<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="20617" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/20617?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T02:49:47-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="17011">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/250/20617/Ciencia_UANL_2021_Ano_24_No_108_Julio-_Agosto.pdf</src>
      <authentication>f0f9d7935cae3cf3cf1cd8b499efcf43</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="574368">
                  <text>CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

1

�CiENCiAUANL
Una publicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Mtro. Rogelio Garza Rivera
Rector
Dr. Santos Guzmán López
Secretario general
Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Directora editorial: Dra. Patricia del Carmen Zambrano Robledo
Melissa Martínez Torres
Coordinadora editorial
Consejo editorial
Dr. Sergio Estrada Parra / Dr. Jorge Flores Valdés /
Dr. Miguel José Yacamán / Dr. Juan Manuel Alcocer González /
Dr. Ruy Pérez Tamayo / Dr. Bruno A. Escalante Acosta /
Dr. José Mario Molina-Pasquel Henríquez
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Mónica Lozano
Correctora de inglés: Mónica L. Balboa
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas

Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza
Diseño de página web: Rodrigo Soto Moreno

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 24, Nº 108,
julio-agosto de 2021. Es una publicación bimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección
de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904, Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L.,
México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Directora editorial: Dra. Patricia del Carmen Zambrano Robledo. Reserva de
derechos al uso exclusivo No. 04-2013-062514034400-102. ISSN: 2007-1175 ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho
de Autor, Licitud de Título y Contenido No. 16547. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial:
1437043. Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 Sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México.
Fecha de terminación de impresión: 1 de julio de 2021, tiraje: 2,500 ejemplares. Distribuido por: la Universidad Autónoma de
Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan
la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad
Iberoamericana, Biblat.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2021
revista.ciencia@uanl.mx

2

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

COMITÉ ACADÉMICO

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Sergio Moreno Limón

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

�32
33

6
EDITORIAL

38
CIENCIA
DE FRONTERA

SECCIÓN
ACADÉMICA

Del arte a la antropología militante:
una nueva forma
de pensar la antropología.
Reflexiones de la
doctora Silvia Gómez Tagle.

Síndrome de Sturge
Weber/angiomatosis
encefalotrigeminal.
Una revisión
Axel García-Burgos,
Michelle Danairy
Canudas-Zertuche, José
Eduardo Campos-Arceo

8

20
CIENCIA Y
SOCIEDAD
Reserva cognitiva y
factores protectores ante el deterioro
cognitivo en el envejecimiento
Jorge Darío López
Sánchez, Dora Elizabeth Granados Ramos

OPINIÓN

Orígenes de la salud y
la enfermedad durante el desarrollo: ¿cómo
y cuándo prevenir las
enfermedades metabólicas?
María Luisa Lazo de
la Vega Monroy, Gloria Barbosa Sabanero,
Héctor Manuel Gómez
Zapata

26

EJES

Actualidades sobre
brucelosis
Dianelys Sotolongo Rodríguez, Carlos Ramírez-Pfeiffer, Ricardo Gómez Flores

47
SUSTENTABILIDAD
ECOLÓGICA
Retos para una
seguridad hídrica
en el marco de la
sustentabilidad
Pedro César Cantú-Martínez

María Josefa Santos
Corral

54
CIENCIA
EN BREVE

62

COLABORADORES

�EDITORIAL

108

Melissa del Carmen Martínez Torres*

Una persona sabia
debería darse cuenta
de que la salud
es su posesión más valiosa.
Hipócrates

En el número 108, julio-agosto 2021, hablaremos de un importante tema: la salud; en la actualidad, no hay quien niegue
que es una prioridad absoluta mantenernos en buen estado físico y mental.
En nuestra sección Ciencia y sociedad
leeremos sobre los efectos del envejecimiento en nuestro cerebro y los múltiples
factores que lo afectan o favorecen, en el
artículo “Reserva cognitiva y factores protectores ante el deterioro cognitivo en el
envejecimiento”, escrito por Jorge Darío
López Sánchez y Dora Elizabeth Granados Ramos.
La mejor medicina es la prevención, y
María Luisa Lazo de la Vega Monroy,
Gloria Barbosa Sabanero, junto con Héctor Manuel Gómez Zapata, nos instruyen
sobre los padecimiento metabólicos en la
sección Opinión, con el artículo “Orígenes de la salud y la enfermedad durante el
desarrollo: ¿cómo y cuándo prevenir las
enfermedades metabólicas?”.

En Ejes encontraremos información
relevante sobre la nueva vacuna en desarrollo para la erradicación de la enfermedad causada por las bacterias del género
Brucella spp., en “Actualidades sobre brucelosis”, de la autoría de Dianelys Sotolongo Rodríguez, Carlos Ramírez-Pfeiffer
y Ricardo Gómez Flores.
Para nuestra sección académica, Axel
García-Burgos, Michelle Danairy Canudas-Zertuche y José Eduardo Campos-Arceo nos explican las especificidades del
Síndrome de Sturge Weber, enfermedad,
diagnóstico, síntomas, tratamiento, entre
otros, en la investigación “Síndrome de
Sturge Weber/angiomatosis encefalotrigeminal. Una revisión”.
Sea cual sea el padecimiento, la voluntad humana, junto a la atención especializada y científica, puede cambiar el
futuro del enfermo. Saber escuchar nuestro cuerpo, comer sanamente y evitar el
sedentarismo físico y mental es la receta
que desde los antiguos griegos se repetía:
mens sāna in corpore sānō (Sátira X, 356).

* Grupo editorial Ciencia UANL.

6

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

7

�Ciencia y sociedad

CIENCIA Y SOCIEDAD

Reserva cognitiva y
factores protectores ante
el deterioro cognitivo en el
envejecimiento

En el reporte sobre asuntos económicos
y sociales de las Naciones Unidas se estimó que la población mayor de 60 años
en 2017 era de 962 millones, y se predice
que para 2050 este sector de la población
estará compuesto por 2,000 millones de
personas (OMS, 2017).
En México también está ocurriendo la transición demográfica hacia una
población más envejecida. El Consejo
Nacional de Población (Conapo) estimó
que para 2020 la población de adultos
mayores sería de 17 millones; para la década de 2030 esta población continuará
su incremento, alcanzando 20 millones
(González, 2015), y para 2050, una cuarta
parte de la población será de adultos mayores (Jiménez et al., 2015).

8

El aumento de población envejecida provocará el surgimiento de nuevas
demandas para los sectores políticos,
sociales, educativos y de salud. Los enfoques actuales para el cuidado del adulto
mayor pueden no ser los necesarios para
atender al cambio poblacional, por lo
que es indispensable que los profesionistas interesados en el cuidado del adulto
mayor fomenten una cultura de prevención; esto es relevante pues gran parte
de las condiciones que afectan la salud
de este sector son enfermedades de tipo
no transmisibles, como la diabetes, los
trastornos del estado de ánimo (depresión) y las neurodegenerativas (Rayón et
al., 2015; Quevedo, 2008), por lo anterior,
consideramos de suma importancia
proporcionar a los profesionales de la

* Universidad Veracruzana, Xalapa-México.
Contacto: jorgelopez02@uv.mx

JORGE DARÍO LÓPEZ SÁNCHEZ*, DORA ELIZABETH
GRANADOS RAMOS*

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

9

�CIENCIA Y SOCIEDAD

salud, y a la población en general, información sobre posibles formas de
prevenir dichas enfermedades, por
lo que el objetivo de este manuscrito
fue describir la reserva cognitiva, los
factores protectores ante el envejecimiento y brindar pautas para su estimulación.

enlentecimiento general de la velocidad cognitiva de procesamiento, es
decir, la rapidez mental para analizar
y manipular información, y afectar
otros procesos como la memoria,
toda vez que un adulto mayor refiera presentar más olvidos de los que
solía tener, es recomendable asistir
con un especialista para hacer una
valoración, puesto que la percepción
que el paciente tiene al respecto de
su cognición es un factor importante para la detección temprana de las
demencias. Para este caso específico,
los profesionistas enfocados en la detección, mantenimiento y rehabilitación de los problemas cognitivos son
los neuropsicólogos (OMS, 2019).

Las enfermedades neurodegenerativas afectan el funcionamiento
general del sistema nervioso, entre
las más comunes se encuentran el
Alzheimer, el Parkinson y las demencias. Dichas enfermedades se acompañan de complicaciones motrices
y cognitivas que impactan negativamente la calidad de vida del adulto mayor que las padece. En países
latinoamericanos la prevalencia de
la demencia es cercana a 8% de la
población envejecida, en México su
prevalencia es de 7% y su incidencia es de 27 personas por cada 1,000
al año (Gutiérrez-Robledo y Arrieta-Cruz, 2015). Es importante señalar que la prevalencia real de dichos
padecimientos puede ser mucho
mayor, no obstante, algunos de los
pacientes pueden no tener acceso a
los servicios de salud que permitan
identificarlos y atenderlos.

Con respecto a la dificultad para
identificar las disfunciones cognitivas iniciales, existe una condición
patológica llamada deterioro cognitivo leve (DCL), cuya prevalencia
puede ser cercana a 20% de la población adulta mayor. En el DCL se
pueden presentar alteraciones en
orientación, lenguaje, memoria,
juicio y praxias, entre otras tantas,
no obstante, dichas alteraciones no
suelen ser tan evidentes; aún así, el
DCL ha sido considerado como un
estado precursor a la aparición de la
demencia, por lo que su detección e
intervención oportuna es muy relevante, pues permitirán aminorar las
complicaciones que el adulto mayor
pueda presentar posteriormente
(Aveleyra, Gómez y Ostrosky, 2007;
Meléndez-Moral, Sanz-Álvarez y
Navarro-Pardo, 2012; Cancino y Rehbein, 2016).

En particular, las demencias son
un síndrome progresivo en el que
se deteriora la función cognitiva de
la persona que lo padece, en su mayoría son de inicio sutil y durante el
periodo inicial suelen pasarse por
alto las complicaciones cognitivas
que se presentan debido a que no
afectan el funcionamiento diario
del adulto mayor y también porque
pueden llegar a considerarse normales en el envejecimiento. Si bien,
en el envejecimiento puede darse un

10

Si bien los servicios de salud han
mejorado para brindar atención a estas afecciones, uno de los pilares imCIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

portantes para combatir las demencias se encuentra en la prevención y
en la búsqueda de factores que nos
protejan ante dichas enfermedades.
En este marco, se han investigado
diversos mecanismos para explicar
y prevenir los cambios que ocurren
a nivel cognitivo durante el envejecimiento normal y patológico, existen
tres que son de particular importancia para este manuscrito: la plasticidad neuronal, la reserva cerebral y la
reserva cognitiva.
La plasticidad neuronal o cerebral es un concepto introducido a la
teoría neurofisiológica por Donald
Hebb a finales de la década de 1940,
donde se postula que nuestro cerebro tiene la capacidad de modificarse producto de la experiencia o la
estimulación. Particularmente, las
primeras investigaciones con enriquecimiento ambiental (técnica en
la que se mejoran las condiciones de
cautiverio de animales mediante la
inclusión de estímulos ambientales,
generalmente físicos, que favorecen
el desarrollo) reportaron modificaciones en el peso cerebral, el grosor
de la corteza cerebral y en la estructura dendrítica neuronal, por lo que
se asume que la estimulación continua favorece el desarrollo y mantenimiento de la capacidad física
cerebral (Kolb y Whishaw, 1998). Si
bien en el envejecimiento la plasticidad cerebral continúa sucediendo,
se ha descrito que los beneficios que
los adultos mayores adquieren por
medio de la estimulación cognitiva
parecen favorecer únicamente al dominio cognitivo estimulado, por lo
que no subsanan las dificultades que
puedan acontecer cotidianamente,

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

de manera que si se desea mejorar
la calidad de vida del adulto mayor,
deben diseñarse programas de estimulación apropiados a las actividades y contextos individuales (Park y
Bischof, 2013).

que previene o retrasa los procesos
neurodegenerativos, y brinda a la
persona la capacidad para optimizar
su desempeño cognitivo mediante el
uso de distintas redes cerebrales, permitiéndole mitigar el impacto negativo que algunas patologías, como el
deterioro cognitivo leve y las demencias, pudieran tener en sus procesos
cognitivos (Stern, 2002; 2009; Nithianantharajah y Hannan, 2009).

Por su parte, el concepto de capacidad de reserva cerebral se desarrolla para describir las características
físicas diferenciales del cerebro de
cada individuo, las cuales favorecerán que ante una lesión cerebral, el
impacto en su comportamiento y
funciones cognitivas sea de menor
severidad. Este concepto propone
un umbral (threshold) que está en
función de condiciones neuroanatómicas como el volumen de materia
gris y la densidad sináptica o neuronal; una vez sobrepasado dicho
umbral por el daño que una lesión
o enfermedad provoque, el paciente
comenzará a evidenciar la sintomatología típica de su patología. Por lo
anterior, se puede inferir que cada
persona tiene distinta capacidad de
reserva cerebral y por ende distinto
umbral de protección, lo que conlleva a que los síntomas de una enfermedad puedan observarse antes
(cronológicamente) en aquellas personas con menor reserva cerebral
(Monk y Price, 2011; Vásquez et al.,
2014).

A partir de investigaciones en
el marco de la reserva cognitiva se
propusieron dos modelos teóricos
para explicarla: el modelo pasivo y
el activo; en el pasivo se postula que
la cantidad de reserva estará en función del daño neurológico que una
persona puede soportar antes de
evidenciar síntomas de su patología,
por ejemplo, en los conceptos de umbral y capacidad de reserva cerebral
mencionados anteriormente (Stern,
2002). Por otra parte, en el modelo
activo, la reserva cognitiva está en
función del procesamiento que una
persona realiza al enfrentarse a una
tarea cognitivamente demandante.
Durante el procesamiento cognitivo, la reserva cognitiva podrá verse
reflejada en el uso de estrategias más
efectivas para solucionar una tarea;
de forma análoga, también favorece la compensación, otro concepto
relevante en el estudio de la reserva
cognitiva que se refiere al uso de estructuras y redes cerebrales adicionales que en principio no se empleaban para la solución del problema,
y que permiten aminorar el déficit
cognitivo que puede sufrir una persona (Stern, 2002; Díaz-Orueta, Buiza-Bueno y Yanguas-Lezaum, 2010;
Rentz et al., 2010; Reed, et al., 2011;

No obstante, el concepto de Reserva Cerebral no permitió explicar
en su totalidad las diferencias en
cuanto a la manifestación de sintomatología clínica en los pacientes,
por lo que en 2002, Yaakov Stern
postuló el concepto de reserva cognitiva, el cual complementa al de
reserva cerebral. La reserva cognitiva es un factor de neuroprotección

12

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Soto-Añari, Flores-Valdivia y Fernández-Guinea, 2013; Lenehan et al.,
2016; Perani et al., 2017).
De esta forma, la reserva cognitiva resulta de la capacidad individual de optimizar el desempeño
cognitivo a través del reclutamiento
de redes cerebrales adicionales que
promuevan el uso de estrategias
cognitivas alternativas. Según Stern
(2002), si una persona utiliza una red
cerebral más eficiente y es capaz de
hacer uso de estrategias cognitivas
alternativas en respuesta al aumento
de las demandas ambientales o biológicas, presentará una mayor reserva cognitiva, misma que atenuará los
síntomas de una patología cerebral
o incluso de aquellos propios del envejecimiento normal (Vásquez et al.,
2014). Por lo que la reserva cognitiva,
además de proteger a la persona ante
una condición patológica, también
enlentece el proceso de disminución
del desempeño cognitivo que ocurre
al llegar a edades avanzadas (Nithianantharajah y Hannan, 2009).
Bajo esta premisa, se sabe que el
desarrollo cerebral está influenciado
por la actividad mental que realizamos, el ejercicio físico, la estimulación sensorial y las interacciones
sociales. Por lo tanto, un ambiente
enriquecido y un contexto altamente estimulante tendrá efectos positivos sobre la cognición; favoreciendo
a corto plazo la adquisición de habilidades cognitivas y, a largo plazo,
la reserva cognitiva (Vásquez et al.,
2014). A estas actividades estimulantes se les ha denominado variables
proximales o proxies de reserva cognitiva, pues son características que
se asocian positivamente con ésta y

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

permiten medirla de forma indirecta; entre ellas se encuentra el nivel
educativo, el coeficiente intelectual, la
complejidad de las actividades laborales desempeñadas a lo largo de la vida,
la participación en actividades cognitivamente estimulantes, la actividad
física y algunas actividades de ocio
(Reed et al., 2011; Lojo-Seoane, Facal
y Juncos-Rabadán, 2012; Stern, 2016;
Franzmeier et al., 2017).

laboral, sin embargo, los trabajos
complicados también pueden llevar
a que la persona se enfrente constantemente a condiciones estresantes,
impactando de forma negativa su
cognición, debido a que pueden derivar en complicaciones atencionales,
de memoria o de aprendizaje (Festini, McDonough y Park, 2016).
La relación de la complejidad de
la ocupación con el funcionamiento
cognitivo se sustenta en las teorías
del aprendizaje y del impacto que
éste tiene en el sistema nervioso. Se
postula que la ocupación implica que
las personas se encuentren en constante estimulación debido a la exposición que tienen a la información
y a las actividades diversas, lo que
requiere la habilidad para aprender
constantemente y la capacidad para
modificar sus esquemas de acción,
de forma que puedan resolver de
manera más eficaz sus tareas, lo que
se vería posteriormente reflejado a
nivel anatómico o funcional en la
creación o especialización de redes
neuronales más eficientes, contribuyendo así a la reserva cognitiva (Festini, McDonough y Park, 2016).

Una de las variables con más relevancia en el estudio de la reserva
cognitiva es la escolaridad o educación (Manly et al., 2004; Soto-Añari,
Flores-Valdivia y Fernández-Guinea,
2013); se ha reportado que las personas con mayor nivel educativo tienen
mejor desempeño en pruebas neuropsicológicas, incluso tras padecer
alguna patología cerebral (Bennett
et al., 2003; Dufouil, Alpérovitch y
Tzourio, 2003; Vance y Crowe, 2006).
Aunado a las variables mencionadas, los años de estudio también se
relacionan positivamente con los
indicadores de reserva cognitiva, sin
embargo, hay autores que sugieren
que dicha relación puede deberse a
un efecto colateral dado que, cuando
se tienen niveles más elevados de escolaridad también se favorecen otras
condiciones de vida, por ejemplo, el
nivel socioeconómico, el acceso a
mejores servicios de salud y a condiciones socioculturales estimulantes
(Díaz-Orueta, Buiza-Bueno y Yanguas-Lezaum, 2010; Reed et al., 2011).

A su vez, se ha comparado el
tamaño de efecto que tienen las actividades cognitivas y la educación
como precursores de la reserva cognitiva, y se ha encontrado que los
efectos de la educación son menores;
por lo tanto, se puede considerar que
si bien la educación formal impulsa
dichos procesos en edades tempranas, cuando ésta termina, es en el
trabajo y en las actividades de ocio
donde se ejercitarán los procesos
cognitivos que favorecen la reserva
cognitiva (Reed et al., 2011).

