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                  <text>�D.R. 2022 © Aitías Vol. 1, No. 1, enero-junio 2021, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://aitias.uanl.mx Editor Responsable: José Luis Cisneros Arellano. Reserva de Derechos al
Uso Exclusivo 04-2022-020214040400-102,
ISSN en trámite, ambos ante el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro
de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 24 marzo de
2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Luis Cisneros Arellano

Autores
Heidi Alicia Rivas Lara
Raúl Reyes Camargo
Aureliano Ortega Esquivel
María Esperanza Rodríguez Zaragoza
Jorge Luis Saldaña Cruz
Francisco Javier Ceniceros Cázares
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Aitías

Revista de Estudios Filosóficos
http://aitias.uanl.mx/
LECTURAS DE “EL DERECHO A TENER DERECHOS” DE
HANNAH ARENDT A LA LUZ DE “EL DERECHO HUMANO
A LA PAZ”
READINGS FROM “THE RIGHT TO HAVE RIGHTS” BY
HANNAH ARENDT, A PERSPECTIVE OF “THE HUMAN
RIGHT TO PEACE”
Heidi Alicia Rivas Lara
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4078-6007
Universidad Autónoma de Chihuahua
Editor: José Luis Cisneros Arellano Dr., Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Rivas Lara Heidi Alicia. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/aitias1.1-1
Recepción: 23 de noviembre de 2020
Aceptación: 20 de diciembre de 2020
Email: mora_ada@hotmail.com

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

LECTURAS DE “EL DERECHO A TENER
DERECHOS” DE HANNAH ARENDT A LA
LUZ DE “EL DERECHO HUMANO A LA PAZ”
READINGS FROM “THE RIGHT TO
HAVE RIGHTS” BY HANNAH ARENDT, A
PERSPECTIVE OF “THE HUMAN RIGHT TO
PEACE”

Heidi Alicia Rivas Lara1
Resumen: El fundamento filosófico de los derechos humanos
se ha hecho más explícito, dado que el presupuesto de la paz
en el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos exigió un desarrollo de mayor profundidad, tanto en
su definición como en las condiciones o requerimientos para su
cumplimiento. A partir de la discusión acerca del derecho humano
a la paz nos proponemos reinterpretar la expresión arendtiana el
derecho a tener derechos como la fórmula filosófica que reclama
el ascenso de la paz a su enunciación jurídica; se sustenta esto
en la crítica a los Derechos del Hombre, en la valoración de la
singularización humana y en la apuesta al encuentro de acciones
y discursos que caracterizan la política de Hannah Arendt.

1
Doctora en Filosofía en estudios de la Cultura por la Universidad Autónoma de Nuevo León; Maestría en Humanidades por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Profesora de la Universidad Autónoma de Chihuahua, nivel
Licenciatura y Maestría. Investigadora Nacional Nivel Candidata (SNI-CONACYT).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-23

1

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

Palabras clave: paz, derechos humanos, apátridas, fundamento
filosófico, derecho humano a la paz.
Abstract: The philosophical foundation of human rights has
become more explicit, given that the presumption of peace in the
Preamble to the Universal Declaration of Human Rights demands
further development, both in its definition and in the conditions
or requirements for its fulfillment. Based on the discussion of the
human right to peace, we propose to reinterpret the Arendtine
expression “The right to have rights” as the philosophical formula
that calls for the ascension of peace to a legal enunciation; this is
based on the critique of Human Rights, the valuation of human
singularity, and on believing in the merging of actions and
discourses that characterize Hannah Arendt’s politics.

Keywords: peace, human rights, stateless persons, philosophical
foundation, the human right to peace.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

2

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

Introducción

EL ASCENSO DE LA CONCEPCIÓN FILOSÓFICA DE LA PAZ como

principio originario de la Declaración de los Derechos
Humanos –como enunciación jurídica– pasó por un
profundo y prolongado debate a finales del siglo XX y
primeros del XXI. Su discusión y abordaje se debió a la casi
nula disminución de los conflictos bélicos y a la producción
de armas en tiempos recientes, así como al aumento de
ataques terroristas que ponen permanentemente en cuestión
el ejercicio de los Derechos Humanos.
Ante ello, la paz y la seguridad se proponen como
un derecho humano que establece, entre otras cosas,
la condición para la feliz realización de los Derechos
Humanos, ideas que quedaron enunciadas en la redacción
de tres documentos creados ex profeso: Declaración
de Luarca (2006), Declaración de Bilbao (2010),
Declaración de Santiago sobre el Derecho Humano a la
Paz (2010). Dichos documentos coinciden al sostener
que la declaración de un derecho humano a la paz está
debidamente cimentada en el Preámbulo2 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, en la que se concibe
a la paz como un valor universal necesario para el libre
disfrute de los derechos.
Así mismo, en los principios promovidos por la
UNESCO, en el Preámbulo de su Constitución3 se afirma el
compromiso por fomentar una educación en y para la paz,
debido a que se sostiene que la defensa de la paz se erige
en la mente de los seres humanos, principio de exigencia
2
Véase “La Declaración Universal de Derechos Humanos,” Naciones Unidas, consultado noviembre 23, 2020, https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/.
3
Véase “Constitución de la UNESCO,” UNESCO, consultado noviembre 23, 2020, http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=15244&amp;URL_
DO=DO_TOPIC&amp;URL_SECTION=201.html.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

3

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

pedagógica que obliga a la iniciativa de desaprender
violencias y capacidades para la guerra.
Cabe resaltar que las tres Declaraciones sobre el derecho
humano a la paz son revisiones4 de la primera enunciación
redactada en la Declaración de Luarca y que, tras ser
examinada y presentada, se consideró pertinente que se
fortaleciera a partir de un concepto más amplio de paz (que
podrían denominarse “paces”, como la directa, la estructural
y la cultural), y que incidieran en consideraciones tales
como la reparación para las víctimas, y el derecho contra la
opresión, entre otras. Sin duda, los postulados de estas tres
declaraciones contribuyen ampliamente en dejar en claro
las condiciones y requerimientos para el cumplimiento
de los derechos y el escenario adecuado para alcanzar la
construcción de las paces.
La exigencia de una enunciación jurídica de la paz es
una valiosa aportación proveniente de la crítica y análisis de
los fracasos en las garantías de los derechos humanos, pues
con ella, se pretende fortalecer, por un lado, la ruta hacia la
construcción de paz y, paralelamente, ofrecer las condiciones
para que tales derechos sean ejercidos y respectados. Por ello,
la paz se convierte en principio y fin, en tanto que ella misma
provee los medios para su realización, tal como lo ha mostrado
Johan Galtung al afirmar que sólo puede erigirse la paz a través
de medios pacíficos.5
En consideración a estos recientes avances en términos
de construcción de paz y derechos humanos, deseamos
exponer la aproximación que Hannah Arendt hiciera
4
Carlos Villán Durán, “Luces y sombras en el proceso de codificación
internacional del Derecho Humano a la Paz,” en El derecho humano a la paz y
la (in)seguridad humana. Contribuciones atlánticas, dirs. Carmelo Faleh Pérez
y Carlos Villán Durán (Luarca: Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, 2017), 21-36.
5
Johan Galtung, Peace by Peaceful Means: Peace and conflict, development and civilization (Oslo: International Peace Research Institute, 1996).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

en 1951 en torno a los derechos del hombre y estos en
relación con la experiencia del Totalitarismo y los campos
de concentración, lo cual se resume en la expresión y
exigencia de la ya citada fórmula “El derecho a tener
derechos” contenida en la tercera parte de Los orígenes
del Totalitarismo.6 En este artículo, por tanto, intentamos
mostrar que la expresión arendtiana puede ser reinterpretada
como una insinuación del derecho a la paz en la medida en
que asume que el reconocimiento de los derechos depende
en primera instancia de un derecho originario que pone las
condiciones para que ello ocurra.
Críticas al ejercicio de los Derechos del Hombre y el
ciudadano
Como ya es sabido, el análisis que Hannah Arendt realiza en
su libro Los orígenes del totalitarismo tiene por intención
atender las etapas y condiciones que hicieron posible el
surgimiento del Totalitarismo en el siglo XX, sobre todo
en la configuración de los campos de exterminio y la
decisión final. En el prólogo a la primera edición, Arendt
comenta que los tres fenómenos que somete a escrutinio y
que conforman a su vez las tres partes de su libro –a saber,
Antisemitismo, Imperialismo y Totalitarismo– mostraron
que:
la dignidad humana precisa de una nueva
salvaguardia que sólo puede ser hallada en un nuevo
principio político, en una nueva ley en la Tierra,
y cuya validez debe alcanzar esta vez a toda la
humanidad y cuyo poder deberá estar estrictamente
limitado, enraizado y controlado por entidades
territoriales nuevamente definidas.7
6
Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo (Madrid: Alianza
Editorial, 2016).
7
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 27.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

5

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

De esta cita se retoman dos ideas para el desarrollo
de la tesis aquí defendida. La primera es, que ante las
experiencias de diversos tipos de violencias es preciso
reconsiderar qué es lo que permite el reconocimiento y
respeto de la dignidad humana como principio universal, lo
cual depende de las condiciones territoriales estrechas, esto
es, de la vinculación de los derechos con la ciudadanía. Si
bien, esta idea no está del todo expresada en el reclamo de
una ley cuya aplicación dependa de un poder reorganizado
territorialmente, sí se opone a la territorialización asociada
con el país que le cobijaba.
Lo que está dado por supuesto en esta afirmación es la
referencia que Arendt hace a la Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano –como fruto de la Revolución
Francesa– fue promulgada en 1789 y que estaba vigente
en los años que atravesaron las dos guerras mundiales; es
decir, que esta era la Ley que defendía la dignidad humana
y que resultó insuficiente para proteger a la masa de gente
concentrada en los campos, así como la masa de expulsados
en tiempos de Totalitarismo.
La crítica tiene que ver, sobre todo, con el cuestionamiento
indirecto acerca de la soberanía del Estado, ya que ésta
determinaba el reconocimiento de los derechos a quienes
eran considerados ciudadanos. Esto significa que bastaba con
retirar la ciudadanía a los indeseados para que sus derechos
y la protección de su dignidad fueran suspendidos. Dicha
limitación está fundamentada en la Declaración, en cuyo
preámbulo manifiesta que los derechos tienen como propósito
atender y respetar las reclamaciones de los ciudadanos
cuando sus derechos hayan sido suprimidos o violentados.
Sin embargo, lo anterior sólo es posible si el ciudadano es
reconocido como tal por una asociación política que tenga por
fin la garantía de sus derechos naturales.
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

6

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

En el tercer artículo comenta que: “El principio de toda
soberanía reside esencialmente en la nación. Ningún cuerpo,
ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane
expresamente de ella”,8 por lo que es la nación amparada
por una constitución la que determina la ciudadanización y
protección de los seres humanos. Si la Ley y la Constitución
niegan la ciudadanía a la masa de individuos indeseables,
entonces sus derechos naturales les serán negados, y así, su
dignidad franqueada.
Como podemos ver, este artículo pone los límites en
el ejercicio de los derechos a los denominados apátridas,
individuos privados de ciudadanía y que carecen de
atributos salvo su pertenencia a la especie humana. Si bien,
su cuestionamiento no va directamente a la asignación
de derechos a los seres humanos, sí se dirige al criterio
naturalista e individualista con el que se asignan y que
termina reduciendo su aplicación a los aspectos meramente
nacionales. Si los derechos del hombre fueron concebidos
como inalienables, es decir, autónomos e independientes
de todos los gobiernos, entonces debieron representar o
ejercerse a favor de los apátridas ya que carecían de un
gobierno y se hallaban desposeídos de una institución
política que los defendiera.
La paradoja de la declaración de los derechos del hombre
consistió en que se construyeron con base en una noción
abstracta de ser humano asociado y, cuando se intentó
aplicar en casos concretos, los individuos apátridas ya no
cumplían más con esa perspectiva de lo humano.
Los apátridas al ser desposeídos del estado-nación
y privados de sus derechos enfrentaron dos pérdidas. La
primera, consistió en la residencia, es decir, en el arraigo,
8
Lynn Hunt, “Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano (1789),” en La invención de los derechos humanos, trad. Jordi Beltrán Ferrer
(Barcelona: TusQuest editores, 2009), 230.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

la comunidad y el entramado social en el que se nace, y
en el que: “habían establecido para sí mismos un lugar
diferenciado en el mundo”.9 La segunda, es la pérdida de
la protección del gobierno, los tratados de reciprocidad y
los acuerdos internacionales que garantizaban su estatuto
jurídico en cualquier parte, por lo que ellos están desposeídos
y arrojados de la humanidad.
Dicha condición pone en cuestión las prácticas
tradicionales de remediar el problema del refugiado o del
perseguido, el derecho al asilo deja de ser efectivo cuando
las razones por las que son expulsados no se vinculan con
alguna acción concreta e individual, no son expulsados
por una opinión controvertida, por ejemplo; por ello no
pueden ser acogidos como refugiados. Los motivos de su
desplazamiento nada tienen que ver con la singularidad de
los individuos, sino con una reducción de su existencia a
los meros rasgos de nacimiento: “Los nuevos refugiados
eran perseguidos no por lo que habían hecho o pensado,
sino por lo que eran de forma inmutable: nacidos dentro del
tipo inadecuado de raza”.10
Por lo anterior, la situación de los apátridas fue aún
más grave que la de los delincuentes que, por ejemplo, se
encuentran privados de su libertad, y que son apartados de
la comunidad que les permite mostrar quienes son a partir
de su acción y discurso: “La privación fundamental de los
derechos humanos se manifestó primero y sobre todo en la
privación de un lugar en el mundo que haga significativas
las opiniones y efectivas las acciones”.11
Desde la perspectiva de la violencia estructural el
desplazamiento forzado se realizó afectando las necesidades
identitarias por medio de las prácticas de segmentación y
9
10
11

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 416.
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 417.
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 420.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

fragmentación de los grupos y familias judías, así como
con la violencia directa que atacó la necesidad de libertad
a través de la detención y expulsión. Galtung sostuvo que
cuando el ser humano es concebido como ello, es decir,
cuando le es retirado el reconocimiento de su humanidad,
entonces está listo para infligirle cualquier violencia directa.
Esta línea resulta nuevamente reveladora a la luz de la
crítica de Arendt debido a que la autora asume que cuando
le son retirados los derechos a los individuos apátridas se
es despojado de su humanidad, ya que para ella sólo el que
pertenece a una comunidad política puede considerarse
propiamente humano: “Parece como si un hombre que no
es nada más que un hombre hubiera perdido las verdaderas
cualidades que hacen posible a otras personas tratarle como
a un semejante”.12
Podemos observar, entonces, que a Arendt no le
preocupaba propiamente un derecho en particular, ni siquiera
la enunciación específica de cada uno de los derechos como
la propiedad, la libertad, la libre expresión, la felicidad;
más bien, pretendió realizar una crítica filosófica acerca de
los fundamentos de los derechos humanos, debido a que
su fracaso ante la masa de expulsados consistió en una
errónea interpretación de la existencia humana basada en
una perspectiva naturalista abstracta de lo humano, por ello,
sostiene que, “el mundo no halló nada sagrado en la abstracta
desnudez humana”.13 El ser reconocido como un individuo
de una especie no garantizó jamás el reconocimiento y la
igualdad. Únicamente la comunidad nos hace participes de
la humanidad.
Apropósito de esta afirmación Etienne Tassin sostiene que:
“Si lo humano puede llamarse sagrado, no es seguramente
en nombre de la vida, incluso humana; es en nombre del
12
13

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 425.
Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 422.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

derecho que convierte la vida (zoé) en existencia (bios),
la oscuridad del ser privado en luz de la acción pública,
y que cubre a los hombres con sus ropas de humanos”.14
Sólo el que es admitido dentro de una comunidad en la
que puede actuar y discurrir puede considerarse miembro
de la humanidad y dotado de derechos, mientras el
reconocimiento no llegue como tal, serán convertidos en
cuerpos desnudos privados de humanidad: “‘sin-derechos’,
‘sin-otros’, ‘sin-sí mismos’”.15
Esta es la razón por la cual Arendt considera primordial
pensar en el derecho a tener derechos, que es el derecho
de cada individuo de pertenecer a la humanidad, esto es, a
una comunidad jurídica que se encargará de proteger sus
derechos. La dignidad humana es, entonces, la condición de
reconocimiento de la humanidad concreta en la pluralidad
de seres singulares que pueden declarar sus derechos:
“Cada existencia es una declaración, desde el momento
en que es tomada en su dimensión política”.16 Y, a quienes
se les quita la posibilidad de enunciarse como portadores
de derechos forman parte de un escándalo político, puesto
que, de esa manera, el individuo ha perdido su lugar en la
comunidad y, por lo tanto, su lugar en el mundo lo hemos
vuelto superfluo.
Hasta aquí hemos mostrado cómo la supresión de los
derechos del hombre y del ciudadano ha representado para
la masa de expulsados y concentrados la misma negativa
del reconocimiento de su humanidad, por lo que más allá
del reclamo de los derechos particulares Arendt lleva al
nivel de exigencia la necesidad de pensar en un derecho
originario que imposibilite la reducción de los seres
14
Etienne Tassin, “El hombre sin cualidad,” Eidos: Revista de Filosofía de la Universidad del Norte no. 2 (2004): 137.
15
Tassin, “El hombre sin cualidad,” 137.
16
Tassin, “El hombre sin cualidad,” 133.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

10

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

humanos a seres sin cualidad. A continuación, analizaremos
las interpretaciones de la expresión el derecho a tener
derechos como condición esencial para la enunciación y
cumplimento de los derechos humanos.
Tras el enigma de, el derecho a tener derechos: lecturas
y cuestionamientos
La expresión arendtiana el derecho a tener derechos, ha
merecido diversos análisis y comparaciones con Kant
debido a la fundamentación del derecho al asilo o a la
hospitalidad. La sentencia de Arendt sostiene que tras la
experiencia de los apátridas:
Llegamos a ser conscientes de la existencia de un
derecho a tener derechos (y esto significa vivir
dentro de un marco donde uno es juzgado por las
acciones y las opiniones propias) y de un derecho
a pertenecer a algún tipo de comunidad organizada,
sólo cuando aparecieron millones de personas que
habían perdido y que no podían recobrar estos
derechos por obra de la situación política global.17

La interpretación es relativamente sencilla, quienes
carezcan de un espacio común que dé reconocimiento a su
singularidad política están siendo privados del uso de los
derechos humanos. En contraparte, sólo quien es admitido
dentro de la humanidad puede ser sujeto de derechos.
De ese modo, la única manera de reconocer los derechos
de los apátridas es que se hubiera mantenido intacto su
derecho a pertenecer a una comunidad política, en la que
se garantizan las necesidades de supervivencia que son
su bienestar, identidad y libertad. Arendt observa que,
incluso, la decisión final en los campos de exterminio sólo
fue posible en la medida en que el judío fuera considerado
como absolutamente superfluo, sin valor, al grado de que
17

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 420.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

11

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

nadie reclamaría por él o ella, es decir, que únicamente los
individuos deshumanizados, segmentados, desocializados
y fragmentados de su comunidad podrían ser innecesarios
para el mundo.
A pesar de la sencilla argumentación de Arendt esta
enunciación no ha dejado de producir inquietudes, ¿a
qué se refería Arendt con el doble uso de la palabra
‘derecho’? Seyla Benhabib18 ha sostenido que la doble
acepción se debe a que la sentencia tiene un carácter moral,
el ‘derecho’ en la primera parte de la expresión alude al
sentido del deber, la obligación de reconocer la humanidad
en el individuo, se trata del derecho como membresía o el
derecho a la comunidad, y de actuar en concordancia con
ese reconocimiento. Mientras que la segunda acepción
se trata ya del uso jurídico-civil que establece derechos y
obligaciones entre los miembros de una comunidad: “En el
lenguaje arendtiano, el derecho de humanidad nos autoriza
a convertirnos en un miembro de la sociedad civil de tal
modo que nos corresponden derechos jurídicos-civiles”.19
Benhabib sostiene que el derecho a la humanidad se traduce
como el derecho a la hospitalidad o al asilo, a ser recibido
y tratado como agente de derechos y evitar su vulneración,
así, se comprende que el derecho a tener derechos nada tiene
que ver con la posesión de tierras o el territorio especifico,
ya que, el espacio para la comunidad política emerge de las
relaciones e intercambios discursivos.
Etienne Tassin también ha interpretado la declaración
en términos de asilo, sigue la línea de la pertenencia a la
humanidad salvo que él la explora a partir de la condición
identitaria. Arendt ha afirmado que: “no nacemos iguales;
llegamos a ser iguales como miembros de un grupo por
18
Seyla Benhabib, Los derechos de los otros. Extranjeros, residentes
y ciudadanos (Barcelona: Gedisa, 2005).
19
Benhabib, Los derechos de los otros, 52.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

12

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

la fuerza de nuestras decisiones de concedernos derechos
iguales”.20 A partir de ello, Tassin explora la idea de que el
derecho a la humanidad es recibido desde la declaración
jurídica, es decir, en que hemos sido admitidos como
agentes de derechos: “En el acto de declaración los hombres
transponen su humanidad de hecho en una humanidad
de derecho, transforman a los miembros de la especie en
una pluralidad de agentes singulares, libres e iguales, y se
instituyen a quienes cada uno le debe reconocimiento”.21
Lo anterior, significa que la singularidad humana se
hace patente únicamente en los espacios de la comunidad
política, pero si no se instituye su derecho a pertenecer y
ser reconocido en ella el resultado es la degradación de lo
humano a los rasgos meramente biológicos, una reducción
a los rasgos recibidos en el nacimiento que aquí hemos
concebido como mismidad. El derecho al asilo permitiría
los espacios de visibilidad e iluminación de grupos
exiliados, deportados o de paso para la conformación de
nuevas comunidades, derechos de tránsito o temporarios
que reconozcan la humanidad moral y jurídica de la persona.
Por otra parte, Seyla Benhabib señala que la limitante
de la interpretación de Arendt fue la de asociar la garantía
de los derechos humanos con la nacionalidad, pero en la
actualidad, tras el establecimiento de los derechos de los
refugiados y de los migrantes la expresión el derecho a
tener derechos puede ser interpretado como la condición
universal de persona, al margen de la ciudadanía nacional.22
Las lecturas de Tassin y de Benhabib coinciden en la
interpretación como derecho al asilo, tal apreciación es
correcta en la medida en que la declaración corresponde
con un periodo de expulsión de la nación de origen y con el
20
21
22

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, 436.
Tassin, “El hombre sin cualidad,” 131.
Benhabib, Los derechos de los otros, 58.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

13

�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

rechazo a su condición jurídica en los países de paso, así,
es natural que el cuestionamiento de Arendt se concentre
en las condiciones que hagan posible portar con las
garantías del Estado, el reconocimiento de su personalidad
jurídica. No obstante, en este artículo buscamos explorar
otra interpretación, creemos que la expresión de Arendt, el
derecho a tener derechos es susceptible de ser interpretado
como el derecho humano a vivir en paz.
El derecho a tener derechos como el derecho humano a
la Paz
Después de la nutrida discusión e incorporación de los
derechos tras los acontecimientos del siglo XX, afloró
la necesidad de establecer el debate en torno a nuevos
derechos basados en la solidaridad humana, sobre todo,
en aquellos países en los que la guerra había golpeado
más y se volvía urgente incorporar derechos para la
promoción y legislación de la hermandad entre naciones.23
Surgieron, entonces, los derechos de tercera generación o
de Solidaridad que, según afirma Nicolás Angulo Sánchez,
completan la tríada defendida por la revolución francesa
en el lema “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, en ese
caso, los Derechos Humanos de Solidaridad representan el
compromiso con la Fraternidad entre personas, pueblos y
naciones, entre ellos está el Derecho Humano a la Paz, que
como vimos se ha debatido ampliamente.
Los derechos de tercera generación o también llamados
emergentes responden a la pregunta acerca de las
condiciones para el disfrute de los derechos humanos, cuya
discusión se centró en el desarrollo de los individuos en un
ambiente adecuado. De acuerdo con Nicolás Angulo: “todo
individuo debe estar en condiciones de ejercer y de disfrutar
23
Véase Diego Uribe Vargas, El derecho a la paz (Santafé de Bogotá:
Universidad Nacional de Colombia, 1996).

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-24

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

de todos los derechos humanos y libertades fundamentales
y debe estar en condiciones de desarrollar al máximo sus
capacidades y sentirse libre y digno de sí mismo”.24 Las
condiciones de las que habla son precisamente las relativas
a los medios pacíficos que permiten erigir la paz.
El debate en torno al derecho a vivir en paz se promovió
a partir de que los derechos humanos tenían el compromiso
de garantizar la paz, el problema es que existía una forma
jurídica que los reconociera. Además, mientras la paz fuera
pensada en términos negativos, plantearla como derecho era
un asunto relativamente sencillo, todas las naciones tienen
el derecho de vivir sin conflictos bélicos. Sin embargo, si la
interpretación de la paz no se reduce a la guerra, entonces
la difusión y consecución del derecho a la paz se vuelve
más complejo, sobre todo considerando que las violencias
estructurales están invisibilizadas por la cultura.
En este punto es preciso insistir que la paz debe ser
interpretada como un proceso en el que participamos todos
los que deseamos vivir en armonía, para así promover la
satisfacción de las necesidades humanas. En teoría, los
derechos humanos de primera y segunda generación han
intentado, precisamente, garantizar la satisfacción de dichas
necesidades. Mientras que los primeros establecen los
derechos de los individuos los segundos están dirigidos a
favorecer lo colectivo, de ahí que se centren en los derechos
económicos y sociales.
El problema consiste, justamente, en que no hay forma
de garantizar la no vulneración de esos derechos mediante
prácticas de soberanía nacional, como es el caso del derecho
24
Nicolás Angulo Sánchez, “Paz, desarrollo y derechos humanos de
Tercera generación,” en Estudios sobre el derecho humano a la paz, dirs. Carmelo Faleh Pérez y Carlos Villán Durán (Madrid: Los Libros de la Catarata,
2010), 89.

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

al asilo que es admitido en el derecho internacional, ante
el cual los países se reservan el derecho de reivindicar su
soberanía, creando, por tanto, masas de apátridas carentes
de derechos. Entonces, ¿cómo promovemos la satisfacción
de las necesidades humanas como derecho humano?25
Este es precisamente el posicionamiento de Arendt frente
a los derechos del hombre y ciudadano, si no existe un
‘derecho’ o normativa que garantice el reconocimiento de
la personería, los derechos humanos fracasarán.
La apelación al derecho a la paz cuya titularidad
recae tanto en las personas como en los pueblos, intenta
mostrar que la paz es el requerimiento fundamental para
la aplicación eficaz de los derechos humanos, a decir de
Adam Lopatka: “La paz debe ser algo más que la paz de los
cementerios, debe ser una paz en la que la personalidad y
la dignidad del hombre puedan desarrollarse y florecer”.26
La paz, entonces, es un proceso a través del cual se hace
frente a las violencias estructurales para garantizar el
reconocimiento de la personalidad jurídica que responda
ante cualquier supresión del aparecer público.
La personalidad pública, como expresión de
singularización, requiere de estatutos e instituciones que
garanticen su aparición pública ya que, incluso, en casos
de estados de opresión, si se mantiene intacto el derecho a
la humanidad, es posible resistir o afrontar para buscar la
refundación política, ante esta situación, el Artículo 5 de
la declaración de Bilbao enuncia precisamente el derecho
a resistir la opresión de los regímenes totalitarios, por lo
25
Véase Ana Rubio, ed., Presupuestos teóricos y éticos sobre la paz
(Granada: Universidad de Granada, 1993), 144.
26
Adam Lopatka, “El derecho a vivir en paz como un derecho humano,” en La Protección internacional de los derechos del hombre: balance y
perspectivas, Jorge Carpizo et al. (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1983), 139. Disponible en: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/
bjv/libros/2/908/7.pdf.

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
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que parte de las condiciones para la construcción de paz
consisten en la prohibición de la incitación a la violencia
y la glorificación de sus instrumentos en discursos de
opresión, salvación o redención de la humanidad.
Reinterpretamos, entonces, el ‘derecho’, en la primera
parte de la expresión arendtiana, como el derecho humano
a vivir en paz, lo cual debe ser enunciado como una norma
o deber para la consecución de los otros derechos. Sabemos
que la conflictividad es propia del ser humano y que
ninguna persona disfruta vivir en situaciones de conflicto,
por ello, aun si carecemos de las competencias para
afrontar conflictos, es evidente que intentamos restituir el
orden, incluso cuando la opción es la violencia, con esto
sostenemos que, por encima de la violencia está el deseo
intrínseco de resolver los conflictos, por lo que, el derecho
humano a la paz se fundamenta en la capacidad humana
para la resolución de conflictos por vías pacíficas. Con
Arendt, sostenemos que la violencia no genera paz, por el
contrario, la arrebata; así que resulta absurdo promover sus
usos cuando los medios pacíficos o alternativos posibilitan
más el acercamiento a la convivencia armónica.
Dicho esto, el derecho humano a vivir en paz pone las
condiciones para no padecer violencia, pero también las
normas para no cometerla. Cuando Arendt argumenta que
la negación de los derechos humanos no destruye tanto el
derecho a la libertad como el derecho a la comunidad, esto
es, a la realización de la humanidad de cada uno en acto y
palabra, acción y opinión, ella está señalando que el derecho
humano a la paz es el derecho a transformar conflictos por
medios pacíficos como: el acuerdo, la amistad política, la
promesa, la verdad, la ternura, entre otros.
El espacio público construido a partir de la diversidad
de voces y acciones trastoca el poder como dominación
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Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

debido a que el poder contenido en una sola persona, en
un solo grupo, se convierte en la puerta de acceso a la
supresión de la paz. A decir de Nicolás López Calera: “toda
actuación o medida que contribuya a evitar cualquier clase
de concentración de poder será positiva para la paz”.27
La paz es un asunto de pluralidad, en contraposición, no
es el derecho del individuo a vivir en paz resguardado en
su cómoda intimidad, sino el derecho de la pluralidad de
los seres humanos de ejercer juntos su derecho a vivir en
armonía, contribuyendo al pleno reconocimiento legal y
efectivo de la personería.
Por ello, el derecho a la paz es tanto individual como
colectivo debido a que reconoce tanto el derecho de
la persona como el del grupo o la comunidad a la que
pertenece. Es un derecho espontáneo y, aunque necesario
para la realización de los otros derechos, se trata más
bien del derecho más importante para la protección de la
Humanidad.
Se entiende, entonces, que comprometerse con el
derecho a la paz requiere del reconocimiento efectivo
de los compromisos por la paz. A nivel de comunidad o
estado: el compromiso consistirá en controlar cualquier
indicio de propagación de odio o de intereses mezquinos
que promuevan la práctica del colonialismo, racismo,
totalitarismo, etcétera, es decir, estar atentos contra el brote
de violencia cultural, lo cual se enuncia en el Artículo 5º
ya señalado, al igual que en el Artículo 7°, en el que se
sostiene que: “las personas y los pueblos tienen derecho a
ser protegidos contra cualquier forma de violencia cultural.
Con este fin las personas deben gozar plenamente de sus
27
Nicolás María López Calera, “Vivir en paz: paz y derechos
humanos,” en Presupuestos teóricos y éticos sobre la paz, ed. Ana Rubio (Granada: Universidad de Granada, 1993), 167.

