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                  <text>REVISTA DE LA FACULTAD DE TRABAJO SOCIAL Y DESARROLLO HUMANO
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

®
Artículos de investigación
R..Sgo de pobt'u,a en IH regtOnes me,cican.as:
Una estimación con un mét.odo que considera
las deudas de los hog&amp;N!s

Gobe.-nanza del Oesanollo Local:
Hacia un dispositivo del Trabajo Social
para la sustentab.lldad hldrlca
la perspectiva histórica y sus aportes para
el Sistema Ag&lt;ooim&lt;Jnlario Localizado (SIAL)
en le región citricoto do Nuevo león
La form.cl6n de oompetenciai docentes
en tecnOlogiiu de la intonnacion y comunlcac10n
(tic) para la onso~anza de la contabllldad
en et tecnológico de estudios superiores
del E•ládo de México (lesoem)

,\
)

\1

Un recorrido histOf"lco hacia la comprenslón
de la dualidad de la vivienda como un derecho
y mercancia: El caso de le vivienda de Interés

social costarricense

�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

Riesgo de pobreza en las regiones
mexicanas:
Una esƟmación con un método
que considera las deudas de los hogares
Poverty Risk in Mexican Regions:
An Approach Method by Households Debts
Ana Beatriz Carrera Aguilar
Mario Camberos Castro
Joaquín Bracamontes Nevárez

Resumen

D

esde las úl mas décadas
del siglo XX e inicios del
siglo XXI, México ha vivido
el incremento de la pobreza. Las
crisis económicas agravan la situación debido a la falta de ac vos y
al constante endeudamiento. Empleando el método de Líneas de
Pobreza (LP) modificado, y con los
datos de la Encuesta Nacional de
Ingresos y Gastos de los Hogares
(ENIGH) realizada por el Ins tuto
Nacional de Estadís ca y Geogra a
(INEGI), este trabajo relaciona los
ingresos de los hogares con el nivel
de endeudamiento como factor de
riesgo que explique el incremento
constante de los niveles de pobreza. Los resultados obtenidos para
el periodo 2000-2010 observan la
evolución del crecimiento de los
tres niveles de pobreza, aunque las

regiones Norte y Centro son las que
requieren mayor atención debido a
sus niveles de endeudamiento.
Clasificación JEL: I32 –Medición y
Análisis de Pobreza.
Palabras clave:
pobreza, deudas, riesgo de pobreza, líneas de pobreza, regiones
mexicanas.
Summary
In the last decades of the twen eth century and the beginning of
the XXI, Mexico has experienced
a constant poverty increase. The
economic crises have aggravated
the situa on, because the middle
class lack of assets and constant
leverage, pu ng the popula on at
risk of worse oﬀ. Using a poverty

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line modified method and taking
the ENIGH-INEGI data as reference,
this work focuses on the household
income with the debt level relaonship, as the main component
for measuring the risk of poverty to
explain the steady increase in the
poverty levels in the country. The
results for the period 2000-2010
observed the evolu on of growth
the three levels of poverty in all

regions, although the North and
Center regions topped the list as
the most vulnerable regions by the
poverty risk factor: the debts.
JEL Classifica on: I32 - Measurement and Analysis of Poverty.
Keywords:
Poverty, poverty risk, debts, poverty line, Mexican regions.

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�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

Riesgo de pobreza en las regiones
mexicanas:
Una esƟmación con un método
que considera las deudas de los hogares
Poverty Risk in Mexican Regions:
An Approach Method by Households Debts
Ana Beatriz Carrera Aguilar1
Mario Camberos Castro2
Joaquín Bracamontes Nevárez3

Introducción

L

a pobreza es un tema que inquieta al mundo desde hace
varias décadas, desde que el
Banco Mundial (BM) presentó en
1991 el informe sobre la pobreza
en el mundo, en el que se dio a
conocer que había cerca de 3 mil
millones de personas viviendo en
pobreza con menos de dos dólares americanos per cápita diarios,
ahora menos de 2.30 (Banco Mundial, 2005; Ravallion, M., S. Chen y

1
2
3
4

P. Sangraula, 2008), para poco más
de 50 por ciento de la población,
niveles considerados muy elevados, puesto que de suyo implicaba que los pobres superaban en
número a cualquier otra clase de
la población, convir éndose en un
problema social que debería ser
atendido.4
En este contexto, México vio
crecer la pobreza en las úl mas
décadas del siglo XXI, producto de
las crisis recurrentes de la década
de los ochenta y la gran crisis de
1995, que alcanzó un nivel por en-

Profesora de empo completo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM). Dirección electrónica: anakarrera@gmail.com.
Profesor inves gador de la Coordinación de Desarrollo Regional del Centro de Inves gación en
Alimentación y Desarrollo (CIAD). Dirección electrónica: mcamberos@ciad.com
Profesor inves gador de la Coordinación de Desarrollo Regional del CIAD. Dirección electrónica:
joaco@ciad.com
En América La na, la población pobre se sitúa alrededor de 200 millones (Perry, et al. 2006) y en
México más de 50 millones (Consejo Nacional de Evaluación de la Polí ca de Desarrollo Social
[Coneval], 2009; Banco Mundial, 2004; Damián, A. y J. Boltvinik, 2003).

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cima de 50 por ciento de la población (Székely, M., 2006; Lus g, N.,
1999), incluso llegaron a elevarlo
hasta 60 por ciento (Boltvinik, J.
y E. Hernández, 1999; Aguilar, G.,
2000; Camberos, M. y L., Huesca,
2001) y a 69 por ciento según el
Consejo Nacional de Evaluación de
la Polí ca de Desarrollo Social (Coneval) (2009), y con ello redujeron
la clase media a una magnitud menor a la de los pobres (Camberos,
M. y J. Bracamontes, 2011b; Bracamontes, J. y M. Camberos, 2010).
A mediados de la primera década del siglo XXI, igual que el resto
del mundo, México disminuyó los
índices de pobreza a 40 por ciento en 2005 (Coneval, 2006); pero
luego aumentaron al final de la
misma hasta alcanzar, en 2008, a
48 por ciento de la población (Coneval, 2009) y rebasar nuevamente 50 por ciento en 2010 (Coneval,
2011).
Estos resultados evidencian dos
aspectos del problema de la pobreza en el caso de México:

5

1 La dificultad para lograr la Meta
del Milenio5 de tener solo 25 por
ciento de pobres para el año 2015.
2 El riesgo de las familias de caer
en pobreza cuando se presentan
recesiones o crisis como las observadas en nuestra economía en las
úl mas tres décadas.
Estos aspectos podrían resultar de
la falta de redes de protección y de
medidas más efec vas que formen
parte de la polí ca social orientada
a proteger a la población no pobre,
que está en el límite o la vecindad
entre los pobres y la clase media,
como también a aquella que se
encuentra en pobreza moderada, reconocida como la población
vulnerable del impacto nega vo
de los cambios inesperados en la
economía. Pero también el riesgo
aumenta por dos factores localizados en el ámbito microeconómico
asociados a las prác cas de gasto
de los hogares: a) la falta de previsión para adquirir ac vos y mantener ahorros que les permita hacer
frente a situaciones económicas

Las ocho Metas del Milenio: 1) Reducción de la pobreza a 50 por ciento de la es mada en 2000; 2)
Acceso universal a la educación primaria; 3) Promover la igualdad de géneros; 4) Reducción de la
mortalidad infan l; 5) Mejorar la salud maternal; 6) Comba r el VIH/Sida y otras enfermedades;
7) Asegurar la sostenibilidad medioambiental; 8) Desarrollar asociaciones globales (Organización
de las Naciones Unidas, s/n).

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adversas durante periodos más
prolongados a los que se presentan
en situaciones normales; y b) las
deudas contraídas sin haber hecho
un balance entre su valor y los ingresos corrientes y esperados.
Por ello, el obje vo de este
trabajo es medir la pobreza en las
regiones de México u lizando una
variante del método de Líneas de
Pobreza (LP) que considere los ingresos de los hogares, pero también el nivel de endeudamiento
como un factor de riesgo de empobrecimiento de los mismos. La
hipótesis refiere que la pobreza
en México se ha incrementado de
manera diferenciada entre las regiones con la crisis económica, por
la desigual distribución del ingreso
entre los grupos sociales y el riesgo
de empobrecimiento que aumenta
por el endeudamiento de los hogares.
¿Qué ha ocurrido en las regiones
de México? Esta investigación
quedaría limitada si no revisáramos
la situación de las regiones de
México, porque si bien conocemos
que los niveles de pobreza son
diferenciados (Bracamontes, J. y
M. Camberos, 2010), no sabemos
a qué región afectó más la crisis
actual. De ahí la necesidad de
investigar para conocer más a
fondo el problema de la pobreza
en las regiones, condición nece-

saria para evaluar las políticas
utilizadas para combatirla. Para
evaluar los cambios y responder a
los cuestionamientos inicialmente
medimos la pobreza mediante el
método de Líneas de Pobreza (LP)
(Sen, A., 1976; Foster, J., J. Greer y
E. Thorbecke, 1984), u lizado por
el BM que, a pe ción de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), instruye a todos los países
miembros para determinar los logros anuales de los países en su
búsqueda por alcanzar la meta del
milenio de reducir la pobreza a la
mitad para 2015 (Organización de
las Naciones Unidas [ONU], 2000).
Posteriormente, las deudas de los
hogares son incluidas en el método
de medición y los resultados son
comparados con los obtenidos inicialmente. La diferencia entre ellos
cons tuye el porcentaje de los hogares en riesgo de pobreza.
Este trabajo se apoya en los microdatos proporcionados por la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto
en los Hogares (ENIGH) del Ins tuto Nacional de Estadís ca y Geogra a (INEGI) en sus versiones de
los años 2000, 2006, 2008 y 2010;
las es maciones de las líneas de
pobreza realizadas por el Coneval
para cada año y el método Ingresos-Deudas que proponemos para
realizar comparaciones que permitan delimitar los niveles de riesgo

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de pobreza en que se encuentran
las diferentes regiones a par r del
endeudamiento.
El concepto de pobreza y el enfoque monetario
El enfoque en que se basa este
trabajo es el monetario o también
llamado ‘paradigma de la pobreza
de ingresos’, iniciado por Benjamín S. Rowntree a inicios del siglo
XX y que en el transcurso del siglo
fue replanteado y desarrollado de
manera formal por Amartya Sen
(1976), el cual considera los ingresos o gastos para medir la pobreza.
En este enfoque se supone que las
diferencias en el bienestar de la población se pueden resumir por las
diferencias en los ingresos o gastos
de consumo, de tal suerte que los
hogares/individuos pobres se definen por la condición de insuficiencia de ingresos para cubrir el costo de determinados sa sfactores
básicos. Ello implica que todas las
personas transforman los ingresos
en bienestar de igual manera, por
lo que las diferencias en los precios
y la composición de los hogares se
tendrá en cuenta mediante la deflactación de los ingresos o gastos.
A excepción de esto, dependiendo
de la unidad de análisis, todos los
hogares o personas se suponen homogéneos (Bourguignon, F., 2003).

El enfoque naturalmente conduce
a la estrategia del crecimiento en el
ingreso nacional para la reducción
de la pobreza (Kanbur, R. y L. Squire, 2001).
El costo de los sa sfactores que
proporcionan un bienestar mínimo
se denomina Líneas de Pobreza
(LP), la que puede definirse en términos absolutos, como lo hace el
BM para las comparaciones internacionales de la pobreza con 1.25
dólares (Ravallion, M., C. Shaohua
y P. Sangraula, 2008) para el caso
de la pobreza extrema, o 2.30 dólares para la pobreza patrimonial
en México por persona al día y,
también en términos rela vos, de
acuerdo al porcentaje de la media
de ingresos de toda una población.
Este enfoque monetarista propició
un gran trabajo durante el siglo pasado y se reporta en buena parte
de la literatura económica sobre
pobreza de los úl mos 30 años, por
lo que se le considera dominante
(Bourguignon, F., 2003 y Kanbur, R.,
2002).
No obstante, el ingreso conseguido por los individuos a través de
dis ntas fuentes, más de 70 (INEGI,
2008, 2010, 2012), es la base para
mantener un bienestar aceptable,
lo que jus fica que el método LP
siga siendo u lizado por el BM para
medir la pobreza y, con base en los
resultados, coordinar estrategias

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para aba r este problema social.
Resulta comprensible, entonces,
la elección de este método para el
obje vo de este trabajo.
A propósito, veamos la situación del ingreso de los mexicanos
durante el periodo de estudio que
nos interesa. En el cuadro 1 puede
apreciarse un cuadro resumen que
plasma el comportamiento en el
transcurso de la década del ingreso per cápita dentro de los hogares
mexicanos. Se observan los montos del ingreso corriente captados
por las ENIGH para cada año y su
clasificación espacial por medio de
regiones. No es de asombrarse el
orden de importancia en cuanto a
los ingresos trimestrales: la Región
Norte a la cabeza, seguida de la
Región Centro, la Tradicional y, por
úl mo, la Región Sur-Sureste. Es en
2008 que el país muestra un crecimiento mayor en el ingreso per
cápita del hogar por encima del reportado para 2010. Estos datos retratan a grosso modo, por un lado,
la industrialización de los estados
de la frontera norte y el auge del
sector de servicios e industrial en la
zona centro del país, de allí que se

6

derive la mayor concentración de
los ingresos per cápita en estas regiones; por otro lado, 2008 reporta
un crecimiento mayor en el ingreso
que 2010, y una de las razones a
considerar en estos efectos son los
factores macroeconómicos, como
la crisis inmobiliaria del país vecino
que pareciera impactar en la disminución del ingreso de las familias
mexicanas y, por ende, en las mediciones de pobreza que analizaremos más adelante.
El riesgo y la pobreza
Recientemente, el concepto de riesgo se ha incorporado al tema de la
pobreza. Definido como la probabilidad de no lograr las expecta vas
sobre la ocurrencia de un evento,
ene en el ámbito de las ciencias
sociales diferentes concepciones.
Así, en 1998, Ulrich Beck desarrolló
ideas firmes sobre el planteamiento del riesgo desde una perspec va
sociológica, basado en la concepción de la existencia de un proceso de individualización,6 en donde
el individuo ha quedado expuesto
frente a las diversas ocasiones de

El proceso o teorema de individualización, Ulrich Beck lo postula en que el Estado “benefactor”
ha supuesto una destradicionalización de las formas de vida de la sociedad industrializada, dando
como resultado fundamental una nueva definición de la modernización vista como problema y
tema, o bien, como el autor alemán decidió nombrarla, la modernidad ha conver do en reflexiva.

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riesgo de pobreza por fallas en la
predicción de las condiciones naturales, así como en la no realización
de la producción o en la realización
de la misma, o por una conjugación
de todas.
Para hablar de la medición del
riesgo de pobreza se necesitará hacer la unión de ambos conceptos y
definir así un punto clave de este
estudio: la medición de la aversión
al riesgo o grado de incer dumbre
que puede situar a una persona en
un estado de carencia de bienestar
mínimo, de ahí la aversión a caer
en pobreza que muestra la sociedad. En esta línea de pensamiento,
Paul Makdissi y Quen n Wodon
(2003) explican que es probable
que la variabilidad del ingreso incremente la desigualdad, la cual
provoca que los hogares pobres
sean mucho más vulnerables a las
crisis. Para probarlo realizaron un
método simple a fin de es mar el
riesgo de la desigualdad salarial
usando datos para México, logrando mostrar que las transferencias
hacia aquellos quienes han perdido
su ingreso debido al desempleo u
otros factores, podrían tener el potencial para compensar una buena
parte del impacto de la aversión al
riesgo sobre la desigualdad.
Por otro lado, Juan Pablo Pérez
y Minor Mora (2001) realizaron

una aproximación de medición de
riesgo de empobrecimiento acorde
con evidencia costarricense para
la década de los noventa del siglo
pasado. Emplean el método de LP
y añaden elementos de riesgo en
el hogar tales como desempleo e
inflación dentro de ejercicios de
modelos de regresión logís ca. Lo
relevante de este trabajo radica en
ser de los pocos de medición de
riesgo de pobreza en La noamérica y aunque los resultados pudieran ser un tanto obvios, el hecho
de que el desempleo y la relación
de dependencia desfavorable en
el hogar sean las principales fuentes de riesgo, hacen hincapié en
que las probabilidades de que los
hogares se vean afectados por riesgos de empobrecimiento pueden
disminuir, de acuerdo a sus resultados, con la inserción en el empleo
público y en ac vidades de transables, así como mayor inversión en
capital humano. En otras palabras,
el camino de la medición de riesgo
exigiría un seguimiento encaminado al desarrollo de polí cas sociales y dinámicas de integración social.
¿De qué manera más precisa
se pueden relacionar el riesgo y la
pobreza? A mayor riesgo aumenta
la probabilidad de pérdidas de acvos de los hogares, lo que puede
ocurrir de manera par cular en ho-

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gares que son movidos por la ambición de acrecentar su ingreso con
altos rendimientos, invir endo en
operaciones muy riesgosas; pero
de manera más generalizada también ocurre cuando los integrantes del hogar, principalmente de
la clase media, pierden su empleo
debido a que la economía entra en
recesión o crisis y enen que echar
mano de ac vos para no caer en
pobreza. Por otra parte, suele suceder que por la falta de previsión o
el efecto de la cultura consumista,
la mayoría de los hogares de clase
media carece de ac vos y ahorro;
por lo tanto, aumentan el riesgo de
situarse en condición de pobreza.
Para efectos de este trabajo, el
riesgo de pobreza se explica como
la probabilidad de que un individuo
u hogar no alcance el bienestar mínimo, es decir, que posea ingresos
reales inferiores a los umbrales
señalados para acceder a los niveles de bienestar esperados en una
sociedad concreta: insuficiencia
de ingresos para hacer frente a los
gastos que son considerados, en
una determinada sociedad, como
necesarios para par cipar mínimamente en el modo de vida, las costumbres y las ac vidades normales
de dicha sociedad. Por lo tanto, el
hogar o individuo, no está exento
de situarse en pobreza o, en el peor
de los casos, no salir de ella.

Una fuente de riesgo que no ha
sido tratada en la literatura es el de
las deudas en los hogares, que en
tanto deben ser pagadas, reducen
el ingreso real presente y el futuro
y puede llevar a la pobreza al hogar,
como se demostrará en el presente
trabajo.
El método de Líneas de Pobreza
(LP)
El método LP sigue manteniéndose
como el más u lizado en el mundo para realizar mediciones de pobreza. Su fortaleza principal radica
en posibilitar comparaciones entre grupos de población en varios
puntos del empo, lo que facilita
observar el grado de reducciones
o incrementos en los niveles de
pobreza de los grupos de un país;
así como entre países en un punto del empo y su clasificación de
acuerdo al po o nivel de pobreza
previamente determinado por el límite de ingreso, línea de pobreza o
línea de bienestar.
Aunque México haya adoptado
el método mul dimensional como
método oficial, es necesario mencionar que las evaluaciones del
avance en el combate a la pobreza
que supervisa el BM, para efectos
de las Metas del Milenio, siguen
realizándose con base en las es maciones que el método LP per-

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mite, por lo que su uso man ene
relevancia.
En este trabajo resalta la importancia del uso del método LP
para tratar datos provenientes de
la ENIGH a través del paquete de
so ware estadís co Stata.
El método de LP toma como
referencia el costo de los sa sfactores básicos o mínimos llamado
línea de pobreza (Z),7 por lo que
se consideran en pobreza aquellas
familias o individuos cuyo ingreso
(Yi)8 está por debajo de la línea de
pobreza (Z). Entonces, si se cumple
la condición: (Z-Yi) &gt; 0 (1), el hogar
será pobre (qi) y el total de hogares
j
en pobreza será (2). qj = ¿ q, (2).
i=l

Al tomar en cuenta a las deudas, si
Z- (yi-Di) &gt;0 (3), el individuo es pobre y/o está en riesgo de empobrecerse, donde: Z: Línea de pobreza
—presupuesto mínimo para adquirir los sa sfactores básicos—; yi:
Ingreso del hogar; Di: Deudas del
hogar y, yi-Di = yin: Ingreso neto

disponible del hogar.
La fórmula 3 resume el método
LP modificado, donde una vez descontadas las deudas del ingreso del
individuo u hogar, se procede a la
comparación contra la Z, para así
definir si el hogar o individuo se
encuentra por encima o por debajo
de ella y por consecuencia clasificarse como no pobre, pobre o en
riesgo de estarlo.
El método se aplica en los siguientes momentos del ejercicio:
1) Se emplean las líneas de pobreza es madas por el Coneval para
los años que el estudio es pula,
tomando en cuenta el ingreso corriente de los hogares.
2) Se suman los ingresos del hogar provenientes de las más de 70
fuentes para conformar el portafolio de ac vos9.
3) Se realiza la sumatoria de las
deudas.10
4) Se iden fica al hogar en pobreza considerando las deudas.

7

Véase el desarrollo formal del método de Líneas de Pobreza (LP) en Camberos, M., M. Genesta y
L. Huesca (1996).
8 Es el ingreso neto total per cápita mensual de los hogares el que se compara con el valor monetario de las líneas de pobreza; es decir, el ingreso familiar luego de pagar impuestos y recibir
transferencias del gobierno.
9 El portafolio de ac vos o ingresos obedece a la suma de las variables: ingtrab, rentas, transfer y
otros, de la tabla Concentrado de los microdatos de la ENIGH para cada año.
10 El importe de deudas comprende las variables: cuota, terceros, pago_tar, deudas, balance y otra_
ero, de la tabla Concentrado de los microdatos de la ENIGH para cada año.

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De acuerdo con esto, la condición se transforma en Z+D-Yi&gt;0
(4) para calificar a un individuo/
hogar como pobre. Luego, de
acuerdo a los siete pos de deuda que registran las ENIGH (INEGI,
2010), D se puede descomponer:
d1+d2+d3+d4+d5+d6+d7 (5), lo
que facilita medir el grado de sensibilidad del riesgo ante cada po de
deuda y con ello la toma de decisiones micro para predecirlo y evitar caer en situación de pobreza.
También se añadirán los índices
de medición de pobreza, el H de
pobreza total y el I de intensidad
de pobreza, así como sus versiones
modificadas para u lizar el endeudamiento como factor de riesgo de
empobrecimiento a par r de: ∑i (Z–
yi): Total de pobres qn; H = qn/N:
Índice de pobreza total; I = (Z–yi)/Z
= : Intensidad de la pobreza; Nr =
∑i(Z-yid)-∑i(Z–yi): Población en riesgo de pobreza; Hr = Nr / N: Índice
de riesgo de pobreza y, Di/ yi-Z: Intensidad de riesgo de caer en pobreza.
Una vez calculados los índices,
se procede al cálculo de los costos
de la pobreza:
Cp = (Zp)(Ip)(qp)

(6)

Donde Zp es el valor de la línea
de pobreza, Ip el índice de intensidad de la pobreza y qp, el número

de individuos en situación de pobreza.
Para efectos de este trabajo,
se revisará el comportamiento de
los ingresos y deudas para el año
2010, lo cual permi rá ubicar el estado de los portafolios de ingreso y
deuda del país al final de la década. La fórmula 6 se aplicará tanto
para los cálculos convencionales
de línea de pobreza como para los
modificados, mismos que incluyen
al endeudamiento como factor de
riesgo.
Las líneas de pobreza o de bienestar mínimo que se u lizan para
nuestros cálculos provienen de las
dictadas por el Coneval para los
años del análisis y corresponden a
importes mensuales de población
urbana. Pueden consultarse en los
anexos dentro del cuadro 2.
¿Por qué Ingresos versus Deudas?
De acuerdo con Orazio Atanasio y Miguel Székely (1999), los
hogares derivan su ingreso de un
portafolios de ac vos humanos —
educación, principalmente—, sicos —viviendas, terrenos, automóviles, maquinaria y herramientas,
animales de granja, etcétera—,
financieros —cuentas de ahorro,
re ro, inversiones— y sociales —
las redes sociales que facilitan la
acción colec va de los individuos—

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�Ana Beatriz Carrera Aguilar / Mario Camberos Castro / Joaquín Bracamontes Nevárez

que poseen. Un segundo autor,
Carmen Deere (2008) considera
como fuente de ingreso los ac vos
como la vivienda, parcelas agrícolas, negocios, ganadería y bienes
durables, a los que podemos agregar los ac vos financieros, inmobiliarios o de la propiedad.
Los rendimientos que proporcionan los ac vos son captados y
respaldados para los fines prác cos de este trabajo por más de 70
fuentes de ingreso en la ENIGH, los
cuales u lizaremos en esta inves gación, formando lo que llamaremos un portafolio de ingresos compuesto por las siguientes variables
de la encuesta:
—Ingreso por trabajo: comprende
a los ingresos por trabajo, negocios agropecuarios y no agropecuarios y otros ingresos por
trabajo.
—Rentas: concepto que abarca las
rentas de la propiedad tanto en
u lidad como en arrendamiento.
—Transferencias: engloba las percepciones por jubilaciones,
becas, dona vos, remesas, beneficios proporcionados por el

gobierno, transferencias en especie de otros hogares y de instuciones.
—Otros ingresos corrientes.
En el cuadro 3 se puede apreciar un bosquejo de la situación
de los importes que reportan los
ingresos en los hogares y en el 4,
los porcentajes de par cipación de
cada po de ingreso respecto al ingreso total. El comportamiento de
los ingresos para el caso par cular
del año 201011 puede resumirse en
los siguientes puntos:
—Los ingresos derivados por trabajo que de acuerdo con la ENIGH
corresponden a los ingresos
obtenidos por trabajo, como
subordinado, como independiente y de otros trabajos, son
la fuente que a nivel país aportan el porcentaje mayor de parcipación del total de los ingresos con 71.67 por ciento, y que
representa una media nacional
trimestral de 6 mil 568.48 pesos.
—Las transferencias son la segunda fuente de ingreso en orden
de importancia. La media na-

11 Si el lector desea consultar los resultados para los portafolios de ingresos y deudas de los otros
años de estudio (2006, 2008 y 2000), favor de contactar a los autores vía correo electrónico.