Por otra parte, la complejidad
asociada al tipo de trabajo desempeñado a lo largo de la vida favorece la
reserva cognitiva, dicha complejidad
se relaciona con el esfuerzo cognitivo que se realiza durante la actividad

14

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Otro factor de protección ante el
deterioro cognitivo es el hábito de
la lectura frecuente, siempre que se
haya practicado durante más de cinco años y se combine con la educación formal (Esteve y Collado, 2013);
el bilingüismo también contribuye
a la reserva cognitiva, debido a que
comunicarse continuamente en más
de un idioma requiere control cognitivo constante para disminuir la
interferencia entre idiomas al hablar.
Lo anterior impacta positivamente
en el desarrollo y el mantenimiento
adecuado de las áreas corticales prefrontales, responsables del control
cognitivo (Perani et al., 2017).
En lo concerniente a las actividades de ocio realizadas a lo largo de la
vida, se sabe que pueden reducir hasta en 50% la incidencia de demencia
en una población, siempre que tengan cierta complejidad e impliquen
esfuerzo cognitivo, como los juegos
de mesa, tocar algún instrumento,
escribir, escuchar música o pintar
(Valenzuela y Sachdev, 2007; Lojo-Seoane, Facal y Juncos-Rabadán,
2012). Por lo anterior, se han descrito asociaciones entre las actividades
de ocio y la cognición, encontrando
que después de controlar estadísticamente variables como sexo, educación e inteligencia, las actividades de
ocio siguen relacionándose positivamente con la ejecución en tareas de
memoria (Vance y Crowe, 2006).
Las actividades de ocio influyen
positivamente en la reserva cognitiva debido a que mediante la estimulación y el ejercicio cognitivo
constante se mantiene la eficiencia
de las redes neuronales empleadas
durante la ejecución de dichas acti-

15

�CIENCIA Y SOCIEDAD

vidades, de forma que el ocio es un
área de oportunidad que permite
el mantenimiento cognitivo (Lojo-Seoane, Facal y Juncos-Rabadán,
2012). Además, existe evidencia suficiente para considerar que la participación en actividades que estimulan
la cognición impacta positivamente
incluso en edades avanzadas (Vance
y Crowe, 2006).
La actividad física también es
un factor altamente influyente en
la neuroprotección, siempre que se
realice con regularidad. Existen reportes de beneficios cognitivos tanto
para actividades físicas incidentales,
que son aquéllas que se realizan durante las tareas diarias, como para
la actividad física estructurada o el
ejercicio; en general, se postula que
el ejercicio cardiorrespiratorio es el
de mayor impacto positivo en la cognición, se ha asociado a la mejoría
en procesos atencionales, velocidad
de procesamiento, función ejecutiva
y memoria, sin embargo, este efecto
positivo puede ser indirecto dado
que el ejercicio físico mejora las condiciones generales de salud como la
circulación sanguínea, la calidad y
duración del sueño, disminuye el estrés y la probabilidad de padecer algunas enfermedades crónicas (Bherer, Erickson y Liu-Ambrose, 2013).
En conclusión, se cumplió el
objetivo, con la revisión, de describir la reserva cognitiva, los factores
protectores ante el envejecimiento y
brindar pautas para su estimulación,
pues se explicó el origen del concepto de reserva cognitiva, así como la
relevancia de factores protectores
como la práctica constante de actividades cognitivamente estimulantes

16

Tabla I. Actividades sociales, cognitivas, de salud y de ocio que favorecen la neuroprotección en el
envejecimiento.

Área

Actividades sociales

Actividades
cognitivas

Actividades
Cuidar a otras personas (adultos o niños)
Colaborar como voluntario en algún proyecto social
Participar en actividades vecinales
Hablar por teléfono con familiares
Visitar a familiares o vecinos para conversar
Asistir a actividades religiosas considerando la interacción
entre los integrantes de la religión
Tomar cursos de capacitación
Asistir a clases
Aprender un nuevo idioma
Leer revistas, periódicos o libros
Hacer crucigramas, rompecabezas, sudoku
Jugar juegos de mesa, cartas, dominó
Usar una computadora
Llevar una agenda para planear sus actividades y pendientes
Hacer compras sin utilizar una lista o comprar primero y
verificar al final si se compró todo lo necesario
Aprender poemas, frases, canciones
Utilizar el diccionario para aprender palabras nuevas e incluirlas en el día a día
Realizar operaciones matemáticas, puede ser con dinero, por
ejemplo, calcular el total de una compra
Escribir

Actividades de salud
y físicas

Ejercicio estructurado o práctica de algún deporte
Realizar actividades de mantenimiento del hogar
No fumar
No consumir alcohol
No consumir medicamentos que no sean recetados por un
profesional
Llevar una dieta adecuada
Procurar dormir adecuadamente
Caminar
Pasear a una mascota

Actividades de ocio

Ver la televisión (programas culturales)
Escuchar radio o podcasts
Bordar o tejer
Realizar manualidades
Tocar un instrumento musical
Ver películas
Asistir a actividades culturales, museos, etcétera

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

entre las que se encuentran: la lectura, el aprendizaje de nuevas habilidades o idiomas, los juegos de mesa,
resolver crucigramas, sopas de letras,
sudokus y ejercicios de matemáticas; la escritura, la interacción social
como las reuniones con familiares y
las llamadas telefónicas, la actividad
física estructurada como el ejercicio
de algún deporte o la no estructurada
como el mantenimiento del hogar y
las caminatas, entre otras, favorecen
el desarrollo de la reserva cognitiva,
permitiendo que se enfrente el impacto negativo en la cognición ante
condiciones adversas como las enfermedades o los accidentes.
Al mismo tiempo, los profesionales de la salud deben estar en constante capacitación para atender las
demandas de una futura población
envejecida y favorecer una cultura de
prevención por medio de modificaciones en el estilo de vida de los adultos mayores. Cabe señalar que si bien
los periodos previos al envejecimiento son los más adecuados para desarrollar la reserva cognitiva, esto no
implica que un cerebro envejecido
no obtenga grandes beneficios neuroprotectores al realizar las actividades descritas. Por lo anterior, es necesario incluir en nuestra rutina diaria
actividad física, hábitos lectores y
actividades de ocio que sean cognitivamente demandantes, lo que permitirá a nuestro cerebro mantenerse
estimulado y que, cuando se enfrente a una dificultad, sea capaz de utilizar redes y estrategias cognitivas
adicionales que le permitan mitigar
los déficits cognitivos adquiridos o
aquellos que pueden presentarse en
el envejecimiento normal.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Una de las limitaciones de la
estimulación cognitiva en el envejecimiento es la complicación que
las personas pueden tener para poder generalizar los beneficios que
se obtienen durante un programa
preestablecido de estimulación cognitiva en su vida diaria, por lo que,
para atender esta complicación, se
sugiere diseñar programas individualizados considerando las actividades cotidianas de las personas, de
manera que se estimulen los procesos cognitivos para la ejecución
de tareas cotidianas. A manera de
ejemplo, un programa prediseñado
de estimulación de memoria podría
requerir el entrenamiento en tareas
de memoria de trabajo (memorizar
y reorganizar números o listas de
palabras), sin embargo, esta tarea
puede parecer aislada del contexto
del adulto mayor, por lo que una modificación podría ser memorizar y
seguir pasos para realizar actividades
cotidianas como preparar alimentos,
utilizar electrodomésticos, hacer uso
de medios digitales para comunicarse o continuar con alguna actividad
académica, por ejemplo, actividades
científicas, literarias o docentes. De
esta forma, se estaría estimulando la
memoria de trabajo en un contexto
específico que mejoraría la calidad
de vida del adulto mayor.
Por otra parte, no se han reportado inconvenientes en realizar actividades cognitivamente estimulantes
a lo largo de la vida ni alteraciones
negativas producto de un programa
de estimulación cognitiva en el envejecimiento, por lo que no parece
haber controversias teóricas en este
sentido, no obstante, sí existen incongruencias acerca de qué variable de

17

�CIENCIA Y SOCIEDAD

las descritas anteriormente es la más
benéfica para la neuroprotección, si
bien algunos autores consideran que
la educación formal parece ser la que
más beneficios tiene, no descartan
que la participación constante en
otras actividades cognitivas tengan
un impacto positivo en la neuroprotección, por lo que una combinación
entre la educación formal y la inclusión cotidiana de actividades complejas y cognitivamente demandantes a lo largo de la vida parece ser la
vía más efectiva para protegerse del
deterioro cognitivo normal o patológico en el envejecimiento.

REFERENCIAS
Aveleyra, E., Gómez, M., y Ostrosky,
F. (2007). Cambios neurofisiológicos,
cognoscitivos y neuroendócrinos durante el envejecimiento. En M., Guevara., M., et al. (eds.). Aproximaciones
al estudio de la funcionalidad cerebral
y del comportamiento (pp. 251-286).
Universidad de Guadalajara. México:
Zapopan.
Bennett, D., Wilson, R., Schneider,
J., et al. (2003). Education modifies the relation of AD pathology to level of cognitive function
in older persons. Neurology. 60:
1909-1915. https://doi.org/10.1212/01.
WNL.0000069923.64550.9F
Bherer, L., Erickson, K., y Liu-Ambrose, T. (2013). A Review of the Effects
of Physycal Activity and Exercise
on Cognitive and Brain Functions
in Older Adults. Journal of Aging
Research. 2013(1):1-8. https://doi.
org/10.1155/2013/657508
Cancino, M., y Rehbein, L. (2016).
Factores de riesgo y precursores del
deterioro cognitivo leve (DCL): una

18

mirada sinóptica. Terapia Psicológica.
34(3):183-189.
Díaz-Orueta, U., Buiza-Bueno, C., y
Yanguas-Lezaum, J. (2010). Reserva
cognitiva: evidencias, limitaciones y
líneas de investigación futura. Revista
Española de Geriatría y Gerontología,
45 (3), 150-155. https://doi.org/10.1016/j.
regg.2009.12.007
Dufouil, C., Alpérovitch, A., y Tzourio,
C. (2003). Influence of education on
the relationship between white matter lesions and cognition. Neurology,
60:831-836.http://dx.doi.org/10.1212/01.
WNL.0000049456.33231.96
Esteve, M., y Collado, A. (2013). El hábito de la lectura como factor
protector de deterioro cognitivo.
Gac Sanit. 27(1):68-71. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2012.04.016
Festini, S., McDonough, I., y Park, D.
(2016). The Busier the Better:
Greater Busyness Is Associated with
Better Cognition. Frontiers in Aging
Neuroscience. 8(98):1-10. https://doi.
org/10.3389/fnagi.2016.00098
Franzmeier, N., Araque, M., Taylor, A.,
et al. (2017). Resting-state global functional connectivity as a biomarker
of cognitive reserve in mild cognitive impairment. Brain Imaging and
Behavior. 11(2):368-382. https://doi.
org/10.1007/s11682-016-9599-1
González, J., y González, A. (2015). Valoración del envejecimiento a partir
de la conectividad funcional cerebral
estimada mediante medidas de sincronización electroencefalográficas.
European Journal of Investigation in
Health, Psychology and Education.
5(1):121-131. https://doi.org/10.30552/
ejihpe.v5i1.102
Gutiérrez-Robledo, L., y Arrieta-Cruz,
I. (2015). Demencias en México: la necesidad de un Plan de Acción. Gaceta
Médica de México. 151:667-673.

Jiménez, A., González, B., Cadena, E.,
et al. (2015). Relación entre probable
deterioro cognitivo y depresión en
personas adultas mayores. Enfermería Neurológica en Línea. 14(3):148-158.
https://doi.org/10.37976/enfermeria.
v14i3.214
Kolb, B., y Whishaw, I. (1998). Brain plasticity and behavior. Annual
Review of Psychology. 49(1):43-64.
https://doi.org/10.1146/annurev.
psych.49.1.43
Lenehan, M., Summers, M., Saunders, N., et al. (2016). Sending your
grandparents to university increases
cognitive reserve: The Tasmanian
Healthy Brain Project. Neuropsychology. 30(5):525-531. http://dx.doi.
org/10.1037/neu0000249
Lojo-Seoane, C., Facal, D., y Juncos-Rabadán, O. (2012). ¿Previene la actividad intelectual el deterioro cognitivo?
Relaciones entre reserva cognitiva y
deterioro cognitivo ligero. Revista Española de Geriatría y Gerontología.
47(6):270-278. https://doi.org/10.1016/j.
regg.2012.02.006
Manly, J., Byrd, D., Touradji, P., et
al. (2004). Literacy and cognitive
change among ethnically diverse elders. International Journal of
Psychology. 39:47-60. http://dx.doi.
org/10.1080/00207590344000286
Meléndez-Moral, J., Sanz-Álvarez, T.,
y Navarro-Pardo, T. (2012). Deterioro
cognitivo leve: método y procedimiento de clasificación. Anales de Psicología. 28(2):604-610. http://dx.doi.
org/10.6018/analesps.28.2.148891
Monk, T., y Price, C. (2011). Postoperative cognitive disorders. Current opinion in critical care. 17:376-381. http://
dx.doi.org/10.1097/MCC.0b013e328348bece
Nithianantharajah, J., y Hannan, A.
(2009). The neurobiology of brain
CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

and cognitive reserve: Mental and
physical activity as modulators of brain
disorders. Progress in Neurobiology. 89(4):369-382. https://doi.
org/10.1016/j.pneurobio.2009.10.001
Organización Mundial de la Salud.
(2017). 10 datos sobre el envejecimiento y la salud. 1 de febrero 2020, de Organización Mundial de la Salud.
Disponible es: https://www.who.int/
features/factfiles/ageing/es/
Organización Mundial de la Salud.
(2019). Demencia. 1 de febrero de
2020, de Organización Mundial de la
Salud. Recuperado de https://www.
who.int/es/news-room/fact-sheets/
detail/dementia
Park, D., y Bischof, G. (2013). The aging
mind: neuroplasticity in response to
cognitive training. Dialogues in clinical neuroscience. 15(1):109-119. https://
doi.org/https://dx.doi.org/10.31887/
DCNS.2013.15.1/dpark
Perani, D., Farsad, M., Ballarini, T., et al.
(2017). The impact of bilingualism on
brain reserve and metabolic connectivity in Alzheimer's dementia. Proceedings Of The National Academy Of
Sciences. 114(7):1690-1695. https://doi.
org/10.1073/pnas.1610909114
Quevedo, E. (2008). El envejecimiento de la población. Horizonte Sanita-

rio. 7(1):4-5. https://doi.org/10.19136/
hs.a7n1.206
Rayón, S., Juárez, T., y Muggenburg,
M. (2015). Valoración del estado cognitivo en el adulto mayor: áreas más
afectadas. Enfermería Neurológica en
Línea. 14(2):93-101.
Reed, B., Dowling, M., Tomaszewski,
S., et al. (2011). Cognitive Activities During Adulthood Are More Important
than Education in Building Reserof the Internave. Journal
tional Neuropsychological Society.
17(4):615-624. https://doi.org/10.1017/
S1355617711000014
Rentz, D., Locascio, J., Becker, J., et
al. (2010). Cognition, reserve, and
amyloid deposition in normal aging.
Ann. Neurol. 67:353-364. https://doi.
org/10.1002/ana.21904
Soto-Añari, M., Flores-Valdivia, G., y
Fernández-Guinea, S. (2013). Nivel de
lectura como medida de reserva cognitiva en adultos mayores. Rev Neurol.
56(2):79-85. https://doi.org/10.33588/
rn.5602.2012402
Stern, Y. (2002). What is cognitive reserve? Theory and research application of the reserve concept. J. Int Neuropsychol. 8(1):448-460. https://doi.
org/10.1017/S1355617702813248

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Stern, Y. (2009). Cognitive reserve.
Neuropsychologia. 47:2015-2028. https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2009.03.004
Stern, Y. (2016). An approach to
studying the neural correlates of reserve. Brain Imaging And Behavior.
11(2):410-416. https://doi.org/10.1007/
s11682-016-9566-x
Valenzuela, M., y Sachdev, P. (2007).
Assessment of complex mental activity across the lifespan: development
of the Lifetime of Experiences
Questionnaire (LEQ). Psychological
Medicine. 371015-1025. https://doi.
org/10.1017/S003329170600938X
Vance, D., y Crowe, M. (2006). A proposed model of neuroplasticity and cognitive reserve in older adults. Activities,
Adaptation y Aging. 30(3):61-79. https://
doi.org/10.1300/J016v30n03_04
Vásquez, M., Rodríguez, A., Villareal, J.,
et al. (2014). Relación entre la reserva
cognitiva y el enriquecimiento ambiental: una revisión del aporte de las
neurociencias a la comprensión del
envejecimiento saludable. Cuadernos
de Neuropsicología. 8(2):171-201. https://doi.org/10.7714/cnps/8.2.203

19

�OPINIÓN

Opinión

Orígenes de la salud y la
enfermedad durante el desarrollo:
¿cómo y cuándo prevenir las
enfermedades metabólicas?
MARÍA LUISA LAZO DE LA VEGA MONROY*, GLORIA BARBOSA
S A B A N E R O * , H É C T O R M A N U E L G Ó M E Z Z A PATA* *

La obesidad es un problema de salud
mundial que ha alcanzado proporciones epidémicas, incrementándose
de manera alarmante en los últimos
años. Esta epidemia se asocia de forma importante con una gran cantidad de patologías, como resistencia a
la insulina, hiperlipidemia, hipertensión arterial, inflamación sistémica,
enfermedad aterosclerótica, entre
otras. México es de los países en los
que el problema de la obesidad es
más preocupante, siendo sus complicaciones algunas de las primeras
causas de muerte. Se estima que uno
de cada tres adultos en nuestro país
padece obesidad, y lo que es peor, el
porcentaje de obesidad infantil se ha
duplicado en los últimos veinte años.
Así, México posee la tasa más alta de
obesidad infantil y es el segundo lugar
en obesidad adulta a nivel mundial.
Esto representa un elevado costo
tanto a nivel personal como a nivel
gubernamental. Recientemente, el
estudio de la OCDE, “La pesada carga de la obesidad, la economía de la

20

prevención”, estima que la atención
al sobrepeso y obesidad, así como a
las enfermedades asociadas a estas
condiciones, ocupa casi 9% del gasto
total en atención a salud en el país.
Asimismo, se prevé que esta epidemia le reste al PIB mexicano 5.3% en
los próximos 30 años. Esto reducirá
la fuerza laboral del país y, por consiguiente, el crecimiento económico
(OECD iLibrary, 2020).
Paradójicamente, la desnutrición
sigue siendo un problema grave de salud pública en México. La prevalencia
de desnutrición es particularmente
alta en las mujeres embarazadas y en
niños. De acuerdo con los resultados
de la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición 2018-2019, casi 35% de las
mujeres embarazadas, y 32.5% de los
niños preescolares en nuestro país,
padecen anemia (ENSANUT, 2018).
Hasta el momento, la mayoría de
las políticas de salud para combatir
tanto la desnutrición como la obesidad han sido insuficientes para limitar la creciente prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas. Por
lo anterior, resulta imperante tomar
en cuenta nuevos enfoques en torno
a la prevención de las enfermedades
metabólicas, incluso en etapas cada
vez más tempranas de la vida.

* Universidad de Guanajuato, Campus León.
** Unidad Médica de Alta Especialidad No. 48-IMSS, León, Gto.
Contacto: mlazo@ugto.mx

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

A pesar de que la desnutrición y
la obesidad son el resultado de dos
patrones opuestos de consumo de alimentos, existe una relación entre estos dos estados nutricionales y las enfermedades crónicas de la vida adulta,
a través de lo que se conoce como los
orígenes de la salud y la enfermedad
durante del desarrollo: DOHaD.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

21

�OPINIÓN

DOHaD Y EL PESO AL NACIMIENTO
El transporte de nutrientes hacia el
feto tiene una influencia directa sobre
el crecimiento fetal y el desarrollo de
los órganos. Asimismo, la disposición
de nutrientes maternos es un factor
clave para el desarrollo embrionario
y el crecimiento. Un inadecuado suplemento de nutrientes durante este
periodo causa una desregulación del
crecimiento fetal (Hsu y Tain, 2019)
(figura 1).

