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                  <text>�DESARROLLO, PROSPERIDAD Y NARCOVIOLENCIA EN LA REGIÓN SORGUERA

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Desarrollo, Prosperidad y Narcoviolencia
en la Región Sorguera del Noreste de México
Development, Prosperity and Narcoviolence
in the Sorguera Region of Northeastern Mexico
ARTEMISA LÓPEZ LEÓN *

RESUMEN
La discusión actual sobre el desarrollo supone centrarse en las personas
y considerar el ingreso económico, la prosperidad y la paz. Este artículo
parte de la premisa de que crecimiento económico, bienestar y ausencia
de paz pueden coexistir, como ocurre en la región sorguera del noreste
de México. Para este análisis se revisaron datos estadísticos sobre desarrollo e incidencia delictiva, y se concluye que es relevante repensar la
medición del desarrollo y sus indicadores y que, en la subyacente discusión metodológica, es importante incluir los resultados de variados
estudios, espacios, niveles y técnicas de análisis.
Palabras clave: Desarrollo | Prosperidad | Narcoviolencia | Regiones rurales
| Noreste de México.
ABSTRACT
The current discussion about development involves focusing on people
and considering income, prosperity and peace. This article starts from
the premise that economic growth, well-being, and the absence of peace
can coexist, as is the case in the Sorguera region of Northeastern Mexico. For this analysis, statistical data on crime development and incidence
were reviewed and it is concluded that it is relevant to rethink the measurement of development and its indicators and that, in the underlying
methodological discussion, it is important to include the results of various studies, spaces, levels, and techniques of analysis.
Keywords: Development | Prosperity | Narcoviolence | Rural regions |
Northeastern Mexico.

* Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte, Departamento de Estudios de Administración Pública,
sede Matamoros. Correo electrónico: malopez@colef.mx
Recibido: 1 de marzo de 2021 | Aceptado: 28 de septiembre de 2021
TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

ISSN 2007-1205 | pp. 3-25

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ARTEMISA LÓPEZ LEÓN

INTRODUCCIÓN
Este artículo contribuye a la discusión actual sobre el desarrollo, partiendo
del análisis de regiones aparentemente paradójicas porque han consolidado
su ingreso económico y tienen indicadores favorables de bienestar, pero distan mucho de gozar de paz, lo que se aprecia al analizar datos tradicionalmente utilizados para medir el desarrollo y datos relacionados con la criminalidad.
Este análisis es relevante porque, desde distintas disciplinas, se ha establecido una relación entre crecimiento económico y criminalidad o violencia,
destacando que las elevadas tasas de criminalidad e inseguridad son un obstáculo para el desarrollo económico. Sin embargo, hay regiones que presentan
altos índices de crecimiento económico e indicadores favorables de bienestar
y, a la vez, muestran altos índices de criminalidad. Estas regiones llaman a
la reflexión del desarrollo, partiendo de la premisa de que pueden coexistir
el crecimiento económico, el bienestar y la ausencia de paz; y tal coexistencia debe considerarse para valorar la incorporación de nuevos indicadores
en la medición del desarrollo. Como se expresa en las conclusiones de este
artículo, en la subyacente discusión metodológica del desarrollo será importante incluir los resultados de variados estudios, espacios, niveles y técnicas
de análisis.
Para contribuir a la discusión sobre el desarrollo se analiza, como estudio de caso, la región sorguera del noreste de México, que se ubica en el estado de Tamaulipas y es relevante en la producción agrícola del país. En esta
región, por un lado, la bonanza se relaciona con el desarrollo de actividades
económicas primarias —principalmente la producción del sorgo y, en menor
medida, otros cultivos que también ocupan primeros lugares nacionales—.
Por otro lado, la incidencia delictiva se asocia con la violencia ligada al narcotráfico y, particularmente, con la lucha por el territorio de los grupos del
crimen organizado, desde hace más de una década.
En términos metodológicos, el análisis se basa en la revisión de indicadores fundamentales y tradicionales para valorar el desarrollo de una región,
como producto interno bruto, índice de desarrollo humano, ingreso promedio de la población, tasas de participación de la población económicamente
activa y desocupación, así como el porcentaje de pobreza y los grados de rezago social y de marginación. Para el análisis de la criminalidad, se consideraron
los principales datos relacionados con delitos vinculados a la narcoviolencia
en Tamaulipas: homicidio doloso, secuestro y extorsión.
Esos datos son de libre acceso en internet y son generados por distintas
áreas del gobierno federal y otras instancias como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Sin embargo, ninguna instancia guTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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bernamental, organismo internacional u organización de la sociedad civil ha
concentrado, analizado y confrontado esa información. Esa labor se hizo en
el presente artículo para apreciar, en una misma región, la coexistencia de
un buen ingreso económico con indicadores favorables de bienestar y altos
índices delictivos. Éste es un primer paso para reflexionar sobre el desarrollo,
en su perspectiva actual, y valorar la relevancia de agregar o modificar indicadores en su medición.
El artículo se divide en dos apartados. En el primero se aborda la concepción de desarrollo, particularmente las nociones de desarrollo humano y
desarrollo sostenible, porque han incorporado elementos para que el desarrollo no se circunscriba a un análisis meramente económico. En este apartado también se aborda el desarrollismo, la manera en que se ha llamado, en
América Latina, a esa fase del desarrollo en que el ingreso económico era un
eje fundamental en su medición, y se pone especial atención a la manera en
que se vivió esta etapa en México, conocida como Desarrollo Estabilizador.
En el segundo apartado se caracteriza y analiza la región sorguera del
noreste de México, destacando el desarrollismo en el norte del país y en el
agro mexicano, los indicadores de desarrollo de la región sorguera, sus actividades agroproductivas y la narcoviolencia y sus delitos asociados, lo que pone
en entredicho que se haya alcanzado el anhelado desarrollo, aunque así parezcan mostrarlo los indicadores tradicionalmente utilizados para su medición.
UNA MIRADA AL CONCEPTO DE DESARROLLO
Y AL DESARROLLO EN MÉXICO
Durante décadas, la teoría del desarrollo estableció una relación causal entre
el PIB y la pobreza, que trajo aparejada la consideración del crecimiento económico como el fin del propio desarrollo, bajo el supuesto de que:
Un aumento del producto agregado, como sería un crecimiento del
producto interior bruto per cápita, reduciría la pobreza e incrementaría el bienestar general de la población. […] El nexo entre
mayor producto y menor pobreza se consideraba tan fuerte que
muchos economistas estaban convencidos de que bastaba centrarse
exclusivamente en el crecimiento para alcanzar el objetivo último
de desarrollo. En otras palabras, el crecimiento se convertía no sólo
en el medio para alcanzar el desarrollo, sino en el fin del desarrollo
mismo (Griffin, 2001, p. 25).

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ARTEMISA LÓPEZ LEÓN

Para Cuéllar Saavedra y Moreno Armella (2009), el desarrollo económico se lograría al activar un círculo virtuoso de retroalimentación positiva
cuando se articularan varios procesos: la actividad económica aumentaría la
inversión y fuentes de empleo y se incrementaría la riqueza si la revitalización o ampliación de la actividad económica lograba introducir tecnologías
que mejorasen la productividad. Asimismo, al ser la industrialización punto
nodal de la modernización, “el desarrollo se asoció al crecimiento económico y a la industrialización, dejando de lado cuestiones humanas o culturales”
(Günther y Arroyo, 2017).
En América Latina, estos postulados se tradujeron en el llamado desarrollismo, que tuvo su auge entre 1940 y 1970; uno de sus pilares fue la
propuesta de que los países más industrializados debían orientarse a expandir
la base industrial, a través de encadenamientos entre sectores. Con el aporte
teórico de la modernización se subrayó el rol de los sectores medios en el
proceso de desarrollo, se identificó a los industriales como sus principales
agentes y se planteó que el crecimiento económico junto con la industria y
el juego democrático partidario eran componentes compatibles y hasta necesarios (Cavarozzi, 2018). Luego del auge del desarrollismo, vino su repudio y su sustitución por políticas neoliberales que redujeron la participación
económica e institucional del Estado en favor de las fuerzas del mercado,
privilegiando la búsqueda de la estabilidad monetaria sobre el crecimiento
(Martínez Hernández, 2004).
En México, el desarrollismo, en su etapa central, se conoció como Desarrollo Estabilizador, se desplegó casi sin interrupciones y sobrevivió hasta el
año 2000, no sólo porque el Partido Revolucionario Institucional se mantuvo
en el poder, como partido de Estado, también porque el régimen pudo conjugar desarrollo, estabilidad política y una moneda sana, lo que no ocurrió en
otros países latinoamericanos (Cavarozzi, 2018).
En los años noventa del siglo pasado, la concepción del desarrollo se empezó a cuestionar porque, “junto con los aumentos en el crecimiento del PIB, la
pobreza y el desempleo aumentaron inevitablemente. Semejantes consecuencias
‘indeseables’ y ‘dolorosas’ […] no eran de ningún modo accesorios a los modelos
usados, sino que formaban parte de su estructura interna” (Escobar, 2007, p. 142).
Una de las principales críticas de la cuantificación del bienestar a través
del incremento de las cifras del PIB per cápita fue que ese incremento no garantizaba el bienestar económico de todos; esta crítica trajo consigo una fecunda aportación de indicadores alternativos o complementarios al desarrollo —principalmente de organismos u organizaciones internacionales— que
buscaban dibujar una imagen fiel o más aproximada de los distintos aspectos
que explicaban la calidad de vida de las sociedades (Miquel Burgos, 2015).
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En esos cuestionamientos al desarrollo fueron fundamentales el Informe de Desarrollo Humano del PNUD y el Índice del Desarrollo Humano incluido en dicho informe, que, cabe señalar, se sumó a las evaluaciones tradicionales del desarrollo económico (PNUD, 1990).
En ese informe participó Amartya Sen, quien ha sido pieza clave en las
discusiones sobre el desarrollo humano y que, a finales de los años noventa
del siglo pasado, cuestionó los supuestos de la teoría del desarrollo, particularmente la confusión entre medios y fines, y propuso que la noción de
desarrollo debía ampliarse para incluir las capacidades y libertades humanas:
Si, en último término, el objetivo fuera propagar la libertad para
tener una vida digna, el papel del crecimiento económico consistiría en proporcionar mayores oportunidades para ello y debería
integrarse en una comprensión más profunda del proceso de desarrollo. En consecuencia, la ampliación de la capacidad del ser humano tiene importancia directa e indirecta para conseguir el desarrollo. Indirectamente, permite estimular la productividad, elevar
el crecimiento económico, ampliar las prioridades del desarrollo
y contribuir a controlar razonablemente el cambio demográfico;
directamente, afecta el ámbito de las libertades humanas, del bienestar social y de la calidad de vida, tanto por su valor intrínseco
como por su condición de elemento constitutivo de este ámbito
(Sen, 1998, p. 89).

Sen llevó el eje de la discusión a las capacidades del ser humano y el
ejercicio de las libertades, y resaltó que el desarrollo debe encaminarse a la
búsqueda de una vida digna. Las ideas y la postura de Sen fueron fundamentales para priorizar el capital humano como vía para el desarrollo, argüir que
su objetivo no era incrementar el producto, sino propiciar que la gente dispusiera de una gama mayor de opciones; al hacerlo, las personas estuvieron en
el centro del escenario, como objeto de políticas encaminadas a su bienestar y
como instrumento fundamental de su propio desarrollo (Griffin, 2001).
El cuestionamiento a la relación causal entre desarrollo y PIB que hicieron Sen y otros investigadores llamó la atención hacia dos elementos fundamentales: la relevancia de la medición del bienestar —y no de la producción
económica— y que dicha medición sentara las bases para evaluar el bienestar
presente y su sostenibilidad (Stiglitz, Sen y Fitoussi, 2009).
Durante las últimas décadas, la reflexión sobre el desarrollo se ha hecho
a la luz de los estudios del desarrollo humano y del desarrollo local. Sin embargo, en América Latina, la relevancia que ha tomado la cosmovisión de los
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ARTEMISA LÓPEZ LEÓN

pueblos ha dado un vuelco importante a la discusión, al cuestionar el propio
concepto de desarrollo y proponer que debería ser sustituido por el concepto
de buen vivir, que ha generado un debate epistemológico y ontológico y que se
ha vuelto sustancial en la discusión de las llamadas alternativas al desarrollo
(Acosta, 2015; Gudynas, 2011a, 2011b; Unceta, 2014, 2015).
El debate sobre el buen vivir se relaciona, en primer lugar, con la traducción del concepto, pues tiene su origen en el Sumak Kawsay, un término
utilizado por los grupos étnicos de Ecuador, que remite a una vida en armonía con la naturaleza; en segundo lugar, con la difusión del término buen
vivir y sus implicaciones en las políticas públicas a partir de su inclusión en
la Constitución de Ecuador en 2008 —y posteriormente en las legislaciones
de Bolivia y Perú—; y en tercer lugar, con un contexto en que se revaloran
los saberes ancestrales y se critica la modernidad eurocéntrica y la consideración del desarrollo como mero progreso económico (Lalander y Cuestas-Caza, 2017). La discusión sobre la sustitución del concepto de desarrollo por
el buen vivir aún está en ciernes, sin embargo, el debate generado y su relevancia en el terreno de la política y la generación de políticas públicas hacen
pensar que, en los años venideros, seguirá siendo tema de interés y pudiera
adquirir la predominancia que hoy en día no tiene.
En los organismos internacionales, los cuestionamientos de Sen también han hecho eco. En estos organismos, la discusión se ha dado a través de
las definiciones de desarrollo sostenible y desarrollo humano. Al respecto, la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha establecido las definiciones
más afines y difundidas de los supuestos que cuestionó Sen y que han llevado
a la ampliación del término. En lo referente al desarrollo sostenible, la ONU
(1987) destaca que:
El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones
futuras para satisfacer sus propias necesidades […] Por lo tanto,
los objetivos del desarrollo económico y social deben definirse en
términos de sostenibilidad en todos los países: desarrollados o en
desarrollo, orientados al mercado o planificados centralmente.

Respecto al desarrollo humano, el PNUD considera que el crecimiento económico no es un fin último, sino un medio para la consecución del
desarrollo humano, pues éste es un objetivo, un proceso y un resultado. El
desarrollo humano es el desarrollo de las personas mediante la creación de
capacidades humanas; a través de la participación activa en los procesos que
determinan las vidas de las propias personas, el desarrollo humano se encaTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�DESARROLLO, PROSPERIDAD Y NARCOVIOLENCIA EN LA REGIÓN SORGUERA

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mina a ampliar las oportunidades de las personas (PNUD, 2016). Por ello, el
desarrollo humano:
Va mucho más allá del aumento o la disminución de los ingresos
de un país. […] Comprende la creación de un entorno en el que las
personas puedan desarrollar su máximo potencial y llevar adelante
una vida productiva y creativa de acuerdo con sus necesidades e
intereses. El desarrollo humano y los derechos humanos se reafirman mutuamente y ayudan a garantizar el bienestar y la dignidad
de todas las personas, forjar el respeto propio y el respeto por los
demás (PNUD, s/f).

Estos enfoques destacan la centralidad del ser humano en la concepción
del desarrollo, el crecimiento como medio para el desarrollo, y se añaden
elementos que permiten caracterizar las capacidades y libertades a las que
hacía referencia Sen, como la importancia del ejercicio de los derechos y la
capacidad de agencia del hombre.
Esta concepción de desarrollo humano fue el fundamento analítico para
la Declaración del Milenio y los Objetivos del Desarrollo del Milenio, así
como la base para la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(PNUD, 2016), que están vigentes y resaltan la relevancia de la sostenibilidad
como la concibe la ONU. Los Objetivos del Desarrollo Sostenible “son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad”
(PNUD, 2020a).
Es importante resaltar la inclusión de la paz como una noción relevante,
con similar importancia a la de prosperidad, como se recoge en el Objetivo
16: Paz, justicia e instituciones sólidas, el cual establece que “sin paz, estabilidad,
derechos humanos y gobernabilidad efectiva basada en el Estado de derecho,
no es posible alcanzar el desarrollo sostenible” (PNUD, 2020b). La paz también
se relaciona con la seguridad ciudadana, un concepto que resalta la centralidad del ser humano y que, de acuerdo con el PNUD (2014), se refiere a:
el proceso de establecer, fortalecer y proteger el orden civil democrático, eliminando las amenazas de violencia en la población
y permitiendo una coexistencia segura y pacífica. Se le considera
un bien público e implica la salvaguarda eficaz de los derechos humanos inherentes a la persona […] La seguridad ciudadana no trata
simplemente de la reducción de los delitos, sino de una estrategia
exhaustiva y multifacética para mejorar la calidad de vida de la poTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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blación, de una acción comunitaria para prevenir la criminalidad,
del acceso a un sistema de justicia eficaz, y de una educación que
esté basada en los valores, el respeto por la ley y la tolerancia.

Este concepto, a su vez, está englobado en la seguridad humana, que no
sustituye a la seguridad del Estado, pero reconoce la interrelación de la paz,
el desarrollo y los derechos humanos, y considera que todas las personas, en
particular las vulnerables, tienen derecho a vivir libres del temor y la miseria
y a disfrutar de igualdad de oportunidades (ONU, 2012).
Este cambio de enfoque, que incluye a la paz como un componente importante para valorar el desarrollo, sumado al incremento de la violencia, ha
sido relevante para que, desde diversas disciplinas, se haya establecido una
relación subyacente —incluso directa y causal— entre crecimiento económico
y criminalidad o violencia, al menos desde dos perspectivas.
Por un lado, los estudios sobre delincuencia y criminalidad señalan que
éstas tienen altos costos socioeconómicos a nivel de las personas y las regiones; en esto coinciden los estudios de los economistas, que destacan las elevadas tasas de criminalidad e inseguridad como obstáculo para el desarrollo
económico, e incluso se les considera un peligro para el potencial crecimiento
económico (González Andrade, 2014), aunque sea muy redituable para los
grupos criminales utilizar los sectores económicos legales para crear vastos
imperios patrimoniales, a través de varios tipos de mercados ilícitos (Buscaglia, 2012).
Por otro lado, desde la sociología se ha detectado que, si bien los fenómenos económicos pueden influir en la emergencia de criminalidad, la forma
en que esto se lleva a cabo no es fácil de especificar con claridad. Por ello,
Ramírez de Garay (2014) propone que los modelos para analizar esta relación
incluyan interacciones, mediaciones y moderaciones entre las variables, con
la finalidad de valorar cómo funciona la dimensión económica del crimen.
Sin embargo, ambas vertientes establecen una relación directa y causal
que, si bien ayuda a comprender la relación entre criminalidad y desarrollo,
aún no desemboca en la inclusión de indicadores que den cuenta de la paz
imperante en un espacio dado, cuando se valora tal desarrollo.
La inclusión de la paz en el concepto de desarrollo y la discusión sobre la
criminalidad y el crecimiento económico son temas fundamentales en el caso
mexicano porque, a la par que se discuten estas perspectivas teóricas, el país
experimenta una etapa neoliberal que está vigente desde los años ochenta
del siglo pasado y que se caracteriza por una apertura comercial producto del
modelo de economía abierta impuesto por la dinámica global. Esta etapa ha
suscitado desequilibrios internos que se reflejan en una mayor concentración
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de la riqueza, en el incremento en los niveles de pobreza y desigualdad, y
en nuevas problemáticas multidimensionales —individuales y sociales— que
rebasan lo económico, como el crimen organizado, el narcotráfico, la exclusión y la violencia estructural generalizada (Torres y Rojas, 2015), y que, cabe
señalar, están presentes en la región de estudio.
Con lo expuesto se aprecia que la concepción del desarrollo que dio pie
a modelos desarrollistas ha cambiado, y organismos internacionales como la
ONU han buscado ampliar el concepto, considerando el Informe del Desarrollo
Humano de 1990 —y su respectivo índice—, así como los estudios de Amartya
Sen. Con ello se abre paso a una visión de desarrollo en la que el crecimiento
económico no es el fin último, ni se piensa únicamente en el bienestar de
las sociedades presentes, sino también en las generaciones venideras. En esta
nueva concepción, la vida digna adquiere importancia y, por ello, se deben
considerar el ingreso económico, la prosperidad y la paz.
PROSPERIDAD Y NARCOVIOLENCIA EN LA REGIÓN SORGUERA
DEL NORESTE DE MÉXICO
Es bien sabido que los países tienen diferencias al interior de sus regiones, y
en el caso de México, el norte es considerado como la región más próspera
del país, particularmente los estados norteños que comparten frontera con
Estados Unidos: Baja California, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Sonora
y Tamaulipas.
Este imaginario próspero tiene su origen en las políticas económicas
implementadas, desde la década de los treinta del siglo pasado, para fomentar
el desarrollo económico de la zona fronteriza del norte de México, que se
caracterizó por la búsqueda de competitividad de las empresas mexicanas a
través de regímenes aduaneros especiales y programas de promoción industrial (Fuentes y Fuentes, 2004).
A decir de Cerutti (2015), el agro en México también tuvo una época de
gran esplendor entre 1940 y 1960; en el norte, la agricultura ha sido fundamental debido a que, en esas décadas, la política de modernización del campo
se caracterizó por la implementación de proyectos de irrigación, la mecanización del campo y una reforma agraria que contribuyó a que ese norte se especializara en producir para el mercado externo (algodón, hortalizas) y para el
consumo nacional (trigo, sorgo, algodón, hortalizas).
Si bien con la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) la región fronteriza fue perdiendo su trato preferencial, también ha
ido redefiniendo una nueva estrategia de desarrollo basada en las ventajas comTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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petitivas locales (Fuentes y Fuentes, 2004), lo que contribuye a mantener un
buen nivel económico que refrenda ese imaginario de prosperidad.
La situación del norte de México aún es bastante buena, como se observa en la Tabla 1, que muestra indicadores fundamentales y tradicionales para
valorar el desarrollo de una región. En conjunto, los seis estados fronterizos
norteños aportan una cuarta parte del PIB nacional; la media nacional del ingreso económico de la población es de $6,545.00 y los seis estados tienen
un ingreso superior a la media nacional (Secretaría del Trabajo y Previsión
Social [STPS], 2020).
TABLA 1
Indicadores de desarrollo en los estados fronterizos
del norte de México
Baja
California
Participación porcentual
al PIB Nacional (2018)

Coahuila

Chihuahua

Nuevo
León

Sonora

Tamaulipas

3.4

3.8

3.4

7.6

3.4

2.9

$8,000 $8,500

$7,500 $8,000

$7,500 $8,000

$9,000 $9,500

$7,500 $8,000

$6,500 $7,000

Proporción de trabajadores
asalariados en la ocupación
(cuarto trimestre de 2019)

78.0

79.6

79.3

78.8

78.2

74.8

Tasa neta de participación
(PEA/PET, cuarto trimestre de
2019)

63.0

60.1

61.8

61.2

64.0

61.6

2.2

4.3

2.6

3.6

3.8

3.2

Porcentaje de población no pobre
y no vulnerable (2015)

29.1

36.3

31.7

43.0

32.4

27.2

Porcentaje de pobreza (2018)

23.3

22.5

26.3

14.5

28.2

35.1

1.6

1.4

2.6

0.5

2.6

3.3

Índice de Desarrollo Humano
(2015)

Muy Alto

Muy Alto

Medio

Muy Alto

Muy Alto

Alto

Grado de rezago social (2015)

Bajo

Muy Bajo

Bajo

Muy Bajo

Bajo

Bajo

Grado de marginación (2015)

Muy Bajo

Muy Bajo

Bajo

Muy Bajo

Bajo

Bajo

28

30

24

32

25

23

0.402

0.414

0.443

0.435

0.439

0.472

Ingreso promedio mensual
de la población ocupada
(cuarto trimestre de 2019)

Tasa de desocupación
(tercer trimestre de 2019)

Porcentaje de pobreza extrema
(2018)

Lugar nacional
de rezago social (2015)
Coeficiente de Gini (2018)

Fuente: Elaboración propia con base en Coneval (s/f, a, b, c y d), Gobierno de México (2020), INEGI (2019),
PNUD México (s/f) y STPS (2020).

Cabe señalar que, en México, la proporción de trabajadores asalariados
en la ocupación es de 68.2%, la tasa neta de participación de la población ecoTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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nómicamente activa (PEA) es de 60.4%, y la tasa de desocupación es de 3.4%
(STPS, 2020). Por tanto, y de acuerdo a la Tabla 1, todos los estados fronterizos superan la media nacional en la población de trabajadores asalariados de
acuerdo a la ocupación y en la tasa neta de participación —sólo Coahuila está
ligeramente debajo de esa media—. Si bien Coahuila, Nuevo León y Sonora
están debajo de la media en la tasa de desocupación, ninguno de los estados
fronterizos rebasa la media en más de un punto porcentual, lo que es un buen
indicador.
Estos indicadores positivos se reiteran en el Índice de Desarrollo Humano —que sólo es medio para Chihuahua—, en datos como el porcentaje de
población no pobre y no vulnerable —al menos una cuarta parte de la población de cada estado fronterizo está en esa situación—, y la pobreza extrema no
supera el 3.3% de la población en cada entidad.
Asimismo, los grados de rezago social y marginación en los estados del
norte se consideran bajos o muy bajos; por ello, el coeficiente de Gini tiende
a cero, lo que significa que hay mayores condiciones de igualdad. Esto es, los
datos mostrados en la Tabla 1 son consistentes entre sí y, en conjunto, engloban indicadores que dan cuenta de la prosperidad regional.
Específicamente en el ámbito económico de Tamaulipas, en 2016 se reportaban como principales actividades productivas el comercio, la minería
petrolera, transportes, correos y almacenamiento, la construcción y los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles; asimismo,
los principales sectores estratégicos son productos químicos y petroquímicos,
automotriz, electrodomésticos, maquinaria y equipo, servicios de investigación, turísticos, agroindustriales, equipo médico, tecnologías de la información, energías renovables, de logística, equipo y aeroespacial (Secretaría de
Economía, s/f).
En la frontera norte de Tamaulipas, en particular, hay una importante actividad de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de
Exportación (Immex), concentrada en la zona urbana de los municipios de
Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo; particularmente Reynosa y Matamoros, en 2016, consumieron más del 66% de los insumos reportados para Tamaulipas y concentraron el 76% de la derrama económica de esa industria
(Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno de Tamaulipas, 2020).
Además de la relevancia de las actividades manufactureras concentradas
en las principales ciudades de la franja fronteriza, Tamaulipas también ha
destacado en el ámbito agropecuario a nivel nacional y sobresale el norte del
estado (Lera Mejía, 2015). La agricultura, en particular, fue muy beneficiada
por los proyectos de irrigación, la mecanización del campo y la reforma agraria que se mencionó en párrafos anteriores; todo esto sumado a que el patrón
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ARTEMISA LÓPEZ LEÓN

de poblamiento de Tamaulipas concentra su población en grandes ciudades,
lo que coadyuva a que la agricultura se practique en el vasto territorio rural
del estado (ver Figura 1). De acuerdo a los datos 2018-2019, la agricultura
tamaulipeca ocupó el primer lugar en producción de sorgo grano, cebolla
amarilla, canola, okra, sábila, limón italiano y maíz palomero (Secretaría de
Desarrollo Rural del Gobierno de Tamaulipas, 2021).
FIGURA 1
Patrón de poblamiento en Tamaulipas

Fuente: USEG-Colef (2020).
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�DESARROLLO, PROSPERIDAD Y NARCOVIOLENCIA EN LA REGIÓN SORGUERA

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Cabe señalar que sorgo, canola, okra y maíz palomero se cultivan en el
noreste del estado, que también concentra el 80% de la producción de sorgo
grano de Tamaulipas, específicamente los municipios de Matamoros, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso, San Fernando y Méndez, que conforman
la que he denominado Región sorguera del noreste de México, por la relevancia
del cultivo —en la región, el estado y el país— y los rasgos agroproductivos
compartidos.
Esta región sorguera es muy relevante para Tamaulipas no sólo por
sembrar cuatro de los siete productos donde el estado mantiene liderazgo
nacional, también porque concentra el 46.59% del valor de la producción
agrícola estatal y ahí se siembran 19 de los 54 cultivos registrados para Tamaulipas (SIAP, s/f). Esto es, se trata de una vasta región dedicada a la agricultura y en la que el sorgo grano tiene gran relevancia, por el liderazgo que ha
mantenido, a pesar de ser un sistema-producto regido por mercados internacionales, particularmente por la oferta y la demanda en los Estados Unidos.
En la región sorguera del noreste de México hay casi un millón novecientas mil hectáreas dedicadas a actividades agropecuarias y la mitad de ellas
se destinan al uso agrícola (INEGI, s/f a); en 2018 se sembraron en la región
poco más de un millón doscientas mil hectáreas, que representan el 60% de
la superficie sembrada en Tamaulipas, y la mitad de esas hectáreas (en riego
y temporal) se destinaron al cultivo del sorgo grano (SIAP, s/f). Asimismo,
hay que destacar que la superficie agropecuaria de la región sorguera está
concentrada principalmente en pequeños y medianos productores que, en
promedio, poseen 28.75 hectáreas —sólo 10% son grandes productores—, y
en términos de tenencia de la tierra, 74.36% de la superficie es propiedad
privada, 23.53% es ejidal, menos del 1% se cataloga como colonia agrícola y
1.41% se considera propiedad pública (INEGI, s/f a).
Respecto al ingreso de los productores de sorgo,
Al considerar la superficie cosechada por cada productor en riego
en la tecnología (GMF) [gravedad mejorada fertilizada], en temporal
(TMF) [temporal mejorado fertilizado] y (TMS) [temporal mejorado
sin fertilizantes], se tiene que éstos obtuvieron una ganancia total
de $527,072.00, $138,036.00 y $115,783.00, respectivamente, que
origina durante el año un ingreso por día de $1,444.00, 378.00 y
317.00 pesos, que es superior al salario mínimo rural vigente (Alejandro Allende et al., 2020, p. 146).

Con relación a los rasgos agroproductivos de la región, los principales
son: desapego a la tierra e individualismo en la forma de producción; procesos
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ARTEMISA LÓPEZ LEÓN

y tecnología productivos similares (mecanización del campo y requerimiento
de poca mano de obra); arrendamiento de parcelas, en varios municipios a la
vez; utilización del esquema de contrato para arrendamiento de predios; un
manejo del sistema-producto que se apoya en diversas organizaciones que
coadyuvan al liderazgo nacional de la región. Todo ello permite considerar a
esos municipios como una región agroproductiva (López León, 2019).
Con relación a los indicadores de desarrollo en la región sorguera, en
la Tabla 2 se aprecia que es una región con un Índice de Desarrollo Humano
alto, grados de marginación y rezago social bajos o muy bajos, y se confirma
con el coeficiente de Gini que tiende a cero. La disparidad regional se centra
en los municipios de Méndez y San Fernando, que tienen los mayores indicadores relacionados con la pobreza pero también son los municipios menos poblados, esto es, la población de San Fernando y Méndez, en conjunto,
representa el 4.24% de la población total regional (INEGI, s/f b). Hasta cierto
punto, la diferencia de Méndez y San Fernando es de esperarse porque son
municipios territorialmente grandes, sin industria manufacturera o maquiladora, tienen una mayor composición rural y más del 90% de sus cultivos son
de temporal (INEGI, s/f a).
TABLA 2
Indicadores de desarrollo en los municipios de la región sorguera
del noreste de México
Matamoros

Méndez

Reynosa

Río Bravo

San
Fernando

Valle
Hermoso

Porcentaje de población
con ingreso inferior a la línea
de bienestar mínimo (2015)

15.5

20.9

12.1

16.7

29.1

14.7

Porcentaje de población no pobre
y no vulnerable (2015)

26.5

3.0

31.2

19.4

5.8

17.7

Porcentaje de pobreza (2015)

39.7

55.2

34.8

45.2

66.5

47.9

4.2

8.2

3.0

5.4

12.8

3.6

Índice de Desarrollo Humano
(2015)

Alto

Medio

Alto

Alto

Medio

Alto

Grado de marginación (2015)

Muy Bajo

Medio

Muy Bajo

Muy Bajo

Bajo

Bajo

Grado de rezago social (2015)

Muy Bajo

Medio

Muy Bajo

Bajo

Medio

Bajo

0.394

0.353

0.375

0.389

0.403

0.381

Porcentaje de pobreza extrema
(2015)

Coeficiente de Gini (2015)

Fuente: Elaboración propia con base en Coneval (s/f a, c y e), Conapo (s/f) y PNUD México (2020).

Las diferencias entre municipios de la región sorguera del noreste de
México se desdibujan al analizar el cultivo del sorgo pues, históricamente,
no ha habido variaciones significativas en la superficie sembrada y las variaTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�DESARROLLO, PROSPERIDAD Y NARCOVIOLENCIA EN LA REGIÓN SORGUERA

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ciones han sido similares en los municipios de la región (ver Figura 2); asimismo, los indicadores que dan cuenta del desarrollo corroboran que es una
región próspera y con un buen nivel de bienestar para la población, por la relevancia de la industria manufacturera y maquiladora y el liderazgo nacional
en varios cultivos que, en conjunto, benefician a la población urbana y rural.
FIGURA 2
Superficie sembrada en la región sorguera del noreste de México,
2003-2018, por municipio

Fuente: Elaboración propia con base en SIAP (s/f).

