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                  <text>ABRIL-MA'rlO-JUNI020ló,
,
38
AÑOS NUMERO

DELA UANL

,

REvlSTA O FlCIAL
DE PSICOLOGIA
, DE LA FACULTAD
ATRAVES

�UANL
UNI VERSU)AJ) AUTÓKOMA DE NUEVO l.EÓN

®

Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
fog. Rogdio Guillermo Garza Rivtra
Rector
M.A. Carmm dtl Rosario dt la Futntt Garda
Secretaria General
D r.Juan Manutl Alcocrr Gonzáltz
Secretario Académico

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Diseño de portada

SUlGENERIS SUI G ENERIS, A ño 8, N°]8 , Abril-Mayo-Junio 2016. Es una p ublicación trimestral, editada Por la U niversidad Aut ónoma d e N uevo León,
a través de la Facultad de Ps icología. Domiciüo de la publicación : D r. Carlos Canseco y Mutualismo N o. no, Colonia Mitras Centro, Monterrey, Nuevo
León, México, C.P.644 60. Teléfono: +52, 8183 33 7859 ext . 510. Fax. +52 81 83337859. Editor Responsables O mar M éndez Casr;tlo. Reserva de d erechos al uso
exclusivo No. 04 -2010-030514053000-102. ISSN 2007-3119 ambos otorgados por d Instituto Nacion al dd D erech o de Autor, Licitud d e Tirulo y Contenido
No. 14,927 otorgado por la C omisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secreta ría de Gob ernación. Registro de m arca ante el Instituto
Mexicano de la Propied ad Industrial: 1183057. Impresa por: EDIREY, N arciso Mend oza 4024, Col. N iño Artillero, Monterrey, Nuevo León, México. Fech a
de terminación de impresión: 22 de Agosto de 2016, Tiraje: 1,000 ejemplares. D istribuido por: Unive rsidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad
de Psicología, Carlos Canse.c o y M utualismo No. 110 Colonia M itras C entro, Monterrey, N uevo León, México, C.P.644 60.

Las opiniones y contenidos expresados son responsabiüdad exclusiva d e los autores.
Prohibida su reproducción rotal o pa rcial, en cualquier forma o medio, dd contenido editorial de este número.
Impreso en México
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© Copyright 2016
suigeneris.fapsi@uanl.m x

�EDITORIALES
SEDUCCIÓN! IDEALIZACIÓN Y PODER
Por Guillermo Vanegas Arrambide I Facultad de psicología - División estudio de postgrado

Introducción

L

a temática que
aquí nos convoca
no deja de ser muy
sugerente, hablar de la seducción y las relaciones de
poder en lo particular me
entusiasma y me impone
un reto que no se si pueda
salvar dadas las complejidades que el mismo implica. Sin embargo, no
deja de ser tentador ofrecer al auditorio algunas
apreciaciones que en el mejor de los casos servirán de puntos de partida para una reflexión
más detenida en espacios posteriores.
Hablar de la seducción exige un punto de
partida, tomare una definición como pretexto.
Se entiende por seducción "el acto de inducir o
persuadir a alguien con el objetivo de cambiar
o modificar su opinión o hacerle adoptar un
comporta.miento según la voluntad del agente
seductor" Así, el acto de seducción implica desde
el principio una estrategia de poder, en donde los
influjos de un personaje persuaden el actuar del
otro. La real academia española lo define como
"el arte de engañar con maña" Así, al parecer la
seducción de entrada nos sitúa en el campo de
la fingimiento y la simulación, espacio en donde
la habilidad del sujeto persuasivo juega con la
voluntad del otro a manera de encantamiento.
Situada la seducción en el campo del imaginario podemos delimitar que la seducción de
la que hablaremos aquí sea la seducción sexual,
aquella que envuelve las relaciones intersubjerivas y que posibilita cual Cupido las relaciones
de amor y desamor entre los seres humanos.
En este contexto, la seducción roma materialidad en actos y estrategias que van desde
la simulación o hacer creer al otro que se le
puede dar lo que él está demandando, hacer
surgir en el otro la necesidad de amor para de

esa manera escatimar el afecto y de manera
gradual controlar al otro con base a sus carencias y necesidades. Estrategias de seducción y
encantamiento que tiene que ver más con las
privaciones e insuficiencias del seducido que con
las virtudes y cualidades del seductor.
D e inicio podemos hacemos una pregunta ¿Que subyace al acto de la seducción?
Y abordaremos la pregunta desde tres
• - • lugares que en realidad es uno mismo.
Establecemos que el fenómeno de la seducción se produce en el contexto de la economía libidinal y específicamente en la intersubjetividad
del individuo. Por intersubjetividad encendemos
las relaciones imaginarias que se producen en
los vínculos entre las personas y en nuestro caso
particular en las relaciones de pareja. Hemos
planeado en otros momentos que la relación
amorosa se instaura a partir del intercambio
libidinal de las personas que componen la pareja.
Vínculo que se genera a partir de una parte de
la libido narcisista depositada en él partenaire,
esta libido engrandece al otro y el supuesto seria
que el compañero sentimental a su vez dirige
parte de su libido a la persona, produciendo un
equilibrio lo que tendría como consecuencia una
relación de equidad afectiva y como resultado
el enamoramiento.
Evidentemente sentirse amando por el otro
y amar a otro produce una sensación de comp letud y bienestar que hace que la relación
amorosa se mantenga y perdure. El desamor
sobrevendría cuando un miembro de la pareja
retira su energía libidinal del otro, produciéndose un desequilibrio y con ello la devaluación
afectiva del este que aun mantiene su energía
en el otro. Lógica cuántica que orienta nuestra
heurística de la depresión y la baja autoestima.
Siguiendo esta línea argumentativa trasladamos no si riesgos, esta lógica cuántica al
fenómeno de la seducción. En esta notamos

�EDITORIALES: SEDUCCIÓN- DEALIZAC IÓN Y PODER

también como en el centro de la seducción se
encuentra el intercambio de libido narcisista. El
agente de la seducción aparece como aquel que
cuenta con lo que el seducido adolece, es decir,
el seductor posee las calidades y los recursos
que el otro desea y de
los cuales carece.
El concepto de
narcisismo nos ayuda a pensar la lógica
del encantamiento y
lo que se encuentra
en la base del acto seductor. Apoyándonos
en Freud exponemos "
Con particular nitidez
se evidencia que el narcisismo de una persona
despliega gran atracción sobre aquellas otras
que han desistido de la dimensión plena de su
narcisismo propio y andan en requerimiento
del amor de objeto; el atractivo del niño reside
en buena parte en su narcisismo, en su complacencia consigo mismo y en su inaccesibilidad,
lo mismo que el de ciertos animales que no
parecen hacer caso de nosotros, como los gatos y los grandes carniceros; y aun el criminal
celebre y el humorista que subyugan nuestro
interés.. . por la congruencia de que saben alejar
de sí todo cuanto pueda empequeñecer su yo"
(Freud 1914 p. 86 )
De esta manera, el narcisismo del seductor
se conjugaría con las carencias del seducido estableciéndose una relación particular en la cual
la desigual configuración afectiva produciría
una relación de poder en donde uno desde sus
estrategias y simulaciones somete al otro a su
voluntad y disposición.
Diríamos más tarde siguiendo a Freud que
el seducido ocuparía el lugar del hipnotizado
y caído presa de la sugestión. Proceso en donde el seducido se somete incondicionalmente
a su imaginario objeto de amor otorgándole
todos sus favores. De esca manera el seducido
ha puesto al agente seductor en el lugar de su
ideal, otorgándole su amor sin condiciones. Al
respecto del enamoramiento Freud escribe "En

el marco del enamoramiento, nos ha llamado la
atención desde el comienzo el fenómeno de la
sobreestimación sexual; el hecho de que el objeto amado goza de cierras exención de la crítica,
sus cualidades son mucho más valoradas que en
las persona a quienes
no se ama" (Freud 1921
p.106) Observamos así
como el seducido sitúa
en un lugar espacial al
seductor, lo pone en el
lugar del ideal, exento
de toda crítica y digno
de toda credibilidad.
Siguiendo estas tesis
freudianas estaríamos
en condiciones de decir que en el centro del
acto de la seducción se encentaran, la dialéctica
del narcicismo, la lógica cuántica del amor y la
necesidad de construir un objeto ideal.
Después de pensar el acto de la seducción desde estos conceptos de la
teoría psicoanalítica. Nos gustaría
desde este marco reflexionar en torno a la materialización del fenómeno seductor.
Por principio el acto de la seducción obedece
a una serie de estrategias que orquesta el seductor para crear la atmosfera adecuada y ejercer
cierta fascinación sobre el otro. La seducción
no es un acto natural sino una estrategia social
de que se vale el seductor para ejercer el poder
y el dominio sobre el seducido.
Estrategias de poder que van desde el cuidado
de la apariencia, el estilo personal, modales y formas de lenguaje hasta usufructúo de lugares que
se ocupan y figuras o identidades que se proyectan.
Desde una perspectiva de las relaciones de
poder podemos pensar el acto de la seducción
desde un imaginario social, en donde los lugares,
las figuras, las cualidades y los atributos ejercen
influencia sobre el otro en tanto espacios de
valoración social y de prestigio para los sujetos.
Sin embargo, debemos decir que tales imágenes
de la seducción adquieren su eficacia en tanto
objetos, figuras o lugares desaseados por aquellos que los carecen y que desean poseerlos.

m

�EDITORIALES : SEDU CC IÓN- DEALIZACIÓN Y PODER

Así podemos ejemplificar que el acto de la
seducción no se reduce a la seducción sexual. La
seducción está presente en todo acto social en
donde estén implicadas las relaciones de poder
y de dominio. Por ejemplo, aquí mismo, ¡no
ejercen cierta fascinación los participantes de
la mesa sobre el auditorio aquí presente? O ¡el
profesor que realiza su clase no ejerce cierta

afectivas del otro. Trasladado a las relaciones
de poder la seducción equivaldría a la estrategia
en la cual el seductor promete o ilusiona al otro
con aquello que necesita o requiere para lograr
su completud. Los campos de materialización
pueden ser diversos desde relaciones interpersonales pasando por estrategias de creencia varias
hasta ideologías poüticas y filosóficas.

seducción sobre sus alumnos habidos de saber?
¡O el lugar que ocupan nuestros administrado-

En conclusión la seducción promete, em-

res no los hace más sugerentes?
Así a las explicaciones sociales sobre las relaciones de poder es necesario integrar esas partes
de la subjetividad que son las que le imprimen su
carácter de humanas. En la base de la seducción
y del ejercicio del poder tendríamos que incluir
una reflexión subjetiva en donde el narcisismo,
el enamoramiento y la idealización aparrarían
ese plus que permite entender la inlluencía de
un ser humano sobre otro.
Al fenómeno de la seducción subyace una
expectativa amorosa que produce la idealización del otro, la profecía de que el otro colmara
con sus virtudes y bondades mis carencias y
mis miserias. Promesa que se sostendrá como
encantamiento hasta que el otro, el seductor
logra satisfacer sus necesidades narcisista.

Conclusiones
Podemos concluir que la teoría del narcisismo y la idealización se encuentran en el centro
del fenómeno de la seducción. Este se produce
de la conjunción de dos elementos dispares, por
un lado el narcisismo con el que cuenta el seductor y por otro lado, las necesidades afectivas del
seducido. Exceso narcisista de uno y carencias

belesa, ilusiona y fascina al aquel que tiene la
necesidad de creer en algo.
S obre el autor:
Guillermo Vanegas Arrambide estudió su licenciatura en la Facultad de Psicología de la Universidad
Aurónoma de Nuevo León. Es doctor en Psicología
Social por la Universidad Aurónoma de Barcelona.
Trabaja como profesor de tiempo completo e investigador en la Faculcad de Psicologia, UANL donde
cambién ha sid o supervisor de la practica clínica con
alumnos de licenciatura y posgrado. Actualmente
se desempeña como Coordinador de la Maestría en
Psicología con orientación en Clínica y Psicoanalíci•
ca de la misma insdcución así como Subdireccor de
Proyeccos Educativos y Asistenciales. Cuenca con
consulrn privada desde 1983

Bibliografia:
Freud S. (1914) Introducción al narcisismo. O. C. vol. X I V Ed.
A morrorru Buenos Aius 1979

Freud S. (1911) Psicologfa de las masas y análisis del yo. O . C. .oL
X VII Ed. Amorrortu Buenos Aires 1979

Rtfere.ncias de- imáge nc-.&amp;:

Marc Ougall (SF) El cumpl,anos [Pintura) Rttup« ado de: http://
palabras.nimag&lt;n.blogspot.mx/u,16/02/..a,nttesaria-cbs,.d,.
m amoram.itntolttml

[Focografia de Jhon F. Kcnnedy) Recupttado de: http://www.history.
com/n.ws/jfk-«lls-w,sc-b.,rlin,rS-thac-h,-is-on,-of-tnem•so•years, ago

Caravaggio (1594) Th, Forrun, Tcll&lt;r [Pintura) Rttupéradodc: ltttp://
www.20min utos.es/notid.a/2772Ss9/ o/tbyss~n--caravaggio--inHucncia,

pintOrt.S--norn:.-europa/

�EDITORIALES: EL AMOR FEMEN INO EN LA TEOGONÍA DE HESÍODO

EL AMOR FEMENINO
EN LA TEOGONÍA
DE HESÍODO
Por Lic.Julieta Filippi Villar

Introdu cción
Hace un tiempo me encontré en el relato de
un filósofo con la T eogonía de H esíodo, obra que
data del Siglo VIII A.C. La palabra teogonía
se encuentra conformada por dos raíces griegas
«theos» (dios) y «gignomai» (nacimiento) y se
traduce como la «creación de los dioses», y en
ella se relata el nacimiento de cada uno de los
Dioses que conforman la mitología griega.
El mito del nacimiento de Afrodita, la diosa
del amor, me generó un gran interés por la proximidad con algunos desarrollos psicoanaüticos
que intentaré articular. Pero primero me voy
a detener el relato de Hesíodo.

La castración de Urano

y el nacimiento de Afrodita
La teogonía comienza diciendo que lo primero que existió fue Caos, de quien nace Gea,
la tierra, sede segura de todos los inmortales
que habitaban el Olimpo. Alumbró al estrellado
Urano, el cielo, con sus misma proporciones
para que pudiera contenerla por todas partes
y hacerla más segura.
Pero el malvado Urano todas las noches se
abalanzaba sobre Gea para cometer crueles
ultrajes de los que terminaron naciendo más
de 40.000 dioses, todos irritados con su cruel
padre, quien los mantenía ocultos en el seno
de Gea, gozando cínicamente de la malvada
acción que les impedía salir a la luz.
La monstruosa Gea, agotada, afligida en su
corazón, pero llena de valor, creo una hoz de
brillante acero y reunió a todos sus hijos para
decirles que era posible vengar el cruel ultraje.
Fue el poderoso Cronos, Dios del tiempo y de
mente retorcida, quien prometió realizar dicha
empresa, ya que no sentía piedad por su abominable padre. La monstruosa Gea se alegró y
preparo una emboscada. Puso en manos del más

cruel de sus hijos una hoz y disimuló perfectamente la trampa.
Urano, como todas las noches, llegó ansioso del comercio
sexual y se echó sobre la tierra,
extendiéndose por todas parres.
El hijo, saliendo de su escondite,
logró alcanzarle con la mano izquierda, empuñó con la derecha
la prodigiosa hoz, y apresuradamente sesgó los genitales de su padre y luego los arrojó a la ventura
por detrás. No en vano escaparon aquéllos de
su mano, desde el preciso instante en que los
cercenó con el acero y los arrojó lejos del continente en el tempestuoso Ponto, fueron luego
llevados por el piélago durante mucho tiempo.
A su alrededor surgía, del miembro inmortal,
una blanca espuma y en medio de ella nació una
doncella. Afrodita, la llaman los dioses y hombres, diosa del amor, y gracias a su existencia
se hacen posible el amor y la dulzura, así como
también la intimidad, las sonrisas y el engaño.

El Cinismo de Urano
La aspiración furiosa al goce, al plus de gozar,
que no colma a nadie, la que acumula vacío y se
vuelve cada vez más acuciante, queda representada en el cinismo de Urano, lo que lo ubica en
una posición similar a la del padre del Tótem
y Tabú, de quien nadie ha dicho que amara,
sino que gozaba. Mientras que el padre de la
horda fue asesinado, en el mito de Hesíodo es
a través de la castración que se le pone limite al
goce, goce sobre el cual Lacan, en el Seminario
L a Angustia, llamara la atención sobre su ubicación, en un órgano que tanto la experiencia
como la investigación anátomo - fisiológica lo
muestran como insensible por el sencillo hecho
de que no está inervado:
El lugar último del goce genital es un lugar en el
que se pueden verter diluvios de agua hirviendo, hasta una temperatura insoportable para
cualquier otra mucosa, sin provocar reacciones
sensoriales inmediatas (Lacan, 1962, pp. 83)

�EDITORIALES: EL AMOR FEMENINO EN LA TEOGONÍA DE HESÍODO

Y es en el Seminarió Aun donde Lacan nos
permitirá pensar que Urano, a menos que sea
castrado, a menos que se encuentre con que diga
que no a la función fálica, no tendrá ninguna
posibilidad de que hacerle el amor a Gea, quien
no está dispuesta a darlo todo por quien no ama.

De la cólera a la turbación
En el Seminario el Deseo y su Interpretación,
Lacan dice que si uno mira en detalle, la castración del hijo no es más que el resultado y el
equivalente de la castración del padre y pone en serie la castración
de Urano por Cronos, con la
de Cronos por su hijo Zeus.
Esto nos demuestra que nunca
hay más que un único falo en
juego y esto es lo que hay que
impedir que se vea. Por lo que
se denomina complejo de castración es por lo que el sujeto no
lo tiene, pero habría alguien
que lo tiene: el padre como sujeto de la ley y apacible poseedor
del goce, garante supremo.
Es Cronos quien se encuentra invadido por la cólera,
descrita por Lacan como aquello
que ocurre cuando en el plano del Otro, del
significante, el de la fe, de la buena fe, no se
juega el j uego y es Gea la que estimula, la que
llama al desorden, al motín del hijo, para que
el D ios del tiempo ocasione la turbación, entendida como la caída de la potencia.
Cronos transforma la castración en algo
positivo, en la garantía de la función del Otro
al recaer sobre un real que queda elevado a la
pura y simple función de significante. Y es la
castración la que funda el poder deseante, erigiendo el objeto en su poder agalmático.

De la separación, del corte,

de la división, surge el amor
Cronos no se queda con el genital arrancado a su padre. Lo tira, lo desecha al mar. Y
sobre este residuo aparece una espuma, de la

cual surge Afrodita, diosa del amor. Escena
capaz de ilustrar la relación entre menos phi
y la constitución del a minúscula. La reserva
inasible imaginariamente, aunque esté ligada
a un órgano, deberá entrar en acción para la
satisfacción del deseo, el falo. Por otra parte el
a, es un resto, residuo, con un estatuto difícil
de articular.
La hija se transforma así en soporte de aquello que falta en el campo del Otro, encarna la
garantía que falta y sobre la que queda suspendida toda la existencia del O tro, al mismo
tiempo que ella se representa como
la víctima de una castración que
aconteció en el Otro y «cuando
se hace dos de uno ya no puede
haber marcha atrás (Lacan,
1972, pp. 104)».
Y en este acto, se produce la
metáfora del amor que genera
el pasaje de Urano desde erómenos a erastes, sujeto de la falta, por
lo que se constituye propiamente el
amor. Karothy (1993) nos dirá que es
necesario que una parte del cuerpo
propio caiga como desecho para que el
sujeto se constituya como sujeto deseante,
y cito a Lacan:

Es lo qiu le da, por así decir, el instrumento del
amor, en la medida en que se ama, que se es
amante, con lo no se tiene (Lacan, 1962, pp. 131).

Lacan ubica la función del objeto agalmático
como aquél al cual el amante, en tanto sujeto
(sujeto en falta) se dirige y al que presupone
alojado en el amado (objeto). El amado, a su
vez, cree en su ágalma, en que aloja algo que
despierta el deseo de ese otro.
El ágalma es descripta en el Seminario La
Angmtia como una imagen caracterizada por
una falta, evocando en ella lo que en ella no
puede aparecer. Es una imagen que orienta y
polariza el deseo, tendiendo una función de
captación. "En ella el deseo está, no solo velado,
sino puesto esencialmente en relación con la ausencia" (Lacan, 1962, pp. ss). Y es en ese lugar
de la falta donde algo puede aparecer.

�EDITORIALES: EL AMOR FEMEN INO EN LA TEOGONÍA DE HESÍODO

Ágalma reswnida como lo que le falta, pues
es con esta falta con lo que ama. Es por eso que
Lacan repetirá una y otra vez, que el amor es
dar lo que no se tiene, siendo este incluso el
principio de la castración. El amor se instituye
a propósito de ágalma, lo que le falta, pues es
con esta falta con lo que arna. No tiene mucho
que ver con el goce, pero el signo de su falta
puede provocar el deseo, que no es más que el
principio del amor. Y cito:
El cp es el ágalma, puro ornamento, envoltorio
divino, cobre de un tesoro que no tiene nada
en su interior, o mejor dicho, que solo tiene un
vacío en su interior (Gonzalez, 1993, pp. 61).

La feminidad se sustrae
Y aquí tenemos otra insistencia,
otra mujer que se deprende del

cuerpo del hombre, como la

El amor sería así una relación sujeto a sujeto,
que es la definición propuesta al final de Aun.
Afrodita evoca lo que falta, lo que no puede
aparecer ahí, evoca y capta al poner en relación
el deseo con una ausencia. Se constituye como
resto aborrecido del Otro. Designa la ausencia,
presenrifica lo que no está ahí.

Mascarada femenina
La mascarada femenina en su sentido clásico
es la identificación a ser el falo. En eso, en su
mascarada, ella dará lo que no tiene, pretendiendo ser amadajustamente por lo que no es. Lacan
utiliza este término para designar la forma en
que una mujer adopta las vestiduras fálicas para
hacerse objeto del deseo de los hombres.
La ausencia de pene es lo que convierte a la mujer en falo y la mascarada femenina estaría destinada a ocultar

la falta (su falta) y generar deseo

primera Eva, de Adán, bor•
en una operación que consistiría
deando y delimitando el ser
en un dar para ver, en tanto vela a
femenino, que para Soler (2006)
lo que no se puede ver. No hace
pasa por la mediación obligada del
olvidar la castración, si no que
otro sexo, sea para plantear
la hace aparecer.
la dimensión del falo, que
Soler (2006) dirá que la
en su valor significante
falta fálica de la mujer se
representa la falta en ser
convierte en un beneficio:
para todo sujeto de lenguaje,
ser el falo, ser lo que le faly específicamente permite en
ta al Otro. Este ser el falo
la mujer que ella llegue a ser
designa a la mujer en tanto
lo que no tiene; sea en la verque ella es llamada al lugar
sión del objeto causa del dede objeto. En el amor, es el deseo, por lo cual no se trataría
seo del partenaire el que convierte
de que ella desee, sino más bien
la falta en un efecto de ser: ella llega
de que ella pueda hacer desear, o
I'!JJrj~~~~.,... a ser lo que no tiene. Siempre es el falo
bien hacia el Seminario Aun cuando
para ot ro, nunca es el falo en sí, haciendo de
se plantea que la mujer puede ser el síntoma en
la falta femenina algo yo positivizado.
que se fija el goce para un hombre.
El amor es femenino
Así, Afrodita se presenta tanto como resto de la castración, como solución a la misma,
Freud fue quien reconoció el valor fálico del
una solución entre otras posibles, pero en tanto
amor, ya que plantea la equivalencia entre la angussolución por la vía del amor tiene por ventaja,
tia de castración propia del hombre y la angustia
al decir de Soler (2006), de anudar entre si los
de la pérdida de amor, propia de la mujer, pero las
sexos y las generaciones, los goces del sexo y de
formulas de Lacan son las que permiten comprenlas generación en una configuración soportable.
der mejor el fenómeno porque distingue el ser y el
tener fálicos, siendo el ser fálico, la única idenrifi-

�EDITORIALES : EL AMOR FEMEN INO EN LA TEOGON ÍA DE HESÍODO

cación que sostiene el ser mttjer y estando
sustentado en el amor, y doblemente en
tanto que ser amada equivale a ser
el falo, pero también por el hecho
de que se ama solamente a partir
de la propia falta.
Este amor que parte de una
falta en ser es, en definitiva, el
verdadero amor, si se puede
decir así. Si amar es reconocer
su falta y darla al otro debemos
aceptar que el amor es esencialmente femenino, que parte de una
posición femenina. Un hombre que
ama, nos dirá Lacan, lo hace como mujer, ya que, en lo que concierne a su ser de hombre
no entiende nada del amor porque se contenta
con su goce.
Sobre la autora:

Lic. Juliera Filippi es Psicóloga Clínica en el Servicio
de Salud Mental, Unidad Sanitaria X\: Batan, Dirección General de Salud Penitenciaria, Ministerio
de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Directora del Proyecto de Extensión "Casas por Cárceles"
de la Universidad Nacional de Mar del Placa. Jefa
de Trabajos Prácticos de la Asignatura Grupos de
Reflexión para el Aprendizaje de la Psicología de la
Facultad de Psicología de la UNMDP
Bibliografia:
Coriat, Ew y otros. (1993). No hay mación sexual. Bu,nos Aires.

Horno Sapicns Ediciones.
Fischman, Mario; Hartman, Alicia. (1995). Amor, iuo y••• formulas.
Buc:nos Aires: Manantial.
Lacan, J. (1972-2004). El s.minario: Aun. Sumos Air&lt;s: Paidos.
Lacan, J. {195g...zo14). El sc:min.a.rio: d de.s eo y su intttprc:t.acion.
Buc:nos Aires: Paidos.