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

libertades de pensamiento, conciencia, expresión y religión
(…)”28
En cuanto a los individuos, estos estarán en derecho
de abstenerse de participar en cualquier práctica que
promueva y legitime la violencia o la guerra; podrán
rehusarse a participar en operaciones militares, a pertenecer
a grupos afines a la milicia, a colaborar con su gobierno en
ocupaciones ilegales o en actos que él considere que afectan
la convivencia pacífica de su comunidad de acuerdo con lo
contenido en el Artículo 4°, el cual eleva a nivel de Derecho
la opción de la Desobediencia y la Objeción de conciencia
frente a acciones de violencia y pro belicismo tanto militar
como en la tecnología de armamento. Nuevamente apela a
la no glorificación de los discursos bélicos o de violencias
culturales.
Independientemente de estas conceptualizaciones,
en la declaración arendtiana se entiende la paz como un
proceso permanente, debido a que el derecho a tener
derechos involucra una correlación en la que se indica que
para la realización de los derechos humanos se requiere
del reconocimiento del derecho de todo ser humano y de
la comunidad a vivir en paz, pero, también, que la paz se
conserva y se promueve a través de los derechos de primera
y segunda generación. Nuevamente con Nicolás López: “la
paz como situación social e incluso como proceso social
depende del reconocimiento, de la tutela y, sobre todo, de
la efectiva realización, de los derechos humanos”.29 En ese
sentido, el derecho a la paz contribuye a la configuración de
la cultura de paz basada, principalmente, en la neutralización
de la violencia.
28
“‘Declaración de Bilbao’ sobre el Derecho Humano a la Paz,” en
Estudios sobre el derecho humano a la paz, dirs. Carmelo Faleh Pérez y Carlos
Villán Durán (Madrid: Los Libros de la Catarata, 2010), 358.
29
López Calera, “Vivir en paz: paz y derechos humanos,” 159.

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�Lecturas de “El derecho a tener derechos” de Hanna
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Conclusiones
El sustento filosófico de la enunciación de los derechos
humanos en sus diferentes etapas se ha hecho más explícito
en la medida en que el concepto medular manejado a nivel
de presupuesto en el Preámbulo de la Declaración Universal,
a saber, la paz, exigió un desarrollo de mayor profundidad
no sólo en su definición como puede observarse en el
avance de la conceptualización de la paz positiva, sino en
las condiciones o requerimientos para el cumplimiento de
dicho presupuesto. Por ello, como valor esencial ascendió
al nivel de derecho pues con ello hace posible el ejercicio
pleno de los Derechos Humanos.
Como afirmamos a lo largo del artículo, la paz se
convierte en principio y fin de los Derechos Humanos en
la medida en que ella hace posible el ambiente para que
los derechos sean aplicados y respetados. Ante la certeza
de que las condiciones de violencia y guerra promueven y
justifican la vulneración de los Derechos Humanos, la paz
como derecho se vuelve la condición sine qua non y per
quam es posible la pacificación.
Dicho lo anterior, reinterpretamos la expresión arendtiana
el derecho a tener derechos como la fórmula filosófica que
reclama dicho ascenso de la paz a su enunciación jurídica.
Lo anterior se sustenta en la crítica a los Derechos del
Hombre, a la valoración de la singularización humana y
sus condiciones de aparición, así como a la apuesta por
el intercambio de acciones y discursos que caracterizan
la política de Hannah Arendt. Por lo tanto, el “Derecho”
que corresponde a la primera parte de la expresión remite
al derecho humano a la paz como el requerimiento para el
cumplimiento de los derechos particulares que no pueden
ejercerse en ambientes de violencia, por lo que, sin ese
Derecho esencial es imposible la construcción de paces,
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ya que únicamente la paz sostenida por medios pacíficos
permite el reconocimiento y ejercicio de todos los derechos
humanos.
El derecho a tener derecho interpretado en el contexto
de su enunciación fue el reclamo del reconocimiento de su
humanidad al margen de la fría abstracción de la mismidad,
de ser reconocida por tener el mismo derecho a realizarse
íntegramente, y esto a través de la libertad y la espontaneidad
de sus acciones, sin el riesgo de la individualización y el
odio; es decir, se trata de ser persona y no sólo un paria,
apátrida, migrante o mero desperdicio humano.

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Arendt a la luz de “El derecho humano a la paz”

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

JOHN LOCKE: EL COLONIALISMO Y
LA ESCLAVITUD. EL PROBLEMA DE LA
PROPIEDAD PRIVADA ILIMITADA

JOHN LOCKE: COLONIALISM AND
SLAVERY. THE UNLIMITED PRIVATE
PROPERTY ISSUE

Raúl Reyes Camargo1
Resumen: En este trabajo se sostiene que el colonialismo y
la esclavitud están presentes en la obra de John Locke como
elementos de su reflexión de filosofía política –principalmente
en Two Treatises of Government y en The Fundamental
Constitutions of Carolina–, y están suturados con el concepto
clave de la “propiedad privada ilimitada”, la cual sólo es factible
en la América de finales del siglo XVII. La propiedad privada
ilimitada unida al derecho natural del hombre, se empata con la
apropiación de las tierras americanas mediante el colonialismo,
hecho completamente notificado a John Locke. Los nativos
americanos y los esclavos traídos de las costas de África no eran
considerados como personas, sino “propiedades” de los Señores
propietarios. En la obra de Locke para apropiarse la tierra solo es
necesario el trabajo. En contraste los esclavos, el núcleo laboral
de las colonias, no podían poseer tierras al no ser considerados
personas.
Palabras clave: esclavitud, colonialismo, propiedad privada
ilimitada, filosofía política, iusnaturalismo.

1
Doctor en Filosofía por la UAM-I y profesor en la misma universidad. Sus áreas de investigación son la Filosofía Política, la Moral y la Ética.
Coordinador de Escritos sobre filosofía política de György Lukács, donde incorpora un capítulo “Lukács y la dialéctica hegeliana”. Editó y coordinó: Martín Lutero y los orígenes oscuros de la modernidad, en el cual aporta el escrito:
“La teología política de Thomas Müntzer”.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Abstract: In this paper it is argued that colonialism and slavery
are present in John Locke’s work as elements of his reflection on
political philosophy, –mainly in the Two Treatises of Government
and in The Fundamental Constitutions of Carolina– and are
sutured with the key concept of “unlimited private property”,
which is only feasible in the America of the late seventeenth
century. Unlimited private property joined to the natural
right of man, ties with the appropriation of American lands
through colonialism, a fact fully notified to John Locke. Native
Americans and the slaves brought from the coasts of Africa were
not considered people, but “properties” of the Lords. Thus, even
if Locke expresses in his work that in order to own a land it
is only necessary to work it, the slaves, the labor core for the
colonies, would never come to own any property.
Keywords: slavery, colonialism, unlimited private property,
political philosophy, natural law.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Introducción

LA CATEGORÍA DE “PROPIEDAD PRIVADA ILIMITADA” plasmada

en la obra de John Locke, sobre todo en Two Treatises of
Government (Dos tratados sobre el gobierno) sutura dos
conceptos más: subterráneamente el de esclavitud, sobre
todo porque es un concepto discorde con la misma obra
lockeana; y explícitamente, la apropiación ilimitada de
tierras del continente americano. El problema concreto con
estas categorías desarrolladas en la obra de Locke es que
van a la zaga de dos fenómenos importantes de la historia
de la humanidad: la esclavitud y el colonialismo, aunque no
vuelve responsable de dichos fenómenos al filósofo inglés,
puesto que fueron otros sujetos históricos los que ejercieron
de lleno dichas prácticas.
El primer fenómeno histórico al que se une la obra
de Locke es el del colonialismo, el cual es un fenómeno
complejo pues se engrana con la categoría de propiedad
privada ilimitada, debido a que la premisa que ofrece John
Locke es que en América hay tanta tierra disponible que
no es absolutamente de nadie,2 y que el único requisito
para poseer de forma legítima dichas tierras es trabajarlas.3

2
John Locke, “Two Treatises of Government,” en The Works of John
Locke in nine volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington, 1824), 4:346§14.
No es de nadie porque hipotéticamente Dios le dio la tierra al hombre en común, pero solamente mediante el trabajo del individuo se puede apropiar de
aquello que los demás hombres no utilizan.
3
Es sumamente importante el iusnaturalismo que recorre la obra de
Locke pues su filosofía política del hombre postula que éste nace naturalmente
con un dominium sui, el cual se traduce inmediatamente como la propiedad
sobre las cosas corporales externas, en el dominium rerum. (Cf. J. Miguel Lobato Gómez, Propiedad privada del suelo y derecho de edificar (Madrid: Montecorvo, 1989), 47-48.) Esto era retomado por los fisiócratas como Quesnay,
que en su obra adopta en esencia el mismo postulado: “En este punto de vista
se percibirá que los razonamientos que acaban de exponerse sólo son sofismas frívolos, o una chanza del espíritu fuertemente desplazado de una materia
muy importante. Se convencerá que el derecho de cada hombre se reduce en
la realidad a la porción que se puede procurar por su trabajo. Por su derecho
es parecido al derecho de cada golondrina a todos los mosquitos que vuelan en

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3

�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Paralelamente, es un hecho casi innegable que las colonias,
fueran inglesas, francesas, portuguesas o españolas,
funcionaban gracias al trabajo esclavo, lo que en las
consideraciones del desarrollo del mundo europeo quizá ha
sido subestimado.
Pero el contexto de la obra de John Locke no sólo
se teje alrededor de las colonias inglesas, sino que en el
código negro de Luis XIV –dictado en 1685, cuatro años
antes de la publicación de Two Treatises of Government–,
se legalizaba la trata de esclavos que necesitarían para
desarrollar las colonias de América, sea en el norte o en las
Antillas. La esclavitud, una actividad punible, pasaba a ser
aceptada por la ley que expedía Luis XIV. En este mismo
sentido, el rey francés se refería a las personas raptadas
de África como des Noirs (los negros) y aceptaba que se
podía “comerciar” con ellos,4 tanto así que por cada tête
de Negre (cabeza de Negro) de Guinea se gratificaba con
trece libras.5 En el caso de Inglaterra, los hombres traídos
de África eran utilizados como esclavos en las colonias con
el fin primordial de satisfacer sus necesidades económicas
y secundariamente las de las colonias.
América no sólo fue un lugar lejano que había sido
el aire, pero que en la realidad se puede limitar a aquello que puede satisfacer
por su trabajo sus búsquedas ordenadas por la necesidad”. François Quesnay,
Œuvres économiques et philosophiques (New York: Burt Franklin, 1969), 366367. La relación de los postulados de Locke con la economía de mercado es
estudiada por Murray N. Rothbard quien afirma que John Locke deriva del derecho natural la inherente adhesión del hombre a la propiedad privada ilimitada
lo que según contribuiría al libre mercado. (Cf. Murray N. Rothbard, Historia
del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam
Smtih (Madrid: Unión Editorial, 2012), 353 y ss.)
4
Cf. Le Code noir, ou Recueil des réglemens rendus jusqu’à présent.
Concernant le gouvernement [. . .] (Paris: Chez L. F. Prault, 1788), 14. Ha de
hacerse notar que John Locke estaba enterado de las diferentes acciones del
gobierno francés. Para ello, cf. Roger Wolhouse, Locke: A biography (Nueva
York: Cambridge University Press, 2007).
5
Cf. Le Code noir, 25.

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4

�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

“descubierto” por los marinos españoles, para John Locke
tiene una significación directa en su obra Two Treatises
of Government, pues era la fuente concreta de acceso a la
propiedad privada ilimitada que era centro de su supuesto
iusnaturalismo. En el contexto de John Locke, las colonias
tenían un objetivo más allá de la conversión religiosa de los
nativos americanos, el cual consistía en establecer una red
de beneficios económicos para la corona Inglesa.6 La otra
realidad cuasi ignorada es que las colonias desarrollaron el
inconmensurable valor para Europa, en este caso Inglaterra
no desarrolló por sí misma su propia riqueza, por lo que
no se le puede atribuir que su grandeza se debe sólo y
únicamente al trabajo europeo.7
Las colonias como sistemas de producción que generaban
beneficios para Inglaterra, fueron el trabajo esclavo de las
personas traídas de la Costa de oro de África. Los esclavos
negros que eran raptados de África y traídos a América
6
Uno de los personajes cuyo discurso influyó en la toma de decisiones de la corona inglesa fue Hakluyt, pues él alegaba que existía un beneficio
económico para Inglaterra si decidía fundar colonias inglesas en América, argumentación que fue acompañada de un argumento secundario: evangelizar a los
nativos americanos. Cf. Peter C. Mancall, Hakluyt’s promise: an Elizabethan’s
obsession for an English America (New Haven: Yale University Press, 2007).
También es importante la sugerencia de Robert Johnson en Nova Britannia:
offering most excellent fruits by planting in Virginia: exciting all such as be
well affected to further the same (Londres: American, Colonial Tracts monthly,
George P. Humphrey, 1897). Ofrece a sus lectores una tierra ilimitada en estado
de naturaleza, cuestión que permite fusionarse a la propiedad disponible y un
supuesto estado de naturaleza.
7
Son pocos los que consideran que los países europeos se beneficiaron económicamente de la esclavitud, pero existen visiones que concuerdan
con la hipótesis aquí sostenida. Para ello, es necesario revisar: Susan-Mary
Grant, Historia de los Estados Unidos de América (Madrid: AKAL, 2014). O
en especial véase Wallerstein, quien narra cómo las colonias británicas fueron
fundamentales para el desarrollo de Inglaterra, sobre todo en el periodo de 1651
a 1689, temporada paralela a la producción intelectual de John Locke (Cf. Immanuel Wallerstein, El moderno sistema mundial, vol. 2, El mercantilismo y la
consolidación de la economía-mundo europea, 1600-1750, trad. Pilar López
Máñez (México: Siglo XXI, 2011), 141 y ss).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

formaron la columna vertebral del desarrollo económico
de las Colonias, aunque en dicho periodo en Carolina los
esclavos eran tanto nativos americanos como africanos.
Ellos eran los que trabajan las tierras que tomaron los
ingleses, bajo el argumento de que los nativos americanos
ya habían tomado lo que necesitaban y en América había
tierras infinitamente suficientes para los hombres europeos
propietarios y blancos, pues en dichas latitudes Europa ya
no había tierras suficientes para la libre apropiación de la
tierra.
Bajo la óptica de Locke, el único requisito para
apropiarse de las tierras americanas era que fueran
“trabajadas”. Subterráneamente, los esclavos negros
eran concebidos como propiedad privada, incluso se
diferenciaban ontológicamente del hombre blanco y del
hombre nativo americano. La reducción de la personalidad
humana de los nativos americanos y de los nativos africanos
llevó a concebir al hombre negro como una mercancía que
podía ser poseída como una propiedad privada ilimitada.
Entonces, se ve que el núcleo tanto del esclavismo racista,
así como el despojo de las tierras y el derecho a colonizar,
significa la cosificación de los hombres en función de la
generación de beneficios de un sujeto particular concreto:
el europeo blanco en proceso de generación de mercancías
mediante las cuales obtendrá un beneficio en el nuevo
mercado mundial en desarrollo.
Es decir, mediante la cosificación de los hombres de color, de
los nativos americanos, se justificaba la degradación ontológica
de su persona hasta desposeerlos de la personalidad humana,
por lo cual las tierras que poseían los nativos americanos no
eran sus propiedades, pues su personalidad estaba anulada, y
por la misma razón los esclavos traídos de África no podían
ser libres ni poseer, ellos eran poseídos.
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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

No obstante, el objetivo de este trabajo no es demostrar
si Locke era racista y su obra sirve para justificar los
crímenes coloniales,8 y que, por lo tanto, su responsabilidad
filosófica consiste en que su vida y su obra sirvieron como
herramientas para injuriar a otros seres humanos. Lo que
sí se postula es que se pueden comprender críticamente los
elementos contradictorios de la obra de John Locke y que
estos, desde la misma obra, están señalando al contexto.
La dialéctica entre obra y contexto supera el juicio que
juzgaría a Locke como individuo y permite comprender
las contradicciones que se estaban generando en un nuevo
topos histórico, así como entender cómo el pensamiento de
John Locke, que va a la zaga de dicho tiempo, a la vez que
refleja el mundo de su tiempo, también se hace trenzas para
asir dicha realidad.
Desde esta dialéctica se pueden observar que los
objetos teóricos que aparecen en la misma obra de Locke,
y que apuntan hacia su actualidad, aparecen en su obra
sea explícita o veladamente. Si se le puede acusar de
algo con toda certeza a la obra de Locke, es que existen
incongruencias, contradicciones, que son llamadas por su
misma referencia al colonialismo concreto, a los amerindios
y las escasas menciones de los esclavos negros. La obra
de Locke en estos temas tiene puntos de fuga, problemas
frente a los cuales no es posible llegar a una solución. Y si
se le puede acusar de algo a Locke es de no haber detectado
8
El trabajo de William Uzgalis, “John Locke, Racism, Slavery, and
Indian Lands,” en The Oxford Handbook of Philosophy and Race, ed. Naomi Zack (New York: Oxford University Press, 2017), 21-30. Sus argumentos
aparentan encontrase todavía en las coordenadas de la moral y la ética, pues
teje la discusión en torno a lo que los intérpretes señalan de lo atribuible éticamente a Locke en torno al problema del esclavismo en las colonias inglesas.
Sin embargo, el punto que reconoce Uzgalis es muy valioso: Locke permanece
atrapado en una contradicción en el ámbito de la esclavitud. La filosofía no es
un tribunal, pues ni posee los elementos completos de la vida de John Locke ni
es su labor juzgarlos. Desde la teología política y no desde la religión, se podría
afirmar “sólo un dios justo lo juzgará”.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

estos puntos de fuga y no haber tomado una postura clara al
respeto, pero, ¿realmente se le puede imputar esto a Locke?
Así, en este trabajo se propone abordar el problema de
la esclavitud en la obra de John Locke. Es decir, que en el
corpus de la obra de Locke hay una relación entre su teoría
de la propiedad privada ilimitada y la esclavitud de hombres
“negros” que eran fundamentales para el desarrollo de la
Colonias británicas tanto en las Antillas, como en Carolina.
Por ello, se presenta en una primera instancia, el contexto
de la obra de John Locke, pues éste es fundamental para
extraer el sentido de sus postulados.
En un segundo apartado se trata de cómo Locke justifica
la propiedad privada ilimitada en el territorio de América,
cuestión que se empata con el colonialismo de Inglaterra.
Por último, se muestra que el debate en torno a la esclavitud
puede abordarse, además de las discusiones sobre el
derecho natural, sobre la categoría de propiedad privada
ilimitada, pues los esclavos eran a todas luces concebidos
como una mercancía, la esclavitud era una actividad moral
y socialmente aceptada.
I. El contexto de la obra de John Locke
La vida de John Locke estuvo íntimamente relacionada con
dos eventos que hoy en día son sancionados moralmente:
el colonialismo y la esclavitud que se ejercía en las
tierras ocupadas por Inglaterra. Este hecho es sumamente
sintomático no en su vida personal, sino en su obra filosófica,
en la que se encuentran contradicciones importantes que
dan el laudo al esclavismo y al colonialismo. Algunos
interpretes sostienen que la obra de John Locke realmente
es una expresión de la vida personal del filósofo inglés
y que él realmente justificaba de alguna manera ambas
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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

prácticas, el esclavismo y el colonialismo, eventos que son
completamente punibles hoy en día.
El caso de John Locke se vuelve sumamente interesante
para la filosofía porque su filosofía política se enmarca dentro
del contractualismo, el iusnaturalismo y el liberalismo.
Es harto conocido que en el iusnaturalismo uno de sus
conceptos centrales es que los hombres son iguales por
naturaleza, aunado al hecho de que las sociedades humanas
que tienen un gobierno definido se explican por la teoría del
contrato social que consiste en que el derecho de defenderse
bajo las leyes naturales es abolido para defenderse bajo el
corpus de leyes que disponga cada tipo de gobierno. En
general, desde Hobbes hasta Rousseau, los principios de
libertad e igualdad, desde un orden natural, deben de ser
procurados por el contrato social en el que están inscritos
los ciudadanos que pertenecen a un Estado.9
El punto central del argumento del núcleo iusnaturalista
es el siguiente: si los hombres son iguales entre sí, ninguno
tiene derechos sobre los demás. Dicha igualdad actúa en
sinergia con la libertad: todos los hombres son libres por
naturaleza.10 Si todos los hombres son iguales y libres por
9
Cf. Wolfgang Kersting, Filosofía política del contractualismo moderno, 1ª ed., trad. Gustavo Leyva y Luis Felipe Segura (México: Plaza y Valdés, 2001), 41.
10
Los debates del derecho natural son apasionantes por que se jugaron en el terreno de la historia de la humanidad. En este caso, John Locke
discute con Robert Filmer, Samuel Pufendorf y Hugo Grocio, en los cuales es
común derivar del derecho natural, la esclavitud y el derecho a la propiedad.
No obstante, aunque Locke trata de oponerse a Filmer, a Grocio y a Punfendorf,
señala que la esclavitud es viable mediante una guerra justa, lo cual puede comprobarse en el segundo tratado de Two Treatises of Government. Jean Jacques
Rousseau en Du contract social señala varias críticas a Hugo Grocio, a Thomas
Hobbes y a otros, entre ellas, los acusa de confundir el efecto con la causa,
es decir, el derecho con el hecho Se suponía que de los hechos se derivaba el
derecho. La esclavitud mediante la guerra y la apropiación de tierras no obedecían al derecho natural, pues eran un supuesto que no reparaba en las causas
primeras del derecho. Para Rousseau el derecho no nace de la fuerza, por eso
en su obra se encuentran postulados que claramente están contra la esclavitud

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

naturaleza nadie tiene derecho a esclavizar a otro hombre y,
si este derecho procede de la naturaleza humana, es válido
al menos en cualquier lugar donde exista un hombre, pese
a que exista un contrato social definido, éste en el espíritu
iusnaturalista debe velar porque la libertad y la igualdad
de los hombres sea concreta en el pacto social. En este
caso, el contractualismo siempre postula la relación entre
ciudadanos y el Estado.
El problema con el corpus de la obra lockeana es que
se conoce a la perfección que la libertad e igualdad de
orden iusnaturalista se encuentran en su obra, pero no son
visibles en su vida. En su obra, aunque apela principios
iusnaturales, sus argumentos son claramente discordes. En
su vida hay dos notables eventos que lo suturan al mundo
esclavista y colonialista: el primero es que John Locke era
propietario de acciones de la compañía negrera The Royal
African Company (La compañía Real Africana); el segundo,
su relación con la Constitución de Carolina del Norte de
Estados Unidos, donde se aceptaba sin más la posesión de
esclavos específicamente negros.
Esto también se hace patente en su obra sobre filosofía
política, como Two Treatises of Government y The
y el poder político que se establece por la fuerza. La esclavitud no es válida,
aunque el individuo enajene su vida para salvarla o un ciudadano enajene su
libertad a un monarca. El estandarte de Rousseau era: la igualdad, la justicia y
la libertad (Cf. Jean-Jacques Rousseau, Œuvres complètes, eds. Bernard Gagnebin y Marcel Raymond, vol. 3, Du contrat social (París: Gallimard, 1964),
279-300). Entre el siglo XVIII y XIX la discusión sobre la esclavitud y la
propiedad privada también se forjó al calor de la Revolución francesa. Florance
Gauthier no deja de señalar que el derecho a la propiedad privada no es propio
del derecho natural, mientras que éste sí podía sostener el derecho a la igualdad
y a la libertad. Se señala que los sectores de derecha con intereses claramente
burgueses y anudados en el liberalismo apoyaron la postulación de la propiedad
privada ilimitada, además la burguesía marítima en sinergia con el ala girondina siempre trató de impedir la abolición de la esclavitud en las colonias. (Cf.
Florance Gauthier, Triomphe et Mort de la Révolution des droits de L’homme
et du citoyen (1789-1795-1802) (París: Syllepse, 2014), 177 y ss.)

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Fundamental Constitutions of Carolina (La Constitución
fundamental de Carolina). En Two Treatises Locke trata de
una forma discorde el problema de la esclavitud en cuanto
que en un apartado niega como legítima la esclavitud y la
proclama contra las bases del derecho natural, mientras
que en el mismo texto algunos capítulos más adelante se
acepta la esclavitud que se desprende de la guerra justa.
Sin duda, esto es un síntoma en la obra de John Locke
que realmente muestra que hay un problema serio sobre
la esclavitud. Asimismo, En la Constitución de Carolina
que se le atribuye a John Locke se acepta que los hombres
blancos tienen derecho a la posesión de “esclavos negros”.
La otra variante que está fusionada con la obra de John
Locke es la del colonialismo ejercido por británicos en
el continente americano. Es sabido que el colonialismo
europeo en América en general fue un éxito que reportó
grandes beneficios económicos para el continente europeo
y que un importante núcleo de generación de valor fue
el trabajo esclavo, pero se necesitaba un derecho que
justificara la posesión legítima de la corona inglesa sobre
el “nuevo mundo”.
El punto que articula tanto la concepción colonialista
de John Locke como la discordia en cuanto al tema de la
esclavitud es la noción central de propiedad privada. El
punto es muy claro: los hombres negros eran una mercancía,
el mismo John Locke sabe que el estatuto del hombre
negro esclavo es el de la mercancía, así como la noción
de propiedad privada que desarrolla en Two Treatises of
Government . Además, se justifica la adquisición ilimitada
de la propiedad privada, pues América estaba llena de
lugares donde todavía se estaba en estado de naturaleza y
los europeos estaban en todo su derecho de poseer en esos
lares del mundo tantas riquezas y tierras como desearan.
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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Entonces, el problema serio en la obra de Locke versa
sobre la esclavitud y el colonialismo, y estos problemas se
explican principalmente porque se encuentran empatadas
la categoría de propiedad privada y las tesis iusnaturalistas.
Si se puede acusar de algo a John Locke es de haber
fusionado principios incompatibles entre sí: la propiedad
privada ilimitada con la igualdad y la libertad de corte
iusnaturalista. Quizá sea una incongruencia de John Locke
mezclar dos términos que no se empatan necesariamente, y
que constituyen los ecos del mundo colonialista que estaba
en pleno momento de desarrollo.
Dados estos planteamientos, se puede afirmar que John
Locke realmente es corresponsable del fenómeno de la
esclavitud y del colonialismo. Se puede sostener que lo que
importa es su obra y que su vida es un asunto aparte, pero
aún aceptando dicho contraargumento, se puede inquirir si
la filosofía que se desarrolla en la obra de Locke da lugar a
sustentar algún tipo de esclavismo y de colonialismo. Quizá
no se puede afirmar mucho sobre la vida personal de Locke
o de su vida como funcionario de la Corona inglesa, pero en
su obra sí se encuentran elementos que no son acordes con
sus propios postulados, y dicha discordia nace precisamente
de combinar elementos que no se pueden mezclar. En Two
Treatises of Government y The Fundamental Constitutions
of Carolina existen elementos que se refieren a la esclavitud
y al colonialismo desde una base iusnaturalista que se trata
de combinar con categorías que no necesariamente pueden
engranarse óptimamente, como el dinero, la propiedad
privada ilimitada y el comercio.
Sin embargo, estas categorías sí son acordes con un
discurso que trate de justificar la creciente economía
de libre mercado,11 pues éste no había desarrollado sus
11
Cf. Theresa Richardson, “John Locke and the Myth of Race in America: Demythologizing the Paradoxes of the Enlightenment as Visited in the

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

bases jurídicas ni filosóficas y era un fenómeno que
iba creciendo y determinándose desde el siglo XVI. Es
importante mencionarlo, la economía europea en dicho
siglo descansaba sobre el colonialismo y éste a su vez
sobre el trabajo esclavo, tal y como Hakluyt prometía a la
reina Elizabeth. El problema que se observa en Locke es
que el colonialismo y el esclavismo planteaban una clara
ruta hacia lo que después se conoció como capitalismo,
pero el problema central es que Locke trató de explicar
ese nuevo mundo creciente mediante categorías filosóficas
propias de la filosofía política que no necesariamente son
acordes con dichos fenómenos históricos, pero aún así en su
primer capítulo de Two Treatises of Government remite sus
premisas a los que gobiernan la Tierra en ese momento.12
La categoría que trata de suturar la filosofía política al
creciente capitalismo es la de propiedad privada ilimitada.
En la obra de John Locke se encuentra la cuestión de quien
puede poseer con todo el derecho las tierras americanas
y poseer riquezas de forma ilimitada sin ocasionar daños
a terceros. El problema es que las referencias a su propio
contexto no son recursos externos a su obra, sino que
desde la misma se encuentran referencias a la necesidad de
pensar la actualidad en las colonias, mismas que empleaban
esclavos negros.
El colonialismo y esclavitud en América
Se debe asumir un hecho histórico: el colonialismo en
América fue inseparable de la esclavitud de los nativos
americanos y de los hombres del África y el colonialismo
Present,” Philosophical Studies in Education 42 (2011): 107. La autora señala
que los principios del imperialismo mercantil que dependen del comercio de
esclavos, y que de alguna manera están presentes en la obra de Locke contradicen los valores democráticos.
12
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:338§1.

