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                  <text>REVISTA DE LA FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL Y DESARROLLO HUMANO
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEON

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�Hacia la construcción de una esfera civil de seguridad e idenƟdad pública

Hacia la construcción de una esfera civil
de seguridad e idenƟdad pública
Rebuilding a civilian security sphere
and public iden ty
Javier Carreón Guillén, Jorge Hernández Valdés,
María de Lourdes Morales Flores, Bertha Rivera Varela,
Gerardo Arturo Limón Domínguez, Cruz García Lirios

Resumen

L

a construcción de una esfera
civil de seguridad e iden dad pública supone el análisis
de las polí cas públicas, los espacios de debate, la opinión pública
y los medios de comunicación. En
tal sen do, el obje vo del presente trabajo fue delimitar la relación
conceptual —como empírica— de
seguridad, iden dad, inseguridad,
violencia y privacidad, así como su
comparación con los hallazgos reportados por el estado del arte. Tal
ejercicio permi ó establecer las vicisitudes, discrepancias, alcances y
limites de los modelos conceptuales y empíricos desde los cuales se
han explicado las relaciones entre
los hechos y dimensiones de seguridad e iden dad. En dicho panorama, las Tecnologías de Información
y Comunicación (TICs) resultaron
ser factores claves para la discusión
en torno al acceso de información,
privacidad y exclusión.

Palabras clave: seguridad, iden dad, violencia, privacidad y espacio.
Abstract
Rebuilding a civilian security sphere and public iden ty represents
the public policy analysis, discussion spaces, public opinion and the
media. In this regard, the objec ve
of this study was to delineate the
conceptual and empirical security,
iden ty, insecurity, violence and
privacy and a comparison with the
findings reported by the state of
the art. This exercise allowed us to
establish the vicissitudes, discrepancies, scope and limits of conceptual and empirical models from
which explained the rela onships
between facts and dimensions of
security and iden ty. In this scenario, Informa on and Communicaon Technologies proved to be key

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Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

factors for the discussion of access
to informa on, privacy and exclusion.

Recibido: 26 junio de 2013
Aceptado: 19 de diciembre 2013

Keywords, Security, Iden ty, Violence, Privacy and Space

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�Hacia la construcción de una esfera civil de seguridad e idenƟdad pública

Hacia la construcción de una esfera civil de seguridad
e idenƟdad pública
Rebuilding a civilian security sphereand public iden ty
Javier Carreón Guillén1, Jorge Hernández Valdés2,
María de Lourdes Morales Flores3, Bertha Rivera Varela4,
Gerardo Arturo Limón Domínguez5, Cruz García Lirios6

Introducción

L

a problemá ca de la seguridad ha sido planteada desde
ocho dimensiones: democrá ca (Chinchilla, L., 2002), privada (Arriagada, I., 2002), regional (Chinchilla, L., 2002), urbana
(Concha, A., 2002), nacional, social (Zaﬀaroni, R., 2011), pública
(Arriagada, 2002; Arteaga, N. y R.
Fuentes, 2009; Añez, M., R. Rujano
y J. Párraga, 2011; Salas, L., 2011;
Calderón, E., 2012; Ulloa, I., 2012;
Zúñiga, L., 2012) y ciudadana (Concha, A., 2002; Burgos, J. y P. Tudela,

1

2

3

Doctor en Administración por la UNAM,
Facultad de Contaduría y Administración,
Profesor adscrito al Sistema Nacional de Inves gadores, nivel 1 y Profesor de la UNAM,
Escuela Nacional de Trabajo Social, javierg@
unam.mx 044 55 1377 6334
Doctorante en Ciencias Polí cas y Sociales
por la UNAM, Facultad de Ciencias Polí cas
y Sociales, Profesor UNAM, Escuela Nacional de Trabajo Social, jorheval@unam.mx
044 55 1304 0613
Doctorante en Educación por la Benemerita
Universidad Autónoma de Puebla, profesora UNAM, Escuela Nacional de Trabajo

2002; Oviedo, E., 2002; Arriagada,
I., 2002; Carrión, F., 2002; y Ferenc,
I., 2007).
Debido a su orden de relevancia
para los propósitos del presente
trabajo, se revisan en primera instancia los conceptos rela vos a la
seguridad privada, democrá ca,
regional, urbana, nacional y social. Posteriormente se revisan los
conceptos de seguridad pública y
ciudadana. Una vez establecidas similitudes y diferencias entre las categorías de seguridad, se demarcan
sus relaciones con otras categorías
psicosociales, como seguridad,

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Social y Coordinadora en UAEM, unidad
Huehuetoca malumoflo@uaemex.mx 044
55 2024 5647
Doctora en Geogra a por la UNAM, Facultad de Filoso a y Letras, Profesor UAEM,
Unidad Chimalhuacan y Huehuetoca, briveravarela@uaemex.mx
Doctor en Psicología por la UNAM, Facultad
de Psicología, Profesor UPN Unidad Chihuhua, galimonxm@upn.mx
Doctorante en Psicología Social y Ambiental
por la UNAM Facultad de Psicología, Profesor UAEM Unidad Huehuetoca, garcialirios@uaemex.mx

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Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

iden dad, inseguridad, violencia y
privacidad. Por úl mo, se discuten
los alcances y limites de las categorías en referencia a los estudios
empíricos del estado del arte.
La revisión y discusión de las
categorías permi rá proponer modelos desde la elaboración de objevos, preguntas e hipótesis circunscritas a inves gaciones, empíricas,
transversales y correlacionales.

Relaciones conceptuales entre seguridad e idenƟdad
Los conceptos de seguridad e idendad son temas centrales en la
agenda global, regional, polí ca,
democrá ca, social, pública, urbana, ciudadana. Se trata de una pieza clave en el ajedrez de la geopolí ca y los tratados bilaterales de
corresponsabilidad; las estrategias
de beligerancia y los movimientos
de reivindicación; las polí cas territoriales y la apropiación del espacio; la con enda polí ca y la parcipación electoral; los programas
de combate a la delincuencia y la
acción colec va de grupos vulnerables. En este sen do, la relación
entre seguridad e iden dad es bidireccional, ya que la construcción
de una agenda en materia de seguridad implica el consenso de idendades, y la formación de una ciu-

dadanía requiere de programas de
seguridad que garan cen los derechos humanos. Por ello, la acción y
decisión gubernamental están ligadas con la par cipación social.
Sin embargo, el concepto de
seguridad es mul dimensional. En
principio, la seguridad democrá ca
parece ser una primera aproximación desde la cual el Estado reduce
sus acciones y decisiones para incen var la emergencia de la esfera civil en materia de polí cas de
seguridad pública (Chinchilla, L.,
2002). De allí que los programas de
asistencia pública para la superación de la pobreza también intensifiquen la organización ciudadana
en una esfera civil. Se trata de un
escenario en el que los desencuentros, conflictos y discrepancias entre autoridades públicas y sociedad
civil dirimen sus diferencias para
construir acuerdos favorables a la
reivindicación de grupos es gmazados, la paz pública y el tejido
social.
En el marco de los tratados internacionales, los Estados construyen acuerdos para eficientar la
corresponsabilidad en materia de
seguridad. Respecto al rubro de seguridad regional, esta es entendida
como un instrumento de cooperación técnica entre países que comparten un bloque económicoterritorial (Chinchilla, L., 2002). De este

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modo, la seguridad democrá ca y
regional son instrumentos de poder que suponen el fortalecimiento de una esfera civil internacional
desde la cual se vigila la acción
gubernamental, se complementan
las decisiones públicas y se enriquecen los programa de atención
a víc mas. Es posible observar que
la emergencia de una esfera civil
internacional requiere del acuerdo
entre países, a la vez que supone
la expansión de principios rectores
de la ciudadanía frente a los fenómenos de inseguridad que atentan
contra la estabilidad y el equilibrio
de poder entre el Estado y los ciudadanos. Todo apunta pues hacia
una iden dad civil en la que se discuten los temas de la agenda pública, la seguridad nacional entre
ellos.
A pesar de que las fronteras
cada vez son más tenues entre las
naciones, los Estados, al mismo
empo que facilitan las libertades
ciudadanas que permiten manifestar sus ideas en otras la tudes,
incen van una iden dad nacional
a par r de polí cas consolidadas
en cuanto a limitación de inmigrantes, restricción de inversiones
en telecomunicaciones o selección
de prospectos laborales. Se trata
de un programa de construcción
o reconstrucción según la historia
de cada país de una iden dad na-

cional. Bajo este enfoque, la seguridad nacional alude a principios
vigía que orientan las decisiones
polí cas y encaminan las acciones
ciudadanas a la búsqueda de la
defensa de lo propio y la exacerbación de lo extraño ya no como un
riesgo, sino como un grupo de referencia para la compe vidad, el
crecimiento o el desarrollo. A pesar
de ello, los grupos radicales de la
sociedad, lejos de par cipar en la
construcción de una esfera civil, intensifican sus acciones de riesgo y
ponen en peligro la democracia, la
región o la nación misma. Por ello,
se propone la seguridad social en
la que su principal fundamento es
el pacto civil (Zaﬀaroni, R., 2011).
Las discrepancias entre los sectores sociales con respecto a las acciones gubernamentales denotan
conflictos de naturaleza ins n va
que solo pueden ser superados a
par r de un gran acuerdo en el que
todos los sectores estén representados, tengan voz y voto para dirimir sus diferencias. De este modo,
la seguridad social, más que un
instrumento de acuerdo, es una
apreciación emergente que devela
las vicisitudes de la diversidad humana, pero reconoce la posibilidad
de consenso si de garan zar la vida
misma se trata.
En el marco de las discrepancias
y los acuerdos, la seguridad urbana

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se presenta como una alterna va
para distribuir los espacios públicos en aras de la manifestación de
las ideas, el debate social y la inclusión de temas en la agenda pública
(Concha, A., 2002). Si se considera
que en las urbes han emergido, al
mismo instante que se han cul vado, los movimientos sociales de
más diversa índole, entonces es
menester plantear a la ciudad y
sobre todo a los espacios urbanos
como escenarios de con enda y
debate público local con alcances
globales. La apropiación simbólica
del espacio supone una iden dad
urbana desde la cual la ciudadanía
construye no solo una agenda que
discuta sus necesidades, sino también sus expecta vas.
Precisamente es en torno al
tema de las expecta vas que la
ciudadanía ene su mayor obstáculo, ya que lejos de construir una
esfera civil que la proteja de la inseguridad, delimita su espacio personal e interpersonal para asegurar
su bienestar y la de los grupos en
los que está inserta. Es así como la
seguridad privada explica el proceso mediante el cual la ciudadanía adquiere armas, se apropia de
espacios, lucha por el territorio y
delimita su área de influencia para
garan zar la defensa de sus bienes
(Arriagada, I., 2002).

En síntesis, la seguridad democrá ca, regional, nacional, social,
urbana y privada son elementos
que facilitan o inhiben la construcción de una esfera civil. De esta forma, los sistemas gubernamentales
y la acción ciudadana parecen incrementar sus ámbitos de conflicto, pero es en la seguridad pública
y la seguridad ciudadana donde se
dirimen las discrepancias.
El concepto de seguridad pública supone el establecimiento de la
paz pública a par r de la emergencia de la prevención del delito y la
administración puni va (Arriagada,
I., 2002). También denota un orden
social a par r de su restablecimiento por sistema zación de diagnóscos y procesos que reduzcan los
efectos del crimen organizado (Arteaga, N. y R. Fuentes, 2009). Alude
a un proceso quirúrgico en el que
la defensa del territorio se traduzca
en confianza hacia las autoridades
(Añez, M., R. Rujano y J. Párraga,
2011). En otro sen do espacial,
implica la creación de los escenarios que propicien asambleas comunitarias, así como el marco de
discusión y acción a seguir ante las
problemá cas que afectan la paz
pública (Salas, L., 2011). Todos los
enfoques —social, espacial y simbólico— apuntan a una situación
deseable o externa en referencia

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a un proceso indeseable o interno
(Calderón, E., 2012). Por ello, el
concepto de seguridad pública está
anclado al pasado en referencia al
futuro. Se trata de percepciones
de aversión y propensión en clara
alusión a un antes y después de la
confianza o desconfianza por parte de la ciudadanía hacia el Estado
(Ulloa, I., 2012). En dicho proceso,
la ins tución pretoriana es protagonista, ya que la recuperación de
la confianza ciudadana o el descrédito hacia la misma está centrada
en las fuerzas del orden (Zúñiga, L.,
2012).
Si la seguridad pública es el
principal obstáculo para la construcción de una esfera civil protectora, la seguridad ciudadana es el
instrumento por excelencia para
facilitar la creación de ins tuciones
civiles que protejan a la ciudadanía
de la delincuencia y la negligencia
u opacidad del Estado.
La seguridad ciudadana ha sido
planteada como esfera civil protectora de la sociedad para con la omnipresencia del Estado o la acción
delic va. Sin embargo, también
supone la obtención de derechos
y libertades autoatribuibles que le
permiten a la ciudadanía desarrollar sistemas locales que las defiendan del accionar delic vo o gubernamental (Arriagada, I., 2002). En
este tenor, la ciudadanía está ar -

culada con normas jurídicas que le
garan zan la protección de su integridad psíquica, sica y patrimonial en detrimento del ajuste de la
agenda ciudadana a la agenda jurídica (Burgos, J. y P. Tudela, 2002).
Es decir, la ciudadanía puede construir una agenda lo suficientemente robusta que cubra sus necesidades y expecta vas en materia de
seguridad, pero la intervención de
las ins tuciones jurídicas y polí cas legisla vas determinan en úlma instancia los temas centrales
de la agenda pública. Por ello, uno
de sus obje vos centrales no es
la reducción de la inseguridad en
sí, sino la superación de barreras
ins tucionales (Carrión, F., 2002).
Una vez superados los obstáculos
gubernamentales, tendrá como
obje vo específico la construcción
de una confianza social indispensable para el acabado de la esfera
civil (Concha, A., 2002). No obstante que la esfera civil busca proteger
a la ciudadanía de la inseguridad
delic va y gubernamental, es en
esencia un monopolio de discusión, decisión y acción (Oviedo, E.,
2002). Si se toma en cuenta que el
Estado ha reducido su función hasta un punto tal que ya ni siquiera
garan za la seguridad, cualquiera
que esta sea, entonces la ciudadanía junto con las ins tuciones
deberán asumir compromisos más

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allá del simple orden civil y delinear
un sistema de colaboración que les
permita compe r con otros sistemas de seguridad. Un proceso así
supone una serie de controversias,
ya que la ciudadanía es diversa y
los sistemas enden a encasillarla.
Es preciso, entonces, explorar tal
diversidad ciudadana a par r de
sus iden dades.
En síntesis, la seguridad se ha
diversificado en razón de la heterogeneidad de la ciudadanía, la
inseguridad, las ins tuciones y los
sistemas que buscan resguardar la
integridad de las mismas. A medida que la seguridad se ha intensificado en sectores clave de la población, la emergencia de nuevas
problemá cas hace relevante a la
esfera civil. La construcción de una
iden dad colec va podría ser el
preámbulo de la restauración del
orden social y la paz pública administrados por la esfera civil.
Sin embargo, queda pendiente
el proceso rela vo a la construcción de la esfera civil sin menospreciar la superación de los obstáculos
que inhiben su creación. En torno
a la explicación de la estructura
social que permita incen var la
acción individual y orientarla a la
discusión de los temas de inseguridad, el termino iden dad cobra
mayor relevancia.

Definida como impera vo territorial, económico, polí co, social,
ins tucional y grupal, la iden dad
es un factor explica vo de las decisiones y acciones del individuo
que se involucra en los asuntos
públicos; discute los temas de la
agenda social; interpreta el marco
jurídico regulatorio; organiza manifestaciones colec vas o virtuales
(Gall, O., 2004; Zacarés, J., A. Iborra
y E. Serra, 2009; Gil, C., 2012; Borghello, C. y M. Temperi, 2012). La
iden dad explica, en parte, el proceso mediante el cual las personas
ajustan sus decisiones y acciones a
un sistema de seguridad, principalmente público y ciudadano.
Si cada una de las dimensiones
de la iden dad, según el estado del
arte, es relacionada con las dimensiones de la seguridad pública y
ciudadana, entonces tenemos una
matriz que va de la exploración de
ins tuciones al compromiso con
las mismas. En un extremo, la ciudadanía descon a de sí misma y
de las agencias gubernamentales;
en el otro, la confianza en las instuciones es el indicador de la discusión y acción social. En medio, el
uso de Tecnologías de Información
y Comunicación (TICs) permite el
debate virtual de la agenda ciudadana, pero la hace invisible, incluso la transmuta en roles volá les y

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e meros. A medida que la exploración se intensifica, los roles se
diversifican y el compromiso social
se hace difuso. En este escenario,
la construcción de la esfera civil se
ha estancado, aunque se reac va
cuando la inseguridad es percibida como lejana o cercana (Salas,
L., 2011). En el primer caso, la ciudadanía transita de lo privado a lo
público, y en el segundo, materializa la información circundante en
acciones concretas de protección
civil. Tal proceso supone el encuadre de los medios de comunicación
(García, C., 2009, 2012; García, C.
et al., 2013a, 2013b). Es decir, la
información rela va a la seguridad
es seleccionada de acuerdo con el
perfil de las audiencias, y la intensificación de los mensajes, editoriales, notas, reportajes o columnas de la televisión, radio y prensa
influye en la opinión pública para
infiltrar temas en la agenda pública. El aba miento del encuadre periodís co solo sería posible con la
construcción de una opinión pública por parte de la esfera civil, pero
esta también es influida por los
comunicadores. En efecto, la construcción de una esfera civil protectora de la inseguridad y la negligencia u opacidad del Estado se gesta
desde los medios de comunicación.
Si se considera que la violencia
es generada desde los medios de

comunicación y que estos no fungen como tes gos de la violencia,
entonces estamos ante un planteamiento que alude al Estado y a la
ciudadanía como intermediarios
de la seguridad, más que generadores o beneficiarios. La seguridad parece estar dirigida desde la
mercadocracia más que desde las
ins tuciones o las inicia vas ciudadanas.
No obstante, un análisis minucioso del concepto violencia parece mostrar que esta no solo es un
indicador de inseguridad, sino también de iden dad. El concepto violencia atraviesa ambos términos,
ya que puede ser producto de la
ausencia de reconocimiento social
(Wieviorka, M., 2006), la omnipotencia del Estado (Ospina N. y G.
Jiménez, 2009), la exclusión social
(Villaplano, V., 2009) y las asimetrías entre la clase polí ca y demás
clases sociales (Acosta, J., 2010). Es
decir, la violencia refiere a entornos públicos y privados en los que
el conflicto es generado por ausencia de acuerdos, pero también por
valores inherentes a la naturaleza
humana. La cues ón aquí es fundamental: la seguridad y la iden dad son partes fundamentales de
la construcción de una esfera civil,
ya que la inseguridad y la violencia,
principales amenazas de su gestación, están presentes en las dimen-

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�Javier Carreón Guillén / Jorge Hernández Valdés / María de Lourdes Morales Flores /
Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

siones públicas y privadas, macro y
microsocial.
Solo resta analizar una consecuencia de la ausencia de esfera
civil: la privacidad. Establecida
como un conjunto de derechos y
obligaciones, la privacidad alude a
facultades (Hernández, R., 2008),
libertades (García, D., 2010), garan as (Ortúzar, G., 2010), singularidad (Cas llo, C., 2012), autonomía y capacidades (Terwagne,
C., 2012), frente a sistemas informa vos espías que atentan contra la invisibilidad voluntaria de un
usuario de TICs. La sofis cación
de disposi vos tecnológicos se ha
conver do en un tema central de
la agenda personal, ciudadana, polí ca y pública en referencia a los
sistemas de seguridad, así como
de iden dad y la construcción de
una esfera civil. La privacidad es un
tema esencial para explicar las barreras que impiden la construcción
de un escenario de manifestación,
discusión, consenso y acción local
desde la ciudadanía hasta la esfera de poder polí co. En este sen do, las TICs son materia de debate
puesto que la iden dad, en estos
escenarios, es sinónimo de exploración más que de compromiso.
Tal requerimiento es indispensable
para la reflexión pública en torno a
la inseguridad o la violencia.

En resumen, las sociedades, según el estado del arte conceptual,
parecen avanzar hacia escenarios
de información y comunicación
que trastocan su poder de elección y decisión en acciones exploratorias de espacios, inseguridad,
violencia o privacidad; pero en
tanto dependiente de los avances
y las innovaciones tecnológicas, la
ciudadanía trata de construir una
esfera civil que la pueda proteger
del crimen y la delincuencia. En un
panorama así, el Estado se asume
como un actor más en el ajedrez de
las inicia vas, vetos y leyes que regulan la incidencia del mismo en la
privacidad, aunque la moderación
de la iden dad está ajustada a la
percepción de inseguridad. Por ello
es menester revisar los hallazgos
rela vos a las relaciones empíricas
entre seguridad e iden dad.

Relaciones empíricas entre seguridad e idenƟdad
Entre los hechos de privacidad,
inseguridad, violencia y exclusión,
los medios de comunicación regulan la información rela va a la
seguridad y la iden dad hasta un
punto tal que hacen parecer como
prioritarios temas como migración,
escasez y desabasto de recursos en
diferentes escalas.

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En un nivel organizacional, seguridad e iden dad son considerados instrumentos de relaciones
de poder entre empleados que se
distribuyen asimétricamente las
funciones para reducir los conflictos (Meliá, J., 1999). En el ámbito
educa vo, iden dad y seguridad
son factores de estabilidad y compromiso conforme la edad se incrementa (Zacarés, J., A. Iborra y
E. Serra, 2009). Principalmente el
género es factor determinante de
la percepción de inseguridad y el
ejercicio de la violencia (González,
J., A. Hernández y R. Garza, 2010).
Sin embargo, los medios de comunicación resultan ser interventores directos y colaterales de las
percepciones de inseguridad pública al momento de evaluar las estrategias gubernamentales y la acción
policiaca contra la delincuencia
(García, C., 2009, 2012; García, C.
et al., 2013).

Discusión
Los estudios rela vos a la relación
seguridadiden dad parecen mostrar que la construcción de una
esfera civil reductora de la inseguridad, violencia y exclusión, está
influida por los medios de comunicación. Incluso, la televisión y
la prensa se erigen como factores

intervinientes del proceso de seguridad ciudadana como privada en
referencia al sistema de seguridad
pública. A medida que la ciudadanía busca salvaguardar su integridad, bienes y espacios, los medios
de comunicación parecen acotar
sus temas de información, debate,
deliberación y acción. La iden dad
ciudadana parece estar influida por
mensajes en torno al impacto de
las estrategias gubernamentales y
sus recursos financieros, humanos
y tecnológicos sobre la prevención del delito, la captura de malhechores, la rapidez de los juicios
y la ejecución de penas a los delincuentes. En un escenario como
este, la polí ca de seguridad pública se intercepta con las inicia vas
ciudadanas y como resultado de
tal encuentro, la esfera civil es pospuesta hasta que alguna coyuntura
amerita su emergencia. En efecto,
mientras las polí cas de seguridad
se consolidan, las inicia vas ciudadanas parecen perder su historicidad temporal y espacial de las que
alguna vez subyacieron, y a cambio
son transmutadas ahora en spots,
mensajes, columnas, editoriales o
reportajes sobre la inseguridad.

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Bertha Rivera Varela / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Cruz García Lirios

Referencias
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�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

La equidad e inequidad de género en la
educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas
en Monterrey y Ciudad de Panamá
Gender Equality and Inequality in Primary
Schools. A comparaƟve study between public
schools from Monterrey and Panamá city

José María Duarte Cruz
José Baltazar García-Horta

Resumen

E

sta invesƟgación explora las
relaciones de género presentes en algunas escuelas
primarias públicas del Área Metropolitana de Monterrey (AMM) y
en la Ciudad de Panamá. Se diseñó
para ello un protocolo cualitaƟvo
comparado que uƟlizó un modelo
múlƟple de estudios de casos para
la recolección de información. A
través de un proceso sistemáƟco
de triangulación, de comparación
constante y de apoyo en los postulados de la teoría fundamentada,
se entrelazaron las informaciones
recabadas a n de construir un
modelo teórico explicaƟvo de los
fenómenos estudiados que emergiera de las fuentes uƟlizadas en la
invesƟgación. Algunos resultados
indican que en las escuelas parƟ-

cipantes se desarrollan acƟvidades
que promueven tanto la equidad
como la inequidad de género; estas situaciones se presentan a través de la socialización que se da
en la dinámica escolar. Las inequidades de género se maniestan a
través del currículum oculto: en el
discurso, los/as docentes y direcƟvos sancionan el sexismo escolar
y maniestan lo negaƟvo y perjudicial que puede llegar a ser este
fenómeno, pero en la prácƟca no
se reejan acƟvidades coeducadoras. Esta situación se maniesta
no solo en las relaciones docenteestudiantes, sino que aparece de
manera implícita y explícita en los
textos escolares; en los materiales
y recursos didácƟcos uƟlizados; en
las expresiones del lenguaje oral,

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

31

�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

escrito e iconográco; en las relaciones de poder entre estudiantes;
en las polí�cas internas y externas
de la administración escolar; en las
relaciones con los padres y madres
de familia y en el currículo formal.
Palabras clave: sexismo, discriminación, equidad de género, currículum oculto, coeducación.
Abstract:
This research explores gender rela�ons in some public primary
schools in Monterrey (AMM) and
Panama City. This study has a qualita�ve approach that used a mul�ple case studies model. Through
triangula�on, constant comparison
and using the principles of grounded theory, the informa�on gathered were intertwined to construct
an explanatory theore�cal model
that emerged from the data collected sources used in the research
are. Some results suggest that ac-

32

�vi�es from par�cipa�ng schools
promote both gender equali�es
and inequality; these situa�ons
are clear in the day to day prac�ce
within the school. Gender inequali�es are manifested through the
hidden curriculum: teachers and
heads of school do not approve
sexism and clearly express the nega�ve eﬀects of this phenomenon,
but in prac�ce, it is nos reected in
school ac�vi�es. This eﬀects is evident not only in the teaching-student rela�onships, but appears implicitly and explicitly in textbooks,
teaching materials and resources
used in scholls, in expressions of
oral, wri�en and iconographic language and in the power rela�ons
between students. It is also presente in the internal and external
policies of the school administra�on; in rela�onships to parents
and in the formal curriculum.
Keywords: sexism, discrimina�on,
gender equality, hidden curriculum, coeduca�on.

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

La equidad e inequidad de género en la
educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas
en Monterrey y Ciudad de Panamá
Gender Equality and Inequality in Primary
Schools. A comparaƟve study between public
schools from Monterrey and Panamá city

José María Duarte Cruz3
José Baltazar García-Horta4

Introducción

L

a equidad de género es un
tema prioritario en las agendas de Estado y forma parte
esencial de las políƟcas públicas y
sociales; se basa en la plena parƟcipación de mujeres y hombres en la
promoción de sus derechos y responsabilidades. Es considerada por
organismos internacionales como
una clave para la buena gobernabilidad, pues mejora sensiblemente la eciencia y el impacto de los
proyectos de desarrollo; es además
un complemento importante de las
estrategias de empoderamiento y
3
4

un recurso que fomenta la igualdad
de oportunidades.
El derecho a recibir una educación primaria gratuita, sin que
importe el género, la procedencia
o las apƟtudes mentales y İsicas;
a desarrollar al máximo la personalidad, el talento y las apƟtudes;
a recibir una educación de calidad
en un ambiente seguro, saludable
y protector, incluso en situaciones
de emergencia; forman parte del
conjunto de derechos de niños y
niñas que son reconocidos e incorporados en diversas convenciones
internacionales y tratados regionales.

Doctor En losoİa con especialidad en trabajo social y políƟcas comparadas de bienestar social
Psicólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México. Maestría en Administración EducaƟva por la Universidad de Leeds, Inglaterra. Doctorado en Filosoİa en la especialidad en Educación
por la Universidad de Leeds, Inglaterra. Profesor invesƟgador de la Facultad de Trabajo Social y
Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

El sistema educaƟvo además de
transmiƟr, por medio del currículum ocial, las nociones culturales
relaƟvas al género aceptadas socialmente, también transere un
cúmulo de pautas de comportamiento no explícitas que inuyen
en la construcción de la idenƟdad
de niñas y niños en su conanza,
autovaloración, moƟvaciones, expectaƟvas de vida y sus roles.
La violencia de género conocida
como ‘sexismo’ es una forma de
discriminación que uƟliza al sexo
como criterio de atribución de capacidades, valoraciones y signicados creados en la vida social; se
gesta en varias esferas de la sociedad y ciertas insƟtuciones sociales
como las escuelas primarias son
decisivas en su promoción y/o erradicación.
El problema
Numerosos estudios sobre la desigualdad y estereoƟpos de género
en la educación han puesto de relieve sus disƟntas acepciones y la
inuencia que Ɵenen estos aspectos en la construcción social de las
idenƟdades y las relaciones de género en los individuos (Marchesi,
Á., 2000; Flores, R., 2005; Fleming,
I., 2007; Blanco, M., 2008; Lara, R.,
34

2010). El contexto escolar consƟtuye uno de los espacios que más
poderosamente inuye en la construcción de la idenƟdad personal
de hombres y mujeres (Flores, R.,
2005); de igual forma los prepara
para la vida producƟva, los provee de competencias para desenvolverse en la sociedad y además
debe buscar orientaciones para acceder a la democracia y evitar que
se reproduzcan las desigualdades
sociales (Lara, R., 2010).
El proceso de transmisión velada de las concepciones de género
en la escuela se denomina ‘currículum oculto’, o ‘pedagogía invisible
de género’ (Flores, R., 2005, Fleming, I., 2007). Este es un medio
muy poderoso para aprender normas, valores y relaciones sociales
que subyacen y se transmiten a
través de las ruƟnas diarias en las
escuelas (Devis, J., J, Fuentes y A.
Sparkes, 2005). Los estudiantes no
solo aprenden conductas y conocimientos ofrecidos formalmente,
sino todo un conjunto de acƟtudes
y prácƟcas sociales que les sirven
para la construcción de sus idenƟdades y que se transmiten de manera indirecta.
Las normas que suelen regir el
funcionamiento escolar, así como
las costumbres, la distribución espacial del aula y de los lugares de

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

recreo, los juegos, la forma de imparƟr educación İsica, los contenidos de los programas, el material
didácƟco, la organización administraƟva escolar, la acƟtud de los y
las docentes hacia sus estudiantes,
así como el modelo que representan las guras de autoridad dentro
de la escuela; consƟtuyen algunos
de los mecanismos para transmiƟr y reforzar los valores, normas y
concepciones acerca de cómo deben ser y actuar los hombres y las
mujeres (Gólcher, I., 2002; Fleming,
I., 2007).
La desigualdad que se percibe en algunos centros escolares
es acentuada en la diferenciación
que los docentes hacen dentro del
aula con sus alumnos/as (Lara, R.,
2010). En invesƟgaciones realizadas (Cortés, G., W. Che y M. Sosa,
2001; Blanco, M., 2008, Lara, R.,
2010) se han podido plasmar algunos ejemplos que ilustran creencias y estereoƟpos sexistas por
parte del personal docente, entre
ellos: “Los niños no lloran”, “Las
niñas no deben hablar así”, “Los
niños son más inteligentes y por
eso son más inquietos”, “Las niñas
Ɵenen mejor rendimiento porque
son más tranquilas”. Por lo demás,
muchos docentes indican que los/
as estudiantes deben adoptar comportamientos especícos y diferen-

ciados por el hecho de ser niños o
niñas.
Estos y otros estereoƟpos Ɵenen su origen en las relaciones de
género, es decir, en la forma que se
organiza la sociedad de acuerdo a
los sexos, asignando caracterísƟcas
y papeles diferentes a cada uno de
ellos; al mismo Ɵempo, ocurren implícita y explícitamente en muchos
sistemas escolares; además de ser
discriminatorios, traen consigo un
componente de violencia que se
denomina ‘violencia de género’
(Blanco, M., 2008). Este Ɵpo de violencia, conocida como ‘sexismo’, es
una forma de discriminación que
uƟliza al sexo como criterio de
atribución de capacidades, valoraciones y signicados creados en la
vida social; es decir, con base en
una construcción social y cultural,
la sociedad ordena la realidad en
dos categorías: lo femenino y lo
masculino. Al igual que otras formas de discriminación, este maniqueísmo Ɵende a inducir a las
personas en parámetros impuestos
(Araya, S., 2001).
El sexismo está directamente
vinculado con la desigual distribución del poder, así como con las
relaciones asimétricas que se establecen entre hombres y mujeres
en nuestras sociedades; muchas
veces estas relaciones perpetúan

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

la desvalorización de lo femenino
y subordinación a lo masculino.
Este Ɵpo de violencia siempre ha
estado presente en las sociedades
(Rico, N., 1996), pero la misma ha
sido ejercida en mayor medida hacia las mujeres. Si bien el sexismo
es considerado una violación a los
derechos humanos CEDAW, 1979),
una pandemia (Ávila, 2007) y un indicador de desarrollo de los países
(Banco Interamericano de Desarrollo, 2007) que afecta tanto a los
hombres como las mujeres, el impacto, frecuencia e intensidad con
que ocurre varía de acuerdo con el
sexo de la vícƟma (Rico, N., 1996).
Hay numerosos factores socioculturales que dan origen a la violencia de género, entre ellos: relaciones jerárquicas entre los sexos;
socialización diferenciada de los
niños y las niñas; discriminación
políƟca, económica y legal; resolución violenta de los conictos interpersonales; desiguales simbolizaciones, así como valoraciones del
cuerpo y la sexualidad de hombres
y mujeres (Rico, N., 1996).
Sobre la invesƟgación
El objeƟvo de la invesƟgación fue
explorar las relaciones de género
en algunas escuelas públicas de
36

educación primaria del Área Metropolitana de Monterrey (AMM) y
en la Ciudad de Panamá. Para ello
inicialmente se realizó un recuento histórico sobre el desarrollo y
evolución del concepto de equidad
de género. Se revisaron además legislaciones y tratados nacionales,
internacionales y locales relacionados con la temáƟca. El acercamiento teórico estuvo centrado en
algunas teorías y perspecƟvas teóricas, entre ellas las del aprendizaje
social y la de sexo-género; algunas
perspecƟvas sociales que abordan el nuevo feminismo y la nueva masculinidad fueron revisadas;
de igual forma los planteamientos
teóricos que abordan la coeducación y, nalmente, los postulados
de la teoría de la jusƟcia social.