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Filipi, E. (s.f.) Cronos [Dibujo)
Filipi. E. (s.f.) Afrodita [Dibujo]
Filipi. E. (s.f.) Caos [Dibujo)

EL AMOR EN BABEL
Pur Esteban Espejo

s famoso el mito de Babel: cuando los
hombres intentaron construir una torre
inmensa que llegara al cielo y así poder
competir con Dios, él diseminó una mulripli~
cidad de lenguas para sembrar la confusión. La
torre que daba la ilusión de la unidad quedó inconclusa por el equívoco general de las lenguas.
Podríamos imaginar que el amor en Babel tuvo
el mismo destino que su lenguaje y había en
aquella ciudad mítica tantas formas de ejercer el
amor y hablar de él como variables en la lengua.
Todos hablan de amor, en la calle, en el con~
sultorio, en las canciones, en los bares, en las
reuniones. ¿Puede el psicoanálisis decir algo
acabado sobre el amor, sentar una posición
teórica? El amor, al igual que el goce, es una
noción problemática porque en sí misma no
tiene un valor preciso sobre el lugar en la cura;
siempre dependerá de la relación con el deseo.
Me interesa marcar las dificultades que me encuentro como analista en formación y como
estudiante de psicoanálisis para demarcar los
diversos campos del amor y la relación con otros
conceptos.
Que se hable canco del amor no significa que

E

se ame. Quizás a veces hablamos del amor por la
dificultad para hacerlo. De hecho, Lacan (2007a,
pg. 139) afirma: «Si hay un terreno en el discurso
en que el engaño tiene probabilidades de triunfo,
su modelo es el del amor.» Ahí tenemos una primera aproximación, las palabras sobre el amor
pocas veces coinciden con el acto. La obsesión
por definir el amor hace de resistencia a las fuer-

�EDITORIALES: AMOR EN BABEL

zas que lo gobiernan. Debemos preguntarnos
quién es el amor, no qué es. Desde Nietzsche,
los filósofos se preguntan con más insistencia
por el quién y el cómo de las cosas, más que por
el qué. Nietzche (citado en Deleuze, 2002, pg.
101-102) lo define así:
La pregunta «¿Quién?», significa esto: considerada una cosa, ¿cuáles son las fuerzas que
se apoderan de ella, cuál es la voluntad que la
posee? ¿Quién se expresa, se manifiesta, y al
mismo tiempo se oculta en ella? La p regunta
¿Quién? es la única que nos conduce a la esencia.
Porque la esencia es solamente el sentido y el valor
de la cosa; la esencia viene determinada por las
fuerzas en afinidad con la cosa y por la voluntad
en afinidad con las fuerzas.(.. .) «.. . La esencia,
el ser es una realidad perspectiva y supone una
pluralidad. En el fondo, siempre es la pregunta:
¿Qué es lo que es para mí? (para nosotros, para
todo lo que vive, etc.)».

Esto implica interrogar las fuerzas, lugares y
posiciones subjetivas que intervienen en el amor.
Esta orientación que sirve para los amantes
puede servir para pensar al amor desde el psicoanálisis: rehuir las definiciones seguras para
preguntarnos en cada caso, ante cada analizante: ¿cómo ama?, ¿a quién?, ¿cuál es el goce que
causa ese amor?, ¿cómo está operando el ideal?
Parece que nuestra época puede prescindir
de todo, pero el amor sigue insistiendo, sigue
pulsando: «El amor pide amor. Lo pide sin cesar.
Lo pide... aun. Aun es el nombre propio de esa
falla de donde en el Otro parre la demanda
de amor (20076, pg. 12).» El amor que debe

fragmentarse en nuestra época para sobrevivir; la multiplicidad no in1plica estar al servicio
del hedonismo o de la poligamia, sino de los
movimientos inagotables del eros. El amor se
produce en la multiplicidad porque el sujeto
en una relación amorosa atraviesa diferentes
posiciones: idealización, elección narcisista,
ser o tener el falo del O tro, síntomas, angustia, deseo, satisfacción pulsional. Por eso no
podemos pensar una definición del amor para
un determinado sujeto, sino qué forma de amor
está en juego en determinado momento y su
articulación con la política del análisis: el deseo.
De aquí pensaremos qué dirección de la cura
tomar. Todos nos preguntamos por el amor
porque erramos en el discurso y el deseo del
Otro: ¿qué me quiere el Otro?, ¿de qué manera?,
¿qué objetos míos busca y cuáles rechaza? Por
más que el amor sea narcisista, siempre remite a
Otro en tanto ideal o para articular su demanda,
o para h allar su satisfacción.
Para delimitar un poco la confusión de Babel,
empezamos por la noción más difundida del
amor. Lacan (2007a, pg. 261) dice: «Todo amor
sólo se ubica(.. .) en el campo del narcisismo.
Amar es, esencialmente, querer ser amado.» En
Introducción al narcisismo, Freud (2000, pg.
80) postula dos formas de amor: la narcisista
(según lo que uno mismo es o fue, según lo
que uno querría ser y según la persona que fue
una parte del sí-mismo propio) y la anaclírica,
que es la vía edípica-fálica (según el ideal de la
mujer nutricia para la posición masculina o el
hombre protector para la posición femenina).
Lacan (2007a, pg. 263) da una interpretación
donde ambas formas de amor serían narcisistas:
«Amor e identificación son equivalentes en cierto registro, y que narcisismo y sobre-estimación
del objeto(...) son exactamente lo mismo en el
amor.» Podríamos objetarle a Lacan que en la
vía edípica de la elección de objeto hay un encuentro con la castración porque el sujeto está
en falta frente al ser quien ama, mientras que
en la vía narcisista el interés del sujeto pasa por
ser el objeto amado, es decir, el falo. Y querer
ser el falo que completa al Otro está en las antípodas de la castración. Por otra parte, cualquier

�EDITORIALES: AMOR EN BABEL

elección de amor lleva implícita la esperanza de
ser Uno con el Otro y, en este sentido, siempre
será narcisista. Lacan (2007b, pg. 14) afirma
en el Seminario 20: «El amor es impotente(...)
porque ignora que no es más que el deseo de ser
Uno, lo cual nos conduce a la imposibilidad de
establecer la relación de(...) dos sexos.» Lacan
(2007b, pg. 59) afirmará que «Lo que suple la
relación sexual es precisamente el amor».
El amor a uno mismo, el amor narcisista es
uno de los máximos obstáculos para el deseo,
pero difícilmente podamos pensar en actos de
amor ligados al deseo donde no intervenga de
ningún modo el narcisismo (justamente, para
Freud el narcisismo es un estado "normal" de la
libido, no neurótico). Hacer referencia al deseo
nos conduce directamente al Otro, nos saca del
círculo del uno-mismo.
En Introducción al narcisismo Freud planteaba
que una parte de la libido no pasaba a los objetos
y permanecía en el yo. Esta es la dimensión real
del amor: la libido que toma como objeto al
cuerpo propio; si a esta vertiente real de la libido
se le agrega la identificación, se constituye el Yo.
En la esquizofrenia, por ejemplo, falta de deseo
y fragilidad del Yo van de la mano. Por eso, la
constitución del Yo parece necesaria para toda
relación de deseo: en términos freudianos, no
podría haber pasaje de la libido a otros objetos si
no hubiera una libido que permaneciera en el Yo,
así como no podríamos idealizar y desidealizar
esos objetos si previamente no nos hubiéramos
identificado con algún ideal. Se podría pensar
la libido y el ideal freudiano desde la noción
de fantasma en Lacan, donde hay un objeto de
goce y una escena simbólica donde éste puede
satisfacerse. Para Lacan el fantasma sostiene
nuestro deseo, pero vemos en la cünica que los
fantasmas casi siempre son un obstáculo para el
deseo. Algo similar podríamos decir del amor:
su constitución narcisista lo mantiene vivo, pero
si no hay pasajes por objetos del mundo exterior
que implican una confrontación con el ideal y
la estabilidad del Yo, la libido que sostiene al
amor se atrofiará.
Una pregunta que nos hacen en muchos
momentos los analizantes es: ,:me conviene o

no tal relación amorosa? Ante esto, debemos
diferenciar el amor de todos los síntomas que
ligan a un sujeto con su partenaire sexual. Esta
cuestión cünica es fundamental porque muchas
veces los pacientes hablan del amor para referirse a sus condiciones de deseo y de goce, o a sus
síntomas. El amor a veces está en función de un
síntoma. Freud (2000, pg. 82) dice: «Un fuerte
egoísmo preserva de enfermar, pero al final uno
tiene que empezar a amar para no caer enfermo,
y por fuerza enfermará si a consecuencia de una
frustración no puede amar.» Es fundamental
leer la posición freudiana sobre el amor como
un problema económico. La dirección de la cura
para Freud era que la asociación libre levantase
la represión para dejar una energía disponible
para amar y trabajar, no en un sentido moral e
ideológico, sino económico. Pensar esta orientación freudiana desde una perspectiva imaginaria vuelve su planteo inofensivo y oxidado para
pensar la clínica. El problema del amor sigue
siendo económico: ,:cómo orientar el goce hacia
el amor? El amor no es sólo narcisista, también es
lo que permite al sujeto una relación con el deseo
del Otro y una vía para la satisfacción pulsional.

El amor, para Freud y Lacan, parece sobre
determinado; es decir, un efecto de fijaciones
libidinales, construcciones fantasmáticas y ansias de satisfacción narcisistas. Muchos son los
vasallajes del amor, por eso la cuestión es cómo
articularlo en una dirección de la cura y no resignarse a su faz resistencial. El acto amoroso
se aproxima al deseo. Sólo en este sentido es
una irrupción, un conjuro entre los 3 registros
que así como irrumpe se diluye. No permanece
en ninguna definición porque cuando estamos

�EDITORIALES: AMOR EN BABEL

terminando la frase donde creíamos capturarlo
quizás ya no está. El amor puede nacer como
una satisfacción narcisista pero siempre termina
revelando una falta; Lacan (2007a, pg. 109) dice:
«Cuando, en el amor, pido una mirada, es algo
intrínsecamente insatisfactorio, y siempre falla
porque - Nunca me miras desde donde yo te
veo. A la inversa, lo que miro nunca es lo que
quiero ver»
En el Seminario 8, Lacan nos deja el g uiño
donde acontece el amor. El banquete de Platón es
el relato de una celebración donde se reunieron
algunos hombres para discutir lo que era el amor
a través de varios discursos. Los personajes nos
dan diferentes versiones sobre su consistencia,
pero el amor no estaba en los discursos solemnes,
sino en un arrebato. Alcibíades interrumpe la
reunión, entre hipos y eructos de alcohol, con
una declaración amorosa para Sócrates, donde
elogia su belleza al mismo tiempo que indica la
atracción irresistible que ej erce sobre él. Lacan
(2003, pg. 178) afirma que «El elogio del otro
sustituye, no al elogio del amor, sino al amor
mismo.» El amor acontece en ese eructo con el
que Alcibíades interrumpe esos vacuos discursos del amor, en esa embriaguez partida por ese
objeto que falta. En el amor transcurre la «Verdad del vino», como llama Lacan a la aparición
de Alcibíades; hay impudor, escándalo. No sólo
es ridículo por las pasiones que arrastra, sino
por esa verdad subjetiva imposible de conmover.
El amor exige un acto, por más obstáculos que
le impongan nuestros fantasmas y nuestros síntomas. Nunca será un acto puro, porque no hay
pureza en donde podamos determinar nuestro
deseo, siempre errático. Sin embargo, es nece-

satio ese acto. D espués pasa, como todo, y los
amantes vuelven a sentirse un poco extraños,
un poco solos y hasta defraudados.
Cualquier t endencia a la armonía queda
saqueada por el amor maldito. Maldito, maldicho, queda el amor; un acto entre el equívoco
simbólico y el ridículo imaginario. Por suerte,
también tiene la potencia para disfrazar el goce:
la famosa libido de objeto que se enlaza a Otro
y luego se suelta, conjugando ideal, deseo y goce
hasta un vértigo insospechado.
Sobr e el autor :
Esteban Espejo tiene 32 años y es Lic. en Psicología
(UBA). Se desempeña como psicoanalista en Hospitales de salud menral de la Ciudad de Buenos
Aires. Coordina un taller de escrirnra ensayística
y es docente de la Universidad Nacional General
Sarmienro. Además de formarse en psicoanálisis,
realiza estudios en lireratura y filosofía en la U BA.
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EL PSICOANÁLISIS
Y EL AMOR
Por W alter Brunstein
l amor implica establecer un lazo

/(
,,

E

con el otro que aloje la singularidad del ser amado. Se trata de es-

coger a uno entre muchos y es por eso que no
puede ser sostenido solo por ideales estéticos.
Está siempre más cerca de la falla que de la

�EDITORIALES: EL PSICOANÁLISIS Y EL AMOR

perfección. Ahí donde uno y el otro vacil.ttl,

«uno» entre tantos? ;Cómo enamorarse de

en ese agujero, es posible que se realice algún
tipo de enlace».
Amar no es ser completado por el otro o
completarlo, esa es una ilusión que irremediablemente se deshace, no solo porque el otro no
puede colmamos, sino porque la completitud es
la gran mentira que nos rodea constantemente,
es la meta a la cual nos sentimos constantemente impulsados a alcanzar. De allí la gran
proliferación de religiones, doctrinas y libros
que nos prometen llegar a un estado de plenitud,
sea esto aquietar la mente o alcanzar la voluntad
divina.Tal vez el secreto está en dejar de aspirar
a ser perfecto, y entonces, en la imperfección,
el mundo se convierte el algo más vivible, y el
amor, en algo más posible.
El amor es un tema que nos roca siempre
de cerca, nos convoca, es motivo de opinión,

otro y no de uno mismo? ¿Siempre elegimos
según el modelo de amor de nuestros padres
o se puede elegir de otra manera, o sea: ¿estamos destinados a elegir a alguien similar a
nuestros progenitores o se puede inventar un
nuevo amor, distinto a aquel en el que fuimos
parre en nuestra infancia?
¿Qué es el amor en definitiva? ¿Debería ser
una sensación constante de placer y bienestar?
Vamos a tratar de entender algo de esto. Según Freud, la manera en la que cada uno ha
sido querido, el lugar que ha ocupado en el
seno familiar (o sea, en el juego tripartito que
se establece en la relación madre-padre-hijo),
más la relación con los objetos que lo han satisfecho en la infancia, todo esto, establece una
matriz de relaciones que dará cuenta de sus
elecciones amorosas en la vida adulta poste-

despierta pasiones; están los amores felices, los

rior, tanto del lugar que ocupará en la pareja,

desdichados, los desdichados en la felicidad y
los felices aún en la desdicha, y podemos hacer
un largo recorrido de historias que van desde lo
romántico hasta lo trágico y muchas veces nos
preguntamos: ¿Cómo es posible que algunas
parejas permanezcan unidas a pesar de llevarse
muy mal, y cómo otras que parecen perfectas,
«tal para cual», terminan abruptamente sin
aparente sentido?

como de los objetos que le darán satisfacción, y
esta matriz amorosa, se repetirá a la manera de
un cliché con cada nuevo objeto que aparezca.
El niño intenta ocupar un lugar en la relación con sus padres. Simplificando mucho la
cuestión podría decirse que: El varón querrá
tener para sí a su madre y con su padre tendrá
una relación ambivalente, pues es su rival en su
lucha por la madre, pero también su modelo,
pues es el «dueño» de la madre. La mujercÍta,
querrá ser el amor de su padre y rivalizará con
la madre, razón por la cual es tan común que las
relaciones madre-hija sean bastante complejas,
y también las relaciones padre-hijo.
Luego, la infancia es de algún modo, la historia
de un gran amor, amor que no terminó de muy
buena manera, ya que, en los casos medianamente normales (osea, si el padre ocupa el lugar que
debe ocupar un hombre y la madre, además de
madre ocupa el lugar que debe tener una mujer,
a saber: ser cada uno el objeto de deseo de su
pareja), este gran amor termina con la derrota
del pequeño o la pequeña. Luego, todo este gran
amor es reprimido, aproximadamente alrededor de los cinco o seis años, razón por la cual,
recordamos muy poco de esa época, y estamos
preparados para entrar en la escuela, en búsqueda

La elección de un objeto de amor es un asunto intrigante y complejo, y la proliferación de
modelos de belleza y perfección, de ideales estéticos o de parrners exitosos, siempre se opone
al lazo amoroso. La pregunta es: ¿Cómo elegir

�EDITORIALES: EL PSICOANÁLISIS Y EL AMOR

de orros logros, que tienen tnás que ver con lo
social. Resumiendo: ese lugar en la trama edípica,
en el triángulo Padre-Madre-Hijo, será un lugar
que intentaremos repetir de distinr.as maneras,
ocupando distintos roles, no solo el del hijo, sino
también el del padre o de la madre. Parece confuso, pero... si, es confuso, y encima, uno no recuerda nada de esto y se embarca en una relación
tras otra, repitiendo las mismas problemáticas
del pasado, solo que... sin sospecharlo.
Para el psicoanálisis actual, al menos el que
me convoca, uno no está destinado a repetir
siempre la historia trágica vivida con nuestros
progenitores, sino que la experiencia analítica se
trata de un proceso en el que uno debe poder
captar, obviamente con la ayuda de alguien que
esté a la altura de las circunstancias, cuál es
la posición que se repite, y poder separar de
entre toda la madeja que lo envuelve qué es lo
que le pertenece y qué parte influye sin saberlo,
para así poder decidir si quiere seguir en donde
está, pero ya con una decisión subjetiva, lo que
implica dejar de quejarse de ello, (o quejarse con
gusto!) o ... tratar de inventar una nueva forma
de relacionarse con los otros, que no esté determinada por el inconsciente, pues es allí donde
está inscripta aquella vieja historia.
Es por eso que para dar cuenta de este inconsciente, el analista toma las fallas del discurso,
los fallidos lapsus, como también los sueños,
donde de forma desfigurada aparecen retazos
de lo que fue el tiempo anterior a la represión. O
sea que el analista no trabaja con lo consciente,
con lo evidente, sino con lo que aparece sorprendiendo al individuo, eso que le parece ajeno,
eso que descartaría como un error sin pensarlo
siquiera, ese es el material privilegiado que puede decirnos algo del pasado. Obviamente un
analista roma más que eso, pues también están
los relatos del paciente, sus odios y amores, sus
broncas y fantasías, y la relación con el analista,
donde repite también su pasado.
La idea entonces es: pasar del destino a la
creación del amor, y esto, no implica que desaparezcan las viejas formas de elegir, sino en estar
advertidos que algo nos empuja hacia un lugar
extraño, incómodo pero reiterado, y que no es

posible erradicarlo como
a un parásito, sino, y aquí
está el secreto, se trata
de saber hacer con lo
que nos tocó, que cuando aparece algo de este
orden, unos pensamientos molestos en un buen
momento, o angustia en
algunas siru.aciones que
no está de acuerdo a lo
que está pasando, como
por ejemplo, sentirse
angustiado en un buen
momento de la relación,
o inclusive, ante una mejora en nuestro trabajo,
saber que las viejas elecciones, los viejos roles
están aún alü, pero que
uno puede decidir no seguirlos, porque sabe que
son viejos conocidos, que
en un momento de la infancia tuvieron su razón
de ser, pero ya no.
Este es un trabajo de elaboración constante,
hasta que uno puede en un momento casi burlarse de uno mismo y de algunos pensamientos
que no dejan de aparecer cada tanto, como negándose a desaparecer. Esa es la historia personal, que lejos de extirparse, hay que tratar de
llevar con dignidad, manteniéndola en su sitio,
estando advertidos que en cualquier ocasión
propicia estará presta a tomar la iniciativa, si
se lo permitimos.
Con respecto a la pregunta acerca de si el
amor debería ser una sensación de plenitud
constante, o sea, una sensación que no cesa, la
respuesta nos lleva a otra ilusión, que está del
lado del ideal de ser completado por el otro.
Digamos que las elecciones que hacemos, lo que
nos atrae del ot ro es algo, en realidad, un poco
inexplicable, y no por falta de palabras, sino
porque las palabras no pueden dar cuenta de ese
rasgo del otro que nos conmueve de diferentes
maneras. Ese rasgo siempre está más cerca de la

�EDITORIALES: EL PSICOANÁLISIS Y EL AMOR

debilidad que de la fortaleza. Frente a un otro
fuerte y completo, ¿Qué lugar queda para uno?
¿Dónde puede uno ubicarse?

Frente a un otro «humano», y por ende imperfecto, hay un espacio a intentar llenar, por más
que esto no se consiga nunca completa y constantemente. Digamos que es algo que aparece por
momentos, que hay situaciones donde eso que nos
conmueve del otro se hace presente, y esa es la
constante: que ese algo invisible que aparece cada
tanto, es siempre posible de ser reencontrado.
Esto no solo se da en el amor por una pareja,
sino también en el supuesto amor que se debería
sentir por una vocación. No buscar el mito en
donde la «vocación» debería conmovernos tanto
que dejemos de dormir por seguirla, y si esto
no ocurre, no es nuestra verdadera vocación.
O t ro concepto inflado, que solo pocas veces se da con esa intensidad, y en general, esta
certeza está más del lado de la locura que de la
cordura. «La seguridad es propia de los locos, la
duda ... del resto». Muchas veces he preguntado
lo siguiente: ¿Qué es lo contrario de la duda?
La respuesta casi general es: La certeza. Error,
lo contrario de la duda (que paraliza) es la acción, es hacer aún en la duda, es lo único que
le pone un freno. La certeza es una búsqueda,
una ilusión que paraliza toda acción.
Tal vez, en definitiva, el amor sea solo una
cuestión de fe, pero no de fe religiosa, que está
en la dirección de la sensación permanente, sino
de confianza en que algo especial del otro nos
conmueve. Y ese algo particular, singular, es
algo que aparece por momentos, pulsando; es

de alguna manera constante en el otro, solo que
no fenomenológicamente, o sea, no se expresa
todo el tiempo a nuestros ojos. Es por eso que
la pregunta por el amor es tan difícil de responder y tal vez el concepto del amor esté un poco
inflado, sobrevaluado, merced a la cantidad de
literatura, películas, novelas y canciones que
nos muestran una faceta del amor que tiene
mas que ver con la pasión y el romanticismo
que con el amor. Ni que hablar de la sexualidad,
que muchas veces está tan superpuesto con el
amor que muchos creen que representa un muy
alto porcentaje del mismo.
El asunto es, a pesar que es sobre el amor de lo
que más se ha escrito y se escribirá, nada de eso
puede venir en nuestra ayuda para explicamos
de qué se trata, y ninguna literatura nos proporcionará una manera adecuada de relacionarnos
con el otro; por el contrario, nos confundiremos
en los modelos surgidos de las experiencias y
fantasías ajenas. El psicoanálisis propone una
manera distinta de conectarnos con el otro, de
«inventar nuestra manera», pero este camino no
es en principio sencillo, se trata de cuestionar
aquellas respuestas que nos surgen como automáticas y de volver a realizar la pregunta, pero
esta vez... responder por nosot ros mismos. Solo
así podremos pasar del destino a la creación, y
créanme... es mucho más interesante.
Sobre el autor:
El Licenciado Walter Brunsrein es egresado de la Universidad de Bs As (UBA), tiene un post grado en psicoanalisis
en d ICdeBA, insciruro clinico de Bs As, perteneáenre
e la escuela de la orienracion lacaniana (EOL). Tambien

tiene dos posr grados en Psicología dd alto rendimienro
deportivo en la UBA. Trabajo en cenrros de sah.td meru:al
de la ciudad de Bs As y en el ambiro privado brinda terapia
en forma presenáal, on linea rr:n-es de Skype o en forma
de chac. Su pagina web es: www.licwalrerbrunstein.com.ar
Bibliografla:

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�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

EscoRZOS NARCISISTAS
EN EL AMOR+
NOTAS FREUDIANAS+
Por Mario Orozco Guzmán

El egoísmo intrínseco del amor
l presente texto hace ruta de un pensamiento donde el amor es hilo conductor en sus variaciones y secuencias temáticas. Es el pensamiento de Freud que hace
del amor cuestión de praxis clínica y reiterado
discernimiento conceptual. Haremos un recorrido puntualizando la acentuación crítica
del lugar del amor en esas variaciones discursivas, que a su vez sitúan su tensa e intensa
relación con el narcisismo, la sexualidad, la
identificación y la cultura. Este recorrido tiene
un breve preámbulo biográfico para ilustrar un
método en acción, el cual consiste en dar cuenta

E

de una palabra que parece asediar un discurso,
en este caso, el egoísmo, que no deja de inscribirse en el amor. La experiencia de su noviazgo
con Marrha permitía al joven Sigmund (Freud,
1983) vislumbrar el tejido indudablemente ego~
céntrico con el cual se confecciona el traje del
amor. La insistencia repetitiva de esta relación

entre amor y egoísmo aparece en varias misivas: Carta del 19 de junio de 1882: «Así soy yo
de egoísta cuando me estoy enamorando» (p.
30). Carta del 17 de agosto de 1882: «Si esto
puede considerarse egoísmo, hay que pensar
que el amor, después de todo, sólo puede ser
así» (p. 43). Carta del 19 de marzo de 1884: «no
sólo los pacientes son egoístas, sino también
los enamorados» (p. 88). El egoísmo es brújula en el discurso del joven Sigmund para orientar su definición del amor y particularmente
del amor hacia su «dulce mujercita, su preciosa
amada», su «adorada y amada princesita», su
«dulce niña» y su «querida Marty». D esde luego
que sabiendo que este componente egoísta está
involucrado en el amor que le profesa a Martha,
no puede sino dudar en que no es tan flexible,
aunque esté muy seguro de que no hay otro
más "profundo" (Freud, 1983).
Lo inflexible de su amor delata con sus premisas egoístas su aspecto tiránico, aspecto que
Freud mismo advierte cuando afirma que tiene
«una predisposición al despotismo» (1984 pg. 41),
el cual se trasluce en sus exigencias para que su
«querida Marty» rompiera relaciones amistosas con Fritz Wahle. Ulteriormente, como lo
indica Jones (1989), la rivalidad celosa pasará de
Fritz a la madre y al hermano de Martha, Eli.
Ante un encuentro promisorio en Viena, Freud
muestra sus signos de despotismo:
Sólo faltan quince días, y procura que no pase
uno más, pues de lo contrario mi egoísmo se
rebelará contra tu madre y Eli-Fritz, y haré tal
escándalo que todo el mundo se enterará. Qi1e
quede claro que cuando regreses volverás a mí,
aunque tus sentimientos familiares se rebelen
contra esta idea. De ahora en adelante no eres
sino huésped de tu familia, al igual que una
joya que hubiese empeñado y que recobraré en
cuanto tenga el dinero para ello. Pues ¿acaso
no ha sido establecido ya desde tiempos muy
remotos que la mujer dejará a su padre y a
su madre y seguirá al hombre amado? (Freud.
1983, p. 40).

