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                  <text>REVISTA DE LA FACULTAD OE TRABAJO SOCIAL Y DESARROLLO HUMANO
UNIVERSIDAD AUTO~MA DE NUEVO LEON

Artfculos de investigación
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t,f! OI, . . . . . . . . . . . . . .. , . . , . . _ . . . . . . . . , . . . . . , .

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Ensayos
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Uso de las estrategias de aprendizaje en los estudiantes del programa universitario Desarrollo
de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

Uso de las estrategias de aprendizaje
en los estudiantes del programa
universitario Desarrollo de Talentos
de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo
Humano (FTSyDH) de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL)
Use of the learning strategies in students
of the university program Talent
Development of the Faculty of Social Work
and Human Development (FTSyDH),
Autonomous University of Nuevo León
(UANL)
Milagros de Jesús Cázares Balderas
Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez

Resumen

E

l obje vo principal de este
trabajo es conocer si los estudiantes y egresados de la
Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH) de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) pertenecientes a Programa
Ins tucional Desarrollo de Talentos
Universitarios a nivel Licenciatura (PIDTUL) u lizan estrategias de
aprendizaje metacogni vas, cogni vas, de disposición y de control. Para pertenecer al PIDTUL los

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estudiantes deben mantener un
promedio anual de 95, entre otros
requisitos. El instrumento u lizado
fue el Cues onario de Evaluación
y Diagnós co de Estrategias de
Aprendizaje (CEDEA) y se tomó de
una inves gación realizada por Alicia Ferreras Remesal (2008). Los resultados indican que los estudiantes y egresados u lizan siempre
y muchas veces las estrategias de
aprendizaje, siendo estas un apoyo
para lograr tener un excelente desempeño académico y permanecer
al PIDTUL.
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Milagros de Jesús Cázares Balderas / Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez

Palabras claves:
estrategias de aprendizaje, aprendizaje, jóvenes, estudiantes nivel licenciatura, rendimiento académico.
Abstract
The main objec ve of this work is
to know if the students and graduates of the Faculty of Social Work
and Human Development (FTSyDH) of the Autonomous University
of Nuevo León (UANL) belonging to
Ins tu onal Program Development
of University Talents at Bachelor’s
level (PIDTUL) Cogni ve, cogni ve,
disposi on and control meta-learning strategies. To belong to PIDTUL

students must maintain an annual average of 95 among other requirements. The instrument used
was the Assessment and Diagnosis
of Learning Strategies Ques onnaire (CEDEA) and was taken from
an inves ga on by Ferreras (2008).
The results indicate that students
and alumni always use and o en
use the learning strategies, being
these a support to achieve an excellent academic performance and
remain to the PIDTUL.
Keywords:
Strategies for learning, learning,
young people, students bachelors
degree, academic performance.

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Uso de las estrategias de aprendizaje en los estudiantes del programa universitario Desarrollo
de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

Uso de las estrategias de aprendizaje
en los estudiantes del programa
universitario Desarrollo de Talentos
de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo
Humano (FTSyDH) de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL)
Use of the learning strategies in students
of the university program Talent
Development of the Faculty of Social Work
and Human Development (FTSyDH),
Autonomous University of Nuevo León
(UANL)
Milagros de Jesús Cázares Balderas1
Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez2

Introducción

E

l aprendizaje ha sido abordado desde diferentes concepciones: desde una perspec va tradicional, como acumulación
de conocimiento e información,
hasta una más dinámica y centrada
en el estudiante, donde el rol del
docente es de mediador entre el
conocimiento y el alumno. Par en-

do de esta percepción, el estudiante es el que toma las decisiones,
selecciona, interpreta y transforma
la información que recibe. Él es un
par cipante ac vo de su proceso,
responsable de integrar el contenido coherente y significa vo a su
experiencia previa (Dochy, Segers
y Buhel, 1999; Casarini y García,
2011; citados en Cuevas, A., 2014:
11). La clave del aprendizaje no

1. Maestría en Trabajo Social con Orientación en Proyectos Sociales por la Facultad de Trabajo Social
y Desarrollo Humano (FTSyDH), Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
2. Maestría en Trabajo Social con Orientación en Proyectos Sociales por la FTSyDH, UANL.

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está en las ac vidades del profesor,
sino en las del alumno, que pone
en marcha los procesos y la u lización de las estrategias con la finalidad de obtener diferentes contenidos de información (Castañeda,
M., s/f). Para Frida Díaz Barriga y
Gerardo Hernández Rojas (2002:
41), un aprendizaje es significa vo
cuando se reúnen varias condiciones, entre ellas que la nueva información debe relacionarse de modo
no arbitrario y sustancial con lo
que el alumno ya conoce.
En la actualidad, el propósito
básico de cualquier nivel o sistema
educa vo, además de formar perfiles profesionales, radica en la capacidad y competencia que el alumno
debe desarrollar para responder a
las exigencias académicas y aprender a ser autodidacta. Cada nivel,
en par cular el superior, pone énfasis en procesos donde el estudiante tenga la posibilidad de es mular su propio aprendizaje, por lo
que se brindan espacios de apoyo
para que obtenga herramientas
de u lidad en lo educa vo y en lo
laboral, permi éndole lograr un
aprendizaje significa vo.
Los recientes modelos educa vos basados en competencias señalan que el estudiante debe ser
capaz de lograr un aprendizaje independiente, procesar información

y construir su proceso de aprendizaje. Para ello se requiere que conozca y use dis ntas estrategias
para mo varse, planificar, tomar
decisiones, organizar información
y controlar su contexto de estudio
(Castañeda, M., s/f; Secretaría de
Educación Pública, 2011, citado en
Anzures, E. y R. Roux, 2015: 3; Norzagaray, C. et al., s/f: 4).
El alumno es quien toma control del propio proceso de aprendizaje y es consciente de lo que hace,
de lo que se requiere para su construcción y con nuamente planifica
y evalúa lo que realiza, con capacidad para iden ficar sus avances
y dificultades, logrando u lizar las
estrategias de estudio de acuerdo a
los procesos de aprendizaje (León,
A., E. Risco y C. Alarcón, 2014).
La adquisición del aprendizaje se
cumple con varios métodos, entre
ellos, las estrategias de aprendizaje, las cuales se desempeñan con
la función de que el estudiante sea
consecuente en la relación que se
establece entre los conocimientos
que ya poseía con los nuevos, procesar la información para personalizarla y organizarla de acuerdo al
trabajo realizado (León, A., E. Risco
y C. Alarcón, 2014).
Para Antonio Valle et al. (1999),
las estrategias de aprendizaje engloban todo un conjunto de procedi-

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de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
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mientos y recursos cogni vos que
se ponen en marcha cuando el estudiante se enfrenta al aprendizaje
(Weinstein y Mayer, 1986, citados
en López Piñeres, D. et al., 2011:
131). Dichas estrategias son intencionales y voluntarias y requieren
esfuerzo para mejorar el desempeño académico (Monereo y Castelló,
1997; Rinaudo y Donolo, 2000; Rinaudo y Vélez, 2000; Donolo et al.,
2004, citados en Álvarez, M. et al.,
2006: 10). El uso de las estrategias
de aprendizaje implica que el o la
estudiante ene un plan de acción
y sabe lo que hay que hacer para
aprender. Por tanto, establece lo
que necesita para resolver la tarea
de estudio, determina las técnicas
más adecuadas a u lizar en función de los resultados y controla
su aplicación, pues implica un uso
selec vo de los propios recursos y
capacidades disponibles.
Las estrategias de aprendizaje
están cons tuidas de otros elementos más simples que son las
técnicas o tác cas de aprendizaje,
como las destrezas o habilidades
(Valle, González, Cuevas, Rodríguez
y Baspino, 1998, citados en Ramos,
D., M. López y D. Serrano 2011: 2;
Hernández y Proaño, 2007, citados
en Anzures, E. y R. Roux, 2015). El
estudiante controla este proceso
y está en la posibilidad de con -

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nuar aprendiendo en forma independiente o autónoma (Anzures,
E. y R. Roux, 2015: 2). La presente
inves gación se basa en estrategias metacogni vas, estrategias
de procesamiento de la información —cogni vas— y estrategias
de disposición y de control que se
refieren a la mo vación intrínseca
y extrínseca del estudiante.
El beneficio de las estrategias
de aprendizaje para obtener un
aprendizaje se es pula en que
aumenta las habilidades para
“aprender a aprender”; op miza la
comprensión y retención de la información; facilita la aprobación de
un examen; procura eficiencia en
el procesamiento; iden fica las soluciones en la escuela y en lo profesional; incrementa sus competencias; fortalece su autoes ma y
mo va a su educación (Castañeda,
M., s/f). Con relación a los alumnos
pertenecientes al Programa Instucional Desarrollo de Talentos
Universitarios a nivel Licenciatura
(PIDTUL) de la Facultad de Trabajo
Social y Desarrollo Humano (FTSyDH) esta información es importante, debido a que para ser parte
del mismo es necesario mantener
un promedio de 95 o más y mucho
de ellos deben de realizar diversas
ac vidades curriculares, extracurriculares y en algunos casos laborar
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en su horario fuera de clases, para
lo cual necesitan hacer un eficiente
uso de su empo y de recursos personales.
Los alumnos que están en su
formación profesional en carreras diseñadas por competencias
aportan consigo aprendizajes que
les han concedido formar de una
manera par cular, de acuerdo a
su medio educa vo; no obstante,
en la universidad se implementan
asignaturas para que “aprendan
a aprender”, de modo que logren
autonomía, independencia y autorregulen sus propios aprendizajes,
volviéndose una tarea permanente
durante toda la formación universitaria (León, A., E. Risco y C. Alarcón,
2014). En el caso de la Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL),
la Dirección de Estudios de Licenciatura en el área de Formación
General Universitaria (FOGU) incorpora, entre otras, la unidad de
aprendizaje Competencia Comunica va que busca que el universitario desarrolle competencia comunica va universitaria y profesional en
la lengua materna por medio de la
prác ca de las habilidades básicas
del lenguaje, permi endo un desempeño adecuado y per nente en
las diversas situaciones de la vida
co diana y el ejercicio profesional.
Entre las competencias generales

que se busca desarrollar está la
generación de habilidades para el
desarrollo de diversas expresiones
del pensamiento lógico, crea vo y
crí co que permitan al estudiante
desarrollar de forma transversal la
capacidad de autoaprendizaje, al
aplicarlo en contextos reales a su
profesión.
El modelo educa vo basado en
competencias como tal y la infraestructura ins tucional implementada conllevan al éxito del propósito, siempre y cuando se genere
un ambiente propicio para que los
estudiantes adquieran las competencias cogni vas, ac tudinales,
procedimentales y sociales que les
ayuden a integrar a sus estructuras.
La forma de hacerlo es potenciando la responsabilidad de su propio
aprendizaje (León, A., E. Risco y C.
Alarcón, 2014).
El aprendizaje es parte construc va del ser humano y parte
transcendental, y se desarrolla en
forma “natural”, no metódica. Sin
embargo, cuando este aprendizaje está mediado por un agente
externo y se desarrollan ac vidades implementadas para obtener
un determinado logro, entonces
estamos en un proceso nombrado
“enseñanza” (Acevedo, C. et al.,
2009). Los es los de aprendizaje se
en enden como variables par cu-

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de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

lares que, a mitad de camino entre
la inteligencia y la personalidad,
explican las otras formas de abordar, planear y responder ante las
demandas del aprendizaje (Suárez,
F., M. Buey y J. Díaz, 2000). Existen
alumnos que por sí solos desarrollan las estrategias adecuadas. De
esos alumnos indicamos que son
“brillantes”, pero hay otro grupo
de alumnos que no logra iguales
resultados porque u lizó estrategias inadecuadas y no por falta de
inteligencia como se le podría atribuir (Acevedo, C. et al., 2009).

