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                  <text>bitácora
n u e v a

Revista

e r a

Trimestral

Octubre - Diciembre
2019

��http://revistabitacora.uanl.mx

S uANL
USJV[!RS[DADAL'"TÓJ{OM.A DE!. NLEVO LEÓ.."

Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León

M.E.C. Rogelio G. Garza Rivera
Rector

Dr. Santos Guzmán López
Secreatario General

Dra. Emilia Edith Vásquez Farías
Secreataria Académica

Dr. Celso José Garza Acuña
Secreatario de Extensión y Cultura

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
e Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

E di tori al

“

Hoy presentamos a ustedes el primer número de nuestra revista
institucional BITÁCORA, la cual nos permite cumplir con una de
las metas de este Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro “Celso Garza Guajardo” de promover y difundir
el conocimiento histórico regional a través de colaboraciones de
los estudiosos de estos temas y abriendo espacio a las voces de
los jóvenes entusiastas de los temas de historia y cultura regional.
Así mismo daremos reseña de las actividades más relevantes que el
CIHR realiza.
Esta propuesta editorial viene en línea continua de aquella primera
época del modesto boletín que se realizó de diciembre de 1987
a enero de 1993, para luego retomarlo ya como revista (un solo
número) en mayo de 1997 y luego de 2004 a 2008 como boletín
electrónico e impreso. Todas estas colecciones contienen valiosos
materiales que nos permiten reflexionar sobre lo realizado y replantearnos las áreas de oportunidad con la visión humanística y responsabilidad social que emana de nuestra Alma Mater.
Tenemos el compromiso de hacer llegar a la mayor cantidad de
personas las inquietudes, el conocimiento y reflexiones sobre temas
que contribuyan al fortalecimiento de nuestra identidad regional y
nacional, pretendemos que Bitácora sea una publicación amena
de gran interés y comentada tanto por los círculos dedicados a los
profesionales de la historia, así como al público en general.

Editor Responsable

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Diseño

Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en
cualquier forma o medio, del contenido editorial
de este número.

Todos los derechos reservados
© Copyright 2019
BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

“

Mtro. Juan Ramón Garza Guajardo

Como lo dijo el Maestro Celso Garza Guajardo, fundador del CIHR
y del concepto cultural Hacienda San Pedro: “La Hacienda San Pedro es un rescate del patrimonio histórico de Nuevo León realizado
y sostenido bondadosamente por la U.A.N.L. Correspondiendo a
ese esfuerzo es que navegamos en el tiempo, el espacio, el pensamiento y los sentimientos. Ese es nuestro rumbo: Nuevo León…
México… desde la gran nave de la cultura que es la Universidad Autónoma de Nuevo León. Bitácora registrará ese rumbo espiritual”.
Siendo asi… los invito a retomar el viaje …

- Lic. Dinorah Zapata Vázquez
CIHR y HSP “CGG”

3

�bitácora
nueva era

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Índi c e

La participación de la hacienda del Topo Grande en
la Batalla de Monterrey

6

Ciénega de Flores, Nuevo León: Orígenes

12

El Museo Fantasma de Historia

18

Las Mujeres Periodístas

24

María del Pueblito Cárdenas Villarreal

30

Capillas evangelizadoras en el Nuevo Reino
de León en el Siglo XVII

34

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

5

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L a par t ic ip ac ió n
d e l a h ac i e n d a d e l
To p o G r a n d e e n l a
B at alla de Mo nt e r r e y
p o r Em i l i o M a c h uc a Ve ga

El presente trabajo pretende revisar la participación
de la hacienda del Topo
Grande durante la guerra
entre México y Estados
Unidos, conflicto suscitada de 1846 a 1848 y que
en Nuevo León tuvo su efecto más visible en la Batalla de
Monterrey, ocurrida entre el 21
y el 23 de septiembre de 1846.
Así, de principio cabe
señalar que los indicios
apuntan a que esta hacienda participó más como un
espacio de abastecimiento
y de observación estratégica. Lo anterior se evidencia en hechos como que el
14 de septiembre Ampudia
solicitó al alcalde primero
de Monterrey que diera
la orden para que las ha-

bitácora nueva era

ciendas y ranchos que estuvieran dentro de su jurisdicción cooperaran con
alimentos para abastecer a
las tropas mexicanas 1 .

José de Ayala, en tierras
que heredó de su padre, el
capitán José de Treviño 3.

En el caso de Pesquería,
que para entonces ya tenía
la categoría de villa, varios
vecinos se enlistaron en la
Guardia Nacional, además
de que se aportaron ganado y alimentos 2.

Todavía hasta mediados
del siglo XIX, cuando esta
comunidad se erigió como
cabecera de una nueva
municipalidad, ostentaba
indistintamente los nombres de Hacienda del Topo
de los Ayala o Hacienda
del Topo Grande.

La hacienda del Topo de
los Ayala se había fundado al norte de la ciudad de
Monterrey a mediados del
siglo XVII, por el capitán

Distaba de ser algo más
que una pequeña comunidad que, hacia 1838,
contaba con apenas 389
habitantes, la mayoría de

1

Cázares Puente, Eduardo (2013). Laberintos de muerte: la Batalla de Monterrey de 1846. Monterrey,
México: Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 68.
2
3

Elizondo Montalvo, J.M., Op. cit., p 207.

Garza Guajardo, Juan Ramón (2006). De la merced de los llanos del Topo a la comunidad del Topo de los
Ayala. 1604 – 1787. General Escobedo, México: Presidencia Municipal de General Escobedo, N.L., p. 24.
4

Archivo Municipal de Monterrey (en adelante AMM). Colección: Misceláneo. Vol. 16, Exp. 12, Folio 197.
1838. El expediente consta de 5 fojas.

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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los cuales se dedicaban a las actividades
agrícolas y ganaderas 4 .
Aunque desde 1830 la hacienda era jurisdicción de la villa de San Nicolás de los
Garza, siempre gozó de cierta autonomía
que, posteriormente, la llevaría a convertirse en un municipio separado. Su enclave geográfico, en las faldas del cerro del
Topo y a las márgenes del río Pesquería,
le permitieron a sus habitantes extraer,
aunque escasos, recursos maderables y
mineros. Además, el que estuviera localizada al norte de la ciudad de Monterrey
en ocasiones le valió el ser transitada por
diversas compañías castrenses.
Cuando los Estados Unidos entraron en conflicto con México en mayo de 1846, los ejercitos norteamericanos comenzaron a incursionar por Matamoros, Reynosa, Camargo
y Mier, en Tamaulipas 5. Fortificar la ciudad
de Monterrey se convirtió entonces en un
asunto crucial, razón por la cual el general
Francisco Mejía, Jefe interino del Ejército
del Norte, inició estas labores, siendo continuadas por el general Pedro de Ampudia,
político y militar con mediana experiencia y
quien fue designado Jefe de Operaciones
al mando del ejército del Norte6.
Ante tales circunstancias, el 2 de septiembre de 1846 el Alcalde Primero de Monterrey, don José María de la Garza, envió
un oficio al alcalde de “San Nicolás de los
Garza y los Topos” en el cual solicitó que
se enviaran provisiones “de toda clase de
efectos comestibles”, dado que “esta declarada en [estado de] sitio ésta ciudad”7.
BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

La aclaración de que el alcalde de San
Nicolás también lo era de “los Topos” se
hacía debido a que, para ese año, dentro
de la jurisdicción de ese municipio se encontraban las haciendas del Topo de los
González (o Topo Chico) y la del Topo de
los Ayala (Topo Grande).
Entre los numerosos fortines que resguardaban a la ciudad, destacaba el de la Ciudadela, enorme estructura arquitectónica
que empezó a ser edificada en 1794 por el
maestro de obras Juan Bautista Crouset,
con la finalidad de fungir como catedral,
proyecto promovido por el obispo Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés. Sin embargo,
en 1797 se suspendió la obra, quedando inconcluso el edificio, pero sin demolerse 8 .
La estructura fue posteriormente usada
como fortín durante el conflicto con Estados Unidos, mandando el general Ampudia que se techara el 12 de septiembre de
1846. En un documento escrito ese mismo
día, se notificó que para el techado y fortificación de la “Catedral nueva, donde
está situada la Ciudadela”, el día 13 de
septiembre saldrían varios trabajadores
a la hacienda del Topo Grande para acarrear los materiales necesarios, que eran
grandes cantidades de pita de amarras y
güilote, mismos que descargarían en el
fortín ya mencionado, donde los ingenieros se harían cargo de su uso.
5

Cavazos Garza, Israel (1982) Nuevo León. Montes jóvenes sobre la antigua
llanura. Monterrey, México: Secretaría de Educación Pública, pp. 97-99.
6
7
8

Cázares Puente, E., Op. cit., pp. 63-64.
AMM. Colección: Guerra México-Estados Unidos, vol. 1, exp. 4, folio 20.

Cavazos Garza, Israel (2012). Crónicas y sucedidos del Monterrey de los
siglos XIX y XX. Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León,
pp.17 – 19.

