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                  <text>REVISTA DE LA FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL Y DESARROLLO HUMANO
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Ensayos
El papel del tra•jo aocial en la politica aociaJ

Loe aaboru da la pobreza (alglM'Mls exprosk&gt;nos do la vida

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Proyecto social

�El papel del trabajo social en la política social

El papel del trabajo social en la política
social
The Role of Social Work in Social Policy

José Alberto Cepeda-Atilano

Resumen

E

n este artículo se detallan,
brevemente, algunos antecedentes históricos y concepciones relativos al origen y desarrollo del trabajo social en América
Latina y particularmente en México; se muestran algunos datos relevantes sobre la situación de los
trabajadores sociales en su ámbito
laboral; se discute la importancia
del trabajo social profesional en la
confección de las políticas sociales,
y se concluye que, hasta el momento, el trabajo social, no obstante
haber avanzado en capacidad de
generación y aplicación de conocimiento en el campo del bienestar
y desarrollo sociales, ha accedido a
pocos espacios en los niveles organizacionales decisorios vinculados
al diseño y elaboración de las políticas sociales .

Abstract: This article briefly details some historical background
and concepts relating to the origin
and development of social work in
Latin America and particularly in
Mexico; some relevant data on the
situation of social workers in the
workplace are shown; the importance of professional social work
in making social policy is discussed,
and concludes that, as yet, social
work, despite having made ​​
progress in capacity for generating and
applying knowledge in the field of
social welfare and development, it
has opened few spaces in decision
organizational levels related to the
design and development of social
policies.
Keywords: Social Work, Social Policy, Work context, social worker.

Palabras clave: trabajo social, política social, contexto laboral, trabajador social.
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�El papel del trabajo social en la política social

El papel del trabajo social en la política
social
The Role of Social Work in Social Policy

José Alberto Cepeda-Atilano1

Introducción

E

l objetivo de este ensayo es
revisar la participación de la
profesión de trabajo social
en la búsqueda del bienestar social
a nivel individual, grupal y de comunidad, considerando que aquél
requiere, para su existencia, de la
cohesión social; es decir, solo puede realizarse dentro de una sociedad unida por un fin común: la vida
digna. El trabajo social, orientado
por su teoría, sus modelos de intervención y su experiencia organizativa, está llamado a la consecución
de tal desiderátum.
Así, se presentan, primeramente, algunos antecedentes y concepciones que dieron origen al trabajo
social en América Latina y particularmente en México; enseguida se
describe la situación de los trabajadores sociales en su ámbito la-

boral, y, finalmente, se analiza la
importancia del trabajo social en la
elaboración de las políticas sociales.
Algunos antecedentes y concepciones del trabajo social
Su inicio en América Latina
El trabajo social tiene su origen
ideológico en la concepción filantrópica de ayuda al necesitado, y
encuentra sus orígenes como profesión en un quehacer humanístico, derivado de la preocupación
del ser humano por asistir a sus semejantes (Ramírez, F., 2004).
Bajo la inquietud de iniciar centros de formación profesional en el
área de lo social, el trabajo social
latinoamericano nace en Chile en
1925. El doctor Alejandro del Río,
conjuntando sus experiencias pro-

1. Licenciatura en Trabajo Social y Desarrollo Humano, Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH), Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

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fesionales adquiridas en Europa y
los Estados Unidos, se percata de
la existencia de un nuevo quehacer
institucional en el área de la salud, y
se da a la tarea de fundar la primera
escuela con el nombre de ‘Trabajo Social’ (Valero, A., 1994) bajo la
concepción de un marco benéficoasistencial (Ramírez, F., 2004).
A través de su desarrollo académico y como profesión, el trabajo
social va estructurando su filosofía,
la cual se concibe de tres formas:
un concepto del hombre en relación con el mundo; ideales y valores orientados a la profesión; y un
fundamento para su acción (Macías, E., 1984: 34). Es decir, destacan los valores humanísticos en la
base de la ética profesional del trabajo social, y se intensifica, de este
modo, el valor del pleno desarrollo
del ser humano en relación con su
entorno, destacando la justicia social como el motor fundamental de
su accionar.
El desarrollo profesional del trabajo social en América Latina pasa
por tres momentos. A partir de su
fundación, el acento es benéficoasistencial o asistencialista filantrópico, como respuesta a una preocupación escatológica o con finalidad
moralista. Se caracteriza por manifestaciones basadas en diferentes interpretaciones de la caridad
cristiana orientada por el amor al

hombre —beneficencia, paternalismo, filantropía, etcétera—, con
una intervención asistencialista
que no cuenta todavía con un soporte teórico-metodológico. Posteriormente, en la misma década de
los veinte, se instala el tecnicismo,
que echa las bases para un servicio
social científico-técnico, aséptico
a todas las propuestas ideológicas
del momento.
La tendencia final, aún vigente,
consiste en la integración del humanismo y de la técnica social; es
una manera de llegar al hombre a
través de la contribución de distintas disciplinas y técnicas sociales
(Macías, E., 1984: 39): al usuario se
le observa de manera única, resaltando su importancia como ser humano en sociedad. Esta integración
se intensifica en la década de los
setenta, cuando el trabajo social
fue influido profundamente y promovido por teóricos de América
del Sur, generando un movimiento
académico que llevó por nombre el
de ‘Re-conceptualización’ (AnderEgg, E., 1977); así, se desarrolla una
técnica instrumental, no antes diseñada, la cual permitió al trabajo
social operacionalizar las acciones
del gobierno en el trabajo de campo, pero sin permitirle participar
en la planificación ni en la programación de la intervención (Ribeiro,
M., R. López y S. Mancinas, 2007).

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Surgimiento en México
En el caso de México, el establecimiento y desarrollo, a partir de
la década de los treinta del siglo
pasado, de instituciones públicas
orientadas a la educación, la salud
y la asistencia social, tuvieron una
importante influencia en el surgimiento de la profesión del trabajo
social, dado que motivaron la fundación de diversas escuelas especializadas en la impartición de la
misma (Ribeiro, M., R. López y S.
Mancinas, 2007).
Por tanto, durante el siglo XX,
con la aparición de nuevas profesiones y actividades económicas
tales como secretariado, obreras
calificadas, empleadas de mostrador, cajeras, enfermeras-parteras,
comerciantes y obstetras, mujeres
de clase media y, posteriormente,
de clase popular, las mujeres incursionaron en la naciente carrera
universitaria de trabajo social, haciendo sentir su presencia laboral
en las instituciones públicas (Castro, A., 2005).
De esa forma, el trabajo social,
encauzado de una forma asistencialista y filantrópica, se fue desarrollando de una manera paralela
con la consolidación económica y
política de México (Ribeiro, M., R.
López y S. Mancinas, 2007).

La Secretaría de Educación Pública (SEP) se dio a la tarea de crear,
en 1933, lo que sería la primera
escuela de trabajo social, con el
nombre de: Escuela de Trabajadoras Sociales y Enseñanza Domestica. Posteriormente, en 1940, se
creó la segunda escuela de trabajo
social: la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM); y, en 1945, se funda, en
la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la Escuela de Trabajo Social2 (Castro, A., 2005). Para
1980, había en el país 61 escuelas
de trabajo social, de las cuales 66
por ciento nació entre 1968 y 1978
(Valero, A., 1994).
Junto a todo esto, el desarrollo
económico e institucional del país
generó fuentes de empleo para el
trabajo social, situando a esta profesión como un elemento importante en la implementación de las
políticas sociales (Castro, A., 2005).
Desempeño del quehacer profesional del trabajo social
las transformaciones y procesos de
cambio que se suscitan dentro del
2. Posteriormente sería la Facultad de Trabajo
Social y Desarrollo Humano.

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seno de la sociedad han favorecido
que los trabajadores sociales se estén incorporando en áreas laborales específicas, recordando que el
trabajo social ha sido promovido
por el Estado desde sus inicios, lo
que ha llevado que este mismo sea
el mayor contratante de trabajadores sociales (Gómez, N., 2010).
Considerando que el trabajo
social tiene un compromiso fundamental con la justicia social, particularmente con los derechos sociales y sus consecuentes naturales
—esto es, el desarrollo y el bienestar sociales—, una descripción del
rol situacional a través del que dicha profesión intenta cumplir con
tal compromiso ilustraría su desempeño dentro de las instituciones sociales. Con este propósito,
mostramos a continuación algunos
hallazgos de distintos estudios de
seguimiento a egresados.
Guadalupe Granillo y Patricia
Moya (2010) encontraron que de
80 por ciento de los egresados que
trabaja en instituciones de servicio,
74 por ciento declaró tener categoría de empleado; de este universo,
47 por ciento se ubica en las áreas
de intervención tradicionales. A la
pregunta de si existía un manual o
profesiograma acerca de las funciones y actividades dentro de la
institución, 55 por ciento de los
interrogados respondió afirmativa-

mente, en tanto que 14 por ciento
declaró que las labores que realiza
las define la persona que los contrató (Granillo, G. y P. Moya, 2010).
Un estudio realizado por la
ENTS de la UNAM muestra que la
intervención del trabajador social
se da en 58.2 por ciento en los
ámbitos del asistencialismo tradicional: 26.6 por ciento en instituciones de salud; 15.7 por ciento en
dependencias educativas; y 15.9
por ciento en instituciones de asistencia social. Adicionalmente, 10.3
por ciento se encuentra en espacios dedicados a la administración
o procuración de justicia (Gómez,
N., 2010). Las funciones que los
trabajadores sociales suelen desempeñar en todas estas instituciones tienen relación con el nivel
técnico-operativo, con las áreas de
servicios y con la atención directa
a la población (Gómez, N., 2010).
El estudio muestra, sin embargo,
que algunos trabajadores sociales
se organizan en torno a los intereses y propósitos institucionales,
dando composición a la interacción
con las estructuras institucionales,
transitando entre los mandos medios —24 por ciento— y los niveles superiores —16.2 por ciento—
(Gómez, N., 2010).
Otro estudio señala, de forma
semejante, que 15 por ciento de
los encuestados se ubica en nive-

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les de jefaturas departamentales,
57 por ciento está colocado como
empleados profesionales y 28 por
ciento lo constituyen empleados
no profesionales (Godínez, H., I.
Aguillon e I. Olvera, 2010).
Los datos expuestos en los párrafos que preceden, confirman
que:

Los espacios laborales donde
se desempeña el trabajador social, van desde los organismos
públicos como pueden ser el
IMSS [Instituto Mexicano del
Seguro Social], ISSSTE [Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado], SEP [Secretaría de Educación Pública], SSA [Secretaría
de Salud], DIF [Sistema para el
Desarrollo Integral de la Familia], Derechos Humanos, reclusorios, Agencias de Ministerios
Públicos, juzgados u organismos privados como clínicas,
escuelas, centros de rehabilitación o en instituciones gubernamentales como son las ONG
[Organizaciones no Gubernamentales], IAP [Instituciones de
Asistencia Privada], entre otros,
los cuales han ido surgiendo o
desapareciendo de acuerdo al
contexto político, económico y
social imperante de cada momento histórico (Godínez, H., I.
Aguillon e I. Olvera, 2010: 11).

La función tradicional del trabajador social se aboca todavía, y casi
únicamente, a paliar con acciones
asistenciales en las que predomina la inaplicabilidad de los principios filosóficos, la falta de sustento
teórico-metodológico y de instrumentos técnico-operativos (Flores,
C. y G. Martínez., 2006). Estas funciones se han enfocado primordialmente a la operación de políticas
del Estado, a través de los diversos
programas asistencialistas del gobierno en el campo institucional,
sin que se haya podido aún diferenciar las funciones, actividades y
tareas del nivel técnico tradicional
y del profesional del trabajo social
de nivel licenciatura. De esta manera, el trabajo social se ha visto
envuelto en la rutina, con una serie
de esquemas, instrumentos y registros administrativos ejecutados de
forma mecanicista y reduccionista
(Flores, C. y G. Martínez., 2006).
A nivel institucional, son cinco
las principales funciones que los
trabajadores sociales deben desempeñar hoy en día en su campo
profesional: atención directa a
usuarios, beneficiarios, destinatarios y derechohabientes —población objetivo—; información,
orientación y asesoría; investigación, elaboración y ejecución de
programas y proyectos sociales;
emisión de dictamen a partir de es-

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tudios socioeconómicos; y evaluación de proyectos, de procesos, de
acciones (Gomez N., 2010: 99).
Si partimos de los principios
que definen el rumbo ideal del trabajo social, vemos como su objeto
de estudio, las problemáticas y necesidades de los individuos, grupos
y comunidades que conforman
la sociedad; y como su objetivo,
propiciar el bienestar y desarrollo
social. Para esto, el trabajo social
tiene a su disposición diversos espacios para su desempeño, entre
los cuales se pueden contar el rediseño, evaluación y diagnóstico de
las políticas sociales (Godínez, H., I.
Aguillon e I. Olvera, 2010); diferentes vertientes en las que el objetivo
principal sea el interés por dar énfasis al espacio técnico-profesional
y ético-político que dé sustento a
la practica con los nuevos sujetos y
minorías (Flores, C. et al., 2005).
Es de suma importancia, entonces, contextualizar el trabajo social
en el quehacer científico que lleve al
bienestar social al terreno de la innovación y al diseño de las políticas sociales (Flores, C. y G. Martínez, 2006).
Trabajo social y su intervención en
la política social
La ‘política social’ es ese ejercicio
del gobierno de la polis, preocupa-

do por “hacer sociedad”; en otras
palabras, garantizar que todos los
involucrados en ella sean realmente miembros de la misma, bajo la
condición de miembro dotado de
las características consideradas
“normales” (Vila, L., 2002).
El trabajo social, por una parte, “encargado de reparar el tejido social”, preferentemente desde los servicios sociales, ha dado
contribución, por medio de la intervención social profesional, a la
transcripción de la política social al
servicio operativo a la ciudadanía,
pero ha sido mínimo el aporte a la
configuración y diseño de dichas
políticas sociales desde una dimensión proactiva (Red, N. y C. Barranco, 2014).
Por otra parte, considerando
que, en el plano científico, la sociología y el resto de las ciencias
sociales y humanas contribuyen al
entendimiento de las problemáticas sociales, el trabajo social, con
base en este entendimiento, diseña y pone en práctica las correspondientes “propuestas de alivio”
(Deslauriers, J., 2007); es decir,
favorece la expansión del movimiento comunitario, refina el análisis social y la estrategia de acción,
profesionaliza los servicios y apoya
la estructuración organizacional y
la eficacia administrativa de las instituciones (Deslauriers, J., 2007). Al

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vincularse con la política social y el
Bienestar Social, el trabajo social
ha conformado uno de los cambios
más importantes en esta disciplina
(Bodalo, E., 2011). Por ello:
El Trabajo Social es la actividad
de ayuda técnica y organizada,
ejercida sobre las personas, los
grupos y las comunidades, con
el fin de procurar su más plena
realización y mejor funcionamiento social, y su mayor bienestar, mediante la activación de
los recursos internos y externos, principalmente los ofrecidos por los Servicios Sociales y
por las instituciones y sistemas
del Bienestar Social (Moix, M.,
2004:131).

O como dice Werner W. Bohehm
(1959):
los trabajadores sociales podrían participar crecientemente
en la formulación de la política
social en materias tales como
la planificación urbana, los programas de mantenimiento de
los ingresos, la expansión de
la vivienda financiada pública
y privadamente, las relaciones industriales, la solución de
problemas sociales tan agudos
como la integración y muchos
otros en los que pueden ser ne-

cesitados los conocimientos y la
destreza necesarios; podría ser
la profesión por excelencia que
suministrara especialistas en
los problemas del vivir.

Uno de los propósitos fundamentales de la política social es la
igualdad, y, en particular, una de
sus formas: la inclusión. Para ello,
dispone de variados instrumentos
para conseguirlo (Vila, L., 2002),
entre otros, la organización profesional de la acción social en búsqueda de un bienestar en común,
más allá del individual. Todo lo cual
se identifica plenamente con el
principal instrumental disciplinar
del trabajo social. Cabría decir que
este, en consonancia con la política social, es la búsqueda de la no
exclusión en todos los ámbitos de
la sociedad; de ahí que la política
social es el puente para llegar a la
inclusión que alivie las injusticias
sociales, amenazantes de la vida
social plena. Para avanzar en la sociabilidad y en la vertebración del
tejido social, es necesario pensar
en perspectivas diversas, con inteligencia social y compartida, mas
allá de los intereses particularistas
e individuales (Pastor, E., 2012).
El trabajo social tiene pues un
papel fundamental en el funcionamiento de la política social, al igual
que el seguimiento necesario para

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su buena ejecución y desarrollo en
los diversos aspectos que abarca.
Sin embargo, todavía se transita,
en alguna medida, por el camino
de la tradicional concepción operativa del trabajo social cuyo primer deber está en centrarse en los
“clientes”, más que en resolver los
males de la sociedad (Bodalo, E.,
2011).
El trabajador social, gracias a su
preparación científico-técnica y a
su experiencia profesional, puede,
mediante una inmersión profunda
y crítica en los procesos políticogubernamentales, influir de manera importante en la evolución
e innovación de la política social y
del sistema de servicios sociales.
De esta manera, estos pueden favorecer una cumplida y eficiente
respuesta a la complejidad de las
necesidades actuales de cada contexto social, aportando indicadores
para corregir, desarrollar y promover los contenidos y las direcciones
más adecuados de las diversas políticas sociales (Red, N. y C. Barranco, 2014).
Lo anterior promueve la participación socialmente responsable
de todos los agentes
—públicos, privados y sociales, responsables políticos, profesionales afines
y ciudadanía— en las prácticas
de intervención social, haciendo a

estas más integrales-integradas y
transversales (Red, N. y C. Barranco, 2014).
Como señala Manuel Moix
(1980), la política social es
toda acción organizada o profesional, ejercida sobre la persona humana o sobre la comunidad o sobre ambas a la vez,
que afecte directa e inmediatamente a la posibilidad del libre
perfeccionamiento y desarrollo
integral del hombre, es decir, a
la posibilidad de su plena y libérrima realización personal, posibilidad en cuya garantía se cifra precisamente el imperativo
de la justicia social, entendida
esta última como la exigencia
ética de que la convivencia humana se ordene de modo que,
cualesquiera que fueren las relaciones en que el hombre, por
su dimensión social, se hallare
inmerso, quede siempre a salvo
la posibilidad de acrecentar los
valores humanos, se haga posible en todo momento el libre
perfeccionamiento integral de
la persona humana, su máximo
desarrollo, su más plena realización.

Por ello, el título de grado en Trabajo Social contribuye:

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a la ciudadanía activa mediante
el empoderamiento y la garantía de los derechos sociales (…)
participar en la formulación de
las Políticas Sociales (…) para
que puedan tomar sus propias
decisiones (…), siendo necesario para ello el (…) fomento
de la participación (Pastor, E.,
2009).

Por consiguiente, el trabajo social
ha sido, en sus diversas acepciones,
una de las más relevantes mediaciones utilizadas para el desarrollo
de las políticas sociales; empero, es
preciso reconocer que, institucionalmente hablando, se ha intentado mantener al trabajador social
dentro de los limites señalados por
las políticas sociales de integración;
en otras palabras, aquellas destinadas a hacer frente a necesidades
sociales inmediatas, de allí que en
la actualidad es difícil mantenerlo
encasillado en estas coordenadas,
si es que se tiene la voluntad de
realizar un efectivo trabajo social
(González, H. y A. García, 1991).
Conclusión
Al trabajo social le corresponde el
compromiso ciudadano de ser el
agente profesional constructor de
la cohesión social; en teoría, ha tenido como principal objetivo con-

tribuir, en conjunto con las políticas
sociales, a la promoción del bienestar social integrado a los procesos
de desarrollo social.
En la práctica, el trabajador social de nivel licenciatura, a lo largo
de su intervención en las diversas
instituciones, se ha desempeñado,
en gran medida, en tareas de carácter subrayadamente operativo,
trayendo por consecuencia la indistinción de un profesionista propiamente dicho y un técnico dedicado
solo a un ejercicio asistencialista y
ejecutor de programas. Contra lo
que pudiera esperarse, el trabajo
social profesional ha sido poco reconocido en su capacidad de intervenir en el diseño y formulación de
las políticas sociales.
El campo laboral de la mayoría
de los trabajadores sociales se encuentra en los espacios tradicionales: instituciones gubernamentales
de salud y educativas, siendo el
Estado su mayor contratante, aun
cuando en los últimos años el trabajo social se ha desempeñado
también en el área industrial.
Por otra parte, es baja la incidencia de trabajadores sociales
en puestos de toma de decisiones.
Como resultado, el trabajo social,
al no contar todavía con una participación contundente en puestos
de alta jerarquía, desperdicia de
alguna forma su capacidad de con-

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tribuir al mejoramiento y desarrollo de la política pública en materia
social.
El trabajador social ha sido eficaz ejecutor de las políticas sociales, pero las oportunidades abiertas para profundizar en el análisis,
elaboración y evaluación de las
mismas, han sido poco aprovechadas, no obstante contar aquél con
la preparación, experiencia y aptitudes para explorar dichos ámbitos.
Se necesita de un gobierno maduro en el contexto de un sistema
político capaz de ofrecer espacios
institucionales donde el trabajador
social desenvuelva su profesionalismo. Solo así aquél podrá contribuir, con su intervención, a que las
mayorías ciudadanas se expresen a
través de sus actores a fin de lograr
acuerdos básicos, desencadenando un proceso de mejora de las políticas sociales (Casar, M., 2003).
El trabajo social debe construir
paradigmas teóricos independientes, irrumpiendo en un contexto
que parece no facilitar la emergencia de aproximaciones alternativas; en otras palabras, enfrentar el desafío de dejar de ser solo
“hermeneutas de obras ajenas”,
profundizar en la producción del
conocimiento (Gómez, F., 2014), y
aportar de forma activa en la planificación y ejecución de las políticas

sociales, sin olvidar su posición privilegiada en la atención directa de
los grupos sociales afectados por
los problemas y desigualdades (Ramírez, F., 2004).
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Año 5, Núm. 2, noviembre, 2015 - abril, 2016, ISSN: 2007-3100

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Recibido: 17 de octubre de 2014
Aceptado: 22 de junio de 2015

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�Los sabores de la pobreza
(algunas expresiones de la vida cotidiana en la cultura alimentaria de la pobreza)

Los sabores de la pobreza
(algunas expresiones de la vida cotidiana
en la cultura alimentaria de la pobreza)
The flavors of poverty (some expressions
of everyday life in the cuisine and food culture
of poverty)

Alejandro García García
“En la cuna del hambre mi niño estaba,
con sangre de cebolla se amamantaba..”
Miguel Hernández, poeta español.
Verso de: “Nanas de la cebolla”

Resumen

E

ste breve ensayo, trata de reunir material encontrado en
diferentes investigaciones y
que me atreví en llamar “El sabor
de la pobreza”. Indigentes, indígenas en la urbe, la masa de desempleados crónicos, el sometimiento
por una u otra razón, te lleva -entre
otros asuntos-, a conocer algunos
lugares, rincones de caldos, dura
carne, alimentos contados, desde
una permanente miseria.
Los “mitos fundantes” de muchas
familias que fueron migrantes, está
ligada con lo que tuvieron que comer. Cada guisado, asado, se convierte en símbolos de una resisten-

cia. Aquí hablamos de alimentos
que se presentan en algunos sitios
de México, pero estoy seguro que
cada grupo relativamente autosuficiente, tendrá una gama de opciones, que están ahí y en el “otro
lado del mundo”. Claro, estamos
hablando principalmente del llamado “tercer” mundo.
Remitimos a mitos y prácticas en la
vida diaria de las gentes, en sus casas, mesa y otorgamiento de la comida. Tratando de hacer paladear
al lector los sabores de esta situación de injusticia.
Palabras clave: Pobreza, alimentación, antropología

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�Alejandro García García

Abstract: The rituals performed at
the table and their myths in relation to nourishment are cardinal
points to abord the poberty flavor.
This brief essay tries to get together material that was found in different researches, that is why I dare to
named it «The Flavor of Poberty».
Homeless, indigenous in the globe,
the mass of chronic unemployed
people, submission for this or that
reason, leads you to know some
leftover stocks, hard meat, reduced
nourishment, from a permanent
misery. The origin myths of lots of
migrant families are linked to the
food they had. Every stock and every roast became a symbol of resis-

tance. This refers to nourishment
that is eaten in Mexico, but I’m
sure that every independent group
will have a variety of options, that
exists there and exists in «the otherside of the world». Of course, we
are refering to «The Third World»,
as it has been called. We remit to
myths and practices in daily life
that belong to people in their houses and their tables, and feeding.
This tries to make the reader tastes
the flavors of the injustice.
Keywords: Poverty, food, anthropology

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�Los sabores de la pobreza
(algunas expresiones de la vida cotidiana en la cultura alimentaria de la pobreza)

Los sabores de la pobreza
(algunas expresiones de la vida cotidiana
en la cultura alimentaria de la pobreza)
The flavors of poverty (some expressions
of everyday life in the cuisine and food culture
of poverty)

Alejandro García García

Introducción

E

l trabajo abre los limitados
ámbitos de acción de sociólogos y trabajadores sociales, enfocándose en la percepción
diaria y clara de los grupos más
desfavorecidos; puede acercarnos
a sus ambientes y vivencias, a veces de una manera desgarradora,
pero con un nivel de profundidad
que echa fuera la territorialización
de la pobreza. Sugiere asumir esta
desde la geografía política (Castro,
J., 1970) con sus carencias obvias,
pero sin efectivamente acercarnos
a la complejidad de su vida, a los
productos efectivos de sus formas
de vida, más allá de todo concepto
teorizante.
Como hecho social, el asunto
podría resumirse en dos frases de
Umberto Melotti (1980: 9): “La historia de la humanidad desde sus
orígenes, es en realidad su lucha

por el pan de cada día”; y “El hambre mata más que la guerra”. En
efecto, las diferencias entre países
ricos y pobres y entre grupos sociales dentro de un mismo país son
abismales en términos de nutrición
y consecuentemente en cuanto a
salud se refiere.
Bajo este contexto económico
global, en el presente artículo —
con algunos fragmentos de entrevistas realizadas en investigaciones
sociales en el ámbito rural y suburbano— pretendemos rescatar y
dar relevancia a la reflexión acerca
de la riqueza de estrategias básicamente femeninas en la lucha por la
supervivencia familiar.
El ritual de la preparación y el consumo
Un aspecto fundamental a rescatar
es también la preparación de ali-

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�Alejandro García García

mentos y su consumo, que funcionan a manera de rituales, de actos
de hechicería, donde se conjura
a los sabores, donde se llama a la
multiplicación de los alimentos y
a su poder para desencadenar un
mejor destino para quien de ellos
se alimente. Citemos un par de
parlamentos —centrales en esta
relación entre la preparación de
los alimentos y su vinculación con
las creencias religiosas— de uno de
los personajes de la obra teatral La
appassionata, de Héctor Azar:
(Gardenia entra con un pequeño ramo de flores silvestres y
un pomo de vidrio. Se dirige
a la estufa y mientras reza, irá
vaciando el pomo en la olla).
Gardenia: En el nombre de María Santísima, flores traigo yo
para coronar nuestro destino
¡Oh! Dios maestro, Señor, bendice estas flores para bien mío.
Santa María Magdalena, tú que
tienes el valor de la sangre de
nuestro redentor, Virgen gloriosa, derrama nueve gotas en
este sagrado alimento.