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

Cuadro 1. Resumen de las perspecƟvas teóricas revisadas en la
invesƟgación
PerspecƟvas
teóricas

Elementos importantes

Albert Bandura

Aprendizaje
Social

Observando a otros, los sujetos aprenden
conocimientos, reglas, habilidades, estrategias y, con base en ello, se comportan de
acuerdo a los pro y contra que puede traer
el comportarse de esa manera. No solo de
la experiencia directa aprenden los individuos, sino también de observar lo que les
ocurre a otros.
La disƟnción entre sexo y género permite
diferenciar los hechos biológicos de los sociales en la construcción de las idenƟdades
de género y en la posición social de hombres y mujeres, que se supone son comportamientos propios de cada uno.

Martha Lamas

Sexo – Género

JusƟcia social

Personajes
destacados

Julian RoƩer
Albert Ellis
Walter Mischel

Marcela Lagarde
Luis Bonino

Todos/as los seres humanos tenemos los John Rawls
mismos derechos, obligaciones y la igualdad de oportunidades Ɵene que ver con Amartya Sen
aceptar las diferencias que cada sexo Ɵene.
La jusƟcia es el arte de dar a cada uno lo
suyo o, bien, hacer a un individuo dar lo
suyo a otro; esto debe hacerse sin discriminar ni mostrar preferencia alguna por
nadie, toda vez que las personas deben
ser tratadas por igual para poder estar en
condiciones de aplicar la jusƟcia a plenitud.
La verdadera igualdad incluye el mismo
derecho de toda persona a vivir de forma
diferente.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

El nuevo feminismo resalta lo propio de la
mujer y sus valores esencialmente femeninos y cómo ellos contribuyen a mejorar el
mundo familiar, profesional y social. Busca
realzar a las mujeres en su integridad, rescatando su feminidad y su rol de mujer,
Nuevo femimadre y trabajadora; además de buscar su
nismo y
complemento con el hombre. Las caractenueva masculi- rís�cas que se suele iden�car como masnidad
culinas no son innatas, sino consecuencia
de un proceso de socialización que supone
relaciones de dominación entre los sexos.
La condición masculina es por tanto un
producto social, un resultado que se puede
modicar.

Coeducación

Chris�na Hoﬀ
Sommers
Pere Compte y
José Luis Oreiro
Pierre Bordieu

Las personas deben ser educadas por igual Marina Subirats
en un sistema de valores, comportamientos, normas y expecta�vas que no estén Amparo Tomé
jerarquizados por el género social. Al hacer
esto se desea eliminar el predominio de un
género sobre el otro.

A través de los postulados de cada
perspec�va teórica revisada, se
pudo hacer un marco referencial
que apoyó la inves�gación en aspectos como la elaboración de instrumentos de recolección de información, el análisis e interpretación
de los mismos y la propuesta de
una teoría emergente a par�r de
las informaciones recolectadas a
través de los estudios de casos.
38

Be�y Friedan

En cuanto a la metodología, se
diseñó un protocolo de inves�gación cualita�vo comparado (Taylor,
S. y R. Bogdan, 1996); para ello se
propuso la u�lización de un modelo múl�ple de estudios de casos
(Yin, R., 1994) que ayudara en la
recolección de información. Se u�lizaron diarios de campo, observaciones no par�cipa�vas, entrevistas semiestructuradas a múl�ples

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

unidades de análisis —estudiantes,
docentes y administraƟvos—; se
analizaron además libros de textos
escolares y material fotográco obtenido en el trabajo de campo. Se
construyeron dos instrumentos de
recolección de información: una
pauta de observación y una guía
de entrevistas semiestructuradas,
mismas que fueron probadas a través de una prueba piloto.
Para la selección de escuelas
se establecieron criterios como el
deseo de docentes y direcƟvos de
parƟcipar en la invesƟgación, que
fueran escuelas primarias completas, que tuvieran aproximadamente la misma canƟdad de estudiantes y docentes, entre otros.
Posteriormente se seleccionaron
cuatro escuelas primarias públicas, dos ubicadas en el AMM y dos
en la Ciudad de Panamá. Durante
cinco meses se recogieron las informaciones en las escuelas, que
se encontraban estratégicamente
cercanas y en turnos matuƟno y
vesperƟno.
El acercamiento al fenómeno
coƟdiano es una fuente potencial
de teorías (Yacuzy, E., 2006; CasƟllo,
M., 2005), las cuales pueden emerger del estudio de caso. Kathleen
M. Eisenhardt (1989) provee lineamientos para construir teorías a
parƟr de este método como herramienta de invesƟgación y examina

las ventajas y desventajas de esta
construcción. El modelo uƟlizado
en esta invesƟgación se basó en la
matriz propuesta por Robert K. Yin
(1994) sobre el Ɵpo de estudio de
casos.
Para la recolección de informaciones se elaboraron dos instrumentos: una Pauta de Observación y una Guía de Entrevista
Semiestructurada. Para la primera
se elaboraron unas preguntas que
guiaron la observación; con esto se
buscó prestar la atención a hechos,
personas, reglas, valores, moƟvaciones y realidades sociales presentes en el contexto escolar. Se
idenƟcaron cinco ejes principales:
las expresiones de lenguaje, la dinámica dentro del aula, el espacio
físico, los materiales concretos y
las acƟvidades fuera del aula. El registro de la información se realizó
de forma estructurada a través de
un diario de campo. En cuanto a la
guía de entrevistas se elaboraron
preguntas abiertas que cubrieran
aspectos como: la preferencia de
grupos, la organización del espacio
escolar, la disciplina, el liderazgo,
la asignación de roles, las diferencias y similitudes entre niñas y niños, los estereoƟpos de género, la
educación en igualdad, así como el
apoyo de padres y madres de familia.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

Imagen 1. Tipo de caso y modelo de invesƟgación a desarrollar

E:]EJ
Escuela 1
Á. M. de Monterrey

Escuela 2

Á. M. de Mont,errey

E:]EJ
Escuela 3
C. de Panamá

Escuela 4
C. de Panamá

Fuente: Tipo básicos de diseño de estudios de casos. Cosmos CorporaƟon.

Para el análisis de las informaciones se uƟlizaron los supuestos de
la teoría fundamentada. A través
de un proceso sistemáƟco de triangulación, de comparación constante por medio de la elaboración de
unidades hermenéuƟcas uƟlizando
el programa Atlas.Ɵ, se seleccionaron códigos y categorías que se
entrelazaron con las informaciones
recabadas a través de las diversas
técnicas, a n de construir un modelo teórico explicaƟvo de los fenómenos estudiados que emergiera
40

de las propias fuentes uƟlizadas en
la invesƟgación.
Hallazgos importantes obtenidos
en la invesƟgación
La dinámica escolar, las prácƟcas
que pueden promover equidad e
inequidades de género en el aula,
las percepciones docentes sobre
la masculinidad y la feminidad, así
como sus ideas sobre la igualdad y
las diferencias entre niños y niñas,

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

fueron las categorías más representaƟvas y en las que se centró el
proceso de análisis.
Luego de analizar diversas fuentes de evidencia —observaciones,
entrevistas realizadas a docentes
y direcƟvos de las escuelas parƟcipantes, análisis de textos escolares
y de material fotográco—, podemos indicar que existen acƟtudes y
opiniones ambivalentes en cuanto
a las caracterísƟcas tradicionales y
convencionales de los roles masculinos y femeninos frente a concepciones igualitarias y equitaƟvas.
Muchos/as docentes asocian
las caracterísƟcas de delicadeza,
sumisión, belleza, tranquilidad, inteligencia, Ɵmidez, pasividad, entre otras, como comportamientos
esperados —y acaso deseados—
para las niñas; y por otro lado, caracterísƟcas como la agresividad,
intranquilidad, hiperacƟvidad, rudeza, rebeldía, informalidad, etcétera, como caracterísƟcas y comportamientos propios de los niños.
Tal disƟnción no hace más que
acrecentar diferencias inexistentes
y discriminatorias entre los sexos,
además de promover idenƟdades y
concepciones estereoƟpadas sobre
lo que es ser un hombre y una mujer.

El cuadro 2 revela algunos hallazgos generales obtenidos en la
invesƟgación. Por una parte se presentan algunas inequidades de género y, por otra, ciertas formas de
aplicación de la equidad de género
en el ámbito escolar. Nótese que
dichos hallazgos se presentan por
cada técnica uƟlizada en ambos
países.
Percepciones docentes sobre la
equidad e inequidad de género
Se pudo idenƟcar en las escuelas
parƟcipantes algunas ideas jas y
simplicadas sobre las caracterísƟcas de los niños y niñas, es decir,
cómo son ellos y ellas. Estas ideas
generalmente están basadas en roles e idenƟdades socialmente asignados sobre cómo son las mujeres
y los hombres. Algunas de estas
ideas o preconcepciones son asumidas como naturales y con base
en ellas se clasica a los niños y
niñas, sin tener en cuenta las realidades individuales de estos/as, ni
su formación familiar y modos de
pensar. En la mayoría de los casos,
estas ideas generan estructuras de
privilegio que impiden el disfrute
igualitario de sus derechos.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

Cuadro 2. Hallazgos importantes que revelan sexismo y equidad
de género en las escuelas parƟcipantes en esta invesƟgación
Técnicas

Hallazgos importantes que revelan formas de
inequidad de género

Hallazgos importantes que revelan formas de equidad de género

•

Formas de disciplina autoritaria, discriminatoria y sexista, ejemplo: aislamiento,
niñas usadas como mecanismo de sanción, etcétera.
Asignación de acƟvidades diferenciadas
para cada sexo.
Relaciones de poder entre estudiantes.
Situaciones de violencia escolar (İsica,
verbal, de insinuación sexual, emocional,
de género).
Discriminaciones por el género y por las
capacidades de los/as estudiantes.
Uso de expresiones de lenguaje genéricas
en masculino.
Distribución inequitaƟva de roles.
PrácƟca de estereoƟpos de género.
Separación de estudiantes en el aula.
Trato diferenciado a estudiantes.

•

Percepciones diferenciadas sobre el éxito
escolar.
La tarea de apoyo escolar de los hijos/as
es delegada a las madres.
Preferencias en el trato que se ofrece a
niños y niñas.
EstereoƟpos de género en las expresiones
del lenguaje oral y en los ejemplos que
dan en clases.
Uso de expresiones de lenguaje oral no
inclusivas.
EstereoƟpos de género relacionados con
patrones culturales, roles sexuales, sobre
el comportamiento agresivo, formas de
masculinidad y feminidad, etcétera.

•

Observaciones

•
•
•
•
•
•
•
•
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•

Entrevistas

•
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•
•

42

•
•
•
•
•

•
•
•
•
•

Igual parƟcipación en acƟvidades escolares.
Trato igualitario en clases.
Distribución equitaƟva de roles y espacios dentro del aula.
Registros de asistencia ordenados alfabéƟcamente.
Formas de moƟvación igualitaria.
Asignaciones de trabajos en equipos
mixtos.

Formación de equipos mixtos en acƟvidades escolares.
Trato equitaƟvo de niños y niñas en el
aula.
Uso de expresiones de lenguaje inclusivo.
Igual parƟcipación en acƟvidades
académicas y culturales.
Aplicación de disciplina escolar de
forma equitaƟva.
Formas equitaƟvas para moƟvar a
los/as estudiantes.

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

Análisis de libros de textos escolares

Análisis de material fotográco

•
•

•
•
•

•
•
•
•
•
•
•

Discriminaciones en el aula (separación •
de estudiantes por sexo).
EstereoƟpos de género relacionados con
los roles sexuales, ejemplo: distribución •
inequitaƟva de roles al realizar el aseo
escolar.
Distribución inequitaƟva de espacios es- •
colares, sobre todo en juegos.
AcƟvidades académicas, culturales, de- •
porƟvas y arơsƟcas diferenciadas para
cada sexo.
Uso de expresiones de lenguaje no inclusivo en materiales y murales.

Iguales oportunidades de parƟcipación en acƟvidades académicas y extraescolares.
Formación de equipos y las mixtas
en acƟvidades académicas y recreaƟvas.
Uso de expresiones de lenguaje inclusivo.
Distribución equitaƟva de roles.

•

Imágenes y contenidos de distribución equitaƟva de roles.
Imágenes de grupos mixtos.
Uso inclusivo de lenguaje y expresiones que son neutras.
AcƟvidades diseñadas para reforzar
la equidad entre los géneros y favorecer las acƟtudes abiertas y tolerantes.
Uso del término “humanos” para referirse a un colecƟvo de personas.
Desarrollo de temáƟcas que favorecen la equidad, igualdad, respeto,
derechos humanos, etcétera.

Aparecen pocas imágenes mixtas.
Los contenidos son inconsistentes y a veces contradictorios y se uƟlizan expresiones que no son inclusivas.
Persisten las visiones estereoƟpadas de
los roles tradicionales que se señalan son
propios de hombres y mujeres.
El mundo público, cienơco, políƟco e histórico es dominado por hombres.
Aparecen más imágenes y nombres masculinos que femeninos.
Uso del término “hombre” para referirse
a personas.
Expresiones de lenguaje no inclusivas.

Muchas de las ideas y estereoƟpos sexistas que se reejan en las
escuelas primarias son comparƟdas y promovidas por los/as docentes, quienes Ɵenen en sus manos la
formación y educación de los niños
y niñas. Aunque a través de sus discursos estos estereoƟpos están disfrazados y no se presentan como
acciones intencionadas, se reejan
ideas estereoƟpadas sobre el género relacionadas con lo académico,
la feminidad y masculinidad y rela-

•
•
•

•
•

cionadas con el ser y el deber ser
de los niños y niñas.
Algunos estereoƟpos de género consisten en el establecimiento
de suposiciones equivocadas sobre
las diferencias İsicas y su relación
con el éxito y aprovechamiento escolar; sobre la supuesta superioridad de un sexo sobre el otro por la
adquisición del poder que la educación ofrece; por las sanciones sociales que Ɵenen niños o niñas por
realizar acƟvidades o acciones que

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

no son propias o esperadas culturalmente para uno u otro sexo; por
las diferencias en el trato que reciben niños y niñas, entre otras.
Se presentan además contradicciones, ideas tradicionalistas,
conservadoras, prejuicios y estereoƟpos al denir cómo son los
niños y las niñas; cómo deben ser,
qué conductas les agradan y no de
ellos y ellas. Por ejemplo: a la hora
de describir cómo son las niñas, se
les asocia con ser tranquilas, dóciles, manejables, delicadas, sumisas, Ɵernas, celosas, coquetas, inteligentes, alƟvas, serias, sociales,
ơmidas y envidiosas. Otras habilidades/comportamientos referidos
a las niñas están asociadas a acƟvidades escolares: ellas son dedicadas al estudio; aprenden más rápido que los niños; Ɵenden a seguir
más las indicaciones; son aplicadas; adquieren los conocimientos
de mejor forma; son esmeradas,
detallistas; les gusta parƟcipar;
son de pensamiento ágil; algunas
analizan y escuchan más; muchas
cuesƟonan el punto de vista del/
la docente; ofrecen aportes interesantes; se preocupan y estudian
más, por lo que ocupan los primeros puestos académicos.
Cuando se describe a los niños, se les asocia con ser intranquilos, groseros, muy acelerados,
impulsivo; ellos molestan, lasƟ44

man y ofenden a los demás; son
agresivos, Ɵenen conductas fuertes; dicen palabras feas, discuten
mucho; son abusivos, rudos; son
menos formales y más fuertes que
las niñas. Además son juguetones,
hiperacƟvos, rebeldes, reacios,
problemáƟcos y en algunos casos
bromistas. Académicamente, los
niños son ojos para trabajar; replican las indicaciones del/la docente; no respetan a las niñas; son
desordenados, poco líderes, plaƟcadores; buscan más los deportes;
se levantan mucho en clases; Ɵran
papeles en el suelo; son más liberales; les gusta el relajo y algunos
son irrespetuosos. Por otro lado,
hay niños buenos, voluntariosos,
abiertos, algunos se portan mejor
que las niñas, otros son inocentes,
más dóciles, cariñosos, enérgicos,
Ɵernos, amables, dan cariño y se
relacionan con los otros/as. En ocasiones la conducta de los niños es
mejor que la de las niñas, aunque
por lo general no es así, ya que se
han estado portando mejor y están
obteniendo mejores calicaciones
que ellas.
Los/as docentes y direcƟvos
entrevistados/as piensan que las
niñas deben ser femeninas, cariñosas, tranquilas, sumisas, introverƟdas, expresivas, sencillas,
tratables, honradas, humildes, recatadas, sinceras, inocentes, Ɵer-

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

nas, buenas, curiosas, aseadas,
ordenadas, respetuosas, discretas,
crecer con un alto grado de valor
en sí mismas y carecer de malicia.
En la escuela ellas deben ser bien
portadas, moderadas en su forma
de hablar y comportarse; usar un
lenguaje adecuado, ser elocuentes,
expresarse de manera formal; ser
abiertas, darse a entender, actuar
sin tabúes; deben sentarse bien y
guardar la compostura. También
deben tener valores, ayudar a los
niños, respetar y darse a respetar
como una dama, tener conanza;
deben ser interesadas en el estudio, gustar de la escuela; deben ser
dinámicas, aplicadas, esmeradas,
educadas, parƟcipaƟvas, cumplidas, reexivas, críƟcas, que cuesƟonen; deben estar conscientes de
que vienen a un plantel educaƟvo.
Por otro lado, los niños deben
ser respetuosos, responsables,
educados, abiertos, tolerantes;
deben tener valores, ser aseados,
colaboraƟvos, honrados y cooperadores. Ellos deben tener idenƟdad
como personas, ser varoniles, caballerosos; tener un comportamiento
lo más correcto posible; tener el
valor de quererse; ser capaces de
realizar cualquier acƟvidad; tener
el rol que ellos representan, parƟcipar y jamás decir “no puedo”. En
la escuela ellos deben ser lo más
quietos posibles, cumplir con sus

trabajos, traer su uniforme, comportarse de forma ordenada, saber
escuchar, deben ser disciplinados,
que se atrevan a opinar, apoyar a
los demás y respetar a las niñas.
Un aspecto importante fue la
preferencia que tenían docentes
y direcƟvos sobre el comportamiento de los/as estudiantes que
atendían en las aulas escolares. Algunos/as comentaron que a ellos/
as les agradan que las niñas sean
sinceras, ordenadas, cumplidas,
no menƟrosas, preocupadas por
su aseo personal, que vengan a la
escuela peinadas, aseadas, perfumadas, etcétera; además, que sean
tranquilas, sumisas y obedientes.
De igual forma les agrada que los
niños desarrollen acƟtudes hacia
los deportes, que sean dinámicos,
ordenados, responsables, parƟcipaƟvos, respetuosos, tolerantes,
que tengan conanza en sí mismos;
además que se porten bien, que
cumplan con las asignaciones y tareas escolares, que sepan escuchar
y sean disciplinados.
Otros/as docentes señalan que
las niñas no deben pelear porque
van a ser mal vistas; no deben ser
descarriadas, ni menƟrosas, intrigantes; tampoco deben tener
nada que ver con temas fuertes de
sexualidad; no deben pelear ni tener comportamientos agresivos de
forma pública; además, no deben

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

perder las tradiciones culturales de
su comunidad. Los niños no deben
ser irrespetuosos con las niñas, ni
ser problemáƟcos, ni golpeadores;
no deben decir palabras obscenas
y jamás debe decir “no puedo”.
En cuanto a las percepciones
sobre la igualdad, los/as docentes
y direcƟvos entrevistados señalaron que los niños y las niñas son
iguales en cuanto a capacidades,
oportunidades, intereses, obligaciones, responsabilidades y necesidades. Son iguales ya que son
compeƟƟvos; Ɵenen las mismas
capacidades —en cuanto a conocimiento, aprendizaje y rendimiento
académico son iguales, ya que todos son inteligentes—, hacen sus
trabajos iguales y Ɵenen iguales
formas de pensar. Tienen además
las mismas oportunidades ya que
reciben lo mismo del docente, ambos pueden parƟcipar en los honores, comedias y parƟcipar en todas
las acƟvidades que se desarrollen
en la escuela, ejemplo: ambos pueden hacer la limpieza en el aula. A
ambos les gusta la música, forman
grupos, les gusta tener amigos/as,
Ɵenen los mismos deseos, objeƟvos, ideales, aspiraciones. Ambos
son plaƟcadores y chismosos, son
muy unidos para todo —lo bueno
y lo malo—, se ayudan y comparten mucho. De igual forma, ambos
necesitan atención y apapachos, ya
46

que Ɵenen los mismos derechos de
recibir una buena palabra, un buen
aliento, una felicitación y en ocasiones se les puede dar abrazos.
En lo referente a las diferencias,
el colecƟvo docente entrevistado comenta que existen varias de
ellas: por un lado, están aquéllas
que Ɵenen que ver con lo İsico; en
cuanto al aprendizaje, también son
diferentes en la maduración, capacidades, gustos y en sus conductas.
Son diferentes en cuanto a la fuerza İsica, su anatomía, en cuanto al
sexo; además, son diferentes en su
rol sexual y social.
Los/as docentes señalan que
los niños son más fuertes, toscos,
agresivos; las niñas son más débiles, dóciles, tranquilas. Son diferentes en su forma de estudiar, en la
parƟcipación en clases; se presentan diferencias en la letra, ellas son
más aplicadas, responsables, más
ágiles para el doble senƟdo, más
aventadas; maduran más rápido,
son diferentes en sus procesos İsicos de maduración. Las niñas son
más percepƟvas, expresivas, ordenadas, sensibles, Ɵenen la capacidad de hacer varias cosas a la vez y
hacerlas bien; son más serias, tranquilas, plaƟcan más. Ellos son más
informales en los modales, Ɵenen
acƟtudes diferentes; en el carácter
son más rebeldes. Ellas son más
directas, Ɵenen la autoesƟma más

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

elevada: los niños aceptan lo dicho,
son juguetones, más intrépidos,
agresivos. A los niños y niñas les
gustan juegos diferentes, además,
Ɵenen formas de reunirse diferente.
Después de conocer algunas de
las percepciones del personal docente y direcƟvo entrevistado sobre las caracterísƟcas generales de
los niños y niñas, sus preferencias
y pensamientos sobre la igualdad y
las diferencias, queda en evidencia
que en las escuelas primarias donde se desarrolló la invesƟgación se
presentan en los discursos y prácƟcas algunos estereoƟpos e inequidades de género que pueden
inuir en la manera en que se perciben las caracterísƟcas, conductas y roles de niños y niñas. Aunque hay algunos/as docentes que
comparten ideas sobre la igualdad
que debe exisƟr entre niños y niñas, en ocasiones estos discursos
se ven ensombrecidos por ideas
tradicionales sobre las formas de
comportarse que deben tener sus
estudiantes por pertenecer a uno u
otro sexo y por sus preferencias de
trabajo con unos u otras.

Análisis comparaƟvo sobre el sexismo y la equidad en Monterrey
y Ciudad de Panamá
El resultado del proceso de comparación constante no concluye cuando emergen las categorías y subcategorías: ellas se convierten en el
insumo necesario para otro nivel
de análisis. Como la presente invesƟgación se realizó en dos ciudades, el siguiente paso fue la idenƟcación de similitudes y diferencias
acerca del sexismo y la equidad de
género en las escuelas primarias
donde se realizó el trabajo.
En el diseño metodológico de
este trabajo se planteó la realización de comparaciones entre ambas ciudades. La intención de hacer
esto consisƟó, en primer lugar, describir las situaciones que presentaban equidades e inequidades de
género en contextos escolares en
cada país, para luego contrastar las
informaciones obtenidas buscando
diferencias o similitudes.
Luego de revisar los mapas
conceptuales obtenidos en cada
una de las técnicas de recolección
de información y de categorizar
las informaciones recabadas en
cada país, se elaboró un cuadro
comparaƟvo sobre las principales
categorías de análisis obtenidas a
través del proceso de comparación
constante. El mismo fue el insumo

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

uƟlizado para extraer aquellos aspectos que se presentan en Monterrey y en Ciudad de Panamá y
que podrían estar promoviendo el
sexismo y la equidad de género en
el ámbito escolar. El resultado nal
se aprecia en la siguiente matriz
de resultados que presenta dichas
similitudes y diferencias encontradas en ambos contextos.
Detrás de las acciones y comportamientos en los que se maniestan las inequidades de género
en el ámbito escolar, se encuentran
a la par un conjunto de prácƟcas,
valores, formas de pensar y concebir las relaciones que se están erigiendo basadas en la equidad. La
educación juega un papel central
en la transmisión de estos valores y
prácƟcas. A través del aprendizaje
e interiorización de una cultura de
género, la jusƟcia, la solidaridad, la
tolerancia, la convivencia pacíca y
el respeto serán mecanismos cada
vez más viables para alcanzar la
equidad no solo en la escuela, sino
en la sociedad.
Los hallazgos presentados en
esta invesƟgación reejan una dualidad de acciones que interactúan
de forma coƟdiana en las aulas. Por

48

un lado se presentan inequidades
de género, pero, por el otro, aparecen situaciones que hacen entrever un ambiente más equitaƟvo en
las escuelas. Cada prácƟca inequitaƟva en el aula está causando un
daño que quizás pueda verse a corto plazo en las prácƟcas concretas
que se producen en las relaciones
de género; pero el daño potencial
a largo plazo puede estar sembrándose en la mente y experiencias de
cada niño, niña, docente, direcƟvo,
etcétera.
Propuesta teórica emergente
El resultado de todo el análisis de
informaciones realizado en este
trabajo de invesƟgación se presenta en un escrito que evidencia
la perspecƟva teórica que emerge,
ello a manera de proposición teórica coherente y conceptual-explicaƟva de la relación entre el fenómeno del sexismo y la equidad de
género en algunas escuelas primarias de Monterrey y Ciudad de Panamá. A conƟnuación se presentan
las proposiciones teóricas producto del análisis de esta invesƟgación:

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

Cuadro 3. Matriz de similitudes y diferencias sobre la equidad y la
inequidad de género en las escuelas donde se realizó la invesƟgación
en Monterrey y en Ciudad de Panamá

Sobre la inequidad

Categorías
generales

Similitudes

Diferencias

• Asisten mayoritariamente madres En las escuelas de Monterrey:
• Se presentan más situaciones de viode familia a las escuelas.
lencia de género, ejemplo: docentes
• Se uƟlizan expresiones de lenguaje
promueven más estereoƟpos de géneno inclusivas e incongruentes.
ro en sus estudiantes.
• Se presenta una distribución inequi• Se observan muchos niños y niñas retaƟva de roles y espacios.
produciendo estereoƟpos de género.
• Promoción de estereoƟpos sexistas.
• Separación de estudiantes por sexo. • Se intervienen en el aula menos ante
las situaciones de violencia: algunos
• Se presentan discriminaciones.
docentes no hacen nada cuando se
• Acontecen diariamente hechos de
suscitan estas situaciones.
violencia escolar.
• Se aprecian formas de disciplina au- • Se uƟlizan más los ejemplos de los libros de textos.
toritaria.
• Sobresalen imágenes y nombres • Se visualizaron más expresiones de
lenguaje no inclusivo en láminas, frimasculinos en ejemplos y materiales.
sos, anuncios, en clases.
• Se presentan textos con mensajes • Hay más diferencias en la entrega de
materiales educaƟvos, por ejemplo:
ocultos.
dibujos diferentes para niños y niñas.
• Hay docentes que usan listas separadas.
• Mayor promoción de roles tradicionales para cada sexo, ejemplo: el aseo
• Hay preferencias de docentes de traescolar.
bajar con niñas.
• Se trata a los/as estudiantes de ma- • Mayor separación de niños y niñas en
nera diferente.
juegos y acƟvidades.
• Se presentan discursos tradicionalis- • Madres asisten más a la escuela.
• No se ve el problema del sexismo
tas e inequitaƟvos.
como algo grave.
• Se plantean acƟvidades diferentes
para niños o niñas.
En las escuelas de Ciudad de Panamá:
• Los hechos de violencia verbal y emocional son mucho más evidentes,
ejemplo: mal trato a estudiantes con
Necesidades EducaƟvas Especiales
(NEE).
• Se presenciaron más situaciones de
violencia İsica y verbal de docentes a
estudiantes.
• Se separan más a los estudiantes dentro del aula.
• Se moƟva a los niños y niñas de forma
diferente.
• Hay docentes reacios a implementar
relaciones equitaƟvas.

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�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta
•
•
•
•
•

Sobre la equidad

•
•
•
•
•
•
•
•

Se hacen trabajos con grupos mixtos.
Hay aulas que Ɵenen una distribución equitaƟva de espacios y roles.
Docentes uƟlizan registros ordenados alfabéƟcamente.
Se uƟlizan formas de moƟvación
igualitaria.
PrácƟca de ciertas expresiones inclusivas.
Hay buenas relaciones docentespadres y madres de familia.
Se ofrecen iguales oportunidades
de parƟcipación.
Los libros presentan imágenes de
grupos mixtos.
Se pracƟcan acƟvidades educaƟvas que reejan igualdad y diferencia.
Se establecen acuerdos de roles
comparƟdos.
Promoción de juegos mixtos.
Imágenes de equipos mixtos en
libros de trabajo.
Temas educaƟvos de formación
para resolver conictos pacícamente.