Metodología de la inves gación
Una inves gación descrip va intenta determinar el objeto de estudio, luego establece instrumentos para medir adecuadamente el
nivel de ese objeto. Supone una
adecuada familiarización con él
para poder saber qué y cómo se
va a medir lo que nos interesa. Por
lo tanto, los resultados de estos
estudios permiten cierto nivel de
predicción (Cid, A., R. Méndez y F.
Sandoval, 2007). El obje vo de la
inves gación es conocer el uso de
las estrategias de aprendizaje en
estudiantes pertenecientes al PIDTUL de la FTSyDH de la UANL. La
muestra fue no probabilís ca por

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conveniencia debido a que se tenía
una población total de 28 beneficiarios del programa, de tal forma
que se envió el cues onario sobre
estrategias de aprendizaje por correo electrónico a 100 por ciento
de ellos.
El empo que se dio para que
los estudiantes regresaran el cuesonario contestado fue de tres
semanas. También se brindó la opción de que acudieran, lo contestaran y/o entregaran en sico en el
Centro de Atención Integral al Estudiante (CAIE); este departamento
a ende a los alumnos pertenecientes al programa y a los alumnos de
la ins tución educa va en general.
El alcance de la inves gación fue
que se recibieron 11 de forma electrónica y cinco de manera sica.
El perfil de la población obje vo
a la que se le aplicó el instrumento
fueron estudiantes pertenecientes
al PIDTUL. Según datos publicados
en la página web de la UANL, para
ser parte del programa se deben
cumplir los siguientes requisitos:
haber cursado las unidades de
aprendizaje en primera oportunidad hasta el momento en que aplica para ingresar al programa; haber
alcanzado un promedio anual igual
o mayor de 95 en el nivel de licenciatura, cuando cursó el semestre
agosto-diciembre y enero-junio
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próximos anteriores; haber entregado los documentos requeridos
en la convocatoria; no se aceptan
para primer ingreso estudiantes
con promedios menores a 95.
El principal obje vo del PIDTUL
es promover e impulsar a los estudiantes sobresalientes para que
par cipen en una serie de ac vidades y experiencias de aprendizaje que los comprometa con su
desarrollo personal y profesional,
así como el ins tucional y el de su
comunidad. La relevancia de este
programa está en establecer nuevos paradigmas en los egresados
de la UANL, quienes en su futuro
profesional habrán de destacarse
por su ingenio, crea vidad, humanismo, valores y capacidades muldimensionales, que les permitan
ser reconocidos en nuestra sociedad y en el extranjero (Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2017a).

Instrumento
El cues onario que se u lizó contenía preguntas cerradas; este po
de ítems cons tuye previamente
las opciones de respuesta, de entre
las cuales los par cipantes deberán elegir la que crean más conveniente o describa sus ac vidades.
Esta forma de respuesta facilita
tanto la obtención como el proce-

samiento de la información. Es más
di cil que las respuestas sean erróneas por interpretación de uno de
los dos actores: inves gador y sujeto de inves gación. El instrumento que se aplicó a los estudiantes
es de opción múl ple y al final se
brindó un espacio para comentarios. Las ventajas del cues onario
estructurado indican que requiere
un menor esfuerzo por parte de
los encuestados; delimitan las respuestas de la muestra; es fácil de
llenar; man ene al alumno en el
tema; es rela vamente obje vo; es
fácil de clasificar y analizar (Behar,
D., 2008).
Los ítems son los elementos
centrales de un cues onario. De
acuerdo con Azofra (1999, citado
en Cid, A., R. Méndez y F. Sandoval,
2007: 127), las preguntas son la expresión manifiesta, por lo común
en forma de interrogación, que
cons tuyen la estructura formal
del cues onario y mediante ellas
se recoge la información.
El cues onario en los apartados
sociodemográficos, familia y educación fue elaboración propia con
base en literatura revisada. El Cuesonario de Evaluación y Diagnós co
de Estrategias de Aprendizaje (CEDEA) se tomó de una inves gación
realizada por Alicia Ferreras Remesal (2008). El autor señala que para
la elaboración de este instrumento

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Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

se revisó literatura, “analizando crícamente los cues onarios existentes para la evaluación de las estrategias de aprendizaje, destacando
aspectos posi vos y especialmente
carencias, deficiencias y limitaciones” (Ferreras, A., 2008: 2).
Posteriormente se realizó el
diseño, análisis estadís co y validación de la siguiente manera. Se
incluyeron análisis de fiabilidad mediante los procedimientos: Alfa de
Cronbach, Método pares-impares o
Dos mitades y Método Test-Retest;
validez de constructo, realizada en
fases anteriores mediante el criterio de los jueces expertos y el análisis factorial; validez convergente,
mediante correlaciones entre el
cues onario diseñado CEDEA y las
escalas ACRA; validez discriminante,

mediante análisis de varianza (ANOVA) en función del sexo, po de centro y nivel educa vo; y, por úl mo,
validez predic va, con respecto al
rendimiento académico, mediante
correlaciones entre las calificaciones académicas y las puntuaciones
en el cues onario y mediante la regresión lineal múl ple, y con respecto al cociente intelectual y respecto
a los es los cogni vos, mediante el
análisis de correlaciones.
La validación estadís ca del
cues onario defini vo CEDEA (Ferreras, A., 2008: 14) y la estructura
defini va están conformadas por
50 ítems, tres escalas y 14 estrategias. Se realizó el análisis estadís co per nente y validación defini va. La estructura del cues onario
queda de la siguiente manera:

Tabla 1. Estructura del cues onario
Escalas

Aspectos

Estrategias metacogni- Estrategias de procesamiento de la Estrategias disposiciontivas-evaluativas
información
ales y de control del contexto
1. Planificación- con- 1. Personalización del aprendiza- 1. Motivación- expectatrol/regulación
je-utilización de lo aprendido
tivas positivas
2. Conocimiento/con- 2. Memorización
ciencia
recuerdo
3. Autoevaluación

3. Organización
mación

comprensiva- 2. Control del contexto
de

la

infor-

4. Adquisición de la información

3. Trabajo en grupointeracción social
4. Atribuciones externasexpectativas
negativas.
5. Estado físico

Fuente: elaboración propia con información del instrumento CEDEA (Ferreras, A., 2008).

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El instrumento final que se aplicó es de 80 ítems; al cues onario
CEDEA se agregó una apartado de
información
sociodemográfica,
empleo, educación, familia.

Análisis cuan ta vo
Para Guillermo Briones, la inves gación cuan ta va es “el análisis
del tratamiento estadís co de los
datos con el fin de establecer diversas formas de estructuración”
(2006: 83). En su mayoría, estas estructuraciones se expresan en términos numéricos y pueden referirse
a una o más variables contenidas en
la información, distribución de frecuencias, promedios, correlaciones,
etcétera. Se seleccionó el enfoque
cuan ta vo con la finalidad de que
el proceso de la aplicación del instrumento sea de manera secuencial. Se realizó un análisis a través
del StaƟsƟcal Package for the Social
Sciences (SPSS) para obtener los resultados y conocer si los estudiantes
del PIDTUL de la FTSyDH u lizan las
estrategias de aprendizaje.

Resultados y análisis
El sen do de la u lización de las estrategias es que el estudiante sea

autónomo en todos los procesos
de lo que está aprendiendo. Para
algunos autores, las estrategias de
aprendizaje
implican una secuencia de ac vidades, operaciones o planes
dirigidos a la consecución de
la metas de aprendizaje; y por
otra, ene un carácter consciente e intencional en el que
se están implicando procesos
de toma de decisiones por parte del alumno ajustados al objevo o a [la] meta que pretende
conseguir (Valle, A. et al., 1999:
431).

La población a la cual se le aplicó
el cues onario está conformada
por jóvenes con alto rendimiento académico en cada una de las
unidades de aprendizaje, de tal
forma que es interesante conocer si estos estudiantes u lizan
las estrategias debido que sería
de gran apoyo conocer cuáles
son, y si estas apoyarán a otros
jóvenes y en un futuro puedan
pertenecer al PIDTUL de la FTSYDH.
El cues onario fue aplicado a 15
mujeres y a un hombre, las edades
de los par cipantes es de 18 a 25
años. De los 16 jóvenes, 12 se dedican de empo completo a estu-

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Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

diar la licenciatura y cuatro se encuentran laborando en diferentes
ins tuciones. De estos, solo tres
son egresados de la facultad.3 Los
alumnos se encuentran en diferentes semestres: dos estudiantes de
segundo semestre, una de sexto,
dos de sép mo, siete de octavo y
uno del úl mo semestre de formación universitaria.
Según la información y el momento en que los estudiantes respondieron los cues onarios, el
promedio general de los jóvenes es
de 90 a 98. El 40 por ciento ene
un año de pertenecer al PIDTUL; de
igual manera, 40 por ciento ene

dos años y solo 20 por ciento ene tres años de formar parte del
programa. En la página electrónica de
la UANL, el PIDTUL genera en los estudiantes
ciertos beneficios, entre los que se encuentran
la exención del pago de la cuota de Rectoría.
Por lo cual 13 jóvenes señalan que sus

estudios son financiados por beca del
programa y tres por ayuda de sus
padres. La familia es importante,
por lo que 100 por ciento de los
alumnos refiere que a sus padres
les interesa el avance académico
que sus hijos puedan desarrollar
durante sus estudios profesionales.
1. Información del par cipante

Gráfica 1. Decisión de estudiar la Licenciatura en Trabajo Social y Desarrollo Humano en la UANL
Factores que influyen en la decisión de estudiar
en FTSyDH

■

CAPACIDADES PERSONALES

■ MI SUEÑO DE AYUDAR Y PROTEGER A LOS NIÑOS

Fuente: elaboración propia.

3. La convocatoria para ingresar al Programa Ins tucional Desarrollo de Talentos Universitarios a nivel
Licenciatura (PIDTUL) es anual. La aplicación de los cues onarios se realizó en los meses de febrero y
marzo, cuando algunos alumnos pertenecientes al programa ya eran egresados.

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En la actualidad, los estudios universitarios son importantes para
que el estudiante sea capaz de
afrontar los cambios metodológicos, pedagógicos y ac tudinales;
que causen la par cipación, cooperación y es mulen el pensar del
alumno con el fin de que obtenga
un aprendizaje significa vo; que
pueda aprender, tener una postu-

ra crí ca con la habilidad de responder, actuar y hacer frente a
los cambios sociales, tecnológicos,
polí cos, entre otros (Larraín, A. y
L. González, 2007). De allí que se
muestre en la gráfica los factores
por los cuales los encuestados tomaron la decisión de estudiar nivel
superior.