7

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Pedro de Ampudia solicitó al alcalde de Monterrey, José María de la Garza, que convocara a todos los techadores libres que hubiera en la ciudad, para que emprendieran las
obras en la Ciudadela 9 . Así, el Topo Grande
contribuyó con gran cantidad de materiales
para su fortificación, previo a los combates.
Cabe decir que el río Pesquería entonces
poseía una gran arboleda en sus márgenes,
de donde fácilmente se podían extraer estos
materiales. Ya desde el siglo XVII, el cronista
Alonso de León, al relatar cómo realizó una
persecución de indios, detalla que éstos se
ocultaron en los bosques del río Pesquería
“que son tremendos” 10 .
Ahora bien, para el 19 de septiembre de
1846, el ejército estadounidense había penetrado por la parte noreste de la capital del
Estado, acampando en el bosque del Nogalar en Santo Domingo y planeando desde
ahí el ataque. Al día siguiente por la noche,
don Pedro Ampudia envió al general Manuel
Romero hacia Santo Domingo, para tomar la
retaguardia del campo enemigo. Tras haberlo hecho, se dirigió hacia el Topo Chico,
desde donde pudo ver el combate, iniciado el 21 de septiembre.
Después de dos días de defensa de la ciudad, y tras haber divisado desde la distancia
la toma del fortín del Obispado por parte de
los invasores, la derrota de los mexicanos se
9

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). Serie Militares, caja 91,
notificación del 12 de septiembre de 1846.
10

De León, Alonso (1961). Historia de Nuevo León, con noticias sobre Coahuila,
Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Monterrey, México: Gobierno del Estado de Nuevo León / Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, p. 108.

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hizo inminente para el general Romero. Por
ello, decidió retirarse con una fuerza de 600
caballos hacia la hacienda del Topo Grande
que, debido a su altitud, permitía una perfecta vista de la ciudad, pudiendo así actuar fácilmente en favor suyo en caso de que,
efectivamente, los invasores alcanzaran la victoria 11 .
La hacienda se comunicaba con la ciudad
de Monterrey mediante un camino conocido como “camino a Topo Grande”, mismo
que aparece señalado en algunos mapas de
la época, incluso hechos por norteamericanos. Por ejemplo, el mapa trazado por J. M.
Stewart y que aparece en el libro History of
the Mexican War del General Cadmus M. Wilcox 12 (quien fue parte de la 4ª infantería norteamericana durante la Batalla de Monterrey),
señala el “Road to Topo Grande”, ubicándolo
entre el “Road to Pesquería” (Villa de Pesquería Grande, hoy García) y el “Road to Marín”.
Este mapa es considerado por el historiador
Christopher D. Dishman como “probablemente el más preciso y detallado 13” entre varios
mapas realizados de la batalla.
Finalmente, el 23 de septiembre, la ciudad
cayó en manos de los extranjeros. El Estado fue ocupado hasta junio de 1848, año en
el cual concluyó la guerra, con un desenlace
11

El Monitor Republicano. 30 de septiembre de 1846, p. 4. Su informe también
aparece en Diario del Gobierno de la República Mexicana. 30 de septiembre de
1846, p. 4
12

Wilcox, Cadmus M. (1892). History of the Mexican War. Washington, D.C: The
Church News Publishing Company, Map IV, p. 92.
13

Dishman, Christopher D. (2012). A Perfect Gibraltar: The Battle of Monterrey,
México. 1846. Oklahoma, Estados Unidos: University of Oklahoma Press, p. 96, la
traducción es del autor del presente trabajo.

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL I, ISSN

9

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favorable para los Estados Unidos. En 1847 un grupo de soldados acompañaron al general
Taylor a conocer la hacienda de
Mamulique, en Salinas Victoria,
propiedad que en este tiempo
tenía por dueño al general Mariano Arista, importante militar
de la época. Un testimonio de
la época señala:

“

El 7 del corriente salió nuestro anciano Zacarías para Mamulique, hacienda del general Arista, con veinticinco o treinta hombres de escolta, y
su estado mayor; pernoctaron en la
noche en el campo, a inmediaciones
de Salinas y a otro día continuaron
su marcha a la referida hacienda: el
objeto de esta visita, decían algunos
americanos, que había sido con el fin
de comprarla, y otros con el fin de
distraerse del disgusto que le había
causado la negativa de las fuerzas
americanas situadas en Matamoros
de venir a su llamado, quién sabe
qué será lo cierto14.

15

“

14

Aquí cabría señalar otra aspecto de la hacienda del Topo
Grande durante el período de
la ocupación norteamericana:
la circunstancia de haber sido
uno de los puntos de paso entre la ciudad de Monterrey y los
poblados localizados al norte
de la Entidad, por lo que era
común que militares transitaran
por esta región. Es así como el
Topo de los Ayala fue testigo de
la marcha de éste contingente
norteamericano que, desde San
Nicolás de los Garza, se dirigía
rumbo a Salinas Victoria .
De tal modo, se pone de relieve que en éste, como en otros
episodios de la historia nuevoleonesa, la hacienda del Topo
Grande de alguna manera se
vio involucrado, directa o indirectamente, debido a su ubicación estratégica al norte de la
capital nuevoleonesa.

Diario del Gobierno de la República Mexicana. 3 de agosto de 1847, p. 3.

Evidencia de esto es el sable norteamericana que se encontró en el río Salinas y que, durante algún tiempo, estuvo siendo exhibido en el
Museo Histórico Escobedo. Véase Ramos, pablo (2012). El sable norteamericano en el Museo Histórico de Escobedo ¿es acaso de 1846?, en
“La Batalla de Monterrey, 1846”. [En línea; consultado el 30 de marzo de 2015].
Disponible en: &lt;http://labatallademonterrey1846.blogspot.mx/2011/06/el-sable-norteamericano-en-el-museo-de.html&gt;

bitácora nueva era

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bitácora
nueva era
BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

11

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Cién e g a d e Fl o r e s ,
Nuevo L e ó n : O r í ge n e s
R a f a e l

R í o s

Ciénega de Flores, es un municipio
joven, con mucha historia. Los orígenes de este municipio se remontan a la
época de la colonia con la llegada del
Capitán José de Treviño quien el 25
de abril de 1604 recibe unas tierras
en lo que hoy llamamos Escobedo,
Nuevo León. Este activo poblador
tuvo importantes aportaciones durante el siglo XVII, hijo de Don Diego
de Treviño y Doña Beatriz de Quintanilla, se cree que hizo fortuna en la
zona minera Zacatecana y en Durango
en el otrora Nueva Vizcaya. 1 Treviño
adquiere unas tierras posteriormente
en 1610 lo que le llamarían su mejor compra, la hacienda de San Francisco quien fuera de Gaspar Castaño
de Sosa, ahora la llamamos Apodaca
N.L. El Gobernador Diego de Montemayor, vende a José de Treviño lo siguiente:

“

- Ante Alonso López de Baena, Alcalde Ordinario. Testigos
Diego de Treviño, Marcos Alonso y Cristóbal Fernández

bitácora nueva era

2

un sitio de estancia de labor de pan coger, de trigo y maíz, que yo he y tengo
en los ojos de agua que llaman de San
Francisco, con un sitio de ganado menor y cuatro caballerías de tierras y una
ciénega que está junto a esta dicha estancia, hacia la parte del norte, la cual
tiene otras cuatro caballerías de tierras;
y asimismo os vendo un sitio de ganado
menor con dos caballerías de tierra en
otra cieneguilla y los ojos de San Francisco, que tengo de merced que de lo
hizo Gaspar Castaño de Sosa, como alcalde mayor y capitán que era de la villa
de San Luis, y confirmado todo por el
gobernador Luis de Carbajal; y la ciénega la tengo por merced y señalamiento
que yo, como gobernador y capitán general hice para mí, por la facultad que
para ello me da Su Majestad; y la estancia de San Francisco tiene tierras labradas y cultivadas, cequías (sic) sacadas
y casas hechas y cubiertas; todos los
cuales sitios y estancias os vendo ... por
precio y cuantía de cuatro mil pesos ...

“

P o r

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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Ésta merced es comprada por Alonso de
Treviño y Blas de la Garza quienes eran sobrinos del Capitán José de Treviño, así que
ellos ahora eran dueños de la estancia de
San Francisco con todas las mercedes de
tierra y aguas y cuatro rancherías de gente guachichila, por un precio de cuatro mil
pesos de oro común. 3 Más adelante Alonso
de Treviño vende a su hermano Blas de la
Garza parte de esta merced.