Estas cifras, que denotan productividad y prosperidad, son fundamentales para reflexionar sobre el desarrollo. Sin embargo, en la región sorguera
esas cifras se dan a la par de otras que indican una prolongada situación de
violencia. Si bien el narcotráfico existe históricamente en la región, la violencia ligada a éste se incrementó en Tamaulipas a partir de 2010, con la ruptura
entre el Cártel del Golfo y los Zetas, su brazo armado; ambos grupos con su
centro de operaciones en Matamoros. Esta ruptura provocó la huida masiva
de habitantes de la llamada Frontera chica —colindante a la zona sorguera—, el
asesinato de decenas de migrantes y narco-fosas, en un contexto de corrupción
de funcionarios gubernamentales, extorsión a comerciantes y el surgimiento de
un nuevo mercado de estupefacientes en el país (Correa Cabrera, 2013).
Esta situación se refleja en los datos estadísticos de los principales delitos relacionados a la narcoviolencia como se experimenta en Tamaulipas:
homicidio doloso, secuestro y extorsión. La Figura 3 muestra los datos registrados para la región sorguera en esos tres delitos, respecto al resto del estado
y ahí se aprecia que, en 2012, se contabilizó el mayor número de casos de
homicidio doloso; en 2013 de secuestro; y en 2014 de extorsión. Asimismo,
de 2011 a 2019, al menos una cuarta parte de esos delitos se registraron en la
región sorguera y de 2017 a 2019 en esta región se registró prácticamente la
mitad de la incidencia delictiva para homicidio doloso, secuestro y extorsión,
de Tamaulipas.
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FIGURA 3
Principales delitos asociados a la narcoviolencia en la región sorguera
del noreste de México, 2011-2019

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (s/f a y b).
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DESARROLLO, PROSPERIDAD Y NARCOVIOLENCIA EN LA REGIÓN SORGUERA

En términos específicos de la región sorguera del noreste de México, la
Tabla 3 muestra la desagregación, por municipio, de los principales delitos
asociados a la narcoviolencia en la región sorguera; en esa Tabla se aprecia
que el homicidio doloso ha sido el principal delito en la región de 2011 a
2019 y que los municipios de Reynosa y Matamoros tienen mayor incidencia
delictiva. Si bien es de esperarse que haya mayor incidencia delictiva en los
municipios más poblados, es importante señalar que también se experimentan las consecuencias de la narcoviolencia en las zonas rurales.
TABLA 3
Principales delitos asociados a la narcoviolencia en la región sorguera
del noreste de México, por municipio, 2011-2019
Matamoros
Homicidio doloso

Secuestro

Extorsión

Total

Méndez

Reynosa

Río Bravo

San
Fernando

Valle
Hermoso

Total

673

3

1096

165

225

170

2332

21.10%

0.10%

34.30%

5.20%

7.00%

5.30%

73.00%

111

0

243

14

55

23

446

3.50%

0.00%

7.60%

0.40%

1.70%

0.70%

14.00%

181

0

169

27

30

11

418

5.70%

0.00%

5.30%

0.80%

0.90%

0.30%

13.10%

965

3

1508

206

310

204

3196

30.20%

0.10%

47.20%

6.40%

9.70%

6.40%

100.00%

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (s/f a y b)

En las zonas rurales, el desplazamiento forzado y la muerte han sido las
afectaciones más evidentes porque estas zonas han sido tierra fértil para que
los cárteles de la droga desarrollen dos de sus principales actividades: tráfico de droga y de migrantes. Los caminos y brechas han sido utilizados para
el tráfico ilegal y como rutas de tránsito y escape en las persecuciones; los
ranchos y las propiedades de agrícolas se han convertido en refugio para los
integrantes de los cárteles; los ejidos y los poblados rurales han sufrido balaceras y ataques; y las vastas zonas rurales han sido idóneas para que se instalen
narco-campamentos, narco-cocinas y narco-fosas (López León, 2017).
A pesar de ello, la región sorguera ha mantenido su liderazgo agroproductivo nacional y ha contribuido a que Tamaulipas tenga buenos indicadores
de desarrollo y productividad; esto se ha logrado por 1) la red agroproductiva
regional y la falta de dependencia de mercados locales para la comercialización, 2) la forma de cultivar sorgo en la región –mecanización del campo y
poco personal para su cultivo- que facilita la productividad y 3) las históricas
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actividades económicas vinculadas al comercio ilícito contribuyen a que los
productores hayan aprendido a vivir, convivir y no interferir en las actividades delictivas lo que, en conjunto, ha permitido mantener activo el campo en
una zona de conflicto armado, a través de la combinación de las dinámicas
productivas tradicionales con nuevas estrategias no sólo de producción sino
de supervivencia (López León, 2019).
Esto muestra que la relación entre crecimiento económico y prosperidad con delincuencia y criminalidad no necesariamente es causal ni proporcionalmente inversa, sino que puede ser una interacción de coexistencia.
Sin embargo, ello no significa que la población de la región tenga una buena
calidad de vida y mucho menos una vida digna, pues la narcoviolencia contribuye a la ausencia de paz.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
El desarrollo, como se concibe hoy día, no puede afirmarse que persiste en las
regiones donde hay narcoviolencia, como la región sorguera del noreste de
México que tiene buenos indicadores de crecimiento económico y bienestar
pero hay ausencia de paz, debido a la lucha por el territorio de los grupos del
crimen organizado y que se refleja en la incidencia delictiva relacionada con la
narcoviolencia y en las afectaciones cotidianas que padece la población, como
el desplazamiento forzado y la ocupación de su territorio.
La región sorguera del noreste de México demuestra que la relación
entre crecimiento económico y criminalidad no siempre es causal ni directa y tampoco debería ser el principal eje para analizar la interrelación
entre esos conceptos que han sido objeto de interés de diversas disciplinas
de estudio.
Esto es, en la región sorguera coexiste el crecimiento económico con
indicadores favorables de bienestar y con la criminalidad. Esta aparente paradoja es comprensible si se consideran las estrategias de supervivencia desarrolladas por los pobladores, pues les han permitido mantener productivo
el campo. En esta región, las políticas de desarrollo de la frontera norte y
del agro en México han sido fundamentales para que los agroproductores
mantengan su liderazgo nacional en la producción de sorgo y otros cultivos y
que sean competitivos aún y cuando sus productos se rijan por los mercados
internacionales y prevalezca la narcoviolencia.
Lo anterior lleva a considerar la relevancia de incluir nuevos indicadores en la medición del desarrollo para que estos reflejen no sólo el crecimiento económico o el bienestar que son importantes para dar cuenta de la prosTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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peridad que se asocia al desarrollo, pero son insuficientes para valorar la paz,
un componente fundamental en las discusiones actuales sobre el desarrollo.
En la región sorguera, la ausencia de paz se asocia con la narcoviolencia
pero, en otras regiones, puede relacionarse con otras problemáticas que también pueden poner en entredicho la paz y, por ende, el desarrollo. Por ello es
importante que las mediciones consideren indicadores relacionados con el
ejercicio de los derechos humanos y la incidencia delictiva, por ejemplo.
Los análisis regionales, locales y los estudios de caso que consideran las
metodologías cualitativas, las actividades económicas, la situación de violencia imperante y la violación a los derechos humanos pueden dar luces importantes para guiar la búsqueda de esos indicadores que pongan la medición del
desarrollo a la altura de la concepción que prevalece en la actualidad. Esto
es, se vuelve relevante discutir el desarrollo y su medición considerando los
resultados de variados estudios, espacios, niveles y técnicas de análisis, para
repensar, modificar o incorporar indicadores en la medición del desarrollo.
Hasta hace tres décadas, el crecimiento económico era el elemento nodal para hablar sobre desarrollo pero eso cambió con el Informe de Desarrollo Humano del PNUD y las contribuciones de Amartya Sen que después se
enriquecieron con las discusiones sobre el desarrollo sostenible y la seguridad
humana; ello se reflejó con la inclusión de la paz en la Agenda 2030 y los
Objetivos del Desarrollo Sostenible. A la par de esto, han empezado a tomar
fuerza concepciones como el Buen vivir, que cuestionan la visión dominante
en el desarrollo.
El desafío actual es que esas concepciones se reflejen en los indicadores que se
utilizan para medir el desarrollo; al hacerlo, estaremos en la vía no sólo de entender
lo que ocurre en regiones prósperas pero conflictivas sino de que los indicadores
reflejen el desarrollo más allá del crecimiento económico y el bienestar, pues una
región próspera que no goza de la paz, no puede considerarse desarrollada.
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JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS

Características de la Pobreza Multidimensional
de los Migrantes Internos en México
en Comparación con los No Migrantes, 2010-2018
Characteristics of Multidimensional Poverty
of the Internal Migrants in Mexico
Compared to Non-Migrants, 2010-2018
JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ * | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS **

RESUMEN
El artículo compara las condiciones de vida de la población que cambió
de estado de residencia en los años más recientes con las de aquellos que
no migraron. La información procede de los microdatos de la Encuesta
Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010-2018. Con esos datos
se efectúan contrastes de proporciones y se estiman modelos logit para
las probabilidades de padecer pobreza multidimensional, insuficiencia
de ingreso o alguna de las seis carencias sociales que integran esta medida. Los resultados indican que los inmigrantes son menos propensos a
disponer de ingresos insuficientes o a clasificar como pobres. Sin embargo, tienen mayor probabilidad de padecer carencias de calidad y espacios
en la vivienda, acceso a servicios de salud y seguridad social.
Palabras clave: Migración interestatal | Condiciones de vida |
Carencias sociales | Pobreza de ingreso | Estimación logit.
ABSTRACT
The paper compares the living conditions of the population that changed their state of residence in the most recent years with those who did
not migrate. The information comes from the microdata of the Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010-2018. Based on
these data, we calculate tests of proportions and estimate logit models
for the probabilities of suffering from multidimensional poverty, insufficient income or any of the six social deprivations of the main measu-

* Estudiante de la Universidad de Guadalajara, Doctorado en Políticas Públicas y Desarrollo. Correo
electrónico: jespinosamea2016@colef.mx
** Investigador titular de El Colegio de la Frontera Norte, sede Tijuana, Departamento de Estudios
Económicos. Correo electrónico: opelaez@colef.mx
Recibido: 30 de enero de 2021 | Aceptado: 20 de septiembre de 2021
TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

ISSN 2007-1205 | pp. 26-54

�CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

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re. The results show that immigrants are less likely to have insufficient
income or to classify as poor. However, they are more likely to suffer
deficiencies in quality and spaces in the house, access to health services,
and social security.
Keywords: Interstate migration | Living conditions | Social deprivation |
Income poverty | Logit estimation.

INTRODUCCIÓN
Los niveles de pobreza varían en el tiempo y en el espacio. La distribución
geográfica de los factores de producción, las oportunidades de empleo, las
dinámicas de crecimiento, o los elementos que favorecen el bienestar de las
poblaciones, son desiguales al interior de México y entre países. Estas asimetrías económicas y sociales condicionan el fenómeno de la migración, tanto
interna como internacional. Por ello, es importante considerar la relación
existente entre estos aspectos.
El estudio de la migración interna y la pobreza tiene varias dimensiones analíticas que se interconectan al valorar las expectativas de mejora de
la calidad de vida de las personas. Tradicionalmente, los flujos migratorios
se han vinculado con las condiciones de pobreza, encontrando en estas su
origen o una limitante (PNUD, 2007). Asimismo, los migrantes han sido percibidos como potenciales focos de pobreza (Singer, 1986; Mungaray et al.,
2014), pero también como una solución a este problema a través del envío
de remesas (Lozano, 2003; BID, 2006). Los resultados y conclusiones varían
según las áreas y grupos analizados.
El objetivo del presente artículo es comparar las condiciones de vida
en México de los migrantes frente a la población que no ha cambiado de
residencia en los años recientes. Para ello se recurre a las medidas de pobreza
multidimensional, que aportan información sobre diferencias de ingreso, así
como de disfrute de derechos sociales. Siguiendo a Partida (2015), se considera migrante a la persona que, al momento de ser encuestada, responde
que 5 años antes residía habitualmente en otro estado o país. Esta definición
implica asumir ciertas limitaciones. No obstante, a pesar de la heterogeneidad
del grupo caracterizado por esta cuestión, los resultados que se obtienen son
consistentes y aportan información que hasta el momento era desconocida
para el conjunto del país.
La hipótesis de investigación es que las personas que han cambiado recientemente de estado de residencia soportan carencias diferentes a las del
resto de la población y tienen una propensión significativamente distinta a
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padecer pobreza. Para comprender mejor estos aspectos, en primer lugar se
realiza una breve revisión de la literatura referente a pobreza y migración.
Posteriormente, se describe la base de datos y las técnicas de análisis utilizadas. El tercer apartado contiene los resultados. Por último, se presentan las
conclusiones y reflexiones finales.
1. ALGUNOS ASPECTOS SOBRE POBREZA Y MIGRACIÓN
1.1. Pobreza
Si bien existen diferentes definiciones de pobreza, la mayoría pone énfasis
en la incapacidad de las personas u hogares para satisfacer sus necesidades
básicas. Por ejemplo, Spicker (1999) establece once maneras diferentes de
referirse o interpretar la pobreza: “necesidad, estándar de vida, insuficiencia de recursos, carencia de seguridad básica, falta de titularidades, privación
múltiple, exclusión, desigualdad, clase, dependencia y padecimiento inaceptable” (Feres y Mancero, 2001: 9). Spicker (2007) matiza que “clase” se refiere
a “clase social” y añade la “posición económica” para alcanzar un total de “doce
grupos de significado”.
Para la Cepal (2000), la “pobreza expresa situaciones de carencia de recursos económicos o de condiciones de vida que la sociedad considera básicos
de acuerdo con normas sociales de referencia” (83). Esas normas pueden tener un carácter absoluto o relativo, variando en el tiempo y entre diferentes
espacios nacionales. Por su parte, Rucoba y Niño (2010) recuerdan que “la
pobreza se refiere a un fenómeno multidimensional, que incluye incapacidad para satisfacer algunas necesidades básicas, como alimento y vestido [...]
considera la falta de control sobre los recursos naturales y económicos, falta
de educación y desarrollo de destrezas, salud deficiente, desnutrición, falta de
vivienda, acceso limitado al agua y a los servicios sanitarios, vulnerabilidad
a la violencia y al crimen, falta de libertad política y de expresión” (785-786).
Estas definiciones amplias, ahora habituales, han ido formándose y evolucionando a lo largo del tiempo. Como explica Konkel (2014), un momento
destacable se produjo en la década de 1970, cuando el Banco Mundial, bajo la
presidencia de McNamara, centró su atención en la pobreza. Resultó entonces relevante la pobreza absoluta y la utilización de indicadores que dieran
cuenta de ella. No obstante, en 1976, la Organización Internacional del Trabajo dio sustento al enfoque de pobreza de las necesidades básicas al abogar
por la salud, la nutrición, el vestido, la vivienda, el abastecimiento de agua, el
saneamiento y las disposiciones en sus operaciones.
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En 1990, la publicación del primer informe sobre desarrollo humano
por parte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) introdujo el índice de desarrollo humano como medida de las necesidades básicas que deben ser cubiertas para el disfrute de un nivel de vida decente (PNUD,
1990). Al tiempo, se dieron a conocer las líneas de pobreza mundial basadas
en el ingreso, con un umbral superior de US$370 por año y otro umbral más
bajo de US$275. A partir de estas líneas, se clasifica como pobres a las personas que disponen de un ingreso inferior a US$370, y como extremadamente
pobres a las que tienen que vivir con menos de US$275. La primera es la línea
internacional de pobreza de un dólar al día (Konkel, 2014). En la actualidad,
estos valores se han revisado, pero su esencia persiste, por ejemplo, en el primer objetivo de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas,
cuya primera meta es erradicar la pobreza extrema, que afecta a “las personas
que viven con menos de 1.25 dólares de los Estados Unidos al día” (Naciones
Unidas, 2018, p. 15).
En México, la Ley General de Desarrollo Social (DOF, 2004) establece que el
organismo encargado de medir la pobreza es el Consejo Nacional de Evaluación
de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que debe tener en cuenta información sobre: ingreso corriente per cápita, rezago educativo, acceso a servicios de
salud, a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, etc. Para cumplir
esta función, el Coneval diseñó la metodología de la pobreza multidimensional,
que combina el enfoque de las líneas de pobreza con el de derechos sociales. De
esta manera, una “persona se encuentra en situación de pobreza multidimensional cuando no tiene garantizado el ejercicio de al menos uno de sus derechos
para el desarrollo social, y sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes
y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades” (Coneval, 2018, p. 33).
Esta medición se realiza “con una periodicidad mínima de cada dos años para
cada entidad federativa y con información desagregada a nivel municipal cada
cinco años” (DOF, 2004, art. 37), utilizando la información generada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
1.2. Migración
Cruz et al. (2015) conciben la migración como el desplazamiento de personas desde un área de origen hasta otro de destino, implicando un cambio
de residencia habitual. Estos desplazamientos pueden ser de carácter interno
(cuando el cambio de residencia tiene lugar al interior de un mismo país) o
externo (si la residencia se sitúa en un país distinto al de origen, denominándose entonces migración internacional).
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La teoría neoclásica de las migraciones explica que estos cambios de residencia se deben a decisiones personales, motivadas por la situación económica, que surgen al comparar las diferentes condiciones laborales y salariales
entre regiones, tomando en cuenta los costos asociados a migrar (Domínguez, 2009). El desempleo, el subempleo, la precariedad en salarios y la falta
de demanda para ciertos oficios, causan que la población se desplace a otras
zonas con mayores oportunidades de empleo y más altas remuneraciones
para mejorar su situación. Este planteamiento se basa en fundamentos microeconómicos, pero se relaciona con la dimensión macroeconómica, sobre
todo a través de la evolución de los mercados laborales (Arango, 2003; García, 2017).
En este marco, Todaro (1969) introduce el concepto de rentas esperadas, según el cual, la decisión de emigrar no sólo depende del diferencial salarial sino también de la probabilidad de encontrar empleo. De esta forma, si el
diferencial salarial es pequeño, pero las probabilidades de encontrar empleo
en el lugar de destino son altas, las personas tienden a emigrar con la expectativa favorable de mejorar su ingreso. De modo similar, también emigran
hacia regiones con altos diferenciales salariales si estos compensan las menores probabilidades de encontrar empleo y los costos del traslado (Mungaray
et al., 2014). La decisión de migrar depende, por tanto, de las condiciones de
origen, de destino, y de los costos de traslado, valorado todo ello en función
de las características específicas de cada persona.
Por su parte, la teoría del mercado dual de trabajo considera que la causa
de las migraciones es la permanente demanda de mano de obra que caracteriza a las regiones desarrolladas, donde el mercado de trabajo se segmenta
en empleos buenos y malos (Piore, 1979). Los empleos buenos (seguros, con
posibilidades de promoción y mejora de salarios; a los que se asocia prestigio y un estatus elevado) son ocupados por trabajadores locales o nacionales.
Mientras que los empleos malos (precarios, sin posibilidades de promoción y
desacoplados de la cualificación del trabajador) corresponden a trabajadores
foráneos o extranjeros, para quienes los salarios bajos del destino son aún
mayores que los de su región de procedencia, lo que les permite enviar remesas y elevar su estatus en origen (Domínguez, 2009).
La nueva economía de las migraciones añade que la decisión de migrar
no recae solamente en el individuo de manera aislada, sino en grupos de individuos, principalmente la familia (Stark y Bloom, 1985). La emigración de
algunos miembros es una decisión colectiva que permite diversificar fuentes
de ingreso y riesgos. De esta manera, el supuesto de la teoría neoclásica sobre
la racionalidad en la maximización de la utilidad individual se transmuta en
maximización de la utilidad familiar.
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Stark y Yitzhaki (1988) matizan que el factor que impulsa a emigrar es la
desigualdad de rentas en origen, y no la pobreza. El posible emigrante compara su renta con la de aquellos que se sitúan por encima suyo en su grupo
social o comunidad de origen. Lo relevante es, por tanto, la “privación relativa”. De alguna manera, el emigrante busca lo que Veblen (1899) denominaba
“efecto demostración”.
Si bien la teoría neoclásica es dominante en el estudio de las migraciones, presenta limitaciones ante las nuevas realidades económicas y sociales
del mundo. Otras variables, además de las diferencias salariales y las oportunidades de empleo, contribuyen a explicar la expulsión del lugar de origen y
la atracción hacia el destino (Lall et al., 2006). La inseguridad, la pérdida de
patrimonio por desastres naturales, la insalubridad y, en definitiva, la búsqueda de un mayor bienestar y mejores condiciones de vida, entendidas en
un sentido amplio, son factores que explican que las personas cambien de
residencia. Como menciona OIM (2015: 5), “el traslado a las ciudades puede
mejorar, en gran medida, el bienestar de las personas además de ser un medio
de escapar de los peligros que entraña una frágil subsistencia rural, y confiere
acceso a una diversidad de oportunidades de empleo y a mejores condiciones
de salud y educación, lo que permite reducir la pobreza tanto de las personas
que se desplazan como de las que permanecen en el lugar de origen.”
1.3. Pobreza y migración interna: aportaciones empíricas
En general, las teorías migratorias toman la pobreza como una de las causas
de los desplazamientos de las personas o como una limitante de estos ya que
es necesario disponer de ciertos recursos para financiar el traslado y adaptación al destino (Pérez, 2021). No obstante, desde el plano empírico, poco se
sabe de las condiciones de vida de las personas que han tenido esta experiencia. Rara vez las características de migración y pobreza se estudian de manera
conjunta, y menos aún para conocer si los que han migrado son más o menos
propensos a padecer pobreza en el lugar de destino en comparación con el
resto de residentes.
Por ejemplo, Ochoa (2011) describe las diferencias entre hogares que
contaban con familiares migrantes y hogares que no tenían migrantes, encontrando que los primeros soportaban menor calidad de vida que los segundos. De manera similar, Paredes et al. (2016) exploran la relación causal
de la migración internacional con las condiciones de vida de los hogares colombianos en 2010. Si bien encuentran discrepancias entre los hogares con
y sin migrantes, no hallan evidencia suficiente para inferir que la migración
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determine las condiciones de vida de los hogares de Colombia. Estudios de
este tipo analizan las condiciones de vida de los migrantes en origen, de sus
familias, y del efecto que tienen las remesas que reciben, pero no dan cuenta
de la situación del migrante en destino.
Un aporte relevante en este sentido es el de Busso (2006), que analiza los impactos de la migración interna en algunos países de Latinoamérica
comparando a migrantes recientes en destino con no migrantes (residentes
establecidos desde hace más años). De este modo, encuentra mayores tasas de
participación laboral y de desempleo entre los migrantes, concluyendo que
la estrategia de cambiar de residencia puede resultar efectiva para reducir la
incidencia de la pobreza en los migrantes, pero no en todos los países de su
estudio. En general, los impactos de la migración varían por regiones.
Aldana y Escobal (2016) estudian los efectos de la migración interna
sobre el desarrollo de las zonas de origen y destino de los migrantes a través
de un modelo de efectos fijos. Con datos de Perú de 2007 a 2014, obtienen
que el impacto de la inmigración es positivo en el capital humano, pero negativo sobre el nivel de consumo de las provincias con mayor desarrollo, lo que
conlleva un efecto perjudicial en el bienestar.
Para el caso de México, la evidencia empírica de este tipo de análisis es
mínima. No obstante, el fenómeno de la migración interna sigue presente
(Morales et al., 2018; Granados y Quezada, 2018). A lo largo de los años, los
flujos han ido incrementándose y variando entre estados, al tiempo que cambiaban los patrones de movilidad desde un esquema rural-urbano hacia otro
más urbano-urbano (Romo et al., 2013). Esto podría tener diferentes impactos en la población y las áreas geográficas de origen y destino.
En cuanto al caso de éxito, o de estrategia, de la migración para hacer
frente a los índices de pobreza, tal como lo plantea Busso (2006), un análisis
preliminar de los datos parece apoyar la idea de que, en México, la migración
interna actual tiene efectos positivos en la contención de la pobreza. La pobreza multidimensional y la insuficiencia de ingresos son menores entre los
migrantes que entre las personas que no cambiaron de estado de residencia. Sin
embargo, las carencias de acceso a seguridad social y a servicios de salud afectan
más a los migrantes. En las próximas páginas se comprueba si estas diferencias
son estadísticamente significativas aportando detalles adicionales al respecto.
2. FUENTES DE DATOS Y TÉCNICAS DE ANÁLISIS
Las condiciones de vida de la población se pueden conocer a través de diversas variables e indicadores. Pero no todos son igual de válidos para comparar
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la situación de los migrantes con la de aquellos que no han cambiado de residencia. Para este fin, es preciso que presenten ciertas características, como
homogeneidad, representatividad y disponibilidad a nivel de individuos.
Además, hay que tener en cuenta que el contraste de condiciones mediante estadísticos descriptivos bivariados aporta información útil, pero
puede ocultar distorsiones causadas por otras variables. Para evitar esta situación, se hace necesario considerar también esos otros elementos. Por ello, se
plantea un marco analítico en el que las condiciones de vida (V) se relacionan
con el hecho de que una persona haya cambiado o no de estado de residencia
(M) así como con otros factores (X) que también influyen en las condiciones
de vida de migrantes y no migrantes. El esquema multivariante V=f(M, X)
permite controlar el efecto de estas otras características, y medir la intensidad
y sentido de la relación objeto de estudio separada de la influencia de otras
características diferenciales.
A partir de lo mencionado, las cifras de pobreza multidimensional publicadas por Coneval (2019) se presentan como un indicador bastante adecuado de las condiciones de vida de las personas. Una importante ventaja de
esta fuente es que, junto con el resultado principal de pobreza, ofrece una
amplia gama de mediciones relacionadas con carencias sociales y disponibilidad de ingreso. Esto permite tener un conocimiento más preciso de los
aspectos específicos que llevan a una persona a clasificar en situación de pobreza multidimensional. Otra característica relevante de estas medidas es que
la unidad de análisis es el individuo, aunque luego se pueden agrupar por
municipios o estados. En cambio, los índices de marginación, rezago social
y desarrollo humano sólo se refieren a unidades territoriales, ya que desde
su inicio operan con variables agregadas (Téllez et al., 2016; Coneval, 2016;
PNUD, 2019). Además, las medidas de pobreza multidimensional se han calculado bienalmente durante la última década con una misma metodología a
partir de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH),
por lo que son comparables desde 2010 a 2018. Las bases de datos de Coneval
(2019) contienen información de más de doscientas mil personas cada año y
permiten asociar su posible situación de pobreza y padecimiento de carencias
con características sociodemográficas de los individuos, como su edad, sexo,
lugar de residencia, etc.
Como explica Coneval (2014), con esos datos se clasifica en situación de pobreza multidimensional a la “población con ingreso inferior al
valor de la línea de bienestar y que padece al menos una carencia social”
(p. 41). La línea de bienestar (LB) “hace posible identificar a la población
que no cuenta con los recursos suficientes para adquirir los bienes y
servicios que precisa para satisfacer sus necesidades (alimentarias y no
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alimentarias)” (p. 39).1 Por su parte, las posibles carencias sociales que
se evalúan son seis: “rezago educativo, acceso a los servicios de salud,
acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios
básicos en la vivienda y acceso a la alimentación” (p. 37). Además, se
clasifica como pobres extremos a las personas que presentan al menos
tres de las seis carencias sociales y disponen de un ingreso inferior a la
Línea de Bienestar Mínimo (LBM), esto es, un ingreso tan bajo que, aun
si lo dedicasen por completo a la adquisición de alimentos, no podrían
conseguir los nutrientes necesarios para tener una vida sana. La población pobre multidimensional que no es pobre extrema clasifica como
pobre moderada.
Estas definiciones permiten generar un conjunto de variables discretas
que agrupan a las personas en distintas categorías que dan cuenta de sus condiciones de vida:
 V1i=1 si la persona es pobre, o V1i=0 cuando no es pobre;
 V2i=2 si es pobre extremo, V2i=1 si es pobre moderado, V2i=0 si no es
pobre;
  V3i=2 si dispone de ingreso inferior a la LBM, V3i=1 si su ingreso se
encuentra entre la LBM y la LB, V3i=0 si su ingreso supera la LB;
 V4i=1 si padece rezago educativo, V4i=0 si no padece rezago educativo;
 y de forma análoga a esta última para las otras cinco carencias sociales.
El valor que toman estas variables se ve influido por diversos factores.
En esta ocasión, la atención se centra en la relación que guardan con el hecho
de que una persona haya migrado (Mi=1) o no (Mi=0) recientemente. La variable para identificar a los migrantes no figura entre las que publica Coneval
(2019). Pero se puede generar considerando el lugar de residencia de cada
persona al momento de realización de la encuesta y el estado o país en que
residía cinco años antes. Esto limita el análisis a los encuestados mayores de
5 años de edad. Aquellos que no cambiaron de estado de residencia se consideran no migrantes (Mi=0), mientras que las personas que reportan lugares
distintos clasifican como migrantes (Mi=1).
En primera instancia, la relación entre migración y condiciones de vida
se puede verificar mediante contrastes de proporciones del tipo H0: p0t = p1t
1 En la actualización de la metodología que realiza Coneval (2018) para el cálculo de la pobreza multidimensional a partir del año 2020, la “línea de bienestar” pasa a denominarse “línea de pobreza por
ingresos”. De manera análoga, la “línea de bienestar mínimo” recibe el nombre de “línea de pobreza
extrema por ingresos”.
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frente a H1: p0t ≠ p1t. Al disponer de muestras suficientemente grandes (n&gt;100),
estos contrastes se resuelven mediante el estadístico:
(1)
donde
; siendo la proporción de pobres observada en la
población que no ha migrado,
la proporción de pobres en la población
migrante, y n0t y n1t los tamaños muestrales de no migrantes y migrantes,
respectivamente (Cuadras et al., 1996). Si el estadístico Πt no se encuentra
comprendido entre los valores críticos –z y z de la normal estándar, se rechaza la hipótesis nula y puede admitirse que el porcentaje de pobres es estadísticamente distinto entre los migrantes recientes y los que no han migrado.
Para un nivel de confianza de 95%, z=1.960; con confianza de 99%, z=2.576;
y para 99.9%, z=3.291.
Además, se propone realizar estimaciones que cuantifiquen este aspecto, no sólo en la pobreza multidimensional, sino también en la insuficiencia
de ingresos y cada una de las seis carencias sociales consideradas por el Coneval. Para aislar el efecto de la migración de otras características de los residentes, se consideran variables adicionales que según estudios previos afectan
a la propensión de padecer pobreza. La edad de las personas es una de estas
características. A partir de la hipótesis del ciclo vital del ahorro (Modigliani y
Ando, 1957; Modigliani, 1986), cabe esperar que la disponibilidad de recursos
aumente con la edad hasta un determinado punto, a partir del cual la relación
se revierte. Esta tendencia se modeliza mediante un polinomio cuadrático,
lX1i+l+1X1i2, en el que la estimación de l debería resultar con signo negativo, indicando que a mayor edad es menos probable padecer pobreza, y la de
l+1 con signo positivo, para reflejar que en las edades más altas la probabilidad de pobreza aumenta. La edad se mide en años cumplidos.
El sexo es otra característica que puede hacer que una persona sea más
o menos propensa a padecer pobreza. Por ejemplo, González de la Rocha
(1986) encuentra que la incidencia de la pobreza es mayor entre las mujeres.
Para considerar este aspecto, se define la variable X2i, que toma el valor 1 si se
trata de una mujer, y 0 si es un hombre.
Un factor especialmente importante es el componente étnico de la población. Panagides (1994) encuentra que la probabilidad de ser pobre aumenta con el porcentaje de indígenas residentes en un municipio. Por su parte,
Peláez (2019) advierte que la probabilidad de padecer pobreza multidimensional aumenta en 30% para un hablante de lengua indígena. La forma habitual de captar este factor es mediante la lengua que declaran hablar los enTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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cuestados. Ello tiene sus limitaciones ya que no existe una asociación perfecta
entre población indígena y hablantes de lengua indígena. Sin embargo, es la
variable disponible que mejor aproxima este fenómeno. Se define, por tanto,
X3i=1 si la persona es hablante de lengua indígena, X3i=0 en caso contrario.
La población que padece alguna discapacidad también es más probable
que clasifique en situación de pobreza. Calderón y Peláez (2018) encuentran
que los residentes en zonas de alto rezago social de Baja California tienen mayor probabilidad de sufrir pobreza extrema si presentan alguna discapacidad.
Este aspecto se incorpora al análisis por medio de la variable X4i, que toma el valor 1 si la persona padece alguna discapacidad física o mental, y 0 en otro caso.
El ámbito de residencia rural o urbano suele ser un aspecto a tener en
cuenta. El índice de marginación incluye un indicador de distribución de la
población y señala que “Existe una relación inequívoca entre marginación
y residencia en localidades de tamaño reducido” (Téllez et al., 2016, p. 14).
Asimismo, Cortés (1997) encuentra mayor probabilidad de ser pobre en el
contexto rural que en el urbano. Para considerar esta cuestión, la variable X5i
asigna el valor 1 a los residentes en localidades de menos de 2,500 habitantes,
y el valor 0 a los de localidades urbanas, con más de 2,500 habitantes.
Finalmente, se añaden dos variables que reflejan la situación del entorno en los dos aspectos centrales del análisis: migración y pobreza. X6i es la tasa
migratoria neta de la entidad federativa de residencia. Se calcula a partir de
los flujos migratorios de los estados y se imputa a las personas conforme a la
entidad en que residen al momento de la entrevista. Permite identificar a los
estados atrayentes (+) y expulsores (–) de población, así como la intensidad
relativa de esas fuerzas. Por su parte, la variable X7i representa el porcentaje
de población pobre de cada estado conforme a las estimaciones del Coneval. Al igual que en el caso de la tasa migratoria, el valor estatal se imputa a
las personas residentes en la entidad al momento de la entrevista. Con ello
se consideran las condiciones de vida promedio que prevalecen en el estado
donde habitan.
Para relacionar las características se recurre a modelos logit, debido a
que las variables que miden las condiciones de vida que se quieren explicar
sólo toman algunos valores discretos. La pobreza multidimensional (V1i) y
cada una de las seis carencias (V4i a V9i) son variables dicotómicas que se pueden explicar mediante logits binarios:
(2)
donde pijt es la probabilidad de que un individuo i clasifique en situación de
pobreza (o padezca la carencia j=4, …, 9) en el año t=2010, 2012, 2014, 2016,
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�CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

37

2018. El logit tiene la forma:
(3)
conteniendo todas las variables explicativas especificadas, esto es, la condición de migrante, M, y las otras siete variables de control, X, además del término de perturbación estocástica, uijt. De este modo, para cada año y carencia
se estiman diez parámetros que ayudan a determinar el sentido e intensidad
de la relación que mantiene cada factor con la probabilidad de padecer pobreza o alguna de las carencias, según el caso.
Las variables V2i y V3i son discretas, pero no binarias. De manera que
no es posible explicarlas de esta misma forma. Los tres valores que toman
tienen un orden lógico: desde la ausencia de pobreza (V2i=0), hasta la mayor
intensidad de la pobreza (V2i=2) o de la pobreza de ingresos (V3i=2). El modelo que mejor se adapta a estos casos es el logit ordinal, en el que se definen
dos umbrales, μ1 y μ2, a partir de los cuales la situación de cada individuo se
asocia a los posibles valores discretos de Vi. La probabilidad de cada situación
se obtiene a partir de la función de distribución evaluada en cada umbral:

(4)

donde

(5)

Una vez consideradas todas las variables necesarias para los análisis y
prescindiendo de los casos con información incompleta, los tamaños de las
muestras utilizadas en los distintos cálculos son: 214,535 observaciones en
2010, 194,072 en 2012, 197,464 en 2014, 235,379 en 2016, y 247,182 en 2018.
Todo lo expuesto implica estimar nueve ecuaciones para cada año, tantas
como variables de condiciones de vida, V. Dado el marco homogéneo que
se ha descrito, los resultados de estas estimaciones son directamente comparables entre indicadores y a lo largo del tiempo. Ello permite extraer conclusiones sobre la incidencia diferencial que tienen los factores presentados
(especialmente, la condición migratoria) en la determinación de la pobreza y
las carencias sociales. Asimismo, permite analizar si estos aspectos se mantienen constantes, muestran alguna evolución, o son poco robustos durante el
periodo 2010-2018.
TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�38

JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS

3. RESULTADOS
Los porcentajes de población en situación de pobreza multidimensional son
sistemáticamente más altos entre la población que no ha cambiado de residencia en los años recientes (Cuadro 1). La brecha más amplia se observa
en el año 2018, cuando 31.76% de los migrantes son pobres en comparación con 39.54% en el resto de la población. La menor distancia es la del año
2012, cuando sólo 4.35 puntos porcentuales separan ambas proporciones. En
cualquiera de los casos, las diferencias son estadísticamente significativas con
plena confianza.
CUADRO 1
Porcentaje de pobres en la población migrante y no migrante,
2010-2018
2010

2012

2014

2016

2018

No migrantes

45.96%

46.34%

45.40%

40.59%

39.54%

Migrantes

40.98%

41.99%

37.74%

34.37%

31.76%

Estadístico ∏

9.21***

7.83***

13.75***

12.35***

15.86***

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *** indica que el estadístico es significativo con confianza de 99.9%.