La oración funciona como forma
privilegiada de invocación, como
puñado de símbolos que encarnan
una fuerza divina que desata los
nudos y rompe los obstáculos:

Gardenia: Gloria al Padre Jehová, Dios de los ejércitos; gloria
para este alimento, gloria a
Nuestro Señor, gloria a Nuestra
Madre Santísima, Gloria para
este alimento, para mi familia y
para mí. Oh mi Dios Sacrosanto,
Rey de la Gloria, danos la paz;
tu santísimo nombre me valga y
me quite de mi cuerpo ruinas y
desgracias que me haya puesto
el poder de Lucifer, pues con tu
santísimo nombre y bendición,
las romperé con este alimento;
venceré y triunfaré como triunfaste tú, al subir al cielo y a la
Gloria, cuando repicaron las
campanas anunciando tu resurrección (Azar, H., 1958: 28-29).

En esta obra, el dramaturgo mexicano hace evidente este aliento
de fuerza que la mujer deposita
en los alimentos al momento de
prepararlos. Hay un conjuro a las
fuerzas divinas para que dejen en
los alimentos el poder a fin de que
cada comensal cumpla con su mejor destino, es decir, “corone” su
destino. El alimento es también purificación, es el salvoconducto ante
el mal, ante ruinas y desgracias.
Veamos este otro fragmento delicioso de la entrevista a doña Carlota, que narra la naturaleza de la
condición humana más pura:
Cuando teníamos sed no era
como ahora, que teníamos para

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(algunas expresiones de la vida cotidiana en la cultura alimentaria de la pobreza)

un refresquito o una paleta y
una torta. ¿Sabe que hacíamos
cuando salíamos de la escuela? Nos empinábamos como
animalitos en el agua, así en el
río... iba el agua azulita y veíamos las piedras abajo, así como
animalitos nos empinábamos...
sí, se sufre.

¿Alcanzó el lector a saborear un
poco esa agua, ese sabor metálico,
la frescura de la corriente golpeado
suavemente en el rostro? He aquí
el brebaje transparente e inodoro
desde el cual parte toda vida. Estos recuerdos están construidos
con una tristeza que no mata, que
es benigna y genera una leyenda
de origen, un parto, un dolor que
siempre habrá de estar en el fondo
de muchas otras decisiones. Vive
en esta narración la filosofía de
Diógenes, quien rompió su cuenco
de barro al ver a un niño que “se
hacía” uno con sus manos; que
cuando Alejandro le dijo “pide lo
que quieras”, el solo respondió,
recostado en una roca de la playa:
“puedes hacerte a un lado, que me
estas quitando el sol”.
Leña verde
En una entrevista —donde se vinculan los procesos de preparación
y consumo de alimentos en un am-

biente de extrema pobreza—, realizada en un barrio de Xochimilco,
en el Distrito Federal, doña Carlota
nos platicaba:
Yo les digo a mis hijas —porque
a veces yo me pongo a llorar
con ellas—, ¿cuál estufa de gas
había?, eran puros palos verdes, leña verde, se llenaba una
toda de humo... yo quemaba
las majadas de las vacas para
hacernos las tortillas, para poner el nixtamal, para hacernos
cualquier guisadito, ella cocinaba con pura leña, pura leña…

Paradójicamente los extremos se
tocan y el excremento animal resulta esencial para la preparación
de la comida humana; la imperiosa
necesidad trastoca cualquier prejuicio cultural: la supervivencia no
es proclive al asco.
Almorzando en una vivienda rural
Los que nos hemos dedicado al trabajo de investigación en el ámbito
de las ciencias sociales, sabemos
que una invitación a almorzar en
la casa de alguna ranchería significa disfrutar de los sencillo, de lo
común, con un sazón que propicia
nuevos y sabrosos sabores, una
de esas ventajas que tienen algu-

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nos oficios. La cocina “de humo”
en las zonas rurales es el lugar de
interacción familiar y con la gente
externa, es el espacio de la mujer
y el fuego, de los aromas y los sabores. Huevos, frijoles, tortillas,
salsa, se transforman en platillos
que rebasan lo esperado. Se aplica un conocimiento profundo de
la preparación de cada alimento,
sus características, sus tiempos de
cocción, etcétera. El acto de comer, por otro lado, implica además
una carga imaginaria determinante
para percibir los sabores de los alimentos, propiciados por la atmósfera de la casa, como universo donde la protección maternal combate
diariamente contra el hambre.
El pan
Cuando Juan, el entrevistado, habla de un trozo de pan y no de una
rebanada, se plantea viva y aquí
una costumbre milenaria según la
cual el pan no se corta con cuchillo,
sino que se partía con las manos y
partir el pan en sentido metafórico significaba comer en común. El
milagro de la multiplicación de los
panes se logra a partir de su manipulación, de su contacto directo
con el cuerpo antes de ser ingerido
y aquí habría que ver, desde otro
ámbito religioso, a los tantristas

que insistían en este permanente
contacto directo de las manos y el
cuerpo todo con los alimentos.
El pan representa de una manera simbólica a todo alimento.
Los relatos bíblicos lo han convertido en cuerpo divino. Pan es trigo
y trigo es agua, es contacto con la
tierra, el enorme “pan oval” en que
nos desplazamos todos. Paradójicamente, el pan es “lo más usual
y al propio tiempo algo sagrado”
(Biedermann, 1996), es alimento
esencial del pobre y simbólicamente está directamente ligado
al alimento espiritual, es pan de
vida. San Martín habla de cómo el
pan “representa la aflicción de la
privación, la preparación a la purificación y el recuerdo de los orígenes” (Chevalier, J. y A. Gheerbrant,
1993).
Desde otros puntos de vista,
como el psicoanalítico, “todos los
valores de importancia vital que
nos alimentan pueden, en el sueño, ser puestos en nuestras manos
en forma de pan”. Además, señalemos que la figura del dios Pan, en
la antigua religión griega, representa la encarnación del todo, una
tendencia general de la naturaleza
universal y, por tanto, la presencia
del pan parece omnipresente.

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�Los sabores de la pobreza
(algunas expresiones de la vida cotidiana en la cultura alimentaria de la pobreza)

El café
Cito a doña Carlota nuevamente:
Yo les platico a mis hijas que en
ese tiempo mi mamá nos hacía
una olla de barro de café negro,
que yo nunca se las he hecho a
mis hijos porque siento que si
se las hago me voy a poner a
llorar, porque sí me daba mucha tristeza, porque muchos
alimentos que lleváramos no;
ponía una olla de café negro a
hervir con dos piloncillos y una
tortillita, nos la daba con salecita y nos decía “córranle hijas
ya es tarde para la escuela” y
nos íbamos (García y Sánchez,
2000).

El café negro parece hacer las veces
de brebaje tonificante —frente a la
leche, su opuesto en muchos sentidos—, el cálido sabor amargo es
parte inevitable de los ritos alimenticios del más pobre, pues el café
prepara para el trabajo arduo, para
“despertar” en las madrugadas y
recoger algo de calor en los días de
mucho frío. Solo su aroma crea ya
una atmósfera de intimidad en la
cocina, que acoge a todos como un
fantasma que los une en un abrazo invisible. Los primeros sonidos
del día en la casa son los del agua
cayendo en la vasija del café, el ru-

mor de la llama o de la leña, tazas,
cucharas y el pan... cuando hay.
Esta el caso de una madre sonorense que sin tener lo necesario
para preparar el platillo chino Chop
Suey, con lo que puede reunir,
preparado de manera semejante,
ha cocinado para todos un “Chanchuy”; con un toque de buen humor y astucia la comida está lista.
La leche
Por otro lado, Juan, en un fragmento de la entrevista que le fue
realizada, “pone en la mesa” el
papel de la leche y el pan en este
contexto de miseria: “Fue una crisis
fuerte, época en que no teníamos
ni qué comer, me acuerdo que a la
leche mi mamá le echaba agua y
comíamos un pedazo de pan”. Hay
que observar que, a su manera, la
madre reproduce cotidianamente —de una u otra maneras— el
milagro bíblico: se hace más con
menos, se multiplica el qué beber y el qué comer familiares. En
México es conocida la frase popular que hace depender del agua el
rendimiento de alimentos básicos:
“ponle más agua a los frijoles”, se
dice cuando sabemos que el número de personas en la mesa crecerá
sin haberlo previsto. El agua es el
elemento principal para hacer más

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de lo menos, para incrementar la
cantidad de alimento de manera
rápida y poco perceptible a la vista.
En cuanto al papel específico de la
mujer en la obtención de la leche
como alimento básico para la familia, Oscar Lewis cita en su clásico
Antropología de la pobreza:
Todos los días antes de las seis
Julia acudía a la tienda del gobierno más cercana, la CEIMSA,
para formar cola y adquirir la
leche que vendían a mitad de
precio. Se rumoreaba que la diluían con agua y grasa vegetal,
pero Julia no hacía caso de ello,
ya que necesitaba un litro diario para alimentar a todas las
gentes que dependían de ella.
Iba muy temprano para estar
segura que la leche no se acabará y también para poder formarse dos veces, pues en cada
vez solo le vendían medio litro.
Esta mañana, como se había levantado tarde, procuraba apresurarse envolviéndose en su
chal para evitar el resfrío. Tenía
bronquitis y le dolía el pecho,
pero si ella no iba por la leche,
no había quien fuera, y sus hijastros y nietos tendrían que irse
sin tomar alimento (1975: 123).

Cada día la “mamá grande” sigue
amamantándolos a todos, sigue
proporcionando el alimento que

inicialmente fue incluso producido directamente por la madre; en
la leche materna es el amor el ingrediente más importante de ese
sabor, de ese color blanco, puro,
que es vida y también felicidad inocente. Profundizar en el papel de
la leche en nuestra vida diaria nos
remite necesariamente a nuestra
cualidad como mamíferos, nos reduce a nuestros aspectos fisiológicos, nos desnuda del ornato de lo
cultural para volvernos animales
nuevamente, es un puente entre
natura y cultura.
Tortilla con chile
Es más que evidente que en la cultura culinaria de la pobreza en México ocupa un lugar privilegiado la
tortilla con chile, donde este último
funciona como detonante de un intenso ardor estomacal que “engaña” al cerebro, haciéndole sentir
que se ha comido. Generalmente el
chile se come a mordidas o se prepara en el molcajete, y ya combinado con tomate y o cebolla adquiere
el carácter de salsa, que también,
adereza la comida principal o simplemente la sustituye. Incluso el
uso de la sal como centro del sabor
—que en una tortilla recién salida
del comal que, enrollada apretadamente, llamamos en algunas zonas

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�Los sabores de la pobreza
(algunas expresiones de la vida cotidiana en la cultura alimentaria de la pobreza)

de Nuevo León, “machito” — está
ahí cuando no hay más, incluso es
pretexto para construir un sabor,
aderezado en algunas familias con
“manteca de rana” —agua—. La
tortilla con sal es un platillo para
esperar mientras está listo el guiso principal o definitivamente para
sustituirlo.
Roberto, primogénito de una familia de clase baja y jefe de un taller mecánico actualmente, comenta de otras formas de usar la tortilla
como receptáculo de un elemento
básico, como portador del sabor
central:
Me acuerdo que como no había [otra cosa que comer], nos
echábamos tacos de cilantro.
Iba mi mamá, compraba un manojo de cilantro y pues taquitos
de cilantro, no había más. Y les
platico a mis hermanos y no me
creen, no se acuerdan, nomás
Honorio, el que sigue de mí
(Castro, J., 2004).

No todos se acuerdan... Por supuesto que el psicoanálisis estaría
a favor de una argumentación en
torno al proceso de hacer inconsciente aquello que no podemos
tolerar, pues ¿hasta dónde construimos un pasado a nuestra conveniencia, evitando los recuerdos
que nos lastiman?

Conclusiones
En cuanto a las características del
discurso vinculadas a la alimentación, hay que destacar el uso de
los diminutivos cuando las personas se refieren a sus alimentos, especialmente cuando son escasos:
pareciera una forma de asociarlos
con algo cercano, bueno y querido,
se establece una intimidad familiar donde las palabras adecuadas
sustituyen la cantidad y diversidad
del menú. Estos diminutivos parecen propiciar una predisposición a
disfrutar más del sabor de lo que
se comerá, lo poquito crece en su
sabrosura.... el enorme sabor de lo
poquito.
[Carlota] Nosotros como padres
nos preocupamos por nuestros
hijos... nosotros aunque no tomemos un vaso de agua o un
pan, pero nuestros hijos que sí
coman. Esa es idea mía, yo le
digo a mi esposo: “comiendo
mis hijos, haz de cuenta que estoy bien llena”.

El sentido de protección, la fuerza aun apercibida de la carencia,
la propina de razón y corazón que
se combinan y hacen a un ser humano algo más que un animal, se
muestran de manera franca en la
distribución de los alimentos y en

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todo aquello que tenga que ver con
la sobrevivencia de la progenie. Se
llora de alegría, se come sin comer,
se come alegría de niños, se pospone el disfrute desde los labios hasta
el plato de los hijos.
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Recibido: 3 de octubre de 2014
Aceptado: junio 18 de 2015

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�Relaciones de México con Corea del Norte: Ganancias o pérdidas

Relaciones de México con Corea del Norte:
Ganancias o pérdidas

Mexico’s relations with North Korea: Profit or Loss
José Ricardo González Alcalá

Resumen

E

ste documento examina
brevemente las relaciones
diplomáticas, comerciales,
políticas, sociales y culturales entre
México y Corea del Norte; expone
una relación de las mismas y evalúa de forma general su desempeño, en términos de la ganancia
que ambas naciones obtienen, especialmente México, a la luz de las
doctrinas que en materia de relaciones internacionales guían a cada
uno de esos países: la Constitución
y la Doctrina Estrada de México; y
el Juche y el Sogun coreanos. Concluye reconociendo una visión estratégica con base en las ganancias
obtenidas a pesar de los inconvenientes.

Abstract: This paper briefly reviews
the commercial, political, social,
cultural and diplomatic relations
Mexico - North Korea; It sets out a
list of them and generally evaluates
their performance in terms of gain
that they provide to both countries
, especially Mexico , in light of the
doctrines in that area guide each
one of these countries. It concludes
recognizing , through a strategic vision based on the Constitution and
Doctrina Estrada of Mexico and respect of the Korean Juche and shogun, gains despite the drawbacks .
Key Words: Mexico, North Korea,
Diplomatic relations.

Palabras clave: México, Corea del
Norte, relaciones diplomáticas.

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�Relaciones de México con Corea del Norte: Ganancias o pérdidas

Relaciones de México con Corea del Norte:
Ganancias o pérdidas

Mexico’s relations with North Korea: Profit or Loss
José Ricardo González Alcalá3

Introducción:
el problema

C

orea, nación asiática, quedó
dividida geográfica y políticamente poco después de
terminada la Segunda Guerra Mundial. En la parte norte —República
Popular Democrática de Corea
(RPDC)— se instituyó un régimen
económico, social y político socialista que prevalece hasta el día de
hoy; y la parte sur —República de
Corea— se integró y sigue vinculada al sistema capitalista.
México, país latinoamericano,
nació, creció y se conserva en el
campo de influencia capitalista y
mantiene hasta hoy relaciones con
Corea del Norte desde 1980 y con
Corea del Sur desde 1962. Con esta
última, las relaciones de México
son intensas, especialmente en el

plano económico, ya que ambos
países comparten su pertenencia
a la esfera socioeconómica capitalista (Licona, Á. y J. Rangel, 2013).
No se da la misma intensidad en
las relaciones de México con Corea
del Norte debido, en buena parte,
a la pertenencia de cada uno de estos países a un bloque económico,
político y social diverso y, a veces,
contrapuesto uno al otro.
En tales contextos, la nación
mexicana parecería ganar poco o
nada o, incluso, perder, en el juego de la arena internacional, en
sus relaciones con Corea del Norte. ¿Qué, cómo y por qué gana o
pierde México en el mar de estas
circunstancias?
Para responder a estas preguntas haremos el siguiente recorrido: definiremos, primeramente,
en qué consiste la diplomacia, en
general, y los principios que guían

3. Dr. En Filosofía con Especialidad en Trabajo Social y Políticas Comparadas de Bienestar Social, y
Profesor Investigador, por la FTSyDH-UANL
Año 5, Núm. 2, noviembre, 2015 - abril, 2016, ISSN: 2007-3100

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�José Ricardo González Alcalá

las diplomacias norcoreana y mexicana, en particular. Expondremos,
luego, un apretado resumen de los
datos y hechos que caracterizan las
relaciones entre los países en estudio. Terminamos con una breve
discusión y conclusiones.
Relaciones diplomáticas: naturaleza
La naturaleza de las relaciones
diplomáticas es difícil de determinar porque estas suceden en
momentos y lugares diversos y en
diferentes magnitudes, además de
estar modeladas por complejas circunstancias económicas, políticas,
sociales y culturales (Calduch, R.,
1993). No obstante, los analistas
han hecho esfuerzos por definir el
término diplomacia, de la que se
hará enseguida una breve descripción.
La diplomacia es “la gestión
de los asuntos internacionales, de
conducción de las relaciones exteriores, de administración de los intereses nacionales de los pueblos y
de sus gobiernos en sus contactos
materiales sean pacíficos u hostiles” (Pradier-Fodéré, citado por
Calduch, R., 1993: 7).
La diplomacia de una nación define y evalúa sus objetivos conforme al poder de que dispone para

conseguirlos; esto en el contexto del poder de que disponen las
otras naciones en la consecución
de sus propios objetivos; define,
igualmente, “hasta qué punto estos
objetivos diferentes son compatibles entre sí, [así como] los medios
apropiados para la persecución de
estos objetivos” (Morgenthau, citado por Calduch, R., 1993: 6).
En el marco de estos conceptos, exponemos el contenido de
los principios diplomáticos que han
guiado, hasta el momento, en sus
respectivas relaciones con las demás naciones, a las diplomacias
norcoreana y mexicana.
Doctrinas de las diplomacias norcoreana y mexicana
La doctrina diplomática norcoreana se basa, primeramente, en el
carácter socialista —comunista—
de su estructura sociopolítica y
económica adoptado a partir de la
división sufrida por la península en
1948. Posteriormente, tal carácter
quedaría plasmado en la filosofía
del Juche, un manifiesto ideológico
—elaborado en 1955 por el entonces emperador Kim Il Sung— que
contiene los postulados máximos
que deben guiar la vida del pueblo
y la nación norcoreanos. Los puntos fundamentales del Juche deter-

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�Relaciones de México con Corea del Norte: Ganancias o pérdidas

minan los objetivos nacionales del
país, los cuales “fueron claramente
expresados por Kim Il Sung en un
discurso titulado ‘Permitidnos Defender el Espíritu Revolucionario
de la Independencia, la Autosuficiencia, y la Autodefensa de Manera Absoluta en Todos los Campos de
Actividad del Estado’” (Lee, 2003:
105). Estas palabras, por sí mismas,
expresan el contenido esencial del
Juche, el cual se explicita de manera concreta en estos lineamientos:
El gobierno de la República implementará con toda consistencia las líneas de Independencia,
de autosustentabilidad, y autodefensa para consolidar la independencia política del país (chaju), construir más sólidamente
los fundamentos de una economía nacional independiente
capaz de asegurar la unificación
completa, la independencia, la
prosperidad de nuestra nación
(charip) incrementando las capacidades de defensa del país,
así como salvaguardar la seguridad de la madre patria de
manera confiable por nuestra
propia fuerza (chawi), mediante la idea del Juche encarnada
espléndidamente por nuestro
partido en todos los campos
(Lee, 2003: 105-106).

Así, esta “filosofía se reflejaría en
las relaciones exteriores de Corea
del Norte” (Oficina de Información Diplomática, s/f), aunque sus
principios han sido aplicados pragmáticamente desde sus inicios: primero, integración al bloque socialista con aislamiento de Occidente;
segundo, apertura al Occidente al
término de la Guerra Fría; y tercero, relaciones con Sudcorea de
acuerdo a las circunstancias del
momento (Moon Gwang, K., 2010).
Aunque últimamente (1998), Norcorea dio a conocer un concepto
derivado del Juche: Songun, que
significa “El Ejército Primero” (Tertitskiy, F., 1914); expresión que se
antoja más un eslogan propagandístico que una acentuación del
poderío militar norcoreano (Park,
H., 2008).
México, por su parte, rige su política exterior con base en la Doctrina Estrada, formulada por Genaro
Estrada Félix y publicada oficialmente por la Secretaría de Relaciones Exteriores el 27 de septiembre
de 1930, y replicada en el artículo
89 de la Constitución (Cámara de
Diputados, 2015). El principio que
rige y que orienta hasta ahora la
actividad diplomática del gobierno
mexicano consiste en la “libre determinación, es decir, el derecho
que tienen los pueblos para ‘aceptar, mantener o sustituir a sus go-

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biernos o autoridades’” (Palacios,
J., s/f: 2). Su expresión más concreta establece:
el Gobierno de México se limita
a mantener o retirar, cuando lo
crea procedente, a sus agentes diplomáticos, y a continuar
aceptando, cuando también lo
considere procedente, a los similares agentes diplomáticos
que las naciones respectivas
tengan acreditados en México,
sin calificar, ni precipitadamente ni a posteriori, el derecho que
tengan las naciones extranjeras
para ello (Palacios, J., s/f: 2).