El egoísmo amoroso del joven Sigmund
define quien debe ser y en qué condición se

�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

encuentra su «pequeña y dulce novu», una prenda de gran valor empeñada por él y en la cual
había empeñado todo su ser con la aspiración
de sustraerla del dominio familiar y tenerla enteramente para sí: «Por momentos parecería
que su objetivo fuera más bien la fusión que la
unión» Qones, 1989, p. 120). Sin embargo ¿quién
podría diferenciar netamente estos objetivos
cuando está en juego no sólo una pasión tan
intensa, mezclada con resentimiento, como lo
sugiere Jones al referirse a esa primera fase del
noviazgo, sino también un amor profundo, en lo
que supuestamente desembocó posteriormente?

El enlace transferencial del amor o el
enlace amoroso de la transferencia.

acceso a l:t verdad. La paciente histérica está
hilando sus remembranzas y actualiza un deseo, un deseo que no se atreve a decir pero que
adquiere forma de demanda amorosa:

«d deseo que acariciara muchos años atrás, y
enseguida remitiera a lo inconsciente, de que
el hombre con quien estaba conversando en
ese momento se aprovechara osadamente y le
estampara un beso. Pues bien, cierta vez, al

término de una sesión, afloró en la enferma ese
deseo en relación con mi persona; ello le causo
espanto» (2006a, pg. 307).

Este amor que espanta es el de la transferencia, está enlazado falsamente o pone en una
situación falsa, pero a la vez es tan auténtica
la experiencia que aterra o la autenticidad se
revela mediante ese espanto. El beso que se
acaricia, la caricia de ese beso estamparía un

amor derivado de un deseo prohibido, de un

Freud (2006a) le da sitio al amor como un
factor de resistencia en la cura catártica. En las
vicisitudes fundantes de una técnica, el amor dirigido al médico se presenta para obturar el paso
a la palabra, que se aproxima por distintos caminos al episodio dramático del trauma. El amor
aparece haciendo un «enlace falso» (2006a, pg.
306), una conexión equívoca o equivocada entre
la paciente y el médico. Allí donde está por advenir una rememoración decisiva, una evocación
de un pasaje crucial en la historia del sujeto, se
cruza la demanda imperiosa de amor destinada
al médico. El amor se opone a la liberación de
los síntomas o aparece como un síntoma que
se cruza y dificulta el tratamiento en su vía de

deseo que fluye en el saber pero se detiene ante
la posibilidad de decirse, en el umbral mismo
de su franca revelación.
El amor participa de la cura, de una cura
hecha de conversación. El amor es llamado a
participar de esta conversación. Cuando aparece
espanta y rehúsa la conversación. Su presencia
es discordante. Freud considerará esta presencia
de «espejismo» (2006a, pg. 307) del amor en su
alcance e impacto de encuentro-apenura. Algo
de esto se entrevé en la peücula de Alfred Hitchock, llamada Spellbound (1945), en esa escena de matices oníricos donde la analista, la
Dra. Constance Petersen, y el Dr. Anthony Edwardes, protagonizan el encuentro fulgurante
del amor. Es el encuentro amoroso que hace
apertura del inconsciente; es el amor que en
lo sorprendente de su hallazgo hace que las
puertas que podrían enmarcar la escena y el
encuentro se abran una después de otra y de
modo vertiginoso y deslumbrante. Si Fernanda, ese personaje de Cien años de Soledad,
pensaba que «las puertas se habían inventado
para cerrarlas» (García Márquez, 2004, p. 332),
este film podría ser la propuesta de que el amor
fue inventado para abrirlas. Esa apertura del
amor y del inconsciente se sella y estampa en

�EDITORIALES: ESCORZOS NARC ISISTAS EN EL AMOR

esa escena con un beso. El amor así estampado y

lista le de algo más que palabras, algo más que

sellado mediante ese beso parece que abre todo
lo que esta clausurado; abre todas las puertas,
incluso las de un recinto tan cerrado como el
de un hospital psiquiátrico. El amor es allí un
encuentro entre «la mujer que sabe demasiado», (Zizek, 2013, p. 93), la analista representada
por Ingrid Bergman y el hombre, el supuesto
nuevo director de la clínica. protagonizado por
Gregory Peck, que realmente nada sabe de sí,
pero que permitirá su "liberación emocional", la
liberación del deseo en ella. Mientras el deseo
se libera en ella, en él se liberan sus recuerdos,
su memoria y su núcleo traumático.
El amor parece vencer todos los obstáculos.
Espejismo encantador. El amor mismo se llega
a constituir como obstáculo en la clínica. incipiente del inconsciente. Pero brinda una ilusión. Una ilusión omnipotente, o la ilusión de la

vacío, algo más que falta. Invita a una petición
de amor absoluto, de amor como emanación de
alguien que posee las llaves del saber que abre
todas las puertas. El amor transferencia! es tan
obstinado como el que más. Es la obstinación,
la reiteración, de que el amor lo podría curar y
aliviar todo. Así como abre todas las puertas,
podría cerrar todas las heridas y hacer olvidar
codas las miserias. El poderío divino del amor
se conocía como el de una majestad suprema
que, al igual que la de la muerte, no hace distinciones: «Amor es rey que iguala con justa ley la
seda con el sayal» (Tirso de Molina, 1999, p. 53).

omnipotencia. En ese sentido Freud (2-006e) vislumbra puntualmente que el amor de transferencia es tan auténtico y veraz como cualquier
otro amor pues con él «la impresión que uno
tiene es que de él se podría obtenerlo todo.» (pg.
171) El amor como factor para conseguir todo
o para conseguir el Todo, la Plenitud, la Perfección, es algo que se desliza como una revelación fascinante, hechura del orden narcisista
de la subjetividad. Hace creer que aunque el
otro no me quiera bastará mi amor para hacer,
en un portento mágico, que me quiera. Parece
que sólo el amor de uno es suficiente cuando
es apuesta y pretensión infatigable de Unidad.
Es decir, con que uno de los dos quiera, ame
en una enrrega absoluta, basta y sobra para que
el lazo amoroso prospere. Es el espejismo de
la reciprocidad, de los sentimientos vertidos
en la reciprocidad: «El amor ciertamente hace
señas, y es siempre recíproco» (Lacan, 19816, pg.
12). De este modo se escamotea la alteridad que
descentra al yo. El tratamiento anaütico asume
que no puede conseguir (se) todo ni es TodoPoderoso. El amor parece que sí, sobre todo
el amor por el analista, que no responde a los
requerimientos amorosos por más vehementes
que se manifiesten. Y es que estamos anee un
amor osado, atrevido, que invita a que el ana-

Los confines sexuales del amor.
Coyunturas y desventuras

�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

Este amor que ofrece la ilusión de conseguir

desea lo que esta distante del amor. Fractura

todo no puede disimular fácilmente su costado sombrío. Puede conseguir todo: lo bueno
y lo malo, el bien y el mal, lo feliz y lo desgraciado. Puede aportar la luz y la oscuridad.
Eso lo sitúa como patrimonio simbólico, pero
también en la estructura afectiva de la ambivalencia. Combinación de opuestos donde se
tensan los hilos del tejido de lo simbólico. No
obstante, Freud (20066) reconoce esta «omni-

del amor y segmentación femenina. Mujeres
para el deseo, que movilizan el deseo ahuyentando la ternura. Mujeres que quedan ubicadas bajo la rúbrica cruenta de la prostituta.
Tenemos de este modo mujeres para el anhelo
tierno, para el amor puro y depurado, pero que
no implican ni movilizan el aliento sensual. En
su célebre novela Ana Karenina, Tolstoi (2012)
plasma esta escisión femenina que procura enaltecer a una mujer, a la mujer amada, en este
pasaje Kirry para Levin, aislándola del resto
de las mujeres:

potencia del amor» (pg. 147), en tanto configuración narcisista que permite que los desvíos
de la sexualidad, las aberraciones sexuales, se
emprendan y se obtengan en su ansía de placer.
Por el amor se toleran las demandas aberrantes
del otro, del amante y/o del ser amado. El amor
es tan ingente en su poder que coadyuva para
que se levanten o soslayen los diques anímicos
de la vergüenza, el asco y el dolor. Lo que podría
asquear, avergonzar, hacer doler, resulta incluso tolerado porque se lleva a cabo auspiciado
por el poder pleno del amor. El amor que se
destina al amante o al amado lo inscribe en
una condición de sobrestimación psíquica tal
que lo que diga resulta incuestionable: « La
credulidad del amor pasa a ser así una fuente
importante, sino la forma originaria, de la autoridad» (20066, pg.137). La sobreestimación no
admite Ümites en el escenario erótico. La voz
de amo sobrepuja cualquier restricción. Spinoza (1984, pg. 180) afirmaba: &lt;&lt;La Excesiva estimación consiste en hacer de alguno por Amor más
caro de lo que justo.» La excesiva estimación
promueve injusticias en nombre del amor. Nos
pone tan crédulos el amor destinado al otro encarecido y sobreestimado, que nos convertimos
en sus súbditos, en vasallos obedientes de su
palabra-ley. Nos hace sucumbir a una «ceguera
lógica» (Freud 20066, pg. 147) pues sólo vemos
lo que el amo quiere que veamos, sólo quiere que
lo veamos a él. Se pasa del amor como autoridad
al amor como ejercicio de autoritarismo.
La represión consecuente con la prohibición
del incesto fractura el amor en el caso de los
varones. Su aspecto tierno no integra la sensualidad y ésta no admite la ternura. Se ama
lo que no entra en la vertiente del deseo y se

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Esteban Arcadievitc1, sonrió. Conocía muy bien
los sentimientos de Levin, y sabía que, para él,
todas lasjóvenes del universo se dividían en dos
categorías: en una, todas las jóvenes existentes
con todas las debilidades humanas, j óvenes ordinarias; la otra categoría, compuesta por ella
únicamente, sin la menor imperfección, y por
encima de la humanidad entera (p. 50).

�EDITORIALES: ESCORZOS NARC ISISTAS EN EL AMOR

El narcisismo cobra sirio y empuje mediante
la idealización, la elevación de una mujer, la mujer amada, muy por arriba no sólo de las demás
mujeres, sino de toda la humanidad. Kirry representa para Levin una perfección sobrehumana, una mujer carente de cualquier signo
de debilidad, una mujer en última instancia
divina; una mujer no apta para el deseo. Pero
la perspectiva se puede desarrollar dialécticamente siguiendo los planteamientos freudianos.
Para hacer deseable a la mujer de la vertiente
amorosa e ideal de la ternura la apuesta consiste
en degradarla, mancharla, corromperla. En el
caso de las mujeres de la vertiente sensual, asequibles al deseo, el compromiso radica en enaltecerlas, elevarlas al plano excelso de la ternura. Es
la apuesta del rescate y la purificación.
División correlativa o reciproca, entonces,
de bandos masculinos. Los que apuntan a la
corrupción de las mujeres, a su desvarío, a su
desviación. Los que pretenden su salvación.
Reproducen los esquemas genealógicos de una
mujer que acarrea la perdición: Eva. Y otra que
invoca redención: María. El primer ensayo de
los tres que Freud plasma en su Psicología de
la Vida Amorosa, versa sobre las condiciones
de elección de objeto amoroso en los hombres. Exigencias que se imponen, que subord inan el amor a una mujer «sobre quien otro
hombre pueda pretender derechos de propíedad en su condición de marido, prometido o
amigo» (Freud, 1910, p. 160). Es un amor que
posee algo sumamente veleidoso, es un amor
donde existe el costado trágico pero gozoso de
un «tercero perjudicado», es una pasión ferviente que incluye en su apuesta desafiante el
daño sobre el supuesto o presunto poseedor.
El cual es dejado en falta. En este caso una
mujer es instrumento, instrumento de amor,
para castrar a otro. Como ocurre en el relato de
Borges (1979) denominado El muerto: Benjamín
Orálora parece no ver la hora de poseer a la mujer de su jefe y patrón, Azevedo Bandeira. Del
cual no soporta autoridad ni mando. No es la
única posesión de su jefe que codicia para sí: «la
mujer, el apero y el colorado son atributos o adjetivos de un hombre que él aspira a destruir» (p.

so). Mujer y caballo coinciden en un rasgo que
destaca el relato: su color colorado. Mujer y
caballo portan el color «resplandeciente» del
«deseo rencoroso» (p. so). Parece que quiere
despojar a su patrón de estos atributos de poder,
de la mujer de cabello colorado y del caballo
colorado, que son el apero
de su poder intimidante.
La siguiente condición que Freud desliza en
su abordaje de psicología
erótica supone un traslado
desde el escenario del amor
por las mujeres difíciles o
en situación comprometedora y difícil al escenario
del «amor por mujeres
fáciles» (1910, pg. 160) . El
amor por las mujeres difíciles es una situación enredada de celos, de amor
codicioso donde «la imagen
del rival...aunque se afirma
como odio, es decir como
negativo, y aunque se origina en el objeto supuesto del
amor, se muestra de rodas
maneras como cultivado
por el sujeto de manera
absolutamente gratuíta y ..I.,...........
costosa; a menudo, incluso,
domina hasta tal punto al
sentimiento amoroso que
induce a interpretarlo como
interés esencial y positivo
de la pasión. Ese interés
confunde en sí mismo la
identificación y el amor» (Lacan, 2003, pg. 48).
La tensa rivalidad con el tercero perjudicado o
a perjudicar arroja el amor a una experiencia
pasional. Se interesa el sujeto en ese otro, se
identifica con ese otro, que dificulta pero que a la
vez "calienta': es decir intensifica la experiencia
del amor. En el caso del amor por las mujeres
fáciles, se diría que no es fácil amarles puesto
que están a disposición de otros, de terceros
beneficiarios de su cuerpo y su sexo. Entonces,

�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

el sujeto de manera más costosa que gratuita se
propone redimir a estas mujeres que tienen sus
costos en el mercado de la prostitución. La premisa consiste en que el sujeto requiere una mujer
a quien salvar. Como si estuviera en juego su
propia redención. Ambas condiciones plasman
fantasmas edípicos. En el
caso del tercero afectado,
éste resulta ser una especie
de figura del padre (Azevedo Bandeira para Benjamín Otálora) que ostenta
posesión orgullosa sobre
la madre. Figura identificatoria y objeto de amor
en pugna con el odio. El
sujeto, en este trance pasional, tiene que pelearle la
mujer a alguien. En el caso

del amor por las mujeres
fáciles no se trata sino de
pelearse con los presuntos
dueños y patrones de esta
mujer en situación de «liviandad» (Freud 2006c, pg.
163). Como sortilegio de
amor un hombre le encuentra lo santa y lo pura a
esta puta, a esta mujer que
ha caído en lo más bajo y
nefando según los juicios
de una moral convencional,
de una moral que conviene a la ideología burguesa.
Un hombre va al rescate y
delata las premisas edípicas en juego. En la medida
en que salvar a una mujer es una manera de
zanjar una deuda con la mujer-madre que al
traerlo al mundo le ha concedido la vida. Una
salvación por otra:
«La madre ha regalado la vida a su hijo, y no es
fácil sustituir por algo de igual valor este singular regalo. Con un leve cambio de significado
-como es más fácil de lograr en lo inconsciente,
un cambio equiparable a la confluencia cons-

áente de un cónceptó en ólró- , "rescatar a la
madre" cobra el significado de obsequiarle o
hacerle un hijo, desde luego un hijo como uno
mismo es (Freud, 1910, pg. 166).»

Intercambio donde al rescatar a esta mujer,
sacándola de un estado denigrante, de impureza, el sujeto mismo se exalta pues deviene
su propio padre dándole un hijo a su madre.
Intercambio gozoso pues cumple los dos deseos

que sostienen el paradigma de la transgresión:
eliminar al padre y ocupar su sitio copulando
con la madre y haciéndole un hijo que resulta ser
su igual. El sujeto se produce y reproduce a sí
mismo poseyendo-redimiendo a una mujer que
reedita la figura materna. El sujeto cultiva este
fantasma de gestarse a sí mismo desterrando
la deuda con los padres. En esta gestación y
auto-gestación, el empeño amoroso del sujeto
posee un sentido narcisista, una encumbrada
idealización. El sujeto se encuentra absolutamente convencido que su amor conseguirá la
redención. Por eso es que se dice en la novela En
busca de Klingsor, de Jorge Volpi (2003), que
el amor, al ser bastante poderío para conseguir
la redención, se constituye como «el mayor de
todos los absolutos» (2003, pg. 353).
Otra maniobra teñida de goce es la que consiste en la degradación del objeto amoroso. Ya
hemos apuntado un boceto de la misma. En
el segundo ensayo de su abordaje del amor
Freud retoma esta separación de corrientes
afectivas que había planteado desde sus Tres
Ensayos para una Teoría Sexual en 1905. La
separación entre la ternura y la sensualidad,
saldo de la experiencia edípica en la medida
en que la madre queda pérdida para el deseo
en tanto objeto sexual; entonces se apuesta por
recuperarla para el deseo convirtiendo a una

mujer en principio respetable en una perdida,
en una mujer a quien se le pierde el respeto y
con la que sea posible hacer a un lado los diques anímicos y poner en acto los fantasmas
perversos: «casi siempre el hombre se siente
limitado en su quehacer sexual, y sólo desarrolla
su potencia plena cuando esta frente a un objeto
sexual degradado, lo que de nuevo tiene por

�EDITORIALES: ESCORZOS NARC ISISTAS EN EL AMOR

fundamento, entre otros, la circunstancia de

donde las resistencias naturales a la satisfauión

que en sus metas sexuales entran componentes
perversos que no osa satisfacer en la mujer respetada» (Freud, 1912, pg. 179). Los ümites, las
resistencias de esos diques anímicos, en este
caso se superan, no por el amor al otro, sino
porque la persona amada, respetada, venerada,
es sometida a este ejercicio viril de rebajamiento.
Freud insiste en que las mujeres apelan e invocan un amor que se muestre en acto, en acto de
potencia sexual. Cuando no ocurre responden
a ese desamor que se declara en la impotencia
con su propia impotencia: la frigidez. Relación
especular, identificatoria, hombre-mujer allí
donde el deseo claudica. Por eso los hombres
llevan sus ansías de denigración a otro lugar, a
otras mujeres que no le cuestionen ni juzguen y
con las cuales sea factible la subversión de toda
resistencia anímica. El amor se mantiene inmaculado en la ternura del compromiso conyugal
o del noviazgo a cosca de llevar la sensualidad
fuera del hogar, fuera del compromiso de la
fidelidad sacramentada, hacia los recintos pro•
pios de la degradación. Esta tensa separación
entre ternura y sensualidad determinó en los
hombres una forma de acomodo y regulación
de sus relaciones con las mujeres: «Para los
hombres, las tensiones entre amor romántico
y amour passion se disolvieron, separando el
confort del entorno doméstico de la sexualidad
de la querida o de la prostituta» (Giddens, 2000,
pg. 49). El deseo sensual prospera y se despliega
fuera de condiciones de confort, en el riesgo
del engaño y la extralimitación. Hizo tomar
presencia la figura de la O era mujer, con la cual
es posible permitirse las aventuras del goce.
Eso hace a Freud (2006d) sugerir que el amor,
como derivación de pulsión sexual, o bien como
la «espiritualización de la sensualidad» diría
Nietzsche (2000, pg. 574), debe transitar hacia
sus metas siempre implicando límites. El amor
supone desafío, apuesta de subversión:

no bastaron, los hombres de todos los tiempos
interpusieron unas resistencias convencionales
al goce del amor. Esto es válido tanto para los
individuos como para los pueblos. En épocas
en que la satisfacción amorosa no tropezaba
con ninguna dificultad, por ejemplo durante
la decadencia de la cultura antigua, el amor
perdió todo valor, la vida se volvió vacía e
hicieron falta intensas formaciones reactivas

Es fácil comprobar que el valor psíquico de la
necesidad de amor se hunde tan pronto se le
vuelve holgado satisfacerse. Hace falta im obstáculo para pulsionar a la libido hacia lo alto, y

para restablecer los valores afectivos indispen•
sables (Freud 2006d, pg. 181).

D e este planteamiento se entresacan las
siguientes ideas. El amor es un valor. Pero
también requiere valor, osadía. Para que se
sostenga como valor y con valor exige que su
demanda no sea fácil de cumplir. Su demanda
pide dificultad, obstáculo, resistencia, oposición.
Las mejores historias de amor suponen en su
trama esca oposición y formación reactiva, exigen obstáculo y resistencia, al pulsionar vivo

y activo del amor. La valoración de la vida, la
plenitud o el vacío de la vida, dependen del valor
del amor, dependen de en qué medida se valora
el amor. Pues el amor es una necesidad, no de
orden natural o biológico, sino psíquica. Y no se
puede desenvolver en absoluta libertad aunque
parezca ser un absoluto y absolutista. Donde
se le facilita su satisfacción, donde se ponen

�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

hombres o mujeres fáciles, pierde su carácter

Es un anhelo pasional que enreda el amor con

de valor y osadía. A partir de la osada pasión
amorosa en Tristán e !solda se entiende que
el obstáculo es sumamente encomiable para
que el amor, como derivación o retoño de la
pulsión sexual, se envalentone en su pretensión de subversión, obteniendo una ganancia
gozosa en su superación: «El obstáculo más
grave es, pues, el que se prefiere por encima de
todo. Es el más apropiado para engrandecer la
pasión» (De Rougemont, 1997, pg.45).
El tercer ensayo sobre su Psicología de la
Vida Amorosa lleva a Freud (2006f) por el sendero de la relación entre amor y la venganza. Ya
había señalado cómo las mujeres se identifican
con los hombres en esta declinación de la potencia sexual, aunque para ellas implique un consecuente declive del empuje amoroso. La virginidad representa «un bien al que el hombre no
debe renunciar» (2006f, pg. 201). Es decir, es un
bien que puede condicionar en los hombres su
amor por las mujeres. Pero también su pulsionar sexual en la búsqueda, como algo muy propio de exploración capitalista, de despojo. En
tanto lo concibe como su bien, su propio bien
irrenunciable, parece poseer la virginidad un
estatuto fálico donde el amor se resguarda. La
desfloración reedita un fantasma de castración
y de pérdida de poder. Puede pensarse de este
modo que una mujer sometida a la desfloración ya no resultará ni amable ni apetecible.
Más bien aparece inexorablemente devaluada.
Perdido este bien a manos de un hombre, una
mujer se siente irremisiblemente abandonada
en el mal o malamente abandonada. Un hombre
ha reiterado el gesto castrante, como «la imagen
del padre terrorífico» (Lacan, 1999, pg. 171), con
el cual se inscribió una niña en el universo de
la falta y de la estructura deseante del Edipo.
Por eso la ruptura amorosa en algunas mujeres
eventualmente se emprendería con mayor dificultad pues lo que se retiene, lo que una mujer
retiene de ese hombre y para ese hombre es una
pasión que no se confiesa ni admite fácilmente: la venganza. Aunque ya no amen al marido,
novio, o amante, no lo pueden soltar ni dejar
ir porque lo re-quiere su anhelo de desquite.

una vehemencia identificatoria en relación a
aquel que les quito su valía, su preciado bien, su
amor de sí prendido de su virginidad. Se llega
a enunciar esa pasión vengativa de este modo:
«que sienta lo que siento». Clamor de reciprocidad ya no en el amor sino en la sensación
virulenta de despojo. Dice Spinoza (1984, pg.
184-185): «la Venganza es un Deseo que nos
excita a hacer daño por un Odio reciproco, al
que, afectado del mismo sentimiento en contra
nuestra, nos ha causado perjuicio.» El amor ya
se ha ido, el ser amado ya se ha ido, pero no este
deseo vengativo en una mujer. La cual quiere
conservar, no quiere dejar ir a este ser amado,
sólo para saciar este deseo, para perjudicarlocastrarlo del mismo modo que fue perjudicadacastrada. Se trata de retener al ser amado para
colmar este odio en la reciprocidad del daño. Así
se suscita, con la saciedad de la sed vengativa, al
colmarla, una calma de goce narcisista.

La castración se despliega para una mujer en
los confines del amor. De hecho estos confines,
como son los de la falta, terminan por ser femeninos. La niña no sufriría la incidencia de
una amenaza de castración como los varones
para renunciar a su vinculación incestuosa. En
la niña se presenta la aceptación de la castración en lugar del miedo. Pero Freud (1924, pg.
186) no deja de señalar que existen, sin embargo,
coerciones externas, que entran en juego para
la dinámica propia del complejo de Edipo: «la
amenaza con la pérdida de ser amado.» Al niño
se le despojaría del miembro fálico mientras a
la niña se le despojaría de la condición de ser

�EDITORIALES: ESCORZOS NARC ISISTAS EN EL AMOR

amada. Aunque también se le despojaría del
ser que ella ama. No hay angustia de castración
pero si angustia por privación de amor. Es el
fondo posiblemente oscuro de la forma muy
particular de Edipo en las niñas. Si para el niño
el narcisismo que corre peligro se deposita en el
falo, en las mujeres parece situarse en el amor.
En ese amor que ella destina a su padre en pro~
cura de la reparación del daño narcisista. Sólo el
padre podría reparar el daño pues la madre
con todo y su amor más que obturar la falta la
confirma y desnuda. Pero para la niña ese amor
parece requerir pruebas ostensibles, prendas
garante. Como vendría a serlo presuntamente el
hijo, el cual destaca, adquiere el relieve fálico
de prenda de amor para una mujer. Prueba del
amor que el padre ha sentido por ella. Por eso
Freud (1914, pg. 86) señala que el hijo representa
para lo que denomina mujeres narcisistas «un
camino que lleva al pleno amor de objeto.&gt;&gt; El
hijo encarnaría la plenitud del amor, encarnaría
el sueño e ilusión de que nada falta. Podemos
evocar esta idea del carácter mágico, ilusorio, fálico, del amor que concede el enorme poder de
permitir conseguir todo.

