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                  <text>,,,,

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1

REVISTA DE LA FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL Y DESARROLLO HUMANO
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Grupos vulnerables

Ui

w

o
~
o

Apoyo social en familias rnonoparentales y nucleares con hijos
con discapacidad. Un estudio comparativo

Las estrategias de sobrevlvencla de los pobres:
Un repaso a su eatudlo en las ciencia, sociales (concepto,
perapectivaa teóricas y acdonea que Implican)

La urbanización popular y los partidos polfticos en México

Agenda pública

l:.t

Desarrollo urbano y vivienda

~

Percepción de la vivienda autoconatrulda de familias en
pobreza: el caso de la colonia Fernando Amllpa, Area
Metropolitana de Monterrey

1

w

I!

l

Espacios pObllcos sustentables para la incluslé&gt;n social y la
seguridad p(lblica: Su lnserclé&gt;n en los planea de desarrollo,
programas de desarrollo urbano y legislación apllcables en
México (a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

1

Actih.ldes y construcción de la agenda pública

Reseñas
Mujeres, madres y fronterizas: éxodos y retornos

Indice de densidad de población y su apllcac16n en el área
metropolitana de Monterrey

Investigación educativa en el noreste: experiencias locales con
resonancias nacionales

�Apoyo social en familias monoparentales y nucleares con hijos con discapacidad.
Un estudio compara vo

Apoyo social en familias
monoparentales y nucleares
con hijos con discapacidad.
Un estudio comparaƟvo
Germain Góngora Bonilla 1

Resumen

L

a familia es la primera y más
importante red de apoyo
(Mar nez, V. y Z. Parra, 2004)
para la persona. El fenómeno de la
discapacidad ende a ser un estresor para las familias y/o cuidadores
de las personas con esta condición,
máxime si son familias sin apoyo
social. Diversos estudios sobre grupos vulnerables (Gracia, E., 1997)
han demostrado que el apoyo social juega un papel fundamental en
el mantenimiento de la salud de los
individuos y cuidadores al facilitar
conductas adapta vas en situaciones de estrés.
El presente es un estudio descrip vo que ene por objeto des-

cribir caracterís cas del apoyo
social percibido en las familias monoparentales y nucleares con hijos
afectados por discapacidad que
son atendidos en el Centro de Rehabilitación Infan l Teletón (CRIT)
Aguascalientes, México, con el propósito de tener un diagnós co en
materia de apoyo social y de esta
manera innovar estrategias de intervención social que coadyuven
en el trabajo mul disciplinario y en
el proceso de rehabilitación de los
pacientes de dicho centro.

Palabras clave: apoyo social, familias monoparentales y nucleares,
discapacidad.

Abstract
1 Maestro en Educación Familiar por la Universidad Panamericana-México, licenciado en Trabajo Social por la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) de México, afiliado al área de
integración social del Centro de Rehabilitación
Infan l Teletón (CRIT) Aguascalientes, México; y
profesor-inves gador de la UAA. Dirección electrónica: ggongora@correo.uaa.mx

Family is the first and most important social network for each
person. The phenomenon of a disability tends to be a stressor for
families and/or caregivers of per-

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sons with disabili es, especially
for families without social support.
Diverse studies with vulnerable
groups, have demonstrated that
social support plays a cri cal role
for the health maintenance of individuals and caregivers to facilitate
adap ve behaviors en stressful
situa ons.
This is a descrip ve study, which
has the goal of describing characteris cs of the perceived social
support in single-parent and nuclear families with children aﬀected by a disability in the Children’s
Rehabilita on Center Telethon
(CRIT)
Aguascalientes-Mexico,
with the purpose to have a diagnosis of social support and in this
way innovate strategies of social
interven on to contribute to the
mul disciplinary work and to the
process of rehabilita on of the paents of the center.

Key Words: Social support, singleparent and nuclear families, disability

Introducción

1li

La familia se puede definir desde
las siguientes perspec vas: convivencia residencial y comunitaria

~

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de, al menos, dos generaciones;
personas que viven bajo una estructura de parentesco que regule
obligaciones y derechos rela vos al
trato entre adultos
—
cónyuges—, jóvenes —hermanos— y entre ambas generaciones
—padres e hijos—; y como grupo
que sancione o legi me la sexualidad marital, el intercambio de
bienes económicos, la in midad,
la protección, la educación y el desarrollo personal de cada miembro
(Ibarra, R., 2000). Desde el enfoque
sistémico, la familia opera como un
sistema, y esto significa que los individuos en la familia no son totalmente libres para proceder como
cada quien quiera, sino que el comportamiento de un miembro está
regulado por las relaciones que
enen entre sí los elementos del
sistema familiar, es decir, los individuos están interrelacionados de
manera tal que un cambio, dentro
o fuera del núcleo familiar, afecta a
los miembros que la integran (Rolland, J., 2000).
Como se sabe, existen varios
pos de familia, una de ellas es la
nuclear, integrada por ambas figuras de autoridad —padre y madre— e hijos, y es el po que se
encuentra con mayor frecuencia
en la sociedad; otra es la monoparental, caracterizada por la presen-

*
*

-1

*

�Apoyo social en familias monoparentales y nucleares con hijos con discapacidad.
Un estudio compara vo

cia de uno de los progenitores y los
hijos que regularmente son dependientes del padre o madre. Desde
la teoría de sistemas, la familia es
la primera y más importante red
de apoyo (Mar nez, V. y Z, Parra
2004) para la persona, porque es
amor guadora de las tensiones
que engendra la vida: por ejemplo, se sabe que el nacimiento de
un hijo con discapacidad genera
tensión y estrés y por ende puede
generar o que la familia se fracture
o se haga más fuerte, dependiendo
de factores como la comunicación,
apoyo social, etcétera, que se viven
y perciben en el sistema familiar.

Apoyo social y familia
El apoyo social desde los zapatos
de los cuidadores o, en otras palabras, desde los zapatos de los familiares de los enfermos crónicos,
se en ende como la percepción
hipoté ca que ene una persona
sobre los recursos sociales disponibles para ser asesorada y ayudada
en caso de necesitarlo. Se refiere a
una dimensión de carácter subje vo que establece el cuidador como
resultado de su relación con el entorno más cercano sobre la percepción de la posibilidad de contar
con ayuda, en caso de necesitarla,

tanto para realizar ac vidades de la
vida co diana como para resolver
situaciones de emergencia (Vega,
A. y O. Marina, 2011).
Otros teóricos en enden al
apoyo social como red social, como
contactos sociales significa vos,
como posibilidad de tener confidentes a los que se puede expresar
sen mientos ín mos y como compañía humana (Landero, R. y M.
González, 2006); también como información verbal y no verbal, ayuda tangible o accesible dada por los
otros o inferida por su presencia y
que ene efectos conductuales y
emocionales beneficiosos en el receptor (Rodríguez, S. y H. Enrique,
s/f).
También el apoyo social puede ser comprendido como un proceso en el cual los recursos en la
estructura social —comunidad,
redes sociales y relaciones ín mas— permiten sa sfacer necesidades instrumentales y expresivas
en situaciones co dianas y de crisis
(Gracia, E, 1997). El apoyo social
percibido es una dimensión evalua va que lleva a cabo la persona
acerca de la ayuda con la que cree
contar (Rodríguez, S. y H. Enrique,
s/f); en el caso de las familias con
un miembro afectado por una discapacidad, esta percepción suele
ser baja.

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1li

El apoyo social reduce las consecuencias nega vas de acontecimientos estresantes que se producen en el cuidado de enfermos
crónicos (Vega, A. y O. Marina,
2011). Otros estudios buscan conocer el apoyo social con el que cuentan grupos vulnerables, como personas adictas, con cáncer, con VIH
Sida, personas en prisión, personas
y familias con miembros afectados
por una discapacidad como es el
caso de nuestro estudio, abanderando siempre la pregunta: ¿por
qué? A este respecto, diversos estudios (Gracia, E., 1997) han demostrado en inves gaciones con
grupos vulnerables que el apoyo
social juega un papel fundamental
en el mantenimiento de la salud de
los individuos y cuidadores al facilitar conductas adapta vas en situaciones de estrés.
Bob Shumaker (The Huﬃngton Post, s/f), un piloto americano
que fue capturado en Vietnam en
febrero de 1965 —tras ser derribado su avión mientras realizaba
una misión de guerra—, vivió ocho
años en completa incomunicación,
some do a tortura y con la incer dumbre de la suerte que le deparaba. Sin embargo, sobrevivió en calidad de prisionero por dos cosas: la
imagen de la casa que construiría
para su familia una vez que fuera

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puesto en libertad; y comunicándose con otros presos a través de
una serie de códigos de golpes en
las paredes de su celda. No cabe
duda de que esta comunicación, es
decir, el apoyo social de po emocional que recibió este prisionero
por parte de los otros compañeros
de celda, lo ayudó a salir adelante
del estrés e incer dumbre de esta
situación de suma vulnerabilidad.
El apoyo social es fundamental
en los programas dirigidos a las familias; a pesar de la gran variedad
de programas existentes bajo el encabezado “programas de apoyo a
la familia”, todos comparten un obje vo común: reconocer el impacto nega vo que numerosas fuentes
de estrés enen en la vida familiar.
En el caso de las familias con un
hijo con discapacidad es reconocido el estrés constante en el que
viven, y más si hay un solo cuidador porque se trata de una familia
monoparental. De hecho, algunos
autores mencionan que los padres
de familia con hijos afectados por
parálisis cerebral infan l sufren
de aislamiento social por factores
como situación socioeconómica y
falta de redes de apoyo (Góngora,
G., 2013).
Finalmente, por todo lo aquí
mencionado podemos decir que el
tema del apoyo social se convierte

*
*

-1

*

�Apoyo social en familias monoparentales y nucleares con hijos con discapacidad.
Un estudio compara vo

en un elemento de gran importancia e interés para la inves gación
con familias con miembros afectados por una discapacidad.

Los par cipantes en la inves gación fueron padres de familia cuyos hijos pertenecen a la clínica de
lesión cerebral y parálisis cerebral
turno vesper no del CRIT Aguascalientes.

ObjeƟvos

Escenario

Obje vo general

La inves gación se realizó durante
las citas de los padres de familia en
el CRIT, específicamente en el servicio de integración social —trabajo social—.

Describir caracterís cas del apoyo social percibido en las familias
monoparentales y nucleares con
hijos afectados por discapacidad
del Centro de Rehabilitación Infanl Teletón (CRIT) México, Aguascalientes.

Obje vos específicos
Conocer la diferencia en el tamaño
de la red de social y aspectos sociodemográficos de las familias monoparentales y nucleares.
Conocer las diferencias entre
las dis ntas dimensiones que integran el apoyo social en las familias
monoparentales y nucleares.

Materiales y métodos
Par cipantes

Instrumentos de recolección de la
información
Cues onario MOS de apoyo social:
de acceso libre, fue desarrollado
por Cathy Donald Sherbourne y
Anita L. Stewart (1991). Mide el
apoyo social a través de 20 ítems,
explorando dos dimensiones: el
apoyo estructural —tamaño de la
red social—; y el apoyo funcional
—apoyo emocional, instrumental o
tangible, ocio y distracción y apoyo
afec vo—.
Fiabilidad: la consistencia interna para la puntuación total es alta
—alpha de Cronbach = 0.97.—, por
ende, se considera confiable.
Cedula de información: esta
guía nos permi ó recabar de los

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expedientes clínicos los datos
como el po de familia y otros datos sociodemográficos y médicos.

Aplicación de los instrumentos
El modo de aplicación del instrumento dependió del juicio del inves gador, pero basándose en los
criterios de inclusión y exclusión,
y de cuando las familias asis an al
servicio de integración social del
CRIT.

Análisis de los datos
Al finalizar la aplicación del cues onario MOS, se realizó la base de datos de los resultados de dicho instrumento. El análisis de los datos
fue hecho a través del programa
estadís co SPSS (Sta s cal Package for Social Sciences) para Windows versión 19.0. El po análisis
fue de po descrip vo.

Muestra

1li

El po de muestreo que se empleó
fue no probabilís co a juicio del inves gador. El procedimiento para
obtener la muestra de esta inves gación fue primeramente detectar

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El 30 por ciento de las familias encuestadas fue monoparental y 66
por ciento, nuclear (ver gráfico 1 y
tabla 1). Este dato concuerda con lo
que reporta Ins tuto Nacional de
Estadís ca Geogra a e Informá ca
(INEGI) (2005), ya que la nuclear es
el po de familia que ene mayor
prevalencia México.
En el caso de las familias monoparentales donde solo hay uno
de los progenitores y los hijos, 70
por ciento (ver gráfico 2) de los padres o madres ene entre 31 y 50
años de edad, lo que significa que
aquéllos están en edad produc va para sacar adelante a sus hijos,
por ser los únicos proveedores de
la economía del hogar. Y en el caso
de las familias nucleares, 81 por
ciento (ver gráfico 3) de los padres

Resultados

a la población total de las clínicas
de lesión y parálisis cerebral, A2 y
B2 ac vos del CRIT Aguascalientes,
que en este caso eran 190 niños.
Posteriormente, de ese total se seleccionó una muestra basada en
los criterios de inclusión, y finalmente se aplicaron 100 cues onarios MOS de apoyo social, lo que
significaría una normalidad en la
muestra.

*
*

-1

*

�Apoyo social en familias monoparentales y nucleares con hijos con discapacidad.
Un estudio compara vo

ene entre 31 y 50 años de edad.
En general, podemos decir que no
hay diferencia significa va en las
edades de los dos pos de familia
estudiadas.
El 93.33 por ciento (ver gráfico
4) de las familias monoparentales
entrevistadas está formado por
mujeres, acorde a los datos del
INEGI (2005), donde el género que
se presenta con mayor frecuencia
para esta clase de familias es el femenino y está cons tuido por jefas
de familia; casi no se presentan padres solteros. En el caso de las familias nucleares disminuye el porcentaje, ya que 69.7 por ciento (ver
gráfico 5) es de género femenino.

Tamaño de la red de apoyo de
amigos ínƟmos
Se descubrió que 66.7 por ciento de las familias monoparentales
ene tres o menos amigos ín mos
—personas con las que se sienten
en confianza y se puede hablar de
todo lo que se les ocurra—, mientras que en las familias nucleares el
indicador es de 72.3 por ciento (ver
tabla 2).
El 12.3 por ciento de las familias nucleares dice no tener ningún
amigo ín mo, contra 6.7 por ciento
(ver tabla 2) de las familias mono-

parentales. Estos datos significan
que las familias monoparentales
enen una red más grande de amigos ín mos que las nucleares; se
ignoran las razones, pero hipoté camente podemos decir que al no
tener un apoyo de pareja, es suplido de manera natural por los amigos.

Tamaño de la red de apoyo de familiares ínƟmos
El 47.7 por ciento de las familias
nucleares ene tres o menos familiares ín mos, mientras que las
familias monoparentales cuentan
con 63.3 por ciento (ver tabla 2). La
interpretación es que las familias
nucleares enen mayor tamaño en
la red de familiares ín mos que las
monoparentales; la razón es porque la pareja o cónyuge es considerado como un amigo (a) ín mo,
y por ende aumenta el tamaño de
la red.

Dimensiones del apoyo social
Haciendo una comparación de familias monoparentales y nucleares
en las cuatro dimensiones de apoyo
social se obtuvo lo siguiente: en la
dimensión apoyo emocional las fa-

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1li

milias nucleares obtuvieron el mayor porcentaje con 63.6 por ciento,
es decir, la pareja es una red muy
importante de apoyo emocional, y
las decisiones de la vida co diana
se comparten en pareja. En cuanto
al apoyo material y/o instrumental
—apoyo tangible—, el porcentaje
más alto también lo obtuvieron
las familias nucleares con 72.7 por
ciento: no es lo mismo tener a una
pareja que ayude a trasladar a la
persona con discapacidad, que
una que no lo ene, como es el
caso de las familias monoparentales. En la dimensión de relaciones
sociales de ocio y distracción, el
porcentaje más alto lo obtuvieron
las familias monoparentales con 90
por ciento: creemos que las familias monoparentales enen mayor
libertad y menos restricción para
distraerse que las nucleares, y tal
vez el problema del aislamiento de
distracción y ocio no se debe a la
discapacidad, independientemente del grado y po, sino a la forma
como la pareja se ha adaptado a
la discapacidad; tal vez las familias
monoparentales se adaptan más
fácilmente a la discapacidad. Finalmente, en cuanto al apoyo afec vo
—expresiones de amor y cariño—
también lo obtuvieron las familias
monoparentales con 83.3 por ciento, es decir, se sienten más amadas

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Se encontró que el tamaño de la
red total de apoyo es más grande
en las familias monoparentales,
aunque, en lo par cular, el tamaño de la red de apoyo familiar resultó ser más grande en la familia
nuclear.
Se sabe que el apoyo emocional
consiste en brindar acciones encaminadas a reforzar las sensaciones
de seguridad, bienestar y autoes -

Discusión

El porcentaje más alto de apoyo
social global lo obtuvieron las familias nucleares con 65.3 por ciento
(ver tabla 2), es decir, aunque no
es muy significa va la diferencia,
las familias que enen pareja sí
perciben un mayor apoyo social,
especialmente en el emocional,
en sen rse escuchadas, y en el instrumental, en sen rse que no se
les ofrece solo un oído, sino una
mano, algo que es tangible, que los
ayuda en los traslados, a cambiar
de ropa, a dar un baño, a proveer
alimentación, escuela, etcétera.

Índice global de apoyo social

aunque no tengan una pareja (ver
tabla 2).

*
*

-1

*

�Apoyo social en familias monoparentales y nucleares con hijos con discapacidad.
Un estudio compara vo

ma en el individuo; llanamente es
contar con alguien para hablar, y
en ese sen do se descubrió que las
familias nucleares obtuvieron mayor porcentaje en apoyo emocional. La razón “más lógica” de ello
es que la pareja les proporciona
momentos y espacios para hablar
que las hace sen rse seguras; tal
vez el simple hecho de tomar junto
con alguien más la decisión de operar o no a su hijo con discapacidad,
de llevarlo a la escuela o no, les da
cierta seguridad y cierto grado de
bienestar, algo que los responsables de las familias monoparentales tendrán que hacer solos en la
mayoría de los casos.
El apoyo material/instrumental
es una ayuda tangible, alguien que
se vuelva otras manos y pies para
realizar las ac vidades co dianas;
en ese sen do se confirmó que las
familias nucleares sí perciben más
este apoyo que las monoparentales, no se sabe en qué grado y de
qué po, si ayuda a cambiar de
ropa al hijo, a llevarlo a la escuela
o a las terapias, o solo se percibe
como un apoyo monetario. El instrumento MOS solo refleja la manera cuan ta va de apoyo, de allí
que es importante que en otros
estudios posteriores se retomen
técnicas de recolección de datos de
corte cualita vo para entrar más a

fondo en las dis ntas dimensiones
de apoyo social.
Se sabe que el ocio y distracción
implican el empo u lizado con
otros en ac vidades de empos
libres, y aquí se descubrió que las
familias monoparentales enen
menos restricciones y u lizan más
de su empo para hacer ac vidades recrea vas. El hallazgo más
importante es que las familias monoparentales perciben mayores expresiones de amor y cariño qué las
nucleares que enen pareja.
Para tratar de ir integrado todo
lo antes mencionado, podemos decir que las familias nucleares perciben mayor apoyo social global,
pero las familias monoparentales
—en su mayoría formadas por mujeres— se distraen más y se siente
más amadas.
Finalmente es posible asentar,
basándonos en estos hallazgos,
que se deben desarrollar acciones
mul disciplinarias de apoyo emocional e instrumental para las familias monoparentales, y acciones de
apoyo afec vo y distracción para
las familias nucleares.