En las escuelas de Monterrey:
• Las escuelas promueven valores y
acƟtudes más tolerantes.
• Se empieza a uƟlizar expresiones de
lenguaje más inclusivas.
• DirecƟvos más preocupados por establecer mayor igualdad.
• Se observaron más maestros en grados inferiores.
• Niños y niñas corrigen a sus docentes cuando no son inclusivos.
En las escuelas de Ciudad de Panamá
• Existe más conciencia en el equipo
docente sobre la importancia del
uso de la perspecƟva de género.
• Se manƟenen mejores relaciones
con los padres y madres de familia.
• Se presenciaron más acƟvidades arơsƟcas, culturales y deporƟvas integradoras.
• Las sanciones propuestas van encaminadas a los reglamentos y estatutos.
• Se observaron docentes más dinámicos y más construcƟvistas.

Cuadro 3. Propuesta teórica emergente producto del análisis de informaciones en esta invesƟgación
La propuesta teórica emergente se propone como un escrito conciso, coherente, en forma de proposición, resultado del trabajo de comparación constante entre las informaciones recabadas. A conƟnuación se presenta este
acercamiento teórico que abona sustanciosamente a los estudios de género
en educación.
La escuela es un escenario de reproducción de relaciones sociales; en ella
se transmiten valores, modelos y pautas de comportamiento que pueden
estar basadas en la equidad de género o en inequidades. Estos hechos suelen
presentarse a través de diversas relaciones de género que acontecen entre
docentes-estudiantes, estudiantes-estudiantes, docentes-padres y madres
de familia; esto se da como producto de la socialización que se realiza a través de la dinámica escolar.
50

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

Las inequidades de género en la escuela se maniestan en muchas ocasiones
a través del currículum oculto. En el discurso, los/as docentes y direcƟvos
sancionan el sexismo escolar y maniestan lo negaƟvo y perjudicial que puede llegar a ser este fenómeno, pero en la prácƟca no se reejan del todo
acƟvidades coeducadoras encaminadas hacia la equidad de género.
Esta situación se maniesta no solo en las relaciones docente-estudiantes
que se suscitan en la dinámica escolar, sino que aparece de manera implícita y explícita en los textos escolares, en los materiales y recursos didácƟcos
uƟlizados, en las expresiones del lenguaje oral, escrito e iconográco, en las
relaciones de género, en las políƟcas internas y externas de la administración
escolar, en las relaciones con los padres y madres de familia y en el currículum formal.
Los Ɵpos de violencia, los estereoƟpos y las discriminaciones que se dan por
razón del sexo en niños y niñas de educación primaria son el resultado de
un sistema educaƟvo carente de una visión con perspecƟva de género; pero
esto no signica que estas prácƟcas puedan ser desaprendidas, modicadas
o eliminadas.

Conclusiones de la invesƟgación
Durante mucho Ɵempo el problema de la violencia escolar ha sido
intervenido de manera aislada. Se
han implementado grandes esfuerzos con pequeños resultados. Ha
llegado la hora de dejar de lado
el protagonismo y unir esfuerzos.
Es necesario el trabajo colaboraƟvo que involucre la parƟcipación
de las familias, de organizaciones
de la sociedad civil, del gobierno
y sus insƟtuciones, de los medios
de comunicación, de organismos
internacionales y de todos aquellos
actores sociales que inciden de una
u otra forma en la promoción de la
paz.

Mediante un trabajo compromeƟdo con la inclusión y la equidad, las escuelas deben seguir haciendo su tarea formaƟva cada vez
con mayor calidad y perƟnencia.
Corresponde al resto de los actores apoyar en esta tarea y combaƟr los efectos negaƟvos que trae la
violencia, fenómeno que día a día
limita el potencial de las presentes
y futuras generaciones.
En los úlƟmos años, México
y Panamá han asumido las recomendaciones internacionales para
prevenir, combaƟr y erradicar la
violencia de género; también han
adaptado las legislaciones y convenios para disponer de la normaƟvidad adecuada desƟnada a

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

51

�José María Duarte Cruz / José Baltazar García-Horta

enfrentar esta problemáƟca y sus
subsecuentes consecuencias. La
experiencia de muchos/as docentes, de autoridades educaƟvas y
grupos de invesƟgación demuestra que las acciones escolares inclusivas son fundamentales para
prevenir e intervenir la violencia
escolar. Sin embargo, enfrentar los
múlƟples desaİos que hoy confronta el sector educaƟvo requiere
un amplio compromiso de toda la
comunidad asociada a aquél. Se
requieren de estrategias múlƟples
de sensibilización, capacitación,
fomento y desarrollo de prácƟcas
que promuevan una educación
para la paz. El progreso hacia la
equidad en educación es una condición necesaria para alcanzar la
jusƟcia, reducir las desigualdades y
acortar la brecha entre los países.
A pesar de las transformaciones
y avances en materia de equidad
de género, todavía siguen exisƟendo estructuras que evidencian
tratos diferenciados para los niños
y las niñas. Algunas escuelas conƟnúan reproduciendo estereoƟpos
de género; sin embargo, empiezan
a ser evidentes nuevos valores y
modelos de comportamiento más
equitaƟvos y solidarios. La escuela,
como insƟtución privilegiada para
transmiƟr la cultura y las tradiciones, es fundamental en el proceso de socialización secundaria, y
52

como tal su contribución para empezar a erosionar la larga tradición
sexista puede ser invaluable. La visión masculina del mundo, los roles
sexuales tradicionalistas y estereoƟpados, la inequidad y la violencia
sexual son un serio lastre para el
avance social.
El personal docente y direcƟvo
de las escuelas parƟcipantes muestra ideas y percepciones sobre la
vigencia de roles y estereoƟpos
tradicionales, fuertemente ligados
al espacio público y privado. Se sigue pensando que el hombre es el
responsable de proveer el sustento
del hogar —él debe ser fuerte, hábil, responsable, agresivo— y que
las mujeres deben aprender a ayudar en casa —ella debe ser paciente, tranquila, cuidadosa, limpia, delicada, sumisa—. Los niños son más
señalados como los responsables
de los insultos, las humillaciones y
los problemas de conductas, reproduciendo el estereoƟpo de que los
hombres son fuertes o agresivos y
evidenciando la forma en que han
aprendido a relacionarse y a enfrentar los conictos.
Es central que el personal docente y direcƟvo analice cómo los
niños y las niñas requieren de ajustes y equilibrios para estar en igualdad de condiciones en los procesos
educaƟvos, así como reconocer
que ambos llegan a la escuela con

�La equidad e inequidad de género en la educación primaria.
estudio comparado entre escuelas públicas en Monterrey y Ciudad de Panamá

información y valoraciones provenientes de la sociedad y la familia
de lo que es un hombre y una mujer, lo que puede situarlos en desventaja frente al aprovechamiento
y desempeño escolares.
El personal docente y direcƟvo
Ɵene que tomar en cuenta que es
parte de una cultura y que es probable que —sin intención— transmita en las escuelas estereoƟpos
de género que ha incorporado en
sus vidas. Esta transmisión cultural suele hacerla la sociedad en su
conjunto, razón por la que es oportuno aplicar la perspecƟva de género para visualizar, analizar y desacƟvar estereoƟpos que pueden
perjudicar el desempeño escolar.
Promover la equidad de género y eliminar las discriminaciones
en la educación consƟtuyen hoy
por hoy grandes desaİos a alcanzar en las diversas organizaciones
sociales, locales e internacionales.
Aunque se han producido muchos
avances en las úlƟmas décadas,
todavía persisten marcadas diferenciaciones basadas en el género
y se siguen observando visiones
estereoƟpadas, acciones discriminatorias y excluyentes en la esfera
escolar, si bien se aprecia a la vez
ciertas prácƟcas que promueven la
igualdad.

Referencias
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la educación”, La Ventana, núm. 13.
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Compte, Pere y José Luis Oreiro, 2000, Hacia
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Recibido: 27 de octubre de 2014
Aceptado: 4 de noviembre de 2014

�Los elementos consƟtuƟvos del proceso social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos recursos en México

Los elementos consƟtuƟvos del proceso
social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos
recursos en México

The consƟtuƟve elements in the social process
of housing producƟon in low income housing
pracƟce in Mexico
José Ricardo González Alcalá

Resumen

E

n el presente arơculo se
hace una descripción de los
aspectos caracterísƟcos fundamentales de los disƟntos elementos —Ɵerra, casa habitación,
procesos construcƟvos y servicios
urbanos— del proceso social de
producción de vivienda en México, considerando que aquéllos se
presentan en contextos socioeconómicos diversos, pero poniendo
el énfasis en la vivienda de escasos
recursos. Asimismo presenta los
pormenores del libre mercado —
vivienda residencial— o mercados
restringidos —vivienda de interés
social y popular— como medios legíƟmos de ocupación de la Ɵerra; y
a las ocupaciones de hecho —obtención ilegal— como alternaƟvas
frecuentes de los estratos sociales
bajos. Visualiza la urbanización —

infraestructura de servicios y de
espacios exteriores inmediatos a la
vivienda— desde la perspecƟva del
Ɵempo: realización inmediata y anterior a la ocupación de la vivienda
—residencial y de interés social— o
posterior y de realización paulaƟna
—colonias populares—. Describe
los procesos de autoconstrucción
de la vivienda popular y la urbanización progresiva en el contexto
de escasos recursos, grupos organizados e intermediación de líderes para la obtención de servicios
y regularización de la tenencia de
la Ɵerra. Se concluye que estos
procesos contribuyen a un avance
cualitaƟvo para los grupos de escasos recursos generalmente insertos
en la economía informal que, como
residentes, ven mejorar sus condiciones habitacionales, en tanto que
la construcción masiva de vivienda
de interés social con urbanización

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

57

�José Ricardo González Alcalá

inmediata reduce las dimensiones
de los espacios de la vivienda y los
espacios públicos, perjudicando la
calidad de vida habitacional de sus
ocupantes, sujetos de crédito con
bajos ingresos.
Palabras clave: proceso de producción de vivienda, pobreza, producción social de vivienda, polí�ca habitacional.
Abstract
This paper describes the basic
features of the diﬀerent elements
(ground, house, construc�on processes and urban services) of the
social process of housing produc�on is Living in Mexico, considering that these are developed on
diﬀerent socio-economic contexts,
but with an emphasis on low-income housing. It presents: the details of the free market (residen�al
housing) or restricted markets (low
income housing) as a legi�mate
means of land occupa�on, and the
occupa�ons of fact (illegal) as frequent alterna�ves to poor people.

58

It views urbaniza�on (infrastructure services and housing immediate outdoor spaces) from the perspec�ve of �me: immediately and
prior to the occupa�on of the dwelling (residen�al and low income) or
later and gradual realiza�on (poor
neighborhoods). It describes the
processes of self-construc�on of
housing and the progressive development in the context of scarce
resources, organized groups and
leading brokerage for obtaining
services and ground tenure legaliza�on. It conclude that ground
tenure regulariza�on and progressive urbaniza�on contribute
to a qualita�ve advance to scarce
resources people; while massive
construc�on with immediate urbaniza�on reduces the dimensions
of the private and public spaces to
residents, generally, people of low
income;
Keywords: Produc�on process of
housing, Poverty, Social housing
produc�on, Housing policy.

�Los elementos consƟtuƟvos del proceso social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos recursos en México

Los elementos consƟtuƟvos del proceso
social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos
recursos en México

The consƟtuƟve elements in the social process
of housing producƟon in low income housing
pracƟce in Mexico
José Ricardo González Alcalá5

Introducción

E

l Directorio de la Real Academia de la Lengua Española (2014) dene ‘proceso’
como: “Conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno natural o de
una operación arƟcial”. La misma
fuente dene ‘elemento’ como:
“En una estructura formada por
piezas, cada una de estas”. Con el
propósito de ordenar para su mejor comprensión las caracterísƟcas
del proceso social habitacional,
se asumen como elementos: la
Ɵerra, la casa habitación, los procesos construcƟvos y los servicios
urbanos. Un proceso social de producción de vivienda es, entonces,
aquel conjunto de fases sucesivas
dentro del cual los elementos men-

5

cionados son determinados por
los fenómenos y operaciones que
actúan como factores en la producción habitacional. Este arơculo
concentra su atención en la descripción de tales elementos, dejando para una contribución posterior
la descripción de los factores correspondientes. Cuando este proceso se “realiza bajo el control de
autoproductores y otros agentes
sociales sin nes de lucro” (OrƟz,
E., 2012: 73), es decir, para saƟsfacer necesidades habitacionales
de grupos de escasos recursos y/o
bajos ingresos, suele denominarse
“producción social de la vivienda y
el hábitat” (OrƟz, E., 2012: 73).
Un acercamiento metodológico-cualitaƟvo a la literatura relaƟva
al estudio del tema de la vivienda

Doctor en políƟcas comparadas de bienestar social. Profesor invesƟgador de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

59

�José Ricardo González Alcalá

—considerando trabajos que lo
abordan desde los aspectos urbano, económico, políƟco, social y
técnico, básicamente— muestra
al proceso social habitacional de
producción consƟtuido por un conjunto de elementos cuya presencia
asume modos de ser parƟculares
en el marco de cada uno de los
disƟntos grupos socioeconómicos.
Este trabajo se propone analizar
algunas de las caracterísƟcas más
visibles en la literatura respecto de
cada uno de los componentes habitacionales mencionados, aludiendo
a todas las formas de producción
—pública, privada mercanƟl, social
y mixta (Peña, E., 1986)— con énfasis en la prácƟca de los grupos sociales de bajos ingresos y/o escasos
recursos.
La Ɵerra, la casa habitación, los
procesos construcƟvos correspondientes y las condiciones de acceso a los servicios urbanos forman,
en conjunto, parte esencial del
hábitat humano en las ciudades.
Estos cuatro elementos se conguran, conjunta o separadamente,
por la acción de factores económicos, políƟcos y legales (Torres, J.,
2007; Casanueva, C. et al., 2000).
La existencia e interacción de tales elementos y factores permiten
que la vivienda esté en condiciones
de “proveer suciente protección,
higiene, privacidad y comodidad a
60

sus ocupantes. Debe estar adecuadamente localizada y encontrarse
en una situación de tenencia saneada” (Peña, E., 1986: 17).
Formas de obtención de la Ɵerra
La Ɵerra urbana, en tanto elemento consƟtuƟvo del saƟsfactor
vivienda, es clasicada por los invesƟgadores en razón de la forma
y medio como los pobladores acceden a ella. Cuando la ocupación de
la Ɵerra —sea que esta pertenezca
al Estado, a un ejido o a parƟculares— ocurre gracias a un acuerdo
de compraventa legalmente celebrado, estamos en presencia del
mercado como medio de acceso a
la Ɵerra. La Ɵerra dotada es aquella que corresponde a un núcleo
de población por virtud de una resolución presidencial de dotación,
de ampliación o de creación de un
nuevo centro de población, ejidal
o de reconocimiento y Ɵtulación
de bienes comunales (Neira, H.,
1990). Si la posesión de la Ɵerra es
consecuencia de iniciaƟvas individuales o colecƟvas de ocupación
realizadas al margen de la ley, estamos hablando propiamente de invasión (Pozas, M., 1990; Neira, H.,
1990; Viana, I., 2007). Finalmente,
cuando el acceso a la Ɵerra es producto de la celebración, conforme

�Los elementos consƟtuƟvos del proceso social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos recursos en México

a derecho, de contratos que solo
transeren el uso o el usufructo de
la misma, se trata de Ɵerra dada en
arrendamiento o comodato (Neira, H., 1990; Sociedad Hipotecaria
Federal, 2009; Lazcano, M., 2005;
Salazar, C., 2013).
La producción de vivienda para
el mercado está relacionada con el
nivel de formalidad que caracteriza
a aquél en los diferentes contextos
de nivel de ingreso de los miembros de las unidades domésƟcas
(Garza, G. y M. Schteingart, 1978;
Lazcano, M., 2005; Fundación Centro de InvesƟgación y Documentación de la Casa/Sociedad Hipotecaria Federal, 2012).
En cuanto a la obtención ilegal,
ésta parece ser la forma de acceso
más frecuente en el caso de la llamada ‘vivienda popular’ (Comisión
Económica para América LaƟna y el
Caribe/Centro de Naciones Unidas
para los Asentamientos Humanos,
1987: Duhau, E. y Á. Giglia, 2004).
En este extremo, la obtención de
la Ɵerra con propósitos urbanos ha
transitado por un camino sinuoso
y enfrentado obstáculos muchas
veces insuperables. La invasión, la
venta ilegal y el pago de “rentas” a
gestores han sido el único camino
viable para mucha gente en su coƟdiano afán por asentarse permanentemente en un terreno urbano,
siempre con la esperanza de lograr

la correspondiente regularización
(Viana, I., 2007). Cabe señalar que
en esta forma de obtención de la
Ɵerra ha jugado un papel preponderante el fenómeno de la migración campo-ciudad (Cortés, X.,
1985; Comisión Económica para
América LaƟna y el Caribe/Centro de Naciones Unidas para los
Asentamientos Humanos, 1987).
Tal migración impulsó el proceso
de urbanización en México, el cual
transformó, en unas cuantas décadas, “la estructura de una sociedad
rural en una predominantemente
urbana” (Moreno, A. y J. Gamboa,
1988: 140). La llegada de campesinos a las ciudades de México,
Guadalajara, Monterrey y Puebla,
principalmente, con la intención de
establecer en ellas sus residencias
en forma deniƟva “contribuyó de
manera signicaƟva —hasta casi en
un 50 por ciento— en el crecimiento demográco de estas metrópolis” durante los decenios de 1970 y
1980 (Graizbord, B., 1988: 244; en
el mismo senƟdo: Pozas, M., 1990;
Chant, S., 1992). La población sin
empleo abandonó sus lugares de
origen para buscar trabajo en otras
regiones del país (Fernández, M. y
A. González, 1989).
De esta manera, sin recursos,
sin empleo e impulsados por el insƟnto de sobrevivencia, los grupos
de inmigrantes se han enfrentado,

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

61

�José Ricardo González Alcalá

muchas veces como alternaƟva
única, ante la necesidad de impulsar un proceso de invasión. Las invasiones han sido denidas como
una forma de poblamiento caracterísƟco de las ciudades “de crecimiento rápido, en las que la estructura del desarrollo urbano no
ha permiƟdo dar respuesta, dentro
del marco legal, a las demandas de
la población de ingresos bajos en
materia de Ɵerra y vivienda” (Cortés, X., 1985: 30). Aunque en los
úlƟmos años el ujo de migración
campo-ciudad ha ido, en general,
perdiendo intensidad en América
LaƟna y el Caribe, en algunas regiones sigue siendo factor de crecimiento urbano (ONU-Habitat,
2012)
La localización de los terrenos
invadidos, así como sus caracterísƟcas siográcas y su situación
legal son, igualmente, ơpicas: zona
periférica de la ciudad —sin servicios y con diİcil acceso a la mancha
urbana—; terrenos en zonas protegidas; Ɵerra con poca apƟtud para
ser urbanizada o con vocación para
el culƟvo; terrenos de dudosa propiedad o de propiedad federal sin
aprovechamiento conƟnuo, o de
propiedad social —ejidal o comunal— (Cortés, X., 1985; Comisión
Económica para América LaƟna y el
Caribe/ Centro de Naciones Unidas
para los Asentamientos Humanos,
62

1987; Molla, M., 2006).
El mercado de Ɵerra de interés social, ocialmente consƟtuido ofrece a los grupos populares
de bajos ingresos una alternaƟva
para adquirir legalmente vivienda
o Ɵerra donde levantar aquélla. Los
estudios relaƟvos pasan revista a
diferentes mecanismos mediante
los cuales el Estado (Ruiz, J., 1994;
Fundación Centro de InvesƟgación
y Documentación de la Casa/Sociedad Hipotecaria Federal, 2012)
ofrece en venta lotes más o menos
urbanizados —o sin urbanizar— a
precios accesibles a la capacidad de
crédito de las familias con ingresos
mínimos o escasos recursos, o promueve la agrupación de solicitantes para la compra de extensiones
suscepƟbles de ser posteriormente
fraccionadas y urbanizadas (Pozas,
M., 1990; Viana, I., 2003; Torres, J.,
2007).
Todas las formas de obtención
de la Ɵerra por parte de grupos populares para uso habitacional —invasión-regularización y adquisición
en el “mercado”— implican alguna
forma de urbanización de los terrenos ocupados.

�Los elementos consƟtuƟvos del proceso social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos recursos en México

Implementación de la urbanización
La necesaria inserción de la vivienda en el contexto de la “producción
y administración de los bienes y
servicios urbanos” (Moreno, A. y J.
Gamboa, 1988: 140) da lugar a la
existencia de un elemento básico
consƟtuƟvo de la producción social de vivienda: la urbanización,
es decir, el conjunto de obras que
proveen relaciones operaƟvas con
la infraestructura de servicios (Barrera I. y B. Arellano, 2014): “(drenaje, agua, energía eléctrica, comunicaciones, vialidad, etc.)… [y]
…espacios exteriores inmediatos a
la vivienda de uso propio o preferente” (Peña, E., 1986: 21-22) para
acƟvidades recreaƟvas y de relación familia-comunidad.
La mayoría de los servicios de
la infraestructura urbana son bienes proporcionados por el sector
público a través de sus disƟntas dependencias centralizadas o paraestatales; bienes que se consideran
producidos por el agente público
para ser uƟlizados de la misma manera y calidad por toda la población, aun cuando se deba para ello
cubrir el pago de tarifas similares o
diferenciadas (Secchi, B., 1968: 23).
La invesƟgación sobre los procesos urbanos de América LaƟna
(Comisión Económica para América

LaƟna y el Caribe/Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos
Humanos, 1987; Viana, I., 2003;
OrƟz, E., 2012) y, parƟcularmente,
los acaecidos en las áreas metropolitanas mexicanas (Céspedes, S. y E.
Moreno, 2009), ha dado cuenta de
las formas adoptadas por los pobladores y el Estado para implementar
la urbanización de los centros habitacionales (Catalán, R., 1993; Cruz,
M., 1993; Ruiz, J., 1994; BeƩaƟs, C.,
2009). Se conocen especícamente
dos maneras de llevar a cabo estas
acciones: ‘urbanización inmediata’
y ‘urbanización progresiva’.
La primera es aquella cuyas
obras de introducción de servicios se concluyen antes de que el
inmueble beneciado quede en
deniƟva a disposición del usuario, usufructuario o adquirente, y
se da principalmente en conjuntos
habitacionales de alta y media categorías, aunque también en fraccionamientos de interés social (Ziccardi, A., y A. Mier y Terán, 1985;
Fundación Centro de InvesƟgación
y Documentación de la Casa/Sociedad Hipotecaria Federal, 2012). En
estos casos, el adquirente obƟene,
a la vez, terreno y urbanización y,
en la gran mayoría de fraccionamientos, también la vivienda. En
general, la dotación de los servicios
básicos —agua, drenaje y energía
eléctrica— es completa.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

63

�José Ricardo González Alcalá

La urbanización progresiva se
implementa en casi todas las colonias populares. Puede ser formal,
permiƟda legalmente, o informal
y espontánea. Esta úlƟma “a la larga es de mayor costo y, como se
la hace con materiales de baja calidad o de desecho, su vida úƟl es
más reducida” (Carrión, F., 2010),
Las personas de escasos recursos
invaden, adquieren u ocupan terrenos no aptos —la mayoría de las
veces— para la edicación de viviendas “con la expectaƟva de que
a la larga se proveerán los servicios
y les será otorgado el ơtulo de propiedad” (Currie, L., 1979: 107).
Casi al mismo Ɵempo que la comunidad de pobladores desarrolla
acƟvidades de disƟnta índole para
iniciar, mantener y, eventualmente, concluir su proceso de urbanización, se lleva a cabo otro proceso,
el más importante para las familias:
la construcción de la casa habitación.
Proceso de construcción de la casa
habitación
En general, la invesƟgación sobre
el tema muestra tres alternaƟvas:
producción de vivienda nueva para
el mercado; construcción conforme a las necesidades individuales
de las familias en condiciones de
64

suciencia económica y construcción conforme a las necesidades
familiares en condiciones de insuciencia económica; y autoconstrucción propiamente dicha (Secretaría
de Desarrollo Social, 2010). En adelante nos referiremos solo a esta
úlƟma.
La forma de producción de vivienda destaca cuando se trata de
familias de escasos recursos, las
cuales construyen conforme a sus
necesidades individuales en condiciones económicas insucientes.
La invesƟgación muestra aquí controversia y discusión. Algunos de
los estudios asumen que todas las
familias nucleares Ɵenen derecho
a la vivienda; el Estado, la iniciaƟva privada y el sector social deben,
entonces, propiciar el cumplimiento de tal objeƟvo (Garza, G. y M.
Schteingart, 1978: González, M.,
1986; Cámara de Diputados del H.
Congreso de la Unión, 2006). Para
ello, es necesario determinar el
décit con base en los enfoques
“clásicos”: estándares mínimos:
materiales permanentes; todos los
servicios; familias nucleares (PaqueƩe, C. y M. Yescas, 2009). La
construcción masiva de vivienda
forma, de este modo, es parte importante en los planes de reducción
del décit habitacional (Bazant, J.,
1985; Lara, G., 1989; PaqueƩe, C.
y M. Yescas, 2009). Por otra par-

�Los elementos consƟtuƟvos del proceso social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos recursos en México

te, se arma que dichos criterios
son tomados de países capitalistas
desarrollados, por lo que no necesariamente resultan convenientes
para el análisis del problema e instrumentación de soluciones en naciones que, como México, padecen
rezagos económicos y sociales, parƟcularmente en materia habitacional (Bazant, J., 1988; PaqueƩe, C. y
M. Yescas, 2009).
A pesar de sus esfuerzos por
alcanzar metas ambiciosas en la
construcción masiva de vivienda,
el Estado no ha podido reducir el
décit a niveles signicaƟvamente mínimos. Surge, entonces, la
necesidad de estudiar las formas
tradicionales de construcción de
vivienda pracƟcadas por la población de escasos recursos, e intervenir en ellas mediante programas
que esƟmulen y perfecciones su
realización, pudiéndose orientar
a este menester recursos hasta
ahora erogados en programas de
construcción altamente costosos
(Salazar-Cantú, J. et al., 2011). Desde esta perspecƟva, la forma de
construcción más apegada a la cultura tradicional en México, y otros
países en desarrollo, es la autoconstrucción (Bazant, J., 1988; Cortés, G., 1988; Villarreal, D., 1988;
Fundación Centro de InvesƟgación
y Documentación de la Casa/Sociedad Hipotecaria Federal, 2012;

Sánchez, J., 2012).
La autoconstrucción ha sido denida como un proceso de producción de vivienda donde se mezcla
la intervención de factores İsicos,
tecnológicos, familiares, sociales y
económicos que, en el marco de las
caracterísƟcas legales de la tenencia de la Ɵerra y la inación, se combinan de tal modo que permiten el
aprovechamiento del Ɵempo libre
y los recursos provenientes del escaso ahorro familiar para impulsar
procesos construcƟvos graduales
y acumulaƟvos (Bazant, J., 1985;
Comisión Económica para América
LaƟna y el Caribe/ Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos
Humanos, 1987; Fundación Centro
de InvesƟgación y Documentación
de la Casa/Sociedad Hipotecaria
Federal, 2012; Sánchez, J., 2012).
Desde décadas atrás, en la mayoría de los países laƟnoamericanos el Estado ha parƟcipado de diferentes maneras en la creación de
fraccionamientos populares acompañando programas de vivienda
autoconstruida. En México, durante el periodo posrevolucionario “el
Estado asume un papel acƟvo en la
formación de colonias populares al
permiƟr el acceso a la Ɵerra para
autoconstruir viviendas” (Ziccardi, A. y A. Mier y Terán, 1985: 48).
En algunas metrópolis laƟnoamericanas, en los años ochenta, “las

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

65

�José Ricardo González Alcalá

viviendas construidas por el sector informal alcanzan al 60% de la
construcción urbana total de esas
ciudades” (Comisión Económica
para América LaƟna y el Caribe/
Centro de Naciones Unidas para los
Asentamientos Humanos, 1987:
24); en México, alrededor “del 70%
de la población urbana del país, en
esos años, se proveía a sí misma
de vivienda uƟlizando materiales y
procedimientos rudimentarios, sin
asistencia técnica ni apoyo nanciero” (Bazant, J., 1985: 11).
La autoconstrucción de vivienda por parte de pobladores de escasos recursos sigue, en la mayoría
de los casos, un proceso caracterísƟco (Bazant, J., 1985). En las zonas
de invasión la autoconstrucción
sigue patrones socioculturales especícos. Si está presente la posibilidad de intervenir la ocupación
por parte de las autoridades, la
construcción de las viviendas se
hace con materiales de desecho y
de fácil transportación. Cuando se
logra legalizar la tenencia, la parƟcipación del colono es más intensa
y la contratación de mano de obra
especializada es más facƟble (Cortés, X., 1985). Así,
las viviendas se construyen en
forma progresiva, con parƟcipación directa de los pobladores...
66

debe poder habitarse desde el
principio, por lo tanto en la primera etapa las viviendas son de
un solo cuarto, construidas en
forma precaria y de aspecto sumamente pobre... El proceso de
construcción avanza lentamente... La construcción del techo
de concreto marca un hito en la
edicación de la vivienda; su costo hace que muchas viviendas
tarden largos años antes de tener siquiera un cuarto con techo
de concreto... Después de tener
dos o tres cuartos construidos
con materiales permanentes, se
construye la cocina y, al nal, el
baño. Frecuentemente se construyen cuartos adicionales, ya
sea para acoger temporalmente
a otros familiares... La existencia
de un segundo piso o de acabados, rejas o adornos en la fachada, son indicios del n del proceso de consolidación de la vivienda
(Cortés, X., 1985: 36-37).
Al inicio del asentamiento, la estructura familiar predominante es
destacadamente nuclear, modicándose paulaƟnamente con el
Ɵempo hasta adoptar modelos de
familia extensa y compuesta, tan
comunes en asentamientos de personas de escasos recursos (Cortés,
X., 1985; Bazant, J., 1985).

�Los elementos consƟtuƟvos del proceso social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos recursos en México

Respaldo técnico
Para que las personas de escasos
recursos puedan efectuar los procesos de obtención de la Ɵerra,
de urbanización de la misma y de
construcción de su casa habitación,
deben contar con un cierto soporte técnico —por muy tradicional
y rudimentario que aquél sea—,
siempre en el marco de relaciones
comunitarias y en el contexto económico-políƟco concreto de que se
trate.
La asistencia técnica en materia
de vivienda se reere a los medios
de acceso que el constructor Ɵene
a su disposición para la obtención
y manejo del conjunto de conocimientos y condiciones necesarios
para llevar a cabo el proceso de
producción. En lo general, ella está
ínƟmamente relacionada con la
información especializada en materia de construcción, el contenido
de las correspondientes normas
reglamentarias concernientes a
permisos, licencias, avalúos y todo
Ɵpo de trámites que otorgan al
proceso de producción de vivienda viabilidad técnica, legal y, en su
caso, nanciera.
Lo anterior descansa básicamente en la denición del ‘mínimo
de vivienda’ relaƟvo a las funciones genéricas que debe cumplir

toda vivienda. Siempre convendrá
el uso eciente de los recursos y
la generación de soluciones variadas, así como estar actualizado en
conocimientos tecnológicos que
permitan “la racionalización y sistemaƟzación de proyectos de vivienda mediante la normalización,
la progresividad, la producción masiva y el empleo de la coordinación
modular” (Lara, G., 1989: 114).
Los modelos tecnológicos así
concebidos deben mantener las
condiciones reglamentarias de calidad y seguridad e incluir, en todo
caso, los elementos mínimos de
un proyecto ejecuƟvo de vivienda:
planos arquitectónicos, estructurales, de instalaciones y detalles
construcƟvos; programa de obra;
cuanƟcación de obra —materiales, mano de obra y maquinaria—;
especicaciones para la adecuación bioclimáƟca del proyecto; e
instrucƟvo para construir la vivienda. Un proyecto ejecuƟvo de vivienda corresponde a la Ɵpología
de vivienda llamada ‘normalizada’.
El diseño de esta modalidad Ɵene
por objeto “atender a los diversos
grupos de ingreso y contar siempre
con un margen de crecimiento y
mejoramiento así como establecer
con precisión los saƟsfactores mínimos y máximos para la vivienda
de interés social” (Lara, G., 1989:
120).