“

El Capitán Alonso de Treviño, vecino de esta
Ciudad y minero en el valle de las Salinas, vende al Capitán Blas de la Garza, su hermano, así
mismo de esta vecindad, “... toda la parte de la
hacienda de le capitán José de Treviño, su tío,
que llaman de San Francisco; que es la mitad
de toda ell; caballería de tierra, sitios de ganado mayor y menor; parte del molino casas de
vivienda que en la dicha hacienda tiene fechas;
corrales y güertas; ojos de agua, acequias; y
todo lo demás de entradas y solidas ... por precio y cuantía de tres mil doscientos pesos, que
todo ello le satisfará y pagará en esta manera:
500 pesos en plata que le dicho capitán Alonso de Treviño le debe de bastimentos que le
ha dado y recibido; 1000 cabezas de ganado
menor, cabras y ovejas, de la nacencia del año
pasado, a 5 reales por cada cabeza, que matan 600 pesos en ropa, venido que sea Pedro
Flores; y 600 pesos en plata ...” Se incluyen en
la venta dos sitios de ganado mayor, en la Pesquería Grande. Ante Martín de Aldape, Justicia
Mayor. Testigos Fray Diego de San Antonio, de
la orden de San Francisco, Pedro de Aguirre, y
el Alcalde Ordinario Bernabé González. 4

“

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

13

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No se sabe en qué momento El Capitán Alonso de Treviño pasa las tierras de la Ciénega a su hijo Gonzalo de Treviño, pero se cree que pudo
haber sido entre 1624 y 1634, Gonzalo fue dueño de estas tierras pero
su primera pobladora fue María Cantú, la cual era viuda del Alférez Diego de Hinojosa, los cuales eran propietarios de 4 caballerías de tierra y
ocho sitios de ganado mayor y menor, con saca de agua, en el valle de
San Antonio de los Llanos, que hubo por merced del Gobernador don
Juan Francisco de Vergara y Mendoza, dichas tierras fueron vendidas al
Capitán Fernando Sánchez de Zamora en 250 pesos en reales.

“ por habérseme perdido la que tenía de dichas tierras, cuando los

indios sublevados... me quemaron el jacal y mataron al dicho mi
marido, al tiempo que ejecutaron el despueble de dicho valle... su
sublevación; como consta de la sumaria y plena información que
di… Ante el Gobernador, General Francisco Báez Treviño. Testigos,
Alférez Real Francisco Pérez de Albornoz, Marcos Peña y Salvador
Capetillo. De asistencia, Juan Esteban de Ballesteros. Por la otorgante, firma Diego de Hinojosa, su hijo. ” 5
Nos damos cuenta de los méritos que María Cantú, nuestra fundadora,
tenía en estas tierras, ya que manifiesta en un amparo hecho por el
gobernador Juan Pérez Merino a su favor que estaba en la posesión
de cuatro caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor, que tiene
poblados desde hace catorce años en la Ciénega de Flores, de la jurisdicción de las Salinas, donde con licencia que le dio el sargento mayor
Diego de Villarreal alcalde mayor. Se le otorga por ser hija de padres
pobladores y conquistadores y porque su marido murió a manos de los
indios siendo teniente de justicia en la misión de San Antonio, en defensa de aquella frontera. Se le da, además, previa consulta al capitán
Juan Bautista de Villarreal, alcalde mayor de dicho real.

“ he hecho una labor y saca de agua y desde el tiempo referido he

estado y estoy en quieta y pacífica posesión... y en dicho paraje
tengo cantidad de ganado menor blanco y ovejuno y cría de caballada y avecindada con dos hijos y dos yernos que acuden en aquella frontera contra la invasión de los indios enemigos. “ 6

bitácora nueva era

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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María Cantú era hija del Capitán Jerónimo Cantú y de Juliana de Treviño y sus hijos Miguel, Diego, Inés, María, Clara, Juliana y Agustina,
en su testamento dispone ser sepultada en la Parroquial de esta Ciudad, con misa ofrendada de cera, pan y vino, y un novenario rezado.

“

Deudas: a los bienes de Benito Gutiérrez, vecino que fue
del Saltillo, 7 pesos; al Capitán Pedro de Almandos, &lt;&gt;;
a una mulata que vive en la hacienda del General Alonso de León, en el valle del Pilón, junto a la capilla, un
caballo, de 6 pesos. Bienes: 100 cabras, 100 ovejas de
vientre, 100 crías, 20 yeguas de vientre, con 14 crías, en
hierro y registro de la caballada; 4 caballerías de tierra y
2 sitios, uno de mayor y otro de menor, en la Ciénega de
Flores, habidos por merced del Gobierno. Declara que
entre ella y su marido, tuvieron unos sitios en el valle de
San Antonio, que poblaron; que los indios de su servicio, cuando se alzaron los indios del pueblo, mataron a
su marido, &lt;&gt;. Que allí perdió cuanto tenían, incluso las
mercedes; que, para poderlas vender al Capitán Fernando Sánchez de Zamora, hizo información, y su labor los
repartió entre sus hijos, dejando para ella sólo una yunta
de bueyes, que se perdió. Su ropa, &lt;&gt;, y el ajuar de casa,
&lt;&gt;, lo deja a Diego, su hijo, único a quien no ayudó al
casarse, &lt;&gt;. Albaceas, Diego, su hijo. Ante don Juan Esteban de Ballesteros, Alcalde Ordinario de Monterrey y
Juez comisionado por el Gobernador don Francisco Báez
Treviño. Testigos, Sargento Fernando Cantú, Isidro de la
Garza y Fernando Cantú. De asistencia, Alférez Gaspar
de Treviño e Ignacio de Jesús y Olivares, quien firma por
la otorgante, que dijo no sabe. 7

“

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15

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Se cree que el nombre de Ciénega de Flores, proviene de la compra del
Alférez Pedro Flores de Abrego a Juan de las Casas.

‘’ El alférez Juan de las Casas, vecino del real y valle de las Salinas,

vende al alférez Pedro Flores, vecino de ésta ciudad, caballería y
media de tierra y medio sitio de ganado mayor que es la mitad
de la merced que se le hizo el 6 de abril de 1682 y de que le hizo
amparo el gobernador, marqués de San Miguel de Aguayo “por
haber fundado el pueblo de Nuestra Señora de San Juan los indios
tlaxcaltecas en las caballerías de la merced”. En 350 pesos. Ante el
general Martín de Mendiondo, teniente de gobernador. ‘’ 8
Los vecinos de Ciénega de Flores jurisdicción de la Villa de Marín y los
vecinos de Tierra Blanca de San José, Rancho de Treviños, del Sauz de
los Encinitos y la Hacienda de San Antonio; de Salinas Victoria, todos
en número de mil doscientos habitantes por sí y en representación de
todo el pueblo, expresaban al gobernador lo siguiente:

‘’ Que todos los pueblos del mundo como todos los ciudadanos tienen el derecho de municipalizar llegada su época, para poderse gobernar por sí mismos y desprenderse de la tutela de sus mayores. ”
Esto debido a las siguientes razones:

‘’ ’La Molestia e incomodidad que tenemos los vecinos con las más

veces a pie y con descuido de nuestra familias, a pedir justicia hasta
los juzgados que nos comprenden, y en los negocios que se ofrecen,
caminando a distancias de más de tres leguas, y con el temor de caminos muy riesgosos por frecuentes incursiones de los barbaros, no
menor grave por la misma pobreza de los vecinos y las carencias de
bestias para hacer los viajes. ” 9

bitácora nueva era

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Por lo anterior, el 23 de febrero de 1863 el
Gobernador del Estado Libre y Soberano
de Nuevo León y Coahuila Santiago Vidaurri Valdez, hace del conocimiento de sus
habitantes que el congreso del estado tuvo
a bien decretar lo siguiente:

‘’ Num.

8- El congreso del Estado
Libre y Soberano de Nuevo León y
Coahuila decreta lo siguiente:
Art. 1 Se erige una nueva Villa que
se denominara ‘’Ciénega de Flores’’ y
se le compondrá de la Hacienda del
mismo nombre las congragaciones de
la Tierra Blanca, S. José, Rancho de
los Garza y López, de Treviño de Sauz,
de los Encinitos y Hacienda de S. Antonio.
Art. 2 Los límites de esta nueva municipalidad serán los que el gobierno
del estado fijo en su decreto de 4 de
octubre del año próximo pasado. ‘’ 10
Por tanto se mandó a imprimir, publicar y
circular el 23 de febrero de 1863. Esto es
solo el comienzo de la historia de nuestro
hermoso municipio, ya que en otras publicaciones se abordarán Costumbres y Tradiciones de Ciénega de Flores, el cual a sus
155 años ha sido testigo de un crecimiento
inimaginable en muy corto tiempo, un municipio industrial, dinámico y emprendedor.

