<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="20620" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/20620?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T02:49:45-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="17014">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/250/20620/Ciencia_UANL_2022_Ano_25_No_111_Enero-Febrero.pdf</src>
      <authentication>1d2448b791a3db39764fdad75523f39f</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="574371">
                  <text>CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

1

�Ciencia UANL
Una publicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario general

COMITÉ ACADÉMICO

Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director editorial
Melissa Martínez Torres
Coordinadora editorial
Consejo editorial
Dr. Sergio Estrada Parra / Dr. Jorge Flores Valdés /
Dr. Miguel José Yacamán / Dr. Juan Manuel Alcocer González /
Dr. Ruy Pérez Tamayo / Dr. Bruno A. Escalante Acosta /
Dr. José Mario Molina-Pasquel Henríquez
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Mónica Lozano
Correctora de inglés: Mónica L. Balboa
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas

Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza
Diseño de página web: Rodrigo Soto Moreno

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 25, Nº 111, enerofebrero de 2022. Es una publicación bimestral, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Dirección
de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904, Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L.,
México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Director editorial: Dr. Guillermo Elizondo Riojas. Reserva de derechos al uso
exclusivo No. 04-2013-062514034400-102. ISSN: 2007-1175 ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor,
Licitud de Título y Contenido No. 16547. Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: 1437043.
Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 Sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de
terminación de impresión: 3 de enero de 2022, tiraje: 1,800 ejemplares. Distribuido por: la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Dirección de Investigación.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente reflejan
la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad
Iberoamericana, Biblat.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2022
revista.ciencia@uanl.mx

2

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

�28
29
32

6
EDITORIAL

8

16
CIENCIA Y
SOCIEDAD
Efecto de la literatura
sobre el cerebro y
sus beneficios en la
salud
Skarleth Cárdenas
Romero, Omar Flores
Sandoval, Óscar Daniel
Ramírez Plascencia

OPINIÓN

Cultura Maker: el valor
que tiene compartir lo
que sabes hacer
Martín Santiago Domínguez González, Daniel
Moncencahua Mora,
Juan Manuel González
Calleros

SECCIÓN
ACADÉMICA
Hostigamiento y
acoso sexual en el
deporte universitario:
revisión sistemática

38

Zacnite Reyes Mata,
Abril Cantú Berrueto
Movimientos feministas y percepción
femenina. Acercamiento cualitativo al
activismo femenino
ante las marchas del
8M y el paro 9M
Alondra Salazar López,
Alma Rosa Saldierna
Salas, María de Lourdes
López Flores

22

EJES

Ejercicio de la función
del fedatario público en
el siglo XXI, la tecnología como herramienta
en la certeza jurídica
Rolando Castillo Santiago

54

44
CURIOSIDAD

CONCIENCIA

El teletrabajador y
la administración
de su tiempo en la
nueva normalidad

Innovación farmacéutica y sus retos
durante la pandemia por Covid-19

J. Patricia Muñoz
Chávez, Iliana García Romero, Alejandra Giselle Hernández Islas

Manuel Alfonso Carrera García, Juan
Daniel Hernández
Altamirano

71

64
CIENCIA
DE FRONTERA
El papel de la
Antropología en
el análisis de los
procesos de innovación. Entrevista
al doctor Rodrigo
Díaz Cruz
María Josefa Santos
Corral

CIENCIA
EN BREVE

SUSTENTABILIDAD
ECOLÓGICA
Sustentabilidad y
responsabilidad
social
Pedro César Cantú-Martínez

78

COLABORADORES

�EDITORIAL

110

ALMA ROSA SALDIERNA
SALAS*

Históricamente, la violencia contra
la mujer ha estado presente en las
diversas sociedades, sin embargo, el
problema no sólo radica en su reconocimiento, si no en su definición,
hay que tomar en cuenta que existen
comportamientos y actitudes normalizadas que fomentan esa agresión
hacia el género femenino y que, sin
duda, impactaron en cómo definir
claramente lo que se reconoce como
violencia contra las mujeres. Recordemos que los conceptos se construyen
por imágenes mentales de acciones
que se expresan por el lenguaje. El
concepto de violencia hacia la mujer
nace en los años setenta desde la Organización Mundial de la Salud, las
Naciones Unidas y la Convención de
Belén do Pará. ¿Y por qué surge desde
la OMS? Surge por la identificación
de un elevado porcentaje de problemas de salud en mujeres, como consecuencia de golpes y maltrato físico
por parte de su pareja o algún familiar
del género masculino.
Es así que, en 1993, la Declaración
sobre la eliminación de la violencia
contra las mujeres es adoptada por las
Naciones Unidas y reconoce el concepto de violencia contra las mujeres
como “cualquier acto de violencia
de género que tenga como resultado
el daño físico, sexual o psicológico, o
sufrimiento de las mujeres, incluidas
las amenazas, coacción, privación arbitraria de la libertad, ya sea en la vida
pública o privada”.

Sin embargo, no sólo es identificar
el problema, o definirlo, también es
que las mujeres reconozcan que están viviendo violencia de género; no
todas las mujeres pueden expresar
libremente que están siendo violentadas, muchas veces por lo que piensan que dirá la sociedad, por miedo al
agresor, por sentirse culpables, por no
reconocerse como víctimas de violencia o por sentir que no cuentan con
una red de seguridad que les permita
liberarse del agresor y no sólo de una
red familiar o de amigos, también por
falta de mecanismos de protección
proporcionados por el Estado o desconocimiento de la existencia de los
mismos en pro de salvaguardar su
integridad, recordemos que la violencia no es exclusiva de un grupo etario,
sector económico o nivel de estudios.
A nivel mundial se estima que una
de cada tres mujeres ha sufrido violencia, en la que el acoso es uno de los que
más se presenta, se estima que 70% de
las mujeres se ha enfrentado a esta situación no sólo en el espacio público,
también en lo privado. En el caso de
México existe la Encuesta Nacional de
Seguridad Pública Urbana (Ensu), que
en sus mediciones permite identificar
si las mujeres han enfrentado algún
tipo de acoso personal o violencia sexual, encontrando que una de cada
cuatro mujeres ha sido víctima de ese
tipo de violencia.

Esta problemática ha generado
que mujeres se organicen para sensibilizar a la sociedad sobre la situación
alarmante a la que están expuestas y
que viven millones de mujeres y niñas. Se tiene por ejemplo la Women´s
International League for Peace and
Freedom, fundada durante la Primera Guerra Mundial, que vela por las
causas fundamentales de protección
a las mujeres desde 1919. Y que en años
recientes deriva, por ejemplo, en otros
movimientos sociales como #HearMeToo, #EndVaw, así como el movimiento #MeToo, que tiene su origen
en 2006, que toma auge en 2017 en Europa y en Estados Unidos y que llega a
México promoviendo la visualización
de los responsables de acoso sexual y
el total apoyo a las víctimas. Otro movimiento es el 8M que en los últimos
años ha reinvindicado las injusticias
que vivieron trabajadoras textiles y
que ha desencadenado una serie de
marchas y ausencias de mujeres en
espacios públicos para concientizar la
vida sin mujeres ante la sociedad.
En ese sentido, los especialistas
en Ciencias Sociales debemos cuestionarnos ¿cuál es nuestro papel y
contribución en tratar de erradicar
la violencia?, ¿cómo explicamos esos
comportamientos?, y ¿cómo podemos ayudar a las víctimas y a generar
conciencia?

En este número de Ciencia UANL
se presentan dos textos que desde
diferentes disciplinas analizan las vivencias de acoso y violencia que enfrentan las mujeres, esperando que
motiven a la reflexión y el análisis,
pero sobre todo a cuestionarnos ¿cuál
es nuestro papel para que esto no continúe sucediendo?
La invitación queda hecha, sin
duda combatir los problemas que enfrentan las mujeres es tarea de todos:
los medios de comunicación deben
revisar los contenidos que presentan,
en los cuales se desvaloriza a las mujeres de forma estereotipada, fomentando la violencia, además de cumplir su función de ser generadores de
opinión pública contribuyendo a la
lucha y apoyo contra la violencia de
género; que el Estado reorganice sus
instituciones y estructuras en aras de
protección de las mujeres; que en las
instituciones educativas se fomente la
sensibilización y apertura para lograr
la libertad, seguridad e igualdad como
parte de los derechos humanos de las
mujeres.

* Universidad Autónoma de Nuevo León.

6

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

7

�Ciencia y sociedad

CIENCIA Y SOCIEDAD

Efecto de la literatura
sobre el cerebro y sus
beneficios en la salud

Diferentes científicos se han planteado esta pregunta y han comenzado
a estudiar la literatura desde una perspectiva neurocognitiva y de salud. Así,
el objetivo de este texto es resumir los
estudios que muestran cómo responde nuestro cerebro ante la literatura,
además de los beneficios que ésta tiene sobre nuestra salud.

SKARLETH CÁRDENAS-ROMERO*, OMAR FLORESS A N D O VA L * , Ó S C A R D A N I E L R A M Í R E Z - P L A S C E N C I A* *

L

a narración es parte central de nuestra esencia como seres humanos. Todas las culturas conocidas tienen historias que se divulgan
de generación en generación, ya sea de forma oral o escrita, y son
tan importantes que se ha propuesto que el origen del hombre moderno se
encuentra en la transmisión de esas historias (Smith et al., 2017). La escritura facilitó la difusión de historias que se daban de forma oral, convirtiendo
al libro en el objeto que permitió una de las revoluciones culturales más importantes de la humanidad.

EL MUNDO ES UNA
NARRACIÓN

* Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
** Neurology, Beth Israel Deaconess Medical Center/ Harvard
Medical School.
Contacto: odramire@bidmc.harvard.edu

La literatura nace de estas narraciones y su desarrollo ha acompañado
al ser humano desde el inicio. Los libros son más que información en papel,
a través de ellos compartimos conocimiento, contamos historias, conocemos personajes reales y ficticios, recreamos sucesos históricos, inventamos
mundos mágicos y futuristas. Gran parte de las personas pueden identificar
algún libro que disfrutaron, que cambió su forma de pensar o incluso que
marcó su vida de forma significativa. Si un libro puede causar este tipo de
impresiones ¿es posible que tenga la fuerza suficiente para generar cambios
en nuestro cerebro, e incluso en nuestra salud?

8

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Percibimos nuestro entorno de manera narrativa. Uno de los primeros
trabajos que lo hizo evidente fue realizado por Heider y Simmel (1944),
quienes diseñaron un experimento
donde mostraban un video con tres
figuras geométricas de diferentes
tamaños que se movían en una pantalla con fondo blanco por un par de
minutos, y al finalizar, les solicitaron
a los participantes que escribieran lo
que habían visto. Las personas contaron diferentes historias, dándoles a las
figuras bidimensionales características animadas. Los protagonistas eran
personas o animales que interaccionaban entre sí, con personalidades y
motivos para sus acciones. Las figuras
geométricas no contaban necesariamente con una trama, sin embargo,
los resultados mostraron que sin importar lo que se movía en la pantalla,
los participantes podían contar una
historia.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

9

�CIENCIA Y SOCIEDAD

LOS BENEFICIOS DE LEER
Los beneficios de la literatura son evidentes más allá del enriquecimiento
cultural, que ya es un incentivo suficiente para leer. En la infancia, las
historias ayudan a madurar la corteza cerebral, mientras que, en nuestra vida adulta, el hábito de la lectura
aumenta nuestra capacidad cognitiva
y previene el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el
Alzheimer. Incluso, algunos estudios
muestran que una intervención basada en la lectura podía disminuir los
síntomas de personas que padecen
dolores crónicos, por lo que podríamos sumarlo a los beneficios que tiene sobre la salud (Yates et al., 2016).
La narración de cuentos e historias también es importante para el
desarrollo psicológico y cognitivo en
los niños. Bajo la perspectiva de la
psicología histórico-cultural, en cada
época de la vida hay diferentes actividades que dirigen el desarrollo. En la
edad prescolar, cuando los infantes
ya cuentan con lenguaje, los cuentos
se convierten en una actividad que les
ayuda a regular su conducta y desarrollar funciones como la atención y
la memoria. Los niños no son consumidores pasivos de historias, les gusta
escucharlas porque las interpretan, se
convierten en los personajes, viven
sus aventuras y simbolizan los objetos a su alcance para incluirlos en la
narrativa.
Una de las principales zonas del
cerebro involucrada en la planeación
y regulación de la conducta es la corteza prefrontal, que en su parte más
anterior (cerca de la frente), conocida
como corteza orbitofrontal, participa

10

en la cognición social, es decir, cómo
las personas procesan y usan información para relacionarse con los
demás. Cuando los niños ven, leen
o escuchan historias, esta parte del
cerebro se activa de manera importante, estimulando su maduración y
favoreciendo funciones como el control de impulsos y la empatía (Brink et
al., 2011). Por lo tanto, leer a los niños
e inculcar en ellos la lectura se puede
ver reflejado en un mayor desarrollo
de sus procesos psicológicos.

VIVIR LAS HISTORIAS: LA
LITERATURA COMO UNA
EXPERIENCIA COMPLETA
Leer es vivir nuevas experiencias. Ésta
no sólo es una frase para incentivar la
lectura, ya que algunos experimentos
han mostrado que se puede entender
de forma literal. Por ejemplo, la lectura de palabras referentes a aromas activan regiones de la corteza olfativa y
palabras referentes a sabores activan
regiones relacionadas con el gusto, de
la misma forma que lo hacen cuando olemos o comemos (Barrós-Loscertales et al., 2012; González et al.,
2006). El mismo efecto se observa
ante la lectura de verbos que activan
la corteza motora en las regiones que
controlan la acción, por ejemplo, la
palabra “escribir” activa la región que
controla la mano mientras que la palabra “patear” la zona que controla
los pies (Alemanno et al., 2012). Esta
activación se observa incluso cuando
las palabras se usan con un sentido
metafórico. Por ejemplo, la frase “tuve
un día pesado” activa zonas de la corteza cerebral relacionadas con la percepción de objetos, como el peso de
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

éstos, mientras que la frase “tuve un
día cansado” no estimula las mismas
regiones a pesar de que el mensaje
que se transmite es el mismo (Lacey
et al., 2012).

como en los cuentos y las fábulas, se
requiere de la integración de diferentes sistemas que involucran la actividad de una gran parte de nuestro
cerebro.

Con estas evidencias, algunos autores han propuesto que el conocimiento tiene como base asociaciones
en forma de mapas metafóricos, los
cuales se construyen de la experiencia sensorial. Probablemente algunos
filósofos empiristas estarían felices al
leer estos estudios.

LA BELLEZA DE LA
POESÍA EN NUESTRO
CEREBRO

La lectura es considerada una experiencia completa. Los libros no sólo
permiten a nuestro cerebro recrear
sensaciones y ambientes, también
contiene elementos estéticos y emocionales. Algunos autores señalan
que la experiencia estética en el arte,
y en la literatura en particular, requiere de la interacción de tres sistemas
en nuestro cerebro: sensorial-motor,
significados/conocimientos, y emocional (Chatterjee y Vartanian, 2014).
En ese sentido, alguno de los tres sistemas sería dominante dependiendo
del tipo de literatura, por ejemplo, la
poesía requeriría una importante activación emocional, mientras que las
figuras literarias podrían evocar memorias sensoriomotoras.
Bajo esta línea de pensamiento, las
metáforas son sumamente interesantes de analizar, porque si bien pueden
causar placer, también requieren de
una fuerte asociación de significados
para que se transmita el mensaje que
se pretende comunicar (Lacey et al.,
2012). En otras palabras, cada vez que
leemos o escuchamos una metáfora, un refrán o una analogía, incluso
cuando se ofrece en forma de historia

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

La poesía representa el mejor ejemplo
estético de la literatura. Algunos de sus
componentes tienen efectos claros
sobre nuestro aprendizaje, como la
métrica y la rima, que facilitan procesos cognitivos como la memoria y la
atención. Sin embargo, la palabra por
sí misma tiene una belleza inherente.
Esto lo demostró Aryani et al. (2018)
con un estudio en el cual evaluaron la
respuesta de la corteza cerebral ante
palabras que previamente fueron
catalogadas como bellas por su composición fonética, es decir, por sus sonidos.
Los autores parten del supuesto de que la comunicación contiene
dos tipos de códigos: por un lado, la
semántica que contiene el significado de cada palabra, y por otro lado la
parasemántica, que incluye el ritmo
y la entonación, entre otras variables.
Yendo un paso más allá, proponen
que las unidades fonéticas (el sonido
de cada letra) y su combinación (en
forma de palabras) contienen información emotiva intrínseca similar a
la que tiene la entonación al hablar.
En un estudio previo categorizaron los fonemas de acuerdo con
un modelo psicoacústico en el cual
evaluaron si las personas los consi-

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

deraban desagradables/placenteros,
o si sentían calma/excitación al escucharlos, en donde las vocales obtuvieron los mejores resultados, mientras
que las consonantes fuertes como la
“p”, “t” o “k” obtuvieron las peores
puntuaciones. Así, encontraron que
las palabras con puntajes más altos,
de acuerdo con los sonidos que contienen, activan en mayor medida la
corteza insular, una zona del cerebro
relacionada con el procesamiento de
emociones y sentimientos. Aunado a
esto, la lectura de poemas requiere de
un mayor esfuerzo reflexivo comparado con otro tipo de textos debido
a la gran cantidad de metáforas que
contienen.

SUMERGIRSE EN LA
LECTURA PARA SER MÁS
EMPÁTICOS
Uno de los efectos más evidentes
de la literatura es sobre nuestra cognición social. La literatura pone al
lector en lugares y situaciones que, en
muchas ocasiones, difícilmente se encontraría en su vida diaria, enfrentando dilemas ficticios que el cerebro, de
manera automática, trata de resolver.
Por ejemplo, en 2015, Lehne y colaboradores registraron la actividad cerebral de diferentes personas durante la

lectura de un breve cuento, y observaron que los momentos considerados
de mayor suspenso disparaban una
gran actividad en la corteza prefrontal, involucrada en la resolución de
problemas.
En esos momentos de suspenso,
nuestra mente entra en un proceso
denominado “inmersión en la lectura”, en el cuál nos olvidamos del mundo a nuestro rededor y la atención
se centra sobre la historia, sumado a
un incremento de la actividad en la
corteza cingulada medial, una zona
del cerebro que ayuda a generar una
representación global del contexto

emocional, y así sentir emociones
similares a las que estarían sintiendo
los personajes (Hsu et al., 2014). Tomando en cuenta éstos y otros estudios, algunos autores proponen que la
lectura funciona como un “simulador
de vuelo” social, es decir, la inmersión
en los contextos y problemáticas a las
que el lector se enfrenta son interpretadas como reales emocional y cognitivamente, problemas que el lector
hace suyos y trata de resolver como si
los viviera en carne propia, por lo que
se puede entender cada libro como
una experiencia más en nuestra vida.
Esto genera en los lectores una mayor flexibilidad mental que permite

ampliar nuestros modelos cognitivos
y conocimiento sobre el mundo, haciéndonos, al final, más empáticos
(Oatley, 2016).

CONCLUSIÓN
La literatura y la narración de historias es una actividad central de nuestro desarrollo como especie y forman
una parte importante de nuestra vida.
Favorece la maduración del cerebro
en los niños, aumenta nuestra capacidad cognitiva y retarda la aparición de
enfermedades neurodegenerativas.
Al mismo tiempo, estimula nuestro
desarrollo y flexibilidad cognitiva,

Como se mencionó previamente,
las metáforas requieren de diversos
circuitos cerebrales; en 2015, O’Sullivan et al., reportaron que la lectura
de poesía necesita de la activación de
grandes regiones de la corteza temporal y occipital, en conjunto con la corteza prefrontal, que no se activan con
la resolución de problemas aritméticos. Con esto, los autores concluyen
que estas áreas son necesarias para
la búsqueda de diferentes significados para obtener una representación
integral en los textos poéticos. Estos
estudios ponen en evidencia que la
poesía no sólo requiere de un esfuerzo cognitivo para su comprensión,
sino que también cuenta con un contenido emocional intrínseco, lo cual
podría incluso verse reflejado en las
palabras utilizadas en las canciones
de cuna. Por esto, la selección de las
palabras puede ser un estímulo muy
potente en el efecto que un poema
pueda tener.

12

funciona como “simulador social”
que incrementa la empatía, involucrando grandes regiones del cerebro
por la complejidad y profundidad de
los estímulos que genera.
El estudio en este campo sigue
ofreciendo herramientas que nos
ayudan a comprendernos como individuos y como sociedad, incluyendo nuestra historia como especie,
nuestro desarrollo neurocognitivo
y personal. Debido a la dificultad de
delimitar la literatura como arte, sería
interesante poder encontrar estudios
que incluyan otras formas de narrar
historias que han emergido recientemente, como las novelas gráficas,
audiolibros, podcast y otras nuevas
formas de entender y extender esta
expresión artística.
Por todos sus beneficios, la lectura
debería ser promovida a diferentes
niveles, mejorando los mecanismos
que permitan extender el acceso a los
libros en todas nuestras comunidades, generando identidad a través de
las historias que nos contamos. Por lo
tanto, nos gustaría remarcar en estas
conclusiones la recomendación que
consideramos no debería ser obviada en ninguna circunstancia: leamos
más.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

14

REFERENCIAS

Alemanno, F., Houdayer, E., Cursi, M., et
al. (2012). Action-related semantic content and negation polarity modulate
motor areas during sentence reading: An
event-related desynchronization study.
Brain Research. 1484:39-49. https://doi.org/10.1016/j.brainres.2012.09.030
Aryani, A., Hsu, C.-T., y Jacobs, A.M. (2018).
The Sound of Words Evokes Affective
Brain Responses. Brain Sciences. 8(6). https://doi.org/10.3390/brainsci8060094
Barrós-Loscertales, A., González, J., Pulvermüller, F., et al. (2012). Reading salt activates gustatory brain regions: FMRI evidence for semantic grounding in a novel
sensory modality. Cerebral Cortex (New
York, N.Y.: 1991). 22(11):2554-2563. https://
doi.org/10.1093/cercor/bhr324
Brink, T.T., Urton, K., Held, D., et al. (2011).
The role of orbitofrontal cortex in processing empathy stories in 4- to 8-year-old
children. Frontiers in Psychology. 2:80.
https://doi.org/10.3389/fpsyg.2011.00080
Chatterjee, A., y Vartanian, O. (2014). Neuroaesthetics. Trends in Cognitive Sciences. 18(7):370-375. https://doi.org/10.1016/j.
tics.2014.03.003
González, J., Barros-Loscertales, A., Pulvermüller, F., et al. (2006). Reading cinnamon activates olfactory brain regions.
NeuroImage. 32(2):906-912. https://doi.
org/10.1016/j.neuroimage.2006.03.037
Heider, F., y Simmel, M. (1944). An experimental study of apparent behavior. The
American Journal of Psychology. 57:243259. https://doi.org/10.2307/1416950
Hsu, C.-T., Conrad, M., y Jacobs, A.M.
(2014). Fiction feelings in Harry Potter:
Haemodynamic response in the mid-cin-

gulate cortex correlates with immersive reading experience. Neuroreport.
25(17):1356-1361. https://doi.org/10.1097/
WNR.0000000000000272
Lacey, S., Stilla, R., y Sathian, K. (2012).
Metaphorically feeling: Comprehending
textural metaphors activates somatosensory cortex. Brain and Language.
120(3):416-421. https://doi.org/10.1016/j.
bandl.2011.12.016
Lehne, M., Engel, P., Rohrmeier, M., et al.
(2015). Reading a suspenseful literary text
activates brain areas related to social cognition and predictive inference. PloS One.
10(5):e0124550.
https://doi.org/10.1371/
journal.pone.0124550
Oatley, K. (2016). Fiction: Simulation
of Social Worlds. Trends in Cognitive
Sciences. 20(8):618-628. https://doi.org/10.1016/j.tics.2016.06.002
O’Sullivan, N., Davis, P., Billington, J., et al.
(2015). “Shall I compare thee”: The neural
basis of literary awareness, and its benefits to cognition. Cortex; a Journal Devoted to the Study of the Nervous System
and Behavior. 73:144-157. https://doi.org/10.1016/j.cortex.2015.08.014
Smith, D., Schlaepfer, P., Major, K., et al.
(2017). Cooperation and the evolution
of hunter-gatherer storytelling. Nature
Communications. 8(1):1853. https://doi.
org/10.1038/s41467-017-02036-8
Yates, L. A., Ziser, S., Spector, A., et al.
(2016). Cognitive leisure activities and
future risk of cognitive impairment
and dementia: Systematic review and
meta-analysis. International Psychogeriatrics. 28(11):1791-1806. https://doi.
org/10.1017/S1041610216001137

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

15

�OPINIÓN

Opinión

CULTURA MAKER:

el valor que tiene
compartir lo que sabes
hacer
MARTÍN SANTIAGO DOMÍNGUEZ
G O N Z Á L E Z* , DA N I E L M O C E N C A H UA
M O R A* , J U A N M A N U E L G O N Z Á L E Z
CALLEROS*

En la actualidad se accede a Internet
para ver videos tutoriales o consultar
en redes sociales para obtener respuestas o recomendaciones de cómo
reparar, construir o hacer lo necesario para resolver ciertos problemas
y satisfacer algunas de nuestras necesidades. Seguramente esto suena
familiar y sea algo que comúnmente
se hace.