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�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

cional se aproxima a 23.16 por
ciento del total de los ingresos;
la Región Tradicional encabeza
los importes con 26.78 por ciento al trimestre y la Región Centro es la que menor importe representa, con una par cipación
de 20.66 por ciento trimestrales
con respecto al ingreso total.
—Cabe mencionar que el comportamiento de los diferentes pos
de ingreso dentro del portafolio
es generalizado para todas las
regiones, sin embargo, Centro y
Norte son las más robustas en la
composición de sus portafolios.

para definir un nuevo concepto de
ingreso que mejore las mediciones
de pobreza, no solamente desde
el punto de vista formal, sino que
a enda a un concepto de ingreso
que refleje más la realidad de las
encuestas: el ingreso neto disponible que sume el ingreso proveniente de todas las fuentes y reste
las deudas, en tanto cons tuyen
salidas de ingreso del hogar, de tal
suerte que el nuevo concepto de
ingreso incluya el tradicional de
ingreso del hogar, pero también
el ingreso una vez descontadas las
deudas:

La otra cara de la moneda son
las deudas, definidas para fines de
esta inves gación como todo aquel
importe que compromete al hogar
en el corto, mediano o largo plazos. Dentro de las deudas familiares más comunes se ponen como
ejemplo todos aquellos importes
recibidos en calidad de préstamo
de familiares o agio stas, importes
pagados con tarjetas de crédito,
créditos hipotecarios, compra de
enseres en abonos, etcétera.
Como puede verse, el ingreso
proviene de una gran can dad de
fuentes, cuya suma corresponde al
ingreso total u lizado para medir la
pobreza; sin embargo, las deudas
que también son registradas en las
ENIGH no han sido consideradas

—Cuota pagada por la vivienda
propia.
—Préstamos a terceros.
—Pago por tarjeta de crédito al
banco o casa comercial.
—Pago de deudas de los miembros
del hogar a la empresa donde
trabajan y/o a otras personas o
ins tuciones.
—Pérdidas en los negocios del hogar.
—Otras erogaciones financieras y
de capital.
En el cuadro 5 se describen los importes del valor de las deudas en
cada una de las regiones de México. Estos datos corresponden al
año 2010 clasificados de acuerdo al
po de deuda. En él se aprecian las

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siguientes caracterís cas del comportamiento de las deudas:
—Los pagos que los hogares realizan a tarjetas de crédito encabezan el principal factor de deuda para los mexicanos al final de
la década y es la Región Centro
la que reporta el mayor importe
en este rubro y la Región SurSureste el menor.
—Los importes correspondientes
a las otras erogaciones conforman el segundo po de deuda
en el que se reporta mayor desembolso. Cabe mencionar que
en este concepto de deuda se
encuentran englobados los pagos de intereses por préstamos
recibidos, los seguros de vida
capitalizables, el pago de hipotecas, etcétera. La Región Tradicional es la que reporta mayor
contribución en este rubro, con
un importe aproximado a los
750 pesos anuales per cápita;
mientras que la región con la
menor contribución es la Centro con 330 pesos anuales per
cápita.
—Los pos de deuda restantes,
acomodados en orden de importancia de acuerdo con la
media nacional, corresponden
a: balance o pérdida en los negocios del hogar; deudas contraídas con la empresa en que

trabajan; cuota pagada por la
vivienda propia; y préstamos a
terceros. Estos importes oscilan
entre los 481, 429, 399 y 95 pesos anuales per cápita, respec vamente.
Se invita al lector a revisar en el
cuadro 6 para consulta del valor de
los porcentajes de par cipación de
cada po de deuda.
México y sus regiones
Con el propósito de tener un panorama más completo, se u liza el
análisis por regiones, ello permite
desglosar cualita va y cuan ta vamente los resultados y obtener
una mejor medición del riesgo que
implica el endeudamiento.
Cabe mencionar que con base
en dis ntos criterios se han hecho diferentes regionalizaciones
para México, por ejemplo, H. Gordon Hanson (2004) presenta seis
regiones atendiendo a los niveles
de inversión, el salario medio y la
disponibilidad de capital humano;
mientras que Esquivel (2000) define siete regiones agrupadas con
base en caracterís cas geográficas como el clima, la vegetación y
la orogra a; sin embargo, en este
trabajo se toma la regionalización
del Consejo Nacional de Población
(Conapo) (2004), así como la de

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�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

Jorge Durand (2005), que agrupa a
las en dades federa vas en cuatro
grandes regiones por la cercanía
geográfica y su intensidad migratoria,12 facilitando la comparación en
los resultados (mapa 1).
El empobrecimiento en las regiones mexicanas
Los resultados iniciales que se sinte zan en el cuadro 7 muestran que
las regiones Norte y Centro, como
es de suponer, por sus niveles de
industrialización y cercanía con la
frontera norteamericana, man enen los menores porcentajes de
hogares en pobreza e incluso se
encuentran por debajo del porcentaje nacional para todo el periodo;
también es necesario señalar que
en todas las regiones se observa
una generalizada reducción de la
pobreza hasta el año 2006, lapso
en el que destacan las significa vas
reducciones en los niveles de pobreza de las regiones Sur-Sureste y
Tradicional con 14.12 por ciento y
13.93 por ciento, respec vamente.
Estas disminuciones generalizadas

pueden explicarse por el entorno
macroeconómico favorable: las
remesas de los mexicanos en el extranjero (Camberos, M. y L. Huesca, 2011) y el programa Oportunidades, que surge en México como
una medida de combate frontal a la
pobreza en 2002, otorgando transferencias monetarias con el fin de
elevar las capacidades de las personas que conforman los hogares en
situación vulnerable (Bracamontes,
J. y M. Camberos, 2011b).
No obstante, desde 2008, como
efecto de la crisis, se observan incrementos generalizados en los
porcentajes de hogares en condición de pobreza. Así, en la Región
Norte la pobreza crece hasta 4.05
por ciento; la Tradicional, 5.16
por ciento; Centro y Sur-Sureste,
7.92 por ciento y 3.95 por ciento,
respec vamente. Para 2010 se
man ene el mismo patrón, incrementos generalizados, solo que la
Región Norte encabeza el nivel de
puntos porcentuales de incremento con 6.19 por ciento, seguido de
4.42 por ciento de la región Sur-Sureste. Estos resultados son acordes

12 Región Tradicional: Aguascalientes, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit,
San Luis Potosí y Zacatecas; Región Norte: Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas; Región Centro: Distrito Federal, Hidalgo, Estado
de México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala; Región Sur-Sureste: Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

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�Ana Beatriz Carrera Aguilar / Mario Camberos Castro / Joaquín Bracamontes Nevárez

con los encontrados por inves gadores (Bracamontes, J., J. Ledezma
y M. Camberos, 2011), quienes esmaron reducciones del porcentaje de pobreza hacia mediados de la
década 2000-2010 e incrementos a
par r de 2008 (Camberos, M. y J.
Bracamontes, 2011b), año de inicio
de la crisis más reciente. Mientras
que el Coneval, organismo encargado de es mar oficialmente la
pobreza en México, dio a conocer
que la pobreza se había reducido
a menos de 40 por ciento, el nivel
más bajo desde inicios de la década de los ochenta (Coneval, 2011);
pero a par r de 2008 se revir ó
el proceso y comenzó a crecer de
nuevo, como en las dos úl mas décadas del siglo XX, alcanzando los
50 millones de pobres, esto es, 45
por ciento de la población.
Un úl mo aspecto referido a
la pobreza lo cons tuye la es mación de los recursos necesarios
para comba rla y reducirla. Para
conocerlos, el cuadro 8 presenta a
modo de resumen los índices de la
pobreza detectados con el método LP, para lo cual tomamos el año
más reciente. De inicio se observa
que en 2010, el índice H indica que
45.10 por ciento de la población
nacional es pobre y padece una intensidad de pobreza representada
por el índice I, de 0.1048. Ambos
indicadores sirven para calcular el

costo monetario a fin de lograr sacar a esa población de la pobreza
en que están inmersos. Considerando la línea de pobreza patrimonial per cápita para ese año, nuestros resultados arrojan que serían
necesarios 12 mil 436 millones 839
mil 842 pesos de recursos mensuales por hogar para poder comba r
este problema, mientras que para
atacar la pobreza patrimonial per
cápita, se requeriría de 3 mil 220
millones 519 mil 443.23 pesos. En
este mismo esquema (cuadro 8)
se pueden observar los índices y
costos de la pobreza patrimonial
por región y estado. Se observa
que la Región Sur-Sureste es la que
requiere de mayores inversiones
para el combate a la pobreza, con
un valor monetario per cápita de
1 mil 267 millones 996 mil 334.26
pesos, mientras que la Región Norte reporta la cifra con menor inversión, 420 millones 787 mil 431.18
pesos.
Si nos detenemos en el cuadro
9, podremos observar cómo incrementan las cifras de pobreza en el
país al someterlo a un cierto estrés, ya que al añadir un factor de
riesgo como es el endeudamiento,
el ingreso ene un impacto que lo
obliga a reducirse. El índice H señala que a nivel país, la población
pobre asciende a 54.28 por ciento
de su población total; mientras que

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�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

el indicador I reporta una cifra de
0.1150. Realizando los cálculos de
los costos de la pobreza, al país le
costarían 12 mil 436 millones 839
mil 841.67 pesos por hogar y 3 mil
220 millones 519 mil 433.23 pesos
per cápita el alivio a este conflicto
social. Es necesario apuntar que
al incluir el factor deudas dentro
de las mediciones de pobreza, las
inversiones para el combate de la
pobreza, tanto por hogar como per
cápita, crecen de modo generalizado en todas las regiones, aunque
se man ene a la cabeza la Región
Sur Sureste y la Región Norte en su
contraparte.
La pobreza considerando las deudas de los hogares
Anteriormente se ha pasado revisión por el panorama de la década
sobre la pobreza en el país y sus
regiones. En los cuadros 5 y 6 se
mostraron, a modo de desglose,
las deudas consideradas para 2010
como factor de riesgo al ingreso a
fin de poder realizar la medición
por el método LP.
Volvamos al cuadro 7. Dentro
de la población en pobreza, citaremos los casos extremos: la Región
Tradicional termina la década con
4.88 por ciento menos pobre que
al inicio de ella, y la Región Nor-

te, en su contraparte, llega a 2010
con cinco por ciento más pobre en
comparación con el año 2000.
Para 2010, las regiones vulnerables a la pobreza por el factor
deuda son las regiones Norte y
Centro. Ambas reportan porcentajes de riesgo de pobreza de los hogares de 12.81 y 11.50 por ciento,
respec vamente. Durante los años
comprendidos en el periodo, nos
podemos percatar de que al inicio
de la década es cuando se reportan los mayores niveles de riesgo,
y que no es hasta 2008 cuando hay
un decremento en los porcentajes
de la población de hogares en riesgo, donde la región con menor porcentaje de riesgo es la Sur-Sureste
con 6.62 por ciento y la de mayor
porcentaje, la Norte con 8.10 por
ciento, seguida de la región Centro
con 7.72 por ciento. Al observar
el cuadro, podemos percatarnos
de que la Región Norte y Centro
se man enen a la cabeza en todo
el periodo con la mayor población
de hogares en riesgo, seguidas de
la Región Tradicional y Sur-Sureste
en orden de importancia. En 2006
se muestran incrementos generalizados de la población en riesgo
para todas las regiones, comandadas por la Región Norte y, por otro
lado, la Región Sur-Sureste como la
zona con menor impacto de riesgo
de pobreza en sus hogares.

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�Ana Beatriz Carrera Aguilar / Mario Camberos Castro / Joaquín Bracamontes Nevárez

La población de hogares en riesgo (ver gráfico 1), resultante de la
diferencia de los resultados obtenidos de las mediciones con LP a
par r del ingreso corriente y de la
medición con LP tras el descuento
de las deudas al portafolio de acvos o ingresos, presenta al cierre
de la década el mayor incremento
—tomando en cuenta los cambios
ocurridos de 2008 a 2010— en la
Región Norte con 3.58 por ciento
de su población de hogares y, por
otro lado, pone a la Región SurSureste como la menos vulnerable
al tener el menor incremento, 0.73
por ciento de riesgo de pobreza.
Durante el periodo de estudio,
se observa que desde 2006 y aún
en 2008 la población de hogares
sin riesgo crecía de manera generalizada en todas las regiones, pero al
cerrar la década, el comportamiento es contrario: todas las regiones
disminuyen su población de hogares sin riesgo, es decir, que se ubicaron en el umbral de riesgo con
probabilidades de situarse en una
condición de carencia. De 2008 a
2010 es significa vo el declive de
la población sin riesgo en la Región
Norte, marcada con la cifra de 9.77
por ciento menos. La Región Centro, aunque también con decrementos en su población de hogares
sin riesgo, es la que representa la
región con menor impacto, ya que

pierde 2.67 por ciento de su población de hogares.
Si se evaluara toda la década,
la Región Norte es la que más ha
logrado en cuanto a mantener una
población de hogares sin riesgo,
de 58.33 por ciento en el año 2000
pasa a 54.83 por ciento para 2010.
Sin embargo, la Región Tradicional,
de su casi 38 por ciento de población de hogares sin riesgo en 2000,
termina la década con casi 46 por
ciento de hogares sin riesgo de empobrecerse. Bastará observar de
nuevo el gráfico y orientar el análisis hacia los cambios ocurridos en
los niveles de pobreza implicados
en la transición 2008-2010, donde la situación de la Región Norte
pudiera tornarse crí ca al ser la región que pierde casi 10 por ciento
de su población sin riesgo.
Conclusiones
Aunque el estudio se enfoca en la
evolución del riesgo de pobreza
en la década, los decrementos en
esta son mínimos. A nivel país hay
un decremento de 1.85 por ciento
de la población de los hogares en
riesgo en lo que corresponde al
periodo 2000 a 2010; este aspecto habla de un incremento constante de la población en pobreza.
Es en 2006 cuando se observan
disminuciones considerables en el

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�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

número de pobres en el país; claramente se puede señalar que en
el año 2000 había 46.89 por ciento
de de hogares pobres y se pasa a
36.02 por ciento en 2006. Estos datos parecen indicar que la pobreza
se comba a con fuerza, ya que se
redujo 11 por ciento de población
pobre con respecto a inicios de la
década. La polí ca pública apoyada
en el programa Oportunidades parecía sur r efecto de manera considerable, pero para los siguientes
años, lejos de con nuar con estos
decrementos a este grave problema social, la población en pobreza
ha llegado hasta 45.10 por ciento
en 2010 de acuerdo con nuestros
resultados, aplicando el método
convencional LP de Coneval. Ahora bien, la situación se agrava si se
realiza la medición con el método
propuesto que incluye el endeudamiento como factor de riesgo,
ya que el porcentaje de población
en pobreza se incrementaría hasta
54.81 por ciento.
Para poder lograr la reducción
de la pobreza a la mitad en 2015,
volviendo a las Metas del Milenio,
es necesario implementar polí cas
pro-poor —crecimiento en favor de
los pobres— que busquen el crecimiento y la distribución de manera
conjunta para que la población que
se encuentra en riesgo de pobreza
no caiga en ella y, a la vez, reforzar

los programas asistencialistas para
evitar que los pobres se sitúen en
pobreza extrema.
Es recomendable implementar
mediciones de pobreza que atrapen la realidad de la población
mexicana. De acuerdo con nuestros resultados, México cierra la
década 2000-2010 con una población en riesgo de empobrecerse
de 54.81 por ciento del total de
sus habitantes, los que significaría
unos 61 millones 586 mil 681 habitantes. Habrá que con nuar con
estudios y revisiones sobre otros
factores que pudieran alimentar
este fenómeno. La excesiva emisión de plás cos o tarjetas de crédito, la falta de previsión de ac vos
y la poca o nula cultura financiera
han generado gran endeudamiento dentro de la población sin que
esta pareciera percatarse de ello.
Incluir variables como el endeudamiento o el desempleo dentro de
las mediciones podría arrojar una
perspec va que explique cómo es
que la clase media sigue empobreciéndose y cómo, a pesar de programas focalizados a los pobres,
esta problemá ca de carencia en el
país con núa en aumento.

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ANEXOS
ANEXO 1. Mapas

•
•
REGIÓN NORTE
•

•

Baj a Cal i!ornl.a. Baja Cal ifomla Sur. CoahuHa.
Ch(huahua, NuO'Jo Loón. Slnaloa, Sono,a y Tamaullpas.

REGIÓN TRADICIONAL
•

Aguasca11entos. Collma, Durango, Guanajuato.

Jal co. Mlchoacán , Nayarít, San Luis Potosi 'i Zaealecas.

REGIÓN CENTRO
Distñto Fodernl, Hldalgo, Estado da Méxk:o. Morek)s,
Puebla. Ouerétaro y Tlaxca!a .

• REGIÓN SUR-SURESTE
Campoc:ha, Chiapas, Guerrero, OaJiCaca, Qui ntana Roo,
Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Fuente: Elaboración propla en ba'!le a le ~

ación de CONAPO (2004), citada en Zúftlga )' lelte (2006)..

Mapa 1. Fuente: elaboración propia con base en Conapo (2004) y Jorge Durand (2005).

ANEXO 2. Cuadros
Cuadro 1. Los ingresos per cápita promedio de los hogares en las regiones de México
Región/Año
2010
2008
Región Norte

$ 10 909 66

$ 12 455.77

Región Tradicional

$ 8 539 49

$ 9 299.01

Región Centro

$ 9 228 99

$ 9 204.24

Región Sur-Sureste

$ 8 067 94

$ 8 461.46

MÉXICO

$ 9 164 97

$ 9 858.08

30

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Cuadro 2. Líneas de pobreza o de bienestar mínimo Coneval
NIVEL/AÑO

2000

2006

2008

2010

ALIMENTARIA

$ 626.62

$ 809.87 $ 949.38 $1 047.94

CAPACIDADES

$ 768.55

$ 993.31 $1 164.41 $1 285.30

PATRIMONIAL

$1 257.25 $1 624.92 $1 904.84 $2 102.59

Fuente: Líneas de pobreza urbana Coneval en pesos corrientes para agosto de cada año.
http://www.coneval.gob.mx/Medicion/Paginas/Pobreza-por-ingresos.aspx

Cuadro 3. El ingreso per cápita por hogar 2010
CUADRO RESUMEN: Importes trimestrales promedio de los ingresos
per cápita 2010
REGIÓN

ING_TRAB

RENTAS

TRANSFER

OTROS

TOTAL
INGRESO

REGIÓN NORTE

$ 7 671.69

$ 752.72

$ 2 457.08

$ 28.17

$ 10 909.66

REGIÓN
TRADICIONAL

$ 5 912.37

$ 334.55

$ 2 287.15

$ 5.41

$ 8 539.49

REGIÓN CENTRO
$ 6 941.17
$ 374.32
$ 1 907.08
$ 6.42

$ 9 228.99

REGIÓN
SUR-SURESTE

$ 5. 877.28

$ 393.81

$ 1 791.17

$ 5.68

$ 8 067.94

MÉXICO

$ 6 568.48

$ 462.61

$ 2 122.50

$ 11.39

$ 9 164.97

Elaboración propia con base en los microdatos de la ENIGH 2010 (INEGI, 2010)

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�Ana Beatriz Carrera Aguilar / Mario Camberos Castro / Joaquín Bracamontes Nevárez

Cuadro 4. ParƟcipación (%) por Ɵpo de ingreso per cápita 2010
CUADRO RESUMEN: Par cipación por po de ingreso (%) 2010
REGIÓN

ING_TRAB

RENTAS

TRANSFER

OTROS

REGIÓN NORTE

70.32%

6.90%

22.52%

0.26%

REGIÓN TRADICIONAL

69.24%

3.92%

26.78%

0.06%

REGIÓN CENTRO

75.21%

4.06%

20.66%

0.07%

REGIÓN SUR-SURESTE

72.85%

4.88%

22.20%

0.07%

MÉXICO
71.67%
5.05%
23.16%
0.12%
Elaboración propia con base en los microdatos de la ENIGH 2010 (INEGI, 2010).

Cuadro 5. Las deudas per cápita por hogar 2010
TERCEROS

PA G O _
DEUDAS
TAR

BALANCE

OTRA_
ERO

TOTAL
DEUDA

REGIÓN
$ 152.39
NORTE

$ 25.83

$ 216.66

$ 110.88

$ 148.97

$ 139.69

$ 794.41

REGIÓN
TRADICIO- $ 83.03
NAL

$ 25.17

$ 222.40

$ 140.35

$ 119.19

$ 187.35

$ 777.49

REGIÓN
$ 100.43
CENTRO

$ 21.15

$ 234.24

$

70.85

$ 110.46

$ 82.42

$ 619.56

REGIÓN
S U R - S U - $ 65.13
RESTE

$ 21.97

$ 142.10

$

98.44

$ 101.31

$ 124.41

$ 553.36

$ 99.70 $ 23.66
$ 203.48 $ 107.30 $ 120.25 $ 136.75
MÉXICO
Importes trimestrales promedio
Elaboración propia con base en los microdatos de la ENIGH 2010 (INEGI, 2010).

$ 691.14

REGIÓN

CUOTA

Cuadro 6. ParƟcipación (%) por Ɵpo de deuda per cápita 2010
REGIÓN

CUOTA

TERCEROS

PAGO_TAR

DEUDAS

BALANCE

OTRA_ERO

REGIÓN NORTE

19.18%

3.25%

27.27%

13.96%

18.75%

17.58%

REGIÓN TRADICIONAL

10.68%

3.24%

28.60%

18.05%

15.33%

24.10%

REGIÓN
TRO

CEN16.21%

3.41%

37.81%

11.44%

17.83%

13.30%

REGIÓN
SURESTE

SUR11.77%

3.97%

25.68%

17.79%

18.31%

22.48%

MÉXICO
14.43%
3.42%
29.44%
15.53%
17.40%
Elaboración propia con base en los microdatos de la ENIGH 200 (INEGI, 2010).

19.79%

32

revista realidades 16x21_2016_2.indd 32

07/02/2017 10:54:04 a.m.

�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

Cuadro 7. Porcentaje de hogares en pobreza y en riesgo por regiones
% HOGARES EN POBREZA POR REGIONES
AÑO 2000
% DE HOGARES POBRES

POBLACIÓN

MÉTODO LP

MÉTODO LP&amp;DEUDAS

EN RIESGO

REGIÓN NORTE

28.86%

41.67%

12.81%

REGIÓN TRADICIONAL

51.33%

62.17%

10.84%

REGIÓN CENTRO

42.47%

53.97%

11.50%

REGIÓN SUR-SURESTE

65.40%

74.28%

8.88%

MÉXICO

46.89%

57.91%

11.02%

REGIONES

AÑO 2006
% DE HOGARES POBRES

POBLACIÓN

MÉTODO LP

MÉTODO LP&amp;DEUDAS

EN RIESGO

REGIÓN NORTE

23.62%

38.02%

14.40%

REGIÓN TRADICIONAL

37.40%

51.58%

14.18%

REGIÓN CENTRO

32.72%

46.81%

14.09%

REGIÓN SUR-SURESTE

51.28%

64.31%

13.03%

MÉXICO

36.02%

49.95%

13.93%

AÑO 2008
% DE HOGARES POBRES

POBLACIÓN

MÉTODO LP

MÉTODO LP&amp;DEUDAS

EN RIESGO

REGIÓN NORTE

27.67%

35.40%

7.73%

REGIÓN TRADICIONAL

42.55%

49.69%

7.14%

REGIÓN CENTRO

40.64%

48.74%

8.10%

REGIÓN SUR-SURESTE

55.23%

61.85%

6.62%

MÉXICO

41.46%

48.93%

7.47%

AÑO 2010

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

revista realidades 16x21_2016_2.indd 33

33

07/02/2017 10:54:04 a.m.

�Ana Beatriz Carrera Aguilar / Mario Camberos Castro / Joaquín Bracamontes Nevárez

% DE HOGARES POBRES

POBLACIÓN

MÉTODO LP

MÉTODO LP&amp;DEUDAS

EN RIESGO

REGIÓN NORTE

33.86%

45.17%

11.31%

REGIÓN TRADICIONAL

46.45%

54.46%

8.01%

REGIÓN CENTRO

41.58%

51.41%

9.83%

REGIÓN SUR-SURESTE

59.65%

67.00%

7.35%

MÉXICO
45.10%
54.28%
9.18%
Elaboración propia con base en los microdatos de las ENIGH 2000, 2006, 2008 y 2010.

Gráfico 1. Porcentaje de hogares sin riesgo de pobreza por regiones:
periodo 2000-2010
70,00%
64,60%
61,98%
60,00%

58,33%
53,19%

50,00%

50,05%

46,03%

54,83%

51,26%
51,07%

48,59%

50,31%

48,42%
40,00%

45,72%
45,54%

42,09%
37,83%

38,15%
33,00%

35,69%

----

--+- REGIÓN NORTE

30,00%
25,72%
20,00%

REGIÓN TRADICIONAL

- --+- REGIÓN CENTRO
REGIÓN SUR-SURESTE
MÉXICO

10,00%

0,00%
2000

2006

2008

2010

Elaboración propia con base en los microdatos de las ENIGH 2000, 2006, 2008 y 2010.

34

revista realidades 16x21_2016_2.indd 34

07/02/2017 10:54:04 a.m.

�~
~

35

07/02/2017 10:54:05 a.m.

-

REGIÓN TRADICIONAL
0 1 Aguascalientes
06 Colima

10 Durango
11 Guanajuato
14 Jalisco
16 rvlichoacán de QQ,wp,Q.
18 Nayarit
24 San Luis Potosí
32 Zacatecas

Hogares
en pob reza
patrimonial

Índice H
Pobreza roca.l

Índice I
Pobreza patrimonial
LP-S2,102.59

29 074 332

131 13922

0.45 105

0.10487 1

865 ! SI
176 007
726 761
988 355

0.3033 1
024348

697 176
942 645

262 407
42 854
285 272
41 1 063
223 430
274 097
261 544
402 800

0.092 191
0.083016
0.098492
0. 124 195
0.08562 1
0.091449
0.090352
0.100659

288 328
184 443
406 355
1 362430
1 905062
1112 522
283 285
641 514
408 861

114 462
54 364
213 443
702 666
636619
635 973
126 710
322 868
255 393

0.39699
029475

$ 95 541
$
33 691
$ 235 728
$ 761 970

2 558 782

568 414
422 658
1 599 680
206 561
805 100
177 703
158 917

l 251015
74 1 515

0.39253
0.4 159 1
0. 17860
0.36964
0.375 15
0.4273 1

$

~·
Total de

C9_.1t_Q

!mfilll.M Pll!!mM'.

.c&amp;J.l!l per kiPJlii,

!mfilllM
$ 3220 5 19443 .23

12436 839841.67

112 371 219

51360359

$
$

167 345 297.43
21 938 52295

$

235 440 555.92

3 222001
643 397
2 753 703
3 435 598
4 602 274
2 744 253
2 63 1 866
3 287432

977 258
156 654
1080898
1 428 887
821961
1014398
987 339
1 404 747

$
$
$
$
$
$
$
$

44
6
62
103
22
57
54
103

934 490.04
00 1 4813 1
137 799. 14
4 11 542.86
806 838.8 1
562 418.97
648 76622
77 1 175.80

1 205018
647 339

478 375
190 801
837 452
2 886 808
2 470 510
2 401 252
494 417
1 341 789
950 663

$
$
$
$
$
$
$
$

22
9
60
185
!IS
202
30
82
90

860 391.67
599 438 88
080 650.23
468 159.0 1
265 074.50
453 016.90
540 059 08
2 12 759.57
111 315.8 1

1965993
1805153

$
$
$
$
$
$
$

76 759 749.89
142 693 550.36
356 340 970.50
49 648 585.49
235 336 742.32
35 937 296.54
45 652 376.40

$
$
$

24 4 19 738 76
3182 11 069.07
180 503 825.38
180 0 12 329.33
16 659 825.4 1
109 530 47757
410 26 1 624.87
57 377 313.23

$ 359 466 485.69
$
83 902 528.42
$ 213 031 202.20
$ 206 301 16914
$ 361897 305.88

143.58

0 .51574
0.334 17

0.083757
0.096580
0. 103064
0. 102533
0.093037

0.57 165

0. 121322

O 44729
0 .50329
0 .62465

0.1233 17
0. 12296 1
0. 120009

$
$
$
$

0.222 14
0 .68578
0.43349
0.43 153
O 58654
0.37686

0.083978
0. 112781
0.093594
0.094972
0.11 141 0
0.095990
0.093229

$ 265 491 633.53
$ 609437732.38
$14580414 18.02
$ 187418 048.19
$ 99289348 1.95
$ 140 807 430.93
$ 186 333 780. 79

8 850 149
2 632 258
15099239
1 806943
5 791146
1 847 561
1163140

0.112494
0. 126443
0. 130435
0.1313 10
0.106247
0.103242
0. 119562
0. 1077 11

$ 92646 3 1549
$ 1340230243.31
$ 764 645 792.50

829 322
4 672 793
3 516805

0.52526

!llJlwlJw

en IW.bmll
patrimonial

$

10263
894.49
707.63
447305947.18
764 404 690.26
119 166 11 9.49
341 663 403.59
335 426 126.74

1 594 351
5 597 358
7 392 921

4 200 565
1 105 367
2 666032
1 521 925

$

REGIÓNCElvTRO

09 Distrito Federal
13 Hidalgo
15 México
17 Morelos
21 Puebla
22 Querétaro
29 llaxcala

616 316
3 690209
478 674
1 372 624
471 540
284 973

REGION SUR.SURESTE
04 Campeche
07 Chiapas
12 Guerrero
20 Oaxaca
23 Quintana &amp;&amp;
27 Tabasco
30 Veracruz IhY.{
31 Yucatán

218 593
1109462
830 184
948 880
382 366
579 441
2040150
510713

98 142
840 947

549 465
577 522
103 687
340 994
1206740
23 1 427

0.55766

O 44897
0.75798
0 .66 186
0.60864
0.27 11 7
O 58849

0.59 150
0.453 14

739061 139.47

3 895 735

$
59118 573.33
$ 421 928 486.36
$ 1 500 789 947.53
$ 220 498 547.51

l 35 6 853
2 232097
7463 132
1 962 648

$

6545415
779 74 5
3 396 743
696 266
648 632

372 342
3 54 1 871
2 327 630
l 371 082
367 941
1 313 562
4 414 411
889 364

$

$
$
$
$

Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

F"

MÉXICO
REGIÓN NORTE
02 Baja California
03 Baja California Sur
05 Coahuila de Zaragoza
08 Chihuahua
19 Nuevo León
25 Sinaloa
26 Sonora
28 Tamaulipas

Total
de boga.res

Cuadro 8. Índices de Pobreza 2010 - Método Líneas de Pobreza

"~'""

* Es la población total con el factor de expansión de la ENIGH 2010.
Elaboración propia con base en los índices H e I obtenidos a nivel país,
estado y región con base en la ENIGH 2010 (INEGI, 2010).