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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1

Garza Guajardo Juan Ramón, Escobedo: Ciudad Con Destino, Universidad Au-

tónoma de Nuevo León, Marzo 2006.
2

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V1 E1 F24 No. 16 (24 de septiem-

bre de 1610)
3

Archivo Histórico de Monterrey – Civil V23 E20 F10 (02 de noviembre de 1624)

4

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V2 E1 F21 No. 13 (28 de septiem-

bre de 1643)
5

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V7 E1 F255 No. 124 (07 de di-

ciembre de 1703)
6

Archivo Histórico de Monterrey – Civil V23 E1 F39 (05 de septiembre de 1695)

7

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V8 E1 F156 No. 71 (09 de enero

de 1705)
8

Archivo Histórico de Monterrey – Civil V18 E14 F11 (10 de abril de 1690)

9

Archivo Histórico de Ciénega de Flores – Presidencia A Datos Generales del

Municipio 1862
10

Archivo Histórico de Monterrey – Principal V48 E4 F0 (25 de febrero de 1863)

11

Archivo Histórico de Ciénega de Flores – Ruinas del Templo de San José

17

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El Mu s e o
Fan t a s m a
de H i s t o r ia
p o r M i g u e l Án ge l Frías C o n t r e r a s

“Conservar la memoria de nuestros pueblos es nuestra
obligación moral. Preservar su identidad y el recuerdo de
la manera en que se formaron, el legado más importante”

-Vamos al convento, le dije a mi esposa Linda, después de recorrer las calles del centro
de Lampazos.
-Sí, vamos, dijo ella, sirve que me acuerdo
cuando era niña y nos asomábamos por la
tapia.
Y así lo hicimos. Caminamos por la calle Hidalgo y tomamos la calle Colón, casi frente a la antigua cremería de su tío Gregorio
Martínez. Al ir llegando al terreno en donde
se encuentra la antigua Misión de Nuestra
Señora de los Dolores, nos dimos cuenta de
que había gran actividad en su interior. Al
estar ya frente a la edificación principal nos
llevamos la sorpresa de que había varios
rescates de antiguas tumbas dentro de la
iglesia, los restos no estaban ahí, los huecos en donde es probable que fueran enterrados entre otros el padre fundador Fray
Diego de Salazar, se encontraban desnudos.
Un escalofrío me recorrió con solo pensarlo.

bitácora nueva era

Y es este recinto, que había permanecido abandonado por muchos años, el
que fue origen de uno de los pueblos
emblemáticos del noreste de México,
por la perseverancia de sus pobladores
iniciales, la fe de aquellos que continuaron con su sostenimiento y su dedicación a la defensa de la hoy llamada
“Hidalga tierra”.
-No lo puedo creer, le dije a mi esposa,
¿Ahora que va a pasar?
-Vamos a preguntar, me dijo y sin más,
nos acercamos con uno de los trabajadores, el cual nos informó que se trataba del rescate de la antigua Misión para
convertirla probablemente en museo,
era el año de 1984.
-Excelente idea, comenté, pero: ¿Cuándo, cómo? Muchas dudas vinieron a mi
mente, entre otra cosa que: ojalá no lo
saqueen, como ocurre habitualmente
en otros lugares.

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Estas dudas se despejarían posteriormente al
enterarme que el sitio había sido intervenido
por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y que por fortuna igualmente los antiguos
archivos municipales serían rescatados.
Sería diez años después en que se lograría la
inauguración del museo con la intervención de
un Patronato de decididos hombres y mujeres
identificados como: “Lampacences unidos por
su pueblo” y por supuesto a la firme convocatoria de rescate por Don Francisco Zertuche González, quien impulsando este sueño, se lograría
ya en el gobierno del Lic. Sócrates Cuauhtémoc
Rizzo García, lo cual me hizo reflexionar:

-

Un museo de Historia debe ser un espacio
dedicado a preservar algunos de los elementos más importantes en la conformación de la memoria de un pueblo y como
tal, nos debe llevar a comprender el nacimiento del mismo, las diversas dificultades
para su conformación, su evolución, los
disímiles momentos en los que con angustia, sus pobladores tuvieron que enfrentar
la adversidad con sus diferentes máscaras:
La guerra entre pobladores o invasores
que reclaman un espacio; las inclementes
condiciones climáticas con temperaturas
extremas y lluvias que en ocasiones se tornan vendavales de terror; los peligros del
entorno por la flora y fauna que también
defienden su espacio y la depredación del
hombre mismo.

En fin, un museo de Historia nos muestra como
nacimos, evolucionamos y la forma de cómo
nos constituimos como pueblo y al visitarlo nos
permite que la imaginación vuele hacia puntos

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

lejanos del pasado, de nuestro pasado.
Y nos hace recordar, en muchos de los
casos, cómo vivieron nuestros antepasados, incluyendo a nuestras familias.
En algunos museos encontramos la
ambientación de aquellas antiguas viviendas pueblerinas. Se ve representado aquello que nos trae a la mente
los sabores, los olores, la visión de los
colores y sus diferentes matices.
La silla de madera del abuelo, la comida que preparaba la abuela y las pláticas, chismes y comentarios en torno
al fogón. Las hojas de los tamales y el
cuidado para el embarrado o el estirar
la masa de los buñuelos con cuidado y
cariño en un paño sobre las rodillas de
las mujeres que, por supuesto no dejan
de comentar los acontecimientos del
pueblo, la fiesta del patrono, el bautizo al que no fueron requeridas y desvían repentinamente la conversación
para debatir el cómo preparar el dulce
de higo que se convertirá en el sabroso “chito”. Todo ello lo recordamos al
ir caminando por sus pasillos, al ir viviendo en nuestra mente el pasado, al
ir con una respiración interior muchas
ocasiones de añoranza y satisfacción.
Ciertamente, estos espacios fueron
creados en los pueblos antiguos para
venerar a las musas de las ciencias y las
artes, de ahí el término de “Museo” y
en nuestro caso, seguramente a “Clio”,
musa de la historia y poesía épica, le
corresponde nos inspire para preservar
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Sin embargo existen algunos que
fueron grandes demostraciones de
lo que fuimos y que hoy son un fantasma, como es el caso del de Lampazos de Naranjo.

Don Celso de Jesús Sobrevilla Treviño.
Traje charro de gala, año 1906.
Lampazos de Naranjo.
la memoria de los pueblos actuales,
pero no todos cuentan con museos y
en nuestra región existen algunos que
llegan a ser referente en el noreste del
país como: el del Obispado de Monterrey; el de Linares, inaugurado también por el Gobernador Sócrates Rizzo; el joven museo de Montemorelos;
con una nueva ambientación el de Sabinas Hidalgo; no se diga el de Mina y
Vallecillo con sus ancestros recuerdos;
aquellos palacios municipales convertidos en memoria del pueblo como el
de Santiago o el de Allende, por poner
algunos ejemplos.

bitácora nueva era

Se encuentra, como ya comentaba,
en donde se realizaron las labores
de fundación de la Misión de Nuestra Señora de los Dolores el día 12
de noviembre de 1698, hoy Lampazos de Naranjo y después de haber
padecido el antiguo “Convento” el
inexorable paso del tiempo y de la
guerra, así como su deterioro natural, lo convirtió en un escenario
de difícil acceso y por las noches,
de extrañas apariciones según algunos habitantes del lugar, siendo
rescatado oportunamente por visionarios de la cultura.
Luego entonces, no sólo nos recordaba este museo la trayectoria de
vida de este importante pueblo de
norte del Estado de Nuevo León,
también se relataba en su museografía las vicisitudes que llevaron a
sus habitantes a ser considerados
personajes importantes y referentes en las armas, tanto en el auxilio
de la región para la contención de
las naciones indígenas y exploración del norte hasta coincidir con
“Los Tejas”, como de la Nación
misma durante los diferentes mo-

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vimientos evolutivos referidos en el
de La Independencia, La Reforma, La
Intervención, el Segundo Imperio y
La Revolución, teniendo en ocasiones
personajes en el bando opuesto a la
razón, lo que daba, en cada etapa, un
sinnúmero de comentarios entre los
pobladores.
Esta riqueza de historias con imágenes
de sus héroes o villanos, los encontrábamos en sus pisos y paredes con una previa presentación en video del resumen
de lo que fue este importante pueblo.
Ya en el recorrido, recordamos al Capitán Juan Ignacio Ramón de Burgos,
arrestado en Acatita de Baján junto al
Padre Hidalgo; veíamos la imagen del
controvertido Santiago Vidaurri Valdés, ahora hasta con una estatua en
los jardines; al General de Generales
Juan Nepomuceno Zuazua Esparza,
que en la pintura de su retrato parece
más bien un joven bien portado y no
un aguerrido combatiente; y de quien
toma el apelativo el pueblo a partir del
año 1877, el General Francisco Naranjo de la Garza. Pero también contamos
con famosos revolucionarios como el
Profesor Antonio Ireneo Villarreal y
el Gral. Pablo A. González Garza, por
mencionar un ejemplo.
La minería, otro aspecto relevante que
dio lustre al noreste y mucha plata a La
Corona es otro aspecto fomentado por

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la familia Zertuche Canales al donar diversos implementos para comprender
tan diversas tareas contenidas en ella.
Por supuesto el aspecto religioso, origen de la fundación del pueblo no es
posible olvidarlo y se encontraba representado en diversas donaciones hechas
por familias del pueblo y que nos hacía
recordar el Ojo de Agua de San Diego y
el “Colegio del Verbo Encarnado” quemado en el año de 1914 al igual que el
antiguo teatro “Juan Ignacio Ramón”.
En mis recuerdos, me traslado a el día
sábado 1 de septiembre del año 2007
cuando tuve la ocasión de ser recibido
por el Don Francisco (Panchito) Iruegas
García, Director del Museo de Lampazos, quien entusiasmado, no dejaba de
elogiar la excelente restauración de la
antigua Misión y de sus promotores y
fundadores, mostrándome, entre otros

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tesoros guardados por él, una medalla mandada a hacer por los “Lampacences Unidos
por su pueblo” y la relativamente reciente
obra generada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León “Apuntes para la Historia de
Lampazos de Naranjo” (publicada la segunda
edición en el año 2003, en dos tomos y con
un tiraje de 500 volúmenes), cuyos autores:
Jesús Ávila Ávila, Leticia Martínez Cárdenas,
César Morado Macías y Héctor Jaime Treviño
Villarreal, le hacen un justo reconocimiento.