En la práctica, también esta doctrina ha sido relativizada a través
de interpretaciones y aplicaciones
que, en algunos casos, parecen
contradecir sus conceptos fundamentales (Palacios, J., s/f).
Relaciones entre Corea del Norte
y México
Las relaciones diplomáticas entre
México y Corea del Norte cumplieron el 4 de septiembre de 2015, 35
años de existencia, y el establecimiento de la Embajada Norcoreana
en México completó, a su vez, 22
años (Senado de la República, s/f).
Los intercambios que desde enton-

ces han dado contenido a dichas
relaciones se enlistan a continuación.
Relaciones económicas. En materia económica, la relación ha
sido hasta el momento de poca importancia en cifras. Unos cuantos
datos pueden ilustrarlo: en 2006,
Corea del Norte ocupó el lugar 80
como socio comercial de México
—87 como comprador y 72 como
vendedor— y el lugar 18 de entre
los socios comerciales que tiene
México en Asia-Pacífico —17 como
comprador y 18 como vendedor—;
ocupa el lugar 15 como inversionista en México de entre los países de
Asia-Pacífico. Algunos datos sobre
importaciones y exportaciones de
cada país al otro corroboran lo anterior (Senado de la República, s/f).
Relaciones políticas. Además
del propio establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos
países, otros hechos de trascendencia internacional han dado lugar a relaciones específicas. Describimos brevemente algunos de los
más relevantes.
Antes de establecer relaciones
diplomáticas “‘El Gobierno mexicano recuerda y resiente el entrenamiento de mexicanos en tácticas
de guerrilla en Corea del Norte
hace algunos años atrás’ señala un
informe enviado al Departamento
de Estado […EU] el 15 de julio de

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1974” (Rivera, A., 2013).
Con respecto al programa nuclear de Corea del Norte (El País,
2013), en septiembre de 1999, México “colaboró con una donación
de petróleo a la Organización para
el Desarrollo de la Energía en la Península Coreana (KEDO), establecida en apoyo al proceso de negociaciones para la desnuclearización de
la RPDC” (Senado de la Republica,
s/f); y en marzo de 2013, la Secretaría de Relaciones Exteriores de
México extendió el siguiente comunicado:

México hace un llamado a la
República Popular Democrática de Corea para que cese sus
amenazas beligerantes, que
ponen en peligro la paz y la
estabilidad en la península de
Corea, en esa región del mundo
y a nivel internacional (Proceso,
2013).

En otro incidente, desde el mes de
julio de 2014, el gobierno mexicano
mantiene detenido, por mandato
de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), el buque nocoreano
Mu Du Bong al encallar en aguas
de Tuxpan Veracruz (Brandoli, J.,
2015); sobre este punto, el representante norcoreano ante la ONU
declaró: “‘la detención del Mu Du

Bong es una violación flagrante de
la soberanía de Corea del Norte’,
dijo. ‘Tomaremos las medidas necesarias para que el barco se vaya
de inmediato’” (Excélsior, 2015).
En un asunto de contenido comercial e importancia política:

El gobierno de Vicente Fox compró a Corea del Norte armas de
tipo “no especificado” por un
total de 123 mil 780 dólares,
según un informe publicado
por el Servicio de Investigación
del Congreso estadunidense el
22 de enero de 2010 (Proceso,
2013).

Relaciones Sociales. En asuntos sociales, se han establecido entre los
dos países “esquemas de cooperación sobre salud pública, agricultura, administración y desarrollo urbano, seguridad pública y deporte”
con las entidades federativas de
Puebla, Oaxaca, Durango, Distrito
Federal y el Estado de México (Senado de la República, s/f).
Relaciones culturales. El 14 de
abril de 2008, México y la RPDC firmaron un convenio de cooperación
educativa y cultural. Este acuerdo,
en su artículo I dispone:

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El presente Convenio tiene
como objetivo establecer la
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�José Ricardo González Alcalá

cooperación entre instituciones
de ambas Partes en las áreas
de la educación, el arte, la cultura, la juventud, la cultura física y el deporte, mediante la
realización de actividades que
contribuyan a profundizar el
conocimiento mutuo entre las
Partes (Secretaría de Gobernación, 2009).

Finalmente, “El 15 de abril de 2008
se suscribió el Acuerdo de Hermanamiento entre la Provincia norcoreana de Kangwon y el Estado de
Puebla” (Secretaría de Relaciones
Exteriores, s/f).
Discusión y conclusiones
El concepto que nos parece más
apropiado para enfocar esta discusión es el de estrategia, en sentido
pragmático:
hacer un buen discernimiento
de las acciones que se van a seguir y en qué momento se van
a comenzar a ejecutar, sopesar
las prioridades y contar con un
esquema de alternativas listas
para ser puestas en práctica y
que hayan sido estudiadas y
entendidas por todos los participantes (Contreras, E., 2013).

De modo que las opciones que se
presentan al Estado mexicano para
relacionarse con el resto de los países deben ser evaluadas a partir
de las particularidades propias de
tiempo y lugar en un mundo cambiante.
Así, la pasividad fue opción en
un momento dado para México,
hasta que las circunstancias sugirieron tomar la iniciativa de actuar
en 1980, estableciendo relaciones
diplomáticas con la RPDC; iniciativa
cuya asertividad quedó confirmada
con el establecimiento de la embajada de dicho país en México en
1993, después de encaminada la
Perestroika rusa.
Si ubicamos los datos y hechos
narrados en el punto anterior en
un marco estratégico, vemos cómo
la diplomacia mexicana, a la luz de
la Doctrina Estrada, mantiene sus
relaciones internacionales en un
punto a partir del cual puede avanzar o retroceder, sin abandonar las
oportunidades de obtener beneficios legítimos.
Concretamente, vemos en las
relaciones Norcorea y México
ejemplos de donación de petróleo; compra de armas; intercambio
comercial que, aunque modesto,
se mantiene vigente hasta ahora;
cooperación en asuntos sociales y
culturales; pero también enérgicos
llamados a la cordura por parte de

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México en materia de ensayos nucleares norcoreanos, o acatamiento de órdenes de la ONU a pesar
de la inconformidad del gobierno
norcoreano. Todo esto dinamiza las
relaciones entre los gobiernos y los
pueblos de las dos naciones, permitiendo ampliar horizontes para
mexicanos y coreanos.
Considerando el enfoque expuesto: ¿qué gana México en su relación con la RPDC? Gana un nuevo
socio, no sin riesgos —los cuales
quedan considerados en un marco
estratégico—, con oportunidades
de intercambios mutuamente benéficos que si bien por el momento son mínimos, su sola existencia
retroalimenta la posibilidad de su
futuro crecimiento.
¿Cómo lo ha hecho? Respetando
absolutamente los objetivos económicos, sociales y culturales del
Juche, y, hasta el límite que imponen los requerimientos de la paz
mundial, los objetivos militares del
Songun. Esto, gracias a la aplicación estricta de la Doctrina Estrada.
¿Por qué México lo ha hecho así? La
Doctrina Estrada está sustentada
en criterios humanistas inmersos
en la historia cultural de México,
la síntesis de los cuales queda
establecida en la Constitución
nacional:

Artículo 89. Las facultades y
obligaciones del Presidente,
son las siguientes: … X. Dirigir la
política exterior [...]. En la conducción de tal política, el titular
del Poder Ejecutivo observará
los siguientes principios normativos: la autodeterminación de
los pueblos; la no intervención;
la solución pacífica de controversias; la proscripción de la
amenaza o el uso de la fuerza
en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los
Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el
respeto, la protección y promoción de los derechos humanos
y la lucha por la paz y la seguridad internacionales (Cámara de
Diputados, 2015).

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�Relaciones de México con Corea del Norte: Ganancias o pérdidas
HYONG JUN, Viceministro para América Latina, África y Medio Oriente de la República
Popular Democrática de Corea”, Coordinación General de Asuntos Internacionales y
Relaciones Parlamentarias, Relación Bilateral, Senado de la República.
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http://www.senado.gob.mx/internacionales/

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Debunking the Myth”, DailyNK, University
of North Korean Studies, Fyodor Tertitskiy
Column.

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Recibido: 13 de octubre de 2015
Aceptado: 28 de octubre de 2015

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�Los procedimientos científicos desde la perspectiva docente:
una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica

Los procedimientos científicos desde la
perspectiva docente: una caracterización
a partir de un escenario con relevancia
pedagógica
Techares’ views of Scientific procedures:
a characterization in pedagocially relevant
settings.

María Teresa Guerra Ramos

Resumen

E

n este estudio se exploraron
las representaciones de 16
profesores de secundaria
sobre los procedimientos de indagación científica. Se diseñó una situación pedagógica hipotética que
incluía descripciones de acciones y
se pidió a los docentes argumentar
si las incluirían en una clase como
ejemplos de procedimientos científicos. Las respuestas se incorporaron y exploraron con mayor detalle en una entrevista individual
semiestructurada. El análisis cualitativo de las respuestas reveló una
tendencia a considerar las descripciones provistas como ejemplos de
la aplicación de ciertos procedimientos científicos. Para argumentar si se trataba o no de un procedimiento científico, los docentes

se refirieron al dominio científico
o no científico y al propósito investigativo o no investigativo. El uso
de conocimiento disciplinario para
ilustrar sus respuestas fue infrecuente. Los datos sugieren que las
representaciones de los docentes
apuntan hacia una imagen de los
procedimientos científicos como
acciones mecánicas, independientes del contexto. Se discute que las
representaciones de los docentes
inevitablemente interactúan con las
innovaciones curriculares y que una
caracterización de las mismas puede sugerir algunas implicaciones
para la formación de profesores.
Palabras clave: innovación curricular, procedimientos científicos,
indagación científica, percepciones
docentes, investigación cualitativa.

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�María Teresa Guerra Ramos

Abstract: This study explored the
representations of 16 primary
teachers about scientific process
skills. A hypothetical pedagogical
scenario was designed to include
descriptions of actions and teachers were asked to argue if they
would consider them as example
of scientific process skills in a science lesson. Their responses were
incorporated and explored in detail through individual semi-structured interviews. The qualitative
analysis of responses revealed a
tendency to consider the provided descriptions as examples of the
use of some scientific skills. In order to argue whether or not a scientific skill was involved, teachers
referred to the scientific or non-scientific domain and the investiga-

tive or non-investigative purpose.
The use of disciplinary knowledge
to illustrate their responses was infrequent. Data suggests that teachers´ representations point towards
an image of scientific skills as mechanical actions, independent of
context. It is argued that teachers´
representations inevitably interact
with curriculum innovations and
that a characterization of them
as the one provided in this study
can suggest some implications for
teacher education.
Keywords: Curriculum Innovation,
Scientific Skills, Scientific Inquiry,
Teachers Perceptions, Qualitative
Research.

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�Los procedimientos científicos desde la perspectiva docente:
una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica

Los procedimientos científicos desde la
perspectiva docente: una caracterización
a partir de un escenario con relevancia
pedagógica
Techares’ views of Scientific procedures:
a characterization in pedagocially relevant
settings.

María Teresa Guerra Ramos4

Introducción
y antecedentes

L

a ejecución de los procedimientos científicos forma
parte de las prácticas compartidas por comunidades de práctica
científicas profesionales, productivas, tecnológicas y escolares. Los
profesores inevitablemente comunican mensajes acerca del mundo
de la ciencia en su salón de clase.
Más aún, cuando de acuerdo con el
currículum de ciencias, tales mensajes deben ser explícitos, las ideas
de los profesores —por ejemplo,
sobre cómo se construye y valida
el conocimiento científico, o cómo
proceden quienes se dedican a la

ciencia en sus indagaciones— se
despliegan en su discurso y en sus
acciones y pueden influir en qué
tanto los estudiantes encuentran
la ciencia interesante, estimulante
y entendible (Zeidler, D. y N. Lederman, 1989). Las ideas de los profesores tienen relevancia pedagógica
porque ellos tienen la importante
tarea de introducir el mundo de la
ciencia a las generaciones jóvenes
como uno de los mayores logros intelectuales humanos.
Una concepción de las ciencias
naturales, sus áreas de interés, sus
procedimientos, prácticas y valores van también de la mano, con
cualquier currículum formal o implementado. En el contexto de la
educación secundaria pública en

4. Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Unidad
Monterrey. E-mail: tguerra@cinvestav.mx
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�María Teresa Guerra Ramos

México, los documentos curriculares de 2011 (Secretaría de Educación Pública, 2011) secundaron
planteamientos previos (SEP, 2006;
SEP, 2009) en el “enfoque” de las
asignaturas Ciencias I, II y III y dieron continuidad a la intención de
comunicar una imagen particular
de las mismas. Los programas de
estudio incorporaron la idea innovadora de que, además de abordar
los contenidos curriculares
—
conocimientos, habilidades, actitudes—, debía enseñarse algo acerca
de las ciencias mismas: sus métodos y valores, y cómo los científicos
comunican el resultado de su trabajo. Aunque en el documento curricular los términos ‘procedimiento’ y ‘habilidad’ se emplean como
sinónimos, predomina el término
procedimiento. De los textos identificados, es importante subrayar el
énfasis en la práctica de los procedimientos científicos en la ciencia
escolar como parte de la formación
científica de los estudiantes y también como un reflejo de la naturaleza de la práctica científica profesional. Aunque la presencia de
estos textos en el currículum oficial
merece una discusión más extensa,
aquí me limito a señalarlos como
evidencia clara de la inclusión explícita de aspectos de la naturaleza
de la ciencia. En particular sobresa-

le la presencia de aspectos metodológicos que intentan reflejar lo
que las comunidades científicas hacen para crear, validar, sistematizar,
comunicar y consensuar nuevo conocimientos; y se asume que una
versión de tales procesos inculcados en los estudiantes contribuye a
su formación.
Este tipo de innovación a nivel
curricular hace relevante el estudio de las representaciones de los
profesores acerca del mundo de las
ciencias y de la investigación científica en particular. Aún hace falta
comprender mejor cómo los profesores de ciencias perciben y se
aproximan al mundo de las ciencias
y cómo adaptan y despliegan esas
ideas en contextos pedagógicos.
Si bien los estudios enfocados
a las representaciones docentes
sobre distintos aspectos de las
ciencias se han abordado con diferentes estrategias metodológicas
—para una revisión de estudios
en esta área, consultar Norman G.
Lederman (1992) y R. S. Schwartz
y Norman G. Lederman (2002)—,
los acercamientos cualitativos han
sido aún escasos, al igual que la
identificación de aspectos que permitan informar el diseño de estrategias para apoyar a los profesores
a desarrollar una comprensión amplia de las ciencias naturales como

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�Los procedimientos científicos desde la perspectiva docente:
una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica

áreas de actividad intelectual humana y a estar preparados para reflejar esto en las aulas.
La mayoría de los estudios previos han carecido de un contexto
pedagógico relevante o bien han
adoptado criterios o normas prelaboradas para juzgar la validez de
las concepciones de los profesores relacionadas con el mundo de
las ciencias. Algunos estudios han
generado cuestionarios que intentan cuantificar lo que los profesores saben y verificar si coinciden o
no con criterios normativos prestablecidos —por ejemplo, M. E.
Kimball (1968), Sufen Chen (2006)
y K. Buapharan (2011)—. Este tipo
de estudios tiende a proyectar
una perspectiva de déficit al señalar que los profesores saben muy
poco o nada en relación con lo que
“deberían saber” y abogan por la
incorporación de cursos de metodología y filosofía de la ciencia en
la formación de los mentores. Esta
perspectiva no ha logrado dar cuenta de la relación de las ideas sobre
la ciencia de los profesores con la
práctica pedagógica y ha limitado la posibilidad de caracterizar la
diversidad y complejidad de tales
ideas. Otros estudios han asumido
que lo que los profesores saben
acerca de la ciencia es un tipo de
conocimiento articulado, estable y

generalizable —por ejemplo, Serhat Irez (2006) y S. Y. Liu y Norman
G, Lederman (2007)—, al explorar
las ideas de los profesores mediantes preguntas abiertas y generales
que demandan respuestas articuladas y descontextualizadas. Si bien
este tipo de estudios ha avanzado
al describir que las concepciones
de los profesores sobre la ciencia y
los procedimientos científicos son
eclécticas y multifacéticas, no han
logrado establecer su relevancia
pedagógica en la práctica concreta
del aula de ciencias. Más recientemente, en algunos trabajos se ha
adoptado una perspectiva de cognición situada sobre las concepciones de los profesores en temas más
específicos relacionados con los
procedimientos científicos, como
la evidencia en situaciones de medición y experimentación (Taylor, J.
y T. Dana, 2003), o bien procesos de
indagación científica y su aplicación
en el aula de ciencias (Windschitl,
M., 2004). Este tipo de estudios ha
generado ricas descripciones sobre
el entendimiento complejo que los
profesores despliegan en el diseño
de experimentos, la identificación
de variables, procedimientos científicos como observación y análisis
de datos. Ha mostrado tanto fortalezas como debilidades de los profesores y señalado aspectos con-

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cretos en que los aquéllos pueden
desarrollar conocimientos y habilidades pedagógicas.
En este trabajo se retomó la
postura de R. Driver et al. (1996),
cuando sostienen que tanto los
profesores como los estudiantes
suelen desarrollar un repertorio de
representaciones mentales acerca
de las ciencias a partir de su exposición a imágenes de la ciencia
y los científicos en sus contextos
culturales y de mensajes, tanto
implícitos como explícitos, en la
educación formal. La diversidad o
la estrechez de este repertorio de
ideas en el caso de los profesores
puede constituir, respectivamente,
un apoyo o una limitación cuando se trata de introducir a niños y
jóvenes al mundo de las ciencias.
Partiendo de que los saberes de los
profesores son altamente situados,
es decir no son independientes del
contexto en que se usan (Brown, J.,
A. Collins y P. Duguid, 1989), este
estudio exploró las representaciones o concepciones de profesores
de secundaria acerca de “procedimientos científicos” desde una
perspectiva cualitativa y exploratoria. Las finalidades de este estudio
fueron:

1. Identificar, en el contexto de
una situación pedagógica hipotética, el repertorio de representaciones acerca de los
procedimientos científicos que
despliegan los docentes de secundaria.
2. Caracterizar cualitativamente
tales representaciones.
Aproximación metodológica y participantes
Se realizó un estudio que combinó tanto cuestionarios de lápiz y
papel como entrevistas en el que
participaron 16 docentes en servicio de cinco escuelas secundarias
públicas ubicadas en los municipios de Apodaca y Guadalupe en la
Zona Metropolitana de Monterrey
(ZMM), Nuevo León. Los profesores impartían Ciencias I, correspondiente al primer año del ciclo
de educación secundaria. Por lo
tanto, estos profesores atendían
estudiantes de entre 12 y 13 años
de edad. En cuanto a su formación
inicial, nueve profesores eran egresados de escuelas formadoras de
profesores y habían estudiado una
licenciatura en educación secundaria con especialidad en Biología.
Seis profesores eran egresados
de carreras científicas universita-

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�Los procedimientos científicos desde la perspectiva docente:
una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica

rias como Biología, Odontología y
Químico-Farmaco-Biología. Ningún
profesor había recibido cursos especializados relacionados con la indagación científica y la enseñanza
de procedimientos científicos como
parte de su formación inicial o en
servicio. La experiencia docente de
los profesores era de entre cuatro
y 18 años. Todos los participantes
estaban familiarizados con el documento curricular oficial, los contenidos de la asignatura Ciencias I y
el enfoque pedagógico que incluye
planteamientos relacionados con
los procedimientos científicos.
La muestra de participantes se
conformó de manera intencional
a partir de una lista de escuelas
proporcionada por las autoridades

educativas locales y mediante una
invitación personal a los profesores
para participar de manera voluntaria.
A fin de ofrecer un contexto común y relevante a todos los participantes, se empleó un cuestionario
especialmente diseñado para este
estudio, que incluyó un “escenario pedagógico”: la descripción de
una situación hipotética que sirvió de marco de referencia a las
respuestas de los participantes. El
escenario planteaba ocho acciones
distintas y le solicitaba al docente
señalar cuáles seleccionaría como
ejemplos para incluirlos en una clase sobre procedimientos científicos
y sus razones para hacerlo (ver tabla 1).

Tabla 1. Escenario pedagógico presentado por escrito a los docentes
Preparando una lección…
Imagine que está preparando una lección para un grupo de primer grado en
la que quiere ejemplificar a sus alumnos algunos procedimientos científicos.
Usted encuentra las siguientes descripciones en un material didáctico:
I. Una persona está observando cuidadosamente diferentes insectos y arácnidos con una lupa.
II. Una persona está dando tabletas contra el dolor a un grupo de personas
que padecen dolores de espalda y tabletas de azúcar a un grupo similar para
ver cuál reporta mayores mejoras.
III. Una persona está agregando rebanadas de papa a una sopa salada para
ver si es cierto que la papa absorbe la sal.

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IV. Una persona está comparando el tamaño de las semillas de café de la cosecha de este año y del año pasado.
V. Una persona está viendo un programa de televisión acerca de los volcanes
más grandes del mundo y su actividad.
VI. Una persona está sugiriendo que una planta se volvió amarilla porque la
falta de luz solar impidió la elaboración de clorofila.
VII. Una persona está haciendo una prueba para ver si el helado se derrite
más rápido en un recipiente metálico o en uno de plástico.
VIII. Una persona está argumentando, con base en su experiencia, que las
úlceras son causadas por un microorganismo y no por el estrés.
Reflexione acerca de las siguientes preguntas:
En su opinión, ¿cuáles de las descripciones implican el uso de un procedimiento científico? ¿Por qué?
¿Cuáles de las descripciones presentaría usted a sus alumnos para ejemplificar el uso de procedimientos científicos? ¿Por qué?

Los antecedentes de esta aproximación metodológica pueden
ser encontrados en estudios que
evalúan el pensamiento de estudiantes (Driver, R. et al., 1996) y de
docentes (Nott, M. y J. Wellington,
1996; Taylor, J. y T. Dana, 2003;
Windschitl, M., 2004) sobre distintos aspectos del mundo de las
ciencias. La descripción del escenario pedagógico, algunas preguntas
iniciales escritas y una agenda de
entrevista semiestructurada fueron elaboradas y refinadas en un
proceso que incluyó tanto pruebas
con docentes como una revisión
externa por parte de investigadores no involucrados directamente
en el estudio.

Durante la fase de recolección
de datos se distinguieron tres momentos: la presentación por escrito del escenario pedagógico; la
aplicación inmediata del cuestionario asociado; y la realización posterior de una entrevista individual
semiestructurada para explorar en
detalle las ideas de cada docente,
incorporando y extendiendo sus
respuestas iniciales escritas.
Las entrevistas fueron audiograbadas y transcritas para su análisis
posterior. En una primera etapa, los
datos se enfocaron con una aproximación ideográfica para derivar categorías de análisis a partir del contenido mismo del discurso de los
docentes. Tal aproximación se con-

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�Los procedimientos científicos desde la perspectiva docente:
una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica

sideró coherente con la perspectiva de cognición situada. También
se prestó atención a las relaciones
entre las representaciones de los
docentes sobre los procedimientos
científicos y las intenciones del currículo oficial que se determinaron
en el análisis documental previo.
El análisis cualitativo de las
transcripciones de las entrevistas consistió en obtener una serie
inicial de categorías derivadas de
las mismas respuestas de los docentes. Esto se realizó mediante la
comparación sistemática de las respuestas de distintos docentes para
identificar diferencias y similitudes
de contenido. Las unidades de análisis fueron oraciones o grupos de
oraciones que fueron codificados y
recodificados varias veces con ayuda de NVivo 7.0, un software diseñado para administrar y apoyar el
proceso de análisis cualitativo.
Las categorías iniciales fueron
formuladas por una codificadora
en un proceso reiterativo basado
en un análisis línea por línea. Un
segundo codificador fue involucrado en un proceso de ‘codificación
ciega’ — blind coding— para establecer la validez del esquema de
codificación. El segundo codificador tuvo acceso a las descripciones
de los códigos de análisis y a tres
entrevistas transcritas, pero no sabía qué códigos había aplicado en

cada caso la primera codificadora.
Se obtuvo un índice de consistencia entre codificadores de 0.79 al
dividir el número de acuerdos entre el número de acuerdos y desacuerdos de codificación como lo
sugieren Mathews B. Miles y A. Michael Huberman (1994: 64). Este
indicador señaló que ambos codificadores, trabajando independientemente, aplicaron a grosso modo
las mismas categorías a los mismos
segmentos de las transcripciones y
atribuyeron significados similares
a las respuestas de los profesores.
Posteriormente, los desacuerdos
de codificación entre los codificadores se aprovecharon para mejorar las definiciones ambiguas de
algunas categorías de análisis, algunas se agruparon y otras dieron
origen a nuevas categorías. Este
proceso permitió que el esquema
de codificación final tuviera mayor consistencia interna. El análisis
descriptivo permitió la identificación de algunas regularidades y patrones de respuesta.
Resultados
En el análisis cualitativo de las
transcripciones de entrevistas se
identificó un total de 21 categorías
distintas (ver tabla 2). Las categorías identificadas sugieren que para

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seleccionar las acciones que desde
su punto de vista involucraban un
procedimiento científico, los docentes aplicaron consistentemente

los criterios de ‘dominio percibido’
—científico o no científico— y de
‘propósito percibido’ —investigativo, no-investigativo—.

