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                  <text>PUBUCAOÓN G RATUITA

•

S uANL

REvlSTA OFICIAL DE LA UANL
A TRAVÉS DE LA FACULTAD DE PslCOLOGÍA

�UANL
UNI VERSU)AJ) AUTÓKOMA DE NUEVO l.EÓN

®

Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
fog. Rogdio Guillermo Garza Rivtra
Rector
M.A. Carmm dtl Rosario dt la Futntt Garda
Secretaria General
D r.Juan Manutl Alcocrr Gonzáltz
Secretario Académico

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Secretario de Extensión y Cultura

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D irector de Publicaciones

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Director y Editor responsable
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Equipo de Redacción
Ramiro Ruiz Castillo
D iseño
Rodrigo Suárcz- redrod@gmail. com
Diseño de portada "Caída" y contraportada "D elirio"

SUlGENERIS SUI GENERIS, A ñ o 8, N°39 ,Julio-Agosto-Septiembre 2016. Es u na publicación trimestral, editada p or la U n iversidad Autónoma de N u evo León, a través de la Facu ltad de Psicología. D omicilio de la publicación: Dr. Carlos Can seco y Mutualismo N o. 110, Colonia Mitras Centro, Monterrey,
Nuevo León, M éxico, C.P.64460. T eléfon o: +52. 8183 33 7859 ext . 510. Fax. +52 81 83337859. Ed itor Responsable: O rnar Mé nd ez Castillo. Reserva de derechos
al uso exdusivo No. 04-2010-030514053000-102. ISSN 2007-3119 ambos otorgados po r el Instituto N acion al del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido N o. 14,927 o torgado por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaria d e G obernación . Registro de marca ante el
Instituto Mexicano d e la P ro piedad Industrial: IJ83057. 1mp resa por: EDIREY, Narciso M endoz a 4 02.4, Col. N iño A rtillero, Monte rrey, N uevo León, México. Fecha de terminación de impresión: :1.4 de O ctubre de 2016, Tiraje: 1,000 ejempla res. Distribuido por: Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
de la Facultad d e Psicología, Carlos Canseco y M utualismo No. 110 Colonia Mitras Centro, Monterrey, N uevo León, México, C.P.64460.

Las opiniones y contenidos expresados son responsabilidad exdusiva d e los autores.
Prohibida su reproducción total o pa rcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2016
suigeneris.fapsi@uanl.m x

�EDITORIALES
LA IMPORTANCIA DEL DIAGNOSTICO PSICOLÓGICO EN LA
EVALUACIÓN PERICIAL CON PROBABLES VÍCTIMAS DEL DELITO
Por M tro. D aniel Ortega Mar tínez

D

e la confluencia de dos carreras profesionales como son la Psicología y
el Derecho, nace la Psicología Foren-

se, la cual trata de la evaluación de los daños
en la integridad psicológica en las probables
víctimas, así como determinar la competencia
y veracidad en la declaración de los testigos y
denunciantes, además de evaluar la atribución
en la responsabilidad, el estado mental e imputabilidad del activo del delito; para todo ello el
psicodiagnóstico forma parre crucial y medular
de la metodología que sustenta cualquier dictamen pericial.

legislación nacional o el derecho internacional, o
bien sea un acto de abuso de los poderes públicos.
Esto se puede aplicar no solo a la persona victimada,
sino también a colectivos, tales como entidades o
asociaciones, así como a los familiares de la víctima
y aquellas que intentaron auxiliarla durante la
perpetración del delito".
Entonces por medio de entrevistas clínicas
semiestrucruradas, protocolos de actuación,

En el presente escrito nos enfocaremos en la
importancia de realizar un adecuado diagnosti-

aplicación de escalas y/o pruebas psicológicas
podremos determinar o no, a manera diagnostica si a la víctima se le ha ocasionado un daño
a su salud psíquica o integridad mental. Según
la OMS, la salud mental es: ªEl bienestar que
una persona experimenta como resultado de su
buen funcionamiento en los aspectos cognoscitivos,
afectivos y conductuales, y en última instancia, implica el despliegue óptimo de sus potencialidades
individuales para la convivencia, el trabajo y la
recreación".
Entonces diríamos que el hecho que se denuncia (delito) podría ocasionarle afectación
a la víctima en su salud mental, generando en
ella un daño, pero ¿a qué:' Daño a la integridad
psicológica: esto es una perturbación psicológica,
transitoria o permanente, del equilibrio psíquico pre-existente, producida por uno o varios
eventos que modifican parre de la personalidad
de la víctima y que desencadenan alteraciones
de mayor o menor grado, en detrimento del área
afectiva, volitiva e ideativa, o en todas ellas, las
cuales determinan su ajuste o interacción con

co psicológico y su relación con la Victimología,

el medio. En ocasiones si ese daño se mantiene

pero habría que definir el término víctima: "Se
entiende por victima aquella persona que ha sufrido un perjuicio, entendiendo por ello una lesión
física o mental, sufrimiento emocional, pérdida
o daño material, o un menoscabo importante en
sus derechos, como consecuencia de una acción u
omisión que constituya un delito con arreglo a la

en el tiempo y dependiendo de la personalidad previa del sujeto le provocará algún tipo
de trastorno, esto es cuando una persona presenta alteraciones más profundas en las áreas
ya mencionadas, que repercuten de forma tal
en su conducta y/o totalidad de su personalidad, generando deterioro laboral, familiar o

Pobreza y tras tomos mentales: un circul o vici oso

Pobreza

Trastornos físicos

Violencia y trauma

Trast ornos mentales
Suicidio
Akohol
Depresión
Abuso de sustancias
Problemas de desdrrollo en niños/adolescentes

Estrts postraum.itkx&gt;

�EDITORIALES: LA IMPORTANCIA DEL DIAGNOSTICO PSICOLÓGICO...

Años

Ene

Feb

Mar

Nov

Die

Total

2013

m

869

876 1,027 1, 1INI 1,201 1,191 1,052 1,061 1.• 8l5

IN)2

11,161

2814

-

978

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

1,026 1,034 1,255 1,-478 1,607 1,-429 1,389 1,-4-41 1,008 1,270 14,.1181

2015

1,045 1,102 1,286 1,-432 1,532 1,671 1,630 1,669 1,690 1,-435 1.m

2016

1,056 1,363 1,383 1,521 1,618

INCIDENCIA DE DENUNCIAS VIOLENCIA FAMILIAR POR AÑO

social. Estos trastornos están definidos por dos
normas internacionales; la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales (CIE-10)
y el Manual Diagnostico y Estadístico de los
Trastornos M entales (DSM-V). Los trastornos más relacionados con la Vicrimología son:
Trastorno de Estrés Postraumárico, Trastorno
Depresivo, Trastorno de Ansiedad por Separación, Trastorno de Apego Reactivo, Trastorno
de Ansiedad G eneralizada, Trastorno de Estrés
Agudo, Trastorno Negativista Desafiante, entre
algunos otros.
Como obtendremos información para ir
determinado o no que la persona pasiva del
delito tiene o no daño psicológico, por medio
de la narración de los hechos y sintomatología,
si bien pudiera falsear información tratando
de simular o disimular síntomas, existen protocolos de análisis en la veracidad del dicho,
que se coteja con los resultados de las baterías
de pruebas a fin de obtener las respuestas a
los cuestionamientos parciales, y así realizar el
diagnóstico, palabra de raíz griega que alude
al análisis que se realiza para determinar cualquier situación y cuáles son las tendencias. Esta
determinación se realiza sobre la base de datos,
hechos recogidos y ordenados sistemáticamente,
que permiten juzgar mejor qué es lo que está
pasando; en este caso en el área mental de la
probable víct ima.
Pero esta evaluación no se realiza en cualquier momento del proceso judicial como lo
marca el Código Nacional de Procedimientos
Penales en su Artículo 272. Peritajes: "Durante
la investigación, el M inisterio Público o la Policía
con conocimiento de éste, podrá disponer la práctica de los peritajes que sean necesarios para la
investigación del hecho.. ."
Ni será realizado por cualquier particular,
es necesario tener un vasto conocimiento en

el tema de la evaluación mental y además demostrarlo como nos lo solicita el Artículo 369.
Título oficial: "Los peritos deberán poseer títu-

lo oficial en la materia relativa al punto sobre el
cual dictaminarán y no tener impedimentos para
el ejercicio profesional, siempre que la ciencia, el
arte, la técnica o el oficio sobre la que verse la pericia en cuestión esté reglamentada..." Además

que: "Cuando deban realizarse diferentes peritajes
a personas agredidas sexualmente o cuando la
naturaleza del hecho delictivo lo amerite, deberá
integrarse tm equipo interdisciplinario con profesionales capacitados en atención a víctimas, con
el fin de concentrar en una misma sesión las entrevistas que ésta requiera, para la elaboración del
dictamen respectivo". Estipulado en el Artículo
275. Peritajes especiales.
Como sea que fuera, lo que debe quedar
claro para el psicólogo que quiere ejercer en
los servicios periciales o ámbitos forenses, ya
sea con la investidura de Perito al servicio del
Estado o como Asesor Técnico en la Defensa,
es que la petición de evaluación al psiquismo de
los involucrados en el delito no está motivada
por el deseo de las personas, y carece de un fin
terapéutico, entonces más bien esta evaluación
tiene objetivos jurídicos y se realizará a petición
de los representantes de la Ley, del sistema de
Justicia Penal en la voz del Ministerio Publico.
Por tanto y a manera de conclusión, el tema
de la salud mental resulta crucial no solo en el
ámbito Judicial, sino también en el Legislativo,
ya que este es quien propone la creación de leyes
o modificación de las mismas; en este sentido,
la salud mental se incluye en una amplia gama
de fenómenos sociales que le competen.
De igual forma los académicos deberán poner
el foco de atención al fenómeno de la Victimología, con la vulnerabilidad que lleva impücita,
por medio de la investigación y generación de

1,2-45 17JJ62

6,941

�EDITORIALES:

....

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LA IMPORTANCIA DEL

DIAGNOSTICO PSICOLÓGICO...

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1 . _,...,_.....,_
l:J..._.,,...,,.,.,_
... _..,.____

F - &amp;diP
Noto.

planes estratégicos para atacar las variables que
se encuentren desde un enfoque que favorezca
los derechos humanos y garantías individuales
de los actores sociales. En el documento La Salud M ental en M éxico, realizado por la División
de Poüáca Social de la Cámara de Diputados
encontramos la siguiente afirmación: "La OMS
señala que en ausencia de inversiones bien dirigidas
y estructuradas en salud mental el circulo vicioso de
la pobreza y los trastornos mentales será perpetuado.

Esto impedirá el alivio de la pobreza y el desarrollo",
En mi quehacer día a día veo las consecuencias de la creciente incidencia de violencia y víctimas, los menos, los desfavorecidos, quienes
principalmente por el ciclo de la violencia familiar perpetúan una cadena de eslabones que
generaran acávos de todos los delitos, agresión
sexual, amenazas, lesiones, robos con violencia,
homicidio doloso, secuestro, narcomenudeo,
pandillerismo, delincuencia organizada con un
largo etcétera, por ende más y más víctimas con
las que se deberá trabajar.
Sobre el au tor:
Muo. Daniel Ortega Marcínez. Lic. en Psicología
Clínica por la UANL. Maesuía en Psicoterapia
Gestalt Infantil, por el Cenero Fritz Peris. Diplomado Perico en Psicología Forense, por CENAPPSI,
Cenrro de Acención Pedagógica y Psicológica. Direc•
tor Regional Zona Norre de CENA PSI. Periro en
Psicología del lnsriruro de Crinúnalíscica y Servicios
Periciales. PGJ NL Miembro de AMEPAC, Asociación Mexicana de Psicoterapias. Psicólogo comunirario en atennón a Jóvenes Organizados en Riesgo
(Pandillas). DIFNL. Psicólogo en Adopciones, Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, DIF
Capullos. Docenre en la carrera de Criminología
en la t.Th.tM, con las marerias: Psicología Criminal,
Psicoparología del Delincuente, Psicología Penirenciaria y Psiquiatría Forense.Docente en la carrera de
Psicología en la UMM, con la mareria: Psicología
Humarúsca.

Bíbliogr al'la;
ARCE, R. y FA RIÑA F. Pr.krica ck la prueba psicológica•
fom,sc: El Sistema de Evaluación Global (u-g), Ed.
Manual Moderno.España
El Congreso General de los Estados U nidos Mexicanos
(2014). Código Nacional de Procedimientos Penales.

Mbcico, D. F.
Sandoval de E,J . M. La Salud Mental en Mbcico
realizado Po• la D ivisión de Política S&lt;&gt;cial de la Cámara
de Diputado, LIX Legislatura. México, D. F.
ANEXOS 1,:&gt;. (2016) Procuraduria General de Ju•ticia en
el Estado de N uevo León.

Rtfe-rm.cias de- imáge nc-.&amp;:
La epidcmiologl'a de la salud rnmtal en México (lmagenKs.f.)

Recuperado de: http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/docum&lt;ntos/
SaludMenca!Mttico.pdf
Procundurl'a General ck Justicia en el Estado de Nuevo Leon (2016)
Gráfia de incicknci.u ck violencia familiar. Recuperado ck http://www.
nl.gob.mx/publicaciond/csraclistica-de-violencia, famiüar-cn•nu...,_leon
Procuraduria General de Justicia en el Estado de Nuevo Leon (2016)
Gráfu:2 Por añc&gt;. Recupudo de hrrp://www.nl.gcb.mx/pubücaciones/
cstadistica..dc..violenci2..familiar.-cn,nuevo..lcon

APORTES

,

FENOMENOLOGICOS Y
NARRATIVOS PARA LA
,

,

VALORACION CLINICA
,

Y EL DIAGNOSTICO
,

PSICOPATOLOGICO
Por Dante G. D uero

¿Qué y para qué diagnosticar?
n medicina, la semiología estudia y
agrupa los distintos síntomas y signos
patognomónicas en un intento por establecer a partir de ellos cuadros sindrómicos o,
cuando se conoce la etiología precisa, tipos de
patologías. En condiciones ideales, y avanzados
en los aspectos etiológicos de cada cuadro, un
adecuado diagnóstico haría posible diferenciar
entidades patognomónicas para, con base en
ello, predecir el posible curso de una enferme-

E

dad y establecer esquemas terapéuticos para
su tratamiento (Arnáiz, 2005). Hacia fines del
siglo XVIII la psiquiatría hará los primeros
intentos sistemáticos por identificar y clasificar
las llamadas enfermedades mentales siguiendo
procedimientos análogos a los de la ciencia médica. Conviven desde entonces dos discursos:
uno que buscará identificar entidades a partir

�EDITORIALES: APORTES FENOMENOLÓGICOS Y NARRATIVOS PARA LA VALORACIÓN CLÍNICA ...

del sustrato orgánico de cada_ enfermedad y otro
que intentará ordena_r y agrupa_r los síntomas
psiquiátricos a partir de la exploración cünica
(Foucault, 2006) . Pinel, por ejemplo, intentará
diferenciar las enfermeda_des mentales según
estén asociadas con fiebres, inflamaciones, hemorragias, sean de
"carácter neurótico", o respondan
a una lesión orgánica. Más adelante, identificará además las
grandes categorías nosográficas
de la manía, la melancolía, la
demencia y el idiotismo. En las
década_s posteriores, Esquirol, su
discípulo, subdividirá la idiotez y
las demencias, creará el apartado
de las monomanías y aportará
detalladas observaciones para
distinguir el gran mal epiléptico
(Bercherie, 1989; Gonzáles Morales, 2016).
Hacia 1822-, Bayle (1998) logra aislar la aracnoiditis crónica o demencia sifilítica, una entidad mórbida que presenta una evolución con
cuadros cünicos sucesivos precisos y con una
base anátomo-patológica identificable. A partir
del descubrimiento de Bayle se pondrá mayor
énfasis en la cuestión del sustrato orgánico de
la locura y se intentará construir un discurso
efectivamente anatomopatológico o fisiopatológico, que garantice la práctica psiquiátrica. En
Alemania, por ejemplo, Griesinger junto con
Mayner y Wernike desa_rrollan por entonces
un programa para clasificar las enfermedades
mentales a partir de estudios histopatológicos
(Bercherie, 1989).
Durante el siglo XX, a partir de los conceptos de medio interno y homeostasis, la enfermedad médica comienza a ser vista como
una reacción orgánica global y no ya como el
producto de una lesión o afección puntual. Los
síntomas y los distintos cuadros clínicos serán
desde entonces analizados en términos de mecanismos de ajuste y de reacciones adaptativas
del organismo. La presencia de mecanismos que
evitan descompensaciones regulando el medio
interno se convierte en un criterio clave para
entender la normalidad (Canguilhem, 1977) .

También en psicopatologfa la enfermedad comienza a ser vista como una reacción global de
la personalidad ante una situación amenazante
o conflictiva. Los síntomas psiquiátricos pasan
a ser así considerados expresión de los intentos
de la personalidad por autorregularse y restablecer el equilibrio de
la vida anímica (Foucaulr, 2006).
Se populariza_rán desde entonces:
una concepción órganodinarnista,
que concibe al trastorno mental
como un desequilibrio funcional
sistémico del sistema nervioso, y
las diferentes propuestas del psicoanálisis y la psicología psicodinámica, que verán la enfermedad
como expresión de una falla en
los mecanismos de defensa psíquica ante situaciones dolorosas
o traumáticas. El concepto de síndrome invadirá en los años posteriores la práctica médica
y psicopatológica. En el plano semiológico y
nosológico, habrá una multiplicación de propuestas teóricas y de criterios diagnósticos para
la clasificación de enfermedades mentales.

Las nosografías actuales
A finales del siglo XIX Kreapelin propuso un
sistema de clasificación que combinaba consideraciones etiológicas, organicistas y ambientales,
con minuciosas descripciones de grandes cuadros sindrómicos. Introducirá, además, consideraciones relativas al pródromo y la evolución de
los distintos cuadros. En su propuesta agrupa
los t raumatismos y encefalopatías orgánicas,
las enfermedades infeccionas y productos de
intoxicaciones, los procesos degenerativos anerioescleróticos, los grandes síndromes psiquiátricos (como la demencia precoz o esquizofrenia
y la psicosis maníaco-depresiva), las histerias
y las reacciones psicógenas, etc. (Carpintero
Capell, 2015). La propuesta de Kraepelin logrará considerable aceptación, extendiendo su
influencia a los actuales sistemas de clasificación de las enfermedades desarrolladas por la
Asociación Psiquiátrica Internacional (APA) y
la Organización Mundial de la Salud (OMS);

�EDITORIALES: APORTES FENOMENOLÓGICOS Y NARRATIVOS PARA LA VALORACIÓN CLÍNICA ...

nos referimos al Manu.11 Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) y el
Manual Internacional de Clasificación de las
Enfermedades (CIE), respectivamente. Por una
cuestión de extensión nos cent raremos en la
evolución del manual de la APA, dejando para
otra ocasión el tratamiento de las propuestas
de los manuales CIE.
Hacia mediados del siglo pasado la APA
propone la creación de un sistema único de
clasificación de las enfermedades mentales. En
1952, un comité elabora una primera versión
del DSM l. Se proponen 106 categorías para
la clasificación de los distintos cuadros psicopatológicos. A la, hasta entonces, dominante
tradición krepealiana, le sucede una orientación
psicodinámica y psicoanalista. Las nociones de
reacción y conflicto psíquico, así como la consideración de factores sociales y ambientales
cobrará un lugar clave para el desarrollo de
ésta y la siguiente propuesta clasificatoria. En
1968 se edita la segunda versión del manual, el
DSM II; el número de categorías se extiende a
137. Ya con la edición del DSM III y su versión
revisada (el DSM II R), se refuerza la tendencia
a cuestionar la idea de los trastornos mentales
como categorías naturales. Los desórdenes
psicológicos y psiquiátricos pasan a pensarse
en términos de conductas desadaptativas; se
evitan por entonces las consideraciones psicogenéticas o etiopatológicas como criterios
para el diagnóstico (Carpintero CapeU, 2015).
En un intento por desarrollar una metodología sistemática que mejore la fiabilidad de los
diagnósticos y las clasificaciones, se recurre al
concepto de operacionalización, de Brigdman. Lo
que se busca es lograr descripciones minuciosas
de los aspectos sintomáticos que caracterizan a
los distintos cuadros en sus diferentes niveles.
Se incorporan para ello los procedimientos de
diagnóstico multiaxial (Widiger y Clark, 2000) .
Esta versión del manual reconoce 182 categorías
diagnósticas. Los cuadros se agrupan en torno a
cinco ejes: trastornos mentales; trastornos de la
personalidad y el desarrollo; trastornos físicos;
intensidad del estrés psicosocial experimentado y
nivel de adaptación en el último año. Se ha dicho

que canto ésta como las siguientes ediciones de
estos manuales han sido enmarcadas en una concepción neokraepeliana, ecléctica y descriptivista
de la psicopatología, con lo que se habría puesto
el énfasis en la posibilidad de consenso entre los
expertos, dejando de lado la comprensión global
y en profundidad de cada cuadro.

