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                  <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 3
JULIO-DICIEMBRE
2022

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0001-6466-9449

Fecha entrega: 07-09-2022 Fecha aceptación: 13-09-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, María Fernanda Martínez Quintanilla. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42
Email: mariferm416@gmail.com

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

¿Estudiar a la literatura en tiempos inciertos? Ese ha sido uno de
los cuestionamientos más persistentes a lo largo de la era moderna,
cuando el análisis literario comenzó a implantarse en aulas y
suplementos culturales a lo largo y ancho del orbe occidental. No ha
sido algo exclusivo de las letras, por supuesto. La industrialización y
el desarrollo de la tecnología han significado un permanente desafío
para las humanidades en general: la exigencia de rentabilidad,
la imposibilidad de medición científica de sus “productos” y la
hegemonía de los medios audiovisuales (entre otros factores) han
sido obstáculos frecuentes a la hora de ejercer nuestras profesiones.
No existe, pues, una sola forma de responder a esa pregunta. Sin
embargo, la literatura sigue explorando nuevas facetas de la condición
humana; y ahora, luego de una pandemia y en medio de un conflicto
bélico, su estudio y su cuestionamiento resultan más que necesarios.
Prueba de ello, es este tercer número de Humanitas. Revista de
Teoría, crítica y Estudios Literarios, que nos ofrece un amplio y variado
repertorio de lecturas críticas y acercamientos a ese heterogéneo e
inclasificable “objeto” que es la literatura. En la sección de “Artículos”
abrimos con un ensayo puntual e inteligente sobre el terrible caso de
Debhani Escobar, el cual es interpretado y resignificado por María
Fernanda Martínez Quintanilla. Verónica Zúñiga reflexiona sobre
la legendaria revista Rueca, verdadero dispositivo de legitimación
intelectual creado exclusivamente por mujeres al mediar el siglo XX.
María Teresa Sánchez, por su parte, nos propone una nueva y original
manera de leer a la narrativa latinoamericana contemporánea partir
de una nouvelle de Juan Villoro. La irrupción de la distopía literaria
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�Víctor Barrera Enderle / Presentación

feminista, en la década del setenta, es analizada por Erendida
Hernández. Por su parte, Raúl Martín Catalayud utiliza el concepto
de elocuentia para disertar sobre la obra de Tácito: Dialogus de oratoribus
(circa 102, d. C.). Finalmente, la remediación (esto es, grosso modo, el
“reciclaje” de un medio en otro) en Facebook es el objeto de estudio
de Maribel Maldonado.
Un binomio de ensayos conforma y nutre la sección de
“Notas”. Una lectura crítica de la representación de las doctrinas
anarquistas en la novela Los demonios (1871-1872) de Dostoievski es
propuesta por Rubén Gutiérrez Guajardo. Y Luisa Gómez analiza
su propia experiencia como lectora de los cuentos de Sergio Pitol y
propone un acercamiento a través de la relación entre el tiempo y
el sueño.
La sección de “Reseñas” nos entrega noticias de tres
publicaciones recientes: Roberto García Soto da cuenta de la novela
Casas vacías, de Brenda Navarro; Diana Suárez reseña el volumen
de ensayos Encuadres del discurso cinematográfico, editado por Jaime
Villarreal, Raquel Gutiérrez y Miguel Sáenz. Y la antología de cuentos
Ab animalibus, editada por el colectivo Escritores Neoleoneses
Emergentes, es comentada por Carlos Rutilo.
Confiamos en que esta tercera entrega de Humanitas. Revista
de Teoría, Crítica y Estudios Literarios cumpla cabalmente con el
compromiso que adquirimos al crearla: abrir y mantener un espacio
para el diálogo y la crítica. El juicio final, por supuesto, recae en los
lectores.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid

Fecha de entrega: 07-09/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen. El 9 de abril de 2022, en el municipio de Escobedo (perteneciente
al aérea metropolitana de Monterrey), en el estado mexicano de Nuevo
León, la joven Debanhi Escobar desapareció bajo circunstancias
sospechosa, unos días después fue encontrado su cuerpo en el fondo de
una cisterna. Este ensayo trabaja, a parir de la última foto que se le tomó y
que se convirtió en un símbolo múltiple y con una significación mutable,
con diversas metáforas de la imagen y su relación tensionada con el arte y
la literatura.
Palabras claves: Debanhi Escobar, imagen, fotografía, studium, punctum,
The omen of the image, the missing woman
Abstrac. On April 9, 2022, in the municipality of Escobedo (belonging to
the metropolitan area of Monterrey), in the Mexican state of Nuevo León,
the young Debanhi Escobar disappeared under suspicious circumstances,
a few days later her body was found in the background of a tank. This
essay works, from the last photo that was taken of her, which became a
multiple symbol with a mutable meaning, with different metaphors of the
image and its tense relationship with art and literatura
Keywords: Debanhi Escobar, Image, Photography, studiuam, punctum

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La Muerte es el «eidos» de esa Foto
Roland Barthes

A manera de introducción o ¿qué es lo que detona este ensayo?
¿Cómo escribir sobre una foto que lleva impresa, como marca
de agua, la muerte? Más allá de la muerte, la violencia acechante,
depredadora y oculta, que estaba ya en la atmósfera; invisible para los
ojos, pero no imperceptible. Si, junto a Barthes y Sontag, tomamos la
fotografía como la prueba, la evidencia de lo que ha sido, entramos,
con ambos pies, en un océano de imágenes que nos hielan el alma. O,
más preciso, la petrifican. Puede tomar mucho tiempo y, peor, muchas
otras fotos e imágenes para invertir el efecto. Yo, que viví el sexenio de
“La guerra contra el narco” en México, lo sé. Hay imágenes que ya no
me perturban, pero han llegado otras rompiendo el conjuro.
Puede ser un salto abrupto: eso o aquél que ha sido, que ya
no es, que ha muerto, y es representado en una imagen, no tendría
por qué llevar directamente a un estado de petrificación para quien
lo ve. Tal vez me adelanto y hago una generalización no justificada al
decir lo siguiente: la fotografía, como objeto guardado en un álbum
—ahora un álbum de fotos digital en dispositivos móviles—, nos lleva
más a pensar automáticamente en un recuerdo1 y no precisamente en
la mortalidad y lo finito. Pero Barthes y Sontag tienen mucha razón al
nombrar lo obvio: todas las fotografías de personas son un momento
mori. Algunas se adelantan al acto de la muerte y lo presagian.
1 Incluso las aplicaciones de Galería en los móviles ensamblan,
automáticamente, una sucesión de fotografías en un video para ofrecer al usuario
un “Recuerdo” de algún evento: unas vacaciones, un aniversario o un viaje.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No hay peor ejemplo, y digo peor por lo atroz del caso y la
pertinencia que tiene para encarnar las palabras de estos autores,
que la fotografía de Debanhi Escobar (Imagen 1). Debanhi Escobar
era una joven del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León,
lugar de donde yo soy. Debanhi Escobar salió de fiesta a una quinta
el sábado 9 de abril y no volvió. Desapareció, dicen. Como si fuera
un acto mágico y a voluntad. Debanhi Escobar fue vista por última
vez en esa fiesta y, como un presagio terrible, fue vista por los
espectadores del país a través de una fotografía: a las cinco de la
madrugada del domingo 10 de abril, Debanhi fue fotografiada en
la carretera Monterrey-Nuevo Laredo. Dicen que esperaba un taxi.
Si esperaba un taxi, en una carretera principalmente transitada por
camiones de carga, y a esas horas, ¿quién la fotografió?

Imagen 1. Debanhi Escobar, carretera Monterrey-Nuevo Laredo.. (Morán
Breña &amp; Guillén, 2022)
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La fotografía está tomada de perfil, de noche, sola. El viento
levanta su falda por encima de sus tobillos, se abraza a sí misma. No
vemos su rostro por la mascarilla, pero su vestimenta y quienes la
vieron con ella dan la prueba de que la joven en la foto es Debanhi.
El referente en la imagen coincide con la mujer que falta.
Después se confirmará que quien tomó la foto era el
taxista que había ido por ella. Entonces, ¿la foto corresponde a qué
momento?, ¿antes de subirse? Si fuera así, ¿por qué la foto no la
muestra dirigiendo su mirada al conductor? ¿a nosotros? Nombro
aquí uno de los elementos que estremecen a quien funge como
spectator —Barthes en La cámara lúcida (1980)— de esta foto: nos
hemos posicionado en la mirada de un par de ojos que sabemos,
hasta ahora, fueron los últimos en verla. Y ella no voltea a vernos.
Después se sabrá que la foto es posterior a haber subido al
auto. Es decir, subió al auto del conductor que fue a recogerla, pero
se bajó. ¿Por qué? Después se confirmará, por un video de seguridad,
que el conductor la acosó. Por tal motivo, Debanhi Escobar bajó del
auto, a las cinco de la madrugada, quedándose sola, de noche, en una
carretera peligrosa.
Después, nada. Solo silencio. Trece días de silencio. Que estaba
siendo buscada. Que cateaban lugares, revisaban videos, que catearon
cuatro veces el Motel Nueva Castilla, en Escobedo, Nuevo León.
Trece días en que la imagen de Debanhi Escobar circuló viralmente
por redes, por la prensa, y en los que colectivos feministas del estado
se manifestaron exigiendo su búsqueda y encontrarla con vida.
Algo más: el día que se notificó la desaparición de Debanhi se
confirmó el feminicidio de María Fernanda Contreras, desaparecida
el domingo 3 de abril, encontrada el jueves 7 de abril, y confirmado
su asesinato el domingo 10 de abril. Desde el 8 de marzo hasta el 10
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de abril, Nuevo León contabilizaba quince mujeres desaparecidas.
Quince porque la desaparición de María Fernanda Contreras ya había
sido movida al expediente de feminicidio. La trágica coincidencia
entre una desaparecida y la otra llevó a un mayor flujo de imágenes
en redes, protestas, y continua información circulando en la web. La
desaparición de Debanhi Escobar duró trece días, hasta el jueves 21
de abril cuando se informó de un cuerpo encontrado en la cisterna
del Motel Nueva Castilla. Cuatro veces catearon ese Motel, las
primeras tres no habían visto ni olido nada. Fue la cuarta la vencida:
algo olía mal y provenía de la cisterna del motel. El viernes 22 de
abril confirmaron que el cuerpo correspondía a Debanhi Escobar.
Ese cuerpo era de Debanhi, extraño cómo el determinativo entra
en una oración así. Ese cuerpo fue Debanhi. Ya no es… Pienso en el
poema de Verónica G. Arredondo, poeta zacatecana, que dice —a
propósito de las desapariciones en frontera y los feminicidios:
Confundieron a mi familia
con un cráneo sin orejas
sin nariz
ni labios para decir
madre
padre
ese cuerpo
no soy (Arredondo, 2015: 73)

Cuando desperté el domingo 10 de abril lo primero que vi
en mi pantalla del móvil fue la imagen de Debanhi, y pensé: No va
a volver. No importa cuánto haya querido pensar algo diferente,
o cuánto me haya forzado a confiar en que las autoridades
cumplirían con su deber encontrando viva a Debanhi, lo primero
que pensé fue eso: No va a volver. Si no estaba muerta aún, lo
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

estaría después. Imágenes así, fotos así, rompen el conjuro. Algo
terrible y familiar se gesta en la repetición de imágenes. En su libro
Ante el dolor de los demás (2003), Susan Sontag reformula algunas
preguntas que ya se había planteado en Sobre la fotografía (1977),
encuentra nuevas respuestas y echa luz desde otro ángulo a un
tema que es objeto de la foto: el sufrimiento. Sontag escribe sobre
la fotografía de la guerra: el rostro y el cuerpo del horror. Y se
pregunta sobre el efecto de la imagen, la diferencia entre imagen
pictórica y fotográfica; la conmoción que una de ellas provoca.
¿Tiene fecha de caducidad la conmoción? Sontag contesta que
“la conmoción puede volverse corriente. La conmoción puede
desaparecer. Y aunque no ocurra así, se puede no mirar […] Al igual
que se puede estar habituado al horror de la vida real, es posible
habituarse al horror de imágenes determinadas” (2014: 73). ¿Por
qué la foto de Debanhi en la carretera ha conmocionado tanto? ¿Y
por qué poner en relación una foto que, así como está, no muestra
explícitamente la violencia que sí exponen las fotos de la guerra?
Porque dicha foto despertó la conciencia anestesiada, destacó por
hacernos ver mediante la ausencia lo que otras fotos muestran,
pero cuyo impacto había sido adormecido por la repetición. Me
refiero a las imágenes que inundan los medios de comunicación,
prensa y redes sociales: las alertas amber. La sistematización de
informes sobre desaparecidos. En otras palabras, la familiaridad
con el evento y su formato, lo único que cambia es la imagen,
el rostro de la persona y sus detalles particulares. El panorama
general dice lo mismo: otro más, otra más, que ha desaparecido.
Otra vez esa forma de conjugar: ha desaparecido… Incluso en la
sintaxis se refleja la dificultad de nombrar al sujeto culpable de la
desaparición y la posterior muerte.
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El cuestionamiento como vía para la justificación
de este ensayo
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? ¿Y qué relación tiene con el arte
y la literatura? La primera pregunta excede mis capacidades y no me
atrevo a dar una respuesta total. Acaso intentaré iluminar algunos
elementos que han saltado a mi vista y que, espero, tejan alguna
red de sentido para esta imagen que lleva dos meses existiendo
en un imaginario nacional y político-feminista. Con respecto a la
segunda pregunta, sé qué tiene que ver con el arte: el problema de
la imagen, la foto y lo que en ella se representa, su referente. En
cuanto a la relación con la literatura temo que mi respuesta sea por
mucho insatisfactoria, solo sé que, durante la lectura de bibliografía
y el tiempo dedicado a ver, pensar y escribir sobre esta fotografía,
la respuesta se resolvía en la acción que llevo a cabo ahora: escribir,
emplear el lenguaje para intentar dar un sentido a algo que no tenía
razón de ser. La investigación me ha llevado a pensar en otros casos
de archivo de crimen, con una fotografía como primer pretexto en
algunos de ellos, que han pasado a la literatura: Crónica de una muerte
anunciada de Gabriel García Márquez, Temporada de huracanes de
Fernanda Melchor, el poemario Ese cuerpo no soy previamente
citado, la reescritura del mito de Antígona en Antígona González de
Sara Uribe o, para mayor afinidad, El invencible verano de Liliana
de Cristina Rivera Garza. En todo caso, me amparo en las palabras
de Sontag: “Las fotografías pavorosas no pierden inevitablemente
su poder para conmocionar. Pero no son de mucha ayuda si la tarea
es la comprensión. Las narraciones pueden hacernos comprender”
(Sontag, 2014: 79). Por esto escribir, por esto la literatura que otras
autoras y otros autores han podido hacer con el dolor y el horror.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Sobra decir que hay en este texto una voluntad de escritura
que va más allá de los intereses puramente académicos, hay un
cuerpo que está atravesado por un interés político y social, y una
empatía ácida que motiva este escrito.
La ausencia y el presagio en la imagen:
pintura y fotografía
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? Es una pregunta que ronda
constantemente en mi cabeza. Vale más decir lo que no hay y que,
en su ausencia, anticipa. El escritor francés Pascal Quignard elabora
una tesis en principio sencilla, al menos en su sintaxis, pero con
una profundidad importante: en toda imagen particular falta otra
imagen particular. En La imagen que nos falta (2019) se recupera la
conferencia que impartió en tres momentos diferentes.2 En dicha
conferencia Quignard comienza afirmando que hay una imagen
que falta al inicio, refiriéndose al encuentro sexual del que todos
somos resultados; falta una imagen al final, nadie asistirá vivo a su
propia muerte. Hay, además, una imagen que le falta a otra imagen.
Desarrolla su argumento a partir de frescos romanos, acota su
análisis y se apoya en sus amplios conocimientos del mundo antiguo
para hablar de tres elementos fundamentales para su tesis: el deseo,
la ausencia y la premeditación en la imagen.
El deseo habrá que pensarlo no como aquello que se quiero
poseer, sino como querer ver lo que no está: “La desideratio se entiende
como la dicha de ver, a pesar de la ausencia, al ausente” (Quignard,
2 La conferencia se impartió en el laboratorio de arquelogía de l’École
normale supérieure en el 2009; en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de
Lille en el 2010 y en el Collège iconique, en compañía de Serge Tisseron y
Bernard Vouilloux en el 2011.

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2019: 11). Para explicar esto, Quignard toma el texto Historia natural
de Plinio el Viejo, y toma la imagen de la hija de Butades que,
teniendo a su amado en frente, quien marchará a la guerra, ella se
inclina para trazar su sombra sobre el muro. Ella mira la sombra que
él será en el futuro, anticipando no solo su partida, sino también su
muerte.
Desear ver lo que no está. Para Quignard hay tres
circunstancias bajo las cuales el ser humano puede ver lo ausente:
el acecho, el sueño y el pensamiento; hace énfasis en la primera y la
tercera. El acecho tiene que ver con lo que aún no inicia, el instante
previo. El fresco romano con el que ejemplifica esto es el de Aquiles
y Troilo. La historia es que Aquiles matará a Troilo, pero el fresco
es Aquiles acechando al soldado: “Es el instante previo. La acción ni
siquiera ha comenzado” (Quignard, 2019: 18). Lo que esta pintura
pone de relieve es que la acción aún no cometida y, por tanto, no
concluida, se subordina al acecho, al ensamble de elementos que
suspenden la acción no representada pues “es todavía una emboscada”
(18). No se representa lo que no ha sido, pero en su falta la imagen
muestra implícitamente dos anécdotas: el asesinato del soldado y la
posterior caída de Troya.3
Si bien el escritor francés desarrolla su argumento basándose
en pinturas romanas, dos obras particulares vienen a la mente, la
primera del siglo XV y la segunda del XIX. Me refiero a San José
carpintero de Georges de La Tour y El perro semihundido de Goya.
Toda imagen tiene una imagen que le falta.

3 El autor explica que parte del oráculo sobre la caída de Troya incluía la
muerte de un soldado joven, Troilo, antes de cumplir los veinte años (v. 19).
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 2. El perro semihundido (1820-1823).
(Fundación Goya)

Imagen 3. San José carpintero (1642). (Herrero, 2020)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En el caso de la pintura de Goya surgen varias preguntas: ¿qué
es lo que observa el perro?, ¿qué es eso que, siguiendo la dirección
de su mirada, está al lado y hacia arriba? Además, ¿cómo llegó ahí?
¿Está semihundido en la arena o es cuestión de perspectiva y en
realidad estaría detrás de un montículo de arena? ¿Se ha hundido,
entendiendo un movimiento descendiente, o un ventarrón de arena
ha caído sobre él dejándolo cubierto hasta la mitad? No falta una,
sino muchas imágenes para completar el cuadro, la acción. Con
respecto a de La Tour volveré más adelante.
Ahora, la premeditación en la imagen. El argumento se
construye a partir del fresco de Medea de la Casa dei Dioscuri,
ubicado en el museo arqueológico de Nápoles. En dicho fresco se
ve a Medea sosteniendo una espada, mira a sus dos hijos jugando a
las tabas; detrás de ellos, en el marco de la puerta, está Tragos viendo
jugar a los niños. Al leer Medea el lector se adelanta a la tragedia,
al relato; pero el fresco no. En él, Medea aún no mata a sus hijos,
no lo ha decidido: “La historia no está representada. Pero ahí está
el signo” (25). El análisis semiótico que hace Quignard es puntual,
presta atención a cada detalle y es muy interesante lo que expone.
Conviene ser leído con calma. Sin embargo, por ahora retendré lo
principal de su análisis: la imagen pre-medita, al meditar piensa, y, en
su pensamiento, inaugura, en el sentido augural, “la pintura romana
tiene una manera de salir del relato al que remite: prefigura la escena
que no muestra sobre el muro […] muestra el signo que la augura —que
la inaugura. Para aquello que los griegos llaman la epifanía de un
dios, la palabra latina es inauguratio” (26).
La Medea del fresco no es representada matando a sus hijos,
tampoco es Medea después de matarlos, es antes. Aún lo medita,
y mientras ella lo piensa nosotros hemos visto ya esa imagen que
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

no está: el asesinato. El fresco lo anticipa de la misma manera que
San José carpintero anticipa la muerte de Jesús en la cruz. Vemos un
cuadro de un hombre trabajando la madera, un niño está con él; es el
paratexto el que termina de echar luz a la imagen, José está trabajando
el material sobre el cual su hijo morirá. Es una pintura inaugural. Al
caer en cuenta, el espectador es herido. Bien señala Sontag que existe
una tradición antigua sobre la iconografía del sufrimiento, en la que
las representaciones de la crucifixión son importantes y numerosas
—una de las más famosas es Descendimiento de Cristo de Rubens—;
sin embargo, algo hiere con mayor agudeza cuando la imagen omite
la acción, convirtiéndola en una imagen “ […] pensativa, meditativa,
porque su imagen ausente […] se torna más profunda aún por otra
imagen, a la cual antecede” (Quignard, 2019: 19). Las palabras de
Quignard resuenan con las de Barthes: “En el fondo la Fotografía es
subversiva, y no cuando asusta, trastorna o incluso estigmatiza, sino
cuando es pensativa” (Bartehes, 2020: 56). Una imagen en principio
inocente —padre, hijo y un oficio— se ha convertido en algo más en
el momento en que se repara en la imagen que falta y que completa
el sentido: el presagio de la crucifixión.
El punctum en lo ausente
La imagen hiere al espectador, he dicho antes. Antes de ser herido
hace falta ver. Barthes acuña en La cámara lúcida cinco términos para
explicar elementos alrededor de la fotografía, pero aquí me interesan
dos de ellos: Studium y Punctum.
Para quien no conozca todo lo acontecido a Debanhi —antes,
durante y después de su fotografía—, ver su imagen en la carretera
surtirá en el espectador un efecto de distinto alcance. Está claro que
Debanhi se encontraba sola en una carretera de noche. Hay un marco
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultural que permite leer esos cuatro4 elementos como elementos de
peligro o riesgo. Este es el studium de esa fotografía. Barthes define
este concepto como “la aplicación a una cosa, el gusto por alguien, una
suerte de dedicación general, ciertamente afanosa, pero sin agudeza
especial” (Barthes, 2020: 45), expresado así puede no bastar y no
hacer justicia a la descripción de la fotografía de Debanhi. Entiéndase
el studium como la aplicación de una mirada —con su ideología, su
testimonio político o su cuadro histórico— a una foto, es esto lo que
permite al espectador participar de ella. Sin embargo, Barthes da por
hecho, como Sontag, que cada fotografía, como parte de una mirada,
tiene una voluntad de representación: “Reconocer el studium supone
dar fatalmente con las intenciones del fotógrafo, entrar en armonía
con ellas, aprobarlas, desaprobarlas, pero siempre comprenderlas,
discutirlas en mí mismo, pues la cultura (de la que depende el studium)
es un contrato firmado entre creadores y consumidores” (Barthes,
2020: 47). Sin embargo, no todas las fotografías que se toman están
pensadas para ser vistas a nivel nacional o internacional. El studium está
dado, en el caso de esta imagen particular, más allá de la involuntariedad
de quien tomó la foto. Repito, para quien no sepa que la mujer en
esa foto ya no vive, el studium le permite acceder solo a una parte del
todo. Pero este studium, aunque dé una vista parcial, no es fabricado ni
montado, es real.
¿Qué hay, o qué falta en la fotografía de Debanhi? Volviendo
un poco a esa voluntad de representación del sufrimiento en el
arte —la Pasión de Cristo, Jesús en la cruz o descendiendo de
ella, Marsias desollado por la mano de Tiziano o en la copia
romana en el Louvre, o Los desastres de la guerra de Goya— o en
4 Mujer, sola, de noche, en un lugar de suma vulnerabilidad.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

las fotografías de guerra, ¿qué me lleva a empatar tales imágenes
con una fotografía que no muestra ninguna violencia? ¿Por qué,
si Sontag habla de imágenes de explícita violencia, la fotografía
de Debanhi es igual, si no es que más impactante sin mostrar un
cuerpo doliente? Por dos motivos: primero, porque la fotografía
de Debanhi no es una representación intuida por un artista, no es
un “sería así”, sino que es, rotundamente es Debanhi en la foto. El
segundo, no hay un cuerpo doliente, no todavía, no en esa imagen,
pero lo habrá después; aunque no lo veamos lo presagiamos.
La fotografía de Debanhi en la carretera de noche antecede el
dolor que ella sufrirá y que todos los espectadores intuiremos en
el tiempo que transcurra entre su desaparición y su encuentro.
Trece días de dolor real, de dolor intuido y de dolor imaginado.
Una cosa es el horror en la pintura y otra en la foto: “Un horror
tiene lugar en una composición compleja [pintura] (…) pero
que pone de manifiesto la maestría de la mano y la mirada del
artista. El otro es el registro de una cámara, un acercamiento, de
la terrible e indescriptible mutilación de una persona real: eso y
nada más” (Sontag, 2014: 42).5 Entre los argumentos que ofrece
para diferenciar la representación del sufrimiento en imágenes
pictóricas e imágenes fotográficas, Sontag hace hincapié en que,
a pesar de que las fotografías son “tomadas” y no “hechas” —es
decir, no conllevan una construcción en medida que la pintura
lo requiere—, la foto “no puede ser mera transparencia de lo
sucedido. Siempre es la imagen que eligió alguien; fotografiar es
encuadrar, y encuadrar es excluir” (pág. 46). Pero una cosa es
5 Pienso en una comparación entre Marsias desollado de Tiziano y la
fotografía de un hombre torturado al final de Farabeuf (1965) de Salvador
Elizondo.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

hablar de la fotografía de artista o de periodistas, como aquellos
que capturan imágenes de la guerra, incluso la fotografía común en
redes sociales; todas ellas son encuadres las primeras, o imposturas
en el caso de las segundas, pero ¿cómo se califica una foto como
esta? Fotografía que toca lo real, que entra en un orden de prueba:
fotografiada Debanhi como prueba de que allí está. Debanhi allí
está, a las cinco de la madrugada, sola, en una carretera. La diégesis
empieza a formarse alrededor de ese “encuadre” que, en principio,
era prueba simplemente de allí está ella. Hasta que ya no estuvo. El
punctum radica en su presagiada y cumplida ausencia.
El studium se perturba cuando este elemento entra en juego:
el punctum es el “pinchazo, agujerito, pequeña mancha, pequeño
corte […] El punctum de una foto es ese azar que en ella me despunta
(pero que también me lastima, me punza)” (Barthes, 2020: 46). El
punctum ha puesto el dedo en la llaga de lo real: la foto se trenza
no solo en lo real-simbólico-imaginario lacaniano; la imagen de
la mujer que falta se trenza en unos afectos familiares-políticossociales.
Al inicio de este escrito hablé sobre imágenes que rompen el
conjuro: el alma petrificada puede revertirse. La herida de la imagen
puede devolver la sensibilidad cuando toca lo real. El punctum podría
definirse también, si tomamos prestadas las palabras de DidiHuberman, como el lugar donde arde la imagen: “el lugar donde su
eventual belleza reserva un sitio a una ‘señal secreta’, una crisis no
apaciguada, un síntoma. El lugar donde la ceniza no se ha enfriado”
(Didi-Huberman, 2013: 28). La imagen ardiendo, como la imagen
impresa en el interior de la capilla de Campo Bruder Klaus del
arquitecto Peter Zumthor: en el interior quedó grabada la imagen
de árboles ardiendo contra el hormigón.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 4. Campo
de Bruder Klaus de
Peter Zumthor.
Fotografía de Aldo
Amoretti. (Zilliacus,
2016)

La imagen constantemente ardiendo, herida hiriendo.
Debanhi constantemente a un paso de su muerte. Pascal Quignard
recurre al gerundio latino para explicar el tiempo de la pintura
romana. Explica que el gerundio es la acción “no como realizada
en el medio, no como actual en el tiempo, no como efectiva en el
mundo social: el gerundio indica la acción como «estando-delante
de ser hecha»” (La imagen que nos falta, 2019: 35). Delante de, antes
de: Quignard juega con la homofonía del francés devant: debiendo,
delante a, antes de lo actual. Ejemplifica el gerundio latino con un
caso de La República de Platón: unos hombres atados en una cueva,
obligados a ver lo que está delante de ellos: la humanidad obligada
a ver lo que tiene delante y que la luz ilumina desde detrás de ella.
Nosotros, espectadores de la fotografía de Debanhi, la
vemos antes del acto: estando-delante de ser hecha [la acción]. La
imagen nos punza cuando arde e ilumina lo que está por venir, como
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

en Georges de La Tour, cuando su paratexto ilumina lo que falta,
y así pareciera que la luz de la vela se extiende para que veamos,
hiriendo hondo en el espectador. Y esta imagen me hace pensar en
el poema “Ventanas” de Kavafis:
En estas tenebrosas habitaciones
paso días de opresión
y voy y vengo
en busca de ventanas.
Cuando se abren
será un consuelo enorme.
Pero no las encuentro o no hay ventanas.
Acaso es preferible no encontrarlas.
La luz será una nueva tiranía:
Quién sabe qué va a mostrarme.6
(2001: 55)

Dice Barthes que la fotografía está siempre “lastrada por
la contingencia de la que es envoltura transparente y ligera” (27) y
que, como objeto, pertenece a los objetos laminares: “no podemos
separar dos láminas sin destruirlos: el cristal y el paisaje” (28). En
resumen, la fotografía, como la ventana, “es siempre invisible: no
es ella a quien vemos” (28). Esa es también una diferencia entre la
pintura y la foto: en la pintura, como ya se ha dicho, hay voluntad
de representación y aplicación de la mirada del pintor; la foto no,
en ella el referente se adhiere y es inseparable. Nosotros no vemos
el cristal de la ventana, vemos a través de él; no vemos la foto, sino
al referente en ella. Nosotros no vemos la foto de Debanhi, vemos
6 La traducción es José Emilio Pacheco, quien la denomina más una
aproximación que traducción. Otra versión que puede servir es la de José
María Álvarez.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

a Debanhi y vemos su futura ausencia. La fotografía entonces, con
su indivisibilidad, une dos atributos: “Su crédito de objetividad
inherente. Y […] un punto de vista. Eran [las fotografías] el registro
de lo real […] puesto que una máquina estaba registrándola. Y
ofrecían testimonio de lo real, puesto que una persona había estado
allí para hacerlas” (Sontag, 2014: 29). La ventana, la fotografía, la
luz que muestra y entonces, el punctum: la herida.
La mujer que falta
Detrás de la imagen está el deseo: fantasma durante el día,
sueño
durante
la
noche,
oráculo,
la
víspera.
Del mismo modo en que tras
cada biografía humana está la
Historia (..) igualmente hay, tras
cada palabra, un ser perdido
Pascal Quignard

Imágenes y fotografías que muestran el dolor del otro y que hieren.
Pero ¿para qué verlas? Por una parte, Sontag dice que no debería
haber un “nosotros” cuando se trata del dolor ajeno, pero no verlo,
ser indiferente e indolente con él tampoco parece ser una respuesta
ética. Pero las imágenes están, existen, eso es un hecho. Y pueden
ellas producir diversas respuestas: pedir la paz, pedir la venganza,
reclamar justicia —aunque cada vez más esta palabra se vacía de
sentido y nunca alcanza una satisfacción—, o simplemente sirve
para constatar, para las conciencias confundidas y adormecidas,
que suceden cosas terribles. Con respecto al libro ¡Guerra contra la
guerra! de Ernst Friedrich, Sontag sintetiza cómo el empleo de estas
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fotografías buscaba una terapia de choque: utilizarla para hacer
constar la ruina que la guerra trae consigo. Pone de ejemplo también
la película de Abel Gance, J’accuse, la versión sonora de 1938, cita
las palabras de un personaje: “¡Colmad vuestros ojos de este
horror! ¡Es lo único que puede deteneros!” (cit.en Sontag, 2014: 21).
Nuevamente, pienso en un poema, en este caso de Phillip Jaccottet,
y cito aquí los siguientes versos:
Y es por los ojos, sin embargo
abiertos
por donde esta palabra se alimenta, lo mismo que
hace el árbol,
por sus hojas
(2009: 21).

La luz que ilumina, el punctum revelado, los ojos que han
visto y la palabra que nace después. “Los pintores muestran las
acciones como a punto de acaecer, los relatos los narran como
ya acaecidas” (cit. en Quignard, 2019: 45), dice Plutarco en Sobre la
fama de los atenienses. La diégesis se gesta después de la imagen. A
una imagen particular falta otra imagen particular… y un relato.
La pintura romana, ya expuesta antes, es antes de ser cometida la
acción, antes de que acaezca en ella algo; la palabra, la acción ya
acaecida. Quignard expone de manera muy elocuente e interesante
la temporalidad de la imagen, pero no deja de ser una pintura de
lo que habla y las pinturas, a su vez, hablan de mitos; el efecto que
tienen sobre el receptor es real a través del signo, lo simbólico. La
fotografía de Debanhi, inaugural, tocó lo real a través de la realidad
misma. Su imagen es previa a la muerte acaecida sobre ella, más allá
de la metáfora y la retórica.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Los frescos romanos de los que habla el escritor francés
buscan hacer “emerger lo que acaso seguirá al instante que está aún en
instancia […]. O, para hablar como los agoreros, tiene la potencia de
hacer venir o no lo que no está ahí” (49). Pero la palabra, ella viene
después de la muerte. La palabra mata la Cosa. En la foto, Debanhi
está ahí, aún vive y espera, eternamente, lo que está por venir: “la
pintura antigua [o la foto de Debanhi] evoca la acción antes del
punto sin retorno” (51).
Nosotros, como la hija de Butades, vemos a la mujer que
está delante nuestro en la foto, pero no la vemos a ella, aunque
queremos, sino la sombra que será: “Dos vicarios muy distintos
están a disposición de los mortales: la imagen y la palabra” (51).
Nosotros, como los romanos contemplando el fresco de Medea, nos
convertimos en agoreros y presagiamos la muerte de Debanhi. La
foto inaugura su muerte, la imagen ve aquello que falta, dice Quignard,
pero la palabra, ella nombra lo que fue, así, yo digo: más que una
imagen, falta una mujer.

Bibliografía
Barthes, R. (2020). La cámara lúcida. Barcelona: Paidós.
Didi-Huberman, G. (2013). “Cuando las imágenes tocan lo real.”
En G. Didi-Huberman, C. Chéroux, &amp; J. Arnaldo, Cuando
las imágenes tocan lo real (págs. 9-36). Madrid: Círculo de
Bellas Artes.
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Autónoma de Zacatecas.
Herrero, J. L. (10 de noviembre de 2020). Comentario histórico artístico
de San José Carpintero. Obtenido de La cámara del arte:
34

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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Jaccottet, P. (2009). Cantos de abajo. Capilla Alfonsina Universidad
Autónoma de Nuevo León.
Kavafis, K., &amp; (trad.) Pacheco, J. E. (2011). Una noche. Capilla
Alfonsina Universidad Autónoma de Nuevo León.
Morán Breña, C., &amp; Guillén, B. (22 de Abril de 2022). Los puntos
oscuros de la investigación sobre Debanhi Escobar. Obtenido de El
País: https://elpais.com/mexico/2022-04-22/los-puntososcuros-de-la-investigacion-sobre-debanhi-escobar.html
Goya, (1642). Perro semihundido. (s.f.). Obtenido de Fundación Goya
en Aragón: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/
perro-semihundido/671
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Zilliacus, A. (6 de Noviembre de 2016). La Capilla de Campo
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Amoretti. Obtenido de ArchDaily: https://www.
plataformaarquitectura.cl/cl/798785/la-capilla-de-campobruder-klaus-de-peter-zumthor-bajo-el-lente-de-aldoamoretti?ad_source=search&amp;ad_medium=projects_
tab&amp;ad_source=search&amp;ad_medium=search_result_all

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Mujeres públicas: la escritura femenina y el papel
de la mujer en la revista literaria Rueca
Public women: female writing and the role of women in the literary magazine Rueca
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Universidad Autónoma de Nuevo León
veronica.zsanchez97@gmail.com

Fecha de entrega: 15-03/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022

Resumen: Este ensayo realiza un primer acercamiento a los contenidos
de la revista literaria mexicana Rueca publicada en los años 1941-1952,
publicación periódica que destaca por la particularidad de contar con un
consejo editorial conformado exclusivamente por mujeres. Dicha revista
transgrede el panorama literario y editorial de la época al crear un espacio
propio para la escritura femenina, además de contribuir al desarrollo de
redes intelectuales al realizar una acción comunicativa entre las editoras
de la revista y los distintos individuos y grupos literarios y culturales del
periodo.
Conceptos: Revistas literarias, Rueca, Públicos, Contrapúblicos, Campo
Cultural.
Public women: female writing and the role of women in the literary
magazine Rueca

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Abstract: This essay is a first look into the contents of the Mexican literary
magazine Rueca, published in the years 1941-1952, that particularly stands
out because its editorial counsel was exclusively composed of women.
The magazine goes against the literary and editorial landscape of the time
by creating a space for female writing, besides also contributing to the
development of intellectual networks by establishing communications
between the magazine’s editors and the different literary and cultural
groups and individuals from the time.
Key words: Literary magazines, Rueca, Publics, Counterpublics, Cultural
Field.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“No cabía en su imaginación que las
mujeres mexicanas pudieran tener ideas,
y menos publicarlas”.
Lilia Granillo Vázquez: Prensa literaria de lo femenino,
femenina y proto-feminista en México:
fuentes para su estudio en el siglo XIX.

Panorama de la revista literaria Rueca
En el año de 1941, en un salón de clases de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, un
grupo de mujeres, jóvenes estudiantes, iniciaron la búsqueda de un
espacio en el ámbito literario y cultural de la época. Ante la negativa
de formar parte de otros lugares decidieron diseñar sus propios
proyectos. Así nace la revista literaria Rueca (1941-1952).
Publicada de 1941 a 1952 de manera trimestral (con algunas
interrupciones) esta revista literaria cuenta con la característica
principal de ser fundada y editada únicamente por estudiantes
universitarias: Carmen Toscano, María Ramona Rey, María del
Carmen Millán, Ernestina de Champourcin, Emma Saro, Laura
Elena Alemán, Pina Juárez Frausto, Emma Sánchez Montealvo,
Margarita Mendoza López, Matha Medrano, Helena Beristáin y
Lucero Lozano (Durand, M. L., Silva, G., 2019).
Dicha publicación creó admiración en el público ya que
las mujeres se estaban haciendo un lugar en el campo literario,
pero a la vez rechazo por la misma situación, a pesar de eso Rueca
logró tener un lugar en la historia de las publicaciones periódicas y
con el paso de los años se ha vuelto objeto de estudio de algunas
investigaciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En 1982, Luz del Carmen Fentanes Rodríguez lleva a cabo
la investigación para su tesis titulada Índices de Rueca, en dicha
publicación logra establecer un panorama completo de la revista
adentrándose en el aspecto histórico cultural de la época en la que
fue publicada, una cronología completa, primeros acercamientos al
contenido que proyectaba, índices de las obras publicadas por cada
autor y una serie de entrevistas con algunos miembros del consejo
editorial.
En 1990, Fabienne Bradu escribió el artículo “Rueca: Una
pensión para universitarias” para la Revista de la Universidad de México,
aquí la autora hace una alegoría comparando las revistas literarias
como lugares donde se establecen lazos familiares, personas unidas
por el propósito de exponer la cultura literaria. Para Bradu, Rueca se
trata de “una pensión de estudiantes universitarias”, chicas que en
un contexto difícil decidieron volverse las anfitrionas de su propio
hogar como se menciona a continuación: “su nacimiento obedeció a
una voluntad más histórica o social que a un programa literario. Un
grupo de alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras se propuso
mostrar que las mujeres también eran capaces de hacer una revista
literaria” (Bradu, 1990: 1).
Destacando también momentos cronológicos de la revista
(desde sus inicios en el aula de clase hasta su inminente final) en el
artículo se destacan los propósitos de la revista y las relaciones entre
otros grupos de intelectuales como Tierra Nueva, aunque dejando de
lado el análisis del contenido.
Leticia Romero Chumacero llevó a cabo la investigación
Rastreando “la tarea de los tejidos y de los sueños”. La recepción de Rueca
(2005), aquí se puede observar otro acercamiento histórico a la
revista con descripciones acerca de los miembros que conformaron
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

el consejo editorial, quiénes participaron en sus distintos números
y descripciones de las relaciones con otros grupos de intelectuales
(volviendo a mención el grupo de Tierra Nueva).
Lo que destaca de este artículo es la mención de la labor
intelectual que estaban realizando las editoras de la revista, tomando
como ejemplo a Judith Shakespeare (personaje imaginario creado
por Virginia Woolf) la autora menciona que las jóvenes se volvieron
un grupo muy activo y Rueca pronto se convirtió en un proyecto
reconocido que estaba dándole visibilidad a las mujeres en el campo
literario y dejar de ser “marginadas” en el ámbito de la cultura.
Para terminar con su investigación, Romero Chumacero
habla acerca de la importancia de la revista en la historiografía
literaria de México, aún con opiniones controversiales menciona
que nadie puede negar que dicha publicación marcó un antes y un
después en las letras mexicanas al presentarnos la primicia de que las
mujeres también pueden publicar y dirigir.
Finalmente, una de las publicaciones más recientes es la
de Lilia Solórzano Esqueda titulada Las poetas en la revista literaria
mexicana Rueca (1941-1952) (2018). Comenzando con un panorama
histórico en donde nos da descripciones de los miembros y algunas
de sus labores realizadas durante el tiempo que duró la revista, esta
investigación nos da un primer acercamiento a trazar un análisis
literario por los contenidos que publicaba, enfocándose en las
poetas que desfilaron por Rueca, podemos encontrar en sus páginas
estudios de poemas completos, estrofas y sus temáticas, destacando
la importancia de esta publicación periódica por brindarle un espacio
a las mujeres que comenzaban su carrera literaria:
Y unas palabras muy justas para la labor que desarrolló esta revista
que llegó a ser catalogada como una de las más interesantes de su
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

época, que no sólo dio a conocer la obra de varias poetas jóvenes
y difundió la obra de aquellas con mayor solidez en el oficio,
sino que destacó por una equilibrada visión en el panorama de la
literatura (Solórzano Esqueda, 2018: 161).