La estimación de modelos de regresión multivariantes permite considerar el efecto de otras características en esta relación. Como se observa en
el Cuadro 2, todas las variables incluidas en el modelo contribuyen a explicar la condición de pobreza multidimensional. La única que algunos años no
resulta significativa es la tasa migratoria neta por estados. Sin embargo, la
variable que identifica a las personas que en los últimos cinco años cambiaron
de estado de residencia, siempre es significativa con confianza de 99.9%. Además, presenta signo negativo y valores relativamente estables en el tiempo,
comprendidos entre –0.1026, el año 2012, y –0.2269, en 2018. Esto significa
que la probabilidad de ser pobre multidimensional es menor entre las personas que han migrado recientemente en comparación con aquellos que llevan
residiendo más de cinco años en el mismo estado. Concretamente, según los
efectos marginales en los valores promedio, la probabilidad de clasificar en
situación de pobreza multidimensional es entre 2.54% (2012) y 5.22% (2018)
menor en la población inmigrante. Las otras variables discretas del modelo indican que la probabilidad de padecer pobreza es mayor cuando se trata
de una mujer, que habla lengua indígena, sufre alguna discapacidad y reside
en una localidad de menos de 2,500 habitantes. Destaca el hecho de que la
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�CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

39

condición de inmigrante tenga bastante más incidencia en la probabilidad de
pobreza que el sexo. Por su parte, la edad se comporta en el sentido esperado.
La probabilidad de padecer pobreza se va reduciendo hasta los 55-58 años
de edad, para luego incrementarse.2 Además, la probabilidad de ser pobre,
a igualdad del resto de condiciones, es mayor en los estados con más altos
porcentajes de población en pobreza, lo que revela una influencia perjudicial
del entorno.
CUADRO 2
Estimaciones logit para la probabilidad de clasificar como pobre
multidimensional, 2010-2018
Variables

2010

2012

2014

2016

2018

constante

-1.3115***

-1.4081***

-1.4421***

-1.6202***

-1.6891***

M: migrante

-0.1277***

-0.1026***

-0.2094***

-0.1339***

-0.2269***

X1: edad

-0.0302***

-0.0315***

-0.0298***

-0.0287***

-0.0287***

X12: edad2

0.0003***

0.0003***

0.0003***

0.0002***

0.0003***

X2: mujer

0.0373***

0.0579***

0.0396***

0.0636***

0.0532***

X3: indígena

1.0569***

0.9453***

1.0721***

0.9741***

0.9524***

X4: discapacidad

0.4458***

0.3890***

0.4635***

0.4384***

0.4071***

X5: rural

0.5509***

0.4714***

0.3475***

0.1987***

0.1987***

X6: tasa migratoria

0.0933

0.3557***

0.0219

-0.1985*

0.2107***

X7: % pobreza

0.0317***

0.0355***

0.0359***

0.0400***

0.0416***

Estadístico razón de verosimilitud:

22,391***

19,781***

20,674***

27,446***

29,485***

R2 de McFadden:

0.0757

0.0738

0.0761

0.0865

0.0891

Casos correctamente predichos:

63.4%

63.1%

63.5%

66.2%

66.9%

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

En conjunto, el modelo contiene información que ayuda a explicar por
qué unas personas son más propensas a padecer pobreza. Esto se puede comprobar con el estadístico de razón de verosimilitud, que siempre resulta sig2 La edad que hace mínima la probabilidad de pobreza se calcula como –β2/2β3, que proviene de dp/dX1=0
en la ecuación 2.
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�40

JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS

nificativo para cualquier nivel de confianza. El estadístico de McFadden no
alcanza valores altos, pero el modelo llega a predecir correctamente entre
63.1% y 66.9% de las observaciones considerando exclusivamente características sociodemográficas de la población.
Los resultados que se obtienen al considerar el grupo de pobres desagregado en pobres moderados y extremos, y ajustar un modelo logit ordinal
(Cuadro A1, del Anexo), apenas cambian respecto a los ya presentados para el
logit binario. Las variables significativas son las mismas y el sentido e intensidad de su relación también se mantienen. Los coeficientes muestran valores
bastante estables en el tiempo. En conjunto, el modelo predice correctamente
entre 56.6% y 62.8% de los casos registrados. La ventaja de esta especificación
ordinal es que facilita la comparación de resultados con el logit para la pobreza
de ingresos, que también es ordinal con tres categorías mutuamente excluyentes: ingreso inferior a la LBM, entre la LBM y la LB, o superior a la LB.
Las estimaciones para la pobreza de ingresos (Cuadro 3) presentan estadísticos de razón de verosimilitud entre 17 y 27% menores que los del modelo
ordinal para las categorías de la pobreza multidimensional (Cuadro A1). Esto
tiene reflejo en los porcentajes de casos correctamente predichos, también
menores en el modelo de ingreso. No obstante, los estadísticos de razón de
verosimilitud siempre son significativos y la efectividad de las predicciones
nunca es inferior a 50%. El modelo en conjunto aporta información relevante para explicar por qué algunas personas tienen ingresos inferiores a la
LBM o a la LB. Los umbrales son significativos en todos los casos, de manera
que se distinguen los tres grupos de ingreso. Además, todas las variables son
significativas excepto la tasa migratoria de los estados en 2010, 2012 y 2014,
y el indicador de ruralidad en 2016 y 2018. La incidencia de estos factores se
produce en el sentido esperado, no habiendo cambios respecto al modelo de
pobreza. La probabilidad de disponer de un ingreso inferior a la LBM es menor
entre los inmigrantes. Destaca el hecho de que el efecto diferencial de esta variable es mayor en la pobreza de ingreso que en la pobreza multidimensional.
Ser migrante reduce las probabilidades de tener ingreso inferior a la LBM y de
clasificar como pobre extremo, pero reduce más la primera que la segunda.3

3 Las otras variables que incrementan su incidencia en el ingreso son: el sexo y la edad. Por el contrario, las variables con menor incidencia en el ingreso que en la pobreza multidimensional son: la
condición indígena, el padecimiento de alguna discapacidad, la residencia rural y, muy ligeramente,
el porcentaje de pobres en la entidad. La edad que hace mínima la probabilidad de tener un ingreso
inferior a la
se sitúa entre 51.5 y 54.8 años, por debajo de la edad que minimiza la probabilidad de
ser pobre extremo: 56.8-61.8 años.
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CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

CUADRO 3
Estimaciones del modelo logit ordinal para las probabilidades
de clasificar en pobreza de ingreso, 2010-2018
Variables

2010

2012

2014

2016

2018

umbral μ1

0.8980***

0.9064***

0.8996***

1.0588***

1.1639***

umbral μ2

2.5380***

2.4190***

2.4939***

2.7884***

2.8593***

M: migrante

-0.1696***

-0.1568***

-0.2489***

-0.2057***

-0.2842***

X1: edad

-0.0351***

-0.0358***

-0.0360***

-0.0352***

-0.0367***

X12: edad2

0.0003***

0.0003***

0.0003***

0.0003***

0.0004***

X2: mujer

0.0637***

0.0813***

0.0703***

0.0874***

0.0884***

X3: indígena

1.0182***

0.8894***

1.0610***

0.9727***

0.9950***

X4: discapacidad

0.3833***

0.3357***

0.3890***

0.3777***

0.3465***

X5: rural

0.4304***

0.3276***

0.1597***

-0.0113

0.0005

X6: tasa migratoria

0.1462

-0.0120

0.0441

-0.8749***

-0.1534***

X7: % pobreza

0.0306***

0.0325***

0.0332***

0.0377***

0.0398***

Estadístico razón de verosimilitud:
Casos correctamente predichos:

43,593***

35,963***

38,472***

52,268***

55,742***

51.4%

50.4%

51.0%

55.6%

56.8%

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

Si bien los inmigrantes son menos propensos a sufrir pobreza de ingreso, no ocurre lo mismo con las carencias sociales. Sólo algunas de ellas
mantienen esta relación. En el rezago educativo, por ejemplo, hasta las fechas más recientes no hay evidencia de diferencias significativas entre los
inmigrantes y los residentes establecidos desde hace más tiempo (Cuadro 4).
Además, estas diferencias indican que es más probable encontrar a una persona con rezago educativo en el grupo inmigrante, que es lo contrario a lo
que ocurre con la pobreza y el ingreso. Otras variables que cambian su comportamiento para esta carencia en específico son: la edad (que no presenta
un mínimo, sino que mantiene una relación siempre creciente con el rezago
educativo) y el sexo (que en 2018 indica que esta carencia es menos probable
entre las mujeres, a igualdad del resto de factores). La condición indígena, la
discapacidad, residir en una localidad rural, en un estado atrayente de población y con alto porcentaje de pobreza, son características que incrementan
TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�42

JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS

la probabilidad de padecer rezago educativo. El conjunto de estas variables
aporta información relevante que permite predecir correctamente entre
82.9% y 84.2% de los casos. En consonancia con estas cifras, los estadísticos de
razón de verosimilitud y de McFadden se sitúan entre los más altos de todos
los modelos estimados, siendo sólo superados por los logit de la carencia de
servicios básicos en la vivienda.
CUADRO 4
Estimaciones logit para la probabilidad de padecer rezago educativo,
2010-2018
Variables

2010

2016

2018

constante

-4.3515***

-4.3870***

-4.3212***

-4.1283***

-4.1105***

M: migrante

0.0460

0.0333

0.0389

0.2396***

0.2556***

X1: edad

0.0384***

0.0376***

0.0367***

0.0363***

0.0328***

X12: edad2

0.0001***

0.0001***

0.0001***

0.0001***

0.0001***

X2: mujer

0.0875***

0.0308*

0.0595***

-0.0198

-0.0347**

X3: indígena

1.0332***

0.9856***

0.9769***

1.0058***

0.9813***

X4: discapacidad

0.8863***

0.8147***

0.7640***

0.8473***

0.7461***

X5: rural

0.9769***

0.9242***

0.9442***

0.9147***

0.9249***

X6: tasa migratoria

1.8125***

2.0299***

0.5035***

0.4079***

0.2573***

X7: % pobreza

0.0182***

0.0181***

0.0159***

0.0126***

0.0126***

Estadístico razón de verosimilitud:

2012

2014

44,421***

41,122***

38,792***

45,413***

46,365***

R2 de McFadden:

0.2006

0.2086

0.2019

0.1969

0.1942

Casos correctamente predichos:

82.9%

83.5%

84.3%

83.9%

84.1%

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

La carencia de acceso a servicios de salud también es más frecuente entre los inmigrantes (Cuadro A2). Precisamente, la característica migratoria es la de mayor impacto en la probabilidad de sufrir esta carencia,
superando al sexo, pero también a la condición indígena, al padecimiento
de discapacidad y a la ruralidad. Un inmigrante tiene entre 7.2 y 9.8% más
probabilidades de carecer de acceso a servicios de salud que un residente
que comparta el resto de características. El hecho de hablar lengua indígena
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�CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

43

incluso reduce la probabilidad de sufrir esta carencia en 2.3% en 2018. Ser
mujer y residir en una localidad rural, en un estado expulsor de población
y con bajos niveles de pobreza también se asocian con menores probabilidades de padecer este rezago. Los valores de los estadísticos de razón de
verosimilitud y de McFadden son los más bajos que se obtienen para alguna
de las seis carencias. Aun así, los casos correctamente predichos se sitúan
entre 72.8% y 86.1%.
La carencia de acceso a la seguridad social también es más probable entre los migrantes, aunque en los años más recientes la relación se ha debilitado (Cuadro A3). En esta ocasión, no se trata de la característica con mayor
incidencia, viéndose superada por la lengua indígena y, especialmente, la
residencia rural. Los otros factores que hacen más probable carecer de seguridad social son: la edad (pero sólo hasta los 25-28 años), ser hombre, con
discapacidad, y residir en una entidad con altas cifras de pobreza. Los estadísticos de razón de verosimilitud y de McFadden indican que las estimaciones
aportan información estadísticamente significativa.
La probabilidad de padecer carencia de calidad y espacios en la vivienda
apenas guardaba relación con la característica de migrante en los años 2010 a
2014, pero a partir de entonces su asociación ha sido significativa y con intensidad creciente (Cuadro A4). En 2018, resulta 5.2% más probable encontrar
personas con esta carencia entre la población migrante. El sexo no es relevante para este caso, y la tasa migratoria de los estados varía su relación según el
año. El resto de características que se asocian con la ausencia de calidad y espacios en la vivienda son: hablar lengua indígena, ser joven, presentar alguna
discapacidad, y residir en una localidad rural de un estado con alta pobreza.
Los porcentajes de casos correctamente predichos para esta carencia son los
más altos: entre 85.6 y 88.7%.
A pesar de que la carencia de servicios básicos se refiere a la vivienda,
al igual que la anterior, la relación que mantiene con la población migrante
es la inversa (Cuadro A5). Los inmigrantes son menos propensos a padecer
carencia de servicios en sus viviendas. Además, se trata de una relación que
se ha mantenido en el tiempo, debilitándose sólo levemente en los años más
recientes. Destaca el hecho de que todas las variables son significativas todos los años. Esto facilita que los estadísticos de razón de verosimilitud y de
McFadden sean los más altos y que se alcancen porcentajes de casos correctamente predichos de entre 81.4 y 83.0%. Una menor probabilidad de padecer
carencia de servicios básicos en la vivienda se relaciona con: ser migrante, de
edad cercana a los 68 años, mujer, no hablante de lengua indígena, sin discapacidad, residente en localidad urbana, en un estado atrayente de migrantes y
con bajos niveles de pobreza.
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�44

JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS

Por último, la carencia alimentaria no se relaciona con el hecho de ser
migrante (Cuadro A6). Únicamente es significativa la estimación del año
2012. Su signo negativo indica que, ese año, los migrantes son menos propensos a padecer pobreza alimentaria. El sexo, el término cuadrático de la
edad y la tasa migratoria de los estados a partir de 2014, tampoco aportan
información explicativa. Ello hace que este grupo de modelos presente estadísticos de razón de verosimilitud y de McFadden relativamente bajos, pese
a predecir correctamente entre 75.4 y 79.2% de los casos observados. Las características que elevan la probabilidad de clasificar en situación de carencia
de acceso a la alimentación son: hablar lengua indígena, ser joven, padecer
alguna discapacidad, y residir en una localidad rural de un estado con altos
niveles de pobreza.
CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES
Después de revisar la información de la última década, se ha encontrado que
el hecho de ser migrante no afecta de la misma manera a los diferentes aspectos que integran la medida de pobreza multidimensional. En términos generales, los inmigrantes son menos propensos a clasificar como pobres y pobres
extremos. Sin embargo, tienen mayor probabilidad de padecer carencia de
acceso a servicios de salud, a seguridad social y de calidad y espacios en la vivienda. Estos factores se ven más que compensados por la menor propensión
de los migrantes a mostrar pobreza de ingresos y carencia de servicios básicos
en la vivienda. No se encontró evidencia concluyente para el rezago educativo y la carencia de alimentación, aunque el primero es más probable entre
los inmigrantes en los años más recientes, mientras que la segunda tiende a
lo contrario.
Destaca que la característica migratoria resulta el factor más relevante
para explicar la carencia de acceso a servicios de salud. Ello, unido a la mayor
propensión de los migrantes a padecer carencia de acceso a la seguridad social, pero también a disfrutar de mayores ingresos, puede interpretarse como
un indicio de que este grupo tiene una alta participación laboral con salarios
relativamente elevados, pero que muchos migrantes pueden encontrarse en
el mercado informal o estar soportando condiciones laborales inadecuadas a
cambio de ese ingreso más alto.
De manera similar, la mayor probabilidad de los migrantes de residir en
viviendas con carencia de calidad y espacios, pero con mejores servicios básicos, puede tener su origen en la propia naturaleza de sus características. Al
llevar menos de cinco años en su residencia actual, cabe esperar que sean más
TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

45

propensos a rentar que a tener vivienda en propiedad, prefiriendo viviendas
con mejores servicios (agua entubada, drenaje, electricidad) antes que con
mayor calidad estructural (material de techos, pisos y muros) o más amplias
(razón de personas por cuarto).
La estimación de los modelos logit sirvió para confirmar y precisar estos
aspectos considerando otras variables que también afectan a la pobreza. El
alto porcentaje de casos correctamente predichos, junto a la robustez de las
estimaciones obtenidas, que apenas cambian con el transcurso de los años,
confiere solidez a los resultados consecuentes, que, en términos generales,
reflejan características específicas de la población migrante. Estas características hacen que el colectivo de migrantes sea menos propenso a padecer
pobreza multidimensional, pobreza de ingresos y algunas carencias sociales,
pero sufra en mayor proporción falta de acceso a servicios de salud, seguridad
social, y calidad y espacios en las viviendas. De esta forma, puede considerarse
que la migración al interior de México tiene efectos positivos en la contención de la pobreza, pero no en todos los aspectos que la integran.

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ANEXO
CUADRO A1
Estimaciones del modelo logit ordinal para las probabilidades
de clasificar como pobre extremo, moderado o no pobre, 2010-2018
Variables

2010

2012

2014

2016

2018

umbral μ1

1.4604***

1.5662***

1.5777***

1.7267***

1.8172***

umbral μ2

3.6610***

3.8271***

3.9530***

4.2544***

4.3088***

M: migrante

-0.1405***

-0.1247***

-0.2067***

-0.1279***

-0.2272***

X1: edad

-0.0275***

-0.0280***

-0.0262***

-0.0256***

-0.0263***

X12: edad2

0.0002***

0.0002***

0.0002***

0.0002***

0.0002***

X2: mujer

0.0316***

0.0503***

0.0373***

0.0565***

0.0471***

X3: indígena

1.3034***

1.1623***

1.3491***

1.2026***

1.2221***

X4: discapacidad

0.4440***

0.3904***

0.4636***

0.4481***

0.4127***

X5: rural

0.6660***

0.5576***

0.4391***

0.2705***

0.2708***

X6: tasa migratoria

0.1321

0.1951*

-0.1884*

-0.6338***

0.0371

X7: % pobreza

0.0335***

0.0374***

0.0373***

0.0410***

0.0433***

Estadístico razón de
55,318***

49,051***

51,135***

62,644***

67,038***

57.1%

56.6%

58.0%

62.2%

62.8%

verosimilitud:
Casos correctamente
predichos:

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�47

CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

CUADRO A2
Estimaciones logit para la probabilidad de padecer carencia de acceso
a servicios de salud, 2010-2018
Variables

2010

2012

2014

2016

2018

constante

-1.6849***

-2.0727***

-2.0752***

-2.1362***

-2.2107***

M: migrante

0.4584***

0.5454***

0.4538***

0.6054***

0.5613***

X1: edad

0.0119***

0.0162***

0.0202***

0.0308***

0.0318***

X12: edad2

-0.0002***

-0.0003***

-0.0003***

-0.0004***

-0.0005***

X2: mujer

-0.2499***

-0.3264***

-0.3598***

-0.4320***

-0.4405***

X3: indígena

0.1923***

0.0630***

-0.0003

-0.1203***

-0.2116***

X4: discapacidad

0.1240***

0.0526**

0.0727**

-0.0549*

-0.0374

X5: rural

-0.0009

-0.1874*

-0.1583***

-0.2332***

-0.2092***

X6: tasa migratoria

0.4537***

1.3428***

0.1374

0.9065***

0.6894***

X7: % pobreza

0.0147***

0.0135***

0.0102***

0.0050***

0.0072***

Estadístico razón de verosimilitud:

3,626***

2,810***

2,321***

3,467***

3,884***

R2 de McFadden:

0.0144

0.0147

0.0129

0.0182

0.0195

Casos correctamente predichos:

72.8%

80.7%

83.1%

86.1%

86.1%

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�48

JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS

CUADRO A3
Estimaciones logit para la probabilidad de padecer carencia de acceso
a la seguridad social, 2010-2018
Variables

2010

2012

2014

2016

2018

constante

-1.0499***

-1.4162***

-1.7177***

-1.7269***

-1.7362***

M: migrante

0.2417***

0.2127***

0.0734***

0.1383***

0.0885***

X1: edad

0.0407***

0.0488***

0.0591***

0.0586***

0.0661***

X12: edad2

-0.0008***

-0.0009***

-0.0011***

-0.0011***

-0.0012***

X2: mujer

-0.1898***

-0.1658***

-0.1779***

-0.1403***

-0.1998***

X3: indígena

0.8278***

0.7652***

0.8690***

0.7353***

0.7309***

X4: discapacidad

0.1277***

0.0458*

0.1159***

0.0996***

0.0552**

X5: rural

1.1128***

1.1316***

1.1116***

0.9467***

0.9628***

X6: tasa migratoria

-0.0595

0.0794

-0.4293***

0.6894***

0.8712***

X7: % pobreza

0.0241***

0.0318***

0.0339***

0.0335***

0.0340***

Estadístico razón
30,773***

32,787***

36,962***

42,889***

46,386***

R2 de McFadden:

0.1067

0.1263

0.1376

0.1327

0.1376

Casos correctamente predichos:

66.4%

67.7%

67.2%

67.0%

67.7%

de verosimilitud:

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�49

CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

CUADRO A4
Estimaciones logit para la probabilidad de padecer carencia de calidad
y espacios de la vivienda, 2010-2018
Variables

2010

2012

constante

-2.6328***

-2.7468***

M: migrante

0.0114

X1: edad

2014

2016

2018

-2.5639***

-2.4181***

-2.4856***

0.1128***

0.0894*

0.2897***

0.4988***

-0.0258***

-0.0256***

-0.0224***

-0.0203***

-0.0230***

X12: edad2

0.0001***

0.0001***

0.0001***

0.0000

0.0001***

X2: mujer

-0.0212

-0.0201

-0.0238

-0.0223

-0.0302*

X3: indígena

1.2155***

1.2053***

1.2706***

1.2157***

1.2892***

X4: discapacidad

0.1291***

0.1053**

0.1595***

0.1599***

0.1510***

X5: rural

0.7778***

0.5411***

0.6102***

0.6756***

0.5938***

X6: tasa migratoria

-0.4988**

0.6510***

-1.3433***

-0.5428***

0.1451*

X7: % pobreza

0.0229***

0.0250***

0.0187***

0.0141***

0.0156***

Estadístico razón de verosim16,292***

12,195***

11,280***

12,279***

12,761***

R2 de McFadden:

0.0919

0.0801

0.0773

0.0712

0.0731

Casos correctamente predichos:

85.6%

86.7%

87.8%

88.0%

88.7%

ilitud:

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�50

JORGE IVÁN ESPINOSA GODÍNEZ | ÓSCAR PELÁEZ HERREROS

CUADRO A5
Estimaciones logit para la probabilidad de padecer carencia
de servicios básicos en la vivienda, 2010-2018
Variables

2010

2012

2014

2016

2018

constante

-3.5535***

-4.0906***

-3.7574***

-3.6394***

-3.8420***

M: migrante

-0.3559***

-0.3788***

-0.2615***

-0.2117***

-0.1614***

X1: edad

-0.0205***

-0.0165***

-0.0165***

-0.0113***

-0.0108***

X12: edad2

0.0002***

0.0001***

0.0001***

0.0001***

0.0001***

X2: mujer

-0.0364**

-0.0572***

-0.0489***

-0.0416***

-0.0420***

X3: indígena

2.0921***

1.8382***

1.8985***

1.7786***

1.7881***

X4: discapacidad

0.2787***

0.2122***

0.1979***

0.2000***

0.2128***

X5: rural

2.2832***

1.9916***

1.6868***

2.0588***

1.9679***

X6: tasa migratoria

-1.2894***

0.3374**

-3.0044***

-0.4698***

-0.3687***

X7: % pobreza

0.0364***

0.0489***

0.0427***

0.0364***

0.0429***

Estadístico razón de verosimilitud:

65,779***

55,805***

54,759***

60,851***

65,975***

R2 de McFadden:

0.2867

0.2673

0.2629

0.2416

0.2467

Casos correctamente predichos:

83.0%

81.6%

82.5%

81.4%

82.0%

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

�51

CARACTERÍSTICAS DE LA POBREZA MULTIDIMENSIONAL DE LOS MIGRANTES INTERNOS

CUADRO A6
Estimaciones logit para la probabilidad de padecer carencia de acceso
a la alimentación, 2010-2018
Variables

2010

2012

2014

2016

2018

constante

-1.4310***

-1.4339***

-1.4851***

-1.5853***

-1.7549***

M: migrante

-0.0603*

-0.1129***

-0.0470

0.0111

0.0407

X1: edad

-0.0131***

-0.0137***

-0.0099***

-0.0072***

-0.0069***

X12: edad2

0.0000*

0.0000***

0.0000

0.0000

0.0000

X2: mujer

-0.0077

0.0089

0.0096

0.0023

-0.0078

X3: indígena

0.6254***

0.4291***

0.5898***

0.4686***

0.5483***

X4: discapacidad

0.6355***

0.6508***

0.6442***

0.6536***

0.6419***

X5: rural

0.4403***

0.3683***

0.3636***

0.1742***

0.1836***

X6: tasa migratoria

0.8396***

0.4254***

-1.2116***

-0.2319*

-0.0292

X7: % pobreza

0.0083***

0.0105***

0.0110***

0.0085***

0.0126***

Estadístico razón de verosi6,172***

4,963***

5,763***

3,544***

5,145***

R2 de McFadden:

0.0263

0.0230

0.0263

0.0147

0.0204

Casos correctamente predichos:

76.3%

75.4%

75.6%

79.2%

79.2%

militud:

Fuente: Elaboración propia con datos de Coneval (2019).
Nota: *, **, ***, indican estimaciones significativas con confianzas de 95, 99 y 99.9%, respectivamente.

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LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES DE LOS EGRESADOS

Las Competencias Profesionales de los Egresados
de la Licenciatura en Turismo
The Professional Competencies of Graduates
of the Degree in Tourism
ROSA MARÍA RIVAS GARCÍA* | EDGAR OLIVER CARDOSO ESPINOSA** |
JÉSICA ALHELÍ CORTÉS RUIZ***

RESUMEN
El objetivo de esta investigación fue valorar la formación de las competencias profesionales de los egresados de la licenciatura en turismo del
Instituto Politécnico Nacional. El tipo de estudio que se empleó fue una
metodología cuantitativa con un alcance descriptivo. El instrumento
que se utilizó fue un cuestionario basado en una escala Likert y la muestra estuvo constituida por 142 participantes. Los principales resultados
fueron que los egresados tienen un nivel de logro consolidado en los
procedimientos administrativos, marketing, resolución de problemas y
toma de decisiones, planeación turística, principios del turismo, gestión
financiera, trabajo en equipo, patrimonio cultural y natural, así como
orientación hacia el cliente.
Palabras clave: Competencias profesionales | Educación superior |
Egresados | Turismo | Nivel de logro.
ABSTRACT
The objective of this research was to assess the formation of the professional competences of the graduates of the degree in tourism of the Instituto Politecnico Nacional. The type of study that was used was a quantitative methodology with a descriptive scope. The instrument used was
a questionnaire based on a Likert scale and the sample consisted of 142

* Profesora-investigadora del Instituto Politécnico Nacional, Escuela Superior de Turismo. Correo
electrónico: rosrivasblanco@yahoo.com.mx
** Profesor-investigador del Instituto Politécnico Nacional, Escuela Superior de Comercio y Administración. Correo electrónico: eoce@hotmail.com
*** Profesora-investigadora del Instituto Politécnico Nacional, Escuela Superior de Comercio y
Administración. Correo electrónico: jacr2709@hotmail.com
Recibido: 16 de febrero de 2021 | Aceptado: 6 de diciembre de 2021
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ISSN 2007-1205 | pp. 55-77

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participants. The main results were that the graduates have a consolidated level of achievement in the administrative procedures, marketing,
problem solving and decision making, tourist planning, principles of
tourism, financial management, teamwork, cultural and natural heritage as well as customer orientation.
Keywords: Professional competences | Higher education | Graduates |
Tourism | Level of achievement.

INTRODUCCIÓN
La educación se ha reconocido como el factor fundamental que permite la
formación del talento humano que se requiere para las diversas actividades
económicas de un país que permiten un desarrollo integral en forma permanente. El siglo XXI ha establecido nuevas tendencias y transformaciones
diversas por lo que se requiere el desarrollo de competencias que permitan a
los individuos adaptarse a diversos contextos, comunicarse de modo efectivo
y empleando las tecnologías para analizar e interpretar la gran cantidad de
información que se genera (Lozano, Rosales y Giraldo, 2018). Del mismo
modo, para que un país sea competitivo es prioritario realizar inversiones en
materia de educación que permita alcanzar la calidad académica y la inserción
profesional de sus egresados (Freire et al., 2018).
En este sentido, tanto Urciaga y Almendarez (2006) como Andrades y
Dimanche (2019) mencionan que un elemento estratégico de la capacidad de
un país para crecer y desarrollarse es la calidad de su fuerza laboral y la relevancia de su sistema educativo. Por tanto, se requiere propiciar la formación
del capital humano debido a que genera incrementos tanto en la productividad personal como en los niveles de ingresos de la población, así como
fomenta el crecimiento económico de los países.
De esta forma, la educación superior está enfrentando continuamente
desafíos para mantener sus niveles de pertinencia con el entorno, tanto nacional como global. Así, las instituciones de educación superior (IES) necesitan tener pertinencia económica, tecnológica y global. La primera se refiere
a impartir una formación que vincule de manera directa a sus egresados con
el sector productivo; la segunda se orienta a que sus egresados sean capaces de utilizar las tecnologías de la información para la creación de nuevos
conocimientos y productos; mientras que la tercera se enfoca a que la preparación académica posibilite a los estudiantes desarrollarse en forma eficaz
en un mundo de transformaciones aceleradas y desempeñarse en cualquier
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contexto de trabajo (Espinosa, 2018). Por tanto, estas organizaciones educativas enfrentan retos constantes en su tarea principal de la formación de
profesionistas con un perfil de egreso adecuado que satisfaga las necesidades
que demanda el sector laboral, así como contribuir a disminuir los problemas
sociales (Loera, López y Teja, 2020).
En este sentido, las IES han estado asumiendo un papel más responsable
para atender las necesidades del mercado laboral mediante el diseño e implementación de planes de estudio que brinden una formación al estudiante
que les permita llevar a cabo un desempeño profesional útil y relevante en las
organizaciones (Pop y Khampirat, 2019). Del mismo modo, se ha reconocido
la función relevante de las IES para la formación del capital humano porque
es una ventaja competitiva que le posibilita a los países promover su competencia internacional, impulsar la generación de conocimiento y por tanto, un
crecimiento sostenido (Leong y Kavanagh, 2013).
Así, una profesión es reconocida por su impacto en el mercado laboral
a partir de la formación académica recibida integrada por un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, valores que responden a las necesidades
del entorno económico, social y cultural, por lo que se exigen egresados competentes que permitan dar respuesta a las necesidades del sector productivo
(Peñaloza et al., 2011). Como lo señalan Quintana y Calvet (2012), un desarrollo formativo de calidad en las personas, incrementa su empleabilidad y
permite que sea más probable que se desempeñen en forma eficaz y eficiente.
Para lograrlo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2000) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, 1998) establecieron que la educación
superior ofreciera una formación profesional acorde con los avances científicos y tecnológicos del sector laboral, los cuales en el marco de la globalización
económica han cambiado no solo en el ámbito productivo sino también en el
organizacional, por lo que se requieren de nuevas capacidades que permitan
la aplicación del conocimiento y su generación para realizar innovación en las
empresas. Así, se requiere un nuevo perfil del egresado con un conjunto de
competencias profesionales acordes a los requerimientos de los sectores económicos que constituyen a los países entre los que se encuentra el turismo.
El escenario anterior se complementa por la pandemia originada por
la Covid-19, la cual propició una realidad educativa a nivel internacional en
donde la incidencia de las herrramientas digitales se ha intensificado para
continuar con el proceso educativo del estudiantado (Salcedo y López, 2021).
En este sentido, las IES se han transformado abruptamente para responder a
este nuevo contexto en donde se desarrollen en forma integral las diversas
capacidades de la persona que le permitan resolver diversas situaciones del
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ámbito profesional (Rekalde y García, 2015). Así, para el caso de la formación de las competencias profesionales en turismo, no solamente se enfoquen
hacia lo técnico, sino que involucre tanto el aspecto social como relacional en
un ambiente de incertidumbre que en conjunto le permitan al egresado insertarse exitosamente al mercado laboral identificando que lo único permanente
es el cambio (Tseng et al., 2019).
Como lo mencionan Ortiz y Coromina (2021) con respecto a que el
talento humano sigue siendo el factor estratégico que permite desarrollar a
un país, debido a que no solamente incentiva el componente económico sino
también el social y medioambiental en donde el turismo se ha destacado por
su contribución a nivel internacional. Por tanto, una vez concluido el confinamiento por el coronavirus será necesario incluir en la formación turística
tres componentes claves en la generación del capital humano: la sostenibilidad, productividad y competitividad que permitan el fortalecimiento y supervivencia de las empresas de este sector.
Bajo este contexto, la formación profesional turística en forma específica se orientará hacia el desarrollo de experiencias de aprendizaje que desarrollen no solamente las habilidades y conocimientos de este sector, sino que
incluya actitudes relevantes tales como el trabajo colaborativo, pensamiento
crítico, creatividad, iniciativa, liderazgo y resiliencia, así como el uso de diversas herramientas tecnológicas que permitan satisfacer los requerimientos
del sector laboral con la educación impartida (Esteban-Guitart et al., 2020).
Por tanto, la situación de crisis originada por la Covid-19, es necesario que
sea considerada como una oportunidad para el diseño e implementación de
nuevos ambientes educativos para el desarrollo de las competencias turísticas
que posibiliten una formación académica de calidad (Echeita, 2020).
De este modo, el objetivo de la investigación fue valorar la formación de
las competencias profesionales de los egresados de la licenciatura en turismo
del Instituto Politécnico Nacional (IPN) para determinar los niveles de logro.
Así, la relevancia del estudio fue determinar en la práctica profesional tanto
las habilidades y actitudes que se emplean con mayor frecuencia en el ámbito turístico. Lo anterior con fundamento en lo establecido por Solnet et al.
(2019); Reilly (2018) en lo que respecta a que las expectativas de los clientes
han evolucionado debido al impacto de la tecnología y la globalización económica por lo que su comportamiento se ha transformado, lo cual ha generado a que el sector turístico requiera seguir proporcionando una calidad en sus
servicios considerando al talento humano como el principal recurso.