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

67

�José Ricardo González Alcalá

Dada la complejidad que, en
general, caracteriza a la tecnología
de producción de vivienda, esta
requiere del concurso insusƟtuible
de expertos, tanto en las acƟvidades de realización directa como en
las de planeación y dirección de las
obras. El costo de esta intervención
resulta entonces de consideración,
de tal manera que los grupos sociales de escasos recursos no están en
condiciones de poder solventarlo.
De ello resulta que la mayoría de las
veces, no obstante la existencia de
programas estatales de apoyo, tales
grupos sociales, al proveerse de vivienda, lo hacen “uƟlizando materiales y procedimientos rudimentarios, sin asistencia técnica ni apoyo
nanciero” (Bazant, J., 1985: 11).
En México, en el pasado, algunos programas estatales promotores de la autoconstrucción establecían normas a n de cumplir con
los requerimientos técnicos (González, M. y R. Durán, 1992). El caso
del InsƟtuto para el Desarrollo de
la Comunidad y la Vivienda Popular
(Indeco):
En cada fraccionamiento popular deberán darse los servicios de
asesoría técnica que demanda la
comunidad para la realización de
viviendas en propiedad o en renta..., en los siguientes aspectos: organización de la comunidad, nanciamiento, proyectos, costo de las
68

diversas etapas de construcción,
supervisión de las obras, capacitación de operarios y facilidades en
los trámites para obtener licencias
y permisos de las autoridades para
la construcción de viviendas... (Comisión Liquidadora del InsƟtuto
Nacional para el Desarrollo de la
Comunidad y de la Vivienda Popular, 1982: 10).
Todo esto, sin embargo, en los
úlƟmos años se ha visto reducido
por el fuerte impulso que la construcción masiva de vivienda ha
recibido por parte del Estado y el
capital inmobiliario (González, R.,
2013; Ziccardi, A. y A. González,
2013).
Reexión nal
En los párrafos anteriores se ha hecho una descripción de los disƟntos
elementos del proceso social de
producción de vivienda en México
y de cómo éstos perlan, en parte,
el modo de ser de los procesos habitacionales vividos por los disƟntos grupos sociales, en parƟcular
los de escasos recursos. Tales elementos —Ɵerra, casa habitación,
procesos construcƟvos y servicios
urbanos—, en conjunto, aparecen
en contextos socioeconómicos diversos asumiendo caracterísƟcas
propias en cada uno de ellos.

�Los elementos consƟtuƟvos del proceso social de producción de vivienda
en la prácƟca habitacional de escasos recursos en México

Con relación a los aspectos críƟcos de las formas de obtención de
la Ɵerra, en México los planes nacionales de desarrollo, en especial
los úlƟmos cinco —que abarcan
26 años: 1989, 1995, 2001, 2007,
2013— han establecido previsiones importantes en materia de
regularización de la tenencia de la
Ɵerra y promoción de desarrollos
inmobiliarios de interés social. En
el primer aspecto, los programas
correspondientes, independientemente de que no han terminado
con el rezago, representan un avance cualitaƟvo importante, ya que la
legalización de la tenencia facilita,
en general, alternaƟvas nancieras
y de provisión de equipamiento y
servicios urbanos para el mejoramiento habitacional, todo lo cual,
empero, sigue resultando diİcil de
realizar en un contexto de escasos
recursos En el segundo punto, la
cobertura de mercado se ha expandido a expensas de la calidad,
ya que el abaratamiento del precio
de la vivienda se ha traducido en
espacios habitacionales y públicos
reducidos en sus dimensiones en
extremo y en un muy pobre equipamiento urbano.
Por lo que hace a la urbanización, la dinámica de los movimientos urbano-populares ha impuesto
sus reglas de manera natural, viéndose los gobiernos forzados a ad-

miƟr la urbanización progresiva en
las colonias populares, legalizando
ésta y permiƟendo así la valorización de la vivienda y del entorno
y la incorporación paulaƟna de
espacios, servicios y equipamiento urbanos. En el caso de fraccionamientos de interés social de
urbanización inmediata, las áreas
reservadas para espacios públicos,
desafortunadamente, no son siempre las adecuadas en dimensiones
y ubicación, teniendo los residentes que adaptarse a condiciones
poco favorables en cuanto a un
nivel aceptable de calidad de vida,
tanto familiar como vecinal.
Respecto a la casa habitación,
es claro que en el país existe una
amplia y larga experiencia en materia de producción social de vivienda, es decir, de vivienda de escasos recursos y/o bajos ingresos. Se
esperaría, entonces, que la misma
se hubiese consƟtuido ya como la
base de un sistema de producción
ágil y suciente para la saƟsfacción
de las necesidades habitacionales
de los grupos en pobreza. No obstante, la marginación urbana y de
vivienda sigue afectando a los estratos sociales bajos, sin que el Estado, sacando provecho de aquella
experiencia, emprenda proyectos
ambiciosos que promuevan las
“variantes autogesƟonarias [que]
incluyen desde la autoproducción

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

69

�José Ricardo González Alcalá

individual espontánea de vivienda
hasta la colecƟva que implica un
alto nivel organizaƟvo de las y los
parƟcipantes y, en muchos casos,
procesos complejos de producción
y gesƟón de otros componentes
del hábitat” (OrƟz, E., 2012: 73),
incluidas aquí las alternaƟvas técnicas apropiadas. Los planes de
desarrollo nacional, así como los
programas nacionales de desarrollo urbano, no dejan de lado el
tema; pero las líneas de acción y
las correspondientes estrategias
subordinan la políƟca urbana y de
vivienda —léase InsƟtuto del Fondo Nacional de la Vivienda para los
Trabajadores (Infonavit), InsƟtuto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado
(ISSSTE) y Fondo de Operación y Financiamiento Bancario a la Vivienda (Fovi)— a la políƟca de desarrollo económico. Como consecuencia
natural, esto ha redundado en la
construcción masiva de vivienda de
interés social por parte de la inversión inmobiliaria privada, dirigida
casi exclusivamente a personas o
grupos de medios y bajos ingresos,
sujetos de crédito incorporados a
la economía formal, dejando descubierta a la población de escasos
recursos o en pobreza cuyas acƟvidades eventuales para la subsistencia permanecen sustancialmente en la economía informal, lo cual
70

impide a esta población acceder a
los créditos inmobiliarios formales.
El análisis de los factores instrumentales preponderantes —económico, políƟco y legal— del
proceso social de producción de
vivienda, que se presentará en una
próxima contribución, permiƟrá
extraer conclusiones orientadas al
terreno de las propuestas.
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Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

Recibido: 15 de octubre de 2014
Aceptado: 3 de noviembre de 2014

73

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

PolíƟcas públicas para la regularización
de la tenencia de la Ɵerra en el Área
Metropolitana de Monterrey (AMM):
dos estudios de caso en las colonias
Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad
Public policies for the legalizaƟon of land tenure
in the metropolitan area of Monterrey (AMM):
two case studies in the colonies Burócratas
de Guadalupe and Tierra y Libertad

Martha Alicia Cabrera Márquez
G. Gerardo Veloquio G.

Resumen

E

n las úlƟmas décadas, la
problemáƟca de los asentamientos irregulares en el
Área Metropolitana de Monterrey
(AMM) se ha incrementado, creciendo con ello el número de personas que habitan en zonas irregulares cuyas supercies aumentan
con relación a la mancha urbana.
El objeƟvo del presente estudio
es determinar la relación entre los
asentamientos irregulares y las acciones de gobierno para determinar su alcance, resultados y, al mismo Ɵempo, proponer una solución
eciente.
El trabajo está centrado en el
análisis de la situación actual que
los habitantes de las colonias Bu-

rócratas de Guadalupe y Tierra y
Libertad viven en relación con las
políƟcas que el gobierno induce a
través de sus insƟtuciones como la
Comisión para la Regularización de
la Tenencia de la Tierra (CORETT),
Hábitat y Fomento Metropolitano
de Monterrey (Fomerrey). El instrumento para la recolección de datos
surgió de la revisión de la literatura
de autores como Nora Clichevsky,
Jan Bazant, Alfonso Xavier Iracheta
Cenecorta, Roberto García Ortega
y otros que han incursionado en
el tema de los asentamientos irregulares. Una vez obtenida la base
de datos se someƟó a pruebas de
Chi-cuadrado a fin de observar las
correlaciones de variables a través
de sus indicadores para, nalmente, mostrar los resultados que la

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

75

�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

inves�gación arrojó y que puedan
ser incorporados en la revisión y
actualización de la Ley de Desarrollo Urbano, así como en el Plan Metropolitano de Monterrey.
Por úl�mo, se enfa�za el hecho
de que si bien es cierto que las ins�tuciones a�enden el problema
de los asentamientos irregulares,
también lo es que aquéllas no previenen los efectos nega�vos del
fenómeno de la irregularidad en la
metrópoli.
Quizá las ins�tuciones del futuro desarrollo urbano en la en�dad
deberán estar orientadas hacia la
prevención, más que a la burocra�zación de los expedientes, a través
de la administración de un fondo
de reserva de suelo que permita
planear un desarrollo urbano incluyente y sustentable.

76

Palabras clave: asentamientos irregulares, polí�ca pública, pobreza
urbana.
Abstract
In recent decades, the problem of
informal se�lements in the metropolitan area of Monterrey, has
increased, also increasing the number of people living in irregular
areas, increasing also the surfaces
of these in rela�on to the metropolitan urban area.
The target of this study is to determine the rela�onship between
se�lements and government ac�ons to determine its scope, results and at the same �me proposing an eﬃcient solu�on.
Key Word: Irregular se�lement,
public urban policies.

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

PolíƟcas públicas para la regularización
de la tenencia de la Ɵerra en el Área
Metropolitana de Monterrey (AMM):
dos estudios de caso en las colonias
Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad
Public policies for the legalizaƟon of land tenure
in the metropolitan area of Monterrey (AMM):
two case studies in the colonies Burócratas
de Guadalupe and Tierra y Libertad

Martha Alicia Cabrera Márquez6
G. Gerardo Veloquio G.7

Introducción

P

ese a tener una economía
posicionada entre las más
altas de México y América
LaƟna y ser considerada la tercera área más poblada del país, en
Monterrey y su área metropolitana
han aparecido desde hace décadas
asentamientos irregulares ubicados principalmente en la periferia.
Frente a la demanda de suelo urbano por parte de personas con bajos
ingresos y la falta de respuesta
eciente e integral por parte del
Estado, los habitantes de estos

6
7

asentamientos viven en condiciones precarias.
El fenómeno de “la informalidad surge a parƟr del funcionamiento de un mercado legal con
determinantes condiciones en la
oferta de suelo, precios y nanciamiento, lo que hace imposible su
acceso a una canƟdad importante de la población urbana, en un
contexto de pobreza y precariedad
laboral” (Lungo, 1989; Jaramillo,
1979; Clichevsky, N., 1975; citado
en Clichevsky, N., 2006: 7). Ante estas circunstancias, como lo arma
Alfonso Xavier Iracheta Cenecorta,
las familias de bajos recursos eco-

Lic. En Arquitectura. Postulante al grado de Maestría en Arquitectura y Asuntos Urbanos de la
Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Doctor en Arquitectura y Asuntos Urbanos. Profesor invesƟgador de la Facultad de Arquitectura
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

nómicos no eligen vivir en los asentamientos irregulares como mejor
alternaƟva, sino que estos siƟos
presentan su única opción ante la
necesidad de una vivienda.
El objeƟvo de esta invesƟgación
es analizar las principales estrategias y acciones que el gobierno en
sus tres niveles realiza en los asentamientos irregulares.
Se analiza el desarrollo urbano
y equipamiento de dos colonias del
Área Metropolitana de Monterrey
(AMM) ubicadas en dos municipios
y con diferente anƟgüedad, buscando comparar los grados de intervención urbana y consolidación
mediante la aplicación de un instrumento, es decir, un cuesƟonario
para la recopilación de la información en los habitantes de estas colonias con miras a realizar un diagnósƟco del estado İsico en el que
se encuentran; a la par se realizan
entrevistas a informantes clave en
el tema de la tenencia insegura de
la Ɵerra.
Los programas, leyes e insƟtuciones encargadas del crecimiento
del desarrollo urbano no prevén
dotación de suelo urbano para las
personas de escasos recursos, lo
cual trae como consecuencia la
proliferación de asentamientos
irregulares ubicados generalmente
en lugares no aptos.
78

De igual manera, no existe ningún organismo para prevenirlos, pues más bien actúan
posteriormente.
Asentamientos irregulares, clasicación de la informalidad
Desde hace décadas, los asentamientos irregulares han sido un
tema persistente en el desarrollo
urbano. Se han considerado, como
señala John C. Turner (1968), agentes de cambio social por todos los
aspectos que implican y las soluciones que deben ser llevadas a cabo
para resolverlos, ya que ameritan
ser atendidos y resueltos de manera ecaz, congruente e integral
desde una visión económica, políƟca y social, según lo plantea José A.
Aldrete-Haas (1985), dentro de un
proceso en donde se vean envueltos los habitantes y el gobierno.
Con el objeƟvo de denir a los
asentamientos irregulares o tugurios en 2002, en las reuniones de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) se puntualizó una serie
de condiciones que caracterizan la
irregularidad:
—Tenencia insegura.
—Acceso inadecuado a agua segura (potable).

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

—Acceso inadecuado a saneamiento y alcantarillado.
—Mala calidad estructural (sin
edicación sólida).
—Hacinamiento (Jordán, R. y R.
Marơnez, 2009).
La clasicación de los asentamientos irregulares, dependiendo de su
origen,
en las ciudades/áreas metropolitanas, el hábitat ilegal/irregular/
informal, implica dos formas de
transgresiones: una con respecto
al aspecto dominación social y la
otra al proceso de urbanización. La
primera se basa en la falta de ơtulos de propiedad (o contratos de
alquiler); la segunda, en el incumplimiento de las normas de construcción de la ciudad (Clichevsky,
N., 2000).

Esta es una de las clasicaciones
de la informalidad que de manera
general las separa en dos grandes
grupos, aunque pueden presentarse los dos casos de tenencia insegura, siendo ilegales por el aspecto
dominal y por el proceso de urbanización.
Frente a este fenómeno, el mercado ilegal de suelo es responsable de la construcción de casi tres
cuartas partes de la vivienda popular, según Alfonso Xavier Iracheta
Cenecorta (2008), quien argumen-

ta también que el gobierno es el
responsable de los aspectos negaƟvos de este proceso al ser incapaz
de ofrecer suelo urbanizado para
los pobres, y al permiƟr que muchos propietarios y desarrolladores
realicen sus acƟvidades al margen
de lo establecido en los planes de
desarrollo urbano. Iracheta Cenecorta plantea también que tal
producción de vivienda contribuye
a que el crecimiento urbano se dé
y se realice aun en siƟos inadecuados, trayendo como consecuencia
una agudización en el desorden
metropolitano que rebasa los planes de desarrollo urbano.
Ello hace evidente que existe
una nula vinculación, como lo reere Roberto García Ortega (2001),
entre planeación y gesƟón urbana,
reejándose en la construcción de
dos ciudades paralelas: una apegada a la ley, guiada y dirigida según
lo esƟpulado en los planes de desarrollo urbano y en la normaƟva
correspondiente; y otra irregular,
fuera del margen de la normaƟva
como los asentamientos irregulares.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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Organización social en los asentamientos irregulares como factor
clave en el proceso de consolidación y regularización de la tenencia de la Ɵerra
Para Alsayyad (1993), “los barrios
nacidos de manera no planicada
e ilegal, dentro de las ciudades del
Tercer Mundo, se convierten en comunidades bien consolidadas”. Debido a las condiciones de habitabilidad y precariedad, los habitantes
de los asentamientos comparten la
incerƟdumbre sobre la tenencia de
la Ɵerra en la que generalmente se
encuentran; la falta de servicios básicos e infraestructura y transporte
son los puntos básicos donde la
solidaridad, parƟcipación y apoyo
entre vecinos suele manifestarse.
De modo que se argumenta que
“la construcción del espacio y la
creación de redes sociales son casi
simultáneas. Desde el inicio, los residentes unidos impiden su expulsión, establecen lazos que hacen
menos diİciles los momentos de
penuria y que darán idenƟdad a la
colonia” (Aparicio, C., 2008: 253).
Lazos que les permiƟrán establecer una organización más fuerte y arraigada en donde elevar las
condiciones de vida mediante mejoras en las viviendas y en el medio
urbano son puntos en común entre
los vecinos.
80

Ante estas adversidades, los
asentamientos irregulares, como
resultado de la lucha de sus habitantes por una vivienda, son considerados vehículos de cambio
social, barrios en proceso de mejoramiento urbano.
Así, pues, “durante el proceso
de construcción espacial y de consolidación de grupos humanos,
se establecen lazos que permiten
crear una idenƟdad propia” (Aparicio, C., 2008: 243), y mediante la
unión y organización se Ɵenen más
oportunidades de éxito.
Existen incluso casos en que el
modo de organización en estos barrios o colonias es tal, que logran
establecer un sistema de reglas o
disposiciones para mantener el orden y la seguridad de los habitantes, como ha ocurrido en la colonia
Tierra y Libertad, en el municipio
de Monterrey, donde los vecinos
procuran mantener un ambiente
tranquilo en le medida de sus posibilidades.
Encontramos también que
los sistemas emergentes en los
procesos de construcción y desarrollo de las ciudades, en el reconocimiento explícito que hace de la
importancia de la dimensión social
sobre la dimensión espacial y İsica,
valoriza la preponderancia de la comunidad y el proceso subyace a su

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

consƟtución desde el actuar individual de cada sujeto, como ocurre
con la hormiga, una neurona y un
byte de información (Orellana, A.,
2008).

La organización entre los habitantes de los asentamientos irregulares es un factor determinante para
alcanzar la consolidación de la colonia, ello a n de gesƟonar ante
las autoridades correspondientes
la legalización de sus predios y,
posteriormente, la implementación de los servicios básicos e infraestructura. GesƟonar de manera individual para obtener algún
benecio no produce los mismos
resultados que la organización y
manifestación de toda la comunidad o colonia.
Un papel importante en la organización de los asentamientos
irregulares es el que realizan los
líderes o caciques, encargados de
movilizar a los habitantes, gesƟonar y, hasta cierto punto, ejercer
presión ante las autoridades para
ver cumplir sus solicitudes de vivienda y servicios.
Al respecto encontramos que
“las luchas por demandas urbanas
son signicaƟvas solo en la medida
en que permiten que la gente se
una, se organice y tome conciencia
políƟca, puesto que, según esos
líderes, esa fuerza políƟca es la úni-

ca garanơa real de un éxito regular
en las propias demandas” (Castells,
M., 1981: 113).
Por otro lado, los habitantes de
estos asentamientos son grupos
vulnerables que pueden converƟrse en parƟcipantes del clientelismo
políƟco, de acuerdo a los intereses
del parƟdo políƟco que se encuentre en el poder.
ParƟcipación de la mujer en los
asentamientos irregulares
“La parƟcipación acƟva de la mujer puede hacer la diferencia en el
grado de desarrollo alcanzado por
una comunidad bajo determinadas
circunstancias, aun cuando la aportación de recursos al proceso por
parte del hombre siga siendo preponderante” (González, J., 2003:
42).
En la mayoría de los casos, la
mujer pasa mayor Ɵempo en la
vivienda en comparación con los
hombres, lo cual permite que sean
ellas las que lleven a cabo la mayor
parte de las gesƟones necesarias
antes las autoridades correspondientes con la nalidad de obtener
un entorno con mayores oportunidades de desarrollo y, así, mejorar
las condiciones en las que habitan.
Otro dato importante es el hecho de que dentro de estos barrios

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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o colonias “las familias en las que la
mujer contribuye económicamente
y parƟcipa en la decisiones sobre la
distribución de los recursos, alcanzan mejores niveles de consolidación habitacional que las familias
donde son solo los varones la única o la más importante fuente de
decisiones e ingresos” (Chant, S.,
1994, citado en González, J., 2003:
43).
De esta manera se ven ampliadas las oportunidades de mejorar
su vivienda, lo que reduce el Ɵempo la construcción de la misma.
PolíƟcas públicas, legalización de
la informalidad
En 2010, según el Consejo Nacional de Evaluación de la PolíƟca de
Desarrollo Social (Coneval), casi la
mitad de la población en el país se
encontraba en condiciones de pobreza, sin ingresos sucientes para
adquirir los bienes y servicios que
se requieren para saƟsfacer sus
necesidades básicas, y sin acceso a
derechos sociales como educación,
servicios de salud y vivienda digna.
De modo tal que encontramos
las llamadas estrategias de sobrevivencia, las cuales se basan en
conocer “¿Cómo subsiste materialmente la población que no Ɵene un
ingreso suciente para saƟsfacer
82

sus necesidades básicas?” (Duque
y Pastrana, 1973, Torrado, 1980, citados en Arredondo, M. y J., González, 2013: 23).
Tales estrategias exaltan la importancia de una forma de organización especial, la cual se adapta
a las condiciones del entorno. Se
analizan entonces las diferentes
acƟvidades que los habitantes de
estos siƟos realizan, que van desde cualquier trabajo informal hasta
acƟvidades ilícitas.
Hablar de una políƟca de desarrollo urbano y habitacional que
logre la superación de la pobreza
y la precariedad urbana, como lo
plantean Ricardo Jordán y Rodrigo
Marơnez, deberá considerar ciertos principios orientadores como lo
ha venido planteando la Comisión
Económica para América LaƟna y
el Caribe (CEPAL). Convendría pues
que estas políƟcas considerasen:
—Estado promotor: que garanƟce
el funcionamiento eciente de los
mercados y organizaciones comunitarias, que lidere y oriente de
forma más integral y más ejecuƟva
el desarrollo urbano y habitacional
sostenible.
—Calidad de la oferta habitacional,
de infraestructura y de equipamiento: una oferta compeƟƟva y
diversicada de vivienda con equipamiento urbano para diferentes

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
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segmentos sociales bajo una regulación adecuada.
—Integración social: promoción de
desarrollos inmobiliarios e inversión en infraestructura pública que
no profundicen la segregación o
fragmenten el aspecto social.
—Gobernanza urbana: mayor y
más eciente parƟcipación, equilibrio y cooperación entre los diferentes agentes urbanos y territoriales en el proceso de planeamiento
y desarrollo de megaproyectos urbanos.
—Oferta estratégica y sostenible
de factores: disponibilidad de Ɵerra y nanciamiento consistentes,
a mediano plazo, con el logro de
mayor coherencia y adecuación
entre los procesos de expansión urbana y dotación de mejores redes
de infraestructura y equipamiento
sostenibles.
—Coherencia estratégica y sostenible de políƟca: arƟculación entre la
producción de vivienda y dotación
de infraestructura y equipamiento
con los objeƟvos económicos, sociales y ambientales del desarrollo,
especialmente en las inversiones
en construcción, y mejoramiento
del hábitat para la superación de la
precariedad urbana como del acceso al crédito, la generación de empleo y mejoramiento de ingresos.
—Diferenciación regional/territorial: una políƟca que aƟenda y capitalice la diversidad de los disƟntos
territorios subnacionales a través
de una mayor descentralización
políƟca-administraƟva y la promo-

ción de instrumentos más exibles.
—Cooperación público-privada: el
liderazgo y orientación integral y
sostenible del desarrollo urbano
y habitacional que convendría impulse el Estado se enmarca dentro
de un clima y vinculación estratégica entre aquél y el sector privado
directa e indirectamente ligado a la
dinámica de este sector.

Al considerar los planteamientos
anteriores en políƟcas públicas y
estrategias gubernamentales, se
garanƟza abordar las problemáƟcas en el caso de los asentamientos irregulares de manera integral,
como lo reeren José A. AldreteHaas (1985) y Manuel Castells
(1981) al tomar en cuenta los aspectos social, económico y políƟco
para lograr una integración socioeconómica, y políƟca de la ciudad.
En el marco de un México incluyente encontramos que en el
Plan Nacional de Desarrollo (20132018) se plantea proveer un entorno adecuado para el desarrollo
integral de la población, dando impulso a soluciones de vivienda digna y un mejoramiento de espacios
públicos.
Las estrategias expuestas en los
planes de desarrollo, tanto federal,
como estatal y municipal, coinciden en la necesidad de diseñar una
adecuada planeación y regulación
del crecimiento urbano con un

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amplio senƟdo humanista, a n de
evitar problemas de asentamientos
irregulares y a la vez ofrecer opciones de bienestar a la población en
condiciones de precariedad.
En datos plasmados en el Plan
Nacional de Desarrollo 2007-2012
se muestra que en las ciudades,
cerca de 90 mil hogares se asientan cada año en lugares poco aptos
para ser habitados y bajo modalidades precarias; la urbanización en
estos siƟos cuesta al municipio de
dos a tres veces más, debido a que
los costos de edicación se elevan.
Entre los objeƟvos que sustentaba el plan se encontraba lograr
un patrón territorial nacional que
frenase la expansión desordenada
de las ciudades, que provea suelo
apto para el desarrollo urbano y
facilite de esta manera el acceso a
servicios y equipamiento necesarios.
De igual manera, en el Plan Estatal 2004-2009 de Nuevo León se
muestra, entre sus objeƟvos, lograr
impulsar una políƟca de regularización de la tenencia de la Ɵerra, la
ampliación de reservas territoriales y el aprovechamiento del suelo.
En el Plan Municipal de Monterrey
2009-2012 se encontraron objeƟvos más detallados que se planteaban brindar a la ciudadanía una
vida digna y más tranquila considerando una planeación inteligente,
84

con proyectos de sustentabilidad,
certeza jurídica en la tenencia de
la Ɵerra, en un entorno de respeto
ecológico, para alcanzar un desarrollo urbano ordenado, promoviendo el ordenamiento territorial
y la seguridad pública en zonas
vulnerables. En el Plan Municipal
de Monterrey 2012-2015 se establecen lineamientos similares para
seguir promoviendo el crecimiento
ordenado.
La administración federal anterior (Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012) planteó también la
necesidad de poder garanƟzar el
acceso a los servicios básicos para
toda la población, implicando que
todos pueden contar con acceso
a agua, a una alimentación suciente, a salud, a educación, a una
vivienda digna y a todos aquellos
servicios que consƟtuyan el bienestar de las personas y de las comunidades.
En el Plan Nacional de Desarrollo actual, el ordenamiento sustentable del territorio se propone
consolidar una políƟca unicada
y congruente de ordenamiento
territorial, desarrollo urbano y vivienda bajo la coordinación de la
Secretaría de Desarrollo Agrario,
Territorial y Urbano (Sedatu). Tal
organismo Ɵene como propósito
fortalecer las instancias e instrumentos de coordinación y coope-

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ración entre los tres órdenes de gobierno y los sectores de la sociedad
con el n de enlazar esfuerzos en
materia de ordenamiento territorial y vivienda.
Programas gubernamentales facultados para la regularización de
la tenencia de la Ɵerra
Para solucionar y prevenir los
problemas del crecimiento de las
manchas urbanas, la Sedatu lleva a
cabo una serie de programas dirigidos a desarrollar mejores ciudades,
con un crecimiento ordenado y garanƟzando la certeza jurídica de la
tenencia de la Ɵerra.
Uno de ellos es el Programa de
Apoyo a los Avecindados en Condiciones de Pobreza Patrimonial
para Regularizar Asentamientos
Humanos Irregulares (Pasprah),un
instrumento de apoyo desƟnado a
aquellos hogares que no han podido concluir los procesos de regularización que les permitan acceder a
la formalidad, a la seguridad jurídica de sus lotes y se encuentran en
situación de pobreza de acuerdo a
los lineamientos y criterios generales para la denición, idenƟcación
y medición de la pobreza.
El programa Pasprah “se consolida como una estrategia de políƟca pública de desarrollo urbano y

metropolitano que aporta elementos para que el desarrollo nacional
en la materia se oriente hacia una
planeación sustentable y de integración” (Programa de Apoyo a
los Avecinados en Condiciones de
Pobreza Patrimonial para Regularizar los Asentamientos Irregulares,
2013: 46). Asimismo, contribuye al
establecimiento de acciones coordinadas entre diversas instancias y
órdenes de gobierno, apoyando la
regularización de la tenencia de la
Ɵerra como estrategia que impulse
la ordenación territorial de los centros de población, ciudades y zonas
metropolitanas.
Otro programa es Hábitat, instrumentado desde 2003 por la
Secretaría de Desarrollo Social
(Sedesol) con el propósito de arƟcular los objeƟvos de la políƟca
social con los de las políƟcas de
desarrollo territorial y urbano. Ello
con el interés de avanzar hacia la
superación de los rezagos y los profundos contrastes sociales en las
ciudades y zonas metropolitanas,
así como de contribuir a transformarlas en espacios seguros, ordenados y habitables.
El programa está dirigido a enfrentar los desaİos de la pobreza y
el desarrollo urbano con la instrumentación de un conjunto de acciones que combinan, entre otros
aspectos, el mejoramiento de la

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

infraestructura básica, el equipamiento de las zonas urbano-marginadas y la prevención de desastres
con la entrega de servicios sociales
y acciones de desarrollo comunitario en esos ámbitos. Mediante
este programa se busca asegurar
la concurrencia y la integralidad de
los esfuerzos dirigidos a apoyar a la
población urbana en situación de
pobreza patrimonial.
Para la regularización de los
asentamientos irregulares ubicados en terrenos ejidales, el organismo encargado es la Comisión para
la Regularización de la Tenencia de
la Tierra (CoreƩ), creado en 1973.
Dentro de sus facultades se encuentra regularizar la tenencia de
la Ɵerra en donde existan asentamientos humanos irregulares, ubicados en bienes ejidales o comunales; promover ante las autoridades
competentes la incorporación de
las áreas regularizadas al fondo
legal de las ciudades; y conceder,
cuando así proceda, las escrituras
públicas o ơtulos de propiedad con
los que se reconozca la propiedad
de los parƟculares una vez efectuada la regularización.
Para la regularización de la tenencia de la Ɵerra, la actual Ley de
Desarrollo Urbano del Estado de
Nuevo León establece en el arơculo
42 las siguientes consideraciones:
los predios deben estar ubicados
86

en áreas proyectadas dentro de los
planes o programas, haciendo énfasis en que no podrá regularizarse
los ubicados en zonas de riesgo o
preservación ecológica.
La fracción III señala que la regularización será promovida por el
Estado a través de sus organismos
competentes, los cuales estarán
sujetos a la ley. Dentro de estos organismos Nuevo León cuenta con
Fomerrey, consƟtuido el 30 de julio
de 1973 ante las presiones sociales
y los conictos ocasionados por las
frecuentes invasiones de predios
provocadas por el décit de vivienda y suelo urbano para las personas
de escasos recursos económicos.
Fomerrey es un deicomiso que
promueve, propicia e impulsa la integración del patrimonio de las familias de Nuevo León que no cuentan con recursos sucientes.
Dentro de sus funciones se encuentran instrumentar proyectos,
programas y acciones que faciliten
a las familias de escasos recursos
económicos, la seguridad de la tenencia de la Ɵerra por medio de
lotes equipados con los servicios
básicos, mediante proyectos de
ventas a plazo, promoviendo la autoconstrucción y el mejoramiento
de las viviendas.
Los municipios, en especial los
que conforman el AMM, trabajan
conjuntamente con Fomerrey en

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

la regularización de la tenencia de
la Ɵerra de la zona urbana, con el
propósito fundamental de otorgar
a los asentamientos irregulares
certeza jurídica y una mejor calidad
de vida.
Aplicación de métodos estadísƟcos y cualitaƟvos en asentamientos irregulares del AMM
Esta invesƟgación se está realizando mediante una metodología mixta. En un primer acercamiento con
Fomerrey se indagó sobre las colonias irregulares del AMM: se nos
informó que no se Ɵene el número
total de este Ɵpo de asentamientos
en la ciudad y por tanto se desconoce, en la mayoría de los casos, el
grado de desarrollo urbano con el
que cada uno cuenta. No obstante,
obtuvimos por municipio una lista
de colonias que de manera disƟnta
están o estuvieron en proceso de
regularización.
De dicha lista se extrajeron dos
casos de estudio ubicados dentro
del AMM, los cuales fueron elegidos de acuerdo al argumento de
Jan Bazant (2004) sobre Ɵempos de
intervención urbana. Bazant argumenta que ésta Ɵene tres Ɵempos:
la primera es llamada etapa inicial
de expansión, periodo en el que
el asentamiento solo cuenta con

electricidad y carece de los demás
servicios básicos, comprendiendo
un lapso de aproximadamente una
década; el siguiente Ɵempo es la
llamada etapa temprana de consolidación, cuando el asentamiento
Ɵene establecido más de una década y aún cuenta con suciente
terreno no habitado para realizar
modicaciones en el trazo real,
ayudando a estructurar el asentamiento como un conjunto urbano;
en la etapa avanzada de consolidación el territorio está completamente ocupado y habitado, por lo
que este Ɵpo de intervención urbana es el más costoso de los tres
debido a que se Ɵenen que afectar
viviendas ya habitadas.
Los casos de estudio son la colonia Tierra y Libertad, ubicada en
el municipio de Monterrey con más
de 40 años de su aparición, y Burócratas de Guadalupe, en el municipio de Guadalupe, la cual cuenta
con viviendas con poco menos de
quince años. Se descartó una tercera colonia que se encontrara en
la etapa inicial debido a que Burócratas de Guadalupe, si bien en
situación de colonia en etapa temprana de consolidación, cuenta con
la mayoría de las caracterísƟcas de
una colonia en etapa inicial de expansión en cuanto a la implementación de servicios e inserción en la
mancha urbana.

