<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="20803" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/20803?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T21:50:46-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="17202">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/455/20803/Sillares_Revista_de_Estudios_Historicos_2023_Vol_2_No._4_Enero-Junio.pdf</src>
      <authentication>2b6518653180c8a4435f2e49f50aaf9e</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="579560">
                  <text>��Dossier
Introducción. Historia de los alimentos y la
alimentación en América Latina
Introducción
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

PAN
Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
en unos migajones de ampo.
Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga, sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.
Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas cuando yo canto.
Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

15

�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.
Se ha comido en todos los climas
el mismo pan en cien hermanos:
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca,
pan de Santa Ana y de Santiago.
En mis infancias yo le sabía
forma de sol, de pez o de halo,
y sabía mi mano su miga
y el calor de pichón emplumado...
Después le olvidé, hasta este día
en que los dos nos encontramos,
yo con mi cuerpo de Sara vieja
y él con el suyo de cinco años.
Amigos muertos con que comíalo
en otros valles sientan el vaho
de un pan en septiembre molido
y en agosto en Castilla segado.
Es otro y es el que comimos
en tierras donde se acostaron.
Abro la miga y les doy su calor;
lo volteo y les pongo su hálito.
La mano tengo de él rebosada
y la mirada puesta en mi mano;
entrego un llanto arrepentido
por el olvido de tantos años,
y la cara se me envejece
o me renace en este hallazgo.
Como se halla vacía la casa,
estemos juntos los reencontrados,
sobre esta mesa sin carne y fruta,
los dos en este silencio humano,
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado...
Gabriela Mistral

El dossier “Historia ambiental de los alimentos y la alimentación”
presenta una oportunidad de degustar la historia de una de las
prácticas más íntimas y cercanas de toda la humanidad: alimentarse.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

16

�Juana Elizabeth Salas Hernández

En la agenda pública actual existe la preocupación por la
justicia y la soberanía alimentaria. Una pregunta cotidiana será,
¿cómo lograremos seguir comiendo los 8.013.821 habitantes en el
planeta Tierra? Observamos esfuerzos y campañas para responder
la pregunta y satisfacer una de la necesidad básica de comer; sin
embargo el hambre y la desigualdad alimentaria son males que nos
sigue aquejando. Según los últimos informes de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU), 131 millones de personas en América
Latina y Caribe no tienen acceso a una dieta saludable.1
La Organización de las Naciones Unidas para la
alimentación y la agricultura (FAO) en el marco estratégico para
2022-2031 se ha planteado la transformación de los sistemas
agroalimentarios en cuatro ejes estratégicos: mejor producción,
mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor.
Teniendo como esferas prioritarias: la igualdad de género y el
empoderamiento de las mujeres en el medio rural, transformación
rural inclusiva, emergencias agrícolas y alimentarias, sistemas
agroalimentarios resilientes, iniciativa mano a mano y ampliación
de las inversiones.2 Hasta el 2022 se registraron en el programa
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “131 millones de personas en América Latina y el Caribe no pueden acceder a una dieta saludable: Informe de la ONU”, 2023, https://www.fao.org/
newsroom/detail/un-report-131-million-people-in-latin-america-and-the-caribbean-cannot-access-a-healthy-diet/es.
2
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “Marco estratégico de la FAO para 2022-2031”, 2021, https://www.fao.org/
strategic-framework/es.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

17

�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM),
5 sistemas del Patrimonio Agrícola distribuidos en 4 países: 1
en Brasil, 1 en Chile, 1 en Perú y 2 en México.3 Estos sistemas
son reconocidos por ser prácticas agrícolas que combinan
biodiversidad, ecosistemas resilientes y una relación entre la
tradición e innovación, y es así que son singulares.
He querido comenzar con estos datos, para compartir
mi reflexión y preocupación por el tema de los alimentos y la
alimentación, que se encuentran en todos los ámbitos de mi vida.
En el académico, desde hace un tiempo me he hecho preguntas
que he respondido en foros, publicaciones y grupos científicos.
Este dossier, gracias a la contribución de académicas y
académicos reconocidos y con trayectorias destacadas presenta
respuestas y dudas que seguramente se convertirán en parte de la
discusión historiográfica.
El poema de Gabriela Mistral, que encabeza esta
introducción, representa una oda al pan, destacando la presencia
en la vida de la poeta, y en la vida de todas y todos los que hemos
tenido la dicha de probar los sabores de algún cereal; hemos sentido
la comunión que nuestro cuerpo reconoce como una experiencia
única. Pero del poema también podemos destacar la variedad de
pan, de lugares, de preparaciones y de memorias. No es nuevo
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “América Latina y el Caribe”, Sistemas Importantes del Patrimonio
Agrícola Mundial, s/f, https://www.fao.org/giahs/giahsaroundtheworld/designated-sites/latin-america-and-the-caribbean/es/.
3

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

18

�Juana Elizabeth Salas Hernández

pensar que los alimentos son parte importante de la memoria
histórica. En una entrevista a Esther y Aaron Cohen directores
del documental “Murmullos del silencio” en el que a través
del testimonio de 90 descendientes de víctimas del Holocausto
se reconstruye la memoria de ese doloroso acontecimiento, los
directores relataron que una de las preguntas que hicieron a los
testimoniantes fue sobre la comida.
La presencia o ausencia de los alimentos se ha representado
en el arte y en la cotidianeidad, es así que encontramos películas,
novelas, fotografías, pinturas, esculturas, artesanías, recetarios y
un sinfín de documentos que a las y los historiadores nos ayudan
a respondernos las inquietudes que nos provocan los alimentos y
la alimentación.
En el mes de diciembre de 2022 en la ciudad de Zacatecas,
se llevaron a cabo las “XVII Jornadas internacionales de historias
de las Monarquías Ibéricas” de la Red Columnaria. En esta
ocasión, el tema de discusión fue la historia ambiental de los siglos
XVI-XIX, tratado en 11 mesas temáticas. Se dedicó una mesa a
la historia ambiental de los alimentos y la alimentación, titulada
“Cambios, permanencias y huellas ambientales en las prácticas
alimenticias”, como colofón y a manera de metáfora, el moderador,
José Javier Ruiz Ibáñez, mencionó “el imperio del pollo”, una idea
para explicar la globalización de los alimentos y el reconocimiento
de lo que se come, lo que no se come y por qué no se come. Sirva
esta anécdota académica para hilar una de las ideas en la discusión
de la historia ambiental de los alimentos, la pregunta: ¿la historia
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
19
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

ambiental comienza en el estómago? Cuestión que puso en la
discusión historiográfica, Nicolaas Mink en el volumen 14 de
Environmental History (2009), pregunta que retoma Alexis Jacob
Hernández Fabián, en el artículo que escribió para este dossier.
Las preguntas historiográficas de la historia ambiental
han permitido contribuir a la explicación de la correlación entre
la naturaleza humana y la no humana. Varias historiadoras e
historiadores han reconocido que uno de los vacíos en la historia
ambiental han sido los alimentos y la alimentación, sirva este
dossier como una contribución para comprender algunas aristas
del tema.
A través de una convocatoria pública y después de un
riguroso proceso de dictámenes, el dossier está conformado por
7 artículos que podemos dividir en bloques temáticos: políticas
públicas relacionadas con la alimentación, los sistemas de
producción, cultivos y monocultivos que se han convertido en
alimentos, alimentos ancestrales y prácticas agrícolas y usos de
fertilizantes, químicos y semillas mejoradas.
Luis Ozmar Pedroza Ortega, mediante el trabajo:
“Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación
(PRONAL): crisis y contradicción política en la producción
y consumo de alimentos, 1983-1988” analiza las políticas
alimentarias en México durante el periodo de 1983-1988 donde
reconstruye procesos de producción, la transformación, el abasto
y consumo de alimentos que fueron parte de la dieta mexicana a
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

20

�Juana Elizabeth Salas Hernández

finales del siglo XX. El autor da una muestra de cómo el discurso
político de la alimentación saludable penetró la intimidad de las
familias mexicanas, y así se construyó el concepto histórico de
“alimentación saludable”.
Margil de Jesús Canizales Romo, aporta “Condiciones
medio-ambientales en el Partido de Zacatecas, para la producción
agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas”. Retoma la
premisa de la historia ambiental de que el medio ambiente es
un personaje histórico, y así explora la producción de alimentos
agrícolas y cárnicos en el partido de Zacatecas, durante la segunda
mitad del siglo XIX. Canizales Romo, contribuye a la explicación
de la continuidad y discontinuidad de producción de alimentos en
Zacatecas y la importancia de las condiciones ambientales para la
presencia o ausencia de ciertos productos.
Viridiana Hernández Fernández, escribe “Growing Hopes,
Dry Negotiations: Mexican and U.S. Avocado Industries at the
Age of Free Trade Agreements and Climate Change”, donde
reconstruye las condiciones en las que el aguacate se convirtió
en un monocultivo en Michoacán, México y cómo debido a las
condiciones políticas de comercio con Estados Unidos, así como
su sobre explotación han contribuido al cambio climático. En la
actualidad es casi imposible pensar algunos platillos mexicanos y
estadounidenses sin la presencia del aguacate; pero esto tiene una
historia que Hernández Fernández nos narra y nos contribuye a la
reflexión sobre el impacto ambiental del guacamole.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

21

�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Daiana Campo, plantea “La caña de azúcar: de edulcorante
a carburante y sus impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)”, donde rastrea la evolución histórica de la caña de
azúcar en Candelaria, Valle del Cauca. La caña de azúcar es tratada
por la autora como documento histórico, biológico y simbólico;
analiza el cómo se convirtió en un cultivo privilegiado en el
discurso hegemónico entre la década de los 30 y 50 del siglo XX.
Alexis Jacob Hernández Fabián, mediante “Agua de las
verdes matas, tú me tumbas, tú me matas. Magueyes, pulque y
medio ambiente en las haciendas de los Llanos de Apan durante
el Porfiriato”, plantea al pulque como sujeto histórico, cuyo
análisis ayuda a explicar las consecuencias ecológicas que trajo
la demanda de consumo durante la primera década del siglo XX.
El estudio se centra en las haciendas de los Llanos de Apan, en el
estado de Hidalgo, México, que fue la principal región productora
de pulque.
Juana Elizabeth Salas Hernández en el trabajo “Sabores y
colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma.
Dos alimentos ancestrales en Mazapil, Zacatecas”. En la región
del semidesierto zacatecano, en particular en el municipio de
Mazapil en Zacatecas, México, analizó el consumo y preparación
de dos alimentos ancestrales: la flor de palma y los cabuches. A
diferencia de los alimentos tratados en los otros artículos, que
analizan alimentos cultivados, este trabajo estudia alimentos
silvestres que se adquieren a través de la recolección.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

22

�Juana Elizabeth Salas Hernández

Se cierra el dossier con el trabajo de Eduardo Frías
Sarmiento y Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez, “Destrucción
y debilitamiento en el medio ambiente del Valle de Culiacán,
Sinaloa: deforestación, químicos y semillas mejoradas, 19401970”, en el cual a través del estudio de las semillas mejoradas,
se explora el impacto medioambiental en el Valle de Culiacán
en el estado de Sinaloa. Este trabajo es una muestra de cómo los
químicos se presentaron y continúan presentes en la alimentación
y que nos son tan cercanos, que a veces no nos percatamos de su
presencia, y tampoco advertimos los daños que provocan.
No quiero perder la oportunidad de explicar la portada
de este dossier. Desde Sillares. Revista de Estudios Históricos,
exploramos el campo de la Inteligencia Artificial, utilizando la
herramienta Midjourney, el cual con los comandos y descripciones
necesarias, un bot ofrece la imagen de este número que sintetiza
conceptos, espacios, temas, temporalidades y palabras clave
utilizados por autoras y autores en sus artículos. Partiendo de la
naturaleza de exploración que tenemos las y los historiadores, se
ha generado la imagen de la portada y con ello dialogamos con
las herramientas tecnológicas actuales.
Eugenio Lazo y Reynaldo de los Reyes, editores de Sillares.
Revista de Estudios Históricos, se han convertido en cómplices
a lo largo de la creación y edición de este número. Hemos
compartido largas conversaciones en las que los protagonistas
han sido los alimentos. A ambos les agradezco la invitación para
llevar a cabo esta deliciosa aventura historiográfica.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
23
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Agradezco a las autoras y autores su confianza y
generosidad en compartirnos sus investigaciones. Sin duda,
quedan temas pendientes. Invito al lector y a la lectora, disfrute
cada uno de los artículos y los saboree pensando en su historia
autobiográfica de la alimentación.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-91

24

�Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación (pronal): crisis y contradicción política en la
producción y consumo de alimentos, 1983-1988
From the furrow to the table. The National Food Program: crisis
and political contradiction in food production and consumption,
1983-1988
Luis Ozmar Pedroza Ortega
Universidad Veracruzana

Xalapa, México
orcid.org/0000-0003-0676-2498
Recibido: 15 de junio de 2022
Aceptado: 24 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El Programa Nacional de Alimentación (pronal) fue una
política pública cuyo objetivo fue hacer frente a la crisis alimentaria
que enfrentaba México en todas las fases de la cadena alimentaria entre
1983 y 1988. El objetivo de este artículo es analizar el marco operativo
y los proyectos que planteó el pronal como política alimentaria a fin
de atender la producción y el consumo de alimentos básicos, así como
plantear de qué manera algunos elementos de la política económica del
sexenio no permitieron su buen funcionamiento. Además, el artículo
destaca que muchos de los esfuerzos realizados por el gobierno de
Miguel de la Madrid sólo sirvieron como mero discurso a favor de
la soberanía alimentaria y la nutrición, mientras que no significaron
una verdadera voluntad política por hacer cambios estructurales
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

25

�Del surco a la mesa

que beneficiaran a la población en cuanto regularan el acceso a los
alimentos. La investigación está basada en documentos oficiales que
detallan las operaciones del pronal y en prensa de la época en donde
se concentraron los avances y las críticas al programa. El estudio
contribuye a ampliar la historiografía de la alimentación en México al
dar cuenta de los cambios en la política alimentaria y en los procesos
de producción, transformación, abasto y consumo de alimentos que
impactaron en la dieta mexicana a finales del siglo xx, así como las
representaciones que de ésta se construyeron en medios escritos y
audiovisuales promovidos por el Estado.
Palabras clave: Alimentación, política alimentaria, soberanía
alimentaria, campo mexicano, consumo
Abstract: The National Food Program (pronal, for its acronym in
Spanish) was a public policy whose objective was to face the food crisis
that Mexico was facing in all phases of the food chain between 1983 and
1988. The aim of this paper is to analyze the operational framework and
the projects proposed by pronal as a food policy in order to attend to
the production and consumption of basic foods, as well as to argue how
there were elements of the economic policy of the administration that did
not allow its proper functioning. In addition, the article highlights that
many of the efforts made by the government of Miguel de la Madrid only
served as a mere speech in favor of food sovereignty and nutrition, while
they did not signify a true political will to make structural changes that
would benefit to the population as soon as they regulate access to food.
This paper is based on official documents that detail the operations of
pronal and on the press of the time where the advances and criticisms
of the program were concentrated. The study contributes to expanding
the historiography of food in Mexico by accounting for the changes in
food policy and in the processes of production, transformation, supply,
and consumption of food that impacted the Mexican diet at the end of the
20th century, as well as the representations that were built of it in written
and audiovisual media promoted by the State.
Keywords: Food, food policy, food sovereignty, Mexican countryside,
consumption
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

26

�Luis Pedroza

Introducción
La crisis económica de 1982 en México fue severa. El ajuste
económico exigió que la inversión pública se contrajera,
perjudicando a los programas destinados al campo que
subsidiaban la producción y el consumo de alimentos básicos.
Para aminorar el efecto de estos recortes, el gobierno de Miguel
de la Madrid implementó una política pública que intentaría
resolver el problema alimentario de las zonas rurales a nivel
nacional: el Programa Nacional de Alimentación (pronal). Éste
funcionó como la respuesta política de la nueva administración
al cancelado Sistema Alimentario Mexicano (sam, 1980-1982),
la política alimentaria que el gobierno de José López Portillo
implementó a fin de lograr el cumplimiento de las metas
productivas del campo y lograr un mejor acceso al consumo de
alimentos para la población.1
El pronal se dio a conocer en octubre de 1983; tenía
el objetivo de procurar la soberanía alimentaria y alcanzar
condiciones de alimentación y nutrición favorables al desarrollo
físico de los mexicanos. Sin embargo, desde el diseño del
programa, hubo incompatibilidad entre sus propuestas y fines
sociales con la política económica del gobierno. Mientras el
Sobre el Sistema Alimentario Mexicano (sam), la política alimentaria que
precedió al Programa Nacional de Alimentación y del cual este último abrevó
varios puntos respecto a la justificación y alcances programáticos en todas las
fases de la cadena alimentaria, véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, “El Sistema
Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación, 19801982”, Revista Historia y Geografía, núm. 39 (2018): 21–48.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

27

�Del surco a la mesa

Estado proclamaba en su discurso hacer valer el derecho a la
alimentación de los mexicanos, sus medidas fueron insuficientes
y contradictorias para hacer frente a la emergencia alimentaria en
la década de los ochenta.
El objetivo general de la investigación es analizar los
efectos programáticos de esta política pública en la producción
agrícola y en la lucha por el derecho de la población marginada
a los alimentos. Asimismo, busca explicar cómo las medidas
tomadas por el gobierno para enfrentar la crisis económica de
1982 actuaron como obstáculos políticos para los objetivos y
las estrategias operativas del pronal, que tenían la finalidad de
superar la crisis alimentaria y productiva de México en el periodo
de 1983 a 1988. El artículo se fundamenta en prensa de la época y
con documentos operativos del programa. Este estudio contribuye
a la historiografía de la alimentación al abordar los cambios en
las políticas públicas destinadas a la producción alimentaria en
México durante la segunda mitad del siglo xx, vinculándolos con
procesos económicos y políticos importantes para comprender
las transformaciones estructurales posteriores del campo y la
alimentación en México.
La crisis económica y la emergencia alimentaria en 1982
En agosto de 1982, el gobierno mexicano suspendió temporalmente
los pagos de la deuda externa. Este hecho marcó el punto de
inflexión de la peor crisis de la economía mexicana contemporánea.
El deterioro de la situación económica ya se había generalizado
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

28

�Luis Pedroza

desde finales de 1981, coincidiendo con la entrada del presidente
Miguel de la Madrid, quien puso en marcha una política de ajuste
dirigida a disminuir el déficit público y la inflación, por lo que
se devaluó el tipo de cambio.2 Dichas medidas afectaron el gasto
público en el sector agropecuario, lo que ocasionó el retiro del
apoyo financiero al Sistema Alimentario Mexicano (sam), la
política alimentaria del sexenio anterior. Esta decisión política
significó cortar los lazos con el gobierno antecedente que dejaba
el país en un desastre financiero.
Hay que destacar que la cancelación del sam se debió
no sólo al final del sexenio en que se diseñó, sino a los errores
programáticos y sociales que acumuló durante su funcionamiento.
Uno de ellos fue la poca vinculación con el campesinado que
no reconoció en el programa un organismo que los representara
y beneficiara frente al gobierno, puesto que no respaldó los
movimientos campesinos que reivindicaban la reforma agraria
porque estimuló la producción y no el acceso a la tierra. Este hecho
significó que el sam careciera de bases campesinas necesarias para
su defensa ante los detractores que incitaron su desaparición. Así,
la crisis no sólo se agudizó en la economía, sino en la agricultura,
coincidiendo con la salida del presidente José López Portillo, lo
que le valió duras críticas a su administración. La prensa atacó las
Kirsten Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la
política alimentaria en México (México, DF: El Colegio de México - Centro
de Estudios Económicos; Instituto de Investigaciones de las Nacionaes Unidas
para el Desarrollo Social, 2001), 93.
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

29

�Del surco a la mesa

políticas sociales aplicadas, identificando al sam como el mayor
fracaso público para combatir la pobreza en el campo mexicano.3
A pesar de que se aseguró que las estrategias principales del
programa, como los subsidios a los productores y consumidores
de alimentos básicos, se mantendrían al reubicar funciones en
diversas dependencias, esto no sucedió, sino que se eliminaron
casi por completo, lo que dejó una situación de expectativa ante
la evidente emergencia nutricional en comunidades rurales y
hasta en periferias urbanas. Esta coyuntura hizo apremiante que
la nueva administración se enfocara en diseñar y llevar a cabo
un nuevo proyecto alimentario. Con base en ello fue que surgió
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), recuperando
muchos de los objetivos del sam, aunque con metas más cortas y
con menos promoción institucional, cuyo fin era no despertar la
desconfianza generada por su antecesor.
Con la economía en una situación sumamente grave al
inicio del gobierno de Miguel de la Madrid, los signos de un
deterioro más grave eran indudables: déficit fiscal, rezago de los
precios reales del sector público, contracción del sector externo,
deuda externa en aumento, contracción de la actividad económica,
inflación, desempleo y un profundo enfrentamiento entre el
sector privado y gubernamental.4 Estas condiciones suponían una
Revista Proceso. “Desaparece el sam y no hay proyecto alimentario que lo
sustituya”, México, 17 de enero de 1983, 1.
4
Enrique Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780
a nuestros días (México, DF: Fondo de Cultura Económica; El Colegio de
3

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

30

�Luis Pedroza

incertidumbre sobre la capacidad del país para realizar los pagos
de sus adeudos. La respuesta para aminorar el deterioro tenía
que ser rápida y efectiva. No obstante, los cinco años siguientes
demostraron que, a pesar de las medidas de contención, los
sacrificios recayeron en la población, que sufrió los embates de
salarios bajos, falta de trabajo y menoscabo en las condiciones de
vida que se reflejó, en parte, en el acceso a los alimentos básicos
debido a su encarecimiento provocado por la disminución en
la producción agrícola y la progresiva eliminación de varios
subsidios al consumo.
La crisis pronto dejó ver que era mucho más profunda,
pues sus causas eran estructurales y no sólo financieras. Así, en
su discurso de toma de posesión, Miguel de la Madrid anunció
los puntos básicos de su Programa Inmediato de Reordenación
Económica (pire). Su plan pretendía enfrentar los factores más
graves de la crisis, y sentar las bases para un cambio estructural
que evitara la recurrencia de los problemas que la economía
mexicana había enfrentado desde años atrás.5 Para ello, en
diciembre de 1982, el gobierno firmó un convenio con el Fondo
Monetario Internacional (fmi), en el que se determinó que la
prioridad mexicana sería continuar con el cumplimiento de
los compromisos de la deuda externa. Además, se adoptó una
política de estabilización macroeconómica, especialmente en
México, 2015), 657.
5
Cárdenas, 665.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

31

�Del surco a la mesa

las finanzas públicas, con el fin de aminorar la inflación y el
desequilibrio de la balanza de pagos. También se abandonó
el modelo económico de industrialización por sustitución de
importaciones, para fincar el desarrollo en la apertura económica
al exterior e impulsar la industria de exportación (tabla 1).6
Este último cambio significó, a largo plazo, la transformación
estructural más radical de la economía mexicana. Si bien en el
gobierno de De la Madrid los esfuerzos se centraron más en
los ajustes macroeconómicos, a partir del siguiente gobierno, se
aceleró el proceso de reestructuración.
Tabla 1.
Indicadores macroeconómicos, 1983-1987
(tasas de crecimiento), detalle.
1983

1984 1985

1986

1987

pib real

-4.2

3.6

2.6

-3.8

1.9

pib real agropecuario

2.0

2.7

3.8

-2.7

1.4

-10.0

5.1

5.5

-5.8

3.0

Exportaciones (millones de
dólares)

7.9

12.1

-8.1

-18.5

26.6

Importaciones (millones de
dólares)

-30.3

34.3

15.3

-8.6

12.1

pib real industrial

Fuente: Cárdenas, Largo, 656.
Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la política
alimentaria en México, 94.
6

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

32

�Luis Pedroza

En esta coyuntura fue que comenzó también una discusión en
torno a la definición del papel del Estado en la economía. Mientras
que la sociedad tenía altas expectativas luego del desastroso final
del gobierno de José López Portillo, esperando medidas que
contrarrestaran el elevado costo de vida (a causa de la inflación
y el desempleo), el sector privado apostaba por la reversión de la
nacionalización de la banca y un fuerte apoyo a los empresarios;
por su parte, la política izquierda aguardaban una profundización
del papel económico del Estado. Estas expectativas, diferentes
y contradictorias, sólo reflejaban la pugna entre los distintos
modelos de país que buscaba cada grupo. En cuanto el mundo
entraba a una fase de globalización más acelerada, las ideas
del nacionalismo revolucionario, que apelaba a la intervención
estatal en la economía y otras áreas, se hicieron más presentes
para dar prioridad a las clases populares y la satisfacción de sus
necesidades básicas, que sólo se lograría con la participación
activa del Estado en las actividades económicas. El presidente
De la Madrid respondió a tal encrucijada con la reforma a los
artículos 25 y 28 constitucionales en los que se delimitó el papel
del Estado en la economía. Entre estos cambios se permitió que
el 33% del capital de los bancos fuera del sector privado; con lo
que la estatización de la banca no duró más allá de tres meses.
Esta medida provocó un gran cisma, ya que los grupos políticos
de izquierda y del Partido Revolucionario Institucional (pri)
vieron retroceder el papel del Estado en la economía, mientras
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

33

�Del surco a la mesa

que para los empresarios significó la institucionalización de la
intervención estatal.
De la Madrid no logró afianzar el apoyo de ningún grupo, y
las consecuencias de este desencuentro fueron importantes. Por un
lado, las élites empresariales conformaron el movimiento político
“México en la libertad” al aliarse con el Partido Acción Nacional
(pan), con el cual compartían objetivos similares e impulsaron
victorias electorales.7 Por otro lado, comenzó una escisión dentro
del pri que enarbolaba los ideales del nacionalismo revolucionario
y que se oponía a la orientación neoliberal que estaba tomando
el país. Este reacomodo del juego político tendría sus impactos
para el año 2000; no obstante, esta época fue el inicio del cambio
estructural que llevó al declive del papel benefactor del Estado
y su neoliberalización. Las principales medidas tomadas para
enfrentar la crisis económica que impactaron las condiciones
de vida de la población y menoscabaron la intervención estatal
para la satisfacción de necesidades básicas fueron el aumento de
los impuestos e ingresos fiscales, la reducción del gasto público
para paliar el déficit fiscal y la protección del empleo a través de
apoyos a empresas privadas.8
¿Qué significaron estos cambios y medidas en el
modelo económico para la población mexicana, especialmente
Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780 a nuestros
días, 664–65.
8
Cárdenas, 667.
7

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

34

�Luis Pedroza

la campesina? Las consecuencias más serias fueron la
creciente polarización social por el deterioro del ingreso real
de las familias; el desgaste en la capacidad productiva del
agro mexicano; y el desequilibrio en la oferta y demanda de
alimentos básicos. Sobre la oferta, la nueva y restrictiva política
de subsidios y precios adoptada, significó que los agricultores
vieran reducidas las oportunidades para obtener recursos
del Estado, aquellos destinados al apoyo a la producción y
comercialización de productos de primera necesidad. Esta
situación impactó negativamente en la rentabilidad y en
productividad, sobre todo del cultivo del maíz, del que la
mayoría de los productores eran campesinos. A medida que fue
perdiendo rentabilidad y no contó con recursos estatales para
su producción, el maíz fue convirtiéndose principalmente en un
producto de autoconsumo, ocasionando una crisis agrícola que
afectaría el patrón alimentario mexicano.9 Sobre la demanda,
la política económica también tuvo efectos negativos, pues al
deteriorar el ingreso real con la depreciación de los salarios
y el retiro de subsidios al consumo, los alimentos básicos se
encarecieron, provocando que la población buscara alternativas
Andrea Santos Baca, El patrón alimentario del libre comercio (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2014), 110–11. La situación
de crisis agrícola en México fue aprovechada para facilitar la canalización de
la sobreproducción agropecuaria de países como Estados Unidos a través de la
acción de agronegocios transnacionales. Los productos básicos que necesitaba
México fueron suministrados por una serie de estas industrias agroalimentarias que lograron disponer los precios y las garantías políticas.
9

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

35

�Del surco a la mesa

baratas para subsistir; ello los llevó a recurrir a una dieta pobre
en nutrientes. De tal manera, el patrón de consumo se modificó
y, con el tiempo, suscitó otros problemas como enfermedades
crónicas relacionadas con la nutrición y el hambre.10
Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares (enigh), para el cuarto trimestre de 1983, se registró que
el 40% del gasto doméstico correspondía a alimentos y bebidas,
mismos que estaban divididos en cereales, carnes, pescados y
mariscos, leche y derivados, huevos, aceites y grasas, tubérculos,
verduras, legumbres, leguminosas, semillas, frutas (frescas y
procesadas), azúcar y mieles, café, té y chocolate, especias y
aderezos, otros alimentos (dulces y postres) y bebidas.11 El acceso
a este variado repertorio de alimentos se vio afectado en tanto
la inflación provocaba el aumento de sus precios, mientras que
Héctor Bourges y Esther Casanueva, “Reseña histórica sobre la Nutriología en México”, en Historias de la Nutrición en América Latina, ed. Héctor
Bourges R., José M. Bengoa, y Alejandro M. O’Donnell (Sociedad Latinoamericana de Nutrición; Fundación Cavendes; Instituto Nacional de Ciencias
Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, 2001), 199–200. Para mediados de la
década de 1980, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador Zubirán (incmnsz), ya colaboraba con el gobierno en el establecimiento
de una política nacional de nutrición. El incmnsz había presentado informes
sobre sus programas de estudio de la desnutrición marginal en diferentes partes
del país, en los que señalaba la urgencia de atender el problema de la desnutrición y el hambre.
11
“Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Cuarto trimestre de 1983”, Instituto Nacional de Estadística y Geografía,
consultado el 8 de junio de 2022, https://en.www.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/historicos/2104/702825450434/702825450434_3.pdf
10

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

36

�Luis Pedroza

se depreciaba el valor real del ingreso. El porcentaje del gasto
doméstico permite comprender que, al inicio del sexenio, casi la
mitad del ingreso por hogar se destinaba a satisfacer la necesidad
básica de alimentación; esto dejaba claro el progresivo deterioro
económico doméstico, a pesar de las medidas subsidiarias que el
gobierno desplegó en cuanto al consumo, que sólo resultaban un
paliativo y no una medida efectiva para subsanar la situación de
emergencia alimentaria en la que se encontraba gran parte de la
población.
Por esta razón, durante el sexenio se mantuvieron
diferentes programas de la Compañía Nacional de Subsistencias
Populares (conasupo) que se habían puesto en marcha en la
administración anterior, ya que sirvieron para contener, de
manera superficial, la crisis alimentaria que afectaba a muchos
hogares rurales y urbanos. Algunos de dichos programas fueron
los productos Alianza, que continuaron vendiéndose entre las
clases populares a precios subsidiados en las tiendas conasupo,
sistema de comercialización que mantuvo la intervención en la
oferta de alimentos básicos.12 Resulta necesario señalar que la
oferta de alimentos ofrecida por el gobierno no respondía a los
requerimientos mínimos nutricionales de las personas, sino a
Para un análisis detallado sobre el funcionamiento de la conasupo y sus
múltiples programas orientados a la cadena alimentaria durante la segunda mitad del siglo xx véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, Mejor comida para todos.
La alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales
de la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado] (Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2020), 209–85.
12

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

37

�Del surco a la mesa

la producción industrial que se llevaba a cabo en las diferentes
filiales de la conasupo. De este modo, la población tenía acceso
a productos enlatados y envasados que proporcionaban los
mínimos calóricos como pasta para sopa, azúcar, arroz, harina
de trigo y maíz, frijoles en lata, galletas, aceite vegetal, chiles,
sardinas, pan de caja, leche y gelatina. Éstos poco contribuían a
mantener la dieta saludable recomendada en los promocionales
gubernamentales, puesto que el acceso a otro tipo de alimentos,
como frutas y verduras, estaba restringido por el progresivo
encarecimiento de la vida.
El gobierno de De la Madrid declaró que no tenía ninguna
intención de llegar a una agudización de la crisis agrícola y
alimentaria del país,13 problema que ya era alarmante desde
finales de la década de los setenta. Sin embargo, el frágil balance
entre los subsidios otorgados a los productores agrícolas y
aquellos destinados al consumo popular se vio trastocado por
las medidas de ajuste macroeconómico que la administración
aplicó en los primeros meses del sexenio, teniendo como
consecuencia un agotamiento de la política de alimentos baratos
en las ciudades, principalmente; y el progresivo desgaste de
la capacidad productiva del campo, es decir, la producción
nacional de alimentos se volvió insuficiente, haciendo necesaria
la importación y, con ello, el aumento del gasto público, que no
Periódico Excélsior, “Descentralización”, México, DF, 28 de mayo de
1986.
13

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

38

�Luis Pedroza

tenía cómo financiarse más que con deuda externa. Así, con el
poco impacto de las disposiciones para contrarrestar la crisis
económica, el agravamiento en la cuestión alimentaria que
buscaba eludir el gobierno sí ocurrió. Por ello, se decidió diseñar
un programa que debía evitar caer en una emergencia más aguda
de la que se encontraba a inicios de los años ochenta, sin muchos
resultados, al analizarlo en perspectiva.
La importancia de esta acción fue que se planteó un nuevo
proyecto que buscaría alentar tanto el desarrollo agrícola, como
el alimentario y nutricional en el campo mexicano, a la par que
la economía mexicana entraba al neoliberalismo. Este plan fue
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), en donde se
proponía que la población tenía derecho a condiciones favorables
de alimentación y nutrición, y de decidir cómo lograrlas a través
de la incentivación a la producción y el consumo. En su plan
general se señalaba que “El Programa Nacional de Alimentación
constituye un primer paso en la integración programática del
quehacer público vinculado con la cadena alimentaria, con
el objeto de introducir un mayor orden y aprovechar mejor
los recursos.”14 Este argumento encierra una crítica directa al
desaparecido sam, aunque no es tan certera. En primer lugar, el
Archivo General de la Nación, Secretaría de Programación y Presupuesto
(en adelante AGN, SPP), Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988.
Plan General. Poder Ejecutivo Federal, México, Secretaría de Programación
y Presupuesto, (en adelante PRONAL Plan General), octubre de 1983, caja 1,
exp. 3, f. 7.
14

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

39

�Del surco a la mesa

pronal se proyectó como una política pública que ayudaría a
revertir la emergencia alimentaria del país al presentarse como el
primer ejercicio estatal de regular (aunque utilizaban el término
integrar) la cadena alimentaria; sin embargo, tal práctica llevaba
haciéndose desde la década de 1930 con los comités de regulación
de alimentos básicos (maíz y trigo), y se había profundizado bajo
el amparo de todo el sistema conasupo. En segundo lugar, al
señalar que se haría un mejor uso de los recursos y de manera
más ordenada, se buscaba mantener una distancia con el sam,
que había sido duramente criticado por derrochar gran parte del
presupuesto en acciones que no habían dado resultados evidentes.
De este modo, se reafirmaba la intención del nuevo gobierno en
sostener programas sociales que representaran un reducido gasto
público.
En estas condiciones críticas fue que el pronal se
decretó como el proyecto alimentario del gobierno de Miguel
de la Madrid. Cabe destacar que el programa se promocionó
de una forma importante para enaltecer los supuestos esfuerzos
que la nueva administración realizaba con el objetivo de aliviar
la emergencia alimentaria en un momento de crisis económica;
no obstante, el discurso sobre la importancia de la alimentación
en la estrategia nacional de desarrollo pronto comprobó no ser
algo más allá que eso, un discurso. El Estado prefirió desarticular
progresivamente su participación en el mercado de alimentos
básicos en detrimento de crear e impulsar condiciones óptimas
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

40

�Luis Pedroza

para ejecutar una política pública efectiva en cuanto producción,
abasto, consumo y nutrición para la población mexicana.
El pronal: objetivos, marco operativo y proyectos
La crisis de la época hizo evidente que la alimentación de la
población más marginada era una cuestión social que presentaba
múltiples problemáticas, las cuales influían en otras esferas
sociales, como la salud y la economía. Por ello, el gobierno agregó
el tema alimentario a su estrategia nacional de desarrollo, con base
en dos ejes de acción: una reordenación económica y un cambio
estructural del que debía ser parte para subsanar sus problemas.
En relación con el primer eje, se planteó la protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución de
alimentos básicos para alimentar al pueblo. Mientras que en el
segundo, se argumentó la necesidad de reorientar y modernizar
el aparato productivo y distributivo para lograr un sector
agropecuario que mejorara los niveles de vida y la participación
social en el medio rural, asegurando los alimentos básicos de la
población.15 Bajo estas premisas, el gobierno diseñó la política
de alimentación del sexenio que debía ser clave para “preservar,
movilizar y proyectar el potencial de desarrollo nacional en
alimentación y nutrición”.16
AGN, SPP, Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988. Síntesis
Ejecutiva. Poder Ejecutivo Federal, México, Subsecretaría de Programación
y Presupuesto de Desarrollo Social y Rural (en adelante PRONAL Síntesis
Ejecutiva), noviembre de 1983, caja 1, exp. 2, f. 1.
16
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1,
15

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

41

�Del surco a la mesa

Si bien es cierto que el gobierno reconocía que en la
situación nutricional del país influían de forma determinante
la inequitativa distribución del ingreso y la reducción en el
crecimiento de la producción nacional de alimentos básicos, por
su uso para fines no alimentarios y su deficiente distribución
interna, no señalaba penalizaciones para los actores y entidades
que habían provocado dicha situación, sino meros esfuerzos por
contrarrestar los efectos negativos que ahora estaban impactando
a la realidad nacional. Esta aseveración sólo reitera la delicada
coyuntura de la alimentación mexicana para 1983, en donde el
insuficiente acceso a los alimentos necesarios para los sectores
amplios de la población se enfrentaba al exceso de consumo y
desperdicio de una minoría.
Se debe subrayar que el tema de la desnutrición comenzó
a tener relevancia en la agenda política nacional de 1983. Se
recuperaron los resultados de las encuestas levantadas por
el Instituto Nacional de la Nutrición en 1979, en las que se
concluyó que 19 millones de personas presentaban un grave
déficit en consumo de calorías y proteínas; de éstas, 13 millones
habitaban en áreas rurales y 6 millones en centros urbanos; en
ambos casos casi la mitad era menor de 14 años. Además, se
había concluido que gran porcentaje de esta población residía
en municipios de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero,
Hidalgo, Tabasco, Querétaro, Puebla y en la periferia del
exp. 2, f. 1.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

42

�Luis Pedroza

entonces Distrito Federal. También se resaltaba que sólo el
18% del total de la población en ese momento ingería dietas
variadas, ricas, suficientes y equilibradas, mientras que la
otra parte incurría en regímenes excesivos y desequilibrados
que provocaban a la larga problemas crónicos como diabetes
y obesidad.17 Asimismo, para esos años eran evidentes los
impactos de la difusión de una dieta con énfasis en el consumo
de proteína de origen animal, vinculada al desarrollo acelerado
de la ganadería. El costo elevado de la carne incidió también
de forma negativa en el balance nutricional de las personas con
bajo ingreso, ya que el total del volumen de proteína animal que
podían comprar no compensaba la proteína de origen vegetal
que dejaba de consumir. Aunado a ello, la influencia de la
industria alimentaria, por medio de la publicidad, hizo mella en
el consumo de alimentos tradicionales con alto valor nutricional
que fueron sustituidos de forma progresiva por productos de
escaso o nulo valor, como harinas refinadas y grasas saturadas.
Esta situación se vio reforzada por la mayor facilidad para
consumir los alimentos industrializados en forma inmediata y
porque la misma política de subsidios y producción industrial
del Estado había dado prioridad a este tipo de productos.
A pesar que para 1983 el consumo promedio de calorías
y proteínas por habitante se encontraba cerca de los niveles
recomendados, la deficiente distribución de los alimentos entre las
17

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

43

�Del surco a la mesa

distintas clases sociales ocasionó que alrededor del 40% no lograra
cubrir los requerimientos mínimos necesarios.18 La idea que se
tenía respecto a que el nivel nutricional de las familias aumentaba
cuanto mayor era el monto del gasto doméstico destinado a su
alimentación, quedó desvirtuada cuando se comprobaba que,
inversamente, disminuía cuando era mayor el costo de los
nutrimentos, tal como se observa en la enigh de 1983 y 1984, ya
que a pesar de destinar el 40% del ingreso a la alimentación, muchas
veces no se cubrían los mínimos nutricionales. Este hecho tiene
una estrecha relación con los precios y la política de subsidios que
se había aplicado de 1966 a 1976, momento en el que los precios
al consumidor fueron favorecidos en detrimento del ingreso de
los productores. El resultado fue que se desalentó la producción
por los bajos rendimientos que suponían los precios controlados
y, paralelamente, se dificultó el consumo por el encarecimiento
de los productos. Esa tendencia contribuyó a un mayor deterioro
en los niveles de consumo. En 1982, el índice de precios al
consumidor en el sector alimentario experimentó un fuerte
incremento, en especial, en productos cárnicos, lácteos (96%),
envasados de frutas y legumbres (119%), harina de trigo (126%),
azúcar y derivados (122%) y aceites y grasas vegetales (110%).19
En 1983, se agudizaron estos incrementos con las elevadas tasas
inflacionarias y la reducción del empleo y los salarios por lo que
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
16-17.
19
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 17.
18

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

44

�Luis Pedroza

el menoscabo de la capacidad adquisitiva de los grupos de bajo
ingreso redundó en un deterioro de su alimentación. En estas
condiciones, el gobierno proyectó una estrategia que permitiera
el fomento de la producción interna de alimentos, el aumento de
la productividad de la industria alimentaria y la eficiencia en la
comercialización, todo amparado en el compromiso de mejorar
los niveles nutricionales de la población en pobreza al propiciar
una producción y distribución equitativa de los alimentos. De
la promesa gubernamental al cumplimiento de las metas quedó
demostrado lo lejos que se estaba de revertir la emergencia
alimentaria del país.
El 17 de octubre de 1983 se dio a conocer el Programa
Nacional de Alimentación (pronal). Se definía como un proyecto
concreto y consciente de la difícil situación nacional en materia
agrícola y nutricional, por lo que no incurriría al despilfarro de
los recursos públicos que en otras administraciones se había dado
(una clara referencia al sam); además, acentuaba la importancia
de la alimentación como parte del desarrollo nacional. Sus
objetivos generales fueron “procurar la soberanía alimentaria y
alcanzar condiciones de alimentación y nutrición que permitan
el pleno desarrollo de las capacidades y potencialidades de cada
mexicano”.20 El concepto de soberanía alimentaria que utilizó
el gobierno, se refería a que la nación tiene la responsabilidad
de salvaguarda y el derecho a decidir sobre la forma en que
20

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 27.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

45

�Del surco a la mesa

satisfarán las necesidades alimentarias básicas de la población.
Este ejercicio de autodeterminación alimentaria aludía tanto a las
normas de consumo como a las de producción y distribución, e
incluía las tecnologías requeridas para alcanzarla.21
En este sentido, la soberanía alimentaria que propuso
el pronal comprendía más que la autosuficiencia en alimentos
que había procurado el sam.22 Implicaba el control nacional
sobre los diversos aspectos de la cadena alimentaria, con el fin
de reducir la dependencia sobre el capital extranjero y disminuir
las importaciones de alimentos básicos, insumos y tecnologías.23
En el planteamiento general del programa se aseguró que el
factor clave para el desarrollo de la alimentación necesaria para
la población sería la adopción de un enfoque integral en las
políticas relacionadas a las fases de producción, transformación,
distribución y consumo. Sin embargo, el pronal tuvo un
impacto limitado, debido a errores políticos y restricciones en
su aplicación, y no por fallos en su diseño y planes de acción.
¿Cuáles fueron las causas de esta limitación? El principal motivo
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
Es necesario aclarar que el término soberanía alimentaria fue utilizado
por el gobierno mexicano como un sinónimo de autosuficiencia y seguridad
alimentaria. Ambos conceptos se definían como la posibilidad de acceso continuo en el tiempo y en el espacio a los alimentos esenciales para el desarrollo
y funcionamiento normal de los individuos en sociedad. Pedroza Ortega, “El
Sistema Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación,
1980-1982”, 30.
23
John Richard Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de
alimentos”, Revista Mexicana de Sociología 47, núm. 3 (1985): 115.
21
22

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

46

�Luis Pedroza

fue la discrepancia entre los objetivos planteados y la política
que el Estado implementó realmente. Con ello, el destino del
pronal quedó fincado desde su inicio, y el alcance de sus efectos
programáticos sólo revelaron la profundidad del problema
alimentario y nutricional en México, así como la desigualdad en
el reparto de los recursos y el atraso e improductividad del campo
para alimentar a su población.
El pronal se diferenció principalmente del sam porque no
dio lugar a una burocracia, sino que se compuso por miembros de
las diferentes secretarías y agencias paraestatales involucradas en
los procesos de la cadena alimentaria.24 De este modo, se instaló
la Comisión Nacional de Alimentación (cnal), que conformó su
cuerpo directivo por actores gubernamentales como José de la
Vega Domínguez, fungiendo como coordinador y quien había
desempeñado el cargo de director de la conasupo entre 1970 y
1976; también estaban ligados los titulares y representantes de
las secretarías de Hacienda y Crédito Público, Programación
y Presupuesto, Comercio y Fomento Industrial, Agricultura y
Recursos Hidráulicos, Salubridad y Asistencia y Pesca, así como
los directores generales de la conasupo, del Instituto Nacional
de la Nutrición y del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral
de la Familia.
La creación de la cnal, de acuerdo al plan general del
pronal, se definió como necesaria en el sentido de contar con
24

Heath, 115.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

47

�Del surco a la mesa

un “foro permanente de comunicación y coordinación de las
instituciones directamente responsables de la instrumentación
de las políticas y de la ejecución de las acciones”.25 Además, se
estableció como uno de sus objetivos principales “determinar
criterios y políticas para los programas que inciden en la
cadena alimentaria de manera que se armonice y dé integridad
al funcionamiento de ésta.”26 Se pretendió que esta la comisión
fuera garante de la adecuada coordinación del pronal y que
se constituyera en la instancia decisoria de las estrategias y la
política alimentaria y de nutrición que debía proporcionar el
sector público. Con ello se validaba la naturaleza especial del
programa y, por lo tanto, su adaptación a las condiciones de
austeridad que exigía la situación de crisis; de ahí que no contara
con un presupuesto propio, sino que dependió de las partidas que
las secretarías y dependencias fijaban pertinentes para llevar a
cabo las actividades anunciadas con base en estudios, análisis y
diagnósticos realizados en campo.
De esta forma, la cnal sirvió como un espacio cerrado
en donde se discutía hasta qué punto era posible realizar las
tareas proyectadas por el pronal, y cuáles metas quedaban fuera
debido a las restricciones de presupuesto y voluntad política. En
la reunión de la comisión del 16 de octubre de 1984, a un año
de su instalación y la del pronal, los participantes instaron a
25
26

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 4.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 113.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

48

�Luis Pedroza

continuar los programas en la producción de alimentos básicos
(maíz, trigo, frijol y arroz) que componían la dieta popular debido
a que no se habían alcanzado los volúmenes suficientes para
alcanzar la autosuficiencia en estos productos, puesto que las
importaciones aún eran altas. En la reunión del 4 de septiembre
de 1985, se declaró que gracias al fomento a la producción
agropecuaria y pesquera y del desarrollo de un sistema moderno
para la comercialización, en el último bienio, se habían obtenido
avances en cuanto mejoras en la alimentación y nutrición,
remitiéndose a que se había logrado garantizar el abasto de los
alimentos indispensables para la población. No obstante, de los
76 millones de personas que componían el total de población en
1985, aún el 25% de esos mexicanos, en su mayoría habitantes
de zonas rurales, presentaban déficit en el consumo de calorías
y proteínas.27 En esa misma reunión se proyectó que para 1988
se alcanzarían los 80 millones de habitantes y que, por ello,
resultaba esencial mantener los programas por la soberanía
alimentaria; hecho que se veía imposibilitado debido a los
reducidos recursos disponibles y a la incapacidad del Estado por
promover, más allá del discurso oral, visual y audiovisual, un
modelo de consumo que permitiera obtener niveles adecuados
de alimentación para la población. Uno de los primeros errores
que no se corrigió desde la cnal, y que también se cometió
en el sam, fue el incremento de la producción sin garantizar,
27

AGN, SPP, PRONAL, caja 1, exp. 7, f. 97.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

49

�Del surco a la mesa

realmente, el consumo de alimentos que mejoraran el contenido
proteico de la dieta nacional.
Tabla 2.
Producción nacional de alimentos básicos e importación
de maíz, sorgo y leche en polvo, 1983.
Producto

Toneladas Miles de pesos

Arroz

60 254

1 942 639

Frijol

530 435

14 413 437

Maíz

1 607 325

24 764 677

Maíz (importación)

3 911 180

68 752 835

965 290

11 956 911

Sorgo (importación)

3 409 367

55 335 445

Trigo

1 839 098

25 808 057

122 449

10 901 986

Sorgo

Leche en polvo (importación)

Fuente: AGN, CONASUPO, Cuadro de compras,
con expresión de toneladas e importes, caja 5, exp. 18, ff. 7-17.

Desde la cnal se señaló que para 1988, si se quería tener la
capacidad de alimentar a toda la población, se debían producir 23
millones de toneladas de maíz, frijol y arroz, más de 8 millones
de litros de leche, 900 millones de toneladas de huevo, más de 3
millones de toneladas de carne y derivados, y 900 mil toneladas
de productos de acuacultura y pesca ribereña (compárense
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

50

�Luis Pedroza

las cifras de producción e importación para el año 1983 en la
tabla 2).28 Estas cantidades manifiestan el gran reto al que se
enfrentaban para solucionar la emergencia del país. Por ello,
uno de los desaciertos del pronal es que no fue consecuente
con la idea de que la soberanía alimentaria era crucial y se
debía entender no sólo como un mero concepto productivo, sino
como la autosuficiencia en alimentos básicos y la generación
de tecnología propia que ayudarían a que México lograra
una libertad para definir, de manera autónoma, su desarrollo
agropecuario.
Según los registros oficiales, por su carácter estratégico
e intersectorial, el pronal se definió como un programa
especial cuyas orientaciones serían obligatorias para las diversas
instancias del sector público federal. A su vez, buscó que con la
aplicación congruente de las actividades previstas, se induciría
la participación de los sectores social y privado para alcanzar los
objetivos esbozados. De igual forma, se procuró la coordinación
con los gobiernos de los estados para garantizar su impacto
favorable en todo el territorio nacional.29
La estrategia del programa se basó y dividió en las
fases de la cadena alimentaria: producción, transformación,
comercialización (acopio y abasto) y consumo. En cada una de
ellas se definieron las actividades que debían ser desarrolladas,
28
29

AGN, SPP, PRONAL caja 1, exp. 7, f. 98.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 5.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

51

�Del surco a la mesa

y se fijaron los objetivos a corto y mediano plazo; también se
puntualizaron los lineamientos a seguir para cumplir con dichas
metas propuestas.30 De manera general, los propósitos se centraron
en elevar la eficiencia de la cadena alimentaria y la participación
de los productores primarios en todas las fases para lograr un
desarrollo rural integral; adecuar las políticas y acciones a las
necesidades de la población objetivo; atender a los pequeñas
y medianas unidades productivas y al binomio productorconsumidor; apoyar la desconcentración del aparato productivo
en un proceso de integración local más eficiente; fortalecer los
sistemas productivos regionales procurando la autosuficiencia
de productos básicos; conservar y utilizar adecuadamente los
recursos naturales; y racionalizar el gasto público en programas
sociales al atender prioridades.31
En relación con la atención del programa, en primer lugar,
se definieron los alimentos prioritarios como un conjunto de
productos y sus derivados en los que se fomentaría e impulsaría
su producción y consumo; éstos eran maíz, trigo, frijol, arroz,
azúcar, aceites y grasas vegetales, carnes de aves, huevo, leche
y pescado. Mientras que a otros tipos de carne, hortalizas,
tubérculos y frutas se les consideró como alimentos necesarios
que recibirían atención por parte del programa en cuanto sólo
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
31
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
30

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

52

�Luis Pedroza

vigilar su abasto. También fue importante que se delimitó una
población objetivo, la cual alcazaba los 30.5 millones de personas
en 1983; dentro de este grupo se definió una población preferente
de 6.7 millones de personas, que comprendía a niños preescolares,
mujeres gestantes, mujeres lactantes y adultos mayores.32 Las
regiones del país en donde se concentraba esta población eran el
sureste, el Bajío y parte del occidente, así que ahí fue donde las
primeras actividades del pronal dieron inicio.
En la fase de producción, la línea de acción primordial sería
el fomento a productos de origen agrícola, pecuario y pesquero.
El objetivo fue mantener la capacidad productiva de los sectores
primarios en condiciones que aseguraran la oferta de alimentos
básicos (o prioritarios, como fueron definidos), protección del
empleo en el campo y evitar el deterioro de la dieta en el ámbito
rural y urbano.33 Compárese en la tabla 3 las metas programadas y
realizadas en las distintas fases de la cadena de alimentos básicos
para junio de 1985. Para conseguirlo, se establecieron estrategias
como dar prioridad a la producción agropecuaria y acuícola en
áreas de temporal, pequeña irrigación y pesca ribereña a fin de
elevar la productividad y el ingreso de los productores. Para
ello, se destinaron paquetes de estímulos por producto y tipo de
productor. Estos incentivos contemplaron precios de garantía
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 14 y 36.
33
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
44-45.
32

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

53

�Del surco a la mesa

como un apoyo temporal para hacer más redituable la actividad
agrícola minifundista, cuyo objetivo era generar una mayor
producción de alimentos prioritarios (maíz, trigo, arroz, ajonjolí,
cártamo y soya) para satisfacer las necesidades de nutrición de la
población objetivo del programa.34 Aunado a ello, se otorgaron
créditos y seguros por parte del Banco Nacional del Crédito Rural
(banrural) como una protección efectiva al productor contra
riesgos climáticos para reducir el riesgo de pérdidas totales de
ingresos y estimular el uso de mejores técnicas.
Este incremento productivo se destinó a ser la base
del mejoramiento en los niveles de vida de los productores
agropecuarios y pesqueros, así como una mayor participación
económica y social de los mismos en aras de la soberanía
alimentaria nacional. En esta fase la acción del Estado se condujo
como una guía, o bien, jugaba un papel de inductor, pues no se
pretendía despertar la desconfianza de los grupos empresariales
con la intervención directa en la economía; por lo cual, se declaró
la intención estatal de sólo normar el proceso productivo a
través de instrumentos como el acceso y restricción del uso del
agua en distritos de riego, el crédito, la investigación científica,
la comercialización, la fijación de precios de garantía, los
fertilizantes, las semillas mejoradas y los subsidios a la energía
eléctrica y los combustibles.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f,
tablas de anexo.
34

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

54

�Luis Pedroza

Tabla 3.
Seguimiento de las metas de producción de alimentos básicos proporcionados por el pronal. Avance a junio de 1983 (toneladas).
Programado

Producto
Anual
Aceite vegetal

Mensual

Realizado

Acumulado Mensual

Acumulado

131 010

11 700

65 340

10 481

68 328

45 720

4 160

22 960

4 116

24 777

Harina de trigo

180 241

15 274

91 008

10 567

76 038

Harina de maíz

105 600

8 832

52 992

9 844

54 802

Pastas para sopa

11 100

960

5 700

646

4 873

Galletas

10 008

828

4 968

286

391

Tortillas (ciudad
de México)

1 885

150

865

93

498

Pan (bolillo,
telera) (miles de
piezas)

206 600

18 573

99 064

13 691

81 270

Pan dulce (miles
de piezas)

51 900

4 853

23 170

6 492

35 023

Leche en polvo

160 100

12 600

81 600

14 500

94 000

Leche pasteurizada
(millones de litros)

79 200

8 200

38 400

9 900

46 200

Chocolate Alianza

6 600

600

3 400

500

2 900

Fruta y verdura
procesada

1 930

135

572

183

863

235 880

20 280

117 780

13 337

91 962

Mantecas
vegetales

Alimentos
balanceados

Fuente: AGN, SECOFI, caja 3, exp. 11 ff. 1-7.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

55

�Del surco a la mesa

En la fase de transformación la principal actividad era la
fabricación de productos básicos para el consumo popular. La
justificación que se dio para impulsar la industria alimentaria
fue que el procesamiento facilitaba la introducción de nuevos
alimentos en las dietas y la adición de enriquecedores a los
alimentos naturales, aspecto que, según los lineamientos del
pronal, era particularmente importante para suplir deficiencias
nutricionales específicas de ciertos grupos o regiones. Pareciera
que se pasaban por alto las múltiples desventajas que el
tratamiento industrial de los alimentos conllevaba, por ejemplo,
el encarecimiento injustificado de los productos y la inducción al
consumo de alimentos de escaso o nulo valor nutritivo.
No obstante, los objetivos que se propusieron fueron
la producción de alimentos procesados derivados de los
prioritarios a fin de hacer más estable y accesible el consumo
de alimentos básicos. Con ello se pretendió que la industria
alimentaria contribuyera a reducir el déficit externo, sustituyendo
importaciones y alentando exportaciones en los rubros con
excedentes; además, se esperaba que este estímulo a la industria
nacional sirviera para reestructurar la planta tecnológica. Tales
objetivos se tradujeron en la conformación de un Paquete Básico
de Consumo Popular que se basó en la industrialización y
fabricación de múltiples productos como leche y derivados lácteos,
harina de maíz, harina de trigo, pasta para sopa, pan (bolillo y
telera), galletas (tipo María), tortillas de maíz, azúcar, arroz, café,
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
56
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

�Luis Pedroza

carnes y embutidos, frijol, frutas y legumbres envasadas (chiles
serranos, chiles chipotles, chícharos, ejotes, garbanzos, piña,
guayaba, mango, manzana, pera, puré de tomate) pescado seco,
sardinas, sal, aceites y mantecas vegetales (véase tabla 3). Esta
tarea industrial recayó en el sistema conasupo, que ya llevaba un
buen tiempo produciendo artículos procesados que se destinaban
a canastas básicas para las clases sociales bajas de las ciudades
y en las comunidades rurales. En el pronal, como en el sam, se
echó mano de las filiales de la paraestatal a fin de elaborar estos
productos que se señalaron como necesarios y prioritarios para
alimentar a la población. Así, se utilizaron las plantas productivas
y redes de acopio y abasto de Distribuidora Conasupo (diconsa),
Industrias Conasupo (iconsa), Leche Industrializada Conasupo
(liconsa), Maíz Industrializado Conasupo (miconsa) y Trigo
Industrializado Conasupo (triconsa).35
En este punto se debe recordar la crítica que ya se hacía
al pronal desde el apartado anterior, en torno a la intención del
gobierno en crear un paliativo a través de la industrialización
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f
tablas de anexo. Véase también los apuntes en diferentes diarios que hablan
sobre los créditos del sistema conasupo y su participación en la producción de
alimentos básicos. Periódico El Heraldo de México, México, DF, 12 de agosto
de 1984; Periódico, Excélsior, México, DF, 16 de diciembre de 1983; Periódico Excélsior, México, DF, 18 de mayo de 1988. AGN, Unidad de la Crónica
Presidencial (en adelante UCP), Secretaría de Comercio y Fomento Industrial
(en adelante SECOFI), Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984, caja
1, exp. 2, f. 2.
35

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

57

�Del surco a la mesa

y abasto de artículos derivados que satisficieran el hambre de
la población, aunque no se veía un esfuerzo real por nutrir
a la misma porque no estaban fabricados para ese fin, sino
para crear condiciones en las que el Estado podía respaldar
sus mínimas acciones para revertir la emergencia alimentaria.
Como se argumenta más adelante, hubo grandes campañas de
promoción a favor de una idea de alimentación mexicana ideal
que no correspondía con la oferta de alimentos “prioritarios”,
en su mayoría industrializados, a la que tenían acceso las
personas.
La fase de comercialización estuvo orientada a crear una
política comercial que incorporara el acopio y abasto oportuno
de productos de primera necesidad –o prioritarios– a precios
accesibles, principalmente, en el mercado nacional, cuya finalidad
sería reducir las importaciones de alimentos. Estos esfuerzos
se realizarían a través del sistema conasupo, encargado de la
compra, venta e importación para satisfacer el mercado interno
de productos como maíz, frijol, arroz, sorgo, trigo, leche en polvo
y azúcar (véase tabla 4). Del mismo modo, se hizo esencial la
participación de diconsa porque una de las medidas principales
fue la instalación o expansión de tiendas conasupo en ciudades y
comunidades rurales. Estos locales fueron centros comerciales en
donde se ofertaban productos a bajo costo, y que tenían garantía
de cumplir con los requerimientos nutritivos.36
36

Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódi-

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

58

�Luis Pedroza

Es importante destacar que uno de los impactos que tuvo
esta medida fue que poco a poco propició una organización y
participación de las comunidades rurales en el acopio de productos
básicos y la distribución de recursos. Se crearon consejos de
supervisión y comités rurales de abasto que, si bien estaban en
clara relación con el gobierno, las comunidades aprovecharon
con el tiempo para diseñar sus propias estrategias de organización
representativa, mismas que escalaron más allá de la cuestión
alimentaria y hasta reivindicaron demandas relacionadas a la
economía y la administración pública en su lugar de origen.
Esta red de tiendas y sus lineamientos de operación dentro de
las localidades lograron que los comités rurales se convirtieran
en organismos representativos que promovían la participación
popular en la aplicación de subsidios a la comercialización de
productos, así como en la política agrícola para la producción
de tales alimentos. En este sentido, el programa dedicado al
abasto sólo fue funcional en aquellas regiones donde campesinos
e indígenas consiguieron movilizarse de manera autónoma para
lograr una equitativa distribución de los recursos porque les
permitió aumentar su poder de negociación frente al Estado,
mediante la aparición de nuevo actores sociales como los
representantes rurales y los encargados de las tiendas que se
responsabilizaron de hablar por los habitantes.
co Excélsior, México, DF, 2 de agosto de 1985; Periódico El Sol de México,
México, DF, 16 de julio de 1987; AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre
de 1983, caja 1, exp. 3, s/f tablas de anexo.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

59

�Del surco a la mesa

Tabla 4. Metas de la comercialización de productos
agropecuarios por la conasupo y Azúcar S. A.
(miles de toneladas)
1983
Producto

1988

Compras
Nacionales

Importadas

Oleaginosas

298

1 750

Frijol

Ventas

Compras

Ventas

Nacionales

Importadas

3 096

235

2 588

258

539

320

Arroz

60

128

120

10

135

Sorgo

1 122

3 810

4 705

2 280

4 863

6 005

Maíz

1 900

3 900

5 415

6 900

Trigo

1 000

700

2 200

1 650

115

165

90.5

90.6

Leche en
polvo
Otros productos
Azúcar

60

70

2 793
320

6 900
900

2 550

258

248

84

85.8

3 200

Fuente: AGN, SPP, PRONAL, Plan General, octubre de 1983,
caja 1, exp. 3, f. 68.

En la fase de consumo y nutrición los esfuerzos del pronal
intentaron ser mayores. Se lanzaron varias acciones que buscaron
sentar las bases para una educación en nutrición. De esta forma,
se realizaron capacitaciones y cursos en nutrición a profesionales
de la salud, y se llevaron a cabo campañas masivas sobre
nutrición.37 Por ejemplo, desde la recién renombrada Secretaría
37

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

60

�Luis Pedroza

de Salud (antes de Salubridad y Asistencia), se estableció una
red promotora y educadora en salud que se desplegó por muchas
comunidades rurales, cuyo fin fue capacitar personal que conociera
las técnicas y contenidos básicos de educación para la salud y
alimentación que se encargara de servir como un mediador entre
las dependencias que aplicaban programas relacionados a alguna
fase de la cadena alimentaria, y los habitantes de comunidades y
colonias urbanas.38
De igual manera, se editó el Manual de Educación
en Nutrición para Educadoras, a través de la Secretaría de
Educación Pública (sep), dirigido al personal de los Centros
de Desarrollo Infantil y los jardines de niños en donde se
proporcionaba la información necesaria en materia de nutrición
y alimentación para que la transmitieran a los niños que tenían
a su cargo, con el objetivo de que aprendieran a aplicarla en sus
actividades diarias y adquirieran hábitos de higiene correctos.
El temario de dicho manual abarcaba los conceptos básicos
como energía, nutrimentos, grupos de alimentos y las etapas del
proceso de nutrición; también hablaba sobre la alimentación de
acuerdo a las diferentes etapas de la vida, la higiene y la salud
bucal.39
tablas de anexo.
38
AGN, Secretaría de Salud, PRONAL, Programa General de Capacitación
en Educación para la Salud y Alimentación al Gobierno Federal, 1983, caja 1,
exp. 6, ff. 1-2.
39
AGN, UCP, SEP, Manual de Educación en Nutrición para Educadoras,
1983, caja 1, exp. 13, ff. 1-4.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

61

�Del surco a la mesa

En este mismo tenor, se publicó el Manual sobre
Alimentación, Nutrición e Higiene de los Alimentos que con el uso
de dibujos e ilustraciones, acompañados de oraciones sencillas,
intentó promocionar entre la población ideas en torno a la
situación nutricional del país, los impactos negativos de una dieta
inadecuada, la correcta combinación de alimentos y las ventajas
de los hábitos saludables en la salud.40 Asimismo, en escuelas
públicas se distribuyó el folleto titulado Nutrición y desarrollo.
Manual de conceptos básicos sobre nutrición y alimentación, en
el que se presentaban párrafos con información precisa sobre el
tema y se incluían ilustraciones sobre los procesos enunciados, así
como recetas que buscaban ser “una alternativa para la correcta y
buena alimentación de la población.”41
Hubo otros impresos como el manual Cómo hacer mejor,
editado por la conasupo y la sep, destinado a la promoción de
conocimientos prácticos sobre agricultura e industrias caseras; la
serie de Calendarios conasupo, un cuadernillo en el que se daban
consejos para la siembra y cosecha de diferentes alimentos, recetas
para aprovechar los sobrantes y los productos de la temporada,
al mismo tiempo que incluía pasajes de la historia nacional a
manera de efemérides; el panfleto de Economía popular, con
información sobre preparación de alimentos de manera sencilla
AGN, UCP, SEP, Manual sobre Alimentación, Nutrición e Higiene de los
Alimentos, 1983, caja 1, exp. 11, ff. 1-11.
41
AGN, UCP, SEP, Nutrición y desarrollo. Manual de conceptos básicos
sobre nutrición y alimentación, 1984, caja 1, exp. 12, ff. 1-5.
40

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

62

�Luis Pedroza

y barata; y el folleto 12 años de trabajo al servicio de México
(1975-1985). Industrias conasupo, en el que se explicaba la
labor de la paraestatal en la alimentación mexicana, así como su
importancia en la economía nacional. Todos estos impresos se
distribuían de manera gratuita en comunidades rurales y urbanas
a través de la red de tiendas conasupo y Conasúper, siendo parte
de las actividades que el pronal impulsaba en la fase de consumo.
En este punto es importante también destacar que la
conasupo, junto con la Secretaría de Salud, la sep, la Secretaría de
Agricultura y Recursos Hidráulicos (sarh) y el Instituto Nacional
del Consumidor, realizaron algunos cortometrajes y programas
de radio con contenido especial sobre conceptos de buena
alimentación, nutrición y salud. Así, se impulsaron las unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina que
promovió el proyecto La importancia de la alimentación familiar,
perteneciente a la sarh. Como parte de sus actividades, se les
invitaba a los campesinos a reunirse ya fuera en las casas ejidales
o en las ayuntamientos donde se proyectaban cortometrajes sobre
la importancia de la nutrición y los correctos hábitos alimentarios;
por ejemplo, en el registro sobre el caso del valle de Atoyac,
Veracruz, se menciona que a los asistentes se les entregaba un
cuadernillo en donde se resumían los puntos importantes de lo
expuesto en sentencias como “para crecer y realizar diversas
actividades necesitamos determinados nutrientes que se hallan
en ciertos alimentos” y “para alimentarnos, los seres vivos
necesitamos de los nutrientes que se encuentran en los alimentos
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
63
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

�Del surco a la mesa

y nos sirven para poder vivir y desarrollarnos adecuadamente”;
tales oraciones eran acompañadas por dibujos para ilustrar la
lección.42 La finalidad era que estas reuniones se convirtieran en
un tipo de clases en donde los campesinos se verían capacitados
no sólo en cuestiones agrícolas, sino en higiene y nutrición
que estaban relacionadas, de manera estrecha, con su actividad
productiva en el campo.
Otro esfuerzo en esta fase del pronal fue la campaña
Orientación en Alimentación y Nutrición, diseñada por el Instituto
Nacional del Consumidor, que se difundió a través de la radio. El
objetivo era dar a conocer información importante sobre el tema
de manera breve y que contribuyera al aprendizaje de la población.
En apenas treinta segundos se daban mensajes como los siguientes:
¿Sabía que para estar sano es necesario incluir en su alimentación:
vitaminas y minerales, carbohidratos y grasas y proteínas? Una
de las fuentes naturales de vitaminas y minerales son las frutas
y verduras. Además de su delicioso sabor contienen fibra y
agua. Siempre podrá encontrar frutas y verduras baratas porque
México cuenta con una extraordinaria variedad.
¡Qué sabrosas son las enfrijoladas con su queso y su cebollita!
¡O los tlacoyos de haba o garbanzo con su salsa picosita! ¿O
qué tal unas lentejas en adobo? La gran variedad de platillos
con frijol, haba, lenteja y garbanzo, además de sabrosos, son
una fuente muy importante de proteínas ¿usted gusta? 43
AGN, UCP, Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina, La importancia
de la alimentación familiar, 1984, caja 1, exp. 16, ff. 1-6.
43
AGN, UCP, Instituto Nacional del Consumidor, Orientación en Alimenta42

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

64

�Luis Pedroza

El sentido del discurso que contienen estos documentos
audiovisuales y radiofónicos es aleccionador, ya que se buscaba
enseñar a la población a comer de manera higiénica y correcta
al tratar el tema de la alimentación en casa, la escuela y la calle.
Proyectaron historias ficticias en donde se recurría a personajes
ideales como la madre, los niños, el campesino y el médico
para ilustrar cómo debía alimentarse la población. La idea que
el gobierno inculcó sobre una buena alimentación, desde la
producción hasta el consumo, estuvo relacionada con el equilibrio
en la ingesta de todos los tipos de alimentos. Estas producciones
fueron instrumentos que buscaron incidir en una necesidad básica
como lo es alimentarse para establecer representaciones sobre lo
que era correcto comer y cómo preparar y combinar los alimentos
para legitimar la idea de que la población tenía que estar sana y
nutrida para contribuir al desarrollo del país, sobre todo en esos
momentos de crisis.44
La propaganda de la conasupo fue habitual y, dentro de las
acciones promovidas por el pronal, reiteró su papel importante
como distribuidora de alimentos básicos a precios bajos en un
momento de crisis económica. Se promocionaban programas
que subsidiaban el consumo, por ejemplo, los tortibonos, que
ción y Nutrición, caja 1, exp. 18, ff. 1-10.
44
Para conocer con profundidad cómo se diseñaron y se difundieron estas
campañas audiovisuales en torno a la higiene, nutrición y alimentación con
un sentido aleccionador véase Pedroza Ortega, Mejor comida para todos. La
alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales de
la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado], 347–414.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

65

�Del surco a la mesa

fueron vales con los que se podía comprar tortillas subsidiadas
en tiendas rurales de la conasupo, los Conasúper o en tortillerías
que estaban inscritas al programa por medio de diconsa.45
Igualmente, se pusieron en marcha otros programas como Abasto
popular, operado en las ciudades, en el cual se buscó la protección,
mediante precios de garantía y subsidios, del paquete súper
básico de productos para el consumo de familias de bajo ingreso,
que incluía harina de maíz, harina de trigo, frijol, arroz, aceite,
azúcar, lenteja, leche, sal, galletas, chiles enlatados, pasta para
sopa, tortilla, pan, pollo, huevo, sardina y atún enlatado, pescado
congelado y carne (nutrida, vísceras y salchichonería). Estos
alimentos se vendían a precio preferencial y estaban disponibles,
según el producto, en establecimientos pertenecientes al sistema
diconsa (dicomesa) y en las tiendas del Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (issste).46
Aunado a estas acciones, se incluyó también el tema
de alimentación y nutrición en los libros de texto gratuitos. Se
proporcionaron cursos de educación nutricional a la población,
especialmente en comunidades rurales y en las periferias urbanas.
Otro de los proyectos a favor de la nutrición, por ejemplo, fue
el intento por consolidar el programa de desayunos escolares,
en coordinación con la sep y el Desarrollo Integral de la Familia
AGN, UCP, SECOFI, Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984,
caja 1, exp. 2, ff. 1-3.
46
AGN, UCP, DICONSA, Acciones básicas del programa Abasto popular,
1984, caja 1, exp. 5, ff. 1-4
45

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

66

�Luis Pedroza

(dif), en diversas escuelas de la ciudad de México y comunidades
rurales, aunque tuvo un impacto modesto. Aunado a ello, se le
dio apoyo al programa de promoción de los productos Alianza,
alimentos enriquecidos y a bajo costo que eran comercializados
en las tiendas conasupo.47 Así, bajo títulos como Del surco a la
mesa, las campañas y actividades por la alimentación, consumo
y nutrición que promovió el pronal, fueron parte importante
en el ejercicio de fomentar la idea de una buena alimentación,
sustentada en la producción nacional y el conocimiento pleno de
las bondades de los alimentos nutritivos.
La subdivisión de las acciones del programa en estas
cuatro fases se hizo para facilitar la formulación de una política
alimentaria integrada, argumento que se respaldó al señalarse que
otros proyectos en materia alimentaria fueron restringidos justo por
la falta de coordinación entre las dependencias gubernamentales y
las agencias paraestatales involucradas en la cadena alimentaria,
una clara crítica hacia el sam.48 Era aquí donde la Comisión
Nacional de Alimentación (cnal) proporcionaba un espacio
intersectorial entre las secretarías para el desarrollo de la política,
y se dedicaba a coordinar las actividades que debían desempeñar
las distintas agencias, fijaba prioridades con base en los objetivos
del programa; hacía recomendaciones sobre el presupuesto
destinado, y evaluaba el progreso de los subprogramas.49
47
48
49

Periódico El Sol de México, México, DF, 29 de abril de 1987.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 25.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 119.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

67

�Del surco a la mesa

Con estos objetivos y marco operativo, el pronal se
perfilaba como el proyecto que continuaría y ampliaría la tarea
que el sam había dejado inacabada, inclusive con la novedad y
vanguardia de introducir el derecho a la alimentación como parte
inherente de la nueva política alimentaria mexicana. El destino
de este programa fue muy distinto al que esperaba la población
y la prensa en general, aunque el gobierno parece que tenía
claro, desde su diseño, hasta qué punto estaba dispuesto a ceder
y aplicar de manera efectiva el proyecto.50 ¿Cuáles fueron los
obstáculos que llevaron al pronal a convertirse en un programa
demagógico, y no en una verdadera política alimentaria? La razón
principal se encuentra en la crisis económica que estaba pasando
México y en las medidas financieras que se ajustaron para hacerle
frente, pues esta situación no permitió seguir una congruencia
entre los objetivos generales del programa con la realidad. Las
expectativas fueron demasiadas y, a pesar del gran despliegue de
acciones, estrategias y actividades, el impacto del programa fue
muy limitado.
La contradicción política: ¿producir más o alimentarse mejor?
La restricción principal que tuvo el pronal provino del acuerdo
entre el gobierno mexicano y el Fondo Monetario Internacional
(fmi), firmado en 1982 y renovado en diciembre de 1983 con el
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
115.
50

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

68

�Luis Pedroza

objetivo de continuar con las medidas deflacionarias.51 Dichas
disposiciones frente a la crisis constituyeron una parte del Programa Inmediato de Reordenación Económica (pire) que se presentó al asumir la presidencia De la Madrid. El objetivo del pire
fue convencer a la comunidad financiera mundial que México era
de confiar y que trabajaría de acuerdo a los lineamientos establecidos por el fmi.52
Las metas a corto plazo del pronal son congruentes con
los puntos del pire, uno de los cuales era la “protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución
de alimentos básicos para la alimentación del pueblo.”53 No
obstante, en ese punto no se incluyó ninguna referencia a la
necesidad de garantizar la soberanía alimentaria o del derecho
a la alimentación. Además, las iniciativas que se tomaron
para estimular la inversión extranjera directa, no fueron nada
coherentes con la meta de fortalecer la autonomía alimentaria.
De este modo, los objetivos del pire entraban en conflicto con las
propuestas a largo plazo del pronal, puesto que los recortes en el
gasto público obstaculizaron la expansión del aparato productivo;
a la par que la depreciación de los salarios tuvo efectos negativos
en la nutrición de la población de bajo ingreso. Con ello puede
afirmarse que la política alimentaria de la época respondió a los
Periódico El Financiero, México, DF, 1 de diciembre de 1983.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
116.
53
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
51
52

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

69

�Del surco a la mesa

objetivos limitados del pire, y no a los planes expansivos en la
base productiva, así como en la salud y nutrición de la población
que planteaba el pronal.
Es posible aseverar que las causas de la crisis
alimentaria de los ochenta se encontraron en la dependencia
externa de México, y en los múltiples errores en la política
alimentaria implementada por el Estado a partir de 1940.54 En
el plan general del pronal no aparecen estos factores, aunque
sí contemplaba medidas fundamentales que debían reducir la
dependencia en materia alimentaria. Este documento iniciaba
contextualizando el problema alimentario en México en el marco
internacional. Señalaba que la recesión mundial desembocó en
una reducción a gran escala del comercio exterior, llevando a
los países desarrollados a poner medidas proteccionistas, lo que
provocó una restricción del mercado para las exportaciones de
los países en desarrollo. En paralelo, estos países se volvieron
más dependientes de las naciones desarrolladas a través de la
importación de alimentos básicos, especialmente granos.55 Esta
situación significó una amenaza a la soberanía, pues se vulneraba
la base productiva del país. Se corría el riesgo de que se cerrara
en cualquier momento el libre acceso al mercado; los términos
Michael R. Redclift, “Development Policy Making in Mexico: The SAM”,
Working Paper, núm. 6 (1981): 1–12. El autor hace una crítica sobre este asunto para explicar los fallos en el programa del Sistema Alimentario Mexicano
(sam), y bien podría ocuparse su análisis para el pronal.
55
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
7-11.
54

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

70

�Luis Pedroza

de intercambio podían ser desfavorables; y las naciones que
proporcionaban granos a México podían usarlos como arma
política para extraer concesiones a cambio de mantener la oferta
de los productos.56
El documento del pronal presentaba dos causas sobre el
problema de la dependencia externa de México, y su impacto en el
agravamiento de la crisis alimentaria. En primer lugar, señalaba el
incremento en las importaciones de granos, oleaginosas y lácteos.
Mientras que en la década de 1960, las importaciones de maíz y
frijol representaron sólo el uno por ciento de la producción nacional
de cada uno de ellos, para el bienio de 1981-1982 aumentaron a
un 19% y 31% de la oferta interna, respectivamente.57 En segundo
lugar, subrayaba que las agroindustrias transnacionales comenzaron
a ocupar un lugar más preponderante en la cadena alimentaria. Estas
compañías lograron un dominio sobre la preparación de alimentos
envasados, la manufactura de alimentos balanceados y la producción
de semillas mejoradas, lo cual tuvo un impacto importante en el
sector agrícola al desplazar las variedades indígenas de semillas y
animales por un producto agropecuario homogeneizado e híbrido.
Con ello se logró una mayor productividad del campo, sin embargo,
se trajo una dependencia en todos los insumos necesarios como
fertilizantes, riego, herbicidas e insecticidas para los cultivos; y
vacunas, suplementos alimenticios y forrajes para la ganadería,
56
57

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 47.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 21.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

71

�Del surco a la mesa

ya que tales recursos no eran manufacturados en el país. Además,
la industria alimentaria contribuyó a la distorsión del patrón de
consumo porque introdujo alimentos artificiales que carecían de
nutrientes.58
De este modo, el pronal reconocía que el Estado había
propiciado la dependencia externa del país al enfocar la política
agraria a la agricultura más capitalizada, basada en obras de riego,
el desarrollo de la investigación y la capacitación profesional,
y que el crédito favoreció a los distritos de riego y de cultivos
más rentables.59 El motivo de estas medidas fue el fomento
industrial. La función del sector agropecuario era proveer una
copiosa oferta de alimentos y materias primas para producir las
divisas necesarias para la importación de bienes de capital, liberar
mano de obra barata y conformar un mercado interno.60 Hasta
1965, hubo un equilibrio entre la producción agrícola interna y
la demanda nacional, además de producir un excedente suficiente
para generar divisas. No obstante, a partir de finales de la década
de los sesenta comenzó un efecto negativo en la producción de
granos básicos, que se vio agudizada por el estatismo de los precios
de garantía, el aumento de población y por las desigualdades en la
distribución del ingreso entre el campo y las ciudades.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
17-20.
59
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 15.
También véase Cynthia Hewitt, La modernización de la agricultura mexicana,
1940-1970 (México, DF: Siglo XXI, 1988), 31–33.
60
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.
58

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

72

�Luis Pedroza

Los objetivos y estrategias del pronal habían sido
diseñados para responder a esta situación nacional, que ya se había
agudizado para los años ochenta. Por esta razón, sus planes fueron
demasiado ambiciosos, lo que implicaba, con certeza, su difícil
alcance, pues las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis
económica, no dejaron mucho espacio para las innovaciones del
programa. Existen diversas causas por las que el plan completo
del pronal no fue realizado cabalmente, sin embargo, la más
evidente fue la falta de intención del gobierno por cumplirlo.
Hubo una clara diferencia de lo que el gobierno buscó que le
vieran haciendo –formular una política de alimentación–, y lo que
realmente estuvo dispuesto a hacer –aumento de la producción
para sobrellevar la crisis y lograr un acceso equitativo a los
alimentos para la población–.
Las contradicciones políticas a las que se enfrentó el
pronal fueron múltiples. Una de ellas fue el gasto público. El
30% del gasto federal en la cadena alimentaria fue financiado por
préstamos del extranjero.61 Debido a que el gobierno se preocupó
más por solventar sus compromisos morosos de la deuda externa,
destinó muy pocos fondos para el fomento agropecuario, por lo
que la inversión pública directa en el sector primario se contrajo
rápidamente. Esta disposición fue una clara discordancia con
los lineamientos estratégicos del pronal, en donde se planteó el
Periódico El Financiero, México, DF, 7 de febrero de 1983. Véanse apuntes de estas cifras también en Heath, “Programa”, 123.
61

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

73

�Del surco a la mesa

fomento a cultivos básicos, y no a los productos de exportación
como sí sucedió. Los estados más marginados y con emergencia
alimentaria, no recibieron aumentos para la producción de básicos,
en cambio, aquellas entidades federativas con una productividad
mayor, sí fueron gratificadas con un aumento en su presupuesto
agropecuario para obras de riego y compra de insumos.62
El crédito agrícola fue otro embate que sufrió el programa. De 1983 a 1986, más de la mitad de la financiación fue concedida por banrural, no obstante, según los líderes campesinos
de varias agrupaciones ejidales como la Confederación Nacional
Campesina (cnc), sólo la mitad de los 28 mil ejidos del país recibieron crédito de este banco.63 Esta situación se dio debido a
que las restricciones crediticias recayeron en los productores de
cultivos básicos, y sólo aquellos que habían sido constantes en
sus pagos de línea de crédito fueron considerados para nuevos
préstamos. Las malas cosechas por la sequía que hubo en 1982 y
1983 provocaron que se redujera un 30% el número de clientes
del banco, pues no pudieron hacer frente a sus compromisos crediticios. Asimismo, el banrural dio prioridad a los agricultores
de bajo riesgo, es decir, sólo a la agricultura más capitalizada,
decisión contraria a lo que se propuso en el pronal, de proporcionar más apoyo a las áreas de baja productividad como los disPeriódico Excélsior, México, DF, 25 de abril de 1983.
Periódico Excélsior, México, DF, 2 de febrero de 1983; 21 de marzo de
1987.
62
63

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

74

�Luis Pedroza

tritos de temporal, tal como lo buscó hacer el sam.64 Esto significó
un recrudecimiento de la situación ya precaria de los productores
de cultivos básicos, quienes al no contar con los recursos e insumos necesarios para sembrar a gran escala con fines comerciales,
tuvieron que regresar a los cultivos de subsistencia. Por ello, la
emergencia alimentaria continuó en muchas zonas ejidales, pues
al no contar con los créditos necesarios que había sugerido el
programa, la productividad agrícola continuó reduciéndose y con
ella la salud de las comunidades rurales.
Los cambios en los precios de garantía también fueron
opuestos a los puntos del pronal, porque no lograron estimular de
forma importante la producción de granos básicos y el consumo
de alimentos nutritivos. Uno de los principales problemas que
suscitaron fue la tensión entre los agricultores y el gobierno por el
estatismo de los precios de garantía. Los productores demandaban
un aumento en la compra de sus cosechas; argumentaban que
la conasupo los marginaba al adquirir a precios más bajos
sus productos, mientras que importaba maíz por precios tres
veces mayores.65 Para limar las asperezas, el gobierno autorizó
un aumento de 105% en los precios para finales de 1983. Sin
embargo, el efecto de este incremento no se reflejó por la alta tasa
de inflación por la que atravesaba la economía nacional. Además,
los precios no aumentaron tanto para los cultivos básicos como
Periódico El Financiero, México, DF, 2 de noviembre de 1983.
Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódico
El Día, México, DF, 19 de febrero de 1987.
64
65

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

75

�Del surco a la mesa

sí lo hicieron para los forrajes y granos menos esenciales. Las
declaraciones del gobierno en 1983, sobre la no intervención
en el derecho de los campesinos de sembrar cualquier cultivo
que ofreciera mayor rentabilidad, demostraron su ambigüedad
respecto a cumplir con la meta de lograr la autosuficiencia
alimentaria en granos básicos. De forma indirecta, el Estado
privilegió la siembra de productos de exportación y no de maíz
y frijol, sentando una ambivalencia en la política alimentaria
que buscaba cumplir dos metas fundamentales: generar divisas
mediante la exportación agropecuaria y reducir la importación de
alimentos básicos a través del fomento de la producción nacional.
Metas que, como se ha corroborado, están en conflicto desde el
planteamiento del programa.
En relación con los subsidios al consumo, los aumentos
en los precios de garantía tuvieron un efecto negativo sobre éstos.
No se elevaron en la misma proporción, ya que si se ampliaba
el subsidio al consumo iba a flaquear la inversión federal en el
campo, algo que era indispensable para impulsar el desarrollo
rural. A partir de 1984, hubo encarecimiento en los precios de
la leche, huevos, arroz, pan y tortillas, con lo cual subió el costo
total de la canasta básica, resultando imposible satisfacerla por las
capas más pobres debido a la depreciación del salario mínimo.66
Las dislocaciones entre los precios y los subsidios causaron
una fuerte alteración en la constitución de la canasta básica; la
66