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LITERATURA PREVIA
El turismo se ha constituido como un sector económico de relevancia mundial con un carácter social y económico integrado por un conjunto de bienes y
servicios que implica la interacción entre el turista y el prestador de servicios
en un área determinada como destino donde se produce el consumo por parte
del turista de esos bienes y servicios que le fueron ofrecidos en su lugar de
origen o residencia habitual. De esta manera, el turismo es analizado como
un sistema integrado por diversos elementos en los que cada uno tiene una
función específica en donde destaca como principal el capital humano (Testa
y Sipe, 2012). Asimismo, este sector posee como características principales,
la intangibilidad de los servicios a través de las experiencias, la inseparabilidad del producto aunado a una heterogeneidad de servicios por lo que su
rasgo diferenciador de otras actividades económicas es el estar centrado en el
talento humano el cual se requiere con una formación profesional de calidad
(Domínguez y Fornells, 2020).
Con base en lo anterior, el concepto de turismo ha sido estudiado desde
diversas perspectivas y disciplinas, en donde como materia de investigación
universitaria, comienza a interesar en el período comprendido entre las dos
grandes guerras mundiales del siglo XX (1919-1938) en donde destacan Hunziker y Krapf (1942), Burkart y Medlik (1981), Mathieson y Wall (1982),
así como la World Tourism Organization (UNWTO, 2019), los cuales han determinado que este término implica un desplazamiento fuera de su lugar de
residencia de las personas; la estancia es durante un período determinado
de tiempo, no permanente e integra tanto el viaje hacia el destino como las
actividades realizadas durante la estancia. Por tanto, se ha reconocido que
el turismo es una actividad socio-económica integrada por un conjunto de
bienes y servicios que implica la interacción entre el turista y el prestador de
servicios en un área determinada como destino donde se produce el consumo
por parte del turista, por lo que se constituye como un sistema funcional de
calidad (Molina, 1991).
Por su parte, los datos del panorama del turismo internacional realizado por la Organización Mundial de Turismo (OMT-UNWTO, 2019) establecen
que un número creciente de destinos de todo el mundo se han abierto y han
invertido en él, haciendo del mismo un sector clave para el progreso socioeconómico de los países debido a que genera empleo, crecimiento de las empresas e ingresos de exportación y la ejecución de infraestructuras. Durante
las seis últimas décadas, el turismo ha experimentado una continua expansión
y diversificación, convirtiéndose en uno de los sectores económicos de mayor
crecimiento del mundo. Como categoría mundial de exportación, ocupa el
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tercer puesto, tan sólo por detrás de combustibles y de productos químicos,
y por delante de alimentación y de la industria automotriz. Además, en los
países en desarrollo, el turismo es incluso el primer sector en exportaciones.
De la misma forma, el crecimiento de las llegadas de turistas internacionales
y de los ingresos sigue por encima de la economía mundial. Por séptimo año
consecutivo, las exportaciones turísticas crecieron más rápido que las de mercancías, lo cual redujo en diversos países el déficit comercial.
De este modo, el turismo es considerado como uno de los sectores económicos más importantes y dinámicos en el mundo actual, tanto por su nivel
de inversión, participación en el empleo, aportación de divisas, como por la
contribución al desarrollo regional debido a que aporta alrededor del 8.7%
de la producción mundial, con una participación del 8.7% en el PIB total y
genera dos de cada once empleos (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2019). De ahí que, dicho sector se haya convertido en un eje
estratégico para la reactivación económica de un país debido a que promueve
la generación de empleo, la inversión local y extranjera, el desarrollo de infraestructura y una entrada de divisas (Benítez, Rosero y Tapia, 2013).
Por consiguiente, es necesario que el turismo sea analizado con una
visión integral y sistémica debido a que implica un conjunto de elementos
(superestructura, demanda, comunidad local, atractivos, equipamiento e infraestructura) interrelacionados que proporcionan satisfacción a las necesidades de uso del tiempo libre de los individuos (Boullón, Molina y Rodríguez,
2006). Así, el turismo es de creciente importancia para los países y está sujeto
a una competencia mundial más rígida por lo que requiere de profesionales adecuadamente capacitados para enfrentar los desafíos actuales (UNWTO,
2012). De la misma forma, el sector empleador turístico ha establecido requerimientos que debe cumplir el recurso humano a fin de satisfacer las necesidades de los clientes que exigen un mayor y mejor servicios, por lo que la
educación superior tiene que orientarse a brindar una formación pertinente
y de calidad para los egresados de esta actividad económica (Gómez, 2009).
En este sentido, la formación turística es relevante para los países, los
cuales han diseñado e implementado programas educativos a nivel superior
con la finalidad de generar el capital humano que posea las competencias profesionales que les permitan un desempeño eficiente para la realización de las
diversas actividades que implica este sector aunado a satisfacer las necesidades que el entorno les presenta (González, Tamayo y Vargas, 2019). Este
panorama es confirmado tanto por Avcikurt, Alper y Geyik (2009) como por
Busby y Huang (2012), los cuales indicaron que a medida que crece el sector
turismo, se ha generado una creciente necesidad de una política planificada
que permita la formación de personal capacitado.
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Por tanto, una función prioritaria de la educación turística es una formación profesional de calidad basada en una vinculación permanente entre el
sector turístico y las IES porque permite la identificación de los requerimientos laborales para que se lleve a cabo la generación del capital humano que
lo satisfaga, por lo que es imprescindible un sistema educativo competitivo
que cubra las necesidades y expectativas de los grupos de interés (Sisson y
Adams, 2013; Le, McDonald y Klieve, 2018). Para lograrlo, se requiere que la
educación turística realice una formación holística de un conjunto de competencias enfocadas en las habilidades técnicas, interpersonales, resolución de
problemas, la gestión de actividades y procedimientos administrativos (Annaraud, 2006; Suh, West y Shin, 2012). Además, para mantener la eficiencia y
rentabilidad del sector turístico es importante la incorporación de las competencias relacionadas con las operaciones comerciales, contables y financieras
(Nguyen y Chaisawat, 2011; Norton 2014; Goh y Scerri, 2016).
En este sentido, la profesión del turismo exige continuamente a sus
egresados una serie de competencias que les permitan enfrentar los cambios
que acontecen en esta actividad económica lo que implica educar a los profesionales de este sector bajo una formación holística (Damm, 1998). Este escenario es confirmado por Iberico (2017) al establecer que el turismo aporta
conocimientos para el avance del mundo, por lo que es necesario contar con
capital humano calificado debido a que no se trata solamente de formar técnicos sino profesionales que sean capaces de innovar para un manejo eficiente
del entorno turístico.
De esta manera, se ha generado una nueva perspectiva de la formación
para el empleo orientada en la gestión de las competencias profesionales con
relación a su desarrollo, vinculación con el sector laboral y toma de decisiones
por lo que el talento humano es el elemento fundamental que permite generar estrategias innovadoras en las empresas que permitan dar respuesta a las
condiciones cambiantes en los mercados, así como propiciar un crecimiento
no sólo económico sino integral en las organizaciones (Estévez, 2009).
Con fundamento en Tejada y Ruíz (2016), los cuales definieron el concepto de competencia como el conjunto de conocimientos, procedimientos y
actitudes combinados, coordinados e integrados, por lo que implica que una
persona sea capaz de saber hacer y saber estar para el ejercicio profesional.
Así, Orozco, Ybarra y Romero (2019) indican que una competencia constituye un aprendizaje complejo que integra conocimientos, habilidades y actitudes que se generan a través de experiencias que se valoran mediante niveles
de desarrollo basados en desempeños.
De esta forma, Medina, Domínguez y Medina (2010) señalan que la
relevancia de evaluar las competencias de los egresados comienza con una
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autoevaluación basada en criterios orientados hacia el desempeño global de
las competencias profesionales con la finalidad de valorar el dominio alcanzado durante el tiempo de su formación. Por su parte, Ramos y Levi (2010)
mencionan que la evaluación de las competencias requiere la aplicación de
un instrumento constituido por ítems que midan el nivel de logro esperado.
Mientras que, la relevancia de este proceso es obtener información importante acerca del proceso formativo, el nivel de desarrollo y lo alcanzado por el
egresado en lo que se refiere a los contenidos curriculares y a las estrategias de
intervención laboral que utilizan (Medina, Sánchez y Pérez, 2012).
Es así que la educación superior ha formulado e implementado como estrategia principal orientada a la formación de los profesionales para el mundo
globalizado, el modelo de formación basada en competencias, el cual integra
los saberes interdisciplinares, la socioformación, la investigación como estrategia didáctica, la innovación y la incorporación de las nuevas tecnologías
(Tójar y Mena, 2015).
Con base en lo anterior, el enfoque que caracteriza a las competencias
profesionales es dinámico debido a que la persona las construye, utiliza y las
integra a su personalidad que le permiten desempeñarse eficientemente en
escenarios laborales heterogéneos y diversos (Torres, 2015). Por lo que de
acuerdo con Le Boterf (2010), un profesional es competente cuando sabe actuar de manera pertinente en un contexto particular seleccionando y movilizando tanto un conjunto de recursos personales tales como conocimientos,
actitudes, cultura, emociones, aunado a redes como bancos de datos, técnicas
o trabajo en equipo que le posibilitan una acción específica.
Así, una persona posee competencias profesionales siempre que disponga de los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarios para ejercer una
profesión, resuelve problemas laborales de forma autónoma y flexible, así
como está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo (Almerich et al., 2020; Trinder, 2008).
Con fundamento en Shum, Gatling y Shoemaker (2018); Sisson y Adams
(2013); Testa y Sipe (2012), el enfoque de las competencias profesionales es
importante para los directivos, administradores y educadores porque brinda
conocimiento acerca de las capacidades adquiridas por las personas durante el
trayecto formativo, así como identifica aquellas que no fueron desarrolladas
con el fin de diseñar estrategias formativas que posibiliten su adquisición.
Además, este enfoque es preciso que considere los contextos profesionales cambiantes lo que implica una flexibilidad debido a la evolución de las
necesidades del entorno laboral por lo que posee las siguientes ventajas: Establece la importancia del capital humano para la prosperidad y larga vida
de la organización; orientada hacia procesos integrados y trabajo en equipo;
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brinda oportunidades para que la organización se adapte continuamente a los
cambios de los clientes y a las condiciones de mercado; propiciar la cultura de
aprendizaje continuo; incentivar la autonomía responsable a los empleados
(Tejada y Navío, 2009).
Así, la OECD (2015) considera que la valoración de las competencias profesionales está integrada por tres dimensiones: habilidades cognitivas; comportamiento no cognitivo y capacidades técnicas. Para el caso de la formación
turística, la OMT (1997) propuso tres áreas de formación indispensables: 1)
Básica (saber) que corresponde al conjunto de conocimientos que pertenecen
al currículum básico; 2) Técnica (saber hacer) que permite alcanzar el dominio de las destrezas para el ejercicio de cada profesión y 3) Actitudes (saber ser
y estar) que hacen referencia al desarrollo de la personalidad que posibilitan el
desenvolvimiento como profesional en un campo determinado.
En tanto, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA, 2004, p. 127-139) estableció las competencias profesionales del
área de turismo y que son:
1)
2)
3)
4)
5)
6)
7)
8)
9)
10)
11)
12)
13)
14)
15)
16)
17)
18)

“Comprender los principios del turismo: su dimensión espacial, social,
cultural, jurídica, política, laboral y económica;
Analizar la dimensión económica del turismo;
Comprender el carácter dinámico y evolutivo del turismo y de la nueva sociedad del ocio;
Conocer las principales estructuras político-administrativas turísticas;
Convertir un problema empírico en un objeto de investigación y elaborar conclusiones;
Tener una marcada orientación de servicio al cliente;
Reconocer los principales agentes turísticos;
Evaluar los potenciales turísticos y el análisis prospectivo de su explotación;
Analizar, sintetizar y resumir críticamente la información económico-patrimonial de las organizaciones turísticas;
Gestionar los recursos financieros;
Definir objetivos, estrategias y políticas comerciales;
Dirigir y gestionar los distintos tipos de organizaciones turísticas;
Manejar técnicas de comunicación;
Comprender el marco legal que regula las actividades turísticas;
Trabajar en inglés como lengua extranjera;
Comunicarse de forma oral y escrita en una segunda lengua extranjera;
Comunicarse de forma oral y escrita en una tercera lengua extranjera;
Identificar y gestionar espacios y destinos turísticos;
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19) Gestionar el territorio turístico de acuerdo con los principios de sostenibilidad;
20) Conocer el procedimiento operativo del ámbito de alojamiento;
21) Conocer el procedimiento operativo del ámbito de restauración;
22) Analizar los impactos generados por el turismo;
23) Analizar y utilizar las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en los distintos ámbitos del sector turístico;
24) Comprender un plan público y las oportunidades que se derivan para
el sector privado;
25) Planificar y gestionar los recursos humanos de las organizaciones turísticas;
26) Comprender el funcionamiento de los destinos, estructuras turísticas
y sus sectores empresariales en el ámbito mundial;
27) Trabajar en medios socioculturales diferentes;
28) Comprender las características de la gestión del patrimonio cultural.”
Del mismo modo, Cheung, Law y He (2010) y Lolli (2013) han destacado la relevancia de llevar a cabo investigaciones sobre las competencias que
desarrollan los estudiantes de turismo, las cuales constituyen un conjunto
de conocimientos, habilidades y actitudes que les permiten incorporarse al
sector laboral. En ese sentido, solamente se han efectuado investigaciones enfocadas en la comunicación oral y escrita, el servicio al cliente, la resolución
de problemas y el liderazgo.
Mientras que la investigación realizada por Majó (2005) identificó las
competencias mejor valoradas en este sector desde la perspectiva de los egresados siendo las siguientes: Trabajar en inglés como lengua extranjera; dirigir
y gestionar los distintos tipos de entidades turísticas; comunicarse de forma
oral y escrita en una segunda lengua extranjera; orientación hacia al cliente,
así como utilizar las TIC en los distintos ámbitos del turismo. Por su parte, en
el estudio de Ring (2009) se identificaron las principales categorías de la formación turística: Administración; medio ambiente; naturaleza y ecoturismo,
así como mercadotécnica turística y turismo social.
Por su parte, en el estudio llevado a cabo por Gómez (2010) concluyó
que las competencias profesionales de los egresados del área de turismo para
un buen desempeño laboral son las siguientes:
Desarrollar estrategias, analizar situaciones de riesgo, manejar y
resolver problemas y conflictos, pensamiento complejo y multidisciplinario, trabajo en equipo, liderazgo, alfabetismo en tecnologías
de la información y la comunicación, desarrollo de la inteligencia
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(analítica, creativa y práctica), dominio de por lo menos una lengua
extranjera, juicios críticos y autocríticos (p. 147).

Sin embargo, en el estudio de Nguyen y Robinson (2010) encontraron
que los egresados de turismo tenían capacidades limitadas para la resolución
de problemas, el pensamiento crítico y el dominio del inglés. En tanto, en el
estudio de Rodríguez, Alonso, Rubio y Celemín (2013) encontraron que las
competencias logradas por los egresados de turismo en una escala de 4 a 5
puntos fueron el comportarse de manera responsable y ética con una media
de 4.22 puntos; reconocer la diversidad y el multiculturalismo con 4.04 puntos; planificar el trabajo con el 3.92 puntos; gestionar la información disponible con el 3.89 puntos; tomar iniciativas y ser emprendedor con el 3.81 puntos y la de resolución de problemas de gestión y organización de la empresa
turística con 3.63 puntos.
En tanto, la investigación realizada por Ruetzler et al. (2014) identifica
que las principales capacidades desarrolladas por los egresados fueron la gestión y tiempo de las actividades turísticas con un promedio de 3.79 puntos; el
manejo eficiente de las TIC con un promedio de 3.69 puntos; la habilidad de
comunicación oral con un promedio de 3.51 puntos y la planeación estratégica con promedio de 2.69 puntos.
Mientras que el estudio llevado a cabo por Jiang y Alexakis (2017) halló
que las competencias en los egresados de turismo con base en una escala de
1 a 7 fueron la habilidad de comunicación oral con un puntaje promedio de
6.69 puntos; gestión y tiempo para realizar actividades turísticas con 6.66
puntos; conocimiento del sector turístico con 6.65 puntos; resolución de problemas con 6.61 puntos; capacidad de trabajar en equipo con 6.61 puntos y el
pensamiento crítico con 6.43 puntos.
Del mismo modo, la investigación llevada a cabo por Iberico (2017) determinó que las competencias profesionales desarrolladas por los egresados
en turismo han sido la iniciativa y espíritu emprendedor en un 77%; el uso de
la ética y responsabilidad con el 77%; proporcionar un servicio de calidad con
el 77%; respeto por las costumbres, valores y tradiciones con el 75%; capacidad para aplicar los conocimientos en la práctica en un 65%; liderazgo con el
69% y la planeación de actividades con el 62%.
METODOLOGÍA
El tipo de investigación que se utilizó fue una metodología con un enfoque
cuantitativo con un alcance descriptivo porque se enfocó en determinar el
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nivel de logro de las competencias profesionales de los egresados de la licenciatura en turismo (Hernández, Fernández y Baptista, 2010).
Con respecto a la población del estudio estuvo conformada por 992
egresados de la licenciatura en turismo del Instituto Politécnico Nacional.
Con fundamento en Münch y Ángeles (2007) el muestreo se llevó a cabo con
las siguientes condiciones: un 99% de confiabilidad con una p = 0.5 y q = 0.5,
así como un error de 1%, por lo que se obtuvo un tamaño de muestra conformado por 142 participantes.
La muestra estuvo constituida por 142 participantes con una distribución con respecto al género de 65% de mujeres y el 35% restante de hombres
con una edad promedio de 25.2 años. Con respecto a la especialidad, el 45%
correspondió a hotelería; el 32% a la de agencia de viajes; 25% a la de alimentos y bebidas, así como el 18% restante a planeación.
Para recolectar los datos del estudio sobre las competencias profesionales
desarrolladas, la técnica que se empleó fue la encuesta cuyo instrumento fue un
cuestionario organizado en los siguientes apartados: 1) Datos sociodemográficos: Rasgos generales relacionados con el perfil de los egresados; 2) Nivel de
logro de las competencias profesionales en turismo; 3) Satisfacción de la formación académica y 4) Incorporación de nuevos contenidos temáticos.
Este cuestionario se estructuró con base en una escala tipo Likert, en
donde los ítems se midieron a través de cuatro opciones de respuesta comprendida desde 1 (no desarrollada) hasta 4 (muy desarrollada). La importancia
de seleccionar al cuestionario fue porque es considerado como el instrumento
más apropiado para el estudio de actitudes, comportamientos y desempeños
de los individuos (McMillan y Schumacher, 2005). Además, con fundamento
en Ramos y Levi (2010) quienes destacan que para valorar las competencias
se requiere la aplicación de un instrumento que mida el nivel de logro esperado en un tiempo dado cuya construcción se realiza como prueba objetiva.
Una vez construido el instrumento en su versión inicial, para verificar
la validez de contenido, se utilizó la técnica de juicio de expertos, por lo que
se seleccionaron a cuatro investigadores con un alto grado de conocimientos
sobre esta temática, quienes lo analizaron en los aspectos de claridad, congruencia y tendenciosidad de los ítems. Con base en esta información, se llevaron a cabo las modificaciones necesarias y se elaboró la versión final del
cuestionario. Posteriormente, se calculó el coeficiente alfa de Cronbach para
medir la confiabilidad del instrumento, en donde se halló un valor de 0.867,
por lo que se interpreta como una consistencia interna adecuada (Cea, 1999).
Para la aplicación del instrumento, se solicitó la cooperación voluntaria
de los egresados para que respondieran el cuestionario con la garantía de la
confidencialidad de los datos. Concluido el trabajo de campo, se procedió a
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LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES DE LOS EGRESADOS

organizar la información recabada usando el programa SPSS versión 25, con
el fin de realizar tanto el análisis descriptivo como inferencial de los datos.
La interpretación de los hallazgos se llevó a cabo a partir de los siguientes
criterios: De 0.00 a 1.00 se consideró competencia no desarrollada; de 1.10 a
2.00 como un nivel de desarrollo insuficiente; de 2.10 a 3.00 como un nivel
de desarrollo regular o moderado y de 3.10 a 4.00 como un nivel de desarrollo consolidado. Con base en la información organizada se usó la prueba
estadística de Kolmogorov-Smirnov (k-s) con la finalidad de identificar si la
distribución de los datos corresponde a una de tipo normal. Además, se emplearon las pruebas paramétricas t de Student y F de ANOVA con un nivel de
significancia de p &lt; 0.05.
CUADRO 1
Niveles de desarrollo
competencia

media

desviación estándar
(de)

Principios del turismo

3.28

0.22

Tendencias de la industria turística

2.84

0.38

Capacidades directivas

1.89

0.42

Conocimientos legales de la actividad turística

1.77

0.44

Gestión de recursos financieros

3.15

0.18

Gestión de capital humano

1.72

0.40

Marketing

3.75

0.21

Patrimonio cultural y natural

3.13

0.25

Procedimientos administrativos

3.98

0.11

Procedimientos operativos de intermediación turística

1.64

0.47

Planeación turística

3.72

0.25

Utilización de tic

2.85

0.32

Empleo de software especializado en turismo

2.76

0.36

Comunicación oral y escrita en inglés

2.82

0.44

Orientación hacia el servicio al cliente

3.11

0.21

Trabajo en equipo

3.14

0.28

Espíritu emprendedor

1.51

0.43

Creatividad

1.38

0.46

Liderazgo

2.33

0.39

Resolución de problemas y toma de decisiones

3.74

0.21

Reconocimiento y respeto a la diversidad y multiculturalidad

1.12

0.44

Relaciones interpersonales

2.55

0.32

Fuente: Elaboración propia.

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RESULTADOS
En lo que respecta a los niveles de desarrollo de las competencias profesionales desarrolladas por la licenciatura en turismo, los resultados se encuentran
en el Cuadro 1.
Con base en el Cuadro 1, se hallaron que las competencias profesionales
desarrolladas con un nivel consolidado fueron los procedimientos administrativos con un puntaje promedio de 3.98 puntos; marketing con el 3.75 puntos; resolución de problemas y toma de decisiones con el 3.74 puntos; planeación turística con el 3.72 puntos; principios del turismo con el 3.28 puntos;
gestión de recursos financieros con el 3.15 puntos; trabajo en equipo con el
3.14 puntos; patrimonio cultural y natural con el 3.13 puntos y orientación
hacia el servicio al cliente con el 3.11 puntos.
Mientras que las competencias profesionales con un nivel moderado
fueron el uso de TIC con una media de 2.85 puntos; tendencias de la industria
turística con una media de 2.84 puntos; comunicación oral y escrita en inglés
con una media de 2.82 puntos; utilización de software especializado en turismo con una media de 2.76 puntos; relaciones interpersonales con una media
de 2.55 puntos, así como el liderazgo con una media de 2.33 puntos.
Por su parte, las competencias profesionales con un nivel de desarrollo
insuficiente fueron las capacidades directivas con un promedio de 1.89 puntos; conocimientos legales de la actividad turística con un promedio de 1.77
puntos; gestión de capital humano con un promedio de 1.72 puntos; procedimientos operativos de intermediación turística con un promedio de 1.64
puntos; espíritu emprendedor con un promedio de 1.51 puntos; creatividad
con un promedio de 1.38 puntos, así como el reconocimiento y respeto a la
diversidad y multiculturalidad con un promedio de 1.12 puntos.
En cuanto a la valoración de la satisfacción de la formación académica recibida por la institución, los participantes manifestaron en un 55% fue
acorde con las características del sector turístico; el 30% les ha posibilitado
ampliar sus oportunidades laborales y el 15% restante, les permitió alcanzar
una meta personal al efectuar sus estudios de licenciatura.
En lo que respecta a los contenidos temáticos que son necesarios incorporar para esta licenciatura, los egresados de esta licenciatura indicaron los
siguientes: Idioma chino (52%); alta dirección (45%); sistemas de distribución
global (35%); gestión de proyectos sustentables (30%); capacitación del capital
humano (27%) y la integración sobre el desarrollo de la investigación científica turística (25%).
En cuanto a la titulación, el 64% mencionó que ya realizaron este proceso mientras que el 36% no lo ha hecho. Asimismo, el 54% indicó haber
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LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES DE LOS EGRESADOS

llevado a cabo una actualización profesional y el 44% indicó estar realizando
estudios de posgrado. Mientras que el 75% de los participantes manifestaron
que se encuentran laborando en un área relacionada con el perfil profesional
en turismo; además, el 72% estableció que labora en el sector privado, en tanto que el 28% restante se encuentra en el público.
También, el estudio se enfocó a determinar la existencia o no de diferencias significativas en términos estadísticos con respecto al género y a la
especialidad de turismo seleccionada durante la formación académica. Para
lo cual, se usó la prueba k-s para determinar si la distribución de los datos era
normal o no, en donde se encontró que el estadístico fue de 0.834 con p-valor
de 0.415 por lo que se concluyó que la distribución es normal. Así, para el
análisis cuantitativo se utilizaron las pruebas paramétricas t y F.
CUADRO 2
Prueba t
competencia

t

p

Planeación turística

5.865

0.00

Trabajo en equipo

5.231

0.00

Servicio al cliente

4.892

0.00

Liderazgo

4.315

0.00

Comunicación en inglés

3.972

0.01

Resolución de problemas

3.874

0.03

Fuente: Elaboración propia.

A partir del Cuadro 2, los hallazgos fueron para la variable género los
siguientes: se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres
en seis de las competencias profesionales en turismo y que fueron las siguientes: planeación turística (t = 5.865, p = 0.00); trabajo en equipo (t = 5.231, p =
0.00); orientación hacia el servicio al cliente (t = 4.892, p = 0.00); liderazgo (t
= 4.315, p = 0.00); comunicación oral y escrita en inglés (t = 3.972, p = 0.01)
así como resolución de problemas y toma de decisiones (t = 3.874, p = 0.03).
Los anteriores resultados significan un nivel de logro distinto con respecto al
género que para la investigación hacen referencia a que las mujeres se autoperciben con un mayor nivel de dominio en estas competencias con respecto
a los hombres.
Asimismo, los resultados para la variable especialidad fueron: La existencia de diferencias estadísticamente significativas (F =7.834, p = 0.00), lo
cual implica niveles de formación distintos entre hotelería, agencia de viajes,
alimentos y bebidas, así como planeación.
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CONCLUSIONES
El objetivo principal del estudio fue valorar la formación de las competencias
profesionales de los egresados de la licenciatura en turismo del IPN desde la
percepción de sus egresados, por lo que se recopiló información importante
que permite la formulación e implementación de procesos de rediseño curricular que integre nuevos contenidos, así como reforzar aquellas capacidades
que son necesarias desarrollar en forma consolidada.
Asimismo, es posible determinar que la formación turística impartida
por el IPN es pertinente como programa educativo en el nivel superior según los egresados, lo cual se complementa por la valoración realizada para
el servicio educativo ofrecido por esta institución, por lo que se cumple con
lo señalado por Domínguez y Fornells (2020); Espinosa (2018); Solnet et al.
(2019); Reilly (2018). De la misma manera, se cumple con lo determinado
por Almerich et al. (2020); Trinder (2008); OMT (1997) en lo que se refiere a
cubrir las tres áreas de formación relevantes orientadas al saber, saber hacer
aunado al saber ser y estar, así como para colaborar en el entorno profesional
y resolver problemas laborales.
También, los hallazgos de la investigación coinciden con lo establecido
por la ANECA (2004) y Gómez (2010) en lo concerniente a las competencias
profesionales del área de turismo que son relevantes a desarrollar durante
la educación superior. Además, se confirma lo encontrado por el estudio de
Majó (2005) en lo referente a las competencias mejor valoradas para el sector
turístico y que son el dominio del inglés como lengua extranjera; orientación
hacia el cliente, así como el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. De la misma forma, se coincide con lo hallado por Jiang y Alexakis (2017) en cuanto a las capacidades con mayor nivel de logro como fueron
el conocimiento del turismo y el trabajo en equipo. También, se identificó un
resultado similar con Rodríguez, Alonso, Rubio y Celemín (2013) en cuanto
a la competencia más desarrollada que fue la planeación turística.
Por otro lado, se obtuvieron resultados distintos a los establecidos
tanto por Iberico (2017) como Rodríguez et al. (2013), en lo que se refiere a
las competencias desarrolladas por los egresados del área turística siendo la
iniciativa y espíritu emprendedor; el reconocimiento y respeto a la diversidad y multiculturalidad aunado al liderazgo. Del mismo modo, se difiere de
los hallazgos encontrados por Ruetzler et al. (2014), en lo que respecta a las
competencias mejor valoradas por los egresados. También, se encontró un
resultado diferente de la investigación efectuada por Nguyen y Robinson
(2010) en lo que refiere a que los egresados de turismo tenían capacidades
limitadas para la resolución de problemas y el dominio del inglés en donde
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para esta investigación se obtuvo un nivel desarrollado y moderado, respectivamente.
De la misma manera, se identificó un resultado diferente al obtenido
por Majó (2005) en las competencias más desarrolladas que fueron la comunicación oral y escrita en inglés y el empleo de las TIC; mientras que para este
estudio tuvieron un nivel de logro moderado. Por el contrario, se coincide
en la capacidad de orientación hacia el servicio al cliente con una valoración
desarrollada.
En tanto, esta investigación incorporó en su análisis diversas competencias importantes que un egresado en turismo sea capaz de utilizar en el
ámbito laboral como es la gestión de recursos financieros, trabajo en equipo,
patrimonio cultural y natural, así como la planeación turística, tal y como lo
recomendaron Cheung, Law y He (2010); Nguyen y Chaisawat, 2011; Lolli
(2013); Norton (2014); Goh y Scerri, (2016).
Finalmente, la investigación aporta resultados sobre la implementación
de un programa educativo a nivel superior sobre un sector económico que se
ha convertido en estratégico para el desarrollo integral de un país, por lo que
es importante seguir formando capital humano calificado que permita satisfacer las necesidades del ámbito laboral tal y como lo señalan Loera, López y
Teja (2020). También se confirma lo señalado tanto por Tseng et al. (2019);
Rekalde y García (2015) con respecto a la formación turística integral orientada no solamente al componente técnico, sino que incluya el social y relacional en un ambiente de incertidumbre lo cual ha permitido que sus egresados
tengan éxito al insertarse al sector laboral.
Así, se sugiere realizar estudios futuros considerando la perspectiva de
los empleadores para identificar los requerimientos del sector laboral aunado
a determinar el nivel de satisfacción que poseen con respecto al nivel de las
competencias profesionales logradas por los egresados de turismo. También,
se recomienda llevar a cabo una investigación de tipo longitudinal con el propósito de determinar el proceso de adquisición de las competencias profesionales del licenciado en turismo durante su formación académica. Lo anterior
a partir de la pandemia por Covid-19, la cual es necesario que sea considerada
como una oportunidad para el diseño e implementación de nuevos ambientes
educativos para el desarrollo de una formación académica de calidad incorporando en forma continua las diversas herramientas tecnológicas tal y como lo
establecen Echeita (2020); Esteban-Guitart et al. (2020).

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DE LOS SANTOS-GÓMEZ DE LA CASA | MORALES-RAMÍREZ | FERRETIZ-JIMÉNEZ

Percepciones sobre Capacidad Absortiva
e Innovación en el Sector Farmacéutico Mexicano
Perceptions of Absorptive Capacity and Innovation
in the Mexican Pharmaceutical Sector
ARACELI DE LOS SANTOS-GÓMEZ DE LA CASA* | DIONICIO MORALES-RAMÍREZ**
| LAURA ESTHER FERRETIZ-JIMÉNEZ***

RESUMEN
El objetivo del trabajo consiste en identificar las percepciones sobre capacidad absortiva (potencial y realizada) e innovación que presentan los
directivos de la industria farmacéutica mexicana. Por ello, se administró
un cuestionario a 164 personas en puestos directivos de 87 empresas del
sector. Mediante el análisis factorial se conformaron las variables y posteriormente se aplicó un análisis asociación, encontrando una asociación positiva entre la capacidad absortiva y la innovación. Se concluye
que la capacidad absortiva no ha sido desarrollada en el sector farmacéutico mexicano, lo cual refleja una industria enfocada a la manufactura
más que a la creación de productos innovadores.
Palabras clave: Capacidad absortiva | Innovación | Ventajas competitivas.
ABSTRACT
The objective of the work is to identify the perceptions of absorptive capacity (potential and realized) and innovation presented by the directors
of the Mexican pharmaceutical industry. Therefore, a questionnaire was
administered to 164 people in managerial positions of 87 companies in
the sector. By means of factorial analysis the variables were formed and
later an association analysis was applied, finding a positive association
between absorptive capacity and innovation. Concluding that absorptive capacity has not been developed in the Mexican pharmaceutical

* Doctoranda en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Facultad de Comercio y Administración de
Tampico, Doctorado en Gestión Estratégica de Negocios. Correo electrónico: aracelide@gmail.com
** Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Campus Tampico-Madero. Correo electrónico: dionicio.morales@gmail.com
** Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Campus Tampico-Madero.
Correo electrónico: lau.ferretiz@gmail.com

Recibido: 15 de enero de 2021 | Aceptado: 14 de octubre de 2021 ISSN 2007-1205 | pp. 78-101
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sector, which reflects an industry focused on manufacturing rather than
creating innovative products.
Keywords: Absorptive capacity | Innovation | Competitive advantages.