Como dijimos, una metodología similar se
usa para la elaboración del DSM IV. Se intensifican en él los esfuerzos por dejar de lado
cualquier consideración teórica o etiopatogénica
y mejorar la fiabilidad de los diagnósticos. Al
parecer de algunos autores, la eficacia de esta
metodología se observó fundamentalmente en
el área de la investigación. En el ámbito clínico
sus beneficios han sido más dudosos (Widiger &amp;
Clark, 2000). Los cuadros se agrupan también
en esta versión en torno a cinco ejes: trastornos
clínicos; trastornos de la personaüdad; enfermedades médicas; problemas psicosociales y
ambientales y evaluación de la actividad global.
Esta versión, reconoce 220 tipos de trastornos.
El recientemente aparecido DSM V es, finalmente, un intento por incorporar al tradicional
diagnóstico categorial de los distintos trastornos, una valoración dimensional. Mientras que
desde el primero se considera a los diferentes
cuadros sindrómicos como clases más o menos
definidas y parcialmente excluyentes unas de

�EDITORIALES: APORTES FENOMENOLÓGICOS Y NARRATIVOS PARA LA VALORACIÓN CLÍNICA ...

otras, el diagnóstico dimensional intenta con-

las enfermedades

siderar los síntomas como categorías continuas
que pueden manifestarse en diferentes grados.
Esta edición agrupa los cuadros en torno a los
siguientes ejes: los trastornos del neurodesarrollo; los grandes síndromes psiquiátricos tradicionales como la esquizofrenia o la psicosis
maníaco-depresiva; los trastornos psicológicos
clásicos como la depresión o los trastornos de
ansiedad; los trastornos disociativos y los trastornos somáticos. Se incluyen además nuevas
categorías para los problemas de conduct a,
para los problemas neurocognitivos y para los
trastornos de personalidad y las parafilias. Una
última categoría más general se reserva para la
categoría otros trastornos mentales. Se incorpora asimismo una sección en la cual se atienden
a consideraciones dimensionales para valorar
la intensidad de los síntomas, así como también a consideraciones culturales (Carpintero
Capell, 2015).

y que por lo tanto,
la importancia del
diagnóstico está en
identificar elementos que orienten
nuestras intervenciones terapéuticas.
Pero en la actualidad los diagnósti-

Observaciones criticas
Las distintas propuestas de clasificación de
las enfermedades mentales de los manuales de
la APA, se han prestado a una serie de críticas
que van desde las consideraciones respecto de
su utilidad clínica, hasta las observaciones con
relación a los supuestos impücitos en que se
fundan (Cunningam Owens, 2000). A modo de
ejemplo: en medicina, la semiología se ocuparía
de interpretar signos y síntomas para, a partir
de éstos, identificar el trastorno de base del que
aquellos serían expresión. E n la psicopatología
actual, sin embargo, resulta difícil separar lo que
son signos y síntomas de lo que es el cuadro subyacente, del que aquellos resultarían ser manifestación. De hecho, en demasiadas ocasiones se
interpretan los síntomas como manifestaciones
de un cuadro subyacente, pero se asume luego
que lo que caracteriza al cuadro es la presencia
de los síntomas que acaban de usarse para la
clasificación. Se incurre con ello en una petición
de principio. Algunos críticos han observado,
con relación a esto último, que los sistemas clasificatorios de la medicina apuntan a organizar,
en función del diagnóst ico, el tratamiento de

cos psicoparológicos
pocas veces permiten especificar con
exactitud una terapéutica o siquiera
un pronóstico preciso. En parte esto
tendría que ver con
que los diagnósticos
se hacen sin suponer
una articulación con
bases etiológicas. Las intervenciones apuntan,
por ello, al mero abordaje sintomatológico, de
modo inespecífico, en una gran cantidad de
ocasiones. Sólo a modo de ejemplo, ciertos
medicamentos antipsicóticos son utilizados
tanto para el t ratamiento de la esquizofrenia,
de cuadros de despersonalización, de brotes
psicóticos agudos, así como también durante
ciertas fases en los trastornos del estado de ánimo. Los niveles de efectividad son muy variados
para cada cuadro y según el caso Qohnstone,
Crow, Frith, et. al., 1988). Si los conocimientos
etiopatológicos son limitados y la eficacia de
los tratamientos se valora por una reducción
sintomática, que puede ser bastante inespecífica, entonces podríamos preguntarnos: ¿cuál
sería la función de generar un complejo sistema
taxonómico como el que se nos propone en los
manuales de clasificación?
Ya con respecto a las nosografías categoriales,
en psiquiatría no parece posible configurar un
sistema de clasificación exhaustivo y excluyente
ni delimitar con exclusividad los síntomas que
permitirían identificar los distintos cuadros.
De hecho, los trastornos suelen presentar entre sí una alta tasa de comorbilidad (Widiger &amp;

�EDITORIALES: APORTES FENOMENOLÓGICOS Y NARRATIVOS PARA LA VALORACIÓN CLÍNICA ...

Clark, 2000). Quizá
todo esto renga que
ver con que lo que
llamamos síntomas
psiquiátricos no
describan aspectos
de cuadros específicos (como podría ser
la identificación de
un tipo de necrosis
celular o el efecto
de un particular
desequilibrio hormonal) sino que son
formas genéricas de
referir experiencias
de sufrimiento o de
distanciamientos de
las conductas de una
persona con respecto de lo que serían
formas rípicas de funcionamiento psicosocial.
Identificar síntomas psiquiátricos requiere, por
tanto menos, identificar propiedades o rasgos
que reconocer cuáles son y cuáles no formas
culturalmente aceptadas de conducirnos en el
mundo e interpretar la realidad. Como dice
Kleinman (1991) la clase de manifestaciones a
las que atiende un psiquiatra cuando hace un
diagnóstico son aquellas que suponen desviaciones de lo que serían forman rípicas de conducirse y significar el mundo en que vivimos.
Además, en psicopatología, más que en otras
disciplinas médicas, la relevancia diagnóstica de
los síntomas que un paciente presenta depende
en parte del significado que el mismo paciente
y quienes le rodean asignan a tales síntomas. El
rol que juega el juicio clínico en el proceso de
construcción de las categorías nosológicas y el
posterior diagnóstico supone, por codo ello, una
cuestión central: nos obliga a discutir cuáles son
los límites reales con los que nos enfrentamos
cuando intentamos generar un sistema de clasificación universal de las patologías mentales
(Amáis, 2005).
Widiger y Clark (2000) cuestionan, en relación con ello, que los manuales DSM hayan

conrribuido a mejorar o hayan enconrrado una
forma diferente de generar sus categorías y criterio, que las que aporta el juicio clínico con sus
propias limitaciones. Los propios revisores de
la cuarta versión del D SM han reconocido, en
tal sentido, que la utilidad del manual es más
acotada de lo que se quisiera y que la pericia
clínica resulta siempre un aspecto clave a la
hora de arribar a un diagnóstico (APA, 1995).
Esto no parece ser algo que se haya superado
en la quinta versión del manual. Todo parece
indicar, por tanto, que la pretensión de reducir
al mínimo las consideraciones personales del
clínico y generalizar así los criterios, no ha sido
posible hasta el presente.

El método comprensivo-hermenéutico
y la f enomenologia psiquiátrica
Hace casi cien años, Binswanger (1961) señaló
la necesaria contraposición que debemos reconocer entre el acercamiento cienrífico natural al
organismo como entidad biológica y una clase
muy diferente de abordaje, de carácter antropológico y existencial, como la que debe asumir el
psicopatólogo cuando analiza comprensivamente la totalidad de la vida psíquica de la persona
enferma. Binswanger sostiene que la psicología
y la psicopatología podían orientarse, por un
lado, al estudio del conjunto de las funciones vitales, esto es, el cuerpo, el cerebro o los procesos
psicológicos básicos. En tal caso se requiere trabajar con base en conceptos cienríficos naturales,
deducidos de las relaciones externas e internas
y a partir de categorías biológicas como las de
causalidad y regularidad. Si lo que se propone
en cambio es atender al estudio de la persona
humana, lo que se requiere es un abordaje muy
diferente. Es preciso adoptar un enfoque de
tipo comprensivo-hermenéutico.
En una totalidad mecánica los elementos están unidos únicamente en el espacio y el tiempo
mediante una relación que es externa; aunque
estén juntas y se toquen, las partes son ajenas
unas a otras pues no están impregnadas de una
unidad interior que les dé sentido (Bajrín, 1995).
Nada de esto sucede con los procesos mentales.
La actividad mental supone trabajo sintético;

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los elementos psíquicos engendran conexiones
y configuraciones nuevas, no deducibles de sus
partes constitutivas. Las personas, además, vivimos esos enlaces y conexiones. Se trata, dice
Dilthey (1952), de vivencias originarias por medio de las cuales convertimos el conjunto de
nuestras experiencias en hechos más o menos
significativos. Son esas vivencias insertas en un
todo las que otorgan sentido a las acciones y a
la personalidad en su conjunto. Es esto mismo lo que el psicólogo y el psiquiatra deben
estudiar cuando hacen un diagnóstico o una
valoración clínica. Dicho de otro modo, lo que
se ve alterado en la patología mental no es tal
función o conjunto de funciones sino la personalidad completa, su sistema de significados;
lo que se ve comprometido es la coherencia de
la vida psíquica en su totalidad. Por ello no es
suficiente con reconocer la presencia de ciertos
síntomas o déficits para comprender lo que le
sucede al hombre enfermo. Es preciso rever
de qué modo se reconfigura la totalidad de su
mundo significativo.
En las últimas décadas ha tenido lugar un
resurgimiento del método fenomenológico
dentro de la psicología y la psiquiatría, de la
mano de autores como Parnass, Sass, Fuchs,
Zahavi o Gallagher, (Ramos-Gorostiza y AdánManes, 2013). El abordaje fenomenológico ha
venido desarrollando y aportando numerosas
herramientas teóricas y metodológicas para la
comprensión de los hechos psicológicos típicos,
normales y mórbidos. La clínica fenomenología
procede, por un lado, realizando descripciones
detalladas de lo que son las vivencias y experiencias subjetivas de la persona que enferma.
Jaspers (1993), con sus minuciosas exposiciones
casuísticas, nos ofrece una cantidad de material
de este tipo. Esto es lo que se conoce como fenomenología descriptiva. Por otro lado, la fenomenología busca los denominadores comunes de
determinado conjunto de vivencias, tratando de
encontrar los vectores o üneas directrices que
parecen determinarlos, así como también determinan el modo en que se ordena la totalidad
del mundo vital de cada persona. Esto último

es lo que llamaremos fenomenología genética y
eidético-categorial (Ellenberger, 1967).
Para el fenomenólogo, la experiencia subjetiva pareciera asentarse sobre ciertas coordenadas vitales estructurales como la vivencia del
espacio y el tiempo, así como en prenociones
fundantes, tales como son la idea de sustancia,
de causalidad y de agencia. Nuestras expresiones y comunicaciones idiomáticas revelarían, en
sus palabras, en sus modismos, en las metáforas
y alegorías, dice el fenomenólogo, elementos
de esta estructura profunda, prelógica. Todo
esto lleva a que la fenomenología psiquiátrica
se interese por el lenguaje y las comunicaciones
de los pacientes como expresiones manifiestas
de dichas categorías y prenociones. El lenguaje
natural piensa, el fenomenólogo o bien revela, en
su substancia, una visión intuitiva de las cosas,
o bien constituye el molde, la herramienta troqueladora, mediante la cual hacemos ingresar
o dejamos fuera del mundo de la experiencia
humana, cierto conjunto de fenómenos.
El estudio de las vivencias del tiempo y el
espacio, así como la forma en que las personas enfermas experimentan la materialidad, la

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agencia o el propio cuerpo interesan especialmente a esca rama
de la psicopatología. Al estudiar
las experiencias de personas con
enfermedad mental se ha descubierto que la experiencia del flujo
temporal muestra alteraciones
radicales en función de los tipos
de trastornos. Por ejemplo, mientras que para la persona "normal"

el futuro suele ofrecerse como un
campo de expectación y planificación, un horizonte abierto ordenado desde un proyecto vital,
la experiencia maníaca pareciera
caracterizarse por una actitud de
fuga sobre un futuro inmediato,
sobre el que el paciente se arroja
sin plan, momento a momento,
como en un juego {Ellenberger,
1967; Minkowski, 1933; 1966). En
coincidencia con esto, Thomas
Fuchs (2007) reporta que las personas impulsivas y con diagnóstico de trastorno limítrofe de
personalidad también parecen manifestar una
vivencia fragmentaria de la temporalidad y de
su propia biografía. Escas personas expresan
una modalidad atemporal de existencia, como
si fueran incapaces de establecer una continuidad entre el pasado y el futuro. Esto afecta el
sentido de la identidad personal así como el
sentimiento de la propia agencia. Las personas con esquizofrenia, por su parte, describen
la vivencia de un tiempo fijado a un momento
presente, junto con la ilusión de eternidad o
inmortalidad {Minkowski, 1966). Los pacientes
con depresión, finalmente, parecieran experimentar un detenimiento de la temporalidad en
el presente, junto con la vivencia de un futuro
clausurado y sin esperanza {Dorr-Zegers, 1971,
1995; Tellenbach, 1976) .
También la vivencia del espacio y el propio
cuerpo puede verse alterada en Los casos de patología mental grave. Para la matemática tradicional el espacio es un continuo abstracto y
medible con atributos como la h omogeneidad,
la continuidad, la infinitud o el isotropismo y

con propiedades como la rridimensionalidad y
su carácter homoloidal {Ellenberger, 1967). La
forma en que las personas experimentamos La
espacialidad en la vida diaria, sin embargo, es
muy diferente. En psicología y psicopatología
suele hablarse por ejemplo del espacio orientado. A diferencia del espacio objetivo, el espacio
orientado supone la estructuración del espacio
en función la ubicación del propio intracuerpo,
que es su centro de referencia móvil. Nuestro
horizonte espacial se ordena, por ello mismo,
a partir de la coordinación de nuestros datos
perceptivos, nuestras disposiciones motrices y
nuestras proyecciones o intenciones. Se trata,
por tanto, de una forma de espacialidad anisotrópica, es decir, que cada dimensión posee
valores diferentes y específicos. No se trata ya
de un espacio continuo y abstracto sino de un
espacio coordinado en función de distancias y
direcciones (con un eje de orientación vertical,
un plano extenso horizontal, un adelante y un
atrás bien definidos, una derecha y una izquierda, etc.). El eje vertical resultaría estructural, en
términos existenciales, para organizar nuestras
experiencias dentro de una dinámica ascendentedescendente (Binswanger, 1956). Según Romano
Guardini: "La representación de esta unidad del
espacio vital constituyen el esquema según el
cual se piensa involuntariamente la existencia
viva" (1964: 69-70). Dentro de este esquema, el
arriba es la zona del intelecto, de la libertad de
elección, de la voluntad dominadora, mientras
que el abajo es el ámbito de los impulsos y Las
necesidades orgánicas e inconscientes. En este
eje se contrapone lo elevado y luminoso como
signo de progreso, bienestar o desarrollo, a lo
bajo, lo hundido como expresión de desazón,
empobrecimiento, fatalidad y caída.
Binswanger ha señalado además que la experiencia espacial se hallaría determinada por
nuestro tono emocional; podríamos hablar por
tanto de una vivencia anímica del espacio, de
un espacio humorado. "Según que, conforme a
mi estado de ánimo, se me ensanche o se me
encoja el corazón, me salte de alegría o se me
oprima de preocupación, esté lleno hasta rebosar o extinguido y vacío, se modifica tam-

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bién la expresión del mundo" (Binswanger 1961,
pg. 366). El mundo se me presenta entonces
como más o menos acogedor, como expansivo
u opresivo, etc. Junto con la noción de espacio
humorado, Binswanger propone finalmente
que ciertas nociones espaciales y aún físicas,
como son las de fuerza, rigidez, opresión, resistencia, parecieran const ituir abstracciones que
se arraigan en experiencias anímicas primarias.
Si podemos hablar de fuerza, en mecinica, por
caso, es porque antes conocemos lo que es la
experiencia del esfuerzo, a nivel anímico (Ellenberger, 1967)1. De acuerdo con este autor estas
experiencias primarias, configuran nuestras
categorías para pensar el mundo; la alteración
en nuestras vivencias corporales primarias y
en este sistema de categorías en los casos de
patología mental modificaría la constitución
del mundo vital del paciente (RatcWfe, 2009).
De hecho la cünica nos enseña que la vivencia
espacial se resiente notablemente en personas
con patologías como la esquizofrenia, la manía,
la depresión o los cuadros graves de ansiedad.
En la depresión, por ejemplo, el espacio vital
se encoge y se desorganiza; se impone una experiencia de opacidad, de falta de horizonte y
perspectiva (Tellenbach, 1976). La sensación de
desequilibrio, de flacidez, de falta de tono en
los músculos sería la contraparte corporal de
la vivencia anímica depresiva. Resultan ilustrativas las descripciones que nos han hecho,
durante entrevistas, distintos pacientes sobre
las modificaciones en sus vivencias del espacio,
la materialidad y el cuerpo, durante las fases
iniciales de la enfermedad. Los pacientes describen sentimientos y vivencias corporales de
desequilibrio y de hundimiento. Surge el andar
dificultoso y temeroso; los pies que se arrastran;
hay sensación de mareo, de náuseas. La necesidad de hallar sostenes, andamios, puntos de
apoyo, aparecen como expresión de un anhelo
tanto físico como espiritual. En el plano de la
verticalidad, el abajo es el pozo oscuro, frío,
húmedo; es el presente, vacío y escaneo, inacabable, asociado con el sentimiento de falta, de
ausencia, de vergüenza y culpa. Todo esto se
acompaña de una vivencia de pasividad e im-

potencia en dónde el no poder (la ausencia de
voluntad dominadora y libenad según Guardini,
1964) va de la mano de no querer ya nada. En
contraposición, la vivencia extática, del místico,
es la de quien habita el espacio luminoso del
arriba, característico por su anchura, su magnitud y profundidad. Esta experiencia se liga
a un sentimiento oceánico, de fusión con los
objetos del mundo2 (Soru &amp; Duero 2ou).
En cuadros como la anorexia y los trastornos
en el control de los impulsos, otra clase de vivencias corporales y de la materialidad parecen
volverse claves a la hora de configurar el mundo
vital del paciente. Los operadores arriba-abajo
funcionan como ordenadores de la interioridad
del propio cuerpo. El acercamiento fenomenológico enseña que el arriba y el afuera están
asociados con lo liviano, con lo fluido, con la
libertad y con lo vivo; es sinónimo de posibilidad
y actividad, de lo puro y lo perfecto. El abajo
y adentro configuran lo pesado, lo cosco; es el
excedente, símbolo de lo mortuorio, de lo quiero
y lo pasivo así como también de lo impuro y lo
imperfecto. La dureza, las formas y lo relleno,
son, en el eje espacial vertical, señal de todo lo
que cae y atrapa, de lo que acora y aprisiona, de
lo que tira hacia abajo. Frenre a ello tenemos lo
aéreo y también lo vacío que supone elevación
y por tanto, plenitud. Mientras que el mundo
del depresivo es un mundo de soledad que se
asocia al vacío, en la anorexia la soledad está
vinculada a lo lleno, a lo demasiado pesado, que
se arrastra, que no fluye (Carreras &amp; Duero,
2012; Duero &amp; Carreras, 2015).
En personas con un perfil de tipo ansiosoobsesivo, finalmente, el espacio pareciera organizarse desde el estrecho sector de lo conocido
a la vastedad de lo extraño y lo amenazador. Es
algo que surge de inmediato para el clínico ateneo. En vez de las categorías de lo lleno y lo vacío,
aparecen aquí las de lo completo y lo incompleto,
juncos con las de lo seguro y lo sospechoso. Lo
que atormenta al obsesivo es la posible incompletud del propio acto, su inexactitud e ineficacia, con los posibles efectos calamitosos que
ello pudiera implicar. El paciente obsesivo jamás
está seguro de lo que está haciendo. Por ello su