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Recibido:
15 de agosto de 2013
Aceptado:
16 de octubre de 2013

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p h p ? s c r i p t = s c i _ a r ttex t &amp; p i d = S 0 8 6 4 21252004000500005&amp;lng=es&amp;nrm=iso&amp;tln
g=es

-1

*

�Las estrategias de sobrevivencia de los pobres: Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspec vas teóricas y acciones que implican)

Las estrategias de sobrevivencia de los
pobres:
Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspecƟvas teóricas y acciones
que implican)
Martha Arredondo Velázquez 1
José Ricardo González Alcalá 2

Resumen

E

strategias de sobrevivencia
es un concepto que encierra un conjunto variado de
acciones picas tendientes a permi r a los pobres acceder a un
umbral material mínimo indispensable para mantener su existencia
tanto en lo individual como en lo
familiar y social —se les concibe
también como estrategias de re-

1 Maestra en educación y en metodología de
las ciencias sociales. Profesora-inves gadora
de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAC). Candidata al
Doctorado en Filoso a con Especialidad en Trabajo Social y Polí cas Comparadas de Bienestar
Social, por la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL).
2 Doctor en Filoso a con Especialidad en Trabajo Social y Polí cas Comparadas de Bienestar
Social, por la UANL. Profesor-inves gador de la
Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano
(FTSDH) de la UANL.

producción social—. Este ar culo
describe: los pormenores principales en el surgimiento de dicho concepto; su tratamiento dentro de
cuatro perspec vas de estudio en
las ciencias sociales —sociodemográfica, sociológico-antropológica,
antropológica y de pobreza y género— y la influencia recibida desde
el interaccionismo simbólico y la
teoría de los movimientos sociales.
Finalmente, enumera y clasifica las
acciones prác cas —económicas:
trabajo asalariado y autoempleo;
no económicas o de los hogares:
cambios en el tamaño y composición del hogar, reacomodo en la
división del trabajo; y restric vas—
implicadas en el contenido de dicho concepto.

Palabras clave: pobreza, estrategias de sobrevivencia, reproducción social, acción de los pobres.

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Keywords: Poverty, Coping strategies, Social reproduc on, Poverty
ac on

Coping strategies is a concept that
encompasses a diverse set of typical ac ons aimed at enabling the
poor to access a threshold minimum material necessary to maintain its existence both individually
as family and social (they are also
conceived as strategies of social reproduc on). This paper describes:
the details leading to the emergence of the concept, its treatment
within four perspec ves of study
in the social sciences (socio-demographic, sociological-anthropological, anthropological, and poverty
and gender) and the influence received from the symbolic interaconism and the social movement
theory. Finally, lists and ranks the
prac cal ac ons (economic -wage
labor and self-employment, not
economic or household -changes
in household size and composi on,
readjustment in the division of labor, and restric ve) involved in the
content of that concept.

Abstract:

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Adler Lomnitz plantea que su experiencia de campo en estos espacios
le ha llevado a “concebir a estas
aglomeraciones humanas, aparen-

se encuentra aquel que retrata a
los pobres como afectos a toda
clase de patologías sociales,
cuyo cuadro general se resume
en una pretendida incapacidad
para responder adecuadamente a los es mulos socioeconómicos. (...) Nuestro obje vo en
cambio, consiste en ir más allá
de un mero inventario de lacras
y carencias, para plantearnos la
siguiente pregunta: ¿cuáles son
los mecanismos que permiten a
millones de la noamericanos,
básicamente huérfanos de toda
protección social, subsis r en
barriadas a pesar de la notoria
falta de ahorros y de ap tudes
para ganarse la vida en un grupo humano industrial? (Adler,
L., 2001: 47).

Larissa Adler Lomnitz (2001) hizo
patente el tema de las estrategias
de sobrevivencia desde hace más
de tres décadas. Su propuesta parte de la siguiente consideración:
entre los prejuicios más arraigados
en la literatura sociológica acerca
de la pobreza

Introducción

Martha Arredondo Velázquez / José Ricardo González Alcalá

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�Las estrategias de sobrevivencia de los pobres: Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspec vas teóricas y acciones que implican)

temente caó cas, como campos
de gestación de una forma de organización social perfectamente
adaptada a las necesidades de supervivencia en las condiciones socioeconómicas propias de la marginalidad” (2001: 48).
Como bien ha sido explicado
en la literatura (Adler, L., 2001;
Gonzales, M., 2006; Hintze, S., s/f,
Torrado, S., 1980), las personas en
pobreza están en la sociedad, pero
también es cierto que luchan por
salir de esa condición social aun
cuando es evidente que la parte
de sociedad que ocupan existe y
persiste a pesar de las situaciones
adversas.
Con base en las diversas concepciones que conocemos sobre
las estrategias de sobrevivencia,
abordaremos aquí, brevemente,
tres aspectos sobre el asunto: surgimiento del concepto; algunas
perspec vas teóricas rela vas a su
estudio; y las acciones prác cas implicadas en el mismo.

Surgimiento del concepto de estrategias de sobrevivencia
Existen diferentes apreciaciones en
torno al significado del concepto,
pero en general se establecen coincidencias en cuanto a su surgimiento.

El concepto de estrategias aparece en La noamérica en los años
sesenta del siglo XX, cuando los
cien ficos sociales atendían temas sobre el cambio desde dis ntas perspec vas —modernización,
dependencia, marxismo (Hintze,
S., s/f)— reflejadas después en
la arena polí ca. La u lización de
este concepto se generaliza junto a
la concepción de la pobreza como
marginalidad (Massa, L., 2010).
A principios de los años setenta no se hablaba de estrategias de
sobrevivencia. Solo cuando los estudios centran su atención en los
grupos sociales de escasos recursos que invadían erras para establecer su morada, es cuando los
inves gadores acuñan el término;
tales grupos sociales organizaban
sus recursos y esfuerzos para alcanzar y conservar un nivel posible en su calidad de vida, pero casi
siempre alejados de la legalidad en
la posesión de la erra (Palma, D.,
1984). En esa misma década surge
“el cues onamiento neoliberal al
Estado de Bienestar y la instauración de modelos de libre mercado;
en este contexto, del cambio social
se pasa a la capacidad de reproducción del capitalismo en sociedades
que con enen grandes masas marginales” (Hintze, S., s/f: 2).
En las décadas de los setenta y

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ochenta las estrategias de sobrevivencia median conceptualmente entre los niveles micro y macro
de la vida social, potenciando las
capacidades humanas en orden
a la realización de logros valiosos
conectados al concepto de capital social promovido por el Banco
Mundial como un ac vo de los pobres (Massa, L., 2010). Junto a esto,
como probable corolario, aparece
el término de estrategias familiares de vida (Torrado, S., 1980).
El estudio de estas estrategias se
intensificó como resultado de las
polí cas de ajuste aplicadas por las
instancias financieras en diferentes
países la noamericanos, y dado el
interés por analizar los efectos de
estas polí cas en los dis ntos niveles de pobreza y las formas de reacción de las familias en la dinámica
de la reproducción social (Arteaga,
C., 2007).
Es a par r del Taller sobre estrategias de sobrevivencia organizado
en Buenos Aires Argen na en 1980
por el Programa de Inves gaciones
sobre Población en América La na
(PISPAL) y el Centro de Estudios
Urbanos y Regionales (Palma, D.,
1984; Torrado, S., 1980) que el concepto parece ins tucionalizarse ya
en la región la noamericana.
En los años noventa, las estrategias de sobrevivencia adquieren

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Los estudios sobre estrategias de
sobrevivencia han enfocado su
análisis desde cuatro perspec vas
(Massa, L., 2010): la sociodemográfica, la sociológico-antropológica,
la antropológica y la de pobreza y
género.
Corriente sociodemográfica. El
enfoque sociodemográfico de las
estrategias de sobrevivencia aparece a par r de las discusiones y con-

Las estrategias de sobrevivencia
en las ciencias sociales

un significado conceptual “cuyo
centro es la materialización de la
exacerbación del u litarismo, la
racionalidad instrumental propia
de la teoría neoclásica y el individualismo metodológico” (Massa,
2010: 8).
Así, los estudios sobre estrategias de sobrevivencia plantean su
principal interrogante: ¿cómo subsiste materialmente la población
que no ene un ingreso suficiente para sa sfacer sus necesidades
básicas? (Duque y Pastrana, 1973,
citados por Torrado, S., 1980), o
¿cómo sobreviven los marginados?
(Lomnitz, 1975), acotando así la
aplicación del concepto a grupos
sociales que se encuentran a nivel
de subsistencia (Hintze, S., s/f).

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�Las estrategias de sobrevivencia de los pobres: Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspec vas teóricas y acciones que implican)

sensos de un grupo de demógrafos
reunidos en México en 1978 en el
marco del PISPAL. Esta corriente de
análisis enfoca temas muy puntuales a par r de las estrategias familiares de sobrevivencia, pero yendo
un poco más allá, tales como: “la
procreación, el ciclo de vida familiar, la división del trabajo familiar,
la organización del consumo familiar, la cooperación extra familiar,
la migración laboral —con el fin de
vincular la reproducción material y
la biológica, demostrando la relación de las esferas de producción,
reproducción social y económica”
(Torrado, S., 1980).
Corriente sociológico-antropológica. Aquí, los estudios sobre
estrategias de sobrevivencia amplían su escenario “en función de
la reproducción de los sujetos sociales, al contextualizar el concepto en el marco de una comunidad
par cular —en general sobre comunidades aborígenes ligadas a la
producción agrícola—.(...) la erra
y el conjunto de relaciones socio
produc vas y culturales que se dan
en torno a ella” (Massa, L., 2010:
11). Este enfoque alude a las estrategias de reproducción social y lo
hace

desde una perspec va que supera tanto el obje vismo como
el estructuralismo determinante… (y son el) producto del sendo prác co, como sen do del
juego, de un juego social par cular, históricamente definido…
, pero esa libertad de invención,
de improvisación, que permite
producir la infinidad de jugadas
hechas posibles por el juego
(como en el ajedrez) ene los
mismos límites por el juego...
(Bourdieu, P., 1999, citado por
Massa, L., 2010: 12).

Corriente antropológica. Como una
con nuación del análisis de la unidad familiar y el desarrollo del ciclo
vital familiar, esta corriente define
las estrategias de sobrevivencia
“como comportamientos sociales y
demográficos de las unidades familiares que responden a situaciones
concretas de acuerdo a su posición
en la división social del trabajo”,
asegurando, como consecuencia,
la reproducción social de tales
unidades (Guerrero y Meillasoux,
1977, citados por Massa, L., 2010:
12); retoma el concepto de estrategias de reproducción, y las define
como prác cas que favorecen la
reproducción material y biológica
de la formación social en cuyo contexto las ac vidades produc vas se
llevan a cabo (Guerrero, 1984: 218,
citado por Massa, L., 2010: 115).

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Es decir, son el “conjunto de práccas fenomenalmente muy diferentes, por medio de las cuales los
individuos y las familias enden, de
manera consciente o inconsciente,
a conservar o a aumentar su patrimonio, y correla vamente a mantener o mejorar su posición en la
estructura de las relaciones de clase” (Bourdieu, P., 1988: 122, citado
por Gu érrez, A., 2009: 17).
Esta corriente va a dar lugar a
las revisiones conceptuales en torno a la génesis de los sectores pobres y los procesos diferenciales en
las formas de reproducción, a par r
de un anclaje de los sujetos en una
estructura social con relaciones específicas (Massa, L., 2010: 115).
Corriente de pobreza y género.
Dado que estos temas, en sí mismos, exceden el límite de la temáca aquí tratada, nos concretamos
a decir que, desde la perspec va
dual de género y pobreza, la noción de estrategias de sobrevivencia se vincula ín mamente a aquellos estudios sobre las formas de
reproducción social en los que la
mujer es el centro de gravedad, el
protagonista principal del “proceso de restructuración de la unidad
familiar bajo el sistema capitalista
dominante” (Bourdieu, P., 1999, citado por Massa, L., 2010: 12).
Con base en todo lo anterior,

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hasta aquí podemos resumir que
“los estudios orientados hacia los
más pobres —bajo el supuesto de
que ellos sí desarrollan acciones
para sobrevivir— siguieron y siguen siendo constante ante lo cual
el término de estrategias de sobrevivencia sigue apareciendo como
un vocablo unívoco (…) casi todo
como contenido, y por tanto casi
nada como concepto” (Palma, D.,
1984: 3, citado por Massa, L., 2010:
115). Por otro lado, existe una relación estrecha entre estrategias
de sobrevivencia familiares o de
reproducción y el capital social, la
subje vidad, la cultura, la vida codiana y la relación micro y macro
de la reproducción social (Hinstze,
S., s/f). En consecuencia, la sobrevivencia de los pobres se debe a
una forma especial de organización
gracias a la cual “las unidades domés cas (...) siguen mostrando su
enorme capacidad para incorporar
a sus arreglos domés cos las nuevas condiciones del entorno” (Arteaga, C., 2007: 26), sin dejar por
ello de reconocer que tales estrategias, dadas las determinaciones de
la estructura económica, tropiezan
con límites infranqueables en la lucha de los pobres por alcanzar mejores niveles de bienestar (Cariola,
1992; Hintze, S., 1996, citadas por
Arteaga, C., 2007).

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�Las estrategias de sobrevivencia de los pobres: Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspec vas teóricas y acciones que implican)

En algunos momentos y situaciones se ha observado un uso inapropiado del concepto de estrategias de sobrevivencia. Se trata
de un punto de vista que asocia
el concepto a las tendencias neoliberales modernas que parecen
permi r a los pobres organizarse y
superar los límites que la estructura económica les impone, actuando —bajo el concepto individual
weberiano de acción social— “sólo
como sociedad civil anónima (unidad domés ca) a través de diseñar
un cumulo de estrategias sociales
que les permitan sobrevivir o reproducirse” (Reyna, M. y S. Moreno, 2005: 139).
Las estrategias de sobrevivencia, de reproducción y familiares
denotan, en realidad, una acción
social colec va más que individual.
Esta convicción surge de interpretar el fenómeno de reproducción
de la vida social a través de modelos que han superado la visión de
Max Weber sobre la acción social.
Se trata, principalmente, del interaccionismo simbólico y la teoría
de los movimientos sociales (Reyna, M. y S. Moreno, 2005).
El interaccionismo simbólico
ene como base principal el significado subje vo que se transforma
a través de la interrelación de los
sujetos, estableciendo un proceso

interpreta vo, de modo que las estrategias económicas no obedecen
a tendencias racionales, sino que
forman parte de un complejo de
estrategias de reproducción permanentemente presentes en las
unidades domés cas. Así, la acción
social es la aplicación de las capacidades y recursos integrados en la
unidad domés ca que desarrollan
un conjunto de soluciones puntuales (Reyna, M. y S. Moreno, 2005).
Los nuevos movimientos sociales son definidos como

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redes de formación de iden dades, generadoras de espacios públicos de ges ón, de
representación y de reconocimiento como movimientos
autoconstruidos. Las redes o
áreas de movimientos están
construidas por individuos y
pequeños grupos ar culados
entre sí compar endo culturas
e iden dades. Se basan en relaciones informales, en las que
el involucramiento personal y la
solidaridad afec va son decisivos. Operan inmersos en la problemá ca de la co dianidad y
no tanto en el terreno polí co,
aunque no lo excluyen. Pasan
por etapas de latencia o invisibilidad, en las que su existencia
no es adver da por la sociedad,
a diferencia de aquellas otras
acciones colec vas que se manifiestan por su aparición en el
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espacio público (Jiménez, C.,
s/f: 8).

Aparecen entonces, además de
la teoría de las estrategias de sobrevivencia —que, como vimos,
acentúa el análisis de la estructura,
composición y ciclo domes co del
hogar—, otras perspec vas para
abordar la sobrevivencia de los
pobres. Aquéllas son: la existencia
de redes que enen la virtud de
destacar capacidades colec vas,
tales como la sinergia ar culada
por la acción de diferentes grupos
domés cos integrados en su lucha
por la sobrevivencia; la integración
de vulnerabilidad-ac vos-estructura de oportunidades, trilogía
orientada al análisis de las capacidades de los hogares —recursos y
ac vos— y de las oportunidades y
limitaciones sociales para su desarrollo —comunidad, norma vidad,
estructura social— (Arteaga, C.,
2007); otra orientación se centra
en el curso de vida y analiza las estrategias familiares de sobrevivencia desde la perspec va del cambio
sociocultural como del cambio instucional (Arteaga, C., 2007).
Es así como el clásico interrogante ¿cómo sobreviven los
marginados? (Lomnitz, 1975) ha
provocado múl ples respuestas,
sin que por esto dejen de exis r
oportunidades para con nuar con

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es importante señalar que el
contexto en el que se han estudiado las estrategias ha ido
variando en el empo: los cambios en el contexto sociocultural económico e ins tucional
que implica transformaciones en las formas de vida de
la población; en las prác cas
económicas; en las formas de
organización social y polí ca;
en la construcción de las idendades; en la dinámica familiar
y las percepciones de hombres
y mujeres frente a su entorno;
y en los cambios demográficos
(Arteaga, C., 2007: 145).

el estudio de dicha problemá ca.
Al respecto, se pueden mencionar
algunas limitantes por superar: la
implicación de la racionalidad en
la elección de alterna vas que supone el concepto de estrategia; a
veces un sesgo román co del concepto de familia en pobreza; y la
ausencia del conflicto domés co
en el análisis. Igualmente se pueden mencionar algunos vacíos: se
“ha explorado poco acerca de la estructura de oportunidades; los valores y mo vaciones individuales;
la relación de los individuos y las
familias con las ins tuciones que
pueden limitar e incen var cierto
po de estrategias” (Arteaga, C.,
2007: 145). Además

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�Las estrategias de sobrevivencia de los pobres: Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspec vas teóricas y acciones que implican)

Acciones prácƟcas que implica el
concepto de estrategias de sobrevivencia
La experiencia de la dualidad necesidad-sa sfactor está permanentemente presente en todo sujeto, y
es por ello que las estrategias de
reproducción social están siempre
en operación en la vida de todos
(Massa, L., 2010). En general, las
estrategias de acción prác ca de
los grupos sociales, sea para su
sobrevivencia, sea para su movilidad social, son consecuencia de
“las opciones y posibilidades que
ofrecen el contexto domés co y
el entorno social en que están inscritos, tanto los recursos, como
el manejo que de ellos se hace”
(Gonzales, M., 1995: 263), y lo que
hace la diferencia para los pobres
en esta dinámica “es tanto el cúmulo de opciones existentes como
la eficacia —tanto en calidad como
can dad y pron tud— de acceder
al bien sa sfactor (...) las que están
condicionadas por un contexto de
desigualdad y vulnerabilidad (Massa, L., 2010: 6).
En este tenor, las acciones que
despliegan los pobres para la obtención de sa sfactores son variadas y forman sistemas de cierta
complejidad. El conjunto de ac vidades concretas que dan contenido

a las estrategias de sobrevivencia
de los pobres contribuye, concomitantemente, de manera directa
o indirecta, a dos resultados finales: la reproducción social, gracias
a la cual los pobres se reproducen
como tales, acompañando, de este
modo, al proceso de reproducción
del sistema social en su conjunto
(Massa, L., 2010; Cariola 1992 y
Hintze, S., 1996, citadas por Arteaga, C., 2007); y la sobrevivencia de
los pobres (Gonzales, M., 1995).
Podemos enumerar los pos
de ac vidades estratégicas más
visibles y hacer una breve descripción de su contenido a través de un
ensayo de clasificación (ver cuadro
único). De este modo, tenemos
que, en general, dichas acciones
pueden tener o no un propósito
económico inmediato. Tienen dicho propósito acciones tales como
el trabajo, sea asalariado o se trate de autoempleo —venta de bienes o servicios—, dentro de los
sectores formal e informal; aquí
la parte estratégica se encuentra en la tendencia a aumentar e
intensificar estas acciones con la
par cipación de mujeres, jóvenes
y adultos mayores, y en la existencia de redes de ayuda mutua para
el mercado (Gonzales, M., 1995).
La migración a los Estados Unidos
o a zonas más desarrolladas del