Gráfica 2. Rendimiento académico

Hasta el momento, ¿cómo consideras que es tu
rendimiento académico en la licenciatura?

• MUY BUENO

• BUENO

Fuente: elaboración propia.

Entre las principales caracterís cas
de los estudiantes que par ciparon
en la elaboración de esta invesgación, 93.75 por ciento señala
que se basa en sus caracterís cas
personales para decidir seguir estudiando la licenciatura (gráfica 1).

Debido a que los estudiantes son
de diferentes semestres, se puede considerar que la ilimitación de
ámbitos de intervención del trabajo social y desarrollo humano ha
sido abordada en diferentes materias o unidades de aprendizaje.

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■■■

Uso de las estrategias de aprendizaje en los estudiantes del programa universitario Desarrollo
de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

También cabe apuntar que los estudiantes mencionan que su rendimiento académico es muy bueno,
pero podría ser mejor, al señalar en
43.8 por ciento que solo es “bueno” (gráfica 2). Con relación a la definición de rendimiento académico,
se puede mencionar que este se
determina mediante el promedio
de calificaciones escolares acumu-

lado al concluir el año escolar, obtenido mediante la consulta de los
historiales académicos (Lamba ng
y Allen, 2002, citado en Caso-Niebla, J. y L. Hernández, 2007: 491).
Para estos autores, Lamba ng y
Allen, las calificaciones escolares
representan la manera más común
de evaluar el grado de cumplimiento de los obje vos de aprendizaje
dentro del salón de clases.

Gráfica 3: Grado de estudios de los padres de familia

Grado de estudio
37.5

Licenciatura
Preparatoria Genera,I o técnica

Secundaria
Primaria

-....a
.J¡_

~ 6.7

o.o

10.0

1

20.0

30.0

■ ULTIMO GRADO DE ESTUDIOS DE MAMÁ

■ ULTIMO GRADO DE ESTUDIOS DE PAPÁ

40.0

so.o

_J

Fuente: elaboración propia.

El apoyo de los padres de familia
para sus hijos es importante; el
esfuerzo realizado para que estos
concluyan la universidad es sigAño 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

revista realidades 16x21_2017_1.indd 23

nifica vo debido a que económicamente apoyan y los mo van a
estudiar. Actualmente se rompe la
tendencia de que solo se llega al
23

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Milagros de Jesús Cázares Balderas / Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez

nivel de estudios de los padres de
familia, debido a que se logra supe-

rar a estos y tener incluso un ingreso mayor al ser profesionista.

2. Estrategias de aprendizaje
Gráfica 4. Estrategias de autoevaluación
Si mientras estudio veo que no obtengo buenos
resultados, me paro a ver qué estoy haciendo mal
para intentar mejorarlo
20

16

15
10

s
o

5

5

6

A VECES

MUCHAS VECES

SIEMPRE

-=- --

Tota l

Fuente: elaboración propia.

Seis estudiantes indican que cuando no ob enen buenos resultados,
dedican empo para revisar lo que
hacen mal e intentan mejorarlo.
De los encuestados, cinco señalan
que “muchas veces” se de enen y
cinco “a veces” realizan esta estrategia de aprendizaje (véase gráfica
4). Es importante que el alumno se
haga este po de preguntas para
corroborar que está alcanzando la
tarea a realizar, comprobando que
las estrategias elegidas son las más
eficaces; de ser obligatorio, deberá aumentar el empo que ha

consignado para estudiar y buscar
los recursos para lograrlo, incluso
acudiendo a otras personas para
aclarar la dudas que se presenten
(León, A., E. Risco y C. Alarcón,
2014).

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Uso de las estrategias de aprendizaje en los estudiantes del programa universitario Desarrollo
de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

Gráfica 5. Estrategias de personalización del aprendizaje

Sé qué técnicas (ej. esquemas, resúmenes,
notas) me son de mucha ayuda para aprender y
las empleo a la hora de estudiar
15

11

10
3

5

1

1

__11111111_

o
NUNCA

SIEMPRE

Fuente: elaboración propia.

El resumen, por ejemplo, es una
adecuada estrategia de elaboración porque permite abreviar el
tema de forma precisa y ordenada;
consiste en obtener las ideas más
importantes o necesarias, escritas
y afines entre sí por vínculos que
exponen adecuadamente.
La organización del resumen
requiere comprensión del tema, lo

que señalan 11 de los alumnos que
siempre u lizan esta técnica de
estudio; a tres de estos “muchas
veces” les ayuda a aprender; unos
jóvenes refirieron que “a veces”
la emplean a la hora de estudiar;
y solo uno comentó que “nunca” sabe qué técnicas le ayudan a
estudiar.

Gráfica 6. Planeación del empo de estudio
He confeccionado un horario personal de estudio pa ra las horas
que no estoy en la escuela
6

4
2

o
■

Seriesl

I_ - _I

■-

1

NUNCA

POCAS VECES

A VECES

MUCHAS VECES

SIEMPRE

3

5

1

4

3

Fuente: elaboración propia.
Año 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

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25

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Milagros de Jesús Cázares Balderas / Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez

Las estrategias de apoyo involucran todas aquellas ac vidades de
organización y concentración pretendidas para el aprendizaje de
forma eficaz, así como las técnicas
o hábitos de estudio que son necesarios en los procesos básicos cuyo
desarrollo posibilita la adquisición
de los conocimientos requeridos
para la aplicación de una estrategia
o de la utilización de ciertas

técnicas de aprendizaje (Valle, A.
et al., 1999). Cinco jóvenes señalan
que “pocas veces” han confeccionado un horario de estudio, mientras cuatro comentan que “muchas
veces”; tres mencionan que “siempre”, al igual que tres refieren que
“nunca” y solo un estudiante reafirmó que nunca ha realizado una
planeación de estudio fuera de la
escuela.

Gráfica 7. Estrategias de memorización comprensiva
Sé de qué maneras y mediante qué
procedimientos y técnicas me resulta más fácil y
con menos esfuerzo aprender
10
8
6
4
2

o
■

A VECES

MUCHAS VECES

SIEMPRE

1

6

9

Seriesl

Fuente: elaboración propia.

Nueve jóvenes señalaron que saben de qué manera y mediante qué
procedimiento les resulta más fácil
aprender, mientras que seis estudiantes comentaron que “muchas
veces” y solo un estudiante, “a veces”. Es evidente que estas estrategias permiten un procedimiento

y un ordenamiento de la información que se ha de aprender, puesto
que a enden de forma básica su
significado, u lizando determinada
manera de estudiar, realizando por
ejemplo resúmenes y notas, entre
otras estrategias de memorización
comprensiva.

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Uso de las estrategias de aprendizaje en los estudiantes del programa universitario Desarrollo
de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

Gráfica 8. Estrategias de adquisición de la información
Me ayuda a estudiar mirar los cuadros-resúmenes y
las imágenes de los textos
8

10

6
5

o

1

1

NUNCA

A VECES

MUCHAS VECES

SIEMPRE

Fuente: elaboración propia.

Dentro del proceso de adquisición
debemos subrayar tres subprocesos: la comprensión, la retención y
la trasformación. El proceso de adquisición se aborda con la elección
o clasificación, mediante la cual se
logra la incorporación del material informa vo de interés para el
alumno (Beltrán, 1993, citado en
Valle, A. et al., 1999).
En relación con esta estrategia,
ocho alumnos señalan que “mu-

chas veces” la u lizan mediante
cuadros, resúmenes o imágenes de
texto; mientras que seis refieren
que “siempre”. Solo un estudiante comentó que “a veces” y otro
joven que “nunca”. Esta estrategia
ayuda a desarrollar y relacionar
adecuadamente los conocimientos
previos y la información nueva que
ha de aprender, refrendando un
mayor nivel de aprendizaje significa vo.

Gráfica 9. Estrategias de disposición

Cuando no entiendo las explicaciones de clase,
pregunto al profesor
10

5

o

-

7

7

MUCHAS VECES

SIEMPRE

2

A VECES
Fuente: elaboración propia.

Año 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

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27

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Milagros de Jesús Cázares Balderas / Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez

Cuando no en enden las explicaciones en clase, los estudiantes
preguntan al profesor, señalando
“siempre” siete alumnos, al igual
que “muchas veces” siete jóvenes,
y solo dos alumnos “a veces”. Los
procesos de atención son ac vidades elementales para el desarrollo
de cualquier acto de aprendizaje.

En este sen do, deben proponerse
como estrategias de po construccional, dado que pueden emplearse de manera permanente para señalar a los alumnos sobre en cuáles
puntos, conceptos o ideas deben
centrar sus procesos de atención,
codificación y aprendizaje (Díaz, F.
y G. Hernández, 2002).

Gráfica 10. Estrategias de organización de la información

Cuando no entiendo las explicaciones de clase,
pregunto al profesor
10
5

7

7

MUCHAS VECES

SIEMPRE

2

o
A VECES
Fuente: elaboración propia.

Las estrategias de organización
permiten dar mayor contexto organiza vo a la información nueva
que se aprenderá al representarla
en forma gráfica o escrita. Facilita
una apropiada organización a la información que se ha de aprender,
mejorando su significado y lógica
y, en efecto, hace más probable
el aprendizaje significa vo de los
alumnos (Mayer, 1984, citado en
Díaz, F. y G. Hernández, 2002). Esta
estrategia de organización de la in-

formación la u lizan “siempre” siete jóvenes; “muchas veces”, cuatro;
refirieron tres alumnos que “pocas
veces”; y solo dos que “a veces”
subrayan o resaltan lo que piensan
importante de la información.

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Uso de las estrategias de aprendizaje en los estudiantes del programa universitario Desarrollo
de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

Gráfica 11. Estrategias de personalización del aprendizaje

Los contenidos que he de aprender los
estudio con mis propias palabras, es decir; las
ideas que aparecen en el libro/apuntes las
aprendo con mi propio vocabulario para ...
10
5

7

7

MUCHAS VECES

SIEMPRE

2

o
A VECES
Fuente: elaboración propia.

La forma en que los contenidos los
aprenden es a través de apuntes,
con un vocabulario propio. Esta
estrategia de personalización del
aprendizaje trata de un proceso
relacionado con las ac vidades y
disposición que toma el alumno de
forma personalizada, crea va y críca a aprendizajes desconocidos. A
través de este proceso, el alumno
explora nuevos conocimientos buscando información, analizándola
con claridad y precisión; conserva
una mente abierta; man ene una
ac tud crí ca y razonable ante los
conocimientos (Beltrán, 1993, citado en Valle, A. et al., 1999).

Año 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

revista realidades 16x21_2017_1.indd 29

3. Mo vación hacia el estudio
El proceso de sensibilización compone la forma inicial del aprendizaje y simboliza lo mental y afec vo
del mismo. Está conformado por
tres grandes procesos de carácter
afec vo-mo vacional, como las
mo vaciones, las emociones y las
ac tudes (Beltrán, 1993, citado en
Valle, A. et al., 1999). De acuerdo a
esto, 69 por ciento de los estudiantes refiere que “siempre” es capaz
de obtener en los estudios todo lo
que se proponga, mientras que 31
por ciento señaló que “muchas veces”.
Los alumnos no u lizan con periodicidad las estrategias de apoyo,
aspecto que requiere ser fortaleci29

18/07/2017 02:38:27 p.m.