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actuar es un actuar en falso. Las acciones del
paciente se descomponen en comportamientos
cada vez más y más sencillos hasta perder todo
sentido, sin jamás convertirse en un acto total.
Aparecen también en el obsesivo las categorías
de lo perfecto y lo imperfecto, de lo puro y lo
impuro, lo impoluto y lo contaminado. Más
el ideal de pureza y per- r--::'.':~~=~
fección es muy diferente del de la persona con
anorexia. En la anorexia
lo que se busca alcanzar
es la acéáca purificación
del propio cuerpo; en el
trastorno obsesivo, en
cambio, la imperfección
o la amenaza de lo impuro viene del vínculo
entre los propios actos
anticipatorios siempre
ineficaces y el caótico
mundo exterior. En la
espacialidad predomina el plano horizontal
en donde se hace explícita la vivencia de imposibilidad para avanzar y dar fin a la actividad;
se trata de ordenar un espacio que se prolonga
hacia adelante, infinitamente (Duero, 2014;
Duero, enviado a publicar)

Los aportes narrativos
Una segunda corriente que ha hecho notables
contribuciones a la psicología y la psicopatología, aportando a una mirada comprensiva del
fenómeno normal y patológico, es la narrativa.
Para autores como Bruner (1987, 2002), Burkert
(2009), Gallagher (2000), Me Adams (1995),
Zahavi (2007) en la vida diaria construimos
narraciones para dar sentido a nuestra experiencia, configurando la realidad y nuestra propia
biografía como una diacronía con una estruct ura, con un sentido y una dirección. Nuestro
sentimiento de la identidad personal, por ejemplo, sería, según estos autores, producto de las
historias que contamos acerca de quiénes somos.
Sería una forma de dar unidad y consistencia
a nuestra vida y a nuestras acciones. Gracias

a esta clase de historias logratnos proyectar
coherentemente nuestro ser y nuestros actos
desde un pasado y hacia un futuro.
Durante las últimas décadas han surgido diferentes modelos y estrategias para el estudio de
las narraávas personales (Labov &amp; Waletzky,
1967). La forma en que una historia evoluciona, cómo se definen las
situaciones conflictivas,
cómo son descriptos los
diferentes personajes,
de qué modo se posiciona el héroe frente a
los obstáculos y cuál es
la forma en que se caracteriza el desenlace
de cada relato (Gergen,
1994), podrían resultar
aspectos indicativos de
cómo concebimos el
mundo y aún de rasgos
profundos de nuestra
personalidad. Bauer,
McAdams y Pals (2008),
han mostrado, por ejemplo, que ciertos patrones
narrativos estarían asociados con concepciones
eudomónicas características. Dentro del área
de la psicología de la personalidad McAdams,
Anynidoho, Brown, Huang, Kaplan y Machado (2004) han hallado, haciendo un análisís
del contenido e identificando distintos estilos
narrativos, asociaciones entre estrategias narrativas y rasgos específicos de personalidad.
Duero y Limón Arce (2007) sugieren, por su
parte, que ciertos estilos narrativos podrían estar asociados con rasgos de personalidad como
el neuroticismo, el psicoticismo y la extraversión.
En el ámbito de la psicopatología, Argembeau,
Raffard, y Van der Linden (2008) reportaron
que las narrativas de personas esquizofrénicas
expresan, entre ot ras cosas, una ruptura en el
sentido de continuidad a través del tiempo. Los
pacientes esquizofrénicos fallarían al proyectarse a sí mismos con una continuidad desde el
pasado y hacia el futuro, probablemente debido
a dificultades para la recuperación de información contextual. Sus hallazgos indican que estas

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personas recuerdan menos evenros pasados y

y narcisistas, el segundo lo es de personalida-

expresan una notable dificultad para figurarse
acontecimientos futuros probables. Todo ello
afectaría su autopercepción así como su sentido
de coherencia interna. Algo parecido sucedería
con las personas con trastorno de personalidad
limítrofe. Estos pacientes, que parecerían experimentar un sentido empobrecido y menos coherente de sí mismas, fallarían al intentar integrar
distintos momentos de la propia biografía, así
como también al momento de justificar o dar
sentido a las propias acciones en base a motivos
y razones (Fuchs, 2007).
Por su parte, Soru y Duero (2011), Carreras y Duero (2012) y Duero y Carreras (2015)
han demostrado aspectos característicos en
la organización y el contenido narrativo de
los relatos de personas con depresión, delirio
místico y anorexia. En este último caso, por
ejemplo, se encuentran semejanzas con lo que
Fuchs reporta para el trastorno de personalidad
limítrofe. También aquí se observan inconsistencias narrativas así como una insuficiente actividad reflexiva respecto de los actos propios
y de otros; se ha observado asimismo cierta
pobreza narrativa al momento de subjetivar o
analizar empáticamente a los otros.
Los elementos que condicionan la coherencia
narrativa y la composición de los relatos de las
personas suelen asociarse, por otra parte, con
el tipo y la gravedad de los cuadros. A nivel
narrativo es posible identificar relatos con tramas progresivas, regresivas, de estabilidad y
estancos (Gergen, 1994) . En el primer tipo de
relatos se observa una evolución en la historia.
Lo contrario sucede en los relatos regresivos,
en dónde parece que fuésemos testigos de un
verdadero drama con notas trágicas. Los relatos
de estabilidad transmiten, por su parte, una
atmósfera de armonía y seguridad. El personaje
proviene por lo general de un medio sociofamiliar estrucrurado y transita por diferentes etapas
en función de lo que prescribe la tradición, sin
grandes sobresaltos. Los relatos estancos, por
último, parecen atemporales (Duero &amp; Limón
Arce, 2007) . Mientras que el primer tipo de
relato es típico de personalidades competitivas

des dependientes; el tercero, en cambio, es muy
característico de personalidades formales y tradicionalistas, a veces sobreadaptadas. Los casos
de personas con trastornos mentales graves y
crónicos como la esquizofrenia, tienden a expresar el cuarto tipo de organización narrativa
(Duero, 2014; Duero, enviado a publicar)3.
Por otro lado, es posible ver que cuanto más
heterogéneas, pero también cuando más ensambladas y justificadas se hallan entre sí las
distintas partes de las historias, mayor es su
coherencia (Duero &amp; Limón Arce). Los relatos de
personas con patologías
graves suelen manifestar
niveles inferiores de coherencia que los cuadros de
pacientes con sintomatología leve. En el segundo caso
las partes de las historias
se enlazan mayormente
unas con otras, se nutren
de comentarios e interpretaciones que buscan
aclararlas y darles sentido,
además que expresan un
intento por concluir algo
de lo dicho. Los relatos
asidéticos, en cambio, con
escasos eslabones temáticos y/o lógico-causales,
se presentan como una sumatoria más o menos
azarosa de elementos en los que es difícil hallar
un factor coagulante y una actividad conclusiva
clara. El nivel de coherencia narrativa parece
asociarse también con el grado clausura del
relato. Los relatos de personas con patologías
graves y crónicas muestran un menor nivel de
apertura para incorporar experiencias y puntos
de vista novedosos (Duero, 2014; Duero, enviado a publicar).
También los modos en que son caracterizados los distintos personajes varían en función
de aspectos como la gravedad y tipos de cuadros.
En los relatos con una composición más elaborada y coherente, los personajes suelen estar
bien diferenciados; su subjetividad es compleja

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y sus rasgos particularizados. En los relaros de

personas con patologías graves, en cambio, la
subjetivación es pobre y la agencialidad vaga.
Fuchs (2007) ha señalado, por ejemplo, que esto
sucede en personas con trastornos de personalidad limítrofe. Sus caracterizaciones de los distintos personajes suelen oscilar entre extremos.
El otro se presenta como enteramente bueno
o malo, poderoso o impotente, etc., pudiendo
variar estos posicionamientos para un mismo
personaje de un momento a otro. En cuadros
como la paranoia, por otra parte, todos los per- -.. .,. .,r--!C-.,. .,"""""- -r.-,-:c:-r- - - --,-, sonajes parecen mostrar un

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perfil más o menos parecido,
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traicionado, etc., por todos
y cada uno de quienes lo rodean. Algo también típico es
. ,.
el rol que cumplen los demás
personajes en términos agenciales. En los relatos de pacientes temerosos y ansiosos,
por ejemplo, es nat ural que
aparezcan otras personas
que funcionan como colaboradores débiles y como
figuras opositoras, casi siempre amenazantes.
En los relatos heroicos, en cambio, los otros aparecen casi siempre como compet idores o como
figuras débiles y dependientes que deben ser
socorridas (Duero, enviado a publicar).
Lo dicho hasta aquí es apenas un esbozo de
algunos hallazgos propios y de otros autores que
podrían resultar prometedores para la clínica
y la investigación psicopatológica.

-';~ ~Ji

.. _.~-

D iscusión y conclusión
En este trabajo nos hemos propuesto discutir
y analizar el lugar del diagnóstico psicopatológico en la práctica clínica; hemos señalado
algunas de las fortalezas y debilidades de la
semiología y La evaluación clínica y psicopatológica tradicional y actual. Hemos hablado, a

continuación, sobre la itnporrancia y la necesidad de una mirada comprensiva que acompañe
a las formas ortodoxas de valoración psicológica
y psiquiátrica. Según hemos podido mostrar,
el empleo de los métodos fenomenológico y narrativo han permitido identificar y caracterizar
experiencias psíquicas típicas del vivenciar sano
y enfermo que enriquecen nuestro conocimiento
de los fenómenos mórbidos. Esta clase de análisis se basa en las descripciones que las propias
personas hacen de sus experiencias, ya sea a
partir de entrevistas o del estudio de historias
de vida y el empleo de documentación biográfica. Con esta metodología es posible capturar
nuevos elementos claves, a nuestro modo de
ver, para el diagnóstico y la comprensión de la
patología mental.
En la última parte del trabajo hemos citado ejemplos ilustrativos, a nuestro parecer, de
los aportes de ambas tradiciones. Mediante la
discusión y la presentación de estos ejemplos,
hemos querido señalar de qué modo la integración de ambas propuestas podría ayudar a
lograr una mirada más abarcativa y clara de la
patología mental y sus alteraciones. Consideramos que estas dos tradiciones con sus respectivas metodologías abren un campo para La
investigación clínica psicológica y psicopatológica. Esperamos haber generado en el lector
cuestionamientos e interrogantes. Con nuestro
análisis esperamos promover, además, en el futuro, esta clase de estudios, tan necesarios en
nuestra práctica. Nuestra meta es que nuevos
desarrollos permitan, en un futuro, la aplicación
de metodologías como Las señaladas con fines
diagnósticos y psicoterapéuticos.
Sobre el autor!
Dance G. Duero es Donor en Psicología y Magister en Psicología Cünica. Es Profesor Titular de
la Cátedra Psicoparología General, en la Universidad Cacólica de Córdoba (Argenrina) y Profesor
Asiscence de la Cátedra Incroducción a la Psicología
en la Universidad Nacional de Córdoba (Argenána).
Dinge un grupo de inveságación sobre psicopacologia, fenomenología y psicología narrativa avalado y
subsidiado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología.
Ha publicado numerosos aróculos sobre ésta y otras
cemáticas vinculadas.

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�EDITORIALES: LA FUNC IÓN DE LOS DIAGNÓSTICOS EN LA SALUD MENTAL

LA FUNCIÓN DE LOS
DIAGNÓSTICOS EN LA
SALUD MENTAL
Por Mtro.Jonnatan H ernández

H

ablar respecto al diagnóstico en la
salud mental puede llegar a ser un
asunto controversial. En las últimas
décadas, este tema se ha colocado con singular
relevancia en el debate de los profesionales implicados en él, atrayendo gran interés en torno
a las consecuencias sociales que se derivan de
recibir un dictamen respecto a nuestro status
psíquico; por otra parte, también emergen los
argumentos propios de las disciplinas de la
salud mental y su necesidad como ciencias de
abordar con objetividad y precisión su objeto
de estudio, lo cual implicaría necesariamente
un sistema de clasificación.
Tal vez, la primera función del diagnóstico mene.al fue la de distinguir la "normalidad"
de la patología, con fines de brindar un tratamiento adecuado a quienes eran afectados
por determinada condición; no obstante, hoy
en día nos encontramos con diversas disyuntivas, probablemente las más relevantes sean:
primero, clarificar a que llamamos"enfermedad"
cuando hablamos de salud mental, ya que es un
hecho bien documentado que, conductas que
eran concebidas como patológicas tiempo atrás,
actualmente han dejado de serlo; por ejemplo, la
homosexualidad, que fue incluida en la primera
versión del Manual Diagnóstico y Estadístico
de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) en el
año de 1952. Esto demuestra, que por lo menos
en parte, nuestro entendimiento del comportamiento "anormal" está influenciado por lo que
en un momento determinado la sociedad considera como correcto o incorrecto. Este ejemplo
podría parecer al lector como un simple hecho
anecdótico, ya que hay quienes pudiesen llegar
a considerar que dichos conflictos han quedado
resueltos; ciertamente no podríamos estar más
alejados de tal escenario, ya que todavía, hasta
el día de hoy, continúa la discusión respecto a

que deberíamos considerar como un comportamiento patológico. En relación a lo anterior,
podríamos mencionar la respuesta de los clínicos, investigadores y la sociedad en general,
ante las recientes declaraciones del distinguido
psiquiatra, el Dr. Paul R. McHugh, ex jefe del
departamento de psiquiatría del hospital J ohns
Hopkins, quien asegura que "aquellos que promueven la cirugía de reasignación sexual están
colaborando con la promoción de un trastorno
mental", despertando una importante polémica
al respecto en E.U.A., ya que coinciden con las
recomendaciones del presidente Barack Obama,
quien se ha declarado en favor de proteger los
derechos de personas transgénero, y ha pedido a las escuelas públicas que permitan a los
estudiantes usar el baño que corresponde con
su identidad de género y no únicamente a su
sexo biológico.
El segundo punto, es el de analizar si el modelo médico tradicional se ajusta a las concepciones actu ales de lo que consideramos "salud", haciendo énfasis en que "normal" no es equivalente
de "saludable", y añadiendo que, como hemos
de explicar a continuación, la salud, más que
tratarse de un estado, debemos de entenderlo
como un proceso, en donde diversos factores,
biológicos, psicológicos y sociales, interactúan
de manera compleja para favorecer o perturbar
su desarrollo.

�RIALES: LA FUNCIÓN DE LOS D IAGNÓSTICOS EN LA SALUD MENTAL

Nor-malidad, patología y salud:
tres conceptos que vale la pena
revisar con detenimiento
Lo primero que es importante aclarar es que
en psicología, cuando hablamos de si una conducta es "normal" o "anormar, debemos pensar en términos estadísticos, es decir, con qué
frecuencia se presenta dicho comportamiento
o qué posibilidad tiene de presentarse en una
población en específico, no en términos éticos,
es decir, si la conducta es correcta o incorrecta;
asimismo, el hecho de que una conducta sea
atípica, no necesariamente indica que ésta se
encuentra ligada a cierta patología o desorden
mental, sino tal vez, a otros factores, por ejemplo, las variables culturales.
Es entonces que nos preguntamos: si no podemos tomar como único parámetro la estadística
para determinar que es la patología, ¿qué otros
indicadores debemos de considerar para definirla? Probablemente esta sea la cuestión más difícil
de resolver, y no encontremos en la literatura una
definición unificada que sea aceptada universalmente por todos los especialistas relacionados
con la salud mental; sin embargo, muchos expertos coinciden en que existen diferentes parámetros útiles a considerar cuando hablamos de qué
es un trastorno mental. Algunos de ellos son:
que causa sufrimiento en quien lo experimenta
y en sus seres queridos; inadaptación en diversos contextos e incapacidad para disfrutar de
las relaciones sociales; violaciones de las normas
de la sociedad, sean éstas explícitas o implícitas;
incomodidad social, además de irracionalidad e
imprevisibilidad de la conducta. Cabe mencionar
que, aunque son útiles, tal vez dichos criterios
puedan a llegar a ser insuficientes y tal vez no se
puedan aplicar a todos los padecimientos men-

tales de manera indistinta.
Por otra parte, es irónico que los expertos
en la salud mental sepamos tan poco sobre
salud en comparación de lo que conocemos
respecto a la patología, y esto es porque para
muchos profesionales la salud es simplemente
la ausencia de dolencia, malestar o padecimiento. Para clarificar este argumento, los invito a

que imaginemos el

-·~, ~,,,.,
.,
_,..

siguiente escenario:
¿qué haría la mayoría de los clínicos
involucrados en
la salud mental si
llegara un paciente
y al preguntarle el
motivo de consulta
éste les contestara
"quiero mejorar mi
salud"? Probablemente el clínico
insistiría en que el
paciente le contara
"el problema" que lo
trae por ahí, y el segundo aclararía que no hay ningún problema,
que realmente no tiene ningún malestar, pero
aun así quiere permanecer saludable y de ser
posible, mejorar. Lo más seguro es que la gran
mayoría de psiquiatras y psicólogos quedaran
atónitos ante particular siruación, y esto es así
porque en nuestro contexto es poco usual u~a
cultura de prevención, y rodavía menos comun
la concepción de salud como un proceso que
debe elaborarse y t rabajarse, en el que cada
conducta que realizamos nos conduce o aleja,
ya sea a corto o a largo plazo, de un estado
óptimo. Por el contrario, generalmente la salud
es entendida como estado dicotómico, en el que
se tiene salud o se carece de ella. Estas concepciones tradicionales de salud-enfermedad están
influenciadas por el modelo biomédico, el cual
implica un reduccionismo, ya que básicamente concibe que todos los fenómenos biológicos
son reducibles a procesos bioquímicos básicos
y mantiene el llamado "error de Descartes", es
decir, el dualismo cartesiano cuerpo-mente, en
donde los procesos somáticos y psíquicos son
entidades separadas, mutuamente excluyentes.
Así, una condición como la esquizofrenia
anteriormente podría haber sido considerada
como propiamente "una enfermedad mental",
por lo cual era totalmente ajena a la medicina; no obstante, los avances científicos en las
últimas décadas han demostrado que existen