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

revista realidades 16x21_2016_2.indd 35

1

RLGIONLS

�36

--

~:.I

p

~

--

REGIO.NE-S
MÉXIC O

Total
de bogares

Hogares

indice U

to pobttu
patrimonia]

Pobrna 101:aI

i.ndice l ..
Pobrna
pa rrimoniaJ
LP-51 102.59

Couo
mtnsu aJ por bogar

29074 332

15 781 769

0.:542808

0.115004

S 14 736918 929.95

86 jDJ
176 007
726 761

340 055

0.393059
0.32:Sj04
0.:509176
0.548122
0.321628

0.111690
0.100113
0.103540
0.135212
0.086995

;
;

I.ndM dn os
to pob ttn

Tou]dt
Pobbción

indice U

Cou optrdpita
mtnsua]

Pobreu 101:aI

patrimoniaJ

112 371219

615 86 681

0.54S06:S

S 3 816124 879.91

3222001

1266 43j
209 428
1402 118
1983 126
1480 219

0.393059
0.325504
0.509176
0.548122
0.321628

;
;

79 858 205.22
12 059 524.91

s

80560411.31
04013 891.56
73 :597 929.02

1349 127
1100 975

0.491619
0.452521

1 723 246
10 504 675

0.524192
0.4504,tTI

REGI0,\1 NORTE
02Baja California
03 Baja California Sur
05 Coahuil..a de Zaragoza

OS Chihuahua
19 NuevoLeón
25 Sm..il.oa
26 Sonora
28Tmmilipas

:[ RN

REGI0,\1 TRADIO0NAL
0I Aguascaliel:ltes

988
1251
741
697

')7291

370 049
541 739

355
0D
515
116

402 361
364 543
315 4$7

0.491619
0.452521

942 645
6388 615

494 127
l 885 651

0.524192
0.4516859

;

297 408 407 .02
4.4083 810.40
305 243 962.37
535 364 166.99
270 754 416.41

0.095842
0.130497

;
;

271 871 7.B .63
326 781 223.92

0.104952
0.1084996

s

';

380269 687.46
S 2 ,109 969 663.14

643 397
2 753 703
3435 599

4 602 274
2 744
2631
3 287
23 320

253
S66
432
523

288 328

143 429

0.497451

0.099047

s

124 835 977.63

1205 018

599 437

0.497451

06Co!Dlla
l0 Durango
11 Guanaju.;llo

184 443
406 3:S:S
1362430

72213
240 6:52
931 007

0.391519
0.:592221
0.610605

0.111708
0.108936
0.109230

59 528 168 .07
216268 020.:56
777 758 977.41

647 339
1:5943:51
5 597 359

253 446
944 208
3 417 777

0.39Dl9
0.:592221
0.610605

14Jal.isco
16 Michoacán de Ocampo
I S Nayarit
24 San Luü PotoJí

100:S 062
1 112 521

8219:SI
693 82:S

0.4314:56
0.6236:SI

0.137144
0.132216

'
'ss

0.529230
0.558540

0.128804
0.139854

;
;

''"""""

149 923
358311
279 166

0.680344

0.122950

919 779 480.14
728 261 694.53
!5 S 429 201.30
437 872 719.28
261672.046.10

7 392
4200
110:S
2 666
1 521

3 189
2619
584
1489
1035

0.43 14:56
0.62365 1

283 28:S
641 514
408 861

¿ RT
REGION CE.\rrRO

6 591 800

3 590 3n

0.5-145906

0.120911 7

S 3 565 645 941.70

09 Distrito Federal

2 558 782

842 079

0.329093

0.089 115

545 724 57l.95

13Hidal.go

4:52 692
2 000 14:S
257 629

0.134513
0.542014
0.539212

0.115887
0.098861

17Mord.os

616 316
3 690 209
478 614

0.102336

411 103 261.02
S l 701153 537.68
; 209 256 952.93

21 Puebla
22Quetétaro

1 372 624
471 540

913 219
219 94:S

0.113645
0.114125

s
s

2911ucal..a

284 913
9473 118

185 618
4 870 325

0.665309
0.464319
0,65 1353

0.094678

;

0.5141206

0.1045136

218 593
1109 462
830 184

115 130
887 104
597 904

0.:529431
0.199580
0.120207

0.120247
0.130475
0.139898

948 880
392 366
519 441

635 303

0.669529
0.340982

0.133 808
0.129 714

s
s

0.108825
0.124447
0.117260

;

0.1258627

lH.Hxko

I RC
REGIÓN SUR-SURES TE
04Campeche
07Ch~as
12Guenero
20O:ixac:a

23 Quint:w Roo
27Tabasco
30Veracru.z Ua..-e

HYucatin

¿ RSS

130 380
393 291

2040 !:SO
510 713

1387 424
289 273

0.67875 2
0.680060
0.564452

6 619 789

4 435 415

0.6700236

''
''
s'

73 461 513.98
86563 691.26
109039 310.17
658304 U 0.24

721
68:S
994
085
432

0.529230
0.:558540
0.680344

l S 930 875

14133 785

0.5-150562

''
s'
''
''
s'

9 850 149

2 9 12 525

0.329093

s

157 781550.75

2 632 239
15099 239
1806 943

1 933 427
8 183 999
972 518

0.734:513
0.542014
0.538212

110 303 962.70
41:S 756 846.89
55433 891.34

920646 239.79
20:S 849 840.21

5 791 146

3 852 001
957858

0.665309
0.464319

''
''

1:5081 7 01 8.51
S 4252 72:2 489.11

1163 140
37190 435

757 61:5
19 470 842

0.651353
0.5235444

829 322
4 672 793
3 516 805

439 069
3 736 274
2532 926

0.529431
0.799:580
0720207
0.669529
0.340982
0.618152

;

'
'
;

';

111010 415.97
S l 024 993 826.82
745 028 038.22

565
367
032
92:S

1847 561

3 895 735
1356 953

2608 309
462 663

S l 328 028 392.64
273 133 519.48

2 23 2 097
7463 132
1 962 648

1515 041
5 075 376
1107 821

S 4 584 %3 214.41

25929 385

l 74n379

'

733 832 534.19
126184 161.99
346663 821.14

921

0.680060
0.564452
0.6740375

''

29 869 847.02
16961 06:S.87
:s:s 120 622.05
189311116.99
23701
192 880
40602
105363
71 909

:516.94
:523.93
456.3 8
m.o3
366.66

912 773 555.99

218212 618.81
52537 616.10

36950 65 5,25
S 1 070 250 429.08

''
''
'

''

s
s

29260 152.91
243 364 439.09
175972818.S I
178738 803.55
35 559 148.17
89992 155.34
363 034 871.93
71073 790,18
11 13 1n 101 .85

Ana Beatriz Carrera Aguilar / Mario Camberos Castro / Joaquín Bracamontes Nevárez

,~
-

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Cuadro 9. Resumen Índices de Pobreza 2010 - Método LP modificado
(Ingresos-Deudas)

* El cálculo del índice i toma en cuenta el ingreso corriente contra el portafolio de deudas.
Elaboración propia en base a los índices H e I obtenidos a nivel país, estado y región con base
en la ENIGH 2010 (INEGI, 2010).

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-1

�Riesgo de pobreza en las regiones mexicanas: Una esƟmación con un método

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Recibido: 18 de agosto de 2016
Aceptado: 1 de noviembre de 2016

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�Gobernanza del Desarrollo Local: Hacia un disposi vo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica

Gobernanza del Desarrollo Local:
Hacia un disposiƟvo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica
Governance of Local Development:
Towards a Social Work device for water
sustainability
Javier Carreón Guillén
Michiko Amemiya Ramírez
José Marcos Bustos Aguayo
Margarita Juárez Nájera
Gerardo Arturo Limón Domínguez
Minerva Isabel Pérez Ortega
Cruz García Lirios

Resumen

E

n el marco de las propuestas
de ecociudad y ecoaldeas, el
obje vo del presente trabajo
fue derivar de conceptos generales
de gobernanza un disposi vo con
la finalidad de diagnos car, intervenir y evaluar las asimetrías entre
actores polí cos y actores sociales
con respecto a las problemá cas
hídricas, así como la ges ón de los
recursos hídricos. Para tal propósito, desde la perspec va del trabajo social, se realizó un estudio
documental con una selección no
probabilís ca de fuentes indexadas
a repositorios líderes de América
La na, considerando el periodo de
publicación de 1974 a 2016, el re-

gistro ISSN y DOI, así como las palabras clave. Se advierte la importancia de establecer una mediación
entre los obje vos, tareas y metas
del Estado con respecto a la sociedad civil organizada.
Palabras clave
Gobernanza, sustentabilidad, recursos hídricos, disposi vo, Trabajo
Social
Abstract
Within the framework of eco-urban and eco-village proposals, the
objec ve of the present work was
to derive from general concepts
of governance a device for the

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�Javier Carreón Guillén / Michiko Amemiya Ramírez / José Marcos Bustos Aguayo /
Margarita Juárez Nájera / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Minerva Isabel Pérez Ortega /
Cruz García Lirios

purpose of diagnosis, to intervene
and to evaluate the asymmetries
between poli cal actors and social
actors with respect to water problems, as well as Such as the management of water resources. For
this purpose, a documentary study
was conducted with a non-probabilis c selec on of sources indexed
to leading La n American repositories, considering the period of
publica on from 1974 to 2016,

ISSN and DOI registra on, as well
as keywords. The importance of
establishing a media on between
the objec ves, tasks and goals of
the State with respect to the organized civil society is warned.
Keywords
Governance, sustainability, water
resources, device, Social Work

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�Gobernanza del Desarrollo Local: Hacia un disposi vo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica

Gobernanza del Desarrollo Local:
Hacia un disposiƟvo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica
Governance of Local Development:
Towards a Social Work device for water
sustainability
Javier Carreón Guillén 13
Michiko Amemiya Ramírez 14
José Marcos Bustos Aguayo 15
Margarita Juárez Nájera 16
Gerardo Arturo Limón Domínguez 17
Minerva Isabel Pérez Ortega 18
Cruz García Lirios 19

Introducción

L

as problemá cas hídricas han
sido estudiadas desde las
ciencias en general y las ciencias sociales en par cular como
una consecuencia de las polí cas
públicas de oferta del recurso hídrico y en función de las demandas
del mercado agroindustrial y el uso

residencial (Aguilar, Carreón, García, Hernández y Rosas, 2015). La
triada: Estado, ciudadanía y mercado ha sido abordada desde sus
relaciones de dependencia que,
en un sen do polí co se atribuye
a la ausencia de una rectoría gubernamental en materia de abastecimiento como la causa principal,
o bien, desde la economía se atri-

13 Doctor en Administración por la UNAM, Profesor Titular “A” UNAM-ENTS. javierg@unam.mx
14 Doctora en Sustentabilidad, Profesora UNAM, Coyoacán: amrami@hotmail.com
15 Doctor en Psicología, Inves gador S.N.I. Profesor, UNAM, Zaragoza: marcos.bustos@unam.mx
16 Doctora en Psicología, Inves gadora S.N.I. Profesora UAM, Azcapotzalco: mjn@correo.azc.uam.
mx
17 Doctor en Psicología, Profesor UPN, Chihuahua: galimonxm@yahoo.com.mx
18 Doctora en Ciencia Polí ca, PDI, UNICAN, Santander: miner.perez@unican.es
19 Estudios de Doctorado en Psicología, Profesor UAEMEX, Huehuetoca: cgarcial213@profesor.uaemex.mx

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�Javier Carreón Guillén / Michiko Amemiya Ramírez / José Marcos Bustos Aguayo /
Margarita Juárez Nájera / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Minerva Isabel Pérez Ortega /
Cruz García Lirios

buye a la dinámica del mercado, el
desabastecimiento de sectores civiles (Bulkeley, 2001). En otros casos, desde la sociología se advierte
la falta de par cipación ciudadana
y en todo caso su espiral de violencia la responsable de los conflictos
en torno al establecimiento de un
sistema de cobro equita vo. Incluso, desde la psicología, se señala al
individuo con determinados valores, creencias, habilidades, conocimientos e intenciones como los
responsables directos del derroche
de agua (Carreón et al., 2014).
La presente inves gación que
se desarrolla desde el Trabajo Social propone; 1) la concepción de
los recursos hídricos como bienes
comunes frente a la ideología de
los bienes públicos o privados; 2)
la corresponsabilidad en materia
de conservación de los recursos
hídricos; 3) la ges ón del estado y
la auto-ges ón comunitaria como
factores preponderantes en el sistema de tarifas; 4) la administración consensuada del agua entre
gobernantes y gobernados.
A diferencia de las demás Ciencias Sociales en la que la problemáca está centrada en algún po de
actor económico, polí co, social,
grupal o individual, el Trabajo Social ubica su unidad de análisis en
las diferencias entre los actores a
fin de poder establecer obje vos,

tareas y metas compar das en torno a la sustentabilidad hídrica (García, Carreón y Hernández, 2016).
De este modo, el obje vo del
presente trabajo es establecer la
agenda y los temas de discusión de
las problemá cas hídricas con la
finalidad de generar un disposi vo
de intervención o mediación entre
las partes que están en conflicto por la administración del agua.
Para tal propósito, se llevó a cabo
un estudio no experimental, trasversal y documental con una selección no probabilís ca de fuentes
indexadas a repositorios líderes de
América La na –Dialnet, La ndex,
Redalyc–, considerando para su
búsqueda las palabras clave –“gobernanza”, “sustentabilidad”, “Desarrollo Local”, “recursos hídricos”,
“disposi vo” y “Trabajo Social”, durante un periodo que va de 1974 a
2016. Posteriormente, la información fue registrada en dos matrices
de análisis de contenido (véase Tabla 1 y 2 en el anexo) y especificada
en un modelo para el estudio de la
problemá ca
El proyecto se inscribe en la
división de Ciencias Sociales y Humanidades, disciplina de Trabajo
Social, área de especialidad en
promoción de corresponsabilidad
sociopolí ca, pero también incluye conceptos de la economía ecológica, la sociología ambiental y la

42

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�Gobernanza del Desarrollo Local: Hacia un disposi vo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica

psicología de la sustentabilidad, así
como de la psicología de las representaciones sociales. El proyecto
fue auspiciado por la Universidad
Nacional Autónoma de México,
Dirección General de Asuntos del
Personal Académico, Programa de
Apoyo a Proyectos de Inves gación
e Innovación Tecnológica.
Gobernanza del Desarrollo Local
Sustentable
Desde la economía ecológica y la
sociología ambiental se han construido propuestas que la ciencia
polí ca ha conjuntado y nombrado
como gobernanza del Desarrollo
local para dar cuenta de los procesos de alianzas entre las micros, pequeñas y medianas empresas con
respecto a trasnacionales y mul nacionales dedicadas al emprendimiento y la innovación de productos agroindustriales y al mismo
empo orgánicos, libres de agentes
transgénicos (Anaya, 2014).
En este marco sociohistórico, la
Gobernanza del Desarrollo Local
Sustentable obedece a los lineamientos de las cumbres mundiales
de la erra y el cambio climá co tales como; el derecho al acceso a los
recursos hídricos (Flores, 2013). En
virtud de que las polí cas del cambio climá co an cipan escenarios
de sustentabilidad en las ciudades,

han orientado la ges ón y administración de los recursos naturales en
general y los recursos hídricos en
par cular hacia un modelo urbanís co conocido ecociudad, la cual
está indicada por un transporte de
cero emisiones con mayor cobertura y rapidez de movilidad, edificios
bioclimá cos con procesos de reu lización y reciclaje, así como las
ecoaldeas con infraestructura y eslos de vida orientados a la conservación de los recursos naturales,
integrados en un sistema de seguridad y salud pública ambiental en
la que los residuos son tratados y
la promoción del autocuidado y
el comportamiento sustentable
regulen la densidad poblacional,
la diversidad étnica y los espacios
naturales; la producción a par r de
la disponibilidad de los recursos, o
bien, la difusión de es los de vida
resilientes ante las con ngencias
ambientales, los desastres naturales o las crisis ecológicas (García,
Carreón, Hernández, Bustos y Aguilar, J2016).
Sin embargo, la ges ón y administración consensuada o gobernanza del Desarrollo Local alcanzará la sustentabilidad si puede
ges onar los conflictos derivados
por el manejo de los recursos hídricos y los procesos derivados de
producción y consumo (Sen, 2011).

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

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�Javier Carreón Guillén / Michiko Amemiya Ramírez / José Marcos Bustos Aguayo /
Margarita Juárez Nájera / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Minerva Isabel Pérez Ortega /
Cruz García Lirios

Gobernanza de la sustentabilidad
hídrica
Si la gobernanza del Desarrollo Local Sustentable refiere a la generación de ecoaldeas integradas no
sólo en una infraestructura de ecociudad, sino además interdependientes en torno a los recursos que
son considerados comunes, entonces la sustentabilidad hídrica estaría en función de la autoges ón de
las ecoaldeas y la administración
rectora del estado en la ecociudad.
No obstante que la autoges ón
de ecoaldeas y la administración
rectora de una ecociudad son compa bles, en materia de sustentabilidad hídrica las polí cas de abastecimiento del agua dependen de un
sistema tarifario que no siempre es
equita vo, ya que el Estado subsidia y condona el pago del servicio de agua potable de un modo
discrecional. Por consiguiente, la
copar cipación entre los actores
polí cos y sociales organizados es
menester en la edificación de un
sistema de cobro (Soto, 2012).
Se trata de un escenario en el
que la gobernanza de la sustentabilidad hídrica depende de programas y estrategias para el financiamiento de la captación, extracción,
distribución, consumo, reu lización, tratamiento y redistribución
del agua, pero las diferencias entre

las partes no sólo se ven reflejadas
en los secuestros de unidades de
abastecimiento o “pipas”, sino en
el traslado de las ofensas verbales
a las confrontaciones agresivas entre usuarios que cierran avenidas,
conductores y policía local, sino
además an cipan escenarios de
exacerbación de las asimetrías y los
desencuentros entre gobernantes
y gobernados (Lefébvre, 1974).
En tal situación, las Ciencias Sociales han contribuido al diagnís co
e intervención de los factores que
impiden a una localidad desarrollarse sustentablemente, pero han
ignorado los regímenes polí cos y
las formas de Estado desde las que
se fundamentan las polí cas hídricas, alimentarias y nutricionales.

Desde el Trabajo Social se
han propuesto disposi vos
de intervención, siguiendo los
planteamientos de biopoder y
biopolí ca para establecer un
disposi vo del Estado observable en sus polí cas públicas, así
como un disposi vo de la ciudadanía iden ficable en sus representaciones y acciones colec vas.

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�Gobernanza del Desarrollo Local: Hacia un disposi vo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica

Hacia un DisposiƟvo del Trabajo Social para la Sustentabilidad
Hídrica
Desde sus orígenes altruistas y
técnicos, el Trabajo Social ha gesonado y suministrado apoyo a
grupos vulnerables, marginados y excluidos pertenecientes
a la sociedad civil (Carballeda,
2004). A medida que la disciplina obtuvo un estatus cien fico,
generó un disposi vo acorde a
los disposi vos del Estado, pero
también a los disposi vos de la
sociedad civil ante con ngencias ambientales, catástrofes
naturales o crisis ecológicas.
De este modo, el Trabajo Social se especializó en la observación y registro sistemá co de los
disposi vos gubernamental y
civil, advir endo sus diferencias
y similitudes que en ambos casos profundizan la brecha entre
gobernantes y gobernados con
respecto a la ges ón y administración de los recursos naturales
(Carreón, Bustos, García, Hernández y Mendoza, 2015).
Las asimetrías entre los actores polí cos y sociales organizados de la ciudadanía han sido
debidamente estudiadas por

el Trabajo Social, que encontró
en el concepto de biopoder y
biopolí ca los ejes de sus planteamientos de diagnós co, intervención y evaluación que le
otorgaron un estatus de ciencia
(Foucault, 1987).
Es sabido que el concepto de
biopoder refiere a un contexto
autoritario y totalitario de vigilancia y cas go entre los regímenes despó cos y oligárquicos
que ni siquiera consideraban a
sus súbditos dignos de ser tomados en cuenta en la administración de los recursos naturales (Bourdieu, 2002). En este
sen do, el biopoder refiere a la
instrumentación de estrategias
orientadas a minar las capacidades de los súbditos con respecto
a las capacidades de los gobernantes (Carballeda, 2006).
De esta manera, el biopoder
dio origen a la biopolí ca en la
medida en que las monarquías
se transformaron en democracias (Foucault, 2002). Si en las
formas de Estado autoritarias
las decisiones se concentraron
en un solo monarca, en las democracias las elecciones legi maron ese poder unilateral en
el ejecu vo (Foucault, 2003). Es

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

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�Javier Carreón Guillén / Michiko Amemiya Ramírez / José Marcos Bustos Aguayo /
Margarita Juárez Nájera / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Minerva Isabel Pérez Ortega /
Cruz García Lirios

el mismo caso en torno al poder
de inicia va y el poder de veto
que caracteriza a los sistemas
presidencialistas, aunque ya en
las monarquías era común observar esos sesgos instrumentales (Foucault, 2007).
Por consiguiente, el biopoder
o propaganda de la vigilanciacas go y la biopolí ca o propaganda de la rectoría de la seguridad son elementos centrales
en la discusión epistemológica
de la historia del Trabajo Social.
Es decir, que ambos conceptos,
biopoder y biopolí ca, son reflejo de un proceso de dominación
de la clase gobernante para con
los gobernados que el Trabajo
Social ha confrontado desde sus
orígenes, pero que en el marco
del Estado de bienestar sus obje vos fueron absorbidos por
polí cas palia vas de la dominación, la exclusión y el sufrimiento social.
Más aún, tanto biopoder
como biopolí ca son reflejados
en la instrumentación de un disposi vo de control, vigilancia y
cas go que el Estado ha desarrollado desde su fase coerci va
en los regímenes autoritarios
hasta su fase persuasiva en las

democracias par cipa vas (Carballeda, 2008).
Precisamente, sólo hasta el
actual contexto neoliberal, la
ciudadanía empezó a generar
un disposi vo que consiste en;
1) la desesperanza indicada por
la indignación, el miedo, el enojo y la zozobra; 2) la hipermetropía o percepción sesgada de
que los asuntos públicos no se
relacionan con los asuntos privados; 3) la heterocedas cidad
o creencia de que las problemácas derivan de errores polí cos del pasado y 4) el stalkeo o
acciones que pretenden rever r
o aniquilar la propaganda del
Estado como rector de la seguridad.
Esto es así porque las asimetrías entre gobernantes y gobernados se han exacerbado hasta
un punto tal que ambos disposivos se contraponen y parecen
no tener puntos de acuerdos y
corresponsabilidades. En este
escenario, el Trabajo Social ha
generado un disposi vo como
representante de un sector de la
sociedad civil instruida, reflexiva
y competente (Abreu, 2009). Se
trata de un disposi vo para la
intervención e intercesión del

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�Gobernanza del Desarrollo Local: Hacia un disposi vo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica

conflicto entre los actores polícos y sociales (véase Figura 1).
El disposi vo a ende cuesones generales y rela vas a las
diferencias entre quienes toman
las decisiones y quienes las acatan, pero resaltando la inclusión

de grupos vulnerados como las
jefas de familia en el engranaje
de la formación de eco-aldeas
y eventualmente de eco-ciudades (Ribeiro, López y Mancinas,
2007).

Figura 1. DisposiƟvo de intercesión
Sistema
Tarifario

Ética dela
Responsabilidad

Autonomía
Relativa

Administración
consensuada

Ética de la
Preservación

Sistema
Solidario
Fuente: Elaboración propia

El disposi vo resalta la importancia de la intercesión o diálogo no sólo entre gobernantes
y gobernados, sino entre las
iden dades de género; femeni-

na, masculina, bisexual o transexual, ya que la autonomía
rela va está en función de su
iden dad de grupo de referencia o pertenencia, así como del

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�Javier Carreón Guillén / Michiko Amemiya Ramírez / José Marcos Bustos Aguayo /
Margarita Juárez Nájera / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Minerva Isabel Pérez Ortega /
Cruz García Lirios

grupo al que desean pertenecer
(López y Chaparro, 2006). En
este proceso de conformación
de iden dades, los gobernantes desarrollarían la é ca de la
responsabilidad que consis ría
en la diseminación de valores
orientadas al bien común (Pérez y Soler, 2013). Por su parte,
los gobernados desarrollarían la
é ca del cuidado a fin de poder
adquirir los es los de vida para
la sustentabilidad (Gudynas,
2010).
De este modo, la é ca de la
responsabilidad a diferencia de
la é ca de la ganancia o la é ca
de la convicción que puntualizan una relación de suma cero,
alguien pierde y alguien gana,
correlacionaría con un sistema
de cobro ajustado a las necesidades sociales, pero sobre
todo a la disponibilidad hídrica.
De esta manera el aumento, el
subsidio o la condonación de
tarifas estarían determinados
por la responsabilidad social de
la clase gobernante para con la
sociedad civil actual y futura,
garan zando el acceso a los recursos para el desarrollo de sus
capacidades.

Por su parte, la é ca del cuidado o la preservación estaría
vinculada a un sistema solidario
en el que el agua es considerada
un bien común y por tanto suscep ble de ser conservada para
el consumo de otras generaciones de especies en el futuro
(Gomera, Villamandos y Vaquero, 2013).
Ambas é cas, responsabilidad y preservación, así como
ambos sistemas, tarifario y solidario, convergerían en la discusión, acuerdo y corresponsabilidad entre las partes en conflicto.
A par r de asumir que el agua
es un bien común y por lo tanto el desabastecimiento afecta a
quienes consumen por encima
del promedio, o bien, la falta de
pago incide en el suministro de
quienes cumplen con la obligación

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Recibido: octubre 1 de 2016
Aceptado: noviembre 14 de 2016

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

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�50

Indicadores/ Instrumentos

Premisas

Teoria de Sistemas del

Realidad inf inita, Lógica de la ganancia,

El Desarrollo Humano se establece a partir del equilibrio de

Des.arrano Humano
Cen tro/idad -# Periferia

jornada laboral, ~

exclusión

sectorial

entr-adas y salidas de los flujos de capital que se concentran en la
centralidad y se dise minan hacia la periferia, esencialmente en los
sectores mediante instrumentos de ~
generan exclusión
según la lógica de la ganancia y la dinámica del mercado local en
relación con lo global.
El Desarrollo Humano estr iba en los medios y f ines; locales,

Teoría de la Ética deJ

Conci enc ia, medio ambiente,

Des.arroJJo Humano

proxi midad, influ enc ia soc ial

Individuo -# CuJtura
Te01ia del lnstituciona/ismo y

comunicación de riesgos
Campo institucional, isomorfismo,

tiCJÜlJ.~ti.tJJ.[iQ.!w.Jisma deJ
DesarroJJo Humano
Instituciones -# Individua

cooperación, racionalidad, legitimidad,
normatividad

burocracias, diseminado en los ind ividuos a partir de la rectoría del
Estado y la legitimidad de las políticas públicas; generación de
liderazgos sectoriales, campos de acción, isomorfismo, oportunismo
y toma de decisiones verticales.

Teoría de Ja Rectoría del

Arte de gobernar, control socia l,
prevención del delito, procuración e
impartición de justicia

El Desarrollo Humano es una consecuencia de la relación ent re
Estado y Ciudadanía con re sp ecto a la seguridad perc ibida,
procurac ión del delito e impartición de justicia

nac ionales y globales de v alor personal, historia colectiva, libertad y
dignidad humana.
El Desarrollo Humano está centrado en la reproducción de

Estado y la Seguridad paro el
DesarroJJo Humano
Rectoría -# Ci udadanía
Teo ría de las Redes del

Gestión de redes, relac ion es de poder,

El De!.ar rollo Humano consiste en la int errelación de actores

DesarroJJo Humano
Nodo centrol -# nodos
periféricos
Teoría de Jo Gobemanza del

informalidad, fl exibilidad,
multilateral idad, pluralidad, actores y
demandas acumulativas
Bienes, derechos y reglas de propiedad

Desarrollo Humano
Sectores y es/eros -#
Ci udadanía y Gobern antes

micro-in stituc ion ale s

aunque a menudo las decisiones y acc iones son más informales y
fl exibl es en los nodos perifér icos con respecto a la multil at eralidad y
51C!,H0~1Mi~id51d del nodo central
El Desarrol lo Humano es un indicador de un gobierno de bienes
comu8nes con derechos y reglas de propi edad micro-institucional

Teoría del Desarrollo

Representac ion es, objetivac ión, ancl aj e,

El De!.arrollo Humano es: un escenar io de símbolos, signific ados y

Comunitario
Comunidad ~-# Ciudad
Teo ría de la Reproducción del

naturalización, intersubjetividad,
necesidad es, constr ucci ón, altr uismo
~ capitales, campos, ~
~ hlli.l, ~ id entidad,
~ mismidad

discursos compartidos de una comunidad con respecto a su entorno
y la disponibilidad de los recursos.
El Desarro ll o Humano es un instr ume nto de la dominación soc ial de

DesorroJJo Humano
Dominan tes -# Dominados
Teoría de los Flujos
Migratorios del Desarrollo
Humano
Políticas públicas -#
migrantes
Teoría de la Calidad de Vida

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del Desarrollo Humano
Programas so ciales y
servicios pú blicos -# usuarias

~

t r avesía, estancia, r etorno,

los gobernantes con respecto a los gobernados. tal proceso se
disemina en h.o.b.iw~ -~
~ hlli.l, filili~- , capitales y
campos
El Desar rollo Humano es un ideal, factib le mediant e políticas
púb lica.s m.Ylti, e inter culturales en los proc esos de asimilación,
selectividad e identidad de comunidades migrant es en travesía,
estancia y retorno con r e4 sp ecto a grupos oriundos.

selecció n, asi milación, identidad,
adaptación, redes, demandas,
i nte re ultural ismo mu lticu ltu ral ismo,
etnoc entrismo
Calida d de los procesos y productos,

El Desarrollo Humano está indicado por los rec ursos obj etivos y

bienestar subjetivo, compromiso y
satisfacción

subj etivos, refl ejados en el compromiso y la sati sfacción de los
gobernados para con las políticas públicas.