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propio país en busca de trabajo es
también un recurso estratégico de
muchas familias pobres. Se pueden
inscribir también como económicas las acciones ilegales: el cul vo
de mariguana y el robo (Gonzales,
M., 2006; Arteaga, C., 2007; Palma,
D., 1984), por ejemplo. Los bienes
y servicios que los pobres ob enen
gratuitamente o donaciones, pertenecen, igualmente, a esta categoría. Muchas acciones económicas se realizan en el seno del hogar.
Además de algunas acciones de
autoempleo para el mercado, existen acciones de autoempleo para
el autoconsumo.
Las acciones que no enen un
contenido económico de realización inmediata las encontramos,
principalmente, dentro de la vida
del hogar y la familia, y afectan
el tamaño, la composición y la dinámica de aquélla, como son los
reacomodos y los cambios internos
en la división del trabajo (Arteaga,
C., 2007).
Dentro del hogar se dan también las acciones restric vas, categoría que parece ser la que más
hace patente la vulnerabilidad
de los pobres. Al respecto, como
ejemplos picos, podemos enlistar
las acciones siguientes: re ro de
los ahorros; recurrir a préstamos;
recorte o modificación del consu-

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Como hemos visto, las acciones
que los pobres emprenden mo vados por su necesidad de sobrevivir
han sido objeto de observación y
análisis sistemá cos por parte de
los estudiosos de las ciencias sociales.
Aun cuando los términos u lizados para iden ficar el sistema

Conclusión

mo; recorte de gastos no esenciales en transporte, ves do, vivienda y recreación; liquidación de las
propiedades; empeño y venta de
objetos de valor; par cipación en
tandas; reducción de gastos en salud y educación; modificación de
los hábitos alimen cios; recorte al
consumo de alimentos; minimizar
y recortar los gastos (Gonzales, M.,
1995), e intensificación del trabajo
domés co (Arteaga, C., 2007).
Todas estas acciones se desenvuelven en un marco de relaciones
sociales donde los pobres ponen
en prác ca sus conocimientos y
habilidades para “buscar y aprender, acomodar y adaptar dichas
acciones aunque ello implique
convencer, ayudar o forzar a otros
a compar r tareas, brindar ayuda
o intercambiar favores” (Gonzales,
M., 1995).

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�Las estrategias de sobrevivencia de los pobres: Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspec vas teóricas y acciones que implican)

formado por el conjunto de estas
acciones, y su relación con el contexto social mayor, han variado
un poco en razón de los enfoques
par culares de cada perspec va de
estudio, todos ellos aluden al mismo contenido, conceptualmente
bien expresado por Larissa Adler
Lomnitz: “concebir a estas aglomeraciones humanas, aparentemente
caó cas, como campos de gestación de una forma de organización
social perfectamente adaptada a
las necesidades de supervivencia
en las condiciones socioeconómicas propias de la marginalidad”
(2001).
El repaso que sobre las vicisitudes conceptuales, teóricas y práccas del término estrategias de
sobrevivencia de los pobres hemos
presentado en este escrito, muestra, igualmente, la profundidad y
rigor con los que el fenómeno ha
sido estudiado. Ciertamente, esto
ha permi do hasta el momento alcanzar el nivel de madurez teórica
que es mule y oriente a la inves gación a buscar nuevas vetas de seguimiento de esta realidad. A este
respecto, Catalina Arteaga (2007)
sugiere, como lo transcribimos más
arriba, revisar conceptos básicos de
la problemá ca expuesta: el propio
concepto de estrategia, dada la
racionalidad que el mismo implica

en la elección de alterna vas; el
término de familia en pobreza, a
fin de dar a aquél la pureza conceptual y opera va que lo mantenga
inserto en la realidad que designa;
el conflicto domés co, mismo que,
como parte del contexto grupal de
pobreza en el que se desenvuelven
las estrategias, se convierte en un
elemento interviniente más cuya
posible influencia conviene considerar en el proceso de sobrevivencia de los pobres.
Además conviene subrayar la
atención del inves gador al papel
que, como individuos, juegan los
integrantes del grupo familiar o de
las redes en su capacidad de definir
oportunidades y organizar su manejo; la definición de experiencias
y situaciones en las que los miembros del grupo, en su carácter de
individuos, encuentran valores que
los mo van a actuar (Arteaga, C.,
2007); y, por úl mo —a fin de llevar la inves gación de las estrategias de sobrevivencia de los pobres
a un plano más amplio—, la par cipación de individuos y grupos en
acciones tendientes a involucrar en
el proceso a personas e ins tuciones relevantes de los sectores público, privado y social.

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Estrategias de reproducción social

Aumento del trabajo formal e informal de las familias
Trabajo
asalariado

Intensificación del trabajo
Migración a Estados Unidos u otras zonas prósperas.del país

Aumento del trabajo formal e informal de las familias

Econó micas

Trabajo de las. mujer es , jóv enes y adultos. mayor es.

Redes.de ayud a mutua para el mercado
Actividades marginales e il ega les. (cultivo de mariguana, robo )

Autoempleo

Recurrir a donaciones
Venta de bienes. y servicios.
Trabajo para autoconsumo
Autoproducción para la subsistenc ia (huertos y cría de animales)

Estrategias de
sobre vivencia
(acciones)

Intensificación del trabajo doméstico

Camb ios en el tamaño y co mposición del hogar
Re acomodo en la div isión de l trabajo

Retiro de los ahorros y recursos de préstamos
Recortar o modificar el consumo
Recorte de gas.tos. entrans.porte, v es.ti do, vivienda y recre,
liquidar las prop iedades. y ahorros.

No económicas. (de los
hogares)

Empeño y venta de objetos. de v alor

Restrictiv as
Reducción de gas.tos. en la salud y educación
Mod ificación de los háb itos al imenticios.
Recortar el consumo de alimentos.
Minimizar y recortar los. gas.tos.
Tandas.

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�Las estrategias de sobrevivencia de los pobres: Un repaso a su estudio en las ciencias sociales
(concepto, perspec vas teóricas y acciones que implican)
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Recibido:
15 de agosto de 2013
Aceptado:
16 de octubre de 2013

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�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

Percepción de la vivienda autoconstruida
de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa,
Área Metropolitana de Monterrey*
Raúl Eduardo López Estrada1
Jorge Leal Iga2

Resumen

L

a vivienda es un bien que requiere todo ciudadano en el
mundo como lugar no solo
de subsistencia, sino como espacio que le proporcione un es lo
de vida determinado. Aunque su
análisis no es exclusivo para un

* Agradecemos a la Facultad de Trabajo Social
y Desarrollo Humano (FTSDH) de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL) por su apoyo al grupo de trabajo encargado del proyecto
Especificidad de los grupos en pobreza urbana:
una contribución para la reorientación de polí cas sociales locales en el Área Metropolitana de
Monterrey, durante la elaboración y desarrollo
de esta inves gación sobre vivienda autoconstruida realizado entre sep embre y diciembre
de 2012.
1 Doctor en Antropología. Profesor e inves gador de la FTSDH de la UANL.
2 Candidato a doctor en Filoso a con orientación en Trabajo Social y Polí cas Comparadas de
Bienestar Social en la FTSDU de la UANL, donde
también es profesor.

grupo social, es de fundamental
importancia cuando se trata de la
vivienda que es producida por los
estratos más pobres de la población dadas sus limitaciones de ingreso, ubicación, equipamiento y
espacios disponibles; pero además
de estas caracterís cas obje vas,
existen otras de origen subje vo
que son igualmente importantes
en su análisis y en las cuales este
estudio ene especial interés. El
obje vo principal de la presente
inves gación es indagar el proceso y resultado que han obtenido
las familias de bajos ingresos con
la experiencia vivida concerniente
a la construcción progresiva de su
vivienda ejecutada con sus propios
—escasos— recursos y su relación
con el bienestar que de ella perciben. Dado que el examen del bienestar percibido es parte medular
del estudio, se abordará también la
provisión de servicios por parte del
municipio cuando aquéllos impli-

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quen una afectación directa en el
bienestar para las familias de bajos
ingresos.

Palabras clave: vivienda de bajos
ingresos, pobreza, sa sfacción,
bienestar subje vo.

Abstract

1li

Housing is a good that all ci zen
in the world requires as a place for subsistence and as space
that gives a determinate life style.
Even though its analysis is not for
a exclusive social group, is mainly
important when housing is produced by low income social groups
of popula on, given their limited
resources such as low income,
loca on, urban equipments and
available housing spaces, but beyond these objec ve characteriscs, there are others of subjec ve
origin, equally important in their
analysis which this inves ga on
has especial interest in. The main
objec ve of this inves ga on is to
search the process and outcome
go en by low income families in
their life experience regarding the
progressive building house made
by themselves with own (scarce)
resources, and its rela onship with

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h.l

Introducción

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3 En el caso de América La na, véase: Donoso,
1993; Lezama, 1993; Castells, 1971. En México la
literatura es abundante, como ejemplo, sin ser
exhaus vos: Anzaldo y Barrón, 2009; Ramírez y
Safa, 2009; Garza, 2010. En Monterrey: Balan J.;
H. L. Browning, y E. Jelín (1977); Vellinga, 1988;
García, 1988; Pozas, 1990; Solís, 2007).

A par r de la década de los años
sesenta del siglo pasado, América
La na y México presenciaron una
intensa migración a las ciudades
de personas en pobreza3; de ahí
que los procesos de urbanización
desencadenaran la creación de colonias irregulares con vivienda autoconstruida progresiva. El resultado fue la proliferación de barrios
o colonias populares en donde la
vivienda fue construida con pocos

Housing is a verb.
John Turner

Keywords: low income housing,
poverty, sa sfac on, subjec ve
wellbeing.

the perceived wellbeing. Given
that the perceived wellbeing test
is the main root of the study, the
Government eﬀorts in the services
provision will be also included in
this research when they imply a direct aﬀecta on over the wellbeing
of low income families.

*
*

-1

*

�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

recursos monetarios, pero que en
el transcurso de varias décadas ha
sido legalizada y, al mismo empo,
dotada, por parte de los gobiernos,
de la infraestructura básica que incluye agua, luz, drenaje y pavimentación4, aunque estos servicios no
se han otorgado en todos los casos.
En la actualidad se es ma que
en México existen 10.6 millones de
hogares urbanos en pobreza patrimonial (El Colegio Mexiquense,
2012). Esta cifra seguramente indica que la temá ca de la vivienda
en las colonias en pobreza requiere esfuerzos analí cos adicionales
que nos permitan comprender los
procesos de la vivienda progresiva.
Una manera de abordar la situación de estos conglomerados es
a través de la percepción que enen los usuarios de su vivienda y
su entorno. La per nencia de este
enfoque se basa sobre todo en el
potencial heurís co de la percepción individual para detectar las
áreas de oportunidad sobre las que
pueden actuar los programas dedicados al bienestar social, específicamente aquellos dedicados a la
vivienda popular.

4 En caso de Monterrey, donde se llevó a cabo
la inves gación y documentó este proceso, son
ilustra vos el ar culo de Pozas, 1990 y el libro
de Solis, 2007.

Sin ser nuevos, los estudios acerca de la percepción de la vivienda
han contribuido a mejorar la comprensión de ésta y su transformación
en hogar a través de una perspec va
mul dimensional, tal y como señala
Smith (1994, citado por Aragonés,
J. y C. Rodríguez, 2005). Muchos
aspectos se han analizado para conocer el comportamiento humano
en la vivienda y cómo es percibida y
apropiada. Asimismo, una temá ca
recurrente es aquella que aborda el
espacio y su relación con la iden dad, los trabajos de Cooper (1974) o
Sadalla, Vershure y Burroughs (1987)
han dado cuenta de ello (Aragonés,
J., 2002, citado por Aragonés, J. y C.
Rodríguez 2005).
Otros estudios se han extendido
a campos como los de la geogra a
de la percepción, argumentando su
per nencia epistemológica para el
análisis del espacio (Vara, J., 2010);
además no son de soslayarse las
adquisiciones teóricas derivadas
de evaluaciones de programas gubernamentales como el programa
“Tu Casa”, de la Secretaría de Desarrollo Social en México, en donde se ha destacado el potencial
de la percepción del usuario en
relación con factores que influyen
emocionalmente y en la seguridad
socioafec va (Secretaría de Desarrollo Social, 2005).

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1li

Por consiguiente, la vivienda es
un si o donde las relaciones sociales toman forma en el contexto
familiar, generando percepciones
importantes que contribuyen a la
detección de problemá cas poco
abordadas. En este marco se ha
señalado que la percepción del
usuario es importante en relación
con su funcionalidad, su esté ca y
la seguridad que ella proporciona
(Secretaría de Desarrollo Social,
2005). Adicionalmente se ha estudiado la percepción del usuario de
viviendas de interés social por parte de desarrolladores privados de
vivienda (Paredes, O., 1999). Otras
temá cas rela vas a la percepción
de la vivienda han sido desarrolladas en torno a la sustentabilidad
(González, P., 2008); la percepción
rela va al riesgo y vulnerabilidad
(Mendoza, P., 2005); y además, la
percepción del usuario en cuanto
a las vías de comunicación, cercanía
de servicios —escuelas, comercios,
hospitales u oficinas de gobierno—,
así como el acceso a sus empleos y
lugares de esparcimiento.
En consideración a lo que precede, este trabajo se orientó hacia
interrogantes dirigidas a conocer la
percepción de los usuarios de vivienda autoconstruida en relación
con su habitabilidad y a su entorno, aceptando que esta es una te-

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5 Esta inves gación fue realizada por el grupo
de trabajo sobre vivienda autoconstruida entre

má ca poco abordada en los exámenes de colonias populares. En
la actualidad han surgido nuevas
condiciones sociales que ponen en
duda el supuesto bienestar de los
procesos de autoconstrucción y
de mejoramiento del entorno que
pregonó John F. C. Turner (1977).
En consecuencia, se observan situaciones desfavorables vinculadas
con una vivienda promotora de
problemá cas familiares que no
está contribuyendo suficientemente al desarrollo comunitario en las
colonias en pobreza. Los resultados
de este trabajo, a pesar de abordar
un caso específico, favorecerán la
comprensión de la problemá ca
actual de algunas colonias pobres
en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) y de algunos conglomerados urbanos de México.
En concordancia con lo anterior, en este trabajo se cues ona
acerca del proceso y resultado que
han obtenido las familias de bajos
ingresos que han realizado la construcción progresiva de su vivienda
ejecutada con sus escasos recursos
y su relación con el bienestar que
de ella perciben.
Para la realización de esta invesgación5 se eligió como estudio de

*
*

-1

*

�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

caso la colonia Fernando Amilpa
que nació como una colonia irregular a principio de los años sesenta
del siglo pasado (Servín, B., 2006),
situada en el municipio de General
Escobedo, Nuevo León, uno de los
municipios del AMM. Dicha colonia
de bajos ingresos fue seleccionada
dadas sus condiciones de calidad y
espacios de vivienda, así como por
los deficientes servicios ofrecidos
por la municipalidad.
El enfoque cualita vo de esta
inves gación u lizó la técnica de
la entrevista profunda para la recolección de la información a par r
de una muestra no aleatoria de 12
jefes de familia residentes en dicha
colonia.
Para el análisis de la información se usó el marco interpreta vo
del interaccionismo simbólico. En
este, la percepción que una persona ene de un objeto —su vivienda— o una relación social surge no
solo de su propia sensación, sino
que está influida por la interacción
con otras personas (Blumer, H.,

sep embre y diciembre de 2012. En él par ciparon un inves gador senior responsable del
trabajo de campo y la organización y análisis de
la información; un estudiante del Doctorado en
Trabajo Social con orientación en Trabajo Social
y Polí cas Comparadas de Bienestar Social; y
una estudiante de Maestría en Ciencias con especialidad en Trabajo Social.

1986: 4). Asimismo, en el análisis
se u lizaron las adquisiciones teóricas rela vas a la percepción del
bienestar vinculadas con los conceptos de bienestar subje vo y la
sa sfacción personal según Lawton
(1972: 587)6 y de Sara María Ochoa
León (2011: 18-19), quien agrega
que el bienestar subje vo se evalúa mediante la valoración que una
persona hace con relación con su
propia vida y se puede dividir en
dos elementos: uno enfocado a
los aspectos afec vo-emocionales
y el otro a los aspectos cogni vovalora vos. A par r de estas perspec vas, tanto individuales como
colec vas, es posible asumir que
las condiciones materiales como
inmateriales de su vivienda están
fuertemente influidas por factores
del entorno. En lo afec vo-emocional: por la respuesta que esperan
de sus vecinos en relación con la
unión para el cambio que mejore
las condiciones de vida en la colonia; y en lo cogni vo-valora vo:
por el fuerte arraigo que presentan
en la posesión de su patrimonio.
Para alcanzar los obje vos planteados, este ar culo se ha subdividido en seis apartados. El primero

6 Citado por Carmen R. García-Viniegras e Idarmis González Benítez (2000).

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1li

aborda la especificidad de una
colonia en pobreza urbana, ofreciendo una descripción del si o de
la inves gación y algunos de los
rasgos que la caracterizan. En el
segundo, Calidad y espacios de la
vivienda: construcción y habitabilidad, se señalan puntualmente los
indicadores de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) necesarios
para la evaluación de las condiciones de construcción y habitabilidad
en la vivienda de manera obje va.
En tercer y cuarto apartados, Percepción del bienestar: el análisis de
la vivienda; y Percepción del bienestar subje vo de la vivienda; se
presentan los argumentos, tanto
obje vos como subje vos, ver dos
por los habitantes de la colonia en
relación con el bienestar que experimentan al vivir en la colonia. En
el apartado cinco, Percepción de
la calidad del entorno, se analiza
la percepción que los habitantes
enen de su entorno desde el enfoque del marco interpreta vo del
interaccionismo simbólico. En el úlmo apartado, El capital social, se
estudia la cooperación basada en
organizaciones, redes y confianza
para el beneficio mutuo. Además
de estos vínculos se examinan las
dificultades para la mejora de la colonia.

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9 Otras colonias que vivieron el mismo proceso
en el AMM han sido: Revolución Proletaria, Tierra y Libertad, en el municipio de Monterrey; La
Alianza en Apodaca; Las Malvinas y la Emiliano
Zapata en el municipio de General Escobedo.