Otro gran tesoro lo es el Archivo que, a un
lado de su oficina, es muestra de la conservación archivística impulsada entonces,
por el Gobierno de Nuevo León. Pero no
solamente eso, los jardines que rodean en
el interior al museo, la tranquilidad que se
respira y que es cuna de remembranzas y
de no pocas ideas para historiadores, cronistas y maestros.

bitácora nueva era

En fin, este gran museo, con más de 200
piezas y dedicado a las “Armas Nacionales”, ubicado en lo que fueran los restos
de la antigua Misión de Santa María de los
Dolores y de la Punta, desde el inicio de su
restauración en el año 2009, por cuestiones
legales se encuentra cerrado y es, después
de nueve años: “El Museo fantasma de Historia”, que guarda recuerdos imborrables.
Desafortunadamente ahora por muchos olvidado ya que ha pasado suficiente tiempo
como para que aquellos que lo vieron no recuerden a cabalidad su estructura museográfica, los que se fueron por cuestiones de seguridad es posible que difícilmente regresen
y las nuevas generaciones, los niños de primaria, pues no tuvieron la fortuna de conocerlo.
Actualmente seguimos esperando que una
alma caritativa y justa, de vida a este antiguo fantasma que deambula por el pueblo
y por nuestra memoria.
*Este artículo está dedicado en reconocimiento a Don Francisco Zertuche González.

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bitácora
nueva era
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L as Mu j e r e s
Per i o d í s tas
p o r D i n o r ah Zapat a Váz que z

Presentar un tema como este da para mucho, el espectro de estudio es muy amplio,
el tema puede ser abordado desde distintos
puntos de vista, desde distintos ángulos. No
presentaré un listado de personalidades destacadas en este ámbito, sin hacer mención de
todo el esfuerzo que conlleva el ir cuesta arriba tratando de abrirse paso a contra tiempo,
sorteando obstáculos que en su mayoría son
achacados a su condición de mujer y no al
desarrollo y preparación profesional.
Por eso, si me lo permiten, antes de pasar a
nombrar a las periodistas seleccionadas para
sustentar este tema, quiero hacer una rápida
mención de los orígenes de la participación de
la mujer en el campo del periodismo mexicano.
Para ello vamos a recordar que el primer periódico que se editó en México fue La Gaceta de
México y noticias de la Nueva España, publicada en enero de 1722 por el ilustre Juan Ignacio
María de Castorena Ursúa y Goyeneche. Esta
fue una edición muy completa, contaba con
secciones de noticias oficiales, religiosas, comerciales, sociales, marítimas y con una sección
titulada Libros Nuevos que reseñaba todo lo

bitácora nueva era

editado en España, estaba dividido
por regiones y por supuesto, que ni
por asomo, se contaba con la participación femenina en ninguna forma.
No va a ser sino hasta en tiempos de la Independencia de México, cuando una mujer va a jugar
un papel muy importante, no solo
para este movimiento, sino que va
a poder aprovechar la prensa para
hacer llegar mensajes a los insurgentes quienes encontraron en el
periódico El Ilustrador Americano
(1812- 1813), la información inteligentemente enviada por doña Leona Vicario, a quien se le podría considerar hoy en día como la primer
mujer corresponsal de nuestro país.
Mientras tanto, en nuestro estado,
el periódico El Jazmín editado en
1874 fue el primero en ser redactado casi en su totalidad por mujeres, siendo además el pionero en
usar grabados. Como su editor y
publicista aparecía el Ing. Miguel F.
Martínez y en él señalaban que estaba hecho para el bello sexo, este
periódico fue precursor de La Violeta el cual no solo fue escrito en su
totalidad por mujeres, sino además
impreso por ellas mismas. El tiempo
de circulación fue de 1890 a 1895.

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Cabe en este momento señalar, que a finales del siglo XIX y principios del XX, la labor
periodística-literaria-feminista es realizada
por algunas mujeres normalistas y de clase
acomodada, ellas intentaron crear conciencia del derecho de las mujeres a la educación y de la necesidad de que ellas formaran parte de la fracción activa, participativa
e informada del país.
En este período la mujer tuvo una participación enmarcada en el ámbito literario,
pedagógico y de instrucción moral, porque
es ahí donde se encontraba con menos obstáculos para su desarrollo.
Las mujeres que en este tiempo escribían pertenecían a la clase social acomodada, tenían
resuelto su sustento y el realizar dichas actividades les permitía satisfacer sus necesidades
intelectuales; pero como empresa no lo era
y por lo tanto, tendían a desaparecer estos
esfuerzos con gran rapidez.
A mediados de siglos XX va a surgir en México un nuevo medio de comunicación que
revolucionará todo el entorno: la televisión.
A partir de este momento el panorama cambió, pero no así para las mujeres, quienes
aún y cuando comenzaron a tener una participación más activa en temas de la cultura
mexicana, no fue suficiente.
El 15 de febrero de 1960, una exiliada española que logra ser muy reconocida en el
mundo de la prensa escrita y de nombre MaBITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

ruxa Villalta publica en Excélsior un llamado
a las mujeres universitarias para proclamar
El día de la mujer mexicana, es en este momento cuando comienzan a aparecer artículos de grandes escritoras contemporáneas
de Villalta como Elena Poniatowska, María
Luisa “La China” Mendoza y Margarita Michelena por nombrar algunas.
Maruxa Villalta continúo publicando en Excélsior entrevistas a las mujeres con los más diversos oficios que iban desde secretarias, almacenistas, hasta empresarias; ella tenía una
sección que pícaramente tituló Mujeres que
trabajan, hombres que descansan.
Por su parte, en lo referente a la televisión
se daba el caso de que los noticieros importantes matutinos o nocturnos, eran conducidos por hombres quienes se hacían acompañar de una mujer.
Tenemos por ejemplo el caso del afamado
noticiero 24 Horas con Jacobo Zabludoswsky, quien siempre hizo mancuerna profesional con Lolita Ayala y sus “muchas noticias
en pocas palabras”, quien aún y cuando
Don Jacobo deja el noticiero en medio de
una gran controversia, no sería ella quien se
quedara como titular del espacio informativo, ese lugar lo sería para Guillermo Ortega
Ruiz, quien en ese momento se desempeñaba como Director de Noticieros de Televisa.
En esa misma empresa se transmitía por la mañana el noticiero Hoy Mismo, conducido por
Guillermo Ochoa y en segundo lugar, Lourdes
Guerrero, y para ella la historia fue igual.
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A nivel local igual podemos señalar que
los noticieros nocturnos de canal 3 eran
conducidos por Horacio Alvarado Ortiz,
Mario Agredano Brambila, y Héctor Martínez Cavazos. Los noticieros matutinos
que surgen en la década de los ochenta
en esta empresa también son conducidos
por un hombre Gilberto Marcos Hendel,
acompañado ya lo largo del tiempo por
diversas periodistas, entre ellas: Leticia
Fernández Castillo, Lucía y Cecilia Navarro, Silvia Nava, por nombrar algunas.
Por su parte la empresa Multimedios,
antes Organización Estrellas de Oro, ha
contado permanentemente con la brillante participación del Arq. Héctor Benavides, quien se ha destacado por tener uno
de los espacios informativos de más reconocimiento y gusto por parte del numeroso público que lo sigue. Él también en el
transcurso del tiempo se hizo acompañar
durante muchos años por Martha Zamarripa, luego una serie de jóvenes promesas como lo fue en su momento Azucena
Uresti, hoy titular de un proyecto noticioso a nivel nacional.
En 2l 2012 los noticieros locales eran encabezados por hombres a excepción de
los noticieros de medio día que eran conducidos por Janet Suárez, Leticia Benavides y la muy querida María Julia la Fuente, de quien más adelante comentaremos.

bitácora nueva era

A nivel nacional estaban las figuras de
Joaquín López Doriga por Televisa, Javier Alatorre por TV Azteca y Ciro Gómez
Leyva por Milenio Televisión, todos ellos
ya sin pareja femenina en la conducción.
Como resultado del “Primer Encuentro
Nacional de Periodismo» organizado por
la gente del periódico Excélsior cuando
estuvieron en paro laboral en el 2003, se
presentó la realidad de que las mujeres
en ese momento ya eran mayoría laboral
en las salas de redacción de los periódicos, pero que aún así, a ellas no se les
estaba dando la oportunidad de abordar
los temas fuertes, los temas duros, esos
que te llevan a ver tu trabajo a ocho columnas, porque aún se tienen reservas de
sus capacidades y alcances.
Más aún, si de por sí la labor periodística
es más remunerada al estar catalogada en
la ley como un oficio y no una profesión,
para el caso de las mujeres esta situación
todavía es más aguda.
En cifras presentadas por la Fraternidad
de Reporteros en México A.C. FREMAC,
en el 2010, un periodista masculino ganaba alrededor de 12 y 20 pesos por nota
publicada, mientras que a una periodista
femenina se le pagaba menos de esa cantidad aún y cuando no solo hiciera el mismo trabajo, sino hasta siendo de la misma