Otras componendas narcisistas del amor
El amor indudablemente posee una estructura y composición narcisist a. Es cierto
que hay un camino espedficamente narcisista
de elección de objeto de amor, pero también
la elección de objeto por vía de apuntalamiento, anadítica, tiene pigmentaciones narcisistas.
Se elige al objeto amoroso en función del hombre protector y/o de la mujer nutricia. En última instancia son atributos que tienen alcance y
relieve narcisista, porque el otro con su amor
alimenta el ego, nutre la posición de ser amado.
De igual modo el otro que protege, que cuida y
brinda seguridad, ofrece satisfacción narcisista.
El modelo anadítico lo que propone también es
que no hay amor del narcisismo que finalmente
no se construya y constituya desde el Otro, desde los padres, guarida original de la seguridad
y la omnipotencia, que alimentan y protegen
con su ser y con su amor. Porque no se puede
dar sustento ni protección, más que dando lo

que ya han perdido estos padres que pretenden dar todo a sus hijos. Freud (2006e) también
podría convenir en que el amor consiste en dar
lo que no se tiene, como lo asevera Lacan en
varios lugares. En el caso de los padres, esa pérdida se configura desde esa renuncia al narcisismo, a la «exigencia de prerrogativas» (2006e, pg.
88), desde su resignación, para que su hijo posea
codo eso que ellos ya han perdido: las investiduras de un ideal de
perfección, grandeza
e inmortalidad. Es
la idealización que
recubre en lo sucesivo cualquier objeto
amoroso. Ideal que
se impone y que dificulta o entorpece el
duelo ¿Pues cómo resignarse a perder a alguien que está revestido de esos poderes
narcisistas privilegiados? ,:Cómo permitir
que se vaya, cómo es posible dejar ir, a alguien
dotado de estos atributos fascinantes propios
de His Majesty the Baby?
Desde luego la elección de objeto de amor por
la vía narcisista parece imponerse como modelo
y parece imponer un modelo para el goce en
el amor. Porque se ama a otro y se ama en ese
otro algo del propio yo. En ese amor el yo se
desdobla y reencuentra. Por eso Humberco Galimberti (20II) hablaría de una especie depredominio del amor narcisista en nuestra sociedad
dominada por una tecnología que ha cultivado
un imperio de la imagen de sí. Sociedad dominada por la intolerancia a la alteridad que no
responde ni corresponde a un reflejo imaginario
de sí mismo:

Los hombres y las mujeres buscan en el tú su
propio yo, y en la relación amorosa no tanto la
relación con el otro sino la posibilidad de realizar
su propio yo profundo, que no encuentra más
para expresarse en nuestra sociedad organizada
técnicamente, donde la identidad de cada uno

�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

5e dedina 5egún 5tl fimciónalidad en relacic5n

carrera intelectual de Abelardó. En el 5iglo XIX,

Cón el sistema del cual se desprende (2011, pg. 12).

el romanticismo ha reunido a los dos amantes
en una misma tumba en el cementerio de PereLachaise (Le Golf, 2012, pg. 153).

De este modo toda relación de amor pasa
a ser una especie de exploración, extensión y
aventura narcisista. El amor parece entrar en
un orden de realización personal que debería
eximirse de los riesgos de la verdadera alteridad, de los riesgos respecto a que el otro me
altere y vulnere con

su singularidad ajena

Supuesto primer amor moderno que al tiempo que resulta loco hace intervenir una razón,
la razón que impone los intereses del otro y
por el otro a los de una plácidamente narcisista vida conyugal. Sin embargo, De Rouge-

mont (1997) subraya que ya en el siglo XII, siglo

a los regodeos imaginarios de mi egocentrismo. El amor
narcisista revoca la
diferencia y convoca la pasión por la
semejanza. Aunque,
es indispensable advertirlo, en ese apasionamiento algo
puede salir de su encuadre imaginario,
algo puede surgir
súbitamente diferente, desgarradoramente
distinto. Puede irrumpir un rasgo alterado de
lo semejante: «Durante el encuentro descubro
a cada instante en el otro un otro yo» (Barthes,
2009, pg. 109). Me descubro distinto, diferente, de lo que soy estando con ese otro y también
descubro que ese otro es muy diferente de lo
que es y era; muy distinto de lo que era y soy
yo. Alü posee un papel lo simbólico que mediante
la palabra posibilita no sólo, como Lacan (1981, pg.
351) lo destaca siguiendo a H egel, «la identidad en
la diferencia», sino sobre todo la diferencia en la
identidad. Esto anticipa lo que será la reflexión
final acerca de un amor no-todo narcisista.
El individualismo, de nuestra sociedad or-

de Abelardo y Eloísa, se observa un repudio al
matrimonio que, en tanto sacramento y conveniencia social, impone «una fidelidad insoportable al hombre natural» (1997, pg. 75). También entre Eloísa y Abelardo se da un primer y
exultante caso de «romance de amor-pasión de
nuestra historia» (1997, pg. ns), de amor loco del
cual se hace participar a un D ios benigno pero
de ley terrible. Empero es un amor loco que se
hace escritura, se sublima, a través de poemas
y cartas. Amor loco que se hace logos, razón de
suplicas y lamentos. Es un amor que también
podría adscribirse a la razón sacrificial de
ese fantasma oblativo, fantasma del ordenamiento obsesivo de «Todo para el otro» (Lacan, 2004, pg. 235) . Todo el amor, toda una
pasión extática, toda la libertad principalmente, para ese maestro del diálogo, la reflexión
ética y la enseñanza.

ganizada para la eficacia y la funcionalidad

masas y la cura analítica. El amor atiende a la

tecnológica, insta a que se busque al otro pero
solo como mero expediente para «la realización de sí» (Galimberti, 20n, pg. 12). Contrasta
con el supuesto primer amor moderno, según
Le Goff, ejemplificado por Abelardo y Eloísa:

posesión del otro y la identificación al ser modelado por el otro. Pero uno se metamorfosea en
el otro. Sobre todo después de la separación del
objeto amoroso existe la tendencia a integrarlo
e incorporarlo al yo para no perderlo. El objeto
se ha perdido pero el amor lo mantiene presente
asimilándolo a la organización imaginaria del

Amor loco, que ha hecho a Eloísa rechazar el matrimonio pretextando que habría impedido la

Disyuntiva de amor.
Unidad o quebranto
Psicología de las masas y análisis del Yo representa en el pensamiento freudiano una fulgurante conceptualización del amor en oposición
y relación dialéctica con la identificación, pero
también en las analogías que se indican con
los fenómenos del hipnotismo, la formación de

�EDITORIALES: ESCORZOS NARC ISISTAS EN EL AMOR

yo. Freud (2006g) insiste en que no se reduce

lado. Primero va la posición subjetiva del ser,

la cuestión a un enfoque económico donde el
yo se empobrece en el enamoramiento. El yo
cede y concede investiduras narcisistas al otro,
al ser amado, en el amor que le consagra. Pero se
enriquece introyectando al objeto perdido. La
identificación salva ilusoriamente la pérdida.
Pero importa más bien destacar que ambas
vinculaciones afectivas, la identificación y el
enamoramiento, acusan dos posiciones subjetivas radicales que conviene matizar: «fascinación y servidumbre enamorada» (2006g, pg.
107). Freud no lo contempla claramente así, pero
fascinación y servidumbre enamorada suponen el establecimiento y la operación de ideales. En la dimensión idenrificatoria encontramos
un ideal que se admira, un ideal deslumbrante
dotado de un poder hipnótico, un ideal fascinante que captura:

de ser como el padre omnipotente: «querría
crecer y ser como él, hacer sus veces en todos
los terrenos. Digamos, simplemente: toma al
padre como su ideal» (2006g, pg. 99). El niño
quiere ser como el padre también en el terreno
de la madre. Y eso complica todo, eso complejiza sus primeros lazos afectivos. Eso instala el
Complejo de Edipo. No obstante, el padre es un
ideal de posesión de aquello que t.a mbién más se
quiere: la madre. El padre tiene en posesión lo
que la criatura más apetece y anhela poseer.
El parece regir la presencia-ausencia materna.
Amor e identificación se presentan en principio indiferenciables respecto a este padre. Y el
odio les acompaña articulando o ajustando su
relación. Pero esta indiferenciación amor-identificación también podría presentarse ante la
madre, situada también en un ideal primordial
de omnipotencia, modelando idealmente una
pasión que resulta ser morrifera, la cual aparece ventilada en la álgida cuestión que le arroja
la joven mujer al hombre en la novela de Marguerite Duras (2014), La maladie de la mort:

Elflechazo es una hipnosis: soyfascinado por una
imagen: primero sacudido electrizado, mudado
trastornado, 'torpedeado'•.. A continuación engañado, apabullado, inmovilizado, con la nariz
pegada a la imagen (al espejo). En ese momento
en que la imagen del otro viene por primera vez
a raptarme ... » (Barthes, 2009, p. 206)
La servidumbre enamorada supone que el
otro se localiza en un plano ideal de enorme
dominio y poder. En el plano del ideal del yo
que gobierna con su vigilancia, su represión y
sus principios de realidad. Como el dirigente de
la masa, así me sostienen dos ataduras, sujetando y envolviendo mí yo, haciéndolo creerse rico
en su pobreza y pobre en su riqueza: fascinado
ante un modelo-ideal del yo, modelo subyugante, pero igualmente reducido a siervo, por la
sujeción amorosa, sometido como esclavo de
otro, que se constituye en amo de mi amor y en
dueño de mí.
Freud (2006g) clarifica, lo reiteramos, lamodalidad distinta de enlace afectivo. El enamoramiento tiene que ver con posesión del objeto, con
tenerlo. Mientras que la identificación apunta a
ser igual a otro, copiarlo, ocupar su sitio, "co~
prenderlo" no sin sufrirlo bajo el fantasma de
sustituirle y, entonces, pretender hacerlo a un

Las ganas de estar al borde de matar a tm amante, de consérvalo para usted, sólo para usted, de
tomarlo, de robarlo contra todas las leyes, contra
todos los imperios de la moral, ¿no las conoce
usted, nunca las ha conocido? (20141 pg. 45).
Posesión absoluta del ser del otro sobrepujando todas las leyes, hasta llegar en su radicaüdad a tomar para sí, absolutamente, la vida y
el ser del amante. Proeza de un amor que en
su estadio inicial es también la de abatir toda
distancia respecto al ser diferenciado del otro.
Es decir, afán amoroso (odioso) por devorarlo.
Los estadios de la libido son paralelamente de
amor.. .y de identificación. También de odio. Sobre todo los de la modalidad oral-canibalística
y sádico-anal. Estadio oral del amor posesivo
y la identificación aprehensiva. Este estadio
del amor caníbal y la identificación vampiro
posee un sentido sanguinariamente posesivo
y posesivamente sanguinario. Estadio anal de
la retención y el control del ser amado reducido e identificado a excremento. Para expulsarlo,

�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

rechazatfo, en el momenro que veleidosamente
convenga a los intereses narcisistas del goce corporal. Estadio de la manipulación sádica en los
escarceos con la mierda y del alarde cantado por
José Alfredo Jiménez en su melodía La media
Vuelta: «Te vas porque yo quiero que te vayas/ a
la hora que yo quiera te detengo/yo sé que mi
cariño te hace falta/ porque quieras o no yo soy
tu dueño». Presunción de amo en el amor oral
que consume y
devora al otro.
P resunción de
amo que hace
depender de su
soberana voluntad la presencia
o ausencia del
ser amado. Por
otra parte, ya
sea la servidumbre amorosa
combinada con
fascinación o ya
sea la fascinación que somete
a la servidumbre
amorosa, finalmente resulta
que no habría ley
que se interponga en esas ganas
por complacer al
amo que se localiza en el cenit de la idealización.
Por amor a ese otro fascinante y poseedor del
sujeto, por este amor servil se puede llegar a
ser vil. En nombre de este amor todo parece
legitimarse y el sujeto se muestra dispuesto a
todo. Incluso a matar si el amo lo pide. Freud
(2006g) subraya el hecho de que el amor p uede
disolver la conciencia moral, hacemos ciegos a
los límites de la ley, pues el amo, dueño de mi
amor, figura ideal hipnótica y de imposición de
servidumbre, es mi ley o me la dicta imperativamente. Puede hacemos, como lo exigen algunos
dioses, matar en su nombre o para alimentar y
enaltecer su poder.

El Malestar en la cultura es un texto que de
manera ejemplar ilustra un pasaje fundamental
del amor en el discurso de Freud, presentado
como uno de los métodos, de los cuales Freud,
hace antología, para conseguir ser feliz y ahuyentar el sufrimiento. Pero tiene un costado
flaco:

Nunca estamos menos protegidos contra las
cuitas que cuando amamos; nunca más desdichados y des validos que cuando hemos perdido
al objeto amado o a su amor. Pero la técnica de
vida fundada en el valor de felicidad del amor
no se agota con esto (Freud 2006h, pg. 82).
Cuando amamos estamos expuestos, estamos
vulnerables, porque el amor que impulsaría no
tanto «el Ser-uno con el Todo» (2006h, pg. 73),
como lo reclama el báculo narcisista del pensamiento oceánico del campo religioso, sino el

ser-Uno con el Otro, parece apostar Todo su
ser en este vínculo. Ya estamos desvalidos desde
que amamos en la medida en que esa unidad
anhelada con el Otro es portentosa pero ilusoria,
perfecta pero virtual, mágica pero evanescente. Sin embargo se le procura ya desde la relación
de la criatura con su imagen especular. P rocuración incansable de la que siempre encontramos
ecos agónicos. Es lo que le declara Wronsky a
Anna Karenina:

¿No sabe usted que usted es mi vida? Pero no
conozco la tranquilidad y no puedo dar lo que
no tengo. Darme completamente, darle mi corazón, sí. No puedo separarla a usted de mípor el
pensamiento. A mis ojos usted y yo no formamos
más que uno. No veo en perspectiva más que la
desgracia, la desesperación o la felicidad, ¡y qué
felicidad! ¿Será de verás imposible? -murmuró
entre labios sin atreverse a pronunciar las pa-

labras, pero ella le oyó» (Tolstoi 2012, pg. 128).
Perspectiva desgraciada, desesperada y feliz
precisamente la de formar unidad con el ser
amado. Perspectiva deseable que parece indecible. Perspectiva del amor que hace posible lo
imposible: dar lo que no se tiene. La unidad
que se consigue vía el amor, sin embargo, con
todo lo que resulta ser «el gozo sin mancha y sin

�EDITORIALES: ESCORZOS NARC ISISTAS EN EL AMOR

mezcla, la perfección de los sueños, el término
de rodas las promesas» (Barthes 2009, pg. 245),
produce figuras míticas como la del andrógino, cancelando la falta pero anulando las diferencias, en su conformación ominosa: «El
andrógino, figura de esta 'antigua unidad de
la que el deseo y la persecución constituyen
lo que llamamos el amor', no me es figurable;
o al menos logro un cuerpo monstruoso, grotesco, improbable» {2009, pg. 246). También
los sueños del amor, no sólo los de la razón,
parafraseando el título de una famosa pintura
de Goya, producen monstruos en su perspectiva gozosa de unidad inmaculada y perfecta.
En su perspectiva finalmente narcisista. Y los
producen en tanto cancelan, a través de esa conquista de la unidad perfecta y gozosa, la falta.
Esa cancelación es la de aquello fundamental,
medular, en la experiencia del amor y del sujeto
que lo padece, pues Lacan (2004, pg. 138) se
refiere al «cuño de la función de la falta como
constitutiva de la relación de amor».
El empeño en la unidad como cometido
amoroso es persistente, indoblegable. Es un
caso evidente donde la aspiración unitaria del
amor acarrea miedo:

No comprendía lo que me estaba ocurriendo.
La deseaba, quería tocarla, sumergirme en su
olor, probar sus labios, fundirme con ella hasta
convertirnos en un único ser y, al mismo tiempo, tenía miedo de ella, sentía algo parecido al
odio. Suryavati, dándose cuenta de que temblaba, se ha apartado (L e Clézio, 2008, pg. 213).
Se tenía miedo de ella, de la fusión que sumergiría en una unidad indiferenciada. Ese
miedo hace temblar. Aunque también infunde
una dosis de goce a ese anhelo de fusión que
ponía al joven Sigmund, de acuerdo a Jones,
enloquecido en su pasión por Martha. Es un
amor que se confunde con un odio en la medida en que conduce al sujeto a «su pérdida, su
desviación, su delirio, su negación total, su subversión» {Lacan, 1981a, pg. 403). Amor y odio en
esta aspiración fusional del amor se mezclan y
hacen que el sujeto se repliegue de manera inconmensurable en el ser del otro. Por eso es que

las mujeres, según lo señala Freud (2006h) en El
Malestar en la Cultura, entran en discordia con
una cultura que les exige disolver el lazo fusional con los hijos «y el amor se contrapone a los
intereses de la cultura» (2006h, pg. 100). Entonces, las mujeres, que en principio, ponen las
piedras angulares de la cultura, abogando por
los intereses de la familia y por su preservación,
terminan por pretender retener vorazmente a su
hijo «como carne de su carne» (2006h, pg. 99).
De este modo se impone un modelo de amor de
«canibalismo sentimental» {Galimberti, 20n, pg.
142), que es tan narcisista como pausa y pauta
para el abatimiento del deseo: «El análisis demuestra que el amor en su esencia es narcisista, y
denuncia que la sustancia pretendidamente objetal -puro camelo- es de hecho lo que en le
deseo es resto, es decir, su causa, y el sostén de
su insatisfacción, y hasta de su imposibilidad.
El amor es impotente, aunque sea recíproco,
porque ignora que no es más que el deseo de
ser Uno, lo cual nos conduce a la imposibilidad
de est.a blecer la relación de ellos. ,:La relación
de ellos, quiénes? -dos sexos» (Lacan 19816, pg.
14). Es decir, el amor tiene una esencia narcisista que se resquebraja, o que es resquebrajada
por el deseo. Pues no es omnipotente como lo
indicaría su fondo narcisista. En su presunta
aspiración tensa a la unidad lo que consigue,
en su ilusoria satisfacción, es una experiencia
de lo siniestro, de lo monstruoso. No todo es
narcisista en el amor, no todo narcisismo es
de amor. El amor en el surco narcisista de su
consecución de unidad con el ser amado resulta
temible y terrible. Resulta odioso, resulta o dios
o idolatría. No todo amor se asimila al yo del
egoísmo tiránico, de los ideales de perfección
y grandeza. El amor es el narcisismo y su caída.
Su omnipotencia y su descreimiento. Como lo
enseña este fragmento noveüstico:

Ella le preguntó por esos días si era verdad,
como decían las canciones, que el amor lo podía
todo. "Es verdad': le contestó él, ''pero harás bien
en no creerlo" (García M árquez, 2010, pg. 69).
Hay siempre margen para ese amor que
rompe espejos y espejismos, fascinaciones y

�EDITORIALES: ESCORZOS NARCISISTAS EN EL AMOR

servidumbres. Hay siempre margen para un
amor que se desenvuelve más allá del yo y las
relaciones imaginarias-narcisistas. Hay siempre un hueco para un amor que estaría como el
inconsciente, hecho de equívocos y fallas, producto de sueños y tropiezos, germinando en lo
inédito, de sorpresa en sorpresa. Hay siempre
chance para un amor que no sería especular
ni estaría para especular con el o tro que no
ofrece posibilidades d e unidad ni fusión. Sin
embargo, si algo parece no cambiar con el paso
del tiempo es el amor en su idealización narcisista. Eloísa en el siglo X II llega a afirmar que
en su tortura pasional tuvo a Abelardo por su
Dios. En las penurias del amor frustrado, de
la decepción y la aflicción abismal, más de un
sujeto en análisis llega a reconocer cuánto de
d ivinidad le llegó a conferir y consagrar a su
objeto amoroso.

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Sobre el autor:
Mario Orozco es Psicoanalista. Doctor en Psicología
por la Facultad de Psicología Clínica de Valencia, España dencro del programa: Personalidad, Enfoques
Clínicos y Sociales. Maese-ro en Psicología Clínica
egresado de la Universidad Aucónoma de Querétaro,
UAQ y Licenciado en Psicología con especialización
en el Área Clínica por la misma universidad.
Se desempeña como Profesor-Investigador de la
Faculrad de Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, siendo director de la
misma Facultad.
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�EDITORIALES: ¿QUÉ, EL AMOR?

iQUÉ, EL AMOR:
Por Rodrigo Rafael de Ochoa Salazar

H

ace algunos años me entero de un
truco para que un animal, como lo
es el perro, te reconozca y se vaya
acostumbrando a tu presencia. El truco consiste en darle algo de comida masticada o cubierta de saliva, de esa manera el animal ahora
si, como quien dicem probará tus jugos y podrá

reconocerte, distinguiéndote ...
El amor que podemos distinguir del amor, si
culturalmente "tenemos" arraigado que el amor
es ciego, desinteresado, el amor tiende a la complementariedad, dándolo todo, sacrificando, ofreciéndose; porque no me dejarán mentir que amar
es reanudar esa escena constitutiva en la que ha
(como acontecimiento) ocurrido "una separación",
quizá separaciones, si nos ponemos a desmenuzar
en todos los niveles posibles la escena. A propósito de los niveles ¿desde qué plano ideal y para
quién, el amante busca en el amado eso que puede
posibilitar la falta propia, que pude realizar con
el hecho solo de su existencia que la suspensión
acontecida, pueda continuarse, reescribirse? N o
se apresuren a contestarse imaginariamente, ya
que desde ahí no contábamos con la astucia de
ese otro amado, que con el que si se consigue
coincidir devendrá amante, cayendo el estúpido
amado en falta (en este momento corramos a
colocar todos nuestros San Amonios de cabeza);
aquí ponemos en aprietos a los ciegos y errados,
ya que por más que intente hacer como que no
ve, ve y distingue en pleno la falta del otro, que
no es más que la suya (consciencia por levísimo
tiempo), punto ciego como cuando se intenta
ver por el retrovisor, en este punto quizá pierda
interés: "No era lo que creía, lo que quería y buscabá'; sin embargo, si el amante vuelto amado,
consigue quedarse y mantener unida la cabeza
con el resto del cuerpo (por decir lo menos), podrá distinguir esa cosa llamada ilusión, siendo
amor, vuelta nada, vil mentira que también lo
es con todo lo resquebrajante, agrietante que
representa su completa imagen.
Hablar y escribir algo del amor, hacer algo él,
de él, hoy en día es pretender que toda imagen e

ide.i sean ciertas y que éstas llenen
todas las cabidas o cavidades, que
no haya huecos que representen la
más mínima frustración, ya que
si así fuese, aún y con la mera
sospecha, no puede permitir el
momento de encuentro.
¿Por qué nosotros por medio del amor, amor de
transferencia, más amor al fin, no creamos falta?
¿Debiésemos estar en contra de esta pretendida posición, que aún y cuando no cuento con la
estadística, no son pocos los que lo pretenden?
Será que lo único que puede alcanzarse es
que esa falta sea reconocida, revelada, no en
el sentido del antifaz mortuorio, sino en el sentido del reconocimiento de lo que siempre ha
estado ahí y precede el tiempo; lo alterno.

¡Qué implica el reconocimiento de la falta,
de una o varias?
¿Falta en qué, en quién, en dónde?
¿Hasta qué punto el asunto de la falta, puede
colocarse en un nivel de lo real, real que no deja
de imagenizarse en cuerpo o creer que por medio de un objeto pueda simbolizarse?
¿Hasta qué punto eso no representa más que
una neurosis vieja, añeja, desgastada y pestilente?
¿No sería mejor, adecuado para nuestro tiempo, así como los estudios sobre la mujer, estudios
feministas claro, que lleguemos a decir: "Aquí,
hoy, ahora no me falta nada"?
D ónde la mujer dice que no le falta nada,
p eor y mejor aún ¡Existe, la mujer existe, más
allá de sus genitales! Existen las mujeres con
pene y son sujetas a deseo, más allá de la fantasía
masculina, machista, misógina, donde a la mujer se le represente y se le crea como a ese goce
extenso, inacabado e infinito, en el que por ello
se le obliga a limitarse, no por ella sino por otro,
que la sacrifica y ella se autoinmola de mala fe.
Vencedores aquellos, esos sujetos que consiguen des-alinearse de los límites del otro y que

�EDITOR IALES: ¿QUÉ, EL AMOR?

por ello representen como compromiso el cuidado de sí mismos.
Ante necedades de continuar
con la cuestión:
¿Qué quiere la mujer?, afirmaciones locuaces a modo de "preguntas y/o afirmaciones" como: ¿Existe
la mujer? No se escucha otra cosa
más que la pregunta ¿Qué es el
amor? Nos queda claro, sino se los aclaro, que
no pasa a ser la entrega eterna, ese chicle masticado pasado de lanza (Ya que bien pudimos
haber dado o recibido dejodido para los chicles).
¿Qué acaso el amor no ocurre (no, no es un
chiste) vía embutido de identificaciones? El
amor deviene de reconocernos y distinguirnos
en un mismo acto del y en el otro, de lo otro,
siempre extraño, extranjero; un alto y aclarando, el amor no viene del complemento, huyamos
del complemento, así sea la última media naranja, la última Coca-Cola del desierto; y dije
huyamos ya que si así se distingue, se tiende a
la fantasía de completud, de simbiosis, fantasías

de poseer al otro y viceversa, para bien amarlo y
viceversa, fantasías misóginas, mortuorias, de
exceso, y esto es pasión.
Cuando acontece el amor, éste no es exceso, si
algo tiene el amor como otra de sus características
es que no se deja, ya que nadie hace tratos con el amor,
sino con cuerpos, cuerpos sensibles, delimitados, reconocidos como únicos, sin fulta, sin complemento.
...con el truco de la saliva puesta en la comida del
perro, cuestión instintual, mero agradecimiento, la
convivencia, el trato, harán el resto, después como
siempre.
Sobre el autor:
Rodrigo Rafael de Ochoa Salazar es Psicólogo)' psi•
coanalista, activista promotor de derechos humanos,
psicólogo de la primera asociación civil en la región
citrkola que ar-iende remas de diversidad sexual.
rafaelpsiqne@hocmail.com
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�ERES
EL CINE

•••

�TEMÁTICA CENTRAL:

SPECTRI AMORIS
Por Silvestre Man uel H ernández

Objetivo

L

a finalidad de este artículo es presentar
el devenir del amor a partir de la filosofía,
la religión y el misticismo, la literatura
y el mundo actual. Tomando como hipótesis
que es un sentimiento al cual se le ha querido
conceptualizar, aprehender, describir, vivenciar;
pero que, de una u otra manera, siempre deja
algo por completar o por cumplir, tanto para el
que lo vive como para quien busca su «esencia»
y explicación.