INTRODUCCIÓN
En un ambiente de constantes cambios económicos y tecnológicos, las empresas buscan incrementar su competitividad y sostenibilidad para desarrollarse.
Ante esta situación, las organizaciones deben intensificar sus prácticas para
adquirir, asimilar, transformar y explotar el conocimiento, es decir, estimular
su capacidad absortiva (CA), ya que ésta suele ser un factor clave para facilitar
los procesos de innovación dentro de las empresas (Zahra y George, 2002).
La CA es un concepto relacionado con la forma de explotar y adquirir el
conocimiento con propósitos comerciales (Van den Bosch et al., 2006; Zahra
y George, 2002); se puede encontrar en los diferentes niveles de la empresa,
en la industria y a nivel nacional (Van den Bosch et al., 1999; Cohen y Levinthal, 1990). Además, cuando las organizaciones se basan en conocimiento
específico, adquieren la capacidad de responder, adaptarse y generar nuevas
ideas o innovaciones. Desde el enfoque académico, la CA se ha empleado para
explicar la relación entre el conocimiento que se genera dentro de la empresa
(interno), así como el que proviene fuera de ella (externo), y los procesos de
innovación.
La innovación, sea de producto, de proceso o de marketing, suele brindar ventajas competitivas a las empresas en donde se lleven a cabo dichas
prácticas. Autores como Valdez et al. (2016); Caragliu y Nijkamp (2012); y
Flatten et al. (2011), señalan que una organización, industria o sector innovador tienden a adaptarse a los cambios de su entorno, lo que significa que
aspiran a presentar altos niveles de CA del conocimiento. Sin embargo, debe
mencionarse que la innovación suele implicar altos costos, y en algunas ocasiones se enfrentan a procesos largos y poco exitosos, como el caso particular
de la industria farmacéutica, la cual se ha caracterizado por dirigir sus esfuerzos hacia la investigación y el desarrollo (I+D) de nuevos medicamentos, es
decir, investigación, invención y comercialización (DiMasi et al., 2016).
En México, la industria farmacéutica se distingue por fabricar medicamentos de gran calidad y de alta tecnología. Para el año 2016, la producción
global de la industria fue de 10,103 mdd, con un consumo de 13,595 mdd. De
igual manera, en ese mismo año exportó un monto de 1,376 mmd, siendo
Estados Unidos su principal destino, e importó 3,745 mmd procedentes de
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Estados Unidos, Alemania y Francia. Dentro del territorio nacional se ubican
12 de los 25 laboratorios más importantes a nivel mundial, contando con
instalaciones de producción y centros de distribución. Además, las reformas
realizadas en la normatividad de vigencia del registro sanitario y la eliminación del requisito de planta han contribuido para que México se convierta en
un destino atractivo para invertir. Tan sólo en 2016, la inversión acumulada
por este sector fue de 5,297 mdd, y los destinos de esta inversión fueron la
Ciudad de México, Jalisco y el Estado de México (ProMéxico, 2018).
Pese a que esta industria representa el segundo mercado más importante en Latinoamérica (ProMéxico, 2018), enfrenta grandes problemas, como
son los altos costos en la producción de los fármacos y la recuperación de la
inversión realizada. Asimismo, dos de cada seis empresas están dispuestas a
invertir en la adopción de tecnología y en el rediseño de sus procesos, tanto
de fabricación como de mercadotecnia, lo que nos muestra la poca disposición al desarrollo de innovación por parte de las empresas mexicanas (Esquivel, 23 de febrero de 2019).
En este sentido, innovar eficientemente en este sector suele ser complejo, ya que depende de fuentes externas de conocimiento que involucran
diversos elementos, como son: los competidores, los proveedores, los clientes, las universidades, los instituciones y centros de investigación (Nonaka et
al., 2014; Calderón y Jasso, 2013; Gassman, Enkel y Chesbroug, 2010). Por
lo tanto, la identificación de dichas fuentes, su asimilación, transformación y
explotación, es decir, su CA, coadyuvan al entendimiento y mejoramiento de
los procesos de innovación que se llevan a cabo en este sector (Teece, 2009;
Cohen y Levinthal, 1990). En consecuencia, el reto que enfrenta la industria
farmacéutica mexicana es estimular y desarrollar su CA como facilitador de
adaptación en ambientes altamente cambiantes, con estrategias direccionadas
al desarrollo e innovación de nuevos fármacos.
El objetivo del presente trabajo consiste en identificar las percepciones
sobre CA e innovación que presentan las personas en puestos directivos (CEO,
gerentes y jefes de área) dentro de la industria farmacéutica mexicana. Para
ello, se aplicó un cuestionario a 164 personas distribuidas en 87 empresas
del sector. Se llevó a cabo un análisis factorial para la construcción de variables, también se estimó una prueba de correlación. Se eligió trabajar con la
industria farmacéutica debido a que éste es un sector que aporta 7% del PIB
manufacturero y genera cerca de 87 mil empleos directos y poco más de 400
mil indirectos (KPMG, 2019). Además, sus procesos de innovación suelen ser
largos (aproximadamente de 10 a 15 años), costosos y con poco éxito, por lo
que es particularmente importante entender cómo es percibida la CA dentro
de este sector.
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El trabajo se divide en cuatro secciones. En la primera, se presenta la
literatura sobre CA e innovación, así como las hipótesis de trabajo. En la segunda, se describe la metodología empleada para la prueba de hipótesis. En
la tercera, se presentan las estadísticas básicas y los resultados del análisis.
Finalmente, son dadas las conclusiones y recomendaciones del estudio.
1. REVISIÓN DE LA LITERATURA
1.1. Aproximación al concepto de capacidad absortiva
La revisión de la literatura muestra el consenso que los investigadores tienen
respecto al desempeño de la CA, señalando que los procesos de aprendizaje son fundamentales para una organización. No obstante, las definiciones y
mediciones de este concepto varían ampliamente. El concepto CA originalmente fue estudiado por Alder (1965) como la habilidad de la empresa para
absorber información y recursos externos. Cohen y Levinthal (1989, 1990)
orientan el concepto a los procesos de aprendizaje organizacional y precisan
la CA como la habilidad para identificar, asimilar y explotar conocimiento del
entorno. Otros autores la definen como la experiencia que tiene la empresa
para valorar el conocimiento externo y aplicarlo con propósitos comerciales
(Gebauer et al., 2012; Kostopoulos et al., 2011; Escribano et al., 2008; Vega et
al., 2008; Van den Bosch et al., 2006; Jansen et al., 2005; Cohen y Levinthal,
1990).
Sin embargo, una de las definiciones más significativas es la realizada por
Zahra y George (2002), quienes señalan que es un conjunto de capacidades y
procesos estratégicos por el cual las empresas adquieren, asimilan, transforman y explotan conocimientos con la intención de crear valor. E indican que
la adquisición describe a la capacidad de la empresa para identificar, valorar y
apropiarse del nuevo conocimiento; la asimilación sugiere el reconocimiento
e interpretación del conocimiento adquirido; la transformación se refiere al
desarrollo y mejoras de los procesos y rutinas que facilitan la transferencia
y combinación del conocimiento que fue adquirido y asimilado previamente; finalmente, la explotación es la utilización del nuevo conocimiento con
fines comerciales. Estos autores, ubicaron dos subconstructos: la capacidad
absortiva potencial (PAC), la cual hace a la empresa receptiva para adquirir y
asimilar conocimiento externo; y la capacidad absortiva realizada (RAC), que
se considera fuente primaria de mejoras en la empresa mediante el desarrollo
de capacidades de transformación y explotación del conocimiento, facilitando
la innovación y el desarrollo de nuevos productos (Zahra y George, 2002).
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La CA ha sido estudiada en distintos contextos, por ejemplo, como fuente
generadora de innovación (Kostopoulos et al., 2011; Camisón y Forés, 2010;
Murovec y Prodan, 2009; Escribano et al., 2008, Fosfuri y Tribó, 2008; Arbussà y Coenders, 2007; Caloghirou et al., 2004), como trabajo colaborativo
con otras empresas (Camisón y Forés, 2010; De Jong y Freel, 2010; Grimpe y
Sofka, 2009), como aprendizaje organizacional (Petti y Zhang, 2016), o como
estrategia organizacional (Peris, Mestre y Palao, 2011; Jansen et al., 2005).
1.2. Aproximación al concepto de innovación
El concepto de innovación fue introducido por Arrow (1962) y Nelson (1959),
quienes la describen como un bien público duradero. Otras enunciaciones la
detallan como un nuevo producto o proceso de producción que es comercializado con éxito (Pavitt, 1984). Tushman y Nadler (1986) la precisaron
como la creación de un producto, servicio o proceso nuevo para una unidad
de negocio. Mientras que Damanpour y Gopalakrishnan (2001) la definieron
como la adopción de una idea o un comportamiento nuevo en una organización. Por otra parte, el Manual de Oslo (Organización para la Cooperación y
el Desarrollo Económicos (OCDE), 2005) señala que el requisito mínimo para
considerar algo como una innovación es que el producto, proceso, método de
organización o comercialización sea nuevo o significativamente mejorado.
En este sentido, la innovación es esencial para el rendimiento de las
empresas y constituye una de las principales fuentes de competitividad y
crecimiento económico, donde la firma debe responder a las necesidades del
entorno para generar ventajas competitivas mediante un proceso complejo,
donde el conocimiento acumulado se transforma, modifica o reinterpreta;
este conocimiento se considera esencial en el éxito de la actividad innovadora
de la empresa, permitiendo desarrollarse y ajustarse rápidamente a los cambios, además de identificar y explotar nuevas oportunidades en el mercado
(Murovec y Veugelers, 2006; Grossman y Helpman, 1994; Harris y Mowery,
1990).
La literatura muestra estudios que analizan la relación entre la CA y la innovación donde el conocimiento es un elemento estratégico; también examinan otros aspectos como el aprendizaje, los acuerdos de cooperación, el desarrollo tecnológico y los resultados financieros (González y Hurtado, 2014;
Gebauer et al., 2012; Lewin et al., 2011; Kostopoulos et al., 2011; Camisón y
Forés, 2010; Grimpe y Sofka, 2009; Murovec y Prodan, 2009; Escribano et
al., 2008; Castro, Rocca e Ibarra, 2009; Vega et al., 2008; Arbussà y Coenders,
2007), concordando en que la CA es clave en el propósito de innovar, favoTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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reciendo el éxito y el logro de ventajas competitivas, como se presenta en la
siguiente sección.
1.3. Capacidad absortiva e innovación
La relación entre CA e innovación ha sido abordada en diversos y contextos (sector vitivinícola, petrolero, acuícola, electrodoméstico, farmacéutico
y manufacturero). Por ejemplo, en España, Pradana, Pérez y Fuentes (2020)
analizaron el desempeño organizacional mediante la innovación, la CA y el
capital humano, en una muestra de 138 empresas de la industria vitivinícola, analizando los datos a través del método estadístico de regresión por
mínimos cuadrados parciales (PLS); los resultados demuestran que tanto la CA
como los recursos humanos permiten a las empresas capturar completamente los beneficios de la innovación, de tal manera que si las empresas poseen
una serie de recursos y capacidades (CA, recursos humanos e innovación),
éstos pueden verse como buenos impulsores de rendimiento y, por extensión, de ventaja competitiva.
En Italia, Russo y Di Paola (2019) estudiaron los antecedentes de la CA
y los flujos de conocimiento externo en un conjunto de 103 empresas biofarmacéuticas italianas. Los hallazgos muestran que las empresas biofarmacéuticas inmersas en un ambiente de I+D son capaces de adoptar estrategias
de innovación, a través de la construcción de alianzas y redes científicas, ampliando de esta forma sus procesos de innovación. De igual manera, Choo y
Tan (2019) estudiaron la influencia de la tecnología basada en el conocimiento y la CA en la innovación de servicios hoteleros en Malasia; en su análisis
cualitativo revisan la literatura publicada entre 1990 y 2018, y sus hallazgos
proponen un modelo teórico donde la tecnología basada en el conocimiento
facilita el proceso de capacidad absortiva potencial, facilitando la generación
de un stock de nuevos conocimientos, en tanto que la capacidad absortiva
realizada permite utilizar los nuevos conocimientos para innovar.
Asimismo, Schweisfurth y Raasch (2018) realizaron un estudio a 864
empleados de una empresa de electrodomésticos a nivel mundial; al observar
que las personas que trabajan en este tipo de industria tienen conocimientos
individuales y algún conocimiento de soluciones, esta investigación les permitió a los autores conceptualizar la CA para las necesidades no satisfechas que
surgen en el uso de un producto o servicio dado, y la CA para la solución tecnológica, que se refiere a resolver problemas técnicos y proporcionar funcionalidad. Los resultados obtenidos mediante análisis de regresión mostraron
que la CA para la necesidad y la CA para la solución se forman e interoperan a
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nivel intraindividual para facilitar la innovación de los empleados.
En Corea del Sur, Ali et al. (2016) investigaron cómo las empresas logran un desempeño organizacional óptimo mediante la CA y la innovación
organizacional. Para ello, aplicaron una encuesta y, mediante un análisis de
ecuaciones estructurales, encontraron que la CA y la innovación organizacional contribuyen a un mejor desempeño organizacional. En empresas noruegas y suecas, Clausen (2013) examinó la relación entre la CA (I+D interno) y la
cooperación en innovación con actores externos, como empresas del mismo
ramo y de I+D, proveedores, clientes, competidores, consultores, universidades e institutos de investigación. El autor utilizó datos de la tercera Encuesta
de Innovación Comunitaria, que se basa en el Manual de Oslo; los resultados,
obtenidos mediante la regresión de Poisson, manifiestan que la CA, a través
de la I+D interna, la capacitación y personal calificado, se asocia positivamente
con la intensidad de cooperación en innovación con otras empresas.
En Grecia, Kostopoulos et al. (2011) revisaron el papel de la CA como
mecanismo para identificar y traducir los flujos de conocimiento externo
(por ejemplo, proveedores, clientes, competidores e instituciones de investigación) en beneficios tangibles para la empresa y como un medio para mejorar el desempeño financiero y de innovación. Sus resultados muestran que
los flujos de conocimiento externo están significativamente asociados con la
CA, además de correlaciones significativas tanto para la CA y la innovación,
como para las relaciones de desempeño financiero e innovación; los autores
concluyen que la CA contribuye positivamente a la innovación y al desempeño financiero.
En México, García et al. (2020) analizaron el nivel de desarrollo de la CA
en la industria manufacturera en México; para este estudio utilizaron datos
de la Encuesta sobre Investigación y Desarrollo Tecnológico (Esidet) del año
2014. Los datos fueron tratados mediante un análisis multivariante de cluster,
y los hallazgos muestran diferentes niveles de CA respecto a los subsectores; en
cuanto a la asimilación, la transformación y la explotación, estas diferencias
son significativas, no así para la adquisición. Las conclusiones indican que la
CA en el sector manufacturero mexicano se desarrolla de manera incipiente.
Por su parte, Ortiz et al. (2019), en su estudio aplicado a gerentes y supervisores de 128 empresas industriales ubicadas en la frontera norte de Tamaulipas, México, exploraron el proceso de la generación del conocimiento
a través de la CA y el efecto que ésta tiene en la innovación. Los datos fueron
recolectados a través de cuestionarios y analizados mediante ecuaciones estructurales; en los resultados se observa que la CA potencial y la CA realizada
tienen efecto positivo en la innovación de procesos, dejando fuera a la innovación de producto. En este mismo estado, Solís et al. (2017) investigaron
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el efecto que tiene la CA (en sus dimensiones potencial y realizada) sobre la
innovación (en sus dimensiones de proceso y producto) en el sector petroquímico localizado en Reynosa. Mediante un estudio de regresión lineal,
analizaron la información de una muestra de 96 participantes. Los hallazgos
indican que la CA influye en la innovación que se lleva a cabo en las empresas
del sector; además, señalan que la CA potencial infiere sobre la innovación de
procesos mediante la identificación y asimilación del conocimiento externo,
enfatizando la importancia que tiene la capacitación y la formación de capital
intelectual, así como los recursos materiales; en lo referente a la CA realizada,
ésta influye positivamente en la innovación en los productos que realizan las
empresas petroquímicas.
Continuando con los trabajos en México, García y León (2015) analizan
la relación entre las dimensiones de la CA y el nivel de innovación en el sector
acuícola en Sonora. La información para este estudio fue obtenida mediante
la aplicación de una encuesta que estima las dimensiones de la CA y la innovación en una muestra de 45 plantas acuícolas. Los datos obtenidos fueron
analizados mediante un modelo de ecuaciones estructurales; los hallazgos indican que entre la CA y la innovación existe una relación positiva fuerte, al
igual que entre sus dimensiones y la innovación, siendo la asimilación la más
representativa en esta relación.
Si bien existe evidencia empírica que señala que la CA tiene una relación
positiva y significativa en el desempeño innovador de la empresa (Gebauer
et al., 2012; Kostopoulos et al., 2011; Camisón y Forés, 2010; Escribano et al.,
2008; Arbussà y Coenders, 2007; Nieto y Quevedo, 2005; Jansen et al., 2005;
Cohen y Levinthal, 1990; Zahra y George, 2002), también existen otros autores que encuentran lo contrario (Arcos, 2013; González y Hurtado, 2014;
Monge et al., 2015; Vega et al., 2017). Partiendo de la revisión de la literatura
y con base en los fundamentos teóricos y empíricos presentados, se considera
a la CA como un recurso positivo en la organización, donde los altos niveles
de CA están relacionados con la innovación. En consecuencia, se propone las
siguientes hipótesis:
Hipótesis 1: La capacidad absortiva potencial (PAC) de las empresas farmacéuticas está positivamente relacionada con la innovación llevada a cabo
en ellas.
Hipótesis 2: La capacidad absortiva realizada (RAC) de las empresas farmacéuticas está positivamente relacionada con la innovación llevada a cabo
en ellas.

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2. METODOLOGÍA
2.1. La muestra
Para llevar a cabo este trabajo, se solicitó el apoyo a una asociación de la industria farmacéutica, conformada por 87 empresas dedicadas a la elaboración
de medicamentos de uso humano, y por cuestiones de confidencialidad se ha
omitido su nombre. El cuestionario aplicado estuvo dirigido a los directivos
(CEO), gerentes y jefes de área o sector; de esta manera, la muestra de análisis quedó conformada por 164 participantes, quienes aceptaron informar de
forma voluntaria.
2.2. El cuestionario
El instrumento se conformó de tres secciones. En la primera recoge la información (puesto del informante, inicio de operaciones, número de empleado)
que permite describir el entorno farmacéutico. En la segunda sección se presenta el test para medir la CA en sus dos dimensiones (PAC, conformada por
la adquisición y asimilación de conocimiento, y RAC, integrada por la transformación y explotación del nuevo conocimiento), y consta de 19 ítems. La
tercera sección está compuesta por 10 ítems que consideran la innovación
(INNOV) en productos, en procesos y en comercialización o nuevas formas
organizacionales. Cabe mencionar que el cuestionario utilizado fue validado
por García y León (2015), quienes tomaron como base el trabajo realizado
por Jansen et al. (2005) para medir la CA y la innovación en el trabajo de Antonioli et al. (2014). El instrumento mostró un índice de confiabilidad de Alfa
de Cronbach .867.
2.3. Análisis factorial exploratorio
El análisis de los datos se llevó a cabo mediante el análisis factorial exploratorio, el cual tiene como propósito examinar la estructura de interrelaciones
entre un grupo de datos, reconociendo los factores de la estructura que determinen el grado en que cada variable explique la varianza observada (Hair et
al., 1999). Para llevar a cabo el análisis factorial, primeramente se comprobó
que la estructura de los datos fuera la apropiada mediante la prueba de esfericidad de Bartlett y la prueba de Kaiser-Mayer y Olkin (KMO). La esfericidad
de Bartlett tiene como objetivo probar la existencia de no correlación entre
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las preguntas. Un valor de la prueba menor a 0.05 rechaza la hipótesis nula de
no correlación y, por consecuencia, es recomendable continuar con el análisis
factorial (Harman, 1980). Y con la prueba de KMO se determina si es adecuado
aplicar el análisis factorial, para lo cual sus valores deben oscilar entre 0.5 y 1.
La extracción de los factores se realizó mediante el método de componentes principales, ya que establece combinaciones lineales de variables no
correlacionadas, donde el primer componente muestra la varianza máxima,
y las subsecuentes explican gradualmente proporciones más pequeñas de la
varianza no correlacionadas entre sí, estimando las puntuaciones factoriales
y la matriz de cargas factoriales a través de las correlaciones de las variables.
Para la rotación se eligió el método Varimax; su rotación ortogonal permite
la extracción de factores no correlacionados, al mismo tiempo que minimiza
el número de variables con cargas altas, mejorando así la interpretación de
los factores.
2.4. Confiabilidad interna y construcción de variables
La consistencia interna del instrumento fue evaluada mediante el coeficiente
de confiabilidad de Alfa de Cronbach. Este coeficiente es un método que permite determinar la fiabilidad de la escala, en función de las intercorrelaciones
(covarianzas) entre las preguntas, la varianza total y el número de preguntas
que conforman la escala. Sus valores obtenidos oscilan entre 0 y 1; entre más
altos o cercanos a 1, mayor fiabilidad (Cronbach, 1951). Al respecto, Nunnally y Bernstein (1995) proponen valores entre 0.75 y 0.90 como buenos o
aceptables. En tanto que Mateo (2012) señala que valores que oscilan entre
0.8 y 1 son considerados como altos, detonando excelentes niveles de fiabilidad en el instrumento. En este análisis se aplica esta prueba a cada variable o
dimensión encontrada mediante el análisis factorial.
Para una mejor interpretación del valor de las variables estimadas, se
procedió a su estandarización a través del escalamiento mínimo-máximo mediante la siguiente ecuación: Xnorm=(X-Xmin)/(Xmax-Xmin). Este procedimiento permite obtener desviaciones más pequeñas, eliminando el efecto
de los valores atípicos y permitiendo que los valores oscilen entre 0 y 1, de tal
manera que los valores próximos a 1 expresan un nivel alto o mayor presencia de las variables, en tanto que valores cercanos a 0 expresan su ausencia.

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DE LOS SANTOS-GÓMEZ DE LA CASA | MORALES-RAMÍREZ | FERRETIZ-JIMÉNEZ

2.5. Procedimiento para el análisis
El análisis del cuestionario se llevó a cabo en cinco pasos. Primeramente, se
efectuó el análisis factorial, utilizado para identificar las dimensiones PAC, RAC
e INNOV. Después, mediante el alfa de Cronbach se efectuó la prueba de validez interna de las dimensiones utilizadas. Para una mejor interpretación de
las dimensiones, posteriormente se estandarizaron las variables mediante el
criterio de min-max, asegurando que éstas oscilaran entre 0 y 1. Finalmente,
se estimó un análisis de correlación de Pearson (r) para ver la asociación entre
las variables y dar respuesta a las hipótesis planteadas. Las estimaciones se
llevan a cabo empleando el software IBM SPSS Statistics Base V22.0.0.
3. RESULTADOS
Se encontró que el 37.8% fueron jefes de área o sector, el 36% fueron gerentes
y el 26.2% fueron CEO. Las empresas farmacéuticas que iniciaron operaciones
en México tienen una antigüedad promedio mayor a 21 años. El 53% de los
que respondieron dicen que en su empresa trabajan más de 251 empleados; el
29.9%, entre 101 y 250 empleados; en tanto que el 17.1%, entre 51 y 100 personas. La principal acción que ocupa a esta industria es la fabricación de medicamentos, aunque la comercialización y las ventas son las actividades en las
que mayormente participan, y destinan 67.7% de sus recursos sobre todo en
los nuevos medicamentos o en los considerados novedosos para la empresa.
Respecto a la percepción de los encuestados sobre los ítems que miden
la CA, en la Tabla 1 se observa que los puntajes máximos (x = 4.40) corresponden a dos preguntas. La primera hace referencia a si la empresa ofrece capacitación al personal (AS20), y la segunda a si analizan los procesos y rutinas
existentes para detectar mejoras (AS21). Este resultado muestra la importancia que dan las empresas farmacéuticas a la capacitación, así como al análisis
y la mejora de procesos. El nivel más bajo (x = 1.25) indica la desatención que
se da a los cambios generados por el nuevo conocimiento y si éstos son registrados en hojas de proceso y planes de control para mantener un registro de
impacto (TR24). Finalmente, el promedio total (x = 3.2) permite observar la
existencia de cinco preguntas por debajo y 14 superiores a éste.

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PERCEPCIONES SOBRE CAPACIDAD ABSORTIVA E INNOVACIÓN

TABLA 1
Medidas de tendencia central de capacidad absortiva
Nom.

Ítem

Media

Desviación
estándar

AD13

La empresa utiliza fuentes externas del conocimiento

3.30

1.245

AD14

Normalmente reconoce nuevos conocimientos dentro
de la organización

3.26

1.342

AD15

Existe cooperación de conocimiento entre su organización
y otras instituciones, como universidades y centros de
investigación

4.23

.677

AD16

Existe cooperación de conocimiento con clientes
y proveedores

3.63

1.141

AD17

Existe cooperación con consultores, foros y eventos
externos

3.51

1.354

AD18

Se detectan en los distintos departamentos que conforman
la organización nuevas prácticas para replicar que ofrecen
mejora en proceso, producto, gestión

3.29

1.268

AD19

Normalmente hay una persona responsable de adquirir el
conocimiento externo e interno en la organización

3.50

1.308

AS20

Su empresa ofrece capacitación al personal

4.40

.723

AS21

Se analizan los procesos y rutinas existentes para detectar mejoras

4.40

.757

AS22

Cuando se adquiere conocimiento todas las partes involucradas participan

4.07

1.040

AS23

Cuando se adquiere un nuevo conocimiento se basan en un
proceso para la implementación

4.12

.925

TR24

Los cambios generados por el nuevo conocimiento son
registrados en hojas de proceso, planes de control, etc.,
manteniendo un registro de impacto

1.25

.659

TR25

La organización discute las consecuencias de los cambios
del nuevo conocimiento y sus consecuencias en el mercado,
tendencias y potencialidades resultantes para el desarrollo
de nuevos productos

1.81

1.066

TR26

Se analiza el nuevo conocimiento, adaptándolo a las formas
de trabajo existentes

1.36

.691

TR27

Se considera cómo explotar el conocimiento que se adaptó,
contemplando a todos los departamentos de la organización
involucrados en la mejora

1.85

1.077

EX28

Considera que su empresa es generadora de patentes

3.30

1.064

EX29

Considera que su empresa tiene mayor capacidad en I+D de
nuevos productos o servicios, comparada con la competencia

3.18

1.135

EX30

Es común que la empresa transforme los productos o
procesos viejos en nuevos debido a sus capacidades y
habilidades

3.37

1.074

EX31

Con qué frecuencia la empresa realiza cambios tecnológicos

3.62

.936

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Mínimo

1

Máximo

5
164

N

Fuente: Elaboración propia.

El análisis descriptivo a los ítems que miden la innovación se muestra
en la Tabla 2, donde se observa el puntaje máximo (x = 3.55), el cual hace referencia al grado de innovación de la empresa (IN41). No obstante, el puntaje
menor (x = 2.85) de la pregunta IN38 da razón de que la percepción que tienen
los encuestados sobre las inversiones que la empresa realiza para el desarrollo
de sus propias tecnologías es baja. Finalmente, el valor promedio total (x =
3.0) permite observar siete valores por debajo de la media y tres superiores a
este valor.
TABLA 2
Medidas de tendencia central de innovación
Nom.

Ítem

Desviación
estándar

Media

IN32

En comparación con la competencia, nuestra empresa
realiza más lanzamientos de productos y servicios

3.01

1.465

IN33

En comparación con otras empresas, la nuestra identifica y
desarrolla nuevos mercados mucho más rápido

2.93

1.488

IN34

Qué tan frecuentemente se modifica o desarrolla un nuevo
producto

2.97

1.463

IN35

Las modificaciones de procesos en la empresa ocurren

2.90

1.493

IN36

Las ventas aumentan después del lanzamiento de un
producto o servicio

2.88

1.506

IN37

La organización invierte en actividades de desarrollo de
nuevos productos o servicios

2.96

1.475

IN38

La organización invierte para el desarrollo de propias
tecnologías

2.85

1.520

IN39

La gestión de la empresa ha sido modificada

3.04

1.367

IN40

La organización busca nuevos mercados

2.96

1.433

IN41

Cuál considera que es el grado de innovación de su
empresa

3.55

1.158

Mínimo
Máximo
N

Fuente: Elaboración propia.

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1
5
164

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3.1. Análisis factorial para construcción de variables
Los resultados del análisis factorial permitieron identificar las dimensiones
subyacentes de las variables propuestas en el instrumento. En el caso de la
CA, se agruparon los factores esperados, los ítems TR24 y TR26 se eliminaron por no agruparse en el factor correspondiente, y los ítems AD15, AD16
y AS20 fueron eliminados, ya que mostraron saturaciones bajas (Nunnally y
Bernstein, 1995). Partiendo de esta información, en la Tabla 3 se muestran
los resultados de la matriz de componentes rotados, mostrando la agrupación
de las dimensiones PAC y RAC.
TABLA 3
Matriz de componente rotado para PAC y RAC
Componentes
PAC
AD13

.818

AD14

.742

AD17

.844

AD18

.830

AD19

.841

AS21

.428

AS22

.523

AS23

.309

RAC

TR25

.133

TR27

.204

EX28

.870

EX29

.883

EX30

.884

EX31

.782

Método de extracción: análisis de componentes principales. Método de rotación: Varimax
con normalización de Kaiser. a. La rotación convergió en 3 iteraciones.
Fuente: Elaboración propia.

Para identificar si el análisis factorial es pertinente en esta muestra de
datos, se estimó la prueba KMO, en donde se obtuvo un valor de .780, que al
ser superior a .7, se puede considerar como aceptable. En cuanto a la prueba
de esfericidad de Bartlett, se encontró un valor de .000, el cual es menor que
0.05, por lo que es adecuado emplear dicho análisis para la agrupación de los
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datos o la construcción de los factores. Por último, para verificar la fiabilidad
de la consistencia interna del instrumento, se aplicó el alfa de Cronbach; los
resultados para PAC (.844) indican que el Coeficiente alfa es &gt;.8, teniéndose
como bueno, y para RAC (.756), el Coeficiente alfa &gt;.7, considerándose aceptable (Nunnally y Bernstein, 1995).
El mismo procedimiento se llevó a cabo para las preguntas de la innovación, en donde únicamente se eliminaron dos ítems (IN40 e IN41), por no
obtener pesos adecuados en las comunalidades (Nunnally y Bernstein, 1995).
En la Tabla 4 se observa el resultado de la matriz de componentes rotados.
TABLA 4
Matriz de componente rotado de INNOV
Componente
INNOV
IN32

.930

IN33

.949

IN34

.953

IN35

.935

IN36

.950

IN37

.945

IN38

.935

IN39

.938

Método de extracción: análisis de componentes
principales. a. 1 componentes extraídos.
Fuente: Elaboración propia.

El test KMO mostró un valor de .963, que al ser mayor a 0.9 se considera
como una excelente adecuación muestral; además, la prueba de esfericidad
de Bartlett resultó (0.000) menor a 0.05, por lo que la aplicación del análisis
factorial es adecuada. De igual manera, la fiabilidad de la consistencia interna
del instrumento alcanzó un excelente desempeño medido con el alfa de Cronbach, el cual fue de .982 (Nunnally y Bernstein, 1995). Vale la pena comentar
que una vez que se encontraron dichas agrupaciones en la factorial, se generaron los puntajes correspondientes a las variables PAC, RAC e INNOV mediante
el enfoque llamado escalamiento mínimo-máximo. Esta normalización de los
datos nos permite obtener rangos fijos que van de 0 a 1, suprimiendo el efecto
de los valores atípicos y reduciendo su variabilidad. En la Tabla 5 se muestran
las medidas de tendencia central posterior al escalamiento.
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Los resultados permiten identificar que, en general, tanto la PAC como la
presentan valores por debajo del valor medio de 0.5; esto nos indica que
las percepciones tienen una tendencia hacia valores medios en RAC y bajos en
PAC. De manera intuitiva, podemos decir que las empresas de este sector tienen dificultades para apropiarse del conocimiento externo, aunque una vez
que lo adquieren tienen una mayor disposición a explotarlo. En el caso de
la variable INNOV, se encontró un valor concentrado alrededor de la media
del indicador, sugiriendo que las empresas del sector farmacéutico mexicano
no son altamente innovadoras, pero tampoco son completamente seguidoras
respecto al desarrollo de productos, procesos o comercialización.
RAC

TABLA 5
Estadísticos descriptivos de las variables PAC, RAC e INNOV
Media

Desviación estándar

PAC

.3562383

.24540140

RAC

.4935637

.23717583

INNOV

.5144817

.34666379

N válido (por lista)

164

Fuente: Elaboración propia.

3.2. Análisis de asociación
Determinadas las dimensiones PAC y RAC, así como la dimensión INNOV, se
propone un análisis de correlación de Pearson. En la Tabla 6 se observa la
existencia de una relación baja pero positiva entre la RAC y la INNOV, dado
que la probabilidad obtenida es p = 0.047, que es menor a 0.05 (.156), por lo
que se comprueba la existencia de una asociación entre la INNOV y la CA en su
dimensión RAC.

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TABLA 6
Correlación entre PAC, RAC e INNOV
INNOV
INNOV

Correlación de Pearson

1

Sig. (2-colas)

PAC

RAC

N

164

Correlación de Pearson

.043

Sig. (2-colas)

.581

N

164

Correlación de Pearson

.156*

Sig. (2-colas)

.047

N

164

* La correlación es significativa en el nivel 0.05 (2 colas).
Fuente: Elaboración propia.

3.4. Discusión de los resultados
En las últimas décadas, la CA ha sido considerada como una ventaja competitiva por las organizaciones. No obstante, en nuestro país no se han realizado suficientes estudios que analicen este constructo. Además, en la literatura existente, la CA se ha abordado desde diversas perspectivas, arrojando
diferentes resultados, desde los que afirman que las capacidades internas de
la empresa y el conocimiento que es adquirido del exterior coadyuvan a la
innovación (Caloghirou et al., 2004), hasta los que aseguran que la empresa
no requiere de CA para incentivar la innovación (González y Hurtado, 2014).
Por esta razón, esta investigación tuvo como propósito contribuir empíricamente al análisis de la CA y su relación con la innovación, examinando cada
una de sus dimensiones para determinar su relevancia como generadora de
valor agregado para la empresa.
Dentro de los hallazgos encontrados, podemos mencionar que las variables definidas a partir del análisis factorial y la estandarización permitieron
identificar los niveles promedio de las percepciones de la muestra analizada.
Los valores estimados de la PAC (.356), la RAC (.493) y la INNOV (.514) sugieren
que las personas en los puestos claves dentro de esta industria presentan los
niveles más bajos en la variable PAC, reflejando una dificultad para la apropiación del conocimiento obtenido de fuentes externas que deviene de la cooperación con otras organizaciones, universidades y centros de investigación.
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En el caso de la RAC, se encontró un valor ligeramente superior a la PAC, lo que
nos indica que las empresas participantes en el estudio tienen la necesidad de
reconocer cómo se puede aprovechar el conocimiento mediante la capacitación y el análisis constante de los procesos y rutinas existentes que les permitan asimilar el nuevo conocimiento, para renovar su capacidad absortiva
realizada cuando sea necesario.
En cuanto a la INNOV, los resultados indican que las personas encuestadas
no perciben a su empresa como desarrolladora de altos niveles de innovación, más bien, son vistas como empresas con poca disposición a invertir en
nuevas tecnologías y con escasos esfuerzos en el rediseño de sus procesos de
fabricación. Estos resultados son acordes con lo señalado por Esquivel (23 de
febrero de 2019), lo que nos lleva a pensar que la industria farmacéutica en
México es cautelosa en sus estrategias, planes y programas de desarrollo de
productos, procesos y comercialización.
Respecto al análisis de correlación (ver Tabla 6), éste indica una asociación estadística entre la CA y la INNOV, la cual viene dada a través del componente de la RAC (.156). En este sentido, podemos decir que una mayor cantidad
de actividades contenidas dentro de este componente (como son el desarrollo
de nuevos productos, procesos, servicios, o el desarrollo de sus propias tecnologías) se encuentra asociada a mayores niveles de innovación en este sector.
Este resultado es acorde a estudios previos que apoyan la existencia de esta
asociación como medio para mejorar el desempeño innovador de la empresa
(Gebauer et al., 2012; Kostopoulos et al., 2011; Camisón y Forés, 2010; Escribano et al., 2008; Arbussà y Coenders, 2007; Nieto y Quevedo, 2005; Jansen et
al., 2005; Cohen y Levinthal, 1990; Zahra y George, 2002).
Sin embargo, no se encontró una asociación entre PAC e INNOV; esto
puede ser consecuencia de las limitantes que enfrenta este sector para poder
innovar (incluso en la imitación). Por un lado, la inversión en I+D es escasa
y las patentes que se generan en su mayoría son extranjeras. Aunado a esto,
la naturaleza conservadora de esta industria puede ser indicativa de que los
procedimientos que derivan del conocimiento tecnológico y de los procesos
de innovación no son del todo suficientes para que la empresa cuente con la
capacidad de identificar, adquirir y asimilar el conocimiento externo esencial
para incentivar el desarrollo innovador.
CONCLUSIÓN
En este trabajo se analizan las percepciones sobre CA en sus versiones potencial y realizada, así como el nivel de innovación que presentan los adminisTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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tradores en puestos clave dentro de las empresas del sector farmacéutico de
México. Para ello, se aplicó una encuesta a un total de 164 participantes y se
llevó a cabo un análisis factorial para la construcción de las variables referentes a la PAC, la RAC y la INNOV. Asimismo, se estimó la correlación de Pearson
para identificar la asociación entre dichas variables, y con ello tener evidencia
para rechazar o no rechazar las hipótesis planteadas.
Los resultados señalan que sí existe una asociación entre la CA en su
componente RAC y la innovación. Lo anterior nos puede sugerir que, desde la
perspectiva de los actores analizados, en las empresas de este sector se prioriza la capacidad para transformar y explotar (RAC) conocimiento, y esta percepción se asocia a la idea de innovación. La formalización de esta capacidad
se considera fuente principal de mejoras en la empresa mediante habilidades
bien desarrolladas de transformación y explotación del conocimiento, facilitando el logro de ventajas competitivas a través de la innovación y el desarrollo de nuevos productos (González y Hurtado, 2014; Jansen et al., 2005; Leal y
Albort, 2015; Leal et al., 2014; Solís et al., 2017; Zahra y George, 2002).
El caso contrario es lo que pasa con la PAC, la cual presentó los valores
más bajos en la escala construida y no fue estadísticamente significativa en
el análisis de correlación planteado. En otras palabras, los hallazgos de este
trabajo permiten intuir que el personal en puestos clave muestra dificultad
para apropiarse del conocimiento externo, así como para la interiorización
y combinación del conocimiento que fue adquirido y asimilado mediante la
capacitación y la cooperación con instituciones, centros de investigación,
clientes, proveedores, y asimilarlo, poniendo de manifiesto que la industria
farmacéutica da poca importancia a la PAC. En el caso de la RAC, la industria
muestra mayor importancia a la transformación y explotación del conocimiento, enfocándolo en la implementación de rutinas que faciliten el flujo
de conocimiento externo dentro de un proceso de innovación, así como el
aprovechamiento de los cambios tecnológicos que posibiliten a las empresas
transformar los productos, procesos, hacer cambios significativos o el desarrollo de nuevos productos.
Lo anterior nos lleva a concluir que la CA del conocimiento no se encuentra muy desarrollada en la industria farmacéutica mexicana. Esto puede
deberse, por un lado, a que la prioridad de las farmacéuticas nacionales no
está en la I+D, y por otro, a la dependencia tecnológica que se tiene de empresas extranjeras. Al mismo tiempo, la inversión de las trasnacionales, las alianzas y los acuerdos comerciales han llevado a la industria a ser esencialmente
maquiladora y comercializadora. Por lo tanto, resulta fundamental la implementación de estrategias apoyadas en el desarrollo de capacidades y habilidades para la adquisición, asimilación, transformación y explotación de nuevos
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conocimientos, dentro del equipo de trabajo encargado de I+D. Mediante la
inversión en capacitación y formación del personal, conjuntamente, motivar
la cooperación con organizaciones, centros de investigación y universidades
que contribuyan a generar la base de conocimiento de la empresa, incrementando así su creatividad innovadora. De forma tal que, al fomentar la PAC
(adquisición y asimilación) de la empresa, se propicie el sostenimiento de sus
ventajas. De igual manera, al incrementar su RAC (transformación y explotación), desarrollan capacidades que permiten a la empresa asegurar su competitividad mediante la innovación y el desarrollo de nuevos medicamentos.
Por último, se reconoce que para mejorar los resultados del trabajo,
es necesario incrementar el número de encuestas, a fin de captar mejor las
percepciones del sector, por lo que estos resultados apenas representan un
pequeño esfuerzo por conocer las percepciones de las personas en puestos
clave de la industria. Además, es necesario elaborar modelos estadísticos más
completos para poder indagar sobre posibles relaciones de tipo causal. En
este sentido, se recomienda abordar el tema a través del uso de ecuaciones estructurales para datos que captan percepciones mediante preguntas de escala
Likert o modelos econométricos estimados con datos duros de la empresa,
como son el número de patentes, número de laboratorios, ratios financieros,
número de empleados, nivel de estudios y el gasto en investigación, entre
otros.
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RANGEL LYNE | AZUELA FLORES | OCHOA HERNÁNDEZ | BUENROSTRO AGUILAR

¿Actitudes de Anti-Consumo y Venganza?
Cuando las Empresas Socialmente Responsables
Fallan
Anti-Consumption Attitudes and Revenge Behavior?
When Socially Responsible Enterprises Fail
LUCIRENE RANGEL LYNE* | JOSÉ IGNACIO AZUELA FLORES** |
MAGDA LIZET OCHOA HERNÁNDEZ*** |
HUGO JAVIER BUENROSTRO AGUILAR****

RESUMEN
Este trabajo analiza las actitudes de anti-consumo, a partir del incumplimiento de las Empresas percibidas como Socialmente Responsables. El
objetivo es comprobar el efecto mediador de las actitudes de anti-consumo en la relación entre la RSC percibida y la venganza. Se realizó un
modelo de mediación con 475 consumidores, a través de la técnica de
ecuaciones estructurales. Los resultados sugieren que, para resolver las
actitudes de anti-consumo, las empresas deberían ejercer actividades
de RSC y evitar una venganza del consumidor mediante la mala publicidad con alcance en redes sociales. El efecto mediador de la escala de
anti-consumo es confirmado.
Palabras clave: rsc | Actitudes | Anti-consumo | Venganza | Mediación.
ABSTRACT
This study evaluates the anti-consumption attitudes, when Socially Responsible perceived Enterprises fail. The aim is to confirm the media-

* Profesora-investigadora de la Universidad del Noreste y la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Correo electrónico: lucirene.rangel@uat.edu.mx
** Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Correo electrónico: jazuelaflores@gmail.com
*** Profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Correo electrónico: mlochoa@docentes.uat.edu.mx
**** Profesor-investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México. Correo electrónico:
hbuenrostroa@comunidad.unam.mx
Recibido: 8 de febrero de 2021 | Aceptado: 30 de julio de 2021
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ISSN 2007-1205 | pp. 102-125

�¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

103

ting effect of anti-consumption attitudes between the perceived CSR and
consumer revenge. With a sample of 475 consumers, a mediation based
on structural equation modeling was designed. Results suggest that enterprises may apply their CSR to solve anti-consumption attitudes, before revenge attitudes emerge. The main finding is the partial mediating
effect of the anti-consumption scale, between perceived CSR and revenge
based on bad publicity, including social networks.
Keywords: csr | Attitudes | Anti-consumption | Revenge | Mediation.