Las publicaciones periódicas son parte importante de
la historia de la literatura. Son propuestas culturales que en su
tiempo permitieron la circulación de textos en distintos países,
además de crear relaciones entre escritores e instituciones. Rueca
es importante para lograr la reflexión acerca de la escritura de las
mujeres, sus primeros pasos, las temáticas y cómo dieron paso a las
nuevas escritoras, el apoyo que se daban mutuamente entre autoras
consagradas y jóvenes y los lazos que formaban.
La mediación letrada
En su artículo “Revistas culturales y mediación letrada en América
Latina”, Mabel Moraña define las revistas literarias como “un
instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona de contacto
entre políticas culturales hegemónicas y proyectos alternativos, entre
creación artística y grupos receptores, entre el sector intelectual
o académico y el lector que es introducido al producto cultural
a través de la interpretación o la selección que la publicación le
presenta)” (2003: 2). Las revistas literarias son fundamentales para
la historiografía cultural, pues representan un medio donde muchos
escritores y agentes intelectuales comienzan su carrera, además de
formar un espacio en donde se comparten ideologías, pensamientos
y corrientes estéticas que van de acuerdo a la época o incluso en
contra de ésta.
Como medios de publicación impresa y parte de un
sistema de comunicación, las revistas literarias están relacionadas
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con lo público. En el caso de Rueca, al ser una publicación editada
por estudiantes universitarias que entraban a la cultura literaria
de los años 40 (tiempo en donde la mujer comenzaba a obtener
una educación superior y el ingreso a universidades), se aprecia la
definición y la distinción entre lo público y lo privado, pues durante
esa época no era común que las mujeres tuvieran un espacio para
publicar sus textos, así el equipo editorial de la revista decidió fundar
el suyo tomando en cuenta sus preferencias estéticas, así como las
relaciones que querían formar.
Jorge Ribalta, en su artículo “Contrapúblicos. Mediación y
construcción de públicos”, menciona que: “el público y lo público
son conceptos en los que conviven varios sentidos simultáneamente
y que se definen de manera auto-reflexiva. Lo público tiene que
ver con lo común, con lo estatal, con el interés compartido, con lo
accesible” (2006: 27). Las revistas literarias se relacionan entre sí: los
diversos grupos editoriales actúan en el sistema literario para llegar
a un público determinado.
En el caso de Rueca podemos analizarla a partir del concepto
de públicos y contrapúblicos. Michael Warner, en su ensayo Públicos y
Contrapúblicos (2012), define ambos conceptos de la siguiente manera:
públicos como un grupo social, el cual busca ser convocado en el
discurso. En otras palabras, actúa y va de acuerdo con las normas
establecidas. Por otro lado, los contrapúblicos son los subordinados,
los que crean su propio discurso (2012). Ribalta vuelve a mencionar
este concepto en su artículo diciendo: “Fraser introduce el concepto
de ‘contrapúblicos subalternos´ para referirse a los ‘espacios
discursivos paralelos donde los miembros de los grupos sociales
subordinados inventan y hacen circular contra-discursos’” (2006:
29).
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En Rueca se crea un discurso propio en donde las autoras se
vuelven los contrapúblicos del campo literario de la época, puesto
que, al no poder participar como parte de un consejo editorial en
otras revistas, decidieron fundar la suya, así la revista se vuelve
un espacio discursivo en donde circulan distintas opiniones y
temáticas.
Porque mujeres públicas es igual a mujeres creadoras:
públicos y contrapúblicos en Rueca

“Y sin embargo escriben.
Los grupos &lt;&lt;inadecuados&gt;&gt;
(por su sexo, su color, su clase social) a veces trabajan, se
escaquean, sudan, van a hurtadillas, osan pasar de largo por
todas las prohibiciones informales para crear algo que tiene el valor &lt;&lt;correcto&gt;&gt;, es
decir, hacen arte”.
Joanna Russ. Cómo acabar con la
escritura de las mujeres

En su ya coitado ensayo, Michael Warner menciona que “estar
en público es un privilegio que requiere filtrar o reprimir algo que
es visto como privado” (2012: 19), retomando esto al contexto
de Rueca se puede crear la relación de lo público y lo privado que
sucedía entre la revista y en el campo literario mexicano de la época.
La publicación de las editoras transitó desde un contexto privado a
uno público, como se muestra a continuación:
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La idea de formar una revista surgió desde el contexto de
las aulas, alumnas que mediante una reunión privada buscaban
llevar a cabo una publicación periódica que pudiera llegar a distintos
públicos. Las revistas literarias eran el medio por excelencia para
poder realizar la labor; de acuerdo con Ángel Luis Sobrino Vegas:
“la publicación de revistas literarias ha sido desde los inicios del
siglo XX una de las actuaciones preferentes de los grupos literarios
en la esfera pública” (2014: 830). Retomando la importancia de las
revistas literarias, Carmen Toscano (editora de Rueca) menciona lo
siguiente:
El mapa de las revistas literarias se me antoja como un gran
archipiélago; cada una de ellas es como una isla desde donde un
grupo se dirige a los demás, a veces con intenciones sólo de que
le escuchen y otras de reformar al mundo (Toscano, 1964: 93).

Así fue como las autoras encontraron la manera de ingresar
en la cultura literaria de la época, ya que por medio de la revista
daban cabida a que ellas, al igual que otras mujeres universitarias,
publicaran sus textos y por ende darlos a conocer a otros escritores
para intercambiar ideas. Además de la publicación de sus obras,
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

gracias a Rueca muchas escritoras comenzaron su carrera literaria
y pudieron abrirse camino para profesionalizarse en el mundo de
las letras. Al respecto, Granillo Vázquez comenta: “Así, la escritura
profesional de mujeres es el resultado tanto de la apertura para ellas
del espacio público impreso, como de las leyes educativas que a
medio siglo abrieron la educación media y superior que antes eran
exclusivamente para varones” (2014: 31).
Para retomar el punto relativo
de los públicos y
contrapúblicos, volvemos a Warner. El autor menciona que “casi
todos los grandes cambios culturales —desde el cristianismo,
pasando por la imprenta, hasta el significado de lo público y lo
privado. (La cultura impresa nos dio la publicación; el psicoanálisis,
un nuevo sentido de la persona privada.)” (2012: 26), destacando la
importancia de la cultura impresa como un medio para transmitir
ideas y llegar a los distintos públicos.
La cultura impresa dio paso a las publicaciones periódicas:
temas que en teoría eran privados se volvieron de conocimiento
público. Las revistas literarias se convirtieron en medios de
comunicación masiva, pensamientos individuales se unieron para
hacer una publicación y da como resultado algo colectivo. En el caso
de Rueca, tenemos una publicación que se ubica en la esfera pública,
pero que cuenta, asimismo, con rasgos particulares al centrase en la
producción, circulación y lectura de textos escritos.
Retomando el concepto de contrapúblicos, podemos afirmar
que las editoras de Rueca estaban subordinadas en el interior del
campo literario, puesto que se les invitaba a enviar colaboraciones
en distintas revistas, mas no a ser partícipes del consejo editorial
de alguna de ellas; por lo tanto, decidieron crear su propio espacio
discursivo.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En este espacio discursivo llevaron a cabo una acción
comunicativa logrando un cambio en el campo literario, al reunir en
un lugar voces emergentes de la literatura (en su mayoría mujeres)
con escritores consagrados, para que existiera una retroalimentación,
así como establecer lazos entre intelectuales de distintas partes del
mundo. Esto se puede mostrar en el siguiente diagrama:

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Como se puede deducir del esquema anterior: la publicación
logra un cambio porque se promueven nuevas voces que no tenían
lugar en otros espacios, pero también se crea un nuevo público que
forma una relación con los textos que se publican en Rueca. Mabel
Moraña explica lo siguiente:
Revistas que impulsaron no solamente la cristalización de nuevas
formas de subjetividad colectiva sino la representación de nuevos
actores sociales que surgían a la escena social tratando de definir
no sólo una voz a través de la cual expresar sus perspectivas y
demandas, sino intentando al mismo tiempo crear un público que
funcionara como sistema de control y caja de resonancia de las
nuevas agendas (2003: 67).

Como lo explica la autora, las revistas se volvieron un medio
de mediación cultural, así es como Rueca se convirtió en un objeto
de mediación entre los contrapúblicos (las editoras y escritores de
la revista) y los públicos que se iban creando poco a poco alrededor
de ella. Los contrapúblicos de la revista lograban la creación y
transformación de su público a partir de los textos que producían, lo
que desencadenó más procesos para lograr un diálogo participativo.
Moraña menciona al respecto:
Como instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona
de contacto entre políticas culturales hegemónicas y proyectos
alternativos, entre creación artística y grupos receptores, entre el sector
intelectual o académico y el lector que es introducido al producto
cultural a través de la interpretación o la selección que la publicación
presenta), la revista es casi siempre una empresa educativa –política
y pedagógica – aunque más no sea por las maneras en que organiza
y filtra los relatos de identidad y traza los vínculos entre el campo
cultural y sus afueras (regionales, nacionales, internacionales). Es,
asimismo, un vehículo del gusto de determinados sectores sociales o

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intelectuales, que buscan proponerlo, difundirlo, legitimarlo, a través
de diversas operaciones conceptuales, y de diferentes apuestas
estético-ideológicas (2003: 68).

En Rueca se observa cómo, a través de las distintas secciones
y textos, se busca difundir la cultura literaria, ya sea por medio de
cuentos, poemas o incluso a partir de las reseñas y semblanzas en
donde rinden homenaje a los escritores que antecedieron antes de
ellas. Y aunque no contaban con secciones tan definidas, era este
aspecto lo que le daba una característica especial.
Que las editoras de Rueca encontraran su lugar como
contrapúblicos responde a la necesidad de demostrar que las mujeres
también podían escribir y publicar con calidad literaria. Ingresaban
al sistema literario en contra del “pensamiento dominante”, en este
caso en particular: los hombres pensaban que las mujeres no podían
dirigir una revista de cierta “calidad”:
Estas publicaciones, como norma, debido a la característica de
su periodicidad responden con extrema sensibilidad al ambiente
específico en el que surgen y eso se manifiesta en sus páginas,
ya sea a favor o en contra del pensamiento dominante o de las
corrientes artísticas imperantes. Además, muchos de los grandes
escritores de cada nación han formado parte de ellas de una u otra
manera (Gómez Gray, 2013, p. 6).

A pesar de su corta existencia, en esta revista desfilaron
grandes personajes de las letras, pero también varios encontraron su
primera oportunidad. Finalmente, cabe destacar la importancia de
la labor editorial de Rueca, un aspecto importante es la escritura de
las mujeres, pues no solo se trata del hecho de que editan y forman
relaciones con escritores, sino que ellas mismas escriben, ya sea
relatos, poemas o reseñas. Ellas están escribiendo y están creando.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Revistas literarias y escritura femenina: una aproximación
a Rueca
“Pero, si disponemos una sola
vida en este mundo, ¿acaso
no será lo mejor vivirla peligrosamente, arriesgándola por
algo, en este caso la escritura, que de veras importe y nos
importe? No sé me ocurre ninguna mejor opción”.
Esther Tusquets, Las mujeres que leen,
son peligrosas

La escritura de las mujeres es un tema que aún en la actualidad
sigue provocando diversos debates, desde los temas que tratan, su
relevancia, y su construcción, hasta su propia autoría. Algo está
claro: las mujeres han escrito desde siempre, pero existe un antes
y un después de su escritura, que va de lo privado a lo público.
Sin duda, los medios impresos lograron que las mujeres publicarán
sus distintas obras y discursos, pero uno de los que más ayudó a
la visibilidad de la escritura femenina fueron las revistas literarias,
puesto que en ellas escritoras jóvenes lograron sus primeras
publicaciones y posteriormente darse a conocer.
Durante el siglo XX en México (al igual que en muchas partes
de América Latina), distintos grupos literarios y culturales optaban
por las revistas literarias para lograr una difusión en el ámbito cultural
de su país, pues a partir de la escritura mostraban sus relaciones,
necesidades y objetivos. Lucrecia Infante Vargas menciona que: “la
escritura tiene diversos propósitos. Se escribe para llegar a quiénes
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no pueden escucharnos de viva voz, para dejar constancia de las
ideas y los hechos, para expresar las emociones y sentimientos, para
construir una identidad pública” (2008: 69). Es en la escritura donde
muchas mujeres lograron sus primeros pronunciamientos, ideas y
deseos acerca de lo que les inquietaba.
Así, en las revistas literarias se convirtieron en un dispositivo
para la difusión y legitimación de textos escritos por mujeres,
logrando con ello la visibilidad que necesitaban para abrirse camino
en el campo literario. Y, al hacerlo, podrían establecer un diálogo
entre ellas (como escritoras emergentes) y escritores consagrados
que les permitía la crítica y reflexión de sus textos y escritura.
Pero, a pesar de contar con los espacios para difundir su
obra, pronto nuevas inquietudes comenzaron a surgir en torno a la
escritura: una de ellas fue decidir qué se podía publicar y a quién.
Una de las partes más importantes de la escritura de las mujeres es la
conformación de consejos editoriales puesto que “la conformación
de estos equipos editoriales es una de las principales características de
la escritura desarrollada por las mujeres” (Infante Vargas, 2008: 92).
Como se ha mencionado, el nacimiento de Rueca sucedió en
un salón de clases de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Un grupo de estudiantes universitarias decidió comenzar la primera
tarea: la formación de un consejo editorial, y posteriormente una
revista literaria, el medio principal de los grupos literarios de la
época. Bradu menciona que “la mayor hazaña de Rueca fue haber
nacido y existido en una década –los cuarenta– en la que todavía
la mujer era una especie escasa en las aulas universitarias y aún más
en la vida pública del país” (1990: 2). El grupo, conformado por
estudiantes que tenían más experiencia en la cultura literaria (con
textos ya publicados en otras revistas y relaciones de amistad con
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

escritores ya consagrados) y estudiantes que apenas comenzaban su
carrera, se aventuró a dar el paso y crear su propia revista, ya que
no veía la posibilidad de ser aceptado en los consejos editoriales
de otros grupos: “con esta comprensible frustración se lanzaron
a la aventura editorial de la que asumieron todos los riesgos y los
aprendizajes, desde la escritura hasta la hechura misma de la revista
en una forma independiente” (1990: 2).
La revista abrió paso a que las mujeres no solo escribieran,
sino que también editaran, dictaminaran y criticaran textos. En las
revistas literarias y en las publicaciones periódicas se encuentra el
soporte material en donde es posible explorar la modalidad creativa
de los distintos grupos literarios. Los consejos editoriales, tal como
sostiene Sobrino Vegas (2014), desempeñan uno o varios papeles de
actuación posibles en el sistema literario. Lucrecia Infante Vargas
menciona que:
Tanto el surgimiento de las primeras revistas de mujeres escritas y
dirigidas por ellas mismas, como el establecimiento de una tradición
literaria que –aun cuando incipiente–, introdujo en el canon literario
entonces dominante una versión propia de las experiencias y los
símbolos socialmente definidos entonces como femeninos y
adscritos al ámbito de lo privado y la subjetividad (2008, p. 71).

Rueca introdujo al canon su propia versión de una revista
literaria, con su particular selección de textos, entre los que se incluían
como fragmentos de novelas, poemas, semblanzas, traducciones,
teatro, análisis de pinturas, notas y reseñas/recomendaciones de
libros. A pesar de no tener secciones definidas, como otras revistas
de la época, se puede notar como las autoras buscaban abrirse un
lugar en todos los campos artísticos.
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Como se mencionó antes, Rueca comenzó por la búsqueda
de espacios para publicar. Las estudiantes miembros del consejo
editorial empezaron con la introducción de textos propios para el
primer número, pero a partir del segundo decidieron que solo dos
o tres de las editoras participaran en cada uno de ellos, esto con la
oportunidad de “reunir más bien junto a las formas de escritores
desconocidos a las nuevas firmas deseosas de penetrar en la
literatura” (1964: 106). A pesar de no contar con una reglamentación
de solo dar a conocer autoras, se aprecia que en algunas secciones
predominan las mujeres, muchas al igual que ellas buscaban abrirse
camino en el mundo literario dominado por los hombres.
Son diversos los géneros que utilizaron las escritoras para
dar a conocer sus ideas y trabajo intelectual. A partir de las distintas
secciones se observa la exploración de la escritura por medio de
poemas, cuentos, novelas, ensayos e incluso análisis de pinturas.
La revista Rueca permitió que el trabajo escritural de las autoras
transitara de algo privado a algo público, dando como resultado
que fueran leídas y criticadas. Lucrecia Infante Vargas menciona
como en un principio distintas formas de escritura como la carta, el
diario íntimo, así como actividades de lectura dieron lugar a que las
mujeres se volvieran creadoras y demostraran su talento y manejo
de este arte, posteriormente, el pasar de una escritura íntima a una
pública, les permitió ingresar a otros géneros y por supuesto formar
una crítica, así como relaciones con otros escritores:
Así pues, las siguientes páginas dan cuenta de cómo la redacción
epistolar, o bien diarios personales, el ejercicio de la traducción,
la participación en tertulias, y la lectura (individual o en grupos),
formaron parte de un largo y continuo proceso a través del cual
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

las mujeres pasaron de lectoras a redactoras de sus propias ideas,
y transitaron de una escritura privada a otra que les permitió
demostrar que eran capaces de manejar esa herramienta de
expresión (considerada racional, masculina y, por tanto, propia de
la creatividad intelectual), en el marco de un escenario público
como el de los medios impresos (2008, p. 72).

Ejemplos de las actividades escriturales de las autoras de
Rueca se pueden apreciar en sus distintas secciones. A pesar de
no tener secciones tan definidas como otras revistas, podemos
encontrar la titulada Notas, en donde las editoras escriben reseñas y
recomendaciones de libros. Por ejemplo, María Ramona Rey, en el
número 1 de la publicación, daba cuenta de Algunos Poemas (19251939) de Alfonso Reyes:
Otro de esos pequeños libros de poemas que hace Alfonso Reyes
y que alcanzan siempre un número reducido. Avaro es el autor
con estos cantos. Quizá se debe a que son elaborados en su rincón
más íntimo, a que son la obra de su actitud más querida, de aquella
parte de su alma que será siempre joven. Esta impresión nuestra,
que no desdeñará el conferencista de la Anatomía de la Crítica,
merece una explicación (en Martínez, 1984: 58).

El ejercicio escritural de la reseña permitía a las autoras
dar a conocer nuevas obras de distintos autores, dando visibilidad
y por supuesto emitiendo un juicio y una crítica hacia un texto.
De acuerdo con Sobrino Vegas (2014), algunos elementos a tomar
en cuenta para el análisis literario de una revista son “los modelos
literarios y artísticos seguidos”. Esto se puede ver en el fragmento
anteriormente citado: Reyes era uno de los modelos literarios más
seguidos de la época, además de influir en la creación de la revista,
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

por lo cual el dar a conocer sus trabajos servía como una forma de
diálogo entre ellos, además de incursionar en la escritura.
Un proceso de escritura que está presente es el de la
traducción literaria. En el número 1 de Rueca podemos ver El
Tratado de Narciso de André Gide traducido por Carmen Toscano,
esta traducción responde a lo que Sobrino Vegas (2014) denomina
“conocimiento y valoración de la tradición literaria y artística”
(2014: 837). Toscano recuperaba, de esta manera, el primer texto
del autor y, al mismo tiempo, lo ponía al alcance de su público. El
ejercicio de la traducción permitía a las autoras de Rueca acercarse
a otras literaturas y culturas, así como la posibilidad de explotar
su creatividad: la traducción no solo precisa de escribir la palabra
correcta, sino de transmitir las ideas y los sentimientos que el autor
buscaba dar a conocer. Ejercicio peligroso: una mala traducción
puede hacer que la obra pierda sentido.
Otro de los procesos que se encuentra en la revista y que
también responde al conocimiento y valoración de la tradición
literaria y artística (2014: 837) es la confección de ensayos críticos
como vía para reflexionar acerca de figuras de la literatura. El
primer ejemplo lo tenemos en el número 1 de la revista, con una
sección titulada Semblanza, donde María del Carmen Millán le rinde
homenaje al poeta Gutiérez Nájera: “Delicado, ágil y profundo, tiene
Gutiérrez Nájera la virtud de ennoblecer y sublimizar su trabajo.
Escribía, llenaba las páginas de los periódicos diariamente con sus
artículos; esa era su ocupación” (en Martínez, 1984: 31).
Otra muestra más: en el número 4 de la revista, Pina Juárez
Frausto escribe el artículo Virginia Woolf y sus novelas. Expone ahí su
conocimiento del género literario y una adecuada valoración de la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

figura de la autora, mostrando con ello el valor estético e ideológico
(Sobrino Vegas, 2014) que se discutía en el comité editorial de Rueca
y que podría definir con la pregunta: ¿cuál es el papel de la mujer en
el campo cultural?
Virginia Woolf, maneja esta nueva dirección novelística y hace
del ágil empleo del tiempo su más acabado artificio ¿Pero todo
aquéllo a qué nos lleva? ¿Qué hay más allá de este hábil trabajo?
Y poco a poco somos llevados a los motivos que hirieran con
su realidad el espíritu de la novelista, has encontrarnos con el
problema fundamental: el sexo […] Virginia Woolf, pese a su
inteligencia que le permite concebir abstracciones tan acabadas
con su Orlando, finca sus problemas en un asunto más objetivo e
inmediato: la historia, el presente y el destino de la vida femenina
en el campo activo de la cultura (En Martínez, 1984: 259).

En Rueca observamos cómo las autoras y editoras tomaron
la oportunidad de escribir y posicionarse en la cultura literaria por
distintos medios; destacan, por supuesto, la publicación de cuentos,
poemas y novelas (que por supuesto son importantes); pero también
es fundamental reparar en la escritura de las reseñas, ensayos,
traducciones y correspondencias, ya que fueron el parteaguas para
la participación de las mujeres en la escritura.
Por otro lado y tal como ya se ha apuntado, la concreción del
consejo editorial ayudó al desarrollo de la escritura del grupo y les
permitió integrarse a la esfera pública al compartir conocimientos,
hacer intercambio de experiencias, preocupaciones y fomentar la
formación de una identidad propia. Carmen Toscano menciona
que: “Incursionamos por donde pudimos, dialogamos con seres
inteligentes. Vivimos nuestro propósito” (1963: 11). Y así fue, las
editoras y escritoras de Rueca entraron a la cultura literaria de manera
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rápida, pero con voluntad y cuestionamientos que poco a poco
resolvieron, dejando así una huella en la historia literaria.
A guisa de conclusión
Para finalizar podemos afirmar que las revistas y las publicaciones
periódicas han jugado un papel importante en la historia de
la literatura mexicana moderna: en ellas muchos escritores
comenzaron su carrera y profesionalización literarias. Son, además,
un objeto cultural importante que va más allá de la publicación
de textos: persigue una reflexión en torno a los productos que se
encontraban impresos, establece relaciones e incluso busca romper
los paradigmas.
En el caso de Rueca hemos visto que fue una revista que
abrió paso a las mujeres en el campo cultural mexicano. Cada una
de las editoras de la revista ocupó un lugar de actuación para que su
proyecto pudiera formar parte del sistema literario. Brindó, además, la
oportunidad a las jóvenes escritoras de mostrar sus textos. Sin duda la
publicación, a pesar de tener un tiempo corto y ser intermitente, logró
formar un lugar seguro para las letras de varias autoras, establecer
lazos con ellas e incursionar poco a poco en la literatura.

Referencias
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peligrosas. Maeva Ediciones.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

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number=917668&amp;set_entry=000003&amp;format=999
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biblat.unam.mx/ca/revista/outra-travessia/articulo/
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

“Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de leer la
narrativa latinoamericana contemporánea.
“Times that they had to live”. A way of reading contemporary Latin American narrative
María Teresa Sánchez
Universidad Nacional del Comahue
Neuquén, Argentina
samariateresa@gmail.com

Fecha de entrega: 05-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen. El trabajo: “Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de
leer la narrativa latinoamericana contemporánea propone leer la nouvelle
Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro desde el escenario de las narrativas
que tratan las consecuencias de la globalización. En esos términos, a partir
de la nouvelle, se establecen relaciones con características transversales de
la crónica urbana dando cuenta de las posibilidades actuales de narrar la
experiencia contemporánea. Desde los conceptos de contemporaneidad y
posmodernidad, relevando aportes y diálogos posibles con la antropología,
se propone leer las relaciones personales en la fragmentación de las
megaciudades y observar los modos en que la novela muestra una sociedad
identificada por imaginarios urbanos.
Palabras clave: contemporaneidad- ciudad- experiencia urbana- narrativaLatinoamérica

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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

Abstract. The paper “Times that had to live”. A way of reading
contemporary Latin American narrative” propose to read the nouvelle
Llamadas de Ámsterdam by Juan Villoro from narratives about the
consequences of globalized world. From concepts of contemporary and
postmodernism and others from the anthropology, the paper reads the
personal relationships inside fragmented megacities and also reads the
ways that the novel shows the urban imaginaries in the society.
Key words: contemporaneity- city- urban experience -narrative-Latin
America

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Este trabajo se propone leer la narrativa latinoamericana
contemporánea a partir de las relaciones entre subjetividad
narrativa y espacio en Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro. Su
lectura nos permite mirar la ciudad contemporánea en la literatura
latinoamericana actual como cara visible de las transformaciones
sociales surgidas por la globalización neoliberal. Sin embargo,
consideramos que, en esta nouvelle, resulta interesante observar cómo
ciertos detalles, similares a los de la crónica urbana, nos develan más
que los intersticios de la cartografía urbana, las sensaciones de vivir
en una megalópolis como la ciudad de México. Con el recurrente
estilo zigzagueante de Villoro, ajeno a las sintaxis de continuidades,
las historias personales de Juan Jesús y de Nuria revelan las redes
subterráneas de sus vidas y, paralelamente, a partir de una serie
de desplazamientos narrativos, nos introducen en sus propias
perspectivas sobre la ciudad de México. Sin embargo, para abordar el
análisis enunciado serán necesarias algunas instancias introductorias.
Desde los tiempos que les tocaron vivir, a través de los prólogos,
las crónicas o los proyectos poéticos, los escritores latinoamericanos
reformularon los territorios de la literatura en el marco del ingreso
de los estados a las políticas de mercantilización y, definiendo
los mapas culturales, también fueron dando cuenta de un sujeto
desterritorializado. Ya las vertiginosas transformaciones del contexto
finisecular decimonónico habían revelado la crisis del sistema cultural
anterior y habían suscitado la redefinición de los escritores ante la
emergencia moderna. La nueva organización social complejizaba
la sobrevivencia de los poetas, en el proceso de racionalización y
secularización de la modernidad. Las transformaciones significaban,
en general, el reposicionamiento de los escritores ante la Ley; una, en
líneas generales se imponía, la del mercado. La transformación de las
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

grandes ciudades latinoamericanas fue el escenario propicio para el
desarrollo de propuestas estéticas y para la renovación modernista.
Las ciudades latinoamericanas fueron transformando su paisaje
urbano. La “gran aldea” se fue convirtiendo en una ciudad económica,
cultural y edilicia diferente, fue reacomodándose a las estructuras
del capitalismo internacional; sus habitantes tanto los herederos del
patriciado como los nuevos emergentes del cosmopolitismo moderno
fueron incorporándose al proceso modernizador de las nuevas
estructuras. (Romero, 2011: 260, 264).
La transmutación del paisaje urbano, el cambio vertiginoso
de las ciudades se convirtió en una nueva experiencia a la que Walter
Benjamín, en “Sobre algunos temas en Baudelaire”, definiría como
la “experiencia del shock”, en tanto conjunto de manifestaciones
de la transformación de la vida urbana, producto de la pluralidad
de estímulos y del anonimato impuesto por la marcha automatizada
del hombre en medio de la multitud. El hombre de la ciudad de
Baudelaire se topaba con la dificultad de diferenciarse en el espacio
de la calle porque esta se había tornado imposible no sólo por efecto
de la vorágine humana sino porque el proceso de mercantilización
hacía tan abstractas las relaciones humanas como las mercantiles.
En ese espacio, la figura del flâneur, como sujeto consciente de ese
proceso, se convertirá en los ojos y en la voz de la vocinglería urbana.
Pero la relación del hombre y el espacio urbano en nuestra
actualidad se ha complejizado por una serie de factores difíciles de
sintetizar y que exceden el objeto de este trabajo pero que, en función de establecer las diferencias entre ese antes y esta contemporaneidad posmoderna1, ameritan algunos señalamientos. En primer
1 En este trabajo hemos optado por referirnos a la época actual como la
contemporaneidad posmoderna.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

lugar, nos remitimos a los términos definidos por Agamben para
quien la contemporaneidad es una singular relación con el propio
tiempo. De ahí que el contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir su oscuridad como algo que no
solo le concierne, sino que lo interpela. Es, por otro lado, relevante
enunciar que, según plantea, en esta mirada sobre el tiempo, exista
una adhesión y a la vez una distancia; no coincidir plenamente con la
época en la que se vive permite interpolar su tiempo y transformarlo, poniéndolo en relación con otros tiempos. Ser contemporáneo
significaría, por lo tanto, un modo inédito de leer la historia, en lo
intempestivo del presente.2 Por otro lado, seguimos los planteos sobre la posmodernidad analizados por F. Jameson quien la lee según
la lógica del capitalismo cultural avanzado.3 En líneas generales, su
2 En ¿” Qué es lo contemporáneo?, texto al que aludimos en esta
definición, Agamben recurre a la relación entre lo contemporáneo y la idea
de lo intempestivo; diálogo que surge, según puntualiza, de Nietzsche en un
texto publicado en 1847: Unzeitgemässe Betrachtungen las “Consideraciones
intempestivas”. “[…] contemporáneo es aquel que percibe la oscuridad de su
tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo […]. Contemporáneo
es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo
[…]la contemporaneidad no tiene lugar simplemente en el tiempo cronológico:
es, en el tiempo cronológico algo que urge dentro de este y lo transforma. Esa
urgencia es lo intempestivo, […] en la forma de un “demasiado temprano” que
es, también, un “demasiado tarde; de un “ya” que es también, un “no todavía”.
(Agamben, 2011: 22, 24).  
3 Si bien somos conscientes que los análisis y debates en torno al concepto
de lo posmoderno, la posmodernidad es diverso y responde a planteos
filosóficos que exceden la índole de este trabajo, nos vimos en la necesidad de
definir nuestra perspectiva. De allí que elegimos la definición de Jameson por
parecernos pertinaz a nuestro objetivo. Una de las razones que encontramos
valederas es su modo particular de entender el posmodernismo como una
conciencia no solo como cambios y modificaciones sino como la búsqueda
de los desplazamientos y los cambios irrevocables en la representación de las
cosas y en la forma en la que estas cambian. Por otro lado, porque remitirnos
a sus debates, nos permite, también, aludir a una actualidad a la que se hace
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

anclaje nos permite referirnos a la época actual desde las complejidades filosóficas de la misma, según hacemos constar en la nota al
pie. Nos lleva, además, a poder dar cuenta de las transformaciones
del mundo de la vida que tal como lo sugiere Jameson, resultan incomparables con las convulsiones de la modernización y la industrialización anteriores.
Ahora bien, puestos a tratar Llamadas de Ámsterdam de Juan
Villoro, se observa una subjetividad inmersa en un tiempo “post” en
el sentido de que se vive en un contexto diferente que es un emergente
de acontecimientos anteriores. Sujeto y espacios narrativos son
producto de una ciudad fragmentada en la que es imposible abarcar
un conjunto; solo tenemos múltiples e inabarcables fragmentos. Es
la ciudad palimpsesto de la que habla Susana Montes en su análisis
de la experiencia en la crónica urbana (Montes, 2014). Es la ciudad
en la que la realidad ocurre de forma intempestiva, caótica, ilógica
y, por lo tanto, ya no se puede comunicar la experiencia porque la
cotidianeidad es construida por un relato mediático que ha vaciado
su contenido y lo ha reemplazado por sensaciones. Las urbes son
organismos en constante trasmutación cuyas identidades se redefinen
en el desplazamiento de los sujetos, en las transformaciones de su
arquitectura, en los cambios del paisaje urbano. Es la ciudad que se
revela como un “vértigo horizontal” en metáfora de Juan Villoro
necesario llamar de algún modo para poder contextualizar nuestro corpus y dar
cuenta de nuestro objeto. Como una tercera y última razón, porque sus análisis
sobre el capitalismo avanzado nos dan pistas para entender este contexto, sobre
todo al decir que es avanzado en el sentido de que algo ha cambiado, que
las cosas son diferentes, que hemos atravesado una transformación del mundo
de la vida que de algún modo es decisiva pero que esta resulta incomparable
con las convulsiones anteriores de la modernización y de la industrialización.
(Jameson, 2012).