Periódico Excélsior, México, DF, 22 de octubre de 1983.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

76

�Luis Pedroza

carne de res, por ejemplo, quedó excluida por su alto costo,67 a
pesar de que se le consideraba dentro del paquete súper básico
de consumo popular. Esta falta de proteínas debía solventarse
con otros productos que aportaran esos nutrientes, sin embargo,
los productos vegetales y leguminosas que podían ofrecer una
opción viable tampoco eran accesibles; por su escasez, que los
hacía caros, sólo podían conseguirse enlatados y procesados a
través de los artículos Alianza, o los que llegaba a comercializar
la conasupo a través de su red de tiendas rurales y urbanas.
Desde la década de 1960, el patrón alimentario mexicano había
dado prioridad a la carne como la base proteica de la dieta, y
con su encarecimiento y exclusión, sólo había dejado un vacío de
nutrientes que sería difícil llenar al no contar con otras alternativas
abundantes y de bajo costo. La crisis alimentaria continuaba a
pesar de los esfuerzos expuestos por el pronal.
Por último, la presencia de la inversión extranjera en la
industria alimentaria también significó una contradicción con
varios lineamientos del pronal. En 1984, el capital extranjero
tenía una presencia del 90% en la producción de alimentos
procesados y un 80% en los balanceados.68 La perspectiva
de aumentar las exportaciones de bienes manufacturados y
la baja histórica de la inversión extranjera, consecuencia de
la nacionalización de la banca a finales del sexenio de José
67
68

Periódico El Financiero, México, DF, 23 de febrero de 1984.
Periódico El Financiero, México, DF, 13 de enero de 1984.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

77

�Del surco a la mesa

López Portillo, fueron las razones principales para que el
gobierno facilitara la entrada de capital foráneo, y liberara las
restricciones de su inversión en ciertos sectores productivos “no
estratégicos”.69 La industria de alimentos fue una de estas ramas
en las que se permitió la financiación externa, oponiéndose a uno
de los objetivos primordiales del pronal, “procurar la soberanía
alimentaria”, mediante la ampliación de la inversión estatal en la
industria alimentaria. El gobierno se limitó al control de precios,
especialmente de alimentos procesados. Los manufactureros
nacionales se vieron afectados por la caída en la demanda
al reducirse los subsidios al consumo y elevarse los costos de
producción, palideciendo frente a las grandes agroindustrias
alimentarias transnacionales, que contaban con una capacidad de
financiamiento mayor y potencial para crear mercado a través del
uso de la publicidad. La presencia de las transnacionales en la
industria alimentaria provocó, a la larga, una dependencia mayor
en las importaciones de insumos y tecnologías; la desaparición de
pequeñas y medianas empresas nacionales, y lo más importante,
su consolidación en el control sobre la producción primaria,
mediante la integración vertical de la cadena alimentaria y por
su influencia en los patrones de consumo, diseñando campañas
publicitarias cada vez más fuertes y masivas para difundir sus
productos.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
129.
69

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

78

�Luis Pedroza

Es innegable que tales procesos jugaron un papel
importante en la agudización de la crisis alimentaria y en el poco
impacto del pronal, ya que las medidas efectivas sólo alentaron la
expansión productiva en áreas de la agricultura para exportación,
en la ganadería, y ocasionaron la reducción de las áreas de cultivo
de granos dedicados a la alimentación básica, mientras que sí se
permitió el crecimiento de la producción de granos usados como
forrajes. El desplazamiento de los alimentos básicos para consumo
humano fue inevitable frente a la acentuación de la producción
de alimentos caros y no indispensables, que poco hicieron por
subsanar la salud y nutrición de los consumidores. El fracaso del
pronal, se volvió un referente más de los fallos de las políticas
públicas del desgastado Estado de bienestar que cada vez se
debilitaba frente a los nuevos rumbos neoliberales. El pronal
también es muestra de la retórica usada por el Estado sobre su
lucha a favor de la soberanía alimentaria, así como por el derecho
a una alimentación saludable y nutritiva de los mexicanos.
Consideraciones finales
La crisis alimentaria de la década de 1980, que había dado inicio
desde décadas anteriores, dejó claro que el aparato productivo
mexicano era totalmente ineficiente, y que necesitaba una
reestructuración radical para comenzar a mejorar la eficiencia de
toda la cadena alimentaria. A pesar de que los planteamientos del
pronal no fueron cabalmente cumplidos, su falló sentó las bases
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

79

�Del surco a la mesa

para posteriores discusiones en torno a la necesidad de buscar
la soberanía y autonomía alimentaria del país, como principal
tarea de los próximos gobiernos. Su cercanía con el Sistema
Alimentario Mexicano (sam), en tanto política pública que
fracasó por obstáculos políticos, hizo del pronal un ejemplo de
los últimos intentos por subsanar la alimentación mexicana desde
todas las fases de la cadena alimentaria. A través de campañas a
favor de las nuevas ideas de alimentación saludable, nutrición
y soberanía alimentaria, el programa se esforzó en inculcar
a la población estas nociones como parte de una educación en
alimentación, que debía internalizarse para corregir hábitos y
formar una consciencia alimentaria que guiara nuevas dietas y
maneras de alimentarse.
La situación fue muy distinta a lo esperado; el pronal,
como toda política sexenal, desapareció con el fin de la
administración de Miguel de la Madrid. Aunque hubo otros
programas que se dedicaron a continuar la labor de solucionar la
crisis alimentaria en el campo, no desplegaron grandes planes que
incidieran en todas las fases de la cadena alimentaria, sino que
se limitaron al consumo, mientras que la producción de cultivos
básicos quedó supeditada a las nuevas directrices de la economía
neoliberal.
El panorama de la alimentación mexicana a fines del siglo
xx era bastante lúgubre, y hasta ahora no se puede afirmar que
haya acabado la emergencia alimentaria en el campo, ni en las
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
80
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

�Luis Pedroza

ciudades. Con la desaparición del sistema conasupo en la década
de 1990, y con la apertura de la economía, se eliminaron las últimas
barreras de protección tanto para el productor de básicos, como
para la población que dependía de los subsidios gubernamentales.
Aún queda mucho por estudiar sobre los desatinos políticos y
programáticos en torno al problema alimentario en México, lo
cual debería ayudar para comprender los derroteros actuales de la
alimentación mexicana.
Referencias
Archivo
Archivo General de la Nación
Hemeroteca Nacional de México
Hemerográficas
El Día
El Financiero
El Heraldo de México
El Sol de México
El Universal
Excélsior
Proceso
Bibliográficas
Appendini, Kirsten. De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la política alimentaria en México. México, DF:
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

81

�Del surco a la mesa

El Colegio de México - Centro de Estudios Económicos;
Instituto de Investigaciones de las Nacionaes Unidas para
el Desarrollo Social, 2001.
Bourges, Héctor, y Esther Casanueva. “Reseña histórica sobre la
Nutriología en México”. En Historias de la Nutrición en
América Latina, editado por Héctor Bourges R., José M.
Bengoa, y Alejandro M. O’Donnell, 175–216. Sociedad
Latinoamericana de Nutrición; Fundación Cavendes; Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador
Zubirán, 2001.
Cárdenas, Enrique. El largo curso de la economía mexicana: de
1780 a nuestros días. México, DF: Fondo de Cultura Económica; El Colegio de México, 2015.
Heath, John Richard. “El Programa Nacional de Alimentación y
la crisis de alimentos”. Revista Mexicana de Sociología
47, núm. 3 (1985): 115–35.
Hewitt, Cynthia. La modernización de la agricultura mexicana,
1940-1970. México, DF: Siglo XXI, 1988.
Pedroza Ortega, Luis Ozmar. “El Sistema Alimentario Mexicano:
su acción en el campo y en la alimentación, 1980-1982”.
Revista Historia y Geografía, núm. 39 (2018): 21–48.
———. Mejor comida para todos. La alimentación mexicana
en campañas de higiene, nutrición y promocionales de la
CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado]. Ciudad
de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María
Luis Mora, 2020.
Redclift, Michael R. “Development Policy Making in Mexico:
The SAM”. Working Paper, núm. 6 (1981): 1–12.
Santos Baca, Andrea. El patrón alimentario del libre comercio.
México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2014.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-51

82

�Condiciones medioambientales en el Partido de Zacatecas para la producción agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas
Environmental conditions in the Partido de Zacatecas for the
agricultural and livestock production of the Porfirian haciendas
Margil de Jesús Canizales Romo
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México

orcid.org/ 0000-0002-1222-8040
Recibido: 23 de noviembre de 2022
Aceptado: 4 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Las condiciones medioambientales del Partido de Zacatecas, no
obstante las sierras que lo componen con ricas vetas minerales reactivadas
durante el siglo XIX, permitieron el establecimiento y explotación de
importantes haciendas agrícolas y ganaderas que abastecieron, por la
cercanía, las necesidades de alimentos e insumos para la población de la
ciudad de Zacatecas y centros mineros y municipalidades aledaños a ésta.
La actividad minera en el siglo XIX, alentó otras actividades económicas
como la ganadería y la agricultura, propiciando la consolidación de
haciendas y ranchos relativamente productivos ante las necesidades de
abasto en centros urbanos y mineros.
Palabras clave: Medioambiente, haciendas, agricultura, ganadería,
mercado
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

83

�Condiciones medioambientales

Abstract: The environmental conditions of the Partido de Zacatecas,
despite the mountain ranges that make it up of rich mineral veins
reactivated during the 19th century, allowed the establishment and
exploitation of important agricultural and livestock ranches that
supplied, due to their proximity, the food needs and inputs for the
population of the city of Zacatecas and neighboring mining centers and
municipalities. Mining activity in the 19th century encouraged other
economic activities such as livestock and agriculture, promoting the
consolidation of relatively productive haciendas and ranches given the
supply needs in urban and mining centers.
Keywords: Environment, estates, farming, animal husbandry, market

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

84

�Margil Canizales

Introducción
Uno de los debates importantes respecto de la gran propiedad en
México es la vigencia de ideas preestablecidas desde tiempos de
la Revolución Mexicana, y con fundamentos teórico-políticos,
acerca de la concentración de la tierra en pocos hacendados
que se generalizaban como absentistas y desinteresados por la
productividad de sus fincas. En consecuencia, se cuestionaba
también la productividad agropecuaria de las haciendas y ranchos,
y si realmente constituyeron un negocio rentable.
El objetivo central del presente artículo es analizar cómo
las condiciones geográficas y climáticas del partido de Zacatecas
permitieron la producción agropecuaria, aunada a las necesidades
de abasto de alimentación que, como centro minero de no poca
importancia, requería la ciudad de Zacatecas, además de las
minas que fueron reactivadas en municipalidades aledañas como
Guadalupe, Morelos, Veta Grande y Pánuco; todos cercanos
a la ciudad capital del estado. De manera paralela se plantea
que la concentración de la propiedad y la consolidación de las
haciendas en el partido de la capital, coadyuvaron a constituirse
en verdaderos complejos económicos de producción.
En cuanto al espacio temporal, nos es significativo el
Porfiriato (1874-1910) por varias razones. La ciudad Zacatecas,
como importante centro minero, alentó la economía regional
durante todo el período novohispano, mientras que en el siglo
XIX, la minería retomó su auge debido a la inversión extranjera
impulsando igualmente otras actividades económicas como la
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
85
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

�Condiciones medioambientales

agricultura y la ganadería. De este modo, el estudio enfocado a las
haciendas y ranchos en el distrito de Zacatecas permite analizar
el comportamiento de las fincas cercanas a los grandes centros de
consumo y en una situación económica aparentemente favorable.
El Porfiriato es una época caracterizada por la introducción
de innovaciones tecnológicas, de nuevas vías de comunicación
como el ferrocarril y de capital destinado al campo mexicano. El
México porfiriano fue eminentemente rural, puesto que el país estaba
compuesto por ciudades, villas, pueblos, congregaciones, haciendas,
ranchos, rancherías y cuadrillas, donde la gente del campo formaba
el 81 por ciento de la población total hacia 1900.1 De esta manera,
es necesario el estudio de las haciendas y ranchos para conocer el
devenir de las sociedades rurales, pues esta institución constituyó
un universo político, económico, social y cultural desde el período
novohispano hasta después de la Revolución iniciada en 1910.
En el estado de Zacatecas, la élite política estaba
relacionada de manera directa con las grandes fincas y los grandes
complejos productivos agrícolas, ganaderos y agroindustriales.
En esta entidad es posible identificar pocas familias que durante
el siglo XIX afianzaron sus propiedades gracias a diversos
factores: a) la desamortización de bienes de la iglesia, b) las
leyes de colonización, c) la puesta en marcha de las compañías
deslindadoras, y d) una política económica que impulsó la
economía agrícola de las grandes haciendas.
François-Xavier Guerra, México. Del antiguo régimen a la revolución, t. I
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1988), 51.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

86

�Margil Canizales

La presente investigación parte del supuesto de que no todas
las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de Zacatecas
-en este caso los cercanos a la capital- eran autosuficientes en su
producción, en el sentido de que la producción agropecuaria se
consumía solo al interior de las fincas, sino que además producían
para un mercado local, incluso regional. De esta manera, las
haciendas y ranchos en cuestión se consolidaron debido a las
necesidades de abasto que establecieron la propia ciudad de
Zacatecas y los importantes centros mineros circundantes, desde
el periodo novohispano. Sin embargo, con el mejoramiento de
las comunicaciones, específicamente de las vías ferroviarias, el
mercado de productos agrícolas y ganaderos se expandió a zonas
más lejanas. En este sentido, será importante conocer, en primer
lugar, las características geográficas, climáticas y la potencial
productividad de las haciendas y los ranchos.
Como agente histórico y no sólo como telón de fondo,
en este artículo se abordará el espacio geográfico a analizar (el
partido de la capital) caracterizando las condiciones geográficas y
climáticas, así como la conformación de haciendas en torno a la
ciudad de Zacatecas y los principales centros mineros aledaños. Este
reconocimiento de terreno nos permitirá identificar y caracterizar
las diferentes zonas de producción, así como los distintos tipos
de especialización de las haciendas y los ranchos a estudiar. Se
pretende identificar las características geográficas y climáticas
del espacio a estudiar con el propósito de diferenciar los tipos de
terreno existentes en el partido, y las vocaciones productivas de los
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
87
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

�Condiciones medioambientales

mismos. En el contexto de la productividad agrícola, ganadera y
agroindustrial, es importante conocer la potencialidad que tenían
las haciendas y ranchos en cuestión, dependiendo de los recursos
naturales a su alcance y de su ubicación estratégica, con respecto a
las vías de comunicación. En este sentido, se tratará de reconstruir
no sólo las condiciones naturales, sino la ubicación de las haciendas
más importantes, las principales vías de comunicación, y los
recursos hídricos, como presas, estanque y arroyos, así como otros
tipos de infraestructura agrícola.
Se recurrió a la consulta de diversas Cartas Topográficas,
diccionarios topográficos y obras contemporáneas al periodo de
estudio. En especial, se debe mencionar un documento encontrado
en el Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia en Zacatecas
sobre el apeo y deslinde del partido de Zacatecas, hacia 1886. Se
trata de un documento primordial para la investigación que consta
de 154 fojas, donde se ubica y delimita de manera detallada, cada
hacienda y algunos pueblos y ranchos existentes en este partido.2
Pero, ¿por qué es tan importante el espacio geográfico para la
historia? Daremos algunas consideraciones generales. Para Lucien
Febvre, el espacio es visto como un conjunto de posibilidades que
las sociedades utilizan, pero sin estar determinadas por ellas. En
palabras del autor, el problema geográfico mayor es utilizar estas
posibilidades.3 Por su parte, Fernand Braudel, en su libro El
Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Zacatecas
(en adelante ACSCJN,Z) Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5. Exp. No 1. 154 ff.
3
Citado en Alejandro Tortolero Villaseñor, “La hacienda mexicana: nuevos
problemas, métodos y fuentes”, Iztapalapa 12, núm. 36 (1995): 145–66.
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

88

�Margil Canizales

mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II,
menciona que detrás de toda historia humana existe otro actor “tan
poderoso y decisivo a veces en sus intervenciones, como lo es el
medio ambiente geográfico”.4 De esta manera, el espacio geográfico
no solo es el telón de fondo de los acontecimientos históricos, sino
que se constituye como un agente histórico en la interacción con
la cultura del ser humano. Para nuestro caso particular, es muy
importante realizar el reconocimiento del terreno, puesto que se
pretende analizar cómo el espacio es utilizado y las medidas que se
emplearon para ejercer influencia sobre éste. En esta reconstrucción
se siguió el método propuesto por Alejandro Tortolero, quien señala
que la cartografía antigua y moderna juega un papel preponderante
en la investigación histórica, donde la sobreposición de varias cartas
topográficas, así como la lectura e interpretación de las mismas,
revelan datos por demás interesantes.5
Descripción geográfica del partido de Zacatecas
El enfrentamiento entre los conquistadores y los nómadas se extendió
entre los siglos XVI y principios del XVII, guerra que dio exterminio
a los grupos indígenas, ya fuera en el campo de guerra o bien después
de ser esclavizados. A partir de la llegada de Juan de Tolosa en
Fernand Braudel, El Mediterraneo y el mundo mediterraneo en la época
de Felipe II (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1987), 27–39.
5
Mediante este método el historiador pudo reconstruir las condiciones geográficas y la estructura agraria de la región de Chalco, Estado de México hacia
1900. Alejandro Tortolero Villaseñor, “Haciendas y espacio: algunas reflexiones
y un método para la reconstrucción del territorio de las explotaciones”, Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 12, núm. 26 (1992): 77–91.
4

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

89

�Condiciones medioambientales

septiembre de 1546 y al comenzar a explorar las minas, la ciudad
de Zacatecas planteó serios problemas, como el abastecimiento de
productos alimenticios y artículos utilizados en la minería (pieles y
sebo principalmente), así como la comunicación y continuidad entre
la ciudad minera y las áreas ya consolidadas de colonización.6
Dentro del actual estado de Zacatecas existen tres zonas
geográficas bien diferenciadas, que de acuerdo a sus características
topográficas y poblacionales tuvieron un desarrollo histórico
diferente: los cañones al sur del estado (entre Juchipila y Tlaltenango),
los valles (Valparaíso, Jerez, Fresnillo y Villanueva) y el altiplano,
un espacio transitorio entre las fértiles tierras del sur del estado y
las tierras áridas del Altiplano, zona en que se ubica el espacio a
estudiar. El Altiplano es la zona más extensa que comprende el
centro, norte y noroeste de lo que hoy es el estado de Zacatecas.
En esta parte del estado se ubicó el partido de la capital, donde
predomina un clima más seco, con escasa precipitación pluvial. Sus
llanuras, cerros y quebradas son semidesérticas donde se pueden
observar algunos matorrales, nopales y palmas de desierto. Aquí la
agricultura es más azarosa que en otras regiones del estado. Desde
la época prehispánica, los pocos pastizales permitían la existencia
de variadas especies de rumiantes silvestres como búfalos, cíbolos,
venados y carneros, que servían de alimento a los cazadoresrecolectores, nómadas llamados guachichiles y zacatecos, quienes
Philip W. Powell, La guerra chichimeca (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1977), 21–25.

6

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

90

�Margil Canizales

compartían los territorios del este y norte del actual estado de
Zacatecas, y limitaban con los tepehuanes, cerca de Durango.7
Plano No. 1
División política del Estado de Zacatecas, 1889

Fuente: Historia de la cuestión agraria Mexicana: Estado de Zacatecas, México CEHAM/UAZ/Gobierno del Estado de Zacatecas, 1990, Vol. I p. 196
Armando Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de Zacatecas (1530-1910), t. I (Zacatecas: Juan Pablo Editores; Gobierno
del Estado de Zacatecas; Universidad Autónoma de Zacatecas, 1990), 21–23.
7

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

91

�Condiciones medioambientales

En el Altiplano no existieron indios para encomendarlos y se
hacía más difícil el proceso de poblamiento. Los eslabones de la
cadena que fueron articulando los caminos hacia Zacatecas los
constituyeron los fuertes, mesones, ventas y presidios ubicados en
puntos estratégicos, así como mediante el otorgamiento de tierras
a indios aliados, originarios de culturas sedentarias, pero también
a mestizos y españoles.8 De esta manera se comenzó a delinear
una nueva y peculiar estructura agraria en la que aparecieron
los grandes propietarios de la tierra. El desarrollo de la minería
con su creciente necesidad de productos agropecuarios alentó la
ocupación ganadera, cobrando forma la gran propiedad.
Como es posible apreciar, el partido de Zacatecas estaba
situado en la región central del estado, ocupando un terreno por
demás accidentado, puesto que lo atravesaba la áspera, pero rica
Sierra de Zacatecas, que ocupaba la parte central del partido y que
se unía a la sierra de Palomas, dentro del partido de Villanueva, y
a la Sierra Fría que recorre la parte sur del partido.9 La sierra de
Zacatecas terminaba cerca del rancho de San Antonio (actualmente
San Antonio del Ciprés) al norte de la capital del estado, donde
comienza la región de los llanos, zona de pastizales áridos que
se prolonga hasta el partido de Fresnillo, incluso hasta Mazapil.
También la parte oriental del partido estaba ocupada por estas
llanuras, ricas en salinas. La parte occidental es montañosa. En el
Powell, La guerra chichimeca.
Carlos de Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas (Zacatecas:
s/e, 1834), 2–6.
8
9

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

92

�Margil Canizales

lado sur del partido, cerca de las montañas de la sierra de Zacatecas,
nace el Río Juchipila que fertiliza una pequeña región del partido.10
Las llanuras del partido tienen una elevación media de
2,200 a 2,400 metros sobre el nivel del mar, donde se ubicaron la
hacienda del Maguey en el oeste de Zacatecas; Calera al noroeste;
y al sureste el Fuerte y Trancoso, así como San José de la Isla y
Guadalupe. La altura de la orografía que daba forma a la sierra
de Zacatecas y Sierra Fría varía entre 2,400 y 3,000 metros. En
algunos lugares de estas sierras abundaban las zonas arboladas y
los bosquecillos de coníferas, cupulíferas, cupresíneas y salicáceas
así como multitud de flores silvestres. En la parte de la sierra donde
existió riqueza de minerales la vegetación siempre fue muy pobre,
que en palabras de Antonio Luis Velasco, le daba a los cerros una
apariencia “triste y pelones, donde crece un zacate amarillo oscuro
que da a la sierra un aspecto sumamente feo.” Ante los ojos del
autor, la parte de los llanos presentaba un aspecto agradable solo en
épocas de siembras, sobre todo cuando las lluvias eran abundantes.11
Los terrenos del partido de Zacatecas los podemos dividir
en dos clases, los de los llanos y los de las montañas. En el primer
grupo se pueden diferenciar dos tipos: las llanuras o los bajíos
situados en las faldas de las serranías o de los cerros, como los
que se encuentran en las haciendas de La Candelaria, San Pedro,
Elías Amador, Noticias estadísticas de Zacatecas (Guadalupe: Tipología
de la Escuela de Artes y Oficios, 1892), 28.
11
Alfonso Luis Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana:
Estado de Zacatecas (México: Oficinas Tipográficas de la Secretaría de Fomento, 1894), 32–33.
10

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

93

�Condiciones medioambientales

Tlacotes y parte de Trancoso, así como la municipalidad San José
de la Isla. Las tierras son, en términos científicos arcillo-silizosas
y arcillo-calcáreas, características que favorecen el cultivo de las
gramíneas, como la cebada y el trigo. En el segundo grupo se
encuentran llanuras más bajas que las anteriores cuyas tierras son
mucho más productivas, pues se caracterizan por ser arcillo-sílicocalcáreas, tierras bastante suaves y permeables, muy apropiadas
para el cultivo de leguminosas y gramíneas. Los lugares que
presentaban este tipo de tierras eran Calera, Cieneguilla,
Machines, el Maguey y parte de los bajíos de Trancoso,12 en
cuya hacienda se encuentra una laguna permanente y uno de los
sistemas de irrigación más importantes en el partido, la presa Ana
García, también conocida como el Pedernalillo o la Zacatecana.
La hacienda zacatecana, principalmente ganadera, es
difícil de caracterizar como pequeña, pues se trata regularmente
de enormes propiedades que rebasaban las decenas de miles de
hectáreas. El caso extremo es la hacienda de Cedros, que contaba
con 754,912 hectáreas, y que comprendía partes de los estados de
Durango, Coahuila y Zacatecas. Sólo a tres haciendas pertenecía
el espacio que separaba a la capital zacatecana y a Saltillo, capital
del vecino estado de Coahuila.
Con el objetivo de identificar las haciendas y los ranchos en
cuestión se realizó el siguiente cuadro, donde se advierte que en la
José Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año (Guadalupe: Imp. Del Hospicio de Niños, 1889), 32–33.
12

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

94

�Margil Canizales

mayoría de los casos las dimensiones de las haciendas sobrepasaban
las jurisdicciones de las municipalidades, incluso los límites de los
partidos y en pocas ocasiones los del estado. Se tomarán en cuenta
los lugares centrales desde donde se administraban las fincas para
determinar su ubicación en el partido y municipalidad.
Cuadro 1.
Pueblos, haciendas y ranchos en el partido de la capital
entre 1887 y 1890
Municipios

Pueblos

Haciendas

Ranchos

Cieneguilla
El Maguey
Pimienta

Águila, Arteagas, Calera, Cayetano, Cerrillo, Cieneguilla, Cieneguita, Conformidad, Escondida, Florida, Higueras, Huerta de Enciso,
Machines, Maravillas, Negros, Ojo
de Agua, Orito, Purísima, San Blas,
San Agustín, San Francisco, San
José de Chica, San Juan de Dios,
San Miguel, Varela y el Visitador.

Guadalupe
(Villa)

Trancoso
Bañuelos
Bernárdez

Guerreros, Lo de Vega, Mastranto, Palo, Colorado, Pedernalillo,
Pescado, Puerto de Tapias, Puerto
de la Cerda, San Jerónimo, Santa
Mónica, San Ramón, La Zacatecana
y Zóquite.

Vetagrande
(Pueblo)

Guadalupito

Barreras, Cata de Juanes, San Acacio, Valenciana y Vírgenes.

Sauceda (Hacienda minera, agrícola y
ganadera)

Sauceda,
Buenavista,
Casa Blanca y
Tacoaleche

Arzola, El Bordo, La Era y Lampotal.

Zacatecas
(ciudad)

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

95

�Condiciones medioambientales

Municipios

Pueblos

Pánuco (Pueblo)

Haciendas
Muleros

Chupaderos
(pueblo)

Ranchos
Casa de Cerros, Gutiérrez, Laguna
Seca, Pozo de Gamboa, San Antonio y San Vicente
Hacienda Nueva y Las Pilas

Calera (Pueblo)

Bañuelos

Borrego, Chaviras, Estación de
Calera, Mares, Pichardo, Rosales,
Ruvalcaba y Santa Teresa

San Pedro
(hacienda
agrícola y
ganadera))

Presillas, San
Pedro y Rancho Nuevo

Congoja, Bonilla, El Chan, Encinillas, Huertas, La Virgen, Laurel,
Lecheras, Loreto, Mezcalito, Noria,
Piedra Gorda, Río de los Loeras,
San Miguel y Tierra Colorada.

Candelaria

Delgadillo, Macías, Mesón, Minillas, Muñoses Ojo de Agua, San
Fernando, Santa Gertrudis, Santa
Inés, San Miguel, Santa Rosa,
Tepetate y Victoria de Perales

San José de
la Isla (Pueblo)

Minillas y
Morelia

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. 17 de marzo de 1887, ff. 123-154. Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la
República Mexicana: Estado de Zacatecas, México, Oficina Tipográfica de la
Secretaría de Fomento, 1894, pp. 141-143.

Clima y vegetación
El partido en general se consideraba frío, pero saludable. En
las llanuras la temperatura media anual era de 14º centígrados,
mientras que en las cordilleras variaba entre los 13º y los 11º.
Las lluvias más abundantes, hacia 1894, se presentaban de junio
hasta principios de septiembre. El número de días lluviosos era
de 114, por término medio, y la cantidad de lluvia anual que caía
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
96
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

�Margil Canizales

en el estado de Zacatecas y en casi todo el partido en cuestión
era de 800 milímetros. La lluvia en el verano influía mucho en el
partido sobre las variaciones de la temperatura. Prácticamente en
todo el territorio del partido las heladas y granizadas eran muy
frecuentes.13
Según los testimonios contemporáneos al periodo de
estudio, la sierra de Zacatecas estaba cubierta por mezquites,
palmas y nopales, pero para 1834 ya se apreciaba una estéril
desnudez del paisaje; Carlos de Berghes apuntaba que sólo en
las cercanías de algunas viviendas, y sobre todo cerca de los ojos
de agua, se encontraba vegetación de este tipo, acompañada de
algunos sauces. El llano que confinaba al norte y poniente de
la serranía estaba cubierto por palmas, mientras que el resto de
los llanos era utilizado como agostadero con espesas nopaleras,
donde miles de cabezas de ganado pastaban todo el año. En toda
la sierra abundaba la biznaga de diferentes formas y especies.14
Nos encontramos con un terreno accidentado, donde
predominaron los espacios dedicados a la cría de ganado; sin
embargo, las pocas planicies al parecer eran bien utilizadas
para el cultivo de granos, especialmente maíz, trigo, cebada y
avena. En este sentido, ¿cuál sería la actividad principal de las
haciendas y ranchos? ¿Qué actividad operaba en función de la
otra? ¿Además de la agricultura y ganadería, qué otras ramas de
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 146–47.
14
Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas, 4–5.
13

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

97

�Condiciones medioambientales

la economía explotaban las haciendas y ranchos? ¿En qué medida
la producción de las fincas en cuestión satisfacía las necesidades
alimenticias, de transporte o tracción animal de una ciudad y de
los centros mineros que la circundaban? Son interrogantes que
trataremos de resolver a lo largo del artículo.
Este recorrido por el espacio geográfico del partido, su
clima y vegetación, constituye un primer acercamiento al objeto
de estudio que nos ayudará a reconocer las diferentes posibilidades
de explotación en la zona estudiada. La identificación de las
haciendas y los ranchos es muy importante para conocer el
universo de los actores a estudiar. Pero es importante advertir las
limitaciones y las bondades que el medio geográfico ofrece.
Producción agropecuaria en el partido de Zacatecas durante
el porfiriato
El partido de la capital originalmente estaba compuesto por los
municipios de Zacatecas, Guadalupe, San José de la Isla, Pánuco,
Sauceda y Vetagrande. Sin embargo, con el transcurso de los
años los poblados que después de la reforma eran considerados
como congregaciones o juntas municipales se transformaron en
municipios independientes.15 Durante el porfiriato, el partido de
Zacatecas comprendía dos municipalidades más: Chupaderos y
La Calera. Con estas características tenía una extensión de 3,623
Gerald McGowan, Geografías político-administrativo de la Reforma (México, DF: El Colegio Mexiquense; Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática, 1990), 118.

15

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

98

�Margil Canizales

kilómetros cuadrados16 y colindaba al norte con el partido de
Fresnillo, al oriente con el estado de San Luis Potosí y el partido
de Ojocaliente, al sur con el estado de Aguascalientes, al occidente
con el partido de Jerez y al suroeste con el de Villanueva.17
Resulta interesante el partido de la capital porque en su
interior comprende grandes haciendas como Trancoso, El Maguey
y Tacoaleche que oscilaron entre las 60 y 130 mil hectáreas,
que constituyeron un ejemplo representativo de los procesos de
concentración de la propiedad. Pero también se trata de fincas
que se dedicaron a las más variadas formas de explotación,
privilegiando la ganadería, la agricultura y en menor medida la
industria. Estas tres haciendas comprendieron gran parte de los
territorios municipales de Zacatecas, Guadalupe y Sauceda.
En la parte sur del partido, es decir las municipalidades
de San José de la Isla, y San Pedro Piedra Gorda, se ubicaron
terrenos que registraron, por lo menos desde 1868, una drástica
fragmentación, en la mayoría de los casos por cuestiones
hereditarias, pero también debido a la compraventa, lo que
contribuyó a que en esta zona del partido predominaran la pequeña
y mediana propiedad. Otro rasgo interesante lo encontramos en el
pueblo de San José de la Isla donde todavía a finales del siglo XIX
vivía un grupo de indígenas posesionarios del terreno denominado
Sierra Fría, que comprendía un perímetro aproximado de 22 mil
McGowan, 118.
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 141.
16
17

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

99

�Condiciones medioambientales

hectáreas18 y que fue el motivo de expansión de haciendas vecinas
como San Pedro y el Maguey, gracias a la Ley de Terrenos baldíos
de 1891.
El pueblo de San José de la Isla era de los pocos, junto
con San Jerónimo, de la municipalidad Guadalupe, que poseían
fundo legal que, por lo tanto, tenía la categoría política de pueblo.
Colindaba por el norte con la municipalidad de Guadalupe, por
el este y sur con la municipalidad de San Pedro, por el sur con
el estado de Aguascalientes y por el oeste con Villanueva. Esta
región del partido está situada en un complejo de mesetas con
elevaciones considerables, y la atravesaban arroyos hondos
y barrancas. Por la abundancia de agua, los pastos eran muy
favorables a la cría de ganado. Según el documento de apeo y
deslinde de esta fracción del partido, los terrenos de Sierra Fría
que poseían los indígenas que vivían en San José de la Isla eran
muy fragosos, término que se aplica para los terrenos ásperos
y llenos de maleza. Los arroyos bajaban en cañadas la mayor
parte del año y tenían poco pero productivo terreno plano para
la agricultura. Las montañas de Sierra Fría estaban cubiertas
de árboles de varias especies como pino, cedro, encino y otras
maderas que los indígenas explotaban para la venta de leña y la
elaboración de carbón.19
ACCJSCJNZ; F: Civil, año 1886-87, Caja 5 Exp. 1 Apeo y deslinde del
partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887.
19
ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. Apeo y deslinde
del partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887, f. 3.
18

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

100

�Margil Canizales

Plano No. 2
Haciendas y ranchos en el partido de la capital, 1887

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5, exp. 1. 17
de marzo de 1887, ff. 123-143. Mapoteca Orozco y Berra. INEGI,
Carta topográfica F13-6 Zacatecas. Escala 1:250,000
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

101

�Condiciones medioambientales

A primera vista, en el resto de los territorios del partido
predominan las grandes haciendas, más ganaderas que agrícolas;
mientras que en los Valles, especialmente en el partido de Jerez,
proliferaron las fincas de medianas y pequeñas proporciones,
preponderantemente agrícolas. En el presente apartado el interés
se centra en las haciendas y ranchos cercanos a la ciudad capital y
a varios centros mineros de importancia, específicamente los que
se ubicaron en las inmediaciones de la ciudad de Zacatecas, Veta
Grande y Pánuco y el real de minas de Fresnillo. Suponemos que
estos importantes centros de consumo alentaron las actividades
productivas de las haciendas circundantes.
Es importante realizar una labor selectiva de las fincas
ubicadas en la zona de estudio, de acuerdo a la disponibilidad de
información, pero también se estudiarán aquellas fincas rústicas
que por sus características aporten elementos para caracterizar las
haciendas en el partido de la capital durante el Porfiriato.
La agricultura
Luis González consideraba que con relación al campo, hacia
1888, todavía se cosechaba lo mismo: maíz, frijol y chile. Sólo
había algunos nuevos hacendados surgidos de la desamortización
y el derroche de los baldíos, quienes sí produjeron para vender
principalmente en Estados Unidos. En términos generales la
exportación en la agricultura fue desdeñable, sin embargo, se
comenzó a transformar de una economía de autoconsumo a una
economía mercantil. De igual forma se aceleró el proceso de un
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

102

�Margil Canizales

mercado local al regional y de éste el nacional. Aumentó el poder
de compra, la producción manufacturera y el mayor consumo de
bienes alentó el comercio.20 21
La agricultura constituyó un sector de interés para el
capital extranjero debido a las leyes de colonización y deslinde,
así como a la demanda, por los países industrializados, de materias
agrícolas, forestales y madereras. Según Armando Márquez,
salvo pocas excepciones, el ámbito técnico no se modificó, pues
la amplia disponibilidad de mano de obra y tierra permitieron
la pervivencia de los métodos de explotación tradicionales.
Sin embargo, se desarrolló una infraestructura de transporte,
canales de riego, presas, perforación de pozos e instalación de
aeromotores. Todo ello para responder a la demanda de alimentos
y productos agrícolas.
La demanda externa fue atendida con la producción de
las mejores tierras, mientras que de la interna y de autoconsumo
se encargó la producción menos eficiente o en todo caso las
tierras menos fértiles de la hacienda. Esto provocó, en muchos
casos, la importación de granos. La unidad productiva dominante
fue la gran propiedad que con frecuencia adoptó la forma de
hacienda, cuyas formas de organización variaron de región en
Luis González y González, “El liberalismo triunfante”, en Historia General de México, vol. II, ed. Daniel Cosío Villegas et al. (México, DF: El Colegio
de México, 2000), 663.
21
Luis González y González, “El Liberalismo triunfante” en Historia general de México, El Colegio de México, México, 1994, 663.

20

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

103

�Condiciones medioambientales

región, tanto en lo que se refiere a la organización del trabajo
como al tipo de relaciones de producción entre propietarios
y trabajadores. La producción más rentable se orientó a la
exportación, en detrimento de la porción orientada al mercado
interno alimentario.22
Cabe señalar que durante la segunda mitad del siglo XIX,
la estructura de la propiedad territorial fue considerablemente
transformada

como

resultado

del

conjunto

de

leyes

desamortizadoras (1856) y las que se ocuparon de los terrenos
baldíos, los deslindes y la colonización (1863, 1875, 1883,
1894); que en su conjunto apuntaban hacia la privatización de los
extensos terrenos de la propiedad nacional. Así, “gran cantidad de
tierras adquirió valor y fue privatizada en un proceso que, si bien
favoreció la concentración de la propiedad, ciertamente contribuyó
a transformar recursos ociosos en factores productivos”.
La bibliografía reciente señala que es justamente la adición
cuantitativa de recursos la primera causa de que comenzara el
crecimiento económico, una vez que se alcanzaron las condiciones
mínimas de estabilidad política y social; se calcula que la política
de deslinde involucró un tercio del territorio nacional, aunque su
incidencia regional fue muy variada.23
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 172–73.
23
Sandra Kuntz Ficker, “De las reformas liberales a la gran depresión”, en
Historia Económica General de México. De la Colonia a nuestros días, ed.
Sandra Kuntz Ficker (México, DF: El Colegio de México, 2010), 313.
22

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

104

�Margil Canizales

Específicamente para la producción agropecuaria nacional
se manejan algunos períodos de crecimiento muy marcados, que
en general tienen que ver con otras actividades o factores de la
economía. Se observa que de 1877 a 1907 hay un aumento de
producción agrícola, sin embargo, tiene sus altibajos. De 1877
a 1894 descendió la producción. En cambio, de 1892, que es el
punto más bajo, a 1897, los avances son más pronunciados. De
1897 a 1903 nuevamente se observa un descenso y a partir de
1904 a 1907 aumenta a razón de 4.35% la producción agrícola.24
Con respecto a la agricultura zacatecana, Alfonso Luis
Velasco menciona que estaba tan atrasada como en los demás
estados de la república; sin embargo, destaca dos haciendas dentro
del partido de la capital, Cieneguilla y Trancoso, en las que “se ha
comenzado a usar la maquinaria y los implementos modernos para
las labores agrícolas” al igual que se habían introducido nuevos
métodos para algunos cultivos.2526 Pocos años antes José Árbol
y Bonilla, en 1889, se lamentaba de que “las vastas propiedades
se oponían al cultivo esmerado y perfecto de los campos [...] El
monopolio de terrenos extensos no permite el establecimiento
de aldeas, pueblos ni ranchos que forman otros tantos centros
de consumo.” Hacía mención que existían haciendas con más
Enrique Cárdenas, “Una interpretación macroeconómica del siglo XIX en
México”, El Trimestre Económico, núm. 246 (1995): 245–71.
25
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 160–62.
26
Velasco, Alfonso Luis: Geografía y estadística..., pp. 160-162.
24

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

105

�Condiciones medioambientales

de 250,000 hectáreas y que la falta de trabajadores y maquinaria
dejaba grandes superficies sin cultivo.27
En general, la mayoría de las tierras del partido de la
capital eran de temporal y en ellas el rendimiento variaba entre
los 100 y 150 hectolitros por uno de sembradura, cuando las
lluvias eran favorables y los terrenos de buena clase. En los de
mediana calidad, siendo buenas las lluvias se cosechaba al ciento
por uno. Como término medio, el rendimiento de las tierras de
temporal en el partido era entre 60 a 80 por uno y solamente se
levantaba una cosecha al año. Sin embargo, cuando las lluvias
eran escasas estaban en peligro de perder las siembras o bien,
se cosechaba al veinte por uno. Era común que también en
los terrenos tepetatosos28 se sembrara sobre todo maíz, pero
las cosechas eran casi nulas.29 Zacatecas era considerada una
de las regiones privilegiadas para el cultivo de cereales como
el maíz, trigo, cebada y avena. Los partidos del estado que se
consideraban excelentes productores de cereales eran Jerez,
Fresnillo, Villanueva, Zacatecas, Tlaltenango y Ojocaliente.30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 32–33.
28
Es decir, aquellos terrenos donde era abundante el “tepetate” cuya actividad agrícola se dificultaba por la esterilidad de las tierras.
29
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 195–97.
30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 56–57.
27

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

106

�Margil Canizales

Otro factor de importancia para la agricultura fueron las
condiciones climáticas un tanto adversas, especialmente en los
años 1897, 1900-1904 y 1904-1908. Por otra parte, la costumbre
de los propietarios de utilizar las tierras bajo el sistema de
aparcería, en combinación con un pequeño sector del trabajo
asalariado o peonaje, no se tradujo en un estímulo sustantivo para
mejorar las condiciones técnicas de la producción.
Por las características geo climáticas antes descritas, en
el partido de la capital se cultivó el trigo colorado de otoño, y el
blanco, o de invierno; la hacienda de Cieneguilla, inmediata a la
ciudad de Zacatecas, era importante productora de este género. En
los terrenos del partido predominaba el cultivo de maíz, puesto que
su producción anual se calculaba en 378,650 hectolitros. El frijol
se sembraba en julio y se cosechaban en diciembre produciendo
entre 40 y 50 hectolitros por uno, en todo el territorio del partido. El
cultivo de la avena era una exclusividad de la hacienda de Trancoso
que producía 12 hectolitros por uno de semilla y 3,680 kilogramos
de paja. Dentro del partido también se cosechaba la alfalfa en
grandes cantidades y de muy buena calidad, a la que se realizaban
cinco o seis cortes por año. Por ejemplo, en la huerta de la hacienda
de San Pedro daba cinco cortes por año y se había sembrado hacía
45 años. Entre otros cultivos menores se encontraba el chile, la
papa, el camote, las hortalizas, y frutas de clima frío, como los
perones y manzanas. En general, la producción agrícola anual en el
partido se estimaba entre 800 y 900 mil pesos.31
31

Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

107

�Condiciones medioambientales

La ganadería
El historiador Luis Cossío Silva aporta interesantes datos acerca
de la ganadería a nivel nacional. Para comenzar, ofrece una mirada
de conjunto, cuya visión obedece a los supuestos generales de la
Historia moderna de México. La ganadería tenía dos características
principales al iniciar el Porfiriato: la reproducción era espontánea
con una mínima intervención humana, y era alimentada con
medios naturales apenas modificados por el ser humano.
De esta manera, muestra una ganadería indefinida que, en
medida que avanzó el porfiriato fue tomando forma, en cuanto al
perfeccionamiento de técnicas de cruce y mejoramiento de ganado
y otras estrategias de producción y mercado. Con esto el autor no
quiere decir que antes del régimen porfiriano no haya existido
la ganadería, sino que en la República Restaurada no se tenía
plena conciencia de ella como explotación: era considerada una
actividad aleatoria, no existía la preocupación por un rendimiento
mayor y con frecuencia los dueños desconocían el ganado que
poseían.32 La ganadería en la década de 1877 a 1887, a causa de
las grandes sequías y otras contrariedades, como la invasión de
los apaches, se conservó rutinaria, pobre y poco rendidora. En el
ámbito internacional, México estableció intercambio comercial
con diferentes países: con Alemania firmó tratado en 1882, con
los Estados Unidos en 1883 y con Francia en 1886.33
Zacatecas, 162.
32
Daniel Cossío Villegas, ed., Historia moderna de México (México, DF:
Hermes, 1994), 35–39.
33
González y González, “El liberalismo triunfante”, 944–47.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

108

�Margil Canizales

En Zacatecas se logró desarrollar una ganadería extensiva
e intensiva.34 La mitad de la superficie del estado estaba dedicada
a la ganadería, donde se criaba el ganado ovino, caprino, bovino,
caballar, mular, asnal y porcino. La importancia de la ganadería
zacatecana se reflejó en 1902 al ocupar el primer lugar nacional en
número de cabezas de ganado, especialmente en el ganado menor.35
En 1889, el ingeniero Árbol y Bonilla calculaba en
3,270,000 hectáreas la extensión de los terrenos dedicados a
pastos naturales para la cría de ganado en el estado.36 Estas cifras
denotan el interés que tenían los hacendados en explotar la rama
de la ganadería. Según Cuauhtémoc Esparza Sánchez, la minería
y la ganadería fueron en Zacatecas las dos fuentes de riqueza y
de trabajo más importantes, cuyo desarrollo se debió al clima, a
los buenos pastizales, a una mano de obra barata y al empeño de
los hacendados que realizaban constantes cruzas y mejoramiento
del ganado.37
La cría de ganado ovino y caprino se realizaba a gran escala
en casi todas las haciendas del partido, sin embargo, destacaban
por la buena calidad de animales las haciendas de Trancoso y
Cuauhtémoc Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas
(1531-1910) (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas - Departamento
de Investigaciones Históricas, 1988), 61.
35
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 239.
36
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 146.
37
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910), 61.
34

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

109

�Condiciones medioambientales

el Maguey. Hacia 1894 se calculaba en 327,000 el número de
cabezas de ganado lanar y en 100,100 el cabrío existente dentro
del partido de Zacatecas. Estas cifras lo colocaban en segundo
lugar entre los partidos del estado por su ganado de pelo y en
tercero por el lanar. En este mismo año existían en el partido
67,300 cabezas de ganado bovino, 23,100 de caballar y gran
número de mulas y asnos.38
Constituía en el estado de Zacatecas la actividad más
lucrativa a los ojos de los propietarios, por lo que constituía el
principal producto de las haciendas, a cuya actividad económica
se destinaba gran parte de las extensiones de las mismas.
En la ganadería se ocupaban 3,270,000 hectáreas, la mitad
aproximadamente de la superficie del estado en el siglo XIX.
En 1902, Zacatecas ocupaba el primer lugar a nivel nacional
en cuanto a número de cabezas se refiere, destacando el ganado
menor. En ovinos ocupaba el quinto lugar nacional con cerca
de 690,500 cabezas, después de Jalisco, Sonora, Chihuahua y
Michoacán. En caprino con 429,380 cabezas Zacatecas ocupaba
el quinto lugar, después de Coahuila, Nuevo León, Durango
y San Luis Potosí. En ganado lanar, Zacatecas tenía el primer
lugar con 425,700, seguido de San Luis Potosí que contaba
con 425,700 ovinos, el 50% en relación a Zacatecas, le seguían
Durango (383,947), Coahuila (180,415), Chihuahua (159,888),
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 162.
38

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

110

�Margil Canizales

Nuevo León (151,526) y Tamaulipas (108,284). En los porcinos,
Zacatecas llegó en 1902 a 147,702, ocupando el doceavo lugar en
las existencias nacionales.39
Bestias de carga y tiro las había en buena calidad en la entidad. En Zacatecas los caballos sumaban 56,764. Las mulas eran
muy apreciadas en la época y se llegaron a exportar a Cuba, otros
países del Caribe, Centroamérica y Texas. En la entidad zacatecana, en 1902, había 25,735 asnos muy utilizados en la arriería.40
Pero, a decir de Márquez Herrera, estas cifras dan una idea
falsa de prosperidad, pues asegura que la ganadería zacatecana
sufría una serie de efectos traumáticos que le ocasionaban el
mercado internacional, la propia forma en que era manejada por los
propietarios y las condiciones climáticas adversas que de cuando en
cuando asolaban los hatos. Por cualquiera de las causas anteriores,
la relación con respecto a 1889 que representaba la existencia
ganadera, trece años después, era completamente dramática.
Es importante revisar las cifras para darnos una idea de lo
drástico que fue la baja en la producción ganadera. De 540,960
cabezas que había en 1889, hubo en 1902 189,765; la diferencia
fue de 351,195, una reducción del orden de 65%. Algunas de las
causas que menciona Márquez fueron las epizootias, importantes
sequías entre 1891-93, y principalmente la apertura del mercado
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 240–41.
40
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910),
109–17.
39

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

111

�Condiciones medioambientales

norteamericano a partir de 1895. Cabe aclarar que Zacatecas
orientó su producción al mercado nacional, principalmente, la
Cuidad de México y otras partes de la república, puesto que los
vacunos zacatecanos tenían buena demanda en Aguascalientes,
Guanajuato y Querétaro, mientras que a través de revendedores
llegaban a Estados Unidos.
Márquez señala, retomando a Esparza Sánchez, ciertas
mejoras en la cruza de ganado. Menciona la introducción de
razas como Aberdeen Angus, Cebú, Hereford y Durham, con
buenos rendimientos de carne. También se dieron cruzas de
ganado lechero, mientras que sobre el ganado de lidia se puso
especial cuidado en algunas haciendas como Malpaso, Tayahua,
El Salto, Ábrego, San Mateo y Trancoso. Sin embargo, la obra
de Márquez modifica de algún modo la visión de Cuauhtémoc
Esparza, al señalar como rasgos de la ganadería “una casi nula
demanda de la fuerza de trabajo [y] el carácter extensivo y
descuidado de su explotación”,41 mientras que Esparza Sánchez
destacó el ímpetu emprendedor de los propietarios de las
haciendas.
Otros de los señalamientos poco optimistas que hace
Márquez en torno a la ganadería en Zacatecas es que ocupaba
el tercer lugar nacional más bajo en litros de leche producida
por animal y respecto del rendimiento de carne por animal era el
séptimo lugar, también en sentido ascendente.
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 242.
41

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

112

�Margil Canizales

En los caprinos coincide el autor con Sánchez Esparza
que “la explotación y manejo seguían los mismos sistemas
implantados en el siglo XVI, los rebaños al cuidado de los
pastores eran rotados en terrenos escarpados, de pastos precarios
donde la precipitación era irregular y el clima tenía a veces
fuertes oscilaciones…” El número de ovinos era mayor porque
eran preferidos por su lana, aunque ese ganado sufrió fuertes
mermas de 1889 a 1902. Márquez retoma de Esparza una de
las causas de disminución del ganado, que tiene que ver con la
demanda estadounidense de pieles (cabra, vaca y borrega), pero
menciona que no hay registros que lo prueben. En relación al
mercado de la lana el autor dice que el cambio tecnológico de los
países industrializados llevó a la utilización de fibras sintéticas
y se fue constriñendo la demanda de la lana. Zacatecas se quedó
sólo con los mercados nacionales generalmente provistos por sus
propias regiones, mientras que la demanda local era realmente
insignificante y no se transformaba.
Considero que la aportación de Márquez invita a
reflexionar sobre el supuesto auge de la ganadería, cuestionando
su rendimiento y verdadero valor. En conclusión, señala que “ni
por su desarrollo histórico, la ganadería zacatecana era capaz de
responder a los requerimientos modernizantes de la demanda
capitalista mundial, ni a las necesidades sociales, acorralada
por el desempleo, contra la pared de granito de su rancia
estructura agraria”.42 En otras palabras, la ganadería zacatecana
42

Márquez Herrera, 246–49.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

113

�Condiciones medioambientales

no estuvo a la altura de las necesidades de ocupación que los
tiempos demandaban; la forma de organizarse sobre la estructura
latifundista que le servía de base no lo hizo posible.
Consideraciones finales
En este artículo realizamos un acercamiento a la conformación
histórico-regional y a las condiciones geográficas y climáticas
del partido del capital, donde pudimos apreciar que los suelos
predominantes eran más áridos y la lluvia menos abundante que
en los valles y el sur de Zacatecas, por lo que nos encontramos
con haciendas ganaderas y agrícolas; no obstante de que ambas
actividades dependen de los buenos temporales, la ganadería
representaba ingresos más seguros y más cuantiosos que la
agricultura. De esta manera se puede plantear que la agricultura
operaba en función de la ganadería, puesto que la primera
enfrentaba comúnmente más problemas por lo azaroso de
las lluvias, mientras que la segunda funcionaba a pesar de las
condiciones climatológicas adversas donde los ganados se
reproducían de manera espontánea.
La ciudad de Zacatecas como centro administrativo
y gubernamental del estado fungía como centro de reunión de
los más destacados negocios, hecho que es posible apreciar en
las fotografías de la época, así como en la prensa local, donde
proliferan anuncios de las casas comerciales y establecimientos
de todo tipo, denotando un gran movimiento en todas las ramas de
la economía. En gran medida, ese movimiento era alentado por la
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

114

�Margil Canizales

oferta de gran cantidad de mercancías y productos que procedían
de las haciendas y ranchos circunvecinos, cuyo mercado natural
era, en primera instancia, la capital del estado.
Haciendas circundantes a la ciudad de Zacatecas fueron
rentables gracias a las posibilidades geo climáticas del partido
de la capital, el ímpetu de trabajo de los hacendados, así como
las necesidades de mercado que exigían la capital zacatecana, las
municipalidades y los centros mineros aledaños. La posesión de
la tierra ayudó a los propietarios a adquirir, además de estatus,
privilegios económicos como acceder al crédito agrícola,
expandir los dominios territoriales de sus haciendas y mediante
esto crear núcleos de producción agropecuaria que aseguraran la
rentabilidad de las fincas.
En cuanto a la organización y estructura territorial,
las haciendas del partido de Zacatecas durante el porfiriato, se
encontraban compuestas por numerosos ranchos, estancias y
potreros, parajes que servían para la rotación de ganado en busca
de mejores pastos. Estos parajes estaban organizados de acuerdo
a la disponibilidad de agua para abastecer tanto las necesidades
humanas como la de los semovientes.
Las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de
Zacatecas -en este caso los cercanos a la capital- contaron con toda
una infraestructura donde se privilegiaba la construcción de obras
hidráulicas, con el objetivo de asegurar una producción agrícola y
ganadera menos azarosa, puesto que producían para un mercado local,
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

115

�Condiciones medioambientales

incluso regional. Las construcciones aumentaron considerablemente
el valor de las fincas e hicieron más operativas las actividades de
las mismas. Destaca por su magnitud la red de canales que partían
de la presa La Zacatecana y que irrigaban tierras de las haciendas
de Trancoso y Tacoaleche. De esta manera, las haciendas y ranchos
en cuestión se consolidaron debido a las necesidades de abasto
que establecieron la propia ciudad de Zacatecas y los importantes
centros mineros circundantes. Sin embargo, con el mejoramiento
de las comunicaciones, específicamente con la introducción de las
vías ferroviarias, el mercado de productos agrícolas y ganaderos se
expandió a zonas más lejanas.
Como es posible apreciar, las haciendas en el altiplano
zacatecano de acuerdo a sus características geográficas
(relativamente poco productivas en lo agrícola) concentraron
grandes cantidades de tierra, a fin de hacerlas rentables,
especialmente para la explotación de la ganadería extensiva.
Además, la connotación social de los grandes terratenientes estaba
respaldada por la posesión de diversas fincas rústicas, las cuales les
permitía a los propietarios la posibilidad, basados en una economía
agrícola, de tener injerencia en otros negocios como la minería, el
crédito agrícola, la compraventa de haciendas y ranchos, así como
el negocio especulativo de los bienes inmuebles. Especialmente
en el tema del mercado financiero, la posesión de grandes fincas
constituyó la condición sin la cual difícilmente los propietarios
hubieran podido expandir y diversificar sus inversiones.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

116

�Margil Canizales

Referencias
Amador, Elías. Noticias estadísticas de Zacatecas. Guadalupe:
Tipología de la Escuela de Artes y Oficios, 1892.
Árbol y Bonilla, José. Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá lugar el presente
año. Guadalupe: Imp. Del Hospicio de Niños, 1889.
Berghes, Carlos de. Descripción de la Serranía de Zacatecas. Zacatecas: s/e, 1834.
Braudel, Fernand. El Mediterraneo y el mundo mediterraneo en
la época de Felipe II. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1987.
Cárdenas, Enrique. “Una interpretación macroeconómica del siglo XIX en México”. El Trimestre Económico, núm. 246
(1995): 245–71.
Cossío Villegas, Daniel, ed. Historia moderna de México. México, DF: Hermes, 1994.
Esparza Sánchez, Cuauhtémoc. Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910). Zacatecas: Universidad Autónoma
de Zacatecas - Departamento de Investigaciones Históricas, 1988.
González y González, Luis. “El liberalismo triunfante”. En Historia General de México, vol. II, editado por Daniel Cosío
Villegas, Ignacio Bernal, Pedro Carrasco, Lilia Díaz, Enrique Florescano, Bernardo García Martínez, Luis González y González, et al., 897–1015. México, DF: El Colegio
de México, 2000.
Guerra, François-Xavier. México. Del antiguo régimen a la revolución, t. I. México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1988.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

117

�Condiciones medioambientales

Kuntz Ficker, Sandra. “De las reformas liberales a la gran depresión”. En Historia Económica General de México. De la
Colonia a nuestros días, editado por Sandra Kuntz Ficker,
305–52. México, DF: El Colegio de México, 2010.
Márquez Herrera, Armando. Historia de la cuestión agraria en
México. Estado de Zacatecas (1530-1910), t. I. Zacatecas:
Juan Pablo Editores; Gobierno del Estado de Zacatecas;
Universidad Autónoma de Zacatecas, 1990.
McGowan, Gerald. Geografías político-administrativo de la Reforma. México, DF: El Colegio Mexiquense; Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 1990.
Powell, Philip W. La guerra chichimeca. México, DF: Fondo de
Cultura Económica, 1977.
Tortolero Villaseñor, Alejandro. “Haciendas y espacio: algunas
reflexiones y un método para la reconstrucción del territorio de las explotaciones”. Iztapalapa. Revista de Ciencias
Sociales y Humanidades 12, núm. 26 (1992): 77–95.
———. “La hacienda mexicana: nuevos problemas, métodos y
fuentes”. Iztapalapa 12, núm. 36 (1995): 145–66.
Velasco, Alfonso Luis. Geografías y estadística de la República
Mexicana: Estado de Zacatecas. México: Oficinas Tipográficas de la Secretaría de Fomento, 1894.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

118

�Growing Hopes, Dry Negotiations: Mexican and U.S.
Avocado Industries at the Age of Free Trade Agreements and Climate Change
Esperanzas crecientes, negociaciones secas: Las industrias
mexicanas y estadounidense del aguacate en la era del Tratado
de Libre Comercio y el cambio climático
Viridiana Hernández Fernández
University of Iowa
Iowa City, United States of America
orcid.org/0000-0003-0321-8702

Recibido: 4 de agosto de 2022
Aceptado: 29 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Abstract: This article explores how Michoacán and California’s avocado
growers navigated the North American Free Trade Agreement’s (NAFTA)
negotiations and how they responded to its ratification after 1994. Although
NAFTA is the reference in time for this narrative, the article focuses on the
environmental changes in Michoacán and California instead of the trade
negotiations to accentuate international agreements’ impacts on concrete
ecologies and vice versa. NAFTA presupposed the termination of trade
barriers between Mexican and U.S. markets. Nonetheless, it was not
enough for the U.S. Department of Agriculture (USDA) to lift a quarantine
on Mexican avocados imposed in 1914 due to an alleged plague affecting
the fruit. However, when California faced severe climatic difficulties to
increase or even maintain its avocado yields while Michoacán proved to
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

119

�Growing Hopes

have a propitious pest-free ecological context for the avocado tree to thrive,
the USDA concluded a period of over 80 years of domestic protectionism
of the avocado market. To grasp how the avocado industries in Michoacán
and California responded to volatile times both in transnational trade and
environmental change in the late twentieth century, this article mostly
recourses to oral and written records of growers on both sides of the border.
Interviews with growers and people connected to the avocado industry in
Michoacán, as well as growers’ annual meeting minutes in California,
aided in uncovering the anxieties of adjusting to the integration of markets
in times of neoliberal globalization and climate change.
Keywords: Avocado, NAFTA, pests, Michoacan, California
Resumen: El artículo explora cómo los productores de aguacate de Michoacán
y California sortearon las negociaciones del TLC en 1994. Aunque el TLC
es la referencia en tiempo, el artículo se centra en los cambios ambientales
en Michoacán y California en lugar de las negociaciones diplomáticas con
el fin de acentuar la incidencia de los tratados internacionales en contextos
ecológicos concretos y a la inversa. El TLC suponía la eliminación
de barreras al comercio entre México y Estados Unidos. Aun así, el
Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no permitió la
entrada de aguacates mexicanos debido a una cuarentena impuesta en 1914
por una supuesta plaga. No obstante, cuando California enfrentó severas
dificultades ambientales para incrementar o mantener su producción
mientras Michoacán gozaba de un contexto ecológico libre de plagas y
favorecedor para la producción de aguacates, la USDA dio fin a más de 80
años de proteccionismo doméstico. Para comprender cómo las industrias
aguacateras de Michoacán y California respondieron a tiempos volátiles
en comercio internacional y cambio ambiental a finales del siglo veinte,
este artículo recurre a registros orales y escritos de productores a ambos
lados de la frontera. Entrevistas con productores y gente relacionada con
la industria en Michoacán, así como las minutas de las reuniones anuales
de productores en California ayudan a descubrir las ansiedades de ajustarse
a la integración de mercados en tiempos de globalización neoliberal y
cambio climático.
Palabras clave: Aguacate, TLC, plagas, Michoacán, California
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

120

�Viridiana Hernández

For centuries, people across different regions in Latin America
selected, planted, grew, exchanged, and ate crops like tomatoes,
chocolate, and beans; crops that are now considered staples in
worldwide cuisines. The Columbian Exchange that characterized
the late fifteenth and following centuries accelerated the
propagation of food plants that were domesticated originally in
the Andean region and the cultural area of Mesoamerica.1 The
avocado is one of those.2
Although for centuries avocado’s place in people’s meals
and mouths paled when compared to other foods native to the
Americas that rapidly became very popular worldwide, like
maize or potatoes, the late twentieth century and early 2000s
was a turning point for this fruit. Guacamole, avocado toasts, and
avocado oil are now relatively easy to find everywhere. Despite
the fruit’s increasing global popularity, no place compares to
the United States’ extraordinary craze for avocados in the early
twenty-first century. In 2001 a person in the United States ate
I use Alfred Crosby’s term of “Columbian Exchange” to describe the widespread transfer of plants and animals, among many other things, between
the Americas and Afro-Eurasia since the late fifteenth century. See Alfred W.
Crosby, The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of
1492, Contributions in American Studies ; No. 2 (Westport: Greenwood PubCo, 1972); Charles C. Mann, 1491: New Revelations of the Americas before
Columbus, 2nd Vintage books ed (New York: Vintage, 2011).
2
María Galindo-Tovar, Nisao Ogata-Aguilar, and Amaury Arzate-Fernández, “Some Aspects of Avocado (Persea Americana Mill) Diversity and Domestication in Mesoamerica,” Genetic Resources and Crop Evolution 55, no.
3 (2008): 441–50.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

121

�Growing Hopes

almost a kilo of avocados per year on average. Fifteen years
later, in 2016, that figure had tripled.3 Although Florida, Hawaii,
and mainly California, grow avocados, the United States does
not produce enough of this fruit to cover its domestic demand.
In fact, around 80 percent of the 2016 avocados in the United
States were provided by the leading global producer, Mexico.4
In 2016, the global production of avocados was almost 6 million
tons, and Mexico grew 1.9 of them. In a distant second place, the
Dominican Republic grew 600,000 tons, and the United States, in
11th place, produced 125,000 tons of avocados.5 In this sense, the
United States, the second major consumer country of avocados in
the world, relies almost entirely on the major avocado producerand consumer, Mexico.
Although the appetite for avocados in the United States
is quite recent and the connection between the fruit’s production
in Mexico and its consumption in the United States consolidated
after the North American Free Trade Agreement (nafta) in 1994,
the linkages between Mexico’s and U.S. avocado industries
Figures obtained with information from Skyler Simnitt and Catherine
Weber, “Fruit and Tree Nuts Outlook: March 2022,” Situation and Outlook
Report, Economic Research Service (Washington, D.C.: United States Department of Agriculture, March 30, 2022), 24.
4
Simnitt and Weber, 24.
5
Estimates based on Food and Agriculture Organization of the United Nations. FAOSTAT Statistical Database. [Rome]: FAO, 2016. Accessed on July
21, 2022. The exact figures of avocado production in tonnes in 2016 are as
follows: World’s production 5,722,758; Mexico’s 1,889,354; Dominican Republic 601,349; and the United States 125,237.
3

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

122

�Viridiana Hernández

extend back in time since the early twentieth century. Albeit the
U.S. Department of Agriculture (usda) quarantined Mexican
avocados in 1914 due to an alleged pest on the avocado tree,
Californian growers frequently visited Mexico and Central
America to collect different avocado strains’ budwood. Back
home, growers bred new varieties better fitted to the Californian
ecological context using the Latin American budwood. In the
1920s, a mail carrier and amateur horticulturist in Southern
California, Rudolph Hass, crossbred avocado varieties from
Guatemala and Mexico in his backyard. Hass stumbled upon a
new strain when a Mexican Fuerte graft failed, and the rootstock
grew up in its place.6 The tree prevailed over the grafted Fuerte
budwood and eventually yielded the fruit that has today become
global. Due to its taste, size, hard skin and, more importantly,
large yields, the Hass is the most commercialized avocado
variety around the world.
In the mid-twentieth century, when California’s avocado
industry consolidated as the dominant grower in the United States,
Mexican growers and agronomists established connections with
Californian farmers. As a result of those relationships, growers,
returned migrant workers, and bureaucrats from Mexico
introduced the Californian Hass variety to Michoacán in the
1950s and gave shape to a robust avocado industry that only
Frederic Rosengarten, Wilson Popenoe: Agricultural Explorer, Educator,
and Friend of Latin America (Lawai, Kauai, Hawaii: National Tropical Botanical Garden, 1991), 58.
6

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

123

�Growing Hopes

three decades later became the world’s powerhouse of avocado
production. There is no doubt that nafta and the rapidly increasing
appetite for avocados in the United States urged the usda to lift
the quarantine on Mexican avocados despite Californian farmers’
protests. Still, the quarantine was maintained for three more
years, and even then, the usda only partially lifted it. It was
California and Michoacán’s ecological contexts that finally ended
the protectionist measure in 2007.
This article explores how Michoacán and California’s
avocado growers navigated nafta’s negotiations since the late
1980s and how they responded to its ratification after 1994.
Despite the fact that nafta is the reference in time, this article
focuses on the environmental changes instead of the trade
negotiations to accentuate how international agreements do not
occur in a material vacuum. Although nafta presupposed the
integration of Mexican and U.S. markets, it was not enough for
the usda to lift the quarantine on Mexican avocados in the United
States. Nonetheless, when California faced severe climatic
difficulties to increase or even maintain its avocado yields while
Michoacán proved to have a propitious ecological context for the
avocado tree to thrive, the usda ended over 80 years of domestic
protectionism in the avocado market.
Scholars have discussed different aspects of both Californian and Michoacán’s avocado industries. These works have
shed light on how Michoacán consolidated as the Mexican avoSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

124

�Viridiana Hernández

cado industry’s bastion.7 Economists have also explained how
Michoacano avocado business people, in participation with state
and research institutions, created a system of innovation that has
positioned Michoacán as the global powerhouse of avocado production.8 Similarly, anthropologists in the United States have
discussed U.S. growers’ role in shaping their industry in 1930s
California and marketing a fruit that in the early twentieth century
was mostly unknown in the domestic market.9 This article aims
to establish a clear connection between both industries to show
the mechanisms of the global food complex through the lenses of
avocado production. Moreover, it pursues to prove how Michoacán’s and California’s ecological contexts have largely determined the nature of Mexican and U.S. growers’ relations that turned
highly competitive by the late twentieth century.
Anthropologists in Michoacán have also analyzed how
the avocado industry has changed local relations of power in
For the formation of Michoacán’s avocado industry in the 1950s, see Daniel Hernández Palestino, “Arbol afuera. Estudio sobre la diversidad sociocultural del arbol del aguacate” (Zacatecas, México, Universidad Autónoma de
Zacatecas “Francisco García Salinas,” 2003).
8
María de la Luz Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de
innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” Tzintzun. Revista de
Estudios Históricos, no. núm. 63 (June 2016): 268–304.
9
For the early stages of California’s avocado industry and marketing see
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole: California Growers Market the Avocado, 1910-1994” in Philip Scranton and Warren James Belasco,
Food Nations: Selling Taste in Consumer Societies, Hagley Perspectives on
Business and Culture (New York: Routledge, 2002).
7

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

125

�Growing Hopes

specific communities.10 This article enlarges the conversation
on campesino power dynamics at the local level, discussing the
global trends that cross campesino communities and how rural
people and landscapes redirect and redefine global processes
too. In the United States, anthropologists have analyzed the
corporations and associations that have shaped a transnational
avocado industry both in California and Michoacán since the
mid-twentieth century.11 This work supports and extends this
research by including the environmental changes that have
redefined human action on both sides of the border.
To grasp how the avocado industries in Michoacán and
California responded to volatile times both in transnational trade
and environmental change in the late twentieth century, this article
mostly recourses to oral and written records of growers on both
sides of the border. Interviews with growers and people connected
Eunice Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de
La Tierra En La Sierra Purépecha” (Doctorado en Antropología Social, Zamora, Michoacán, México]: [Morelia, Michoacán, México], El Colegio de Michoacán, 2017).
11
Lois Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy of Standards in Mexico’s Avocado Industry,” Agriculture and Human Values 19, no. 4
(December 2002): 293–310; Lois Stanford and Julie A. Hogeland, “Designing
Organizations for a Globalized World: Calavo’s Transition from Cooperative to Corporation,” American Journal of Agricultural Economics 86, no. 5
(2004): 1269–75; Lois Stanford, “Ejidal Organizations and the Mexican State: Confrontation and Crisis in Michoacán,” Urban Anthropology and Studies
of Cultural Systems and World Economic Development 23, no. 2/3 (1994):
171–207.
10

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

126

�Viridiana Hernández

to the avocado industry in Michoacán, as well as growers’ annual
meeting minutes in California, aided in uncovering the anxieties
of adjusting to the integration of markets in times of neoliberal
globalization and climate change.12
“Prior to the development of the orchards, the hills were covered with pine trees.”13 Michoacán before nafta
A neoliberal economic model became dominant in most of latetwentieth-century Latin America. In the late 1980s, the Mexican
state went through a series of readjustments that concluded
the protectionist agricultural policies that characterized the
twentieth century. The state liberalized exports, privatized
state companies, deregulated the market, and reconfigured the
subsidies system.14 The country also adopted international
trade agreements like the General Agreement on Tariffs and
Trade in 1986 and NAFTA in 1994, and it became a member of
the Organization for Economic Cooperation and Development
the same year. By implementing and joining these international
In most cases, I used the real names of growers in Michoacán and California. I have resorted to the use of pseudonyms in the case of three brothers
who grow avocado in Tingüindín to make them unidentifiable as they shared
financial information about their avocado orchard that might put them at risk.
13
Leonard Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 77 (Los Angeles: California Avocado Society,
1993), 60.
14
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 17.
12

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

127

�Growing Hopes

treaties and organizations, the state aimed to increase export-led
productivity.15
The neoliberal model in agricultural production demanded
a series of land reforms too. Throughout the twentieth century,
the ejido was a form of collective land use protected by the 1917
Constitution. That changed in 1991 during the presidency of
Carlos Salinas de Gortari when Congress passed a constitutional
reform to article 27 that allowed and promoted collective lands’
privatization and ended the state’s intervention to expropriate
and redistribute lands. This way, the Mexican state concluded
the Revolution’s agrarian reform. The constitutional reform,
effective by 1992, removed all legal restrictions to acquire, sell,
and transfer, by any means, property rights over land use in ejidos
and communal lands to create agricultural industries of efficient
dimensions.16 The reform was not paralleled with public credits
or subsidies to production; on the contrary, crop’s prices formerly
protected by the state, were aligned with those of the international
market. These changes effectively left Mexican small-size
producers adrift.
A series of legal instruments facilitated the transition from
communal or ejido lands to properties with identifiable private
rights of use. Federal programs like Programa de Certificación
de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (procede. Ejido
Herrera Aguilar, 17.
Gobierno Provisional República Mexicana, “Constitución Política de Los
Estados Unidos Mexicanos.” (1917).
15
16

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

128

�Viridiana Hernández

Rights Certification and Communal Lands Titling Program) and
Programa de Certificación de Derechos Comunales (procecom.
Communal Rights Certification Program) were designed to assign
land use rights to 31,054 agrarian centers in Mexico.17 Before
the designation of private rights over communal or ejido lands,
the community members had to reach at least 51 percent of the
total votes in a general assembly. procede-procecom certificates
were not private property titles. Even when the community
members divided their communal or ejido lands into smaller
fractions allocated to individuals, the community still owned the
lands, and the community members with exclusive rights over
specific lots were not allowed to sell them to any person out of
the community.18
The reform to Constitutional Article 27 and procedeprocecom had two effects in the Meseta Purhépecha. In the first
place, the reforms legalized a series of irregular forms of land
appropriation practiced since the 1970s and 1980s when the
avocado belt began to expand in Michoacán. Medium-size farmers
from the neighboring Valley of Apatzingán rented communal or
ejido’s lands from campesinos in the Meseta to grow avocados. In
some cases, they paid a risible compensation. Due to the reforms,
María I. Hernández Santos et al., “The Certification Program of Ejido Rights and Titles of Urban Lots (PROCEDE): Its Impact in Fresnillo, Zacatecas,
Mexico,” Agrociencia 40 (2006): 250.
18
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 160.
17

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

129

�Growing Hopes

these farmers formalized their land-use rights by registering their
agreements in procede-procecom. Secondly, the reforms also
enabled foreign companies to initiate commercial activities in the
Meseta Purhépecha. Although most of these companies bought
lands from private landowners, the landlords agreed to sell their
estates because they knew they could access communal and ejido
lands in the most productive regions to grow avocado in the
Meseta. Because of these reforms, U.S. companies like Calavo
de México and Mission de México opened packinghouses in
Uruapan.19
Although
procede-procecom
forbade
allotting
economic resources to ejidos or communal lands with fruit trees
plantations, it did not prevent the flourishing of avocado orchards
in Michoacán soon after the 1992 constitutional reform.20
According to Michoacán’s Secretary of Agriculture and Rural
Development in 2017, Francisco Huergo Maurin, the changes are
easy to track in the top avocado grower municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Nuevo Parangaricutiro.21 In
This information was obtained through the interviews I had with growers
from Michoacán from 2019 to 2022. In several cases, growers mentioned that
they initially grew avocados in huertas they rented from ejidatarios since the
1980s or that they knew about ejidos that were renting their lands even before
the 1992 constitutional reform.
20
Anexo Concepto de Apoyo A4. Plantaciones Forestales Comerciales, Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, “Reglas de Operación del
Programa ProArbol” (2011), 7.
21
Huergo Maurin cited in Notimex, “Michoacán, líder mundial en producción
de aguacate,” El Economista, June 25, 2017, online edition, sec. Nacional.
19

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

130

�Viridiana Hernández

1994, just two years after the constitutional reform, Michoacán
had almost 400 thousand hectares of forests. Three years later, in
1997, that area had reduced to 224 thousand hectares.22 One of
the municipalities with the most dramatic woodlands reduction
was Salvador Escalante, which in only three years, from 1994
to 1997, lost 85 percent of its woodlands.23 The remarkable
exemptions to the accelerated deforestation in the 1990s Meseta
Purhépecha were Nuevo San Juan Parangaricutiro and Tancítaro.
[See Table 1]
Table 1.
Michoacán’s Forests, 1994-1997
Michoacán’s Woodlands (Hectares)
1994

1997

% Change

396,136

224,413

-43.3%

12,027

14,637

21.7%

17,407

2,522

-85.5%

Tancítaro

1,401

1,858

32.6%

Uruapan

18,033

4,557

-74.7%

Michoacán
Nuevo San Juan
Parangaricutiro
Salvador Escalante

Sources: “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal, 1994, and
“La Producción Forestal en la Meseta Purhépecha en el Estado de Michoacán,” 1997 by INEGI.
INEGI, “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1994).
23
INEGI, “La Producción Forestal en la Meseta Purépecha en el Estado de
Michoacán” (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1997).
22

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

131

�Growing Hopes

San Juan’s uncommon capacity to grow avocados while
simultaneously preserving the woodlands is an extraordinary
feat achieved by multiple causes: the community’s members’
active involvement in corporate and state governance and the
effectiveness of the community to obtain funding. When people
from San Juan Parangaricutiro relocated near Uruapan due the
Paricutín’s eruption in the 1940s, a group of sanjuanenses founded
Nuevo San Juan’s forestry company in 1988, Aprovechamientos
Forestales de la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan
Parangaricutiro. These men obtained a loan seven years earlier,
in 1981, from the Celulosa y Papel de Michoacán, a paper
company that agreed on the loan for significant discounts on the
wood they received from the indigenous company.24The Instituto
Nacional de Investigaciones Agrícolas, Pecuarias y Forestales
(inifap. National Institute of Agriculture, Livestock and Forestry
Research), in collaboration with Nuevo San Juan community
members, designed a program for agricultural development
to manage more than 4,600 hectares to cultivate fresh produce
with Celulosa’s loan.25 In parallel, since the early 1980s, Nuevo
San Juan forestry company strengthened its relations with the
ruling Partido Revolucionario Institutional (pri. Institutional
Revolutionary Party). The more resources the company obtained
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 83.
25
Herrera Aguilar, 60.
24

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

132

�Viridiana Hernández

by federal funding, the stronger its political support for PRI. The
company’s managerial body and the Nuevo San Juan municipal
government are so aligned that now, implicitly, they have become
one. Based on the anthropologist Eunice Herrera Aguilar’s
findings, it is common practice to hold a management position in
the company and then an appointment in the pueblo government
to return to the corporate governance later.26 These economic
and political resources probably prevented the accelerated
deforestation experienced in neighboring zones. The forestry
company rapidly grew, and now in parallel to the sawmill, it also
grows avocados and peaches in limited areas.
Tancítaro’s initial effectiveness to preserve its forested
lands is a different case. Although as the ejido census shows
the pueblo did not cede their woodlands to grow avocado in the
1990s, now it is one of the most deforested municipalities in
Michoacán. Dr. Netzahualcóyotl Gutiérrez, a physician serving
Tancítaro and neighboring towns since the 1970s to 2010, founded
the first avocado growers’ cooperative in the pueblo. According
to Dr. Gutiérrez, before the 2000s only medium-size growers
established avocado orchards in their private lands. Ejidatarios
from Tancítaro began to clear their forests at an accelerated pace
until the early 2000s, when Michoacán was allowed to ship
avocado to the United States.27
26
27

Herrera Aguilar, 185.
Netzahualcóyotl Gutiérrez. Interview. By author. July 2021.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

133

�Growing Hopes

The 1990s neoliberal framework promoted the production
of export-led food commodities in Mexico. Michoacán’s
environmental suitability to eventually become a serious contender
in the production of avocados for the international market was
probably unanticipated to many around the world but not to their
Californian competitors. Until 1997, Californian growers were
the leading suppliers of avocados to the U.S. market. Before
nafta, Californians continually discussed the risks for their
industry if Michoacán shipped avocados to the United States.
Some Californian avocado growers even traveled to Mexico to
see the state of Michoacán’s avocado production and report back
to their fellow Californian farmers.
In May 1993, just a year before Mexico, the United
States and Canada signed nafta, Leonard Francis, the California
Avocado Society (cas) Research Coordinator, visited Michoacán.
In his own words, “there was an urgency to make this trip. Mexico
produces five times what we in California do on the average, and it
has at least three times our acreage. Tales of Hass acreage producing
up to 40,000 pounds per acre needed to be documented and the
reasons or the methods for such high production determined.28
At Francis’ visit, Mexico’s avocado acreage was double the total
acreage of the United States, Israel, South Africa, and Australia
combined.29 On his trip, Francis only visited Michoacán and
28
29

Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 59–60.
Francis, 60.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

134

�Viridiana Hernández

Mexico City. The former was due to its large avocado production
and the latter because it was the country’s most prominent
distribution place. In 1993 only 16 Mexican states grew avocados
commercially, but Michoacán produced around 83 percent of the
national total.30 Mexico’s average production was 6.4 tons/ha.
Michoacán’s was a ton higher, 7.4 tons/ha, and some orchards
even grew more than 25 tons/ha.31
The dominant avocado variety in the Purhépecha
landscape was the Hass already, amounting to 95 percent of
the state’s acreage.32 In Uruapan, Francis saw that “orchards
filled every valley, covered almost every hilltop. Prior to the
development of the orchards, the hills were covered with
pine trees. There is still a tremendous acreage of pines.33
In meetings with Michoacano growers, Francis learned about
the process of diversity loss in terms of the avocado varieties
that were grown in Michoacán. He reported that “at least 90% of
the acreage is in Hass. Fuerte and Criollos, the native avocados,
make up the other 10%”.34 Francis also found out that, unlike in
California, frosts are as usual in Michoacán’s avocado belt nor as
severe.
Salvador Sánchez Colín and Martín Rubi Arriaga, “The Current State of
Avocado Cultivation in Mexico,” in California Avocado Society Yearbook,
vol. 78 (Los Angeles: California Avocado Society, 1994), 77.
31
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 77.
32
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 76.
33
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 60.
34
Francis, 60.
30

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

135

�Growing Hopes

In the early 1990s, when the negotiations for nafta were
taking place, Californian growers became the strongest advocators
to maintain in effect the quarantine on Mexican avocados imposed
by the usda since 1914. As the foundation for the quarantine
was a supposed plague of fruit fly on the Mexican avocados,
Francis assessed this situation in his visit to Michoacán. Back in
California, he reported that Mexican officials from the Secretary
of Agriculture and avocado growers in Michoacán explained to
him that weevils were Michoacán’s most threatening pest, and
even they were occasional in the western state. “As I am not an
entomologist,” Francis said, “I can only report here what was told
to me.35
Francis left a detailed description of Michoacán’s avocado
cultural practices right before nafta’s ratification. The tone of
his report unveils a clear intention to establish a comparison
between the solid Californian avocado industry and its nascent
peer in Michoacán. Francis discussed cultural practices, the
use of agrochemicals, rainfall levels, labor costs, and even the
consumption of avocados in the domestic market. According
to Francis’ accounts, in 1993, Michoacano avocado growers
sprayed commercial fertilizer formulas of nitrogen, potassium,
and phosphorus.36 However, he added that only a few growers
applied fertilizers according to nutritional analysis but based on
35
36

Francis, 62.
Francis, 62.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

136

�Viridiana Hernández

their own estimations.37 Fortunately for Michoacanos, he said,
one of the most critical inputs to grow avocado, water, came from
the sky; probably 80 percent of the irrigation in the orchards at the
time. Many of the poorer groves survived on rainfall only. Even
today, local growers maintain that in some regions like Tancítaro,
the largest avocado grower municipality in Michoacán, “farmers
do not have to irrigate their orchards. Rainfall is enough.”38
According to Salvador Sánchez Colín, a leading figure promoting
avocado production in Mexico who was General Director of the
National Commission of Fruticultura, cas Director at Large in
Mexico, and founder of cictamex, a research center on avocado
breeding in Estado de México, the quality of water in most
production zones in Michoacán is free of salts and minerals,
which reduces crop’s damage. In most cases, water originated
from springs, creeks, and rivers.39
The CAS Research Coordinator also compared
Michoacan’s labor costs with those of California. “Labor is
plentiful. We envision their labor costs as being very minimal.40
Michoacano cutters were paid around 22 dollars per day of labor
on average and general laborers in the orchards made eight to
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
38
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019.
39
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
40
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 62.
37

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

137

�Growing Hopes

ten dollars per day.41 Comparatively, in California, laborers
were paid 50 to 60 dollars per day on average.42 In addition to
lower costs of irrigation and labor, Michoacano growers had
another significant advantage. Unlike U.S. consumers who
ate 1.5 to 2 pounds (less than a kilo) of avocados per capita in
1993, Mexicans consumed 15 pounds per capita (7 kilos). “And
this [was] without any consumer promotion on advertising.43
The following year, in 1994, that number increased. In a
speech at the cas Annual Meeting, Sánchez Colín informed that
Mexicans consumed 10 kilos per year on average (22 pounds).
“No other country even reaches half of the internal consumption
in Mexico,44 he said.
Labor in Michoacán was cheaper than in California, not
only in the groves but also in the inputs needed to move the crop.
In the 1990s, before shipping avocados to the United States,
Michoacanos could sell around a thousand homemade wood crates
per week to avocado packinghouses in Peribán.45 The families did
not directly agree to a contract with the packinghouses but with
an intermediary. As making crates took place in the households,
Francis, 62.
Francis, 62–63.
43
Francis, 63.
44
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 77.
45
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 58.
41
42

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

138

�Viridiana Hernández

the intermediary did not invest in a place of work, machinery, or
a salary. Numerous family units could work for three different
intermediaries simultaneously. Women and children played a
significant role in providing this labor. Although male family
members participated too, most of them worked in the orchards
while the rest of the family members, even the elders, did the
crates. The patrón gave the workers wooden pieces, cloves, and
packinghouse stickers. Initially, the crates were made of pine
wood. As deforestation in the Meseta accelerated, they began to
use other types of wood like the native “urika,” until the plastic
crates replaced the wooden ones in the early 2000s.46 Now the
crates are done in mechanized workshops with all-male workers.
In 1994, the influential Mexican agronomist and public
servant, Salvador Sánchez Colín, appeared at the CAS annual
meeting to ease Californian anxieties about competition by arguing that receiving Mexican avocados in those months that California was not in harvesting season could actually aid expanding
the U.S. avocado market benefiting growers on both sides of the
border. Colin assured that “despite its prominence in production
and the existence of more than ten export firms, Mexico is a modest exporter. It only exports a marginal part of its production,
equivalent to two percent of the annual average between 1991
and 1993.47
Herrera Aguilar, 58–59.
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 78.
46
47