16

Esta forma de acceder al conocimiento ha permitido aprender cosas
de manera práctica y ha fomentado
hacerlas por uno mismo. Eso ofrece
una gran satisfacción por lo aprendido y la sensación de bienestar al solucionar algún problema. Este aprendizaje permite rediseñar y mejorar el
resultado buscado.

Si bien una persona puede saber
muchas cosas, no lo sabe todo. Por
eso es muy importante compartir
con otros lo que sabemos hacer, acción clave para aprender que representa un gran valor en la sociedad.
Compartir el qué, cómo, con qué y
para qué haces cosas es lo que se conoce como Cultura Maker.
Esta cultura es el resultado de las
ideas y conocimiento que han trascendido alrededor del mundo del
movimiento Maker, que surge en
Estados Unidos, con la idea de que

* Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Contacto: martin.dominguezg@alumno.buap.mx
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

cualquier persona pueda realizar sus
propios proyectos y productos, con
la ayuda de la tecnología. Esto supone un cambio respecto a la forma de
enseñar y aprender tecnología, que
emana de una nueva relación de la
tecnología y la sociedad donde el conocimiento existente se comparte a
través de Internet y redes sociales entre las personas.
Además, se caracteriza porque las
personas hacen cosas con sus propias manos, filosofía conocida como
DIY (Do It Yourself) que significa
hazlo tú mismo. Además, las personas pueden hacer con otros, denotada como DIWO (Do It With Others),
y así trabajar en ambientes de colaboración donde la comunicación tiene un papel muy importante y que
se da a través de las redes sociales,

ya sean reales o virtuales (Peppler y
Bender, 2013).
El primer uso del término maker
ocurrió en 2005, cuando Dale Dougherty decidió que los proyectos tecnológicos sobre los que se escribía en
la revista Make, en Estados Unidos,
comenzarán a llegar a todo el público posible. Como él mismo dice:
“Realmente creo que todos somos
makers, todos creamos, construimos, producimos o damos forma a
algo” (TED, 2011).

construir objetos con herramientas
tradicionales. Y se puede hacer de
todo: cocina, repostería, pintura, escultura, herrería, manualidades, etc.,
debido al acceso libre en Internet.
Actualmente existe un gran auge en
temas de robótica, computación y
electrónica, impresión 3D, cortadores láser, entre otros. Como ejemplo
puedes ver el video ¿La nueva revolución industrial?: el Movimiento
Maker (TEC, 2016).

No sólo se trata de utilizar lo último en tecnología, sino también de

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

17

�OPINIÓN

CULTURA
MAKER EN LA
EDUCACIÓN

ROLES
DENTRO DE
LA CULTURA
MAKER

Implementar esta cultura al aprendizaje formal tiene un gran potencial
sustentado en el construccionismo.
Esta teoría educativa fue desarrollada
por Seymour Papert, y en términos
generales considera que la construcción de artefactos es un facilitador del
aprendizaje. Plantea que los sujetos,
al estar activos mientras aprenden,
construyen sus propias estructuras
de conocimiento (Tesconi, 2015). Esto
permite considerar su aplicación en
la educación, particularmente en los
procesos didácticos para la enseñanza. Hacer cosas por ti mismo implica
el conocimiento o aprendizaje de varias disciplinas, artes u oficios. A esto
se le denomina aprendizaje multidisciplinario.

A medida que ha trascendido esta cultura, se han observado ciertas tendencias respecto a las habilidades adquiridas por los makers, segmentándose
de la siguiente manera:
•

Cero a maker (zero to maker),
es la persona que inicia con el
entusiasmo de aprender sobre las habilidades y el acceso
a la tecnología.

•

Maker a maker (maker to
maker), son las personas con
ciertos conocimientos y habilidades que comienzan a
colaborar y generar aprendizajes entre ellos.

•

Un ejemplo de organismo en búsqueda de la incorporación de la Cultura Maker en las escuelas es la Red de
Educación Maker (REM), asociación
civil interesada en las aportaciones
del movimiento maker en la educación. Propone que veamos la educación maker como “un enfoque de
construcción de aprendizaje basada
en objetos y proyectos donde los contenidos de aprendizaje de una o más
materias, se construyen en la mente
del aprendiz a través de la experimentación y el juego con materiales y herramientas. Este enfoque busca crear
actividades personalmente significativas, que expresen visiones artísticas,
usando tecnología y aplicando conceptos científicos” (REM, 2018).

Maker al mercado (maker to
market), éstos buscan o encuentran oportunidades de
comercialización de sus creaciones (Hagel, Brown y Kulasooriya, 2013).

Recomendamos ver el video Joven mexicano creó fábrica de drones
(Univisión Noticias, 2016). En él se narra una historia de éxito donde el protagonista pasa por cada uno de estos
roles.

18

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

19

�OPINIÓN

¿QUÉ ESTAMOS
HACIENDO?

AGRADECIMIENTOS

En el Doctorado de Sistemas y Ambientes Educativos de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla
(BUAP), actualmente se desarrolla
un proyecto de investigación aplicada, apoyada en la Cultura Maker, que
busca fomentar en los maestros de
ciencia y tecnología en educación secundaria un cambio para la mejora de
su práctica docente.

Agradecemos el apoyo que nos brindó el Conacyt en el Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos de la
BUAP. Asimismo, a todos los docentes
que participaron de forma voluntaria
en el proyecto de investigación.

Se orienta la investigación con
los docentes de este nivel, a través del
diseño metodológico de investigación-acción. Este diseño propone que
el propio docente sea el protagonista
e investigador de su realidad, para entrar en un ciclo de acción y reflexión
en pro de la mejora de su práctica
docente. De esta manera buscamos
que la estrategia empodere al profesor, apropiándose de las ideas y conocimientos que le ofrece la Cultura
Maker. Más que llenar un espacio con
tecnología, se busca que el docente
desarrolle una actitud maker, la cual
impactará a sus estudiantes y colegas,
convirtiéndolo en un agente de cambio.
Cuando trabajamos con maestros
descubrimos que lograron empoderar sus habilidades con la capacitación y el trabajo desarrollado en el
curso denominado Taller docente
Maker (Domínguez-González, Mocencahua-Mora y Cuevas-Salazar,
2018). En la figura 1 se tiene fotografía de docentes en la experiencia de
construir un robot con Arduino en el
Taller docente Maker.

20

REFERENCIAS

Figura 1. Taller docente Maker.

Después pudieron compartir lo
que aprendieron con sus alumnos a
través de una estrategia de trabajo que
fue planeada por ellos mismos e implementada en el aula, lo que implicó
modificar en cierta medida su práctica docente (Domínguez-González,
Mocencahua-Mora y González-Calleros, 2019).

COMENTARIOS
FINALES
Lograr hacer algo por ti mismo y darlo a conocer es satisfactorio. En el proceso las personas se enfrentan a retos,
se impulsa a investigar, se aprende a
través de la construcción del objeto y
da significado a lo que aprendes. La
ventaja que tienes al adoptar la Cultura Maker es aprender haciendo, te
diviertes y haces tecnología. Todos

somos maker, cuando arreglamos la
bicicleta con nuestras propias manos,
cuando aprendemos a cocinar nuestra comida preferida, cuando aprendemos a coser para hacernos un traje
para cosplay y también al compartir
cómo lo hicimos. Ser maker no significa tener aparatos caros ni un espacio
especial en una institución, es una
actitud que se puede desarrollar sin
importar la edad ni el género.

Domínguez-González, M., Mocencahua-Mora, D., Cuevas-Salazar, O.
(2018). Taller Docente Maker para la
enseñanza de ciencia y tecnología en
la educación secundaria. Innovación,
Tecnología y Liderazgo en los entornos educativos. Pp. 169-179. Humboldt
International University, EU.
Domínguez-González, M., Mocencahua-Mora, D., González-Calleros, J.
(2019). Práctica docente apoyada en la
cultura Maker para educación secundaria. Campus Virtuales. 8(2):35-46.
Hagel, J., Brown, J., y Kulasooriya, D.
(2013). A movement in the making.
Disponible en: https://www2.deloitte.com/content/dam/insights/us/
articles/a-movement-in-the-making/
DUP_689_movement_in_the_making_
FINAL2.pdf

El trabajo de investigación que se
desarrolló con docentes de secundaria llevó a tener hallazgos centrados
en el aprendizaje y la socialización,
aspectos derivados de la teoría del
construccionismo, con el aprendizaje
de nuevas cosas, aprender a través de
lo que se hace, la actitud colaboradora y el aprendizaje cooperativo con la
tutoría entre pares, donde el alumno
se apoya con otro con mayor experiencia.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Peppler, K., y Bender, S. (2013). Maker
movement spread innovation one
project at a time. Phi Delta Kappan.
95(3):22-27. Disponible en: http://
www.kyliepeppler.com/Docs/2013_
Peppler_Maker_Movement.pdf
REM. (2018). ¿Qué es la educación
maker?. Recuperado de http://www.
educacionmaker.org/que-es-la-educacion-maker/
TEC. (2016). ¿La nueva revolución
industrial?: el Movimiento Maker.
Disponible en: https://youtu.be/vPGZ5NCzhfE
TED. (2011). Dale Dougherty: somos
hacedores. Disponible en: https://
www.ted.com/talks/dale_dougherty_we_are_makers?language=es
Tesconi, S. (2015). Crear artefactos
para generar conocimiento compartido: el modelo de aprendizaje
del movimiento maker como herramienta de formación del profesorado. Comunicación y Pedagogía:
Nuevas Tecnologías y Recursos Didácticos. (283):40-47. Recuperado
de
https://www.researchgate.net/
publication/283205995_Crear_artefactos_para_generar_conocimiento_compartido_El_modelo_de_aprendizaje_del_movimiento_maker_como_herramienta_de_formacion_del_profesorado
Univisión Noticias. (2016). Joven mexicano creó fábrica de drones. Disponible en: https://www.youtube.com/
watch?v=AHSLOQn4_9c

21

�EJES

Ejes

Ejercicio de la función
del fedatario público en
el siglo XXI, la tecnología
como herramienta en la
certeza jurídica

Debido a las demandas sociales que se encuentran en
constante evolución y a las violaciones de los sistemas de
seguridad tradicionales, que en su momento o dentro de
la línea del tiempo para su implementación, desarrollo y
aplicación, cumplieron cabalmente con el objetivo planteado, los medios para plasmar dichas voluntades trascienden de la forma física y tangible al uso del espacio virtual,
requiriendo la implementación de nuevas tecnologías que
tienen como objetivo brindar mayor seguridad a quienes
las utilizan.

inmediato la identidad en cuestión, respondiendo a la urgente necesidad de certificar la voluntad de las partes en los
actos que en su presencia se celebran.

Un ejemplo de las problemáticas que estas tecnologías
atienden es cuando el notario, desde su quehacer, debe cerciorarse que quienes asisten ante él para celebrar un acuerdo son las personas que expresan ser; tradicionalmente,
para identificar al ciudadano, se requeriría un documento
expedido por una institución competente, de manera que
ante esta situación existe la probabilidad de alteración del
documento presentado, imposibilitando al fedatario público de cerciorar la autenticidad de dicho documento, lo
que se pudiera evitar mediante el uso de tecnologías como
la biometría o criptografía, que le permitirían verificar de

creadas para triangular la infamación e interactuar las partes, mismas que servirán como evidencia del acto que se
pretende crear, con la intervención del fedatario público.

ROLANDO CASTILLO SANTIAGO*

Por lo anterior, los notarios o escribanos de la era moderna integran en su auxilio el uso del documento electrónico, la criptografía a través de la firma electrónica y los
medios en los cuales transitará la información al presentar
los diversos documentos para acreditar los hechos o actos
jurídicos, como medios de tránsito pueden ser correos
electrónicos, páginas especializadas (web), plataformas

Ante una sociedad demandante,
derivado de las condiciones sociales
y por alternativas que reduzcan el
tiempo que invierten en sus actividades, pero que a su vez les brinde
seguridad, es menester que los notarios respondan de forma eficaz a
las necesidades de quienes recurren
a sus servicios. En concatenación a
lo anterior, la función notarial, en el
momento de desarrollar su ejercicio
profesional, se define por la seguridad
jurídica que brinda a la sociedad, recibiendo e interpretando manifestaciones de voluntad y posteriormente
plasmándolas para conservarlas de
manera longeva, claro está, revestida
de formalidad tanto de fondo como
de forma.

22

* Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
Contacto: myc_abogado@me.com

El fedatario público (notario o escribano) es un profesional en Derecho
quien, para ejercer su cargo, cumple
con ciertos criterios señalados por la
ley en materia del ejercicio de certeza
y seguridad jurídica, en el ejercicio de
políticas públicas de los estados, consecuentemente a su nombramiento,
el Estado le otorga de fe pública para
el desempeño de su función con la
finalidad de que brinde certeza jurídica a quienes recurren a sus servicios
(Castillo, 2020a).

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

A través de las diversas legislaciones se encuentra el
fundamento para que los notarios o escribanos se auxilien
de las nuevas tecnologías en el desempeño de su función,
por lo tanto, en algunos países de América Latina el uso de
ellas difiere de una zona a otra, como en Argentina, donde
no solamente se recurre al uso de la tecnología de manera superficial, sino que se acerca al uso de la informática

23

�EJES

avanzada, como el blockchain, que
es usado para generar documentos
notariales digitales, facilitando su circulación y validación, además de las
compraventas de bienes inmuebles y
los registros públicos de la propiedad.

ridad y certeza jurídica, de manera
que el debido cumplimiento de éstos
permite garantizar los actos o hechos
que realizan, otorgando, cuando se
requiere, la solemnidad que las leyes
señalan (Crespo, 2020).

LAS NUEVAS
TECNOLOGÍAS PARA EL
NOTARIO O ESCRIBANO

Por su parte, la certeza es una característica fundamental para que
las actuaciones que se llevan ante el
fedatario público sean jurídicamente reconocidas, es por ello que las
personas que asisten ante el notario
deben demostrar ser quienes dicen,
es lo que en otras palabras se conoce
como autenticidad de las partes, por
lo que se requiere de medios con alto
nivel de confiabilidad, más allá de la
autenticación de documentos y personas (Bañuelos, 1977).

Se definen como tecnologías para el
sector en que se aplican, pues su existencia no es originada por éstos sino
que dichas tecnologías eran usadas
en otras áreas como la industria bancaria, recientemente se han incluido
en la funcionalidad de los notarios,
ya que es una esencialidad que este
sujeto investido de fe pública, ofrezca protección a los ciudadanos en los
actos y negocios de máxima trascendencia, legislativamente seleccionados (Di Castelnuovo y Santiago,
2018), esto es aquéllos que se delimitan para su conocimiento e intervención.
Desde una conceptualización general, se entiende por seguridad a la
protección otorgada por la sociedad
a cada uno de sus miembros para la
conservación de su persona, de sus
derechos y de sus propiedades, definición que no es ajena a los objetivos
de la seguridad jurídica, aunque en
ésta se preserva la idea de la división
de poderes, por lo que a través de diversos decretos se delimitan las actuaciones que realiza el Estado y sus
órganos, para resguardar y cuidar la
libertad de sus ciudadanos.

De manera que la biometría digital, dentro del marco señalado
como seguridad jurídica, es definida
como un método de reconocimiento
de personas basado en sus características fisiológicas o de comportamiento, y cumple satisfactoriamente
como medio para acreditar la personalidad y la exteriorización de la voluntad (Instituto Nacional de Ciberseguridad, 2016:5).
Las notarías, en el desempeño de
su labor, para preservar información
evitando alteraciones al mismo, han
integrado el documento electrónico,
éste se comprende como todo mensaje que contiene información escrita en datos, generada, transmitida,
comunicada, presentada, recibida,
archivada o almacenada por medios
electrónicos o cualquier otro medio
tecnológico (Ley Aduanera, 2020).

Asimismo, en la función notarial
se enlazan los principios de segu-

24

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Siendo necesario el uso de otra
tecnología para obtener la máxima
protección, así como controlar el
acceso a estos documentos electrónicos y medios de autentificación, de
ahí la razón de ser de la criptografía
sistematizada, que es el arte de escribir con clave secreta un mensaje
(Castillo 2020b:145), encontrando
para su lectura el uso de una llave
privada, que cuando las partes (emisor - receptor) cuentan con la misma
clave se nombra como criptografía
simétrica y asimétrica cuando esta
clave cambia para cada usuario (Ángel, 2012:12-21).
Estas nuevas tecnologías, si bien
desempeñan el papel de auxiliar al
notario en su función, también tienen el carácter de proteger a los ciudadanos, en virtud de que sustentan
la voluntad de las partes. Así llegamos a la ciberseguridad, ésta se refiere al proceso de proteger la información o sistemas de información,
mediante la prevención, detección y
respuesta a uno o varios ciberataques
a los cuales son vulnerables quienes
usan tecnologías, es por ello que se
requiere estar actualizados para evitar ser víctimas de extorsiones, robos
de identidad, engaños, etcétera.
De ahí la importancia del blockchain, lo que en su traducción se refiere a una cadena de bloques que elimina a los intermediarios, también
identificada como una base de datos
distribuida y segura (gracias al cifrado), a través de ella se permite dejar
constancia de las declaraciones que
las partes deseen establecer, con copias completas en todos los servidores de quienes utilizan esta cadena;
para alterar este registro no basta con

intervenir el ordenador de uno de los
usuarios de la cadena, sino que es necesario modificarlos todos, lo cual es
imposible en la práctica, brindando
mayor seguridad a los actos que usan
esta tecnología (Amunátegui, 2020).

EL NOTARIO O ESCRIBANO
EN AMÉRICA LATINA
El notario público o notariado de
profesionales (funcionarios) público
se caracteriza por ser un profesional
del Derecho, imparcial, dotado de
capacitación especializada en la materia para que su intervención otorgue seguridad jurídica para quienes
reciben sus servicios, ya que su función primordial consiste en elaborar,
perfeccionar, conservar y reproducir
todos los instrumentos de que consta su actuación, es decir, escrituras y
actas notariales. Integrando dentro
de esta clasificación a los notarios de
países como Argentina, Colombia,
Costa Rica, Guatemala, Uruguay, México, entre otros.
En la antigüedad, desde la era
cristiana hasta más adelante en el
derecho romano, los notarios o escribanos latinos dejaban constancia
de sus actuaciones por medio de signos, pintura y códices; en los acontecimientos más importantes de la
época moderna y la evolución de
ésta se encuentra que para el desempeño de sus funciones incorporaron
los documentos digitales como un
nuevo soporte en el que plasman el
resultado de su actuación notarial.
También destaca como una tecnología innovadora el uso de la firma
electrónica avanzada (FIEL), la cual
consiste en un archivo digital encrip-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

tado que individualiza a la persona
para identificarla, mismo que en el
caso de México es oficialmente otorgado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), posterior a la
presentación de diversos requisitos
que acreditan la personalidad (Servicio de Administración Tributaria,
n.d.), soportando el consentimiento
de derechos y obligaciones para cualquier trámite o servicio que sea aceptado por parte de diversas instituciones o dependencias del gobierno
federal, tal y como se describe con los
requisitos, características, estándares
y mecanismos tecnológicos (Diario
Oficial de la Federación, 2016).
En términos generales, la firma
FIEL es usada para autenticar a las
partes, lo que es posible debido a
que ésta integra la criptografía, misma que a la vez identifica a todos los
usuarios del sistema. En México, estas tecnologías son hasta el momento
el mayor logro dentro del notariado,
es por ello que se cuenta con la Ley
de Firma Electrónica Avanzada (Diario Oficial de la Federación, 2012).
Aunque en países como Uruguay se
integra un poco más a las nuevas tecnologías, a tal grado que además de
usar la FIEL, se emiten certificados
notariales y traslados por transcripción en forma electrónica.
Por su parte, los notarios colombianos demuestran el interés de dar
mayor intervención a las nuevas
tecnologías, ya que a través de tabletas electrónicas recurren al uso de
la biometría para la autenticación
de personas en tiempo real. Cabe
destacar la posición del notariado
argentino, pues ha implementado el
blockchain, para generar documen-

25

�EJES

tos notariales digitales, facilitando su
circulación y validación mediante el
nuevo sistema informático denominado Sistema de documentos notariales digitales (Gedono) y la página
web de Blockchain Federal Argentina, así como para las compraventas
de bienes inmuebles y los registros
públicos de la propiedad, toda vez
que en Argentina el derecho notarial
y registral inmobiliario están estrechamente ligados.

cación e interacción entre notarios,
colegios notariales y organismos públicos de cualquier nivel (local, regional, nacional e internacional).
Otros de los beneficios que trae
el uso de tecnologías por parte de
los notarios es la reducción del uso
del papel, pues se prioriza el trabajo
con archivos plenamente digitales a
los que se podrá acceder mucho más
rápido, lo que a su vez tiene impacto
favorable en el ambiente.

CONCLUSIONES

Si bien uno de los inconvenientes
encontrados en la aplicación de la
tecnología es el ámbito de la seguridad informática, ya que se cree que
ante esta exposición virtual podrían
quedar vulnerables los datos derivados de los hechos y actos a los que se
da fe, es indispensable implementar
la educación digital para hacer efectiva la ciberseguridad, además del uso
del blockchain por sus características de inalterabilidad e incorruptibilidad.

El presente estudio evidencia la posibilidad y pertinencia de otorgar mayor intervención a la tecnología en el
actuar jurídico de los notarios, a fin
de satisfacer los requerimientos de
la evolución social que demanda celeridad, certeza, efectividad y seguridad, por medio de la intervención de
tecnologías como la biometría, criptografía, documento digital, firma
electrónica, blockchain, entre otras.
Los notarios o escribanos, para el
desarrollo de sus funciones, se han
visto legislativa y socialmente obligados a aplicar nuevas tecnologías, esta
aplicación en algunas ocasiones es
similar, en otras es totalmente cambiante de un país a otro, ya que algunos están a la vanguardia, lo que a la
vez permite atender las deficiencias
que se puedan mostrar para aplicarlo con posterioridad a otro país.

Finalmente, la confianza que demandan los usuarios de quien administra la calidad de ministro de fe
pública se convierte en una solución
tecnológica, en virtud de que mientras cada vez sean más quienes usan
estas tecnologías más confiables se
vuelven en la práctica.

A través de las nuevas tecnologías
se facilitan, agilizan y disminuyen los
costes del ejercicio de la función notarial en aras de la plena satisfacción
de las necesidades y las demandas de
los requirentes para el bien común.
Asimismo, benefician la comuni-

26

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

REFERENCIAS
Ángel, A.J. (2012). Criptografía para
principiantes. Disponible en: http://
spi1.nisu.org/recop/www.seguridata.
com/pdf/cbasica.pdf
Bañuelos, F. (1977). Derecho notarial.
México: Cárdenas Editory Distribuidor.
Amunátegui, P.C. (2020). Blockchain:
¿el futuro del modelo tradicional de
las notarías? Lemontechblog. Disponible en: https://blog.lemontech.
com/blockchain-el-futuro el-modelo-tradicional-de-las-notarias/
Castillo, S.R. (2020a). Nuevas Tecnologías de una sociedad globalizada
para el ejercicio de la función notarial. Congreso Mesoamericano de
Investigación UNACH 2020. Pp. 800805.
Castillo, S.R. (2020b). Las nuevas tecnologías en el derecho notarial. En
Pons y García, V. et al (coord.), Derecho notarial: nuevas tendencias, México:Tirant lo Blanch. Pp. 137-157.
Delgado, A. (2010). El documento electrónico en la sociedad de la
información. Archivo General de
la Nación. Disponible en: http://
aleph.academica.mx/jspui/handle/56789/8649
Diario Oficial de la Federación.
(2020). Ley Aduanera, Artículo 2,
fracción XIII. Disponible en: http://
www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf_mov/Ley_Aduanera.pdf
Diario Oficial de la Federación.
(2016). Generales de la Ley de Fir-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

ma Electrónica Avanzada. Disponible en: http://www.dof.gob.mx/
nota_detalle.php?codigo=5457756&amp;fecha=21/10/2016
Diario Oficial de la Federación.
(2012). Ley de Firma Electrónica
Avanzada. Disponible en: https://
www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5228864&amp;fecha=11/01/2012
Di Castelnuovo, F., y Santiago, F.
(2018). Nuevas tecnologías. En M.
Giralt y H.O. Pellegrini (eds.), De la
función notarial, las nuevas tecnologías y las actuaciones notariales en
soporte digital. XXXIII Jornada
Notarial Argentina, Bariloche. Disponible en: http://www.cfna.org.ar/
documentacion/jornadas-2018/jornada-notarial-argentina-xxxiii/TEMA_I_-_Di-Castelnuovo_&amp;_Falbo.pdf
Instituto Nacional de Ciberseguridad. (2016). Tecnologías biométricas
aplicadas a la ciberseguridad. Una
guía de aproximación para el empresario, INCIBE, España. Disponible en: https://www.incibe.es/sites/
default/files/contenidos/guias/doc/
guia_tecnologias_biometric
as_aplicadas_ciberseguridad_metad.
pdf
Tamayo, A. (2001). Criptografía: una
excelente alternativa de seguridad.
Noos. 14.
Secretaría de Administración Tributaria. (n.d). Firma Electrónica
Avanzada. Disponible en: https://
www.sat.gob.mx/tramites/16703/
obten-tu-certificado-de-e.firma-(antes-firma-electronica)

27

�SECCIÓN ACADÉMICA

Hostigamiento y acoso sexual en el deporte
universitario: revisión sistemática

SECCIÓN
ACADÉMICA
Hostigamiento y acoso sexual en el deporte
universitario: revisión sistemática

Zacnite Reyes-Mata*, Abril Cantú-Berrueto**

DOI: http://cienciauanl.uanl.mx/?p=11357

RESUMEN

ABSTRACT

El objetivo fue revisar y analizar la evidencia internacional
y nacional sobre conductas de hostigamiento y acoso sexual
(HAS) en el contexto del deporte universitario, para conocer
los índices de prevalencia, frecuencia, así como las percepciones y las experiencias. El método utilizado fue una revisión
descriptiva y sistemática de las publicaciones científicas. Los
resultados mostraron una prevalencia de HAS en este contexto
(22%-64.4%). La principal conclusión es que la evidencia ha
demostrado la existencia de conductas de HAS en el deporte
universitario, aunque muchas veces pasan desapercibidas o se
normalizan. Es importante destacar la escasa producción científica en México sobre el tema y la necesidad de desarrollar
instrumentos que ayuden a homogeneizar estos indicadores.