'

~

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~

�EDITORIALES: LA FUNC IÓN DE LOS DIAGNÓSTICOS EN LA SALUD MENTAL

alteraciones cerebrales en pacientes
con esta condición;
por ejemplo, disminución de la sustancia gris en regiones
corticales concretas, desde el primer
episodio psicótico o
inclusive antes. Este

ción, lo cual permite la estructuración de la
información y a su vez facilita su estudio; de
lo contrario, sería imposible realizar avances
científicos, ya que no habría criterios unificados que permitieran la investigación y, por lo
tanto, tampoco nueva información respecto a
tratamientos eficaces. Por ejemplo, en el caso
específico del autismo, es gracias a un sistema
de clasificación que hemos aprendido a diferenciarlo de otras condiciones, identificar cuáles

hecho nos hace replantearnos si la
esquizofrenia en
verdad es una enfermedad mental
o una enfermedad
médica, o más interesante aún, si las enfermedades que durante
largo tiempo hemos considerado como mentales,
también tienen factores biológicos involucrados;
e igualmente, si las enfermedades tradicionalmente consideradas como médicas, por ejemplo,
el cáncer, tienen factores psicológicos asociados,
sin mencionar que en ambos casos otras variables como los factores sociales también podrían
jugar un rol importante.
Dado esto, la visión dualista cuerpo-mente
es inapropiada para el estudio y abordaje de los
trastornos mentales, tanto el modelo biomédico,
como los modelos psicológicos mentaliscas que
dejan de lado el estudio de variables biológicas
implicadas en ellos. En cambio, ante las exigencias de comprender fenómenos psíquicos
complejos, surgen los modelos integradores,
donde diversas disciplinas convergen y favorecen un abordaje transdisciplinario, teniendo
como resultado el modelo biopsicosocial, que
asume y reconoce el papel que desempeñan los
componentes biológicos, los procesos psicológicos y el componente social en el funcionamiento
del individuo.

son sus principales características y cuáles son
sus síntomas tempranos, cuáles son las intervenciones más eficaces para tratarlo; asimismo,
hemos evidenciado que es más común de lo
que pensábamos (gracias a los estudios de prevalencia realizados), comprobado que existen
factores genéticos y epigenéticos que se encuentran relacionados con él y logrado desmitificar
creencias totalmente infundadas, por ejemplo,
que el autismo es una reacción del niño ante
una relación poco afectiva con la madre o que
las vacunas lo causan.
No obstante, también hay que considerar
que un sistema de clasificación no solo tiene
ventajas, sino que acarrea inevitablemente algunos inconvenientes, uno de ellos es la omisión
de información, por ejemplo, al decir que una
persona tiene como mascota un ave, estamos
brindando cierta información, pero poco específica en comparación de si decimos que ese
individuo tiene un ave acuática, concretamente
un pato. Es entonces, que la clasificación nos
permite abreviar y organizar la información,
pero irremediablemente nos hará perder algunas particularidades y especificaciones.
Sin duda, otra desventaja es el estigma social
que sufren las personas diagnosticadas con algún
desorden mental, tal vez por inferencias incorrectas que la gente asocia con dichos trastornos,
por ejemplo, algunas personas podrían llegar a
pensar erróneamente que una persona con un
trastorno mental podría ser violento, impredecible, incapaz de comprender algunas situaciones
o ser incompetente para realizar determinada
actividad, y esto no es necesariamente cierto en
todos los casos. Es por eso que los profesionales
de la salud deben de ser muy cuidadosos y evitar

Los diagnósticos en la salud mental:
¿se requieren los diagnósticos en la
salud mental? ¿Cuál es su fun ción?
La psicología, al tratarse de una disciplina
científica, requiere de un sistema de clasifica-

�EDITORIALES: LA FUNCIÓN DE LOS DIAGNÓSTICOS EN LA SALUD MENTAL

eriquerar a sus pacientes, recordando que los sistemas de clasificación diagnóstica no clasifican a
las personas, sino a los trastornos que éstas padecen; es decir que por ningún motivo debemos de
reducir a una persona a su enfermedad, ya que
su identidad, personalidad, habiüdades, fortalezas, emociones, entre otras características únicas
e individuales, son más trascendentales que la
condición que padecen. Dado esto, es esencial
tener en cuenta el papel que juega el lenguaje de
los expertos a la hora de trasmitir a la comunidad
el conocimiento sobre la salud mental. Es por
esto que se debe de evitar a toda costa utiüzar
los diagnósticos como adjetivos, por ejemplo,
describir a una persona como "esquizofrénicoH
o "autistaH; en cambio, es más exacto, respetuoso
y humano hablar de personas con esquizofrenia
o personas con autismo, ya que esta sutil pero
nuclear cuestión puede ser el primer paso para
hacer una enorme diferencia entre la segregación
y el estigma o el entendimiento y la inclusión.
Sobre el autor:
Mtro. Jonnatan Hernández. Licenciado en Psicología por la Universidad Aucónoma de Nuevo
León (UANL). Tiene una Formación Clínica en el
Deparcamento de Neuropsicología de la Facukad de
Psicología de la UANL .Posgrado en Neuropsicologia Clínica por la Universidad Nacional Aurónoma
de México (UNAM). Miembro de la Asociación
Mexicana de Neuropsicología
Expositor en los congresos de la Asociación Mexicana de Neuropsicología, la Sociedad Latinoamericana
de Neuropsícología y la Inrernarional Sociery of
Neuropsychology
Direcror de Neurokids Momerrey: Centro de Diagnósnco y Desarrollo Cognmvo (www.neurokidsmry.
com). Puesco Actual: Evaluación y Diagnósrico
Diferencial de los Trastornos del Neurodesarrollo en
un Centro de Rehabilitación Infanál Privado
Psicólogo Evaluador en la Esrraregia del Desarrollo
Infanál de la Secretaría de Salud
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CARACTERÍSTICAS DE
LOS DIAGNÓSTICOS
TEMPRANOS EN
LA INFANCIA,
IMPORTANCIA Y
ALGUNAS DE

sus

DIFICULTADES
Por D aniela Orellana L izana

Introducción
a realización de tratamientos terapéuticos en la infancia requiere de una primera valoración diagnóstica, sin este paso
previo es imposible planificar procesos terapéuticos que sean interdiscipünarios y que estén
basados en las características y necesidades que
presentan niños y niñas de diferentes edades.
Diferentes estudios han demostrado que
retrasos en el proceso de valoración diagnóstica
producen una pérdida de los tiempos de intervención con la consecuente repercusión sobre el
pronóstico (Albores, Hernández, Díaz y Cortés,
2008, Belinchón, 2001 en Herrero, 2001); por
el contrario, si el diagnóstico precoz va seguido de una intervención temprana, es decir, de
una intervención terapéutica, el pronóstico será
mejor, especialmente en el control del comportamiento, las dificultades de comunicación y
las habiüdades funcionales en general. (Canal,
García, Touriño, Santos, Martín, Ferrari, Martínez, Guisuraga, Boada, Rey, Franco, Fuentes
y Posada, 2006) .
El presente trabajo tiene como objetivos:
plantear la necesidad de realizar evaluaciones
diagnósticas en forma temprana, definir brevemente las características y las impücancias de los
procedimientos descritos en la literatura para
realizar diagnósticos tempranos en la infancia y,
por otra parte, presentar cuáles son las dificultades presentes en estos procedimientos, que
pudiesen significar obstáculos para planificar
estas posteriores intervenciones terapéuticas.

L

�EDI TORIALES :CARACTERÍSTICAS DE LOS D IAGNÓSTICOS TEMPRANOS EN LA INFANCIA

Diagnósticos tempranos en la infancia
El diagnóstico temprano de trastornos
presentes en la infancia es importante por sus
implicancias para el pronóstico, la utilización
y la planeación de posteriores tratamientos en
servicios de salud y educacionales. Diferentes
estudios han demostrado que el retraso en el
proceso de diagnóstico produce una pérdida de
los tiempos de intervención con la consecuente
repercusión sobre el pronóstico de los hallazgos
encontrados en estos procedimientos, de ahí
la importancia de contar con mecanismos que
permitan realizar diagnósticos con la mayor
premura posible y preguntarse por las dificultades que se presentan en estos procesos.
Actualmente nadie pone en duda que cuanto antes de detecten, evalúen y diagnostiquen
problemas en la infancia, sean de la índole
que sean, las consecuencias que se deriven de
ese proceso y de la consiguiente intervención
temprana, van a aportar indudables beneficios
tanto a los propios niños y niñas como a sus
familiares (Fenske et al. 1985; Fischer y Rose,
1994; Huttenlocher, 1994; Mundy y Crowson,
1997; Watson y Marcus, 1989 en Herrero, 2001).
Lo anterior va a desembocar en una intervención temprana en niños, niñas y sus familias,
lo cual contribuirá a reducir el estrés familiar,
aumentar su capacidad de afrontan1iento y el
desarrollo de la adaptación social del niño y niña
en el futuro debido a las distintas estrategias
de afrontamiento a utilizar. Así, la evaluación
diagnóstica temprana se enmarca dentro de un
proceso multidisciplinario que permite detectar
alteraciones y recursos que permitan elaborar

un posterior plan de intervención o tratamiento.
Algunas de las etapas a considerar en un proceso
diagnóstico temprano son:
Observación cualitativa de la actividad espontánea del niño: ayuda a observar directamente hitos del desarrollo, a comprender lo que
le ocurre al niño/a. Puede incluir sesiones de
juego, filmaciones familiares, observaciones en
su centro escolar (Ruiz, 2012).
Entrevista a la familia: debe recabar datos
neuropsicológicos y sociales, desde el período
prenatal, incluyendo antecedentes familiares,
historia del desarrollo, juego, relación con pares,
adultos, etc. (Ruiz, 2012).
Evaluación mediante instrumentos estandarizados (escalas de desarrollo, tests de funciones
específicas, cuestionarios a padres y maestros):
constituyen una forma de observación y evaluación sistematizada y normalizada de funciones psicológicas. La aplicación de distintos
instrumentos arroja un conocimiento amplio
del niño/ a (Ruiz, 2012).
Aplicación de pruebas proyectivas gráficas: la
aplicación de estas pruebas se basa en el niño/a
dibuja lo que siente, más que lo que ve o lo
que sabe, convirtiéndose así la prueba en un
instrumento para el estudio de la personalidad.
(Bellack, 1949, 1957; Buck, 1995; Cid Rodríguez,
2002 en Maganto y Garaigordobil 2009).

Algunas dificultades para realizar
diagnósticos tempranos en la infancia
Si bien la literatura describe cada vez en forma
más sistematizada las características de ciertos
trastornos, sigue existiendo una amplia brecha
entre los primeros indicios que detectan los padres y la realización de un diagnóstico definitivo.
Dos ejemplos de lo anterior son el caso de
los trastornos como el autismo, caso en que los
padres sospechen entre el año y los dos años, el
diagnóstico específico es hecho entre los 4 y los
5 años( Wiggins, Baio, Rice, 2006; Frith, Soares,
1993, Belinchón, 2001 en Cortez y Contreras,
2007) y la depresión en la infancia, donde se calcula que más del 70% de los niños, niñas y adolescentes con trastornos del tipo depresivo no
han sido diagnosticados correctamente, lo que

�EOITORIALES:CARACTERÍSTICAS DE LOS DIAGNÓSTICOS TEMPRANOS EN LA INFANCIA

implic.i. que no recib.i.n el rr.i.t.i.miento .i.decu.i.do
HYPERLINK "http://www.guiasalud.es/egpc/
depresion_infancia/completa/ apartadoo4/definicion.html" \1"b41" ( Nacional Instirute of
Mental Health Advisory Council Workgroup
Report, 2001 en Grupo de trabajo de la GPC
sobre la Depresión Mayor en la Infancia y en
la Adolescencia, 2016)
A continuación se describen algunas de las
dificultades que pueden estar a la base de estos
retrasos. El primer punto a abordar se relaciona
con los cambios normales que se producen en
el desarrollo normal que está presente en la
infancia, de este modo, una de las dificultades
encontradas para realizar diagnósticos en la
infancia tendría relación con los cambios normales producto del desarrollo que se da en la
infancia asociado al crecimiento (Lord, 1995 en
Volkmar, Chawarska y Klin, 2005). Otro punto

se relaciona con la experiencia y experticia de los
profesionales que realizan los procedimientos
relacionados a un correcto diagnóstico. Incluso
para el diagnósrico de trastornos con una clara
expresión cünica como la epilepsia, el diagnóstico depende de la experiencia de los profesionales
a cargo (Stroink, Van Donselaar, Geerts, 2003;
Leach, Lauder , Nicolson 2005 en Garófalo y
Gómez, 2009). Cabe plantear la necesidad de
contar con descripciones, pruebas, instrumentos, que permitan realizar diagnósticos certeros,
independientemente del nivel de experiencia
y experticia del profesional que evalúa. Otro
punto se relaciona con las pruebas gráficas y
las distintas interpretaciones que se han dado
a éstas, producto de las distintas posturas teóricas presentes en la actualidad. Desde que los
dibujos se empezaron a utilizar como técnica
diagnóstica, ha habido distintas posturas en
la interpretación de los mismos, lo que entorpecería la realización de un diagnósrico claro.
Algunos estudios, desde una perspectiva evolutiva, analizaron el dibujo como una expresión
del desarrollo intelectual; otros estudios, desde
una perspectiva emocional, analizaron las producciones gráficas desde el marco teórico del
psicoanálisis (Maganto y Garaigordobil 2009).

A modo de conclusión, señalar que la evidencia cada vez destaca más la importancia de
la realización de diagnósticos tempranos que
permitan realizar tratamientos adaptados a las
características y necesidades de niños y niñas.
Este proceso ha sido definido con sus etapas,
quedando de manifiesto las dificultades a la
base que están relacionadas principalmente
con los cambios normales que ocurren en el el
desarrollo, la falta de pruebas objetivas, lo que
hace que la realización del tipo de diagnóstico
dependa de la experiencia y/o experricia del
profesional a cargo y por otra parte, las distintas
posturas teóricas respecto a instrumentos como
las pruebas proyectivas.
Sobre la autora:
Daniela O rellana Lizana es psicóloga de la Universidad de Sannago de Chile, diplomada en Psicología
Educacional e Infamo Juvenil y Magísrer en Psico•
logia Oínica. Se ha desempeñado en ámbitos de la
educación y psicología infantil en distintas instituciones chilenas como la Asociación de Padres y Amigos de los Autistas y la Corporación de Educación
del Arzobispado de Sanciago donde se especializó
en el diagnóstico de trasrornos del desarrollo e infancia. Anualmente se desempeña como profesional de
Recursos Humanos en Fundación Integra.
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�TEMÁTICA CENTRAL:

LAS DISFUNCIONES DE LOS DIAGNÓSTICOS
CATEGORIALES EN LA SALUD MENTAL
Por Alberto Ortiz L obo

an pasado dos siglos desde que Philippe Pinel delimitara las enfermedades mentales en cuatro categorías
(idiotas, melancólicos, dementes y maníacos),
hasta la publicación del DSM-s, que recoge
casi 400 etiquetas. A lo largo de este tiempo,
han desaparecido diagnósticos, han surgido
muchos nuevos, otros tantos han sido renombrados... de manera que la actividad de bautizar
los problemas mentales es un proceso particularmente dinámico, evolutivo y que depende
de la coyuntura social (y profesional) de cada
periodo. Esto, desde luego, no sucede con la

H

un niño de trastorno por déficit de atención e
hiperactividad (TDAH), se pueden articular,
por ejemplo, y dependiendo del contexto, una
respuesta sanitaria en forma de atención psicofarmacológica y/o psicológica, una respuesta
académica para reforzar el aprendizaje del niño
y una respuesta social que permita acceder a
una beca o una plaza en un colegio especial.
Esta forma de ordenar y simplificar el conocimiento sobre los problemas mentales ayuda a
organizar las prestaciones y servicios sanitarios
y sociales, facilita la investigación en salud mental y ha permitido que muchos pacientes no se

taxonomía botánica o animal. Los diagnósti-

sientan solos y raros e incluso puedan compar-

cos psiquiátricos no son estables a lo largo de
la historia porque no son algo sustantivo que
existe en la naturaleza y que aparecen a nuestros ojos para ser descubiertos. Se trata más
bien de construcciones sociales que intentan
conceprualizar e identificar, en cada momento
histórico particular, cuáles son los problemas
mentales sobre los que se van a poner en marcha distintos procedimientos para gestionarlos.
Así, cuando en la actualidad se diagnostica a

tir su problema con otras personas que sufren
de forma parecida y organizarse en grupos de
reivindicación y apoyo mutuo. Sin embargo, la
función de los diagnósticos en la práctica cünica,
en la investigación, o en el acontecer social, no
es tan útil como puede parecer a primera vista,
presenta limitaciones y origina problemas graves que tenemos que considerar en su empleo.

Disfunciones clínicas
La principal función cünica de los diagnósticos es identificar un problema mental que
precisa un tratamiento y sobre el que se puede
avanzar un pronóstico. Sin embargo, en un estudio de cohortes realizado en más de 36 mil
individuos a lo largo de tres años, se puso en
evidencia que los diagnósticos DSM-IV de los
trastornos mentales comunes {en el que se incluían los trastornos depresivos, de ansiedad,
dependencia a sustancias, etc.) no lograban
predecir la necesidad de tratamiento ni el pronóstico cünico. Al cabo de los tres años, casi
la mitad de los diagnosticados {44%) no había
acudido a ningún tratamiento y además ya no
presentaban criterios de trastorno mental alguno: se habían curado espontáneamente del
diagnóstico. Respecto a los trastornos mentales

�TEMA CENTRAL : LAS DISFUNCIONES DE LOS D IAGNÓSTICOS CATEGORIALES EN LA SALUD MENTAL

graves, aunque recogen distintos diagnósticos

sesiones de terapia cognitivo-conducrual, por

(esquizofrenia, trastornos delirantes, depresiones psicóticas, trastornos esquizoafectivos ...),
todos tienen un tratamiento psicofarmacológico
muy similar y que puede incluir neurolépticos,
antidepresivos, anticonvulsivantes y benzodiacepinas. Las distintas etiquetas no conducen
a una discriminación de los medicamentos que
se prescriben. Tal vez la única excepción sea el
litio, que mayoritariamente solo se prescribe a
pacientes con trastorno bipolar.
Estos datos no pueden sorprendernos mucho: los diagnósticos categoriales tipo DSM
o CIE intentan acercarse a un modelo médico en el que los síntomas forman parte de un
cuadro cünico reconocible y catalogable, pero
carecemos de pruebas técnicas objetivas que
los identifiquen y, dentro de este modelo, desconocemos casi todo sobre la etiología, patogenia, anatomía patológica y fisiopatología de los
problemas mentales. Un acuerdo temporal de
un grupo de psiquiatras es la alternativa que determina la definición de los trastornos mentales,
su agrupación y su separación entre sí y de la
normalidad. Un acuerdo que puede ser útil en
algunos aspectos, pero que no es la "Verdad",
resulta reduccionista en el mejor de los casos y
dañino en muchos otros.
El diagnóstico categorial supone simplificar
en una etiqueta la complejidad del mundo emocional, cognitivo y conductual de las personas.
Pero, más allá, el diagnóstico deshumaniza el
problema mental, lo convierte en una "cosa",
supuestamente objetivable, sobre la cual actuar. Esta reificación proporciona la categoría
de "ser" al problema, se confunde la cünica con
la nosología y se niega al sujeto que pasa a ser
denominado esquizofrénico, límite u obsesivo,
por ejemplo. D esde un supuesto objetivismo
técnico, un profesional experto etiqueta el sufrimiento del cliente-consumidor y analiza el tipo
de tecnología estandarizada que precisa. Este
encuadre favorece un tratamiento protocolizado,
que desde luego simplifica la atención cünica,
pero que sacrifica al sujeto. De esta manera, un
paciente diagnosticado de depresión se puede
tratar con un antidepresivo o una docena de

ejemplo. Fuera de esta elección terapéutica, quedan en un segundo plano la biografía del sujeto,
su contexto social y familiar, sus expectativas,
valores... todo el conjunto de significados en los
que aparece el sufrimiento del individuo, que lo
contextualizan y que no figuran en la etiqueta
diagnóstica que determina el tratamiento.
Con el diagnóstico se pretende identificar
al paciente pero, en este proceso, también se
define al profesional y la relación que se establece entre ambos. Una relación marcada por la
verticalidad en la que el profesional se legitima,
se despliega y se justifica como tal y el paciente,
o al menos su sufrimiento, queda reducido a un
nombre. El proceso diagnóstico sella un tipo
de vínculo caracterizado por un paternalismo
que tenemos que tener en cuenta durante el
tratamiento posterior.