Supuesto
El concepto del amor, desde la posición que
se le quiera ver, es una forma de lectura e interpretación del otro y de uno mismo, ya sea
que pase por los ámbitos de la razón o por las
entrañas de la sensibilidad. También, puede
ser una forma de creencia, anhelo y necesidad
del ser humano de reconocer en los demás lo
que no logra ver dentro de sí. Ante esto, cabe
hacerse el paréntesis formal de: ¿vale la pena
vivir sin amor:' ¿De dónde nace el amor:' ¿Puede
ser de la tristeza, de alguna carencia, de la alegría, del deseo, de una idealización; del proceso
mismo de la vida que nos forja la noción o el
impulso del amor, como una forma de apoyo a
la realidad de la vida, o como una compensación
ante "los males sufridos":' Interrogante factible
de ampliarse.
Mas, para ser puntuales, propongo cuatro
formas de caracterización, donde el aporte de
una puede sustentar una parte de otra. Así, en
filosofía, funge como la búsqueda de la esencia
de un tipo de conocimiento; en literatura, como
un tema / problema de enormes posibilidades
narrativas; en el misticismo y la religión, como
una entrega voluntaria a la gracia divina y al
amor de D ios (se ama, en función del amor de
D ios desplegado a su s crearuras); y, como síntesis, en la convivencia cotidiana, donde oscila
entre un valor, el deseo y lo fugaz.

Lo anterior se puede esquematizar de la siguiente manera:
De acuerdo con este esquema, el amor está en
el centro de las distintas disciplinas del saber;
es el objeto central de la reflexión de cada una
de ellas, pero también es el vínculo co-partícipe
del trinomio en cuestión, pues, sin ninguna dificultad, se puede pasar de un estrato a otro
con el concepto en análisis: lo que cambia es el
enfoque, las aristas que enriquecen el sentido
de la visión del amor.
Al mismo tiempo, la filosofía tiene la finalidad de aprehenderlo conceptualmente; el
misticismo anhela llegar a la comunión con el
amor, es decir, con la irradiación más plena de
lo divino; en la religión, distinta en su estructura y funcionalidad, respecto al misticismo, el
amor puede comprenderse como la conjunción
de la Palabra, la Comunidad y el ejercicio de las
virtudes y bondades del ser humano insufladas
por Dios; la literatura, a partir de su corpus
textual y discursivo, donde fluyen las escrituras,
la polisemia, los tiempos que van y vienen en la
enunciación y la lectura, plasma las distintas
texturas del amor, de su vivencia, de su padecer,
de su espera, hasta de su muerte.1 Y, en la actualidad, se enfrenta uno con una tipología muy
especial: 1. El amor a sí mismo - supervivencia,
es algo instintivo. 2. Amor familiar - vínculos
afectivos. 3. Amor al prójimo - supervivencia
humana, hay un carácter moral, una puesta en
práctica de los deberes hacia el otro. 4. Amor
al otro - realización de un deseo o completud
emocional. 5. Amor en sí - o es el abandono a
los vaivenes del destino, o es el encuentro con
aquello que rebasa lo cotidiano. 6. Amor, en tanto relación sexual - atañe a lo sensual, al deseo
carnal. 7. Amor a las cosas - está el apego de
por medio. 8. Amor hacia los ideales - la ideología y las convenciones determinan la acción.
Amor a la justicia, a la patria, a Dios (el amor
a Dios consiste en seguir, voluntariamente, sus

�TEMA CENTRAL : SPECTRI AMORIS

mandatos). Hechos que, en el fondo, denotan
una construcción cultural polisémica.
Así, muchas veces, por no decir siempre,
cuando se discute sobre el amor, los referentes
son insuficientes para definirlo, y no porque
los términos no alcancen a cubrir su espectro,
sino porque nos queda una sensación de que
"algo falta" para "estar satisfechos con nuestra
experiencia o deseo". Esto, quizá, porque los
discursos sobre el amor tienden hacia la unificación del concepto amor; mientras que él
es un hecho privado, único para quien lo vive.
También, tal vez por esto el amante y el amado
desconocen su potencial de dar y recibir; y ahí,
en la espera, perviva el deseo, la aceptación y
el reconocimiento del otro.

J. EL CONCEPTO

Y LA CREENCIA

Se puede decir que el amor siempre ha existido, ya sea como anhelo, realización o vínculo; y
que sus expresiones han variado de acuerdo con
la evolución del ser humano, desde lo social y
familiar, hasta lo cultural y simbólico, pasando
por la sensibilidad y la conceptualización personal.2 Así, dos de las referencias primordiales
del amor, en Occidente, son: Platón (Eros), el
concepto y la idea; la Biblia (el amor judeo- cristiano), la transición de un mundo a otro, gracias
a la creencia, a la fe: al amor.
a. En Platón, la investigación sobre el amor
pretende llegar a la esencia del concepto, a esa
parte medular distinta a las descripciones que
comúnmente se podrían tener. Objetivo idealizado e hipostasiado en su teoría de las ideas,
la cual tiende al fundamento epistemológico de
todo saber. Esto, a partir de la experiencia del
ser humano, quien no necesariamente busca el
conocimiento de las cosas en sí, sino que puede
perderse en la contingencia del vivir.
En El banquete (Platón, 1985), el ateniense
intenta llegar a un fundamento directo de las
esencias a través del amor; éste, en tanto método.
Para ello, pone a Sócrates como el orador más
diestro, quien establece, críticamente, que: 1.
El amor es relativo, al ser completamente intencional; 2. Es negativo, al desear lo que no
tiene, y si tiene lo que desea, lo hace porque lo

puede perder; 3. Es mediador, pues al no tener
lo que desea ni lo contrario, no es ni bello ni feo,
es un intermedio. Los tres aspectos, confluyen
en la finalidad, que es el bien. El amor, de la
misma manera, engendra belleza, tanto en el
cuerpo como en el alma.3 Ahora, hay etapas
que conducen a ello:

I. Amar un cuerpo bello y engendrar bellas reflexiones.
II. D eshacerse de la pasión y reconocer que la
belleza nos hermana.
ill. Amar un alma bella y generar bellas reflexiones.

IY. Unir a lo anterior las ciencias y las ocupaciones
cuyo fin sea bello.

V. Así, lo bello, en cuanto unidad y pureza, se
mostrará.

�TEMA CENTRAL : SPECTRI AMORIS

b. En el cristianismo, el amor es algo extensible al prójimo, es un mandamiento: "Amad a
vuestros enemigos y orad por los que os persiguen", Mateo, V, 44. O también se puede uno
remitir a la parábola del buen Samaritano, Lucas, X, 29 ss., que apela a la solicitud y al amor
del cristiano. Esto, bajo la premisa de que D ios
responde al amor de los hombres con el amor,
en tanto Padre. Asimismo, en El cantar de los
cantares, la expresión del hombre y la mujer
(esposo - esposa) sobre el amor se escucha
como el canto de lo divino; donde el desarrollo
psicosexual, la disyunción amor / deseo, y el
anhelo y el encuentro de dan, como una forma
de pertenencia atemporal en el diálogo y en la
posesión (véase Biblia, 1968: 806 - 813).

II. EL CÁLIZ RELIGIOSO Y MÍSTICO
En San Agustín (354- 430), figura culminante de la filosofía patrística y del pensamiento

cristiano, su concepción del amor se encuentra
en el capítulo I del libro III de las Confesiones.
Ahí, él confiesa a D ios su vivencia de un amor terrenal, deshonesto, ante la necesidad de alguien
a quien amar. Y, en el capítulo XIII del libro I V,
al interrogar por la belleza, se pregunta: «¿Qué
es lo que nos atrae y nos aficiona a las cosas que
amamos:' Pues si en ellas no hubiera gracia y
hermosura de ninguna manera nos movería a
su amor» (Agustín, 1952: 234). Ya, desde una
posición más teológica, amar a Dios es amar al
Amor. Esto supone que los individuos aman a
sus semejantes, pues el amor fraterno deriva
de Dios. Siendo esto una revelación a la conciencia de los hombres. Tal concepción es de
cáliz relacional, pues aquí, el amante se une
con lo que ama.
Por otra parte, el amor, en tanto virtud de las
"almas perfectas", se expresa, fundamentalmente,
como la inclinación hacia el amor a Dios, el cual
implica la entrega total del pensamiento y los
actos. Por ello, la trascendencia adviene con el
abandono a la caridad, con la comunión con el
amor divino, y con el paso a la bienaventuranza
que es D ios mismo. Así, en el misticismo, el ego
es desplazado por la sencillez, por la alegría
que resplandece en el alma, gracias a la unión
entre el ser y el amor, cualquiera que sea su
representación.
En este contexto, se encuentra San Juan de
la Cruz (1542- 1591), quien establece los grados
para ascender al amor y muestra el "camino"
por donde el alma del hombre va hacia Dios.
El amor, en cuanto deseo de plenitud, hace al
alma sufrir en el deseo, padecer en el anhelo,
y obrar en busca del Amor, sin importar las
afecciones temporales, pues el amor de Dios
compensa todo. Y así: «El alma que anda en
amor, ni cansa ni se cansa [ya que) el amor no
consiste en sentir grandes cosas, sino en tener
grande desnudez y padecer por el Amado»
(Cruz, 1958: 968 y 970 - 971).

111. EL SESGO LITERARIO
Obras literarias sobre el amor hay muchas,
pero, por razones metodológicas, me remito
al estudio titulado Amor y Occidente (Rouge-

�TEMA CENTRAL : SPECTRI AMORIS

mont, 2001), donde se encuentra una tipologfa
de las variantes, correlaciones o simientes del
amor en épocas y contextos determinados, que
van de la leyenda al mito, pasando por la pasión,
la mística, la literatura, la guerra, el matrimonio,
el amor-pasión desde lo histórico, la religión,
Eros, Ágape, el amor cortesano, el lenguaje
guerrero del amor, la fidelidad y el matrimonio.
Instancias que tienen un valor histórico del
devenir literario, un enfoque socio- cultural de

pleno. En esta ecuación, el yo - ru se establece
y termina a voluntad, sin compromiso sentimental o ético de por medio, con un simple
click se inicia y concluye una "relación", una
"amistad", un "amor." Todo, sin siquiera haber
experimentado alguna sensación profunda, algún estremecimiento digno de consideración.
El gusto y la aceptación se reducen a presionar
una tecla: el compromiso no cabe; el respeto,
el ennoblecimiento, el caminar con el otro es

la literatura y un matiz ensayístico del pensamiento sobre conceptos que han determinado la
expresión moral, ética y estética del ser humano
en su hacer personal y en su vinculación con
los demás, en tanto aspiraciones o expresiones
del amor.
Como ejemplo idóneo de lo anterior, y del
tema del este trabajo, tenemos el texto de
Shakespeare (1951), Romeo y Julieta, escrita en
1597, que es la historia de amor cortés donde se
devela una conducta amorosa, cuyas raíces están
en la Edad Media. La obra representa el carácter
isabelino, donde todo caballero y toda dama
debe cumplir cierto código: un caballero debía
ser, ante todo, un hombre valiente, leal, sincero,
y debía ser diestro en la palabra y el combate;
una dama, por su parte, necesitaba ser recatada,
graciosa, fiel, instruida en música y literatura.
El final del drama, como se sabe, le da tinte de
tragedia al morir los amantes. Y, en términos
generales, se puede leer esta obra como una
crítica a los valores sociales y psicológicos de su
época, donde a los individuos se les establecían
roles comportamencales muy precisos, ante los
cuales el amor debía ceñirse.

complicado, tardado, y el mundo exige movimiento, rapidez, al grado que el enamorarse y
vivir el amor se diluya sin darse cuenta que pasó
(el «enamorarse» y &lt;&lt;desenamorarse» también
conlleva la velocidad, de este, de aquel, del otro;
de esta, de aquella, de la otra; de los y las que
vengan); quizá, por parecerse a la muerte, que
sólo se vive una vez. Nos dice Bauman:

IV. LA VOLU N T AD DE AMAR
En la actualidad, pareciera que los individuos
deben utilizar de la mejor forma sus habilidades,
su persistencia y esfuerzo para lograr vínculos
llevaderos y durables con las demás personas,
máxime, si lo que se busca es el amor y, una vez
encontrado, conservarlo.
Pues ahora, las relaciones parecen ser el retrato de la ambivalencia, de la insatisfacción,
del contexto de las «conexiones», de las «redes»,
de la inmediatez virtual, pero del alejamiento

El amor y la muerte no tienen historia propia.
Son acontecimientos del tiempo humano, cada
uno de ellos independiente, no conectados[... ]
Y por eso es imposible aprender a amar, tal
como no se puede aprender a morir. Cuando
llegue el momento, el amor y la muerte caerán
sobre nosotros, a pesar de que no tenemos ni un
indicio de cuándo llegará ese momento (Bauman, 2006: 17).

Y, dentro de las cosas que debe hacer el hombre por sí mismo, está la de amar; aunque, en
esencia, el amor sea soledad. Lo cual no implica
un rechazo del otro(a), sino una aceptación del
otro(a) como un otro en su soledad y en su posibilidad de amar, en su tendencia a la completud
con el otro(a). Pues:
El amor no es lo contrario de la soledad: es la
soledad compartida, habitada, iluminada - y
a veces ensombrecida - por la soledad del otro.

El amcr es soledad, siempre, y no porque toda
la soledad sea amorosa, sino porque todo amor
es solitario. Nadie puede amar en nuestro lugar,
ni en nosotros, ni como si fuera nosotros. Ese desierto, en torno de sí mismo o del objeto amado,
es el amor mismo (Comte-Spon ville, 2003: 30).

Sí, en efecto, hay cosas que dependen de nosotros, como la voluntad, el pensamiento, los

�TEMA CENTRAL : SPECTRI AMORIS

actos, quizá el amor, pero estos están subordinados a factores que no controlamos. Quizá por
eso, el amor, la entrega del amor, puede verse
como algo merecido, ya sea para uno mismo o
para el otro, pues uno ama en el otro esa parte
que se le asemeja o esa parte idealizada que uno
busca para sí mismo. Lo que se ama, introspectivamente, es el deseo de ser amados: el ser
objetos dignos de amor, el ser reconocidos en tal
estado y saberse merecedores de ello. Mientras
que amar al prójimo como se ama a uno mismo
significa respetar el carácter único de cada quien,
pues: «el valor de nuestras diferencias enriquecen el mundo que habitamos y que lo convierten
en un lugar más fascinante y placentero, [pues]
amplían aún más su cornucopia de promesas»
(Bauman, 2006: 109).
En el amor, a veces, se espera algo irreal y
desconocido, eso que a simple vista no se ve o
es sólo una idea trascendente a la realidad. Sin
embargo, el amor puede materializarse, estar
presente ante uno, o ser la causa del crecimiento
humano o el impulso para cumplir un objetivo.
Además, el amor tiene un grado axiológico, en

el sentido de que "le da valor" a cosas que en
esencia no lo tienen, pero que, en función de lo
que significan para el ser humano, "se les ama."
Así, el amor deviene valor en la medida que se
ama, pues «es el amor lo que da al objeto amado
su valor» ( Comte- Sponville, 2003: 66).
Todo lo anterior nos lleva a una pregunta
fundamental: ¿por qué es tan difícil encontrar
el amor y por qué, una vez hallado, la rutina y
el paso de los días lo aniquilan? Si en cualquier
amor hay dos seres, reales o figurados, que al
encontrarse portan una incógnita ante el otro
(a), la cual asciende al goce, al destino, a lo sublime, pero también desciende al miedo, a la
incertidumbre, al rompimiento. Y sólo deja el
cuesrionamiento: ¿y el amor... qué del amor?

A manera de conclusión
El amor, "aquí o allá", ahora o antes, interroga, inquieta, deja huellas, genera expectativas
para cualquier disciplina del saber, para el ser
humano en general. ¿Qué buscamos? ¿Qué nos
deja? La respuesta es una encrucijada, una vivencia, un anhelo. Lo que sí sabemos es que

�TEMA CENTRAL : SPECTRI AMORIS

quien escucha la queja o el gusto del otro, recrea
amores, los potencia o pondera en su mente, en
el silencio o en la algarabía interna, los pone
ante- sí, de acuerdo con su existencia y perspectivas humanas.
Así, en psicología, se desea entender el fenómeno amoroso a través de las analogías y la
búsqueda del sentido de lo que está en el interior de las palabras, tal vez para ya no repetir
las mismas pautas inconscientes e indeseables,
sino para decidir sobre el amor, hasta donde sea
posible, de forma responsable y creativa. Por
su parte, en el psicoanálisis, el amor se transmutó en terapia para ubicar tal complejidad de
sentimientos en los Ümites del narcisismo y la
idealización; para que, tal vez, con la llegada del
(a) amado (a), no del sexo, el deseo idealizado
y real expirara, pues el otro se vuelve único (a),
irremplazable; pues el amor, en tanto eros, es
el espacio donde los valores de vivencia se realizan, donde los seres humanos viven con su
singularidad y peculiaridad.
Precisa Viktor E Frankl: «En el amor, el ser
amado es concebido como un ser peculiar y singular en su ser - así - y no - de - otro - modo;
es concebido como un tu y acogido como tal por
otro yo» (1952, pg. 170). En este contexto, quien
es amado, es insustituible para quien lo ama.
Sobre el autor:
Silvescre Manuel Hernández, Investigador de
Ciencias Sociales y Humanidades. Ha sido profesor
en el Departamento de Filosofía de la UAM-1; en
el Departamento de Humanidades de la UAM-A; y
en la Facultad de Bellas Arres de la Universidad de
CARVARG. Ha sido ponente y conferencista a nivel
nacional e internacional sobre remas de filosofía y
teoría literaria. Tiene publicaciones en las áreas de
Filosofía, Literatura, Sociologia, Teoría Literaria,
Psicología y Teoría Poliáca, en revistas especializadas
de investigación, nacionales e internacionales (España,
Argentina, Venezuela, Puerro Rico). Su creación literaria ha aparectdo en Casa del Tiempo, UAM; Tema
y Variaciones de Llrerarura, UAM-A, y en Tlanestli.
Amanecer, Veracruz. Acrualmenre es profesor en
la División de Ciencias y Artes para el Diseño de
la UAM-X, y en la Facultad de Bellas Artes de la
Universidad de CARVARG.
Bibliografia,
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Jan van Eydc(1434) The Arnollirú Porrrait. (Pintura) Recuperado
de https://www.nationalgallery.org.uk/painrings/jan-van...,ydc,the,
arnolfi ni--portrait

Los LAzos DE AMOR:
UN NUEVO PARADIGMA
PSICOANALÍTICO**
Por Dra. Martha Alicia Sánchez Muñoz

&lt;&lt;

«Lo moral es no hacerlo todo bien,

·

o evitar todo tipo de sufnmiento, smo tener
la valentía de reconocerlo.»»
-Benjamín, 2012

Introducción
l aniversario de 25 años de la publicación
del Libro Los Lazos de Amor. Psicoanálisis, feminismo y el problema de la
dominación en 1988 de Jessica Benjamin, dio
lugar a la divulgación de una serie de trabajos
en Studies and Gender and Sexualiry Journal
en 2012 y 2013, reconociéndolo como un tratado
versado en el estudio de las relaciones humanas
y la reexaminación del cometido psicoanalíáco.
El libro es una conjunción de psicología, crítica
social y ética como contribución en el campo
del psicoanálisis.

E

�TEMA CENTRAL :

Los LAzos

DE AMOR

correspondiendo a la cada vez mayor interconexión de la vida global en el siglo 21.
Después de la revisión de la serie de publicaciones por motivo del aniversario de esta obra,
la intención de este trabajo, más que la realización de la reseña del texto o la revisión de las
contribuciones al género, tema que he abordado
en otro lugar (Sánchez Muñoz, 2010), tratará
sobre algunos de los conceptos básicos en que
considero se fundamenta la contribución origi-

En el cexco se revigoriza y replantea el paisaje del pensamiento psicoanalítico acerca del
género. Su análisis corresponde a la cercana
conexión entre lo social y personal, lo cual lo
hace extraordinario. Se traca de la aplicación
del razonamiento dialéctico en las relaciones de
género. Se discuten los binarios: reconocimiento/destrucción, autonomía/dependencia, razón/
natura, sujeto/objeto y masculino/femenino,
examinando las polaridades del género que
establecen las posiciones del amo y el esclavo
(Celenza, 2012).
En lo personal, la revisión del texto fue cautivante e impactante, pues desde una visión crítica propone la deconstrucción de la teoría de
Freud en relación a la feminidad y la teoría del
género clásica así como el vislumbrar los ejes
conceptuales de lo que pudiera dar lugar a un
nuevo paradigma en psicoanálisis. Es una particular lectura del psicoanálisis, el feminismo, la
investigación infantil, y el análisis y los can1bios
en la práctica analítica.
Benjamín ha influido en mover una disciplina fragmentada en múltiples escuelas: teoría
clásica de los instintos; psicología del yo y del
self; teorías de relaciones de objeto; Freudianos

contemporáneos; Kleinianos contemporáneos,
neo y post kleinianos; Bionianos; Jun~~nos y
otros, hacia la intersubjetividad como su nuevo
campo común" (Wallerstein, 1990 en Altmeyer, 2013). Este aspecto intersubjetiva refleja la
modernización de la psique. El self aislado ha
sido reemplazado por la creciente evidencia de
que la mente humana esca en relación con otros,

nal al psicoanálisis de Jessica Benjamín, abriendo nuevos horizontes en la teoría y la clínica.
Esencialmente me refiero a los conceptos de
Reconocimiento y Mutualidad, Intersubjetividad, Terceridad y el análisis Conflictos Interraciales a la luz de este marco conceptual. Dadas
las limitaciones de espacio espero hacer justicia
en cuanto a la complejidad de cales temas.
1.~RECONOCIMIENTO
Y MUTUALIDAD.

En la temprana interacción de madre y bebé
ya se pueden identificar los primeros signos del
reconocimiento mutuo. Las investigaciones sobre bebés han ampliado su foco al incorporar
la interacción madre e infante, la reciprocidad
temprana y la influencia mutua. Ello ha revelado la historia temprana del reconocimiento.
Tal interacción incluye una mezcla de alteridad
y unidad: "tú me perteneces, pero ya no eres
parce de mi. El gozo que me da tu existencia
debe incluir tanto mi conexión contigo como tu
existencia independiente: reconozco que eres
real" (Benjamín, 1996, p. 27)
El desarrollo del reconocimiento tiene varios
momentos: el primero es cuando el infante y
cuidador pueden compartir la experiencia similar de afectos. El placer es experimentado
cuando ambas partes comparten un afecto positivo como resultado del juego mutuo en donde
cada uno reconoce la sonrisa en la cara del otro
y se hablan; el segundo momento es cerca de los
10 meses, cuando el infante y cuidador pueden
mirar un objeto y disfrutarlo juntos. De manera
alternada el cuidador disfruta el disfrute del infante, es decir, el cuidador disfruta al contactar
el estado mental del infante. Ambos momentos

�TEMA CENTRAL : Los LAZOS DE AMOR

se pueden resumir como sigue: «Nosotros esta-

terapeuta; la idea de interacción entre el bebé

mos sintiendo esto. Yo sé que tu, quien eres otra
mente, estás sintiendo este mismo sentimiento
como yo». Sin embargo cerca de los 2 años, en
el contexto de la separación y diferenciación,
el infante se percata que su mente y la del cuidador son independientes y esto precipita una
crisis que establece la escena de la mutualidad
y la consecuente falla de la negociación es un
terreno fértil para la dominación y sumisión.
(Benjamín, 1988; Straker, 2012). Benjamín (1988)
elabora el análisis de esta crisis
desde la filosofía de Hegel (1952 en
Benjamín 1988 y 2004) en la &lt;,Fenomenología del Espíritu» acerca
del problema del reconocimiento.
Este autor demostró que el deseo
de sí mismo de una independencia
absoluta entra en conflicto con la
necesidad que tiene de reconocimiento. De ahí que la necesidad
de reconocimiento plantea una
paradoja fundamental: "en el mismo momento en que llegamos a
comprender el significado de «yo mismo», nos
vemos forzados a advertir las limitaciones de
ese sí mismo" (Benjamín, 2006, p.68).
Con una influencia claramente winnicotiana y la revisión de otros autores como Bowlby,
Mahler, Kohut y Stern entre otros, ayudaron a
la autora a dar una nueva percepción del infante
con características de activo y social capaz de
responder a otros. De aquí surge la "concepción
intersubjetiva" la cual sostiene que el individuo
crece en relaciones con otros sujetos y a través
de ellas. O todavía más importante, el otro con
el que el sí mismo se encuentra es también un sí
mismo, un sujeto con derecho propio. Se trata
de una reorientación de la concepción del mundo psíquico desde las relaciones de sujeto con su
objeto a las relaciones de sujeto con otro sujeto.
En una entrevista realizada en 2013, Benjamín respondió que en la elaboración de su
marco conceptual descubrió que encajó muy
bien con el psicoanálisis relacional. Elaborando
los siguientes temas: la subjetividad materna
y su relación con la idea de la subjetividad del

y el cuidador y su relación con la comprensión
del procedimiento de interacción y la idea de
ruptura y reparación y su relación con el proceso
de la terapia.
2+ INTERSUBJETIVIDAD+

Benjamín, (1988, 2004) tomó el concepto de
intersubjetividad de la teoría social de Habermas (1970 en Benjamín 1988), quien utilizó la
expresión" intersubjetividad de la comprensión
mutua" para designar una capacidad individual y un dominio social.
El término fue por primera vez llevado de la Teoría de Habermas a la
teoría del infante por T revarthen
(1980 en Benjamín, 1988), quién
documentó "un período de intersubjetividad primaria, en el que
compartir intenciones con otros
se convierte en una actividad psicológica efectiva". Posteriormente,
Stern identificó en la infancia el
relacionamiento intersubjetivo
como un punto crucial del desarrollo de sí mismo, en el que el infante es capaz de compartir
las experiencias subjetivas, principalmente de
tipo emocional. Dado que la intersubjetividad
es tanto una capacidad como una noción teórica,
la autora se refiere a la capacidad con la palabra
«reconocimiento» a la que ya me ha referido e
intersubjetividad para el concepto.
A diferencia de la teoría intrapsíquica, la concepción intersubjetiva alude a lo que sucede en
el campo del sí mismo y el otro. Lo crucial para
la primera es el inconsciente y para la segunda
es la representación de sí mismo y el otro como
seres distintos pero relacionados. No son modos
opuestos sino complementarios de comprender
la psique (Benjamín, 1996).
Benjamín (2004) entiende la intersubjetividad explicándola en términos de una relación de
reconocimiento mutuo en la que cada persona
experimenta al otro como un sujeto semejante,
otra mente que puede ser cosentida (felt with)
aunque resida en un lugar de sensación y percepción distinta y separada.