The objective was to review the international and national
evidence on sexual harassment behaviors within the context of university sports. The method used was a descriptive
and systematic review of scientific publications. The results
showed a prevalence of sexual harassment in this context
(22%-64.4%). The main conclusion is that the evidence has
demonstrated the existence of sexual harassment behaviors
in university sports, although they often go unnoticed or
become normalized. It is significant to highlight the scarce
national scientific production on the subject and the need to
develop instruments that help to standardize these indicators.

Palabras clave: hostigamiento sexual, acoso sexual, deporte universitario, entrena-

Keywords: sexual harassment, university sports, coaches.

dores.

Movimientos feministas y percepción
femenina. Acercamiento cualitativo al
activismo femenino ante las marchas del
8M y el paro 9M

El deporte y el ejercicio físico producen beneficios corporales, psicológicos y sociales, tienen un impacto desde la
prevención hasta a nivel terapéutico. A nivel psicológico
facilitan la tolerancia al estrés y mejoran los niveles de autoconcepto y autoestima (Barbosa y Urrea, 2018). Dentro
de este contexto, el entrenador se convierte en la figura de
autoridad más importante para los y las deportistas y de mayor influencia sobre los mismos, impactando en el desarrollo
cognitivo, afectivo-social y físico (Pulido et al., 2019).
Uno de los muchos beneficios que tiene el deporte en el
desarrollo de las personas son los valores que se transmiten,
los cuales pueden ser deseables y no deseables (Devis, 1996,

citado en Ojea y Calo, 2007). Algunas de las acciones que
pueden manchar los valores son la violencia de género, el
hostigamiento, el acoso y abuso sexual, los cuales son problemas no sólo del deporte, sino de situaciones que suceden
en otros contextos.
Se ha publicado gran cantidad de bibliografía que describe el problema del abuso y el acoso sexual en el deporte
en países como Australia, Dinamarca, Grecia, Israel, India,
República Checa, Suecia, Noruega, Nigeria, Kenia, Turquía,
Reino Unido, España, Puerto Rico, Estados Unidos y Canadá; en el contexto mexicano nos encontramos con escasa
producción en relación con este tema. Una de las principales
* Universidad Autónoma Metropolitana.
Contacto: zacnite.rema@gmail.com

28

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

29

�SECCIÓN ACADÉMICA

problemáticas al investigar el hostigamiento y el acoso sexual es la diferencia cultural sobre la percepción de comportamientos como hostigadores o acosadores, lo cual impacta
en el momento de encontrar una definición homogénea.
En México, las leyes reconocen el hostigamiento y acoso
sexual como delitos (LGAMVLV, 2007). La Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015, en la cual uno de sus principales instrumentos es la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), establece la
prohibición de la violencia laboral constituida por todo tipo
de discriminación, por condición de género, así como el hostigamiento y acoso sexuales.
Tomando en cuenta lo anterior, definiremos el acoso
sexual como “una forma de violencia en la que, si bien no
existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder
que conlleva a un estado indefenso y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios
eventos”; en cuanto a hostigamiento, se entiende como “el
ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de
la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral o escolar.
Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva” (LGAMVLV,
2007:4).
En el contexto del deporte universitario, el acoso por parte del entrenador puede ser tolerado con más facilidad que
en otras esferas sociales, ya que las y los deportistas aceptan
al entrenador como la figura de autoridad que da órdenes y
que se extiende a la esfera privada de sus vidas (Lenskyj,
1992:26). Por ello, el presente trabajo tiene por objetivo revisar la evidencia internacional y mexicana sobre conductas de
hostigamiento y acoso sexual (HAS) en el contexto del deporte universitario, para conocer los índices de prevalencia,
frecuencia, así como percepciones y experiencias.

MATERIAL Y MÉTODO
Para esta investigación se realizó una revisión descriptiva y
sistemática de las publicaciones científicas sobre el acoso y
hostigamiento sexual en el deporte universitario de la última
década (2011 a 2020). Se consultaron las siguientes bases de
datos: Dialnet, Academia, Scielo, Redalyc, Redib, ScienceDirect, ResearchGate, Conricyt y Ebsco host. Las palabras
clave empleadas para realizar la búsqueda fueron: acoso sexual, hostigamiento sexual, deporte universitario y estudiantes. Los criterios de selección utilizados fueron: 1) estudios
que analicen el acoso y hostigamiento sexual en el deporte

30

universitario; 2) cualquier diseño metodológico; 3) escritos
en inglés o español, y 4) acceso al texto completo. Siete publicaciones cumplieron con dichos criterios de selección.

RESULTADOS
De los trabajos seleccionados, es posible diferenciar categorías de análisis como prevalencia, frecuencia, percepciones
y experiencias de HAS. En la tabla I se muestra un resumen
con los datos de los trabajos seleccionados para esta revisión.
A continuación se presentan los principales resultados de los
estudios seleccionados.
En el estudio realizado por Ahmed et al. (2018), en una
muestra de 180 estudiantes-deportistas mujeres, reportaron
que 31.1% había experimentado al menos un incidente de
conducta sexual verbal y física inapropiada por parte de los
entrenadores y 31.7% de conductas sexuales no deseadas.
Esto constituye una tasa de prevalencia de 1:3 deportistas
femeninas que experimentan un comportamiento sexual
muy grave e inaceptable por parte de sus entrenadores. La
ocurrencia de conductas reportadas por 71.7% fue para los
comportamientos aceptables de sus entrenadores. En cuanto a la percepción de las deportistas ante estas conductas, se
encontró que algunas de éstas fueron percibidas como conductas sexuales más graves e inaceptables (por ejemplo, “te
muestre sus partes privadas”; “tener una relación íntima con
un atleta menor de la edad legal de consentimiento”; “besarte
con un tono sexual” y “mirar fijamente tus partes privadas”).
Por su parte, Kamau et al. (2014), en una muestra de
408 mujeres, encontraron que la prevalencia de conductas
de acoso sexual se presentó en 64.4% de las participantes
del estudio. Algunos de los tipos de acoso sexual reportados
en este estudio fueron: miradas sexuales incómodas (69%),
comentarios sexuales ofensivos (67%) y comentarios sobre
su atractivo (54%). Los menores tipos de acoso sexual indicados fueron: intento de violación (28%), exponer partes del
cuerpo (29%) y escribir mensajes ofensivos en áreas designadas (31%). Sobre la frecuencia de experiencias de acoso
sexual encontraron que 44.5% experimentaron acoso sexual
de dos a cinco veces, seguido de una vez (31.3%); 13.2% de
las encuestadas lo experimentaron de seis a nueve veces y
10.9% fueron acosadas sexualmente más de diez veces.
En otro estudio (Horcajo y Pujol, 2014), en una muestra
de 214 estudiantes, encontraron que hay comportamientos
que son considerados por la mayoría de las deportistas como
constitutivos de acoso sexual, como “proponer relaciones
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Tabla I. Descripción de los artículos seleccionados (N = 7).
Autora/s (año)

País

Aspectos evaluados

Muestra

Instrumento

Fasting, K., Chroni, S.,
Hervik, S. E., y Knorre, N.
(2010).

República
Checa,
Grecia y
Noruega

Conductas de acoso sexual y de
sexismo experimentadas y perpetradores.

N = 616 mujeres estudiantes-deportistas
Rep. Checa (n = 214)
Grecia (n = 209)
Noruega (n = 193)

Cuestionario diseñado.

Johansson, S., y Lundqvist,
C. (2017).

Suecia

Experiencias de HAS por parte del
entrenador, deporte, lugar, sexo del
entrenador y estrategias de afrontamiento.

N = 477 (H = 223; M = 254)
deportistas de clubes deportivos
suecos

Cuestionario diseñado de
30 preguntas.

Kamau, J., Amusa, L. O.,
Toriola, A. L., y Rintaugu,
E. G. (2014).

Kenia

Si se ha experimentado o no el
acoso sexual, perpetrador, frecuencia, lugar del evento, cuándo se
experimentó.

N = 408 (mujeres)
Juegos de pelota = 78.07%
Juegos de raqueta = 16.99%
Atletismo = 4.92%

Cuestionario de acoso
sexual; SHQ (Kamau et
al., 2014).

Horcajo, M. M., y Pujol, A.
J. (2014).

España

Percepciones y experiencias en
relación con el acoso sexual en el
deporte.

N = 214 Estudiantes-deportistas
Deportes colectivos = 50.9 %
Otros deportes = 43.5 %

Cuestionario sobre
Hostigamiento Sexual
(Volkwein et al., 1997)

Fasting, K., y Sand, T. S.
(2015).

Noruega

Actitudes y experiencias en relación N = 9, alumnas noruegas
con acoso sexual.

Entrevista semiestructurada.

Ahmed, M. D., van
Niekerk, R. L., Ho, W. K.
Y., Morris, T., Baker, T.,
Ali Khan, B., y Tetso, A.
(2018).

India

Comportamiento sexual no deseado, así como comportamiento
verbal y físico inapropiado por parte
de los entrenadores.

Cuestionario desarrollado
por Vanden Auweele,
2006, y Vanden Auweele
et al., 2008.

González, R. B., Echeverría, R. E., y Trujillo, C. D.
C. (2020).

México

La percepción de conductas relacio- N = 46 (H = 23; M = 23) estunadas con el HAS y experiencias de diantes-deportistas.
éstas en el deporte universitario.
Voleibol masculino (n = 9)
Voleibol femenil (n = 10)
Beisbol varonil (n = 11)
Softbol femenil (n = 11)
Gimnasia aeróbica (n = 5; H = 2;
M = 3)

sexuales a cambio de privilegios” (82.2%), “besar en los
labios” (69.6%) y “proponer relaciones sexuales sin nada a
cambio” (63.6%). En cuanto a la frecuencia, 96.1% ha experimentado alguna vez o a menudo “toca el hombro cuando
instruye”, mientras que 85.9% reportan “abraza cuando se
gana”. Mientras que 60% reportaron “besar en la mejilla” o
“se acerca mucho durante la instrucción”. En cuanto a las
conductas no relacionadas con las instrucciones del deporte,
pero de forma contextual dependiente de éste, “invitar a la
deportista por un café” (52.9%) y “preguntar a la deportista
sobre su fin de semana” (61.3%), fueron las más experimentadas. El 1% reportó haber experimentado propuestas de relaciones sexuales a cambio de privilegios o bajo amenaza y
2.3% propuestas de relaciones sexuales sin nada a cambio.
Asimismo, González et al. (2020), en una muestra de 46
estudiantes (H = 23 y M = 23), encontraron que la prevalencia fue de 26.1% del total de los y las participantes, en el cual
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

N = 180 estudiantes-deportistas
(mujeres)
Deportes de equipo (n = 105)
Deportes individuales (n = 75)

Observación no participante, escala de acoso
sexual (Tuñón et al.,
2011).
Cuestionario sobre
hostigamiento sexual
(Volkwein et al., 1997).

39.1% de los hombres y 13% de las mujeres lo habían experimentado. También encontraron que en el total de 24 conductas
encuestadas, sólo seis fueron consideradas por los y las participantes como actos de hostigamiento sexual, éstas fueron:
“hace preguntas al deportista sobre su vida sexual” (M = 2.54),
“mira fijamente las partes íntimas del deportista” (M = 2.72),
“muestra interés sexual por el/la deportista” (M = 2.78), “besa
en los labios” (M = 2.83), “propone relaciones sexuales sin
nada a cambio” (M = 2.80) y “propone relaciones sexuales a
cambio de privilegios” (M = 2.83).
En el estudio de Fasting et al. (2010), en una muestra de
616 mujeres, encontraron que 22% de las participantes había experimentado conductas de acoso sexual. La forma de
acoso que las participantes informaron haber experimentado
con mayor frecuencia fue repetidas miradas sexuales no deseadas, etc. (22%), seguido de burlas (19%) y contacto físico
no deseado (16%).

31

�SECCIÓN ACADÉMICA

Por otra parte, Johansson y Lundqvist (2017), en una
muestra de 477 (H = 223 y M = 254) deportistas, encontraron que el contacto físico inapropiado, desagradable u
ofensivo tuvo una prevalencia de 4.4%. El 0.6% sufrió una
representación no deseada en video sexualmente explícito,
0.4% fue obligado a ver una actividad sexual cometida por
un entrenador y 0.6% fue obligado o presionado a participar
en una actividad sexual.
Por último, Fasting y Sand (2015), con una muestra de
nueve estudiantes, realizaron un análisis de las narrativas,
encontrando que dos participantes del estudio señalaron haber experimentado un “contacto físico no deseado”, pero sus
experiencias variaban mucho, ya que iban desde golpear la
espalda y el hombro (deportista 1) hasta besar y tocar (deportista 2).

CONCLUSIONES
La evidencia ha demostrado la existencia de conductas de
HAS en el contexto del deporte universitario, las cuales muchas veces pasan desapercibidas o se normalizan en la práctica deportiva como tratos sociales aceptados. Encontramos
que muchas conductas que no eran percibidas como HAS
eran las que en su mayoría experimentaban las y los deportistas. Es importante destacar la escasa producción científica
mexicana e incluso internacional sobre el tema y la necesidad de desarrollar instrumentos que ayuden a homogeneizar
estos indicadores para así poder avanzar a la realización de
políticas públicas que se encarguen de erradicar dichas conductas.
Definitivamente, ésta es una tarea que nos compete como
psicólogas y psicólogos del deporte, pues somos los y las
profesionales encargadas de la salud mental y del bienestar
psicológico de los y las deportistas, a su vez, generar programas de intervención y prevención para estas situaciones.
Por ello, es importante generar proyectos de investigación
que nos acerquen al conocimiento y entendimiento de estos
temas que deben ser considerados de gran relevancia.

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2007).
Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de
Violencia. Diario Oficial de la Federación. Disponible en:
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/209278/
Ley_General_de_Acceso_de_las_Mujeres_a_una_Vida_
Libre_de_Violencia.pdf
Fasting, K., y Sand, T.S., (2015). Narratives of sexual harassment experiences in sport. Qualitative Research in Sport,
Exercise and Health. 7(5):573-588.
Fasting, K., Chroni, S., Hervik, S.E., et al. (2010). Sexual harassment in sport toward females in three European
countries. International Review for the Sociology of Sport.
46(1):76-89.
González, R.B., Echeverría, R.E., y Trujillo, C.D.C. (2020).
Conductas de hostigamiento y acoso sexual en selecciones
deportivas universitarias: una realidad invisible. Aposta.
(86):8-28.
Horcajo, M.M., y Pujol, A.J. (2014). El acoso sexual en el
deporte: el caso de las estudiantes-deportistas del grado de
Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de Cataluña.
Apunts Educación Física y Deportes. (115):72-81.
Johansson, S., y Lundqvist, C. (2017). Sexual harassment
and abuse in coach-athlete relationships in Sweden. European Journal for Sport and Society. 14(2):117-137.
Kamau, J., Amusa, L.O., Toriola, A.L., et al. (2014). The
forbidden acts: prevalence of sexual harassment among university female athletes. African Journal for Physical Health
Education, Recreation and Dance. 20(3):974-990.
Lenskyj, H. (1992). Unsafe at home base: Women’s experiences of sexual harassment in university sport and physical education. Women in Sport and Physical Activity Journal. 1(1):19-33.
Ojea, G., y Calo, O. (2007). Práctica profesional del psicólogo del deporte. Apuntes para una reflexión ético-deontológica. Revista de Psicología del Deporte. 14(1):143-150.
Pulido, J.J., Merino, A., Sánchez-Oliva, D., et al. (2019). Effects of an intervention program on the interpersonal style
of football coaches. Cuadernos de Psicología del Deporte.
19(1):32-49.

REFERENCIAS

Movimientos feministas y percepción femenina.
Acercamiento cualitativo al activismo femenino
ante las marchas del 8M y el paro 9M
Alondra Salazar López*, Alma Rosa Saldierna Salas*, María de Lourdes López Flores*

DOI: http://cienciauanl.uanl.mx/?p=11360

RESUMEN

ABSTRACT

Los elevados índices de violencia en contra de las mujeres han
acrecentado su participación en movimientos sociales que demandan igualdad y justicia social. Nuevo León es un estado
con poca participación por medio de marchas o manifestaciones públicas, sin embargo, la marcha del 8M de 2020 fue
la de mayor concentración de los últimos años. Es así que se
buscó recabar la percepción de las mujeres jóvenes en torno a
los sucesos que acompañaron el Día Internacional de la Mujer.
Para ello se realizaron grupos focales con estudiantes universitarias de entre 18 y 21 años, con un corte antes y después
de los acontecimientos. Dentro de los primeros hallazgos, se
contrastan dos realidades distintas de la percepción del fenómeno y una conclusión casi uniforme: la acción colectiva se
incrementó y avivó el entusiasmo de más mujeres por unirse a
las manifestaciones.

The high rates of violence against women have increased
their participation in social movements that demand equality
and social justice. Nuevo León is a state with little participation through marches or public demonstrations; however, the
march of 8M in 2020 was the one with the highest concentration in recent years. For this reason, this research sought
to gather the perception of young women around the events
that accompanied International Women's Day. For that purpose, focus groups were conducted with university students
between 18 and 21 years old, with a cutoff before and after
the events. Among the first findings, two different realities
of the perception of the phenomenon are contrasted and an
almost uniform conclusion: collective action increased and
fueled the enthusiasm of more women to join the demonstrations.

Palabras clave: movimientos feministas, percepción femenina, activismo femenino,

Keywords: Women's Rights Movement, women perception, protest march, 8M,

8M, paro 9M.

9M.

El presente artículo aborda un tema que ha tomado auge en
los últimos años: el estudio de la participación de la mujer en
movimientos de lucha contra actos de violencia relacionados
al género. Recordemos que desde 1995, la Declaración y Plataforma de Acción Beijing, hace referencia al reconocimiento de la violencia que sufre la mujer, asociada al género, y
hace una clasificación que puede ir desde amenazas, violencia física, abuso sexual, intimidación, acoso (UNWOMEN,
2014). Y que la Convención Interamericana para Prevenir,

Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Belém
do Para) ha buscado contrarrestar esta problemática social
que atenta contra la mitad de la población humana (CEPAL,
2010). Es así que ante los acontecimientos recientes se tuvo
la necesidad de recolectar las voces de mujeres de distintos
estratos sociales, y en ese sentido establecer como objetivo
del presente estudio la identificación, dentro del discurso de
las mujeres, de la percepción respecto al movimiento feminista, enfatizado en la violencia de género y el acoso.

Ahmed, M.D., Van Niekerk, R.L., Ho, W.K.Y., et al. (2018)
‘Female student athletes’ perceptions of acceptability and the
occurrence of sexual-related behaviour by their coaches in
India. International Journal of Comparative and Applied
Criminal Justice. 42(1):33-53.

32

* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: salazaraloh@gmail.com

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

33

�SECCIÓN ACADÉMICA

MARCO TEÓRICO
La participación de los ciudadanos en actos públicos que
buscan influir en la toma de decisiones es parte del sistema
democrático que rige en la actualidad (Pasquino, 1994).
Para efectos de este trabajo nos enfocaremos al activismo
ciudadano, que se identifica por manifestaciones, movilizaciones, protestas o actos que se salen de lo convencional
(Ekman y Amná, 2012). En el caso de México, la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas
(ENCUP), que hasta 2012 se elaboró a nivel nacional, mencionaba los bajos niveles de participación política, y sobre
todo de movilización social en la juventud. Sin embargo,
las movilizaciones de los últimos cinco años en diversos
países apuntan a un posible incremento de movilización de
la ciudadanía que persigue distintos fines y demandas sociales (Urzúa, 2008).
Ejemplo de ello es el realce del feminismo, que como
movimiento social busca eliminar las desigualdades entre
hombres y mujeres, y ha obtenido conquistas en el ámbito familiar, económico, laboral y social; sin embargo,
aún es grande la brecha para hablar de igualdad. Desde la
obtención del voto en la década de los cincuenta, las reformas laborales y la libertad sexual de los setenta (Biswas,
2004), la paridad política de principios del siglo XXI (Lamas, 1998, 2018), no se hablaba de violencia como se ha
empezado a percibir en los últimos años, la cuarta ola se
relaciona a la lucha de las mujeres frente al acoso sexual, la
violencia hacia las mujeres y justicia para el género femenino (Chamberlain, 2017).
Es así que los movimientos feministas de los últimos
años han optado por exigir al Estado seguridad y justicia
social, y han intensificado el activismo de las juventudes,
evidenciando un activismo particular, el ser joven y ser mujer, ejemplo de esto es el movimiento #NiUnaMenos en
Argentina, que hizo eco en toda América Latina (Larrondo
y Ponce, 2019). En México, como se ha mencionado, el
incremento de la violencia en contra de las mujeres, la demanda de justicia y equidad entre hombres y mujeres, han
convocado a diversas manifestaciones sociales. Autoras
como Álvarez (2021, p. 150), mencionan que en México se
atribuyen las movilizaciones a: a) el aumento generalizado
de la violencia en nuestro país, y en particular la violencia
contra las mujeres, b) la impunidad en el tratamiento de los
delitos de género, la ineficacia de la justicia y la “normalización” de esta situación, y c) la expansión de una animadversión cada vez mayor de amplios grupos de hombres

34

contra las mujeres, de un fuerte resentimiento e incluso de
un odio manifiesto ante la creciente autonomización y empoderamiento de éstas, que se ha traducido en una suerte de
“ánimo vengativo”.
La marcha del 8M de 2020, y el paro nacional del 9 de
marzo (#9M), son movilizaciones que surgen con el objetivo de crear conciencia sobre el relevante rol de la mujer
en la economía y la sociedad, detener la discriminación y la
violencia de género e impulsar la equidad entre hombres y
mujeres (ONU Mujeres, 2020). Éstos provocaron una escalada de participación nunca antes vista en el país (Álvarez,
2020). Este hecho no es aislado, puesto que desde 2015 movimientos de protesta han aparecido en diversos países como
Argentina, Estados Unidos, España e Italia, los cuales buscan romper con la opresión que siguen viviendo las mujeres
en cuanto a temas laborales y de índole doméstico (Urzúa,
2008), así como la lucha por la igualdad y contra problemas
como el acoso que sufren.
Estas movilizaciones son la lucha por el reconocimiento
de la vulnerabilidad que se vive día a día. En ese sentido, en
México se estima que, de enero a noviembre de 2020, se cometieron 888 feminicidios, un promedio de 11 diarios, a diferencia de 2019 que se tuvieron 1600 (El financiero, 2020).
Por otra parte, en lo que respecta a denuncias por desaparición, entre el 1 de diciembre de 2018 y el 31 de diciembre
de 2019 se tienen 1227 mujeres no localizadas (Expansión,
2020). Esta violencia no sólo es en los espacios públicos,
sino también dentro del hogar, de acuerdo al Inegi (2020),
59.4% de las mujeres ha sido agredida por su esposo, 15.7%
afirmó haber sufrido violación.
En México, Nuevo León es uno de los cinco estados que
desde 2016 mantiene una alerta de género por los elevados
índices de feminicidios, además de ser un estado donde las
manifestaciones públicas son de escaso interés social (González, 2014). Además, se presenta un alarmante incremento de violencia feminicida en cinco municipios del área
metropolitana de Monterrey (nl.gob.mx). En 2020, la Fiscalía General de Nuevo León recibió 17 mil 9 40 denuncias por
delito de violencia familiar, 15% fueron vinculadas (Consejo
Cívico, 2020, párr. 14), mientras que de enero a diciembre de
2020 se tuvieron 67 feminicidios, los cuales sitúan a Nuevo
León como el quinto estado a nivel nacional con más casos
(Consejo Cívico, 2020).
En la pasada marcha del 9M, los reportes periodísticos
evidenciaron una alta participación de miles de mujeres, una
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

representación histórica; para muchas de ellas, la primera
(Rodríguez, 2020; Castañeda, 2020). Antes de suscitarse el
fenómeno, las expectativas sociales y las movilizaciones previas al fenómeno despertaron el interés por registrar las voces
de mujeres jóvenes respecto a su percepción del movimiento
feminista, los acontecimientos recientes y una visión del antes y después de las manifestaciones del #8M y #9M, por lo
que se plantearon las siguientes preguntas:
P1. ¿Cuál es el nivel de conocimiento que tienen las mujeres sobre el movimiento feminista?
P2 ¿Cuál es la postura de las mujeres universitarias frente
al movimiento feminista?