Tabla 2. Una caracterización inicial de las representaciones docentes sobre los procedimientos científicos
CATEGORIAS DE CODIFICACIÓN

Número de
docentes

Frecuencia
de codificación

• Ciencia escolar

7

10

•Ciencia profesional

4

7

• Ciencia en contexto cotidiano

3

8

• Ciencia en contexto impersonal

3

3

• No se aplica conocimiento
científico

5

8

• No se aplica un procedimiento
científico

3

17

• Obtener información útil

6

6

• Evaluar una idea

5

13

• Saber algo nuevo

2

2

Dominio científico (Sí)

Dominio percibido de
la actividad y persona
involucrada

Dominio no científico (No, No sé)

Propósito investigativo (Sí)

Propósito de la actividad

Propósito no investigativo
(No/No sé)
• El resultado ya se sabe

2

2

• Cuestión de opinión o experiencia
individual

5

15

• No tiene un propósito claro

3

6

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una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica
Procedimiento científico involucrado

Aspectos procedimentales

• Observar en detalle

8

10

• Comparar algo en distintas condiciones

4

4

• Identificar un mecanismo o
proceso

4

5

• Poner a prueba una idea

5

8

• Aplicar conocimiento

2

4

Rasgos de la actividad científica
• Método científico estándar

8

8

• Diversidad de procedimientos

2

2

• Proceso integral

2

7

• Pasos independientes

7

8

Es decir, cuando las respuestas y
sus justificaciones aludían a un
dominio científico, los docentes hicieron referencia al uso de procedimientos científicos tanto en contextos profesionales, cotidianos o
impersonales, pero predominantemente en el salón de clases, como
se ilustra a continuación:

Cuando juzgaron que no estaba en
juego un procedimiento científico,
las respuestas de los docentes sugirieron que no se trataba de nada
científico, ya que no se aplicaban
conocimientos o habilidades de
este tipo. El siguiente es un ejemplo de esta categoría de respuesta:

[Si se trata de un procedimiento
científica porque…] si yo traigo
aquí una plantita amarilla, les
digo miren, esta planta se volvió amarilla, ¿por qué creen ustedes? Entonces como ellos no
tienen idea de por qué se hizo
amarilla… Puede ser que a la
mejor uno diga porque no tenía
bastante tierra, otro porque se le
puso bastante agua a la mejor,
o le faltó agua o le faltó tierra
[Q3a-12B-24].

[No implica necesariamente un
procedimiento científico por
que…] si dice nada más observo [insectos y arácnidos], ¿cuál
es el procedimiento? Nada más
observar y hasta ahí te quedas.
O sea, ¿dónde queda la información?, ¿dónde queda el conocimiento?, ¿para qué te sirve
observar?, ¿o para qué las ves?,
¿o quién te dijo que las vieras?
Si es que lo tienes que hacer por
un trabajo escolar... Mínimo

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debes de saber algo, o lo estás
haciendo ya sobre alguna intencionalidad [Q2a-1B-3].

Sin embargo, fue evidente la tendencia de los profesores a considerar todas las descripciones como la
aplicación de algún procedimiento
científico. Cuando los docentes repararon en el propósito de la actividad para argumentar si se trataba
o no de la aplicación de un procedimiento científico, hicieron una
distinción clara entre propósitos
investigativos y no investigativos.
A nivel colectivo, tendieron a enfatizar el obtener información útil y
práctica como un propósito investigativo, y en menor medida mencionaron el evaluar la validez de ideas
o llegar a saber algo novedoso.
Si bien las respuestas de los docentes sugirieron que en las descripciones provistas percibían al menos
cinco distintos procedimientos —
observar en detalle; comparar algo
en distintas condiciones; identificar
un mecanismo o proceso; poner a
prueba una idea; y aplicar conocimiento—, la “observación” fue el
procedimiento más mencionado.
De manera similar, la mitad de los
participantes se refirió al método
científico como una forma de aplicación de los procedimientos científicos que todo mundo debe seguir,
incluidos los científicos.

Deben utilizar los pasos del
método, porque sin estos pasos
no podrían llegar a lo que persiguen, para eso son pasos, uno
tiene que seguirlos [Q6-3B-38].

El uso de conocimientos disciplinarios para ilustrar sus respuestas
y las justificaciones de las mismas
fue infrecuente y limitado en rango. Esto revela, como una situación
común al grupo de entrevistados,
la falta de un repertorio básico de
ejemplos, temas y contextos asociados a los procedimientos científicos que probablemente resultaría
de gran apoyo para abordarlos explícitamente en el salón de clases.
En este sentido, el uso de episodios
históricos podría aportar ejemplos
de procedimientos científicos que
aporten apoyo a los profesores. Tales episodios podrían incorporarse
en las estrategias de formación docente y en materiales educativos.
Las referencias a los “pasos” del
“método científico” fueron muy
comunes en las transcripciones de
las entrevistas. Los docentes frecuentemente tuvieron dificultades
para enlistar los “pasos” del método que decían haber aprendido en
la escuela o bien durante su formación inicial como profesores. Sin
embargo, mencionaron distintas
acciones prototípicas involucradas
en el trabajo científico: observar,

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una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica

comparar, hacer experimentos,
etcétera. Algunas descripciones
incluidas en el escenario pedagógico fueron percibidas como si representaran una o dos de tales acciones y, en consecuencia, fueron
consideradas como ejemplos de
procedimientos científicos.
Haciendo una conexión entre
las representaciones de los docentes sobre los procedimientos científicos y los aspectos pedagógicos
asociados a su tratamiento en el
aula, tales procedimientos fueron
concebidos por los docentes participantes como acciones motoras
más que como actividad intelectual, como acciones asistemáticas
y desagregadas que no necesariamente se orientan por aspectos
teóricos, marcos de referencia o
propósitos específicos. Esta representación compartida contrasta
con la perspectiva adoptada en los
programas de estudio oficiales relacionados con la enseñanza de las
ciencias en la educación secundaria pública. Tales programas abogan por presentar la actividad científica como una labor que involucra
la práctica de distintas habilidades
intelectuales y procedimentales
complementarias e interrelacionadas con fines particulares; e insiste en contrarrestar la idea de “un”
método científico rígido, secuencial o estándar. La expectativa de

comunicar tales mensajes en las
clases de Ciencias en educación
secundaria resulta idealista, por
decir lo menos, dado el tipo de representaciones que comparten los
docentes sobre los procedimientos
científicos y las pocas oportunidades que tienen para desarrollarlas
ellos mismos durante sus experiencias de formación y actualización.
Teniendo en cuenta las representaciones caracterizadas en este estudio, es tentador especular que los
docentes tenderían a abordar los
procedimientos científicos como
una serie de acciones mecánicas
independientes del contexto o
tema a investigar. Un aspecto sobresaliente fue también la falta de
reconocimiento acerca de la presencia del tema “procedimientos
científicos” en el enfoque pedagógico de Ciencias como asignatura.
El repertorio de representaciones
acerca de los procedimientos científicos que han desarrollado los docentes de secundaria participantes
en este estudio, tiende a reflejar
algunas sobresimplificaciones que
probablemente dificulten una socialización y práctica genuina de
procedimientos científicos en el
contexto escolar.
En resumen, puede decirse que,
en un plano colectivo, las respuestas de los docentes fueron multifacéticas y aunque fueron prominen-

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�María Teresa Guerra Ramos

tes las respuestas que aludían al
“método científico” como una imagen estereotípica, se presentó también un rango de respuestas que
varió en elaboración —extensión,
vocabulario y argumentación— y
contextualización —inclusión de
ejemplos y referencias a personas
y espacios concretos—.
Discusión e implicaciones
Este estudio estuvo enfocado solo
en las representaciones docentes
de los procedimientos científicos.
Se trata de un intento por abordar
este tema desde una perspectiva
cualitativa interesada en lo que los
docentes dicen y cómo lo dicen, es
decir, en su discurso como un medio para acceder a los contenidos
y las formas de su pensamiento.
Es también un intento de complementar la información que han
aportado otros estudios que exploran concepciones docentes asociadas a la naturaleza de las ciencias y
que han usado escalas y cuestionarios con preguntas con formato de
respuesta restringido —por ejemplo, Kimball, M. E. (1968); Buapharan, K. (2011)— que nos indican
qué contestan los profesores, pero
no porqué lo hacen de una forma
específica, ni dan pista alguna sobre la relevancia pedagógica de

sus ideas. Parece reportar mayor
provecho la perspectiva de reconocer la naturaleza situada de las
representaciones de los profesores
sobre los procedimientos científicos que proponen autores como
Joseph A. Taylor y Thomas M. Dana
(2003) y Mark Windschitl (2004).
Este estudio por tanto adoptó una
perspectiva situada y solo puede
proveer una caracterización inicial
de las representaciones docentes
sobre los procedimientos científicos, a partir de la cual es posible
adelantar algunas hipótesis sobre
el razonamiento y la práctica pedagógicos. La caracterización obtenida constituye una base para
estudios posteriores, e indica que
ciertas representaciones compartidas entre los docentes tienen el
potencial de interferir con las expectativas del currículum oficial y
su discurso retórico pedagógico, o
al menos convertirse en elementos
para su reinterpretación.
El análisis del documento curricular oficial confirma la presencia de mensajes relacionados con
la promoción de procedimientos
científicos y de su tratamiento
como un tema a abordar de manera explícita. Su presencia implica
que los docentes ya encuentran el
tema de procedimientos científicos
en su práctica diaria y que tienen
varias posibilidades: abordarlo,

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�Los procedimientos científicos desde la perspectiva docente:
una caracterización a partir de un escenario con relevancia pedagógica

reinterpretarlo o evitarlo. Si estudios posteriores demuestran que
las representaciones sobre procedimientos científicos prevalecen a
una escala mayor, una implicación
posible sería que los programas de
formación de docentes de secundaria se beneficiarían al propiciar
el reconocimiento de la diversidad
de los procedimientos científicos y
de las estrategias usadas en los ámbitos profesionales de las ciencias
experimentales y de una actividad
científica escolar, así como el reconocimiento de propósitos específicos, marcos de referencia y estrategias metodológicas como rasgos
distintivos de la práctica científica.
La incorporación sistemática de
episodios históricos de la ciencia
podría apoyar fuertemente la formación de profesores en este sentido.
El currículo oficial solo establece recomendaciones amplias para
la enseñanza. En la práctica, el currículo real depende en gran medida, aunque no totalmente, de los
conocimientos y habilidades pedagógicas de los profesores. Ciertamente las actitudes y otros factores contextuales —por ejemplo,
materiales didácticos, procesos de
evaluación, etcétera— son también
importantes, aunque no fueron el
foco de atención de este estudio.
Sin embargo, todo ello aporta una

descripción y un análisis inicial de
la base de ideas acerca de los procedimientos científicos que poseen
los docentes basados en datos
empíricos, y provee algunas claves
acerca de las ideas en las cuales
los profesores se apoyan para responder a innovaciones educativas
relacionadas y de los mensajes que
probablemente se comunican en el
aula en relación con ellas.
Cualquier esfuerzo serio por
introducir aspectos sobre la naturaleza de la ciencia en la escuela
necesita un mínimo de reconocimiento de las diferencias metodológicas y conceptuales entre disciplinas científicas y la presentación
más multifacética y menos totalitaria de la naturaleza de la ciencia
como una labor cognitiva y humana (Jenkins, E., 1996). Por tal razón,
es importante reconocer la existencia de repertorios de ideas restringidos acerca de los científicos y su
trabajo y la necesidad de clarificar
y hacer más explícitas las intenciones del currículum oficial en este
tema.
Un objetivo realista en esta área
debería considerar la excesiva carga curricular y la falta de una formación científica robusta de la mayoría de los profesores. Se requiere
cierta claridad en la expresión de
intenciones y una mejor definición
de los objetivos de aprendizaje. La

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�María Teresa Guerra Ramos

aparición de una preocupación por
comunicar ideas acerca del mundo
de la ciencia a través de la ciencia
escolar implica que los profesores
están lidiando ya con estos temas.
La forma en que los profesores responden a las expectativas del currículo oficial de educación secundaria en relación con estos asuntos
aún no está lo suficientemente estudiado tanto en México como en
otros países. Aún hay espacio para
reflexionar y explorar a fondo sobre cómo enseñar y aprender acerca de la naturaleza de la ciencia
puede tener lugar en la escuela secundaria, su justificación, posibles
resultados y retos.
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Recibido: 10 de octubre de 2015
Aceptado: 30 de octubre de 2015

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

Apoyo de la familia, autoconcepto
y rendimiento escolar. Percepciones
de estudiantes de secundaria

Family support, self-concept and students’ school
performance. Perceptions of junior secondary
school students.
Reyna Herrera Domínguez
José Baltazar García Horta

Resumen

E

ste trabajo reporta resultados de una encuesta aplicada
a 597 estudiantes de secundaria del Área Metropolitana de
Monterrey (ÁMM). El instrumento
se sometió a diversas revisiones
para determinar el grado de consistencia —Alfa de Cronbach— y el
poder de discriminación —prueba
t de comparación de medias—. Se
revisan, de manera sintética, aspectos relacionados con la familia
y el autoconcepto, en particular
lo relacionado con el rendimiento
académico. Los resultados dejan
entrever la importancia de la familia en el rendimiento escolar;
sin embargo, esta relación ni es
tan clara ni tan contundente como

se esperaría; la asociación entre
escolaridad de los padres y rendimiento de los hijos es la más clara,
tal y como otros estudios lo han
demostrado, aunque esta relación
no es mecánica. En relación con el
autoconcepto, sí influye en el rendimiento, aunque no todo lo elabora el individuo; también se involucran personas significativas para
el estudiante, como sus familiares
cercanos.
Palabras clave: Familia, rendimiento escolar, educación secundaria
Abstract: This paper reports the results of a survey carried out in 597
high school students from Monte-

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

rrey Metropolitan Area (MMA). The
questionnaire used underwent a
number of revisions to estimate the
degree of consistency (Cronbach’s
alpha) and discriminating power (t
test). Issues related to family and
self-concept, regarding academic
performance, are reviewed briefly.
Results suggest that the support
of the family is important for students’ school performance; however, this relationship is neither as
clear nor as strong as expected.
The association between parent’s

education and achievement of students is the clearest, such as other
studies have shown, although this
relationship is not mechanistic. Regarding the self-concept, it does
influence performance, but not
everything is due to the individual;
significant others are also involved,
such as close relatives.
Keywords: Family, stundents’ performance, secondary education

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

Apoyo de la familia, autoconcepto
y rendimiento escolar. Percepciones
de estudiantes de secundaria

Family support, self-concept and students’ school
performance. Perceptions of junior secondary
school students.
Reyna Herrera Domínguez5
José Baltazar García Horta6

Introducción

E

l presente trabajo se enfoca en explorar la percepción
que tienen estudiantes de
secundaria sobre algunos aspectos familiares y personales asociados con su rendimiento escolar.
Este se relaciona con el desarrollo
cognitivo, psicomotor y afectivo
del estudiante y se traduce en una
calificación, generalmente, de corte cuantitativo. Para la obtención
de esa calificación, el estudiante
transita por diversas situaciones,
no todas ellas de índole educativa;
asimismo, en la calificación del rendimiento intervienen factores que
no están directamente relacionados con el trabajo en aula.

El rendimiento escolar tiene varias funciones: sirve como criterio
de acreditación, informa respecto
del avance en el aprendizaje y es
utilizado como un indicador de la
calidad de la educación. Para Manuel Jiménez (2000), constituye
el nivel de conocimientos en un
área o materia específica, tomando en consideración la edad y el
nivel académico. Carlos Figueroa
(2004) puntualiza que se define
como el producto de la asimilación
del contenido de los programas
de estudio, expresado en calificaciones, generalmente numéricas,
dentro de una escala convencional. Ezequiel Ander-Egg (2012) comenta que es equivalente al nivel
de aprovechamiento o logro en la
actividad escolar, el cual se estima

5. Maestría en Ciencias con acentauación en Trabajo Social por la FTSyDH-UANL
6. Doctor en Educación. Profesor Investigador de la FTSyDH-UANL
Año 5, Núm. 2, noviembre, 2015 - abril, 2016, ISSN: 2007-3100

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

a través de pruebas de evaluación
con las que se establece el grado
de cumplimiento de los objetivos
pretendidos.
En síntesis, se concibe al rendimiento escolar como una estimación cuantitativa del aprendizaje
del estudiante; dicha estimación la
realiza, usualmente, el docente a
cargo de guiar el proceso enseñanza-aprendizaje, y suele utilizarse
una variedad de herramientas para
su determinación. No obstante,
numerosos estudios han explorado los elementos asociados al rendimiento y se ha encontrado que,
dada la naturaleza compleja y multifactorial del proceso educativo,
son diversos los aspectos que determinan, condicionan y moderan
al rendimiento.
Un estudio pionero, ambicioso
y de amplio espectro, que intentó
explorar sistemáticamente la influencia de diversos factores en el
rendimiento, fue el realizado por
James Coleman (1996) en los Estados Unidos en 1966. Este polémico trabajo, cuyo título original es
Equality of Educational Opportunity, comúnmente referido como
Informe Coleman, pone de manifiesto que existe una diversidad de
factores que afecta el rendimiento
escolar, la mayoría de aquéllos externos a lo que ocurre en el salón
de clases. Entre la diversidad de

aspectos que este estudio revela
y destaca, son de especial relevancia los atribuidos a la familia y
sus antecedentes como el nivel socioeconómico, la formación de los
padres, recursos culturales de los
que dispone el hogar, así como la
estructura, el clima familiar y la dinámica de las relaciones familiares.
Posteriormente, se han realizado múltiples indagaciones en
relación con el proceso educativo
formal y los diversos aspectos y factores asociados con la familia y su
entorno (Ruiz de Miguel, C., 2001;
Gómez, G., 1992; Oliva, A. y J. Palacios, 1998; Gil, 1992). En suma, se
ha confirmado que los antecedentes familiares tienen relación con el
éxito o fracaso del estudiante; por
ejemplo, nivel socioeconómico, interés por los procesos instructivos,
relaciones intrafamiliares estables,
estructura interna, nivel de estudios de los padres, recursos socioculturales, adicciones, entre otros.
Por otra parte, además de la
familia hay una multiplicidad de
aspectos personales que también
pueden tener una influencia decisiva, como la motivación; el uso
del tiempo libre; las actividades
extraescolares; las relaciones sociales; los estilos de aprendizaje y
métodos de estudio; la alimentación; la actitud para enfrentar las
dificultades; el estado emocional

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

y el interés hacia la escuela, entre
muchos otros (Hoyos, R., J. Espino
y V. García, 2012; Ruiz de Miguel,
C., 2001; González, C., 2003).
A lo anterior conviene añadir
todo lo relacionado con lo que ocurre en la escuela, más específicamente, dentro del salón de clases.
Sobre este respecto, por ejemplo,
Antonia Lozano Díaz (2003) menciona que los estudios que explican
el fracaso escolar lo hacen partiendo de tres elementos que intervienen en la educación: los factores
familiares, los académicos y los
personales, lo que nos da una idea
de la complejidad del panorama.
El trabajo aquí descrito explora la percepción que los estudiantes de secundaria tienen sobre su
familia y la influencia que aquélla
pudiera tener sobre su rendimiento escolar; en concreto se indaga el
nivel de estudios de los padres y el
apoyo que el estudiante recibe en
la elaboración de sus tareas escolares. Adicionalmente, también se
examina el autoconcepto, buscando en específico su relación con el
rendimiento académico.
Autoconcepto
El autoconcepto es el resultado de
un proceso de análisis, valoración
e integración de información deri-

vada de la propia experiencia y de
la retroalimentación del contexto:
familia, maestros, compañeros y
sociedad en general. Una de sus
funciones es regular la conducta mediante la autoevaluación; el
comportamiento es determinado,
en gran parte, por el autoconcepto que se posea en ese momento
(García, F. y F. Doménech, 2002).
Para Antonia Lozano Díaz
(2003), el autoconcepto se va formando sobre la base de las descripciones y evaluaciones que el
sujeto realiza sobre sí mismo y su
comportamiento, así como el de las
personas con las que se relaciona.
En el campo educativo, se tienen
buenas bases para pensar que el
autoconcepto juega un papel crucial en la motivación, el aprendizaje, el desarrollo de capacidades, las
elecciones académicas y los logros
(Salum-Fares, A., R. Marín y C. Reyes, 2011).
Se suele entender al autoconcepto como la conciencia y valoración que el individuo tiene de sí
mismo. Bernardo Weiner (1990)
menciona que el autoconcepto es
un componente global de todas las
teorías motivacionales, de manera
que la motivación en gran parte
está mediada por las percepciones
que una persona tiene de sí misma
y de las tareas a las que se enfrenta.

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Una concepción multidimensional y jerárquica del autoconcepto
es la proporcionada por Shavelson,
Hubner y Stanton (1976, en González, Ó., 2005); en ella se describe el autoconcepto en diferentes
facetas: académico, físico, social y
personal. En el presente trabajo, se
centrará la atención en el autoconcepto académico, entendido como
la percepción de la competencia
respecto del desempeño en las diversas materias escolares.
Conviene precisar que la influencia del autoconcepto sobre
el rendimiento académico puede
ser inmediata, mientras que la incidencia del logro académico sobre
el autoconcepto sería mediada por
la elaboración cognitivo-afectiva
del propio concepto. Jesús Beltrán
(1995) destaca dos tendencias:
una indicaría que el autoconcepto
actúa causalmente sobre el rendimiento académico, por lo que es
preciso trabajar en la escuela para
mejorar la imagen que los estudiantes tienen de sí mismos; la otra
define que el autoconcepto es una
consecuencia del rendimiento, por
lo que aboga por el desarrollo de
las capacidades intelectuales mediante métodos de instrucción individualizada.

Familia
La familia es el primer entorno
donde el individuo se desarrolla
socialmente; la estructura familiar
suele definirse a partir del número
de miembros y de la custodia paterna (Gómez, G., 1992). Se han
documentado numerosos efectos
y relaciones entre la familia y el
redimiento escolar; por ejemplo,
el tamaño de la familia, las interacciones ente padres e hijos, y las relaciones con los demás miembros
de la familia.
Un aspecto a destacar es la posición social, ya que suele producir
variaciones respecto de la importancia que dan los padres al éxito
escolar. En los estratos más desfavorecidos, el éxito escolar es escasamente valorado; por el contrario,
mientras más alto es el nivel socioprofesional de los padres, mayor
importancia se da al éxito (Fernández, S. y F. Salvador, 1994), lo que
tiene consecuencias notables en el
rendimiento de los estudiantes.
En cuanto a la tipologia de la familia, diversos estudios destacan la
influencia que los cambios demograficos han generado (Arriagada,
I., 2001; Valdivia, C., 2008;; García,
B., Oliveira, O, 2005; Ribeiro, M.,
2010), dando como resultado que
los arreglos familiares varíen y se
traduzcan en una amplia gama de

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

tipos y clasificaciones. La presente
investigación tomará como base
la tipología sugerida por Manuel
Ribeiro (2010) para identificar los
tipos de familia de los estudiantes
encuestados.
Por otra parte, nunca está de
más resaltar el papel de la familia
como agente de socializacion; las
experiencias que ahí ocurren contribuyen, sin duda, a la formación
de la personalidad. En relación con
la escuela, el involucramiento de
los padres es esencial (Valdés, Á.,
M. Acevedo y P, Sánchez, 2009).
La investigación sobre los vìnculos
entre la familia y el aprendizaje
tienen larga historia. Por ejemplo,
Redding (1997) encontró que una
marcada ética de trabajo contribuye al éxito académico: cuando los
padres preparan a sus hijos para las
demandas del aprendizaje escolar
y muestran, a través de sus propias actividades y de las metas que
marcan para ellos, que trabajar
duro es importante y conlleva recompensas. Por otra parte, a pesar
de que la clase social podría estar
ligada al rendimiento académico,
las familias que proporcionan un
ambiente estimulante, de apoyo y
con riqueza lingüística, desafían los
efectos de las desventajas socioeconómicas; en otras palabras, un
ambiente sociocultural en el que se
favorecen las relaciones, el involu-

cramiento y las prácticas de vida familiar, es un predictor más confiable del aprendizaje que el estatus
socioeconómico familiar (Redding,
1997).
El apoyo familiar suele considerase un elemento primordial en el
proceso educativo y se relaciona
con el nivel de involucramiento de
los padres en las actividades escolares de sus hijos. Cuando se habla
de apoyo familiar, se refiere al grado en que los padres participan en
las actividades que complementan
el trabajo escolar, las cuales no solo
incluyen las tareas escolares, sino
actividades de repaso, lectura y de
tipo lúdico que amplíen lo que se
vio en clase (Bazán, Sánchez y Castañeda, 2007). El interés de los padres incide en la percepción de los
niños como estudiantes y puede
manifestarse de diversas formas:
seguimiento del proceso educativo
de los hijos; contacto frecuente con
el centro escolar; preocupación legítima por las actividades de la escuela; creación en casa de un ambiente adecuado para el estudio;
utilización conveniente del tiempo
de ocio; motivación para leer; ayuda en tareas escolares, entre otras
(Gómez, G., 1992). Sin embargo, el
compromiso y el apoyo de los padres en el aprendizaje de los hijos
es mayor cuando se inicia la alfabetización formal y durante los pri-

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mero años de instruccion (Ruiz de
Miguel, C., 2001), por lo que en la
edad secundaria el apoyo suele disminuir. Sobre este aspecto, conviene comentar que algunos estudios
confirman que los padres se preocupan más por la educación de sus
hijos cuando reciben información
y retroalimentación oportuna de
los educadores, con el fin de seguir
participando en su enseñanza en
todo el trayecto escolar (Epstein, J.
y S. Sheldon, 2007).
Descripción de lo realizado
La investigación se realizó en dos
escuelas secundarias, una técnica y
la otra general, ubicadas en el municipio de General Escobedo, Nuevo León. El enfoque adoptado es
esencialmente cuantitativo, con un
diseño transversal-correlacional,
con colección de datos en un solo
momento; diseños de este tipo
permiten conocer la relación o grado de asociación entre dos o más
conceptos en un contexto en particular (Hernández, R., C. Fernández
y P. Baptista, 2010). En el caso de
este trabajo, interesa conocer el
grado de asociación que tienen el
autoconcepto y la familia con el
rendimiento escolar.
El instrumento utilizado para la
colección de datos es una relabo-

ración de un cuestionario desarrollado dentro del proyecto Factores
determinantes del bajo rendimiento académico en secundaria (González, C., 2003), llevado a cabo en
España. La adaptacion del instrumento, previa autorización de la
autora, se realizó en varias fases:
—Revisión de lenguaje y restructuración de algunos ítems.
—Prueba de materiales con
cinco estudiantes de secundaria para corroborar que el cuestionario fuera entendible.
—Aplicación a un grupo de secundaria, llevando a cabo pruebas iniciales de consistencia
interna y poder de discriminación, con la subsecuente modificación y ajuste del instrumento.
—Prueba piloto para corroborar una vez más pertinencia y
eficacia de los ítems.
—Estimación del grado de consistencia interna utilizando el
Alfa de Cronbach, lo que permite estimar si los ítems del
instrumento están correlacionados entre sí (Frías-Navarro,
2014). El Alfa del autoconcepto
fue de 0.70 y el de contexto familiar, de 0.72; ambos resultados se consideraron aceptables
para los objetivos de este trabajo.
—Determinación del poder

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

de discriminación, aplicando
la prueba t para comparar las
medias de 25 por ciento de la
distribución con la puntuación
más baja, con la de 25 por
ciento de la distribución con la
puntuación más alta. En varios
ítems no se detectaron diferencias significativas entre estos
dos grupos, por lo que se suprimieron los reactivos.