�TEMA CENTRAL :

Altmeyer {2or3) ha destacado que la publicación de Lazos de amor contribuyó a un cambio
paradigmático del psicoanálisis contemporáneo
al giro llamado relacional o intersubjetivo. Este
giro relacional de las ciencias humanas incluyendo el psicoanálisis está basado en el conocimiento más que en creencias. La investigación
infantil y la teoría de apego han demostrado
empíricamente la naturaleza intersubjetiva
del funcionamiento psíquico (Trevarthen 1979,
Stern 1985; Domes 2000, 2006, 2012 referidos
por Altmeyer 2013).
La teoría de una primaria intersubjetividad
ha sido apoyada por otras ciencias como la antropología evolucionista, la filosofía social y más
recientemente por los avances de la investigación
del cerebro y su descubrimiento de un sistema
de «neuronas espejo», el cual puede probar ser
el equivalente neurobiológico de la capacidad de
relacionarse mentalmente. La neurobiología y el
psicoanálisis coinciden en su objeto de estudio
y desde sus diferentes perspectivas, mente y cerebro, deben tratar de unir sus conocimientos.
A este descubrimiento del sistema de neuronas
espejo intersubjerivo se podría agregar otros hallazgos relacionales e investigaciones del cerebro
tales como el supuesto de que las tempranas interacciones son intemalizadas durante el desarrollo
de la psique, construyendo estructuras mentales
en diferentes niveles de la memoria incluyendo
la impÜcita (inconsciente). Estas estructuras caracterizan el enfoque relacional de la dinámica
inconsciente. Otro hallazgo relevante es el que

Los LAzos

DE AMOR

reportó D amasio (2004 en Altmeyer 2or3), el
cual sugiere que el background inconsciente de
nuestras emociones es llenado con escenas visuales interactivas que retroceden a experiencias
personales hechas por el self con otras personas en el pasado, interacciones que transforman
afectos innatos en emociones humanas, lo cual
podría indicar el carácter relacional de nuestros
sentimientos. (Altmeyer, 2013)
Se requiere de una buena investigación del
desarrollo del paradigma relacional, según lo
han señalado Schachter y Altmeyer, (2013 en
Altmeyer, 2013), en la cual la dinámica inconsciente no consiste de sus impulsos y destinos
sino de experiencias relacionales incluyendo
tanto el self y el otro en interacción. El psicoanálisis relacional necesita una teoría del
desarrollo basada sobre investigación empírica
de interacciones entre el niño y sus cuidadores
y el medio ambiente. El cambio teórico del psicoanálisis, hacia el giro relacional, es desde la
teoría del impulso a la relación.
Altmeyer y Hadar, (2013) han señalado a la
teoría intersubjetiva de Benjamín como paradigmática entre los enfoques intersubjetivos
del psicoanálisis. A diferencia de relaciones
de objeto, esta subjetividad del sujeto necesita
estar reconocida para permitir el desarrollo del
propio posicionamiento de la subjetividad de
uno mismo. La novedosa contribución de las
formulaciones de Benjamín consiste en haber
considerado la subjetividad del sujeto y el otro,
quienes se encuentran en una asimetría para
que tal subjetividad sea establecida. La subjetividad del otro no había sido adecuadamente
considerada en psicoanálisis al referirse a la
constitución de la subjetividad del self.

3.- TERCERIDAD
En M ás allá de la dualidad agente-paciente:
Una visión intersubjetiva del tercero Benjamín
(2004) concibe a la intersubjetividad en términos de una relación de reconocimiento mutuo,
en la que cada persona experimenta al otro
como un sujeto semejante, otra mente que puede ser co-sentida aunque resida en un lugar de
sensación y percepción distinto y separado. En

�TEMA CENTRAL : Los LAZOS DE AMOR

la clínica se da énfasis al modo en que es posible
sentir la experiencia del otro, como un ser separado pero conectado con el que actuamos de
forma recíproca. Y en este sentido, solo desde
el lugar del tercero es posible captar la doble
circularidad fuera de la dualidad.
Benjamín (2-004, pg. 8) define la cerceridad
como: «una cualidad de la experiencia de la relación intersubjetiva que tiene como correlato
cierro tipo de espacio mental interior; este espacio está íntimamente emparentado con la idea de
Winnicott de espacio potencial o transicional».
La cerceridad también alude a la idea de la negociación, propuesta por Pizzer (1998, citado en 2004)
en la cual el analista y el paciente elaboran juntos,
una construcción de sus experiencias individuales.
Benjamín reflexiona sobre esta idea y escribe:

El concepto de tercero moral denota la creación de un espacio para reconocer y negociar las
diferencias a través de patrones de acomodación
y reconocimiento organizados simétricamente
alrededor de las capacidades del adulto o analista. La meta de un proceso, cada vez más compartido, para reparar las inevitables rupturas
debido a que de ese modo ambos en la pareja
desarrollan su sentido de agencia, su convicción
de poder impactar en y responsabilizarse del
otro, la fe en que la validez puede ser restaurada.

4.- ANÁLISIS

DE

CONFLICTOS INTERRACIALES

El tercero es aquello ante lo que cedemos, y la
terceridad es el espacio mental intersubjetivo que
facilita la cesión o es el resultado de ella. Según
mi concepción el término cesión se refiere a un
cierto dejarse ir del sí mismo y, por tanto, implica
también la capacidad para captar el punto de
vista del otro sobre la realidad. La cesión nos
lleva al reconocimiento - ser capaz de mantener
la conexión con la mente del otro mientras se
acepta su individualidad y diferencia. La cesión
implica la liberación frente a todo intento coercitivo o de control (2004, pg. 9).
La meta de Benjamín es considerar la cesión
del analista, de manera que se facilita nuestra
cesión y la del paciente si trabajamos de manera
consciente para construir un tercero compartido
o cómo nuestro reconocimiento de la influencia
mutua nos permite crear juntos la terceridad.
El desafío de la teoría intersubjetiva, ha
señalado la autora, es alejarse de la dualidad
complementaria que se encuentra en mucho
de los impasses o estancamientos de los tratamientos, en cuya resolución se requiere del
reconocimiento de la participación del analista.
La aceptación de la propia contribución, en un
sentido bidireccional se convierte en una experiencia vivida, en la cual se abre el espacio a la
terceridad, permitiendo negociar las diferencias
y entrar en conexión con el otro exterior.

El libro de Benjamín ofrece ideas novedosas
sobre las relaciones humanas de gran relevancia
en la comprensión del racismo o conflictos interraciales aunque no se encuentran de manera
explícita en el texto (Straker, 2-012 y Waintrater,
2012). Es posible mencionar la aplicación de este
modelo en el análisis de dos casos: el apartheid
en Sudáfrica y el conflicto Palestina-Israelí.
En el primero, Straker, (2012) sostiene que
las contribuciones de Benjamín sobre la dominación y sumisión caracterizan a todo cipo de
racismo. Refiere al Apartheid Archive Project
(2009) en el que se reunieron historias de la
vida cotidiana durante el apartheid y su interés
se encuentra en la responsabilidad ética para
resistir la sumisión y mantenerse como sujeto

�TEMA CENTRAL :

Los LAzos

DE AMOR

al pertenecer a un grupo de opresión; el sa-

caracterizan todo tipo de racismo, así como

dismo y las formas más extremas de racismo
vigentes en el postaparrehid en Sudáfrica. Se
concentra en el rol de la institución de la nana
en el desarrollo de las relaciones de dominación
y sumisión basados en la raza.
El siguiente caso es descrito por Hadar (2013)
en el cual se elabora en tomo el conflicto Palestino-Israeü y el rol formativo, sobre la experiencia
grupal en cuanto al daño sufrido, incluyendo la
pérdida de la vida y el hogar. Se hace mención del
llamado The Mutual Acknowledgment Project
el cual coordinó Benjamín (2004 a 2010) y en el
que Hadar y un equipo de trabajadores de lasalud mental de diferentes grupos étnicos tuvieron
participación. En este grupo se brindó asistencia
a grupos Israelítas y Palestinos y miembros de
otros países, que habían estado involucrados en
situaciones de conflicto étnico para trabajar las
repercusiones emocionales expresando su propio
daño y el que causaron a otros. El autor hace
un análisis de acuerdo a las ideas de Benjamín
acerca de la terceridad que emerge en el trabajo
con estos grupos.

la función del tercero como testigo esencial
para el establecimiento del reconocimiento
y promover la reconciliación.

Conclusiones:
• La capacidad de relaciones mutuas tiene sus
raíces en la infancia. L a mutualidad esta
basada en el desarrollo de la capacidad de
reconocimiento del otro.
• La concepción intersubjetiva alude a lo que
sucede en el campo del sí mismo y el otro; la
representación de sí mismo y el otro como
seres distintos pero relacionados.
• El tercero es lo que puede permitir la habilidad para reconocer sentimientos del otro, la
agencia de uno mismo y lograr sobrevivir a la
ruptura mediante el reconocimiento mutuo.
• El análisis de experiencias de conflictos interraciales a la luz del paradigma de Benjamín,
tales como el Proyecto del Archivo Apartheid en Sudá6rca y el Proyecto de Reconocimiento Mutuo del Conflicto PalestinoIsrael están relacionados respectivamente con
supuestos como: la dominación y sumisión

** Versión resumida del trabajo con el mismo
título presentado en el V Congreso Nacional
del Centro de Educación e Investigación de Psicoanálisis A.C. (CEIPMty) el 2 y 3 de Octubre
2015 en Monterrey, N.L.
***Psicoanalista del programa de posdoctorado
de psicoterapia y psicoanálisis de N.Y.U. Editora del Journal de Diálogos Psicoanalíticos.
Co-fundadora y Directivo del Centro Stephen Mitchell de Psicoanálisis Relacional en
N.Y. Fundadora y Directivo de la Asociación
Internacional de Psicoanálisis y Psicoterapia
Relacional (IARPP).
Sobre la autora:
Dra. Marrha Alicia Sánchez, Psicoanalista Diclacca y
Dra. en Psicoterapia por la Asociación Psicoanalítica
Mexicana A.C. {APM de API); Presidenta (20142016) y Miembro Fw1dador del Cenero de Educación
e Investigación de Psicoanálisis de Moncerrey A.C.
(CEIP Mcy) Nuevo Grupo de la Asociación Psicoanaürica Inrernacional (API); Ex Directora de lnscituro
de Psicoanálisis CEIPMcy; Ex Directora Académica
del lnsticuro de Psicoterapia de Moncerrq; Profesora
lnv1racla de la Maestría en Clínica Psicoanalítica de la
Facultad de Psicología de la UANL. Email: psicoanalisis.sm@gmail.com
R~ferendas de imágit.nes:

[Fotografía d, Jessica &amp;njamin} Recu¡xndo de wwwíenúnisrvoi.:cs.
com/j&lt;ssica-bn,jamin/
[Imagen de porada d, libro Los Lazos de Amor} Reeupendo de www.
amazon.rom/los-lazos-Amor-Spanish-Edirion/dp'9so1241947
[Fotografía d, Ndson M=dela} Reeu¡xrado desde: hr,p-. //www.
pieseardt.es/indu.cgi,q= ndson+mandeh
[Fotografía d, conflicto lsuel-Palestino} Recupaado d..de: http://
www.bvozlibre.com/noticias/blog_opirúones/14/9s8078/ ru-israel-ni,
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EL AMOR EXISTE
Por Enrique Burunat

El amor existe, pero no es lo que crees
odo el mundo cree que el amor es una

T

maravillosa emoción que suele acompañar al interés sexual, si bien el uso de la
palabra amor en el lenguaje ha generado una
creciente vaguedad en el concepto, dado que
incluye afecto, atracción, apego, virmd, etc. En
la actualidad, las dos variantes mejor estudiadas
y diferenciadas por la Ciencia son el &lt;&lt;amor maternal» y el «amor romántico» (Coria-Avila et
al., 2014). Pero incluso en estas categorías bien
definidas existen variantes culturales.
En las culturas en las que los matrimonios
son concertados, se espera que el amor aparezca
con la convivencia y la intimidad, resultantes
de la voluntad de acatar la decisión - habitualmente de los progenitores - que promovió el
emparejamiento. Se entiende por amor el afecto,
respeto - habitualmente - interés mutuo por
el bienestar y felicidad de la pareja, el reparto
de roles entre ambos sexos convenido por la
cultura, y una placentera compatibilidad sexual.
En las culturas en las que los emparejamientos
y matrimonios son libres, también el paradigma
del amor incorpora ingredientes similares, si bien
el interés sexual, la compatibilidad sexual y la
pasión se constituyen en motores importantes de
la búsqueda de pareja sentimental. Naturalmente,
en estas sociedades se incorporan factores como

los intereses compartidos, creencias similares
sobre la vida - por ejemplo, religiosas - y otros
factores, que ya están determinados previamente
y no son necesarios en las parejas concertadas
de otras culturas.
Cuando miles de millones de personas de
todo el mundo están de acuerdo en que el amor
es la intensa emoción acompañante del interés
sexual, también la ciencia parte de esa idea y la
asume como paradigma establecido. En efecto,
el amor ha sido ampliamente considerado por
los científicos como una emoción, sentimiento, cluster o prototipo emocional, y es habitual
como Ítem en escalas y test de evaluación de
emociones (Burkett &amp; Young, 2012; Buck, 1999;
Panksepp, 1998; Shaver et al., 1987; Lazarus,
1991; Izard, 1972; Toivonen et al., 2012) .
De hecho, la difundida teoría triangular del
amor de Sternberg (2004), que parte de la tipología clásica de Lee (1973, 1976) y basa el amor en tres
pilares, «intimidad», «pasión» y «compromiso», recoge y consolida dicho paradigma dd amor, aunque
en función de las culturas (Hendrick y Hendrick,
1993), o de la edad de los miembros de la pareja,
uno u otro de dichos pilares adquiere mayor peso.
Por ejemplo, el «compromiso», esto es, la voluntad,
se considera esencial para el mantenimiento de la
relación cuando la "pasión" disminuye por el paso
del tiempo (Hendrick y Hendrick, 1986), como parece demostrar el creciente índice de separaciones
y divorcios, por lo que ésta y otras teorías sobre el
amor contribuyen a consolidar el paradigma acrual
del amor, que acepta el predominio de la voluntad
sobre el amor, por ejemplo, manteniendo la pareja
unida a pesar de la desaparición de la pasión - y
de las intensas emociones acompañantes, que se
confundieron con el amor y que motivaron el emparejamiento o matrimonio - .
Cada vez son más las personas que creen
que el amor, confundido con esa intensísima
emoción, termina por aminorar y desaparecer
con el tiempo, siendo sustituida por - en las
parejas con suerte - un afecto duradero, fruto
de la intimidad compartida, del compromiso
establecido previamente y, sobre todo, de la necesidad de cuidar y educar a los hijos fruto de la
relación. Es lo que suele expresarse como que «el

�TEMA CENTRAL : EL AMOR EXISTE

amor riene fecha de caducidad» (Tabla 1). Como
expresa Fisher (2004, 2006) «la intensa pasión
se transforma gradualmente en sentimientos
de apego para que puedan criar juntos a sus
hijos en su infancia».
En los siguientes apartados se explica que el
actual paradigma del amor, en el que el amor
es una simple emoción asociada al interés sexual, es un paradigma equivocado que ha de
cambiarse con urgencia. Se explica que muchos emparejamientos y matrimonios no están
fundamentados en el amor, sino en la intensa
emoción acompañante del interés sexual, que
no implica adicción a otra persona específica,
como sí ocurre en el amor. También es errónea
la creencia de que la voluntad puede mantener el amor cuando la pasión ha desaparecido,
dado que lo que disminuye es la pasión sexual
y sus intensas emociones acompañantes con las
que se confundió el amor. Igualmente errónea
es la distinción entre el amor a la pareja - o
amor romántico - y el amor maternal, dado
que ambos constituyen manifestaciones de la
misma demanda fisiológica cerebral. Como aquí
se propone, el amor existe separadamente de la
sexualidad y es mucho más importante, para la
humanidad en conjunto, y para cada individuo,
de lo que nunca pudimos sospechar.

El amor acompaña la evolución
humana desde hace un millón de años
La especie humana actual, Horno sapiens,
surgió hace aproximadamente 200.000 años.
La Ünea evolutiva homínida se separó hace unos
6 millones de años, y fue hace alrededor de un
millón de años cuando comenzó a incrementarse la duración de la infancia y apareció la niñez,
que sólo fue posible por la creación del amor
maternal, un interés extraordinario de la madre
por crías progresivamente desvalidas (Burunat,
2014a, 20146). El amor maternal promovió la
aparición de un protolenguaje, empleado exclusivamente por las madres, en sucesivas especies de homínidos previas al Horno sapiens
y que sólo recientemente, hace entre 40.000 y
10.000 años, se extendió a toda la especie humana, fundamentado en la influencia que sobre
el desarrollo cerebral tuvieron nuevas fuentes
de alimento y la progresiva complejidad social
y cultural (Burunat, 2015).
El amor maternal surgió como una motivación fisiológica esencial para la supervivencia de
la especie, asegurando la supervivencia de las
crías. Una motivación con un único objeto, el
bebé, hacia el que se desarrolla una fuerce adicción maternal. Esa motivación, tras la pubertad,
se dirige hacia la pareja sentimental y
sexual. Así pues, amor maternal y amor
romántico son el mismo amor, caracterizado por una adicción inquebrantable
hacia el objeto amoroso y que, al mismo
tiempo, es esencial para el logro de la
homeosrasis - el equilibrio fisiológico
- por parte del cerebro humano.

El amor es una motivación

fisiológica, como el hambre,
la sed, o el sexo
El amor es una motivación fisiológica, no solamente, como ya se ha
propuesto, un estado motivacional
(Song et al., 2015) asociado con otros
sentimientos (Gonzaga et al., 2006). El

�TEMA CENTRAL : EL AMOR EXISTE

amor se diferencia de las restantes motivaciones,
por su origen, por su sustrato neurobiológico,
y por la naturaleza del desequilibrio en la homeostasis que lo origina. Implica el desarrollo
de un proceso adictivo hacia el objeto del amor,
sea el bebé o la pareja sentimental.
Mientras que el "hambre" y la "sed" se satisfacen mediante la ingesta de distintas sustancias
tras la lactancia, inmediatamente tras el nacimiento, en los primeros meses de vida, no son
motivaciones diferenciadas. Otra motivación, el
"sueño", ocupa casi toda la vida del recién nacido
y posteriormente va disminuyendo su presencia
diaria hasta la senectud. La "motivación sexual",
finalmente, se despliega a partir de la pubertad.
Las motivaciones fisiológicas, en consecuencia,
van apareciendo y cambiando a lo largo de la
vida, y también el amor.
Las motivaciones fisiológicas permiten el
mantenimiento de la homeostasis, el equilibrio del medio interno. Cuando se producen
desequilibrios y cuando se alcanza el equilibrio, se generan señales periféricas y centrales
que, captadas por detectores centrales, esencialmente hipotalámicos, activan estados internos y conductas que recuperan y aseguran
el mantenimiento de la homeostasis. Hay ya
evidencias recientes de la importancia del amor
para el desarrollo cerebral y para la homeostasis
del ser humano.
Motivaciones y emociones actúan sinérgicamente para conseguir la homeoscasis, y también
el amor se acompaña de fuertes emociones, pero
el amor no es una emoción. La disputa por la
comida puede generar conductas agresivas teñidas de vivas emociones, pero el hambre no es
una emoción. La sexualidad también puede ir
acompañada de fuertes emociones y también
genera necesidad de proximidad entre los individuos - incluso en especies de vida solitaria
- pero el sexo no es una emoción. Sin embargo,
extremas emociones asociadas a la motivación
sexual suelen interpretarse como amor, y así, en
muchas sociedades el amor se ha interpretado
como una simple emoción acompañante de
la motivación sexual, ocultando el verdadero
significado del amor.

El desarrollo y la homeostasis del cerebro
humano requieren amor. Si durante la lactancia y niñez el amor lo aporta la madre (y de
ahí el origen evolutivo de esca motivación), con
posterioridad el amor aportado por la figura
materna puede ser (o es, o debe ser) sustituido
por el amor aportado por la pareja sentimental. A diferencia de otras motivaciones, donde
los motivos son conocidos y externos (comida
para el hambre, agua para la sed, ot ro cuerpo
para el sexo), en el amor, como en el sueño, los
motivos son exclusivamente internos, centrales,
pero afectan a todo el organismo y a la conducta.

La errónea interpretación del amor,
origen de divorcios, suicidios y femicidios
En los años 70 del siglo pasado comenzó a
comprenderse la importancia de la estimulación visual para el desarrollo del sentido de la
vista.Trabajos merecedores del Premio Nobel
de 1981 para sus autores, David Hubel y Torsten Nisl Wiesel, mostraron cómo respondía
la corteza cerebral en las primeras etapas de
la vida a la ausencia de información visual de
un ojo, reorganizando su funcionamiento de
manera permanente. Así se consolidó el concepto de plasticidad cerebral, una revolución
conceptual - frente a la anterior idea de un
cerebro invariable desde el nacimiento - con
enormes repercusiones no sólo en el ámbito de

�TEMA CENTRAL : EL AMOR EXISTE

la neurolisiologfa, sino también de la Psicología
y de la Educación.
Al igual que ocurrió con estos hallazgos sobre
la percepción visual en los años 60 y 70 del siglo
pasado, hace menos de una década que está
ocurriendo otra revolución conceptual aún más
extraordinaria y que ha de tener gigantescas
consecuencias, no sólo científicas, sino también
culturales y sociales. Al igual que la falta de
luz, la falta de amor repercute drásticamente
en la organización y función cerebral. Desde
el abandono o la negligencia materna hasta el
maltrato físico y emocional, los abusos de todo
tipo, incluidos los abusos sexuales en la infancia
y La niñez, tienen efectos anatómicos, fisiológicos y conductuales de carácter permanente
en el cerebro y en La conducta humana, constituyéndose en un factor clave para la aparición
y el curso de la mayoría de las psicopatologías
{McCrory et al., 2ou; De Bellis y Zisk, 2014;
Teicher y Samson, 2016). El amor es esencial
en el desarrollo humano.

Para terminar, se destacan algunas graves
consecuencias de la errónea interpretación del
amor como una simple emoción asociada al interés sexual. Así, esta confusión es probablemente
la responsable de La finalización de un elevado
número de emparejamientos y matrimonios,
concertados por La familia o formalizados Libremente por La pareja. La voluntad no puede
controlar el amor, como tampoco puede controlar otras motivaciones fisiológicas, como el
hambre, la sed, el sueño o el sexo, aunque sí
pueda modificar la ingesta de comida o agua,

o el momento de dormir, o la conveniencia o
no de la actividad sexual.
La equivocada interpretación del amor como
una emoción por parte de La sociedad también
es probablemente la responsable de la mayoría
de los suicidios, dado que las rupturas sentimentales son determinantes en la ideación y
conducta suicida {Yip et al., 2015; Scourfield
y Evans, 2015) , y también de la violencia de
género y de su consecuencia más extrema, el
asesinato de mujeres a manos de sus parejas
y ex-parejas. Diversos autores insisten en que
el modelo de amor imperante en la sociedad
contribuye a mantener La violencia contra las
mujeres en la pareja (Garrido, 2001; González
y Santana, 2001; Sanmartín, Molina y García,
2003), lo que representa una de las peores lacras
de la sociedad y que no consigue erradicar la
movilización social y la diversidad de medidas
tomadas en países como España o México.
Amor, Humanidad, y La misma vida humana
individual, están más estrechamente relacionados de lo que jamás pudo imaginarse. Más allá
de propuestas religiosas y filosóficas, existe un
cantidad abrumadora de argumentos neurobiológicos y fisiológicos que confirman esa relación,
por ejemplo en términos del material genérico
que determina la longevidad celular, los telómeros de los extremos de los cromosomas. Así,
mientras que las rupturas sentimentales acortan
los telómeros (Whisman, Robustelli y $barra,
2016), ya existen abundantes evidencias de la
influencia del amor maternal en su prolongación
(Wojcicki et al., 2016; Caryn, 2016) . El amor
es un factor esencial de La longevidad humana.