8 Este proceso ha sido descrito, entre otros, por
De Soto (1987: 19).

7 Con una extensión territorial aproximada de
14.40 hectáreas (Ins tuto Nacional de Estadís ca y Geogra a, 2013), la colonia alberga a un total de 752 viviendas de las cuales se encuentran
habitadas 676 —90 por ciento—, que para el
año 2009 contenían una ocupación de 2 mil 977
personas habitantes en ellas (Ins tuto Nacional
de Estadís ca y Geogra a, 2009).

La colonia Fernando Amilpa se ubica
en el AMM, la segunda más grande
de las siete metrópolis de México.
Esta colonia se encuentra en el municipio de General Escobedo y en
una de las 53 regiones o polígonos
de pobreza que ha iden ficado el
Consejo de Desarrollo Social (CDS)
del estado de Nuevo León7. La colonia está situada en el kilómetro
14 al borde de la carretera Monterrey-Nuevo Laredo. Tres elementos
históricos han sido importantes en
el desarrollo de esta colonia: la llegada y asentamiento irregular de
pobladores pobres que ocuparon
e invadieron8 terrenos9 federales;
la regularización de los predios e
introducción de servicios públicos;

La especificidad de una colonia en
pobreza urbana

*
*

-1

*

�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

La Conavi ha propuesto dos subdimensiones para evaluar la construcción y la habitabilidad: el material de construcción y los espacios
(Consejo Nacional de Evaluación
de la Polí ca de Desarrollo Social,
2010). Para el índice de carencia de
calidad en la vivienda, el indicador
se mide con una lista de carencias
correspondiente al material en pisos —escala de 1 a 6—, techos —
escala de 1 a 9— y muros —escala

de 1 a 8—, en los que se enumeran
de menos a más la calidad de los
materiales con que está construida la vivienda. En el caso de que el
material para los pisos corresponda con el número 1 de la lista, en
techos el material con el número 1
o 2, y en los muros el material con
el número del 1 al 5, el indicador
tomará automá camente el valor del número 1 y se considerará
como vivienda con carencia de calidad. El indicador integrado que
resulte tener carencia por calidad
y espacios de vivienda será el que
para la vivienda analizada presente
únicamente el número 1 en todas
sus evaluaciones, y por lo tanto el
que resulte sin carencias al respecto será el que presente 0 en todas
sus evaluaciones (Consejo Nacional
de Evaluación de la Polí ca de Desarrollo Social, 2010).
Tomando en consideración esta
manera de evaluar la calidad de
la vivienda, se puede afirmar que
hubo un cambio significa vo en
las casas en comparación con el
inicio de la colonia, cuando eran
“tejabanes”11 de madera con techo
de lámina metálica y la mayoría

10 Esta parte está basada en información del periódico El Norte (www.elnorte.com) y Milenio,
Diario de Monterrey.

11 Modismo u lizado para denominar la forma
de construir un alojamiento no permanente. Según la Real Academia Española, la palabra tejar
significa cubrir de tejas una casa u otro edificio
o fábrica.

y la consolidación de la colonia, caracterizada por el beneficio de la
aplicación de programas sociales10.
En las páginas que siguen se
analizará la vivienda a través de la
percepción del bienestar. Primeramente se hará una evaluación de
la calidad y los espacios de las viviendas desde el punto de vista de
ins tuciones nacionales dedicadas
a la vivienda. En segundo lugar se
abordará la sa sfacción de los habitantes a través de la percepción del
bienestar subje vo de la vivienda.

Calidad y espacios de la vivienda:
construcción y habitabilidad

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con piso de erra. En la actualidad
muchas de ellas han logrado tener
pisos de cemento, muros de block
de concreto y losa de concreto. En
resumen, la calidad de la vivienda
mejoró significa vamente en tres
años después del inicio de la colonia, según una de las entrevistadas.
En relación con los espacios en
la vivienda hubo observaciones.
Todos declaran tener un espacio
para sala, comedor, cocina, un
solo baño, y la mayoría reconoce
una sola recámara. En otro caso sí
se reconocieron dos recamaras. El
resultado ponderado de habitaciones para dormir por vivienda de la
muestra analizada es de 1.25 por
vivienda. Se puede agregar respecto del uso de las recamaras, que la
mayoría de ellas son cuartos que se
comparten sobre todo entre los niños de la casa.
El promedio de personas resultado de la muestra analizada
es de 5.17 personas por vivienda.
Por otro lado, datos calculados con
base en el Ins tuto Nacional de Estadís ca y Geogra a (2009) apuntan que había 4.4012 personas por
vivienda.

1li

12 Resultado de dividir las 2 mil 977 personas
contenidas en la ocupación total como habitantes entre las 676 viviendas que se encontraban
habitadas en la colonia (Ins tuto Nacional de
Estadís ca y Geogra a, 2009).

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El criterio para medir de manera sica y obje va la calidad en el
espacio, siguiendo los indicadores
de Conavi en el Consejo Nacional
de Evaluación de la Polí ca de Desarrollo Social (Coneval) (2010),
es el número de habitantes de la
vivienda contra el número de habitaciones con que cuenta la misma,
determinando con ello la calidad
de los espacios en función del hacinamiento que se presenta en la
vivienda.
Específicamente el índice de hacinamiento es la densidad de ocupación, y es el resultado de dividir
el número de personas que residen
co dianamente en la vivienda entre el número de cuartos dormitorio que la componen. Cuando el
resultado es menor a 2.5, el indicador toma un valor de 0, dando
como respuesta que no hay hacinamiento, pero cuando el resultado
es mayor a 2.5, el indicador toma
un valor de 1 dando como respuesta que hay hacinamiento (Consejo
Nacional de Evaluación de la Polí ca de Desarrollo Social, 2010).
Apoyados en los datos de número de personas promedio que arroja la muestra de familias entrevistadas de 5.17 personas por vivienda,
y aplicándolos a la medición de la
calidad de espacios de la vivienda
mediante los criterios del Coneval

*
*

-1

*

�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

(2010) para el hacinamiento, tenemos que el resultado arroja un severo problema de hacinamiento en
las viviendas de la colonia a par r
de los datos extraídos de la muestra con un total de 4.14 personas
en promedio compar endo cada
dormitorio, en comparación con el
límite marcado por el índice de 2.5
personas como tolerancia máxima.
En seguimiento del índice que
determina la carencia por calidad y
espacios de vivienda, se establece
estrictamente mediante el criterio
de Conavi en el Coneval (2010)13
que para el caso de la colonia del
análisis en esta inves gación las viviendas no presentan carencia en
la calidad actualmente —aunque
la tenían en pisos al inicio del fraccionamiento—, pero sí una muy severa carencia en los espacios de la
vivienda.
El indicador de carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda según Conavi en el Coneval
(2010) iden fica cuatro subdimen13 Se establece que la medición de Conavi en el
Coneval (2010) no considera los procedimientos
de construcción, el conocimiento técnico en la
ejecución y la calidad de los materiales u lizados. Mismos que conforme a los tes monios
de las fallas declaradas en las viviendas por los
propios habitantes, hacen suponer a los invesgadores del presente estudio que dichas fallas
se deben en gran medida a los factores mencionados, lo cual debe ser entendido como carencia
en la calidad.

siones: acceso al agua potable, disponibilidad de servicio de drenaje,
servicio de electricidad y combus ble para cocinar en la vivienda. Los
entrevistados manifiestan tener los
servicios de luz, agua, drenaje y algunos de ellos teléfono. El servicio
de gas aún no está instalado en algunas calles, y aunado a que algunos entrevistados manifiestan que
sin poseer las escrituras de la casa
no han podido contratar los medidores, y que la introducción de
servicios ene apenas unos años,
se evidencian las deficiencias al
respecto del uso apropiado de los
servicios en la colonia.
A pesar del resultado obtenido u lizando al Coneval, los argumentos de los entrevistados manifiestan una posición contraria
a dicha medición, al declarar que
no ha sido suficiente contar con
los materiales que iden fican a la
construcción como una edificación
de calidad, dadas las filtraciones
y humedades severas que sufren
cuando hay periodos de lluvia, así
como las fallas en el diseño por
omisión —por ejemplo en la ubicación correcta de la escalera en
previsión de un segundo piso—,
por lo que prevalece el supuesto
de que lo anterior se deba a que
fueron autoconstruidas sin tener
el conocimiento técnico suficiente

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para ejecutarlas adecuadamente.
Cabe señalar que las mediciones
u lizadas consideran la presencia
del material que se evalúa, pero no
la calidad tanto de su fabricación
como materia prima, ni el procedimiento de construcción u lizado.

Percepción del bienestar: el análisis de la vivienda
Las adquisiciones teóricas rela vas
a la percepción del bienestar están
vinculadas estrechamente con los
conceptos de bienestar subje vo
y la sa sfacción personal según
Lawton (1972: 587),14 quien considera además que el bienestar es
una valoración cogni va medida
por la congruencia entre lo deseado y lo obtenido en la vida. En
otra apreciación, Sara María Ochoa
León (2011: 18-19) explica que el
bienestar subje vo de una persona
se evalúa mediante la valoración
que dicha persona hace en relación
con su propia vida y se puede dividir en dos elementos, uno enfocado a los aspectos afec vo-emocionales y el otro a los aspectos
cogni vo-valora vos. Un úl mo
aporte pero referido al grupo lo

1li

14 Citado por Carmen R. García-Viniegras e Idarmis González Benítez (2000).

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encontramos en Coro Chasco Yrigoyen, Invención Hernández Asensio y Teresa Cano Torres (2003: 2),
quienes definen al bienestar social
como un conjunto de sen mientos
de sa sfacción de origen tanto material como inmaterial.
A par r de estas perspec vas,
tanto individuales como colec vas,
es posible asumir que las condiciones materiales como inmateriales
de su vivienda están fuertemente
influidas por factores del entorno.
En lo afec vo-emocional: por la
respuesta que esperan de sus vecinos en relación con la unión para
el cambio que mejore las condiciones de vida en la colonia; y en lo
cogni vo-valora vo: por el fuerte
arraigo que presentan en la posesión de su patrimonio.
Un marco interpreta vo referencial derivado del enfoque cualita vo es el interaccionismo simbólico. En este, el significado que el
individuo le da al objeto es el producto de la acumulación psíquica
hecha por la persona, en donde la
percepción que una persona ene
del significado que da a un objeto
surge no solo de su propia sensación, sino que está influida por la
interacción de ella con el resto de
las personas en consideración con
el objeto (Blumer, H., 1986: 4).
Este autor (1986: 18) destaca que

*
*

-1

*

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el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

los par cipantes se ven forzados a
realizar las acciones hacia lo que es
importante conforme a esos significados, por lo que no solamente la
interacción con los demás atañe en
la percepción de la persona, sino
incluso condiciona sus acciones.
Según Herbert Blumer (1986:
2), las tres premisas para el interaccionismo simbólico son: los seres
humanos actúan conforme al significado que le dan a las cosas; el significado que enen esas cosas para
el ser humano se deriva de la interacción que el individuo ene con
sus semejantes; y esos significados
son manejados y modificados a
través de un proceso de interpretación u lizado por la persona en
su tratamiento al contacto con las
cosas.

mediable dada la condición de pobreza de los entrevistados.
Los principales intereses mencionados por los habitantes se pueden resumir en tres grandes grupos: el ingreso —con excepción de
un solo entrevistado, ninguno de
ellos ene escrituras, lo cual deja
ver que en general no enen seguridad en la tenencia de su vivienda
a causa de sus bajos ingresos—; el
entorno —les desagrada el lodo
que se forma en la calle cuando
llueve y las plagas que propicia la
suciedad de los terrenos solitarios
que no se deshierban, afectando
sus viviendas—; y la familia —manifestaron consistentemente la necesidad del espacio privado en las
recamaras principalmente para sus
hijos dado que la mayoría de ellos
duerme junta y desea tener su propia recamara—.

Percepción del bienestar subjeƟvo
de la vivienda
La primera premisa ilustra el hecho
de que los seres humanos actúan
conforme al significado que le dan
a las cosas, en este caso la vivienda significa bienestar para el individuo. Aquí la relación se presenta
entre: el entrevistado/la vivienda/
el patrimonio/y quedarse y proteger lo adquirido. Indudablemente
que esta úl ma es una opción irre-

Percepción de la calidad del entorno: servicios básicos y asentamientos humanos
La segunda premisa del interaccionismo simbólico asume que el significado que enen las cosas para
el ser humano deriva de la interacción que el individuo ene con sus
semejantes. En esta inves gación
se encontró que a pesar de que la

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interacción que ene con sus semejantes de vivir en un lugar inseguro
y con carencias, el individuo conserva el significado del bienestar de su
vivienda que, al ser propia, significa
también su patrimonio. Así, la inseguridad y la carencia ocupan un lugar importante en la percepción en
este sen do: el alumbrado público,
la recolección de la basura, la falta
de plazas públicas, la insuficiencia
del centro de salud, la pavimentación de las calles y la falta de seguridad son servicios que determinan
una situación de ausencia de atención por parte de las autoridades,
así como el problema de los lotes
baldíos donde proliferan animales
y plantas que crecen sin control,
provocando enfermedades entre
los habitantes.
En cuanto a las plazas públicas
los vecinos entrevistados declaran
que no hay ninguna, la única disponible se encuentra muy alejada
de la colonia y por eso los jóvenes
no acuden a ella, además de que es
el lugar donde rondan los pandilleros. El que no haya una plaza hábil
dentro de la colonia ha propiciado
que los niños tengan que jugar en
la calle, creando problemas entre
los vecinos que los regañan por
golpear las ventanas de las casas.
Además de estas panorámicas
generales del tes monio de los

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La cooperación entre vecinos es
importante en los análisis sobre
la autoconstrucción de vivienda y
en relación a cómo se modifica el
entorno. Robert D. Putnam señala
que el concepto de capital social
es ú l cuando se trata de conocer
aspectos de las organizaciones so-

El capital social

entrevistados, son dos los puntos
específicos derivados del entorno
en donde todos los entrevistados
manifiestan sus principales preocupaciones: la pavimentación de las
calles y la seguridad. En relación
con el primero, argumentan que la
ausencia o mala pavimentación genera una grave dificultad al impedir
que los taxis y el transporte urbano
entren a la colonia cuando hay lluvia, lo cual los incomunica, pero la
principal preocupación de los vecinos entrevistados es la seguridad.
Manifiestan que no la hay en la colonia y que es nula la cobertura de
vigilancia en la calle. Debido a ello,
hay muchos pandilleros que quiebran ventanas de las viviendas y
por la falta de vigilancia hay robos.
La gente entrevistada percibe que
uno de los mayores riesgos en la
seguridad se encuentra en las pandillas.

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-1

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�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

ciales tales como las redes, las normas y la confianza, que facilitan la
acción y la cooperación para beneficio mutuo. Para abreviar, capital
social se refiere a las conexiones
sociales y las normas acompañantes y confianza (Putnam, R., 1995:
664-665).
Los vecinos manifiestan que el
lugar les gusta principalmente por
su ubicación, pero no por la gente
que vive ahí por considerarla como
problemá ca e irrespetuosa, aunque hay gente pla cadora y gente
que no lo es. Dicen que hay muchas familias en que los dos padres
trabajan, por lo que “desa enden
a sus hijos, los cuales no estudian
ni trabajan y por eso se la pasan
jugando con el balón toda la noche en la calle molestando a los
vecinos, luego se andan peleando
a pedradas con los de las calles de
arriba de la colonia”. Por todo eso,
opinan “que para que la gente de
la colonia cambie es necesario que
quiera cambiar porque de no hacerlo seguirán igual”.
Los entrevistados externaron
respuestas muy variadas acerca de
su relación con vecinos inmediatos; destacan que han tenido problemas con vecinos que “resultan
muy ruidosos y que no respetan
el silencio en el barrio”, y nueva-

mente insisten en “las moles as
que generan las pandillas y algunos vecinos que toman alcohol en
exceso”. Pero, por otro lado, también manifestaron que algunos vecinos han sido generosos con ellos
al otorgarles alguna ayuda ya sea
en alguna urgencia o incluso algún
préstamo en dinero efec vo.
Un aspecto generalizado en su
relación con el vecindario inmediato fue la falta de unión entre ellos y
frente a las autoridades en cuanto
a las pe ciones de lo que requiere
la colonia. El consenso general es
que los vecinos no se unen de manera formal para hacer solicitudes
al municipio.
En cuanto a la autoridad, las
personas entrevistadas manifiestan sen rse desamparadas, porque en las pocas ocasiones, cuando lograron ponerse de acuerdo
y acudieron con la queja sobre la
pavimentación de las calles, no les
hicieron caso; asimismo aseguran
que en relación con los problemas
con los pandilleros, las autoridades
del municipio llegan a la colonia,
prometen hacer algo y luego desaparecen sin cumplir nada.
La más importante red de apoyo manifestada es la familia extendida: esta contribuyó para la construcción de su vivienda, a pesar de
que algunos no son de la colonia.

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Las ayudas se otorgan en lo moral o emocional, pero también en
lo económico. También se aceptó
por parte de los entrevistados que
cuando la familia no puede ayudar,
ellos recurren a las tandas15 y el
crédito de ins tuciones privadas.
Ante la pregunta de si han evaluado cambiarse de colonia, las personas convergen en aseverar que
aunque lo han considerado seriamente en ocasiones no han llegado a tal resolución, principalmente
porque les dolería mucho perder lo
que se ha ganado con mucho esfuerzo por ser casa propia; además
de que les parece que todos los
barrios pueden ser iguales y posiblemente peores, por ello, aunque
sufren de muchas moles as y carencias en el barrio donde viven,
aquí ya conocen a los vecinos y la
amistad que enen con algunos

1li

15 Es una forma de ahorro que consiste en un
po de “club”, en donde los miembros contribuyen con dinero a un fondo común; la can dad se
entrega cada semana, quincena o mes al organizador, y este a su vez entrega el total reunido a
cada una de las personas que par cipan según la
fecha que le corresponde a través de un sorteo
efectuado al iniciar la tanda. El cumplir con las
obligaciones de la tanda se basa en la confianza existente entre las personas que par cipan
en ella, ya sean parientes o amigos, pues no
existe contrato formal que obligue legalmente
a cumplir con ella. Las tandas contribuyen a la
cooperación económica y al reforzamiento de la
confianza entre los integrantes de redes.

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hasta le puede ayudar. Opinan que
lo que realmente le hace falta a la
colonia es que haya armonía entre
la gente.
Los argumentos de la gente giran sobre conservar su patrimonio
a pesar de los problemas del entorno, y los entrevistados guardan
su esperanza en el mejoramiento
de las condiciones tanto de seguridad como del es lo de vida en la
modificación del comportamiento
de los pobladores de la colonia, de
quienes esperan una conciencia de
unión y armonía que impacte en el
buen comportamiento de sus hijos
—prevención de las pandillas— y
de mayor fuerza en las pe ciones
de sus necesidades hacia las autoridades.
En la figura 1 se presenta, a manera de resumen, una explicación
respecto a la asimilación de los
mo vos que manifiestan los vecinos entrevistados en relación con
lo que consideran insa sfactorio
de vivir en la colonia desde su propia percepción, así como la expecta va que guardan para lograr su
modificación posi va.

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*

-1

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�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

Figura 1: MoƟvos principales de insaƟsfacción de los entrevistados y sus
canales de acción

P avim en taci ón
Pandiller os

Reconoce que la
autoridad no interviene en
la pavimentaci ón ni en
controlar a las pandillas
asignando patrulla s para
la se guridad de la colonia,
así como tampoco
sanciona a los padres que
no se responsabilizan de
sus hijos

Cambiarse de colonia

Gente
entrevistada
de la colonia

Gente de la colonia

Espera que las personas
de la coloni a cambien su
actitud
responsabilizándose por
lo que hacen su s hij os y
que sean más
participativos y solidario s
co n respect o a lo qu e se
ne cesita en la colonia.