¿QUÉ ES DOHaD?
Hace ya varias décadas, la hipótesis
de Barker, o la hipótesis del fenotipo
ahorrador, propuso que la exposición
in utero a un ambiente nutricional limitado ocasiona que el metabolismo
fetal se programe para favorecer el
desarrollo de órganos vitales como
el cerebro, a expensas del crecimiento fetal y de otros órganos como el
páncreas, el hígado y el músculo. Dicho concepto se conoce actualmente como los orígenes de la salud y la
enfermedad durante del desarrollo
(DOHaD). Este concepto establece
que factores ambientales adversos,
no sólo la malnutrición (desnutrición
o sobrenutrición) materna antes y
durante el embarazo, sino también el
estrés, los tóxicos ambientales, la microbiota intestinal, e incluso el estado
de salud del padre, inducen cambios
metabólicos en el feto. Dichos cambios afectan su capacidad para regular
el metabolismo de manera adecuada
en la etapa posterior al nacimiento.
Esto aunado a un ambiente de malnutrición y una vida sedentaria, predisponen al individuo a desarrollar
enfermedades metabólicas en la vida
adulta (Suzuki, 2018).

22

Un actor determinante en el suplemento de nutrientes al feto es la
placenta. La eficiencia de la placenta
depende de su tamaño, su morfología, del flujo sanguíneo y de la expresión de transportadores de nutrientes. Asimismo, la función placentaria
es regulada mediante la síntesis y metabolismo de nutrientes, y por efecto
de las hormonas maternas. Este ambiente nutricional y hormonal materno es capaz de favorecer adaptaciones placentarias de tipo morfológico
o funcional que alteren su fenotipo y
eficiencia, afectando también el peso
al nacimiento.
El peso al nacimiento se ha empleado como un indicador de la salud
del recién nacido y como el reflejo del
medio ambiente nutricional materno, ya que es un factor determinante
no sólo para la sobrevivencia y salud
postnatales, sino también para la salud metabólica durante la vida adulta. En México se ha reportado una
incidencia de alrededor de 9% para el
peso bajo y cerca de 10% para el peso

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

alto al nacimiento. Debido a ello, las
alteraciones del peso al nacimiento
constituyen un potencial problema
de salud.
El crecimiento fetal deficiente
da lugar a niños que nacen pequeños para la edad gestacional (SGA,
Small for Gestational Age), definidos
como niños con peso por debajo de
la percentila 10 de peso normal para la
población. Además de las complicaciones neonatales y la mortalidad derivadas de esta condición, el peso bajo
al nacimiento también se ha asociado
con diversas consecuencias metabólicas a largo plazo, como el síndrome
metabólico, la obesidad, la diabetes
mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Por otro lado, los niños grandes
para la edad gestacional (LGA, Large
for Gestational Age) se definen como
niños con peso por arriba de la percentila 90 de peso normal para la población. Aunque condiciones como
la diabetes gestacional y la obesidad
materna pueden dar lugar a niños
LGA, un tercio de estos nacimientos
son de origen desconocido, cursando
con los mismos riesgos que los niños
LGA de madres con diabetes. Pueden
presentar complicaciones neonatales
como trauma obstétrico, hiperbilirrubinemia e hipoglucemia. Además, los
adultos nacidos LGA presentan una
tasa de obesidad cercana a 40%, comparado contra un 25% para adultos
con peso normal al nacimiento.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

23

�OPINIÓN

Diversos estudios han asociado
el crecimiento en la etapa postnatal temprana con el riesgo de desarrollar obesidad. Se ha reportado
que 90% de los niños con obesidad
a los 3 años presentan sobrepeso u
obesidad durante la adolescencia.
Asimismo, la prevalencia creciente
de obesidad infantil se asocia con la
aparición de comorbilidades previamente consideradas enfermedades
“adultas”, incluida la diabetes mellitus tipo 2 (Larqué et al., 2019). Una de
las intervenciones nutricionales que
se ha asociado con un menor riesgo
de obesidad en la descendencia es la
lactancia materna exclusiva. De este
modo, la infancia temprana también
representa una ventana crítica para la
programación metabólica a través de
la nutrición (Young, Johnson y Krebs,
2012).

DOHaD: MÁS
DE UNA
GENERACIÓN
La programación metabólica in utero
por factores ambientales puede no
sólo afectar al feto en gestación, sino
también a sus gametos, y con ello a su
descendencia. Este fenómeno se denomina “programación intergeneracional”. Estudios, principalmente en
animales, han encontrado que estos
efectos pueden generar alteraciones
metabólicas, incluso hasta en dos generaciones posteriores. Aún se desconocen los mecanismos exactos de
esta programación. Sin embargo, la
presencia de obesidad o enfermedades metabólicas en los padres puede
generar un círculo vicioso, en el cual

se geste una siguiente generación con
estos mismos riesgos metabólicos
(Aiken y Ozanne, 2014) (figura 1).

LA IMPORTANCIA
DEL ENFOQUE
DOHaD EN
LA PRÁCTICA
MÉDICA Y LA
VIDA DIARIA
La complejidad de los factores que
influyen en DOHaD resulta en numerosos desafíos para esta área de
estudio. Debido a ello, el estudio de los
mecanismos por los cuales el desarrollo del feto y la fisiología cambian
en respuesta a las demandas ambien-

Figura 1. Factores y mecanismos que pueden influir en DOHaD y su relevancia en la programación intergeneracional.

24

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

tales es de gran relevancia para su
comprensión y aplicación. Un enfoque DOHaD sobre prácticas de salud
permitiría plantear nuevas estrategias
tempranas de prevención de la obesidad, como el fomento a la lactancia
materna exclusiva, la salud preconcepcional materna y paterna adecuadas, la sistematización del monitoreo
del crecimiento postnatal temprano,
prácticas adecuadas de alimentación
complementarias, y promoción de
actividad física y sueño adecuados en
la infancia, por mencionar algunas
(Pietrobelli y Agosti, 2017).
Por lo anterior, un correcto entendimiento de los orígenes de la salud y
la enfermedad durante el desarrollo
por parte de los profesionales de la
salud, así como de los tomadores de
decisiones en el ámbito público, social
y político, y de la población en general
es fundamental. Acciones preventivas
con esta visión podrían representar la
mejor inversión individual y colectiva que se puede hacer para la salud y
bienestar de las futuras generaciones.

AGRADECIMIENTOS
A la Dirección de Apoyo a la Investigación y al Posgrado, Universidad de Guanajuato (CIIC 056/2019).

REFERENCIAS
Aiken, C.E., y Ozanne, S.E. (2014). Transgenerational developmental programming. Human Reproduction Update. 20:63.
ENSANUT. (2018). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018-19. Resultados
nacionales. Disponible en: https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2018/
doctos/informes/ensanut_2018_informe_final.pdf
Hsu, C.-N.; Tain, Y.-L. (2019). The Good, the Bad, and the Ugly of Pregnancy Nutrients and Developmental Programming of Adult Disease. Nutrients. 11:894.
Larqué, E., Labayen, I., Flodmark, C. et al. (2019). From conception to infancy-early risk factors for childhood obesity. Nat Rev Endocrinol. 15:456.
OECD iLibrary. (2020). The Heavy Burden of Obesity. The Economics of Prevention. Disponible en: https://www.oecd-ilibrary.org/social-issues-migration-health/the-heavy-burden-of-obesity_67450d67-en
Pietrobelli, A., y Agosti, M. (2017). The MeNu Group. Nutrition in the First 1000
Days: Ten Practices to Minimize Obesity Emerging from Published Science. Int
J Environ Res Public Health. 14:1491.
Suzuki, K. (2018). The developing world of DOHaD. Journal of Developmental
Origins of Health and Disease. 9(3):266.
Young, B.E., Johnson, S.L., y Krebs, N.F. (2012). Biological determinants linking
infant weight gain and child obesity: current knowledge and future directions.
Adv. Nutr. 3:675-86.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

25

�EJES

Ejes

CONTROL Y
PREVENCIÓN
DE ESTA
ENFERMEDAD

ACTUALIDADES SOBRE

BRUCELOSIS
Dianelys Sotolongo Rodríguez*, Carlos
Ramírez-Pfeiffer**, Ricardo Gómez Flores*
Figura 1. Ciclo de transmisión y reservorios de Brucella spp.

* Universidad Autónoma de Nuevo León.
** Universidad México Americana del Norte, A.C.
Contacto: dianesotolongo@gmail.com

La brucelosis constituye un problema constante para
los ganaderos a nivel mundial. Se le conoce como la
enfermedad del aborto infeccioso y ocasiona grandes
pérdidas económicas en la ganadería, principalmente en vacas, cerdos y cabras. Los humanos también
pueden verse afectados por esta enfermedad manifestando síntomas como fiebres intermitentes. La infección se produce principalmente por la ingestión
de productos lácteos provenientes de animales enfermos, así como por heridas abiertas (Seleem, Boyle y
Sriranganathan, 2010) (figura 1).

26

Es importante destacar que esta enfermedad constituye un problema de salud pública en países en desarrollo y puede llegar a tener graves implicaciones
sanitarias dado que es un riesgo ocupacional para trabajadores de laboratorio, veterinarios, trabajadores
de mataderos, granjeros y cuidadores de animales.
Existen animales positivos en Europa, el oeste asiático, África y en todo el continente americano, con
importantes tasas de prevalencia que pueden llegar
hasta 20.3% en ganaderías lecheras. Estudios realizados en algunos países sudamericanos reportan costos
que sobrepasan los 20,000 dólares americanos diarios
por concepto de prevención y tratamiento de la enfermedad en animales (El-Sayed y Awad, 2018). En países
con extensas áreas rurales es donde mayor impacto
socioeconómico tiene, especialmente si los ingresos
de las comunidades dependen de la cría de animales
de producción o si los estándares de higiene en la cría
de estos animales son bajos.
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.108, julio-agosto 2021

¿QUÉ ES LA BRUCELOSIS Y QUÉ LA
OCASIONA?
La brucelosis es una enfermedad
infecciosa causada por bacterias del
género Brucella spp. Estas bacterias
infectan al ganado y se transmiten
fácilmente entre individuos de especies diferentes incluyendo al hombre. La transmisión entre animales
de granja se da principalmente por la
ingestión de alimentos o agua contaminada, por descargas uterinas, fetos abortados o membranas fetales e
incluso lamiendo los genitales de los
animales enfermos (Elfaki, Alaidan y
Al-Hokail, 2015). Además, los machos
infectados también pueden propagar
la infección entre las hembras a través
del apareamiento natural y la inseminación artificial. El género de Brucella spp. se subdivide en seis especies
principales: B. abortus, B. melitensis,
B. suis, B. ovis, B. canis y B. neotomae
que infectan a vacas, cabras, cerdos,
ovejas, perros y roedores, respectivamente.

Estas bacterias son cocobacilos
Gram negativos, generalmente dispuestos individualmente, aunque en
ocasiones se agrupan en parejas o en
grupos pequeños y son organismos
parásitos que se hospedan dentro
de las células y pueden sobrevivir en
presencia o ausencia de oxígeno. Existen dos tipos de colonias obtenidas al
sembrar en medio sólido las especies
del género Brucella, las cuales se clasifican como lisas o rugosas (Samartino, Arregui y Martino, 2017). Dentro
de éstas las cepas lisas son las más virulentas, este aspecto de las colonias
se debe a la expresión de cierto tipo de
estructuras llamadas lipopolisacáridos (LPS) en la superficie de la bacteria y durante su crecimiento pueden
experimentar cambios o mutaciones
que afecten su expresión pasando de
rugosas a lisas o viceversa (Lapaque et
al., 2005).

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

El control de esta enfermedad se fundamenta en dos pilares. El primero
es la eliminación de los reservorios,
para lo cual es necesario identificar y
eliminar de los rebaños todos los animales reaccionantes a las pruebas de
diagnóstico. Las pruebas serológicas
se basan en reacciones de aglutinación en sangre, que permiten detectar
anticuerpos específicos que se producen ante la presencia de este microorganismo, los anticuerpos se expresan
ante la presencia de LPS o proteínas
de la membrana de esta bacteria y
esta interacción se puede observar en
el suero al agregar diferentes colorantes a la reacción (Zhang et al, 2018).
Entre las pruebas serológicas más
utilizadas se encuentran la prueba de
rosa bengala (RBT), prueba de fijación del complemento (FCT), prueba
de aglutinación lenta en tubo (SAT),
rivanol y 2 mercaptoetanol (2-ME).
También se estandarizan y validan
nuevos métodos, como los moleculares (PCR y q PCR), así como ELISA
y prueba de fluorescencia polarizada
(FPA), en los cuales también se detecta la presencia de anticuerpos. Es
importante destacar que la prueba de
FPA detecta de una manera novedosa
los anticuerpos presentes en el suero.
En esta prueba se mide el cambio en
el ángulo de difracción que ocurre
cuando el antígeno se une al anticuerpo, lo que provoca una polarización
cuantificable de la luz. La metodología es altamente sensible y específica
aunque aún se trabaja en la estandarización de la misma para detectar
anticuerpos en diferentes matrices
(Ramírez-Pfeiffer et al., 2008a; 2008b).

27

�EJES

posvacunales, complicando el diagnóstico. Por estas razones se continúan los esfuerzos en el desarrollo
de nuevas vacunas o la mejora de las
disponibles actualmente, ya sea mejorando la inmunogenicidad o reduciendo la virulencia de las bacterias
para cumplir con los requisitos de
una vacuna viva.

El segundo pilar se basa en la vacunación, en las zonas donde la brucelosis es endémica suele utilizarse la
vacunación para reducir la incidencia
de la infección. Desde principios del
siglo XX, comenzaron los trabajos de
investigación sobre el desarrollo de
vacunas contra la brucelosis. Durante
su desarrollo se han formulado vacunas de cepas inactivadas, de cepas
lisas vivas atenuadas y cepas rugosas.
En la actualidad existe un grupo de vacunas comerciales que son utilizadas
en los diferentes programas de erradicación de esta enfermedad a nivel
mundial (Dorneles, Sriranganathan y
Lage, 2015). Las cepas atenuadas más
utilizadas son de B. abortus s19 para
el ganado bovino y de B. melitensis
Rev.1 para ovejas, que han disminuido
la incidencia de brucelosis en ganado.
En cuanto a las vacunas atenuadas
rugosas aprobadas de manera oficial,
la RB51 es la única que se encuentra
actualmente en el mercado (Moriyón
et al., 2004). Estas vacunas proporcionan la protección deseable porque
tienen todos los componentes inmunogénicos de replicación e invasión
celular y pueden inducir una gran
respuesta inmunitaria en el huésped.
Además, pueden prevenir el aborto y
la transmisión de la enfermedad.

NUEVA
GENERACIÓN
DE VACUNAS
CONTRA
BRUCELLA SPP.

El conocimiento y manipulación
del genoma, así como las nuevas
tecnologías, han permitido la creación de novedosos candidatos vacunales, que en un futuro puedan ser
comercializables y no presenten las
carencias de las vacunas actuales.
Utilizando este nuevo conocimiento
adquirido, se han implementado varias metodologías para crear nuevas
vacunas, aunque no todas muestran
un futuro prometedor. En este apartado se discutirán algunas de las nuevas estrategias con mayor perspectiva.
La recombinación homóloga
es un proceso celular que ocurre de
manera natural en las bacterias, este
proceso se ha logrado manipular
para el desarrollo de cepas atenuadas. Estas nuevas cepas tienen interrupción en genes implicados en la
biosíntesis de la membrana celular
y la capa LPS, dando como resultado
mutantes rugosas, que no sólo son
útiles para el diagnóstico serológico
de rutina, sino también para mejo-

No obstante, las vacunas atenuadas, a pesar de su uso extendido, presentan ciertas desventajas: son infecciosas para los humanos y pueden ser
abortivas cuando se usan en animales
gestantes (Hou, Liu y Peng, 2019). Por
otro lado, su uso induce una respuesta
inmune no diferenciada, esto provoca
que las pruebas serológicas no siempre aclaren si un animal determinado
está infectado o muestra anticuerpos

28

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

rar la eficacia de la protección. Esta
estrategia permitiría en un futuro
contar con nuevas vacunas de cepas vivas rugosas que naturalmente
disminuyan los efectos secundarios
negativos de la vacunación (Lalsiamthara y Lee, 2017). La ingeniería
genética ha permitido utilizar algunos microorganismos no patógenos
como Salmonella spp., Lactococcus
lactis, E. coli y Semliki Forest Virus,
que se han empleado como vectores
para administrar el antígeno de Brucella spp. en sitios importantes desde el punto de vista preventivo. Esto
funcionaría como una alternativa al
uso de una cepa atenuada o rugosa
de Brucella spp., pero que al ser una
célula completa podría elevar igualmente la respuesta inmunitaria, logrando una protección por inmunización (Gheibi et al., 2018).

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Otra propuesta relevante no contempla el uso de células completas
en ninguna de sus variantes, si no el
uso de proteínas o ADN con capacidad inmunizante. Las vacunas de
ADN han surgido como parte de esta
iniciativa y se basan en la utilización
de un plásmido que expresa un gen
codificante del antígeno de interés.
En la formulación de estas vacunas
se incluyen los plásmidos que codifican para genes de Brucella spp.,
y aunque el uso de un adyuvante
no es estrictamente necesario, sí es
recomendable. Los péptidos sintéticos igualmente son capaces de estimular la producción de anticuerpo
anti-Brucella y esta capacidad se ha
observado en modelos in vitro (Lalsiamthara y Lee, 2017). Las proteínas
recombinantes se han empleado
en diferentes áreas médicas. Su uso

29

�EJES

permite la producción en masa de
proteínas de interés con un alto rendimiento y pureza. La metodología
de producción de estas proteínas es
relativamente sencilla y segura, lo
cual la convierte en una opción muy
atractiva. Sin embargo, algunas de
estas proteínas recombinantes tienden a tener un efecto pobre sobre el
sistema inmunológico y no logran
levantar una respuesta protectora
a largo plazo (Costa-Oliveira et al.,
2010).
La mejora en la eficiencia de este
tipo de vacunas depende de la proteína utilizada, por lo que es fundamental la búsqueda de los mejores
candidatos para la misma. Una de las
vacunas más prometedoras son las
vacunas con base en nanopartículas;
éstas se fabrican a partir de la encapsulación de antígenos dentro de los
nanoportadores o sobre la superficie
de éstos (Hou, Liu y Peng, 2019). Los
nanoportadores proporcionan una
ruta adecuada de administración de
antígenos y mejoran la absorción
celular, lo que da como resultado respuestas inmunes más altas en comparación con los antígenos no conjugados, además de generar respuestas
inmunes en los órganos linfoides,
logrando una mayor eficiencia de la
vacuna. No obstante, como en los casos anteriores, a pesar de los buenos
resultados obtenidos en modelos in
vitro y modelos murinos, no se han
logrado implementar en otros modelos animales (Martins et al., 2012;
Olsen, 2013).