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El problema de la propiedad ilimitada

inglés no fue la excepción, por el contrario, en la época
de 1650 a 1730 las colonias inglesas fueron las que más
reportaron beneficios a Europa, en los comienzos del siglo
XVII Inglaterra se vuelve una potencia colonialista. El
surgimiento de la burguesía inició el desplazamiento de la
nobleza inglesa y de algún modo el nuevo mundo burgués
necesitaba un marco jurídico, ideológico e intelectual que
justificara sus acciones.13
Inglaterra comenzó con la exploración a ultramar en 1583
con una expedición fallida de Walter Releith, pero a partir
de 1606 se fundarían las siguientes colonias: Bermudas y
Barbados, Pilgrims settling of Plymouth y Massachueet,
posteriormente Nueva Inglaterra y por último Carolina,14
de la cual John Locke sería un elemento importante. En
ellas había algo común, uno de los objetivos era llevar la
religión cristiana, pero esto permaneció como un objetivo
secundario frente a las metas de gloria nacional y ganancia
privada y estatal. Tanto así que otro objetivo de la Colonia
de Carolina fue agrandar y expandir los “dominios” del
imperio inglés, pues dicho fenómeno le permitiría competir
con otras potencias europeas, pero en especial con España.
Se podría decir que uno de los objetivos era establecer
un “comercio” internacional con el fin de engrandecer
la corona inglesa, pero lo cierto es que el colonialismo
también obedecía a intereses privados.
La vida de John Locke giró también alrededor del
colonialismo y de la esclavitud. Hasta ahora se tienen
13
Un estudio clásico entre la relación entre el colonialismo y la esclavitud lo presenta Erick Williams quien en su obra Capitalismo y esclavitud
(La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1964), muestra la relación entre el
trabajo esclavo y el mundo esclavo. Aunque es uno de los estudios más serios
y profundos en su campo, podría ahondar en muchos temas, tales como cuánto
fue el valor que aportó el trabajo esclavo al desarrollo de las riquezas en Europa.
14
Cf. Barbara Arneil, John Locke and America: The Defence of English Colonialism (New York: Oxford University Press, 1996), 65.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

noticias de que el filósofo inglés se relacionó con tres
fenómenos relacionados con la esclavitud. Desde 1669
hasta 1675 John Locke fue secretario de Lords Proprietors
of Carolina (Señores Propietarios de Carolina) una pequeña,
pero creciente colonia inglesa. El segundo, durante un año,
1673-1674, fue secretario y tesorero del English Council
For Trade and Foreing Plantations (Consejo Inglés para
el comercio y las plantaciones foráneas) y finalmente
secretario de Board of Trade (Cámara de Comercio).15
Además, John Locke era accionista de Lords Proprietors
of Carolina, pero al poco tiempo vendería sus acciones
con un beneficio del 27% y posteriormente se uniría en
la participación de la esclavitud en The Royal African
Company, compañía reconstituida en la que según Roger
Wolhouse una de sus funciones consistía en transportar
esclavos desde la Costa de Oro de África para venta en la
Indias Occidentales, en la cuales John Locke fue nuevo
miembro como comprador y aventurero.16 Estas Acciones
las vendería quince años antes de escribir los Two Treatises
of Government. Se observa que la vida de John Locke
estuvo fuertemente unida al fenómeno del esclavismo que
era indispensable para el colonialismo, elemento que tanto
David Armitage como Barbara Arneil consideran que es
primordial tomar en cuenta para interpretar su obra.
Esto quiere decir que la problemática filosófica que se
encuentra en la obra de John Locke puede ser comprendida
de mejor forma si se toman en cuenta los elementos
contextuales que plantean una relación directa con los
postulados sobre la esclavitud y la propiedad privada
15
Cf. David Armitage, “John Locke, Carolina, and the Two Treatises
of Governement,” Political Theory 32, no. 5 (October 2004): 603. Board of
trade, se refiere al Consejo de Comercio y “plantaciones”, en este caso dichas
plantaciones estaban situadas en las colonias de las Antillas y América del norte, en lo que se conoce como las colonias inglesas.
16
Cf. Wolhouse, Locke: A biography, 110.

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El problema de la propiedad ilimitada

ilimitada, pero sin dejar de señalar los elementos que
trascienden el contexto de la obra lockeana. Además, no
se puede olvidar que el mismo Locke hace referencia a
los elementos históricos de su tiempo, es decir, aunque
en su obra trata de abstraer categorías filosóficas para la
elaboración de su filosofía política, ésta no deja de estar
referida a la realidad.
II. La categoría propiedad privada ilimitada y América
El primer punto a sostener es que para John Locke en
América existían lugares en perfecto estado de naturaleza,
de hecho:
It is often asked as a mighty objection, “where
are, or ever were there any men in such a state of
nature?” […] other promises and compacts men
may make one with another, and yet still be in
the state of nature. The promises and bargains for
truck, &amp;c. between the two men in the desert island,
mentioned by Garcilasso de la Vega, in his history
of Peru; or between a Swiss and an Indian, in the
woods of America; are binding to them, though they
are perfectly in a state of nature, in reference to one
another: for truth and keeping of faith belongs to
men as men, and not as members of society.17

Cabe
mencionar
que
Locke
consideraba,
hipotéticamente, que los nativos americanos subsistían en
estado de naturaleza porque la sociedad civil no había sido
17
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:346§14: “Frecuentemente se pregunta, como una poderosa objeción ¿Dónde hay o hubo, alguna vez,
hombre en semejante estado de naturaleza, […] Otros pactos y convenios que
los hombres pueden hacer entre sí, sin dejar por ello el estado de naturaleza.
Las promesas y compromisos de trueque, etc., entre los dos hombres en la isla
desierta mencionados por Garcilaso de la Vega en su Historia del Perú, o entre
un suizo y un indio en las selvas de América, los obligan a ambos, aunque
siguen hallándose en un estado de naturaleza el uno con respecto al otro. Pues
la sinceridad y la fe en el prójimo son cosas que pertenecen a los hombres en
cuanto tales, y no en cuanto miembros de una sociedad”.

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constituida y, por ello, tampoco las leyes que declaraban los
derechos de propiedad, por lo cual las tierras de los nativos
americanos también estaban en estado de naturaleza. Si el
hombre que habita dicho continente permanece en estado
de naturaleza, de igual forma lo están sus tierras.
En el capítulo sobre la propiedad, en el parágrafo treinta
y seis, el estado de naturaleza aparece como concepto de
la filosofía política de corte iusnatural, en el que resuenan
los ecos bíblicos de los primeros pobladores de la tierra,
Adán o Noé, hombres que evocan “una relación directa
con el nombre de Dios”. John Locke se pregunta qué
hubiera pasado si los hijos de los descendientes de Adán
hubieran sido dejados en América, considerando que aun
así se encontrarían tierras despobladas susceptibles de ser
apropiadas por los demás hombres.18 Aquí, para el texto de
Locke sería muy pertinente aclarar quiénes fueron realmente
los descendientes de Adán y Noé, ¿solamente los hombres
europeos? No obstante, la suposición misma implica ya
que los descendientes de Adán y Noé no poblaron América.
Entonces, ¿qué papel tienen en la historia de la humanidad
los nativos americanos y los africanos para Locke?
Aquí el punto es que América para Locke es tan grande
que, aunque se hubiera poblado al mismo ritmo que los
países europeos, habría tierras suficientes para que los
hombres pudieran disponer de ellas cuanto necesitaran. De
este modo, es claro que solamente mediante la postulación
de un territorio completamente ilimitado es que se puede
proponer la categoría de propiedad privada ilimitada.
En ese sentido se puede reinterpretar el capítulo sobre
la propiedad del segundo ensayo de Two Treatises of
Government. En éste se propone que la “razón natural” es
la que dota al hombre de la facultad de comprender las leyes
18

Locke, “Two Treatises of Government,” 4:358-9§36.

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El problema de la propiedad ilimitada

de la naturaleza y, si comprende dicha razón natural, puede
entender qué le da derecho a su preservación mediante el
usufructo de todas las cosas que le ofrece la Naturaleza.
En este sentido, la razón natural le permite comprender
qué es la naturaleza. El problema es que Locke sutura este
concepto con la teología, pues se sobreentiende que la
naturaleza fue dada por Dios.
Aunque no queda muy claro el cómo, Locke afirma
que la tierra le fue dada a la humanidad en común. En este
punto el hombre no es propietario de nada, pero sí conserva
el derecho de apropiarse de la tierra sin que exista algún
pacto visible entre los miembros de la comunidad. Es decir,
que la apropiación de la tierra es un derecho natural en
el que la humanidad es propietaria del bien común y no
necesita del consenso. Pero en este punto hay un quiebre en
el individualismo posesivo de Locke, porque el individuo
o conjunto de individuos pueden subsistir sin apropiarse de
las cosas, mientras que la posesión individual es condición
irrestricta de la conservación humana. Pero como bien señala
C. B Macpherson, la teoría de la propiedad se construye
alrededor del individuo.19 Y es por ello que Locke tiene que
justificar la legítima apropiación que usarán los hombres
para mayor ventaja.
En este sentido la frase que sostiene que Dios le entrega
el mundo al hombre para su sustento y su comodidad, bien
podría reescribirse: Dios le entrega la propiedad ilimitada
al individuo. Locke reconoce que es necesario encontrar
una justificación para la apropiación de la tierra, un paso
teórico que le permita ir de la tierra común a su apropiación
individual. Y para darlo Locke introduce una figura
peculiar, resuelve el dilema con un “indio salvaje” al cual le
pertenecen los frutos que recolecta y los venados que caza,
19
C. B. Macpherson, La teoría del individualismo posesivo. De Hobbes a Locke (Madrid: Editorial Trotta, 2005), 196.

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El problema de la propiedad ilimitada

es decir, los indios salvajes poseen propiedades elementales
a las cuales tienen derecho:
§27. Though the earth, and all inferior creatures, be
common to all men, yet every man has a property
in his own person: this nobody has any right to but
himself. The labour of his body, and the work of his
hands, we may say, are properly his. Whatsoever
then he removes out of the state that nature hath
provided, and left it in, he hath mixed his labour
with, and joined to it something that is his own, and
thereby makes it his property.20

Este es el centro de su definición de propiedad privada,
la cual se extiende de la propiedad de sí, al derecho de
apropiarse de las demás cosas en estado de naturaleza
mediante el trabajo que el hombre le imprime a la
naturaleza. Mediante el trabajo el hombre elimina del objeto
de la naturaleza su determinación como bien común y lo
transforma en propiedad privada, lo que excluye el derecho
de los demás. Es aquí donde se funda el individualismo
posesivo. Locke construye un derecho individual sobre
el objeto al cual se le agregó valor. Entonces, el estado de
naturaleza que pareciera hipotético y trata de fundar una
relación política, en realidad está fundando “el derecho a la
propiedad privada”.
La apología de la propiedad privada que realiza Locke
requiere postular que, si bien la tierra le fue dada en común
a la humanidad, el hombre puede apropiarse de alguna
parte de esa gran tierra: el trabajo es lo que le permite
20
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:354§27: “Aunque la tierra
y todas las criaturas inferiores son comunes a todos los hombres, sin embargo,
cada hombre tiene una propiedad que pertenece a su propia persona: nadie tiene
derecho a esa persona, excepto él mismo. El trabajo de su cuerpo y la labor
producida por sus manos, podemos decir que son suyos. Cualquier objeto que
él saca del estado en el que la naturaleza proveo y lo dispuso, y él [el hombre]
la modifica con su labor y añade algo que es de sí mismo, en consecuencia,
propiedad suya”.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

apropiarse el subjconjunto (su propiedad) de un conjunto
(el bien común de la humanidad). Entonces, el paso teórico
que tiene que dar Locke consiste en fundamentar que no
es necesario solicitar permiso a la comunidad entera para
apropiarse de alguna tierra u objeto de la naturaleza que
permanece como bien común.
Para completar sus premisas Locke recure a la figura
del “indio” que mata un venado y puede poseerlo, aparte
de que funda la apropiación de la tierra mediante el trabajo,
claras referencias al problema de las tierras y posesiones de
las colonias en América. Para Locke, en dichos lugares la
naturaleza todavía está dada como bien común y por ello
se vuelve importante, bajo la siguiente interpretación: en
los lugares donde se persevera el estado de naturaleza, la
razón misma que se empata con la naturaleza dicta que lo
que los nativos “americanos toman de las tierras comunes”,
lo que necesitan para subsistir, pueden poseerlo sin ningún
impedimento, aunque su trabajo sólo consista en matar al
venado y extraerlo de su estado original.
Pero Locke se pregunta si podemos poseer en dicho
estado de naturaleza algo que afecte a los demás, pues si
afectara a los demás ya no sería legítima dicha posesión
y no existiría el derecho de poseerla, es decir, se pregunta
por los límites de la posesión. Y otra vez recurre a la
teología, pues para él Dios ha creado todo en abundancia y
el hombre puede poseer todo cuanto quiera mientras no se
descomponga, se eche a perder.21
En esta situación todo lo que el individuo posee en exceso
ya no le pertenece, sino a los demás. La solución que ya no
empata es la siguiente: “§ 47. And thus came in the use
of money, some lasting thing that men might keep without
21
Cf. Locke, “Two Treatises of Government,” 4:355-6§31. La frase en
inglés es: “make use of to any advantage of life before it spoil”.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

spoiling, and that by mutual consent men would take in
exchange for the truly useful, but perishable supports of
life”.22 Hay que recalcarlo, además del pacto civil que tiene
como finalidad preservar la propiedad privada, es muy
claro que el dinero es realmente el que permite acceder a la
propiedad privada ilimitada y acceder al mercado mundial.
Además, Locke quizá comete una petición de principio
cuando trata de justificar la posesión ilimitada de tierra, pues
al igual que el dinero, sólo se había referido a los objetos
extraídos de la naturaleza y susceptibles de corrupción.
Pero Locke da un salto teórico porque:
But the chief matter of property being now not the
fruits of the earth, and the beasts that subsist on it,
but the earth itself; as that which takes in, and carries
with it all the rest; I think it is plain, that property in
that too is acquired as the former. As much land as
a man tills, plants, improves, cultivates, and can use
the product of, so much is his property.23

Lo importante en el texto lockeano es que su referencia
al momento de su actualidad (Now) es la apropiación legal
de la tierra a la que pueden acceder los individuos. Es decir,
en su propio contexto, sitio de fuga de su propia obra a la
realidad, se postula que es necesaria la justificación de que
las tierras en “estado de naturaleza” pueden ser apropiadas
de una forma tan justa como lo es el derecho natural que
se basa en la razón natural. Esta realidad a la que hace
22
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:365§47: “De este modo se
introdujo el uso del dinero. Una cosa perdurable que los hombres puedan usar
sin que se eche a perder, y por, mutuo consentimiento, puede intercambiarse
por lo verdaderamente útil para la vida pero perecedero”.
23
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:355-6§31: “Pero la cuestión principal acerca de la propiedad no atañe hoy a los frutos de la tierra ni a
las bestias que subsisten en ella. Por ser aquello, que sostiene y lleva consigo
todo lo demás. Pienso que es claro que esta propiedad [la tierra] se adquiere de
la misma forma. Tanta tierra como un hombre labre, plante, abone, cultive y
cuyo producto puede usar, es su propiedad”.

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El problema de la propiedad ilimitada

referencia la obra de Locke, se empata con el derecho de
Inglaterra de apropiarse de las tierras donde establecía sus
colonias. Desde el ámbito teológico Locke también define
qué tipo de hombre es el que puede poseer, pues:
§ 34. God gave the world to men in common; but
since he gave it them for their benefit, and the greatest conveniences of life they were capable to draw
from it, it cannot be supposed he meant it should
always remain common and uncultivated. He gave
it to the use of the industrious and rational, (and
labour was to be his title to it) not to the fancy or
covetousness of the quarrelsome and contentious. 24

Entonces, lo primero en sostener que la tierra, que
claramente ya es concebida como propiedad privada e
ilimitada, ya no es susceptible de ser poseída universalmente,
sino que se reduce a un grupo de hombres que son racionales
e industriosos, entonces, la cuestión sigue siendo: ¿Quiénes
son esos hombres racionales e industriosos? ¿Se refiere a
los indígenas americanos, a los africanos, o a los europeos
blancos? Locke deja en suspenso la respuesta.
24
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:357§34. “Dios donó al
mundo a los hombres en común, pero como se los dio para su beneficio y la
mayor conveniencia de su vida, aquello que fueran capaces de extraer, no puede suponerse que su intención, que permaneciera en común y sin cultivar. Él
[Dios] lo ha dado, para que los hombres industriosos y racionales (El trabajo
es lo que da el título de propiedad) y no el capricho de los peleadores y revoltosos”. Cursivas mías. James Tully comenta el conflicto armado y violento que
existía en la colonia de Carolina entre los señores propietarios y los nativos
americanos. Se narra como Locke introdujo una ley temporal que prohibió esclavizar a los nativos americanos, pero los colonos, antes de seguir una ley
que los obligaba a cultivar, prefirieron por todos los medios esclavizar a los
nativos. Ya que una de las principales actividades económicas de Carolina era
el comercio con las Indias occidentales de esclavos amerindios y de pieles.
Pero una vez que fracasó la práctica de la esclavitud, los colonos decidieron
iniciar una guerra intermitente contra las tribus locales, enfrentamientos que
fueron justificados por los colonos alegando a la ley natural, y haciendo valer
los derechos de guerra (Cf. James Tully, An Approach to Political Philosophy:
Locke in Contexts, Ideas in Context, ed. Quentin Skinner (Cambridge: University Cambridge Press, 1993), 143-144.)

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El problema de la propiedad ilimitada

Inmediatamente narra que en Inglaterra existen tierras
comunales bajo la decisión de las comunidades, y este pacto
está establecido en un pueblo donde ya existe un pacto
social. El mismo Locke argumenta que en el principio de la
creación, “dios” le dio al hombre el mundo en común y que
de ahí el hombre se fue apropiando gradualmente de lo que
había en él. El proceso de apropiación funcionaba como se
había descrito con anterioridad, pues cada hombre, en cada
pueblo, tomaba lo que necesitaba para sobrevivir, fueran
productos de la tierra o la tierra misma, y el trabajo que el
hombre le imprimía a las cosas era lo que le daba derecho,
pues si tomaba más de lo que necesitaba, se consideraba un
perjuicio para los demás.
Entonces, es cuando entran en escena dos elementos
sumamente sintomáticos en la obra de John Locke: el
primero es que, en el apartado de la propiedad, el dinero
es el que da lugar al concepto de adquisición de propiedad
privada ilimitada, pues el dinero se puede acumular sin
que dañe a terceros.25 En segundo lugar, parece justificar
plenamente la diferencia entre los “Indios” que viven en
América y que sólo consumen lo que necesitan, pues según
Locke todavía están en estado de naturaleza, y el resto del
mundo donde los “hombres necesitan” del dinero para
poder llevar una forma de intercambio más sofisticada.
Locke escribe:
§ 49. Thus in the beginning all the world was
America, and more so than that is now; for no such
thing as money was any where known. Find out
something that hath the use and value of money
amongst his neighbours, you shall see the same man
will begin presently to enlarge his possessions.26
25
Cf. Locke, “Two Treatises of Government,” 4:365§47.
26
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:366§49: “En un principio,
el mundo fue América, mucho más de lo que lo es ahora; pues en ninguna
parte se conocía allí cosa parecida al dinero. Pero tan pronto como un hombre

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El problema de la propiedad ilimitada

Pareciera que los indígenas de América son menos
sofisticados en función de las posesiones que el dinero les
permitiría acumular, y por ello, podría interpretarse que
para Locke el hombre europeo y blanco sí se unió al resto
de la humanidad:
…yet there still are great tracts of ground to be
found, which (the inhabitants thereof not having
joined with the rest of mankind, in the consent of
the use of their common money) lie waste, and are
more than the people who dwell on it do, or can
make use of, and so still lie in common though this
can scarce happen amongst that part of mankind
that have consented to the use of money.27

Hasta este punto se muestra que hay una constante
referencia de John Locke a América, pero en especial a
los Indios que viven en dicha tierra que está en estado de
naturaleza y que, por tanto, cualquier hombre civilizado,
que use dinero, puede apropiársela mediante su trabajo,
pero no mediante su dinero. David Armitage refiere que la
insistencia de John Locke en el territorio de América en
Two Treatises of Government, pero sobre todo en el segundo
tratado, se debe a que el filósofo tenía como referente la
colonia de Carolina, en donde sus intereses personales se
desarrollaban.

descubre que hay algo que tiene el uso y el valor del dinero en sus relaciones
con sus vecinos, veremos que ese hombre empieza a aumentar sus posesiones.”
27
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:364§45: “Sin embargo,
todavía se encuentran hoy grandes porciones de tierra que, al no haberse unido
sus habitantes con el resto de la humanidad en el acuerdo de utilizar dinero
común, permanecen sin cultivar; y como esas tierras son proporcionalmente
mucho mayores que el número de gentes que viven en ellas, continúan en estado
comunal. Mas esto difícilmente podría darse entre esa parte de la humanidad
que ha consentido en la utilización del dinero.”

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El problema de la propiedad ilimitada

III. Esclavitud y propiedad privada ilimitada
Como se ha sostenido desde el principio, la categoría de
propiedad privada, y no la de derecho natural, es la que
constituye el núcleo de la concepción de John Locke que
es paralela al colonialismo y a la esclavitud en América.
En ese punto se coincide con James Farr en lo siguiente: la
teoría de la esclavitud contenida en el segundo ensayo en el
capítulo cuatro, sobre la esclavitud, y el capítulo dieciséis
sobre la guerra, en su mayoría son discusiones con los
autores del derecho natural.

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El problema de la propiedad ilimitada

Ambas secciones no se empatan del todo con la realidad
de la que John Locke sí era participe, sino que van a la zaga
de las discusiones del derecho natural.28 Por ejemplo, se
pueden encontrar postulados similares al capítulo dieciséis
del segundo ensayo de Two Treatises of Government que
postula que la guerra, sea justa o injusta, es el medio para
esclavizar a los hombres, en el libro tercero Del derecho de
la guerra y de la paz de Hugo Grocio en su capítulo siete
“Derecho de gentes”,29 en donde se plantea que existe un
derecho de adquirir esclavos mediante la guerra. O también
Samuel Pufendorf, que es un contemporáneo de Locke,
en su tomo tercero, libro VIII, Le droit de la nature et des
gens, ou Système général des principes les plus importans
de la morale, de la jurisprudence se plantea la cuestión del
derecho de esclavizar a una persona durante una guerra.30
Por ello, se plantea que Two Treatises of Goverment en
realidad es una obra muy discorde en cuanto al contenido
de principios que no son susceptibles de ser mezclados,
contradicciones que son sugeridas por la relación entre obra
y contexto.
La constante referencia a los nativos americanos y a
América como lugar del acceso a la propiedad privada
ilimitada, y la severa discusión de Locke sobre la
esclavitud en contexto del derecho natural, contrastan
con un profundo silencio en cuanto a los esclavos de
28
Cf. James Farr, “So Vile and Miserable an Estate: The Problem of
Slavery in Locke’s Political Thought,” Political Theory 14, no. 2 (May 1986):
263-289. En un sentido similar Jennifer Welchman opina que en efecto existe
no solamente una contradicción al interior de Two Teatrises sino que también
entre la obra lokeana y su contexto histórico. Cf. Jennifer Welchman, “Locke
on Slavery and Inalienable Rights,” Canadian Journal of Philosophy 25, no.1
(March 1995): 80-81
29
Cf. Hugo Grocio, Del derecho de la guerra y de la paz, trad. Jaime
Torrubiano Ripoll (Madrid: Editorial Reus, 1925), 55.
30
Samuel Pufendorf, Le droit de la nature et des gens, ou Système
général des principes les plus importans de la morale, de la jurisprudence, et
de la politique, trad. Jean Barbeyrac (Londres: Jean Nours, 1740), 71 y ss.

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El problema de la propiedad ilimitada

origen africano en las colonias y los esclavos nativos
americanos de Carolina del Norte.
a) El esclavo como propiedad privada
Se ha propuesto desde el principio encontrar argumentos
que reconstruyan, desde la obra de Locke, al esclavo
africano y amerindio de las colonias como una propiedad
privada y acceder a pruebas que den muestra de alguna
referencia a su comercio. También se podría hacer mención
de los adversarios teóricos de Locke en cuanto al tema de
la propiedad, tal y como lo realiza James Tully, pero este es
un debate que tiene la siguiente deficiencia para el objeto de
este escrito: es cuasi imposible suponer que el debate de la
propiedad privada ilimitada solo obedezca a las discusiones
teóricas de su tiempo.
Como lo muestra Tully, Locke discute con los postulados no sólo de Robert Filmer, sino también con Samuel
Pufendor, Hugo Grocio e incluso Baruch Espinoza. No
obstante, se entiende mucho mejor la problemática si se
consideran los elementos que rescata Tully del debate.31
También abonaría a la discusión si la polémica se relanza
al mismo contexto que Locke repetidas veces menciona en
su propia obra.
Si se entiende que la idea que direcciona la obra de Locke
al problema de la esclavitud en su contexto es la propiedad
privada ilimitada y sus consecuencias, en sinergia con el
dinero y el creciente mercado, se puede encontrar algún
sentido a las contradicciones de su obra, allende al juicio
sobre su vida pública o privada. Es harto conocido el
capítulo sobre la esclavitud, en el cual pareciera que es muy
claro que Locke se opone a ella. Pero en su misma obra, en
31
Cf. James Tully, A Discourse on Property. John Locke and his adversaries (Cambridge: University Cambridge Press, 1980).

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El problema de la propiedad ilimitada

el mismo Two Treatises of Government, existen evidencias
que ponen en cuestión que se rechace la esclavitud de los
nativos americanos y hombres negros. Locke escribe:
But there is another sort of servants, which by a
peculiar name we call slaves, who being captives
taken in a just war, are by the right of nature
subjected to the absolute dominion and arbitrary
power of their masters. These men having, as I say,
forfeited their lives, and with it their liberties, and
lost their estates; and being in the state of slavery,
not capable of any property, cannot, in that state be
considered as any part of civil society; the chief end
whereof is the preservation of property.32

El razonamiento que se sigue de lo expuesto es que
los esclavos, si bien no pueden poseer alguna propiedad
y por lo tanto formar parte de la sociedad civil, sí pueden
ser considerados como propiedad privada. Además, en este
punto Locke es muy claro: hay una deshumanización del
esclavo porque no puede poseer sus derechos naturales y,
podría decirse, lo único que conserva es “su vida”. Hay que
recordar que uno de los principales argumentos de Locke
se encuentra en el parágrafo veintiséis, en donde se narra
que el hombre posee su personalidad, y en función de ella
es que puede poseer mediante su trabajo los demás objetos
del mundo. El esclavo, al no poseer su persona, tampoco
posee su libertad.
La cuestión es que el esclavo es degradado en su
humanidad hasta convertirse en una propiedad. Estos
32
Locke, “Two Treatises of Government,” 4:386§85: “Pero hay otra
suerte de sirvientes a los que llamamos esclavos, quienes, al haber sido capturados en una guerra justa, están por derecho de naturaleza sujetos al dominio
absoluto y al poder arbitrario de sus amos. Como he declarado, estos hombres,
al haber perdido sus vidas, y con ella, sus libertades y sus bienes; y al encontrarse en situación de esclavitud no son capaces de ninguna propiedad, y no pueden
ser considerados en absoluto como parte de la sociedad civil, cuyo fin principal
es la conservación es la propiedad”.

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El problema de la propiedad ilimitada

Argumentos son paralelos al esclavismo en las colonias la
misma obra de Locke los direcciona a las “propiedades”
de los señores propietarios (Lords Proprietors of Carolina)
de las colonias, concluyendo que los esclavos no pueden
poseer, ellos son poseídos: “CX. Every freeman of Carolina
shall have absolute power and authority over his negro
slaves, of what opinion or religion soever”.33
Pero el esclavo del que habla John Locke no es adjetivado
como amerindio, o nativo americano, sino como “negro”.
La realidad de los esclavos, la de los hombres “negros” y
nativos americanos, es como si no tuviera importancia en sí
misma para Locke –da la apariencia que en su obra tienen
más importancia los debates sobre el derecho natural y de
gentes–, pero estas dos referencias, más que servir para
juzgar a Locke en su relación con la esclavitud de hombres
“negros”, permiten conectar su obra con los elementos de su
contexto y así se vuelve pertinente abordar la problemática
aquí expuesta.
Una de las referencias que puede ayudar a interpretar la obra
de John Locke a partir de su propio contexto y de sí misma es
el señalamiento al cuarto libro de An Essay concerning Human
Understanding, en la sección de máximas:
First, a child having framed the idea of a man, it
is probable that his idea is just like that picture,
which the painter makes of the visible appearances
joined together; and such a complication of ideas
together in his understanding, makes up the simple
complex idea, which he calls man, whereof white
or flesh-colour in England being one, the child can
demonstrate to you that a negro is not a man, because
white colour was one of the constant simple ideas
33
John Locke, “The Fundamental Constitution of Carolina,” en The
Works of John Locke in nine volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington,
1824), 9:196. Cada hombre libre de Carolina puede tener poder absoluto y autoridad sobre su esclavo negro, o sobre su opinión y religión.

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El problema de la propiedad ilimitada

of the complex idea he calls man; and therefore he
can demonstrate by the principle, it is impossible
for the same thing to be, and not to be, that a negro
is not a man.34

En este fragmento Locke afirma, aunque sea de forma
indirecta, que los negros no son hombres, son esclavos
de las colonias que giran alrededor de la corona inglesa
del siglo XVII. Sobre el estatuto de los esclavos negros
se puede revisar Essays and Notes on St. Paul’s Epistles,
(Ensayos y notas sobre las epístolas de San Pablo), en
donde se describe una realidad que no aparece descrita en
Two Treatises of Government: los esclavos son hombres
que pueden ser comprados en el mercado como si fueran
ganado, y en el momento en que el comprador realiza el
pago pasan a ser propiedad del comprador.35
Además, el artículo 112 de la Constitución del territorio
de Carolina tiende a proteger sus intereses monetarios y
por ello monopoliza la tierra y los esclavos son concebidos
como propiedad, pues se comerciaba con ellos:
No person whatsoever shall hold or claim any land
in Carolina by purchase or gift, or otherwise, from
the natives or any other whatsoever; but merely
from and under the lords proprietors; upon pain of
34
John Locke, “Of Maxims,” en The Works of John Locke in nine
volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington, 1824), 2:176-7§16: “Primero,
habiéndose forjado un niño la idea de un hombre, es probable que su idea se
ajuste al retrato que un pintor haría de sus apariencias visibles unidas; y una
compilación semejante de ideas unidas en su entendimiento forma la idea singular compleja que él llama hombre, y como el color blanco es en Inglaterra el
predominante en la piel de los hombres, el niño podrá demostrar que un negro
no es un hombre porque el color blanco es una de las ideas simples que permanecen constantemente en la idea compleja que él denomina hombre. Por tanto,
él puede demostrar, a partir del principio que establece que es imposible que la
misma cosa sea y no sea, que un negro no es un hombre”.
35
Cf. John Locke, “Paraphrase and Notes on the First Epistle of St.
Paul’s Epistles to the Corinthians,” en The Works of John Locke in nine volumes, 12ª ed. (London: C. and J. Rivington, 1824), 7:127§23.