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■■■

Milagros de Jesús Cázares Balderas / Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez

do para conseguir la autorregulación, reconociendo el desarrollo de
las competencias ac tudinales autónomas que le permitan ser responsable de su propio aprendizaje.
La automo vación es un aspecto
importante: cada estudiante es

responsable de qué aprende, pues
es di cil comenzar una tarea si no
se siente el deseo, la curiosidad,
el poder de asombro y la energía
sobre lo que se quiere aprender
(León, A., E. Risco y C. Alarcón,
2014).

Gráfica 12. Estrategias de mo vación y expecta vas posi vas
Creo que soy capaz de conseguir en los
estudios todo aque l lo que me proponga
■

MUCHAS VECES

■

SIEMPRE

Fuente: elaboración propia.

Gráfica 13. Estrategias de expecta vas posi vas

El ir teniendo éxito en mis estudios es algo
que me anima y me ayuda para seguir
esforzándome más
■

MUCHAS VECES

■

SIEMPRE

Fuente: elaboración propia.

30

revista realidades 16x21_2017_1.indd 30

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�■

■■■

Uso de las estrategias de aprendizaje en los estudiantes del programa universitario Desarrollo
de Talentos de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano (FTSyDH),
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

El 81 por ciento de los alumnos
que “siempre” enen éxito en sus
estudios se anima por este hecho a
seguir esforzándose más, mientras
que solo a 19 por ciento “muchas
veces” le ayuda. Por lo tanto, el
conocimiento estratégico requiere
saber qué y cuáles estrategias son
necesarias para realizar una tarea,
saber cómo y cuándo u lizarlas;
pero además es preciso que los estudiantes tengan disposición favorable y estén mo vados (Valle, A.
et al., 1999).

Conclusiones
A manera de conclusión se puede
mencionar que las estrategias de
aprendizaje adecuadas requieren
cierto esfuerzo y persistencia por
parte del alumno que aprende. Los
estudiantes que se plantean metas
de rendimiento u lizan aquellas
estrategias que precisan un esfuerzo, ya que para ellos esto simboliza
que poseen capacidad para la u lización de estrategias (Valle, A, et
al., 1999). No es suficiente con disponer de las estrategias de aprendizaje oportunas, sino que también
es vital saber cómo, cuándo y por
qué u lizarlas, intervenir con mayor o menor eficacia, así como
cambiar en función de las demandas de las tarea.
Año 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

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Esta inves gación muestra que
los estudiantes del PIDTUL de la
FTSyDH sí u lizan las estrategias de
aprendizaje “siempre” y “muchas
veces”, por lo que se infiere que sí
las aplican para la elaboración de
sus evidencias y estudio. Además,
se encuentran mo vados para seguir teniendo éxito en lo educa vo,
por lo que el obje vo de esta invesgación se logró realizar de acuerdo a los resultados expuestos.
Un dato importante en la invesgación es que no todos los estudiantes enen un planeación de
horario de estudio, por lo que no
es un factor determinante para que
estos logren realizar sus tareas,
dediquen empo a sus prác cas
y además cuenten con empo de
ocio, debido a que muestran dedicación y cuentan con herramientas
para lograr tener un promedio sobresaliente.
Algunas de las limitaciones encontradas durante la inves gación
fue que no todos los beneficiarios
del programa contestaron el cuesonario, por lo que se tuvo una
muestra de 16 estudiantes. Además, no se aplicó el instrumento
a un grupo control, lo que hubiera
posibilitado realizar una comparación y lograr tener más información
y datos que permitan conocer si el
uso de las estrategias de aprendizaje es un indicador para pertene31

18/07/2017 02:38:29 p.m.

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Milagros de Jesús Cázares Balderas / Rocío Paloma DiamanƟna Reyes Pérez

cer al PIDTUL.
Este grupo de jóvenes ene la
par cularidad de ostentar un alto
rendimiento académico, lo que
hace recomendar que es importante trabajar con estudiantes que enen bajo rendimiento académico y
promover las estrategias de aprendizaje y la mo vación hacia el estudio, al mismo empo de aplicar
una evaluación de impacto para conocer si esta propuesta favorece a
los estudiantes universitarios y logren ser parte de estos programas.
Otras de las recomendaciones es
que se puede realizar una invesgación mixta, buscando realizar
entrevistas abiertas a los estudiantes y conocer si hay otros puntos a
considerar del por qué son pertenecientes al PIDTUL y conocer los
diversos es los de aprendizaje.4
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cuesƟonario a escala, tesis doctoral, Univer-

4. Las autoras agradecen a las y los estudiantes de la FTSyDH pertenecientes al PIDTUL por sus atenciones y disposición para responder el cues onario sobre el uso de estrategias de aprendizaje.

32

revista realidades 16x21_2017_1.indd 32

18/07/2017 02:38:29 p.m.

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Recibido: 20 de abril de 2017
Aceptado: 27 de abril de 2017

33

18/07/2017 02:38:30 p.m.

�■

■■■

Adhesión al tratamiento de diálisis peritoneal conƟnua ambulatoria en una localidad
del centro de México

Adhesión al tratamiento de diálisis
peritoneal con nua ambulatoria
en una localidad del centro de México
Adhesion to con nuous ambulatory
peritoneal dialysis treatment in a locality
in central Mexico
José Alfonso Aguilar Fuentes
Oscar Valdés Ambrosio
Miguel BauƟsta Miranda
Cruz García Lirios

Resumen

L

a psicología de la salud, centrada en el estudio de la adhesión al tratamiento de diálisis
peritoneal con nua ambulatoria,
ha establecido sus determinantes
a par r de variables socioeconómicas, sociodemográficas y sociosicológicas, pero el efecto de las normas sociales, familiares, educa vas
y subje vas no ha sido indagado.
El presente estudio se propuso establecer los efectos de las normas
sobre la adhesión; se llevó a cabo
una inves gación exploratoria y
transversal con una selección no
probabilís ca de 258 estudiantes
de una localidad del centro de México. Los resultados muestran que
las normas inciden sobre la adhesión, pero esta relación está me-

Año 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

revista realidades 16x21_2017_1.indd 35

diada por factores perceptuales,
ac tudinales e intencionales que,
en una muestra probabilís ca, podría extender los hallazgos a una
población local. Se recomiendan
líneas de inves gación con base en
la diversificación de las normas y
valores locales.

Palabras clave
Salud pública, psicología de la salud, adhesión al tratamiento, normas, ac tudes.
Adhesion to con nuous ambulatory peritoneal dialysis treatment
in a locality in central Mexico

35

18/07/2017 02:38:30 p.m.

�■

■■■

José Alfonso Aguilar Fuentes / Oscar Valdés Ambrosio / Miguel BauƟsta Miranda / Cruz García Lirios

Abstract
The psychology of health, centered on the study of adherence
to treatment has established its
determinants based on socioeconomic, sociodemographic and sociopsychological variables, but the
eﬀect of social, family, educa onal
and subjec ve norms has not been
inves gated. The present study aimed to establish the eﬀects of the
rules on adherence, carried out
exploratory and cross - sec onal
research with a non - probabilis c
selec on of 258 students from a

locality in central Mexico. The results show that the norms aﬀect
adhesion, but this rela onship is
mediated by perceptual, a tudinal and inten onal factors that, in a
probabilis c sample, could extend
the findings to a local popula on.
Research lines are recommended
based on the diversifica on of local
norms and values.

Keywords
Public health, health psychology,
adherence to treatment, norms,
a tudes

36

revista realidades 16x21_2017_1.indd 36

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■■■

Adhesión al tratamiento de diálisis peritoneal conƟnua ambulatoria en una localidad
del centro de México

Adhesión al tratamiento de diálisis
peritoneal con nua ambulatoria
en una localidad del centro de México
Adhesion to con nuous ambulatory
peritoneal dialysis treatment in a locality
in central Mexico
José Alfonso Aguilar Fuentes5
Oscar Valdés Ambrosio6
Miguel BauƟsta Miranda7
Cruz García Lirios8

Introducción

E

l Ins tuto Mexicano de Estadís ca Geogra a e Informá ca (INEGI) en su informe
correspondiente a 2011 advierte
que la diabetes mellitus ocupa el
segundo lugar en cuanto a prevalencia de muertes en población general en México (figura 1).
El Ins tuto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) en su informe
correspondiente a 2013 advierte

5. Inves gador miembro del Grupo
Autónoma del Estado de México
6. Inves gador miembro del Grupo
Autónoma del Estado de México
7. Inves gador miembro del Grupo
Autónoma del Estado de México
8. Inves gador miembro del Grupo
Autónoma del Estado de México

de Inves gación Estudios Mul disciplinarios de la Universidad
de Inves gación Estudios Mul disciplinarios de la Universidad
de Inves gación Estudios Mul disciplinarios de la Universidad
de Inves gación Estudios Mul disciplinarios de la Universidad

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que la diabetes mellitus po 2, asociada con la insuficiencia renal, no
solo ocupa el primer si o de morbilidad y mortandad en sus casos,
sino que además absorbe 70 por
ciento —150 millones de pesos en
cada unidad— de su gasto des nado a 15 por ciento de los pacientes
en etapa crónico-degenera vas (figura 2).

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Figura 1. Causas de muerte en México
Enfermedades del corazón
Dla bet es mell'

LIS

Tumores mali!JlOS
Enfe rmed ades cereocovascutares

-i-------------.J----------1

___

Jo----------,,.,_

19.8%

16.6%

14.1%

6.2%

Enfermedades del hi aado

3.4 %

Accidentes

3.4%

Enfermedades pulmona-es obstructívas crónicas

3.2%

lnnuenza y neumonía

2.7%

Ciertas afecciones del periooo perinatal

2.3%

Insuficiencia renal

2.1%

Las demás causas

Fuente: Ins tuto Nacional de Estadís ca y Geogra a (2011).

Figura 2. Gasto en diabetes mellitus po 2 e insuficiencia renal crónica
SIJrolllo11u

18mitli;;i rt t

OOmll

115 m1d mllh:me:s

Otra,

Fuente: Ins tuto Mexicano del Seguro Social (2013).