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quien, en El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México, de 2018, a
partir de crónicas diversas sobre focalizaciones urbanas variadas,
invita a recorrer la ciudad de México a través de trazados imaginarios
que proponen leer el sincretismo cultural posmoderno a manera de
zapping. “El desconcierto se vive de diversos modos y no admite
una versión definitiva”, concluye en sus últimas líneas prologales.
(Villoro, 2018, p. 34). De la misma manera, los sujetos de la nouvelle
en cuestión viven un desconcierto que es producto de las historias
personales, pero estas se van resignificando por acontecimientos y
sucesos que indican que las relaciones interpersonales, los afectos,
las oportunidades personales están en crisis. La ciudad por la que se
mueven es la megalópolis mexicana, pero también se revela como
un “algo” fantasmático que excede las redes, las comunicaciones, la
arquitectura.
La narración comienza in media res con una llamada
telefónica que no se concreta ya que quien llama, Juan Jesús, uno
de los protagonistas, cuelga al escuchar el contestador: “Juan
Jesús colocó la tarjeta en el teléfono y marcó el número de Nuria.
Escuchó su voz en la contestadora, el tono fresco y optimista con
que la conoció […] (11).4 Este íncipit dará comienzo a los diversos
fragmentos, constituidos por recuerdos, raccontos, retrocesos del
presente narrativo que nos informan sobre sucesos anteriores a la
serie de las llamadas. Juan Jesús y Nuria han roto su relación de
pareja. Tras la ruptura, Nuria se va a Nueva York. Sin saber nada de
ella por siete años, un encuentro fortuito con un amigo en común,
le proporciona el número de su teléfono; hecho que motiva las
4 Todas las citas a Llamadas de Ámsterdam pertenecen a la edición
señalada en la “Bibliografía”.
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llamadas, realizadas desde una cabina frente a su departamento, en
la calle Ámsterdam de colonia La Condesa. Juan Jesús es exponente
de la clase media mexicana. Un joven con ansias de posicionarse
en el mundo de las artes plásticas pero que se gana la vida como
diseñador gráfico y no ha llegado muy lejos con su producción de
óleos expresionistas. Sin embargo, gana una beca a Ámsterdam a
la que reúsa en función de acompañar a su esposa, Nuria, cuando
su suegro enferma de leucemia. Nuria es un emergente de la una
nueva clase neoliberal. Comienza la novela como directora de una
“conglomerado de revistas femeninas”; su oficina forma parte
de un edificio del barrio Santa Fe y, tras su divorcio, se traslada
abruptamente a Nueva York.
La ciudad de México es el lugar donde viven los personajes y
es posible reconocer los fragmentos de la cartografía urbana, como
la mencionada colonia La Condesa, el barrio Santa Fe, la misma
calle Ámsterdam, cercana al antiguo hipódromo, pero más que los
pormenores de su urbanización nos interesan leer las alusiones a
los efectos de habitarla. Las zonas por las que transitan son puntos
de ese espacio mega que “avasalla”, da miedo, que hace difícil la
comunicación. Según Sánchez Prado, en su trabajo: “Los afectos
de la ciudad neoliberal en Llamadas de Ámsterdam entre la crónica y
la comedia romántica”, la elección de esta geografía, como espacio
de la historia, habla de las nuevas relaciones entre la ciudad y los
afectos. El autor caracteriza la geografía elegida para la historia
como representativa de una nueva economía de restaurantes, bares
y edificios similares a los neoyorkinos y atribuye la ruptura amorosa
de sus protagonistas a un destino inefable de sujetos inscriptos en las
lógicas del capitalismo avanzado. (Sánchez Prado, 2011). Desde esa
perspectiva, analiza sus ocupaciones, la arquitectura de los espacios,
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las zonas urbanas, relacionándolo con los efectos personales de
vivir en una ciudad de México neoliberal. También, el autor pone
de relieve las características del cronista Villoro como un rasgo
relevante al momento de cartografiar el espacio urbano de la novela.
Sin embargo, consideramos que, además de la figura del narrador, la
construcción de ciertos detalles es lo que pone en diálogo la nouvelle
con la crónica.
Las alusiones a las sensaciones de vivir en ese espacio
megaurbanizado con una carga negativa aparecen en frases como:
“[…] la serie de vandalismo expresionista que reflejaba tan bien el
miedo de vivir en la ciudad […]” (13). “La ciudad inmensa, avasallante,
dificultaba los contactos […]” (27) “Esta ciudad es una mierda.
Apuñalan a alguien cada minuto […]” (39).5 De hecho, la ciudad
de México como la megalópolis aparece desde las sensaciones y, en
cambio, cuando se mencionan lugares precisos por donde circulan
los personajes, por lo general, no se alude a lo que estas zonas podrían
suscitar. Así ocurre, por ejemplo, al referirse a La Condesa, al barrio
Santa Fe, la misma calle Ámsterdam, lugares descriptos de tal modo
que podemos reconstruir el punto del fragmento urbano aludido:
“[…] Nuria vivía en la calle de Ámsterdam, el óvalo que recorría
la colonia Condesa, siguiendo el trazo del antiguo hipódromo. […]
5 En una entrevista de 2019, “La crónica tiene un contrato con la
verdad”, de Morales, Villoro alude a la experimentación en relación con los
acontecimientos que, a menudo, origina la escritura de la crónica. Utiliza la
imagen del terremoto para referirse al sacudimiento que provoca el género.
En ese sentido, la crónica se convierte en una escritura del experimentar, del
escribir sobre las repercusiones personales. “Consiste – señala – simplemente,
en decir: “Soy de aquí porque puedo recoger la mierda [sic] de este sitio”.
Y, agrega, “Por eso he dicho que más que un género literario, este texto
corresponde a un género sismológico: es una réplica, los terremotos tienen
réplica”. (Morales, 2019).
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

viendo el edificio de los años treinta donde ella vivía, el vestíbulo
renovado con algo presupuesto […]”. (33). De todas maneras,
cuando sí aparece un comentario, el narrador se identifica con el
personaje de Juan Jesús, como ocurre en el encuentro con su amigo
Lascuráin, quien “sugirió un nuevo restaurante en La Condesa […]
El sitio era tan horrendo como su nombre, La Tehuana Oyster Bar,
un enclave para yuppies deseosos de sentirse en un México visto
desde Nueva York”. (47). La mirada, entonces, se asume como la
del cronista que ve una ciudad globalizada, con nuevos agentes, que
ha perdido su identificación cultural y que ha seguido las reglas del
nuevo orbe, respondiendo a las demandas exigidas por la cultura del
capitalismo avanzado. Asimismo, otros pasajes sugieren no solo la
visión de una ciudad despojada de sus espacios de memoria cultural,
sino que también nos llevan a reflexionar sobre el concepto de
“imaginarios urbanos” de García Canclini. Ante la imposibilidad
de delimitar lugares en ese conjunto de viaje, de trabajo y de
circulación en que se han convertido las ciudades contemporáneas,
los imaginarios aparecen como un componente necesario capaz de
establecer relaciones de localización de los sujetos, pero también
de incierta deslocalización ya que cada habitante transita por un
fragmento de la ciudad y solo imagina, tiene conjeturas sobre aquello
que no ve, no transita o atraviesa superficialmente. (García Canclini,
1997). Esta característica de la gran ciudad, puede advertirse a partir
de un comentario nimio del narrador ante un episodio, también, un
tanto irrelevante. Cuando se encuentra con su amigo y este sugiere
un nuevo encuentro, la voz narrativa acota: “[…]sin mucho impulso,
[…]un vínculo vacío, perfecto para ellos reunidos en el bar como en
un andén del metro, por efecto de la multitud, un billar de piezas que
se mueven y repercuten para separarse con garantizada rapidez. (28).
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Las imágenes del comentario citado dialogan con los rasgos
del imaginario urbano, mencionado anteriormente. Las relaciones
resultan vínculos vacíos o, parafraseando a Canclini, son superficiales;
metafóricamente están atravesadas por la inmediatez, lo instantáneo.
Solo se cuenta con instantes para hacer contacto en la vida urbana;
como piezas de billar, los encuentros arman una combinatoria que
se desarma casi al unísono y, en este caso, también el imaginario
resulta un lugar de elaboración de insatisfacciones, deseos, búsqueda
de comunicación con los otros. Por otro lado, estos vínculos remiten
a la crisis de identidad contemporánea generada por las dificultades
de hacer contacto con el otro. A pesar de estar hiperconectado, el
hombre contemporáneo se las arregla para “apagar la calle” en el
sentido de poner entre paréntesis la presencia del otro. (Le Breton,
2016).
En “Travesías: Athas de la memoria”, una crónica del
volumen antes citado, El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México,
las descripciones de la gran ciudad se asemejan a esos comentarios
expresados por el narrador de la nouvelle. En ese orden, leemos
apreciaciones tales como: “Las megalópolis llegaron para alterar la
noción de espacio y descentrar a sus habitantes. […]” . “[…] es
imposible tener una representación de conjunto de la urbe”. “[…]
Hace mucho que la figura del flâneur que pasea con intenciones de
perderse en pos de una sorpresa fue sustituida por la del deportado.
En Chilangópolis, la odisea es la aventura de lo diario; ningún desafío
supera al de volver a casa”. (Villoro, 2018: 53-55). La crónica plantea
una problemática puntual de las grandes urbes contemporáneas, la
de la destrucción del patrimonio cultural y, por ende, la ausencia de
espacios de memoria que no solamente contribuyan a no perderse
sino a no sentirse extranjero en la propia ciudad.
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

Ahora bien, en este punto, cabe una pregunta: ¿Es la
megalópolis y sus nuevas economías globalizadas la causa de esta
incapacidad de encuentro de los afectos o la narración plantea que
en esta contemporaneidad ese contexto provoca cierto estado de
enajenación que ni tan siquiera puede tomarse conciencia de esta
dificultad de construir vínculos? Por ejemplo, hay un trasfondo
traumático en Nuria, el incesto paterno, que ocupa un lugar
importante en la trama. En relación con la pregunta anterior,
también es parte de la misma problemática construida bajo el orbe
de la crisis contemporánea, inmersa en la experiencia urbana, la falta
de reacción de Juan Jesús ante los comentarios alusivos al abuso.
Durante las reuniones de despedida, motivadas por el viaje próximo
a Ámsterdam, aparecen algunos indicios: “[…]Nuria fue a ver a
su padre y regresó descompuesta”. (15). Hasta que una noche, le
dice: “No sabes lo difícil que es- […] Tengo que estar cerca de él.
Es durísimo. No sabes el asco que me da”. (22). Nuevamente, la
reflexión del narrador focaliza la problemática: “En infinidad de
ocasiones, al repasar la escena, se iba a reprochar no haber buscado
lo que Nuria llevaba dentro y tal vez sólo le diría esa noche”. (23).
En otras palabras, lo que Juan Jesús ha hecho, ante las alertas de su
pareja, es “apagar la calle”.
Es conveniente, asimismo, que consideremos la simulación
de las llamadas desde la calle Ámsterdam. Juan Jesús simula hablar
desde Ámsterdam, la ciudad holandesa, a la que irían motivados por
la beca y a la que no fueron por la enfermedad de su suegro. Aunque
en el universo novelesco esto sea posible por la confusión fortuita
de Nuria, las llamadas, son una clave que habla de esta grieta, esta
búsqueda del otro en la gran ciudad, en la que metafóricamente, la
vida deviene un fragmento más de esa “mancha urbana” y también
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se la vive como un simulacro. La gran urbe solo puede ser abarcada
por simulacros de sutura. (Canclini, 1995). En este caso, en esa
parte del tejido urbano, lo que no se logra es seguir adelante con el
proyecto de pareja y se intenta reanudar la comunicación que, de
hecho, se efectúa, es real pero simulada porque el contacto concreto
no puede darse a menos que se deconstruya la simulación; no de la
llamada porque esta existe sino del lugar desde donde se la efectúa.
En términos de Baudrillard, no hay irrealidad, sino que hay una
ausencia de la referencia de lo real ya que en la simulación- en la
llamada - está la representación de esa realidad. (Baudrillard, 1978).
De hecho, baste con recordar la relación que Villoro establecía entre
la crónica y el simulacro, en su prólogo a Safari accidental; texto en
el que señalaba que, al absorber recursos de la narrativa, la crónica
no “pretende ‘liberarse’ de los hechos sino hacerlos verosímiles a
través de un simulacro, recuperarlos como si volvieran a suceder con
detallada intensidad”. (Villoro, 2005: 15). Desde una perspectiva
próxima, la de la crónica urbana, este simulacro también muestra un
modo de narrar la ciudad. Las urbes se asumen como organismos
vivientes que, en las crónicas, aparecen como sistemas que se
refuncionalizan de acuerdo con la demanda de los nuevos tiempos
y los cambios de la sociedad. Muestran instituciones y seres que
se desconocen entre sí, se enfrentan, se pierden o se encuentran
amorosamente. (Montes, 2014).
Por último, focalizaremos en la construcción de los detalles.
Villoro ha explicado el uso del detalle en la crónica. Lo considera
un dispositivo narrativo clave más que por índole realista por ser
revelador y disruptivo. Lo concibe como un modo estético para
construir sentidos que iluminan aspectos diferentes, no previsibles
de lo real. (Montes, 2008:123). Antes de detenernos en este aspecto
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y enunciar cómo funciona en la nouvelle, citaremos un ejemplo de
una de sus crónicas: “La segunda tortuga”, de ¿Hay vida en la
tierra? Esa crónica recurre a la actividad deportiva -, frecuente en
Villoro -un viaje fortuito a Duchau, una aldea alemana, tristemente
identificada por haber sido sede del holocausto y lugar al que el
narrador llega durante el mundial del 2006. Mientras va dando
cuenta de la sorpresa que les genera, a él y a sus dos acompañantes,
la falta de dramatismo de un espacio que había sido ocupado por el
horror de un campo de concentración nazi, nos relata su búsqueda
infructuosa de un bar. Los tres terminan en el único pub con el
televisor necesario para seguir el partido de ese día. Desde esa parte,
la narración se carga de alusiones siniestras cuando va detallando lo
que ve como macabro, amenazante; estrategia que logra ir generando
una tensión explícita porque los calificativos suscitan una atmósfera
de horror, pero también implícita, por el ya mencionado histórico
pasado del pueblo. La dueña del local es una anciana quien, según los
cálculos del narrador, sería una niña cuando ocurrieron los hechos
del genocidio judío. La crónica va posicionándonos en el lugar de las
víctimas, protagonizado en esa figura femenina. Sin embargo, hay
solo un detalle del final que desvía el sentido construido y disloca la
mirada. Mientras están en el pub y ven el partido, la mujer ha sacado
una tortuga de un acuario y se dirige al animal, repitiéndole “todo
está bien Elvira”, acción que provoca compasión en el narrador,
imaginando un pasado atroz, compartido por la anciana, otrora niña
y la tortuga. Pero esto se disloca cuando, ya próximos a irse, esta
saca una segunda tortuga cuyo nombre era Adolf. “Lo cierto es que
el nombre de la segunda tortuga, quieta al fondo del agua resumió el
estremecimiento de ese día. En efecto, se llamaba Adolf ”. (Villoro,
2013: 52).
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En esa dirección funcionan los detalles de la lluvia y la
bicicleta en la nouvelle ya que deslocalizan la mirada del lector al
ofrecernos una disrupción que nos conduce a saber lo no dicho por
el narrador.
El relato en que Juan Jesús comprueba las existencias
incestuosas entre Nuria y su padre sucede durante una noche en la
que llueve y en la que han ido a acompañar a su suegro. Nuria decide
quedarse porque su padre se siente mal. Juan Jesús, por lo tanto, se
va, pero, pronto a llegar a su auto, un relámpago le recuerda que
ha dejado el paraguas en la casa. Regresa a buscarlo, recorriendo,
para ello, diferentes cuartos. Al abrirse la puerta de la habitación
de su suegro, ve salir a Nuria con una camiseta de hombre y volver
al cuarto del padre. Estas imágenes se suceden como instantáneas
que revelan las referencias anteriores de Nuria sobre el asco de estar
frente a su padre. Podríamos señalar que el detalle más significativo
en esta secuencia no es la lluvia sino la “camiseta de hombre” con la
que Nuria sale de la habitación, sin embargo, seguimos sosteniendo
lo contrario ya que es el detalle de la lluvia lo que enmarca la imagen
intolerable, diciendo lo no dicho. Así, enunciados como: “Los días
siguientes fueron como una lluvia torpe que cae sin empapar las
cosas” y “solo ella podía acompañarlo […] a la puerta y entregarlo
a la lluvia sin ofrecerle la menor protección; solo él podía salir a
la lluvia sin pedirle un paraguas o al menos una bolsa de plástico”
enmarcan la certeza del acto incestuoso. (25).
El efecto es el del elemento singular, absurdo que se revela de
pronto pero que evidencia lo intolerable, en este caso, el incesto. Si en
la crónica lo singular, lo absurdo del detalle origina el acontecimiento,
en esta nouvelle, lo siniestro de ese detalle produce ese mundo posible
de otro sentido. Remite a la construcción de la imagen en el arte
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

político, según Rancière, en cuanto la imagen es el juego complejo
de relaciones entre lo visible y lo invisible, lo visible y la palabra, lo
dicho y no lo dicho. Son las imágenes las que contribuyen a diseñar
configuraciones nuevas de lo visible, de lo decible y de lo pensable.
(Rancière,2010). En un texto posterior de Villoro, uno de 2014,
“Conferencia sobre la lluvia”, el autor reproduce la función de la
fantasía para Dante. “¿Qué obtenemos gracias a la alta fantasía?” –
se pregunta- “¡Lluvia! […] En consecuencia, según Dante, ‘llueve en
la alta fantasía’, la zona donde el poeta cambia el clima”. (Villoro,
2015: 19). En otras palabras, también en Llamadas de Ámsterdam, la
lluvia se convierte en la zona donde la narración cambia de clima y
de ser el relato de un amor fracasado, pasa a sorprendernos con un
episodio de abuso sexual.
De todas maneras, no todos los detalles tienen el mismo
efecto, en especial, porque no provocan la misma abyección como
sí lo hacen los anteriores. En este grupo se encuentra el detalle de la
bicicleta. Su mención aparece cuando el narrador nos transporta a la
época feliz de la pareja, cuando surge el sueño de ir a Ámsterdam y
Juan Jesús se proyecta andando en bicicleta en la ciudad holandesa,
con una bolsa de red en el manubrio. La ensoñación lo traslada
a una realidad imposible para la cotidianeidad de la ciudad de
México: “Nada le hubiera molestado más en México que andar
en bicicleta y llevar el pan colgado del manubrio, pero Ámsterdam
estaba para eso, para vivir de otro modo […]” (15). Sin embargo,
hacia el final, cuando ya contamos con el armado completo del
rompecabezas y hemos podido encastrar los diversos fragmentos
de los raccontos, de las historias intercaladas y se realiza la primera
de las llamadas simuladas con la que comienza la narración, se
menciona una bicicleta, pero no en el imaginario posible de
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Europa sino en el de la calle Ámsterdam, de la ciudad de México.
Mientras efectúa la llamada, a unos diez metros, la voz de una
grabadora de un hombre que iba en bicicleta, anuncia “tamales…
oaxaqueños…calientitos”. (35). La bicicleta propone otra lectura de
deslocalización de la mirada: si los personajes sufren en la mancha
urbana la desconexión, lo que puede conectarlos con la realidad
ya que ambos habitan el mismo espacio, se pierde alegóricamente
en el cotidiano multicultural, globalizado, despojado de signos y
símbolos de una tradición cultural compartida, la de los tamales
oaxaqueños. Por lo tanto, producto, productor y transacción
comercial también se invisibilizan en la ciudad neoliberal. El
detalle contribuye a la constitución de una lógica interna creadora
de sentidos nuevos para una realidad que allí se escenifica como
devenir abierto a la inminencia. En todos los casos, los detallen
desvían la mirada.
Como conclusión, podemos decir que en Llamadas de
Ámsterdam se visualiza una narrativa que trata las consecuencias del
mundo globalizado a partir de los desencuentros afectivos de una
pareja en la gran ciudad del México. Lo valioso es que en el escenario
novelesco, creado por Villoro, también se lea una propuesta que
es frecuente en la crónica urbana: la de deconstruir una mirada
homogeneizadora del devenir neoliberal; una mirada que propicia
atender a la complejidad de las interacciones personales que se
esconden tras los megaproyectos transnacionales, responsables de
desbastar zonas urbanas y demoler edificios que contribuían no
solo a orientar al transeúnte sino a recordarle sus raíces culturales e
históricas y permitían conformar una identidad cultural.
En la nouvelle analizada, las llamadas son estrategia novelesca,
por cierto, y además, una lectura de la contemporaneidad en el
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sentido de que a partir de ellas, Villoro nos interpela, llevándonos
a leer un tiempo denso, fragmentario en el que coexiste un vida
urbana plegada a un nuevo shock urbano; ya no hay posibilidad
de transitarlo ni de narrarlo según la experiencia del orden que
entrañaba el flâneur cuando caminaba la calle porque la ciudad se ha
convertido en imágenes discontinuas. En este escenario, las llamadas
simuladas desde una calle de la ciudad de México reflejan una época
de simulacros en la que, como dice Villoro, “algo es misteriosamente
real” (2011). Algo, en efecto, es misteriosamente real, de hecho: el
texto, la literatura que una vez más, de la mano de Villoro, nos ofrece
un retrato íntimo de lo que ocurre en esta contemporaneidad.

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Juan Villoro: “La crónica tiene un contrato con la verdad”
| Luvia Estrella Morales Rodriguez - Academia.edu
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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La distopía feminista: su surgimiento y evolución
The Feminist Dystopia: Its Emergence and Evolution
Erendira Hernández Balbuena
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
“Alfonso Vélez Pliego”
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
ereheba@gmail.com

Fecha de entrega: 01-04/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022
Resumen. El presente artículo tiene como objetivo dar una explicación
certera sobre el modo en el que la distopía literaria feminista surge en la
década de los setenta en Occidente. En el texto se propone que la literatura
distópica feminista aparece a partir de la forma literaria utópica feminista.
Es decir, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista con el inicio
de la década referida, sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa
adaptada a las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica
y cautelosa. Así, la distopía feminista emerge como una manifestación
artística crítica, coincidente con las olas del feminismo activista. Si bien,
la forma clásica de la distopía siempre denotó un rechazo por los modelos
utópicos, esta sufriría una transformación nunca antes suscitada, casi en
contra de sus propios fundamentos. La distopía feminista guarda en sí
misma las censuras a regímenes totalitarios y el rechazo a las relaciones
de género opresoras, pero permite fijar la mirada en un futuro mejor,
no perfecto (como el de la utopía), más bien, realizable. Las distopías
feministas se diferencian de la tradición distópica clásica porque centran
sus narraciones en personajes femeninos, destacando así los horrores de
sociedades tiránicas sufridos específicamente por las mujeres, así como el
papel activo de estas para la liberación de su comunidad.

81

�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Palabras clave: distopía feminista, utopía, feminismo, género literario,
evolución histórica.
Abstract. This article aims to provide an accurate explanation of how
the feminist literary dystopia emerged in the 1970s in the West. In the
text it is proposed that feminist dystopian literature appears from the
feminist utopian literary form. That is to say, the end of feminist utopian
literature is not witnessed with the beginning of the aforementioned
decade, but rather its evolution towards another narrative form adapted
to the historical and social conditions of the time, more skeptical and
cautious. Thus, the feminist dystopia emerges as a critical artistic
manifestation, coinciding with the waves of activist feminism. Although
the classic form of dystopia always denotes a rejection of utopian models,
it would undergo a transformation never seen before, almost against its
own foundations. The feminist dystopia keeps in itself the censorship of
totalitarian regimes and the rejection of oppressive gender relations, but
it allows us to look at a better future, not perfect (like that of utopia),
rather, achievable. Feminist dystopias differ from the classical dystopian
tradition in that they focus their narratives on women, thus highlighting
the horrors of tyrannical societies suffered specifically by women, as well
as their active role in the liberation of their community.
Keywords: feminist dystopia, utopia, feminism, literary genre, historical
evolution.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Es posible que no queden lugares
seguros. Es posible que podamos
crear uno nuevo con nuestra ira
y nuestro amor, que otras mujeres ya estén por ahí, haciendo el
trabajo. Vamos a encontrarlas.
Nos reconocerán, ya sin ser niñas, y nos tenderán los brazos.
Dirán, ¿Por qué tardaron tanto?
The Water Cure, 2018.

El término “distopía” puede tener diversos significados. En
literatura, por lo general, es usada para designar “[…] una aspirante
a sociedad perfecta que es, de hecho, un lugar o sociedad muy
mala, desfavorable o defectuosa”1 (Morris y Kross, 2007: 83). La
distopía literaria se distingue por poseer una narrativa involucrada
con fenómenos negativos sociales y políticos, y por tener relación
con el periodo histórico en el que fue creada. Así, esta se destaca
por ser altamente especulativa, particularmente con respecto a la
ciencia y la tecnología, por lo cual pertenece a la ciencia ficción. La
distopía, sobre todo las obras de inicios del siglo XX, exhibe fallas
tanto en la visión presentada en la literatura utópica como en la
propia realidad de quien escribe, por lo tanto, hace una dura crítica
a las mismas. Así, las novelas distópicas “muestran lo que podría
ocurrir si no se toman acciones y medidas […] contra el desborde
de lo monstruoso, pero también critican ese status quo, a través de la
1 Las traducciones del idioma original de las citas al español encontradas
en el presente texto fueron hechas por la autora.
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denuncia de sus propios errores o proyecciones imaginarias sobre
ese futuro inmediato que los amenaza” (Honores, 2018: 210).
Mientras que las distopías clásicas,2 florecieron durante el
Renacimiento, no fue hasta las primeras décadas del siglo XX que
las distopías de mujeres parecen haber comenzado a asomar. Las
distopías feministas se diferencian de la tradición distópica clásica
porque centran sus narraciones en personajes femeninos destacando
así los horrores de sociedades tiránicas sufridos específicamente por
las mujeres. La distopía clásica, suele concentrarse en personajes
masculinos que padecen el rigor de regímenes tiránicos, por lo
general, estos se convierten en héroes de sus propias vidas al tomar
acciones para lograr cambios, o bien, derrocar el sistema en el que
viven. En la mayoría de los casos, durante el padecimiento y en la
eventual liberación, las mujeres juegan papeles pasivos en los que los
roles y la violencia de género se perpetúan. En cambio, las distopías
2 Las distopías creadas a finales el siglo XIX y en la primera década del
siglo XX dieron forma al género distópico que ganó notoriedad durante esos
años. Estas distopías marcan el inicio del género que durante esa época tuvo
la finalidad de mostrar, a modo de crítica, lugares contrarios a los placeres
exhibidos en la escritura utópica, un género ya consolidado. De allí la categoría
analítica que nombra a estas primeras distopías como antiutopías o utopías
invertidas (Moylan, 2000), y la fama que el género ganó como el contrario de
la utopía.  La Revolución rusa (1917-1923) influenció fuertemente la creación
distópica de esta etapa (Gilison, 1975; Sitites, 1989; Claeys, 2017), así como
lo harían más adelante los sucesos generados a partir de la Primera y Segunda
Guerra Mundial que en la literatura distópica se verán plasmados en temáticas
referentes a las dictaduras stalinista y nazi en algunas obras célebres del género
distópico de la primera mitad del siglo XX, tales como: We (1924), de Yevgeny
Zamyatin; Brave New World (1932), de Aldous Huxley; Swastika Night (1937),
de Katharine Burdekin; Anthem (1938), de Ayn Rand; y Nineteen EightyFour (1949), de George Orwell. Las cuatro narraciones tienen en común ser
antiutopías, no como representaciones de perspectivas conservadoras sino
como formas que dejan entrever la conciencia ante el dolor, control y traumas
que traen consigo las sociedades perfeccionistas.

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feministas suelen atender plenamente tanto las vidas y la constante
opresión a la que son sometidas las mujeres que se encuentran
en sociedades terribles, así como el papel activo de estas para la
liberación de su comunidad, no siempre conformada únicamente
por mujeres. Por lo general, en las distopías feministas se muestra
la atroz realidad compartida por los habitantes de tales lugares sin
importar el género, sin embargo, estas se dedican a la violencia que
viven los personajes femeninos. Tales formas de violencia de género
solían ignorarse o normalizarse en la forma tradicional del género.
Raffaella Baccolini (1992) hace la distinción entre distopie
femminili (distopías femeninas) y distopie femministe (distopías feministas)
englobadas en el término distopie delle donne (distopías de las mujeres)
como relatos que presentan escenarios que ofrecen espacios de
reflexión y crítica de la sociedad contemporánea. Las distopías
femeninas son novelas distópicas escritas por autoras, mientras que
las distopías feministas son novelas distópicas que tienen algún tipo
y grado de conexión con el feminismo activista y su lucha. Para que
estas últimas sean clasificadas como feministas es necesario que
posean manifestaciones de resistencia visibles a través de su estructura
narrativa, en específico en su desenlace, pues deben poseer un final
eutópico,3 es decir, que logren mantener un horizonte utópico o
favorable. A su vez, las distopías feministas deconstruyen la tradición
distópica clásica y construyen alternativas al poseer finales abiertos
que permiten mantener la esperanza de un futuro mejor.
3 El término “eutopía” implica que tal modelo de sociedad es posible, a
diferencia del término “utopía”, que evoca el ideal irrealizable de la “sociedad
perfecta”, esto sigue la distinción entre “las raíces griegas de ambas palabras:
eu-topos, “el buen lugar” en contraposición a ou-topos, “ningún lugar”. En una
provocadora ironía, se pronuncian igual” (Bhavnani y Foran, 2007: 319).
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Asimismo, las narrativas de mujeres, como las distopías
feministas, que actualmente suelen agruparse con el membrete de
“feministas” están relacionadas con la autoidentificación explícita
de las mujeres como un grupo oprimido, que a su vez se articula en
los textos literarios en la exploración y expresión de preocupaciones
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski,
1989). En este sentido, dentro de este tipo de manifestaciones
literarias feministas se observa la opresión4 como un elemento
central que puede encontrarse de manera gradada, aunque todas y
cada una de ellas aborda el tema, “factor que marca las conexiones
con la cultura androcéntrica contemporánea, dándoles [...] un punto
de apoyo en la realidad” (Cavalcanti, 2003: 15). De ahí, que no
todas las distopías de mujeres, es decir, las escritas por mujeres y
protagonizadas por mujeres, sean feministas.
Así como las primeras novelas distópicas clásicas guardan
relación con la literatura utópica,5 la distopía feminista mantiene
un profundo vínculo con la tradición utópica de mujeres, la cual se
caracteriza por ser ampliamente crítica, siempre en correspondencia
con el movimiento feminista. En el presente texto se afirma, a modo
de hipótesis que, la utopía feminista está indisolublemente ligada a
las distopías feministas que, en menor medida, surgieron a la par de
las utopías, y en mayor medida, aparecieron justo después del declive
4 Es decir, una posición de desventaja en una estructura social (Cortiel,
1999).
5 Las narrativas distópicas se deben definir, al menos al inicio del siglo XX,
por oposición a la utopía. Estas historias dan un giro a las visiones optimistas
de las historias utópicas para representar sociedades en las que el sueño de
una sociedad perfecta se convierte en una pesadilla, a menudo de formas que
proporcionan un comentario satírico sobre la sociedad del mundo real en la que
se produjo la narrativa (Booker, 2010).

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utópico feminista en la segunda mitad del siglo XX, como una nueva
forma crítica evolucionada a partir de la utopía. En la actualidad, las
distopías feministas continúan apareciendo con mayor fuerza que
hace algunas décadas e incluso con mayor ímpetu que el resto de las
formas distópicas.6
Transformación utópica feminista: hacia la distopía feminista
Quizá la primera utopía feminista sea The Book of the City of Ladies
(1405), de Christine de Pizan (Bammer, 1991), escrita incluso
antes de que existiese el término “utopía” que da nombre a una
sociedad perfecta. La historia no es representada en términos de un
estado, sus políticas e instituciones, sino como una recapitulación
de formas de pensar y fantasías. En la obra se mencionan y citan
a mujeres ilustres como María Magdalena, Semíramis, algunas
Amazonas, Circe, Zenobia, Minerva, Helena de Troya, entre otras
mujeres, quienes se encuentran en “La Ciudad de las Damas” para
mostrar la falsedad de los argumentos misóginos en contra de las
mujeres de la época. Así como esta, las utopías escritas en siglos
posteriores, desde XVIII hasta inicios del siglo XX, se desarrollan
en mundos exóticos y fantásticos con temáticas centradas en los
sistemas de gobierno ideales, con influencia de las ideas de libertad
e igualdad revolucionarias francesas y el proceso de industrialización
y urbanización en Europa y Norteamérica que trajo consigo grandes
cambios en las estructuras sociales y económicas. A finales del
siglo XIX y principios del XX, a diferencia de siglos anteriores,
se favoreció la escritura de estas como nunca; los movimientos
de mujeres como sujetos conscientes de su participación histórica
6 Distopía (clásica), antiutopía, distopía crítica, distopía de mujeres, etc.
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estimuló también su invención (Farley, 1984; Bammer, 1991). Estos
relatos se caracterizaron por la búsqueda de diferenciación de las
utopías escritas por hombres, no a través de un cambio radical en
la diégesis (aunque sí en sus protagonistas) sino en la significación
de los elementos y los objetivos subyacentes de la narración: los
hombres, en sus utopías, estarían rodeados de mujeres; en las utopías
de las mujeres, sin embargo, difícilmente habría hombres (Morgner,
1980). La utopía feminista muestra un mundo en marcado contraste
con la sociedad patriarcal, pues proyecta una sociedad sin opresión
de género, una realidad alternativa donde hombres y mujeres no
están atrapados en roles tradicionales de género y de desigualdad;
incluso, a veces, los hombres están completamente ausentes.
Ya durante la segunda mitad del siglo XX, los movimientos
sociales y políticos influenciaron directamente al feminismo de la
época que emprendió una búsqueda por la transformación de la
cultura patriarcal, la cual no sólo comprendía estructuras políticas,
económicas e ideológicas sino también las correspondientes a
la identidad, el cuerpo y el lenguaje. Los ideales del feminismo
de la época, en conjunto, eran tan radicalmente utópicos como
revolucionarios. Así pues, se considera que las ficciones que
surgieron de los movimientos de mujeres de estos años reflejan, a su
vez, las dimensiones utópicas del feminismo (Bammer, 1991).
Los cambios de la forma literaria utópica feminista hacia la
distopía feminista comenzaron a gestarse en la década de los sesenta
cuando se publicó un gran número de distopías escritas por mujeres7
7 Algunas de ellas son Ice (1967), de Anna Kava; “Baby You Were Great”
(1967), de Kate Wilhelm; Heroes and Villains (1969), de Angela Carter; For
the Sake of Grace (1969), de Suzette Elgin; The Day of the Women (1969), de
Pamela Kettles; They (1969), de Mayra Mannes; The Ship Who Sang (1969),

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que coinciden con la ideología de la segunda ola del feminismo8
referente a la apelación a los derechos sexuales de la mujer y su
papel en la familia y el trabajo. Tales obras presentan de diferentes
maneras, futuros terribles para las mujeres y “revelan, en diversos
grados, una conciencia tal vez mejor definida como protofeminista9
de Anne McCaffrey; y The Snows Are Melted, the Snows Are Gone (1969), de
Alice Sheldon, por mencionar sólo algunas.
8 La segunda ola de feminismo, a fines de la década de 1960, justifica
el análisis de la literatura femenina como una categoría separada, no por
diferencias automáticas e inequívocas entre los escritos de mujeres y hombres,
sino por el reciente fenómeno cultural de la propia expresión explícita de las
mujeres, la autoidentificación como grupo oprimido, que a su vez se articula
en textos literarios en la exploración de preocupaciones específicas de género
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski, 1987: 1).
9 “Protofeminismo” define a toda acción, ideología, actividad (política) y
tradición filosófica que siga los conceptos e ideales feministas tradicionales
antes de que estos existiesen como tal (FeminismeCAT, 2019). En este sentido,
es necesario señalar que existen narraciones distópicas que parecen poseer
tintes feministas desde el siglo XIX. La primera de ellas, es The Republic of
the Future (1887), de Anna Bowman Dodd. En esta se relata la vida en el
año 2050, donde todos los ciudadanos viven en casas similares, los hombres
y las mujeres visten de la misma manera y ocupan los mismos cargos. Esta
obra tiene un valor especial debido a que es la primera distopía en cuya trama
se distingue un interés por visualizar un mundo en el que las mujeres no
fuesen seres inferiores sino iguales a los hombres y, por lo tanto, ocupasen
los mismos puestos y tuviesen los mismos deberes, obligaciones y privilegios.
En este mundo alternativo, cocinar ya no es necesario, pues ahora el alimento
tiene forma de comprimidos nutricionales. Los bebés son criados en centros
dedicados a ellos y las relaciones amorosas son cosa del pasado. La búsqueda
de igualdad y uniformidad ha llevado a la prohibición de la acumulación de
riqueza, nadie debe poseer un mayor grado de desarrollo académico o artístico
que el resto de los ciudadanos, sólo es permitido llegar hasta cierto estándar
y si se rebasa, el individuo en cuestión es exiliado. A pesar de las condiciones
que afectan el desarrollo intelectual y el esparcimiento de los individuos que
habitan dicha sociedad, se observa cierta orientación feminista: se ha logrado
alcanzar cierto grado de “igualdad” entre géneros al conceder a las mujeres la
participación en actividades públicas y políticas (el voto de la mujer ha hecho
que las guerras sean ilegales); además, a estas se les ha liberado de tareas
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cuando se la ve en relación con las distopías críticas de las mujeres
de los años setenta, ochenta y noventa” (Cavalcanti, 2003: 29). Los
movimientos feministas de la época, concernientes con la diversidad
de mujeres, tenían un interés especial por la construcción de una
subjetividad en relación con la teoría feminista; era necesario rechazar
el esencialismo monolítico de mujer y hablar de un conjunto de
“experiencias múltiples, complejas y potencialmente contradictorias,
definido por variables que se superponen tales como clase, la raza,
la edad, el estilo de vida, la preferencia sexual y otras” (Braidotti,
2000: 30). De tal modo, la utopía (de algunas) no era suficiente para
representar a la diversidad de mujeres siempre existente, aunque no
siempre atendida. La uniformidad de la utopía feminista, más que
esperanzadora, podría parecer ingenua y excluyente. Era necesario
pues representar, de modo más diverso, a mujeres en circunstancias
especiales de acuerdo con su raza, lugar de procedencia, estatus
económico, grado y modo de sujeción, tarea de la que la distopía
feminista comenzaba a ocuparse.
Durante los años setenta se distingue una amplia riqueza y
coexistencia en la creación de ambos géneros feministas, los temas
centrales en ambos parecen coincidir en su preocupación por el
uso del lenguaje en sociedades patriarcales “Dos son los objetivos
de las escritoras: quebrantar el lenguaje patriarcal (y nuestra visión
de género de la sociedad) y utilizar el lenguaje para desarrollar
sus propios discursos” (Federici, 2014: 324). Las distopías que se
publicaron a la par de las utopías feministas de la época subsistieron
siempre calificadas como femeninas (v.g. cocinar). Esta puede considerarse
una distopía protofeminista, pues las mujeres se ven liberadas (parcialmente)
de los roles de género y hay un cambio en los roles de género que hasta el
momento habían tenido que cumplir.

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en el mismo tiempo, compartiendo temáticas. De ahí que sea aún
más notoria la estrecha relación entre estas dos grandes formas
literarias, aunque originalmente antitéticas también emparentadas10
e inseparables como formadoras de un pensamiento que engloba
tanto los deseos esperanzadores de un mundo en que los sufrimientos
tengan fin, como de las probables consecuencias negativas que los
comportamientos monstruosos podrían llegar a ocasionar, pero de
las cuales se podría escapar, con la acción de individuos críticos y
activos.
Una muestra de una de las distopías de esta década es
Walk to the End of the World (1974) de Suzy McKee Charnas, una
novela perteneciente a la serie The Holdfast Chronicles. Después de
un cataclismo que provoca grandes cambios medio ambientales,
sociales y políticos, y por el cual se culpa a las mujeres, los hombres
toman el control de Holdfast. Ahora, ellos adoran la masculinidad,
se ven entre ellos como hermanos y el verdadero amor es el varonil
(el homosexual), el que podría sentirse por una fem es falso porque
es causado por los hechizos de esta. Las mujeres son perseguidas
y quemadas por ser consideradas brujas, o bien, bestias esclavas
sin alma y sin valor alguno, debido a que la principal tarea de estas
10 Esta es una manifestación de lo que Raffaella Baccolini (2004) llama
genre blurring, “una textualidad híbrida” (Moylan, 2000) que tiene lugar
cuando una distopía negocia los terrenos sociales con la utopía y la antiutopía,
lo que conlleva que esta sea menos estable y más contenciosa que otras formas
literarias hermanas. Todos los textos distópicos ofrecen una presentación
pesimista acerca de las posibilidades sociales, aunque algunas poseen ciertas
tendencias que mantienen un horizonte de esperanza, mientras que otras parecen
mantenerse como contrarias a la utopía pues guardan en sí una disposición
antiutópica que anula la negociación o posibilidad transformadora; otras tantas
negocian posiciones ambiguas respecto a la posición antinómica con la utopía
(Moylan, 2000).
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es parir, no necesitan hablar, así que sus lenguas son cortadas. A
pesar de que en este mundo el género masculino tendría el control
absoluto y podría tratar a las mujeres como desease, esta también
podría ser considerada como una distopía para los hombres, puesto
que la homosexualidad sería prácticamente obligatoria, pues la
heterosexualidad es juzgada como una perversión. Alldera, una
sirvienta rebelde, huye con la esperanza de unirse a las mujeres
libres que, se dice, han logrado escapar del lugar. En Motherlines
(1978), la siguiente entrega de esta serie, Alldera se ha unido a las
Riding Women, mujeres nómadas que se reproducen sin hombres,
como en la utopía The Wanderground (1978), de Sally Miller Gearhart.
La protagonista de la serie reaparecerá en The Furies (1994) y The
Conqueror’s Child (1999), en ellas las mujeres tomado el control de
Holdfast y convierten a los hombres en sus esclavos. Algunas mujeres,
de la manera más cuidadosa posible, buscan cierta distensión con
respecto al otro género creando una nueva nación; otras emigran
lejos de ese lugar. De tal modo, la serie es críticamente rica debido
al énfasis y complejidad con la que explora las relaciones de género.
Esta colección tiene un avance marcado y gradual en cada entrega
de la serie: de distopía, en las primeras dos entregas, a utopía en la
tercera y, finalmente, eutopía (o distopía feminista) en la cuarta. Las
tres “topías” con una fuerte carga feminista.
Después de la década de los setenta se pueden observar de
manera más clara los motivos por los cuales tiene lugar el declive en
la producción utópica feminista, hecho que daría pie al florecimiento
de una forma literaria hermana, la distopía feminista. Los elementos
narrativos enraizados en la trama de la utopía feminista que exhiben
la agonía de la utopía feminista son las siguientes: la homogeneidad,
en vez de la diversidad, de mujeres plasmada en los mundos utópicos;
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la ausencia de la acción humana para alcanzar el equilibro (utópico);
así como la inalterabilidad de la supuesta sociedad perfecta que es
representada en espacios que no guardan relación directa con la
realidad histórica. De tal modo, con el inicio de la década de los
ochenta, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista,
sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa adaptada a
las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica y
cautelosa, que demuestra que la utopía no ha desaparecido: ha sido
reconceptualizada.
El esplendor de la distopía feminista
Las distopías feministas, como género literario, florecerían en una
época caracterizada por el activismo político y social de la tercera ola
del feminismo, aún más plural que como fue en décadas pasadas,11
así como por la aparición de las corrientes de pensamiento propias
de las últimas décadas del siglo XX, caracterizadas por los debates
en torno a la universalidad de textos clásicos, el cuestionamiento a
verdades absolutas y el protagonismo del lenguaje como creador de
las realidades propias del posmodernismo. La época se caracteriza
por también por:
las transformaciones profundas del sistema de producción
económica [que] están alterando también las estructuras sociales y
simbólicas tradicionales. […] Este cambio conlleva la decadencia
de los sistemas simbólicos tradicionales basados en el Estado, la
familia y la autoridad masculina (Braidotti, 2000: 27).
11 Ahora se observa una pluralidad de pensamientos críticos tales como el
poscolonialismo y el decolonialismo feminista, la teoría queer, el feminismo
indígena, el feminismo chicano, el black feminism, el feminismo lésbico, el
transfeminismo, entre otros.
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Desde los años ochenta se confirma que ahora las mujeres
encabezan el género distópico, el cual se desprende de la distopía
clásica para poner bajo la mira propensiones extratextuales a una
variedad más amplia de comunidades oprimidas antes ignoradas,12
en especial, el grupo heterogéneo de mujeres y la violencia y
desigualdad que las ha aquejado por siglos. Asimismo, la distopía
feminista toca temas de relevancia como las relaciones de género
y la equidad antes desatendidas y recoge componentes utópicos
en su narrativa, sobre todo el de la esperanza (no la perfección)
como horizonte lejano, aunque siempre accesible. Las posibilidades
que la distopía feminista provee gracias a un horizonte eutópico se
relacionan con las probabilidades históricas que anticipan y contra
las que advierten, pues surgen de ellas como un potencial de cambio.
Las distopías feministas no sólo tienen efectos estéticos sino también
políticos. La distopía feminista sobresale de entre la distopía clásica
gracias a que expresa diferentes intereses ahora centrados en la
mujer que repercuten directamente en los personajes, las tramas y
las estructuras narrativas. La distopía feminista visibiliza la opresión
que sufren las mujeres desde sus propias perspectivas, como seres
doblemente oprimidos.13
12 Excepto en las pocas creaciones utópicas y distópicas feministas ya antes
creadas, sobre todo las de la década precedente.
13 Por un lado, la opresión general que sufren los habitantes de dichas
sociedades; por otro lado, la opresión sufrida con razón de su género, las mujeres
poseedoras de un valor más bajo que el resto de los habitantes (masculinos);
“Las mujeres pueden sufrir dos veces: primero, por el poder político / autoritario,
en segundo lugar, por una opresión masculina / sexista” (Di Minico, 2017:
71).   Las mujeres solían aparecer como personajes complementarios cuya
tarea era contribuir a dar sentido al desarrollo de la historia como personajes
desdichados que debían ser rescatados por el protagonista harto de la situación
social, pero cuya doble opresión no parecía digna de atención o protagonismo.