Javier Carreón Guillén / Michiko Amemiya Ramírez / José Marcos Bustos Aguayo /
Margarita Juárez Nájera / Gerardo Arturo Limón Domínguez / Minerva Isabel Pérez Ortega /
Cruz García Lirios

p
lb

Teoría/ Modelo/ Actores

Anexo
Tabla 1. Marcos teóricos del Desarrollo Humano Sustentable

~

~:.I

Fuente: Elaborada con los hallazgos del estudio

revista realidades 16x21_2016_2.indd 50

-1

�Gobernanza del Desarrollo Local: Hacia un disposi vo del Trabajo Social
para la sustentabilidad hídrica

Tabla 2. Estado del conocimiento
Año
.Antropocentrismo.. "donde la natl!lr.a\ez.a oo tiene
dE-recho.s ,propm, sino ql!le Éstos ,re.s.ide:n úrnica me-.nte e:rn

2.ru.D

las personas. Úlnic.arnerate lo.s. :seres liluinaOO!., en tanto

oogoo.sce-.ntes

y sintif-.lilte-5,

ron

m .agerntes mora1e:s que

Muestra

Espedfic.ación

3.8

trab ajos. ql!tE' s,e,
publica ron dura rnte e:1
periodo Ql!le va de 1.972
a 2009

La
Teoma
i!Je
las
Re:p:resie:ntacior-B :sooia1es
(TRS )
.adve rtiria n
constrl!ICOOries juridic.as para
.atribuir deredlos .a la
humanidad e-.n meno.se.abo
de \o.sdE:rE-CraOSde lasde:rnás
especie.s .a reyroducirse y
cOEXist:ir

tra'bajo.s. ql!!E' se
publica rom dura rnte El
periodo ql!lE' va de 1.972
a 2009

La TRS tra ta de d ar ~nta
del equilibrio mora 1, ética y
conductua lmerate e-.rntor;oo .a1
w ·balance propiciado por e l
utilita ris:rno
La
TRS
explor.arian e-:1
para leJis:mo
erntre
la
dominación de la naturaleza
y la dominación de la mu,F-'r
bajo urn patliia rcaOO
La TRS pla rntea ría ql!le e l
a rntropoce.ntrimlo e:. una
constrl!IOOió:rn
~ -a 1 ql.lfdesa rrdlla pe:rc:epdones de
utilidad sobre l\o.s ,r&amp;1.1rso:s
del emtorno ql!le son
comufi'le:S. .a otros grupo.s.
La
TRS
describiría
cognitiv.a rnemte la relación
erntre
imdiviidl!JOS
con
res:pe.&lt;to a su emorno

puec:len otorgar esos v.a'lores, y discutir en kt.s. esce~ rio.s.
politico.s. sobre la .administración del erntoroo_... ,{p. 48) "un
modo de se:r de:I ml!lndo, una co.s.r:novis.ión qtE e.xpriesa un
tipo de ~ que sustenti li dua'lidad
natura1ez.a--soo&gt;E-dad. Las va'loracio.OE'.S se hace-.rn de
acuerdo a l belilEfx:io o veJrtaja huma na, COlilVlirtiendo el
c1 mhie:nte,
en o bjetos, par.a ili'tStrulll!:Ji'Jt-a rk&gt;s y
ma niJ&gt;ulaok,;.',[p. 54)
~ "la vida e rn lla Tiierra tiene va lores e:.rn

2,/JjD

misina y que

esos va lores

s:i

son ilitdepend)entes de la

'lrtiltdad del mu!Kio no ht!Jma no para lo.s ,propósitos.
h umanos.:"' [p.. so)
2,/Jj2

2.D l3

Soto

F11ore.s

3.6

~ "Argl.IfE' que.- E:XtSte un:1 oorreJacióm directa
entre el a rttropocentrrismo y El patriiarea do, ql!.le, de la
mis.ina forma que ha :some-tido a la natl!Jr.a lez.a, :sorne-tea
la mujer.• [p. 1.21

durante El
periodo ql!lE' va de 1.971!.
.a 201!.1

.Anrmpoc.enui5ma. "toina n e:rn CF-mt-3 \o.s 'bie:ne-.s y
producto.:. que beneficia m.a I se.r :hum:a no, las relacione:s.
con El ,me-d)O a.mbtE:mte a l busc-ar la satisfacción de sus
,"8C€Sidades.',[p. 111

30
ililVe.stig.acione-s
l~adas .a cabo e ra Brasil
y México dl!lr.a nte e:1
periodo Ql!le va de 1.97J

50 fUE-.ntes relatnras a1
~

a 2014

2,/Jj3

Gomera,
~y
V.a quero

ambiental
"Un sistema de- Vlivencias
conocimientos y expedellldas que e1 indivitdoo utiliz;a
activ"a mente en :S\!J ,relación corn e l medio a mbiente.." {p.

conciencio

LSOI
2/ll4

2.i U4

Anay.a

Cilrreón,

He:rnández,
García,
Bl.15105,
Mor.a'l esy

Anuopocenoisma. "viene a imdita r u/ila tdea 1ingernua a nte
la re.a lidad de las cosas... No es la especie hurna.raa como
til I en e l ceratro del mumdo a 1que pertemE&lt;CemO.s, sino
que e.1ce-.ntro lo constituyen sólo a lguno.s m iembrru de la
es?Ecie ,(y no muchos) que ~ :s:obre;pone:n .a \o.s de:más.
{... ) en la comunidad hurna na como la 'lmidad, e l centro
• ek:mE:nto.s diva:s:o.s: lo.s seres hl!lmano.s, e n ,m..1estras
diversidade.:s. cultura1es. y sooiaH, no.s .agrupa mos.
a lredE-dor de- urn ce-.ratro ---k&gt; humaoo de todo.s y ca-da uooen la unidad y no en la una nimtdad." ,(p. 7)
Antropoc.entñsma. " Lru rerurso.s. :sora coru:iderado!. como
un :SE:rvicio adus:ivo ,par.a las nEC~idade-.s hl!lmanas
actuales s in importar las ca pacidade:s de las generaciones.
h umanas postc.nio.res a:Sii como l\as iOE&lt;esidadB de las
especie!. actuales. y faturas." [p. 9)

26 a rtiruk&gt;.s em,piniros

re'laciona-dos corn la
medición de.l Nuevo
Pa ra-digma
Amb:iemt-a'I
durante e-J pe.niodo -que
va de 197J a 2.012.
t5- ens;ayos dl!lra mte El
periodo ql!lE' va de 1.975,
.a 20:1!3

50 f1..1=.nte relatnras a1

Pére.-z y :Sok:.r

"El a rntropoce:ntrismo se basa e.n el dualismo
Cl!lltl!lra/natl!lra le:z.a, m~mtras que en e l etnocentni::mo
p arte de l\o.s pare!- moderno/ oo moderno,
~rrollo/atraso, hu1nano/ ,oo humano [o sub humano)
y eJ a ndr~_ntrimlo de lo:. dua lis:mm. asociado!- a lo
maSCl!llino/fie:me:rnioo, péib1ico/,privado, y ra:zón/e:mooiorn
entre otros. Todos. estos. dua lis:mo!- son constitutivos.
e:ntre :S(i y {re) p.roduce:rn urna com,piEja matriz de
,reJaOOne.s
de
poder / OOmiraadón/,resistenda
que
oonrna1ita \o.s prr\l"ileg:io.s de las pe;rsoBas fa vorecidas
t.a mbiérn e m lo más concre-to y cotidia 1110 de la \liida

La TRS adve-.rtiria ql!Je llo.s.

a ntropooe:ntnis.mo

r«ur:s:o.s

dura Ate eJ pe.niodo -que
va de 1995, a 2.013

tr:a mrlorrnado.5. en :s&lt;ervicio.s.

Agl!lilar

2,/Jj3

La TRS seña la r;ia que e l
a rntropoca.ntrismo es una
constrocOOlil globa I p:a ra
orientar la culpa hiltdad y
r,e,spons;a b:ilidad de urna éJite:
con res:pecto a 1 deterioro
.a r:nbtE:mt-31 y :S'\!tS ef&amp;tos
sobre la :s.a tl!ld pública

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Fuente: Elaborada con los hallazgos del estudio

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�La perspecƟva histórica y sus aportes para el Sistema Agroalimentario Localizado (SIAL)
en la región citrícola de Nuevo León

La perspecƟva histórica y sus aportes
para el Sistema Agroalimentario Localizado
(SIAL) en la región citrícola de Nuevo León
Historical perspec ve of the citrus fruits
region of Nuevo León, México,
and its contribu ons to the Sistema
Agroalimentario Localizado (SIAL)
Gerardo Pantoja Zavala
Beatriz Adriana Servín Herrera
Julio César Puente Quintanilla
Francois oucher

Resumen

L

a visualización del ámbito local y sus cambios a través del
empo proporcionan la caracterización de ac vidades económicas en un territorio determinado,
el cual contribuye con su propia dinámica interna a explicar los componentes que lo configuran, creando a su vez productos arraigados
con caracterís cas muy específicas.
En este documento se valora el conocimiento histórico de una región
integrada por seis municipios de la
zona sur de Nuevo León que conforman la zona citrícola del estado.
Dicho conocimiento del pasado es
pieza clave para el punto de par da
del análisis de los Sistemas Agroa-

limentarios Localizados (SIAL), los
cuales fortalecen la interdisciplinariedad al conjugar saberes históricos, económicos y culturales.
El espacio y territorio a través de la
historia, en conjunto con localización geográfica, sirven para tomar
en cuenta los recursos naturales
inherentes a cada región y que a su
vez permiten conocer las dinámicas produc vas citrícolas, creando
condiciones para el establecimiento de agroindustrias rurales.
Palabras clave:
territorio, región, historia, agrícola,
citricultura, localización geográfica,
sistema agroalimentario, sistema
produc vo

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Francois oucher

Abstract
Display local level and its changes
over me, provide characteriza on
of economic ac vi es in a given territory, which contributes its own
internal dynamics to explain the
components that make it up, creang embedded with certain specific characteris cs products. In this
document the historical knowledge
of an integrated six municipali es
in the southern part of the state of
Nuevo Leon that make up the citrus
area of the state is valued region.
This knowledge of the past, is key
to the star ng point of the analysis of Localized Agro-food Systems
(SIAL), which strengthen interdis-

ciplinarity by combining historical,
economic and cultural knowledge.
Space and territory through history
in conjunc on with geographical
loca on serve to take into account
the natural resources that are inherent in each region and which in
turn provide insight into the dynamic produc on citricolas crea ng
condi ons for the establishment of
rural agro-industries.
Keywords:
territory, region, history, agriculture, citrus, geographic loca on,
Agrofood system, produc on system

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�La perspecƟva histórica y sus aportes para el Sistema Agroalimentario Localizado (SIAL)
en la región citrícola de Nuevo León

La perspecƟva histórica y sus aportes
para el Sistema Agroalimentario Localizado
(SIAL) en la región citrícola de Nuevo León
Historical perspec ve of the citrus fruits
region of Nuevo León, México,
and its contribu ons to the Sistema
Agroalimentario Localizado (SIAL)
Gerardo Pantoja Zavala 20
Beatriz Adriana Servín Herrera 21
Julio César Puente Quintanilla 22
Francois oucher 23

Introducción

I

nves gar una ac vidad económica agrícola en una región
determinada, a fin de configurar una caracterización de las relaciones de dicha ac vidad, es ú l
para analizar los componentes que
generan produc vidad, compe vidad y sustentabilidad de un pro-

ducto determinado en una región
específica. En este po de inves gaciones es menester visualizar y
estructurar el contexto histórico
como plataforma de formación de
un espacio muy concreto, donde
se desarrollan dis ntas ac vidades económicas, polí cas, sociales,
culturales, entre otras. En ¿Historia
para qué?, se señala que “Nues-

20

Doctorando en Ciencias Sociales con Orientación en Desarrollo Sustentable por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la UANL
21 Doctor en Filosofía con Orientación en Trabajo Social y Políticas Comparadas de Bienestar Social
por la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la UANL. Inves gadora del Ins tuto
de Inves gaciones Sociales de la UANL
22 Doctor en Historia por la Universidad Carlos III de Madrid. Investigador en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UANL
23 Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Versailles-Saint Quen n, Francia. Inves gador del Ins tuto Interamericano de Cooperación para la Agricultura

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tro conocimiento del pasado es un
factor ac vo del movimiento de la
sociedad…, el conocimiento histórico puede funcionar al servicio del
conserva smo social o al servicio
de las luchas populares” (Pereyra,
C. 1982: 22). Pero con la incursión
de otras disciplinas para una mejor
explicación de los hechos se transforma a la historia, dándole una riqueza mayor, pues cualquier temáca que se trate de estudiar a la luz
de otra disciplina podrá ser desmenuzada para su comprensión, sobre
todo si se toman aspectos o teorías
de otras ciencias para una explicación más completa. El aspecto central del conocimiento histórico son
los acontecimientos: “La existencia
de un objeto, de un acontecimiento, cobra sen do al comprenderse
como un elemento que desempeña una función en un todo que lo
abarca” (Pereyra, C. 1982: 49). Por
tal mo vo, se demuestra la validez
de otras disciplinas en el quehacer
histórico, polí co, económico o sociológico.
El uso de conceptos en la historia configura el plano del conocimiento y la forma de explicación
de los sucesos. Algunos son tomados de otras disciplinas y aplicados
a la nuestra para que al plantearse
problemas los conceptos ayuden a
dar una respuesta fundamentada
que hará aterrizar el trabajo en la

fase del entendimiento. En defini va, el uso de conceptos ya sean de
índole económica, polí ca, social o
cultural asociados a cierto empo
auxilian a la historia en la explicación de los sucesos acaecidos en la
sociedad objeto de estudio.
Las condiciones de trabajo de
los productores agrícolas en México siempre han sido desiguales
en las dis ntas etapas históricas,
llenas de rupturas y discon nuidades, pues en cierta medida han
dependido del contexto nacional e
internacional que permea las ac vidades económicas. Junto a este
contexto se suman las condiciones
climatológicas y edafológicas de
una región determinada, ante las
cuales el sector agrícola sucumbe.
La produc vidad baja, los altos costos de producción, financiamiento
y el posterior sobrendeudamiento
son algunos de los síntomas que
aquejan con nuamente al sector
agrícola (Schwentesius, R., 1999:
18). El surgimiento de dis ntos
obstáculos se complementa aún
más al analizarse no solo la conformación de una zona produc va
agrícola, sino las condiciones ya
mencionadas de manera local. Pero
si la visualización saliera de nuestro
ámbito para ir hacia la competencia de las exportaciones, donde se
compite con mercados de altos niveles que involucran aspectos fito-

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sanitarios y arancelarios cuyos rubros son netamente costosos con
altos niveles de desarrollo —por
ejemplo Estados Unidos (EU), un
alto exportador de cítricos, al igual
que Brasil—, además se deberían
sortear dichas barreras fitosanitarias y arancelarias (Schwentesius,
R., 1999: 18).
Ahora bien, el presente documento hace referencia explícita al
surgimiento de los Sistemas Agroalimentarios Localizados (SIAL)
(Boucher, F., 2011), una propuesta
que surge de las bases teórico-conceptuales que inician primeramente con los distritos industriales de
Marshall, los sistemas produc vos
locales cimentados en los tres elementos básicos de una región en
par cular: lo pequeño, lo cercano
y lo intenso. Estas especificaciones
teóricas culminan en un nuevo sistema produc vo sustentado en un
espacio construido históricamente, socialmente, económicamente,
marcado en términos culturales y
regulado ins tucionalmente (Muchnik, J., 1998). A lo anterior se le
conoce como SIAL, cuya definición
completa es la siguiente: un sistema que integra organizaciones diversas de producción y de servicio,
vinculadas por sus caracterís cas y
funcionamiento a un territorio específico, de tal forma que los componentes —productos, personas,

ins tuciones, sus relaciones, etcétera— se combinan en una organización agroalimentaria bien definida y reconocida (Boucher, F., 2011:
13).
Metodología
Para la elaboración de este trabajo
se par ó de la revisión documental
sobre la importancia de la historia
con base en Carlos Pereyra (1982)
y de las zonas produc vas a parr de Rita Schwentesius (1999), la
consideración del SIAL con François
Boucher (2011) y su guía metodológica para la ac vación del SIAL,
así como también el antecedente
de los sistemas produc vos de José
Muchnik (2012). Conjuntamente,
se destacan los aportes realizados
en el estudio sobre la geogra a de
Nuevo León de Camilo Contreras
(2009). Por otro lado, se revisó el
origen de la citricultura en el estado
con datos de José Antonio Olvera
Sandoval (1987, 2009) como base
para el análisis del surgimiento de
la agricultura en la región, arrojando información de gran ayuda para
la comprensión e interpretación del
fenómeno histórico. Por úl mo, se
procedió a la caracterización de la
zona citrícola por municipios, empezando con Cadereyta (Almaraz,
J., 2009) y Hualahuises (Quis ano,
M., 2009); siguiendo con General

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Terán (Sierra, M., 2009), Linares
(Leal, A., 2009), Allende (Alanís, L.,
2009); y por úl mo Montemorelos
(Olvera, J., 1987). Todas estas revisiones permi eron configurar la
zona de estudio y su incursión en la
ac vidad citrícola, hasta conformar
lo que hasta hoy se conoce como
región citrícola de Nuevo León.
Espacio-territorio: la región citrícola de Nuevo León
El caso específico que se analiza se
ubica en Nuevo León, cuya especificación territorial expresa las caracterís cas de los si os y las ventajas significa vas, como el clima y
los límites existentes. El estado

man ene las siguientes coordenadas extremas, al norte, 27º
49’, al sur, 23º 11’, de la tud
norte; al este, 98º 26’, al oeste,
101º 14’, de longitud este. El
Trópico de Cáncer, situado en
el paralelo 23º 27’, atraviesa el
estado en el extremo sur, 3 km
al norte de la cabecera del municipio de Mier y Noriega y 24
km al sur de la de Doctor Arroyo (Contreras, C., 2009: 14).

Nuevo León man ene ventajas
debido a su posición geográfica,
caracterizándose posteriormen-

te por su clima y sus recursos
naturales. Posee
una extensión de 64,081.94
km2, lo que representa 3.26
por ciento de la superficie del
país. La longitud máxima de
norte a sur es de 504 km, y de
este a oeste de 225. El territorio estatal se compone de 51
municipios. Nuevo León colinda al norte con Estados Unidos
de América (con el estado de
Texas), al noreste y este con Tamaulipas, al oeste con Coahuila
y Zacatecas, y al sur y suroeste
con San Luis Potosí. Las colindancias con Texas y Zacatecas
son muy pequeñas, ya que con
el estado sureño de Estados
Unidos solo comparte un poco
más de 14 km, mientras que
con Zacatecas apenas es un
vér ce entre San Luis Potosí y
Coahuila, que hace contacto
con el municipio de Galeana. La
localización de Nuevo León en
la la tud donde se encuentran
los grandes desiertos del mundo, al norte del Trópico de Cáncer, hace del estado un territorio árido, donde la Sierra Madre
ejerce gran influencia: sirve de
barrera para detener los vientos húmedos y las lluvias ciclónicas del Golfo de México (Contreras, C., 2009: 14).

El espacio o contexto donde se realizó el estudio es importante por-

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que se dis ngue por dis ntas zonas
climá cas que, a su vez, condicionan asentamientos poblacionales
que toman en cuenta el clima, el
territorio y la cercanía con el recurso hídrico para definir ciertas ac vidades económicas, primero como
medio para sobrevivir y después
para generar comercialización. Lo
anterior sufre transformaciones

por el uso o abuso de los recursos
naturales, es decir, dependiendo de
este factor y los cambiantes climas
se modifica la producción agrícola
de un lugar determinado, es decir,
se inicia con la preponderancia de
un producto y termina trabajando
con otro. Situación similar vivió la
región citrícola de Nuevo León.

ES-AOOE l.!
JEAMÉR

ESTADOCE
TAfvlAULPAf

Figura 1 Región citrícola estudiada.
Elaboración: propia.
Cons tución de la región citrícola en Nuevo León. En amarillo, el municipio de Montemorelos,
origen del cul vo de los cítricos, y en naranja los municipios que a lo largo del siglo XX se le fueron
anexando al cul vo de estas frutas.

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Configuración histórica de la región citrícola de Nuevo León
Desde sus inicios, Nuevo León se
ha dedicado a la agricultura de
maíz, frijol, entre otros productos,
pero a finales del siglo XIX, debido a la modernización impulsada
por el gobierno de Porfirio Díaz,
dis ntos actores optaron por dedicarse al cul vo de naranja, lo
que transformó el ámbito hacia la
producción de cítricos hasta llegar
a posicionarse como un ícono de
desarrollo agrícola y económico de
la región sur del estado. Específicamente, fue la figura de Joseph A.
Robertson
quien al conocer la región como
consecuencia del trazado de las
líneas ferroviarias en inicio del
servicio descubrió la propiedad
de esas erras, como lo fue la
del An guo Valle del Pilón o
como ya se le llamaba en ese
momento: Montemorelos; la
capacidad de realizar otro po
de cul vo como lo fue el cul vo
de los cítricos (Olvera, J., 1987:
61).

El mismo Robertson “invitó a
los norteamericanos a inver r
en el establecimiento de huertas” (Olvera, J., 1991: 147). Consecuentemente, se trazan dos

momentos importantes en esta
configuración: primero, la visión
de Joseph Robertson acerca de
las erras y la visión para atraer
la inversión estadounidense.
El segundo momento se verifica pasada la etapa revolucionaria, cuando la producción
de cítricos iba en aumento y
décadas más tarde, debido a
lo anterior, se establecieron las
primeras empresas dedicadas al
empaque de cítricos. A par r de
ahí,
La citricultura cons tuye una de
las ac vidades más importantes en la agricultura nacional y
representa en la región del centro y sur de Nuevo León un pilar
en la economía nacional. Esto
debido a que es una importante fuente de trabajo y genera
una importante demanda de
insumos y servicios, tales como
fer lizantes, energé cos, lubricantes, materiales de empaque, auto-trasporte, servicios
profesionales especializados,
entre otras cosas (Comité Estatal de Información Estadís ca
y Geogra a para el Desarrollo
Rural Sustentable del Estado de
Nuevo León, 2002: 9).

A con nuación se analizan los disntos municipios que integran la

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región citrícola del estado.

a poco a lo largo del siglo XX, la
producción de caña de azúcar
que había iniciado en el siglo
XVII comenzaría a decaer, y
lo mismo sucedió con el maíz,
pues a par r de 1940, se iniciaría el auge de la fru cultura. Y si
bien es cierto que desde finales
del siglo XIX ya exis a el cul vo de los cítricos, no fue sino
entre 1950 y 1980 cuando se
consolidó el cul vo de la naranja, mandarina y toronja, lo que
conver ría a Cadereyta en uno
de los principales productores
de cítricos en Nuevo León (Almaraz, J., 2009: 241-264).

Municipios citrícolas: Cadereyta,
General Terán, Hualahuises, Linares, Allende y Montemorelos
De forma individual, caminaremos
por el sendero descrip vo de cada
municipio de la zona de estudio,
además de describir de forma muy
peculiar los rasgos de la ac vidad
citrícola que caracteriza a la región.
En cada apartado se detallará su
localización, hidrogra a y aspectos citrícolas, los cuales son condicionados por los primeros dos ya
mencionados, para configurar sus
propios recursos naturales y fuentes de cul vo importantes.
Cadereyta Jiménez
Aunque Cadereyta no está considerada dentro de la región citrícola
man ene producción, por lo cual
es importante destacar sus caracterís cas. Se localiza en la parte central del estado con un territorio de
1 mil 004.4 kilómetros cuadrados;
su hidrogra a consiste en los ríos
San Juan, Santa Catarina y Ramos,
además de una buena can dad de
arroyos (Almaraz, J., 2009). Como
dato histórico se puede añadir que
Cadereyta iba a cambiar, pues
en cuanto a la agricultura, poco

Los sectores azucarero y del maíz
comenzaron a perder fuerza ante
la existencia de zonas en el país con
un amplio desarrollo de estos cul vos, lo que ac vó mecanismos para
el cul vo de otros productos, esto
incen vado por personajes nacionales y extranjeros.
General Terán
Otro municipio que pertenece a la
región citrícola es General Terán,
localizado en la parte central del
estado. Cuenta con un territorio
de 2 mil 465 kilómetros cuadrados,
con el río Pilón como hidrogra a y
una flora de mezquite, uña de gato,
anacahuita, ébano y sabino gordo
(Sierra, M., 2009). En el caso espe-

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cífico del cul vo de cítricos, se destaca que
En 1926 se inició un programa
experimental en los cul vos de
cítricos, el cual tuvo una grata
aceptación por parte de los citricultores de la región; esto
originó que el municipio se convir era en gran productor nacional de naranjas. El siguiente
paso fue conseguir la venta del
producto en el exterior. Para
ello se estableció una empacadora lo que lo ubicó dentro
de los estándares del mercado
internacional y con esto logró
la venta de naranja en países
como Holanda, Alemania, Bélgica y Suecia, a donde salieron
los primeros empaques con la
marca Valle de la Mota (Sierra,
M., 2009: 129-136).

Es muy destacable el estudio de
programa experimental para que
a par r de los resultados de dicho
pilotaje se iniciara en dicho lugar el
cul vo de cítricos, condicionando
el establecimiento de dicha empresa.
Es decir, en este lugar se configuraron dos fases que formalizaron
el establecimiento de la zona citrícola: 1) la incursión en la siembra
y cosecha de cítricos a través de
transferencia de educación y de
tecnología de un programa experi-

mental; y 2) al tener el producto se
procedió a comercializar, pero sin
tener los mecanismos, generando
la idea de formar un sistema de
empaque que permi era mostrar
el producto con caracterís cas peculiares para la iden ficación del
mismo.
Hualahuises
Hualahuises se encuentra en la
región central del estado, orientado al sudeste, en las coordinadas
geográficas 24°53’9’’ y 99°40’22’’
de longitud en relación con el
meridiano que pasa por la Ciudad
de México. La superficie territorial
es de 243 kilómetros cuadrados
—400 metros sobre el nivel del
mar—, su hidrogra a se refiere al
río Hualahuises. El clima es semicálido. Con una temperatura promedio anual de 22 grados cen grados, la cual define su flora en
pinos, encinos, oyameles, álamos,
mezquites, ébanos, sabinos, nogales, fresnos, sauces. La precipitación es de 1 mil milímetros al año
aproximadamente (Quis ano, M.,
2009). En este municipio estaría el
corazón de la génesis de la región
citrícola, pues
El acontecimiento que marcaría
el des no de la ac vidad económica de Hualahuises sería

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la construcción del ferrocarril
Monterrey-Tampico en 1887,
la cual atrajo a muchos inversionistas, entre ellos a Joseph
Andrew Robertson, personaje
clave en el desarrollo de lo que
llamamos región citrícola y de
la que este territorio forma. Robertson, al observar las caracterís cas del territorio, consideró
propicio para la siembra de cítricos a gran escala, de los cuales, la naranja pasaría a ser el
elemento central. Fue él quien
introdujo a Nuevo León el primer árbol de naranja injertado,
procedente de Sacramento,
California. Este cul vo en poco
empo llegó a ser el protagonista de la ac vidad económica,
atrayendo capitales y generando fuentes de empleo, dejando
a un lado a la siembra del maíz
y piloncillo entre otras como
ac vidades
preponderantes
(Quis ano, M., 2009: 323-326).

El detalle a resaltar son las formas
y simbolismos que dejan mayor
información para la explicación de
cómo un elemento técnico o medio
de transporte como el ferrocarril y
su administrador fueron un catalizador importante que empo después transformaría una zona agrícola en una de desarrollo citrícola
nacionalmente conocida. Un personaje con visión económica que
por mo vos laborales llegó a una

región que consideró espacio geográfico per nente para sembrar cítricos y contagiar y entusiasmar a
otros personajes del área; más tarde, la historia y el contexto harían
su tarea.
Linares
En cuanto a Linares, este ene su
localización sobre la extensión territorial de la llanura costera del
Golfo Norte —71.5 por ciento—,
la Sierra Madre Oriental —13.7
por ciento— y una mínima fracción de las grandes llanuras de
Norteamérica —6.3 por ciento—.
Tiene una superficie territorial de
2 mil 445.2 kilómetros cuadrados,
cuyas coordenadas geográficas
son 25°09 norte, 24°34’sur, 97°07
este y 99°57’oeste. Se halla a 350
metros sobre el nivel del mar. Los
ríos Pablillo, Camacho, Conchos,
Hualahuises, La Laja, Anegado y
una gran can dad de arroyos pequeños cons tuyen su hidrogra a,
además de las presas Cerro Prieto,
Las Colonias, El Cinco, Santa Rosa,
El Porvenir, La Estrella, Rancherías,
La Piedra, Gatos Güeros y Benítez
(Leal, A., 2009). Al principio

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Un 20.31 por ciento de la superficie municipal se usa[ba]
para la siembra de frijol, maíz,
trigo, hortalizas y huertas de cí63

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tricos como la naranja, mandarina y toronja; las cuales se industrializaron en la elaboración
de jugos concentrados, conservados para la exportación a los
Estados Unidos (Leal, A., 2009:
12-49).

Posteriormente se cul varon cítricos para su debida exportación, a
fin de posicionarlos en otros mercados. Los otros municipios que
trabajaron también en ello fueron
Linares y General Terán. En este
úl mo se optó por buscar la colocación del producto en otros si os,
pero bajo el orden del establecimiento de una empacadora, mientras que en Linares el porcentaje de
cítricos obtenidos es transformado
en jugo, teniendo como efecto la
apertura de un nuevo mercado.
Allende
En lo que respecta al municipio de
Allende, ene su localización hacia
el sureste de la ciudad de Monterrey, con 25°17’ de la tud norte y
100°01 de longitud en relación con
el meridiano de Greenwich. Se ubica a 474 metros sobre el nivel del
mar; su superficie territorial es de
148.5 kilómetros cuadrados; cuenta con un clima cálido y subhúmedo, cuya temperatura es de 21 grados cen grados de media anual.