Los diagnósticos categoriales han favorecido
una extraordinaria medicalización de la vida
cotidiana. El crecimiento de las etiquetas, la
ampliación de los criterios para cumplirlas y
este uso descontextualizado, han propiciado
que cada vez más personas puedan cumplir los
requisitos para recibir algún diagnóstico psiquiátrico o varios. Los estudios epidemiológicos
que se hicieron con el DSM-IV aumentaron la
prevalencia de los trastornos mentales a lo largo
de la vida a cerca de la mitad de la población.
Esto ha traído varias consecuencias: en primer

�TEMA CENTRAL: LAS DISFUNCIONES DE LOS D IAGNÓSTICOS CATEGORIALES EN LA SALUD MENTAL

lugar, ha aumentado la representatividad social
de los profesionales de la salud mental y tanto
psiquiatras como psicólogos tienen una mayor
consideración e incluso cierta idealización como
expertos en mejorar cualquier sufrimiento psíquico, por muy saludable y adaptativo que sea,
como en el caso de los duelos. Por otra parte, la
industria farmacéutica se ha convertido en los
últimos decenios en uno de los negocios más
rentables del planeta y tanto los antidepresivos
como los neurolépricos han alcanzado
ventas extraordinarias. No en vano, el
69% de los psiquiatras que han creado
el DSM-s tenía conflictos de interés con
la industria farmacéutica. Finalmente,
esta actividad diagnóstica desaforada
está exponiendo a
un mayor número
de personas a los
efectos adversos de las intervenciones psiquiátricas y psicológicas de manera innecesaria.
Esta expansión de los diagnósticos cruza
además rodas las fronteras. Resulta llamativo
cómo la globalización ha favorecido el colonialismo nosológico. Las etiquetas consensuadas
en Norteamérica o en Europa han desplazado
las formas locales de nombrar, evaluar y experimentar el sufrimiento psíquico que tenían
conceprualizados en cada cultura local de los
países en desarrollo. Esta "evangelización de
la psiquiatría científica" a través del DSM o
la CIE no ha sido útil para las culturas no
dominantes, donde la evolución cünica de los
problemas mentales graves ya era mejor que en
las sociedades industrializadas.

Disfunciones en la investigación
Resulta difícil concebir la investigación en
salud mental y el avance del conocimiento en
ausencia de diagnósticos. Parecen imprescindibles para poder realizar estudios epidemio-

lógicos o de eficacia de rrat.a mientos. De hecho,
gracias a los diagnósticos categoriales basados
en criterios operativos que se marcaron desde
1980 con el DSM-111, la psiquiatría y la salud
mental han podido equipararse, también en la
investigación, a otras ramas médicas y de la
sanidad. Esto se ha traducido en formar parte
del movimiento de la medicina basada en la
evidencia (MBE).
La MBE y su instrumento de referencia, el
ensayo cünico aleatorizado, se han convertido en la forma
hegemónica de conocimiento clínico
terapéutico en salud
mental. La MBE representa la creencia
moderna de que las
decisiones pueden
estar basadas en la
comprensión objetiva de una realidad
universal a través
del diagnóstico, y
asume que las intervenciones siempre pueden
ser racionales y medibles. El punto de partida
es que el diagnóstico psiquiátrico reduce a la
objetivación y cuantificación las experiencias
internas inherentes a los problemas de salud
mental de manera fiable, una maniobra que,
como hemos comentado, exige la renuncia de
todo lo humano. Esta premisa ha favorecido una
investigación abrumadoramente positivista y mayoritariamente farmacológica. La experiencia
única y multidimensional del paciente individual es expresada como un punto en un gráfico
de dispersión al que se le aplican herramientas
matemáticas para producir resultados de una
muestra que es estudiada como un todo. Estos
resultados se consideran finalmente datos "duros"
que nos conducen a estandarizar nuestra atención clínica con todos los pacientes. Al contrario,
la investigación cualitativa es la que está idealmente adaptada a la elaboración y descripción de
la experiencia personal y es muy útil para establecer el significado que está detrás de las acciones

�TEMA CENTRAL : LAS DISFUNCIONES DE LOS D IAGNÓSTICOS CATEGORIALES EN LA SALUD MENTAL

y perspectivas de las personas. Sin embargo, el
aporre de las ciencias humanas a la investigación
en la salud mental está absolutamente apabullado por las metodologías positivistas como única
estrategia para obtener conocimiento.

Disfunciones sociales
Nombrar un sufrimiento psíquico con una etiqueta es crucial para que la sociedad se disponga
a articular un procedimiento que incluye la exención de obligaciones, la provisión de cuidados
especiales y actividades de sanación encaminadas
a resolverlo o paliarlo. Sin embargo, este proceso
no es inocuo y los diagnósticos también provocan
respuestas indeseables en el entorno.
Las actitudes negativas hacia las personas
diagnosticadas de trastornos mentales están
bien documentadas y suponen un grave problema. Estas actitudes
llevan a la discriminación en muchos
espacios como el
laboral, el familiar
y el social y, consecuentemente, a
que los pacientes se
sientan estigmatizados y con menor
autoestima. En este
sentido, el ejercicio
del diagnóstico es
una violencia especial que marca al sujeto en
su relación con los demás. Una vez que se ha
avanzado en la desinstitucionalización de los
pacientes graves, el discurso del etiquetado es
la nueva figura de la institución manicomial, el
nuevo encierro de la locura. Esta nueva camisa
de fuerza es conceptual, la expresión primaria
del poder psiquiátrico, porque el diagnóstico en
salud mental realiza una separación categórica
entre la enfermedad y la normalidad, una separación ficticia que puede favorecer el aislamiento
social del sujeto.
Por contra, se ha demostrado que considerar los síntomas psiquiátricos como reacciones
emocionales y comprensibles frente a los acontecimientos vitales (y no como una enfermedad

descontexmalizada y rubricada por un diagnóstico) reduce la discriminación de quien los
sufre y permite una mayor integración social.
Un aspecto crucial y que es una asignatura pendiente de la salud mental.

Hacia una narrativa
integral basada en el paciente
El diagnóstico categorial tiene funciones
cünicas, sociales y en la investigación, que pueden ser útiles en determinadas circunstancias,
como mantener una comunicación eficaz entre
los profesionales, porque de lo contrario sería
preciso estar continuamente contextualizando
todo lo que decimos. Pero cuando llevamos a
cabo esta cosificación sin crítica, sin examinarla, sin recordar lo que es, resulta problemática.
Cuando sea imprescindible su uso con fines
administrativos,
institucionales o
legales, al menos
hay que contar con
el paciente para esclarecer el significado y el propósito
de su empleo.
Pero en la clínica habitual, es
imprescindible
superar el diagnóstico categorial
e intentar comprender la complejidad del ser humano, no a través de una etiqueta estandarizada
y reduccionista, sino mediante una formulación.
A diferencia del diagnóstico que proporciona
una foto fija que recoge los síntomas, la formulación permite estructurar toda la información
cünica en el contexto de la experiencia única
de un sujeto concreto y propone una historia
dinámica que nos permite plantearnos distintas
hipótesis para comprender y ayudar al paciente.
La formulación se basa en una relación
más horizontal, en la que el profesional y el
paciente co-construyen de manera dialogada
una versión singular que da cuenta de lo que
sucede de una manera integral. No se busca
una verdad sustantiva sino un relato que sea útil

�TEMA CENTRAL: LAS DISFUNCIONES DE LOS D IAGNÓSTICOS CATEGORIALES EN LA SALUD MENTAL

Autor
Ámbito

Geografía

Etiqueta diagnóstica

Formulación clinica

Construcción profesional

Co-construcción de paciente y
profesional

Genérico

Singular

Occidental

;

Sustantivo, de "Verdad'

!

~
!

Criterio

i

Carácter
Desarrollo

Definitivo. pretendidamente objetivo i
¡
Reduccionista

Local
Criterio de utilidad adjetivo ,
hipótesis
Provisional, abiertament e
subjetivo

1Abierto a cualquier perspectiva
i

Consecuencia
social

Estigmatizadora

i
¡

Integrador

!
~

Relación
ter-iipéutica

Vertical. patemalista

Propósito

Cosificador

Horizontal, dialogado

t
i
~

Dinámico

'

Contenido

Síntomas

1 Problemas. vulnerabilidades.
t fortalezas . cualidades ...
l

Causalidad

Lineal

i

Activo

Rol del paciente

Pasivo

1

Protocolizado

t

BibUografla:
Colina F. Sob« b lorun. Valladolid: Cuatro. 2013
Funánd~z Liria A. Conc:iepto sustantivo y concq,co pragmático ck
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dt:.-oriencacion/195 ..formuladon--d.t,&lt;3.S()S;ck.-.s.alud.-mentaJ..una.-gu.ia..&lt;ft..
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Ortiz A. H:tci.a una psiqui:ttóa crítica. Madrid: Grupo S. 2-013

Sareen J., et al Common mene.al disorder diagnosis and need for
treatm~,r are not the same: findings from a population-bued

Activo

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Refennc:ias de imágenes:

Activo

M urillo, B. (1668) Baurismo ckl Señor (Imagen) Rttuperada de: http://
www.an:his&lt;villa.org/dos-escenas-dd-bautismo-dd,senor...,n,bcatedral/

1
Tratamiento

Sobre el autor:

Alberto Orriz Lobo, Psiquiarra. Centro de Salud
Menea! "Salamanca", Hospiral Universitario La
Princesa, Madrid. Doctor en Medicina. Profesor del
"Másrer de Psicorerapia, perspecriva mtegradora" de la
Universidad Alcalá de Henares. Vocal de la Asociación Madrileña de Salud Mental (A.Ei"J).

Compleja

¡

Rol del
profesional

caregoriales. Pero nadie dijo que el ejercicio de
nuestra profesión fuera sencillo.

Centrado en el su¡eto

'
para comprender y abordar los problemas. Un
relato que incluye, por supuesto, los síntomas,
pero también los determinantes de la situación
actual, acontecimientos que han influido en la
descompensación cünica o en su mantenimiento,
factores de vulnerabilidad y factores de protección (de naturaleza biológica, psicológica o
social), historia familiar y soporte actual, situación económica, laboral, de vivienda, red social,
estilos de afrontamiento y rasgos de personalidad, fortalezas y recursos, etc. Particularmente
importante es considerar el sistema de creencias
y la ideología que tiene el paciente en torno a

su salud, cómo se explica lo que le sucede y, a
partir de ahí, qué forma de ayuda espera recibir.
Desde luego, organizar toda esta información,
plantear hipótesis con ella (desde marcos teóricos que pueden ser distintos, dependiendo del
profesional y del paciente) y ponerlas en juego,
es infinitamente más complicado que contar los
criterios operativos que cubren los diagnósticos

Anónimo (ea. 1320-30) La curación de los kproSóS (Pintura] (S.F).
Recuperado de: hrtps://www.aciprensa.com/noócias/aunrcngamos,
solidaridad-con-.,nfennos-de,kpra,exhorta...,l-p,pa,francisco-34-481/
[Ilustración de dos estatuas conVttSando] Recupccrada de: https://
srontent.cdniruagramLOm/tSI,2885,1sfs64ox640/sho.o8/e3s/u70199_ 1
523743324594986--990308577_ ajpg,ig_eaehe_ l«y= MTlwOTAxMzl3
O T U1Njg3MDQzMw1'3D%3D.2.I
[Inugen de colttción de insectos de Ted C. MacR.ae] Reeupccrada de:
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�LA ENTREVISTA
ENTREVISTA A ARACELI FRANCO
Por Iris Reyes / Ornar Méndez Castillo

Dentro del área inrerdisciplinaria, en su experiencia, ¿Qué es un diagnóstico en la salud mental?
Si hablamos de diagnóstico, debemos primer
partir del concepto que entendemos por salud
mental. El concepto general al que se acude para
hablar de salud mental principalmente desde el
discurso médico y algunas corrientes psicológicas;
es el definir como "enfermo" a alguien que se desvía de la norma, definiéndosele no por su padecimiento, sino por la comparación y la diferencia
que hace del resto, es decir, de la mayoría, pensado en términos cuantitativos y poniendo poca
atención cualitativa del problema.

1.-

Araceli Franco Alcocer

Nació en el DF, radica en Monterrey desde 1999. Es
psicoanalista y cuenta con más de 20 años de trabajo
en Clínica de niños con problemas del desarrollo, así
como con adolescentes y adultos con discapacidad.
Está certificada por la Fundación para el Estudio de
los Problemas de la Infancia (FEPI) del Centro Lydia
Coriat en Buenos Aires, Argentina. Es miembro fun-

dador de AMERPI en la Cd. de México {Asociación
Mexicana para el Estudio del Retardo y de la Psicosis
Infantil). Fue vicepresidente en dos gestiones de
Grupo Teseo {DF), así como diferentes cargos en La
mesa directiva en otras gestiones. Araceli fue editora
de los dos primeros volúmenes de la revista anual de
AMERPI, uEsrudios sobre psicosis y retardo mental".
Es miembro fundador del Grupo Tonalli, grupo
conformado para el estudio La investigación y atención psicoanalítica en el campo del retardo mental y
La discapacidad. También es miembro fundador de

REDES {Equipo Imerdisciplinario en Atención a los
Problemas del Desarrollo). Aurora de varios arcículos
inéditos tanto como publicados en revistas mexicanas del campo del psicoanálisis, psicología infanál y
educación. Es co-autora de arrículos publicados en
revistas internacionales, también co-autora del Libro
«sujeto, Inclusión y Diferencia: lnveságación psicoanalíáca y psico-social sobre el Síndrome de Down
y otros problemas del desarrollo» publicado por la
UA1'v1-Xochimilco. Es integrante del cuerpo médico
y miembro del Comité de Bioética de los hospitales

de TecSalud; además está a cargo del servicio de
Psicología Clínica del CAABI en el Centro de Salud
Integral de la misma insrirución, así como integrante
del Equipo del lnstiruto de Bienestar Integral del
Centro Médico Zambrano Hellion/TecSalud. Es
interconsulcante en los hospitales San José y Zambrano Hellion y profesora de cátedra y supervisora
clínica en La carrera de Psicología clínica y de la Salud
delITESM.

Concepto que es un constructo social y que responde a una expectativa y definición social de qué
es y que no es salud mentaL
La salud mental es una noción que se define
en función del consenso social, sobre las conductas
y los comportamientos, así como las ideas y las
emociones que "debe" presentar un hombre sano;
por tanto, es un concepto normativo, esto es, ético,
político e ideológico.
Para la OMS (2013), la salud mental se define
como: "un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede
afrontar las tensiones normales de la vida, puede
trabajar de forma productiva yfructífera y es capaz
de hacer una contribución a su comunidad." Entonces, bajo este concepto de salud mental, hablar
de diagnóstico implica el pensar si el mismo es sólo
una herramienta que permite saber si los sujetos están o no dentro de esa norma esperada, y cumple
con esos parámetros que definen la salud: bienestar,
conciencia de sus capacidades, manejo de tensiones
de la vida (¿adaptación?), etc.
Si partimos de la etimología de diagnóstico,
diagnostikos: ser diferenciado. Una primera definición ligada a la clínica diría que el diagnóstico es
proceso por el cual se determina la naturaleza de
un padecimiento, sea física/orgánica y/o psíqiúca.

�LA

ENTREV ISTA: ARACELI FRANCO

Desde su experiencia, ._:cuál es la diferencia entre un diagnóstico desde la Psicología, la
Psiquiatría u otras disciplinas~
2.-

Por ejemplo: lo que para una teoría se de.fine
como patología borderline, para otra estrnctura narcisista y para otra neurosis grave.

Existen los diagnósticos basados tanto
en el modelo médico-psiquiátrico, como en
algunos modelos psicológicos, en los que encontramos que el empleo de los mismos es
fundamentalmente con fines de descripción
fenomenológica de las conductas, categorización y clasificación de las mismas (etiquetar)

y, por tanto, con fines de estandarización
(DSM V Y CIE 10).
Para tales diswrsos, la evidencia de la enfermedad es lo objetivable y científico a demostrar, convirtiendo así el síntoma en signo,
que permita generar exactit11d.
Para estos modelos, el diagnóstico es pensado como 11n proceso a partir del cual es
posible orientar e indicar el tratamiento y a

su vez hacer 11n pronóstico respecto a la evolución del mismo. La Psiquiatría busca identificar los signos objetivos de los trastornos de
las funciones mentales, pero desatiende los
procesos de su determinación subjetiva.
Algo del sujeto queda excluido, la verdad
del sujeto es ignorada.
Bajo esos diswrsos, el síntoma es concebido como algo tangible y objetivo. Donde los
síntomas de los diferentes trastornos se enlistan, se definen operacionalmente y se determinan por anticipado, de acuerdo a un cierto
número de síntomas que permitan dar lugar
a tal o cual diagnóstico.
A diferencia, el discurso psicoanalítico,
considera que si el sujeto q11eda solo reducido a cma categoría, se pierde la singularidad
psíquica y el sujeto queda oculto tras la mirada de la categoría que lo nomina. Propone
insistir en dar importancia del diagnóstico de
la estructura, a diferencia del diagnóstico fenomenológico o psiquiátrico, qué solo busca
clasificar los síntomas.
El diagnóstico es un intento de respuesta a
algún tipo de pregunta. Hablar de diagnóstico es hacer teoría; es construir un saber. Cada
teoría, recorta el campo particular de los fenómenos clínicos de una manera diferente.