No se va (muda) de la colonia porque considera que ya
conoc e al resto de la gente y qu e posiblemente se cambi aría
para encontrarse los mismos o mayores problemas, además
de que ya tiene casa propia que le costó mucho trabajo
conseguir.

~---- ¡§51} --------------~
Fuente: elaboración propia.

De acuerdo a la figura 1, el camino
que los entrevistados encuentran
como salida para conservar su patrimonio y sobrellevar los problemas se encuentra en la esperanza
del cambio de conciencia de los
vecinos.
De las tres opciones, el sujeto
entrevistado prefiere aguantar los
problemas al vivirlos en el día con
día, en lugar de cambiarse de co-

lonia argumentando que la razón
primordial es que le ha costado
mucho esfuerzo construir su patrimonio para aceptar perderlo. Por
esa razón llama la atención revisar
con mayor profundidad el término
de patrimonio y lo que significa
para las personas16.

16 Según Flores (2006:1), la palabra patrimonio
ene su origen en el término la no “Patrimo-

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Conclusiones
Par endo del concepto de vivienda
digna de la ley de vivienda donde
aparece su clasificación17, en este
trabajo se abordaron las caracterís cas internas de la vivienda:
construcción y habitabilidad, y
elementos externos relacionados con los servicios básicos y los
asentamientos humanos. Según
los indicadores para los elementos
internos establecidos por las ins tuciones oficiales en México, a su
llegada, los habitantes de la colonia presentaban carencias en la calidad y espacios de la vivienda. Ac-

nium” que significa hacienda que una persona
ha heredado de sus ascendientes o bien los bienes propios que se adquieren por cualquier po
de tulo. Según este autor, desde el punto de
vista jurídico, patrimonio significa el conjunto
de poderes y deberes apreciables en dinero que
ene una persona. Destaca además que en el
capítulo 27 de la Cons tución Mexicana se señala al patrimonio familiar como una ins tución
protectora de la familia con el que se busca su
fortalecimiento económico (p. 2).

1li

17 Según la Ley de Vivienda, ar culo 2: “se considerará vivienda digna y decorosa la que cumpla con las disposiciones jurídicas aplicables
en materia de asentamientos humanos y construcción, habitabilidad, salubridad, cuente con
los servicios básicos y brinde a sus ocupantes
seguridad jurídica en cuanto a su propiedad o
legí ma posesión, y contemple criterios para la
prevención de desastres y la protección sica de
sus ocupantes ante los elementos naturales potencialmente agresivos” (Cámara de Diputados,
2012b).

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tualmente esta situación cambió y
únicamente se presenta un hacinamiento severo. Asimismo es notable la baja calidad de las viviendas
derivada de la falta de conocimientos técnicos y procedimientos de
construcción y diseño. De ahí que
la autoconstrucción ha dado como
resultado viviendas que presentan
fallas severas y la insa sfacción en
su uso.
En un afán proposi vo en relación con esta situación, podrían
sugerirse intervenciones puntuales
por parte de autoridades municipales para mejorar las viviendas de
esta colonia. Actualmente la Secretaria de Desarrollo Urbano del municipio de General Escobedo se dedica únicamente a la vigilancia del
uso del suelo en relación con nuevos desarrollos y al otorgamiento
de permisos de construcción para
nuevas viviendas. Sin embargo, con
voluntad polí ca por parte de las
autoridades se podría apoyar a los
vecinos para que la remodelación
y ampliación de sus viviendas se
haga con planos elaborados para
cada caso, desde luego tomando
en cuenta la disponibilidad de recursos monetarios de los usuarios.
Esta acción podría apoyarse con la
colaboración de estudiantes de la
Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León

*
*

-1

*

�Percepción de la vivienda autoconstruida de familias en pobreza:
el caso de la colonia Fernando Amilpa, Área Metropolitana de Monterrey

(UANL), con la que se enen convenios de colaboración. Además,
las autoridades podrían organizar
a los habitantes para formar asociaciones dedicadas a la compra
de materiales de construcción por
mayoreo, con lo cual disminuirían
el costo de edificación, situación
que también contribuiría a mejorar el capital social de la colonia.
La organización de estos grupos de
vecinos podría fomentarse con la
par cipación de estudiantes universitarios de servicio social de diversas disciplinas sociales.
El análisis del bienestar subje vo indica que a fin de proteger el
patrimonio “que tanto trabajo les
ha costado construir”, las familias
soportan las carencias. Así también
se desprende del examen que el
habitante de la colonia man ene la
expecta va de una vida mejor en el
entorno, depositando su confianza
en el cambio de sus vecinos a una
ac tud solidaria que incluya una
mayor responsabilidad con sus hijos y mayor unión en las pe ciones
hacia la autoridad. A este respecto,
la escuela primaria juega un papel
importante en la creación del capital social, a través de las reuniones
de padres de familia para abordar
las problemá cas colec vas.
La pavimentación y la seguridad son un problema de las auto-

ridades municipales, las cuales en
muchas ocasiones argumentan la
falta de recursos financieros, sobre
todo para la ejecución de obra pública. No obstante, existen fondos
derivados del Ramo 33 y del programa Hábitat de la Secretaría de
Desarrollo Social que podrían aprovecharse para el mejoramiento de
la infraestructura, situación que
podría llevarse a cabo con una planeación a corto, mediano y largo
plazo.
La inseguridad y la existencia
de pandillerismo cons tuyen un
problema complejo en el contexto
regiomontano. Sin entrar en detalles acerca de la gravedad de esta
problemá ca —también relacionada con la que se presenta en las
colonias desfavorecidas, en donde
los jóvenes no encuentran oportunidades de desarrollo ante los altos
índices de desempleo que se registran en el país—, es importante
pensar en soluciones imagina vas
que refuercen estrategias que contribuyan en la provisión de mejores
perspec vas para los jóvenes. Si
bien es cierto que la problemá ca
del empleo es compleja y depende
en mucho de situaciones estructurales que enen que ver con la
economía y la voluntad polí ca de
los gobiernos, el trabajo con las familias para crear un capital social y

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la construcción de plazas públicas,
espacios depor vos y bibliotecas
con equipamiento informá co es
necesario, dado que en esta colonia no existen.
El tema no está terminado. Hemos abordado una problemá ca
importante dentro de los estudios
rela vos a la existencia de colonias
pobres y la visión de sus habitantes
en relación con la vivienda y el entorno; esperamos con ello contribuir a la con nuación de un debate académico y, al mismo empo,
abrir espacios para la reflexión y la
búsqueda de soluciones.

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Recibido:
10 de sep embre de 2013-11-22
Aceptado:
13 de octubre de 2013

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�Índice de densidad de población y su aplicación en el área metropolitana de Monterrey

Índice de densidad de población y su
aplicación en el área metropolitana
de Monterrey
G. Gerardo Veloquio G1

Resumen

E

ste estudio analiza cómo los
sistemas de información geográfica están ayudando al entendimiento del desarrollo urbano
y el medio ambiente de zonas metropolitanas que, en la actualidad,
experimentan alto crecimiento urbano en todos sus componentes,
donde ene especial importancia
el sector de vivienda y servicios. El
obje vo del estudio es determinar
si existe relación entre los problemas urbanos que se registran en
zonas de alta densidad residencial
y las caracterís cas de la población, par cularmente la que habita en los polígonos de pobreza del
Área Metropolitana de Monterrey
(AMM).

1 Doctor en Filoso a con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos. Profesor e inves gador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Palabras clave: densidad, distribución espacial de la población y sistemas de información.
Abstract
This study analyzes geographical
how the systems of informa on
helping to the understanding of
the urban development and environment of metropolitan zones
that experiencing today high urban
growth in all of their components,
especially important are the housing and urban services sectors. The
objec ve of the study is determine
if there are rela onship between
the urban problems when these
introducing density residen al in
zones of discharge, and the popula on, especially the one that habit
in zones of poverty of the metropolitan zone of Monterrey.

Key words: Density, space distribuon of the popula on, and system
of informa on

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G. Gerardo Veloquio G.

Introducción

1li

La distribución espacial de las acvidades produc vas y reproducvas de la población se cons tuye
como la base económica de una
unidad ecológica; pero, como podemos observar, las tendencias
y cambios que se suceden en el
espacio siguen el reacomodo de
fuerzas dinámicas que compiten
por ventajas de localización espacial para sus ac vidades (Park, R.,
E. Burgess y R. McKenzie, 1925),
como ya lo han señalado los representantes del movimiento de la escuela de ecología de Chicago. Por
otra parte, conocer la ubicación y
el tamaño de los asentamientos y
las caracterís cas socioeconómicas
de la población en áreas de pobreza, dentro del Área Metropolitana
de Monterrey (AMM), ubicada en
el estado de Nuevo León, México,
cons tuye uno de los principales
insumos que se consideran en la
elaboración de propuestas de zonificación ecológica metropolitanas.
Esto requiere de un instrumento
de medición preciso como el índice
de densidad de población.
El problema urbano en general es tratado a través de la medición del índice de densidad de
población a nivel de manzana. En
el asunto que nos ocupa, se tomó

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como indicador y variable independiente el estrato socioeconómico
de la población a fin de analizar su
impacto en el AMM. El instrumento u lizado fue uno elaborado en
2007 por la Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL), el cual considera la localización geográfica de
58 polígonos de pobreza en dicha
área.
Para llevar a cabo el estudio se
seleccionó el perímetro de la mancha urbana, incluyendo a los municipios conurbados del AMM cuyas
caracterís cas
socioeconómicas
fueron determinadas mediante el
cálculo de indicadores tales como:
la distribución de la población, el
ingreso y principalmente la forma
de agrupación de la población en
el espacio.
Se tomó en cuenta además que
es la sede de un importante crecimiento demográfico experimentado en los úl mos años que está tomando por sorpresa las áreas de la
planeación urbana actual, así como
la necesidad de prevenir el impacto
social que este crecimiento tendrá
en 2030.
Se u lizó la información censal
en cuanto a los datos de población
y vivienda del Ins tuto Nacional de
Estadís ca Geogra a e Informá ca
(INEGI) 2000, Conteo de Población
2005 y Censo 2010. La técnica u -

*
*

-1

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�Índice de densidad de población y su aplicación en el área metropolitana de Monterrey

lizada para el análisis de los datos
es el cociente de localización espacial propuesto por P. Sargent Florence; para la visualización de la
información se u lizó el sistema de
información geográfica Arc Gis; y el
método de representación Kernel
para la elaboración de los mapas
temá cos; los que en forma muy
didác ca presentan la información
relevante del fenómeno demográfico experimentado en la región de
estudio.

Antecedentes del tema
Nuestra vida co diana está relacionada con la tecnología y el medio ambiente en aspectos como la
salud, el desarrollo, la energía y el
urbanismo. A través del empo, el
ser humano ha aprendido a resolver problemas con mayor eficacia
por medio de la tecnología, que
echa mano de los conocimientos
cien ficos y los aplica en procesos
industriales para la fabricación de
productos; también los aplica en
la inves gación para que el ser humano incremente su capacidad de
resolver problemas.
La división ancestral de si lo que
se difunde ene propósitos culturales o industriales es el dilema; la
industria lo materializa en merca-

dos de consumo masivo de ganancias cuan osas. En contraparte, la
ciencia es un conjunto de instrumentos de medición que estudia
las causas de los fenómenos y sus
efectos que enen en nuestras vidas; es pues una manera de aplicar
lo que sabemos para descubrir lo
que desconocemos. Cabe señalar
que en el conocimiento cien fico
es importante hacer uso de la abstracción, la generalización y la observación.
Figura 1. Modelo de crecimiento
en radios concéntricos del Área
Metropolitana de Monterrey
(AMM)

Así, el estudio de la densificación
y el reacomodo de espacios y ac vidades humanas deben ser vistos
como fenómenos suscep bles de
análisis a través de instrumentos
de representación gráfica y medi-

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ción que arrojen resultados precisos. El concepto de la expansión
de la ciudad hacia las zonas periféricas ha sido considerado una forma de crecimiento principalmente
sico-espacial: “el proceso pico
de expansión de la ciudad podría
ser preferentemente ilustrado por
una serie de círculos concéntricos numerables, que designarían
tanto las zonas sucesivas de expansión urbana como los pos de
área diferencias en el proceso de
expansión” (Park, R., E. Burgess y
R. McKenzie, 1925: 120). El método de círculos concéntricos ha sido
encontrado también en una mul tud de ciudades cuyo crecimiento
espacial ha sido análogo a la denominada “forma de la mano”.
Por la complejidad que algunos
proyectos de inves gación enen,
se impone recurrir a los diagramas,
símbolos, esquemas y modelos
para poder explicar los fenómenos.
En la actualidad, la ciencia se apoya
en las diferentes áreas del conocimiento como las matemá cas y la
estadís ca para interpretar los resultados de las observaciones a través de tablas y gráficas; haciendo
uso de estas herramientas es fácil
ordenar, clasificar y comprender la
información.
El urbanismo es la ciencia que
estudia la relación entre la ciudad,

~

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h.l

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A Hipodamo de Mileto —a quien
Aristóteles consideraba el inventor
del sistema urbanís co— le debemos la primera distribución ecológica de la ciudad si observamos el

la congregación de personas
a la espera de que abran las
puertas de un teatro, representa una distribución espacial
fortuita, pero su distribución en
el teatro, en razón de la clase
de entradas que portan, es una
distribución ecológica temporal
(1926: 106).

Para Roderick Duncan McKenzie, la
zonificación ecológica se diferencia
claramente de una distribución espacial accidental:

toda distribución ecológica sea
de residencias, comercios, oficinas o plantas industriales que
enen un carácter unitario suficiente para diferenciarse de distribuciones circundantes puede
ser definida como unidad constelación ecológica (McKenzie,
R., 1926: 106).

los habitantes y el medio ambiente; el término distribución ecológica o de organización del espacio es,
finalmente, una zonificación temporal de mediano alcance:

*
*

-1

*

�Índice de densidad de población y su aplicación en el área metropolitana de Monterrey

trazo de la ciudad de Mileto, donde
se aprecia una repar ción entre las
áreas habitacionales de servicio.
Sin embargo, según algunos
autores el primer plan de zonificación fue realizado en Frankfurt,
Alemania, en 1891, al que le siguió
otro en Berlín, en 1892, para posteriormente expandirse hacia toda
Europa hasta llegar a Nueva York
en 1916. “El zoning nace como una
herramienta legisla va de control
a nivel local fundamentalmente
urbana” (Guajardo, A., 2002: 374).
Hoy en día, la zonificación es u lizada en los planes de desarrollo urbano para, principalmente, otorgar
seguridad jurídica a las inversiones
y garan zar la calidad de vida de
los habitantes de los municipios urbanos.
Alicia Angélica Guajardo Alatorre, del Ins tuto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM), cues ona la zonificación y
se pregunta si esta nace como herramienta con el obje vo de impulsar el orden y la armonía, o si ha
sido u lizada con fines ocultos de
control y de exclusión de grupos
vulnerables, los que son discriminados simplemente por ser pobres
que trabajan al lado de y para los
grupos adinerados. La respuesta
nace del análisis que el urbanismo
aporta desde diversas perspec vas, entre ellas la ecológica.

El AMM representa una constelación ecológica en términos del
ámbito de la ecología humana de
Roderick Duncan McKenzie, ya que
actualmente expe12+ 40rimenta el
fenómeno de crecimiento urbano
asociado a la dispersión, tanto hacia el interior como en su periferia;
mas ¿cómo podemos analizar lo
que no se ve? La respuesta es: solo
a través de radiogra as —simbologías de uso del suelo—, de forma
similar a lo que sucede en el interior del cuerpo humano. Hemos
u lizado esta analogía para representar el patrón de concentración
y dispersión de la población en el
conjunto urbano (ver figura 2). Los
sistemas de información geográfica
(SIG) recurren a este po de representaciones.
Figura 2. Zonificación ecológica del
centro geográfico del AMM

Fuente: elaboración propia.

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Cabe una larga interrogante:
¿cómo los SIG han permeado en
todo el análisis territorial y urbano
y cómo ahora se territorializan los
problemas, sean urbanos o ambientales, a través de estas técnicas
tan novedosas como trascendentales en los análisis con el fin úl mo
de incrementar la comprensión del
fenómeno de que se trate y prescribir soluciones de largo alcance?
A con nuación proponemos una
respuesta a nivel de contexto metropolitano.

Contexto metropolitano

A
Suburbios

Central City

Region Metropolitana

ESTRUCTURA TRADICIONAL

Area Rural

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-1

sectores, para finalmente converrse en centros múl ples (Harris y
Ullman, citados en The Geography
of Transport Systems, s/f) de ac vidades especializadas, con una
estructura espacial jerarquizada
policéntrica y diferenciada que se
mul plica según el componente de
que se trate.
A través de los sistemas de información geográfica se podrá visualizar lo que acontece en el ámbito territorial del AMM, hoy en día
la tercera ciudad de mayor tamaño
en México. Dado que esta zona experimenta un crecimiento anárquico y disperso, solo con instrumentos como los SIG se podrá mejorar
el diagnós co de sus problemas
urbanos. La aparición de centros
y subcentros en dicho territorio
convoca al análisis por partes, en
congruencia con las tendencias de
desarrollo globales.

Area Rural

Exurban
Subcentro

B
Suburbios
fuera del anillo
Suburbios
dentro del anillo
centro de la cd
dentro del anillo

Subcentro

Exurban

ESTRUCTURA POLICENTRICA

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Figura 3. Esquema de crecimiento urbano y centros múlƟples, elaborado
con base en Sugie Lee (2005: 12)

El proceso de crecimiento urbano,
desde un simple asentamiento pequeño de 15 mil habitantes hasta
las grandes metrópolis, parece seguir un patrón: primero en círculos
concéntricos ((Park, R., E. Burgess
y R. McKenzie, 1925), después por

*
*

~

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1li

*

�Índice de densidad de población y su aplicación en el área metropolitana de Monterrey

Mejora del índice de densidad de
población
De la revisión de la literatura encontramos que el cociente de localización (CL) formulado por P. Sargent Florence (1948) representa un
modelo sencillo de es mación que,
sus tuido por los indicadores del
modelo propuesto en este estudio, compara el número de perso-

nas que viven en una determinada
manzana, con ac vidad o atributo
determinados (x), y la superficie de
esa manzana o las llamadas Áreas
Geoestadísticas Básicas (AGEB).
En total se genera un conjunto
de referencias para obtener en forma gráfica el plano de densidad de
población en todo el sistema estudiado.

Figura 4. Prueba CL densidad de población por manzana en el AMM
2010

0

0-00IXl101f7

-0.000 101~7-0.000.~

O

o..D1X11(13g111-o01X111mDD

c:::J 0.000:'.l050M-0000-41H78

O

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11111 - 000071l7'1
71"R81-000081~7Sl

-Q.IIIXll:1157 1 - DOOOOmn

Fuente: elaboración propia.

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�G. Gerardo Veloquio G.

De esta forma se mejora la medición del indice de densidad de
población frente a los conceptos
usuales de densidad bruta y densidad neta. En la gráfica se puede
observar que se localizan cinco
puntos de alta densidad residencial que contrastan con el área del
municipio de San Pedro Garza García y del sur de Monterrey, donde
se presenta el problema inverso o,
como algunos le llaman, de lightness, es decir, falta de densidad en
el tejido urbano.