En verano la máxima registrada es
40.1 grados cen grados y en invierno la mínima registrada es de
-6.8 grados cen grados. Su po de
suelo es calcáreo y su hidrogra a
la cons tuyen el río Ramos y una
gran can dad de arroyos (Alanís,
L., 2009). Las cues ones polí cas
tuvieron una perspec va agridulce,
pues
A pesar de la falta de libertad
polí ca, con el liderazgo del
gran general don Bernardo Reyes en Nuevo León, se alcanzó un crecimiento económico
importante pues se decretó
exención de impuestos para las
industrias que se establecieran
en la en dad, así como para
quienes invir eron en cul vos
que hasta aquel empo no se
producían. Al otorgar esas facilidades en Allende, se promovió
el cul vo de la naranja y para el
año 1911 se realizó la primera
gran exportación de 10 toneladas a los Estados Unidos de
Norteamérica (Alanís, L., 2009:
82-114).

Con las benevolencias señaladas, se
formalizó la ac vidad que hasta el
momento permanece caracterizando a la zona que se estudia en esta
inves gación.
Allende man ene entonces una
caracterís ca peculiar, al detallar la

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can dad de producción dentro de
sus inicios y las facilidades otorgadas por el gobierno al apoyar el establecimiento de industrias. Ante
este hecho, se concluye que otro
elemento catalizador de esta región y su configuración económica
citrícola se debió a la parte gubernamental y contextual del país y de
la región.
Montemorelos
Montemorelos se encuentra al
centro-sur de Nuevo León con una
extensión territorial de 1 mil 690
kilómetros cuadrados; su clima es
extremoso, ya que en verano es cálido y seco; y en invierno es frío y
húmedo. Tanto en primavera como
en otoño se registran precipitaciones intensas pero esporádicas. Su
hidrogra a la conforman los ríos
Pilón, Ramos, Blanquillo y Potosí o
Cabezón (Olvera, J., 2009). Como
rasgo caracterís co de este municipio se destaca que
En la región citrícola, desde los
años setenta se vive el proceso
de descampesinización, puesto
que los problemas fundamentales de la agricultura en escala
menor no se resolvieron con la
Reforma Agraria, que fue poco
efec va en cuanto a dotar de
capitales, erras fér les y recursos acuíferos a los miles de
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campesinos que las demandaban. Si bien esta región no se
caracteriza por la existencia de
grandes la fundios, el acceso
al agua de riego determinó en
principio la aparición de los primeros citricultores, debido a la
demanda de riego de este culvo y la cues ón polí ca. Para
poder exportar, los productores
de la región citrícola tuvieron
que respetar las normas establecidas por los países importadores en torno a la calidad,
el tamaño, la presentación y
el empaque de la fruta, lo que
requería la creación de una industria empacadora. La primera empresa se fundó a finales
de los años treinta. En el trascurso de los cuarenta se cons tuyeron tres más. Sin embargo,
sus capacidades de empaque
fueron mínimas y las empresas
no lograron atender eficazmente el pedido de los extranjeros.
A raíz del boom exportador
a finales de los cincuenta, se
formaron otras siete empresas empacadoras en la ciudad.
Empero, el pronto desplome
de la demanda extranjera en
el mercado norteamericano y
europeo las paralizó parcial y
pronto totalmente. Ante estas
condiciones, todas las esperanzas se enfocaron en la industrialización de la fruta (jugos
naturales y concentrados, gajos
enlatados, conservas, etc.), lo
65

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�Gerardo Pantoja Zavala / Beatriz Adriana Servín Herrera / Julio César Puente Quintanilla /
Francois oucher

que mo vó para establecer una
agroindustria en Montemorelos (Olvera, J., 2009: 258-284).

Este municipio ha debido cumplir
con requisitos naturales, ambientales y empresariales importantes,
entre los que sobresalen la importancia del recurso hídrico como una
obligatoriedad para la obtención
de la producción agrícola citrícola;
la visualización y concien zación
de normas y estándares internacionales de los productos para poder ser enviados a los mercados;
también por elementos inherentes
a las empresas, esto es, aspectos
que se revisan constantemente,
con lo que destaca la implementación de la lógica empresarial en un
municipio fuera del Área Metropolitana de Monterrey (ÁMM), pues
gradualmente aparecieron las llamadas empresas agroindustriales
que capitalizaron el valor agregado
de un producto pico de la región.
Por otra parte, ante la ineficiente
estructuración para enfrentar la
norma va extranjera, se optó por
brindar facilidad a industrias que
transformarían al sector y cuyos
productos fueran de fácil colocación en el mercado.

Conclusiones
Se considera que la organización
de cada municipio citrícola que se
presentó en el trabajo permi ó visualizar detalladamente las caracterís cas de la ac vidad citrícola
en cada espacio, hasta la generación de las condiciones para forjar
la industrialización, las agroindustrias rurales (AIR) de este po de
frutas y llevarlas hasta su úl mo
des no, el consumidor final. Por
ello, la configuración del SIAL destaca la importancia de los términos
territorio y actores, considerando
al primero como “un espacio construido histórica, económica y socialmente […], el espacio en el que
se relacionan los actores y los productos del SIAL” (Boucher, F., 2011:
30). En cuanto a los actores, estos
se representan a través del sistema produc vo y defini vamente,
en otro momento, se observará su
trayectoria al visualizar y analizar la
historia de los territorios.
Para la ac vación del SIAL se
enen que cumplir dos etapas: el
acercamiento y la profundización.
La primera permite iden ficar a los
actores y describirlos a par r de la
definición del territorio en el que
se mueven, conocer su historia, sus
etapas y situaciones o momentos
de crisis (Boucher, F., 2011: 23). La

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�La perspecƟva histórica y sus aportes para el Sistema Agroalimentario Localizado (SIAL)
en la región citrícola de Nuevo León
relación de los SIAL con el conocimiento histórico se refiere a comprender cómo se originó una ac vidad, su organización y estra ficación hasta el funcionamiento actual para
afianzar la conformación de la “construcción
de un paradigma agroalimentario basado en
las relaciones alimentos-territorio” (Muchnik, J., 2012: 39). El presente ar culo destacó que antes de estas dos premisas, los SIAL
se fundamentan en la historia para destacar
la configuración de un territorio con una acvidad económica preponderante, en este
caso la citricultura, que genera alimentos
que pueden ser transformados a través del
valor agregado, lo que a su vez permi ría a
los productores de cítricos insertarse ac vamente en el sector agroindustrial.

iden ficación de las dinámicas del
territorio se configuran con el
proceso histórico al que las AIR
y el SIAL han sido expuestos;
reconociendo y caracterizando:
grandes etapas, crisis y causas
y efectos de estas; la iden ficación y caracterización de:
territorio; actores: ins tuciones, productores, empresarios,
comerciantes e intermediarios,
entre otros; productos: cuáles,
can dad y calidad; aspectos
del saber-hacer; los recursos y
ac vos específicos (Boucher, F.,
2011: 30).

La concentración regional de AIR,
integrada al concepto de territorio —que incluye recursos y ac vos
específicos, el saber-hacer local y la
iden ficación de productos “de origen” o “culturales”—, nos lleva a la
conformación de un SIAL (Boucher,
F., 2011: 13).
El carácter interdisciplinario actúa especialmente y en una forma más completa para
explicar un suceso o acontecimiento en un
empo y espacio específicos. En el caso de
la implicación de la historia en los SIAL, se
busca obtener del pasado la construcción
de un espacio con referencias y símbolos
que determinan a una comunidad con caracterís cas como lugar de origen, religión,
alimentación y ac vidades económicas. Los
SIAL buscan conocer los procesos históricos
de un lugar junto con las ac vidades que
se desarrollan en él, las transformaciones
originadas y los condicionamientos para la
realización de ac vidades económicas. Esta

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Francois oucher
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Recibido: 3 de agosto de 2016
Aceptado: 30 de octubre de 2016

68

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

La formación de competencias docentes
en tecnologías de la información
y comunicación (Ɵc) para la enseñanza
de la contabilidad en el tecnológico
de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)
The training of teaching competences
in Informa on and Communica on
Technologies (ICT) for the teaching
of accoun ng in the Technological of Higher
Studies of the State of Mexico (Tesoem)
Carlos Marơnez Padilla

Resumen

E

ste ar culo explora los elementos no estatutarios que
afectan la polí ca educa va del subsistema tecnológico de
educación superior en un establecimiento del Tecnológico Nacional
de México (TecNM). Desde el enfoque de polí ca “de arriba hacia
abajo” se observa cómo los cambios de conducta de los actores, al
igual que las condiciones socioeconómicas y tecnológicas, cambian
a través del empo y afectan los
programas de formación de com-

petencias docentes en Tecnologías
de la Información y Comunicación
(TIC) en la enseñanza para la contabilidad.
La necesidad de implementar
programas de formación de competencias docentes en TIC se establece en el decreto de creación del
TecNM, el Programa Ins tucional
de Innovación y Desarrollo (PIID)
2013-2018, los programas de formación docente en el TecNM y el
Plan de Estudios de la Licenciatura
en Contabilidad.
Por medio de entrevistas a profundidad y semiestructuradas a

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

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�Carlos Marơnez Padilla

profesores de contabilidad del Tecnológico de Estudios Superiores del
Estado de México (Tesoem), se observa que los docentes para la enseñanza de la contabilidad adquieren sus competencias docentes en
TIC por medio de la capacitación
recibida en otras ins tuciones donde también laboran, en los gremios
profesionales a los que pertenecen
y, en menor medida, por los programas de formación que ofrece la
ins tución.
Palabras clave:
tecnológicos
descentralizados,
competencias tecnológicas, profesores universitarios, contabilidad.
Abstract
This ar cle explores the non-statutory elements that aﬀect the
educa onal policy of the technological sub-system of higher educa on in an establishment of the
Technological Na onal of Mexico
(TecNM). From the top-down policy approach, it can be observed
that the behavioral changes of the
actors, as well as of the socio-economic and technological condi-

ons change over me and aﬀect
the training programs of teaching
competences in Informa on and
Communica on Technologies (TIC)
in teaching for accoun ng.
The need to implement training
programs for teaching skills in TIC is
established in the decree crea ng
the TecNM, the Ins tu onal Program for Innova on and Development (PIID) 2013-2018, the teacher training programs in the TecNM
and the curriculum of the degree in
accoun ng.
Through
in-depth
and
semi-structured interviews with
accoun ng professors at the Tesoem, it is observed that teachers for
the teaching of accoun ng acquire
their teaching competences in Tic
for the training received in other
ins tu ons where also work, or
to the professional associa ons to
which they belong, and, to a lesser
extent, by the training programs offered by the ins tu on.
Key words:
decentralized technological, technological competences, university
professors, accoun ng.

70

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

La formación de competencias docentes
en tecnologías de la información
y comunicación (Ɵc) para la enseñanza
de la contabilidad en el tecnológico
de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)
The training of teaching competences
in Informa on and Communica on
Technologies (ICT) for the teaching
of accoun ng in the Technological of Higher
Studies of the State of Mexico (Tesoem)
Carlos Marơnez Padilla 24

Introducción
El subsistema de educación superior tecnológica se transforma sustancialmente con la cons tución
del Tecnológico Nacional de México
(TecNM). De acuerdo a su decreto
de creación el 23 de julio de 2014,
el TecNM es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación
Pública (SEP), el cual sus tuye a la
unidad administra va denominada Dirección General de Educación

Superior Tecnológica (DGEST), que
coordinaba al Sistema Nacional de
Ins tutos Tecnológicos (SNIT). En el
TecNM están adscritas 266 ins tuciones: 134 ins tutos tecnológicos
descentralizados, 126 ins tutos
tecnológicos federales, cuatro centros regionales de op mización y
desarrollo de equipo (CRODEs), el
Centro Nacional de Inves gación
y Docencia en Educación Técnica
(CIIDET) y el Centro Nacional de Inves gación y Desarrollo Tecnológi-

24 Profesor inves gador. Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano. Universidad autónoma de
Nuevo León.
Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

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�Carlos Marơnez Padilla

co (CENIDET). Para el ciclo escolar
2015-2016 contaba con una matrícula escolar de 556 mil 270 y una
plan lla de 27 mil 450 profesores
(Tecnológico Nacional de México
[TecNM], 2016a).
En el TecNM, a través de diversos estatutos se promueve que los
profesores u licen las Tecnologías
de la Información y Comunicación
(TIC) en su prác ca docente. Estos
estatutos son: el decreto de creación del TecNM, el Programa Ins tucional de Innovación y Desarrollo
(PIID) 2013-2018, los programas de
formación docente en el TecNM y
el Plan de Estudios de la Licenciatura en Contabilidad.

Asimismo, en el ar culo 3, fracción XIV, el TecNM ene como
atribución:

El decreto de creación del TecNM

En el PIID 2013-2018, documento rector de la planeación estratégica, tác ca y opera va del
TecNM, en su estrategia 1.5 busca consolidar el uso de las TIC en
los servicios educa vos. No obstante, sus líneas de acción están
más dirigidas a fomentar y consolidar la educación a distancia
que establecer un programa de
formación docente en tecnología educa va (Mar nez, C. y M.
Hernández, 2016a). En esta estrategia, el PIID cuenta con 10 líneas de acción. La gran mayoría
se refiere a impulsar el desarrollo de la oferta educa va en las

En el decreto de creación del TecNM, en el ar culo 2, fracción VIII,
se establece que el tecnológico ene como objeto:
Impulsar el desarrollo y la u lización de tecnologías de la
información y comunicación
en el sistema educa vo nacional, para apoyar el aprendizaje
de los estudiantes, ampliar sus
competencias para la vida y favorecer su inserción en la sociedad del conocimiento (Secretaría de Educación Pública [SEP],
2014: 49).

Coordinar las polí cas orientadas a la ar culación y fortalecimiento de la formación,
actualización y superación del
personal académico para mejorar sus habilidades, tomando
en cuenta las opiniones y propuestas que al respecto emitan
las autoridades educa vas locales (SEP, 2014: 51).

El Programa InsƟtucional de
Innovación y Desarrollo (PIID)
2013-2018

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

modalidades a distancia y mixta;
producir y usar cursos masivos
abiertos en línea; impulsar la
inversión en las plataformas tecnológicas; proveer servicios y
apoyos a estudiantes y docentes
en las modalidades a distancia y
mixta; promover la inves gación
en el uso y desarrollo de las TIC
aplicadas a la educación; establecer estrategias de seguimiento y evaluación de los resultados
de los programas académicos a
distancia y mixta; establecer criterios que faciliten el desarrollo
de unidades de aprendizaje en
línea; y propiciar la formación
de células de producción de
materiales educa vos y recursos digitales del TecNM (TecNM,
2014).
Solo dos líneas de acción
contemplan la formación de
profesores en el uso de las TIC
(SEP, 2014):
1.5.4. Difundir el uso de las TIC
y capacitar a los profesores en
el uso de las TIC durante el proceso educa vo […]
1.5.8. U lizar las TIC para la
formación de personal docente, direc vo y de apoyo que
par cipa en las modalidades

escolarizada, no escolarizada, a
distancia y mixta.

Los programas de formación docentes en el TecNM
El TecNM ha tenido dos grandes
programas de formación docentes
en la última década: el Programa
Nacional de Formación Docente
Centrado en el Aprendizaje (Formación DOCA), diseñado e implementado por la an gua DGEST en
2007 y, el Diplomado para la Formación y Desarrollo de Competencias Docentes (DFDCD), diseñado
e implementado desde 2011 a la
fecha.
El Programa Nacional de Formación Docente Centrado en el
Aprendizaje (Formación DOCA) ene como obje vo desarrollar competencias en el docente, y operar
como una estrategia integradora
de análisis, reflexión y formación
académica que establezca un compromiso personal en la redefinición
de la prác ca docente. El programa
está conformado por un plan re cular de nueve talleres, de los cuales el sexto, denominado “Nuevas
tecnologías de la información y
comunicación para el aprendizaje”,
fortalece las habilidades del profesor en el uso de las TIC (Dirección
General de Educación Superior Tecnológica [DGEST], 2007).

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�Carlos Marơnez Padilla

Sus antecedentes se encuentran en el Programa Nacional de
Formación y Actualización Docente
y Profesional de 2004, el cual contemplaba la formación gradual del
profesor mediante cursos básicos,
primero a distancia y luego a nivel
presencial. Dicho programa fue
elaborado por la Dirección General
de Educación Superior Tecnológica en coordinación y por el Centro
Interdisciplinario de Inves gación
y Docencia en Educación Técnica
(CIIDET). Finalmente, en 2006 la
DGEST iden fica la necesidad de
homogeneizar la formación docente de sus profesores y diseña el
Programa Nacional de Formación
Docente Centrado en el Aprendizaje (Formación DOCA) (DGEST,
2007).
El segundo programa, denominado Diplomado para la Formación
y Desarrollo de Competencias Docentes (DFDCD), diseñado e implementado desde 2011 a la fecha,
ene como competencia general
transformar y fortalecer la prác ca
educa va con un enfoque basado en competencias, ello a fin de
mejorar el proceso de aprendizaje
de los estudiantes. El DFDCD está
estructurado en cinco módulos
que tratan sobre la reflexión de
la práctica docente, la planeación
del proceso de aprendizaje, las

estrategias de aprendizaje para
el desarrollo de competencias, la
evaluación de los aprendizajes y la
elaboración de un Proyecto Integrador de Competencias. Módulos,
en suma, que consideran muy poco
la formación en el uso de las TIC.
Hasta 2016, se habían capacitado a
4 mil 354 profesores, equivalente a
16 por ciento de la actual plan lla
docente (TecNM, 2016b).
El Plan de Estudios de la Licenciatura en Contabilidad
En el Plan de Estudios de la carrera
de Contador Público se enfa za el
uso de las TIC, tanto en su obje vo,
perfil de egreso y contenido curricular (TecNM, 2016c). En su obje vo general se señala que la carrera
busca
Formar profesionales compe vos, capaces de diseñar, establecer, aplicar, controlar y evaluar sistemas de información
financiera, fiscal y administra va, para la toma de decisiones
de las en dades económicas
nacionales e internacionales,
con una ac tud é ca, crí ca,
emprendedora y de liderazgo, a través de la inves gación
y el uso de la tecnología de la
información y la comunicación,
fomentando el desarrollo sustentable.

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

De la misma manera, en uno de
los 13 rasgos del perfil de egreso del estudiante se señala que
este tendrá como competencia:
“u lizar las Tecnologías de Información y Comunicación para
eficientar los procesos y la toma
de decisiones”.
El Plan de Estudios de la Licenciatura en Contabilidad 2011
está conformado por nueve semestres y 50 materias. Al menos
14 de las materias del Plan de
Estudios, equivalentes a 27 por
ciento del total, requiere del uso
de un so ware. Al analizar los
programas de estudios de cada
materia en 11 categorías, se observó que en la presentación de
la materia o intención didác ca
es en donde más se hace énfasis
del uso de un so ware, así como
en las competencias genéricas,
las competencias a desarrollar y
en temario (ver tabla 1).
En síntesis, el decreto de
creación del TecNM busca coordinar las polí cas de formación,
actualización y superación del
personal académico, así como
utilizar las TIC para el aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, el PIID 2013-2018, el instrumento para llevar a cabo estos

obje vos, está más orientado a
fomentar y consolidar la educación a distancia que a establecer
un programa de formación docente en tecnología educa va.
En ese mismo sen do, los programas de formación docente
que ha impar do en los úl mos
años no enen una formación
de competencia docente con
orientación hacia el uso de las
TIC. Aún más: muchas materias
del Plan de Estudios de la carrera de Contador Público requieren del uso de al menos un
po de so ware y se desconoce
si los profesores encargados de
impar r estas materias llegan
efec vamente a enseñarlo.
En otras palabras, existe una falta de competencias tecnológicas
del profesor para u lizar las TIC
como una herramienta pedagógica para la enseñanza de la
contabilidad, según lo establecido en el decreto de creación del
TecNM, el PIID 2013-2018, los
programas de formación docente y el Plan de Estudios de Contador Público. Los programas
de formación docente que ha
tenido el TecNM han sido insuficientes.

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�Carlos Marơnez Padilla

Tabla 1 Materias que requieren de al menos un Ɵpo de soŌware en el
plan de estudios de Contador Público 2011
A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

Total

1.

Presentación
(intención didácƟca)

0

0

0

0

0

5

0

1

0

0

0

0

3

7

16

2.

Obje vo general
del curso

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

1

0

0

1

2

3.

Temario

0

0

0

3

0

0

1

0

0

0

0

0

1

5

10

4.

Competencia
genérica

1

1

0

0

0

1

1

0

0

2

1

1

2

2

12

5.

Competencias
integradas

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

1

0

0

1

6.

Competencias
previas

0

0

1

0

0

0

0

0

1

0

0

0

1

0

3

7.

Competencias a
desarrollar

0

0

0

0

0

0

0

1

0

0

1

0

3

7

12

8.

Ac vidades de
aprendizaje

1

3

1

1

0

0

0

1

0

0

0

0

2

0

9

9.

Prác cas propuestas

1

0

0

0

0

1

0

1

0

0

1

0

1

1

6

10. Sugerencias de
evaluación

0

0

0

1

1

1

0

0

0

0

1

1

2

2

9

11. Fuentes de información

0

0

1

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

3

4

3

4

3

5

1

8

2

4

1

2

5

3

15

28

84

Total

A. Microeconomía; B. Macroeconomía; C. Auditoría para Efectos Fiscales; D. Administración de la Producción y de las Operaciones; E. Administración Estratégica;
F. Cálculo Diferencial e Integral; G. Contabilidad Financiera; H. Contabilidad Financiera II; I. Contabilidad Internacional; J. Economía Internacional; K. Estadís ca Administra va I; L. Estadís ca Administra va II; M. Taller de Informá ca I; N. Taller
de Informá ca II.
Fuente: Elaboración propia con base en Tecnológico de Estudios Superiores del Estado de México
(Tesoem) (2016).

En ese sen do, muchos docentes con núan llevando a cabo
su proceso de enseñanza con
esquemas tradicionales, cen-

trados en el profesor como generador de conocimiento, quien
en muchos casos se resiste a
u lizar las TIC como un medio

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

de enseñanza innovador. Por
lo anterior, surge la pregunta:
¿cuáles son los elementos que
facilitan que el profesor u lice
las TIC en su prác ca docente?
Para responder a esta pregunta se u lizará el método de
caso en un tecnológico descentralizado, el Tecnológico de Estudios Superiores del Oriente
del Estado de México (Tesoem).
Este tecnológico es el cuarto
más importante de ofrecer la
carrera de Contador Público en
este subsistema con una matrícula escolar de cerca de 600
estudiantes. Asimismo, se u lizaron dos entrevistas a profundidad y se aplicaron 12 entrevistas semiestructuradas.
El ar culo está dividido en cuatro apartados. En el primero se
muestra el lugar que ocupan los
ins tutos tecnológicos en la educación superior en México y la evolución de la polí ca de la educación
superior tecnológica en México. El
segundo presenta la polí ca de formación de competencias docentes
en la enseñanza para la contabilidad. En este apartado se expone
el enfoque polí co “de arriba hacia
abajo”, los niveles de competencias
docentes en el uso de las TIC y los
estudios que se han hecho sobre

profesores universitarios con respecto a la enseñanza de la contabilidad. El tercer apartado ofrece un
panorama general sobre los profesores de contabilidad en el TecNM
y en el Tesoem. El úl mo apartado
trata sobre los resultados que se
obtuvieron de las entrevistas sobre los seis factores que afectan la
implementación de una polí ca de
formación de competencias docentes en la enseñanza para la contabilidad: las condiciones socioeconómicas y tecnología, la atención
de los medios de comunicación al
problema, el apoyo del público obje vo, las ac tudes y recursos de
los grupos circunscritos, el apoyo
desde los responsables de la implementación de un programa público
y el compromiso y hábil liderazgo
de los funcionarios de implementación.
I. Los insƟtutos tecnológicos en la
educación superior en México
La educación superior de México
está conformada por 3 mil 59 instuciones de educación superior
(IES) en sus diferentes modalidades. Cuenta con una matrícula
escolar de 3 millones 915 mil 971
estudiantes, tanto a nivel de Técnico Superior Universitario (TSU)
como a nivel de Licenciatura, y una
matrícula escolar de 328 mil 430

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�Carlos Marơnez Padilla

estudiantes a nivel de posgrado.
La educación superior de México
se puede agrupar en cinco subsistemas: el universitario, el tecno-

lógico, la normal, los centros del
Consejo Nacional para la Ciencia y
la Tecnología (Conacyt) y otras IES
públicas (ver esquema 1).

Esquema 1
Educación superior de México 2015
• FEDERALES
• PÚBLICAS ESTATALES (UPES)

. PÚBLICAS ESTATALES CON APOYO SOLI OARIO

NSTITUTO POLITECNICO NAC IO NAL

- [

SUBSISUMAS

INSTITUTOS

ECNOLOGI
TfCNOLOGlCO
NACIONAL DE
MEXICO

1

=~

C OTRAS

J 2ECNOLOGICOS
EDERALES
NSTrTUTOS

ECNOLOGICOS
ESTATALES

l&lt;SPUOLICAS

Fuente: Javier Mendoza Rojas (2016).

Aunque el número de IES privadas predomine en la educación superior mexicana con 69
por ciento de establecimientos,
solo comprende casi una tercera parte de la matrícula escolar,
esto es, 31 por ciento. La gran

mayoría de los estudiantes se
encuentra inscrita en una IES
pública (ver gráfica 1). No obstante, los estudiantes de las
escuelas normales y de los instutos tecnológicos federales
y estatales representan 27 por
ciento y si solo se considera la

78

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

proporción que enen estos dos
subsistemas en las IES públicas,
es decir, sin tomar en cuenta a
las IES privadas, la matrícula escolar de los estudiantes representaría 20 por ciento del sector
educa vo superior público (ver
gráfica 1).
Por tanto, el sistema de educación superior público en México está conformado por 956 ins-

tuciones, donde 26 por ciento
de ellas está conformada por escuelas normales, mientras que
los ins tutos tecnológicos federales y estatales representan 27
por ciento de todas las IES del
país. Es decir, estos dos subsistemas representan un poco más
de la mitad de todas las IES públicas del país (ver gráfica 2).

Gráfica 1
La matrícula escolar en las IES 2015
La mat rícul a escolar en las IES 2015
IES PARTICULARES

UNl\11:RSIDADES PÚBLICAS ESTATA.Ll:S

- - - - - - - - - - - - - - - - - - 1,210,74(
l,062,.3~

UNIVERSIDADES PÚBLICAS FEDERALES

3110,56S

,z,,no

1NSTITUTOS TECNOLÓc;ICOS y CENTROS FEDERALES
UNIVERSIDAOESTECNOLóGICAS

-

12g,17ao,

INSTíTUTOS HCNOLÓGICOS ESTATALES

-

228.415

OTRA5 IN5TTTUCIONE5 PÜBllCAS

-

ESCUELAS NORM.O.lfS PÚBLICAS

-

UNIVERSIDADESPOLJTtCN ICAS

-

UNIVERSIOAOES PÚ8LICAS ESTATALES CON APOYO SOLIDARIO

-

UNIVERSIOAOES INTERCULTURALES
CENTROS PÚ8LICOS DE INVESTIGACIÓN CONACVT

225,774
94,977
113,472

62,981

1 13,304
1 3110

Fuente: elaboración propia con base en Javier Mendoza Rojas (2015).

Durante la década de 1990, las IES
privadas crecieron de forma exponencial. Si de 1980 a 1990 habían
crecido en 145 por ciento al pasar
de 146 a 358, en tan solo 15 años,
de 1990 a 2005, triplicaron casi su
tamaño. En ese periodo pasaron de

358 a 1 mil 408 establecimientos.
Desde entonces su crecimiento se
ha desacelerado y para el periodo
2005-2016 han crecido un poco
más de 49 por ciento al pasar de 1
mil 408 a 2 mil 103 (Mendoza, J.,
2015).

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La evolución de la polí ca educa va de las IES públicas ha tenido una orientación tecnológica.
Durante el periodo 2001-2012, el
subsistema de universidades tecnológicas, ins tutos tecnológicos
estatales y las universidades politécnicas creció en más de 25 por
ciento de su tamaño. Sin embargo,

los otros subsistemas no tecnológicos como las universidades interculturales, las universidades públicas estatales, creció apenas cinco
por ciento de su tamaño, mientras
que las universidades públicas federales apenas crecieron 0.5 por
ciento en ese mismo periodo (ver
gráfica 3).

Gráfica 2 Las insƟtuciones públicas de educación superior de México
2015
Las instituciones públicas de educación superior de :México 2015
UNIVERSIDADES P0BLICAS UNIVERSIDADES
ESTATALIS CON APOVO PÚBLICASl=EDER.t.LES SOLIOA~IO
1%

UNIVERSIDADES

CUfTROS PÚ BUCOS
DE INVESTIGACIÓN

UN IVtRSIOAOEfONACl'T
PÚBLICASESrArALES 3%

Z%
ESO.IELAS NORMALES
PÚ~UCAS
16%

'"
6%
VERSIOADES
NOLóGICAS
12%

INSTITUTOS

TECNOLÓGICOS V

CENTROS FEDERALIS
ll%

ESTATALES
14%

Fuente: Elaboración propia con base en Javier Mendoza (2015).