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forfeiture of all his estate, moveable or immoveable,
and perpetual banishment.36

Bajo el contexto de la obra de John Locke se puede leer
claramente que aquel que era esclavo, nativo americano o
africano, en realidad era una mercancía.
Desde Two Treatises of Government se puede observar
que la esclavitud está negada por el derecho natural, pues
el iusnaturalismo declara la igualdad de los derechos de
los hombres. El mismo texto, desde el derecho natural,
pretende que a partir de una guerra justa se pueda declarar
que existe un derecho a ejercer la esclavitud, pero Locke
jamás declara en este tratado que la esclavitud sea específica
de los hombres negros. En efecto, el planteamiento no se
sostiene por el derecho natural, aunque se puedan derivar
consecuencias sobre la esclavitud. Posicionarse a favor
tanto de la esclavitud como del colonialismo se sostiene
sobre todo por los conceptos: propiedad privada ilimitada,
dinero y comercio intercontinental.

36
Cf. Locke, “The Fundamental Constitution of Carolina,” 9:196:
“Absolutamente nadie podrá poseer o reclamar tierras ni de los nativos en Carolina por compra o regalo. Únicamente por el consentimiento de los señores
propietarios. Bajo pena de decomiso del patrimonio, mueble e inmueble, y destierro perpetuo.”

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El problema de la propiedad ilimitada

El verdadero problema del texto de Locke es la alquimia
conceptual entre los siguientes elementos: derecho a la
propiedad privada ilimitada, el comercio internacional,
el dinero moneda que puede acumularse y los elementos
iusnaturales que apuntan hacia una universalidad, así como
el individuo industrioso y racional.
El individuo en estado de naturaleza imprime valor a
los objetos que le ofrece la naturaleza, sea la tierra o sus
productos, mediante el trabajo, el cual, en el marco de
la misma obra, solo permite poseer lo suficiente para la
subsistencia y que a su vez no dañe o injurie a los demás.
Pero el individuo racional e industrioso al que se refiere
Locke es aquel que mediante su trabajo puede poseer más
allá de la tierra dada en común a los hombres, y que además
puede acumular dinero en moneda metálica sin ofender a
los demás miembros de la humanidad.
La propiedad privada ilimitada en forma de dinero es lo
que incorpora a los hombres a la “Humanidad”, y les permite
ejercer el comercio con ella. En este punto la humanidad no
se construye bajo las bases del derecho natural y, aunque
supone el pacto civil, la cohesiona el comercio mediante
la moneda, la acumulación ilimitada de riquezas mediante
el signo del dinero, y la concepción de que en América
existen tierras infinitamente extensas para que los hombres
“industriosos y racionales” se apropien de ellas.
En realidad, el nudo conceptual que constituye un
punto de fuga en la obra de John Locke es la acumulación
de riquezas como propiedad privada ilimitada en moneda
metal que posibilita el comercio entre la humanidad, por
no decir, el creciente mercado mundial. Esto es lo que no
solo diferencia a los nativos americanos, sino a los esclavos
negros. En esta última estancia, son presa de la humanidad
a la que ellos mismos no se “unen por no usar dinero”. Por
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El problema de la propiedad ilimitada

el contrario, los esclavos en tiempos de Locke son una
mercancía indispensable para el funcionamiento económico
de las colonias inglesas.
b) Propiedad, esclavitud y capitalismo
C. B. Macpherson señala que la teoría expuesta por John
Locke justifica la apropiación de tierras y de dinero propias
del capitalismo.37 Cuando Locke trata de describir el
proceso de apropiación de la tierra por parte del individuo,
lo justifica mediante la impresión de la personalidad en los
objetos que el individuo ejerce mediante el trabajo, por
ello, sean los frutos la tierra la tierra misma, el individuo
puede poseerlos sin ningún impedimento. Pero dicha
apropiación está limitada, por lo que Locke traspasa el
derecho de apropiación ilimitada al dinero, pues éste no se
echa a perder.
Two Treatises of Government argumenta el valor del
trabajo de los seres humanos, pues mediante dicha actividad
los hombres imprimen su personalidad en los objetos de
la naturaleza y por ello pueden apropiarse de ellos. Pero
entonces, quedan los puntos de fuga, ¿qué pasa con el trabajo
mismo de los siervos, de los trabajadores ingleses y de los
esclavos? Una respuesta plausible es la de Macpherson,
quien señala que Locke supone en sus escritos económicos
que tanto los obreros como los sirvientes alienan su trabajo,
pues se ven obligados por las condiciones a vender su
trabajo en beneficio de los “Lords (Señores)”.
En realidad, un derecho de propiedad inferior a
esto le hubiera resultado inútil a Locke, pues la
libre alienación de la propiedad, incluyendo la del
propio trabajo, por compra y venta, es un elemento
esencial de la producción capitalista. Y la alienación
37

Macpherson, La teoría del individualismo, 206.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

del propio trabajo se distingue estrictamente de la
concesión de un poder arbitrario sobre la propia
vida en la distinción de Locke entre el esclavo y el
asalariado libre.38

Ante lo anterior, Tully señala que alienar el trabajo no
invade el derecho natural, puesto que para Locke no es justo
que un Señor propietario abuse de la necesidad de otro para
que se convierta en su vasallo.39 Pero la interpretación de
Tully no entiende bien la argumentación de Macpherson,
pues la alienación del trabajo no depende de una cuestión
moral o política, deviene de que en el trabajo alienado
existe una fetichización de la mercancía.
En este caso se aprecia el debate entre Tully y Macpherson,
en el cual el autor del Individualismo posesivo parece
empatarse más con la teoría de Marx porque se centra en
la operación propia del capitalismo como relación social
y como operación primaria de generación de valor. Pero
el punto consiste en mostrar que el proceso que describe
Locke en cuanto a la propiedad privada ilimitada conlleva
a la cosificación de los hombres. En este punto Macpherson
tiene razón. Sin embargo, lo profundo de la realidad de las
colonias es que los esclavos eran mercancías con las cuales
se podía comerciar y hay testimonio en la obra de Locke de
que él era consciente plenamente de este hecho.
Marx, en El capital, señala muy bien el proceso mediante
el cual un obrero deviene en esclavo y se convierte en
mercancía.40 Pero el punto aquí no es si el marxismo explica
o no el capitalismo en función de la esclavitud, sino que
al menos permite comprender cómo un hombre deviene
en sí mismo mercancía. El punto más fuerte es que con
38
39
40
181.

Macpherson, La teoría del individualismo, 217.
Tully, A Discourse on Property, 137.
Cf. Karl Marx, Das Kapital, Werke, tomo 23 (Berlin: Dietz, 1962),

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

Wallerstein y Erick Williams se puede decir: el capitalismo
histórico que comenzó a formarse con la expansión del
libre comercio que dependió del trabajo esclavo.
Locke da muestra de que los esclavos no pertenecen
a la sociedad civil y no son considerados como sujetos
de derecho, pero que con el producto de su trabajo se
generaron mercancías que fueron vendidas y comerciadas
en el mercado mundial, a pesar de que ellos mismos eran
una mercancía, tanto así que Locke fue un inversionista
de compañías negreras. Además, una constante no
considerada en la medición de la aportación del valor y
riquezas del trabajo esclavo es que, fuera nativo americano
o africano, los esclavos se utilizaban para una gran variedad
de servicios, como servidumbre, damas de compañía,
mayorales, mucamas, mayordomos, caporales, amas de
llave, cocineros.
Esto quiere decir que los Esclavos no fueron
necesariamente vinculados con la producción de mercancías
comerciadas en Europa. En el valioso estudio de Eric
Williams Capitalismo y esclavitud las exportaciones a
Europa son la medida del valor generado del trabajo
esclavo, pero no muestra el valor de los servicios para los
cuales fueron empleados. Trabajos que sostuvieron a las
colonias de toda América.
La filosofía política de John Locke apela a una
humanidad que, además del pacto civil que preserva la
propiedad privada ilimitada y la posesión de las tierras, se
ha unido por el dinero, mientras que los esclavos por ser
una mercancía no acceden a la sociedad civil, son hombres
que están en “estado de naturaleza”. Es muy claro que el
dinero se usaba para el comercio trasatlántico y dentro de
los productos estaban los esclavos negros y amerindios. En
fin, la cuestión es que a partir de la obra de Locke es muy
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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

difícil llegar a una conclusión, pues se muestra la constante
contradicción tanto implícita como explícita.
Conclusiones
Hay dos vertientes que suelen mezclarse y confundirse con
la obra de John Locke en torno al núcleo: propiedad privada
ilimitada de la tierra y los esclavos como propiedad. El
contexto de John Locke, relanzado remarcado por su
misma obra, indica que sus postulados van a la zaga del
colonialismo británico, en especial de la colonia de Carolina.
Pero también en su obra se encuentra una discusión teórica
con los postulados del iusnaturalismo, en especial atención
a Robert Filmer, Hugo Grocio y Samuel Pufendorf, en
la cual se localizan elementos que estarían contra la
esclavitud, pero sólo en apariencia, pues en la misma obra
de Locke existen contradicciones que se desprenden de este
punto. No obstante, estas contradicciones no son pruebas
contundentes para decantarse por la postura de Locke sobre
la esclavitud de su contexto.
Lo que a menudo pasan por alto sus intérpretes y críticos
es que la categoría que sí va a la zaga de su tiempo y que anuda
tanto el colonialismo como la esclavitud es la categoría de
propiedad privada ilimitada. Así, en su argumentación en
Two treatises of Government, Locke sostiene que el dinero
es lo que permite acumular sin ofender a los demás y se
refiere de forma indirecta al nuevo comercio global que se
estaba gestando a través del dinero. De hecho, el dinero
se toma como una categoría que remite a los hombres a
pertenecer a la humanidad, mientras que su ausencia es lo
que le quita humanidad al hombre y lo remite a un “Estado
de Naturaleza”.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

El problema con la obra de Locke es que no solo la
posesión de tierra es ilimitada, sino que su engranaje con
el dinero desemboca en la propiedad privada ilimitada. Es
en este punto donde interviene la figura del esclavo, porque
en otros textos de su misma obra, aunque de momentos
distintos de su escritura, Locke sostiene la idea de que los
esclavos eran tratados como mercancías, es decir, como
propiedades de quienes los compraban, y formaban parte de
los “productos” que se comerciaban en el mundo mediante
el dinero.
A veces se vuelve ineficiente la postura que sostiene
que Locke mismo jamás aceptó la esclavitud de los
hombres, aduciendo como prueba que trataba de refutar a
Filmer. El problema es que los esclavos como propiedades
no participaban de la sociedad civil, no podían acceder a
los derechos políticos. Entonces, lo que define el estatuto
político de los esclavos es el proceso de cosificación, es
decir, su estatus de mercancía.
Two Treatises of Government está claramente dirigido a
los que gobiernan la “tierra” en el momento específico que
vivió Locke, a los hombres industriosos y racionales que
se han unido a la humanidad mediante el uso del dinero y
los cuales pueden acceder a la propiedad privada ilimitada,
puesto que así lo dispuso Dios. Entonces, pareciera que la
filosofía política es universal hasta que se encuentra con
los esclavos negros y los nativos americanos. Además, la
filosofía política de Locke tampoco es “exclusivamente
filosófica”, porque su cuerpo teórico está suturado a los
problemas que plantea el nuevo y creciente mercado mundial
por los siguientes conceptos: propiedad privada ilimitada,
el uso del dinero como forma de unirse a la humanidad,
el colonialismo como forma de adquirir propiedad privada
sin “comprarla”, mediante el trabajo. Una de las sombras
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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
El problema de la propiedad ilimitada

teóricas en cuanto a la creación de riqueza de Europa es el
trabajo esclavo, una dura y fuerte realidad en la historia de
la humanidad.
En este tenor es que si se sitúa la discusión en torno
a la obra de Locke de una forma que pretenda solo
explicar su filosofía política, se incurrirá en una pérdida
enorme de su objeto de estudio. El problema de Locke es
que, aunque declara que los tres ejes de su estudio Two
Treatises of Government son el poder político, el gobierno
y la discusión con Robert Filmer, él mismo remite al
siglo XVII, a su propio contexto mediante la frase “los
que gobiernan la tierra ahora”. Desde este punto se puede
decir que el problema de la propiedad privada ilimitada, el
colonialismo y la esclavitud, queda unido a la problemática
del iusnaturalismo y el nuevo mundo del mercado creciente.
Aunque la reflexión filosófica tienda hacia lo universal, no
puede despegarse de su contexto, dialéctica innegable en
los objetos de estudio que el mismo Locke plantea, entre
ellos la esclavitud y el colonialismo.

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�John Locke: El colonialismo y la esclavitud.
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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-42

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�La transformación empresarial
de la universidad

LA TRANSFORMACIÓN EMPRESARIAL DE
LA UNIVERSIDAD

THE CORPORATIONAL TRANSFORMATION
OF THE UNIVERSITY

Aureliano Ortega Esquivel1
Resumen: En este artículo se critica la justificación que permea
en los discursos de las instituciones de educación superior, lo cual
se hace a partir de los sofismas supuestos que se han normalizado
en las reformas educativas en México desde mediados del siglo
XX, al grado de considerarse “naturales”. Dichos puntos de
partida se efectúan dentro del contexto de un mundo globalizante
con tendencias capitalistas, subordinando la educación superior al
mercado eficientista a través de los organismos internacionales y
las potencias económicas. Estos soportes del modelo hegemónico
son: 1) La reforma universitaria para abandonar su tradición
y asemejarse a las empresas; 2) La imposición estructural del
trabajo “integral” de los profesores alargando su jornada; 3)
El interés capitalista escondido en la noción tan aceptada de
globalización; 4) La escasez de recursos para la educación por
priorizar las empresas; y 5) La identificación entre eficiencia,
verdad y justicia, tomada del éxito empresarial. Esto hace a la
educación universitaria incompatible con el capitalismo.
∗
1
Doctor en Filosofía por la UNAM, profesor-investigador en la Universidad de Guanajuato y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Sus líneas de investigación son Filosofía de la historia mexicana y Marxismo
crítico. Entre sus últimas publicaciones destacan Filosofía mexicana (Universidad de Guanajuato, 2019), Ensayos sobre marxismo crítico en México;
Revueltas, Sánchez Vázquez, Echeverría, UNAM/Ítaca 2019. Actualmente se
desempeña como vicepresidente de la Asociación Filosófica de México A. C.

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�La transformación empresarial
de la universidad

Palabras clave: educación, universidad, reformas educativas,
méxico, capitalismo.
Abstract: In this paper we criticize the justification that
permeates in the speeches from higher education institutions,
which is done though the supposed sophisms that have been
normalized in Mexico’s education reforms since mid-twentieth
century, to the degree of being considered as “natural”. Said
starting points are realized inside the context of a globalizing
world with capitalist tendencies, subjecting higher education to
the efficiency driven market through international organisms and
the economic powers. These supports for the hegemonic model
are: 1) The college reform to abandon their traditions in order
to resemble a business model; 2) The structural imposition of
“integral” work on teachers, expanding their working hours; 3)
The capitalist concern hidden in the widely accepted notion of
globalization; 4) The shortage of resources for education caused
by the prioritization of enterprises; and 5) The merging between
the concepts of efficiency, truth and justice, a notion taken from
the success of corporations. All of this makes college education
incompatible with capitalism.
Keywords: education, college, education reforms, mexico,
capitalism.

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Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

Introducción

CUALQUIER

que enfrentan
las universidades públicas de nuestro país supone la
formulación de un cuestionario que aborde, en principio,
su concepto, su constitución, su estructura, sus tipos, sus
niveles y acaso su trayectoria y su prestigio, tanto como las
funciones y objetivos que realmente desempeñan al interior
del sistema educativo nacional; en un segundo momento,
el cuestionario debería abordar su justificación estratégica
como instituciones de educación superior e investigación y
un balance pormenorizado de su rendimiento o del impacto
real que su funcionamiento ha producido en el desarrollo y
mejoramiento general de la vida de nuestro país.
EXAMEN DE LOS PROBLEMAS

A la vista de los resultados de tales exámenes podría
generarse una valoración y un juicio crítico, positivo o
negativo si es el caso, sobre la conveniencia de cambiar
cualquiera de sus procedimientos o, dado el caso,
transformar el conjunto de la universidad. Ese sería, en
principio, el método correcto cuando se trata de juzgar,
evaluar y sobre todo mejorar el funcionamiento de una
instancia académica que ha sido pensada para ser parte de
la solución de los grandes problemas nacionales.
Si revisamos la literatura existente hasta el día de hoy en
torno a la universidad pública en México esa es justamente
la forma en la que los investigadores organizan sus análisis,
construyen su argumentación y emiten su juicio valorativo,
cuyos resultados ocasionalmente se recuperan y aplican
a través de una propuesta de “reforma educativa”, un
“programa de mejoras” o de pequeños ajustes correctivos;
siempre en la perspectiva de que tanto la existencia de las
universidades como de su evaluación constante se inscriben
espontáneamente en esa idea general: la “mejora” de la
educación superior en México.
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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�La transformación empresarial
de la universidad

En el curso de la segunda mitad del siglo XX, la teoría
y la práctica de las reformas educativas se inscribió
desde el primer momento en el marco de un presunto
proyecto, amplio y diverso, de desarrollo nacional, por
lo que igualmente se concibió aquel mejoramiento como
respuesta a un conjunto de problemas que en el curso de los
años ochenta y noventa del siglo pasado habría provocado
el crecimiento desmedido de la matrícula universitaria en
México, sus desalentadores estándares de rendimiento y
titulación de sus egresados, así como el deficiente nivel
formativo del profesorado nacional.
En particular, tal y como lo referían los documentos
básicos en los que se apoyaban las “reformas estructurales”
en el ámbito de la educación, se requería definir el perfil y
el entorno del trabajo deseable del sistema de la educación
superior pública en México; asimismo, se pretendía sentar
las bases para efectuar la transformación requerida y, con
ello, mejorar la calidad de la educación superior que se
impartía en nuestro país.
A ello habría que sumar la necesidad de facilitar la
transformación de la universidad pública en el sentido
de una urgente modernización, dejando atrás el modelo
tradicional —asentando en un sistema de facultades
relativamente independientes y gobernado a través de
estructuras, un tanto verticales y autoritarias—, para
adoptar un modelo departamental o matricial construido en
torno a divisiones, departamentos y gobernados a través de
cuerpos colegiados con una amplia participación activa del
profesorado, lo que implicaba en la mayoría de los casos
una reorganización académico-administrativa integral; tal
como ha venido sucediendo desde mediados de los años
noventa hasta nuestros días.
Y bien, si esto es o parece normal es posible que
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4

�La transformación empresarial
de la universidad

pensemos que también es natural que así suceda. Es
decir, si convertimos en sinónimos lo normal y lo natural
pensamos, de la mano del realismo ingenuo, que así son las
cosas. Es más, que así deben de ser las cosas dado que, a
primera vista, todo lo que puede legítimamente llamarnos
la atención respecto a las universidades se configura y
resuelve, porque así debe de ser en su propio espacio, que
no es otro que el educativo, y que ya así definido el campo
problemático nuestras preocupaciones únicamente deben
dirigirse hacia la realización de las propuestas más eficaces
para transformar el trabajo universitario en un factor de
progreso y no en su opuesto.
Por lo tanto, concluimos razonablemente, todo lo que
se ha hecho a ese respecto de treinta años a la fecha no
es sino en el sentido del mejoramiento de la educación
pública en México y de su modernización (y que ambos
aspectos, mejoramiento y modernización, responden a un
movimiento evolutivo natural).
Partiendo en ello, cuando se trata de buscar una justificación
un poco más concreta respecto a las necesidades naturales
de mejoramiento, se acude a un repertorio de enunciados
que parecerían no tener, a su vez, más justificación que la
de ser dichos: por ejemplo, el ingente mejoramiento al
que se alude, responde al hecho (entendido como tal desde
un punto de vista igualmente natural o realista ingenuo)
de que la educación pública en México debe enfrentarse a
los “desafíos” que le plantean los nuevos contenidos de la
realidad; de que éstos se derivan de nuestra pertenencia a
un mundo único y para todos; pero siempre cambiante, en
evolución continua, en el que las naciones contemporáneas
ya transitan aceleradamente y cuya meta es la globalización
integral; esto es: la reconstitución del Paraíso Terrenal en
formato mercantil, informático y comunicacional; lo que se
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�La transformación empresarial
de la universidad

resume bajo la inminente instauración de la figura, en rigor
absurda, de la llamada sociedad del conocimiento, ámbito
francamente utópico o propio de la ciencia ficción.
Concédase: se trata, por parte de los investigadores del
fenómeno, de un esfuerzo por contextualizar y, a través
de ello, justificar, como respuesta inteligente y racional
a las demandas, los retos, los desafíos que impone ese
contexto, las urgentes “transformaciones estructurales”
que deberán transformar venturosamente —y de hecho
ya afectan, aunque no venturosamente— la educación
superior en México; conservando como objetivo último la
transformación/mejoramiento de la totalidad del espacio
académico nacional.
Todo ello fundado en la presunta certeza, jamás probada,
de que se trata de una situación de normalidad/naturalidad,
pero, en nuestro caso, referida en principio no al sistema
educativo considerado en sí mismo, sino igualmente al
contexto: como si la globalización, la competencia entre
países o la mercantilización, fueran efectos naturales de un
“desarrollo general de la humanidad” tan espontáneo como
ciego y que la educación, en consecuencia, tuviera que ser
sometida inexorablemente a él, o a lo que algunos cuantos
tecnócratas entienden por todo ello.
En las líneas que siguen, trataremos de mostrar que al
interior de los procesos por lo que atraviesa la transformación
de la universidad mexicana, la normalidad y la naturalidad
con las que aquellas transformaciones se asumen y conduce
son una falacia; y aún más: constituyen un verdadero
obstáculo para siquiera percibir los problemas verdaderos.
En segundo término, trataremos de establecer algunos
señalamientos críticos sobre los que es posible construir una
alternativa comprensiva y transformadora a las políticas y
prácticas que, derivadas del punto de vista de la normalidad/
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�La transformación empresarial
de la universidad

naturalidad, están destruyendo sistemáticamente las bases
de la universidad mexicana y de una educación superior
verdaderamente racional, inteligente y emancipadora.
Sofismas
Lo primero que tendríamos que abordar es del hecho de
que las estrategias, políticas, objetivos y metas a través de
las cuales se proyecta, organiza y lleva a cabo el trabajo
general de las universidades no tiene nada de espontaneo o
natural. Este trabajo es él mismo objeto de una planeación
más general, la planeación propia del Sistema Educativo
Nacional (SEN) que, a su vez, es efecto de otro proceso de
planeación estratégica aún más amplio: el Plan Nacional
de Desarrollo (PND). Esto supone que dicho PND es él
mismo efecto de un trabajo de planeación que incluye la
formulación de estrategias, políticas, objetivos y metas
aún más generales; establecidas, supuestamente, de cara al
desarrollo nacional.2

2
Los nombres, y por lo tanto las siglas con las que podemos referirnos
a estos instrumentos de planeación estratégica pueden cambiar, y de hecho han
cambiado, en el curso de los últimos períodos presidenciales de nuestro país.
Sin embargo, independientemente del nombre, el espíritu y el objetivo son los
mismos; contar con un elenco completo de instrumentos de planeación estratégica capaces de definir, normar y conducir racionalmente el conjunto de procesos económicos, sociales, educativos y culturales que dotan con un sentido
específico las incontables acciones de gobierno en las que se concretan y cobra
realidad los aspectos determinantes de la vida nacional. “El Plan Nacional de
Desarrollo es, primero, un documento de trabajo que rige la programación y
presupuestación de toda la Administración Pública Federal. De acuerdo con la
Ley de Planeación, todos los Programas Sectoriales, Especiales, Institucionales y Regionales que definen las acciones del gobierno, deberán elaborarse en
congruencia con el Plan.” “Sistema Nacional de Planeación Democrática de
México,” Observatorio Regional de Planificación para el Desarrollo de América Latina y el Caribe, consultado octubre 30, 2020, https://observatorioplanificacion.cepal.org/es/sistemas-planificacion/sistema-nacional-de-planeacion-democratica-de-mexico

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�La transformación empresarial
de la universidad

Sin embargo, para nadie es un secreto que en nuestro país
(y en casi todos) dicho PND se elabora, desde 1976, bajo la
vigilancia y la asesoría de organismos internacionales como
el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional
(FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE)
y otras instancias entre las que no podemos dejar de señalar
el Departamento de Estado norteamericano. De modo que
es justo que los Planes “nacionales” de desarrollo merezcan
las comillas, por ser éstos efecto de intereses que no son, en
sentido estricto, nacionales.
El motivo de que esto sea así y no de otra manera
parece simple: México es un país deudor; casi la totalidad
de su economía está sostenida por préstamos de la banca
internacional, la que, preocupada por la poca seriedad de
sus clientes, prefiere de plano intervenir sus economías
domésticas antes de poner en riesgo su cartera de pagos.
Esto es plenamente racional, pero no tiene nada de natural.
Es, si se quiere, efecto de una serie de intereses, intenciones
y decisiones masivamente desafortunadas para el país,
aunque “justas, necesarias e inevitables” para quienes las
imponen: es decir, el sistema financiero internacional y
quienes representan sus intereses al interior de México.
En todo caso, tendríamos que aceptar que aquí, todo lo
que tiene que ver con la planeación estratégica, incluida
la educación, es efecto de nuestra condición de país
dependiente, además de deudor y, que por tanto, dicha
planeación estratégica se resuelve en torno a las garantías
de pago que, en conjunto, el país es capaz de ofrecer a sus
acreedores. Esto acarrea como consecuencia aparentemente
necesaria, aunque nunca natural, que en todas y cada una
de las instancias en las que se planifica y lleva a cabo, toda
acción propia de la vida nacional adquiera espontáneamente
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�La transformación empresarial
de la universidad

el doble perfil parasitario de la ecuación deuda/pago, y
que se someta a las supuestas virtudes de la eficiencia,
la pertinencia y la rendición de cuentas; al fin y al cabo,
adjetivos que deben caracterizar a la totalidad de nuestras
prácticas y como garantía de que tarde o temprano se va
a pagar o, en el caso del SEN, no se van a derrochar los
escasos recursos públicos destinados a la educación, pues
estos que serán utilizados racionalmente y, siempre, en el
sentido de la “mejoría”.
Ante la imposibilidad de profundizar aquí el análisis en
esta misma vía, tendríamos que señalar que, planteadas las
cosas desde esta perspectiva, el pretendido mejoramiento
que las sucesivas versiones del SEN han repetido como
mantra no es un fin en sí mismo, en tanto responde a una
forma específica de planeación estratégica en donde la
importante no es ni la educación ni el mejoramiento de
la calidad de vida de las personas, sino “gastar menos”;3
o si se quiere, ahorrar recursos económicos que “el país”
necesita para pagar su deuda.4
3
Basta con ver y comparar la proporción del PIB que se utiliza año
con año para “servicio de la deuda” con lo que se destina a educación superior
para dejar en claro qué es lo importante para quienes planifican el “desarrollo
nacional”. De acuerdo con las cifras disponibles al día de hoy, se “gasta” en
educación entre el 4.9 y 6.5 del PIB. “Gasto público en educación, total (%
del PIB),” IndexMundi, consultado octubre 29, 2020, https://www.indexmundi.
com/es/datos/indicadores/SE.XPD.TOTL.GD.ZS; Compárese esto con el costo
del pago de la deuda, que asciende este año al 25% del PIB; ver Carlos Vázquez
Vidal, “El costo financiero de la deuda en México,” CIEP, agosto 11, 2020,
ciep.mx/az4L.
4
Podría pensarse que el cambio de gobierno que tuvo lugar en diciembre de 2018 y el perfil político de “izquierda” de sus representantes, podía haber por lo menos matizado esta primera pero definitiva impronta, misma
que gravita negativamente sobre la educación superior en México, pero no ha
sido necesariamente así; nuestro país sigue pagando religiosamente una deuda externa e interna que alcanza ya los trece billones de pesos. “Comunicado
No. 094, Finanzas públicas y deuda pública a octubre de 2020,” Secretaría de
Hacienda y Crédito Público, noviembre 30, 2020. Disponible en: https://www.
secciones.hacienda.gob.mx/work/models/estadisticas_oportunas/comunicados/ultimo_boletin.pdf.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

El segundo momento de nuestra crítica tiene que ver
con la supuesta naturalidad del fenómeno anterior. En su
formulación espontánea o realista ingenua el argumento
apunta a la existencia, per se, de países ricos y países pobres,
estados exitosos y estados fallidos, como si la historia no nos
enseñara que lo rico y exitoso, y en consecuencia lo pobre
y fallido, se explica en función de la violenta construcción
del mercado mundial, de la conquista, colonización y
explotación sistemática de unas naciones por otras y de
la implantación de un sistema-mundo capitalista guiado
exclusivamente por la ganancia y la necesidad de valorizar
el capital.
En esta formulación parece quedar claro que los países
exitosos lo han sido a costa de los fallidos, y no de sus
virtudes, sus libertades, su democracia o todo lo que quieran
imponer como modelo —precisamente impracticable (como
lo ilustra México) por el hecho de estar subordinado a
aquellos en todos y cada uno de los aspectos importantes—.
Pero lo más destacable de esto no es el proceso histórico en
sí, sino el hecho de que dicho modelo, hoy, atraviesa por
una profunda crisis estructural. Pero la crisis no es actual,
no estalló en 2008 como nos quieren hacer creer; la crisis
estructural del sistema-mundo capitalista se desencadenó
hacia la mitad de los años setenta del siglo pasado, así que
cuenta ahora con unos cincuenta años de historia.5
Esto que tampoco es un hecho natural —porque obedece
a la dinámica histórico-concreta del desarrollo capitalista y
a las luchas de clases que ese desarrollo desencadena a nivel
mundial— abre el horizonte en el que podemos destacar
un tercer elemento para nuestra crítica: la posibilidad
5
Ver, “Nueva fase de la crisis mundial. Del salvataje bancario a la
bancarrota fiscal”, Kaos en la Red, publicado agosto 27, 2010, https://kaosenlared.net/nueva-fase-de-la-crisis-capitalista-del-salvataje-bancario-a-la-bancarrota-fiscal/.