METODOLOGÍA
Este trabajo se elaboró a través de una aproximación cualitativa por ser una herramienta que permite el acercamiento a estudios exploratorios de fenómenos poco abordados.
Además de ser una herramienta que de forma estratégica
posibilita el análisis de un reducido número de casos o el
desarrollo de un evento, como la marcha del 8M y el paro
nacional del 9M que se vivieron el pasado 8 y 9 de marzo
de 2020 (Suárez, del Moral y González, 2013:73). Para ello
se utilizaron los grupos focales, por ser una herramienta útil
para “explorar los conocimientos y experiencias de las personas en un ambiente de interacción, que permite examinar lo
que la persona piensa, cómo piensa y por qué piensa de esa
manera” (Hamui-Sutton y Varela, 2012:56). El instrumento
contó con la revisión de expertas de las tres universidades
para valorar que las preguntas fueran neutrales y facilitaran
la apertura hacia temas que les afectaban directa o indirectamente.

Muestra
Se realizó un muestreo por conveniencia debido al fácil acceso de las participantes; por tiempo, disposición e interés en
participar (Otzen y Monterola, 2017). Se realizaron siete grupos focales en tres universidades del área metropolitana de
Monterrey (AMM), una pública y dos privadas. Cada grupo
focal contó con la participación de seis mujeres que oscilaban entre los 18 y 20 años de edad y se diseñó el estudio tipo
panel, de tal manera que se realizaron dos sesiones en cada
grupo antes y después del 8 y 9 de marzo para poder captar
las vivencias y experiencias previas a la marcha y posteriores al fenómeno, ya sea que participaran o no. Los nombres
fueron omitidos para conservar el anonimato de las participantes.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

ANÁLISIS DE RESULTADOS
Las conversaciones fueron transcritas y posteriormente categorizadas para su análisis en el programa Nvivo. La técnica
de investigación fue el análisis del discurso (Sayago, 2014),
a fin de estudiar desde las voces de las juventudes su percepción del movimiento feminista y de los acontecimientos
en torno al Día Internacional de la Mujer y el Paro Nacional 2020. Dentro de las conversaciones, se partió de la interrogante por definir conceptos generales como feminismo,
equidad y perspectiva de género desde el entendimiento de
las mismas entrevistadas. En ese sentido, la mayoría de las
participantes en el estudio coincidían en que era una acción o
lucha de las mujeres para buscar justicia, resolver problemas
que las afectaban, obtener libertad para expresarse y exigir
voz en la sociedad.
“Es un movimiento que se está haciendo ahora…
que estamos como que… saliendo más a la luz, todos
los problemas, todas las injusticias que a lo mejor antes
no nos damos cuenta que existían o que vivían las mujeres… veíamos ya muy normales… ya nos cansamos
de eso, es un movimiento necesario para lograr como
esa libertad o equidad de género que necesitamos”.

Además de una ideología o movimiento que busca reconocer una opresión histórica hacia las mujeres, la cual debe
ser eliminada, atacar los estereotipos que designan roles de
género y con ello generar un cambio en la sociedad, que tanto
mujeres y hombres tengan oportunidades de desarrollo.
“Defender los ideales de la mujer y que los derechos… o sea porque hay generaciones que siempre
han opacado a la mujer… y pues el feminismo trata
de impulsar a las mujeres”.

Sobre su opinión respecto al movimiento feminista fue
muy optimista. Se sentían representadas por “esa” lucha,
aunque referían a las feministas como ‘ellas’ y no ‘nosotras’.
Aunque la mayoría mostró un conocimiento del concepto de feminismo, y una opinión favorable sobre el movimiento, algunas de ellas también expresaron una crítica al “nuevo
feminismo” o a lo que las llamadas feministas entendían
por ello en la actualidad. A la corriente radical o al daño al
patrimonio. Sin embargo, reconocen que es un tema que les
afecta, pero que desconocen y no han tenido interés en informarse sobre ello.
“Creo que es por la falta de información… bueno,
no es por la falta de información porque información
sí hay... Más que nada por falta de… bueno hablo por
mí no sé las demás (…), no es que no me interesa, pero
pues, le digo… indirectamente afecta en la vida personal de una mujer, pero no… sí no es como que no

35

�SECCIÓN ACADÉMICA

me interese, por la falta de información por la falta de
iniciativa a buscar”.

Después de introducir los conceptos generales y la opinión sobre el feminismo y el movimiento feminista, se continuó con la postura que ellas tenían sobre el Día Internacional
de la Mujer y el paro nacional del 9 de marzo. En un principio se les preguntó si habían asistido previamente a algún
evento o manifestación feminista y sólo cinco respondieron
de manera afirmativa. El resto dijo que la lejanía, la falta de
información de cuándo y dónde se realizaban este tipo de
eventos eran razones para no haberlo hecho. Sin embargo
resaltan que es el miedo a la violencia que se desata en este
tipo de eventos o a que la policía las pueda llevar detenidas
lo que las contiene:
“Porque me da miedo… Si va a llegar alguien y va
a hacer algo, disparar o algo así.
Participante 2: yo pienso igual que (ella)… sí me
llama la atención ir apoyar alguna vez pero también
tengo miedo de que por alguna razón que no esté
haciendo nada me puedan llevar la policía o me ataquen… o lo que sea que sea negativo”.

Sobre el evento del 8M, 12 de las 42 entrevistadas dijeron
tener intenciones de asistir. En cuanto al tema del paro nacional convocado para el 9 de marzo, la mayoría está a favor de
este tipo de manifestaciones.
“Yo crecí en una familia machista… de hecho
hace días me peleé con una tía por el paro… ella no
estaba de acuerdo porque sí tenía cosas que hacer… Y
sí, todas tenemos cosas que hacer, todas tenemos algo,
pero qué tal si un día yo no regreso”.

Sin embargo, una percepción presente entre las participantes fue la de percibir la ausencia de las mujeres en la
esfera pública como un “permiso” por parte de las instituciones, considerando que eso visibilizaba el efecto que la
fuerza femenina representa. A su vez, hubo quienes lo vieron
como la oportunidad de que más mujeres que de otra forma
no podrían faltar lo hicieran. La mayoría coincidió en que ese
día se quedaría en su casa y trataría de “desaparecer”. Salvo
algunas que expresaron que tenían un maestro que no iba a
justificar las faltas bajo ninguna circunstancia y que era tan
estricto e intimidante que estaban pensando si ir solamente
a esa clase.
En la segunda etapa del estudio, los grupos focales desarrollados después de la marcha, se encontró que sólo ocho
de las 42 participantes asistieron a la marcha y la mayoría
estuvo en casa durante el paro nacional. Las que asistieron
relataron entusiasmadas esa experiencia:

36

“Bueno… yo sí iba muy emocionada por el hecho
de que ya iba a ser como el momento cúspide de todo
lo que se había estado hablando y compartiendo en redes… y me sorprendió el nivel de organización”.
“Yo no fui, pero hubo conocidas que sí… y escuché comentarios de que cuando estaban ahí en la marcha… sentían… una vibra buena… porque se veía
que todas estaban apoyándose y pues… eso como que
les causaba algo, como un sentimiento… Y la verdad,
yo viendo fotos y todo… los carteles… yo también sentí que… como que me llegaron”.

CONCLUSIONES
Las jóvenes coinciden con lo señalado por Álvarez (2020),
quien habla de un cambio en el movimiento feminista desde
mediados de 2019; se ha vuelto un “grupo” clave de movilizaciones y de poder de convocatoria para repercutir en las acciones del Estado. La movilización del 8 de marzo superó las
expectativas de las convocantes, mantuvo heterogeneidad
en su composición con grupos tan diversos en edad, estrato
social y económico, demandas, etc., que podrían sugerir una
explicación desde el círculo virtuoso de Norris (2000), quien
manifiesta que mediante la exposición repetida a información, los procesos de socialización podrán activar aún más a
las personas a involucrarse y movilizarse políticamente.
De esto quedan muchas incógnitas sobre lo que sigue,
cuánto resistirá o se amplificarán las demandas de los colectivos y del movimiento que ha sido capaz de convocar a tantas
mujeres. Sin duda, esta lucha deviene de una conquista histórica trasquilada y de la que aún queda camino por recorrer,
este acontecimiento es un repunte de demandas acumuladas.

Ekma, J., y Amná, E. (2012). Political participation and civic
engagement: Towards a new typology. Human Affair. Human Affairs. https://doi.org/10.2478/s13374-012-0024-1
ENCUP. (2012). Encuesta nacional sobre cultura política y
prácticas ciudadanas. Ciudad de México: Secretaría de Gobernación.
González, J. (2014). Primavera regia pospuesta. México:El
Puente.
Hamui-Sulton, A., y Varela, M. (2013). La técnica de grupos
focales. Investigación en Educación Médica. 2(5):55:60.
Inegi. (2020). Panorama nacional sobre la situación de la violencia contra las mujeres. Instituto Nacional de Estadística y
Geografía.
Kánter, I. (2020). Feminicidios y asesinatos dolosos de mujeres y niñas en México en 2019. Mirada Legistativa:Senado
de la República.
ONU Mujeres. (2020). Movimientos de mujeres. Página de
internet ONU Mujeres. Disponible en: https://www.unwomen.org/es/what-we-do/leadership-and-political-participation/womens-movement
Lamas, M. (1998). The Mexican Feminist Movement and
Public Policy-making. En Lycklama, Geertje; Vargas, Virginia y Saskia Wieringa (eds.). Women’s Movements and
Public Policy in Europe, Latin America and the Caribbean.
Londres:Garland Publishing.
Lamas, M. (2018). El feminismo en la Ciudad de México a
principios del siglo XXI. Montreal: McGillQueen’s University Press.

Larrondo, M., y Ponce, C. (2019). Activismos feministas
jóvenes: Emergencias, actrices y luchas en América Latina.
Clacso. https://doi.org/10.2307/j.ctvt6rkfs.5
Norris, P. (2000). A Virtuous Circle: The impact of Political
Communications in PostIndustrial Democracies. Cambridge:Cambridge University Press.
Otzen,T., y Manterola, C. (2017). Técnicas de muestreo sobre una población a Estudio. Int J. Morphol. 35(1):227-232.
Pasquino, G. (1994). Participación política, grupos y movimientos. En G. Pasquino, S. Bartolini, M. Cotta, y L. Molinero. Manual de Ciencia Política. Madrid: Alianza Universidad Textos.
Rodríguez, R.M. (2020). Marcha histórica en Monterrey
por el 8M. CIMAC Noticias. Disponible en: https://cimacnoticias.com.mx/2020/03/10/marcha-historica-en-monterrey-por-el-8m
Gobierno de Nuevo León. (2020). Alerta de violencia de género contra las mujeres. Disponible en: https://www.nl.gob.
mx/campanas/alerta-de-violencia-de-genero-contra-las-mujeres
Suárez, C., del Moral, G., y González, M. (2013). Consejos
prácticos para escribir un artículo cualitativo. Psicología Psychosocial Intervention. 22(1):71-79.
UnWomen (2014). Declaración y plataforma de acción de
Beijing. ONU Mujeres.
Vera, M., y López, E. (2020). El recorrido de la lucha feminista en México durante el 2020. El Financiero. Disponible
en: https://normas-apa.org/referencias/citar-periodicos/

REFERENCIAS
Arista, L., y Flores, L. (2020). 1227 mujeres han desaperecido en México en el último año. Expansión Política. Disponible en: https://normas-apa.org/referencias/citar-periodicos/
Álvarez, L. (2020). El movimiento feminista en México en
el siglo XXI: juventud, radicalidad y violencia. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 65(240):147-175. https://doi.org/10.22201/ fcpys.2448492xe.2020.240.76388
Castañeda, M.J. (10 de marzo de 2020). #8M Un rugido regio que transformó la opresión. Luchadoras.mx. Disponible
en: https://luchadoras.mx/rugido-regio/
CEPAL. (2010). XI Conferencia Regional sobre las Mujeres
de América Latina y el Caribe. CEPAL: Consenso de Brasilia.
Consejo Cívico. (2020). Las víctimas de la violencia en Nuevo León tiene rostro. Disponible en: https://consejocivico.
org.mx/noticias/2021/03/08/las-victimas-de-violencia-tienen-rostro-en-nuevo-leon/
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

37

�CURIOSIDAD

Curiosidad

EL TELETRABAJADOR Y
LA ADMINISTRACIÓN DE
SU TIEMPO EN LA NUEVA
NORMALIDAD
J . PAT R I C I A M U Ñ O Z - C H ÁV E Z * , I L I A N A
GARCÍA-ROMERO*, ALEJANDRA GISELLE
HERNÁNDEZ-ISLAS*

Tu capacidad para administrar el tiempo,
como cualquier otra práctica en tu carrera como ejecutivo,
determinará tu éxito o fracaso.
El tiempo es un recurso indispensable
e insustituible para el logro.
Tracy (2016)

En el Convenio número 177 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT, 1996), se presenta una definición de “trabajo a domicilio”, en la
cual lo determina como la actividad
que una persona realiza: 1) en su domicilio o en otros locales que escoja,
distintos de los locales de trabajo del
empleador; 2) a cambio de una remuneración; 3) con el fin de elaborar
un producto o prestar un servicio
conforme a las especificaciones del
empleador.

En estos tiempos de encierro necesario es fundamental la
búsqueda de nuevas estrategias que permitan mantener
el equilibrio entre el ámbito personal y el profesional y
con ello conseguir el bienestar integral.
La pandemia causada por el coronavirus conocido
como COVID-19 ha afectado a millones de empresas y
trabajadores a nivel mundial, los gobiernos de los países
han limitado la circulación e impuesto medidas de distanciamiento social que han impactado al sector laboral
(Zamfir y Aldea, 2020), el cual ha generado una tendencia
laboral en donde el empleado presencial de un momento
a otro se convierte en teletrabajador desde su casa en condiciones inesperadas.

38

* Universidad Tecnológica de la Zona
Metropolitana del Valle de México.
Contacto: j.chavez@utvam.edu.mx

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

De acuerdo con Gray, Hodson y
Gordon (1995), “el teletrabajo involucra un sinfín de modificaciones
dentro del entorno laboral, si bien es
una manera de trabajar con gran flexibilidad, también engloba una gran
variedad de actividades permanentes utilizando distintos medios de
telecomunicación”, esta modalidad
de trabajo, y todo lo que conlleva, repercute, sin duda alguna, tanto en el
sujeto como en su forma de laborar.

Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2020), “la salud mental y el bienestar psicosocial
de las poblaciones se ven profundamente afectados en varios niveles a
medida que se enfrenta la adversidad”, en un informe elaborado por
el Instituto de Seguridad Laboral del
Ministerio del Trabajo y Previsión
Social del Gobierno de Chile sobre
“los riesgos psicosociales en el teletrabajo”, se afirma que algunos de
estos riesgos para la salud mental y
física del teletrabajador pueden ser,
entre otros, la incertidumbre en la
actuación (mayor probabilidad de
tomar decisiones erróneas), alteración de la percepción del tiempo,
fatiga patológica (física e intelectual)
y desequilibrios y conductas alteradas, tanto a nivel socioafectivo como
cognitivo, es decir, esta situación ha
contribuido de distintas formas al
desgaste mental, físico y psicosocial
de la persona que está frente a su
equipo mediático.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

En este mismo tenor, Giorgi et
al. (2020), refieren que hoy en día se
debe prestar mayor atención al bienestar mental de los trabajadores, ya
que se enfrentan a un nivel elevado
de exigencias y menor movimiento
físico; y, Venegas y Leyva (2020) indican que el estrés relacionado con
el teletrabajo puede generar un impacto negativo en la salud tanto física
como psicológica de los empleados.
Por lo anterior, el presente estudio tiene como objetivo establecer,
desde una perspectiva teórica, un
marco que reconozca la importancia
de la administración del tiempo en
el teletrabajo, sin dejar de lado la variedad de factores que pueden influir
en ello, lo que conducirá a un mejor
análisis y empleo de estrategias que
coadyuven a la salud, bienestar y desempeño de los teletrabajadores.

39

�CURIOSIDAD

HACIA LA COMPRENSIÓN DEL
TELETRABAJO EN
TIEMPOS EMERGENTES
De acuerdo con Allen et al. (2015),
teletrabajo es realizar actividades relacionadas con el trabajo de manera
remota, utilizando las tecnologías de
la información y comunicación (TIC)
para la totalidad de la semana laboral
o para una parte.
El teletrabajo como práctica laboral no es nuevo, ya que tiene sus orígenes a mediados de la década de 1970,
como alternativa para reducir el consumo de combustible derivado de la
disminución de los desplazamientos
del hogar al centro de trabajo durante
la crisis del petróleo (Nilles, 1975); sin
embargo, el surgimiento de la pandemia por la COVID-19 incrementó
sustancialmente esta práctica, que incluso se visualiza como una promesa
laboral en la pospandemia (Nguyen et
al., 2020; Edelmann et al., 2021).
En este sentido, las organizaciones
y los trabajadores enfrentan diversos
desafíos para adaptarse a los cambios
que implica el teletrabajo (Contreras
et al., 2021). Las organizaciones deben procurar un ambiente armónico,
brindar capacitación y crear programas de vida laboral más flexibles, evitando una prolongación indebida de
la jornada laboral en la que el trabajador siga conectado con el jefe fuera
de su jornada de forma “más o menos
voluntaria”, es decir, propiciando la no
desconexión digital que pueda afectar

40

el descanso, la conciliación familiar
y la salud de los empleados (Pérez,
2020).
Los trabajadores no enfrentan retos menores, pues se requiere de una
buena administración de su tiempo y
su rutina personal, ya que idealmente
deberían elegir cómo realizar sus actividades laborales desde casa, debido a
que equilibrar las responsabilidades
laborales y de la vida familiar suponen una carga adicional (Lapierre et
al., 2016). En este mismo tenor, se debe
considerar si el teletrabajo abarca una
jornada completa o tiempo parcial,
así como la regularidad y compromiso del trabajo a distancia (Asgari y Jin,
2018). Si bien, en el caso de México la
Ley Federal del Trabajo contempla
las condiciones de servicio, medios
tecnológicos, condiciones de tiempo
y espacio, la pandemia tomó por sorpresa tanto a las organizaciones como
a los trabajadores que, de un momento a otro, para no interrumpir sus actividades laborales, en muchos casos,
han tenido que llevarlas a cabo desde
casa con sus propios medios, lo que
puede representar un incremento de
gastos personales al hacer uso de los
recursos del hogar (Heikki, 2004).
Considerando lo anterior, y en un
contexto de complejidad en el que no
se puede visualizar de manera lineal
un fenómeno, se llevó a cabo una
aproximación a la comprensión de
la administración del tiempo del teletrabajador en la nueva normalidad,
proponiendo las estrategias que se
mencionan en el siguiente apartado.

DESARROLLO
El comportamiento humano se
ve influenciado por las diversas actividades físicas y mentales del individuo en su cotidianidad, siendo
éste externado mediante los sentimientos y los pensamientos. Para
Guzmán y Newstrom (2011), “las actitudes forman una estructura mental
que afecta el modo en que vemos las
cosas”, es por esto que, la mayoría de
nuestros comportamientos son provocados por la necesidad de satisfacer consciente o inconscientemente
un objetivo personal en particular,
esta inspiración genera actitudes o
conductas cognitivas, emocionales
y conductuales, que en ocasiones se
contradicen entre sí, y, sin embargo, pueden ser modificadas. Existen
acciones oportunas que siendo administradas adecuadamente logran
producir resultados con gran impacto en el desarrollo de la jornada
diaria.
La autonomía que supone el teletrabajo ha permitido la facilidad
de organizar horarios de acuerdo a
las necesidades del empleado, es por
ello que esta administración en muchas ocasiones debe ser establecida
tomando en consideración cualquier
tipo de sucesos que puedan influir
en su cumplimiento. Administrar el
tiempo con base en el análisis de las
necesidades es una tarea fundamental y tener en cuenta la distribución
apropiada de las actividades a realizar durante la jornada diaria posibilita al teletrabajador el disponer de
una manera eficaz los periodos cotidianos.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Según Flores (s.f.:3), “administrar
el tiempo realmente significa administrarse uno mismo en el tiempo, de
tal manera que se pueda optimizar su
rendimiento”. Al administrar el tiempo se busca producir resultados con
el menor desgaste físico y mental posible, cuando se organizan de forma
eficiente las actividades diarias se logra conseguir más sin tanto esfuerzo.
En gran medida se debe planificar el
tiempo buscando crear hábitos personales que conforme se accionen
diariamente se logren convertir en
un estilo de vida beneficioso y saludable tanto física como mentalmente. Para conseguirlo es importante
considerar el compromiso y máximo esfuerzo que conlleva tomar esta
decisión; sin embargo, es imperativo
mencionar que el resultado de toda
esta ardua labor beneficiará en gran
magnitud el desempeño cotidiano,
logrando alcanzar los objetivos diarios con mayor facilidad y sin tanto
agobio.
Para aprovechar el tiempo y hacerlo rendir al máximo posible, se
deben adquirir hábitos personales,
lo cual significa fijar metas a corto,
mediano y largo plazo; es decir, objetivos que puedan ser alcanzables en
tiempos determinados por uno mismo y con la intención de lograrlos
en los lapsos planeados. Cuando se
fijan metas personales la mente está
dispuesta y motivada a hacer todo
lo posible por alcanzarlas, y es esta
motivación la que permite impulsar
al individuo a establecer periodos
armónicos con pensamientos positivos.
Cada ser humano tiene emociones y percepciones únicas que pro-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

41

�CURIOSIDAD

pician comportamientos peculiares;
y finalmente, son estas actitudes las
que generan la motivación para la
consecución de la meta propuesta.
Otro hábito básico es la planeación. Una vez establecidas las metas
es importante analizar y reflexionar
en cómo se irán logrando, para ello,
y de manera organizada, se deben
idear las labores o tareas a realizar.
Conforme a la experiencia vivida, el
individuo tiende con honestidad a
determinar las acciones reales que
deberá llevar a cabo para conseguir
los objetivos de una manera más
simple. La planeación permite fijar
el rumbo específico para accionar,
es decir, es en esta etapa donde se establece la metodología y cronología
a seguir. En primera instancia y ya
establecidas las actividades a lograr
es fundamental asignar un orden de
prioridad, determinando tiempos o
fechas límite para efectuar los compromisos, de esta manera se evitará
el retraso, la indecisión o en su caso
más lamentable, el incumplimiento
de la tarea, en otras palabras, posponer la ejecución de la actividad planeada puede repercutir de manera
negativa, convirtiéndose en un hábito que contribuye al aumento de la
tensión y, por consecuencia, al desgaste mental y físico del individuo.
Cuando la tarea es rutinaria el valor productivo es mínimo, aun así, se
vuelven también hábitos que por lo
general se convierten en distractores
que suelen perjudicar la intención de
las actividades con mayor importancia ya programadas, por lo tanto, es
indispensable que dichas distracciones puedan ser delegadas o probablemente eliminadas de la usanza. La

42

programación de quehaceres conlleva a la efectividad de los resultados,
sin embargo, es importante tomar
en consideración que cada situación
tiene rasgos particulares y su éxito
depende del esfuerzo con el que se
ejecute la acción.
El hábito personal con mayor
impacto en la vida del individuo es
la implementación de las acciones
planeadas estratégicamente, no obstante, en muchas ocasiones, el registro de las actividades programadas
se reduce a un supuesto por venir,
algo que metafóricamente se logrará
hacer en algún momento. Por consiguiente, es esencial tomar la decisión
de ejecutar lo antes planeado con la
certeza de que dicha determinación
será el comienzo de una serie de consecuencias positivas, siendo éstas de
gran trascendencia en la vida cotidiana, tanto personal como laboral.

CONCLUSIONES
Indudablemente, la administración
del tiempo requiere de una importante sincronización de esfuerzos, aun y
cuando se tenga la mejor intención, es
fundamental mentalizar y significar
la coordinación de las actividades a
realizar, para que se asegure el éxito de
los resultados. El tiempo es un valioso
recurso a considerar, que, si es desaprovechado, puede ser un singular
enemigo intangible e invisible, pero,
por otro lado, si se administra adecuadamente, puede ser un gran aliado
que permite ser utilizado para alcanzar las metas propuestas, y sumado a
ello, la estabilidad mental y física del
ser humano.