Al final, el instrumento se integró
por un total de 87 ítems, 13 de opción multiple y 74 tipo Likert, y se
procedió a la aplicación definitiva
en estudiantes de primero, segundo y tercer grado de secundaria.
La muestra de este estudio es no
probabilistica, debido a que la elección de los participantes no dependía de la probabilidad, sino de la
disponibilidad de los estudiantes y
las características de las escuelas.
El procedimiento no es mecánico
ni con base en formulas de probabilidad, depende del proceso de la
toma de decisiones de la investigación (Hernández, R., C. Fernández y
P. Baptista, 2010). Participaron 603
estudiantes pertenecientes a dos
escuelas secudarias —282 en una y
321 en la otra—, una considerada
como de alto rendimiento y otra
de bajo rendimiento, con la idea
de obtener un máximo contraste.
La aplicación se llevó a cabo entre
febrero y marzo de 2015.

Resultados
Para la presentación de los resultados, se denominarán a las escuelas
en las que se aplicó el instrumento
como A y B. Aunque la aplicación
total fue de 603 instrumentos, seis
de ellos no se contestaron en su
totalidad y no fueron finalmente
considerados, por lo que el número
de cuestionarios válidos fue de 597
(ver tabla 1).

Núm. cuestionarios

Porcentaje

Escuela A

313

52.4

Escuela B

284

47.6

597

100.0

Escuelas

Total

Tabla 1. Cuestionarios aplicados por escuela

Familia
a) Tipos
Para la descripción de los tipos de
familia se retomó la clasificación
propuesta por Manuel Ribeiro
(2011) en el Diagnóstico de la Familia en Nuevo León, en el que se
identifican 27 tipos. Tomando ese
ejercicio como base, se agrupó lo
reportado por los estudiantes en
cinco categorías: nuclear (N), nuclear extensa (NE), monoparental
(M), monoparental extensa (ME)

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75

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

y otros familiares (OF). La gráfica 1
muestra que la familia nuclear es la

más reportada en ambas escuelas,
seguida por nuclear extensa.

Gráfica 1 Tipos de familia
80.0%
70.0%
60.0%
50.0%
■ Escuela A

40.0%

■

Escuela B

30 .0%
20.0%
10.0%
0.0%
N

NE

M

ME

OF

b) Nivel de estudios de los padres

c) Interés por la escuela

La gráfica 2 muestra el nivel de estudios de los padres, considerando
el promedio de años de escolaridad, en caso de que la familia sea
de tipo nuclear; o solo los del padre
o madre, en caso de que sea monoparental. En la escuela A, el nivel
de estudios predominante es de
preparatoria —44.7 por ciento—,
seguido de universidad —24.9 por
ciento—; en la escuela B, se concentra en secundaria —40.5 por
ciento— y preparatoria con 39.4
por ciento.

En cuanto al interés de los padres
por cómo van sus hijos en la escuela, la gráfica 3 muestra que la
información se concentra en las
opciones “todos los días” y “casi
todos los días”. En la escuela A se
registra mayor interés —43.7 por
ciento reporta que los padres inquieren diariamente—, que en la
escuela B —41.1 por ciento reporta
“casi todos los días”—; aunque, en
general, en ambas escuelas hay un
interés constante.

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

Gráfica 2 Nivel de estudio de los padres
50.0%
44.7%
45 .0%
40.0%
35.0%
30.0%
25.0%

■

Escuela A

20.0%

■

Escuela B

15 .0%
10.0%
5.0%
0 .0%
Sin estudios

Primaria

Secundaria

Preparatoria Universidad

Gráfica 3. Frecuencia con la que preguntan los padres cómo van sus hijos
en la escuela
Nunca

Fin de curso

En entregan calificaciones

en examenes

Escuela B

■

Escuela A

41.1
.3

casi todos los dias

todos los dias

43.7

o

10

20

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■

30

40

50

77

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

c) Asistencia a reuniones escolares
En la escuela A se reporta que 61
por ciento de los padres asiste a todas las reuniones escolares, mien-

tras que en la escuela B poco más
de 51 por ciento lo hace. En el otro
extremo, no asisten a reuniones escolares: 2.8 por ciento en la escuela A y 4.2 por ciento en la escuela B.

Gráfica 4. Asisten a reuniones escolares
70
61
60
50
40
30

■

Escuela A

■

Escuela B

20
10

o
solo 1

2a3

4a5

d) Número de personas que apoyan en las tareas escolares
En cuanto al apoyo que reciben los
estudiantes por parte de la familia
y/u otras personas, como compañeros y clases privadas, se encontró que la mayoría recibe algún tipo
de ayuda; solamente 12.8 por ciento de la escuela A y 13.7 por ciento
de la escuela B no recibieron ayuda
de ningún tipo.

Todas

No asisten

Autoconcepto
Para el caso del autoconcepto, los
datos se agruparon en cuatro categorías: alto, medio, bajo y muy
bajo. En la gráfica 6 se destaca que
la escuela A tiene el autoconcepto
más elevado —26.8 por ciento en
el nivel alto—, mientras que la escuela B reporta más casos con nivel bajo —30.2 por ciento con nivel
muy bajo—.

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

Grafica 5. Número de personas que apoyan en las tareas escolares
70.0%
60.0%
50.0%
40.0%
30.0%

■

Escuela A

■

Escuela B

20.0%
10.0%
0.0%
Nadie

1

2

3

4

Gráfica 6. Autoconcepto
35
30 .2
30
25
20
■ Escuela A

15

■ Escuela B

10

5

o
Muy bajo

Bajo

Medio

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Alto

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

Rendimiento escolar y tipo de familia
Como ha podido notarse, existen algunas diferencias entre los
dos tipos de escuelas; cabe recordar una de ellas está considerada
como de alto rendimiento (A) y la
otra como de bajo rendimiento (B).
Las diferencias más notorias tienen
que ver con el tipo de familia y la
escolaridad de los padres. Ambas
escuelas se ubican en contextos de
clase media baja.
La literatura menciona que la
estructura familiar suele definirse
a partir del número de miembros
y de la custodia paterna; el tamaño de la familia se relaciona con el
rendimiento, influyendo en el clima intelectual. Las interacciones
entre padres e hijos también son
cruciales, lo mismo que las relaciones que los estudiantes mantienen
con los demás miembros de su familia (Gómez, G., 1992).
El tipo de familia parece estar
asociado con el rendimiento escolar; Ángel Alberto Valdés, Landy
Esquivel y Katty Artiles (2007) comentan que una familia nuclear
implica ventajas importantes, por
ejemplo, mejores ingresos familiares —cuando ambos padres trabajan—; mayores posibilidades de
ejercitar una parentalidad efectiva
al dividirse los roles; y mayor esta-

bilidad emocional al existir condiciones para un apoyo mutuo.
La mayor parte de los estudiantes participantes en esta investigación reportó provenir de familias
nucleares y nucleares extensas; no
obstante, como se aprecia en las
gráficas 7 y 8, el pertenecer a una
familia nuclear no asegura tener
alguna ventaja notoria, al menos
en lo que rendimiento escolar se
refiere. La mayoría de los casos
provenientes de familias nucleares
se ubica en rendimiento medio y
tiene un porcentaje importante de
estudiantes con bajo rendimiento
—10.2 y 12.3 por ciento para la escuela A y B, respectivamente—. En
la comparación, existe una ligera
diferencia que favorece el rendimiento de estudiantes con familia
nuclear, lo que hace pensar que el
contexto familiar tiene una influencia en el rendimiento escolar.
Con respecto a las familias monoparentales, algunas investigaciones han encontrado algunos
efectos negativos, por ejemplo desventajas económicas que suelen
solventarse con la ayuda de la familia extensa y otras redes de apoyo
(Valdés, Á., G. Basulto y E. Choza,
2009). Las familias monoparentales (M) y monoparentales extensas
(ME) tienen más presencia en la
escuela A, aunque no hay grandes
diferencias en el rendimiento.

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

Gráfica 7. Tipo de familia por rendimiento, escuela A
40
35.8
35
30
25
20
15

~

Alto

-

Medio

~

Bajo

10
5

o
N

NE

M

ME

OF

Gráfica 8. Tipo de familia por rendimiento, escuela B
40
35
30
25
20
15

-.&amp;-- Bajo

12.
10

5

1.1

8·7
.4

o
N

NE

M

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ME

OF

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

Rendimiento escolar y grado académico de los padres
Otro aspecto explorado por este
estudio, y que reviste especial relevancia, es el relativo al nivel de
estudio de los padres. Diversas
investigaciones mencionan que
entre más años de estudio tengan
los padres, el lenguaje, los comentarios y la preocupación hacia los
hijos será mayor y, en consecuencia, tendrá influencia positiva en el
rendimiento (Hoffman, L., S. Paris y
E. Hall, 1995; Pérez, 1981; Ruiz de
Miguel, C., 2001).
Las gráficas 9 y 10 muestran
que en las escuelas participantes en este estudio se cumple con
el pronóstico: en la escuela A, la
mayoría de los casos se concentra
en los rendimientos alto y medio
cuando el nivel de estudios de los
padres es de preparatoria y universidad. En cambio, en la escuela B, el
rendimiento con el mayor porcentaje de casos es el medio, cuando
el nivel educativo de los padres es
de secundaria y preparatoria. No
obstante, vale la pena comentar
que, aunque puede haber cierta
tendencia hacia el cumplimiento
de la proposición a mayores años
de estudio de los padres, mejor rendimiento académico, la relación no
es tan evidente; existe algo adicional que la condiciona.

La literatura reporta que cuando los padres tienen pocos años
de estudio, el bajo rendimiento
escolar tiende a ser predominante
(Morales, A. et al., 1999). Empero,
vale la pena hacer notar que incluso cuando los padres cuentan con
solo educación primaria o no tienen estudios, llegan a presentarse
varios casos de estudiantes con
rendimiento meritorio. En la escuela A, por ejemplo, 4.2 por ciento —padres sin estudios— y 1.9 por
ciento —padres con primaria— logran tener un rendimiento medio;
en el caso de la escuela B, 3.9 por
ciento —padres sin estudios— y
2.5 por ciento —padres con primaria— están en la misma situación.
Nuevamente, existe alguna condicionante afortunada que trastoca
el pesimismo impuesto por la relación: poca educación de los padres,
bajo rendimiento académico.
Rendimiento escolar y autoconcepto
En investigaciones que exploran la
correspondencia entre autoconcepto y rendimiento escolar, se
señala que existe una correlación
positiva: un estudiante con autoconcepto robusto suele tener un
rendimiento escolar elevado; por
el contrario, un autoconcepto ma-

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

Gráfica 9. Rendimiento escolar y grado académico de los padres, escuela A
25

20

15

10

~

Alto

-

Medio

-.a- Bajo

5

o
Sin estudios

Primaria

Secundaria Preparatoria Universidad

Gráfica 10. Rendimiento escolar y grado académico de los padres, escuela B

~

~-----------25

~

Alto

-

Medio

- - Bajo

Sin estudios

Primaria

Secundaria Preparatoria Universidad

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

gro se asocia con bajo rendimiento
Manchego, (1991).
Dicha relación encuentra un reflejo en las escuelas participantes
en esta investigación; las gráficas
11 y 12 muestran que en la escuela
A resulta evidente que entre mejor
sea el autoconcepto de los estudiantes, mayor es el rendimiento
escolar. Por ejemplo, 16.9 por ciento de estudiantes con alto autoconcepto tiene rendimiento escolar
alto; por el contrario, 7.9 por ciento
de los estudiantes con bajo rendimiento tiene un autoconcepto muy

bajo. En el caso de la escuela B, 9.5
por ciento de los estudiantes de
alto rendimiento tiene un autoconcepto alto, mientras que 7.7 por
ciento con bajo rendimiento tiene
muy bajo autoconcepto.
En este caso, es notorio que
la escuela A —considerada como
de alto rendimiento— concentra
un mayor número de estudiantes
con un autoconcepto robusto y un
rendimiento escolar medio y alto;
pese a lo hasta aquí señalado, cualquier generalización debe tomarse
con cautela.

Gráfica 11. Rendimiento escolar y autoconcepto, escuela A
18
16.9
16
14
12
10

~

Medio

~

Bajo

9.2
8

-a- Alto

6
4
2
0 .6

o
Muy bajo

Bajo

Medio

Alto

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�Apoyo de la familia, autoconcepto y rendimiento escolar. Percepciones de estudiantes de secundaria

Gráfica 12. Rendimiento escolar y autoconcepto, escuela B
20
18
16
14
12
10

8

~

Medio

-

Bajo

-á- Alto

6
4
2

o
Muy bajo

Bajo

Algunas conclusiones preliminares
En las escuelas participantes en
este estudio se confirma la asociación entre influencia de la familia
y el rendimiento escolar, aunque
esta relación no es tan clara ni tan
contundente como se esperaría. Ni
el tipo de familia, ni la estructura
familiar guardan una relación tan
estrecha con el rendimiento, como
comúnmente se piensa.
La asociación que sí encuentra
mayor asidero es la que involucra
la escolaridad de los padres y el
rendimiento escolar de los hijos.
Cuanto más alto es el nivel de estudio de los padres, mayor posibilidad tienen los hijos de alcanzar

Medio

el éxito escolar (Fernández, S. y F.
Salvador, 1994). No obstante, esta
relación tiene matices; en principio, podría decirse que existen
otras condicionantes y otros factores involucrados, que de no estar
presentes debilitan la fuerza de la
asociación entre años de estudio
de los padres y rendimiento escolar de los hijos (Ruiz de Miguel, C.,
1992). Más investigación y mejores
diseños son requeridos para seguir
indagando sobre esta relación.
En relación con el autoconcepto, existen diferentes aproximaciones y relaciones de causalidad entre aquél y el rendimiento escolar;
dados los resultados obtenidos en
esta investigación, parecen tener

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Alto

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�Reyna Herrera Domínguez / José Baltazar García Horta

mayor sentido las perspectivas que
asumen que es el autoconcepto el
que influye en el rendimiento académico (Costa, S. y C. Tabernero,
2012; Ruiz de Miguel, C., 2001).
También se tiene presente que el
autoconcepto no lo determina únicamente el individuo, sino que influyen personas significativas para
el estudiante, por ejemplo, sus familiares cercanos, quienes quizá se
preocupen más por este aspecto si
cuentan con grados de estudio superiores.
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Recibido: 1 de octubre de 2015
Aceptado: 10 de noviembre de 2015

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�La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores sociales en México

La perspectiva de género en la formación
de las y los trabajadores sociales en México
The gender perspective in the professional training of social workers in Mexico

María Zúñiga Coronado
Karina Elizabeth Sánchez Moreno

Resumen

Abstract

ste artículo presenta los resultados de un análisis sobre
la incorporación de la perspectiva de género en la formación
de los y las trabajadores sociales en
México, basado en la revisión de la
información disponible en las páginas web oficiales de diversas universidades del país. El objetivo del
análisis es aportar elementos para
la reflexión sobre la importancia de
integrar en los planes de estudio la
teoría de género y metodologías de
intervención social que promuevan
la equidad de género.

This article presents the results
of an analysis on mainstreaming
a gender perspective in the training of social workers in Mexico,
based on a review of available information on the official websites
of the schools of social work. The
objective of the analysis is to provide elements for reflection on the
importance of integrating curricula
in gender theory and methodology
of social intervention that promote
gender equity.

E

Palabras clave: perspectiva de género, intervención social, género,
educación superior.

Keyswords. Gender Pespective,
Social Intervention, Gender, Higher
Education

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�La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores sociales en México

La perspectiva de género en la formación
de las y los trabajadores sociales en México
The gender perspective in the professional training of social workers in Mexico

María Zúñiga Coronado7
Karina Elizabeth Sánchez Moreno8

Introducción
Miradas de la perspectiva de género

A

nte la marcada desigualdad
entre hombres y mujeres,
así como la discriminación
y opresión que viven las mujeres
en las sociedades modernas, se
vuelve imprescindible que se realicen acciones que garanticen la
igualdad efectiva entre hombres
y mujeres. Instituciones como la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) han reconocido la importancia de la equidad de género
como fin y medio para alcanzar el
desarrollo sostenible. En 1997, el
Consejo Económico y Social (Ecosoc) de la ONU define el mandato de asegurar que los hombres y
mujeres puedan influir, participar
y beneficiarse de las acciones rela-

cionadas con la paz, el desarrollo y
los derechos humanos. En julio de
2010, la Asamblea General de la
ONU creó ONU Mujeres con el fin
de centrarse exclusivamente en la
igualdad y el empoderamiento de
las mujeres. La erradicación de la
desigualdad entre hombres y mujeres es catalogada por dicho organismo como primordial para el progreso del desarrollo humano. Por
ello, entre los ocho Objetivos del
Desarrollo del Milenio, planteados
en el año 2000 por los 189 países
miembros de la ONU, el tercero se
enfoca a promover la igualdad de
género y la autonomía de la mujer
mediante una serie de acciones encaminadas a ampliar el acceso en
diversos ámbitos: educación, trabajo, salud, política, entre otros.
El Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD)

7. Doctora en Trabajo Social. Profesora Investigadora de la FTSyDH-UANL
8. Maestra en Ciencias. Profesora Investigadora de la FTSyDH-UANL
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�María Zúñiga Coronado / Karina Elizabeth Sánchez Moreno

implementa acciones, desde 1995,
para incorporar la perspectiva de
género en cualquier acción pública
planificada —legislación, políticas
y programas— con miras a lograr
el desarrollo; se definen acciones
concretas para transversalizar la
equidad de género en todos los
proyectos y actividades del PNUD.
En México, se han registrado
avances importantes en materia
de igualdad de género a raíz de los
movimientos de las mujeres en la
lucha por sus derechos. Entre ellos
destaca la reforma, en 1974, al artículo 4º de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos,
al integrar el principio de igualdad
jurídica entre hombres y mujeres.
El año siguiente se realizaron reformas a los códigos civiles y penales
de las entidades federativas a fin
de garantizar los derechos de las
mujeres. En 1980 se crea el Programa Nacional de Integración de
la Mujer al Desarrollo con la finalidad de mejorar sus condiciones
sociales. En 2001 se promulga, en
el Diario Oficial de la Federación,
la Ley Estatal del Instituto de las
Mujeres, cuyo objeto general es
promover y fomentar las condiciones que posibiliten la no discriminación, la igualdad de oportunidades y de trato entre los géneros. En
2007, se publica la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una Vida

de Violencia, con la finalidad de
prevenir, sancionar y erradicar la
violencia contra las mujeres para
favorecer su desarrollo y bienestar de acuerdo a los principios de
igualdad y de no discriminación.
Es así que a partir del siglo XXI se
ha puesto mayor énfasis en la incorporación de la perspectiva de
género en las políticas públicas y
en los proyectos sociales, como se
puede constatar en los dos últimos
sexenios (2001-2006; 2007-2012),
así como en el actual (2013-2018),
el cual incorpora la perspectiva de
género de manera transversal en
los cinco ejes de acción que lo conforman. De manera particular, el
eje tres, del actual Plan Nacional de
Desarrollo, denominado igualdad
de oportunidades, plantea como
uno de sus objetivos promover la
igualdad entre hombres y mujeres.
Para ello se delimitan nueve estrategias encaminadas a “eliminar
cualquier discriminación por motivos de género y garantizar la igualdad de oportunidades, para que las
mujeres y los hombres alcancen su
pleno desarrollo y ejerzan sus derechos por igual”.
La perspectiva de género es, sin
embargo, conceptualizada de diferente manera. Por un lado, se le
concibe como una visión científica,
y por otro, como una metodología
de investigación e intervención. La

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�La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores sociales en México

primera mirada es sostenida por el
PNUD (2006: 22), que señala en la
Guía Transversalización de Género
en Proyectos de Desarrollo que la
perspectiva de género es una visión científica, analítica y política
sobre las mujeres y los hombres
que tiene por objetivo eliminar las
causas de la opresión de género, la
desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada
en el género. Asimismo, en México,
la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida de Libre Violencia,
promulgada en 2007, en el capítulo
5, fracción IX, define la perspectiva
de género de la misma forma que
el PNUD, esto es, como una visión
científica, analítica y política sobre
las mujeres y los hombres. Una
visión, en suma, que tiene como
propósitos la eliminación de las
causas de la opresión de género, la
promoción de la igualdad entre los
géneros, así como la construcción
de una sociedad en donde todos
tengan el mismo valor, la igualdad
de derechos y el acceso a todo tipo
de recursos.
La perspectiva de género concebida como metodología es también utilizada por organismos internacionales como la Cruz Roja
Española, definida aquí como una
herramienta de diagnóstico y de
intervención estratégica. Como
herramienta de diagnóstico per-

mite identificar los obstáculos, las
diferencias y las desigualdades entre los hombres y las mujeres para
participar en los proyectos. Como
instrumento de intervención, pretende promover cambios sociales
en la discriminación de género,
promoviendo la desnaturalización
de los problemas que enfrentan
las mujeres y una mayor igualdad
entre hombres y mujeres (López, I.,
2007). Desde la óptica de Rosa Faraldo Rivas (2014), intervenir desde la perspectiva de género implica
considerarla en las cinco etapas de
implementación de un proyecto: el
posicionamiento y organización; el
diagnóstico; la ejecución; el seguimiento; y la evaluación. Develar las
relaciones entre los géneros significa aprender a hacer preguntas que
pongan en evidencia lo obvio, que
develen lo invisible, que pongan
en cuestión lo “normal” como algo
“natural”. En cada una de estas etapas propone una serie de preguntas claves que faciliten el análisis y
la intervención.
Para lograr la desnaturalización
se plantean como estrategias principales la participación y el empoderamiento de las mujeres. En
México, la Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, aprobado por
el Congreso de los Estados Unidos
Mexicanos (2001), concibe la perspectiva de género como metodolo-

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�María Zúñiga Coronado / Karina Elizabeth Sánchez Moreno

gía y mecanismos para identificar,
cuestionar y valorar la discriminación, la desigualdad y exclusión de
las mujeres, justificadas por las diferencias biológicas entre hombres
y mujeres, así como las acciones a
realizar para incidir sobre los factores de género a fin de avanzar en la
construcción de la equidad de género.
Ya sea como marco teórico y
conceptual o como metodología
de intervención social, ambas propuestas aportan elementos importantes para reconstruir la mirada
tradicional, desde la cual se ha interpretado la realidad y los problemas sociales y se han diseñado e
implementado los proyectos sociales desde las instituciones públicas,
las organizaciones de la sociedad
civil (OSC) y la educación superior.
Esta y otras razones expuestas por
distintos organismos justifican la
incorporación de la perspectiva de
género, no solo en la intervención
social realizada desde las políticas públicas, sino también desde
la acción realizada por las mismas
comunidades y las OSC, así como
la práctica social promovida por la
academia.