UƟlidad de la prueba y discusión
El método Kernel requiere como
datos de entrada un patrón espacial de puntos que representen un
valor, tal como en este caso u lizaremos el número de habitantes por
AGEB. Los centroides de las áreas
—manzanas o AGEB— son los puntos que conforman el patrón espacial específico y su peso corresponde al número de casos: población,

grupos de edad, etcétera.
El resultado del proceso es una
superficie con nua que proporciona una intensidad a cada punto del
área de estudio.
El cálculo del cociente de localización consiste en demostrar que
cuanto mayor sea el valor, expresa
mayor representación del indicador en la unidad espacial seleccionada y en relación con el conjunto
de la región de estudio.
A diferencia de los índices de
disimilaridad y de segregación, que
solo indican una medida de diferenciación espacial, el cociente de
localización espacial proporciona el
nivel de concentración de un grupo
socioeconómico en cualquiera de
las unidades en relación con el conjunto de la región de estudio; estos
valores además pueden ser visualizados por separado u lizando herramientas de análisis cartográfico.
E1j

Formula:

Q1j

T

= E{
Ex

Donde:
Q1j = Cociente de localización de la densidad de población en el AMM j
E1j = Población de la manzana 1 en la AGEB j
Ej. = Superficie de la manzana 1 de la AGEB j
E1 = Población del conjunto de AGEB en el AMM (i)
En = Superficie total en el conjunto de AGEB en el AMM(n)

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�Índice de densidad de población y su aplicación en el área metropolitana de Monterrey

El valor del cociente expresa el grado de concentración de la densidad
en la manzana en relación con el
territorio de referencia; su u lidad
es que si un valor superior a 1 significa una concentración proporcional
en la región, el resultado de este cociente también puede traducirse en
el grado de concentración de la densidad en determinada área de estudio AGEB con respecto al conjunto.

Resultados
Los resultados sin duda han sido
muy reveladores acerca de la dinámica que ha seguido la distribución
ecológica del AMM. En cuanto a los
análisis preliminares, se demostró
que existe un perfil socioeconómico bajo de la población que se asocia a los polígonos de alta densidad
residencial, en los que se puede
observar un patrón donde la pobreza está asociada a los niveles de
mayor agrupamiento habitacional.
Estas formas de segregación sicoespacial en la zona pudieran sugerir conductas de baja y muy baja
par cipación social en los próximos años. En tal sen do, se propone elaborar una polí ca urbana
pública que a enda los problemas
de la desigualdad y la segregación
socioeconómica de la población de
bajos ingresos en el AMM.

Como ya ha sido tratado antes
por Henri Lefebvre (1988), el tema
de la epistemología urbanís ca
pasa por una ausencia en los planes urbanos, es decir, ante la falta
de una doctrina que guíe los fundamentos y métodos del conocimiento cien fico de los problemas urbanos, cabe preguntarse junto con
este estudioso: ¿se debe “quizá a
que el carácter ins tucional e ideológico predomina actualmente sobre el carácter cien fico?” (1988:
466).
Mientras el carácter cien fico
de los problemas urbanos sea tratado con desdén no solo se prorrogan las soluciones, sino que nos
man ene inmersos ante un problema descomunal donde la carga del
control polí co ins tucional aunado a las corrientes ideológicas no
van a permi r un avance significavo en el corto plazo y las soluciones solo permearán en los trabajos
académicos.
El mapeo de los principales indicadores socioeconómicos y sico-espaciales es un requisito en el
análisis y localización de las ac vidades residenciales, por lo que la
u lización de este instrumento es
de capital importancia para visualizar los problemas que sirven de
soporte a la explicación.
El cociente de localización debe
ser una condición para los trabajos

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de inves gación donde el obje vo sea visualizar los problemas de
cualquier po a nivel de las manzanas, así como para aquellos otros
trabajos que intentan determinar
las estructuras sociales urbanas y
ambientales de las zonas de estudio. Afortunadamente, aprender a
u lizar los sistemas de información
geográfica o a medir de mejor manera el índice de densidad es hoy
posible con los nuevos sistemas de
información geográfica.

Bibliograİa

1li

Bassols, Mario, Roberto Donoso, Alejandra Massolo y Alejandro Méndez (comps.), 1988,
Antología de Sociología Urbana, Universidad Nacional Autónoma de México.
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Guajardo Alatorre, Alicia Angélica, 2002, Análisis
Estratégico del Área Metropolitana de Monterrey. Un Diagnós co para el desarrollo,
Editorial Plata, SA de CV, Centro de Estudios
Estratégicos, Ins tuto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
INEGI, 2000, XII Censo general de población y
vivienda, México
INEGI, 2005, II Conteo de población y vivienda,
México
INEGI, 2010, Censo de población y vivienda
2010, México

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Recibido:
25 de octubre de 2013-11-22
Aceptado:
3 de noviembre de 2013

Lee, Sugie, 2005, Metropolitan Growth Pa erns
Impact on Intra-Regional Spa al Diﬀerena on and Inner-Ring Suburban Decline:
Insights for Smart Growth, Disserta on,
Presented to The Academic Faculty, Georgia
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Antología de Sociología Urbana, Universidad Nacional Autónoma de México, pp.
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Pobreza y Rezago Social Área Metropolitana
de Monterrey, Consejo Estatal de Desarrollo
Social de Nuevo León.
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de la Ecología Humana”, en: G. A. Theodorson, Publica ons of the American Sociological Society, xx, pp. 141-154.
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The University of Chicago Press.
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London, Tokyo, Princeton and University
Press.
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Disponible en: h p://people.hofstra.edu/geotrans/eng/ch6en/conc6en/sectornuclei.
html (Consultado el 12 de noviembre de
2013.)

*
*

-1

*

�Espacios públicos sustentables para la inclusión social y la seguridad pública: Su inserción
en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

Espacios públicos sustentables para
la inclusión social y la seguridad pública:
su inserción en los planes de desarrollo,
programas de desarrollo urbano y legislación
aplicables en México (a nivel nacional
y en el estado de Nuevo León)
Gilda Castro Reyes1
Carmen Egea Jimenez2

Resumen

L

as ciudades en el mundo se
han densificado. Algunas de
manera desordenada y mediante asentamientos irregulares
con altos índices de delincuencia.
De ahí la necesidad de la planeación del desarrollo nacional integral
que considere seguridad pública,
desarrollo urbano y sustentabilidad económica, ambiental, social
y polí ca. La planeación del espa-

1 Licenciada en Arquitectura por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Estudiante en
la Maestría en Ciencias de la Arquitectura con
Orientación en Asuntos Urbanos. Facultad de
Arquitectura UANL.
2 Licenciada en Geogra a e Historia por la Universidad de Granada. Doctora por la Universidad
de Granada. Profesora del Departamento de
Geogra a Humana (Universidad de Granada).

cio urbano se impone como medio
ineludible para el mejoramiento de
la calidad de vida de la población;
en par cular, una especial atención
a los espacios públicos contribuye
a la prevención del delito y deviene
el sostén urbano de la seguridad
pública.
Esto úl mo ha sido mostrado
en los conocidos casos de éxito
de Medellín, Colombia —revaloración de los barrios pobres a barrios de primer nivel—, y Río de
Janeiro, Brasil —mejoramiento de
las infraestructuras en las favelas,
vivienda barata, servicios públicos
eficaces, gobierno flexible y comprome do—; en ambos casos con
la par cipación de la población. El
resultado ha sido la cohesión social, la apropiación vecinal de los
espacios públicos y una baja en los
índices delic vos.

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Gilda Castro Reyes / Carmen Egea Jiménez

Bajo esta lupa, se examinan
aquí los planes de desarrollo nacional —México— y estatal —
Nuevo León—, así como los correspondientes programas de
desarrollo urbano y la legislación
federal vigente en la materia,
señalando vacíos y planteando
la conveniencia de instaurar en
las ciudades mexicanas que lo
requieran el modelo denominado
Prevención del Crimen Mediante el
Diseño Ambiental (CPTED, por sus
siglas en inglés), el cual promueve
la vigilancia natural, el reforzamiento territorial, el control natural de
los accesos, la mantención del espacio público y la par cipación comunitaria — “na vo experto”—.

Palabras clave: seguridad pública,
espacios públicos, planes de desarrollo, desarrollo urbano.

Abstract

1li

Ci es in the world tend to take density. Some of them are shanty-towns
with high rates of crime. Hence it is
needed the planning of na onal
development (public security, urban development and sustainability
-economic, environmental, social,
and poli cal). The planning of urban

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space is imposed as essen al means
for the improvement of the quality
of life of the popula on; in par cular, special a en on to public spaces contributes to the preven on
of crime, and becomes the urban
support of public safety. This last
has been shown in known cases of
success of Medellín (revalua on of
the slums to neighborhoods of first
level) and Rio de Janeiro (improvement of infrastructures in the favelas; cheap housing, eﬀec ve public
services, flexible and commi ed
Government); in both cases with
the par cipa on of the popula on.
The result was social cohesion, the
local appropria on of public spaces
and a decline in the criminal indices.
Under this magnifying glass, it is discussed here na onal (Mexico) and
State (Nuevo León) development
plans as well as the corresponding
programs of urban development
and the federal legisla on on the
ma er, poin ng to unfilled themes
and considering the desirability of
establishing in the Mexican ci es
that require it the model: Crime
Preven on Through Environmental
Design (CPTED) which promotes
natural surveillance, strengthening
territorial, natural access control,
the maintenance of public space,
and community par cipa on (“expert na ve”).

*
*

-1

*

�Espacios públicos sustentables para la inclusión social y la seguridad pública: Su inserción
en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

Key words: Public safety, Public
spaces, Development plans, Urban
development

Introducción
La Revolución Industrial; el empuje
de los sectores secundarios y terciarios de la economía; el descuido
y abandono de las zonas rurales y
de las ac vidades primarias; y la
concepción de la ciudad como sinónimo de progreso y desarrollo;
han conducido, hoy en día y par cularmente a los países del tercer
mundo, a desarrollar una clara tendencia hacia la densificación desordenada de las ciudades.
En lo que respecta a México,
en los úl mos 25 años ha ido inclinándose hacia la urbanización: 80
por ciento de la población total del
país se encuentra en zonas clasificadas como urbanizadas (Ins tuto
Nacional de Estadís ca Geogra a
e Informá ca, 2010). Este cambio
tan rápido no permi ó una adecuada planeación y ordenamiento
del territorio. Por el contrario, los
asentamientos irregulares crecieron desmedidamente. “Entre 2000
y 2007, alrededor de 250 mil lotes
se incorporaron al suelo urbano en
forma irregular cada año” (Mansilla, E. e I. Rubio, 2010). Las perife-

rias de las ciudades se extendieron
sin medida y las comunidades irregulares ya asentadas permanecen
alejadas de los centros de trabajo y
con di cil acceso a los servicios de
transporte público, a los servicios
que ofrece la ciudad y a las ac vidades sociales que en la misma se
desenvuelven (Lindón, A., M Aguilar y D. Hiernaux, 2006; Lindón, A.,
2007, 2009; O’Sullivan, A., 2011;
Harvey, D., 1977; Valle, T., 1997;
Valera, S., 2008).
Al crecer, las ciudades no necesariamente se desarrollan (Danhong, Z. y C. Mendoza, 2010). El
crecimiento orientado por criterios
comerciales y económicos que olvidan lo social ha desencadenado
problemas graves, tales como la exclusión y la inseguridad (Gobierno
de la República, 2013a). La exclusión, tanto social como territorial,
de ciertas áreas urbanas de algunas
ciudades ha llevado a una descompensación e inequidad en la reparción de servicios, y se han vuelto
lugares donde se dan los índices de
inseguridad percibida y delincuencia más elevados (O’Sullivan, A.,
2011); problemas que, obviamente, se deben abordar con fuertes y
certeras polí cas gubernamentales
(García, O., 2001).
La ciudad, por cues ones de
desarrollo económico, con núa

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1li

siendo atrac va para los migrantes
del campo (Ins tuto Nacional de
Estadís ca Geogra a e Informá ca,
2010) y, en general, la población
total de las ciudades sigue con la
tendencia a crecer. Sin embargo,
la percepción de inseguridad que
se vive al transitar y vivir la ciudad
y sus espacios, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Vic mización y
Percepción sobre Seguridad Pública
(ENVIPE) (Ins tuto Nacional de Estadís ca Geogra a e Informá ca,
2012) y la Encuesta Nacional sobre
Percepción de Inseguridad Ciudadana en México (ENPICM) (Consultoría Mitofsky, 2012), también va
en aumento.
En efecto, estas encuestas de
opinión posicionan a la inseguridad como uno de los más grandes
problemas percibidos a lo largo del
país. “La ENVIPE es ma a nivel nacional que el 57.5% de la población
de 18 años y más considera la Inseguridad y delincuencia como el problema más importante que aqueja
hoy en día en su en dad federa va,
seguido del Desempleo con 49.3%
y la Pobreza con 34.0%” (Ins tuto
Nacional de Estadís ca Geogra a e
Informá ca,, 2012). En la “ENPICM,
por segundo año consecu vo, en
marzo de 2012 se reafirma la percepción de la inseguridad como la
principal preocupación ciudadana;

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En México, el desarrollo urbano y
los temas referentes a seguridad
son atendidos por los tres niveles
de gobierno —nacional, estatal y
municipal— con la creación de planes de desarrollo que sirven como
guías para la posterior creación,
modificación o con nuación de los
programas de desarrollo sectoriales per nentes.
Los planes de desarrollo se encargan, primeramente, de elaborar
un diagnós co de la situación actual del país, estado o ciudad a la
que se refieran, tratando temas tan
amplios como la calidad de vida, la
seguridad pública, la democracia
y la gobernabilidad, entre otros,
donde la sustentabilidad aparece
como un concepto central para la
resolución de problemá cas.

Desarrollo urbano y sustentabilidad

en forma espontánea 3 de cada
10 ciudadanos dicen que ese es
el principal problema del país, por
encima del 20% que así considera
a la crisis económica” (Consultoría
Mitofsky, 2012). Hoy se vive el miedo no solo “en la ciudad” sino también “a la ciudad” Así, la planeación
del desarrollo urbano sustentable
se vuelve indispensable.

*
*

-1

*

�Espacios públicos sustentables para la inclusión social y la seguridad pública: Su inserción
en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

Lo que esencialmente se busca
a par r de la sustentabilidad
es avanzar hacia una relación
diferente entre la economía, el
ambiente y la sociedad. No busca frenar el progreso ni volver a
estados primi vos. Todo lo contrario. Busca precisamente fomentar un progreso pero desde un enfoque diferente y más
amplio, y ahí es donde reside
el verdadero desa o (Calvente,
A., 2007: 04).

En general, las definiciones de sustentabilidad se delimitan en tres
ramas; la económica, la ambiental
y la social. Pero existen opiniones
que subrayan la importancia de
incluir una definición polí ca del
concepto, ya que es la parte gubernamental lo que hace funcionar
de manera fluida la acción de las
primeras tres (Galaz, Yamazaki y R.
Urquiza, 2011). La planeación es un
eje fundamental en las acciones de
gobierno, de modo que la sustentabilidad debe permearla.
En los planes de desarrollo nacional, el desarrollo urbano es
considerado parte importante en
el desarrollo integral —social, económico, polí co y ambiental— del
país (Gobierno de la República,
2013a; Gobierno del Estado de
Nuevo León, 2010, 2012). “La adecuada planeación del desarrollo
urbano es determinante en el éxito

que puedan tener otras estrategias
de gobierno” (Gobierno de la República, 2013b). Una de estas estrategias ene que ver con la intervención gubernamental en materia
de prevención de la criminalidad a
fin de reducir los índices de inseguridad en México.
Como parte de un enfoque social y de sustentabilidad para la
resolución de problemas como la
inseguridad y una de sus causas,
esto es, la exclusión social, se debe
mirar hacia los espacios públicos
de nuestras ciudades como parte
fundamental del desarrollo urbano
(Borja, J. y Z. Muxí, 2000). El espacio público construye el territorio
de la ciudad, determina los usos
del mismo y socializa a sus habitantes (Pérez, E., 2004).

Espacios públicos y seguridad pública: casos de éxito
La búsqueda de un enfoque preven vo de la inseguridad pública y
la intervención del diseño urbano
en esta prevención nos conducen
a casos de estudio donde el diseño
urbano “inteligente” para la prevención del delito y la inseguridad
ha desembocado en importantes
bajas en las cifras de los índices de
delincuencia.

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Los casos que presentamos a
con nuación comparten con México muchas de sus caracterís cas
debido a que se trata de países la noamericanos.

Caso Medellín, Colombia: urbanismo social

1li

En Medellín, la problemá ca de los
asentamientos irregulares se basaba, como en los asentamientos
irregulares en México, en una gran
incidencia delic va y una exclusión
social importante.
El proyecto de intervención “Urbanismo Social” se dio con el impulso del entonces alcalde Sergio
Fajardo Valderrama, quien apostó
por una revaloración de los barrios
pobres brindándoles espacios públicos de calidad como banquetas, calles, bibliotecas, centros de
esparcimiento, de educación y de
cultura de primer nivel. Esto convir ó a los espacios y edificios públicos en elementos actuantes para
la educación y la cultura, y como
espacios de rencuentro ciudadano
(Alcaldía de Medellín, 2004).
Es importante señalar que la
intervención de la población del
entorno en la planeación y ges ón
de las obras fue una parte fundamental para el éxito de cada una

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Los problemas de inseguridad y
exclusión social en los barrios pobres o favelas en Río de Janeiro
eran muy graves. Tomando como
referencia lo acontecido en Medellín, se opta por una estrategia de
integración social para el mejoramiento de la calidad de vida y la
prevención del delito en los asentamientos aquejados.
En general, el proyecto busca la
integración de las favelas —comparables con los asentamientos
irregulares de México— a la ciudad
formal mediante el mejoramiento de las infraestructuras de servicios y de transporte, un fuerte

Caso Río de Janeiro, Brasil: Favela
Bairro

de las construcciones y mejoras.
En general se buscó la creación de
oportunidades para que la comunidad se transformara socialmente, a
través de una consecuente transformación sica de la ciudad, de
una manera profunda y orientada
hacia la armonía por medio del mejoramiento de la calidad de vida, la
vivienda, los medios de movilidad
en la ciudad y los espacios públicos
(parques, biblioteca y pasaje peatonal Carabobo) (Alcaldía de Medellín, 2004; Echeverri, A. s/f).