30

CONCLUSIONES
Y PERSPECTIVAS
La vacunación es una estrategia crítica para el control de la brucelosis y
los programas de erradicación. Sin
embargo, debido a algunos efectos
secundarios mostrados por cepas
tanto lisas como rugosas, continúan
los esfuerzos en la búsqueda de nuevas vacunas. Teniendo en cuenta que
el genoma de Brucella se ha secuenciado, además de los avances en la ingeniería genética y la bioinformática,
las vacunas lisas y rugosas diseñadas
tienen el potencial de ser, en un futuro no muy lejano, el control de la
brucelosis en comparación con las
vacunas de subunidades.

Es importante destacar que para
todos los casos las vacunas aún están lejos de poder implementarse y
comercializarse, debido a que éstos
sólo se han evaluado en modelos in
vitro o en ratones. Aún se necesitan
estudios adicionales en términos de
seguridad, eficacia y otras características deseables. Otra barrera es la
presencia de agencias gubernamentales de regulación en países donde
esta enfermedad es endémica, dado
que muchas veces éstas se resisten a
invertir y trabajar con nuevas vacunas. Aun así el auge en la investigación de cepas y candidatos vacunales
más eficientes finalmente obligará a
estas agencias a considerar nuevas
opciones.

Figura 2. Esquematización de la campaña para la erradicación de Brucella. Vacunación del
ganado con cepas comerciales (S19, RB51, Rev1) a la par que se desarrollan nuevos candidatos
vacunales. Diagnóstico con los métodos serológicos aprobados y validados: prueba de rosa bengala (RBT), prueba de fijación del complemento (FCT), prueba de aglutinación lenta en tubo
(SAT), rivanol y 2 mercaptoetanol (2-ME) a la par que se desarrollan y validan nuevos métodos
de diagnóstico: ELISA,PCR, PCR en tiempo real (qPCR) y la prueba de fluorescencia polarizada
(FPA).

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

REFERENCIAS
Costa-Oliveira, S., Costa-Macedo, G., De
Almeida, L.A., et al. (2010). Recent advances in understanding immunity against
brucellosis: application for vaccine development. The Open Veterinary Science
Journal. 4:101-107.
Dorneles, E.M., Sriranganathan, N., y
Lage, A.P. (2015). Recent advances in
Brucella abortus vaccines. Veterinary research. 46(1):76.
Elfaki, M.G., Alaidan, A.A., y Al-Hokail,
A.A. (2015). Host response to Brucella infection: review and future perspective. The
Journal of Infection in Developing Countries. 9(07):697-701.
El-Sayed, A., y Awad, W. (2018). Brucellosis: Evolution and expected comeback.
International Journal of Veterinary Science and Medicine. 6(sup1):S31-S35.
Gheibi, A., Khanahmad, H., Kashfi, K., et
al. (2018). Development of new generation of vaccines for Brucella abortus. Heliyon. 4(12):p.e01079.
Hou, H., Liu, X., y Peng, Q. (2019). The
advances in brucellosis vaccines. Vaccine.
37:3981-3988.
Lalsiamthara, J., y Lee, J.H. (2017). Development and trial of vaccines against
Brucella. Journal of Veterinary Science.
18(S1):281-290.
Lapaque, N., Moriyon, I., Moreno, E., et
al. (2005). Brucella lipopolysaccharide
acts as a virulence factor. Current opinion
in microbiology. 8(1):60-66.
Martins, R.D.C., Gamazo, C., Sánchez-Martínez, M., et al. (2012). Conjunctival vaccination against Brucella ovis in
mice with mannosylated nanoparticles.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Journal of controlled reléase. 162(3):553560.
Moriyón, I., Grilló, M.J., Monreal, D.,
et al. (2004). Rough vaccines in animal
brucellosis: structural and genetic basis
and present status. Veterinary Research.
35(1):1-38.
Olsen, S.C. (2013). Recent developments
in livestock and wildlife brucellosis vaccination. Rev Sci Tech. 32(1):207-17.
Ramírez-Pfeiffer, C., Díaz-Aparicio, E.,
Gómez-Flores, R., et al. (2008a). Use of
the Brucellamelitensis native hapten to
diagnose brucellosis in goats by a rapid,simple, and specific fluorescence polarization assay. Clinical and Vaccine Immunology. 15(6):911-915.
Ramírez-Pfeiffer, C., Díaz-Aparicio, E.,
Rodríguez-Padilla, C., et al. (2008b). Improvedperformance of B. melitensis nativehapten over B. abortus OPS tracer ongoat antibody detection by the fluorescence
polarization assay. Veterinary Immunology
and Immunopathology. 123:223-229.
Samartino, L., Arregui, M., y Martino, P.
(2017). New Scenarios for Brucella suis
and Brucella melitensis. Current Clinical
Microbiology Reports. 4(1):11-18.
Seleem, M.N., Boyle, S.M., y Sriranganathan, N. (2010). Brucellosis: a re-emerging
zoonosis. Veterinary Microbiology. 140(34):392-398.
Zhang, N., Huang, D., Wu, W., et al.
(2018). Animal brucellosis control or eradication programs worldwide: A systematic
review of experiences and lessons learned.
Preventive veterinary medicine. 160:105115.

31

�SECCIÓN ACADÉMICA

Síndrome de Sturge Weber/angiomatosis
encefalotrigeminal. Una revisión

SECCIÓN
ACADÉMICA
Síndrome de Sturge Weber/angiomatosis
encefalotrigeminal. Una revisión

32

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Axel García-Burgos*, Michelle Danairy Canudas-Zertuche**, José Eduardo Campos-Arceo***

DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl25.108-1

RESUMEN

ABSTRACT

El Síndrome de Sturge Weber forma parte de las enfermedades
clasificadas como facomatosis. Es un síndrome poco frecuente que engloba distintos sistemas del cuerpo humano, como
el tegumentario. Se define como “un síndrome que engloba
anomalías cerebrales, cutáneas y oculares” (Fernández-Jaén,
Sánchez-Jacob y Ramos-Boludac, 2004). Se presenta de
manera esporádica, afecta la “microvasculatura venosa cefálica, agregando la manifestación cutánea, la cual se presenta
como angioma facial plano de color rojo vino conocida también como mancha de vino Oporto” (Fernández-Concepción,
Gómez-García y Hernández-Sardiñaz, 1999). Ésta puede presentar glaucoma y alteraciones oculares. De la misma manera,
dado su afectación en el sistema nervioso, pueden presentarse
episodios epilépticos, hemiparesia facial, retraso en el desarrollo de aprendizaje y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (Morales-Querol, Sierra-Benítez y Márquez-Oquendo,
2017). Por lo que este padecimiento debe englobar una intervención multidisciplinaria en la que debió realizar una revisión
de cada manifestación para llegar a un tratamiento beneficioso
para el paciente.

Sturge Weber syndrome is one of the diseases classified
as phakomatosis. It is a rare syndrome which involves
different systems of the human body, including the integumentary system. Sturge Weber syndrome is defined as: “a
syndrome that encompasses brain, skin and eye abnormalities” (Fernández-Jaén, Sánchez-Jacob y Ramos-Boludac,
2004). It occurs sporadically, affects the cephalic venous
microvasculature, the cutaneous manifestation appears as a
wine-red flat facial angioma (Oporto Wine Stain) (Fernández-Concepción, Gómez-García y Hernández-Sardiñaz,
1999), can appear glaucoma and eye alterations, epileptic
episodes, facial hemiparesis, delayed learning development, and hyperactivity (Morales-Querol, Sierra-Benítez y
Marquez-Oquendo, 2017) disorder may occur. Therefore,
this condition must have a multidisciplinary intervention
in which each manifestation must be analyzed to reach a
convenient treatment for the patient.

Palabras clave: facomatosis, tegumentario, angioma, glaucoma, hiperactividad.

Keywords: Phakomatosis, Integumentary, Angioma, Hiperactivity.

El Síndrome de Sturge Weber, antes nombrado como angiomatosis encefalotrigeminal por “William Allen Sturge en 1879
y Frederick Parker Weber en 1922, tiene manifestaciones
clínicas: anomalías cerebrales (angioma leptomeníneo o pial),
cutáneas (angioma facial) y oculares (angioma coroideo)”
(Morales-Querol, Sierra-Benítez y Marquez-Oquendo, 2017).
En relación con este síndrome se han descrito tres variaciones,
“tipo I: angiomatosis leptomeníngea, en ésta el paciente puede
presentar glaucoma. Tipo II: se presenta angioma facial, el
sistema nervioso central no se encuentra afectado, puede
presentarse glaucoma. Tipo III: se presenta angiomatosis leptomeníngea, sin presentarse glaucoma” (Cerisola-Cardoso et

al., 2008). En las fases tempranas de la edad es conveniente
realizar una revisión y exploración por parte del especialista
en pediatría y neurología en estas fases tempranas de la enfermedad. Cabe mencionar que los hallazgos clínicos deben
clasificarse de acuerdo a los criterios anteriormente mencionados.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

* Universidad Anáhuac Mayab.
** Universidad Autónoma de Yucatán.
***Instituto Dermatológico de Jalisco
Contacto: axelgb1@hotmail.com

33

�SECCIÓN ACADÉMICA

ETIOLOGÍA DEL SÍNDROME DE
STURGE WEBER

MÉTODOS DE DIAGNÓSTICO
(MATERIALES Y MÉTODOS)

Es importante hacer hincapié en que la etiología radica en
una mutación somática, en el “gen GNAQ, localizado en el
cromosoma 9, en la región 21, ésta a su vez codifica para la
proteína Gq alfa, la cual se encarga de realizar el proceso de
señalización celular, para la comunicación de neurotransmisores y responsable de factores de crecimiento, vasoactivos y neurológicos” (Núñez-Gamboa, 2018), esto explica
la falla y su repercusión en los sistemas cutáneos, nerviosos
y oculares. Además influye en el factor del crecimiento, tanto en el aprendizaje y en el trastorno por déficit de atención
por hiperactividad. Según informes recientes, se deben realizar los estudios correspondientes, como se explicará más
adelante, durante el periodo prenatal y desarrollo preescolar
para valorar la evolución y la historia natural de la enfermedad en el paciente.

El diagnóstico principal se basa en los hallazgos clínicos del paciente, por lo que dependiendo de la “extensión de marca de nacimiento (mancha de vino Oporto), el riesgo puede encontrarse
entre 15-45% de padecer el Síndrome de Sturge Weber” (Samra
y Portillo, 2004). Por otro lado, el diagnóstico se complementa
con estudios de imagen (radiografía, tomografía computarizada o resonancia magnética con contraste gadolinio). Mediante
el progreso de la enfermedad se puede observar: “hemiatrofia
cerebral ipsilateral, calcificaciones corticales y delinean circunvalaciones cerebrales y angiomatosis leptomeníngea” (Morales-Querol, Sierra-Benítez y Marquez-Oquendo, 2017). Por
otro lado, también las imágenes cerebrales pueden mostrar
alteraciones en el flujo sanguíneo cerebral.

Epidemiología
Su incidencia se estima en: “1 cada de 50,000 recién nacidos
vivos, afecta de manera igual en ambos sexos. A nivel mundial, no tiene predominancia especial por algún grupo étnico”
(McBride, 2017). Por lo anteriormente descrito, se diagnostica
en los primeros meses de vida del paciente. Se ha registrado
una variante de la angiomatosis leptomeníngea sin la presencia
del nervio facial.

Embriología
Diversos estudios y observaciones en los pacientes pediátricos han permitido entender el origen de la enfermedad de
la angiomatosis leptomeníngea. “Se debe a un fallo en la
regresión del plexo venoso cefálico primitivo” (Higueros et
al., 2017). Anatómicamente, durante el proceso de formación
del ser humano, el sistema venoso primitivo se divide en “porción externa, que abastece y drena la piel de la cara y del cuero
cabelludo; una porción media, que irriga las meninges, y una
porción profunda, que abastece y drena el cerebro” (Higueros
et al., 2017). Por lo cual el sistema de irrigación sanguíneo
se altera ocasionando la aparición de episodios neurológicos
como cefalea intensa, dificultad y desarrollo del lenguaje y
trastornos del aprendizaje. Asimismo, de acuerdo a la situación
anatómica, la formación del ectodermo será la base del “área
superior de la piel de la cara con la parte del tubo neural que
formará el área parieto-occipital del cerebro” (Higueros et al.,
2017), esto podría explicar la asociación y aparición cutánea de
la mancha de vino Oporto facial con el angioma leptomeníngeo, conformando el Síndrome de Sturge Weber.

34

Signos y síntomas del
Síndrome de Sturge Weber
En numerosos artículos y guías consultadas se tiene documentada una variedad de manifestaciones clínicas como “la aparición de mancha de coloración de vino de Oporto, tiene una
presentación generalmente en el nacimiento, localizado en la
frente, en el párpado superior en uno o ambos lados de la cara”
(Martínez-Gutiérrez, López-Lancho y Pérez-Blázquez, 2008).
Como se mencionó en el apartado anterior, afecta también en
el desarrollo y crecimiento del paciente afectado, debido a esto
puede presentar: “hipertrofia de tejido blando y óseo, los cuales
pueden llevar a problemas de la audición, visión, deglución y
habla” (Samra y Portillo, 2004). La afectación de la visión se
presenta en 50% de los pacientes, quienes pueden desarrollar
glaucoma, y lleva a atrofia óptima y ceguera de manera progresiva. Los lactantes pueden “presentar episodios de epilepsia,
desviación de la mirada, esto ocasionado por la angiomatosis
leptomeníngea, debido a que el nervio trigémino es afectado”
(Ríos, Barbot y Pinto, 2012).

cual necesitará monitoreo continuo para observar los patrones
de crecimiento de la enfermedad.

Manifestaciones oftálmicas
Existen alteraciones a nivel oftálmico, sumado al deterioro
neurológico, éstas se presentan de manera progresiva. La
afectación visual comienza en el paciente pediátrico y la sintomatología continúa en el paciente joven. Por casos clínicos
y bibliografía, se ha documentado que “más de 50% de los
pacientes pediátricos desarrolla atrofia óptica, glaucoma y
ceguera” (Akhter-Kainat et al., 2014). Además, se ha observado que se desarrolla de manera simultánea “angioma
coroideo-retiniano a nivel de la esclera” (Hernández y Herrera,
2019). Por esto es importante la detección temprana y seguimiento, lo que permite tomar medidas, como se verá más
adelante, en torno al paciente.

Figura 1. El patrón característico de esta enfermedad son las manchas de
vino Oporto que aparecen en la región facial; pueden aparecer a nivel del
párpado superior y en otras zonas de la piel, principalmente en pacientes
pediátricos (antes de los cinco años) (Iderma.es, 2016)

Manifestaciones neurológicas
Dentro de la aparición y desarrollo de los signos y síntomas
neurológicos, se puede observar “hemiparesia lentamente progresiva, se presenta de 25 a 60% de los pacientes, ocasionado
por la atrofia cerebral, retraso del desarrollo psicológico y de
aprendizaje en 45 a 60% de los pacientes, de la misma manera
esto ocasiona alteraciones en la conducta y desarrollo social
del paciente pediátrico. Pueden presentarse cefaleas de tipo
migrañoso en un 30%” (Martínez-Gutiérrez, López-Lancho y
Pérez-Blázquez, 2008). Se recomienda a los padres y jefes de
familia realizar una revisión detallada en los pacientes y seguimiento por parte de especialistas en psicología y educación,
debido a que el desarrollo de los pacientes suele ser difícil en su
entorno y por tanto el entorno familiar y escolar representa un
reto para el niño o joven. A su vez, requiere también valoración
por parte de neurólogo y de imagenología, la valoración del
área cerebral también puede arrojar “calcificaciones corticales
cerebrales (Akhter-Kainat et al., 2014).

Figura 3. Angioma circunscrito tratado con terapia fotodinámica en un
paciente de 14 años (Scielo España, 2008).

Manifestaciones faciales
Durante la exploración física en el paciente se pueden observar
ciertas características faciales: “hendidura situada en la frente,
mala oclusión y clinodactilia del quinto dedo en una de las
extremidades superiores” (Steve-Roach, 2020). Estos signos
clínicos ya analizados e inspeccionados por el profesional de
salud facilitan la atención y la definición del caso a tratar.

Manifestaciones cutáneas
Las lesiones cutáneas de la enfermedad presentan un patrón:
“angioma plano congénito de la cara (mancha de vino Oporto), generalmente no progresivo, ni recesivo, localizado a nivel
del parpado superior y frente” (Morales-Querol, Sierra-Benítez y Marquez-Oquendo, 2017). Suele presentarse de un mismo lado, puede extenderse a otras zonas de la piel y mucosas.
Dichas alteraciones cutáneas pueden encontrarse al momento
de realizar la exploración física en el paciente pediátrico desde
el nacimiento hasta la etapa aproximada de los 12 años, por lo

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Figura 2. Se observan las calcificaciones y alteraciones en el flujo sanguíneo,
éstas causan alteraciones neurológicas y del estado del paciente. Síntomas
como la cefalea tipo migrañosa y alteraciones en el aprendizaje son causadas
por las calcificaciones (NJEM, 2017).

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

35

�SECCIÓN ACADÉMICA

Figura 4. Al momento de realizar la exploración física, pueden notarse ciertas expresiones o características faciales, las cuales pueden estar vinculadas
con el Síndrome de Sturge Weber, al igual que alteraciones odontológicas
como una malaoclusión en el paciente pediátrico y juvenil (NEJM, 2017).

Diagnóstico diferencial en el
Síndrome de Sturge Weber
El diagnóstico diferencial se basa en la revisión de los signos
y síntomas que se presenten en la evolución de la enfermedad.
Como se mencionó anteriormente, existen tres variaciones
(clasificación de Roach): tipo I, tipo II y tipo III.
Dentro de la clasificación de tipo I “se presentan lesiones
cutáneas como el angioma facial (mancha de vino de Oporto)
y leptomeninge. Existe posibilidad de que el paciente pueda
presentar glaucoma. Dentro de la clasificación de tipo II se presenta la lesión facial (mancha de vino de Oporto). El sistema
nervioso del paciente no se encuentra comprometido. Existe
posibilidad que el paciente pueda presentar glaucoma. Dentro de la clasificación de tipo III el paciente presenta el sistema nervioso comprometido. No existe riesgo de glaucoma y
afectación al sistema ocular” (Maraña-Pérez et al., 2016).

Tratamiento en el Síndrome de
Sturge Weber
Para el tratamiento principal de la angiomatosis se requiere
una revisión exhaustiva del sistema nervioso central, oftalmológico y dermatológico. Los pacientes presentan crisis
convulsivas, episodios de déficits focales, glaucoma, cefalea
y trastorno del desarrollo. En primer lugar, la existencia de
un déficit focal transitorio en ausencia de crisis convulsiva.
En segundo lugar, hallazgos radiológicos, como las calcificaciones. Por lo que el tratamiento de elección es “el uso de
antigregante con ácido acetilsalicílico. Se emplean anticonvulsivos y fármacos para tratar las convulsiones y glaucoma.
Se han documentado ciertos efectos secundarios de algunos
fármacos como el topiramato, por su efecto secundario se ha

36

observado la aparición de glaucoma agudo bilateral, pudiendo empeorar el diagnóstico en el paciente” (Maraña-Pérez et
al., 2016).

co debe abordarse de manera cuidadosa tanto para el paciente
como para su entorno, recordando que en sus primeros años el
paciente no puede entender lo que sucede a su alrededor.

Se han encontrado distintos resultados por medio de la
terapia quirúrgica para los pacientes que presentan glaucoma.
“La trabeculectomía ha sido empleada en 61.5%, frente a la
terapia fotodinámica empleada en 38.5% de los pacientes”
(Rodríguez-Osorio et al., 2018).