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

139

�Growing Hopes

When Sánchez Colín was delivering his speech in
California, the Secretary of Agriculture had been for four
years negotiating with the usda’s Animal and Plant Health
Inspection Service (aphis) to ship Mexican avocados to the
United States. As the country’s largest grower, Michoacano
avocados received most of the attention. To comply with the
phytosanitary standards required by the aphis, the Secretary
of Agriculture’s Plant Health Department created a State
Committee in Michoacán. At its formation, the Committee
worked in collaboration with the Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo’s Agrobiology School to inform growers
on the agricultural practices they ought to implement to comply
with U.S. standards.48
Michoacano growers faced several economic restrictions
due to the costs of adjusting their practices to grow avocado
according to the usda standards, but, unlike growers in
California, their ecological context was greatly favorable for
avocado cultivation. Climate conditions and access to water were
becoming an increasing concern in California. The possibility of
lifting the quarantine on Mexican avocados due to a free trade
agreement, the fulfillment of the phytosanitary criteria by the
Michoacano industry, and the adverse climatic conditions raised
agitation in cas Annual Meetings since the early 1990s.
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 298–99.
48

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

140

�Viridiana Hernández

“Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.”49
California before nafta
In 1990, Californian avocado growers were concerned with the
variability of their crops’ volumes. Looking for answers to explain
what differentiated one good year from a bad one, they welcomed
at the cas meeting D.N. Zamet from the Experimental Station in
Israel to discuss the effects of minimum temperatures on avocado
yields. Based on Zamet’s analysis of Israel’s yields from 1980
to 1986, he concluded that “on average it would appear that the
ten [Celsius] degree level gives a slightly better result.”50 The
purpose of informing growers about the minimum temperature
for an avocado tree to thrive was, naturally, to give them a tool for
estimating the cropping potential of a seedling for maximum crops
in California. Zemet also emphasized that low temperatures and
frosts, more than heat waves, were highly detrimental to avocado
yields. Growers blamed a low harvest in 1980 on a short period
of very high temperature of 45°C (114°F) in California. A similar
situation occurred in 1988 with a short period of excessive heat
in May. The seasons of 1987 and 1990 were both of low-volume
crops too. However, in those seasons, there were no heat waves.
Zemet emphasized that what the seasons of 1980, 1987, 1988,
Larry Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 75 (Los Angeles: California Avocado Society,
1990), 29.
50
D.N. Zamet, “The Effect of Minimum Temperature on Avocado Yields,” in
California Avocado Society Yearbook, vol. 74, Yearbook (Los Angeles: California Avocado Society, 1990), 250.
49

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

141

�Growing Hopes

and 1990 shared besides the low volume of the crops, was that the
spring season was in every case a cold one.51
In the following year, in 1991, the Brokaw Nursery owner,
Larry Rose, advocated for diversifying the avocado varieties
cultivated in California to cope with crop volume variability. He
argued that growing different strains of avocado would probably
bear more fruit as cultivars respond differently to climate
fluctuations. In a very theatrical speech that emphasized also the
threat of competition and pests, Rose said:
Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.
Each of these disasters has created a roller coaster effect on
the planting of avocado trees in the last few years. And there
is more, too. Urbanization, government regulation, the threat
of foreign competition, and greater frequencies of fruit fly
infestations create great uncertainty for the avocado grower.”52

In this context, Rose urged growers to find a solution, at least,
for the weather problem that affected avocado crops. The 1989
freeze destroyed young trees in Ventura and Santa Barbara
counties.53 Rose assured that, surprisingly, the Pinkerton variety
was blooming heavily in 1992, while damaged Hass would not
see flowers for another year. Nevertheless, Rose also admitted
that making a transition from Hass to Pinkerton would have been
an uphill struggle as “it takes many profitable years to fix a new
51
52
53

Zamet, 253.
Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” 29.
Rose, 29.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

142

�Viridiana Hernández

variety in an industry.”54 The industry never did; on the contrary,
in the following years, California as Michoacán kept moving to a
Hass-only industry.
In addition to climate becoming a more alarming concern,
Californian growers were still dealing with the constant threat of
a pest falling to their orchards. In 1992, the aphis Plant Protection
and Quarantine Officer at El Paso, Texas, visited the Californian
growers’ annual meeting to warn them of the Mexican avocado
weevil larvae. In November 1989, El Paso Plant Protection and
Quarantine Office intercepted Hass avocado from Mexico as it was
still banned in the United States. Two years later, in 1991, aphis
officers found 38 larvae in 48.5 tons of Mexican Hass avocados
on their way to be shipped to Japan. “Weevils entering the United
States are certainly more numerous than stated here, since it was
not possible to look closely for weevil damage on more than 20%
of the avocados seized.55 Officer Kreitner cautioned growers
that “given the speed and volume of international travel, infested
Mexican avocados can be moved rapidly from growing areas to
possible sites of new infestation-to California, for example.56
[See Figures 1]
Rose, 29.
G.L. Kreitner, “Weevils Threaten U.S. Avocado Industry. A Photoessay on
Damage to Avocado Fruit by Larvae of an Avocado Weevil,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 109.
56
Kreitner, 109.
54
55

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

143

�Growing Hopes

Figures 1.
Mexican Avocados Damaged by Weevil Larvae
Images by G.G. Kreitner

Source: California Avocado Society Yearbook, vol 76 (Los Angeles, 1992)

These types of interventions encouraged Californian growers to
keep lobbying in Washington, D.C., against lifting the quarantine
on Mexican avocados based on the threat of importing pests
with the fruit. In 1992, the California Avocado Commission’s
Vice President (cac), Avi Crane, informed the avocado growers
that “the time and effort our industry spent in consulting with
our negotiators and Congress paid off in producing a sanitary
and phytosanitary (S&amp;P) agreement that will in and of itself
not weaken the current U.S. phytosanitary quarantine on fresh
Mexican avocados.57 According to the S&amp;P agreement, a preamble
57

Avi Crane, “North American Free Trade Agreement,” in California Avoca-

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

144

�Viridiana Hernández

to nafta, if one nafta country asserted that another nafta
country’s S&amp;P measures were inconsistent with sound scientific
principles, the country making the assertion had the burden of
establishing the inconsistency. “This means,” Crane said, “that if
Mexico continues to challenge the U.S. quarantine on Mexican
fresh avocados, Mexico will have the burden of establishing
that there is no sound scientific reason for the quarantine.”58
As long as Californian climatic conditions permitted the state to
grow enough avocados to cover the domestic demand, growers’
lobbying against lifting the quarantine on Mexican avocados was
effective. It is important to emphasize that although Californian
crops were large enough to place avocado on the tables of houses
and restaurants in the United States, the U.S. demand was still
relatively limited in the early 1990s. Despite Californian growers’
efforts marketing avocados in the United States since the 1930s,
most consumers were still in the border states with the largest
concentration of Hispanic residents.59
Despite official Mexican efforts to persuade the usda to
lift the quarantine on the avocados imposed since 1914, nafta
was signed and ratified by all parties in 1994 with no authorization
to Mexican growers to ship their avocados to the United States.
do Society Yearbook, Yearbook 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 147.
58
Crane, 147.
59
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole” in Scranton and Belasco, Food Nations, 143.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

145

�Growing Hopes

Nonetheless, nafta did slightly increase Mexico’s bargaining
power. With a free trade agreement in force already and based
on the new S&amp;P agreement, usda’s decision to keep the Mexican
avocados quarantined without assessing the tests that Mexico
could present on the fruit, could be interpreted as a protectionist
measure instead of a phytosanitary one.60
“California growers must understand these changes and the
challenges they represent.”61 Negotiating Free Trades and
Quarantines
Mexican officials presented tests practiced by the Agrobiology
School in Michoacán’s agronomists that proved that the orchards
were pest-free in 1993, just a year before signing nafta. On July
1995, the aphis published a proposed rule and notice of public
hearings in the Federal Register. The agency proposed “to amend
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
Some scholars as anthropologists Lois Stanford and Daniel Hernández
have argued that the Quarantine 12 was maintained for over 80 years due to
the Californian growers’ lobbying rather than keeping Californian groves pestfree. For more, see Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy
of Standards in Mexico’s Avocado Industry”; Stanford and Hogeland, “Designing Organizations for a Globalized World”; Lois Stanford, “La globalización
del aguacate” en Kirsten A. de Appendini and Guadalupe Rodríguez Gómez,
eds., La paradoja de la calidad. Alimentos mexicanos en América del Norte (El
Colegio de México, Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales, Programa Interinstitucional de Estudios sobre la Región de América del
Norte, 2012); Hernández Palestino, “Arbol afuera.”
61
Giovanni Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of
a California Grower,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 82 (Los
Angeles: California Avocado Society, 1998), 53.
60

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

146

�Viridiana Hernández

to allow fresh Hass avocado fruit grown in approved orchards in
approved municipalities in Michoacan, Mexico, to be imported
into certain areas of the United States.62 The aphis considered
over 300 comments received by October 1995. Most of them
asserted that the research conducted by the Mexican scientists
was inconclusive and did not demonstrate that Hass avocados are
non-hosts for fruit flies. The usda-aphis stated that “we agree
that the 1993 research was limited in scope and did not prove
the Hass avocado to be a non-host for Anastrepha fruit flies.”
However, “after considering the 1993 research and other available
evidence, including interception data and past studies, we believe
the Hass avocado to be a non-preferred host for Anastrepha fruit
flies prior to harvest.” “We are confident that the phytosanitary
requirements we would place on harvesting, packing, transport,
and distribution, which are more extensive and redundant than
those proposed by Sanidad Vegetal [in Mexico], would prevent
infested Hass avocado fruit from being exported from Michoacan
into the United States.63
In 1997, the aphis concluded that “Fresh Hass variety avocados (Persea americana) may be imported from Mexico into the
United States for distribution in the northeastern United States.64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
Federal Register, Proposed Rules, 60, no. 127 (July 3, 1995): 4832.
63
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
34837.
64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
62

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

147

�Growing Hopes

The aphis established certain conditions to ship avocados from
Mexico to the United States. The avocados had to be grown in Michoacán only -where the Agrobiology School’s experts ran the pest
tests- in a certified orchard, the packinghouses must be registered
in Sanidad Vegetal’s export program and listed as an approved packinghouse in the annual work plan provided to APHIS. All shipments had to be accompanied by a phytosanitary certificate issued
by Sanidad Vegetal confirming that the conditions specified by the
APHIS had been met.65 The avocados were exported to the United States from November to February only when California was
not in the harvest season, and they were distributed in just twenty
northeastern states, where Californian avocados were less consumed.66 Finally, the aphis specified that the avocado could be imported only if a Mexican avocado industry association representing
growers, packers, and shippers, entered into a trust fund agreement
with the aphis for each shipping season. The agreement would require the Mexican avocado industry to pay in advance all estimated
costs that APHIS expected to incur through its involvement in trapping, survey, harvest, and packinghouse operations.67
Federal Register, Rules and Regulations, 62, no. 24 (February 5, 1997): 5313.
65
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
5314–15.
66
The U.S. states where Michoacán’s avocados were first exported were
Connecticut, Delaware, the District of Columbia, Illinois, Indiana, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, New Hampshire, New Jersey,
New York, Ohio, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia, West Virginia, and Wisconsin.
67
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

148

�Viridiana Hernández

With this regulation, after 83 years of quarantine and
three years after nafta’s ratification, the usda partially lifted
the quarantine that prohibited Mexican avocados in the United
States. It is important to emphasize that although the neoliberal
framework of free trade propelled the integration of U.S. and
Mexico’s avocado markets, the USDA did not lift the quarantine
immediately due to the resistance of Californian growers.
However, California challenges of pest control, water scarcity
and labor costs were proving to be significant barriers to maintain
a constant supply of avocados to the U.S. consumers. In the first
season, in 1996-1997, the Meseta Purhépecha shipped 681,584
tons of avocado to the United States, representing only seven
percent of Michoacán’s total crop that year.68 Although around
6,000 Michoacano growers invested capital in aligning their
cultural practices to the new requirements, they did not obtain the
certification to ship their crop to the United States.69 All shipped
avocados came from 61 orchards in four municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Peribán.70
Nonetheless, Michoacán’s growers were not the only
beneficiaries of Mexican avocado exports to the United
States. Among the earliest exporters in Michoacán figured five
February 5, 1997, 5313–14.
68
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 296.
69
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 40.
70
Herrera Aguilar, 39.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

149

�Growing Hopes

Californian packinghouses that initiated operations in Uruapan in
1992 due to the land use reforms in Constitution’s Article 27. Just
as many medium and large-size avocado farmers took advantage
of the possibility of obtaining land use rights in the most
productive of Michoacán’s lands, U.S. produce companies and
cooperatives like Dole, Calavo, Mission, U.S. Pack, and Chiquita
Banana, opened packinghouses in Uruapan to handle a share of
the Mexican crop.71 Only four years after the partial entrance of
avocados from Mexico to the United States, in 2001, just one of
these companies, Calavo, handled approximately 33 percent of
the Mexican avocado crop bounded for the United States.72
Although initially only a few growers shipped avocado
from Michoacán to the United States, the opening of the U.S.
market for Mexican production reshaped the landscape and
cultural practices of growing avocado in the Meseta Purhépecha.
In 1995, Alianza para el Campo, the Mexican government’s
primary instrument to propel the rural economy, allocated, funding
for avocado production in the Meseta Purhépecha for the first time
by subsidizing research on plant health and innocuousness.73
Alianza’s funding came along with the promulgation in the same
year of the NOM-066-FITO-1995. The NOM-066 established
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 295.
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., 2001), 19.
73
Octavio Sotomayor Echenique, “Evaluación Alianza para el Campo 2006,”
Propuesta para el período 2007-2012, Análisis de Políticas (Mexico City: SAGARPA, FAO, July 27, 2007), 2, http://www.fao.org/3/bc941s/bc941s.pdf.
71
72

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

150

�Viridiana Hernández

the parameters to handle the avocado once it is cut from the tree
and how it should be packed and transported to domestic and
international markets. The regulations were designed to meet the
international standards of quality in avocado culture, mainly those
of the United States.74 The federal funding and legal instruments
that regulated the industry in Michoacán accelerated the avocado
belt’s expansion. By 2005, Michocán’s belt extended 7,752 km2
(3000 mi2), representing 13 percent of the total state area. The belt
was formed at the time by 20 avocado-growing municipalities,
almost all located in the Meseta Purhépecha.
Michoacán was proving to be a productive avocado grower
region worldwide. Still, or possibly because of it, Michoacano
avocado’s unrestricted entrance to the U.S. market year-round
was not possible. Californian growers still dominated avocado
commercialization west of the Mississippi River. However, by
1997 when the aphis partially lifted the quarantine on Mexican
avocados, Californian growers were battling the avocado thrips
in their orchards. The insect, similar to a fruit fly, was first
discovered in June 1996, damaging fruit and foliage in Saticoy
and Oxnard, Ventura County.75 U.C. Riverside Department of
Entomology tested the orchards and determined that avocado
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 39.
75
Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A Serious New Pest
of Avocados in California,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 81
(Los Angeles: California Avocado Society, 1997), 81.
74

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

151

�Growing Hopes

thrips were more closely related to Scirtothrips species in Latin
America than species in North America.76 Professors Hoddle and
Morse traveled to Mexico in October 1997 to find the source of
the pest attack.77 The entomologists visited orchards in Coatepec
Harinas, where cictamex locates, and other groves in Atlixco,
Puebla. In both places the team found avocado thrips.78 [See
Figure 2]
Figure 2.
Avocado Thrips Life Cycle

Source: Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A
Serious New Pest of Avocados in California,” in California Avocado
Society Yearbook, 1997

Although pest control was one of the most crucial concerns for
avocado growers in California, in 1997, the year that Mexico
76
77
78

Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 82.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

152

�Viridiana Hernández

shipped Hass avocados to U.S. northeastern states for the first
time and U.C. Riverside scientists tested orchards in Coatepec
Harinas and Atlixco, anxiety about water scarcity was on the
rise. Californian growers were concerned then about the cultural
practices that would protect their orchards from outside pests and
the irrigation measures that would allow them to maintain their
crops’ volumes. In addition to these anxieties about biological
and climatic conditions, growers were also worried about the
competitive tone pervading the domestic market.
The Mexican avocado industry was still pressing for
lifting the pending restrictions on shipping avocado. Sending
avocados to specific regions in the United States some months
a year was good business for certified growers, and they hoped
to increase profit by shipping all year round. At the end of the
first season in 1998, growers received an average of .67 dollars
per pound (almost half a kilo).79 Despite the few difficult weeks
when Michoacanos sent more fruit than the market could handle,
the season was successful regarding cash returns. In the words of
the Californian avocado grower, Giovanni Cavaletto, “In order
to be competitive, California growers must understand these
changes and the challenges they represent”.80
The success of the initial shipments encouraged
Michoacán’s growers to invest more capital towards lifting the
Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of a California Grower,” 53.
80
Cavaletto, 53.
79

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

153

�Growing Hopes

restrictions. In 2000, to disprove Californian growers’ accusations
of a pest of fruit flies in the Mexican avocado that impeded export
to all the states north of the border, the Asociación de Productores
y Empacadores de Aguacate de México (apeam. Association of
Avocado Exporting Producers and Packers of Mexico) funded a
7 million pesos (ca. USD 650,000.00) study to determine the host
status in Michoacán of commercially cultivated and marketed
avocado. Michoacán’s Secretariats of Agriculture and Economy
and the Mexican Ecology Institute provided supplemental
funding.81 The entomologists Martín Ramón Aluja Schuneman
Hofer, Francisco Díaz Fleischer, and José Arredondo tested six
orchards in Michoacán located at three different altitudes above
the sea level from August to October 2001, and from April to
June 2002.82 In 2004, the scientists published their results in
the Entomological Society of America’s Journal of Economic
Entomology, the world’s most cited entomological journal.
They explained that to determine the host status to fruit flies,
it is essential to identify cultivars and their different levels
of susceptibility to infestation. If cultivars are not identified,
researchers may consider all cultivars as hosts to plague, leading
to unnecessary quarantines, as was the case of E. W. Rust in
Martín Aluja, Francisco Díaz-Fleischer, and José Arredondo, “Nonhost
Status of Commercial Persea Americana ‘Hass’ to Anastrepha Ludens, Anastrepha Obliqua, Anastrepha Serpentina, and Anastrepha Striata (Diptera:
Tephritidae) in Mexico,” Journal of Economic Entomology 97, no. 2 (2004):
293.
82
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
81

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

154

�Viridiana Hernández

1918 and G. Bush in 1957 when they concluded that avocados in
general (no cultivars identified) were hosts of Anastrepha spp.83
Therefore, Aluja, Díaz, and Arredondo tested Hass avocados
grown in Michoacán, only. Aluja and colleagues concluded that
“commercially produced P. americana “Hass” is not a natural
host for A. ludens, A. obliqua, A. serpentina, and A. striata in
Mexico.84 They also explained where the Californian growers’
initial confusion regarding the fruit flies might have come.
The entomologists argued that there is a distinction between an artificial and a natural host. Cut fruit such as bananas, tomatoes, walnuts, squash, and bell peppers, exposed to
gravid A. ludens females under artificial conditions (e.g., the
fly is only presented with one type of fruit over a long period),
can serve as “artificial hosts” for many tephritic flies. “Fruit
like these can, in our opinion, only be considered artificial
hosts and should not be treated as natural hosts in quarantine
protocols.”85 Of 5,200 avocados naturally attached to the tree
but forcibly exposed by the scientists to the oviposition activity of 26,000 gravid, laboratory-reared, and wild A. ludens,
A. obliqua, A. serpentina, and A. striata females, with a high
oviposition drive, only four ended up infested by A. ludens,
but no adults emerged.86
83
84
85
86

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 304.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

155

�Growing Hopes

The team also concluded that Hass avocados are
naturally resistant to the attack of the fruit flies. “First, we note
that “Hass” avocados developed hardened “calluses” around
eggs that had been deposited into the pulp.” “The callus in
conjunction with regenerating tissue could probably cause egg
mortality by asphyxiation.” “Probably, fruit [trees] weakened by
disease or drought,” as the Hawaiian trees that previous studies
tested, “partially lose their ability to quickly form calluses or
to regenerate damaged tissue.”87 The Meseta Purhépecha’s
ecological context proved exceptionally well-suited to grow
Hass avocado. Not only the topure soil prevents the avocado
tree’s root system from rotting, the abundant yearly rainfall
feeds the tree with no need for sophisticated irrigation projects,
and the mountainous terrain facilitates the water to flow down
instead of forming puddles in the soil, but the template and
stable weather is ideal for the avocado to reach maturity hanging
in the tree while allowing the plant to develop calluses around
invasive species’ eggs that make it less vulnerable to natural
pests like the fruit fly.
A few months after the Mexican scientist’s publication,
on November 30, 2004, the aphis published an amendment to
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
“to expand the number of States in which fresh Hass avocado
fruit grown in approved orchards in approved municipalities in
87

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 307.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

156

�Viridiana Hernández

Michoacan, Mexico may be distributed.”88 The APHIS allowed
“the distribution of avocados during all months of the year. For
the first 2 years following the effective date of this rule, those
avocados may be distributed in all States except California,
Florida, and Hawaii [the U.S. avocado grower states]; after
2 years, the avocados may be distributed in all States. We are
taking this action in response to a request from the Government
of Mexico.”89 This way, after 93 years, Mexico would be allowed
to export Michoacán’s Hass avocados all-year round to the entire
U.S. territory.
Even if Michoacano Hass was not a natural host for
the fruit fly, Californian groves still showed an increasing
presence of pests. In the 2005 cas meeting, Mark S. Hoddle,
an entomologist from U.C. Riverside, said that although
historically “important pests like greenhouse thrips, avocado
brown mite, six-spotted mite, and omnivorous looper, have been
kept below economically injurious levels by natural enemies,”
that situation had slowly been changing since 1982.90 Based
on Hoddle’s research, a conduit facilitating invasion could be
the smuggling of foliage, branches with leaves, whole plants,
“Mexican Avocado Import Program,” Federal Register, Rules and Regulations, 69, no. 229 (November 30, 2004): 69748.
89
“Mexican Avocado Import Program,” 69748.
90
Mark S. Hoddle, “Invasions of Leaf Feeding Arthopods: Why Are So Many
New Pests Attacking California-Grown Avocados?,” in California Avocado
Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society, 2004),
87.
88

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

157

�Growing Hopes

and budwood because all these pests feed and reproduce almost
exclusively on avocado leaves.91 U.C. Riverside funded a
two-year study using molecular techniques to determine
the area of origin for avocado thrips in Mexico and Central
America. The mitochondrial DNA and microsatellite markers
strongly indicated Coatepec-Harinas as the most likely source
of the Californian population.92 Coatepec-Harinas is the site
of a large avocado germplasm bank and breeding station.
Fundación Salvador Sánchez Colín – cictamex is based in
Coatepec-Harinas and foreign researchers regularly visited.
Therefore, the study concluded that “this donor region may
be a likely source of previous avocado pest introductions.”93
In other words, Hoddle’s investigation determined that, most
likely, the pests affecting Californian crops were brought from
Mexico, particularly the Estado de México, by U.S. scientists
researching about avocado breeding instead of Michoacano
avocados commercialized by growers.
El Aguacatero. Michoacán and California’s Avocado
Industries after NAFTA
In face of the eminent entrance of Michoacán’s avocados
to all the United States, the CAS invited to its 2005 annual
meeting the Tropical Fruits Crops National Research Leader at
91
92
93

Hoddle, 66 [Emphasis added].
Hoddle, 74.
Hoddle, 79.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

158

�Viridiana Hernández

the inifap, Samuel Salazar García, the President of the Local
Agricultural Association of Avocado Growers from Uruapan
in Michoacán, Luis Zamora Cuevas, and the Vice-president
of the apeam, Ricardo Vega López. The purpose was to
ensure that avocados shipped from Michoacán to the United
States would not bring a plague. In California, the Mexican
men explained that Michoacano counties authorized to ship
avocado must follow a working program established by the
NOM-066 that certifies quarantine-pest-free zones.94 Salazar,
Zamora, and Vega explained to their Californian peers that
orchards permitted to ship avocado to the United States were
constantly tested by 16 Juntas Locales de Sanidad Vegetal
(jlsv. Local Plant-Health Groups).95 In the 1997-1998 season,
the first year that Michoacán shipped avocados to the United
States, the jlsvs certified 1,499 hectares in four municipalities
as pest-free orchards. Five years later, by the 2002-2003
season, 21,597 hectares were certified in nine municipalities.96
Until the 2003-2004 season, the jlsv and usda tested 15 pestfree million avocados.97 [See Table 2]
Samuel Salazar García, Luis Zamora Cuevas, and Ricardo Vega López,
“Update on the Avocado Industry of Michaocán, México,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society,
2005), 31.
95
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, 32.
96
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 293.
97
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, “Update on the Avocado
Industry of Michaocán, México,” 33.
94

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

159

�Growing Hopes

Table 2.
Hass avocado fruit sampling performed by Michoacán’s JLSV
and the USDA, 1997-2004

Source: Salazar García, Zamora, and Vega López, “Update on Avocado Industry of Michoacán, México,” California Avocado Society Yearbook, 2005

Besides pest problems, the same year, 2005, brought more challenges
to growers in California. In the cas annual meeting, Guy Witney,
cac Director of Industry Affairs, explained that California’s climatic
conditions -winter rainfalls and dry, hot summers- forced most
growers to irrigate their orchards from spring until late fall or early
winter.98 However, unlike free access to water in Michoacán, water
was expensive in California. Water cost irrigation varied from 900
dollars per acre-foot for municipal-supplied water in San Diego to 80
Guy Witney, “California Avocado Industry,” in California Avocado Society
Yearbook, vol. 88 (Los Angeles: California Avocado Society, 2005), 48.
98

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

160

�Viridiana Hernández

dollars in Northern California for ground water from wells.99 Soils
presented another difficulty for avocado cultivation in California
as Andosol soils do not prevail in the region, like the topure in the
Meseta Purhépecha. Soils in the growing areas vary tremendously
from coarse, shallow decomposed granite to deep, alluvial silts and
clay loams. Growers had to examine their tree fertilizer program
to be sure that soils have sufficient nutrients, which elevated the
production costs.100 Despite all these challenges, the avocado was
still a commercially productive crop for California in 2007, when the
first cargo from Mexico arrived in the western U.S. state.
Unfortunately for the Californian industry, the 2008
droughts put additional stress on growers. The previous year
was the driest in southern California history since 1877. As the
2008 summer entered, the California Governor declared the first
official statewide drought since 1991. The region’s primary water
wholesaler, the Metropolitan Water District of Southern California
(Metropolitan), called a Water Supply Alert.101 Approximately 40
percent of California’s water supply comes from groundwater.102 In
the words of the Southern California Agricultural Water Team, “it is
unlikely that California could have achieved its present status as the
largest food and agricultural economy in the nation and fifth largest
water from wells
Witney, 48.
101
Southern California Agricultural Water Team, “Southern California Water
Supply and Implications for Agriculture” (Los Angeles: Southern California
Agricultural Water Team, June 10, 2008), 1.
102
Southern California Agricultural Water Team, 3.
99

100

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

161

�Growing Hopes

overall economy in the world without groundwater resources.”103
The other source of California’s water is the Sacramento – San
Joaquin River Delta. Southern California also relies on the Colorado
River’s water, from which the western state historically had taken
more than its share and had used as much as 5.4 million acre-feet
in a year.104 In the late 1990s, as growth in Nevada and Arizona
propelled these two states to use their full allotment, California was
pressured to reduce its reliance on the Colorado River. [See Figure
5] Water scarcity, extreme climatic conditions of frosts in winter
and heat waves in summer, the presence of plagues in orchards and
high labor costs rapidly weakened California’s competitiveness
vis-à-vis Michoacán’s production.
Figure 3.
California Aqueduct through a Dry Central Valley in April 2008

Source: “Southern California Water Supply and Implications for Agriculture”
(Los Angeles: Southern California Agricultural Water Team, June 10, 2008)
103
104

Southern California Agricultural Water Team, 2.
Southern California Agricultural Water Team, 3.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

162

�Viridiana Hernández

Once the usda lifted the quarantine on Mexican avocados
allowing the fruit’s distribution in all U.S. states, the avocado
belt rapidly expanded throughout the Meseta Purhépecha turning
woodlands into units of agricultural production and propelling
diversity loss by promoting the production of a monoculture,
the Hass avocado. Michoacano growers have built different
narratives around the industry. Martín Vázquez, the oldest of
three brothers who grow avocado in Tingüindín, is convinced
that “the [production of] avocado does not deforest Michoacán’s
woodlands; on the contrary, it reforests them.”105 The brothers
also claim that avocado production does not require setting up
a sophisticated irrigation system as long as the grower captures
rainfall, so they invested around a million pesos to set up their
first olla de riego. Now they own three.106 The ollas are ponds
of cement built to bear rainfall or water that is subtracted from
local springs. As most orchards in the Meseta Purhépecha are in
hillslopes, ideally, the ollas are made in the highest part of the
orchard, so the grower may let the water run down as needed. If
not possible, the grower pumps the water up from the olla.107
The construction of ollas de riego by avocado growers
is a controversial topic in the Meseta Purhépecha. There is a
dispute between the avocado industry and the pueblos. The
latter argue that the avocado growers steal their water because
105
106
107

Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
Vázquez, Gonzalo. Interview. By author. February 15, 2019
Fieldnotes, February 19-24, 2019

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

163

�Growing Hopes

they pump it from the local springs to their orchards. Driving
through the Meseta roads, one may spot signs made by people
from pueblos denouncing local orchards diverting waterways.108
Avocado growers, the staff in Uruapan’s packinghouses, fair
trade associations, and agencies of certification claim that “in
Michoacán, growers do not take pueblo’s water. That is why they
have their ollas and the ollas capture rainfall water only.”109
In addition to water disputes, the erosion of the deep and
porous Andosol soils, called topure in the Meseta Purhépecha
(highly beneficial for the avocado tree root system), has also
been a source of concern in Michoacán.110 The Vázquez brothers
assure that they “have not caused topure’s erosion. We grind all
the two-centimeter diameter branches and mix them in the dirt.
We do not let the soil erode because that’s not good business!
We need the topure to grow avocado. There is no better soil than
topure. Actually, I’m thinking of buying a bigger grinder,” Don
Martín said, “so we can triturate bigger branches.”111 Currently,
the brothers own three tractors. According to Don Martín, “these
tractors are made specifically for the avocado orchards’ needs.”112
The tractors growers use in their groves are slightly smaller, so
they do not bruise the avocados hanging on trees while laborers
Fieldnotes, January-April, 2019
Jazmín, secretary at an association of organic avocado growers. Interview.
By author. February 25, 2019
110
Topure means “dust” in Purhépecha.
111
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
112
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 24, 2019
108
109

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

164

�Viridiana Hernández

prune the trees or spray the chemical pesticides. Don Martín
hopes people from Tingüindín will begin to sell them soon.113
The increasing exports of avocados from Michoacán to
the United States contributed to the propagation of a monoculture,
the Hass avocado, and the standardization of the procedures to
grow it in the Meseta Purhépecha. The growers’ associations
were among the most relevant players standardizing avocado
production and commercialization. In words of the 2005 acting
President of the Asociación Agrícola Local de Productores de
Aguacate in Uruapan, Cecilio Zamora Ramos, “although there is
not a training system, we inform them [avocado growers] about
new techniques to grow avocado via new products, machinery and
even funding trips to other avocado grower areas both in Mexico
and overseas. Additionally, the associations are in constant contact
with producers via telephone, at our office, through informative
meetings, assemblies, by email, fax, reading El aguacatero [a bimonthly bulletin], and our weekly radio broadcasts to let them
know the state of the domestic and international markets, avocado
prices, and weather predictions in the region.114 Radio broadcasts
are the most used means to diffuse avocado culture information
to growers in the Meseta Purhépecha. Using these transmissions,
the jlsvs share irrigation and fertilization techniques, and the
Fieldnotes, February 20, 2019
Cecilio Zamora Ramos interviewed by Martín Carbajal, “La formación
histórica del sistema de innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” 297.
113
114

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

165

�Growing Hopes

avocado culture international requirements like those established
by the Euro-Retailer Produce Working Group (euregap),
which demands innocuousness in production, environmentally
sustainable practices, and labor rights for workers.115
Competition between Michoacanos and Californians
during nafta’s negotiations suited the economic interests of
transnational companies instead of growers on either side of
the border. For instance, in 2002, the most profitable since its
foundation in 1924, Calavo listed its common stock on the
Nasdaq National Market System, which effectively turned the
cooperative of Californian growers into a transnational fresh
produce company.116 At present, Calavo owns a packinghouse and
a guacamole plant in Michoacán. In addition to the Californian
crop they handle, Calavo buys fruit directly from small-size
Mexican growers, which is packed for shipment to the United
States and other parts of the world.117 In California, growers have
felt displaced as the associations that were supposed to represent
them became their strongest competitors.
*
In the popular discourse, markets’ integration in the avocado
industry is described as a competition between Mexican and
U.S. producers. As anthropologist Lois Stanford argues, this
Martín Carbajal, 298.
Calavo Growers Inc., “2002 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., February 7, 2003), 5.
117
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” 4, 19.
115
116

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

166

�Viridiana Hernández

myth exacerbates tensions between Californians and Michoacano
growers and suits the companies’ financial interests.118
Growers in both countries attempted to defend their
interests in the U.S. avocado market through actions that
limited their counterparts’ volume of fruit to sell. Californian
growers called for U.S. state intervention to limit Mexican
export expansion. Mexican growers called for testing their fruit
to remove barriers to competition based on innocuousness. In
these instances, the shipping companies simply expanded their
commercial activities from existing environmentally degraded
source regions to include new growing areas. California’s water
scarcity, plague risks, winter frosts, and Michoacán’s fertile soils,
abundant rainfall, and temperate weather largely determined the
integration of markets in a neoliberal framework that prioritized
production increase with hardly any consideration for smallscale producers in both regions. Mexico’s move to privatize its
agricultural sector was not accompanied by an active effort by
the state to provide options for different types of growers and
support the development of multiple market strategies for an
important regional industry. Ultimately, small and medium-sized
growers found a way to participate in the global avocado market
redefining their local ecology and economy.
Lois Stanford, “Bi-national producer alliances” in Gerardo Otero, Mexico
in Transition: Neoliberal Globalism, the State and Civil Society, Globalization
and the Semi-Periphery (Black Point, Nova Scotia: London; New York: New
York: Fernwood Pub; Zed Books, 2004), Kindle edition.
118

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

167

�Growing Hopes

The Meseta Purépecha’s ecological context that
extraordinarily favors avocado cultivation sustained the
emergence of a sophisticated industry of avocado production in
the twentieth century. The sector has specialized so greatly in the
last thirty years with industrial and commercial infrastructure that
Michoacán is the most competitive region in avocado production
worldwide. Although it has become an expensive fruit, Mexicans
can still afford the avocado they eat, unlike people in the Andes for
the quinoa. Nonetheless, the price urbanites pay for Michoacán’s
avocado is not in the fruit’s price tag. While consuming avocado,
global citizens have also consumed around 60 percent of the
Purhépecha forests, an area comparable to the island of Hawaii.119
The industrial production of avocado in Michoacán did
not completely dispossess rural people of their lands. There is no
monopolistic control of the means of production by one dominant
foreign company either. Moreover, the industry has allowed
thousands of rural people to possess a means of subsistence in their
homelands. Nevertheless, Michoacán’s avocado belt proves that
the way we grow food in the present is the result of having created
an unjust global food system that primarily benefits corporate
intermediaries instead of growers and consumers at the cost of
reducing biodiversity and increasing environmental injustice.
Global Forest Watch, “Bosques Decaen Rápidamente Para Dar Paso al
Aguacate Mexicano,” Global Forest Watch, Global Forest Watch Blog (blog),
March 20, 2019, https://www.globalforestwatch.org/blog/es/commodities/
bosques-decaen-rapidamente-para-dar-paso-al-aguacate-mexicano/.
119

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

168

�Viridiana Hernández

Sources
Aluja, Martín, Francisco Díaz-Fleischer, and José Arredondo.
“Nonhost Status of Commercial Persea Americana ‘Hass’
to Anastrepha Ludens, Anastrepha Obliqua, Anastrepha
Serpentina, and Anastrepha Striata (Diptera: Tephritidae)
in Mexico.” Journal of Economic Entomology 97, no. 2
(2004): 293–309.
Appendini, Kirsten A. de, and Guadalupe Rodríguez Gómez, eds.
La paradoja de la calidad. Alimentos mexicanos en América del Norte. El Colegio de México, Centro de Estudios
Demográficos, Urbanos y Ambientales, Programa Interinstitucional de Estudios sobre la Región de América del
Norte, 2012.
Calavo Growers Inc. “2001 Calavo Annual Report.” Annual Report. Santa Ana, California: Calavo Growers Inc., 2001.
———. “2002 Calavo Annual Report.” Annual Report. Santa Ana, California: Calavo Growers Inc., February 7,
2003.
Cavaletto, Giovanni. “The Mexican Avocado Industry Through
the Eyes of a California Grower.” In California Avocado Society Yearbook, 82:49–53. Los Angeles: California
Avocado Society, 1998.
Crane, Avi. “North American Free Trade Agreement.” In California Avocado Society Yearbook, 145–50. Yearbook 76. Los
Angeles: California Avocado Society, 1992.
Crosby, Alfred W. The Columbian Exchange: Biological and
Cultural Consequences of 1492. Contributions in American Studies ; No. 2. Westport: Greenwood PubCo, 1972.
Francis, Leonard. “Mexico-Is It Really What We Hear?” In California Avocado Society Yearbook, 77:59–65. Los Angeles: California Avocado Society, 1993.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

169

�Growing Hopes

Galindo-Tovar, María, Nisao Ogata-Aguilar, and Amaury Arzate-Fernández. “Some Aspects of Avocado (Persea Americana
Mill) Diversity and Domestication in Mesoamerica.” Genetic Resources and Crop Evolution 55, no. 3 (2008): 441–50.
Global Forest Watch. “Bosques Decaen Rápidamente Para Dar
Paso al Aguacate Mexicano.” Global Forest Watch. Global
Forest Watch Blog (blog), March 20, 2019. https://www.
globalforestwatch.org/blog/es/commodities/bosques-decaen-rapidamente-para-dar-paso-al-aguacate-mexicano/.
Hernández Palestino, Daniel. “Arbol afuera. Estudio sobre la diversidad sociocultural del arbol del aguacate.” Universidad
Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas,” 2003.
Hernández Santos, María I., José S. Mora Flores, Tomás Martínez
Saldaña, Humberto Vaquera Huerta, Artemio Cruz León,
and José A. García Salazar. “The Certification Program of
Ejido Rights and Titles of Urban Lots (PROCEDE): Its
Impact in Fresnillo, Zacatecas, Mexico.” Agrociencia 40
(2006): 249–56.
Herrera Aguilar, Eunice. “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La
Agroindustria Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra En La Sierra Purépecha.” Doctorado en Antropología Social, El Colegio de
Michoacán, 2017.
Hoddle, Mark S. “Invasions of Leaf Feeding Arthopods: Why Are
So Many New Pests Attacking California-Grown Avocados?” In California Avocado Society Yearbook, 87:65–81.
Los Angeles: California Avocado Society, 2004.
Hoddle, Mark S., and Joseph Morse. “Avocado Thrips: A Serious
New Pest of Avocados in California.” In California Avocado Society Yearbook, 81:81–90. Los Angeles: California Avocado Society, 1997.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

170

�Viridiana Hernández

“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan,
Mexico.” Federal Register, Proposed Rules, 60, no. 127
(July 3, 1995): 34832–42.
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan,
Mexico.” Federal Register, Rules and Regulations, 62,
no. 24 (February 5, 1997): 5293–5315.
INEGI. “La Producción Forestal en la Meseta Purépecha en el
Estado de Michoacán.” Aguascalientes, Ags.: Instituto
Nacional de Estadística y Geografía, 1997.
———. “Michoacán. Resultados Definitivos.” VII Censo Ejidal.
Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, 1994.
Kreitner, G.L. “Weevils Threaten U.S. Avocado Industry. A Photoessay on Damage to Avocado Fruit by Larvae of an Avocado
Weevil.” In California Avocado Society Yearbook, 76:109–
17. Los Angeles: California Avocado Society, 1992.
Mann, Charles C. 1491: New Revelations of the Americas before
Columbus. 2nd Vintage books ed. New York: Vintage, 2011.
Martín Carbajal, María de la Luz. “La formación histórica del
sistema de innovación de la industria del aguacate en Michoacán.” Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, no.
núm. 63 (June 2016): 268–304.
“Mexican Avocado Import Program.” Federal Register, Rules and Regulations, 69, no. 229 (November 30, 2004):
69748–74.
Notimex. “Michoacán, líder mundial en producción de aguacate.”
El Economista. June 25, 2017, online edition, sec. Nacional.
Otero, Gerardo. Mexico in Transition: Neoliberal Globalism, the
State and Civil Society. Globalization and the Semi-Periphery. Black Point, Nova Scotia: London; New York:
New York: Fernwood Pub; Zed Books, 2004.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

171

�Growing Hopes

República Mexicana, Gobierno Provisional. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (1917).
Rose, Larry. “The California Avocado Nursery Situation.” In California Avocado Society Yearbook, 75:29–30. Los Angeles: California Avocado Society, 1990.
Rosengarten, Frederic. Wilson Popenoe: Agricultural Explorer,
Educator, and Friend of Latin America. Lawai, Kauai,
Hawaii: National Tropical Botanical Garden, 1991.
Salazar García, Samuel, Luis Zamora Cuevas, and Ricardo Vega
López. “Update on the Avocado Industry of Michaocán,
México.” In California Avocado Society Yearbook, 87:31–
44. Los Angeles: California Avocado Society, 2005.
Sánchez Colín, Salvador, and Martín Rubi Arriaga. “The Current
State of Avocado Cultivation in Mexico.” In California
Avocado Society Yearbook, 78:75–82. Los Angeles: California Avocado Society, 1994.
Scranton, Philip, and Warren James Belasco. Food Nations: Selling Taste in Consumer Societies. Hagley Perspectives on
Business and Culture. New York: Routledge, 2002.
Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales. Reglas de
Operación del Programa ProArbol (2011).
Simnitt, Skyler, and Catherine Weber. “Fruit and Tree Nuts Outlook: March 2022.” Situation and Outlook Report. Economic Research Service. Washington, D.C.: United States
Department of Agriculture, March 30, 2022.
Sotomayor Echenique, Octavio. “Evaluación Alianza para el
Campo 2006.” Propuesta para el período 2007-2012. Análisis de Políticas. Mexico City: SAGARPA, FAO, July 27,
2007. http://www.fao.org/3/bc941s/bc941s.pdf.
Southern California Agricultural Water Team. “Southern California Water Supply and Implications for Agriculture.” Los
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

172

�Viridiana Hernández

Angeles: Southern California Agricultural Water Team,
June 10, 2008.
Stanford, Lois. “Constructing ‘Quality’: The Political Economy
of Standards in Mexico’s Avocado Industry.” Agriculture
and Human Values 19, no. 4 (December 2002): 293–310.
———. “Ejidal Organizations and the Mexican State: Confrontation and Crisis in Michoacán.” Urban Anthropology and
Studies of Cultural Systems and World Economic Development 23, no. 2/3 (1994): 171–207.
Stanford, Lois, and Julie A. Hogeland. “Designing Organizations
for a Globalized World: Calavo’s Transition from Cooperative to Corporation.” American Journal of Agricultural
Economics 86, no. 5 (2004): 1269–75.
Witney, Guy. “California Avocado Industry.” In California Avocado Society Yearbook, 88:47–53. Los Angeles: California Avocado Society, 2005.
Zamet, D.N. “The Effect of Minimum Temperature on Avocado Yields.” In California Avocado Society Yearbook,
74:247–56. Yearbook. Los Angeles: California Avocado
Society, 1990.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-61

173

�La caña de azúcar: de edulcorante a carburante y sus
impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)
Sugarcane: from sweetener to fuel and its impacts as
a monoculture in Candelaria
(1930-2010)
Daiana Campo González
Universidad del Valle
Cali, Colombia
orcid.org/0000-0003-2054-6337
Recibido: 4 de julio de 2022
Aceptado: 31 de julio de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En la historia, la Saccharum officinarum conocida
como caña de azúcar, ha connotado un estatus de grandeza y
reconocimiento como de miseria y sometimiento. El ser uno de
los cultivos más antiguos, le ha permitido transitar por distintas
geografías y posicionarse como dispositivo de progreso y desarrollo
en lugares donde las aguas abundan. Desde antes que Colón la
introdujera en su segundo viaje al Nuevo Mundo, ya se referenciaban
sus propiedades en el uso industrial, ritual, medicinal y alimenticio.
Ello fortaleció la percepción y tenencia de la semilla como objeto
de poder. Progresivamente, la estructura de monocultivo le permitió
erigirse como una especie necesaria para la economía extractivista
donde, en los últimos años, se privilegia su transformación para
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

174

�Daiana Campo

la fabricación de biocombustible sobre el de azúcar de mesa. Esta
“innovación” ha dejado a su paso degradación de suelos, alteración del
ciclo hidrológico, así como pérdida de biodiversidad, de tradiciones,
de salud y calidad de vida de comunidades humanas y no humanas.
El presente artículo se sitúa en la anterior problemática. Rastrea
la historia ambiental de la caña de azúcar en Candelaria, Valle del
Cauca, Colombia. Se trata como un documento histórico biológico
y simbológico que ofrece pistas sobre su privilegio, y constante
encadenamiento a un discurso hegemónico que entre las décadas de
los 30 y 50, le permite posicionarse en años posteriores en un cultivo
perenne. Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva, como la decisión
de convertirla en alcohol carburante.
Palabras clave: Candelaria, caña de azúcar, monocultivo, historia
ambiental
Abstract: In history, Saccharum officinarum, known as sugar cane,
has connoted a status of greatness and recognition as well as misery
and submission. Being one of the oldest crops has allowed it to
travel through different geographies and position itself as a device
for progress and development in places where waters abound. Since
before Columbus introduced it on his second trip to the New World, its
properties were already referenced in industrial, ritual, medicinal, and
food use. This strengthened the perception and possession of the seed
as an object of power. Progressively, the monoculture structure allowed
it to establish itself as a necessary species for the extractivist economy
where, in recent years, its transformation for the manufacture of biofuel
has been privileged over that of table sugar. This “innovation” has left
in its wake soil degradation, alteration of the hydrological cycle, and
loss of biodiversity, traditions, health, and quality of life of human and
non-human communities. The present article is situated in the previous
problem. Traces the environmental history of sugarcane in Candelaria,
Valle del Cauca, Colombia. It is treated as a biological and symbolic
historical document that offers clues about its privilege, and constant
chaining to a hegemonic discourse that between the decades of the 30s
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

175

�La caña de azúcar

and 50s, allows it to position itself, in later years, in a perennial crop.
Finally, it exposes the adverse effects that its extensive planting brought
to the inhabitants of Candelaria, as well as the decision to turn it into
fuel alcohol.
Keywords: Candelaria, sugar cane, monoculture, environmental history

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

176

�Daiana Campo

Introducción
Las investigaciones en torno a la expansión del cultivo de caña
de azúcar en la zona plana del Valle del Cauca,1 concuerdan
en considerar que desde la década de los años 50 se dio inicio a
un período de grandes cambios económicos, sociales, políticos y
ambientales que aparte de generar transformaciones del paisaje
fijaron el rumbo de explotación de los recursos naturales. En
este escenario geográfico se puede contemplar la realidad del
municipio de Candelaria, donde se aprecian las maneras en que el
agua, a partir de la década de los sesenta, deja de centrarse en el
uso doméstico y recreativo de la población para terminar siendo
regulada por parte de la industria azucarera.
Ésta, además de demandar una mayor explotación del
suelo para la siembra de caña, reduce la coexistencia con otros
cultivos y, por ende, disminuye la producción de un alimento
variado, pues requiere de técnicas productivas no artesanales
para irrigar la caña que terminan limitando el acceso al agua
de las y los tradicionales campesinos de la zona, quienes en sus
pequeñas parcelas sembraban una notoria variedad de alimentos
como plátano, guineo, cachaco, maíz blanco, amarillo y rojo.
Aceneth Perafán Cabrera, “Transformaciones paisajísticas en la zona plana vallecaucana”, Revista Historia y Espacio, núm. 24 (2005): 111–38; José
María Rojas, Empresarios y tecnología en la formación del sector azucarero en
Colombia, 1680-1970 (Bogotá: Banco Popular, 1983); Carmen Cecilia Rivera,
Luis Germán Naranjo, y Ana María Duque, De María a un mar de caña. Imaginarios de naturaleza en la transformación del paisaje vallecaucano, 1950-1970
(Cali: Universidad Autónoma de Occidente, 2006).
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

177

�La caña de azúcar

Variedades de frutas, hortalizas y plantas medicinales como
níspero, anamú, orozul, pata de buey, carambolos, batata, aguacate,
mango, mandarina, ciruela, toronja, yuca, badea, piñuela, sandía,
palma de coco, guayaba, marañón, mamey, guanábana, corozo,
papayuela, girasol, cacao, fríjol, maracuyá, marihuana, yanten,
borrachero y suelda con suelda.
Por tanto, presenta un incremento relevante en la
expansión de la frontera agrícola, aspecto que ha generado
por más de 40 años efectos negativos que se expresan en
la grave disminución de especies arbóreas, en la alteración
de la cadena trófica propia de ese ecosistema, en un cambio
drástico de alimentación de las y los habitantes, y en general,
en repercusiones que tienen gran incidencia sobre la calidad de
vida de la población. Esto ha llevado a que Candelaria, siendo la
zona más plana del Departamento del Valle del Cauca, rodeada
de ríos2 que posibilitan riego para una gran diversidad de
cultivos, sólo se destaque más porque en su extensión de 29,400
hectáreas se dediquen exclusivamente 26,900 de ellas para la
siembra de caña de azúcar. Ello puso en riesgo la calidad de vida
de los candelareños, y la calidad alimentaria del departamento
del Valle del Cauca.
Limita al norte con el río Bolo y el municipio de Palmira, al sur con el río
Desbaratado y los municipios de Puerto Tejada y Miranda en el Departamento
de Cauca, al occidente con el río Cauca y la ciudad de Cali, al oriente con el
río Párraga y los municipios de Florida y Pradera.
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

178

�Daiana Campo

El presente artículo se cuestiona sobre qué ha significado
para los candelareños, a través de la gramínea, sostener un
modelo económico que con vehemencia ha extraído sus
aguas superficiales y subterráneas. Para dar respuesta a este
planteamiento, rastrea la historia ambiental de la caña en
Candelaria, Valle del Cauca, en Colombia. Se trata como un
documento histórico biológico y simbológico que ofrece
pistas sobre su privilegio, y constante encadenamiento a un
discurso hegemónico que, entre las décadas de 1930 y 1950, le
permite posicionarse en años posteriores en un cultivo perenne.
Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva como la
decisión de convertirla en alcohol carburante.
La distinción biológica y simbólica de la caña de azúcar
La caña de azúcar pertenece al grupo de las gramíneas,
considerado biológicamente uno de los más evolucionados.
Polidoro Pinto explica que la gramineae, llamada también
Poaceae, es una familia potente y resistente que se instala en
lugares, y bajo circunstancias extremas donde ningún otro
árbol podría echar raíces. Esa capacidad de adaptabilidad al
medio ha permitido, desde épocas remotas, la gran variedad de
especies que existen.3 La caña se produce en gran cantidad y a
Polidoro Pinto-Escobar, “Las gramíneas en Colombia”, Revista de la
Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales 26, núm. 98
(2002): 59–68.
3

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

179

�La caña de azúcar

gran velocidad, sin embargo, las migraciones a las que ha sido
sometida han hecho que sea difícil precisar su lugar de origen,
aunque algunos investigadores la sitúen en Nueva Guinea y otros
al norte de Bengala en la India.
Al parecer, se cultivó por vez primera en el sureste
asiático y ha sido llevada a Egipto, España, Islas del Caribe,
México, Colombia y Brasil, lo que se explica porque el ambiente
idóneo para su germinación se ubica entre los trópicos de Cáncer
y Capricornio, donde los rayos del sol llegan de manera directa
a la superficie terrestre. De ahí que sea una planta que requiere
una gran cantidad de luz para realizar la fotosíntesis. Por ende,
se desarrolla mejor en la zona mencionada, catalogada como la
más calurosa del planeta, pero que presenta precipitaciones que
fluctúan de una región a otra, y donde el viento, la topografía, los
ríos, la abundante vegetación y, por supuesto, la persistencia de
las lluvias, conforman el ambiente idóneo para su producción y
reproducción. En este sentido la caña de azúcar, siendo catalogada
como un pasto dulce gigante, cuando las condiciones naturales le
son favorables, puede llegar a tener una altura de 3 a 6 metros y
un diámetro de 2 hasta 8 cm.
Su clasificación taxonómica, como se representa en
la Figura 1 y pasa a explicarse a continuación, evidencia en
la división (magnoliophyta) que su semilla es un trozo de
tallo con dos o tres nudos, también llamados yemas o tallos
embrionarios en miniatura con hojas pequeñas, y del cuál
surge una nueva caña.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
180
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

�Daiana Campo

Figura 1
Clasificación botánica de la caña de azúcar.

Fuente: Comité Nacional para el desarrollo sustentable de la
caña de azúcar, México, 2015

Igualmente, en la subclase (commelinidae) indica que habita en
todo tipo de hábitat, tanto en el acuático como en el terrestre. En
el orden (poales) revela que su polinización es gracias al viento,
donde sus flores hermafroditas en forma de espiga se estimulan. La
familia (poaceae) es una hierba que se ubica en zonas templadas
o de trópico (andropogoneae). El género (Saccharum) proviene
del árabe sukkar, en relación a la sacarosa que contiene, y la
especie (officinarum) informa el lugar, oficina o taller donde se le
fabricaba o manufacturaba, usualmente para extraer de las plantas
sus usos medicinales. La caña era y es utilizada para aliviar el
malestar de la hipoglucemia, elevar la insulina del páncreas y por
ello con las hojas, en combinación de otras plantas, se prepara un
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

181

�La caña de azúcar

té para la hepatitis. Asimismo, ayuda a controlar los parásitos y
la ansiedad.4
La luminiscencia calórica intensa, combinada con una
copiosa fuente de agua superficial o subterránea, se convierte en
el impulso necesario para hacer de esta planta una de las más
eficientes en convertir la energía solar en alimento. Poco es lo que
demanda para su desarrollo y ofrece al que le cultiva el mayor
rendimiento. Su semilla compuesta por un tallo con nudos y yemas
almacena agua, sacarosa y fibra. De la combinación entre el agua
y la sacarosa se extrae el azúcar y de la fibra el bagazo utilizado
como combustible para alimentar animales y conservar el fuego.
Nada de ella se desperdicia, tanto así que en su acoplamiento
inicial entre India, China, África y Europa se sometió, en palabras
de Sidney Mintz, a una elaboración cada vez más refinada como
bien de lujo y poder simbólico.5
Las gramíneas pueden ser anuales, bienales o perennes y
poseen propiedades forrajeras y cerealeras como el maíz, sorgo,
cebada, trigo, centeno, millo, mijo y arroz. Su tallo lineal ascendente
lleva la flor al contacto con el viento para que éste transporte
la semilla. Los tallos del maíz, sorgo y caña de azúcar por ser de
gran tamaño, son medulosos, crecen en altura y en diámetro. Su
dimensión y peso idóneos para asir por la mano convirtieron a la
Goretti Virgili López, Guía medicinal y espiritual de plantas tropicales.
Los secretos de las plantas desde el Caribe y la Amazonía hasta el Mediterraneo (Barcelona: Angels Fortune Editions, 2017), 468–69.
5
Sidney Wilfred Mintz, Dulzura y poder: el lugar del azúcar en la historia
moderna (México, DF: Siglo XXI, 1996).
4

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

182

�Daiana Campo

caña en vara de medida utilizada en épocas evangélicas, y como tal
se referencia en la biblia.6 De las 130 plantas que se mencionan en
dicho documento, la caña dulce es considerada una de las especias
finas y de gran valor energético, como se advierte en el Primer libro
de Samuel cuando cita lo que sucede con “la caña de miel que parecía
brotar del suelo”.7 Incluso, en la Edad Media su precio elevado la
ubicó sólo en la mesa de personas adineradas y en los ajuares de
las reinas como parte de su dote.8 Nuevamente Mintz advierte “…
para 1.650, la nobleza y los ricos de Inglaterra se había convertido
en consumidores inveterados de azúcar, producto que figuraba en su
medicina, su imaginería poética y su exhibición de rango”.9
Asimismo, en el libro de La Agricultura de Abu Zacaria
se relaciona esta estirpe vegetal con lo sagrado cuando anexa un
fragmento de los escritos santos que dicta: “...cuéntase también
haber dicho: que cuando quiere Dios fecundizar las sementeras,
derrama su bendición sobre cañas y espigas, y da á (sic) un Ángel
la comisión de custodiar todos sus granos”.10 Esto se debe, por
lo visto, a que la caña genera en buena medida la sensación de
que se reverencia de forma divina hacia la luz del sol, pues ella,
gracias a éste, se transforma en energía para el cuerpo humano.
Ver Ezequiel. 40: 3-5
Ver Primer Libro de Samuel. 14:25
8
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina (México, DF:
Siglo XXI, 2004), 35.
9
Galeano, 32.
10
Iahia Abu Zacaria, Libro de Agricultura, ed. Josef Antonio Banqueri (Madrid, 1802), 75, https://apigranca.es/wp-content/uploads/2021/12/Zacaria_
Agricultura.pdf.
6
7

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

183

�La caña de azúcar

Entonces, su simbología asociada al astro sol influyó
para que los moros le consideraran real y sagrada desde épocas
primigenias. Al parecer, esto hace parte del legado cultural que
dejan en el norte de África y en España, donde la domesticación
de animales, sobre todo de aquellos que proporcionan carne,
leche, lana y cueros era más importante, justamente porque la
tradición pastoril española predominaba sobre la agraria; por
tal motivo, pasa a complementarse con especies como la caña
tras la incorporación de un buen sistema de regadío. Además,
la transformación de jugos en cristales le posibilita su fácil
conservación para ser empleada en jaleas, azúcar, melazas en
forma de miel negra, panela, jarabes, confituras, colaciones,
mazapán, mermeladas, etc. También, de su destilación se obtienen
bebidas y licores como el ron y el guarapo,11 y de su hervor
infusiones para atraer la buena suerte.
Por esos motivos, se induce a pensar que la elección y
condición privilegiada de la caña de azúcar, no sólo se debió a sus
atributos económicos, sino al posicionamiento cultural que la planta
representa. Víctor Manuel Patiño menciona que cuando colonizaron
América, los españoles trajeron consigo unas 274 especies que hacían
parte de su bagaje tradicional de plantas, costumbres asociadas a
ellas y los procedimientos industriales para beneficiar algunas como
la caña de azúcar.12 Sin embargo, no fue su menester cultivarlas. Esa
Bebida fermentada de caña
Víctor Manuel Patiño, La tierra en la América equinoccial (Bogotá: Presidencia de la República, 1997), 230.
11

12

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

184

�Daiana Campo

tarea se la encomendaron a los indígenas quienes conocían ya de
experimentos para adaptar y sembrar plántulas porque desarrollaron
una producción suficiente, gracias a la virtud de observar con detalle
la naturaleza. El autor comenta que:
Los pueblos indígenas americanos del intertrópico en el
momento del encuentro de culturas, se caracterizaban por un
predominio de las sociedades agrarias. La agricultura había
alcanzado un notable desarrollo. Se practicaba en un gran rango
altitudinal, desde el nivel del mar hasta los 3.500 metros, con
unas 650 especies de plantas adaptadas a cada piso altitudinal y
a cada enclave; en todo tipo de suelos desde los encharcables e
inundables, hasta los más secos; en este último caso a base de
irrigación, tan bien lograda como en cualquier parte del mundo;
y con métodos eficaces para evitar o disminuir la erosión, como
las terrazas y andenes de varias regiones.13

Pese al gran conocimiento del hombre americano, algunas plantas
heliófilas como las gramíneas fueron difíciles de contrarrestar
con los implementos de trabajo que éste tenía a su disposición,
ya que establecen una fuerte competencia con las especies
cultivadas.14 No obstante, eran útiles para alimentar con su
bagazo a ciertos animales domésticos herbívoros introducidos.
Cerdos, caballos, toros y vacas que ante la insistencia de
los indígenas se fueron adaptando a los pastos americanos
espontáneos y a varias plantas de consumo como la yuca y el
Patiño, 229.
Víctor Manuel Patiño, Plantas cultivadas y animales domésticos en América equinoccial. Suplemento a los tomos III y IV: Plantas ornamentales (Cali:
Imprenta Departamental, 1974).
13
14

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

185

�La caña de azúcar

maíz; animales que se convirtieron en una necesidad para ellos
ya que, debido a la esclavitud a la que fueron sometidos, les
fueron útiles al relevarles de algunas de sus labores más pesadas
como la de arar o cargar.15 De acuerdo a todo lo anterior, la
historia del desplazamiento de dicha gramínea demuestra que ha
sido percibida y usada, desde épocas primigenias, como objeto
de poder que a la par de satisfacer el vientre humano, satisface
la necesidad de lucro de una minoría.
Pese a ello, el cultivo extensivo de la caña es considerado
en muchas culturas como un bien agrario que ha proporcionado,
y sigue proporcionando, desarrollo económico al margen de
procesos identitarios cohesionados a la economía de plantación
capitalista. Si bien para tal efecto se transformaron los paisajes,
ello se logró en pos de la actividad extractivista de mano de obra
esclava, así como de la tenaz idea de menguar, redireccionar y
confinar las fuentes de agua al servicio de éste como cultivo único.
La caña en el Valle Geográfico del río Cauca y
transformación de la despensa alimentaria candelareña
Para comprender la relevancia y los posteriores efectos del
cultivo extensivo de la caña de azúcar en Candelaria, es
importante indicar que, desde el periodo colonial, las fábricas de
su manufactura y plantación se establecieron y alcanzaron mayor
Patiño, Víctor Manuel. Plantas cultivadas y animales domésticos en
América equinoccial: Plantas introducidas. Colombia. Imprenta Departamental.1969.
15

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

186

�Daiana Campo

efectividad cerca de las fuentes hídricas. Justamente la naturaleza
anfibia del departamento y de esta localidad atravesada por uno
de los mayores bienes naturales, el río Cauca, es lo que llama
poderosamente la atención de los dirigentes e industriales de
la primera mitad del siglo XX, quienes vieron en el río una
oportunidad para emprender el proceso de electrificación en el
departamento, así como una herramienta para enlazarse con la
economía internacional.
Si bien el valle del río Cauca es una planicie originada
por una depresión tectónica interandina y la vertiente occidental
de la cordillera central que comprende la vertiente del valle del
río Cauca, y el macizo central o área de páramos, es también un
eje biológico que despierta interés económico, pues este río por
mucho tiempo se entrelazó con numerosas corrientes hídricas
menores (ríos, lagunas, ciénagas quebradas, arroyos y zanjones)
en una superficie cuya génesis fue condicionada al modelamiento
de las lluvias como el más importante agente erosivo, e hizo
del valle un gran lago16 que posibilitó asentamientos humanos
y actividades como la pesca y una agricultura de subsistencia.
Ello permitió el surgimiento de sociedades del maíz, sorgo,
tabaco, soya, fríjol, algodón, y otras especies más que, a su vez,
se conectaron con otras actividades también importantes en esta
región como la minería y la ganadería.
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Humedales del valle
geográfico del río Cauca: génesis, biodiversidad y conservación (Cali: C.V.C.,
2009).
16

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

187

�La caña de azúcar

Con todas ellas se complementó el cultivo de la caña que
para los siglos XVII y XVIII no era tan fuerte en Candelaria,17 ya
que en ese momento era una factoría para el reinado del tabaco.
Entonces su uso más destacado era para la preparación de mieles
y destilar, en alambiques clandestinos, aguardiente y guarapo del
cual se surtían los mineros y corteros de plantaciones adyacentes.
Por tanto, cuando dicha gramínea empieza a desplegarse por
las riberas de estos ríos, lo hace como una especie más entre
sembradíos de tabaco, café, plátano, algodón, cacao, frijol y maíz.
Por el contrario, en las haciendas donde contaba con interesantes
porciones de tierra empezó en los años 1950 y 1960 a combinarse
con el ganado. Por ello, llega a las mesas derivados de la leche
como el queso y el dulce de leche que combinado con la panela y
luego el azúcar refinado, da pie al bien llamado “manjar blanco”.18
No obstante, poblaciones humanas y no humanas
mantuvieron una estrecha relación con esta poderosa fuente
incesante de agua, el río Cauca, quien pese a los embates no
deja de ser una espina dorsal ecosistémica que además de haber
transportado por centurias sedimentos para nutrir tanto su lecho
En esas épocas, las plantaciones azucareras estaban ubicadas en Cali,
Puerto Tejada y Palmira
18
Golosina o postre típico del departamento del Valle del Cauca. Se logra
cociendo a fuego lento grandes cantidades de leche con azúcar y una pizca de
sal, hasta que se torne de consistencia cremosa. Las variaciones van sujetas
tanto a la cantidad de leche como de azúcar, pues de una de ellas también surge
el famoso Arequipe, que es llamado en otros lugares Cajeta. Anteriormente
se preparaba con panela y tomaba un color más oscuro. En la actualidad se le
agrega azúcar blanca refinada.
17

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

188

�Daiana Campo

como la profusa vegetación que le ha acompañado, se instala
como eje central de la naciente economía departamental y
nacional enfocada en el desarrollo de la agroindustria19. Ello
indujo a que, en la segunda mitad del siglo XX, se sometiera
intensivamente a constantes regulaciones, represamientos y
usos inadecuados.
En consecuencia, se puede decir entonces que en su
trasegar el río, además de ser usufructuado y venerado, hizo
caminos, ya que en su larga trayectoria fue artífice de ciénagas,
lagunas y madreviejas20 que sirvieron de aposento a una fauna,
flora y cultivos variados. También facilitó la coexistencia de
otras siembras y corrientes naturales y culturales, al igual que
sucedió con muchos de sus afluentes o tributarios. Entre los más
importantes de la zona plana están el río Desbarato, Párraga,
Fraile, Bolo, Nima y Amaime; aguas que además de humedecer
constantemente los suelos, llevaron en su seno un buen surtido de
peces como el Bagre, Barbudo, Jabón, Bocachico, varias clases
de Corroncho, sabaleta y diferentes especies de sardina, que
El río Cauca es el principal afluente del río Magdalena, considerado el más
importante del país; por ello ocupa el segundo lugar en importancia.
20
Las ciénagas, lagunas y madre viejas guardan estrecha relación con el río.
Las primeras son superficies generalmente planas que se inundan constantemente por sus las crecientes. Por tanto, ellas adquieren un aspecto pantanoso y
actúan como filtros naturales de éste. Las lagunas también pueden crearse por
desbordamiento de los ríos en terrenos cóncavos que no le permiten la salida.
Asimismo, las madreviejas se caracterizan por ser terrenos deprimidos de poca
dimensión que en las crecientes de los ríos se forman, por ello también se le
denominan brazos muertos de un río.
19

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

189

�La caña de azúcar

junto a otras más, se convirtieron en sustento de varias familias,
y permitieron la elaboración de uno de los platos típicos más
importantes, el sancocho.21
De igual forma, la abundancia y la posibilidad de acceso
al agua permitía que la alimentación tanto de las personas
vallecaucanas y candelareñas fuese plural y sin invertir dinero. De
la riqueza anfibia se obtenía diversidad en las maneras de preparar
el sancocho de acuerdo a la variedad de pez; también comidas
como la sopa de tortuga y aborrajados de pescado. Igualmente, se
obtenía de forma simple torcazas que se preparaban en guisos, y
que llegaban a la zona gracias a los árboles frutales y árboles de
gran porte22 que tejían la maravillosa red trófica donde era posible
divisar mariposas, serpientes, micos, guagua, guatín, armadillo,
tatabro, garzas, iguanas y coatíes también llamados cusumbos.
Además, se podía hallar con gran facilidad el fruto del
árbol del pan que, en las faenas al río, podían comer al borde de los
ríos pues les ofrecía una semilla carnosa. Del algarrobo también
podían extraer mermelada. En la actualidad muchas de las recetas
se han olvidado porque es mínima la posibilidad de preparar
Es una sopa que se prepara a base de pescado, tubérculos como la yuca, la
papa; plátano verde y especias como una clase de cilantro llamada cimarrón.
Este plato empezó a diversificarse con la presencia del ganado en el trapiche
de panela, y a menguar cuando inició el esplendor de las haciendas azucareras,
pues cada vez se hace más complejo obtener en varios lugares del Valle del
cauca el pescado por la reducción de las aguas que quedaron confinadas a los
extensos monocultivos. Por ello se posicionó el sancocho de gallina y con las
reses el sancocho de res.
22
Samanes, guácimos, cachimbos, ceibas e higuerones, entre otros.
21

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

190

�Daiana Campo

dichos platillos sin comprar sus ingredientes. Para la elaboración
de estos alimentos era indispensable la ayuda de hombres y
mujeres en un trabajo más colectivo. Aun así, sigue constante,
para la ejecución de estos platillos, el papel preponderante de la
mujer negra en el fogón.
Precisamente el modelamiento del río Cauca trajo
consigo, en paralelo, el empobrecimiento del entorno natural
con el rediseño del paisaje lacustre para dar espacio a las
plantaciones de caña. Su cultivo se fortaleció primero con
la figura de trapiche, luego con la de ingenio azucarero y
finalmente con el blindaje del clúster del azúcar. Con ello, los
ríos ya mencionados, las quebradas y otras fuentes menores
de agua23 empezaron a menguar y a evidenciar, a finales de
los años 60, índices de contaminación que se revelaron en la
notoria opacidad de las aguas que otrora eran cristalinas. En
correspondencia, disminuyó la cobertura boscosa, se limitó
drásticamente el acceso de la población a los ríos y con ello el
ritual familiar de “paseo de olla” también se redujo.
El discurso hegemónico que la legitima como cultivo perenne
A partir de los años de 1930, la abundancia de agua se concibió
como un desperdicio que era necesario corregir. Poco a poco las
zonas altas, medias y las bajas consideradas lacustres, empezaron
a ser intervenidas con ideas modernizadoras donde el progreso,
23

Como las quebradas Chontaduro, Granadillo y Zaineras

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

191

�La caña de azúcar

entendido como la búsqueda de utilidad económica de esa vasta
naturaleza, se validó en discursos procedentes de otras regiones e
incluso de otros países. Algunos de ellos fueron la misión inglesa
de 1927, que recomendó impulsar el desarrollo agroindustrial
del Valle del Cauca, y la misión agrícola Chardón en 1929, que
puso el énfasis en que uno de esos cultivos fuese el de la caña de
azúcar y la introducción de variedades POJ2878 y 2714, con más
resistencia a las plagas y de mayor productividad. Ello porque
consideraba las excelentes condiciones naturales del Valle como
un milagro para la caña. Carlos Chardón, en su reconocimiento
agropecuario del Valle, advirtió e insistió que:
[...] Es de notarse, y esto favorece hoy mucho a la agricultura y
la ganadería, que llueve un promedio de 138 días al año: aún en
los meses más secos, como julio y agosto, llueve un promedio
de 8 días en cada uno. Esta buena distribución de la lluvia en
el Valle del Cauca, es una de las características salientes de su
privilegiado clima. El hecho de que no haya frecuentes lluvias
torrenciales, es también muy favorable a la conservación del
suelo, pues evita los grandes arrastres que lavan y se llevan “la
flor de la tierra.24

Entonces, si bien es posible encontrar varias recomendaciones
para plantar caña, se hallan más para reducir la presencia de
las fuentes de agua argumentando que, para fortalecer la
Carlos Eugenio Chardón, Reconocimiento agro-pecuario del Valle del
Cauca. Informe emitido por la Misión agrícola puertorriqueña, dirigida por
el hon. Carlos E. Chardon, y presentado al governador del departamento del
Valle en Colombia (San Juan: Negociado de materiales, imprenta, y transporte,
1930), 36.
24

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

192

�Daiana Campo

alimentación del departamento, era desastroso contar con
“tanta agua corriendo por ahí”,25 pues son ríos sin control ni
regulación que impiden el progreso de la región. Entre ellos se
destaca el realizado en el año 1952 por la firma OLAP,26 que
hace énfasis en proteger el valle plano contra el exceso de las
aguas con la creación de los embalses de Salvajina y Timba que,
en operación conjunta, tendrían a su cargo la tarea de controlar
las avenidas del río Cauca, salvaguardando así 60,000 hectáreas
destinadas a la agricultura:
De las 390.000 hectáreas del valle plano, el 60% son irrigables
y el 25% sufre de inundaciones o encharcamientos; en total
el 64%, o sean 250.000 hectáreas se encuentran afectadas
por el exceso de agua. [...] Pero la represa de Timba y
Salvajina no bastan para la protección del valle plano
contra el exceso de aguas. Para la defensa y recuperación de
40.000 hectáreas, se necesita una extensa red de canales que
recojan las lluvias y que sequen ciénagas y pantanos, con
ayuda de estaciones de bombeo en varios casos y trabajos de
canalización en algunos afluentes del Cauca, cuyo control
por medio de embalses, resulta demasiado gravoso. Cabe
anotar que muchas de estas obras no operarían correctamente
sino después de controlado el nivel de las aguas del Cauca,
con ayuda de los embalses.27
Frase mencionada constantemente por funcionarios de las Misiones del
Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento-BIRF-, que se puede leer
en varios de los informes de modelación del paisaje citados.
26
Sigla de la primera firma de ingenieros acreditada en Colombia, que se
gesta por su fundador Carlos Ospina, quien egresado de Berkeley se asoció
con otros ingenieros de apellidos: Olarte, Arias y Payán. De ahí su nombre
OLAP.
27
OSPINA, OLARTE, ARIAS, PAYÁN. Plan para el desarrollo económico
25

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

193

�La caña de azúcar

Estos apartes tienen un común denominador: domesticar al río
Cauca, a través de una mega obra de la ingeniería como lo sería
la represa de salvajina, edificación que para su materialización se
valdría de nuevos estudios que reforzarían, durante las décadas
de los años cincuenta y sesenta, la idea de progreso asociada
a los conceptos de irrigación y drenaje. Así lo demuestra una
investigación realizada, diez años después a la de la OLAP, por
Pedro Nel Barrera, que indica:
[...] El valle y su inmensa riqueza requieren una rápida
solución para su explotación. Existe mucha agua que corre
desperdiciándose para el uso humano. La solución se encuentra
en la irrigación, pues no hay en el país región que ofrezca
iguales posibilidades de desarrollo y porvenir para la economía
colombiana. [...] Es pues, una necesidad inaplazable el convertir
esta zona plana del Valle del Cauca, en una tierra perfectamente
irrigada, desecada y dedicada a cultivos intensivos de productos
de alto rendimiento, tanto en volumen como en precios de
mercado.28

Ahora bien, cabe destacar que el mismo estudio presenta a la
par un análisis de los suelos con un apreciable nivel de potasio,
elemento indispensable para el adecuado desarrollo de la
vegetación, así como una proporción muy baja de nitrógeno,
explicable por el carácter arcilloso y compacto que obedece a la
textura de los suelos del valle geográfico, que son formados a
partir de sedimentos arrastrados por los ríos que discurren por las
del Alto Cauca. Valle del Cauca: Planeamiento de recursos naturales. Ospina,
Olarte, Arias &amp; Payán. 1952. 42.
28
Pedro Nel Barrera, Estudios socioeconómicos (Cali: CVC, 1962), 6.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

194

�Daiana Campo

cordilleras, compuestos de capas delgadas y gruesas de arcillas,
limos, arenas y gravas, con amplia presencia de suelos finos
arcillosos.29
En ese sentido es comprensible que dentro de los “cultivos
intensivos” se enfoquen, en el mismo documento, al de la caña
que, aunque se adapta bien a una amplia variedad de suelos, se
desarrolla satisfactoriamente en los franco-arcillosos, profundos y
bien drenados. En suelos demasiado duros la caña no se desarrolla,
en los suelos sueltos y ricos en materia orgánica crece bien, pero
se puede caer fácilmente. De ahí que el nivel freático deba estar
mínimo a 1.20 metros, a menor profundidad, y requiera de buenos
drenajes, pero sobre todo de una copiosa fuente de agua que pueda
ser domesticada con un sistema técnico de cultivos.
De estos antecedentes se gesta un plan piloto de métodos
de control de ríos, cuya misión se centra en el fomento y
aprovechamiento intensivo de todos los recursos naturales en
la zona geográfica del Valle del Cauca, el denominado Plan
Lilienthal.30 Éste sugiere varias consideraciones técnicas que
posteriormente influyen en el asentamiento progresivo de varios
ingenios azucareros al margen del río Cauca para usufructuar,
asimismo, las corrientes hídricas con las que se conecta. Sin
Guillermo Alberto Mambagué, “Elementos de ecología histórica del valle
geográfico del río Cauca y el municipio de Candelaria, Valle de Cauca”, en
Etnohistoria y bioarqueología en el municiío de Candelaria, Valle del Cauca
(Cali: Universidad del Cauca, 2011), 118.
30
Que también fue conocido como Plan Integral de Fomento y Aprovechamiento Intensivo de todos los Recursos Naturales del Valle del Cauca.
29

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

195

�La caña de azúcar

embargo, a este impulso se le sumó la persistencia y capital de
los terratenientes dueños de los ingenios, quienes advirtieron la
necesidad de continuar con reconocimientos agropecuarios para
potenciar los recursos naturales del Valle del Cauca, y se dieron al
ejercicio de procurar convencer a otros notables y a la comunidad
en general, de la apremiante obligación de acelerar el desarrollo
económico del Valle y el país con el apoyo de los criterios y
capital extranjero.
De este plan se desprenden varias corporaciones
autónomas en diferentes regiones del mundo para controlar y
reglamentar de forma integral tierra, agua, bosques, minerales,
industria y género humano. En el Valle del Cauca, la organización
se denominó Corporación Autónoma Regional del Cauca, Valle y
Caldas -CVC- y se creó en el año 1954.31 Sus siglas corresponden
a la unión de esos tres departamentos, pues se proyectó represar
el río Cauca en aras de generar electricidad para ellos. Por ese
motivo, para emprender un proyecto de tal envergadura se
requería de una zona de desarrollo, o como le llamaron, “vitrina
de exhibición”,32 donde se pudiese realizar en el menor tiempo
posible la tecnificación del campo.
El lugar elegido fue el Valle del Cauca, donde estaban
los visionarios terratenientes que, además, eran comerciantes
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Génesis y desarrollo de una visión de progreso (Cali: CVC, 2004), 51–54.
32
Joaquín Paredes Cruz, El Valle del Cauca. Su realidad económica y cultural (Cali: La Voz Católica, 1955), 44.
31

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

196

�Daiana Campo

de caña. Quizá por ello no es aleatorio que Luis Valdivia
mencione que esta élite, al tiempo que adquirió mayor control
sobre los recursos naturales, impidió la formación de un sector
campesino independiente, pues al atraer a las haciendas a
familias de labradores, se benefició de la adecuación gratuita, de
terrenos vírgenes o inundables, y otras veces del pago de renta
de las familias de cultivadores parcelarios. Afirma que, sin duda
alguna, todo eso contribuyó a crear la fortuna de propietarios y
comerciantes.33
Dentro de las apremiantes tareas que la CVC debía
resolver, se encontraba realizar un estado de las necesidades
de la región que luego pasarían a priorizarse. No obstante, se
mantuvo firme la idea de la electrificación. La abundancia de
agua que tanto caracterizó al Valle del Cauca, entraría ahora bajo
el dominio y avances técnicos del hombre. Inicia entonces una
carrera desmedida por transformarla mediante análisis, controles,
supervisiones y legislaciones. Todo ello requería de un buen
capital que surgió, en gran parte, de la tasa catastral.34 Con el
inicio de esta entidad se sella el destino de Candelaria, porque
para desarrollar la tarea de planificar y modelar los recursos
naturales en función de lo que sería la agroindustria, fue necesario
primero transformar la naturaleza de un espacio específico en
Luis Valdivia, Economía y espacio en el Valle del Cauca, 1850-1950 (Cali:
Universidad del Valle, s/f), 11.
34
Esta consistió en cobrar una tasa catastral del 4 por mil sobre el valor de
los predios.
33

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

197

�La caña de azúcar

paisaje agroindustrial para contar con un referente que traspasase
la geografía nacional. Se eligió entonces el suelo candelareño
como el territorio con más elementos a favor para convertirse en
el primer centro piloto de este desarrollo económico.
Varias fueron las condiciones que hicieron que sus
miradas se pusiesen en ella. Por un lado, ya era visible gracias
a que la ganadería y agricultura se fueron posicionando, a través
de las haciendas, como actividades económicas que, junto a
sus tierras consideradas pródigas y feraces, siempre dieron una
contribución efectiva a la economía nacional. Ello la tuvo en la
mira de un sinnúmero de investigaciones que la convirtieron en
el municipio que reunía características especiales sobre los demás
de Colombia. Según Raúl Silva:
[...] es uno de los pueblos más antiguos del Valle del Cauca.
Su producción ganadera es una de las más prósperas del
departamento y sus estancias son ricas en diversas clases de
cultivos: maíz, plátano, arroz, tabaco, café y sobre todo caña
de azúcar, además de presentar cercanía a dos centros urbanos
importantes en la región. Dista de Cali 28 km y de Palmira 15
km.35

Lo paradójico de todo este asunto, es que Candelaria, para esa
época, era uno de los lugares más tranquilos y prósperos de la
región y el país. Luis Martínez Delgado, en el libro Valle del
Cauca 1910-1960: medio siglo de riqueza, mencionó:
Raúl Silva Holguín, Valle del Cauca: Tierra de promisión, t. I (Cali: Imprenta Departamental, 1960), 134.
35

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

198

�Daiana Campo

“[...] este municipio es modelo para un sinnúmero de
investigaciones por reunir características especiales sobre los
demás de Colombia: es completamente plano en su topografía, está
situado e influido por los centros comerciales de Cali y Palmira;
sus habitantes viven en forma bastante tranquila; estas ventajas
han sido las causas para que fuera escogido como municipio
piloto de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca
(C.V.C)-(Plan Lilienthal); que sea visitado frecuentemente por
personalidades internacionales y nacionales; que se levante allí
el primer catastro técnico rural en Colombia: estudio de títulos,
levantamientos aéreos y sobre terreno, estudio de la tierra y
recomendación sobre su uso más conveniente para una mejor
producción; que la Universidad del Valle, por intermedio de su
Facultad de Medicina, adelante la primera campaña de medicina
social preventiva en Colombia, basado en un postulado que
se está imponiendo por su realidad: la prevención por unidad
humana es más barata y más social que la curación por unidad
humana. [...] Merece destacarse como obra de vital importancia
y revolucionaria para Colombia la de auspiciar el nacimiento y
fortalecimiento de una nueva clase social económica: la de los
granjeros, una clase que, autoabasteciéndose, sus remanentes van
a engrosar a los de la comunidad, consiguiéndose así una clase
de dirigente del campesinado completamente libre e influyente
en los destinos de la nación. Todo se encuentra dispuesto para
ello: el Municipio está saneando jurídicamente la propiedad
pequeña, se está electrificando totalmente la parte rural y se
están dotando de vías de comunicación todas las zonas rurales,
sin lugar a dudas, esta naciente clase social será la redentora del
campesinado colombiano.36

Justamente,

el

discurso

hegemónico

condensado

en

recomendaciones, informes, planes, programas, proyectos e
Luis Martínez Delgado, Valle del Cauca, 1910-1960. Medio siglo de riqueza (Cali: Interprint, 1960), 64–65.
36

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

199

�La caña de azúcar

incluso en el imaginario de la gente, muchos de ellos de la élite,
hicieron que en no menos de 20 años la cabecera municipal de
Candelaria se quedara hasta la actualidad cercada por caña. No
obstante, al margen del desarrollo de la caña, se desencadenó
una violencia pasiva que desplazó, a través de quemas, requemas
y fumigaciones, a varias especies vegetales y animales que
se mantenían distantes de las casas: alacranes, arañas, sapos,
culebras, lagartos, iguanas, pericos, guacharacas, murciélagos,
etc., que como comentan algunos pobladores, “una vez se sentían
acorralados por el fuego o el veneno, migraban al interior de
nuestras casas para protegerse”.37
Cada vez era más común hallar deambulando por las
viviendas algunos de estos animales. Lastimosamente, los
moradores explican que empezaron a sentirse amenazados
por su propia naturaleza, ya que temerosos de que les hiciesen
daño a sus hijos, se veían en la obligación de igualmente
exterminarlos. El cañaveral fue tomando posesión exclusiva de
la tierra, y a merced de su preferencia, las leyes ecosistémicas
que regían el entorno acuático candelareño fueron mutando.
Si bien los animales emigraban a lugares vecinos en las
temporadas de sequía, la abundancia y tratamiento que se le
proporcionaba a la caña les forzaba a salir. Muchos murieron
en el intento.
Evaristo López. Cortero de caña jubilado. 79 años. Fecha de entrevista:
junio 17 de 2013.
37

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

200

�Daiana Campo

En términos de agricultura, la década de los sesenta
finaliza en Candelaria con la transformación acelerada de las
haciendas. Si bien aún el 90% de los habitantes se dedicaba
a cultivar las parcelas propias o se desempeñaban como
trabajadores de los ingenios o trapiches, las fincas pequeñas y
medianas de la zona plana continuaban siendo absorbidas por los
ingenios. En el Estudio detallado, para fines agrícolas, de los
suelos del municipio de Candelaria,38 se menciona que a inicios
de los años 70 la mayoría de sus suelos se encontraban cultivados
de caña de azúcar, explotada en forma bastante intensiva con el
empleo de técnicas modernas: variedades muy productivas, uso
de fertilizantes, riegos, pesticidas y mano de obra calificada.
Eso explicaría por qué a principios de los setenta, el
interés por cultivar sus propios alimentos menguó en algunos
campesinos ya proletarizados. Si bien antes no era necesario
desgastarse para conseguir comida, pues el pescado y plátano
eran abundantes en ese entorno, ahora se sumaba a la escasez
de ciertos alimentos, la competencia y el estatus como valores
de la modernidad. Esa rápida metamorfosis dejó claro que la
ocupación espacial del candelareño basada en la negociación
directa y permanente con sus ríos, a través de la lluvia y la sequía,
se limitó con una imponente herramienta técnica que hizo las
veces de intermediario: el jarillón.
Javier de los Ríos Z, Estudio detallado, para fines agrícolas, de los suelos
del municipio de Candelaria (Departamento del Valle del Cauca). (Bogotá:
Instituto Geográfico “Agustín Codazzi”, 1971), 15.
38