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�Espacios públicos sustentables para la inclusión social y la seguridad pública: Su inserción
en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

programa para detener la invasión
de erras y evitar la creación de
nuevos asentamientos irregulares,
y proporcionando a la población
oportunidades de vivienda barata
y sustentable (Andrea a, V., 2005).
Destacan, dentro del proyecto,
la par cipación ciudadana constante a lo largo del proceso y la intervención de un gobierno flexible
y comprome do, clave importante
en el éxito del mismo. Fue crucial la
par cipación de intermediarios —
provenientes de las comunidades
a intervenir— para la resolución de
problemas (Upgrading Urban Communi es, s/f).
El po de programas de los casos mencionados se enfoca a mejorar las condiciones, tanto sociales
como del entorno urbano y su infraestructura, para crear ambientes incluyentes, fomentar la cohesión vecinal y la apropiación de los
espacios públicos por parte de las
comunidades y el cuidado posterior de los mismos.
Estas medidas representan, en
general, disposi vos preven vos
de mayor peso en las respuestas de
disminución de índices delic vos,
de creación de ambientes seguros
y de cohesión e inclusión social, en
comparación con los proyectos de
soluciones represivas, consistentes en el aumento de los cuerpos

policiacos y medios de seguridad
—cámaras de seguridad, rejas,
prohibiciones, etcétera—; todo lo
cual, finalmente, se ve reflejado en
las experiencias transmi das y en
la percepción de seguridad, que,
aunque subje va, también se refleja en el plano obje vo (Vanderschueren, F., 1994).
Estos casos dejan enseñanzas
suscep bles de ser incorporadas
a las polí cas públicas y sociales
de nuestro país, mismas que, en
esencia, pueden derivarse de los lineamientos y estrategias generales
establecidos por los planes de desarrollo y programas de desarrollo
urbano, nacionales, estatales y municipales. Por mo vos de espacio,
aquí solo consideraremos los dos
primeros.

Planes de desarrollo nacional y del
estado de Nuevo León
En México, los planes de desarrollo
de los tres niveles de gobierno —
nacional, estatal y municipal— aluden a los temas de inclusión social
y seguridad. A con nuación ofrecemos una síntesis al respecto.

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Plan Nacional de Desarrollo México 2013-2018
Eje Central: México en Paz
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Se busca fomentar, mediante la
creación de consejos ciudadanos, una mayor par cipación
ciudadana para la prevención
del delito.
Se menciona como necesario un
fortalecimiento de la confianza
hacia el gobierno e ins tuciones, en especial las involucradas
en los procesos de jus cia.
Se es pula que es necesario mejorar las ins tuciones de control
social —policía, ejército, herramientas e inteligencia— para el
combate a la delincuencia.
El espacio público se define
solamente como espacio para
la cultura y el deporte, dando
poca o casi nula importancia al
papel social, regenera vo y restructurador del espacio público,
como vimos se asumió en el
caso de Medellín.

Eje Central: México Incluyente

1li

— Se busca garan zar, en primer
lugar, los derechos sociales
para toda la población como:
la alimentación y nutrición

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— Se menciona que se necesita
mejorar la seguridad porque, en
general, afecta las inversiones y
el desarrollo económico del estado.
— Hay una inclinación importante

Plan Estatal de Desarrollo Nuevo
León 2010-2015

adecuada, la igualdad de oportunidades para el desarrollo
económico, servicios de salud
disponibles, erradicación de la
discriminación e igualdad de
género.
— Se habla de una transformación
hacia una sociedad más incluyente, basada en proveer un
entorno adecuado para el desarrollo de una vida digna, donde
se incluye la vivienda, el mejoramiento de espacios públicos y
el desarrollo urbano ordenado y
sustentable.
— Aunque no es mencionado
textualmente, es importante
señalar que las acciones antes
mencionadas se enfocan directamente hacia lo que se señala
como “población vulnerable”,
entre la que se encuentra la
población en asentamientos
irregulares y en condición de
pobreza.

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�Espacios públicos sustentables para la inclusión social y la seguridad pública: Su inserción
en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

hacia la mejora de las oportunidades económicas de la población.
— Mención de la mejora a la calidad de vida gracias a espacios
públicos de calidad.
— “La relevancia cada vez mayor
[que] ha adquirido la seguridad
pública deriva, par cularmente, de la percepción, por parte
de la comunidad, de que la frecuencia y la violencia asociada
a los delitos se han incrementado; dicha percepción ha sido
alimentada en gran medida por
las modalidades que han adquirido los delitos, en especial porque ahora los delincuentes se
esmeran en hacer alarde de sus
actos” (Gobierno del Estado de
Nuevo León, 2010).
— Se comenta el fenómeno de la
exclusión social y los asentamientos irregulares.
Si bien hemos subrayado en este
apartado algunos aspectos de relevancia para la prevención del
crimen que enen que ver con los
espacios públicos, es en los programas sectoriales donde tales aspectos pueden ser definidos de manera más puntual.

Programas de desarrollo urbano,
espacios públicos y prevención de
la violencia y la delincuencia
A con nuación presentamos una
relación abreviada de los aspectos
contenidos en el anteproyecto denominado Documento Base de los
Planes Nacionales de Desarrollo
Urbano y de Vivienda 2013-2018,
que favorecen la inclusión social
y la seguridad como fundamentos
para el Programa —federal— de
Recuperación de Espacios Públicos;
y el Programa Estatal de Desarrollo
Urbano Nuevo León Visión 2030.

Documento Base de los Programas
Nacionales de Desarrollo Urbano
y de Vivienda 2013-2018
— Promover la sustentabilidad en
las soluciones urbanas y de vivienda, pues estas enen una
influencia no solo en sí mismas,
sino también en las del entorno.
— La disminución del número de
habitantes en algunas zonas “a
su vez puede llevar a la desaparición de los equipamientos e
infraestructura, incluso vandalismo, lo que genera un círculo
vicioso de desvalorización” (Gobierno de la República, 2013b).

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— Regeneración del tejido social y
apropiación de los espacios públicos.
— “Contribuir al fortalecimiento
del tejido social y a la prevención
del delito mediante el rescate de
espacios públicos urbanos que
presenten condiciones de deterioro, abandono o inseguridad,
y que sean u lizados preferentemente por la población en situación de riesgo” (Gobierno de la
República, 2013b; el resaltado es
nuestro).

Programa de Recuperación de Espacios Públicos

1li

— Programa de la Secretaría de
Desarrollo Agrario, Territorio y
Urbano (SEDATU) que invierte
recursos federales para el rescate de espacios públicos en deterioro, abandono o en ambientes
de inseguridad.
— Se busca intervenir plazas, banquetas, ciclovías, parques y calles y lograr la recuperación del
espacio para la comunidad.
— Trabaja bajo dos líneas de acción:
mejoramiento sico de los espacios públicos y la par cipación
social y seguridad comunitaria
(Secretaría de Desarrollo Agrario,
Territorial y Urbano, 2013).

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La recuperación de los espacios públicos en el país, y su transformación al es lo de Medellín y Río de
Janeiro, de acuerdo a las caracteríscas propias del territorio y población mexicanos, es indispensable
dado el miedo a la ciudad que la inseguridad provoca, pues “refugiarse en los hogares y conectarse con

Sustentabilidad para la mejora
de la calidad de vida.
Se considera la problemá ca
de exclusión social como factor
que afecta temas de seguridad,
expansión de la mancha urbana, movilidad y desarrollo económico y social.
“Una de las metas fundamentales para la sustentabilidad es la
inclusión social, pues es imposible pensar en condiciones de
paz y seguridad si existen sectores muy rezagados de la población y donde su baja capacidad
de adquisición de bienes y servicios tampoco propicia el crecimiento económico” (Gobierno del Estado de Nuevo León,
2012).
Se habla de urbanismo inteligente, un diseño urbano para
fomentar la seguridad pública.

Programa Estatal de Desarrollo Urbano Nuevo León Visión 2030

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en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

el mundo y la ciudad, a través de
los medios de comunicación empobrece la calidad de vida en las grandes ciudades” (García Canclini, N.,
1998: 18-39).
Si bien en los planes y programas que hemos repasado, se hace
presente el mejoramiento de los
cuerpos policiacos y sus herramientas como medio de combate a
la delincuencia, un recuento de las
estrategias es puladas muestra, en
general, una inclinación mayor hacia la prevención de la delincuencia mediante medidas de enfoque
social, como sería el mejoramiento
de los espacios públicos, señalamiento que, en nuestro medio, es
un avance notable
La intervención de un espacio
público en la batalla contra los males sociales, como la inseguridad y
la exclusión social, puede llegar a
ser de mucho valor. Los espacios
públicos deben provocar la interacción ciudadana y conver rse en
medios de regeneración de los centros urbanos en vías de vulnerabilidad; esto atrae la inversión y crea
atrac vo turís co (Low, S., 2009).
Además, “un medio ambiente diseñado apropiadamente disminuiría
los delitos de oportunidad y la percepción de temor aumentando la
cohesión comunitaria” (Macarena,
R., s/f: 87).

Respaldo legal de los planes y programas de desarrollo
Para la creación, modificación y
cumplimiento de los planes y programas anteriormente mencionados, existen leyes, reglamentos y
decretos que es pulan derechos
y obligaciones de las personas e
ins tuciones involucradas. La legalidad funge como medio para el
cumplimiento de las expecta vas
de vida en el país.
Presentamos enseguida una
versión, también breve, de los aspectos más relevantes que en la
materia aquí estudiada son regulados por Ley General de Asentamientos Humanos y la Ley General para la Prevención Social de la
Violencia y la Delincuencia, ambas
vigentes.

Ley General de Asentamientos Humanos
— Se encarga de regular la ordenación de los asentamientos
humanos, entre ellos los asentamientos irregulares.
— En general, se busca la mejora
del nivel y calidad de vida urbana y rural.
— Es pula que se debe optar por
un desarrollo sustentable e in-

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tegrador de las regiones del
país.
— Se debe hacer uso de la par cipación ciudadana para la resolución de problemas.
— Se integra al espacio público
como parte del concepto de
equipamiento urbano, dando
por entendido que el mismo
pasa a ser algo “residual” y no
como un aspecto fundamental
para la inclusión social y prevención de la criminalidad (Pérez Salaverria, M., 2010).

Ley General para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia

1li

— Busca encontrar, reducir y erradicar las causas o factores que
favorecen o se inclinen a la generación de violencia y delincuencia entre la población.
— Enfoque social, programas integrales de desarrollo social,
cultural y económico. —salud,
educación, vivienda, empleo,
deporte y desarrollo urbano—.
Eliminar la marginación y exclusión.
— Enfoque comunitario: diagnóscos par cipa vos, mejoramiento de las condiciones de
seguridad de su entorno y fo-

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El crecimiento de los asentamientos irregulares y el descuido general de los espacios públicos han
contribuido a agravar la inseguridad percibida en las ciudades del
país.
En México, el plan que establece las bases del desarrollo nacional; los lineamientos para los programa de desarrollo urbano y de
vivienda nacionales; el programa
federal para la recuperación de
espacios públicos: el programa de

Conclusión y recomendaciones

mento a la cultura de la prevención y la denuncia.
— Enfoque situacional: modificar el entorno para propiciar la
convivencia y la cohesión social.
Mejoramiento y regulación del
desarrollo urbano, rural, ambiental, y de los sistemas de
transporte público y de vigilancia.
— Enfoque psicosocial: incidir en
las mo vaciones individuales
hacia la violencia. Programas
forma vos en habilidades para
la vida. Prevención de la violencia, delincuencia y adicciones
en programas de educación (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2012b).

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�Espacios públicos sustentables para la inclusión social y la seguridad pública: Su inserción
en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

desarrollo urbano con visión al año
2030 en el estado de Nuevo León:
la ley que regula el ordenamiento
territorial y los asentamientos humanos de todo el país; y la ley que
define las bases para la prevención
de la violencia y la delincuencia a
nivel nacional; forman una estructura fundamental de carácter legal
y público-administra va que para
el asunto que aquí nos ocupa se
traduce en un determinante de
gran importancia. El funcionamiento adecuado de dicha estructura
contribuiría con creces a op mizar
la función de los espacios públicos
como elemento urbano de inclusión social y prevención de la violencia y la delincuencia.
Consideramos a con nuación
algunos vacíos relacionados con
el diseño urbano y de los espacios
públicos como medios de inclusión
social y prevención del delito que,
a la luz de los casos de éxito presentados más arriba, nos parecen
áreas de oportunidad de mejora de
los planes y programas y legislación
expuestos.
Primeramente, se recomienda
dar al concepto de espacio público
un alcance que trascienda el limitado significado que tradicionalmente se le ha atribuido como parte del
equipamiento urbano de las ciudades. Si bien la Ley General para la

Prevención Social de la Violencia
y la Delincuencia establece claramente elementos para agregar al
concepto las funciones de inclusión social y prevención de la criminalidad, se requiere puntualizar
aquéllas y fortalecer en tal sen do
la Ley General de Asentamientos
Humanos y los planes y programas
ya comentados. Es decir, una vez
establecida la diferenciación del
espacio público y el equipamiento
urbano, se deben señalar las caracterís cas que deben tener estos
espacios públicos nuevos o renovados
La calidad de los espacios públicos es tema que la legislación
urbana menciona de manera muy
general. Es necesario puntualizar
definiciones e instrumentos para la
consecución y evaluación con nua
en la materia. El vacío que comentamos deja abierto el camino para
el diseño y los atributos de lo que
pueda considerarse un espacio público funcional y de calidad.
Todo lo anterior se sa sface en
los atributos que le confiere al espacio público el modelo denominado Prevención del Crimen Mediante el Diseño Ambiental (CPTED, por
sus siglas en inglés) (Na onal Crime Preven on Council, 2003), cuya
aplicación exitosa cuenta ya con un
larga experiencia y es congruente

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con los casos de éxito que en este
documento hemos expuesto. Este
modelo considera a todos los espacios públicos, ya sean banquetas,
calles, plazas, parques, etcétera,
como escenarios para la prevención del delito, el mejoramiento de
la imagen urbana, de la cohesión
vecinal y de la restructuración del
tejido social (Na onal Crime Preven on Council, 2003).

A con nuación enlistamos tales
atributos:
—
—

—

—

1li

Vigilancia natural: habilidad
para ver y ser visto.
Reforzamiento territorial: lazo
de afecto entre el habitante y su
entorno y que, por lo tanto, lo
cuida.
Control natural de los accesos:
la apropiación territorial de los
accesos por parte de la comunidad civil de manera espontánea
por su uso o marcación.
Mantención de espacio público:
el diseño de planes de mantención de los espacios creados o
regenerados para evitar el efecto “ventanas rotas”, que supone
que un espacio deteriorado localiza o propicia mayor número
de delitos de oportunidad que
un espacio cuidado.

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Junto a esto, resulta conveniente
que la aplicación de estudios puntuales para el apropiado diseño de
los espacios públicos sea obligatoria; es decir, que dicha aplicación
quede impera vamente prescrita
en los cuerpos legales correspondientes, asegurando así el buen
diagnós co y elaboración de proyectos. En detalle, ello permi ría la
iden ficación de la morfología del
espacio, el ancho de banquetas, el
po de vegetación e iluminación,
preferencia hacia los espacios abiertos o cerrados, u lización de rejas y
barreras visuales, etcétera (Sillano,
M., M., Greene y J. Ortúzar, 2006).
La rehabilitación y creación de
espacios públicos de calidad, los
programas de prevención del delito
donde se incluya la filoso a CPTED
y la con nuación de programas de
fortalecimiento de la policía y juscia son prioritarios para el saneamiento de la sociedad mexicana.

— Par cipación comunitaria: la incorporación de la comunidad en
el diagnós co, diseño, ejecución
y evaluación de la estrategia.
Se habla del habitante como el
“na vo experto” (Macarena, R.,
s/f:).

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en los planes de desarrollo, programas de desarrollo urbano y legislación aplicables en México
(a nivel nacional y en el estado de Nuevo León)

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Recibido:
10 de agosto de 2013
Aceptado:
30 de octubre de 2013

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Espacios Públicos, Gobierno de la República,
México.

-1

*

�Ac tudes y construcción de la agenda pública

AcƟtudes y construcción
de la agenda pública
Javier Carreón Guillén1
Jorge Hernández Valdés2
María de Lourdes Morales Flores 3
Bertha Rivera Varela4
Gerardo Arturo Limón Dominguez5
Cruz García Lirios6

Resumen

E

n las democracias modernas, la construcción de una
agenda pública supone la influencia de los medios de comunicación sobre la opinión ciudadana
y la de esta en la evaluación de las
polí cas de comunicación de masas. En este sen do, las ac tudes

1 Doctor en administración por la UNAM, Facultad de Contaduría y Administración, profesor
adscrito al Sistema Nacional de Inves gadores,
nivel 1 y profesor de la UNAM, Escuela Nacional
de Trabajo Social javierg@unam.mx 044 55 1377
6334

han sido estudiadas como indicadores de la persuasión o disuasión
de audiencias. Por ello, el obje vo
del presente trabajo es discu r los
modelos de ac tudes en referencia
al procesamiento de información
rela va a los temas de la agenda
pública. Para tal propósito se revisan las teorías de ac tudes y se
contrastan sus postulados con los
hallazgos más recientes en cuanto

coordinadora en UAEM, unidad Huehuetoca malumoflo@uaemex.mx 044 55 2024 5647
4 Doctora en Geogra a por la UNAM, Facultad
de Filoso a y Letras, profesor UAEM, unidad
Chimalhuacan y Huehuetoca briveravarela@
uaemex.mx

2 Doctorante en Ciencias Polí cas y Sociales por
la UNAM, Facultad de Ciencias Polí cas y Sociales, profesor UNAM, Escuela Nacional de Trabajo
Social jorheval@unam.mx 044 55 1304 0613

5 Doctor en psicología por la UNAM, facultad de
psicología, profesor UPN unidad Chihuhua galimonxm@upn.mx

3 Doctorante en Educación por la Benemerita
Universidad Autónoma de Puebla, profesora
UNAM, Escuela Nacional de Trabajo Social y

6 Doctorante en psicología social y ambiental
por la UNAM Facultad de Psicología, profesor
UAEM unidad Huehuetoca garcialirios@uaemex.mx

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In modern democracies, building a
public agenda involves the influence of media on public opinion and
ci zen in evalua ng this policy of
mass communica on. In this sense, a tudes have been studied as
indicators of persuasion or deterrence of audiences. Therefore, the
objec ve of this paper is to discuss
models of a tudes in reference
to the processing of informa on
rela ng to the issues on the public agenda. For this purpose, we
review the theories of a tudes
and contrasted its principles with
the latest findings regarding the
forma on, func on and composion of a tudes. This exercise will
discuss the influence of media on

Abstract

Palabras clave: democracia, tecnología, ac tud, modelos y agenda.

a la formación, función y composición de las ac tudes. Tal ejercicio
permi rá deba r la influencia de
los medios de comunicación sobre
la opinión ciudadana a través de las
ac tudes hacia la información generada por disposi vos electrónicos y ciberné cos en el actual contexto tecnológico y democrá co.

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Los estudios ac tudinales rela vos
al impacto de los medios de comunicación sobre la construcción de
agendas públicas han establecido
cinco modelos en torno a los cuales
se explica la construcción de opinión pública en referencia a los temas locales como globales que las
polí cas públicas incluyen en sus
procesos de gobernanza (Dovidio,
J., S. Gaertner, y T. Saguy, 2009). En
este sen do, la relación entre la esfera polí ca y la esfera civil puede
ser explicada a par r de la formación de ac tudes como indicadoras
de opinión pública sobre los temas
que los medios de comunicación
difunden en una localidad (Eagly,
A. y S. Chaiken, 2005).
Los estudios rela vos a la construcción de agenda pública han
enfocado su análisis en la relación
que establecen tanto audiencias

Introducción

Keywords; Democracy, Technology,
A tude, Models and Agenda.

ci zens’ opinions through a tudes
toward the informa on generated
by electronic devices and cyber in
the current technological and democra c.