3.- Desde el psicoanálisis, ¿cómo se trabaja con

diagnósticos?
Para el psicoanálisis no se trata solo de cm
nombre o una categoría, ni se limita a poner
una etiqueta. Hablamos de un hacer diagnóstico del sujeto, producido en transferencia; lo
que da cuenta de la posición del sujeto en relación a su saber y su sufrimiento.
El discurso psicoanalítico escucha al sujeto
que genera el síntoma, sin pretender colocarlo
en alguno de los corolarios de algún manual de
los trastornos mentales. El síntoma es escuchado
y tomado en cuenta, sin embargo, no es el eje del
diagnóstico, ni la meta de la intervención. Bajo
esa premisa, no existen dos diagnósticos iguales
y ni una forma única de diagnosticar.
En la consulta con el psicoanalista se interroga por la relación que tienen las vivencias

�LA

ENTREVISTA: ARACELI FRANCO

del sujeto y su síntoma, apuntando la escucha

pero interviniendo de manera fragmentaria,

a dicha relación. El síntoma tiene un sentido
como fenómeno que posee un propósito, apareciendo como poseedor de un sentido que
tiene una condición subjetiva. El psicoanálisis
escucha su palabra, le da lugar en la medida
en que reconoce su verdad.
Durante las primera entrevistas se debe
considerar: el motivo de consulta, la posición
del sujeto frente al conflicto, los síntomas prin-

lo que produce es un sujeto fracturado y muy
alejado de ser pensado y esmchado como sujeto en su singularidad.
El diagnóstico nos permite abrir opciones
hacia nuevas decisiones, como lo es la inter-

cipales, así como la historia y la evolución de
los mismos, y la capacidad para preguntarse
sobre sus conflictos.

al problema a investigar, dando lugar al reconocimiento de otros saberes que enriquecen
el suyo, en la medida en que pueden dar cuenta de otras aristas del sujeto y de su sufrir,
que le permiten abordar el problema en cuestión desde una mirada en la que confluyen
todos esos saberes, generando un diálogo que
enriqueua el saber sobre el sujeto y permita
crear las opciones de intervención adecuadas
y pensadas de manera singular en relación a
ese sujeto en particular.

4.- ¿Cuáles son los conocimientos, habilida-

des o experiencia que se necesita para poder
hacer un diagnóstico en la salud mental?
Desde la Psiquiatría y modelos neuropsicológicos y psicológicos, conocer de los manuales

que clasifican los trastornos mentales (DSM
V Y CIE 10), conocer sobre aplicación de psi-

vención interdisciplinaria, vía la interconsulta.
La interdisciplinar es una posición ética,
que implica que el profesional re-conozca los
límites del saber de su disciplina en relación

codiagnósticos, psicométricos y escalas diversas
que existen.
La técnica en psicoanálisis es fundamentalmente la escucha en su relación con el despliegue transferencia/ que a lo largo de las primeras entrevistas se van construyendo y que
permitan ir haciendo un diagnóstico. La importancia del tiempo del diagnóstico es la guía
para ir armando el dispositivo de la dirección
de la cura. El análisis personal y la supervisión
clínica del terapeuta son pilares fundamentales
de su formación y su praxis.
5.- ¿Cuáles son las dificultades y los beneficios para hacer diagnósticos en la salud mental desde una solo perspectiva comparada con
el trabajo interdisciplinar?
En la clínica de los problemas en el desarrollo, de las enfermedades psicosomáticas, de
las enfermedades crónicas, por citar algunas,
pensarlas de manera unidireccional, disociando lo orgánico de lo psíquico, hoy en día
sabemos puede llevar a intervenciones que resulten iatrogénicas.
Pensarla igualmente de manera multidisciplinaria, en una sumatoria de disciplinas,

6.- ¿Qué tipo de diagnóstico utiliza usted en su

práctica y cuál es el fin?
En mi práctica clínica, tanto en la consulta
privada como institucional y hospitalaria, mi
posición es interdisciplinaria, considerando en
algunos casos la vía de la interconsulta (hacía
otras disciplinas tanto médicas, como educativas),
cuando así lo considero conveniente en la medida
en que nos permite a la persona y a mí ahondar

�LA

ENTREV ISTA: ARACELI FRANCO

más sóbre ótrós factóres que pueden estar tam-

manizante y despersonalizante en su forma

bién en juego en relación a su situación, padecimiento o síntomas.
No utilizo pruebas psicométricas, ni psicodiagnósticas, ni neuropsicológicas, ni hago uso de
manuales de medición de los trastornos mentales.

de hacer diagnósticos.

Por mi clínica con niños, trabajo con entrevistas con los padres para ir armando la historia del
s14.ieto y sus padres (lo transgeneracional); mientras que en el trabajo que hago con el niño desde
la primera entrevista, es a través el juego como
herramienta de evaluación y tratamiento con el
niño. Mi práctica es a través de la cura por la
palabra, sostenida en la transferencia.
7.- Desde diferentes perspectivas y discipli-

nas existe una controversia en el uso de diagnósticos en la salud mental, ¿cuáles serían
las controversias que usted ha observado con
respecto al u so del diagnóstico mental?
La tendencia a medica/izar la vida es ya
una realidad y alcanza áreas que van más allá
de la psícopatología. Me refiero a la educación,
a la vida familiar, a la vida social, haciendo
uso de técnicas psicológicas conductuales que
garanticen la normatividad, la funcionalidad
y adaptación de las personas.
La apuesta que desde el psicoanálisis hacemos algunos, como otra forma de pensar el
sufrimiento psíquico, en esa clínica del uno a
uno, en el caso por caso, en la escucl,a al decir
de la verdad del sujeto; en la apuesta a su palabra sostenida en la transferencia; en un intento
de hacer consciente lo inconsciente, a deshacer,
en la medida de lo posible, las represiones, que
son las que dan cuenta y condicionan sus síntomas, que le permitan encontrar otras vías de
descarga libidinaL
La Psiquiatría actual, así como algunas
otras teorías psicológicas, cada vez más preocupadas y ocupadas por la clasificación y
patologización de las conductas y en infinidad de categorías que día a día se crean, en
la búsqueda de erradicar síntomas y no de
resolver conflictos, corren el riesgo de hacer
cada vez diagnósticos y etiquetas lapidarias y
para toda la vida, con una tendencia deshu-

8.- ¿Hacia dónde cree 11sted que va orientado el

tema de los diagnósticos en la salud m ental?
Lamentablemente hay una clara tendencia hacia el tema de la estandarización y clasificación de los padecimientos psíquicos y/o
mentales, en un afán de hacer ciencia y replicar tratamientos a través de mayor categorización de conductas de los sujetos, las cuales
son patologizadas de manera exponenciaL
Crecen de manera vertiginosa y paralela, tanto como lo hace la producción de fármacos y
las ganancias millonarias de los laboratorios
farmacéuticos, cada día en mayor cantidad
con la aparición de nuevos medicamentos
utilizables para tantos nuevos padecimientos
que se van creando y categorizando.

Rtfcrencias d~ imágcnH.:
Sui Genttis (2016). Ar.&gt;celi Franco 1.{Fotografu]
Sui Generis (2016). Ar.&gt;celi Franco 2.[Focogr.úla]
Sui Genttis (2016). Ar.&gt;celi Franco 3.{Fotogralu]
Sui Generis (2016). Ar.&gt;celi Franco 4~Fotografu]

Fotografía Araceli Franco (FvotograJh]. (2016) Recuperado de: https://www.facebook.com/ photo.
php,fbid= l027772S84016558&amp;.s er=pb.100003514777492.2207520000.147863492S.&amp;rype=3&amp;t hcarer

�DOSSIER

FIC FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MONTERREY
Por R edacción

ste verano, como se ha realizado ya en
doce ocasiones, el Festival Internacional
tiene varias acrividades, además de lo
que implica el participar en diferentes categorías. En esta ocasión, el país invitado fue Chile
por tal motivo se le otorgo el Cabrito de Plata:
Homenaje a la trayectoria Artística a Patricio
Guzmán, cuyas películas más importantes se
presentaron durante el festival, así como otras
piezas que han marcado la historia de este país.
También se le entregó el Cabrito de Plata con
un homenaje a la Trayectoria ArtÍStÍca a Luis
Mandoki, quién estuvo presente para recibirlo
y habló de la importancia del cine en su vida.
Al final de la inauguración, el director de la
película inaugural Diego Rougier presentó su
película de comedia llamada "Alma''.
Este año se galardonó también Diana Bracho
con el cabrito de cristal por ser icono del cine
mexicano con varios eventos en diferentes días.
También festejaron los "100 días de cine"
donde se hizo un recuento de varios cortos y
largometrajes que a lo largo de su trayectoria
han sido importantes para el festival.
Así mismo, con el apoyo de UANL y otras
instituciones del estado se proyectaron películas en diferentes municipios. De igual manera,
continúan con el proyecto "Pantalla abierta"
para niños y jóvenes quienes en su mayoría

E

están situaciones vulnerables, y que durante
el Festival ellos pueden ver en una sala de cine
su proyecto terminado. Y como en otras ocasiones, sigue Competencia de Cortometrajes
para estudiantes, así como muestras fílmicas en
diferentes preparatorias y facultades. En esta
ocasión se reaüzó una mesa sobre "Perspectivas
de Mujeres que hacen Cine en Latinoamérica"'
que convocó a muchas personas interesadas en
el tema provocando un debate sobre el tema.
Los ganadores los pueden ver a a detalle en
la página oficial del festival: http://monterreyfilmfestival.com/es/noticias/ellos-son-los-ganadores-del-12-fic-monterrey/. Felicitamos a los
organizadores del FIC Monterrey, que con su
equipo hacen de la experiencia del festival un
punto de referencia cultural y artístico en la ciudad; así como agradecerles por sus facilidades.
A continuación publicamos, algunas reseñas
de los lectores y parte del equipo de redacción.

�DOSSIER: FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MONTERREY

ALGUNAS GANADORAS+++
Por Iris R eyes

Alma
(Diego Rugier, 2015, Chile)

La premisa de la peücula implica a una mujer
que se dice y le dicen "bipolar". El conflicto que el
director comentó en su presentación era pensar
como las personas con este padecimiento pueden
llevar una relación de pareja. Entonces presenta la
historia de Alma desde la perspectiva de su esposo, a quién conoce desde que eran niños. Rugier
intenta hacer de ese drama que implica eso que se
considera "enfermedad mental" en una comedia
de situaciones donde Alma intenta separarse por
un mal encendido con su esposo quién hace todo
lo posible por recuperarla. Durante su proyección los asistentes respondían positivamente a
la película, riendo o con expresiones; aunque la
película es muy diferente de otras que se han
presentado en la inauguración con un guión simpático, parece que se queda solo en presentar a
Alma con lo que se pueden considerar síntomas
cliché de ser "maniaco-depresiva'' o "bipolar" con
un humor caricaturizado.

El hombre que vio demasiado
(Trisha Ziff, 2015, México)

Ganador a Mejor L argometraje
Mexicano Documental
Desde un inicio Enrique Merinides, de padres
griegos que solo venían a pasar su luna de miel
a México, tiene algo que contar sobre su propia
historia. Desde niño empieza a tomar fotos con
una cámara que le regalan, que no cualquier
n iño puede decirse que tuvo ese privilegio en
aquellos años cuarentas, sino que además se

empieza a interesar en situaciones "raras" para
fotografiar. Durante su relato en el documental va contando como las foros parecían que se
iban dando sin que el las buscará o se planearan,
como encontrarse con momentos fuera de lo
común para capturar justo cuando el estaba
preparado y como esto empezó publicarse en el
periódico desde que tenía doce años convirtiéndose en su trabajo. Cada una de las anécdotas va
mostrando quién es Metinides, como le llaman
sus amigos y los admiradores de su trabajo. Lo
poco convencional de sus fotos que por sí mismas cuentan muchas historias, sus encuadres
y calidad han h echo del trabajo de Metinides
un "arte" que se cura, presenta y vende en todo
el mundo. La película es dirigida precisamente
por su curadora de cabecera, que le h a editado
libros que incluso están agotados. La suerte de
que la Ziff estuviera presente para responder
preguntas después del filme en el FIC mostró
como los espectadores estaban cautivados por
la h istoria. A mí me quedaba la pregunta, ¿de
que mueve a este niño a tomar estas fotos? la
directora comenta que cuando ha mostrado
la película en USA algunos jubilados del ejercito explican ese "morbo" de Metinides como
si tuviera un "PTSD " o trastorno por estrés
post-traumático con el que se identificaron ellos
al ver el documental. Incluso, una asistente le
preguntó a la directora que si tuvo acceso al
acervo para uno de los periódicos en los que
trabajo, ella respondió que no le fue posible,
cuando la asistente le dice que ella le puede

�DOSSIER: FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MONTERREY

facilitar esa parte para una segunda parte del
documental la directora respondió "no sé si ya
tuve suficiente con trabajar con esto por 7 años...
pero a ver ahorita platicamos". Ese "gancho" ocasiona la obra de Metinides, figura importante
del fotoperiodismo en el país, esas imágenes
"sensacionalistas" que muchos no pueden dejar
de ver. El documental además toca el tema de
los periodistas que han muerto desde el año
2000 en México y va dedicado a todos ellos.

BONSÁI

¿EL RETRATO N I CE
DE MONTERREY?
Por Edén L. Sánchez

Cabezas habladoras
Quan Vicente Córdoba,2015, España)
Mención del jurado en
Cortometrajes Internacionales

Cortometraje en blanco y negro que va mostrando
las respuestas a las preguntas ¿Quién eres y qué
quieres de tu vida? desde niños, jóvenes, adultos,
va mostrando los sueños y respuestas breves a
preguncas que pueden tomar horas en segundos.
Editados de una manera dinámica y con una sencillez en sus tomas va haciendo protagonistas a
cada uno de los participantes.
Rdtrenc:i.as de imágent,s:

(Forog,..fu el, Luis Mandoki &lt;nl2edióón dd Fcstiv:tl lnttrnaóorul d, Gn,
Monrmey) Roru¡,,ndo de: http://www.conanc.org.mx/sala-&lt;k-pttnw
luis-nundoló-reeíll&lt;-hom~n-la-inauguracion-dd-f=ival-inttmaciorul-d,, cine

[Imagen de pdlcula titulada Alma) Roruperada do: http://anajos&lt;fuilva.cl/
cs¡,ttt&gt;Culos/alma-supo-a-los-100-mikspe&lt;t:idor&lt;S/
[Imagen de pdlcula titulada Cab&lt;zas H3bladons) Reeuperada de: hrrps://
ksrmldemalag:i.com/pdicula/vcr/1078/Cab=s-habladoras

(Forografu el, En~

M&lt;tirúdes) Recuperada de: hrtp://www.aaualmx.

com/hombtt-vio-demasiadol

elícula producida y dirigida por Alex
Andonie, nos presenta la historia de
Marcos, un joven común de San Pedro
que se dedica a la venta de bienes inmobiliarios.
La trama inicia cuando este joven negocia un
local aceptando, como parte de pago, un plymouth negro, para después revender el mismo
espacio a otros compradores.
Marcos disfruta de su coche, sale a fiestas,
almuerza en el puente atirantado y se compra
un árbol bonsái, al cual llama "Bonsái"; su mejor amigo, Rafa, bromea refiriendo que apenas
cuida de sí mismo. También está María, colega
y aparentemente pareja del protagonista, quien
le reclama madurez pidiendo entre líneas que
le dé su lugar como mujer, no sólo como compañera de trabaj o.
El rodaje nos presenta diversos elementos
muy al estilo Pulp Fiction: charlas en el auto,
personas bailando al ritmo de Mía y Vincent, y

P

�DOSSIER: FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MONTERREY

aunque no es un maletín, aparece un árbol del
cual no sabemos por qué está aquí.

Pero quizás no se trata del bonsái, ni del
plymouth, o de la venta de locales; esta peücula
despierta varias dudas: ¿qué es lo que quieren
estos tres chicos?, ¿por qué sienten la necesidad
urgente de salir huyendo de su ciudad natal
para empezar de nuevo?
La película fue filmada en calles de San Pedro, lugar que parece ser el mundo entero para
los protagonistas, pues no salen de ahí, no hay
barrios pobres ni personajes de clase baja y los
tres que aparecen son invisibles para Marcos.
Este largometraje retrata no sólo la arquitectura de uno de los municipios más ricos del
estado, también nos muestra lo que pudiera ser
la visión del mundo de tres jóvenes ricos cuya
vida parece perder sentido y deciden encontrarlo a través de un plymouth negro.
ReJc-renda&amp; de imágenes:

[!migro~ pdlcuh tlcubdá Bonsái} Rttuptt;,do de hcrp://www.lilm.úlinicy.com/es/6lm477258.hanl

RESEÑA COLOQUIO
¿y Q UÉ CON LA LOCU R A~
E-DICIONES DE LA ÉCOLE
LACANIENNE DE PSYCHANALYSE
Por Iris Reyes

I pasado mes de Agosto, en la Ciudad
de México, se realizó el 20 Coloquio
de e-diciones, editorial de la École Lacanienne de Psychanalyse (ELP) titulado¿Y qué
con la locura? Este evento fue pensado fuera
del convencionalismo de algunos eventos que
hablan de psicoanálisis, donde se invitó a cualquiera interesado en el tema.
Previo a este coloquio, en el mismo mes se
realizó otra actividad por la ELP en un bar
llamado Marrakesh en formato de performance
llamado El trastorno de la heterosexualidad
cisgénero compulsiva con la Homo/ Les/Bi/
T ransfobia asociada, poniendo en cuestión estos temas tan actuales desde otra perspectiva.

E

La primera parte del Coloquio se inició con

Radio Abierta, programa de radio por parte
de UAM Xochimilco donde diferentes personas, que en su mayoría han pasado por algún tipo de tratamiento(s) o internamiento(s)
psiquiátrico(s), tienen un espacio para hablar
de lo que quieran. Este proyecto está basado en
lo que se conoce como Radio Colifata del Hospital Borda en Buenos Aires Argentina, pero
Sara Makowski, quién dirige el proyecto en la
UAM, lo ha ido adaptando al grupo, y se graba
también dentro del campus de la Universidad en
uno de los jardines un día a la semana. En esta
ocasión se grabó durante el Coloquio, y ellos
mismos se iban cediendo la palabra o Makowski los iba guiando con señas, iban hablando
sobre la "locura", sus experiencias, haciéndose
y haciendo preguntas a los demás asistentes
ocasionando risas con preguntas como "¿y qué
con Lacan?" y otras preguntas ocasionando otro
tipo de reflexiones. T ambién debatieron a favor
y en contra de los diagnósticos entre ellos, todo
esto con una dinámica que ellos mismos como
grupo ya tienen de alguna manera estructurada.
Como parte congruente de la idea de los organizadores de la apertura en invitación abierta
al Coloquio, se les invitó a los participantes de
Radio Abierta a quedarse al resto de las mesas
si ellos querían; muchos permanecieron, otros
opinaban o preguntaban cada vez que se iban

exponiendo los remas siguientes.
Para terminar el primer día la psicoanalista Helena Maldonado presentó su investigación sobre La mirada y objeto en Clerambault,
maestro de Lacan que estaba muy interesado
en otros temas además de la psiquiatría, mostrando desde otras perspectivas lo importante
que la mirada era para este personaje. Cerran-

�DOSSIER: RESEÑA COLOQUIO

do la. mesa la psiquiatra Laura Falcon desde
Uruguay presentó su Loco testimonio hablando
de su experiencia profesional
y personal con un tono muy
conmovedor.
Para el segundo día, los remas de la siguiente mesa iban
más orientados hacia el psicoanálisis y el "arte" mientras un
perfomance donde dos performers desnudos, pintados
de blanco y con libros en su
cabeza, se sentaban a escuchar
entre los asistentes a Jesús Ramírez-Bermudes con su texto
Tres mujeres sin palabras. Entrecruzamientos de la clínica
y el ensayo literario, a Alberto
Carvajal con su tema sobre Van Gogh pintó...
¿a pesar de su locura? y a Inés E. Ramos con su
trabajo Cuando un objeto orienta y la reflexión
desubica. Algunos de los de Radio Abierta seguían participando con preguntas, otros solo
escuchaban.
En la 3a mesa se realizó un Conversarorio
con el Arte entre Fernando Barrios y el artista
Rodrigo Suárez. Este último compartió con
todos los asistentes sus libretas de trabajo con
dibujos e ilustraciones, y les pidió que fueran
asociando palabras, o lo que les hacía sentir,

titulando esto Con Pelos en la lengua. Iba entonces reflexionando sobre su propio t rabajo,
con sus preguntas e intervenciones, junto con los asistentes.
Comentó Suárez que era la
primera vez que se exponía su
trabajo de esta manera. En un
segundo tiempo, Héctor Sosa
compartió su trabajo y leyó
varios de sus poemas en Qué
puedo saber de mí? Paciente
psiquiátrico. Dilucidaciones
poesía y pintura, incluso dando una copia como obsequio a
los presentes.
En la última parre los temas
fueron en forma de mesa de
trabajo con algunos puntos de
vista sobre la "locura" con preguntas como &lt;Qué
tiene que ver Dios con la Locura? de Carmen
Tinajero; Manuel Contreras con &lt;Cómo interrumpir una disrupción? y Mónica Vázquez
cerrando con un fragmento en torno de una
presentación de enfermos de Lacan llamada
A propósito de una psicosis lacaniana: notas
sobre la paranoia.
Rtfttendas dt imágenes:

Sui Generis (2016). Coloquio ELP l.(F0&lt;ografu]
Sui Generis (2016). Coloquio ELP 2.(Fomgnlla)

HTTP://www.E-DICIONES-ELP.NET/

e-diciones de la École Lacanienne de Psychanalyse

�DOSSIER: S MITOS SOBRE PSICOTERAPIA

persona, hacer un análisis de su demanda sí es

5 MITOS

SOBRE
PSICOTERAPIA

Por MC. Luis Gerardo Andrade R odríguez
Medio electrónico: facebook.com/
psicologoclinicoydelasalud

L

a psicoterapia es una profesión alrededor
de la cual se ha formado una variedad
de creencias populares que, en ocasiones,
resultan incorrectas. Esto se debe a diversos
factores, pero creo que uno de los principales es
que los mismos psicoterapeutas lo hemos permitido. Por este motivo, me he dado a la rarea
de encontrar y opinar acerca de algunos de los
mitos sobre psicoterapia que frecuentemente
se escuchan en nuestra sociedad. Esclarecer las
falsas creencias sobre la psicoterapia beneficia
tanto a los psicoterapeutas como a la comunidad, pues es una profesión indispensable para
el bienestar individual y social.

posible. Dado a que el proceso psicoanalítico
depende de la demanda, entonces durará tanto
como el paciente lo desee y progresará tan rápido o tan lento como el paciente se mueva. Las
demandas de análisis van y vienen, así que no
podemos hablar de un psicoanálisis eterno, pero
sí de periodos de análisis en los que el paciente
puede entrar y salir cuando así lo desee.
M ITo

3: "No debo relacionarme de nin•
guna manera con mi psicorerapeuta fuera del
consultorio"
N O.