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�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

Aunado al grado de desarrollo
urbano con el que cuentan estas
dos colonias, es relevante conocer el lugar de origen de los pobladores, su grado de escolaridad
y su ocupación, entre otros. Con
estos datos se busca establecer
los factores determinantes de los
asentamientos irregulares para,
posteriormente, visualizarlos o
considerarlos en lo que serían una
políƟca pública integral aplicada en
este Ɵpo de colonias.
Para el cálculo del tamaño de la
muestra se consideró el número de
viviendas por áreas geoestadísticas
básicas (AGEBs) denidas por el
InsƟtuto Nacional de EstadísƟca
y Geograİa (INEGI), arrojando un
total de 120 casos. De acuerdo a
la población que habita dichas colonias y considerando el Ɵempo de
aparición, se optó por aplicar 30
encuestas en Burócratas de Guadalupe y 90 en Tierra y Libertad,
ya que en esta úlƟma es mayor en
población y viviendas.
De la aplicación del instrumento
se analizaron algunas las variables
que se describen a conƟnuación
por medio del StaƟsƟcal Package
for Social Sciences (SPSS) v. 20.
Dentro de las preguntas que se
formularon se indagaba si los habitantes de estas colonias estaban
enterados de la existencia de las
insƟtuciones gubernamentales en88

cargadas de regulación de la tenencia de la Ɵerra.
Especícamente para el AMM,
la insƟtución encargada de otorgar
seguridad en la tenencia de la Ɵerra en asentamientos irregulares es
el Fomerrey; por tal moƟvo, se busca ver la relación que existe entre
las personas que aún no cuentan
con su ơtulo de propiedad como
las que ya lo obtuvieron por medio
de dicha insƟtución, contribuyendo a dar respuesta a la hipótesis de
que la existencia de insƟtuciones o
programas gubernamentales encargados de otorgar seguridad en
la tenencia de la Ɵerra no garanƟza la regularización de los asentamientos irregulares.
Para demostrar tal aserto, nos
apoyamos en la parte cuanƟtaƟva
en la prueba estadísƟca de Chicuadrado en su variante de independencia, parƟcularmente úƟl
para analizar datos de variables
cualitaƟvas nominales. Es uƟlizada
para analizar la frecuencia de dos
variables con categorías múlƟples
a n de determinar si las dos variables son independientes o no.
Fórmula:
• .

'

¡

v1 -e

r

z2 =¿¿-'- Y
- con
;. J j •l

e9

Donde: e,¡ = n,_ · n_¡ l n

.

(k-1)(r-1) grados de libertad.

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

Las hipótesis a comprobar:
H0: No hay relación entre variables.
H1: Sí hay relación entre variables.
Para su análisis se observa que si “P
value” es menor que 0.01, se puede concluir que hay relación entre
variables; y si es mayor a 0.01, que
no existe relación entre variables,
como lo observaremos más adelante.

de Guadalupe, 60 por ciento de la
población procede del AMM; 27
por ciento de San Luis Potosí; y el
13 por ciento restante de Durango,
Zacatecas y Veracruz, entre otros
(ver gura 2). Referente a esto, encontramos que
en Monterrey se ha explicado el fenómeno de la invasión de terrenos
principalmente por la necesidad
que Ɵenen las familias recién migrantes de tener un techo dónde
guarecerse. Sin embargo, en las
encuestas realizadas directamente
sobre el terreno, se observa que
40.6 por ciento de los colonos eran
originarios del área metropolitana de Monterrey, lo cual nos indica que el problema de la vivienda
afecta tanto a los naƟvos como a
los migrantes (Villareal, D., 1988:
57).

Resultados
Con frecuencia se creé que la mayoría de los habitantes de los asentamientos irregulares proviene de
otros estados, más que de Nuevo
León; sin embargo, dentro de los
datos que arrojó el instrumento se
observó que en el caso de la colonia Tierra y Libertad, 66 por ciento
de los pobladores es originario del
AMM o de municipios del mismo
estado; 17 por ciento proviene de
San Luis Potosí; y el tercer lugar
de procedencia es Zacatecas (gura 1). Para el caso de Burócratas

Con esto podemos deducir que
la falta el acceso de suelo urbano
afecta mayormente a los habitantes del propio estado de Nuevo
León, contrario a lo que generalmente se percibe respecto al origen de los habitantes de los asentamientos irregulares.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

Figura 1. Lugar de procedencia: colonia Tierra y Libertad
Otro

Coahuila
4

7

San Luis Potosí
17
r~uevo León

66

Fuente: elaboración con base en datos de campo.

Figura 2. Lugar de procedencia: Burócratas de Guadalupe
VeracruzOlros

zacatecas

Durango 3
3

3

San tuis Potosi

27

Fuente: elaboración con base en datos de campo.

90

Muevo león
60

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

Dentro del análisis estadísƟco se
comenzó por obtener las frecuencias y se encontró que del total de
la población, 44 personas no cuentan con ơtulo de propiedad, lo que
equivale a 36.7 por ciento del total
de los encuestados; y 76 personas
sí cuentan con ơtulo de propiedad,
que corresponde a 63.3 por ciento
del total de los casos.
Se encontró también que 27
personas no Ɵenen conocimiento
de Fomerrey, lo que equivale a 22.5
por ciento del total de la muestra;
y 93 personas si conocen la insƟtución, lo que corresponde a 77.5 por
ciento del total de los casos.
Para conocer de una manera
más directa el comportamiento de
las variables ơtulo de propiedad y
la insƟtución Fomerrey se realizaron tablas de conƟngencia (tabla1),
donde se observa lo siguiente:
siete personas no Ɵenen ơtulo de
propiedad y desconocen de la existencia de Fomerrey, lo que equivale a 25.9 por ciento del total de
personas sin ơtulo de propiedad; y
20 personas que cuentan con el ơtulo de propiedad contestaron que
no están enterados de Fomerrey, lo
que equivale a 74.1 por ciento de
los encuestados que no están enterados de la existencia de Fomerrey.
Por otra parte, 39.8 por ciento
que representa a 37 personas no

Ɵene ơtulo de propiedad y dicho
porcentaje está enterado de la
existencia de Fomerrey; y 60.2 por
ciento del total de los encuestados
que admiƟó conocer Fomerrey y
cuenta con el ơtulo de propiedad,
como se observa en la tabla 1.
La mayoría de la población de
la muestra cuenta con ơtulo de
propiedad debido a que la colonia Tierra y Libertad Ɵene más de
40 años de haberse fundado y se
encuentra en una etapa avanzada
de consolidación, aunque existen
casos donde aún no se Ɵene título
de propiedad, representando una
minoría.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

91

�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

Tabla 1. Tabla de conƟngencia título de propiedad y Fomerrey
NO
SÍ
Título de
propiedad

Fomerrey

NO

SÍ

Total

Recuento

Total

7

37

44

Frecuencia
esperada
Recuento
Frecuencia
esperada
Recuento

9.9

33.3

44.0

20
17.1

56
59.7

76
76.0

27

93

120

27.0

93.0

120.0

Frecuencia esperada

Fuente. Elaboración con base en datos de campo.

Tabla 2. Prueba de Chi-cuadrado ơtulo de propiedad y Fomerrey.
Valor

gl

Significancia asintóƟca (bilateral)
.188

Significancia exacta
(2-caras)

Significancia
exacta (1-cara)

1
Chi-cuadrado
1.731a
de Pearson
Corrección por
1.185
1
.276
conƟnuidad
Razón de vero1.799
1
.180
similitudes
Asociación lin.257
.138
eal por lineal
Número de
120
casos válidos
a. 0 casillas (0.0%) Ɵenen una frecuencia esperada inferior a 5. La frecuencia
mínima esperada es 283.91.
b. Calculado solo para la tabla 2x2.
Fuente: elaboración con base en datos de campo.

92

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

También se llevó a cabo la prueba
de Chi-cuadrado de independencia
para analizar la frecuencia entre las
variables ơtulo de propiedad y Fomerrey y así determinar si las dos
variables son independientes (tabla 2). Para esto se formularon las
siguientes hipótesis:
—Hipótesis nula (H0): las variables
ơtulo de propiedad y Fomerrey son
independientes.
—Hipótesis alternaƟva (H1): las variables ơtulo de propiedad y Fomerrey no son independientes, están
relacionadas.

En otra parte de la invesƟgación
se elaboraron entrevistas semiestructuradas a informantes clave,
los que desde diferentes ámbitos
conocen de cerca la problemáƟca
de los asentamientos irregulares,
obteniendo mediante el análisis
del discurso aportaciones que pueden contribuir a la estructuración
de una políƟca integral como lo
plantea la CEPAL y que aparece en
líneas anteriores.
Recomendaciones para aminorar los efectos negaƟvos de los
asentamientos irregulares, según
expertos en el tema:

Como el valor de la signicancia asintóƟca es mayor a 0.01, se
puede deducir que no existe una
relación estadísƟcamente signicaƟva entre la obtención del ơtulo
de propiedad y la insƟtución —Fomerrey— encargada de otorgar
seguridad en la tenencia de la Ɵerra para el caso de asentamientos
irregulares dentro del AMM, por
tanto se rechaza la hipótesis alternaƟva. Con esto podemos concluir
que la existencia de insƟtuciones
gubernamentales como Fomerrey
no garanƟza la regularización de
los asentamientos irregulares en el
AMM.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

93

�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

Estructurar y mejorar la
economía del país.
Ámbito
económico

Con generación de empleos
dignos y bien remunerados.
Cubriendo en su totalidad el
rezago en vivienda.
Respuesta insƟtucional efecƟva.

Ámbito
político

Aplicación de políƟca regional con base.

Analizando las caracterísƟcas
especícas de cada lugar, de
cada ciudad: lo que puede ser
bueno para un estado puede no
funcionar en otro.
InsƟtuciones gubernamentales
encargadas de prevenir el
fenómeno de los asentamientos irregulares, contando con
reservas territoriales, ubicadas
dentro del área metropolitana,
desƟnadas a las personas de
escasos recursos económicos.

94

�PolíƟcas públicas para la regularización de la tenencia de la Ɵerra en el Área Metropolitana de
Monterrey (AMM): dos estudios de caso en las colonias Burócratas de Guadalupe y Tierra y Libertad

Estrategias y programas con
reglas de operación claras.
Establecer criterios de evaluación en los programas
ejecutados.
Erradicando de manera total
el clientelismo políƟco.
Ámbito
social
La regularización de la
tenencia de la Ɵerra, asegurando un patrimonio para
las futuras generaciones.

Reexiones nales“En América LaƟna la toma ilegal de terrenos es el
único medio de presión que permite a los pobres converƟrse en dueños de un pedazo de Ɵerra, ya que
el mercado inmobiliario les es inaccesible” (Alsayyad, 1993, citado en
Aparicio, C., 2008: 243). Mientras
no se establezcan medidas y acciones que resuelvan integralmente el
tema de los asentamientos irregulares, las invasiones y ocupaciones
de manera ilegal seguirán apareciendo en las ciudades.
Los habitantes de estos asentamientos buscan, en la medida de
sus posibilidades, adaptarse de la

mejor manera a las caracterísƟcas
del entorno. La convivencia, la solidaridad, la ayuda que se prestan
unos a otros establece lazos sociales fuertes, los cuales les permiten
organizarse para obtener mejores
condiciones en su entorno y elevar
su calidad de vida.
Dentro de la normaƟvidad, las
principales estrategias que se consideran para dirigir el rumbo del
país encontramos el combate al rezago en infraestructura social y de
servicios; atención a grupos vulnerables y en situación de riesgo; y
ampliar y garanƟzar los servicios de
salud con calidad. Sin embargo, es

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

95

�Martha Alicia Cabrera Márquez / G. Gerardo Veloquio G.

necesario tomar otro Ɵpo de medidas, ya que los asentamientos irregulares siguen proliferando en las
ciudades.
Desde la década de 1970, Fomerrey ha sido el encargado de
otorgar certeza jurídica a los habitantes de los asentamientos irregulares ubicados en el AMM. No obstante, dicho organismo gesƟona la
regularización de la tenencia de la
Ɵerra cuando el problema es un
hecho; Fomerrey no está facultado
para prevenir la toma de terrenos
de manera ilegal.
No existe una estrategia o políƟca pública encargada de proveer
suelo urbanizado a las personas de
escasos recursos económicos; por
tales moƟvos y como se expuso
con anterioridad, se ven obligados
a vivir en asentamientos irregulares.
La organización social es una
parte esencial del éxito para obtener la tenencia segura de la Ɵerra,
infraestructura urbana y mejores
servicios.
Lo que ha venido sucediendo
en la organización de la sociedad
es que gradualmente
la vivienda, equipamiento y el uso
de la Ɵerra, conducidos frecuentemente por militantes políƟcos
no parƟdarios, las asociaciones de
96

colonos y vecinos, autónomas con
relación al Estado, están en proceso de construir un movimiento
de masas, sentando las bases para
iniciaƟvas políƟcas más amplias
y apoyadas por una base popular
(Castells, M., 1981: 118).

Con esto, en suma, se garanƟza
consolidar una políƟca integral que
aƟenda las demandas de los grupos más vulnerables, diseñando
una estrategia basada en la parƟcipación y el diálogo de la ciudadanía
con la autoridad en la búsqueda de
soluciones adecuadas a las necesidades que afrontan.
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Recibido: 3 de octubre de 2014
Aceptado: 17 de octubre de 2014

�El espacio público y su fracaso como generador de calidad de vida urbana en los polígonos
de pobreza del Área Metropolitana de Monterrey (AMM)

El espacio público y su fracaso como
generador de calidad de vida urbana
en los polígonos de pobreza del Área
Metropolitana de Monterrey (AMM)

The public space and its failure as a source
of urban quality of life in poverty urban
polygons of Monterrey Metropolitan
Area (MMA)
Bernardo Ríos Mejía
Gabriel Díaz Montemayor

Resumen

E

l espacio público ha retomado, en los úlƟmos años, una
prominencia vital en el desarrollo de las ciudades alrededor del
mundo. La importancia de la calidad de vida en las urbes ha hecho
cambiar el paradigma morfológico
sobre la construcción y funcionamiento de las mismas. En América LaƟna, donde muchas ciudades
han crecido desordenadamente
debido a asentamientos irregulares
y falta de leyes que reglamenten la
dotación de espacio urbano, han
surgido propuestas para atacar estos problemas —en Medellín, Colombia, por ejemplo— por medio
de la implementación de programas que uƟlizan el espacio público
como catalizador para los progre-

sos sociales. Diversos han sido los
efectos de la aplicación de dichos
programas: la cohesión social,
apropiación vecinal de los espacios
públicos, baja de índices delicƟvos,
entre otros. El mejoramiento en la
infraestructura en general ha devenido un sostén urbano más sólido.
Por otro lado, el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) posee
gran décit de espacio público y
áreas verdes, aunado al deterioro
de los siƟos ya existentes; los polígonos de pobreza nos muestran
la situación más cruda de la urbe.
Se analiza, por ende, cuáles son las
condiciones del espacio público en
estas áreas y qué factores determinan su uso, así como su relación
con la calidad de vida urbana.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

99

�Bernardo Ríos Mejía / Gabriel Díaz Montemayor

Palabras clave: espacios públicos,
parques, calidad de vida urbana,
polígono de pobreza.
Abstract
Public space has taken in recent
years, a vital importance in the
development of ci�es around the
world. Furthermore, the importance of quality of life in ci�es has
made morphological paradigm
change, not only on how ci�es are
build but how they func�on. In
La�n America, where many ci�es
have grown wildly due to se�lements and lack of law regula�on in
the provision of urban space; there have been proposals to address
these problems through the implementa�on of programs that use
public space as a catalyst for social
progress. Various have been the
eﬀects of the implementa�on of
such programs, such as social cohesion, neighborhood appropria�on
of public spaces, low crime rates
among others. The improvement in
infrastructure in general has become a stronger urban support.
On the other hand, the AMM
has a large decit of public space and green areas, added to the
deteriora�on of exis�ng sites; poverty polygons show the starkest
situa�on of the city. Therefore we
100

analyze what are the condi�ons
of public space in these areas and
what factors determine their use,
plus their rela�on to the quality of
urban life.
Key words: Public spaces, parks,
quality of urban life, poverty polygon.
Deniciones
Según María de Lourdes García
Vázquez (2009), el espacio público corresponde al territorio de la
ciudad en el que cualquier persona �ene derecho a estar y circular
libremente, es decir, como un derecho. Estos espacios podrían clasicarse en dos �pos: los espacios
abiertos tales como plazas, calles,
parques, etcétera; y los cerrados,
como bibliotecas públicas, centros
comunitarios, entre otros. Autores
como Fernando Gaja García (2011)
lo denen en contraposición al espacio privado, donde el paso está
restringido por criterios de propiedad privada, reserva gubernamental u otros.
Jordi Borja (2000), teórico catalán, arma que dicho espacio no
debe ser concebido como el residuo entre lo construido y el espacio viario. En su opinión debe de

�El espacio público y su fracaso como generador de calidad de vida urbana en los polígonos
de pobreza del Área Metropolitana de Monterrey (AMM)

ser considerado un elemento ordenador del urbanismo, un espacio
de conƟnuidad y de alteridad, ordenador del barrio, arƟculador de
la ciudad y estructurador de la región urbana. Ahora bien, la función
del espacio público no se reduce
simplemente a ordenar la región
urbana, como lo mencionan Jordi
Borja (2000) y Olga Segovia (2005):
los espacios públicos denen la calidad de vida de una ciudad y por
ende de sus ciudadanos. Estudios
como los de Laura Berman (1997),
Charles A. Lewis (1996) y Frances E.
Kuo et al. (1998) han comprobado
que los habitantes de barrios que
poseen programas de áreas verdes
y espacios públicos aumentan sus
interacciones sociales, desarrollan
una idenƟdad y valores comparƟdos, estrechando lazos sociales en
comparación con el mismo Ɵpo de
vínculos que desarrollan ciudadanos alejados de áreas con esta Ɵpología.
En la actualidad, la gran mayoría
de los espacios públicos en nuestro
país se caracteriza por un estado
İsico precario y una ausencia de
usuarios, lo que ha devenido lugares que no resultan atracƟvos ni
seguros para la población. Este fenómeno ha originado, entre otras
cosas, una alta incidencia delicƟva
y violencia dentro de estas áreas
urbanas. Las pandillas o grupos

detractores del espacio público se
han apropiado de este territorio, y
los habitantes viven con la angusƟa permanente de converƟrse en
vícƟmas de los actos delicƟvos de
dichos grupos (Secretaría de Desarrollo Social, 2010). Jordi Borja
(2000) arma que en el imaginario
colecƟvo contemporáneo los espacios públicos se asocian con el conicto. Lo anterior incide indirectamente en la calidad de vida de los
ciudadanos.
Dilucidamos por ende el concepto de calidad de vida. Dicho
concepto puede remontarse a los
Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, cuando
invesƟgadores como Angus Campbell (1981) y Glenda A. Meeberg
(1993) realizaban indagaciones sobre la percepción de las personas
acerca de una buena vida o si se
senơan nancieramente seguras.
Propiamente, el término calidad de
vida hace su aparición ya entrados
los años sesenta (Urzúa, A. y A. Caqueo-Urízar, 2012). Fue, de hecho,
hasta los años setenta que su uso se
generalizó, ello como reacción ante
criterios económicos cuanƟtaƟvos
que rigen los informes sociales,
de contabilidad social o estudios
de nivel de vida. Salvador Rueda
(2011) señala que la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE) estableció en

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

101

�Bernardo Ríos Mejía / Gabriel Díaz Montemayor

1970 la necesidad de insisƟr que
la expansión económica no es una
nalidad en sí misma, sino un instrumento para incenƟvar mejores
condiciones de vida, por lo tanto
deben de enfaƟzarse sus aspectos de calidad. También Martha C.
Nussbaum y Amartya Sen (1996)
establecen que la Organización de
las Naciones Unidas (ONU) arma que el Producto Interno Bruto (PIB) es una medida exigua del
bienestar de los ciudadanos, pues
la medición de aquélla no debe estar basada solamente en medidas
monetarias. En suma, las medidas
de bienestar deberían basarse en
diversos componentes que juntos
conformen el nivel de vida.
La calidad de vida es entonces
un concepto mulƟdimensional,
complejo y transversal, al cual conciernen rubros económicos, sociales, ambientales y İsico-espaciales,
tanto a nivel colecƟvo como individual (Cifuentes, M. et al., 2008).
Rosella Palomba (2002) aclara que
muchos autores aseveran que no
es posible hablar de calidad de vida
en general, sino de un dominio especíco de dicho concepto.
En el caso concreto de las metrópolis, los principales factores
que inciden negaƟvamente en la
calidad de vida urbana son los elevados Ɵempos de traslado, las con102

Ɵngencias ambientales, las condiciones de la vivienda precaria y la
falta de una oferta real de espacios
de uso común apropiados, donde
se efectúen acƟvidades de recreación que den uso y curso al Ɵempo
libre y permitan a las personas relacionarse con sus conciudadanos
(Bull, A., 2003).
Para efectos del presente arơculo, se dene ‘calidad de vida urbana’ como un concepto mulƟdimensional que concreciona calidad
de vida sobre el espacio urbano;
constructo social formado de tres
dimensiones: calidad ambiental,
bienestar e idenƟdad. El primer rubro incluye calidad y accesibilidad
de la vivienda y el vecindario, así
como calidad ambiental del aire,
limpieza y manejo de residuos. El
bienestar es la saƟsfacción de bienes y servicios básicos como empleo, educación, salud, vivienda,
transporte, dotación de espacios
públicos y de servicios. Finalmente,
la idenƟdad se dene como el grado de intervención y apropiación
de las personas sobre su medio.

�El espacio público y su fracaso como generador de calidad de vida urbana en los polígonos
de pobreza del Área Metropolitana de Monterrey (AMM)

El espacio público y su fracaso como
generador de calidad de vida urbana
en los polígonos de pobreza del Área
Metropolitana de Monterrey (AMM)

The public space and its failure as a source
of urban quality of life in poverty urban
polygons of Monterrey Metropolitan
Area (MMA)
Bernardo Ríos Mejía8
Gabriel Díaz Montemayor9

Introducción

L

a disparidad de condiciones
entre las áreas rurales y urbanas que dieron como resultado la movilización masiva de campesinos en búsqueda de empleos
y mejores servicios, así como el
crecimiento económico que experimentó México en el periodo del
“milagro mexicano”, generaron en
el país una gran migración que devino la urbanización del territorio
nacional en un periodo de poco
más de 40 años (Garza, G., 2002).

8
9

En 1950, menos de 43 por ciento
de la población habitaba en localidades urbanas, mientras que en
1990 la cifra era de 71 por ciento.
Actualmente, 80 por ciento de la
población habita en zonas urbanizadas, aunque dicho crecimiento
ha menguado en comparación con
el experimentado a mediados del
siglo XX (InsƟtuto Nacional de EstadísƟca y Geograİa, 2010).
Este rápido proceso de urbanización causó sin embargo una
densicación descontrolada y fragmentada de las ciudades (Ward,

Arquitecto por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Maestría en Ciencias con Orientación en
Asuntos Urbanos por la UANL Especialidad en espacio público y su relación con la calidad de vida.
Arquitecto por la Universidad Autónoma de Chihuahua.
Maestría en Arquitectura de Paisaje por la Universidad de Auburn, Alabama. Especialidad en bordes y periferias urbanas en ciudades fronterizas. Profesor Asistente de Arquitectura de Paisaje en
la Escuela de Arquitectura en la Universidad de Texas en AusƟn.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

103

�Bernardo Ríos Mejía / Gabriel Díaz Montemayor

P., 1991) que vieron proliferar numerosos barrios populares y áreas
construidas bajo poca o nula regulación. Surgieron también barrios
periféricos que se extendieron sin
orden, creando áreas alejadas de
los servicios otorgados por el Estado y haciendo el abasto a los mismos más complicado para los organismos encargados (Secretaría de
Desarrollo Social, 2010); asimismo,
los núcleos periféricos quedaron
alejados de los centros de trabajo. A lo anterior cabe señalar que,
en México, 65 por ciento de las
viviendas del país pertenece a vivienda informal, es decir, desarrollos irregulares y autoproducción
de su hábitat. Y con los programas
de vivienda social existentes, construyendo mayoritariamente en
las periferias de las ciudades y sin
planeación (Sánchez, J., 2012), se
acentúa el problema de la dotación
de espacios públicos y acceso a
servicios como el transporte colecƟvo.
La carente planeación en la dotación de espacios públicos se ve
agravada debido a las condiciones
de los espacios ya existentes. Éstos
poseen grados signicaƟvos de
deterioro —graƟ en las paredes
y presencia de basura—, así como
signos de vandalismo. Lo anterior
se suma a la esƟgmaƟzación que
sufren por parte de la población, la
104

cual los calica como lugares peligrosos, ello de acuerdo a la Encuesta sobre calidad de vida, compeƟƟvidad y violencia social (ENCAVI)
y la Encuesta sobre percepción de
inseguridad, conducta de riesgo
y parƟcipación ciudadana (ENPICOR) (Secretaría de Desarrollo Social, 2010). En efecto, los espacios
públicos están posicionados en el
tercer lugar más inseguro dentro
del territorio urbano, según la opinión pública, con 42.7 por ciento,
después de la calle y el transporte
colecƟvo.
El espacio público ha dejado de
ser, hoy en día, un lugar de esparcimiento, recreación y convivencia, y
se ha converƟdo, por el contrario,
en el espacio donde se maniestan
los diversos conictos sociales (Segovia, O., 2005).
El deterioro de los espacios públicos reeja la falla de las redes
sociales y la pérdida de cohesión
social. Lo anterior, aunado a la pauperización de grandes sectores poblacionales, ha devenido la proliferación de inseguridad, delincuencia
y violencia urbana en general. Esta
percepción de inseguridad y abandono que las áreas públicas viven
actualmente son un proceso cíclico
y acumulaƟvo; si los espacios de
interacción social y los lugares en
donde la pertenencia colecƟva se
pierden, aumenta la inseguridad

�El espacio público y su fracaso como generador de calidad de vida urbana en los polígonos
de pobreza del Área Metropolitana de Monterrey (AMM)

(Cabrales, L., 2002: 42).

de área verde por habitante. Estándares internacionales señalan que
para contar con una ópƟma calidad
de vida en las ciudades, dichas cifras deben de ser de nueve metros
cuadrados por habitante como
mínimo, según lo establece la Organización Mundial de la Salud
(OMS); la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por su parte
establecen casi el doble, 16 metros
cuadrados (Sierra, I. y J. RamírezSilva, 2010; Secretaría de Desarrollo Social, 2010). Autores como
Jordi Borja (2000) arman que la
existencia de zonas verdes y parques urbanos son factores de suma
importancia en la calidad de vida
de las ciudades, entendida esta
como una combinación de condiciones ambientales donde entran
la calidad del aire, agua, polución
audiƟva, vivienda, accesibilidad,
etcétera.

Espacio público y calidad de vida
urbana en el contexto del AMM
El AMM tuvo un crecimiento acelerado debido a la industrialización
establecida dentro del modelo de
susƟtución de importaciones. Entre los años 1950 y 1960, Monterrey casi duplicó su población al
crecer a una tasa de 6.7 por ciento
anual. Esta expansión, que conƟnuó hasta bien entrados los años
setenta, creció paralelamente al
desarrollo económico-demográco
de la urbe, acentuada por la creación de nuevos fraccionamientos
residenciales medios y bajos, así
como por la ocupación ilegal de
Ɵerras (Garza, G., 2008).
Estas condiciones de crecimiento acelerado y poca planeación urbana dieron como resultado una
morfología urbana fragmentada,
como lo menciona Peter Ward
(1991), así como una dotación insuciente de infraestructura urbana en espacios públicos y áreas
verdes.
Según el DiagnósƟco de rescate de
espacios públicos (Secretaria de
Desarrollo Social, 2010), el AMM
cuenta con 3.9 metros cuadrados

Espacio público y áreas verdes en
los polígonos de pobreza del AMM
En 2009 se publicó un estudio realizado por invesƟgadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) para la Secretaría de Desarrollo Social, en el que 68 áreas
urbanas fueron denidas como
polígonos de pobreza dentro del
AMM. Se trata de espacios sociales
rezagados respecto al desarrollo
alcanzado por el resto de la me-

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

105

�Bernardo Ríos Mejía / Gabriel Díaz Montemayor

trópoli donde están situados; de
zonas donde las políƟcas públicas
no han llegado o lo han hecho de
forma inadecuada. Estas áreas reejan en muchos aspectos su rezago, incluyendo áreas verdes y espacios públicos, como es el caso del
polígono del sector Independencia.
Este polígono no contaba con
espacios públicos ni áreas verdes
hasta la construcción del centro
comunitario “Bicentenario Independencia”; dicho sector contaba
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en ese año con una población de
116 mil 249 habitantes (Marơnez,
I., J., Treviño y M. Gómez, 2009). La
construcción del centro comunitario abrió oportunidades a la comunidad para asisƟr a talleres, clases
y acƟvidades diversas. Según el
diario El Horizonte (2013), los 200
talleres imparƟdos desde la inauguración del proyecto, en 2011,
han beneciado a más de 40 mil
ciudadanos.