Debido a que el tratamiento de
diálisis peritoneal con nua ambulatoria es costoso, la adhesión al

tratamiento es mínima ya que los
pacientes no cuentan con el financiamiento familiar o ins tucional

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Adhesión al tratamiento de diálisis peritoneal conƟnua ambulatoria en una localidad
del centro de México

(Pasqualini, T. y J. Ferraris, 2003), y
prefieren reducir sus posibilidades
de calidad de vida hasta su deceso
(Alarcón, A. y R. Millán, 2009; Alarcón, M., 2007).
Es decir, que un mayor costo del
tratamiento está relacionado con
una menor adhesión, con lo cual se
refleja: el impacto de la enfermedad y su tratamiento en el entorno
social e interpersonal del paciente afectando nega vamente las
expecta vas de bienestar y el autocuidado, incrementando la desesperanza: la sensación de abandono, el sen miento de culpa, el
recuerdo de enojo, la propensión
al temor y el deseo de muerte.
En el caso del Estado de México,
en materia de población y marginalidad es un escenario proclive a
la invisibilización de enfermedades
crónico-degenera vas como la diabetes mellitus po 2 que, asociada
a la insuficiencia renal crónica y
alto costo ins tucional, familiar y
personal que supone el tratamiento de diálisis peritoneal con nua
ambulatoria, limitan la adhesión al
tratamiento (Otero, H. y M. Verdes,
1990), pero algunos factores socioculturales como las normas sociales, laborales, familiares y subje vas, así como los valores culturales
no han sido explorados como factores determinantes de la adhe-

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sión al tratamiento, mucho menos
su relación con los programas de
prevención y las polí cas de salud
(Azcarrate, E., O. Barrio y J. Quiroz,
2006).
En ese sen do, la intervención
del trabajo social en comunidades
con diabetes mellitus po 2 y que
se encuentran en diálisis peritoneal
con nua ambulatoria se lleva a
cabo a par r de: el establecimiento
de un diagnós co social individual
o familiar (Ramírez, M., M. García
y M. Alarcón, 2008); la elaboración
de un modelo de atención personalizada y familiar para incen var
la adhesión al tratamiento con el
concurso de familiares, amistades y
compañeros de trabajo (Rivera, A.,
M. Montero y R. Sandoval, 2011);
el acompañamiento tanatológico
ante una posible pérdida de extremidad, calidad de vida o deceso
en familiares y profesionistas del
centro de salud (Canata, J. et al.,
1995).
El modelo psicosocial de salud pública que anima la presente
investigación consiste en el impacto
de intervenciones para incidir
sobre la adherencia al tratamiento
de enfermos de insuficiencia renal
(Cantú, R., B. Uribe y C. Cirlos,
2011). Dicho modelo contempla la
canalización y el seguimiento, así
como sus efectos en las ac tudes
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de profesionales de la salud (Cepeda, C. et al., 2007).
En los úl mos años, los estudios
en torno a las ac tudes hacia las
enfermedades y los padecimientos
que sufren los seres humanos se
han venido desarrollado a par r de
tres teorías. En efecto, la Teoría del
Procesamiento Espontáneo plantea que las ac tudes son asociaciones entre las evaluaciones del
estado de salud personal o familiar
(Rondón, M. y P. López, 1999). En
este sen do, se trata de una concepción unidimensional en la que
las ac tudes son solo razonamientos en torno a la salud (Ruiz, A. et
al., 2011). Por su parte, la Teoría de
la Acción Razonada y la Teoría del
Comportamiento Planificado plantean a las ac tudes como efectos
de las creencias y como causas de
las intenciones (Ajzen, I. y M. Fishbein, 1974; Ajzen, I., 1991, 2001,
2002).
Las ac tudes son solo valoraciones posi vas o nega vas en torno
a un objeto. Esta concepción unidimensional de las ac tudes es el
fundamento esencial de las teorías
de la Acción Razonada y la conducta planificada. La ac tud como
variable mediadora del procesamiento intensivo y sistemá co de
información incidirá sobre la toma
de decisiones y el comportamiento

delimitado (Pallí, C. y L. Mar nez,
2004). En las tres teorías, el poder
predic vo de la ac tud depende de
su función transmisora; la ac tud
es una variable que transfiere de
los efectos de las creencias sobre
el comportamiento (Javiedes, M.,
2004; Laca, F., 2005).
En el caso de la Insuficiencia
Renal Crónica (IRC), las tres teorías
plantean que las intenciones y los
comportamientos derivados de la
enfermedad aumentan o disminuyen a través de las ac tudes que
las personas se forman de la IRC. Es
decir, el impacto de la IRC sobre el
comportamiento está mediado por
las ac tudes (Díaz, F., A. Ferrer y R.
Ferrer, 2006).
Sin embargo, las tres teorías
esgrimidas no plantean configurar
factores a par r tanto de razonamientos como de afectos e intenciones en torno a una determinada
enfermedad (Guerra, V., A. Díaz y K.
Vidal, 2010). De este modo, el presente estudio demuestra la estructura de las ac tudes para discu r la
relevancia de las tres dimensiones
en las conductas relacionadas con
la IRC.

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Adhesión al tratamiento de diálisis peritoneal conƟnua ambulatoria en una localidad
del centro de México

Método
Planteamiento
La pregunta que orienta la presente
inves gación es: ¿las trayectorias
de relaciones teóricas, conceptuales y empíricas entre los factores
determinantes de la adhesión al
tratamiento reportadas en la literatura se ajustarán a las trayectorias
de relaciones observadas en una
localidad del centro de México?

Hipótesis
La hipótesis nula que responde a
la pregunta es: en virtud de que la
localidad del centro de México está
conformada por población oriunda y comunidades migrantes, las
trayectorias de relaciones teóricas,
conceptuales y empíricas entre el
factor norma vo-valora vo y los
factores determinantes de la adhesión al tratamiento revisados en la
literatura se ajustarán a las observaciones del estudio.
La hipótesis alterna es: debido
a que la localidad del centro del
México está influida por factores
externos a sus dinámicas cultural,
social, económica y polí ca, las
trayectorias de relaciones teóricas,
conceptuales y empíricas revisadas

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en la literatura serán diferentes a
las observaciones realizadas en el
trabajo de campo.

Escenario
El municipio de Chimalhuacán se
encuentra ubicado en el oriente de
la zona metropolitana del Valle de
México, conformada por la Ciudad
de México y el Estado de México, y
colindante con los estados de Morelos, Guerrero, Michoacán, Hidalgo,
Puebla y Tlaxcala (véase figura 3).
En 2010, el municipio contaba
con una población de 614 mil 305
habitantes y durante el periodo
que va de 2005 a 2010 creció 3.4
por ciento (Moreno, E. y J. Espejel,
2013). El índice de su pobreza alimentaria fue de 29.2 por ciento,
mientras que el índice de pobreza
de capacidades fue de 27.7 por
ciento; su índice de pobreza del patrimonio fue de 71.3 por ciento. La
localidad cuenta con 47 unidades
médicas que incluyen a 294 profesionistas de la salud y 48.8 por
ciento de su población carece de
acceso al servicio de salud (Consejo Nacional de Evaluación, 2010).

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Figura 3. Escenario de estudio

ERRERO
Fuente: Ins tuto Nacional de Estadís ca Geogra a e Informá ca (2011).

Diseño
Se llevó a cabo un estudio transversal de corte cuan ta vo.

Muestra
Se realizó una selección no probabilís ca de 258 estudiantes de una
universidad pública. El criterio de
selección fue pertenecer al sistema
de prác cas y servicio social en organizaciones e ins tuciones con y
sin fines de lucro del municipio de
Chimalhuacán, Estado de México.

El 23 por ciento son hombres y el
restante 67 por ciento, mujeres. El
56 por ciento dijo tener menos de
18 años —M = 17.2 y DE = 0.14—;
20 por ciento mencionó tener entre 18 y 22 años —M = 20.13 DE =
1.30—; y el restante 24 por ciento
señaló que tenía más de 22 años
—M = 23.24 DE = 0.14—. El 56
por ciento está en soltería; 20 por
ciento, en matrimonio; y el restante 24 por ciento en unión libre. El
34 por ciento declaró un ingreso
familiar menor a 3 mil 500 pesos al
mes —M = 2089.34 DE = 13.2—; 45
por ciento dijo haber ganado entre

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Adhesión al tratamiento de diálisis peritoneal conƟnua ambulatoria en una localidad
del centro de México

3 mil 500 y 7 mil pesos mensuales
—M = 5067.34 y DE = 32.35—; y el
restante 21 por ciento señaló que
ganó más de 7 mil pesos mensuales —M = 8023,25 DE = 12.25—.

Instrumento
Se u lizó la Escala de Adherencia
al Tratamiento de Enfermedades
Crónico-Degenera vas de Javier
Carreón (2016) la cual incluye 72
aseveraciones en torno a normas
—alfa = 0.724—; valores —alfa =
0.789—; creencias —alfa = 0.761—
; percepciones —alfa = 0.829—;
conocimientos —alfa = 0.895—;
habilidades —alfa = 0.886—; ac tudes —alfa = 0.856—; intenciones
—alfa 0.725—; y comportamientos
—alfa 0.826—, con cinco opciones
de respuesta que van desde “nada
probable” hasta “muy probable”.

Procedimiento
Se entrevistaron y encuestaron a
los par cipantes en las instalaciones de la universidad. Se les informó que los resultados de la invesgación no afectarían ni posi va ni
nega vamente su situación escolar.
Se les pidió que contestaran honestamente a las preguntas y asevera-

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ciones. Se les invitó a que consultaran los resultados en el informe
final del grupo de inves gación.
Los datos fueron procesados en el
Paquete EstadísƟco para Ciencias
Sociales (SPSS por sus siglas en inglés versión 10.0) y el SoŌware de
Análisis de Momentos Estructurales (AMOS por sus siglas en inglés
versión 6.0).

Análisis
Se u lizaron los parámetros de
curtosis, alfa de Cronbach, coeficientes KMO, prueba de Bartle ,
pesos factoriales, correlaciones de
Pearson, covarianzas “phi”, pesos
“beta” y “gama”, así como índices de ajuste y residuales a fin de
contrastar el modelo de relaciones
especificadas con los datos observados.
Normalidad. El valor curtosis
cercano a la unidad fue asumido
como evidencia de distribución
normal de las respuestas de encuestados con respecto a las aseveraciones que miden las variables
del estudio en un instrumento con
opciones de respuesta y niveles de
medición intervalar.
Validez. Los coeficientes KMO
superiores a 0.600 y la prueba de
Bartle con niveles de significancia
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menor a 0.050 fueron asumidas
como evidencia de correlaciones
producto- momento que facilitaron el análisis factorial exploratorio de ejes principales con rotación
promax. Posteriormente, los pesos
factoriales superiores a 0.300 fueron considerados como evidencias
de la maximización de varianza en
cuanto a los factores derivados del
análisis exploratorio. Los porcentajes de varianza explicada superiores a 0.20 fueron asumidos como
evidencia de aceptación de la hipótesis nula.
Confiabilidad. El valor alfa de
Cronbach superior a 0.60 fue asumido como suficiente para demostrar
la consistencia interna de los indicadores con respecto a la escala general y las subescalas par culares.
La correlación producto-momento
superior a 0.90 fue considerada
como una evidencia de colinealidad
y mul colinealidad, las cuales significan que los ítems son similares en
cuanto a sus contenidos.
Correlación. Los valores r de
Pearson cercanos a la unidad y al
cero fueron descartados de posteriores análisis, ya que significan
relaciones colineales o espurias. En
cambio, aquellos valores superiores a 0.30 e inferiores a 0.90 fueron
asumidos como evidencias de relaciones de dependencia.