En el subsistema de educación superior tecnológico, los ins tutos
tecnológicos federales son los que
más a enden el mayor número
de estudiantes: 46 de estos establecimientos a enden cada uno

a más de 3 mil estudiantes. Por el
contrario, 119 ins tutos tecnológicos estatales a enden en cada uno
de sus establecimientos a menos
de 3 mil estudiantes (Mendoza, J.,
2016).

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

Gráfica 3 Evolución de las IES públicas 2001-2012
Evolución de las IES públicas 2001-2012
28.6

UNIVERSIDADES TECNOLÓG ICAS
IN STITUTOS TECNOLÓGICOS ESTATALES

26.6

UNIVERS IDADES PO LI TiCN ICAS

25.1

INSTITUTOS TECNOLÓGICOS y CENTROS FEDERALES

8.9

UNIVERSIDADES INTERCULTURALES

-

UNIVERSIDADES PÚBLICAS ESTATALES

-

UNIVERS IDADES PÚB LI CAS FEDERALES

4.9
4.9
0.S

o

10

15

20

25

30

35

Fuente: elaboración propia con base en Javier Mendoza Rojas (2015).

Por todo lo anterior, el sistema
de educación superior mexicano
estaría diseñado para desplazar la
formación predominantemente de
profesores normalistas hacia la formación de una gran can dad predominantemente de ingenieros.

competencias docentes en el uso
de las TIC (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura [Unesco], 2011;
Zubieta, J., T. Bau sta y Á. Quijano,
2012); y los estudios sobre la enseñanza de la contabilidad.

II. La políƟca de formación de
competencias docentes en TIC en
la enseñanza para la contabilidad

El enfoque políƟco “de arriba hacia abajo”

El análisis de las competencias tecnológicas de los profesores de contabilidad del Tesoem se realizará
desde tres perspec vas teóricas:
el enfoque de polí ca “de arriba
hacia abajo”, orientado al estudio
de la implementación de programas gubernamentales (Saba er, P.
1986; Saba er, P. y D. Mazmanian,
1980); los modelos de niveles de

Para analizar la polí ca de la educación superior tecnológica en México se u liza el enfoque polí co
“de arriba hacia abajo”. Este enfoque se caracteriza por iniciar con
una decisión polí ca tomada por
los funcionarios gubernamentales,
quienes se preguntan en qué medida las acciones de los funcionarios de implementación y grupos
obje vos fueron consistentes con

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�Carlos Marơnez Padilla

dicha decisión (Saba er, P., 1986).
Asimismo, se preguntan en qué
medida fueron alcanzados los obje vos a través del empo, cuáles
fueron los principales factores que
afectaron la polí ca oficial y cómo

fue reformulada la política a través
del tiempo sobre la experiencia.
Las variables que afectan las
diferentes etapas del proceso de
implementación se observan en el
esquema 2.

Esquema 2 Diagrama de flujo de las variables involucradas en el proceso
de implementación
Tratabilidad del problema
1. Disponibilidad de teoría técnica y tecnológica va lida.
2. Diversidad de la conducta del grupo objetivo.
3. Grupo objetivo como un porcentaje de la población.
4. Extensió n del cambio cultural requerido.

r

i

Habilidad del estatu to para est ruc turar la
implemen taci ón
1. Incorporación de una adecuada teoría causal.
2. Directivas de política sin ambigüedades.
3. Recursos financieros
4. Integración jerárquica dentro y e ntre las
instituciones de implementa ción.
5. Reglas decisivas de agencias de implementación.
6. Reclu tamiento de funcionarios de
implementación.

Variables no estatuta rias que afectan
la implementación
l. Condiciones socioeconómicas y tecnología.
2. Atención de los medios de comunicación al problema.
3. Apoyo del público objetivo.
4. Actitudes y recursos de los grupos del distrito
e lectoral.
5. Apoyo desde los responsables de la implementación.
6. Compromiso y hábil liderazgo de los funcionarios de
imclementació n.

l
Resultados
políticos de las
agencias de
implementaci ón

1

Etapas (variables dependientes) en el proceso de implementación

1

H

Conformidad con
los resultados de
la política por los
grupos objetivos

----t

Impactos
actua les de
los resultados
de la política

Impactos
percibidos de
-------1

los

resultados de
la política

1------.

Princ ipales
revisiones
en el
estatuto

Fuente: tomado de Paul A. Saba er y Daniel Mazmanian (1980: 185).

Todas estas variables se pueden
sinte zar en seis condiciones para
llevar a cabo una efec va implementación de obje vos legales. Las

primeras tres condiciones pueden
ser tratadas desde el inicio de las
decisiones polí cas, mientras que
el resto son resultado de las ten-

Etapas (variables dependientes) en el proceso de implementación

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para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

siones polí ca y económica durante la implementación del proceso.
Estas condiciones son: obje vos
claros y consistentes; una teoría
causal adecuada; el proceso de implementación legalmente estructurado y aceptado por funcionarios
y grupos obje vos; compromiso y
funcionarios hábiles de la implementación; apoyo de los grupos de
interés y de los responsables de la
ejecución; y considerar cambios en
las condiciones socioeconómicas
que no afecten el apoyo polí co o
la teoría causal (Saba er, P., 1986).
Este trabajo analiza las variables
no estatutarias que afectan la implementación. Esto ocurre debido
a que el programa busca cambiar
la conducta para recibir el apoyo
polí co si logra superar las inercias
e inherentes retrasos en buscar la
cooperación y adquisición entre
las personas, muchas de las cuales consideran que son afectadas.
También ocurre debido a que los
cambios con nuos en las condiciones tecnológicas y socioeconómicas impactan en los obje vos,
los grupos de interés y a los responsables de la toma de decisiones. Además, a través del empo
las variables independientes son
afectadas, como serían la dirección
del problema, las condiciones socioeconómicas, la opinión pública
en la jurisdicción gubernamental.

Estas variables no estatutarias que
afectan la implementación son, de
acuerdo a Paul A. Saba er y Daniel
Mazmanian (1980):
1 Condiciones socioeconómicas
y tecnología. Es probable que
otros problemas sociales lleguen a ser más importantes
con el transcurso del empo y,
por tanto, los recursos asignados al problema original serían
disminuidos. Las variaciones
socioeconómicas y tecnológicas
locales también afectan la implementación. Las regulaciones
generalmente protegen al consumidor, al medio ambiente, a
los trabajadores relacionados
con la viabilidad económica de
grupos de interés

2 Atención de los medios de
comunicación al problema.
Los medios de comunicación
intervienen en la percepción
de los cambios de las condiciones socioeconómicas,
tanto del público en general
como de las élites polí cas.
Asimismo, el hecho de toquen un tema a fondo y luego pasen a otra cosa es un
verdadero obstáculo para el
apoyo polí co de los beneficiarios que se encuentran en
algún programa público.

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3 Apoyo del público obje vo. El
interés del público en general
en un estatuto o problema
que trata, ende a ser cíclico,
lo que dificulta que cualquier
programa reciba un apoyo
polí co sostenido. La variación entre las jurisdicciones
polí cas en apoyo de un
programa en par cular ene como resultado presiones
para una regulación ambigua
y una considerable discreción
para los funcionarios locales,
lo que probablemente haga
que el cambio de comportamiento sea más di cil de lograr.
4 Ac tudes y recursos de los
grupos circunscritos. El problema que enfrentan los proponentes de un programa
regulatorio que buscan un
cambio en el comportamiento de uno o más grupos objevo es que el apoyo público
para sus posiciones declinará
casi invariablemente con el
empo. Si bien los estatutos
son el resultado de una gran
preocupación pública por un
problema general, dicha preocupación pronto disminuirá

a medida que el público y los
medios de comunicación pasan a otros temas, alejando
a los par darios anteriores e
intensificando la oposición.
5 Apoyo desde los responsables de la implementación.
Las agencias que implementan los programas intergubernamentales son responsables ante los funcionarios,
quienes desean perseguir
polí cas diferentes. Cuando un subordinado de estas
agencias se enfrenta a direc vas contradictorias de
sus superiores intergubernamentales y de sus superiores,
se inclinará en úl ma instancia hacia las directrices de
sus superiores que más afectarán sus recursos legales y
financieros.
6 Compromiso y hábil liderazgo de los funcionarios de
implementación. Esta es la
variable que más afecta a los
resultados de la polí ca y a
las agencias de implementación por dos razones: por la
preferencia que enen los
funcionarios en la dirección y
clasificación de los obje vos

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para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

estatutarios y por sus habilidades por llevar a cabo esas
preferencias.
Niveles de competencias docentes
en el uso de las TIC
Desde 2008 han aparecido diversos marcos sobre los niveles de
competencias TIC de profesores.
La gran mayoría de ellos ene una
cobertura en Europa. Todos estos
marcos enen el mismo obje vo:
direccionar las dis ntas competencias de TIC que poseen los profesores (ver tabla 2). Ante esta can dad
de marcos, se requiere un perfil
de competencias TIC de los profesores de una manera común y sistemá ca. De todos ellos, el marco
de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) es el más
comprensible e incorpora el mayor número de subcompetencias
y ene un amplio alcance, lo cual
le permite ser adaptado a necesidades locales como en el modelo
de Tanzania. En otras palabras, el
modelo de la Unesco permite crear
perfiles de competencia de TIC en
los profesores de Europa (Zervas,

P., K. Chatzistavrianos y D. Sampson, 2014).
El modelo de la Unesco está
conformado por seis categorías y
tres niveles de competencia. Los
tres niveles de competencia, también conocidos como enfoques al
modelo de referencia, son resultado de la relación entre polí ca educa va y desarrollo económico. El
primer nivel comprende el enfoque
de la alfabe zación tecnológica de
estudiantes, ciudadanos y fuerza
laboral mediante la integración de
competencias en TIC en los planes
de estudios. El segundo nivel o enfoque de profundización del conocimiento aumenta la capacidad de
estudiantes, ciudadanos y fuerza
laboral para usar el conocimiento
y agregar valor a la sociedad y a la
economía, aplicando dichos conocimientos para resolver problemas
complejos y reales. El tercer nivel
o enfoque de generación de conocimiento aumenta la capacidad de
estudiantes, ciudadanos y fuerza
laboral para innovar, producir nuevo conocimiento y beneficiarse de
este (Unesco, 2011).

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47

Regional
(Europa)

4

4

-

Internacional

6

3

61

Local
(Tanzania)

6

4

-

Local
(Francia)

2

5

-

2008

Cobertura

6

Año

Subcompetencias

Marco de competencia francés
– cer ficado de informá ca e
internet para profesores

Niveles de
competencia

Marco de competencia de las TIC
de Tanzania para profesores

Categorías

Marco de competencias en TIC de
la Unesco para profesores

6

2010

Marco de las competencias y
calificaciones de los profesores
en el uso de las TIC en educación
(eTQF)

Regional
(Europa)

2011

Marco de competencia e-learning
para profesores y capacitadores

2012

Marco de Competencia

2011

Tabla 2 Panorama de marcos existentes sobre competencias TIC
de profesores

Fuente: tomado de Panagio s Zervas, Konstan nos Chatzistavrianos y Demetrios Sampson (2014:
170).

El uso de las nuevas tecnologías
implica nuevas tareas para los profesores, nuevas pedagogías y nuevos enfoques para la educación del
profesor. La integración de las TIC
en el salón de clases dependerá de
la habilidad de los profesores para
estructurar ambientes de aprendizaje, fusionar nueva tecnología
con nueva pedagogía, desarrollar
socialmente salones ac vos, enfrentar la interacción coopera va,

etcétera. En general, los tres enfoques mencionados se deben de
cruzar con seis aspectos del trabajo del profesor: la comprensión de
las TIC en educación, el currículo y
evaluación, la pedagogía, las TIC, la
organización y administración y la
formación profesional docente (ver
tabla 3).

86

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para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

Tabla 3 Marco de referencia de las competencias en TIC para docentes
de la Unesco
Alfabe zación
tecnológica

Profundización del
conocimiento

Creación del conocimiento

Comprensión de
las TIC en educación

Conciencia
polí ca

Entendimiento de la
polí ca

Innovación polí ca

Currículo y evaluación

Conocimiento
básico

Aplicación del conocimiento

Habilidades de la
sociedad del conocimiento

Pedagogía

Integrar la tecnología

Solución de problemas complejos

Autoges ón

TIC

Herramientas
básicas

Herramientas complejas

Herramientas penetrantes

Organización y
administración

Salón de clase
estándar

Grupos colaboravos

Organizaciones de
aprendizaje

Formación profesional docente

Alfabe zación
digital

Ges onar y guiar

Docente como modelo
de aprendiz

Fuente: Unesco (2011: 3).

Estudios sobre la enseñanza de
la contabilidad
Algunas inves gaciones han medido el nivel de dominio que enen los profesores en relación
con la administración de disposi vos, administración de archivos, uso de programas, creación
y manipulación de contenido
de texto y texto enriquecido,
contenido mul media, recursos
para entablar comunicación, so-

cializar y colaborar en la red. Los
resultados son poco favorables
para que el profesor diseñe ambientes virtuales de aprendizaje
y propicie situaciones para que
el estudiante aplique lo aprendido (Andión, M. y M. Ruiz, 2013).
A pesar de que muchos académicos no cuentan con competencias digitales, muestran un
interés importante por aprenderlas. Se sugiere que ellos inicien cursos, talleres, seminarios

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�Carlos Marơnez Padilla

y diplomados, etcétera, que los
sensibilicen. Por ejemplo, en la
Universidad Veracruzana (UV)
más de la tercera parte de los
encuestados señaló que no sabía
muchas competencias digitales
y que “no le gustaría aprender a
realizarlas” (Alarcón, E., 2013).

Otros estudios han definido
el ser docente digital en cuatro
niveles: el acceso a la cobertura del equipamiento y la conec vidad; a la posesión de los
conocimientos y habilidades
para moverse en un entorno
informá co; a la formación que
debe alcanzar el profesorado
en los ámbitos del ser digital; y
a la generación de contenido,
realización de proyectos, emprendedurismo, programación,
creación de aplicaciones, etcétera (Soriano, I., 2015). En ese
sen do, otras inves gaciones
sugieren que las redes sociales son un disposi vo causal en
la conducta y formación de los
estudiantes. Por tanto, se recomienda implementar la né ca,
es decir, el buen uso y manejo
de este medio de comunicación
a través de espacios tutoriales.
Los docentes deben de considerar los elementos que influ-

yen e impactan en el desarrollo
académico de los estudiantes,
como: lo intelectual, emocional,
social y tecnológico (Zúñiga, L. y
A. Terrazas, 2015). Por úl mo, el
desarrollo de habilidades digitales académicas (HDA) representa un desa o en cinco áreas: la
educación informal cien fica,
el proceso de construcción de
conocimientos, la generación
de nuevos contenidos académicos y su aplicación y divulgación
(Regil, L., 2015).
Con respecto a los estudios
de la enseñanza de la contabilidad, se busca una homogenización de la formación contable
a nivel global mediante el construc vismo, la experiencia, los
enfoques de aprendizaje situados, etcétera. También se busca
que tal enseñanza sea cien fica, aun cuando tenga técnicas
prác cas para su realización,
además de que su calidad se ha
mantenido con respecto a otras
disciplinas cien ficas:
los programas de contabilidad
necesitan promover la flexibilidad curricular para capturar
una nueva generación de estudiantes conocedores de la tecnología, los cuales son menos

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para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

pacientes con los métodos de
enseñanza tradicionales (Mar nez, C. y M. Hernández, 2016a).

En México es di cil encontrar inves gaciones que traten el tema
de enseñanza de la contabilidad.
Los estudios que se han realizado
corresponden a tesis de licenciatura. En una universidad privada en el
estado de Michoacán se señala que
los profesores cuentan con mediana actualización, son autoritarios
en clase, enen pocas técnicas
pedagógicas. Por el contrario, otra
tesis que toma como fuente principal a la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Contaduría
y Administración (ANFECA) mostró
que los profesores de 38 IES dominaban la materia y poseían una
metodología de enseñanza. Un
dato que revela que los egresados
de contabilidad y, por tanto, los
profesores que los formaron, no
poseen las competencias en TIC,
es el hecho de que los contadores
no interactúan con el si o web del
Servicio de Administración Tributaria (SAT) en México para que los
contribuyentes cumplan con sus
obligaciones fiscales, como evidencia el poco uso que ha tenido dicha
plataforma (Mar nez, C. y M. Hernández, 2016a).

III. Los profesores de Contabilidad
en el TecNM. Un caso de estudio
La planta docente en los tecnológicos del Estado de México creció
en 13 por ciento de 2012 a 2015.
De 16 tecnológicos que había en
2012, 2 mil 105 profesores imparan los dis ntos programas educavos que ofertan los tecnológicos.
Para 2015, había 17 tecnológicos
con una planta docente de 2 mil
380 profesores. Por el contrario,
la matrícula escolar creció 28 por
ciento en ese mismo periodo, un
ritmo muy superior que el de la
planta docente. En 2012, la matrícula escolar en los tecnológicos del
Estado de México era de 40 mil 874
estudiantes y para 2015 fue de 52
mil 273 (Secretaría de Educación
Pública [SEP], 2012-2015).
Aunque sigue predominando
la escolaridad de licenciatura en la
planta docente, son cada vez más
los profesores que cuentan con un
posgrado. En 2012, 47 por ciento
de los profesores de los tecnológicos en el Estado de México contaba
con un posgrado. Para 2015, casi 60
por ciento de los profesores en los
tecnológicos de la en dad contaba
con un posgrado (SEP, 2012-2015).
Los posgrados que poseen los
profesores se han adquirido de
tres formas. Muchas de estas formas con núan a la fecha o, bien, el

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profesor las elige. En un principio,
el profesor pagaba los costos para
realizar un posgrado en otra IES,
generalmente de sostenimiento
privado. El profesor recurría a este
po de ins tuciones por la flexibilidad de horarios y currículo escolar
que ofrecen. Posteriormente, los
administra vos de los tecnológicos ges onaban recursos para pagar toda o parte de la colegiatura
de los profesores que cursaban un
posgrado en otra IES. En los úl mos años, los tecnológicos contaban con varios profesores con
posgrado y, por tal mo vo, crearon programas de posgrado en los
mismos tecnológicos. Así, aparece
una tercera forma de realizar un
posgrado: formándose en la misma
ins tución con los profesores que
ya cuentan con un posgrado. En los
úl mos años, se pide que el profesor que vaya a ser contratado por
un tecnológico cuente con un posgrado. Si bien muchos profesores
con un posgrado son contratados,
llegan a renunciar en menos de
tres años, en especial los profesores que cuentan con doctorado debido a los salarios y perspec vas de
desarrollo académico que ofrecen

los tecnológicos.
El po de posgrado que más poseen los profesores de los tecnológicos son las maestrías. En tan solo
cuatro años, de 2012 a 2015, se incrementó el número de profesores
que cuenta con una maestría en 46
por ciento, al pasar en 2012 de 408
profesores con este grado, a 2015
con 597 profesores con dicho grado. Casi al mismo ritmo, aumentó
el número de profesores que cuenta con un doctorado. En 2012, los
tecnológicos del Estado de México
contaban con solo 82 doctores.
Para 2015, esta cifra se elevó a 113
doctores, un incremento de 37 por
ciento en cuatro años (ver gráfica
4).
De 2012 a 2015, los 17 tecnológicos federales y estatales en el
Estado de México han aumentado
sensiblemente el número de programas académicos. En 2012 sumaban un total de 146 programas
y tres años después se crearon 12
programas más, haciendo un total de 158 programas educa vos.
Muchos de los nuevos programas
creados son semipresenciales o,
bien, ofertan una nueva carrera
(SEP, 2012-2015).

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

Gráfica 4 Posgrado de la planta docente en Los insƟtutos tecnológicos
del Estado de México 2012-2015
/00

600
500
400

300
200

167

14()
82

100

JJ-_

o
7017

168
146

91

113

R2

42

1~

22
10

70M

7013

7015

- - lspecialidad --Maesrrla --~ingrndodemaesrrla --Doctorado --Singrndod&lt;'docrorado

Fuente: Elaboración propia con base en Secretaría de Educación Pública (SEP) (2012-2015).

No obstante, los programas de contabilidad han ido en descenso. Del
mismo conjunto de tecnológicos,
en 2012 se ofrecían 12 programas
de contabilidad. Muchos tecnológicos llegaban a ofrecer dos programas de contabilidad debido a
la actualización de sus contenidos
curriculares. Para 2015, los programas educa vos de contabilidad se
habían reducido casi a la mitad. En
ese año, se ofrecieron siete programas de contabilidad. Esta disminución responde principalmente a
que los estudiantes que habían cursado el an guo programa de contador público, con nuarán cursando
dicho programa hasta su egreso.
Solo de esa forma dicho programa

desaparecería. Por el contrario, los
estudiantes de nuevo ingreso cursarán la carrera de Licenciatura de
Contabilidad (SEP, 2012-2015).
El Tecnológico de Estudios Superiores del Estado de México (Tesoem)
El Tecnológico de Estudios Superiores del Estado de México (Tesoem)
es un organismo público descentralizado que surge el 29 de agosto de
1997. Está localizado en el municipio de Los Reyes La Paz en el Estado de México. En 2014, el Tesoem
contaba con una población escolar
de 2 mil 780 alumnos, distribuidos
así: 297 en Ingeniería Ambiental;

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582 en Licenciatura en Contaduría;
892 en Licenciatura en Gastronomía; 374 en Ingeniería Industrial;
546 en Ingeniería en Sistemas
Computacionales; 67 en Ingeniería
en Tecnologías de la Información y
la Comunicación; 22 en la Maestría
en Ingeniería Industrial. Se cuenta
con una planta docente de 113 profesores, 47 de ellos pertenecientes
a la carrera de contabilidad (Tecnológico de Estudios Superiores del
Estado de México [Tesoem], 2015).
Desde 2012, la planta docente
del Tesoem se encuentra por debajo de la media de la en dad. Solo en
2014 llegó a estar por abajo, tanto
de la media de la en dad como de
la media de los tecnológicos de la
región. En ese año, la media de la
en dad fue de 142 profesores y la
de la región de 125. Sin embargo,
el Tesoem en ese año solo contó
con 114 profesores (ver gráfica 5).
Desde 2012 hasta 2015, la matrícula escolar del Tesoem ha experimentado varios cambios. En 2012
atendía a más de 6.6 por ciento de
la matrícula escolar que la media
de la en dad y atendía a más de
30 por ciento de la matrícula escolar que los otros tecnológicos de la
región. Cuatro años después, atendía a 6.2 por ciento menos que la
media de la matrícula escolar y. 3.6
por ciento menos de la matrícula

escolar de los tecnológicos de la región. Una de las razones de la disminución del número de estudiantes del Tesoem con respecto a los
tecnológicos de la región se debe al
crecimiento exponencial que tuvo
el tecnológico de Chimalhuacán,
el cual duplicó su matrícula escolar
en esos años hasta 126 por ciento
(ver gráfica 6).
De 2012 a 2015, la planta docente del Tesoem creció más que
la tasa de la matrícula escolar.
Mientras que en 2012 la matrícula escolar del Tesoem era de 2 mil
563 estudiantes, para 2015 era de
2 mil 883, un aumento de 12.48
por ciento. Por el contrario, la planta docente en 2012 era de 105 y
para 2015 era de 137, es decir, un
aumento de 30.47 por ciento en dicho periodo (SEP, 2012-2015).

IV. El enfoque “de arriba hacia
abajo” en el uso de las TIC de los
profesores de contabilidad
El úl mo apartado trata sobre los
resultados que se obtuvieron de las
entrevistas sobre los seis factores
que afectan la implementación de
una polí ca de formación de competencias docentes en la enseñanza para la contabilidad.

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

Gráfica 5 Planta docente en los insƟtutos tecnológicos del Estado de México 2012-2015
160

142

140

124
105

120

=-

100

--J.-:29

;&gt;a

ll7

140
.,...-------_,137
119

114

110

95

80
60
40
20

o
105

117

--Profesores Tesoem

114

--Profesores 3 tecno lógicos

137

- - Profesores 17 tecnológicos

Fuente: Elaboración propia con base en SEP (2012-2015).

Gráfica 6 Número de estudiantes en los insƟtutos tecnológicos del Estado de México 2012-2015
3500
3075
3000
2563
2500

2991

2619
2883
--Z577
2229

2000
1500
1000
500

o
2012

--Estudia ntes Tesoem

2014

2013

--Estudiantes 3 tecnológicos

2015

- - Estudiantes 17 tecnológicos

Fuente: Elaboración propia con base en SEP (2012-2015).

Perfil socioeconómico y tecnológico
de los contadores públicos
La contabilidad con núa siendo
una de las profesiones con mayor

demanda de empleo en el país.
Aunque en el Estado de México la
tasa de empleo de los contadores
había descendido sensiblemente
en los úl mos cuatro años, dicha

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profesión llegó a ser la segunda
mejor carrera profesional del país,
con el mayor número de profesionistas ocupados. La contabilidad es
ejercida en el Estado de México por
profesionistas con un amplio margen de edad que va desde los 14
hasta los 86 años. Además, se caracteriza por poseer una matrícula
escolar predominantemente femenina, mientras que los mercados
laborales son predominantemente
masculinizados (Mar nez, C. y M.
Hernández, 2016a).
Asimismo, los contadores del Estado de México principalmente son
jefes de hogares, casados, asalariados, con estudios de licenciatura
que no requieren de algún posgrado y la mayoría de ellos cuenta en
su casa con refrigerador, lavadora,
horno de microondas, televisión,
radio y un teléfono celular personal. No obstante, un poco más de
la mitad cuenta con un automóvil,
televisor de pantalla plana, servicio
de televisión de paga, una computadora y acceso a internet (Mar nez, C. y M. Hernández, 2016a).
La visión op mista sobre el uso
de las TIC sos ene que estas mejoran la comunicación de la sociedad,
fomentan el trabajo colabora vo,
promueven alterna vas de acceso
y uso de la información, proporcionan recursos para el proceso de

enseñanza-aprendizaje, además de
representar y orientar a los estudiantes hacia la sociedad del conocimiento global (Pedraza, N. et al.,
2013).
Las competencias profesionales en la prác ca docente de
contabilidad no solo dependen
de las IES, sino también de otras
ins tuciones relacionadas con el
mercado laboral, marco jurídico o regulación profesional. Las
competencias profesionales de la
carrera de Contaduría son diseñadas con base en los parámetros,
sugerencias o recomendaciones de los ins tutos y asociaciones de contadores públicos, del
Consejo Mexicano de Normas de
Información Financiera (CINIF), de
la Comisión Nacional Bancaria y de
Valores (CNBV), de la Secretaria de
Educación Pública (SEP) e incluso
del International Accounting
Standard Board (IASB). Estas
instituciones impulsan y actualizan
las competencias adquiridas en el
aula y las competencias laborales
demandadas (Durán, M., M. Me-

jía y A. Reyes, 2012).
Las competencias docentes
en el uso de las TIC han tenido
poco impacto en la educación.
Aunque las TIC enen un alto
potencial para producir innova-

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

ciones, no implican la mejora
de las prác cas educa vas. En
la prác ca docente se observa
que los maestros no pueden establecer obje vos tecnológicos
para los alumnos y presentan
dificultades para iden ficar si
el estudiante aprende de forma
independiente y en un entorno construc vo. Por tanto, se
requiere de una formación de
los profesores para la incorporación de las TIC en su prác ca
docente. En el área de la contabilidad y negocios se requiere
principalmente del manejo de
cuatro competencias básicas:
herramientas de texto y archivos; capacidades en el sistema
opera vo; uso de bases de datos y mul media; elaboración
de presentaciones y uso de internet (Pedraza, N. et al., 2013).
En el caso del Tesoem, las
competencias de la prác ca en
el uso de las TIC se ven limitadas por la escasa infraestructura y organización administrava para regular los espacios
y equipos de cómputo entre
diferentes materias, carreras y
profesores. Para los profesores
de contabilidad del Tesoem “no

hay infraestructura para trabajar con tecnologías”. El uso de
la tecnología es restringido para
los estudiantes. No se cuentan
con el equipo necesario. La mayoría de las computadoras se
encuentra en la carrera de Ingeniería en Sistemas. En la carrera
de Contador Público solo hay
dos laboratorios. Dichos laboratorios se los enen que turnar
los 582 estudiantes de la carrera
porque también son u lizados
para la materia de Inglés. Los
alumnos y maestros enen que
trabajar con sus equipos propios
y solo muy pocas personas pueden darse ese privilegio.
Por úl mo, de acuerdo con el
informe de ac vidades del Tesoem (2015) se cuenta con 276
equipos de cómputo en los laboratorios de todos los programas de estudio, un promedio de
siete estudiantes por equipo. En
dicho informe no especifica si
los equipos funcionan o no, ni
los problemas que presentan los
laboratorios.