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

201

�La caña de azúcar

Efectos adversos de su siembra extensiva el combustible
Aunque en Colombia la caña de azúcar fue por mucho tiempo
un artículo de consumo interno, en los años setenta se fue
especializando en abrir mercados hasta catalogarse como un
producto de exportación. De la caña inicialmente se derivó
azúcar, mieles, panelas, bagazo y alcoholes. También se
derivarían poderosas familias que fueron y serían cruciales
en la construcción de una identidad dulcera para el Valle del
Cauca. Desde los años sesenta Jaime Lozano, presidente de
ASOCAÑA entre los años de 1959 y 1975, da cuenta de la caña
como cultivo comercial y rentable negocio con linaje, pues
la élite abanderó la caña asumiéndola no como especie, sino
como un elemento constituyente del paisaje industrializado
hasta la actualidad.
Estos industriales del dulce y sus respectivas generaciones,
se esforzaron por mantener una cuota permanente en la producción,
cualidad que le valió a la caña el adjetivo de hilo conductor de la
economía. Para ello, empezaron a domesticarla bajo el progreso
tecnológico como ideal imperante del siglo XX. De ahí que de
las varias conjeturas que emergen de esta investigación, se cree
que la identidad de Candelaria se permeó precisamente del
imaginario que estas prestantes familias de la élite del azúcar de
Cali, Popayán y Buga lograron posicionar. La distancia de la élite
entre la naturaleza diversa, legitimó una particular forma de ver
el ambiente físico-natural. Al parecer, la caña como muchas otras
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

202

�Daiana Campo

especies consideradas útiles (café, algodón, maíz y sorgo, entre
otras), se posicionó rápidamente como dispositivo del progreso
tecnológico. El poder político al margen de las cada vez más
sólidas relaciones comerciales locales y extranjeras le ampararon.
Asimismo, el aumento drástico de la producción industrial,
empezó a requerir cada vez más el uso de la química para una
producción mayor de fertilizantes nitrogenados. Por ello, los
ingenios ya establecidos se centraron en investigar la caña de
azúcar y la melaza. Para tal tarea conformaron la Sucroquímica
Colombiana S.A., enfocada en el desarrollo químico y tecnológico
de productos y subproductos derivados de la sacarosa de caña:
ácido cítrico, ácido acético y alcohol.39 Entretanto, continuaban
atentos a la producción y lograron exportar en el año 1965, por
vez primera, 101,344 toneladas de azúcar. De estas, enviaron
63,653 al mercado mundial y 37,691 para los Estados Unidos,
participación que aumentó el año siguiente y le ubicó como un
valioso productor.
A su vez, a esta benéfica condición social y política se
le suma un acontecimiento natural significativo para que el país,
y sobre todo el Valle del Cauca, alcanzaran en poco tiempo una
posición privilegiada que reforzó el reinado de la caña hasta el
siglo XXI, pues la caña es el cultivo más destacado de Candelaria,
representando la actividad agrícola de mayor productividad
Daniel Gironza y Juan Sebastián Morales, Casos de historia empresarial:
SUCROAL S.A. - Tecnoquímicas S.A. (Santiago de Cali: Universidad ICESI,
2013), 6.
39

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

203

�La caña de azúcar

económica generadora de numerosos empleos en factorías y
plantaciones.40 Sin embargo, la cuota que se ha debido pagar
por esta posición ha impactado fuertemente las fuentes hídricas,
superficiales y subterráneas, y con ello, la despensa piscícola. Para
1957 existían en el Valle del Cauca 14,633 hectáreas de ciénagas
o lagunas, muchas de ellas formadas por las constantes crecientes
del río Cauca. Ellas, en su ir y venir, atraían un gran número de
especies faunísticas que se convirtieron en menú de propios y
visitantes, pero que en un periodo de 60 años se reducirían a
2,795 hectáreas y de 62 a 7 humedales.41
Asimismo se redujo la mano de obra campesina, pero
los dueños de ingenios alcanzarían un poder económico sin
precedentes debido a estratégicos planes de expansión que
requirieron de la inversión en innovadores equipamientos
industriales, de una minuciosa división del trabajo bajo
procedimientos sistémicos y de establecer relaciones comerciales
con mayor grado de dependencia. En Candelaria, la iniciativa
del perfeccionamiento de “la industria centralizada en el azúcar”
debilitó aún más el quehacer del pequeño agricultor. Entre los
años 80 y 90 desaparecerían pequeños trapiches porque la meta
estaba centrada en producir la mejor azúcar refinada. Ad portas
del año 2000, la meta sería el alcohol carburante. En el año
2001 se instituyó la Ley de oxigenación de gasolina con alcohol
40
41

Gironza y Morales, 17.
Según el centro de datos para la conservación de la CVC, 1990.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

204

�Daiana Campo

carburante en las ciudades de más de 500,000 habitantes y en
sus áreas metropolitanas (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla,
Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga y Pereira), coyuntura que
permitió a finales del año 2005 que los ingenios Mayagüez,
Providencia, Incauca, Risaralda y Manuelita establecieran sus
propias destilerías para producir etanol.
Con ello, el objetivo se complejizó tanto, que además de
la actividad azucarera, se embarcaron en elaborar insumos para
la industria en el campo del hogar, la salud, alimentos, bebidas,
abonos orgánicos, construcción, energía y la sucroquímica, entre
otras más. Esta situación derivó en una dependencia local, regional
y nacional de la industria de la caña, pues ella ofrece casi todo
lo que utiliza cotidianamente un hogar promedio. En la azarosa
centralización del azúcar como una cosecha flexible, Mayagüez
buscó no bajar la guardia en el desarrollo de su fabricación. A tal
punto llegó aquella dedicación que, en el año 2007, presentó la
mejor productividad de Colombia con 1,200 kilos de azúcar por
hectárea al mes. Entre otras cosas, esto fue resultado de incorporar
continuamente al holding empresarial compañías dedicadas a la
plantación especializada que abastecieron las materias primas
para la elaboración de productos que permitieron sostener todo
su proceso productivo: selección, siembra, monitoreo, corte, alza,
transporte, molienda y comercialización.
En ese sentido, Mayagüez como grupo empresarial empezó
a consolidar su propio conglomerado haciendo uso de la caña como
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

205

�La caña de azúcar

alimento y, a partir del año 2000, utilizándola también para producir
etanol. Es Mauricio Iragorry42 quien, como nuevo gerente de la
compañía, lideró esa iniciativa incorporando desde el año 2006
el negocio del alcohol carburante mediante el uso de la vinaza.
Este negocio altamente rentable tendría sus inicios desde el año
1997 cuando, en el encuentro por el Medio Ambiente desarrollado
en Kioto, los países industrializados que más generaban gases
de efecto invernadero se vieron en la imperiosa necesidad de
desarrollar combustibles diferentes a los fósiles (gas natural, carbón
y petróleo) para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Por ese motivo, la frase que ampara la apuesta hacia los
combustibles vegetales es la protección del medio ambiente.
Aunque Colombia no se encuentre referenciado en los que
contamina de manera alarmante, sus empresarios se dedicarían
a continuar trabajando los años siguientes en pos del mercado
internacional y de sostener la movilidad de sus vehículos.
De esta manera, la vinaza entraría a ser parte de la nueva
revolución agroindustrial que demandaría la expansión de la
caña de Mayagüez hacia nuevas tierras distantes a la candelareña,
mediante la manipulación genética de la caña para fabricar
biocombustibles. Así, finalizando el año 2007, crean una variedad
de caña transgénica resistente al ataque del virus Polerovirus, que
ocasiona la enfermedad de la hoja amarilla. En años siguientes,
Ingeniero industrial de la Universidad de Georgia Ceo’s Managment Program de Kellog School Of Management. Sus ascendientes son de la familia
Holguín Hurtado.
42

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

206

�Daiana Campo

y con más fuerza en el año 2010, creó cañas transgénicas
adaptables a factores climáticos, resistentes a plagas, virus y
bacterias. Ante los avances de estas alteraciones, Víctor Manuel
Patiño señaló que “del último quinquenio es la innovación de los
cultivos transgénicos, sobre los cuales parecen cifrarse muchas
esperanzas. Ojalá no resulte como la Revolución Verde, que
después de un auge inicial está siendo controvertida”. El género
Saccharum ha mutado; si antes primaba dulzor y textura, ahora se
potencia la resistencia y mayor producción.
Aunque en sí la caña se da toda a merced humana, la
están llevando a los límites de su esencia. Quizá lo que se termine
creando ya no sea en realidad caña azucarera para alimento,
pues ya existen híbridos de los híbridos y clones dependientes
de ambientes artificializados. Esto induce a pensar que su cultivo
viene interactuando cada vez menos con factores u organismos
presentes en el ambiente natural. Sólo entabla vínculos necesarios
con el suelo, insectos, malezas y enfermedades. Aunque ya se
comentó, también la están incomunicando para ese diálogo,
mientras de manera paradójica, el sistema económico en torno
a ella se diversifica, pero el ambiente natural se empobrece. La
cuestión es que para mantener todas esas variedades genéticas, el
ecosistema debe ser cada vez más artificializado.
Dentro de los efectos desastrosos es que se sustituyó
la diversidad biológica por el monocultivo azucarero de
biocombustible que no es reinvertido en Candelaria, con lo que
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

207

�La caña de azúcar

se redujo de forma alarmante el bosque tropical, se intensificó
la desecación de pantanos, la captación de acuíferos para riego
constante, y se crearon nuevas formas en el uso del suelo, agua,
bosque y aire que poco benefician a poblaciones humanas y no
humanas. Se produce también desplazamiento y abandono de su
terruño en busca de opciones de trabajo, se mina la variedad de
alimentos, y con ello la identidad.
Eso sitúa a los candelareños en cierto grado de
vulnerabilidad para contrarrestar los efectos que devienen de las
modificaciones tecnológicas de la caña de azúcar. Su monocultivo
ha limitado de manera drástica la posibilidad de avizorar un
futuro. Asimismo, incide en la oportunidad de conocer más
acerca del pasado, ya que debido a la forma en que se prepara
la tierra, las excavaciones arqueológicas no han podido dar
más detalles de las culturas precolombinas que se asentaron en
suelo candelareño y vallecaucano. El campesino proletariado se
convierte en asalariado que no tiene buena tierra para cultivar
porque la caña la deja estéril; entonces, poco es lo que se puede
comer cultivado de las propias manos. La caña lentamente deja
de alimentar vientres humanos y animales para alimentar motores
de vehículos de países como Estados Unidos, China y Canadá.
Referencias
Abu Zacaria, Iahia. Libro de Agricultura. Editado por Josef Antonio Banqueri. Madrid, 1802. https://apigranca.es/wp-content/
uploads/2021/12/Zacaria_Agricultura.pdf.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

208

�Daiana Campo

Barrera, Pedro Nel. Estudios socioeconómicos. Cali: CVC, 1962.
Chardón, Carlos Eugenio. Reconocimiento agro-pecuario del Valle
del Cauca. Informe emitido por la Misión agrícola puertorriqueña, dirigida por el hon. Carlos E. Chardon, y presentado
al governador del departamento del Valle en Colombia. San
Juan: Negociado de materiales, imprenta, y transporte, 1930.
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca. Génesis y
desarrollo de una visión de progreso. Cali: CVC, 2004.
———. Humedales del valle geográfico del río Cauca: génesis,
biodiversidad y conservación. Cali: C.V.C., 2009.
Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina. México, DF: Siglo XXI, 2004.
Gironza, Daniel, y Juan Sebastián Morales. Casos de historia empresarial: SUCROAL S.A. - Tecnoquímicas S.A. Santiago
de Cali: Universidad ICESI, 2013.
López, Goretti Virgili. Guía medicinal y espiritual de plantas tropicales. Los secretos de las plantas desde el Caribe y la
Amazonía hasta el Mediterraneo. Barcelona: Angels Fortune Editions, 2017.
Mambagué, Guillermo Alberto. “Elementos de ecología histórica
del valle geográfico del río Cauca y el municipio de Candelaria, Valle de Cauca”. En Etnohistoria y bioarqueología en el municiío de Candelaria, Valle del Cauca. Cali:
Universidad del Cauca, 2011.
Martínez Delgado, Luis. Valle del Cauca, 1910-1960. Medio siglo de riqueza. Cali: Interprint, 1960.
Mintz, Sidney Wilfred. Dulzura y poder: el lugar del azúcar en la
historia moderna. México, DF: Siglo XXI, 1996.
Paredes Cruz, Joaquín. El Valle del Cauca. Su realidad económica y cultural. Cali: La Voz Católica, 1955.
Patiño, Víctor Manuel. La tierra en la América equinoccial. Bogotá: Presidencia de la República, 1997.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

209

�La caña de azúcar

———. Plantas cultivadas y animales domésticos en América
equinoccial. Suplemento a los tomos III y IV: Plantas ornamentales. Cali: Imprenta Departamental, 1974.
Perafán Cabrera, Aceneth. “Transformaciones paisajísticas en
la zona plana vallecaucana”. Revista Historia y Espacio,
núm. 24 (2005): 111–38.
Pinto-Escobar, Polidoro. “Las gramíneas en Colombia”. Revista
de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas
y Naturales 26, núm. 98 (2002): 59–68.
Ríos Z, Javier de los. Estudio detallado, para fines agrícolas, de
los suelos del municipio de Candelaria (Departamento
del Valle del Cauca). Bogotá: Instituto Geográfico “Agustín Codazzi”, 1971.
Rivera, Carmen Cecilia, Luis Germán Naranjo, y Ana María Duque. De María a un mar de caña. Imaginarios de naturaleza en la transformación del paisaje vallecaucano, 19501970. Cali: Universidad Autónoma de Occidente, 2006.
Rojas, José María. Empresarios y tecnología en la formación del
sector azucarero en Colombia, 1680-1970. Bogotá: Banco Popular, 1983.
Silva Holguín, Raúl. Valle del Cauca: Tierra de promisión, t. I.
Cali: Imprenta Departamental, 1960.
Valdivia, Luis. Economía y espacio en el Valle del Cauca, 18501950. Cali: Universidad del Valle, s/f.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 174-210
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-58

210

�Agua de las verdes matas, tú me tumbas, tú me matas.
Magueyes, pulque y medioambiente en las haciendas
de los Llanos de Apan durante el Porfiriato
Water of the agaves, you knock me down, you kill me.
Magueyes, pulque and environment in the haciendas of the
Llanos de Apan during Porfiriato
Alexis Jacob Hernández Fabián
Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa
Iztapalapa, México
orcid.org/0000-0002-2626-6136

Recibido: 1 de julio de 2022
Aceptado: 5 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En este artículo se busca discutir las consecuencias ecológicas
de la gran demanda de pulque durante la primera década del siglo XX.
El aumento demográfico que experimentó México en este periodo fue
una de las principales causas de una creciente demanda de esta bebida,
lo cual trajo consecuencias ambientales en las haciendas de los Llanos
de Apan, la principal región productora de pulque. Mediante un estudio
de caso, esta investigación emplea archivos de una hacienda de dicha
región, así como de manuales y otros textos contemporáneos, para
descubrir las consecuencias ambientales del auge del negocio pulquero,
demostrando que la compleja relación entre los seres humanos y su
medio contribuyeron no sólo a pensarlo sino también a transformarlo,
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

211

�Agua de las verdes matas

al considerar nuestra área de estudio como la ideal para el cultivo de
maguey para la producción de pulque.
Palabras claves: Historia ambiental, pulque, porfiriato, haciendas,
Llanos de Apan
Abstract: This article seeks to discuss the ecological consequences
of the high demand for pulque during the first decade of the XXth
century. The demographic increase that Mexico experienced in this
period was one of the main causes of a growing demand for this drink,
which brought environmental consequences in the haciendas of the
Llanos de Apan, the main pulque-producing region. Through a case
study, this research uses the historical archives of a hacienda in the
region, as well as manuals and other contemporary texts, to discover
the environmental consequences of the boom in the pulquero business,
demonstrating that the complex relationship between human beings and
their environment contributed not only to think about that environment
but also to transform it, since our area of study was considered the ideal
for the cultivation of maguey for the production of pulque.
Keywords: Environmental history, alcoholic beverage, porfiriato,
haciendas, Llanos de Apan

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

212

�Alexis Hernández

Introducción
¿La historia ambiental comienza en el estómago? Hace más de
una década esta pregunta había incentivado las reflexiones de
algunos historiadores norteamericanos agrupados en torno a la
revista Enviromental History,1 y la respuesta había sido clara:
se necesitaba comenzar por las pautas de consumo para poder
entender ciertas transformaciones ambientales del pasado, así
como para poder enriquecer las narrativas que hasta ese momento
dominaban la historia ambiental. Al trasplantar esta pregunta hacia
México podemos subrayar la suavidad del eco de este llamado.
Si lo buscamos dentro de los trabajos que se han escrito sobre la
región a tratar en este estudio, el eco desaparece por completo.
Es por ello que este artículo busca comprender las consecuencias
ecológicas del auge del consumo del pulque durante el porfiriato,
enfocando el lente en los espacios productivos, para de esta
forma evaluar el impacto que este proceso significó. Para ello
se procederá realizando un estudio de caso, teniendo como base
los archivos en la hacienda San Bartolomé del Monte, sita en
Tlaxcala, pero que según argumentamos, por factores históricos,
económicos y naturales pertenece a la región geográfica conocida
como los Llanos de Apan, la cual ha sido considerada el espacio
más propicio para el cultivo de maguey para la producción de
pulque, por lo que la hipótesis propuesta es aplicable, o por lo
Nicolaas Mink, “It begins in the belly”, Environmental History, núm. 14
(2019): 312–22.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

213

�Agua de las verdes matas

menos un indicador, de lo que sucedió en este espacio a inicios
del siglo XX.
El objetivo de este trabajo es, por una parte, mostrar
los cambios ambientales que la documentación de la hacienda
nos señala en la correspondencia del administrador, y que son
síntomas importantes de las transformaciones ambientales
producidas por la mercantilización cada vez mayor de un solo
producto del maguey: el pulque. Consideramos que este proceso
debe entenderse en una perspectiva de larga duración, por lo que
se aborda la problemática en una temporalidad más amplia, pero
subrayando que la demanda de pulque -aunado a una serie de
transformaciones históricas experimentadas en el último tercio
del siglo XIX- son responsables directas de la demudación
ambiental de la región, que dentro de sus consecuencias estaría la
casi desaparición del negocio pulquero a mediados del siglo XX.
Es decir, partimos de considerar que las fuerzas transformadoras
del ambiente surgen de las pautas de consumo de la población,
así como de las estrategias emprendidas por los propietarios de
las unidades productivas; en otras palabras: para comprender las
transformaciones ambientales de los Llanos de Apan no sólo hay
que analizar sus magueyeras y siembras que la documentación
histórica recoge, sino también entender lo que sucedía en las
mesas, fondas y pulquerías de los centros urbanos.2
Se trata de retomar lo propuesto por Nancy Shoemaker, y ubicar los alimentos dentro de nuestras variantes explicativas: “Situated at the intersection
of environmental history’s most troubling dualism, Man and Nature, food his2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

214

�Alexis Hernández

Buscamos evitar una narrativa lineal, simple y
declesionista3 de la historia, y situar este trabajo en la antípoda, es
decir, en una historia de tensión, resaltando los matices del proceso
histórico de tal forma que nos permita comprender el complejo
devenir de la región. Es decir, la presente investigación se mueve
entre el aprovechamiento de la tierra y su sobreexplotación, entre
la riqueza de los hacendados y el deterioro del entorno natural.
El último objetivo es, siguiendo a Manuel González de Molina,
introducir la preocupación por la sostenibilidad y la conciencia de
los límites físicos de la naturaleza, incitando a la reflexión sobre
nuestros hábitos de consumo y la percepción que tenemos sobre
ciertos alimentos; citando al historiador español: “La Historia
Ambiental aspira a entender, pues, la acción humana en su
contexto natural, pero no pretende explicarlo todo desde el prisma
ambiental. En esa medida, aporta al discurso historiográfico
tory could help historians escape the resolutely land-based terrain of farms,
fields, forests, waterways, cities, and suburbs where environmental historians
currently ask most of their questions”. Nancy Shoemaker, “Food and the intimate environment”, Environmental History, núm. 14 (2009): 340.
3
La etiqueta de historia trágica o declesionist narrative se les otorga a los
relatos unilineales de historia ambiental, que partiendo del presente o de un
desastre ecológico analizan en retrospectiva cómo se llegó hasta ese momento,
elaborando un relato explicativo como si fuera un fenómeno dominó, ignorando otras variantes que permiten complejizar el tema. Este tipo de trabajo han
sido criticados constantemente, y aunque se siguen practicando se considera
que fueron más numerosos durante una primera etapa de la historia ambiental.
Stefania Gallini, “¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en América Latina?”, Historia y Memoria, núm. Número Especial (2020): 197, https://
revistas.uptc.edu.co/index.php/historia_memoria/article/view/11594/9642.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

215

�Agua de las verdes matas

la preocupación por la sustentabilidad, en coherencia con su
vocación consecuentemente materialista y con la condición
material de toda relación social”.4
“De la ilusión a la erosión no hay más que medio siglo”5
El interés que ha generado a lo largo del tiempo el pulque
y la planta de donde proviene, el maguey, ha dado lugar a un
interés desde el periodo colonial por su estudio, desde distintas
ciencias y disciplinas, ya sea por la riqueza material que
generaba, por las propiedades de la planta y la bebida o también
por las problemáticas sociales que desencadenaba su consumo
excesivo.6 Los magueyes son plantas perennes, xerofitas, que
pueden vivir expuestas a altas temperaturas y con largos periodos
de sequía.7 Éstos pertenecen al género Agave, cuya distribución
geográfica es amplia y de larga data; la información que se tienen
acerca de la domesticación de la planta apunta a que este proceso
ocurrió hace por lo menos 11,000 años, lo que permitió que en el
centro de México, a lo largo de los milenios, se entretejiera una
Manuel González de Molina, “La historia ante el cambio climático: la
conciencia de los límites”, Ayer, núm. 125 (2022): 367.
5
El título se toma de un “poemínimo” del escritor mexicano Efraín Huerta.
Efraín Huerta, Poesía completa (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 463.
6
Rodolfo Ramírez, “El desarrollo de los estudios sobre el maguey en México, de la Ilustración a la Revolución”, Saberes. Revista de historia de las
ciencias y humanidades, núm. 7 (2020): 93–117.
7
Abisaí J. García Mendoza, “Los agaves en México”, Ciencias, núm. 83
(2007): 16, https://www.redalyc.org/pdf/644/64408704.pdf.
4

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

216

�Alexis Hernández

relación importante siendo no sólo un centro geográfico de origen
y diversidad sino también de diversificación de la planta, lo cual
incluía su selección, manejo y aprovechamiento.8 Dentro de las
civilizaciones mesoamericanas, la planta y sus productos ocuparon
un lugar importante no sólo en su cotidianidad, sino también en
sus prácticas festivas y los rituales que las acompañaban.
Patricia Colunga ha detectado como más aptos para
la extracción de savia y producción de pulque 41 taxones,9
aunque puntualizando que dentro de este grupo sobresalen
algunas especies, que son: Agave salmiana, Agave mapisaga,
Agave americana, Agave atrovirens, Agave inaequidens y Agave
hookeri.10 Para los fines de nuestra investigación nos centraremos
en sólo uno de sus productos: el pulque, una bebida con cierta
gradación de alcohol -varía entre el 4 al 15%- que se obtiene
mediante la fermentación de la savia extraída de la planta, la
Patricia Colunga-García Marín et al., “Los agaves y las prácticas mesoamericanas de aprovechamiento, manejo y domesticación”, en Domesticación
en el continente americano, t. II. Investigación para el manejo sustentable de
recursos genéticos en el Nuevo Mundo, ed. Alejandro Casas, Juan Torres-Guevara, y Fabiola Parra (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad Nacional Agraria La Molina del Perú, 2017), 275.
9
Patricia Colunga-García et al., eds., En lo ancestral hay futuro: del tequila,
los mezcales y otros agaves (Mérida: Centro de Investigación Científica de
Yucatán, A.C.; Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; Comisión Nacional
para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; Secretarpia de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología, 2007).
10
Gonzalo Álvarez, Del maguey al vaso: el manejo del pulque en las pulquerías del Distrito Federal y en las localidades abastecedoras [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015),
8–10.
8

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

217

�Agua de las verdes matas

cual después de crecer entre 8 y 12 años se sitúa en el momento
propicio para su explotación.
Entre todos los usos que se les daba a las especies más aptas
para la producción de aguamiel, el más redituable económicamente
desde el siglo XVII ha sido el de la producción de pulque. Este
elemento impactó el devenir histórico no sólo de las poblaciones
que habitaron el espacio de nuestro estudio sino de su mismo
entorno natural, pues comenzó a experimentar una importante
especialización agrícola como respuesta a la demanda creciente
de pulque en el siglo posterior a la conquista de las civilizaciones
mesoamericanas en la parte central del actual México. Conviene
decir que el consumo de la bebida extraída del maguey pulquero
data de tiempos anteriores al contacto europeo. Los mitos creados
en torno a ella dentro de la cosmovisión mesoamericana, así como
su uso ceremonial y la estricta regulación que rodeaba a la bebida,
mantuvieron los niveles de consumo, y por tanto, la explotación
del maguey, en niveles muy reducidos. El uso que se le daba a
la planta era sobre todo para la elaboración de ropa, viviendas,
como alimento, para la fabricación de enseres domésticos e
inclusive como combustible. Es durante el periodo colonial, y
bajo adversas condiciones económicas, sociales, demográficas y
políticas que comenzó la especialización agrícola del espacio de
nuestra investigación.
La historiografía existente ha señalado a los procesos
históricos de los siglos XVII y XVIII como el inicio de las
transformaciones agrícolas y ambientales consecuencia de la
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
218
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

�Alexis Hernández

expansión magueyera en la región. Fue especialmente durante
el siglo XVIII donde se suscitaron las transformaciones más
profundas; en este caso, se cristalizaron en la extensión gradual
del cultivo del maguey por parte de las comunidades indígenas
como una estrategia para cumplir las exigencias tributarias, la
demanda cada vez más amplia del pulque como consecuencia de
la pérdida de control sobre el consumo de bebidas embriagantes,
y por último, la expansión de las haciendas en la región, espacios
productivos que comenzaron a competir directamente con
las comunidades y productores indígenas en la producción y
distribución de pulque.11
Existen dos hipótesis acerca de la expansión magueyera
durante el periodo colonial en la región central del actual México,
las cuales abordaremos a continuación. Partiendo del estudio de
la región de los Llanos de Apan, el historiador Rodolfo Ramírez
indica que al mediodía del siglo XVIII se presentaron las
condiciones propicias para la modificación del negocio pulquero,
incluida la especialización agrícola de la zona. Este proceso fue
gradual, comenzando con la lenta apropiación de una especialidad
indígena -la explotación magueyera- realizada por corporaciones
religiosas, en especial los jesuitas, pero también por comerciantes
novohispanos, quienes paulatinamente acrecentaron sus
fortunas mediante el acaparamiento de las tierras, las plantas y
Rodolfo Ramírez, “La especialización agrícola de la región de los Llanos
de Apan, el surgimiento del cultivo del maguey de aguamiel (siglos XVI-XVIII)”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 64 (2021): 41–81.
11

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

219

�Agua de las verdes matas

la producción del pulque, que experimentó una fuerte demanda
debido al crecimiento poblacional.12
Por otra parte, Bradley Skopyk sitúa el inicio de la expansión
magueyera en la parte central de México un siglo antes, en el siglo
XVII. Tomando como estudio de caso a Tlaxcala, pero declarando
que su hipótesis puede ser aplicada para todo el centro de México,
concluye que durante este siglo se dieron las condiciones políticas,
sociales, económicas y ecológicas, que permitieron a un número
importante de comunidades indígenas, caciques y españoles la
adopción del cultivo de maguey como una opción rentable para
sus tierras; no obstante este proceso conllevó a importantes
consecuencias ecológicas, inclusive transformando los sistemas
agrarios preexistentes y dando lugar al llamado metepantle, una
forma novedosa de aprovechamiento de la tierra que incluía el
uso del maguey y de otros cultivos cerealeros, especialmente en
las laderas, para aprovechar así tierras incultas, de mala calidad
o aquellas que habían sido erosionadas por el paso incansable de
los ganados. A diferencia del escenario ocurrido en los Llanos de
Apan, la apropiación del saber indígena sobre los magueyes por
parte de comerciantes españoles fue posterior al inicio del auge
del negocio pulquero. Es decir, en un primer momento fueron los
caciques indígenas y las comunidades quienes emprendieron las
tareas necesarias para satisfacer la creciente demanda de pulque,
pese a la existencia dispersa de españoles dentro del negocio; los
12

Ramírez, 65.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

220

�Alexis Hernández

archivos que atestiguan los conflictos entre indígenas muestran la
preeminencia de éstos dentro de la producción y comercialización
del pulque.13
En ambos casos podemos señalar la adopción del cultivo
de maguey -y su explotación para la producción de pulque- como
una estrategia para enfrentar las demandas tributarias, así como
las adversas condiciones sociales y económicas del momento; y
enfatizando la propuesta de Bradley Skopyk, como respuesta a
condiciones ecológicas y climáticas marcadas por transformaciones
globales como la Pequeña Edad de Hielo y el Mínimo de Maunder.
Más allá de esta incipiente discusión, consideramos que ambos
estudios no se contraponen, aunque sí delinean características
específicas en cada proceso. Lo fundamental reside en considerar a
las expansiones de los cultivos del maguey en la región central de
México como un cambio con profundas y radicales consecuencias
ecológicas, económicas y culturales. Tomando en cuenta lo tratado
previamente, creemos que las bases para la especialización agrícola
de los Llanos de Apan se produjeron en el transitar del siglo XVII
al siglo XVIII, y sin duda permitieron el florecimiento de un nuevo
negocio, el del pulque, que perviviría durante los siglos posteriores
y especialmente en el periodo que nos interesa, al alba de siglo XX,
cuando mostraría sus límites llevándolo a su casi desaparición en
décadas posteriores.
Bradley Skopyk, Colonial cataclysms. Climate, landscape and memory
in Mexico´s Little Ice Age (Tucson: The University of Arizona Press, 2020),
89–130.
13

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

221

�Agua de las verdes matas

Aunque es necesario considerar que durante estos siglos los
negocios formados alrededor del maguey sufrieron fluctuaciones
importantes, en esencia la forma de explotación de la planta se mantuvo
casi inmóvil; lo que sí se modificó profundamente fue la forma en la
que se aprovechaba entre las comunidades, las haciendas y ranchos,
pasando a mercantilizar sólo una de las formas de aprovechamiento
del maguey: el pulque. Esto resulta importante, pues parte de nuestra
argumentación se sostiene en que la explotación casi exclusiva de
un solo producto dejó de lado los servicios ecológicos que otrora
proveía dentro del ecosistema, lo que es válido al menos para las
haciendas pulqueras a inicios del siglo XX.
La importancia de lo mencionado en renglones previos
reside en que permite contextualizar las transformaciones
ambientales que conllevó tal especialización agrícola a lo largo
de los siglos y que nos permite comprender el medio natural
donde se vivieron los procesos históricos que trataremos en las
siguientes páginas. Pues, si bien la expansión magueyera en el
periodo colonial resultó una brillante estrategia para combatir las
adversidades naturales, sociales, políticas y económicas a las que
se enfrentaban, por otro lado la proliferación excesiva condujo
a transformaciones ambientales como la erosión de tierras y la
necesidad cada vez mayor de ampliar los terrenos de cultivo.14
Si desde el periodo colonial se comenzaban a mostrar
las principales consecuencias ecológicas de la multiplicación
14

Skopyk, 123.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

222

�Alexis Hernández

magueyera ¿ante qué escenario nos enfrentamos al estudiar el
inicio del siglo XX? A la luz de las investigaciones hechas hasta
el momento, podemos mencionar que la tensión inherente al
periodo colonial seguía vigente: mientras que por una parte se
utilizaba como una forma de aprovechamiento de las tierras menos
fértiles y que se situaban en las laderas, también es cierto que la
explotación del maguey para extracción de aguamiel condujo a un
mayor deterioro ambiental, pues para satisfacer la demanda de una
población cada vez más numerosa en los centros urbanos, se tenían
que ir utilizando un número mayor de tierras; a este proceso habría
que agregarle las transformaciones económicas, sociales y políticas
verificadas durante el porfiriato, que permitieron acceder al pulque
a nuevos mercados, aumentando la presión sobre los suelos que
mantenían la producción de aguamiel. Es decir, a cuestiones de
larga data como la especialización de la región se aunaron nuevos
elementos coyunturales, que impulsaron una mayor demanda de
pulque, lo que llevó a las unidades productivas a una explotación
cada vez mayor, y por tanto, a un deterioro ambiental que estaría
entre las causas del declive de la producción pulquera en el siglo
XX. Debido a la amplitud regional y a la limitación documental
a la que nos enfrentamos, se procederá a observar los detalles,
limitando nuestra escala a un caso en específico, el de la hacienda
San Bartolomé del Monte. La limitación espacial no aspira a evadir
diálogos más amplios, sino todo lo contrario, busca insertarse
en esas problemáticas y discusiones, procediendo a observar un
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

223

�Agua de las verdes matas

espacio en particular para proponer una hipótesis que permita
explicar las transformaciones regionales.
Orden, progreso y borrachera
A manera de introducción se ha intentado hacer un recorrido
deambulando por un pasado más antiguo que permita entender
lo que se vivió a principios del siglo XX. Antes que vernos
seducidos por los orígenes de la transformación ambiental, resulta
fundamental establecer que consideramos que para leer en clave
ambiental el pasado, es necesario observar los procesos históricos
no sólo detenidamente sino también por periodos más amplios. En
este caso, al partir de las transformaciones en los agroecosistemas
de aquellos espacios productivos del maguey durante el periodo
colonial, se busca principalmente atender una realidad: un número
importante de las transformaciones ambientales ocurren como
consecuencia de procesos largos, no son inmediatas, pues tardan
décadas en volverse perceptibles.15
Al andar entre los cultivos del maguey, la prisa no tiene
espacio entre los bordos en los cuales se asientan; si consideramos
que su cultivo oscila en promedio entre los 8 y 12 años, podemos
entender los ritmos en los que se verificaron estas transformaciones.
Los cambios en el ecosistema no se presentaban de forma brusca
Alejandro Tortolero, “El historiador que «hablaba» con los pájaros: Juan
Carlos Garavaglia y la historia ambiental latinoamericana”, en Juan Carlos Garavaglia. La pasión por la Historia, ed. Josep M. Fraderea y Raúl O.
Franklin (Buenos Aires: Prometeo, 2020), 154.
15

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

224

�Alexis Hernández

y violenta, sino por el contrario, inscritos en procesos largos.
No se está proponiendo un medio ambiente estático en la región
que heredaría siglos de explotación, sino por el contrario, un
proceso de larga data donde existieron ciclos de crecimiento y
constricción, y donde la temporalidad elegida corresponde a un
proceso de crecimiento en el cultivo magueyero, como resultado
de las transformaciones ocurridas en México desde las últimas tres
décadas del siglo XIX, lo que permite evaluar las consecuencias
de este proceso a inicios del siglo XX.16
En la aurora del siglo XX, el aspecto que presentaba
México distaba en ciertos aspectos de las décadas previas. En este
momento encontramos un Estado más sólido, con un régimen
consolidado que marcaría un modelo de nación a seguir. El modelo
de desarrollo francés fue el elegido por el régimen porfirista.
Éste se fundaba en un nacionalismo moderno, cosmopolita y con
predilección de lo urbano sobre lo rural, que concebía la nación
como una construcción homogénea y occidentalizada, organizada
científicamente y con una orientación claramente marcada hacia el
mercado internacional.17 Esto no implica que dejara de ser un país
complejo. Al contrario, las contradicciones internas parecieran ser
Durante el periodo colonial, cuando se verificó la transición hacia la especialización magueyera en diversas regiones las consecuencias ecológicas se
experimentaron en un par de décadas. Skopyk, Colonial cataclysms. Climate,
landscape and memory in Mexico´s Little Ice Age, 123–28.
17
Alejandro Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements
français au Mexique, 1880-1929 (Rennes: Presses Universitaires de Rennes,
2018), 28.
16

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

225

�Agua de las verdes matas

inherentes al modelo que se siguió, el de una nación que mientras
por una parte experimentaba un crecimiento económico sostenido,
así como la expansión de los ferrocarriles, la llegada de bancos,
industrias y la modernización agrícola en algunas regiones, por el
otro, apoyaba su economía en una raquítica circulación monetaria;
mientras que la creación de un mercado nacional y la integración
al mercado internacional eran una realidad, el endeudamiento y la
existencia de la tienda de raya en algunas haciendas mostraban el
otro rostro del México porfirista.
La compleja nación, con el deshojar de los años finales
del siglo XIX y principios del XX, se convertía en una sociedad
cada vez más numerosa. Estos elementos en conjunto con la
consolidación de un mercado nacional gracias a la expansión
ferrocarrilera, así como la creación de empresas monopolizadoras
-por ejemplo, la Compañía Expendedora de Pulque- que buscaron
controlar desde la producción hasta la venta de la bebida en los
centros urbanos, permiten explicar el auge del negocio. Estas tres
variantes explicativas, insertas dentro de un marco general, el del
porfiriato y sus transformaciones económicas, políticas y sociales,
permiten comprender la pertinencia de estudiar el periodo al que
nos enfocamos, pues es un momento idóneo para evaluar las
consecuencias ecológicas que esta situación acarreó.
En este contexto, las unidades productivas de la región de
los Llanos de Apan aprovecharon la situación que se les presentaba,
articulándose “con toda la infraestructura, el capital y la capacidad
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

226

�Alexis Hernández

productiva necesaria para convertirse en una empresa moderna
a finales del Porfiriato.”18 Aunque diferimos en considerar a las
haciendas de la región y por lo tanto al negocio pulquero como una
empresa moderna, resulta importante subrayar que la articulación
hacia los mercados urbanos mediante el ferrocarril permite, en
parte, explicar el auge de la bebida, pues debido a la forma en la que
se produce el pulque -mediante la fermentación- el tiempo que se
encuentra en condiciones óptimas para ser bebido es relativamente
corto, y la posibilidad de transportarlo rápidamente representó una
gran ventaja para los productores.
Existen algunas investigaciones que permiten comprender
la magnitud del auge del negocio pulquero durante este periodo.
Diego Pulido, al abordar las prácticas libatorias a principios del
siglo XX en la ciudad de México, encuentra que entre una cuarta y
una quinta parte de los ingresos fiscales del Distrito Federal durante
los años 1896 y 1910 provenían únicamente de la recaudación de
impuestos relacionados con la bebida proveniente del maguey,
y señala: “En 1900 alcanzó su punto más alto, al recaudar 1 104
531.48 pesos de un total de 3 996 046.51, equivalente de ese modo
a 27.64% del presupuesto anual, mientras que el mínimo fue en
1908, año en que representó 22.61% de este.”19 Si consideramos
Rodolfo Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930 (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2018), 23.
19
Diego Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas populares
en la ciudad de México a principios del siglo XX (México, DF: El Colegio de
México, 2014), 24.
18

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

227

�Agua de las verdes matas

que la ciudad de México era uno de los principales mercados para
las haciendas de la región de nuestro interés, estas cifras pueden
sugerir lo sucedido en la última década del porfiriato.
Otro indicador del aumento en la demanda de la savia
fermentada del maguey lo encuentra Rodolfo Ramírez al estudiar las
cargas de pulque que transportaban distintas empresas ferroviarias,
entre ellas la del Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste, el Ferrocarril
Mexicano, Ferrocarriles Nacionales de México y el Ferrocarril
Interoceánico. Observa que el incremento paulatino comienza a
partir de la última década del siglo XIX, siendo en este periodo
donde el Ferrocarril Mexicano presenta un marcado crecimiento;
algunos años posteriores los otros ferrocarriles experimentaron un
proceso similar, de forma que el autor escribe: “Así, de 1900 a
1913 se llegan a cantidades extraordinarias, lo que coincide con
la época del auge en la producción de las haciendas pulqueras
y, al mismo tiempo, en la gran demanda existente en la capital,
además de ser el momento […] de la organización de las primeras
compañías expendedoras de la bebida, que intentaron monopolizar
la producción, distribución y comercialización del pulque […]”20
Aunque es cierto que el momento al que asistimos mediante
la documentación es privilegiado para evaluar las consecuencias
ambientales de este auge, es importante señalar que si fijamos
nuestra atención sobre la demanda de pulque en una duración más
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 61.
20

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

228

�Alexis Hernández

amplia, podemos notar otros momentos de auge en el negocio. La
importancia de este periodo reside en la recuperación de los niveles
de producción y consumo de la bebida posterior al tormentoso
siglo XIX, que en conjunto con los factores mencionados permite
comprender el alcance del esplendor pulquero en este periodo,
como lo señala Mario Huacuja y Juan Felipe Leal, que al construir
series de precios y de recaudación fiscal encuentran que: “La
recuperación y la expansión de cobro de tales impuestos entre 1865
y 1917, hallan su explicación en el rápido crecimiento del mercado
capitalino ocurrido en el último tercio del siglo pasado; en la
construcción de los ferrocarriles, que logró activar un espectacular
boom de la economía pulquera; en la consolidación del Estado
nacional, y en la reorganización de la hacienda pública […]”21
Como se puede inferir de lo mencionado anteriormente, el
pulque era una de las bebidas favoritas de la población, no sólo en
la ciudad de México sino en toda la parte central del país; como
se mencionó al inicio del artículo, la historia de las comunidades
humanas en esta área ha sido íntimamente bordada con ixtle y
espinas de maguey. Necesario es puntualizar que, si bien se han
mencionado los múltiples usos que se hacían de la planta, en las
haciendas magueyeres el interés principal era la mercantilización
de la savia fermentada; de la misma forma en los centros urbanos
el principal producto que se buscaba era el pulque. Aunque existía
Juan Felipe Leal y Mario Huacula, Economía y sistema de haciendas en
México. La hacienda pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX (México,
DF: Juan Pablos Editor, 2011), 110.
21

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

229

�Agua de las verdes matas

toda una serie de prácticas culturales en torno al maguey pulquero
-que hasta la fecha son visibles en las zonas donde aún se cultiva-,
en esta investigación nos limitamos al pulque por su importancia
en el periodo estudiado.
El pulque es una bebida alcohólica resultado de la fermentación de la savia del maguey conocida como aguamiel. El
agrónomo y hacendado José Carmen Segura definía al aguamiel
de la siguiente manera: “[…] es un líquido azucarado, incoloro, ligeramente ácido, límpido y transparente […] de sabor dulce
y de olor herbáceo especial”.22 Debido a sus características, el
aguamiel varía en sabor, calidad y composición, de acuerdo a la
planta, a la tierra y a las condiciones atmosféricas; una lluvia o
el exceso de calor o frío, podían estropear la savia, por lo que la
producción del pulque también dependía de estos vaivenes. Esta
bebida es descrita por el mismo autor en los siguientes términos: “El pulque es el producto de la fermentación del aguamiel;
es un líquido alcohólico, mucilaginoso, teniendo en suspensión
corpúsculos blancos que se dan al líquido este color y un olor sui
generis, de un sabor especial, más ó menos azucarado, según sea
fuerte o suave.”23 Es esta bebida la que se convertiría en una de
las más socorridas en la región central del país, ya no sólo en los
centros urbanos, sino en las haciendas mismas y en los pueblos
José C. Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus
productos (México: Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1891),
105.
23
Segura, 109.
22

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

230

�Alexis Hernández

anejos a ellas. Como se mencionó al inicio del artículo, desde
los siglos inmediatos a la conquista gozó de gran popularidad,
y para el periodo de nuestro interés esta sed de pulque no hizo
sino aumentar, al punto de convertirse, en consideración de la
élite porfiriana y de los grupos más acomodados, en un verdadero
problema, pues al igual que al maíz se le atribuía una connotación
negativa debido a la alta demanda dentro de los grupos sociales
que se ubicaban en los estratos más bajos de la pirámide que era
la sociedad porfirista, siendo, en consideración de esos grupos, un
obstáculo para la modernización del país.24
La venta y el consumo de pulque que existía en los centros
urbanos iba acompañada de toda una serie de prácticas culinarias
que no hacían sino reforzar la imagen negativa que se cernía no sólo
sobre la bebida, sino también sobre sus consumidores, y en menor
medida sobre sus vendedores y productores. En esta dinámica,
los alimentos de los que se acompañaba el consumo de pulque en
la mayoría de los expendios recibían las mismas connotaciones
negativas que la bebida. Estos distintos platillos tenían gran
relevancia pues muchas de las pulquerías eran reconocidas por los
alimentos que preparaban las mujeres, tanto dentro del expendio
como en sus inmediaciones. De esta manera, el bullicio, el
desorden, los conflictos que se suscitaban del consumo excesivo de
la bebida, los aromas y sabores de los alimentos que acompañaban
Jaffrey M. Pilcher, ¡Que vivan los tamales! Food and the making of
Mexican identity (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1999), 70.
24

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

231

�Agua de las verdes matas

los litros de pulque, todo resultaba preocupante para ciertos grupos
sociales, pues en su consideración no sólo obstaculizaban el
progreso y la modernización del país, sino también eran de mal
gusto y antihigiénicos.25
Por su cercanía y densidad demográfica, el principal
mercado de las haciendas de los Llanos de Apan era la ciudad de
México, ciudad que ya no sólo era de los palacios sino también de
las pulquerías, como hicieron notar en mayo de 1909 los editores del
periódico El Diablito Rojo.26 Esta situación permite comprender
la amplitud de la demanda de pulque en el centro urbano más
importante del país. Las consecuencias en términos sociales y
culturales de este creciente consumo de pulque es un tema que
superaría nuestra actual investigación, por lo que nos limitamos
a subrayar la magnitud de la demanda de pulque; retomando a
Alan Knight, podemos inferir lo que esto significó para las
unidades productoras: “[…] el pulque de los llanos de Apan inundó
la ciudad de México para saciar la sed de la capital, que exigía
medio millón de litros diarios”.27 Aunque es cierto que, como
mencionaba José C. Segura, en la última década del siglo XIX, en
Áurea Toxqui, “Breadwinners or Entrepreneurs? Women’s involvement
in the pulquería world of Mexico City, 1850-1910”, en Alcohol in Latin America. A social and cultural history (Tucson: The University Arizona Press,
2014), 119.
26
Citado en Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas
populares en la ciudad de México a principios del siglo XX, 11.
27
Alan Knight, La revolución mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen
constitucional (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2010), 115.
25

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

232

�Alexis Hernández

Tlaxcala, Querétaro y Puebla se consumían grandes cantidades de
pulque, y que la producción del mismo en Guanajuato, San Luis,
Oaxaca, Michoacán, Jalisco y estado de México sobrepasaban en
conjunto a lo que se consumía en la ciudad de México, su alcance
era limitado a comparación con la región de nuestro interés, por lo
que es totalmente plausible que tomemos como indicadores de la
creciente demanda de pulque lo ocurrido en la ciudad de México.28
Fotografía 1.
El pulque era consumido por personas de todas edades.

Fuente: Hermanos Casasola, Personas consumen pulque a la entrada
de una pulquería, 1917, Fototeca Nacional, INAH.
28

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos, 5.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

233

�Agua de las verdes matas

Al revisar la documentación de la hacienda San Bartolomé del
Monte, ésta nos muestra que casi la totalidad de su producción
pulquera era dirigida hacia la ciudad de México y en una
cantidad mucho menor hacia Texcoco, además de una parte que
era consumida al interior de la finca por los trabajadores. En
este caso, desde 1906 cuando Ignacio Torres Adalid adquiere la
hacienda, y hasta 1909 -momento en el que se funda la Compañía
Expendedora de Pulque- la producción de San Bartolomé del
Monte se distribuía mayoritariamente en los expendios propiedad
de la familia Adalid, como lo atestigua la copiosa correspondencia
entre el administrador de la hacienda y el dueño, donde al tomar
posesión de la finca y en el proceso de adaptación, las quejas de los
familiares del propietario son constantes. Por tomar un ejemplo,
el 6 de septiembre de 1906 reportaba la queja en los siguientes
términos: “El Sr. Joaquín Adalid me escribió refiriéndose, quejoso
del Pulque; le contesto atentamente suplicándole nos dispense y
una vez más me dedico con empeño á evitarle mas molestias en
este ramo.”29
La hacienda de la que se ocupa nuestro estudio se
encuentra inserta en la dinámica comentada previamente, en la
que las haciendas magueyeras ligadas a los mercados urbanos y
articuladas con la infraestructura ferroviaria, se ven orilladas a
satisfacer las demandas de un mercado nacional consolidado, y
Archivo Histórico de la Hacienda San Bartolomé del Monte (en adelante
AHHSBM), Correspondencia 9 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 185.
29

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

234

�Alexis Hernández

especialmente el de la ciudad de México. Es aquí donde podemos
inferir que las haciendas de la región -con sus necesarios matices
abordados más adelante- se ajustan a lo propuesto por Alejandro
Tortolero sobre las haciendas, cuando menciona que “[…] México
sufrió una transformación importante en el último tercio del siglo
XIX sobre todo en las regiones ligadas a la expansión urbana y a
los mercados interconectados a los sistemas ferroviarios. En estas
regiones la hacienda no es una explotación ineficiente, sino que
allí encontramos una unidad productiva con importantes avances
tecnológicos, con propietarios interesados en la explotación
racional y en los beneficios mercantiles.”30
De esta manera, en la primera década del siglo XX
nos encontramos ante el momento de esplendor del negocio
pulquero. No obstante, esta situación no es exclusiva de la
región, ya que podemos encontrar contextos similares en
otras latitudes, especialmente en aquellas regiones conectadas
al mercado nacional e internacional. Este proceso no estuvo
exento de contradicciones e impide hacer generalizaciones, ya
que el mosaico agrícola que era México durante el periodo no lo
permite. Resulta importante señalar que el auge que nos interesa,
el del pulque, se presenta en un sector agrícola tradicional, menos
propenso a las innovaciones tecnológicas, pero que al estar
ligado a la demanda del mercado nacional obliga a los centros
Alejandro Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el
campo mexicano. 1780-1920 (México, DF: Siglo XXI; Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa, 2008), 38.
30

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

235

�Agua de las verdes matas

productivos, especialmente a las haciendas, a adoptar diversas
estrategias para poder satisfacerla. Aunque la historiografía
generalmente ha considerado “la modernización” de las
haciendas pulqueras como la forma en la que los productores
responden a esta demanda, el estado de nuestra investigación
nos indica que contrario a la idea de una modernización, sólo
existieron anhelos modernizadores que terminaron por reforzar
el modelo preexistente al no transformar la estructura económica
y social de las haciendas magueyeras.
Pese al intento de diversos hacendados como el del
agrónomo José C. Segura por introducir nuevas herramientas
para el proceso de recolección del pulque, para el periodo de
nuestro interés no existen datos concluyentes que permitan
hablar de la modernización en las haciendas pulqueras. El
contexto demográfico, social, económico y político del porfiriato
permiten entender qué ocasionó el auge del negocio pulquero; las
respuestas de los empresarios y hacendados ante esta oportunidad,
así como sus consecuencias ecológicas son las que se evaluarán
a continuación.
Entre la agricultura y la aristocracia. Haciendas,
magueyes, pulque y medio ambiente
Durante el porfiriato, los Llanos de Apan fueron una región
dominada por las haciendas, espacio donde tenía sus propiedades
la llamada “aristocracia pulquera”, conformada por los personajes
más importantes del negocio. A este grupo, que bajo la euforia de
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

236

�Alexis Hernández

la reconstrucción nacional posterior a la vorágine revolucionaria
fue atacado constantemente, José Vasconcelos se refería en los
siguientes términos: “Sus obras son los tinacales donde fermenta
el pulque. Haciendo todo esto llevan siglos […] A ellos, familias
sin gloria, pergaminos de maguey, aristocracia pulquera. Mientras
subsistan no será posible educar, no será posible salvar a la
población del centro de México.”31
Generalmente el hacendado en la región peregrinaba
entre dos de las realidades históricas que cohabitaban en
el país, y su imagen se ajusta a la siguiente descripción: “su
lado modernizador y su orientación mercantil lo impulsan a la
innovación, pero su posición social de actor de tipo antiguo, de
actor en sociedades de antiguo régimen, le confieren un estatus
y una búsqueda de prestigio que es necesario enfatizar.”32 La
región, en consecuencia, se veía inmersa entre ambos polos,
por una parte conectada mediante las vías férreas a los centros
urbanos cada vez más modernos, cercana a unidades productivas
agrícolas con fuertes sumas de inversión en tecnología, pero
por otro lado con una riqueza cada vez mayor que se basaba
en el auge de una bebida fuertemente criticada por aquellos
propulsores de la modernidad, atada a una agricultura tradicional,
a formas de trabajo antiguo, donde el endeudamiento limitaba la
El Maestro. José Vasconcelos, “Aristocracia pulquera”, 1 de junio, 1921,
217.
32
Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano. 1780-1920, 53.
31

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

237

�Agua de las verdes matas

libertad de movimiento de los peones de las haciendas, y donde
instituciones sociales de tipo antiguo se encontraban en una
lenta transición que generaría conflictos y protestas al interior
de los latifundios.
Fue este grupo el que dominó económica, política y socialmente la región. Para dimensionar la cuestión puede servirnos
como indicador lo que menciona un texto presentado en 1898 ante
el Congreso Internacional de Agricultura que tuvo lugar en Forth
Worth, Texas. En él se contabilizaban 278 haciendas y ranchos
pulqueros, y resulta esclarecedor que gran parte de los ranchos
que se encontraban anexos a las haciendas formaban parte de la
misma unidad productiva, aunque eran registrados como propiedades individuales.33 En el caso de San Bartolomé del Monte, la
hacienda contaba con dos ranchos cercanos, el de Santa Teresa
y Tlamapa, cuya producción de pulque era enviada a la hacienda
para de ahí ser embarcados hacia la ciudad de México.34 Para
poder comprender la importancia del grupo dentro del negocio
pulquero y la región, retomamos la caracterización que algunos
autores hicieron de ellos, considerándolos como una “parte integrante de una burguesía diversificada y concentrada, que sigue
patrones monopólicos; lo mismo en la agricultura que en el comercio, la banca y la industria. Se trata de componentes de la oligarquía “científica” que, conforme avanza el siglo, tiende más y
Pedro Rincón Gallardo, El maguey (México: Imprenta de la Sociedad
Agrícola Mexicana, 1901), 22.
34
AHHSBM, Correspondencia 30 de octubre de 1907, Libro 3, f. 1.
33

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

238

�Alexis Hernández

más hacia una súper concentración, que margina inevitablemente
a otros segmentos de las clases dominantes.”35
De esta forma, este antiguo corredor transitado por los
arrieros que partían de Veracruz en su camino hacia la ciudad
de México, y que geográficamente coincidía con los vértices
de los estados de Hidalgo, Tlaxcala y el estado de México, se
encontraba repleto de haciendas, en menor medida ranchos y
en proporciones inferiores, de pueblos. Los límites espaciales
de una región generalmente son bastante tenues; en nuestra
concepción, para delimitar los Llanos de Apan podemos partir
de su devenir histórico, condiciones naturales y orientación
productiva, pero en términos físicos, la altitud del terreno es un
indicador que permite definir los límites del espacio de nuestro
estudio. Lorenzo Monterrubio en su trabajo sobre las haciendas
pulqueras, expresaba: “Cuando en algún lugar la producción
pulquera deja de ser la predominante, cediendo lugar a la
explotación de otros cultivos, a la ganadería o a la maderería,
encontramos un indicativo de gran relevancia para comenzar
a acotar la zona.”36 Al estudiar el terreno encontramos que
más allá de la propuesta de Monterrubio de ubicar los límites
espaciales en los 2,600 metros de altitud, lo más acertado sería
Juan Felipe Leal y Mario Huacula Rountree, “San Antonio Xala. La vida
en una hacienda pulquera en los primeros días de la revolución: 1910-1914”,
Estudios Políticos, núm. 18–19 (s/f): 253, https://www.revistas.unam.mx/index.php/rep/article/view/61106.
36
Antonio Lorenzo Monterrubio, Las haciendas pulqueras de México (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2007), 34.
35

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

239

�Agua de las verdes matas

acotar el espacio de nuestro estudio por encima de los 3,000
metros de altitud.
Mapa 1.
La altitud de los Llanos de Apan como delimitador regional

Fuente: Elaboración del autor con recursos obtenidos del satélite ALOS
de la Japan Aerospace Exploration Agency y National Aeronautics and
Space Administration.

Al analizar otras propuestas para delimitar la zona, como la de la
CONABIO, verificamos que para incluir haciendas importantes
que quedarían fuera por la variante de la altitud, y para practicidad
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

240

�Alexis Hernández

de esta investigación, habría que situar la región de los Llanos de
Apan en las siguientes coordenadas: 20°04’48”N, 98º38’24’’O
- 19°27’00”N, 98º12’36’O.37 Es necesario enfatizar, lejos de
idealizar el espacio de nuestro estudio como el más apto para el
cultivo de maguey, que lo importante para una discusión desde la
historia ambiental sería problematizar el área, pues esto permite
contrastar realidades históricas sobre ideas que se hicieron,
y de esta forma proponer que fueron actores sociales, factores
históricos, económicos, sociales -y en menor medida naturaleslos que permitieron la emergencia de la idea sobre “la región
pulquera”, y por tanto la especialización agrícola de la región.
Estas unidades productivas en los Llanos de Apan
medían en promedio 1,500 hectáreas y contaban con una doble
racionalidad productiva, ya que gran parte de los espacios
estaban destinados para el cultivo del maguey, y en menor
número para diversos cereales y hortalizas.38 La hacienda en sí
constituía no sólo una unidad productiva, sino una comunidad
humana jerarquizada en donde en la cúspide se encontraba el
hacendado, y posteriormente un universo de trabajadores que
variaba en el tipo de funciones desempeñadas y por tanto en su
remuneración. Dentro de este grupo existían contrastes bastante
Laura Arriaga Cabrera, Verónica Aguilar Sierra, y Javier Alcocer Durand,
Aguas continentales y diversidad biológica de México (México, DF: Comisión
Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, 2000), 119.
38
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 40.
37

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

241

�Agua de las verdes matas

marcados; estos latifundios hacían sobre todo una ostentación
de la modernidad porfirista, generalmente visible en su
arquitectura, pues sus sistemas de trabajo, la deficiencia técnica
y tecnológica en la agricultura, así como sus sistemas de cultivo
contradecían esa apariencia. La gran propiedad de los Llanos de
Apan era así “un sistema económico y social, al igual que los
pueblos, fundamentado en los derechos de uso de la tierra y el
agua, cuyo objetivo era la explotación de los recursos naturales
por medio del cultivo y/o el arrendamiento. Este objetivo se
conseguía a través de la organización del trabajo, así como la
provisión de las empresas con las instalaciones necesarias para
el sustento.”39
La hacienda de San Bartolomé del Monte, en los años
de nuestro estudio, pasa a manos de uno de los personajes más
prominentes en el comercio del pulque durante el porfiriato,
Ignacio Torres Adalid. Aunque la transacción fue realizada
en septiembre de 1906, el proceso de traspaso se llevó
algunos meses y no es sino hasta noviembre del mismo año
que se concluye.40 Esta unidad productiva no se ajusta a las
dimensiones mencionadas en el párrafo previo, pues contaba
con 12,540 hectáreas -de las cuales casi el 60% de su extensión
eran de monte-, empero se ajusta a las descripciones hechas
sobre las haciendas pulqueras, además que geográficamente se
María Eugenia Ponce, “El habitus del hacendado”, Historia y Grafía, núm.
35 (2010): 57.
40
AHHSBM, Libro 110, f. 840.
39

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

242

�Alexis Hernández

encuentra inserta en el espacio de nuestro interés, y su principal
producto comercial era el pulque. Además, es un claro ejemplo
de las actitudes tomadas por los propietarios para expandir el
cultivo de maguey, pues paulatinamente se iba desbrozando el
monte para ir dando lugar a nuevas magueyeras.
Al intentar analizar la forma en la que se concebía la
región, existe una frase que ha marcado nuestra comprensión, y
que lanza sobre este espacio una imagen bastante negativa. Uno
de los escritores mexicanos decimonónicos más importantes,
Manuel Payno, en su estudio sobre el maguey, describía hacia
1864 de la siguiente manera el espacio geográfico de nuestro
interés: “La región del maguey, destituida de arboledas, es una
tierra delgada, pedregosa y árida en muchos lugares, presentando
en lo general un aspecto de monotonía que desconsuela, pues
nada hay tan triste como una hacienda de pulque…”41 Esta
imagen quedaría grabada en la concepción sobre el lugar, pues
trabajos posteriores no hicieron sino repetir el sentido de la frase.
Un ejemplo de ello es el apartado que Luis Velasco dedica a la
parte tlaxcalteca de la región de los Llanos de Apan: “En esos
llanos tristes, en que falta el agua, y que sólo lo fertilizan las
lluvias, crecen asombrosamente los agaves, y sólo se descubren
las extensas magueyeras y uno que otro sembradío.”42
Manuel Payno, Memorias sobre el maguey mexicano y sus diversos productos (México: Imprenta de Andrés Boix, 1864), 37.
42
Luis Velasco, Geografía y Estadística de la República Mexicana, t. XI
(México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1892), 46.
41

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

243

�Agua de las verdes matas

Mapa 2.
Ubicación de las haciendas y ranchos en los llanos de Apan
durante el porfiriato

Fuente: Elaboración del autor con base en Monterrubio, Las haciendas,
2007.

De esta manera, el antiguo corredor pasa a ser inmortalizado como
un espacio que, por sus condiciones geográficas, sólo es apto para
el cultivo de maguey, convirtiéndose así en el “altiplano pulquero”,
pues como menciona José C. Segura: “La verdadera zona del
maguey manso fino, es más bien fría que templada, cuyos límites
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
244
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

�Alexis Hernández

ya hemos designado al principio de esta Memoria; tiene una altitud
sobre el nivel del mar de 2,220 metros á 2,700, y su composición
geológica es una toba arcillosa, llamada tepetate”.43 Esta somera
caracterización de las condiciones edafoclimáticas, vista desde una
mirada crítica, no hizo sino justificar la preeminencia del cultivo de
maguey frente a otros, construyéndose así una visión limitada de
la complejidad de la región, pues pese a esas condiciones adversas
del suelo y el clima, los magueyes también necesitan de bastantes
cuidados, como el mismo autor lo indica: “Aunque constituido para
soportar las sequías y la rápida evaporación, debido á la altura en que
vegeta, los rigores del invierno, las granizadas y otras inclemencias
cuando está en producto, le perjudican, pues es bastante sensible
á las influencias atmosféricas, disminuyendo su producto por un
abatimiento en la temperatura, por los fuertes vientos que soplan y
por cualquiera perturbación atmosférica”.44
Como se sigue de los párrafos anteriores, existen limitaciones
naturales dentro de la región que por una parte han sido subrayadas al
extremo para caracterizarla como un espacio monótono, de aspecto
triste y casi desértico, donde casi nada se podía cultivar excepto
el maguey. Esta imagen decimonónica no se ajusta totalmente a
la realidad, las haciendas tenían una doble racionalidad, donde
mientras que una parte se destinaba a los cultivos que podían ofrecer
al mercado, otra parte se usaba para las necesidades al interior de la
43

62.
44

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos,
Segura, 61.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

245

�Agua de las verdes matas

hacienda, no sólo para alimentar a sus trabajadores, sino también a los
animales y acumular reservas para los tiempos más difíciles. Si bien
no era una tierra paradisíaca, no es tampoco una tierra a la que no se
le pudieran arrancar otros cultivos. Si revisamos la documentación
de la hacienda San Bartolomé del Monte, las referencias a otros
cultivos -así como a su comercio- son constantes e importantes,
para lo que basta con analizar la información cualitativa expresada
en la correspondencia para darnos cuenta de ello (a finales de julio
de 1909, por ejemplo, se enviaron 200 hectolitros de maíz al jefe
político de Otumba, Trinidad Guarneros).45
No se trata de negar las limitantes biofísicas a las que se
enfrentaron los grupos humanos que habitaron la región a lo largo
del tiempo, sino sobre todo de subrayar que se ha creado una
concepción sobre la región que no se ajustaba del todo a la realidad.
Esta imagen permeó profundamente, y no permite comprender el
proceso de la expansión magueyera debido a la creciente demanda
que experimentó en las últimas décadas del siglo XIX. En el periodo
de nuestro interés es visible la tensión que se exponía en páginas
previas, respecto a la dicotomía aprovechamiento-sobreexplotación,
lo que obliga a superar la concepción binaria de la relación entre el
ser humano y su entorno natural, y además subraya las consecuencias
de haber mantenido una forma tradicional de agricultura en un
contexto donde la demanda era cada vez más amplia. La tensión
parece inherente al cultivo de maguey a gran escala: por una parte,
las condiciones de la planta permiten su cultivo en lugares menos
aptos para la siembra de cereales, lo que permite el aprovechamiento
45

AHHSBM, Correspondencia 28 de julio de 1909, Libro 3, f. 297.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

246

�Alexis Hernández

en laderas, pero por el otro, al existir una mayor demanda, tierras que
pudieran ser aprovechadas para otros cultivos son ocupadas por los
magueyes para poder cumplir con las exigencias del mercado. La
mercantilización de un producto del maguey privó al ecosistema de
obtener los servicios ecológicos que esta planta puede proporcionar
dentro de un medio natural frágil y de condiciones adversas, y por
el contrario, no hizo sino acrecentar las condiciones adversas del
suelo. En la documentación encontramos referencias constantes a las
dificultades para poder sembrar el maguey debido a las condiciones
del terreno, que era descrito como quebrado y con extensiones
importantes de suelo tepetatoso, lo cual dificultaba los trabajos al
necesitar hacer zanjas, bordes, y una cantidad importante de majada
para abonar el terreno.46
El ecosistema de los Llanos de Apan era -y sigue siendocomplejo, no únicamente un llano triste en el que únicamente tenían
lugar las interminables magueyeras de las haciendas. Albergaba
una flora y fauna importante, situación que se vio alterada debido
a la presión cada vez mayor sobre la tierra para poder extender los
cultivos de maguey y así satisfacer una demanda importante que
representaba un gran negocio para los propietarios y empresarios,
en los que comúnmente no existía una línea divisoria. Al analizar
la parte meridional de la región, la concerniente a Calpulalpan y
pueblos cercanos, el antropólogo Francisco Castro, tomando en
cuenta el conocimiento tradicional de los agricultores, da cuenta
de una variedad de suelos, no sólo tepetatosos y arenosos, sino
46

AHHSBM, Correspondencia 19 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 245.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

247

�Agua de las verdes matas

también barrosos, lo que determina los cultivos que actualmente
los campesinos hacen; desafortunadamente, como menciona el
autor, no existen estudios etnoedafológicos que den cuenta con
mayor precisión y profundidad de la complejidad de los suelos
de la región.47 Al recopilar la información existente, el resultado
que nos arroja es muestra de la diversidad edafológica, donde la
mayoría de los espacios que conforman la región son aptos para
el cultivo, al ser el phaezom un suelo fértil.
Tabla 1. Tipos de suelos en los Llanos de Apan
Municipios

Tipos de Suelos
Phaeozem

Andosol

Almoloya

49%

14%

Apan

64%

-

Emiliano
Zapata

70.18%

Tlanalapa

71.71%

Durisol

3%

Vertisol

Leptosol

Umbrisol

22.85%

11%

2%

25.50%

4%

0.74%

21%

7%
18%

Tepeapulco

28%

Singuilucan

55.47%

Zempoala

59.87%
21%

2%

45%

Otumba

9%

Nopaltepec

S/F

Axapusco

76%

S/F

Calpulalpan

85%

10%

1%

Tlaxco

66%

28%

1%

23.41%

12%

10%

4%

3%

24%

0.27%

29.46%

S/F

S/F

S/F

17.61

1.62%

1.62%

S/F

2%

Elaboración del autor con datos del Prontuario de Información
Geográfica Municipal, INEGI, 2009.
Nota: Se omite aquellos suelos que por su porcentaje resultaban
ínfimos en comparación de otros tipos de suelos.

Francisco Castro, Colapsos ambientales-transiciones culturales (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2006), 237.

47

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

248

�Alexis Hernández

A lo largo de este artículo se ha señalado constantemente que la
imagen histórica que se ha vertido sobre los Llanos de Apan no
se ajusta totalmente a la realidad, lo cual obliga a interrogarnos
sobre las consecuencias a inicios del siglo XX de la expansión
magueyera, pues partimos de comprobar que las condiciones
naturales pueden limitar, pero no determinan -en un sentido
determinista- el devenir agrícola y ecológico de una región.
La respuesta está, como se había subrayado, en cuestiones
antrópicas. Estudios realizados desde la antropología ecológica
muestran que durante el esplendor de la región, la magueyeras
formaban un agroecosistema “donde los suelos y la humedad
quedaban retenidos en las fértiles melgas delimitadas por hileras
y cercas de maguey, por metepantles que albergaban una notable
biodiversidad de moluscos, artrópodos, reptiles, marsupiales,
roedores, mustélidos.”48 Aunque debe de interpretarse con el
debido cuidado, este indicio permite considerar que pese a esto, la
expansión magueyera trajo consecuencias, pues si bien en ciertos
terrenos menos aptos para la agricultura representó una forma de
aprovechamiento, por el contrario, esa misma expansión afectó las
tierras más fértiles. La tensión inherente al proceso de expansión
magueyera mencionado previamente se intensifica y se articula a un
nuevo contexto: la consecuente demudación de la biodiversidad, la
erosión de espacios más amplios, así como la pérdida de diversidad
genética por la reproducción del maguey, fueron apenas el preludio
48

Castro, 373.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

249

�Agua de las verdes matas

de la crisis que experimentó el negocio pulquero y que lo llevó a su
casi desaparición en las décadas posteriores.
Una región con una economía orgánica, dedicada
esencialmente a una agricultura tradicional, con innovaciones
tecnológicas de alcance limitado, no encontró otra forma de
satisfacer una demanda cada vez más amplia de su principal
producto más que expandiendo los terrenos dedicados al cultivo
de maguey. En la hacienda San Bartolomé del Monte son
numerosas las referencias a nuevos desmontes para poder ampliar
la zona cultivada; así, en 190649 encontramos los desmontes más
marcados, y en 190950 las referencias son constantes pero ahora
los espacios a desmontar ya no sólo son los pertenecientes a la
hacienda sino también en los ranchos anejos; posteriormente, en
191151 volvemos a encontrar la apertura de nuevas tierras. Otras
de las estrategias empleadas para expandir el cultivo magueyero
fue la de adquirir nuevas propiedades en la región; la compra de
San Bartolomé del Monte es claro ejemplo de ello, ya que estas
nuevas fincas se articulaban a la red productiva familiar, aunque
generalmente las propiedades que se adquirían eran de menores
dimensiones, generalmente eran ranchos.52
Una de las variantes explicativas que se han manejado
desde el inicio del texto fue la del crecimiento demográfico como
49
50
51
52

AHHSBM, Correspondencia 12 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 193.
AHHSBM, Correspondencia 31 de agosto de 1909, Libro 17, f. 5241.
AHHSBM, Correspondencia 12 de julio de 1911, Libro 24, f. 6945
AHHSBM, Correspondencia 30 de noviembre de 1906, Libro 14, f. 4321.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

250

�Alexis Hernández

un propulsor de la expansión magueyera, observando en este
elemento una de las principales causas de la tensión ecológica
existente en la hacienda. No obstante, ¿cuáles fueron las actitudes
de los propietarios ante este proceso? La tendencia generalizada
fue, como se ha podido entrever, la de aumentar la extensión de
tierras dedicadas al cultivo del maguey. Algunos investigadores
encontraron que hacia el último tercio del siglo XIX, los
hacendados de la región comenzaron a explotar nuevas áreas que
otrora eran de reserva; además, dentro de las unidades productivas
se privilegiaba la producción para el mercado antes que el auto
abasto, y como se ha mencionado, el principal producto para el
mercado era el pulque.53
Esto nos lleva a retomar una problemática planteada en otro
momento acerca del impacto del cultivo extensivo del maguey, en
el que se apuntaba que uno de los principales elementos causantes
de la demudación ambiental fue la proliferación indiscriminada
de la especie más apta para la producción de aguamiel, conocida
en el periodo de nuestro estudio como “maguey manso”. La
problemática reside no en el maguey por sí mismo, si no en una
forma específica de manejo -a gran escala- en un espacio complejo,
con tierras en algunas zonas bastante frágiles y erosionadas, donde
el cultivo intensivo de maguey para pulque no hizo sino profundizar
la pérdida de diversidad genética que conlleva la especialización
Leal y Huacula, Economía y sistema de haciendas en México. La hacienda
pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX, 97.
53

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

251

�Agua de las verdes matas

y explotación de una sola especie, así como mayor erosión en los
suelos y la exposición a mayor número de enfermedades y plagas
para las plantas como consecuencia de la pérdida de diversidad
genética. El alcance limitado de las innovaciones tecnológicas
en la región no modificó la forma de explotación del maguey;
la propia limitante que el cultivo imponía y la complejidad de
los suelos de la región, mostrarían a los hacendados los límites
del negocio pulquero, al que respondieron presionando más los
suelos al expandir los cultivos a nuevas áreas.
La fertilidad de los suelos se ve deteriorada por su uso
intensivo y monótono, así como por la pérdida de materia
orgánica y diversidad biológica, como ha encontrado José
Manuel Naredo para el caso español.54 En cuanto al altiplano
pulquero, podemos decir que entró en esa dinámica a inicios del
siglo XX, justo en el momento en el que la demanda aumenta y
por tanto la problemática se extiende, al buscarse expandir los
cultivos. Los múltiples servicios ecológicos que los magueyes
pueden proporcionar al medio se ven limitados, principalmente,
por el manejo que se hace de ellos, pues son explotados antes de
que alcancen su madurez y puedan florecer, pues la extracción de
aguamiel así lo exige, por lo que ese ciclo de crecimiento se ve
interrumpido, ocasionando que no se produzca la inflorescencia
José Manuel Naredo, “La modernización de la agricultura española y sus
repercusiones ecológicas”, en Naturaleza transformada. Estudios de Historia
Ambiental en España, ed. Manuel González de Molina y Joan Martín Alier
(Barcelona: Icaria, s/f), 68.
54

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

252

�Alexis Hernández

de la planta, que es de donde proceden los mayores recursos y los
más aprovechados por diversos grupos biológicos.55
Las limitantes naturales de la región se aseveran por causas
antrópicas agudizando el proceso de demudación ambiental,
y convirtiendo grandes espacios en terrenos duros y difíciles de
trabajar.56 Si contrastamos con otras latitudes, en este caso con
la hacienda de Zoquiapan en Chalco, y uno de los puntos de
innovación tecnológica y agrícola más importantes de la parte
central de México, nos percatamos que de sus tinacales salían hasta
1,000 barriles diarios de pulque. Un elemento para considerar sobre
ese espacio, es que hacia 1887 se comenzó el cultivo de maguey,
y algunos años después, cuando las plantas se encontraban en su
etapa idónea para producir aguamiel, se logró producir el doble de
pulque a comparación con las haciendas del altiplano pulquero.57
Más allá de las diferencias visibles entre ambos espacios, y de las
calidades de pulque que se producían, pues la de los Llanos de
Apan era la que, en la percepción de los consumidores, producía
el pulque fino, lo interesante reside en considerar cómo la región
comenzaba a perder lugar frente a otros espacios productivos.
El maguey no es aquí esa planta que pudiera proporcionar
alimento, bebida, vestido y techo a sus productores. Para el
Iriana Zuria, “Aves visitantes a las flores de maguey (agave salmiana) en
una zona urbana del centro de México”, Ornitología Neotropical, núm. 21
(2010): 17–30.
56
AHHSBM, Correspondencia 26 de julio de 1911, Libro 24, f. 6995.
57
Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements français au
Mexique, 1880-1929, 183.
55

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

253

�Agua de las verdes matas

caso de nuestro interés, y en la región que estudiamos, es sobre
todo una planta apreciada por la comercialización de su savia
fermentada. Los procesos verificados a lo largo de la segunda
mitad del siglo XIX trastornaron un medio natural frágil y
complejo, donde la riqueza material contrastaba con la condición
en la que se encontraba una parte importante de la población,
y donde la modernización porfirista fue más una ostentación
debido al tipo de agricultura que se desempeñaba. La riqueza de
aquellas familias con pergaminos de maguey fue pagada con un
costo ecológico importante, pues la expansión y auge del negocio
pulquero llevaba en sí mismo la semilla de su desestructuración
y casi desaparición, como se verificaría algunas décadas después
al mediar el siglo XX.
Conclusiones. Una historia que no acaba
Este recorrido por el pasado porfirista de la región de los Llanos
de Apan nos muestra que la historia ambiental también comienza
en el estómago, en nuestras pautas y hábitos de consumo. La
predilección del gusto por el pulque en grandes sectores de
una población cada vez más amplia permite explicar, en parte,
cómo se transforma en términos agrícolas una región, con sus
consecuentes demudaciones ambientales. Es así como el manejo
específico y la mercantilización de un solo producto del maguey,
planta que acompañó a las poblaciones humanas de la parte
central de México desde hace milenios, dejó de ser ese árbol de
las maravillas, para convertirse en un problema importante.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

254

�Alexis Hernández

Más que ver en el maguey el origen de todos los males de
la región, este artículo buscó explicar el proceso de demudación
ambiental que la región padeció a inicios del siglo XX, con las
consecuencias que décadas posteriores experimentarían ya no los
grandes hacendados, aquellos que conformaron la aristocracia
pulquera, sino principalmente los campesinos que recibieron
estas tierras, posterior al proceso revolucionario.
En nuestro presente existe una creencia compartida de
ver al pulque, no sin cierta nostalgia, como la verdadera bebida
nacional, y encontrar en el maguey esa planta prehispánica
maravillosa. Este estudio ha tratado de mostrar que, aun en
esas plantas y bebidas tradicionales, también se encuentra la
posibilidad de trastornar el medio natural, lo cual debe orillarnos a
hacer un uso reflexivo de las mismas. En la actualidad, el maguey
está siendo aprovechado ya no sólo para la producción de pulque,
sino usado de múltiples formas, siendo una parte importante de
las parcelas de campesinos, además de diversas innovaciones
agroforestales que permiten aprovechar sus cualidades y jugar
un papel importante dentro del problema de deforestación que
muchas regiones experimentan en el país. Lo fundamental reside
en el manejo que se hace de la planta, no en sí misma.
La crisis ecológica a la que nos enfrentamos como
especie tiene que encontrar respuestas provenientes de distintas
disciplinas. En este caso, la Historia nos muestra que nuestra
relación con el medio ambiente es compleja, y que debe existir
siempre la conciencia de los límites físicos de la naturaleza, de
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
255
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

�Agua de las verdes matas

manera que nuestros hábitos de consumo deberían partir de la
reflexión, y de situar en el centro de nuestras pautas de consumo
la idea de la sostenibilidad.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico de la Hacienda San Bartolomé del Monte
(AHHSBM)
Bibliografía
Álvarez, Gonzalo. Del maguey al vaso: el manejo del pulque en
las pulquerías del Distrito Federal y en las localidades
abastecedoras [Tesis de Licenciatura]. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015.
Arriaga Cabrera, Laura, Verónica Aguilar Sierra, y Javier Alcocer Durand. Aguas continentales y diversidad biológica
de México. México, DF: Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, 2000.
Castro, Francisco. Colapsos ambientales-transiciones culturales.
México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2006.
Colunga-García Marín, Patricia, Ignacio Torres-García, Alejandro Casas, Carmen J. Gigueredo Urbina, Selene Rangel-Landa, América Delgado-Lemus, Ofelia Vargas, et al.
“Los agaves y las prácticas mesoamericanas de aprovechamiento, manejo y domesticación”. En Domesticación
en el continente americano, t. II. Investigación para el
manejo sustentable de recursos genéticos en el Nuevo
Mundo, editado por Alejandro Casas, Juan Torres-GuevaSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

256

�Alexis Hernández

ra, y Fabiola Parra, 273–309. Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México; Universidad Nacional Agraria La Molina del Perú, 2017.
Colunga-García, Patricia, Alfonso Larqué Saavedra, Luis E.
Eguiarte, y Daniel Zizumbo-Villarreal, eds. En lo ancestral hay futuro: del tequila, los mezcales y otros agaves.
Mérida: Centro de Investigación Científica de Yucatán,
A.C.; Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; Secretarpia de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología, 2007.
Gallini, Stefania. “¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en América Latina?” Historia y Memoria, núm. Número Especial (2020): 179–233. https://revistas.uptc.edu.
co/index.php/historia_memoria/article/view/11594/9642.
García Mendoza, Abisaí J. “Los agaves en México”. Ciencias, núm. 83 (2007): 14–23. https://www.redalyc.org/
pdf/644/64408704.pdf.
González de Molina, Manuel. “La historia ante el cambio climático: la conciencia de los límites”. Ayer, núm. 125 (2022):
353–68.
Huerta, Efraín. Poesía completa. México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 2014.
Knight, Alan. La revolución mexicana. Del porfiriato al nuevo
régimen constitucional. México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 2010.
Leal, Juan Felipe, y Mario Huacula. Economía y sistema de haciendas en México. La hacienda pulquera en el cambio.
Siglos XVIII, XIX y XX. México, DF: Juan Pablos Editor,
2011.
Leal, Juan Felipe, y Mario Huacula Rountree. “San Antonio Xala.
La vida en una hacienda pulquera en los primeros días de
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

257

�Agua de las verdes matas

la revolución: 1910-1914”. Estudios Políticos, núm. 18–
19 (s/f): 245–310. https://www.revistas.unam.mx/index.
php/rep/article/view/61106.
Lorenzo Monterrubio, Antonio. Las haciendas pulqueras de México. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 2007.
Mink, Nicolaas. “It begins in the belly”. Environmental History,
núm. 14 (2019): 312–22.
Naredo, José Manuel. “La modernización de la agricultura española y sus repercusiones ecológicas”. En Naturaleza
transformada. Estudios de Historia Ambiental en España,
editado por Manuel González de Molina y Joan Martín
Alier, 55–86. Barcelona: Icaria, s/f.
Payno, Manuel. Memorias sobre el maguey mexicano y sus diversos productos. México: Imprenta de Andrés Boix, 1864.
Pilcher, Jaffrey M. ¡Que vivan los tamales! Food and the making
of Mexican identity. Albuquerque: University of New
Mexico Press, 1999.
Ponce, María Eugenia. “El habitus del hacendado”. Historia y
Grafía, núm. 35 (2010): 51–91.
Pulido, Diego. ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas
populares en la ciudad de México a principios del siglo
XX. México, DF: El Colegio de México, 2014.
Ramírez, Rodolfo. “El desarrollo de los estudios sobre el maguey
en México, de la Ilustración a la Revolución”. Saberes.
Revista de historia de las ciencias y humanidades, núm. 7
(2020): 93–117.
———. “La especialización agrícola de la región de los Llanos
de Apan, el surgimiento del cultivo del maguey de aguamiel (siglos XVI-XVIII)”. Estudios de Historia Novohispana, núm. 64 (2021): 41–81.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

258

�Alexis Hernández

———. La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria
mexicana, 1890-1930. Zamora: El Colegio de Michoacán,
2018.
Rincón Gallardo, Pedro. El maguey. México: Imprenta de la Sociedad Agrícola Mexicana, 1901.
Segura, José C. El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio
de sus productos. México: Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1891.
Shoemaker, Nancy. “Food and the intimate environment”. Environmental History, núm. 14 (2009): 339–44.
Skopyk, Bradley. Colonial cataclysms. Climate, landscape and
memory in Mexico´s Little Ice Age. Tucson: The University of Arizona Press, 2020.
Tortolero, Alejandro. “El historiador que «hablaba» con los pájaros: Juan Carlos Garavaglia y la historia ambiental latinoamericana”. En Juan Carlos Garavaglia. La pasión
por la Historia, editado por Josep M. Fraderea y Raúl O.
Franklin, 149–60. Buenos Aires: Prometeo, 2020.
———. Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano. 1780-1920. México, DF: Siglo XXI; Universidad Autónoma Metropolitana - Iztapalapa, 2008.
———. Penser avec des chiffres. Banque et investissements
français au Mexique, 1880-1929. Rennes: Presses Universitaires de Rennes, 2018.
Toxqui, Áurea. “Breadwinners or Entrepreneurs? Women’s involvement in the pulquería world of Mexico City, 18501910”. En Alcohol in Latin America. A social and cultural
history, 104–30. Tucson: The University Arizona Press,
2014.
Velasco, Luis. Geografía y Estadística de la República Mexicana,
t. XI. México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1892.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

259

�Agua de las verdes matas

Zuria, Iriana. “Aves visitantes a las flores de maguey (agave salmiana) en una zona urbana del centro de México”. Ornitología Neotropical, núm. 21 (2010): 17–30.
Hemerografía
El Maestro, México.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 211-260
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-56

260

�Sabores y colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma. Dos alimentos ancestrales en
Mazapil, Zacatecas
Flavors and colors of the Zacatecan semi-desert: cabuches and
palm flowers. Two ancentrals foods in Mazapil, Zacatecas
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

Recibido: 6 de noviembre de 2022
Aceptado: 9 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La historia ambiental de los alimentos permite analizar
las prácticas socioambientales relacionadas con la alimentación y
comprenderlas en una dimensión espacial y temporal. Con la ayuda de
disciplinas como la ecología, botánica, antropología e historia se analizan
los sistemas alimentarios con una perspectiva transdisciplinaria. En
el presente artículo, se utiliza la metodología de la historia ambiental
para estudiar dos alimentos característicos del desierto chihuahuense,
los cabuches y las flores de palma (chochas), centrando el análisis en
Mazapil, municipio del estado de Zacatecas. El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a esas plantas comestibles silvestres,
que constituyen alimentos ancestrales del semidesierto zacatecano. El
artículo se divide en tres partes: “Mazapil: Biodiversidad y condiciones
socioambientales”, “Cabuche y flor de palma: Alimentos del desierto
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

261

�Sabores y colores

chihuahuense”, y “Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor
de palma”.
Palabras clave: Alimento ancestral, recolección, cocina tradicional,
biodiversidad, semidesierto
Abstract: The environmental history of food allows us to analyze the
socio-environmental practices related to food, understanding them in
a spatial and temporal dimension. With the help of disciplines such as
ecology, botany, anthropology, and history, food systems are analyzed
from a transdisciplinary perspective. In this article, the methodology
of environmental history is used to study two characteristic foods of
the Chihuahuan desert: cabuches and palm flowers (chochas), focusing
the analysis on Mazapil, a municipality in the state of Zacatecas. The
objective is to analyze the cultural practices around these wild edible
plants, which constitute ancestral foods of the Zacatecas semi-desert.
The article is divided into three parts: “Mazapil: Biodiversity and socioenvironmental conditions”, “Caboche and palm flower: Foods from the
Chihuahuan desert”, and “Ancestral foods in Mazapil: cabuche and
palm flower”.
Keywords: Ancestral food, harvest, traditional cuisine, biodiversity,
semi desert

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

262

�Juana Salas

Introducción
Los alimentos y la alimentación son parte fundamental de la
historia de los grupos sociales, pues otorgan identidad, orgullo,
representación, tradición y sabor a la vida y a la Historia. Hablar
de sabores, olores y colores de los alimentos nos remonta a
paisajes únicos y dinámicas sociales que se agrupan en prácticas
de saberes locales y comunitarios, mismas que trascienden
tiempos y espacios, y que nos indican interacciones a veces
armoniosas y a veces conflictivas entre los grupos sociales y la
naturaleza.
La historia ambiental otorga herramientas científicas
basadas en la inter y transdisciplina para comprender esas
interacciones históricas, al ser “un campo que conlleva
reconocimientos y afinidades con tradiciones disciplinarias
de diversos ámbitos, que se han posicionado a lo largo del
tiempo: historia, arqueología, geografía, ecología, agronomía,
economía y antropología.”1 Es así que su presencia y práctica
en la historiografía latinoamericana ha logrado una explicación
temática en varios ámbitos para interpretar las relaciones entre
los humanos y el medio ambiente, y comprender a la naturaleza
como un sujeto histórico.