Covarianza. Los valores “phi”
entre 0.30 y 0.90 fueron iden ficados como evidencias de relaciones
de dependencia para el caso de variables categóricas o en combinación con variables con nuas.
Estructura. Los valores “beta”
entre variables exógenas y endógenas entre 0.30 y 0.90 fueron asumidos como evidencia de relaciones
de dependencia. Del mismo modo,
los valores “gamma” entre variables endógenas cercanos a cero o
a la unidad fueron descartados de
posteriores análisis.
Ajuste. El Índice de Bondad de
Ajuste (GFI por sus siglas en inglés)
cercano a la unidad fue asumido
como evidencia de ajuste y aceptación de la hipótesis nula. Por el
contrario, los valores inferiores a
0.975 fueron considerados como
evidencia de rechazo de la hipótesis nula y aceptación de la hipótesis
alterna.
Residual. Los valores cercanos
a cero fueron asumidos como evidencia de ajuste entre las relaciones especificadas y los datos obtenidos; por consiguiente, se aceptó
la hipótesis nula de ajuste entre
ambos modelos. En contraste, los
valores superiores a 0.007 fueron
considerados como evidencia de
rechazo de la hipótesis nula.

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Adhesión al tratamiento de diálisis peritoneal conƟnua ambulatoria en una localidad
del centro de México

Resultados

Discusión y conclusión

A par r de un modelo estructural
[χ2 = 22.75 (26gl) p = 0.000; GFI =
0.950; CFI = 0.925; NFI = 0.970;
RMSEA = 0.003; RMR = 0.000; R2 =
0.148], las normas que interactuaron con percepciones —Φ = 0.81—
; creencias —Φ = 0.03—; ac tudes
—Φ = -0.41—; e intenciones —Φ =
0.02—, determinaron la adherencia al tratamiento de la insuficiencia renal —γ = 0.56—.
Es decir que las normas —“En
mi comunidad la gente enferma
muere con su familia”— al vincularse con las percepciones de
riesgo —“Al tener diabetes puedo
morir por la diálisis en el hospital
lejos de mi familia”—; las creencias —“Morir con las personas que
uno quiere es mejor que morir en
el hospital”—; con las ac tudes
hacia el sistema de salud pública
local —“En Chimalhuacán, los hospitales a enden mal a la gente”—;
y con las intenciones de adhesión
al tratamiento — “Usaría la diálisis
si el gobierno se hace cargo de los
gastos”—; incide directa y negavamente en la adhesión al tratamiento.
Las implicaciones de estos hallazgos en la literatura revisada se
discuten a con nuación.

El aporte del presente estudio consiste en el establecimiento de una
trayectoria predic va de las normas sociales con respecto a la adhesión al tratamiento a través de
creencias, percepciones, ac tudes
e intenciones.
Sin embargo, el po de estudio
no experimental y el po de selección no probabilís ca limita los
resultados del estudio a la muestra de 258 estudiantes de la universidad local. Por consiguiente,
se recomienda una inves gación
experimental con una selección
probabilís ca para extender los resultados del estudio a la población
local.
Las normas de grupo, entendidas como principios que guían el
comportamiento y estructuran los
es los de vida personal, ajustando
los preceptos individuales con respecto a un grupo de pertenencia,
fueron establecidos como predictores de la adherencia al tratamiento de la insuficiencia renal (Lorenz,
X., E Bardón y M. Vila, 2008).
Sin embargo, en el estudio de
Javier Carreón (2016) la adhesión
al tratamiento de la IRC mediante
la diálisis peritoneal con nua ambulatoria fue determinada por la
ac tud de los pacientes hacia la

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hemodiálisis, la que al ser desfavorable incidía sobre la elección de
un trasplante de riñón.
En contraste, el presente trabajo encontró que las normas familiares enen una incidencia sobre la
decisión de adherirse al tratamiento de hemodiálisis, pero el poder
explica vo se redujo significa vamente ante un eventual trasplante
de riñón.
Se recomienda incluir en el
modelo predic vo la variable de
trasplante de riñón como un factor
determinante de la adherencia al
tratamiento de la insuficiencia renal, aunque en su fase crónica está
asociada con la hemodiálisis más
que con el trasplante (Ortega, N. y
M. Mar nez, 2002).
En relación con los modelos de
la psicología de la salud y los estudios psicológicos de la adhesión al
tratamiento, el presente trabajo recomienda incluir los factores norma vo y valora vo con la finalidad
de extender el poder explica vo de
los modelos, así como abrir nuevas
líneas de inves gación con respecto a las trayectorias de relaciones
de dependencia entre los factores
esgrimidos.
Sobre los modelos de intervención que el trabajo social de la salud ha edificado a fin de poder incidir en la promoción de la adhesión

al tratamiento, pero especialmente
en el autocuidado y automonitoreo
de los riesgos a que está expuesta
la salud personal, laboral y psicológica, se recomienda elaborar un
disposi vo de intervención centrado en las normas y los valores
sociales, familiares, educa vos,
laborales y subje vos para establecer un habitus o es lo de vida
orientado a la prevención de accidentes y enfermedades, así como a
la ges ón del microfinanciamiento
para la adhesión a un tratamiento
costoso.

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Anexo
La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Unidad
Académica Profesional Chimalhuacán, División de Ciencias de la
Conducta, Academia de Trabajo
Social, está realizando un estudio
social con la finalidad de prevenir
accidentes y enfermedades en la
comunidad, así como de indagar
sobre su adhesión al tratamiento
de enfermedades crónico-degenera vas relacionadas con la diabetes
mellitus po 2, la Insuficiencia Renal Crónica (IRC) y la diálisis peritoneal con nua ambulatoria.

Los resultados de este estudio, así
como tus datos, serán resguardados
con la confidencialidad que la ley dispone en ins tuciones de educación
superior. Por esta razón te pedimos
que contestes sinceramente.
A con nuación encontrarás una
serie de aseveraciones que deberás
contestar de acuerdo a la opción
que se indica en la parte superior
de la tabla. Por ejemplo: si consideras que: “Las enfermedades son
un problema desvinculado de la familia”, entonces deberás tachar la
celda correspondiente al cero.

Nada prob- Muy
poco Poco prob- Ni probable ni im- Poco improb- Muy poco imable
probable
able
probable
able
probable
Las enfermedades son un prob-

®

lema desvinculado de la familia

1

1

X

1

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1

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1

Sin embargo, si más bien piensas que la familia es un apoyo muy necesario para un enfermo, entonces deberás tachar la celda opuesta.
Nada prob- Muy
poco
able
probable

Poco prob- Ni probable ni im- Poco improb- Muy poco imable
probable
able
probable

Las enfermedades son un problema desvinculado de la familia

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Adhesión al tratamiento de diálisis peritoneal conƟnua ambulatoria en una localidad
del centro de México

Ahora contesta las siguientes aseveraciones:
Nada prob- Muy
able

poco Poco prob-

probable

able

Ni probable ni Poco improb-

Muy poco im-

improbable

probable

able

Las enfermedades son para quienes
están solos
Estar acompañado quiere decir que
alguien se preocupa por uno
Una familia recompensa cualquier
enfermedad
En el trabajo quienes se enferman
están solos
La soledad es una compañera de la
enfermedad
En mi trabajo quienes se enferman
buscan estar acompañados
En mi comunidad se valora el cuidado de la mujer hacia los enfermos
En mi familia la mujer es quien
cuida a quien esté enfermo
Los hombres se cuidan más que las
mujeres
Las mujeres tienen más paciencia
para cuidar a los enfermos
Un hombre no debe enfermarse
El tratamiento médico es para quien
está muy enfermo
El trabajo exige demasiado a los
hombres, por eso no se enferman
La escuela es para quienes puedan
enfermarse
Dejar de asistir al colegio por una
enfermedad está bien visto
La atención médica en mi comunidad es deficiente
Los hospitales no cuentan con lo
necesario para un tratamiento
Los hospitales privados sí están capacitados para curar a la gente
Quienes trabajan en un hospital
público son profesionistas comprometidos
El gobierno apoya a quienes están
enfermos
Los políticos no se preocupan por
los enfermos
La familia es la única que se preocupa por los enfermos
Los bancos deberían financiar los
tratamientos de enfermedades

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José Alfonso Aguilar Fuentes / Oscar Valdés Ambrosio / Miguel BauƟsta Miranda / Cruz García Lirios
El gobierno podría prestar dinero a
quienes están muy enfermos
La consulta médica es para quienes
están muy enfermos
Acudiría al médico si mi familia me
lo pidiera
Iría a consulta si estuviera sin empleo
Asistiría a la plática de prevención
de enfermedades si no tuviera trabajo
Compraría un aparato para diálisis
con tal de curarme
Acudiría a un hospital privado con
tal de curarme
Prefiero morir con mi gente que
andar de hospital en hospital
Es mejor morir con mi gente que con
desconocidos
Antes de morir quiero ver a mi familia
Extrañaré a mi familia cuando me
hospitalicen
Prefiero morir inesperadamente que
sufriendo con una enfermedad
La vida es para vivirla, no para enfermarse

Sexo: Mujer ( ) Hombre ( )
Edad ___________

Ingreso familiar mensual _____________

Estado civil: Soltería ( ) Matrimonio ( ) unión libre ( ) otra ( )
Seguridad Social: IMSS ( ) ISSSTE ( ) Seguro Popular ( ) Privada ( ) otra ( )
Consulta médica: una vez al año ( ) dos veces ( ) tres veces ( ) más de tres veces ( )
Pla ca preven va: una vez al año ( ) dos veces ( ) tres veces ( ) más de tres veces ( )
Vacunación: una vez al año ( ) dos veces ( ) tres veces ( ) más de tres veces ( )

Recibido: 27 de marzo de 2017
Aceptado 30 de abril de 2017

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Una ciudad caminable: elementos teóricos para el estudio de la movilidad peatonal

Una ciudad caminable:
elementos teóricos para el estudio
de la movilidad peatonal
A walkable city: theore cal elements
for the study of pedestrian mobility
Sonia Guadalupe Rivera CasƟllo
Carmen Aída Escobar Ramírez
María Marlen de León Cepeda

Resumen

P

ensar en mejorar la ciudad
nos remite a una serie de
temas prioritarios, entre los
que aparece la movilidad urbana
como una de las estrategias principales en el desarrollo de las ciudades.
En México, el crecimiento desordenado de la mancha urbana y la
dispersión de la población han creado grandes dificultades de accesibilidad, movilidad y conec vidad.
En materia de planeación, hasta
la publicación del Plan Nacional de
Desarrollo 2013-2018, (Poder Ejecu vo Federal, 2014) ningún documento gubernamental había considerado a la movilidad sustentable
dentro de sus obje vos; no obstante, el Presupuesto de Egresos
de la Federación (2014) solamente
asigna tres por ciento del monto

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presupuestal del rubro de transporte a la infraestructura peatonal,
evidenciando el poco interés en la
temá ca.
Lo mismo sucede en términos
de inves gación urbana, donde
usualmente la movilidad aparece en diversas inves gaciones,
centrándose en el estudio de los
medios de transporte y haciendo
referencia a las conexiones entre
trabajo y vivienda; sin embargo, la
movilidad peatonal ha sido exiguamente abordada, a pesar de la importancia y el derecho que enen
las personas a beneficiarse de las
condiciones urbanas para el traslado peatonal.
El presente trabajo hace una revisión de elementos teóricos que,
desde diferentes perspec vas, permiten examinar la movilidad peatonal. Se profundiza y señala la importancia conceptual de temas como
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Sonia Guadalupe Rivera CasƟllo / Carmen Aída Escobar Ramírez / María Marlen de León Cepeda

las formas de uso de los espacios
públicos, el significado de los entornos y las caracterís cas de la forma
urbana.