Conclusiones
• El amor es una motivación fisiológica
• El amor surgió hace un millón de años en la
línea evolutiva humana
• El amor hizo posible la progresiva inmadurez
humana al nacimiento
• El amor es responsable de la aparición de La
niñez y la adolescencia

�TEMA CENTRAL : EL AMOR EXISTE

• El amor es responsable de la extensa longevidad postreproductora humana

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• El amor fue determinante en la aparición,
mantenimiento y diversificación del lenguaje

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• Es necesario difundir en las sociedades que
el amor no es una emoción

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• Erróneas creencias sobre al amor son responsables de suicidios y femicidios

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Sobre el autor:
Enrique Burunat es profesor Tirulr de Ps1cob1ología
de la Universidad de La Laguna (ULL), en Teneri.fe,
Islas Canarias, ha impartido docencia desde 1979 en
las Facultades de Filosofía y Ciencias de la Educación, de Educación, de Psicología y de Ciencias de la
Salud. Ha panicipado en varias decenas de proyectos de investigación, locales, nacionales e internacionales, que han generado diversas comunicaciones a
Congresos, publicaciones y dos premios a los equipos
en los que participaba. Líneas de investigación
prioritarias en los últimos años; neurobiología de la
percepción visual y auditiva; desarrollo de sistemas
de sustitución sensorial; neurobiología de las funciones mentales; evolución humana

Rcf~rendas de-. imágenes:
(Imagen de pon:ada de libro Amor y origen de la H umanidad)
Recuperado de: hrrp:// www.bubok.es/Ubros/,32816/Amor-y-origcnde-la-Humanidad
Burunat, E. (s.() (Ilustración de muj&lt;r amamantando a un btb.!]

Buruna.t. E. (s.() (Ilustración de mujer de tercc.ra edad abrazando a
un bebe)
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�LA ENTREVISTA
ENTREVISTA AL DR. ROLANDO KAROTHY
Por Com ité editorial

En su investigación sobre "El goce,
el deseo y el amor", ;Cómo podría
diferenciar dichos términos y a la
vez explicar su relación:'
El psicoanálisis se ocupa del Otro que
nos constituye (en primera instancia el
lenguaje entendido como una red de
significantes que nos antecede), de la relación con el semejante (en la que incluimos, entre otros, losfenómenos del amor
y el odio) y del objeto con el que cada
uno goza (donde es necesario señalar
el carácter singular de la satisfacción).
Esta tripartición no coincide exactamente con los tres registros postulados
por Lacan en 1953, pero no hay dudas
que el Otro que nos constituye nos lleva
a considerar el registro simbólico en su
universalidad como función del deseo
(todos estamos sujetados a la estructura
del lenguaje), la relación con el semejante pone el acento en lo imaginario, aunque el amor no se reduce a ese registro,
mientras que el odio apunta a lo que se
ubica más allá de la imagen, y el objeto
con el que cada uno goza remite a lo real
de la pulsión.
El deseo persiste por una satisfacción incompleta del goce al que apunta, mientras que el amor en su vertiente
pasional estanca el deseo y lo postula ya
consumado.
1.-

Dr. Rolando Karothy
Psicoanalista, Analista
miembro de la Escuela
Freudiana de Buenos
Aires. Doctor en Psicología Ex Presidente
de la Escuela Freudiana
de Buenos Aires. Ex

Presidenre y miembro de
Lazos Institución Psicoanalítica de La Piara. Ex
profesor titular de Teoría
Psicoanalítica en la Facultad de Psicología de la
Universidad Nacional de
La Piara durante 28 años.
Profesor en la Maestría
en Psicoanálisis de la
Facultad de Psicología en

La Universidad Nacional
de Mar del Piara. Autor
de varios ühros, enrre
ellos: Los conos de la
verdad, No hay relación
sexual, Hay relación
social, Vagamos en la
inconsistencia, Una sola
gota de semen. El sexo y
el crimen según Sade, El
duelo, el malestar en

La culrura y la clínica y
múlriples trabajos en
publicaciones de nuestro
país y del extranjero. Dictó clases y seminarios y
presentó de trabajos en
Uruguay, México, Chile,
Brasil, Estados Unidos,
Turquía, España, Francia,
Alemania e Irlanda.

;Porque elige usted trabajar e investigar sobre estos términos:'
El psicoanalista es al menos dos: el
que realiza diversas intervenciones en
su práctica y el que reflexiona sobre
ellas. Trabajar e investigar sobre estos tres términos (amor, deseo y goce)
y sus relaciones es el resultado de in2.-

quietudes surgidas de mi experiencia clínica, la que me ha llevado a tomar en
cuenta el amor, el deseo y el goce porque
son los articuladores fundamentales de
la práctica y a la vez operadores esenciales en la teoría para reflexionar lo que en
esa experiencia ocurre.
3.- ;A qué se enfrenta uno como psicoana-

lista cuando se estudia/investiga/trabaja
con 'el amor'?
El estudio del fenómeno amoroso es fascinante por sus características y también
esencial por su lugar en la vida humana; por sus particularidades en detenninados momentos de la historia (por ejemplo el
amor cortés) y por el valor que tiene para la
experiencia analítica, ya que ésta no puede
funcionar sin el amor de transferencia. Si
el amor de transferencia es una condición
para el inicio del tratamiento, Freud sostuvo que invitar al paciente a la renuncia y a
la Stlblimación, en cuanto nos ha confesado
su transferencia amorosa, sería un solemne
desatino, sería el equivalente a despertar a
un espíritu del Averno y luego despedirle
sin interrogarlo. Cuando la transferencia
se presenta, cuando los demonios de la
transferencia están allí, es necesario interrogarlos, hacerlos hablar. La presencia del
analista convoca al amor de transferencia y
esta convocatoria no admite otra respuesta
que la interrogación haciendo hablar a ese
amor, es decir, que la palabra permita un
despliegue de aquello que hasta allí sólo es
acto repetitivo.
El amor parece ser meramente un desplazamiento y, por lo tanto, un error, pues
si amo a alguien sería porque es sustituto de
otro objeto más originario. Esto haría creer
que al amor le falta autenticidad e inclu-

�LA

ENTREVISTA: DR . ROLANDO l&lt;AROTHY

so podría parecer que el psicoanálisis degrada

res sobre el sujeto y las satiifacciones humanas

la vida amorosa. Si bien estar enamorado es
perderse en un laberinto, el psicoanálisis, en su
experiencia, sigue el camino del amor. Es por
ello que se puede decir que no hay análisis sin
traniferencia.
Por otra parte, el amor es contingente, es
decir, está ligado a los encuentros fortuitos aunque el enamorado inexorablemente pretende
que sea necesario, que no cese de existir, que

son: en primer lugar, la tesis de la existencia
del inconsciente según la cual el sujeto hablante
no es autónomo sino dependiente de la estructura del significante y, en segundo lugar, la tesis
según la cual no existe el objeto adecuado para
la satisfacción sexuaL Es necesario decir que
la tesis que sostiene la existencia de lo inconsciente no es la más revulsiva del pensamiento
de Freud. Lo más revulsivo consiste en la otra

sea eterno. Lo decía en un poema el gran poeta brasileño Vinicius de Moraes refiriéndose
al sentimiento amoroso: "que no sea inmortal

tesis, la que sostiene la contingencia del objeto
de la pulsión sexual, enunciada en los Tres ensayos para una teoría sexual; fue reiterada y
sostenida en toda la obra. En Pulsiones y destinos de pulsión, el objeto se de.fine como lo más
variable de la pulsión, el medio a través del
cual se obtiene la satiifacción, pero ésta es en
realidad un espejismo si se supone que consiste
en el apaciguamiento pulsional, ya que la pulsión, por su estructura misma, es una fuerza
constante. La satisfacción es lo que surge del
circuito mismo de la pulsión, circuito que bordea la carencia que define el lugar del objeto:
la pulsión sexual no es una suerte de tiro al
blanco o un modo de caza cuyo objetivo fuese
atrapar la presa.
Llegamos así a un enunciado ético fundamental en la teoría freudiana: la distancia
entre el placer esperado y el placer encontrado
implica una tensión sostenida que llamamos
deseo, y este deseo es indestructible (término
freudiano que aparece en la última frase de La
Interpretación de los Sueños) porque es el destino de la pulsión, en cuya naturaleza misma se
encuentra una incompatibilidad con la plena
satiifacción. "Ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los ojos ante la evidencia de que nada
es más disparatado que la realidad humana.
Si creen tener un yo bien adaptado, razonable,
que sabe navegar, reconocer lo que debe y lo que
no debe hacer, tener en cuenta las realidades,

puesto que es llama, pero que sea in.finito mientras dure".
4.- Desde el psicoanálisis, (cómo se pudiera
diferenciar un objeto libidinal de un objeto
de amor:'
Un objeto de amor es una persona o un ente
abstracto (la Patria, la Libertad, la }!Hticia)
sobre el cual recae una idealización, una exaltación de sus cualidades y un borramiento de
sus defectos. Esto sucede particularmente en
el momento del enamoramiento (der Verliebheit). Se ama en el otro aquello que al yo le
falta para llegar al ideaL De este modo surge
la pretensión imposible de hacer de dos, uno,
reconstruir una supuesta unidad perdida, metaforizada por el clásico mito del andrógino
postulado por Platón en el Banquete, su diálogo sobre el amor.
Un objeto amoroso está investido libidinalmente, aunque ahí se estanca el deseo, pero un
objeto libidinal propiamente dicho, llamémoslo
erótico, remite al sexo, y el amor no es cuestión
de sexo. Son dos corrientes diferenciadas. Ambas pueden estar separadas en objetos diferentes (lo cual es común en la sexualidad masculina) o coincidir en el mismo objeto, pero aun así
se trata de corrientes distintas.

5.- En su investigación usted se cuestiona si
hay un objeto de amor "adecuado" (cómo lo

podría responder:'
Dos ejes fundamentales del cuestionamiento del psicoanálisis a las concepciones anterio-

sólo queda apartarlos de aquí': a.firma Lacan
en el Seminario III: Las psicosis, y continúa:
"El psicoanálisis coincide al respecto con la
experiencia común, muestra que no hay nada
más necio que un destino humano, o sea, que
siempre somos embarcados. Aun cuando tene-

�LA ENTREVISTA: DR . ROLANDO KAROTHY

mos éxito en algo que hacemos, precisamente
no es eso lo que queríamos".

6.- ¿Se podría considerar que existe una ma-

nera particular de "amar" relacionada con las
estructuras psíquicas que el psicoanálisis (y
otras ciencias de la salud mental) suelen clasificar? Incluso ¿Que se puede "amar" acorde
con un género, como algunos libros o teorías
populares lo proponen?
Las histéricas sufren en especial por amor, y
la primera manifestación de ese sufrimiento
se presenta en relación con ese objeto de amor
de los orígenes: la madre. Freud subrayó que el
primer reproche que la niña hace a la madre es
el hecho de no haberla dotado de pene, lo cual
desencadena una catarata de reproches, quejas y
reivindicaciones.
Muchas veces el partenaire amoroso es elegido
sobre el modelo materno y entonces, lo que antes
recaía sobre la madre, ahora recae sobre el hombre. Desplaza sobre él la queja hacia la madre, y
de ahí surgiría, según Freud, la función social de
un hombre: soportar la queja femenina. No solo
los reproches, también las demandas que se exige
satisfacer de un lado y del otro. Es por eso que
las segundas nupcias serán más venturosas, pues
se elegirá al candidato, esta vez, sobre el modelo
paterno. Pero sepamos que en el desplazamiento de la madre al padre las cosas no irán mejor
para las mujeres pues,freudianamente hablando,
sin recibir de la madre el pene anhelado, y por
la ecuación simbólica, pasará la niña a la de-

manda de un hijo del padre, demanda imposible
pues demandará un objeto que nunca le podrá
ser otorgado. ¿Cómo no evocar, en relación con
este punto, esas elecciones amorosas de algunas
mujeres que siempre esperan de su pareja precisamente aquello que no puede darles y de eso
mismo sufren?
El obsesivo, por su parte, se defiende encarnizadamente del amor con sus síntomas. Padece
de deseos que lo obsesionan, tiene terror a esos
mismos deseos y, atrapado en su jaula narcisista,
plantea un control total a partir de su yo: la pretensión ilusoria, forzada e imposible de controlar
y manejar los hilos de la escena deseante de su o
s11s mujeres, asociada a la suposición de poder colmar el deseo del Otro en una propuesta inexorablemente violenta que Lacan definió como "asesinato del deseo del Otro." No puede perder a
ninguna, porque cualquier pérdida lo remite a
la castración, a un desfallecimiento de su imagen
narcisista. De allí su carácter anal-retentivo, un
afán de controlarlo todo, especialmente a su objeto amoroso.
Además, es necesario señalar que mientras
que para los hombres, en su goce del órgano, se
puede muy bien gozar silenciosamente y en la soledad de/fantasma, en ellas el goce se articula con
el amor. En las mujeres predomina la demanda
de amor, en los hombres la tendencia a no escucharla, porque están más dedicados al goce que al
amor, a un goce que tiende a la autosatisfacción.
El varón no podrá dar el signo de amor que las
mujeres demandan, porque está "tomado" por
un goce solitario, que tiende al erotismo fetichizado y a la evitación del cuerpo del partenaire.
7.- ,Cómo se puede explicar también lo que

se ha tomado como polos opuestos "amor" y
"odio" en la cultura actual?
El odio aparece en Freud como una ruptura
del vínculo sociaL Si el amor une, el odio desune, separa. Pero esta apreciación es sólo un
primer acercamiento a las múltiples paradojas
de la clínica pues el odio es también uno de los
vínculos más fuertes que el sujeto p11ede mantener con el otro y con sus objetos. De hecho,
tal como Freud señaló en su texto Pulsiones y

�LA

ENTREV ISTA: DR. ROLANDO l&lt;AROTHY

destinós de pulsión, el ódió es más antiguó que
el amor, nace de la repulsa primitiva de lo displacentero que constituye el mundo exterior.
El amor y el odio fueron considerados como
dos caras de la misma moneda y por eso tuvo
éxito el término ambivalencia, pergeñado
por Bleuler e incorporado por Freud al psicoanálisis. Pero Lacan, a la altura del Seminario XX, propone un neologismo, la hainamoration, traducido como odioamoramiento,

locos, hacia los sujetos que son objeto de la
exclusión social, pero también el acto suicida
que apunta a tocar la raíz de ese odio en el
propio sujeto .... El goce, en su vertiente más

con el objeto de sef1alar que el amor y el odio
pertenecen a registros diferentes.
En el amor, lo imaginario tiene mucho
peso y su lógica se registra en la pretensión de
l,acer de dos, uno, formar un Uno unifican te.
El odio, en cambio, pretende ir más allá de la
imagen y capturar lo real que la sostiene, al
modo de la venganza del tirano Creonte que
no se conforma con la muerte del enemigo, es

intolerable, no promueve el vínculo social sino
su ruptura en el retorno más puro de la pulsión sobre el propio sujeto.
En nuestra época los estereotipos socioculturales de la feminidad y de la virilidad están en
plena transformación. Los hombres son convocados a amar, a feminizarse, mientras que las
mujeres presentan un "empuje al hotnbre". Al
mismo tiempo, los homosexuales reivindican

este caso la de su sobrino Polinices.

los derechos y los símbolos de los heterosex11ales, como el matrimonio y la filiación. De allí

8.- Desde el punto de vista social, se podría decir

que también hay un/ unos constructos sociales actuales de "el amor" ¿Cuáles se podrían considerar
que son las nuevas concepciones sobre 'el amor'?
En el actual dominio planetario del discurso capitalista no tienen tanto peso las "cosas
del amor''. Se trata más bien de un empuje a
gozar con los objetos que se ofrecen en el mercado. La pulsión ni ama ni odia, sólo se satisface. Se satisface a expensas del amor y del
odio, rodeando el objeto para volver de forma autoerótica sobre su fuente. En realidad,
hace falta la articulación de la pulsión con el
narcisismo, con la relación libidinal con la
imagen del propio cuerpo, para que surjan el
amor y el odio. La satisfacción de la pulsión,
que indicamos con el término lacaniano de
"goce" (jouissance) puede ser entonces, ella
misma, objeto del odio, del rechazo más radical del sujeto mando lo experimenta como
un goce Otro. En esta vertiente encontramos
toda una serie de fenómenos que el término
"desinserción" puede mciy bien agrupar por
los efectos que produce como formas de vínculo y de rupwra. Son los fenómenos subjetivos
más paradójicos que encontramos en el odio

a lo más querido, en el pasaje al actó de la
violencia dirigida a lo más próximo, incluso
a una parte del propio sujeto: la violencia llamada de modo tan inapropiado "violencia
de género", la violencia ejercida volcmtaria o
involuntariamente hacia los nif1os, hacia los

que hay una gran inestabilidad de los papeles,
una .fluidez generalizada del teatro del amor,
que contrasta con la fijeza de otros tiempos.

9.- D esde su clínica, experiencia e investigación

entonces ¿cómo puede usted definir "el amor"?
El amor consiste en creer que amando será
posible acceder a una verdad sobre sí mismo.
Amamos a aquel o a aquella que podría dar
la respuesta a la pregunta: "¿Quién soy yo?"
En este sentido el amor es una demanda de
ser.
El amor no se reduce a las palabras pero requiere de ellas, las palabras de amor. "El amor

�LA ENTREVISTA: DR . ROLANDO KAROTHY

no se hace, el amor nos hace': dijoJulio Cortázar.

do se empieza a pemar la articulación entre

Por otra parte, el amor es siempre recíproco, lo cual quiere decir que el amor ubica al
ser amado como amable, es decir, que el partenaire está implicado porqHe tiene algo que
lo hace amable. Mi amor dice algo del otro
aHnqHe este no lo sepa pero eso no otorga ningHna garantía para la correspondencia. Mi
amor dice qHe el otro caHsa ese amor y por eso
ese otro algo tiene que ver.

el amor, el deseo y el goce. Para citar solo algunos: la relación diferente con esos tres términos en la posición masculina y en la posición
femenina, las variantes del amor y la profundización de las formas de goce (goce fálico y
goce suplementario). Algunas preguntas: ¿El
amor puede dirigirse a algo distinto de la
imagen del Otro, o buscar en el Otro algo más
que su respuesta? ¿Se puede amar al Otro en

Es importante decir que, si bien el amor
no es el paraíso, ello no significa que sea despreciable. "De dos hagamos uno": el carácter

relación con su goce? ¿Cómo se introduce el
goce en el amor? ¿Cómo pensar hoy el travestismo y el transexualismo?

engañoso de esta pretensión no lo iguala a la
banalidad de la versión romántica de las te-

R.Lferencias de imágenes:

{F«ogralu~ Robndo 1&lt;3rodiydirigimdo un mensaje duranrul Seminario
"Los lazos sociales y b vi&lt;lltll&lt;U en b sociedad rontempocln"'11 Rttupttado
de http://www.=.nor/aru./comunicacion/DC\-e~se-ttalizo-d--seninario-los-Luos-socúles--y-b-v;olencu~ la--soci,dad..:onrempannea

lenovelas rosas.
¿Cuáles serian otras preguntas o líneas de
investigación que han surgido a partir de su in-

10.-

[F«ogralu del psicoanalisu Rolando Karothyj Rw.1pttadode htrp://
diariol SS&amp;rom/fundamenros-dd--psicoanafuis/

vestigación?
Hay muchos problemas que se abren cuan-

Revista Universitaria
. .
'

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·Psicoanillisis. cNnica y extramuros.·· .
Ora. Guadalupe Rocha
"Cl.aroscuros del cuerpo"
Dr. Luis Va.lverde
•EJyo y el cuerpo •

14:00 • 16:00

Comida

16:00 • 19:00

TaJJeres

t.

2.
3.

14.:00 • 16:00

Comida

16:00 • 19:00

Talleres
Psicoanalista Juan A.. Litma.novich. "Trazos
y marcas en la infancia: p;Jso a p¡3so con el
grafo del deseo (Lacan 1956/1959)"

2.

ITACA.. "Poslbilidades estructurantes en la

técniGa de Ar-. - Psicoanalista y A.T Ignacio
Feneyra. Psicoanalista
y A.T. Carlos Lomas. Pslcoanaá:sta y A-T
3.

EDIJT. •La imporld ncia de la observdCión de
be.bes con el tnetodo Bick y la riqueza de sus
cJpT,caciones·. - Psicoter. Patricia Acosta. Ora.
Esperanza Pé&lt;ez de Plá, Psicornotrici..sta Martha
Rodriguez y Psico teraoeuta tve1h Sala.zar.
CEPCIS. :Atención a menores vktimas de
violencia ': - Ora. Guadalupe Rocha

Psicoanalista Mariana Osorio.

1.

Gabriela Carreta.
REDES. "La experiencia creativa en el proceso
de subjetivación" - Psic.oterapeuta Jessica
Berz.osa. Pscoanahsta y A.T. Luis Chávez,.
Psicóloga. Ana Peralta.

~

experiencid del objeto como signirlcante de
transformación".

SÁBADO 24 DE SEPTIEMBRE
09:30 • t0-.30

Conferencio Ma9i5tral
Dra. Celia Delgado Teijeiro
-Padre ubicuo, espejo opaco. Presencia y función
p¡3tema en lo c liniGa psicoana/itica de niños con
problemas graves"'.

K):30 • 10:45

Receso

10:45 • 12:15

Mesa de t:ra.bafO AHERPI
·Prácticas c/inic.as del antes del espeio".
Dra. Ana Maria Fabr-e

•Desencuentros !undantes. Mirada materna:
baño de vergüenza y desconocimiento
frente
a la diferencia':

Psicoanalista Hartana Osorio
..é l extraño mundo de Max. •

Psicoanalista Juan A.. Litmanovich
"La construcción del fantdsma en la infancia:
el tiempo especuldr.._

12:15-12:30

Receso

12:30•14:00

Mesa de trab.ijo REDES / TEC SALUD
-Ch'nic.a de la subjetividad en territorio médico":
Dr. Francisco Rivera - Oncopeciatra
Or. Artw-o Garza - Neuropediatra
Dr. Se19io Femández - Gastropediatra

Araceli Franco - Psicoanalista
14::00 • 14:30

Clausura

�ÜN NARCISO DIFERENTE
Por Iván Guerrero Vidales I gv.ivan8@gmail.com

D

e manera general conocemos el mito
de Narciso como el joven de belleza
admirable quien cayó enamorado de
su propio rostro; fascinado, llegó a tal grado de
admiración que dejó de considerar a los demás
por el afán de no perder de vista su imagen.
Fiel a su estilo para explicar la naturaleza
humana, la psicología tradicional escudriñó
en la mitología griega y acuñó el término de
"narcisista" a las personas que caen presa de esta
excesiva apreciación de sí mismas, generando
así una connotación negativa a tal comportamiento. Sin embargo, el mito podría tener una
variante distinta en la cual el narcisista, efectivamente, queda fijado en la belleza de su rostro,
pero con la diferencia de que lo encuentra reflejado en la persona que selecciona como pareja.
Los humanos asignan un gran valor al aspecto visual del rostro al momento de elegir una
pareja y existen varias hipótesis que buscan explicar el modo en que se realiza esta elección: la
hipótesis "egocéntrica" (self seeking like), sostiene que la auto-percepción parece modular la
preferencia de pareja (Buston en Emlen 2003,
citado en Alvarez &amp; Jaffe 2004, pg. 180); la evidencia de que los humanos asignan criterios
de belleza basados en sí mismos también son
compatibles con esta hipótesis (Aron &amp; Aron
1986, Yela &amp; Sangrador 2002, citados en 2004,
pg. 180); más comúnmente aceptada, la hipó-

tesis de "competencia" (comperirion) menciona
que el parecido físico y psicológico se considera
como el resultado de la competencia por la pareja más atractiva; por último, la hipótesis de
"emparejamiento" (matching) propone que no
buscamos a la persona físicamente más atractiva, sino que somos atraídos hacia individuos
que son similares a nosotros en términos de

atracción física (Kalick and Hamilron 1986, en
2004, pg. 180).
Cada una de las hipótesis tiene sus correspondientes promotores y detractores, por lo

�OUID

que no se puede negar que el etnparejamienro
puede suceder a través de la competencia por
el compañero más atractivo o por la similitud
en la atracción física; sin embargo, en lo que
a "narcisistas" se refiere (recordemos que el "narcisista" ahora es quien le asigna un valor especial
al rostro para elegir una pareja), la evidencia
parece indicar que el emparejamiento selectivo,
definido como "egocéntrico" (self seeking like)
tiene un gran efecto estabilizador en el sexo, es
evolutivamente estable, y tiene una dinámica
evolutiva análoga a la de selección por parentesco Qaffe 2000, en 2004 pg. 178)

Por ejemplo, el estudio de Alvarez &amp; Jaffe (2004) demuestra cómo a partir de una

evaluación de la similitud (detectable por jueces neutrales durante el estudio) en los rasgos
faciales de las parejas (el rostro de forma general
o la nariz, ojos y boca de forma específica), las
personas son capaces de emparejar correctamente a los compañeros reales en un porcentaje
significativo (curiosamente, este porcentaje es
mayor cuando analizan las partes del rostro anteriormente mencionadas). Los resultados de
este y otros estudios que han examinado las
características faciales en parejas casadas han
demostrado que las evaluaciones de los participantes para emparejar a los compañeros
reales superan las evaluaciones que podrían
hacerse sin considerar esta condición.
La similitud en el rostro tiene un valor vital en la forma en que las parejas se eligen a
sí mismas, pero más allá de este fundamento, hay estudios que sostienen que las parejas
se asemejan más con el paso del tiempo. Por
ejemplo, Grifliths and Kunz (1973, citado en
Little, Burt &amp; Perrett 2006 pg. 974) encontraron
que las parejas casadas por menos de diez años
y por más de veinte años eran emparejadas con
niveles superiores a evaluaciones al azar; similarmente, en el estudio de Hinsz (1989, citado
en 2006 pg. 974) se encontró una similitud significativa en los rasgos faciales de parejas reales
casadas por veinticinco años frente a parejas
generadas al azar. Similarmente, el estudio
de Zajonc et al (1987), demuestra que el parecido
de las parejas es mayor después de veinticinco
años de casados, a juzgar por las evaluaciones
de los participantes, realizadas por medio de la
observación de fotografías de la pareja al primer
año y a los veinticinco años de casados. Los autores enumeran cuatro posibles hipótesis para
explicar este parecido en las parejas: la dieta
que comparten, el medio ambiente en el que se
desarrollan, la predisposición a elegir personas
parecidas, y por último la emparía, que es la que
mejor explica la formación de semejanza en las
parejas. Los autores explican que esto podría
ser posible dado que las parejas empatizan con
una amplia variedad de estados emocionales
generados por la experiencia compartida; la
emoción {tristeza, felicidad, etc.) se refleja en