INTRODUCCIÓN
El incumplimiento de la responsabilidad social corporativa (RSC) destaca
como uno de los antecedentes del odio (Kucuk, 2019), la resistencia, la queja e incluso la venganza hacia las empresas por parte de los consumidores
(Nepomuceno et al., 2017). De acuerdo con su definición, estas actitudes y
sentimientos del consumidor son comparables a las manifestaciones de “anti-consumo”.
El anti-consumo se ha discutido como una posición en contra del “consumismo” (Lee et al., 2011), y se basa en actitudes de aversión, restricción,
abandono y rechazo (Lim, 2017).
El fenómeno de anti-consumo ha sido medido en estudios empíricos
previos, por ejemplo, en la tipología de consumidores propuesta por Iyer
y Muncy (2009), así como en el análisis de las preocupaciones sociales y
medioambientales ligadas a la industria y al país de origen de García De Frutos et al. (2013), para hacer un amplio análisis sobre las causas del rechazo de
los productos de un país. Para esto, se adopta un enfoque cualitativo-interpretativo consistente en 21 entrevistas llevadas a cabo en España. Las entrevistas se centraron tanto en cuestiones generales que genera un país, ligadas
a percepciones político-económicas, sociales y medioambientales, como en
cuestiones ligadas específicamente a la industria (sector textil. Dichos estudios han expuesto las actitudes desde los intereses y preocupaciones del consumidor; sin embargo, a la fecha no se ha identificado un modelo que evalúe
las actitudes de anti-consumo a partir de las acciones fallidas de RSC por parte
de las empresas, percibidas por los consumidores.
De acuerdo con la literatura previa, en general, las percepciones socialmente responsables disminuyen las actitudes negativas del consumidor hacia
la empresa, sobre todo cuando se genera la queja (Kim et al., 2018). Es entonces que este trabajo encuentra una oportunidad de estudio, pues dicho efecto
no se ha analizado a profundidad.
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Se ha dicho que el rechazo de parte de los consumidores es el centro del
anti-consumo, pero éste es difícil de medir debido a su falta de registro (Hogg
et al., 2009). El rechazo podría encontrar alternativas de manifestarse mediante la queja por parte de los consumidores, sugiriéndose entonces como la
expresión más evidente de las actitudes de anti-consumo. Sin embargo, si la
queja no se resuelve directamente con la empresa, podría originarse una queja intensa a mayor escala que, de alcanzar una exposición mediática negativa,
podría materializarse financieramente. En sí, podría decirse que las quejas, en
general, tienen la capacidad de dañar el desempeño tangible e intangible de las
compañías, y que, en sentido opuesto, la RSC coadyuva a reducir estos efectos
(Kim et al., 2018). Pero, ¿cómo se desarrollan las actitudes de anti-consumo
y venganza, cuando las empresas socialmente responsables (ESR) infringen la
RSC que presumen? ¿Podría este proceso ser el antecedente del activismo de
mercado o consumerismo?
El presente trabajo tiene el objetivo de comprobar los efectos mediadores de las actitudes de anti-consumo en la relación entre la RSC percibida y la
venganza hacia la ESR que ha infringido su RSC. Con ello, se pretende exponer
el fenómeno del anti-consumo desde una ruta actitudinal hacia la formación
de actitudes antagónicas que sugieren la formación de activistas de mercado
y consumeristas.
El resto del trabajo está organizado de la siguiente manera. En primer
lugar, se presenta la revisión de literatura y se exponen las hipótesis. Posteriormente se describe el método, la muestra, medidas e instrumento empleados. Después, se ofrecen los resultados del modelo propuesto. Finalmente,
la última sección de trabajo ofrece la discusión, conclusiones, limitaciones y
futuras líneas de investigación.
REVISIÓN DE LITERATURA E HIPÓTESIS
Como punto de partida, es necesario discutir acerca de la falla percibida por
parte de los consumidores, desde el enfoque de autores que previamente han
investigado fenómenos similares. Se han detectado dos dimensiones en las
evaluaciones realizadas por parte de los consumidores; la primera corresponde a la evaluación de una situación de injusticia que puede darse a través de
una falla en los procedimientos o políticas empresariales (Tax et al., 1998), y la
segunda, respecto a la severidad en el juicio, que va en función de la calidad de
la relación (empresa-consumidor) establecida previamente a la percepción de
tal falla en los procedimientos o políticas empresariales (Lazarus, en Emilien
et al., 2017).
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�¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

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Este estudio aborda una falla que se relaciona con ambas evaluaciones,
pues corresponde a la falla percibida en la RSC, partiendo desde una previa
identificación de la empresa en su calidad de socialmente responsable.
La severidad en el juicio realizado a partir de una falla en las políticas empresariales es mayor entre los consumidores con altas expectativas,
de acuerdo con la relación consumidor-empresa percibida previamente. Las
fallas en las políticas empresariales pueden originar especulaciones acerca de
las intenciones de las empresas, provocando que los consumidores se sientan
traicionados por tales compañías (Grégoire et al., 2011). Trasladando esto al
caso de las ESR, fallas en las acciones de RSC podrían traducirse en sentimientos
de traición a partir de un juicio realizado con mayor severidad ante una falla
en la RSC, especialmente entre los consumidores más asiduos a la empresa,
aquellos con mayores expectativas (Einwiller et al., 2019). Este efecto suele
denominarse “el amor se convierte en odio” (Emilien et al., 2017; Grégoire y
Fisher, 2008), y puede originar un deseo de venganza.
El proceso de venganza se produce en cuatro etapas: 1) la percepción de
traición a partir de la falla percibida; 2) la generación de emociones negativas (como enojo, disgusto y frustración); 3) la motivación hacia la respuesta
mediante el deseo de evitación o el deseo de venganza; y, finalmente, 4) el
comportamiento directo con base en la agresión del mercado y las quejas vengativas, o un comportamiento indirecto mediante el efecto negativo de boca
en boca o la queja mediante una publicidad negativa (Lazarus, 1991).
Las etapas del proceso de venganza encierran actitudes de anti-consumo que pueden llegar a niveles mayores, como la realización de protestas y
boicots de parte de los consumidores (Braunsberger y Buckler, 2011). Dichas
actitudes pueden desarrollarse de la misma forma que la etapa de comportamiento en el proceso de venganza: de manera directa e indirecta.
La forma directa incluye solamente al consumidor en confrontación con la
empresa, mientras que la indirecta se lleva a cabo a espaldas de la empresa, mediante un efecto negativo de boca en boca, o un daño a la reputación empresarial
a partir de publicidad negativa de impacto mediático (Grégoire y Fisher, 2008).
Estudios como el de Einwiller et al. (2019) demuestran que la mala publicidad basada en la RSC propicia sentimientos de traición, incrementando las
intenciones de oposición hacia las ESR que han fallado.
Desde el enfoque de Lazarus (1991), las motivaciones en el proceso de
venganza se ubican en una etapa en la que el consumidor aún no exterioriza
su sentir. Bajo esta condición, se llega únicamente hasta la evitación y un
deseo de venganza, desde el enfoque de castigo a las empresas infractoras.
Esta etapa mantiene relación con las actitudes de anti-consumo porque permanece en un alcance interno, mediante la propensión a la aversión, resTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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RANGEL LYNE | AZUELA FLORES | OCHOA HERNÁNDEZ | BUENROSTRO AGUILAR

tricción, abandono y rechazo hacia las empresas que incurren en algún fallo.
No obstante, el proceso de venganza propuesto por Lazarus excluye el deseo
de queja de la etapa de motivaciones, solamente incluyéndola como tal en la
etapa comportamental.
La etapa de comportamiento en el proceso de venganza se asocia con la
queja directa e indirecta, en donde la primera se declara en forma de agresión
de mercado o queja vengativa, mientras que la segunda se da por medio del
efecto negativo de boca en boca o la mala publicidad (Emilien et al., 2017;
Garding y Bruns, 2015; Grégoire et al., 2011; Mattila y Wirtz, 2004).
El presente trabajo propone la inclusión de la propensión a la queja como
parte de las actitudes de anti-consumo, desde una relación directa con la empresa. Es decir, la queja formal que el consumidor desearía levantar directamente
en la empresa, misma que puede originarse en la búsqueda de una resolución
justa en concordancia con una RSC, y no propiamente buscando la venganza con
la empresa que falla, en un sentido de castigo desde el primer momento.
En sintonía, la venganza podría generarse cuando la queja no se resuelve directamente con la empresa. Esto alcanzaría una fase externa, con la posibilidad de exponerse mediáticamente, lo que generaría un impacto intangible
negativo con el potencial de materializarse financieramente. En resumen,
cuando se percibe una violación en el cumplimiento de la RSC de las compañías, los consumidores generan actitudes de anti-consumo con posibilidades
de convertirse en una venganza, por lo que estudios alternos concluyen que
las expectativas de RSC deben ser monitoreadas (Graafland, 2018).
Finalmente, las actitudes de anti-consumo, considerando la propensión
a la queja, podrían dañar el desempeño tangible e intangible de las compañías
cuando llegan a exteriorizarse mediante la venganza, mientras que, en sentido opuesto, la RSC reduce la probabilidad de tales efectos (Kim et al., 2018),
por lo que se plantea que:
H1 Las actitudes de anti-consumo median la relación entre la RSC percibida y la venganza.
En sintonía, investigaciones previas evidencian que algunos consumidores valoran más recibir una disculpa de parte de las empresas, así como
percibir justicia en la resolución de sus quejas (Garding y Bruns, 2015), que
poder obtener una compensación monetaria (Mattila y Wirtz, 2004), lo que
se evaluaría como parte de una RSC.
En cambio, cuando este tipo de actitudes de anti-consumo no se resuelven, los consumidores pueden exponer a la empresa de una forma negativa,
incluso con mayor intensidad y agresividad (Nepomuceno et al., 2017) que
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�¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

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aquellos que propagan información acerca de buenas acciones responsables
llevadas a cabo por las compañías. Cuando esto ocurre, se podría decir que
surgen los “activistas de mercado” con base en la RSC, quienes han identificado
a las ESR como atractivas para ejercer sus campañas (Graafland, 2018).
Los “activistas de mercado” son aquellos que ejercen su poder como
consumidores para lograr un impacto positivo en la sociedad. Tales consumidores se dan a la tarea de exponer mediáticamente a las empresas que, de
alguna forma, causan problemas sociales o propician actividades dañinas.
Éstos alientan a los consumidores a no consumir de esta clase de empresas
(Iyer y Muncy, 2009).
Los motivos de este tipo de activismo pueden ser similares a los encontrados en estudios que proponen a la ideología ética y la preocupación social y
ecológica como antecedentes de las actitudes de anti-consumo (Sudbury-Riley y Kohlbacher, 2018). Por tanto, la forma de incidir en el comportamiento
de las empresas por parte de los consumidores ha tomado un curso en el que
se busca el cumplimiento de la imagen que se publicita (Fontenelle, 2013).
En sintonía, se podría decir que este tipo de consumidores activistas
tienen altas posibilidades de convertirse en consumeristas, quienes abogan
por la modificación de las relaciones de intercambio en el mercado en pro de
la soberanía del consumidor en una base colectiva (Aaker y Day, en Pérez et
al., 2002), pues velan por la legitimación de lo que representa e implica la RSC,
ya que mediante sus percepciones generan actitudes de anti-consumo cuando
tales expectativas se ven defraudadas.
En general, es posible decir que, cuando el bienestar del consumidor se
ve afectado negativamente, las actitudes de anti-consumo ocurren en consecuencia (Hoffmann y Lee, 2016), y cuando éstas no son resueltas, se genera la
venganza hacia la compañía. Los anti-consumidores se convierten entonces
en consumidores activistas de la RSC (Basci, 2016) en el mercado, con oportunidades de iniciar un consumerismo. Concretamente, se puede afirmar que
cuando las actitudes de venganza se exteriorizan, tienen el potencial de dañar
el desempeño tangible e intangible de las compañías, y que, en sentido opuesto, los esfuerzos socialmente responsables percibidos reducen esta clase de
efectos (Kim et al., 2018). De tal forma, se propone que:
H2 La percepción de una RSC disminuye la propensión de venganza hacia
la compañía por parte de los consumidores.

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RANGEL LYNE | AZUELA FLORES | OCHOA HERNÁNDEZ | BUENROSTRO AGUILAR

MÉTODO
El método propuesto incluye dos etapas. La primera etapa explora la construcción de las variables que guían esta investigación. Después de validar las
variables, la segunda etapa analiza la ruta actitudinal propuesta, mediante un
modelo de mediación con base en la técnica de ecuaciones estructurales.
Primera etapa
Este estudio planteó la construcción multidimensional de la RSC a partir de
un análisis factorial exploratorio (AFE) para visualizar la conformación de los
factores. Éste ofrece la posibilidad de identificar los ítems que se agrupan en
más de algún factor, por lo que, con base en los argumentos anteriores, debe
ser realizado previamente a la aplicación de la técnica de ecuaciones estructurales, tal como lo sugiere el trabajo de Andréa et al. (2018). De la misma
forma, en esta etapa se llevó a cabo la validez de constructo de las variables
de anti-consumo y venganza, variables que no han sido validadas por investigaciones previas, siendo ésta una propuesta que surge con base en conceptos
anteriormente desarrollados.
Segunda etapa
En la segunda etapa se diseñó la ruta actitudinal que obedece al objetivo de
la investigación. Se diseñó un modelo de mediación a través de la técnica de
ecuaciones estructurales en el software estadístico Partial Least Squires (PLS).
El modelo incluyó las tres variables latentes. La primera con respecto a los
ítems que, en mayor medida, explican las percepciones corporativas responsables de parte de los consumidores (Y); la segunda variable, referente al anti-consumo (M); y finalmente, la tercera variable, con relación a la venganza (X).
Medidas
La escala de percepciones socialmente responsables de parte de los consumidores estuvo basada en las dimensiones de estudios previos. Se incluyeron cuatro
indicadores para medir la dimensión social de la RSC percibida, a partir de los
trabajos de Mohr y Webb (2005); De Los Salmones et al. (2005); Pérez y Rodríguez del Bosque (2013); y Öberseder, Schlegelmilch, Murphy y Gruber (2014). La
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dimensión medioambiental se midió con cinco ítems adecuados de las investigaciones de Maignan y Ferrell (2004); Brunk (2010); Mandhachitara y Poolthong
(2011); Öberseder et al. (2014); y Moisescu (2015). Para medir la dimensión económica, se tomaron cuatro ítems adecuados de Brunk (2010); Mandhachitara y
Poolthong (2011); Pérez y Rodríguez del Bosque (2013); Öberseder et al. (2014);
y Moisescu (2015). En cuanto a lo ético-legal, cuatro ítems fueron adaptados a
partir de Maignan (2001) y De Los Salmones et al. (2005).
La escala de anti-consumo fue de elaboración propia; construida a partir de diferentes conceptos de aversión, restricción, abandono, la queja y el
rechazo que abordan las actitudes internas directas del consumidor con la
empresa que infringe su responsabilidad social. Estos conceptos fueron expuestos por Hogg et al. (2009), y Lim (2017). Para la escala de venganza, se
incluyeron reactivos del proceso comportamental de venganza indirecta que
sugirieran la mala publicidad que el consumidor pudiera llegar a desarrollar,
según Lazarus (1991), sumando la posibilidad de llegar hasta las redes sociales
(ver Tabla 1).
Instrumento
Después de una revisión por expertos, se realizó una prueba piloto con 35
consumidores y se hicieron adecuaciones menores a la redacción de los ítems.
En primer lugar, se cuestionaron los datos demográficos; después se presentó
la escala de RSC, seguida de la pregunta que solicitaba al consumidor mencionar ejemplos de empresas socialmente responsables. Como complemento,
se interrogó acerca del consumo que, durante el último mes, se hizo en las
empresas antes mencionadas. Después se incluyeron los cinco ítems del anti-consumo, con base en: 1) el rechazo, 2) la aversión, 3) la restricción, 4) el
abandono, y 5) la queja. Finalmente, se presentaron los indicadores de 6) venganza mediante la mala publicidad indirecta hacia la compañía, con 7) alcance
en redes sociales. La aplicación de la encuesta fue autoadministrada en papel
con base en una escala Likert de 7 puntos.

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Medioambiental

RSC
RSC
RSC

Económica

Ético-Legal

RSC

Social

TABLA 1
Medidas de las variables latentes
Yo creo que una empresa socialmente responsable…
1.
SOC1
Hace esfuerzos para incrementar el bienestar social de la
comunidad
2.
SOC2
Da regalos y donaciones para
la caridad
3.
SOC3
Respeta los derechos de sus
trabajadores
SOC4
Realiza actividades sociocul4.
turales

Adecuado de:
De Los Salmones et al. (2005); Öberseder et al.
(2014); Pérez y Rodríguez del Bosque (2013);
Mohr y Webb (2005)

5.

MA1

Toma responsabilidad para
proteger el medio ambiente

6.

MA2

7.

MA3

8.

MA4

9.

MA5

10.

EC1

Tiene programas de reciclaje y
trata de minimizar el impacto
ambiental
Mantiene programas de reducción de desechos
Dispone de programas de ahorro
energético
Posee certificaciones para cuidar
el medio ambiente (por ejemplo,
ISO 14001)
Hace esfuerzos por regresar sus
ganancias a la sociedad

Brunk (2010); Maignan y Ferrell (2004); Mandhachitara y Poolthong (2011); Öberseder et al.
(2014)

11.

EC2

Se esfuerza por ofrecer a sus
clientes productos de buena
calidad.

12.

EC3

Tiene servicio de reclamaciones
y/o atención al cliente.

13.
14.

EC4

15.

ET2

Tiene precios bajos
Siempre respeta las normas
definidas en la ley cuando
desempeña sus actividades
Se preocupa por cumplir las
obligaciones con sus accionistas,
proveedores, distribuidores y
otros agentes con los que trata

16.

ET3

23.

ANTI6

Hablaría mal de la empresa (mala
publicidad indirecta)

24.

ANTI7

Le haría mala publicidad en
redes sociales (mala publicidad
mediática)

ET1

Brunk (2010); Mandhachitara y Poolthong (2011);
Öberseder et al., (2014); Pérez y Rodríguez del
Bosque (2013) y Moisescu (2015)

De Los Salmones et al., (2005); Maignan (2001)

Venganza

Anti-consumo

Se comporta ética y honestamente con sus consumidores
17. ET4
Da prioridad a sus principios,
por encima de su desempeño
económico
Si me entero que una empresa socialmente responsable no cumple con su responsabilidad social, yo:
18. ANTI1
No simpatizaría con la misma
Creación propia con base en: Lim (2017), Hogg
(rechazo)
et al. (2009)
Evitaría consumir sus productos
19. ANTI2
(aversión)
No aceptaría su publicidad
20. ANTI3
(restricción)
21. ANTI4
Dejaría de comprarle (abandono)
Levantaría quejas sobre su
22. ANTI5
incumplimiento (queja)

Lazarus (1991)

Fuente: Elaboración propia con base en revisión de literatura.
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¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

Muestra
Se encuestó a 475 consumidores que fueron capaces de identificar Empresas Socialmente Responsables y que, además, mencionaron haber efectuado
compras a ESR el último mes.
La mayor parte de los encuestados residen en Tampico, Tamaulipas
(56%), y fueron mujeres de entre 17 y 38 años (67%), con una formación universitaria en proceso (58%) o concluida (24%), que declararon estar solteras
(69%) y tener un empleo (51%) (ver Tabla 2).
TABLA 2
Descripción de la muestra (n = 475)
Variables demográficas
Sexo
Hombre
Mujer
Edades
55 a 73 años
39 a 54 años
17 a 38 años
Ciudad de residencia
Tampico
Madero
Altamira
Estado civil
Soltero
Casado
Otro
Labora
No
Sí
Grado escolar concluido
Secundaria
Preparatoria
Universidad
Maestría
Doctorado
Salario mensual (MXN)
&lt;$4,999
5,000-9,999
10,000-14,999
&gt;$15,000
Omisiones

Frecuencia
156
319
25
79
371
264
85
126
327
111
37
234
241
29
277
113
46
10
86
67
32
52
238

Fuente: Elaboración propia.
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RESULTADOS
Las ESR que obtuvieron el mayor número de menciones de parte de los consumidores fueron las grandes empresas que participan en la industria de bebidas, en el sector comercial y de restaurantes. Tomando en consideración
dicha tendencia para la interpretación de los resultados, se describen a continuación las etapas del método propuesto.
Primera etapa. Escala de percepciones socialmente responsables
La escala de percepciones de RSC se sometió a un AFE por componentes principales agrupados con base en el autovalor. Se eligió este método para explorar
la conformación de variables latentes que explicaran dimensiones diferenciadas, identificando el valor de sus varianzas explicadas. La rotación fue oblicua, pues al ser indicadores que corresponden a un solo concepto, se requería
la agrupación de factores que tuvieran cierta correlación entre sí (Lloret-Segura et al., 2014).
La prueba de medida KMO de adecuación de muestreo fue de 0.933, con
una significancia de 0.000 en la prueba de esfericidad de Bartlett. La varianza
total explicada obedeció a un total de 66.305%. De este porcentaje total, el
primer factor logró captar el 50.879%.
La mayor varianza explicada se mantuvo en el primer factor, mismo que
conformó la escala multidimensional, a partir de las principales percepciones
por parte de los consumidores. Los indicadores con carga menor a 0.707 fueron descartados del análisis, atendiendo a que aquellos con cargas superiores
se explican en al menos el 50% de su varianza, por su factor (Hair et al., 2017).
Los ítems que construyeron el primer factor fueron once: RSCMA4, RSCMA3,
RSCET1, RSCET2, RSCEC2, RSCSOC3, RSCET3, RSCSOC1, RSCEC1, RSCMA2 Y RSCMA1.
De tal manera, se obtuvo una escala multidimensional a partir de los
ítems que los consumidores lograron construir prioritariamente desde sus
percepciones. Esta escala fue considerada para construir la variable de RSC en
la segunda etapa del estudio (ver Tabla 3).

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¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

TABLA 3
Análisis factorial exploratorio de percepciones de RSC
Ítem

Componente
1

RSCMA4

2

Varianza explicada

Alpha de Cronbach

50.879%

=0.928

3

.805

RSCMA3

.791

RSCET1

.785

RSCET2

.776

RSCEC2

.752

RSCSOC3

.749

RSCET3

.749

RSCSOC1

.740

RSCEC1

.724

RSCMA2

.721

RSCMA1

.713

RSCMA5

.699

RSCET4

.671

RSCSOC4

.667

RSCEC3

.638

.511

RSCSOC2

.585

.503

RSCEC4

15.426%

.540

n/a

n/a

La prueba de medida KMO de adecuación de muestreo fue de 0.933, con una significancia de
0.000 en la prueba de esfericidad de Bartlett. Método de extracción: análisis de componentes
principales. Método de rotación: Oblimin con normalización Kaiser.
Fuente: Elaboración propia.

La fiabilidad Alpha de Cronbach referente a la homogeneidad o consistencia interna del constructo (Quero Virla, 1997) resultó de α=0.928, con un
total de 11 elementos.
Puede señalarse que los consumidores encuestados construyeron la dimensión de responsabilidad medioambiental con base en los programas de
reciclaje, ahorro energético y reducción de desechos que buscan minimizar
el impacto ambiental. En cuanto a la dimensión social, percibieron los esfuerzos para incrementar el bienestar social de la comunidad y el respeto a
los derechos de los trabajadores. La dimensión ética fue construida con base
en el respeto a las normas definidas en la ley, la preocupación por cumplir las
obligaciones con sus accionistas, proveedores, distribuidores y otros agenTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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tes con los que trata, además del comportamiento ético y honesto con sus
consumidores. Finalmente, la parte económica fue percibida con relación a
los esfuerzos por regresar parte de las ganancias a la sociedad y ofrecer a sus
clientes productos de buena calidad.
Los aspectos de cada dimensión que no fueron percibidos por los consumidores atienden a las certificaciones medioambientales, la entrega de regalos y donaciones a la caridad, así como la realización de eventos socioculturales. Tampoco ofrecer productos con precios bajos, ni que se dé prioridad
a los principios corporativos por encima del desempeño económico fueron
considerados para conformar el constructo multidimensional de la RSC.
Escalas de anti-consumo y venganza
Los ítems de anti-consumo y venganza fueron transformados, obedeciendo
a su naturaleza negativa. Un AFE por componentes principales con base en el
autovalor y rotación oblicua también fue reproducido para las escalas.
La prueba KMO de adecuación de muestreo resultó de 0.818, con una
significancia de 0.000 en la prueba de esfericidad de Bartlett. La varianza total
explicada atendió a un 77.425 acumulado en los dos factores resultantes. El
primer factor se conformó por los ítems de: ANTI2, ANTI3, ANTI1, ANTI4 y ANTI5,
explicando el 56.649% de la varianza, mientras que el segundo incluyó los
reactivos de: ANTI6 y ANTI7, con un 20.776%.
Coincidente con la literatura revisada, lograron conformarse dos factores principales; el primero obedece al anti-consumo, mientras que el segundo
(con tan sólo dos ítems) atiende la venganza mediante la mala publicidad,
incluyendo el alcance en redes sociales (ver Tabla 4).

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¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

TABLA 4
AFE de la escala de anti-consumo y venganza
Ítem

Componente
1

ANTI2

Varianza explicada

Alpha de Cronbach

56.649%

=0.901

20.776%

=0.810

2
.913

ANTI3

.883

ANTI1

.876

ANTI4

.839

ANTI5

.701

ANTI7

.962

ANTI6

.841

La prueba de KMO de adecuación de muestreo resultó de 0.818, con una significancia de 0.000 en la prueba de esfericidad de Bartlett. La rotación ha convergido en
4 iteraciones. Método de extracción: análisis de componentes principales. Método
de rotación: Oblimin con normalización Kaiser.
Fuente: Elaboración propia.

La fiabilidad Alpha de Cronbach fue confirmada en el software estadístico SPSS. Para la variable latente de anti-consumo, el resultado fue de α=0.901,
constituido por cinco ítems. La segunda variable con dos ítems referentes a
la venganza con base en una mala publicidad hacia la compañía resultó con
un coeficiente de α=0.810. Siendo superiores al 0.7, ambos obtuvieron coeficientes aceptables.
Como se aprecia, el segundo factor obedece a la mala publicidad indirecta
y la mala publicidad mediática, tal como se describe en el apartado de medidas.
Aunque este factor está compuesto por sólo dos reactivos, la carga factorial de
los mismos supera la referencia de 0.707, explicándose en al menos el 50% de
su varianza, por su propio factor (Hair et al., 2017). Complementariamente, la
prueba de fiabilidad avala su consistencia.
Con la finalidad de descartar el sesgo del método común, se realizó la
prueba de Harman. Incluyendo el total de factores finales de los dos AFE realizados y forzando a la construcción de un factor sin rotación, la varianza total
explicada fue del 40%, que, siendo menor a 50%, asegura la no existencia de
este tipo de sesgo (Fuller et al., 2016).

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Segunda etapa
El modelo de mediación argumenta que las relaciones entre la variable X=percepciones socialmente responsables y la variable Y=venganza deben mantener una relación significativa. A partir de la inclusión de la variable mediadora M=el anti-consumo, el efecto de la primera relación (X-&gt;Y) tendría que
modificarse en cuanto a intensidad, esperando, en este caso, un incremento
en el valor de la R2 de Y, desde la inclusión de esta tercera variable M.
En principio, para comprobar la relación X-Y, se realiza un primer análisis. Puede apreciarse que la relación es negativa y significativa, pero la R2 es
demasiado débil (ver Figura 1).
FIGURA 1
Varianza explicada de la primera relación X-&gt;Y

Fuente: Elaboración propia con base en análisis estadístico en PLS.

Para confirmar si los efectos negativos de las percepciones responsables
sobre la venganza se incrementan a partir del anti-consumo, se incluyó la variable latente que contiene a tales actitudes. Se pudo observar una modificación substancial en la R2 de la variable de venganza, así como una disminución
en la beta (β) de la relación primera (X-&gt;Y) (ver Figura 2). Todas las relaciones
fueron significativas (ver Figura 3).

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�¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

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FIGURA 2
Relación de medición X-&gt;M-&gt;Y

Fuente: Elaboración propia con base en análisis estadístico en PLS.

Se revisaron los estadísticos de colinealidad mediante el factor de inflación de la varianza (VIF) del modelo de medida, sin que se presentaran problemas de multicolinealidad. El ajuste del modelo se confirmó mediante la
medida SRMR, que, al ser menor que 0.08, se muestra aceptable (SRMR=0.069)
(Hu y Bentler, 1999)
La varianza media extraída (AVE) obtuvo valores por encima del 0.5, lo
que significa que cada variable latente explica al menos el 50% de la varianza
de los indicadores asignados, pues de otra forma, la varianza del error guardaría una mayor explicación (Fornell y Larcker, 1981) La validez discriminante
mediante el criterio de Fornell y Larcker afirma que la raíz cuadrada de la
AVE debe ser superior a todas sus correlaciones con los demás constructos,
obteniéndose resultados satisfactorios en todos los casos. En complemento,
el heterotrait-monotrait ratio (HTMT) resultó ser menor que 0.90 en todos los
casos, asegurando una validez discriminante (ver Tablas 5 y 6).

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TABLA 5
Validez discriminante de las variables latentes
Percepciones de RSC

Anti-consumo

Percepciones de RSC

0.764

Venganza

0.245

0.908

Anti-consumo

0.305

0.430

Venganza

0.856

Fuente: Cálculos estadísticos en Smart-PLS.

TABLA 6
Fiabilidad compuesta y validez convergente del constructo
rho_A

Fiabilidad compuesta

Varianza media
extraída (AVE)

Percepciones de RSC

0.933

0.939

0.584

Venganza

1.387

0.903

0.824

Anti-consumo

0.893

0.917

0.733

Fuente: Cálculos estadísticos en Smart-PLS.

Finalmente, la R2 de venganza (Y) se incrementó significativamente de
0.055 a 0.187, a partir de la inclusión de la variable mediadora de anti-consumo interno (M). Con base en la aplicación de un re-muestreo de 5,000
sub-muestras, ajustando a métodos de intervalos de confianza de una cola
con corrección de sesgo, se pudo comprobar la significancia entre las relaciones planteadas en el modelo de mediación. Se obtuvo una mediación parcial
y el efecto indirecto individual fue de -0.119, significativo (p=0.000), con un
efecto total del modelo de mediación de -0.245 (Soper, 2019).

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�¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

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FIGURA 3
Modelo final de mediación con significancias

Fuente: Elaboración propia con base en análisis estadístico en PLS.

Se realizó el test Sobel para comprobar la significancia del efecto indirecto. Considerando el coeficiente de regresión entre la variable independiente y
la variable mediadora (β=-0.300), el coeficiente de regresión entre la variable
mediadora y la variable dependiente (β=0.378), el error estándar de la relación
entre la variable independiente con el mediador (β=0.047), y el error estándar
de la relación entre la variable mediadora con la variable dependiente (0.046),
el resultado de dicho test fue significativo (z=-5.040; p=0.000).
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos motivan a reflexionar acerca de la formalidad percibida respecto de la dimensión medioambiental, pues mientras que los consumidores están conscientes de que se llevan a cabo múltiples programas en
pro del cuidado al medio ambiente, las certificaciones no lograron tener una
percepción alta. En cuanto a la entrega de regalos y donaciones a la caridad,
el hecho de que estas actividades no se estén percibiendo con claridad, incita
a especular acerca de una tarea filantrópica corporativa pendiente. Con relación a la percepción de precios bajos, esto guarda lógica puesto que, generalmente, los productos elaborados con responsabilidad social pueden implicar
un mayor precio.
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El hecho de que los principios corporativos no sean percibidos como
una prioridad, por encima del desempeño económico, para las ESR, sugeriría
un estudio más profundo en el que, tal vez, la legitimidad de las ESR percibida
por los consumidores sería la primera interrogante.
En cuanto a las actitudes de anti-consumo y de venganza, éstas lograron
confirmarse mediante la conformación de dos factores en la etapa exploratoria. Actitudes relacionadas han sido generalmente estudiadas desde un enfoque de preocupación medioambiental. En el presente estudio, la mayor parte
de los indicadores de RSC obedecen a la dimensión medioambiental y ético-legal, lo cual apoya a estudios previos, como el realizado por Sudbury-Riley y
Kohlbacher (2018), que propusieron a las ideologías ética y ecológica como
antecedentes del anti-consumo.
Por una parte, la dimensión medioambiental muestra su incidencia en
el comportamiento del consumidor, con base en estudios como el de Iyer y
Muncy (2009), que evidencian a los consumidores de impacto global y los
simplificadores, así como en la investigación realizada por García De Frutos
et al. (2013), quienes encontraron que las preocupaciones medioambientales
ligadas a la industria y al país de origen son importantes en el estudio de las
actitudes de anti-consumo. Con base en los argumentos anteriores, es posible
decir que esta investigación confirma la relación de las dimensiones de RSC
con la propensión al anti-consumo; sin embargo, el presente trabajo logró
extraer la dimensionalidad socialmente responsable que los consumidores
construyen desde su percepción, en la conformación de una escala principal.
Por otra parte, el efecto mediador del anti-consumo es equiparable a los
hallazgos de Garding y Bruns (2015), en los que los consumidores valoraron
más recibir la atención de una disculpa de parte de las empresas y percibir
también justicia en la resolución de sus quejas, que poder obtener una compensación monetaria, como lo comenta el estudio de Mattila y Wirtz (2004).
Esto en el sentido de que enfocar el servicio al cliente y la resolución de quejas
en atenuar las actitudes de anti-consumo (como lo son aversión, restricción,
abandono, la queja y el rechazo) tendría mayores efectos que solamente tratar
de compensarlos de una manera financiera, sin mayores esfuerzos responsables. Esto concuerda con lo sugerido por Graafland (2018) en que las expectativas de RSC deben ser monitoreadas.
CONCLUSIONES
Los resultados muestran que la RSC percibida sí reduce la propensión de la
venganza hacia la ESR infractora. Esto significa que si el consumidor se entera
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�¿ACTITUDES DE ANTI-CONSUMO Y VENGANZA?