Palabras clave:
Movilidad peatonal, espacio público, forma urbana, uso y significación de los espacios.

Summary
Thinking about improving the city
brings us to a series of priority
themes, among which urban mobility appears as one of the main
strategies in the development of
ci es.
In Mexico, the disorderly
growth of the urban spot and the
dispersion of the popula on have
created great diﬃcul es of accessibility, mobility and connec vity.
In terms of planning, un l the
publica on of the Na onal Development Plan 2013-2018, no government document had considered sustainable mobility within its
objec ves; However, the Federal

Expenditures Budget (2014) only
allocates 3% of the budget amount
of the transport item to the pedestrian infrastructure, evidencing the
lack of interest in the issue.
The same is true in terms of
urban research, where mobility
usually appears in various studies,
focusing on the study of means of
transport and reference to the connec ons between work and housing. However, pedestrian mobility
has been me culously addressed,
despite the importance and right
of people to benefit from urban
condi ons for pedestrian transport.
The present work reviews some
theore cal elements that, from diﬀerent perspec ves, allow examining the pedestrian mobility. The
conceptual importance of topics
such as: the ways of using public
spaces, the meaning of the environments, and the characteris cs
of the urban form, are deepened.

Keywords:
Pedestrian Mobility, Public Space,
Urban Form, Use and Significa on
of spaces.

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Una ciudad caminable: elementos teóricos para el estudio de la movilidad peatonal

Una ciudad caminable:
elementos teóricos para el estudio
de la movilidad peatonal
A walkable city: theoretical elements
for the study of pedestrian mobility
Sonia Guadalupe Rivera CasƟllo9
Carmen Aída Escobar Ramírez10
María Marlen de León Cepeda11

Introducción

L

a movilidad peatonal en el
espacio público adquiere importancia entre los temas que
permiten una ciudad accesible y
conectada. Cada vez más se le está
reconociendo como tema esencial
que forma parte del sistema de
transporte integral.
Según el Centro Conjunto de
Inves gación sobre el Foro Internacional de Transporte y la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (2011), la
vitalidad de una ciudad está es-

trechamente relacionada con la
presencia de personas en las calles
que se desplazan a pie con fines
diversos. Además de caminar para
acceder a bienes y servicios, en el
espacio urbano enen lugar otras
ac vidades que reciben en conjunto el nombre de ‘usos peatonales
de la vía pública’. Los desplazamientos a pie y los usos peatonales de la vía pública conforman la
esencia de la vida urbana y contribuyen a la existencia de ciudades
habitables, atrac vas, prósperas y
sostenibles.

9. Arquitecta, maestra en Trabajo Social con Orientación en Proyectos Sociales, Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL); estudiante del programa de Doctorado en Filoso a con Orientación en
Arquitectura y Asuntos Urbanos (UANL). Correo electrónico: soniariverac@hotmail.com
10. Arquitecta, maestra en Ciencias para la Planificación de los Asentamientos Humanos (UANL).
Maestra en Ciencias Sociales con énfasis en estudios urbanos, Facultad La noamericana de Ciencias
Sociales (FLACSO) Costa Rica; y doctora en Filoso a con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos (UANL). Correo electrónico: aida_escobar9@yahoo.com.mx
11. Arquitecta, maestra en Educación (UANL). Correo electrónico: mmarlenlc@yahoo.com.mx

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De igual manera, es un desa o
para la planeación urbana proporcionar entornos agradables que inviten a caminar, no solo por el hecho de ser un complemento para
el transporte motorizado o para
acceder a bienes y servicios, sino
por el simple hecho de caminar,
por el goce de hacerlo y los beneficios para la salud que se ob ene de
su prác ca. Esto solo es posible en
entornos adecuados: banquetas,
calles y plazas seguras, no deterioradas, que provean espacios de calidad para la movilidad peatonal.
La Carta Mexicana de los derechos del Peatón (Liga Peatonal,
2014) enfa za la necesidad de la
construcción de ciudades equita vas, justas, seguras, sanas, a escala
humana, con cero muertes o lesiones permanentes por accidentes
viales, en las que caminar no solo
sea un acto posible y deseable,
sino también un acto agradable y
gra ficante, base de la convivencia
entre la ciudadanía.
De igual manera, en la Carta Internacional del Caminar (Ciudades
que caminan, s/f) se afirma que los
peatones enen derecho a vivir en
un entorno saludable y a disfrutar
libremente de las ac vidades y
servicios que brindan zonas públicas, en condiciones que garan cen
adecuadamente su bienestar sico
y psicológico.

Como puede verse, la necesidad del conocimiento en materia
de entornos peatonales nace del
impera vo de proveer una mejor
peatonalidad, contribuyendo así a
reducir los grandes problemas de
contaminación que existen en las
ciudades hoy en día, que en mucho
se relacionan con el desmedido
uso del automóvil y que, a su vez,
provocan innumerables problemas
de salud en la población. Si se toma
en cuenta, además, que existe otro
reto: la cada vez más creciente tasa
de envejecimiento —17 por ciento
para 2030 (Consejo Nacional de
Población, 2006)—, que indica que
en poco empo se requerirá una
gran can dad de espacios urbanos
accesibles para la población de la
tercera edad, el tema se torna relevante, por lo que requiere de una
amplia reflexión.

Conceptos básicos
El presente trabajo ene como
propósito clarificar las caracterís cas esenciales del fenómeno de la
movilidad peatonal. Para ello se ha
emprendido una revisión de literatura, u lizando un esquema que
con ene los factores: forma urbana, usos y significado; coincidente
con el propuesto por Luis Miguel
Valenzuela Montes y Rubén Talave-

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Una ciudad caminable: elementos teóricos para el estudio de la movilidad peatonal

ra García (2015), quienes los señalan como elementos importantes
para estudiar la movilidad peato-

nal y las dimensiones morfológica,
ambiental y funcional. El esquema
propuesto se ilustra en la figura 1.

Figura 1. Esquema de factores esenciales de la movilidad peatonal

uso
SIGNIHCADO
FOR."'1A
URDA A

Fuente: elaboración propia.

La búsqueda documental en las
bases de datos cien ficas y la selección de las fuentes per nentes
se realizaron usando dos palabras
clave: movilidad peatonal y espacio
público. Iden ficadas estas áreas,
se verificaron luego los temas específicos: forma —morfología—,
uso —funcionalidad— y significado. Una clasificación pológica de
las fuentes analizadas con base en
estas áreas y temas se presenta en
la tabla siguiente.

transporte y desplazamiento a pie
con fines diversos, y se encuentra
fuertemente vinculada con la morfología urbana y factores como la
seguridad, accesibilidad y el confort, los cuales benefician el uso de
los espacios públicos.
En la literatura existe una tendencia dirigida a revisar la movilidad peatonal desde la forma y el
uso o comportamiento de los individuos, quedando como asunto
secundario el tema que refiere al
significado de dicho fenómeno.

Movilidad peatonal
La movilidad peatonal se en ende como el modo más básico de
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Sonia Guadalupe Rivera CasƟllo / Carmen Aída Escobar Ramírez / María Marlen de León Cepeda

Tabla 1. Referencias bibliográficas organizadas por conceptos
Autor

Movilidad

Espacio

peatonal

publico

Uso

Dimensiones
Significado

Forma

Talavera, R. et al., 2012, La calidad peatonal
como método para evaluar entornos de movilidad
urbana
Cao, X., S. Handy y P. Mokhtarian, 2006, “Las
influencias del entorno construido y la auto-selección de viviendas en el comportamiento de los
peatones”
Urrutia, N., 2013, “El cuerpo y la ciudad: la sostenibilidad urbana desde la percepción de nuestros
cuerpos”
Valenzuela, L. y R. Talavera, 2015, “Entornos de
movilidad peatonal: una revisión de enfoques, factores y condicionantes”
Villagarcía, J., 2000, La mejora de la accesibilidad en Donostia-San Sebastián
Navarro, Ó., 2004, “Psicología ambiental: visión
crítica de una disciplina desconocida”
Lange, C., 2011, “Dimensiones culturales de la
movilidad urbana”
Foster, S., B. Giles-Corti, y M. Knuiman, 2011,
“Creating Safe Walkable Streetscapes: Does
House Design and Upkeep Discourage Incivilities
in Suburban Neighbourhoods?”
Borja, J., 2003, La ciudad conquistada
Palladino, J., 2004, “Efectos Urbanos del Neoliberalismo. La ciudad: entre la reivindicación del
espacio público y la privatización de la vida”
Pascual, A. y J. Peña, 2012, “Espacios abiertos de
uso público”
Martín, J., 1996, “De la ciudad mediada a la ciudad virtual”
Vivas, F., 2009, “El espacio público como parte
del sistema de lugares en tres casos de estudio”

Fuente: elaboración propia.

Morfología urbana y uso del espacio público
Diversidad de perspecƟvas. El tema
‘morfología en la movilidad’ está

también ligado a la accesibilidad
peatonal en los sistemas de transporte público, ya que estos cons tuyen la unión e integración entre los
dis ntos modos de transporte. Au-

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Una ciudad caminable: elementos teóricos para el estudio de la movilidad peatonal

tores como Jason Cao, Susan Handy
y Patricia Mokhtarian (2006); Nagore Urru a del Campo (2013); Luis
Miguel Valenzuela Montes y Rubén
Talavera García (2015); y Josu Benao Villagarcía (2000) han abordado
la movilidad peatonal en términos
de la manera como la morfología o
forma del espacio urbano influye en
el uso de la misma.
Por su parte, Jason Cao, Susan
Handy y Patricia Mokhtarian (2006)
sos enen que caminar beneficia
tanto a los individuos como a la
sociedad misma, ya que reduce el
tráfico y la contaminación del medio ambiente. Los autores hacen
referencia a diversos estudios que
han establecido la relación que
existe entre el espacio construido
y el comportamiento del peatón;
tal es el caso de Cervero y Duncan
(2003), quienes establecieron que
el uso de suelo mixto favorece posi vamente el comportamiento del
peatón. También aluden a Hess et
al. (1999), quienes establecieron
que una acera completa mejora
al peatón. Por otro lado, Handy
(1996) establece que los espacios
construidos juegan un factor importante en la elección de caminar
hacia un des no, más que el caminar por caminar.
En su inves gación se evidencia
que numerosas personas encuestadas establecieron que la posibiliAño 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