�Ouro

las expresiones faciales que, con el rietnpo, terminan por darle una forma similar a los rasgos
faciales de la pareja.
Los autores llevan más lejos esta hipótesis
y mencionan que es de suponer que las parejas
que han crecido con mayor semejanza en la
apariencia física companen un mejor matrimonio. Fundamentan esta aseveración en base
a los resultados de una encuesta realizada a
las mismas parejas de su estudio, en donde encontraron que la felicidad propia, la frecuencia
de compartir problemas y preocupaciones y la
similitud percibida en la actitudes, es mayor
en parejas similares (1987, pg. 345).
Como se ha demostrado, el rostro es fundamental no solo durante el proceso de elección
de pareja, sino también elemental en la relación
de pareja ya que tiene una capacidad adaptativa
para demostrar empatía, que es una habilidad
social superior que permite que la pareja sienta
mayor satisfacción al compartir las experiencias positivas y negativas de la vida. ¿De dónde
se deriva esta satisfacción? Del hecho de que
uno ve reflejada su expresión en el rostro del
ser querido.
Como lo muestra de forma sencilla, pero
definitiva, el siguiente extracto de la canción Such Great Heights (Gibbard &amp; Tamborello, 2003) :
J d/11 tl)111k111g it',
Th1t thc frc,klt'.&lt;

,¡

,ig11

111 ,irir

Ar,· 11111.,-or 1111,1gc, ,m./

,·_w.&lt;
td!t'11

\\ -,. ki,, tl!cy'r&lt;' pa/~·ctl_, .ilig11c.i
A11.i I l).it•c e,, 5pc,1,l,1tt'
Th1t G,i.i /,z1115c/f .izd 111.1kt'
l ·, int,, ,·,11.,-,·,po1d111g ,h.ipc,

Lzkt' rz,::::lc rzec,·,from tl!c ,!.1y
De modo que uno se enamora de sí mismo,
en esto no hay novedad; el elemento diferente de este enamoramiento "narcisista" es reconocer que la atracción por uno mismo es real y
que esta apreciación se convierte en una aptitud
para identificar el rostro de uno mismo en el
reflejo de nuestro semejante, lo cual conlleva a

una roma de decisión consciente y congruente
con nuestras preferencias y expectativas; así
mismo, recordar que la forma en que amamos
al otro es la proyección de la misma emoción
que sentimos por nosotros mismos. Supongo
que no lograr este reconocimiento y adaptabilidad implica ser un "narcisista" mitológico.
Bibliografia:

Alv.u-ez, '- &amp; )alfe. K (2004). Narrissism guid.es ma« sdectíor,; H uman&lt;
ma« asson:arivdy, as
by facial rcsembbntt, following an algorirhm
of"sdfsedtingü~•. Erolutionary Ps),:hology, 2{1), 177-194. Recupera•
dodesdehttp;//evp.sag&lt;pub.,.-om/com&lt;nr/2/1/147470490400200123.full
pdf+hrml

,.,,.,ak,d

Gibbard. B. &amp; T amborello, J. (2003). Sud, Grear Heighrs. (R«onled by
The Postal Servic4 On ~ Up. (CD] Seattle. USA: Sub Pop

Lln:le. A. ~ Burt. D. M., &amp; Perrttt, D. l. (2006). Assorcuive m:uing far
pen:&lt;ived fuial persoruliry rraiu. P&lt;rSOnaliry :md Individual DiJferences,
40(5), 973-984. Recuperado desde http://www..alirrldab.sriuc.uk/pubs/
littk_06_assorratñ,:_personaliry_paid.pdf

Zajonc, R. B. Addmann, P. K.. Murphy, S. T . &amp; Nicdmthal. P.M.
(1987). Con~ in die physical appearancr o[spouses. Motmrion and
emorion, 11(4), 335-346. Recuperado desde https://dttpblue.Lb.umidudu/
bústream/lundle/2027.42/45361/11031_2004_Artid&lt;_BF00992848.
pdP.sequcntt= l&amp;isA!lowed=y

Refcréncia.s d~ imágene.s;

Bonazzi. S. {2011) Undttided [Ilustración] Recuperado dcsd&lt;: http://www.
stdanobonaciir/undttided/
Bonazzi, S. (2011) Compreu [Ilustración] Recuperado desde: bttp://www.
su&amp;,,obonaciir/,s:comprcss
K;uwadc:,, N. {2013) JIJustntion using portr.ut (Ilusrr.ici6n) Recuperado desde: https://www.behance.ntt/gallery/Itlustr.ttion-using-por-

rrur/6666887

�PSICOANALlzARTE
ÜE AMOR Y SOBRE SUEÑOS ABSURDOS
Por Osvel B ecerra

l lector de «L a Interpretación de los
Sueños» va a encontrarse con las operaciones intelectuales en el sueño que se
pueden identificar por que caen en lo absurdo.
Desde 1900, en el libro antes citado, se recuerda que los sueños fueron menospreciados por
mucho y muchos y sobre todo los más absurdos,
hasta que se supo por el psicoanálisis que están
íntimamente ligados al espectro de un padre
muerto. Quiero referir al lector al apéndice
en el que Freud explicó la razón de un par de
sueños que caían en lo absurdo y develó por
medio de la Interpretación. En ambos casos, la
interpretación de los sueños cayó en lo absurdo
de matar al padre.
Se avisaba en el texto que tal sueño de un
par de soñantes versaba de tal manera para
Freud y que es de importancia actual para el
psicoanalista tomar en cuenta que la neurosis
se comenzó a develar a partir de sueños propios
y ajenos a Freud.

E

La muerte del padre en ambos sueños se realiza a partir de sufragios que el inconsciente
del soñante obtiene de la urgencia de poseer
sexualmente a la madre.
Yo soy un admirador de mis lectores por que
sé que no los hay, por lo tanto, necesitaré ser
de forma explícita un literato y me perdonarán
que tenga que citar con el dedo para darles a
ustedes, los que han caído en estos más que
conjuros de las ideas...
Único ejemplo: Sueño de un paciente que
perdió a su padre en 1895. «Al padre le ocurrió
una gran desgracia. Viajaba en el tren nocturno;
se produce un descarrilamiento; los asientos se
entrechocaron y le aplastaron la cabeza de través.
Lo ve yacente en el lecho, con una herida sobre
el arco superciliar izquierdo, que está cogido de
manera vertical. Me asombra que el padre se
haya malogrado (pues ya está muerto, según
completa en el relato). Y sus ojos tan claros
(los del padre).»

�PSICOANALIZARTE

Éste sueño está condensado y desplazado,
sabemos que el sueño recoge de la vigilia símbolos por los cuales se vale para designar una
semántica; el inconsciente en 1900 no solamente estaba estructurado como una lingüística
sino que también decía que conocerlo está al
alcance de la mano.En el libro Freud pasa describiendo como este sueño se ha condensado y
desplazado, incluso expone de su propio material inconsciente, y pide quizá disculpas por
descifrarle a las buenas costumbres el deseo
ordinario de matar al padre, aunque esto sea
absurdo.
En su sano juicio nadie mataría a su padre,
solamente que el teatro que el sueño presenta
al soñante es inspirado en un juicio de muerte al padre como única consideración de la
pulsión de muerte. Lo anterior solamente lo
sabríamos al haber transcurrido 39 años de

sueños no versan sobre tal o cual conden_sación o desplazamiento. Es cierto que gracias
a esta mecánica podemos rastrear y acertar en
la condición a la que sirve el sueño, es decir, al
compromiso que ha emitido con el soñante para
no decirle en cara asesino y violador, o quizá más
bárbaro, como Edipo Rey expulsado a gritos de
furia por sus atrocidades sexuales de la ciudad
que pontificaba, por los habitantes, ¡hijos del
gobierno del mismo Edipo!
Al tratar el amor es bueno citar las clases
de psicopatología; no habría otra manera de
mostrarlo... Para los conservadores quizá sea
bueno recordar como lo muestra Lacan en su
kanji que hace con una flor y una mano, y es
cierto, el botánico encuentra en la flor un amor
digno de ser lengua, de ser hablado ¿sino de
que serviría? Tan digno es que esta hecho kanji.
Pero volvamos al amor sin asuntos franceses

Freud detallando el psicoanálisis. Como lo he

ni románticos, eso de dar flores es del siglo

citado antes en publicaciones anteriores donde
la explicación última considera la sexualidad
en su forma brutal, un hijo contra un padre,
y que le desea la muerte, y desea a la madre, y
por eso le urge cancelar esto que es derivado
de la repetición.
El amor en sí no es un sueño absurdo. Esta
afirmación se la debemos a que sabemos que
el sueño ordinario y cotidiano que no nos parece despertar ninguna inspiración versa sobre
el complejo más estimado en la citación de la
neurosis y la psicosis.
Cuando los sueños fueron contados por
Freud en el libro estaban hechos para mostrar
al lector que había que tomar en cuenta en el
psicoanálisis incluso lo que cae en lo absurdo,
lo tosco, o bien está falto de sentido y de lógica.
Esta inspiración de Freud también sucede en el
psicoanálisis, es decir, en cuanto se establecen
las reglas para que comience la cura. Al pautar
qué se escucha es entender que muchos, sino
todos, tienen una historia que contar, solo basta
poner oído; pero también saber hablar de lo que
la psicoanalista sabe de aquel que busca la cura
a través del habla.
No ostento el título de trabar lenguas. Espero en este esclarecimiento ser específico. Los

pasado. Casi se puede decir que la cultura ha
desechado el tabú de la virginidad, como es
bien sabido el caso de la cultura occidental,
oriental y en general del mundo de principios
del siglo veintiuno. El amor, dicen algunos que
no se define sino que se hace, y es correcto, está
definido como quiera en el Kamasutra pero
hecho un desecho en la vida - y disculpen que
rime, pero el amor es un desecho de la vida
moderna por que no cabe ya en ningún lado,
por ser absurdo.
Quizá, de forma emergente, la palabra viva
de los textos de Freud releídos y retirados de
la ostentación doctoral puedan conseguir que
el psicoanalista capte la relación entre amor y
muerte tan fácil como moral y amoral. Pero
esto lo tendremos cuando hayamos psicoanalistas que persignados podamos confesar,
es decir, que no seamos una vaca que no de
leche, se las pongo más fácil, porque dicen
que PsicoanalizArte son como los corridos,
que cuentan la pura verdad.
Referencias d~ imágene.s;

[Imagen ck nub,s] Recupc.-ado de https://8ic.h /p/jWQWd8

�t ~&amp;.t\
~ ~ONGRESO INTERNACIONAL
DE HIPNOSIS CLÍNICA

6.. YTERAPIA BREVE

Conferencia Magistral/

i~
f' i

AHNL

O FICIN A 0 1 CON VC NCIO HU Y

(Uve Demostratlon of one
Hypnotherapeutic Techique in a
Single Session)
Rubín Battino (EU)

Presentación de libro/
13:30 a 13:501 "Estrategias Terapéuticas de Milton H. Erickson"

1

("Therapeutlc Strategles of Mllton H. Erlckson")

Dan Short
Fuooac1on Mllton H. Erlckson (EU)
Editorial:Alom

Edttorial: Ediciones UANI..

Talleres/
1 Registro/

T1.8 USO

Corrllhlado &lt;IO la
Hi)nosls y la EtvllR
8 Tralmienlo
15:00 a 18:00 en
8/eve &lt;IOIEstrés
PostraumáUco

Inauguración/
9:00 a 9:30

Demostración en Vivo de una Técnica
Hipnoterapéutíca de una Sola Sesión.

Presentación de libro/
Téllez (oompllooor)
13,•50 a 14·•15 1 "Técnicas Efectivas de Hipnosis Cllnlca y Terapia Breve" 1yAmoldo
los autores de loscapitt.dos.

JUEVES 29 DE SEPTIEMBRE 2016

8:00 a 9:00

(Single Sesslon Therapy:
Making theMost of Each Session)
Michael Hoyt (EU)

Vl 11f•HI U 01 ,ut•10 VA\U111-'

PROGRAMA VI CONGRESO INTERNACIONAL DE
HIPNOSIS CLINICA Y TERAPIA BREVE

Demostración/

Terapia de una Sola Sesión:
12:00 a 13:25 I Aprovechando al Máximo cada :Sesión

1

M.C. Arnoldo Téllez López
Presidente de la AHNL

M.C. Blanca Cecilia Martlnez N.
Presidenta de la FENAPSIME

Conferen cla Magistral/
9:30 a 10:45 I Terapia Breve Orientada al Crecimiento Personal
(Brlef Therapy Orientad to the Personal Growth)

Mesa de Trabajo
1.A
Coordinador:
Jorge Orozoo
Rompiendo el ClrculO
&lt;IO Baja EsUmay
V'IOlerda en el
NOllill&lt;JO: Estu!lio &lt;IO
caoo Angrll/ca Pdtez

11 :00 a 12:00 1 Arrerton&lt;kl. Lowrtes
Rem{glc Monctagon.

Terapia Bre\08
Sistémica en un
Caoo &lt;IO Conllicto &lt;IO
Pareja por Infidelidad
Rofnel l.fN,1 Ces/)(.
Autoeslimay
Relación de Pareja
Bajo a Modelo
Centrado en
S&lt;:Auciones
N011ne Ml$1ielle
00//IJroNesmlt

Mesa de Trabajo
2.A
Coor&lt;inador:
José Ma.
Buenrostro
Hi)nosls en un Caso
Psicosomálico con
Conv,.lslones
Snoctaérlcl&lt;a
Berrle/0 Anaya.
La Hilnosls Olnlca
Erieksoriana y la
Terapia llle\08 para
Depresión Post
Parto. Estudio de
Caso
LandyN. Ramlrez

- -El Manejo de la
Abrorrialgla paAutosugestión
Hilnóllca
Jo11aran Dav(NJ)orl

Mesa de Trabajo
3.A
Coordinador:
Liliana Molerez
ElUSO de laTer~a
Breve eHl)1l01is en
el ContrOI de
Ansiedad

1

Dan Short
FunooclónMiltonH. &amp;ld\Soo (EU)

Mes a de Trabajo
4.A
Coor&lt;lnador:
Garlos
Bocanegra
Hl)ll()Sls en
soore,4\lentes de
abu11&gt; sexual lnfant!

Mesa de Trabajo
4.A
Coorcllnactor:
Antonio Zamora
Hpnoter~a
&amp;lcl&lt;sonlana en
Mantenimiento del
CantiOen
Conductas Poliltvas
A,na lbva
Teresa Sá11chez
en un Adelescente
Mólblda: Obesidad El Uil&gt; de lahilnosis Aulotesllo
un caoo de ler~la y Ter~la 8/eve en Mcnlca 0/¡¡z Jacobo
breve coot1acta en un ca:so de Adlcdón
USO de la Téooica
sexullll
sduciones
flpnoteraC)éutlca 'La
Alicia
R,1mos
Angéllca Pdrez
Alforrllra Mágica' en
a lanto Perolslenle ElUso de la Ter~a una Adotosoentecon
&lt;IO Tere: La Ter~la Farnllar 8/eve
Auloleslone&amp; Estucio
B&lt;eve enfocada a Sistémica e HiJtlosls de Caso
sdución e Hi)nosls Ertcl&lt;soriana en
Mo,wsermtA. Jasso
en la 0istimla
Proolemas &lt;IO
Silvia Barajas
Blanca E Cavnzos
0lsfuroón Eréctl
ID._,.,,,.. yPa1000Ja
swes~,1 1. Miranda
RUlh M.
8111i.1nscttwelgor

f&lt;l lll l'lllllotn'ldefuga
Oisociatwa: Es~dio de

Caso Crtst mO. l~ez.

T2. fomentando la
Ell)eranza y

T3. TéCllicas de
lllltlCdón Rápida y
Resiliencla con
Siniaxls Efectl\la para
HiJnosls
elTranoe.
(Promollng Hopeand Antonio Zamora
Relillence wlth
(UNYPSI)

Amoldo Téllez

H¡p,'/OS,~

(UANL, AHNL)

Dan Short

T4. ElUSO de las
Mei.lforasen et

T5. 8 Uil&gt; de las
Mei.lforas y Cuenlos

Tratamiento en
Pacientes con
Anorexia.
Angélica Pérez
Anahl Camarena
(CAITAB, AC)

en Nii'los con
0belidad
Rosario
Gutiérrez
(AHNL)

(El!)

VIERNES 30 DE SEPTIEMBRE 2016

9:00 a 10:15

Conferencia Magistral/ 1 Demostración/

Conferencia Magistral/

H¡Jnosoluciones ¡wa Pr&lt;tlemas con
la Comida, Sexo yAlcálOI en Pa,,ejas.
V,.Oál~ls de 1tdeos)
Ruperto Charles.

Ailcx:AOgla Social
Ricardo Flgueroa.

Demostración en "1w en la Ter~ia La f'sicote~la &amp;u:oontra ala

de maS&lt;:Aa Sesión.
/1./ve Oemostm//oo o/ oSk1g/e
Sessloo Themfll)

Mlchael Hoyt (EU).

Entrega del "Premio Milton H. Erickson de la AHNL 2016"
10:20 a 10:35 por laAportación al Conocimiento y Desarrollo de la Hipnosis Clínica y/o Terapia Breve
Presentación de libro/

10:35 a 10:50

"Domando a tus
Dragones Internos: una
Aventura hacia el
Autocontrol de Actitudes
y Emociones con un
Enfoque en Soluciones"
Jorge Oomlnguez
1E(lltonal: CREE-SER

"Terapia Breve para
Resolver Problemas:
Cam lnos de Regreso a
Casa"
Jorge Orozco
1Editorial: CEFAP

Viaje al Exito: "Un
Complemento de
Blblloterapla para el
Terapeuta"
Ruperto Charles
1Edltonal: CREE-SER

�SABADO 1 DE OCTUBRE 2016

Mesas redondas/
SALÓN 1
Mesa de Trabo¡o
1.B
Coocdoa&lt;lor:
Jorge
Domínguez
T«ac:la Sbtémlca eo
111a Fair.ia coo
lljoseoEdad
Escolal yProblemas
11 :00a12:00 1 delinltes: 111
Estutiode ca.~
ES/fo/lo Gonzdlilz

SALON2
Mesa de Trabajo
2.B
Cooctinador:
Jaime Montalvo
Rirtj)ales
A¡)o(tacionesde
Mltoo H. li1cl\soo a
la Psicotetllj)la
AlxahomHem,1ndl/z

SALON 3
Mesa de Trabajo
3.B
Coocdinador:
Armanado
Qulroz
Tooriade la 2'
Placenta: et Peli,o
de que los Hijos se
queden eo Casa.

~osis&lt;lt\ica

Jf)s6 l11ls G.1/lil
Amoláo Té/lez

~a&lt;laal08C)()l1e
luis Delgado

l&gt;¡jcad6n de los
Modelos de TFBS·E Estableciendo
eo un Caso de Bajo Unites eo et ltJl6n
R&lt;!ndimieoto EsC&lt;llal Qirryugal~o
Cr111Anmlo Sl¡¡/ef et Modelo Estruct11al
Eduatdo Oscmo
Análisis e
Domlnguez
kll!&lt;YOOd6n
EstJUctt.ral eo 111
Casode t:lslalla y
~lllimoSetec:lt11&gt;
Yomllo Garcla

SALÓN
Mesa de Trabajo
4.B
Coorcilador:
Nadla Marquez
Los Electos
Ps~Ol6glcos óe 1a
H\inosben
Pacientes coo
Cáncet de Mama
.bs6 Ma. 8c/Qlll'OSIW dt.rantela
OLimloterapa

SALON 4
Mesa de Trabajo
4.B
Coo«ilador:
carios
casanova
Los beneficios de la
~ b yTe,apa
8'e1e eo Pacientes
ooo Cáncet

~osis yTetal)la

Dehlsy Ja(Jrez
Amoldo T,l//ez

Hacia la

El Elecbde la
Hv,osben la
Calidad del &amp;Jel\o eo
Mujetes eo Cáncet
de Mama.

EIElectode la
B&lt;e1e eo una Sdln, Hf')Otetapa soo-e
Estld&gt; de Caso coo Variables
PstOl6glcas eo
Weocla fanjja,
M"1{es coo Cáncet
Roxa N. CBf)l}da
de Mama.
Coos&lt;Jlldaó6n del
llidoVacio.
kltervenclón desde
la Terapa El'.e1e
Sstémlca. Estudo
de Caso
Alejandra Coli

Gu/Nem10 SegtJ(B
Arnoldo ToNez

Terac&gt;la lh,e
Sbté«ica e ~osb
de Crup0 eo 111 caso
deOep-«i&lt;ln

le/lela Jaime
Arnoláo Tr/llez

la AHNL
Problema de destete
delos Pa&lt;l'es
T~a(J() t.00
Técricas Oe Te rapa
Famiar B&lt;e,e
Sistémica e ~b
Er1cl&lt;soolana

Los electlS de la
H¡msb y la Mista
eo lalll&lt;JC)llade
mama

Teresa Sáncnez

Ornar Estrada c.

(8J)

101Utua1es y
TtallCeS T~~
13:00 a 16:00 1 Mulllusos.
Ruperto
Charles
(CCPVF)

Martlnez Pliego

Presentación de libro/
.
.
.
.
1 Jaime Montalvo
11:15a 11:30 "Terapia Familiar Breve Encksoniana: Investigación AleJl!ndra Andrade
y Aplicaciones"
Angélica Pérez
Edllorlal: Ediciones INFASI

T16, ~no;sy
Te,apa El'.e1oeeo
12:00 a 15:001 Pareja.
Jorge Orozco
(Instituto Milton
Erlá&lt;oon de
MexlcalO

T17. El Tratamiento T18. 'UsoyPnk:tta
de la Oel&gt;eodeocia delaTécricade
Emoclonalfarnlllal y Uleraclón Emocional
dePateja
(Ef1) 00•0 Pacieoies
Jaime
ernard1ta
Montalvo
Montero
(INFASI)
(CHILE)

~SlcayOanza
como Estrategias

16:00 a 19:00 1

~;:::~Y

fbs .

T19. Mr,cll.1klesseo
la Psicoi,r&lt;ljja
Ricardo
Flgueroa
(Instituto Milton
H. Erlckson
Gudalajarn)

T20. Hp)osis eo
Niños.

Marco Tullo

Garza
(UANL)

"SUJETO A CAMBIOS SIN PREVIO AVISO
T8. Battede
tilles yNovedosas C&lt;rr,erti!seeo
delaT8S yla
Teracieula
HJ:il()letacila
Alejandra
Andrade y
Carlos
Rodrlguez M. Landy Ram irez
(CETPAFAM)
(INl'A'&gt; O
T7.~aclenes

T9, La Hp)~S en et
Me;,&lt;arnieoto de los
!Wtos Aimentklos
Uliana Molerez
(AHNI.) y
Emilio Tamayo
(AMEONL)

TIO. BUOOElltoso
de la H¡msis eo el
Ail'lo del l)d()r de
Cabeza yMli,al'la

Rolando Can1ú
(AHNI.)

T12. BUsode la
HJ:il()teracila coo
Pa,ejas

&amp;.iada para la

T13. lma¡;iacl6n

T14. l.aTerapa
8te,eenla

Plicol~la y
Sanación
¡:l~lld lmaQery lor

Oeclendonda
Emocional yet
~eto-ADego

(ElJ)

Aimenllclos
Guadalupe
Iglesias
(UANL)

Armando
He.!Mligand
Gracia Corkidl Quiroz
(AMAPSl)(INOCAC) (AMAPSO(INOCAC) P~dlollerapy)
Rub in Battino

COSTOS DE CONGRESO:
CONTACTO:

SEOE:

Talleres/
T11. Mo\lrnleoto,

''Sanando al niño Intenor con Hlpnools Cllnica
Reparadora (R)"
Bernardita Montero
(Olll.E)

Talleres/

n

Conferencia Magistral/

"Terapia Secreta vs TerapiaVenta (Chisme)"
10:15 a 11 :15 I (Secret Therapyvs Venta (gosslp) Thorapy)
Rubio Battino

.
. I Clausura del VI Congreso
15 00 15 30
· ª · Comité Académico de AHNL

Alma Rosa

SoluciOnes

Conferencia Magistral/

PNL y Estados de Trance para
el eme lmlcnto Emoclonal
Estraté,gloo
Antonio zamora

EdllhGalva/ill

COMIDA
Carteles/ Jurado: Comité Académioo de
El Rooesode
Tratamiento de 111 Salud Meolal eo
caborca, Sonora
Adlereocia eo
Caso de &amp;Jmool
Terapa de Pareja
~ando Técntas eunlá11uac
12:00 a 13:00 I Atan~s Rosa T&lt;lilo de Proi,amad6n
Morales, elnthya
Pérez.
Neuoingijslca
Lilian Contreras Y
BajoModlllo
Alojandm Madrid
CMl!adoen
Gan1loa.

Conferencias/
"Pareja, Ce'ebro y
Cuando ya no hayNada, Todo
es Posible: Terapia Bre\/il e
9:00 a 10:15 I sexuallóad... del
Enamoramiento a la Adelidad" Hi¡)nosls en Depresión
Armando Ouiroz
Jorge Orozco

T15. kllecvenclones

Slsttlmtas
Ceo~a&lt;las en

5-0luciones en
l\n'Ülnte Escolat
Jorge
Domíguez
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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