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empresa, ello además de tener que
manejar el acoso, el hostigamiento
y las agresiones que le son comunes en el medio.
Inclusive esto no para ahí: los cargos directivos, las jefaturas de información, las de corresponsalía entre
otros, no están destinados en general para ellas, por eso si revisamos
podemos ver que la mayoría de estos
puestos están ocupados por hombres, siendo ellas enviadas fuera de
su plaza a cubrir alguna nota, y aun
así no son del todo bien vistas.
En ese mismo foro se señaló que el
90 por ciento de los egresados de
las carreras de comunicación, en el
año 2002 estaban sin empleo y que
sólo 72 de cada 7000 estaban colocados en alguna plaza para la que se
prepararon profesionalmente.
Actualmente podemos señalar que en
los últimos 20 años se ha incrementado enormemente la participación
de la mujer en la labor periodística,
pero al mismo tiempo la prestigiada
agrupación Reporteros sin Frontera,
señala que el incremento no tiene
muchas posibilidades de acceder a
los cargos de dirección editorial o de
edición, los cuales parecen continuar
reservado para los caballeros.

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Según Jean—Francois Julliard, Secretario General de Reporteros sin
Fronteras, asegura y cito textual: el
lugar de las mujeres en los medios
de comunicación siempre es el reflejo del lugar que ocupan en la sociedad donde viven, hasta aquí la cita y
podemos entonces concluir que periodísticamente hablando tenemos
una visión muy masculina del mundo
que habitamos.
La tarea del periodista en general
es difícil y más aún en estos tiempos
de trastornos sociales, económicos y
políticos, pero las mujeres periodistas presentan todavía una situación
más complicada, ellas también sufren de actos de violencia, persecuciones, intimidaciones y censura.
Como ejemplo de ello podemos citar el caso que sufrió la reportera
Lara Logan corresponsal de la CBS
News en Egipto, en donde al estar
cubriendo la nota de los festejos
de la renuncia del presidente Hosni
Mubarak, fue víctima de un acto por
demás vergonzoso; fue golpeada y
atacada sexualmente por estar cumpliendo con su deber.
Como podemos darnos cuenta el camino no es nada fácil, porque aún
y cuando las salas de redacción en
México están formadas en un 53 por
ciento por mujeres, y la matrícula en

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las universidades para estudiar comunicación la mayoría son mujeres, su reconocimiento no está en proporción al
indicador antes mencionado.
En América Latina el fenómeno es muy
similar al que vivimos nosotros, quienes
sí muestran ir a la vanguardia son los países europeos, lo cual nos ayuda a concluir que el protagonismo de la mujer
está determinado en su mayor parte por
el avance que ella tiene en la sociedad
que habita y de las circunstancias que se
le presentan. Cada vez es más importante el papel de la mujer en la actividad
productiva y entonces es más difícil hacer
invisible su presencia.
Hoy en día a la mujer no se le permite
mucho campo de acción para marcar los
perfiles de la noticia, todavía continúan
cargando con el estigma de que no son
totalmente capaces ni confiables para
que se les asignen temas y plazas que
les representen retos para sobresalir;
hay sucesos políticos, judiciales y policiacos que le son negados, solo por su
condición de mujer.
En México hay una corriente muy importante de mujeres que comienzan a
hacer el cambio, están logrando con
mucha lucha y esfuerzo ir tomando esos
espacios de liderazgo reservado a los
hombres. Algunas de ellas las mencionaremos particularmente más adelante.

bitácora nueva era

Según un estudio realizado en el 2006
a 70 países, los medios de difusión le
brindaron a la mujer un 17.7 por ciento
de sus notas, pero aclarando que en todas ellas se le presentó victimizada por
situaciones de violencia, robos, asesinatos, etc. Sin embargo en ninguno
de estos espacios se abordaron temas
como el de explicar como el Producto
Interno de los países latinoamericanos
lo genera el trabajo de la mujer en un
40 por ciento. Este dato parece no interesar a los editores y jefes de noticias
para realizar notas o reportajes que digan más de este asunto.
En otro estudio realizado en México se
logró establecer que en general, las
mujeres leen el periódico que compran
sus esposos y sus hijos, pero sorpresivamente para ellos, resultó que no solo
leían los horóscopos, las notas de moda
y los espectáculos, sino que de manera
destacada se interesaban por los temas
políticos y económicos.
Por su parte la periodista Brisa Solís, directora ejecutiva del Centro Nacional de
Comunicación Social (CENCOS), organismo pionero en la defensa de los derechos de los periodistas en la década de
los setenta, aseguró que en los últimos
cuatro años, dos mujeres periodistas
perdieron la vida cumpliendo su misión,
otras 20 han sido amenazadas de muerte y un tanto más son perseguidas.

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En este panorama la mujer profesional se coloca en una
situación de total vulnerabilidad, pues parece no haber garantías en México para respetar la libertad de expresión, ni
para investigar los 11 asesinatos cometidos contra periodistas en el 2010 y que tampoco se atienden las denuncias
presentadas ante las autoridades por los casos de amenazas, ello pese a contar el estado con al menos cinco instancias gubernamentales dedicadas a atender estos casos.
Recordó que la periodista Anabel Hernández, quien saltó
a la fama periodística luego de descubrir el Toallagate en
tiempos del presidente Vicente Fox, presentó una denuncia por amenazas en diciembre del 2010 y de un plan que
consiste en acabar con su vida, el cual es instrumentado
por funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública y
policías de la Agencia Federal de Investigaciones.
El motivo de las amenazas es porque en su libro Los Señores del Narco, editado por Grijalbo, conjetura como las
autoridades gubernamentales, militares y policiacas están
relacionadas y protegen a los cárteles de la droga en México, al igual que presenta alarmantes complicidades en
los altos círculos empresariales.
Hoy en día podemos decir que la periodista mexicana aspira a que sea su capacidad profesional la que determine
hasta dónde puede llegar y no los estereotipos sociales.
Ahora bien, después de este rápido repaso por el panorama
de la mujer en la labor periodística, en otra entrega presentaré algunos casos de mujeres destacadas en el periodismo
actual y su permanente lucha por conservar este espacio.

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H I D A L G O

Y

S U S

P E R S O N A J E S

Marí a d el P u e b l it o
Cárden as Vil l a r r e a l
Maestra revolucionaria orgullosamente Hidalguense.
por Carlos Liberato Villarreal Villarreal

Para investigar la historia de un pueblo es
necesario acudir a sus libros o archivos municipales, pues en ellos se encuentra gran
parte de su pasado, sin embargo existe
otra fuente de consulta mucho más interesante; la memoria colectiva de su gente, en
la cual mucho de los sucesos que se narran
nunca han sido traspasados al papel.
En esta fuente puedes encontrar los
acontecimientos más interesantes de una
comunidad, así como la vida y obra de
sus personajes más importantes.
Sin embargo, hay personalidades de gran
importancia que por una u otra razón, o
por que simplemente el destino los obligó a abandonar su tierra natal y que gracias a una hazaña heróica o histórica, han
trascendido de una manera honorable
fuera del terruño en el que se nace.
Y es por este motivo que en el pueblo del
cual son originarios, han sido cruelmente
arrojados al obscuro abismo del olvido.
Transcurría el verano del 2014 cuando, placenteramente y a la sombra de los nogales
en casa de mis tías, leía una de las históbitácora nueva era

ricas revistas “Hidalgo” de Don Margarito
Alcántara. En dicha revista encontré un pasaje que llamo particularmente mi atención,
en donde don Margarito narra un encuentro que tuvo en la ciudad de Monterrey
con una mujer de origen Hidalguense, mayor de 70 años a la que él había conocido
en sus años de juventud, y que esta mujer
había sido maestra y despues emfermera al
servicío de la Revolución.
La narrativa de Don Margarito Alcántara fue
como la primer raya en el pentagrama, debido a ello y al interes que sentí hacía esta
heroína, comenzé un investigación para
poder saber quién era Puebla Cárdenas.
Muy escasos fueron los datos encontrados, con apenas saber que la maestra Cárdenas, había habitado una casa continúa a
la Presidencia Municipal de Hidalgo, en lo
que hoy actualmente es el registro civil.
A lo largo de 2 años poco descubrí de
esta mujer, regresandola de nuevo a ese
triste abismo del olvido.
Sin embargo por esas serendipias de la
vida que muchas veces uno no logra comBITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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prender, conocí a un sobrino de esta
valiente mujer quien me compartió
su fascinante vida.
Transcurría el año de 1890, en la entonces tranquila y apacible Villa de
San Nicolás Hidalgo, cuando el 23 de
mayo veía la luz primera la niña María del Pueblito Cárdenas Villarreal,
en cuestión era hija de don Acensión
Cárdenas y doña Ambrosia Villarreal.
Aprendió las primeras letras en su
pueblo natal, y debido a que su padre era comerciante y en busca de
una vida mejor, la familia Cárdenas
Villarreal decide trasladarse al municipio de Villaldama, N. L.
En 1905 ya en la edad de las iluciones, María del Pueblito y gracias a
esa inteligencia y facilidad de palabra que siempre la caracterizó, ingresa a la escuela primaria de Villaldama, NL, prestando sus servicios
como maestra empiríca.
Poco antes de la muerte de su padre,
ingresa a la escuela normal “Miguel
F. Martínez” titulandose en 1913.
Recién titulada la maestra Cárdenas,
es enviada al vecino estado de Tamaulipas, en donde la escuela que
estaba a su cargo se componía de
tres cuartos y 20 alumnos.
Por razónes muy poco agradables