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Fig. 1.0 Mapa del polígono de pobreza número 2. Elaboración propia con base en Google Earth

106

�El espacio público y su fracaso como generador de calidad de vida urbana en los polígonos
de pobreza del Área Metropolitana de Monterrey (AMM)

Otro estudio de áreas realizado sobre el polígono Edison muestra, de
acuerdo a las normas antes mencionadas y dictadas por la OMS,
que el área debería de contar con
192 mil metros cuadrados de espacios públicos y solo cuenta con 20
mil, es decir, hay un décit de 172
mil metros cuadrados (Tavares, A.,
2013).
En el estudio que realizamos en
el área del polígono número 2, se
constató que solo existen dos parques sirviendo a la zona, ubicados
en la periferia. Ambos cubren menos de 1.8 metros cuadrados de
área verde por habitante del polígono.
Lo anterior, de nuevo, comparado con la norma mínima de la
OMS de nueve metros cuadrados
de área verde por habitante. Además, según el urbanista Jan Gehl
(2009) un parque sirve a una po-

blación determinada de entre 400
y 500 metros a la redonda del espacio mismo, por ser las distancias
que la gente puede caminar fácilmente. Ello nos hace ver que existe
un área central en el polígono que
no está servida por ninguno de los
parques.
Factores de uso del espacio público en polígonos de pobreza
Aunado a la falta de espacios públicos y a la distribución fragmentada
de los mismos ya mencionada, existen otros factores que determinan
en gran medida el uso de dichos espacios. En las encuestas realizadas
dentro del polígono 2 se preguntó
si las áreas de los parques y sus alrededores eran consideradas seguras, a lo que una gran canƟdad de
personas contestó negaƟvamente.

■ Seguro

■ Segll.Ta

ln,,guro
lnsl!guro
■

Fig. 2.0 Parque Norte considerado un área
segura Elaboración propia

Na-s.ab~

Fig. 2.0 Parque Sur considerado un área segura
Elaboración propia.

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

107

�Bernardo Ríos Mejía / Gabriel Díaz Montemayor

Lo anterior conrmó la aseveración del DiagnósƟco de rescate de
espacios público en el senƟdo de
que la esƟgmaƟzación de los parques como áreas peligrosas afecta
su uso, afectando a su vez el desarrollo de capital social en la comunidad. Olga Segovia (2005) arma
que el espacio público interesa
porque allí se maniesta la crisis de
la vida en la ciudad. Es donde convergen y se expresan acƟtudes y
contradicciones sociales, culturales
y políƟcas de una sociedad en una
época determinada.
Esta violencia que se expresa
directamente en el espacio público
de los polígonos de pobreza afecta la interacción y la uƟlización de
parques y plazas por parte de los
ciudadanos; lo anterior deviene
una pérdida de calidad del espacio
público. Olga Segovia (2005) arma
que la calidad de un espacio público se puede medir, principalmente,
por la intensidad y la variedad de
las relaciones sociales que el espacio facilita, por su capacidad de
mezclar diversos grupos y comportamientos y esƟmular la integración cultural.
Sería incorrecto armar que el
fracaso del espacio público como
generador de calidad de vida urbana sea atribuido a un factor en
especíco, pues la situación es claramente mulƟfactorial; es incluso
108

no imputable, en diversos casos,
al espacio público mismo. El contexto en el que se insertan estos
espacios es equiparablemente importante a los propios espacios.
Como podemos observar, los tres
principales problemas son la falta
de oferta, el deterioro de los siƟos
ya existentes, así como la violencia
y consecuente esƟgmaƟzación que
estas áreas presentan. Sin embargo, podemos hablar de fracaso ya
que los espacios existentes no presentan las condiciones necesarias
para su ópƟmo funcionamiento, lo
que por ende afecta la calidad de
vida urbana.
Conclusión
Planear el espacio viario como ordenador y soporte del desarrollo
de la región urbana es de vital importancia para poder seguir mejorando la calidad de vida urbana de
los ciudadanos. Hoy en día, el paradigma de ciudad está cambiando;
proyectos como los desarrollados
en las ciudades colombianas de
Medellín y Bogotá, y en la de CuriƟba, Brasil, nos muestran que en
estas ciudades con problemáƟcas
sociales, económicas y políƟcas similares, algo se está haciendo.
Los espacios públicos, aunque
no afectan directamente la calidad

�El espacio público y su fracaso como generador de calidad de vida urbana en los polígonos
de pobreza del Área Metropolitana de Monterrey (AMM)

de vida, afectan la construcción
teórica del concepto, y al ser este
de concepción mulƟdimensional,
afectan un rubro del mismo. Por
ello, si se quiere mejorar la calidad
de vida urbana, se deben de abordar diversas problemáƟcas urbanas, entre ellas la que nos incumbe.
El AMM, empero, sigue aplicando soluciones bajo un paradigma
de ciudad de la posguerra: pasos a
desnivel, desarrollos periféricos sin
planeación, ni dotación de espacio
público, ni áreas verdes, preponderancia del automóvil, rutas de
transporte inecientes. La legislación debería contener normas
y propuestas que benecien a los
ciudadanos y les proporcionen la
canƟdad de áreas recreaƟvas para
un desarrollo integral, así como
propuestas para resolver los problemas antes mencionados.
Los polígonos de pobreza, por
su parte, se presentan como zonas
de rezago que evidencian los errores comeƟdos por falta de planeación. Sin embargo, y al igual que el
urbanismo social aplicado en Medellín por el alcalde Sergio Fajardo
Valderrama y su equipo, son también áreas de oportunidad hacia
donde se deben de desƟnar recursos para que la ciudad crezca con
mayor equidad de desarrollo social

y económico. Las acciones tomadas por la municipalidad fueron,
en este caso, la construcción de
áreas verdes, parques, bibliotecas,
centros comunitarios, transporte
por medio de teleférico, ensanche
de banquetas, todo sobre zonas rezagadas parecidas a las delimitadas
dentro del estudio de polígonos de
pobreza.
La incidencia del espacio público no solo se limita a mejorar las
opciones recreaƟvas, sino que también inuye en la salud de las personas, en el aire debido a las áreas
verdes, así como en la mejora del
capital social de una comunidad.
Por ello es importante que el
espacio público y el desarrollo del
AMM sean resueltos a la par y sustenten una importancia similar en
las agendas. Tanto las legislaciones
gubernamentales como la sociedad civil deben de saber sus derechos y responsabilidades para algo
tan esencial que es inherente a la
ciudad misma. Como lo menciona
Henri Lefebvre (2009), al hablar de
ciudad se habla inminentemente
de plazas y calles, es decir, de espacio público.
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Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

Recibido: 3 de octubre de 2014
Aceptado: 18 de octubre de 2014

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�Religiosidad y violencia en la construcción social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

Religiosidad y violencia en la construcción
social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

Religiosity and violence in the social construcƟon
of idenƟty: the case of colonia Independencia in
Monterrey City
Alejandro García García

Resumen

E

ste trabajo combina una serie de informaciones obtenidas a través de grabaciones
de audio y video con personas mayores de edad, habitantes de los
barrios de la colonia más anƟgua
de Monterrey, la Independencia,
cuna del famoso barrio de San Luisito, y su posterior análisis e interpretación. Se trata de narraciones
que nos ayudan a atar los cabos
históricos de la zona y acercarnos a
la concepción que los propios habitantes Ɵenen de sus barrios, su colonia y de la ciudad donde habitan.
Palabras clave: barrio, violencia, religiosidad, espacio urbano.

neighborhoods of the most ancient colony of Monterrey: Colonia Independencia, home of the
famous neighborhood San Luisito.
The analysis and interpretaƟon of
this stories help relate events and
places of that historical area, and
dene the concepƟon of these residents about of their own neighborhoods and the city where they
live.
Keywords: Neighborhood, Violence, Religiosity, Urban space

Abstract
This study combines a set of informaƟon collected via audio and
video from some residents of the
Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Alejandro García García

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�Religiosidad y violencia en la construcción social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

Religiosidad y violencia en la construcción
social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

Religiosity and violence in the social construcƟon
of idenƟty: the case of colonia Independencia in
Monterrey City
Alejandro García García10

Introducción

Q

ueremos acercarnos a un
primer nivel de interpretación del papel que juegan la religiosidad y la violencia
en la construcción de idenƟdades
grupales generadas territorialmente en los barrios populares.
Nos interesa describir, con algunos
ejemplos, las formas en las que las
personas viven su realidad coƟdiana y los elementos reales e imaginarios asociados a la consƟtución
de su territorio, de su barrio, a lo
largo del Ɵempo. No hay que olvidar que, como dice Gilberto Jiménez (citado en Chihu, A., 2002): “la
idenƟdad implica la percepción de
ser idénƟco a sí mismo a través del
Ɵempo, del espacio y de la diversidad de situaciones, más que de

permanencia habría que hablar de
conƟnuidad en el cambio”.
Se ha hecho énfasis aquí en los
procesos relacionados con la producción de formas de idenƟdad
grupal a través del uso de las calles
y el fundamental papel del barrio
como escenario abierto a la aparente contradicción entre violencia
y prácƟca religiosa: “como un espacio de inscripción de la memoria
colecƟva, como soporte material
de la vida comunitaria y como referente simbólico de la idenƟdad
colecƟva” (Chihu A., 2002: 52).
Antecedentes
La Loma Larga se exƟende frente al centro de la ciudad, al lado
sur. Aquélla es dividida por un río

10 Doctor en Antropología. Profesor invesƟgador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad
Autónoma de Nuevo León
Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

115

�Alejandro García García

de amplio cauce —no obstante
permanezca seco la mayor parte
del tiempo—, el Santa Catarina,
que separa literal y simbólicamente
los grupos sociales del Monterrey
actual, ubicando a los inmigrantes,
a los posesionarios o “paracaidistas” en esta loma aparentemente
inhóspita.
El foco de análisis de los procesos de construcción de idenƟdades
grupales está ligado a la relación
territorio-barrio, pues parƟmos del
hecho de que, como señala Aquiles
Chihu Amparán: “la idenƟdad de
los sujetos se consƟtuye en parte
por el arraigo a una localidad, a un
territorio donde coƟdianamente
se realizan prácƟcas y costumbres,
las cuales a su vez le adjudican a
ese lugar su parƟcular disƟnción”.
Aclara sin embargo que “dentro de
un mismo territorio İsico, pueden
construirse diferentes lugares, en
la medida en que en ellos los diversos actores realizan diferentes
prácƟcas estableciendo así diferentes Ɵpos de fronteras, y por lo mismo diferentes idenƟdades” (Chihu
A., 2002: 18-19). Y es precisamente
esta interacción en la diversidad la
que genera el choque entre formas
de vida originadas en disƟntas regiones del campo mexicano, entre versiones sobre lo permiƟdo y
lo prohibido, sobre lo público y lo
privado, que producen una tensión
116

entre tolerancia y agresión, en donde esta úlƟma termina por vencer.
La colonia Independencia es
un lugar poblado básicamente
por migrantes de los estados de
San Luis Potosí y Zacatecas, asentados desde nales del siglo XIX.
Curiosamente los pobladores de
la parte más baja de la loma y con
más Ɵempo en la ciudad, aunque
también emigrantes, rechazan a
las personas de la parte alta de la
loma, población otante donde el
consumo y venta de drogas es más
intenso y hay mayor peligro para
los considerados extraños.
Para los regiomontanos resulta
claro que cruzar hacia la colonia
Independencia es adentrarse en el
siƟo donde se combinan la violencia y la religiosidad, donde la vida
coƟdiana está compuesta de una
amplia permisividad alternada con
reacciones agresivas inusitadas y
extremas.
Violencia y religiosidad en el espacio urbano
El territorio es “un espacio de inscripción de la memoria colecƟva,
como soporte material de la vida
comunitaria y como referente simbólico de la idenƟdad colecƟva”
(Chihu A., 2002: 52). Los barrios de
la Independencia Ɵenen una voca-

�Religiosidad y violencia en la construcción social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

ción ligada directa o indirectamente con la violencia y la religiosidad,
en una mezcla que intentaremos
describir y que parece reproducirse en otras ciudades de América
LaƟna.
La comprensión de las caracterísƟcas estéƟcas del espacio urbano de estos barrios, vinculadas con
las propuestas éƟcas de los grupos
sociales que habitan ese espacio,
es una vía fundamental de análisis
en el intento de comprender cuáles
son las caracterísƟcas deseables de
crecimiento urbano, y qué factores, por ejemplo, favorecen o desfavorecen la generación de delitos
callejeros.
Nuestra invesƟgación pretende
vincular el análisis de corte social
con la perspecƟva urbanísƟca, mediante la revisión de las tendencias
materiales en los ámbitos urbanos
donde se suscita la violencia con
la intención de idenƟcar si existe
algún patrón común en los siƟos
donde estos hechos se presentan.
La relevancia de este estudio
para la ciudad de Monterrey es
de gran magnitud puesto que su
crecimiento sigue, de manera descontrolada, generando ámbitos urbanos en lugares inhóspitos, poco
propicios para la edicación, generalmente obtenidos a parƟr de la
“ocupación” ilegal de los predios,
regularmente por grupos de inmi-

grantes apoyados por algún líder
políƟco del cual resultan ser una
“fuerza social” en épocas electorales. La violencia en estos y otros
siƟos es un fenómeno que deriva
en la nulicación de la libertad de
recorrer libremente la ciudad, que
manƟene a los sujetos “presos” de
sus ruƟnas, limitados y temerosos
de explorar calles y lugares de acá
o allá.
Aparentemente, a parƟr de
ellos los casos de violencia urbana
siguen en crecimiento, en grado de
peligrosidad, apareciendo como
uno de los fenómenos que deterioran el ambiente social y provocan reacciones autoritarias, en el
ámbito de una relación conicƟva
que va en escalada entre policías y
bandas.
Este es un esfuerzo por destacar la complejidad de las formas
de interacción de un grupo de personas idenƟcadas a parƟr de su
ubicación en un mismo entorno
territorial y ambiental; y es a través
de la comprensión de la conguración de los espacios urbanos de las
estrategias materiales usadas para
denir los diversos territorios y sus
personalidades en cada calle
—
únicos, aunque integrados al todo
del barrio, al contexto especíco
donde se crece, se descansa, se
ama, en una amalgama extrema—,
donde se unen y toleran diversos

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

117

�Alejandro García García

paradigmas éƟcos. Desde nuestro
punto de vista, hay que tomar distancia y comprender qué signicado parƟcular Ɵenen estas piezas
en el rompecabezas de la vida en
la ciudad para apreciar, como consecuencia, la diversidad y peculiaridad de procesos de interacción,
así como de estrategias de sobrevivencia y tolerancia que se llevan a
cabo.
En cuanto a uno de los posibles
orígenes de la violencia en la colonia Independencia, el historiador
Daniel Sifuentes comenta de la
existencia, durante los años cuarenta del siglo XX, de varios rastros
en la colonia, lo que propiciaba que
muchos de los trabajadores salieran por las tardes del trabajo con
sus utensilios —cuchillos, navajas,
etcétera—; luego en las canƟnas o
fuera de ellas las peleas se presentaban muy frecuentemente, generalmente por problemas causados
por los juegos de cartas o dados.
Los conictos —que terminaban en
duelos “cuchillo en mano”— fueron forjando el ambiente social que
genera al personaje violento de los
años cincuenta y que se ha transformado a lo largo del Ɵempo para
ser sin embargo semejante, más
joven y actuando generalmente en
grupos o “bandas”.
Los barrios de “la Indepe” —
como la llaman sus habitantes y los
118

regiomontanos en general— son
de una composición heterogénea,
donde viejas y nuevas generaciones enfrentan —muchas de las
veces de manera violenta, como
se puede constatar— disƟntas versiones acerca de lo que debe ser su
ambiente social. Estos barrios conƟenen una idenƟdad convenida de
manera implícita entre sus habitantes, un senƟdo de territorialidad y
apego a un ambiente y a un grupo
de personas especícos, una tradición con un largo pasado en cada
esquina, en cada recoveco.
La música colombiana opera
como ambiente acúsƟco y mensaje
social que impregna a las zonas altas de la Loma Larga y a gran parte
de los jóvenes de los barrios de escasos recursos de la zona metropolitana de Monterrey. En cuanto a la
“personalidad” de sus barrios, hay
que decir que la colonia Independencia fue y es conocida aun por
su carácter bastante agresivo en la
mayoría de ellos; en el imaginario
social es considerada por los habitantes de la ciudad como un lugar
peligroso, especialmente por la noche.
La tolerancia Ɵene su contraparte directa en la violencia callejera, especialmente las peleas entre pandillas, entre vecinos o las
peleas intrafamiliares que “salen”
de la casa a la calle. Fácilmente se

�Religiosidad y violencia en la construcción social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

pasa de un extremo al otro, no hay
grados, solo hay extremos: o una
cosa o la otra. Lo más asombroso
para la mayoría externa es aquí coƟdiano, donde hay una larga tradición “sangrienta” y donde, sin embargo, los niños crecen y, junto con
los jóvenes y los adultos, intentan
ser felices, a pesar de la discriminación social que los acosa y una
pobreza profunda que favorece las
posibilidades de optar por los negocios ilícitos. Esta discriminación
hacia el grupo territorialmente vinculado genera como respuesta una
solidaridad a toda costa entre ellos,
por encima de la moral, de la policía y de la sociedad entera.
Por lo que se observa, el uso
semiprivado de ciertos espacios de
la vía pública que se presenta en
varias calles de la colonia, y especialmente en los alrededores del
santuario y basílica de la Virgen
de Guadalupe, atrae normalmente
a persona de toda edad, ancianos
abandonados, niños de la calle,
vagabundos, dementes, etcétera,
que encuentran en los microambientes creados en las calles o los
lotes baldíos su espacio de vida.
Podríamos decir incluso que el
guadalupanismo es un movimiento religioso en donde el perdón se
exƟende hasta el delincuente, el
marginal, el abandonado, el vagabundo, la prosƟtuta, aceptando a

todos por igual.
El principal siƟo nodo, como diría Kevin Lynch, de la colonia Independencia está situado en el conjunto que integran, en una misma
plaza, al santuario y la basílica de la
Virgen de Guadalupe y que funciona a manera de foco de irradiación
religiosa que parte de ahí, primero,
hacia el sector de manzanas que
rodea de manera cercana los templos (Lynch, K., 1984: 89); luego a la
colonia y posteriormente a toda la
ciudad, e incluso a toda la región,
en los meses de esta de noviembre y diciembre. Gilberto Jiménez
señala que:
los santos patronos funcionan
como una especie de emblema por
referencia al cual se dene la delidad del grupo, se reconocen entre
sí los miembros de la comunidad y
se establecen las reglas de la hospitalidad y la exclusión. Se trata de un
modelo de autoidenƟcación que
puede relacionarse con el proceso
psicoanalíƟco de idenƟcación con
un padre común (citado en Chihu,
A., 2002: 55).

La pobreza ha forjado aquí interesantes estrategias de solidaridad
que se reejan en el uso de los espacios privados que son “cedidos”
al barrio. Por ejemplo doña Lupe,
ahora difunta, hizo primero un gran

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Alejandro García García

altar dedicado a la Virgen de Guadalupe en un cuarto de su casa que
daba directamente a la calle, y con
el paso de los años se convirƟó en
velatorio gratuito para las familias
más pobres de la colonia: “ese pedacito, un cuarƟto, se le presta a la
gente para que velen a sus muertos
cuando no Ɵenen para más, ahí es
a donde llega el padre o las monjitas a rezar”, comenta una de las
vecinas.
Es innegable que las formas especícas de interacción personal
generadas por un mismo objeƟvo
religioso conguran en mucho los
iƟnerarios y los encuentros de un
sinİn de personas del barrio. Tanto
la ubicación de un templo en determinado siƟo, como la generación
“espontánea” de lugares sacros en
la colonia, representan una forma
de parƟcularizar a los barrios, de
inuir en las acƟvidades de sus habitantes y generar de esta manera
una idenƟdad grupal de corte territorial.
Si, como dice Gilberto Jiménez,
la idenƟdad es “el conjunto de repertorios interiorizados —representaciones, valores, símbolos—,
a través de los cuales los actores
sociales —individuales y colecƟvos— demarcan sus fronteras y se
disƟnguen de los demás actores
en una situación” (Chihu, A., 2002:
38-39), la violencia entre grupos
120

de jóvenes de diferentes barrios
parece insisƟr en este asunto de la
demarcación de los connes, una
disƟnción que parte de lo territorial y que indica mayor capacidad
de defensa de sus límites frente a
otros barrios o frente a la policía.
Es importante mencionar que la
forma misma de apropiación de la
Ɵerra en las partes altas de la loma
ha determinado aparentemente
un cierto rasgo básico de violencia,
pues los terrenos son “tomados”
y defendidos de esta forma contra
dueños legíƟmos o autoridades policiacas y judiciales municipales o
estatales. Hay entonces una caracterísƟca básica de origen en la personalidad de los “posesionarios”:
su capacidad de luchar de forma
directa, a través incluso de la agresión İsica, para defender su barrio,
su vivienda.
En cuanto a la relación de estas
manifestaciones de violencia con
el espacio urbano concreto en el
que se desarrollan, Daniel Sifuentes comenta en relación con la colonia: “un intento de explicación
de esta acƟtud hosƟl proviene de
lo abrupto del terreno y de la falta
de alumbrado público que durante
mucho Ɵempo padeció este lugar,
pues pasando la calle de Lago de
Pátzcuaro, la colonia se converơa
en una boca de lobo”:

�Religiosidad y violencia en la construcción social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

Las autoridades estatales en un
intento de baƟr el índice de actos
fuera de la ley, apoyaron la creación de una Comandancia de Policía, pero lo hicieron destruyendo
un campo deporƟvo que ya tenía
algún Ɵempo funcionando con
buenos resultados. Los vecinos al
principio se opusieron, pero acabaron por aceptar la reubicación de la
cancha detrás de las instalaciones
de agua y drenaje, sobre Ɵerra pedregosa y con mucho declive, diİcil
para pracƟcar algún deporte (1994:
442).

Los espacios cambian de orientación a lo largo del día y parece
hasta ahora evidente que con la
llegada de la noche la presencia de
hechos violentos en las calles es
más frecuente. También existe una
dinámica disƟnta dependiendo del
día de la semana de que se trate,
si es día de pago, etcétera. Y nalmente existen épocas del año más
propicias para las dinámicas de
corte fesƟvo: navidad, año nuevo,
entre otras, que regularmente van
acompañadas de un alto consumo
de alcohol y de una permisividad
que se exƟende de la noche al día
sin interrupción.
La violencia permanente que se
vive en las calles, especialmente en
la zona más alta, parece generarse
como consecuencia de una apropiación de los espacios públicos

por grupos o pandillas de jóvenes
que parƟcipan en estas agrupaciones de carácter territorial, que viven totalmente fuera de los ámbitos de lo escolar o lo laboral y que
aƟenden a los problemas de sobrevivencia desde —por ejemplo— la
venta y consumo de drogas. Para
Daniel Sifuentes la falta de áreas
verdes en la colonia seguramente
inuye en los altos niveles de violencia que se presentan.
Una relación conveniente entre
lo público y lo privado parece verse
desequilibrada cuando los jóvenes
se asientan en cruceros o áreas de
paso común y se asume como privada o semiprivada una zona pública, estableciendo un control sobre
ese espacio como la expresión violenta de una organización que dene así una idenƟdad grupal. En diversos puntos las redes de contacto
social informal “parecen depender
de la existencia de espacios semipúblicos, si los espacios no existen
la red se disuelve” (Rapoport, A.,
1978: 25).
En 1994, el historiador César
Morado comentaba respecto a la
violencia callejera en la colonia objeto de estudio: “actualmente, el
punto de idenƟdad localizable es
el rechazo a la acción represiva de
los elementos policiacos, ellos son
el enemigo común para la mayoría
de los jóvenes que deambulan por

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

121

�Alejandro García García

las calles de la Indepe” (1994: 318).
Hay un cierto conocimiento
por parte de los vecinos acerca de
los horarios en que se puede pasar caminando sin problema y los
momentos en que el área de paso
está “tomada” por la pandilla local
o algún personaje o personajes conocidos por violentos. Es evidente
que “los fragmentos de territorio
son, de manera suƟl pero clara,
‘centros del mundo’ para los grupos sociales que los delimitan... El
territorio se transforma en un contexto muy rico en estructuras signicaƟvas. Una calle deviene algo
más que una calle” (OrƟz, V., 1990:
117). Hay que decir —en descargo
de los grupos de jóvenes— que la
agresión se genera a parƟr de la
lucha territorial de grupos con caracterísƟcas muy diferentes: entre
adultos jefes de familia y jóvenes
pandilleros, entre pandillas y policía, etcétera, ello independientemente de la violencia intrafamiliar,
muy frecuente también en el lugar.
La disƟnción de los barrios de
la colonia a parƟr de su carácter
aguerrido se cantaba en corridos
que destacaban la bravura del propio barrio, retando en sus letras a
los demás, ya desde principios del
siglo XX.
La violencia de las bandas o pandillas juveniles está generalmente “catalizada” por el consumo de
122

drogas, lo que convierte a estas en
más excesivas y automáƟcas o fáciles de conseguir. La gratuidad, la
desmesura, el aprovechamiento de
oportunidades donde hay mayor
ventaja, son formas de respuesta
social que repercuten directamente en el Ɵpo de vida de los otros habitantes y van deniendo la idenƟdad percibida en el exterior acerca
del barrio. En este senƟdo, habría
que señalar que hay personas que
de hecho niegan en su vida social
su residencia en la colonia.
Conclusión
Hay una combinación entre religiosidad y violencia urbana durante
décadas en la colonia Independencia que ha propiciado en estos
barrios, como diría Néstor García
Canclini, las “formas locales que
adopta la vida de una comunidad”
(Ainsa, F., 1996). Aunque pareciera que abordamos asuntos que no
Ɵenen relación entre sí, e incluso
que son opuestos, tenemos múlƟples ejemplos de sus formas de conexión: los jóvenes integrantes de
muchas pandillas rinden culto a la
Virgen de Guadalupe, imagen que
portan en sus largas camisas con
fondo negro y de vivos colores o se
le ve estampada en los murales y
graƟ de las bardas de sus barrios.

�Religiosidad y violencia en la construcción social de la idenƟdad: el caso de la colonia
Independencia en Monterrey

Hay casos en los que violencia
y religiosidad están directamente vinculadas, por ejemplo en la
veneración como santo de Jesús
Malverde, en Culiacán, Sinaloa, por
familias de narcotracantes y asesinos a sueldo; o la llamada Virgen
de los Sicarios, en Medellín, Colombia. Encontramos, en un nivel más
psicosocial, al uso de tatuajes con
imágenes religiosas como cristos
o vírgenes de Guadalupe en individuos altamente peligrosos como
asaltantes o asesinos a sueldo.
Hay que comentar que excepcionalmente se han presentado
cambios radicales en algunos de
los barrios de la colonia objeto de
estudio. Citemos de ejemplo el
generado por aquella creencia en
un Niño Dios que —según la dueña de la casa— lloraba sangre. Los
entrevistados comentan que en la
época del suceso se hacían colas
larguísimas de personas provenientes de toda la región que querían ver al Niño Dios. Este singular
hecho viene a transformar un barrio muy conicƟvo, generando un
freno simbólico a la agresividad
que antes reinaba: la religiosidad
se “apropió” y transformó el microambiente y las formas de interacción entre las personas. Poco a
poco cambió la sonomía del lugar;
ahora hay ahí, incluso, una pequeña capilla.

La acƟvidad religiosa, principalmente de grupos de mujeres
madres de familia, representa una
lucha indirecta para tratar de imponer otra lógica en el manejo del espacio urbano y las relaciones entre
las personas: una batalla silenciosa
contra la violencia dentro y fuera
de la casa. En ese mismo senƟdo,
la predicación de casa en casa por
parte de los TesƟgos de Jehová, los
nes de semana, ha sido también
muy importante en la transformación de las formas de interacción
entre la gente, dentro y fuera de
sus viviendas.
La interpretación de los escenarios descritos permite reconocer
nuevamente que las propuestas
urbanas no pueden proponerse
“desde arriba”, sino desprenderse
del análisis de las formas de interacción de los grupos sociales para
los cuales se está diseñando, pensar en cuáles son sus iƟnerarios,
sus formas de relación en las calles,
sus ritmos de acƟvidad especícos,
etcétera. Las propuestas urbanas,
en resumen, deben derivarse del
reconocimiento de estas formas de
organización grupal y sus efectos
sobre el uso del territorio.
La intención de este trabajo ha
sido poner de relieve las formas de
presencia de religiosidad y violencia en las calles como motores de la
reconstrucción permanente de la

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Alejandro García García

idenƟdad colecƟva de los barrios,
pensando en que el fenómeno se
está repiƟendo en muchas otras
ciudades de América LaƟna y que
los estudios urbanos no pueden
quedarse al margen de esta situación.
Parece indispensable reconocer
en Monterrey estos espacios urbanos cuya existencia se pretende
ignorar y que conforman el complejo tejido de la sociedad. Actualmente se habla en muchos foros
académicos y políƟcos acerca del
mulƟculturalismo y el respeto a las
diferencias, atendiendo a realidades internacionales aún difusas y
conservando, sin embargo, un alto
grado de miopía respecto a nuestras formas internas de diversidad
cultural.

Bibliograİa
Ainsa, Fernando, 1996, “Los desaİos de la posmodernidad y la globalización: ¿IdenƟdad
múlƟple o idenƟdad fragmentada?, Revista
Escritos, Revista del Centro de Ciencias del
Lenguaje, núms. 13-14, enero-diciembre,
Universidad Autónoma de Puebla.
Chihu Amparán, Aquiles, 2002, “Sociología de
la idenƟdad”, en Aquiles Chihu Amparán
(coord.), Sociología de la idenƟdad, México,
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa/Miguel Ángel Porrúa Editor.
Lynch, Kevin, 1984, La imagen de la ciudad, Barcelona, Gustavo Gili.
Morado, César, 1994, “San Luisito ... un barrio,
un puente, un mercado (1887-1992). Un
puente de idenƟdad”, en Historias de nuestros barrios, Gobierno del Estado de Nuevo
León.
OrƟz, Víctor Manuel, 1990, El barrio bravo de
Madrigal, El Colegio de Michoacán, Zamora,
Michoacán.
Rapoport, Amos, 1978, Aspectos humanos de la
forma urbana, Barcelona, Gustavo Gili.
Sifuentes, Daniel, 1994, “Crónica de la colonia
Independencia”, en Historias de nuestros
barrios, Gobierno del Estado de Nuevo
León.
Recibido: 14 de octubre de 2013
Aceptado: 28 de mayo de 2014

124

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

HacƟvismo ante el establecimiento
de la agenda
HacƟvism to the Establishment
of the Agenda

Cruz García Lirios
Javier Carreón Guillén
José Alfonso Aguilar Fuentes

Resumen

E

l establecimiento de una
agenda es un fenómeno sociopolíƟco que vincula al
Estado, medios de comunicación
y sociedad en un conglomerado
de tecnologías y temas que promueven o desesƟman la discusión pública y la deliberación de
propuestas como indicadores de
la parƟcipación civil, políƟcas públicas y derecho a la información.
En ese senƟdo, una agenda sociopolíƟca es el resultado de los encuentros y desencuentros entre
los actores y las redes de opinión
pública. El presente trabajo expone
los estudios más recientes sobre la
agenda sociopolíƟca y discute sus
implicaciones en las esferas civiles
a través de observatorios ciudadanos, redes de conocimiento y
grupos de discusión. Este ejercicio
permiƟrá discernir el impacto de la
difusión de información en la for-

mación de opinión pública y las decisiones de gobernanza con énfasis
en la ausencia del emprendedurismo informaƟvo, principal síntoma
de la democracia contemporánea.
Palabras clave: internet, agenda,
hacƟvismo, emprendimiento, virtud.
Abstract
The agenda seƫng is a sociopoliƟcal phenomenon that links the
state, media and society as a conglomeraƟon of technologies and
topics that promote or dismiss
public discussion and deliberaƟon
of proposals as indicators of civic
parƟcipaƟon, public policy and
law to informaƟon. In that sense, a socio-poliƟcal agenda is the
result of encounters and clashes
between the actors and public net-

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

works. This paper presents the latest research on the socio-poli�cal
agenda and the related eﬀects on
civilian areas through observatories ci�zens, knowledge networks
and discussion groups. This exercise will discern the impact of the
dissemina�on of informa�on in the
forma�on of public opinion and go-

128

vernance decisions with an emphasis on entrepreneurship absence of
informa�on, the main symptom of
contemporary democracy.
Keywords: internet, calendar, hac�vismo, entrepreneurship, under.