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�La transformación empresarial
de la universidad

de entender el motivo, el sentido y los desenlaces de los
supuestos retos, desafíos y transformaciones del mundo
contemporáneo (y por lo mismo los que “desafían” a la
educación contemporánea) como respuestas a la dinámica
concreta de la crisis capitalista y de las luchas de clases
que provoca; en particular las luchas que se verifican en
torno a los dos factores esenciales del sistema capitalista
contemporáneo: el capital, representado principalmente
por el sistema financiero mundial y las grandes compañías
transnacionales, y el trabajo asalariado, representado por
el conjunto de individuos y colectividades que venden su
fuerza de trabajo y que por ello obtienen una remuneración
o un salario.
Para decirlo de otra forma: no es posible entender qué
está pasando (cuando ese pasar se experimenta como
crisis social-institucional, crisis moral y empobrecimiento
general) si no establecemos una articulación inteligente entre
la crisis del sistema capitalista y las “reformas estructurales”
con las que desde hace años se han tratado de resolver o de
minimizar sus consecuencias; si no entendemos, por fin,
que tales reformas, incluida la educativa, representan una
forma sublimada, pero representativa, de la lucha de clases.
En el horizonte social-institucional, la ofensiva que
el capitalismo emplaza como respuesta tanto a su crisis
estructural como a las luchas de clases que la resisten,
se ilustra con las llamadas “reformas estructurales”.6 En
el espacio educativo dicha ilustración corresponde a las
diversas “revoluciones educativas” que se suceden en el
curso de los últimos cincuenta años y que recientemente
han cobrado cuerpo en monstruos como la Iniciativa Tuning
6
Esta expresión, repetida hasta el cansancio, no es sino el eufemismo
con el que se quiere sintetizar, y disfrazar, el hecho de que la vida integral de
las naciones (económica, laboral, educativa, etc.), ya de suyo en situación de
precariedad y crisis permanente, debe orientarse hacia no otra finalidad que la
valorización del capital.

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Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

y el Plan Bolonia, para Europa, y la callada, pero efectiva
“reforma perpetua” que desde la Secretaría de Educación
Pública y el CONACYT ha convertido paulatinamente a
las universidades mexicanas en apéndices de los intereses
empresariales o en grotescos híbridos a los que ya en los
años setenta del siglo pasado se les llamaba la “universidad
fábrica”, es decir, la completa fusión universidad-empresa.7
El giro de los objetivos y prioridades educativas nacionales
hacia la construcción de un sistema universitario de corte
empresarial eficientista, ahorrativo e internacionalizado
(globalizado, como la economía), y la adopción de
prácticas institucionales sometidas a evaluación integral y
a la acreditación permanente y rigurosa de sus programas
académicos, han propiciado la febril búsqueda, acrítica y
mecánica, de una serie de indicadores y un modelo general
de planeación y evaluación del trabajo académico centrados
básicamente en el rendimiento o los resultados, cuyo
verdadero sentido se agota en lo cuantitativo: número de
publicaciones, de intervenciones en congresos y coloquios,
de tesis dirigidas, de proyectos de investigación; a cuánto
asciende su financiamiento, con cuántas instituciones y
programas mantienen ligas e intercambio, cuántos aspirantes
ingresan a un programa, cuántos egresan, obtienen el grado
y en qué tiempo; con cuántos libros y revistas cuentan sus
7
La nómina de autores y obras que se ha hecho cargo de desmontar
críticamente las falacias de la “reconversión neoliberal” de la universidad y en
general del sistema educativo es a estas alturas sumamente abundante. Para
no abultar excesivamente esta nota se pueden consignar, para el caso de México, los trabajos de Hugo Aboites, Viento del Norte: TLC y privatización de
la Educación Superior en México (México: Plaza y Valdés, 1997); El dilema,
la universidad mexicana al comienzo de siglo (México: UAM, 2001), y La
medida de una nación: los primeros años de la evaluación en México: historia
de poder y resistencia (México: Ítaca, 2011). Para Latinoamérica lo aportado
por la CLACSO y, en específico, por Pablo Gentili et al, comps., Políticas de
privatización, espacio público y educación en América Latina (Rosario: Homo
Sapiens, 2009); finalmente, para el caso europeo, Carlos Fernández Liria y Clara Serrano García, El Plan Bolonia (Madrid: Los Libros de la Catarata, 2009).

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�La transformación empresarial
de la universidad

bibliotecas, con cuántas computadoras, mesa-bancos, etc.
Se trata, como puede verse, de sumar, de “hacer
cuentas” para saber si lo que hace una institución es bueno
simplemente porque es mucho; porque la calidad y la
excelencia parecerían ser únicamente “buenos números”,
dejando al margen la originalidad, la independencia de
criterio o la creatividad verdaderamente subversiva, debido
a que los indicadores y estándares de evaluación no están
diseñados para medir cosas como la sensibilidad creativa,
la incidencia cultural y, mucho menos, la crítica social.
Por supuesto, una legión de tecnócratas podría demostrar
—ya situados en el horizonte de la planeación estratégica
y aceptado el sofisma de que lo eficaz es verdadero/ lo
verdadero es justo/ y lo eficaz es justo—8 que gracias a
la magia de los números no sólo es posible transformar
cantidad en calidad, sino absolutamente necesario, cuando
con números y sólo con números medimos —siempre en la
perspectiva de la ecuación costo-beneficio— el éxito o el
fracaso de una institución educativa que así, sólo responde
al imperativo empresarial de la eficiencia, la pertinencia
y la rendición de cuentas a través de una administración
rigurosa y una fiscalización represiva y perversa.
Es posible que a la mayoría de los universitarios esto les
parezca normal, hasta cierto punto necesario; sobre todo si
no han abandonado el plano de la normalidad/naturalidad
en el que habitualmente se abordan estas cosas.
En un tiempo en el que los recursos siempre son pocos y las
expectativas de crecimiento muchas, lo que se hace se debe
hacer con poco, y utilizando ese poco de la mejor manera.
Igualmente, hay que dejar atrás la cultura de la simulación
y el engaño académico y probar, con hechos y evidencias,
8
Jacques Le Mouël, Crítica de la eficacia. Ética, verdad y utopía de
un mito contemporáneo, trad. Irene Agoff (Buenos Aires: Paidós, 1992), 15.

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�La transformación empresarial
de la universidad

que se trabaja duro para cumplir los compromisos con
eficacia y prontitud, mantener estándares de producción por
encima del promedio y obtener márgenes de producción
académica abundantes y competitivos. Entramos a la era
de la competencia y la mercantilización de todas las cosas
y la universidad, siendo parte de la sociedad, no puede
permanecer como una isla al margen de lo que sucede en
el resto del mundo; y ésta es ya una gran empresa o, como
decía Marx, un inmenso arsenal de mercancías.
Sin embargo, como en el caso del traje nuevo del
emperador, simplemente hace falta que se quiera ver que
todo el edificio argumentativo sobre el que se sostiene y
prueba esa necesidad de transformación empresarial de la
universidad descansa en un amplio repertorio de sofismas:9
Primer sofisma: La decadencia de la universidad
tradicional y su incapacidad para renovarse a sí
misma Este sofisma se apoya en el supuesto de que
la universidad, con más de mil años de historia,
es una institución en sí misma obsoleta, en cuanto
sus modos de ser y hacer no pueden responder
con la celeridad y la eficacia deseables frente a los
retos de la contemporaneidad, cosa que sí hace,
por ejemplo, la empresa capitalista, que sirve de
modelo para la reforma universitaria; aunque esa
supuesta incapacidad también se apoya en otro
supuesto: que la universidad debe estar al servicio
de “la sociedad”, cosa que tampoco puede hacer
por sí misma sino exclusivamente a través de
planes “transnacionales” tendientes a la formación
de espacios educativos cada vez más globalizados,
para los que se requieren políticas dictadas por
organismos igualmente globalizados; léase OCDE,
FMI, BM.

9
Sofisma: argumento o proposición manifiestamente falsa que se pretende hacer pasar por verdadera.

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�La transformación empresarial
de la universidad

Segundo sofisma. La leyenda de los “apuntes
amarillos”. Como un capítulo importante de las
justificaciones de las reformas se incluye el sofisma de
“los apuntes amarillos” de los profesores —quienes
no se actualizan, siempre repiten lo mismo, no
participan en procesos de formación permanente—
lo que impone la necesidad estructural de que su
trabajo sea integral: docente, investigador, gestor,
administrador, evaluado y evaluador permanente:
lo que de acuerdo con los clásicos de la economía
no es sino otra forma de precarización del trabajo
académico y de extracción de plusvalía absoluta
obtenida mediante el alargamiento artificial de su
jornada laboral.10
Tercer sofisma: La positividad per se del “cambio”
y la “globalización” y la necesidad de inscribirse
y ser “parte” de ellos. Idea moderna pervertida
por el capitalismo, el cambio, la innovación y la
internacionalización no son sino las metáforas con
las que quiere esconderse el interés capitalista;
su necesidad estructural de cambiar, de innovar y
rendirse a la esencial vocación internacional de sus
procesos acumulativos: el capital no tiene patria.
Lo que tiene inevitablemente como consecuencia
hacer pedazos la supuesta autonomía universitaria
y todo lo que de nacional y vocación nacionalista
podía conservar la educación superior.
Cuarto sofisma: La escasez de recursos. Lo
sofístico del tercer argumento, la escasez de
recursos, se evidencia en una simple comparación
numérica: en México, se dice, es preciso alcanzar
la meta de asignar anualmente a la educación
alrededor de 8% del PIB y su correlato en “gasto
10
Ver, Fernández Liria y Serrano García, El Plan Bolonia. En la actualidad, y dadas las condiciones de trabajo impuestas por el confinamiento
generalizado que provoca la pandemia cuyo origen se atribuye al COVID-19,
esta precarización y este alargamiento artificial de la jornada de trabo se han
hecho extremos. Ver, Mirna Salazar, “La precarización laboral en educación
media superior: Un acercamiento,” La Izquierda Diario, abril 29, 2020, https://
www.izquierdadiario.es/La-precarizacion-laboral-en-media-superior-Un-acercamiento.

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�La transformación empresarial
de la universidad

programable”, lo que, si fuera cierto, de todas
formas tendría que desagregarse para obtener lo que
de ese monto efectivamente recibirá la educación
superior: 1.3%;11 pero lo que no se dice, por lo
menos en el mismo plano, es que entre la deuda
externa e interna del gobierno y los empresarios y
cosas tan aberrantes como el IPAB, ya se erogan
anualmente ¡más del 25% del PIB y de los recursos
nacionales! La conclusión es obvia: se trata de una
escasez artificial y simulada de recursos, de un
verdadero engaño con el que se pretende ocultar
el hecho de que, en el orden de sus prioridades, el
estado mexicano coloca antes a los empresarios y
banqueros desfalcadores y corruptos que al sistema
educativo en su conjunto.12
Quinto sofisma: La identificación acrítica de los
pares eficiencia es igual a verdad, verdad a justicia y
eficiencia a justicia.13 Es una identificación acrítica
de lo empresarial con lo “bueno por sí mismo” y
su fundamentación en los pares. Parecería tener
bases más sólidas, pero no es así. Se ha probado
que la relación eficacia=verdad (y sus correlatos
verdad=justicia y eficacia=justicia) descansa sobre
la universalización forzada de un principio propio y
exclusivo de la empresa capitalista contemporánea,
en donde el fin, que no es otro que la ganancia y la
acumulación de valores económicos, se sobrepone
y justifica (hace supuestamente verdaderos y justos)
todos los medios eficaces para obtenerla; sea cual
sea la naturaleza de esos medios utilizados para ello,
si la empresa es exitosa, es decir, obtiene utilidades
o ganancias, se trata de medios pertinentes,
verdaderos y, sobre todo, justos.

11
En realidad se gasta el 3.7 (Cuba 13%), pero ese gasto tiene que dividirse en los subsistemas básico, medio superior y superior, y de eso le toda al
nivel superior: el 1.3% Thamara Martínez Vargas, “Gasto educativo en el PPEF
2020. Impacto de la Reforma Educativa de 2019,” CIEP, octubre 7, 2019, ciep.
mx/sTj0.
12
Ver, notas 3 y 4 de este mismo trabajo.
13
Le Mouël, Crítica de la eficacia, 15.

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�La transformación empresarial
de la universidad

Conclusión
Ese, y ningún otro, es en conjunto el fundamento
“filosófico” del modelo que se ha venido fomentando al
interior de las universidades mexicanas, en cuanto el fin de
la educación universitaria parece identificarse únicamente
con la generación de mano de obra barata, la producción
de objetos útiles, del ahorro de recursos y la rendición de
cuentas —al margen de la retórica con la que se habla de
ella en los discursos oficiales, los que se construyen a partir
de rimbombantes enunciaciones sobre la Misión, la Visión,
la Filosofía, los Valores y otras tantas flatus vocis con las
que se sustituye una verdadera argumentación sobre la
mejor manera de realizar la tarea educativa.
El problema es que para implantar esos principios
sofísticos en el seno de la educación superior no sólo se
debe entender ésta en términos de empresa, sino proceder al
desmantelamiento de sus formas, prácticas tradicionales y al
bloqueo o sabotaje de formas alternativas de funcionamiento.
Sin embargo, para los burócratas que planifican y evalúan la
educación superior su modelo constituye un dogma: la meta es
la Excelencia (otra flatus vocis); el premio, recursos generosos
y abundantes (algo que debería garantizarse sin restricción
alguna dada la naturaleza y la supuesta importancia de la
educación universitaria en las sociedades contemporáneas; si
no se tuviera que pagar la deuda de otros); lo que conlleva a
concebir a directivos y docentes universitarios como gerentes
u obreros, a sus espacios habituales de trabajo (¿académico?)
como líneas de producción y de ensamblaje, a sus alumnos
como clientes o insumos y a sus egresados como productos;
como objetos prácticos cuyo valor agregado (el saber o las
habilidades adquiridas, es decir, sus competencias) los colocan
en el mercado laboral como mercancías con más o menos
calidad (lo que quiere decir más o menos precio).
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�La transformación empresarial
de la universidad

Sin embargo, las ventajas que ofrece este modelo
no benefician a la educación misma, sus contenidos o lo
que debería ser su verdadero aporte a la solución de los
problemas de la sociedad contemporánea (de toda la
sociedad y no solamente de los empresarios).
Por el contrario, dicho modelo solamente procura
afianzar y garantizar el control central y fiscalizador del
Estado y la iniciativa privada sobre el conjunto del sistema
universitario a través de onerosos aparatos burocráticos para
la asignación selectiva de recursos y la evaluación constante
y unilateral de los procesos educativos, ya que de esa manera
el estado nacional, y sus socios de siempre, conservan para
sí mismos la posibilidad de planificar, organizar, financiar
y “dar por buenos” programas educativos que a la postre
solamente convienen a los intereses de un reducido número
de grupos: los altos burócratas gubernamentales, las
camarillas dirigentes al interior de las universidades y las
cúpulas empresariales a quienes los primeros representan;
un grupo social privilegiado, minoritario, voraz y siempre
insatisfecho cuya visión del mundo, intereses y valores
son presentados por el nuevo discurso educativo como
los “mejores”, con la exclusión abierta y estratégica de
la diversidad y la riqueza que aportarían otros actores
sociales, con otros puntos de vista y otros intereses sociales
y culturales, quizá más flexibles, más abiertos, más justos e
incluyentes, más respetuosos de la naturaleza, la historia y
los valores colectivos.
Lo que hace absolutamente inexistente la supuesta
autonomía universitaria y nos lleva a su vez a las
preguntas: ¿El modelo empresarial es bueno por sí
mismo? ¿Es realmente lo que la universidad y la sociedad
contemporáneas necesitan? O es lo que necesitan los grandes
monopolios y empresarios para —considerando también a
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�La transformación empresarial
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la universidad a su servicio— garantizar su dominio social.
Para decirlo de otra forma, cuando los intereses de clase
de los grupos económicamente dominantes se traducen en
trasformaciones estructurales en la esfera de la educación
no es con el fin de mejorar nada, sino de garantizar una
cuota aceptable de ganancias económicas y transformar el
espacio educativo en una nueva oportunidad para aumentar
esas ganancias.
Finalmente preguntemos ¿qué tanto de la forma-empresa
es verdaderamente compatible con los objetivos históricos
de la educación universitaria, tradicionalmente asociados
al Humanismo, al conocimiento y a la conservación de la
verdad, la justicia, la ética, la belleza y la no violencia?
Hace poco algún funcionario del gobierno de los Estados
Unidos dijo, con una franqueza que raya en el cinismo:
“la democracia es cada vez más incompatible con el
capitalismo”. Creo que lo mismo podríamos decir de
la educación humanista y de la universidad: ambos son
esencialmente incompatibles con el capitalismo. Bajo esta
nueva luz, la lección que podemos recoger de todo lo aquí
dicho es que las cosas son muy distintas a las que bajo una
mirada naturalista o realista ingenua solamente parecen.
De modo que el famoso mejoramiento que promete la
transformación empresarial de la universidad resulta por
lo menos sospechoso, cuando no masivamente falso o
descaradamente cínico.

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�La transformación empresarial
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Bibliografía
Aboites, Hugo. Viento del Norte: TLC y privatización de la
Educación Superior en México. México: Plaza y Valdés,
1997.
__________. El dilema, la universidad mexicana al
comienzo de siglo. México: UAM, 2001.
__________. La medida de una nación: los primeros
años de la evaluación en México: Historia de poder y
resistencia. México: Ítaca, 2011.
Alcázar, Josefina. Universidad y Financiamiento. Puebla:
UAP, 1984
Gentili, Pablo, Gaudêncio Frigotto, Roberto Leher y
Florencia Stubrin, comps. Políticas de privatización,
espacio público y educación en América Latina. Rosario:
Homo Sapiens, 2009.
Fernández Liria, Carlos y Clara Serrano García. El Plan
Bolonia. Madrid: Los Libros de la Catarata, 2009.
Le Mouël, Jacques. Crítica de la eficacia. Ética, verdad y
utopía de un mito contemporáneo. Traducido por Irene
Agoff. Buenos Aires: Paidós, 1992.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-21

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�La transformación empresarial
de la universidad

Fuentes informáticas consultadas
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PIB)”. Consultado Octubre 29, 2020. https://www.indexmundi.
com/es/datos/indicadores/SE.XPD.TOTL.GD.ZS.
Kaos en la Red. “Nueva fase de la crisis mundial. Del
salvataje bancario a la bancarrota fiscal”. Publicado
Agosto 27, 2010. https://kaosenlared.net/nueva-fase-de-la-crisiscapitalista-del-salvataje-bancario-a-la-bancarrota-fiscal/.
Martínez Vargas, Thamara. “Gasto educativo en el PPEF
2020. Impacto de la Reforma Educativa de 2019”. CIEP,
Octubre 7, 2019. ciep.mx/sTj0.
Observatorio Regional de Planificación para el Desarrollo
de América Latina y el Caribe. “Sistema Nacional
de Planeación Democrática de México”. Consultado
Octubre 30, 2020. https://observatorioplanificacion.cepal.org/es/

sistemas-planificacion/sistema-nacional-de-planeacion-democratica-demexico.

Salazar, Mirna. “La precarización laboral en educación
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Secretaría de Hacienda y Crédito Público. “Comunicado
No. 094, Finanzas públicas y deuda pública a octubre
de 2020”. Noviembre 30, 2020. Disponible en: https://

www.secciones.hacienda.gob.mx/work/models/estadisticas_oportunas/
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Vázquez Vidal, Carlos. “El costo financiero de la deuda en
México”. CIEP, agosto 11, 2020. ciep.mx/az4L.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

SOBRE LA RESPONSABILIDAD FILOSÓFICA.
CONOCIMIENTO Y ETHOS
ON PHILOSOPHICAL RESPONSIBILITY.
KNOWLEDGE AND ETHOS
María Esperanza Rodríguez Zaragoza1

Resumen: El ejercicio de la profesión filosófica conlleva
una responsabilidad cuyo fin último puede traducirse en la
procuración del bien común. El amante de la Sabiduría se
compromete a ejercer su profesión a partir de la integración
de la razón y el corazón por medio del amor. Replantearse el
ejercicio de la profesión de la Filosofía para responder a las
necesidades que este contexto extraordinario demanda, es un
acto de responsabilidad hacia uno mismo y hacia los demás.

Palabras clave: responsabilidad, ethos, conocimiento, filosofía,
amor.

∗
1
Doctora en Filosofía por la UNAM. Estudió Filosofía en la FES
Acatlán; posteriormente hizo su posgrado en la FFyL y el IIF; sus áreas de
interés en el estudio son la Lógica, la Filosofía del Lenguaje, la Epistemología,
la Metafísica y la Teología. Ha sido profesora de las Licenciaturas en Filosofía,
Pedagogía y Mac en la FES Acatlán; también ha impartido clases en el Agustiniano Instituto Filosófico-Teológico.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-19

1

�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Abstract: The exercise of the philosophical profession entails
a responsibility with an ultimate goal that can be translated as
the concern for the common good. Those who love wisdom are
committed to practice their profession using the integration of
reason and heart trough love. To reassess the practice of the
Philosophical Profession in order to answer to the necessities
that this extraordinary context demands is an act of responsibility
to oneself and to others.

Keywords: responsibility, ethos, knowledge, philosophy, love.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-19

2

�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Introducción

EL PRESENTE ESCRITO ES RESULTADO DE AÑOS de reflexión sobre

lo que significa ser filósofa y el ejercicio de la Filosofía como
profesión. Estoy convencida que la Filosofía es una forma de
vida que nos ayuda a bien vivir. La situación en la que nos
encontramos como humanidad, nos ha exigido replantearnos
qué es lo realmente importante en nuestras vidas.
Es impresionante como algo tan pequeño como un
virus –SARS-Cov2– ha frenado la inercia caótica de un
mundo deshumanizado lleno de seres humanos. Aquellos
más privilegiados nos hemos confinado a nuestros espacios
personales, algunos en soledad, otros con la familia, otros
tantos en hacinamiento. La pandemia nos ha forzado a convivir
con nosotros mismos y con los demás; nos ha hecho poner
en perspectiva qué hacemos, quiénes somos y hacia dónde
vamos; y, lo más brutal, nos ha hecho conscientes de nuestra
mortalidad y lo efímero que es nuestro paso por la vida.
En otras palabras, la pandemia logró lo que la Filosofía
no ha podido hacer en más de dos mil quinientos años: una
reflexión masiva de quiénes somos desde un nivel individual
y un nivel colectivo. Así mismo, la pandemia explicitó que
el gran problema de la humanidad es que los seres humanos
no sabemos ni queremos hacernos responsables de nuestras
decisiones y de nuestras acciones. Nos ha cortado la
posibilidad de seguir culpando al otro, al gobierno, a los
dioses, al contexto, por lo que me ocurre y por lo que soy;
nos quitó la comodidad de la irresponsabilidad con la que
nos conducíamos en la cotidianeidad.
Los amantes de la Sabiduría no hemos sido la excepción.
Se evidenció cómo cumplimos con las responsabilidades
que nos exige nuestra profesión, algunos las cumplen con
excelencia, otros mediocremente y los menos inútilmente.
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-19

3

�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Salió a la luz, de igual modo, la necesidad que tenemos
del otro(a); el impedimento social vino a trastocar nuestra
realidad de una manera única.
Así pues, el presente escrito trata de reflexionar
acerca de la responsabilidad que implica la profesión
de la Filosofía; se trata de replantear nuestro papel, para
responder a este tiempo extraordinario del mejor modo
posible. Si en algún punto se ha perdido el camino, hay
que recuperarlo, replantearnos el ejercicio de nuestra
profesión, para encaminarla hacia un bien colectivo.
La lección más importante de esta pandemia es que sin
el otro(a) yo y mi hacer no tienen sentido alguno. Es
hora pues, que los filósofos(as) volvamos a rescatar la
importancia de ser y estar en colectividad, que volvamos
a retomar nuestro ethos y lo redefinamos en el ejercicio de
nuestra profesión.
En las siguientes líneas, primero delimitaré lo que
entenderé por ethos, ya que, esta noción será la que defina
el fin de la profesión de la Filosofía. Posteriormente, al
analizar en lo que consiste esta profesión hablaré sobre
tres tipos de amores para poder decidir cuál es el que
caracteriza más precisamente el papel del filósofo(a) como
“amante de la Sabiduría”. Finalmente, se tratará el tema de
la responsabilidad de la profesión filosófica, teniendo como
pautas de acción dos máximas; “conócete a ti mismo” y
“nada en demasía”.
Para la realización del escrito me he basado en mi
experiencia personal tanto en el campo académico como en
el campo de la investigación, así como en lo que algunos
autores sostienen para poder tejer sobre hilos fuertes el
logos de mi reflexión.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-19

4

�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

La delimitación del objetivo de la Filosofía: el ethos
Lo primero es que delimitemos el significado que tendrá
la palabra ethos en este artículo. Esto lo haré desde varios
ejes, i.e. el material, el relacional y el utilitario.2
El eje material se entiende como aquel contenido del
término que se refiere a su alcance extensional; es decir, dentro
del mundo, lo que es; la extensión es aquella parcela en donde
encontramos los referentes (objetos, relaciones, etc.) del
término. En el caso de ethos, nos encontramos en el terreno de
lo social, es decir, el entramado de relaciones y significaciones
que compartimos las personas en un espacio común.
Se entenderá también, que el término ethos expresa lo
que está relacionado a las costumbres, a la conducta, al
hábito, a lo que “se hace” en el día a día. Esta es pues,
su relación, nos resta saber su utilidad. Esto último es un
poco más difícil de definir, ya que la utilidad al ser un
concepto que se da sobre algo que fluye, es poco propensa
a delimitarse. No obstante, la maquinaria lógico-semántica
sumada a una voluntad obstinada no bajarán los brazos tan
fácilmente. Diremos entonces que la utilidad que contiene
de la palabra ethos tiene que ver con el bien, tanto a un
nivel personal como a un nivel colectivo.3
Me aventuraré, pues, a dar una definición parcial y revisable
de ethos tomando en cuenta los ejes anteriores: ethos es el
modo en el que yo encamino mi costumbre, mi conducta, mis
actos, en fin, lo que hago, en pos de un bien común.

2
No es de mi interés situarme en “aquellos grandes señores” para
repetir lo que creemos que quisieron decir con este término; ni iniciar una disertación filológica, filosófica o política acerca de este.
3
Esto se irá clarificando a lo largo del escrito, concédeme lector un
instante de paciencia.

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Año 1, N° 1, pp. Enero-Junio 2021, pp. 1-19

5

�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Sobre la profesión de la Filosofía
En esta sección no se pretende definir ni categorizar de
manera absoluta en lo que consiste la profesión del(a)
filósofo(a); tampoco se pretende definir qué sea la Filosofía
más que ese amor (desinteresado) por la Sabiduría. Lo que
se pretende, más bien, es señalar algunos puntos que deben
tenerse en mente a la hora de “profesar la profesión” que,
en nuestro caso, es la de ser “amantes de la Sabiduría”.
La profesión de ser amante implica un continuo en la
acción de amar. El (la) filósofo(a) permanece amando, así
pues, la Filosofía es el medio del amor del(a) filósofo(a).
Es la actitud de permanencia en el amor que tiende hacia
su objeto: la Sabiduría. De esto puede concluirse que
la Filosofía no es un fin en sí mismo, sino un medio, un
camino. Así, el(la) filósofo(a) es amante del fin del camino
y del camino mismo.
Entonces ¿en qué consiste la profesión del(a) filósofo(a)?
en amar. Nótese que la profesión no es el conocimiento,
no es volverse un(a) erudito(a) inalcanzable, sino un sabio.
Esto tiene sentido ya que el conocimiento no es una cosa
acabada. Nada en Filosofía tiene un punto final. Ahora bien,
sólo hay que agregar que el amor por la sabiduría no tiene
como motor u origen un utilitarismo material capitalista.
Así pues, lo primero es que entendamos cómo es que
podemos ser unos buenos amantes de la Sabiduría y para
ello hay que hablar del amor. A continuación, expongo tres
tipos de amores.
Los tres amores
El primer tipo de amor es un amor unidireccional entre
nosotros y el objeto amado. Nosotros amamos “algo” y esto
no es garantía de que ese “algo” nos ame, por ejemplo: el
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

amor que se tiene hacia la pareja. Yo amo a Juanita, pero
esto no es garantía de que Juanita me ame. Primeramente,
notemos que todo amor implica una disposición especial
del alma, si mi alma no está dispuesta yo no puedo amar
a Juanita. Ahora bien, ¿en qué consiste este disponer el
alma? En principio, parecer ser que esta disposición ocurre
instantáneamente en cuanto yo tengo noticia del objeto
amado. La afección que provoca este objeto en el alma es
profunda y total. Empero, el alma no se satisface con esto,
busca, procura y en cierto modo quiere poseer aquello que
causa su amor. De ahí que el alma dispuesta a amar sea un
alma inquieta.
Debido a esta inclinación, a este eros, mis decisiones y
por ende mis acciones, estarán encaminadas a la procuración
del objeto amado. Nada de lo anterior tendrá injerencia
o será garantía para que este amor se vuelva recíproco.
Vemos, pues, cómo la disposición del alma sumada a una
decisión posterior es el motor de este amor.
Merece la pena hacer un paréntesis aquí, ya que debemos
preguntarnos si en alguno de estos puntos es posible la
libertad, pues si un amor no es libre no es un amor bueno.
Tal parece que en la disposición del alma y la inclinación
que ésta tiene hacia su objeto amado, no podemos encontrar
libertad alguna. Esto se debe a que la preparación del alma
hacia el amor es un acto simple e inmediato. No obstante, en
lo que sigue a esto, parece ser que sí puede caber la libertad,
ya que el terreno en el que la libertad se da es la decisión.
De la decisión deviene la acción, la primera debe de ser
libre para que así lo sea la segunda; por el momento sólo
apuntaré que: el que es libre es el que decide por sí mismo.
Resumiendo, tenemos que este primer tipo de amor es
una relación en una sola dirección en la que está involucrada
una tendencia, una inclinación hacia el objeto amado que
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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

es simple e inmediata, que devendrá en la procuración
(mediante la decisión y la acción) de este.
Por otro lado, tenemos el segundo tipo de amor que es
bidireccional, esto es, se da en dos direcciones: nosotros
amamos a nuestro objeto amado y éste a su vez nos ama.
Aquí sí encontramos reciprocidad en la relación. Podemos
decir que esta relación correspondida entre mí y mi objeto
amado es “simétrica”, en tanto el amor va y viene, aunque
el modo en que amo y el modo en que me aman es distinto.
Puede ejemplificarse este tipo de amor en la amistad,
que es, en palabras de San Agustín, el tipo de amor más
perfecto. Yo no puedo ser amigo(a) de alguien que no me
ame como su amigo(a). Aquí la disposición del alma para
este tipo de amor parece resultado de una acción un poco más
tardía y compleja. Todos hemos tenido noticia de nuestros
amigos(as) antes de que nuestra amistad surgiera. Entonces,
este tipo de amor surge a posteriori, faltaría preguntarnos
si es simple o complejo. Pensemos en nuestros amigos(as).
Parece ser que la experiencia y las similitudes compartidas
son lo que germina, o hace posible, la amistad entre dos
personas; preparan el alma para el amor compartido.
Ahora bien, ¿podemos decir que somos libres de elegir
a nuestras amistades? Aparentemente sí. Vemos que en
este segundo tipo de amor la decisión y las acciones son
las que posibilitan el desarrollo de este amor, a diferencia
del primer tipo de amor que sucede a la inversa. Otra
diferencia con este primero es que, al ser una construcción
el amor bidireccional, no podemos caracterizarlo como una
tendencia o inclinación, sino que, más bien, se intuye un
equilibrio. Si la decisión y las acciones son condición de
posibilidad de este tipo de amor, entonces, desde su origen,
hay libertad.
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Conocimiento y Ethos

Finalmente, tenemos el tercer tipo de amor al que
denominaré pluriamor (a falta de un mejor término). El
pluriamor implica distintos tipos de relación a la vez. La
primera de ellas es reflexiva. El amante direcciona el amor
hacia sí mismo. Esta relación implica un grado suficiente
de autognosis, ya que, de lo contrario, no podríamos
ni sabríamos direccionar este amor correctamente. La
reflexividad es necesaria ya que delimita e identifica
los puntos de conexión del amor. Luego viene el amor
bicondicional que ya describimos, la relación “simétrica”
que va de mí hacia el objeto amado y viceversa. La
diferencia aquí es que tanto al amor reflexivo como al amor
simétrico se le añade una relación causal. Esta “relación” la
definiremos como de necesidad causal, ya que es condición
de posibilidad de las dos anteriores.
Poniéndolo en términos aristotélicos, es causa eficiente
y causa final de estas. Es el piso, lo que sostiene el amor del
amante y del objeto amado, pero también es la finalidad de
ese amor. Es ella misma, amor. Entonces, al ser principio
y fin del amor hace que los otros dos amores puedan
proyectarse e ir más allá de lo que en un principio son.
Hagamos otro paréntesis. Hasta aquí hemos visto que
el amor puede dirigirse a uno mismo, al otro y a las cosas.
Resta saber cuándo este amor es bueno y cuándo no. Para
ello, retomo lo que dice San Agustín: “La voluntad recta es
buen amor y la voluntad perversa es mal amor”.4 Así pues, la
bondad o maldad reside en la voluntad del hombre, y, como
se ha visto, el amor va acompañado de la decisión y de la
acción, que es en dónde el hombre tendrá que encaminarse
hacia el bien para que el amor pueda prevalecer y ser bueno.
4
San Agustín, “El desorden de las pasiones, pena del pecado,” en La
Ciudad de Dios (Madrid: BAC, 1995), 14.7.398.