121

del fallo de la RSC por parte de la ESR, tendrá motivos para realizar activismo
de mercado socialmente responsable mediante la mala publicidad con alcance
en redes sociales, pero en un nivel casi nulo.
En cambio, si tal fallo de la RSC genera actitudes de anti-consumo en el
consumidor (tales como aversión, restricción, abandono, queja y rechazo),
esto producirá mayores motivos para orientar a una venganza mediante la
mala publicidad con alcance en redes sociales, pues esto implica un sentir
propio a partir de un involucramiento socialmente responsable, que guía hacia un “activismo de mercado”, coadyuvando hacia un “consumerismo”.
En concordancia, a medida que las percepciones socialmente responsables se incrementan, la propensión de anti-consumo disminuye. Dichos
efectos sugieren que, cuando la propensión a tal anti-consumo se atiende por
parte de la empresa, éste se reduce, restando también las probabilidades de
venganza. En sí, las percepciones de RSC disminuyen las actitudes de venganza; sin embargo, su efectividad se catalizaría a través de esfuerzos enfocados a
reducir directamente las actitudes de anti-consumo.
En otras palabras, atender la queja directa interna en la empresa reduciría la propensión a la venganza y, por tanto, al “activismo de mercado” que
utiliza la mala publicidad, con posibilidades de llegar hasta las redes sociales
digitales.
Limitaciones y futuras líneas de investigación
La muestra incluyó una tendencia hacia las mujeres jóvenes que están solteras
y trabajan, por lo que para futuros estudios sería interesante equilibrar los
segmentos por edades y sexo, en aras de poder realizar un análisis de perfiles,
o bien, moderaciones con base en tales variables.
Este estudio sugiere que, en general, los consumidores encuestados perciben las características que guardan las empresas que se distinguen como
socialmente responsables, mismas que han logrado una presencia positiva en
la mente de los consumidores. Las razones que han posicionado a tales empresas quedan muy aparte de los objetivos de la presente investigación, pero
para futuros estudios sería importante considerar, por ejemplo, factores de
exposición mediática que pudieran explicar tal posición en la percepción del
mercado de consumo.
La baja percepción respecto a la prioridad de los principios corporativos
para las ESR, que se respeten por encima del desempeño económico, invita a
realizar mayores esfuerzos que tal vez puedan ser enfocados de una manera
cualitativa.
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Aunque se demostró que las actitudes de anti-consumo propician actitudes de venganza, realizar propuestas que incluyan un mayor número de
variables para explicar el fenómeno estudiado es esencial. Esto debido a la
prudente explicación en el modelo propuesto en el presente trabajo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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FÉLIX ENRIQUE LÓPEZ RUIZ

Identidades Masculinas Emergentes en la Ciudad.
Un Proyecto Interdisciplinario de Intervención Social
con Hombres Indígenas en Monterrey, Nuevo León, México

Emerging Masculine Identities in the City.

A Social Intervention Interdisciplinary Project
with Indigenous Men in Monterrey, Nuevo Leon, Mexico
FÉLIX ENRIQUE LÓPEZ RUIZ*

RESUMEN
Este artículo anuda las narrativas que dan origen al diseño, implementación y resultados de un proyecto de intervención social con hombres
indígenas. Su objetivo consistió en facilitar, desde la perspectiva de los
estudios de género de los hombres, un proceso de reflexión con y entre hombres indígenas sobre sus diversas identidades masculinas en un
contexto urbano. Para su abordaje metodológico se propuso un enfoque
cualitativo y se instrumentó, en primera instancia, a partir de un diagnóstico social que fue insumo de información objetiva para el diseño y
orientación de los elementos constitutivos del grupo de reflexión por
implementar, formado por 15 hombres indígenas mexicanos de distinta
adscripción étnica, que migraron de sus lugares originarios al área metropolitana de Monterrey, Nuevo León, México.
Palabras clave: Identidades | Estudios de género de los hombres |
Indígenas urbanos | Interdisciplinariedad |
Intervención social.
ABSTRACT
This article knots the narratives that led to the design, implementation
and results of a social intervention project with indigenous men. The
aim was to facilitate a reflection process with and among indigenous
men about their diverse masculine identities in an urban context, from
the perspective of gender studies on men. The methodological approach
was qualitative and it was instrumented, in first place, from a social
diagnosis that provided objective data to design and focus the constituent elements of the reflective discussion group to implement, com* Doctorando en la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Correo electrónico: felr_1999@yahoo.com
Recibido: 16 de marzo de 2021 | Aceptado: 15 de diciembre de 2021
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ISSN 2007-1205 | pp. 126-157

�IDENTIDADES MASCULINAS EMERGENTES EN LA CIUDAD

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posed of 15 Mexican indigenous men from different ethnic affiliation,
who migrated from their places of origin to the metropolitan area of
Monterrey, Nuevo Leon, Mexico, where they reside.
Keywords: Identities | Gender studies on men | Urban indigenous |
Interdisciplinary approach | Social intervention.

INTRODUCCIÓN
Nuestras realidades sociales, aunque se componen por elementos culturales
que nosotros en particular no hemos hecho, pero de los que participamos
—en su recreación—, no sólo son susceptibles de ser transformadas sino que
también pueden ser moldeadas, perfiladas, intervenidas.
Ante un paradigma hegemónico del rol masculino y de sus distintos
estereotipos que limitan otras posibilidades en el ejercicio de ser hombre, el
objetivo primordial que planteó este proyecto fue facilitar un proceso colectivo de reflexión entre hombres indígenas migrantes en Nuevo León, desde
la perspectiva teórica y metodológica de las masculinidades y de los estudios
de género de los hombres (Núñez, 2017). Además de fomentar la adopción
de actitudes equitativas y no violentas entre los géneros, este espacio grupal
supuso una oportunidad para la identificación de las diversas concepciones
de la masculinidad en distintas culturas étnicas y suscitó reflexiones críticas
sobre los procesos de construcción de sus masculinidades y el impacto que
ellas tienen en su vida cotidiana.
El esquema de referencia para esta intervención social no se estructuró sólo
desde una plataforma conceptual, sino que tuvo sustento en un fundamento motivacional de experiencias vividas, lo que, propugnado desde dos perspectivas situacionales —la primera, de quien investiga, que adjunta un insumo (que podría
considerarse también como sesgo) de subjetividad, en tanto quien orienta la trayectoria de indagación; y la segunda, a partir de las reconvenciones y transformaciones del proyecto de intervención que se suscitan tras el intercambio dialógico
que sucede durante la puesta en marcha del proyecto—, le enriquecen.
Ello requirió la implementación de regulaciones éticas que orientaron
las actividades de diseño e intervención social no sólo hacia la definición de
deficiencias específicas, para luego hacer corresponder un servicio o prestación social, sino hacia la movilización de las capacidades del sujeto (individual
o colectivo) para revelarse y salir de su situación de irreflexividad, exclusión
y/o vulnerabilidad.
Este documento presenta concisamente los resultados del proyecto de
intervención social Identidades masculinas emergentes en la ciudad, y se integra
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FÉLIX ENRIQUE LÓPEZ RUIZ

por: un panorama sociodemográfico de las personas indígenas en el estado de
Nuevo León, México; el planteamiento teórico-metodológico desde donde
se sostiene el modelo de intervención; la instrumentación del proyecto de
intervención social; y, por último, los resultados, alcances y limitaciones del
proyecto.
1. PANORÁMICA SOCIODEMOGRÁFICA
DE LAS PERSONAS INDÍGENAS EN NUEVO LEÓN, MÉXICO
El estado de Nuevo León se construyó sobre el despojo, la marginación y la
explotación de sus comunidades indígenas originarias. Fincado así, no tuvo
un crecimiento o desarrollo notable durante sus primeros siglos (Del Hoyo,
1985). Aunque las personas indígenas fueron disminuidas considerablemente, algunas resistieron y se preservaron integrándose, mezclándose, para sobrevivir, a las nuevas condiciones vitales que impusieron los colonizadores
(Gómez, 1995).
Ahora bien, tal vez en un afán reivindicativo, que deja pendiente un
análisis más profundo, hay que decir que las personas indígenas en Nuevo
León nunca desaparecieron del todo (Sheridan, 2015). Naturales y migrantes,
sobrevivieron, permanecieron y se rehicieron en un contexto de exclusión y
desprecio (Gómez, 1995). Ahora, tal vez no les encontramos en los libros de
historia o en la memoria del pensamiento hegemónico sostenido por la clase
dominante, sino labrando la tierra, arreando el ganado, explotando las minas,
edificando el espacio, comerciando en las calles, fabricando la ciudad, siempre presentes, aunque “en los más humildes menesteres domésticos”. (Rangel,
1988, p. 42). Pero no sólo ahí, además de en esas tareas, les encontramos
también, aunque no sin dificultad, estudiando en las universidades, creando
fuentes de empleo y emprendiendo negocios, involucrándose en lo político,
liderando procesos ciudadanos, experimentando en la promoción cultural,
creando obras artísticas, involucrándose e incidiendo cada vez más en una
ciudad que les considera ajenos (López, 2021).
Nuevo León es una región de alta recepción migrante; del total de su
población actual (5,784,442), el 23% (1,319,964) es originaria de otro lugar
(Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 2021); así también representa el tercer polo urbano más significativo en recepción de migrantes
indígenas y su tasa de crecimiento anual (10%) es de las más grandes en el
país (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI),
2010). En este contexto, la población indígena también ha aumentado significativamente en las últimas décadas en este estado (CDI, 2010; Conapo, 2014;
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�IDENTIDADES MASCULINAS EMERGENTES EN LA CIUDAD

129

INEGI, 2014, 2016, 2021). Ahora bien, estos índices de crecimiento poblacional, las características socioculturales del estado y las migraciones indígenas
del campo a la ciudad presentan una gran dificultad en los procesos de identificación y cuantificación de las personas indígenas. Para solventar esto, actualmente se reconocen tres distintos criterios: a) el de hablante de lengua
indígena (HLI), que refiere principalmente a las personas mayores de tres años
hablantes de aquellas consideradas como lenguas nacionales, que proceden de
los pueblos existentes en el territorio nacional antes del establecimiento del
Estado mexicano (INEGI, 2021); b) el de población indígena en hogar censal,
que es una estimación que se basa en el criterio del Instituto Nacional de los
Pueblos Indígenas (INPI) para identificar como hogar indígena a aquel donde
la persona de referencia, su cónyuge o alguno de los ascendientes de éstos
declararon hablar lengua indígena (INEGI, 2021); y c) el de autoadscripción,
que implica el reconocimiento que se hace de una persona que asume, con
base en sus concepciones, la pertenencia a un pueblo indígena (INEGI, 2016).
En 1970 apenas había 787 hablantes de lenguas indígenas y, tras distintos fenómenos de población migrante, ahora, bajo estos términos de identificación (población hablante de lengua indígena mayor de 3 años) y con base
en los datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI (2021), tenemos que, en el estado de Nuevo León, habitan 77,945 personas indígenas,
lo que representa el 1.35% de su población total. Atendiendo el criterio de
población indígena en hogares censales, se estiman, en 2020, 159,873 personas indígenas, lo que representaría casi el 2.76% de la población total (INEGI,
2021). En términos de autoadscripción, y con base en los datos de la Encuesta
Intercensal 2015 del INEGI (2016), se conoce que las personas que se asumen
totalmente como indígenas en Nuevo León serían 352,282, lo que, para ese
año, representaba el 6.88% de su población total (5,119,504); parcialmente se
autoadscribían como indígenas 58,874, lo que significó el 1.15% del total en
la entidad. En suma, y en estos términos, tenemos que en Nuevo León, total
o parcialmente, 411,156 personas se autoadscribían como indígenas, lo que
representó el 8.03% de la población total del estado.
En términos de género (desde el criterio de población HLI), tenemos que,
en Nuevo León, son más los hombres que las mujeres (casi 4%): los hombres
HLI se estiman en 40,259 (lo que representa 51.97% de su población total), y
las mujeres en 37,286 (lo que representa 48.03% de su población total).
Ahora bien, aunque estos procedimientos de cuantificación no son del
todo definitivos, sí dan cuenta de la dimensión indígena en el estado y permiten considerar que, aunque la premisa de “en Nuevo León no hay indígenas”
se mantuvo vigente en el imaginario social, fue ineludible el reconocimiento
de su presencia, ya fuera por su cantidad o, aunque quizá con menos fuerza,
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FÉLIX ENRIQUE LÓPEZ RUIZ

por la exigencia misma de las personas indígenas de ser incluidas en el nuevo
paisaje social nuevoleonés.
En sus distintos procesos migratorios, la mayoría se ha asentado en
alguno de los municipios del área metropolitana de Monterrey (CDI, 2010;
Conapo, 2014; INEGI, 2014, 2016), aunque recientemente comienzan a ubicarse en municipios periféricos, como Zuazua, Pesquería, El Carmen, Marín
(CDI, 2016). Migran principalmente en busca de mejores oportunidades de
desarrollo social: vivienda, seguridad, empleo, educación, salud, entre otras
(López, 2021). La mayor parte de ellas vive en Nuevo León en condiciones
de marginación, pobreza y discriminación (Conapred, 2011). Aunque estas
condiciones son desfavorables, en general se descarta el regreso a su lugar de
origen, en tanto que en éste tampoco existen suficientes oportunidades para
su desarrollo y en Nuevo León ya cuentan con un determinado patrimonio;
además, en muchos casos, sus hijos e hijas han nacido y hacen ya su vida en
Nuevo León (López, 2021).
Las lenguas indígenas más habladas en este estado son el náhuatl
(57.70%), el huasteco (21.20%), el zapoteco (2.77%) y el otomí (2.76%) (INEGI,
2021).
2. IDENTIDADES MASCULINAS Y CONFLICTOS QUE VIVENCIAN
LOS HOMBRES INDÍGENAS EN LA CIUDAD
Los seres humanos, como sujetos genéricos, configuran sus identidades a
partir de construcciones sociales y no de determinaciones naturales (Núñez,
2017). En tanto constructos, son simbolizados por cada sociedad organizada
desde su subjetividad, estableciendo así el tipo de relación y convivencia que
instituye entre, y para, sus miembros. Así, los individuos personifican los
papeles y atributos sociales impuestos y asignados para cada quien, entre los
que se encuentran los relacionados con el género (Huerta, 1999). Tales roles
se traducen en conductas específicas: los hombres desempeñan actividades en
las que el uso de la fuerza, la racionalización y la agresividad están implícitas
y, por otro lado —entre otros—, las mujeres ocupan las responsabilidades destinadas al cuidado del hogar y de los hijos, así como de la tutela de las emociones y de los sentimientos (Garda, 2006).
La masculinidad se interioriza en los hombres a lo largo de un proceso
de socialización histórica-social en el que se fomentan comportamientos y
convicciones pertenecientes a un colectivo que ostenta fuerza, poder y autoridad, y se les prepara para ejercerlas a su vez (Ramos, 2006). Así, los hombres
se encuentran inmersos en contextos y realidades con diversidades culturales,
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clasistas, étnicas, lingüísticas, etarias, sexuales, laborales, territoriales (Serrano y Pacheco, 2011). En este proceso de generización, en el que intervienen
distintos actores sociales —padres, familia, escuela, amigos, medios de comunicación, etc. (Keijzer, 2001)—, la masculinidad es grabada en los cuerpos
de los hombres, en sus relaciones y en todas sus prácticas (Rosas, 2008): ser
hombre es resultado de un proceso formativo (Guiza, 2010).
Ahora bien, tal masculinidad no es estática, ni una sola, y no tiene “un
significado fijo ni trascendente” (Núñez, 2017, p. 37). En lo cotidiano perviven diferentes tipos de masculinidad, éstos se edifican a lo largo de la trayectoria de vida y van ajustándose según las vicisitudes propias de cada individuo
y de su entorno social (Núñez, 2013). En síntesis, la identidad masculina es
el resultado de significados, normas, valores y códigos de conducta que se
imputan a los hombres en una sociedad y un tiempo determinados. Son procesos subjetivos inacabados, los individuos se adscriben a ellas y, además de
definirlos, los diferencian de los demás. Como procesos constituyentes, las
identidades masculinas son dinámicas y cambiantes.
De manera similar al ámbito identitario de lo genérico, las identidades étnicas refieren a valores y prácticas que describen a los sujetos que las
autoadscriben, y distinguen, en general, a los grupos culturales o comunidades. En este ámbito, las identificaciones étnicas compartidas implican desde
aspectos tangibles (como el territorio, alimentación, vestimenta, medios de
producción, etc.), hasta intangibles (lengua, tradiciones, costumbres, cosmovisiones, etc.). La identidad étnica es una herencia cultural, cada uno de sus
componentes reafirma su patrimonio cultural (Segato, 2002).
En el caso de las etnias indígenas en México, su pluralidad y riqueza
cultural se encuentran sujetas no sólo a dificultades de mestizaje, sino a problemas de marginación, exclusión y discriminación (Herazo, 2015). Además
de las dificultades que implica la preservación de lo étnico en sus lugares de
origen, para los individuos que migran de territorio implica también adversidades mayores. En los lugares de destino, las vidas de estas personas indígenas no siempre es lo que esperaban, las oportunidades no son tan amplias, y
aunque el regreso a su lugar de origen sea una opción, suelen descartarla porque allá tampoco existen suficientes oportunidades para su desarrollo (López,
2021). Individual y colectivamente, ser indígena en la ciudad es una lucha
constante contra una posible muerte cultural.
Ahora bien, como entes de características sociales, los seres humanos
dependen de los vínculos que establecen con su entorno para desarrollarse,
contextualizando así su realidad por medio del establecimiento de normas
sociales habituales que son seguidas y respetadas en lo común. Cuando
estas normas son transgredidas tenemos un problema social que puede ser
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FÉLIX ENRIQUE LÓPEZ RUIZ

remediado (o, como en nuestro caso, reconfigurado) mediante acciones
colectivas influyentes en el entorno. Pero antes de ello es necesario una
identificación plena del problema a tratar. Este apartado muestra los aspectos
sociales que el proyecto pretende intervenir.
Según Giddens (2006), los individuos utilizan una gran variedad de
estructuras y conocimientos que expresan a través de sus acciones. Estos
conocimientos se utilizan en diferentes niveles de conciencia. Al respecto,
cada grupo social se vale de estos medios para estructurarse; sin embargo, al
plantear un nosotros, esa estructuración colectiva suele dejar de lado al otro, al
diferente, al que está en movimiento, inhibiendo así las posibilidades culturales de su diversidad. Es en este escenario configurativo social donde se dan
las problemáticas sociales que excluyen y discriminan a las personas distintas,
quienes, migrantes, irrumpen en un lugar.
Actualmente, nuestras sociedades se encuentran en crisis, se suscitan
cambios sociales intensos y acelerados que impactan, mediante las transformaciones que implican, sobre nuestras biografías individuales, manifiestas
principalmente en el debilitamiento de las fórmulas comunitarias de vida sobre las que se asentaban en buena medida nuestras sociedades, y en la crisis
del Estado-nación (Cobo, 2011). Aunado a ello, el enfrentamiento a situaciones ajenas y distintas al contexto social de donde los migrantes son originarios, suele conflictuar los roles familiares preestablecidos. Los discursos
identitarios donde se privilegia al hombre por sobre la mujer no han desaparecido, pero sí se encuentran ahora en discusión, aunque aún no se derivan
en concreciones generales que marquen nuevos rumbos de ser.
Resulta evidente que la atribución rutinaria de mujeres y hombres a
tareas específicas acaba vinculándose estrechamente con lo que significa ser
“hombre” o “mujer” en contextos específicos (Cooper, 2001). La situación de
desventaja de las mujeres respecto de los hombres, manifiesta en los más diversos ámbitos de la vida social (jurídico, educativo, laboral, familiar, etc.),
es reconocida como una de las modalidades de desigualdad entre los seres
humanos de las sociedades contemporáneas. En el ámbito económico, tal
desigualdad se expresa claramente en la decisión del trabajo por sexos, que ha
sido desfavorable para las mujeres. En las últimas décadas, la incorporación
de las mujeres al trabajo remunerado se aceleró en la gran mayoría de las
regiones del planeta (Rendón, 2008). Entonces, aquellas mujeres que rompen
las barreras para desempeñar tareas no tradicionales para su sexo enfrentan,
en el mejor de los casos, una actitud ambigua por parte de sus compañeros,
cuando no un franco rechazo. Y esto surge del hecho de que el trabajo por el
que se gana dinero es un componente esencial de la configuración de género
masculina, constituyendo un núcleo importante de respetabilidad social. La
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suficiencia económica es uno de los emblemas masculinos y la masculinidad
continúa midiéndose, en gran parte, en dinero.
En general, bajo el mandato de proveeduría de la masculinidad hegemónica, los hombres sienten la responsabilidad de mantener económicamente a su familia, y al carecer de los medios para hacerlo, se encuentran ante
un panorama de frustración y recelo, ante un escenario donde no pueden
desempeñar eficazmente su rol masculino (Rosas, 2007). Los hombres que
han construido su identidad basados en las creencias de superioridad ejercen violencia contra las mujeres como un recurso de sometimiento cuando
interpretan que su poder es cuestionado o cuando se presentan obstáculos
para su ejercicio. Que las mujeres sean las abastecedoras problematiza profundamente su rol familiar, en tanto que el hombre, al no poder satisfacer
las expectativas del estereotipo masculino (Serrano y Pacheco, 2011), genera
una depresión inconsciente por la pérdida del poder, en tanto que muchos no
disponen de otros modelos para relacionarse, por lo que establecen una percepción de sí mismos como de hombres sin poder ni valía personal, familiar
o social (Guiza, 2010).
En estas circunstancias, y partiendo del entendido que los seres humanos somos un constructo social, cultural y psicológico (Keijzer, 2001), es
posible arriesgarse a tender puentes causales que expliquen que este tipo de
problemáticas evidentes en el desarraigo, la pobreza, el desempleo, la marginación, la indiferencia, la discriminación y la exclusión, originen en los hombres conductas y comportamientos que afecten, condicionen y lastimen su
vida cotidiana, la de sus familias y sus comunidades. Para el caso de este proyecto, no se pierde de vista que se trata de comunidades indígenas que viven
en niveles de desarrollo muy por debajo de otras comunidades rurales y urbanas no indígenas o mestizas de México. Esta diferencia sólo puede explicarse
por un conjunto de relaciones desiguales pasadas y presentes a nivel de
estructuras económicas, políticas e ideológicas entre los pueblos indígenas y
la élite mestiza y blanca del país (Núñez G., 2009), que enraízan y configuran
con fuerza modelos identitarios muy difíciles de trascender. En la ciudad, los
hombres tienen más dificultades para mantener la posición privilegiada de la
cual gozaban en su lugar de origen (Chant y Craske, 2007).
En este sentido, el abordaje de situaciones problemáticas que resultan
de los conflictos y frustraciones de hombres indígenas migrantes, desde un
enfoque de género, exige, por principio, un replanteamiento de los conceptos
aplicados comúnmente a través de este paradigma teórico, toda vez que la
especificidad indígena trae consigo realidades culturalmente diversas, en las
que se mezclan formas de organización social y responsabilidades tradicionales, valores propios de cada etnia, así como aquellos elementos producto del
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mestizaje, que, en conjunto, contribuyen a delinear su situación actual de migrantes indígenas que habitan espacios distintos a sus lugares de origen (Oehmichen, 2005; Marcos y Waller, 2008; Altamirano, 2009). Para el caso de
los hombres y sus valores, ideas, actitudes y prácticas de género, sexuales y reproductivas, que aquí se analizan, y a partir de la resignificación del conflicto
como algo generador y positivo, sería posible hablar de lo que Núñez (2013)
llama procesos de destradicionalización, es decir, dejar de ser tradicionales y
comenzar, no a adaptarse a la cultura de destino, sino a resignificarse a partir
de lo que son, con vías hacia nuevas alternativas posibles de ser.
Intervenir con personas que se encuentran en esas circunstancias, además de su condición indígena, permite identificar ciertos aspectos socioculturales que las identifican y diferencian, y eso nos posibilita una lectura más
precisa de sus acciones y de los orígenes de éstas.
Si se les observa desde un plano general (que contemple los distintos
planos evidentes de la naturaleza física, contexto cultural, dimensión social,
etcétera), no hay mucha diferencia entre un hombre indígena y aquel que no
lo es. La pertinencia de realizar este proyecto con hombres indígenas radica,
fundamentalmente, en la oportunidad de encontrar en sus tradiciones, en sus
usos y costumbres, y en su situación de conflicto cultural, alternativas para
la deconstrucción objetiva de su comportamiento, en un contexto que, por
principio, les es ajeno y adverso.
En síntesis, este proyecto parte del conflicto como capacidad detonadora de transformación: en las contradicciones que implican la explicitación de
la conciencia individual y colectiva de lo que significa ser hombre para sí versus la imposición de identidades hegemónicas propias del nuevo orden cultural de destino, el conflicto existencial emerge y posibilita nuevas realidades.
El entendimiento de esta posibilidad y la generación de espacios y oportunidades para que surja son unos de los objetivos manifiestos de este modelo de
intervención. Este trabajo se suma a otros que, desde otras perspectivas o enfoques científicos, han abordado las problemáticas de las personas indígenas
en el estado de Nuevo León; su aporte principal añade a este corpus científico
un conjunto de reflexiones analíticas que convergen entre las emergencias
de las personas indígenas que viven en la ciudad y las vicisitudes existenciales que se lían en hombres que miran conflictuadas sus masculinidades en
contextos donde no se emprenden ni de la misma manera, ni bajo la misma
forma. Estas reflexiones consideran, en primera instancia, los retos y dificultades que implica la combinación de narrativas y categorías de análisis que,
trasladadas, resignificadas e interseccionadas en un discurso común, recrean
y son insumo para el reconocimiento y la aprehensión de nuevas realidades.
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3. INSTRUMENTACIÓN DEL PROYECTO
DE INTERVENCIÓN SOCIAL
Las diferentes etapas de este proyecto fueron realizadas a partir del verano
de 2014 y concluyeron en el verano de 2017. Para su abordaje metodológico
se propuso un enfoque cualitativo, en tanto que éste se orienta a través de
estrategias o métodos que, aunque cuentan con su propia lógica de reunir
y analizar la información empírica, se ajustan a los objetivos del enfoque
(Cuenya y Ruetti, 2010).
En tanto que el interés científico de este proyecto se sustenta en las percepciones de realidad social que se sobrevienen en y entre los sujetos de la
intervención, éste se instrumentó, en primera instancia, a partir de un diagnóstico social que fuera insumo de información objetiva para el diseño y orientación de los elementos constitutivos del grupo de relexión por implementar.
Un diagnóstico social resulta fundamental porque permite la identificación de problemáticas, necesidades e intereses específicos de los sujetos participantes, así como de sus posibles causas, factores de riesgo y oportunidades
asociadas. Este tipo de diagnósticos constituye una herramienta permanente
de trabajo, que no sólo es útil para la etapa inicial de un proyecto, sino también para comprobar avances o tendencias del proceso y evaluar actividades,
resultados o impactos (Programa Nacional para la Prevención Social de la
Violencia, 2014). Para su conformación, se requirieron las siguientes técnicas
de recolección de datos: la investigación documental, la observación participante, el grupo focal y la entrevista semiestructurada (para la construcción de este
apartado fue necesaria la realización de un guión de entrevista que, teniendo
en cuenta el contexto situacional de las personas indígenas en Nuevo León y
los conceptos teóricos en los que se enmarca y orienta este estudio, permitió
contar con un punto de partida que, en algunos casos —como lo supone una
entrevista semiestructurada—, fue adaptándose de acuerdo a las vicisitudes
existenciales de cada caso; de la misma manera, la cantidad de entrevistas
dependió de la disponibilidad de cada sujeto y de las consideraciones teóricas
del interventor social.
Así, durante su conformación se realizó investigación documental de
las características socioculturales de seis distintos grupos étnicos: nahuas,
zapotecos, mazahuas, wirrárikas, otomíes y mixtecos; se llevaron a cabo 20
entrevistas semiestructuradas a hombres y mujeres indígenas que viven en
distintas colonias del área metropolitana de Monterrey (AMM), lo que posibilitó contar no sólo con información del sector masculino, sino también del
femenino, como punto de comparación y control (Núñez, 2013); se realizó
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también observación participante en tres sectores habitacionales que congregan población indígena: mazahuas, mixtecos y otomíes (en tanto que destacan por ser grupos que se asientan de manera congregada, lo que permite
una observación más cercana de su cotidianidad); se efectuaron cinco grupos focales en distintas colonias del AMM que también congregan población
indígena: colonia Arboledas de los Naranjos (nahuas), en el municipio de
Juárez; colonia Arboledas de San Bernabé (mazahuas) y Ampliación Lomas
Modelo Norte (otomíes), en el municipio de Monterrey; colonia Fernando
Amilpa (nahuas), en el municipio de Escobedo; y colonia Prados de San Jorge (nahuas), en el municipio de Santa Catarina. Habiendo recolectado esta
información, se procedió a su sistematización, que posibilitó el diseño de
un modelo de grupo de reflexión. El análisis de la información fue realizado
mediante una codificación que permitió encontrar patrones y propiciar su
interpretación (Gibbs, 2014).
El grupo de reflexión posibilita la generación de conocimientos de manera colectiva, es decir, de manera en que la realidad se va escudriñando a
través de las propias reflexiones de los participantes (Hernández, 2018); este
proceso es acompañado por un facilitador que sólo guía (Ander-Egg, 1974).
Es un ejercicio participativo, donde se pretende facilitar el encuentro de cada
uno consigo mismo y con los demás (Asociación de Hombres por la Igualdad
de Género (Ahige), 2021), deconstruyéndose en espacios acondicionados intelectual y emocionalmente para ello, de modo que sea viable compartir ahí lo
mismo angustias o miedos, que deseos y proyectos, a fin de que esta fraternidad
posibilite la reflexión y la puesta en común de ideas y alternativas de solución a
los asuntos ahí tratados (Hernández, 2018; Ahige, 2021; Vilaseca, 1993).
El grupo de reflexión no es necesariamente (aunque puede serlo) un
lugar para la reflexión intelectual y/o teórica (Ahige, 2021), sino que es más
bien un sitio apropiado para aprender a practicar en la vida social el sentimiento de responsabilidad compartida (Ayestarán, 2011; Ahige, 2021). Ahora bien, el carácter grupal de esta técnica es pertinente porque, en la búsqueda
de respuestas y del reflejo con los otros, a través de ella son posibles conocimientos recíprocos que resultan valiosos para quienes los generan (Hernández, 2018; Luft, 1978). Respecto a esto, es importante establecer que, en este
espacio de encuentro con ellos mismos, tender a la búsqueda de consensos y
a construir respuestas colectivas a preguntas comunes no sustituye la subjetividad de los individuos (Hernández, 2018; Bolos, 1999), sino que determina
recíprocamente nuevas realidades (Pichon-Rivière, 2000), al reconstruir, a
través de sus discursos particulares, su propio contexto social (Hernández,
2018). Es decir, los hallazgos nuevos, surgidos a partir del grupo de reflexión,
son resultantes del entrecruzamiento de la subjetividad individual y el aconTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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tecer grupal en un momento dado; de esta manera se articula lo individual y
lo social, lo singular y lo colectivo, pares que suelen presentarse de una manera antinómica (Pichon-Rivière, 2000).
El procedimiento para la implementación del grupo de reflexión fue el
siguiente: elaboración del instrumento (diseño del dispositivo de intervención
—guión—); integración del grupo (trabajo de aproximación y negociación para
su participación); relexión colectiva (proceso de análisis y discusión sobre los
temas y hallazgos obtenidos); retroalimentación (evaluación colectiva del proceso de intervención y de los hallazgos encontrados); reinterpretación (determinación recíproca de los hallazgos); y prospectiva (considerar colectivamente
la pertinencia y el abordaje de nuevas temáticas en nuevas investigaciones o
intervenciones sociales y/o acciones específicas futuras).
El grupo de reflexión se implementó con un conjunto de 15 hombres
indígenas de distinto origen étnico (nahua, zapoteco, mazahua, wirrárika,
otomí y mixteco), que radican en distintas colonias ubicadas en el AMM. Se
seleccionó a los integrantes con base en su origen étnico y condición migrante: todos son indígenas mexicanos y han llegado a Nuevo León en un lapso
comprendido entre los 5 y los 15 años. Todos mantienen lazos cercanos con
sus pueblos de origen y viven permanentemente en la ciudad, son bilingües
y preservan su lengua materna. Se tomaron también en consideración sus
actividades sociales: destacan por ser líderes o participantes activos de grupos
sociales que tienen por principal característica la defensa de su identidad cultural y la promoción de sus derechos.
Las reuniones de los grupos se realizaron en el centro del municipio de
Monterrey y fueron consensuadas con los participantes; esto dificultó la periodicidad de las sesiones, pero pudieron realizarse mensualmente. La mayor
parte de ellas se realizó por la noche. Fueron facilitadas por el responsable del
proyecto, siempre procurando establecer condiciones de confianza para que
las sesiones fluyeran de la mejor manera posible. Los temas y técnicas trabajados durante las sesiones del grupo nunca fueron definitivos, en tanto que
dependieron siempre de los encuentros concretos de los participantes, de sus
motivaciones e intereses.
Ahora bien, las conclusiones que se derivan de este grupo sobre los
temas abordados no pretenden ser reflejo de la realidad de y para todas las
personas indígenas que compartan sus características; con ello se busca eliminar cualquier sesgo de falacia ecológica que sostenga los resultados como
universales y/o extensivos a aquellos hombres que, compartiendo sus características, no estuvieron ahí. Lo sucedido durante las sesiones del grupo de
reflexión no sostienen, ni pretenden, ese tipo de elementos informativos,
sino más bien lo que nos informa es sobre las incidencias del proyecto sobre
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esas personas reunidas en ese grupo en particular y bajo las condiciones en
que se realizó. No está de más remarcar que el objetivo fundamental de un
proyecto social no radica en la generación de este tipo de conocimientos, sino
en el impacto que acontezca en los integrantes del grupo; ahí es donde sucede
el descubrimiento y se sustenta la intervención.
4. RESULTADOS
La intervención social es útil para comprender los orígenes sociales de los
problemas de los participantes y con ello posibilitar una oportunidad para
trascenderlos (Núñez, 2009), pero supone una intromisión fuerte y delicada
en la vida de la gente, remueve recuerdos y emociones y suscita una reflexión
profunda sobre la propia existencia; por ello, debe conducirse desde una posición y responsabilidad éticas. Por lo tanto, se debe siempre tener presente
que, así como pretende generar un bien, toda intervención social causa algún
daño o impone un costo. La clave ética se encuentra en minimizar el daño o
costo y maximizar el beneficio. Por lo tanto, en este proceso los tópicos éticos que se han considerado especialmente son: el consentimiento informado
(los participantes han contado con información suficiente que les permitió
decidir libremente participar o no); el anonimato (al ocultar los detalles que
hacen identificables a los participantes, se asegura su confidencialidad y se
respeta su intimidad); y la retroalimentación (se ha ofrecido previamente
a los participantes información suficiente y clara sobre los resultados de esta
intervención y se han modificado, rehecho o añadido aquellos puntos que, a
nuestra consideración, corregían, enriquecían o complementaban lo sucedido).
En este apartado se recoge una serie de reflexiones que, a manera de síntesis, reúnen diversos aspectos identitarios de las vidas de los integrantes del
grupo de reflexión, lo que permite establecer rutas de interpretación de los
supuestos que motivaron este proyecto de intervención social. Este análisis se
realizó a partir de la introducción de códigos y temas apegados a las voces de
los participantes; estas voces dan sustento a la interpretación.
4.1. Del diagnóstico social
Como antes se mencionó, la implementación del diagnóstico social se instrumentó a partir de la investigación documental, la observación participante
y la entrevista semiestructurada. La primera posibilitó contar con un punto
de partida en el proceso dialéctico de conocimiento de las identidades diTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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versas de las personas participantes. Sin embargo, ello no habría sido suficiente, era menester profundizar más en las percepciones que tienen sobre
su propia identidad; por ello, junto con la realización de las entrevistas, se
realizó observación participante en sus espacios de destino. Todo ello en su
conjunto permitió conocer con cierta profundidad y cercanía las características poblacionales de cada grupo de origen de los participantes, su proceso migratorio, su identidad y arraigo étnico, y las problemáticas sociales inherentes
al cambio de lugar de residencia.
Aunque claramente existen diferencias, principalmente culturales, concurren claras líneas temáticas que resultan de los distintos mecanismos de recopilación de la información. Aquí se presenta una síntesis de los resultados,
agrupados en las siguientes categorías:
VULNERABILIDAD

La mayoría vive en condiciones de pobreza, son migrantes, pertenecen
a un grupo indígena, carecen de oportunidades de empleo y de acceso a servicios públicos. Muchos encuentran en la actividad económica
informal una salida a su precaria situación, lo que los orilla a un enfrentamiento y hostigamiento sistemáticos por parte de las autoridades
que regulan. Esto refleja un alto grado de vulnerabilidad en la inserción
laboral de la población indígena, lo que sin lugar a dudas tiene una repercusión en el desarrollo de la vida familiar. En general, se asentaron
en predios irregulares y/o lugares sin ningún tipo de garantía sobre la
tenencia de la tierra.