La perspectiva de género en la
educación superior
La incorporación de la perspectiva
de género en la educación superior
ha sido promovida en México por
el Instituto Nacional de Mujeres
(Inmujeres), a través de la firma de
acuerdos con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y con la Asociación Nacional de Universidades
e Institutos de Educación Superior
(ANUIES), para formalizar la integración de los cinco ejes de acción
establecidos en el documento titulado Declaración mundial sobre la
educación superior en el siglo XXI,
visión y acción ,con el objetivo de
fortalecer la participación y el acceso de las mujeres a la educación
superior: la sensibilización, el diseño curricular, la investigación y
difusión, la cultura institucional y
la coordinación interinstitucional.
Para la introducción de dichas acciones en las instituciones de educación superior (IES) mexicanas, se
crea una Red Nacional de Enlaces
Académicos de Género, así como
redes regionales para la implantación de mecanismos específicos según el contexto (Palomar, C., 2005).
Asimismo, el Programa Nacional de Educación Pública (PNE)
2000-2006, de la Presidencia de
la República, establece que las IES
tienen la responsabilidad de pro-

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�La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores sociales en México

mover el respeto por la diversidad,
la tolerancia y las diferencias de género de las personas. Los objetivos
estratégicos del PNE plantean la
inclusión y la equidad, sobre todo
de los jóvenes de los sectores más
desfavorecidos, de la mujeres y de
las diferentes culturas y lenguas
(Palomar, C., 2005). En 2002 se
formaliza el compromiso interinstitucional de promover la incorporación de la perspectiva de género
en las políticas, planes, programas
y proyectos de las IES del país, mediante un acuerdo firmado entre el
Inmujeres y la ANUIES (Palomar, C.,
2005).
La integración de la perspectiva
de género se continúa impulsando
en el Plan Nacional de Desarrollo
2013-2018, teniendo como una de
sus metas la de México con Educación de Calidad. Para el logro de
esta meta se aprueba, en diciembre de 2013, el Plan Sectorial de
Educación 2013-2018, el que desde
las perspectivas de inclusión y equidad plantea reducir las brechas de
acceso a la educación, la cultura y
el conocimiento, erradicando toda
forma de discriminación por condición física, social, étnica, de género, de creencias u orientación sexual. El Plan Sectorial se enfoca a la
consecución de seis objetivos, para
los cuales se delimitan las líneas de
acción particulares a cada uno de

ellos y las líneas de acción transversales, siendo una de estas últimas
la de la igualdad de oportunidades
y la no discriminación contra la mujer. El objetivo tres pretende asegurar mayor cobertura, inclusión
y equidad educativa entre todos
los grupos de la población para la
construcción de una sociedad más
justa. Para ello, la línea de acción
transversal Igualdad de oportunidades y no discriminación contra
las mujeres plantea 19 líneas de
acciones, de las cuales se destacan
dos que se relacionan con el tema
que aborda nuestro estudio: promover la inclusión de los temas de
derechos humanos de las mujeres
en los planes de estudio de todos
los niveles educativos; e incorporar
en los planes de estudio el tema de
la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres.
Lo que proponen las instancias
oficiales educativas con la incorporación de la perspectiva de género
en las IES es promover el respeto a
la diversidad y la equidad a través
del cambio de la cultura institucional. Ello implica no solo un cambio
demográfico en la matrícula, en la
distribución por carreras o en las
oportunidades, sino también significa crear el área académica de
estudios de género y de la mujer,
la cual puede cristalizarse en materias impartidas, investigación,

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�María Zúñiga Coronado / Karina Elizabeth Sánchez Moreno

docencia, programas, así como el
cambio de paradigma en la transmisión acrítica de visiones patriarcales y androcéntricas presentes
en el proceso tradicional de enseñanza-aprendizaje, entre otros (Palomar, C., 2005).
La perspectiva de género en
la educación superior no significa realizar estudios de género en
las universidades, ya que enseñar,
estudiar y hablar de género no garantiza su puesta en práctica. Esta
debe ser concebida de dos maneras: como una mirada teórica para
entender las relaciones sociales
desiguales en el ámbito institucional a partir de la construcción cultural, no biológica, de la diferencia
sexual; como una estrategia que
garantice la equidad entre hombres y mujeres en el mundo de la
educación superior (Palomar, C.,
2005).
Las diferencias de género en las
distintas áreas de las IES en Latinoamérica han sido documentadas por un número importante de
trabajos, entre las que destacamos
las señaladas por Susana Fioretti,
Graciela Trejo y Paula Díaz (2002)
y por Ana María Hernández (2011).
En efecto, el estudio realizado por
Fioretti, Trejo y Díaz (2002) sobre
las carreras que ofrece el Instituto Superior del Profesorado, en
Argentina, observa que los planes

de estudio y las materias curriculares continúan reproduciendo los
esquemas sexistas tradicionales a
pesar de la presencia mayoritaria
de mujeres en los distintos niveles
—docentes, alumnado, jefes de
departamento, rectorado—. Asimismo, señalan la ausencia de la
perspectiva de género en la formación docente y en el diseño curricular del instituto. Hernández, por su
parte, resalta la importancia de la
formación docente para romper las
prácticas sexistas en la educación.
La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores
sociales en México
Desde su aparición, la profesión de
trabajo social en México ha estado
fuertemente vinculada con la intervención social que realiza el Estado
para atender las necesidades y problemas de las capas de la población
más desprotegidas. Las políticas
sociales han sido y son el campo
de actuación de la mayoría de las
y los trabajadores sociales, principalmente en lo que compete a su
ejecución. A partir del siglo XXI,
los planes nacionales de desarrollo
han introducido la perspectiva de
género como estrategia transversal, con el objeto de que todos los
planes, programas y proyectos so-

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�La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores sociales en México

ciales emanados del sector público
promuevan la equidad entre los géneros como requisito fundamental
para avanzar en el desarrollo social
y humano. Para tanto, es necesario que los profesionistas cuenten
con conocimientos teóricos, metodológicos y éticos para la práctica
social. En este contexto, la tarea
de las instituciones educativas formales es fundamental en la formación disciplinar con perspectiva de
género, tal como lo establece el
actual Plan Nacional de Desarrollo
2013-2018, así como los organismos internacionales.
En las IES del país aún persiste
una serie de desigualdades económicas o materiales y simbólicas
entre los géneros. Asimismo, pocas
de ellas han desarrollado una política de género y son aún menos las
que cuentan con una instancia legal
para atender los casos de discriminación por motivo de género. Poco
avance se registra, además, en la
formación del personal docente y
administrativo en la perspectiva
de género y en la integración al
currículo de contenidos de género.
Ante este panorama y el hecho de
que la profesión de trabajo social
es ejercida desde su aparición mayormente por mujeres, nos planteamos una serie de interrogantes
sobre la formación de las profesiones del área social que figuran di-

rectamente en la ejecución de las
políticas sociales, particularmente
de los y las trabajadoras sociales:
la misión, visión y objetivos de
las escuelas y facultades de trabajo social mexicanas ¿incluyen la
perspectiva de género?; el perfil de
egreso ¿contempla la perspectiva
de género?; entre las funciones de
trabajo social ¿se contempla promover la equidad de género?; ¿la
intervención o práctica social se
concibe desde la perspectiva de
género?; ¿el plan curricular tiene
como eje transversal la formación
con perspectiva de género?; ¿el
plan curricular considera cursos
teóricos sobre género?; ¿algunos
cursos abordan contenidos de género?; ¿se integran cursos sobre
metodología o intervención con
perspectiva de género?; en la ética
profesional ¿se habla de igualdad o
equidad de género? En este contexto nace el interés de indagar sobre el estatus que guarda la perspectiva de género en la formación
que ofrecen las facultades y escuelas de trabajo social del país.
Metodología
Se trata de una investigación documental basada en la información
disponible en las páginas web oficiales de las escuelas, institutos y

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facultades de trabajo social de universidades e instituciones públicas
y privadas de la república mexicana. En el caso de las escuelas, institutos o facultades que no cuentan
con un sitio web propio, se procedió a la recopilación de los datos
en la página oficial de la universidad. En algunos casos en los que
se cuenta con el sitio de internet,
pero la información no estaba disponible, se estableció contacto vía
telefónica.
Se trabajó con 32 facultades,
siete institutos y dos escuelas de
trabajo social de los estados de:
San Luis Potosí, Ciudad de México, Distrito Federal, Tamaulipas,
Michoacán, Hidalgo, Colima, Guadalajara, Aguascalientes, Chiapas,
Durango, Baja California, Sonora, Sinaloa, Morelos, Tlaxcala, Tabasco, Veracruz, Coahuila, Nuevo
León, Chihuahua, Guanajuato, Puebla, Guerrero, Campeche, Cuernavaca y Yucatán. Es importante señalar que en el caso de Baja California,
Michoacán, Guadalajara, Chiapas y
Morelos, existe más de una escuela o facultad de trabajo social. Del
total de instituciones, 20 son de carácter público y 14, privadas; tres de
estas últimas están incorporadas a
la secretaría de educación estatal.
Las categorías que se consideraron para el análisis de la integración de la perspectiva de género en

las escuelas, institutos y facultades
de trabajo social son: misión, visión, valores, objetivos, funciones
y perfil de egreso de las escuelas y
facultades; y plan curricular, específicamente los cursos completos o
contenidos de cursos de las escuelas y facultades.
Para la concentración y análisis
de los datos se diseñó una matriz
con apoyo del programa Excel. Dicha matriz, además de conformarse por las categorías mencionadas,
incluía el vínculo de la universidad;
el nombre de la misma; tipo de institución —pública o privada—; su
incorporación o no a una universidad o a la secretaría de educación
estatal; la entidad federativa en el
que se sitúa la universidad y/o escuela o facultad; si era una escuela
o una facultad. En la matriz se incluyó además un apartado para el
nombre y contenido temático de la
materia en relación con el género.
Resultados
La perspectiva de género en las facultades, escuelas e institutos de
trabajo social
Las categorías analizadas son: misión, visión, valores, objetivos, funciones, perfil de egreso y cursos o
contenidos de los cursos. Como se

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señaló, se analizaron 32 facultades, siete institutos y dos escuelas
de trabajo social. A continuación,
se presentan los hallazgos.

la vida pública y a la seguridad
humana en el Estado de Morelos y en la región centro sur del
país.

Visión
Misión
En relación con la misión, ninguna
de las facultades y escuelas consideradas en el estudio se refiere de
manera explícita a la perspectiva
de género. No obstante, la Escuela
de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Morelos (UAM) hace
alusión, en su misión, al concepto
de desigualdad, por lo que enfoca sus esfuerzos a formar trabajadores sociales que contribuyan a
atender las desigualdades económicas, sociales y culturales.

La perspectiva de género en la visión de las dependencias universitarias está ausente en la mayoría
de los casos; solo la Facultad de
Trabajo Social Poza Rica-Tuxpan, de
la Universidad Veracruzana, plantea como meta para 2020 ser una
comunidad universitaria que se
caracterice por promover y mantener la equidad de género en las
interacciones en la comunidad universitaria.

Capacitar, habilitar y formar a
jóvenes estudiantes en el trabajo social como servicio profesional; especializándolos en
las disciplinas que apoyen la
solución de los problemas más
apremiantes de la entidad.
Busca favorecer su formación
como futuros docentes, investigadores, gestores públicos,
promotores culturales y organizadores sociales que puedan
contribuir a atender las graves
desigualdades económicas, sociales y culturales que afectan a
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Para el 2020 es una facultad reconocida a nivel nacional e internacional, consolidada en sus
procesos de calidad en la licenciatura y posgrado, con vínculos institucionales disciplinarios
sólidos; generadora de conocimientos de frontera que orientan el desarrollo académico y
la formación profesional de estudiantes, líderes en su área de
conocimiento que contribuyan
a la solución problemas y atención de las demandas sociales
desde un enfoque sustentable
con procesos de aprendizaje autónomos e innovadores,
impulsa la consolidación de su
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�María Zúñiga Coronado / Karina Elizabeth Sánchez Moreno

planta académica, fundamenta su quehacer institucional en
una cultura de transparencia,
procesos administrativos eficaces y eficientes, en el marco de
la normatividad universitaria
general y propia, creando procesos de inter-retro-relaciones
entre la comunidad universitaria que se caracteriza por la
honestidad, compromiso, responsabilidad, disciplina, ética,
lealtad, confianza, trabajo en
equipo, integridad, respeto, armonía, objetividad, equidad de
género y profesionalismo orientados a la promoción del bien
común (sitio web oficial de la
Facultad de Trabajo social-Tuxpan, Universidad Veracruzana).

Valores
Al realizar el análisis de los valores
de cada facultad y escuela, se encontró que solamente la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL), el Centro Educativo Alianza Morelos y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) describen en su página web los valores
que pretenden promover en la
formación de los y las trabajadoras
sociales. No obstante, ninguna de
estas tres universidades menciona
la equidad o la igualdad de género
como uno de los valores que deben
poseer los egresados.

Perfil de egreso
Del conjunto de instituciones educativas, 24 facultades y una escuela
de trabajo social muestran el perfil
de egreso dentro de su página oficial web; sin embargo, no se considera tener egresados capaces de
realizar diagnósticos sociales, diseñar, ejecutar y evaluar proyectos
sociales desde la perspectiva de
género.
Objetivos
Solamente 14 facultades y una escuela de trabajo social describen
en su página web los objetivos de
la carrera; empero, no se menciona
de la perspectiva de género.
Funciones
En relación con las funciones que
los y las trabajadoras sociales deben
desempeñar, solamente dos facultades y una escuela de trabajo social
tienen disponible en su sitio web
oficial información sobre aquéllas:
Facultad de Trabajo Social de la Universidad Don Vasco, AC, Facultad de
Trabajo Social de la Universidad de
Sinaloa, campus los Mochis, Escuela
de Trabajo Social de la Universidad
Autónoma de Morelos (UAM). Nin-

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�La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores sociales en México

guna de ellas hace alusión a la perspectiva de género
Plan de estudios
Los planes de estudios de las escuelas y facultades de trabajo social fueron revisados a través de
las páginas web oficiales con la finalidad de identificar las materias
y contenidos sobre estudios de género, el semestre en el que se imparte la asignatura, así como la modalidad, esto es, si es obligatoria u
optativa. En el caso de escuelas o
facultades que no cuentan con sitio
web o no especifican el contenido
de los cursos, se realizaron algunas
llamadas telefónicas para solicitar
la información; del total de dependencias que se consideraron en el

estudio, en el caso de seis de ellas
no se tuvo acceso a la información.
Materias de estudios de género
obligatorias u optativas
Con respecto a las dependencias que ofrecen materias obligatorias de estudios de género en la
formación de los y las trabajadoras
sociales, se identifica solo a la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Coahuila
(UAC); el curso se imparte en el semestre cero y se titula Estudios de
género.
Cuatro facultades de trabajo social del país ofrecen cursos sobre
estudios de género de manera optativa: la de la Universidad de Guadalajara, la de la UACJ, la de Universidad del Desarrollo del Estado
de Puebla y la de la Universidad
Stratford (cuadro 1).

Cuadro 1. Cursos de estudio de género en las facultades o escuelas de
trabajo social
Facultad/Escuela

Nombre curso

Modalidad

Semestre

Universidad Autónoma de Coahuila, Facultad de Trabajo Social

Estudios de
Género

Obligatoria

Cero

Universidad Autónoma de Ciudad
Juárez

Equidad de Género y Modelos
de Intervención
Trabajo Social

Obligatoria

Avanzado

Universidad del Desarrollo del
Estado de Puebla, Licenciatura en
Trabajo Social

Estudios de
Género

Optativa

No especifica

Facultad de Trabajo Social (UniGénero y EducaObligatoria
Séptimo
versidad Stratford), Licenciatura en ción
Trabajo Social
Fuente: elaboración propia con base en datos disponibles en las páginas web de las facultades y
escuelas de trabajo social.
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�María Zúñiga Coronado / Karina Elizabeth Sánchez Moreno

Contenidos sobre género en cursos teóricos
En la mayoría de las escuelas y facultades de trabajo social (33), no
están disponibles los contenidos
de las materias o cursos en el sitio
web oficial, por lo que solo fue po-

sible identificar tres instituciones
que abordan información relacionada con la perspectiva de género
en los contenidos de algunos cursos obligatorios u optativos: la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), UANL y el Centro
Universitario UTEG (cuadro 2).

Cuadro 2. Contenidos de materias sobre género
Facultad/Escuela

Nombre curso

Contenido

Modalidad

Semestre

Escuela Nacional
de Trabajo Social
(Universidad Nacional Autónoma
de México)

Teoría social III

Estudios de
género

Obligatoria

Facultad de
Trabajo Social
(Centro Universitario UTEG)

Sexualidad
Humana

Perspectiva de
género y trabajo
social

Obligatoria

Derecho

Ley General de
Acceso de las
Mujeres a una
Vida Libre de Violencia. Igualdad
de los derechos
de hombres y
mujeres

Obligatoria

Tercero

Teoría de análisis
Macrosocial

Teoría de género

Obligatoria

Tercero

Facultad de
Trabajo Social y
Desarrollo Humano (Universidad
Autónoma de
Nuevo León)

Tercero

Fuente: elaboración propia con base en datos disponibles en las páginas web de las facultades y
escuelas de trabajo social.

Conclusiones
Por largo tiempo, la formación
en trabajo social ha privilegiado
el enfoque objetivante y sexualmente neutro de la construcción
de la profesionalidad (Fusulier, B.,

2009). No obstante la presión ejercida por movimientos feministas
y por organismos internacionales
para erradicar la marcada desigualdad entre hombres y mujeres y la
discriminación y opresión que vi-

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�La perspectiva de género en la formación de las y los trabajadores sociales en México

ven las mujeres, ha promovido la
reflexión sobre la importancia de
considerar el análisis de género en
múltiples campos, como en el de la
educación.
En el caso de la educación superior y particularmente de la profesión de trabajo social en México,
ante el mandato del Plan Nacional
de Desarrollo y de la SEP de incorporar la perspectiva de género en
los planes de estudio de todas las
universidades, se plantea la necesidad de formar trabajadores y
trabajadoras sociales con competencias en la elaboración de diagnósticos y en el diseño, ejecución
y evaluación de proyectos sociales
desde esta perspectiva; la Secretaría de Desarrollo Social establece al
género como un eje transversal de
todos los programas sociales.
A pesar de que la necesidad de
integrar la perspectiva de género en los programas de formación
es urgente, esta dimensión se encuentra poco presente en las facultades, institutos y escuelas de
trabajo social, como lo muestran
los datos presentados. Pocas dependencias —15 de 34— muestran
en la página web oficial la misión
y visión que incluyan de manera
directa la cuestión del género. En
la mayor parte de estas dependencias tampoco está disponible la información sobre valores —n=31—,

objetivos —n=19—, funciones —
n=31— y perfil de egreso —n=9—.
En lo que respecta a los cursos,
solamente una facultad incluye en
el plan de estudios un curso obligatorio de género, y cuatro facultades más incluyen el curso de género como optativa. Tres escuelas
y dos facultades no integran en el
currículo una materia como tal de
género, si bien en algunos cursos
incluyen contenidos de estudios de
género.
Habida cuenta de la limitaciones
de este estudio, principalmente la
falta de disponibilidad de información en las páginas web oficiales de
las facultades y escuelas de trabajo
social, el análisis nos permite, por
un lado, constatar que la intención
de la formación de profesionistas
con perspectiva de género comienza a estar presente en el diseño
curricular de las carreras profesionales de trabajo social. Por otro
lado, nos incita a la reflexión sobre
la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la formación
de los y las trabajadoras sociales,
así como en la intervención en lo
social.
Ante este panorama que parece
signar negativamente a las sociedades modernas en detrimento de las
mujeres, es importante reflexionar
sobre la importancia de:

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�María Zúñiga Coronado / Karina Elizabeth Sánchez Moreno

—Que todos los actores de las
escuelas y facultades de trabajo
social tomen conciencia de la
importancia de los estudios de
género en la formación inicial y
continua, así como en la investigación e intervención social.
—Incluir en los planes curriculares materias obligatorias de
estudios de género y de modelos de intervención desde la
perspectiva de género.
—Realizar investigación social
con enfoque de género.
—Que los estudiantes realicen
las prácticas comunitarias y
profesionales desde el enfoque
de género.
— Incluir un eje sobre género en los eventos académicos,
como coloquios y congresos.
—Contribuir, en tanto que se
trata de una profesión desempeñada mayormente por mujeres, a la igualdad de género,
promoviendo la resignificación
de las posiciones y roles de
hombres y mujeres, y la prevención de la violencia contra
las mujeres.
—Capacitar al personal administrativo y docente sobre la
perspectiva de género.
—Comprender que intervenir
desde una visión de hombres y
mujeres que soslaya el análisis
de las relaciones sociales de género, conlleva el riesgo de contribuir al reforzamiento de las
situaciones de desigualdad y de

estereotipo y prejuicios.
Como señala Annie Cornet
(2008), una lectura en términos
de género tiene un potencial
importante de transformación,
debido al cuestionamiento de
las normas y valores del grupo
de referencia —estereotipos y
prejuicios— y de los sistemas
como reproductores de las situaciones de desigualdad. La
perspectiva de género en los
programas académicos de las
y los futuros trabajadores sociales abriría entonces la oportunidad de cuestionar las relaciones de género e investigar
los cambios que son necesarios
promover (Rousseil, M., 2008).

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http://www.spep.sep.gob.mx/images/stories/
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(Consultado el 14 de marzo de 2015.)

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Recibido: 15 de noviembre de 2015
Aceptado: 22 de noviembre de 2015

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�Proyecto social para la promoción de la autonomía y ejercicio de los derechos sexuales
y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

Proyecto social para la promoción
de la autonomía y ejercicio de los derechos
sexuales y reproductivos de las mujeres
indígenas migrantes en el estado
de Nuevo León a cargo de Zihuakali Casa
de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC
Social project for the autonomy and exercise
of sexual and reproductive rights of migrant
indigenous women living in the state of Nuevo
Leon, implemented by Zihuakali House
of Indigenous women in Nuevo Leon, AC

Esther Cruz Cruz
José Ricardo González Alcalá

Resumen

E

l proyecto social aquí expuesto define un área de
intervención en materia de
autonomía y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos para
las mujeres indígenas migrantes
por parte de Zihuakali Casa de las
Mujeres Indígenas en Nuevo León,
AC. Presenta los conceptos y datos
del contexto del problema; el diagnóstico; la institución interventora; la implementación de un taller
de análisis y reflexión impartido a
un grupo de mujeres jóvenes in-

dígenas; resultados y recomendaciones. Se concluye que las actividades de este proceso llevaron a
una toma de conciencia sobre la
autonomía y el ejercicio libre de los
derechos sexuales y reproductivos
por parte las mujeres indígenas
participantes.
Palabras clave: mujer indígena, derechos sexuales y reproductivos,
cultura indígena, relaciones matrimoniales indígenas.

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�Esther Cruz Cruz / José Ricardo González Alcalá

Abstract: The social project exposed here defines an area of ​​intervention named: autonomy and
exercise of sexual and reproductive
rights for indigenous women migrants; it was implemented by Zihuakali House Indigenous women
in Nuevo Leon, A.C. It expose the
concepts and context data of the
problem; diagnosis; intervening
institution implementing a workshop for analysis and reflection given to a group of young indigenous

women; findings and recommendations. It concludes that the activities of this process led to awareness of autonomy and free exercise
of sexual and reproductive rights
by indigenous women participants.
Keywords: Indigenous Women, Sexual and Reproductive Rights, Indigenous Culture, Indigenous marriage Relationships.