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y que prefiero reservar, la escuela
donde esta ejemplar maestra trasmitía sus sabias enseñanzas, fué
destruida quedando reducida a
nada más que cenizas.
La falta de trabajo afectó en sobremanera a Puebla, no por que no pudiera satisfacer su exigencias pesonales,
sino por que dejaría de cumplir con
una exigencia que llevaba a cuestas
que era, la de mantener a su madre y
a su tía Victoriana, quíen era invidente, y que constituían un tesoro familiar.
Tal situación la hizo darse de “alta”
en las filas Constitucionalistas, presentandose ante un viejo amigo, el
General Luis Caballero, al que había
conocido en sus años de juventud y
que ahora comandaba la plaza de la
capital Tamaulipeca.
Don Luis le manifestó que por el momento no había más escuela que la
“escuela de la guerra”, que si quería
tomar parte en élla, que se presentará en el hospital militar, con el carácter de enfermera, donde devengaría
un sueldo del ejército.
Los contingentes de Don Luis salieron rumbo a Monterrey, para después continuar hacia la Hacienda de
Icamole y la estación de Paredón a
luchar contra el enemigo.

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No se hacía necesarios los servicios de la novel enfermera en
el hospital, sino en la línea de fuego, para presentar primeros
auxilios a los heridos.
Así fue como compareció en el municipio de su origen. Hidalgo, en el año de 1915, enrolada en el Ejército Constitucionalista, sirviendo a la causa en el desempeño de peligrosas
comisiones en la línea de fuego, lo mismo que en el hospital
de sangre presentando primeros auxilios.
Este trabajo escandalizó a la sociedad Hidalgense quienes la
desprestigiaron, sin tomar en cuenta que también exponía su
vida; pues muchas veces escucho el siniestro silvido de las balas, despertando con el ruido de las ametralladoras o el estallido de los morteros y viendo el miedo en los ojos de la gente.
En su diario personal, la heroína de este relato narra cómo las
mujeres no solo fungián la comisión que se les otorgaba, sino
que cumplía con la misión de ser espías del ejército opositor,
en sus mismas memorias, narra un pasaje en que una de sus
compañeras espías, al momento de retirarse, se pisó un olán de
la falda cayendo al suelo en ese mismo instante, y al caer junto
a la canasta en donde traía las supuestas “vendimias”, saltarón
las armas y el parque que había robado. Al darse cuenta de
esto, el Ejército Villista, la tomó y en manera de castigo le estirparón las manos “por agarrar cosas que no debía”.
Una vez que fueron derrotados los Villistas, nuestra heroína siguió hacia adelante, llegando de la ciudad de Torreón, llevándola los azares de la guerra al municipio de Sombrerete, Zacatecas.
Militando entonces a las órdenes del General Heliodoro Pérez.
De esta plaza regreso otra vez al Estado de Nuevo León, a continuar trabajando como profesora, pues lo anterior sólo fue un
paréntesis que hizo por necesidad y por amor a una causa que
ya había triunfado y donde ya no era necesario sus servicios.

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En el año de 1930, contrajo matrimonio con el fotógrafo Don Jesús Ábrego, pero continuaba trabajando en la escuela para ayudar a su madre y a su tía, radicadas en el municipio de Hidalgo.
El mismo año dejó de trabajar, habiendo nacido su hijo Mario,
quien radicaba en la isla de Cuba, su esposo el señor Ábrego,
muy pronto se separó de ella, por lo que sus obligaciones crecieron ya que la manutención y educación de su hijo, pensaba
también sobre sus hombros.
Llegados que fueron los tiempos en que los profesores rurales habían de instruir y organizar a los campesinos, la palabra
candente de Puebla hendió los aires de las rancherías, como
lidereza que organizaba al campesinaje de su región.
Sus revolucionarios discursos en las improvisadas tribunas de
los ejidos, instruyeron a los agraristas sobre sus derechos logrados a base de la sangre derramada en los campos de batalla, Que ella misma testificaba.
Ya en el invierno de su vida, la maestra Cárdenas, siguió trabajando frente a los bancos de los alumnos dentro de las cuatro paredes del salón de clases, pues la Federación nunca reconoció su trabajo en el Estado, ni el Estado su trabajo en la
Federación, por lo que nunca pudo llegar a gozar de la jubilación comó maestra, y revolucionaria.
Falleció con la satisfacción del deber cumplido, el 12 de
marzo de 1962.
Confío en que un día, esta heroína Hidalguense sea reconocida como se merece, que una calle o escuela lleve su nombre o
un monumento sea erigido a la memoria de quien en vida fue
madre, mujer, maestra y revolucionaria.

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Capi l l a s e va n ge l i z ad o r as
en el N u e vo Re i n o d e L e ón
en e l S i gl o X V I I .
por Juan Ramón Garza Guajardo

Las mercedes otorgadas a los primeros
pobladores en los alrededores de Monterrey incluía también encomiendas de
las rancherías de indios que habitaban
las tierras mercedadas, el dar este beneficio era con la condición de educarlos en la fe cristiana, otorgándoles
también los sacramentos establecidos
por la iglesia, así como proveerlos de
todo lo necesario para vivir, esto incluía
alimentarlos y vestirlos, pero, la realidad era otra, la mayoría de los encomenderos los trataban como esclavos y
solo les proporcionaban lo más indispensable olvidando lo relativo a inducirlos por la fe cristiana.
En 1626 llegaría don Martin de Zavala hijo de Agustín de Zavala a tomar el
cargo de gobernador puesto heredado
de su padre. Después de establecerse
y organizar su gobierno realizó un recorrido por las haciendas y estancias
de la jurisdicción de Monterrey. La visita se realizó del 7 al 22 de octubre,
fue acompañado por su asistente Juan

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Ruíz, el secretario- escribano Jhoan de
Ábrego y el intérprete Juan de Montalvo. El propósito era constatar el estado en que se encontraban, la legalidad
de las mercedes por lo cual los dueños
debían de presentar los documentos de
propiedad y si cumplían con la encomienda de educar en la fe cristiana a
los indígenas que tenían bajo su protección. En total se visitaron diez estancias donde se constató que solo en
las haciendas de San Francisco (Hoy
Apodaca) y San Juan Bautista de la
Pesquería Grande (Hoy García) del capitán Fernández de Castro se contaba
con una pequeña ermita o capilla para
dar misa y doctrina a los naturales. Ante
esta situación el gobernador Martin de
Zavala ordeno a los encomenderos que
procedieran a construir ermitas en sus
haciendas faltantes de ellas.
Los dueños de las haciendas o ranchos
se hicieron de la vista gorda para no
cumplir la disipación del gobernado y
solo cuando algún religioso visitaba la

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“

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hacienda para celebrar misa y dar doctrina
a los naturales, montaban una enramada
o enviaban a los misioneros a las rancherías de los indios donde realizaban su ministerio y realizara casamientos o bautizos
colectivos de los naturales. Esta situación
cambiaria en 1656 gracias al fraile Juan
de Salas, Guardián del Convento de San
Francisco de la ciudad de Monterrey y cura
doctrinal del Valle de las Salinas, en este
año realizaría una visita pastoral constatando que todo seguía igual, solo en las haciendas de San Francisco y la de los herederos de del Capitán Fernández de Castro
llamada San Juan Bautista de la Pesquería
Grande se contaba con ermita, y en las demás los hacendados no tenían ningún lugar destinado a los asuntos de la fe.

“

Que en conformidad de mi
cargo he ido a algunas de las
haciendas de los encomenderos, a decir misa, a conocer la
doctrina y señalarles temastiantes 1 a los indios de mi feligresía, y no he hallado ni aun
disposición para poder hacer
una ramada adonde poderlos
decir misa y administrar decentemente, y no me ha sido
posible el hacerlo. 2

Ante esta situación levantó su queja ante el
gobernador Martín de Zavala solicitando su
intervención para que en todas las haciendas o estancias se contara con una capilla
para realizar misa y dar los santos sacramentos a los indígenas con la decencia debida.

“

Por todo lo cual vuestra señoría se ha de servir de mandar
que los que no han hecho las
dichas capillas, las hagan con
el término que se señal, debajo de las penas que se les
impusieren, y que todos los
vecinos de esta ciudad, que
tuvieran indios en su servicio,
las veces que el ministro los
llamare para el efecto de su
administración y doctrina, no
escusen de enviarlos, a título
de ninguna ocupación, con lo
cual vendrán los dichos indios
en más reconocimiento de dicho ministro y a lo que deben
en esta razón.