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En las distopías de estos años, las primeras propiamente
feministas, se observa la presencia de un fuerte enfoque en los
diversos usos del lenguaje y las restricciones que prohíben su libre
práctica, de allí que en sus tramas las mujeres hagan modificaciones
al lenguaje restringido para adaptarlo a nuevos usos, siempre de
modos que subvierten el lenguaje oficial. De este modo, se logran
variaciones en el lenguaje único oficial o se logra crear un nuevo
lenguaje (femenino).
Según Raffaella Baccolini (2004), el potencial crítico y de
oposición de la ciencia ficción recuperó fuerzas y se renovó con
la producción de varias escritoras como Octavia E. Butler, Piercy,
Le Guin y Kim Stanley Robinson, quienes recurrieron a estrategias
distópicas para luchar contra el silenciamiento de la época. Las
obras de esta década serían un parteaguas que abriría el camino a
la creación distópica feminista de los años subsiguientes hasta el
Sin embargo, como se ha visto en The Machine Stops, Un mundo feliz o
1984, en las sociedades tiránicas clásicas parece no haber diferencia entre la
violencia que sufren las personas, sin importar el género al que pertenezcan.
Sin embargo, si se observa a detalle, en algunas de esas historias, tal vez en
la mayoría, las mujeres sí están presentes, pero “[…]como los personajes,
imágenes, mitos o símbolos en la escritura” (Eagleton, 1986: 45), aunque no
se visibiliza los sometimientos que se enfatizan en las distopías feministas. La
mujer en estas distopías está cargada de significado simbólico pero privada
del material, pues no juega ningún papel activo ni productivo. En A Room of
One’s Own (1929), Virginia Woolf habló acerca de la posición contradictoria
de las mujeres en la historia: “Imaginativamente, ella es de suma importancia;
prácticamente ella está casi ausente de la historia” (Woolf, 1963: 45). Ella
está por doquier en la poesía, domina la vida de reyes y conquistadores en la
ficción y algunos de los más profundos pensamientos provienen de sus labios;
sin embargo, ella está ausente en la historia, difícilmente lee y es esclava de
cualquiera que le haya puesto un anillo en el dedo (Woolf, 1963). En este
sentido, para Ozick la mujer aparece en la escritura de los hombres como la
Musa “[…] la inspiración idealizada para el escritor masculino” (Ozirick, en
Eagleton 1986: 45), no como la heroína.
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presente, las pioneras continuarían teniendo gran influencia también
durante el siglo XXI. Es común encontrar algunos puntos en común
entre lugares, personajes, y situaciones semejantes que remiten a
esas primeras distopías feministas14.
Las dos últimas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo
XXI han estado fuertemente influenciadas por las visiones distópicas
feministas de Margaret Atwood,15 cuya obra, The Handmaid’s Tale
(1985), presenta un mundo terriblemente violento para las mujeres,
por lo que su valor crítico ha sido insuperado hasta el momento, ya
que es considerada una potente crítica feminista a las definiciones
patriarcales de feminidad (Baccolini, 2018). La novela ha recobrado
popularidad en años recientes16 por su cercanía con crisis de diversa
índole y por el gran número de autoras, sobre todo del siglo XXI, se
han visto impactadas por esta, lo que les ha permitido crear mundos
terribles con cierto diálogo intertextual con ellas.
14 Un ejemplo de ello es Vox (2018) en la que se encuentran diversas
similitudes con The Handmaid’s Tale (1985). El más evidente sea quizá la
presencia de un personaje que marcó a ambas protagonistas. En un inicio, en
ambas historias las protagonistas son mujeres retraídas que acatan las reglas,
con frecuencia ellas traen al presente los recuerdos de sus viejas amigas,
quienes les advirtieron de una forma u otra que el futuro para las mujeres lejos
de ser esperanzador traería un sometimiento aún más profundo. Esas amigas
suspicaces y rebeldes, representan los deseos reprimidos de las protagonistas,
pues recurrentemente estas últimas se arrepienten de haber actuado como sus
amigas o, al menos, haber escuchado las advertencias.
15 La autora ha sido calificada como una de las escritoras distópicas
contemporáneas más influyente, consciente y realista, quien ha producido
visiones futuras alarmantes durante treinta años (Claeys, 2017).
16 De esta novela se ha hecho una adaptación original para la plataforma
de streaming estadounidense Hulu en 2016. Ha sido galardonada como los
Primetime Emmy, en categorías entre las que destacan mejor serie dramática,
mejor guion y mejor actriz, y dos Globos de Oro como mejor serie dramática.
Tanto la serie como la novela, han tenido gran aceptación en años recientes.

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Así pues, en The Handmaid’s Tale (1985) se relata la historia
de una dictadura fundamentalista cristiana situada en lo que solía
ser Estados Unidos (Parrinder, 2015; Claeys, 2017). En la historia
se focalizan los roles de las mujeres en la nueva jerarquía social
en la cual todas ellas poseen un valor estratificado menor que el
de los hombres. Después de una época de guerras que provocó
una gran destrucción medio ambiental y la extinción de especies
animales y un decremento en la tasa de natalidad, las Criadas son un
“recurso nacional” que cumple la labor de dar a luz a los hijos de
los comandantes y sus esposas. Esto se lleva a cabo en un grotesco
ritual, “La violación mensual” (Cavalcanti, 2000), que requiere la
presencia de la esposa, el comandante y la Criada, dicha actividad
“Sintetiza la humillación, cosificación y propiedad institucionalizadas
de las mujeres en Gilead” (Cavalcanti, 2000: 166). Las mujeres que
se niegan a cumplir con sus deberes o que intentan escapar, son
arrestadas y enviadas a colonias en las que prácticamente no se les
alimenta y deben manejar desechos tóxicos, allí son consideradas
no mujeres, unwomen. Sin embargo, la heroína de la historia logra
escapar de la terrible realidad de Gilead. Y, en The Testaments (2019),
la siguiente obra de Atwood ambientada en Gilead, un pequeño
grupo de mujeres y hombres rebeldes, logra destruir el sistema que
los tiene presos de su propia realidad.
Otra autora de la época, sobresaliente dentro del género
distópico feminista, es Suzette Haden Elgin con su trilogía
conformada por Native Tongue (1984), The Judas Rose (1987) y
Earthsong (1994), en la cual se relata la historia de un estado en el que
constitucionalmente se declara a las mujeres como seres inferiores,
estas son privadas de ciudadanía autónoma y pierden el derecho
al voto. Esta es la realidad de Estados Unidos en el año 2205, la
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

estratificación según el sexo de las personas ha existido ya por más
de doscientos años. La resistencia de las mujeres, primero por parte
de las lingüistas, y después del resto las mujeres, se hizo notoria en
la creación de una nueva lengua llamada Láadan, la lengua de las
mujeres. Centradas en la creación del lenguaje de las mujeres, las
novelas de Elgin destacan “el papel de la agencia humana (en este
caso, femenina) motivada políticamente en el cambio lingüístico”
(Cavalcanti, 2000: 161). Según la propia Elgin (1999), esta lengua17 se
17 El 1985 se publicó una gramática y un diccionario para presentar esta
lengua o conlang (lengua artificial modelo) al lector y que este hiciese uso
de ella si así lo deseara. La lengua fue creada con los suficientes elementos
gramaticales y un vocabulario extenso con la intención de hacer posible su
uso para la comunicación extratextual, tal y como funcionaría una lengua
natural. Por medio del Láadan, la autora alienta a sus lectoras (sobre todo
a las hablantes del inglés y lenguas provenientes de la misma familia que
es donde ella ha encontrado inconformidades) a hacer modificaciones y
cambios lingüísticos para así lograr poseer vocabulario que permita hablar
de situaciones importantes para ellas y expresar información emocional
de manera conveniente. Otro de los propósitos al crear el Láadan fue el de
probar una serie de teorías (algunas inspiradas en el Teorema matemático
de Gödel): no existe posibilidad de introducir cambios en una lengua sin
destruir esta, así como no hay lenguas que puedas introducir en una cultura
sin destruir esta. El cambio en el lenguaje traerá consigo un cambio social, en
vez de lo contrario. La existencia de un lenguaje de mujeres podría causar el
acogimiento de este o la motivación necesaria para reemplazar el existente con
uno mejor (Elgin, 1999). Diez años después la autora “comprobaría” que esto
no sucedería, por ello creyó mejor esperar otros diez años como fecha límite de
su experimento. Después de 35 años de haber creado este lenguaje de mujeres,
Elgin no logró comprobar de manera positiva sus teorías, pues no parece haber
habido ningún tipo de repercusión en los usos de ningún lenguaje a partir del
Láadan. A pesar de ello, las teorías e ideales que movieron a Elgin para crear
un lenguaje prototipo podrían tener continuidad y alcanzar la comprobación
con el fenómeno actual del lenguaje inclusivo o incluyente. Así como en los
movimientos de liberación de las mujeres en las décadas de 1960 y 1970, en
la segunda década del siglo XXI y durante el reciente comienzo de la tercera,
el descontento lingüístico parece continuar “Las mujeres están angustiadas
porque los lenguajes humanos existentes son inadecuados para expresar sus
percepciones” (Elgin, 1999), no sólo en la ficción.  Algunas modificaciones

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concentra en conceptos importantes para las mujeres e información
emocional, para que estas pudiesen expresar sus percepciones18 de
mejor manera. De tal modo, el compromiso de las mujeres, dentro
de dichas novelas, por la construcción lingüística “constituye una
poderosa metáfora de la agencia, el esfuerzo y la organización
humanos esenciales para las políticas lingüísticas feministas ubicadas
en el mundo “real”” (Cavalcanti, 2000: 161).
La novedosa ciencia ficción distópica feminista de este periodo
da al género un papel cada vez más central. Esta, en ocasiones, toma
forma de reclamos de derecho, y cuestionamientos sobre las identidades
de feminidad, masculinidad y declaraciones de opresión (Claeys,
2017). Las narraciones permiten reconocer una estrategia subversiva
y opositora contra la ideología hegemónica al mostrar mujeres en
que se han hecho, de manera no oficial, a las lenguas inglesa y española con
respecto al uso de términos, marcadores y pronombres, principalmente, que
son considerados como sexistas pues devalúan a los miembros de un cierto
género y promueve la “superioridad masculina”, pues el hombre se convierte
en el estándar (Spender, 1980). Así, el sexismo en el lenguaje se considera
una forma de sexismo indirecto (Mills, 2008). Estas modificaciones muestran
la inconformidad, y la necesidad de ciertos grupos de mujeres por hacer
cambios en un lenguaje que no sólo las oprime, sino que no las representa en
su totalidad.  En enero de 2020 la RAE rechazó cualquier tipo de modificación
a la estructura gramatical del español y puntualizó que algunas expresiones
nominales indefinidas como “cualquier ciudadano” o “abogado” son inclusivas
(RAE, 2020). Otros organismos como la Organización de las Naciones Unidas
han invitado a no hacer modificaciones, pero sí a ser más específico al hablar
y escribir para incluir por igual a mujeres y hombres (NU, 2019). La renuencia
por parte de ciertos organismos para hacer oficiales ciertos usos de la lengua
española, demuestran que, si estos fuesen permitidos, habría un cambio social
relacionado, por ejemplo, con el descontento de la gran mayoría que no aprueba
estos usos. Este cambio, favorable o no, tendría repercusiones sociales que
hasta el momento se han pospuesto.
18 Por ejemplo, radíindin es un lapso de tiempo que supuestamente es
vacacional o pertenece a estas, pero en realidad no lo es. Refiere un tiempo
con una carga pesada de trabajo añadido, una ocasión temida.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

ambientes nuevos, los problemas que pesan sobre sus cabezas y las
limitaciones que intentan superar gracias a su propia actividad. Como
novelas especulativas, estas se apropian de las convenciones de género
no sólo como una posibilidad potencial sino como una práctica
consciente, que extrapola, a modo de análisis crítico, las relaciones de
poder en la sociedad contemporánea (Barr, 1987).
Las pesadillas contemporáneas
Durante la década de los noventa e inicios de los años 2000 la
creación de distopías feministas persistió, aunque el número fue
considerablemente menor que el que se observó en la década de
los ochenta. No obstante, para la segunda década del siglo XXI se
distingue un aumento considerable en la distopía feminista, el cual
puede ser visto como un resurgimiento de las novelas distópicas con
connotaciones feministas o bien, como la total predominancia de
obras feministas dedicadas a las relaciones de género y el papel de
las mujeres en mundos futuros. La distopía feminista es una forma
de escritura opositora y resistente, como puede atestiguarse en sus
características formales y estructurales que mantiene un horizonte
utópico. La época actual, a diferencia de otras décadas, se caracteriza
por el gran desarrollo y uso de las tecnologías de la información y la
comunicación, así como las redes sociales alrededor del mundo que
han permitido que movimientos como el feminista se desarrollen
de maneras diversas y tengan mayor alcance del que tuvieron antes,
incluso prácticas perniciosas realizadas en redes sociales se han
logrado tipificar y sancionar19. El uso de estas ha impactado a tal
19 En el año 2017 en algunas redes sociales se viralizó el hashtag #MeToo,
que utilizaron miles de mujeres de todo el mundo para denunciar el acoso
sexual sufrido, “El impacto global de este fenómeno, ha llevado a diversas

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grado que incluso se ha llegado a decir que el feminismo se encuentra
ya atravesando una cuarta ola, caracterizada por el interés en tratar
de incluir y dejar de excluir a la diversidad de sujetos que componen
la sociedad, pues se reflexiona sobre la heteronormatividad sexual
impuesta, es decir, “para llegar a una sociedad justa, el feminismo
ha de ser transnacional, antipatriarcal, anticapitalista” (Brunet Icart,
2020: 404).
Ya sea como proyección del presente o del posible futuro
ante el aparente alejamiento del horizonte de equidad, o como
advertencia ante la incompetencia política y gubernamental para
corregir y castigar la violencia de género, las novelas distópicas
aparecen en un ambiente de tensión, “Ante hechos políticos
como la violación de los derechos reproductivos y las decisiones
de las mujeres, la distopía resurge como una crítica del presente”
(Baccolini, 2018: 4). Uno de los temas que atraviesa tanto las
primeras distopías feministas de inicios del siglo XX como las
escritas en la segunda década del siglo XXI es la importancia en las
intelectuales y colectivos feministas a preguntarse por el eventual nacimiento
de una cuarta ola del feminismo” (Muñoz, 2019: 178). Esta tendencia digital
sacó a relucir un problema que afecta a miles, quizá millones, de mujeres y
evidencia el poder de las redes sociales. Por otra parte, en México se ha logrado
sancionar la violencia que se realiza por medio de las redes sociales gracias
a la Ley Olimpia implica un conjunto de reformas impulsadas en 2019 por
el Frente Nacional para la Sororidad para sancionar la violencia digital, esta
se produce “[…] cuando una persona provoca o realiza daños físicos a otras
personas, utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) o cualquier espacio digital en las que se vulnera principalmente a la
víctima en su dignidad, su propia imagen, honor y, sobre todo, su vida privada”
(Ruiz Canizales, 2020: 21). El Frente comenzó esta lucha cuando la poblana
Olimpia Coral Melo se vio gravemente afectada tras la difusión de un video
sexual difundido por su expareja. Actualmente 19 estados de la República
Mexicana sancionan a quien difunda por cualquier medio impreso o electrónico
contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

relaciones de género: la violencia contra las mujeres como el abuso
sexual y el acoso, así como y el papel procreador de estas, y las
prohibiciones para el control reproductivo.20 Innegable es que las
obras pioneras distópicas feministas de hace casi cuatro décadas
respaldan la creación narrativa actual que ha continuado con la
tradición. Sesgos de aquellas primeras obras como la de Ursula
K. Le Guin, Octavia Butler, Angela Carter, Margaret Atwood se
encuentran en las narraciones contemporáneas. La proliferación
reciente de obras de feminismo distópico se construye a partir de
ese corpus literario pionero para proyectar, a través de su ciencia
ficción, las preocupaciones actuales sobre el presente y el futuro
próximo, al tiempo que se reflexiona sobre el pasado (Alter, 2018),
por lo que la distopía feminista parecer ser, hoy en día, el género
predilecto para expresar una crítica de la sociedad actual y sus roles
de género, así como una forma de lucha y resistencia (Baccolini,
2018).
20 Resulta irónico que la penalización del aborto sea visto como la realización
de una distopía para mujeres en países “primermundistas”, mientras que en
América Latina en países como El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití
los códigos penales prohíben, sin excepciones, la interrupción voluntaria del
embarazo. En otros países como Paraguay, Venezuela, República Dominicana,
Costa Rica y Belice el aborto está despenalizado siempre y cuando la vida
de la madre corra peligro. En México, sólo en 7 de 31 entidades (Ciudad de
México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Baja California, Colima y Sonora) las
mujeres pueden abortar hasta las 12 y 13 semanas de gestación de manera legal
por libre decisión. En el resto del país existen condiciones como violación,
malformación congénita grave y salud de la madre que permiten realizar el
aborto sin penalizaciones. Sin embargo, en México aún existen cientos de
casos de mujeres sentenciadas por delitos relacionados con la interrupción
(involuntario o no) del embarazo. Tal y como sucedió con la queretana Dafne
de 26 años quien en 2015 sufrió un aborto involuntario, se le negó la atención
médica y fue sentenciada a 16 años de prisión. Durante una audiencia el fiscal
Gustavo Dolores Acosta, acusó a Dafne de matar a su hija y la comparó con una
“perra”. ¿Acaso las mujeres viven en una distopía (real) en América Latina?

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Si bien la escritura distópica desde sus inicios se ha
caracterizado por pertenecer a la tradición literaria angloparlante,
en especial propia de Inglaterra y los Estados Unidos, fuera de
ella hay aportes valiosos para el género en idioma español creados
en México, Argentina y España.21 Estos han sido superados en
número por los países antes mencionados, aunque su narrativa y
su trama poseen una buena calidad que las hace, sin duda, formar
parte del género literario distópico de mujeres. Algunos de ellas son
El mañana (2010) de Luisa Valenzuela; 2084. Después de la revolución
(2014), de Elia Barceló Kentukis (2019), de Samantha Shweblin. Por
otro lado, en Estados Unidos e Inglaterra aparecen obras relevantes
para el género como The Power (2016), de Naomi Alderman; Future
Home of the Living God (2017), de Louise Erdrich; An Excess Male
(2017), de Maggie Shen King; Hazards of Time Travel (2018), de Joyce
Carol Oates; Vox (2018), de Christina Dalcher; Red Clocks (2018), de
Leni Zumas; The Water Cure (2018), de Sophie Mackintosh; Before
She Sleeps (2018), de Bina Shah; y The Testaments (2019), de Margaret
Atwood, por mencionar algunas.
Conclusiones
Si bien la literatura distópica ha tomado diversas formas a través de
los siglos desde su surgimiento,22 la narración antitotalitaria del siglo
21 Algunas distopías feministas y distopías femeninas (Baccolini, 1992)
publicadas en tales países de décadas anteriores son Opus Dos (1966), de
Angélica Gorodischer, pionera en su tipo; Consecuencias naturales (1994), de
Elia Barceló; Un Dios para Cordelia (1995), de Malú Huacuja del Toro; La
muerte como efecto secundario (1997), de Ana María Shua.
22 La primera distopía registrada, Mundus Alter et Idem (Otro mundo, y la
misma cosa) (1605), de Joseph Hall, es una sátira acerca de los modales de
la época. De hecho, la mayor muestra de avance tecnológico mostrada en la
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

XXI tiene su mayor expresión en los relatos distópicos de mujeres
o distopías feministas que muestran, tanto en su trama como en su
estructura narrativa, un interés especial en mostrar las formas de
vida de las mujeres en sociedades totalitarias, aunque con futuros
esperanzadores. No obstante, las utopías y distopías de mujeres
constituyen una tradición literaria continua, presente en occidente
hasta nuestros días.
Durante varios siglos el género distópico estuvo dominado
por escritores masculinos que plasmaron los sufrimientos de los
habitantes de poblaciones subyugadas por regímenes totalitarios,
con hambrunas, malas condiciones medio ambientales y las
disyuntivas de los seres humanos al enfrentarse a máquinas que
podían superarlos en cada aspecto de la vida. Sin embargo, ninguna
de ellas se interesó por los diversos papeles de las mujeres presentes
en esas mismas sociedades. De tal modo, en el presente texto se
afirma que las desigualdades con motivo del género no pudieron
haber sido representada de mejor manera más que en una forma
novelística procedente de la utopía feminista que, aunque como
género no logro cambiar el enfoque existente durante siglos de
escritura dominante, alcanzó a instigar el cambio en el género desde
dentro. Las distopías de mujeres y las distopías feministas cobrarían
fuerza poco a poco hasta florecer en los últimos años siglo XX, con
una fuerte influencia proveniente de los movimientos feministas de
la época.
Las novelas distópicas feministas actuales abordan la
intersección entre género y estado en futuros demasiado plausibles
narración es la embarcación Fantasía que recorre los mares y visita diversas
tierras habitadas por glotones, gruñones, tontos y ladrones.

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y reconocibles, presentando así alternativas a la realidad patriarcal
con las que la lectora podría identificarse,23 por ello representan un
campo fértil para explorar y cuestionar la injusticia, la desigualdad
y el patriarcado (Baccolini, 2018). A su vez, las distopías feministas
continúan resistiendo a la reproducción de las historias que las
sociedades patriarcales cuentan sobre las mujeres y, en cambio,
imaginan historias que las desplazan por completo (Cortiel, 1999).

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Ravemma: Longo
23 Quizá estas obras literarias están generando una nueva contribución al
discurso de las mujeres fuera de los textos. Es decir, si las obras literarias se
enriquecen de su entorno próximo, podrían estar, a su vez, enriqueciendo el
mismo espacio social en el que fueron creadas. Como ejemplo de ello se tienen
las protestas de activistas a favor de la legalización del aborto y en contra de las
políticas que lo restringen y penalizan que se realizaron en 2018, en Costa Rica,
Argentina, Estados Unidos e Irlanda. Manifestaciones en las cuales las mujeres
decidieron portar como estandarte el vestuario de la serie The Handmaid’s
Tale. Con respecto a este fenómeno, es posible argumentar que el novelista
absorbe influencias de su cultura y contexto próximo, las cuales interactúan
de una manera impredecible y generativa “[…] por lo que la teoría pura que
se absorbe sufre un proceso de contaminación y manipulación por parte de la
novela. […] esta teoría alterada es luego difundida por la novela, es decir, entra
en la cultura popular y se convierte en parte de la conciencia pública, absorbida
por los teóricos en observaciones a partir de las cuales formulan y desarrollan
sus teorías (Tolan, 2007: 3).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

105

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Sobre el estilo y la elocuencia en el Dialogus
de oratoribus
About style and elocuence in Dialogus de oratoribus
Raúl Martín Calatayud
IES Alcalans
Valencia, España
r.martincalatayud@edu.gva.es

Fecha de entrega: 14-05/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen: Planteamos un comentario pormenorizado de los diversos
elementos estilísticos que hacen su aparición a tenor de los motivos
tratados y los argumentos esgrimidos a lo largo del Dialogus de oratoribus
de Tácito, todo ello partiendo del concepto de la elocuentia, tal como era
entendida en el tiempo y mente del autor.
Palabras Clave: Tácito, Estilo, Elocuencia, Dialogus, retórica
Abstract: We propose a datiled commentary of the various stylistic
elements that make their appearance according to the motives treated and
the arguments put forward along Tacitus’ Dialogus de oratoribus, all of it
starting with the concept of elocuentia, as it was understood in the author’s
time and mind.
Keywords: Tacitus, Style, Eloquence, Dialogus, rethoric

109

�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

[Materno:]
ahora,
puesto
que nadie puede conseguir
al tiempo una gran fama y
una
tranquilidad
absoluta,
aproveche cada cual las ventajas de su tiempo, sin criticar
a los otros.
Cornelio Tácito, Dialogus de Oratoribus,
411

En la mayoría de motivos tratados durante la obra propuesta
subyace una discusión estilística en la que se muestran un abanico de
virtudes y defectos propios de los estilos de cada autor mencionado,
antiguo y moderno, y la importancia que reviste la integración de
estos conceptos en una función argumentativa se desprende de
la naturaleza del tema principal, que el autor plantea en el mismo
comienzo de la obra: una exposición y discusión sobre las causas de
la decadencia sufrida por la oratoria en Roma hasta llegar a su propia
época; un tema, en efecto, que deriva del canon ático oratorio
(Goldberg, 2009: 73). Y para ello elabora un texto en forma de
diálogo, al estilo del simposio platónico o del planteamiento de un
De Oratore ciceroniano (Allison, 1999: 472-479). Si bien la serie de
apreciaciones que Tácito pone en boca de los diversos contertulios
no habrían de adscribirse a una doctrina definida y uniforme sobre
la retórica, así como no se puede pretender demostrar que Tácito
hubiese seguido un manual de retórica concreto2, en estos mismos
1 Para esta y las demás traducciones de la obra de Tácito empleamos la
edición de C. Tácito (1996). Los textos latinos en C. Tacitus (1900).
2 Para éste y otros conceptos en los que este trabajo se inspira, vid. F. Grau
(2005: 141-61).

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pueden verse apreciaciones de estilo cercanas a las concepciones
que recogen autores como Hermógenes, Demetrio de Falero o
Filodemo de Gadara.
Esta serie de conceptos que en adelante se explicitan se
encuentran en los campos de género poéticos y oratorios, mas se
incide en la importancia que para la elocuentia tiene, a la cual nutre
en sus exposiciones y argumentaciones, y el que la elocuencia tiene
per se no sólo para la oratoria, sino también para los demás géneros
literarios, por lo que la caracterización del estilo revierte en un cariz
importante más allá de otros elementos que vehiculan la retórica que
se discuten durante la obra. De manera que comentaremos aquellas
críticas y alabanzas que versen sobre el empleo de esas características
y de la elocuentia tal como era entendida en el tiempo y mente de
nuestro autor.
Tras el primer capítulo en que Tácito nos introduce el
planteamiento de la obra, ésta toma forma de diálogo por medio
del cual aquel y otros temas que de él se desprenden se desarrollan
a través de la amable pugna de intelectos duchos, entre otras cosas,
en el género oratorio. Es entonces, en el siguiente capítulo, cuando
nos introduce a los interlocutores del diálogo, y en él vemos una
apreciación estilística transmitida directamente desde las propias
palabras del autor, en este caso, de Apro y Secundo:
nam et Secundo purus et pressus et, in quantum satis erat,
profluens sermo non defuit, et Aper omni eruditione imbutus
contemnebat potius litteras quam nesciebat, tamquam maiorem
industriae et laboris gloriam habiturus, si ingenium eius nullis
alienarum artium adminiculis inniti videretur.
Tac. Dial. 2.2
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(En realidad, Secundo era de estilo correcto, conciso y, en la
medida de lo posible, fluido. Apro, por su parte, dotado de gran
erudición, no desconocía, sino que despreciaba, la cultura literaria,
entendiendo que conseguiría para su quehacer y esfuerzo si su
ingenio se manifestaba sin el apoyo de técnicas ajenas.)

A Secundo le atribuye un estilo correcto, más bien puro
(καθαρότης), propio de la claridad (σαφήνεια)3, y además conciso.
En la medida de lo posible, fluido, cercano a un estilo suelto,
apropiado para la oratoria forense (Demetrius, 1902: 193).4 Una
búsqueda de equilibrio entre lo que sería un estilo clausal conciso
y sin demasiado artificio con un desarrollo de construcciones que
tienden, en mayor o menor medida, a despejar esa condensación
con una apertura del periodo. Mientras que de Apro, más que
caracteres puramente estilísticos, se hace referencia al trío
tradicional de características esenciales para el orator: una erudición
(eruditio) unida a una necesaria capacidad inventiva (ingenium) que,
en su caso, opta por no hacer uso de técnicas ajenas, confiado a su
propia diligencia.
Apro defiende la labor poética como una defensa para muchos
cometidos (5.4) y destaca la gran importancia que tiene la elocuentia
para ello (5.5), ilustrando el pasaje con el ejemplo de Eprio Marcelo
al burlarse de la filosofía de Helvidio: qua accinctus et minax disertam
quidem, sed inexercitatam et eius modi certaminum rudem Helvidii sapientiam
elusit. (Tac. Dial. 5.6) «Ceñido con ella [la elocuencia] y desafiante,
3 Empleamos la traducción de éste y los demás conceptos estilísticos
alojados en Hermógenes (Hermógenes, 1993). Sobre la claridad,   vid.
(Hermógenes, 1993: 226-41).
4 Para un traducción, vid. Demetrio (1996).

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pudo burlarse de la filosofía de Helvidio, elocuente, pero a la que le
faltaba experiencia y práctica en ese tipo de confrontaciones.»
Se hace referencia de una manera más literal a que su
elocuencia es tosca y sin la práctica necesaria. Se incide una falta
de τέχνη/ars y de artificio poético, la cual por tanto se encuentra
indefensa ante una estilística argumentativa mejor trabajada. A
continuación, expone las virtudes que la elocuentia trae consigo,
comenzando por el deleite mismo y continuando con todos los
beneficios, honestos, que se obtienen con ella (6.1), y los placeres que
el discurso mismo proporciona al orador: sive accuratam meditatamque
profert orationem, est quoddam sicut ipsius dictionis, ita gaudii pondus et
constantia. (Tac. Dial. 6.5). «Si se pronuncia un discurso cuidado y
meditado, hay una cierta gravedad y serenidad en el gozo, como
ocurre con el discurso mismo.»
Partir de una elaboración técnica y bien fundada provoca
gravedad, una autoridad (gravitas),5 y una consistencia armónica,
esencial para guardar la unidad de tono a la que recurre Tácito en
sus obras. Añade a estos elementos el de la improvisación, audaz y
espontánea, como el más atractivo (6.1), una característica única en
el discurso oratorio que dota de mayor naturalidad a la compositio,
aunque siempre supeditada a una buena preparación del discurso.6
5 Para las cuatro grandes virtudes vid..Cicero (918, 5.12)
6 Quintilian, 1920, 10.7.13-14: nec fortuiti sermonis contextum mirabor
unquam, quem iurgantibus etiam mulierculis superfluere video, cum eo quod, si
calor ac spiritus tulit, frequenter accidit ut successum extemporalem consequi
cura non possit. deum tunc adfuisse, cum id evenisset, veteres oratores, ut
Cicero, dictitabant. sed ratio manifesta est. nam bene concepti adfectus et
recentes rerum imagines continuo impetu feruntur, quae nonnumquam mora
stili refrigescunt et dilatae non revertuntur.
“Ni yo me sentiré jamás asombrado de la ininterrumpida trama de un discurso
improvisado, que podemos ver como fluye con abundancia de palabras hasta
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Apro prosigue su disertación con su afirmación de que
la oratoria actual puede encumbrar hasta al más humilde (8.3) y
comienza una defensa del género frente a Materno como lo útil
(utilitas) frente a lo efímero (brevem) de la poesía, que no proporciona
ninguna dignidad (dignitas) ni beneficios honoríficos (honestas). Sin
embargo, hace la concesión debida por su respeto a las formas
literarias: alude a la sonoridad (sonus) del canto heroico, la gracia
(iucunditas) de la lírica, los juegos (lascivia) de los elegíacos, la
acritud (amaritudo) de los yambógrafos o las bromas (lusus) de los
epigramas. Toda una relación de conceptos literarios que señorean
los géneros, pero a los que antepone esa utilitas, condenándolos a la
intrascendencia (summa in levioribus). (10.4) En definitiva suscribe la
labor del orador al negotium y la del poeta al otium.
Ante todas estas críticas, Materno contraargumenta en favor
de la labor poética (11.2), atacando en primer lugar a la elocuencia
presente, a la que denomina de “lucrativa y sanguinaria” (12.2)
haciendo así referencia a la naturaleza de los delatores y realizando
una afirmación, asimismo, de la novedad de esta forma de elocuentia
(usus recens), por lo que condena el empleo que de ella se hace en la
época, para continuar su apología de los poetas antiguos.
Sin embargo, más adelante el propio Materno realiza una
crítica de toda la elocuentia, también de la antigua:
non de otiosa et quieta re loquimur et quae probitate et modestia
gaudeat, sed est magna illa et notabilis eloquentia alumna licentiae,
entre mujercillas que andan a la gresca, aun cuando no pocas veces ocurre, si
se hizo presente el ardor y el entusiasmo, que una cuidadosa preparación no
pueda alcanzar el éxito de un discurso improvisado.” (Marco Fabio Quintiliano,
1996.)

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quam stulti libertatem vocitant, comes seditionum, effrenati
populi incitamentum, sine obsequio, sine severitate, contumax,
temeraria, adrogans, quae in bene constitutis civitatibus non oritur.

Tac. Dial. 40.2

(No hablamos de algo tranquilo y sin problemas, que se complace
con la honradez y la moderación, sino que se trata de aquella
grande y notable elocuencia hija del libertinaje, compañera de
sediciones, aguijón del pueblo sin freno, desleal, sin disciplina,
rebelde, temeraria, arrogante, que no surge en las Ciudades.)

Hace a la elocuencia hija de la licentia, del libertinaje, y le
asigna una pléyade de términos peyorativos, tras lo que se encuentra
una redefinición de la seguridad del estado y sus requerimientos,
como el de la preferencia del orden sobre la elocuentia (Goldberg,
2009: 80-81).
Si regresamos a la conclusión de la primera disertación de
Materno, y con la entrada en escena de Vipstano Mesala, se presenta
la oportunidad para Secundo de hacer una calificación del estilo de
ambos contertulios:
delectasset enim te et Apri nostri accuratissimus sermo, cum
Maternum ut omne ingenium ac studium suum ad causas agendas
converteret exhortatus est, et Materni pro carminibus suis laeta,
utque poetas defendi decebat, audentior et poetarum quam
oratorum similior oratio.

Tac. Dial. 14.2
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(Te hubiera deleitado la muy cuidadosa disertación de nuestro
querido Apro, con la que ha exhortado a Materno a que emplee
todo su talento y esfuerzo en la abogacía, y la refutación de
Materno en favor de sus versos, entusiasta y tal como conviene
a la defensa de los poetas, bastante atrevida y más cercana al
lenguaje de la poesía que al de la oratoria.)

Volvemos a ver empleado el concepto de la elaboración
técnica destinada a proporcionar una claridad (Demetrius, 1902: 202)
como ventaja para ganar el favor del auditor, aplicado a Secundo, en
tanto a Materno le definen el entusiasmo y la audacia (Quintilian,
1920, 10.1.46) en su exposición, mientras que en un terreno más
puramente estilístico se destaca su cercanía al lenguaje de la poesía
como un elemento positivo. Recordemos que para la tradición y la
crítica cuentan entre los rasgos más apreciados el uso de arcaísmos
y términos poéticos (Grau, 2005: 144).
Tras el discurso apologético de Materno se le concede
de nuevo la palabra a Apro, quien, a tenor de los argumentos
precedentes se dispone a realizar la réplica a Materno, no contra
los antiguos, sino a favor de los oradores contemporáneos y el
valor de su elocutio. Comienza poniendo en cuestión lo que se
podría entender como “antiguo” (16.4), tras lo cual prorrumpe
en su argumentativa una retahíla de denominaciones para los
estilos de aquellos autores llamados antiguos, primero respecto a
sus virtudes, y después respecto a los defectos que se les podrían
asignar:
agere enim fortius iam et audentius volo, si illud ante praedixero,
mutari cum temporibus formas quoque et genera dicendi. sic

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Catoni seni comparatus C. Gracchus plenior et uberior, sic
Graccho politior et ornatior Crassus, sic utroque distinctior et
urbanior et altior Cicero, Cicerone mitior Corvinus et dulcior et
in verbis magis elaboratus.
Tac. Dial. 18.2

(Y ahora quiero expresarme con más valentía y atrevimiento, tras
dejar sentado que se cambian con los tiempos las formas y los
géneros de la oratoria. Así, Gayo Graco, comparado al viejo Catón,
es de estilo más rico y exuberante; así, Craso es más cuidadoso y
elegante que Graco; Cicerón matiza más y es más distinguido y
más elevado que cualquiera de los dos; Corvino es más suave, más
dulce y trabaja más el vocabulario que Cicerón.)

satis constat ne Ciceroni quidem obtrectatores defuisse, quibus
inflatus et tumens nec satis pressus, sed supra modum exsultans
et superfluens. et parum Atticus videretur. legistis utique et
Calvi et Bruti ad Ciceronem missas epistulas, ex quibus facile
est deprehendere Calvum quidem Ciceroni visum exsanguem
et aridum, Brutum autem otiosum atque diiunctum; rursusque
Ciceronem a Calvo quidem male audisse tamquam solutum et
enervem, a Bruto autem, ut ipsius verbis utar, tamquam “fractum
atque elumbem.”

Tac. Dial. 18.4-5

(Bien sabido es que ni siquiera a Cicerón le faltaron detractores,
a los que les parecía vacío, ampuloso, poco preciso, demasiado
enfático, reiterativo y poco ático. Habéis leído las cartas de Calvo
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y Bruto a Cicerón, de las que puede desprenderse fácilmente
que Calvo le pareció a Cicerón débil y seco, y Bruto superficial y
desordenado; y que, a la inversa, Cicerón oyó hablar mal de él a
Calvo, por ser, en su opinión, flojo y sin vigor, y en la opinión de
Bruto (y por utilizar sus mismas palabras), “débil y deslomado”.)

La comparación de todos estos autores conlleva una serie
de conceptos estilísticos que podrían adscribirse a las diferentes
escuelas retóricas y filosóficas: la Aticista, la Asianista, la Rodia.
Todas influyentes en oradores y poetas desde que comenzase la
llamada segunda helenización del siglo II a. C.
Los defectos se basan en excesos en el uso de las diversas
artes compositivas: inflatus como exceso de abundancia (περιβολή)7,
exultans como exceso a su vez de vigor (ἀκμή),sendo exsanguem su
carencia; superfluens acerca de la fluidez ya vista con anterioridad en el
término profluens; aridum en tanto de la aspereza (τραχύτης). Otiosum
y diiunctum, entendidos como superficialidad y desorden, atentan
contra la δεινότης8, la habilidad del orador que produce la fuerza e
intensidad de su discurso mediante la gravitas y el ordo. Un concepto
parecido se observa en los últimos términos fractum y elumbem.
En opinión de Apro, se necesitan nuevos caminos para
la elocuencia (19-20) y no deja de elogiar el estilo de los oradores
contemporáneos, promulgado al parecer por las exigencias de su
propia época:
praecurrit hoc tempore iudex dicentem et, nisi aut cursu
argumentorum aut colore sententiarum aut nitore et cultu
descriptionum invitatus et corruptus est, aversatur dicentem.
vulgus quoque adsistentium et adfluens et vagus auditor adsuevit
7 Sobre la Grandeza, cf. Hermógenes (1993: 241-96)
8 Sobre la Habilidad, cf. Hermógenes (1993: 368-80)

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iam exigere laetitiam et pulchritudinem orationis; nec magis
perfert in iudiciis tristem et impexam antiquitatem quam si quis in
scaena Roscii aut Turpionis Ambivii exprimere gestus velit.
Tac. Dial. 20.2-3

(En nuestros tiempos, el juez se adelanta al que está hablando
y, si no queda convencido y seducido por el desarrollo de los
argumentos, o por el colorido de las sentencias, o por el brillo
y cuidado de las descripciones, le vuelve la espalda. También el
público que asiste y el oyente que de manera casual allí se asoma,
se ha acostumbrado ya a exigir alegría y belleza en el discurso y no
soporta el tristón y descuidado arcaísmo, como tampoco el que
alguno quisiera reproducir en escena los gestos de Roscio o de
Turpión Ambivio.)