CONCLUSIÓN

En ocasiones puede realizarse la hemisferectomía debido
a que pueden presentarse crisis convulsivas intratables, representando una mejoría importante por parte de los pacientes y
en sus crisis convulsivas. En ésta se ha “reportado una desaparición de las crisis, desde la realización de la cirugía hasta los 7
meses del seguimiento de los resultados” (Rodríguez-Osorio
et al., 2018). Específicamente en el angioma facial (mancha de
vino Oporto), puede realizarse “fototermólisis, para disminuir
la lesión cutánea de color violáceo, con resultados favorables
para el paciente, por lo cual puede tener un mejor desarrollo en
su medio”. Asimismo, se recomienda a los padres del paciente
evitar la exposición fotodinámica a los factores de la luz UV
y solar. Conviene realizar un seguimiento psicológico y educacional en el paciente, debido a que puede presentar severos
trastornos del lenguaje, desarrollo y aprendizaje en su medio
social.

DISCUSIÓN
El abordaje del Síndrome de Sturge Weber debe realizarse
desde un punto de vista integral. Debe existir un trabajo interdisciplinario por parte de los especialistas en dermatología,
oftalmología, neurología y psicología/desarrollo-aprendizaje,
basándose en los signos y síntomas que presente el paciente.
Un factor de suma importancia es la edad de aparición de
las manifestaciones clínicas, ya que el paciente comienza a
experimentarlo desde sus primeros meses de vida.
Tomando en cuenta que el abordaje suele ser difícil tanto para el paciente y su entorno familiar, el tratamiento debe
basarse en condiciones en las que el paciente se sienta seguro, haciendo hincapié en los riesgos que conlleva presentar
episodios de epilepsia y convulsiones, los cuales pueden ser
persistentes y por lo tanto el especialista debe ser lo bastante
cuidadoso al momento de manejar estos episodios.
Además, como se mencionó anteriormente, existen ciertos
fármacos que pueden causar efectos adversos en el paciente,
como el glaucoma bilateral, por lo que deberían considerarse
medidas más invasivas, pero a la larga pueden representar una
mejoría importante en el paciente. El factor social y psicológi-

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Es recomendable una comunicación médico-paciente-familiar, abordando el tema de desarrollo y aprendizaje que
tiende a ser un poco más lento que el de un niño sin la manifestación de esta enfermedad y que al parecer el tema de imagen tiende a alejar a los pacientes de su entorno, representando
un reto social del paciente y de sus padres, en los cuales los
especialistas deben abordar de manera completa e interdisciplinaria para un desarrollo completo del ser humano frente a
este padecimiento.
Además de que el médico de primer contacto debe establecer estrategias finas de diagnóstico para la detección de
esta entidad en el paciente. Agregando el rol del especialista
en psicología, dermatología y neurología para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento del paciente a corto, mediano
y largo plazo, manejando las herramientas educativas, formativas del paciente y atención especializada al trastorno
de hiperactividad derivado de este padecimiento.

REFERENCIAS
Akhter-Kainat, B., Sarwat-Salim, M., Sharon-Fekrat, M., et
al. (2014). Sturge-Weber Syndrome and Secondary Glaucoma. EyeNet Magazine. American Academy of Ophtalmology.
United States. Disponible en: https://www.aao.org/eyenet/article/sturgeweber-syndrome-secondary-glaucoma
Cerisola-Cardoso, A., Bianchi-Novoa, M., Delucchi-Botaro, G., et al. (2008). Síndrome de Sturge Weber sin presencia de angioma facial. Montevideo, Uruguay. Revista Scielo
Uruguay. Disponible en: http://www.scielo.edu.uy/pdf/adp/
v79n2/v79n2a07.pdf
Fernández-Concepción, O., Gómez-García, A., y Hernández-Sardiñaz, N. (1999). Síndrome de Sturge Weber. Revisión. La Habana, Cuba. Revista Scielo. Disponible en: http://
scielo.sld.cu/pdf/ped/v71n3/ped05399.pdf
Fernández-Jaén, O., Sánchez-Jacob, A., y Ramos-Boludac, N.
(2004). Síndrome de Sturge Weber con crisis epilépticas y calcificaciones intracraneales bilaterales en el período neonatal.
Madrid, España. Revista Scielo. Disponible en: http://scielo.
sld.cu/pdf/ped/v71n3/ped05399.pdf
Hernández, M., y Herrera, K. (2019). Síndrome neurocutáneo: Sturge Weber. Medigraphic. México. Disponible en:
https://www.cronicascientificas.com/index.php/ediciones/edicion-xii-mayo-agosto-2019/26-ediciones/240-sindrome-neurocutaneo-sturge-weber

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Higueros, E., Roe, E., Granell, E., et al. (2017). Actas dermo-sifiliográficas. Disponible en: https://www.actasdermo.org/es-sindrome-sturge-weber-revision-articulo-S0001731016304422
Maraña-Pérez, A., Ruiz-Falcó Rojas, M., Puertas-Martín,
V., et al. (2016). Análisis del Síndrome de Sturge-Weber:
estudio retrospectivo de múltiples variables asociadas. Revista de Neurología. Sociedad Española de Neurología.
Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295-articulo-analisis-del-sindrome-sturge-weber-estudio-S0213485316000244
Martínez-Gutiérrez, J., López-Lancho, R., y Pérez-Blázquez,
E. (2008). Síndrome de Sturge Weber: combinación de lesiones angiomatosas coroideas y orbitarias en un paciente. Revista Scielo España. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/
aseo/v83n7/comunicacion1.pdf
McBride, M. (2017). Síndrome de Sturge Weber. Manual MSD. Versión para profesionales. Northeast Ohio
Medical University. Ohio, Estados Unidos. Disponible
en: https://www.msdmanuals.com/es-mx/professional/pediatr%C3%ADa/s%C3%ADndromes-neurocut%C3%A1neos/s%C3%ADndrome-de-sturge-weber
Morales-Querol, M., Sierra-Benítez, M., y Márquez-Oquendo,
J. (2017). Angiomatosis encefalotrigeminal o Síndrome de
Sturge Weber. A propósito de un caso. La Habana, Cuba. Revista Médica Electrónica. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/revmedele/me-2017/me173r.pdf
Núñez-Gamboa, E. (2018). Síndrome de Sturge Weber. Madrid, España. Portal de información de enfermedades raras y
medicamentos huérfanos. Disponible en: https://www.orpha.
net/consor/cgi-bin/OC_Exp.php?Lng=ES&amp;Expert=3205
Ríos, M., Barbot, C., y Pinto, P. (2012). Síndrome de Sturge
Weber: variabilidad clínica y de neuroimagen. Servicio de
Neuropediatría. Centro Hospitalario de Oporto. Oporto,
Portugal. Disponible en: https://www.analesdepediatria.org/
es-sindrome-sturge-weber-variabilidad-clinica-neuroimagen-articulo-S1695403312001543
Rodríguez-Osorio, X., López-González, F., Eiris-Puñal, J., et
al. (2018). Hemisferectomía funcional: seguimiento a largo
plazo en una serie de cinco casos. Revista de Neurología. Universidad de la Rioja. Disponible en: https://www.neurologia.
com/articulo/2016307
Samra, J., y Portillo, G. (2004). Enfermedad de Sturge Weber.
Presentación de caso y revisión del tema: Diagnóstico y tratamiento basado en medicina de evidencia. Honduras Pediátrica. Disponible en: http://www.bvs.hn/RHP/pdf/2014/pdf/
Vol24-2-2014-6.pdf
Steve-Roach, E. (2020). Types of Sturge Weber Syndrome. The
Sturge Weber Foundation. Texas, Estados Unidos. Disponible
en: https://sturge-weber.org/new-to-swf/types-of-sturge-weber-syndrome.html

37

�CIENCIA DE FRONTERA

Ciencia de frontera

¿Cuándo descubre su vocación de investigadora?
Desde muy joven, quizá porque nací con esa inquietud,
pero también por las cosas que me enseñaron mi padre
y mi tío. Mi padre fue ingeniero en Química y desde muy
chicas, a mis hermanas y a mí, nos enseñaba cosas en su
laboratorio. Cortábamos plantas en el jardín y luego las observábamos en el microscopio y hacíamos mezclas de sustancias que desprendían olores horribles, juegos que, a los
seis o siete años, me divertían mucho. También mi tío, que
era historiador y escribía novelas, sabía mucho de cultura
prehispánica y hablaba náhuatl. Éstas fueron mis primeras
incursiones en cosas que me gustaban mucho. Para elegir
Antropología como carrera de vida transcurrieron varios
sucesos. Primero, me dio polio, tuve periodos de rehabilitación durante muchos años y empecé con otras actividades,
pues además de asistir a la escuela, tenía que hacer ejercicio
específico para rehabilitación, como natación, lo que me
llevó a tener una recuperación bastante buena.

Del arte a la antropología
militante: una nueva forma
de pensar la antropología.
Reflexiones de la doctora

Silvia Gómez Tagle
M A R Í A J O S E FA S A N T O S C O R R A L*

38

vas tecnologías (Internet y redes sociales)
en años recientes, con un enfoque que comienza en la microsociología y llega a la
dimensión nacional y transnacional.
Desde 1973 ingresó como investigadora al Colegio de México y en 1975 participó en la fundación del Centro de Estudios
Sociológicos. La doctora Gómez Tagle ha
contribuido a explicar los alcances de las
sucesivas reformas político-electorales y
los obstáculos del régimen político para la
democratización, a través de proyectos de
investigación tanto básica como aplicada.
Es, además, orgullosa fundadora y directora de la revista Nueva Antropología,
que en 2020 cumplió 45 años de publicar
artículos sobre temas y problemas de los
nuevos debates antropológicos.

*Universidad Nacional Autónoma de México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

La doctora Silvia Gómez Tagle es
maestra en Etnología, con especialización en Antropología Social, por la
Escuela Nacional de Antropología e
Historia. Tiene estudios de posgrado
en Antropología Política en la Facultad de Antropología de la Universidad
de Cambridge, Inglaterra. Asimismo,
es doctora en Antropología por el
Centro de Investigaciones y Estudios
Superiores en Antropología Social. Su
área de trabajo se ha centrado en temas relacionados con la democracia
y la cultura política en diferentes niveles, que van desde las organizaciones
colectivas campesinas productoras
de vides en el norte de México en los
años sesenta, hasta la participación
ciudadana política a través de las nue-

También inicié otras tareas. Lo primero que me llamó
la atención fue la pintura y luego historia del arte y en eso
pasé muchos años, pero nunca estudie ni la secundaria ni
la preparatoria. Iba y venía de Estados Unidos, donde me
hicieron tratamientos y una intervención de la espina dorsal, tenía periodos de atención que no me permitían hacer
estudios regulares, mi papá y mi tío me ponían al corriente,
pero no tenía el certificado que acreditara mis conocimientos.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

A los 15 años, sin secundaria ni preparatoria, ingresé a
la Licenciatura del Arte en la Universidad Iberoamericana
(UIA), la terminé y no era mala. Hacia fotos y tuve profesores excepcionales como Mathias Goeritz, Silvia Santa
María y Katy Horna, en fotografía, hice amigos interesantes y me divertía mucho, pero cuando terminé la carrera
no tenía nada, había terminado una licenciatura, pero no
tenía un título. Entonces me puse a estudiar la secundaria y
la preparatoria con un permiso para hacerlo de forma extraordinaria, nuevamente fue mi papá el que me ayudó en
este proceso, sobre todo con materias como Física y Química. Cuando terminé la licenciatura hasta había publicado dos o tres artículos en el periódico que promovieron
mis profesores.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

39

�CIENCIA DE FRONTERA

Yo ya estaba encarrilada y tenía dos vías, una era la
investigación en historia del arte, y la otra la pintura y fotografía como artista. Sin embargo, decidí hacer Antropología en parte por un profesor, Felipe Pardinas, quien me
acogió en la UIA con mi situación de estudios irregulares
que hacía difícil el poder ingresar a otros planteles universitarios, él me apoyó. Luego la Ibero se desbarató, se fueron los grandes artistas y eso me hizo migrar a la Ibero de
Zaragoza y ahí vi que me interesaba más la Antropología
porque quería explicarme el mundo en el que vivía, y lo
quería abordar en forma especial porque yo vivía con una
singularidad grande que era caminar con muletas, que en
ocasiones representaban un obstáculo.
Además, socialmente era rara, la singularidad me hizo
relacionarme muy fácilmente, y con mucho gusto, con la
gente del mundo del arte. En principio porque en el mundo de mis hermanas la socialización era distinta, ellas bailaban, iban a fiestas, estudiaban en una academia, estaban en
un mundo muy distinto. Vi que, en el arte, donde aprendí
muchas cosas, encajaba mejor, esto me abrió otros panoramas que me gustaron. Pronto entendí que yo no iba a
ser como mis hermanas. La inquietud de comprenderme
me llevó a la Antropología, para hallar cómo era la gente,
los distintos roles que juegan. Así, me fui a Inglaterra, pero
no me gustó la Antropología en Cambridge y regresé sin
haber terminado el doctorado. Al poco tiempo, en 1974, Rodolfo Stavenhagen me invitó a participar en la fundación
del Centro de Estudios Sociológicos (CES), en el Colegio de
México (Colmex). Rodolfo había sido mi director de tesis
en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH),
donde llegué después de la UIA, cuando tuve mi secundaria y preparatoria terminadas.

Vi que me
interesaba más la
Antropología porque
quería explicarme el
mundo en
el que vivía...

¿Qué factores influyen en la selección de sus temas de investigación? Y aquí quisiera que me
contara no sólo las condicionantes académicos, sino las sociales y hasta personales que la
llevan a elegir un tema.
Rodolfo (Stavenhagen) apreciaba mucho mi trabajo, me
presentó con el líder de los electricistas democráticos y
me ayudó a tener los contactos para hacer una investigación que era muy importante para mí, sobre el sindicato de
los electricistas. Sin embargo, mi interés en la política venía de mucho más atrás, de mi primer trabajo de campo
en la Huasteca, cuando era estudiante de Antropología, y
tuvimos contacto con las comunidades indígenas donde
me di cuenta de que su problema eran los caciques que los
traían fastidiados y que estaban cobijados por una estructura política que pertenecía al PRI, partido dominante en
aquel entonces.
Lo anterior, sin ser un tema de investigación propiamente dicho, eran reflexiones que circulaban en mi medio, entre los artistas, gente como Antonio Castañeda y el
cineasta Felipe Cazals, quienes asistían al mismo taller de
pintura que yo, y ahí me interesó el tema de la política. Por
otro lado, en la Escuela de Antropología el ambiente estaba muy politizado, ahí se encontraban Luisa Pare, Erwin
Stephan Otto, Javier Guerrero, los que después fundamos
la revista Nueva Antropología, a lo que se suma que me
tocó participar en el movimiento del 68.
Además, mi tesis de licenciatura sobre los ejidos colectivos de la Laguna era una historia política. Esa tesis la hice
con Rodolfo, mi director, y con otras personas que estudiaban otros problemas en el área, como la productividad
agrícola, el suministro de energía y que formábamos parte
de un estudio más amplio financiado por un organismo
internacional. También participé con Heberto Castillo en
algo que se llamaba Consejo Ciudadano, una especie de
prepartido que se comenzó a organizar en aquellos años.

En esa época seguía yo con los asuntos del arte, hice
una exposición y estaba entre dos mundos: el arte y la investigación. El trabajo del CES era muy bueno, tenía un
buen sueldo, yo era soltera y logré independizarme. Mi
corazón estaba partido entre la investigación y el arte, pero
cuando me emparejé más en serio y tuvimos un hijo ya no
era fácil seguir en dos pistas, así que decidí quedarme con
la pura investigación por razones prácticas.

40

Con ello, al llegar al CES, la propuesta de Stavenhagen
cayó muy bien, porque era algo que ya había estado trabajando y en lo que tenía interés. Más bien Rodolfo siempre
me decía “tómalo con calma”, porque el tipo de investigación que estaba haciendo era conflictivo para los directivos del Colmex, donde no se veía con buenos ojos que
los investigadores se involucraran políticamente en orgaCIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

41

�CIENCIA DE FRONTERA

nizaciones que no fueran del PRI. En esa época dejé todo
mi trabajo como “artista” porque no me daba tiempo. Dos
años después tuve a mi segundo hijo y eso me interesaba
mucho, así que me quedé sólo con la investigación.

Me quedó la idea de que si teníamos que actuar debería ser desde un grupo organizado. Desde mi vida en Inglaterra, donde tuve una experiencia con la organización
de los militant, donde estaban, entre otros, los trotskistas
infiltrados y los exiliados del movimiento del 68. Era una
organización disciplinada, con objetivos serios que tenían
incidencia del partido laborista. Cuando regresé a México
pensé que eso es lo que había que hacer, buscar un partido. No me asocié al comunista porque era como religioso,
así que más bien participé en muchos grupos que querían
fundar partidos, algunos de los cuales fracasaron.

¿Cómo ha sido el tránsito en sus temas de investigación?
Mi travesía por diferentes temas de investigación está cruzada por dos cosas: en principio, el que yo haya tenido ciertas limitaciones de movilidad marcó mi trayectoria. Por
ejemplo, no podía participar en los trabajos de campo en la
sierra. Mi investigación tenía que ser de asfalto, hasta donde llegaba mi “vocho”. Sí, mi trabajo tenía una orientación
direccionada por la accesibilidad física.
Por otro lado, siempre tuve la inquietud de entender lo
micro en el contexto de lo macro; de hecho, desde que estuve en Inglaterra, mi discusión con Mayer Fortes, mi tutor,
era ésa. No se podían entender las tribus sin el contexto del
Estado colonial en donde vivían. Ese tipo de cosas siempre
me interesaron. Entender el país para explicar los problemas específicos de un grupo y establecer la vinculación entre los casos particulares y el contexto general.
Desde ahí he seguido haciendo malabares que plantean una forma distinta de analizar la realidad, tanto entre
los politólogos que no se acercan a la gente, sino que la ven
generalmente a través de documentos, y los antropólogos
que no contextualizan al informante que tienen enfrente.
No piensan en el gobierno o sociedad en la que están inmersos.

¿Cómo transferir conocimientos generados
por los científicos sociales para enriquecer el
debate político?
Lo que he hecho es participar en el debate, actuar. Siempre tuve la inquietud, desde el 68, cuando llegué más allá
del marxismo ortodoxo. Estuve vinculada al movimiento y a la acción, quería intervenir, sobre todo a partir del
68, me di cuenta de lo desorientados que estábamos,
éramos incapaces de hacer practicante nada. Por ejemplo, nuestras células clandestinas eran conocidas, todos
sabían quienes éramos y dónde estábamos, durante
años siguieron señalándonos y mandándonos corres-

42

pondencia. Juegos de niños frente a un gobierno que
sabía lo que hacía.

El primero fue con Heberto Castillo, pero nunca pasó
nada, luego el Partido Socialista de los Trabajadores
(PCT), ahí entramos un grupo de personas como Jorge
Alonso y otros y nos corrieron, porque nos pidieron que
hiciéramos una crítica de los documentos del partido
y como la hicimos a fondo no les gustó. Luego me acerqué al PESUM, donde estaban muchos de mis amigos.
Realmente empecé a participar seriamente en partidos
después del 88 con Cárdenas. Andaba entre la militancia,
la investigación y la familia, lo que era muy complicado.
Siempre mantuve el contacto y cuando tuve la oportunidad, sin mayor reflexión, traté de hacer cosas que al final
me costaron la etiqueta de ultrarradical.