GOBIERNO

En el plano institucional, estos grupos han sido atendidos por organismos gubernamentales, aunque existe la percepción general de que este
apoyo no ha beneficiado o ha beneficiado muy poco a sus comunidades.
Tienden a organizarse de manera colectiva, aunque se han enfrentado a problemas entre grupos, ya sea por liderazgos antagónicos o por
perspectivas diferentes sobre cómo atender un problema. Esto ha causado cierta desunión, aunque también ha posibilitado la generación de
instituciones organizativas con representación legal (asociaciones civiles). Entre los problemas específicos identificados se encuentran los
que tienen que ver con el desconocimiento de los derechos humanos y
sus distintas especificidades, una imagen vaga sobre sus costumbres y
tradiciones en un contexto que les imposibilita mantenerlas tal como lo
harían en su comunidad de origen, y la reproducción de las prácticas del
modelo masculino hegemónico predominante.

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GÉNERO

En general, consideran vivir en condiciones injustas que se manifiestan
en el establecimiento de roles de género inequitativos, por lo que, en
efecto, la mujer queda relegada a un plano siempre secundario. Lo consideran un problema, más las mujeres que los hombres, pero no piensan
en acciones para solucionarlo, en cierto sentido lo consideran “normal”.
Suponen que es importante tratar de ver de otra forma las relaciones
entre hombres y mujeres, pero que esto preferentemente debe hacerse
entre hombres y niños jóvenes. Creen que deben ajustarse a lo que
marcan sus usos y costumbres; en ellas se sostiene que los hombres y las
mujeres son diferentes, por lo que aún subsisten usos tales como las bodas concertadas por los padres, sin tomar totalmente el consentimiento
de los jóvenes, y aunque no todos están de acuerdo con esta práctica, no
parecen tener demasiadas objeciones en que se siga realizando.

VIOLENCIA

Se percibe que la violencia se encuentra por todas partes. Hay violencia
en la ciudad, con los policías, en el abuso de las autoridades, en el pandillerismo; la delincuencia se da a nivel estatal, municipal y en la colonia.
Los hombres temen a otros hombres. Consideran que la violencia en sí
misma está mal, pero que se justifica en ciertos casos, por ejemplo, como
defensa o para corregir a los hijos. El uso de drogas y alcohol, aunado
a problemas sociales como la pobreza, la marginación y el desempleo,
conflictúa y detiene parcial o completamente las acciones colectivas que
realizan en busca de su propio desarrollo. La presencia de la violencia
es una constante en el imaginario social de estos grupos. Incluso, por lo
habitual, se le justifica.

MASCULINIDADES

Los hombres tienden a considerar como normal y apropiado su rol masculino. Éste se manifiesta, por ejemplo, en que los hombres deben respetar a la familia, el compromiso del matrimonio debe ser para siempre,
por lo que la separación no está bien por ningún motivo (en este caso,
hubo algunas opiniones menos categóricas); si la pareja aceptó y se casó,
así debe ser hasta la muerte, y si hay problemas, éstos deben arreglarse,
deben solucionarlos. Desde niños y jóvenes, a los hombres se les enseña
a comportarse como tales, es decir, a practicar los hábitos comunes que
realizan los hombres maduros. Sus principales obligaciones son las de
trabajar, mantener a la familia, tener hijos, educarlos y enseñarlos a trabajar. En general, consideran que hay actividades que sí son exclusivas
de las mujeres y que tienen que ver con las labores domésticas; de ellas es
la obligación de cuidar a los niños, porque los hombres no pueden pues
están trabajando; en lo posible, ayudan. La mujer debe procurar que la
familia esté bien, y si en el matrimonio el hombre se enoja, la mujer no
debe enojarse, pues entonces todo sería peor. Para los hombres mayores, no es aconsejable el planteamiento de una reconfiguración identitaria, ya que ellos “difícilmente pueden cambiar”, por lo que lo mejor es
enfocarse en los hijos; los más jóvenes sí encuentran cierta motivación
para “adaptarse” a nuevos modelos culturales, ya que, en general, pretenden quedarse a vivir en Nuevo León. Los mayores planean, en cuanto puedan, regresar a su lugar de origen.

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4.2. Del grupo de reflexión
A partir del diagnóstico social, se diseñó un modelo de intervención para el
grupo de reflexión que, por sus características interculturales, aunque firme
en sus principios, siempre estuvo sujeto a las necesidades e intereses temáticos
de los participantes. En síntesis, se describe aquí la forma como se configura
en el imaginario social del grupo y de sus participantes una identificación
con lo indígena en un escenario de dominación y explotación política, económica y simbólica, que los sujeta a modelos tradicionales de supervivencia/
resistencia, inhibiendo toda posibilidad de incorporaciones reconfigurativas
de nuevas identidades étnicas, sexuales y genéricas posibles. Así también se
procura el vislumbramiento de un panorama donde ellos puedan ser no sólo
integrados y/o aceptados, sino totalmente involucrados en una nueva sociedad que les permita ser nuevos sin dejar de ser lo que son. Aquí los resultados
agrupados en tres apartados que dimensionan sus procesos similares de vida:
Origen. En su lugar de origen, las tradiciones, usos y costumbres, así como
sus formas de organización comunitaria, son muy valoradas por los participantes del grupo, y ello es posible, tras el contraste con la vida en la ciudad,
gracias a la incorporación de un componente de nostalgia. Piensan que deben
seguir conservándose estos mecanismos de organización a favor de mantener la tradición, de cohesionar también al grupo comunitario y garantizar su
supervivencia en su nuevo destino. En todo esto, además de la preocupación
sentida por una relación cultural que se fragmenta, se evidencia también una
consideración desigual sobre el papel que deben seguir los hombres y mujeres al respecto; así quedan en evidencia relaciones asimétricas e inequitativas
donde la mujer queda supeditada —en general— a la autoridad del hombre y
a un rol secundario en lo familiar. Sobre ello, sus participaciones fueron muy
elocuentes y significativas:
El padre de familia [toma las decisiones]; él sabe lo que se tiene que
hacer y lo que no; si él no la da [la autorización], hay problema: uno
es el responsable de eso.
hay un grupo de hombres y uno de mujeres, que atienden a problemas de las mujeres. El delegado o comisariado sí participa para ambos; para patrullaje sí son puros hombres, porque existe ese hábito
de que el hombre tiene más fuerza física para someter a delincuentes, no por discriminación, sino por seguridad de la misma mujer.

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en ese sentido, las mujeres casi se limitan a servicios voluntarios;
no se les permite desde el Consejo de Ancianos porque no están
capacitadas: no hay mujer capacitada para hacer ese tipo de cosas.
[…] No participan las mujeres, puros hombres. Cuando se convoca,
sólo a los hombres, a las mujeres, no. A las mujeres no se les toca
porque están jugando un papel incluso más importante que el de los
hombres: estar al cuidado de los hijos y de uno mismo.
si el hombre se casó con alguien de fuera, puede quedar aún dentro
de la comunidad; si la mujer se casa con alguien de fuera, definitivamente ya no accede a los derechos de la comunidad. […] Yo que soy
de ahí, vivo ahí, tengo más derecho que mi hermana, porque ella
ya se fue. Los terrenos, por ejemplo, se les heredan a los hombres.
Se sigue dando mucho peso al hombre. […] A la mujer no se le da
porque se piensa que el marido es el que la proveerá. […] La igualdad está en que el hombre con el que se va a casar la mujer también
va a tener ese mismo derecho: ella no se va a quedar desprotegida.

Los participantes del grupo coinciden en un punto fundamental: nacieron en un medio social adverso (comunidades pequeñas, rurales y pobres),
donde las actividades productivas más importantes son el cultivo de alimentos y la cría de animales; en pequeña medida, pero significativa (por su visibilidad), también aparece lo artesanal. La pobreza no se limita a la subsistencia
alimentaria o a la incapacidad de adquirir bienes, sino que se traduce en falta
de oportunidades educativas, laborales y de desarrollo cultural. Estos factores
originan en gran medida su migración. Ellos lo narran así:
Hay mucha migración, los jóvenes buscan primero en las ciudades
aledañas, después de la secundaria; terminando la prepa, el destino
es Monterrey, Guadalajara, México, Nuevo Laredo, y así se olvidan
las tierras, se pasan las temporadas de siembra. De esa manera se
abandona el campo. Los que todavía están al pie del cañón son los
comuneros, los ejidatarios; están unidos y siguen. Los jóvenes ya
son particulares. Derecheros, ya no ejidatarios. Se hereda, le toca al
mayor de los hermanos; el resto tiene que migrar, buscarle.
hay arte popular, que es comercial, y otro arte universal; porque su
arte [universal] no se valora, mejor no lo venden. Las artesanías,
pulseras [arte popular] [...] son para comerciar.
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En todas las comunidades de origen de los participantes del grupo existen estereotipos de género para hombres y mujeres claramente establecidos;
no obstante, los resultados de este proyecto nos permiten observar que existen también diferencias tangibles entre ellos, obviamente enriquecidas por
las interpretaciones subjetivas del participante, en las que influyen, en definitiva, su edad, su nivel de estudios, su tiempo de arraigo en los lugares de origen y de destino, y, por supuesto, sus expectativas sobre un posible retorno
—o no— al lugar de origen. Sus voces al respecto:
en la región la circunstancia te dice qué tienes que hacer, si es estar
al tanto de la casa, si es proveer. La educación es diferente, qué
cosas tienes que aprender según el caso. Porque la naturaleza es diferente, nunca van a ser iguales el hombre y la mujer: sencillamente
el hombre no puede dar a luz a un niño. En las comunidades, por
eso, las diferencias están bien marcadas.
la mujer tiene mayor decisión porque es la que más tiempo pasa en
la casa, y conoce muy bien a los hijos. Eso se ve bien en la escuela, porque les va bien, y quisieras seguir teniendo más hijos como
ellos. La autoridad máxima para la casa es la mamá.
en la ciudad, donde el sustento es el trabajo de los dos, debería existir la igualdad en ese plano; cosa muy distinta en el ámbito rural,
donde la mujer [...] el trabajo de campo es muy rudo. Un hombre
[...] se va a ver muy mal que él esté cocinando y su mujer haciendo
trabajos duros. Por naturaleza, el hombre es más fuerte, su piel más
gruesa [...], hacen trabajos colectivos donde se requiere de fuerza.

Por principio, se dan ciertas constantes que se traducen en valores y
concepciones de género y sexuales tradicionales en sus comunidades de origen; es común encontrar la identificación diferenciada de los roles laborales:
de forma tradicional, los hombres son los proveedores del sustento económico familiar y trabajan mayormente en el campo; las mujeres son las responsables del trabajo doméstico y la crianza de los hijos. Los niños se incorporan al
trabajo bajo esta división sexual; esta condición es fundamental en el proceso
de hacerse hombres. Las diferencias se dan en tanto son más tolerantes con la
ruptura de este esquema sexual. Así, por medio del trabajo se va construyendo la identidad masculina. Ellos refieren este y otros aspectos de su formación
de las siguientes maneras:
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cada miembro de la familia juega su rol; la mamá es la que habla
sobre la sexualidad con su hija; y al varón le habla uno, le dice las
cosas como son al hombre: cómo debe de comportarse, qué cuidados debe tener, también hacia ella. Se trata de inculcar el respeto
hacia la mujer. En mi caso no he visto hablar sobre igualdad […].
La mamá educa a las mujeres; el hombre, al varón. No se mezcla.
mi papá estuvo apoyándome y me educó en ese sentido de trabajo,
qué hacer, qué no, cuándo está bien y cuándo no. Con mis hermanas siento que fue menos estricto, ellas siguieron su educación al
pie de la letra; pero fue más estricto conmigo. […] a las mujeres no
se les exige mucho bajo la idea de que se van a casar y el esposo se
va a encargar de ellas; y el hombre, pues no, es el que tiene que estar
al pendiente de eso, se le exige.
Ésa es la imagen que dicen, no, pues que los indígenas son muy
machistas, maltratan a las mujeres, nomás se tiran al vicio, no trabajan. Eso es lo que dicen, pero yo siento que no han descubierto
el meollo del asunto: es un problema de otra índole, es como la
salida de la misma desesperación, de que no hay de dónde sacar la
lana. No, pos me voy a tomar [...]. Y ahí pierden la noción, pierden
el razonamiento, se puede decir. Toman y se pierden y hacen muchas barbaridades. Pero uno no se regresa: ¿Por qué tomo mucho?
¿Cuál es el origen de que una persona tome mucho? La depresión,
la desesperación.
La soledad [dice uno].
[Otro no está de acuerdo] No [es] tanto la soledad, a lo mejor es
la desesperación de su familia, que no le puede dar nada. Yo siento
que mucho influye eso.

Esta última intervención muestra la sobrecarga de responsabilidad evidente en las dificultades que implican insatisfacción y frustración al no poder
cumplir con el mandato masculino preestablecido. Aun así, aunque comienza
un proceso de reflexión que permite a los participantes empezar una deconstrucción a partir de su vida cotidiana, es claro que esta defensa que abogan
para sí es resultado (también) de una resistencia a considerar efectivamente
su desigualdad; en cierto sentido, sus opiniones hacen una especie de apología sobre su papel, se martirizan. Ellos amplían:
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ya no quería ser carga para su familia, porque estaba enfermo, enfermo, enfermo y ya no trabajaba; entonces, se mató.
¿Cómo se mató? [le preguntan].
Con un rifle, se lo puso aquí [señala su cuello]. Uno dice que en su
comunidad otro también se mató.
¿Por qué se mató? [le preguntan].
Nomás porque no tenía trabajo, el güey.
[Para el hombre] no [hay] fiesta, que piñata, que vamos a hacerle
una comida porque cumplió años; no: ni sabías cuántos años tenías,
no. Allí era puro trabajar; era trabajabas, trabajabas, trabajabas.

Estos mismos roles se mantenían, incluso con mayor hondura, en la
educación sexual. Es posible distinguir rasgos comunes entre los participantes, entre los que destacan posiciones conservadoras y asimétricas. En primera instancia, señalan:
De que ante nuestros padres nos daba vergüenza de pronunciar la
parte de una mujer, la parte de un hombre. En las comunidades,
porque no [...]. Le decían [...]. Yo escuchaba a los demás, hacia los
padres: ¿cómo se llama, papi? Y te decían: El ombligo, y pues el
ombligo lo tiene arriba, o sea [...]. No, como padres.
En mi comunidad [...], en mi pueblo, antaño, si le decías una palabra sobre eso, te callaban. [...] antes tus papás nomás te decían:
“nada más no lo hagas porque está mal”, pero no te explicaban por
qué. Ahorita, la tele, ahora, estamos más abiertos con nuestros hijos y se cometen más errores.
Se han pervertido [interviene uno]: los adolescentes, al hablarles
mucho de eso, les despierta el apetito sexual, y lejos de que eso les
ayude, realmente les ha perjudicado.

En segunda instancia, aparece con naturalidad una vida sexual que se
sabe que existe, pero que no se verbaliza, que se va aprendiendo en situaciones cotidianas, y que adquiere —ocasionalmente— una connotación de negligencia o prohibición. Por ejemplo: “Si uno no quiere tener hijos, te sales antes de
eyacular.” Otro hay que difiere, pues considera que no se puede eso, en tanto
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que “cuando uno hace el contacto, cuando agarra el ritmo, ya vas dejando ahí la
semilla”. Otro de los escenarios manifiestos que se relacionan con este tema
es el de la planificación familiar, mismo que verbalizan y relacionan con un
tema de tradición y poder. Ellos comentan:
para tener relaciones, primero tienes que tener un vínculo formal
con la persona. Eso se conserva en las comunidades, pero gente que
ya tiene tiempo acá ya adquirió la cultura de este estado; el respeto
se pierde, aunque mi papá me diga: “no lo hagas, hijo”, yo lo hago si
quiero. Se pierde el respeto.
ahora la gente ya no puede tener muchos hijos porque la mujer
se enferma, muchos tipos de complicaciones en la matriz, porque
ahorita es a punta de cuchillo el parto, y antes no era así. Nosotros
que somos esa cantidad de familia, nunca se nos cortó con tijeras,
sino con otate rajado: cortaban el cordón umbilical.
se tienen los hijos que uno quiera tener... no puede uno determinar
a un ser humano que ya no tenga hijos. Lo que venga hay que mantenerlo, ya se echó el paquete.

Aunque sobre esto hay quien difiere:
Yo no estoy muy de acuerdo a que ahora haya mecanismos como
el condón, que fomenten, pues antes [...], si vemos nuestros familiares en las comunidades, los que son ya abuelos o padres de
nosotros, ¿a qué edad se embarazaron?: 12, 14, 16 años [...]. Ahora
hasta da miedo por la cuestión legal, por ejemplo. Pero no creo que
la información esté afectando, porque si no te hablan de esos temas,
no sabes ni de qué te previenen. Creo que existe la necesidad de
controlar el número de hijos.

Y por último, el sexo —en lo referente la homosexualidad— es algo que
suscita distintas reacciones, en apariencia de cierta conformidad, aunque
guardando una distancia en muchos sentidos homofóbica. Así lo consideran:
en mi comunidad, los que conocí, migraron; había un sinfín de
burlas, discriminación [...] y pues el muchacho emigró. La mayoría
que llegué a conocer, que son, pues vivían mucha discriminación.

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sí hay, contaditos, sí hay. Mis respetos, yo hablo con ellos, pero hay
ciertos compañeros [...] como que les hacen el feo. Sabe que él no
es bien aceptado y cuando están ellos, se va.

En síntesis, puede sostenerse que en las culturas de origen de los participantes del grupo, las configuraciones identitarias de género se establecen a
partir de patrones tradicionales en los que tanto hombres como mujeres desempeñan roles claramente establecidos, instituyendo asimismo privilegios
sociales para el sector masculino respecto al sector femenino, que se encuentra reducido a un rol secundario.
No es clara la percepción de que esto tenga para ellos una connotación
negativa, menos entre los participantes más viejos, ya que lo consideran, incluso, como un aspecto tradicional que debe ser preservado. Los participantes
más jóvenes son un poco menos rígidos al respecto, e incluso en algunos
casos, tímidamente, lo consideran inapropiado. En conjunto, consideran más
viable una reconfiguración identitaria fuera de sus comunidades —la cual estarían de acuerdo en considerar—, que dentro de ellas, aunque, en caso de
regresar a su lugar de origen, se ajustarían nuevamente a los patrones tradicionales.
En general, ellos consideran que, en su lugar de origen, los temas de
violencia, inequidad y/o desigualdad entre los géneros no son asuntos prioritarios, en tanto que sus padecimientos mayores, a su forma de ver, se dan en
terrenos de injusticia social: pobreza, marginación y discriminación.
Tránsito. Vistos en la necesidad de migrar, su condición de ser indígena no
emerge como una autodefinición transmitida por la familia, sino como una
experiencia de ser identificado por otros como tales. Esta identificación como
indígena se vive como una experiencia de desigualdad y humillación. Ellos
nos cuentan al respecto —y sobre su configuración étnica— lo siguiente:
[Nos identifican] para poder clasificarnos y tenernos ahí, cautivados; siento que no es viable, que si no se combate primero la discriminación, es muy difícil, por ejemplo, que se diga: “yo soy de
Oaxaca, y soy mexicano, voy a buscar un trabajo”, y que ahí en tus
papeles se diga que eres indígena y mixteco [...], pues te pueden
catalogar y generarte eso un problema o un obstáculo.
indígena migrante [se autodefine]. Para mí van a dejar de ser indígenas mis nietos ya cuando mi hija o mi hijo se case con alguien de
aquí, un güero, por ejemplo [...], y ahí ya se perdería lo que son de
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indígenas. Mis hijos son indígenas, en este caso, migrantes.

La experiencia de desplazamiento provee de encuentros con sujetos
distintos, con quienes se establecen relaciones de trabajo, de ayuda y de solidaridad. Esta migración posibilita la transformación de los roles identitarios
tradicionales que difieren en sus características y significados por el contexto
social en el que se llevan a cabo. Por ejemplo:
los que estamos aquí, por decir, vienen a las industrias; en segunda
parte, las mujeres, en el empleo doméstico; en tercero, a la construcción. El cuarto, a las tiendas de autoservicio; el quinto, muy
rara vez, a un rancho. Y sí […], la mayoría de lo que ganan las muchachas lo envían a su familia.
definitivamente esperamos que nuestros hijos se queden aquí, porque en nuestras comunidades no existen las condiciones para que
estudien; los planteles allá están a distancia considerable. Ya cuando uno decide tener hijos aquí, es darles aquí las facilidades para
que estudien y tengan lo que nosotros no.
Nuestros hijos se acostumbran a moverse como los no indígenas;
nosotros tenemos costumbre de saludar a los mayores, pasarles la
silla. Acá, se juntan con otros jóvenes, y ya no tienen ese respeto; te
hablan de tú, no como allá. Allá sí, aunque esté muy grande el hijo,
tiene que saludar bien al papá, y hablarle de usted […]. La palabra
esa de “güey” no nos gusta, es una grosería, no se la decimos a una
persona. Si lo oyen, lo consideran un joven que no tiene respeto a
sus mayores.

En este escenario de adversidad y adaptación, se establecen modos colectivos de supervivencia, por ejemplo:
los nahuas siempre se han juntado, o se juntaban, en la Alameda,
existe mucha amistad. Toda la gente que venía del estado de Hidalgo o de Veracruz sabía dónde estaban sus esquinas. Incluso tienen
sus teléfonos, o cuando muere alguien, y traslados […], se facilitan
las cosas entre ellos mismos.
yo llevo 15 años aquí; de mi pueblo, fui de los primeros en llegar. Al
mes, me habla mi cuñado, se vino para acá, se quedó en mi casa en
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el vil piso los primeros meses; se va él al medio año, y se trae otro,
y así es. Ahorita estamos poblados de nuestro lugar de origen aquí:
éramos uno, ahorita somos como trescientos.

En síntesis, estas vivencias dan lugar a identidades estigmatizadas, donde la migración marca un punto de quiebre en la vida de todos los participantes, pues provee experiencias que impactan su sexualidad, su identidad de
género, su seguridad personal, su autonomía y, por supuesto, su concepción
de sí mismos como indígenas.
Destino. La ciudad a donde arriban representa un espacio en el que se enfrentan a una cultura discriminatoria. Ellos vivieron muchas experiencias por el
solo hecho de ser indígenas. Así lo comparten:
llegas aquí y es como si fueras a Estados Unidos: buscarte un trabajo, tramitar cosas, conocer gente a la que no conoces y que tienes
que exponerte; es un cambio muy diferente. Allá toda la gente te
conoce porque ahí naciste, conoces los reglamentos, todo lo que
tiene que ver: qué hay que hacer, si te toca estar al servicio de agencia municipal, un año. Y aquí no: es como si uno no valiera, pues.
Aquí no eres nadie, no tienes nada: no eres nadie. Te invitan a trabajar allá, o a todos lados, y aquí no.
no hay sentido de organización para ver cuestiones comunes, casi
ni al vecino de al lado le hablas, apenas identificas quién vive ahí.
creo mucho en la organización indígena, estoy haciendo como un
ensayo de lo que se hace allá y veo que sí se puede implementar en
Monterrey, pero uno debe tener la capacidad de transmitirlo. Él
[otro participante] dice que aportan una cultura diversa; y que eso,
para que lo acepte el conjunto de la población, debe ser por medio
de modelos de conocernos entre indígenas y no indígenas: en la
medida en que nos conozcamos, está el valor que se le dará a estas
culturas que se incorporan a Nuevo León y lo hacen más rico en
ese sentido.

Y ello permite una resignificación de lo femenino —y, por extensión, de
lo masculino:
las condiciones no le permiten a la mujer cuidar a los hijos. El hombre no completa para sustentar a la familia, la mujer sale en apoyo a
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trabajar; eso no significa que eso sea lo correcto, lo que se tiene que
hacer. Es por emergencia, una situación extrema, una necesidad.
La mujer indígena está acostumbrada a cuidar al hijo, inculcarle
los valores.
él se vio un poco machista y le sugirió a su mujer que ella se dedicara
a la casa y él al trabajo, pero ella dijo que quería ejercer su profesión.
Lo empezamos a platicar, y pues a ella le gusta su trabajo y quiere
ejercerlo, pues adelante; yo no le veo ningún inconveniente.

A su modo de ver, las cosas podrían sucederles de mejor manera, y ello
podría ser así si las dependencias gubernamentales —por principio— fueran
más conscientes de sus necesidades e involucraran voluntades para atenderlas:
aquí la autoridad municipal no te respalda; el respeto no es el de
allá, que hay una ley que ve por ello. A mí, que me eligieron delegado municipal y mi función es atender a la gente de la comunidad,
por obligación tengo que estar al pendiente de la comunidad. La
gente te respeta ahí, le pones un trabajo o una multa y lo cumplen; aquí no hay ese respaldo ni compromiso. Allá, si alguien no lo
quiere hacer, por lo menos paga a alguien que lo haga, pero se paga
finalmente la falta. Aquí no.
el gobierno nuevoleonés podría nombrar un delegado regiomontano, que vea por las etnias de aquí [...], porque intermediarios no
tienen la misma atención […]; si no nos unimos, nunca vamos a
hacer nada.

Al mismo tiempo que se consideran extraños y propios, están dispuestos, en la adversidad, a ser suma en la riqueza cultural en una nueva sociedad
que los incluya:
Aquí se ve otro tipo de necesidad […], que existiesen más espacios
culturales, que nos abran las puertas para que empiecen a difundir
la cultura; casas de la cultura, por ejemplo. Y ésos son espacios donde uno pueda manifestar muchas cosas que necesita expresar y que
podríamos aportar como modelos.
Si hay una persona al lado, alta, güera, le dan la prioridad.
[Un participante comenta sobre su escuela:] A mí y a dos compaTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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ñeros nos identifican como los tres huastecos. Empiezas a preguntar
y nadie... pero casi todos son de San Luis, aunque lo usan como
forma de discriminar.
[Otro participante indica:] En el trabajo siempre me echan carro,
que me vaya para mi pueblo, cuando todos eran indios, todos eran
de fuera: la colonia Independencia, el barrio de San Luisito [...], la
mayoría en Monterrey, todos somos de fuera. Somos descendientes de fuera. Venimos de la Huasteca, la mayoría.
[Otro señala:] Los empresarios que fundaron Monterrey eran de
fuera; todos formamos este estado, porque somos puros migrantes:
estamos ayudando a formar el estado de Nuevo León.

En síntesis, los resultados de este apartado permiten entender cómo el
lugar de destino permea poco a poco los procesos individuales de reconfiguración de sus identidades, de la mano con la exigencia colectiva de encontrar o
generar procesos de inclusión social en los que sea, por principio, reconocida
su presencia en el estado y, en consecuencia, sean respetadas sus tradiciones.
CONCLUSIONES
La dominación masculina se presenta como un conjunto de prácticas socioculturales sustentadas en una ideología de poder que “justifica” el menosprecio y la opresión en nombre de la naturaleza y de la razón. Por ello resulta
necesario que los hombres asuman una responsabilidad crítica ante esta situación. Es imperativo reflexionar sobre el hecho de que la masculinidad no
solamente funciona como una respuesta a factores individuales o biológicos,
sino que responde a una serie de condicionantes sociales, susceptibles igualmente de modificación. Dejar claro que se puede cambiar, pero que esto sólo
sucederá en la medida que surja de la voluntad y reflexión propia sobre el
problema por parte de aquellos que lo protagonizan.
Entonces, enmarcados en un contexto donde el poder ostenta características masculinas y donde la desigualdad la viven mayoritariamente las
mujeres, resulta fundamental sumar al ejercicio de emancipación y empoderamiento femenino el replanteamiento de los paradigmas de lo masculino.
Tener en cuenta, también, problemáticas sociales a las que se enfrentan los
hombres —de manera diferenciada a las de las mujeres— es un elemento indispensable para combatir tal desigualdad, pero esto sólo puede lograrse con
la participación efectiva de los propios hombres, por lo que este proyecto de
intervención social se constituye desde tal impronta.
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Está claro que entender así las identidades de género, desde todas las
perspectivas posibles, es una tarea muy importante, pero también difícil. Por
ello resulta evidente y franca la motivación sobre la implementación de este
proyecto con hombres indígenas: frente a la necesidad de reorganizarse bajo
nuevas condiciones socioeconómicas, culturales, políticas y geográficas, condiciones que les son impuestas en la interacción con diversos actores que los
discriminan, es posible que ellos identifiquen, analicen y, en su caso, reconstruyan su identidad masculina, redirigiéndola, si no hacia un mejor lugar, sí
hacia un estado superior de conciencia y libertad existencial.
Es éste un tema al que el sector social de la estructura política del Estado mexicano en su conjunto, y de manera transversal, podría avocarse con
mayor detenimiento, ya que aún sus abordajes suelen ser rudimentarios, desinformados e ineficientes. Afortunadamente, cada vez hay más investigaciones académicas e intervenciones de organizaciones civiles que dan cuenta del
rumbo hacia donde pueden decantarse nuevas políticas sociales en pro de esta
pretendida igualdad.
Para la realización de este proyecto, sostenerse desde una perspectiva
cualitativa fue muy pertinente, en tanto que fue de gran utilidad recuperar
e involucrar el punto de vista de los actores involucrados, teniendo siempre
presente la relación de la estructura social (territorialidades, instituciones sociales, sistema de género, de parentesco, etcétera) con la estructura de significados identitarios. En este sentido, fue posible recuperar parte del discurso
y de las prácticas cotidianas de las personas involucradas en relaciones de
género, con la intención de escuchar y reflexionar a partir de lo que las personas reflexionaron sobre sí mismas. Esta perspectiva participativa permitió
comprender que un mismo problema social puede tener múltiples significados y múltiples prácticas, ya que las personas cuentan con saberes diferentes
que a veces resultan conflictivos y hasta contradictorios. Éste es un hecho que
hay que tener presente para el diseño de futuros programas de intervención,
prevención y de investigación sobre los estudios de las masculinidades y los
temas que implican.
Es también necesario apoyar el establecimiento de propuestas educativas formales y no formales que se articulen desde el entendimiento de una
educación sexual integral, que incluya no sólo información sobre los órganos
reproductivos o las enfermedades de transmisión sexual, sino también una
educación para la intimidad y crear así “sujetos capaces de abrirse a los demás
y relacionarse, consigo mismo y con los otros, a un nivel profundo emotivo y/o erótico, con respeto y equidad. Esa educación debe de incluir, por
lo mismo, un programa de educación para las emociones y un programa de
transformación de las relaciones de género y de las propuestas hegemónicas
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de masculinidad y feminidad” (Núñez, 1999, p. 296).
Los resultados de este proyecto nos permiten reconocer la emergencia
de concepciones, valores, actitudes y prácticas distintas en el ejercicio de ser
hombre. Aparición que sucede a partir de la conflictuación obvia en la transgresión de los ideales estereotipados ante los procesos de adaptación a un
nuevo lugar de residencia y las vicisitudes existenciales que ello implica. Esto
permite suponer al conflicto como generador de oportunidades deconstructivo-constructivas de las identidades humanas, lo que posibilita establecer
nuevos alcances de las prácticas de intervención social que se dimensionen en
el enfrentamiento proactivo de la situación crítica de aquellos sujetos que ven
afectado su mandato tradicional de vida.
Ahora bien, es importante subrayar que, en tanto los procesos de intervención social tienen sus propias lógicas, sus saberes específicos, sus acciones pertinentes y sus fines claramente establecidos, no pueden, ni deben,
atribuirse la responsabilidad de una nueva realidad social, ni la modificación
siquiera de los hábitos y conductas del conjunto poblacional total ni parcial
del que participan los actores intervenidos (como en este caso, en los participantes del grupo de reflexión). Pero no por ello es, entonces, una tarea inútil
ni superflua. La intervención social puede, y debe, incidir propiamente en los
actores intervenidos, en aquellos verdaderamente portadores de los resultados de la acción. Ésa es su responsabilidad, en ello radica su incidencia. Esta
incidencia se manifiesta en la búsqueda de nuevas formas y estilos de vida posibles a partir del reconocimiento de sí y del acto autorreflexivo que implica.
Se reconstruye, así, el individuo en sus proyectos vitales y éticos junto con las
demás personas que participan en situaciones concretas histórico-sociales, a
las que debe responder ineludiblemente. Las tareas que abren estos tipos de
proyectos nunca finalizan, se recrean constantemente, en tanto viven en sus
participantes. Ése es su punto de partida y llegada. Ésa es su finalidad.
Por lo tanto, este proyecto no se dirigió a la elaboración de una propuesta de reconstrucción de la identidad masculina que más tarde sirviese de
modelo, sino más bien se avocó a abrir posibilidades para que los hombres
pudieran precisarse a sí mismos. Como sostiene Butler (2014), “uno podría
preguntarse de qué sirve finalmente ‘abrir las posibilidades’, pero nadie que
sepa lo que significa vivir en el mundo social y lo que es ‘imposible’, ilegible,
irrealizable, irreal e ilegítimo planteará esa pregunta” (p. 8). Tampoco pretendió este proyecto ser un grupo terapéutico ni de inserción o rehabilitación social. Intentó, apenas, motivar la reflexión en algunos hombres indígenas sobre
aquello que les es tan propio e importante y que se encuentra desatendido.
Ahora bien, su implementación no fue sencilla. En el mismo modelo
hegemónico de la masculinidad habitan obstáculos que dificultan la particiTRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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pación de los hombres en actividades de este tipo (ya antes hemos mencionado que este proyecto no se instrumentó solamente desde una plataforma
conceptual, sino que tuvo sustento en un fundamento motivacional de experiencias vividas tanto por parte de quien investiga, como por parte de los
mismos sujetos de intervención, quienes, en conjunto, mantienen reservas,
objeciones y temores, que sesgan y dificultan el recorrido procedimental de
este trabajo, pero que, al mismo tiempo, en el intercambio, lo enriquecen al
hacerlo suyo). Ello devino en una rehechura constante del camino de intervención, lo que podría dificultar el arrojo de indicadores para su medición,
pero, como se ha dicho antes, ésa no es la ruta para su valoración. En su sola
implementación se puede constatar el interés de los participantes del grupo,
lo que ya denota una indicación de beneficio; pero es en las nociones identitarias reconfiguradas que los participantes encuentren en sí, y que están
dispuestos a seguir sosteniendo, donde reside el logro fundamental, donde se
afinca la incidencia. En este tenor, permanece diferido un proceso de medición de impacto que aprecie la preservación y alcance en el tiempo de aquello
que se suscitó en la intimidad de los sujetos participantes y que ha sido narrado a lo largo de este trabajo.
En síntesis, podemos sostener que los hombres indígenas, socializados
en contextos tradicionales, viven (o padecen), en su proceso de adaptación e
inserción en una cultura ajena, modificaciones culturales que transforman,
en mayor o menor medida, sus identidades. Pertenecer o reconocerse como
parte de un grupo étnico que se encuentra en condiciones de vulnerabilidad los traslada a asumir responsabilidades ante problemas y situaciones que
ameritan su cuidado masculino. Y esto lo realizan a partir de su propio compendio de saberes, voluntades, adscripciones y preferencias que han adquirido —y seguirán adquiriendo—. Y todo ello (aunque está claro que en algunos
individuos igual puede no pasar nada) no sólo arroja identidades trasladadas o
desarraigadas, sino que emergen identidades masculinas que se configuran en
la ciudad por los motivos argumentados. Y son también etnicidades renovadas, vividas, que, insertas en una dinámica de construcción identitaria fluida,
están siendo nuevas cada día, rehechas constantemente —están siendo— por
la capacidad individual de introspección y por su voluntad de actuar en consecuencia.
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TRAYECTORIAS | AÑO 24 | NÚM. 54 | ENE-JUN 2022

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