Con el desarrollo de los argumentos, a constantia, término
ya aparecido, se le añade el colorido de las sententiae, la σεμνοτής
esencial para apoyar la auctoritas del discurso. El brillo y cuidado de
las descripciones parecería relacionarse con la necesidad del emphasis
nutrido de terminología poética. Todo eso aporta alegría y belleza,
una terminología propia del discurso elegante (Denetrius, 1902: 128)
y del lirismo romano más catuliano que exige el oyente, en lugar de
recurrir al discurso arcaico, que califica de triste y descuidado. Estos
denominativos pueden entenderse desde una concepción según
la cual se acercarían a los desarrollos poéticos que los autores de
época clásica, a quienes se hace mención en el siguiente pasaje en
referencia a la formación de los jóvenes oradores, habrían llevado a
cabo tras verter los conceptos propugnados por un Filetas de Cos,
un Panecio o un Filodemo de Gadara.
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traduntque in vicem ac saepe in colonias ac provincias suas
scribunt, sive sensus aliquis arguta et brevi sententia effulsit,
sive locus exquisito et poetico cultu enituit. exigitur enim iam
ab oratore etiam poeticus decor, non Accii aut Pacuvii veterno
inquinatus, sed ex Horatii et Virgilii et Lucani sacrario prolatus.
Tac. Dial. 20.4-5

([Los jóvenes] Hacen intercambios entre ellos y muchas veces
escriben a sus colonias y provincias cualquier pensamiento
que brille en una hábil y breve sentencia, o cualquier pasaje
que resplandezca por su forma exquisitamente poética. Pues
actualmente se exige del orador un adorno poético, no manchado
por el moho de Accio o Pacuvio, sino obtenido del santuario de
Horacio, Virgilio y Lucano.)

La brevitas, comenzando por el empleo de sententiae breves
e ilustrativas es lo que en la época se demanda, junto con una
dicción poética propia del decorum de un Horacio, equilibrada y
apropiada al tema.9 Apro nos recuerda que ya Cicerón tuvo con sus
coetáneos la misma pugna entre antiguos y modernos, y que siendo
un autor de los apreciados por los contertulios que opinan de la
superioridad del estilo antiguo, él mismo en su época defendió el
estilo contemporáneo. (22.1)10
9 El το πρέπον, vertido a la lengua latina por el poeta Horacio (Horace,
1836: 38-42).
10 Una defensa semejante en Horacio (Horace 1836, 2. 1. 34-49): Si meliora
dies, ut vina, poemata reddit, scire velim, chartis pretium quotus arroget annus.
scriptor abhinc annos centum qui decidit, inter vilis atque novos? excludat
iurgia finis. ‘est vetus atque probus, centum qui perficit annos.’quid, qui
deperiit minor uno mense vel anno, inter quos et praesens et postera respuat

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Con ello Apro sostiene un argumento de autoridad que
desarrolla mediante una exposición del desarrollo estilístico del
orador durante su carrera:
primus enim excoluit orationem, primus et verbis dilectum adhibuit et
compositioni artem, locos quoque laetiores attentavit et quasdam sententias
invenit, utique in iis orationibus, quas senior iam et iuxta finem vitae
composuit, id est, postquam magis profecerat usuque et experimentis didicerat
quod optimum dicendi genus esset. nam priores eius orationes non carent vitiis
antiquitatis: lentus est in principiis, longus in narrationibus, otiosus circa
excessus; tarde commovetur, raro incalescit; pauci sensus apte et cum quodam
lumine terminantur. nihil excerpere, nihil referre possis, et velut in rudi
aedificio, firmus sane paries et duraturus, sed non satis expolitus et splendens.

Tac. Dial. 22.2-3

(Pues fue el primero que pulió el discurso, el primero que lo dotó
de un vocbulario seleccionado y de una técnica en su composición,
aetas? ‘iste quidem veteres inter ponetur honeste, qui vel mense brevi vel toto
est iunior anno.’utor permisso, caudaeque pilos ut equinae paulatim vello et
demo unum, demo etiam unum, dum cadat elusus ratione ruentis acervi, qui
redit in fastos et virtutem aestimat annis miraturque nihil nisi quod Libitina
sacravit. “Si el correr de los días mejora los poemas, igual que los vinos,
quisiera saber cuántos años le dan un valor a los libros. Un escritor que murió
hace cien años, ¿debe contarse entre los perfectos y antiguos, o entre los nuevos
y de poca valía? Pongamos un límite que zanje la controversia. “Es antiguo y
es bueno el que alcanza cien años.” ¿Y entonces, el que murió con un mes o un
año de menos, entre cuáles habrá de contarse?: ¿entre los viejos poetas o entre
los que ha de menospreciar la edad presente y también la futura? “Desde luego,
con toda justicia se contará entre los viejos ese que es un mes escaso e incluso
un año entero más joven.” Me aprovecho de esa licencia y, como crines de una
cola de caballo, voy arrancando y quitando uno y luego otro, hasta que caiga
en la trampa del montón que se esfuma el que apela a los fastos y aprecia el
valor por los años, sin admirar sino lo que Libitina consagra.” (Horacio, 2008.)
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amén de ensayar pasajes de un mayor colorido y hallar ciertas
sentencias sagaces, sobre todo en los discursos que escribió ya
anciano y al final de su vida, esto es, después que su progreso había
sido mayor y mejor había aprendido por la práctica cuál era el estilo
ideal para la oratoria. En efecto, sus discursos anteriores no están
exentos de los vicios de la antigüedad: es lento en los exordios,
premioso en las narraciones, prolijo en las digresiones; tardo para
conmoverse, raras veces se entusiasma; pocas frases acaban de
manera armoniosa y con un cierto lustre; no puedes resumir ni
retener nada y, como un edificio tosco, las paredes son sólidas y
duraderas, pero no lo suficientemente pulidas ni brillantes.)

En palabras de Apro, Cicerón fue el primero que pulió
el discurso, que le otorgó un refinamiento, que lo nutrió de un
vocabulario seleccionado, entendiendo su selección, su distinctio, en
base a lo apropiado (decus), necesario para esa técnica compositiva
que también aplica a este mismo, es decir, una compositio reflexionada
en función de los temas y el ritmo; ambos aspectos al servicio de
ese refinamiento. A esto se añade como ornatus los pasajes alegres,
coloridos y las sentencias,11 que se equilibrarían y alejarían al discurso
de esos elementos tristes y anquilosados que se critican de los oradores
antiguos. Unos elementos que a continuación Apro remarca de sus
escritos de juventud al llamarlo “lento en los exordios y extenso en
la narración y prolijo en las digresiones”; por tanto, eso resultaría
una inequidad compositiva. Le atribuye defectos externos al propio
estilo del discurso, de carácter puramente oratorios: conmoverse
tarde y pocas veces entusiasmarse; y le critica las pocas ocasiones en
que termina con un sentido armonioso y lustre, belleza en el estilo,
lo que pone de relevancia la importancia del perfeccionamiento de
la cláusula.
11 Sobre la Elegancia y Belleza, cf. Hermógenes (1993: 296-311).

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Finalmente, termina su disertación con un elogio del estilo
de Materno y Secundo:
nam et te, Messalla, video laetissima quaeque antiquorum
imitantem, et vos, Materne ac Secunde, ita gravitati sensuum
nitorem et cultum verborum miscetis, ea electio inventionis, is
ordo rerum, ea, quotiens causa poscit, ubertas, ea, quotiens
permittit, brevitas, is compositionis decor, ea sententiarum
planitas est, sic exprimitis adfectus, sic libertatem temperatis, ut
etiam si nostra iudicia malignitas et invidia tardaverit, verum de
vobis dicturi sint posteri nostri.

Tac. Dial. 23.6

(Pues también a ti, Mesala, te veo imitando los mejores hallazgos
de los antiguos, y vosotros, Materno y Secundo, unís de tal
manera el brillo y la elegancia de vocabulario a la profundidad
de los conceptos, es tal la selección de temas, tal el orden en la
exposición, tal la riqueza expresiva cuando el asunto lo requiere,
tal la concisión cuando lo permite, tal la belleza en la composición,
tal la nitidez de las sentencias, de tal modo expresáis los estados
de ánimo y moderáis vuestras ocasionales licencias que, aunque
la envidia y la odiosidad intentaran entorpecer nuestros juicios, la
posteridad ha de decir la verdad sobre vosotros.)

Profundidad, belleza, selección reflexiva en vocabulario y
temas, orden correcto, exuberancia y brevedad apropiadas junto
a las sentencias son todo un catálogo de aquellos elementos que
encumbran al discurso según el entendimiento más moderno de
Apro. Sin embargo, Tácito parece querer dejar en ridículo a su
personaje, quien, tras atacar a Cicerón, desarrolla un parlamento final
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muy en la línea de su criticado.12 Paralelismo, simetría y repetición
dominan el periodo.
Mesala toma la palabra, no para alabar a los antiguos, sino
para hablar de las causas por las que se ha retrocedido tanto respecto
de su elocuencia (27.1). No obstante, no puede dejar de otorgar a
los autores clásicos su defensa apropiada, diciendo que coinciden en
líneas generales, con sus propias virtudes:
nec refert quod inter se specie differunt, cum genere consentiant.
adstrictior Calvus, numerosior Asinius, splendidior Caesar, amarior
Caelius, gravior Brutus, vehementior et plenior et valentior Cicero:
omnes tamen eandem sanitatem eloquentiae prae se ferunt

Tac. Dial. 25.4

(Lo de menos es que se diferencien por sus rasgos específicos,
si coinciden en sus líneas generales: más ajustado, Calvo; más
cadencioso, Asinio; más brillante, César; más mordaz, Celio; más
trascendente, Bruto; más vehemente, pleno y vigoroso, Cicerón.
En definitiva, todos muestran idéntica lozanía en su estilo.)

Estas atribuciones podrían relacionarse con algunas
formas de estilo propias del discurso: así Calvo es más ajustado,
propio de la simplicidad (αφέλεια, propio del carácter13); Asinio es
más cadencioso (ρυθμός); César es más espléndido, más brillante
(λαμπρότης); Cecilio más mordaz, un concepto hijo de la sinceridad

12 C. Tácito (1996: 195) com.ad.loc.
13 Sobre el Carácter, cf. Hermógenes (1993: 320-52).

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(αλήθεια);14 Bruto más profundo, solemne (σεμνός) y Cicerón más
vehemente (σφροδότης), pleno y vigoroso (ακμή). En cuanto a la
vehemencia, se relaciona con la τραχύτης que Demetrio aplica a la
capacidad de producir un estilo elevado (Demetrius 1902: 49).
A estas apreciaciones Materno expresa un pensamiento
particular sobre sus preferencias en el carácter (ηθος) del discurso,
al confesar su preferencia por el impetus de Gayo Graco y la maturitas
de Lucio Craso a la floritura (calamister) de Mecenas o al tintineo
(tinnitus) de Galión (estas últimas denominaciones más apartadas
de un estilo solemne o elevado), y afirma que es mejor vestir el
discurso con una toga, por áspera que sea (26.1); una preferencia de
los aspectos que constituyen un estilo elevado, caracterizado por la
grandeza, sobre otra tipología. Sirve este concepto de introducción
para su crítica del estilo oratorio contemporáneo con un primer
ejemplo ilustrativo sobre cómo algunos oradores se jactan de que
sus discursos se canten y se bailen, de donde vienen la expresión
foeda et praepostera de que “nuestros oradores hablan melosamente,
nuestros histriones bailan con elocuencia” (26.3).
En adelante hace una crítica del estilo de Casio Severo,
el único y mejor ejemplo que Apro hubiese mostrado durante su
exposición:
librorum suorum plus bilis habeat quam sanguinis. primus enim
contempto ordine rerum, omissa modestia ac pudore verborum,
ipsis etiam quibus utitur armis incompositus et studio feriendi
plerumque deiectus, non pugnat, sed rixatur

Tac. Dial. 26.5
14 Sobre la Sinceridad, cf. Hermógenes (1993: 352-63).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(Aunque gran parte de su obra contenga más dosis de bilis que de
sangre, pues, desdeñando el orden en la exposición, sin atender
a la modestia y al decoro en las palabras, utilizando sin arte las
armas de las que cabalmente se servía y derribado con frecuencia
por su obsesión de herir, es el primero en mostrarse como un
alborotador, y no como un luchador.)

Con un símil y diversos conceptos referidos a la dispositio y
compositio condena lo que sería un exceso, un desequilibrio estilístico,
un ataque al decus, que da la sensación más bien de una riña que de
una lucha. Y ése para Mesala es el que supera en elocutio a sus demás
congéneres (26.7).
Y así, finalmente, tras los ánimos de Materno de hablar con
la libertas propia de esa época antigua (27.3), lo que se consideraba
un elemento básico para el desarrollo retórico, la última concepción
referida al terreno más próximo de la calidad y cualidad del discurso
es expuesta de nuevo por Mesala en torno a las diferentes escuelas
filosóficas, que siempre han emanado visiones transformadas en
estilos a poetas, prosistas y oradores.
sunt apud quos adstrictum et collectum et singula statim
argumenta concludens dicendi genu s plus fidei meretur: apud
hos dedisse operam dialecticae proficiet. alios fusa et aequalis
et ex communibus ducta sensibus oratio magis delectat: ad hos
permovendos mutuabimur a Peripateticis aptos et in omnem
disputationem paratos iam locos. dabunt Academici pugnacitatem,
Plato altitudinem, Xenophon iucunditatem; ne Epicuri quidem
et Metrodori honestas quasdam exclamationes adsumere iisque,
prout res poscit.

Tac. Dial. 31.5-6

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(Hay a quienes les merece más confianza el estilo oratorio conciso,
apretado y que redondee cada argumento con prontitud: ante
éstos será provechoso haber ejercitado la dialéctica. A otros les
gusta más un discurso amplio, uniforme y sacado de la experiencia
común: para influir sobre estos otros tomaremos prestados de
los peripatéticos los argumentos apropiados y perfectamente
dispuestos para todo tipo de discusión. Los académicos nos
surtirán de combatividad; Platón, de distinción; Jenofonte, de
encanto. Tampoco le estorbará al orador tomar ciertas máximas
honestas de Epicuro o de Metrodoro y utilizarlas cuando el caso
lo requiera.)

Un estilo conciso (concinnitas), apretado y de argumentos
sencillos y redondeados propio de la dialéctica.15 Otro amplio,
uniforme y sacado de la experiencia común relativo a la escuela
peripatética.16 Los académicos ofrecen combatividad. Platón una
elevación en el discurso,17 Jenofonte encanto.18 Epicuro y Metrodoro
honestidad. Nos encontramos por tanto ante una coda temática
que evidencia la postura, ya promovida en el De Oratore, de que la
filosofía representa la principal fuente de conocimiento del orador,
enfatizada en esta obra por la reiteración en el discurso de Mesala y
ejemplificada en el de Apro.19
15 La dialéctica representaría un estilo simple, propio para la discusión
científica, cf. Aristóteles (199: 4 1005ª). Para una lista de las escuelas y sus
representantes, vid. Diogenes (1972: 1.19-20).
16 A la que Dionisio atribuye el llamado estilo medio (μεσοτής), cf. G. L.
Hendrickson (1904: 125-156).
17 Cuya amplitud y base no fijadas se debe al ritmo, que contribuye a esa
elevación, cf. Demetrio (1996: 183).
18 Nótese la inclusión de este autor y no de otros historiadores por su estilo
diferenciado, como así hace Hermógenes; cf. Hermógenes (1993: 405-406).
19 C. S van der Berg (2014: 225).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Muchas formas de estilo, muchos conceptos retóricos y
poéticos son esgrimidos por los contertulios en la pugna por sus
respectivos puntos de vista sobre los asuntos que pertocan a las
polémicas planteadas en el devenir de la obra. Asoma a la conciencia
del lector la duda sobre la postura desde la que Tácito habría
plasmado los pensamientos y argumentaciones enfrentadas en el
diálogo. Podría pensarse que, siguiendo el espíritu de la obra como
un planteamiento de cuestiones que deben hacer meditar al lector y
proseguir el debate por su cuenta, la preferencia por uno u otro estilo
o mezcla de estilos, así como la relevancia o irrelevancia de cada uno
de ellos para hallar el mejor modelo retórico queda en manos de ese
lector crítico. El motivo, al fin y al cabo, es hacer pensar.

Bibliografía citada
Allison, J. (1999). «Tacitus’ Dialogus and Plato’s Symposium», Hermes
127, 4th, pp. 469-472
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La remediación de la cultura y la sociedad en
Facebook
The Remediation of Culture and Society on
Facebook
Maribel Maldonado Alcocer
Universidad Autónoma de Nuevo León
maribel_maldonado2@hotmail.com

ORCID: 0000-0002-7896-2213
Fecha de entrega: 25-04/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen: Este artículo de investigación es un acercamiento reflexivo al
fenómeno de la remediación que se identifica en la red social de Facebook,
por lo tanto, se analizan ejemplos específicos tomados de la plataforma
digital para demostrar cómo se remedian rasgos o características de la
cultura y la sociedad dentro de esta, como lo son: ejemplos de publicaciones
del ámbito artístico, específicamente de la pintura y la narrativa; post
sobre posturas filosóficas; información y difusión del campo educativo;
y comunicados donde se muestran las principales normas de convivencia
y respeto dentro de la red social. Todo ello con la intención de analizar la
importancia del proceso de remediación en los medios de comunicación
masiva donde tienen cabida una gran cantidad de aspectos relevantes de
la cultura y la sociedad, así como su adaptación a los nuevos espacios
digitales de expresión e interacción social en la Red.
Palabras clave: remediación, Facebook, cultura, sociedad, Red.

131

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Abstract: This research article is a reflective approach to the
phenomenon of remediation that is identified in the Facebook social
network, therefore, specific examples taken from the digital platform
are analyzed to demonstrate how traits or characteristics of culture and
society are remedied within this, such as: examples of publications in the
artistic field, specifically painting and narrative; post on philosophical
positions; information and dissemination of the educational field; and
communications where the main rules of coexistence and respect within
the social network are shown. All this with the intention of analyzing the
importance of the remediation process in the mass media, where there
is room for a large number of relevant aspects of culture and society, as
well as their adaptation to the new digital spaces of expression and social
interaction in network.
Keywords: remediation, Facebook, culture, society, Network.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El presente trabajo pretende ser un acercamiento analítico de
naturaleza hermenéutica y cualitativa, en el cual se busca mostrar
que dentro de la red social de Facebook se presenta un fenómeno de
interacción y convivencia humana de tal magnitud y significación en
la vida de los usuarios que los lleva a remediar, es decir, a trasladar
una enorme cantidad de aspectos y de productos de la cultura y
la sociedad dentro de esta plataforma digital, con la finalidad,
consciente o inconsciente, de rehacerlos desde las características
intrínsecas del medio al cual emigran, a la vez que pierden o suplen
otros elementos propios que habían adquirido en los medios
analógicos de comunicación. Este hecho aparentemente evidencia
la necesidad humana de recrear o construir una realidad digital
epistemológicamente completa y compleja, donde todos esos
componentes que no corresponden a necesidades apremiantemente
básicas, pero sí de enorme relevancia humana, sean representados y
adquieran sentido dentro de la red social.
En el libro Remediation. Understanding New Media, Jay David
Bolter y Richard Grusin definen y explican el concepto de remediación:
[…] Marshall McLuhan remarked that “the ‘content’ of any
medium is always another medium. The content of writing is
speech, just as the written word is the content of print, and print
is the content of the telegraph […]. As his problematic examples
suggest, McLuhan was not thinking of simple repurposing, but
perhaps of a more complex kind of borrowing in which one
medium is itself incorporated or represented in another medium.
[…] Again, we call the representation of one medium in another
remediation, and we will argue that remediation is a defining
characteristic of the new digital media. What might seem at first
to be an esoteric practice is so widespread that we can identify a
spectrum of different ways in which digital media remediate their
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

predecessors, a spectrum depending on the degree of perceived
competition or rivalry between the new media and the old1.
(Bolter y Grusin, 2000: 45)

Como se puede observar, el proceso de remediación consiste
en trasladar un recurso de expresión o producto cultural del pasado
hacia un nuevo medio de comunicación, a través de la representación
y adaptación de sus características esenciales, teniendo como
consecuencia la pérdida de peculiaridades y también la adquisición
de más y nuevas particularidades tomadas del espacio al que se
desplazó. Por ejemplo: un chiste que provenga de la tradición oral
es recreado, con otros elementos y diversas características, dentro
de Facebook (u otras redes sociales), como imágenes, videos, gifs,
memes, entre otras peculiaridades que facilita el nuevo medio en
el cual se expresa, con la finalidad de causar una mayor gracia al
redimensionar y explotar las referencias populares en un contexto
de interacción social digital. Los autores afirman que la remediación
es muy antigua, pues en la Biblia ya aparecen ilustraciones y otros
recursos adaptados de la oralidad para que las historias narradas
adquirieran una mayor y más profunda trascendencia, al utilizar
1 Traducción: “Marshall McLuhan remarcó que “el ‘contenido’ de
cualquier medio es siempre otro medio. El contenido de la escritura es el habla,
así como la palabra escrita es el contenido de la impresión, y la impresión es
el contenido del telégrafo [...]. Como sus problemáticos ejemplos sugieren,
McLuhan no estaba pensando en una simple reutilización, sino quizás en un
tipo más complejo de préstamo en el que un medio se incorpora o se representa
en otro medio. […] Nuevamente, llamamos a la representación de un medio en
otro remediación, y argumentaremos que la remediación es una característica
definitoria de los nuevos medios digitales. Lo cual podría parecer en un
principio una práctica esotérica que está tan extendida que podemos identificar
un espectro de diferentes formas en que los medios digitales remedian a sus
predecesores, un espectro que depende del grado de competencia o rivalidad
percibida entre los nuevos medios y los viejos.” (Bolter y Grusin, 2000, p.45)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

más de un sentido humano para interpretarlas, pero sin abandonar
por completo la sensación original evocada por el antiguo medio.
Una cuestión muy relevante, mencionada por Bolter y Grusin, es
que el nivel de competencia y/o rivalidad entre los medios permite,
hasta cierta forma, reconocer los distintos modos en los que los
recursos de los medios analógicos y/o tradicionales son remediados
en las nuevas plataformas digitales de comunicación, información
y sociabilización; además, los autores identifican el proceso de
remediación como una de las cualidades más determinantes de los
nuevos medios.
Por su parte, Osvaldo Cleger, en la tesis titulada El arte de
narrar en la Era de las Blogoficciones: una aproximación interdisciplinaria a la
literatura en los blogs, se basa en la definición de Bolter y Grusin sobre
el concepto de remediación y la sintetiza de la siguiente forma:
El proceso de “remediation” es aquel que explica la pérdida de
determinados rasgos que sufre cualquier producto de la cultura
al pasar de un medio establecido a otro emergente, así como la
paralela adquisición de nuevas características asociadas con el
medio hacia el cual se emigra. (Cleger, 2009: 371)

Esta explicación ayuda a comprender cómo el proceso de
remediación puede funcionar como una especie de homeóstasis2
moderna o una alegoría de ella porque permite que ciertos productos
culturales de los medios tradicionales eliminen particularidades o
elementos que ya no necesitan y tampoco son relevantes en los
recientes espacios digitales, a la vez que consiguen nuevos rasgos de
2 “[…] las sociedades orales viven intensamente en un presente que guarda
el equilibrio u homeóstasis desprendiéndose de los recuerdos que ya no tienen
pertinencia actual” (Ong, 1982: 52).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

identidad al adaptarse a los nuevos medios de expresión, guardando
un equilibrio pertinente entre los actos de comunicación del pasado
y los del presente.
Definir los conceptos de cultura y sociedad no es una tarea
sencilla porque estos envuelven muchos y muy complejos aspectos
y características de la actividad humana en general, sin embargo, es
indispensable presentar las nociones desde las cuales se parte para
determinar qué es la cultura y qué es la sociedad y poder identificar
cuáles de sus rasgos son remediados dentro de la red social. Por lo
tanto, se expondrán las definiciones que se consideraron como las
más pertinentes de acuerdo con el planteamiento de este análisis. En
el libro Cultura primitiva, el antropólogo inglés Edward Burnett Tylor
afirma: “La cultura o civilización, tomada en su sentido etnográfico
amplio, es ese complejo total que incluye conocimiento, creencia,
arte, moral, ley, costumbre y otras aptitudes y hábitos adquiridos
por el hombre como miembro de la sociedad” (Tylor, 1871: 64);
la definición de este autor fue una de las primeras referencias de la
época moderna y significó un punto de partida para dimensionar la
amplitud heterogénea que abarca el concepto, además de posibilitar
la comprensión de este y su ubicación como objeto de estudio.
Por otro lado, en “La dimensión cultural de la vida social”,
Bolívar Echeverría explica lo siguiente:
El término cultura apareció en la sociedad de la Roma antigua
como la traducción de la palabra griega paideia: “crianza de los
niños” […] Desde entonces, […] su concepto, enraizado en la
noción de “cultivo”, ha mantenido invariable su núcleo semántico.
Se trata del cultivo de la humanitas, de aquello que distingue al ser
humano de todos los demás seres; de una humanitas concebida,
primero, como la relación de las comunidades grecorromanas

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con los dioses tutelares de su mundo; después, como el conjunto
de las costumbres, las artes y la sabiduría que se generaron en
ese mundo, y, por último, esta vez en general, como la actividad
de un espíritu (nous) metafísico encarnado en la vida humana.
(Echeverría, 2010, p.27-28)

Aunque en su trabajo Bolívar expresa una postura crítica hacia
la idea de cultura manejada en el discurso moderno, al considerarla
contradictoria en su base, la definición que expone permite hacerse
una idea más completa y esclarecedora en torno a todos los aspectos,
características y ámbitos que han sido considerados como parte
de la cultura desde el origen de las primeras civilizaciones hasta la
actualidad, y poder desarrollar una noción más puntual de su esencia
y significación en la realidad, y del valor que posee para la humanidad.
A partir de ambas posturas se puede conformar una
definición de cultura que conjugue lo más posible todo lo que ha
implicado y sigue envolviendo el término, y que corresponda con
el significado que se busca transmitir en este ensayo. Entonces, la
cultura es todo el conjunto de conocimientos, comportamientos,
actitudes, actividades, concepciones y pensamientos que le aportan
sentido, esencia e identidad a la vida humana más allá de la idea
de supervivencia, que alimentan el espíritu y que distinguen al ser
humano entre los animales.
Por otra parte, en lo referente a la definición de sociedad,
que también es un concepto complejo, se utilizará la establecida
por Pierre Bourdieu, quien la explicó al precisar en qué consiste el
espacio social global:
[Es un] conjunto de posiciones distintas y coexistentes,
externas unas a otras, definidas en relación unas de otras por su
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

exterioridad mutua y por relaciones de proximidad, de vecindad
o de alejamiento y asimismo por relaciones de orden, como por
encima, por debajo y entre. […] esa realidad intangible, que no se
puede mostrar ni tocar con el dedo, y que organiza las prácticas y
las representaciones de los agentes. (Bourdieu, 1997: 16 y 21-22)

Al tomar esta explicación como referencia, se puede afirmar
que la sociedad es o son las diferentes formas de agrupación o
asociación en las cuales se organiza la convivencia humana con
distintos fines y desde diferentes jerarquías. Uno de los objetivos
más importantes para realizar estas organizaciones sociales en la
vida moderna ha sido, sin duda alguna, el que ha hecho posible
el surgimiento del concepto de civilización, como una de las
principales bases del sistema capitalista: “Civilización […] se
refiere a valores y prácticas materiales que son compartidas con
otros pueblos y que no reflejan la individualidad. Designa, grosso
modo, al mundo capitalista burgués” (Benhabib, 2006: 23). Como
se puede observar, tienen que existir intereses y fines compartidos
entre varios individuos para crear una sociedad, sin embargo, los
acuerdos a través de los cuales organizan su coexistencia son de
una naturaleza epistemológica muy distinta a la que posibilita la
unión dentro de una comunidad tradicional, pues los convenios
en las sociedades no autóctonas o tradicionales suelen responder a
necesidades inorgánicas relacionadas con el progreso, en términos
modernos. En este caso y de acuerdo a las características de la
red social de Facebook, de la interacción, de las relaciones que se
establecen en esta y de los contratos implícitos, es pertinente tratar
el concepto de sociedad en su forma singular, al considerar como
una asociación heterogénea el cúmulo de usuarios que utilizan esta
red.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Antes de abordar los ejemplos de los aspectos remediados de la
cultura y la sociedad, es pertinente preguntarse: ¿Cuál es el papel de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el contexto
cultural y social contemporáneo? Si se realiza una breve reflexión
histórica sobre el papel fundamental que los avances tecnológicos
e industriales representan en las modificaciones culturales y sociales
que gran parte de la humanidad ha experimentado (sobre todo en los
tres últimos siglos), se puede intuir que su influencia va más allá de
facilitar la vida humana. Desde la época prehistórica, con las primeras
herramientas rudimentarias (el fuego, las piedras y, tiempo después,
la agricultura y la rueda), pasando por la invención de la escritura, el
surgimiento de la revolución industrial (y su visión mecanicista y de
producción masiva) hasta la actualidad, los cambios generados por los
avances científicos y ahora por la revolución tecnológica de las últimas
décadas han contribuido, en gran medida, a las transformaciones de
naturaleza paradigmática de la cultura y la sociedad, e inclusive a la
transición del pensamiento tradicional hacia el pensamiento moderno,
y después posmoderno, en Occidente (y fuera de este).
En La galaxia de Gutenberg. Génesis del homo typographicus,
Marshall McLuhan señala lo siguiente:
Toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el
hombre. La escritura y el papiro crearon el medio ambiente social de
los imperios del mundo antiguo. […] Los distintos medios ambientes
tecnológicos, no meros receptáculos pasivos de las gentes, son, por
el contrario, procesos activos que dan nueva forma tanto al hombre
como a otras tecnologías. […] el súbito cambio de la tecnología
mecánica de la rueda a la tecnología del circuito eléctrico representa
una de las mayores conmociones de toda la historia. La prensa de
tipos móviles creó un nuevo mundo circundante, por completo
inesperado; creó el PÚBLICO. La tecnología del manuscrito no tuvo
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

la intensidad o poder de expansión necesario para crear públicos a
escala nacional. Las que hemos llamado “naciones” en los últimos
siglos no precedieron ni pudieron preceder al advenimiento de la
tecnología de Gutenberg, del mismo modo que no podrán sobrevivir
la irrupción del circuito eléctrico, con su poder de implicarnos de un
modo total a todos en la vida de todos. (McLuhan, 1962: 2)

McLuhan parece plantear una relación directa, y hasta cierto
punto evolutiva, entre las formas en como las recientes tecnologías
van configurando un nuevo mundo o distintas perspectivas de
experimentar y dar significado a la realidad existente (por medio
de la intensificación y preponderancia de un sentido humano
sobre otros, gracias a las características intrínsecas del medio de
comunicación utilizado), y el cambio epistemológico de un tipo de
pensamiento hacia otro, por ejemplo: la transformación gradual de
las comunidades con un sistema de comunicación exclusivamente
oral hacia sociedades escriturales, donde la representación visual del
lenguaje pasó a ser la principal forma de dar sentido y legitimar el
mundo. El autor también fue visionario de los futuros cambios que
habría de experimentar la humanidad ante el desarrollo constante y
apresurado de las nuevas tecnologías de información y comunicación
social, las cuales han tenido un papel determinante en los cambios
epistemológicos experimentados por la sociedad occidental en lo
referente a las formas de comunicación, interacción y sociabilización,
como también en las nuevas maneras de experimentar e interpretar
la realidad, y de acceder a la información y al conocimiento.
Con la popularización del internet, gracias al crecimiento
del acceso social a este, las relaciones e interacciones humanas han
experimentado transformaciones graduales y complejas; sin embargo,
con la invención y comercialización masiva de los celulares inteligentes
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

(iPhone y Android) el uso de redes sociales se ha vuelto parte de la vida
cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Facebook es, sin
duda alguna, la red social más importante y utilizada a nivel mundial:
“[…] ha conseguido superar de largo la cifra de los dos mil millones de
usuarios activos mensuales. Una cifra sin precedentes para una plataforma
web como la suya” (Naveira, 2020, https://marketing4ecommerce.mx/
historia-de-facebook-nacimiento-y-evolucion-de-la-red-social/). Esta
cantidad permite darse una idea de todos los millones de publicaciones
que diariamente, y por segundo, inundan esta red social. La gran
mayoría de ellas, atienden a una necesidad humana innata de narrar una
experiencia personal, un acontecimiento (real o ficticio), compartir su
propia opinión o la de alguien más, y/o publicar memes, imágenes, gifs
y otros recursos digitales, con la intención de legitimar una voz creada
de manera ficcional a través del desdoblamiento de identidad que los
usuarios asumen (de manera consciente o inconsciente) al momento
de publicar. En su trabajo titulado “Redes sociales, prácticas letradas
e identidad(es): el caso de Facebook. Una aproximación al estado del
arte”, Alfonso Vargas Franco afirma:
[…] la construcción de la identidad en las redes sociales está
estructurada a través de narrativas que evidencian determinados
posicionamientos del yo en relación con situaciones de la vida
diaria, del encuentro con los otros, en los acontecimientos de la
vida social y política de su país y del mundo, el deporte, la farándula,
etc. La narrativa es un acto de identidad, así como un indicador de
cultura o un discurso (Davies 2015). (Vargas, 2018: 196)

Se comprende entonces que los usuarios dentro de las redes
sociales manifiestan distintas posturas o actitudes, ante diferentes
acontecimientos o acciones de la vida diaria, las cuales deciden hacer
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

públicas, independientemente si estas son reales o ficticias, porque
como el mismo Vargas lo menciona, esto les permite expresar una
o varias identidades (lo cual da cuenta de una necesidad humana
legitima) y ser partícipes en el escenario de la realidad digital
contemporánea, que tiene cabida dentro de las plataformas virtuales
de comunicación y sociabilización.
Facebook se presenta, en este caso, como uno de los espacios
digitales donde convergen los antiguos medios de expresión con
los nuevos recursos de comunicación –los cuales manifiestan los
principales rasgos culturales y sociales, que caracterizan la vida
posmoderna, y las transformaciones paradigmáticas sufridas por
estos– gracias al proceso de remediación. Como ya se explicó más
arriba, el concepto de Cultura abarca un sin número de elementos,
características, conocimientos, prácticas y hábitos concernientes a lo
humano, por lo tanto, para los fines de este análisis sólo se abordarán
algunos ejemplos ilustrativos que han sido remediados y que
corresponden al ámbito de las artes (principalmente a la pintura y a la
narrativa), al de la filosofía y al de la educación. Y en lo referente a la
sociedad se presentará un ejemplo sobre la remediación de las normas
de convivencia e interacción humana que se dan dentro de Facebook.
Primeramente, es indispensable hablar sobre los llamados
memes pues es precisamente bajo este tipo de recurso de expresión
que se remedian una enorme cantidad de referencias culturales
sumamente heterogéneas:
La palabra meme hace referencia a ideas, comportamientos o estilos
que se extienden culturalmente entre personas. Fue acuñada por
Richard Dawkings en su libro «El gen egoísta». Es un derivado del
griego “mimema” que hace referencia a lo que es imitado. Este

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concepto se ha trasladado a internet para describir ideas que se
viralizan o son replicadas de forma masiva a través de las redes
sociales, blogs, emails… y pasan de persona a persona de manera
explosiva. […] El formato de un meme puede ser una frase,
una imagen, un vídeo o un concepto más abstracto. En general
su temática es humorística rozando casi lo absurdo aunque en
ocasiones también se conviertan en pequeñas píldoras filosóficas.
(40defiebre, Diccionario de marketing digital, 2019, https://
www.40defiebre.com/que-es/meme)

Los memes se utilizan para transmitir todo tipo de información
de diversa naturaleza y con distintos fines de comunicación –
principalmente el humorístico–, y uno de los puntos clave de su
éxito es que provocan impresiones comunes en los usuarios a partir
de la identificación de las referencias culturales y sociales.
En lo que respecta al arte pictórico, se analizarán los
siguientes ejemplos:

Chloe Isabella, “Classic Art
Memes Group”, Grupo público de Facebook, https://
www.facebook.com/photo/?fbid=3007159006198351&amp;set=g.344777282787219

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

La recreación, con fines humorísticos, del famoso autorretrato
de Vincent van Gogh puede entenderse como la remediación de la
libertad de interpretación y la capacidad de recepción que el público
expresa al momento de observar una obra artística, en este caso
visual. Por medio del proceso de remediación la imaginación de
los espectadores se concretiza y se vuelve una realidad gracias a la
posibilidad de crear su propia versión de la obra con intenciones
muy distintas a las del artista original, pero respetando, hasta cierto
punto, su esencia.
Es verdad que también en los medios analógicos de expresión
se podían realizar recreaciones o reinterpretaciones de obras artísticas,
como dibujos, disfraces y videos, sin embargo, la remediación de
este tipo de arte a través de la plataforma de Facebook le aporta otras
características que no poseía anteriormente, por ejemplo: la adaptación
o transformación de la narración presentada por la pintura original al
contexto y al momento histórico de la persona que realizó el meme
sobre esta; también, el meme, al ser compartido en la red social, pasa a
ser de dominio público, adquiere trascendencia universal, cosa que no
le solía suceder a una interpretación, reinterpretación o recreación en
los medios del pasado (sólo a la obra original); y además, la afirmación
de que la creación original ya no pertenece exclusivamente al artista
por el hecho de que él o ella la dieron a conocer y le otorgaron una
libertad simbólica, se vuelve más real que nunca porque los usuarios
de Facebook se convierten en productores de contenido al remediar
todos esos elementos y características que la primera versión no poseía
o tenía de más, para adecuar la pintura a sus propias necesidades
expresivas. Por ejemplo: la referencia de la pérdida de la oreja del
pintor se adecua de manera paródica y chusca al momento histórico
actual de la pandemia.
144

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En otro ejemplo de arte pictórico, se tiene lo siguiente:

“Classic Art Memes
Group”, Grupo público
de Facebook, https://
www.facebook.com/
groups/344777282787219/
media/photos

En este caso, la actividad receptora de los usuarios de la red
influye al momento en que ellos remedian sensaciones y emociones
que asocian e interpretan como las que podría estar experimentando
el personaje dentro de la pintura, según como se descifren las
expresiones corporales de ellos y/o la narrativa expuesta por la
obra. De esta forma, se remedian posibles respuestas y/o soluciones
a los interrogantes planteados por las posturas críticas, motivadas
hasta cierta forma por el surgimiento de las intervenciones3 dentro
de los más importantes proyectos del pensamiento de vanguardia,
3 “Una intervención artística sucede cuando personas, productos o
prácticas del mundo artístico penetran en una organización para desencadenar
determinados cambios ya sea en toda la organización o en una parte de ella”
(http://arteentodaspartes.es/artistic-interventions/).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

referentes a la institucionalización del arte y las formas en que era
mediado a finales del siglo XX:
El artista centra su actividad en el estudio de los procesos de
mediación en los que se encauza la recepción de la obra de arte,
anteponiendo su función de receptor a la de creador y revelando las
instancias políticas que controlan la recepción y la interpretación
de la cultura y de las obras de arte. Su intención principal es la de
cuestionar el prejuicio filosófico e histórico de que el significado y
el valor son propiedades intrínsecas de los objetos, proclamando
un desplazamiento de la atención crítica de las obras de arte
individuales hacia sus marcos institucionales. Se trata, en definitiva,
de convertir en objeto de arte la investigación sobre las relaciones
entre el hecho artístico y los fenómenos sociales que acompañan
y determinan su producción y su recepción por parte del público.
(Hernández y Martín, 1998: 48)

Como se puede observar, los aspectos remediados
corresponden al arte de la intervención y al concepto de obra
abierta4 planteado por Umberto Eco en referencia a la pluralidad de
significados que pueden desprenderse de la obra artística, en donde
los elementos nuevos que se agregan gracias a las características
de la red social son: que la intervención y la recreación dependen
totalmente de los espectadores, y que las interpretaciones trascienden
4 […] una obra de arte, forma completa y cerrada en su perfección de
organismo perfectamente calibrado, es asimismo abierta, posibilidad de ser
interpretada de mil modos diversos sin que su irreproducible singularidad
resulte por ello alterada. Todo goce es así una interpretación y una ejecución,
puesto que en todo goce la obra revive en una perspectiva original. […] La
poética de la obra “abierta” tiende […] a promover en el intérprete “actos de
libertad consciente”, a colocarlo como centro activo de una red de relaciones
inagotables entre las cuales él instaura la propia forma sin estar determinado
por una necesidad que le prescribe los modos definitivos de la organización de
la obra disfrutada. (Eco, 1992: 33-34)

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más allá de la época histórica y el contexto en los cuales se creó la
pieza original hasta adaptarse a las situaciones actuales.
Existen un sinfín de publicaciones en Facebook que relatan
una historia, ya sea utilizando palabras, imágenes, memes, videos,
gifs, entre muchos otro medios de expresión, donde se remedian
una importante cantidad de elementos, características y canales de
comunicación; sin embargo, una de las narraciones más utilizadas
son las historias y/o anécdotas personales que los usuarios deciden
compartir en sus muros, con diferentes intenciones, en las cuales
se puede observar la remediación de dos subgéneros narrativos:
el diario personal y la autobiografía; pues el tono es íntimo y las
funciones comunicativas corresponden a la confesión, al desahogo
y al testimonio dirigido hacia un receptor no especificado, como
sucede en el diario y en la autobiografía. Por ejemplo:

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Luna Jázara, 2021, https://
www.facebook.com/luna.
jazara

Esta narración es un homenaje que la autora le hizo a su
gato fallecido con la principal intención de recordar y relatar los
momentos más gratos que vivió al lado de él, y también es un tipo
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desahogo o aliciente ante la tristeza por la pérdida de su mascota y
la perplejidad al no conocer la causa de su muerte. Como se puede
observar, por la temática íntima, la estructura de monólogo, los
elementos autobiográficos y la intención comunicativa de expresar
emociones, sentimientos y pensamientos personales esta historia
encaja en la clasificación de diario, además de que la propia red social
le agrega una particularidad identificable del subgénero: la fecha.
En el análisis titulado “El diario personal en la literatura: teoría del
diario literario”, Álvaro Luque Amo afirma:
El diario, por tanto, no solo no destierra la función comunicativa
[de expresarse para un tercero], sino que además debe ser
contemplado como un tipo particular de discurso que tiene un
origen privado, que se dirige paradójicamente a la misma persona
que lo escribe y que, sin embargo, es susceptible de ser leído por
un tercero. (Luque, 2016: 278)

Por lo cual, se comprende que, aunque en su esencia el diario
personal es privado, el hecho de comunicar un mensaje a través de
un medio al cual otros individuos pueden acceder y descifrar lo
posibilita de salir de ese espacio íntimo y trascender al público, como
sucede cuando se divulgan y/o publican. En el caso de Facebook,
estas expresiones adquieren otras características, originadas por el
proceso de remediación, que las diferencian del diario tradicional:
el acceso al ámbito público y a la retroalimentación de manera
inmediata al expresarse dentro de una red social; además, gracias a
la opción de compartir o de copiar y pegar que los usuarios tienen,
se acrecienta la posibilidad de incrementar a un ámbito mundial
dicho post; y debido a que la naturaleza digital del espacio facilita
el anonimato y/o el desarrollo de una identidad fluida, se vuelve
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factible interpretar la narración como una “ficcionalización5” de esa
experiencia personal, a pesar de todas las referencias a la vida real.
Si bien es cierto que el post fue enunciado para destinatarios
concretos, y que sin duda alguna cualquier publicación realizada en
una red social implica precisamente eso (a menos que no tengas
ningún amigo o contacto virtual dentro de estos espacios o que hayas
“posteado” en modo privado), en la narración sobre la vida del gato
Luis Alberto el tono de la autora, así como también su intención
inmediata, parecen conllevar la “ficcionalización” del espacio
digital público y del momento de la entonación, simulando estar
escribiendo para sí misma; existe una simulación de distanciamiento
con los receptores.
Por otro lado, la autora se vale de un seudónimo para
publicar, lo cual hace explícito el alejamiento que se establece entre
ella como sujeto empírico y la voz que utiliza para relatar, es decir
que existe una distinción entre el personaje histórico real que es
la escritora y el sujeto lírico (narrativo en este caso) que cuenta la
historia de la muerte de su gato; este distanciamiento ficcional entre
el que enuncia y el sujeto real puede percibirse en la autobiografía,
incluso a pesar de que los escritores usen su nombre verdadero
dentro de sus obras. En el análisis “La referencia desdoblada: el
sujeto lírico entre la ficción y la autobiografía”, Dominique Combe
explica, con respecto a este tema de la distinción o desdoblamiento
entre el autor y la voz o sujeto ficcional que narra, lo siguiente:

5 “La ficcionalización es la puesta en escena de la creatividad de la
humanidad y como no existen límites para lo que puede ser espectacularizado,
el proceso creativo, en sí mismo, carga la inscripción de la ficcionalidad: la
estructura de doble significado” (Iser, 1990, p.951).

