

10534.

10535.

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8. 0 , xxxr-912 págs. (Monumenta Historica Societatis Jesu a
patribus ejusdem societatis edita.)
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Epistolario inédito.) Epilogo por R. Gómez de la Serna.Madrid, Imp. de «Alrededor del Mundo•, 1919, 8.0 , 386 págs.,
12,50 ptas.
10922, H.t1NDR1x, W . S.- Sobre C. de Burgos: cFígaro».-RRQ, 1921,
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Ensayos.
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NOTICIAS
Instituto de las Españas en los Estados Unidos.-EI Instituto de las
Españas, creado en 1920 con la cooperación del Instituto of Intemational Education, la American Association of Teachers of Spanish, la
Junta para Ampliación de Estudios y varias Universidades españolas
y americanas, ha publicado un folleto que contiene la Memoria del
curso de 1920-1921, presentada al Consejo general ejecutivo por D. Federico de Onís. En este folleto se da cuenta de los fines del Instituto,
que quiere convertirse en un centro para el estudio de la cultura española, y promover el interés hacia las civilizaciones española y portuguesa, fomentando además toda relación cultural entre los Estados
Unidos y las naciones hispánicas. Se envía a todo el que lo solicite de
la Secretaria de la Junta para Ampliación de Estudios, Almagro, 26,
hotel, Madrid. Pueden obtenerse más informes sobre este Instituto
pidiéndolos directamente a la Secretaría del mismo, 419 West 117•11,
Street, New York City.
- Cursos del profeso,· William R. Sl1epherd. - El profesor William
R. Shepherd, de Columbia University, fué invitado por la Junta para.
Ampliación de Estudios para dar en su Centro de Estudios Históricos un curso de diez conferencias acerca de la Expansión de Europa.
Pió asimismo en dicho Centro ocho lecciones de seminario, en las
que se discutió el tema «España en América&gt;. Ambos cursos fueron,
seguidos, el primero, por un numeroso grupo de oyentes, y el segundo, por unos cuantos escogidos especialistas en la materia debatida_
Se espera que el Sr. Shepherd vuelva d~ nuevo a España en la primavera de 1922 para dar algunas conferencias más en la Universidad
y en otros centros de cultura.
- Conferencias de Mr. Lawrence A. Wilkins.-Mr. Lawrence A. Wil-kins, director de la enseñanza de lenguas modernas en las EscuelasSuperiores de la ciudad de Nueva York, ha dado diez conferencias en
este Centro de Estudios Históricos acerca de la enseñanza de lenguas
modernas en los Estados Unidos. Sus interesantes lecciones han sido,
escuchadas por un gran público, que ha seguido con interés la exposición de los métodos americanos para la enseñanza de idiomas vivos.
El Sr. Wilkins fué también invitado por el Instituto de Idiomas de la.

�452

NOTICIAS

Universidad de Valencia y por la Mancomunidad de Cataluña para dar
en Valencia y Barcelona, respectivamente, varias conferencias aterca
&lt;lel mismo tema expuesto en el Centro de Estudios Históricos. Pronunció también el Sr. Wilkins una conferencia, acerca de los Estados
Unidos y España, en el Ateneo de Madrid. Estas conferencias han sido
publicadas en un folleto que puede adquirirse en este Centro.
- Oficina de relaciones culturales españolas.-Esta oficina ha sido
creada por el Ministerio de Estado para fomentar la acción cultural
española en el extranjero, procurando también dar facilidades a los
estudiantes extranjeros que desean venir a España. Se ocupa asimismo de las cuestiones de propiedad intelectual y de todo lo relativo al
fotercambio cultural de nuestro país con las demás naciones.
Ha sido nombrado jefe de esta oficina D. Justo Gómez Ocerin, primer secretario de Embajada, y secretario D. Antonio G. Solalinde.
Figuran como asesores técnicos de esta oficina D. Américo Castro y
D. Bias Cabrera, catedráticos de la Universidad de Madrid, y D. Amós
Salvador, arquitecto.
- Profesores condecorados. - El Gobierno español ha querido premiar los esfuerzos que en pro de la expansión de nuestra cultura en la
América del Norte han realizado los ilustres hispanistas Mr. \Villiam
R. Shepherd y i\Ir. Lawrence A. Wilkins, otorgándoles la encomienda
con placa de la Real Orden de Isabel la Católica.
- Cursos para extranjeros duran(e et oto{io de I92I.-Siguiendo las
.normas de los cursos anteriores, se ha celebrado en este Centro de
Estudios Históricos un curso de diez semanas, para extranjeros, en
el que se han explicado las siguientes materias: fonética española;
-cuestiones prácticas de lengua espaiíola; introducción a la literatura
-española; literatura medieval, español comercial y clases prácticas.
Asistieron 25 alumnos: de ellos 13 americanos, 7 ingleses, 2 franceses,
un alemán, un sueco, un japonés y un lituano.
- Enmiendas y adiciones. - Pág. 308. En la !!nea 2 de la nota, el
adjetivo «absurda• debe ir entre comillas: es el Sr. B. quien califica
de tal la opinión de Moratln.-Págs. 320 y 321. De la expresión 'y todo'
trataron también A. Castro y S. Gili en esta misma Revista, 1917,
IV, 285-289. - Pág. 322. Del libro de Pauli, E,;fant, gar;on, ji/le dans
.Jes tan¡rues romanes, se trata también en la página 304.