Pedro S. Urquijo, “Consideraciones para una aproximación a la historia
ambiental”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos, y Karine Lefebvre
(Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México, 2022), 21.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

263

�Sabores y colores

Según los últimos balances historiográficos
ambientales, y de acuerdo con Wilson Picado, los bloques
temáticos predominantes en América Latina son la agricultura
y el bosque, aunque otros temas relevantes y que están en
crecimiento son el agua, el río y los estudios urbanos. Por otra
parte, se reconocen aportes importantes en la historia de la
conservación, centrada en el estudio de las políticas públicas
y parques nacionales; la flora y la fauna; clima y amenazas
naturales; la etnicidad; la energía; educación ambiental; la
minería y frontera agrícola, así como el estudio de paisajes,
todos tratados en diversos espacios y temporalidades. En
este caleidoscopio hay algunos temas que aún son poco
explorados: “hay un conjunto de temas pocos tratados en
la historiografía ambiental latinoamericana, tales como los
sistemas alimentarios, el impacto ambiental de la guerra y la
narrativa literaria.”2 Siguiendo esta postura, una de las deudas
de la historia ambiental ha sido la perspectiva de género; en
ese sentido, podemos añadir a los vacíos historiográficos el
ecofeminismo y los movimientos pacíficos y no-violentos por
la preservación de la naturaleza, así como las historias de vida
de defensores del territorio.

Wilson Picado, “Prólogo”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos,
y Karine Lefebvre (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México,
2022).
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

264

�Juana Salas

Como hemos señalado, entre los temas no revisados a
profundidad en la historiografía ambiental latinoamericana se
encuentran los sistemas alimentarios, entendiéndolos como
las formas de organización humana para obtener y consumir
la comida. Comprenden diversos elementos que van desde
las semillas vegetales y los animales hasta los utensilios que
necesita el consumidor.3 Uno de los componentes en los
sistemas alimentarios son los alimentos y, en ese sentido,
podemos poner dos ejemplos de estudios de historia ambiental
desde la perspectiva alimentaria: Culturas bananeras.
Producción, consumo y transformaciones socioambientales
(2013), de John Soluri, y Potato (2019), de Rebecca Earle,
ambos sobre dos alimentos que se consideran básicos en la
alimentación de algunas culturas. Los significados, producción,
preparación y consumo, son algunas de las directrices en
los dos textos. Incluso podemos ver las representaciones
culturales y artísticas de los plátanos y las papas en la historia
de la humanidad.
Los alimentos son los engranajes de los sistemas
alimentarios y tienen una historia que ha sido tratada por diversas
disciplinas como la economía, la antropología, la ecología, la
Felisa Ceña Delgado, “El sistema alimentario”, I Jornadas del Campus de
Excelencia Internacional Agroalimentario, Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario, s/f, https://helvia.uco.es/bitstream/handle/10396/6012/
ceia3_5.pdf?sequence=1
3

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

265

�Sabores y colores

política, la arqueología, la agronomía, la agroecología, entre
otras. La Historia Ambiental desde la inter y la transdisciplina nos
permite comprenderlos en la dimensión histórica y concebirlos
como sujetos históricos. De tal manera, en el presente texto
proponemos el estudio de dos alimentos: cabuches y flores
de palma, que se consumen principalmente en el desierto
chihuahuense,4 pero que también están presentes en otras
regiones, centrándonos en esta ocasión en Mazapil, municipio
que es parte del semidesierto zacatecano.5 El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a estas dos plantas comestibles
silvestres, alimentos ancestrales del desierto, tomando como
estudio de caso al municipio de Mazapil y teniendo como base
El desierto chihuahuense es una región ecológica, y se considera el
más grande de Norteamérica y el segundo con mayor biodiversidad a
nivel mundial. “Se origina en el altiplano de México entre la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental, continúa hacia el norte hasta
el sur de Arizona, Nuevo México y Texas, e incluye parte de los estados
mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas”. José A. Villarreal-Quintanilla et al., “El
elemento endémico de la flora vascular del Desierto Chihuahuense”, Acta
Botánica Mexicana, núm. 118 (2017): 66, http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-71512017000100065&amp;lng=es&amp;nrm=iso.
5
El semidesierto zacatecano está conformado por los municipios: Melchor
Ocampo, El Salvador, Concepción del Oro, Mazapil y Villa de Cos. Véase: Boris
Graizbord, ed., Programa Regional de ordenamiento territorial del semidesierto
que abarca los municipios de Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo, El
Salvador y Villa de Cos (Región Norte) del estado de Zacatecas, 2014 (México,
DF: Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; Gobierno del Estado de
Zacatecas; El Colegio de México, 2014), http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/
Nuevo/PROT/PROTR Norte.pdf.
4

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

266

�Juana Salas

teórica y metodológica de la historia ambiental, de la cual se
habló líneas arriba.
Mazapil: biodiversidad y condiciones socioambientales
Es importante saber las condiciones socioambientales de Mazapil
y con ello abonar a su historia ambiental, puesto que el objetivo
de esta disciplina “[…] es describir y analizar las relaciones
dinámicas que han existido entre las sociedades humanas y
la naturaleza no humana, y que nos ayudan a entender no sólo
entornos industriales como Villa Inflamable, sino también áreas
aparentemente prístinas como la selva amazónica, las playas del
Caribe o los glaciares andinos.”6
Mazapil es un municipio del estado de Zacatecas, ubicado
en el norte y perteneciente al semidesierto zacatecano y al desierto
chihuahuense (véase mapa 1). Su historia reciente está marcada
por la explotación minera y los ecocidios consecuentes de ella.7
Saber de su historia y biodiversidad permite conocer sus ciclos
de abundancia y carestía, adaptaciones e interacciones de grupos
sociales con la naturaleza.

John Soluri, Claudia Leal, y José Augusto Pádua, eds., Un pasado vivo.
Dos siglos de historia ambiental latinoamericana (Bogotá: Universidad de los
Andes; Fondo de Cultura Económica, 2019), 12.
7
Para profundizar en el tema véase: Francisco Panico y Claudio Garibay
Orozco, “Minería y territorio: una mirada al conflicto desde Mazapil, Zacatecas”, Dimensión Antropológica, núm. 18 (2011): 123–53.
6

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

267

�Sabores y colores

Mapa 1.
Ubicación de Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 34.

Con base en el reporte del Consejo Nacional de Evaluación de
la Política de Desarrollo Social, para el 2010 en Mazapil había
17,813 habitantes, que representaron el 1.2% de la población del
estado. “El tamaño promedio de los hogares en el municipio fue
de 4.2 integrantes, mientras que en el estado el tamaño promedio
fue de 4 integrantes.”8 Para esa fecha, el 72.7% de la población
Secretaría de Desarrollo Social y Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y
8

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

268

�Juana Salas

se encontraba en la pobreza, 50.5% en moderada y el 22.2% en
extrema (véase gráfico 1).
Gráfico 1.
Indicadores sociodemográficos de Mazapil en 2010

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social. SEDESOL-CONEVAL, 2010.

Según el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago
de 2022, el municipio está poblado por 17,774 habitantes:
8,663 mujeres y 9,111 hombres; 2042 son adultos mayores, 19
rezago social, 2010”, 2010, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

269

�Sabores y colores

pertenecen algún pueblo originario y 356 son afromexicanos.9
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), 9,223 habitantes están en situación de pobreza, de los
cuales 1,477 se encuentran en pobreza extrema y 7,746 en pobreza
moderada (véase gráfico 2).
Gráfico 2.
Información general de población del municipio de Mazapil, 2022

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, Gobierno de México-Secretaría del Bienestar, 2022.

De acuerdo con los reportes, a una década de diferencia hubo
una disminución de la pobreza, mientras que el rezago educativo
aumentó: para el 2010 se presentaba un 27.1% y para el 2022
subió a un 28.5%. La carencia al acceso de salud para el 2010
era del 40.9%, y en el 2022 disminuyó a un 36.7 %; el acceso
Gobierno de México; Secretaría del Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2022”, 2022, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
9

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

270

�Juana Salas

a la seguridad ha tenido estas cifras: 60.5% en 2010, y 63.7%
en 2022. Los servicios básicos en la vivienda fueron de 7.8% y
30.1%, respectivamente. En cuanto a la alimentación saludable,
se reporta que el 43.1% tenía carencias de alimentación en 2010,
mientras que para el 2022 había un 21.4% de acceso a alimentación
nutritiva y de calidad.10
Una de las principales actividades económicas es el trabajo en el complejo minero Peñasquito, propiedad de Goldcorp
Incorporated, subsidiaria de la Minera Peñasquito SA. de CV.
Su arranque formal fue el 23 de marzo del 2010, y es una de las
causantes principales de ecocidio, de igual manera que la mina
Tayahua en el poblado de Salaverna, cuya explotación causó
el desplazamiento forzado de la población.11 Otra de las actividades es la agrícola de siembra de temporal, así como la
utilización de algunos territorios para el agostadero. La región
carece de corrientes de agua superficiales, “solamente cuenta
con algunos riachuelos pequeños y algunos arroyos; el Arroyo
Grande o principal, que nace en Santa Olaya y corre de oriente
a poniente atravesando la población y que en tiempos de lluvia
Secretaría de Desarrollo Social y Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2010”; Gobierno de México; Secretaría del
Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social,
2022”.
11
Mónica Cerbón y Thelma Gómez, “Agua para la mina”, Los explotadores de agua, consultado el 18 de junio de 2022, https://contralacorrupcion.
mx/explotadores-agua-mexico/minera-penasquito-mazapi-zacatecas-agua.
html.
10

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

271

�Sabores y colores

crece [y] permite el riego de huertas y parcelas que se encuentran a su paso.”12
Mazapil, como parte del semidesierto zacatecano, se
encuentra en la región ecológica del desierto chihuahuense que
tiene un alto nivel de biodiversidad y un alto nivel de endemismo
en cactáceas. En el semidesierto, predomina el matorral
xerófilo (micrófilo y rosetófilo); también se encuentran bosques
templados de pinos y encinos en las sierras transversas, así como
pastizal natural (halófito y gipsófilo) y mezquital. En el matorral
micrófilo, la vegetación son arbustos de hoja pequeña, cuyos
principales representantes son la Larrea tridentata (gobernadora)
y Fluorensia cernua (hojasén). En el matorral rosetófilo, las
especias abundantes son arbustivas y semiarbustivas de hojas
alargadas y estrechas, semejando a rosetas. Las especies más
representativas son Yucca ssp. (izote), Agave (maguey), Agave
lechuguilla (lechuguilla), Euphorbia antysiphilitica (candelilla),
Dasilirium spp (sotol) y Fouquieria splenders (ocotillo) (véase
mapa 2).13
Juanita Japheth Valdivia Cabral, Ramón Valdivia Alcalá, y Raúl René Ruiz
Garduño, “Estado socioambiental en el valle de Mazapil, Zacatecas, a partir
del establecimiento de la minera Peñasquito, 2006-2017”, en Estudios recientes sobre economía ambiental y agrícola en México, ed. Víctor Hernández
Trejo et al. (Guadalajara: Universidad Autónoma de Baja California Sur; Universidad Autónoma Chapingo, 2019), 400.
13
Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico
del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017), 45.
12

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

272

�Juana Salas

Mapa 2.
Vegetación en Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 47.

El pastizal natural “es aquel que se encuentra establecido como
producto natural de los efectos del clima, suelo y biota (condiciones
ecológicas)”, como es el caso del zacate navajita o chino; también
“se encuentran en el sitio áreas con pastizal inducido con especies
como costilla de vaca (Atriplexcanescens), gobernadora (Larrea
tridentata) y otras especies”.14 Entre las especies representativas
de Mazapil se encuentran Larrea tridentata (gobernadora), Yucca
ssp. (izote), Prosopis glandulosa (Mezquite), Acacia rigidula
H. Ayuntamientio de Mazapil; Gobierno del Estado de Zacatecas, “Programa de desarrollo urbano del centro de población de Mazapil 2007-2027”, 2007,
25, http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/programas/PDUCP Mazapil.pdf.
14

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

273

�Sabores y colores

chaparro prieto o huizache), Fouquieria splendens (ocotillo),
Agave lechuguilla (lechuguilla), Echinocactus (biznaga), Opuntia
(nopal), Malva sylvestris (engordacabra), Fluorensia cernua
(hojasén), Parthenium incanum (mariola), Agave (maguey),
Euphorbia antyaiphilitica (candelilla), Dasilirium spp (sotol),
Acacia greggii (gatuño) y Parthenium argentatum (guayule).15
(Véase fotografía 1).
Fotografía 1.
Vegetación representativa de Mazapil

Fotografía: Rut Guadalupe Miramontes Cabrera, Cerro Gordo, Mazapil,
14 de junio de 2022.

Entre la fauna silvestre se encuentran la liebre, conejo, onza, puma,
oso negro, zorra gris, jabalí de collar, venado cola blanca, venado
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 46.
15

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

274

�Juana Salas

bura, gato montañés, coyote, mapache, codorniz escamosa, paloma
güilota y ala blanca, faisán, correcaminos, halcón, águila real y negra.
Los cambios en el paisaje también se observan en la
presencia o ausencia de especies de flora y fauna, como es el caso del
guayule,16 cuya sobreexplotación en las primeras décadas del siglo
XX provocó su disminución; todavía las personas mayores reportan
haberlo visto, mientras que niñas, niños y jóvenes ya no lo conocen.
En la década de los cincuenta del pasado siglo se realizaron
estudios para lo que en ese momento se denominaba explotación
de los recursos naturales. Es así que en La conquista de nuestro
suelo, Jorge A Vivó Escoto dejó un conjunto de descripciones de
flora, fauna y minerales de los diferentes ecosistemas de México.
En el caso del semidesierto, describe las características y usos
de algunas, como el guayule y la candelilla. Del primero cabe
destacar la historia de su uso, ya que su investigación comenzó
en la segunda mitad del siglo XIX con la intención de contribuir
a la demanda del hule. “En 1910, por ejemplo la producción
fue de 10,000 toneladas métricas, entre 1925 y 1937, fue
aproximadamente, de 10, 000 toneladas métricas; y volvió a tener
“Planta típica de las regiones secas del norte de México que pertenece a la
familia de las compuestas. El guayule es un arbusto leñoso y ramificado que contiene gran cantidad de caucho y escaso de resina. Se encuentra en regiones situadas a una altura entre 1,200 y 2,000 metros sobre el nivel del mar. La recolección
de guayule siempre se ha hecho arrancando de raíz las matas”, en Jorge A. Vivo
Escoto, La Conquista de Nuestro Suelo. Estudio sobre los recursos naturales de
México. Colección de temas económicos y políticos contemporáneos de México
(México: Ediciones de la Cámara de la Industria de Transformación, 1958), 321.
16

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

275

�Sabores y colores

importancia entre 1938 y 1942, cuando alcanzó 150,000 toneladas
métricas, siendo, en todo tiempo, un producto de exportación”.17
Queda una línea de estudio que es la memoria histórica
biocultural del semidesierto zacatecano, donde los estudios históricos,
antropológicos, sociológicos, económicos y políticos ayudan a ello.
Por ejemplo, en 1997, Olga Lidia Loera López realizó la investigación
Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto
zacatecano como base para el desarrollo regional sostenible. Caso
Estación Camacho, Mazapil, ZAC. En el caso de la vegetación, Loera
registró como especie dominante a la gobernadora, y siguiendo la
información del INEGI mencionó otras que ahora en los reportes
no se encuentran, como es el caso de Opuntia leptocauis (tasajillo),
Opuntia rutida (cegador), Turnera difussa (damiana), Erigneuron
pulthellum (pasto borreguero) y Krameria grayi (calderona).18
La fotografía también es una fuente para analizar los cambios
socioambientales en el paisaje. Para el caso que nos ocupa, gracias
al resguardo y cuidado que han tenido durante los últimos años en
el Archivo Histórico Municipal de Mazapil, ahora contamos con el
acceso a documentos y fotografías. Es así que pudimos consultar
la que se considera una de las fotografías más antiguas del acervo
que, aunque aún faltan datos para fecharla, se intuye que es de la
17
18

Vivo Escoto, 323–24.
Olga Lidia Loera López, Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto zacatecano como base para el desarrollo regional
sostenible. Caso Estación Camacho, Mazapil, Zac. [Tesís de Maestría] (Monterrey: Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, 1997), 15.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

276

�Juana Salas

segunda década del siglo XX. En el primer plano se observan dos
cazadores, ambos portan sus armas de caza y uno de ellos sostiene
un venado muerto. En el segundo plano se encuentran unos arbustos
que se distinguen poco, pero por algunas características podría
tratarse de gobernadora (véase fotografía 2). Técnicamente es una
fotografía muy bien lograda; es así que, cumpliendo con la ley del
horizonte y en el último plano, como fondo están en unos cerros en
los que no se distingue la vegetación. Podríamos detectar que esta
fotografía muestra una estampa común de la caza de venado; las
consecuencias de ésta son otra historia por contar.
Fotografía 2.
Cazadores en Mazapil

Fuente: Archivo Histórico de Mazapil (AHMaz), Colección fotográfica. Título: Cazador en Mazapil, Medidas 11.2x6.9 cm. En proceso de clasificación.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

277

�Sabores y colores

Como reporta el Consejo Nacional de Biodiversidad (CONABIO),
Zacatecas es de los estados que cuenta con pocos estudios sobre
biodiversidad, por lo que hay una percepción de que es un estado
biológicamente poco diverso.19 Sin embargo, con los datos
proporcionados en las líneas anteriores sobre la flora y fauna en
Mazapil, podemos esbozar su riqueza natural; y al hablar de los
alimentos y la recolección, se apuntará acerca del patrimonio
biocultural, de lo que hablaremos en la última parte de este
artículo.
Cabuche y flor de palma: alimentos del desierto chihuahuense
Los sistemas alimentarios y la cocina en México han cambiado a lo
largo de la historia. Las modificaciones más abruptas se sufrieron
en el siglo XX, debido principalmente a la industrialización de
alimentos y a la Revolución Verde. Estos cambios se han vivido
de tal manera que ahora, como lo menciona John Soluri, hay
algunos alimentos que provocan sentimientos nostálgicos: “las
tortillas hechas a mano, que se han convertido en un objeto de
añoranza para los comensales urbanos de la clase media, pueden
ayudar a preservar la diversidad agrícola en el corto plazo, pero
también reflejan la amarga ironía de que las ‘dietas campesinas’
se hayan convertido en símbolo de riqueza”.20
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”, 2021, https://www.biodiversidad.gob.mx/region/EEB/estudios/ee_zacatecas.
20
Soluri, Leal, y Pádua, Un pasado vivo. Dos siglos de historia ambiental
latinoamericana, 187.
19

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

278

�Juana Salas

La nostalgia, la añoranza y el amor al terruño y los saberes
comunitarios han permitido la preservación de recolección y
preparación de alimentos ancestrales que otorgan identidad
a grupos sociales. En el caso del desierto chihuahuense, hay
estudios sobre cocina tradicional y gastronomía local.21
En el tema ecológico, encontramos lo reportado por la
CONABIO en cuanto a los usos tradicionales de flora y fauna en el
estado de Zacatecas, que abarca todos los ecosistemas. Respecto
a la flora, en el aprovechamiento de especies relacionados con
jales mineros se menciona que:
Estas plantas son especies recolonizadoras y tienen un
gran potencial de uso dentro de las estrategias de cierre y
rehabilitación en algunas zonas mineras. Dentro de estas
especies destacan para fitoremediación: el escobillón (Buddleja
scordioides), la hierba loca (Lupinus campestris), la uña de
gato (Mimosa aculeaticarpa), huizache (Acacia schaffneri),
rastrerita (Cerdia congestifolia) y la gobernadora (Larrea
tridentata), mientras que para fitoestabilización destacan la
casuarina (C. equisetifolia), el mezquite (Prosopis laevigata
y P. glandulosa), el pirul (Schinus molle) y el tepozán blanco
(Buddleja cordata), además del escobillón (B. scordioides), el
tepozán (B. tomentella), la vara blanca (Montanoa leucantha),
el huizache (A. schaffneri), el zacate plumoso (Pennisetum
villosum) y la cola de zorra (Cortaderia selloana).22
Juan Francisco Cázares, “La cocina de Coahuila”, Coahuila: a punto de
sabor, s/f, https://www.identidadypatrimoniocoahuila.com/?fbclid=IwAR3LP3fQQqoLRXRCyNmYTiB5J7F9wpEpbnxJ7rzRv60CcnXPUHC_iqI0z4k.
22
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”.
21

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

279

�Sabores y colores

Para los términos de este artículo, interesa destacar las plantas
silvestres comestibles. De acuerdo con Raúl Ernesto NarváezElizondo, el 89% de las plantas comestibles mexicanas son
silvestres. La selección para que se consuman como alimento se
sustenta en que cumplen con varias condiciones: el gusto (sabores,
olores, texturas), valores nutricionales, prestigio, disponibilidad
de recursos alimenticios y monetarios, así como la comodidad
(tiempo para su preparación y facilidad en la recolección).23
Es así que encontramos el uso de hojas como el orégano
de monte (Luppa graveolens) y frutos como las vainas de
mezquite (Prosopis laevigata). El primero es rico en vitamina C
y carotenoides y el segundo rico en aminoácidos; ambos están
relacionados con la silvicultura. Según el estudio de Marco Meza,
para el caso de Mazapil, su recolección es una práctica importante
en las comunidades aledañas al Pico del Teyra, misma que para el
2017 mostró una percepción de disminución; en el caso de Saltillo,
Coahuila, se recolecta en la Sierra de Arteaga.24 El orégano que
se distingue por su sabor y perfume se utiliza en diversos platillos,
donde se combina con otros frutos de recolección como los
nopalitos, o se usa para aderezar el menudo, platillo tradicional
en los estados de México que abarcan el desierto chihuahuense.
Los estudios arqueológicos, antropológicos e históricos han
relacionado estos alimentos con los grupos étnicos que habitaban el
Raúl Ernesto Narváez-Elizondo, “Las plantas silvestres también se comen:
un patrimonio bicultural por rescatar”, Árido-ciencia 5, núm. 2 (2020): 6.
24
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 28.
23

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

280

�Juana Salas

territorio antes de la llegada de los españoles. Esto se demuestra en
el trabajo de Carlos Recio, quien incluye en la lista de ingredientes
y alimentos de origen chichimeca en la cocina saltillense a los
siguientes: mezcal de lechuguilla, corazón de lechuguilla (quiote),
nopal, flor de tuna, tuna mezquite, pepitas, pinole, flor de palma,
aguamiel, quelite, maguey, berro y verdolaga, bellotas, piñones,
raíces de tule, dátiles, miel de abeja y semillas de pasto.25
Entre ellos también se incluyen las flores de palma,
también conocidas como chochas o chorchas, y el cabuche,
manera tradicional de denominar a los botones de las flores de
biznaga roja (Ferocactus pilosus) (véase fotografía 3).
Fotografía 3.
Cabuches

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
25

Meza Pérez, 39.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

281

�Sabores y colores

La flor de palma pertenece a la planta denominada Izote Chino
(Yucca filífera), que llega a medir hasta 10 metros de altura. Las
hojas están agrupadas en rosetas y son rígidas, de color verde, con
una espina fuerte en el ápice. La inflorescencia es colgante, llegando
a medir hasta 1.5 m., mientras que las flores miden de 4 a 5 cm. y son
de color blanco amarillento (véase fotografía 4).26 El fruto de esta
planta se denomina dátil y también se recolecta y se consume como
fruta o como postre, en atoles o conservas; en Mazapil, por ejemplo,
se consume en un postre a base calabaza y elotes tiernos, de consumo
tradicional durante el otoño e invierno (véase fotografía 5).
Fotografía 4.
Palma Izote chino

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infografías del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html. El nombre de chocha es probablemente de origen huasteco,
véase: Arturo Mora-Olivo, “Chochas: flores comestibles del desierto”, Ciencia
UAT, núm. 13 (2015): 13.
26

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

282

�Juana Salas

Fotografía 5.
Recolector de dátiles

Roberto de la Rosa Dávila, habitante de Salaverna y defensor de la vida y el
territorio. Entre los alimentos que consume son los dátiles de las palmas del
desierto. Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, octubre 2022.

Como se ha documentado, la flor de palma y el cabuche son
alimentos que se han consumido de manera tradicional y temporal,
ya que cada año el periodo de recolección y consumo es breve. En
el caso de los cabuches, su nacimiento se da con la llegada de la
primavera, por lo que se pueden encontrar entre marzo y abril. El
tiempo de floración de la palma es de marzo a junio, de forma que
su consumo se relaciona con la festividad de la Cuaresma.
La especie Ferocactus pilosus, comúnmente llamada biznaga colorada o cabuchera, puede medir hasta 3 m. de altura con
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

283

�Sabores y colores

espinas rojas o amarillas, mientras que las flores son de unos 4
cm. de longitud, amarillas o rojas, y sus frutos son ovoides amarillos con paredes carnosas. La especie que se distribuye en los
estados de Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Tamaulipas y
Nuevo León se encuentra bajo la categoría de riesgo (NOM-O59SEMARNAT-2010).27
El riesgo se debe al cambio en el uso de suelo, a la extracción
con fines ornamentales y a la limitación de la propagación por la
recolección de los cabuches. Para el caso del norte de San Luis Potosí,
son recolectados para comercializarse como verdura o en salmuera, y
se consumen de manera doméstica en guisado o escabeche; hervidos;
fritos con huevo o atún y/o cebolla, jitomate y chile; o encurtidos en
escabeche con vinagre, cebolla, orégano y chile.
Se encuentran también en la cocina de fusión. Por ejemplo,
en algunos restaurantes se ofrecen platillos con cabuches, como
pizzas en Real de Catorce, y ensalada Altiplano (cabuche y palmito)
en Armadillo de los Infante. En la cocina tradicional de Saltillo se
guisan con tomate y cebolla; para la década de los ochenta del siglo
XX, en el restaurante El Tapanco, se ofrecían como entrada.28
La flor de palma es rica en vitamina C, y por su contenido
nutrimental se encuentra en el grupo de los alimentos súper
Carolina del Rocío Martínez Rosales, Desarrollo y producción de cabuches en Ferocatus pilosus (GALEOTTI) [Tesis Profesional] (Soledad de Graciano Sánchez: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2011), 1.
28
Carlos Recio, Guía de la cocina de Saltillo a través del tiempo (Saltillo:
Gobierno Municipal de Saltillo, 2017), 29.
27

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

284

�Juana Salas

nutritivos. Se guisa con cebolla, jitomate y chile. En algunos
lugares como en San Luis se prepara en salsa de jitomate con ajo.
Un platillo típico de Tamaulipas son las chochas con huevo. En
algunos lugares de Coahuila se lamprea también con huevo. En
redes sociales se encuentran varias recetas de diversos lugares
que coinciden en la combinación con jitomate, cebolla y chile
(véase fotografía 7).
En Pinos, Zacatecas, a las flores de palma se les denomina
chichamba o chorcha. En el libro Cocina tradicional de la Sierra
de Pinos, de Verónica Imelda Vázquez Torres, se registró la receta
de sopa de chichamba o chorcha:
Ingredientes
Flores de palma
Manteca o aceite
Sal
Cebolla picada
Chile serrano
Preparación
Se cortan las flores, se lavan y se cuecen en un poquito de agua;
a fuego lento se fríen con un poco de aceite y un poquito de sal.
Se agrega cebolla picada y chile serrano picado.29

Esta receta es solo un ejemplo, pero según lo investigado
encontramos que en varios lugares del Desierto Chihuahuense es la
receta básica. Hay igualmente algunas variantes en cuanto algunos
ingredientes, donde se puede agregar huevo u otro tipo de chile.
Verónica Imelda Vázquez Torres, Cocina tradicional de la Sierra de Pinos
(Zacatecas: Instituto Zacatecano de Cultura, 2021), 56.
29

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

285

�Sabores y colores

Los usos no se limitan a la alimentación humana: las
inflorescencias completas también se utilizan como forraje para
el ganado; de las hojas se extraen fibras para elaborar mecates,
morrales, sombreros y otras artesanías; los tallos secos se utilizan
para la construcción de chozas y cercos; y también se plantan
para dar uso ornamental en parques, jardines y camellones.30
Fotografía 6.
Flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor de palma
El término de alimento ancestral permite analizar al cabuche y
flor de palma con un enfoque interdisciplinario desde el presente,
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infográficas del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html.
30

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

286

�Juana Salas

pero en su contexto histórico; también otorga la posibilidad
de enfatizar en su riqueza biocultural, así como en los retos y
problemas de su recolección, preparación y consumo.
Seguimos lo planteado por Enriqueta Quiroz y Helena
Pradilla Rueda, para la definición y análisis de los alimentos
ancestrales, enlistando los aspectos que los caracterizan.31 En
primer lugar, lo histórico: plantas y especies relacionadas con
las sociedades primigenias americanas en un proceso largo de
domesticación agrícola ocurrido mucho antes de la llegada de los
españoles. En el caso del cabuche y flor de palma se ha identificado
y datado su consumo por las poblaciones originarias; sabemos la
complejidad de la identificación étnica, pero se puede decir que
en el territorio que ahora se denomina Mazapil, los guachichiles
y chichimecas eran los habitantes y, por lo tanto, ellos fueron los
consumidores de estos frutos del desierto.32 En la actualidad, la
recolección, preparación y consumo están determinados por los
ciclos naturales en los que nacen y se reproducen.
En segundo lugar, lo biológico: plantas nativas de América
que son más fuertes y resistentes que las introducidas por otras
Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, eds., El pasado de futuro alimentario: Los alimentos ancestrales americanos (Ciudad de México: Instituto
Mora, 2019), 14–15.
32
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019);
Adi Estela Lazos y Claudio Garibay Orozco, “Legados chichimecas en el paisaje”, en Historia ambiental en el Norte de México, ed. Juana Elizabeth Salas
Hernández y Margil de Jesús Canizales Romo (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas; El Colegio de San Luis; Red Columnaria, 2020), 71–88.
31

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

287

�Sabores y colores

culturas. Se adaptan a condiciones ambientales y topográficas
diversas. Su origen tiene relación entre plantas silvestres y
domesticadas, sus procesos socioambientales van de lo silvestre
a lo doméstico, y de lo doméstico a lo silvestre. Como se ha
descrito en las líneas antecedentes, los cabuches y el izote chino
son especies de la región ecosistémica del desierto chihuahuense
y su evolución ha sido de lo silvestre a lo doméstico. En Mazapil
se encuentran biznagas y palmas en la zona urbana de la capital
del municipio, principalmente en los camellones, y también
en algunas casas; sin embargo, siguen siendo principalmente
silvestres.
En tercer lugar, lo cultural: son especies que formaron
parte de la cosmovisión de los pueblos originarios americanos,
donde la interacción entre grupos sociales y naturaleza es
orgánica, atravesada por una concepción del mundo, saberes
comunitarios, religión. En el caso de las flores de palma y cabuche,
no hay registros de una relación directa con la cosmovisión de
guachichiles y chichimecas, pero sí los podemos vincular con sus
sistemas alimentarios. Actualmente, como ya se mencionó líneas
arriba, por la temporada del año en que crecen ambas flores, son
considerados alimentos de Cuaresma.
En cuarto lugar, lo identitario: los alimentos ancestrales
son parte de la cultura alimentaria que mantiene algunas
características originales y que, como pertenece a una cultura,
es dinámica, por lo que se pueden encontrar fusiones culinarias.
Las flores de palma y los cabuches, se vinculan no solo en lo
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
288
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

�Juana Salas

biológico, sino también en lo cultural. En Mazapil, los identifican
con alimentos que otorgan añoranza y amor por el terruño, pero
también son relacionados con las generaciones pasadas o con los
adultos mayores. Quienes los recolectan y quienes los preparan
son personas que aprendieron de sus abuelos y no encuentran
cambios en la recolección y preparación, pero sí en el consumo;
por otro lado, los niños y jóvenes no los consideran buenos
alimentos, ni sabrosos, ya que prefieren los alimentos procesados
e industrializados.
En quinto lugar, lo social: son resultado de procesos
cognitivos, formas de vida, y han resistido a la llegada los
españoles, así como a los procesos de modernidad del siglo
XIX y XX, incluyendo la Revolución Verde que privilegió a los
monocultivos. En Mazapil, el consumo de las flores de palma y
los cabuches continúa siendo en su mayoría por recolección para
uso doméstico, aunque en algunas ocasiones pueden pasar por
las calles vendiéndolos. Como resultado del trabajo de campo
que realizamos, observamos que la práctica de recolección es una
actividad masculina, mientras que la preparación es femenina; sin
embargo, en el caso de la recolección de los cabuches es familiar,
ya que se camina a los cerros a buscar las biznagas y recolectarlas,
trabajo que puede llevar varias horas.
En sexto lugar, lo económico: formaron parte del
intercambio de productos, siendo parte de trueques y tributos,
contribuyendo a la formación de economías locales. Sobre este
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

289

�Sabores y colores

rubro faltan estudios arqueológicos que nos permitan determinar
si las flores de palma y los cabuches fueron parte del sistema de
trueque y de tributo.
Por último, lo político: son susceptibles de ser parte de
las políticas públicas que contribuyen al cuidado de la diversidad
cultural y a sopesar problemas de inequidad social. Desde el
2015, se ha buscado la declaratoria de Área Natural Protegida al
semidesierto zacatecano; en el 2021, diputados locales hicieron
la solicitud al ejecutivo federal para que haga la declaratoria.
El argumento se basa en el artículo 4, párrafo quinto de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el que
se establece que toda persona tiene derecho a un medio ambiente
sano.33
Por el momento no hay una política pública que
coadyuve al cuidado de las cactáceas y los izotes. En cuanto a la
gastronomía tradicional zacatecana, desde el 2012 es Patrimonio
Cultural Inmaterial del estado de Zacatecas. En el 2011, se
publicó un decreto por la XL Legislatura para la Protección
y Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en el que
se contempla la gastronomía calificada como un testimonio
de historia y avatares de la región. Su origen se remonta a los
Alejandro Ortega Neri, “Diputados llaman al Ejecutivo Federal a que
declare Área Natural Protegida al semidesierto zacatecano, en La Jornada
Zacatecas, 15 de octubre de 2021 https://ljz.mx/15/10/2021/diputados-llaman-al-ejecutivo-federal-a-que-declare-area-natural-protegida-al-semidesierto-zacatecano/.
33

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

290

�Juana Salas

albores de la civilización, cuando los habitantes originarios
se alimentaban de animales que cazaban y raíces y frutos que
recolectaban.34 Aunque no se habla en particular de las flores
de palma y de los cabuches, suponemos que están contemplados
por la definición otorgada.
La alimentación en el semidesierto tiene una historia
digna de ser contada y disfrutada por propios y extraños. Hace
unos años se rescató el recetario de la Hacienda de Majoma,
en el que se dejó como testimonio para la memoria histórica
de la familia Díaz, que habitaba la hacienda, sobre algunos
de los platillos que ahí se cocinaban.35 El recetario está
conformado por recetas de dulces, entradas y platillos fuertes;
en él se encuentran pocos ingredientes de la región, como
el cabrito en fritada y el conejo. Los recetarios resultan una
fuente importante para reconstruir históricamente los sistemas
alimentarios, pero existen otras fuentes y metodologías que
también coadyuvan para ello, como son la historia oral y el
trabajo de campo, mismos que se utilizaron para realizar este
artículo.
Buscamos a personas portadoras de la tradición de
Mazapil que cocinaran o recolectaran flores de palma o
LX Legislatura Zacatecas, “Decreto 494” https://www.congresozac.gob.
mx/coz/images/uploads/20130718135438.pdf.
35
María Cristina Rodríguez Pérez, La cocina zacatecana a través de dos
recetarios. Entre la influencia española y el desarrollo de una Hacienda en el
Semidesierto, siglos XIX-XX [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad
Autónoma de Zacatecas, 2012).
34

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

291

�Sabores y colores

cabuches. Acudimos a la capital del municipio, y con la
ayuda del personal del Archivo Histórico Municipal, pudimos
realizar una serie de entrevistas que nos permitieron obtener
información sobre la recolección y preparación de los
alimentos ancestrales. Se entrevistaron a tres cocineras y a un
recolector de cabuches, quienes nos otorgaron la autorización
para usar su imagen y la información proporcionada con
fines académicos.36 También se realizó trabajo de campo en
algunas comunidades aledañas a la cabecera como el Zancudo,
Cerro Gordo y Cedros, así como en el monte para buscar y
realizar fotografías de ejemplares de biznagas e izotes chinos,
algunas de las cuales se han usado en este texto. Las personas
entrevistadas fueron Isabel Cristina Robles Corrales, Diana
Cris Salas Dávila, Juana Rodríguez Magallán y Aldo Ituriel
Scott Contreras; las tres primeras son cocineras, y el último
recolector de cabuches.
Isabel Cristina de 56 años es originaria de Múzquiz,
Coahuila, y llegó a vivir a Mazapil hace décadas cuando
contrajo matrimonio (véase fotografía 8). Ella aprendió a
cocinar las flores de palma en su lugar de nacimiento, en
donde las llaman chochas. Cuando llegó a vivir a Mazapil,
Agradezco a Claudia Elena Caldera, directora del Archivo Histórico
Municipal de Mazapil, y a Guillermo Iván Dorado Castro, coordinador
de difusión del Archivo Histórico Municipal de Mazapil, su apoyo para
que pudiera realizar búsqueda documental y trabajo de campo para este
artículo. También agradezco a Rut Miramontes Cabrera y Óscar Báez
Padilla su apoyo técnico.
36

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

292

�Juana Salas

aprendió a guisarlas gracias a la receta de su suegra; también
conoció el postre de dátiles con calabaza, aunque el primer
acercamiento que tuvo a ellos no fue agradable porque al
no saber cómo se comían, consumió los que ya habían sido
consumidos, una anécdota que cuenta con risa y como algo
divertido que nos advierte el conocimiento que se necesita al
consumir alimentos nuevos.37
Comenta que desde que tiene memoria ha cocinado la
flor de palma y que no encuentra diferencias en cómo la cocinan
en Múzquiz y Mazapil, pero sí encuentra diferencia entre las
palmas, que en Múzquiz son muy pequeñas, a diferencia de las
de Mazapil. Vive en la comunidad del Zancudo y ahí tiene palmas
de las que recolecta.
Para su preparación describe cinco fases: corta el pistilo
de la flor, las coloca en agua con sal por media hora para que se les
quite lo amargo, las pone a cocer en agua a punto de ebullición,
las exprime para eliminar el agua y las guisa; las acompaña con
tortilla o gordita. Cuando la flor es menos amargosa es cuando
comienza a abrir, lo que suele pasar en el mes de mayo. En la
memoria biocultural de Isabel Cristina, no encuentra que la flor
o la palma haya cambiado, “son palmas muy antiguas (…) ya
estaban cuando llegué a Mazapil.”38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
37

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

293

�Sabores y colores

Fotografía 7.
Isabel Cristina Robles Corrales y su guiso de flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

La receta que ella realiza y que la caracteriza por su buena sazón
es la siguiente:
Guiso de Flor de palma. Receta de Isabel Cristina Robles
Corrales, Mazapil, Zacatecas:
Ingredientes
Flores de palma
Sal
Jitomate
Cebolla
Chile serrano
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

294

�Juana Salas

Aceite
Ajo
Tortillas o gorditas (para acompañar)
Preparación:
Se quita el pistilo a cada flor, se colocan en agua fría con sal por
alrededor de 30 minutos, se ponen a cocer en agua a punto de
ebullición y al estar cocidas se exprimen para retirar el exceso
de agua. Se realiza un pico de gallo con la cebolla, chile y ajo;
se pone a freír en aceite y se agrega la flor. Se cocina a fuego
lento. Acompañar en tacos o en gorditas.39

Isabel Cristina representa la tradición familiar y comunitaria de
cocinar las flores de palma y orgullosamente recomienda comerlas
por su sabor y valores nutricionales.
Juana Rodríguez Magallán, de 61 años de edad, es una
cocinera tradicional de Mazapil que se distingue por preparar
varios platillos, entre los que se encuentran menudo, nopalitos,
chilaquiles y fritada. Ella aprendió a cocinar con sus abuelos, y
es así que ha salvaguardado las recetas tradicionales y familiares,
pero al mismo tiempo ha innovado con su creatividad y talento
en la gastronomía.
En el caso de la recolección y preparación de
cabuches, lo aprendió de sus abuelos, tratándose de una
transmisión transgeneracional que es parte de la memoria
familiar y comunitaria. De su abuela aprendió a cocinarlos
con chile, mientras que ella los prepara con huevo. Las fases
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
39

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

295

�Sabores y colores

de preparación son: quitarles la pelusa, cocerlos, retirarles el
agua y machacarlos, para luego mezclarlos con chile cascabel
y cebolla.40 La temporada de los cabuches es durante el mes de
abril, por lo que se relaciona con la temporada de Cuaresma.
Doña Juana también realiza agua fresca con limas (cabuches
maduros); los años de sequía son beneficiosos para que haya
más cabuches y limas.
Lo más complicado de consumir cabuches es la recolección,
debido a las espinas de las biznagas. Aldo Ituriel Scott Contreras
aprendió a recolectarlos desde niño cuando acompañaba a su
papá y tíos al monte a buscarlos. Recuerda haberlos conocido por
las enseñanzas de su abuelo y aprendió a sacarlos de la biznaga
con un palito de gobernadora.41 Al saber dónde se encuentra el
terreno con más biznagas, la recolección dura entre dos y tres
horas, tiempo en el que se pueden recolectar hasta tres kilos.
La recolección es una actividad que primordialmente se realiza
durante la mañana o la tarde.
Diana Cris Salas Dávila, de 34 años de edad, es uno de
los ejemplos de que la tradición y la preocupación por conservar
las recetas tradicionales también es de las generaciones jóvenes.
Ella aprendió a cocinar los cabuches a los 12 años y la receta
que aprendió es de por lo menos dos generaciones atrás; ahora le
Entrevista a Juana Rodríguez Magallán por Juana Elizabeth Salas Hernández, 15 de junio de 2022, Centro Cultural de Mazapil.
41
Entrevista a Aldo Ituriel Scott Contreras por Juana Elizabeth Salas Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
40

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

296

�Juana Salas

enseña su hija pequeña a comerlos y a cocinarlos. Diana conserva
la receta que aprendió desde niña y los guisa con chile rojo y
orégano, dorados con huevo o con atún o con pico de gallo.
La flor de palma y los cabuches, al igual que otros alimentos
como la chinche gigante y el mezquite, se han consumido en el
semidesierto zacatecano de manera ancestral. Se han respetado los
ciclos naturales y su consumo se restringe a la recolección y, en
la mayoría de los casos, también se limita al consumo doméstico.
Estos alimentos han acompañado a los habitantes del
semidesierto zacatecano cultural e históricamente y, aunque ha
habido cambios en las prácticas de recolección y en la preparación
y en el consumo, continúan siendo parte de la memoria y la
biodiversidad. Gracias a la historia ambiental se puede rastrear la
interacción entre los grupos sociales y estos frutos que también
son sujetos históricos.
Consideraciones finales
La Historia Ambiental en Latinoamérica tiene un vacío de trabajos
que aborden los sistemas alimenticios, cocinas tradicionales,
seguridad alimentaria y alimentos ancestrales. La presente
investigación es una aportación a comprender dos frutos y
alimentos del desierto chihuahuense: flores de palma y cabuches.
El estudio de caso ha sido Mazapil, sin embargo, falta un estudio
que permita una regionalización de los sistemas alimentarios en
el semidesierto zacatecano conformado por los municipios: El
Salvador, Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo y Villa
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
297
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

�Sabores y colores

de Cos. Se ha presentado un avance en el Seminario “Alimentos
Mexicanos Ancestrales” del Instituto Mora.42
Los lugares mencionados han compartido una historia
ambiental en común; los elementos bióticos y abióticos han
contribuido a la formación de paisajes culturales en los que se
identifican prácticas alimentarias, lo que se sintetiza en algunos
platillos tradicionales como son los elaborados a base de cabrito,
nopales, flores de palma, cabuches, entre otros.
El caso de Mazapil ha permitido encontrar la memoria
relacionada con su biodiversidad y el arraigo de sus habitantes
que les otorga el ecosistema. En cuanto a las flores de palma
y cabuches, aunque ya no se consumen por las generaciones
jóvenes o no se consumen en grandes cantidades, las personas
mayores conservan y practican recetas transmitidas por varias
generaciones.
Los ciclos naturales de las palmas y de la biznaga, y la
aparición de sus frutos, han sido relacionados con ciclos sociales
y culturales, como hemos visto las flores de palma y los cabuches
se vinculan con platillos de cuaresma o con gastronomía de
temporada. Las y los habitantes de Mazapil saben aprovechar y
disfrutar esa temporada.
La recolección de ambos frutos demuestra dificultad por
las características de la planta. En el caso de las palmas, por su
“Alimentos Mexicanos Ancestrales”, s/f, http://ama.institutomora.edu.
mx/.
42

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

298

�Juana Salas

altura que puede llegar a ser hasta de 10 metros, mientras que los
cabuches son difíciles de recolectar por las espinas profusas de
las biznagas. La presencia y ausencia de los frutos se relaciona
con los ciclos naturales de lluvia y sequía; en el caso de la
transformación de los cabuches en limas, es gracias a la sequía.
El concepto de alimentos ancestrales, que asimilamos de
la propuesta de Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, y que
engloba los elementos históricos, biológicos, culturales, sociales,
identitarios, económicos y políticos, ha permitido incorporar
matices al estudio de los sabores y colores del semidesierto
Zacatecano. Quedan, sin embargo, tareas pendientes: profundizar
en el trabajo de campo, regionalizar desde la historia ambiental
de los alimentos en el semidesierto Zacatecano, y profundizar
en la interpretación de la memoria biocultural que los habitantes
tienen en relación a su alimentación.
Referencias
“Alimentos Mexicanos Ancestrales”, s/f. http://ama.institutomora.edu.mx/.
Cázares, Juan Francisco. “La cocina de Coahuila”. Coahuila: a
punto de sabor, s/f. https://www.identidadypatrimoniocoahuila.com/?fbclid=IwAR3LP3fQQqoLRXRCyNmYTiB5J7F9wpEpbnxJ7rzRv60CcnXPUHC_iqI0z4k.
Ceña Delgado, Felisa. “El sistema alimentario”. I Jornadas del
Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario,
Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario,
s/f. https://helvia.uco.es/bitstream/handle/10396/6012/
ceia3_5.pdf?sequence=1.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

299

�Sabores y colores

Cerbón, Mónica, y Thelma Gómez. “Agua para la mina”. Los
explotadores de agua. Consultado el 18 de junio de 2022.
https://contralacorrupcion.mx/explotadores-agua-mexico/minera-penasquito-mazapi-zacatecas-agua.html.
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. “La biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”,
2021. https://www.biodiversidad.gob.mx/region/EEB/estudios/ee_zacatecas.
Gobierno de México; Secretaría del Bienestar. “Informe Anual
sobre la situación de pobreza y rezago social, 2022”,
2022. https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
Graizbord, Boris, ed. Programa Regional de ordenamiento territorial del semidesierto que abarca los municipios de Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo, El Salvador
y Villa de Cos (Región Norte) del estado de Zacatecas,
2014. México, DF: Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; Gobierno del Estado de Zacatecas; El
Colegio de México, 2014. http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/Nuevo/PROT/PROTR Norte.pdf.
Lazos, Adi Estela, y Claudio Garibay Orozco. “Legados chichimecas en el paisaje”. En Historia ambiental en el Norte de
México, editado por Juana Elizabeth Salas Hernández y
Margil de Jesús Canizales Romo, 71–88. Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas; El Colegio de San Luis;
Red Columnaria, 2020.
Loera López, Olga Lidia. Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto zacatecano como base para
el desarrollo regional sostenible. Caso Estación Camacho, Mazapil, Zac. [Tesís de Maestría]. Monterrey: Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey,
1997.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

300

�Juana Salas

Martínez Rosales, Carolina del Rocío. Desarrollo y producción
de cabuches en Ferocatus pilosus (GALEOTTI) [Tesis
Profesional]. Soledad de Graciano Sánchez: Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, 2011.
Martínez Sánchez, Lucas. Guachichiles y franciscanos. En el
libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663.
Saltillo: Consejo Editorial, 2019.
Meza Pérez, Marco Antonio. Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la
silvicultura [Tesis de Licenciatura]. Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017.
Mora-Olivo, Arturo. “Chochas: flores comestibles del desierto”.
Ciencia UAT, núm. 13 (2015): 10–13.
Narváez-Elizondo, Raúl Ernesto. “Las plantas silvestres también
se comen: un patrimonio bicultural por rescatar”. Áridociencia 5, núm. 2 (2020): 3–21.
Panico, Francisco, y Claudio Garibay Orozco. “Minería y territorio: una mirada al conflicto desde Mazapil, Zacatecas”.
Dimensión Antropológica, núm. 18 (2011): 123–53.
Picado, Wilson. “Prólogo”. En Historia Ambiental de América
Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, editado por Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos, y Karine Lefebvre.
Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México,
2022.
Quiroz, Enriqueta, y Helena Pradilla Rueda, eds. El pasado de futuro alimentario: Los alimentos ancestrales americanos.
Ciudad de México: Instituto Mora, 2019.
Recio, Carlos. Guía de la cocina de Saltillo a través del tiempo.
Saltillo: Gobierno Municipal de Saltillo, 2017.
Rodríguez Pérez, María Cristina. La cocina zacatecana a través
de dos recetarios. Entre la influencia española y el desarrollo de una Hacienda en el Semidesierto, siglos XIX-XX
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

301

�Sabores y colores

[Tesis de Licenciatura]. Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, 2012.
Secretaría de Desarrollo Social, y Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. “Informe anual
sobre la situación de pobreza y rezago social, 2010”,
2010. https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
Soluri, John, Claudia Leal, y José Augusto Pádua, eds. Un pasado
vivo. Dos siglos de historia ambiental latinoamericana.
Bogotá: Universidad de los Andes; Fondo de Cultura Económica, 2019.
Urquijo, Pedro S. “Consideraciones para una aproximación a la
historia ambiental”. En Historia Ambiental de América
Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, editado por Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos, y Karine Lefebvre. Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México, 2022.
Valdivia Cabral, Juanita Japheth, Ramón Valdivia Alcalá, y Raúl
René Ruiz Garduño. “Estado socioambiental en el valle
de Mazapil, Zacatecas, a partir del establecimiento de la
minera Peñasquito, 2006-2017”. En Estudios recientes
sobre economía ambiental y agrícola en México, editado
por Víctor Hernández Trejo, Ramón Valdivia Alcalá, Juan
Hernández Ortiz, Plácido Roberto Cruz Chávez, y Gustavo Rodolfo Cruz Chávez, 395–412. Guadalajara: Universidad Autónoma de Baja California Sur; Universidad
Autónoma Chapingo, 2019.
Vázquez Torres, Verónica Imelda. Cocina tradicional de la Sierra de Pinos. Zacatecas: Instituto Zacatecano de Cultura,
2021.
Villarreal-Quintanilla, José A., Jenry A. Bartolomé-Hernández,
Eduardo Estrada-Castillón, Homero Ramírez-RodríSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

302

�Juana Salas

guez, y Silvia J. Martínez-Amador. “El elemento endémico de la flora vascular del Desierto Chihuahuense”.
Acta Botánica Mexicana, núm. 118 (2017): 65–96. http://
www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-71512017000100065&amp;lng=es&amp;nrm=iso.
Vivo Escoto, Jorge A. La Conquista de Nuestro Suelo. Estudio
sobre los recursos naturales de México. Colección de temas económicos y políticos contemporáneos de México.
México: Ediciones de la Cámara de la Industria de Transformación, 1958.
Zacatecas, H. Ayuntamientio de Mazapil; Gobierno del Estado
de. “Programa de desarrollo urbano del centro de población de Mazapil 2007-2027”, 2007. http://cit.zacatecas.
gob.mx/documentos/programas/PDUCP Mazapil.pdf.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 261-303
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-73

303

�Destrucción y debilitamiento en el medioambiente del
Valle de Culiacán, Sinaloa: deforestación, químicos y
semillas mejoradas, 1940-1970
Destruction and weakening in the environment of the Culiacan
Valley in Sinaloa: deforestation, chemicals and improved seeds,
1940-1970
Eduardo Frías Sarmiento
Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán, México
orcid.org/0000-0001-6498-983X

Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez
Universidad TecMilenio
Culiacán, Sinaloa
orcid.org/0000-0002-6396-4662
Recibido: 30 de junio de 2022
Aceptado: 31 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Actualmente sabemos que la agricultura comercial es una de
las actividades que más modifican las zonas naturales. Por ello el objetivo
de este trabajo es analizar algunas de las consecuencias negativas que
se presentaron durante el apogeo de la agricultura comercial en el Valle
de Culiacán entre 1940 y 1970, especialmente en ciertos elementos del
medio natural como la vegetación, fauna silvestre, el suelo y cuerpos
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

304

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

de agua, entre otros. Esto nos permite mostrar cómo la ampliación
de la frontera agrícola invadió espacios vitales en el medioambiente
autóctono con productos de alto valor comercial, cambiando el paisaje
de la franja costera de Sinaloa, especialmente en el centro de la entidad.
La transformación que se observó en el Valle de Culiacán fue producto
de la amplia y desarticulada deforestación realizada por los empresarios
agrícolas y el uso de productos químicos de amplio espectro que se
aplicaron para elevar la producción y controlar las plagas que en ese
momento existían.
Palabras clave: Valle de Culiacán,
medioambiente, deforestación, plaguicidas

agricultura

comercial,

Abstract: We currently know that commercial agriculture is one of the
activities that most modify natural areas. Therefore, the objective of
this work is to analyze some of the negative consequences that occurred
during the heyday of commercial agriculture in Culiacan Valley
between 1940 and 1970, especially in certain elements of the natural
environment such as vegetation, wildlife, soil, and water areas, among
others. This allows us to show how the expansion of the agricultural
frontier invaded vital spaces in the native environment with products
of high commercial value, changing the landscape of the strip coast
of Sinaloa, especially in the center of the entity. The transformation
that Culiacan Valley observed was the product of the extensive and
disjointed deforestation carried out by agricultural entrepreneurs and
the use of broad-spectrum chemical products that were applied to
increase production and control pests that existed at that time.
Keywords : Culiacan Valley, commercial agricultura, environment,
deforestation, pesticides

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

305

�Destrucción y debilitamiento

1. Deforestación y resultados negativos en el ambiente.
Actualmente, la deforestación forma parte de los problemas
ecológicos más recurrentes del siglo XXI, resultado de una
herencia generacional que no se ha regulado y que ha tenido
como consecuencias la alteración de los beneficios que la
vegetación presta al ecosistema, generándose con ello un aumento
en el número y tipo plagas; reducción de la polinización; erosión;
fragmentación del hábitat; disminución de la riqueza y abundancia
de especies; y efectos acumulativos de éstas, como sin duda en
la actualidad es el cambio climático.1 Esta situación exige una
reflexión profunda sobre el hecho que los bosques, las selvas, los
manglares y demás tipos de flora cuentan con un importante valor
cultural y de ornato, pero sobre todo porque han sido y son el
sostén de la vida en el planeta.
Como estudio de caso, expondremos lo acontecido en el
Valle de Culiacán, Sinaloa, en el cual encontramos derivaciones
negativas por la tala inmoderada y poco o nada regulada. Si bien la
explotación maderera que se dio se justificaba por las necesidades
que surgían por el auge comercial del momento y la euforia que
generaba la actividad agrícola entre campesinos y empresarios
agrícolas, la forma en que se explotó dicho recurso fue desmedida
y nadie previó el daño que los desmontes ocasionarían en diversos
elementos del medio ambiente como el clima, flora y fauna silvestre.
Gilberto Márquez Salazar, “Reforestación con especies nativas: amenazas,
ventajas y retos”, en Atlas del manejo y conservación de la biodiversidad y
ecosistemas de Sinaloa (Culiacán, 2006), 93–108.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

306

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Sin duda, la pérdida de vegetación del Valle ocasionó
la fragmentación del hábitat, el cual es un proceso que ocurre
a escala del paisaje e implica la pérdida del mismo a través
de la división en fragmentos remanentes esparcidos dentro
de éste. Dicha modificación tiene un efecto en los diferentes
aspectos funcionales de un ecosistema como el destierro
de hábitats para aves locales y migratorias, felinos, reptiles
y por consiguiente pérdida de productividad en todos los
elementos bióticos y abióticos de los hábitats como áreas de
descanso, alimentación y senderos de distribución, afectando
los tamaños poblacionales de especies animales, ya que el
deterioro del paisaje conduce a la eliminación de fragmentos
vitales para ciertas especies como el caso de cuerpos de agua
o amplias zonas de bosque. Estas pérdidas provocaron que
probablemente se restringieran los patrones de movilidad de
los individuos según su tamaño, capacidad de movimiento y
requerimientos de hábitat.2
Durante el periodo analizado la tala inmoderada fue
mayor si sumamos la que generaba la industria maderera que
se desarrollaba en los altos de la sierra sinaloense. Si bien el
Valle se transformó en un espacio de cultivo, en su mayor parte
Arturo Ruiz Luna y César Berlanga Robles, “La ecología del paisaje en
la conservación de los ambientes”, en Atlas del manejo y conservación de la
biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa2 (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 315–23. Se ha comprobado que la fauna silvestre, no posee una rápida
capacidad de adaptación o de desplazamiento a otras zonas con diversos o
diferentes tipos de ambiente.
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

307

�Destrucción y debilitamiento

éste poseía características de selva baja caducifolia y selva baja
subcaducifolia, así como tulares y otros tipos de vegetación
cercanos a cuerpos de agua, los cuales servían a la fauna silvestre
como zonas de alimento, descanso y reproducción.3
Esto es relevante mencionarlo, pues la vegetación
es primordial para cualquier grupo de animales,4 y ante la
pérdida de los espacios deforestados algunos se desplazaron
o desaparecieron al no contar con el hábitat adecuado, ya
que como se ha dicho, éste es un elemento relacionado con la
anidación, reproducción y protección. Al destruirse las zonas
naturales de refugio, mucha de la fauna se convierte en presa
fácil de depredadores, con el ser humano a la cabeza. Este
último argumento es válido para la zona analizada, ya que Pedro
Olivas Zamudio,5 originario de la capital sinaloense, y quien
trabajó desde su juventud como agricultor en la zona del Valle
de Culiacán, en una entrevista realizada testifica que entre 1943
y 1944 fue cuando incrementaron los desmontes para ampliar la
superficie donde se cultivaba caña de azúcar y maíz con la ayuda
de maquinaria que provenía de Estados Unidos. Con respecto a
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
4
Sylvia Parra-Martínez, Miguel de Labra-Hernández, y Katherine Renton, “Requerimientos ecológicos en las aves: un enfoque en psitácidos”, en
Tópicos sobre ciencias biológicas (Guadalajara: Universidad de Guadalajara,
2016), 9–225.
5
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
3

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

308

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

la flora, afirmó que en el Valle de Culiacán, podían observarse
en abundancia árboles como el brasil (Haematoxylum brasiletto
H. Karst), mezquites (Prosopis laevigata) y amapas (Tabebuia
spp.);6 así como arbustos y matorrales espinosos que pronto
desaparecieron por la intensa deforestación que se presenció en
esa zona.
Respecto a la fauna, el mismo destacó sobre la alta
población de venado cola blanca (Odocoileus virginianus) que
en el pasado habitaba, pero que, ante la intensa cacería para
consumo doméstico, prácticamente desapareció del entorno.
También señaló acerca de la existencia de gato montés (Lynx
rufus), de mapache (Procyon lotor), armadillo (Dasypodidae),
víboras y otros animales silvestres de menor tamaño, mismos
que poco a poco disminuyeron, hasta que en la actualidad es algo
sorprendente tener un avistamiento. De igual manera enfatizó
que el alto índice de tala efectuada en el valle fue avalada y
realizada por los propios agricultores que no tenían ningún
interés de preservar la vegetación aledaña a las áreas donde se
iban a instalar los cultivos, mucho menos proponer estrategias
que contrarrestaran la deforestación que realizaban. Por otro lado,
Rafael Gámez Bernal7 señala que, en el Valle de Culiacán, cuando
Los cuales se distribuye en los bosques subtropicales de México asociados
al hábitat del bosque tropical caducifolio, bosque tropical sub caducifolio y
partes bajas del bosque de encino.
7
Entrevista realizada al Sr. José Rafael Gámez Bernal, originario de Campo
Clouthier Navolato, edad: 46 años.
6

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

309

�Destrucción y debilitamiento

la vegetación natural era abundante, podían observarse tigrillos
(Leopardus tigrinus) y jabalís (Sus scrofa), los cuales tuvieron
que emigrar a otras zonas contiguas en busca de alimento, pero
sobre todo de refugio para huir de la caza humana.
Sobre esta actividad, la cacería, vale la pena mencionar
que es una acción que sigue afectando específicamente a la
avifauna que reside en los alrededores del Valle de Culiacán.
Este es el caso de los patos canadienses (Aythya affinis),
que debido a su ruta migratoria, históricamente arribaban a
dicha zona en abundantes parvadas para alimentarse. Durante
los años 50 del siglo pasado bajaban a los cultivos de arroz,
destruyendo por completo las plantaciones, lo que ocasionó
que las aves fueran vistas como plaga, por lo que las cazaron
indiscriminadamente, teniendo testimonios de que eran
cazados alrededor de 30 especímenes por persona durante la
época de desplazamiento.8
Entrevista realizada a José Trinidad González, originario de Michoacán, vivió desde infante en la zona del Valle de Culiacán, edad: 82 años. Un
antecedente que podemos relacionar es que en Sinaloa, la cacería furtiva
siempre ha estado presente dentro del gusto de la población, la cual sumado
al crecimiento desmedido de asentamientos urbanos han provocado la extinción de especies como el oso negro (Ursus americanus), el lobo (Canis
lupus) y el puerco espín (Eretzhion dorsatum) los cuales habitaban también
en las en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental del estado, la cual
es vegetación de pino en las partes altas, y en zonas bajas con vegetación
de Selva Baja Caducifolia (SBC), véase Marco Antonio González Bernal,
Isabel Cristina Sapiéns Sandoval, y Víctor Manuel Saloón Soto, “Mamíferos
terrestres en Sinaloa”, en Atlas de la biodiversidad de Sinaloa (Culiacán: El
Colegio de Sinaloa, 2002), 309–406.
8

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

310

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Ahora sabemos que la zona centro a la que pertenece
Culiacán se encuentra desprovista de vegetación permanente,
ya que se ha utilizado para los cultivos agrícolas implicando una
superficie del 34% de la región. Sin embargo, de la zona que sí
tiene vegetación, la de mayor importancia es precisamente el
ecosistema de selva baja caducifolia, representando un 39% del
total de la superficie,9 lo cual nos permite valorar su importancia
por ser un tipo de vegetación que ha estado alrededor del Valle y
de la cual ha dependido un gran número de organismos para su
supervivencia.
En nuestras revisiones, se hizo presente el grave estado
de los bosques naturales de la región debido a la intensa presión
y explotación a la que fueron expuestos por las actividades de
agricultura, ganadería y la muy irregular industria maderera.10
Uno de los primeros datos obtenidos a través de las fuentes (tabla
1) muestra un número de hectáreas que fueron destinadas para
el establecimiento de cultivos durante los años de 1960 a 1970.
Ésta presentó una tendencia por aumentar gracias a la exigencia
de mayores volúmenes en la producción agrícola para abastecer
la demanda por todo tipo de productos, principalmente hortalizas,
garbanzo, algodón y maíz, entre otros.
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502 (Culiacán: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Comisión Nacional Forestal; ProÁrbol; Gobierno del Estado de Sinaloa,
2010), 9, http://www.conafor.gob.mx:8080/documentos/docs/9/3619Estudio
Regional Forestal 2502.pdf.
10
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 20 de julio de 1952, 2.
9

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

311

�Destrucción y debilitamiento

Tabla 1.
Superficie destinada para diversas actividades en torno
a la agricultura en el periodo de 1960 a 1970
Número de Hectáreas

Concepto/Cultivo

50, 000

En diversas partes del estado de Sinaloa

3,000

Sorgo

7,000

Maíz

7,000

Ajonjolí

20,000
33,000

Desmonte en el río Culiacán
Para labor de campesinos en el Valle de Culiacán
Repartidas en: hortalizas y legumbres, cártamos,
trigo, cártamos, sorgo, garbanzo, frijol y maíz.
Algodón
Programa Nacional Agrario/Ejidos de vivienda
para campesinos entre ellos el Valle de Culiacán

160,000
44,875
141,000
48,000

Arroz

8,200

Tomate

69,000

Algodón
Tierra para viviendas de campesinos/Valle de
Culiacán

258,000
45, 000

Ajonjolí

671,700
40,000
8,574

Cultivos varios 1967-1968
Cultivo de milo y maíz en el ciclo de 1968
Tomate 1968-1969

369,000

Ciclo de verano de 1969

Ciclo de invierno de 1969 y ciclo de primavera
1969
Fuente: Periódico Diario de Culiacán, 1960-1970
Tabla: elaborada por los autores

243,900

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

312

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Esta apresurada deforestación, avalada en un principio por los
proyectos de la Revolución Verde en favor de la agricultura, empezó
a generar descontento entre algunos miembros de la sociedad
sinaloense que se inconformaron ante las autoridades estatales.11 Por
tal motivo, y ante la presión ciudadana, la Dirección de Agricultura
y Ganadería a través de su departamento forestal informó a las
autoridades federales para que intervinieran y terminaran con la
tala indiscriminada de la flora, haciendo un llamado para erradicar
la “Explotación de montes sin permisos forestales”.12 En atención
al llamado de la federación, la cuestión se atendió con precisión
formalmente, pues en las fuentes pudimos constatar que se creó un
departamento federal forestal para investigar a quienes resultaran
responsables de la deforestación; aunque, cabe decir que la tala
continuó. Pues, si bien el gobierno aplicó medidas precautorias
para regular la explotación de los recursos forestales, la ilegalidad
persistió, ya que continuaron los desmontes, la quema y el rastreo
de miles de hectáreas,13 sin que se castigara a los culpables.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de junio de 1962, 1.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1963, 6.
13
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 17 de agosto de 1963,
1. Por ejemplo, la vara blanca (Croton spp.), es una de las especies que tuvo
grandes pérdidas por la tala irregular para su uso en la agricultura temporal o
de riego. De acuerdo a expertos, históricamente, ha sido un complemento en
el proceso de plantación en diversas siembras debido a la calidad de su madera
dura, mástil recto y alta resistencia a la humedad y putrefacción. En el Estado,
el corte de vara se inició a inicios 1970, abarcando prácticamente toda la entidad (12 de los 18 municipios: Choix, Concordia, Cosalá, Culiacán, El Fuerte,
Elota, El Rosario, Mazatlán, Mocorito, Salvador Alvarado, San Ignacio y Sinaloa), véase Humberto Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de
11

12

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

313

�Destrucción y debilitamiento

Para sustentar las ideas expuestas, tomamos las palabras del
Ing. José Sánchez García,14 quién brindó un análisis sobre cómo el
desarrollo de la agricultura comercial en el valle tuvo un impacto
negativo gracias a la deforestación, la quema de basura y el desecho
de residuos sólidos y químicos al suelo, cuerpos de agua y mantos
freáticos. Recalcó que, si bien la sociedad de antaño conservaba más
su flora natal, fue con la modernidad agrícola con lo que se modificó
el paisaje. En la historia de la agricultura comercial del valle, zona
en la cual trabajó desde su juventud, comenta que la deforestación
siempre estuvo presente y con el paso del tiempo se abrieron más
tierras para cultivos gracias al expansivo crecimiento urbano. De
manera similar, concuerda que en la agricultura no ha existido una
conciencia por parte de sus ejecutores en beneficio del ambiente
y si bien ha habido normas establecidas por el gobierno, éstas se
descuidaban pues simplemente no había un seguimiento para su
cumplimiento y mucho menos sanciones por parte de las autoridades.
Como se ha dicho, a finales de la década de los 50 fue cuando
en apariencia se quiso controlar dicha problemática en el país. El
gobierno federal canceló más de 500 concesiones para la explotación
ilegal o inmoderada de madera, disminuyendo así la superficie para
deforestar, pero, sobre todo, fomentando una tala regulada basada en
vara para uso hortícola en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio y sus recursos”, Botanical Sciences, núm. 91 (2013):
495, http://www.scielo.org.mx/pdf/bs/v91n4/v91n4a8.pdf.
14
Entrevista realizada a: José Sánchez García, originario de Jalisco, edad:
67 años.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

314

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

estudios científicos que permitiera mantener volúmenes de producción
estables.15 Respecto a lo anterior, de acuerdo con el Ing. Arturo
Sánchez Sandoval, jefe de operación del Distrito de Riego No. 10, los
desmontes eran hechos por concesiones exclusivas a particulares, es
decir, contratos donde no se realizaba ningún tipo de censo forestal,
sólo estudios topográficos como el de la presa Sanalona. Afirma que
para la construcción de dicha obra sólo se desmontó la vegetación
que estaba en la orilla donde se colocó la cortina de la presa y que la
vegetación que quedó dentro de la misma desapareció.16
Hasta la fecha no existe o no hemos encontrado un
diagnóstico detallado sobre los niveles de extracción a los que
se ha sometido la vegetación del estado, ni estudios dirigidos a
documentar los efectos en la composición, estructura y dinámica
de la flora de los sitios aprovechados para la agricultura comercial
y, aunado a esto, Sinaloa, desde el punto de vista botánico, esa
una de las regiones menos estudiadas en el país, en particular el
municipio de Culiacán.17 Sin embargo, en nuestra búsqueda, el
Estudio Regional Forestal de la UMAFOR 2502: para la zona
“Centro-Sinaloa” destaca información relevante respecto a las
tasas de deforestación y degradación forestal para inicios de
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de agosto de 1958, 1.
Entrevista realizada al Ing. Arturo Sánchez Sandoval, jefe de operaciones
del Distrito de Riego No. 10 dentro del Distrito de Riego 10 Culiacán-Humaya
dentro de la CONAGUA, originario de Guasave, edad: 65 años.
17
Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de vara para uso hortícola
en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio
y sus recursos”, 495.
15
16

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

315

�Destrucción y debilitamiento

1970; en éste se exhibe una tasa anual de deforestación relativa de
0.591%, lo que representa una pérdida de 6,286 ha/año y una tasa
absoluta de 102,001.55 hectáreas de cubierta vegetal, resultando
una tasa de degradación absoluta de 88,650 hectáreas.18
Específicamente para Culiacán, el bosque espinoso ha sido
el principal tipo de vegetación, pero cercano a la costa se encuentran
manglares y vegetación halófila y en lugares sombreados o cañadas
está el Bosque Tropical Subcaducifolio y el ya mencionado
Bosque Tropical Caducifolio, representado básicamente por
apomo (Brosimum alicastrum) e higuera (Ficus spp.). También
en elevaciones superiores a los 400 metros se presentan pequeños
bosques de encinos que en altitudes mayores de 700 metros en la
región noreste del municipio se combinan con bosque de pino (Pinus
oocarpa) y, por último, el bosque de galería, el cual se desarrolla
a lo largo de arroyos predominado por Ahuehuete (Taxodium
mucronatum) y a la orilla de los ríos es sobresaliente la presencia de
álamo (Populus mexicana) y Sauce (Salix nigra).19 La importancia
de mencionar estos recursos estriba porque a raíz del crecimiento de
la agricultura comercial estas áreas disminuyeron drásticamente al
destruirse dichos ecosistemas, pues el aprovechamiento irracional e
incendios forestales provocaron grandes pérdidas de sus superficies.20
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502.
19
Rito Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio de Culiacán”, Acta Botánica Mexicana, núm. 53 (2000): 5, https://www.
redalyc.org/pdf/574/57405301.pdf.
20
Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio
18

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

316

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Para ilustrar un poco la situación que prevaleció en el municipio, a
continuación presentamos dos fotografías que sirven para comparar
los parches de cambio de vegetación en la zona de Culiacán.21
Foto 1.
Superficie de vegetación de 1981 de Culiacán y Presa Sanalona.

Fuente: Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes
satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico
Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014)
de Culiacán”.
21
Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014), 1–87, https://tesis.ipn.mx/bitstream/
handle/123456789/18056/Identificacion de vegetacion en imagenes satelitales.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y. Las fotografías son parte de las técnicas que se utilizan en la percepción remota que permite evaluar y dar seguimiento de las regiones
vegetales, las cuales tienen una relativa permanencia en el tiempo y junto con su
composición florística reflejan la naturaleza de los suelos, el clima local, pero sobre
todo indican el manejo actual y pasado de los ecosistemas, ya que son herramientas
fisonómicas de las comunidades biológicas que fácilmente se pueden identificar.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

317

�Destrucción y debilitamiento

La foto muestra la zona de Culiacán hacia la presa Sanalona,
totalmente cubierta por vegetación, pero, si bien es una imagen
posterior a nuestro periodo de estudio, podemos inferir que entre
1940 y 1970 de igual forma debió presentarse una amplia extensión
en los niveles de flora, y un mínimo grado de urbanización, pues
ésta aún se concentraba la capital sinaloense.
Foto 2.
Superficie de vegetación del 2018 de Culiacán y Presa Sanalona

Fuente: Google Earth

Al igual que en la fotografía anterior, si bien la imagen es muy
reciente, sirve para mostrar diferencias en las áreas. Por ejemplo,
en esta última se observan parches en la zona del valle y hacia la
presa Sanalona, como resultado de la ampliación de la frontera
agrícola en el estado y del crecimiento de poblaciones en todo el
municipio.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

318

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

En una nota periodística, cuyo encabezado se titulaba “Las
tierras cultivadas del Valle de Culiacán”,22 se afirma que debido
al incremento de la agricultura se dio un desmonte excesivo de los
bosques en la región, y que además, con la creación del Distrito
de Riego No. 10, fue necesario establecer grandes extensiones de
vegetación a lo largo del valle para que sirvieran como cortinas
de viento. Por ello, en un intento para solucionar los problemas
ocasionados, tanto la Secretaría de Agricultura y Ganadería de
Sinaloa, en coalición con la Delegación Forestal de Sinaloa, se
comprometieron a establecer viveros forestales y hacer entrega
de millones de árboles de especies originarias de la zona.23
Hasta el momento, hemos visto que a raíz del fortalecimiento
del sector agrícola, sobre todo la agricultura moderna destinada a
grandes mercados, se ha ocasionado una constante deforestación
en todo el estado de Sinaloa, pero particularmente en el Valle de
Culiacán. La intención era elevar los índices de productividad, sin
considerar los efectos secundarios que eso implicaba. La ambición
por aumentar la producción ha colocado al valle en los umbrales
de su agotamiento, pero además se convirtió una amenaza para la
fauna silvestre y en general para la calidad de salud del ecosistema
que repercute en todos sus elementos, incluidos los seres humanos.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 10 de febrero de 1952, 2.
Acacias, bugambilias, cedro rojo, ceiba, casuarina, caoba, venadillo, Huanacaxtle, jacaranda, limonero, palmas, palo prieto, tabachín rojo, haba, fresnos, papayo y zapote blanco, entre otros. Esta acción buscaba, además, motivar a los agricultores del Valle de Culiacán para que forestaran sus zonas de
labor y así además de combatir la erosión, embellecer la región del Valle.
22
23

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

319

�Destrucción y debilitamiento

2. Efectos perjudiciales de agentes químicos en flora, fauna,
suelo y agua del medio ambiente del Valle de Culiacán de
1940 a 1970
Son indudables los efectos nocivos que los plaguicidas han
provocado en el medio ambiente en general, incluida la humanidad;
por ello que es vital que los especialistas y los distintos niveles
de gobierno se unan para realizar estudios que especifiquen las
acciones que deben aplicarse en los diferentes estratos de los
ecosistemas para establecer medidas de uso y prevención. Por
nuestra parte, en las páginas siguientes expondremos algunas
afectaciones sobre la biótica del valle que analizamos y donde
se realizaron los mayores desmontes y cultivaron abundantes
productos.
2.1. Daños a la flora y fauna
a. Organoclorados: DDT, Aldrín-Dieldrín, Toxafen, Lindano,
Heptador y Clordano
Los plaguicidas organoclorados fueron los primeros en usarse
sistemáticamente y a escala mundial en campañas de salud.
Desde el origen del DDT, a inicios de 1940, se crearon otros
productos organoclorados con la misma finalidad; no obstante
los beneficios, todos presentan un alto nivel de toxicidad para el
ambiente, particularmente en animales.
En nuestra investigación, el DDT y derivados fueron
los principales plaguicidas para atacar las plagas que afectaban
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
320
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

los cultivos del algodón y maíz. En una nota periodística que se
encontró, denominada “Control de las plagas del algodonero”,24
explican que el DDT, Dieldrin, Lindano y Metoxiclor fueron los más
efectivos para combatir insectos. Sin embargo, esta información
también resaltaba los efectos tóxicos y la peligrosidad para los
mamíferos, pues el veneno penetraba en el cuerpo por la piel, por
ingestión o inhalación; si bien éstos no provocaban intoxicación
inmediata, la sustancia activa se acumula en los tejidos grasos de
los animales, por lo cual, los síntomas se expresaban después de
varias semanas. La bioacumulación o biomagnificación, como se
denomina a este aspecto, hace que el uso de estos químicos sea
muy peligroso pues las propiedades tóxicas de los plaguicidas
organoclorados se pueden trasladar a otros niveles de la cadena
alimenticia o mantenerse activos en el ecosistema por mucho
tiempo.
Sobre esto, se han hecho investigaciones de laboratorio
y de campo a nivel mundial que demuestran los efectos dañinos
de ciertos químicos, específicamente en el sistema hormonal y
de función de invertebrados, reptiles, aves, mamíferos y peces.25
Y, como dijimos, los plaguicidas organoclorados permanecen activos en el ambiente de 1 a 25 años, su degradación es lenta e
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 1951, 2.
Thomas M. Crisp et al., “Environmental Endocrine Disruption: an Effects
Assessment and Analysis”, Environmental Health Perspectives 106, núm. 1
(1998): 14, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1533291/pdf/envhper00536-0026.pdf.
24
25

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

321

�Destrucción y debilitamiento

incluso algunos jamás desaparecen totalmente. Además, su alta
volatilidad les permite migrar a grandes distancias por aire o por
agua y finalmente depositarse en suelo.26 Si bien hemos comentado que la amenaza que caracteriza a este grupo de plaguicidas
es la bioacumulación y la biomagnificación, vale la pena hacer un
esquema de las relaciones tróficas para representar la transferencia de energía de unos organismos a otros a través del alimento:
Figura 1.
Representación de una cadena trófica

Elaborada por los autores
Sergio David Leal Soto et al., “Residuos de plaguicidas organoclorados en
suelos agrícolas”, Terra Latinoamericana 32, núm. 1 (2014): 2, https://www.
scielo.org.mx/pdf/tl/v32n1/2395-8030-tl-32-01-00001.pdf.
26

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

322

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

En esta representación (figura 1) es claro cómo la aplicación de un
elevado nivel de plaguicida químico puede pasar de un organismo
a otro, pues cualquiera que entre en contacto con alguna de estas
sustancias mantendrá importantes niveles de la misma, y al ser
consumido por otro ser vivo transmitirá parte de esa porción y
así sucesivamente. Como ya hemos dicho, el problema radica en
que este tipo de químicos tiene la capacidad de permanecer por
tiempo suficiente para hacer daño en la vida de los seres vivos,
principalmente mamíferos, pues se depositan en las zonas grasas
del cuerpo, lo que dificulta su salida o liberación del organismo.27
Pocos son los trabajos que han evaluado la contaminación
química de los plaguicidas utilizados en la agricultura comercial
de la región. Una referencia que podemos retomar (que está fuera
de nuestro periodo, pero sirve para esclarecer hechos más añejos)
es un estudio realizado en 1989 en el río Culiacán y aguas aledañas
al valle. Al analizar los componentes del agua de los canales para
regadío se identificaron los tipos de plaguicidas que arrastraban,
siendo los plaguicidas organoclorados y organofosforados los
que ocuparon los primeros lugares en orden de importancia. Se
encontró la presencia del Endrín, en la biótica lacustre y ribereña
de la zona. Este químico, como dijimos, es un compuesto
Ingrid Alejandra Granados Galván, Riesgo para la salud humana por ingesta de plaguicidas organoclorados en pargos (Lutjanus colorado, L. novemfasciatus y L. argentiventris) en el sistema lagunar San Ignacio-Navachiste-Macapule, México [Tesís de Maestría] (Guasave: Instituto Politécnico
Nacional - Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Sinaloa, 2013), 1–70.
27

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

323

�Destrucción y debilitamiento

organoclorado usado como insecticida de contacto y de ingestión
y que, de acuerdo a dicha fuente, fue autorizado por J. Hayman
y Co. para ser manufacturado por la Shell Chemical Company
and Velsicol Chemical Co. en 1950. El insecticida es catalogado
como extremadamente tóxico y altamente persistente, por lo que
afectó específicamente a peces y otras formas de vida acuática.
Como dijimos, este ejemplo es importante referirlo pues sustenta
su existencia y posiblemente su uso durante el periodo de estudio,
ya que los agricultores sinaloenses utilizaban todas las novedades
existentes para conseguir una buena cosecha; además, es muy
posible que desconocieran los daños que éstos ocasionaban en la
flora y fauna.
Las fuentes señalan que, desafortunadamente, los sistemas
acuáticos terrestres y marinos han sido los más amenazados por el
aporte de sustancias contaminantes como plaguicidas, fertilizantes,
metales pesados, organismos patógenos y otros, a través del
incremento de actividades antropogénicas en las áreas adyacentes
como la agricultura.28 Estos químicos han llegado a los cuerpos
de agua por escurrimiento, tanto superficiales como subterráneos,
infiltración y erosión de los suelos, por dispersión atmosférica,
así como por escurrimiento durante lluvias o riego agrícola.29 La
Cipriano García-Gutiérrez y Guadalupe Durga Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, Ra Ximhai 8,
núm. 3b (2012): 7, https://www.redalyc.org/pdf/461/46125177005.pdf.
29
Arturo Hernandez-Antonio y Anne M. Hansen, “Uso de plaguicidas en
dos zonas agrícolas de México y evaluación de la contaminación de agua y
sedimentos”, Revista Internacional de Contaminación Ambiental 27, núm.
28

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

324

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

importancia de los cuerpos de agua, es que al ser sitios orgánicos
muy activos poseen una amplia diversidad biológica gracias a los
procesos biogeoquímicos como el ciclo hidrológico, la recarga o
suministro de acuíferos, y la estabilización del clima local; además,
esa riqueza los convierte en un recurso de gran valor económico
para cierta parte de la sociedad, ya que en ellos se desarrollan
actividades pesqueras. Pero, algo que resalta por el beneficio que
brinda a la vida natural, son los atributos que tienen como refugios
de diversidad biológica, actualmente patrimonio histórico cultural
en Sinaloa, reconocidos como sitios RAMSAR30 (Humedales
de Importancia Internacional) por incluir especies protegidas
de flora y fauna endémicas y migratorias.31 No obstante, parece
claro que en esos años de 1940-1970 los empresarios agrícolas y
el gobierno sinaloense no tomaba en consideración el daño que
ocasionaban a los humedales existentes.
Sinaloa cuenta con ocho de estos sitios distribuidos a lo
largo de su superficie y en el Valle de Culiacán destaca el hábitat
llamado laguna de Chiricahueto, un cuerpo de agua dulce que
se encuentra al sur de la ciudad de Culiacán, en la parte baja de
2 (2011): 116, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-49992011000200003.
30
Yamel Guadalupe Rubio Rocha y Fabio Germán Cupul Magaña, “Áreas de
importancia para la conservación de aves”, en Atlas del manejo y conservación
de la biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 141–50.
31
García-Gutiérrez y Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental
por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, 7.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

325

�Destrucción y debilitamiento

la cuenca del río Culiacán (24°33’54.4” N y 107°31’5.9” O), y
que además está conectado con el Sitio Ramsar Ensenada del
Pabellón.32 La relación directa estriba en que comprende 18,500
hectáreas en el valle donde se cultivan grandes extensiones
de tierra, siendo contaminada constantemente, afectando a
las poblaciones de reptiles caimán (Caiman crocodilus) y el
cocodrilo (Crocodylus acutus) gracias al progreso que ha tenido la
agricultura comercial. El número de ejemplares de estos reptiles
ha disminuido debido a la contaminación por descargas de aguas
negras y agroquímicos residuales que llegaban a esta laguna a
través del agua contaminada que transportaban los drenes, ya que
las descargas por el mal manejo de residuos afectó la diversidad
de peces que sirven como fuente de alimento a los cocodrilos.
En el periodo de estudio, los químicos y sus contenedores eran
arrojados en este cuerpo de agua. Además, los daños colaterales
eran grandes, pues mucha de la población que consumía los peces
que sacaba de la laguna presentaba síntomas de intoxicación,33
aunque los habitantes culpaban otras fuentes alimenticias o al
pescado mismo, pero porque creían que les había hecho daño por
Felipe Amezcua Martínez, Colonización de la laguna de Chiricahueto
(Sinaloa, México) por la especie invasora Pterygoplichthys spp (Ciudad de
México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, México; University of Prince Edward
Island, Coastal Ecology Laboratory, Canadá, 2014), http://www2.inecc.gob.
mx/publicaciones2/libros/713/colonizacion.pdf.
33
Entrevista realizada al Sr. Rafael Gámez Bernal de 46 años, originario del
Campo Clouthier Navolato.
32

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

326

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

consumirlo crudo, en ceviche, o porque se había echado a perder
por la falta de refrigeración.
Aunado a esto, este enorme cuerpo de agua ha albergado
alrededor de 350 especies de aves migratorias y regionales,
representando uno de los refugios más importantes para las aves
acuáticas en el estado de Sinaloa, destacando las poblaciones
de anátidas de la zona las cuales han sido contabilizadas en
miles, incluyendo 23 especies de patos. Si bien aún no existen
evaluaciones sobre los efectos de los químicos en la dinámica
trófica de las especies que habitan en esta laguna, las aves
que han arribado temporalmente o residido en dicho humedal
podrían haber sido vulneradas por los cambios generados en el
ambiente por la bioacumulación y biomagnificación a lo largo
de la cadena alimenticia, siendo afectadas en su reproducción
y formación del cascarón de los huevos.34 Se ha comprobado
que algunas especies de aves migratorias alimentadas con
peces de lagunas contaminadas por este tipo de sustancias, han
exhibido un deterioro crónico en su reproducción, resultado
del adelgazamiento de la cáscara del huevo y deformación
embrionaria, provocando la mortalidad del mismo debido a los
altos niveles del DDT.35
René Sauceda López y Martha P. Gómez Soto, “La actividad agrícola y
su impacto en el medio ambiente”, en Atlas de los ecosistemas de Sinaloa, ed.
Juan Luis Cifuentes Lemus y José Gaxiola López (Culiacán: El Colegio de
Sinaloa, 2003), 417–26.
35
Per-Erik Olsson et al., Endocrine disrupting substances. Impairment of
reproduction and development (Stockholm: Elander Gotab, 1998), 55.
34

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

327

�Destrucción y debilitamiento

La laguna de Chiricahueto aún se encuentra biológicamente
activa y por estar ubicada dentro del Corredor Migratorio del
Pacífico, se clasifica como un complejo lagunar prioritario para
su conservación en Sinaloa y México.36 Esta laguna de formación
totalmente natural y que se ha conservado históricamente, es el
único hábitat importante directamente relacionado con la agricultura
comercial del Valle, por lo que valdría la pena evaluar el estado del
agua, pero sobre todo realizar monitoreos anuales que ayuden a
determinar la diversidad de fauna que en ella vive para que haya
registros que sirvan como base de datos para utilizarse en un futuro
y determinar los cambios derivados por la agricultura, pues las
zonas de cultivo y viviendas de campesinos siguen colindando con
ella y sin duda alguna seguirá recibiendo afectaciones.
Para finalizar con los plaguicidas del orden organoclorados,
es pertinente mencionar al Clordano, el cual no es biodegradable
y su uso en el medio ambiente está prohibido, ya que es altamente tóxico y buena parte de este compuesto se evapora o se lava
por medio de los escurrimientos provocados por la lluvia y el riego, quedando una fracción importante en las partículas de la capa
cultivable como arcillas y materia orgánica, donde sus residuos se
acumulan y persisten hasta por 20 años.37 En nuestras fuentes se
Juan Carlos Leyva Martínez, “Ficha informativa de los humedales de Ramsar (FIR)”, 2007, http://ramsar.conanp.gob.mx/docs/sitios/FIR_RAMSAR/Sinaloa/Ensenada de Pabellones/Mexico Ensenada de Pabellones RIS 2008.pdf.
37
“Fichas internacionales de seguridad Química, Clordano puro”, s/f, http://
www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnica s/FISQ/
Ficheros/701a800/nspn0740.pdf.
36

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

328

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

descubrió que afectó significativamente a las lombrices de tierra
reduciendo el tamaño de sus poblaciones, lo cual resultó en la disminución de la fertilidad del suelo, aspecto que afectó seriamente
en las cantidades de lombrices que ayudaban en la productividad
agrícola y en los nutrientes necesarios para los cultivos.38
b. Organofosforados: Parathion
El Parathion es un insecticida organofosforado de uso agrícola e
industrial, que se absorbe con facilidad por inhalación, ingestión
y penetración dérmica; se presenta en forma de polvo o sólido
cristalino de color blanco, con olor penetrante parecido al ajo.
Los productos organofosforados eran utilizados constantemente
para envenenar insectos y mamíferos, principalmente por la
fosforilación de la enzima acetilcolinesterasa (ACE) en las
terminaciones nerviosas. Esta enzima en animales (incluido
el ser humano) es imprescindible para el control normal de la
transmisión de los impulsos nerviosos que van desde las fibras
nerviosas hasta las células musculares y glandulares, así como
hacia otras células nerviosas en los ganglios autónomos, como
también al sistema nervioso central (SNC).39
En aquel entonces, el Parathion fue producido por
Monsanto Company y Kerr McGee, estableciendo una categoría
toxicológica extremadamente peligrosa y ligeramente persistente,
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 7 de abril de 1957, 3.
“Insecticidas Organofosfatados”, 2015, https://espanol.epa.gov/sites/production-es/files/2015-09/documents/spch4.pdf.
38
39

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

329

�Destrucción y debilitamiento

produciendo efectos adversos al ambiente pues era extremadamente
tóxico para animales de sangre caliente como mamíferos y
aves, así como efectos adversos para la salud humana debido a
la inhalación, ingestión y absorción por la piel.40 Como hemos
comentado, respecto a este plaguicida, en nuestras evidencias se
encontró que dado el desconocimiento de su toxicidad o por el
manejo inadecuado del mismo, los fumigadores se envenenaban
gravemente presentando sudoración abundante, nula reacción de
pupilas, lacrimación y salivación extrema.41
En el Valle de Culiacán, el Parathion provocó intoxicación entre la clase trabajadora del campo, según lo afirmó Pedro
Olivas Zamudio, quien fue testigo de cómo decenas de personas
eran transportadas en camiones desde la zona del valle hacia la
ciudad de Culiacán para recibir atención médica, pues este era
aplicado exclusivamente por vía aérea, la cual era anunciada someramente, sin verificar si alguna persona quedaba en el cultivo
donde se dispersaría la sustancia. En palabras textuales del entrevistado, “las avionetas parecían mariposas en el cielo”.42
Con respecto a los insectos benéficos para las plantas,
como las abejas, encontramos que son especialmente sensibles
al Parathion metílico. En 1959, la prensa local publicaba que un
José Andrés Audela Villegas, Identificación y evaluación de plaguicidas
en agua del distrito de riego No. 004 del valle de Culiacán [Tesis de Maestría]
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1989), 1–73, https://cd.dgb.uanl.mx/handle/201504211/2938.
41
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 27 de septiembre de 1959, 2.
42
Entrevista realizada al Sr. Pedro Olivas Zamudio, 67 años originario de
Culiacán.
40

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

330

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

número considerable de éstas murieron a pesar de haberse utilizado
dosis bajas.43 La elevada mortandad de abejas no sólo amenazaba
a la economía apícola, sino a la agricultura, ya que una gran parte
de los alimentos que consumimos ha estado disponible gracias
a la polinización. Aproximadamente la mitad de los animales
polinizadores de plantas tropicales son abejas, lo que las coloca
en el escaño más alto y por tanto en los mayores distribuidores
del polen que requieren las plantas para su reproducción, en
especial plantas de interés agrícola.44 Por ello su disminución
era un factor de riesgo para la agricultura comercial del Valle de
Culiacán y en general de la flora sinaloense.