El tiempo como uno de los recursos que posee la organización se
convierte en el eje rector de todas las
actividades, es factor insoslayable presente en todas las funciones básicas
de la administración y en cada una de
las áreas funcionales de la empresa,
su manejo adecuado se transforma
en ventaja competitiva que hace a los
procesos administrativos no sólo eficaces, sino eficientes y con ello la posibilidad de mejora continua.
Una reflexión importante es preguntarse ¿realmente cuántos directivos están preparados para manejar
este recurso?, ¿cuántos líderes saben
manejarlo cuando se requiere plantear estrategias emergentes?, ¿cómo
determinar asignaciones de holgura
para dar la flexibilidad adecuada a la
determinación de tiempos que permitan un adecuado grado de respuesta ante situaciones inesperadas como
la que actualmente se está viviendo?
El tiempo es un elemento irrecuperable y no se puede almacenar, permea
al individuo en todo lo que hace y ello
implica considerar que en el mundo
funcional y subjetivo de la organización se dé un espacio para su uso adecuado, es decir, dar tiempo al tiempo.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

REFERENCIAS
Allen, T.D., Golden, T.D., y Shockley, K.M.
(2015). How effective is telecommuting?
Assessing the status of our scientific
findings. Psychol. Sci. Public Interest.
16(2):40-68.
Asgari, H., y Jin, X. (2018). An evaluation of
part-day telecommute impacts on work
trip departure times. Travel Behaviour
and Society. 12:84-92.
C177-Convenio sobre el trabajo a domicilio. (1996). (núm. 177), Organización Internacional del Trabajo [OIT]. Ginebra.
Edelman, N., Schossboeck, J., y Albrecht,
V. (2021). Remote Work in Public Sector
Organisations: Employees’ Experiences
in a Pandemic Context. In DG. O2021:
The 22nd Annual International Conference on Digital Government Research
(pp. 408-415).
Flores, R. (s.f.). Administración del tiempo
y organización en el trabajo. Curso: Administración del tiempo y Organización en
el trabajo. Venezuela: (s.e.).
García-Contreras, R., Muñoz-Chávez, P.,
Valle-Cruz, D., et al. (2021). Teleworking in
Times of COVID-19. Some Lessons for the
Public Sector from the Emergent Implementation During the Pandemic Period:
Teleworking in times of COVID-19. In DG.
O2021: The 22nd Annual International
Conference on Digital Government Research (pp. 376-385).
Giorgi, G., León-Pérez, J., Pinata, S., et al.
(2020). BioMed Reserch International.
Disponible en: http://web.a.ebscohost.
com/ehost/
Gray, M., Hodson, N., Gordon, G., et al.
(1995). El teletrabajo. Fundación Universidad Empresa.
Guzmán, M., y Newstrom, J.W. (2011).
Comportamiento humano en el trabajo.
México: McGraw Hill.
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Heikki, T. (2004). Supporting Telework:
Obstacles and Solutions. Information
Systems Management. 21(3):79-85. https://doi.org/10.1201/1078/44432.21.3.2004
0601/82481.12.
Lapierre, L.M., Steenbergen, E.F., Peeters,
M.C., et al. (2016). Juggling work and family responsibilities when involuntarily
working more from home: a multiwave
study of financial sales professionals. J.
Organ. Behav. 37(6):804e822.
Nguyen, M.H., Gruber, J., Fuchs, J., et al.
(2020). Changes in Digital Communication During the COVID-19 Global Pandemic: Implications for Digital Inequality and Future Research. Social Media+
Society. 6(3). https://doi.org/10.1016/j.
scs.2021.103182
Nilles, J. (1975). Telecommunications
and Organizational Decentralization.
IEEE
Transactions on Communications. 23(10):1142-1147. DOI:https://doi.org/
10.1109/TCOM.1975.1092687.
Organización Panamericana de la Salud.
(2020). Intervenciones recomendadas en
salud mental y apoyo psicosocial (SMAP)
durante la pandemia. Iris. 3.
Pérez, F. (2020). Derecho de los trabajadores a la desconexión digital: mail on holiday. Revista IUS. 14(45):257-275.
Tracy, B. (2016). Administración del tiempo. Tennessee: Grupo Nelson.
Venegas, C., y Leyva, A. (2020). La fatiga
y la carga mental en los teletrabajadores
a propósito del distanciamiento social.
Revista Española de Salud Pública. 94(17).
Zamfir, A.-M., y Aldea, A. (2020). Digital Skills and Labour Market Resilience.
Postmodern Openings. 11(1Supl2):188-195.

43

�Conciencia

CONCIENCIA

¿FÁRMACOS O
MEDICAMENTOS?
Antes de conocer cómo se producen
o se desarrollan las terapias farmacológicas, es importante abordar las
diferencias entre medicamentos, fármacos y los biofármacos. De acuerdo
con la Ley General de Salud de México, los fármacos son las sustancias o
compuestos que tienen la capacidad
de interactuar con los sistemas biológicos para generar una respuesta en
ellos, ya sea con el fin de restaurar,
corregir o modificar las funciones fisiológicas, o para establecer un diagnóstico (SSA, 2003). Por otro lado, tenemos a los biofármacos, que son en
esencia fármacos por sus características y propiedades, con la excepción
de que son obtenidos por biotecnología molecular. Es decir, por medio
del uso de organismos y sus rutas
metabólicas (SSA, 2012).

INNOVACIÓN
FARMACÉUTICA Y SUS
RETOS DURANTE LA
PANDEMIA POR COVID-19
MANUEL ALFONSO
C A R R E R A G A R C Í A* , J U A N
DANIEL HERNÁNDEZ
A LTA M I R A N O *

E

l 11 de marzo de 2020 la OMS
declaró a la COVID-19 como
pandemia, por ello, desde
principios de enero, los centros de
investigación de todo el orbe han
emprendido una carrera para buscar
alguna terapia y en el mejor de los escenarios una vacuna contra el SARSCoV-2 (WHO, 2020). En el contexto
de la pandemia surgen diversas interrogantes respecto a la accesibilidad
a las nuevas terapias, ¿cuál es el proceso para que un nuevo medicamento esté accesible para la población?,
¿cómo se preparan los gobiernos del
mundo para proporcionar terapias
eficaces y seguras para sus ciudadanos?

En segundo lugar, los medicamentos se definen como aquella mezcla de
los componentes en los que se incluye
la sustancia activa (el o los fármacos)
y los ingredientes no activos farmacológicos, que son los excipientes en
medicamentos sólidos o vehículos
en medicamentos líquidos. Todo esto
bajo una forma farmacéutica que
hace referencia al producto final que
facilita una adecuada dosificación,
conservación y administración en el
organismo humano o animal. Tal es
el caso de las cápsulas, los comprimidos, los inyectables, los jarabes, entre
otros (SSA, 1994).

* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: manuel.carreraga@uanl.edu.mx,
juan.hernandezarn@uanl.edu.mx

44

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

45

�CONCIENCIA

INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO
FARMACÉUTICO DURANTE LA
COVID-19
Desde la declaración por parte
del gobierno chino del brote de
SARS-CoV-2 en su territorio, más
de 200 millones de personas alrededor del mundo han sido infectadas y cerca de 5 millones de
personas han perdido la vida por
esta enfermedad emergente (datos al 30 de agosto de 2021). Por
ello es imprescindible contar con
medicamentos y vacunas para la

población (WHO, 2020; JHU CSSE,
2021).
Encontrar una terapia eficaz y
segura contra nuevas enfermedades
virales es un reto importante para
los diferentes actores del desarrollo
farmacéutico. Poder disponer de los
productos terapéuticos o preventivos
puede tardar meses o incluso años,
debido a que existen diversas situaciones que deben atenderse, como

la correspondencia de las patentes o los derechos de propiedad
intelectual de las innovaciones
farmacéuticas, así como el cumplimiento de las condiciones del
aseguramiento de calidad que
exigen las agencias reguladoras,
lo que plantea desafíos para atender la producción industrial de
las nuevas terapias que resulten
de utilidad para lograr tratar a las
personas enfermas por el SARSCoV-2 y alcanzar la inmunización
de la población mundial.
Lo que se vive hoy en día
contra la COVID-19 es más que
incertidumbre en la búsqueda
de propuestas innovadoras que
hagan frente a esta enfermedad
emergente, sino que también la situación conlleva a dilemas éticos,
por el hecho de anteponer la salud
humana ante los intereses comerciales y la accesibilidad a medicamentos y vacunas. Por ello, durante el primer semestre de 2020,
se ha puesto en libre acceso tanto
la secuencia genética del nuevo
coronavirus, así como aquella bibliografía científica relacionada
con propuestas terapéuticas, para
democratizar el conocimiento y
hacer frente a la emergencia sanitaria mundial (NLM/NIH, 2020).

46

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

DESAROLLO FARMACÉUTICO Y
MADUREZ TECNOLÓGICA: DEL
MODELAJE COMPUTACIONAL A LOS
ENSAYOS EN HUMANOS
La innovación farmacéutica, incluso en épocas de pandemia, se lleva a
cabo bajo una metodología en la que
sus principales componentes son los
sujetos de investigación. Ellos representan una población específica en
la que se extrapolarán los resultados.
Pueden o no estar sanos, según el interés del ensayo clínico. Un segundo
elemento es la intervención, para la
que hay una comparación entre el
medicamento innovador contra un
grupo de control al que se le administra un placebo (sustancia que no
causa efecto farmacológico) o un medicamento de referencia del cual ya se
dispone información farmacológica.
Finalmente, la evaluación global de
los ensayos clínicos que implica la
revisión de parámetros de eficiencia
y seguridad de la intervención en términos de eventos adversos, calidad
de vida, farmacogenómica y la relación costo-efectividad (Bayona y Fajardo, 2012).
El proceso de investigación y desarrollo farmacéutico dispone esencialmente de cuatro etapas en las que
se pone a prueba la seguridad y la eficacia de las moléculas candidatas, en
esencia se resumen en: fase 1, también
conocida como fase preclínica (TRL-1
al 5), en esta fase se simulan las actividades biológicas sobre blancos moleculares de interés así como el maquetado de las moléculas candidatas por
medio de programas informáticos
(estudios in silico) y modelos biológicos, como animales de laboratorio y
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

47

�CONCIENCIA

líneas celulares (estudios in vitro/in vivo); fase 2 y 3 (TRL6 al 8), en estas etapas las moléculas y formulaciones que
probaron las dos características importantes son aplicadas
a seres humanos para conocer su perfil farmacológico y
de farmacocinética; por último se tiene la fase 4, la cual se
relaciona con la vigilancia sanitaria postcomercialización
(TRL-9), en donde se sigue evaluando seguridad y eficacia,
así como el seguimiento de reportes de eventos adversos
relacionados con las nuevas terapias que no fueron detectados en las fases previas. Dichas etapas son reconocidas
como parte de un protocolo estandarizado, para la búsqueda de nuevas moléculas, que se apega a la parte clínica.
Para el diagnóstico del desarrollo de nuevas tecnologías, la NASA estructuró las escalas de madurez tecnológica
(TRL, por sus siglas en inglés), que establecen de manera
estandarizada los protocolos para llevar toda clase de prototipos desde la ideación y la gestión del conocimiento
hasta volverse una realidad comercial (Conacyt, 2015). Para
ello, la escala se establece en numerales de TRL1 al TRL9.
En concreto, un “TRL” es una forma aceptada de medir
el grado de madurez de una tecnología. Esta escala puede
acoplarse al desarrollo de un nuevo fármaco desde la etapa
de fabricación hasta su comercialización:
•

•

•

48

TRL 1: investigación básica: se parte de principios
básicos observados y reportados por otras investigaciones, se despliegan estrategias de vigilancia
tecnológica e inteligencia competitiva (VT&amp;IC).
TRL2: investigación de laboratorio: se maqueta el
concepto tecnológico o aplicación tecnológica formulada. Se identifican, seleccionan o se elaboran
protocolos para elucidar nuevas moléculas que podrían tener actividad farmacológica. Actualmente
se usan programas informáticos para la identificación de potenciales blancos terapéuticos, así como
sus acoplamientos moleculares entre receptores
celulares y los prospectos fármacos. En esta fase
se modelan miles de moléculas prospectas en un
proceso llamado cribado in silico (Saldívar-González et al., 2017).
TRL3: investigación de laboratorio: se prueban experimentalmente las moléculas prospectas de manera in vitro. Es decir, en modelos biológicos como
células eucariotas o procariotas, de acuerdo con el
objetivo terapéutico.

•

•

•

•

•

•

TRL4: desarrollo tecnológico: se experimenta la seguridad de los fármacos candidatos en un modelo
animal definido (por ejemplo, ratones, cobayos,
conejos, etc.) para simular lo más posible la fisiología humana en estos modelos in vivo (Morales-Navarro, 2015).
TRL5: desarrollo tecnológico: una vez validadas las
moléculas en laboratorio, se elaboran pequeños
lotes en condiciones piloto (simulando a la industria), apegándose a las buenas prácticas de fabricación de fármacos y medicamentos descritas en la
normatividad mexicana (SSA, 2015).
TRL6: demostración tecnológica: se inicia la fase
1 de los estudios clínicos, donde se evalúa la toxicidad y seguridad del fármaco en humanos. Para
ello se selecciona un número de sujetos pequeño,
aproximadamente 20-80 personas.
TRL7: desarrollo de producto: se demuestra el prototipo del medicamento en un ambiente operativo
real. Se da comienzo a la fase 2 de estudios clínicos:
se prueba la eficacia para el tratamiento de la enfermedad destinada, esto para establecer un rango
óptimo de dosis-respuesta. Asimismo, se evalúa en
un número mayor de sujetos, aproximadamente
con 100-1,000 personas.
TRL8: desarrollo de producto: una vez aprobada y
validada la manufacturación de los nuevos medicamentos en un ambiente real se inicia la fase 3 de
estudios clínicos. En esta fase se evalúa la eficacia
para la aplicación clínica pretendida en una población mayor y heterogénea, aunada a la comparación del nuevo medicamento contra placebos u
otros medicamentos de referencia. El tamaño de
la población de estudio es aproximadamente de
1,000-10,000 personas. Estos estudios se denominan multicéntricos, ya que se llevan a cabo en varios centros de investigación alrededor del mundo.
TRL9: producto terminado: los nuevos medicamentos que ya fueron probados en un entorno
real y cumplen con todos los requisitos legales de
operación para su elaboración a escala industrial.
Se aprueban para su comercialización, iniciando la
fase 4, también denominada postclínica, lo que involucra la farmacovigilancia, es decir, la detección
de los efectos adversos pocos comunes que no
fueron detectados en las fases anteriores (Conacyt,
2015; ISO, 2013; SSA, 2015).
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Desde la búsqueda de nuevas moléculas hasta el registro y posterior
lanzamiento del medicamento, el desarrollo puede tardar desde diez hasta
quince años, muchas veces envuelto
en una gran probabilidad de fracaso
en cualquiera de las etapas del proceso de desarrollo e investigación (Rendo, 2015).
No sólo se involucran las fases clínicas para poder llegar a la comercialización del medicamento, sino que,
por lo general, la industria farmacéutica tiene previsto desde fases tempranas el escalamiento industrial de las
moléculas en estudio. Sin embargo, el
éxito en la producción industrial que
satisfaga la demanda del mercado es
otro factor importante para considerar al momento de desarrollar una
nueva terapia, pues si la tecnología
para su manufacturación no es del
todo rentable, propiciará un bajo interés de desarrollo por parte de las
casas productoras de fármacos. Para
el momento actual de la pandemia
por COVID-19 podría parecer que esto
no es relevante, sin embargo, por la
necesidad actual de nuevas terapias
farmacéuticas es imprescindible tomar en cuenta los factores sociales,
económicos y de salud pública.

LEGISLACIÓN
DE NUEVOS MEDICAMENTOS Y
SUS RETOS EN
LA PANDEMIA DE
COVID-19
Una de las cosas más importantes a la
hora del desarrollo e innovación far-

macéutica es la pertenencia de los derechos de propiedad intelectual (PI),
es decir, a quién le pertenece explotar
comercialmente y beneficiarse de las
regalías derivadas de la comercialización de estas terapias.
Por tal motivo, las empresas farmacéuticas son impulsadas por el
reconocimiento y protección legal de
sus moléculas, procesos y productos
finales, lo que conlleva al resguardo
de sus invenciones por medio de patentes, modelos industriales, etc. En
otras palabras, sólo los propietarios
tienen la posibilidad de impedir que
otros fabriquen o vendan los productos ya protegidos por leyes de propiedad intelectual, derivando en el máximo aprovechamiento de las regalías
por parte de los titulares de la patente.
De este modo se justifica el precio final del producto debido a la inversión
realizada en las fases previas de investigación y desarrollo. Sin embargo,

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

cuando se trata de una invención o
mejora que es esencial para la humanidad, ya sea para combatir enfermedades o proteger la vida de las personas, entonces, ¿pueden coexistir los
intereses patrimoniales con el bien
común? Para responder la pregunta
anterior hay que mencionar que, en
el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales se
reconoce el derecho de toda persona
a “gozar de los beneficios del progreso
científico de sus aplicaciones”, lo que
necesariamente requiere de establecer leyes que limiten los derechos de
explotación comercial para que, en
efecto, puedan llegar a todas las personas (Méndez, 2020).
Para ello surgen las licencias de utilidad pública, definidas por la Organización Mundial de Comercio (OMC),
en el Acuerdo sobre los Aspectos de
los Derechos de Propiedad Intelectual
(ADPIC), como aquellos “permisos

49

�CONCIENCIA

que da un gobierno para producir
un producto patentado o utilizar un
procedimiento patentado sin el consentimiento del titular de la patente”.
En el mismo acuerdo se menciona
que aquellos países que por emergencia requieran reducir costos de algún
producto de patente para hacer frente
a una emergencia pueden “poner en
la mesa” este argumento y así contar
con la producción de genéricos sin la
autorización del titular de dicha tecnología.
Con todo, todavía es necesario
cumplir ciertos requisitos. Uno de
ellos es la búsqueda de una licencia voluntaria con el titular; otro es
el hecho de cumplir con el pago de
regalías, se haya o no obtenido una
licencia voluntaria. También es importante hacer mención de que no
se da exclusividad a los licenciatarios
(Méndez, 2010).
Aun con todo lo anterior, se desconoce la capacidad para responder a la
demanda global, los costos, la gestión
de la PI en los que las empresas farmacéuticas deberán estar preparadas
para cumplir con la disposición global. También es importante considerar que el aprovechamiento de “los
secretos industriales” por parte de las
empresas puede agravar la situación,
puesto que han comenzado a considerarse como una práctica de competencia desleal y la legislación sobre
licencias de utilidad pública sólo es
aplicable a las patentes (Muñoz-Téllez, 2020).
La ley de la Propiedad Industrial
mexicana declara en sus artículos sobre el abordaje de la PI las tecnologías
para la producción farmacéutica de

50

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

las muy próximas terapias de la actual
epidemia. Indicando que los trámites se deben resolver en un plazo no
mayor a noventa días y la Secretaría
de Salud tiene que definir los criterios
del aseguramiento de calidad para las
nuevas terapias desarrolladas (Cámara de Diputados del H. Congreso
de la Unión, 2018). Sin embargo, esto
no significa que el problema de la accesibilidad de las vacunas y medicamentos está resuelto, pues, así como
sucedió en la pandemia por el virus
H1N1, las primeras personas que recibirán las fármaco e inmunoterapias
serán los profesionistas de la salud, lo
que se conoce como atención a la primera línea. Para aquella pandemia las
opciones terapéuticas provinieron de
décadas de estudios, resaltan los fármacos oseltamivir y zanamivir (Domínguez-Cherit et al., 2010).

CONSIDERACIONES FINALES
Ante la emergencia sanitaria que enfrenta el mundo contra la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19),
se ha puesto bajo el ojo público la importancia de disponer de la ciencia, la
tecnología y la innovación sin restricciones, a favor del desarrollo de medicamentos, vacunas y proyección de
lineamientos en salud pública.
Como podemos darnos cuenta, el
proceso de escalamiento industrial de
nuevas terapias debe ser apegado a las
buenas prácticas de fabricación para
lograr llegar a la reproducibilidad tecnológica, por lo que, ante la situación
de emergencia sanitaria por el SARSCoV-2, no debe ser una excepción.
Debemos tomar en cuenta que existe

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

una aceleración importante de todos
los procesos. Por ello, institutos de salud, gobiernos y empresas farmacéuticas deberán generar alianzas en esta
carrera contra el tiempo.
La gestión de la propiedad intelectual (PI) juega un rol importante
para la industria farmacéutica, pero
para la pandemia actual deberá pasar
a segundo plano porque se debe permitir el acceso global a las próximas
terapias farmacéuticas en desarrollo
por medio de las licencias de utilidad
pública, las cuales el ADPIC permite,
principalmente, a países en vías de
desarrollo.
Es importante denotar los esfuerzos que están haciendo las empresas,
los gobiernos y las organizaciones
mundiales para adelantar los procesos, tanto en los estudios clínicos para
la seguridad y la eficacia de las nuevas
terapias, así como en la adaptabilidad
tecnológica para lograr la producción
industrial con base a las buenas prácticas de fabricación y los requisitos de
calidad que la regulación exige.

AGRADECIMIENTOS
Por la revisión de la redacción al estudiante LLH. Ángel Gamaliel Figón
Minor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.

51

�REFERENCIAS
CONCIENCIA

Bayona, A., y Fajardo, N. (2012). Desarrollo de nuevos medicamentos: oportunidades y beneficios para el Perú. Rev
Perú Med Exp Salud Pública. 29(4):521-8.
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2018).
Ley de la Propiedad Industrial. Diario oficial de la federación. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/50_180518.pdf
Consejo Nacional Ciencia y Tecnología. (2015). Etapas de
maduración tecnológica, según metodología "Technology
ReadinessLevel"delaNASA.DireccióndeComercialización
de Tecnología de CONACYT. Disponible en: https://www.
conacyt.gob.mx/index.php/sni/convocatorias-conacyt/
convocatorias-fondos-sectoriales-constituidos/convocatoria-se-conacyt-innovacion-tecnologica/convocatorias-cerradas-se-conacyt-innovacion-tecnologica/convocatoria-se-conacyt-innovacion-tecnologica-2015/9282-anexo-1-niveles-de-maduracion-tecnologica/file
Domínguez-Cherit, G., Ñamendys-Silva, S.A., De la Torre,
A., et al. (2010). H1N1 influenza pandemic of 2009 compared with other influenza pandemics: epidemiology, diagnosis, management, pulmonary complications, and outcomes. Current Infectious Disease Reports. 12(3):204-210.
Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1007/
s11908-010-0097-0.
FDIS, ISO. (2013). 16290 “Definition of the Technology
Readiness Levels (TRLs) and their criteria of assessment”.
ISO TC20/SC14. Disponible en: https://www.iso.org/standard/56064.html
Johns Hopkins University Center for Systems Science and Engineering. (2021). COVID-19 Data Repository
by the Center for Systems Science and Engineering
(CSSE) at Johns Hopkins University. Disponible en: https://www.arcgis.com/apps/dashboards/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6
Méndez, A. (2011). Propiedad industrial: un asunto de derechos humanos. Disponible en: https://revistafortuna.com.
mx/contenido/2017/03/15/propiedad-industrial-asunto-derechos-humanos/?fbclid=IwAR2wnxephJz2irsKgGN9Cd2PzOw0sjbkZiCMIsbgT-WQys3ip91yTyWtuTE
Morales-Navarro, D. (2015). Investigación preclínica en las
ciencias biomédicas. Revista Cubana de Estomatología.
52(2). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75072015000200006&amp;lng=es&amp;tlng=es
Muñoz-Téllez, V. (2020). The COVID-19 Pandemic: R&amp;D
and Intellectual Property Management for Access to
Diagnostics, Medicines and Vaccines. Policy Brief. 73.

52

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Disponible en: https://www.southcentre.int/wp-content/uploads/2020/04/PB73_The-COVID-19-Pandemic-RD-and-Intellectual-Property-Management-for-Access-to-Diagnostics-Medicines-and-Vaccines_EN-3.pdf
Rendo, P. (2015). Development of the new drugs, from the
clinical experience to the marketplace: A perspective from
the industry. Disponible en: http://www.sah.org.ar/revista/
numeros/25-vol%2019-extraordinario.pdf
Saldívar-González, F., Prieto-Martínez, F., y Medina-Franco, J., (2017). Descubrimiento y desarrollo de fármacos: un
enfoque computacional. Educación Química. 28(1):51-58.
Secretaría de Salud. (1994). NOM-001-SSA1-93, Que instituye los procedimientos por el cual se revisará, actualizará y
editará la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos.
Diario oficial de la federación. Disponible en: http://www.
salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/001ssa13.html
Secretaría de Salud. (2003). NOM-073-SSA1-2005, Estabilidad de fármacos y medicamentos. Diario Oficial de la
Federación. Disponible en: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/073ssa105.html
Secretaría de Salud. (2012). NORMA Oficial Mexicana de
Emergencia NOM-EM-001-SSA1-2012, Medicamentos
biotecnológicos y sus biofármacos. Buenas prácticas de
fabricación. Características técnicas y científicas que deben cumplir éstos para demostrar su seguridad, eficacia
y calidad. Etiquetado. Requisitos para realizar los estudios
de biocomparabilidad y farmacovigilancia. Disponible en:
https://www.dof.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=5269530
Secretaría de Salud. (2015). NOM-164-SSA1-2015, Buenas
prácticas de fabricación de fármacos. Diario oficial de la
federación. Disponible en: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/001ssa13.html
U.S. National Institutes of Health's National Library of Medicine. (2020). COVID-19: Expanding Access to Coronavirus Research. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.
gov/pmc/about/covid-19/
World Health Organization. (2020). Alocución de apertura
del director general de la OMS en la rueda de prensa sobre
la COVID-19 celebrada el 11 de marzo de 2020. Disponible
en: https://www.who.int/es/dg/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefingon-covid-19---11-march-2020
Zarocostas, J. (2017). Perspectivas sobre el acceso a los medicamentos y los derechos de propiedad intelectual. OMPI
REVISTA. Disponible en: https://www.wipo.int/wipo_magazine/es/2017/06/article_0002.html

53

�CIENCIA DE FRONTERA

Ciencia de frontera

R

EL PAPEL DE LA
ANTROPOLOGÍA
EN EL ANÁLISIS
DE LOS PROCESOS
DE INNOVACIÓN.
ENTREVISTA AL
DOCTOR RODRIGO
DÍAZ CRUZ

odrigo Díaz Cruz es doctor en Antropología
por la UNAM. Tiene una licenciatura en Antropología Social y una maestría en Filosofía
de la Ciencia por la UAM. Sus áreas de especialidad van de la Sociolingüística y la Antropología Simbólica, a los estudios antropológicos de la ciencia, tecnología
y del performance, temas sobre los que ha publicado dos
libros como autor, uno de ellos galardonado con el Premio
Nacional de Investigación Fray Bernardino de Sahagún del
INAH. También ha coordinado varios libros colectivos y
publicado numerosos artículos en revistas especializadas.
Es miembro de distintos consejos editoriales y ha participado como jurado de premios nacionales e internacionales. En 1996 y 2015 recibió el Premio de Investigación en
el área de Ciencias Sociales y Humanidades que otorga la
UAM. En esta universidad ha ocupado distintos puestos
académico-administrativos, destacando el de rector de la
Unidad Iztapalapa, cargo que ejerce desde 2018.