POR LA

«REV[STA: DE FILOLOGfA ES
DJIRANTS SI

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u.,.TO

THIIIIISTRS DB

�452

NOTICIAS

Universidad de Valencia y por la Mancomunidad de Cataluña para dar
en Valencia y Barcelona, respectivamente, varias conferencias aterca
&lt;lel mismo tema expuesto en el Centro de Estudios Históricos. Pronunció también el Sr. Wilkins una conferencia, acerca de los Estados
Unidos y España, en el Ateneo de Madrid. Estas conferencias han sido
publicadas en un folleto que puede adquirirse en este Centro.
- Oficina de relaciones culturales españolas.-Esta oficina ha sido
creada por el Ministerio de Estado para fomentar la acción cultural
española en el extranjero, procurando también dar facilidades a los
estudiantes extranjeros que desean venir a España. Se ocupa asimismo de las cuestiones de propiedad intelectual y de todo lo relativo al
fotercambio cultural de nuestro país con las demás naciones.
Ha sido nombrado jefe de esta oficina D. Justo Gómez Ocerin, primer secretario de Embajada, y secretario D. Antonio G. Solalinde.
Figuran como asesores técnicos de esta oficina D. Américo Castro y
D. Bias Cabrera, catedráticos de la Universidad de Madrid, y D. Amós
Salvador, arquitecto.
- Profesores condecorados. - El Gobierno español ha querido premiar los esfuerzos que en pro de la expansión de nuestra cultura en la
América del Norte han realizado los ilustres hispanistas Mr. \Villiam
R. Shepherd y i\Ir. Lawrence A. Wilkins, otorgándoles la encomienda
con placa de la Real Orden de Isabel la Católica.
- Cursos para extranjeros duran(e et oto{io de I92I.-Siguiendo las
.normas de los cursos anteriores, se ha celebrado en este Centro de
Estudios Históricos un curso de diez semanas, para extranjeros, en
el que se han explicado las siguientes materias: fonética española;
-cuestiones prácticas de lengua espaiíola; introducción a la literatura
-española; literatura medieval, español comercial y clases prácticas.
Asistieron 25 alumnos: de ellos 13 americanos, 7 ingleses, 2 franceses,
un alemán, un sueco, un japonés y un lituano.
- Enmiendas y adiciones. - Pág. 308. En la !!nea 2 de la nota, el
adjetivo «absurda• debe ir entre comillas: es el Sr. B. quien califica
de tal la opinión de Moratln.-Págs. 320 y 321. De la expresión 'y todo'
trataron también A. Castro y S. Gili en esta misma Revista, 1917,
IV, 285-289. - Pág. 322. Del libro de Pauli, E,;fant, gar;on, ji/le dans
.Jes tan¡rues romanes, se trata también en la página 304.

POR LA

«REV[STA: DE FILOLOGfA ES
DJIRANTS SI

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THIIIIISTRS DB

�•

tes de las provincias unidas de la América del Sud [1810-1886]. P.recedidos de un pró ..
logo de E. Ravi~ani. y de un ensayo l)iobliográfico de N. Ilinayan. - Buenos Aires,
J. Peuser,
1921, 4., LXX.XI-181 págs.
~úm. Xl: F1vUEROA, A. A.-Los archivos dt la ciudad d~ Sa11liago del Edero.-Bue0
nos Aires, ~dit. c(oni•, 1921, 4. , 31 págs.
~úm. Xll: LARROUY, A . -Lcs archivos de la Rioja y de Catamarca. -Buenos Aires,

1921, 4.º, 44 págs.