Javier Carreón Guillén / Jorge Hernández Valdés / María de Lourdes Moreles Flores /
Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

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como medios. De este modo, las
audiencias han sido categorizadas
según su nivel socioeconómico,
grado de expectación o proseli smo local.
En el caso de los medios, su observación se ha erigido desde cuatro modelos preponderantes.
El modelo hipodérmico ha planteado el impacto de los mensajes
y contenidos sobre la percepción
de las audiencias a las cuales considera como manipulables, controlables y predecibles (Zajonc, R.,
1968). Las audiencias, desde este
modelo, son una extensión de los
individuos, ya que si estos son pasivos e indefensos ante el embate
de los mensajes, las audiencias son
proclives a los discursos persuasivos como disuasivos de líderes de
opinión pública; empero, el modelo hipodérmico no consideraba
la incidencia de los grupos con los
que el individuo interactúa o quiere interactuar (Crano, W. y R. Prisling, 2006).
El modelo de influencia social
subsanó la carencia del hipodérmico al señalar que la mera presencia de una persona extraña o
cercana al individuo repercu a en
sus percepciones, creencias, ac tudes, decisiones y comportamientos
(Guering, B., 1994). El énfasis en el
otro abrió el debate en torno a la

mediación de la influencia de los
medios sobre la dinámica de los
grupos y de estos en el es lo de
vida del individuo. Tal proceso se
formuló en términos dicotómicos
al postular que los mensajes en
contra de la norma grupal tendrían
un mayor rechazo que aquellos
contenidos ajustados a los usos y
costumbres de los líderes de opinión grupal. No obstante, los liderazgos son influidos por las bases
(Smith, J. y M. Hogg, 2008). Ello
llamó la atención de los estudios
en la selección de la información,
ya que la exposición exhaus va a
mensajes está en función de las
creencias y percepciones derivadas de las normas de grupo. Más
aún, el modelo de influencia social
supone la transferencia directa y
horizontal de la información en la
que los líderes de opinión pública
serían mediadores de los mensajes
dirigidos a las audiencias. Al inverrse dicho esquema, se formuló el
modelo del doble flujo para explicar los inconvenientes de u lizar a
líderes como mediadores de la información. A par r de este modelo, la hipótesis en torno a la cual los
medios de comunicación influyen
en las audiencias fue replanteada,
ya que aquéllas parecen seguir
procesos ver cales de información
más que horizontales y emociona-

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les más que deliberados (French,
D., et al., 2005).
El modelo de exposición selecva de la información demostró el
supuesto según el cual las audiencias toman sus decisiones en situaciones de riesgo (Flay, B., 1978).
O, bien, cuando las decisiones requieren de ser fundamentadas, los
mensajes jus fican las decisiones
tomadas en situaciones de incer dumbre (Schwarz, N. y G. Bohner,
2001). Desde el punto de vista del
modelo selec vo, los medios de
comunicación y las audiencias son
elementos centrales de los procesos comunica vos, pero tal relación no necesariamente es causal,
aunque ciertos mensajes logren
penetrar las preferencias y sobre
todo las decisiones de las audiencias. La selección de la información
según el modelo exposi vo-selec vo indica un proceso interpersonal
en el que la información se difunde
gradualmente para regular las decisiones y comportamientos de los
individuos a través de las normas
de grupo (Eagly, A. y S. Chaiken,
2005).
Por úl mo, el modelo de difusión de innovaciones sos ene que
al ser difundida la información por
diversos canales, la información se
encuentra disponible para su reinterpretación y redistribución entre

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los individuos más que en los grupos (Agarwal, R., 2000). A pesar
de las normas, los individuos están
más expuestos a la influencia de la
información, ya que se encuentran
inmersos en un sistema ver cal de
difusión en el cual cualquier persona transmutará los contenidos
si aquélla supera las barreras comunica vas entre sus semejantes.
El modelo de difusión innovadora
implica cuatro momentos; acceso,
convicción, aceptación y revaluación (Crano, W. y R. Prisling, 2006).
En cada etapa, el individuo parece
desprenderse de las normas grupales al procesar la información de un
modo tal que le permita compe r
por la difusión de información que
otros individuos con otros medios
ya han puesto en marcha.
En síntesis, los medios de comunicación parecen iniciar y terminar
el proceso informa vo de persuasión o disuasión de las audiencias
y los grupos; principalmente las
personas que interactúan cercanamente con el individuo mediarán
los temas, contenidos y mensajes
que los medios han emi do. Así, la
formación de ac tudes hacia la información que generan los medios
de comunicación, la interpretación
de las personas cercanas y la opinión de los líderes podrían explicar
la construcción de una agenda pú-

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Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

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blica. Por ello, es menester explicar
las funciones y los componentes de
las ac tudes.
Precisamente, el obje vo del
presente trabajo será exponer los
modelos de ac tudes para explicar
la construcción de la agenda pública a través de la opinión pública.
Tal ejercicio abrirá la discusión en
torno al impacto de los medios de
comunicación sobre las decisiones
personales a través de las relaciones interindividuales. A medida
que los mensajes se intensifican,
determinan la diversificación social de sus contenidos y con ello la
interrelación entre las personas,
misma que inhibirá o facilitará la
adopción y procesamiento de información en situaciones de incerdumbre. Es decir, ante la inconmensurabilidad e impredecibilidad
de los riesgos, los individuos acceden a información circundante que
incide en sus ac tudes y propicia la
toma de decisiones en referencia
al grupo de interés más que de la
situación en sí misma o el encuadre correspondiente de los medios. Se trata de un procesamiento
de información interpersonal en el
que la penetración de la tecnología
define los temas y termina el ciclo
de influencia, complementando la
información que en un principio
sesgó de acuerdo a sus obje vos

de expectación.
Los estudios psicológicos de la
información y la comunicación han
desarrollado cinco modelos para
explicar la formación, composición
y función de las ac tudes. Definidas
como asociaciones entre evaluaciones de objetos y comportamientos, las ac tudes son disposiciones
observables en opiniones, las cuales pueden ser desfavorables o favorables, nega vas o posi vas. A
pesar de que los modelos ac tudinales integran variables tales como
percepciones, creencias, normas,
intenciones y comportamientos,
la presente revisión solo se limita
a las ac tudes en referencia a la
construcción de la agenda pública
a través de la opinión pública.

Teorías y modelos de las acƟtudes
La Teoría de la Acción Razonada (TRA, por sus siglas en inglés)
plantea que las ac tudes son el
resultado de creencias en torno a
información proveniente de diversas fuentes tales como los medios
de comunicación o las personas
con las que el individuo se relaciona (véase figura 1). En alusión a la
construcción de una agenda pública, los medios de comunicación
difunden temas que los individuos

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procesan a través de sus ac tudes.
A medida que los mensajes respecto a un tema penetran en los medios de comunicación, las personas
evalúan la información y la asocian
con experiencias. De este modo, las
ac tudes, de acuerdo con la TRA,
se forman siguiendo un proceso
selec vo de información en el que
las creencias delimitan los temas y
transforman la información en riesgos o beneficios que los individuos
asociarán con comportamientos
(Ajzen, I. y M. Fishbein, 2005). La
agenda se construye pues siguiendo el supuesto en torno al cual las
notas, editoriales, columnas, reportajes, no ciarios, programas o
spots ac van evaluaciones que los
transformarán en objetos de cerdumbre o riesgo. En esta etapa,
las ac tudes diseminarán la información y la categorizarán en un
con nuo de disposiciones que van
desde totalmente en desacuerdo
hasta totalmente de acuerdo (Caligiuri, P., R. Jacobs y J. Farr, 2000).
Se trata de una evaluación general
que sirve para tomar una decisión
respecto a dicha información circundante.
La TRA también explica el proceso de difusión ya que la norma
subje va, otro componente del
modelo deliberado, está relacionada con la ac tud y la intención (Aj-

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zen, I. y J. Sexton, 1999). Siguiendo
el mismo ejemplo, los temas difundidos por los medios de comunicación son nuevamente procesados
por el grupo y a través de las normas se infiltran en las decisiones
(Armitage, C. y N. Conner, 2001).
La TRA también considera que las
ac tudes y las normas, al estar
vinculadas con las intenciones,
contribuyen al procesamiento deliberado de la información; aunque
las creencias son el filtro principal,
las ac tudes delimitan la situación
y, con base en ello, las decisiones
para llevar a cabo un comportamiento (Ajzen, I., 2011).
Sin embargo, el tránsito de la información general hacia las disposiciones favorables o desfavorables
ameritó una serie de crí cas que
ocasionaron el replanteamiento
del modelo deliberado en uno planificado (Ajzen, I., 2002).
La Teoría del Comportamiento Planificado (TPB, por sus siglas en inglés) propone que la información
es seleccionada por el individuo
hasta un punto tal que solo aquella
rela va a respuestas con ngentes
determinaría las asociaciones entre evaluaciones y disposiciones en
referencia a la toma de decisiones
(véase figura 2). En este sen do, la
construcción de la agenda pública
sería el resultado de información

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Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

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delimitada y planificada. En el caso
de las democracias par cipa vas
y delibera vas, la TPB explicaría
la hipótesis de decisión elec va,

ya que la información, más que
la discusión de la misma, propicia
una intención y conducta de voto
(Albarracín, D. y R. Wyer, 2011).

Figura 1. Modelo de la Acción Razonada
Extemal Factor1

Interna! Factor1

~ CNr«te~ia.
Fam ilyhistmyof
dq),nsion

Bt-liris and Attitudes TO\lllóllrd
T~atment &amp;ehavion
~iw~ptions,;iftreotmtnt
PreferencesfoJtrNtmerttpro,,00
Oeprenionrti11kigy
Elf«tivme.s(counsehng.
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Anxiety
Alrohol!KlUse

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1 Past

lntmtic,n
rnt,mlÍQnWnlll

tKCeptdi,:,,gr'IOSis

6eh.w-iof

b:p:rier,c::ewith~otmi:11':

Fuente: Ajzen, I. y M. Fishbein (1974).

Figura 2. Modelo del Comportamiento Planificado
Theory of PI anned Behavlor (Aja:in,)
=b.Jd!!

r:owarothe
t&gt;eha • ior

IN1;J rm ~1,:

Belieh:

rol
Beliefs

P.,""""i,d

eivh.itil;lf,;d

CootrDI

i.--- - - - 1

Fuente: Ajzen, I. (1991).

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Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

Sin embargo, la información circundante, al ser emocional más que
argumenta va, genera una opinión
pública asimétrica con las plataformas que consideran a la educación
como el sistema de redistribución
de la riqueza. Es por ello que la TPB
fue complementada por la Teoría
del Procesamiento Espontáneo
(TAP, por sus siglas en inglés).
La TAP se basa en el supuesto según el cual las ac tudes, más

que formarse o delimitarse, son
activadas por estímulos en la
memoria del individuo (Kra , P.,
et al., 2005). Es decir, la decisión
de cada persona está conectada
directamente con el pasado, sin intermedios cogni vos (Sommer, L.,
2011), y la TAP supone que la generalidad de la información facilita el
recuerdo de experiencias y la asociación consistente de estas con los
comportamientos (véase figura 3).

Figura 3. Modelo de Procesamiento Espontáneo
Mo1iv111ion 11mJ
oogniti\'e capacity
t e)

prQCéSS

in fonrmtion

S1rong,
chronic"lly

General nnirude
is acti vated nnd

influcnces
definirion of 1hc

o

aoccssiblc
artitude

YE

NO

situ.uion

General attitude
Alliludcconsis1en1
belu1vior

is acliva lcd
autornatical ly
and iníluences
detinition of the
situi.ttion

i\ltiludcconsis1cn1
bchavior

Genera l a11i1udc

is nol aclivaled

Ochavior
unrclatcd lo
auitudc

Fuente: Fazio, R., M. Zanna y J. Cooper (1977).

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La diversificación de la información ac va recuerdos significa vos,
aunque ello implique su accesibilidad (Bronfenbrenner, U., 1977). Es
decir, el procesamiento automá co
es más fac ble en aquellas personas que han acumulado experiencias como información (Albarracín,
D., H. Wallace y W. Hart, 2012).
En contraste, quienes no pueden
decodificar la información circundante ven limitado su acceso a la
misma y sus ac tudes, al no ser
ac vadas, inhibirán un comportamiento sistemá co (Caccioppo, J.,
R. Pe y y S. Crites, 1994).
Otro aspecto crí co de la TAP
es que tanto experiencias como
información son significa vas porque enen un componente afec vo más que cogni vo. Las personas
enden a recordar acontecimientos molares más que moleculares;
aquellas experiencias que fueron
significa vas están almacenadas
en la memoria y se ac van cada
vez que un es mulo las vincula con
acciones espontáneas. En cierto
modo, la TAP explica la afec vización de la información y la enaltece
sobre la racionalidad, aunque no
explica lo que sucede con los mensajes que incitan a la discusión. De
allí que una democracia delibera va no tendría cabida en el modelo
de procesamiento espontáneo: los

mensajes rela vos a los beneficios
y los costos de decisiones polí cas
serían almacenados y empleados
como heurís cos. La deliberación
pública sería reducida a imágenes
o esquemas desde los cuales las acciones serían determinadas.
La Teoría de la Probabilidad de
la Elaboración (TEL, por sus siglas
en inglés) aproxima su análisis al
estudio del procesamiento central
o periférico de la información (Briñol, P. y R. Pe y, 2004). Si la información incluye más esquemas e
imágenes que razonamientos, entonces se trata de un procesamiento periférico que guiará un comportamiento (Cialdini, R., R. Pe y
y J. Cacioppo, 1981), incluso de un
modo sistemá co, pero al no cuesonar la información, la posibilidad
de cambio será mínima (Johnson,
B., G. Maio, y A. Smith-McLallen,
2005). En contraste, la deliberación de la información, resultado
de la necesidad de procesar dicho
contenido, obligará la discusión de
los temas, mensajes u opiniones
(Pe y, R. y J. Cacioppo, 1984). Tal
dinámica permi rá nuevos planteamientos como resultado de la
dialéc ca entre sistemas persuasivos y evaluación de los mismos
(véase figura 4).

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�Javier Carreón Guillén / Jorge Hernández Valdés / María de Lourdes Moreles Flores /
Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

Figura 4. Modelo de Probabilidad de Elaboración

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(P1rtua"-Ol'I)

Fuente: Pe y, R. y J. Caciopo (1984).

La TEL asume que las ac tudes solo
son intermediarias entre la información emi da por los medios y
las acciones de cambio (Pe y, R., P.
Briñol y Z., Tormala, 2002). En este
modelo, los procesamientos deliberado, planificado y espontáneo
son complementarios y dependen
del mensaje más que de los grupos
o las tecnologías (R. Pe y y J. Cacioppo, 1986). Sin embargo, en el
contexto actual, las Tecnologías de
Información y Comunicación (TIC)

han diversificado, fragmentado,
especializado, sinte zado y almacenado todo po de información,
de tal modo que fue indispensable
construir un nuevo modelo para
explicar la incidencia ya no de la información en sí, sino de la tecnología que la emite o procesa para que
los individuos aspiren a manejarla
(Davis, F. y V. Venkatesh, 1996).
La Teoría de la Aceptación de
la Tecnología (TAM, por sus siglas
en inglés) vincula a la tecnología

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y al consumidor a través del procesamiento de información percibida como ú l y accesible (Davis,
F., 2006). Las ac tudes, desde el
planteamiento de la TAM, son in-

termediarias entre las expecta vas
de u lidad y las decisiones de usar
una tecnología o disposi vo electrónico (véase figura 5).

Figura 5. Modelo de Aceptación de la Tecnología

Attitude
Toward
Using (A)

Behavioral
lntention to
Use (81)

Actual
System Use

Fuente; Davis, F. (1989).

En referencia a la construcción de
la agenda pública, las ac tudes hacia la aceptación de la tecnología,
principalmente su accesibilidad y
u lidad, son relevantes en una democracia ciberpar cipa va, ya que
la opinión pública en redes sociales
es el medio en el que la evaluación
de las polí cas públicas determina
el juicio social (Davis, F., R. Bagozzi,
y P. Warshaw, 1989). La TAM, al suponer que las ac tudes son filtros
de información rela va a la u lidad
de una tecnología, asume que la
democracia depende del procesa-

miento tecnológico y ciberné co
de la información (Davis, F., 1993).
Ante tal panorama, las ac tudes y
las decisiones son solo filtros. La información circula en internet y está
disponible sin importar la ac tud o
la decisión de los usuarios; aparece intempes vamente del mismo
modo que la agenda pública, ahora
ciberné ca, ya no depende de los
medios de comunicación masiva,
sino de los disposi vos tecnológicos ciberné cos. A medida que
dicha tecnología es percibida como
accesible y ú l ya no genera expec-

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tación, sino aceptación, adopción
y adicción (Venkatesh, V., et al.,
2003; Davis, F., 2003). Tal proceso
reduce aún más la esfera polí ca o
civil delibera va, sus tuyéndolas
por una esfera de opiniones y expresiones periféricas.

Discusión

1li

Los modelos expuestos en referencia a la construcción de la agenda
pública a través de la opinión ciudadana han conceptuado a las actudes como intermediarias de los
procesamientos deliberado o automá co, central o periférico, diversificado o selec vo. De esta forma, la
incidencia de las normas grupales
ha sido reducida a su mínima expresión, mientras que la discusión
de los temas ha sido sus tuida por
heurís cos o emociones. La sus tución del procesamiento deliberado por el procesamiento espontáneo ha influido en la emisión de
mensajes cuyo contenido ha sido
más esquemá co que discursivo.
El predominio de imágenes sobre
los razonamientos lógicos explica la aceptación de tecnologías y
disposi vos electrónicos. Así, la
construcción de la agenda pública
está imbricada por la percepción
de accesibilidad y u lidad. Las eva-

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27/11/2013 11:41:57 a.m.

luaciones respecto a los beneficios
de una tecnología, entre ellos la
diversificación de la información,
explican la sus tución de la plaza
pública o ágora por las redes sociales digitales.
Si en la democracia delibera va
las ac tudes que procesaban la información eran un conglomerado
de afectos, intenciones y razones
(Bagozzi, R. et al., 1986), ahora la
democracia ciberné ca enfa za la
emergencia de expecta vas de u lidad. La diferencia es sustancial:
la primera implica una categorización expansiva en donde las actudes explicitas como implícitas
son parte de una red informa va
(Overwalle, F. y F. Siebler, 2005). En
contraste, la segunda supone un
proceso automá co interno no deliberado y por ende poco selec vo
(Wilson, T., S. Lindsay y T. Schooler,
2000). Incluso, los procesamientos
semiautomá cos supondrían arbitrariedades analógicas. Es decir,
a par r de imágenes se evalúa la
información sin un análisis de su
contenido (Hughes, S. y D. Barnes,
2011).
Las democracias del porvenir,
según los procesos ac tudinales
expuestos, están implicadas con acciones futuras en las que ac tudes
procesadas automá ca o semiautomá camente están influidas por

Javier Carreón Guillén / Jorge Hernández Valdés / María de Lourdes Moreles Flores /
Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

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información que en el pasado se
vinculó con comportamientos improvisados (Albarracín, D., J. Cohen
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Recibido:
20 de junio de 2013
Aceptado:
26 de junio de 2013

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ISSN 2 007-3100

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

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HEducación de clase mundial&gt; un compromiso social"

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                <text>Realidades. Revista de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano es una publicación semestral que reúne las contribuciones académicas de cualquier interesado en dar a conocer su trabajo de investigación acerca de temas relacionados con el desarrollo social, desarrollo humano, familia, género, salud, educación, vivienda, comunidad, desarrollo urbano y rural, pobreza, bienestar social y, en general, tópicos de políticas sociales, programas y proyectos sociales, mediante artículos de investigación, ensayos, reseñas, informes, entre otros.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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