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

HacƟvismo ante el establecimiento
de la agenda
HacƟvism to the Establishment
of the Agenda

Cruz García Lirios11
Javier Carreón Guillén12
José Alfonso Aguilar Fuentes13

Introducción

S

e enƟende por establecimiento de agenda aquel fenómeno en el que sociedad
y Estado se relacionan en función
de la opinión pública que se vierte en las redes sociales y los temas
que se difunden en los medios de
comunicación.
No obstante, en el caso de la
construcción de una agenda sociopolíƟca parƟcipan cuando menos
el Estado, los medios de comunicación, grupos disidentes y opinión
pública. Esto es así porque el establecimiento de temas sociopolíƟcos es el resultado de representa-

ciones sociales que antes fueron
creencias y percepciones, y que al
cabo de un periodo suciente se
convirƟeron en valores y normas
de grupo. Posteriormente, las representaciones sociales fueron
asumidas como disposiciones heredadas y adquiridas en la interacción con otros grupos y, nalmente,
la formación de acƟtudes relaƟvas
a los temas de discusión incidió en
decisiones y acciones acordes a las
libertades, oportunidades, capacidades y responsabilidades que el
contexto les permiƟó.
Sin embargo, el establecimiento
de la agenda no supone un proceso
lineal por el que necesariamente

11 Estudios de Doctorado en Psicología Social y Ambiental, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Facultad de Psicología. Profesor de asignatura, Universidad Autónoma del Estado
de México (UAEM), Unidad Académica Profesional Huehuetoca. Correo electrónico: garcialirios@
yahoo.com
12 Doctor en Administración, UNAM. Profesor Ɵtular “C”, Escuela Nacional de Trabajo Social. Adscrito al Sistema Nacional de InvesƟgadores (SNI), nivel 1. Correo electrónico: javierg@unam.mx
13 Doctor en Ciencias de la Comunicación, Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad
Xochimilco. Profesor de Ɵempo completo, UAEM, Unidad Académica Profesional Huehuetoca.
Correo electrónico: jaaguilarf@uaemex.mx
Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

debe procesarse la información.
Más bien incluye dimensiones para
su análisis, las cuales serían:
—Crisis económicas, desaceleración y recesión de la producción y
el consumo, así como escasez de
recursos naturales y emergencia de
grupos delicƟvos.
—Regímenes de gobierno y formas
de Estado que determinarán las relaciones con adherentes, simpaƟzantes, disidentes u opositores.
—Ausencia o presencia de grupos y
parƟdos disidentes para la competencia por el poder políƟco.
—Ideología políƟca, parƟdista o
sectorial y su diseminación en los
foros de debate.
—Marco jurídico para la difusión
de información en los medios de
comunicación.
—Acceso a las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs),
principalmente de internet y sus
foros virtuales.
—Organización de las esferas civiles en observatorios ciudadanos y
grupos vulnerables, marginados o
excluidos de los medios de comunicación, tecnologías informaƟvas,
redes sociales o foros de discusión.
—Formación de opinión pública a
parƟr de los factores esgrimidos y
su inuencia en las decisiones gubernamentales a través de los medios y tecnologías.
—Síntesis de la opinión ciudadana
en símbolos y signicados ajus130

tados a las decisiones gubernamentales. Emisión de información
relaƟva a temas de la agenda ciudadana, mediáƟca, políƟca y nacional.
—Emergencia del espíritu emprendedor por parte de actores y redes
de sociales. O bien, permanencia
de la conformidad y la obediencia
que impide su susƟtución por la
innovación y propuestas alternas a
las políƟcas públicas.

Empero, una agenda que no produce individuos emprendedores
está condenada a ser susƟtuida
por otra, ya que la innovación es
fundamental para que el Estado se
relacione con la sociedad.
¿Qué factores inciden en la
formación de grupos disidentes al
establecimiento de la agenda?
Los estudios advierten que la
ausencia de disidentes supone un
sistema autoritario desde el que
los medios de comunicación son
controlados, y en tanto son uƟlizados como instrumentos de poder,
producen opinión pública ajustada
a las políƟcas públicas.
La relación entre sociedad y Estado, en un sistema políƟco autoritario, está limitada en su derecho
a la información, y la ausencia de
deliberación de los temas públicos
propicia la formación de una opinión pública limitada por los temas
de información como por sus lími-

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

tes en el acceso a críƟcas, debates,
estudios y reportajes sobre los hechos.
Es así como el argumento del
presente trabajo versa sobre la discusión de los estudios más recientes alusivos al establecimiento de
la agenda sociopolíƟca. Se plantea
que tales invesƟgaciones indican la
ausencia del espíritu emprendedor
como una consecuencia del establecimiento de la agenda en las
democracias contemporáneas. La
ausencia de este espíritu emprendedor devela un sistema autoritario en el que los medios de comunicación se alejan de la producción
de opinión ciudadana y más bien
están orientados por las decisiones
gubernamentales.
Este análisis permiƟrá esclarecer los sistemas políƟcos autoritarios que determinan las agendas
públicas a través de los medios de
comunicación y la ausencia de una
opinión pública críƟca y deliberaƟva.
Estado del conocimiento del establecimiento de la agenda sociopolíƟca
Los estudios relaƟvos al establecimiento de la agenda y el emprendimiento han demostrado relaciones
indirectas entre factores psicoso-

ciales (véase tabla 1 en el anexo).
El establecimiento de la agenda
es un fenómeno complejo ya que
no solo consiste en el sesgo de la
información que se deriva de los
hechos, sino además implica la invisibilización de los actores como
lo reere Edimer Leonardo Latorre
Iglesias (2011) en su invesƟgación
sobre las vícƟmas de la violencia y
los medios de comunicación que
informaron sobre esos acontecimientos. A medida que los sucesos
se intensicaban, la prensa, radio
y televisión reducían los acontecimientos a su mínima expresión,
soslayando la parƟcipación de la
comunidad, sus senƟmientos, usos
y costumbres en torno a rituales
que se derivaban del duelo colecƟvo y la amenaza a la paz pública.
En esencia, los medios de comunicación incidieron sobre la memoria
colecƟva de las generaciones posteriores a los actos de lesa humanidad contra su comunidad. La memoria comparƟda alcanzó un grado
de distorsión por parte de los medios que inuyó a las comunidades
aledañas hasta construir estereoƟpos de la comunidad en cuesƟón.
De este modo, las vícƟmas de la
inseguridad fueron esƟgmaƟzadas
como violentas ya no por el hecho
de que sus familiares fueron implicados con grupos delicƟvos, sino
porque a su alrededor se constru-

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

yeron mitos, leyendas y creencias
en torno a la inseguridad de sus residentes y de quienes los visitaran.
Por ello, la charla con las vícƟmas
fue en sí misma una intervención
para liberar los recuerdos, traumas
y tensiones que acompañaron a la
localidad en el duelo y sufrimiento
que implicaron los homicidios, secuestros, asesinatos y extorsiones
perpetrados por el crimen organizado. Por ello, la sensibilización de
la opinión pública fue la estrategia
a seguir para resarcir a los familiares de las vícƟmas la dignidad y
conanza perdidas, así como facilitar su reivindicación para con las
generaciones posteriores a los actos violentos. Ello supuso el restablecimiento de la legiƟmidad en las
autoridades locales en tanto que
ellas fueron señaladas como los
principales impulsores de la violencia e inseguridad.
Sin embargo, la intervención
implica el cuesƟonamiento a los
medios de comunicación como su
transformación en emisores de la
violencia ya que en los relatos, los
familiares de las vícƟmas señalaron
los reportajes y notas periodísƟcas
que atentaron contra su integridad
y dignidad. De este modo, la construcción de la paz pública también
supuso la reconstrucción de la memoria colecƟva con énfasis en los
actores de la tragedia que vivió la
132

localidad. Es decir, los temas de
violencia e inseguridad no solo fueron introducidos por los medios de
comunicación, sino además fueron afecƟvizados, provocando que
la ciudadanía procesara colateral
y periféricamente aquéllos de un
modo tal que no les permiƟó racionalizar los acontecimientos y más
bien generó emociones de desconanza hacia sus autoridades, vecinos e incluso familiares.
En el estudio de Cruz García
Lirios (2012), la disponibilidad de
agua en una localidad de la Ciudad
de México fue distorsionada por la
prensa local, nacional e internacional, alcanzando niveles de alarma
entre los residentes. La situación
de escasez por la que atraviesan
las urbes, aunada a las condiciones
geográcas y el contexto sociopolíƟco de la demarcación, contribuyeron a que se generara una agenda
hídrica pública. Ello determinó esƟlos de vida austeros que por generaciones fueron adoptados por las
comunidades de Iztapalapa.
Las cifras ociales mostraban
que la disponibilidad hídrica se
encontraba en una situación compromeƟda, pero contrastaba con la
información en torno a una crisis
humanitaria que algunos periódicos manejaron durante los periodos electorales de la localidad.
Ello fue posible gracias a que los

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

reportajes y columnas de opinión
mostraban situaciones de extrema
escasez, descontento social, movilización ciudadana, manifestaciones colecƟvas, míƟnes y protestas
de los residentes para con sus autoridades, así como el secuestro de
pipas y boicots a las instalaciones
hidráulicas. Las diferencias entre
los hechos y la información difundida en la prensa hicieron suponer que el establecimiento de la
agenda en materia de escasez de
agua se tornaría una difusión sobre el desabasto del recurso a las
comunidades. En efecto, pronto los
residentes pasaron de protestas
y manifestaciones verbales a confrontaciones con los cuerpos de
seguridad. La situación se exacerbó
luego de que las autoridades locales anunciaron el incremento a las
tarifas de los servicios públicos de
abastecimiento de agua. La ciudadanía, al tener presente el tema de
la escasez y el desabasto, radicalizó sus posturas y realizó una serie
de manifestaciones colecƟvas que
terminaron en la condonación del
pago de los servicios e incluso el
subsidio parcial y total en algunas
colonias.
En Iztapalapa se establecieron
como ejes de discusión la escasez,
desabasto, derecho y gratuidad
al servicio de agua potable, y las
políƟcas de tarifas incrementaron

su efecto hasta converƟrlo en un
conicto social que llevó a la desƟtución de funcionarios y al encarcelamiento de algunos usuarios. Es
decir, la agenda local fue trastocada por el poder de los medios de
comunicación hasta un punto tal
que transformó la opinión ciudadana en una desobediencia civil que
redujo los niveles de conanza a las
autoridades.
Ambos estudios, el relaƟvo a la
inseguridad percibida por la ciudadanía y el alusivo a la escasez
y desabasto del agua en residentes locales, hacen suponer que el
establecimiento de la agenda es
solo una fase intermedia —o una
especie de puente— entre la indefensión adquirida y la desobediencia civil organizada. Ello ocurre así
porque el establecimiento de una
agenda es un fenómeno no calculado por los medios de comunicación al momento de informar a la
ciudadanía, ya que podría devenir
pérdidas humanas por los conictos con la policía o el ejército.
Más aún, el advenimiento de
las redes sociales en internet ha
desplazado los mecanismos de
establecimiento de la agenda y lo
ha transformado en un fenómeno
propiciado por las élites discursivas.
El trabajo de Beatriz Cerviño
(2013) muestra que los temas dis-

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

cuƟdos en las redes sociales han
impactado el ejercicio profesional
de comunicadores, reporteros, columnistas y periodistas en general.
A medida que los debates se incrementan en los canales de charlas,
inciden en las temáƟcas que se
expondrán en revistas y diarios de
circulación nacional.
Al ser comentados por las redes
sociales, los eventos que ocurren a
nivel local llaman la atención de cadenas televisivas y prensa globales
al grado que se realizan reportajes
especiales sobre los acontecimientos y que, en el corto plazo, derivarán en una noƟcia de circulación
nacional. Se trata de un fenómeno
de inuencia social que antes de la
llegada de las redes sociales únicamente se expandía a través del
rumor o los liderazgos y ahora se
disemina por los canales de charlas
y redes de opinión en internet.
Hoy en día, la llamada pauta
periodísƟca ha dejado de corresponder a los hechos que en sí mismos eran sucientes para disuadir
o persuadir a las audiencias; sin
embargo, las redes sociales han cobrado una relevancia fundamental
en el establecimiento de la agenda
local y global.
La diferencia entre el contexto
de los años setenta del siglo pasado, cuando los teóricos del establecimiento de la agenda planteaban
134

que los medios de comunicación
denían la pauta ciudadana en
cuanto al debate de temas, ahora
parece inverƟrse, ya que son las redes sociales las que construyen la
agenda mediante el debate abierto
de temas relaƟvos a su coƟdianidad personal y el contexto social
en el que estas ocurren.
En efecto, el establecimiento
de la agenda se transformó de un
proceso unidireccional a otro bidireccional y se espera que avance
hacia dimensiones mulƟdireccionales desde las cuales sea posible
explicar quiénes inuyen, cómo, a
qué Ɵpo de actores en el proceso
sociopolíƟco de temas que son de
incumbencia social, pero con una
expectación individualizada que
puede ser observada en la opinión
que vierten los usuarios de las redes sociales. Incluso las manifestaciones en las redes sociales son de
diversa índole, pero en esencia se
trata de imágenes desde las que se
expresan emociones, senƟmientos
y afectos, más que razonamientos
sobre los temas que ahí se han establecido por ellos mismos.
En un contexto en el que los
usuarios Ɵenen acceso a información comparƟda en redes sociales
es posible esperar que inuyan en
la formación de periodistas y que
esta relación se prolongue en el
ejercicio profesional. La muestra

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

de cuatro periódicos europeos y su
correspondiente difusión de temas
está relacionada con citas de redes
sociales y datos que se desprenden
del impacto que Ɵenen TwiƩer y
Facebook no solo en la agenda personal, ni en la periodísƟca, sino en
la agenda local.
A pesar de que un alto porcentaje de los mensajes alcanza la categoría de opinión difusa, el impacto de las redes sociales es mayor
cuando alguna personalidad local,
nacional o global realiza un comentario y sus contactos difunden la
información entre sus demás seguidores. Es un fenómeno propio
de los Ɵempos digitales en los que
los hechos pierden relevancia en sí
mismos, pero cuyo interés se incrementa cuando algún usuario famoso describe su coƟdianidad.
No obstante, el efecto de la difusión de los medios de comunicación sobre la opinión pública sigue
vigente, ya que la televisión penetra en sus audiencias de un modo
excluyente que además de difundir
imágenes sesgadas de la realidad,
forma acƟtudes desfavorables hacia grupos vulnerables, marginados
o excluidos.
El estudio de María del Carmen
Albert Guardiola, Eva Espinar y María Isabel Hernández (2010) muestra cómo las cadenas televisivas de
circulación nacional, durante un

periodo de transmisión determinado, son proclives a establecer una
agenda pública con temas desfavorables a las comunidades migrantes. Se trata de noƟcias en las que
se construyen estereoƟpos relaƟvos a la delincuencia, narcotráco
y violencia generada por grupos
migrantes en detrimento de residentes locales.
Los noƟciarios de televisión se
aproximan a la segregación social
más que al mulƟculturalismo en
el que la paz pública, solidaridad y
tolerancia son los estandartes de la
inclusión social en naciones económicamente desarrolladas, pero socialmente excluyentes.
El modo en el que los medios
de comunicación encuadran los
acontecimientos relacionados con
secuestros, extorsiones, homicidios, robos o cualquier delito está
supeditado a frases y eƟquetas
que los periodistas uƟlizan en telediarios. De ese modo se observan
encabezados tales como “La maa
China” o “Juicio contra laƟnos”. Las
formas de difusión del delito generan sesgos perceptuales en las audiencias que los llevan a relacionar
cualquier acto de violencia con los
grupos raciales laƟnos, africanos o
chinos.
En las cadenas televisivas también se difunden mensajes suƟles
en los que fenómenos de pobreza,

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

135

�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

discriminación, prosƟtución o narcotráco son relacionados con los
grupos migrantes e idenƟcados
con los barrios periféricos a las ciudades. Es decir, el establecimiento
de la agenda es un proceso intermedio que devela la hegemonía o
crisis de sectores sociales en referencia a la discusión pública de temas, además de ser una jusƟcación construida desde los medios
acerca de las diferencias económicas y sociales entre los grupos que
conforman el mosaico de una nación.
En tanto instrumento de segregación social, la televisión parece
oponerse al mulƟculturalismo, la
diversidad cultural, sus usos y costumbres independientes a las dinámicas económica, políƟca y social
que siguen los países receptores
de migrantes. En contraste, la difusión de noƟcias relaƟvas al delito con énfasis en la parƟcipación
o implicación de migrantes no solo
les niega el benecio de la duda:
son señalados directamente por
comunicadores como los responsables de las crisis económicas, inseguridad pública y pérdida de la paz
pública y el confort laboral.
En materia de empleo, la clase políƟca comparte la culpa con
los grupos migrantes, ya que los
medios de comunicación se han
encargado de atribuir la falta de
136

empleos a la impericia de las autoridades locales o federales, encontrando en los migrantes una causa
complementaria a la ingobernabilidad con respecto al desempleo.
Hallazgos similares fueron reportados por Rodrigo Fidel Rodríguez Borges (2010) en su estudio
sobre el establecimiento de la
agenda en la prensa a parƟr de la
construcción de discursos y estereoƟpos xenófobos hacia la regularización laboral y salarial de migrantes.
La relación entre clase políƟca
emisora de la iniciaƟva de regularización, los medios de comunicación impulsores de la xenofobia
contra grupos migrantes y la ciudadanía como opinión pública está
circunscrita a temas de suma importancia para la reacƟvación de la
economía a través de la regularización de mano de obra migrante.
En un contexto en el que la crisis
económica parece cobrar factura a
quienes no están dispuestos a laborar en condiciones deleznables,
los grupos migrantes han asumido
el compromiso de laborar aun en
aquellas condiciones que ponen
en riesgo su integridad o dignidad.
Ante el impulso que las inversiones
hoteleras suponen en la reacƟvación de la economía del turismo,
el gobierno local propuso una iniciaƟva para regularizar la situación

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

laboral de los trabajadores de la
construcción cuya mayoría son migrantes. Empero, la prensa local
aprovechó la coyuntura para manifestar su apoyo a grupos xenófobos
que atribuyen la crisis económica
a los empleos otorgados a migrantes.
La cúspide del sesgo de la prensa se registró en la difusión de una
manifestación local que los diarios
quisieron hacer pasar como una
de carácter nacional en contra de
la regularización laboral migrante. Los periódicos se manifestaron
abiertamente en contra de la iniciaƟva y difundieron la información
de una emergencia nacional ante la
llegada de los migrantes a las Islas
Canarias, España.
El diario más inuyente de la
localidad logró ubicar el tema de
la migración como un fenómeno
social de consecuencias desfavorables para los residentes. Ello causó
un efecto inmediato en las preferencias electorales de los comicios
que se avecinaban. La relación entre la prensa, autoridades y ciudadanía fue trastocada con el establecimiento de la migración como
un tema de importancia global que
afectó a una comunidad en cuanto
a su imagen turísƟca.
El fenómeno del establecimiento de la agenda develó las implicaciones que las situaciones econó-

micas y políƟcas pueden llegar a
tener sobre los temas de discusión
en la ciudadanía y su difusión en
medios de comunicación local; empero, el propósito de las autoridades locales en referencia a los planes de la prensa se contrarrestaron
de un modo tal que terminó afectando a la ciudadanía en cuanto a
la entrada de divisas en situaciones
de crisis económica, laboral y salarial.
Es así como el establecimiento
de la agenda no solo está circunscrito al efecto de los medios sobre
la opinión pública o la inuencia
de las redes sociales en la difusión mediáƟca: es ante todo un
indicador de las discrepancias entre los grupos sociales. La agenda
es un instrumento de la idenƟdad
cuando un grupo decide segregar
a otros en nombre del arraigo, tradición o costumbre como forma de
derecho a los recursos disponibles
en un espacio mulƟcultural.
El desarrollo de la ciencia y tecnología, desde el enfoque de la
idenƟdad en referencia al establecimiento de la agenda, obedece a
las diferencias entre los grupos con
miras a establecer temas de discusión, así como una brecha informaƟva entre quienes Ɵenen acceso a
los acontecimientos cienơcos y
tecnológicos y quienes no pueden
siquiera solventar el costo de un

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

disposiƟvo electrónico mediante el
cual recibir o difundir la información
más actualizada y especializada.
La invesƟgación de Ben S. Wasike (2013) es pionera en cuanto a
la brecha digital y sus consecuencias en el establecimiento de la
agenda pública. La hipótesis que
demostró versa sobre la inuencia
que los usuarios de TwiƩer Ɵenen
sobre los comunicadores de televisión. En su registro observacional
encontró un amplio margen de diferencia en términos porcentuales
del tema “ciencia y tecnología” en
los usuarios y comunicadores respecto a temas como la economía,
seguridad, deportes, sustentabilidad o entretenimiento. El encuadre de los comunicadores respecto
a la difusión de temas de orden
cienơco y tecnológico predominaba sobre los demás temas que a
las audiencias les llamaban la atención.
Incluso, los debates en TwiƩer
se extendieron a otros espacios
como los periódicos y los programas de televisión en los que fueron
citadas las frases que se construyeron en esta red. Se trata de una
modalidad de establecimiento de
la agenda que implica el intercambio de opiniones entre líderes y seguidores. En esta nueva forma de
construir la agenda pública, las tecnologías y disposiƟvos electrónicos
138

adquieren una mayor relevancia
social en la medida en que son
transmisores de información que
no Ɵene un correlato con hechos,
sino más bien son la expresión de
usuarios de internet.
Si ayer la agenda se establecía a
parƟr del impacto y la expectación
que los eventos provocaban en las
audiencias, hoy se establece por los
discursos, frases y sobre todo actores sociales que generan polémica
en cuanto a su postura disidente o
críƟca para con los temas que proliferan en las redes sociales.
A pesar de que los contenidos
no sean del todo asimilados, los temas parecen tener una mayor importancia porque permiten idenƟcar a un individuo en referencia
a un grupo; más que su grado de
conocimiento, su aliación a grupos sociales hace relevante la parƟcipación de los usuarios.
En cuanto a la ciencia y la tecnología como temas de discusión, es
importante señalar que las audiencias no serán especialistas, pero
introducen el tema en la agenda
mediáƟca para amplicarse a las
agendas civil, políƟca, económica y
pública.
Es el caso del estudio llevado a
cabo por Olusanmi Amujo, Olutayo Otubango y Beatrice Adeyinka
(2013), quienes demostraron el
efecto del establecimiento de la

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

agenda en las decisiones de inversión en comunidades que habían
sido promovidas en los medios de
comunicación.
A medida que la televisión emiơa reportajes sobre las localidades,
sus ventajas de inversión y estado
nanciero de las autoridades locales y las expectaƟvas respecto a la
compra o venta de productos y servicios se intensicaron. Ello supuso
un establecimiento de la agenda a
parƟr de información relacionada
con las posibilidades de negocios y
la apertura de las autoridades para
con el capital externo.
Por su parte, la ciudadanía e
inversionistas de casa apoyaron la
promoción de la localidad ya que
ello implicaba una mayor posibilidad de negocios, alianzas y estrategias de nanciamiento por parte
de sus autoridades locales y federales.
De este modo, el establecimiento de la agenda también conlleva
la posibilidad de medir el impacto
de la imagen local o regional en
la entrada de capital extranjero,
trasnacional o global en las organizaciones comunitarias o empresas
familiares. Es decir, la inclusión de
temas referentes a la inversión generó un clima de conanza y compromiso por parte de los actores
implicados.

Sin embargo, el establecimiento de agenda en materia de salud
parece inhibir los problemas de
salud pública en la percepción del
sector más vulnerable de la ciudadanía. En el trabajo desarrollado
por Raquel Carcelén, Pilar Esteban,
Loreto Peyró y CrisƟna Rodríguez
(2013) se encontró que los medios
de comunicación no solo habían
contribuido con una escasa difusión de las drogas y el narcotráco,
sino que además habían difundido
información para legiƟmar la liberación del consumo de mariguana
o cannabis. En su lugar, los medios
cuesƟonaron la legalidad del alcohol o el tabaco.
Al contrastar la agenda mediáƟca con la agenda cienơca, la diferencia fue signicaƟva ya que la
primera difundió temas relaƟvos al
uso y abuso de sustancias, mientras que la segunda solo se limitó
a exponer los inconvenientes del
consumo de estupefacientes en la
salud personal y colecƟva.
Mientras que en la primera se
formaron acƟtudes hacia la legalización de las drogas, en la segunda
se desprendieron acƟtudes hacia
el control de las drogas aun a pesar
de sus nes terapéuƟcos.
La relación entre acƟtudes,
opinión pública y establecimiento
de la agenda parece cobrar mayor

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

senƟdo si se considera que las opiniones forman categorías basadas
en los temas que se difunden en
los medios de comunicación. En
ese senƟdo, el trabajo de Torbjön
von Krogh (2012) cobra especial
relevancia ya que plantea el análisis de los medios de comunicación
como un factor central en la relación entre sociedad y Estado.
Si existe una tensión entre gobernantes y ciudadanos, entonces
la formación de acƟtudes impactará la evaluación de las políƟcas
públicas vía la opinión ciudadana. La tensión sociopolíƟca entre
conservadurismo y liberalismo se
acrecienta a medida que el encuadre de los hechos relacionados con
ambas ideologías se prolonga en
los horarios de mayor expectación.
Incluso la conformación de redes
de gobierno fue inuida por los temas que se difundieron en la televisión, radio y prensa.
En efecto, el establecimiento
de la agenda contribuye a la conformación de redes ciudadanas
en referencia a las decisiones gubernamentales locales, indicando
además el grado de corresponsabilidad entre ciudadanía y autoridades respecto a temas económicos,
ambientales o de seguridad.
En cualquiera de los temas referidos, el establecimiento de la
agenda advierte la llegada de nue140

vas formas de gobierno y parƟcipación civil que en el marco de las
TICs resulta fundamental, pues son
estas las encargadas de acercar las
decisiones políƟcas a las acciones
colecƟvas.
La gobernanza de los recursos
va más allá de la inuencia de un
grupo o sector social en los medios o de aquél en las esferas civiles. La gobernanza es una agenda
sociopolíƟca en sí que inhibe la
emergencia de grupos ortodoxos o
radicales que atenten contra la paz
pública, el equilibrio ecológico o la
estabilidad económica.
Se trata de un sistema sociopolíƟco en el que la construcción de
una agenda pública es su principal
síntoma de gestación. Es decir, los
temas que se difunden en los medios de comunicación son el resultado de las representaciones sociales que están insertas en el núcleo
central de los grupos de discusión.
No solo esos temas están presentes y son debaƟdos: han sido ya incorporados a la memoria colecƟva.
El estudio de SebasƟán Sánchez
CasƟllo (2012) ilustra el proceso
de memoria colecƟva en torno a
temas de salud, pero con énfasis
en las representaciones locales. En
el caso de la prensa, la difusión de
noƟcias respecto a enfermedades
siguió un patrón de expectación
comparƟdo entre los lectores.

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

El hallazgo es de especial relevancia si se considera que la salud
así como el duelo son manifestaciones individuales en las urbes,
pero colecƟvas en las zonas aledañas. Esta diferencia entre el centro
y la periferia respecto a las representaciones sociales de un tema
abre la discusión sobre la relación
entre grupos colecƟvistas en comparación a grupos individualistas.
En otras palabras, el establecimiento de la agenda parte del hecho de
que existen grupos proclives a conservar los valores, usos y costumbres comparƟdos frente a grupos
que se aproximan a la liberalización
de las normas, la exibilidad de las
estructuras sociales y la emergencia de la diversidad sexual e idenƟdad de género.
Sara Luz Sánchez Chávez (2012)
encontró que las estructuras sociopolíƟcas son procesadas por los
niños de un modo en el que el pensamiento divergente indica un nivel de críƟca, inconformidad, indignación, desobediencia y disidencia
frente a las autoridades gobernantes. El énfasis puesto en el paternalismo como el problema central de
la relación entre sociedad y Estado
hace suponer que las representaciones sociales de la políƟca están
arraigadas en la cultura popular.
Más aún: el establecimiento de
la agenda no solo se gesta en gru-

pos mayoritarios, minorías o adultos: en esferas infanƟles encuentra
también un grado de resonancia.
Los temas centrales de las esferas
civiles se reproducen y socializan
en las esferas infanƟles. De ello se
deriva que el establecimiento de la
agenda es un fenómeno global e intergeneracional que impacta a todos los sectores en mayor o menor
medida, pero ninguno se muestra
inerte ante las decisiones políƟcas,
las acciones gubernamentales o las
políƟcas públicas que a través de
los servicios públicos obligan a la
ciudadanía a estar en contacto permanente con sus autoridades.
De este modo, temas como desconanza, corrupción, opacidad,
negligencia o nepoƟsmo están
presentes en les representaciones
sociales de los niños de primarias
que discuten sus implicaciones en
su vida coƟdiana, a la vez de asumir posturas divergentes que les
permiten construir propuestas de
comportamiento civil ante la ausencia de aƟngencia gubernamental.
Guillermo Orozco y Darwin
Franco (2012) llevaron a cabo un
estudio colateral al establecimiento de la agenda ya que se trataba
de la promoción de una insƟtución
de seguridad pública a través de
una serie televisiva que tuvo gran
acogida por las audiencias, pero

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

que fue sumamente cues�onada
por haber sido nanciada por el Estado.
Los efectos de la difusión de la
serie fueron directos e inmediatos: los receptores manifestaron su
apoyo a los contenidos de la serie
evidenciando con ello las representaciones sociales de la seguridad
pública que, al momento de ser
difundidas por los medios de comunicación, se transformaron en
percepciones de inseguridad.
La agenda pública y su proceso
de construcción implican la formación de percepciones que la ciudadanía maniesta como respuesta a
las decisiones de sus gobernantes;
empero, el establecimiento de la
agenda atraviesa contenidos televisivos que aceleran su recepción o,
bien, develan las representaciones
sociales en torno a la clase polí�ca
que la ciudadanía expresa luego de
que algún hecho amenaza su confort o calidad de vida.
En comunidades donde se prac�ca la democracia delibera�va, Erik
Nisbet, Elizabeth Stoycheﬀ y Katy
Pearce (2012) encontraron que las
TICs facilitan el compromiso con la
gobernabilidad democrá�ca. A medida que la disponibilidad de internet se intensicaba, las demandas
ciudadanas de gobernabilidad democrá�ca aumentaban.
142

Los hallazgos suponen que existe una relación entre el establecimiento de temas alusivos a la demanda ciudadana de democracia y
la disponibilidad de internet como
escenario de demandas civiles ante
sus autoridades.
En el caso de los sistemas polí�cos en red, el uso de tecnologías no
solo es fundamental para la libertad de expresión, sino que juega
un papel importante en el establecimiento de temas que denirán,
por ejemplo, una con�enda polí�ca electoral. Es decir, los sistemas
de gobernanza potencian el uso de
tecnologías en los comicios, ya que
los candidatos construyen su imagen a par�r de la opinión pública
que se gesta en las redes sociales.
Por ello, el establecimiento de
una agenda en las redes sociales
subyace a las libertades del sistema de gobierno, pero es el �po
de tecnología en sí la que determina la producción de mensajes
que impactarán al electorado en la
con�enda y elecciones. Esto signica que algunas formas de Estado
y regímenes de gobierno son más
propensos a la par�cipación ciudadana a través de la formación de
opinión pública en las redes sociales.
Al parecer los sistemas democrá�cos, en referencia a los sis-

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

temas totalitarios o autoritarios,
facilitan la expresión pública y el
apoyo electoral debido a que las
tecnologías son el principal medio
de comunicación en sociedad y Estado. En aquellos sistemas políƟcos
donde los medios de comunicación
están bajo el yugo del régimen, la
conƟenda electoral, competencia
de parƟdos y propuestas ciudadanas independientes desaparecen. En contraste, en los sistemas
democráƟcos presidencialistas la
imagen del candidato resulta fundamental para decantar el poder a
la gura del ejecuƟvo.
Es así como en los sistemas democráƟcos parlamentarios la competencia electoral se inhibe dada
la relación entre el primer ministro
y la cámara de representantes. No
es el caso en los sistemas presidencialistas donde el poder de veto e
iniciaƟva son fundamentales para
construir una agenda políƟca en
relación con la agenda mediáƟca y
la agenda ciudadana.
Se trata de un sistema políƟco, el presidencialista, de carácter
consensual en el que las decisiones son asumidas por la gura del
ejecuƟvo, pero la construcción y el
debate de los temas se gesta en la
sociedad a través de los medios de
comunicación y las nuevas tecnologías de información.