MITo NO . 1: "Si vas a psicoterapia y no te funciona, entonces no puedes ser ayudado"

Cada psicoterapeuta es único, independientemente de la corriente teórica que utilice; por
lo tanto, cada uno tiene su estilo particular y
observa cosas diferentes en sus pacientes. En la
entrevista inicial, tú también puedes entrevistar al psicoterapeuta y preguntar por su forma
de trabajar, qué busca lograr en sus pacientes,
cómo describe su estilo, cómo pretende alcanzar
su objetivo en la psicoterapia, etc. Si estás de
acuerdo con sus respuestas, puedes acceder a
iniciar un proceso de psicoterapia. Sabes que
estás con el psicoterapeura adecuado para ti
cuando re sientes a gusto con su trabajo y tu
vida mejora satisfactoriamente. De no ser así,
puedes comentárselo y buscar una solución o

buse3.r orro psicorerapeuta que re ofrezca el tipo
de ayuda que buscas.
MITo

"La Psicoterapia con orienr.ación
psicoanalítica siempre es muy larga y sus resultados aparecen muy lene.amente". El Psicoanálisis
trabaja sobre la demanda particular del paciente
y sus objetivos relacionados. Si bien es imposible realizar un psicoanálisis completo sobre una
NO. 2 :

Un psicoterapeura no es un compañero de
trabajo, ni un conocido, ni un amigo, ni un
coach, ni un familíar, ni un amante, ni un extraño... Entonces, ¿qué es?
Esta incógnita puede generar angustia y
provocar incomodidad cuando hay un contacto
personal fuera del consultorio.
Yo propongo dividir la relación entre psicoterapeuta y paciente en dos niveles que funcionan
constantemente y operan simultáneamente, es
decir, el nivel "psicoterapéutico" y el nivel "humano".
En el nivel psicoterapéutico, el afecto entre el
psicoterapeuta y su paciente es tomado como un
canal mediante el cual el psicorerapeuta puede
obtener, analizar e interpretar información sobre el paciente con la finalidad de facilitar los
cambios terapéuticos que éste busca. El nivel
humano se mantiene funcionando a la par. En
dicho nivel, desaparecen las etiquetas y ya no
hay ni "psicoterapeuta" ni "paciente" sino sola-

�DOSSIER: S MITOS SOBRE PSICOTERAPIA

mente dos seres hum.1nos. Entonces, l.1 rel.1ción
adquiere las características afectivas que tiene
cualquier relación entre dos humanos. El afecto
del nivel "humano" permite que surja el nivel
"psicoterapéutico" y a la vez lo sostiene; sin embargo, ambos trabajan de forma paralela y uno
no interfiere en la función del otro.
No hay necesidad de angustiarse y huir del
psicoterapeuca si tienes en cuenta que es un humano como tú, el cual puede estimarte o tú puedes estimar como a cualquier otro ser humano.
"La psicoterapia es muy costosa"
Si analizamos el término "costoso" nos daremos cuenta de que se trata de un concepto relativo y circunstancial. Por ejemplo, pagar $1000.00
por un chicle nos puede resultar costoso, pero
pagar $1000.00 por una casa nueva, ¡sin duda
nos parecerá una ganga! Entonces, veremos que
la definición de "costoso• está ligada a la relación
MITO N O . 4 :

costo-beneficio de cada asunto en particular.
Lo mismo sucede en el caso de la psicoterapia, la cual tiene un costo, y este se percibirá
bajo o alto dependiendo de los beneficios que
se obtengan de ella.
Mi recomendación es probar, observar la relación costo-beneficio que se presenta y evaluar
si la psicoterapia que llevas te resulta muy costosa, de costo justo o si en realidad es una ganga.

comport.tltliento que inlluirán positivamente
en la salud física y el bienestar integral.
Una salud mental adecuada promueve los
buenos hábitos alimenticios, de higiene, de sueño y de auto cuidado, lo que se verá reflejado
en una buena salud física. Del mismo modo, la
salud mental promueve una buena autoestima,
lo que favorece la correcta expresión y aucorrealización de la persona.
La salud mental está ligada a todos los aspectos del ser humano, por lo que su estado afectará
de forma positiva o negativa al bienestar integral. Por esta razón considero a la salud mental
como una prioridad, la cual puede atenderse en
psicoterapia cuando se crea necesario.
Sobre el autor,
Luis Andrade egresó de la Licenciatura en Psicología
de la Universidad Autónoma de Nuevo León en
el 2011 y posreriormenre egresó de la Maestría en
Ciencias con orientación en Psicología de la Salud
de la misma wúvcrsidad en el 2015. Actualmente se
dedica a la consulta privada de psicología clínica en la
que tiene más de 6 años de experiencia. Se especializa en psicoterapia individual, de adolescenres, de
pareja, hipnorerapia y asesoramienro psicológico en
enfermedades crónicas.
Ref«encias de imágene-.s:

(!ma~n de mitos sobre los Psicólogos] •&lt;&lt;up&lt;rado de: http://cenr,o,
gpa.u / node/18

Mrro N O. 5: "La salud mental no es una prioridad"
La palabra "prioridad• hace referencia a la impor-

tancia de la anterioridad de una cosa con respecto
a otra; asimismo, la importancia es un concepto
relativo cuyo significado depende del contexto en
el que se utilice; por tal motivo, las prioridades son
diferentes y únicas para cada persona.
No puedo decidir cuáles deben ser las prioridades de la gente, pero sí puedo explicar porque
la salud mental es una prioridad para mí...
Nuestro bienestar integral proviene de nuestra adecuada salud física y mental. Si se pierde
la salud mental, también se pierde el bienestar
integral, dando como resultado un deterioro
en la calidad de vida en general.
La salud física y la salud mental interactúan
y dependen una de la otra. Es por esto que una
mente saludable generará ciertos hábitos de

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�EL MITO DELA
CAVERNA DE ALICIA
Por Edén L. Sánchez

rase una vez, al orro lado del árbol de
la vida humana, el mundo pasado que
nos vio nacer, aquel que se ha renegado
por milenios y del que la gente no quiere saber
porque tiene miedo, miedo de aceptarse uno
con la naturaleza a la cual ha intentado fervientemente destruir.. .
¿Sabes? Yo siempre he elegido ser conejo en
cada vida. Dicen que en la evolución del alma
uno reencarna a un ser superior, se supone que
ser mujer o humano es una de las escalas más
altas antes de la iluminación, pero no estoy de
acuerdo. ¿Cómo podría considerarme superior si
me alimento de la sangre de otros seres vivientes?
Yo no seré más que un simple conejo comeyerbas, pero me gusta ser así: blanco, chiquito,
de nariz chistosa. Después de cada vida que
termino, llego a la estación de las almas donde
siempre me preguntan lo mismo: ¿por qué no
quieres ser humano?
Es que no es lo mismo alimentarte por instinto que por placer; me daría tristeza tener que
vestirme del dolor de otros congéneres; no me
gustaría comer conejo porque su carne sabe más
rica por comer zacate; me rehúso a ponerme
un labial que probaron antes en mis amigos

comodan los bípedos esos llamados persona,
uno no sabe si preguntan por morbo o por la
genuina curiosidad de saber.
En fin, verás, antes de ser un conejo comeyerbas, fui un conejo de la paz y del amor; éramos
una legión reducida de criaturas que ayudábamos a los damnificados del espíritu, acompañarnos a varias generaciones de humanos y
mujeres en el mundo después que Gaia pereció.
Verás, una vez extinto el mundo que conocí,
el resto tuvimos que adaptarnos. Ha sido difícil.
Antes a los niños se les respetaba, eran cuidados, amados; las tundas no exisdan, y se alimentaban sus sueños permitiéndoles experimentar;
pero eso fue en el pasado, uno muy lejano que
casi siento ya no recordar.
He de aceptar que cuando empecé el oficio
de las cavernas me aterroricé; la herencia de
Gaia fue permitir a las personas tener una
caverna en la cual pudiesen habitar para vivir
sus vidas de forma normal, criar a su prole o
compartirlas, lo importante era que ese lugar
era propio y dependía de cada quien el estado
en que las tenían.
Algunos colocaban puertas de madera en la
entrada, o piedras; había cavernas pequeñas,
otras grandes, largas, anchas, muy oscuras,
agujeradas, con moho, lodo, agua.. . uff, había

los chimpancés. No sé, eso de la humanidad

una gran variedad, y como podrás imaginarte,

no me llama la atención. Prefiero seguir conejo
en este mundo y esperar a la siguiente Alicia
que quiera saber por qué, sentarla conmigo
para contarle la historia universal y ayudarle
a reparar su caverna.
Cierto, a eso has venido, por el chisme de
saber sobre el miro, también por eso me in-

todas únicas.
Los damnificados del espíritu eran quienes
solicitaban ayuda; no podría decirte características generales de sus cavernas, lo que si
te puedo decir es que había algo que les doüa
mucho en el corazón, esto les hacía morir por

,

A

MI ANALISTA

E

�MAKTUB

dentro provocándose enfermedades para luego
morir de verdad.
Recuerdo muy bien a Alicia, ella me llamó después de dos intentos fallidos previos de destruir
su cueva. Mo confiaba en que yo pudiera ayudarle.
La primera vez le dijeron que se mantuviera
cerca de las puertas, en la luz, que ir más adentro
no era importante, que tenía que empezar a ser
productiva para ayudar a sus progenitores, lo
intentó pero no resultó; se ocultó en su caverna
creyendo que la segunda vez sería mejor, no
estuvo tan mal, pero su acompañante quería
obligarla a entrar en la oscuridad a matar bichos
y arrancar yerba venenosa sin protección, esto
la dejó petrificada.
Entonces llegué yo, y me aceptó. Alicia no era
una persona fácil. Tardamos mucho en poder
entrar a su caverna. Antes de eso tuvimos que
pasear muchas veces fuera de ella.
- No quiero - dijo - tengo miedo que
salga un monstruo y me coma.
- ¿Y si no te quiere comer, por qué no le
invitamos una taza de té? - le dije.
Hicimos una lámpara, ella me pidió que yo
la cargara para iluminar el camino hacia dentro;
realmente era un lugar muy oscuro, a veces la
luz artificial no era suficiente, pero cada vez que
veíamos algún bicho, yerba o moho que impedía
la producción de luz, examinábamos el objeto
o lo invitábamos a salir de ahí. Para nada fue
sencillo, al contrario, había días en que Alicia
se atoraba entre matorrales enlodados y caía, se
lastimaba, yo le ayudaba a limpiar sus heridas,
le animaba a seguir adelante a pesar del dolor.
Con el tiempo, empezó una producción natural de luz, su caverna no era perfecta pero
entendía mejor las razones de las grietas, las
manchas, los bichos.
- Es que la oscuridad no llegó solita aquí,
alguien la puso. Nadie me dijo que podía crear
mi propia luz, nadie me ayudó a quitar la maleza, parecía que todos estaban contentos con mi
caverna defectuosa y más aún con mi aparente
incapacidad de repararla - me dijo una vez.
Era doloroso verla tan frágil, tan necesitada de
un amor que debería haber sido y no fue, ese que te
dan cuando estás chiquito, sólo por ser quien eres.

Un día me dijo que esraba agotada, que no
quería verme más; yo acepté, no sin antes expresarle que estábamos en un momento sumamente
importante del camino; además, no mentiré, le
tenía cariño.
- Pero es que quiero andar sola un rato,
quiero intentar adentrarme yo sola, curarme
mis heridas, sacar a los bichos. Quiero cargar
por mí misma la lámpara, porque no siempre
vas a estar aquí.
Con el tiempo me fui cansando, varias vidas
tuve ese oficio, hasta que ya no pude más, me
resultaba lastimoso ver tantos espíritus damnificados; nunca pude entender por qué, a p esar de
su sufrimiento, los progenitores se empeñaban
en generar el mismo dolor en su prole, después
se deslindaban de su responsabilidad diciendo
que cada quien elegía cómo hacer su caverna,
pero es como dijo Alicia: "la oscuridad no se
puso solita ahí".
Ese mundo de las personas evolucionó, y yo
ya no pude más, de vez en cuando atraviesan
el árbol y vienen a verme, pero ya no hago ese
tipo de acompañamientos.
Sí, alguna vez fui un conejo del amor y de
la paz, pero ahora no soy más que un conejo
comeyerbas, aún tengo algo de ese oficio en mi
corazón, muy adentro, y cuando Alicia quiera
volver, con gusto volveré a ayudarla.
Rt.fuenc:i.as de imágenes:

Salaz•• B«ancou« , S.G. (s.f.) Niña y conejo [Dibujo)

�MAKTUB

ELACTO
Por Ale Miranda
J Lu

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1::.L LL f.lU'O l'H.Ol'lU

iviso tu sombra entre rastros de estrellas

distingo en ella tu sonrisa
y siento d inevitable nacimiento de la mía
tras la ventana las montañas ensimismadas
tan horizontal y hermosamente colocadas
como pasa a estar tu cuerpo encima del mío
peso que me alivia
olor que me cautiva
afuera las hojas mueren, tornándose cafés
los pétalos se secan, experimentando la rigidez
pero la muerte contigo es graciosa
cada noche se disfruta y se goza.
Encuentro
No pudo haber sido otro el viento
que avivara y calmara al mismo tiempo mis aguas
permeadas desde siempre por la fantasía
sin la cual no hubiera podido ser Alejandra.
No pudo haber sido otro viento
el que me erigiera soberana
y me diera un motivo para abandonar
el océano abisal de mis entrañas.
Benditos otros que te dejaron ser
y bendito tú que ya emancipado
retornaste sin vacilación alguna
a erigirme ah ora amante y amado.

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1e L

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~o

LO ['HUl'l()

v

1e L el 1e Rf&gt; o A .,1..i. ., 1 1e

~of.:Ju:. LO .4..\L-\1&gt;0

el silencio sigue aquí
lo escucho a través del tic tac del reloj
a través del viento y las hojas cayendo
a través de las voces vecinas y las zancadas infantiles
no me falta ni el pensamiento que te piensa
ni el deleite que me da el morder la fruta fresca
el escurrimiento de sus jugos en los poros de
mi piel.
No me falta nada cuando estás lejana
cuando no te tengo ni en mi pensamiento
en cambio, hay tanto que me sobra
me sobran un par de pechos desnudos
y unas inmensas ganas a l acostarme
me sobran una boca ansiosa
y unos dedos temblando a causa de la cafeína
tantas palabras, tantos enunciados
buscando que les pongas tú un significado
tanto que no por sobrarme es sobrante
risas y caricias
labios y sudor
espacio en mi cama
entre mis brazos y mis manos.
No, cuando no estás aquí
no me falta absolutamente nada
lo que me pasa con ella es que me sobra
si no estás aquí hasta la falca me sobra.

Falta sobrante
No, no me falta absolutamente nada

ANUNCIATE

cuando te marchas y te mantienes lejana
los rayos del sol aún tienen la fuerza
para colarse entre la cortina y la pared
para transformarse en esta mi sonrisa
en esta alegría mía

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�EN CONSTRUCCIÓN
EL AMOR ES POLÍTICO
Por Baruch Martíne.z Treviño

L

a constante en las relaciones interpersonales4 son los desconocimientos que
generamos de nosotros mismos; lo más
común es el odio y el resentimiento desde su
disfraz moral: la eficacia pura del miedo, una
fuerza reactiva que limita la vida de los demás.

Vernos al espejo y (no)saber que vemos más
las necesidades de presentar un gesto específico a los demás. Gestos que divergen, cambian,
según las situaciones en las cuales los códigos
sociales nos limitan a determinada gesticulación. El gesto se convierte en un intercambio a
otros fines ucilitaristas en lugar de una apertura
con los otros.
Lo político es el empuje de la vida en su multiplicidad. La multiplicidad es creativa desde la
potencia que logramos en nuestras práccicas del
sí mismo donde tensionamos "las verdades" que
nos constituyen como inamovibles, verdades de
sí mismo mediadas o no, pero jamás alcanzadas
a ser dichas (incluso, cuando creamos que las
conocemos doy la bienvenida a la duda).
Pero circulamos en espacios con puertas
cerradas, con caminos espinosos, con aceras
repletas de productos que hacen del "encuentro"
un resultado de un intercambio económico.

***
Recién fui a San Miguel de Allende, ciudad
fundada en 1542, llamada también "la fragua
de la independencia mexicana". Es un lindo
lugar colonial, calles empedradas y muchos
centros comerciales al aire libre. Por decirlo
así, la mercantilización no sólo estaba dentro
de los establecimientos, sino que era parte de

la convivencia en las plazas y las calles. Los
rostros se volvían a los dispositivos móviles para
capturar la imagen representada desde la extensión del brazo o, con prótesis de la soledad:
selfie stick para lograr capturar las fotos en el
memorioso celular.