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�Proyecto social para la promoción de la autonomía y ejercicio de los derechos sexuales
y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

Proyecto social para la promoción
de la autonomía y ejercicio de los derechos
sexuales y reproductivos de las mujeres
indígenas migrantes en el estado
de Nuevo León a cargo de Zihuakali Casa
de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC
Social project for the autonomy and exercise
of sexual and reproductive rights of migrant
indigenous women living in the state of Nuevo
Leon, implemented by Zihuakali House
of Indigenous women in Nuevo Leon, AC

Esther Cruz Cruz9
José Ricardo González Alcalá10

Introducción

E

ste documento describe los
pormenores del proyecto
social denominado: “Autonomía y ejercicio de los derechos
sexuales y reproductivos para las
mujeres indígenas migrantes en el
estado de Nuevo León”, que atiende la problemática en torno a la
salud sexual y reproductiva de las

mujeres indígenas migrantes, específicamente de un grupo de niñas
y jóvenes indígenas mixtecas que
residen en la colonia Héctor Caballero, Ciudad Benito Juárez, Nuevo
León, quienes, a su vez, pertenecen
a un grupo de danza de matachines
denominada Danza Limpia Concepción. El acercamiento a este grupo
se hizo a través de Zihuakali Casa
de las Mujeres Indígenas en Nuevo

9. Maestría en Proyectos Sociales por la FTSyDH-UANL
10. Dr. En Filosofía con Especialidad en Trabajo Social y Políticas Comparadas de Bienestar Social, y
Profesor Investigador, por la FTSyDH-UANL

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�Esther Cruz Cruz / José Ricardo González Alcalá

León, AC, organización de apoyo
que ya había realizado con dicho
grupo actividades de intervención
en asuntos diversos desde 2013.
Para determinar las características del problema que el presente proyecto planteó resolver, es
necesario establecer previamente
las definiciones de los conceptos
antecedentes que identifican y dan
sentido al problema, y mostrar el
estado que guardan las situaciones
que lo contextualizan, tales como:
las características de la población
indígena en general; la salud sexual
y reproductiva de la mujer indígena vista como problema social y
su situación en México y en Nuevo
León; la política social vigente en
México sobre pueblos indígenas
y la mujer indígena; y el contexto,
institución interventora y aspectos
básicos de la comunidad y grupo
indígena objeto del proyecto. A
continuación exponemos los detalles esenciales de cada uno de estos temas, los resultados obtenidos
y las recomendaciones correspondientes.
Población indígena en México
El término indígena significa, en su
acepción más básica, “originario de
un país” y tiene también diversos
significados culturales, económicos

y políticos. A esta palabra, a lo largo de la historia, se le han atribuido sentidos culturales y simbólicos
que han mostrado al indígena ante
la sociedad moderna como un ser
carente de “cultura” y conocimientos, dificultando, así, su acceso a
los bienes culturales que la sociedad mexicana ofrece en nuestro
tiempo (Navarrete, F., 2008). Por
otra parte, Montemayor, explica:
En verdad los indios de México
nunca han sido los indios de
México. Son pueblos que han
tenido nombres precisos desde
el siglo XV hasta nuestros días
(o, debemos decir: desde muchos siglos antes del siglo XV
hasta nuestros días): son purépechas, tzotziles, chinantecos,
mayas, nahuas, tojolabales,
mazatecos, rarámuris, tenek,
bibizá, ayuk, ódames, seris, mayos, yaquis, kiliwas, mazahuas,
tantos otros. El concepto ‘indio’
sigue ocultando a esos pueblos,
sigue siendo una señal que recuerda la negación de su existencia (2008: 32).

Indígena o indio son denominaciones que se han utilizado para
referirse al conjunto de pueblos
indígenas, pero cada pueblo posee
su propia denominación; hablar de
ellos como uno solo rompe con sus
diversidades.

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�Proyecto social para la promoción de la autonomía y ejercicio de los derechos sexuales
y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

En México, 6 millones 695 mil
228 personas de cinco años y más
hablan alguna lengua indígena; las
más habladas son: náhuatl, maya y
lenguas mixtecas (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2010). Por su parte, Federico
Navarrete Linares (2008) menciona
que el gobierno mexicano reconoce 62 lenguas diferentes, y que hay
lingüistas que afirman que en realidad se hablan más de 100.
Población indígena en Nuevo León
En Nuevo León hay 40 mil 137 personas mayores de cinco años que
hablan alguna lengua indígena, lo
que representa uno por ciento de
la población de la entidad (INEGI,
2010). La Comisión Nacional para
el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) (2012) reporta la existencia de más de 80 mil indígenas en
el estado, ya que por cuestiones de
diseño de la encuesta del Instituto
Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), queda como no contabilizada parte de la población indígena que declara no hablar su lengua
materna.
Referente al grupo de familias
mixtecas migrantes asentadas en
Ciudad Benito Juárez, Nuevo León,
Séverine Durin (2009) explica:
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El grupo de mixtecos, originarios de San Andrés Montaña,
Oaxaca, quienes ahora viven en
el municipio de Juárez, llegaron
a esta colonia a consecuencia
de un proceso de reubicación.
Antes vivían en los márgenes
del Río la Silla en el municipio
de Guadalupe y en 1995 fueron
reubicados al municipio de Juárez, en la colonia Héctor Caballero. En su primer lugar de residencia
vivían en casas hechas de cartón,
lámina y madera y no contaban
con los servicios básicos. Cuentan

los mixtecos que la reubicación
se realizó con base en el acuerdo mutuo entre autoridades de
los municipios de Guadalupe y
de Juárez y de los pobladores
mixtecos. El convenio al que llegaron era que el lugar a donde
iban a ser reubicados contaría
con los servicios básicos en una
fecha acordada. Ahora bien, la
reubicación tuvo lugar antes
del momento previsto y fueron
trasladados en camiones de basura hasta su nuevo domicilio
en la Colonia Héctor Caballero.
Ahí solo encontraron terrenos
delimitados con cal. Los terrenos no contaban con los servicios básicos y eran irregulares,
motivo por el cual fueron víctimas de supuestos dueños que
les cobraban, amedrentaban y
los amenazaban con desalojarlos, situación que perduró por
13 años.
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Salud sexual y reproductiva; Un
problema social
Para Ernesto Cohen y Rodrigo Martínez (2004:4), los problemas sociales
se definen como carencia o
déficits existentes en un grupo poblacional determinado.
Constituyen una brecha entre
lo deseado (por la sociedad) y
la realidad. Son situaciones observables empíricamente que
requieren de análisis científicotécnico. No se pueden por lo
tanto fundamentar en meras
suposiciones o creencias.

Alberto José Diéguez (2002) puntualiza que un problema social es
“un problema de relaciones humanas que amenazan seriamente
a la propia sociedad o que impide
las aspiraciones importantes de
muchas personas”; por lo tanto,
podemos decir que un problema
social es aquello que genera una
desigualdad entre los individuos y
dificulta el acceso a un servicio que
tiene que prever el Estado.
Por otra parte, los derechos
sexuales son definidos como derechos humanos universales basados
en la libertad inherente, dignidad
e igualdad para todos los seres humanos (Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México,

s/f). Todas las personas los tenemos
sin distinción de edad, orientación
sexual, etnicidad, estado civil, sexo,
o cualquier otra condición; son históricos, indivisibles, específicos,
progresivos y obligatorios; además,
toda persona tiene la facultad de
ejercer libremente su sexualidad
sin sufrir discriminación alguna. Los
derechos reproductivos son un conjunto de garantías y obligaciones que
tenemos todas las personas sobre
nuestra sexualidad y capacidad reproductiva, encaminados al logro
de una mejor calidad de vida (Red
por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México, s/f).
Género y sexualidad en México.
Por lo que toca a la problemática
social relativa a género y sexualidad, la investigación realizada en
México (Szasz, I., 2003) ha mostrado, en general, datos interesantes.
Los varones declaran haber iniciado sus relaciones sexuales coitales a una edad menor que las mujeres: entre los 15 y los 17 años, en
promedio. La mayor parte declara
experiencias sexuales previas a la
unión conyugal y algunos reconocen relaciones extraconyugales.
Los jóvenes solteros declaran haber tenido más de una pareja sexual, y la gran mayoría señala que
su primer coito no fue con una novia, sino con una amiga, una prostituta o una desconocida.

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�Proyecto social para la promoción de la autonomía y ejercicio de los derechos sexuales
y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

En el caso de las mujeres, la
edad promedio en que declaran
haber tenido su primera relación
sexual es entre los 17 y los 19 años,
en el momento de iniciar una unión
conyugal o muy poco tiempo antes.
La anticoncepción en México
recae fundamentalmente sobre las
mujeres urbanas casadas que ya
tienen hijos y en los métodos aplicados por personal de los servicios
de salud.
La única sexualidad normativamente aceptada para las mujeres
es la que se da en el marco de la
vida conyugal y la procreación.
El uso del condón está proscrito
para hombres y mujeres en relaciones estables, pues se asocia con las
relaciones ocasionales, la promiscuidad y la desconfianza.
Sexualidad de la mujer indígena. Con respecto a las mujeres indígenas, en particular las migrantes,
ellas presentan embarazos a temprana edad, lo cual se vincula con
su cultura (Araiza, A., 2008), misma
que no les ha aportado herramientas para la toma de decisiones respecto a su sexualidad; por lo tanto,
al llegar, por motivo de la migración, a contextos urbanos y sociales donde la comunidad tradicional
no está presente y no vigila el comportamiento de las jóvenes en sus
relaciones con una pareja, aquéllas
terminan, en la mayoría de los ca-

sos, embarazadas, y los varones generalmente se deslindan de la responsabilidad resultante, migrando
a otros estados o negándose a reconocer la paternidad (Chavarría,
2005, en Durin, S., 2013; Instituto
Nacional de Salud Pública, 2008).
La situación que guardan los
derechos de las mujeres indígenas
en los pueblos y comunidades queda ilustrada por el resultado de 24
talleres (Comisión Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas
[CDI], 2012), a los que asistieron
643 mujeres indígenas, pertenecientes a 20 estados de la república. La edad de las asistentes osciló entre los 14 y 91 años de edad,
siendo el promedio de 35.6 años;
hubo una importante presencia de
mujeres jóvenes de 14 a 30 años
—40 por ciento—. Las mujeres expresaron que el principal problema
que enfrentan en el ejercicio de
sus derechos reproductivos es que,
tanto ellas como los varones, no los
conocen, y que las autoridades no
los respetan.
Salud sexual y reproductiva de
la mujer indígena mixteca asentada en la colonia Héctor Caballero,
Ciudad Benito Juárez, Nuevo León.
El perfil poblacional de la comunidad mixteca asentada en Nuevo
León, presentaba en el año 2010
un total de 152 mujeres en edad
de uno a 29 años: 68 de 18 a 29

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años y 84 de uno a 17 años (Centro
Comunitario de Desarrollo Social
Intercultural “Héctor Caballero”,
s/f). Por lo que hace a la situación
matrimonial de las mujeres mixtecas pertenecientes a la comunidad
comentada, Séverine Durin (2009)
describe:
En cuanto a las costumbres matrimoniales mixtecas, estas son
muy bien definidas y parecen
no haber sufrido grandes cambios con la experiencia migratoria. En este sentido, el grupo
mixteco nos apareció como
muy costumbrista en relación
con los otros grupos indígenas
en el área metropolitana de
Monterrey (ÁMM).

Los matrimonios mixtecos, así
como los mazahuas y otomíes,
pueden ser identificados como
uniones consuetudinarias mesoamericanas. Las familias realizan
actos ritualizados y arreglos que
sancionan el matrimonio, como visitas para pedir la novia y ponerse
de acuerdo sobre la fiesta, siguen
un patrón de residencia patrilocal
para los recién casados, les dan
poca importancia a la boda civil
y suelen esperar para realizar la
boda religiosa.
Entre los mixtecos no se acostumbra “noviar”, como se da el
caso entre los mazahuas y los oto-

míes, de hecho los jóvenes evitan
cruzar palabras y la vista porque
de lo contrario la muchacha podría verse comprometida por haber mostrado interés en un joven.
Dado que las familias viven congregadas es muy difícil que los jóvenes
lleven un noviazgo a escondidas.
Con la migración, pese al ambiente muy costumbrista que se
vive en la comunidad mixteca de
Juárez, han sucedido algunos cambios. Por ejemplo, Mariana se casó
con un hombre náhuatl de San Luis
Potosí a quien conoció trabajando
en una tienda de autoservicio, sus
padres se opusieron en un inicio,
pero después accedieron. Su familia fue el blanco de rumores y críticas, y no se siguió el protocolo de
pedir a la novia, y hasta el momento ni ella ni su familia conocen a los
padres del esposo, la boda se celebró en la colonia y en ella participaron todos los paisanos. Ahora viven
en casa de los padres de la novia,
hecho que demuestra el carácter
corporativo de la organización social mixteca.
Tanto en el pueblo como en la
ciudad, no se acostumbra planificar el número de hijos. Las madres
mencionaron que cuando se embarazaron por primera vez no sabían
nada sobre el embarazo ni el parto. Cuando empezaron a sentirse
mal, se dirigieron con sus suegras

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

quienes notaron los síntomas y las
llevaron con la partera del pueblo
para que las revisara y así confirmar el embarazo. Hoy en día, las jóvenes no reciben educación sexual
por parte de sus madres, pero son
informadas a través de la escuela,
la televisión y sus amistades.
Esta tendencia tradicionalista
no está ausente de cambios y disidencias. Sin haber podido profundizar en este caso, supimos de una
familia conversa al evangelismo.
Pero sobre todo, las nuevas generaciones de jóvenes criadas en la
ciudad están inconformes con la
tradición de la pedida de la mano
y el matrimonio a temprana edad.
Ellas desean estudiar, tener una carrera y un trabajo no tan extenuante como el de sus madres quienes
pasan horas bajo las inclemencias
del clima vendiendo [artesanías o
mercancía menuda].
Por su parte, Luis Fernando García
Álvarez (2012) menciona:
Desde la llegada de los mixtecos a la colonia, algunas instituciones municipales y estatales
dirigieron ciertos programas
para apoyar con algunos recursos la edificación del nuevo
asentamiento, tal fue el caso
del DIF municipal. Luego se
comenzó con la realización de
talleres artísticos y de capacita-

ción por parte del Consejo para
la Cultura y las Artes de Nuevo
León (Conarte), la Unidad Regional de Culturas Populares así
como algunas asociaciones civiles y religiosas.

Como quedó descrito más arriba,
en la cultura imperante en San
Andrés Montaña, Silacayoapan,
Oaxaca, aun se dan los matrimonios arreglados por los padres, y
los usos y costumbres promueven
matrimonios a temprana edad, de
manera que, en el primer aspecto,
los jóvenes contrayentes carecen
de oportunidad para la toma de
decisiones, y, en el segundo, los
mismos no alcanzan a recibir la
educación sexual apropiada. Ambas situaciones dificultan de manera importante el acceso a los derechos sexuales y reproductivos de
las jóvenes mixtecas. Consecuentemente, la falta de autonomía y
práctica de los derechos sexuales y
reproductivos de las mujeres jóvenes indígenas migrantes de Nuevo
León es planteado aquí como un
problema para el desarrollo pleno
de las mujeres indígenas.
La política social: marco normativo internacional, nacional y local
Las políticas públicas son el
conjunto de objetivos, decisiones
y acciones que lleva a cabo un gobierno para solucionar los proble-

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mas que, en un momento dado, los
ciudadanos y el propio gobierno
consideran prioritarios; en particular, la política social es un conjunto
de acciones, públicas y/o privadas
relacionadas con la distribución de
recursos de todo tipo, su finalidad
es la provisión de bienestar individual y colectivo (Niremberg, O.,
2003).
En consecuencia, el presente
proyecto queda enmarcado en el
ámbito de la política pública del gobierno de México, particularmente
en los rubros de la política social
que atiende los problemas de los
grupos indígenas, en especial la
cuestión del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos que
aporta al bienestar de las mujeres
en lo individual y al de sus comunidades en lo colectivo
Política de protección a los derechos de la mujer. La Convención
sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación contra la
Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) (Instituto Nacional de las Mujeres, 2008) plantea la igualdad entre hombres y mujeres, eliminando
la discriminación contra la mujer
en el matrimonio y las relaciones
familiares, la educación, atención
médica y planificación de la familia.
La Convención Interamericana
para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer

(Instituto Nacional de las Mujeres,
2008), por su parte, puntualiza en
su normativa el derecho de la mujer a ser valorada y educada libre
de prácticas basadas en conceptos
de inferioridad o subordinación y
formas de discriminación y violencia, definiendo esta como: cualquier acción o conducta, basada
en su género, que cause muerte,
daño o sufrimiento físico, sexual o
psicológico a la mujer, tanto en el
ámbito público como en el privado.
En los objetivos de desarrollo
de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Milenio
(Instituto Nacional de las Mujeres,
2008) figuran: promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer; eliminar las desigualdades entre los géneros en la
enseñanza primaria y secundaria;
mejorar la salud materna; reducir
la mortalidad materna.
Los postulados de las convenciones y objetivos de carácter internacional antes descritos han sido
firmados por el Estado mexicano y
acogidos completa y puntualmente
en la legislación y por los programas correspondientes, a nivel de
sus tres órdenes de gobierno.
Toda esta normatividad abona
en favor de la realización de proyectos de intervención en los que
se dignifique la situación de la mujer indígena y, en particular, la rela-

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

tiva a su salud sexual y reproductiva.
Política en materia de pueblos
indígenas. A nivel internacional, el
Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, de la organización Internacional del Trabajo (OIT), en su parte
V, artículo 25 (CDI, 2003), establece
que los gobiernos deberán velar
porque se pongan a disposición
de los pueblos interesados servicios de salud y cuidados primarios
adecuados, a nivel comunitario, y
administrarse en cooperación con
los pueblos interesados, considerando las prácticas curativas y medicamentos tradicionales, y prestar
la asistencia sanitaria con personal
de la comunidad local.
La declaración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
sobre los derechos de los pueblos
indígenas (Organización de las Naciones Unidas, 2007) dispone en
su diverso articulado que los indígenas tienen derecho al disfrute
pleno de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales
reconocidas en todas las normas
internacionales, tales como el derecho al desarrollo, a administrar
programas económicos, sociales y
de salud, a sus medicinas tradicionales —plantas, animales y minerales de interés vital—, y a todos
los servicios sociales y de salud.

En México, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Cámara de Diputados del
H. Congreso de la Unión, 2013),
en su artículo 2°, determina que
la nación tiene una composición
pluricultural, y define a los pueblos indígenas como aquellos que
descienden de poblaciones que
habitaban en el territorio actual
del país al iniciarse la Colonización
y que conservan sus propias instituciones. Les otorga el derecho al
desarrollo y a decidir sus formas
internas de convivencia y organización social, económica, política
y cultural; el acceso efectivo a los
programas de nutrición y servicios
de salud aprovechando debidamente la medicina tradicional; y la
incorporación de las mujeres indígenas al desarrollo, la protección
de su salud, su educación y su participación en la vida comunitaria.
El Plan Nacional de Desarrollo
de los Estados Unidos Mexicanos
2013-2018 (Gobierno de la República, 2013) replica los mandatos
constitucionales antes mencionados y determina estrategias y
líneas de acción en provecho de
los pueblos indígenas, tales como:
mayor seguridad, justicia, bienestar, desarrollo social y económico,
cultura e infraestructura básica;
igualdad de oportunidades entre
mujeres y hombres de acceso y

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permanencia laboral y la seguridad
social, y atender la violencia contra
las mujeres. La CDI es la principal
responsable de atender los asuntos
antes expuestos.
La Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Nuevo
León (Gobierno del Estado de Nuevo León, 2012), replicando las directivas de la Constitución federal
mexicana, reconoce la presencia
de la población indígena en el estado, disponiendo en su artículo 2
que aquélla tiene una composición
pluriétnica, pluricultural, multilingüística, a la que contribuyen los
indígenas asentados en su territorio. Establece que aquéllos tienen
derecho a preservar y enriquecer
sus lenguas y conocimientos, hábitat, patrimonio, cultura, normas
internas de convivencia y organización social, la participación de las
mujeres indígenas en la toma de
decisiones comunitarias, servicios
de salud, vivienda digna y a los servicios sociales básicos.
Contexto del proyecto
Aspectos sociales. La comunidad
mixteca asentada en la colonia Héctor Caballero, municipio de Ciudad
Benito Juárez, Área Metropolitana
de Monterrey (ÁMM), Nuevo León,

es originaria de los municipios de
Silacayoapan y de Huajapan de
León, del estado de Oaxaca
Las 15 mujeres mixtecas, niñas y
jóvenes, sujetos de la intervención
del presente proyecto, habitan en
la colonia mencionada y pertenecen a un grupo de matachines
denominado Danza Limpia Concepción, contactado por la responsable de este proyecto a través de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC. organización no gubernamental que acogió
el presente proyecto y contribuyó
a su implementación. Dicho grupo
lleva dos años de haberse formado,
tiempo durante el cual ha gestionado recursos propios para poder
mantener su actividad e ir a danzar
a su lugar de origen: San Andrés
Montaña, Silacayoapan, Oaxaca, a
rendirle honor al santo patrono del
estado.
A partir de los distintos talleres
y acercamientos de Zihuakali con
dicha comunidad y la posibilidad
de observación constante que los
mismos propician, se ha encontrado que aquélla no ha pasado por
un proceso de adaptación al nuevo
entorno y ambiente sin conflictos;
entre estos, destaca que las personas que la integran, no obstante
que comparten el mismo espacio
y una misma identidad étnica, ex-

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

perimentan una transformación
sensible y complicada de símbolos
y prácticas, cambios materializados
en las generaciones que crecen o
nacen en tal espacio urbano.
La problemática persistente
más visible incluye (Zihuakali, Casa
de las Mujeres Indígenas de Nuevo
León, AC [Zihuakali], s/f):
—Violencia familiar, principalmente ejercida por los hombres
hacia sus parejas; matrimonios
a temprana edad, embarazos
de adolescentes, y abandono
de toda aspiración de desarrollo personal; arreglos económicos —dote— entre los padres
de los contrayentes matrimoniales.
—Alcoholismo en los hombres
y la drogadicción en los jóvenes, motivando la mayor parte
de los casos de violencia doméstica.
—Terrenos irregulares, lo que
representa un problema significativo que genera desavenencia entre las familias.
—Pocas oportunidades de empleo para los adultos, y algunos
jóvenes solo tienen la opción
de ser músicos, en el caso de
los varones, o vendedoras en el
caso de las mujeres.
—Transformación de la identidad en niños y jóvenes que se
avergüenzan de ser indígenas y

dejan de hablar la lengua.
—Maltrato y discriminación por
parte de los servicios públicos
de salud.
—Los varones no utilizan métodos para prevenir las enfermedades de transmisión sexual
por desconocimiento o prejuicio social.
—Las mujeres siempre deben
salir de sus casas acompañadas, no hay amistades entre
mujeres, ni de estas con hombres que no pertenezcan al núcleo familiar.
—Para los hombres es difícil
construir relaciones no amorosas entre hombres y mujeres; si
se relacionan con mujeres mixtecas es porque se van a casar
con ellas.
—Las mujeres que tienen relaciones sexuales con sus novios
se sienten obligadas a casarse y las que han tenido varios
novios no se sienten dignas de
que un hombre quiera casarse
con ellas.

Institución coadyuvante del proyecto. A continuación se presenta una
síntesis de las principales características de la Institución coadyuvante del proyecto (Zihuakali, s/f).
Datos generales: Zihuakali Casa
de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC, se encuentra ubicada
en la calle Julián Villagrán 116 sur,
centro, frente al parque alameda

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Mariano Escobedo, Monterrey,
Nuevo León.
Esta institución interviene en el
ÁMM en los asentamientos: parque alameda Mariano Escobedo
—población diversa—; Arboledas
de San Bernabé, Monterrey, —mazahuas—; Héctor Caballero, Ciudad
Benito Juárez —mixtecos—; Arboleda de los Naranjos, Ciudad Benito
Juárez —nahuas—; Fernando Amilpa, General Escobedo —nahuas—;
Lomas Modelo, Monterrey —otomíes—; y Genaro Vásquez, Monterrey —otomíes—.
Historia. Zihuakali es una organización que surge en 2008 a
partir del interés de promotoras y
estudiantes originarias de comunidades indígenas del país y que
radicaban principalmente en Monterrey, por participar en un colectivo que promoviera los derechos de
las mujeres indígenas migrantes a
través de la instalación de una Casa
de la Mujer. El proceso de gestión
y fortalecimiento de nuestras capacidades en los temas de derechos
de la mujeres, prevención de la
violencia de género y salud sexual
y reproductiva, llevó más de dos
años e incluyó una consulta para
conocer a fondo las problemáticas
particulares de las mujeres indígenas urbanas y, sobre todo, para ir
construyendo el perfil de un mo-

delo que atendiera de manera diferenciada a este sector de la población, ya que el propuesto por la
CDI, instancia financiadora, no consideraba las particularidades de las
mujeres en situación de migración.
En este sentido, hemos contribuido
a trabajar en conjunto con las instituciones a generar nuevas formas
de trabajo con indígenas urbanos
para visibilizar y atender las principales problemáticas desde nuestro
origen como organización.
En 2009, el proyecto de creación de Zihuakali fue seleccionado
por considerarse necesaria la participación de una organización indígena en la atención de las mujeres
originarias de distintos grupos étnicos, facilitando en adelante el acceso a sus derechos; a partir de ese
momento, el grupo operativo comenzó un proceso para fortalecer
sus capacidades en temas relacionados con los derechos de las mujeres y a la salud sexual. El centro
conocido como CAMI Zihuakali comenzó a funcionar respondiendo
al modelo institucional que, como
ya se mencionó, propone la CDI
para las Casas de la Mujer Indígena
(CAMI) que se han instalado en distintas regiones indígenas del país.
En el momento de su apertura, el
grupo estaba compuesto por 14
mujeres indígenas y no indígenas.