“
“
A nuestra señoría pido y suplico que, pues ve lo importante
de este pedimento, y que sólo
mira al mayor servicio de Dios
Nuestro Señor y descargo de
la conciencia real, así lo mandé, como lo pido, que es justicia, y en lo necesario.
- Fray Juan de Salas (rúbrica) 3

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El gobernador tomo manos en el asunto y el 4 de abril de
1656 dictó auto donde les recordaba a los encomenderos la
petición hecha en 1626. En la nueva disposición también se
incluía a las haciendas dentro de la jurisdicción de Monterrey,
la villa de Cadereyta y el valle del Pilón, y se especificaba que
tenía un año para construir por su cuenta una ermita de doce
varas de largo, seis de ancho y cuatro de alto con sus morrillos
o viguetas 4, con ventanas y puertas y aclaraba que se aplicaría
la pena de cien pesos a quien no cumpliera la orden 5.
Un año después el gobernador mandó realizar una visita a las
haciendas para ver el avance en la construcción de las capillas constatando que las únicas haciendas que tenían terminada su capilla eran las de Santa Catarina y Santo Domingo.

“

[...]en la estancia de Santo Domingo,
que es de Juan Cavazos halle para dicha
ermita dedicado un aposento, todo de
adobe, de hueco de seis varas y de largo, poco más de diez, con dos ventanas
y alto suficiente, puerta de madera y lapas para la dicha ermita y el techo todo
de morrillo, madera terrado.

“

[…] en la estancia de Santa Catalina,
que es de Juliana de Quintanilla, viuda
del capitán Lucas García visité la fábrica
de la ermita y la hallé en la obra, con
alto formato enmaderada y cubierta de
terrado, y que ha mucho tiempo se celebra misa en ella (hay difuntos enterrados) y tiene ventanas y dos puertas de
madera, cerrada con candado y llave. 6

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En las demás la construcción estaba en proceso, algunas con sus paredes, ventas y puertas terminadas y en otras solo los cimientos 7, en todas
ellas los dueños se justificaban aludiendo que por la seguía registrada
en esos años y por la falta de peones no las habían terminado, pero que
las terminarían cuando mejorara la situación 8. Al año siguiente se realizaría una nueva visita con los mismos resultados y pesar de las justificación dada por los hacendados fueron multados con doscientos pesos. 9
Para la década de los sesenta la ermita en la hacienda de San Nicolás
del Topo del capitán José de Ayala ya estaba terminada, esto por un
escrito de fray Juan de Sala fechado el 8 de enero de 1662 donde afirma el haber bautizo a 65 naturales teniendo como padrino a el mismo
capitán y su hijo Lorenzo de Ayala, en el mismo documento menciona
el entierro en el mismo año de los que murieron por una epidemia de
viruela y que fueron enterrados en el camposanto de la capilla.

“

[...] quedaron con sus mujeres, que son las mismas que tenían en su gentilidad, por no haber hallado impedimento
que fuese contra el derecho divino, ni natural, con asistencia personal mia, reconociendo sus consentimientos y
advertidos en la fuerza del sacramento que hacían, les
confirmé en el matrimonio y di las bendiciones nupciales…. Así mismo, certifico que todos los más que contiene
este asiento y particularmente los del año de sesenta y
dos, en la peste general que hubo, de viruela fallecieron
y están enterrados en la capilla que sirve en la dicha hacienda de San Nicolás del Topo, y que el dicho capitán
Josepeh de Ayala, me pagó las observaciones que pertenecieron a este convento, y que de ello conste, lo firmo
en dicho día mes y año.

“

-Fray Juan de Salas (Rubricas) 10.

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De la única capilla que se tiene evidencia
de cómo era en su interior es la construida en la hacienda de Santo Domingo de
Juan Cavazos, en su testamento fechado
en 1681 menciona el tener en su hacienda
una capilla donde se dice misa, con dos ornamentos, dos aras, misal y cáliz, campana
y campanilla y cuatro cuadros de diferentes
hechuras de santos, y una imagen de bulto
de Nuestra Señora 11. Este es el único testimonio de una capilla de esta época.
Los misioneros continuaron con sus quejas
solicitando a los gobernadores y hacendados la necesidad de contar con capilla para
la propagación de la fe cristiana. Poco a
poco lo fueron consiguiendo y para finales del siglo XVII las haciendas que tenían
capilla terminada en el Valle de las Salinas
eran: hacienda Real de las Salina, Hacienda San Antonio del Carrizal, Hacienda de
San Juan Bautista de la Pesquería Grande,
Hacienda de San Francisco; en las cercanías de Monterrey en la hacienda de San
Bernabé del Topo, Hacienda de San Diego,
Hacienda de Santo Domingo, Hacienda de
San Nicolás del Topo, Hacienda San Pedro
de los Nogales, Hacienda de Santa Catalina, y en el Valle del Guajuco.
En los primeros libros parroquiales de la catedral de Monterrey que abarcan los años
de 1667 a 1678 están registros a partir de
1668 bautizos y matrimonios en las capillas
de las haciendas de San Juan Bautista de la
Pesquería, de Santo Domingo, de San Francisco y Valle de las Salinas. El primer bautizo asentado es del 11 de junio de 1668
en la capilla de la hacienda de la Pesquería
Grande y pertenece a un hijo de Diego Garbitácora nueva era

cía de Sepúlveda y de Helena de la Garza,
que bautizaron con el nombre de Diego, y
el primer matrimonio es del 1 de marzo de
1669 en la misma capilla contrayendo nupcias Nicolás Treviño y María de Rentería con
dispensa de 4do. Grado de sangre.
Estas capillas que fueron edificadas para doctrinar a los indígenas, fueron abandonadas,
probablemente por la extinción de la mayor
parte de los grupos indígenas de la región
que sufrían frecuentemente epidemias de viruela o de sarampión, otro de los motivos fue
el mestizaje que se fue dando, también las
grandes mercedes otorgadas a los primeros
pobladores del Valle fueron repartidas entre
los herederos convirtiéndose al paso del tiempo en comunidades. De estas primeras capillas solo subsiste hasta la actualidad la capilla
de la hacienda de San Pedro de los Nogales
en el actual municipio de San Pedro12.
Para el siglo XIX la mayoría de estas antiguas haciendas del Valle de las Salinas después de la promulgación de la independencia lograron conseguir la categoría de villas
y solicitarían permiso para la construcción
de una nueva capilla.
1

Con este nombre eran llamados los indígenas que preparaban misioneros para que

les ayudaran a enseñar el catecismo y dirigían la oración en ausencia de los misioneros.
2

Archivo Municipal de Monterrey (en adelante AMM) Ramo Civil Vol. 7 Ex 17 1656

3

Idem

4

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V2 E1 F21 No. 13 (28 de septiembre de 1643)

5

Una Vara equivale a .83 metros, esto es que las capillas serían de 9.96 metros

de largo por 4.98 de alto y 3.32 de alto.
6

AMM. Ramo Civil Vol. 7 Ex 17 1656

7

Idem

8

La Haciendas que tenían la capilla sin terminar eran, los Nogales, San Marcos,

San Diego, San Antonio, San Nicolás del Topo, Lermas, la Estancia de San Nicolás, hacienda de Sebastián García y la del Capitán Juan de Zavala.
9

AMM, Ramo Civil Vol. 7 Ex 17 1656

10

A.M.M, RAMO CIVIL, Vol. 7, Exp. 12 1656

11

AMM, CIVIL VOL 12, EXP 13. 1662

12

AMM Protocolos. VOL 4 EXP 1 1681

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                <text>Bitácora es una publicación del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, creada por el Lic. Celso Garza Guajardo. La revista fue dirigida por Meynardo Vázquez Esquivel, en los primeros números, Ha tenido interrupciones a lo largo de su vida, de 1987 a 1989 su periodicidad era mensual, se interrumpe y en 1992 se publica el No 16, en 19997 surge como Segunda Época, vuelve a interrumpirse y hasta 2019 surge de manera trimestral como Nueva Era. Contiene información histórica y cultura regional del noreste de México.</text>
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              <text>Bitácora es una publicación del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, creada por el Lic. Celso Garza Guajardo. La revista fue dirigida por Meynardo Vázquez Esquivel, en los primeros números, Ha tenido interrupciones a lo largo de su vida, de 1987 a 1989 su periodicidad era mensual, se interrumpe y en 1992 se publica el No 16, en 19997 surge como Segunda Época, vuelve a interrumpirse y hasta 2019 surge de manera trimestral como Nueva Era. Contiene información histórica y cultura regional del noreste de México.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Información de Historia Regional</text>
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              <text>Garza Guajardo, Juan Ramón, Editor Responsable</text>
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              <text>Alvarado Zapata, Ana Cesira, Diseño</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Batalla de Monterrey</name>
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      <name>Ciénega de Flores</name>
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      <name>Nuevo Reino de León</name>
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