No se pueden entender las
tribus sin
el contexto
del Estado
colonial en
donde viven
CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

En el Colmex, por ejemplo, pensé que no era posible
estudiar sindicatos y no podía quedarme callada cuando
en mi institución se atropellaran de una manera tan catastrófica los derechos laborales. Logramos una convocatoria muy exitosa contra la institución y en el Colegio me
odiaron por eso. Nunca me desprendí de la idea de hacer
algo hasta que logré formar parte del Comité Ejecutivo
del PRD, luego me fastidié y me salí cuando éste perdió
la brújula. Siempre tuve ese doble quehacer, estudiar las
cosas para entenderlas y estudiar para actuar, pero sólo te
consideran cuando actúas, o por lo menos publicas en la
prensa. Entre lo que yo escribía, sobre todo si lo lograba
publicar fuera de México, y lo que estaba pasando, me
empezaron a tomar en cuenta desde los años ochenta.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

43

�CIENCIA DE FRONTERA

La terquedad. Mira, esa revista la fundamos un grupo
de arrepentidos que hicimos cosas muy fuertes en la
(ENAH) donde yo participé muy irresponsablemente,
aunque por un corto tiempo, me retiré a tiempo. Pedí
seis meses de licencia en el Colmex para irme de directora de la escuela, nos apoyaba una célula del partido
comunista, que tramposamente nunca sacó la cara. Había gente sensata, pero también extremistas, me propusieron ser directora y acepté, todavía no tenía familia.
Hicimos muchos desmanes porque pretendimos hacer
un cogobierno con los estudiantes, cosa que es inapropiada, pues éstos son población que va y viene y cambia
muchísimo, puede plantearse un cogobierno con los
profesores, pero definitivamente no con los estudiantes
pues no puedes tener línea de estabilidad.
Ya después de los desmanes, Erwin Stephen Otto,
Javier Guerrero, Guillermo Bonfil (en ese entonces director del Instituto de Antropología) y Arturo Warman
pensamos en hacer una revista. Bonfil nos apoyó. En
aquel tiempo se debatía sobre la manera de hacer Antropología, por ejemplo, había quien decía que las encuestas eran burguesas, y que no podíamos ni estudiar
ni enseñar estadística porque era burguesa. Pensamos
entonces que las discusiones de la revista se podrían
centrar en una Antropología no tradicional, ésa que en
aquel entonces consistía en describir si en los pueblos la
gente come salsa roja o verde.
Así nació la revista Nueva Antropología, con el apoyo
de Adrián García Valadés, mi esposo por muchos años,
y quien me ayudó con la edición. A lo largo de mi participación en ella, me ha enriquecido la posibilidad de
conocer lo que hacen otros fuera de mi campo de especialidad. Esto es así porque los campos de especialidad
pueden volverse muy estériles. Por ejemplo, mi campo,
el de los sindicatos, era bastante pobre en la discusión
teórica por lo menos en México, no había reflexión sobre el mundo que estamos viviendo, que era distinto a
aquél en el que se hicieron los primeros estudios de sindicato, no puedes arrastrar las premisas cuando la realidad es otra. Lo veo también con los estudios sobre de-

44

mocracia. Es pues muy enriquecedor tener una puerta
abierta a las reflexiones de los otros. Te das cuenta de la
riqueza de entender cómo construyen su investigación.
Lo que nunca en mi vida me habría topado si no estuviera en la revista.

¿Qué supone construir y mantener durante 45
años un proyecto editorial independiente? Retos y satisfacciones de la revista Nueva Antropología en su carrera académica

Otra satisfacción es el trato personal con los integrantes del comité editorial, sobre todo con los que más participan. Aquí hay gente maravillosa como seres humanos, pero también como investigadores que enriquecen
el pensamiento, a los que tampoco hubiese conocido de
no estar en la revista. Por eso para mí ha sido siempre
un placer invitarlos a un convivio personal y prepararles
una riquísima cena, no sólo para que trabajemos, sino
para tener un espacio de convivencia, espontánea y libre. Por otro lado, con mi fama en el Colegio, ganada a
partir de mi participación en la Escuela de Antropología y en el sindicato, nunca tuve un espacio, incluso fue
hasta los años noventa que me dieron una plaza, a pesar
de ello, me quedé ahí por razones de movilidad y por la
biblioteca. Así, busqué espacios alternativos y la revista
para poder interactuar con colegas. Uno de estos espacios fue el que tuve con Pablo González Casanova, con
quien participé en libros sobre la democracia. Pude discutir con mucha gente y viajar en los seminarios regionales organizados en varios estados.

Pensamos
entonces
que las discusiones de
la revista
se podrían
centrar en
una Antropología no
tradicional...
CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

¿Qué le ha dado el Colmex a la doctora Gómez
Tagle y que le ha dado usted al Colmex?
El Colegio me ha dado una infraestructura de investigación excelente: biblioteca, asesoría en cómputo, cubículo y libertad. No me dio espacio para desarrollarme
institucionalmente, nunca me pidieron que fuera directora de nada. En alguna época lo resentí, pero ahora lo
agradezco, porque me dio una maravillosa libertad para
hacer cosas estimulantes. Por ejemplo, cuando empezó
a funcionar la democracia, por lo menos en términos
electorales, pensé en que debería hacer algo por el país
en otro sentido, pues ya los votos estaban contados por
el INE. Decidí entonces participar como fundadora del
PRD y ver lo que pasaba.
En la medida en que crecía comenzó a tener muchos
problemas de corrupción, de desorganización, de gente
que llegaba nada más por interés y no por convicción,
siempre estuve ahí en cargos honorarios que me manCIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

45

�CIENCIA DE FRONTERA

Sustentabilidad ecológica

RETOS PARA UNA

tenían bien informada, pero sin mayores compromisos,
y decidí entrarle al juego político, donde vi no sólo la
teoría del partido, también la práctica, desafortunadamente no hice diario de campo, hubiese sido un gran
documento, también me di cuenta que lo que contaba
era la capacidad de movilización de la gente y no tanto
el trabajo o las ideas.

SEGURIDAD HÍDRICA
EN EL MARCO DE LA SUSTENTABILIDAD

El Colmex es parte de eso, si no hubiera tenido la libertad no hubiese podido hacer nada, y si bien fui muy
discriminada en el sentido en que no pude participar, no
me dieron oportunidad de hacer nada dentro de la institución, a cambio tuve libertad y respeto por mi trabajo
que ahora hasta aprecian. Yo le he dado al Colegio mi
investigación, se la di al Colegio, al país o a quien le sirva, el esfuerzo honesto de mostrar la realidad, no comprometiéndome con un esquema teórico-metodológico
preconcebido.

PEDRO CÉSAR CANTÚ MARTÍNEZ*

En la actualidad, el recurso hídrico –
de acuerdo con las Naciones Unidas
(2021a)– está disminuyendo de una manera amenazante por el crecimiento
demográfico, los grandes requerimientos de la industria de transformación y
agrícola, así como las actividades antropogénicas que promueven el cambio
climático. Por esta razón se ha erigido
el objetivo 6 del desarrollo sustentable
para abordar esta eventualidad al señalar la importancia del agua y su saneamiento para todos antes de llegar a 2030.

Muchas gracias doctora Gómez Tagle.

Por lo antes mencionado, podemos
indicar que el agua es parte medular y
esencial para lograr el desarrollo sustentable y para acceder al desarrollo social y
económico, la conservación de los ecosistemas y la supervivencia de toda vida
en el planeta. En este sentido, Martínez
(2017) asevera que es muy relevante para
la consolidación de todas las sociedades
y advierte que es imposible que la civilización humana pueda subsistir sin ella.
No obstante que se reconozca esta
importancia, las Naciones Unidas
(2021b, párr. 4) admiten que aún quedan
indicadores que lamentablemente reflejan el poco avance en esta materia, citamos algunos:

•
•

•

•
•
•
•

•
•

2,000 millones de personas carecen
de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura.
Más de la mitad de la población
–4.200 millones de personas– carecen de servicios de saneamiento
gestionados de forma segura.
297,000 niños menores de cinco
años mueren cada año debido a
enfermedades diarreicas causadas
por las malas condiciones sanitarias o agua no potable.
2,000 millones de personas viven
en países que sufren escasez de
agua.
El 90% de los desastres naturales están relacionados con el agua.
El 80% de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas o
reutilizadas.
Alrededor de dos tercios de los ríos
transfronterizos del mundo no tienen un marco de gestión cooperativa.
La agricultura representa 70% de la
extracción mundial de agua.
Aproximadamente 75% de todas
las extracciones de agua industrial
se utilizan para la producción de
energía.

* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: cantup@hotmail.com

46

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.108, julio-agosto 2021

47

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente,
celebrada en Dublín en 1992; la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (también conocida como la
Cumbre de la Tierra), celebrada en
Río de Janeiro, también en 1992; y el
II Foro Mundial del Agua, que tuvo
lugar en La Haya en 2000.

Por estos datos aducidos es que se torna necesaria una comprensión de este
problema y se requiere la colaboración de carácter internacional, para atender
esta eventualidad que se cierne sobre la adecuada gestión del recurso hídrico y
que nos expone a una inseguridad tanto social como ambiental de forma global. De esta manera abordaremos en el presente manuscrito qué es la seguridad
hídrica, el esfuerzo de orden internacional que se hace en esta materia y cuáles
son los principales retos que tenemos frente a este escenario, para finalmente
concluir con algunas consideraciones finales.

Esta serie de antecedentes han
derivado hasta hoy en múltiples jornadas, reuniones y seminarios en
distintas naciones, organizados por
diferentes instancias internacionales, para sensibilizar a la sociedad de
esta progresiva problemática en relación a la disponibilidad del agua en
diversos lugares en el mundo.

¿QUE ES LA SEGURIDAD
HÍDRICA?
La seguridad hídrica (SH) es un concepto que se ha erigido, de acuerdo a Bretas, Casanova, Crisman et al. (2020:
6), como la “posibilidad de acceso a cantidades de agua
suficientes para satisfacer la diversidad de usos del agua,
la preservación de la calidad de los recursos hídricos y la
debida consideración del cambio climático”. Por lo cual la
SH se ha constituido en un problema de carácter social,
económico y ambiental; por lo tanto, se ha establecido
como un componente medular para lograr el desarrollo
sustentable (Garrik y Hall, 2018).
De esta manera, Rojas y Barra (2019) comentan que
la SH se yergue como la conservación del agua, particularmente en los actuales tiempos que se caracterizan por
la globalización y el avance –irreversible– del cambio climático. De tal manera que estos autores consideran, en
el marco de la SH, que el agua es imprescindible para el
mantenimiento de la diversidad biológica y de la vida del
ser humano. Por lo cual se constituye en un recurso cardinal para la salud y prosperidad de plantas, animales, del
propio ser humano y de los sistemas naturales.
Desde esta perspectiva, Bauer (2015: 32) comenta que
fue a partir de la década de los noventa (durante el siglo
XX) que las eventualidades relacionadas con el recurso
hídrico fueron reconocidas en distintos encuentros internacionales como la

48

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Por consiguiente, repican las palabras del Dr. Mohamed Ait-Kadi,
presidente del Comité Técnico de
Global Water Partnership (GWP) y de
Wouter Lincklaen Arriens, miembro
de dicho Comité Técnico, al advertir
que la “coincidencia de estas crisis
durante la última década ha desafiado la visión optimista de la humanidad de continuar progresando en el
desarrollo, así como la validez de los
modelos económicos mundiales actuales” (Ait-Kadi y Lincklaen, 2012:
4).
Desde esta perspectiva, la SH
requiere de mayor interiorización
sobre el conocimiento y funcionamiento de los sistemas hidrológicos –
tanto de orden superficial como subterráneo– y de sus vinculaciones con
la naturaleza con el fin de elaborar
programas de gestión del agua que
contrarresten los lamentables efectos que producen el uso a corto, mediano y largo plazo del recurso agua
por nuestra sociedad y con el fin de
allegarse así la SH como lo menciona
la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los
Recursos Naturales (UICN) (2019).

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

49

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

DECENIO AGUA PARA EL
DESARROLLO SOSTENIBLE 20182028
En el marco de la SH se ha erigido el
decenio del agua, con la finalidad de
contar con agua potable y un saneamiento adecuado de ésta que prodigue la vida; asimismo, que enfatice
el desarrollo sustentable y el ordenamiento de los usos del agua que permitan consumar los fines de orden
social, económicos y ambientales
(Naciones Unidas, 2021c). Este decenio inició el 22 de marzo de 2018 y
concluirá en 2028 en la misma fecha.
En el documento de su promulgación,
particularmente en su inciso 14, indica
textualmente:
Alienta a los Estados Miembros,
los órganos pertinentes de las Naciones Unidas, los organismos especializados, las comisiones regionales
y otras organizaciones del sistema
de las Naciones Unidas, así como a
otros asociados pertinentes, incluido el sector privado, a que contribuyan al Decenio Internacional para
la Acción “Agua para el Desarrollo
Sostenible” (2018-2028) aprovechando el impulso adquirido durante el Decenio Internacional para
la Acción “El Agua, Fuente de Vida”
(2005-2015), a fin de apoyar la implementación de la Agenda 2030 para el
Desarrollo Sostenible.
Entre los principales propósitos de
este decenio está el impulsar a todos
los países del orbe a que desarrollen
estrategias, programas y den cumplimiento a las metas trazadas en la
Agenda 2030 y particularmente del
objetivo 6 que demarca lo relativo al
esfuerzo mundial por adosarse agua

50

limpia y el saneamiento de la misma. Esencialmente porque muchas
comunidades en el mundo padecen
ya los estragos de un estrés hídrico.
Al respecto, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
(2021, párr. 4 y 5) comenta que esto
conlleva:
Asegurar el agua potable segura
y asequible universal implica llegar
a más de 800 millones de personas
que carecen de servicios básicos y
mejorar la accesibilidad y seguridad de los servicios por más de dos
mil millones. [Ya que] En 2015, 4.5
millones de personas carecían de
servicios de saneamiento administrados de manera segura (con excrementos adecuadamente dispuestos
o tratados) y 2.3 millones carecían
incluso de saneamiento básico.

DESAFÍOS PARA LOGRAR LA
SEGURIDAD HÍDRICA
lo cual la carencia del recurso hídrico
afectará otras dimensiones de insumos que demanda nuestra sociedad.
Por esto, la práctica de la gestión
apropiada del agua se torna en un
componente relevante, y en este decenio de agua para el desarrollo sustentable se insta a los gobiernos de
los distintos países a elaborar, con alto
compromiso, políticas, estrategias,
normas y programas para crear conciencia –tanto en el sector privado, público y comunidad en general– para
fomentar el uso responsable del agua
y producir conocimiento en derredor
de este recurso natural tan importante; y así atender las prioridades que se
demarcan en este tema, así como incentivar la inversión económica para
seguir contando en el futuro con una
SH (Global Water Partnership, 2000).

Esto toma suma importancia si
agregamos que la UNESCO (2003:10)
indicaba persuasivamente que: “A
mediados del presente siglo, 7,000 millones de personas en 60 países sufrirán escasez de agua, en el peor de los
casos, y en el mejor se tratará de 2,000
millones de personas en 48 países”.
Esta situación se agravará, como ya
se ha mencionado, por los efectos del
cambio climático y de acuerdo con
Ringler, Choufani, Chase et al. (2018)
estas repercusiones se extenderán a
sitios en el mundo que aún no han
padecido inseguridad hídrica. En este
sentido, recordemos que el contar
con agua de manera garantizada y de
calidad adecuada se vincula estrechamente a la seguridad alimentaria, con

Como se ha podido observar, una de
las mayores preocupaciones en el
mundo es alcanzar la SH ante la carencia, el deterioro de los cuerpos de
agua, los conflictos sociales que emergen por la escasez y la contaminación
existente en las cuencas hidrológicas,
así como de los acuíferos subterráneos con los que se cuenta (Martínez-Austria, 2013). Esto plantea varios
cuestionamientos: ¿es factible sanear
los cuerpos de agua?, ¿se puede mantener la demanda de agua potable?
Éstos y otros cuestionamientos dejan
entrever los problemas para garantizar la SH en la actualidad. En este aspecto, Rojas, Torres y González (2018:
10) comentan que la SH desde una
perspectiva responsable de
la gestión ambiental, se busca
garantizar una base de bienes y servicios ecosistémicos con calidad suficiente tanto para las poblaciones
(de flora, fauna y humanas) actuales
como futuras, a la par de mecanismos de atención para solucionar los
impactos nocivos en el medio ambiente.
Dicho enfoque da cuenta de la
gran diversidad de problemáticas que
hay que sortear para acceder a una
SH, donde las actividades principales deben estar encaminadas a evitar
la distribución inequitativa del agua,
la sobreexplotación de los mantos
acuíferos, la contaminación del recurso hídrico, la implementación de
tecnologías adecuadas que depuren
las aguas residuales y, por otra parte,
potabilicen el agua de consumo hu-

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

51

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

mano, la rehabilitación de cuencas
hidrográficas, la protección de ríos
y humedales, entre otros rubros. De
manera general, Peña (2016: 8) ha
explicado que para la región de Latinoamérica y el Caribe los principales
desafíos se centran en:
•
•

•

•

El acceso de la población a niveles adecuados de agua potable y
saneamiento.
La disponibilidad de agua para
garantizar un desarrollo productivo sostenible y reducir la conflictividad asociada.
La conservación de cuerpos de
agua en un estado compatible
con la protección de la salud pública y el medioambiente.
La reducción de los riesgos relacionados con el exceso de agua,
en especial en las zonas urbanas
y en las afectadas por huracanes,
tormentas tropicales y otras perturbaciones fuertes.

De llegar a superar estos retos, estaremos accediendo a la SH de una
manera aceptable, claro está, acompasado también de políticas públicas
que den tanto certidumbre como legitimidad a la sociedad de que estas
prioridades responden a los desafíos
globales para tener acceso a un agua
salubre y suficiente para garantizar la
continuidad de las dimensiones social, económica y ambiental.

52

Esto último hace hincapié en la
relevancia del agua para progresar
hacia la sustentabilidad y en el marco de la SH nos estaríamos refiriendo
fundamentalmente a la disponibilidad del recurso hídrico, tanto en calidad como cantidad, para subsanar las
necesidades del ser humano, de los
medios de subsistencia y que además
conlleve la conservación de los sistemas naturales y sus servicios ambientales.
En México la SH también es apremiante, en particular por las prácticas productivas y de abastecimiento
a los núcleos poblacionales. En este
sentido, Martínez-Austria, Díaz-Delgado y Moeller-Chávez (2019: 108)
comentan:
Si se consideran solamente los
efectos demográficos, de acuerdo
con el criterio de estrés hídrico de
Falkenmark, para 2030 la mayor
parte del territorio mexicano se encontrará en condiciones de estrés
hídrico (1000 a 1700 m3/hab/año),
escasez (500 a 1000 m3/hab/año)
o escasez absoluta (&lt;500 m3/hab/
año).
La condición de estrés hídrico se
refiere a cuando la demanda de agua
resultante por la sociedad humana
es mayor a la cantidad de agua que
se dispone, lo cual se ve agravado
cuando las cualidades fisicoquímicas
y biológicas no son adecuadas. Esto
como resultante de la sobreexplotación de los mantos acuíferos, la contaminación de los cuerpos de agua,
la intrusión salina, entre otras causas
que restringen su uso. Y por consecuencia conllevan problemáticas
sociales, económicas y ambientales.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CONSIDERACIONES FINALES
No obstante, la promulgación de políticas universales que concienticen a
la sociedad sobre la conservación del
agua, en calidad y cantidad, requiere
de compromisos sólidos entre la comunidad internacional para avanzar
en la infraestructura pertinente para
hacer garante el abastecimiento de
ésta para consumo humano y adicionalmente que se haga un tratamiento
adecuado a las aguas residuales para
evitar riesgos de reducción y empeoramiento de la calidad de los ríos y
embalses naturales.
Entre las medidas que se requieren llevar a cabo, no creando nuevos
marcos legales y administrativos, sino
empleando cabalmente los marcos
referenciales existentes en el mundo,
permitirían fehacientemente conservar de manera expedita las cuencas
hidrológicas y acuíferas, con la pretensión también de garantizar una
seguridad alimentaria, sanitaria y ambiental.