No tóxico

Afectación
Ecológica

Para tipo
de plaga/
organismo

Nivel
Toxicológico

Derivado
de la urea

Empresa
encargada

1949Citrolina
1950

Composición Química

Nombre de
Producto/
comercial

Año

Tabla 2.
Químicos dispersados en el Valle de Culiacán:1949-1970

Pemex

Insecticida
y herbicida

Ninguna

1949

Sulex
eno-2

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1949

Aprocon
2-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

1949

Aprocon
2-5-40

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

Datos de identificación, Versión Online: http://www2.inecc.gob.mx/sistemas/plaguicidas/pdf/paration_metilico.pdf, consultado el 02 de octubre de 2017.
44
Guiomar Nates-Parra, “Abejas silvestres y polinización”, Manejo Integrado de Plagas y Agroecología, núm. 75 (2005): 7, https://repositorio.catie.ac.cr/
bitstream/handle/11554/5728/abejas.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
43

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

331

�Destrucción y debilitamiento

1949

Plantexel
Y-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1950

Parathion

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Insecticida
y acaricida

Tóxico para
aves, peces y
abejas

1950

Cyanogas

Cianuro de
Muy tóxico calcio

Insecticida
y raticida

Tóxico para
vertebrados

1950

Bisulfuro de
carbono

ModeraBisulfuro
damente
de carbono
tóxico

-

Fumigante

Intoxicación

1951

Dicloro
Difenil
Dicloroetano-DDT

Organoclorado

Extremadamente
Tóxico

DuPont

Insecticida

Muy tóxico
en mamíferos,
peces, aves y en
general insectos

1951

Dieldrín

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

Heptador

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Lindano

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Metoxidor

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

-

Materia
orgánica,
humus,
No tóxico
estiércol y
microorganismos

Fertilizantes

Ninguna

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

1952

Aldrín

Organoclorado

DuPont

Agrónomos
Independientes

Shell:
CheMuy tóxico mical
Company

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

332

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

1952

Toxafen

1952

Dieldrín

1952

Arseniato de
calcio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Arsenicales

Extremadamente
tóxico

Insecticida,
herbicida,
fungicida y
molusquicida

Tóxico para
mamíferos y aves

DuPont

Insecticida

No es
biodegradable
y persiste en
el suelo, es
extremadamente
tóxico para los
organismos
silvestres como:
invertebrados
acuáticos, abejas,
nemátodos,
peces, anfibios y
reptiles

Magara

Fungicida

No tóxico

Insecticida

Contaminante
total en ríos,
lagos o cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Organoclorado

Extremadamente
tóxico

Clordano

1952

Oxicloruro
C-O-C-S Sulfato de No Tóxico
cobre

Parathion
metílico

Insecticida

Tóxico para
mamíferos,
organismos
acuáticos y otros
insectos

1952

1955

DuPont

Tóxico
para peces,
crustáceos, aves,
abejas, algas,
lombrices y
plantas acuáticas

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

DuPont

Monsanto

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

333

�Destrucción y debilitamiento

1959

1959

1961

1965

Santobane-DDT

Parathion

2,4-Dow

Cycocel

1966

Urea

1966

Nitrato
de amonio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Monsanto
chemical

Insecticida

Muy tóxico para
la vida silvestre.
Afecta a todos
los niveles
tróficos de los
ecosistemas
acuáticos, aves y
microorganismos
del suelo

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Monsanto

Insecticida

Contaminante
en ríos, lagos u
otros cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Amina

Medianamente
tóxico

Dow
Química
Mexicana

Herbicida

Contamina
cuerpos de agua

Cloruro de
amoniaco

American
Ligeramen- cyanate tóxico
man de
Company

Herbicida

Contaminante
para cuerpos de
agua y peces

Fertilizante

Ninguna

Fertilizante

Peligrosa para
el ambiente
en particular
cuerpos de agua

Urea

No tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

Nitrato de
amonio

Moderadamente
tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

334

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

1967

1970

2,4 D
Amina

Sal de
dimetilamina
del ácido
2,4- diclorofenoxiacetico.

LigeramenDuPont
te tóxico

Stam

Propanil:
3,4-Dicloropropionanilida
480 g/L

Moderadamente
tóxico

Industrias
Apizaco

Herbicida

Ligeramente
tóxico para aves
y abejas, contamina fuentes,
arroyos, lagos y
cuerpos de agua

Herbicida

Contamina los
lagos, estanques,
ríos y demás
fuentes de agua

Fuente: Diario de Culiacán, 1949-1970.
Tabla: elaborada por los autores

Como podemos observar en la tabla 2, los químicos utilizados en
beneficio de la agricultura en el Valle de Culiacán fueron diversos y
con una amplia gama de agentes dañinos para la salud de cualquier
ser vivo y medio ambiente. Si bien previamente hemos mencionado
que existen distintas clasificaciones, en este artículo los clasificamos
por los organismos que controlan, es decir: a) Insecticida, b)
Acaricida, c) Fungicida: hongos y levaduras, d) Bactericida, e)
Antibiótico: control de bacterias, f) Herbicida, g) Rodenticida:
control de roedores, y h) Molusquicida: control de moluscos; y
por su composición u origen químico, ya sean organofosforados y
organoclorados, debido a que la gran cantidad de ellos cuentan con
un alto grado de toxicidad para el medio ambiente y sin duda han
sido muy utilizados en el campo mexicano.
Desafortunadamente, es poca la evidencia histórica
y empírica que existe sobre esta problemática en el Valle de
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
335
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

�Destrucción y debilitamiento

Culiacán; pero en general, si bien en el periodo de estudios los
plaguicidas químicos fueron una gran innovación y la técnica
más eficaz para erradicar diversas plagas de insectos, pronto
se convirtieron en un problema que ocasionó un desequilibrio
ecológico, pues al eliminar depredadores naturales aumentaban
o aparecían plagas nuevas y más vigorosas45. Actualmente,
el uso indiscriminado de agroquímicos pierde su efectividad
rápidamente ante la resistencia generada por algunas especies
de plaga ocasionando que se produzcan nuevos y más potentes
plaguicidas para el control de las mismas.46
3. Consecuencias del uso de semillas modificadas en el medio
ambiente del Valle de Culiacán de 1940 a 1970
En nuestro periodo de estudio fue visible el uso de semillas
mejoradas que se generaron en diversos cultivos, siendo los más
beneficiados el maíz, el trigo, el arroz, el garbanzo y el cártamo.
Con la implementación de la “Campaña Pro-Semillas”, el gobierno
afirmaba que la agricultura del país se superaría y sería cada vez
más rentable para todos.47 Y es que México, durante mediados
de los 50, había logrado incrementar y mejorar su agricultura
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 22 de mayo de 1960, 2.
Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores, Agroecología: bases
teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustentables, ed. Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores (La Plata: Universidad Nacional de La Plata, 2014), 20, https://libros.unlp.edu.ar/index.php/unlp/catalog/
view/72/54/181-1.
47
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 2 de junio de 1957, 1.
45
46

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

336

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

gracias a diversas acciones aplicadas por el Gobierno Federal
desde la década de los 40. Las autoridades señalaban que el maíz
fue el producto central en las experimentaciones por el beneficio
histórico y biológico de un país como México, ya que éste no sólo
constituye el alimento básico de Mesoamérica, sino que además
es uno de los pilares de la cultura de nuestro país.48 De acuerdo
con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, siendo México centro
de origen y diversidad, el hecho de que se introduzcan OGM a
campo abierto, bajo cualquier régimen, hará imposible impedir el
flujo génico a los no transgénicos, pues se ha demostrado que los
genes, incluidos los transgenes, pueden viajar a través del polen y
las semillas a miles de kilómetros de distancia, haciendo imposible
aislar las zonas libres de transgénicos de la contaminación.49
Por lo tanto, algunas consecuencias ecológicas serían,
en un inicio, la pérdida de la secuencia genética original, misma
que a su vez alteraría el comportamiento genético de las plantas
modificando planes de mejoramiento con base en los maíces
mexicanos y finalmente generar el origen de súper malezas
resistentes a plagas o tolerantes cierto tipo de herbicidas.50
Patricia Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un
bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”,
Revista Digital Universitaria 10, núm. 4 (2009): 1, https://www.revista.unam.
mx/vol.10/num4/art18/art18.pdf.
49
Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”.
50
Muñetón Pérez, 2.
48

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

337

�Destrucción y debilitamiento

Como ya dijimos, en Sinaloa, el maíz fue el principal
cultivo donde se hizo uso de semillas mejoradas, gracias a la
aplicación de políticas públicas e inversiones que perfeccionaron
instalaciones para su secado y almacenamiento; así como la
adquisición de maquinaria e implementos adecuados, que resultó
en una elevada exigencia. Esta demanda fue causa del amplio
mercado que se generó y de los consiguientes aumentos en la
competencia entre empresas agro-comerciales; además, dicha
competitividad mantuvo una demanda sostenida de maquinaria
especializada. Por esta y otras razones, en la actualidad, el maíz,
técnicamente hablando, ha sido el grano de más rápido avance en
Sinaloa.51 De acuerdo a la FAO:
La experiencia adquirida a lo largo de decenios de estudios
sobre los efectos ambientales indica que es posible que pasen
años o decenios antes de que se comprendan las consecuencias
de los nuevos elementos biológicos en los ecosistemas. Entre
los efectos ambientales de los OGM introducidos, que pueden
ser de carácter ecológico o genético, se incluyen los siguientes:
a) efectos imprevistos sobre la dinámica de las poblaciones en
el medio receptor como resultado de los efectos sobre especies
no destinatarias, que pueden producirse directamente por
predación o competición o indirectamente por cambios en el uso
de la tierra o en las prácticas agrícolas, b) efectos imprevistos
en la biogeoquímica, especialmente debido a las repercusiones
Juan de Dios Trujillo Félix y Gerardo López Cervantes, “Granos básicos
y especialización agrícola en Sinaloa”, en Sinaloa en la globalización. Costos ecológicos, sociales y económicos, ed. Óscar Aguilar Soto y Carlos Javier
Maya Ambía (México, DF: Universidad Autónoma de Sinaloa; Plaza y Valdés
Editores, 2007), 135–61.
51

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

338

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

sobre las poblaciones microbianas del suelo que regulan el
flujo de nitrógeno, fósforo y otros elementos esenciales, c) la
transferencia del material genético insertado a otras poblaciones
domesticadas o autóctonas, denominada generalmente flujo
génico, mediante la polinización, cruzamientos mixtos, la
dispersión o la transferencia microbiana.52

Es por esto que el único elemento que consideramos en este
trabajo, es el desplazamiento de especies nativas o criollas; en
recientes estudios se ha comprobado que hay una alta probabilidad
de que se transfieran genes a especies silvestres provocando
que se pierda el origen genético. En 1998, en una reunión,
organizada por la FAO, sobre los beneficios y riesgos de los
cultivos transgénicos, se hizo hincapié sobre el flujo génico que
se produce cuando los genes se propagan a través del polen y de
la polinización entre cultivos resistentes a herbicidas.53 Podemos
afirmar que los cultivos modificados genéticamente plantean
serios problemas ambientales para la agricultura no transgénica,
debido a la contaminación genética, es decir, la aparición de
material modificado genéticamente en cultivos y productos no
transgénicos, por polinización cruzada, esparcimiento de semillas,
mezcla de semillas y cosechas, etc.54
Food and Agriculture Organization, Los organismos modificados genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente (Roma: Dirección de información de la FAO, 2001), 19, https://www.fao.
org/3/X9602s/X9602s00.htm.
53
Food and Agriculture Organization, 20.
54
Liliane Spendeler, “Organismos modificados genéticamente: una nueva
amenaza para la seguridad alimentaria”, Revista Española de Salud Pública,
52

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

339

�Destrucción y debilitamiento

Ya se ha dicho que el maíz fue el cultivo que más
experimentación tuvo durante el auge de mejoramiento genético
de mediados de 1950 y 1960, y así lo constatan las notas
periodísticas “Variedades de maíz híbrido, recomendadas para
Sinaloa”55 y “El maíz híbrido”.56 Su discurso expresaba con gran
ímpetu el enorme beneficio y satisfacción que ello significaba
debido al cambio de variedades de alto rendimiento; la noticia
brindaba una promesa de alta productividad por hectárea. Cabe
decir que los transgénicos no fueron impedidos por ninguna
dependencia de gobierno, dígase la Secretaría de Agricultura y
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)
y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y
Acuacultura (Sedafpa). Ni una sola limitó o prohibió la siembra
y comercialización de semillas transgénicas, mucho menos
protegieron las especies nativas.57
Vale mencionar que Monsanto es la empresa transnacional
que ha controlado alrededor del 90% del mercado mundial de
semillas transgénicas; en México, fue la que recibió los primeros
permisos para cultivar maíz de ese tipo.58 En nuestras evidencias,
núm. 2 (2005): 276, https://scielo.isciii.es/pdf/resp/v79n2/colaboracion11.pdf.
55
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 11 de agosto de 1957, 2.
56
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 25 de agosto de 1961, 6.
57
Jorge A. Pérez Alfonso, “Oaxaca: rechazan programa Maíz Mejorado”, La
Jornada, 2013, https://www.jornada.com.mx/2013/05/23/estados/033n1est.
58
Greenpeace, “Quién es Monsanto”, 2017, http://www.greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Agricultura--sustentable--y-transgenicos/Y-tu-sabes-lo-que-comes/Por-que-no-quieren-que-sepas/
Quienes-ganan-con-que-tu-comastransgenicos-sin-saberlo/El-negoSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

340

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

encontramos la amplia influencia que el gobierno estadounidense
y Monsanto tuvieron en la promoción y aplicación de semillas
mejoradas para la agricultura comercial en el Valle de Culiacán;
el argumento fue que México debía ser aún más vanguardista y
estar al nivel de otros países de primer mundo, argumentando que
la agricultura era el pilar que le permitiría posicionarse en ese
lugar, para lo que debía de someterse a un proceso de incesante
innovación, sobre todo al uso de semillas mejoradas.59 Se ha
constatado que dicha práctica no se regulaba, debido a la alta
demanda de semillas que se producían en el Valle de Culiacán,
en el cual se obtuvieron diversas variedades llamadas “súper
seleccionadas”, como el H-201, 202 y 203, que en condiciones
favorables resultaron con un rendimiento tan alto que en menor
tiempo dieron mazorcas de mayor tamaño con una gran resistencia
a plagas tanto de animales como malezas.60
Podemos afirmar que este desarrollo, en cuanto a semillas
se refiere, durante 1940 y 1970, se orientó exclusivamente para
satisfacer las necesidades económicas de los empresarios agrícolas
del Valle, aumentando el consumo, uso y posteriormente, la
creación de empresas locales de simientes mejoradas. Este aspecto
dejó de lado el valor ambiental respecto a la promoción para la
conservación de la diversidad genética, el valor cultural del maíz,
símbolo de identidad nacional, y del cual desafortunadamente
cio-de-los-transgenicos/Quien-es-Monsanto/.
59
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 23 de agosto de 1961, 2.
60
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 11 de agosto de 1957, 2.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

341

�Destrucción y debilitamiento

no se encontró una sola evidencia sobre estudios de protección
contra los cultivos transgénicos.
4. La Agroecología, una estrategia para la agricultura sustentable del Valle de Culiacán
El mundo natural se revela en miles de organismos que
interactúan entre sí para contribuir al balance del ecosistema
global y la supervivencia del planeta. No hay una sola forma
de vida que pueda desarrollarse en aislamiento. Y es que desde
el origen de la humanidad, lo referente a la conservación
de la biodiversidad se ha pospuesto, posiblemente porque
existía la creencia de que ésta era infinita. Sin embargo, en los
últimos tiempos se ha observado un incremento vertiginoso
de la población humana en el planeta y, por ende, se observa
un aumento en la demanda de alimentos. Razón por la cual
diversos grupos de especialistas, en la década de 1960,
iniciaron un proceso de observación y reflexión sobre los
efectos negativos que ocasionaba el manejo inadecuado de los
recursos naturales y el medio ambiente; por ejemplo, el uso
excesivo de sustancias químicas empleadas en la agricultura
para el combate de plagas y enfermedades y para mejorar o
incrementar la fertilidad de los suelos.61
Leobardo Jiménez Sánchez y Heliodoro Díaz Cisneros, “Modalidades de
la agricultura y desarrollo sustentable con campesinos”, en Soberanía alimentaria y desarrollo del campo, ed. José Luis Calva (Ciudad de México: Juan
Pablos Editor, 2012), 138–61, https://issuu.com/consejonacionaldeuniversitarios/docs/volumen_9-soberania_alimentaria-ent/153.
61

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

342

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

En el contexto de América Latina, México es un país
único en términos agrarios. La revolución de principios del
siglo XX (1910-1917) generó la primera reforma agraria
en el continente, dejando en manos de las comunidades
campesinas e indígenas gran parte de la tierra, de los bosques
y del germoplasma nativo. Durante las últimas tres décadas,
numerosas comunidades han recuperado el control sobre sus
propiedades forestales y están dedicadas a la producción
ecológica de una amplia variedad de productos maderables
y no maderables, entre los cuales se encuentra el programa
promovido por la Unión Nacional de Forestería Comunitaria
(UNOFOC), que busca la gestión forestal ecológica de casi
550 comunidades y ejidos.62
Es innegable que la Revolución Verde incrementó
significativamente la productividad agrícola de nuestra área
de estudio utilizando métodos y técnicas diversas y de punta:
primero consiguió la expansión de grandes superficies de tierra
que transformaron el suelo y permitieron la creación de magnas
construcciones; luego incentivó la aplicación de químicos
novedosos que combatieron las plagas que surgían a la par de este
gran desarrollo agrícola, y finalmente apoyó el avance genético
en diversas simientes, tal como acontecía en otras partes del
orbe; una muestra del éxito alcanzado quedó plasmada en la nota
Miguel A. Altieri y Victor Manuel Toledo, “The agroecological revolution
in Latin America: rescuing nature, ensuring food sovereignty and empowering
peasants”, The Journal of Peasant Studies 38, núm. 3 (2011): 611.
62

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

343

�Destrucción y debilitamiento

siguiente, “Sinaloa fue declarado como una potencia agrícola
nacional”.63
Para 1970, Sinaloa fue el mayor productor agrícola de
México, incluso se consideró un modelo a seguir en otras zonas
del país. Por ello, a través de la Agencia General de la Secretaría
de Agricultura y Ganadería se aprobó la creación de comités
regionales agrícolas, ganaderos y forestales en cada uno de los
estados de la República a semejanza del organismo que funciona
en el noroeste mexicano, con el objetivo de planear y seguir los
lineamientos del mismo para lograr la misma efectividad en
todo el país.64 En relación a lo anterior, el artículo periodístico
“Por una agricultura mejor”,65 expone cómo se apoyaba la
implementación de técnicas generadas por la Revolución Verde.
Señalaba que la intención se hacía con el objetivo de explotar la
tierra con orden, sin exponer los recursos naturales y sobre todo
a la población; el resultado esperado era renovar los sistemas de
riego y regular las semillas mejoradas.66
Si bien, el panorama agrícola del Valle de Culiacán es
digno de admirarse,67 y del que debemos estar orgullosos como
pioneros de una actividad económica tan importante, también
presenta sus bemoles debido a que algunas técnicas implementadas
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 14 de septiembre de
1954, 1.
64
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 3.
65
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 30 de julio de 1961, 2.
66
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 5 de mayo de 1960, 3.
67
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 25 de mayo de 1963, 1.
63

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

344

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

ocasionaron severas consecuencias en el medio ambiente de
diversas maneras y en los diferentes niveles del ecosistema. Es
por ello que para entender mejor la dinámica entre la agricultura
y el medio ambiente retomamos el término “agroecología”. La
idea es analizar no sólo los niveles productivos, sino también el
equilibrio ecológico del sistema de producción,68 buscando con
ello que las relaciones ecológicas del campo y las funciones de
éstas puedan desarrollarse con menores impactos negativos en
el medio ambiente y la sociedad ante la disminución de insumos
externos.69 De acuerdo con el Dr. Miguel Altieri, agrónomo de
origen chileno, pionero de esta rama y quien ha contribuido en la
promoción de la Agroecología como una disciplina que desarrolla
los principios ecológicos básicos para estudiar, diseñar y crear
otro tipo de agricultura moderna y desarrollada, expresa que, para
ello, es necesario lo siguiente:
Optimizar el uso de insumos localmente disponibles combinando
los diferentes componentes del sistema de finca, por ejemplo,
plantas, animales, suelo, agua, clima y gente de manera tal que
se complementen los unos a los otros y tengan los mayores
efectos sinergéticos posibles, 2) Reducir el uso de insumos
externos a la finca y los no renovables con gran potencial de
daño al ambiente y a la salud de productores y consumidores,
José Restrepo M., Diego Ivan Angel S., y Martín Prager M., Agroecología (Santo Domingo: Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, Inc.,
2000), 6.
69
Miguel A. Altieri, “Agroecología: principios y estrategias para diseñar
sistemas agrarios sustentables”, en Agroecología. El camino hacia una agricultura sustentable, ed. Santiago J. Sarandón (La Plata: Ediciones Científicas
Americanas, 2018), 18.
68

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

345

�Destrucción y debilitamiento

y un uso más restringido y localizado de los insumos
remanentes, con la visión de minimizar los costos variables,
3) Basarse principalmente en los recursos del agroecosistema
reemplazando los insumos externos por reciclaje de nutrientes,
una mejor conservación y un uso eficiente de insumos locales,
4) Mejorar la relación entre los diseños de cultivo, el potencial
productivo y las limitantes ambientales de clima y el paisaje,
para asegurar la sustentabilidad en el largo plazo de los niveles
actuales de producción, 5) Trabajar para valorar y conservar la
biodiversidad, tanto en regiones silvestres como domesticadas,
haciendo un uso óptimo del potencial biológico y genético de las
especies, de plantas y animales presentes dentro y alrededor del
agroecosistema, 6) Aprovechar el conocimiento y las prácticas
locales, incluidas las aproximaciones de innovación no siempre
plenamente comprendidas todavía por los científicos, aunque
ampliamente adoptadas por los agricultores.70

En México, fue hasta 1987 cuándo se propuso una legislación
ambiental basada en la interpretación medioambiental en el
artículo 27 constitucional, estableciendo las bases del derecho
ambiental mexicano y que además contribuirían a la comprensión
del concepto de multifuncionalidad de la agricultura. Pero fue
hasta el 2001 cuando se hizo específica la Ley de Desarrollo
Rural Sustentable, la cual reflexiona sobre la agricultura actual y
futura, exigiendo a la misma tener un respaldo de conocimiento
científico y tecnológico para comprender mejor los problemas
que enfrentan los nichos ecológicos por las innovadoras técnicas
que implementa la agricultura moderna.71
70
71

Altieri, 27–34.
Jiménez Sánchez y Díaz Cisneros, “Modalidades de la agricultura y desa-

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

346

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Esta nueva tendencia que plantea la agroecología, si bien
puede parecer una utopía, es un riesgo que vale la pena tomar si
se pretende alcanzar un desarrollo sustentable. En México existen
dos proyectos que han involucrado la investigación y desarrollo de
prácticas para un mejor aprovechamiento ecológico y económico
de los recursos, el cuidado de los mismos, la utilización de su
mano de obra y la mejora de ingresos para beneficiar a familias,
jóvenes y niños a mediano y largo plazo: 1) Plan Puebla, 25
años de experiencia (1967-1992): análisis de una estrategia de
desarrollo de la agricultura tradicional y 2) Proyecto Manejo
Sustentable de Laderas (1999-2005): investigación-desarrollo
en las regiones cuicateca, mazateca y mixe en el estado de
Oaxaca. El primero está basado en una agricultura tradicional,
mientras que el segundo tiene como meta primordial el diseño
de una metodología que mida la captura de carbono a través de
las plantas; ambos con el mismo objetivo de crear un ambiente
ecológico favorable para optimizar la producción alimentaria
en torno a un ambiente social y político incluyente que apoye
al desarrollo del proyecto. Y si bien nuestro trabajo no tiene una
propuesta de conservación, es válido sugerir la elaboración de
un plan de trabajo que busque compaginar elementos holísticos
aplicados a la circunstancia del campo que conlleven a una serie
de estudios técnicos de mitigación, para abordarlos en un tipo
especial de ecosistema, teniendo en cuenta las interacciones de
rrollo sustentable con campesinos”, 140.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

347

�Destrucción y debilitamiento

todos sus componentes físicos, biológicos y socioeconómicos y el
impacto ambiental que éstos producen. Esto es algo que durante
1940 y 1970 estuvo carente en todo el proceso agrícola del Valle
de Culiacán.
Sin embargo, en menor medida encontramos hechos que
exigían un cambio en la forma de ejecutar los trabajos relacionados
con la agricultura comercial del Valle. Una nota muy importante
que plasmó explícitamente el término agroecología es la siguiente:
“La planificación ecológica integral es una ciencia experimental
en proceso de creación”,72 donde se hace una semblanza sobre
el planeta tierra a la par del desarrollo del hombre como especie
sedentaria y en busca de la modernidad que fracturó el equilibrio
natural, destruyendo el medio biofísico. Pero fue años más tarde
cuando la sociedad logró percibir a detalle las consecuencias
de ello, particularmente con el daño que la agricultura había
ocasionado con el desmonte y la destrucción de los bosques,
dañando los suelos y abriendo paso a la intensa erosión, así como
el impacto en los diversos niveles del medio, como la extinción
de la riqueza biológica. En nuestra búsqueda, se encontró sólo
una nota periodística que anunció la iniciativa por conocer los
recursos forestales de Sinaloa a mediados de 1970,73 y se hizo por
encargo del gobernador Alfredo Valdés Montoya para entregarlo
al secretario de agricultura y ganadería Juan Gil Preciado, quien
72
73

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de febrero de 1968, 3.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 1.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

348

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

hizo una gira de reconocimiento por la región para conocer el
inventario forestal de cada entidad.
Aunado a esto, fueron pocas las notas que apoyaban este
tipo de propuestas agroecológicas. Por ejemplo, encontramos
otra que habla sobre la importancia de utilizar “abonos verdes”,74
los cuales eran una de las soluciones para la fuerte erosión que se
presentaba en los suelos agrícolas de la región. Estos abonos verdes
u orgánicos son recomendables para los suelos con altos grados de
erosión y que además muestran una gran ventaja al poder utilizar
residuos de las mismas plantas y hasta aprovechar los mismos
residuos del ganado. Con esta práctica, los agricultores ahorrarían
un fuerte gasto económico, pero sobre todo aportarían un valor
importante en el reciclado y uso de restos que aparentemente no
son contemplados como una alternativa ecológica para “Salvar el
campo”75 y “Conservar el suelo en buen estado”.76 En estas notas
es evidente que la agricultura comercial del Valle de Culiacán
estuvo carente de técnicas amigables con el medio ambiente y
dejó de lado el interés por convivir con la flora y fauna silvestre
que lo rodeaba.
Conclusiones
A partir de este análisis sobre el desarrollo de la agricultura
comercial como un área de estudio natural, el Valle de
74
75
76

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1951, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 29 de febrero de 1952, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 13 de marzo de 1952, 2.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

349

�Destrucción y debilitamiento

Culiacán se observó como un modelo de región, siendo en gran
parte el medio ambiente el que le permitió moldearse para el
desarrollo agrícola.77 Las altas inversiones realizadas por los
empresarios agrícolas exigieron una mayor explotación de la
tierra, hecho que modificó abruptamente el ecosistema y su
impacto inmediato se reflejó en el suelo y la fauna, pero sobre
en la flora silvestre.
El auge de la agricultura comercial en Sinaloa a principios
de 1950 provocó grandes cambios en el ambiente como resultado
de la aplicación de nuevas tecnologías incorporadas en la zona
por los proyectos desarrollados a raíz de la Revolución Verde.
Durante el periodo de análisis, la agricultura en el Valle de
Culiacán explotó los recursos naturales trastocando gravemente
el entorno, y como se observó, si bien se hicieron intentos por
regular la tala inmoderada, las medidas implementadas no fueron
suficientes o no cumplieron sus objetivos.
La deforestación constante y la intensa aplicación de
químicos fueron las acciones que más perjuicio ocasionaron.
Para los agricultores, lo que importaba era aumentar la superficie
agrícola y la obtención de mayores volúmenes productivos; para
ellos el impacto negativo que después observarían no importaba
en ese momento.
Ronny J. Viales Hurtado, “La región como construcción social, espacial,
política, histórica y subjetiva. Hacia un modelo conceptual/relacional de historia regional en América Latina”, Geopolítica(s) 1, núm. 1 (2010): 166, https://
revistas.ucm.es/index.php/GEOP/article/view/GEOP1010120157A/13444.
77

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

350

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

En el estudio pudimos constatar que el número aproximado
de hectáreas taladas para uso agrícola y la industria maderera
fue de un poco más de 300,000, mismas que se otorgaron
a lo largo del periodo para la apertura de tierras de cultivo, la
creación de presas y canales de riego. Esta tendencia aumentó
constantemente, por lo que se convierte en la principal causa de
perturbación ambiental. Respecto a la aplicación de químicos
y uso de semillas mejoradas, la situación no fue diferente, ya
que fue ampliamente avalada en el proceso agrícola del Valle
de Culiacán. Todos, incluidos agricultores, empresarios, líderes
sindicales, instituciones académicas y gobierno aprobaron la
compra y aplicación de estos insumos, que de inicio provenían
de Estados Unidos.
Debido a la falta de estudios que midieran su toxicidad
en el caso de los plaguicidas o las afectaciones de los OGM en la
ecología de las especies, era imposible que se midieran los efectos
negativos, mucho menos poner en práctica medidas precautorias.
Fue hasta mediados de 1960 cuando comenzó a percibirse un
cambio de conciencia sobre la explotación desmedida de la
vegetación y por la excesiva y errónea aplicación de químicos
en el entorno, aspecto que fue atendido inicialmente por las
organizaciones que manejaban la agricultura en el Estado, muchas
de ellas motivadas por la petición de la sociedad, la cual empezó a
distinguir que la falta de árboles era una transformación negativa
que debía empezar a regularse inmediatamente.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

351

�Destrucción y debilitamiento

Referencias
Altieri, Miguel A. “Agroecología: principios y estrategias para
diseñar sistemas agrarios sustentables”. En Agroecología.
El camino hacia una agricultura sustentable, editado por
Santiago J. Sarandón, 27–34. La Plata: Ediciones Científicas Americanas, 2018.
Altieri, Miguel A., y Victor Manuel Toledo. “The agroecological revolution in Latin America: rescuing nature, ensuring
food sovereignty and empowering peasants”. The Journal
of Peasant Studies 38, núm. 3 (2011): 587–612.
Amezcua Martínez, Felipe. Colonización de la laguna de Chiricahueto (Sinaloa, México) por la especie invasora Pterygoplichthys spp. Ciudad de México: Secretaría de Medio
Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de
Ecología y Cambio Climático, México; University of
Prince Edward Island, Coastal Ecology Laboratory, Canadá, 2014. http://www2.inecc.gob.mx/publicaciones2/
libros/713/colonizacion.pdf.
Audela Villegas, José Andrés. Identificación y evaluación de plaguicidas en agua del distrito de riego No. 004 del valle
de Culiacán [Tesis de Maestría]. Monterrey: Universidad
Autónoma de Nuevo León, 1989. https://cd.dgb.uanl.mx/
handle/201504211/2938.
Crisp, Thomas M., Eric D. Clegg, Ralph L. Cooper, William P.
Wood, David G. Anderson, Karl P. Baetcke, Jennifer L.
Hoffmann, et al. “Environmental Endocrine Disruption:
an Effects Assessment and Analysis”. Environmental
Health Perspectives 106, núm. 1 (1998): 11–56. https://
www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1533291/pdf/
envhper00536-0026.pdf.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

352

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

“Fichas internacionales de seguridad Química, Clordano puro”,
s/f.
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/FISQ/Ficheros/701a800/
nspn0740.pdf.
Food and Agriculture Organization. Los organismos modificados
genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente. Roma: Dirección de información de la FAO, 2001. https://www.fao.org/3/X9602s/
X9602s00.htm.
García-Gutiérrez, Cipriano, y Guadalupe Durga Rodríguez-Meza. “Problemática y riesgo ambiental por el uso de plaguicidas en Sinaloa”. Ra Ximhai 8, núm. 3b (2012): 1–10.
https://www.redalyc.org/pdf/461/46125177005.pdf.
González Bernal, Marco Antonio, Isabel Cristina Sapiéns Sandoval, y Víctor Manuel Saloón Soto. “Mamíferos terrestres
en Sinaloa”. En Atlas de la biodiversidad de Sinaloa. Culiacán: El Colegio de Sinaloa, 2002.
Granados Galván, Ingrid Alejandra. Riesgo para la salud humana por ingesta de plaguicidas organoclorados en pargos
(Lutjanus colorado, L. novemfasciatus y L. argentiventris) en el sistema lagunar San Ignacio-Navachiste-Macapule, México [Tesís de Maestría]. Guasave: Instituto
Politécnico Nacional - Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad
Sinaloa, 2013.
Greenpeace. “Quién es Monsanto”, 2017. http://www.
greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Agricultura--sustentable--y-transgenicos/Y-tu-sabes-lo-que-comes/Por-que-no-quieren-que-sepas/Quienes-ga nan-con-que-tu-comastransgenicos-sin-saberlo/
El-negocio-de-los-transgenicos/Quien-es-Monsanto/.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

353

�Destrucción y debilitamiento

Hernandez-Antonio, Arturo, y Anne M. Hansen. “Uso de plaguicidas en dos zonas agrícolas de México y evaluación de
la contaminación de agua y sedimentos”. Revista Internacional de Contaminación Ambiental 27, núm. 2 (2011):
115–27. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-49992011000200003.
“Insecticidas Organofosfatados”, 2015. https://espanol.epa.gov/
sites/production-es/files/2015-09/documents/spch4.pdf.
Jiménez Sánchez, Leobardo, y Heliodoro Díaz Cisneros. “Modalidades de la agricultura y desarrollo sustentable con
campesinos”. En Soberanía alimentaria y desarrollo del
campo, editado por José Luis Calva, 159–88. Ciudad de
México: Juan Pablos Editor, 2012. https://issuu.com/consejonacionaldeuniversitarios/docs/volumen_9-soberania_
alimentaria-ent/153.
Leal Soto, Sergio David, Ana Isabel Valenzuela Quintanar, María de Lourdes Gutiérrez Coronado, María del Carmen
Bermúdez Almada, Jaqueline García Hernández, María
de Lourdes Aldana Madrid, Patricia Grajeda Cota, et al.
“Residuos de plaguicidas organoclorados en suelos agrícolas”. Terra Latinoamericana 32, núm. 1 (2014): 1–11.
https://www.scielo.org.mx/pdf/tl/v32n1/2395-8030tl-32-01-00001.pdf.
Leyva Martínez, Juan Carlos. “Ficha informativa de los humedales de Ramsar (FIR)”, 2007. http://ramsar.conanp.gob.
mx/docs/sitios/FIR_RAMSAR/Sinaloa/Ensenada de Pabellones/Mexico Ensenada de Pabellones RIS 2008.pdf.
Márquez Salazar, Gilberto. “Reforestación con especies nativas:
amenazas, ventajas y retos”. En Atlas del manejo y conservación de la biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa,
93–108. Culiacán, 2006.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

354

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Muñetón Pérez, Patricia. “La importancia de proteger al Maíz
como un bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología
Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”. Revista Digital Universitaria 10, núm. 4 (2009): 3–11. https://
www.revista.unam.mx/vol.10/num4/art18/art18.pdf.
Nates-Parra, Guiomar. “Abejas silvestres y polinización”. Manejo Integrado de Plagas y Agroecología, núm. 75 (2005):
7–20.
https://repositorio.catie.ac.cr/bitstream/handle/11554/5728/abejas.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
Olsson, Per-Erik, Bertil Borg, Björn Brunström, Helen Håkansson, y Eva Klasson-Wehler. Endocrine disrupting substances. Impairment of reproduction and development.
Stockholm: Elander Gotab, 1998.
Parra-Martínez, Sylvia, Miguel de Labra-Hernández, y Katherine
Renton. “Requerimientos ecológicos en las aves: un enfoque en psitácidos”. En Tópicos sobre ciencias biológicas,
33–60. Guadalajara: Universidad de Guadalajara, 2016.
Pérez Alfonso, Jorge A. “Oaxaca: rechazan programa Maíz Mejorado”. La Jornada. 2013. https://www.jornada.com.
mx/2013/05/23/estados/033n1est.
Pérez Cortés, Luciana. Identificación de vegetación en imágenes
satelitales [Tesís de Maestría]. Ciudad de México: Instituto Politécnico Nacional - Escuela Superior de Ingeniería
Mecánica y Eléctrica, 2014. https://tesis.ipn.mx/bitstream/
handle/123456789/18056/Identificacion de vegetacion en
imagenes satelitales.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
Rendón-Carmona, Humberto, Angelina Martínez-Yrízar, J. Manuel Maass, Diego R. Pérez-Salicrup, y Alberto Búrquez.
“La extracción selectiva de vara para uso hortícola en
México: implicaciones para la conservación del bosque
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

355

�Destrucción y debilitamiento

tropical caducifolio y sus recursos”. Botanical Sciences,
núm. 91 (2013): 493–503. http://www.scielo.org.mx/pdf/
bs/v91n4/v91n4a8.pdf.
Restrepo M., José, Diego Ivan Angel S., y Martín Prager M.
Agroecología. Santo Domingo: Centro para el Desarrollo
Agropecuario y Forestal, Inc., 2000.
Rubio Rocha, Yamel Guadalupe, y Fabio Germán Cupul Magaña. “Áreas de importancia para la conservación de aves”.
En Atlas del manejo y conservación de la biodiversidad y
ecosistemas de Sinaloa, 141–50. Culiacán: El Colegio de
Sinaloa, 2006.
Ruiz Luna, Arturo, y César Berlanga Robles. “La ecología del
paisaje en la conservación de los ambientes”. En Atlas del
manejo y conservación de la biodiversidad y ecosistemas
de Sinaloa2, 315–23. Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006.
Sarandón, Santiago Javier, y Claudia Cecilia Flores. Agroecología: bases teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustentables. Editado por Santiago Javier
Sarandón y Claudia Cecilia Flores. La Plata: Universidad
Nacional de La Plata, 2014. https://libros.unlp.edu.ar/index.php/unlp/catalog/view/72/54/181-1.
Sauceda López, René, y Martha P. Gómez Soto. “La actividad
agrícola y su impacto en el medio ambiente”. En Atlas de
los ecosistemas de Sinaloa, editado por Juan Luis Cifuentes Lemus y José Gaxiola López, 417–26. Culiacán: El
Colegio de Sinaloa, 2003.
Spendeler, Liliane. “Organismos modificados genéticamente:
una nueva amenaza para la seguridad alimentaria”. Revista Española de Salud Pública, núm. 2 (2005): 271–82.
https://scielo.isciii.es/pdf/resp/v79n2/colaboracion11.pdf.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

356

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Trujillo Félix, Juan de Dios, y Gerardo López Cervantes. “Granos
básicos y especialización agrícola en Sinaloa”. En Sinaloa en la globalización. Costos ecológicos, sociales y económicos, editado por Óscar Aguilar Soto y Carlos Javier
Maya Ambía, 135–61. México, DF: Universidad Autónoma de Sinaloa; Plaza y Valdés Editores, 2007.
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C. Estudio Regional
Forestal. Clave 2502. Culiacán: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Comisión Nacional Forestal;
ProÁrbol; Gobierno del Estado de Sinaloa, 2010. http://
www.conafor.gob.mx:8080/documentos/docs/9/3619Estudio Regional Forestal 2502.pdf.
Vega Aviña, Rito, Hipólito Aguiar Hernández, Juan Antonio Gutiérrez García, Jorge Alejandro Hernández Vizcarra, Inés
Fernando Vega López, y José Luis Villaseñor. “Endemismo regional presente en la flora del municipio de Culiacán”. Acta Botánica Mexicana, núm. 53 (2000): 1–15. https://www.redalyc.org/pdf/574/57405301.pdf.
Viales Hurtado, Ronny J. “La región como construcción social,
espacial, política, histórica y subjetiva. Hacia un modelo conceptual/relacional de historia regional en América
Latina”. Geopolítica(s) 1, núm. 1 (2010): 152–72. https://revistas.ucm.es/index.php/GEOP/article/view/GEOP1010120157A/13444.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

357

�“Representantes del elemento intelectual”. Dos espacios de la ciencia: el Concurso Científico Queretano y
la Sociedad Politécnica Queretana, 1900-19021
“Representatives of the intellectual element”. Two spaces of
science: the Queretaro Scientific Contest and the Queretaro
Polytechnic Society, 1900-1902
Rodrigo Antonio Vega y Ortega Báez
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-3333-3536

Recibido: 30 de enero de 2022
Aceptado: 19 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La ciudad de Querétaro al inicio del siglo XX fue el escenario
de diversas actividades científicas promovidas por la sociedad civil
y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas se encuentran la
celebración del Concurso Científico Queretano (1900-1901) y las
discusiones científicas acaecidas en el seno de la Sociedad Politécnica
Queretana (1901-1902), espacios que socializaron los resultados de
la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El objetivo
del artículo es reconocer la importancia del Concurso y la Sociedad
Esta investigación es parte del proyecto PAPIIT IN 301122 “La geografía y
la historia natural de México en las redes globales de producción e intercambio
de conocimiento científico, siglos XIX y XX”, Instituto de Geografía-UNAM.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

358

�Rodrigo Vega

en el desarrollo de la práctica científica queretana en el marco de las
actividades de la élite intelectual para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar las
comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos al inicio del
siglo XX se sumaron a la red académica del país para dar solución a las
problemáticas sociales por medio de la ciencia. La fuente histórica se
compone de trece escritos publicados en el Periódico Oficial del Estado
de Querétaro. La Sombra de Arteaga, así como diez escritos de la
prensa de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso el
interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las actividades
científicas queretanas ante la opinión pública regional y la nacional.
El Concurso y la Sociedad fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar información
especializada, iniciar las vocaciones científicas desde la juventud,
educar a los profesores de primeras letras y promover la producción de
ciencia local.
Palabras clave: Querétaro, ciencia, prensa, agrupación, concurso
Abstract: The city of Queretaro at the beginning of the 20th century was
the scene of various scientific activities promoted by civil society and
with the support of the government. Among these are the celebration
of the Queretano Scientific Contest (1900-1901) and the scientific
discussions that took place within the Queretano Polytechnic Society
(1901-1902), spaces that socialized the results of the scientific research
carried out in the entity. The objective of the article is to recognize
the importance of the Contest and Society in the development of
scientific practice in Queretaro within the framework of the activities
of the intellectual elite to combat diseases, take advantage of natural
resources, recognize the territory, and improve communications and
transportation. Both scientific spaces at the beginning of the 20th
century joined the country’s academic network to solve social problems
through science. The historical source is made up of thirteen writings
published in the Official Newspaper of the State of Querétaro. La
Sombra de Arteaga, as well as ten writings from the press of Mexico
City. The press exposed the interest of civil society and the government
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

359

�Representantes del elemento intelectual

in highlighting Queretaro’s scientific activities before regional and
national public opinion. The Contest and the Society were regional
scientific spaces that sought to attract new practitioners, exchange
specialized information, start scientific vocations, educate elementary
teachers, and promote the production of local science.
Keywords: Queretaro, science, press, group, contest

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

360

�Rodrigo Vega

Introducción
La ciudad de Querétaro en el tránsito del siglo XIX al siglo XX
fue el escenario de diversas actividades científicas promovidas por
la sociedad civil y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas
se encuentran la celebración del Concurso Científico Queretano
(CCQ, 1900-1901) y las discusiones científicas acaecidas en el
seno de la Sociedad Politécnica Queretana (SPQ, 1901-1902),
espacios que promovieron la discusión pública de los resultados
de la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El
CCQ y la SPQ son espacios académicos poco conocidos en las
historiografías de la ciencia queretana y mexicana a pesar de que
fueron expresiones de la práctica científica local.
La historiografía de la ciencia queretana se compone
de algunos estudios generales o biográficos; por ejemplo,
sobre la Exposición de Agricultura, Industria, Minería, Artes e
Instrucción Pública de Querétaro celebrada en 1882 se encuentra
la investigación de Óscar Ávila (2013)2 y el CCQ es mencionado
por Blanca Gutiérrez (2001).3 En la historia de la medicina se
Oscar Ávila, “Industrialización y tecnología al calor de las exposiciones universales. El caso de Querétaro en su exhibición regional de 1882”, en
Tradición y modernidad en tres regiones de México, ed. Carlos del Carpio y
Esaú Martínez (Tuxtla Gutiérrez: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas,
2013), 44–62.
3
Blanca Gutiérrez, “El Colegio Civil en Querétaro durante el porfiriato”,
en La educación superior en el proceso histórico de México, vol. II, ed. David
Piñera (Mexicali: Secretaría de Educación Pública; Universidad Autónoma de
Baja California, 2001), 94–116.
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

361

�Representantes del elemento intelectual

encuentran los estudios de Joaquín Meade (1964)4 y Francisco
Meyer (2010).5
La historiografía sobre los concursos científicos es
reducida y se han estudiado pocos eventos. Sobre el Primer
Concurso Científico de 1895, José Daniel Serrano Juárez
investigó las ponencias de medicina encaminadas a impactar en
el ejercicio legislativo federal,6 y Gloria Villegas abordó los
aspectos cientificistas y positivistas en los principales discursos
del certamen.7 Respecto del Concurso Científico y Artístico del
Centenario de la Independencia (1911), Alejandro Mayagoitia ha
analizado los debates centrados en la modernización del Derecho
Joaquín Meade, Biografía del C. Dr. y Gral. de Div. José Siurob Ramírez
(México, DF: Imprenta del Colegio Militar, 1964).
5
Francisco Meyer, “Dos casos de ciencia formal en el Querétaro porfirista:
el Consejo Superior de Salubridad durante la década de 1880. La carta geográfica Estado de Querétaro del ingeniero Pedro Moreno, de 1897”, en La
ciencia, el desarrollo tecnológico y la innovación en Querétaro. Historia, realidad y proyecciones, ed. Francisc Meyer y Alicia Arriaga (Querétaro: Consejo
de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma del
Estado de Querétaro, 2010), 153–78.
6
José Daniel Serrano, “La difusión de la medicina para legislar: las conferencias de la Academia de Medicina en el Primer Concurso Científico de
1895”, en La prensa mexicana como fuente para la historia de la ciencia:
Estudios de caso, ed. Rodrigo Vega y Ortega y María Elena Ramírez (México,
DF: Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México,
A.C., 2018), 99–115.
7
Gloria Villegas, “Concurrencia virtuosa de talentos. El Primer Concurso
Científico Mexicano (1895)”, en Científicos, empresarios y funcionarios en
la construcción del conocimiento y su aplicación práctica en México (18241938) (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Geografía, 2022), 198–231.
4

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

362

�Rodrigo Vega

mexicano;8 Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano en 2012
presentaron una investigación basada en los temas geográficos y
naturalistas;9 y en 2013 otro estudio sobre los tópicos médicos,
químicos y farmacéuticos.10
En cuanto al Primer Congreso Mexicano de 1912,
Ruy Pérez Tamayo en 2010 dedicó un capítulo a abordar la
organización del evento en Historia de la ciencia en México;11
y en un breve texto de 2012, Juan José Saldaña analizó las
implicaciones políticas de las discusiones científicas.12 A pesar
de la importancia de los concursos y congresos en la historia de la
ciencia mexicana entre los gobiernos porfiriano y maderista, aún
resta el análisis de varios de estos, en particular los celebrados en
las regiones.
La historiografía sobre las agrupaciones científicas
regionales también es reducida. Destacan los estudios de Ana
Alejandro Mayagoitia, “El Concurso Científico y Artístico del Centenario de la Independencia o la Historia del Derecho como ditirambo”, Anuario
Mexicano de Historia del Derecho, núm. 13 (2001): 29–111.
9
Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano, “‘El progreso de la ciencia hasta
nuestros Díaz’. El Concurso Científico y Artístico del Centenario (1911)”, en
Naturaleza y territorio en la ciencia mexicana del siglo XIX, ed. Luz Fernanda
Azuela y Rodrigo Vega y Ortega (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 165–96.
10
Rodrigo Vega y Ortega y José Daniel Serrano, “Medicina, Farmacia y Química en el Centenario de la República Mexicana, 1911”, Boletín Americanista
63, núm. 67 (2013): 83–203.
11
Ruy Pérez Tamayo, Historia de la ciencia en México (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010).
12
Juan José Saldaña, “Ciencia y Política en 1912. El primer Congreso Científico Mexicano”, Ciencia y Desarrollo 38, núm. 259 (2012): 32–37.
8

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

363

�Representantes del elemento intelectual

María Huerta sobre la Academia Médico Quirúrgica de Puebla de
la década de 1830;13 Federico de la Torre revisa las actividades
científico-técnicas de la agrupación “Las Clases Productoras”
de Jalisco (1877-1888);14 Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe
abordan la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística
durante el porfiriato;15 y Alexander Betancourt analiza la dinámica
científica de las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística en San Luis Potosí (1850-1953).16 En este
rubro es necesario emprender nuevas investigaciones que analicen
la dinámica asociacionista en las principales ciudades mexicanas.
Con el propósito de guiar el artículo, las preguntas de
investigación son: ¿cuáles fueron los propósitos y los resultados
producidos por el CCQ y la SPQ en el periodo 1900-1902?, ¿cuál
fue el interés del gobierno estatal por dar a conocer las actividades
del CCQ y la SPQ en el periódico oficial?, ¿quiénes promovieron
y participaron en los dos espacios científicos? y ¿cómo los dos
espacios ejemplifican la ciencia queretana al final del porfiriato?
Ana María Huerta, Ciencia y vida académica en Puebla en el siglo XIX
(Puebla: Ediciones de Eduación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma
de Puebla, 2010).
14
Federico de la Torre de la Torre, “Liberalismo, modernidad y utopía socialista en los primeros años del porfiriato: la sociedad ‘Las Clases Productoras’
de Jalisco, 1877-1888”, Papeles de Discusión, núm. 3 (2011): 213–49.
15
Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe, “Ciencia y redes sociales en México a finales del siglo XIX: la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística”, Inclusiones 5, núm. Núm. Especial (2018): 113–36.
16
Alexander Betancpurt, Círculos letrados y conocimiento. Las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en San Luis Potosí,
1850-1953 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2019).
13

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

364

�Rodrigo Vega

El objetivo del artículo es reconocer la importancia
del CCQ y la SPQ en el desarrollo de la práctica científica
queretana en el marco de las actividades de la élite intelectual
y con el respaldo del gobierno para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar
las comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos
al inicio del siglo XX se sumaron a la red académica del país,
conformada por agrupaciones letradas y eventos especializados
para dar solución a las problemáticas sociales por medio de la
ciencia.
La fuente histórica se compone de trece escritos publicados
en el Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra
de Arteaga (POEQLSA), así como diez escritos de la prensa
de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso
el interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las
actividades científicas queretanas ante la opinión pública regional
y la nacional. Hasta el momento no ha sido posible revisar la
fuente archivística queretana por la contingencia de la COVID-19.
La metodología retoma la propuesta de análisis de la
sociabilidad científica de Dhruv Raina y Irfan Habib como
un medio de promoción de la solidaridad al interior de una
comunidad académica que contribuye a sostener la relación entre
la ciencia y el prestigio social “embebido en el discurso público
como una consecuencia benéfica de la libertad intelectual”.17
17

Dhruv Raina y Habib Irfan, “Patronage, Competition and Rivalry: the

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

365

�Representantes del elemento intelectual

También se retoma a Roy MacLeod en cuanto al estudio de la
ciencia regionalista a partir de la función social de una comunidad
científica “como servidora de la región, la cual era apreciada y
admirada” por la sociedad en general.18 En efecto, el científico
de la época a nivel regional es un representante público del
“progreso” de su terruño, defendía el honor regional al proponer
soluciones a las problemáticas socioeconómicas y popularizaba
los avances científicos entre sus paisanos.
Los científicos queretanos conformaron una comunidad
de discusión de las prácticas especializadas en cada disciplina y
como una nueva forma de sociabilidad “centrada en el intercambio
de ideas y se abandonaban temporalmente las distinciones entre
los diferentes miembros para buscar de modo imparcial la verdad
y el intercambio de ideas”.19 Además, Geert Vanpaemel y Brigitte
Van Tiggelen señalan que los científicos “habían adquirido el
estatus de líderes intelectuales y culturales de la región, y fueron
heraldos de la autoridad moral” al interior de una sociedad.20
Structure of Scientific Exchanges in the Age of Colonialism”, en Les sciences
coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom Éditions,
1996), 213.
18
Roy MacLeod, “Les sciences coloniales, figures et institutions”, en Les
sciences coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom
Éditions, 1996), 88.
19
Dorinda Outram, La Ilustración (México, DF: Siglo XXI, 2009), 34.
20
Geert Vanpaemel y Brigitte Van Tiggelen, “Science for the People: The
Belgian Encyclopédie populaire and the Constitution of a National Science
Movement”, en Popularizing Science and Technology in the European Periphery, 1800-2000, ed. Faidra Papanelopo, Agustí Nieto, y Enrique Perdiguero
(New York: Routledge, 2009), 66.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

366

�Rodrigo Vega

El asociacionismo fue uno de los pilares de la práctica
científica al promover que los científicos, “en tanto formadores
del conocimiento y la opinión” pública, constituían la voz letrada
sobre los temas de interés para una sociedad particular.21 Además,
las agrupaciones para los científicos fueron espacios esenciales
para interactuar y generar conocimiento especializado.
El CCQ y la SPQ fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar
información especializada, iniciar las vocaciones científicas
desde la juventud, educar a los profesores de primeras letras y
promover la producción de ciencia local.
La ciudad de Querétaro, 1890-1902
Entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, el gobernador
Francisco González de Cosío emprendió la modernización
de la industria, la agricultura, la minería, el comercio y la
ganadería en el marco del auge económico porfiriano. Tanto el
titular del Ejecutivo estatal como las autoridades municipales
“pusieron en marcha ambiciosos proyectos modernizadores de
la estructura urbana en la capital del estado, así como de las
redes de caminos y puentes que comunicaban” a los centros
urbanos de Querétaro.22
Outram, La Ilustración, 30.
Rivera. Azucena, La industrialización en Querétaro. Entre la fábrica moderna y las manufacturas tradicionales, 1882-1906 [Tesis de Maestría] (Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2012), 35.
21
22

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

367

�Representantes del elemento intelectual

En 1900, la ciencia queretana se practicaba en el Colegio
Civil, la Escuela de Artes y Oficios, el Observatorio Meteorológico,
la Escuela Normal de Maestros, el Hospital Civil y el Hospital
de San Sebastián.23 Algunas notas del POEQLSA dejan ver la
dinámica científica; por ejemplo, el 19 de febrero de 1902, la
redacción publicó “La instrucción pública en Querétaro y un
diario de la capital de la República” con el propósito de reconocer
que el gobierno había procurado encaminar la modernización de
los establecimientos educativos en la “senda de adelanto” a tono
con las “conquistas de progreso de nuestro país”.24 Entre 1890
y 1902 se habían fundado 100 escuelas más las 72 ya existentes
y se creó la Escuela Normal con el objetivo de “mejorar las
condiciones científicas del profesorado”.25 También se promovió
la educación científica entre infantes y jóvenes en el Colegio San
Luis Gonzaga del profesor Andrés Balvanera, el Colegio Orozco
del profesor Agustín Orozco y el Liceo Católico del clero.26
En cuanto a las enseñanzas preparatoria y profesional
impartidas en el Colegio Civil del Estado, el presupuesto se había
duplicado entre 1890 y 1902. Esto hizo posible que se restableciera
Blanca Gutiérrez, Vida económica en Querétaro durante el porfiriato
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2005), 74.
24
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción pública en Querétaro y un diario de la capital de la
República”, 19 de febrero de 1902, 77.
25
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
26
Marta Eugenia García Ugarte, Querétaro. Historia breve (México, DF: El
Colegio de México, 1999), 188.
23

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

368

�Rodrigo Vega

el Observatorio Meteorológico, aumentara el número de aparatos
para el laboratorio de química, se enriqueció el gabinete de física,
se fundaron los gabinetes de historia natural y el especial de
mineralogía, y se compró en Alemania una colección geológica
y mineralógica compuesta por 1,600 ejemplares, por lo que la
redacción afirmó que “los gabinetes de ciencias experimentales
cuentan con todo lo necesario para su objeto”, al tiempo que se
habían comprado libros y revistas especiales para las cátedras.27
El Colegio Civil era un moderno establecimiento en que
los estudiantes aprendían ciencia en los gabinetes de Física,
Química, Mineralogía, Zoología, Botánica y Geografía, así como
“un bien surtido” Observatorio Meteorológico en correspondencia
académica con otras instituciones del Estado y con el Central de
México. “Dicho plantel científico se rige por un buen plan de
estudios, y cuenta con un competente número de profesores”.28
Cabe señalar que los ponentes del CCQ y los miembros de la SPQ
egresaron del Colegio Civil o laboraban como catedráticos.
En cuanto al Observatorio Meteorológico del Colegio
Civil, el 28 de octubre de 1894 se informó que el gobernador
había ordenado la compra en París de una completa colección
de instrumentos científicos, los cuales fueron escrupulosamente
escogidos y probada su exactitud por los agentes mexicanos.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 78.
28
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
estados de la República. Querétaro”, 2 de septiembre de 1906, 296.
27

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

369

�Representantes del elemento intelectual

Con esta compra, la redacción señaló que quedó dotado “aquel
importante edificio”.29 Durante más de una década, el Observatorio
produjo conocimiento meteorológico que contribuyó a establecer
las características climatológicas del estado.
El 8 de mayo 1895 se anunció que se había colocado en
el anfiteatro del Hospital Civil una “magnífica mesa de fierro”
para las operaciones que se practicarían en el futuro, lo cual
completaba la reciente compra de una “magnífica colección” de
instrumentos quirúrgicos para modernizar el servicio sanitario.30
Otros ejemplos del “progreso” médico fueron el mejoramiento
de la higiene en las obras “ejecutadas y visibles” en los asilos de
pobres, hospitales, cuarteles y prisiones; en la desinfección de
los canales para mejorar el aseo de las poblaciones; y las mejoras
sanitarias en los edificios públicos, mercados, paseos y puentes.31
El POEQLSA informó al público de las transformaciones urbanas
gracias a la directriz de los científicos queretanos.
Entre las agrupaciones letradas destacaron la Sociedad “La
Esperanza” (1879), la asociación obrera “La Providencia” (1886),
la Sociedad Científico-Literaria de Querétaro (1893-1895), la
Cámara Agrícola de Querétaro (1901) y la Sociedad Politécnica
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Aparatos”, 28 de octubre de 1894, 393.
30
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Hospital Civil”, 8 de mayo 1895, 163.
31
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
29

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

370

�Rodrigo Vega

Queretana (1901).32 Estos espacios asociativos complementaron
la actividad científica de las instituciones públicas y resta su
estudio para futuras investigaciones.
Las principales publicaciones queretanas fueron Periódico
Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga (18812021), La Pluma. Órgano de la Sociedad Científico-Literaria del
mismo nombre (1894-1895), El Heraldo de Navidad (1900-1974)
y El Fígaro (1901-1905). En varias de estas revistas y periódicos
la ciencia estuvo presente en diferentes tipos de escritos.
El Concurso Científico Queretano, 1900-1901
El ocaso del siglo XIX y la llegada de la nueva centuria motivó a la
élite intelectual queretana a realizar un evento nunca antes visto. Se
trata de una reunión académica en que los sabios locales y algunos
invitados que residían fuera del estado debatirían sobre diferentes
cuestiones de importancia pública y aportarían soluciones a éstas
dirigidas al gobierno. Fue tal la relevancia del evento que el 8 de
noviembre de 1900, los lectores de El Imparcial, periódico en la
Ciudad de México, se enteraron que un grupo de profesores de
la ciudad de Querétaro había organizado un concurso científico
para “despedir el siglo XIX”, el cual se realizaría en los últimos
días del mes de diciembre. La comisión organizadora enviaría
las invitaciones a los intelectuales queretanos residentes en la
Cecilia Landa, Querétaro. Una historia compartida (México, DF: Gobierno del Estado de Querétaro, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
Mora, 1990), 110.
32

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

371

�Representantes del elemento intelectual

entidad y fuera de ésta, en especial a los egresados del Colegio
Civil del Estado.33 Dada la trascendencia del acto académico, la
prensa capitalina reprodujo algunas notas que complementan las
noticias publicadas por el POEQLSA.
El 14 de noviembre, El Tiempo informó que el concurso
pondría en comunicación a las diversas corporaciones profesionales
queretanas con las del resto del país para estrechar los “lazos de
compañerismo” intelectual.34 El Comité Directivo lo formaron el
médico Manuel Godoy (presidente), el licenciado Juan N. Rincón
(vicepresidente), el ingeniero José A. Septién (primer vocal), el
médico Francisco M. Rivera (segundo vocal), el ingeniero Luis
M. Vega (tercer vocal), la profesora Matilde Z. V. de Rodríguez
(cuarta vocal), la profesora Gilberta Arenas (quinta vocal), el
profesor José M. Carrillo (sexto vocal), el profesor Luis Balvanera
(séptimo vocal), el agente de negocios José M. Rivera (tesorero), el
farmacéutico Amador E. Ugalde (secretario) y el notario Alfonso
Arévalo (prosecretario). Las profesiones de los miembros del
Comité indican la presencia de científicos, humanistas, docentes
y empresarios locales. Resalta la incorporación de dos profesoras
normalistas, como una muestra de la incursión de las mujeres en la
esfera pública intelectual de Querétaro.
Las bases del CCQ indicaron que: 1a. Todos los profesores
establecidos en el Estado, los queretanos residentes fuera de
El Imparcial. “Concurso Científico en Querétaro”, 8 de noviembre de
1900, 1.
34
El Tiempo. “Concurso Científico en Querétaro”, 14 de noviembre de 1900, 4.
33

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

372

�Rodrigo Vega

él y los que poseían título en Querétaro, eran convocados al
Concurso. 2a. Los estudios versarían sobre cualquier asunto del
orden científico de interés general, encaminados a la resolución
de los problemas sociales. 3a. Las comunicaciones serían escritas,
y su lectura no excedería de veinte minutos. 4a. Ningún trabajo
sería discutido. Y 5a. Las sesiones del concurso tendrían lugar
en los últimos días del próximo diciembre.35 El CCQ desde su
origen se propuso como un evento que visibilizaría el “progreso”
intelectual local, cuyos ponentes mostrarían el valor social de la
ciencia útil, es decir, aportarían soluciones racionales y objetivas
a las problemáticas de la época en lugar de exponer disertaciones
teóricas y alejadas de la realidad queretana. Si bien, las reglas
limitaron la discusión de cada ponencia en el evento, es posible
suponer que algunos oradores intercambiaron puntos de vista en
las horas de comida, los intermedios y al final de cada sesión
diaria. Es claro que la dinámica del CCQ era semejante a las
actividades de los eventos académicos en el siglo XXI.
El Comité también indicó que el tema de los trabajos
se daría a conocer por la Secretaría, ubicada en la botica de la
Verónica, a más tardar el 25 de noviembre. La cuota de inscripción
sería voluntaria. La inauguración se engalanaría con la presidencia
del licenciado José Vásquez Marroquín, gobernador interino del
estado, la noche del 22 de diciembre en el Teatro Iturbide.36
35
36

El Imparcial. “Concurso”, 4.
El Imparcial. “Concurso”, 4.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

373

�Representantes del elemento intelectual

Dada la trascendencia académica del evento, el gobernador
decidió apoyar al Comité no solo con su presencia, sino con
apoyo pecuniario y poner a su disposición algunos locales de la
administración pública.
Al día siguiente, El País informó que habían aceptado la
invitación por parte del Comité Directivo, los médicos Fernando
Altamirano y Manuel Domínguez, el ingeniero Felipe B. Juan
Carmona y Aguilar, los profesores Adalberto Vélez, Luis G. Pérez
y Justo Aguayo, y el licenciado Manuel Septién Cosío, “todos
radicados en la capital de la República”.37 El programa del CCQ
abarcaría sesiones diarias y contaba con el apoyo del gobernador
interino para la “realización de la idea que ha de poner a prueba
los adelantos científicos del intelectualismo queretano”.38 Los
primeros en responder a la invitación fueron los individuos que
ejercían su profesión en la Ciudad de México y estaban dispuestos
a apoyar el evento con sus reflexiones.
El 17 de noviembre, El Tiempo anunció que los ponentes
radicados en Querétaro serían los médicos Ciro M. Santelises,
Salvador Michaus y Ramón Sánchez Rubio; los ingenieros José A.
Septién, Felipe Noriega, Carlos Alcocer, Pedro Moreno y Adolfo
de la Isla; los licenciados Benito Reinoso, Manuel Mosqueda,
Filemón Basaldúa, Jesús Pozo, Gustavo Centeno, Francisco
Gutiérrez Gelaty, Alfonso Septién, Manuel de la Peña y Manuel
37
38

El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.
El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

374

�Rodrigo Vega

Vera; los farmacéuticos Alejo Altamirano, Amador E. Ugalde,
Aurelio Díaz y Ramón Rodríguez; y los profesores José M.
Carrillo y Alberto Guerrero.39 La nota concluyó con el siguiente
mensaje: “se suplica a las personas que desean tomar parte en
este concurso, y no hayan recibido invitación, por ignorarse su
domicilio, se sirvan darse por invitadas, y manden registrar sus
nombres” a la indicada botica de La Verónica, dirigiéndose al
secretario Ugalde.40 El origen socio profesional de los ponentes
guarda semejanzas con los organizadores, es decir, el núcleo de la
producción intelectual estatal. De momento no se ha detectado la
participación de empresarios, hacendados o industriales.
En el marco del CCQ, la comisión organizadora decidió
convocar un nuevo evento. En efecto, el 1º de diciembre se
publicó la convocatoria del Concurso Fraternal de los Hijos del
Colegio Civil del Estado de Querétaro, la cual retomó el espíritu
del concurso celebrado dos años atrás al cual asistió una multitud
de egresados “impulsados por el noble deseo de estrechar los
afectos” entre los profesionistas de la entidad, por lo que el
nuevo certamen tendría lugar el 22 de diciembre a las cuatro de la
tarde.41 Los objetivos del Concurso Fraternal serían “robustecer
los vínculos del compañerismo y promover todo aquello que
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
40
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
41
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
39

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

375

�Representantes del elemento intelectual

parezca conducente a que la unión de los hijos de este colegio se
perpetúen y sea de alguna utilidad práctica en el futuro”.42 Dado
que el CCQ convocó a los egresados más destacados del Colegio
Civil y que algunos de ellos regresarían a la capital estatal para
exponer sus disertaciones, este nuevo evento estaría dirigido a
los egresados de la institución educativa más importante de la
entidad.
Las bases del evento fueron:
1a El viernes 21 de diciembre del presente año se verificará en
el Colegio Civil del Estado, conocido antes por “Colegio de
San Francisco Javier”, una reunión de individuos que hayan
sido o sean actualmente hijos de dicho plantel.
2a El concurso tendrá la forma de un Té que comenzará a las
cuatro de la tarde.
3a Cada uno de los concurrentes contribuirá con un peso para
los gastos de la festividad. Puede aumentar esta cuota la persona
que así lo desee.
4a Serán igualmente admitidos en la reunión los individuos que
no puedan dar la cuota señalada y los que sólo den una parte
de ella.
5a Las cuotas serán remitidas a la Tesorería de la Junta antes del
16 de diciembre. Los invitados foráneos pueden hacerlo en giro
postal a la orden del tesorero.
6a Todo invitado, al llegar al Colegio, inscribirá su nombre en
un álbum que al efecto se tendrá dispuesto; y la persona que
guste consignará en él algún pensamiento.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
42

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

376

�Rodrigo Vega

7a Quedan los concurrentes en libertad para presentarse con el
traje que sus circunstancias les permitan.
8a La invitación a las personas cuyo domicilio se ignore, se
hará por medio de los periódicos La Sombre de Arteaga y El
Heraldo de Navidad, de esta ciudad y El País, El Tiempo, El
Imparcial y La Voz de México, de la Capital de la República.43

Los firmantes fueron José M. Truchuelo (presidente), Urbano
Rizo (vocal primero), Ricardo J. de Jáuregui (vocal segundo),
Constantino J. Llaca (vocal tercero), Álvaro Isla (tesorero) y
Florencio Herrera (secretario).44 En la convocatoria se aprecia
que sería un evento menos solemne que el CCQ para motivar
la sociabilidad letrada entre los egresados y renovar los lazos
intelectuales que tal vez se perdieron por el cambio de residencia
de algunos individuos. Por ello, la prensa queretana y de
circulación nacional extendieron la invitación a los lectores que
se sintieran aludidos a participar en el “Concurso Fraternal”.
Los días 21 de noviembre y 5 de diciembre de 1900,
Amador E. Ugalde publicó la lista de temas aprobados por la
Secretaría del Comité Directivo del CCQ. La lista es la siguiente:
I. Lic. Gustavo Centeno, “Comentarios sobre las leyes del
Congreso del Estado de 26 de noviembre de 1898 y 13 de
junio de 1899, reformatorias del artículo 702 del Código de
Procedimientos Civiles vigente en esta entidad federativa,
sobre el recurso de casación”.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
44
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
43

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

377

�Representantes del elemento intelectual

II. Farmacéutico Alberto Guerrero, “Importancia de la
asociación profesional en Querétaro”.
III. Dr. Salvador Michaus, “Consideraciones sobre las diarreas”.
IV. Ingeniero Carlos Alcocer, “Medios de aumentar el agua
potable en la ciudad”.
V. Lic. Francisco Gutiérrez Gelaty, “El juego considerado
social y jurídicamente”.
VI. Dr. J. Manuel Septién, “El alcoholismo”.
VII. Farmacéutico Pascual Alcocer, “Agua potable”.
VIII. Lic. Filemón Basaldúa, “Estudio de economía política en
sus aplicaciones al sistema hacendario”.
IX. Dr. Ciro M. Santelices, “La hidroterapia”.
X. Lic. J. Jesús Pozo, “Libertad caucionada”.
XI. Dr. Ramón Sánchez Rubio, “Consideraciones sobre el aseo
más indispensable en las ciudades”.
XII. Farmacéutico Aurelio Díaz, “Estudio sobre la preparación
de los extractos en general y especialmente de los extractos
fluidos”.
XIII. Profesor Pedro Coyula, “Apuntes para una guía
metodológica de la enseñanza del español”.
XIV. Notario J. Antonio Maldonado, “La misión del notariado
e importancia de elevarlo a la altura que tiene en las naciones
europeas”.
XV. Profesor José M. Carrillo, “La raza indígena en el porvenir.
Necesidad y posibilidad de su cultura. Estado que guarda en
la actualidad. Estadística de Querétaro respecto a su población
indígena. Ventajas que se lograrán con su educación”.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

378

�Rodrigo Vega

XVI. Farmacéutico Ramón Rodríguez, “Método general de
análisis por la vía seca y por la vía húmeda, según el Prof.
Pedro Mac-Cormick”.
XVII. Lic. Luis G. Arteaga, “El ahorro y la caridad”.
XVIII. Ingeniero Pedro Moreno, “Las vías de comunicación.
Las aguas corrientes. Las autoridades administrativas”.
XIX. Farmacéutico José María Aguilar, “El ejercicio de la
farmacia y causas de sus deficiencias”.
XX. Lic. Germán J. González, “El naturalismo en literatura”.
XXI. Lic. Arturo Puente, “Los contratos usurarios son lícitos y
por tanto deben comprenderse en las disposiciones de nuestra
legislación civil”.
XXII. Lic. Ignacio Bermúdez, “La economía política y las
contribuciones”.
XXIII. Lic. José M. Hernández L., “Consideraciones sobre el
feminismo”.
XXIV. Dr. Manuel Godoy, “La tuberculosis”.
XXV. Prof. Luis G. Balvanera, “Importancia de la difusión de
los principios pedagógicos”.
XXVI. Ing. Felipe B. Noriega, “La electricidad como un
poderoso agente de progreso; adelantos que por su medio ha
obtenido la industria; esperanzas para lo futuro”.
XXVII. Dr. Bernardo Arias, “Tratamiento de la neumonía de
origen traumático”.
XXVIII. Lic. Manuel de la Peña, “Conveniencia de simplificar
la ley de enjuiciar”.
XXIX. Profesora Mariana Perales de Romero, “Importancia
de la obstetricia; reglamentación de la expedición de títulos
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

379

�Representantes del elemento intelectual

profesionales; necesidad de la instrucción de la mujer para
todos los actos de la vida”.
XXX. Dr. Federico F. Villaseñor, “¿Qué límites deben
aceptarse en las cantidades de los componentes de una agua
potable? ¿Qué métodos deben seguirse para su dosificación?
¿Qué fórmula conviene aceptar para expresar los resultados de
los análisis?
XXXI. Farmacéutico Sabino Villagrán, “Estudio sobre la
electrólisis aplicada a la química y a la farmacia”.
XXXII. Lic. Juan Martínez, “Reflexiones sobre el derecho
penal, y medios de evitar los delitos”.
XXXIII. Dr. Fernando Altamirano, “Reseña sobre los más
importantes trabajos del Instituto Médico Nacional”.45

Los temas indican las preocupaciones generales de la sociedad
queretana en los albores del nuevo siglo. Primero se encuentran las
respuestas científicas a la propagación de distintas enfermedades,
la promoción de la salud, la insistencia en mejorar los hábitos de
higiene y el combate a los vicios sociales, así como la modernidad
de las preparaciones farmacéuticas y los experimentos químicos,
los proyectos de modernizar la infraestructura urbana y la
incorporación de las nuevas tecnologías y fuentes de energía. En
segundo lugar, destacan los saberes humanísticos y de ciencias
sociales en cuanto llevar la educación a todos los grupos sociales
con nuevas metodologías pedagógicas, modernizar la normativa
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. Amador E. Ugalde, “El concurso científico para la terminación de fin de siglo”, 5
de diciembre de 1900, 287.
45

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

380

�Rodrigo Vega

queretana y dirimir de mejor manera los asuntos públicos,
incorporar las nuevas reflexiones económicas en el estado y la
discusión sobre las vanguardias literarias. En tercer lugar, se
expusieron los temas sociales de mayor relevancia: el papel de la
mujer en el mundo contemporáneo, la aculturación de los grupos
indígenas, la promoción del asociacionismo para continuar las
iniciativas intelectuales y el valor de los profesionistas en la
construcción de la sociedad. Hasta el momento no ha sido posible
identificar a Mariana Perales de Romero; probablemente se trata
de una partera certificada.46
El POEQLSA anunció el 19 de diciembre que la
comisión organizadora estaba distribuyendo en la capital estatal
los programas de sesiones, “que no publicamos por falta de
espacio”, las cuales tendrían lugar en el Salón de Sesiones de
la H. Legislatura.47 La inauguración y la clausura se llevarían
a cabo en el Teatro Iturbide, en los días 22 de diciembre y 6 de
enero. El gobierno estatal respaldó la celebración del CCQ al
acoger a los ponentes en los edificios públicos como signo del
apoyo a la ciencia local. Lamentablemente no se ha encontrado el
programa general, pero debe ser similar al listado dado a conocer
por Amador E. Ugalde el 5 de diciembre de 1900.
Se mencionan sus servicios profesionales en: Miguel M. Lámbarri, Directorio general de la ciudad de Querétaro almanaque para el presente siglo
(Querétaro: Tipografía de Miguel M. Lambarri, 1903).
47
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “El
concurso científico queretano para fin de siglo”, 19 de diciembre de 1900, 303.
46

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

381

�Representantes del elemento intelectual

La redacción del periódico oficial reseñó el 9 de
enero de 1901 cómo la iniciativa de celebrar el CCQ fue bien
recibida en “todos los círculos profesionales” y varias decenas
de hombres y mujeres se habían registrado como asistentes.48
La comisión organizadora en la inauguración dio lectura a las
actas constitutivas del Concurso, después el médico Manuel
Domínguez, “ausente del suelo natal hacía más de treinta años,
y al cual volvía cuando escuchó el llamado de sus compatriotas,
cargado de años empleados en el bien y de honores ganados
en multitud de combates científicos”.49 Su discurso abarcó los
“maravillosos progresos científicos” alcanzados durante el siglo
XIX, el cual mantuvo vivo el interés del auditorio. La última parte
de la disertación reseñó las “glorias científicas y literarias” de
Querétaro.50 La llegada de los científicos queretanos radicados
en otras ciudades fue parte de legitimar a la sociedad local como
productora de intelectuales, así como el discurso presentó la lista
de personalidades queretanas de renombre de la última centuria.
Al concluir Domínguez, el farmacéutico Alejo Altamirano
reseñó “las glorias del pasado siglo, augurando bellas auroras
para el presente”.51 Siguió el discurso del ingeniero José Antonio
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
49
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
50
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
51
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
48

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El

382

�Rodrigo Vega

Septién sobre la importancia de promover la educación de la
mujer y el gobernador interino, José Vázquez Marroquín, como
presidente del acto, declaró “en términos progresistas” que quedaba
abierto el primer Concurso Científico Queretano, dando inicio a
los trabajos de la ciencia “emprendidos para el bien común”.52
El acto público estuvo respaldado por el poder político en la
tribuna y la élite entre el auditorio, con lo cual las disertaciones
mostraron tanto el “progreso” queretano contemporáneo como
las estrategias para alcanzarlo en aquellos ámbitos en que existía
rezago, como la educación de los indígenas o el combate a las
epidemias.
A las sesiones ordinarias del Concurso acudió una
“distinguidísima concurrencia”. Por ejemplo, la primera sesión
fue presidida por los profesores queretanos residentes fuera
del estado, y ocuparon el puesto de honor los doctores Manuel
Domínguez, Fernando Altamirano y el ingeniero Felipe B.
Noriega.53 Esta sesión dio origen a una junta que se verificó al día
siguiente en el mismo salón, bajo la presidencia de Altamirano,
en la cual se aprobaron las bases constitutivas de la Sociedad
Politécnica Queretana.54 La reunión dio pie a proponer nuevos
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8. “El concurso”, 8.
52
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
53
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
54
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

383

�Representantes del elemento intelectual

proyectos culturales, como la reunión de los egresados del
Colegio Civil y la fundación de una agrupación científica, como
se verá más adelante.
Durante la celebración del CCQ, el gobierno organizó por
las tardes diversos espectáculos en la ciudad. El principal fue la
iluminación del Jardín Zenea, cuyo aspecto “era maravilloso” por
la instalación eléctrica que aportaba “la claridad del medio día”,
junto con varios pórticos adornados por infinidad de luces de
colores y grandes festones para mostrar al público las novedades
tecnológicas del nuevo siglo.55 Dada la importancia del encuentro
académico, el gobierno buscó atraer a la población en general a
la celebración de la ciencia pública a manera de una fiesta en
que cabían todos los grupos, aunque no en el mismo espacio. En
efecto, las sesiones estuvieron restringidas a la élite y los eventos
populares asequibles a toda la sociedad.
El público del periódico oficial queretano leyó el 16 de
enero la reseña de la “magnífica velada lírico-literaria” con que
se clausuró el CCQ. La redacción afirmó:
Sin que nos ciegue el espíritu de provincialismo y en vista
de opiniones imparciales y muy autorizadas que hemos
escuchado, podemos asegurar que el mencionado Concurso fue
para Querétaro una nota brillante para cerrar el glorioso siglo
pasado e inaugurar con la labor científica de los queretanos
las nobles esperanzas que los hombres de buena voluntad y
de elevado altruismo abrigan para la presente centuria. Las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 10.
55

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

384

�Rodrigo Vega

cuestiones sociológicas, los problemas jurídicos de importancia
trascendental, los asuntos pedagógicos, los de la higiene
pública y de la terapéutica en sus más interesantes aplicaciones,
el estudio preciso de la flora nacional y de la particular del
Estado, las cuestiones de aguas tratadas con precisos datos
científicos, y aun los estudios sobre literatura, cupieron en las
importantísimas sesiones del Concurso, que siempre tuvieron
asistencia de lo más selecto de la sociedad queretana y de
muy apreciables forasteros. Todos los temas de los combates
científicos fueron encaminados a sacar de ellos los resultados
prácticos y útiles que demanda el creciente progreso.56

La reseña evidencia el papel de la ciencia local en el nuevo
siglo, gracias a las propuestas de los ponentes para solucionar
problemáticas concretas de interés social. Se evidencia que el
CCQ fue un espacio de intercambio intelectual entre los sabios
queretanos y muestra de su sapiencia hacia otras regiones a través
de la publicación oficial.
El programa de la velada de clausura incluyó piezas
musicales, la lectura del acta de la última sesión ordinaria por
el licenciado Luis G. Arteaga, discursos leídos por el licenciado
Alfonso M. Septién, “brillante, erudito y filósofo”, el licenciado
Benito Reynoso “produjo una pieza oratoria de bellísimo estilo,
impregnada de sabor científico y de arranque eminentemente
progresista”, el ingeniero Adolfo de la Isla, director del Colegio
Civil, “hizo un breve resumen de los temas expuestos en las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 23.
56