M A R Í A J O S E FA S A N T O S C O R R A L*

*Universidad Nacional Autónoma de México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

54

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

¿Cómo descubre su vocación en investigación
antropológica?
Antes que nada, te agradezco la entrevista, pero advierto
que a veces me cuesta trabajo hablar de mí mismo. Comienzo diciendo que de joven yo era más o menos un lector ñoño con vocación para la Genética. Me encontraba
estudiando, por tanto, en la Vocacional 6 del Instituto Politécnico Nacional (IPN) porque en ella se ubicaba el área
médico-biológica. Como en ese entonces no había Genética en el IPN, pensaba estudiar Bioquímica. En bachillerato, en mi continuo afán por leer, me topé con una novela “gorda”, de 7 volúmenes, En busca del tiempo perdido,
de Marcel Proust, que me conmovió. La lectura de Proust
me llevó a repensar mi vocación, decidí estudiar “algo”
vinculado con el lenguaje, coligiendo que, en el fondo, la
Genética también está vinculada con éste a partir de los
códigos y de los procesos de codificar y decodificar.
No recuerdo cómo llegué a la Unidad Iztapalapa de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-I) para informarme sobre la Licenciatura en Filosofía, pues había
comenzado a leer textos sobre Filosofía del Lenguaje. Sin
embargo, la licenciatura que ofrecía la UAM-I era muy general, pero tuve la suerte de que, uno de los supervisores
que ofrecían asesoría a los aspirantes, me dijo que en Antropología Social había un área de concentración de Sociolingüística, lo que me interesó mucho más, pues se refería al lenguaje en sociedad, al estudio social del lenguaje
y así salí de esa visita pensando que mi mejor opción era
estudiar Antropología Social para entender la dimensión
social del lenguaje.
Ya en la licenciatura, éramos muy pocos los interesados en Sociolingüística, tomé varios cursos de lingüística,
semántica, sintaxis, etc. Ahí conocí al profesor Héctor
Muñoz, quien impartió un curso sobre Sociolingüística,
específicamente sobre el conflicto lingüístico, no sólo en
México, sino en otros lugares del mundo, y desde entonces me comenzó a apasionar la investigación. Más o menos al mismo tiempo conocí a Larissa Lomnitz, quien nos
dio un curso de Sociología de la Ciencia, igualmente con
muy pocos alumnos y que también me fascinó. El poco
interés de los estudiantes en esos temas se debía a que, en
esa época, a principios de los ochenta, mis compañeros
estaban en plena efervescencia política y social, provocaCIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Mi paso
por la Licenciatura
en Antropología
Social de
la UAM
quedó
marcada
por la presencia de
un maestro: el Dr.
Roberto
Varela.
55

�CIENCIA DE FRONTERA

da por movimientos como la revolución de Nicaragua y
El Salvador.
No obstante, mi paso por la Licenciatura en Antropología Social de la UAM quedó marcada por la presencia de
un maestro y guía intelectual inolvidable, quien después
se convertiría en un gran amigo: el Dr. Roberto Varela.
Puedo decirlo sin rubor: el encuentro que cada uno de
nosotros hemos tenido con nuestros auténticos maestros
constituye al mismo tiempo el descubrimiento de uno
mismo. Y “El Flaco” Varela fue esa figura mediadora, no
sólo para mí, sino para muchos y muchas compañeras
más.
Al terminar la carrera, el profesor Héctor Muñoz me
invitó a participar en un proyecto de investigación-acción
para trabajar con diversas comunidades indígenas, como
los huaves, los tzeltales, los ñanús del valle del Mezquital
y los zapotecos de Juchitán, con el propósito de fortalecer
la lectoescritura de la lengua indígena, como lengua materna, para que a partir de ello fuera más fácil aprender
otro idioma. Era un proyecto piloto en el que yo estaba
muy contento. Sin embargo, con los recortes provocados
por la crisis de 1982, en 1984 o en 1985 se cerró el centro
donde realizábamos este proyecto y me quedé sin trabajo.
Ahí fue cuando Larissa Lomnitz me invitó a trabajar con
colegas antropólogas que integrarían un grupo de investigación en el Centro para la Innovación Tecnológica (CIT)
de la UNAM, a donde ingresé en 1985.
Es a partir de estos dos proyectos que nace mi vocación por la investigación antropológica, a lo que se suma
la fuerte orientación hacia la investigación de la Licenciatura de Antropología Social de la UAM, donde había hecho dos trabajos de campo. El primero de tres meses entre
los choles de Chiapas y el segundo de nueve meses en una
comunidad náhuatl de Morelos, estudiando conflictos
lingüísticos en ambos casos. Con lo anterior me quedó
muy claro que mi carrera se centraría en hacer investigación antropológica.

56

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

¿Cómo hilvana los distintos temas de investigación en los que ha trabajado? Por ejemplo,
¿cómo pasa de los estudios de ciencia y tecnología a la antropología simbólica?
Cuando el grupo de antropólogos ingresó al CIT, para
hacer estudios sobre los procesos de innovación tecnológica, transferencia de tecnología y vinculación de la universidad con la industria, nos dimos cuenta de que éstos
requieren del análisis de la dimensión cultural, para mí,
incluso, de la dimensión sociolingüística. Lo anterior ocurre porque los distintos actores que participan en un proceso de transferencia poseen identidades diversas, cada
una de ellas con una fuerte carga simbólica. De tal suerte
que no es casual que el nombre del primer artículo que
publicamos Larissa Lomnitz, Delia León y yo fuera “Gramática cultural”, porque los actores: abogados, empresarios, científicos y financieros, tienen sus propias marcas
identitarias que a veces se conjuntan y, buena parte de las
veces, entran en colisión.
Así la metáfora de gramática cultural ayuda a explicar
la incertidumbre y problemas que ocurren durante los
procesos de innovación y transferencia de tecnología. Por
ello, nunca he tenido conflicto alguno en valerme de las
herramientas de la Antropología Simbólica para analizar
los estudios de ciencia y tecnología y lo inverso. Los estudios de ciencia y tecnología pueden ser alimentados por
la mirada del análisis simbólico, semiótico, sociolingüístico, ritual, pues como bien lo muestran buena parte de
los estudios de laboratorios científicos, o de las áreas de
desarrollo tecnológico, estos espacios están cargados de
ritualización, de discursos, simbolismo, etc. Siento que he
tenido la fortuna de transitar de un tema a otro, del análisis simbólico, de los estudios corporales y de la ciencia y
tecnología y todos se retroalimentan.
Y en cuanto a la parte sociolingüística, puedo agregar
que la transferencia tecnológica se puede explicar desde
aquí porque, para que ocurra, se requiere de procesos de
traducción.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

La metáfora de gramática cultural ayuda
a explicar
la incertidumbre y
problemas
que ocurren durante los procesos de
innovación
y tecnología.
57

�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué aportan las ciencias sociales, y específicamente la Antropología, a la explicación de temas
como la ciencia, la tecnología o el performance?

Desde su experiencia académico-administrativa, ¿qué se necesita para fomentar redes de investigación?

Cada vez estoy más convencido de que, en México, la Antropología se ha diversificado. Frente a las concepciones
marxistas que dominaron en los setenta, se ha ampliado
en términos teóricos y se ha vuelto más plural temáticamente. Recuerdo, por ejemplo, la presentación en el Colegio de México de los avances de investigación de Larissa
y Marisol Pérez-Lizaur sobre su trabajo con empresarios,
donde fueron muy criticadas por muchos colegas míos,
que tenían o teníamos una visión muy estrecha de la Antropología.

Es muy difícil precisar cuáles son las condiciones que
permiten que una red vaya surgiendo. A nivel de las personas, lo anterior se liga a cuestiones como una suerte de
amistad, de confianza y, desde luego, lo obvio, que es compartir un tema y contar con objetivos comunes. De cualquier forma, una red requiere de una historia de informalidad. Así, una red de investigación está atravesada por
relaciones de carácter informal que después se pueden ir
formalizando. Para ello se tiene que reconocer lo que el
otro sabe, lo que puede aportar a la red y no competir.

Hoy ya nadie duda de la pertinencia de estudiar desde la Antropología organizaciones y empresas. Además,
considero que los estudios de la ciencia y tecnología requieren del análisis de la cultura desde el punto de vista
de las comunidades que las producen, asunto que ha
sido materia de análisis de la Antropología y que permite reconstruir el horizonte desde el cual un científico, un
empresario, un abogado de una empresa o universidad
miran un desarrollo científico o tecnológico. Creo que la
Antropología ha aportado y va a seguir contribuyendo a
entender no sólo el desarrollo de conocimientos científicos o tecnológicos, sino la manera en que éstos operan
en las comunidades que presuntamente se benefician de
ellos.

Esas son parte de las condiciones, como también lo
es que la institución a la que pertenecen los actores reconozca la importancia de impulsarlos para fortalecer estas
redes, pues hay instituciones muy endogámicas que no
permiten que las redes de investigación se amplíen fuera
de ellas. Hay que considerar el carácter heterogéneo de la
red, yo diría rizomático, es decir, que no haya un liderazgo
que imponga los caminos de la red, porque tan pronto encontramos un liderazgo que quiera imponer su posición,
entramos a un laboratorio en el sentido clásico de la palabra, donde hay un investigador que señala lo que se debe
hacer, por ejemplo, a sus alumnos de posgrado. Asigna los
temas de investigación.

Un ejemplo de lo anterior son los trabajos publicados en el número 92 de Nueva Antropología, en los que
se muestra cómo la mirada antropológica puede ayudar
a entender no sólo el desarrollo de la ciencia y la tecnología, sino también la operación de las políticas públicas
en distintos ámbitos. Históricamente los antropólogos
estudiamos comunidades, había una concepción al inicio
de que éstas eran cerradas y homogéneas. Hoy sabemos
que, aunque esa es una mirada equivocada, nos permite
analizar las relaciones de las comunidades científicas y
de tecnólogos, la manera en que se producen y reproducen. Otra herramienta son los estudios de parentesco que
permiten el análisis de los laboratorios, en la medida en
que muchas veces los científicos utilizan metáforas vinculadas a la familia y se reproducen como tal. Aunque, en
ocasiones, a los científicos no les gusta esta metáfora.

58

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Una red requiere libertad y apertura, requiere liderazgos académicos sí, que incluso inviten a sumarse a otros
integrantes, pero que no delimiten el camino de la red,
requiere tolerancia, mucho diálogo, compartir objetivos y
hasta a veces ideologías. En nuestro caso, por ejemplo, en
el CIT el grupo de los antropólogos Leticia Mayer, Susana García, Delia León. M.J. Santos y yo nunca pudimos
construir una red de investigación. No hubo la apertura
institucional, entre otras cosas, porque el tema que proponíamos, el análisis del binomio tecnología y cultura, a
finales de los ochenta, era poco comprendido: ¿por qué y
para qué estudiar a la ciencia y la tecnología como procesos culturales?
Con esa mala experiencia y, como rector de la UAM-I,
he tratado de propiciar condiciones y de flexibilizar los
marcos institucionales para ayudar a superar los obstácuCIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

¿Por qué
y para qué
estudiar a
la ciencia
y la tecnología
como procesos culturales?
59

�CIENCIA DE FRONTERA

los, pues pienso que las redes se benefician de la participación de actores de distintas instituciones.

¿Qué retos supone para usted la transferencia de
conocimiento y la vinculación tanto en las áreas
sociales como en las experimentales?
Este es un tema apasionante, porque se requiere del expertise, pero, al mismo tiempo, la transferencia de conocimientos requiere de la participación de las comunidades que son objeto de esta transferencia. Muchas veces
en los procesos de transferencia de conocimiento se
busca imponer la autoridad de los expertos y ese es un
primer y grave error, no saber escuchar a los recipientes
de esa transferencia. El know-how está presente entre
quienes transfieren, pero también en aquellos que reciben el conocimiento. Esto ocurre en la relación entre
universidad y la empresa, entre los científicos sociales y
las comunidades campesinas, así como entre los especialistas en un proceso biológico que se quiere transferir
al sector social.
Se requiere de una cultura de la vinculación, esto es,
de un conocimiento mínimo de este complejo proceso.
Parte del aprendizaje que he tenido en la UAM, que se
complementa con lo que aprendí en el CIT, es que los
científicos pueden producir algo muy interesante, pero
sin toda la carcasa –por así decirlo– de la vinculación no
pueden alcanzar una genuina innovación. Para que el
proceso de innovación ocurra, se necesitan diseñadores, mercadólogos, empresarios, tecnólogos y gestores
de la tecnología que actúen bajo el principio de lo que
Thomas P. Hughes caracterizó como la convergencia de
lo heterogéneo. Muchas veces los participantes saben lo
que están haciendo, pero no identifican que se requiere
la participación de actores de muy diverso origen, trayectoria, disciplinaria e institucional para concretar una
innovación.
Creo que, en México, a diferencia de lo que ocurre
en otros países como en Estados Unidos, la transferencia de conocimientos y la vinculación nos cuesta trabajo
porque implica una relación con personas de otras instituciones. El leguaje, derivado de la adscripción de los
actores a distintas instituciones, puede también dificultar la relación.

60

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

¿Hasta dónde sus conocimientos sobre la temática de CyT y el haber trabajado en un centro de
vinculación le ayudaron a enfrentar los retos de
la administración académica?
Como antropólogo, durante mi trabajo en el CIT, aprendí
a reconocer la gramática y las identidades de los distintos actores, los gestores, los científicos, los abogados, etc.
Además, creo que la Antropología ofrece herramientas
para escuchar y entender los procesos. Mi vocación es
procesualista, debido a mi trabajo sobre Victor Turner,
pero también por mi interés para indagar procesos. Al
analizar los procesos de transferencia de tecnología y
los de innovación, teníamos que escuchar a distintos
actores, y otra vez, esta idea de convergencia de lo heterogéneo, nos permitió ubicar que la vinculación supone
fundamentalmente enfrentarte a situaciones que pueden ser conflictivas, porque en ellas intervienen actores
con códigos y lenguajes distintos y hay que aprender a
ser traductor (gatekeeper en el lenguaje de los administradores de la tecnología), intermediario o mediador
entre los distintos códigos, lenguajes, objetivos y comunidades.
Lo anterior ofrece elementos para enfrentar una
gestión administrativa académica como la que tengo
en este momento, o las que tuve como jefe del Departamento de Antropología, o como director de la División
de Ciencias Sociales y Humanidades, te da cierta sensibilidad para entender esta diversidad de comunidades,
lenguajes, códigos, objetivos, intereses e ideologías. Uno
tiene que aprender a reconocer las posiciones distintas
de los actores y mediar porque, al final, tienes que armarte de paciencia, de tolerancia, con ciertas cosas para
lograr tus objetivos. No puedes imaginar la cantidad de
críticas, condenas y provocaciones que recibo en las sesiones de Consejo Académico, pero tengo que desahogar los asuntos. Hay que reconocer los distintos puntos
de vista que, en ocasiones, van en tu contra, y aprender
de ellos. La vinculación supone la articulación y el conocimiento para conjuntar distintos objetivos. Otra vez la
metáfora de Hughes lo ilustra muy bien, crear unidad en
lo heterogéneo. Creo que esto es fundamental para una
gestión administrativa académica. Saber escuchar y ser
prudente es fundamental.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

En el CIT
aprendí a
dejar de
lado los
prejuicios
en contra
de la vinculación
con empresarios,
que suele
privar en
el ámbito
universitario.
61

�CIENCIA DE FRONTERA

Por otro lado, en el CIT aprendí a dejar de lado los
prejuicios en contra de la vinculación con empresarios,
que suele privar en el ámbito universitario. De tal suerte
que, uno de los avances en proceso de mi administración, ha sido formular, con la ayuda del ingeniero Antonio Galán, los estatutos para crear una empresa que
incube empresas universitarias de base tecnológica: espero que en el futuro pueda ser creada. Porque tenemos
muchos proyectos susceptibles de ser transferidos en la
Unidad Iztapalapa. Es fundamental que las universidades realicen este tipo de transferencia, no sólo a las empresas, sino al sector social y público. La transferencia de
conocimientos y tecnología tiene un papel central en las
universidades del siglo XXI.

¿Qué ha significado la UAM en la carrera del doctor Díaz y que le ha dado usted a la UAM?
Para mí la UAM ha significado mucho. Primero porque
ahí estudié la licenciatura en Antropología Social y me
formé como investigador. En la UAM encontré las redes
entre mis profesores que después me dieron trabajo
inmediatamente: Héctor Muñoz para el proyecto innovador de sociolingüística y después, cuando se cerró el
centro, Larissa Lomnitz me convocó para el CIT. En la
UAM estudié también la maestría en Filosofía de la Ciencia, sin duda impactado por el curso de Larissa, misma
que me ayudó para mi trabajo en el CIT.
Ya el doctorado lo hice en la UNAM, pero trabajando
en la UAM donde fui invitado por el doctor Roberto Varela, y obtuve una plaza hace más de 30 años. Decidí moverme a la UAM por la oportunidad de ofrecer docencia, actividad que siempre me ha gustado mucho y que
me estimula para la investigación: incluso algunos de
los trabajos que he publicado nacen de mi experiencia
docente. He encontrado en la UAM, y específicamente
en el Departamento de Antropología, un lugar propicio
para la investigación, la docencia y también, debo decirlo, para la amistad. Ahí llegué rápidamente a ser jefe de
departamento sin quererlo, y después regresé a mis actividades de investigación y docencia.

quien fue el secretario académico, trabajamos mucho
por mejorar la docencia a nivel licenciatura y creamos
también unos lineamientos para la defensa de los derechos de los alumnos y las alumnas del CSH que fueron
los antecedentes de la Defensoría de los Derechos Universitarios en la UAM. A la rectoría llegué en un momento muy complicado para la Unidad Iztapalapa, porque el
terremoto de 2017 dañó un edificio que se tuvo que desalojar primero y luego derrumbar, y hubo que conseguir
recursos para su reconstrucción y para la de otros edificios que también se deterioraron.
Recursos que hemos conseguido gracias al apoyo
de muchas personas, tanto del interior como del exterior: entre otros, del entonces secretario de Hacienda,
el Dr. Arturo Herrera, egresado de Economía la Unidad
Iztapalapa de la UAM. Hemos trabajado mucho por reconstruir no sólo físicamente la Unidad, sino también
institucional y académicamente. Me he empeñado en
trabajar por el bien de la Universidad y es lo que yo le he
dado a la UAM. Tengo un fuerte compromiso universitario, me he dedicado a trabajar no sólo desde la docencia,
la investigación y la difusión de la cultura, sino también
desde la gestión académico-administrativa, me he esforzado por dar lo mejor de mí, de cuanto soy.

Muchas gracias por la entrevista doctor Díaz.

Con el tiempo, ya por voluntad propia, fui director de
la División de Ciencias Sociales y Humanidades (CSH) y
trabajé muy fuerte por la división, con Federico Besserer

62

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

63

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Sustentabilidad ecológica

Sustentabilidad y
responsabilidad
social
PEDRO CÉSAR CANTÚ MARTÍNEZ*

T

ras haberse publicado el Informe Brundtland
en 1988, se fue incentivando la cosmovisión de
la sustentabilidad, entendiéndose ésta como
la capacidad de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos en el futuro, esencialmente a partir de reconocer aquellos procesos de carácter
antropogénico que son insostenibles. Hoy en día podemos
reflexionar sobre el papel que desempeña la sustentabilidad en el concierto internacional, como un derrotero por
el cual se debe transitar para asegurar la continuidad de la
sociedad humana, con el aprovisionamiento de recursos
naturales –renovables o no– que se constituyen en los insumos necesarios para subsistir (Cantú-Martínez, 2015).

* Universidad Autónoma de Nuevo León.
Contacto: cantup@hotmail.com

64

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Como se debe recordar, la sustentabilidad se constituye en un paradigma de carácter ambiental, social
y económico, que se aleja del marco
de la economía lineal actual, privilegiando prácticas sociales, ambientales y de alta responsabilidad por
la sociedad, donde las organizaciones –privadas y públicas– juegan un
papel importante (Cantú-Martínez,
2020a). Entender los problemas socioambientales es sumamente complejo y requiere de un análisis desde
las perspectivas socioeconómicas y
ambientales, para así poder proyectar escenarios de un desarrollo sustentable.
Este último aspecto ya se había
contemplado desde las sociedades
primitivas, en las que se buscaba ejercer una gestión idónea del entorno
natural donde se cohabitaba (Cantú-Martínez, 2020b). Por otra parte,
el significado de sustentabilidad conlleva intrínsecamente mantener con
el tiempo los sistemas naturales para
soportar y brindar mejores condiciones de vida a los sistemas sociales
(Sakalasooriya, 2021).
Por consiguiente, la sustentabilidad no se debe observar como un
fin, sino como proceso que se desenvuelve de manera continua y permanente. En este tenor, Ostrom (2009)
llama la atención de la comunidad
internacional al hacer la aseveración
de que la sustentabilidad perene a la
que se aspira –desde su pronunciamiento en 1992 en la reunión de Río
de Janeiro– es aquélla en la cual existirá un balance –con determinadas
consideraciones– entre el sistema
natural de forma global, la existencia
de recursos en cantidad que excede a

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

65

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

los requeridos para mantener al ecosistema y la mesura de los usuarios
de los propios recursos.
En este caso, podemos observar
que el logro de la sustentabilidad demandará no sólo cambios en el orden material –como el uso y demanda– de los interesados por el empleo
de los recursos naturales, sino que
esto requerirá fundamentalmente
cambios en la mentalidad de la sociedad. Y esto se alcanzará solamente
mediante un pensamiento reflexivo
y fundamentalmente previsor. En
este manuscrito pretendemos abordar las bases de la sustentabilidad,
discernir si la sustentabilidad y responsabilidad social (RS) refieren a lo
mismo, así como destacar la notabilidad de la responsabilidad social, para
terminar con algunas consideraciones finales.