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Conocimiento y Ethos

Volviendo al pluriamor, tenemos que esta condición causal
y necesaria hace trascender el amor. Posibilita que el amor
que se tiene hacia uno mismo sea un amor correctamente
encaminado, esto es, hacia nuestro bien-estar. Sin el amor
como causa, la autognosis no tiene sentido, ya que el hombre
se amaría a sí mismo desde él mismo, y esto es su propia
limitación. Al contrario, el amarse a uno mismo a partir de
este amor y con miras a este amor trascendente, implica que el
ser humano pueda ir más allá de sus propios límites.
Así mismo, el amor simétrico entre dos personas se
fortalece y va más allá debido a esta relación causal. Y
es así su verdadera naturaleza, sin límites, sin finitudes ni
confinamientos. Limitar al amor es negar su esencia, su
fuerza creadora. Esto me hace recordar el amor que María
Zambrano caracteriza en El Hombre y lo Divino, donde el
Amor y el Silencio son testigos de la creación y el amor es
esta primera fuerza creadora que da orden y permanencia.5
Veamos lo que ocurre con aquel o aquella cuya profesión
es el amor.
El amante de la Sabiduría
Ahora bien, ¿qué tipo de amor se da entre el filósofo y la
Sabiduría? Si pensamos que es del primer tipo de amor, parecería
que la Filosofía es el fin mismo del amor del(a) filósofo(a).
Pero, si revisamos nuestra historia, no encontraremos
personaje alguno que haya quedado satisfecho con esto, más
bien, vemos que entre más se avanza, profundiza y devela, la
ansiedad crece. El (la) filósofo(a) grita, gime, añora, busca y
exige que se sacie su sed. Y, desde este amor unidireccional
no encontramos respuesta o garantía de respuesta, es más ni
siquiera encontramos silencio. Por tanto, descartaremos que
el amor entre el(la) filósofo(a) y la Sabiduría sea de este tipo.
5
Cf. María Zambrano, “Disputa entre Filosofía y Poesía,” en El hombre y lo divino, 2ª ed. (México: FCE, 1973).

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Si caracterizamos la relación entre el (la) filósofo(a)
y la Sabiduría como el segundo tipo de amor, seguimos
encontrándonos ante un amor limitado. La relación se da
entre dos objetos, pero la relación es finita, no trascendente.
En un primer instante, el filósofo(a) se aboca a su objeto,
pero el resultado que consigue es un remedo de saberes; lo
alcanzado sacia la sed del filósofo(a) momentáneamente,
pero no es suficiente. Además, como ya se apuntó líneas
arriba, la Filosofía es el medio, es el camino, no el fin en sí
mismo; no obstante, no podemos negar que nos deleitemos
del camino.
El deleite está en todo lo que vamos aprehendiendo
durante el recorrido: prudencia, amor propio, razón
ejercitada, conocimiento y en el mejor de los casos humildad.
Pero aún con todo, esto es limitado, es sólo una parte de lo
que es. Además, está de paso, atado a una temporalidad y
discreción efímera; siguen siendo medios y no la finalidad.
Ergo, tampoco podemos quedarnos en este tipo de amor.
Veamos qué pasa con el tercer tipo de amor: el pluriamor.
Vuelvo a traer a colación que el objeto de la Filosofía
está más allá de ella misma. Luego, si lo que posibilita la
superación del sí mismo es aquello que procura y posibilita
todo lo demás, parece ser que tanto el amante: el(la)
filósofo(a), como la Sabiduría están inmersos en este tipo
de amor. Por un lado, el (la) filósofo(a) ama el camino que
es la Filosofía, pero con miras en el fin del mismo camino:
la Sabiduría. Tenemos aquí un amor que es encaminado
hacia un fin ulterior.
Por otro lado, la Filosofía forma y procura al filósofo(a)
para que se encamine a esto que está más allá de ella misma.
Aquí podemos constatar la reciprocidad de este amor,
además de que, el regreso también busca la trascendencia.
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Conocimiento y Ethos

Es así, pues, que la Sabiduría al ser fin del camino, también
se vuelve origen del impulso, de la tendencia del amor
que va más allá. De tal modo, que aquí la Sabiduría y
Amor quedan posibilitados y permanecidos por la misma
Sabiduría y Amor. En otras palabras, se identifican y
hacen que la relación del amante y su amor trascienda
permaneciendo. Es así como se sacia la sed y la búsqueda se
vuelve permanencia. Así el amor nos hace comprender sin
error. Ya podemos entrever la responsabilidad que conlleva
nuestra profesión.
La responsabilidad de la profesión filosófica: El final
del camino no es la Sabiduría sino el Amor
Si el ejercicio del filósofo es sobre la base de este Amor
trascendente, la razón ya no será el instrumento por
excelencia de nuestra profesión. Con esto no quiero decir
que no necesitemos de ella o que devenga a menos. La
razón funge un papel importantísimo en nuestro quehacer
profesional, pero no es la única que debe estar presente en
dicho quehacer.
El final del camino, que es nuestro propósito y objetivo
como profesionistas de la filosofía se devela con la razón,
pero se interioriza y se entiende con el corazón. Así pues,
nuestro instrumento de trabajo no sólo es la razón, sino
también el corazón. En lo primero hemos hecho grandes
avances, incluso hemos logrado establecer las limitaciones
de nuestro instrumento, pero, en lo segundo, seguimos estando “en pañales”. Recordando las palabras de San Agustín “manifestando cómo ellos disputaban, no tanto sobre las
cosas como sobre las palabras, mostrándose más aficionados a disputar y porfiar ridículamente que a investigar la
raíz de la verdad”.6
6
San Agustín, “El desorden de las pasiones, pena del pecado,”
14.9.401.

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Entonces, la razón que es nuestro instrumento, es también
nuestro límite si no se encamina lo que esta consigue a la
verdad misma, a lo que está al final del camino. Recordemos
igualmente la famosa frase de Pascal “El corazón tiene
razones que la razón desconoce”.7 Si queremos llevar la
autognosis a plenitud debemos conocernos íntegramente,
esto es, desde la razón y el corazón. De otro modo, estaremos
profesando a medias.
Como filósofos(as) no hemos podido conectar el
entendimiento con el corazón. Muchas veces reducimos
este último a sólo un recurso irracional o pasional, pero
la función del corazón va más allá. Pareciera que el
filósofo(a) se ha olvidado de esto y ha sido irresponsable
al hacerlo. Vivimos las consecuencias irrefutables de que
la modernidad, producto del ejercicio intelectual de los(las)
filósofos(as), haya pasado el corazón a un papel secundario
e irracional. Nos dice Zambrano sobre el hombre moderno:
“ha renunciado al amor en provecho del ejercicio de una
función orgánica; ha cambiado sus pasiones por complejos,
pues no quiere aceptar la herencia divina creyendo librarse,
por ello, del sufrimiento, de la pasión que todo lo divino
sufre entre nosotros y en nosotros”.8
Es menester que retomemos el camino, que profesemos
la profesión con razón y corazón. Que nos encaminemos con
ambos hacia la Verdad, la Sabiduría, el Amor. Pues “Quien
tiene el amor en sus costumbres, posee, pues, tanto lo que
está a la vista como lo que está oculto en la palabra divina”.9
Razón y corazón deben de ir unidas y complementarse
mutuamente en el ejercicio de nuestra profesión. Cualquier
7
Blaise Pascal, Pensamientos (Barcelona: Brontes, 2011), 32.
8
María Zambrano, “Para una historia del amor,” en El hombre y lo
divino, 2ª ed. (México: FCE, 1973), 258.
9
San Agustín, “Sermón 350,” trad. Pío de Luis, consultado noviembre
29, 2020, 2, http://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/discorso_509_testo.
htm.

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Conocimiento y Ethos

conocimiento no es absoluta y exclusivamente dependiente
de la razón. Anterior al movimiento racional debe de estar
la disposición del alma para conocer, es decir, el alma debe
“querer ver (en sentido amplio)” y esto es un acto que
ejecuta el corazón.
El fruto del querer es el creer y sin la creencia no hay
conocimiento. Así el origen está en esta “irracionalidad”
primera que es condición de posibilidad para nuestra
ufanada racionalidad. Zambrano lo expresa mejor: “la
relación inicial, primaria, del hombre con lo divino no se
da en la ʽrazónʼ, sino en el delirio. La razón encauzará el
delirio en amor”.10 Así se evidencia la necesidad del amor,
para transformar este estado primigenio a través de la razón
para la finalidad de la profesión del filósofo(a).
Si el(la) filósofo(a) decide dar la espalda a esta
responsabilidad en el ejercicio de la profesión, será un
erudito(a) incompleto(a) que vivirá en negación, que es la
vida que se vive en la ausencia del amor.
La finalidad del conocimiento es el ethos
La consecuencia natural de ser el amante de la Sabiduría
es encaminar nuestro ejercicio profesional hacia el ethos:
“el amor es el saludable vínculo de las mentes”.11 Es así
como, nuestra responsabilidad evidente es con el otro(a). La
finalidad del conocimiento no es salir de la caverna y quedarse
contemplando el sol, sino es entrar y ayudar a los demás a salir
de esta. Esta es la concreción máxima del amor, el acto de
caridad más puro. Si no puedo entender la gran responsabilidad
que se tiene con uno mismo y con los demás, mi voluntad no
produce un buen amor. Un conocimiento que no se ejerce en
28.

10

María Zambrano, El hombre y lo divino, 2ª ed. (México: FCE, 1973),

11

San Agustín, “Sermón 350,” 3.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

aras del bien común, no sirve de nada, un conocimiento que no
es compartido es estéril.
Retomando la definición que se dio en el primer apartado,
se dijo que ethos es el modo en el que yo encamino mi
costumbre, mi conducta, mis actos, en pos de un bien común.
Así pues, la consecuencia de ser amante de la Sabiduría es
hacer ethos. El conocimiento que se acompaña de razón y
corazón aporta frutos de justicia mediante el amor.
Ahora bien, ¿cómo es que podemos lograr esto? Durante
varios años, en el Seminario Permanente de Investigación
en Filosofía de la Lógica y Filosofía de la Ciencia de la
FES Acatlán, reflexionamos e investigamos sobre algunas
aplicaciones que podrían tener nuestros saberes y aptitudes
de filósofos(as) en otras disciplinas y en otros ámbitos.
Llegamos a la conclusión que he expresado líneas arriba:
hacer ethos. Pero el ethos no es exclusivo del filósofo(a),
sino que debe ser la motivación y el fin de todos los seres
humanos. Si queremos salir adelante del fracaso de la
modernidad, si queremos tener alguna esperanza en nuestra
posmodernidad tardía, tenemos que dejar de lado el egoísmo
y la individualidad y decantarnos hacia el ethos. Es lo
propio de nuestra condición humana, y nuestra humanidad
necesita volver a humanizarse a través de encaminar todo
lo que soy, hacia el bien común. Por tanto, esta es la labor
de todo ser humano, pero en especial del filósofo(a), ya
que, a diferencia de las demás profesiones y profesionistas,
éste se compromete explícitamente a ella. Entonces ¿cómo
lograrlo? El trabajo realizado en el Seminario nos llevó
a concluir que esto es posible siguiendo dos máximas:
“Conócete a ti mismo” y “Nada en demasía”.

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“Conócete a ti mismo”
El que no se conoce a sí mismo nada puede conocer
realmente. El autoconocimiento es esencial para la vida
buena de toda persona. En cada una el proceso, tiempo y
modo de autoconocerse será diferente, pero el fin será el
mismo: llegar a ser plenamente.
La autognosis es el punto de partida en el camino que es
la Filosofía. Muchos(as) filósofos(as)12 nos han instruido en
que el conocimiento de uno mismo comienza con la mirada
interior. Para mirar se necesita el órgano que ve: el alma
contemplándose a sí misma en su compleción.
Este proceso de recaer sobre uno mismo, de reflexión
íntima, requiere de sensatez y valor. Hay que reconocernos
limitados, efímeros y vacíos, pero también con posibilidades
infinitas y capaces, eternos y con la esperanza puesta en
un fin que trasciende. Este proceso durará toda la vida y
conforme más bajemos al abismo de nuestro ser, más
duradera será la paz que alcanzaremos al volver. Así se
encuentra la sanación de lo efímero, llenamos el hueco
mortal, con la trascendencia que el Amor nos promete.
Así, dice Zambrano, es la tragedia del hombre, en la que
la limitación se vuelve motor, donde en la soledad pura,
necesaria y fatal, el ser humano se encuentra a sí mismo
y, consciente de su ser puede ahora por fin caminar con
sentido. Así, el autoconocimiento posibilita el que nos
amemos a nosotros mismos tal y como somos.
De igual modo, el autoconocimiento posibilita la
libertad, el que decidamos desde nosotros mismos y no a
partir de alguien o algo más. Se ha visto que la libertad
juega un papel elemental en el ejercicio del amor.
12

Zambrano, San Agustín, Platón, Stein, Pico della Mirandola, etc.

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Conocimiento y Ethos

Finalmente, la autognosis implica el reconocimiento del
otro(a). En el reconocimiento del otro(a) me reconozco a mí
mismo. Si no veo al otro(a) como un yo, si no lo reconozco
valioso, difícilmente podré reconocerme. Vemos pues, que
el autoconocimiento implica el ethos. Recordemos que la
voluntad deberá encaminar esto hacia un amor bueno, y
esto queda garantizado a través de la fuerte reflexión que
este ejercicio implica.
“Nada en demasía”
Esta máxima incluye lo que Aristóteles nos dice acerca
del justo medio de las virtudes morales13 y un poco más.
Esta máxima tiene como finalidad un equilibrio del alma.
Poner en armonía el corazón y la razón, encaminándonos
hacia el fin que es el amor. Es ejercer la prudencia en cada
una de nuestras decisiones y acciones a la par de cumplir
con nuestra responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia
los demás. No implica una inacción o una mediocridad
paralizante, sino más bien reflexionar nuestras decisiones
teniendo al otro(a) como parámetro.
Si la finalidad del conocimiento es el ethos, no puedo
actuar sin pensar en el otro(a). Es dejar de ensimismarme en
una individualidad hermética y comenzar a comprender mi
individualidad a partir de los demás, sean amados o no por mí.
Es imposible estar aislado, es irresponsable aislarse. Entonces,
hay que comenzar a redefinir la propia concepción del “yo” y
abrirla hacia el “yo en otros”. Reflexionemos sobre el siguiente
ejemplo: El uso del cubrebocas se hace desde una motivación
individualista, me protejo para que el otro no me contagie el
virus. Estamos a la defensiva desde nuestra individualidad,
no hemos asimilado la lección de la pandemia que es “ver
por el otro, siempre”. Sin embargo, el verdadero sentido
13
Cf. Aristóteles, Ética Nicomaquea (Ciudad de México: Bibliotheca
Scriptorum graecorum et romanorum mexicana, UNAM, 2012), Libro III y IV.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

de las medidas de protección es cuidar al otro, esto es “me
protejo para no contagiarte”. Actuemos como si estuviéramos
contagiados por el virus, si pensamos esto, las medidas de
seguridad básica se hacen más evidentes. La pandemia nos ha
obligado a avanzar como sociedad, no como individuos y es
algo que aún no hemos entendido.
Para finalizar, quisiera apuntar que esta responsabilidad
de “hacer ethos” desde nuestra profesión no es exclusiva del
filósofo. El filósofo se compromete explícitamente a ella,
no obstante, es labor de todos y cada uno de nosotros “hacer
ethos” desde nuestro trabajo, desde nuestra profesión,
desde el día a día, encaminar nuestras decisiones y acciones
hacia el bien común por medio del amor que trasciende.
Porque finalmente, esa es nuestra naturaleza humana
que sepultamos en la facilidad de la irresponsabilidad
compartida que nos provee el individualismo: si no me pasa
a mí, no es mi problema. El tejido social y el tejido ético
es inevitable, comencemos, pues, a ser responsables y a ser
plenamente a partir de mí mismo y a partir del otro(a) sin
miedo a perdernos. El ejercicio del amor en lo que hacemos
se traduce en responsabilidad.

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�Sobre la responsabilidad filosófica.
Conocimiento y Ethos

Bibliografía
Alcalá Campos, Raúl. Controversias conceptuales. México:
UNAM, 2004.
Aristóteles. Ética Nicomaquea. Ciudad de México:
Bibliotheca Scriptorum graecorum et romanorum
mexicana, UNAM, 2012.
Pascal, Blaise. Pensamientos. Barcelona: Brontes, 2011.
Pico della Mirandola, Giovanni. De la dignidad del hombre.
Traducido por Luis Martínez Gómez. Madrid: Editora
Nacional, 1984.
San Agustín. La Ciudad de Dios. Madrid: BAC, 1995.
__________. “El desorden de las pasiones, pena del
pecado”. En La Ciudad de Dios, 392-419. Madrid:
BAC, 1995.
__________. “Sermón 350”. Traducido por Pío de Luis.
Consultado Noviembre 29, 2020. http://www.augustinus.it/
spagnolo/discorsi/discorso_509_testo.htm.
Zambrano, María. El hombre y lo divino. 2ª ed. México:
FCE, 1973.
__________. “Disputa entre Filosofía y Poesía”. En El
hombre y lo divino, 2ª ed., 66-77. México: FCE, 1973.
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

DIDÁCTICA DE LA FILOSOFÍA: UNA

PROPUESTA PARA SU ENSEÑANZA EN UNA
PREPARATORIA TÉCNICA

DIDACTICS OF PHILOSOPHY: A PROPOSAL
FOR ITS TEACHING IN HIGH SCHOOL

Jorge Luis Saldaña Cruz1
Resumen: Este trabajo plantea una serie de reflexiones
en torno a la importancia de la enseñanza de la Filosofía
en los procesos instruccionales de Nivel Medio Superior
a través del diseño de una propuesta didáctica. El objetivo
consiste en ofrecer al docente de filosofía herramientas
que ayuden a alentar en estudiantes el pensamiento
crítico, reflexivo, habilidad para estructurar argumentos,
capacidad de relacionarse con las cosas que les rodean, así
como la oportunidad de construir a través del conocimiento
filosófico una visión global e integral de la realidad social
de la que forman parte. Dicha propuesta de innovación
educativa, realizada a partir del enfoque de la investigaciónacción, pone énfasis en aquellos recursos que contribuyen
a mejorar la enseñanza de la filosofía en una Preparatoria
Técnica. Lo que se presenta son los datos obtenidos gracias
a los instrumentos de diagnóstico aplicados a los diversos
actores educativos de esa institución (profesores, directivos
y estudiantes), así como el diseño de una Propuesta
Didáctica que se llevó a cabo en dos aulas con grupos que
∗
1
Profesor de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica “Álvaro
Obregón”, de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Egresado de
la licenciatura en Letras Mexicanas (2016), de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UANL, así como de la maestría en Innovación Educativa (2019) del posgrado de la misma institución.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

1

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

cursaron la unidad de aprendizaje de filosofía en el período
escolar enero-junio de 2019.
Palabras clave: pedagogía; didáctica; filosofía; innovación;
investigación-acción.
Abstract: This work raises a series of reflections on the
importance of teaching Philosophy in the instructional processes
of Middle Level Education through the design of a didactic
proposal. The objective is to offer philosophy teachers tools to
help encourage critical and reflective thinking in students, the
ability to structure arguments, the capacity to relate to the things
that surround them, as well as the opportunity to build a global
and integral vision of their social reality through philosophical
knowledge. Said proposal for educational innovation, carried
out from the action-research approach, places emphasis on those
resources that contribute to improve the teaching of philosophy
in a Technical High School. What is submitted is the data
obtained thanks to the diagnostic instruments applied to the
various educational actors of that institution (teachers, directors
and students), as well as the design of a Didactic Proposal that
was carried out in two classrooms with groups that studied the
philosophy learning unit during the January-June 2019 school
period.
Keywords: pedagogy;
investigation-action.

didactic;

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

philosophy;

innovation;

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Introducción

ESTE TRABAJO PLANTEA UNA SERIE de reflexiones en torno a la

importancia de la enseñanza de la Filosofía en los procesos
instruccionales de Nivel Medio Superior (caso Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica “Álvaro Obregón”, de la
Universidad Autónoma de Nuevo León), a través del diseño
de una propuesta didáctica. El objetivo consiste en ofrecer
al docente de filosofía herramientas que ayuden a alentar en
estudiantes el pensamiento crítico, reflexivo, habilidad para
estructurar argumentos, capacidad de relacionarse con las
cosas que les rodean, así como la oportunidad de construir
a través del conocimiento filosófico una visión global e
integral de la realidad social de la que forman parte.
Dicha propuesta de innovación educativa, realizada a
partir del enfoque de la investigación-acción, pone énfasis
en aquellos recursos que contribuyen a mejorar la enseñanza
de la filosofía en una Preparatoria Técnica. Lo que se
presenta son los datos obtenidos gracias a los instrumentos
de diagnóstico aplicados a los diversos actores educativos
de esa institución (profesores, directivos y estudiantes), así
como el diseño de una Propuesta Didáctica que se llevó a
cabo en dos aulas con grupos que cursaron la unidad de
aprendizaje de filosofía en el período escolar enero-junio de
2019. Lo anterior surge de la identificación de una situación
problemática, relativa al bajo rendimiento que se observa
en la unidad de aprendizaje de filosofía que se imparte en el
sexto semestre, debido en parte a la falta de interés de los
estudiantes por las temáticas que el curso ofrece o a la falta
de orientaciones al respecto.
El contexto de formación escolar de la EIAO responde
a la encomienda de instruir estudiantes en diversas áreas
del conocimiento técnico y científico, en un período de
seis semestres, equivalente a tres años. En ese sentido, los
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

esfuerzos pedagógicos y didácticos del área técnica tienen
el objetivo de formar estudiantes para la inserción al campo
laboral, mientras que en el área curricular de Formación
General, donde “se incorporan cursos que nunca antes se
habían manejado ni en la primaria ni en la secundaria”,2
se inscriben las humanidades, y como parte de ellas,
la filosofía, la cual provee a los estudiantes un sentido
reflexivo, crítico y de discernimiento ante la vida, necesario
para conocerse a sí mismos.
Así pues, la formación humanística precisa no sólo
de presencia, sino de eficacia. Requiere una posición
equivalente en la práctica frente al resto de las asignaturas
(especialmente las materias de área técnica), puesto que
cada una constituye, en el plan de estudios, una función
curricular específica vinculada al desarrollo de capacidades
cognitivas y sociales respecto de los estudiantes, por ello
conviene recordar que
Todas las comodidades derivadas de la Técnica
no otorgan, necesariamente, la felicidad humana,
problema que, también, aborda la filosofía.
El pensamiento filosófico comparte, con otras
manifestaciones de la Cultura, la posibilidad de
participar en [el] proceso histórico, pues si bien
se reduce a ser teoría, es decir, ajena a lo práctico,
desde el punto de vista de la educación es una de
las grandes áreas de la enseñanza que propicia en
la persona el desarrollo de la capacidad de pensar;
y el pensamiento […] está esencialmente ligado al
desarrollo de la inteligencia y de la razón, elementos
sin los cuales la vida humana quizá deja de merecer
este calificativo.3

2
Alfonso Rangel, La enseñanza de la filosofía en la escuela preparatoria (México: UANL, 2008), 21.
3
Rangel, La enseñanza, 59.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Por ello, en este trabajo nos ocupamos particularmente de la
asignatura de filosofía, en razón de ofrecer un replanteamiento
mediante el diseño de una Propuesta Didáctica que no sólo
sirva de mejora, sino que vitalice y enriquezca el proceso de
enseñanza y aprendizaje de la misma.
Dicho lo anterior, nos ocupa compartir el desafío que
supuso el diseño de una Propuesta Didáctica, y por otro,
el de la enseñanza de la filosofía y el filosofar que, en sí
mismo, constituye un problema de orden filosófico: “¿Es
posible enseñar y aprender filosofía?”4 El diseño de una
Propuesta Didáctica representa una forma de prescripción
en torno a necesidades específicas, con cierto objetivo, a
partir de un determinado contenido, en un contexto de aula
particular, y adaptado a las características de los sujetos
dentro de un ambiente de enseñanza y aprendizaje. En
cuanto al problema de la enseñanza de la filosofía, debemos
considerar lo siguiente
Enseñar filosofía implica dar un lugar al pensamiento.
La novedad es fundamentalmente la irrupción del
pensar filosófico de los alumnos, y también del
profesor, en virtud del estímulo de sus alumnos. El
surgimiento del pensamiento no es programable,
porque depende de circunstancias coyunturales
y aleatorias, pero es necesaria una planificación
atenta para que sea posible y estimulado.5

Hecha esta salvedad, el reto consistió en encontrar una
forma que tanto diseño como implementación, posibilitara al
docente y a los estudiantes el abordaje de ambos problemas
(Propuesta Didáctica y aprendizaje filosófico), ofreciendo
al mismo tiempo un espacio para el pensamiento, seguido
de un proceso de estimulación eficaz del mismo.
4
Citado en Rolando Picos Bovio, coord., Didáctica de la filosofía:
prácticas, retos y expectativas (México: Ítaca, 2017), 19.
5
Alejandro Cerletti, La enseñanza de la filosofía como problema filosófico (Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2011), 23.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Para ello, el paradigma de investigación-acción (Elliott,
2005) nos ofreció un método que permitió reflexionar desde
y para la práctica educativa, buscando incorporar todas las
voces involucradas en el proceso de enseñanza y aprendizaje,
con la finalidad de mejorar las dinámicas interrelacionales
que impactan en un salón de clase. De modo que, dicho
paradigma, no condicionó un camino didáctico estricto, ni
a brindar soluciones permanentes a problemas complejos;
antes bien, otorgó una serie sistemática de reflexiones que
condujeron al entendimiento del qué, cómo y por qué de
nuestras acciones dentro (profesor y alumnos) y fuera
(directivos) de un salón de clase. Es por eso que un proceso
que se orienta hacia la experiencia del pensar reflexivo,
crítico y de discernimiento, propende, en consecuencia, a
adoptar una postura teórica con miras a una comprensión
más profunda del problema.
Es necesaria la profundización de la comprensión
del profesor de su problema y adoptar una actitud
exploratoria, ya que, la comprensión indica el
tipo de respuesta adecuada, sin embargo, esto no
determina la acción adecuada, aunque la acción
adecuada deba fundarse en la comprensión.6

La respuesta podría ser adecuada en tanto que el
fundamento de ésta radica en la comprensión; no obstante,
la acción adecuada que refiere Elliott, consiste en suspender
temporalmente toda forma de respuesta, en razón de poseer
una comprensión más profunda del problema; dicho de
otra manera, precisamos del abordaje metodológico de la
investigación-acción para dar cuenta del estado de cosas in
situ, a través de la observación de la práctica y el análisis
de los discursos de los actores involucrados en el proceso
educativo. Lo anterior, tuvo la finalidad de identificar y
6
John Elliot, La investigación-acción en educación (Madrid: Morata,
2005), 5.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

describir qué y cómo articulan: contenido, instrumentos y
práctica, la noción de enseñanza de la filosofía y su filosofar
en la EIAO.
El método de la investigación-acción, ofreció, pues, una
mirada teórico-práctica respecto de las interacciones entre
profesor-alumno-escuela, a partir de un plan de trabajo
determinado y respondiendo a la complejidad de nuestro
problema: ¿enseñar a filosofar enseñando filosofía? Ello
significó perfilar una Propuesta Didáctica innovadora que
privilegiara tanto la intervención, los actos de reflexión, el
pensamiento crítico y el discernimiento en cada uno de los
estudiantes en el contexto de enseñanza y aprendizaje.
A manera de justificación
Se debe agregar que, en la actualidad, la asignatura de filosofía
figura dentro del Modelo de estudios por competencias,
cuyas estrategias de enseñanza están basadas en una lógica
que privilegia el orden y la uniformidad de pensamiento; en
suma, lo invariable. Dicho de otra manera, los materiales de
estudio, constituidos en libro de texto y guía de aprendizaje
de filosofía, están conformados por cuatro fases, las cuales
contemplan cinco secuencias didácticas cada una de ellas.
Eso significa un grado alto de saturación de información si
consideramos que, en promedio, un alumno de formación
Media Superior técnica cursa once materias en el último
tramo de sus estudios, donde precisamente está contemplada
la materia de filosofía.
Por tanto, la cantidad de actividades promedio que el
educando realiza por semana oscila entre seis y siete; más las
actividades correspondientes a las asignaturas de bachillerato
técnico. Llegados a este punto, un dato fundamental a considerar
se desprende de lo anterior: sobresaturación de información
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

a la cual se ve expuesto el estudiante preparatoriano en la
asignatura de filosofía; por lo cual, nos vimos en la necesidad
de intervenir con nuevos criterios metodológicos de enseñanza
y evaluación relativos al diseño de esta Propuesta Didáctica
para la enseñanza y aprendizaje de la filosofía, cuyos caminos
son flexibles y favorables al desarrollo de las potencias
intelectuales del estudiante.
La pertinencia, relevancia y utilidad de una Propuesta
Didáctica para la enseñanza de la filosofía en Educación
Media Superior, de la UANL, reside en que la escuela
“Álvaro Obregón” aún no cuenta con un esquema de trabajo
que, en su diseño y ejecución, priorice la reflexión y la
estimulación del pensamiento crítico en los estudiantes, así
como la reivindicación del papel sustancial de la filosofía
en el contexto socio-educativo actual. Pensamos que la
razón principal de eso, no es porque se ignore tal necesidad,
sino porque hasta el momento no ha surgido una propuesta,
como la que aquí se propone, que lo haga visible.
Es preciso reconocer que se vive en una época donde
las transformaciones en materia de comunicación e
información, característica de un mundo en vías de
globalización, adhieren paulatinamente su potencial
dinámico, virtual y simplificador sobre los procesos de
enseñanza-aprendizaje. Lo dicho hasta aquí hace necesario
potenciar las virtudes, cultivar en los estudiantes un
espíritu reflexivo, crítico, y discernidor. Por esa razón,
importa sobremanera que los maestros cuenten con una
Propuesta Didáctica sobre la enseñanza de la filosofía, a fin
de participar en la transformación del devenir reflexivo en
el salón de clase y su atmósfera filosófico-cognitiva para
beneficio del desarrollo de las habilidades del pensamiento
de los estudiantes. De ahí que sea preciso clarificar la noción
de lo que significa “enseñanza de la filosofía”
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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Enseñar filosofía sería la actividad en la que alguien
transmite a otro un cierto contenido, en este caso, “de
filosofía” o “filosófico”; [por tanto], si pretendemos
apoyarnos en la transmisión nos vemos obligados a
delimitar el objeto transmitido (la filosofía) como
algo identificable y, en cierta forma, manipulable.7

Eso entraña un problema, ya que no estaríamos dando
respuesta a los conceptos de qué es “enseñar filosofía”,
debido a que ponemos el acento en la transmisión como un
mecanismo de validación en sí mismo y de un solo sentido,
olvidando los actos de intervención mismos que implicarían
el diálogo entre estudiantes-contenido-profesor. Por tanto
La cuestión no sería más sencilla si se enfocara el
interrogante “qué es aprender filosofía”, ya que la
respuesta que se dé, como en el caso anterior, estará
mediatizada por la concepción que se tenga de la
filosofía o de sus rasgos característicos. Se podrá
estimar que aprender filosofía es conocer su historia,
adquirir una serie de habilidades argumentativas
o cognitivas, desarrollar una actitud frente a la
realidad o construir una mirada sobre el mundo.8

Para ello, el diseño de una Propuesta Didáctica para
la enseñanza y el aprendizaje de la filosofía, en modo
alguno debe suponer una delimitación del universo y sus
posibilidades en cuanto al ejercicio filosófico en el contexto
del aula, sino una base metodológica flexible, dúctil, y
perfectible que motive actitudes de naturaleza dialéctica
en torno a los contenidos de las filosofías y su relación
con el hombre en el mundo. Zambrano Leal, en su texto
Pedagogía y didáctica: esbozo de las diferencias, tensiones
y relaciones de dos campos lo advierte

7
8

Cerletti, La enseñanza, 6.
Cerletti, La enseñanza, 6.