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[…] Roman Ingarden [,] en La obra de arte literaria (1935), había
afirmado que en una obra literaria la enunciación es fingida, como
lo son los juicios lógicos, que son &lt;&lt;quasi juicios&gt;&gt;. De este
postulado puede deducirse, aunque Ingarden no aborde esta
cuestión, que el sujeto en la poesía lírica no escapa a esta fictividad
que lo separa radicalmente de la existencia de la vida. […] La
distinción metodológica fundamental de la narratología es la que
separa entre el narrador y el autor, de manera que el uso de una
primera persona no garantiza la autenticidad o la referencialidad
sino que puede inscribirse en el ámbito de la ficción. (Combe,
1999: 137 y 141)

Se sabe que la publicación de la autora difícilmente puede ser
interpretada como un poema, ni tampoco tiene la intención explícita
de ser un relato ficcional, sin embargo, tomando en cuenta las
implicaciones y significados de la enunciación dentro del subgénero
de la autobiografía, la reconstrucción de la memoria involucra un
distanciamiento entre el pasado y el momento de la expresión y
entre el sujeto que lo vivió y el que lo recuerda, aunque físicamente
sean la misma persona. Además, como ya se mencionó más arriba,
el canal de comunicación, Facebook, posibilita la problematización
o diversificación de la identidad de los usuarios. De esta forma,
el proceso de remediación de la autobiografía permite que esta
adquiera la característica de la manifestación de una nueva identidad
o de diversidad de identidades de forma inmediata (gracias al
seudónimo y al distanciamiento implicado en la enunciación),
pública e interactiva, donde el espacio privado pierde sentido y
significación en el ámbito de la comunicación y la experiencia digital;
así como también el tiempo y el espacio compartido en la virtualidad
extienden sus confines hasta el grado de desvanecerlos, gracias a las
características intrínsecas del nuevo medio de expresión. Como lo
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señala Ana Cuquerella Jiménez Díaz en su tesis titulada El potencial
creativo de la remediación en la literatura digital hispánica:
La interactividad característica de la “cibercultura” ha renovado
la recreación de los antiguos medios hasta límites de los que
todavía no somos conscientes. La cibercultura se ha desarrollado
imparable, con el crecimiento del ciberespacio al que Pierre
Lévy define como: “espacio de comunicación abierto por la
interconexión mundial de los ordenadores y de las memorias
informáticas” (Lévy, 2007: 70). Una interconexión mundial
que diluye las fronteras del espacio y el tiempo. Hasta el punto
de crear ejemplos de presencia digital en tiempo real como
Facebook; un auténtico banquete de la memoria capaz de revivir
antiguas amistades; océano en el que navega, casi vivo, como en
espera, el recuerdo de los que se fueron, como una forma de
“ciberinmortalidad”. (Cuquerella, 2016: 130)

Los usuarios de esta red social aprovechan al máximo las
posibilidades expresivas y re-significativas de la remediación para
atender necesidades comunicativas particulares y sociales que surgen
ante las nuevas tecnologías de la comunicación y la información,
las cuales no pierden esa relación o cercanía con los medios y/o
productos culturales analógicos, sino que los recrean y adaptan a
las nuevas formas epistemológicas de experimentar, comprender y
expresar la realidad dentro del ciberespacio.
Se pasará ahora a revisar un ejemplo donde, a partir de la
interpretación de una corriente filosófica, se remedia la necesidad
humana de reflexionar para tratar de comprender las causas de
los fenómenos sociales, culturales, políticos y económicos, y que
permite establecer distancia de esa realidad para poder examinarla,
manifestar una postura crítica y pensar en el propio papel de
intervención en esa realidad:
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“Memes comunistas para
gente blanca de la burguesía”,
2021,
Comunidad
en
Facebook,
https://www.
facebook.com/MCPGBB/
photos/2676591189312355)

La postura crítica hacia las formas de organización económica
y social establecidas por el capitalismo extremo y/o el neoliberalismo
es muy directa y aguda porque parte de la filosofía anarquista general,
mediante la cual se busca la emancipación del individuo o de la
colectividad de cualquier clase de jerarquía o poder impuesto por la
fuerza, para promover un cambio social basado en la justicia; además
la recomendación del libro del antropólogo y activista estadounidense
es la fuente principal de las ideas expuestas. Gracias a la remediación,
la actitud crítica se enriquece de otras características expresivas como
la fabulación y/o la caricaturización de los personajes principales para
simular lo absurdo y colocar el peso de las connotaciones políticas
implicadas en la enunciación en un ser ficticio y totalmente ajeno a la
realidad humana. Además, el tipo de palabras, de imágenes o recursos
retóricos utilizados en este tipo de memes expresan tonos irónicos,
sarcásticos o paródicos con la intención de hacer más sutil o de
desviar el foco, hasta cierto punto, de la postura crítica y/o política
que se asume en el mensaje hacia los elementos humorísticos, a pesar
de que esta sea una de sus principales intenciones comunicativas.
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Marcelo Dascal reflexiona, con respecto a la realidad, a la
importancia de concientizar a la humanidad a través de la educación
y a la prioridad de desarrollar y promover un pensamiento crítico en
la sociedad, lo siguiente:
El primer paso para liberarse de esa falsa conciencia [impuesta
por la cultura dominante] es percatarse de que la realidad – sea
lo que fuere– no es algo fijo, inmutable y “dado” a lo que uno no
puede más que “adaptarse”. […] La realidad se nos presenta por
medio de conceptualizaciones humanas y por lo tanto criticables
y reemplazables. […] Se debe cuestionar esquemas conceptuales,
conocimientos o soluciones establecidos. La relación misma del
hombre con la “realidad”. (Dascal, 2011: 201-202)

Probablemente, gracias a la reflexión filosófica y a la educación
se puede llegar a esa emancipación, a esa ruptura con las formas instauradas hegemónicamente para comprender y asir la realidad, y acceder a
la pluralidad de pensamientos, culturas y sociedades que cohabitan en
el mundo; ya que, como el mismo Dascal lo menciona, la filosofía es
ese lugar donde concurren diferentes teorías, pensamientos y escuelas
parcialmente incompatibles, pero que deben de coexistir, bajo el mutuo
respeto, porque responden a necesidades dentro de un universo plural y
diverso, como convendría que fuera el nuestro (Dascal, 2011: 189)
Ya que se ha abordado el tema de la educación y su papel liberador, se pasará ahora a exponer una de las principales características que
la remediación le aporta a la tarea ético-educativa –en lo que respecta
a facilitar el acceso a la información y al conocimiento a un mayor número de personas gracias al uso de las Tecnologías de la Información
y la Comunicación contemporáneas, gracias a la reciente y acelerada
revolución tecnológica y a las posibilidades que ofrece el Internet y la
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WEB6– es el traslado del aula, del auditorio, de casi cualquier espacio
físico donde se da el proceso educativo, escolarizado o no, hacia el medio digital dentro de Facebook con la finalidad de que las universidades,
instituciones, escuelas o centros educativos hegemónicos no sean los
únicos lugares encargados de transmitir aprendizajes, conocimiento e
información trascendental, es decir, plantear la posibilidad de evitar la
jerarquización de la educación y la apropiación de la información y el
conocimiento por los grupos privilegiados que ostentan el poder. El
uso de Facebook ha trascendido los aspectos del mero entretenimiento y
la diversión, para convertirse en un espacio y/o herramienta didáctica
y cultural utilizada por todo tipo de universidades, instituciones educativas, centros artísticos y de difusión, entre muchos otros, para intentar
educar y para tratar de transmitir, promover, facilitar y universalizar el
conocimiento, práctica que se ha potencializado debido a la pandemia.
Por cuestiones de extensión, solo se utilizarán breves ejemplos
del contenido de las páginas de Cultura UANL y UNAM (Universidad
Nacional Autónoma de México); sin embargo, prácticamente todas
las universidades nacionales e internacionales, públicas o privadas,
así como también las otras instituciones educativas cuentan con sus
propias páginas dentro de esta red social y comparten todo tipo
de información, cursos, talleres, charlas, conferencias, recursos y/o
conocimiento de diferentes áreas y disciplinas, incluso una gran e
importante cantidad de este acervo que se ofrece públicamente es
de acceso gratuito, lo que garantiza el acceso al mismo.
6 WEB (World Wide Web, o www), es un conjunto de documentos (webs)
interconectados por enlaces de hipertexto, disponibles en Internet [es un subconjunto
utilizable en este medio] que se pueden comunicar a través de la tecnología digital.
[…] La web es un “organismo vivo” y, como tal, evoluciona. Desde su creación el
año 1966, con esa primera red Arpanet, hasta el posterior nacimiento del Internet
que conocemos, no ha dejado de cambiar y perfeccionarse. Hemos pasado de una
web 1.0 a la 2.0, 3.0 y ahora llega la web 4.0. (Latorre, 2018: 1)
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https://www.facebook.
com/CulturaUANL

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https://www.
facebook.com/
UNAM.MX.Oficial/
videos/?ref=page_
internal

Se puede observar que los contenidos publicados son
de temáticas muy variadas y que pertenecen a diferentes áreas y
disciplinas del conocimiento, pues la misión y filosofía de estas
universidades nacionales se trasladan y adaptan al espacio digital,
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con la intención, posiblemente, de promover la democratización de
la educación, desde una plataforma que originalmente fue creada
con propósitos muy distintos. Es cierto que el hecho de acceder a
este tipo de información, conferencias, análisis, charlas, simposios,
capsulas informativas, seminarios, coloquios en Facebook live, oferta
educativa, entre otros recursos, no garantiza la adquisición de
conocimiento real y significativo para los usuarios porque:
[…] la abundancia de información no supone conocimiento per
se. [En pie de página] La información se compone de hechos
y sucesos, mientras que el conocimiento se define como la
interpretación de dichos hechos dentro de un contexto, supone
una comprensión global de dichos hechos y muchas veces una
orientación determinada por alguna finalidad, como lo expresa
Habermas al ligar el conocimiento con el interés. (Picos, 2020: 28)

Sin embargo, el hecho de que sean las propias Universidades
las que tomen el papel ético y social de mover el conocimiento que
ellas están generando desde un espacio tradicional y hegemónico
como lo es la institución y trasladarlo hasta un espacio público
digital y de interacción inmediata, ayuda en gran medida a despertar
el interés por educarse y adquirir conocimientos relevantes en un
mayor número de individuos. Con lo cual se puede interpretar que se
persigue remediar el ideal democrático de la sociedad, por medio de la
difusión y universalización de información y conocimientos legítimos.
Una sociedad es democrática en la medida en que facilita la
participación en sus bienes de todos sus miembros en condiciones
iguales y que asegura el reajuste flexible de sus instituciones
mediante la interacción de las diferentes formas de vida asociada.
Tal sociedad debe tener un tipo de educación que dé a los
individuos un interés personal en las relaciones y el control sociales

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y los hábitos espirituales que produzcan los cambios sociales sin
introducir el desorden” (Dewey, 1998 p. 91)

Como se puede observar, el propósito final que se busca
alcanzar, a través del acceso a la educación, es la participación
consciente de las personas en la realidad y su emancipación, tanto
individual como social. Sin embargo, se sabe que lograr tal objetivo
aún es complicado porque a pesar de que las plataformas como
Facebook ofrecen o simulan otorgar libertad a los usuarios, son
espacios que desgraciadamente no son neutros ni están exentos
de ideologías y estructuras de saber-poder que generan y justifican
la violencia simbólica7. Incluso puede suceder, en ciertos casos,
que el proceso de remediación funcione como legitimador de
arbitrariedades en lugar de ser un medio emancipador.
Finalmente, se realizará el análisis de uno de los ejemplos en
que se identifica la remediación de la sociedad en Facebook, en el cual
se recrean las normas de convivencia e interacción humana, pero
con nuevas características como la “eficacia” y/o rapidez con la
que actúan los administradores de Facebook al momento de eliminar
comentarios, y de restringir y/o eliminar las cuentas de usuarios
que no respetan las reglas comunitarias establecidas explícitamente
dentro de la red social y dentro de los grupos públicos y privados.
También se remedia el ideal de sociedad “Utópica” al buscar la
interacción respetuosa y el principio de justicia y responsabilidad
7 La «violencia simbólica» es exactamente la acción pedagógica
que impone significaciones y las impone como legítimas. Pero justo esta
legitimización implica la autonomía relativa de la escuela para disimular las
relaciones de fuerza que determinan la acción; sin tal disimulo, las funciones
específicamente sociales de la escuela serían evidentes y esto tendría como
consecuencia el impedir que la escuela pudiera llevar a efecto su cumplimiento.
(Bourdieu y Passeron, 1996: 18-19)
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que rigen la libertad de expresión auténtica, la cual algunas personas
confunden con el libertinaje y las expresiones ofensivas, pues
desconocen los derechos humanos internacionales, y las garantías
individuales establecidas en las constituciones políticas de cada país.

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https://transparency.fb.com/
es-es/policies/community
standards/?from=https%3A%2F%2Fwww.
facebook.com%2Fcommunitystandards

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Se prefirió mostrar algunas secciones del compromiso que
Facebook establece con todos los usuarios de su plataforma, ya que en
estas aparecen las principales consideraciones, derechos y garantías
que el creador y los socios de la red social tomaron en cuenta para
instituir las normas de convivencia, las cuales buscan garantizar la
interacción pacífica y respetuosa entre todos los miembros, y el
ejercicio de la libre expresión responsable. Cuando alguien no respeta
alguna de estas reglas y publica contenido ofensivo, inadecuado,
relacionado con la comisión de un delito, o comentarios de odio
y/o discriminación el algoritmo empleado por la red lo detecta o
también los otros usurarios lo denuncian, entonces la plataforma
borra el comentario y/o también puede restringir el acceso a la
cuenta de tal individuo; inclusive si se vuelve a infringir alguna de
las normas de Facebook la cuenta puede ser eliminada de manera
definitiva.
Al parecer, las acciones efectuadas por los administradores
de la red social para garantizar el respeto de las normas de interacción
parecen ser mucho más inmediatas, contundentes y efectivas en
comparación con lo que sucede en la realidad tradicional (fuera
de los espacios de las redes sociales y el Internet) cuando alguien
tiene un comportamiento o una actitud ofensiva, discriminatoria
o acosadora hacia otra persona, lo que se puede interpretar
como la remediación de los acuerdos sociales de convivencia y
tolerancia, que al recrearse en la plataforma digital adquieren la
característica del involucramiento de una gran mayoría de usuarios
con el compromiso de obedecerlas y de que los demás también las
respeten, para poder garantizar la existencia y permanencia de la
sociedad digital, porque esta responde a necesidades humanas de
organización y supervivencia, que también han sido remediadas:
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La vida de comunidad es condición de la sobrevivencia humana, no
existe un modo de ser humanos que no involucre a los demás. El
ser humano es un ser social, gregario, colectivo. El otro, los otros,
semejantes o diferentes, están siempre ahí, con nosotros, somos parte
de su vida y ellos lo son de la nuestra, son muestro entorno y nuestra
condición; frente a ellos caben distintas posibilidades, reconocerlos
como siendo parte de lo que yo mismo soy; sentirlos como iguales
pero ajenos, sentirlos como iguales pero indeseables; sentirlos como
diferentes pero aceptables, queribles, deseables, o sentirlos como
amenaza, como competidores, como desafío. Con-vivimos unos
con otros, no es posible ignorarlos, no hay escape, nacemos de
otros, vivimos entre otros, compartimos lo que hacemos con otros,
esperamos un futuro entre los otros. (de la Torre, 2020: 67)

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los administradores
de Facebook y de muchos de los usuarios por crear y mantener un
espacio de confluencia entre diversos pensamientos, formas de
ser, de hacer, de comunicarse y de experimentar el mundo –que
conforman la pluralidad de personas que utilizan la red social– bajo
las premisas de la tolerancia y el respeto, la realidad es distinta y se
pueden reconocer actitudes y acciones que reproducen y legitiman
la violencia explícita y simbólica hacia las minorías y hacia los grupos
que han sido discriminados históricamente. Desgraciadamente,
aunque parecen desdibujarse ante la simulación de libertad que
establece la red social por la amplitud de sus contornos sociales
y culturales, el poder de las jerarquías sociales y políticas sigue
vigente, a pesar de los cambios paradigmáticos, epistemológicos y
del proceso de remediación que implicó el traslado al nuevo medio
de comunicación y sociabilización digital.
Para concluir, me gustaría subrayar que el proceso de
remediación de la cultura y la sociedad dentro de Facebook es un
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fenómeno sumamente complejo que implica una mayor dedicación y
profundización analítica en cuestiones más amplias que las estudiadas
hasta ahora en este artículo; sin embargo, por razones de extensión
se decidió abordar la temática planteada como un intento de
acercamiento reflexivo, a partir de la observación y la interpretación
de ciertas expresiones y publicaciones de Facebook en las cuales se
recrean rasgos y características de la cultura y la sociedad de manera
creativa o distinta, tratando de respetar, hasta cierto punto, la esencia
del medio o producto original, a pesar de la pérdida de determinadas
particularidades y la adquisición de nuevas peculiaridades.
Es cierto que las nuevas tecnologías de la comunicación
y la información y la remediación no han sido suficientes para
superar la enajenación social, el desinterés y la pasividad de muchos
individuos, debido a la reproducción de los esquemas de saberpoder que controlan el acceso a la información y al conocimiento
(el algoritmo de Facebook8) de una gran cantidad de personas, así
como también difunden y promocionan el consumo excesivo de
todo lo perteneciente a la cultura de masas; sin embargo, como se
pudo descubrir, la remediación puede funcionar, por su naturaleza
8 El algoritmo de Facebook decide qué publicaciones ven las personas
cada vez que revisan su feed de Facebook, y en qué orden aparecen esas
publicaciones. […] no hay un solo algoritmo, sino más bien hay “muchas capas
del aprendizaje de las máquinas sobre modelos y rankings construidos para
predecir qué publicaciones serán más valiosas y significativas para un individuo
a largo plazo”. En otras palabras, en vez de mostrar todas las publicaciones de
Facebook disponibles en orden cronológico, el algoritmo de Facebook evalúa
cada publicación, y después las organiza en orden descendente de interés para
cada usuario individual. Este proceso ocurre cada vez que un usuario, y hay 2.7
mil millones de ellos, actualiza su feed de noticias. (Newberry, 2022, https://
blog.hootsuite.com/es/algoritmo-facebook-como-funciona/#:~:text=El%20
algoritmo%20de%20Facebook%20prioriza,probabilidades%20de%20obtener%20
m%C3%A1s%20alcance)  

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creativa, como una fisura o ruptura desde la cual se le abra paso a la
visión crítica y transformadora para lograr la emancipación cultural
y social, tanto en el medio digital como en el físico.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La representación de las doctrinas anarquistas en
la novela Los demonios de Dostoievski. De la utopía
revolucionaria a la ideología nihilista
Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad de Monterrey
a ruben.gutierrezg@udem.edu

Fecha de entrega: 27-12/-2021 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Para realizar este análisis partimos de la vida y obra del escritor ruso
Fiódor Dostoievski, su relación con los movimientos políticos de su
tiempo, de los que él mismo fue partícipe, como prueba su adhesión
al “Círculo Petrashevski”, así como el propósito de la redacción de
su obra Los demonios1 y la representación de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev en dos pasajes de la obra del
escritor ruso.
Como propuesta de análisis y aplicación, desplegamos una
lectura de Los demonios como “profecía” o “advertencia” acerca
1 Para el análisis hemos recurrido principalmente a la misma obra de
Dostoievski Los demonios en la traducción de Juan López-Morillas, publicada
por Alianza Editorial del año 2014, así como a El hombre rebelde del filósofo
Albert Camus, también de Alianza Editorial, obra en la que el filósofo francés
realiza un magistral estudio sobre la figura clave de nuestro análisis, la de
Necháyev.

171

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifiestan en Occidente en el siglo XX, como el bolchevismo, y en
los que, a semejanza de los hechos ficticios relatados en la novela,
presenciamos un terrorismo o mesianismo terrorista que en su
afán de establecer una supuesta utopía instauran una serie de actos
destructivos de trasfondo nihilista.
La relevancia del tema radica en la toma de conciencia del
peligro de los fundamentalismos de cualquier orden, ya que ningún
movimiento político ni utopía de cualquier tipo podrán erigirse jamás
como justificantes legítimos de actos individualistas y nihilistas que
atenten contra la sociedad y dignidad del individuo. Ninguna utopía
o proyecto político valdrá jamás lo que vale la persona humana.
Nos interesa mostrar cómo las intuiciones literarias
de los grandes escritores como Dostoievski pueden iluminar
profundamente nuestra comprensión de la naturaleza y psicología
humanas, sus motivos e ideales, en este caso destructivos, a veces en
medio de intentos racionales de legitimación de corte hegeliano en
virtud de la supuesta búsqueda de un orden racional, justo y utópico.
A través de una perspectiva analítica y sintética revisaremos
las ideas de las teorías políticas y corrientes filosóficas subyacentes al
análisis del discurso político de Dostoievski, a saber, el anarquismo
y el nihilismo, todo esto en un marco aproximativo y no exhaustivo
con la finalidad de acercarnos a uno de los temas más apasionantes
de la filosofía política de todos los tiempos.2
2 En lo que a nuestro conocimiento y alcances se refiere, encontramos
que existe un número considerable de artículos y libros sobre el tema tratado.
Entre ellos destacan los siguientes artículos: 1864. El asalto a la razón de
Dostoievski del David Montero Bosch publicado en la Revista Internacional
de Filosofía Daimon, y The catechism of destruction: Sergei Nechayev
and the spirit of nihilism del Ph. D. Georgios Karakasis de la Universidad

172

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Contexto político e histórico de Dostoievski y de Los demonios
El 9 de febrero de 1881 moría en San Petersburgo el novelista Fiódor
Dostoievski, figura icónica y máximo representante -junto con León
Tolstoi- de la literatura rusa del siglo XIX. Escribió la mayoría de
sus obras en diarios rusos de entregas semanales como El Mensajero
Ruso para aliviar sus penas económicas, destacando Crimen y castigo
(1866), El idiota (1869), Los hermanos Karamázov (1880) y Los demonios
(1872) que se han constituido en referentes y paradigmas de la
literatura rusa y universal y lo han colocado en el Olimpo de los
literatos universales de todos los tiempos.
Constituye un tópico común en cualquier exposición sobre
literatura universal señalar a Dostoievski como un maestro en el
arte de profundizar en los insondables abismos de la naturaleza y el
espíritu humanos, como un verdadero “pneumatólogo” según lo ha
descrito algún autor. Como señala el escritor turco Orhan Pamuk en
su obra Otros colores (2011) al relatar su experiencia sobre su encuentro
con el escritor ruso, Dostoievski logra sacudir nuestras cosmovisiones
y plantearnos multiformes visiones de la vida y la realidad: “En alguna
parte Borges dice: Descubrir a Dostoievski es como descubrir el amor
o ver el mar por vez primera, marca un momento importante en la
vida. El momento en que leí a Dostoievski por primera vez supuso
para mí la pérdida de la inocencia con respecto a la vida” (2011: 156).
de Pamplona.   La autora Nelly Prigorian también ha redactado un artículo
muy valioso sobre el tema titulado: El nihilismo de Dostoyevski: Una mirada
sobre la estética del discurso político del autor de Demonios publicado en la
Revista de Estudios Literarios. Voz y Escritura. Existen también libros como:
Confronting Dostoevsky´s Demons. Anarchism and the Specter of Bakunin in
Twentieth-Century Russia de James Goodwin y Dostoevsky´s The Devils. A
critical companion de W.J. Leatherbarrow, entre otros.
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Las obras de Dostoievski constituyen pues una experiencia
maravillosa para el lector que descubre todo el realismo y complejidad
de la naturaleza humana, sus pensamientos, pasiones y motivos más
profundos, a veces, inextricables, melancólicos e inquietantes, pero
siempre reveladores de un carácter esencialmente humano y, por lo
tanto, universal.
Así pues, después de esta breve introducción a toda la
complejidad de la narrativa del autor, se procederá a la exposición
introductoria de la obra Los demonios, su contexto, alcances y premisas
fundamentales como punto de partida para la relación con el análisis
de los movimientos políticos de la Europa del siglo XIX.
Un evento detonante para la imaginación del joven Dostoievski
El 21 de noviembre de 1869, la opinión pública rusa recibió con
conmoción la noticia del horrible asesinato del joven moscovita
Iván Ivanov, alumno de la Academia de Agricultura de Moscú,
cuyo cadáver fue encontrado con una herida en la cabeza, arrojado
al fondo de un estanque con ayuda de piedras atadas al cuerpo.
(Dostoievski, 2014; 9) Este crimen perpetrado de noche y cargado
de extrema violencia causó gran impacto en la conservadora y
religiosa ciudad rusa.
Ante el siniestro acontecimiento y los moscovitas que
se preguntaban, ¿cuál era el móvil de ese crimen tan atroz?, las
pesquisas policiales no tardaron en descubrir que el crimen había
sido perpetrado por un grupo de cinco personas lideradas por
un tal Serguéi Necháyev, un joven revolucionario nihilista, quien
recientemente había regresado de Ginebra, Suiza y era un conocido
discípulo y colaborador del padre del anarquismo revolucionario
Mijaíl Bakunin.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es pues el impacto de este célebre caso Necháyev- Ivanov,
del que Dostoievski tiene conocimiento, y que por supuesto, por
el que también se siente conmocionado, el punto de partida y de
inspiración para que tiempo después de haber recopilado informes
al respecto, escriba su obra Los demonios (1872).
Los demonios narra la historia de la sociedad rusa de la década
de 1860 convulsa por los intentos revolucionarios de un grupo
nihilista, liderado por Piotr Verjovenski (representación de Serguei
Necháyev), quienes en un afán mesiánico de instaurar un anarco
individualismo llegan a realizar actos caóticos que escandalizan y
atemorizan a la sociedad rusa, inclusive llegan a quemar parte de la
ciudad, motivo por el cual serán identificados en la obra como unos
“posesos” o “endemoniados” que infectan y esparcen por la ciudad
sus ideas destructivas.
A decir del escritor ruso Vladmir Nabokov en su Curso de
literatura rusa:
Los demonios es la historia de unos terroristas rusos que treman
acciones violentas y destructivas, y llegan a asesinar a uno de
los suyos. Los críticos radicales la denunciaron como novela
reaccionaria. Por otra parte, se la ha calificado de estudio
penetrante de esas personas que, arrastradas por sus ideas, acaban
hundiéndose en el lodo. (Nabokov, 2016: 246).

El divulgador literario Peter Boxall, comenta en la misma
línea acerca del argumento ideológico de la obra:
Ambientada a finales de la década de 1860, la historia gira en torno a
la suerte de un grupo de insurgentes cuyo propósito es desencadenar
la anarquía rusa. Cuando una serie de traiciones acaba con el
grupo, la novela plasma las consecuencias catastróficas que pueden
desprenderse de las teorías políticas abstractas. (Boxall, 2016: 175).
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Mediante una narrativa ficticia Dostoievski intenta adentrarse
en los motivos ideológicos de estos grupos o células anarquistas y
nihilistas que comenzaban a manifestarse en la Rusia de su tiempo, y
que, en la mente del autor, representan una amenaza ideológica que
podría desestabilizar a su amada patria, tambaleada por los peligros
de la occidentalización, el nihilismo y el ateísmo.
Pero antes de pasar al análisis de la obra y su trasfondo
filosófico se debe responder a la siguiente pregunta, ¿qué conocimiento
y relación tenía Dostoievski con la política de su tiempo para que
llegue a interesarse por el tema y a escribir Los demonios?
Todos los grandes escritores al relatar sus ficciones
ineludiblemente proyectan sus vivencias, inquietudes y temores. En este
sentido, el mismo Dostoievski no era ajeno a la situación política de
su tiempo, pues inclusive, él mismo en su juventud fue miembro del
“Círculo Petrashevski” asociación ilegal rusa, formada por intelectuales
que entre 1844 y 1849, se dedicó a debatir las ideas del socialismo utópico
de Fourier y que, descubierta por los agentes zaristas, fue clausurada y
sus miembros condenados y deportados a Siberia. Como relata David
Montero Bosch en su artículo sobre Dostoievski:
En abril de 1849 un alto dignatario ruso, el Senador K. N.
Lebédev, escribe en su diario: Toda la ciudad está preocupada
con la detención de algunos jóvenes (Petrashevski, Golovinski,
Dostoievski, Palm, Lamanski, Grigóriev, Mijáilov, entre otros,
quienes se reunían en la casa de Petrashevski, bajo el pretexto
de encuentros literarios, para discursear acerca de la cuestión
campesina, la reforma del gobierno o los desórdenes que ocurrían
en Europa Occidental. (115-116).

Es conocido por todos lo que ocurrió posteriormente,
después de la condena a la pena capital y de un simulacro de
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fusilamiento, los miembros fueron “indultados” por la benevolencia
del Zar Nicolás I y deportados a Siberia condenados a trabajos
forzados. La estancia de Dostoievski en Siberia duró ocho años y
plasmó su experiencia en varias de sus obras como en Memorias de
la casa muerta (1862) y Crimen y castigo en cuyo desenlace el asesino
confeso Raskólnikov, a semejanza de Dostoievski, es enviado a
Siberia a cumplir su condena.
Dostoievski pues, conocía de primera mano la dinámica
de los grupos subversivos de Rusia, por su propia experiencia de
juventud y no duda en usar estos conocimientos para retratar en
su novela Los demonios el caso Ivanov- Necháyev, especialmente a
los miembros del grupo de los cinco, llamado “La venganza del
pueblo” implicados en el caso del asesinato de Ivanov, retrato en
el que profundiza en la complejidad de los motivos ideológicos
anarquistas y nihilistas subyacentes para la perpetración del famoso
crimen y descritos magistralmente en los personajes de la obra.
Sin duda fueron las influencias de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y el mismo Serguéi Necháyev las que constituyen
el trasfondo filosófico bajo el que se comprende el proceder de
los personajes que aparecen en la obra de Dostoievski y son estas
doctrinas las que se analizan a continuación.
El anarquismo ruso de 1860, Bakunin. Necháyev y el
Catecismo revolucionario
La influencia de Bakunin. Entre las figuras del anarquismo ruso
sobresale por mucho la figura de Mijaíl Bakunin (1814- 1876), quien
estudió filosofía en Moscú y en sus años de juventud emigró a Europa
occidental donde conoció las doctrinas hegelianas de izquierda y los
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

socialismos utópicos, fuentes indiscutibles de su célebre obra Dios y
el Estado (1882).
El filósofo franco-argelino Albert Camus comenta sobre
la juventud de Bakunin: “Apenas salió Bakunin de la adolescencia
cuando quedó trastornado, desarraigado por la filosofía hegeliana,
como por una sacudida prodigiosa. Se sumió en ella noche y día
“hasta la locura”, dijo. “No veía otra cosa que las categorías de
Hegel” (Camus, 2015: 221).
Bakunin, es un anarquista que solicita imperantemente la
abolición de lo que él considera “las dos instituciones fundamentales
de la esclavitud”, Dios y el Estado, que como afirma (Herrera, 2013):
“Son Dios y el Estado los que según Bakunin colaboran para negar
la libertad de los hombres, el proyecto fundamental de la revolución
debe consistir en la destrucción de ambos” (172). Y continúa “No
es que Bakunin niegue la vida en sociedad del hombre, sino que no
tiene por qué vivirse bajo el armazón dominador de un Estado”
(173). De ahí que Bakunin sea pues un “anarco colectivista” es decir,
apuesta por pequeñas federaciones de trabajadores con organización
propia y autonomía del aparato estatal.
Albert Camus, al respecto del anarquismo de Bakunin, en
su famosa obra El hombre rebelde nos muestra valiosos elementos de
análisis:
Bakunin quiso como única religión “la Iglesia Universal y
auténticamente democrática de la libertad” (…) La historia está
regida por dos únicos principios, el Estado y la revolución social,
la revolución y la contrarrevolución, que no se trata de conciliar,
sino que están empeñados en una lucha a muerte. El Estado es
el crimen. “El Estado más pequeño y más inofensivo es también
criminal en sus sueños”. La Revolución es, pues, el bien. (…) “Las
páginas ardientes de Bakunin sobre la revolución del 48 gritan

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

apasionadamente el gozo de destruir “Fiesta sin principio ni fin”,
dice. (Camus, 2015: 222- 223).

La influencia de Bakunin en los futuros revolucionarios rusos
es muy grande, Camus señala: “Bakunin pesó en la sucesión de los
acontecimientos del atentado contra el zar Alejandro II, pero aportó
algo más: un germen de cinismo que se coagularía en la doctrina
de Necháyev y llevaría sus últimas consecuencias el movimiento
revolucionario” (Camus, A. 2015: 221).
Es pues este elemento el que nos da una primera clave
interpretativa para comprender la actuación de Necháyev, el
revolucionario sobre quien trata Dostoievski en su novela quien, al
fundar su grupo anarquista, igual que Bakunin llama a la rebelión
contra las instituciones políticas de su tiempo, Necháyev hace de
esta consigna la motivación principal de su grupo “La venganza del
pueblo” quienes no sólo detestan al Estado y sus instituciones, sino
que desean promover a toda costa la instauración de este régimen
anárquico mediante acciones desestabilizadoras.
Necháyev,

el

primer

terrorista.

Seguéi

Gennádievich

Necháyev (1847-1882), fue según la Enciclopedia británica (2012), un
revolucionario ruso conocido por su esquema organizativo para un
partido revolucionario profesional y por el despiadado asesinato de uno
de los miembros de su organización. Es célebre por la composición de su
famoso “Catecismo revolucionario”, discípulo y colaborador de Mijaíl
Bakunin y fundador del grupo revolucionario secreto “La venganza
del pueblo” (Narodnaya Rasprava en ruso), grupo implicado en el caso
Ivanov y uno de los ejes temáticos de Los demonios de Dostoievski.
Durante su juventud, Necháyev fue discípulo y colaborador
del célebre teórico anarquista ruso Mijaíl Bakunin a quien conoció
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

en Ginebra y a quien junto con el francés Joseph Proudhon se
atribuye la paternidad del anarquismo colectivista.
El filósofo Albert Camus en su obra El hombre rebelde realizará
un extraordinario análisis de su figura y se referirá a Necháyev como
el teórico ruso “que llevó la coherencia del nihilismo tan lejos como
se podía” (Camus, 2015: 226) y lo llama “el monje cruel y seductor
de una revolución desesperada” (226).
La influencia de su célebre obra el Catecismo revolucionario (1868)
fue fundamental en los movimientos anarquistas rusos, fue firmada
junto con Bakunin y en ella realiza llamamientos a la instauración de
la anarquía con elementos destructivos y “terroristas”.
El Catecismo revolucionario de Necháyev, comienza afirmando
la premisa fundamental que ha de guiar su movimiento anarquista,
en el parágrafo 1 del Catecismo se afirma: “El revolucionario es un
hombre dedicado. No tiene intereses personales, no tiene relaciones,
sentimientos, vínculos o propiedades, ni siquiera tiene un nombre.
Todo en él se dirige hacia un solo fin, un solo pensamiento, una sola
pasión: la revolución” (Necháyev, S. 1868: 3).
A decir de Camus (2015): “Necháyev no sólo disertó sobre
la destrucción universal; su originalidad consistió en reivindicar
fríamente, para aquellos que se dedican a la revolución, el “todo está
permitido” y permitírselo todo en efecto” (p227), como se observa
en este parágrafo 23 y en los siguientes.
Por “revolución” nuestra Organización no entiende un modelo
o patrón en el sentido clásico occidental, un movimiento que
siempre se detiene y se doblega ante los derechos de propiedad
privada y ante las tradiciones del orden público y las, así llamadas,
civilización y moralidad. Tampoco entiende por revolución una
forma que hasta ahora se ha limitado a deponer un modelo

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

político para reemplazarlo por otro que intenta crear un estado
revolucionario, por llamarlo de algún modo. La única revolución
que puede ser benéfica para el pueblo será la revolución que
destruya de raíz todo componente del Estado y que pueda
exterminar todas las instituciones tradicionales del Estado, el
orden social y las clases en Rusia. (Necháyev, S. 1868: 6).