Lograr una sonrisa se volvió toda una travesía
de la espontaneidad, las sonrisas se volvieron
marcas registradas con filtros sobre filtros: una
instantánea de la objetivación de mi proceso vincular. Un día le escuché decir a Pablo Fernández
Christlieb que andar en la calle y encontrar una
sonrisa es urbanismo puro; y sí, a veces hasta
atemoriza un poco.
Lo que comparto de la visita a este lugar (más
allá del reconocimiento como pueblo mágico
que cualquiera puede leer en Internet) es que
el encuentro con los demás estaba mediada por
tu poder adquisitivo, según lo que logres "gastar"
podrías tener encuentros con demás personas
en determinado lugar. Por ejemplo un café
costaba más de 45 pesos, digo las cafeterías
"tradicionales", no las que ya conocemos; los
conciertos más de 500 pesos; y en la calle, la
gente en sus celulares.
Como contra-ejemplo un día estaba sentado
en una banca en la plaza central de la misma
ciudad y unas cuantas personas se acercan y se
sientan cerca de mi, empiezan a reír y demás
asuntos, luego sacan su celular y una vara larga
para tomar una foto a la distancia y lograr que
todos salgan. Ya habíamos cruzado miradas, ya
habíamos devuelto, sólo un poco, un breve gesto
de simpatía. Entonces les pregunté si querían que

�EN CONSTRUCCIÓN: EL AMOR ES POLÍTICO

yo les tomara la foto, a lo cual respondieron que
no, que estaban bien, sólo me reí un poco y volví
la mirada al frente sin dejar de estar "al tanto" de
cómo iba progresando su empresa para lograr
capturar una solipsista imagen en conjunto.

***
El asunto hay que plantearlo en términos
generales, evitar atribuir consideraciones individualizantes. Lo que refiero es que las mediaciones para el encuentro se vuelven a tal punto
sobre-saturadas que, cualquier cosa que logre
encerrarnos en nosotros mismos, al voltear
constantemente a la pantalla, al voltear constantemente al espejo, al voltear constantemente
a lo que no logra caprurarnos cuando queremos
"ver adentro" de nosotros y, necesaria y paradójicamente, buscamos la aprobación de la multitud
de imágenes inanimadas que nos viste desde
los mostradores. Es como quedarse viendo al
vidrio que divide el producto de mi "deseo" de
adquirirlo hasta transformarme, poco a poco,
en lo que se vende, en lo que pasa del otro lado

del vidrio, en lo que sólo es visto y el vidrio,
nuevamente, refleja en el que observa (en otra
persona que observa), este juego del adentro
y el afuera, de la imagen que se me ofrece, mi
reflejo y mi deseo de adquirirlo. Y así, vamos
pasando de un mostrador a otro hasta volvernos
pura transacción.
También los colores que quieren capturar
el amor están en venta. P ero son más los colores, es mucho más tomarnos de nuestro vacío y
nuestros afectos para vendernos la posibilidad
de felicidad y de amor, la posibilidad de a legría
y ligereza, la posibilidad de sabernos que otros
dan la posibilidad. Y entonces es más la potencia
lo que nos venden, la potencia pensada desde
lo que tu no puedes, pero hay prótesis de felicidad y de amor que se venden; el oropel cambia
conforme cambia los pestañeos, los reflejos, los
colores, los aromas; al final, sólo tienes potencia
encapusulada que te muestra impotente.
El amor no tiene colores, ni sabor, ni olor, ni
forma, ni nada. Es el constante ir hacia lo ina-

�EN CONSTRUCCIÓN : EL AMOR ES POL ÍT ICO

(que no es exclusiva de una
zona turística) es la constante de nuestras relaciones
interpersonales. P ero las
limitaciones se vuelven excesivas cuando son usadas
desde las instituciones sociales al moralizar el amor
con relación a la familia
monoparemal, con relación
a la identidad sexual y de
género, cuando nos ofrecen
un deber ser formado con
la sangre del Bien y del Mal.
La mediación, el acto
de volver ajenos a nosotros
mismos la posibilidad de
amar {se dice enajenación),
y extraemos la fuerza como algo vendible: esto
es negar la política como potencia de vida en
la multiplicidad.
Por esto el amor es político, porque el amor
no es una cosa única, no es y no logra ser lo
que moralmente nos dicen que es amar según
la relación entre hombre-mujer. La multiplicidad del amor es saber que la fuerza no puede
subordinarse a los presupuestos morales. La
multiplicidad del amor, que es fuerza hacia
la vida y la alegría, se potencializa en encuentros entre nosotros sin mediación: esto, sí, es
muy terrorífico. Por eso la moral tiene muchas
batallas ganadas, trabaja desde el miedo para
limitar cualquier otro despliegue múltiple de
la potencia del amor.
Entonces, el amor es político porque es fuerza
y al ser fuerza necesariamente choca y se confronta con límites morales, mediáticos (capitalistas) e
institucionales. Amar es un acto político.

...

prensible, hacia lo inenarrable, hacia la fuerza
que nos cruza y nos abre en el encuentro que
acontece al romper cualquier punto de anclaje
con la realidad. Y de esta fuerza, la vida y el
amor se vuelven múltiples en sus efectos; múltiples porque por el cuerpo cruza el amor y lo
potencializa al volverlo fragmentado, encarnecido en lo que no logra nombrarse como algo.
Quizá nos aproximemos a decir qué nos pasa,
pero siempre faltará algo que atraviesa al cuerpo
al romper la idea de identidad o unicidad.
Entonces esta fuerza habrá que reinventar
las formas y modos en las cuales consideramos
los encuentros. Es sabernos desnudos y desde
aquí abrir otros caminos, otros sentidos, orras
formas de nombrarnos fuerza.
La fuerza del amor es lo que se recupera en
el andar político, o mejor dicho, la fuerza es
político-amor porque busca la alegría y la vida
que es múltiple y diversa. El andar que es político por la fuerza que empuja lo que no termina
de nombrarnos, lo que no logra quedar en cada
acto, palabra o encuentro.
Traer a cuento la breve historia sobre San
Miguel de Allende es para remitir a las mediaciones que limitan o dirigen los encuentros:
intercambio monetario, comercialización de los
recuerdos, las foros, los gestos, mostrar otra cosa
que interrumpe el encuentro. Esta limitación

Rtfc-ritndas de imágenes:

M artincz Trtviño, B. (2016) lmag,n de la iglesu de San M iguel
[Forografla]
M artinez Treviño, B. {2016) Imagen de la marcha d e la dignidad
[Forografla]

�LA FUNCIÓN ESENCIAL DEL DIAGNÓSTICO
Por I ván Guerrero Vidales I gv.ivan8@gmail.com

e

uando uno piensa en la función del
diagnóstico en la salud mental es usual
que lleguen a la mente una serie de
imágenes asociadas a la enfermedad. En mi opinión, esto sucede debido a que partimos desde
una perspectiva médica desde la cual el diagnóstico se entiende como la «determinación
de la naturaleza de una enfermedad mediante
la observación de sus síntomas» (así es como
define la Real Academia Española la palabra

diagnóstico). Para satisfacer esta función, la psicología clínica ha abordado la situación partiendo de la premisa de solucionar el problema que
aqueja a una persona y para ello cuenta con una
amplia variedad de herramientas como inventarios, escalas, test, que miden diversos dominios
de la persona como la inteligencia general (Escalas Weschler, Test Terman Merril, etc.), la
personalidad (MMPI-2, 16PF, Rorschach, etc.)
o neuropsicológicas para identificar un posible
daño cerebral (Baterías de Halstead-Reitan o
Luria-Nebraska).
Es imprescindible estar abiertos a los aspectos negativos de la realidad psíquica y de sus
síntomas físicos que conforman un cuadro patológico pero, a mi juicio, esta es una evaluación
parcial de la realidad de la persona, ya que el
diagnóstico no solo debe ser útil para identificar la enfermedad sino también lo que hace
que las personas tengan un comportamiento o
rendimiento óptimo en sus vidas. Partir desde
esta premisa permite abordar un aspecto importantísimo de la definición de salud mental
de la OMS, que la define como: un estado de
completo bienestar físico, mental y social, y no
solamente la ausencia de afecciones o enfermedades (Organización Mundial de la Salud, 2016).

�OUID

Por lo anterior sugiero que al hablar de la
función del diagnóstico en un encuadre clínico
de consulta psicológica, consideremos cumplir
con las siguientes dos facetas: la primera, en
la que el especialista se enfoque en identificar
las aflicciones que sufren las personas frente
a alguna desgracia, ya sea propia, de los seres
queridos, de su entorno; la segunda, en la que
la atención se dirija en apoyar a la persona a
que identifique las características positivas de
su personalidad y otros elementos que puede
utilizar para resignificar su experiencia negativa
en algo positivo, cales como la gratitud como
práctica o el optimismo como estilo explicativo.
Para lograr esto se pueden utilizar una serie de herramientas. Por ejemplo, la encuesta
VIA (Values In Action) en la cual, a través de
una serie de preguntas que no toman más de

2004, pg. 604). Esta encuesta se puede contestar

veinte minutos en contestar, la persona puede

de herr.1.mientas útiles y confiables para medir el

identificar sus fortalezas de carácter (character
strengths), que son rasgos positivos definidos
como «la disposición de actuar, desear y sentir
que involucra el ejercicio del juicio y conducen al
reconocimiento de la excelencia humana o instancia del florecimiento humano» (Yearley 1990,
pg. 13, citado en Park, Peterson &amp; Seligman

bienestar subjetivo de las personas o para identificar el valor de la búsqueda del significado y
la satisfacción de la vida, mucho menos pretendo indicar que estas son las mejores opciones
a utilizar en todos los casos en que se realiza
un diagnóstico mental; sin embargo, tomarlas
en consideración sí puede proporcionar una

de forma gratuita y sería un apoyo invaluable
e indispensable en la labor de diagnóstico con
miras al futuro, ya que han demostrado tener un
impacto positivo en el bienestar de las personas
cuando las ponen en práctica.
También se pueden utilizar herramientas
como el Meaning In Life Questionnaire (Cuestionario de Significado en la Vida) para identificar qué tan involucrada y motivada se siente una
persona en cuanto al esfuerzo de la búsqueda
de significado o profundizar en el conocimiento
del significado en sus vidas; el Quaüry ofLife
Invenrory (Inventario de Calidad de Vida) para
identificar la satisfacción que siente la persona
actualmente sobre su vida en diversos ámbitos
(Positive Psychology Center 2016).
Por supuesto que no es una lista exhaustiva

�Ouro

del evaluado en su proceso de autoconocimiento, como para el evaluador en
su práctica diagnóstica.
BibliograEfa,
Organizaci&lt;ln Mundi,J d, la ~
(2016). Salud mcnal
[onlinc) Recuperado desde http://www.who.int/topics/
= ntal_hcald,/es/
Padc. N. Pctuson, C. &amp; Sdigman. M. E. (2004). Strengths
ofduncter and weU-bcing.Jounul ofsocial and Clinical
Psyd,ology, 23(5), 603-619. Rttuperado desde bttp://citt"'etx.ist.psu.,du/viewdoc/download,doi:10.l.L473.129S&amp;r
&lt;p=ttpl&amp;type=pdf
Posiri"' Psyd,ology Camr (2016} Q:u=ionruires fo,Rcscar-che,s (onlineJ. Rttuper.,do dese!,: http://ppc.sas.upmn.
edu/ruourecs/quesóonnair,s.n:searmers
Re--Ít"n.ndas de imágenu:

Martinakis. A. (2012) Pax-Humana (thc new tta) [llustracicln
digir.al) Recupcr3do dcsd,: hnp-J /adam.alcis.blogspot
mx/2012/01/p:uc-humana-new-cra.html Martinakis, A.
(2012)
Whtte you, thoughts mcct min&lt; [Ilustr.ición digit21) Recup&lt;rado d,sd,: http://adanukis.blogspounx/2012/05/whttcyour-moughts-mect•mine.html M u túukis,

A. (2016) Tht w~ E1-. [lluscración digit21) ~

base de la cual podemos partir para realizar
un diagnóstico total.
La identificación de estas características positivas de la vida de la persona no solo cumple con
la función de autoconocimiento en un proceso
de atención clínica, sino que también pueden
ser útiles para afrontar el problema que derivó
en la consulta y para establecer el objetivo del
diagnóstico a partir del cual se desarrollará la
estrategia psicoterapéurica. Además, estamos
atendiendo la naturaleza completa del ser humano, porque del mismo elemento que derivó
en la aflicción del pasado, se puede reconstruir
la satisfacción presente y mirar con esperanza
la vida futura.
Es preciso ampliar nuestra perspectiva hacia la contemplación de ambas realidades de
la naturaleza humana, ya que una depende de
la otra y juntas facilitan el aprendizaje de vida
necesario para enfrentar retos cada vez mayores.
De este modo, al momento de seleccionar la
batería de pruebas para establecer un diagnóstico en salud mental, recordemos incluir escalas
que identifiquen las variables positivas de la
persona, que estoy cierto y convencido de que
rendirá grandes beneficios hacia la experiencia

dcsd,; http;//adamalcis.blogspot.mx/2016/02/the-wisc-eye.html

rado

�ENTRE MEMORIAS
Y LOCURA
TERREMOTO EN ECUADOR,
MI EXPERIENCIA DOS MESES DESPUÉS (1 DE 2)
Por Guillermo Rocha

l domingo 16 de abril la zona costera de
Ecuador se vio sorprendida por un terremoto de 7.8 grados que trajo daños
irreparables, principalmente la muerte de cientos
de personas. Dos meses después me enteré de
esto mediante algunos grupos internacionales

E

interés en apoyar, dejé todo en orden y con el
apoyo del Dr. Álvaro Aguillón, director de la Facultad de Psicología, emprendí el viaje. Después
de algunas h oras de vuelo mi primer reto fue
ante la unidad de control migratorio de Ecuador,
que en respuesta a que no llevaba una petición

enfocados en emergencias psicológicas en los que

oficial que fundamentara mi labor en su país, me

participo. Ahí surgió mi interés en intervenir.
En la semana siguiente contacté por redes
sociales a Karla Morales, directora de Kahre.
org, un grupo de jóvenes voluntarios que promueven iniciativas de apoyo humanitario para
afectados por distintas situaciones, en este caso
por el terremoto.

subió a un avión de regreso a México. A punto
de despegar con toda la desilusión cargando, la
fundación Kahre consiguió la petición necesaria
y pude quedarme.

Durante dos semanas realicé mis preparativos, me vacuné contra todo lo necesario y ante
algunos comentarios de desaprobación por mi

Estuve medio día en Guayaquil y la madrugada siguiente salí, junto con los representantes
de Kahre, a San Vicente, zona costera a 4 horas
de camino en carretera. Mientras llegábamos a

�ENTRE MEMOR IAS y LOCURA

este lugar empecé a ver los daños causados por

agua, esra ulrima muy

el terremoto: edificios llenos de grietas, áreas
desiertas donde me comentaron que antes había
casas o negocios. Así, llegamos por la mañana
al centro de acopio, la bodega de una ferretería
que donó el espacio para apoyo de los afectados
y el lugar que sería mi estancia durante tres
semanas. Apenas llegué y armé mi tienda de
campaña para empezar a ayudar en el acomodo
de lo recibido por donadores y que posteriormente sería repartido a la comunidad cercana
y zonas lejanas.
El mismo día me uní a un grupo dirigido
por Ezequiel, un bombero
que dirige las operaciones
de Kahre, que junto a un
militar guiaron a un grupo
de empresarios que viajaron
desde Japón con la intención
de aportar. Recorrimos zonas adentradas en la sierra
y poco a poco empezaban
a aparecer campamentos
improvisados por familias
desamparadas que esperaban a alguien para ser ayudados; en la entrada de cada ..__ ______ ...,;_

escasa por esos rumbos;
yo sólo podía regresarles algunas palabras
que pudieran servir de
aproximación a un bálsamo para su dolor.
Me preguntaban so- - - - - - - ______::.:.'.:llllt!:~~~~==
bre mi país, las novelas, el Chavo del Ocho y
la violencia. Pronto me hicieron sentir en confianza. Después de algunas horas regresamos al
centro de acopio, siendo de noche una familia
cercana nos invitó a cenar para luego regresar
a las tiendas de campaña a
dormir. Esa madrugada, a
las 3, llegó un camión lleno
de víveres trasladados desde
Quito; a esa hora lo deseargamos y ya empezaba otro
día de actividades.
Los días siguientes se
trató de conocer San Vicente y su gente. Paulo, un
Argentino que interrumpió
la aventura de un viaje de
6 meses por Latinoamérica
_ _ _.._____, para unirse de voluntario, me

campamento había letreros que pedían ayuda,
marcaban el número de personas que ahí se
encontraban, dividiéndolos en niños, adultos,
adultos mayores, y el sexo de ellos.
Casas derrumbadas, escombros en el camino,
familias viviendo bajo una lona, etc. El daño y
la necesidad se presentaban de muchas formas
que me parecían salidas de una película. Pude
platicar con algunos de ellos, les era raro que
un psicólogo estuviera por allá y más que fuera
Mexicano; algunos me comentaban sus necesidades físicas primero y luego las emocionales;
otros hablaban de cómo vivieron el momento
del terremoto y en un momento me di cuenta
que ya tenía todo un grupo tratando de dar
sentido a lo ocurrido.
Hablaban de las pérdidas: los seres queridos,
los animales, sus pertenencias, sus casas, todo
eso que el terremoto se llevó; me ofrecían lo
poco que tenían, desde un pan hasta un vaso de

acompañó todo el tiempo y ayudó a adaptarme. Paulo era probablemente la persona mas
querida en la zona, conocía las necesidades de
la población y hacía lo imposible por apoyarles.
Llegó el domingo, día del padre, y fuimos invitados a celebrarlo en un albergue donde 300
familias que habían perdido todo se encontraban
celebrando. En realidad era una fiesta de todos,
"como si nada hubiera pasado': dijo una señora.
Continúa...
Refcrtncia.s d~ imá.gene.;S;

(Fotogn6a de C3Sl de maden destruida] recup,rado de: https://t wit•
teu-om/KAHRE_ORG/m«lia
(Fotog, a6a niño y tres hombres) recuperado d&lt;: https://twincr.com/
KAHRE_ORG/=dia,
(Fotografu hombre] recupuadode: https://twict&lt;r.com/KAHRE_
ORG/media
(Fotogra&amp;a de cutdes de agradecimiento) recuperado de: https://twit•
ter.com/KAHRE_ ORG/media

�INSTITUTO ER I CKSON DE TERAPIA BRE V E

les invita al taller

EL PODER DE LAS
PALABRAS: ESTRATEGIAS
HIPNOTICAS EFECTIVAS
KATALI N
VARGA PH.D
Eotvos Loránd University
Department of Affective Psychology

=---r--·• . ·-••;;3

.,

Enero 2017
Sábado 28

9 AM a I PM / 3 PM a 7 PM

Domingo 29 9 AM a I PM
Facultad de Psicología UANL,
SUM Sala de Usos Múltiples

Costos
Oct-Dic $1800
Enero

$2000

lnseripeiones en el Instituto Eriekson
En Avila 370, Frac. Gonzalitos, Mty. Teléfono (81)22-35- 60-66
Deposito HSBC en cuenta 4057333593
Favor de mandar comprobante a institutoerickson@outlook.es

��</text>
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                <text>Revista de la Facultad de Psicología de la UANL. Publicada bimestralmente. Contiene artículos de investigación, opinión y noticias sobre psicología, salud mental, cultura, etcétera.</text>
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              <text>Revista de la Facultad de Psicología de la UANL. Publicada bimestralmente. Contiene artículos de investigación, opinión y noticias sobre psicología, salud mental, cultura, etcétera.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Araceli Franco</name>
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