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La atención de los medios de comunicación al problema
El Tesoem (2015: 13) manifestó que sus profesores habían
fortalecido sus habilidades profesionales al asis r a cursos de
capacitación, especialización y
actualización profesional como:
“Preparación de ponencias, arculos y libros académicos”;
“Curso básico de MatLab”; “Pasión por el talento” (comunicación dinámica, inteligencia emocional y liderazgo); “Reformas
fiscales 2014”; “Normas e información financiera aplicables a
par r del 2013”; “Actualización
contable y nuevo régimen fiscal
e Impuestos”; curso taller de
“Redacción de ar culos cien ficos y tecnológicos”; curso taller
Modelo Educa vo para el siglo
XXI. Formación y Desarrollo de
Competencias Profesionales, todos ellos en ins tuciones y organismos de pres gio académico.
En dicho informe de ac vidades no se detalla cómo fue
la difusión o la promoción para
que los profesores tomaran y
asis eran a tales cursos. Se ha
documentado que la formación

de profesores en ins tuciones
externas al Tesoem, se realiza
principalmente por designación
de la dirección (Mar nez, C.,
2012). Durante las entrevistas
a profesores de contabilidad
se encontró una nueva manera
de formación docente. Algunos
docentes pertenecen a la Asociación Mexicana de Contadores
Públicos y allí reciben cursos de
capacitación en TIC para la actualización con el SAT.
Por úl mo, a pesar de que
en el programa de cada materia se especifican las competencias genéricas, las competencias
integradas, las competencias
previas y las competencias a
desarrollar, los profesores desconocen en qué consisten cada
una, aunque hayan impar do
dicha asignatura por muchos
años. Lo que significaría que
existe una desvinculación de los
programas de formación docente ins tucionales como el DOCA
o el DFDCD porque están orientados a formar a los profesores
en competencias profesionales
y, paradójicamente, los profesores no conocen las competencias que proponen dichos pro-

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

gramas y, por ende, desconocen
cómo debieran enseñar o evaluar tales competencias.
El apoyo del público objeƟvo
Este punto se refiere a la discreción
que enen los funcionarios locales para llevar a cabo un estatuto.
En el Tesoem existen dinámicas
de trabajo que se han arraigado y
enden a perdurar en el empo.
Una de estas dinámicas es la designación de los instructores para impar r los cursos y diplomados a los
profesores. Los funcionarios locales o, bien, los administra vos del
segundo o tercer nivel del Tesoem,
en especial la Subdirección de Estudios Profesionales, ya enen designados a los profesores responsables de impar r dichos cursos y
diplomados. No se consulta al resto
de los profesores, ni se consulta a
nadie más.
Otra de las dinámicas que predomina en la formación docente
es la homogenización del personal
docente. Los profesores designados de impar r los cursos y diplomados lo hacen a sus colegas sin
tomar en cuenta que pertenecen a
programas educa vos diversos.
Muchos profesores consideran
que ellos podrían dar mejor el curso porque conocen las necesidades

de sus compañeros del mismo programa educa vo. Ellos sos enen
que los cursos de capacitación deben de ser diferenciados por programa académico.
Las acƟtudes y recursos de los grupos circunscritos
Cuando se ofrecen cursos o diplomados como el Diplomado para la
Formación y Desarrollo de Competencias Docentes (DFDCD) existe
gran entusiasmo entre los profesores, porque consideran que por fin
la ins tución los está tomando en
cuenta, además de recibirán una
nueva formación y conocerán nuevas temá cas.
Sin embargo, este entusiasmo
se ve debilitado a medida que avanza el semestre porque para ellos
las ac vidades docentes aumentan
por la evaluación a los estudiantes.
A pesar de esto, la gran mayoría
cumple con el diplomado. Otros
profesores empiezan a abandonar
el diplomado porque pierden interés en él debido a que no dominan
términos de pedagogía o teorías de
aprendizaje. Muy pocos consideran
que no les aporta nada a la imparción de sus clases y al ver que no
existe una acción penalizadora en
su contra, deciden abandonarlo.
Durante los cursos y diplomados se forman equipos de trabajo

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�Carlos Marơnez Padilla

para llevar a cabo ac vidades de
aprendizaje. Allí se establecen lazos de confianza y de amistad. Generalmente estos profesores son
los primeros que cumplen con todas las ac vidades y deberes de los
cursos y diplomados.
En general, existen dos grupos
de opiniones que enen los profesores con respecto a la formación
de competencias en TIC. Por un
lado, se encuentran los profesores que manifiestan que “trabajar
con tecnologías es más trabajo y
no tengo empo”. Muchos de ellos
señalan que al principio es mucho
más trabajo porque deben de estar
diseñando no solo para el estudiante, sino dirigido a los disposi vos
de las TIC para que el estudiante
los comprenda. Posteriormente reconocen que una vez que han acumulado material digitalizado sus
ac vidades docentes le resultan
más sencillas.
Por otro lado, hay profesores
que manifiestan que con el uso de
las TIC: “Me ayuda a comunicarme
con el grupo y se favorece la comunicación docente- alumno”, o bien,
“ayuda a la economía… los estudiantes no compran libros”.

El apoyo desde los responsables de
la implementación de un programa
público
El 20 de agosto de 2013 se envía un
oficio de la Coordinación Sectorial
Académica de la DGEST a todos los
directores de los ins tutos tecnológicos federales y descentralizados.
En ese oficio se pide a los directores que lleven a cabo el DFDCD de
forma presencial a través del Departamento de Desarrollo Académico.
En este caso, el responsable de
llevar a cabo el diplomado sería el
tular del Departamento de Desarrollo Académico. No obstante,
por la dinámica que ha tenido el
Tesoem, todo lo relacionado con
cues ones académicas ene que
ser aprobado y supervisado por la
Subdirección de Estudios Profesionales.
Por tanto, el Departamento
de Desarrollo Académico seguirá
más las indicaciones de la Subdirección de Estudios Profesionales
que otros departamentos como la
dirección de la ins tución o de la
misma Coordinación Sectorial Académica de la DGEST.

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

El compromiso y hábil liderazgo de
los funcionarios de implementación
El compromiso de los funcionarios de implementación de algún
estatuto se manifiesta cuando el
Tesoem ob ene algún reconocimiento de alguna ins tución externa. Por ejemplo, la reacreditación de la carrera de Contabilidad
en 2014 por parte del Consejo de
Acreditación en la Enseñanza de la
Contaduría y Administración (CACECA). Asimismo, existe un gran
compromiso polí co de los direc vos de la ins tución con el par do
polí co de la en dad. Al igual que
en muchas IES, el director o rector
es designado por el gobernador de
la en dad.
Con respecto al liderazgo que
enen los funcionarios o responsables de llevar a cabo un estatuto, corresponde a los puestos de
segundo o tercer niveles de la estructura orgánica de la ins tución.
En el caso de la formación de competencias en TIC, corresponde a la
Subdirección de Estudios Profesionales, la cual coordina a todos los
programas educa vos que ofrece
el Tesoem, incluyendo la carrera de
Contabilidad.
Para esta subdirección, la habilidad se observa cuando cumple
y lleva a cabo las decisiones que

toma el director o la junta direc va y que le son asignadas. Al mismo empo, la habilidad se observa
cuando a ende las demandas eficazmente de todos los actores que
enen un interés en la ins tución,
en especial las demandas de los estudiantes.
En un estudio previo (Mar nez,
C., 2012) se observó que hay una
gran aceptación de los funcionarios, en este caso el coordinador
de la carrera, para implementar los
cambios necesarios a fin de mejorar la calidad educa va. Una de las
condiciones de este caso, y tal vez
la principal, es que el estudiante
esté conforme con dichos cambios.
Para los funcionarios de la ins tución, y más para los representantes
de la dirección, el peor escenario
es cuando los estudiantes están
inconformes y llegan a tomar las
instalaciones, es decir, cuando no
permiten su funcionamiento.
Un funcionario manifestó: “tenemos que decirle a Toluca [lugar
de las oficinas centrales donde se
otorga presupuesto a los tecnológicos del Estado de México] que se
apuren con el presupuesto porque
los alumnos están a punto de tomar la escuela. Solo así dan mayor
presupuesto”. Muchos profesores
recuerdan que en 2006 los estudiantes tomaron las instalaciones

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�Carlos Marơnez Padilla

debido a que no contaban con la
infraestructura adecuada para su
aprendizaje. Ellos recuerdan que
los alumnos decían: “somos estudiantes de Ingeniería en Sistemas y
casi nos vamos a tular sin haber
u lizado nunca una computadora”.
Conclusiones
Existe una desar culación de los
estatutos del TecNM que promueven la formación docente en TIC
con respecto a su implementación
como el DFDCD. Dicho diplomado
no cumple muchas de las exigencias establecidas en el decreto de
creación del TecNM, el Programa
Ins tucional de Innovación y Desarrollo (PIID) 2013-2018 y el Plan de
Estudios de la Licenciatura en Contabilidad.
Las IES del sector público están
diseñadas para promover la formación de ingenieros debido a que
son los establecimientos que más
han crecido en las úl mas dos décadas.
El enfoque de polí ca “de arriba hacia abajo” aporta elementos
sustanciales para comprender las
dificultades que implica llevar a
cabo la formación de competencias
docentes en TIC. No obstante, también se requiere completar este
enfoque con una visión pedagógica

desde la óp ca de los profesores
de contabilidad. Así, se abordarían
con más detalle los niveles de competencia en TIC que poseen.
Tanto la planta docente como
el número de estudiantes en los
tecnológicos del Estado de México 2012-2015 han crecido casi de
forma proporcional, por lo que se
requiere diversificar las especialidades de contabilidad para que los
estudiantes tengan más opciones
de elegir una licenciatura y no necesariamente una ingeniería por
tratarse de las únicas opciones disponibles.
La carrera de Contabilidad no
cuenta con las condiciones necesarias para la formación docentes en
TIC y, por tanto, tampoco para formar a sus estudiantes en TIC como
lo establecen muchos de los estatutos del tecnológico.
Si bien muchos profesores reciben una formación dentro y fuera
del Tesoem, la ins tución debería
consolidar su vinculación con gremios profesionales como la Asociación Mexicana de Contadores
Públicos. Asimismo, deberían de
exis r procedimientos más equita vos para la formación de profesores financiados por la ins tución
y no solamente por designación.
Tales procedimientos equita vos
también deberían aplicar para los

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�La formación de competencias docentes en tecnologías de la información y comunicación (Ɵc)
para la enseñanza de la contabilidad en el tecnológico de estudios superiores del estado
de méxico (tesoem)

profesores encargados de impar r
los cursos y diplomados, además
de que la capacitación debería establecer diferencias por programas
académicos.
Por úl mo, se debe de fortalecer la autonomía de los departamentos del Tesoem como el
de Desarrollo Académico y que
la formación no solo sea para los
docentes, sino también para los
administra vos y direc vos en sus
respec vas áreas.

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uso de c en la Universidad Veracruzana”,
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Recibido: 1 de noviembre de 2016
Aceptado: 10 de noviembre de 2016

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

Un recorrido histórico hacia la comprensión
de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía:
El caso de la vivienda de interés social
costarricense
A historical study for understanding
the duality of housing as a right
or merchandise: The case of low income
housing policies in Costa Rica
Edwin Jesús Chacón Muñoz

Resumen

L

a lucha por validar la vivienda como un derecho,
más que como una mercancía, es un anhelo inherente
a quienes carecen de ese bien
para sa sfacer sus necesidades.
Esta dinámica ha sido configurada por actores sociales durante
décadas y donde la profesión de
trabajo social ha estado involucrada. El caso par cular de Costa Rica no escapa a esta lógica.
El presente texto se deriva del
trabajo final de graduación tulado: Causas y consecuencias de

las nuevas políƟcas de vivienda
de interés social costarricense,
en el cual se analizan en profundidad las polí cas de vivienda
de interés social en Costa Rica
vigentes en el periodo 20062014. De las conclusiones a que
se arribó destaca especialmente
la que mo va el presente escrito: la polí ca de vivienda de interés social hace de la vivienda
una mercancía y funciona como
un engranaje para favorecer a
las empresas privadas, lejos de
ser una alterna va de liberación
para sectores históricamente
empobrecidos por el sistema

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capitalista. En las siguientes
páginas se realizará un breve
recorrido histórico de las acciones estatales en Costa Rica que
han decantado en lo que hoy se
conoce como el Sistema Financiero Nacional para la Vivienda
(SFNV), así como su relación con
las empresas privadas durante la crisis estructural de 2008,
para finalmente responder a
la pregunta: ¿acaso no existen
otras alterna vas que hagan de
la vivienda una mercancía?
Palabras clave:
vivienda de interés social, vivienda popular, polí cas públicas, derecho y mercancía.
Summary
The struggle to validate housing
as a social right rather than merchandise is an inherent yearning
for those who lack that good to
meet their needs. This dynamic
has been shaped by social actors for decades, and where the
Social Work profession has been
involved. The specific case of
Costa Rica does not escape this

logic. This text is derived from
the final gradua on work, en tled: Causes and consequences
of the new low income housing
policies in Costa Rican, in which
the period 2006-2014 of those
policies is analyzed. From the
conclusions reached, it is parcularly noteworthy one that
mo vates the present wri ng:
The low income housing policy makes housing a commodity
and works as a gear to favor private companies, far from being
an alterna ve release for people
historically impoverished by the
capitalist system. In the following pages will be a brief historical tour of the state ac ons in
Costa Rica that have decanted
what is now known as the Naonal Housing Finance System,
as well as its rela onship with
private companies during the
structural crisis of 2008, To finally answer the ques on: Are
there no other alterna ves that
make housing a commodity?
Key Words:
Low income housing, Public policies, social rights and merchandise

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

Un recorrido histórico hacia la comprensión
de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía:
El caso de la vivienda de interés social
costarricense
A historical study for understanding
the duality of housing as a right
or merchandise: The case of low income
housing policies in Costa Rica
Edwin Jesús Chacón Muñoz

Introducción

N

ada surge espontáneamente, ni todo es lo que aparenta. Muchos elementos
que hoy en día se dan por sentados no surgieron antojadizamente para que la vida de los seres
humanos adopte la forma que
vislumbra a inicios del siglo XXI.
Lejos de esta noción, nuestro estado actual se ha configurado históricamente conforme las necesidades mudan, del mismo modo que
lo hacen los personajes históricos

25

junto a sus intereses y pugnas. En
este sen do, las polí cas sociales encierran la misma dinámica,
y conviene resaltar la forma en
que el proceso de su elaboración
con ene las divergencias de diversos actores de la sociedad civil en
un momento histórico. Lo dicho
hasta el momento es clave para
comprender cómo la modalidad de
vivienda de interés social valida la
vivienda como una mercancía más
que un derecho, encerrando en sí
misma una contradicción: es derecho y mercancía al mismo em-

25 Universidad de Costa Rica, che_chus8@hotmail.com

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po. Derecho en cuanto que está
amparado formalmente para que
quienes carezcan de techo puedan
acceder a un hogar digno; y mercancía ya que la forma de materializar las soluciones habitacionales
genera ganancias para en dades
privadas, y, lo que resulta aún más
interesante, cons tuye un mecanismo de protección durante una
crisis económica del capitalismo,
como lo fue la sucedida en 2008.
Para comprender la forma en que
lo anterior funciona es necesario
retomar la premisa con la cual
inicia este escrito, de modo tal
que es importante hacer un breve
hincapié para entender la manera
en que las acciones estatales costarricenses se han configurado a lo
largo de la historia para derivar en
su funcionamiento actual.
Es así que el presente documento se divide en varias secciones. En primer lugar se hará un
breve recorrido por los principales
hitos en la historia de las polí cas
estatales de vivienda en Costa Rica
a inicios del siglo XX. Una vez clarificado ese marco, se explica brevemente la forma en que las acciones
estatales de vivienda de interés
social han sido u lizadas como bon polí co, para luego describir el
auge del Sistema Financiero Nacional para la Vivienda (SFNV). Fi-

nalmente se expondrá la forma en
que el sector de construcción costarricense se ve impactado por la
crisis estructural del capitalismo
en 2008 y su relación con el sector
de interés social; con esta información se ahonda en la contradicción
derecho-mercancía que el sistema
genera. Se cierra con la respuesta
a la pregunta: ¿acaso no existen
otras alterna vas que hagan de la
vivienda un derecho y no una mercancía?
Contexto: las primeras acciones
estatales en materia de vivienda
en Costa Rica
Se podría esperar que la primera
acción estatal en Costa Rica para
hacer frente a la situación de vivienda estaría mo vada por la
carencia al acceso a la misma,
lo cual en parte es cierto, pero
a ello han de sumarse otros factores como: la configuración histórica del Valle Central y los actores
involucrados, y son estos úl mos
quienes la dotaron de un ma z
par cular. Dicho esto, es conveniente realizar un breve vistazo a
los elementos ya señalados. Centralmente se hará referencia a tres
hitos fundamentales: los primeros
movimientos relacionados con la
vivienda, el empoderamiento de

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un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

los grupos populares y la transición
hacia el SFNV a par r de 1986.
Se plantea como algo importante resaltar la configuración de
San José, capital costarricense, a
inicios del siglo XX. Par cularmente la ciudad estaba dividida en dos
sectores, uno en el cual vivían los
vecinos principales, en éndase los
más pudientes, y otra separada al
sur de la ciudad, en la cual se encontraban los sectores más empobrecidos. Las diferencias entre
ambas secciones eran notables.
Mientras que la zona de mayores ingresos de la capital contaba
con las principales comodidades
de la época como: abastecimiento
de agua, la primera cañería de hierro y la primera iluminación eléctrica del país; el sector empobrecido
hacía frente a la carencia de la
vivienda. Lo dicho hasta el momento realza la segregación existente ent o n c e s , prohijando mecanismos de control y distribución
del espacio.
La segregación espacial resultó
de la aplicación de mecanismos de
control y distribución del espacio
por parte de quienes manejaban
el intercambio mercan l de los
terrenos, ubicando a los sectores
pudientes y a los pobres en dis ntos espacios de la ciudad. (Elizondo, W., 2009: 159).

La desigualdad descrita en líneas anteriores se tradujo en variaciones en los precios de la erra,
de modo que los terrenos de las
zonas más acaudaladas valían más
que los empobrecidos. Sumado a
ello, al conver rse San José en la
capital oficial del país, el foco económico se volcó a esta zona, generando importantes cambios en la
vida social del país.
Una de esas transformaciones
fue la atracción de la vida social y
económica, con la consecuente
migración campo-ciudad de sectores que buscaron mejorar sus
condiciones de vida, los que pese
a sus esfuerzos no lo lograron.
En la mayoría de los casos no
lograron siquiera igualar las condiciones de vida que poseían en las
comunidades de las cuales procedían, provocando una demanda
desproporcionada de viviendas
cuando el país no tenía capacidad
económica de enfrentar el problema, ni existía una polí ca coherente y coordinada (Solórzano, V. y A.
Víquez, 1976: 175).
Estos grupos ingresan a una región en la que quienes poseen los
medios de producción son dueños las mejores erras y, además,
dada la desigualdad de ese entonces, empiezan a carecer de servicios fundamentales para la época.

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Este conjunto de factores hicieron
que se organizaran las primeras
movilizaciones que estamparon la
importancia del tema de vivienda
en la época.
Uno de los primeros movimientos relacionados con este
tema en Costa Rica se remonta al
año 1922, cuando se alzó la consigna del no pago a los alquileres
propuestos en la ley del inquilinato. Como contrapropuesta, se
buscó disminuir los precios y que
los dueños de las viviendas mejorasen las condiciones de las casas
Sin embargo, los propietarios de
los bienes inmuebles tenían otros
intereses.
Con la posesión de las soluciones habitacionales, los dueños
tenían muy claro su obje vo: “el
incremento de los alquileres para
obtener el rendimiento de sus
propiedades, lo que generalmente realizaban de manera arbitraria, aprovechando la escasez de
viviendas y la necesidad de los
pobladores” (Elizondo, W., 2009:
162). Bajo la anterior declaración,
se generó una fuerte oposición a
las demandas del movimiento de
inquilinos, e incluso, desconocieron los acuerdos a los cuales se
llegaron, apegándose a la libertad
de contratación. Ante esta disputa, el tercer gran actor, el Estado,
no pasó desapercibido, aunque sus

acciones fueron guiadas por una
mo vación diferente.
Desde los primeros años del
siglo XX exis an otros problemas
que aquejaban a la población trabajadora, y por ende, a sus patronos: la higiene y enfermedades infectocontagiosas.
Las viviendas y las barriadas
donde se ubicaban, donde
proliferaban
enfermedades
infectocontagiosas como la
tuberculosis, la influenza, la
malaria y los parásitos […] De
par cular atención era la eliminación de excretas, para lo que
se requería la construcción de
alcantarillados y la eliminación
de excusados de hueco. (Elizondo, W., 2009: 163).

Como resultado de la propagación
de las enfermedades, el gobierno decidió gestar la demolición de
los “Chinchorros Indecentes”, de
modo tal que atendiera el tema de
salud y, al mismo empo, mejorara el aspecto visual de la ciudad.
Es así que se generó el primer antecedente de una polí ca pública
en materia de vivienda en 1904: la
“Ley de Chinchorros”.
Años más tarde, se gestaron
otras acciones para atender la demanda de vivienda, como la creación de la Coopera va Constructora de Casas Baratas en 1923 y las

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un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

casas de la Cruz Roja en 1924. A
pesar de este esfuerzo, se evidenció que las soluciones no concordaban con la magnitud del problema,
denotando la falta de capacidad
financiera que tenía entonces el
Estado. Pero más allá de esto, las
acciones estatales y la dinámica
entre quienes poseen viviendas y
quienes las alquilan o carecen de
la misma dejaron al descubierto
el enfoque con el cual la vivienda
fue concebida desde la génesis del
abordaje público en Costa Rica:
como una mercancía.
Así, la relación de poder entre
quienes poseen las viviendas y/o
terrenos contra quienes plantean
alquilarlas o comprarlas es posible con el establecimiento de la
vivienda como una mercancía.
Un autor que abordó este tema
fue Friedrich Engels (1976), quien
planteó la forma en que este vínculo dispar afecta directamente al
sector trabajador como producto
del sistema capitalista, no tanto
por la explotación que el sistema
genera, sino por la expansión de
las ciudades. Dichas condiciones
concuerdan con las presentadas
por Costa Rica a inicios del siglo
XX. Para ser más preciso en este
punto, conviene señalar cómo este
bien con ene en su valor de uso
un soporte material para varias acvidades humanas.

De esta forma la mercancía vivienda cumple con la condición
de ser un valor de uso cons tuyendo el soporte material de un
conjunto complejo de ac vidades, individuales, familiares y
sociales: alimentación, reposo,
ocio, relaciones sexuales de
reproducción, relaciones interpersonales, etc., indispensable
para mantener la capacidad produc va de los componentes de
la familia (Engels, F., 1976: 47).

La vivienda, como muchos, bienes
con ene un valor de uso que la
hace ú l para los seres humanos,
facilitando la sa sfacción de varias necesidades. Pese a ello, al
entrar en la órbita del mercado,
este primer valor refuerza su valor
de cambio y pone en una posición
desventajosa a quienes carecen de
ingresos suficientes para adquirir
la solución habitacional. En este
sen do, la situación se agrava al
hacerse presente el contexto de la
migración campo-ciudad costarricense y la manera en que aquél
fomenta las condiciones para que
la relación sea aún más desventajosa. Como contraparte de esta
situación, considerar la vivienda
como un derecho influye en la balanza de poder con la intervención
estatal.
El acceso a la vivienda está
estampado en la cons tución po-

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lí ca costarricense en su ar culo
65 desde 1949; empero, esto no
significa que el Estado no haya
realizado acciones para atender el
tema, como por ejemplo: la creación de la Junta de la Habitación en
1939; la creación de la Coopera va
de Casas Baratas “La Familia”; el
establecimiento del Departamento de la Habitación en la Caja Costarricense del Seguro Social 1945,
entre otras, muestras de esta premisa. No obstante estos esfuerzos,
la atención de la problemá ca de
la vivienda estuvo relacionada con
el proseli smo polí co.
Parte del discurso polí co de
los los gobernantes, en una
con nuidad de los ofrecimientos de campaña de algunos
candidatos […] La realidad demuestra que la acción de gobierno fue muy limitada ante la
dimensión del problema, por lo
que gran parte del discurso gubernamental y polí co se convir ó en demagogia o no pasó
de las buenas intenciones. (Elizondo, W., 2009: 154).

Además, se tuvo la intención de
crear una en dad enfocada a impulsar las empresas privadas en el
sector y contar con un presupuesto
fijado por ley. Lo anterior se logró
cuando el 24 de agosto de 1954
se crea el Ins tuto de Vivienda y

Urbanismo (INVU). Esta ins tución
contaba “con el 3% de todos los
presupuestos ordinarios y extraordinarios de la República. Contradictoriamente, dicho porcentaje se
eliminó durante la administración
de don Francisco J. Orlich (19621966)” (Banco Hipotecario de la
Vivienda, 2011: 2).
Como dato interesante, en dicha ins tución se vislumbraron las
primeras par cipaciones de la carrera de trabajo social en el tema
de la vivienda, específicamente en
el Departamento de Servicio Social
del INVU entre los años de 1954 a
1964. Importa resaltar lo anterior,
ya que es la primera incursión
documentada del trabajo social
costarricense en el ámbito de la vivienda.
En esa época, específicamente
en los años sesenta y setenta, la
polí ca de vivienda consis ó en la
construcción de grandes urbanizaciones financiadas por el Estado.
Sin embargo, las acciones generadas entonces seguían correspondiendo a intereses polí cos.
En las siguientes décadas se
crearon otras ins tuciones, como
en 1979 el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Urbanos, que
surge como una respuesta a una
serie de condicionantes de orden
externo e interno (Ministerio de
Vivienda, 2013). La finalidad de

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

este ente era coordinar la acción ins tucional. Los anteriores
esfuerzos des nados a encarar el
problema de vivienda cons tuyen
en sí mismos hitos históricos del
abordaje estatal. Lamentablemente, este trabajo no fue suficiente.
Dejando lo anterior por un
momento de lado, hay que mencionar que las acciones estatales
mencionadas se pueden catalogar como ‘polí cas tradicionales
de interés social’ caracterizadas
por un Estado que par cipa como
diseñador y urbanista, con el uso
de fondos públicos y subsidios de
vivienda inferiores al mercado. Lamentablemente también, su ejecución se enfrentó a dos grandes
problemas.
La falta de financiamiento adecuado y el proseli smo polí co se
cons tuyeron como dos de los
principales retos del sector vivienda. Este úl mo elemento se
recrudeció en la década de los
ochenta cuando el Par do Liberación Nacional (PLN) sacó provecho
de las buenas acciones de grupos
populares organizados.

con la vivienda han estado ligadas
con fines electorales, es en la década de los ochenta cuando esta
realidad se recrudece. Para comprender esta afirmación de una
mejor forma, es necesario remontarse a la administración de Rodrigo Carazo Odio (1978-1982), etapa
en la cual las familias de escasos
recursos no tuvieron una oportunidad fac ble de par cipar en las
acciones estatales, en gran medida por la falta de financiamiento
del programa Lotes y Servicios del
INVU. Como consecuencia, la presión popular no se hizo esperar.
De esta manera surgen los
primeros comités de vivienda en
Costa Rica, los cuales se agruparon
posteriormente en una organización de alcance nacional como la
Asociación Coordinadora Nacional
de Lucha por una Vivienda Digna
(COPAN), en dad que logró aglomerar a miles de afiliados, principalmente en el área central del
país. Al notar el gran éxito de esta
nueva tendencia, el PLN empezó
a montar sus propios comités para
hacer frente a la campaña electoral
de 1982.

El uso de las acciones de vivienda
como botín políƟco en los años
ochenta
Si bien es cierto que las acciones
estales costarricenses relacionadas
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Al ver el éxito organiza vo logrado, el Par do Liberación
Nacional, entonces en la oposición, montó su propia estructura de comités de vivienda
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durante la campaña electoral
de 1982, llamada el Frente Democrá co de la Vivienda. Al
ganar las elecciones, hubo un
intento de conver r la solución
de vivienda nuevamente en
parte del “bo n polí co” como
había sido tradicional (Morgan,
D., 2001: 8).

Las limitaciones estatales pasaron factura. Para ese entonces, el
gobierno de Luis Alberto Monge
Álvarez (1982-1986) no tenía una
infraestructura estatal para hacer
frente a esta demanda, lo cual se
agravó con el desfinanciamiento
del programa Lotes y Servicios.
De este modo, la principal labor
del comité liberacionista fue organizar tomas de terrenos estatales,
acción que no tuvo cas go alguno ya que su par do se hizo de la
vista gorda al tener al mando el
gobierno de la época. Años después, una cuan osa promesa de
soluciones habitacionales volcó el
apoyo de los comités populares hacia este par do.
Óscar Arias Sánchez ofreció,
previo a las elecciones de 1986,
80 mil viviendas, promesa que volcó el apoyo de los comités de vivienda a su favor, sin embargo, las
consecuencias no se limitaron a
los términos de simpa a, sino que
sobrepasó esta noción y se mani-

festó en nuevas tomas de terreno.
Lo interesante del caso fueron las
disputas internas de dos frentes
liberacionistas, el Frente Democrá co de Vivienda y el Frente
Costarricense de Vivienda, lo cual
decantó en una ocupación durante
ocho meses en un terreno en Los
Guido.
Lejos de este dato anecdó co,
interesa resaltar cómo estos hechos refuerzan una de las principales dificultades históricas que
han tenido las acciones estatales
de vivienda en Costa Rica: su u lización como bo n polí co cuyo
punto más alto fue la administración de Óscar Arias y las acciones
del PLN.
En el caso de los movimientos
sociales urbanos, este par do
u liza como estrategia polí ca
el ac vismo electoral evitando de esa manera que grupos
polí cos de izquierda se involucren en el proceso organiza vo, para lo cual adopta
medidas de corte reformista
o palia vas. Así contribuye
entonces a mantener el orden
social establecido. Concretamente en las poblaciones estudiadas, dicho par do ha jugado un papel predominante,
respondiendo esto a que la vivienda se empleó como mecanismo de propaganda electoral

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

en la presente administración
(Chamorro, I., M. Rodríguez y J.
Zúñiga, 1988: 123).

decir, los comités organizaron
el esfuerzo de sus afiliados en
la construcción de las casas. Es
interesante observar cómo en
este lapso, con rela vamente
poca fiscalización del Estado y
con un Ministerio de Vivienda
reducido prác camente a unos
cuantos funcionarios prestados
de otras ins tuciones, hubo un
período de construcción febril
que, aunque tuvo éxitos y fracasos, demostró la viabilidad
de trabajar con grupos organizados (Chamorro, I., M. Rodríguez y J. Zúñiga, 1988: 9).