Para terminar con una llamada a la instauración del
anarquismo de la mano de un nihilismo absoluto:
La Organización no intenta imponer desde arriba una nueva
organización para el pueblo. La organización futura crecerá, sin
duda, desde el movimiento popular y desde la vida, pero ésa será
la tarea de las generaciones futuras. Nuestra tarea es la destrucción
despiadada, terrible, completa y universal. (Necháyev, S. 1868: 7).

Así pues, son estos elementos los que se manifestarán como
directrices perennes de la actuación del grupo anarquista de Necháyev
y del personaje que lo representa en Los demonios pues al igual que en
cualquier movimiento político de inspiración hegeliana de izquierda se
llama a la confrontación, con la singularidad que en este movimiento
de Necháyev, la confrontación es absoluta; nihilista, en una palabra.
Así pues, con esta exposición de los parágrafos del Catecismo,
se comprende, pues, que el verdadero seguidor de la revolución según
Necháyev es consciente que esta tiene un álgebra en la que la única
ecuación posible es la de conseguir los fines de la revolución y es lo que
precisamente se encuentra en la obra Los demonios en la que como afirma
Prigorian, N. (2013): “Las páginas de Demonios revelan las consecuencias
últimas de los postulados del Catecismo revolucionario, escrito unos meses
antes del asesinato del estudiante Ivanov. Los 26 puntos de este
documento están presentes en el texto de Dostoievski” (128).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Representación de las doctrinas anarquistas y totalitarias en
la novela Los Demonios
Estas doctrinas de Bakunin y Necháyev sobre el rechazo de lo
trascendente, la eficacia revolucionaria, los medios subordinados a
los fines, entre otras se ven reflejadas en la novela Los demonios
en varios pasajes, pero de manera especial en dos de ellos que
analizamos a continuación.
El discurso de Shigailov. En el capítulo siete de la segunda
parte de la obra de Dostoievski, titulado “En casa de Virginski”
se encuentran retratados de manera magistral los fundamentos del
obrar revolucionario que manifiestan el recorrido de una utopía a
una ideología nihilista y las influencias de Bakunin y Necháyev.
Encontramos en este capítulo la narración de una reunión
de personajes afiliados al movimiento revolucionario que “eran la
flor y nata del liberalismo más candente de nuestra antigua ciudad”
(Dostoievski, 2014: 504). Según se narra, estos personajes llamados
Liputin, Virginski, Shigaliov, Liamshin y Tolkachenko, habían
entrado al grupo:
Con la ferviente convicción de que eran sólo uno entre centenares
y millares de grupos semejantes diseminados por toda Rusia,
todos ellos dependientes de una vasta y clandestina organización
central, relacionada a su vez orgánicamente con el movimiento
revolucionario general de Europa. (Dostoievski, 2014: 505).

Durante el transcurso de la velada encontramos esbozadas
en las disputas de esta reunión las doctrinas de algunos otros teóricos
anarquistas, por ejemplo, el rechazo a lo trascendente y lo divino
182

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de Bakunin: “Es bien sabido que el hombre primitivo, aterrorizado
por el trueno y el relámpago, divinizó a un enemigo invisible frente
al cual se daba cuenta de su propia debilidad. Dios pues, nace del
trueno y del relámpago” (Dostoievski, 2014: 511). No está por
demás decir que este rechazo de lo divino anticipa el “ateísmo de
estado” que se instaurará en la futura Unión soviética.
Sin embargo, es en el discurso del personaje Schigaliov
donde se encuentran esbozados todos los planteamientos teóricos
revolucionarios del anarquismo de Bakunin y Necháyev que
inevitablemente deviene en ideología. El personaje comienza
afirmando el fracaso de todas las utopías precedentes hasta la fecha,
en su intento de lograr una verdadera revolución social.
Habiendo consagrado mis fuerzas al estudio de la organización
social que en el futuro remplazará a la actual, he llegado a la
conclusión de que todos los inventores de sistemas sociales, desde
los tiempos más remotos hasta nuestros años han sido soñadores,
fabulistas, necios que no saben nada de las ciencias naturales ni
de ese extraño animal que se llama hombre. Platón, Rousseau,
Fourier sólo sirven para gorriones y no para una sociedad humana.
(Dostoievski, 2014: 519).

Acorde al pensamiento de los revolucionarios anarquistas
la pregunta acerca de por qué no logran pues las antiguas utopías
su propósito se encuentra precisamente en que ninguna ha sido lo
suficientemente radical, es por ello que su propuesta consistirá en
un intento de regeneración social mediante el poder ilimitado de una
clase gobernante que llevará de nuevo al “paraíso original” (utopía)
y que evidentemente profetiza el estalinismo y otros movimientos
revolucionarios occidentales:
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Shigaliov propone la visión de la humanidad en dos partes desiguales.
Una décima parte recibe libertad personal y un derecho ilimitado sobre
las nueve décimas partes restantes. Estas últimas deberán perder toda
individualidad y convertirse en una especie de rebaño, y, mediante
su absoluta sumisión, alcanzarán, tras una serie de regeneraciones,
la inocencia original, algo así como el Paraíso Terrenal. Tendrán, sin
embargo, que trabajar. (Dostoievski, 2014: 521).

Se puede constatar pues en este pasaje, el esbozo sobre el
proceder de los revolucionarios anarquistas de 1860 y los hijos de
estos cuando se instaure en la Rusia soviética el estalinismo, que no
dudará en sacrificar a millones de sus ciudadanos, especialmente en
la colectivización de los campos para con ello contribuir a alcanzar
el “paraíso terrenal” logrado por la revolución comunista.
Por otra parte, la clave para lograr los propósitos
revolucionarios será la obediencia y fidelidad absolutas a los líderes
de la revolución, ya solicitada por Necháyev en su Catecismo, la cual
encontraremos evidentemente manifiesta en el proceder soviético:
-Señoras y señores, en tal caso- prosiguió Verhovenski- yo me he
comprometido más que nadie, y por eso les propongo contestar a
una pregunta. Por supuesto si lo desean, ustedes dirán.

¿Qué pregunta? ¿Qué pregunta? - empezaron a gritar-

-Si uno cualquiera de nosotros supiera que se trama un asesinato
político. ¿iría a denunciarlo, previendo todas las consecuencias, o
se quedaría en casa esperando los acontecimientos? La respuesta
a esta pregunta decidirá si debeos irnos cada uno por su lado o
seguir juntos. (Dostoievski, 2014: 29).

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Así pues, la narración de Dostoievski sobre el propósito
revolucionario para alcanzar la utopía que propone el personaje
Shigaliov, contiene en semilla los elementos que convierten este
intento en una ideología, el despotismo ilimitado del grupo
gobernante y la sumisión absoluta aun mediando actos inhumanos
bajo la lógica de la eficacia revolucionaria.
El paralelismo del asesinato de Iván Ivanov y de Shatov
en Los Demonios. Los motivos de Necháyev en el asesinato de su
compañero Iván Ivanov en el noviembre de 1869 se encuentran en
la negativa de Ivanov a mostrarse en desacuerdo con las medidas
extremas planteadas por su compañero y líder Necháyev y su plan
de abandonar la asociación, decisión que no pudo tolerar el fanático
líder de la asociación y que lo llevó a decidir su ejecución. A decir de
Camus (2015), “La única falta de Ivanov parece ser el haber dudado
del Comité central, del que Necháyev se sentía delegado” (230).
Necháyev se muestra pues completamente acorde a sus
ideas proclamadas en su famoso Catecismo, las defiende y lleva a
la práctica, como muestra su determinación para el asesinato de
Ivanov y la subyacente justificación inmoralista pro revolucionaria
del acto:
Y cuando Uspenski, uno de los compañeros de Necháyev
preguntaba: “¿Qué derecho tenemos de quitarle la vida a un
hombre?”, el líder respondía “No se trata de derecho, sino de
nuestro deber de eliminar todo lo que perjudica a la causa”
Cuando la revolución es el único valor, ya no hay derechos, en
efecto, sólo hay deberes. (Camus, A. 2015: 230).

El inmoralismo que subordina la humanidad a la eficacia
revolucionaria, que sacraliza la idea de tinte maquiavélico del fin
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que justifica los medios, son el trasfondo ideológico del asesinato
de Ivanov por sus compañeros y lo que se observa paralelamente
en Los Demonios con el asesinato de Shátov a manos de Verjovenski
y sus compañeros. Como afirma Prigorian, N. (2013): “Nada vale
en esos sistemas y todo se vale, no hay límites y el fin justifica los
medios, aun si el medio son vidas humanas” (128).
En la novela, Shátov, aunque una vez integrante de la célula
revolucionaria junto con Stavrogin y Kiríllov, Virginski y Liputin,
liderada por Verjovenski, llega a rechazar sus antiguas convicciones
nihilistas y se convierte en un defensor apasionado de la Iglesia
Ortodoxa rusa y del amor por la tierra eslava (tema recurrente en
las obras de Dostoievski), lo cual suscita el odio de Verjovenski que
llega a considerarlo traidor a su causa y decide su ejecución.
Así narra Dostoievski la justificación que dará Verjovenski
después del asesinato de Shátov:
El sitio donde terminaba ese tercer estanque de Skvoreshniki, al
que llevaron al muerto (Shátov), era uno de los más solitarios y
menos frecuentados del parque, sobre todo en esa tardía estación
del año. Pusieron el farol en el suelo, mecieron el cuerpo y lo
arrojaron al agua. Se oyó un chapoteo prolongado y sordo y el
cuerpo, con el peso de las piedras, se hundió al momento. Pronto
desaparecieron las grandes ondas que se habían extendido por
la superficie. Todo había concluido. –Señores- Piotr Stepanovich
se dirigió a todos-, ahora podemos separarnos. Indudablemente
sienten ustedes el orgullo sin trabas anejo al cumplimiento de
un deber libremente aceptado. […] era imposible fiarse de una
palabra de honor si era cuestión de salvaguardar los intereses de
la causa común, y que no había otro remedio que obrar como
lo hemos hecho. […] De momento, lo que hacen tiene como
fin la destrucción de todo lo existente: el Estado y su estructura
moral. Solo quedaremos nosotros, los que nos hemos preparado

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de antemano para asumir el poder. […] Habrá que reeducar a
una generación para hacerla digna de la libertad. Tendremos que
habérnoslas todavía con muchos miles de Shatovs. (Dostoievski,
2014: 775- 776).

Como queda de manifiesto es evidente la vinculación
de las ideas del anarquismo de Necháyev (personificado en Piotr
Verjovenski), que no duda en instaurar un régimen de terror en el
que la finalidad es la destrucción del Estado y de toda estructura
moral, justificado siempre en la premisa atribuida a Maquiavelo y a
un inmoralismo que se presenta como consecuencia de la necesidad
imperante de conseguir los fines revolucionarios.
El nihilismo en los demás personajes de Los demonios,
Stavrogin y Kiríllov, el individualismo metafísico y deicida
Sobre esta negación de la estructura moral preconizada por Bakunin
y Necháyev, y expuesta como teoría y ejecutada en la práctica
por el personaje Verjovenski, podemos encontrar muchísimos
más elementos en nuestra obra analizada, en particular todos los
relacionados con otros dos de los personajes principales, Nikolái
Stravrogin y Alekséi Kiríllov, en ellos se encuentran las mismas
características nihilistas que determinan la actuación del líder
Verjuvenski, aunque con finalidades más bien individualistas y de
índole metafísica y antropológica y ya no política.
El nihilismo que hemos comentado como móvil de las
acciones revolucionarias de Verjovenski y los demás miembros
del grupo encuentra su exposición más radical y podríamos decir
“metafísica” en el personaje Nikolái Vsévolodovich Stravrogin
quien a juicio de muchos autores es el personaje principal de la
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obra, relegando el motivo de la diatriba sociopolítica representada
por Verjovenski a un segundo plano.
Stavrogin es descrito en la obra como soberbio, misterioso,
violento, suicida y satánico (Dostoievski, 2014: 15). Es tanta la
atracción magnética que este personaje despierta en quienes tienen
trato con él que lo siguen hasta la muerte, Verjovenski llega a decirle:
¡Stavrogin, es usted hermoso!¡Usted es mi ídolo!... Usted mi caudillo,
usted es mi sol y yo soy su gusano…” (Dostoievski, 2014: 541).
El absoluto nihilismo de este personaje queda completamente
manifiesto en el último capítulo de la obra (censurado en la primera
edición), titulado “Visita a Tihon. La confesión de Stavrogin” en el
cual Stavrogin confiesa sus crímenes llevados a cabo bajo la premisa
de que “no hay bien ni mal”. Entre los crímenes resalta el de la
violación a una niña de 11 años que finalmente se suicida por haber
“matado a Dios”.
Ya estaban para dar las once cuando entró corriendo la hijita del
portero con un recado para mí de la calle Gorohovaya: Matriosha
se había ahorcado. […] Apenas me importunaron, aunque, por
supuesto, me hicieron las preguntas de rigor. Pero aparte de que
la muchacha estaba enferma y deliraba en los últimos días y de
que yo había ofrecido llamar a un médico a mi costa, no pude
declarar nada […] Del resultado de la autopsia nunca supe nada.
(Dostoievski, 2015: 889).

Por último, en el caso de Alekséi Nilych Kiríllov el nihilismo y
sus fuerzas destructivas se manifiesta, como en el caso de Stavrogin,
no con una implicación socio política sino individualista y metafísica.
En el caso de este personaje el ateísmo es el que posibilita una nueva
manifestación de una libertad humana absoluta, que, en su caso, lo
llevará al suicidio para reivindicarla.
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Kiríllov afirma su creencia en una libertad individualista sin
límites: “Si Dios existe, todo es Su Voluntad y yo no puedo hacer
nada contra Su Voluntad. Si no existe, todo es mi voluntad y estoy
obligado a poner de manifiesto mi voluntad” (Dostoievski, 2015, p.
788). Justificará su suicidio como una decisión sin motivo alguno,
por pura voluntad:
Todo lo que el hombre ha hecho es inventar a Dios para vivir
y no tener que matarse: en eso consiste hasta ahora la historia
universal. Yo soy el único en la historia universal que por primera
vez no ha querido inventar a Dios. Que lo sepan de una vez para
siempre. (Dostoievski, 2015: 789).

Esta libertad que se opone a Dios y el Estado, preconizada
por Bakunin, Necháyev, encontrará su expresión más radical,
profunda y metafísica en las palabras de Kiríllov:
Durante tres años he estado buscando mi atributo divino y lo he
hallado; ¡mi atributo divino es mi “real voluntad”! Esto es cuanto
soy capaz de hacer para mostrar mi insumisión en el más alto nivel
y mi nueva y terrible libertad. Porque es singularmente terrible.
Me mato para probar mi insumisión y mi nueva y terrible libertad.
(Dostoievski, 2015: 791).

Así pues, para concluir podemos afirmar que serán estas
influencias de la negación de la moralidad y de lo trascendente en la
búsqueda de la efectividad revolucionaria, señaladas por Verjovenski
de influencia fuertemente bakuniniana y llevadas al radicalismo en
los personajes de Stavrogin y Kiríllov, las que marcarán el derrotero
por el que transitarán todos los movimientos revolucionarios
radicales de los siglos XIX y XX, aunque cada uno con diferentes
móviles, como profundizaremos en el siguiente apartado.
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Reflexiones sobre Dostoievski y los peligros del “mesianismo
terrorista” de Magris
En este último apartado nos proponemos establecer una vinculación
entre la temática analizada acerca del anarquismo y nihilismo en la
obra de Dostoievski Los demonios y los ejemplos históricos prácticos
en los que estos motivos individualistas y nihilistas de negación de
todo valor trascendente en pro de la revolución u otros móviles
fueron llevados a cabo y siguen realizándose por los miembros de
muchos de los movimientos revolucionarios radicales en Occidente.
En opinión de Montero Bosch (2016): “Admiradores de
Dostoievski como Berdiaeff, Catteau o Camus, asocian su ácida
crítica al nihilismo a la prevención contra los sistemas socialistas
autoritarios” (118), y es en este sentido al que se orienta nuestro
primer ejemplo.
Los “demonios” soviéticos. Los revolucionarios soviéticos
bolcheviques comprendieron siempre a semejanza de Bakunin y
Necháyev, como bien ha señalado Koestler en su obra El cero y el
infinito (1941), que la revolución supone siempre un álgebra en la que
la única ecuación posible es la del triunfo de la revolución y en la que
la libertad del individuo queda siempre supeditada a los intereses del
Estado y la revolución.
Bajo esta perspectiva se pueden comprender todos los
actos de los revolucionarios bolcheviques de la era soviética, desde
el asesinato de la familia imperial hasta las purgas estalinistas, la
colectivización forzada, la práctica institucionalizada de la tortura.
Actos que a semejanza de los de los personajes de Los Demonios
manifiestan el “mesianismo terrorista” comentado por Magris, en la
búsqueda de una supuesta utopía.
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Aunque en el caso del totalitarismo soviético se persigue una
revolución en la que el Estado permanece, en la obra de Koestler
podemos establecer un paralelismo en el sentido de nihilismo
destructor, de “mesianismo terrorista” en el caso de Nicolás
Rubachof quien es sometido a tortura psicológica por supuesta
traición al partido, así como Ivanov en el caso analizado, y, de
igual manera que en el caso Necháyev encontraremos los mismos
mecanismos pro revolucionarios que no toman en cuenta ninguna
dignidad humana ni valor trascendente.
Como bien señala Vargas Llosa en el prólogo de la obra de
Koestler:
En la obra de Koestler el Partido es la encarnación de la idea
revolucionaria en la Historia, y la Historia, que no conoce escrúpulos
ni vacilaciones, nunca se equivoca. El revolucionario auténtico sabe
que la humanidad importa siempre más que los individuos y no teme
seguir cada uno de sus pensamientos hasta su conclusión lógica. Se
siente el desprecio por el sentimentalismo burgués y sus nociones
hipócritas del honor individual y de una ética no subordinada a los
intereses de la praxis política. (Koestler, 2012: 14).

Gracias a la ayuda de Koestler, podemos establecer una
vinculación de semejanza entre nuestro análisis inicial, a saber, los
propósitos del grupo liderado por Necháyev en la década de 1860 y
narrado por Dostoievski en su novela y que, al proponerse establecer
una sociedad utópica basada en los principios del individualismo
contra la institución del aparato estatal los llevó a cometer los
crímenes de tinte fanático e inmoral con las acciones institucionales
del estado soviético.
Para finalizar, quisiéramos comentar que no solo en el estado
soviético presenciamos el inmoralismo y nihilismo denunciado por
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Dostoievski, sino que, a juicio del filósofo André Glucksmann en
su libro Dostoievski en Manhattan, este nihilismo destructor subyace
en los fundamentalismos contemporáneos con sus actos radicales
y terroristas como sucede con todos los fundamentalismos, por
ejemplo, algunos de corte islámico.
A decir del filósofo Francisco Franco en su artículo sobre
Glucksmann (2004):
Para el escritor galo el nihilismo es una silueta insólita que
se encuentra presente en todas las ideologías destructoras ya
sea nazismo, comunismo o islamismo y, por supuesto, en los
movimientos terroristas. La tentación nihilista, como actitud, se
encuentra tanto en las personas, los gobernantes, las sociedades,
en oriente y en occidente. (Franco, s/f,: 100).

Mediante esta última perspectiva podemos darnos cuenta que
la denuncia del individualismo y nihilismo que Dostoievski realiza
en su obra, cobran también relevancia en el mundo contemporáneo.
¡Cuánta razón en Dostoievski al describir magistralmente este
mecanismo como peligro constante que amenaza a nuestras
sociedades! Mecanismo que bajo apariencia de lograr utopías o
“paraísos” en la tierra, devienen en verdaderos infiernos provocados
por “demonios” siempre nuevos.
A guisa de conclusión
Hemos partido de la vida de Dostoievski y los episodios políticos de
su vida enfocados a su novela Los demonios. Después de la descripción
de la obra, ensayamos un análisis de las doctrinas anarquistas de
Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev y los paralelismos de estas
doctrinas en la obra de Dostoievski.
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Hemos analizado también los paralelismos del caso NecháyevIvanov con su representación literaria en el caso Verjovenski- Shatov
en la obra de Dostoievski, así como los alcances del nihilismo en
otros personajes de la obra como Stavrogin y Kiríllov en los que
el nihilismo toma un carácter todavía más profundo, metafísico y
antropológico y ya no solamente político.
Al comenzar este trabajo nos proponíamos leer la novela
de Dostoievski como una “profecía” o “paradigma interpretativo”
de los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifestaron en occidente en el siglo XIX, y en los que, a semejanza
de los hechos ficticios relatados en la novela presenciamos un
mesianismo terrorista que, en su afán de establecer una supuesta
utopía, instaura una serie de actos destructivos de trasfondo nihilista.
Dicho análisis lo hemos realizado de la mano de los autores Arthur
Koestler y André Glucksmann referido al totalitarismo soviético y a
los fundamentalismos que aún prevalecen en nuestro siglo.
No se equivocaba Claudio Magris cuando, en su obra: Utopía
y desencanto. Historia, esperanzas e ilusiones de la modernidad, afirmó:
“Muchas de las actitudes de nuestra época podrían figurar en una
novela de Dostoievski, especialmente el mesianismo terrorista de las
páginas de Los demonios” (Magris, 2004: 167).
Quizás podamos preguntarnos a manera de conclusión,
¿Qué haremos con los nuevos demonios, que como los de tiempos
de Dostoievski siguen amenazando la estabilidad de nuestras
sociedades contemporáneas? ¿Estamos condenados a un eterno
retorno de utopías fracasadas y con ello al sacrificio perenne de vidas
humanas en los altares del fanatismo e integrismos socio-políticos
y religiosos?
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es&amp;site=eds-live&amp;scope=site Acesso em: 14 out. 2020
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Revista Internacional de Filosofía. No. 68, 2016: 115- 129.
Disponible en: https://revistas.um.es/daimon/article/
view/213661
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Necháyev, S. (1868). Catecismo revolucionario. Libro electrónico.
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sobre la estética del discurso político del autor de Demonios.”
Voz y Escritura. Revista de Estudios Literarios. No. 21, enerodiciembre 2013, pp. 107- 132. Disponible en: https://www.
researchgate.net/publication/291972939_El_nihilismo_
de_Dostoyevsky_Una_mirada_sobre_la_estetica_del_
discurso_politico_del_autor_de_Demonios

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Tiempo y sueño: La experiencia pitoliana
Luisa Gómez M.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha de entrega: 28-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Hace ya varios años que me acerqué a la literatura escrita por Sergio
Pitol: quedé encantada de su forma tan minuciosa de entretejer sus
tramas. Recuerdo haber pensado –y lo sigo haciendo– que sería
capaz de sumergirme en su narrativa breve y salir a flote con algo
que no noté la última vez que me empapé de sus letras. Fue en una
clase de Narratología cuando descubrí el contexto literario en el que
se engloba la escritura del autor de El tañido de una flauta: la llamada
Generación del Medio Siglo. Supe, además, que, a pesar de estar
plagada una originalidad peculiar, sus obras pasaron desapercibidas
para la escena mexicana durante mucho tiempo –probablemente se
debió a su estadía en Europa–, pero que, en las últimas décadas,
habían surgido estudios que centraban su atención en la producción
literaria de este escritor veracruzano y que lo revaloran dentro del
mundo literario nacional e internacional.
Dentro de la narrativa producida por Sergio Pitol se
encuentran más de treinta cuentos y cinco novelas. En esta
producción se pueden apreciar las actitudes que comparte con
197

�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

otros integrantes de su generación: la renovación formal, una
constante apertura a lo universal, la preocupación por el lenguaje,
etc.; Al mismo tiempo, sus obras tienen matices particulares
que lo distinguen de sus contemporáneos. Estas características
pitolianas denotan la acentuación de sus novelas y cuentos dentro
de la literatura mexicana. ¿Cómo no amar sus relatos repletos de
referencias culturales, enigmas, tramas laberínticas, que ofrecen una
narración cautivadora, pero que no está hecha para ser entendida en
una sola lectura? Sólo hay una certeza: si buscas llegar al verdadero
significado del relato, deberás destejer primero la construcción
narrativa. Intentémoslo.
Hay una evolución en la narrativa breve de Pitol que me
gustaría resaltar. Esto se puede ver con claridad ver en dos de sus
primeros libros de cuentos: Infierno de todos (1964) y Los climas (1966).
Del último, podemos destacar piezas como “La noche”, “Vía
Milán”, “Un hilo entre los hombres”, “Hora de Nápoles”, “Los
nombres no olvidados” y “Hacia Varsovia”. Para este libro, Pitol
se desprende de las referencias y el mundo que traía consigo en los
cuentos recopilados en Infierno de todos, que consistía de narraciones
ubicadas en las provincias del México pre y postrevolucionario y
con un fuerte carácter histórico-social. Esos aspectos han quedado
atrás y han sido remplazadas ahora por escenarios europeos de
ambiente cosmopolita. En las páginas de Los climas no hay parientes
de los Ferris o habitantes de San Rafael: ahora leemos a un escritor
fascinado por la alta cultura, los grandes artistas europeos y los
viajes. Es aquí cuando su obra se torna una especie de diario de
viaje y Pitol deja de jugar con la línea mística para adentrarse en la
línea terrenal en donde expone –la mayoría de las veces de manera
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

encriptada– cómo sus personajes, motivados por alguna epifanía,
reflexionan sobre su pasado para cuestionar su presente.
Primera aproximación: somnolencia
“Hacia Varsovia” es uno de los cuentos más valorados de Pitol:
su trabajo narrativo abre este relato hacia distintas lecturas. Para
mí, las grietas en este relato se presentan en claves que escapan de
los ojos incautos; junto a ellas, el tiempo experimentado por los
personajes se alía con las entradas y salidas de la ficción pitoliana
para explicar el peso del pasado en el presente. Si usted no recuerda
o no ha leído “Hacia Varsovia”, resumiré brevemente: el cuento
relata el viaje realizado por un narrador innombrado, quien se
encuentra con una anciana en una estación de tren durante un frío
invierno, ambos personajes parecen compartir un vínculo que él
intuye, pero se resiste a conocer. Es en el espacio cerrado de un
vagón de tren cuando él comienza a preguntarse: ¿quién es ella?,
además de empezar a dudar seriamente sobre su percepción de la
realidad: pues se encuentra en un estado de embriaguez provocado
por querer disminuir su estado febril. De esta manera, el narrador
innombrado se rinde a su ofuscación y se convierte en una especie de
marioneta que la anciana se encargará de manejar; sin embargo, hay
un propósito detrás de la condición de guía que esta mujer asume:
el de revelar la razón por la que él fue movido a estar en ese lugar, y
así destapar el vínculo que ambos comparten. Aquí el tiempo y los
sucesos ocurren en apariencia de forma cronológica y la presencia
de un sueño encriptado sigue esperando[te].
Debido a la visión comprometida de la realidad por el
narrador, al estar enfermo y embriagado, se puede llegar a interpretar
que “Hacia Varsovia” es similar a Pedro Páramo de Juan Rulfo. El
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

narrador del cuento y Juan Preciado narran desde la muerte; sin
embargo, el relato no ofrece las pruebas suficientes que confirmen
la muerte del protagonista, lo que supone un acertijo a la hora de
descifrar si la historia en realidad sucede o no. ¿Cuáles son los límites
de la realidad del cuento? Con la relectura, se aprende que, cualquier
fecha o autor mencionado en sus relatos, son un posible guiño
hacia una ficción encriptada. En “Hacia Varsovia”, por ejemplo, la
primera lectura otorga la impresión de que no se trata de un cuento
con rasgos fantásticos; pero, como se mencionó anteriormente, su
narrativa tiene este aspecto como algo característico: el lector no se
percata de todos los secretos que el cuento encierra con una sola
lectura, por ello, es importante que se tengan en cuenta algunos
elementos intertextuales dentro de la obra.
Los diálogos que el texto lanza a otras manifestaciones de
arte son de mucha importancia. Al iniciar la lectura se encuentra
un epígrafe, un fragmento de un poema de Gabriela Mistral en
donde se lee: “si es que estamos soñando / que soñemos hasta que
nos convenza nuestro sueño”. Después de dos años de relectura,
me pregunte cuál era la conexión de esos versos con un cuento en
donde nadie sueña. Sospecho que el relato no es narrado desde la
muerte, sino que la mayor parte de la narración se trata de un sueño.
En este orden de ideas, y como justificación, se encuentra el hecho
que él, después de haberse encontrado con la anciana (para este
punto de la historia desconocida) y de haber mencionado que tiene
fiebre y está alcoholizado, declara: “el cuerpo siguió aflojándose […]
apenas tenía conciencia de él […] El sueño era todo lo que se me
ocurría desear” (Pitol, 1998:157). E inmediatamente después entra
el segundo diálogo de la anciana: “debiste llegar a Varsovia en el
otoño” (1998:158), y él explica “volví a oír a través de la penumbra”
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(1998:158), aunque anteriormente describió con gran detalle como
un marinero tropieza y cae a un lado de la anciana, aludiendo que,
desde su asiento, él podía verla y no perderse detalles. La explicación,
después del diálogo, da la impresión de que al fin ha cerrado los ojos,
reafirmando el hecho de que todo lo que pasa después del segundo
diálogo de la anciana es un sueño.
Segunda aproximación: sueño paradójico
La razón por la cual es relevante la estructura descrita a partir de
la hipótesis de lectura propuesta anteriormente se debe a que la
aparición del sueño provoca una herida en el tiempo de la fábula
y la historia en “Hacia Varsovia”. Esto no es una mera casualidad
y, de hecho, sobresale de los limites estructurales: la noción de
tiempo (pasado o presente, recordado o soñado) que se difumina
es lo que lleva a pensar que es el elemento clave para desentrañar el
sentido de “Hacia Varsovia”, porque, si bien la narrativa pitoliana
tiene numerosos atributos, la configuración del tiempo y su empleo
dentro del relato son rasgos que realzan la producción literaria de
este autor mexicano.
Así, el relato con una cronología lineal se termina
transformando por la aparición de las anacronías, pero a la vez el
tiempo va más allá de un elemento narratológico: su presencia es
fundamental para explicar el sentido del relato. Desde la estructura
narratológica, como menciona Gerard Genette en Figuras III,
debe existir en la narración un grado cero o tiempo cero en donde
el tiempo de la fábula (qué se cuenta) y el tiempo de la historia
(cómo se cuenta), coinciden perfectamente: aquí parten todas
las discordancias de tiempo; en “Hacia Varsovia” el tiempo cero
corresponde al trayecto del tren de donde se desprenden las
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anacronías, las prolepsis y analepsis, luego del segundo dialogo de
la anciana que lo acompaña: “debiste llegar a Varsovia en el otoño”
(Pitol, 1998:158). La narración se fisura y crea una hendidura donde
corresponden el descenso del tren de ambos, el trayecto a pie
a la vivienda de la anciana y los sucesos que tienen lugar dentro
de la casa; mientras todo eso pasa en la mente de protagonista el
tiempo continúa con él durmiendo y por lo tanto soñando, cuando
el narrador innombrado se despierta, al final del cuento, el tiempo
vuelve al mismo punto, es decir al momento desde donde se narra.
Hay una razón para la articulación de esta estructura
en apariencia circular. En el afán de volver a puntos de origen,
por ejemplo, dentro del cuento y contenido en el tiempo cero se
encuentra un diálogo recordado por el protagonista innombrado,
el cual corresponde a la voz de su abuela muerta, esta anacronía
incompleta se denotó cuando él se percata que la anciana que lo
recibió en la estación calza unos “abotonados botines de gamuza
opaca” (Pitol, 1998:156), e inmediatamente recuerda unos semejantes
vistos en casa de su abuela muerta, quién una vez le dijo “tú habrás
de ir a Europa […] Serás un europeo” (1998:156). Este diálogo se
extiende varios renglones y es una especie de vaticinio semejante a
los dichos por el oráculo griego; contiene, además, prohibiciones: la
abuela le indica la existencia de dos lugares a los que él no debe de
ir: un teatro en Italia (que ya no existe) y “el lugar de [su] nacimiento
[y] el de ella” (1998:156). Así, es probable que este diálogo-vaticinio
sea una pista más para llegar al sentido del cuento, puesto que al
igual que el tiempo nos da a entender un círculo y el peso del pasado
en el presente, al mismo tiempo que evoca a las historias griegas,
cuya cultura abraza la idea del destino y la providencia, en donde
los oráculos predicen lo que se ha de vivir; por citar algún ejemplo,
es algo que se ve claramente en Edipo Rey de Sófocles en donde
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el personaje homónimo demuestra que no es posible escapar del
destino.
El tiempo más allá de la estructura
La obra de Sergio Pitol se emparenta con las novelas del flujo de
conciencia del siglo XX, y, por lo tanto, se vincula con autores
como Proust, Joyce, Faulkner, Woolf. El tiempo abarca nuevos
significados en “Hacia Varsovia”; no sólo se trata de cambios
cronológicos sino lo que el tiempo significa para el ser humano,
el tiempo experimentado a través de la consciencia humana que es
abstracto en muchos sentidos y cómo ese tiempo pasado se sigue
manifestando en el presente, como si de un fantasma se tratará, éste
a su vez, condiciona el tiempo presente puesto que lo moldea y
controla.
Inmanuel Kant en Crítica de la razón pura (1781) se dedica a
analizar el tiempo y el espacio: considera que ambos son condiciones
del conocimiento de carácter empírico. Kant propone “la síntesis de
la aprehensión en la intuición”, y señala que las representaciones y
todos los cocimientos se centran o pertenecen al sentido interno,
es decir, se tratan de representaciones en flujo sucediendo unas tras
otras, pero que no son permanentes: aparecen en nuestra mente
bajo una forma temporal y no se contienen en un instante. Para
Kant el tiempo es de carácter empírico en la representación de la
imaginación (“síntesis de la representación de la imaginación”, la
llama) y formula una ley o regla empírica de la imaginación, a través
de ella a un evento X le sigue un evento B, es decir, la reproducción
empírica es, por ejemplo, asociar el invierno con la nieve.
Todo se reduce en asociaciones empíricas; de esta manera
el personaje principal contenido en “Hacia Varsovia” encuentra, en
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el papel que desempeñará sobre su persona la anciana desconocida,
una cierta asociación empírica con la relación que tenía con su abuela
fallecida; dicha relación es apenas un esbozo dentro de la narración,
pero el único diálogo del personaje de la abuela del protagonista
nos deja claro el poder y control que ejerció sobre él, además se le
suman algunos tintes de oráculo puesto que a través de su vaticinio
cumplido y transgredido se da la impresión de que la abuela sigue
moviendo hilos narrativos sobre la historia. Esto no quiere decir
que se trate de relaciones de poder, sino que la abuela es una especie
de fantasma del pasado que se sigue materializando en el presente
del protagonista y que, de cierta manera, aún sigue bajo su control
porque una cosa es clara: la abuela y la anciana innombrada son una
figurad de dos caras, por lo tanto, una actúa desde el pasado y la otra
en el presente.
Hegel explica también que el tiempo se genera en el
porvenir y desde ahí va hacia el presente, pero antes pasa por el
pasado. Estas reflexiones son compartidas por otros filósofos,
como Kierkegaard y Heidegger. Si el punto desde donde parte la
construcción del tiempo es el porvenir, se podría decir entonces
que es una especie de anticipación que el futuro engloba, y que es la
clave para descubrir el carácter del tiempo. La revelación del futuro
puede sonar a embuste, por supuesto; pero hay quienes se dedicaron
a estudiar estas hipótesis, como por ejemplo John W. Dunne, quien
expone, en Un experimento con el tiempo (1927), cómo los sueños
contienen flashazos del porvenir. De este modo, se puede llegar a
intuir que dentro del sueño que tiene protagonista está contenido su
porvenir, es decir, el recibimiento de la anciana ocurre y también su
inminente llegada a la antigua casas de su abuela: lugar que, como se
mencionó anteriormente, fue prohibido durante el vaticinio. Puede
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ser probable que el protagonista haya soñado por culpa al estar
transgrediendo las ordenes de su abuela. Sin embargo, aunque la
abuela haya “prohibido”, se intuye que estaba en su destino el acudir
para reencontrarse con el pasado, es decir, el protagonista cree tener
libre albedrio en sus elecciones (por ejemplo: al elegir ir a uno de los
lugares prohibidos por su abuela), pero la verdad es que él está lejos
de controlar su destino. De hecho, cuando él mismo indica “¿qué
inaplazable urgencia me había hecho correr rumbo a la estación esa
tarde?” (Pitol, 1998:157) alude a que ni siquiera él mismo sabe el
porqué de sus acciones o elecciones.
Por otro lado, la filosofía de Henri Bergson plantea una
crítica a quienes, a su parecer, confunden el tiempo con el espacio
e indica una separación entre lo que él denomina “tiempo físico”
(abstracto y conceptual) y el “tiempo vital” (intuitivo y concreto),
afirma que el pasado continúa en el presente y se ha unido a nosotros
por la vida psíquica. Para ejemplificar esto, dentro del cuento hay
una razón del porque la anciana innombrada es una suerte de doble
de la abuela del protagonista: ellas dos eran hermanas, pero tras la
infidelidad del abuelo del protagonista con la anciana innombrada
(su cuñada) provoca una ruptura en la relación de ambas hermanas,
es necesario que se preste atención a ese dato, ofrecido casi en el
desenlace de la historia, porque esta relación entre abuela-anciana y
anciana-protagonista es tratada de manera elíptica desde el principio
de la historia, aunque se llega a intuir por el desencadenamiento de
recuerdos a través de la mera observación del calzado de la anciana:
“semejantes a unos que viera [él] años atrás en el espacioso caserón
de [su] infancia, en un baúl abominado por [su] abuela” (Pitol,
1998:156). Desde esta narración Pitol ya está dando pistas sobre la
relación del pasado con el presente dentro de este cuento.
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Siguiendo con esto un punto importante para justificar estas
reflexiones sobre la relación de los personajes a manera de espejo,
es necesario reconocer la intertextualidad que Pitol establece con
Aura de Carlos Fuentes, con “La cena” de Alfonso Reyes e incluso
con Los papeles de Aspern de Henry James. En todas estas obras l está
presente la figura de dos mujeres iguales, (a pesar de ser una joven
y la otra anciana); por otro lado, se encuentra un joven que tiene
relación con el pasado de ambas ancianas y que suele ser el marido
muerto de la anciana de la historia. Sin embargo, mientras que en
Aura y “La cena” el fantasma (por nombrarlo de alguna manera)
del marido está contenido en unos diarios o en una pintura, en
“Hacia Varsovia” se contiene en la urna con las cenizas del abuelo
del protagonista.
El tratamiento del tiempo a nivel narratológico también
es de destacar. Mieke Bal expone, en Teoría de la narrativa, una
introducción a la narratología (1990), cómo el tiempo es, en una de las
bifurcaciones, la secuencia lógica o la lógica de las secuencias cronológicas,
es decir, las conexiones que ocurren detrás de un acontecimiento, y
menciona como ejemplo “alguien que vuelve tiene que haberse ido
primero” (Bal, 1990:50). Esto es precisamente lo que ocurre en
este cuento de Pitol, al igual que en “La cena” y Aura, los personajes
protagónicos masculinos, en algún punto de la narración y a manera
de epifanía, se percatan de que son una especie de “reencarnación”
de otro hombre importante para las mujeres de cada uno de los
relatos. Si bien, en “Hacia Varsovia” no se toma tan explícitamente
como en los dos relatos antes citados, no significa que no sea de
esa manera. De hecho, él personifica el abuelo para ambas mujeres
en esta narración, lo que crea una atmosfera de reencuentro, tanto
con los restos de su abuelo como el rencuentro con la anciana, así
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continuamente se trata de recuentros con el pasado o el pasado
manifestándose en el presente.
Esto mismo es lo que ocurre con la figura de las ancianas,
tal y como lo menciona la anciana innombrada: “más que heredera
de una sangre en común, éramos la misma persona con dos rostros
distintos” (Pitol, 1998:161). Se reafirma así la idea de que la figura
de la abuela fallecida (y las cenizas del abuelo) simboliza el pasado
y la anciana innombrada viene a simbolizar el presente, porque no
es hasta que las palabras antes citadas son expuestas en el texto que
se revela ante el protagonista la relación que ella tiene con su abuela
muerta y, por lo tanto, él con ella. Él mismo lo indica, a través de
una anacronía, “hablaba con una pasión que sólo recordaba haber
conocido en otra boca, en otros labios igualmente trémulos, en
otra mirada del mismo modo trastornada” (1998:161). Mediante el
recuerdo, se reflexiona cómo el pasado viene a moldear y explicar el
presente como si de un círculo se tratara.
Siguiendo con las concepciones del tiempo, Henri Bergson
también explica que el pasado puede adquirir una dimensión propia
en donde existe por sí mismo y que se separa de nosotros, pero se
manifiesta en el presente por los mecanismos de memoria. Esto se
justifica en la narrativa proustiana: las cosas en apariencia inofensivas
desencadenan el recuerdo; por ejemplo: el sabor de una magdalena
denota en el protagonista sus tardes de verano en casa de su tía, y
Proust nos adentra al pasado mediante una narración de recuerdos.
Con esto se ejemplifica cómo la existencia pasada adquiere forma a
partir del presente, que a su vez es el resultado de nuestro pasado; esto
es reafirmado con la presencia de las anacronías antes mencionadas.
Si las recapitulamos, la primera está contenida en la descripción de
la anciana: cuando él se percata de que los botines utilizados por
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la mujer le recuerdan a unos semejantes que su abuela tenía en un
baúl. Aquí, además de dar pie al vaticinio, se está utilizando la elipsis
puesto que no indica la relación de los tres personajes; sin embargo,
automáticamente se establecen conexiones por el desencadenamiento
de la memoria, cosa que también sucede cuando la manera de hablar
de la anciana le recuerda al protagonista la manera en la que su abuela
hablaba; a partir de este último desencadenamiento de la memoria se
logra saber con certeza la relación de los personajes.
Es curioso, pero premeditado por Pitol, cómo las elipsis se
esclarecen a partir de la memoria para así conectar las relaciones:
con ellas se vuelve al pasado. Para este punto de la historia (el
desenlace), la revelación de que la anciana está conectada con la
abuela muerta (no sólo de manera consanguínea sino metafórica)
refuerza el tratamiento del tiempo en el relato, y otorga la impresión
de que se trata de un viaje y la falsa sensación de que el sentido está
contenido en el tratamiento del trayecto. Pero el tiempo parece ser
el principal protagonista sea el pasado o el presente.
Observaciones finales
El aspecto fantástico se percibe de inmediato en “Hacia Varsovia” y
se acreciente por la duda de si la realidad es tal y como el protagonista
la percibe, o se debe al malestar general que lo acongoja, o quizá a
causa de la embriaguez; de hecho, es la manera en la que la realidad
se percibe el elemento al que constantemente vuelve la narración para
plantar dudas como ¿quién es la anciana? o ¿por qué decidió viajar en
ese estado? Para, desde el inicio, dar a entender cómo el protagonista
no es quien está dirigiendo el relato, sino que él mismo es un elemento
más de la narración. De esta manera, parece ser que lo único de lo que
el protagonista está seguro es de su necesidad de dormir “el sueño
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era todo lo que se me ocurría desear” (1998:157); así, después de que
“cierra los ojos”, ocurre la fisura en la narración que ofrece el mundo
onírico y se adentra en la historia: y es ahí donde la concepción del
tiempo enaltece su importancia en la vida humana. Por otro lado, la
construcción narrativa utilizada por Sergio Pitol también refuerza
el sentido de este cuento. En particular: las estructuras clásicas que
evocan a narraciones griegas; al mismo tiempo, “Hacia Varsovia” se
desdobla en dos grandes espacios: sueño y realidad. Por ese motivo,
la imitación o re-presentación de la realidad y la ficción se desprenden
de la historia como elemento, ya que es fundamental para entender la
estructura del cuento y, por lo tanto, su significado. Cabe recordar que
la fisura crea una historia contenida dentro de otra historia, como si
se tratara de “cajas chinas” o “muñecas rusas”: estas desencadenan el
gran misterio de “lo que pudo ocurrir pero no ocurrió”, es decir, el
porvenir contenido en el sueño premonitorio; así es como se configura
la frontera entre la ficción y la realidad en la narrativa de Sergio Pitol.
Por ello, no es azarosa la dificultad creada para establecer cuando
empieza una y cuando termina la otra, sino que se debe entender
como parte del laberinto narrativo pitoliano.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La vida y la muerte en la concepción humana.
Brenda Navarro: Casas vacías,
México: Sexto Piso, 164 páginas.
Roberto García Soto
Universidad Autónoma de Nuevo León