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

385

�Representantes del elemento intelectual

sesiones del concurso” y la declaración de clausura hecha por
el gobernador “con expresivas frases de progreso”, quien resaltó
como uno de sus frutos la creación de la SPQ, “bella esperanza
de nuestro progreso intelectual”.57 Al parecer, los discursos no
se editaron como una memoria, aunque era una práctica común
en la época, pero es probable que algunas disertaciones se hayan
publicado en la prensa queretana e incluso en la prensa científica
nacional.
La redacción comentó que a la velada “toda la sociedad
culta de Querétaro acudió a la invitación y nuestro pueblo, nada
esquivo en las funciones del patriotismo o de la ciencia”, llenó las
localidades altas del teatro adornado con “gusto irreprochable”.58
Manuel Godoy, el “más activo y entusiasta” de los promotores del
CCQ, recibió los aplausos de la concurrencia por la organización
del certamen que había quedado coronado por el más completo
resultado. La redacción alabó al Comité porque el evento
añadió una “página de luz en la historia de nuestro progreso
intelectual”.59 La clausura en el principal teatro de la ciudad tuvo
como propósito abarrotar las butacas con la élite a manera de una
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
58
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
59
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
57

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

386

�Rodrigo Vega

evidencia del “progreso” intelectual regional a la altura del resto
del país e incluso del mundo.
El 30 de enero, la redacción del POEQLSA aplaudió
el “inmediato y práctico resultado” del Concurso visible en
la “compacta unión” que había producido en todos los grupos
profesionistas de Querétaro, que tanta “vida debe dar a los
intereses científicos y literarios del Estado”.60 Como un ejemplo
de esto se llevó a cabo la reunión celebrada el domingo 27 por
parte de los “representantes del elemento intelectual queretano”
en la casa de Manuel Godoy, auxiliado por Amador Ugalde. La
reunión consistió en un banquete dedicado a los organizadores
y ponentes. Estuvieron presentes los ingenieros Adolfo de la
Isla, Carlos Alcocer, José Antonio Septién y Manuel Montes, los
abogados Juan Venegas, Juan N. Rincón, Agustín R. Olloqui,
Manuel Vera y Manuel Mosqueda, el farmacéutico Amador
Ugalde, el notario Salvador Sánchez, el agente de negocios José
M. Rivera, los profesores Luis Balvanera y José María Carrillo,
el señor Ignacio Godoy Herrera, los médicos Ponciano Herrera,
Francisco Rivera y Manuel Godoy, y los jóvenes pasantes
de Derecho Florencio Herrera y José Truchuelo. El banquete
mantuvo la fraternidad alcanzada en el CCQ al iniciar un nuevo
“círculo profesionista, compacto y entusiasta” que mediante el
intercambio intelectual abonaría a concretar las “esperanzas para
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
60

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

387

�Representantes del elemento intelectual

el porvenir”.61 Las reuniones subsecuentes al evento académico
ayudaron a que algunos de los ponentes fundaran la SPQ, así como
otros eventos culturales de corte literario, científico y educativo.
El 5 de febrero, la redacción de El Tiempo comentó que:
La parte más cuerda de la sociedad queretana no ha recibido con
júbilo, ni el pueblo con positivo entusiasmo a su gobernador, el
señor Dr. Francisco González de Cosío, que regresó de Europa;
y esta frialdad proviene de que no se está contento con su
gobierno [...] Pruebas de lo segundo: la postración y retraso en
que está Querétaro (véase el último censo): los muchos males,
aún no remediados, de orden legislativo, económico, político,
industrial, etc., asignados por los científicos en las sesiones de
un primer concurso.62

Esta nota evidencia que en un periódico de la Ciudad de México
se relacionaron las ponencias del CCQ con las problemáticas que
persistían en Querétaro en cuanto a la inconformidad social por
el gobernador electo, el cual estuvo ausente de la entidad durante
el evento. Si bien esta investigación no aborda el ejercicio de
gobierno de González de Cosío, es interesante que El Tiempo
reconociera el valor político de las ponencias.
La Sociedad Politécnica Queretana
La primera noticia que se tiene de sus actividades se dio a conocer el 8 de febrero de 1901, cuando El Tiempo anunció que como
resultado del Concurso Científico de Querétaro se había conforPeriódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
62
El Tiempo. La Redacción, “Querétaro”, 5 de febrero de 1901, 4.
61

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

388

�Rodrigo Vega

mado la Sociedad Politécnica Queretana, la cual designó una comisión para redactar los estatutos.63 El 27 de marzo, la redacción
del POEQLSA felicitó el inicio de actividades de un nuevo “cuerpo científico” compuesto por profesionistas queretanos residentes
en el Estado y fuera de él.64
La primera reunión tuvo lugar el día 20 de marzo en la
casa de Manuel Godoy para discutir las bases de la asociación
científica. Además, el señalado médico Federico Villaseñor leyó
un reporte acerca de los sueros fisiológicos artificiales utilizados
en el Instituto Médico Nacional, “trabajo concienzudo y
metódico, abundante de observación y de miras prácticas, que fue
calificado con sumo aprecio, pues revela el consumado estudio
que a él consagró el distinguido” miembro de la institución.65
Antes de concluir la junta, los socios determinaron la lista de
presentación de trabajos académicos a lo largo del año para rendir
“saludables frutos” en los intereses de la ciencia queretana.66 La
nota evidencia la dinámica interna que se puso en marcha por
los socios, la cual fue común al inicio del siglo XX, es decir,
organizar una mesa directiva que convocara a reuniones, enlistar
los turnos de exposición de los miembros para que se discutieran
en cada sesión y hacer públicas sus actividades en la prensa local.
El Tiempo. “Sociedad científica”, 8 de febrero de 1901, 3.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
65
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
66
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
63
64

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

389

�Representantes del elemento intelectual

El 7 de abril, El Tiempo informó que la Sociedad a inicios
de mes celebró la segunda junta para normar los trabajos de la
agrupación a partir de la primera versión del reglamento, el cual
debería ser votado por todos los socios.67 El periódico también
expresó que algunos de estos preparaban los siguientes trabajos
académicos y no estaba lejano el día en que “el honorable cuerpo
que tomó vida al calor” del CCQ, rindiera frutos intelectuales
en el estado.68 El reglamento era el documento inicial de toda
agrupación, pues en éste se establecían los derechos y obligaciones
de los miembros, la organización interna, el proceso de admisión
de nuevas personas y los propósitos que perseguía la comunidad
en bien de la sociedad.
El 21 de agosto se informó que la SPQ celebraría la
inauguración del período de sesiones el 22 de septiembre
con una solemne fiesta, evento “de quien mucho esperan los
intereses de la ciencia” en el Estado.69 Diez días después,
La Patria anunció al público que la Sociedad llevaría a cabo
el próximo 22 de septiembre una velada científica para cuyo
acto invitaría a varios profesores de las escuelas nacionales
de la Ciudad de México.70 Se aprecia que la agrupación
inició una estrategia de realizar eventos públicos para darse a
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
69
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 21 de agosto de 1901, 320.
70
La Patria. “Velada científica”, 31 de agosto de 1901, 3.
67
68

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

390

�Rodrigo Vega

conocer ante la sociedad queretana y visibilizar sus intereses
académicos en la prensa local y de la capital del país. De esta
manera, se allegaría de nuevos socios e incluso de patrocinio
gubernamental y filantrópico.
El 2 de octubre, se informó que la SPQ circuló la siguiente
invitación:
En nombre de la Sociedad Politécnica Queretana tenemos el
honor de invitar a Ud. y a su apreciable familia a la velada
lírico-literaria que, para celebrar su instalación pública, tendrá
verificativo la noche del 1° de octubre próximo, en el Teatro
Iturbide, conforme al adjunto programa. Por su deferencia
en aceptar esta invitación, le anticipamos las debidas gracias.
Querétaro, Septiembre de 1901.—Ing. Pedro Moreno.—Prof.
Amador E. Ugalde.—José M. Rivera.71

La invitación se repartió entre la élite queretana conformada por el
gobernador y su gabinete, políticos y legisladores, comerciantes,
propietarios rurales e industriales, profesores normalistas y los
practicantes de la ciencia. El “Programa” constó de los siguientes
puntos:
1. Egmont. Obertura. Beethoven. Orquesta del señor J. M.
Aguilar y Fuentes.
2. Lectura del Acta de la primera sesión reglamentaria de la
Sociedad Politécnica Queretana.
[...]
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
71

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

391

�Representantes del elemento intelectual

4. Reseña. Sr. Dr. Manuel Godoy, secretario general perpetuo
de la Sociedad.
[...]
6. Discurso oficial. Sr. Lic. Juan N. Rincón.
[...]
10. Alocución. Sr. Lic. José Vázquez Marroquín, presidente de
la Sociedad.
[...]
12. Tribuna libre.
13. Himno Nacional. Orquesta del Sr. J. M. Aguilar y Fuentes.72

La Mesa Directiva organizó la presentación pública de la
agrupación. Las alocuciones no se transcribieron completas en
la prensa, pero algunos fragmentos indican que el licenciado
Rincón expresó que la SPQ era resultado del “festín de ciencia y
de paz, de fraternidad y honor, que no debía ser estéril, como no
lo son las obras generosas”, emprendidas por una comunidad que
atrajo desde los distintos puntos del país a los “queridos hijos del
suelo queretano” que se comprometieron a hacer resonar la voz
“de la sabiduría en las asambleas del bien, en las lides sagradas
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
72

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

392

�Rodrigo Vega

de la inteligencia”.73 La sesión pública fue un evento cultural que
convocó a la élite estatal, razón por la cual hubo piezas musicales
y poéticas, espacio para las intervenciones espontáneas y la
solemnidad de cantar el himno mexicano.
La SPQ era un hecho, gracias al “entusiasmo y la
fraternidad” de los científicos queretanos tras su instalación pública
el 1° de octubre. El gobernador Francisco González de Cosío
presidió este “acto de progreso”, acompañado del licenciado José
Vázquez Marroquín (presidente), el médico J. Manuel Septién
(vicepresidente) y el médico Manuel Godoy (secretario general
perpetuo), entusiastas colaboradores y ponentes del CCQ. El
salón recibió la concurrencia de damas y caballeros de diversos
distritos, pues la Mesa Directiva se propuso dar a conocer a los
socios en toda la entidad con la intermediación de la prensa.74
La redacción concluyó el escrito señalando que la SPQ abrió
públicamente de “una manera digna, con la luz de la inteligencia
y los encantos del arte un periodo de fecunda labor que significa
un manantial de progreso para deslizarlo en el sagrado cauce de
la prosperidad común”.75 Las agrupaciones eran apreciadas al
inicio de la centuria como promotoras del “progreso” material y
social en la regiones del país al agrupar a lo más granado de la
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
74
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377.
75
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377
73

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

393

�Representantes del elemento intelectual

intelectualidad, así como se erigían en comunidades que guiaban
a todas las clases sociales en la modernización de los hábitos, la
economía y el ejercicio del gobierno.
El 20 de noviembre se anunció que los Juegos Florales
Queretanos estarían organizados por una comisión especial de la
SPQ compuesta por el licenciado Alfonso M. Septién (presidente),
el licenciado Gabriel Estrada (vicepresidente), el farmacéutico
Manuel Altamirano (secretario), los licenciados Benito Reynoso y
Germán J. González, el médico Manuel Godoy y el señor Joaquín
Aguilera (vocales).76 Esta fue una actividad pública en que los
intelectuales locales exponían su talento literario, humanístico y
científico para ilustrar a la población.
La Patria el 29 de noviembre señaló que los Juegos
Florales convocaban a los intelectuales queretanos al certamen
que tendría lugar el 28 de diciembre a disertar sobre los siguientes
temas: 1) Leyenda sobre asunto queretano, premio otorgado por
el Ayuntamiento; 2) Poesía lírica (metro y asunto libre), premio
a cargo del Colegio Civil del Estado; 3) “El decadentismo en
México” (prosa o verso), premio concedido por la SPQ; y 4)
“Navidad” (poesía con libertad de metro), premio ofrecido por
la Junta de Navidad de Querétaro.77 Se trata de un segundo
certamen literario en que la SPQ participó como jurado de los
premios y aportó una cantidad para el tema referido.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
Juegos Florales”, 20 de noviembre de 1901, 430.
77
La Patria. “Certamen”, 29 de noviembre de 1901, 3.
76

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

394

�Rodrigo Vega

El 18 de diciembre se informó que el día 14 anterior la
SPQ había tenido lugar su primera sesión electoral, conforme a
sus estatutos recientemente puestos en vigor con el propósito de
elegir a la Mesa Directiva del año 1902. Además, el profesor José
María Rivera, tesorero del CCQ, presentó las cuentas del evento y
los socios agradecieron el auxilio pecuniario que proporcionó el
gobernador que se sumó a las cuotas de los socios.78 La redacción
concluyó con una cita de Rivera acerca de que “las ideas generosas
obran prodigios, y sus resultados son de práctica utilidad. El
impulso científico y el fraternal abrazo todo lo pudieron”.79 Esta
es la última nota que hemos encontrado en la prensa queretana
acerca de la SPQ. La agrupación continuó actividades en 1902
y es de suponer que otras fuentes hemerográficas y archivísticas
arrojen luz al respecto. Lo cierto es que la SPQ fue un espacio que
promovió las actividades científicas y humanísticas locales a partir
de los intereses de la élite intelectual de inicios de la centuria.
Conclusiones
La historia de la ciencia regional mexicana es una línea de investigación
que ha crecido en los últimos años, aunque las y los historiadores de
Querétaro no han participado de forma contundente en esta dinámica
de investigación histórica. Sin embargo, el POEQLSA presenta
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
79
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
78

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

395

�Representantes del elemento intelectual

indicios de temas a desarrollar en el futuro semejantes a los aportes
del CCQ y la SPQ, así como la Exposición Permanente de Productos
del Estado, las cátedras del Colegio Civil, el Observatorio queretano,
los hospitales, entre otras instituciones.
Los años 1900-1902 representaron en el imaginario de
la élite queretana la llegada de una nueva época de progreso
estatal, por lo que el cambio de siglo fue recibido con eventos
académicos orientados a establecer un balance del desarrollo
material de Querétaro durante un siglo y debatir el proyecto
intelectual de la región para los años venideros. De ahí que la
comunidad científica queretana se diera a la tarea de llevar a cabo
un evento sin precedentes en la entidad.
El CCQ fue un evento público relevante para la sociedad
queretana al convocar a lo más granado de los científicos y
humanistas regionales con el objetivo de debatir sobre temas de
interés público. Esto visibilizó a los ponentes como especialistas
en sus disciplinas y sabios al servicio de la sociedad queretana.
El CCQ trascendió las barreras regionales porque al menos en
la prensa de la Ciudad de México se publicaron algunas notas
al respecto y es posible que sucediera lo mismo en las entidades
políticas colindantes a Querétaro.
La SPQ dio continuidad a la trascendencia del CCQ
y formalizó a la comunidad científica queretana a partir de un
apelativo visible al estilo de las agrupaciones del resto del país.
Si bien el POEQLSA sólo indica las actividades de los socios en
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

396

�Rodrigo Vega

1901, es posible que existan otras fuentes que permitan ampliar lo
aquí expuesto hasta 1902. No obstante, se trata de una agrupación
científica que se interesó en analizar las problemáticas regionales
y dar solución a éstas.
Ambos espacios académicos son un ejemplo del proceso
de conformación de una comunidad regional de practicantes
de la ciencia que abarcó a médicos, ingenieros, farmacéuticos,
profesores normalistas, abogados, funcionarios y amateurs,
incluso mujeres, que produjeron soluciones racionales a las
problemáticas de la entidad. El CCQ y la SPQ fueron posibles
porque desde finales del siglo XIX se conformó esta comunidad
y continuó con distintos proyectos en el nuevo siglo, un tema que
reclama nuevas aproximaciones.
Esta investigación requiere del examen de otras fuentes, en
particular de archivo, para reconocer nuevos actores de ambos espacios académicos y sus repercusiones al final del porfiriato. También
la prensa queretana será una fuente que complementa al POEQLSA,
una vez que se normalice la consulta de materiales históricos.
Referencias
Hemerográficas
El Imparcial
El País
El Tiempo.
La Patria
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

397

�Representantes del elemento intelectual

Bibliográficas
Ávila, Oscar. “Industrialización y tecnología al calor de las
exposiciones universales. El caso de Querétaro en su
exhibición regional de 1882”. En Tradición y modernidad
en tres regiones de México, editado por Carlos del Carpio
y Esaú Martínez, 44–62. Tuxtla Gutiérrez: Universidad de
Ciencias y Artes de Chiapas, 2013.
Azucena, Rivera. La industrialización en Querétaro. Entre la fábrica moderna y las manufacturas tradicionales, 18821906 [Tesis de Maestría]. Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2012.
Betancpurt, Alexander. Círculos letrados y conocimiento. Las
juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de Geografía y
Estadística en San Luis Potosí, 1850-1953. San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2019.
García Ugarte, Marta Eugenia. Querétaro. Historia breve. México, DF: El Colegio de México, 1999.
Gutiérrez, Blanca. “El Colegio Civil en Querétaro durante el porfiriato”. En La educación superior en el proceso histórico de México, vol. II, editado por David Piñera, 94–116.
Mexicali: Secretaría de Educación Pública; Universidad
Autónoma de Baja California, 2001.
———. Vida económica en Querétaro durante el porfiriato.
Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2005.
Huerta, Ana María. Ciencia y vida académica en Puebla en el
siglo XIX. Puebla: Ediciones de Eduación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2010.
Lámbarri, Miguel M. Directorio general de la ciudad de Querétaro almanaque para el presente siglo. Querétaro: Tipografía de Miguel M. Lambarri, 1903.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

398

�Rodrigo Vega

Landa, Cecilia. Querétaro. Una historia compartida. México,
DF: Gobierno del Estado de Querétaro, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1990.
MacLeod, Roy. “Les sciences coloniales, figures et institutions”.
En Les sciences coloniales, figures et institutions, editado por Patrick Petitjean, 87–96. Paris: Orstom Éditions,
1996.
Mayagoitia, Alejandro. “El Concurso Científico y Artístico del
Centenario de la Independencia o la Historia del Derecho
como ditirambo”. Anuario Mexicano de Historia del Derecho, núm. 13 (2001): 29–111.
Meade, Joaquín. Biografía del C. Dr. y Gral. de Div. José Siurob
Ramírez. México, DF: Imprenta del Colegio Militar, 1964.
Meyer, Francisco. “Dos casos de ciencia formal en el Querétaro
porfirista: el Consejo Superior de Salubridad durante la
década de 1880. La carta geográfica Estado de Querétaro del ingeniero Pedro Moreno, de 1897”. En La ciencia,
el desarrollo tecnológico y la innovación en Querétaro.
Historia, realidad y proyecciones, editado por Francisc
Meyer y Alicia Arriaga, 153–78. Querétaro: Consejo de
Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma del Estado de Querétaro, 2010.
Outram, Dorinda. La Ilustración. México, DF: Siglo XXI, 2009.
Pérez Tamayo, Ruy. Historia de la ciencia en México. México,
DF: Fondo de Cultura Económica; Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes, 2010.
Raina, Dhruv, y Habib Irfan. “Patronage, Competition and Rivalry: the Structure of Scientific Exchanges in the Age of
Colonialism”. En Les sciences coloniales, figures et institutions, editado por Patrick Petitjean, 211–22. Paris: Orstom Éditions, 1996.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

399

�Representantes del elemento intelectual

Saldaña, Juan José. “Ciencia y Política en 1912. El primer Congreso Científico Mexicano”. Ciencia y Desarrollo 38,
núm. 259 (2012): 32–37.
Sánchez, Paulina, y José Alfredo Uribe. “Ciencia y redes sociales
en México a finales del siglo XIX: la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística”. Inclusiones 5, núm. Núm.
Especial (2018): 113–36.
Serrano, José Daniel. “La difusión de la medicina para legislar:
las conferencias de la Academia de Medicina en el Primer
Concurso Científico de 1895”. En La prensa mexicana
como fuente para la historia de la ciencia: Estudios de
caso, editado por Rodrigo Vega y Ortega y María Elena
Ramírez, 99–115. México, DF: Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México, A.C., 2018.
Torre de la Torre, Federico de la. “Liberalismo, modernidad y
utopía socialista en los primeros años del porfiriato: la sociedad ‘Las Clases Productoras’ de Jalisco, 1877-1888”.
Papeles de Discusión, núm. 3 (2011): 213–49.
Vanpaemel, Geert, y Brigitte Van Tiggelen. “Science for the People: The Belgian Encyclopédie populaire and the Constitution of a National Science Movement”. En Popularizing
Science and Technology in the European Periphery, 18002000, editado por Faidra Papanelopo, Agustí Nieto, y Enrique Perdiguero, 65–87. New York: Routledge, 2009.
Vega y Ortega, Rodrigo, y Daniel Serrano. “‘El progreso de la
ciencia hasta nuestros Díaz’. El Concurso Científico y
Artístico del Centenario (1911)”. En Naturaleza y territorio en la ciencia mexicana del siglo XIX, editado por
Luz Fernanda Azuela y Rodrigo Vega y Ortega, 165–96.
México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2012.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

400

�Rodrigo Vega

Vega y Ortega, Rodrigo, y José Daniel Serrano. “Medicina, Farmacia y Química en el Centenario de la República Mexicana, 1911”. Boletín Americanista 63, núm. 67 (2013):
83–203.
Villegas, Gloria. “Concurrencia virtuosa de talentos. El Primer
Concurso Científico Mexicano (1895)”. En Científicos,
empresarios y funcionarios en la construcción del conocimiento y su aplicación práctica en México (1824-1938),
198–231. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Geografía, 2022.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

401

�La “sacralización” del ámbito público.
Catecismos cívicos en México durante el siglo XIX
The “sacralization” of the public sphere

Civic catechisms in Mexico during the 19th century
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Recibido: 19 de octubre de 2021
Aceptado: 1 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El artículo muestra el uso de catecismos cívicos en México
en el siglo XIX. Fueron instrumento para una tarea considerada
estratégica: convertir a los mexicanos en ciudadanos como parte de la
constitución de un Estado moderno. Para ello, se apeló a la difusión
de preceptos de tipo liberal y republicano bajo un esquema preguntarespuesta. La paradoja es por demás llamativa: una contradictoria -y
conveniente- amalgama entre sacralidad y laicismo.
Palabras clave: Catecismo cívico, ciudadanía, siglo XIX, México,
liberalismo
Abstract: The article shows the use of civic catechisms in Mexico
in the 19th century, as they were an instrument for a task considered
strategic: converting Mexicans into citizens as part of the constitution
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

402

�Iván Espinoza

of a modern State. For this, the dissemination of liberal and republican
precepts was appealed under a question-answer scheme. The paradox is
quite striking: a contradictory -and convenient- amalgamation between
sacredness and secularism.
Keywords: Civic catechism, citizenship, 19th century, Mexico,
liberalism

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

403

�La sacralización

Introducción
El siguiente trabajo se centra en algunos de los catecismos
cívicos1 editados y utilizados en México entre 1824 y 1887. En
tal sentido, se sigue la línea trazada por A. Staples, D. Tanck, E.
Roldán, C. Illadés y D. Traffano, quienes en las últimas décadas
han hecho aportaciones importantes sobre el tema. Lo que
interesa es rastrear los argumentos de cada autor y obra ubicada
para entender el objetivo principal de dichos textos: convertir al
individuo (heredero de una cultura colonial que lo contemplaba
como súbdito) en ciudadano (cuyo propósito era moldearlo según
principios liberales y republicanos considerados universales).
Si identificamos el método presente en los artefactos
literarios señalados, encontramos que resulta ser bastante sencillo
y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y respuestas.
En dicho método destacan algunas situaciones: por ejemplo, su
utilidad para difundir conocimientos elementales sobre ciertos
temas; asimismo, la figura de un mentor para guiar el ejercicio
no era indispensable; además, el proceso no demandaba reflexión
ni propiciaba debate alguno entre emisor (texto) y receptor
(lector). El propósito se cumplía cuando la persona memorizaba
la información y los datos (por lo general respuestas cortas y
Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia
nacional en México (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 167.
Este historiador francés ya apelaba a dicho concepto desde mediados de los
años setenta para hacer referencia a un Compendio de la historia de México
para uso de los establecimientos de instrucción pública en la República Mexicana que atribuye a Manuel Payno.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

404

�Iván Espinoza

diferenciadas) expuestos en la obra. En dicha fórmula radicó su
éxito.2
El periodo que se indica responde a dos circunstancias muy
puntuales: por un lado, la instauración de la primera República que
supuso el inicio de un uso sistemático de este tipo de instrumentos
ante la nueva circunstancia como país independiente; por otro, la
última edición del Catecismo político constitucional de Nicolás
Pizarro. Dicho espacio temporal se divide, a su vez, en dos [182457 y 1857-87]. A lo anterior, antecede una breve explicación
acerca del método catequístico (paradójicamente, tomado del
ámbito religioso y adaptado a un propósito cívico en un ambiente
liberal, en un país y en un momento donde ambas esferas entraron
en conflicto).
El método
Si bien para el presente artículo la atención se centra en un lapso
del siglo XIX, es necesario señalar que respecto a los catecismos
cívicos que para el caso de México el proceso se inició en forma
durante la etapa novohispana. Para empezar, debe recordarse que
el modelo catequístico formó parte del proceso constitutivo de
lo que entonces se delimitó como Nueva España. En este caso,
dicho modelo fue implantado y desarrollado con el propósito
de evangelizar a la población nativa como parte medular de la
Eugenia Roldán, “Lectura en preguntas y respuestas”, en Empresa y cultura en tinta y papel (1800-1860), ed. Laura Suárez (México: Instituto Mora;
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 327–41.
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

405

�La sacralización

conquista de tan vasto territorio. Para tal empresa, se imprimieron
textos (doctrinas, cartillas, manuales, catecismos) elaborados por
religiosos (J. Zumárraga, P. Gante, A. Molina, M. Gilberti, G.
Ripalda) de distintas congregaciones que se disputaban las almas
de los indígenas americanos.3
Tomemos como ejemplo la estructura expositiva presente
en la Doctrina cristiana [1591] del mencionado Ripalda:
P. ¿Qué qiere decir cristiano?
R. Hombre que tiene la fe en Cristo, que profesa en el bautismo.
P. ¿Quén es Cristo?
R. Dios y hombre verdadero.
P. ¿Cómo es Dios?
R. Porque es natural hijo de Dios vivo.4

Identificado el método, encontramos que resulta ser bastante
sencillo y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y
respuestas. En dicha estrategia destacan algunas situaciones: por
La efectividad de algunos de esos materiales fue tan extraordinaria que los
mantuvo vigentes por siglos. Por ejemplo, el Catecismo de la doctrina cristiana del jesuita español Gerónimo Ripalda publicado en Burgos hacia 1591, se
continuó reimprimiendo hasta el siglo XX como instrumento para difundir el
catolicismo entre los hispanoparlantes. Asimismo, dicho método está presente
en la mayoría de los textos que componen la literatura del siglo XIX aquí estudiada. Para más detalles sobre la relevancia de esta obra, ver: Juan Manuel
Sánchez, Doctrina cristiana del Padre Jerónimo de Ripalda e intento bibliográfico de la misma. Años 1591-1900 (Madrid: Imprenta Alemana, 1909).
4
Gerónimo Ripalda, Doctrina cristiana (Salamanca: Ediciones de la Diputación de Salamanca, 1991), 3.
3

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

406

�Iván Espinoza

ejemplo, su utilidad para difundir conocimientos elementales
sobre ciertos temas; asimismo, la figura de un mentor para
guiar el ejercicio no era indispensable; además, el proceso no
demandaba reflexión ni propiciaba debate alguno entre emisor
(texto) y receptor (lector). El propósito se cumplía cuando la
persona memorizaba la información y los datos (por lo general
respuestas cortas y diferenciadas) expuestos en la obra. En tal
fórmula radicó su éxito.5
El esquema mencionado permaneció incluso después de
la Independencia. El proceso que dio impulso definitivo a este
tipo de literatura -ya con un carácter secular- fue la Revolución
Francesa, por lo que a partir de la última parte del siglo XVIII
la producción y divulgación de catecismos fue masiva. Lo
anterior coincidió con la crisis en la península ibérica hacia 1808
y las consecuentes aspiraciones independentistas en la América
española. Bajo tales circunstancias, en México se dio un uso
político e ideológico generalizado de estos objetos culturales
durante las décadas siguientes.6
Auge de los catecismos, 1824-1857
Entre la instauración de la primera República y el periodo de la
Reforma -referentes para delimitar el presente espacio temporal-,
Ripalda, 327.
Dorothy Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al
México independiente”, en La Revolución francesa en México, ed. Alberro
Solange, Alicia Hernández, y Elías Trabulse (México, 1992), 73.
5
6

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

407

�La sacralización

México vivió la más crucial de sus experiencias como Estado
nacional: debió sortear un intento de reconquista, la separación de
entidades (Texas de forma definitiva hacia 1836) y una invasión
del ejército estadounidense que culminó con la redefinición
de la frontera norte. Al propio tiempo, los grupos en pugna
(tradicionalmente identificados como liberales y conservadores)
eran incapaces de ponerse de acuerdo sobre cómo articular un
gobierno que rigiera los destinos de la nación. El escenario de
inestabilidad descrito brevemente coincide con el uso masivo del
tipo de literatura que nos ocupa, pues dicho lapso indica el “más
intenso” empleo de los catecismos cívicos a lo largo de aquella
centuria.7
¿Cómo explicar dicho auge de los objetos culturales
mencionados en un momento de la Historia nacional caótico
e inestable? Lo primero que debe considerarse es la función
estratégica que tuvo la literatura en una época de grave crisis.
Como se explicó, mientras en los planos político (antagonismos
ideológicos, pugnas internas, caudillismos, cacicazgos) y
económico (deudas, el reclamo de otros países, la consecuente
Eugenia Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the
development of public opinion in nineteenth-century (México)”, La Révolution française. Les catéchismes républicains, 2009, 3–4, hhttp://lrf.revues.org/
index128.html. Aquí se presenta una gráfica en donde se expone que entre
1824 y 1857, el número de catecismos políticos que circularon en México
fue de 41 (el más alto que en cualquier otro momento de ese siglo). A decir
de la autora, lo anterior se debió a la necesidad de reafirmar ciertos principios
políticos (soberanía, derechos y deberes ciudadanos, gobierno representativo)
considerados sustanciales para la constitución del Estado nacional.
7

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

408

�Iván Espinoza

bancarrota) la situación desembocó en la imposibilidad de
constituir al Estado mexicano, la labor de los personajes públicos
activos en el ámbito intelectual logró dotar de un sentido a ese
ente nacional. Aquí es necesario señalar la incidencia de un
movimiento como el romanticismo en aquellas generaciones de
escritores mexicanos.
Según Isaiah Berlin, la tendencia de pensamiento
mencionada se gestó en Europa hacia fines del siglo XVIII y
principios del XIX con una marcada preocupación estética e
impactó de forma decisiva en rubros como la literatura (J. W.
Goethe, W. Scott), la pintura (F. Goya, C. D. Friedrich) y la música
(F. Chopin, R. Wagner).8 Su principal impulso fue otorgar valor
predominante a las experiencias inmediatas (sentimiento, fe,
espíritu) para encontrar la autoconciencia del principio creador
de todas las cosas (idealismo). El extremismo y reconciliación
literaria, la revaloración de la naturaleza, las formas grandiosas
y dramáticas del arte, así como la inspiración de compositores
en mitos y leyendas para dar vida a sus obras, hicieron del
romanticismo una forma de culto y exaltación para recrear al
mundo como representación poética. En esta línea argumentativa,
los rasgos que definieron a dicha tendencia fueron concebir la
realidad como racionalidad y perfección (optimismo), concebir
al pasado como historia y tradición (providencialismo), rescatar
Isaiah Berlin, Las raíces del romanticismo (México: Grupo Santillana,
2000), 27.
8

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

409

�La sacralización

lo exótico (culturas china, india, egipcia y el “retorno a la Edad
Media” en Europa) y una actitud desafiante y rebelde para ir más
allá de los límites humanos (“titanismo”).
Los aspectos mencionados estuvieron en consonancia con
otros procesos históricos como la constitución de los modernos
estados nacionales al amparo del liberalismo. En su forma
moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue una
construcción conceptual formalista cuya composición básica
era de tres elementos: soberanía (poder político), población
(ciudadanos) y territorio (espacio geográfico). Lo anterior
obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva
(desde lo político y jurídico) para ordenar a las sociedades.
¿Qué impacto tuvieron los movimientos mencionados y
sus respectivas preocupaciones en la élite intelectual mexicana
del periodo?, ¿existe algún vínculo entre la producción literaria
de la época y las condiciones citadas? En México, la tendencia
romántica se desarrolla a partir de 1836 con la fundación de la
Academia de San Juan de Letrán y, más tarde, el triunfo liberal de
1867 le otorgó un nuevo impulso; así, la victoria sobre el invasor
materializada con la restauración republicana contribuyó de forma
decisiva a construir y difundir un renovado sentido de pertenencia
nacional. Dicha representación de mexicanidad se manifestó a
través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas, poesía, diarios
de viaje, historia. Para los intelectuales mexicanos de la época,
el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

410

�Iván Espinoza

lo cual elaboraron y difundieron un sentido de pertenencia. La
obra de generaciones completas (V. Riva Palacio, G. Prieto, J. M.
Iglesias, M. Orozco y Berra, M. Altamirano, J. M. Roa Bárcena)
tuvo su inspiración en dicho movimiento “aclimatado” a las
circunstancias nacionales. Es importante advertir lo anterior, ya
que mientras los románticos europeos tuvieron una obsesión por
la belleza (exaltada en la obra literaria, musical o artística), para
los románticos mexicanos no todo era cuestión de alcanzar las
cimas estéticas, sino imprimirle una utilidad a su trabajo (por
ejemplo, instruir a las masas para recrear los modelos de conducta
referidos).
Por otra parte, los planteamientos e ideas liberales
en aquel siglo se centraron en otorgar primacía -y, en cierta
forma, exaltaron- a los modernos Estados nacionales. Para la
situación de México independizado a principios de esa centuria,
en automático entró en la tesitura: la prioridad era, por tanto,
constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa
en los planos intelectual y político reconoció tal prioridad y se
sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades
de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública,
programas de gobierno). En esa intervención estratégica dirigida
a propiciar gobernabilidad, el cúmulo de literatura desempeñó
un papel relevante ya que con dicho corpus se ayudó a modelar
al ciudadano mexicano al darle a conocer cierto tipo de valores,
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

411

�La sacralización

principios e ideales que se consideraban imprescindibles para
lograr el gran objetivo: el estado nacional mexicano. De tal
manera que exaltar nacionalismos, erigir instituciones, crear
héroes o rescatar tradiciones fueron experiencias que delinearon
el siglo XIX y en nuestro país dicha tendencia se amoldó a la
circunstancia nacional. Por lo anterior, el romanticismo literario
mexicano no sólo tuvo la aspiración de escribir con la propiedad
debida, sino que aquellos hombres públicos se preguntaban sobre
la utilidad de sus obras. Tal utilidad se consideraba conseguida
cuando esa obra tenía como objetivo abonar a la causa nacional.
En estas circunstancias, puede afirmarse que romanticismo
y liberalismo convivieron y se complementaron en diversos
procesos de la Historia nacional durante varias décadas.
Asimismo, el mencionado auge de los catecismos cívicos fue
parte de esas preocupaciones de las élites activas en los planos
político e intelectual. Así, la literatura que nos ocupa entró en
sintonía con el ambiente descrito para responder a una pregunta
muy concreta: qué tipo de gobierno es el debido respecto a la
constitución del estado mexicano.
En dichas condiciones, hacia 1827 en la Ciudad de México
aparece un texto intitulado Catecismo de república, ó elementos
para un gobierno republicano popular federal de la nación
mexicana. Su autor firma como M. M Vargas y fue publicado
por una Imprenta y Librería a cargo de Martín Rivera. La obra
consta de veintiocho páginas y está dividida en siete capítulos
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

412

�Iván Espinoza

donde aborda los siguientes aspectos: Gobierno, Derechos de los
Pueblos, Poderes en los que se divide el Gobierno, de las Leyes,
de la Libertad, de los Ciudadanos y Derechos de los Ciudadanos.
A su vez, cada capítulo se encuentra subdividido en lecciones con
un total de diez y seis.
Llama la atención, de entrada, el mensaje que aparece en la
siguiente página después de la portada: “Combatid la ignorancia y
desaparecerá la esclavitud”. De inmediato, la dedicatoria confirma
los propósitos ya decantados: “A los primeros pimpollos de la
naciente república, preciosos renuevos de la libertad; a todos los
niños de la gran México, bajo su primogénito Anselmo, dedica
este catecismo su apasionado M. M. Vargas.” Como se ve, el
volumen tenía la intención de dirigirse a un segmento específico
de la población (la niñez) de un país que hacía unos años había
alcanzado su independencia; la premisa parece enfocarse en los
futuros ciudadanos.
Apelar a la educación como factor de cambio en los
momentos constitutivos del Estado nacional mexicano parecía ser
la clave para el éxito de tal proyecto. En el caso que nos ocupa,
difundir los preceptos acerca de cómo debía gobernarse la nación
mexicana era imperativo. En tal sentido, Vargas identifica desde
el principio el gobierno de tipo republicano, que a su vez desglosa
entre aristocrático y democrático. Sería el último por el que se
decanta nuestro autor, pues en él “el pueblo sin distinción elige á
los que han de sancionar las leyes que lo rijan, y los magistrados
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

413

�La sacralización

que lo gobiernan”.9 Tal sistema político lo presenta, a su vez,
con dos vertientes: federal o central. A su juicio, el federal “es el
más conforme á los derechos de los pueblos y por consiguiente
el más justo”. Más adelante, alude a la composición de poderes
en la tendencia republicana: esto es, el legislativo (cámara de
representantes, senado, congresos), el ejecutivo (presidente de la
República) y el judicial (tribunales que designa la Constitución).10
Por lo anterior, nuestro personaje considera que México debe
autogobernarse mediante una República democrática de tipo
federalista y dichos argumentos deben ser difundidos entre las
nuevas generaciones de mexicanos.
Respecto a la noción de ciudadano, en el capítulo séptimo
y en la lección duodécima de esta obra se parte del siguiente
planteamiento:
P. ¿Qué quiere decir ciudadano?
R. Un hombre de bien: un individuo que pertenece a la
República, que participa de la autoridad soberana, y que
contentándose con sus derechos no ambiciona ni aspira a más
que el bien de la patria.11

El ciudadano es, ante todo, una persona que vive y se desarrolla
en los límites del modelo republicano (en cierto modo, de tipo
aristotélico). A decir de lo planteado en el librito, el ciudadano
M. M. Vargas, Catecismo de república, ó elementos para un gobierno
republicano popular federal de la nación mexicana (México: Imprenta y Libreria a cargo de Martín Rivera, 1827), 1–2.
10
Vargas, 13–14.
11
Vargas, 21.
9

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

414

�Iván Espinoza

también le debe acompañar una actitud austera y sencilla, para no
ambicionar ir más allá de lo que el Estado republicano le impone.
La idea de ciudadanía expuesta por el autor ya indica el hecho de
que el individuo debe y puede desenvolverse en los parámetros
que le dicta el Estado (en este caso, el mexicano que entonces
estaba en formación). A lo anterior debe agregarse la propuesta
que aquí se hace sobre la libertad y sus vertientes: la natural
(“libre albedrío”), la civil (la que emana de las leyes) y la política
(la que permite elegir a los gobernantes).12
En tal disyuntiva, hacia 1833 aparece en Londres un pequeño texto intitulado Cartilla política, cuyo propósito lo inserta
en el cúmulo de trabajos escritos y publicados del tipo de literatura aquí aludida. En México, dicho trabajo se publicó “en entregas” -estrategia editorial ya referida muy común en aquel sigloentre agosto y septiembre de ese año.13
Su autor, Manuel Eduardo de Gorostiza (1789-1851),
provenía de una familia criolla y le tocó vivir -como otros
personajes mencionados- las inestabilidades que México
experimentó en su tránsito entre el virreinato y la etapa
independiente. Dichas convulsiones, combinadas con ciertas
experiencias vitales (estuvo en España, Francia e Inglaterra) y
Vargas, 18–19.
Alonso Lujambio, “Gorostiza, el político”, en Cartilla política, ed. Manuel
Eduardo de Gorostiza (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 31. En
su forma íntegra, la obra se publicará por vez primera en México hasta ese año
de 1999.

12
13

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

415

�La sacralización

su preparación (en los ámbitos literario y político), le impulsaron
a participar de manera activa en los asuntos de la vida pública
(ocupó cargos administrativos, se incorporó a diversos proyectos
editoriales). El itinerario vital de este personaje se asemeja al de
otros ilustrados mexicanos de la época (Servando Teresa de Mier
o Lorenzo de Zavala, por ejemplo), quienes por distintos motivos
abandonaron su tierra natal y desde el extranjero reflexionaron
sobre cómo debía organizarse el país desde el punto de vista
político y social.
Si el problema de entonces para nuestro país era imponer
orden, Gorostiza pone el dedo en la llaga y se pregunta por la
obediencia. Para este personaje, dicha actitud en las personas
varía según el tipo de gobierno. Por tanto, de entrada en esta obra
se hace la distinción entre “vasallos” y “ciudadano”. El siguiente
párrafo es muy puntual:
En los pueblos regidos por el capricho de un monarca, a los
vasallos les sobre con saber obedecer. En los Estados libres, los
ciudadanos necesitan, para obedecer bien, conocer de antemano
lo que van a obedecer, el porqué se les manda, y las ventajas
que les resultarán de la obediencia. En aquellos, la obediencia
es un hábito o una necesidad; en éstos es el efecto del propio
convencimiento. El estimulante de los primeros es la fuerza
coercitiva; el de los segundos es el interés de cada cual.14

Las palabras anteriores están dirigidas al público lector, que para
el caso de los mexicanos se encuentran en los primeros años
Manuel Eduardo de Gorostiza, Cartilla política (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 53.
14

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

416

�Iván Espinoza

de vida independiente y aún se debate sobre qué sería lo más
conveniente en cuanto al tipo de gobierno. El debate se da de
cara a la primera gran crisis nacional como fue el conflicto con
los texanos que desembocaría en su separación y la posterior
invasión del ejército estadounidense. Como se ha explicado, la
mayoría de los habitantes del país todavía convive a partir de
preceptos propios del vasallo desarrollados y arraigados durante
la etapa colonial. Nuestro autor entiende tal circunstancia y toma
en cuenta la necesidad de “instrucción política” para el grueso de
la población (indígena, analfabeta, o como menciona uno de los
autores ya aludido, “gente ruda”). Entonces, para Gorostiza el
punto de partida es la educación del pueblo mexicano.
¿Qué tipo de educación era la necesaria? Al echar un
vistazo al índice encontramos ciertos conceptos que sirven de
referentes: sociedad, comunidad política, formas de gobierno,
soberanía, democracia, electores, tipos de representación. Se trata
de un trabajo que por el contenido estaría en el área de lo que
hoy llamamos Filosofía Política (esto es, el deber ser) y pretende
responder a cómo los individuos se organizan en su convivencia
social. El argumento retoma aquel ideal aristotélico acerca de
que el hombre es un animal político: es decir, para sobrevivir
necesita vincularse con otros (familia, vecinos, compañeros,
paisanos, compatriotas) y para desarrollar tales relaciones debe
hacer política. Para nuestro autor, la política en la especie humana
es algo inescapable y, por la condición en la que se encuentra
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

417

�La sacralización

México, resulta impostergable reconocer tal premisa y echar
mano de ella para constituir al estado nacional.
A partir de tal planteamiento, Gorostiza debate con las
posturas de otros personajes -el citado Barquera es uno de ellosrespecto a qué forma de gobierno, según sus propios términos,
“tiene o no mayores derechos a nuestra confianza”. Destaca
tres formas simples de gobierno (“oclocrática”, es decir, de la
muchedumbre; “aristocrática”, nobleza hereditaria; “monarquía”,
cuando es sólo uno el gobernante). A decir del autor, ninguna
de las tres formas mencionadas respondería a las condiciones y
necesidades de México en ese momento. A diferencia de Barquera,
quien proponía una monarquía limitada por una legislación de tipo
liberal moderada, en esta Cartilla su autor se desmarca y apuesta
por una democracia de tipo representativo.15 Al hacer alusión al
término democracia, este personaje apela al sentido etimológico
del término: es decir, el poder (Κράτος) debe ser ejercido por el
pueblo (δῆμος). Pero detrás de esto existen mecanismos: proceso
de elección popular, selección de representantes, articular un
poder constituyente. Dichos argumentos que pueden a primera
vista ser considerados actuales deben matizarse. Por ejemplo,
en un tipo de proceso electoral como el que Gorostiza menciona
tendría necesariamente un carácter selectivo, por lo cual no podían
participar todas las personas; para decirlo de otra forma, según tal
esquema de gobierno no todos los individuos serían considerados
15

Gorostiza, 109.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

418

�Iván Espinoza

ciudadanos. En el trabajo, el autor expone un matiz contundente
respecto a los “candados” propios de una democracia electoral,
pues se asegura que respecto a “el individuo que depende
absolutamente de otro” (“mujer”, “sirviente”, “peón”, “loco”),
su participación en dicho proceso no sería recomendable.16
El problema para lo que se expone en la Cartilla es que los
mexicanos de entonces -y aun los de ahora- conformaban un
mosaico plural, múltiple que -por supuesto- no era reconocido
y que, además, cargaba con una cultura política propia de una
sociedad estamentaria (señaladamente jerárquica y monolítica, a
pesar de haber logrado su independencia).
La propuesta de este personaje del siglo XIX -como las
otras abordadas-, es reflejo de una preocupación genuina por
ordenar a una sociedad que buscaba reconocerse independiente y,
al propio tiempo, insertarse en la modernidad de la época. Suele
decirse que en una Revolución lo más “fácil” es tumbar a un
régimen, pero lo realmente difícil es cambiar el comportamiento
Las fórmulas y procedimientos de las actuales democracias liberales no
difieren del aspecto mencionado. Baste recordar un caso que tiene que ver con
las “formas”: en México, el segmento femenino pudo tener derecho al voto
hasta 1953 como parte del proceso institucional del régimen autoproclamado
revolucionario entonces establecido y dominante. En cuanto al “fondo”, aún
ahora se discute y legisla sobre asuntos relativos a su participación como candidatas, ocupar posiciones estratégicas o de su empoderamiento. No nos sorprendamos, pues ciertos segmentos de la sociedad mexicana contemporánea
(indígenas, afrodescendientes, personas que viven en la homosexualidad o que
padecen alguna discapacidad física o mental, etc.) continúan sin ser reconocidos como ciudadanos con sus respectivos derechos y obligaciones.
16

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

419

�La sacralización

de las personas para crear un nuevo modelo de convivencia
política y social. Ese fue el dilema del autor, pues entendió que
para implantar una nueva forma de gobierno capaz de regular
la vida pública resultaba imperativo cambiar los valores y las
actitudes de los individuos. En tal sentido, las páginas analizadas
escritas hacia principios de los años de 1830 están encaminadas
a delinear cómo debería ser constituido el estado mexicano,
acorde al sentido contemporáneo y universal de ciudadano según
los principios republicanos (libertad, igualdad, legalidad) con su
respectiva acotación.
Mientras tanto, en el lapso señalado continuó el debate,
la escritura, la edición y circulación de este tipo de literatura. De
ahí aparecieron casos emblemáticos como aquellas obras cuya
finalidad era el “buen comportamiento” (a manera de instrumento
para promover modelos de conducta). En ese sentido, tomamos
el Código completo de urbanidad y buenas maneras de Manuel
Diez de Bonilla que sigue los planteamientos del citado Carreño.
Diez de Bonilla (1800-1864), desde el punto de vista
político-ideológico suele ser ubicado en la línea de personajes
como Lucas Alamán o José María Gutiérrez de Estrada; es decir,
lo que la historiografía suele tildar de conservadores.17 Dicha
postura estaría en concordancia con su apego a los postulados
del Antiguo Régimen que, entre otras cosas, implicaba un
José María Muriá, “Los primeros meses de 1854, según Manuel Diez de
Bonilla”, Secuencia, núm. 8 (1987): 16–23.
17

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

420

�Iván Espinoza

orden férreo y efectivo. Su trayectoria vital le volvió testigo -y
en ocasiones protagonista- de las más cruciales vicisitudes que
México experimentó durante la primera parte de aquella centuria;
de tal manera, ocupó cargos públicos estratégicos (Consejo
de Estado, Secretario de Gobernación, Supremo Tribunal de
Justicia, Embajador) y participó en instituciones que abanderaron
importantes proyectos culturales (Academia de San Juan de
Letrán, detonador e impulsor del romanticismo en nuestro país).
El Código fue publicado por vez primera en 1844 por la
imprenta de Ignacio Cumplido en la Ciudad de México. La obra
cuenta con 474 páginas divididas en tres libros. Casi dos décadas
más tarde, hacia 1863, aparece una edición más a cargo de la
Librería de Rosa y Bouret que es la que ahora consultamos. Al texto
lo componen tres libros: uno dedicado a la urbanidad general con
seis artículos (o capítulos); otro de urbanidad particular (con ocho
capítulos); y uno más sobre urbanidad especial (con dos artículos).
Existe un impulso fundamental en los argumentos de este
autor: la civilización. Era imperativo, por tanto, para Diez de
Bonilla que los mexicanos de entonces se comportaran de forma
civilizada (según la noción que de dicho concepto privaba). “La
civilización”, escribió, “consiste, pues, en los triunfos que obtiene
los principios de la razón sobre los impulsos desordenados de
la naturaleza”.18 Ya apuntamos cómo la tradición de literatura
Manuel Diez de Bonilla, Código completo de urbanidad y buenas maneras (México: Imprenta de Ignacio Cumplido, 1844), IV.
18

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

421

�La sacralización

llamada de buen comportamiento se desarrolló con fuerza en la
cultura occidental, así como la manera en que llegó a nuestro país
quedando plasmada en múltiples libros.
El argumento del autor es propio de los preceptos ilustrados,
al conceder a la razón la posición primordial para el adecuado
desarrollo de los individuos y de las sociedades. Entonces las
naciones que se contemplaban como modelo de civilización
eran Francia e Inglaterra, lugares donde el carácter cortesano
moldeaba el comportamiento de las personas y designaba su
lugar social. Por otro lado, el fundamento tenía una fuerte dosis
organicista al mostrar una supuesta evolución de las diversas
sociedades en el mundo; así, se identificaban las “primitivas”
con una organización “elemental” (culturas de tradición oral o
trashumantes, por ejemplo) y su contraparte, las “modernas”, que
se asumían aparentemente civilizadas (que para entonces había
experimentado un progreso material entre otras razones debido
al colonialismo ejercido por esos países). Por lo visto, México se
encontraba en medio de ambos tipos de sociedades mencionadas;
no era plenamente primitiva (a pesar de su herencia indígena
y todo lo que ello implicaba), pero tampoco se encontraba a la
“altura” de los referentes europeos mencionados.
Para Diez de Bonilla, la urbanidad es el sello distintivo de la
civilización:
La urbanidad es un ramo de la civilización: consiste en el arte
de acomodar la persona y las acciones, los sentimientos y el
discurso, de forma que hagamos contentos á los demás, de
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

422

�Iván Espinoza

nosotros y de sí mismos, ó bien adquirimos su estimación y
afecto dentro de los límites de lo justo y de lo honesto, ó lo que
es lo mismo, de la razón social.19

En la línea del Tratado de Escoiquiz y del Código de Diez de
Bonilla, se inserta un Manual de urbanidad y buenas maneras
del venezolano Manuel Antonio Carreño (1812-1874). Sus
actividades fueron variadas, propias del hombre público de
la época: fue músico, pedagogo y ocupó cargos públicos en
Venezuela. A pesar de abandonar ese lugar en los últimos años
de su vida (primero llegó a Nueva York y luego a París, donde
murió), Carreño entendió la situación de su país -la misma
situación que los mexicanos experimentaron después de conseguir
la Independencia-, y que se sintetizaba en una pregunta: cómo
debían gobernarse. Para aquellas generaciones de ilustrados, el
reto implicaba -entre otras cosas- aclarar qué tipo de convivencia
social era la más adecuada para regular la vida pública entre los
individuos. En tal sentido se analiza este tipo de literatura.
El Manual apareció por vez primera en 1853 y resultó
tan popular para los lectores como estratégico para gobiernos
de distintos países hispanoparlantes que, a poco más de veinte
años de su publicación, el libro llevaba 17 ediciones. El texto
consta de seis capítulos (o artículos) cuyo énfasis versa en que los
ciudadanos tengan conocimiento de las leyes y de los principios
constitutivos de la sociedad. Asimismo, otorga el respectivo
19

Diez de Bonilla, IV.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

423

�La sacralización

crédito a autores que lo anteceden en este tipo de ejercicios como
el citado Manuel Diez de Bonilla.
La premisa de Carreño versa sobre reconocer los deberes
morales del hombre (virtudes, principios, valores), a partir de los
cuales -según él- se delinea la convivencia entre las personas.
Para justificar sus argumentos, el autor venezolano comparte el
cristianismo (como otros personajes abordados) que constituye en
buena manera el basamento de la tradición occidental; por tanto,
si existen tales “deberes morales”, emanan de Dios, fuente de
todo orden y conocimiento. También existe en sus planteamientos
cierto organicismo, al considerar que dichos deberes la persona
los toma de sus padres y familia para irradiarlos a sus semejantes
(vecinos, compañeros, amistades). Asimismo, existe una carga en
cuanto a promover un sentido de pertenencia, pues supone que
tales principios emanados de la religión y la moral serían útiles
para la constitución de la patria (estado nacional).
Declive de los catecismos, 1857-1887
Con un historial de múltiples guerras civiles y una invasión cuyo
desenlace supuso la “pérdida” de la mitad del territorio nacional,
las condiciones imperantes en un país que se había independizado
hacía apenas unas décadas dieron paso a que en cada región se
articularan políticas dirigidas a ordenar sus respectivos espacios.
En suma -y como se planteó al principio-, la incapacidad de erigir
un gobierno central con el respectivo orden dejó un vacío que
ocuparon poderes de alcance regional. En tal sentido, el ascenso
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

424

�Iván Espinoza

de caciques, caudillos y “hombres fuertes” quienes detentaron
poder militar y político en distintas partes del territorio nacional
es muestra de ello. El argumento anterior debe matizarse, ya que
es necesario advertir que el desarrollo de los procesos históricos
en México en este periodo apunta hacia la constitución de una
incipiente y relativa unidad nacional, lo cual se logrará articular
en su forma más acabada hacia fines de siglo con el régimen
encabezado por Porfirio Díaz.
¿Cómo se llegó a dicha etapa que supuso una relativa
estabilidad nacional? Al iniciar la segunda mitad del siglo XIX,
México se encuentra -de nuevo- envuelto en un sin fin de guerras
civiles en donde destacan dos bandos que en la coyuntura de
entonces estaban bien definidos: los liberales y los conservadores.
El punto de máxima polarización entre ambos grupos fue entre
1855 (al desatarse diversos movimientos en torno a la Revolución
de Ayutla) y 1867 (derrumbe del II Imperio y restauración
republicana). Al imponerse el liberalismo como forma de desenlace
histórico, por primera vez desde que se proclamó la Independencia
fue posible plantear un proyecto de nación cuyas bases constituirán
un Estado moderno hacia la última parte de esa centuria.
Para los propósitos del presente trabajo identificar a los
segmentos mencionados no es un asunto menor, ya que unos y
otros concibieron su propia noción de Estado nacional (y, por tanto,
de ciudadano). Dichas nociones delinearon el tipo de políticas
que debían articularse para lograr gobernabilidad y estabilidad.
Puede decirse que, a grandes rasgos, unos y otros desarrollaron
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

425

�La sacralización

lecturas e interpretaciones propias acerca de una idea de nación
soberana; desde la forma en que ponderaban el pasado hasta la
proyección que hacían de un país próspero y moderno, ambas
posturas dieron vida al debate en la opinión pública del periodo.
En tal disyuntiva, si para unos (conservadores) lo necesario era
una monarquía y un Dios como pilares de la nación mexicana en
reconocimiento a la herencia hispánica, para los otros (liberales)
la opción debía estar anclada en los preceptos republicanos,
laicos y cívicos inspirados en el modelo emanado de la
Revolución Francesa.20 De nuevo, la aparente incompatibilidad
de los modelos aludidos debe matizarse pues ambos bandos -a
su manera-, procuraron la estabilidad nacional; de hecho, debe
señalarse que el liberalismo mexicano del siglo XIX fue un amplio
espectro en donde se definieron posturas político-ideológicas,
cuyos márgenes iban desde aquellos que pensaban mantener las
tradiciones novohispanas hasta aquellos que pretendían romper
con ese pasado. De estos sectores en pugna, a los primeros se
les identificó como conservadores (aunque lo más adecuado sería
llamarlos “liberales moderados”).
¿Qué función tuvo el catecismo cívico durante el lapso
mencionado? Para empezar, debemos decir que el periodo
tiene como inicio los procesos en torno a la Reforma y culmina
con la última edición del Catecismo político constitucional de
Beatriz Cepeda, Enseñar la nación. La educación y la institucionalización
de la idea de nación en el México de la Reforma (1855-1876) (México: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012),
42–128.
20

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

426

�Iván Espinoza

Pizarro hacia 1887. En el lapso, algunos autores aun con posturas
ideológicas distintas (por ejemplo, Roa Bárcena o Rhodakanaty)
escriben material en el formato descrito y continúa su circulación
gracias a las publicaciones de diversos editores (bien en negocios
de particulares, bien en imprentas oficiales). Pese a lo anterior,
el encabezado del presente apartado muestra un primer indicio:
decae la edición, el uso y la difusión de este tipo de literatura (al
menos desde el punto de vista de lo que algunos estudios han
contemplado como “producción nacional”).
¿A qué se debió tal declive? Si en los dos periodos anteriores
se encontró el dato que indicaba el uso general, masivo y -hasta
cierto punto- exitoso de los catecismos como parte de una estrategia
política y educativa dirigida a divulgar entre el gran público
principios que entonces se consideraron universales y necesarios,
a partir de los años de 1860 y hasta los de 1880 su utilización se
orientará hacia segmentos, temas y ámbitos cada vez más acotados
y restringidos.21 En principio, una causa del declive advertido
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne Staples
(México, DF: El Colegio de México, 2011); Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al México independiente”; Eugenia Roldán,
The making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century Mexico [Master of Arts Dissertation] (Coventry: University of Warwick,
1996); Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the development of public opinion in nineteenth-century (México)”. Un ejemplo de dicha
tendencia fue el Catecismo de derecho político constitucional de José Miguel
Macías publicado en 1873, cuyo objetivo era servir de texto para la formación
de abogados.
21

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

427

�La sacralización

lo representó el propio método catequístico, por lo que para la
última década del siglo dicha propuesta -de carácter elemental y
mecánico-, dejó de ser útil para los objetivos político-educativos
trazados por los distintos gobiernos que se sucedían. A su vez, poco
a poco se fueron imponiendo otros modelos de enseñanza inspirados
en las tendencias de pensamiento que entonces dominaban y se
consideraban vanguardistas (como las explicaciones de tipo
evolutivo u organicistas propias del positivismo que se convertirá
en la ideología porfiriana). Si bien se reconoce la permanencia
del romanticismo que hacia 1867 con el triunfo liberal recibió un
nuevo impulso que supuso -entre otras cosas- revalorar lo nacional,
en lo que respecta a nuestro objeto de estudio la presencia de esa
corriente se irá diluyendo. De tal manera que a lo largo el Porfiriato
continuaron apareciendo catecismos, pero ya alejados de la fórmula
pregunta y respuesta para entonces considerada monolítica y
desplazada por otras estrategias de estudio. El uso de dicha fórmula
catequística será cada vez más focalizado, por lo que su utilización
empezó a concentrarse sobre asuntos cada vez más especializados
dirigidos a segmentos específicos de la población. Teniendo en
cuenta lo anterior, ahora analizamos algunas de las propuestas
que consideramos más relevantes de este tipo de literatura, cuyo
propósito se mantuvo: crear y difundir ciertos valores y actitudes
entre los mexicanos.
En el año de 1861 se editó una Cartilla socialista. A esta
breve obra le acompaña un subtítulo que indica O sea, Catecismo
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

428

�Iván Espinoza

Elemental de la Escuela Socialista de Carlos Fourier.22 Su autor,
Plotino Constantino Rhodakanaty, es un personaje que hasta la
fecha es un enigma en muchos sentidos: no existe consenso en
cuanto a su fecha de nacimiento y se desconoce cuándo y dónde
murió; si bien existen indicios de su presencia en México (escritos,
publicaciones, cursos impartidos), no se sabe con certeza cuánto
tiempo estuvo aquí; tampoco se conoce alguna imagen de él
siendo que para la segunda mitad del siglo XIX la fotografía ya
había llegado al país. En contraste, se conoce y se ha estudiado
parte de su obra escrita como la que ahora citamos.
Se dice que Rhodakanaty nació en Atenas en los años de
1820 (unos señalan 1824, otros 1828), que estudió medicina en
Berlín y que habría llegado a México hacia 1861. Participó en
diversidad de proyectos, tanto editoriales como de tipo organizativo
(La Social). En una nación que se reconstruía en medio de mil
problemas, individuos como este lo contemplaron como un gran
laboratorio propicio para promover sus ideas en torno a cómo
organizar a las sociedades. Con tal objetivo, en ese año comenzó a
circular dicha Cartilla, que por su extensión (9 lecciones en menos
de 20 páginas) tenía más bien formato de folleto. Para los propósitos
del presente trabajo, llama la atención que sus planteamientos
se encuentren ubicados en el socialismo, pues se trata de una
Para nuestra investigación, tomamos la siguiente edición: Plotino Rhodakanaty, Cartilla socialista (México: Ed. Madero, 1968). Hacia 1883, en
pleno Porfiriato, Rhodakanaty editará la obra con el título Cartilla socialista
republicana.
22

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

429

�La sacralización

tendencia de pensamiento que en México no contaba con arraigo
ni adeptos. Por otra parte, tal condición atípica del autor contrasta
con la utilización del método catequístico tradicional utilizado
durante siglos por una institución como la Iglesia que, como se ha
dicho, para entonces ya estaba en franco declive. ¿Cómo es que
un personaje vanguardista (introductor de ideas desconocidas por
ese tiempo en nuestro país) y feroz crítico del catolicismo (religión
mayoritaria entre los mexicanos de entonces y de ahora), siguió un
modelo (pregunta-respuesta) que ya se consideraba obsoleto?
Una posible explicación la encontramos en el primer
párrafo de la Cartilla, donde identifica a Jesús -el hijo de Dios
en la tierra según el cristianismo-, como el “primer socialista”
en la historia de la humanidad.23 Es curioso que un personaje
cuyo vocabulario está impregnado de términos propios de la
romantización positivista como “razón”, “ciencia”, “progreso”,
“perfeccionamiento”, “moderno”, tome como punto de partida el
argumento fundacional de lo que entonces criticó abiertamente:
el cristianismo. Debe matizarse el argumento, pues las críticas de
aquellas generaciones radicales iban hacia la institución (Iglesia)
y no hacía sus principios (dogma). Como otros pensadores de
aquel tiempo, Rhodakanaty consideraba que dicha doctrina
difundida por la Iglesia católica representaba un obstáculo para el
pleno desarrollo de los individuos y de los pueblos. La ironía está
en que como “solución” proponía otra doctrina: el socialismo. Su
justificación la expone en los siguientes términos:
23

Rhodakanaty, 45.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

430

�Iván Espinoza

Esta pequeña obra lleva también el objeto de que las clases
obrera y agrícola de México conozcan los verdaderos principios
científicos en que se funda la doctrina sociocrática de la que
tanto se habla y debate hoy en todas las naciones de ambos
continentes, pero sin ser aún comprendida en su esencia.
Empero como única recompensa a mi trabajo, la benevolencia
de mis lectores y que alguna vez el pueblo mexicano llegue a
emanciparse del terrible yugo de la plutocracia por medio de la
asociación.24

Se ha expuesto que el siglo XIX representó para México el
abandono del tipo de organización colonial e ir a la búsqueda
de nuevas formas para articular un estado nacional moderno.
En ese tránsito, los distintos grupos en pugna planteaban sus
proyectos de cómo debía constituirse el estado mexicano; de
hecho, la clase política en el poder alentó la llegada de extranjeros
-preferentemente occidentales- que pudieran contribuir a
dicho objetivo. En tal sentido, al toparnos con la propuesta de
Rhodakanaty encontramos que esos debates iban más allá de
la típica disyuntiva liberal-conservador. Aunado a lo anterior,
la postura del autor pone en evidencia el “atraso” en que se
encontraba la élite política e intelectual mexicana al desconocer
los principios de la doctrina socialista.
A diferencia de algunas de las propuestas analizadas,
lo que orienta la Cartilla es el problema del orden (más que el
de la gobernabilidad). La constante en los argumentos en este
24

Rhodakanaty, 46.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

431

�La sacralización

texto es el determinismo, propio de los planteamientos de tipo
doctrinarios. Por ejemplo, el principal problema que el extranjero
ve en México -y, de hecho, en el mundo- es no contar con una
organización social adecuada. Eso lo aborda en la Lección II
y sugiere que el comportamiento del individuo lo determina
la organización social en que vive.25 A decir de este autor, los
desórdenes que el país padece en ese momento (luchas intestinas,
invasiones, estancamiento económico, fragmentación del
territorio nacional), se deben a que los individuos no cuentan con
la formación adecuada, la cual debería ser proporcionada por la
organización institucional (es decir, el Estado mexicano). Podría
decirse que, según Rhodakanaty, el individuo con una formación
adecuada (valores, normas, reglas, leyes) emanada del entorno
en que vive (organización social), haría posible una sociedad
eficiente y armónica.
El autor identifica de inmediato los principales problemas
en México: usureros, agiotistas, el clero, la aristocracia, los
“seudoliberales” que -según él- traicionaron la Reforma. Todos
habrían contribuido a la desarticulación de la sociedad mexicana.
Inspirado en las revoluciones europeas desatadas al mediar
la centuria, este enigmático personaje pretende reorganizar
(“regenerar”) a los mexicanos de la época a partir de un nuevo
contrato social. Si ahora -en un ambiente donde las democracias
liberales se han impuesto- se habla de todo tipo de derechos
25

Rhodakanaty, 48–49.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

432

�Iván Espinoza

respecto a las personas, Rhodakanaty señalaba que en el siglo
XIX había segmentos que carecían de sus derechos elementales
(trabajadores del campo u obreros, indígenas, mujeres). ¿Cómo
podría haber armonía en una sociedad que relega a sus propios
miembros? Tal era el impulso que propició la creación del tipo de
obras que tomamos como objeto de estudio.
Hacia 1862, iniciada la intervención francesa en nuestro
país, se publicó un Catecismo elemental de la historia de México.
Fue autoría de José María Roa Bárcena (1827-1908), prolífico
escritor y, como los otros personajes mencionados, se involucró
en los asuntos públicos de su tiempo. Si bien su obra es vasta, la
que corresponde a la temática literaria (básicamente poesía) es la
más abundante pues la ejerció desde su juventud hasta su madurez,
la cual apareció en varias publicaciones (revistas, folletos,
periódicos). Por su ubicación generacional (contemporáneo de
figuras como Riva, Payno y Altamirano), este personaje está
inmerso en el romanticismo. También ejerció el periodismo, en
este caso como “publicista”; es decir, debatió y polemizó con
otros personajes acerca de cómo debía gobernarse al país.
Identificar la posición política y perfil ideológico del
autor supone un primer paso para comprender los planteamientos
presentes en su Catecismo. Roa nace y se cría en una familia de
ascendencia española y que es fiel al catolicismo. A lo largo de
aquella centuria, las vicisitudes y experiencias que vive México
forjarán su visión respecto a su sentido de nacionalismo; en
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

433

�La sacralización

este caso, las invasiones estadounidenses primero y francesa
después, fueron para este católico por convicción -como para
aquellas generaciones de individuos activos en las arenas política
e intelectual-, un impulso para participar en la constitución del
estado mexicano. Respecto a la primera de las invasiones, sus
reflexiones quedaron plasmadas en el proyecto editorial intitulado
Recuerdos de la invasión norteamericana (1846-1848). Por lo
que toca al episodio de la invasión francesa su postura es clara:
como otras personalidades de la época (Larraínzar, Sánchez de
Tagle, Arango y Escandón) ve en la llegada del Habsburgo una
posibilidad de orden y estabilidad para el maltrecho país. Por
tanto, Roa se suma al proyecto del II Imperio y lo reconoce.
Así, queda en el bando “conservador” (cargando con todos los
adjetivos que implica: “traidor”, vendepatria”, etc.).
El citado Catecismo consta de cuatro partes: nociones
generales (aspectos que hoy podríamos ubicar como la geografía
nacional); Historia antes de los mexicas; Historia de la Colonia; e
Historia de la etapa independiente (hasta 1848). El autor justifica
el presente trabajo con su para entonces reconocida trayectoria
formativa, y comenta:
La bondad con el público se dignó a acoger mi ‘Catecismo
elemental de Geografía universal’, dado á luz hace ocho meses,
me ha servido de estímulo para emprender la formación de
otras pequeñas obras elementales que, en mi humilde concepto,
hacen en nuestro país para instrucción y educación de la niñez.
A esto se debe la aparición del “Catecismo elemental de la
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

434

�Iván Espinoza

historia de México” que ofrezco hoy á los padres de familia
y á todas las personas que se consagran á las nobles tareas del
profesorado.26

Queda refrendado por parte de este personaje su compromiso con
la constitución de un México estable y armónico, en un periodo
de graves dificultades para la vida interna. Como los otros autores
abordados, Roa desde su posición toma la pluma y plasma sus
ideas para entrar de lleno al debate para responder a la pregunta
de qué tipo de país debería ser el nuestro. Es importante destacar
la mención que se hace en cuanto a la participación de los
padres de familia, como parte del proceso educativo (al menos
en los niveles elementales). Hoy vive nuestro país cambios
-como parte de una supuesta transición democrática- que se
pretenden plasmar en reformas constitucionales, entre otras, la
de educación; lo anterior ha desatado la pugna entre grupos y
facciones (sindicatos, clase política, gobernantes, medios de
comunicación, asociaciones civiles) por proteger sus intereses. A
lo anterior debe sumarse la apatía en buena parte de los padres de
familia, pues da la impresión que ven a la escuela como una forma
de desentenderse de sus hijos por un rato. En contraste, para este
ilustrado los padres de familia eran parte medular del proceso; es
decir, la educación de los menores no se quedaba en el aula con
la relación maestro-alumno, en ella también debían involucrarse
José María Roa Bárcena, Catecismo elemental de historia de México (México: Instituto Nacional de Bellas Artes; Secretaría de Educación Pública; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1986), 3.

26

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

435

�La sacralización

otros entornos como el familiar. Se trata, por tanto, de un trabajo
dirigido a un grupo específico: estudiantes de “primaria superior”
(lo que hoy llamamos secundaria).
En las primeras páginas del texto se habla del territorio,
los climas y de los grupos étnicos (les llama “razas”) que habitan
el territorio nacional. Este último punto llama la atención, ya
que reconoce que la población mexicana a inicios de la segunda
mitad del siglo XIX representa un mosaico de diversos grupos
(“indígena pura”, “blanca criolla”, “mezclada”, “estranjeros”).27
No es un dato menor, si recordamos su posición como conservador
en un momento de polarización política con eventos como la
guerra de Reforma, la Intervención francesa y el II Imperio.
Actualmente, nuestro país pretende esforzarse por ser reconocido
como democrático y liberal, lo cual supone, entre otras cosas, el
reconocimiento de derechos de los múltiples grupos y segmentos
que lo conforman. Pese a lo anterior, aun ahora existen sectores
de la población (por ejemplo, los mexicanos de origen africano),
que ni siquiera tiene un reconocimiento al momento de hacerse
los censos de población cada cinco años.
Otro aspecto vinculado con su posición político-ideológica
se muestra en su visión de la historia nacional de aquella
centuria; es decir, al abordar mediante el esquema de preguntas
y respuestas la etapa independiente de nuestro país, se detiene
Roa Bárcena, 18. Por “mezclada”, hace referencia a la variedad de cruces
entre grupos étnicos (indígenas, africanos, caucásicos, asiáticos, mulatos, etc.).
27

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

436

�Iván Espinoza

al término de la invasión del ejército estadounidense. Como
Lucas Alamán -otro connotado “conservador”- en su Historia de
Méjico, Roa percibe en ese momento un punto de quiebre, quizá
el más apremiante desde que se consumó la Independencia. En
el lapso, el Catecismo expone los presidentes que comandaron
la nación (G. Victoria, V, Guerrero, J. M. Bocanegra, P. Vélez,
L. Quintanar, L. Alamán, A. Bustamante, A. López de SantaAnna, V. Gómez Farías), como signo de inestabilidad de la patria
emancipada pero que parece no decidirse a nacer.28 Vendrá otra
invasión -la cual ocurre mientras circula el librito-, pero la postura
de este autor será la de ver el acontecimiento como el inicio de
una nueva etapa, aparentemente próspera y llena de posibilidades
para los mexicanos. La propuesta de Roa apela a la máxima -muy
difundida entonces entre los historiadores- que debe aprenderse
del pasado, lo cual para él resulta crucial tomarla en cuenta pues
está en juego la constitución del Estado nacional.
Apenas superada la guerra de Reforma que involucró a
liberales y conservadores en busca de imponerse con un proyecto
nacional, vio la luz el Catecismo político constitucional escrito por
Nicolás Pizarro (1830-1895) y cuya primera edición corresponde
al año de 1861.29 Como otros hombres públicos de entonces
Roa Bárcena, 234.
Según E. Roldán, hacia 1851 se habría publicado un Catecismo político
del pueblo que atribuye a Pizarro (que la autora reconoce no haber localizado),
y advierte que es distinto a la obra que ahora indicamos. Ver: Roldán, The
making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century
Mexico [Master of Arts Dissertation], Appendice IV.
28
29

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

437

�La sacralización

activos política e intelectualmente, Pizarro entró en el debate
que generaban los problemas nacionales a través de la escritura e
inmerso en el romanticismo que en nuestro país estaba en plena
renovación. Por ejemplo, en sus novelas El monedero y La coqueta
-publicadas en ese mismo año-, ya muestra una preocupación,
implícita si se quiere, por el devenir nacional; de tal manera que
la genuina empatía con los indígenas, la crítica al clero -que no a
la Iglesia-, su distancia respecto a los conservadores, una peculiar
-podría decirse patológica- animadversión hacia Estados Unidos
y la denuncia de un país hundido en la anarquía desembocan en
una aspiración utópica donde los individuos deberían vivir en una
sociedad de tipo cooperativista.30
En tal sentido, la novela mexicana a lo largo del siglo
XIX tuvo una función social que rebasó el mero entretenimiento
de un posible sector de lectores, pues aquellas generaciones de
escritores románticos entendieron y ejercieron su oficio de una
forma estratégica. Lo anterior supuso contar historias en donde
se presentaran personajes y se recrearan situaciones encaminadas
a representar una idea de sociedad liberal que consideraban
Tras la disolución del orden colonial, hubo quienes vieron en la nueva nación un espacio con condiciones idóneas para promover proyectos cuyo objetivo era configurar una sociedad distinta. Se mencionó a Rhodakanaty con una
propuesta desde el socialismo. Otro fue el de Benjamin Lundy (1789-1839),
cuáquero estadounidense que también estuvo en México con un proyecto desde el mutualismo. Para este último, ver: Javier Villarreal Lozano, ed., Tiempos
de tormenta. La vida en Monclova, Coahuila; Ciudad Victoria y Matamoros,
Tamaulipas, 1833-1834 / Diario de Bejamin Lundy (México: Universidad Autónoma de Coahuila; Plaza y Valdés, 2011), 33–40.
30

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

438

�Iván Espinoza

apropiada y necesaria para el México de esos años. Así, la
propuesta literaria de Pizarro está en consonancia con otras
novelas de la segunda mitad de aquella centuria como La navidad
en las montañas [1871] de I. Altamirano o Los bandidos del río
frío [1889-91] de M. Payno.31
La preocupación presente en la propuesta citada se vuelve
explícita en el mencionado Catecismo. La primera edición corrió
a cargo de la Imprenta N. Chávez y estaba compuesta de 72
páginas. A diferencia de las novelas referidas, el éxito de este
libro fue tal que tuvo el respaldo institucional al ser contemplado
por la clase gobernante y sus políticas educativas implementadas
entonces, por lo que se le designó texto obligatorio en las escuelas
públicas. El principal mérito que se le reconoció a este trabajo
de Pizarro fue la forma sencilla y clara en la que mostraba los
principales puntos de la Constitución de 1857, lo que se consideró
ideal para transmitir los preceptos liberales plasmados en dicho
documento. La obra alcanzó una quinta edición hacia 1887, lo que
en nuestro recorrido representa el cierre de lo que identificamos
como la tradición mexicana de catecismos cívicos. Lo anterior
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 409. Aquí se
hace una ponderación para vincular “novela y nación” en la segunda mitad de
aquella centuria, para lo cual toma como referente la obra de Ignacio Manuel
Altamirano y apunta: En México…, a la novela le tocaba asumir una misión
bien concreta: la de definir modelos sociales de conducta tendientes a restablecer los sistemas de autoridades naturales que el derrumbe del viejo orden
y medio siglo de guerras civiles habían trastocado.
31

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

439

�La sacralización

supuso contemplar al texto como un instrumento en momentos en
que las distintas facciones liberales se fueron imponiendo. Valga
un último comentario respecto a la preocupación de este autor
por incidir de manera formativa en un potencial público lector
como la niñez: en este caso, con la redacción de unas Leyendas y
fábulas para los niños editado hacia 1872.
De vuelta al Catecismo, lo componen dos grandes
segmentos (o títulos como los nombra el autor): uno dedicado
a la constitución política y otro a las formas de gobierno. A su
vez, cada título lo desglosa en secciones (6 en el primero y 4
en el segundo). Las primeras 6 secciones tratan acerca de los
derechos (del hombre, los individuales, las garantías, de la
propiedad), mientras que las restantes 4 presentan los preceptos
constitucionales (federación, división de poderes, estados de la
federación, leyes de reforma).
Al igual que los otros trabajos aludidos, el de Pizarro
trata de responder a la pregunta cómo constituir un estado y cuál
debe ser la forma más óptima de gobernar. Para justificar sus
reflexiones, el autor refiere a los procesos históricos que el país
había padecido hasta entonces:
México, que ha sufrido como otros pueblos, pero con singular
dureza, la tiranía de los extraños y el despotismo de sus
propios hijos, ha luchado casi sin tregua por más de medio
siglo, primero, para conquistar su Independencia, y después
por asegurar su libertad. En vano se ha proclamado ésta en
varias épocas, porque se han dejado vivos algunos de los
injustificables abusos, que ahora todo mundo conoce que
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

440

�Iván Espinoza

nunca debieron permitirse, y por eso es llegada ya la ocasión de
asegurar los verdaderos, generales é imprescriptibles derechos
de todo hombre, y los del ciudadano, y de establecer la manera
con que ha de regirse nuestra nación, para que no volvamos
á las desgraciadas épocas en que había esclavos, inquisición
y rey, ó en que el gefe de algunos miles de soldados disponía
á su antojo de nuestra suerte, sino al contrario, para que se
establezca en imperio de la justicia y el goze de la libertad bien
entendida. Tal ha sido el objeto primordial que se ha propuesta
nuestro representantes al formar la Constitución de 1857.32

Como liberal, nuestro personaje ve en la Constitución de
1857 el gran referente, el punto de partida para la existencia y
constitución del Estado mexicano bajo una forma de gobierno
apropiada (esto es, una República Federal). Por tanto, no sorprende
que el autor llegue a una conclusión radical: renegar del pasado
novohispano, de sus tradiciones y de su organización política.33
Según él, arrastrar con todo eso habría sido el impedimento para
Nicolás Pizarro, Catecismo político constitucional (Monterrey: Imprenta
de Gobierno, a cargo de Viviano Flores, 1861), 6.
33
El argumento está en consonancia con posturas de otros personajes de la
época. Es el caso de Ignacio Ramírez en un escrito intitulado “La desespañolización”. En este trabajo, publicado por vez primera en 1865 en La Estrella
de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el polígrafo español
Emilio Castelar, “El Nigromante” inicia su planteamiento así: ¡Mueran los
gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y en esta fórmula terrible se
encuentra la desepañolización de México. ¿Hay algún mexicano que no haya
preferido en su vida esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada, sobre
por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la nación que, creyendo
descubrir en la frente de Colón un camino seguro para robar a los portugueses
las Indias orientales, tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido
en devorarnos.
32

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

441

�La sacralización

que México pudiera constituirse como una sociedad justa a partir
de criterios universales (es decir, liberales y republicanos).34
En esa línea argumentativa, nuestro personaje -como otros
ya analizados- apela a los derechos del hombre (libre ejercicio de
las facultades naturales del individuo) que entiende como la base
de la democracia. De tal manera que expresar ideas, transitar en y
más allá de los límites del territorio nacional, tolerancia religiosa
y política, hasta considerar el derecho a portar armas que no estén
prohibidas por la ley. Al propio tiempo, destaca los deberes de todo
individuo: a Dios, a la patria, a la familia, a nuestros semejantes
y a sí mismo.35 En este aspecto, llama la atención que un
personaje de ideología liberal al tanto de las premisas consideradas
vanguardistas, señale que el primer deber sea con Dios. Si bien
los liberales de la época en su mayoría pretendieron imponer una
sociedad secular y laica, en el fondo comprendían que el catolicismo
-herencia de la tradición novohispana- era un factor de unidad entre
los mexicanos que entonces se encontraban inmersos en múltiples
incompatibilidades que parecían irreconciliables. En Pizarro, como
Liberales radicales como el mencionado Ramírez y el propio Pizarro, en su
extremismo, le negaron algún valor al periodo colonial (por ejemplo, el catolicismo y la respectiva cultura cívica -costumbres, hábitos, imaginario político,
sentido de pertenencia- que gestó y promovió entre los novohispanos, la cual
permaneció incluso mucho tiempo después de la Independencia). En esta línea
argumentativa, valdría la pena preguntarnos qué tanto de esa cultura cívica católica aun define muchas de nuestras actitudes. Ver: Brian Connaughton, Entre
la voz de Dios y el llamado de la patria (México, DF: Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa; Fondo de Cultura Económica, 2010), 99–149.
35
Pizarro, Catecismo político constitucional, 32.
34

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

442

�Iván Espinoza

en otros personajes, está presente cierto pragmatismo en cuanto a la
solución de los problemas más apremiantes.
Por otra parte, la propuesta de gobierno del autor empieza
por el concepto de soberanía. La explicación sobre la soberanía
tiene cierta dosis organicista, ya que ésta debe existir primero en
el individuo, después en la familia, enseguida en el municipio,
para pasar al estado o provincia, y por último a la nación.36 Sin
soberanía -dice este personaje-, no hay independencia.
Con soberanía, un estado puede organizarse en una
forma de gobierno que -a juicio de Pizarro-, “el mejor” es el
“federativo” (reunión de varios Estados sujetos a las mismas leyes
fundamentales).37 Además, acorde a los preceptos que definen al
modelo universal de república, en este texto se aboga por la división
de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial). Para ese tiempo se
encuentra viva la disputa entre liberales y conservadores, y el
consecuente debate sobre una monarquía o una república; de hecho,
después de la publicación del Catecismo, se iniciará la intervención
francesa y la posterior instauración del II Imperio. El desenlace
histórico de 1867 -que supuso la victoria liberal-, acabó por otorgarle
-por algún tiempo- un estatus casi canónico a la propuesta cívica
de Pizarro, al promover ciertos valores republicanos considerados
indispensables para el establecimiento del Estado mexicano.
La preocupación por hacer de la sociedad mexicana una
de cariz moderno y armónico acompañó a este personaje el resto
36
37

Pizarro, 35.
Pizarro, 42.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

443

�La sacralización

de su vida. En 1868, apenas restaurada la República y cuando
todavía circula y se lee el citado escrito cívico editado hacia
algunos años, Pizarro presentó un Catecismo de moral. En este
tratado de 224 páginas, el autor sigue la línea trazada por otros
autores (Diez de Bonilla, Carreño) y aborda algunos aspectos
(familia, educación, trabajo, virtudes, conciencia) que considera
cruciales para una convivencia socialmente aceptable.
Consideraciones finales
En lo que corresponde al contenido de los artefactos literarios
analizados, el concepto ciudadanía es el que justifica dichas
propuestas. Durante el siglo XIX, los preceptos liberales vigentes
y promovidos por los grupos política e intelectualmente activos
estaban orientados a un sentido de ciudadano, cuyo propósito
era “uniformizar” a los mexicanos. Lo anterior como parte
fundamental del proyecto de constituir un Estado nacional.
La construcción de dicho Estado en México implicó romper
con la herencia y tradición coloniales, lo que a su vez demandó
apelar a nuevos principios de legitimidad (señaladamente liberales
y republicanos). Tales principios supusieron ciertos cambios
que a lo largo del siglo XIX definieron a la sociedad mexicana,
siendo uno de ellos los mecanismos para el ascenso social. Desde
ese aspecto, los autores aludidos con su preparación, trayectoria
intelectual y reconocimiento a nivel nacional son muestra de que
se constituía una nueva clase: la élite ilustrada que ejercía alguna
profesión liberal.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

444

�Iván Espinoza

En una sociedad mexicana como la de entonces (población
mayoritariamente indígena, un alto índice de analfabetismo, un
acceso a la educación selectivo, diferencias étnicas, sociales,
económicas, políticas, etc.), cabe reiterar la intensa actividad
intelectual y editorial que a lo largo de esa centuria se desarrolló
de forma constante a pesar de tener todo en contra (gobiernos
débiles, crisis económicas, guerras civiles, invasiones, falta de
recursos y un largo etcétera).
Como se mostró, conforme se acercó el fin de la centuria
el uso y circulación de los catecismos cívicos vino a menos. La
fórmula pregunta-respuesta paulatinamente quedó obsoleta y
acabó siendo reemplazada por otros métodos. Ciertas condiciones
incidieron en ello, como la adopción de nuevas estrategias de
enseñanza basadas en tendencias de pensamiento consideradas
más analíticas (en este caso, el positivismo que durante el
Porfiriato se convirtió en la ideología del régimen).
Referencias
Bazant, Mílada. “La educación moderna, 1867-1911”. En
Historia de la educación en la Ciudad de México, editado
por Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne Staples. México, DF:
El Colegio de México, 2011.
Berlin, Isaiah. Las raíces del romanticismo. México: Grupo Santillana, 2000.
Cepeda, Beatriz. Enseñar la nación. La educación y la institucionalización de la idea de nación en el México de la ReforSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