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para su enseñanza en una preparatoria técnica

La libertad del alumno está en el movimiento
de su naturaleza y en tanto profesor debo hacer
de los saberes un medio para que él la avizore.
Si me aferro a la didáctica, mis clases serán lo
suficientemente cómplices de la fabricación de lo
humano, pero si no reflexiono lo que acontece en
la clase, mis ideales de la educación caen al abismo
de la fabricación […] El saber del pedagogo es la
resistencia contra la fabricación y el del didacta la
astucia para lograrla. Aunque se vista de humanista
el didacta siempre mostrará su condición metafórica
del policía de las almas.9

Zambrano, esboza en esa reflexión la condición de la
instrucción como una moneda (pedagogía y didáctica) cuyos
rostros adquieren valor en la medida en que no se pierde
de vista la libertad como fin último de la educación. En la
misma dirección, Bustamante señala una idea pertinente:
La didáctica, el arte de la enseñanza y sus técnicas,
es materia para los especialistas en ella pero
puede ser también una forma que termina por
determinar los contenidos mismos de las materias.
Esto sucede al menos en algún caso, cuando la
didáctica se convierte en lo que podría entenderse
como un “metadiscurso” [Lyotard], el discurso que
legitimaría a los discursos de los otros saberes en
los ambientes de enseñanza.10

Esto supone comprender la condición y la diferencia
de por lo menos dos tipos de didácticas: la prescriptiva
(didáctica de la filosofía) y otra de intervención y diálogo
permanente (didáctica filosófica). La primera atiende una
serie de pasos establecidos, en ocasiones, inmodificables;
la segunda, supone un ejercicio de participación activa
sobre el lugar desde donde, teoría y práctica, conforman
9
Armando Zambrano Leal, “Pedagogía y didáctica: esbozo de las
diferencias, tensiones y relaciones de dos campos,” Praxis y saber 7, no. 13
(enero-junio 2016): 60, http://dx.doi.org/10.19053/22160159.4159.
10
Citado en Picos Bovio, Didáctica de la filosofía, 36.

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para su enseñanza en una preparatoria técnica

y configuran el ambiente educacional en torno a la
enseñanza de la filosofía y la reflexión filosófica, donde
están comprendido maestro y alumno como elementos
relacionales a partir de los cuales se produce la maravilla
de aprehender.
El profesorado que integra la academia de filosofía de
la EIAO reduce su práctica a la prescripción del programa
analítico, guía de aprendizaje y libro de texto de filosofía,
debido a que carece de recursos didácticos innovadores en
relación con la enseñanza de la misma, esto repercute en la
estimulación para el desarrollo del pensamiento reflexivo,
crítico y de discernimiento en los estudiantes.
Problema
Una de las limitantes tiene que ver con el Plan de estudios
por competencias de esa preparatoria técnica, puesto que
deja de lado la exigencia de una visión crítica del lugar que
el alumno ocupa en el mundo, la relación que éste sostiene
consigo mismo y con aquello que le rodea, a cambio de
priorizar el desarrollo de “competencias” que establece
el programa, pasando por alto procesos dialógicos entre
contenidos y subjetividades. La dificultad de enmarcar
a la filosofía bajo este criterio instruccional, implica una
paradoja respecto de la naturaleza del pensar filosófico. En
ese sentido, Bustamante menciona que
Es complicado esperar, en este escenario, que los
profesores y profesoras no devalúen los saberes
específicos de las disciplinas [como el de la filosofía]
en función de la necesidad de asegurar que sus
alumnos se vuelvan “competentes” […] El ejemplo
se completa cuando se considera lo que tendría que
aparecer al extremo del proceso: un tipo de sujeto,

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un ser humano definido ante todo en términos de su
“competencia” para la profesión.11

A ese respecto podemos decir que, “ante la devaluación
de los saberes específicos” como el de la propia filosofía,
aunado a la falta de un sentido indagador, inquisitivo,
curioso, hace necesaria y urgente la idea de proponer un
replanteamiento de la práctica de la filosofía en el contexto
de Educación Media, desde la perspectiva de su enseñanza
y aprendizaje.
En virtud de lo anterior, se vuelve pertinente preguntar
en torno a ¿qué características debe consignar el diseño de
una Propuesta Didáctica en relación con la enseñanza y
aprendizaje de la filosofía en la Escuela “Álvaro Obregón”?
A su vez, esto sugiere que debe cuestionarse la posibilidad
de señalar ¿de qué manera el diseño de una Propuesta
Didáctica puede contribuir a potenciar las facultades
del pensamiento reflexivo, imaginativo y crítico en los
estudiantes que aprehenden filosofía?
Es importante destacar que, es en el marco de la
metodología de Investigación-acción que se pretende
reflexionar sobre el problema que implica la respuesta a
las preguntas anteriores, en relación con una Propuesta
Didáctica para la enseñanza y aprendizaje de la filosofía.

11

Citado en Picos Bovio, Didáctica de la filosofía, 40.

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Investigación-acción: la perspectiva de John Elliot
¿En qué consiste la investigación-acción, donde se enmarca
el diseño de nuestra Propuesta Didáctica para la enseñanza
de la filosofía?

Esquema tomado del libro de Elliot,
La investigación-acción en educación, 4.

Elliot la define como “fórmula diferente de las
concepciones tradicionales de la investigación educativa,
y sus relaciones con otras formas de reflexión sobre la
práctica”.12 Para ello, nuestro autor señala ocho pasos
que configuran una guía o pauta que ayuda a profundizar
la comprensión del profesor de su problema, ya que “la
investigación-acción interpreta lo que ocurre desde el punto
de vista de quienes actúan e interactúan en la situación
problema, profesores-alumnos-directivos”.13
12
13

Elliott, La investigación-acción en educación, 4.
Esperanza Bausela Herreras, “La docencia a través de la investi-

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Con ello se desprenden ocho aspectos importantes a
considerar:
1. &lt;&lt;Analiza las acciones humanas y las situaciones
sociales experimentadas por los profesores como:
a. inaceptables
en
(problemática),

algunos

aspectos

b. Susceptibles de cambio (contingentes),
c. que requieren
(prescriptivas).

una

respuesta

práctica

2. El propósito de la investigación-acción:
•

Profundizar la comprensión del profesor
(diagnóstico) de su problema adopta una
postura exploratoria.

•

La comprensión indica el tipo de respuesta
adecuada; no obstante, no determina la acción
adecuada, aunque la acción adecuada deba
fundarse en la comprensión.

3. La investigación-acción adopta una postura teórica.
La acción emprendida para cambiar la situación
se suspende temporalmente hasta conseguir una
comprensión más profunda del problema en
cuestión.
4. Al explicar “lo que sucede”, la investigación-acción
construye un guion sobre el hecho en cuestión,
relacionándolo con un contexto de contingencias
mutuamente interdependientes, hechos que se
agrupan porque la ocurrencia de uno depende de
la aparición de los demás. Este guión se denomina
gación-acción,” Revista Iberoamericana de Educación 35, no. 1 (2004): 1-9,
https://doi.org/10.35362/rie3512871.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
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a veces estudio de casos. La forma de explicación
en los estudios de casos es naturalista, en vez de
formalista. Las relaciones se iluminan mediante
la explicación concreta en vez de leyes causales y
correlaciones estadísticas.
5. La investigación-acción interpreta “lo que ocurre”
desde el punto de vista de quienes actúan e interactúan
en la situación problema: profesores-alumnos,
profesores-director. Los hechos se interpretan como
acciones y transacciones humanas, y se interpretan
en relación con las condiciones que ellas postulan:
a. La comprensión que el sujeto tiene de su
situación y las creencias que alberga sobre la
misma,
b. Las intenciones y los objetivos de sujeto,
c. Sus elecciones y decisiones,
d. El conocimiento de determinadas normas,
principios y valores para diagnosticar el
establecimiento de objetivos y la selección de
cursos de acción.
“Lo que ocurre” se hace inteligible al relacionarlo
con los significados subjetivos que los participantes
les adscriben. He ahí porqué las entrevistas y
la observación participante son importantes
herramientas de investigación en un contexto de
investigación-acción.
6. Como investigación-acción considera la situación
desde el punto de vista de los participantes,
describirá y explicará “lo que sucede” con el mismo
lenguaje utilizado por ellos; o sea, con el lenguaje
de sentido común que la gente usa para describir
y explicar las acciones humanas y las situaciones
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sociales en la vida diaria.
7. Como la investigación-acción contempla los
problemas desde el punto de vista de quienes
están implicados en ellos, sólo puede ser válido
a través del diálogo libre de trabas con ellos.
Implica necesariamente a los participantes en
la autorreflexión sobre su situación en cuanto
a compañeros activos en la investigación. Los
relatos de los diálogos con participantes acerca de
las interpretaciones y explicaciones que surgen de
la investigación deben formar parte de cualquier
informe de investigación-acción.
8. Como la investigación-acción incluye el diálogo
libre de trabas entre investigador y los participantes,
debe haber un flujo libre de información entre
ellos&gt;&gt;.14
Fundamento teórico
El diseño de esta Propuesta Didáctica para la enseñanza y
aprendizaje de la filosofía en la EIAO sitúa su fundamento
en las ideas del filósofo argentino Alejandro Cerletti en La
enseñanza de la filosofía como problema filosófico.
Cerletti vislumbra una serie consideraciones que
precisan ser tomadas en cuenta a la hora de enseñar filosofía
y aprender a filosofar con estudiantes:
•

&lt;&lt;Considerar que el aula escolar es un ámbito donde
es posible formularse preguntas filosóficas con la
radicalidad que ellas conllevan, y, no un lugar en el
que el profesor sólo ofrece respuestas a preguntas
que sus alumnos no se han formulado.

•

El objetivo final de todo profesor de filosofía
deberá ser el que sus alumnos, en alguna medida,

14

Elliot, La investigación-acción en educación, 4-5.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

se conviertan en filósofos. En virtud de ello, deberá
intentar promover en ellos una actitud filosófica,
ya que será ella la que eventualmente dará lugar al
deseo de filosofar.
•

Filosofar depende, en última instancia, de una
decisión subjetiva, y no sólo en lo que atañe a querer
ser filósofo, sino porque supone la puesta en acto de
un pensamiento y eso implica la novedad de quien
lo intenta.

•

No hay planificación de clases que pueda dar cuenta
de la irrupción del pensamiento del otro. Este rasgo
de la enseñanza de la filosofía no debe tomarse como
una debilidad pedagógica sino, por el contrario,
como una fortaleza filosófica, ya que constituye
el momento en que a partir de la emergencia de
algo diferente se puede quebrar la repetición de lo
mismo.

•

Ya no será posible pensar en una didáctica de
la filosofía, como una técnica de aplicación, de
manera independiente de las decisiones filosóficas
que el profesor adopte, puesto que el qué enseñar
aparecerá siempre entrelazado con el cómo hacerlo
y viceversa. Si la meta de nuestra metodología es
el filosofar, el “contenido” a enseñar deberá anudar
la actividad filosófica, la actitud filosófica y el tema
filosófico.

•

La enseñanza de la filosofía se construye en el
diálogo filosófico del día a día.

•

Cada planificación estará construida sobre la base
de las inquietudes filosóficas del profesor, y la
invitación a filosofar de sus alumnos; lo que implica
que, si fuera necesario, cada planificación podrá irse
modificando parcial o incluso totalmente en función
de su objetivo fundamental: filosofar.

•

Para que haya novedad, para que algo pueda

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
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sorprender y desafíe a pensar a los estudiantes, y
también al profesor, deberá haber un plan inicial
que se vea desbordado, deberán estar presentes
un conjunto de saberes programados que se vean
interpelados.
•

Sería difícil decir que una secuencia determinada
de pasos didácticos pueden conducir finalmente al
filosofar. Lo que sí puede plantearse es un esquema
básico de operatividad que refleje de manera
coherente los rasgos que han ido mostrando (el
profesor como filósofo, la pregunta filosófica como
posibilidad didáctica, el “qué” fusionado con el
“cómo”, la invitación a pensar).

•

Este esquema debería constar al menos de dos
momentos: uno de problematización y otro de
intento de resolución. Distinguir didácticamente
la construcción (o reconstrucción) de un problema
filosófico y la forma en que se intenta resolverlo&gt;&gt;.15

Características de la Propuesta Didáctica
Respecto del material de apoyo que sustenta nuestra Propuesta
Didáctica, referimos a Lecciones preliminares de filosofía de
Manuel García Morente. El texto cuenta con 25 lecciones,
donde el autor expone con extraordinaria coherencia y
singular claridad toda la historia de la filosofía del ser y del
conocer, desde los pensadores presocráticos hasta Husserl y
Heidegger. Además, la particular exposición didáctica que
García Morente desarrolla de cada sistema filosófico permite,
tanto a estudiante como a docente, adentrarse en un ejercicio
reflexivo de carácter dialógico donde la intervención conjunta
pone de relieve la discusión y análisis sobre los problemas
filosóficos, asumiendo una postura crítica y propositiva, en
relación con la realidad inmediata del estudiante.
15

Cerletti, La enseñanza, 50-52.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

De las 25 lecciones preliminares de filosofía que
componen la obra de García Morente, se contempla, por
lo menos, trabajar once lecciones (I-XI) para la Propuesta
Didáctica, considerando tres aspectos:
a) Cumplimiento de los objetivos del programa
académico;
b) Aportación al desarrollo cognitivo16 del estudiante;
c) Adaptación de las lecciones al calendario escolar
del semestre enero-junio, donde se imparte la
asignatura de filosofía compuesto por 16 semanas
de trabajo académico en aula. Según se describe en
tabla 4.

16
“El conjunto de transformaciones que se producen en las características y capacidades del pensamiento en el transcurso de la vida, especialmente
durante el período de desarrollo, y por el cual aumentan los conocimientos
y habilidades para percibir, pensar, comprender, y manejarse en la realidad.”
Aurélia Rafael Linares, “Desarrollo cognitivo: Las teorías de Piaget y de Vygotsky” (PowerPoint presentación, Máster en Paidopsiquiatría Universitat Autónoma de Barcelona, Barcelona, 2007).

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Tabla 1
Semanas clase. Número, nombre y contenido de
lecciones
Semana I.

Encuadre.

Semana II.

Temas: la filosofía y su vivencia. Definiciones
filosóficas y vivencias filosóficas. Sentido
de la voz filosófica. La filosofía antigua. La
filosofía en la Edad Media. La filosofía en la
Edad Moderna. Las disciplinas filosóficas. Las
ciencias y la filosofía. Las partes de la filosofía.

Primera lección: El
conjunto de la Filosofía.

Semana III.
Segunda lección: El
método de la Filosofía.

Semana IV.
Tercera lección: La
intuición como método de
la Filosofía.
Semana V.
Cuarta lección: El ingreso
a la Ontología.
Semana VI.
Quinta lección: La
metafísica de Parménides.
Semana VII.
Sexta lección: El realismo
de las ideas en Platón.

Semana VIII.
Sétima lección: El
realismo aristotélico.

Temas: disposición de ánimo previa:
admiración, rigor. Sócrates: la mayéutica.
Platón: la dialéctica; el mito de la reminiscencia.
Aristóteles: la lógica. Edad Media: la disputa.
El método de Descartes. Trascendencia e
inmanencia. La intuición intelectual.
Temas: método discursivo y método intuitivo.
La intuición sensible. La intuición espiritual.
La intuición intelectual, emotiva y volitiva.
Representantes filosóficos de cada una. La
intuición en Bergson. La intuición en Dilthey.
La intuición en Husserl. Conclusión.
Temas: ¿Qué es el ser? Imposibilidad de
definir el ser. ¿Quién es el ser? Existencia
y consistencia. ¿Quién existe? El realismo
metafísico. Los primeros filósofos griegos.
Heráclito.
Temas: Introducción. Parménides contra
Heráclito. El ser y sus cualidades. Teoría de
los mundos. La filosofía de Zenón de Elea.
Importancia de la filosofía de Parménides.
Temas: El eleatismo no es un idealismo.
Formalismo de los eleáticos. Platón. El ser y la
unidad. Elementos eleáticos en el platonismo.
Influencia de Sócrates: el concepto. La teoría
platónica de las ideas. El conocimiento. La idea
del bien.
Temas: Interpretación realista de las ideas
platónicas. Aristóteles y las objeciones a Platón.
La filosofía de Aristóteles. Substancia, esencia
y accidente. La materia y la forma. Teología de
Aristóteles.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica
Semana IX
Octava lección: La
metafísica realista.

Tema: Estructura del ser: categorías.
Estructura de la substancia: forma y materia,
real y posible, acto y potencia. Las cuatro
causas. Inteligibilidad del mundo. Teoría del
conocimiento: concepto, juicio, raciocinio.
Dios. Influencia de Aristóteles.

Semana X

Receso académico.

Semana XI.

Receso académico.

Semana XII.

Diagnóstico y repaso de las lecciones
abordadas previo período vacacional (a cargo
del profesor).

Semana XIII.

Temas: El conocimiento y la verdad en el
realismo. Crisis histórica al comienzo de la
Edad Moderna. Necesidad de plantear de nuevo
los problemas. El problema del conocimiento
se antepone al metafísico. La duda como
método. Existencia indudable del pensamiento.
Tránsito del yo a las cosas.

Novena lección: El origen
del idealismo.

Semana XIV.
Décima lección: El
sistema de Descartes.

Semana XV.
Décimo primera lección:
Fenomenología del
conocimiento

Semana XVI.

Temas: Dificultad del idealismo frente a la
facilidad del realismo. El pensamiento y el
yo. El yo como “cosa en sí.” La realidad como
problema. El pensamiento claro y distinto. La
hipótesis del genio maligno. La existencia de
Dios. La realidad recobrada. Geometrismo de
la realidad. Racionalismo.
Tema: Prioridad de la teoría del conocimiento
en el idealismo. Necesidad de una descripción
fenomenológica del conocimiento. Sujeto
cognoscente y sujeto conocido: su correlación.
El pensamiento la verdad. Relaciones de la
teoría del conocimiento con la psicología, la
lógica y la ontología.
Sesión de cierre: reflexiones finales sobre la
experiencia del curso. Se proyecta material
audiovisual, una película vinculada a la
Filosofía.

Fuente: Elaboración propia del autor.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Tabla 2
Aportación cognitiva de las lecciones preliminares de
filosofía al estudiante
Lección:

Aporte:

I. El conjunto de la
filosofía

El alumno (a) conoce el sentido y la
vivencia de la filosofía, sus definiciones y
los distintos períodos históricos de la misma

II. El método de la
filosofía

El alumno (a) identifica y compara los
diversos caminos del hacer filosofía por parte
de los principales filósofos de la historia

III. La intuición como
método de la
filosofía

El alumno (a) analiza y critica los posicionamientos
de la intuición como método de la filosofía

IV. El ingreso a la
ontología

El alumno (a) reflexiona sobre la idea de
consistencia y existencia en torno al ser.

V. La metafísica de
Parménides

El alumno (a) valora e interpreta las
posturas del período cosmológico (600450 a. de C) de la filosofía en Heráclito y
Parménides, así como el ser y sus cualidades.

VI. El realismo de las
ideas de Platón

El alumno (a) distingue las aportaciones de
Parménides y Sócrates en la filosofía de Platón.

VII. El realismo
aristotélico

El alumno (a) aprecia y discute las objeciones
que Aristóteles hace a la filosofía de Platón, así
también reflexiona sobre la teología del primero.

VIII. La metafísica
realista

El alumno (a) identifica y comprende la estructura
del ser en Aristóteles, y compara con base en el
conocimiento aprendido su realidad inmediata

IX. El origen del
idealismo

El alumno (a) asume un posicionamiento
respecto del realismo e idealismo e
identifica el problema del conocimiento

X. El sistema de
Descartes

El alumno (a) problematiza la realidad
a partir de la “duda cartesiana”, y
experimenta la voluntad como medio para
conquistar la realidad, según Descartes.

XI. Fenomenología del
conocimiento

El alumno (a) establece las diferencias entre
el pensamiento que construye la realidad y
la realidad que construye al pensamiento.

Fuente: Elaboración propia del autor.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Método de la estrategia
Exposición binaria es el nombre que recibe la estrategia
expositiva conformada por estudiantes y su docente en
la asignatura filosofía. Cabe mencionar que el concepto
binario contempla un compuesto de dos elementos (RAE),
en este caso, dos categorías: un grupo de alumnos y
docente. Lo anterior nos indica que las sesiones expositivas
se realizan entre alumnos y docente sobre el mismo tema.
Casal y Granda, respecto de los métodos17 participativos,
en Una estrategia didáctica para la aplicación de los
métodos participativos, cuyo fundamento establece que
éstos constituyen
Vías, procedimientos y medios sistematizados
de organización y desarrollo de la actividad de
los estudiantes [y docentes], sobre la base de
concepciones no tradicionales de la enseñanza, con
el objetivo de lograr el aprovechamiento óptimo
de sus posibilidades cognitivas y afectivas […] la
base está en la concepción del aprendizaje como un
proceso activo, de construcción y reconstrucción
del conocimiento por los propios alumnos, mediante
la solución colectiva de tareas, el intercambio y
confrontación de ideas, opiniones y experiencias
entre estudiantes y profesores.18

Otro rasgo sustancial de los métodos participativos –donde
se inscribe la estrategia Exposición binaria: alumnos-docente,
la cual contribuye al abordaje de la Propuesta Didáctica para la
enseñanza de la filosofía, a partir de Lecciones preliminares de
filosofía de García Morente– son sus características:
17
1. Métodos que contribuyen a favorecer el trabajo en grupo. 2. Métodos que propician la asimilación de conocimientos. 3. Métodos para la solución
creativa de problemas.
18
Colectivo de autores, Los métodos participativos: ¿una nueva concepción de la enseñanza? (La Habana: CEPES-UH, 1998), citado en Inés Casal
Enríquez y Mayra Granda Valdés, “Una estrategia didáctica para la aplicación
de los métodos participativos,” Tiempo de educar 4, no. 7 (enero-junio 2003):
173.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

•

La enseñanza no se concibe sólo como vía de
asimilación de conocimientos, sino también como
recurso para la solución de problemas.

•

Se estimula la búsqueda de la verdad, a través
del trabajo conjunto de indagación y reflexión,
aproximando la enseñanza a la investigación
científica.

•

Se promueve la capacidad reflexiva de los
estudiantes, ya que se hace un mayor análisis de los
problemas y se utiliza la verbalización.

•

Se socializa el conocimiento individual,
enriqueciéndolo y potenciándolo en el conocimiento
colectivo.

•

Se contribuye a desmitificar la figura del docente,
rompiendo modelos paternalistas de educación.

•

Se ayuda a la constitución del grupo, al
establecimiento de relaciones interpersonales y a un
mayor conocimiento mutuo.19

Lo dicho hasta aquí sobre los métodos participativos
sitúa el trabajo expositivo (alumnos-docente) en el centro
del proceso de enseñanza y aprendizaje, mediante roles
activos que motivan el diálogo y la reflexión en el aula de
clase.
Se debe agregar que, el trabajo del alumnado
consiste en analizar, elaborar y presentar exposiciones
frente a grupo, a través de un esquema propuesto por
19

Casal Enríquez y Granda Valdés, “Una estrategia didáctica,” 176-77.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

el docente, en relación con una determinada lección.
El trabajo del docente consiste en acompañar (entre, o,
junto a estudiantes) el desarrollo expositivo mediante
intervenciones que complementen y puntualicen aquello
que no haya sido explicado adecuadamente por el grupo de
alumnos (problematizar). De esa manera y en su conjunto
se logran tres objetivos:
1. Mostrar al estudiante y docente la necesidad de
acompañamiento en el proceso de intervención en
relación con el texto filosófico desde una perspectiva
dialógica.
2. Guiar al estudiante y docente hacia el manejo de un
lenguaje filosófico que problematice la realidad.
3. Desarrollar en el estudiante el pensamiento reflexivo
y crítico.
Método de la propuesta didáctica
Por tanto, lo siguiente supone una propuesta específica,
misma que se expondrá aquí:
a) La primera semana de clase el docente establece
junto con sus estudiantes el rol y registro de
exposiciones del semestre en cuestión. La cantidad
de alumnos (as) que conforman grupos expositores
es proporcional al número de integrantes por aula.
b) El docente crea una cuenta de correo
electrónico donde comparte con los estudiantes
representante y suplente de cada grupo las once
lecciones correspondientes y el diccionario
de Filosofía Nicola Abbagnano a través de
Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

OneDrive, para que a su vez, éstos sean
compartidos al resto de estudiantes.
c) El docente analiza las once lecciones previo inicio
del período de clases, eso le permite complementar,
matizar y enriquecer cada intervención junto a sus
estudiantes.
d) Cada semana un grupo de estudiantes analiza,
elabora y expone mediante mapa conceptual, el
contenido de la lección asignada. El docente, como
un expositor más, acompaña el proceso e interviene
para complementar y profundizar aspectos
importantes sobre los temas planteados por el grupo
expositor.
e) El alumnado que no participa en la sesión expositiva,
realiza ejercicio de lectura de la misma lección
asignada a los alumnos expositores, y contribuye
con preguntas al finalizar la presentación.
f) El tiempo para realizar exposiciones no excede los
treinta minutos.
g) Al finalizar la exposición se abre un espacio para el
diálogo intergrupal.
De qué forma se propone evaluar la Propuesta
Didáctica
Tabla de contenido por fase. Se evalúa en cinco tiempos.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Tabla 3
Ponderación
Primera fase: 10%
Contenido
- Primera lección: El conjunto de la Filosofía.
- Segunda lección: El método de la Filosofía.
- Tercera lección: La intuición como método de la Filosofía.
Qué se evalúa
Evaluación primera fase:
Problemas filosóficos de la realidad del estudiante.
Criterios de aplicación
1.
2.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
Cada equipo, previa discusión, plantea por escrito un problema de
orden filosófico en forma de pregunta sobre su realidad inmediata.
Criterios de la pregunta:
a)
b)

Temática (de qué trata)
Estructura (¿cómo está conformada en términos sintácticos y
semánticos)
c) Alcances (significa su delimitación respecto de aquello que trata)
3. Mediante una dinámica propuesta por el docente, los grupos intercambian las problemáticas entre sí.
4. Cada equipo reflexiona y discute la pertinencia, relevancia, alcances
y profundidad de los problemas filosóficos planteados por sus compañeros.
Ponderación
Segunda fase: 10%
Contenido
- Cuarta lección: El ingreso a la Ontología.
- Quinto lección: La metafísica de Parménides.
- Sexta lección: El realismo de las ideas en Platón.
Qué se evalúa
Evaluación segunda fase:
Comprensión, interpretación y comunicación de la realidad.
Criterios de aplicación
1.
2.

3.