La toma de posesión de Óscar
Arias como mandatario, la manipulación de las organizaciones
de vivienda, la presión popular
y la necesidad latente de un techo digno se cons tuyeron en los
principales factores para el establecimiento del SFNV y, posteriormente, el declive de los comités de
vivienda.
El auge del Sistema Financiero
Nacional para la Vivienda (SFNV) y
declive de los comités de vivienda
La carencia de financiamiento es
una constante que se ha señalado
líneas atrás, una dificultad que la
polí ca de vivienda costarricense
afrontó durante buena parte del siglo XX, de modo que para un mandatario recién electo se cons tuye
en su principal reto para cumplir la promesa de las 80 m i l
viviendas. Ante ello, Óscar Arias
declaró “ Emergencia Nacional”,
posibilitando nuevas prác cas.
El nuevo gobierno probaba varias inicia vas en colaboración
con las diferentes organizaciones de masas. Estos proyectos
eran de “autoconstrucción”; es

Gracias a esta primera acción, las
organizaciones populares lograron
involucrarse como productores
de vivienda. Por esta razón, en
1993 surge la Comisión Especial
de Vivienda como enlace entre el
naciente sistema y los grupos de
base. Y aun con estos esfuerzos,
el país necesitaba aún nuevas instuciones.
En consecuencia, en diciembre
de 1986 se crea la ley con la que
nace el SFNV, del cual se desprendió el Banco Hipotecario de la Vivienda (BAHNVI) como ente rector
del sistema. Según Daniel Morgan
Ball, la nueva ins tucionalidad se
caracterizó así:

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—El papel del Estado es limitado a
la formación, planificación y financiación.
—Con la creación del BANHVI
se capitaliza la solución de la
vivienda iniciando, en un principio, con capital proveniente
de préstamos internacionales
y luego por medio del presupuesto nacional.
—Se crea el Fondo de Subsidios de
la Vivienda (FOSUVI), u lizado
para pagar parte de la solución
de la vivienda; este subsidio es
conocido como Bono Familiar
de Vivienda y no paga intereses.
Aun con esta nueva configuración, y el importante papel que
adquirieron los comités de vivienda, la edificación de las obras recaía
en manos privadas.
Bajo este nuevo sistema, los
proyectos de vivienda son gesonados por la empresa privada, que adquiere el terreno,
diseña el proyecto, ges ona
los permisos de construcción
y lo presenta ante un ente autorizado (banco o mutual de
vivienda), quien lo presenta al
BANHVI. Si el BANHVI encuentra que los costos de solución
están dentro de los límites
donde el subsidio es aplicable
y cuenta con los permisos re-

queridos, “califica” el proyecto,
lo que garan za que el proyecto, al terminarse, contará con la
aplicación de los subsidios (el
“bono familiar”) (Morgan, D.,
2001: 10).

Es por esto que cuando una empresa deseaba desarrollar un proyecto
de vivienda pedía un préstamo
inicial para empezar las labores de
construcción. Cuando se culmina
la etapa de edificación, son vendidas a las familias que carecen de
viviendas. Sin embargo, aquéllas,
al carecer del dinero necesario,
acuden al Bono Familiar de Vivienda —el cual pueden combinar con
un crédito si es necesario— en una
en dad autorizada. Este proceder
buscaba que la población meta no
visualizara la solución habitacional como un regalo, sino como un
aplazamiento para el pago de su
vivienda. Además de esta segunda
finalidad, el sistema generaba otros
dividendos.
Cuando el Estado se comporta
como ente fiscalizador y otorgador
de dinero a las empresas constructoras y en dades autorizadas, permite que estas dos úl mas generen
ganancias con la ges ón de bonos,
ya sea mediante la construcción y/o
el otorgamiento de créditos para
soluciones habitacionales. Ahora
bien, esto sucede hasta el día de

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

hoy pese a la existencia del bono
de modalidad ar culo 59, ya que
las en dades bancarias financian a
las familias con un préstamo hipotecario, antes de que aquéllas adquieran una vivienda amparadas
bajo esta modalidad.
De esta forma, el sistema se
configura como una alianza público-privada para que estos entes
generen ganancias a par r de la
necesidad de las personas, incrementando sus valores de uso y de
cambio. Las empresas se ven beneficiadas cuando existe una ins tucionalidad estatal que no edifica y
solo gira dineros y dicta directrices.
Dicho en otras palabras, el carácter formal genera dos posibilidades: la primera mediante a la
incursión del Estado, cuando se
declara la vivienda como un derecho en la Cons tución polí ca; y
en segundo lugar, la posibilidad de
generar ganancias a las empresas
privadas mediante la materialización de viviendas normadas en la
Ley del SFNV. En este entramado
de relaciones, la población meta
queda relegada a un papel secundario y se sos ene como un elemento que jus fica esta dinámica,
lo cual se fue fomentado por los
ataques que sufrieron los comités
de vivienda —y por ende también
las experiencias de autoconstruc-

ción— durante la administración de
José María Figueres Olsen.
Tras la aprobación del Bono
Gratuito en la administración de
Rafael Ángel Calderón (19901994) se generó la noción, también con fines electorales, de que
la vivienda debe ser un bien gratuito otorgado por el Estado.
En cuanto a contexto, la reforma se presenta como oferta
electoral. En cuanto a forma,
se presenta como “bono de
vivienda gratuito”. No es sorpresivo, entonces, que los costarricenses interpretaron esta
reforma como un viraje radical
en la polí ca de la vivienda,
en que el propio gobierno reconoce que las viviendas deben ser gratuitas (Morgan, D.,
2001: 41).

A par r de esta modificación, se
buscaron generar reformas para
aumentar la inversión del Estado
en cada solución habitacional, de
modo que en el siguiente periodo
de la administración José María Figueres Olsen (1994-1998)
se procedió a la praxis del bono y
medio en los casos de emergencias, lo cual derivó en la apertura
del mercado a soluciones más caras. Esta apertura y el consecuente
aumento de los réditos para las
empresas constructoras y en da-

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des autorizadas fueron posibles
gracias a la supresión de los grupos organizados y las experiencias
de autoconstrucción.
Durante la campaña electoral
previa a las elecciones presidenciales de 1994, el entonces candidato Figueres Olsen ofreció a
dis ntas familias papeles canjeables por un bono de vivienda, de
lo que resultó que 300 familias
reclamaran una solución de vivienda cuando el par do triunfante
asumió el gobierno. De nuevo, las
promesas electorales produjeron
graves consecuencias en el funcionamiento del sector de vivienda
costarricense.
La principal dificultad para
cumplir la promesa electoral era
la lista de espera de familias de los
comités de vivienda que ya venían
trabajando con la Comisión Especial de Vivienda, a lo cual se le
agregó la carencia de recursos. La
solución implementada fue eliminar esa lista de espera mediante
ataques mediá cos orquestados
por el gobierno y otras en dades
estatales.
Por un lado, empezaron a aparecer ar culos en periódicos
nacionales con denuncias sobre
estafas come das por algunos
líderes comunales. Por otro
lado, voceros del Ministerio

de Vivienda ofrecían declaraciones en el mismo sen do.
Así nació la campaña contra
los “zopilotes de la vivienda”
[…] A la sombra de estas acciones sensacionales, el INVU,
más discretamente, paralizó la
ejecución de varios proyectos
bajo su supervisión como ente
autorizado, luego rescindiendo
unilateralmente algunos contratos. La Defensoría del Habitante también par cipó en
esta campaña, al publicar un
informe con graves denuncias
contra COPAN, recomendando
la intervención de varias ins tuciones, incluyendo la Contraloría de la República y el Colegio Federado de Ingenieros y
Arquitectos, además de incitar
al Sistema Financiero Nacional
para la Vivienda a declarar a
esta organización como “contra sta inconveniente” (Morgan, D., 2001: 33).

Pese a que los ataques fueron desmen dos en la sala cons tucional,
el daño ya estaba hecho y se causó
un perjuicio a la reputación de los
comités de vivienda, provocando
su caída y posterior inexistencia.
Este hito es vital para comprender
la forma en que las alterna vas de
autoconstrucción fueron decayendo paula namente, dejando en
las empresas constructoras la edificación de las soluciones finales.

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

Para empeorar más la situación,
se crearon las Comisiones Cantonales de Vivienda en 1994, con
el fin de que se perpetuara el
otorgamiento de soluciones habitacionales según el color polí co.
Como resultado se dio un notable
incremento de las soluciones individuales, alejando cada vez más la
idea de la organización comunitaria
para hacer frente a la carencia de
viviendas dignas.
El anterior recorrido histórico
permite recalcar varios elementos.
En primer lugar, las acciones estatales de vivienda enen un origen
histórico basadas en el ejercicio
desigual del poder entre quienes
poseen los terrenos y viviendas
contra aquellos sectores que carecían de los medios para edificar
una solución propia, lo cual se ve
aumentado ante las condiciones laborales de la época y los sistemas
espaciales de segregación. Desde
ese entonces la vivienda se consolida como una mercancía. Sumado
a ello existen dos problemas que se
han reproducido durante décadas.
Dicho lo anterior, los retos que
enfrentaron las acciones de vivienda estatales se resumen en: la
praxis con fines polí cos y la falta
de financiamiento para ejecutar
soluciones habitacionales. Lo cual
ha significado acciones incomple-

tas. Pese a esto, la organización de
comités de vivienda vino a dar respuesta al apartado de la construcción, con lo cual se abarataron los
costos de construcción; mas con
la consolidación del SFNV se ene
un nuevo modelo de interés social
con acciones orientadas al mercado, caracterizadas por un Estado
regulador, promotor y subsidiador,
dejando atrás su rol como ejecutor.
Es por esto que hay una contradicción en términos de finalidades, puesto que las acciones estatales, en teoría —y amparadas en
la Cons tución Polí ca—, enen
como obje vo dotar de vivienda
popular a quienes carecen de ella,
de modo que se produzca un beneficio para la población meta,
pero en su aplicación basada en
la ley del SFNV se posibilita la generación de ganancias en manos
de empresas privadas, erigiéndose en las mayores beneficiarias de
esta nueva dinámica.
Par cularmente se desea subrayar la forma en que la población
meta pasa de ser los principales
beneficiarios de las acciones estatales —y un ente ac vo en la
ejecución de las acciones de vivienda— a un grupo receptor y se
convierten así en la jus ficación
para que se sostenga un negocio.
Las empresas privadas, por su par-

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te, aumentan sus ganancias ante
las polí cas orientadas al mercado, pero aún más interesante: en
un contexto de crisis estructural
del capitalismo se ven protegidas
ante los posibles efectos nega vos de esa coyuntura.
La estructura de interés social
como colchón para las empresas
privadas ante los efectos de la
crisis estructural del capitalismo

Comprender la manera en que la
crisis estructural de 2008 afectó
al sector vivienda en Costa Rica en
general, y al sector de vivienda de
interés social en par cular, ene
como punto de par da el entendimiento del funcionamiento del
SFNV que se detalla en la siguiente figura.

Sistema Financiero Nacional para la Vivienda (SFNV) costarricense actual

Ministerio de V

·entos Humanos

Hipot.ecario de la Vt
Entidades autorizadas

Em resas constructoras
Fuente: elaboración propia.

Tal como se aprecia, el sistema
SFNV se compone básicamente
de cuatro niveles. En la cúspide se
ene al Ministerio de Vivienda y
Asentamientos Humanos, en dad
encargada de girar los principales
lineamientos en materia de vivienda. Posteriormente se cuenta con

el Banco Hipotecario de la Vivienda, cuya función es actuar como un
banco de segundo piso en el manejo y la distribución de los dineros del Fondo de Subsidios para la
Vivienda (FOSUVI); este úl mo es
un fondo de captación de dinero y
el otorgamiento de créditos a inte-

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

reses preferenciales para constructores. Los fondos que ingresan al
FOSUVI, desde el Fondo Nacional
de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (FODESAF), son
administrados por el BAHNVI, el
que según la ley del sector es el
encargado de emi r y aprobar
los diferentes programas de subsidios, llamados Bono Familiar
para la Vivienda. Este sector está
conformado por las en dades autorizadas, que son ventanillas a las
cuales la población meta se acerca
para tramitar el subsidio. Además,
pueden ser empresas financieras
estatales o privadas como bancos y
coopera vas.
En aquellos casos que se tramite un proyecto de vivienda para
las familias, la e n dad autorizada
d e b e presentar el expediente
técnico y el expediente de todas
las familias que cumplan con los
requisitos para postularse por el
subsidio. La úl ma aprobación es
por parte del BAHNVI. Finalmente,
el úl mo escalón son las empresas
constructoras dedicadas a la materialización de las soluciones habitacionales.
Precisamente son estos dos
úl mos peldaños los que se ven
involucrados con la producción de
ganancias para sus propias arcas.
Pese a esto, la relación del sec-

tor construcción y el sector de
vivienda de interés social vivieron
de manera dis nta la mal llamada
crisis económica de 2008, según lo
asegura el doctor Marino Marozzi:
La crisis económica del 2008 en
primer lugar no es solo una crisis económica, por primera vez
en la historia humana es una
crisis económica, social, ecológica y cultural. Algunos teóricos afirman que es una crisis civilizatoria, no solamente
una crisis económica. Es decir,
no solamente se está poniendo
en cues ón la reproducción
misma de la civilización occidental. Explicar eso llevaría un
buen rato pero hay que tener
eso presente, sobre todo porque estamos en una economía
capitalista que va a cumplir ya
siete siglos. El capitalismo nace
en el norte de los estados italianos en el año mil doscientos,
luego se capitalizó, pasa a Holanda y luego a Inglaterra y
luego a Estados Unidos y hoy
posiblemente el relevo sea
paradójicamente China Comunista, con otro capitalismo ya
diferente pero siempre capitalismo (Marozzi, M . , 2015).

Así, la crisis estructural de inicios de
milenio no es coyuntural, mucho
menos aleatoria, sino estructural
relacionada estrechamente con el

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sistema de producción del capital,
el cual ha demostrado una tendencia cíclica. Cabe señalar que una
característica esencial de esta crisis fue su dimensión subprime, lo
cual, dicho en otras palabras, fue
una crisis relacionada con la sobreproducción de hipotecas de viviendas en un contexto de bonanza,
principalmente en Norteamérica.
Esas casas no fueron compradas,
había una insuficiencia de demanda, u otra forma de verlo, una
sobreproducción en este caso de
casas, ha ocurrido con muchas
otras mercancías, esa es la crisis
pica del capitalismo, crisis de sobreproducción. Porque el capitalismo como solo busca la ganancia es
implanificable, es casi de una gran
capacidad estructural de poder regularlo. Se mueve donde hay rentabilidad, y en ese momento eran
las casas, y ahí es donde habrán
problemas, o la construcción de
buques, o la explotación petrolera,
o la misma empresas punto. com,
llega un momento en que el capital se mueve a esas esferas en las
que más ganancia dan, pero llega
un momento en que esa ganancia
se iguala para todos los capitalistas
y deja de ser un negocio (Marozzi,
M., 2015).
Nuevamente, la idea de la vivienda como una mercancía de-

nunciada por Engels vuelve a tener
vigencia ante los acontecimientos
de esta época: una demanda que
no puede acceder a una vivienda
bajo las circunstancias que la oferta habitacional impone. En consecuencia, el sistema en sí mismo
genera la crisis, impactando otras
dimensiones del quehacer del ser
humano como la social y ecológica
y, más importante aún, traspasa
fronteras, provocando repercusiones a nivel mundial, incluido Costa
Rica.
Desarrollos inmobiliarios abandonados en zonas turís cas de
gran importancia, principalmente
en Guanacaste, producto de la falta de capacidad adquisi va de la
población y la explotación irresponsable de los recursos naturales, se suman a la lista de efectos
de la crisis del sector construcción
que se vivió en Costa Rica.
Por los problemas estructurales de la economía, el sector
construcción va directo a una
crisis de sobreproducción, ya
hay lugares en Guanacaste
que por problemas de agua, no
sé si vio La Nación [en] la primera página del domingo, ahí
hay problemas de agua, hay ya
urbanizaciones abandonadas
hace años, puedo citar Santa
Cruz de Guanacaste y Jacó. Usted entra a Jacó y usted ve

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

grandes desarrollos de millones de dólares, abandonados
porque no hay agua, el cambio
climá co, por eso la crisis no es
solo financiera, ni económica,
es ecológica, y en Costa Rica es
falta de agua, cito La Nación
del domingo pasado, de hoy
hace ocho, de estos días creo,
de esta semana, salió ahí en
primera plana, las abandonadas construcciones millonarias
abandonadas, en Jacó también,
usted va y les llega ahí (Marozzi, M., 2015).

que no es cubierto en gran manera
por el SFNV.
En otras palabras, el sector
construcción costarricense vio
cómo el sector que demandaba
soluciones habitacionales limitaba
sus opciones de financiamiento.
¿Cuál fue la respuesta ante este escenario? La búsqueda de un sector
que tuviera un flujo constante de
dinero y que no estuviese afectado
por la crisis, es decir, el sector de vivienda de interés social.

Importa subrayar en este sen do
que los efectos fueron tardíos. En
el caso concreto de Costa Rica, el
Producto Interno Bruto (PIB) nacional presentó un desplome debido a
la caída en las exportaciones. Ante
esto, el segundo mandato de Óscar
Arias implementó el Plan Escudo,
entre otras medidas adicionales.
Todo esto afectó a los estratos
medios que dependían del po de
cambio, ya que era común adquirir préstamos en dólares, de ahí
que diversos estudios recomendaron la protección de este sector de
la población. Como es de esperar,
las compañías constructoras sufrieron un gran embate al ver cómo
el principal sector de la población
costarricense no podía acceder al
financiamiento de vivienda, sector

Entonces de estas empresas
todas las que se pudieran
acomodarse de alguna forma
dentro del nicho de la vivienda
de interés social pues lo hicieron. Si claro, si vos tenés un
proyecto que de un momento
a otro te deja con tus equipos
varados, se asumen costos de
atenderlos, de mantenerlos
y no podés ejecutar ninguna
obra, bueno, venderlos o alquilarlos a un costo más bajo
que cualquiera siempre te va a
resultar ganancioso. […] Intentaron hacerlo las que tenían
posibilidades. Entonces se
me eron a desarrollar proyectos que nacieron rápidamente
grandes y fuertes. Yo te pongo
un ejemplo, en Cartago Tejar,
hay unas, un proyecto que se
llama, ay, no me acuerdo el
nombre, bueno, son unas casas
todas en concreto, es un cré-

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dito de dos mil o tres mil casas
de las cuales han hecho tal vez
mil, pero ahí van. Eso lo ene
una empresa de gente de capital colombiano y que se me ó
a desarrollar ahí junto con asociación con Cemex —empresa
de cementos— y Cemex se meó también agresivamente con
otras empresas en estos proyectos para hacer igual vivienda de interés social, tratando
de buscar ese nicho del mercado que fuera de interés social
hacia “clase media” (Yglesias, J.,
2015).

Al igual que las empresas constructoras que encontraron en el sector
Cnntid d d Bono pagados

de interés social un respaldo para
no verse afectadas por la crisis,
algunas en dades autorizadas realizaron ajustes para no verse afectadas por los embates de la crisis
estructural. Dicho de otra forma, la
estructura y dineros del sector de
interés social sirvieron de colchón
para las empresas constructoras,
ya que el flujo de dinero del sector se mantuvo estable e invariable
ante este evento de nivel mundial.
Como cabría esperar, los proyectos y can dad de bonos otorgados
se incrementaron en ese lapso, según lo muestra el siguiente gráfico.

inv rsión real Du.rant

I periodo 2000-2014

Grtfloo 17
Ninnero de bonos ,pagados y monto de la lnv~lón rul •
.2000-2014
-colones del 2014-

l!I
~

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100 000 o
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15 000

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BFV

Fuente: Cuaaro 46

Fuente: Ministerio de Vivienda (2014).

Tal como se aprecia aquí, durante los años 2007, 2008 y 2009 la
inversión estatal en materia de

vivienda de interés social aumentó considerablemente, más
aún cuando se cae en cuenta de

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

la inclusión de grandes empresas constructoras. Dicha arista
de la economía costarricense,
traducida en soluciones habitacionales para las personas de
menores ingresos, se cons tuyó en uno de los principales
dinamizadores de la economía
costarricense en empos de la
crisis estructural del capitalismo
de la primera década del siglo
XXI. Interesa entonces notar
cómo los principales sectores
beneficiados de este actuar fueron las empresas constructoras.
Los proyectos de vivienda de
interés social son dinamizadores de la economía en tanto
favorecen principalmente a las
empresas constructoras que ha
acaparado el mercado. Lo que
en las estadís cas se ve reflejado en crecimientos cuan ta vos de bonos, proyectando
una realidad en función de los
intereses polí cos. Por otra
parte, las en dades autorizadas ganan una comisión de ley
por dicha administración de los
recursos. Los beneficiarios, si
bien es cierto [que] ven mejorada su calidad de vida en algunos casos, no necesariamente esto dinamiza las economías
locales. Esto debido a que el
problema de la vivienda es una

situación que se caracteriza
por ser mul factorial. Al atenderse solamente una variable
del problema, las demás como
el desempleo, violencia intrafamiliar, drogadicción, delincuencia, deserción escolar, se
man enen ac vas y sin tratamiento (Mora, J . , 2015).

El anterior comportamiento del
sector de vivienda de interés social
muestra, nuevamente y en un contexto distante al de inicios del siglo
XX, la manera en que las polí cas
estatales de esta rama validan la
vivienda como una mercancía y un
derecho al mismo empo, predominando la primera dimensión
dado que son las empresas privadas l a s que sacan mayor provecho que la población meta, sector
confinado a meros tramitantes en
las ventanillas y receptores de una
solución habitacional final.
Dado este escenario es momento de responder la pregunta
planteada al inicio de este escrito:
¿acaso no existen otras alterna vas que no hagan de la vivienda
una mercancía? Se está hablando
de una alterna va dis nta donde
se dignifique a la población meta
y se rompa al menos un poco
esta lógica mercan lista de la materialización de un derecho.

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¿Existe otra vía que valide la vivienda más como un derecho que
como una mercancía?
Hay una afirmación que valida la
inves gación y que viene como
anillo al dedo: las condiciones y
acciones humanas, en especial las
relacionadas con el Estado, no surgen de la nada, por el contrario,
enen una herencia histórica y una
gran posibilidad de que en el futuro sean muy dis ntas a las que son
hoy. Dicho esto, la respuesta a la
interrogante de este subapartado
es sí: sí es posible generar otras alterna vas que revindiquen a la población que carece de una solución
habitacional, claro está, aprendiendo del pasado en común y
lanzando una apuesta al futuro.
Par cularmente esta repuesta
es hacia las organizaciones de base
que revindican la vivienda como un
derecho más que una mercancía,
ya sea bajo la figura de los comités de vivienda, coopera vas, entre otras modalidades. Costa Rica
viene presentando por primera vez
en su suelo una inicia va que se
ha propagado en otros países la noamericanos: el modelo cooperavista de vivienda colec va, ayuda
mutua y autoges ón. Esta modalidad no es propia de este país, sino
que sus raíces se ex enden desde
Uruguay.

Esta alterna va nace en dicho
país en la década de 1960 al aprobarse la Ley Nacional de Vivienda
en Uruguay, en la cual se definen
las coopera vas de vivienda como.
Las coopera vas de viviendas
son aquellas sociedades que,
regidas por los principios del
coopera vismo, enen por objeto principal proveer de alojamiento adecuado y estable
a sus asociados, mediante la
construcción de viviendas por
esfuerzo propio, ayuda mutua,
administración directa o contratos con terceros, y proporcionar
servicios complementarios a la
vivienda (Senado y Cámara de
Representantes de la República Oriental de Uruguay, 1968).

Gracias a la creación de este marco, se funda dos años después la
Federación Unificadora de Coopera vas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM), en dad que
desde entonces ar cula un gran
movimiento de coopera vismo de
vivienda, el cual cuenta con tres pilares fundamentales:
— Propiedad colec va: las soluciones habitacionales pertenecen
a una persona natural o jurídica, de este modo las viviendas
pasan a ser de las coopera vas
donde cada socio o socia e-

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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
un derecho y mercancía: El caso de la vivienda de interés social costarricense

ne derecho de uso y goce de
cada unidad, dependiendo de
las necesidades habitacionales
de cada familia.
— Ayuda mutua: es el trabajo
aportado por cada una y uno
de los asociados en labores de
construcción colec vamente.
Además, la administración del
conjunto habitacional recae en
el colec vo en su totalidad.
— Autoges ón: capacidad del colec vo para la toma de decisiones a nivel interno de su organización mediante mecanismos
de democracia directa.

La implementación de estos
pilares posibilita volver a brindar protagonismo a la población
meta, la cual lejos de ser un actor receptor de las polí cas, se
forma ac va y polí camente en
la ejecución de las mismas. Paralelo a ello, la vivienda se valida
como un derecho en cuanto se
posibilitan mejores soluciones
habitacionales para cada familia
y fomenta la creación del sen do de comunidad y pertenencia, situación antagónica a las
soluciones individuales ofrecidas por el SFNV.
La propuesta es prometedora
a nivel general, sin embargo, en-

cara algunos retos donde sobresalen la inac vación de movimientos sociales constantes en
Costa Rica; la lógica individual
imperante en ese país; defender
y convencer a varios sectores
de la sociedad civil para lograr
demostrar la viabilidad y fac bilidad de la inicia va y así gestar varios cambios legales necesarios para su funcionamiento;
la poli zación no par daria del
tema y la posible oposición de
grupos que aún desean hacer de
la vivienda un negocio.
La batuta, la inicia va y honor de llevar esta labor a puerto
lo ha llevado a cabo la primera
coopera va de este po en Costa Rica, procedente de una de
las zonas más excluidas en el
territorio nacional: la Cooperava de Autoges ón, Propiedad
Colec va y Autoconstrucción
(Covifudam). Esta agrupación
ha trabajado el tema antes de
2013, cuando recibió apertura
por parte del Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos para ver las posibilidades
de materializar la propuesta. Al
día de hoy, sus esfuerzos han
fruc ficado y se han obtenido

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

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�Edwin Jesús Chacón Muñoz

a la cédula jurídica correspondiente. Sin embargo, se necesita
un compromiso importante por
parte de los profesionales de
trabajo social. Aún existen muchos retos que afrontar, pero
este po de inicia vas marcan
la esperanza de encontrar espacios en el sistema actual que
reivindique a la población meta,
su historia y conocimiento.
Puede que este sea el llamado que atañe en el marco de
este encuentro internacional: la
validación de la vivienda como
un derecho, más que una mercancía, requiere de profesionales comprome dos en las diversas aristas de la polí ca pública
para trabajar por ese ideal. La
razón de este llamado es latente cuando hay poblaciones que
son históricamente mancilladas
y violentadas para favorecer los
intereses de sectores privados.
He ahí una de las principales razones para exponer parte de la
historia costarricense y fomentar la reflexión en las dis ntas
aulas y espacios profesionales
en trabajo social involucrados
con el tema. La profesión como
tal no puede estar ajena a es-

tas dinámicas, por el contrario, dado nuestro compromiso
é co-polí co, estamos llamadas y llamados a colaborar en
la mejor de nuestras medidas
para rever r esta situación. Acá
está la invitación.
Referencias bibliográficas

Banco Hipotecario de la Vivienda, 2011, Vivienda Digna: un
derecho de la familia costarricense.
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bajo la modalidad seminario para optar por
el grado de Licenciatura en Trabajo Social,
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de vivienda: Segregación y pobreza urbana
en la primera mitad del siglo XX”, en Ronny
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�Un recorrido histórico hacia la comprensión de la dualidad de la vivienda como
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Recibido: 19 de agosto de 2016
Aceptado: 10 de noviembre de 2016

Año 6, Núm. 2, noviembre, 2016 - abril, 2017, ISSN: 2007-3100

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                <text>Realidades. Revista de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano es una publicación semestral que reúne las contribuciones académicas de cualquier interesado en dar a conocer su trabajo de investigación acerca de temas relacionados con el desarrollo social, desarrollo humano, familia, género, salud, educación, vivienda, comunidad, desarrollo urbano y rural, pobreza, bienestar social y, en general, tópicos de políticas sociales, programas y proyectos sociales, mediante artículos de investigación, ensayos, reseñas, informes, entre otros.</text>
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              <text>González Alcalá, José Ricardo, Editor Responsable</text>
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              <text>García Horta, José Baltasar, Coordinador</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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