FmuErREJ)O, F. DE.-Historia da Litttratura ciassica. z. ª e pocha: T580-17 56. -Lisboa,

Liv. de A.M. Teixeira, 19.n 1 8.0 , 375 págs. (Bibliotlwca de Estudos Historicos Nacio-

naes. VIL)
FuLU..SA )hRA, L.-Compiudi dt la Gramática va/mcii.ma.-Valencia, Lib. de R. Ortega, 1921, 8.0 1 105 págs.
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societatis edita.)
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4 °, 288 págs. (Pubblicazioni della R. Accademia Virgiliana di Mantova. l.}
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vaca\mlary by M. A. Buchanan and B. Franzen-Swedelius..::-New-York, H. Holt &amp; Co.,
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Española (I.¡...ª edicifm), o que lo están en ot,-as ,.uepcion,s o como anticuadas, seguidos de
•varias palabras empleadas m alguno¡ pue6ks de las p,-ovincias de Burgos y Santander que
0
tampoco se incluyen en el citado Dicdo11ario.-Madrid, Sucs. de Remando, 192:1, 8. ,

g8 págs., z ptas.
La vj/la de Lequei#o en el .riglo XVIII. Descri¡ción anónima. Prólogo y transcripción
de P. Aguado Bleye. - Bilbao, J. Au:;ín, 1921, 8. , xxu-~7 págs.

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Revistas.
A Aguia. -Porto1 1g2 ¡ 1 XX,
Anais das B'bl"
n5-u7.L' b
1 1otecas e Arquivos
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Analecta Bollandiana. _ Bruxelle's-xX~ 921, 11, 7-8.
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Arch1v10 Storico Italiano -F' ' · 1 21
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Arch!vio Storico per Je Pro~ince
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f; ¡922, XVII, 49.
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'V'.:1"90·
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entro de Estudios A
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aracas, 1920, 1\, 1¡.
lo!~ 1~~~ dXe1a Comisión deº Monum~~~~:ªH~:~Jc~~eyv~:;
Sevidlla, Nr.921, VIII, 4s. 4g..
1
, ~I, 11 48.
icos e • avarra. - PamP
1
Bolehn de la Comisión Provincial d M
Boletin de la Facultad de Derech~ . C·um~nto5 d~ Orense. -1921, VI, 139-141
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naJ,
Bolet!n Histórico de Puerto Rico. - l 1
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'i~~~I·v~·

d·ct
M,

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Bollettino delle Publicazioni Italiane
Bulletm du Glossa1re des Pato1s d ·

1 F5enze,
1921, 245-246.
msse Romande. - Lausanne,

XXII-XX:lli. Rapport annuel de la Redeac:

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Bullet~n Hispanique. - Bordeaux 19:h
Hulletm P'jrénéen. _ Pau 1921
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Bullet1~ de la Soc1été de Lin lsti u 'I Sg. ,
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Butll~ti de Dialectofogia Catafana ~~de Pans. - 1920, XXII, 6g.
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La C~encia Tomista. -Madrid 1 21 mnona,
9 1, lX, enero-chciembre.
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La Ci~dad de D1os.-Esconai' 1921 '
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La Cntica. -Nápoles 1921 xrx' 6 •
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:o~ern pnguage Notes. -Ba~m~~~e1
9 , }L"'{]J, 5·
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Modef:l Philology.-Chicago, 19Z1,
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N~ophtlologus. -Amsterdam, 1921, VII, 1:2.
Die Ne u eren Sprachen. - Marbur O in H
0 1 21
:euphilologische 1:iitteilungen. _XXXDEfrelsm
~X6-,87-8, 9-10.
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osotros. -Buenos Aires Jo?J
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The Ethical System of the 'lnfemo'. By PHILIP H. \\,'1CKSTEED.
Sorne Spanisb Conceptions of Romanticism. By E . .ALttsoN PEERs.
English Translations and Adaptations of Schiller's 'Robbers'. By L. A. \VItJ.oUGHBY.
MISCELLANEOUS N:OTES

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Consta actualmente esta Sociedad de unos mil quinientos socios de América Y Europa. Se admite como socio a toda persona intet·esada. La cuota
·anuales de tres dólares. Las publicaciones de la Sociedad (Publications of tM
Moder-n Language Ássociatitm of America) se envían trimestralmente gratis a
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con las filologías inglesa y germánica, que pueden interesar a los eruditós
españoles.
Diríjase toda la correspondencia al secr-.rio de la Sociedad :

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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1785023&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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