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

Para 2010, 12 de las integrantes que formaban la organización
Zihuakali comenzaron su proceso de formación y consolidación,
adquiriendo herramientas para la
realización de un diagnóstico de
la situación de las mujeres indígenas en el ÁMM en las temáticas de
salud sexual y reproductiva y violencia; se aplicaron 373 encuestas
distribuidas en los municipios de
Juárez, General Escobedo, Apodaca, Monterrey, García, San Pedro,
Santa Catarina, San Nicolás, Guadalupe y Salinas Victoria. Dicho
diagnóstico arrojó información importante para las líneas de acción
de la organización. Por otra parte,
se empezaron a realizar acciones
de difusión de los derechos, violencia de género, cuidado de la salud en las comunidades indígenas,
como el parque alameda Mariano
Escobedo.
En 2012, la organización se
constituyó como asociación civil,
denominándose Zihuakali Casa de
las Mujeres Indígenas en Nuevo
León, AC. Se crearon redes y alianzas al establecer convenios de colaboración con las comunidades
indígenas, asociaciones civiles,
colectivos e instancias públicas,
principalmente académicas, lo que
permitió impulsar acciones para
promover los derechos de los pue-

blos indígenas y en específico de
las mujeres.
En 2013, se reforzaron los ejercicios de intervención comunitaria,
llevando a cabo talleres en diferentes comunidades indígenas —nahuas, mazahuas y mixtecas—; se
impulsó la apertura de espacios de
formación sobre derechos de los
pueblos indígenas para servidores
públicos del Instituto de la Defensoría Pública, de abril a noviembre,
mediante seminarios impartidos
por compañeras de Zihuakali; se
realizaron actividades de difusión
a través de obras de teatro con el
tema de la violencia contra las mujeres y violencia en el noviazgo y
festivales para promover el uso de
los métodos anticonceptivos en el
parque Mariano Escobedo, espacio
en el que también se han estado
difundiendo los derechos laborales de las trabajadoras domésticas. En los dos últimos años se ha
continuado con la atención de casos particulares, orientación y canalización de mujeres a instancias
y asociaciones que cuentan con
servicios de defensoría, becas para
estudiantes, atención psicológica y
asesoría legal.
Objetivos. El objetivo general
de la organización consiste en prevenir que la violencia siga afectando a las mujeres y sus entornos y

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atender a las que lo requieran de
manera oportuna, intercultural y
sensible, con la finalidad de que las
indígenas urbanas estén en condiciones de desarrollarse de manera
plena, accediendo a sus derechos
y a una vida libre de violencia. Sus
objetivos estratégicos persiguen
promover los derechos de las mujeres indígenas migrantes; brindar
escucha, orientación, acompañamiento y seguimiento de las mujeres indígenas a las instancias competentes en materia de violencia
y la salud sexual y/o reproductiva;
incidir en la adecuación de acciones y políticas públicas a favor de
las mujeres indígenas; coordinar la
organización interna para mejorar
su trabajo de manera permanente;
difundir el resultado de su trabajo
e información relevante sobre los
derechos de las mujeres indígenas.
Misión.
La CAMI Zihuakali es una organización integrada por mujeres indígenas migrantes de diferentes etnias
enfocadas a un mismo fin. Incidimos en la prevención de la problemática de violencia de género y
salud sexual y reproductiva de las
mujeres indígenas migrantes y/o
asentadas en Nuevo León a través
de estrategias desde los enfoques

de derecho, interculturalidad y género.
Visión.
La CAMI es un espacio intercultural de formación y de atención
para las mujeres indígenas migrantes y/o asentadas en Nuevo León.
Cuenta con un equipo fortalecido y
especializado en temas de prevención de violencia de género y salud
sexual y reproductiva, es líder en
temas indígenas y ha creado redes
y vínculos con instituciones gubernamentales y organizaciones no
gubernamentales (ONG) estatales,
nacionales e internacionales que
trabajan los mismos temas.
Valores institucionales.
Humanismo, respeto a la diversidad cultural, amor, empatía, compromiso social, ética profesional,
identidad e inclusión.
Enfoques de trabajo.
Equidad de género, derechos indígenas y humanos e interculturalidad

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

Políticas, normas y reglamentos.
La organización cuenta con diversos reglamentos, el más importante de los cuales es el interno, que
consta de ocho capítulos denominados: de la asociación en general; del ingreso de socias; de los
derechos y deberes de las socias;
sanciones por incumplimiento de
alguna obligación y/o comisión de
alguna integrante de la asociación
y de la junta directiva y la asamblea
general; del proceso electoral; de
la reforma de los estatutos y del reglamento de régimen interno.
Organigrama y funciones.
La máxima autoridad recae en la
Asamblea Zihuakali de cuyas decisiones dependen cuatro áreas
de actividad: coordinación y vinculación —vinculación, asesoría,
eventos, reuniones, servicio social,
redes, coordinación, monitoreo,
informes y resolución de conflictos—; trabajo comunitario —talleres, atención a casos, difusión,
compras, y coordinación de promotores—; especialización temática —conmemoraciones, materiales, formación, correos y redes,
cursos y cartas descriptivas—; y
administración —pagos, compra,
control e informe financieros, gas-

tos, utensilios e insumos—. Existe
un equipo de promotoras que apoya el área de trabajo comunitario.
Recursos. Zihuakali cuenta con
recursos provenientes de la CDI;
actualmente como recursos humanos tiene seis integrantes que operan la organización y ocho promotores y voluntarios.
Perfil del usuario.
Mujeres indígenas migrantes o
asentadas en Nuevo León que presenten o vivan violencia de género
y/o que necesiten orientación sexual o atención a su salud sexual y
reproductiva.
Servicios.
Atención en situaciones de violencia de género y salud sexual y reproductiva; traducción e interpretación de lengua indígena en todo
proceso de atención; orientación
psicológica; orientación legal; y formación y capacitación.
Diagnóstico
Entrevista de base. Con el propósito de obtener información básica para elaborar el cuestionario

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diagnóstico que se aplicó a las 15
participantes del proyecto, se realizaron entrevistas cualitativas a
dos jóvenes indígenas mixtecas
solteras que hablan lengua mixteca, originarias de San Andrés Montaña, Silacayoapan, Oaxaca, y que
actualmente viven en la colonia
Héctor Caballero. Los datos obtenidos son los siguientes: ambas
pertenecen a una familia extensa,
sus hermanas y hermanos se casaron a temprana edad; sus padres
tienen estudios hasta la primaria;
escucharon por primera vez sobre
la sexualidad en la escuela primaria en una clase, donde se tocaron
temas como relaciones sexuales y
protección de infecciones de transmisión sexual (ITS); sus padres no
les hablaron de la sexualidad por
vergüenza, además de que asumen
que ese tema le toca a la madre; la
primera vez que menstruaron no
sabían lo que pasaba con ellas, y
sintieron miedo y vergüenza; consideran que la sexualidad de las mujeres mixtecas es diferente a la de
las mujeres mestizas ya que estas
son más libres; la virginidad es algo
esperado en las mujeres, no llegar
virgen al matrimonio significa pérdida de valor; en algunos casos los
padres deciden quien será la pareja para el matrimonios; el noviazgo
no es permitido para las mujeres,
pero sí a los hombres con mujeres

externas a la comunidad mixteca;
dentro de las propuestas para que
la mujer mixteca pueda decidir sobre su propio cuerpo y sexualidad
están: generación de confianza, no
prohibir el platicar con los varones
de la misma comunidad, conocer
más el cuerpo propio y recibir pláticas de sexualidad.
Los sujetos y la muestra. Por
medio del muestreo intencional de
sentido común se eligieron los sujetos intervenidos: 15 mujeres jóvenes indígenas mixtecas que habitan en la colonia Héctor Caballero,
integrantes de un grupo de matachines denominado Danza Limpia
Concepción.
Instrumento. El instrumento
aplicado a los sujetos consistió en
un cuestionario de 27 preguntas
relativas a: datos generales; nivel
educativo de ellas y de sus padres;
conocimiento de los métodos anticonceptivos; ITS; matrimonio; noviazgo; género; y derecho a la salud
sexual y reproductiva.
Resultados
La mayoría de la población encuestada son mujeres —87 por ciento—, mientras que los hombres
representan 13 por ciento.
La edad predominante es de
los 10 a 14 años con 48 por cien-

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

to. Mientras que los promedios de
15 a 19 años, 20 a 24 años, 25 a 29
años y 30 a 34 años, son de 13 por
ciento cada uno.
La mayoría son solteras (os) con
87 por ciento, mientras que 13 por
ciento está casada o casado.
La mayoría no tiene hijos y representa 87 por ciento; por otra
parte, 13 por ciento tiene hijos —
siete por ciento tiene de uno a dos
hijos; el resto, tiene de tres a cuatro hijos—.
El 47 por ciento vive con sus
padres y hermanos; 40 por ciento,
con sus padres, hermanos y abuelos; 13 por ciento, con la pareja.
El 47 por ciento nació en el estado de Oaxaca; 40 por ciento, en
Nuevo León; 13 por ciento, en otro
estado.
El 87 por ciento habla una lengua indígena, y el 13 por ciento,
ninguna. De los que hablan una
lengua indígena, 87 por ciento habla mixteco.
El 53 por ciento cursó o está cursando la primaria; 27 por ciento, la
secundaria; y 20 por ciento estudia
en una preparatoria técnica.
Escolaridad del padre: 60 por
ciento terminó la primaria; 20 por
ciento, la secundaria; y 20 por ciento no obtuvo ningún grado de estudio.
Escolaridad de la madre: 47 por
ciento terminó la primaria; 33 por

ciento no obtuvo ningún grado de
estudio; y 20 por ciento terminó la
secundaria.
El 93 por ciento tiene amigas,
mientras que siete por ciento tiene
un mejor amigo varón; los grupos
de pares generalmente se forman
de mujer y mujer.
El 53 por ciento ha recibido información sexual por parte de organizaciones; 47 por ciento, en la
escuela.
El 100 por ciento respondió que
las mujeres sí deben de hablar de
la sexualidad, ya que no es un tema
exclusivo de los hombres.
A 54 por ciento le gustaría que
casarse entre los 21 y 25 años; a 33
por ciento, entre los 16 y 20; a 13
por ciento, entre los 26 a 30 años.
El 93 por ciento sí conoce los
métodos anticonceptivos y siete
por ciento no los conoce; 60 por
ciento sí sabe cómo se usan los métodos y 40 por ciento no lo sabe; 40
por ciento considera que es para
no tener hijos; 40 por ciento para
no contagiarse de una ITS; y 20 por
ciento para ambas funciones.
El 93 por ciento considera que
es vital por la salud conocer nuestro cuerpo y siete por ciento no
sabe la importancia de conocer
nuestro cuerpo; sobre cómo cuidarlo, 40 por ciento dijo revisándonos; 20 por ciento, ir con el médico; 20 por ciento, solo conociendo

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nuestro cuerpo; y 20 por ciento,
comer sano.
El 93 por ciento contesto que sí
conoce las ITS, mientras que siete
por ciento no las conoce.
El 100 por ciento señala que el
contagio de las ITS es por las relaciones sexuales.
El 60 por ciento sí ha escuchado
hablar de los derechos sexuales y
reproductivos; 40 por ciento, no.
El 60 por ciento acude a la madre cuando necesitan un consejo
sobre su vida sexual; 13 por ciento, a la amiga; 13 por ciento, a otra
persona; siete por ciento, al papá; y
siete por ciento, a la maestra.
El 67 por ciento dice que las
mujeres deben llegar vírgenes al
matrimonio, mientras que 33 por
ciento cree que no o que no es necesario.
El 87 por ciento considera que
la mujer sí puede decidir con quién
casarse, mientras que 13 por ciento piensa que no.
El 67 por ciento considera que
sus padres no le permitirían tener
pareja sentimental, mientras que
33 por ciento cree que sí.
El 40 por ciento dedica el tiempo libre a jugar; 33 por ciento, a
otras actividades; 13 por ciento, a
ver televisión; siete por ciento, a
trabajar; y siete por ciento, a ensayar en la danza. El 61 por ciento
dice que le gustaría en el futuro

estudiar una carrera; 13 por ciento, trabajar; 13 por ciento, tener un
negocio propio; y 13 por ciento no
sabe.
Planeación y diseño del proyecto
Los datos anteriores revelan porcentajes importantes de carencias
en las encuestadas, consistentes
en desconocer sus derechos sexuales y reproductivos; saber poco sobre los métodos anticonceptivos;
no hablar de estos temas con sus
padres; no hacer uso de su derecho
de elegir sobre su vida sexual en el
caso del matrimonio; y no poder
resistirse a contraer matrimonio en
contra de su voluntad.
Por lo anterior, se recomendó a
Zihuakali que genere, dentro de su
estructura organizacional, un área
que promueva la autonomía sexual
y reproductiva para las mujeres indígenas.
Para ello, y considerando que
los sujetos del proyecto integran
un grupo de danzantes matachines, se planearon actividades que
se vinculan con la danza. Se contó
con personal que conoce los temas
de sexualidad de las mujeres indígenas, con una promotora indígena
de la comunidad y facilitadores de
temas como: cuerpo, danza y masculinidad, entre otros.

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

Objetivos del proyecto

Realización de actividades

Objetivo general. Propiciar la autonomía de las mujeres indígenas
migrantes para que decidan libremente sobre el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.
Objetivos específicos. Informar
y formar a las niñas y jóvenes mixtecas sobre sus derechos sexuales
y reproductivos; informar al equipo operativo de Zihuakali sobre la
importancia de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres
indígenas migrantes; promover la
réplica de los roles de género que
refuerzan la equidad de género;
incentivar la educación crítica respecto a los mitos y creencias sobre
la sexualidad.
Metas. Las metas que, con algunos agregados y modificaciones
menores, se convirtieron finalmente en resultados y cristalizaron el
logro de los objetivos mencionados, fueron: 15 niñas y jóvenes
indígenas mixtecas que recibieron
información, reflexionaron y tomaron conciencia sobre sus derechos
sexuales y reproductivos; ocho sesiones de un curso para la comunidad mixteca con una frecuencia de
una vez a la semana; un taller sobre delitos sexuales para el equipo
operativo de Zihuakali; una sesión
sobre masculinidad; una sesión sobre el cuerpo y la sexualidad.

Localización física. Estacionamiento del Centro Comunitario Intercultural, “Héctor Caballero”, Ciudad Benito Juárez, y en la sala de
capacitación de Zihuakali ubicada
en Julián Villagrán 116 sur, centro,
Monterrey.
Población beneficiada. Directamente, 15 mujeres de ocho a 26
años, pertenecientes a una comunidad mixteca congregada en la
colonia Héctor Caballero, Ciudad
Benito Juárez; indirectamente:
las madres y los padres de familia
de las jóvenes beneficiadas directamente; los varones, parejas de
estas últimas, y la comunidad indígena a la que las referidas mujeres
pertenecen.
Análisis de actores y forma de
participación. La CDI otorgó recursos para este proyecto mediante la
intervención de Zihuakali Casa de
las Mujeres Indígenas, AC; la Secretaria de Salud del Gobierno del
Estado de Nuevo León, dentro de
su Centro de Protección y Prevención de Salud Sexual y Reproductiva, facilitó personal para impartir
algunos de los temas; el Instituto
Estatal de las Mujeres de Nuevo
León ofreció apoyo en casos que
requirieran atención psicológica,
asesoría legal o algún otro tipo de
servicio; la Secretaría de Desarro-

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llo Social del Gobierno del Estado
de Nuevo León proporcionó un espacio para el desarrollo del taller,
dentro de la colonia Héctor Caballero; Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC,
albergó el proyecto; Alternativas
Pacificas, AC, estuvo al tanto para
apoyar en algún caso que requiriera atención psicológica, asesoría
legal o, en el extremo, una casa
refugio para las mujeres; Kinal Anzetik, AC, proporcionó materiales
e información para los talleres; las
madres de familia se involucraron
en el proyecto para dar testimonios
sobre la sexualidad; las instituciones religiosas fueron consideradas
como posibles opositores o aliados del proyecto; contribución de
expertos en temas específicos; jóvenes estudiantes de la Asociación
Estudiantil por los Pueblos Indígenas del Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM), fueron invitados para impartir pláticas referentes al tema
del proyecto.
Implementación. De junio a noviembre de 2014 se dio seguimiento al grupo sujeto del proyecto; se
determinó el lugar de impartición
del taller; se formó el equipo profesional y se giraron las invitaciones
correspondientes a la Secretaria de
Salud; se elaboraron y revisaron las

cartas descriptivas con talleristas
en conjunto con Zihuakali; se ejecutó el taller en sus ocho sesiones;
cada una de estas contó con un
objetivo general, sus objetivos específicos, métodos de reflexión, estrategias de aprendizaje, autoevaluación, expresión individualizada
de las impresiones recibidas por las
participantes, y la formulación de
los informes correspondientes; se
recolectaron las evidencias relativas para la elaboración del informe
final; además, se impartió un taller
sobre derechos sexuales y delitos
sexuales a personal de Zihuakali
por parte de una abogada especializada en temas de lo familiar; y se
realizó una reunión de trabajo con
directivos y personal de Zihuakali
para proponer un área especializada en la promoción de la autonomía en el ejercicio de los derechos
a la salud sexual y reproductiva de
las mujeres indígenas migrantes
y/o residentes en Nuevo León.
Recursos humanos, técnicos,
financieros y materiales. Participaron en el proyecto: una licenciada en Derecho especializada en
asuntos familiares; una maestra en
teatro del oprimido; un formador
en masculinidades; dos miembros
del personal de Zihuakali; 15 niñas
y adolescentes indígenas mixtecas;
todos los recursos técnicos y mate-

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

riales y financieros fueron proporcionados por Zihuakali
Evaluación del proyecto
Para realizar una evaluación integral del proyecto, se involucró en
aquélla a los actores participantes.
Se aplicó una encuesta a las 15 niñas y jóvenes mixtecas al término
del curso, así como una serie de
entrevistas semiestructuradas: a
tres niñas participantes sobre los
aprendizajes y significancia del curso para su vida; a dos miembros del
equipo operativo de Zihuakali para
conocer su percepción del curso y
necesidades que fueron surgiendo en la organización y desarrollo
del proyecto; a tres talleristas que
participaron en el curso impartido
al grupo de las niñas y jóvenes mixtecas.
Resultados. Las encuestas aplicadas a las participantes en el taller
arrojaron los siguientes resultados:
A 70 por ciento, el taller le pareció excelente, y a 30 por ciento,
bueno.
A 55 por ciento, le pareció buena la temática del taller; a 40 por
ciento, excelente; y a cinco por
ciento, regular.
Para 100 por ciento, la información recibida fue clara y concisa.

El 75 por ciento declaró que los
temas vistos serán relevantes en su
vida; y 25 por ciento, que serán regulares.
El 100 por ciento declaró que,
después del taller, tomó conciencia
de su autonomía sobre su cuerpo;
identificó y conoció mejor los métodos anticonceptivos y sus derechos sexuales y reproductivos;
comenzó a practicar la equidad
de género; y afirmó que sí recomendaría el taller y sí tomaría una
segunda etapa del mismo.
En lo referente a las entrevistas
semiestructuradas aplicadas a tres
jóvenes participantes en el taller
durante el proceso de evaluación,
aquéllas expresaron haber aprendido mucho sobre el tema de la
sexualidad y conocer más sobre su
cuerpo; por ejemplo, una de ellas
refirió: “ahora conozco más sobre
mi vagina”.
Considerando que las participantes se expresaban ordinariamente con timidez al hablar de temas sexuales, después del taller se
observó en los comentarios sobre
dichos temas una actitud de mayor
confianza. Por ejemplo: una participante mencionó haber aprendido
cómo cuidarse de una ITS, o cómo
evitar una enfermedad revisando
constantemente su cuerpo; otra
expresó haber aprendido cómo po-

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nerse el condón femenino, ya que
antes del taller desconocía esa forma de cuidarse.
Asimismo, expresaron haber
aprendido sobre sus derechos a
comer sanamente, dormir a sus
horas, tener una limpieza con ellas
mismas, y estudiar algún oficio o
carreara. Recalcaron haber tomado conciencia de sus derechos a su
cuerpo y a decidir con quién casarse.
Se entrevistó a dos personas del
equipo operativo de Zihuakali que
fueron parte fundamental del proceso del taller, pues conocen especialmente temas de sexualidad
y de derechos humanos, y tienen
como función informar y divulgar
sobre aquéllos a los residentes
en las comunidades indígenas en
Nuevo León. Ellas expresaron que
les pareció muy interesante trabajar con adolescentes, ya que ordinariamente trabajan con mujeres
adultas.
Manifestaron que fue importante expresar los puntos básicos,
más que una exposición amplia de
la temática, pues con ello se evitan futuras confusiones que luego
afectan el comportamiento de los
receptores; por ejemplo, aspectos
fundamentales sobre la exploración del cuerpo, donde las participantes los asimilaron desde su experiencia y vida cotidiana.

Encontraron que durante la
impartición del taller, las participantes se mostraron más activas
que como lo son ordinariamente,
aportando y expresando libre y
confiadamente lo que ellas personalmente piensan acerca de los temas dados.
Las entrevistas a tres talleristas
que impartieron temas al grupo de
niñas y jóvenes mixtecas y al equipo operativo de Zihuakali aportaron información de entre la cual
destaca la siguiente:
El ambiente de flexibilidad y
confianza que se propició dentro
del grupo de las participantes y de
estas con los talleristas desde un
principio, permitió que las sesiones
fueran más productivas; se percibió, por ejemplo, que en los perfiles personales de las participantes
predominaba la identidad propia,
individual, más que la cultural, lo
cual las mostró reflexivas y abiertas
a los nuevos modelos urbanos de
ser y de relacionarse de las jóvenes.
Creen, en general, que los cursos impartidos generarán una mejora en la calidad de vida de las jóvenes participantes, en el contexto
de un comportamiento responsable y según el perfil cultural de cada
comunidad. Les impactó, además,
la diversidad y complejidad que va
definiendo a cada generación po-

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y reproductivos de las mujeres indígenas migrantes en el estado de Nuevo León a cargo de
Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, AC

blacional, logrando mantener una
firme autodeterminación identitaria.
Aun cuando a las niñas les cuesta trabajo concentrarse en sí mismas, durante el taller observaron
como algo inédito poder encontrarse con su propio cuerpo y saberse dueñas del mismo, y cómo a
partir de esto saberse merecedoras
de sus derechos sexuales. El perfil
de las niñas es de alegría y creatividad; por ello, a pesar del contexto
cultural limitativo en el que viven,
son capaces de conocer y aprender
cosas nuevas que les sirven para su
desarrollo diario.
Encontraron al inicio que las niñas y jóvenes participantes ignoraban que tienen derechos sexuales,
situación que las presentaba más
vulnerables ante las instituciones
y autoridades competentes para
atender la problemática que de ello
se deriva, habida cuenta de que
tal ignorancia se asocia a tabúes
existentes dentro de su núcleo familiar y su cultura. Se les informó,
por tanto, sobre procedimientos
e instituciones competentes para
atender problemas cuando los derechos sexuales y reproductivos están siendo vulnerados o violentados, y cuando estos hechos pueden
llegar a constituir un delito.

Conclusiones y recomendaciones
El desconocimiento sobre los derechos sexuales y reproductivos, detectado en la encuesta diagnóstica
aplicada a las niñas y jóvenes indígenas participantes, planteó la necesidad de elaborar e implementar
el proyecto de intervención arriba
detallado que, al resolver esa carencia, dotara a las participantes
de elementos informativos pertinentes y suficientes que motivaran
la reflexión y la toma de conciencia
sobre tales derechos.
Fue así cómo, una vez concluido el taller impartido, las declaraciones y testimonios sobre los
resultados obtenidos evidencian
una toma de conciencia de las participantes sobre diversos aspectos
esenciales que giran en torno del
ejercicio autónomo de sus derechos sexuales y reproductivos.
Igualmente, el equipo operativo
de Zihuakali obtuvo evidencia para
sustentar la propuesta de incluir en
la institución un área especializada
en la promoción del conocimiento
y toma de conciencia de los derechos sexuales y reproductivos por
parte de las jóvenes y niñas indígenas residentes en Nuevo León.
Las recomendaciones por parte
de talleristas, personal operativo
de Zihuakali y las propias participantes se resumen así:

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Analizar y reflexionar en próximos talleres sobre temas como:
la experiencia referente a la sexualidad de los padres de familia y
como aquélla se hereda a las hijas
y los hijos; contrastar los códigos
de comportamiento sexual con los
que se educa al hombre y la mujer
dentro de una comunidad indígena;
transformaciones simbólicas de la
sexualidad a partir de la migración
de la zona rural a una urbana; mujeres indígenas migrantes y casas
hogares de adopción de hijas (os).
Todo lo anterior sin perjuicio
del enlace que se tiene con otros
temas de suma importancia en
materia de grupos y comunidades
indígenas, esto es: migración e integración, conservación, transformación y divulgación de las culturas indígenas, especialmente las
que se viven en las comunidades
indígenas residentes en ciudades
grandes y medianas.
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Zihuakali, Casa de las Mujeres Indígenas de Nuevo León, AC, s/f,
Disponible en:
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(Recuperado el 10 de enero de 2015.)

Año 5, Núm. 2, noviembre, 2015 - abril, 2016, ISSN: 2007-3100

revista realidades 16x21_2015_2.indd 133

Recibido: 10 de octubre de 2015
Aceptado: 5 de noviembre de 2015

133

07/12/2015 11:07:41 a.m.

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