REFERENCIAS
Ait-Kadi, M., y Lincklaen, W. (2012).
Aumentar la seguridad hídrica. Un
imperativo para el desarrollo. Estocolmo:Global Water Partnership.
Bretas, F., Casanova, G., Crisman, et
al. (2020). Agua para el futuro. Estrategia de seguridad hídrica para
América Latina y el Caribe. Washington:Banco Interamericano de
Desarrollo.
Garrick, D., y Hall, J. (2018). Water
Security and Society: Risks, Metrics
and Pathways. Annual Review Environmental Resources. 39:611-639.

Global Water Partnership. (2000). Hacia la seguridad hídrica: un marco de
acción, resumen ejecutivo. Estocolmo:GWP.
Martínez, A. (2017). El agua y los retos
del siglo XXI. Aquaepapers. 7:1-90.
Martínez-Austria, P.F. (2013). Los retos
de la seguridad hídrica. Tecnología y
Ciencias del Agua. 4(5):165-180.
Martínez-Austria, P.F., Díaz-Delgado,
C., y Moeller-Chávez, G. (2019). Seguridad hídrica en México: diagnóstico
general y desafíos principales. Ingeniería del Agua. 23(2):107-121.
Naciones Unidas. (2021a). La importancia del agua. Disponible en: https://www.un.org/es/observances/
water-day
Naciones Unidas. (2021b). Agua. Disponible en: https://www.un.org/es/
sections/issues-depth/water/index.
html
Naciones Unidas. (2021c). Decenio internacional para la acción agua para
el desarrollo sostenible, 2018-2028.
A/C.2/71/L.12/Rev.1. Nueva York:UN.
Peña, H. (2016). Desafíos de la seguridad hídrica en América Latina y el
Caribe. Chile:CEPAL y Cooperación
Alemana.
Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo. (2021). Objetivo 6:
Agua limpia y saneamiento. Disponible en: https://tinyurl.com/wm52jsfc
Ringler C., J. Choufani, C. Chase, et
al. (2018). Meeting the nutrition and
water targets of the Sustainable Development Goals: achieving progress
through linked interventions. Colombo, Sri Lanka. International Water Management Institute (IWMI).
CGIAR Research Program on Water,
Land and Ecosystems (WLE) The
World Bank. Disponible en: https://
tinyurl.com/4j9dkthk
Rojas, J., y Barra, R. (2019). Seguridad
hídrica: compleja gestión socioambiental y pública. En: J. Rojas y R.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Barra (Eds.). Seguridad hídrica. Derechos de agua, escasez, impactos y
percepciones ciudadanas en tiempos
de cambio climático (pp. 19-48). Chile:RIL editores.
Rojas, J.J.P., Torres, A., y González, O.
(2018). En el agua... el encuentro de
las ciencias: viejos desafíos y nuevos
retos. En: J.J.P. Rojas, A. Torres y O.
González (coords.). Las ciencias en
los estudios del agua. Viejos desafíos
sociales y nuevos retos tecnológicos
(pp. 9-23). Guadalajara:Universidad
de Guadalajara.
UNESCO. (2003). Agua para todos.
Agua para la vida. Resumen. París:UNESCO/Mundi-Prensa Libros.
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales. (2019). Adaptación
basada en ecosistemas y seguridad
hídrica: guía para la evaluación de la
efectividad de las medidas de adaptación basada en ecosistemas (AbE)
orientadas a la seguridad hídrica. San
José. UICN, Oficina Regional para México, América Central y el Caribe, San
José, Costa Rica.

53

�Ciencia en breve

CIENCIA EN BREVE

Los investigadores utilizaron un
modelo animal de la forma progresiva de la esclerosis múltiple, que representa 15% del total de los casos y
se caracteriza por un empeoramiento
constante de los síntomas, sin periodos de alivio o remisión.

Hay muchas personas que se levantan casi de madrugada para hacer
ejercicio; algunas lo hacen por hobby,
otras por salud, y otras más porque es
su estilo de vida. Por el contrario, hay a
quien no le gusta practicarlo; si tú eres
uno de estos últimos, déjame decirte
que es algo fundamental en nuestro
diario vivir. De hecho, unos científicos
descubrieron que el ejercicio físico y
otros estímulos cognitivos, sensoriales y sociales permitieron disminuir
una serie de lesiones en un modelo
animal que refleja aspectos clínicos
importantes de la forma más incapacitante de la esclerosis múltiple, una
enfermedad crónica que afecta a 3
millones de adultos jóvenes en todo
el mundo.
La esclerosis múltiple se caracteriza por ataques del propio sistema
inmunológico a la sustancia que recubre los nervios (mielina). Y puede
producir distintos grados de discapacidad, incluyendo un deterioro de las
funciones cognitivas.
En el estudio, publicado en la revista Brain Research, el “combo” de
estímulos redujo en ratones el daño
de la corteza cerebral, atenuó la inflamación, mejoró la memoria a corto
plazo y alivió la ansiedad y la depresión, que son algunos de los trastornos y síntomas que experimentan los
pacientes.

54

Los científicos quisieron analizar si los signos o síntomas podían
mejorar o revertirse al exponer a los
animales a un “ambiente enriquecido”: grandes espacios con juguetes,
túneles para interactuar y ruedas para
hacer ejercicio. Se comprobó que los
animales expuestos a estímulos de
diferente orden presentaban en la
corteza menor falta de mielina, menos inflamación y menor pérdida
neuronal. También se desempeñaron
mejor en pruebas de memoria, ansiedad y depresión (fuente: Agencia
CyTA-Fundación Leloir).

Y es que podemos preguntarnos
¿qué es peor, estar obeso o no hacer
ejercicio? Porque no es lo mismo. Los
resultados de algunas investigaciones sugirieron en su día que estar en
buena forma física podría mitigar los
efectos negativos del exceso de peso
corporal sobre la salud del corazón. A
raíz de ello, se creyó que, en adultos y
niños, “ser gordo, pero estar en buena
forma” podría conllevar una salud
cardiovascular similar a la de “ser delgado, pero no estar en forma”. Esto ha
dado lugar a propuestas de políticas
sanitarias para priorizar la actividad
física por encima de la pérdida de

peso. En un nuevo estudio, se ha buscado aclarar los vínculos entre el nivel
de actividad física, el peso corporal y
la salud cardiovascular.
En la investigación, publicada en
la revista European Journal of Preventive Cardiology, los autores analizaron
datos de 527,662 adultos. Se investigaron las asociaciones entre cada grupo de peso corporal (peso normal,
sobrepeso y obesidad; determinado
por el índice de masa corporal) y cada
grupo de nivel de actividad (ejercicio
físico suficiente, ejercicio físico insuficiente y sin ejercicio), y los tres factores de riesgo (la diabetes, el colesterol
demasiado elevado y la hipertensión
arterial).
En cada uno de los tres niveles
de peso corporal, tanto un nivel suficiente de ejercicio físico como un nivel insuficiente se relacionaban con
una menor probabilidad de padecer
diabetes, hipertensión arterial o colesterol alto, en comparación con la
ausencia total de ejercicio físico. Esto
nos dice que todo el mundo, independientemente de su peso corporal,
debería ser físicamente activo para
salvaguardar su salud.
En cada una de las categorías de
peso corporal, las probabilidades de
padecer diabetes e hipertensión disminuían a medida que aumentaba la
actividad física. Esto significa que, por
ejemplo, caminar 30 minutos al día
es mejor que caminar 15, y que caminar estos 15 es mejor que no caminar
nada.
Sin embargo, los participantes con
sobrepeso y los obesos presentaban
un mayor riesgo cardiovascular que
los de peso normal, independientemente de los niveles de ejercicio físico.
CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Por ejemplo, en comparación con los
individuos de peso normal que no hacían nada de ejercicio físico, los obesos
que sí lo realizaban tenían aproximadamente el doble de probabilidades
de tener el colesterol alto, cuatro veces
más probabilidades de tener diabetes
y cinco veces más probabilidades de
tener la presión arterial alta. Por lo
que el ejercicio físico no parece compensar los efectos negativos del exceso de peso. Este hallazgo se observó
en general en hombres y en mujeres
cuando se analizaron por separado
(fuente: NCYT de Amazings).

Pero no sólo la obesidad y el
sedentarismo nos pueden afectar,
la falta de sueño también, y es un
problema muy común en nuestros
días. Las personas con insomnio
presentan cambios en el rendimiento cognitivo y la estructura cerebral,
especialmente en la sustancia blanca
y algunas regiones que se afectan en
etapas tempranas de la enfermedad
de Alzheimer. Así lo describe un trabajo que se publicó en la revista Alzheimer’s Research and Therapy.
Por un lado, los investigadores
analizaron el rendimiento cognitivo
de personas con insomnio y lo compararon con el de personas con un
sueño normal. Los resultados muestran que el insomnio se relaciona
con un peor resultado en pruebas
cognitivas. Especialmente se ha descrito una reducción en algunas fun-

ciones ejecutivas, como la memoria
de trabajo.
Por otro lado, el estudio demuestra, gracias a imágenes de resonancia
magnética, que los participantes con
insomnio presentan un menor volumen en algunas regiones cerebrales.
Entre ellas se encuentran el precúneo o el córtex cingulado posterior,
que se encuentran afectadas en etapas tempranas de la enfermedad.
Los resultados apoyan las investigaciones que relacionan la presencia
de insomnio con una elevada vulnerabilidad a la enfermedad de Alzheimer.
Además, se encontraron cambios
en la sustancia blanca cerebral mediante técnicas de resonancia magnética por difusión. Estos hallazgos
sugieren la presencia de procesos de
inflamación cerebral que podrían
tener un papel clave en la asociación
entre la calidad del sueño y el Alzheimer. De esta forma, la publicación de
estos resultados abre la puerta a una
nueva línea de investigación que hasta ahora no ha sido explorada para
entender la relación entre la neuroinflamación, el sueño y la demencia,
ésta permitirá estudiar de forma más
exhaustiva la calidad del sueño en
la cohorte Alfa a partir de medidas
objetivas del sueño y de nuevos biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer. El objetivo es comprender a
través de qué mecanismos la calidad
del sueño se relaciona con la vulnerabilidad para el deterioro cognitivo
asociado a Alzheimer y cuál es el papel de la inflamación cerebral en este
proceso (fuente: BarcelonaBeta).

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

Por otro lado, hay enfermedades
que pueden comprometer o dañar
severamente órganos vitales del
cuerpo, y esperar un trasplante puede ser desesperante en el mejor de
los casos, porque en muchos otros,
lamentablemente, es mortal. Por eso
son buenas noticias que con base en
células sanguíneas humanas, científicos brasileños lograran obtener
organoides hepáticos –también denominados minihígados– capaces
de ejercer las funciones típicas de ese
órgano, como la producción de proteínas vitales, la secreción y el almacenamiento de sustancias. Esta innovación hace posible la producción en
laboratorio de tejido hepático en tan
sólo 90 días, y podrá en el futuro erigirse como una alternativa a los trasplantes de órganos.
En este experimento se combinaron técnicas de bioingeniería,
como la reprogramación celular y
la producción de células madre pluripotentes, con la bioimpresión 3D.
Esta estrategia permitió que el tejido
elaborado en la impresora mantuviera las funciones hepáticas durante
un periodo más extenso que el registrado en trabajos anteriores de otros
grupos.
La innovación radica en la forma
de incluir las células en la biotinta
utilizada para formar el tejido en la

55

�CIENCIA EN BREVE

De este modo se evita un problema común en la mayoría de las
técnicas de bioimpresión de tejidos
humanos: la pérdida paulatina del
contacto entre las células y, por consiguiente, la de la funcionalidad del
tejido.
De acuerdo con los investigadores, el proceso completo –desde la
extracción de la sangre del paciente
hasta la obtención del tejido funcional– tarda aproximadamente 90
días, y puede dividirse en tres etapas:
diferenciación, impresión y maduración.
Aún hay etapas que deben alcanzarse para obtener un órgano
completo, pero sin duda éste es un
camino sumamente prometedor.
Esperemos que en un futuro cercano
sea posible que, en lugar de esperar
por un trasplante, se puedan emplear células de la propia persona y
reprogramarlas para construir un
nuevo hígado en laboratorio. Otra
ventaja importante sería que, debido
a que son células del propio paciente,
las probabilidades de rechazo serían
nulas teóricamente.
Si bien el estudio se ciñó a la producción de hígados en miniatura,
se estima que será posible producir
órganos enteros en el futuro, y que
éstos podrían trasplantarse (fuente:
Agencia FAPESP).

56

nes adecuadas y que se reduzcan el
número de cirugías subóptimas.

impresora 3D. En lugar de imprimir
células individualizadas, se desarrolla una manera de agruparlas antes
de la impresión. Esos “grumitos” de
células o esferoides constituyen el
tejido y mantienen su funcionalidad
durante mucho más tiempo.
Sin duda la tecnología avanza a
pasos agigantados, lo que antes parecía un cuento de ciencia ficción, hoy
es una realidad que nos llena de alegría. Como el software diseñado por
un equipo de científicos españoles, el
cual es capaz de predecir si la cirugía
de cáncer de ovario conllevará la eliminación completa de todo el tumor
de la cavidad abdominal.
Según los especialistas, el aumento de la supervivencia de la paciente
está relacionado con la eliminación
del tumor por parte del equipo quirúrgico. Por tanto, este software, que
no deja de ser un modelo matemático, es capaz de predecir cuándo el
equipo quirúrgico podrá hacer una
cirugía óptima o no.
Una cirugía óptima erradica de
forma completa el tumor de la cavidad pélvica tras la intervención quirúrgica a una paciente con cáncer de
ovario avanzado. En cambio, se habla
de cirugía subóptima cuando no ha
podido eliminarse todo el tumor. Esta
situación va emparejada a un porcentaje de morbilidad alto y, además,
compromete el pronóstico de la paciente.
El software, que tiene una sensibilidad mayor a otros softwares predictivos, ha sido validado con 110 pacientes con cáncer de ovario avanzado.
Su utilización permite que el equipo
quirúrgico pueda tomar las decisio-

Además, una de las ventajas más
destacables del programa es que puede adaptarse fácilmente a las condiciones de cada equipo médico y
con él se puede predecir de manera
extraordinaria qué pacientes pueden
beneficiarse de la cirugía o cuáles deberán comenzar con un tratamiento
de quimioterapia para disminuir la
carga tumoral.
Por si fuera poco, el software,
que se presenta en forma de App, se
adapta a la evolución del mecanismo
quirúrgico en el tiempo, modificando
los resultados en función de la mejora
de los dispositivos y de los resultados
obtenidos por el equipo quirúrgico
durante su utilización.
Esperemos que dentro de no mucho tiempo diferentes grupos quirúrgicos oncológicos de todo el mundo
validen los resultados iniciales, de tal
forma que el software pueda ser utilizado universalmente (fuente: UJI/
DICYT).

Claro que lo mejor que podemos
hacer es prevenir, porque muchos
de los malestares que nos aquejan se
agravan porque desestimamos los
llamados del sector salud a monitorearnos constantemente para saber
CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

cómo anda nuestro organismo, pues
hay enfermedades silenciosas que
dan signos muy tenues y otras poco
comunes que dejamos pasar hasta
que es demasiado tarde. Entre las últimas se encuentra la distrofia muscular de cinturas (LGMD, por las siglas
en inglés), un grupo de enfermedades
hereditarias raras que se caracterizan
por debilidad y atrofia en la musculatura de las cinturas pelviana y escapular, así como en las extremidades.
La de tipo 1G (LGMD1G) se asocia a
dos posibles mutaciones genéticas en
una proteína denominada hnRNPDL.
Se trata de una proteína muy poco
conocida, sólo se sabe que existe en
las células en tres formas funcionales
(isoformes) y que puede portar las
mutaciones genéticas vinculadas a la
enfermedad.
Un equipo de investigadores ha
explicado el comportamiento de esta
proteína, su papel en las células y el
fenotipo causado por las mutaciones
genéticas asociadas a la LGMD1G, en
un artículo publicado en Cell Reports.
La investigación ha constatado que
una de las isoformas de la proteína
presenta una mayor tendencia a formar fibras amiloides –agregados proteicos tóxicos– y que esta tendencia a
la agregación se ve acelerada significativamente cuando contiene las mutaciones genéticas de la enfermedad,
lo que impide su correcto funcionamiento.
Para llevar a cabo el estudio, se ha
analizado la presencia y comportamiento de las tres isoformas con que
la proteína se encuentra en las células:
con tres, dos o un dominios proteicos
–regiones independientes–. Posteriormente se ha estudiado el efecto de las
mutaciones genéticas en la variante
con mayor presencia.

La isoforma con dos dominios es
la mayoritaria en las células y también, sorprendentemente para los
investigadores, la que tiene más tendencia a formar agregados.
Los especialistas han visto también que la isoforma con tres dominios tiene una tendencia mayor a
hacer un proceso denominado separación de fase, descubierto hace
muy pocos años y con una gran relevancia biológica, que podría actuar
como preventivo contra la agregación
(fuente: UAB).

Claro que la prevención ayuda,
y el avance de la tecnología facilita el
actuar de los médicos, pero también
es cierto que ésta última no está al
alcance y disponibilidad de todos los
que la requieren. Tal es el caso de la inmunoterapia basada en anticuerpos
frente a PD-1, la cual ha supuesto un
gran avance en el tratamiento del cáncer de pulmón; sin embargo, únicamente uno de cada cinco pacientes se
beneficia de esta terapia. Por lo que un
grupo de científicos ha desarrollado
un proyecto experimental innovador
que incrementa la capacidad terapéutica de la inmunoterapia del cáncer
de pulmón más frecuente (de células
no pequeñas). Los resultados se han
publicado en la revista Nature Cancer.

capacidad terapéutica de la quimioterapia. Siguiendo esta premisa, los autores se plantearon conocer cuál es el
papel del ayuno en la inmunoterapia,
y confirmaron que ciclos intermitentes de ayuno incrementan la capacidad antitumoral de anti-PD-1 en modelos animales de cáncer de pulmón.
En el estudio se analizaron los mecanismos moleculares que rigen este
hallazgo y se descubrió que “el ayuno
disminuye los niveles de una molécula (IGF-1), lo que sensibiliza las células
tumorales al tratamiento con inmunoterapia basada en anti PD-1”.
Los especialistas observaron que
los pacientes con cáncer de pulmón
con niveles elevados de IGF-1 circulante responden peor a la inmunoterapia basada en anti-PD-1. Estos
descubrimientos podrían constituir
la base para evaluar, en el contexto
de ensayos clínicos, la capacidad del
ayuno temporal o de la inhibición de
IGF-1 de mejorar el rendimiento de la
inmunoterapia frente al cáncer (fuente: Cima Universidad de Navarra).