Fecha de entrega: 09-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

En alguna ciudad de México, Daniel fue raptado un día cualquiera
en un parque por la tarde; su madre quedó muy dañada mental y
físicamente. Las ganas de vivir se le han ido. En su “luto” recuerda
a su hijo desaparecido y su pasado atroz. Una incógnita recorre su
cabeza: ¿esto era lo que quería?, ¿debía perderme yo en lugar de él
ya que pensaba en abortarlo?, ¿la libertad regresó con tanto karma
que me devolvió mi tiempo solo para sufrir? Las incógnitas habitan
en su cabeza; poco a poco se destruye en soledad. Su condena es
respirar: no lo merece, y lo hace (Navarro, 2019). La culpabilidad
la carcome de manera física por fuera y todos sus allegados se
dan cuenta de su inevitable destino. Al otro extremo de la misma
ciudad, una mujer sufre ante su adversidad. No puede educar ni
cuidar bien a su hijo Leonel debido a que el infante tiene autismo.
Sufre violencia domestica por parte de su pareja y no le va muy bien
en su trabajo; además de que su familia no le brinda un apoyo, al
contrario, debe soportar sus críticas e indiferencia en cuanto a su
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

precaria condición. La situación no es la mejor y se pregunta si tener
a Leonel fue una buena idea, pero ya es muy tarde, debe lidiar con él
y con todos los problemas que acarrea, no hay de otra.
¿Estas historias “ficticias” solamente son eso? ¿Pueden
ocurrir en la vida real? Claro que sí, son realidades de la vida cotidiana
para cientos o miles de mujeres en México y en toda Latinoamérica.
La ficción siempre se supera con la realidad, y más con lo surrealista
que puede llegar a ser en este país. La verdadera pregunta que habría
que hacerse es por qué se siguen suscitando casos como estos en los
modernos tiempos que vivimos.
En este breve acercamiento/resumen de la novela he
querido mostrar un poco de las dos partes que rigen la narrativa de
Brenda Navarro en esta obra. Dos gotas de agua que son diferentes
por unos cuantos átomos diminutos. En Casas vacías (2019) se
habla y se critica de dos realidades relacionadas con la maternidad
impuesta y autoimpuesta por la sociedad. Se muestran el dolor y la
pérdida, el daño mental y físico que sufren las mujeres ante la falta
de libertad; la lucha incesante que deben soportar día con día: el
dolor de vivir en general. Esta primera novela de la autora da cuenta
de su participación en la denuncia y crítica de temas referentes a la
maternidad y problemas que aquejan a la mujer en general.
En cuanto a Brenda Lozano, habría que recalcar que estos
asuntos no le son ajenos en absoluto. Nació en 1982 en Ciudad de
México, es socióloga y economista feminista por la Universidad Nacional
Autónoma de México. Realizó un máster en Estudios de Género,
Mujeres y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona. Ha sido redactora,
guionista, reportera y editora. Es fundadora de #EnjambreLiterario: un
grupo de personas que buscan abrir espacios de difusión para voces
femeninas. Es una voz más que autorizada para concientizar sobre
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

estas problemáticas. Por otro lado, la obra fue publicada en 2018 por la
página web Kaja Negra, una editorial independiente para después pasar
a manos de la Editorial Sexto Piso en 2019.
Un primer gran acierto de la novela consiste en no darles
nombres a las protagonistas de su historia, ya que con esta acción
se crea un sentimiento de empatía todavía mayor que si tuvieran un
nombre. La identificación con su pesar es instantánea y su dolor
habita en los huesos del lector de una manera tan cercana que
pareciera los rompe en miles de pedazos. A partir de este punto
nos sumergimos en su narrativa cortante y directa, describiendo
sin censura los horrores que las dos mujeres sufren en cuanto a su
relación con la maternidad en la sociedad.
Otro gran acierto, este en el plano de la narración, tiene
que ver con la confección de dos estilos completamente diferentes
para cada protagonista de la novela. En primer lugar, la narrativa
nos comunica el perfil de una mujer de mediana edad que sufre la
pérdida de su hijo menor, y comparte sus reflexiones en un monólogo
interno emergiendo desde el epicentro de las emociones, el dolor y
la rabia. “Te imaginas que un desaparecido es un fantasma que te
persigue como si fuera parte de una esquizofrenia” (Navarro, 2019).
Este monólogo utiliza un lenguaje estándar acompañado de recursos
retóricos donde se presentan las metáforas, y en algunas ocasiones la
aliteración. De esta manera, el primer perfil presentado por la novela
conlleva un lenguaje estándar que se vincula con el lenguaje poético,
creando así una sinergia que culmina en la prosa poética.
La internación del monólogo se divide como en una especie
de fragmentos por el texto. Así como la autora nos presenta sus
reflexiones en torno a lo sensible y después desarrolla su ambiente
material, pero vuelve y culmina con una frase encerrando a su vez
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

el sentimiento que lo origina. Sus pensamientos y reflexiones son
extractos de la conciencia que nos habla, y a su vez, fluye de manera
fragmentada. Estos fragmentos se distinguen por bosquejar la silueta
de un buitre al volar. Al vislumbrar las imágenes sombrías, el lector
comprende que la reflexión ha concluido y empezará otra. Termina
en una frase de su prosa poética que demuestra la idea principal del
texto originada por un sentimiento. Una de ellas, por ejemplo, es
cuando piensa que la lactancia es el reflejo de las madres que quieren
ahogar a los hijos ante la imposibilidad de no poder comerlos. En
una de sus reflexiones describe cómo la madre “ofrece el pecho
no solo por instinto sino por el deseo obliterado de acabar con la
descendencia antes de que sea demasiado tarde” (Navarro, 2019).
El segundo perfil nos presenta la narración de una mujer
sufriendo de constante violencia familiar. Nos relata a una mujer tan
inmersa en los roles de género: anhela ser madre; lo desea a tal punto
que este anhelo le acarrea consecuencias. Su entorno está marcado
por la violencia, y ésta va creciendo en el epicentro de una familia
disfuncional. Ella aceptando la constante agresión ejercida por su
pareja, además de padecer la presión por el hecho de ser madre. “Ella
solo quería una mujercita distinta que no se dejara de nadie pero que
fuera amorosa, ¿por qué eso podía ser malo?” (Navarro, 2019). La
narrativa de este segundo perfil se distingue por su lenguaje que
media de lo estándar a lo vulgar, y se caracteriza por el uso constante
de palabras altisonantes y mexicanismos abundantes. El texto llega
a tener más fluidez por la sencillez de su lenguaje; la voz narrativa
de Brenda Navarro utiliza oraciones largas o demasiado cortas,
con más descripciones del lugar y de la violencia ejercida; pero no
habla tanto de sus sentimientos como el perfil de la primera mujer.
Los párrafos, oraciones y hasta los capítulos son mucho más largos
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debido a las constantes descripciones de las acciones ejercidas sobre
el personaje, el lugar que habita y el entorno violento en el que vive.
A pesar de los extensos párrafos, cada frase y renglón poseen
más sencillez por el acertado uso del lenguaje coloquial. Aquí no se
reflexiona sobre las emociones; sin embargo, el trasfondo de cada
descripción y cada frase acarrea una interpretación originada por
un sentimiento de dolor y rabia. Las dos mujeres comparten la
desesperación, a pesar de los abismos lingüísticos de la narración;
se distinguen por la narrativa del entorno, los acontecimientos y los
tipos de violencia que afectan a las mujeres de diferente manera.
Un aspecto para resaltar es que la novela sirve como un
medio de denuncia. Señala las problemáticas que enfrenta la mujer
en cuanto a la maternidad y las relaciones sociales, donde siempre
deben cumplir un rol específico. La maternidad, nos explica, suele
ser en ocasiones muy difícil para algunas mujeres que no cuentan
con el apoyo necesario ni la fuerza mental y física suficiente para
soportar tal carga. También sugiere que deben soportar los prejuicios
de una sociedad machista que las somete a sus ideales. Las mujeres,
nos sugiere, necesitan tomar el control de sus vidas en situaciones
tan delicadas como el embarazo y la libertad de elegir si desean
o no tener al bebé. También recalca la necesidad de respetar sus
derechos y en la urgencia de crear nuevas sociedades donde exista
realmente la posibilidad de que ellas tomen sus propias decisiones
para sentirse seguras y poseer el destino de su futuro, como por
ejemplo la decisión de ser madre (Barrantes &amp; Cubero, 2014: 36).
Tal vez el único reproche que podríamos esgrimir en torno
a esta la novela sería el ensimismamiento en que a veces cae la voz
narrativa: y sus divagaciones en torno a la maternidad y a la vida en
general. Por un lado, la primera mujer no quería tener un embarazo,
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

lo acepta por un capricho y al final sucumbe ante sus deseos. En
el segundo caso, ella desea tener un hijo para obtener al fin un
gramo de felicidad, su dependencia y presión social por ser una
mujer respetable mediante un primogénito la hace cometer delitos
con tal de obtener lo que quiere. Ahora bien, puede que la autora
haya hecho esto para concientizarnos sobre la desesperación que
sufren las mujeres, y hasta qué extremo pueden llegar para intentar
cambiar su situación. Puede que, en ese ensimismamiento que
aparentemente contiene la obra, solo observemos nuestros propios
prejuicios y razonamientos machistas, porque al fin y al cabo, ellas
son las responsables de sus acciones y de su felicidad.
Por último, cabe recalcar el aspecto existencialista que se
puede notar en el primer perfil, esos pensamientos cargados de
pesimismo y muerte nos brindan dos posibilidades: dejar la lectura
en el acto o proseguirla con más entusiasmo y morbo. Y es que
se puede sentir su dolor, su agonía, la desesperación de no poder
hacer nada frente la pérdida de una parte del alma que se pensaba
no afectaría si se iba o nunca se presentaba. “Piensa que hay
personas que no debieron ser madres, se incluye entre ellas, Dios
debió pensarlo mejor antes de crear a dichas progenitoras, debió
esterilizarlas” (Navarro, 2019).
En conclusión, la novela Casas Vacías (2019) de Brenda
Navarro muestra las espantosas situaciones que debe soportar la
mujer, tales como el embarazo no deseado, la maternidad, prejuicios
y reglas de una sociedad patriarcal, violencia física y psicológica.
Como medio de denuncia es un buen aporte por la forma en que
muestra la problemática. Su objetivo de crear conciencia cumple al
mostrar situaciones que puede padecer cualquier mujer. La escritora
nos presenta una novela corta, en donde la ficción y la narración
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están congeniadas con el fin de hacernos partícipes de la trama.
Podría definirse como un tipo de confesionario donde, de manera
descriptiva, las voces narrativas nos van contando algunos de sus
pensamientos y recuerdos. La lectura de esta obra es una magnífica
oportunidad para adentrarse en la narrativa de Brenda Navarro,
además de obtener una mejor comprensión de la situación de la
mujer en cuanto a diversos problemas sociales que la afligen.

Referencias
Barrantes, K., &amp; Cubero, M. (2014). “La maternidad como un
constructo social determinante en el rol de la feminidad”.
Wímb lu, revista electrónica de estudiantes. Escuela de
Psicología, Universidad de Costa Rica. Costa Rica. 13 de
febrero de 2014. 9(1): p. 29-42. https://dialnet.unirioja.es/
descarga/articulo/4942668.pdf
Navarro, B. (2019). Casas vacías. 2ª edición. Sexto piso. Narrativa.
México. 164 páginas.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

221

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Raquel G. Gutiérrez Estupiñán, Jaime Villarreal
y Miguel Sáenz (eds.), Encuadres
del discurso cinematográfico (eds.),
Puebla / Monterrey: CUAP-ICSyH / UANL, 2022.
Diana Hernández Suárez1
IIB, UNAM

Fecha de entrega: 16-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Uno de los grandes y principales enfrentamientos teóricos
sobre el discurso en la segunda mitad del siglo XX se dio entre
el estructuralismo y el historicismo. El enfoque estructuralista
adquirió una singular importancia sobre lo histórico como
valor epistemológico, toda vez que éste supone que todo hecho
sociológico debe estar enmarcado, en tanto fenómeno lingüístico,
dentro de la sincronía diegética, que es evidentemente ahistórica y
antisubjetiva. De esta forma, todo fenómeno cultural y la cultura
misma son susceptibles de ser estudiados a partir de diversos
niveles de “estructuras” a las que se ancla el comportamiento y el
pensamiento. Tal inclinación resta especial agencia a lo humano
y a su derrotero histórico, pues no hay un “yo que habla” ni un
1 UNAM, Becaria del Programa de Becas Posdoctorales de la UNAM,
Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Asesorada por el Dr. Pablo Mora
Pérez-Tejada.

223

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

“yo que piensa” (Foucault), sino una situación diegética –que bien
puede tener un referente humano o maquínico– que se encuentra
articulada por la estructura de cierto lenguaje. El giro lingüístico es el
fundamento teórico de los alcances estructuralistas y de la expulsión
de toda dimensión histórica y humana del método científico de lo
narrativo. Tal inclinación estructuralista y sus derivados semióticos
y narratológicos han sido interpretados por algunos críticos como
una “malversación disciplinaria estricta” –la trampa Jakobson–,
fundamentada en que la Lingüística es la disciplina que engloba todo
fenómeno material-humano. Esta operación establece una relación
crítica de todas las disciplinas a partir del lenguaje, denominando
poética a toda intensión estructural de la obra, dejando de lado la
techne de la Poética, relegando así la Retórica a lo imprescindible
para garantizar una función lingüística y, finalmente, anulando
completamente la Estética como elemento de valoración crítico
ante un objeto de arte (Aullón, 2013: 25). El objeto artístico es
reducido en ocasiones a una suerte de “dispositivo material” cuya
complejidad es sólo susceptible de ser analizada y valorada a través de
su estructura, independientemente de su valor estético, ideológico,
histórico, antropológico, social o tecnológico.
El libro Encuadres del discurso cinematográfico (2022), editado
por Raquel G. Gutiérrez Estupiñan, Jaime Villarreal y Miguel Sáenz
se inserta claramente en la discusión teórica entre el estructuralismo
y el historicismo, y aún más, en la búsqueda por superar dicha
problemática a partir del análisis del discurso cinematográfico. Uno
de los aportes sustanciales de este libro a la discusión teórica de
los estudios del cine es, sin duda, la noción de intermedialidad o
mediación del “dispositivo” artístico –el filme– en la construcción
del mundo (en términos hegelianos), que algunos de los capítulos
224

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

aquí recopilados utilizan como marco teórico. No obstante, este
libro resulta fundamental sobre todo para conocer el estado del
arte de los estudios audiovisuales en México. Hay que destacar
también la importante labor de coordinación de los editores,
ya que la organización de los capítulos recabados en este libro
motiva la discusión a manera de problema teórico y filosófico de
los estudios cinematográficos a partir del estructuralismo frente al
enfoque filosófico-estético (historicismo). Eso es extensivo incluso
a aquellos trabajos que suponen que la obra de arte es un hecho
lingüístico, por lo que al igual que cualquier otra forma del lenguaje,
es posible estudiarla como parte de la semiótica. El libro se divide
en dos grandes apartados rectores: “El cine entre textos” y “El cine
entre discursos”. El primero atañe a los trabajos relacionados con
el análisis narrativo, intertextual y de transposición de sentidos. El
segundo, a los cruces y transferencias de los discursos filosóficos,
políticos, sociales, etc., en la construcción cinematográfica. Este
segundo apartado atiende la compleja construcción de discursos
epistemológicos subyacentes al sentido general de la representación
cinematográfica, más allá de la construcción de una trama o de la
adaptación. Sin embargo, en ambos casos es posible encontrar una
noción de intermedio –In between o Zwieschenraum– que establece la
problemática sobre los procesos de configuración, significación y
redistribución del medio.
El primer apartado abre con el trabajo de Raquel G.
Gutiérrez Estupiñán y Alan Paul Vergara Vallejo, “Comprensión y
expansión en Atonement (novela y filme)” en el que los autores se
proponen mostrar los recursos técnicos en la traslación del discurso
entre un medio y otro, atendiendo de manera muy precisa a las
posibilidades tecnológicas. Una de las principales preocupaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

225

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

de este trabajo se basa en analizar la capacidad referencial de los
recursos discursivos y su trasfondo argumental. Sin caer en los
excesos de la teoría estructuralista, en este trabajo se demuestra
con suma precisión todos los procesos intermediales que se dan
en la adaptación entre la obra textual y el filme. Es destacable de
este capítulo la reflexión sobre las posibilidades de representación y
configuración psicológica de los personajes en uno y otro medio –el
textual y el fílmico–, así como la importancia de la metaficción y la
metarreferencialidad de la escritura frente al discurso multimedial
del cine. Los autores reconocen que en el cambio de soporte se
presenta en primera instancia un problema filosófico, pues los
límites ontológicos frente a la realidad de la escritura y el filme están
fraguados principalmente en el cambio de código.
El capítulo “Memento y la reinvención del policial”, de Jaime
Villarreal, se caracteriza por una redacción ágil y por un marco
teórico actualizado abocado a vincular los estudios audiovisuales
con la tradición letrada de circulación masiva, que encuentra sus
bases en el siglo XVIII, pero que adquiere un papel central en la
cultura durante el siglo XIX. De la mano de Jesús Martín-Barbero,
el autor analiza la discusión teórica desde una perspectiva histórica
y culturalista para mostrar el trasfondo social de la construcción de
género policial en el cine, centrando su análisis en la psicología de
los personajes. Dentro de las discusiones teóricas, el aporte central
de este trabajo está en la comparación del “héroe” entre el policial
periodístico textual y la representación fílmica. Villarreal analizar la
construcción ficcional en ambos soportes a partir de rasgos morales
anclados en aspectos históricos, sociales, culturales y, sobre todo,
tecnológicos. Señala, además, que el policial se relaciona con la
tecnificación de la modernidad, cuyo máximo exponente habría sido
226

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

finalmente el cine: “El repertorio y registro melodramáticos fueron
claves en la transición de la cultura popular moderna a la cultura
de masas tecnificada de la que el cine es una instancia ejemplar”
(Villarreal, 2022: 67).
Otro capítulo fundamental en la reflexión sobre las
producciones fílmicas es el trabajo de Miguel Sáenz, “El cine de
autor como arte del entretenimiento. El autor implícito en tres
obras esenciales de Ridley Scott”. En este texto se denuncia la falta
de una metodología sólida y concluyente que analice las formas
narrativas de las producciones cinematográficas, condicionadas más
por las posibilidades técnicas que por aspectos teóricos, fuera de
los postulados estructuralistas. Y el autor agrega, específicamente
para sus intereses de estudio, que la categoría de autor implícito ha
sido pensada, de forma casi forzada, como un “aspecto formal del
relato, siendo que, en realidad, se manifiesta en niveles distintos de
cualquiera de las tres dimensiones del relato” que tradicionalmente
se proponen por la narratología (100). Sáenz con esta propuesta
busca mostrar la superación de la teoría anquilosada que supone que
la narratología divorcia al autor de la obra, con el fin de demostrar
el “autor”, más que recuperar la noción de autoridad, adquiere el
matiz de “espacio de experiencia” que se construye gracias a la
intermediación entre obra-receptor y una confusión de miradas
en la relación dialéctica que establece el cine. Este enfoque resulta
muy interesante, aunque no supera el problema del historicismo
que sí plantean los dos capítulos anteriores. El autor identifica las
dificultades teóricas del estructuralismo para dar profundidad y
alcance a su planteamiento. Señala: “parece que sería oportuno -si
no necesario- renunciar a la posibilidad de que funcione como una
especie de estructura formal del medio literario o cinematográfico”
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

227

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

(107), por lo que cabría preguntarse por qué Sáenz no retoma la
teoría postestructuralista para analizar la “situación narrativa” que
produce el autor como categoría teórica, concepto que resulta en
suma pertinente para pensar la relación entre cine y textualidad.
El trabajo de Hortencia Ramón Lira, “Las relaciones
intertextuales entre La fin de Napoleón À sainte-hélène (Pick,
1929) y Napoleón (Ludwig, 1906/1956)” es un análisis intertextual
entre el filme y la biografía que retoma los fundamentos de la teoría
general de Gérard Genette sobre la transtextualidad para analizar
las formas de representación entre el discurso textual y fílmico en
torno a la figura de Napoleón Bonaparte. Si bien la intención de la
autora es analizar el tiempo histórico del relato, y su representación,
a partir de algunas propuestas de dialogismo de Bajtín, tomando
como base el análisis estructuralista, se limita a analizar los
acontecimientos históricos como “formas artísticas” (152), dejando
fuera la oportunidad de teorizar sobre la representación del tiempo
y de la noción de Historia entre uno y otro medio. En el mismo
orden de ideas, “La intertextualidad metaficcional como crítica del
cine y sus creaciones”, de Roberto Domínguez Cáceres, plantea la
representación como un juego complejo de cajas chinas en las que
hay una relación entre la metaficción y la naturaleza “especular de la
imagen cinematográfica” (172). El argumento se centra en analizar la
representación de diversos discursos que atraviesan la materialidad
fílmica como una propuesta de intertextualidad, concepto retomado
principalmente de Genette. Particularmente resulta un trabajo muy
productivo toda vez que realiza un esfuerzo comparatista entre
las diversas formas de reproductibilidad. El autor se interesa por
reflexionar sobre los alcances estéticos del cine cuando hay de
por medio un proceso de adaptación de una obra literaria o un
228

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“antecedente” de representación textual diferente al guion, por lo
que propone deslindar el filme de cierta condición de fidelidad al
“original” –el texto–, para permitirle una construcción simbólica
independiente a partir de sus propias posibilidades técnicas, lo que
llevaría a pensar que la obra fílmica, como artefacto estético, es un
“referente de referencias” (173) autónomo y original en sí mismo al
tratarse de un cambio de códigos.
Finalmente, este aparto cierra con el trabajo de Flor de Liz
Mendoza Ruíz, “La nueva narrativa cinematográfica en La vida ante
sus ojos (2008)”, trabajo en el que analiza la disposición estructural
y los efectos que ésta debería implicar para los espectadores. Se
trata de un entramado estructural muy detallado y minucioso, que
ejemplifica con claridad la teoría narratológica de la fragmentación,
incluso dentro de un “discurso” fílmico.
El segundo apartado, “El cine entre discursos”, abre con la
compleja aportación de Fernando Huesca Ramón, “Post tenebras lux:
un estudio de caso desde la estética institucionalista de Hegel”. Se
trata de un trabajo que busca estudiar el cine dentro de un marco
de interpretación Estética a partir de los postulados hegelianos.
Desde una concepción plenamente filosófica, el autor entiende que
en este concepto se articulan nociones jurídicas, morales, sociales,
económicas, políticas y filosóficas que dan definición al hombre
como ente cultural-social, por tal razón, pensar en una estética
institucionalizada, así como su relación con la “eticidad” permiten
un anclaje teórico para realizar interpretaciones filosóficas del arte.
Hay que señalar, además, que esta revisión permite vincular los
aspectos teóricos del arte con los rasgos históricos del objeto de arte.
Por otro lado, cabe decir que el planteamiento de este texto resuelve
en buen parte los planteamientos expuestos en este volumen, pues
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

229

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

Huesca muestra, por medio de un complejo análisis de las ideas
estéticas de Hegel, que el arte es en sí “un instrumento cognitivo”
irreductible a la estructura, pues engloba tanto los aspectos de la
forma –la materialidad que encarna la cualidad sensible a partir
de sus posibilidades técnicas- con la compleja composición social,
jurídica, cultural e individual del espíritu, rasgo artístico superior a la
naturaleza. La finalidad del objeto estético es, entonces, “presentar a
los sentidos y a la cognición lo esencial de lo antropológico, lo social,
lo económico y lo político” (251). En esta caracterización compleja
del cine como objeto estético, el autor no puede dejar de señalar
la diametral distancia que existe entre el arte de “consumo como
mercancía” y el cine artístico. Si bien esta cuestión representa otro
problema sobre la Estética y el propio origen de la disciplina, vale
la pena resaltar el acierto del autor al no colocar una pieza artística
a la misma altura cultural de una comercial a partir de su estructura.
En concordancia con el artículo de Huesca, Nino Angelo
Rosanía M. y Karen Cárdenas Almanza, en su texto titulado
“Cine y filosofía”, se preguntan sobre el cine filosófico frente a la
implementación académica de otros tipos de categorías usadas
para la cinematografía. Los autores parten de dos criterios propios
del cine para hablar de sus capacidades filosóficas: la Estética y la
Epistemología. Se trata de una reconstrucción crítica de la discusión
sobre el cine como filosofía. Resulta significativo el diálogo que
establece con el capítulo anterior, pues mientras Huesca considera
que el cine puede constituir un objeto estético, susceptible de un
complejo análisis filosófico, los autores de este capítulo rebaten el
principio de reflexión o análisis filosófica a partir de la noción de
“dispositivo”, que puede ser filosófico o artístico. Esta discusión
remite directamente al problema del arte como un conjunto
230

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

complejo de representación, que no puede reducirse a aspectos
meramente formales o miméticos, sino que involucra una serie de
complejos procesos de representación de la representación hasta
constituir un mise en abyme teórico y referencial. A dicha discusión
habría que agregar que las manifestaciones artísticas pueden ser
expresiones del pensamiento filosófico y, por lo tanto, un filme puede
involucrar tantos rasgos de reflexión epistemológica y estética, así
como ontológica, tal como señalan los autores del primer capítulo,
y, por lo tanto, derivar en un ensayo filosófico propiamente dicho.
Diversos ejemplos hay en la tradición filosófica, baste recordar
el cuadro de Paul Klee y la reflexión histórica que realiza Walter
Benjamin, no obstante, resulta aún complejo, sin un andamiaje
teórico sólido extender de tal manera la noción de ensayo para que
un producto cinematográfico pueda ser pensado, en sí mismo, como
ensayo filosófico. Un ejemplo concreto de la discusión anterior en
este libro es el trabajo de Liliana García Rodríguez, “La expresión
del deseo: Psicoanálisis y Surrealismo en Un perro andaluz”. Se trata
de una revisión crítica de la “poética” surrealista de Buñuel.
Aparentemente el texto de Yolanda Mercader Martínez,
“Transexuales, transgéneros y travestis. Presencias de identidad
genérica en el cine mexicano” se encuentra en otro orden de ideas,
pues se trata de un aporte significativo para los estudios culturales
a partir de una metodología marcadamente antropológica y desde
la perspectiva de género. La autora piensa el cine como un espacio
de crítica, pero también de estandarización y reforzamiento de
imaginarios sociales a partir de un entramado estético: “a través
de su narrativa e imágenes, ha impuesto su concepción del mundo
asignando un puesto al que lo produce o al que lo recibe, permitiendo
a las mujeres y a los hombres contemplarse en la imagen que se les ha
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

231

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

asignado y conocer dónde están situados, es decir, el cine descubre
el mecanismo de la diferencia sexual en nuestra cultura” (352). La
aportación de este texto es muy significativa, ya que realiza un análisis
pormenorizado de los discursos atraviesan las representaciones y,
por lo tanto, construyen categorías organizadoras o epistemológicas.
Este rasgo guarda una especial relación con la reflexión filosófica
con la que abre el apartado, pues al realizar el estudio histórico logra
anclar la discusión con una gran eficiencia al plano social, que la
autora llamada “integración cultural”, a partir de una crítica de las
categorías organizadoras (la episteme) y la configuración estética.
Por último, el libro cierra con un artículo de Lauro
Zavala, titulado “Una glosemántica narrativa para la traducción
intersemiótica”, propuesta a partir del modelo de Louis Hjelmslev.
El autor busca una resolución a la discusión sobre la adaptación
a partir de una “metafísica de origen” –hipertexto– que
propone la intertextualidad, como parte de una transtextualidad,
independientemente de si se trata de un aspecto pretextual o
architextual. Como si se pensara en una estructura circular, el
trabajo de Zavala a la vez sintetiza las discusiones propuestas en
este libro al circunscribir la discusión a dos grandes aspectos: “un
debate metodológico sobre la relevancia de las aproximaciones
humanísticas (entradas en el empleo de los elementos formales del
lenguaje audiovisual) y las aproximaciones sociales (centradas en la
dimensión ideológica de los contenidos narrativos)” (384). Pero a la
vez, vuelve a poner sobre la mesa la discusión entre el estructuralismo
y el historicismo. El autor relaciona el estudio cinematográfico con
el giro lingüístico y lo ciñe a la relación significado y el significante,
a partir del cual se desarrolla el sistema glosemático para estudiar el
signo pa partir de la “expresión” y el “contenido”. En estos términos
232

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

teóricos, la relación-interrelación de discursos son susceptibles de
una “traducción semiótica” independientemente del medio o la
materialidad, de forma que la filosofía, la pintura, la arquitectura,
la literatura y el mismo cine son entendidos como sistemas de
signos del lenguaje (389). En otras palabras, toda mediación puede
ser entendida como transposición y, por lo tanto, como traducción
semiótica.
Conciliar el análisis del discurso en el cine con sus alcances y
posibilidades filosóficas es el objeto de este libro. Cabe señalar que
algunas de las discusiones planteadas de forma puntual en algunos
capítulos, así como de forma implícita en la disposición de todo
el libro, encuentran una relación clara con enfoques relativamente
recientes sobre las producciones mediales, que van más a allá del
cine para enfrentarse a nuevas formas de representación audiovisual
sin referentes, de allí la importancia de que diversos trabajos de este
libro aún tengan como problema la construcción del mundo a través
de la representación y su relación con la realidad, cada vez menos
“original” y más autorreferida.

Referencias:
Aullón de Haro, Pedro. Escatología de la crítica, Clásicos Dykinson,
Madrid, 2013.
Foucault, Michel. La arqueología del saber, trad. Aurelio Garzón del
Camino, Siglo XXI, México, 2010.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

233

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Escritores Neoloneses Emergentes:
Ab animalibus/Volumen 1,
Monterrey: UANL, 2022, pp. 120.
Carlos Rutilo
UANL

Fecha de entrega: 12-09/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Ab animalibus/Vol. 1 (2022) es una antología que reúne once relatos
de escritores que, de alguna forma u otra, pertenecen al estado de
Nuevo León. Fue publicada por la reciente Editorial de Escritores
Neoleoneses Emergentes, en coedición con la Casa Universitaria
del Libro, a través de la Editorial Universitaria de la UANL. Cada
una de las narraciones se valen de diferentes recursos estilísticos
para revelarnos la variedad de inquietudes que anidan en la
literatura escrita en el norte de nuestro país. El punto de partida
(o de llegada) de los textos tiene que ver con el cuerpo o la piel
de algún animal vertebrado: material que los narradores utilizan
para poder contarnos sus respectivas historias. Veamos el listado:
“Huele a trufa” de Mónica Ceballos, “Eli es un gato” de Roberto
Arreozola, “El vagabundo” de César D. Machuca, “Mi abuela es
una ballena” de Mariena Padilla, “Alyas (Ouroboro)” de Leonardo
Rangel, “Miocardio de S. scrofa” de Felipe Saavedra, “Cabrito al
pastor” de Manuel Herrera, “Egoísmo” de Ricardo Pérez López,
235

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

“El Abado” de Blanca I. Villalobos Mancha, “El reflejo nocturno”
de Alma Sánchez y “Al norte” de Jorge Hernández López. Junto a
ellos, los acompañan las ilustraciones de Diego Cotera y el ensayo
“Hacia una poesía del cuerpo”, una propuesta poética del creador,
narrador y académico Eliseo Carranza Guerra, que hace las veces
de prólogo o estudio preliminar. Carranza logra guiarnos hacia una
idea más amplia y general de la presente antología:
Los once textos aquí antologados están hilvanados bajo el imperio
de ciertos modos de entender el cuerpo y con esos modos decir
algo acerca de nuestra posible naturaleza. Y, para ello, los once
autores decidieron partir de una misma concepción de la realidad.
(2022: 8)

El libro no teme desafiar las convenciones y de manera
íntima nos motiva a leer el mundo a través de las distintas miradas
sobre el cuerpo. Y al decir cuerpo estamos apelando a la condición
escatológica y efímera de lo humano, condición que la literatura ha
conseguido expresar en incontables historias, haciendo uso, entre
otros materiales, de la memoria y su relación con sórdidos entornos
y la naturaleza misma, que casi siempre nos guarda su secreto para
revelárnoslo hacia el final.
Debo destacar también que algunos de los textos de la
antología, como “Huele a trufa”, “Eli es un gato”, “El vagabundo”
y “El reflejo nocturno”, entre otros, logran transitar entre las
fronteras de lo fantástico, o de lo maravilloso, e inclusive juegan
con las alegorías a través de un cuidadoso trabajo con el lenguaje
poético, que cada narración sabe mostrar a su manera:
Estoy seguro de que Eli es un gato. La veo todos los días
convertida, paseándose sobre la barda de mi casa y a veces trato

236

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de hablar con ella, pero no me contesta. Mi mamá ya no se ríe y
ahora me pregunta por qué digo que la gata blanca es mi hermana,
pero es obvio: tiene los ojos grises como Eli y es blanca como
ella… (23)

Pero tampoco debemos perder de vista “Cabrito al pastor”,
que juega con la historia neoleonesa para relatarnos una narración
fragmentada, como si fueran los miembros de un animal, y
nos muestra el dolor desde otra perspectiva: “Sólo era rumiar la
cotidianidad, mascar la soledad y triturar su propia muerte cada día”
(22). La cotidianidad también es un tema constante y se disecciona
de distintas formas, como es el caso de “Miocardio de S. scrofa”,
cuyo narrador afirma que el “[…] corazón apesta como apestará
todos los corazones en algún momento…” (52); o el de “Alyas
(Ouroboro)”: “[…] me bastará decir que por un tiempo existí entre
ligeras intermitencias traslúcidas de sus reflejos…” (44).
Aunque la antología sea breve, por la cantidad de páginas, no
deja de ser un proyecto de altura, que logra concretarse al mostrarnos
la calidad de cada uno de los narradores emergentes de estos relatos.
No olvidemos que a partir de los sueños suelen surgir grandes ideas,
y éstas pueden consolidarse en obras que nos ayuden a conocer las
inquietudes de las nuevas generaciones y sus propias maneras de
trabajar con la literatura.
Ab animalibus/Vol. 1 es prueba y constancia: nos confirma la
consolidación de estos jóvenes editores que empezaron a cimentar
su propio camino con la publicación de las antologías electrónicas
Elementum (2020, con prólogo de Roberto Kaput) y Finis Mundi
(2021, con prólogo de Antonio Ramos Revillas). Leerlos es una
nueva forma de volver a encontrarnos frente al mundo en tiempos
de crisis, donde la incertidumbre también puede ser vista a través
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

237

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

de los ojos de los ojos de la literatura para decirnos, o revelarnos,
nuevas cosas.
Por último, me atrevo a decir que las miradas y las voces de
quienes han formado, forman y formarán parte de este proyecto
darán mucho de qué hablar en el futuro de la literatura escrita
en nuestro territorio y en nuestra lengua. La constancia de sus
respectivos trabajos es algo que no podemos dejar pasar de largo.
Enhorabuena por este primer volumen impreso, enhorabuena por
Ab animalibus y por los libros que están por venir.

238

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

�</text>
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                <text>Humanitas : Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios</text>
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            <description>An account of the resource</description>
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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>Centro de Estudios Humanísticos, UANL&#13;
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              <text>Humanitas: Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios, 2022, Vol. 2, No. 3, Julio-Diciembre</text>
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              <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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