445

�La sacralización

ma (1855-1876). México: Fondo de Cultura Económica;
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012.
Connaughton, Brian. Entre la voz de Dios y el llamado de la patria. México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana
- Iztapalapa; Fondo de Cultura Económica, 2010.
Diez de Bonilla, Manuel. Código completo de urbanidad y buenas maneras. México: Imprenta de Ignacio Cumplido,
1844.
Gorostiza, Manuel Eduardo de. Cartilla política. México: Fondo
de Cultura Económica, 2006.
Lafaye, Jacques. Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la
conciencia nacional en México. México, DF: Fondo de
Cultura Económica, 2002.
Lujambio, Alonso. “Gorostiza, el político”. En Cartilla política,
editado por Manuel Eduardo de Gorostiza, 21–47. México: Fondo de Cultura Económica, 2006.
Muriá, José María. “Los primeros meses de 1854, según Manuel
Diez de Bonilla”. Secuencia, núm. 8 (1987): 16–23.
Palti, Elías José. La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio
sobre las formas del discurso político). México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005.
Pizarro, Nicolás. Catecismo político constitucional. Monterrey:
Imprenta de Gobierno, a cargo de Viviano Flores, 1861.
Rhodakanaty, Plotino. Cartilla socialista. México: Ed. Madero,
1968.
Ripalda, Gerónimo. Doctrina cristiana. Salamanca: Ediciones de
la Diputación de Salamanca, 1991.
Roa Bárcena, José María. Catecismo elemental de historia de
México. México: Instituto Nacional de Bellas Artes; Secretaría de Educación Pública; Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1986.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

446

�Iván Espinoza

Roldán, Eugenia. “Lectura en preguntas y respuestas”. En Empresa y cultura en tinta y papel (1800-1860), editado por
Laura Suárez, 327–41. México: Instituto Mora; Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
———. “Talking politics in print. Political catechisms and the
development of public opinion in nineteenth-century
(México)”. La Révolution française. Les catéchismes républicains, 2009. hhttp://lrf.revues.org/index128.html.
———. The making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century Mexico [Master of Arts Dissertation]. Coventry: University of Warwick, 1996.
Sánchez, Juan Manuel. Doctrina cristiana del Padre Jerónimo de
Ripalda e intento bibliográfico de la misma. Años 15911900. Madrid: Imprenta Alemana, 1909.
Tanck, Dorothy. “Los catecismos políticos: de la Revolución
Francesa al México independiente”. En La Revolución
francesa en México, editado por Alberro Solange, Alicia
Hernández, y Elías Trabulse, 65–80. México, 1992.
Vargas, M. M. Catecismo de república, ó elementos para un gobierno republicano popular federal de la nación mexicana. México: Imprenta y Libreria a cargo de Martín Rivera,
1827.
Villarreal Lozano, Javier, ed. Tiempos de tormenta. La vida en
Monclova, Coahuila; Ciudad Victoria y Matamoros, Tamaulipas, 1833-1834 / Diario de Bejamin Lundy. México: Universidad Autónoma de Coahuila; Plaza y Valdés,
2011.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 402-447
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

447

�Fuentes para la historia de la industria escobera
regiomontana: el acervo documental del archivo
histórico del municipio de Cadereyta Jiménez
José Manuel Hernández Zamora
Archivo Municipal de Cadereyta Jiménez
Cadereyta Jiménez, México
orcid.org/0000-0002-1039-1610

Recibido: 22 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En algunos pueblos escribir la historia de un oficio o de una
industria en particular es describir la historia misma de la
comunidad. Este supuesto aplica para el último siglo de vida
del municipio de Cadereyta Jiménez, Nuevo León. La historia
fabril de la producción escobera se encuentra íntimamente
relacionada con el desarrollo municipal. No podría entenderse
la memoria local sin una reflexión sobre la misma. Su fundador,
Eugenio Serrano, estuvo relacionado con los industriales de
Monterrey, por lo que la fábrica de escobas puede considerarse
periférica o como parte del movimiento industrial generado en
esas décadas.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

448

�Manuel Hernández

El objeto de la presente nota es ofrecer un panorama
general de la documentación que resguarda el archivo histórico
municipal de Cadereyta Jiménez [AHMCJ] y las posibilidades
que ofrece para el estudio de la industria regiomontana,
específicamente para la industria escobera que se ha desarrollado
en el área metropolitana. Asimismo, es una invitación para
explorar los archivos de tipo municipal, que no solo ofrecen
información local, sino que también se pueden utilizar para
estudios regionales; por ejemplo, para estudiar el impacto y
los resultados de la implementación de un programa o política
pública; para analizar las redes empresariales y/o comerciales y
su relación con centros industriales de menor relevancia; o para
estudiarlos como proveedores de materia prima.
Cadereyta Jiménez es un municipio fundado en el
siglo XVII sobre una extensa llanura irrigada por corrientes
de riachuelos de corriente semipermanente. Algo atípico para
el ecosistema predominante en el norte del país. Su economía
estuvo vinculada al sector agropecuario. En un primer periodo,
que va desde su fundación a la segunda mitad del siglo XVIII,
se caracterizó por una fuerte presencia ganadera (sobre todo de
ganado menor), y luego transitó a las actividades agrícolas. Se
puede ubicar esta etapa predominantemente en el siglo XIX, cuya
base fue la producción de caña de azúcar, maíz y frijol.
A partir de 1890, con la inauguración del ferrocarril
Monterrey al Golfo de México, la dinámica comercial de las
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

449

�Fuentes para la historia

poblaciones agropecuarias de la región empezó a cambiar. Fue en
ese momento que se fundó la primera fábrica de escobas en 1892,
con lo que se inició la diversificación económica del municipio y se
incentivó a otros comerciantes a incursionar en el área fabril. Este
fenómeno detonado por la llegada del sistema ferroviario también
estuvo ligado a la tendencia de industrialización de Monterrey.
La importancia de este ramo industrial puede justificarse en
tres factores: la historicidad de la industria; la cantidad de fábricas
y empleados; y por último, la identidad construida alrededor del
sector. Comprender el papel de un centro de trabajo y su impacto
en la comunidad es entender, hasta cierto grado, las dinámicas
sociales, políticas y culturales de la región, de allí la importancia
de estudiar los sistemas microeconómicos o microregionales. Tal
es el caso de la industria escobera en la esfera local.
En efecto, alrededor de la industria escobera se constituyó
un grupo empresarial suficientemente fuerte que fue un contrapeso
del grupo político municipal. Esta dinámica se mantuvo hasta
la década de 1980 cuando el sector petrolero se afianzó en el
municipio. De igual forma, su importancia se ve reflejada en las
acciones sociales y culturales, siendo las fábricas de este ramo
industrial las que gozan de mejor imagen laboral. Desde 1892,
cuando se fundó la fábrica La Aldeana hasta la actualidad, el
ramo escobero no ha parado de producir, por lo que le ha dado
un lugar privilegiado entre la industria del área metropolitana de
Monterrey, de allí su importancia de estudio.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

450

�Manuel Hernández

Las fuentes
Las fuentes para el estudio de la industria escobera se pueden dividir
en tres áreas: archivos históricos, hemerografía y memoria oral.
Para atender la parte histórica, la riqueza documental resguardada
en el archivo histórico es fundamental; por su parte, la hemerografía
es una fuente que puede emplearse para búsqueda de información
histórica y contemporánea. A las anteriores fuentes, se agrega la
oralidad, la cual es una riquísima fuente para comprender la vida
cotidiana, cultural e ideológica en torno a la industria escobera.
a. El archivo histórico municipal
El archivo histórico de Cadereyta Jiménez resguarda un vasto
acervo cuya documentación más antigua data de 1701. La
última transferencia secundaria se realizó a finales del 2001, por
lo que se conserva documentación hasta esa fecha. En cuanto a
documentación del tipo económico registrada entre el siglo XVIII
y el XIX, se conservan libros de cuentas, impuestos (alcabalas),
recibos, cortes de caja, pagarés, presupuestos, inventarios,
informes, facturas, glosas y correspondencia. Todos ellos con rica
información del devenir fiscal del municipio y de la región citrícola.
En cuanto a la industria escobera, el archivo de Cadereyta
es la fuente de información histórica más importante para su
estudio, a nivel local, regional, y muy probablemente a nivel
nacional. Se encuentra resguardado en las instalaciones del Centro
Cultural Cadereyta y cuenta con una guía general que permite
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

451

�Fuentes para la historia

localizar de forma más rápida la información. Casi el 90% de la
documentación del acervo se encuentra clasificada y descrita por
lo que su orden y accesibilidad son de buena calidad.
Otro punto a favor de este acervo, es que cerca del 80%
del archivo está digitalizado en formato PDF y JPG, albergado
en una base de datos local, con un buscador de fácil acceso y
manejo. De los temas que pueden investigarse se encuentran la
vida empresarial local y su vínculo con la industria regiomontana;
de forma particular, se conservan documentos sobre la familia
Serrano, pioneros de la industria. De igual forma, se puede indagar
sobre otros empresarios y familias que mantuvieron o mantienen
en funcionamiento talleres y empresas del ramo.
Asimismo, subsisten documentos sobre la cuestión fiscal en
la serie de impuestos; sobre sus trabajadores en las series sindicatos
y Junta de conciliación y arbitraje; y en las series correspondencia
y oficios, donde se dan las comunicaciones oficiales del ejecutivo
municipal y las dependencias a su cargo, también se cuenta con
información referente a esa industria. Cabe mencionar que no
existe un fondo determinado para la industria escobera, lo que se
conserva es documentación producida por la institución o bien
acuses de procesos llevados a cabo en otras instancias.
b. Las publicaciones periódicas
Otra de las fuentes es la hemerografía local y regional. A pesar
de que los periódicos constituyen una fuente muy rica de
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

452

�Manuel Hernández

información para los investigadores y para la memoria de los
pueblos, no hay políticas públicas a nivel estatal que garanticen su
conservación. Debido a lo anterior, las publicaciones semanales
y periódicos de circulación municipal se han perdido con el
paso del tiempo. Algunos periódicos fueron de corta duración,
como el denominado “La Espiga”, nombre que está íntimamente
relacionado con la industria local. En el archivo histórico solo se
resguardan algunos recortes de estos impresos locales, por lo que
esta fuente de información es bastante pobre.
A lo anterior, se debe agregar el importante diario “El
Porvenir”, que cuenta con una base digital de gran calidad, en la que
se encuentran referencias acerca de la industria, como participación
en las ferias regionales, nacionales e internacionales; anuncios de
los productos y otros datos relacionados con los propietarios de las
fábricas, actividades deportivas y aportaciones a causas sociales.
De igual forma, se encuentra el Periódico Oficial del Estado de
Nuevo León, donde se registran datos de permisos, solicitudes y
otros asuntos relacionados con los empresarios escoberos. Para la
parte contemporánea, se pueden consultar diarios metropolitanos,
así como periódicos locales, entre ellos el Periódico Lo Nuestro y
La Última Palabra, disponibles en el archivo.
c. La memoria oral
La historia oral da la posibilidad de concurrir en la metodología
de la historia reciente y explorar la forma en que este tipo de
industria ha logrado establecerse en otros municipios del área
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

453

�Fuentes para la historia

metropolitana. De entrada, la documentación del archivo y
algunas publicaciones de difusión han demostrado que estados
como Tamaulipas, Durango, San Luis Potosí y Oaxaca, desde
la década de 1930, empezaron a solicitar maquinaria para
fabricar escobas. Inclusive, hay correspondencia de países
centroamericanos donde solicitan información al alcalde acerca
de la industria.
De igual forma, la memoria oral nos permite conocer
las historias íntimas de los talleres, de esos espacios de trabajo
que no producen documentación y que pasan generalmente
desapercibidos en los macroprocesos económicos. Inclusive,
nos permite hacer una historia cotidiana de los establecimientos
fabriles y del entramado de relaciones familiares, típicas de la
industria regiomontana, así como de los problemas familiares en
las sucesiones de mando en las fábricas y empresas.
***
La industria y su patrimonio son parte de una temática historiográfica
muy actual, así como de la historia económica, cuya vigencia
se ha fortalecido con los estudios interdisciplinarios. En ese
sentido, la historia de los procesos de industrialización de México
conserva la relevancia en los seminarios y cuerpos académicos
de diversas instituciones del país. De allí la importancia de abrir
nuevos espacios de fuentes documentales que coadyuven en los
análisis de los procesos regionales, nacionales y sus vínculos con
los macroprocesos.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

454

�Manuel Hernández

Es el caso de la industria escobera del municipio de
Cadereyta Jiménez. Su presencia y relevancia en la historiografía
regional es el resultado de recurrir a los archivos municipales y
no solo a los acervos generales. Lo anterior arroja como resultado
una visión más amplia de los alcances e importancia del proceso
de industrialización de Monterrey, en particular del ramo
escobero, que se abrió paso en la periferia de la industria pesada
y se mantiene vigente en el municipio.
La variada y rica documentación que se conserva en los
archivos históricos municipales ampliará los planteamientos de
investigación, de igual forma las temáticas historiográficas. Su
inclusión y visibilidad como fuentes documentales repercutirá en
la modernización y en la aceleración de los trabajos de archivística
que ya se desarrollan en varias de estas instituciones. En fin, como
se puede observar, la historia económica y el estudio de procesos
industriales tienen una tarea pendiente con las fuentes de carácter
municipal.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

455

�Cautivos neoloneses, por los nómadas ecuestres, en los
expedientes de la Comisión Pesquisidora de la Frontera
Norte. Fondos del Archivo Histórico “Genaro Estrada”,
de la Secretaría de Relaciones Exteriores, México
José Eugenio Lazo Freymann
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044

Recibido: 11 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Cuando se abordan las dinámicas, relaciones, sociabilidad o
influencia de los nómadas ecuestres en el noreste histórico
mexicano, se tiene múltiples niveles institucionales, en que
pueden leerse los elementos estratégicos para que se plantearan
y llevaran las campañas de exterminio o el abastecimiento
de las comunidades norteñas, o a nivel del terreno, en que se
recogen las declaraciones de vecinas y vecinos por la entrada
furtiva de apaches, comanches, kiowas, seminolas, kikapúes,
etc. Para la documentación mexicana que pervive, que podemos
dimensionarla en las escalas municipal, estatal y federal, se tiene
por base el miedo y necesidad, expondrían ellos, en acabar con
esos enemigos de la humanidad.
456
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

�Eugenio Lazo

Si bien este conflicto entre los salvajes y vecinos del
noreste mexicano se puede rastrear entre la segunda mitad del
siglo XVIII y las últimas décadas del siglo XIX, hay un periodo
que tiene una riqueza documental que no se encuentra en décadas
pretéritas o posteriores, siendo el de 1848 a 1873.
Con el tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), en el que
Estados Unidos impuso sus condiciones para finalizar la guerra
con México, el artículo XI planteó la necesidad de una nueva
cooperación desde lo local e internacional, entre ambas naciones,
para frenar las incursiones y afectaciones de los bárbaros. Para el
año de 1853, cuando se propone la compra de La Mesilla, Estados
Unidos se encontraba inmerso en una agresiva campaña militar
de exterminio o de reservas indias, que no mostraba resultados
decisivos: el cruce de los nómadas ecuestres, a través del río
Bravo, la Sierra Madre Occidental o el desierto de Sonora se
seguía dando. Los EEUU exponen que es imposible (fiscalmente)
el seguir manteniendo ese ritmo y se decidió, en una treta legal,
que no hay una responsabilidad directa en pagar los daños
causados en México. Ese periodo es turbulento internamente para
ambas naciones, pero las razzias se seguían dando en la frontera.
No será hasta el año de 1872, cuando en México, el Ejecutivo
de la Unión, decide plantear un ambicioso proyecto para saber
qué ha pasado en la frontera, específicamente en Coahuila, Nuevo
León y Tamaulipas. El 30 de septiembre de 1872, en la ciudad
de Monterrey (Nuevo León), se instala la Comisión Pesquisidora
de la Frontera Norte.1 El objetivo es recopilar declaraciones
1

Informe de la Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte (México: Im-

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

457

�Cautivos neoloneses

juradas e informes de los archivos estatales y municipales entre
1848 a 1873, sobre los ataques, robos, asesinatos o toma de
cautivos hechos por los nómadas ecuestres. La labor que se hizo
en su momento -maratónica para los ayudantes que recopilaron,
ordenaron, clasificaron y transcribieron en su totalidad los
documentos relacionados con el tema- quedó resguardada en 6
libros2 con los informes y un séptimo3 en donde se presentan los
prenta de Ignacio Cumplido, 1873), 3.
2
Los libros son “Cuaderno 1, 2 y 3. Contiene las invasiones de indios avecindados en los EEUU, en los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila
desde 1848 hasta 1873”, (L-E-1589); “Expedientes 1, 2, 4 y 5. Sobre robo de
ganado en Texas y de caballada en México, sobre situación de los ranchos
en ambos márgenes del Río Grande, sus pasos y distancias entre sí, y sobre
depredaciones de los ranchos texanos en los robos de ganado que se quejan”,
(L-E-1590); “Cuaderno no. 1. Comprobante de las incursiones de indios en el
Estado de Nuevo León, de 1848 a 1873”, (L-E-159); “Cuaderno no. 2. Comprobantes de las pérdidas sufridas por incursiones de indios en los pueblos de
Nuevo León que se expresan”, (L-E-1592); “Cuaderno no. 1. Comprobantes
de las depredaciones cometidas, en los pueblos del Norte de Coahuila, por
indios residentes en los EEUU”, (L-E-1594); y “Cuaderno no. 6. Sobre acción
de las autoridades mexicanas en el robo de ganado; invasiones de filibusteros
texanos; atentados de CC americanos para defraudación de derechos; ladrones
americanos en México, y sobre el estado general de las relaciones de ambas
fronteras”, (L-E-1595).
3
El último libro, a diferencia de los anteriores, no cuenta con un etiquetado
original en su portada, pero una pegatina en su guarda anterior, nos revela que
el texto fue restaurado en 1993 y me tengo que limitar al “asunto” mecanografiado en sus primeras páginas, para darle nombre al libro. “Asunto: Comisión Pesquisidora de la frontera norte, encargada de estudiar las reclamaciones
por las invasiones de los indios bárbaros de los Estados Unidos de América.
Informe de los trabajos realizados por esta Comisión, a cargo de los señores
Ignacio Galindo, Antonio García Carrillo y Francisco Valdés. Anexo mapas e
impresos, 336 ff”, (L-E-1597).
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

458

�Eugenio Lazo

resultados. Posteriormente fue editado un libro, con el informe en
un sentido general. Estas averiguaciones, que fueron planteadas
por el Ministerio de Relaciones Exteriores, buscaron presentar
una reclamación formal a EEUU para hacerse cargo de los
daños. Más allá de los resultados diplomáticos del momento, el
fondo documental lo heredó la actual Secretaría de Relaciones
Exteriores, en su Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Este
archivo se encuentra en la Av. Ricardo Flores Magón Núm. 2,
Nivel Basamento, ala “A”, Col. Guerrero, Alcaldía Cuauhtémoc,
en la Ciudad de México. Es necesario solicitar una cita, vía correo
electrónico o teléfono, para poder hacer consulta de sus fondos.
Si se desea abordar la problemática de las correrías indias,
este fondo nos ofrece una ventana documental que no se tiene en las
décadas anteriores o posteriores. ¿Motivo? Los archivos municipales
y estatales, con el paso del tiempo, ya sea por malos manejos,
degradación natural u “otras” razones, han perdido mucha de esta
valiosa información. En el caso específico de Nuevo León, en el
primer libro que se tiene, donde se hacen las denuncias, se cuenta
con 623 fojas, con una clara descripción de lo que fue alertado,
denunciado o temido de los salvajes: avistamientos, patrullajes
vecinales, reportes de campaña de fuerzas estatales, hallazgos de
asesinados o toma de cautivos, denuncias de robos, etc.
En los reportes que envían los ayuntamientos, en cordillera
violenta, hacia la capital del Estado, es una constante encontrar,
en la parte final, el apunte de “[…] estoy dictando las providencias
oportunas con el objeto de salvar la vida de los que habitan los
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
459
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

�Cautivos neoloneses

campos y si dable es, castigar al enemigo”.4 Con la generalizada
pobreza material para armar a los vecinos, o mínimo darles buena
remuda, en ocasiones se limitan con “echar de la jurisdicción” a
los bárbaros. Ya será problema de otro ayuntamiento o del Estado.
Para el caso que deseo exponer, la toma de cautivos, la
puedo explicar, de forma sucinta, cuando los nómadas ecuestres
capturaban a mujeres o infantes, con el fin de venderlos como
esclavos, la reproducción biológica o cultural, la búsqueda de
rescate, etc. Una práctica común, pero que nunca alcanzó los
números del robo de équidos.
Para entender los cruces, circulación y huida de los
nómadas ecuestres en Nuevo León, hay una firme relación de
la geografía física que configura sus correrías. El estado puede
ser dividido en dos grandes porciones, condicionada por la
Gran Sierra Plegada, subprovincia de la Sierra Madre Oriental.
Este sistema montañoso, que dificulta o imposibilita el tránsito
humano, creó rutas muy bien marcadas.
Con esto, encuentro una relación de secuestros de
habitantes, en que al norte de la sierra hay 62 casos de reporte de
cautivos (asociados con asesinatos y robos) y al sur, un solo caso,
esto dentro de la temporalidad que planteo. Del total de casos,
dimensionando por meses y años, la relación sería la siguiente:
Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE, México). Archivo Histórico
“Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de
la Frontera Norte. L-E-1591. f. 91.1
4

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

460

�Eugenio Lazo

Gráfico 1.
Reportes municiaples de cautivos, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

461

�Cautivos neoloneses

Los datos, presentados por municipio:
Gráfico 2.
Reportes por municipio, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

462

�Eugenio Lazo

De los diversos casos que se reportaron en la temporalidad
planteada, la mayor parte presentó una respuesta armada del
ayuntamiento. Esto es, que por aviso de algún vecino, que vio el
tránsito de los nómadas ecuestres, o sufrió su ataque, o encontró
evidencias tales como huellas, alguien muerto o robo, se organizó
una batida de vecinos para perseguir y “castigar” a los bárbaros.
De esto, los resultados son muy variados, existiendo momentos
como, en enero de 1849, cuando Antonio Jaymes encontró a un
joven de 16 años que “[…] en su perspectiva no manifiesta ser
cristiano, conserva aún nuestro idioma medianamente”,5 y que
aseguraba tener más de 10 años que fue tomado por cautivo.
Gracias a una persona que entendía el idioma comanche, se supo
su origen. Del interrogatorio que siguió, se pueden entender ciertas
representaciones y prácticas de ellos. Otros casos, como cuando
una partida de salvajes atacaron un rancho en Mina, asesinan a
dos hombres y toman cautivas a una mujer y una niña de 2 años.
La niña es encontrada asesinada más adelante, la madre consigue
huir, pero es herida de 5 jarazos.6
Haciendo un balance de todos los casos graficados
anteriormente, el número de personas secuestradas son 86, dándose
el caso del rescate de 2 que son dos antiguos cautivos, adoptados
por los nómadas ecuestres, y que se desconoce su origen (uno es
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f. 104.1
6
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 265.1-2.
5

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

463

�Cautivos neoloneses

el joven mencionado anteriormente y otro un joven, que por las
evidencias de cómo tenía afeitada la cabeza, creen que pudo ser
de los seminolas).7 De estas 86 personas, 8 son mujeres, que las
categorías que se dieron en los reportes son de mujeres, doncellas
o niñas. El resto son jóvenes. Todos los hombres, que podrían
presentar mediana resistencia, son asesinados o puestos en fuga. De
estos 86 casos, apenas y 7 son rescatados por los vecinos. De esos
79 restantes, 3 fueron encontrados asesinados. Un caso en particular
es el presentado en agosto de 1859, en Bustamante, cuando los
indios atacaron una fábrica de vino mezcal, en donde hieren de
gravedad a un joven de 13 años y se llevan cautivo a su hermano de
10. Se organizaron 30 vecinos para batir a los nómadas ecuestres,
pero lo único que encontraron fue el cuerpo del mayordomo de la
fábrica que fue muerto por jaras, lanzas y su cabeza machacada.8
Tras largas exploraciones, no consiguen dar alcance a los salvajes.
En los 76 casos de secuestrados, desconozco si hubo
algún tratado o rescate en otro estado mexicano o si en Estados
Unidos se dio un intercambio y fueron introducidos en la sociedad
estadounidense. Mientras que en Nuevo León, la prensa y archivos
de la época no hablaron del regreso pagado o por rescate de algún
cautivo.
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 548.1 /
549.2
8
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f 480.1 /
482.2
7

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 456-464
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

464

�Paisaje urbano y barrios obreros: Los planos como
fuente para el estudio histórico
José Manuel Esparza Casas
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0002-3858-5003

Recibido: 12 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El estudio del paisaje ha tomado mayor relevancia en los últimos
años, sobre todo en tópicos relacionados a las ciudades y su
habitabilidad. Esto se puede vincular al crecimiento de las mismas
y a las problemáticas que de ese fenómeno urbano emanan
-por ejemplo- de vivienda, espacios públicos, contaminación
y cuestiones más específicas como la gestión del patrimonio
(histórico, gastronómico, arquitectónico, industrial, etc.) de cada
territorio en particular.
Desde principios del siglo XX en países como Francia,
Alemania e Inglaterra se produjeron grandes obras que marcaron
las pautas metodológicas para las investigaciones posteriores.
Estos primeros trabajos, nutridos sobre todo de la geografía
física, se centraron en la influencia del espacio físico (como los
465
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 465-470
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-76

�Paisaje urbano

ríos, montañas y llanuras) en el ser humano y la capacidad de
adaptabilidad de éste ante dichas circunstancias. Las formas de
modificar el entorno, patrones de asentamiento y las maneras
en que las sociedades hacían una fusión con este espacio físico
creando dinámicas de interacción más complejas fueron las que
posteriormente incentivaron nuevas líneas de investigación, y
de estas líneas surgió el estudio del paisaje urbano. Uno de los
primeros en plantear y estudiar este concepto fue el geógrafo y
sociólogo francés Maximilien Sorre, que a mediados del siglo
XX definió los tipos de paisaje urbano por aspectos como la traza,
la edificación y los usos del espacio.1
A pesar, pues, de que los estudios del paisaje no son algo
nuevo, en lugares como Monterrey, Nuevo León, México, no son
un tema que se haya tratado a profundidad todavía. Esto es singular
debido a que en el Archivo General del Estado de Nuevo León
(AGENL en adelante), que se encuentra en las antiguas oficinas
de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A -actualmente
Parque Fundidora-, se cuenta con una planoteca y mapoteca bien
nutrida que abarca los siglos XVII hasta casi el final del siglo XX.
Lo anterior es un punto relevante debido a que los planos y
mapas son importantes para el estudio del paisaje urbano porque por
medio de estas representaciones gráficas del espacio se puede observar
el crecimiento y jerarquización de un territorio determinado, en este
caso Monterrey, para determinar patrones, tendencias, así como
1

Maximilien Sorre, El paisaje urbano (Buenos Aires: Ediciones 3, 1962).

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 465-470
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-76

466

�Manuel Esparza

formas en que su sociedad se adaptó al medio físico o en su defecto
terminó por modificarlo acorde a sus necesidades y propósitos. De
lo anterior, por ejemplo, Michael Aston hace la reflexión sobre las
posibilidades en el estudio del paisaje, sus metodologías, fuentes y la
importancia de la historia regional.2
Este preámbulo sobre el estudio del paisaje urbano y el
uso de planos y mapas como fuentes ha servido para introducir
mi caso particular. En específico, mi investigación de posgrado es
sobre una colonia para obreros de Monterrey construida en 1924:
la Colonia Moderna. Dicha colonia fue edificada hacia el norte
del centro de Monterrey y se vio beneficiada por su ubicación al
encontrarse justo en medio de grandes fábricas como Cementos
Mexicanos S.A., Aceros Planos Mexicanos, Vidriera Monterrey
y la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.
Debido a su naturaleza, tiene una estrecha relación con la historia
industrial local, así como con el desarrollo urbano de la ciudad,
ya que fue de las primeras colonias propiamente planificadas
desde su concepción.
Para fines de la presente reseña y para mostrar un ejemplo
de fuentes para el estudio del paisaje urbano, se presenta el plano
original de la Colonia Moderna3 que encontré en el AGENL y
que amablemente me facilitaron para investigar.
Michael Aston, Interpreting the landscape. Landscape archeology and local history (Londres y Nueva York: Taylor and Francis Group ,2002).
3
Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL). Plano
de la Colonia Moderna, 1924. Fondo Contemporáneo, URB-00803-01.
2

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 465-470
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-76

467

�Paisaje urbano

Plano 1.
Plano de la Colonia Moderna, 1924.

Fuente: Planoteca del AGENL.

Este plano fue elaborado por el Departamento de Obras Públicas
del Estado de Nuevo León a petición de los constructores
de la Colonia Moderna para solicitar el permiso de llevar a
cabo la obra. En sí mismo, el material gráfico presentado “no
dice mucho” debido a que no muestra elementos como plazas
públicas, señalizaciones de servicios públicos, escuelas o lugares
de interés particular; pero justo esas ausencias, como diría Peter
Burke en Lo visto y lo no visto,4 nos hablan de la realidad
Peter Burke, Lo visto y lo no visto. El uso de la imagen como documento
histórico (Ciudad de México: Crítica, 2001). p.16.
4

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 465-470
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-76

468

�Manuel Esparza

material de la Colonia Moderna durante sus primeros años. El
hecho de que en el discurso oficial se esbozara como una colonia
que contaría con espacios recreativos, escuelas y servicios (agua,
electricidad y transporte) pero que en su plano de construcción no
se contemplara nada de esto, nos habla de una discrepancia con la
manera en que se fundó en realidad La Moderna.
Gracias al uso de planos y mapas para este tipo de
estudios es posible hacer comparaciones físicas de un territorio
en particular, solventando la problemática del paso del tiempo.
Son un medio por el cual se pueden contrastar, como en cualquier
otro documento histórico, las ideas e intenciones de sus creadores
con otras fuentes para así construir una narración histórica mejor
sustentada. En el caso de la Colonia Moderna tenemos un espacio
muy grande (aproximadamente 157 hectáreas)5 que en principio
fue planeado como solución al problema de vivienda derivado
de “la resurrección industrial que augura para nuestra Capital un
envidiable porvenir”,6 pero que en efectos prácticos no sucedió
de esa manera. La colonia, al igual que otros barrios históricamente
obreros, se convirtió en una zona un tanto marginada del resto de
De acuerdo a cálculos realizados en un software de medición geográfica,
esta medida aproximadamente el doble del espacio que abarca el Parque Fundidora en la actualidad.
6
Pedro Martínez, Informe rendido por el Dr. Pedro C. Martínez alcalde 1°
constitucional de esta municipalidad, para dar cuenta a sus conciudadanos de
los actos de la administración de 1900 (Monterrey, Ayuntamiento de Monterrey,
1901). Tomado de http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080006892/1080006892.
html. Fecha de consulta: 04/01/23.
5

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 465-470
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-76

469

�Paisaje urbano

la ciudad, con problemas de servicios públicos, altos índices de
delincuencia, y al constante acecho de la gentrificación debido a
su ubicación “privilegiada” cercana al centro de Monterrey.
A fin de cuentas, las personas que hacemos investigación
tenemos una deuda con el estudio del paisaje urbano, ya que
habitamos la ciudad y no podemos ignorar los problemas que
aquejan nuestro entorno. Muchos de esos problemas tienen
explicaciones diversas, pero también comparten orígenes de
carácter histórico que podrían ser develados si pusiéramos
el mismo empeño por estudiar de manera más consciente las
calles y barrios de donde provenimos, que en solo hacer rescate
patrimonial de lugares con visibilidad muy alta y exotizar espacios
con fines estéticos y de autocomplacencia.

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 465-470
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-76

470

�Gabriel Buendía Ramírez, La villa de Irapuato en
el siglo XIX. Barrios, pobladores y propietarios a
través de las escrituras de compraventa de inmuebles,
México, Archivo Histórico Municipal de Irapuato,
2021, 187 pp.
Recibido: 28 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

La villa de Irapuato en el siglo XIX. Barrios, pobladores y
propietarios a través de las escrituras de compraventa de
inmuebles, es un libro derivado de una investigación académica,
como tesis de maestría, cuya estructura y contenido se adaptó para
convertirse en una obra destinada principalmente a la divulgación
histórica. Para su construcción original, el autor se valió de las
armas que le ha dotado su formación profesional como historiador,
de una búsqueda paciente de fuentes, de un trabajo cuidadoso
de sistematización, de la elaboración de planos para entender y
explicar lo ocurrido en el espacio, de un reconocimiento en sentido
amplio de las investigaciones históricas realizadas previamente
sobre Irapuato, y de un conocimiento de la historia urbana como
área de especialización.
El libro cubre temporalmente los años en que Irapuato
tuvo el título de villa, es decir, de 1826 a 1893, pero cuando
471
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

�Reseñas

es necesario se hacen referencias a momentos anteriores y
posteriores que dan mejores elementos de comprensión al lector.
La columna vertebral de su información procede de alrededor
de 1,000 escrituras notariales producidas en el período, en las
que quedó constancia de las compra-ventas de bienes inmuebles
y de las hipotecas de bienes raíces del área urbana de Irapuato.
Se trata de una ruta que no siendo nueva es muy valiosa y no
siempre suficientemente apreciada, a partir de la cual Gabriel
Buendía elaboró una poderosa base de datos en la que registró
fechas de transacción, nombre de vendedores, compradores y
apoderados, ubicación del inmueble (incluyendo calle y barrio
cuando se expresa), precio de venta y características físicas
del solar o de la casa. Del cruce de esta información resultaron
múltiples posibilidades de lectura y aprovechamiento para el
estudio de la villa, para reconstruir una caracterización de su
fisonomía, de sus plazas y edificios, de los barrios y sus calles, de
su población, propietarios y tipo de inmuebles, es decir, para hilar
explicaciones en al menos dos niveles, el de los cambios físicos y
el del desarrollo económico y social.
En sus dos primeros capítulos el libro privilegia el tono
descriptivo. En ellos se lleva al lector a conocer la población
desde su centro hacia fuera, destacando la importancia de la Plaza
Mayor, recorriendo las casas y tiendas levantadas en su rededor,
descubriendo calles, barrios, sitios de comercio, diversión y
devoción. La apuesta por equilibrar los aspectos del pasado
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

472

�Reseñas

que pueden llamar con facilidad la atención de los habitantes
de Irapuato con los problemas que plantea la historia urbana
es adecuada, aunque a veces se hacen concesiones pensadas en
atraer a un público más amplio, que disminuyen la posibilidad de
establecer diálogos historiográficos.
En el capítulo tercero la estrategia se invierte, se aumenta
el nivel analítico para estudiar el comportamiento demográfico
del municipio de Irapuato (y no de la villa), y las dinámicas y
caracterización de las propiedades y los propietarios urbanos.
Siguiendo de manera exclusiva las escrituras notariales, se revisa
el papel de la iglesia y del ayuntamiento, y se ofrece una interesante
clasificación de los propietarios privados (grandes, medianos
y pequeños), enfocándose en cuatro hombres y una mujer que
destacaron como los más importantes dueños y comerciantes de
bienes inmuebles, con varias decenas de solares y casas cada uno.
El seguimiento puntual a las escrituras notariales da cuenta de
la dinámica de compra-venta de inmuebles, un indicador clave
para detectar la presencia de élites, para rastrear su baja o alta
capacidad económica, así como sus intereses comerciales.
Una de las aportaciones fundamentales que pueden
apreciarse del libro es la de destacar la cualidad urbana de Irapuato
a lo largo, al menos, del siglo XIX. Aunque obtuvo formalmente
su título de ciudad en 1893, fecha que marca el cierre temporal de
esta investigación, en el texto se descubren uno a uno los atributos
que evidencian el movimiento y vitalidad de la población: es cierto
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

473

�Reseñas

que su jerarquía era menor en el conjunto nacional e incluso en la
poderosa red urbana de Guanajuato, pero se trataba de un centro
activo, que crecía demográficamente, con un gobierno propio,
con sus “vecinos acomodados” que algunos negaban pero que
estaban ahí, que podían desempeñar “los cargos propios de un
ayuntamiento” y que a lo largo del tiempo ampliaron sus intereses
y vínculos hacia el exterior.
Si tomamos como punto de partida el plano que de Irapuato
se pintó en 1805 y que Gabriel analiza en el libro, encontramos
que entonces existían al menos siete templos, incluyendo la
parroquia, dos conventos, seis barrios y tres plazas. No es la
primera vez que este plano se reproduce, pero la manera en que
se ubica en el medio de una historia que comenzó en el siglo
XVII y que se sigue con puntualidad a partir de 1826 nos informa
con elocuencia que el sitio no era un simple pueblo. Conviene
decir algo más: aunque no sabemos quién elaboró el documento,
sí conocemos su propósito (mostrar las características del terreno,
las causas de las inundaciones que sufría la población), y podemos
inferir sin dudar que no solo había una población que sostenía
templos y habitaba un buen número de barrios, sino que había
interés y capacidad para intervenir, diagnosticar, dar seguridad al
sitio, mejorarlo, proyectarlo hacia delante.
Una lectura atenta de este trabajo revela muchos aspectos
de interés para conectar el estudio del caso particular con el de
las ciudades mexicanas de la época en lo general. Entre otros
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

474

�Reseñas

puede destacarse el proceso de desamortización y sus efectos
sobre las formas de propiedad y la pérdida que ello supuso
para las corporaciones, por ejemplo el Ayuntamiento, la iglesia
secular y sus órdenes regulares. Otro tema de gran interés es el
de los barrios, en cuya historia surgen constantemente indicios
de mayor alcance y que apoyan otra vez la imagen de una vida
urbana dinámica. Así por ejemplo, el autor encontró información
sobre la existencia de 8 barrios en el siglo XVIII; sus nombres se
perdieron en las siguientes décadas, y en el proceso se registraron
14 nuevas nomenclaturas en el siglo XIX, lo que delata rasgos
de sus cambiantes vocaciones económicas, del variable origen de
sus pobladores, de sus límites difusos y a veces sobrepuestos, del
vigor, en suma, de la vida urbana.
En el libro se llama la atención sobre algunos temas por
estudiar, es decir, se detectan asuntos sobre los que hay que echar
luz, pendientes para el autor o para otros investigadores, por
ejemplo para conocer la historia del proceso constructivo de los
templos, o sobre el origen del dinero que se requirió para sufragar
sus gastos. El autor tiene el tino para ir indicando vacíos por llenar,
ya respecto a la historia demográfica de Irapuato, de los barrios
(por ejemplo del de Santiago, del que su investigación reúne 432
escrituras relacionadas) o de las transformaciones físicas que
detonó el ferrocarril. Su lectura despierta también reflexiones
sobre los tiempos de las ciudades, sus etapas de bonanza o de
crisis, y sobre otras posibilidades que podrían derivarse al afinar
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

475

�Reseñas

las interpretaciones, plantearse otras preguntas, aumentar las
asociaciones.
Respecto a las fuentes, conviene insistir en el papel que
juegan aquí las escrituras notariales, y subrayar el trabajo que ha
implicado al autor su revisión detallada y sistemática. A partir
de este esfuerzo considerable convendría pensar en dar pasos
adicionales en los que se incorporen otras fuentes complementarias,
un análisis más puntual de los planos; documentación generada por
diversas autoridades, civiles y militares; documentos generados
por la iglesia (actas de bautismo, matrimonio, defunción); censos
(que no son suficientemente aprovechados), y apoyarse en las
pesquisas en otros acervos documentales.
Como el espíritu de esta publicación es el de llegar a un
público más amplio, principalmente el de los interesados en el
pasado y el presente de su ciudad, el autor ha prescindido de
algunos apartados y ha modificado otros para hacer el contenido
más accesible. Los lectores con mayor apetito podrán ir en busca
del texto original, la tesis de maestría (donde encontrarán, por
cierto, planos construidos para facilitar su comprensión a quien
los observa), para encontrar aportes y discusiones formuladas en
un ámbito académico que, desde luego, no riñe con el interés de
quienes tienen otros propósitos.
También se encontrará en la investigación de la que se
deriva este libro una serie de planos que ayudan a imaginar y
entender el espacio, reproducciones modernas, que haciendo uso
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

476

�Reseñas

de símbolos y convenciones permiten indicar con claridad lo que
se ha descubierto en ellos, lo que se estudia, lo que sucedía “en
el terreno”.
Detrás de la elaboración de este libro está no sólo el
empeño y oficio de su autor. La historiografía sobre Irapuato se
ha beneficiado en la última década de la formación que brindan
los programas de historia de la Universidad de Guanajuato, y
también de la promoción del Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, que antes había publicado otros libros1 al que ahora se
suma éste como un eslabón para apoyar el conocimiento histórico
de una ciudad y de una región particularmente importante en la
historia de México y de sus patrones de urbanización.
Gerardo Martínez Delgado
Universidad de Guanajuato
Guanajuato, México

orcid.org/0000-0002-2916-4813

Por ejemplo: Jorge Luis Conejo Echeverría, El crédito eclesiástico en
Irapuato, 1738-1814. Un estudio histórico económico de la influencia de la
actividad crediticia de la Iglesia, Irapuato, Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, 2013, y Luz Antonia Miranda Félix, Pueblo me llamo. La versión
indígena de la fundación de Irapuato, Irapuato, Archivo Histórico Municipal
de Irapuato, 2021 (segunda edición).
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 471-477
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-69

477

�Chantal Cramaussel (ed.). Conquista y poblamiento.
Los primeros registros parroquiales y demás fuentes
tempranas para la historia demográfica del Centro y
Norte de la Nueva España, siglos XVI-XVIII.
Zamora, El Colegio de Michoacán AC, 2021, 387 pp.
ISBN 9786075441443
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En diciembre de 2009 se formalizó la existencia de la Red
de Historia Demográfica, entidad académica que congrega
a un número importante de mujeres y hombres dedicados al
conocimiento de la historia a partir de la comprensión de los
fenómenos relacionados con la población del espacio mexicano.
Sus trabajos abarcan prácticamente la totalidad del territorio
nacional. A diez años de su existencia, la Red convocó a su
congreso que se llevó a cabo en Autlán, Jalisco, de la Universidad
de Guadalajara, en febrero de 2019. Producto de esa reunión es
este rico volumen que ahora presentamos y que fue editado por la
Dra. Chantal Cramaussel.
Los ensayos presentados en Autlán obedecieron a un
breve giro que experimentó la Red. En varias de sus reuniones
anteriores, se habían concentrado en importantes avances sobre
478
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 478-484
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

�Reseñas

catástrofes demográficas provocadas por diferentes epidemias
a lo largo del tiempo (viruela, cólera, sarampión, matlazáhuatl,
tabardillo, tifo), así como en aspectos de corte metodológico.
Quienes forman parte de este grupo de trabajo decidieron
abocarse a una temporalidad específica, las primeras décadas
de la presencia europea en el territorio que conocemos con
el nombre de la Nueva España. En realidad, tiempos de gran
dificultad para la investigación a profundidad, debido a la escasez
y dispersión de los materiales adecuados para obtener las bases
necesarias para expresar en términos numéricos y a lo largo de
un periodo determinado, el comportamiento demográfico de un
asentamiento, de una jurisdicción o de una región.
En este sentido, me parece fundamental destacar el
viejo dilema entre los enfoques cuantitativo y cualitativo en
la investigación histórica. En definitiva, se trata de una falsa
paradoja que no hace más que evitar la consecución de formas
interpretativas comprehensivas. La narrativa de la historia no
puede sostenerse solamente con adjetivos calificativos simples,
redundantes y banales como “muchos”, “pocos”, “algunos”
o “suficientes”. ¿Con respecto a qué se aplican esos términos?
En pocas palabras, para elaborar una adecuada narrativa de la
historia, es menester contar apropiadamente a los actores de la
historia. En ocasiones nos atrevemos a decir “la mayoría”, “los
menos” y hasta “casi todos”, cuando desconocemos las figuras
numéricas totales, aunque sea de manera aproximada. No deja
de ser preocupante la advertencia que aparece en la página 18,
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 478-484
479
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

�Reseñas

una advertencia a quienes definen métodos de trabajo a partir
de lo fácil y cómodo. Mencionan los autores de la introducción
que la ausencia de registros de bautizos, matrimonios y entierros
en los archivos “ha conducido a muchos autores a despreciar
la importancia numérica de la población india”. De ahí lo
trascendental de los resultados que nos presenta la Red en este
volumen publicado por El Colegio de Michoacán.
Los diez textos que integran esta colección denotan oficio,
experiencia y mucha imaginación para hurgar en diferentes
rincones de los repositorios de papel o electrónicos y hacer posible
presentar al lector una aproximación sólida a los fenómenos de
la primera parte de la vida colonial novohispana. Como bien se
advierte en la introducción a la obra, el grupo de investigadores
se permite ir al fondo en asuntos relacionados con la
[…] geografía histórica, como la distribución espacial de los
asentamientos en la que se encuentran todavía estructuras
propias de la sociedad prehispánica, retomamos el tema del
mestizaje y abordamos también la historia de la evangelización
que traslucen los códices y los registros parroquiales tempranos
que se han conservado (pp. 13-14).

A partir de esto, nos presenta en clara alusión, la importancia que
tuvo hace ya medio siglo el esfuerzo de investigación del ya clásico
Ensayos sobre la historia de la población; México y el Caribe del
fisiólogo bostoniano Sherburne F. Cook y su colega el historiador
Woodrow Borah. Ambos, desde sus posiciones académicas en la
Universidad de California en Berkeley, en 1971 se atrevieron a
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 478-484
480
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

�Reseñas

publicar lo que consideraban las tendencias demográficas a partir
del desmenuzamiento de los datos encontrados en los archivos
parroquiales formados en la Nueva España. Se trataba de un
esfuerzo revelador con el cual afirmaban que las primeras décadas
de la invasión europea fueron el escenario de una estrepitosa
caída demográfica de la población indígena, motivada más que
nada por el encuentro sorpresivo de toda esa gente originaria del
continente americano con un gran conjunto de bacterias y virus
para los cuales se carecía de los anticuerpos suficientes para evitar
su efecto mórbido, y mortal a final de cuentas.
El conocimiento no podía detenerse en los descubrimientos
de este eminente par de investigadores estadounidenses. Si
bien marcaron un importante hito en los métodos y estrategias
de interpretación de datos demográficos, carecieron del ímpetu
juvenil y el largo aliento necesario para profundizar en la veta que
recién dejaban al descubierto. Cook ya contaba con 75 años -y al
poco tiempo moriría-, en tanto que Borah alcanzaba los sesenta
cuando publicaron la primera edición en inglés de su libro. Las
propuestas de Cook y Borah tuvieron eco en México. Durante
cincuenta años, aunque no de manera permanente, las réplicas
vinieron, por ejemplo, de las propuestas de Elsa Malvido1 y
Cecilia Rabell,2 ambas con una bibliografía impresionante por
De entre los libros de la doctora Malvido están: Demografía histórica de
México, siglos XVI-XIX, México, Instituto Mora, 1993. La población, siglos
XVI al XX, México, Océano, 2006.
2
La doctora Rabell tiene, como muestra: La población novohispana a la luz
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 478-484
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

481

�Reseñas

su cantidad y calidad en el ámbito de la historia demográfica.
En la actualidad, no hay duda, la Red ha tomado la batuta de los
estudios de historia demográfica en el país.
Existe también un aspecto relacionado con los criterios
de oportunidad y de pertinencia. No se trata de poner de moda
tal o cual temática. La tarea de la historia ha sido, por siglos,
buscar la comprensión del presente a través del entendimiento
del pasado. ¿Por qué es trascendente comprender las expresiones
del fenómeno demográfico? ¿Puede ser solamente una moda
dictada desde algún oscuro escritorio de cierto burócrata a quien
se le ocurre ahora esto y mañana otra cosa? Los seres humanos
seguimos siendo los únicos animales capaces de tropezar con
la misma piedra una y otra vez. Por más que la gente trate de
hacer memoria, los asuntos nimios y triviales son los que siempre
aparecen en primer lugar. Sin embargo, es imposible no estar
de acuerdo con la afirmación que se hace en la introducción del
libro, elaborada seguramente en un ambiente de clausura y recato
ante los embates del sarscov-2: la pandemia de covid19 puede
resultar detonante de estudios sobre crisis demográficas,
Tan olvidadas están las catástrofes del pasado, que para mucha
gente esta nueva epidemia es un fenómeno nuevo y numerosas
de los registros parroquiales. Avances y perspectivas de investigación, México, Instituto de Investigaciones Sociales UNAM, 1990. Tramas familiares en
el México contemporáneo, una perspectiva sociodemográfica, México, Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Sociales,
2009. Los mexicanos: un balance del cambio demográfico, México, Fondo de
Cultura Económica, 2014.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 478-484
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

482

�Reseñas

personas ignoran la gravedad posible de su incidencia cuando
no niegan incluso la existencia misma de la pandemia. Entre la
gripe española de 1918 y el Covid-19 de la actualidad midió un
siglo, suficiente para hacer olvidar las frecuentes epidemias de
los siglos anteriores (p. 15).

Hay académicos que han dedicado gran parte de su vida a este tipo
de líneas de investigación; tienen la oportunidad de replantear
sus pesquisas o dar nuevo aire a las que ya tienen una vida más
o menos larga, pues la gente busca respuestas a los males del
presente. Es el caso del compacto grupo que forma parte de la
Red de Historia Demográfica. Más allá de posibles modas o de
demandas por consumir cierto tipo de productos académicos de
acuerdo con la coyuntura, la Red plantea investigaciones que
obedecen al interés de documentar e interpretar los procesos
demográficos en la historia mexicana.
No deja de ser notable, así mismo, que en cada uno de los
textos de esta publicación se haga énfasis especial a una crítica
de las fuentes. Se trata de un ejercicio intelectual vital para el
mejor desempeño del quehacer de la Historia. Cabe mencionar,
insistir en ello, que básicamente todos los trabajos recurrieron a
los registros parroquiales como fuente primordial de información.
A partir de la comprensión de los registros demográficos
de las primeras décadas de la ocupación europea que utilizan los
colegas que han colaborado en este volumen, los caminos posibles
para la investigación histórica se amplían y tienen posibilidad de
reforzarse. Pensemos, como nos lo sugiere Chantal Cramaussel,
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 478-484
483
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

�Reseñas

en determinar los patrones de asentamiento y de organización
territorial de la población originaria en la era colonial temprana.
Al mismo tiempo, y dependiendo de la extensión de las series
de datos que se logren estructurar, se pueden lanzar hipótesis
certeras sobre la misma política de reubicación de las poblaciones
ejecutada por autoridades y nuevos propietarios de la tierra. No
deja de ser importante alcanzar a establecer los ritmos en el
avance y retraimiento de los procesos de evangelización.
En suma, el volumen que edita Chantal Cramaussel
representa una reflexión comprehensiva sobre las posibilidades
de trabajo que se abren a partir de la exploración profunda de
los registros parroquiales elaborados en la primera centuria de
la ocupación europea de la Nueva España. Al mismo tiempo,
muestra la riqueza de interpretaciones que pueden elaborarse a
partir de esas fuentes documentales que no pueden desdeñarse. Si
bien la historia demográfica es solamente una de las vetas de la
investigación científica que se siguen en la actualidad, al mismo
tiempo se convierte en la base misma de exploración investigativa
sobre el pasado.
Ricardo León García
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-0802-5045

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 478-484
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-68

484

�Emilio Machuca Vega. Historia de la Iglesia católica
en Monterrey durante la época del Concilio Vaticano
II (1958-1968). Monterrey: Consejo para la Cultura y
las Artes de Nuevo León (CONARTE), Secretaría de
Cultura del Gobierno de Nuevo León, 3 Museos, 2021,
346 pp. ISBN 9786078598465.
Recibido: 26 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El Concilio Vaticano II (1962-1965) fue el principal
acontecimiento de la Iglesia católica durante el siglo XX.
Después de una larga etapa de intransigencia y condenación ante
el mundo moderno, la institución cristiana se decidió a ponerse
al día y dialogar con el mundo. En efecto, no sólo se actualizaron
las formas rituales, como la rancia liturgia de herencia tridentina,
sino que se entabló un auténtico encuentro ecuménico, incluso
con grupos tradicionalmente excluidos, como los judíos, los ateos
y los socialistas.
El Concilio fue una asamblea universal, que contó con
la participación de todos los obispos del mundo católico. Y,
posteriormente, sus disposiciones debieron ser asimiladas por
las Iglesias locales en todo el orbe. De tal modo, se postulan
preguntas como: ¿cuál fue la participación de la Iglesia católica
485
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 485-490
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-65

�Reseñas

regiomontana en esta importante asamblea eclesial? Y, ¿cómo
se desarrolló la recepción de las disposiciones conciliares en la
Iglesia particular de Monterrey?
Tales son las problemáticas que se planteó en su
investigación el historiador Emilio Machuca Vega, Maestro en
Ciencias de las Religiones (Universidad Complutense de Madrid,
2022), Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades
(Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018) y Cronista emérito
del municipio de General Escobedo (cargo que ejerció como
titular entre 2014 y 2021). Historiador consumado y autor de
múltiples publicaciones, emprendió su obra magna al desarrollar
esta investigación.
Su ardua labor desembocó en el trabajo titulado Historia
de la Iglesia católica en Monterrey durante la época del Concilio
Vaticano II (1958-1968), que fue galardonado en 2020 con el
primer lugar del Premio Museo de Historia Mexicana, en la
categoría de Trabajos de investigación, por lo que fue publicado
en 2021 por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León
(CONARTE), la Secretaría de Cultura del Gobierno de Nuevo
León y 3 Museos.
El Mtro. Machuca siguió el enfoque de la Historia
de las religiones, que conlleva una perspectiva investigativa
desapasionada, alejada de apologías y descalificaciones hacia
el fenómeno religioso, y basada netamente en la evidencia y las
categorías de análisis. En efecto, el libro tiene una copiosa base
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 485-490
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-65

486

�Reseñas

documental, a partir de acervos eclesiásticos y civiles, locales y
nacionales. Además, se sustentó en fuentes orales de protagonistas
del período, obras hemerográficas contemporáneas y bibliografía
especializada. De tal modo, la reconstrucción del objeto de
estudio conlleva evidencias sólidas y altamente pertinentes.
La investigación cubrió una laguna historiográfica, ya que
la temática específica no había sido abordada en ninguna obra
previa. Por ello, brinda una invaluable aportación no sólo para el
conocimiento de la historia del catolicismo regiomontano, sino
para el abordaje de una etapa coyuntural de cambios culturales
a nivel local, nacional e internacional. La década analizada en el
libro fue una etapa de emancipación social, de transformaciones
profundas cuyos efectos continúan desplegándose (y hallando
enconadas resistencias) en la sociedad contemporánea. Así, esta
obra permite comprender cómo se forjó un rumbo específico en
la sociedad local en el ámbito cultural.
El texto está dividido en cuatro grandes capítulos,
subdivididos en múltiples apartados. En primera instancia, se
aborda el contexto internacional. Se analiza la resistencia del
catolicismo frente a la modernidad desde el siglo XIX, así como
la paulatina adaptación ante los cambios que se suscitaban en el
mundo. Asimismo, el Mtro. Machuca estudia con detenimiento
el proceso del Concilio Vaticano II. Frente a las diversas
interpretaciones en torno a este gran acontecimiento, que pueden
sintetizarse como tesis continuistas (no representó cambios
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 485-490
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-65

487

�Reseñas

significativos) y discontinuistas (conllevó un auténtico cambio
de paradigma), el autor se decantó por una de éstas últimas: la
perspectiva de la Escuela de Bolonia, por considerarla mejor
sustentada en la evidencia. Por último dentro de este primer
capítulo, se aborda un significativo acontecimiento en la recepción
del Concilio en América Latina: la Conferencia de Medellín de
1968.
En el segundo capítulo, el historiador Machuca analiza
el catolicismo mexicano. De nuevo, primero se remite a
los antecedentes de la centuria previa, para clarificar cómo
acontecieron los conflictos religiosos y cómo se forjó la resistencia
en la Iglesia mexicana frente al avance del liberalismo. Enseguida,
el autor distingue una etapa distinta, donde la oposición católica
se orientó principalmente contra el comunismo desde la década de
1930. Por último en este apartado, se aborda la participación de la
Iglesia nacional en el Concilio Vaticano II, así como la recepción
y aplicación iniciales de sus postulados, no ajenos a resistencias.
En el tercer capítulo del libro, se presenta la situación
de la Iglesia católica de Monterrey en la etapa previa al inicio
del Concilio. El autor comienza brindando un panorama sobre
los antecedentes del catolicismo en la localidad, lo cual permite
comprender la transición de una condición de relativa debilidad en
la religiosidad de la población, a un arraigo social significativo de
la fe católica entre los regiomontanos. Posteriormente, aborda de
manera específica las condiciones del catolicismo local durante el
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 485-490
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-65

488

�Reseñas

período de 1958 a 1962, considerando los rasgos del episcopado
del arzobispo Alfonso Espino y Silva, uno de los protagonistas
más importantes de esta investigación.
El autor pone especial énfasis en cuatro aspectos de su
gobierno eclesiástico: el impulso a las vocaciones sacerdotales
y la formación de los seminaristas; el férreo anticomunismo del
prelado, manifiesto en su carta pastoral condenatoria de 1961; la
incidencia de la élite empresarial regiomontana en el influjo social
del catolicismo en la región; y las expectativas y propuestas de la
Iglesia regiomontana de cara a la inminente asamblea ecuménica.
En el cuarto y último capítulo del libro, el Mtro.
Machuca analiza dos procesos imbricados: la participación de la
Iglesia regiomontana en el Concilio Vaticano II, especialmente
en la persona de su arzobispo, así como la recepción inicial
que tuvieron en Monterrey las reformas conciliares. En este
apartado, que representa el clímax de la obra, el autor presenta
cuestiones como la difusión de las deliberaciones conciliares
en la localidad, la aplicación de la reforma litúrgica y la
conformación de movimientos laicales, y el incipiente diálogo
ecuménico. No obstante, se pone de relieve que, si bien algunos
cambios se aplicaron con celeridad, otros se postergaron o se
ignoraron, destacándose una postura conservadora en el prelado
regiomontano.
Cabe agregar que el libro incluye al final múltiples notas,
que no sólo refieren debidamente las fuentes de información,
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 485-490
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-65

489

�Reseñas

sino que incluyen innumerables comentarios aclaratorios o
explicativos, que puntualizan o amplían la información vertida en
el texto. Asimismo, presenta varios anexos que contienen valiosos
datos sobre el catolicismo de la época, como los sacerdotes y los
templos locales a principios de la década de 1960.
El libro del Mtro. Machuca es una obra esencial para
comprender el desenvolvimiento histórico del catolicismo
regiomontano. Describe, explica e interpreta, con base en la
evidencia, la participación de la Iglesia local en el Concilio
Vaticano II, el gran acontecimiento que conllevó incuestionables
cambios paradigmáticos, en medio de una década de Revolución
cultural. No sólo está destinado a los interesados en la historia
del catolicismo o de la religión, sino a toda persona que busque
comprender los cambios sociales a partir de una transformación
cultural representativa, con las correspondientes continuidades y
rupturas, intransigencias y renovaciones, resistencias y aperturas
que implicó.
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0003-0627-6203

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 485-490
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-65

490

�Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan: Escenario historiográfico estadounidense del
siglo XX sobre América Latina, San Pedro Garza García, Grupo 42 Ediciones, 278 pp. 978-607-99984-2-4
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El libro de Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan, escenario historiográfico estadounidense del siglo XX
sobre América Latina, tiene un título interesante. La primera parte
de este pertenece a un cuento “policial” de Jorge Luis Borges,
relacionado con la labor de un espía chino durante la Primera
Guerra Mundial. Antes de iniciar la reseña del texto, considero
que es necesario analizar el título y para esto nos remitimos a
Josefina Pantoja Meléndez1 que destaca que, en este cuento,
Borges maneja el tiempo como un laberinto ramificado, porque:
“el tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros
(relatos dentro de relatos)”. En cuanto al espacio, Borges escribe
sobre un jardín o más bien sobre “la arquitectura del jardín de la
tradición china, resaltando sus contradicciones internas”, porque
Josefina Pantoja Meléndez, “El tiempo en un cuento de Borges: “El jardín
de senderos que se bifurcan”, Thémata. Revista de Filosofía 45, 2012, 303318.

1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

491

�Reseñas

es, a la vez “sólido e inestable, presente y soñado”, imagen del
caos y ambos [tiempo y jardín-espacio] representan el mundo”.
Pantoja Meléndez puntualiza, además, que el tiempo “es el ente
organizador de la novela, aunque es un tiempo multiplicado por
diversos tiempos paralelos y divergentes. Los diversos desenlaces
ocurren y cada uno es punto de partida para otras bifurcaciones”.
La segunda parte del título es el análisis de la obra de historiadores
estadounidenses que, durante el siglo XX, escribieron y aportaron
sobre la historia colonial y moderna en América Latina. Me
aventuro a lanzar una hipótesis: la doctora Solano Martino utiliza
este título en su análisis para abrir dos senderos principales, pero
estos a su vez se bifurcan en múltiples ramificaciones que, al final,
nos proporcionan un amplio panorama acerca de la historiografía
estadounidense que ha estudiado a América Latina.
El libro de Lucrecia Solano propone un tema novedoso,
eso no hay duda, y es para mí un punto ineludible utilizar
las primeras palabras de la autora en la Introducción para
comprender su posicionamiento, cuando deja claro que su
escritura pretende:
describir, analizar y evaluar dos senderos temáticos en el
marco de la historiografía estadounidense del siglo XX. Un
sendero se dirige a la historia colonial americana -entendido
este concepto como el continente americano-, específicamente
sobre la idea de la construcción del norte de la Nueva España,
y el desplazamiento de los términos de ‘frontera’ como límite,
al de ‘zonas fronterizas’ como zonas de contacto. (Solano
Martino:13)
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

492

�Reseñas

Este primer espacio o sendero analizado por Lucrecia Solano, es
el que me gustaría comentar. ¿Cómo eligió la autora las obras a
estudiar? Primero por su fecha de publicación (durante el siglo XX).
Debía ser historia escrita por estadounidenses, que hubiera tenido
relevancia e impacto en la Academia; textos fundacionales que
cambiaran enfoques o perspectivas; que transformaran las ideas;
que aportaran novedades; que profundizaran en sus reflexiones
sobre teoría, metodología, utilización de fuentes; que esclarecieran
ciertos temas; que descifraran problemáticas anteriores; que dieran
luz a nuevas temáticas; que utilizaran nuevas técnicas; así como
que aportaran al conocimiento histórico.
Este primer sendero permite cubrir un arco temporal que
va del siglo XV a principios del XIX, sin embargo, aclara Lucrecia
Solano, algunos trabajos rompen la línea del tiempo y debido a su
temática específica podrán ir hacia tiempos más remotos (antes y
durante la conquista); o posteriores, señalando 1848 como el año
“fundacional” de México y los Estados Unidos de América (EUA)
y, algunos otros, alcanzarán nuestro presente. Solano Martino aclara
que tuvo que tomar en consideración este tipo de diferencias en las
periodizaciones históricas, ya que en América Latina las historias
nacionales, en su mayoría, resaltan, como momentos fundacionales,
los momentos de las independencias de las coronas europeas. De
igual manera, los procesos de conformación de los estados-nación
se analizan con base en periodizaciones y categorías de análisis
distintas a las que se utilizan en EUA.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

493

�Reseñas

Por otra parte, la amplitud del ámbito de estudio hace que
el sendero correspondiente a la América Colonial se encuentre
inscrito en distintos campos historiográficos, como son: Historia
del oeste de Estados Unidos; Historia del sur de Estados Unidos;
Historia de las fronteras (y la relevancia de la idea de frontera
en la conformación de las naciones, en donde se analizan las
transformaciones del significado del concepto “frontera” en los
estudios históricos estadounidenses del siglo XX; Historia del
gran septentrión, cuyos significados, afirma la autora, van desde:
“norte”, “punto cardinal”; hasta “viento que sopla del norte y
polo norte”; e Historia del norte de la Nueva España o de México,
entre otros.
Solano Martino inicia con la descripción, el análisis y la
reflexión de los textos seleccionados, y ahí identifica tres largos
períodos que tipifican la producción histórica estadounidense
durante el siglo XX: a) de 1900 a 1945, en donde se transita de
la Primera a la Segunda Guerras Mundiales, pasando por la Gran
Depresión y se es testigo del inicio de regímenes totalitarios
en regiones del mundo, por lo que, durante este periodo, los
historiadores van a escribir: “Una historia institucional y política
que estudia instituciones, su poder, sus luchas, sus alcances”; la
autora, cuando escribe “institución” se refiere a gubernamental, a
eclesiástica, y a la empresarial, entre otras (p. 29).
El segundo período abarca de 1945 a 1988, etapa de la Guerra
Fría, y ahí se escribe sobre la historia identificada como historia
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

494

�Reseñas

demográfica, cuantitativa, económica y social, denominadas así por
sus objetos de estudio: análisis de la población, su participación
en distintos sectores o regiones, por sus edades, enfermedades,
género, mortandad, natalidad; historia cuantitativa que aportó las
herramientas estadísticas necesarias para analizar la documentación
en el ámbito económico, en donde proliferaron los estudios debido
al sustento teórico que aportaban la gran cantidad de modelos
económicos aparecidos en la postguerra y derivados del estudio
de las estructuras sociales. Por otra parte, al término de la Segunda
Guerra, “la amplitud geográfica abrió paso al conocimiento de
culturas distintas: aparece una sociedad que empieza a concebirse
diferente de la que se identificaba entre el capitalismo al comunismo;
y en la nueva percepción, se encuentran los grupos sociales que
luchaban por conseguir sus derechos” (p. 29).
Y, el tercer período, de 1988 a finales del siglo XX, donde
aparece la historia cultural, la cual utilizará diferentes categorías
de análisis (género, raza, clase, étnicos y relaciones de poder,
entre otros); además de proponer un enfoque interdisciplinario
en donde la antropología, sociología, derecho, análisis de textos,
comunicaciones y literatura coadyuvan a la historia; lo cual
conduce a comprender la historia como una de las múltiples
relaciones e interacciones entre distintos individuos o grupos
sociales; no una historia elitista construida desde el poder, sino
la que destruye el discurso totalitario para dar cabida a múltiples
discursos de la historia (p. 29).
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

495

�Reseñas

En lo que se refiere al tiempo, la autora aclara: “Los
tiempos en este trabajo están entremezclados, es decir, los
tiempos que definen marcos teóricos, metodológicos y/o
temáticos y los tiempos que define cada historiador sobre su
obra”. El trabajo de análisis se complica porque existen otras
periodizaciones, las determinadas para el tratamiento individual
de cada uno de los textos revisados y analizados en el trabajo y
que la autora tratará individualmente. En esta aparente mezcla,
la autora habla “de diferentes niveles a través de los cuales se
va generando una historia que nos permite conocer parte de la
vida y el mundo de los historiadores, así como la forma del
tratamiento de los temas en distintos períodos”. Solano pasa
enseguida a explicarnos que, además, en su estudio “se trazan
gradualmente los distintos modelos, así como las intenciones
e intereses particulares, que la academia estadounidense ha
construido sobre la región” (p. 30).
En el caso de los historiadores que escriben sobre de la
América Colonial, su interés, en un primer período, se centra
en dilucidar la lucha entre imperios por el dominio de la región,
siempre presentada como espacio vacío; conforme se percibe el
avance de los imperios en el tiempo, se percibe el segundo periodo
historiográfico que presta especial atención a la conformación de
los estados-nación. Y, el tercer punto de inflexión corresponde a la
atención puesta en el estudio de las relaciones entre los distintos
sujetos y grupos de la región.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

496

�Reseñas

La historiografía estadounidense sobre Historia Colonial,
durante las primeras décadas del siglo XX, fue de concentración,
especialización y elaboración de estudios de trabajo monográfico,
como estudios de los Virreyes y de las instituciones en la Nueva
España, al igual que de otros lugares del sur del continente. Al
mismo tiempo se sustenta una especialidad de la historia de los
Estados Unidos en la revista Hispanic American Historical Review
en 1916. Y aparece la llamada Borderlands Historiography, cuyo
principal representante es Herbert Bolton, y que se refiere a los
estados antes pertenecientes a México y España.
En el periodo de entreguerras aparece la historia
política sobre Audiencias, Virreyes e Intendencias, así como en
documentación comercial y financiera. Un campo adicional es la
Historia de la literatura española en donde destacan Leonard y
Chapman.
En 1944, aparece la Revista Las Américas (p.82) que va
a dar importancia a los estudios coloniales, con las aportaciones
de Lewis Hanke y Benjamín Keen. Aquí se observa el inicio de
la historia social, que tiene como objeto el estudio de la sociedad
frente a la historia, así como las estructuras sociales y sus
transformaciones a través del tiempo.
Hago aquí una parada para advertir que, en este texto, no
hay aspectos disonantes, hay un orden, un método y se trasluce
un conocimiento muy acabado de los contenidos en los cuales
se producen los diferentes textos y se explica cómo unos se van
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

497

�Reseñas

conectando o concatenando con otros, incluso se aprecia cómo
dos autores dialogan sobre un tema en diferentes fechas, lo que
resulta muy interesante.
Durante las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo XX la
tendencia es hacia la historia demográfica. En ella destaca la
escuela de Berkeley sobre estudios de la población indígena
del centro de México en el siglo XVI. Ellos documentan una
catástrofe demográfica después de la conquista y estudios
posteriores han mantenido vigente esta aportación. Charles
Gibson trabajó en la etnohistoria en 1964, y es cuando se empieza
a descubrir la existencia de los indígenas, aunque con fuentes de
los colonizadores.
Durante la Guerra Fría se produce un auge en estudios
sobre AL, se fortalece la interdisciplinariedad y aparece la
“historia desde abajo”, se asoman en los estudios los trabajadores,
los campesinos, los esclavos, entre otros.
A finales de los sesenta, Marvin James Lockhart abre el
campo de estudio de las lenguas indígenas de América Latina y
con ello, la interpretación de sus documentos que se van a reflejar
en los estudios sobre las estructuras sociales postcoloniales.
Las manifestaciones sociales que se van gestando en las
décadas de los 60, 70 y 80 entre distintos grupos minoritarios en
Estados Unidos dan pauta a nuevos cuestionamientos: estudios
chicanos en 1985 y 1987, en donde destacan Carlos Castañeda,
Rodolfo Acuña y Gloria Anzaldúa, que buscaban aproximarse
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

498

�Reseñas

a las identidades de personas, a esa población nativa del norte
de México a través del tiempo. Poco a poco se percibirá la
diferencia entre la especialidad de borderlands y la mirada de la
época colonial.
Enseguida la autora presenta un estudio específico acerca
de la construcción de la idea del norte de la Nueva España, basada
en la historiografía estadounidense del siglo XX. Recordemos que
estos estudios van hilvanando un vocabulario diferente al abordar
diversos campos; en algunos se aporta y es posible que surjan
ambigüedades; en otros casos podrían parecer ejercicios planeados,
pero lo que es cierto es que este conjunto de aportaciones nos
interpela, nos plantea nuevas preguntas, como si se tratara de un
desdoblamiento ahí aparecen las vidas, los conceptos de familia,
los viajes y la migración, la posibilidad de visibilizar dimensiones
hasta ese momento invisibles; de pronto, los territorios cambian de
dueño, y, ¿cuál es la razón por la que se observan como territorios
vacíos? De pronto, cambian los nombres de las poblaciones; unos,
subsisten, pero otros, desaparecen; una nación se ensancha, y otra,
se achica; la multitud de escritores que intervienen dan cuenta del
interés en este período: Bolton, Bannon, Turner, Cook, Borah,
Wolf, Gibson, Lockhart, Jackson, Susan Deeds, Weber, entre otros
muchos más. En este estudio específico, nos ilustra la autora acerca
de cómo piensan, perciben, escriben, describen los estadounidenses
la construcción de este norte tan difuso, dependiendo también ellos
del periodo al que pertenecen y que es analizado por la autora. De
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

499

�Reseñas

la página 87 a la 113, Lucrecia Solano escribe un magnífico ensayo
sobre la construcción, deconstrucción y reconstrucción de la región
norte de México, oeste, sur, sureste, suroeste de EU durante el
período colonial, que abarca más allá de la mitad del siglo XIX,
fecha fundacional para los historiadores estadounidenses, pero
época de la Reforma, de la consolidación del Estado-nación para
los mexicanos.
Y, por último, en este primer sendero, Lucrecia reconstruye,
como un prisma, una visión global y una panorámica general de
lo escrito por los mexicanistas y latinoamericanistas en EUA
durante el siglo XX sobre el tema de las fronteras, que abarca de
la página 115 a la 143 de este texto. La autora nos hace transitar,
con sus reflexiones iniciales, a través del análisis de la categoría
de alteridad, que se enfoca a estudiar las relaciones de poder
desiguales que implican subordinación, silencio y ausencia del
otro. Nos va a presentar a Michel de Certeau, quien reintroduce este
término en 1985, proponiendo como definición de la alteridad “la
posibilidad del conocimiento del otro [que] amplía la perspectiva
para conceptualizar la cultura como prácticas de la vida cotidiana
entre toda la gente; cultura entendida como un producto material
y simbólico que se encuentra en todas las sociedades, no solo
en las élites.” Y que además abrirá el camino para la aparición
de nuevas teorías sobre el concepto de cultura y para lo que hoy
conocemos como giro cultural (pp. 115-116). Ya antes, en el siglo
XVI, Jean de Lery, en su obra Histoire d’un voyage faici [fait] en
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

500

�Reseñas

la terre du Brésil, destacaba esta concepción cuando se refería al
descubrimiento de nuevas tierras; para él la alteridad aparece en
“la Ruptura en dos mundos separados por un océano”, cuando se
encuentran dos culturas tan diferentes (p. 115)
Enseguida la autora nos conduce hacia los Estudios
Culturales, que estudian el poder entre las instituciones,
organizaciones y sociedades y la cultura que explica la historia y a
las estructuras sociales. Aparecen entonces definiciones diversas
de cultura: sujetos sociales en movimiento con gran dinamismo;
comunicación y comunidades minoritarias: jóvenes, mujeres,
chicanos, negros homosexuales; estudios multidisciplinarios
que abren un campo, una nueva perspectiva en el estudio de las
fronteras; ya no como línea divisoria políticamente establecida,
sino como el estudio de un espacio geográfico en el cual
interactúan y se interrelacionan sujetos históricos que antes no se
percibían en el análisis.
La autora nos hace ver que la nueva cultura del concepto
de frontera llevó a un cambio en su significado, que en inglés
tiene un gran impacto, (no así en español), al ir de frontier, es
decir, una línea trazada en medio de un territorio generalmente
en los bordes, a borderlands, como espacios geográficos, zonas
de convivencia entre distintas naciones donde interactúan y se
relacionan las personas diferentes. La autora se pregunta si el
lenguaje refleja una manera particular de ver el mundo, y propone
una interesante reflexión al respecto.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

501

�Reseñas

En esta nueva forma de aproximarse al análisis, la autora,
apoyándose en los historiadores mexicanos Mendiola y Zermeño,
afirma que es necesario tomar en consideración el lugar social de
producción de los autores, bajo el supuesto de que la historiografía
representa las condiciones económicas, sociales, políticas y
culturales del tiempo y el lugar en el cual fueron escritas, así
como la construcción de la periodización elaborada para sus
escritos históricos, además de relacionarlos con la cuestión del
tratamiento del otro y la alteridad, que apoyaban los novedosos
estudios culturales (p. 121).
A partir de este momento, la autora inicia el análisis de
los textos de los historiadores estadounidenses: Turner fija una
línea fronteriza y elimina de la escena los previamente invisibles
salvajes: el otro. En geopolítica, la frontera está representada
por las orillas, con la idea de un territorio vacío, deshabitado, a
no-man’s land. “El concepto de frontera se refería a la división
entre dos partes, dos naciones, una de ellas subordinada a la otra,
desde la perspectiva estadounidense. El concepto se relacionaba
con la dicotomía civilización-barbarie, al conceptualizar a los
nativos como salvajes, los historiadores en este período omiten
sus historias y la cultura de vida alrededor de estas líneas
fronterizas antes de la llegada de los anglos” (p. 120). Esta idea
permanece sin alterarse durante los primeros cincuenta años del
siglo XX. El nuevo hombre americano (el otro) en relación con
los británicos será solo el símbolo de civilización. Bolton reitera
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

502

�Reseñas

la retórica de las crónicas españolas y describe las campañas de
los conquistadores. Las perspectivas etnocéntricas, eurocéntricas
o imperialistas no incluyen la otredad.
Es hasta los años ochenta cuando aparece el trabajo de
Gloria Anzaldúa (estudios chicanos), que representa una teoría
feminista mediante el giro cultural y señala “el movimiento
mediante coaliciones con otras mujeres a través de la frontera
geopolítica de EUA y México”. Anzaldúa utilizó una nueva
metodología, construyó un sistema complejo al considerar
diferentes tipos de fronteras: físicas, psicológicas, sexuales y
espirituales, consolidando un nuevo significado de frontera lleno
y rico, a través de la literatura y la poesía. La doctora Solano
Martino acude a Gloria Anzaldúa, quien “Reconoce que, en
efecto, the borderlands están físicamente presentes donde dos
o más culturas se juntan, donde gente de diferentes razas ocupa
el mismo territorio, donde las clases altas, bajas y medianas se
tocan, donde el espacio entre dos individuos se comprime en la
intimidad.” Al final del siglo XX, la conceptualización abarca
una “cultura de las fronteras” asociada con tres elementos:
territorialidad, personas y tiempo. Esta nueva mirada significa
la interacción entre las prácticas materiales y creencias de la
gente que generan relaciones distintas. Esta convivencia crea
nuevas identidades y estos espacios empiezan a ser reconocidos
en la historiografía como regiones, como zonas de contacto
multiculturales dependiendo del período que se está estudiando.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

503

�Reseñas

Al igual que los otros temas tratados en el libro, cuyos
elementos dialogan en diferentes tiempos, este segundo ensayo
incluye una gran cantidad de aportaciones de otros historiadores
estadounidenses del siglo XX sobre el significado de frontera. En
conjunto, contribuyen a construir una conceptualización global
de este estudio que sin duda es un aporte significativo para la
historiografía mexicana, y que está sólidamente trabajado por
Lucrecia Solano Martino.
Guadalupe Sánchez de la O.
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 491-504
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-67

504

�Maricela González Félix y Jesús Méndez Reyes (coordinadores). Sectores económicos, arreglos políticos y
empresarios en Baja California. Atisbos desde la
historia reciente 1900-1976. Baja California:
Universidad Autónoma de Baja California/Instituto
de Investigaciones Culturales-Museo, 2021, 265 pp.
ISBN: 978-607-607-702-3
Recibido: 9 de noviembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Este texto es resultado de una serie de colaboraciones de
especialistas en el área de la historia empresarial del noroeste de
México, quienes por poco más de 20 años han venido desarrollando
estudios referentes a comerciantes, áreas productivas, familias
empresariales y empresarios de Baja California y zonas
aledañas. De esta forma, Sectores económicos, arreglos políticos
y empresarios en Baja California. Atisbos desde la historia
reciente 1900-1976, representa una contribución significativa
para la historiografía regional, después de detectarse la ausencia
de estudios de vinculación geográfica, económica y política en el
contexto fronterizo (pp. 64-66).
En este sentido, y a decir de Gruel Sández, “describir
perfiles empresariales bien puede ayudar a entender el tejido
505
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 505-509
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-90

�Reseñas

productivo de Baja California” (p. 195). Sin embargo, además del
rastreo de las trayectorias de diferentes individuos y asociaciones
económicas de aquella entidad, la principal aportación de las
autoras y los autores responde a la búsqueda de los nexos entre el
empresariado y el sector político local y federal, siendo éste el eje
transversal de los seis capítulos del libro.
Éstos son: La importancia del prestigio familiar y los
vínculos “heredados” en la trayectoria empresarial de Alberto V.
Aldrete, por Héctor Mejorado de la Torre; la colaboración entre Jesús
Méndez Reyes y Santiago Acha Ojeda con El andar itinerante del
empresario de Baja California: Los Barbachano de la compañía
Telefónica Fronteriza y Hugo Torres Chabert; Diana Lizbeth
Méndez Medina presenta Empresarios capitalinos en la industria
vitivinícola de Baja California a mediados del siglo XX. El caso
de Bodegas de Rancho Viejo. Por su parte, Diana Irina Córdoba
Ramírez aborda la situación de trabajadores migrantes hacia Estados
Unidos en Tensiones fronterizas, mercados laborales y relaciones
gobierno-empresarios en Baja California durante el Programa
Bracero; Antonio G. Basich: Ingeniería, urbanización y relaciones
horizontales en Mexicali, 1933-1976, por Víctor Manuel Gruel
Sández. Cierra Marisela González Félix con Participación política
de empresarios. El proceso electoral de 1968 en Baja California.
En forma preliminar se retoma una pregunta detonante
planteada por Méndez y Acha, quienes se cuestionan qué significa
ser empresario en un contexto fronterizo como el de Baja
California (p. 63). Si bien las propuestas teóricas recuperadas por
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 505-509
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-90

506

�Reseñas

los autores proporcionan algunos elementos para responder a tal
cuestionamiento, consideran pertinente reformular el concepto
a partir de las experiencias y trayectorias específicas y, de esa
manera, ofrecer una explicación más contundente sobre los
procesos contemporáneos y de larga duración. Siguiendo esta
lógica, cada uno de los artículos contribuye con un elemento
particular para esbozar una explicación integral sobre el empresario
sudcaliforniano tanto en el siglo XX como en lo que va del XXI:
principios de asociacionismo, la diversificación productiva
(manufactura y servicios), adaptación a los diferentes contextos
políticos y, sobre todo, aprovechar la condición fronteriza, entre
otros. Así pues, esta obra colectiva se encuentra en la vía para
construir una definición sobre el empresario contemporáneo de
Baja California.
Por otro lado, los análisis en esta obra no solo abordan el
aspecto económico-productivo per se, pues buscan establecer las
asociaciones y formas de sociabilidad laboral y política derivadas
de aquél. En primera instancia, es de destacar el hecho de que
la organización productiva permitió el fortalecimiento del sector
gubernamental y viceversa; esta relación resultó necesaria en un
contexto de distanciamiento geográfico, económico y cultural
con la capital del país, y una situación mucho más cercana con
los Estados Unidos, circunstancias ocasionalmente benéficas y en
otras desfavorables. De esta forma, se desarrolló una simbiosis
muy particular entre los poderes político y económico.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 505-509
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-90

507

�Reseñas

En cada uno de los capítulos las y los investigadores
identificaron algunos de los arreglos políticos desarrollados por
los sujetos estudiados, mismos que responden tanto a dinámicas
institucionales como informales. Por ejemplo, diferentes
empresarios se convirtieron en empleados municipales o estatales,
logrando que funcionarios federales accedieran a invertir en la
construcción de caminos, vías férreas, presas y otras obras de
infraestructura para facilitar el proceso productivo en Ensenada,
Tijuana, Mexicali o Tecate. Los casos de Alberto V. Aldrete,
Manuel y Rubén Barbachano y Antonio G. Basich resultan
paradigmáticos en este sentido. De manera inversa, en más de
una ocasión algunos servidores públicos se volvieron socios
minoritarios en diferentes compañías o establecieron propias,
como Abelardo L. Rodríguez, aprovechando su capital político
y redes personales. En última instancia, la discrecionalidad, la
corrupción y los conflictos de intereses fueron parte fundamental
en el establecimiento y expansión de negocios privados y en la
configuración del propio sistema político local.
La segunda mitad del siglo XX fue particularmente
significativa para el desarrollo de las relaciones políticoempresariales. En 1952 Baja California obtuvo la categoría de
entidad federativa por lo que los procesos electorales se volvieron
una actividad recurrente; en esta coyuntura, algunos de los
más prominentes empresarios de la localidad se involucraron
directamente en las actividades políticas. Dicha participación
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 505-509
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-90

508

�Reseñas

se efectuó a través de diferentes mecanismos: compitiendo por
ocupar cargos de elección popular, sufragando gastos de campaña
para candidatos específicos, tanto con el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) como de la creciente oposición de Acción
Nacional (PAN), o estableciendo diferentes organizaciones
cívicas para buscar incidir en la toma de decisiones administrativas
y electorales. En todo caso, la participación directa en las
actividades políticas de los empresarios sudcalifornianos, como
la realizada por Norberto Corella, es considerada como uno de los
factores fundamentales en la alternancia política de aquel estado
en el último cuarto de siglo.
Finalmente, es pertinente señalar que esta aportación
historiográfica se construyó con base en la consulta no sólo de
bibliografía especializada, sino de una variada documentación
procedente de diferentes acervos. Entre ellos destaca el Archivo
Histórico del Estado de Baja California, diferentes archivos
municipales, el correspondiente a la Secretaría de Relaciones
Exteriores y el General de la Nación. Igualmente destaca el
archivo del Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC,
el cual representa una veta para la conservación y difusión de
material documental del noroeste mexicano.
Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0002-3674-3389

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 505-509
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-90

509

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="455">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="574377">
                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="574378">
                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="574379">
                <text>Centro de Estudios Humanísticos, UANL</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="61">
            <name>Date Created</name>
            <description>Date of creation of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="574380">
                <text>2021</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="579535">
            <text>Sillares Revista de Estudios Históricos</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="579537">
            <text>2023</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="52">
        <name>Volumen</name>
        <description>Volumen de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="579538">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="579539">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="579540">
            <text> Enero-Junio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="579541">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="579542">
            <text>Semestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579536">
              <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, 2023, Vol 2, No. 4, Enero-Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579543">
              <text>Morado Macías, César, Titular Centro de Estudios Humanísticos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579544">
              <text>Ciencia Sociales</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="579545">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="579546">
              <text>Geografía</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="579547">
              <text>Archivística</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579548">
              <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579549">
              <text>Reyes Patiño, Reynaldo de, Editor</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579550">
              <text>01/01/2023</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579551">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579552">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579553">
              <text>2020843</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579554">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579555">
              <text>spa/eng</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="46">
          <name>Relation</name>
          <description>A related resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579556">
              <text>https://sillares.uanl.mx/index.php/s</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579557">
              <text>Monterrey, N.L. México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579558">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="579559">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="7930">
      <name>Caña de azúcar</name>
    </tag>
    <tag tagId="37864">
      <name>Historia de los alimentos</name>
    </tag>
    <tag tagId="37865">
      <name>Partido Zacatecas</name>
    </tag>
    <tag tagId="9794">
      <name>Porfiriato</name>
    </tag>
    <tag tagId="25648">
      <name>Producción agrícola</name>
    </tag>
    <tag tagId="7986">
      <name>Pulque</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