Anteriores trabajos sugieren que
condiciones de ayuno reactivan la
inmunidad antitumoral y mejoran la

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

57

�CIENCIA EN BREVE

Aunque mucho se ha hablado
ya de los beneficios del ayuno intermitente, esto viene a dar un plus a la
información que ya teníamos. Pero,
imagina que estamos ayunando,
¿creerías que aun así estamos consumiendo productos nocivos para
nuestra salud? Pues sí, una investigación, publicada en la revista Environmental Science and Technology
Letters, ha descubierto una correlación entre las abundancias de ciertas
especies de bacterias y de hongos en
el tracto gastrointestinal de los niños
y la cantidad de sustancias químicas
de uso común que se encuentran en
su entorno doméstico.
El microbioma intestinal, la comunidad de microbios que viven en
nuestro tracto intestinal, se ha vuelto
de creciente interés para los investigadores en los últimos años. Se cree
que los microbios de nuestro intestino, que incluyen una gran variedad
de bacterias y hongos, afectan a muchos procesos, desde la absorción de
nutrientes hasta nuestra inmunidad,
y un microbioma poco saludable ha
sido implicado en enfermedades que
van desde la obesidad hasta el asma y
la demencia.
En el nuevo análisis, los investigadores midieron, en la sangre y la
orina de 69 niños en edad preescolar, los niveles de ciertos compuestos
químicos comunes. Luego, utilizando muestras de heces, estudiaron los
microbiomas intestinales de los mismos. Los compuestos cuyas abundancias midieron incluían ftalatos
que se utilizan en detergentes, ropa
de plástico como impermeables, cortinas de ducha y productos de cuidado personal como jabón, champú y laca para el cabello, así como
compuestos perfluoroalquilados y

58

polifluoroalquilados (PFAS) que se
utilizan en tejidos hidrófugos, revestimientos para alfombras y muebles,
enseres de cocina antiadherentes,
pinturas y productos de limpieza.
Mucha gente está expuesta habitualmente a esos productos químicos en
sus hogares, por las trazas de ellos
que están presentes en el aire y en el
polvo. Los más expuestos suelen ser
los niños pequeños, ya que pueden
ingerirlos al arrastrarse por las alfombras o llevándose frecuentemente a la boca objetos que no son de uso
alimentario ni similar.
Los niños con niveles más altos de
PFAS en la sangre tenían una reducción notable en la cantidad y diversidad de bacterias, mientras que los
niveles más altos de ftalatos estaban
asociados con una reducción en las
poblaciones de hongos.
La aparente disminución de poblaciones bacterianas intestinales por
acción de ciertas sustancias químicas
resulta potencialmente problemática, ya que esos microbios podrían
tener en nuestro organismo papeles
beneficiosos más importantes de lo
que creemos y su escasez acarrearía
por tanto problemas de salud (fuente:
NCYT de Amazings).

Quizá sea por ese aumento del
uso de químicos en muchas cosas
que usamos a diario, entre ellas las
que consumimos que, desde hace

décadas, ha aumentado la cantidad
de personas que se inclinan por el
consumo de alimentos alternativos
a base de plantas. Ya sea porque buscan una alimentación más saludable,
porque sufren enfermedades como
la intolerancia a la lactosa, alergia a
las proteínas lácteas, por tener el colesterol alto o por principios morales
contra la crueldad animal. Lo que sí se
sabe, es que estos alimentos son una
buena opción para quienes deben o
quieren llevar una vida saludable por
todos los aportes nutricionales que
brindan, desde fitoquímicos antioxidantes, hasta vitaminas, minerales y
probióticos.
Según un estudio reciente sobre
el tema, son muchas las variables
que pueden influir sobre la actividad
antioxidante de estos productos fermentados durante su elaboración: la
materia prima base (vegetal), el tipo
de fermento utilizado, el tiempo de
fermentación, el agregado de otros ingredientes como proteínas vegetales,
las etapas de procesamiento como la
pasteurización, entre otras.
Cada fuente vegetal tiene una
composición química particular, por
ejemplo, encontramos diversos ácidos fenólicos y flavonoides en la almendra y el coco, e isoflavonas en la
soja. Estas sustancias también se encuentran en las bebidas que serán la
base de la fermentación. En este proceso es importante conocer el tipo de
bacterias utilizadas, ya que cada una
tiene su propio metabolismo y requerimientos para su crecimiento y multiplicación. En cuanto a la actividad
antioxidante del producto fermentado, generalmente hay un descenso
inicial y luego tiende a aumentar.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

La acción de las bacterias sobre las
proteínas da como resultado la liberación de péptidos bioactivos (cadenas
de aminoácidos que son beneficiosos
para la salud). La disminución de la
acidez por acción de las bacterias fermentadoras también es una variable
que contribuiría en la solubilización
de los compuestos antioxidantes.
El tiempo de fermentación es otro
factor importante, generalmente la
actividad antioxidante aumenta con
el tiempo. Se ha observado que, si
bien es muy variable, este aumento
comienza a ser más notable a partir
de 20 horas o más de fermentación.
Este dato es fundamental porque para
fermentar una bebida vegetal de forma casera, tal vez podría cumplirse
este lapso, pero se volvería más difícil
a escala industrial porque la fermentación suele tener un pH de corte de
4.60, lo que podría ocurrir entre 3 y
6 horas, según las condiciones del
proceso. En algunos ensayos se ha
observado, por ejemplo, que un tratamiento térmico como la pasteurización tiende a aumentar la actividad
antioxidante (fuente: UADE/Argentina Investiga)

Pero no sólo lo que consumimos
conscientemente nos afecta, hay muchas cosas a nuestro alrededor que
nos están matando, o por lo menos
están deteriorando considerablemente nuestra salud. Al respecto, un
estudio concluye que la exposición
prolongada a la contaminación del

aire puede contribuir al deterioro cognitivo y la incidencia de la demencia
en las personas mayores, así como a
la reducción de la conciencia espacial.
El artículo, publicado en la revista Science of the Total Environment,
supone una revisión actualizada de
la bibliografía científica sobre la relación entre la exposición a la contaminación atmosférica y el rendimiento
cognitivo, la aceleración del declive
cognitivo, el riesgo de desarrollar demencia, cambios en la morfología cerebral y neuroinflamación.
La evidencia científica sugiere que
la exposición prolongada a la contaminación del aire puede contribuir
al deterioro cognitivo y la demencia
en las personas mayores y también
es probable que reduzca su conciencia espacial, es decir, la capacidad de
comprender el movimiento de los
objetos que nos rodean. Sin embargo,
no hay evidencia científica clara de
que la contaminación del aire afecte
negativamente otras funciones cerebrales, como la memoria, la capacidad de atención o las habilidades del
lenguaje.

Aunque las pruebas examinadas
indican una asociación clara entre la
exposición crónica a la contaminación atmosférica y la reducción de la
cognición global, el desempeño en
las habilidades visuoespaciales y el
riesgo de desarrollo de la demencia,
los resultados no son concluyentes en
cuanto a qué contaminante está más
estrechamente asociado con estos
efectos adversos sobre la cognición,
debido a la diversidad en el diseño de
los trabajos y los contaminantes analizados.
Según los autores, es necesario
estudiar en mayor profundidad si
esta exposición asociada al declive
cognitivo y la demencia se debe a un
componente específico de la contaminación atmosférica o a una mezcla
de éstos, y si también juegan un papel
determinante otros factores como el
ruido, el estrés, la exposición a la luz
artificial por la noche, el acceso deficiente a los espacios verdes, el sedentarismo o una dieta desequilibrada
(fuente: UJI).

En los trabajos analizados se utilizaron varios métodos para estimar
la exposición crónica a la contaminación atmosférica, como modelos de
proximidad (por ejemplo, la distancia
a la carretera más cercana), las concentraciones de contaminación tomadas en el lugar de monitorización
más cercano o modelos geoestadísticos, entre otros. Los resultados del
rendimiento cognitivo se evaluaron
utilizando diferentes pruebas neuropsicológicas, mientras que para el
diagnóstico de la demencia se utilizaron bases de datos de salud o registros
médicos.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

59

�60

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

61

�COLABORADORES

Axel García Burgos
Médico cirujano por la Universidad Anáhuac Mayab. Cursó el Programa de Formación Científica de la Universidad
Anáhuac Mayab. Labora en el Centro de Investigación “Hideyo Noguchi”.

Gloria Barbosa Sabanero
Química farmacéutica bióloga, maestra en Biología Experimental y doctora en Biología Experimental por la UG.
Profesora titular “B” en el Departamento de Ciencias Médicas, División de Ciencias de la Salud-UG.

Carlos Ramírez Pfeiffer
Médico veterinario zootecnista y maestro en Ciencias,
con especialidad en Medicina Preventiva Animal, por la
UNAM. Doctor en Ciencias, con Orientación en Inmunobiología, por la UANL. Coordinador institucional de Investigación en la Universidad México Americana del Norte
A.C., de Reynosa, Tamaulipas.

Héctor Manuel Gómez Zapata
Profesor de carrera institucional. Profesor adjunto de especialidad-Ginecología y Obstetricia. Diploma Institucional
al Mérito Médico. Pertenece a la Unidad Médica de Alta Especialidad Hospital de Ginecopediatría No. 48.

Dianelys Sotolongo Rodríguez
Licenciada en Microbiología por la Universidad de La Habana (Cuba). Maestra en Ciencias, con Orientación en Microbiología, por la UANL. Realizó estancia en el Centro de
Investigaciones Pesqueras (La Habana, Cuba). Actualmente realiza el doctorado en la Unidad de Inmunobiología y
Acarreadores de Drogas del Laboratorio de Inmunología y
Virología. Su línea de investigación son los métodos diagnósticos de brucelosis en México, en especial la estandarización de la prueba de fluorescencia polarizada para la
detección de Brucella mellitensis en cabras.
Dora Elizabeth Granados Ramos
Doctora en Neurociencias por la UdeG. Profesora-investigadora de la UV en la Facultad de Psicología-Xalapa. Responsable del Laboratorio de Psicobiología. Cuenta con
perfil Prodep. Miembro del SNI, nivel I.

62

Jorge Darío López Sánchez
Psicólogo por la UV. Maestro en Neuroetología, especialista
en Métodos Estadísticos. Docente de la Facultad de Psicología-Xalapa de la UV. Colaborador del Laboratorio de Psicobiología. Estudiante del doctorado en Neuroetología de
la UV.
Luis Enrique Gómez Vanegas
Licenciado en Letras Hispánicas por la UANL. Diplomado
en periodismo científico por la FCC-UANL. Corrector de la
revista Ciencia UANL y de Entorno Universitario, de la Preparatoria 16-UANL.

María Luisa Lazo de la Vega Monroy
Profesora titular A de tiempo completo en el Departamento de Ciencias Médicas, División de Ciencias de la Salud-UG
campus León. Cuenta con perfil deseable Prodep. Miembro del Cuerpo académico consolidado: Metabolismo y
Reproducción. Sus líneas de investigación son biología
molecular y celular de las enfermedades crónico degenerativas y la reproducción, orígenes fetales y perinatales de
las enfermedades de la etapa adulta, biomarcadores moleculares en enfermedades crónico-degenerativas y programación metabólica. Miembro del SNI, nivel I.

Ricardo Alberto Gómez Flores
Químico bacteriólogo parasitólogo, maestro en Ciencias,
con especialidad en Inmunología, y doctor, con acentuación en Microbiología, por la UANL. Posdoctorado en
Microbiología por la University of Texas M.D. Anderson
Cancer Center en Houston, TX, y en Neuroendocrininmunología por la University of Illinois College of Medicine en
Peoria, IL. Profesor exclusivo titular “D” de la FCB-UANL.
Cuenta con perfil Prodep. Miembro del SNI, nivel III y de la
AMC. Director de Acreditación y Evaluación Internacional
de la UANL.

Melissa del Carmen Martínez Torres
Licenciada en Letras Hispánicas por la UANL. Coordinadora editorial de la revista Ciencia UANL.

Vanessa Alesandra Zúñiga Hernández
Médica por la Universidad La Salle. Recibió soporte vital
básico por la American Heart Association para profesionales de salud. Realizó curso de reanimación neonatal en
la Universidad de la Salle. Ginecología y Obstetricia en el
Hospital Materno de Mérida. Pediatría en Hospital de la
Amistad Corea-México. Urgencias en Área de Admisión
Continua. Cirugía General y Medicina Interna en HRAEPY.

Pedro César Cantú-Martínez
Doctor en Ciencias Biológicas. Trabaja en la FCB-UANL y
participa en el IINSO-UANL. Su área de interés profesional
se refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores
de sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista Salud
Pública y Nutrición (RESPyN). Miembro del Comité Editorial de Artemisa del Centro de Información para Decisiones en Salud Pública de México.

María Josefa Santos Corral
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad se
relaciona con los problemas sociales de transferencia de
conocimientos, dentro de las líneas de tecnología y cultura
y estudios sociales de la innovación. Imparte las asignaturas de ciencia y tecnología para las RI en la Licenciatura de
Relaciones Internacionales y Desarrollo Científico Tecnológico y su Impacto Social en la Maestría de Comunicación.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

63

�Lineamientos de colaboración
Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y artículos
de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas: ciencias exactas, ciencias de la salud, ciencias agropecuarias, ciencias naturales, humanidades,
ciencias sociales, ingeniería y tecnología y ciencias de la tierra. Asimismo,
se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias naturales y exactas a las ciencias sociales y las humanidades. Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente al público objetivo; no se aceptarán trabajos que no
cumplan con los criterios y lineamientos indicados, según sea el caso se
deben seguir los siguientes criterios editoriales.

•
•
•
•

•
•
•

•
•
•
•

64

•
•
•
•
•
•

•

Criterios editoriales (difusión)
•

Criterios editoriales (divulgación)

Sólo se aceptan artículos originales, entendiendo por ello que el contenido sea producto del trabajo directo
y que una versión similar no se haya publicado o enviado a otras revistas.
Se aceptarán artículos con un máximo de cinco autores, en caso de excederse se analizará si corresponde
con el esfuerzo detectado en la investigación.
El artículo debe ofrecer una panorámica clara del campo temático.
Debe considerarse la experiencia nacional y local, si la hubiera.
No se aceptan reportes de mediciones. Los artículos deben contener la presentación de resultados de medición
y su comparación, también deben presentar un análisis detallado de los mismos, un desarrollo metodológico original, una manipulación nueva de la materia o ser de gran impacto y novedad social.
Sólo se aceptan modelos matemáticos si son validados experimentalmente por el autor.
No se aceptarán trabajos basados en encuestas de opinión o entrevistas, a menos que aunadas a ellas se
realicen mediciones y se efectúe un análisis de correlación para su validación.
Para su consideración editorial, el autor deberá enviar el artículo vía electrónica en formato .doc de Word,
así como el material gráfico (máximo cinco figuras, incluyendo tablas), fichas biográficas de cada autor de
máximo 100 palabras y carta firmada por todos los autores (formato en página web) que certifique la origi-		
nalidad del artículo y cedan derechos de autor a favor de la UANL.
Los originales deberán tener una extensión máxima de cinco páginas (incluyendo figuras y tablas).
Se incluirá un resumen en inglés y español, no mayor de 100 palabras, incluir cinco palabras clave.
Las referencias se deberá utilizar el formato Harvard para citación.
Material gráfico incluye figuras, imágenes y tablas, todas las imágenes deberán ser de al menos 300 DPI.

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

•

•
•

•

Sólo se reciben para su publicación materiales originales e inéditos. Los autores, al enviar su trabajo, deberán
manifestar que es original y que no ha sido postulado en otra publicación.
Se aceptarán artículos con un máximo de tres autores.
Los contenidos científicos y técnicos tienen que ser conceptualmente correctos y presentados de una manera
original y creativa.
Todos los trabajos deberán ser de carácter académico. Se debe buscar que tengan un interés que rebase los
límites de una institución o programa particular.
Tendrán siempre preferencia los artículos que versen sobre temas relacionados con el objetivo, cobertura
temática o lectores a los que se dirige la revista.
Para su mejor manejo y lectura, cada artículo debe incluir una introducción al tema, posteriormente desarrollarlo y finalmente plantear conclusiones. Se recomienda sugerir bibliografía breve, para dar al lector
posibilidad de profundizar en el tema. El formato no maneja notas a pie de página.
Las referencias no deben extenderse innecesariamente, por lo que sólo se incluirán las referencias citadas
en el texto.
Los artículos deberán tener una extensión máxima de cinco cuartillas y una mínima de tres, incluyendo
tablas, figuras y bibliografía. En casos excepcionales, se podrá concertar con el editor responsable de Ciencia
UANL una extensión superior, la cual será sometida a la aprobación del Consejo Editorial.
Las figuras, dibujos, fotografías o imágenes digitales deberán ser de al menos 300 DPI.
En el caso de una reseña para nuestra sección Al pie de la letra, la extensión máxima será de dos cuartillas,
deberá incluir la ficha bibliográfica completa, una imagen de la portada del libro, por la naturaleza de la
sección no se aceptan referencias.
El artículo deberá contener claramente los siguientes datos en la primera cuartilla: título del trabajo, autor(es),
institución y departamento de adscripción laboral (en el caso de estudiantes sin adscripción laboral, referir
la institución donde realizan sus estudios), dirección de correo electrónico para contacto.

*Nota importante: todas las colaboraciones, sin excepción, serán evaluadas. Todos los textos son sometidos a revisión
y los editores no se obligan a publicarlos sólo por recibirlos. Una vez aprobados, los autores aceptan la corrección de
textos y la revisión de estilo para mantener criterios de uniformidad de la revista.

Todos los artículos deberán remitirse a la dirección de correo:
revista.ciencia@uanl.mx
o bien a la siguiente dirección:
Revista Ciencia UANL. Dirección de Investigación, Av. Manuel L. Barragán, Col. Hogares
Ferrocarrileros, C.P. 64290, Monterrey, Nuevo León, México.
Para cualquier comentario o duda estamos a disposición de los interesados en:
Tel: (5281)8329-4236. http://www.cienciauanl.uanl.mx/
CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

65

�66

CIENCIA UANL / AÑO 24, No.108, julio-agosto 2021

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="250">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3179">
                <text>Ciencia UANL</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479150">
                <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574060">
            <text>Ciencia UANL</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574062">
            <text>2021</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574063">
            <text>24</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574064">
            <text>108</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574065">
            <text> Julio-Agosto</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574066">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574067">
            <text>Bimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574084">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751701&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574061">
              <text>Ciencia UANL, 2021, Año 24, No 108, Julio- Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574068">
              <text>Salinas Carmona, Mario César, Director</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574069">
              <text>Ciencia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574070">
              <text>Tecnología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574071">
              <text>Divulgación científica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574072">
              <text>Investigación científica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574073">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574074">
              <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574075">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Investigación, Innovación y Posgrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574076">
              <text>Zambrano Robledo, Patricia del Carmen, Directora editorial</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574077">
              <text>Gómez Vanegas, Luis Enrique, Corrección</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574078">
              <text>01/07/2021</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574079">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574080">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574081">
              <text>2017251</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574082">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574083">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574085">
              <text>Monterrey, N.L. México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574086">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574087">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="25617">
      <name>Brucelosis</name>
    </tag>
    <tag tagId="37259">
      <name>Cognitivo</name>
    </tag>
    <tag tagId="37260">
      <name>Seguridad Hídrica</name>
    </tag>
    <tag tagId="37261">
      <name>Síndrome de Sturge Weber</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