BASES DE LA
SUSTENTABILIDAD
Cuando se habla de sustentabilidad,
se debe concebir un escenario de
carácter multidisciplinario y esencialmente con una visión que promueva soluciones. En este sentido,
Clune y Zehender (2018) comentan
que cuando se desea implementar
o encaminarse a un proyecto de
sustentabilidad
–indistintamente
de su temporalidad– se deben considerar cuatro aspectos sumamente
relevantes: 1) el avance en la ciencia,
tecnología e innovación, 2) contar
con marcos legales y administrati-

66

vos suficientemente sólidos, 3) tener
una apertura para la participación
ciudadana y 4) contar con soporte
financiero e incentivos de orden económico.
Lo anterior implica un progreso
social mantenido en una planeación
gradual, para seguir apuntalando los
compromisos sociales y acuerdos
establecidos que se vinculan con la
sustentabilidad (Michelini y Razzoli, 2015). Por consiguiente, se busca
fortalecer una conexión social –de
orden universal– que permita que
los esfuerzos colectivos estén encaminados hacia una ecogestión adecuada y soportada en una revolución
de carácter cognitivo.
Es preciso hacer explícito ante la
sociedad que tanto el conocimiento
científico como el tecnológico están
ahora para generar credibilidad y
apoyar las aspiraciones de alcanzar
la sustentabilidad de manera general. En este sentido, los avances en
el conocimiento tecnocientífico, en
la actualidad, deben ser vistos como
una respuesta integral y de condiciones planetarias, para atender las
eventualidades que atentan contra la
sustentabilidad de manera global, y
así encontrar la manera de maximizar los beneficios en un orden holístico (Foster, 2009).
Considerando lo anterior, la sustentabilidad consistiría –de manera
muy llana– en conducir a la sociedad humana a un estilo de vida en el
que sus actividades no entorpezcan,
o bien coadyuven a los procesos y a

la capacidad esencial que posee la
naturaleza para crear y regenerar
los recursos, así como las funcionabilidades que permiten la vida en
el planeta (Capra, 1996). Desde este
punto de vista, la sustentabilidad se
alza como el fundamento conceptual para acercarnos a nuevos modelos de desarrollo que reconcilien las
dimensiones económica y social con
la ambiental (Foladori y Tommasino,
2000).
De tal manera que, desde esta visión y pautas de la sustentabilidad, se
transforma el desarrollo sustentable
en un continuo desafío con el cual
se pretende delimitar y reconfigurar
las actividades de los seres humanos
con el propósito de reconocer la biocapacidad de la naturaleza y la provisión de servicios ambientales que
ésta provee para las actividades cotidianas. En otras palabras, se busca
hacer una reconversión de la sociedad y dirigirla hacia principios más
viables de desarrollo al proponer y
reformular el sistema económico en
que se subsiste hoy en día.
Recapitulando, estos fundamentos surgieron por la sencilla razón
de que las actividades humanas han
transformado casi la mitad de la superficie terrestre, pero de manera
ostensible a partir de la Revolución
Industrial, la cual surgió en el siglo
XVIII (Vilches y Gil, 2021), por lo cual
nos hace repensar el desarrollo socioeconómico como el bienestar de
las colectividades sociales que actualmente impulsamos.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

67

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

SUSTENTABILIDAD Y RESPONSABILIDAD
SOCIAL ¿SON LO
MISMO?
Las características y cualidades de
la sustentabilidad se han abordado
previamente, y se ha hecho hincapié en la importancia de generar
una alternativa distinta al modelo
económico imperante, con lo cual
se busca orientar a la sociedad hacia
una configuración más compatible
con el ambiente natural y delimitar
las acciones –que se han realizado
desahogadamente– y han creado
consecuencias no deseables y bastante comprometedoras, que atentan contra una ecogestión adecuada.
Por tanto, en este apartado abordaremos la responsabilidad social para
posteriormente esclarecer si son lo
mismo, o bien atienden marcos referenciales diferentes, pero complementarios entre sí.
La definición de responsabilidad,
de acuerdo con el Diccionario de la
lengua española, editado por la Real
Academia Española (2020), atañe
el siguiente señalamiento: “Cargo u
obligación moral que resulta para
alguien del posible yerro en cosa o
asunto determinado”. En este sentido, la definición conceptual hace
referencia a un valor de carácter
humano, del cual se hace constar
la conciencia de la acción llevada a
cabo y de las consecuencias de este
acto. En tanto, la RS de acuerdo a la
norma ISO 26000:2010 en el punto
2.18 indica lo siguiente:

68

Examinado las dos definiciones,
podemos señalar que ambas refieren a un enfoque –sea moral o física
la persona– en el que se hagan conscientes y cargo de las repercusiones
que provocan sus actividades emprendidas. Todo esto bajo la lectura
de un marco legal y ético que atienda
el cumplimiento de ciertas expectativas sociales, para contribuir a la sustentabilidad.
Es así que la RS se convierte en
un valor que implica “una dualidad
valorativa, desde el punto de vista
ético o legal, determinada por el impacto que pueda tener determinada
acción o decisión del sujeto en la sociedad” (Vélez-Romero y Cano-Lara,
2016:119). De esta manera surge la RS
como un área de estudio en la cual se
evalúan las consecuencias de las actividades del ser humano, y se pone en
evidencia la preocupación de la sociedad para que se asuman las diferentes responsabilidades que de esto
emanen. Es decir, la RS se sustenta –
en gran manera– en los valores existentes que movilizan los intereses
sociales de las colectividades.

2.18 Responsabilidad social
responsabilidad de una organización […] ante los impactos […] que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente […],
mediante un comportamiento ético […] y transparente que:
— contribuya al desarrollo sostenible […], incluyendo la salud y el
bienestar de la sociedad;
— tome en consideración las expectativas de sus partes interesadas
[…];
— cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento […]; y
— esté integrada en toda la organización […] y se lleve a la práctica en
sus relaciones (ISO, 2010).
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Entonces, contestando a la pregunta, ¿la sustentabilidad y la RS son
lo mismo? Podemos decir que no, ya
que la sustentabilidad se constituye
en un propósito social de orden intelectual que nos indica cómo debemos relacionarnos con nuestro entorno natural, y la RS concierne a la
actuación ciudadana colectiva o individual en responsabilizarse de sus
actos, siguiendo pautas orientadoras,
o simplemente apelando a la prudencia y discernimiento de lo que es
correcto o incorrecto sin que medie
marco referencial alguno.

¿QUÉ ES LA RESPONSABILIDAD
SOCIAL?
Con base en López (2018:11), la RS es
el “descubrimiento que para sí mismos se dan los hombres [y mujeres] como sujetos humanos, esto es,
como creadores de la acción. Pero
esta capacidad o potencia no se hace
efectiva sino cuando es asumida”. Es
así que esto conlleva la razón como
medio para reconocer las secuelas
y obligaciones que se han asumido
una vez que se ha tomado una decisión o acción a emprender. Cuando
emerge esto en la conciencia social,
carga subsecuentemente, además,
con el ejercicio libre para llevar a
cabo la acción tomada, pero también
incorpora la libertad para comprometerse con los demás por las consecuencias que esto pueda provocar.
Teniendo en cuenta lo anterior,
la relevancia de la RS surge como un
tema medular en la primera parte del
siglo XX, emerge como una cooperación de carácter voluntario con la
finalidad de hacer partícipes a todos
los miembros de la sociedad y colaborar en el bienestar general de los
asuntos de orden social. En la década
de los sesenta, se fue integrando a las
agendas públicas y privadas, con la
finalidad de intervenir y remediar los
problemas ocasionados a los bienes
públicos y los recursos de carácter
natural (Correa, 2007). Fue así que se
dio cabida a temas sociales que estaban surgiendo en esa temporalidad,
como “los derechos civiles de las minorías, la igualdad de oportunidades
para la mujer, la protección del me-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

dio ambiente y los derechos de los
consumidores” (Gilli, 2006:4).
Compendiando lo antes expuesto, la RS contiene valores intrínsecos
que conllevan el compromiso, la
maximización de los beneficios sociales y la connotación de carácter
colectivo, que en esta expresión yacen y la distinguen. Es así que la RS
demarca a los seres humanos pautas
de orden voluntario como la solidaridad, subsidiaridad y la justicia para
dar génesis y fortalecer una sociedad garante; capaz de responder de
forma individual o grupal, para dar
solución a las eventualidades sociales (Camacho, 2015). De esta manera,
la RS se ha constituido en un talante
para organizar y conducir la gestión
social en la colectividad humana,
constituyéndose en un acuerdo que
pretende abatir la discriminación y
la exclusión social, y recuperar el respeto que se debe profesar a la naturaleza, así como recobrar la dignidad
humana de las personas.
Por lo tanto, se traza una vía que
otorga legitimidad a las acciones emprendidas por las instituciones públicas, privadas, organizaciones no
gubernamentales y los ciudadanos
que integran la sociedad. Todo en el
marco de los derechos humanos y
de los derechos fundamentales de
las personas, que involucran necesariamente connotaciones de equidad,
justicia social y honestidad (Gelinier,
1997). Dicho con palabras de Correa
(2007:91), “se gesta la sensibilidad
social frente a los temas éticos, por
la evolución de los públicos y por la
constante preocupación social”.

69

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Ciencia en breve

Por consiguiente, la RS está orientada al servicio de la colectividad humana y en general a la contextualización ecosistémica para resguardar
el entorno natural; formulando que
el progreso humano conlleve un
derrotero de fraternidad con la naturaleza y con el mismo ser humano
–mujer y hombre– en una situación
de igualdad, de buenos pensamientos, palabras y acciones, como lo
dan a conocer Pérez-Ordoñez y Morales-Méndez (2011). Es factible que,
dadas estas últimas consideraciones,
promueva el entreveramiento entre
la RS y la sustentabilidad.

CONSIDERACIONES FINALES
La sustentabilidad y la RS –como líneas conductoras del pensamiento
humano– cuentan con el desafío de
humanizar a las personas. Dicho con
más propiedad, hacerlas conscientes
de las repercusiones del progreso
como colectividad en los ámbitos
social y económico, los cuales tienen
una gran transcendencia sobre los
sistemas naturales y sobre sí mismos. Es plantear principios de actuación apoyados en valores éticos, con
el fin de volver a vincular a toda mujer y hombre con el entorno natural y
el mismo ser humano.
La sociedad humana no puede
abstraerse de las problemáticas socioeconómicas y ambientales, por
el contrario, es mediante la sustentabilidad y la RS que se han propuesto
medidas para fortalecer el valor de la
vida –de manera general– y el de la
humanidad. Este quehacer implica
incentivar la participación volun-

70

taria y consciente para continuar
construyendo conocimiento y valores, que se manifiesten en actitudes
proambientales y prohumanitarias.

REFERENCIAS
Camacho, J.L. (2015). Las normas de
responsabilidad social. su dimensión
en el ámbito laboral de las empresas.
Revista Latinoamericana de Derecho
Social. 20 (enero-junio):3-29.
Cantú-Martínez, P.C. (2015). Desarrollo Sustentable. Antes y Después
de Río +20. México:Universidad Autónoma de Nuevo León y Organización Panamericana de la Salud.
Cantú-Martínez, P.C. (2020a). Ética,
sustentabilidad y responsabilidad
social. México:TD&amp;IS.
Cantú-Martínez, P.C. (2020b). Escenarios de los pueblos indígenas frente al cambio climático. México:Universidad Autónoma de Nuevo León.
Capra, F. (1996). La trama de la vida,
una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Barcelona:Anagrama.
Clune, W., y Zehnder, A. (2018). The
Three Pillars of Sustainability Framework: Approaches for Laws and
Governance. Journal of Environmental Protection. 9:211-240.
Correa, J.G. (2007). Evolución histórica de los conceptos de responsabilidad social empresarial y balance socia. Semestre Económico.
10(20):87-102.
Foladori, G., y H. Tommasino, H.
(2000). El concepto de desarrollo
sustentable treinta años después.
Desenvolvimento e Meio Ambiente.
1:41-56.
Foster, J.B. (2009). The Ecological
Revolution: Making Peace with the
Planet. New York:Monthly Review
Press.

Gelinier, L. (1997). Ética y moral. Madrid:Universal.
Gilli, J.J. (2006). Responsabilidad social. Revista Científica Visión de Futuro. 5(1):1-17.
ISO (2010). ISO 26000:2010(es). Disponible en: https://www.iso.org/obp/
ui/es/#iso:std:iso:26000:ed-1:v1:es
López, A.F. (2018). Más que un prólogo o una introducción, una invitación. En: D. Pérez, D.A. Vélez, A.F.
López y P.A. Múnera (Eds.) Responsabilidad social. Lecturas y debates.
(pp. 11-12). Colombia:Fondo Editorial
Universidad Católica de Oriente.
Michelini, R.C., y Razzoli, R.P. (2015).
Progress Continuance Sustainability.
American Journal of Industrial and
Business Management. 5(12):828838.
Ostrom, E. (2009). A General Framework for Analyzing Sustainability
of Social-Ecological Syatems. Science. 325:419-422.
Pérez-Ordoñez, M.C., y Morales-Méndez, J.D. (2011). Revisión de
los orígenes de la responsabilidad social empresarial en el sector salud en
Colombia. Revista Cuidarte. 2(1):206215.
Real Academia Española. (2020). Responsabilidad. Disponible en: https://
dle.rae.es/responsabilidad?m=form
Sakalasooriya, N. (2021) Conceptual
Analysis of Sustainability and Sustainable Development. Open Journal of
Social Sciences. 9:396-414.
Vélez-Romero, X.A., y Cano-Lara,
E.D. (2016). Los diferentes tipos de
responsabilidad social y sus implicaciones éticas. Dominio de las Ciencias. 2(Especial):117-126.
Vilches, A., y Gil, D. (2021). El Antropoceno. Riesgos y oportunidades
para las nuevas generaciones. Educación Química. 32(Especial):55-72.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

esparcidos por las aceras del barrio),
podía influir positivamente en la salud mental, se centraron en averiguar
cómo la cantidad y el tipo de árboles
callejeros y su proximidad al domicilio se correlacionaban con la cantidad
de antidepresivos recetados.

En la zona donde vivo, el invierno pasado fue tan frío que muchos árboles
no soportaron y ahora están secos, o
ya no existen ni las ramas, pues fueron
cortados. Esto ha hecho que muchos
barrios ahora luzcan apagados, sin
vida, tristes, deprimentes. Hablando
de esto, se dice que la depresión, especialmente en las zonas urbanas, está
aumentando, ahora más que nunca
por culpa de la pandemia. Pero, según
los especialistas –y aquí es donde entran los árboles que se han secado–,
uno de los factores que influyen en la
salud mental es el tipo de entorno en
el que vive la persona.
Estudios anteriores demostraron
que el espacio verde urbano tiene
efectos beneficiosos para las personas
que padecen enfermedades mentales, pero la mayoría de esas investigaciones se basaron mucho en las
declaraciones de los sujetos de estudio, lo que dificulta la comparación
de los resultados y la generalización
de las conclusiones sobre los efectos
del espacio verde urbano en la salud
mental.
Ahora, un equipo del Centro Alemán de Investigación Integradora de
la Biodiversidad (iDiv), trató de aclarar mejor esta cuestión recurriendo
a un indicador objetivo: las recetas
de antidepresivos. Para averiguar si
un tipo específico de espacio verde
“cotidiano” (por ejemplo, los árboles

Los investigadores analizaron los
datos de casi 10,000 habitantes de una
ciudad de tamaño medio en Alemania, y los combinaron con datos sobre
la cantidad y el tipo de especie de los
árboles callejeros en toda la ciudad,
así pudieron identificar la asociación
de las recetas de antidepresivos con la
cantidad de árboles callejeros a diferentes distancias de los hogares de las
personas. Para los resultados se tuvo
en cuenta la influencia de otros factores que se sabe están asociados a la depresión, como tener o no un empleo,
el sexo, la edad y el peso corporal.
De esta manera se ha llegado a la
conclusión de que una mayor cantidad de árboles en las inmediaciones
de la vivienda (menos de 100 metros)
está asociada con un menor riesgo de
que a la persona se le recete medicación antidepresiva.
Los resultados del estudio deberían ser tomados muy en cuenta por
los responsables de urbanismo en
cada ciudad a la hora de destinar espacios urbanos a zonas verdes, aunque ello conlleve un incremento de
costos, ya que una mayor presencia
de espacios verdes en cada barrio
puede mejorar la calidad de vida de
los habitantes, sobre todo en las zonas
densamente pobladas y en las áreas
centrales de las ciudades (fuente:
NCYT).

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Vaya, eso es muy interesante, porque nuestro entorno cuenta mucho
para nuestra salud, y dentro del entorno también podemos agregar la
compañía, de hecho, déjame contarte
que América fue una de las últimas regiones del mundo en ser pobladas por
personas. Para entonces, los perros
habían sido domesticados a partir de
sus ancestros lobos y cabe preguntarse si aquellos primeros pobladores
humanos llegaron solos al continente
o era habitual que los acompañaran
perros.
Al respecto, expertos de la Universidad de Durham, en el Reino Unido,
examinaron registros arqueológicos y
genéticos, y descubrieron que las primeras personas que cruzaron a América hace 15,000 años, descendientes
de habitantes del nordeste de Asia,
iban acompañadas de sus perros. El
estudio se ha publicado en la revista
Proceedings of the National Academy
of Sciences of the United States of
America (PNAS).
Este descubrimiento sugiere que
la domesticación del perro tuvo lugar probablemente en Siberia hace
23,000 años. Las personas y sus perros
acabaron viajando hacia el Oeste, hacia al resto de Eurasia, y hacia el Este,
llegando al continente americano.
Algunos estudios previos sugirieron que los perros fueron domesti-

71

�CIENCIA EN BREVE

cados en toda Eurasia, desde Europa
hasta China, y en muchos otros lugares. Los nuevos datos sobre humanos
y perros antiguos están ayudando a
conocer mejor la historia de los perros, y ahora apuntan hacia Siberia
y el nordeste de Asia como la zona
en la que probablemente se inició la
domesticación del ahora conocido
como mejor amigo del hombre (fuente: PNAS/NCYT).

El estudio del pasado siempre
nos deja perplejos, pues hay muchas
cosas que desconocemos, por ejemplo, cómo vivían las personas hace
muchos años, eso es algo que en lo
personal me apasiona. Por eso quiero
compartirte un estudio de especialistas de la Universidad de Cambridge,
quienes recogieron huesos de tres
lugares muy diferentes de enterramiento de difuntos dentro del centro
histórico de la ciudad, que abarcaban
todo el espectro social: un cementerio parroquial para gente trabajadora
corriente, las tumbas de un “hospital”
de caridad donde se enterraba a los
enfermos y los indigentes, y un convento agustino en cuyos espacios de
sepultura se enterraba a donantes ricos y a clérigos.
El equipo examinó los restos mortales de 314 individuos y recogió pruebas del nivel de traumatismo óseo,
un barómetro de las penalidades
soportadas en vida. Además, catalogaron cuidadosamente la naturaleza
de cada fractura para construir una

72

imagen general de la incidencia de los
daños físicos en la población como
consecuencia de accidentes, esfuerzos físicos prolongados o violencia.
El estudio titulado “Medieval injuries:
Skeletal trauma as an indicator of past
living conditions and hazard risk in
Cambridge, England”, se ha publicado en la American Journal of Physical
Anthropology.
Mediante un análisis de rayos X,
el equipo descubrió que 44% de los
trabajadores había sufrido fracturas
óseas, frente a 32% de quienes fueron
sepultados en el convento y 27% de
quienes fueron enterrados en el hospital. Las fracturas en los restos mortales analizados eran más comunes en
los hombres (40%) que en las mujeres
(26%).
De entre las lesiones detectadas
en los difuntos, algunas tienen todos
los signos de haber sido infligidas por
otros, y en este aspecto el equipo de
investigación pudo corroborar en los
huesos la gran incidencia de la violencia en la sociedad de la época. Este
tipo de lesiones que dejan huella en
los huesos y son fruto de la violencia
se encontraron en alrededor de 4% de
la población, incluyendo mujeres y
personas de todos los grupos sociales.
Resulta muy llamativo lo mucho
que se puede reconocer la clase social de una persona analizando sus
huesos. Al comparar los traumatismos óseos de los diversos esqueletos
enterrados en varios lugares de una
ciudad como Cambridge, se pudieron
calibrar los peligros de la vida cotidiana que experimentaban las distintas
esferas de la sociedad medieval. En
ese sentido, se ve claramente que la
gente “corriente” que trabajaba tenía
un mayor riesgo de sufrir lesiones

en comparación con los frailes y sus
benefactores ricos o en comparación
con las personas internadas en el hospital, que por su estado no realizaban
trabajo duro. La gente “corriente” dedicaba muchas horas al día a trabajar
en tareas pesadas que requerían un
notable esfuerzo físico. En las zonas
más urbanas predominaban los oficios relacionados con la construcción
(por ejemplo, labrar bloques de piedra) y con la herrería, entre otros. En
las zonas más rurales, muchos trabajaban en la agricultura o la ganadería,
desde que amanecía hasta que anochecía.
En definitiva, la notable desigualdad social de la Edad Media ha quedado bien registrada en los huesos de
esos antiguos habitantes de Cambridge (fuente: AJPA).

Resulta sorprendente saber que
mucha gente perdía la vida por lesiones que en la actualidad son consideradas cotidianas. Incluso, para muchas de las más graves ahora tenemos
terapias de rehabilitación que pueden
dejar a los pacientes como “nuevos”.
De hecho, se ha avanzado tanto en la
rehabilitación, que unos investigadores de la Universidad Politécnica de
Madrid (UPM), la Universidad Carlos
III de Madrid (UC3M) y el Hospital
Virgen del Rocío de Sevilla, han desarrollado un sistema para la realización de terapias en pacientes de corta
edad con problemas de movilidad en

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

las extremidades superiores. Gracias
al uso de un robot social y técnicas de
inteligencia artificial, esta investigación permite mejorar el desarrollo de
estas sesiones, incrementando la interacción con el paciente, capturando
su atención y brindando una herramienta de gran utilidad a los terapeutas encargados de estas sesiones.
El proyecto NAOTherapist, iniciado en 2013, dio como resultado una
arquitectura robótica para rehabilitación con robots sociales. Ahora, el
proyecto ha sido actualizado con el fin
de incluir un sistema de control capaz
de generar modelos de perfil de usuario a través de la interacción con el
paciente. Los detalles se exponen en
la revista académica Sensors, bajo el
título “A Framework for User Adaptation and Profiling for Social Robotics
in Rehabilitation”.
Enfermedades como la parálisis
cerebral afectan de forma determinante al desarrollo de pacientes desde
edades muy tempranas. Las limitaciones que causan en la movilidad de las
extremidades provocan que el uso de
terapias de rehabilitación sea un procedimiento fundamental para evitar
el progreso de estas enfermedades
y un paso esencial para mejorar las
condiciones de vida de cada persona.
Los niños diagnosticados con parálisis cerebral, gracias a las múltiples
sesiones de rehabilitación, mejoran el
grado de movilidad de sus extremidades de forma gradual. Tradicionalmente, estas terapias son realizadas
por terapeutas que muestran a los
pacientes una serie de movimientos
con las extremidades que deben repetir. La repetición de estos ejercicios
permite extender gradualmente la
movilidad de estas extremidades. Sin

embargo, el largo número de sesiones
necesarias para experimentar una
mejoría, el esfuerzo requerido, así
como conseguir capturar la atención
del paciente durante toda la sesión
son factores que afectan al desarrollo
de terapias cuando se trata con niños.
Es necesario mantener elevada su
motivación de forma constante para
obtener el máximo beneficio de la rehabilitación.
Los últimos avances en la investigación relativa a la inteligencia artificial y los robots sociales brindan
nuevas formas de afrontar estas terapias de rehabilitación, mejorando los
resultados, la experiencia del paciente
y, en definitiva, logrando una mejor
calidad de vida en el futuro (fuente:
UPM).

La tecnología ha avanzado, y hoy
en día las investigaciones apuntan a
muchos blancos que de alguna u otra
manera inciden en nuestra forma de
vida. Por ejemplo, científicos de la
Universidad de Granada (UGR), en
España, y de La Frontera, en Chile,
han analizado el impacto emocional
que tienen las canciones románticas favoritas de una pareja sobre los
miembros de ésta, utilizando para ello
técnicas de termografía infrarroja.

(menos de seis meses de relación) escucha la que consideran “su canción”,
se produce un enfriamiento a nivel
corporal (activación simpática), sobre
todo en la punta de la nariz, ambas
mejillas, la frente, en el lado izquierdo
y derecho, y la punta del dedo corazón
de la mano dominante.
Sin embargo, en aquellas parejas
con altos niveles de unión y satisfacción, más estables, escuchar su canción produce un calentamiento corporal en estas mismas partes, que es
mayor cuanto más unidos están. Los
especialistas también han determinado las diferencias que se producen en
la temperatura de la piel en exparejas
cuando escuchan su canción romántica.
Así, en aquellas personas que
añoran a una expareja, escuchar su
canción produce enfriamiento o un
calentamiento mayor que el que produce su nueva canción romántica con
su pareja actual.
La termografía emocional empleada por los científicos mide las
emociones que siente una persona
por los cambios térmicos de la piel al
ver una foto de la persona amada, al
dar o recibir un beso o una mirada, al
mentir y también al oír música.
En los últimos años, este mismo
equipo de investigación de la UGR ha
aplicado la termografía al campo de la
Psicología, determinando, por ejemplo, el conocido como “efecto Pinocho” (según el cual la punta de la nariz
varía su temperatura cuando una persona miente) (fuente: UGR).

Los resultados de su trabajo apuntan que, cuando una pareja reciente

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

73

�CIENCIA EN BREVE

Algo en ese patrón específico de
uso de las redes sociales es particularmente dañino para las jóvenes. En
opinión de los especialistas, las tendencias sociales de las chicas probablemente las hacen más susceptibles
a los efectos negativos de los medios
sociales.
Pero así como la tecnología ha mejorado muchos aspectos de nuestra
vida, también ha modificado otros,
y como ejemplo tenemos las redes
sociales. Éstas han cambiado numerosos aspectos de la vida cotidiana
para mucha gente. Una investigación
reciente ha tenido por objeto intentar
averiguar si es cierta la sospecha de
que las adolescentes que pasan en las
redes sociales más tiempo de lo normal tienen un riesgo mayor de suicidarse.
El equipo de la Universidad Brigham Young de Estados Unidos,
analizó datos de entre 2009 y 2019,
referentes a patrones de uso de redes
sociales de Internet por 500 adolescentes de ambos sexos y datos sobre
su salud mental. El estudio titulado
“Suicide Risk in Emerging Adulthood:
Associations with Screen Time over
10 years”, se ha publicado en el Journal
of Youth and Adolescence.
Los autores descubrieron que
mientras el uso de redes sociales tenía
poco efecto en el riesgo de suicidio de
los chicos, para las chicas había un
punto de inflexión. Las chicas que
utilizaban las redes sociales durante al
menos dos o tres horas al día al principio del estudio (cuando tenían unos 13
años) y luego aumentaban mucho su
uso con el paso de los años, tenían un
mayor riesgo clínico de suicidio cuando eran adultas.

74

Según los investigadores, a los 13
años de edad, las niñas comienzan a
estar preparadas para afrontar el lado
más oscuro de las redes sociales, por
ejemplo, el ciberacoso. Sin embargo,
advierten: “Una niña de 13 años probablemente no está preparada desde
el punto de vista del desarrollo para
pasar tres horas al día en las redes sociales”.
No obstante, dicho esto, en la mayoría de los casos no se recomienda
a los padres que prohíban a las hijas
adolescentes el uso de las redes sociales, ya que prohibirlo puede resultar
contraproducente al dejarlas mal preparadas para gestionar su uso cuando
sean adultas. Antes bien, sugieren que
los padres limiten el tiempo de los
adolescentes en las redes sociales a
unos 20 minutos al día, que mantengan el acceso a sus cuentas y que hablen con ellos con frecuencia sobre lo
que ven en éstas.
El estudio, titulado “Suicide Risk
in Emerging Adulthood: Associations
with Screen Time over 10 years”, se ha
publicado en el Journal of Youth and
Adolescence (fuente: JYA/NCYT).