4.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
Cada equipo escribe de manera conjunta una carta a un amigo (a)
imaginario (a) que no sabe Filosofía. La carta describe qué es la
filosofía, para qué sirve, y cómo hacerla. Propósito: Cómo relatar y
describir.
La carta, además de responder a las preguntas del punto 2, retoma
la consistencia de los problemas filosóficos planteados en la fase
anterior, a la luz del conocimiento adquirido de las seis lecciones
abordadas en la fase 1 y 2, así como el surgimiento de nuevas proposiciones.
Cada carta es leída por los equipos en clase. Se abre un espacio para
el diálogo intergrupal respecto del contenido de cada epístola.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica
Ponderación
Tercera fase: 10%
Contenido
- Séptima lección: El realismo aristotélico.
- Octava lección: La metafísica realista.
- Novena lección: El origen del idealismo.
Qué se evalúa
Evaluación tercera fase:
Comparar la realidad de los problemas filosóficos.
Criterios de aplicación
1.
2.

3.
4.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
Cada equipo elabora y expone un cuadro comparativo con las características de sus tres problemas filosóficos en relación con los de otro
equipo, a la luz de las tres lecciones preliminares de filosofía correspondientes a la fase tres.
Cada grupo formula y expone sus conclusiones en torno al ejercicio
comparativo y evalúa la situación de los problemas filosóficos.
Articula un método como medio posible de solución, explicando la
consistencia de cada una de sus fases, así como aportando ejemplos
coherentes y claros.

Ponderación
Cuarta fase: 10%
Contenido
- Décima lección: El sistema de Descartes.
- Onceava lección: Fenomenología del conocimiento.
Qué se evalúa
Evaluación cuarta fase:
Proposiciones filosóficas en torno a las tesis de los filósofos.
Criterios de aplicación
1.
2.
3.
4.

El docente organiza los estudiantes en equipos.
El docente distribuye entre los equipos las once lecciones vistas durante el curso.
Cada equipo revisa las tesis de filósofos en las lecciones preliminares
de filosofía
Por cada tesis propuesta por los filósofos, los equipos ofrecen la propia, bien sea para mejorar la tesis del o los filósofos, o bien, refutar
mediante argumentación clara y coherente.

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para su enseñanza en una preparatoria técnica
Ponderación
PIA20: 20%
Contenido
-Realización de un café filosófico.
Qué se evalúa
PIA.
La disertación como estrategia para estimular la reflexión y el
pensamiento crítico.
Criterios de aplicación
1.

Por cada salón/grupo, el docente junto con sus estudiantes establece
un equipo representativo, de entre de 2 ó 3 estudiantes.
Al interior de cada grupo, se propone y discute el o los temas a exponer en el café filosófico.
El público (alumnos) participa de manera constante durante el desarrollo del café filosófico.
El evento tiene una duración no menor a tres horas. Lugar: auditorio,
o bien, al aire libre. Modera el docente.

2.
3.
4.

Fuente: Elaboración propia del autor.

Conclusión
Luego del camino de reflexión, observación, búsqueda,
gestión, diseño, análisis, diálogo, retroalimentación y
autocrítica en torno a un trabajo de investigación-acción
vinculado con el diseño de una Propuesta Didáctica para
la enseñanza de la filosofía en la EIAO, podemos concluir
que:
a) Pudimos transmitir la necesidad de incorporar de
manera consciente la reflexión como un proceso
permanente dentro de los procesos instruccionales
en profesores y directivos, respecto de la importancia
de la enseñanza y aprendizaje de la filosofía en la
EIAO.
b) Logramos llevar a cabo la investigación-acción,
haciendo uso de sus herramientas metodológicas
(reflexión, diagnóstico, análisis, diseño, aplicación
20

Producto Integrador de Aprendizaje (PIA).

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29

�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

y evaluación de resultados) a fin de presentar
una Propuesta Didáctica para la enseñanza de la
filosofía.
c) Conseguimos realizar un diagnóstico a los actores
principales del proceso educativo: estudiantes,
maestros y directivos de la escuela. Aunque lo
intentamos más de una vez, lo cierto es que no
logramos entrevistar al comité técnico de filosofía
del Nivel Medio Superior de la UANL. Lo cual habría
supuesto un conjunto información complementaria,
y de gran valía, en razón de una eventual posibilidad
de socialización de la Propuesta Didáctica, más allá
de la EIAO (el resto de las dependencias de Nivel
Medio de la UANL).
d) Pudimos recuperar ideas valiosas del docente,
en torno a la enseñanza de la filosofía, las cuales
enriquecieron de manera importante nuestro trabajo.
e) Logramos implementar la Propuesta Didáctica a dos
grupos: uno de Trabajo Social, y otro de Turismo,
de donde pudimos extraer información fundamental
que dio legitimidad a la Propuesta Didáctica para la
enseñanza de la filosofía, ante estudiantes y maestro.
f) Conseguimos llevar a cabo un taller para un
docente, estructurado en tres sesiones: informativa,
práctica y aplicación. Cabe destacar la participación
entusiasta del docente, antes, durante y después de
la aplicación de la Propuesta Didáctica.
g) La evaluación de resultados concluyó arrojando
información destacada respecto de la percepción
de los estudiantes ante la circunstancia novedosa y
particular de experienciar la enseñanza y aprendizaje
de la filosofía en la EIAO, unidad Churubusco. Si
bien es cierto, la complejidad de algunos pasajes del
texto base de la Propuesta (las lecciones preliminares)
constituyó un reto intelectual como espiritual.

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

Constatamos que el aula se transforma en un lugar
donde surgen preguntas filosóficas; que profesor y
alumno, mediante el diálogo y decisiones subjetivas,
desarrollan actitudes filosóficas, así como puestas en acto
de pensamientos que problematizan de manera sucesiva
la realidad; que toda planificación, por muy bien hecha
que esté, resulta insuficiente a la hora de dar cuenta de
la irrupción del pensamiento del otro; que pedagogía y
didáctica tejen una partida complementaria y por tanto
contraria a toda idea de superposición, una respecto de la
otra; que las lecciones preliminares de filosofía constituyen
la base de un plan de trabajo que contempla un tipo de
saber, el cual fue interpelado por alumnos y docente.21

21

Cerletti, La enseñanza, 24.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
para su enseñanza en una preparatoria técnica

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

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�Didáctica de la Filosofía. Una propuesta
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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-33

33

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

CREENCIAS EPISTEMOLÓGICAS Y

RESPONSABILIDAD EN LA ENSEÑANZA DEL
VIOLÍN

EPISTEMIC BELIEFS AND RESPONSIBILITY
IN VIOLIN TEACHING

Francisco Javier Ceniceros Cázares1
Resumen: Pese la naturaleza movible de los paradigmas, la
responsabilidad ligada a una profesión es tema que trasciende
los límites espaciotemporales y disciplinares. La consubstancial
vida social de la especie denota responsabilidad tanto individual
como colectiva. El profesorado, responsable en su quehacer
profesional y enmarcado en una sociedad que demanda la
calidad de los procesos educativos, está comprometido a
actuar en ámbitos varios. Estos deberes están estrechamente
relacionados con los fines de la educación, que particularmente
para la educación musical, contemplan la independencia del
alumnado, en virtud de los procesos de enseñanza simbólico,
procedimental y actitudinal. Especialmente, dentro de los
elementos vinculados al comportamiento del alumnado ante
los procesos educativos, las creencias epistemológicas son
relevantes en el desarrollo de actitudes que conduzcan a la
independencia discente. Estas hacen referencia a las creencias
del alumnado sobre el conocimiento y el aprendizaje, originadas
en los procesos formativos. En atención a la responsabilidad
emanada de los fines de la educación, el personal docente está
exhortado a atender las creencias epistemológicas diseñando
ambientes de aprendizaje que fomenten actitudes que conduzcan
a la independencia musical.
∗
1
Director de sede y profesor de la Red de Orquestas Juveniles Por la
Igualdad, programa embajador del Instituto Estatal de las Mujeres. Actualmente es estudiante del programa Maestría en Innovación Educativa de la FFyL,
UANL.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

1

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

Palabras clave: constructivismo,
epistemología personal.

educación

musical,

Abstract: Despite the movable nature of paradigms, the
responsibility linked to a profession is a subject that transcends
time-space and disciplinary limits. The consubstantial social
life of human beings denotes both individual and collective
responsibility. Faculty, responsible of their professional task
and framed in a society that demands quality in the educational
processes, are committed to act in diverse areas. These duties
are closely related to educational purposes, which particularly in
music education, consider the independence of students, in virtue
of symbolic, procedural, and attitudinal teaching processes.
Especially, within the elements linked to the behaviour of
students facing the educational process, epistemological beliefs
are relevant in the development of attitudes that lead to the
independence of students. These refer to students’ beliefs on
knowledge and learning, originated in the formative process.
With regards to the responsibility arisen from the educational
purposes, faculty are encouraged to answer to epistemological
beliefs by designing learning spaces that promote attitudes which
lead to musical independence.
Keywords: constructivism,
epistemology.

music

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

education,

personal

2

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

La responsabilidad en la docencia

LA

a la práctica
profesional; el hecho de ser una especie social enfatiza
las obligaciones que la o el individuo debe guardar ante el
colectivo. Las responsabilidades del quehacer profesional
a pesar de que en ocasiones son tácitas, frecuentemente
se juran por la persona que se integra al campo laboral y
explicitan en documentos que salvaguardan a la comunidad.
Tómese de ejemplo la primera de las obligaciones que debe
guardar quien ostente el cargo de rectoría de la UANL,
expresada en el Manual de Organización de esta institución
de educación superior:
RESPONSABILIDAD ES CONSUBSTANCIAL

Velar por el cumplimiento de la Ley Orgánica del
presente Estatuto, de los reglamentos que de ellos
deriven, de los planes y programas de trabajo de
la Universidad y, en general, de las disposiciones
y los acuerdos que norman la estructura y el
funcionamiento de la Institución.2

Otro ejemplo, arquetípico, es el juramento que las y
los profesionales de la medicina expresan al momento de
oficializar el inicio de su vida profesional:
PROMETO SOLEMNEMENTE dedicar mi
vida al servicio de la humanidad; VELAR ante
todo por la salud y el bienestar de mis pacientes;
RESPETAR la autonomía y la dignidad de mis
pacientes; VELAR con el máximo respeto por la
vida humana; NO PERMITIR que consideraciones
de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen
étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política,
raza, orientación sexual, clase social o cualquier
otro factor se interpongan entre mis deberes y mis
pacientes; GUARDAR Y RESPETAR los secretos
2
Universidad Autónoma de Nuevo León, Manual de políticas y procedimientos para el control del patrimonio de la UANL (San Nicolás de los
Garza: UANL, 2017), Artículo 79, I.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

3

�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

que se me hayan confiado, incluso después del
fallecimiento de mis pacientes; EJERCER mi
profesión con conciencia y dignidad, conforme a
la buena práctica médica; PROMOVER el honor
y las nobles tradiciones de la profesión médica;
OTORGAR a mis maestros, colegas y estudiantes el
respeto y la gratitud que merecen; COMPARTIR mis
conocimientos médicos en beneficio del paciente y
del avance de la salud; CUIDAR mi propia salud,
bienestar y capacidades para prestar una atención
médica del más alto nivel; NO EMPLEAR mis
conocimientos médicos para violar los derechos
humanos y las libertades ciudadanas, ni siquiera
bajo amenaza; HAGO ESTA PROMESA solemne y
libremente, empeñando mi palabra de honor.3

El juramento hipocrático contempla tanto el compromiso
que se debe a si misma o mismo el profesional como la
responsabilidad ante la sociedad. Estos compromisos
suponen una firme búsqueda de superación y excelencia del
quehacer laboral, la profesionalización y la dignificación de
su práctica.4 A través del buen ejercicio de su profesión, la
persona se autorrealiza y beneficia a la comunidad.
Particularmente, la docencia es un medio que permite
los fines que busca la sociedad en virtud de los procesos
formativos de las personas. A consecuencia de lo anterior,
las responsabilidades que el personal docente debe a la
comunidad son profundas. En el caso de la educación
musical instrumentista, la Asociación Estadounidense de
Maestros de Cuerda (ASTA, por sus siglas en inglés) enuncia
por medio de tres estándares generales las características
ideales de las y los profesionales. Los estándares refieren a
los ámbitos musical, docente y profesional. Dentro de ellos,
se explicitan parte de las responsabilidades docentes, como
3
“Declaración de Ginebra,” Asociación Médica Mundial, consultado
Noviembre 8, 2020, https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-ginebra/.
4
Carlos E. Rojas Artavia, “Ética profesional docente: un compromiso
pedagógico humanístico,” Revista Humanidades 1 (2011): 1-22.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

indica el inciso N del estándar relacionado a este campo:
“Demuestra entendimiento sobre el posible impacto en
el aprendizaje y la formación dados los antecedentes
socioeconómicos, étnicos y geográficos y las diversas
edades del alumnado”.5
Este inciso destaca el valor que posee el reconocer la
diversidad dentro de los procesos formativos, ya que
impacta directamente en la concreción de los objetivos de
los procesos de enseñanza y de aprendizaje. En definitiva,
tanto la edad como los antecedentes del alumnado definen
sus experiencias educativas y conocimientos previos,
relevantes para un aprendizaje significativo. Las historias de
vida de cada una y uno de los participantes de los procesos
de aprendizaje son punto de partida para la planeación
didáctica del profesorado, relacionada estrechamente
con el perfil discente deseado. Cuando los procesos de
enseñanza y de aprendizaje se centran en la transmisión
de conocimientos, obviando la diversidad del alumnado y
formando en consecuencia de ella, se propicia el fracaso de
la formación.
Los fines de la educación musical
En línea con lo anterior, se juzga de valor puntualizar
los fines de la educación musical con el objeto de
profundizar en la responsabilidad docente. Paul Harris
consigna el perfil deseado de las y los alumnos de
música “Un alumno de mentalidad independiente quien
se dirige hacia una mayor responsabilidad y libertad para
ser musical por su propia cuenta”.6
5
“ASTA Standards for Successful School String/Orchestra Teachers,”
II, N, American String Teacher Association, aprobado March 21, 2015, https://
www.astastrings.org/Web/Resources/ASTA_Teacher_Standards/ASTA_Teacher_Standards.aspx. Traducción propia.
6
Paul Harris, Simultaneous Learning: the definitive guide (London:
Faber Music Limited, 2014). Traducción propia.

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Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

La educación musical tiene como fin formar a las
personas de manera que sean capaces de prescindir de la
figura docente (como transmisor de conocimientos), gracias
a su capacidad de reflexionar los procesos de aprendizaje,
estableciendo los objetivos, determinando instrumentos
para la evaluación de su desempeño, redireccionando
las estrategias de aprendizaje para concretar las metas,
en fin, siendo responsable, tanto en lo personal como en
lo colectivo, de su actuar discente. En base a esto, ¿qué
es lo que una persona aprende cuando decide estudiar un
instrumento musical?
Los aprendizajes que una persona desarrolla en el
proceso formativo musical son clasificables, de forma
general, en tres categorías, las cuales son:7
a. Aprendizaje simbólico: Es relevante que el
alumnado aprenda a decodificar el lenguaje musical
a sonidos, incluyendo la interpretación de esos
símbolos a gestos que son esenciales para la música.
El aprendizaje simbólico versa sobre el decir cosas
de la música y el entender sobre ella, además de
comprenderla desde el punto de vista histórico o
musicológico y entender las relaciones que guarda
lo anterior con los elementos del quehacer musical.
b. Aprendizaje procedimental: Es el aspecto físico
de la ejecución musical; la acción corporal sobre un
instrumento (para el caso del canto, el instrumento
es el propio cuerpo) tiene como fin el hacer música.
Este aprendizaje tiene que ver con la producción
de música debido a las acciones físicas como las
mentales que permiten ejecutar tales acciones
físicas.
c. Aprendizaje actitudinal: Es el aprendizaje que se
7
Juan Ignacio Pozo et al., coords., Aprender y enseñar música. Un
enfoque centrado en los alumnos (Madrid: Ediciones Morata, 2020).

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

relaciona con los comportamientos del alumnado
ante el proceso formativo y el quehacer musical.
Trata sobre la interiorización de actitudes y valores
por medio de los cuales se dirige hacia la música y
se define su identidad tanto de aprendiente como de
persona que hace música.

El aprendizaje actitudinal está estrechamente relacionado
con aquello expresado por Paul Harris, ya que se ciñe al
esfuerzo docente para lograr que el alumnado interiorice
actitudes y disposiciones respecto al aprendizaje y a la
música. En la búsqueda de actitudes de beneficio para
los procesos de aprendizaje, se transfiere el control de
las acciones al propio alumnado, otorgándoles la libertad
de tomar decisiones en sus procesos y permitiéndoles el
aprender de sus propios errores.8 El estudiantado pasivo que
escucha y acata irreflexivamente las indicaciones de la o el
docente, que atiende exclusivamente a los errores que se le
indican, que no fija sus propias metas de aprendizaje, pasa
a ser uno reflexivo, autorregulado, gestor de sus procesos.
Bajo esta perspectiva, en los ambientes de aprendizaje
se procuran oportunidades para el autoconocimiento. Se
permite al alumnado conocer sus fortalezas, sus áreas de
oportunidad, se da espacio a la autoevaluación y se fomenta
la autorregulación.9
Lo anterior es posible en la medida que la formación
instrumentista priorice los procesos por los que se produce la
música en lugar de enfocar su atención a los resultados. Aún
y cuando la música es un arte escénico, indudablemente el
aprendizaje musical no debe ser reducido a la interpretación
musical. Asimismo, el personal docente, suscitada por
motivos de diversa clase, comparte la preocupación por
mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y de
aprendizaje, y es el aula, espacio privilegiado para pensar y
8
9

Pozo et al. Aprender y enseñar música.
Pozo et al. Aprender y enseñar música.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

repensar el proceso educativo, medio para la investigación
educativa y fin primordial de sus esfuerzos, el sitio que
ofrece las posibilidades para que la o el docente observe y
actúe en miras de la mejora continua educativa.
Sin duda alguna, la consecución de la formación
del alumnado es el impulso que invita a la reflexión, y
la implementación o corrección de los elementos que
posibiliten esa mejora en la calidad es de especial interés
para direccionar las acciones que el profesorado implementa
en clases.
Los obstáculos que afectan el proceso formativo musical,
particularmente, están presentes bajo muy diversas formas:
competencia docente, medios materiales, motivación del
alumnado, metodología aplicada, entre otros tantos. En
consideración al aprendizaje actitudinal en la educación
musical y lo prescrito por el ASTA, es oportuno agregar
que “el aprendizaje es el resultado de nuestros intentos
de darle sentido al mundo, para lo cual usamos todas las
herramientas a nuestro alcance. La forma en que pensamos
acerca de las situaciones, además de nuestras creencias,
expectativas y sentimientos, influyen en lo que aprendemos
y en cómo lo aprendemos”.10
Las creencias que el alumnado dispone impactan en
los procesos educativos, sus actitudes ante los ambientes
de aprendizaje, y por consecuencia, en su formación. Del
universo de creencias que una persona posee, la psicología
educativa desde la década de los sesentas del siglo pasado ha
examinado las creencias personales sobre la naturaleza del
conocimiento y el cómo conocer, la epistemología personal.
10
A. E. Woolfolk, Educational Psychology (Boston, MA: Allyn and
Bacon, 2001) citado en Annia Esther Vizcaino Escobar, Idania María Otero
Ramos y Zeleidy Mendoza González, “Las creencias epistemológicas como
alternativa para la comprensión del aprendizaje,” Revista Psicoespacios 7, no.
10 (Diciembre 2013): 126.

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

Se ha demostrado de valor la epistemología personal en el
ámbito de la educación ya que impacta tanto a discentes
como docentes en los procesos formativos en virtud de que
guían sus actos al momento de aprender y enseñar contenido.
La epistemología personal hace referencia a lo que las y los
individuos piensan sobre lo que es el conocimiento y cómo
ellos y ellas piensan sobre cómo.11
Creencias epistemológicas
En 1990, Marlene Schommer-Aikins planteó una
reconceptualización de la epistemología personal como
un sistema de creencias las cuales son más o menos
independientes, caracterizando su propuesta del resto
de las investigaciones en la adición de creencias sobre
el aprendizaje, la identificación de múltiples creencias,
la consideración del posible desarrollo asincrónico,
el reconocimiento de eludir creencias extremas y la
incorporación del concepto creencias.12
Para ilustrar la importancia de las creencias
epistemológicas en los procesos formativos, la autora
propone el siguiente ejemplo: “Si el alumnado cree que
cierto conocimiento es legado por la autoridad, entonces
muy probablemente crea que el aprendizaje es pasivo…”.13
En este escenario, las y los alumnos no pondrían en duda
lo dicho por la autoridad en el salón de clase, el personal
docente, y se limitarían a aprender exclusivamente el
11
Barbara K. Hofer and Paul R. Pintrich, “The Development of Epistemological Theories: Beliefs About Knowledge and Knowing and Their Relation to Learning,” Review of Educational Research 67, no. 1 (Spring 1997):
88-140.
12
Marlene Schommer-Aikins, “Explaining the Epistemological Belief
System: Introducing the Embedded Systemic Model and Coordinated Research
Approach,” Educational Psychologist 39, no. 1 (March 2004): 19-29.
13
Schommer-Aikins, “Explaining the Epistemological Belief.” Traducción propia.

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

conocimiento que se disponga en los ambientes de
aprendizaje áulicos. Por el contrario, si la disposición del
alumnado respecto a la fuente del conocimiento no se ciñe
a considerarla dependiente de la figura de autoridad, las y
los alumnos estarán en condición de ser agentes activos en
sus procesos de aprendizaje.
Con referencia al aprendizaje de un instrumento
musical, el estudio realizado por Graabraek con alumnado
de educación superior mostró, por una parte, que el sistema
de creencias epistemológicas propuesto por Schommer es
aplicable al contexto de aprendizaje musical.14 Además,
señala que el alumnado de primer ingreso a los programas
de educación superior presenta creencias epistemológicas
heterogéneas, respecto al conocimiento y al aprendizaje de
la música.
Por otra parte, comparando las estrategias de aprendizaje
autorregulado reportadas por el alumnado y las creencias
epistemológicas que adoptan, la investigación evidenció
que el estudiantado que tiene la disposición a creer que la
habilidad para aprender es innata está menos predispuesto
que el alumnado que cree que la habilidad para aprender
cambia y está relacionada con el esfuerzo a emplear tanto
estrategias metacognitivas como de autorregulación.
En virtud de esto, el personal docente de instrumento
musical es responsable de considerar la diversidad de
creencias acerca de la naturaleza del conocimiento y el
aprendizaje de la música que el alumnado posee, con el
objeto de formar la independencia de las y los alumnos,
como señala Paul Harris. En el ámbito de la educación
musical y el aprendizaje de forma autorregulada, las
creencias que el alumnado posee respecto al conocimiento
14
Siw Graabraek Nielsen, “Epistemic beliefs and self-regulated learning in music students,” Psychology of Music 40, no. 3 (May 2012): 324-338.

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

y al aprendizaje corresponden con los obstáculos en la
resolución de dificultades técnicas y musicales para la
formación de competencias musicales.
Origen de las creencias epistemológicas y el contexto
local
El alumnado de educación musical inevitablemente entra
a los programas formativos con creencias concretas
respecto a la enseñanza de la música y a la enseñanza y
al aprendizaje en general, aceptando los aspectos del
curriculum que encajan con sus estructuras de creencias y
rechazando aquellos que entran en conflicto; estas creencias
del alumnado, generalmente, tienen su raíz en experiencias
personales, experiencias escolares y el conocimiento
personal.15 Otras investigaciones, no obstante, subrayan
que las creencias sobre el conocimiento y el aprendizaje
se construyen exclusivamente a través de la experiencia
personal en los procesos educativos.16 En atención de lo
anterior, la indagación del equipo docente respecto a las
experiencias formativas de las y los alumnos posibilitaría
un tentativo diagnóstico de las creencias epistemológicas.
Concretamente, para el aprendizaje de violín y
acotándolo a Nuevo León, a pesar de que su economía es
una de las más dinámicas y diversificadas del país y de
que posee posiciones destacadas a nivel nacional respecto
a la infraestructura cultural, la Encuesta Nacional de
Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales muestra que
el impacto en este rubro no ha sido contundente: solo
el 3.3% de la población neolonesa ha asistido a una
15
Linda K. Thompson, “Considering Beliefs in Learning to Teach Music,” Music Educators Journal 93, no. 3 (January 2007): 30-35.
16
Kwok-wai Chan and Robert G. Elliot, “Relational analysis of personal epistemology and conceptions about teaching and learning,” Teaching and
Teacher Education 20, no. 8 (November 2004): 817-831.

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

presentación de música clásica, el 10.4% sabe tocar un
instrumento musical, y de este último porcentaje, solo el
2.17% sabe tocar el violín.17
Por otra parte, en el estado, la creación de programas
sociales, de seguridad y prevención de la violencia ha
significado una alternativa para la educación artística no
formal, específicamente la musical, de manera adicional a
la que proporciona el estado en proyectos como las Esferas
Culturales o Casas de la Cultura.
La Red de Orquestas Juveniles Por la Igualdad (ROJPI)
y el Sistema de Orquestas del Municipio de Apodaca
(SOMA), son programas que implican el cumplimiento de
los derechos culturales de la población. Los programas de
seguridad y prevención de la violencia a nivel local han
recibido en los últimos años mayor atención por parte del
gobierno estatal y municipal con la finalidad de reconstruir
el tejido social: se estima que la violencia y la inseguridad
son prevenibles en virtud de las actividades artísticas y las
manifestaciones culturales ya que la ciudadanía participa
en proyectos colectivos, favoreciendo la cohesión social y
la solidaridad.
En consideración del desarrollo cultural y el apogeo de
los procesos de educación musical no formal en el estado,
el personal docente que integra los equipos de trabajo tiene
el desafío de considerar las creencias epistemológicas
del alumnado con el objeto de coadyuvar los procesos
formativos en el aprendizaje de un instrumento musical.
Atendiendo las creencias epistemológicas
A tenor de lo anterior, Schommer explica que el desarrollo
17
“Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumos Culturales,”
CONACULTA, consultado Noviembre 8, 2020, https://www.cultura.gob.mx/
encuesta_nacional/#.X8vZNRNKiT8.

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

de las creencias epistemológicas, más que por la acción
de la edad, se da gracias a la participación en experiencias
formativas.18 Cuando los contextos educativos disponen los
medios para que las disposiciones del alumnado respecto al
conocimiento y al aprendizaje se activen y confronten, y si
el proceso formativo incorpora la discusión y el análisis, el
cambio de las creencias es posible.
Asimismo, Berrios Molina propone que solamente
los contenidos disciplinares no bastan para obrar en
el cambio de la disposición que presentan en cuanto
a las creencias epistemológicas las y los alumnos, de
forma que es necesario intervenir en esa dimensión de
la cognición.19 Investigaciones que tienen como objeto
de estudio estrategias para el desarrollo de las creencias
epistemológicas concluyen que es factible producir
cambios en las categorías del sistema de creencias de forma
intencional, en virtud del uso de estrategias seleccionadas
y planificadas para concretarlo; además, y como muestra la
transición de la disposición del alumnado al pasar de una
centrada en la adquisición de conocimiento a una en la cual
se acepta el papel primordial que guarda el conocimiento
previo en el proceso formativo y el rol de la actividad tanto
social y mental de quien aprende al construir conocimiento,
se ratifica la viabilidad de desarrollar las creencias.20
Particularmente, diversos modelos educativos que
tienen como objetivo la movilización o transformación
de las creencias del estudiantado, hacen uso del cambio
18
Marlene Schommer-Aikins, “The influence of age and education on
epistemological beliefs,” British Journal of Educational Psychology 68, no. 4
(May 2011): 551-562.
19
Carlos Berríos Molina, “Creencias epistémicas, metacognición y
cambio conceptual,” Revista de Estudios y Experiencias en Educación 18, no.
37 (Agosto 2019): 129-140.
20
Viviana Gómez Nocetti, Paula Guerra y María Paz González, “Explorando el cambio epistemológico y conceptual en la Formación Inicial de
Profesores en distintos contextos universitarios,” FONIDE (Octubre 2010).

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

conceptual. En estas líneas de investigación, se define
el cambio conceptual como un proceso formativo en el
que el alumnado transforma sus concepciones, ideas o
creencias, sobre un hecho particular, por medio de la
reestructuración o integración de nueva información en
sus procesos cognitivos.21
Dentro de la literatura de la didáctica específica,
“enseñanza por cambio conceptual”22 da referencia a
estrategias de enseñanza que parten de las competencias
previas del alumnado, reconocen las preconcepciones de
las y los participantes, planifican actividades propicias para
el entendimiento de conceptos más adecuados e incentivan
al estudiantado a modificar o crear una estructura cognitiva
que apoye los nuevos conceptos.
Conclusión
En atención a la formación del alumnado y considerando sus
antecedentes, el personal docente es responsable de actuar
para concretar los objetivos educativos. La responsabilidad
de las y los docentes de educación musical no se limita
a desarrollar habilidades musicales en el alumnado. Los
antecedentes reflejan la importancia que las creencias
epistemológicas tienen para las ciencias de la educación,
ya que estas disposiciones dirigen al alumnado a llevar a
cabo prácticas que favorecen o entorpecen sus procesos
formativos. En la medida en que el personal docente sea capaz
de reconocer las creencias epistemológicas del alumnado,
tendrá la oportunidad de efectuar acciones estratégicas
que posibiliten la adquisición de nuevas disposiciones
discentes, las cuales repercutan en la concreción de los
21
Mirna C. Mahmud y Oscar A. Gutiérrez, “Estrategia de Enseñanza
Basada en el Cambio Conceptual para la Transformación de Ideas Previas en el
Aprendizaje de las Ciencias,” Formación Universitaria 3, no. 1 (2010): 11-20.
22
Mahmud y Gutiérrez, “Estrategia de Enseñanza,” 14.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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aprendizajes esperados. La intervención en las creencias
epistemológicas discentes figura como un elemento clave
que permite promover prácticas constructivistas dentro de
los procesos formativos.

Aitías. Revista de Estudios Filosóficos.
Año 1, N° 1, Enero-Junio 2021, pp. 1-18

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�Creencias epistemológicas y responsabilidad
en la enseñanza del violín

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                <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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              <text>Aitías: Revista de Estudios Filosóficos,  2021, Vol. 1, No. 1, Enero-Junio</text>
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              <text>Aitías. Revista de estudios filosóficos, publica artículos sobre investigación filosófica en español, inglés, francés y portugués que constituyan una aportación intelectual original del autor o autora. Es editada por el Centro de Estudios Humanísticos, que constituye el área de investigación más antigua de la Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey, México. Se publica con periodicidad semestral en los formatos físico y electrónico.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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