Además, si agregamos que en el
sistema presidencialista el gobierno en red o gobernanza implica la
corresponsabilidad entre Estado
y ciudadanía, entonces tenemos
un régimen que busca el establecimiento de una agenda común
a todos los actores económicos,
políƟcos y sociales. En cambio, los
sistemas parlamentaristas se caracterizan por la censura del parƟdo hacia el primer ministro y con
ello inhiben la construcción de una
agenda políƟca regulada por el poder ejecuƟvo.
En ambos sistemas, parlamentario y presidencialista, los medios
de comunicación resultan fundamentales. En consecuencia, internet y sus redes sociales implican el
advenimiento de nuevos sistemas
políƟcos en los que la parƟcipación
discursiva más que deliberaƟva de
la ciudadanía será su principal área
de oportunidad.
En el futuro, los candidatos a
servidores públicos dirimirán sus
propuestas en foros especializados ya no en temas centrales de la
agenda pública, sino especializados
en imagen, comunicación, encuadre, expectación, audiencia, afecƟvidad y emoƟvidad circunscritos
a la persuasión del electorado; ya
no a su explicación del estado que
guarda la nación, sino a la disua-

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

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�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

sión de la inseguridad, el desempleo o el cambio climá�co.
Si los regímenes polí�cos inciden en el establecimiento de la
agenda a través de la regulación o
desregulación de las tecnologías y
la par�cipación ciudadana, entonces debería haber diferencias signica�vas entre los géneros, generaciones, sectores, estratos o grupos
sociales.
El estudio de Yolanda Navarro,
José Antonio Climent y Julio Fernández (2012) conrmó la hipótesis de la edad en relación con los
personajes de cción televisivos. El
modelo de cción se relacionó con
los personajes de cción más en
adolescentes que en adultos.
Los es�los de ges�ón del conicto se relacionaron signica�vamente con la edad. Integración —F
= 8.96 p &lt; 0.000—, evitación —F =
22.38 p &lt; 0,000—, dominación —F
= 41.85 p &lt; 0.000—, servilismo —F
= 5.25 p &lt; 0.005— y compromiso
—F = 13.53 p &lt; 0.000— tuvieron un
efecto diferenciado y signica�vo
sobre adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores.
La prueba Sheﬀé conrmó que
los adolescentes se diferencian de
los adultos mayores en cuanto a
la integración, evitación, dominación y compromiso. Por su parte,
los jóvenes solo se diferencian de
los adultos mayores en cuanto a
144

integración, evitación y dominación. Mientras que los adultos solo
se diferencian de los adolescentes
respecto a evitación y dominación.
En cuanto a los géneros de cción se encontraron diferencias
respecto a evitación —F = 84.99 p
&lt; 0.000— y dominación —F = 74.54
p &lt; 0.000—. Es decir, se encontraron diferencias entre drama, comedia, teenage y policiaca respecto a
la evitación y la dominación.
De esa forma los es�los de conicto y los géneros de cción televisivos incidieron en la diferenciación de adultos mayores, adultos,
jóvenes y adolescentes. Al no haber diferencias signica�vas entre
los sexos, es posible an�cipar que
el establecimiento de una agenda
orientada a la cción de temas incidirá en las edades de las audiencias, siempre que los géneros y es�los de conicto sean difundidos
en los medios de comunicación.
¿Por qué la seguridad pública
se convierte en percepción
de inseguridad? Al parecer el
establecimiento de la agenda
impacta más en adolescentes que
en adultos mayores al momento
de difundir programas de ficción
televisiva. En este proceso, el
drama y la comedia son factores
de diferenciación en cuanto a
la evitación de conflictos o la
imposición de un criterio en su

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

resolución.
Los hallazgos corroboran el supuesto de la sociedad teledirigida y
la probabilidad de elaboración, los
cuales advierten que las imágenes
transmiƟdas en los medios de comunicación acƟvan procesos afecƟvos
y emoƟvos que inhiben el comportamiento deliberado, planicado y
sistemáƟco ante una situación.
Si la construcción de una agenda pública en el contexto actual se
basa en las TICs, entonces la diseminación de imágenes más que argumentos es la materia prima de la
democracia, gobernanza y demás
sistemas políƟcos.
Sin embargo, Yuping Mao, Magdalena Solina Richter, Katharina
Kovacs y Jean Chaw-Kant (2012)
proponen que la construcción de
la agenda pública, en materia de
sensibilización ciudadana ante la
pérdida de vivienda por el cambio
climáƟco, se gesta desde las esferas políƟcas más que desde los medios de comunicación o la opinión
ciudadana.
Un seguimiento a las declaraciones del primer ministro de Canadá
fue relacionado con la difusión de
los casos de residentes sin vivienda
en el estado de Alberta por medio
de los periódicos Calgary Herald y
Edmonton Journal. La tendencia de
las noƟcias sobre vivienda, ayuda
comunitaria, apoyo, perles, eco-

nomía, migración y salud se incrementó durante el úlƟmo periodo
del estudio en 10 años conƟnuos.
Inesperadamente, la prevalencia de noƟcias acerca de la situación de los sectores vulnerables,
marginados o excluidos de la vivienda y demás servicios públicos
se incrementó sustancialmente por
parte de ambos periódicos en vísperas de los comicios estatales.
Los temas colaterales a la falta de vivienda que permiƟeron
construir una agenda sociopolíƟca
demuestran que las audiencias, a
pesar del acceso a los medios de
comunicación y las TICs, están expuestas a los acuerdos entre la esfera políƟca y los empresarios de la
prensa.
En suma, la construcción de una
agenda pública se gesta en cualquier esfera, sea civil, mediáƟca o
políƟca, y eventualmente se potencia con los medios de comunicación o las TICs. Sin embargo, la revisión de las invesƟgaciones muestra
que las decisiones tomadas en la
esfera políƟca inciden sobre las
libertades, oportunidades, capacidades y responsabilidades de la
sociedad civil. El acceso a internet
y sus redes sociales transformaron
a la ciudadanía en opinión pública
especializada en la recepción de
imágenes y, por ende, en el procesamiento de emociones. Así, el es-

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

145

�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

tablecimiento de la agenda indica
situaciones económicas, políƟcas,
ambientales y sociales.
A menudo las crisis económicas son reducidas a desaceleración
o recesión económica posterior
a las elecciones federales. En ese
senƟdo, la ingobernabilidad es el
resultado de las críƟcas de los medios de comunicación al régimen
por la estrategia de combate a la
delincuencia. En el plano de la percepción de inseguridad ciudadana,
inundaciones y sequías impactan la
calidad de vida y el bienestar de los
usuarios de servicios municipales,
pero la situación en la que viven los
sectores más vulnerables, marginados o excluidos es difundida por los
medios de comunicación o comentada en las redes sociales con la
nalidad de cuesƟonar al sistema
políƟco. El debate y las propuestas
que debieran surgir de los foros de
discusión no son el objeƟvo de las
comunidades cibernéƟcas o usuarios de la televisión, radio o prensa.
Así, el problema y objeto de
estudio ya no es el establecimiento de la agenda en sí, sino la dispersión de los actores mediáƟcos,
civiles y políƟcos frente a las problemáƟcas de seguridad, sustentabilidad o empleo.
HacƟvismo sociopolíƟco: emprendimiento acƟvista en las redes
digitales
146

El establecimiento de la agenda
sociopolíƟca que estriba en difundir temas sobre la legiƟmidad de
la vulnerabilidad, marginalidad y
exclusión de estratos sociales en
torno a las TICs y los medios de
comunicación tradicionales como
televisión, radio, prensa y cine,
tendría tres efectos en las esferas
civiles.
En primera instancia, los sectores excluidos de las TICs desarrollarían un proceso psicosocial
de indefensión colecƟva que se
maniesta en discursos alusivos
a percepciones de riesgo, inconmensurabilidad e impredecibilidad
del poder políƟco frente a su estatus migratorio, laboral, familiar o
personal. La indefensión colecƟva
sería resultado de una excesiva exposición a los medios de comunicación que difunden los casos de
corrupción entre gobernantes y
delincuentes, así como sus efectos
en la seguridad pública. La indefensión colecƟva alcanzaría su cúspide
en la percepción de inseguridad y
las acciones de riesgo y confrontación que la ciudadanía llevaría a
cabo ante la pérdida de su calidad
de vida (BauƟsta, M. et al., 2012).
En segunda instancia, las esferas ciudadanas desarrollarían, colateralmente a la indefensión, otro
proceso cogniƟvo llamado hipermetropía que consiste en percibir

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

como distantes e inexorables los
problemas de seguridad pública
que ocurren en otras localidades.
En contraste, los acontecimientos
cercanos serían percibidos como
externos o ajenos a los actores locales. La materialización de la percepción hipermetrópica estriba en
la evitación de contacto con grupos
vulnerables, marginados o excluidos, así como la atribución de los
problemas globales a los gobiernos
y la responsabilidad de los problemas locales a agentes económicos,
actores políƟcos o sujetos civiles
externos (Carreón, J. et al., 2013).
Por úlƟmo, en tercera instancia, un sector de la sociedad civil
anteriormente conocida como “el
círculo rojo” —por su grado de reexividad y críƟca a los medios de
comunicación— desarrollaría un
proceso emprendedor de la información. En virtud de que los grupos disidentes al establecimiento
de la agenda consideran que la seguridad pública ya no depende del
Estado y se gesta en los medios de
comunicación, internet se ha erigido como el escenario de conƟenda
en donde se dirimen las diferencias
entre los actores que reaccionan
al establecimiento de la agenda
sociopolíƟca. El emprendimiento
cibernéƟco se materializa en acciones de protesta colecƟva en la red
conocidas como ‘hacƟvismo’. Se

trata de un fenómeno que se gesta
a parƟr del anonimato y que supone oportunidades, capacidades y
responsabilidad tecnológicas que
solo un grupo selecto puede llevar
a cabo, reejándose en acciones
como bloqueos masivos y colecƟvos a páginas de gobiernos, robo o
distorsión de información gubernamental, exhibición de documentación que muestra fraudes o abuso
de poder, difusión de inconsistencias entre ingresos y esƟlos de vida
de políƟcos o, bien, propaganda
favorable a la movilización social y
acción colecƟva (Amujo, O., O. Otubango y B. Adeyinka, 2013).
Puestas así las cosas, el hacƟvismo sociopolíƟco es aquel que uƟliza las TICs y los disposiƟvos electrónicos para contrarrestar los efectos
de la propaganda materializada en
el establecimiento de temas que,
por su grado de incidencia en la
opinión ciudadana, son considerados “perversos”, ya que además de
polarizar a la sociedad, propician la
indefensión o la hipermetropía.
Sin embargo, el hacƟvismo sociopolíƟco presenta dos límites
derivados de su auto-organización
civil y el empleo de tecnologías
controladas por el Estado. En primer lugar, el hacƟvismo sociopolíƟco parte del supuesto según el cual
la ciudadanía, en su gran mayoría,
está desprovista de una conciencia

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

147

�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

o virtud cívica que le permita visualizarse como agente de cambio y no
como simples sujetos o actores. El
hacƟvismo sociopolíƟco plantea
que la virtud cívica materializada en
acciones que orienten el bienestar
colecƟvo sería el principio de toda
acción colecƟva o movilización social en la red; empero, esa virtud
cívica, al estar relacionada con una
reexividad y críƟca, da por sentado un alto grado de instrucción que
el grueso de la esfera civil no Ɵene.
Por consiguiente, como segundo
límite preponderante del hacƟvismo, los disposiƟvos electrónicos
son empleados solo para transferir y no para producir información
(Rodríguez-Giralt, I., 2011).
Es cierto que la virtud cívica
está relacionada con el emprendimiento social, la empaơa, benevolencia, conanza, compromiso, altruismo, cooperación, solidaridad,
saƟsfacción y felicidad, pero su materialización requiere de libertades
y oportunidades que den paso a la
formación de capacidades y no solo
virtudes cívicas relacionadas con la
responsabilidad (Tena, J., 2010).
El hacƟvismo supone habilidades y conocimientos no solo emprendedores, sino innovadores que
están más orientados a la intervención de las tecnologías ideológicas
del Estado más que a su reexividad y críƟca.
148

No obstante que el hacƟvismo
sociopolíƟco pretende contrarrestar los efectos del establecimiento
de la agenda, esta es resultado de
la difusión de los medios, la propaganda del Estado y las iniciaƟvas
civiles. En este tenor, el hacƟvismo
sociopolíƟco solo puede incenƟvar
aún más el sesgo de temas en los
medios y las tecnologías de información.
Discusión
En el caso de la seguridad pública
que, para nes del presente estudio, es representada socialmente
como percepciones de inseguridad, los hallazgos reportados en el
estado del conocimiento señalan
que el Estado antepone sus intereses económicos sobre la xenofobia
de grupos sociales que atribuyen
delitos a migrantes. La controversia
entre las autoridades locales y las
organizaciones xenofóbicas develó
la tendencia de la prensa respecto
a la legalización de migrantes a n
de que pudiesen laborar en proyectos de inversión extranjera. La
reacƟvación de la económica en un
contexto de crisis hace que el Estado, en lugar de inhibir la migración,
promueva su incorporación en los
empleos de mayor riesgo (BauƟsta,
M. et al., 2012).

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

Las políƟcas públicas, al ser
instrumentos del poder políƟco,
son difundidas por los canales de
comunicación para en un caso ser
cuesƟonadas y en otro ser aceptadas. Es decir, los temas de orden
económico parecen sobreponerse
a los intereses locales que, en lo
aƟnente a las comunidades académicas y estudianƟles, penetran su
esfera de representaciones de un
modo tal que el tema de la privaƟzación resulta más importante que
la seguridad o la conservación ambiental (Carreón, J. et al., 2013).
Precisamente, en el estudio relaƟvo al establecimiento de una
agenda hídrica, las autoridades implementaron tarifas y tandeos para
incenƟvar la parƟcipación políƟca
de los usuarios del servicio público.
Más allá de la situación de escasez
en algunas colonias, los residentes locales desarrollaron esƟlos de
vida frugales que complementaron
el tandeo e incluso el aumento de
las tarifas.
Respecto a la inserción de las
redes sociales virtuales y los foros
de discusión a través de internet,
los trabajos reportados en el estado del conocimiento resaltan el papel de las TICs en contraste con las
funciones de los medios de comunicación (Chihu, A., 2011a, 2011b).
Se trata de un proceso en el
que la formación de disposiciones

indica hábitos de consumo de información que son trasladados del
núcleo central de las representaciones sociales a la periferia discursiva de los grupos que promueven
los temas de discusión.
La conformación de espacios
discursivos implica que las representaciones sociales más arraigadas en torno a la clase políƟca se
han converƟdo en percepciones,
creencias y valores que permiten
la diseminación del conocimiento
en forma de imágenes más que de
argumentos.
En esta fase, la construcción de
una agenda se torna más complicada ya que las imágenes conllevan
afectos y emociones que pueden
hacer desisƟr a las audiencias de su
consumo de información o, bien,
radicalizar sus posturas y demandas de información.
Sin embargo, luego de que los
medios de comunicación y las TICs
se han encargado de diversicar
la información hasta un grado tal
que el lector de periódicos centra
su atención en las fotos; el consumidor de programas televisivos
enfoca su interés en personajes cƟcios; el radioescucha enfaƟza las
frases de comunicadores o el usuario de TwiƩer y Facebook comenta
los estados de ánimo de sus contactos; entonces el establecimiento de una agenda ha entrado en su

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

149

�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

fase terminal.
La ausencia de discusión, así
como la emergencia de códigos
grupales disipó los temas de la
agenda y los transformó en materia inerte para su deliberación. Es la
etapa nal del establecimiento de
la agenda indicada por la ausencia
de análisis, críƟca y síntesis de la información.
No obstante, quedan pendientes algunos procesos que inciden
en la construcción de temas. Tal es
el caso de la idenƟdad, la inuencia
o la indefensión como efectos colaterales de la categorización de imágenes, palabras, frases y discursos
alrededor de temas establecidos.
La idenƟdad ha sido estudiada
como un fenómeno y proceso de
los grupos que comparten senƟdos de pertenencia, esƟlos de vida
y uso de recursos. La formación de
capitales simbólicos es afectada
por decisiones que privilegian a un
grupo respecto a otro. La deliberación de temas es determinada por
la elección de acciones que competen a un grupo. Incluso el uso de
disposiƟvos Ɵene como fundamento la pertenencia a un grupo.
En el caso de la inuencia social,
los grupos mayoritarios han sido el
blanco de persuasión de grupos
minoritarios. Las decisiones de la
mayoría también cobran relevancia
frente a los esƟlos de comporta150

mientos de las minorías. De hecho,
el establecimiento de una agenda
es un fenómeno de inuencia de
una minoría sobre la mayoría. Así
que el poder de las decisiones minoritarias atraviesa las estructuras
sociales, sus contornos informaƟvos y representaciones sociales.
Por úlƟmo, la indefensión es el
resultado principal de las situaciones críƟcas por las que los grupos
se someten. La desesperanza es un
producto del establecimiento de la
agenda para los grupos disidentes
o alternos a los temas que predominan en los medios de comunicación: a medida que la información
ocial se intensica, propicia senƟmientos de indefensión en aquellos grupos opositores al régimen.
En el futuro, el establecimiento
de una agenda versará ya no sobre
los temas, ni los actores o las tecnologías, sino más bien consisƟrá
en la relación de las imágenes y las
experiencias coƟdianas. A mayor
proximidad entre los símbolos y los
recuerdos, habrá mayor saƟsfacción personal y al mismo Ɵempo
desvinculación social, aunque tal
experiencia se viva a través de tecnologías comparƟdas.
La relación entre gobernantes
y usuarios se desarrollará desde
tecnologías capaces de procesar
iniciaƟvas y leyes en Ɵempo real
dadas las preferencias electorales

�HacƟvismo ante el establecimiento de la agenda

o de cualquier índole de los usuarios.
Los sistemas políƟcos serán
percibidos como corolarios de decisiones colecƟvas que se podrán
dirimir en cuesƟón de segundos
gracias a la conversión hologramáƟca del voto, manifestación, plebiscito o escruƟnio público.
Las reformas económicas, políƟcas, ambientales o sociales serán
establecidas como temas adyacentes al confort personal en menoscabo de la colecƟvidad, sobre todo
aquellos sectores vulnerables, marginados o excluidos de las redes informaƟvas.
En el futuro, las relaciones entre
élites habrán succionado a las mayorías y minorías. La gobernanza
de estas élites ya no requerirá del
establecimiento de una agenda, ni
de la construcción de temas colecƟvos, sino más bien dependerá del
abastecimiento energéƟco que las
tecnologías necesitarán para llevar
a cabo las decisiones tomadas desde el confort personal.
Conclusión
Una agenda es el resultado de la
relación entre Estado y ciudadanía
en un contexto en el que los medios de comunicación y las TICs

transforman la realidad en imágenes más que en argumentos.
La construcción de una agenda
supone la parƟcipación de actores
que se organizan en redes y uƟlizan
disposiƟvos tecnológicos para comentar, discuƟr, analizar, criƟcar y
proponer contenidos alternos a los
emiƟdos por grupos o elites en el
poder.
El establecimiento de la agenda
es el resultado nal de la proliferación de temas circundantes en la
opinión pública que previamente
fueron difundidos en los medios de
comunicación y comentados en las
TICs.
Una agenda sociopolíƟca es un
conglomerado de discursos, temas
y tecnologías encaminados a transformar la opinión pública en simpaƟzantes, adherentes, militantes
o disidentes políƟcos que ocupen
los espacios disponibles para manifestar su apoyo a un sistema políƟco, régimen de gobierno, forma de
Estado, clase políƟca, opción parƟdista o políƟca pública como la solución a problemáƟcas sociales que
a menudo requieren ser resueltas
por la distribución de los recursos
comunes.
La construcción de una agenda
sociopolíƟca implica un procesamiento de símbolos que parten de
una memoria colecƟva, transitan

Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

151

�Cruz García Lirios / Javier Carreón Guillén / José Alfonso Aguilar Fuentes

por representaciones sociales y ac�tudes hacia sistemas polí�cos y
campos de poder.
El establecimiento de la agenda sociopolí�ca da por sentado
la emergencia de actores que se
muestran como disidentes al régimen y cues�onan los temas
puestos a debate por los grupos
de poder. Sin embargo, este proceso llega a ser absoluto cuando
las crí�cas y manifestaciones de
inconformidad están ausentes. En
ese sen�do, las TICs, más que los
medios de comunicación, inhiben
la innovación y promueven la conformidad y la obediencia.
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Año 4, Núm. 2, noviembre, 2014 - abril, 2015, ISSN: 2007-3100

Recibido: 10 de abril de 2014
Aceptado: 20 de octubre de 2014

153

�ANEXO
Tabla 1. Estado del conocimiento en torno al establecimiento de la agenda sociopolítica y hactivismo sociopolítico
Año
2010

Autor
Hallazgos
Rodríguez En su estudio sobre el estaBorges
blecimiento de la agenda en la
prensa a parƟr de la construcción de discursos y estereoƟpos xenófobos hacia la regularización laboral y salarial de
migrantes.

2010

Guardiola, Muestra cómo las cadenas
Espinar y televisivas de circulación naHernández cional, durante un periodo
de transmisión determinado,
son proclives a establecer una
agenda pública con temas desfavorables a las comunidades
migrantes. Se trata de noƟcias en las que se construyen
estereoƟpos relaƟvos a la
delincuencia, narcotráco y
violencia generada por grupos
migrantes en detrimento de
residentes locales.
Chihu
La dene como un problema
social, a menudo conicƟvo,
que ha recibido cobertura
mediáƟca, sesgando la atención del público hacia determinados objetos o cuesƟones
de la escena políƟca y social
en los que el público conİa
y asigna importancia en función del grado de relevancia
mediáƟco.

2011

154

HacƟvismo
El hacƟvismo adverƟría
que la virtud cívica es contraria a la xenofobia y, por
consiguiente, ayudaría a
contrarrestar sus efectos
a parƟr del acceso a los
casos de discriminación y
la difusión de los derechos
de migrantes
El hacƟvismo ltraría información relaƟva a las
redes de corrupción, trata
de personas y explotación
laboral que privan en los
países emergentes como
causa de la migración, así
como la defensa de sus
derechos al arribar a las
economías desarrolladas.

El hacƟvismo promovería
la medición de audiencias
con respecto al grado de
expectación que suponen
los conictos sociales o
sectoriales

�2011

2011

2012

2012

Latorre

A medida que los sucesos
se intensicaban, la prensa,
radio y televisión no solo reducían los acontecimientos a
su mínima expresión, sino que
además soslayaban la parƟcipación de la comunidad, sus
senƟmientos, usos y costumbres en torno a rituales que se
derivaban del duelo colecƟvo
y la amenaza a la paz pública.
Mateu
y Demostraron, a través de un
Rodríguez análisis de contenido, las similitudes entre los contextos
nacionales y locales en torno
a la cobertura de un área protegida. Tales convergencias
acƟvaron intensidades y direcciones (priming) en la opinión
pública tanto nacional como
local.
García
La situación de escasez por la
que atraviesan las urbes, aunada a las condiciones geográcas y el contexto sociopolíƟco
de la demarcación, contribuyeron a que se generara una
agenda hídrica pública. Ello
determinó esƟlos de vida austeros que por generaciones
fueron adoptadas por las comunidades de Iztapalapa.
Krogh
La relación entre acƟtudes,
opinión pública y establecimiento de la agenda parece
cobrar mayor senƟdo si se
considera que las opiniones
forman categorías basadas en
los temas que se difunden en
los medios de comunicación.

El hacƟvismo promovería
estrategias de prevención
de desastres y protección
civil ante eventos de riesgo que por su grado de impacto no solo amenazan la
paz colecƟva, sino deterioran el tejido social

El hacƟvismo establecería
las diferencias entre los
ámbitos global y local para
resaltar la importancia de
la acción social y la movilización colecƟva a favor
de la conservación de los
recursos naturales.
El hacƟvismo contrastaría
la información que se gesta en los ámbitos urbano
y rural con la nalidad de
establecer redes de información y apoyo a sectores
excluidos, marginados o
vulnerables que llevan a
cabo esƟlos de vida frugales.
El hacƟvismo difundiría y establecería temas
que contrasten con la
agenda sociopolíƟca a
n de equilibrar la oferta
informaƟva y los sesgos
mediáƟcos.

155

�156

2012

Mao, Rich- Proponen que la constructer, Kovacs ción de la agenda pública,
y Chaw
en materia de sensibilización
ciudadana ante la pérdida de
vivienda por el cambio climá�co, se gesta desde las esferas
polí�cas más que desde los
medios de comunicación o la
opinión ciudadana.

2012

N a v a r r o , Conrmó la hipótesis de la
Climent y edad en relación con los perFernández sonajes de cción televisivos.
El modelo de cción se relacionó con los personajes de
cción más en adolescentes
que en adultos.

2012

N i s b e t , Encontraron que las TecStoycheﬀ y nologías de Información y
Pearce
Comunicación (TICs) facilitan
el compromiso con la gobernabilidad democrá�ca. A
medida que la disponibilidad
de internet se intensicaba,
las demandas ciudadanas de
gobernabilidad democrá�ca
aumentaban.

El hac�vismo adver�ría
que los medios de comunicación no solo posicionan el tema de la vulnerabilidad residencial,
sino además promueven
la adquisición de bienes
raíces en zonas habitacionales desreguladas por
el Estado.
El hac�vismo sociopolí�co
señalaría que el establecimiento de una agenda
está fundamentado en
realidades simbólicas que,
de acuerdo con su grado
de signicación, emerge
como una realidad alterna
a la co�dianidad.
El hac�vismo bloquearía
las páginas gubernamentales que ocultan información y exhibiría los
detalles de las decisiones
polí�cas respecto a crisis
económicas.

�2012

Orozco
Franco

y Llevaron a cabo un estudio colateral al establecimiento de la
agenda ya que se trataba de la
promoción de una insƟtución
de seguridad pública a través
de una serie televisiva que
tuvo gran acogida por las audiencias, pero que fue sumamente cuesƟonada por haber
sido nanciada por el Estado.

2012

S á n c h e z Ilustra el proceso de memoChávez
ria colecƟva en torno a temas
relaƟvos a la salud, pero con
énfasis en las representaciones locales. En el caso de la
prensa, la difusión de noƟcias
respecto a enfermedades siguió un patrón de expectación
comparƟdo entre los lectores.
Encontró que las estructuras
sociopolíƟcas son procesadas
por los niños de un modo en
el que el pensamiento divergente indica un nivel de críƟca,
inconformidad, indignación,
desobediencia y disidencia
frente a las autoridades gobernantes. El énfasis puesto en
el paternalismo como el problema central de la relación
entre sociedad y Estado hace
suponer que las representaciones sociales de la políƟca
están arraigadas en la cultura
popular.

El hacƟvismo contrarrestaría el establecimiento
de una legiƟmidad en
torno a las insƟtuciones
de seguridad pública, evidenciado las consecuencias en la salud pública de
las políƟcas de combate a
la delincuencia, promoviendo los derechos de
las vícƟmas a una información expedita que garanƟce su integridad İsica
y emocional.
El hacƟvismo difundiría
información concerniente
a los desaciertos de las
políƟcas de salud a n de
propiciar un pensamiento
divergente que coadyuve a la promoción de
los derechos a la salud y
demás servicios de seguridad social.

157

�2013

A m u j o , Demostraron el efecto del esOtubanjo y tablecimiento de la agenda en
Adeyinka las decisiones de inversión en
comunidades que habían sido
promovidas en los medios de
comunicación.

2013

C a rc e l é n , Encontraron que los medios de
Esteba y comunicación no solo habían
Peyró
contribuido con una escasa
difusión de las drogas y el narcotráco, sino que además
habían difundido información
para legiƟmar la liberación del
consumo de mariguana o cannabis. En su lugar, los medios
cuesƟonaron la legalidad del
alcohol o el tabaco.
Cerviño
Muestra que los temas discuƟdos en las redes sociales han
impactado el ejercicio profesional de comunicadores,
reporteros, columnistas y periodistas en general. A medida
que los debates se incrementan en los canales de charlas,
inciden en las temáƟcas que
se expondrán en revistas y diarios de circulación nacional.

2013

158

El hacƟvismo exhibiría la
información concerniente
a los ingresos y egresos
de municipios en función
de su grado de inversión
a n de poder establecer
sistemas de observación
ciudadana y peritaje o auditoria que evalúen el desarrollo local.
El hacƟvismo establecería
los escenarios de debate y
consenso que permitan la
emergencia de esƟlos de
vida sin comprometer las
capacidades de generaciones futuras.

El hacƟvismo difundiría
los temas de debate cuya
tendencia permite establecer una agenda internauta y sus probables
efectos sobre la opinión
ciudadana.

�2013

Wasike

En su registro observacional
encontró un amplio margen de diferencia en términos porcentuales del tema
“ciencia y tecnología” en los
usuarios y comunicadores respecto a otros temas sobre
la economía, seguridad, deportes, sustentabilidad o entretenimiento. El encuadre de
los comunicadores respecto
a la difusión de temas de orden cienơco y tecnológico
predominaba sobre los demás
temas que a las audiencias les
llamaban la atención.

El hacƟvismo propondría la inclusión de temas
no cienơcos en agendas
cienơcas y tecnológicas,
así como la inclusión de los
hallazgos cienơcos y las
innovaciones tecnológicas
en la coƟdianidad de otras
esferas civiles.

Fuente: Elaboración propia.

159

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="463">
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
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              <elementText elementTextId="580404">
                <text>Realidades</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="580405">
                <text>Realidades. Revista de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano es una publicación semestral que reúne las contribuciones académicas de cualquier interesado en dar a conocer su trabajo de investigación acerca de temas relacionados con el desarrollo social, desarrollo humano, familia, género, salud, educación, vivienda, comunidad, desarrollo urbano y rural, pobreza, bienestar social y, en general, tópicos de políticas sociales, programas y proyectos sociales, mediante artículos de investigación, ensayos, reseñas, informes, entre otros.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
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          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
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              <text>Realidades. Revista de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano es una publicación semestral que reúne las contribuciones académicas de cualquier interesado en dar a conocer su trabajo de investigación acerca de temas relacionados con el desarrollo social, desarrollo humano, familia, género, salud, educación, vivienda, comunidad, desarrollo urbano y rural, pobreza, bienestar social y, en general, tópicos de políticas sociales, programas y proyectos sociales, mediante artículos de investigación, ensayos, reseñas, informes, entre otros.</text>
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