Muchos de los que están leyendo
esto, yo mismo que lo escribo, no somos adolescentes, y aun así estamos
en riesgo de caer y creer cosas que
vemos en video a través de las redes
sociales. Claro que de entre los videos
manipulados para que muestren
como verdaderas cosas que son falsas, hay algunos cuyas mentiras son
fáciles de detectar. Pero otros, los que
merecen el calificativo de “deepfake”,
están falsificados muy sofisticadamente, es común que usen técnicas
de inteligencia artificial, y resulta más
difícil detectar las falsedades introducidas en ellos. Sin embargo, no logran
pasar el filtro de sistemas, también
sofisticados, que funcionan, en algunos aspectos, como los detectores
de mentiras que captan cuándo una
persona miente. Por desgracia, ahora unos expertos en informática han
descubierto que esos detectores de
mentiras pueden ser engañados. En
esta batalla incesante entre la verdad
y la mentira en el universo digital, en
la que el control de la opinión pública
es sólo la punta del iceberg de todo lo
malo que puede hacerse, engañar a
los espectadores nunca antes había
sido tan fácil.
El equipo de la Universidad de
California ha comprobado que esos
detectores de “deepfakes” pueden
ser derrotados insertando en cada
cuadro de video datos ligeramente
manipulados, definibles como “ejemplos contradictorios”, que hacen que
los sistemas de inteligencia artificial,
como los modelos de aprendizaje automático, cometan un error. Además,
los expertos han demostrado que el
ataque diseñado por ellos sigue funcionando casi igual de bien después
de comprimir los videos contaminados.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

En los deepfakes, a menudo se
modifica el rostro de un sujeto con
el fin de crear secuencias convincentemente realistas de hechos que en
realidad nunca ocurrieron. Por ello,
los detectores típicos de este tipo de
videos se centran en el rostro de las
personas que aparecen en los ellos:
primero lo rastrean y luego pasan los
datos clave del rostro a una red neural
(un tipo de sistema de inteligencia artificial que emula la arquitectura y el
funcionamiento del cerebro humano). Entonces la red neural determina
si es real o falso. Por ejemplo, el parpadeo de los ojos no se reproduce bien
en los deepfakes, por lo que los detectores se centran en los movimientos
oculares como una forma de contribuir a hacer esa comprobación. Los
detectores más avanzados se basan
en modelos de aprendizaje automático para identificar los vídeos falsos.
La amplia difusión de videos falsos a través de las plataformas de las
redes sociales ha suscitado una gran
preocupación en todo el mundo, lo
que dificulta especialmente la credibilidad de los medios digitales.
El equipo de investigación ha tomado la decisión de no hacer públicos los detalles de su técnica contra
los detectores de deepfakes, a fin de
evitar el peligro de que se haga un
uso malintencionado de ella (Fuente:
NCYT).

Y ya que hablamos de jóvenes y no
tan jóvenes, tecnología y depresión,
déjame comentarte que en investigaciones anteriores se encontró que el
comportamiento sedentario (permanecer sentado muchas horas al día)
parecía aumentar el riesgo de depresión y ansiedad en los adolescentes.
Para obtener más información sobre
lo que impulsa esa relación, algunos
científicos han investigado el tiempo
transcurrido ante pantallas, ya que es
el responsable de gran parte del comportamiento sedentario en los adolescentes. Otros estudios han obtenido
resultados ambiguos, y muchos no
diferenciaron entre los distintos tipos
de tiempo de pantalla, ni compararon
entre sexos, o no hicieron un seguimiento de años de duración a un grupo extenso de sujetos de estudio.

que podrían haber explicado los resultados, como el nivel socioeconómico, los niveles de actividad física, la
incidencia del acoso escolar y los síntomas emocionales previos.

Un equipo del University College
de Londres, en un estudio titulado
“Prospective relationships of adolescents’ screen-based sedentary behaviour with depressive symptoms: the
Millennium Cohort Study”, publicado
en la revista Psychological Medicine,
revisó datos sobre 11,341 adolescentes
británicos. Todos los participantes en
el estudio habían respondido a preguntas sobre el tiempo que pasaban
en las redes sociales, el que transcurrían jugando a videojuegos y el que
dedicaban a utilizar Internet, a la edad
de 11 años, y también respondieron a
preguntas sobre los síntomas depresivos, como el bajo estado de ánimo, la
pérdida de placer y la falta de concentración, a la edad de 14 años. El cuestionario clínico empleado mide los
síntomas depresivos y su gravedad,
en lugar de proporcionar un diagnóstico clínico específico.

Aunque su estudio no puede confirmar si la relación es causal, los investigadores afirman que hay algunos
aspectos positivos de los videojuegos
que podrían favorecer la salud mental.

Los científicos descubrieron que
los chicos que la mayoría de los días
jugaban con videojuegos tenían 24%
menos de síntomas depresivos tres
años después, en comparación con
los que jugaban con videojuegos menos de una vez al mes, aunque este
efecto sólo fue significativo entre
aquellos con bajos niveles de actividad física, y no se encontró entre las
chicas. Los especialistas creen que
esto podría sugerir que los chicos
menos activos pueden obtener más
diversión e interacción social de los
videojuegos.

En conjunto, los resultados demuestran cómo los diferentes tipos
de tiempo de pantalla pueden influir
positiva o negativamente en la salud
mental de los jóvenes, y también pueden afectar a los chicos de manera
diferente a como afectan a las chicas
(fuente: NCYT).

En el análisis, el equipo de investigación tuvo en cuenta otros factores
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

75

�CIENCIA EN BREVE

A través de los juegos online y de
las redes sociales, muchas personas
hoy en día pueden comunicarse en
tiempo real a miles de kilómetros
de distancia, pero ¿qué pensarías de
comunicarte con alguien cerca de ti,
pero que está dormido? Ah, verdad.
Bueno, aunque soñar mientras dormimos es una experiencia común,
la ciencia todavía desconoce muchas
cosas sobre los sueños. Lo que las personas recuerdan haber soñado no es
una fuente muy fiable de información
sobre los sueños, ya que a menudo tal
recuerdo está plagado de distorsiones
y detalles olvidados. Por eso, unos
científicos decidieron intentar comunicarse con personas dormidas mientras tenían sueños lúcidos. Un sueño
lúcido es aquél en el que la persona
sabe que está soñando.
Casi nadie esperaría que una persona dormida que está soñando sea
capaz de percibir preguntas y dar
respuestas a las mismas. Sería lógico
suponer que la persona dormida se
despertará cuando se le haga una pregunta, o no responderá a ella, o contestará incoherencias.
Sin embargo, un equipo de la
Universidad del Noroeste en Estados
Unidos ha comprobado que sí es posible. El estudio, titulado “Real-time
dialogue between experimenters and
dreamers during REM sleep”, se ha
publicado en la revista académica Current Biology.
Los investigadores descubrieron
que las personas en sueño REM (la
etapa del proceso de dormir en la cual
se produce la mayoría de los sueños y
pesadillas que recordamos) pueden
interactuar con un experimentador y
entablar una comunicación en tiempo real. También constataron que son

76

capaces de comprender preguntas,
responderlas y utilizar la memoria de
trabajo. Esta clase de memoria es la
que permite mantener información
en “primer plano”, aunque sea nueva, por cortos periodos de tiempo. Un
ejemplo del uso de la memoria de trabajo es cuando recordamos durante
unos instantes, sin necesidad de tomar nota, un número telefónico que
no sabíamos y que acabamos de escuchar. Gracias a esta memoria, podemos teclear directamente ese número
telefónico sin tener que apuntarlo
primero. Esta clase de memoria la
empleamos profusamente en nuestra
vida cotidiana.
En palabras de los expertos, su
meta experimental es comparable a
encontrar una forma de hablar con
un astronauta que está en otro mundo, aunque en este caso el mundo está
totalmente fabricado sobre la base de
los recuerdos almacenados en el cerebro de una persona.
La comunicación con la persona mientras está soñando podría
ayudar a verificar la exactitud de sus
recuerdos sobre el sueño tras despertar. También podría utilizarse para
ofrecer a quienes sufren pesadillas
una manera novedosa de afrontarlas.
Puede incluso que algunas personas
intentasen resolver problemas mientras estuvieran dormidas soñando
(fuente: NCYT).

Y si soñando te has visto con cierta
prenda de vestir que encontraste en
alguna tienda virtual, y según tú se te
veía divina, la compras y resulta que
no es lo que esperabas, déjame decirte que ahora eso podría cambiar, así
como lo lees. Cada día son más las personas que compran la ropa a través de
plataformas virtuales y esta tendencia
se está acelerando por la actual situación de pandemia. Las ventajas de
esta nueva forma de comprar son evidentes, pero también tiene algunos
inconvenientes. Uno de los más importantes es que no es posible probarse la ropa antes de recibirla en casa.
Para solucionar este problema, se ha
acudido al modelado y la generación
de prendas en 3D, en los que son clave
la inteligencia artificial y el aprendizaje profundo (deep learning). Estos
modelos, que facilitarán el trabajo de
los diseñadores y animadores de imágenes, supondrán una gran mejora en
la experiencia que proporcionan los
probadores virtuales.

mente la dinámica de la prenda. En
cambio, los datos sintéticos son fáciles
de generar y están libres de errores de
medida.
Investigadores del Centro de Visión por Computador (CVC) y la Universidad de Barcelona (UB), eligieron
ese último camino y han desarrollado
CLOTH3D, el primer conjunto de datos sintéticos a gran escala de secuencias humanas en 3D vestidas, que se

ha publicado recientemente en la
revista Computer Vision-ECCV 2020
Workshops.
Con más de 2 millones de muestras, CLOTH3D es único en términos de variabilidad, tanto en el tipo
de prenda, como en forma, tamaño,
tirantez y tejido. El vestuario se puede simular sobre miles de posturas
y formas corporales diversas, lo que
genera una dinámica de la ropa muy
realista.

La industria textil no es la única
que podría aprovechar este conjunto
de datos, también podría beneficiarse
de él la industria del entretenimiento,
dado que las películas con imágenes
generadas por computadora y los videojuegos podrían ser aún más realistas. No obstante, todavía hay mucho
trabajo por hacer (fuente: UB).

Hoy día, existen modelos para simular prendas sobre distintas formas
del cuerpo, pero la mayoría son en
2D. El motivo es que los modelos en
3D necesitan una enorme cantidad
de datos, y los que hay disponibles actualmente son muy escasos. Hay tres
estrategias principales para producir
datos 3D de personas vestidas: los escaneos 3D, la generación de imágenes
3D a partir de imágenes convencionales y la generación sintética. Los
escaneos 3D son costosos e incapaces
de diferenciar el cuerpo de la ropa, es
decir, como mucho pueden extraer
la forma 3D como si cuerpo y ropa
fueran un único objeto. Por su parte,
los conjuntos de datos que infieren
la geometría 3D de la ropa a partir de
imágenes convencionales son inexactos y no pueden modelar adecuada-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

77

�COLABORADORES
Abril Cantú Berrueto
Licenciada en Psicología, maestra en Psicología del Deporte y doctora en Ciencias de la Cultura Física y Deporte por
la UANL. Docente del Programa de Maestría en Psicología
del Deporte. Psicóloga de selecciones nacionales en la Federación Mexicana de Futbol. Su línea de investigación se
enfoca en climas motivacionales, lesiones y burnout en
deportistas.
Alejandra Giselle Hernández Islas
Ingeniera en Gestión Empresarial. Estudiante de la Maestría en Ingeniería Económica y Financiera. Docente, investigadora y coordinadora del Programa Educativo de Desarrollo de Negocios en la UT de la Zona Metropolitana del
Valle de México. Sus líneas de investigación son estrategia
y comportamiento del consumidor y administración del
talento humano.
Alma Rosa Saldierna Salas
Licenciada en Relaciones Internacionales. Maestra en Gestión y Políticas Públicas. Doctora en Filosofía, con acentuación en Ciencias Políticas, por la UANL. Profesora de tiempo completo en la FCPyRI-UANL. Investigadora asociada y
auxiliar administrativo del Laboratorio de Comunicación
Política (Lacop). Miembro del Cuerpo Académico Comunicación, Opinión Pública y Capital Social. Miembro del
SNI, nivel I.
Alondra Salazar López
Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública.
Maestra en Ciencias Políticas por la UANL. Sus líneas de
investigación son: actitudes y comportamiento político;
género, interculturalidad y ciudadanías.
Daniel Mocencahua Mora
Doctor en Matemáticas por la BUAP. Profesor investigador
(perfil Promep) de la BUAP. Miembro del núcleo académico básico del Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos. Colaborador en el Cuerpo Académico Consolidado:
“Entornos colaborativos digitales para el desarrollo de la

78

Ciencia y la Tecnología”. Divulgador científico, colabora en
Radio BUAP.
Iliana García Romero
Licenciada en Educación. Maestra en Gestión Pública, con
especialidad en Gobierno y Administración Pública. Realizó una estancia de investigación y desarrollo curricular en
el Instituto Tecnológico Latinoamericano, México. Docente e investigadora en la UT de la Zona Metropolitana del
Valle de México. Sus líneas de investigación son estrategia
y comportamiento del consumidor y administración del
talento humano.
J. Patricia Muñoz-Chávez
Doctora en Planeación Estratégica y Dirección de Tecnología por la UPAEP. Maestra en Gestión Administrativa y
licenciada en Contaduría por la UAEH. Realizó estancia de
investigación en la Universidad de Málaga, España. Profesora e investigadora de la UT de la Zona Metropolitana del
Valle de México. Sus líneas de investigación incluyen estrategia y comportamiento del consumidor, organizaciones y
comportamiento organizacional.
Juan Daniel Hernández Altamirano
Químico farmacéutico biólogo por la UANL. Colaborador
en Diagnóstico Molecular COVID-19 en el Hospital San José
del ITESM. Ha colaborado en el Laboratorio de la Unidad
de Terapias Experimentales del Centro de Investigación y
Desarrollo en Ciencias de la Salud-UANL. Instructor para el
capítulo estudiantil AICHE-Tecnológico de Monterrey.
Juan Manuel González Calleros
Licenciado y maestro en Ciencias Computacionales.
Miembro del Laboratorio Belga de Interacción Informática Humana y del consorcio UsiXML. DEA y doctorado en
Ciencias de la Computación por la Universidad Católica de
Lovaina. Trabaja en proyectos relacionados con realidad
virtual, realidad aumentada, trabajo colaborativo asistido
por computadora, interfaces tangibles, centrados en los
alumnos y docentes y el contexto de aplicación.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Luis Enrique Gómez Vanegas
Licenciado en Letras Hispánicas por la UANL. Diplomado
en periodismo científico por la FCC-UANL. Corrector de la
revista Ciencia UANL y de Entorno Universitario, de la Preparatoria 16-UANL.
Manuel Alfonso Carrera García
Químico farmacéutico biólogo por la UANL. Farmacéutico
en PiSA Farmacéutica. Colaborador de la startup LicenciArte y cofundador de Efiscience. Participó en proyectos
de investigación en química de productos naturales en los
posgrados FCQ-UANL y en la UNAM. Miembro de la Red
de Oficinas de Transferencia de Tecnología de México.
María de Lourdes López Flores
Doctora en Política Pública por el ITESM. Profesora en la
FCPyRI-UANL y la Facultad Libre de Derecho de Monterrey. Especialista en temas electorales y en procesos de
cambio institucional.
María Josefa Santos Corral
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad se
relaciona con los problemas sociales de transferencia de
conocimientos, dentro de las líneas de tecnología, cultura y
estudios sociales de la innovación. Imparte las asignaturas
de ciencia y tecnología para las RI en la Licenciatura de Relaciones Internacionales y Desarrollo Científico Tecnológico y su Impacto Social en la Maestría de Comunicación.
Martín Santiago Domínguez González
Estudiante del Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos en la BUAP. Maestro en Ciencias en Ingeniería de
Cómputo, con especialidad en Sistemas Digitales, e Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por el IPN.
Omar Flores Sandoval
Ingeniero físico y maestro en Ciencias Biomédicas Básicas
por la UASLP. Estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas Básicas de la UASLP. Su trabajo se centra en posibles
mecanismos hormonales que convergen a nivel celular-renal en un modelo de hipertensión por dieta alta en grasa.
Óscar Daniel Ramírez Plascencia
Licenciado en Psicología por la UdeG. Maestro y doctor en
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Ciencias Biomédicas Básicas por la UASLP. Investigador
posdoctoral en Beth Israel Deaconess Medical Center/Harvard Medical School. Su trabajo se enfoca en los mecanismos centrales en la regulación del sueño y estrés.
Pedro César Cantú-Martínez
Doctor en ciencias biológicas por la UANL. Doctor Honoris
Causa, con la Mención Dorada Magisterial, por el OIICE.
Trabaja en la FCB-UANL y participa en el IINSO-UANL.
Su área de interés profesional se refiere a aspectos sobre
la calidad de vida e indicadores de sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista Salud Pública y Nutrición
(RESPyN). Miembro del Comité Editorial de Artemisa del
Centro de Información para Decisiones en Salud Pública
de México.
Rolando Castillo Santiago
Doctor en Estudios Jurídicos por la UJAT. Profesor investigador en la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades de la UJAT. Realizó estancias de investigación
en las universidades de Salamanca, España, y el Colegio de
Abogadas y Abogados en San José, Costa Rica. Incorporado
al Padrón Estatal de Investigadores e integrante del Sistema
Estatal de Investigadores en Tabasco y de la Academia Euroamericana de Derecho de Familia con sede en Buenos
Aires, Argentina. Pertenece al Programa de Estímulos al
Desempeño del Personal Docente. Miembro del SNI, nivel
Candidato.
Skarleth Cárdenas Romero
Ingeniera en Bioprocesos y maestra en Ciencias Biomédicas Básicas por la UASLP. Cursa el Doctorado en Ciencias
Biomédicas Básicas en la UASLP. Asistente técnico de Laboratorio de Investigación y Trabajo Docente en la UASLP.
Su trabajo se centra en la relación que existe entre las alteraciones de los ritmos circadianos y el cáncer, así como los
posibles efectos a nivel intracelular de la melatonina para
combatir esta patología.
Zacnite Reyes Mata
Psicóloga por la UAM. Estudiante de la Maestría en Psicología del Deporte UANL. Su línea de investigación está enfocada en temas referentes a género y deporte.

79

�Lineamientos de colaboración
Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción
científica, tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas: ciencias
exactas, ciencias de la salud, ciencias agropecuarias, ciencias naturales, humanidades, ciencias sociales, ingeniería y tecnología y ciencias de la tierra. Asimismo, se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias naturales
y exactas a las ciencias sociales y las humanidades.
Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente al público objetivo; no se aceptarán trabajos que no cumplan con los criterios y lineamientos indicados, según sea el caso se deben seguir
los siguientes criterios editoriales.

Criterios editoriales (difusión)
•
•
•
•
•

•
•
•

•
•
•
•
•
•

80

Sólo se aceptan artículos originales, entendiendo por ello que el contenido sea producto del trabajo directo y
que una versión similar no haya sido publicada o enviada a otras revistas.
Se aceptarán artículos con un máximo de cinco autores, en caso de excederse se analizará si corresponde con
el esfuerzo detectado en la investigación.
El artículo debe ofrecer una panorámica clara del campo temático.
Debe considerarse la experiencia nacional y local, si la hubiera.
No se aceptan reportes de mediciones. Los artículos deben contener la presentación de resultados de medición
y su comparación, también deben presentar un análisis detallado de los mismos, un desarrollo metodológico
original, una manipulación nueva de la materia o ser de gran impacto y novedad social.
Sólo se aceptan modelos matemáticos si son validados experimentalmente por el autor.
No se aceptarán trabajos basados en encuestas de opinión o entrevistas, a menos que aunadas a ellas se realicen
mediciones y se efectúe un análisis de correlación para su validación.
Para su consideración editorial, el autor deberá enviar el artículo vía electrónica en formato .doc de Word, así
como el material gráfico (máximo cinco figuras, incluyendo tablas), fichas biográficas de cada autor de máximo 100 palabras y carta firmada por todos los autores (formato en página web) que certifique la originalidad del
artículo y cedan derechos de autor a favor de la UANL.
Los originales deberán tener una extensión máxima de cinco páginas (incluyendo figuras y tablas).
Se incluirá un resumen en inglés y español, no mayor de 100 palabras, además de cinco palabras
clave.
En el apartado de referencias se deberá utilizar el formato Harvard para citación.
Material gráfico incluye figuras, imágenes y tablas, todas las imágenes deberán ser de al menos 600
DPI.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

Criterios editoriales (divulgación)
•
•
•
•
•
•

•
•

•
•
•

•

•

Sólo se reciben para su publicación materiales originales e inéditos. Los autores, al enviar su trabajo, deberán
manifestar que es original y que no ha sido postulado en otra publicación.
Se aceptarán artículos con un máximo de tres autores.
Los contenidos científicos y técnicos tienen que ser conceptualmente correctos y presentados de una manera
original y creativa.
Todos los trabajos deberán ser de carácter académico. Se debe buscar que tengan un interés que rebase los
límites de una institución o programa particular.
Tendrán siempre preferencia los artículos que versen sobre temas relacionados con el objetivo, cobertura temática o lectores a los que se dirige la revista.
Para su mejor manejo y lectura, cada artículo debe incluir una introducción al tema, posteriormente desarrollarlo y finalmente plantear conclusiones. Se recomienda sugerir bibliografía breve, para dar al lector posibilidad de profundizar en el tema. El formato no maneja notas a pie de página.
Las referencias no deben extenderse innecesariamente, por lo que sólo se incluirán las referencias utilizadas
en el texto; éstas deberán citarse en formato Harvard.
Los artículos deberán tener una extensión máxima de cinco cuartillas y una mínima de tres, incluyendo tablas,
figuras y bibliografía. En casos excepcionales, se podrá concertar con el editor responsable de Ciencia UANL
una extensión superior, la cual será sometida a la aprobación del Consejo Editorial.
Los autores deberán proponer por lo menos tres imágenes para ilustrar su trabajo.
Las figuras, dibujos, fotografías o imágenes digitales deberán ser de al menos 600 DPI.
En el caso de una reseña para nuestra sección Al pie de la letra, la extensión máxima será de dos cuartillas, deberá incluir la ficha bibliográfica completa, una imagen de la portada del libro, por la naturaleza de la sección
no se aceptan referencias.
El artículo deberá contener claramente los siguientes datos en la primera cuartilla: título del trabajo, autor(es),
institución y departamento de adscripción laboral (en el caso de estudiantes sin adscripción laboral, referir la
institución donde realizan sus estudios), dirección de correo electrónico para contacto.
Los autores deberán incluir, por separado, cinco ideas clave de su manuscrito.

Notas importantes
• Sólo se recibirán artículos por convocatoria, para mayor información al respecto consultar nuestras redes sociales o nuestra página web: http://cienciauanl.uanl.mx/
• Todas las colaboraciones, sin excepción, serán evaluadas. Todos los textos son sometidos a revisión y los editores
no se obligan a publicarlos sólo por recibirlos. Una vez aprobados, los autores aceptan la corrección de textos y la
revisión de estilo para mantener criterios de uniformidad de la revista.
• Con el objetivo de mantener el acceso abierto, la tasa para publicación en Ciencia UANL es de $1,000.
Todos los artículos deberán remitirse a la dirección de correo:
revista.ciencia@uanl.mx
o bien al siguiente dirección:
Revista Ciencia UANL. Dirección de Investigación, Av. Manuel L. Barragán, Col. Hogares Ferrocarrileros, C.P. 64290,
Monterrey, Nuevo León, México.
Para cualquier comentario o duda estamos a disposición de los interesados en:
Tel: (5281)8329-4236. http://www.cienciauanl.uanl.mx/
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

81

�82

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.111, enero-febrero 2022

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="250">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3179">
                <text>Ciencia UANL</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479150">
                <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574144">
            <text>Ciencia UANL</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574146">
            <text>2022</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574147">
            <text>25</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574148">
            <text>111</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574149">
            <text> Enero-Febrero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574150">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574151">
            <text>Bimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="574168">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751701&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574145">
              <text>Ciencia UANL, 2022, Año 25, No 111, Enero-Febrero 1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574152">
              <text>Salinas Carmona, Mario César, Director</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574153">
              <text>Ciencia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574154">
              <text>Tecnología</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574155">
              <text>Divulgación científica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574156">
              <text>Investigación científica</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574157">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574158">
              <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574159">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Investigación, Innovación y Posgrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574160">
              <text>Elizondo Riojas, Guillermo, Director Editorial</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="574161">
              <text>Gómez Vanegas, Luis Enrique, Corrección</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574162">
              <text>01/01/2022</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574163">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574164">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574165">
              <text>2020646</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574166">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574167">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574169">
              <text>Monterrey, N.L. México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574170">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="574171">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="24847">
      <name>Cerebro</name>
    </tag>
    <tag tagId="37269">
      <name>Certeza jurídica</name>
    </tag>
    <tag tagId="37268">
      <name>Cultura Maker</name>
    </tag>
    <tag tagId="32405">
      <name>Farmacéutica</name>
    </tag>
    <tag tagId="325">
      <name>Literatura</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