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dad de ir caminando a la enda era
un punto importante a considerar
al momento de elegir un barrio en
dónde vivir. Además, mencionan
que Levine (1998), Levine e Inam
(2004), Boarnet y Crane (2001) establecen que las polí cas deben de
promover el desarrollo de espacios
orientados hacia el peatón, de manera que promuevan suficientes
oportunidades para caminar.
Otro factor importante que señalan los autores y que influye en
el comportamiento del peatón es
el exceso de vehículos; estudios
demostraron que los peatones prefieren no caminar en áreas donde
los automóviles transiten mucho.
Por su lado, Nagore Urru a del
Campo (2013) sos ene que las
condiciones urbanas pueden proporcionar espacios habitables y
saludables, adecuados a las necesidades del ser humano, resaltando
la capacidad que posee el diseño
urbano en la creación de espacios
sicos públicos que sean lugares
de encuentro que soporten el desarrollo de la vida en las ciudades.
La literatura analiza la repercusión que enen las condiciones de
confort, habitabilidad, bienestar y
vida co diana de los espacios urbanos en la vivencia co diana de
los habitantes de una ciudad desde
una perspec va sensi va, esto es,
a través del cuerpo y dilucidando
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cada uno de los sen dos, ubicando al individuo como centro de la
percepción del entorno urbano: la
piel como punto de contacto con el
mundo. Iden fica, además, cómo
sería la intervención urbana desde
la conciencia de nuestros cuerpos,
detectando las claves de la sostenibilidad, del bienestar en el espacio
urbano y de la creación de espacios
para la convivencia. Para ello recurre a una búsqueda y recopilación
de teorías y herramientas de diseño urbano que consideran al habitante como ciudadano, y no tan
solo como peatón o cliente, resaltando que somos parte de un conjunto tanto social como natural.
Los estudios ponen en evidencia
que la base de un urbanismo sano
y respetuoso con el medioambiente, bioclimá co y adecuado a los
condicionantes locales, potenciará
los sen dos y buscará el bienestar
y la facilitación de las relaciones
sociales. Urru a del Campo concluye haciendo una reflexión sobre
la interpretación y recopilación de
pensamientos, criterios, inves gaciones y herramientas técnicas;
pretende resaltar que es posible
caminar hacia lo que en un principio podría considerarse una visión
idílica de la ciudad.
Caracterización peatonal de entornos de movilidad (CPEM). Rubén

Talavera García, Julio Alberto Soria
Lara y Luis Miguel Valenzuela Montes (2012) se interesan en desarrollar métodos y herramientas que
permitan integrar las demandas
conceptuales o metodológicas de
la movilidad urbana. Para tal efecto, diseñan un método de caracterización peatonal de entornos de
movilidad como herramienta para
evaluar la calidad peatonal, u lizando cuatro factores: accesibilidad, seguridad, confort y atracción.
Para comprobar la consistencia
y la u lidad del método con respecto a su obje vo inicial, este ha
sido aplicado al caso prác co de
dos entornos de movilidad previamente iden ficados en un corredor
del área metropolitana de Granada, España (Talavera, R., J. Soria y L.
Valenzuela, 2012).
El método CPEM es muy sencillo de aplicar, principalmente porque no requiere de la u lización
de ningún paquete específico de
programas más allá del so ware
Sistema de Información Geográfica (GIS, Geographic InformaƟon
System), comúnmente u lizado en
el sector académico y profesional.
Tampoco se ha necesitado de la
u lización de técnicas estadís cas
complejas para entender los resultados obtenidos (Talavera, R., J. Soria y L. Valenzuela, 2012).

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Una ciudad caminable: elementos teóricos para el estudio de la movilidad peatonal

Los resultados del método han
proporcionado interesantes lecturas, por ahora parciales, de cada
uno de los cuatro bloques que lo
conforman a nivel conceptual —
accesibilidad, seguridad, confort y
atracción—; se espera que en el futuro la obtención de un valor agregado o de conjunto contribuya a reforzar la u lidad del método CPEM
en la toma de decisiones (Talavera,
R., J. Soria y L. Valenzuela, 2012).
Finalmente, el estudio comentado abre diferentes líneas de
trabajo. Por un lado, op mizar el
modelo CPEM y su aplicación, integrando la opinión de las personas
que van a pie por la vía pública sobre los factores condicionantes de
la calidad peatonal en cada contexto. Por otra parte, la dimensión
descrip va del método requiere
transitar a un modelo experimental
aplicado por técnicos del sector.
DonosƟa-San SebasƟán, España; peatonalización de la ciudad.
Josu Bena o Villagarcía (2000)
ejemplifica un caso posi vo de la
peatonalización de la ciudad. Su
estudio consiste en la descripción
de las polí cas y las dificultades de
implementaciones urbanas para
generar una mayor accesibilidad al
peatón en San Sebas án, España.
Para Villagarcía, la mejora peatonal
en Donos a-San Sebas án, no es

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solo beneficiosa en cuanto movilidad, sino que contribuye a la reforma de la ciudad entendida como
“lugar de encuentro y convivencia,
la que se beneficia de que los vecinos y visitantes puedan caminar
con comodidad y seguridad por
sus calles” (Villagarcía, J., 2000).
El estudio de este caso considera a la peatonalización no solo un
tema de espacio público, sino de
una ciudad más sana, porque “los
desplazamientos peatonales, como
alterna va a los motorizados, ofrecen evidentes ventajas en relación
a la calidad del aire, el ruido, el
consumo de recursos renovables,
la peligrosidad de las calles, los
fenómenos globales tales como el
calentamiento del planeta o la disminución de la capa de ozono” (Villagarcía, J., 2000).
El autor comentado, sin dejar
de lado la importancia cívica de
la peatonalización, acota que “los
desplazamientos peatonales son
el hilo que teje las relaciones vecinales y la comunicación social en
el espacio público, elementos imprescindibles de lo urbano, del carácter democrá co y par cipa vo
del sistema social y polí co” (Villagarcía, J., 2000).
Bajo estos supuestos, Villagarcía realiza su estudio de la peatonalización en Donos a-San Sebas án
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con una metodología cuan ta va
en su mayor parte, pero hace uso,
también, de las polí cas públicas
de dicha ciudad. El autor estructura
su trabajo en cuatro temas; las caracterís cas de la ciudad de Donosa-San Sebas án, donde describe
su infraestructura y equipamiento
urbano de una manera muy general; realiza un balance en cuanto
a la movilidad peatonal en Europa
y España con base en estadís cas;
después analiza las dificultades de
generar vías peatonales y la ejecución del planeamiento de la peatonalización en la ciudad (2000).
El tema de la distancia es fundamental. Sobre él, Villagarcía considera que: “La mayor o menor compacidad de una ciudad, es decir, la
mayor o menor proximidad entre
los dis ntos usos y ac vidades
que realiza su población es consecuencia no solo del tamaño urbano
sino también del modelo urbanísco con el que se ha desarrollado”
(2000). Para acortar distancias se
debe buscar una mayor interacción
entre el trasporte público y las vías
peatonales.
Otra dificultad de la peatonalización señalada por el inves gador
comentado es la falta de atrac vo
del espacio peatonal, y argumenta
que su causa se encuentra en la escala urbana: “la edificación de blo-

ques en altura, ajena al trazado de
la calle y que además no ofrece cobijo en sus bajos a las ac vidades
comerciales o profesionales, desemboca habitualmente en un entorno hos l a los desplazamientos
peatonales” (Villagarcía, J., 2000).
Con respecto al tema de la implementación de la peatonalización, ofrece un listado de las polí cas que se implementaron en
Donos a-San Sebas án, donde la
más importante es la de rediseño
de los elementos del sistema de
transporte y, principalmente, la
red viaria, de manera que su función resulte claramente percep ble para el usuario (Villagarcía, J.,
2000).
En general, se puede decir que
el estudio de Villagarcía es en su
mayor parte descrip vo, aunque
también proposi vo cuando plantea la idea de una conec vidad del
trasporte público más accesible
para el peatón. Carece, sin embargo, de un análisis donde se cuesone la efec vidad de las polí cas
peatonales, De cualquier manera,
la inves gación encuentra valor en
la serie de recomendaciones que
propone para planificar una ciudad
más peatonal, además del enfoque
sustentable de la peatonalización.

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Una ciudad caminable: elementos teóricos para el estudio de la movilidad peatonal

Espacio para peatones y su significado
La significación de los espacios
para peatones toma importancia a
raíz de los recorridos que realizan
las personas día a día, la calidad de
los entornos y la percepción de estos.
En materia del significado en la
movilidad peatonal se encuentran
las aportaciones de Óscar E. Navarro Carrascal (2004), Carlos Lange
Valdés (2011) y Sarah Foster, Billie
Giles-Cor y M. Knuiman (2011),
trabajos que se comentan a con nuación.
Psicología ambiental. Óscar
E. Navarro Carrascal (2004) realiza una descripción de elementos
que posicionan a la psicología ambiental como disciplina dentro de
las ciencias del comportamiento.
Menciona cómo la experiencia humana está ligada a la experiencia
espacial; del mismo modo, cómo
las sensaciones, los recuerdos y los
sen mientos de nuestro pasado y
presente impactan en el desarrollo
de nuestra existencia. En palabras
del autor: “Nosotros somos los lugares en donde estuvimos” (2004).
Lo más destacable del estudio
es que resalta el vínculo del medio
ambiente y las significaciones que
son parte integrante del funciona-

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miento cogni vo y comportamental del individuo. Señala que la psicología ambiental se interesa tanto
en el contexto como en la manera
en que el lugar de vida es apropiado por aquellos que lo habitan.
Describe el objeto de la psicología ambiental e indica que existen
cuatro niveles de interacción del
individuo con su medio, teniendo
fuertes implicaciones en la invesgación medio ambiental: Nivel I:
Micro-Ambiente, espacio privado
o individual; Nivel II: Ambiente de
proximidad, espacio semipúblico o
semiprivado; Nivel III: Macro-Ambiente, espacio público; y Nivel IV:
Ambiente global, dimensión planetaria. Muestra generalidades metodológicas y enfoques teóricos,
haciendo mención que la disciplina
nace apenas en los años setenta
del siglo pasado, por lo que su desarrollo y difusión es aún poco conocida.
La importancia de tal texto es
el aporte de esta disciplina a las
cues ones urbanas; así como la
relevancia de las vivencias que
en muchas ocasiones propician la
apropiación de un lugar, inclusive
vivencias a través de la historia.
Dimensiones socioculturales.
Carlos Lange Valdés (2011) comenta la co dianidad en que regularmente se desarrolla la movilidad
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urbana y se refiere a los problemas
latentes que crecen constantemente y afectan de manera considerable el funcionamiento del sistema
urbano y, por consecuencia, el desenvolvimiento de la vida social.
Sos ene que a par r del paradigma de la ciudad global y de su
incesante expansión en redes y
flujos, su trascendencia pone en
cues ón la conformación misma
de lo urbano, generando nuevas interrogantes sobre sus tradicionales
enfoques de comprensión.
El autor se refiere al desa o
que se enfrenta desde el enfoque
social y afirma que se relaciona
con la comprensión de las dimensiones socioculturales, y es desde
esta perspec va que se establecen
tres planteamientos: el primero
busca dar cuenta de la relevancia
que dicha dimensión posee como
objeto de estudio; el segundo se
orienta a delinear una perspec va
sociocultural de la misma; el tercer
planteamiento presenta algunas
interrogantes que podrían suponer
líneas de inves gación futuras en
torno a su desarrollo.
Lange Valdés afirma que la movilidad urbana en grandes centros
urbanos conlleva a importantes
transformaciones de po polí co,
económico y sociocultural, sugiriendo una nueva forma de en-

tender lo urbano, incorporando
variables relacionadas con la vida
co diana de los habitantes.
Desde este enfoque social, y debido a la importancia de la cultura
urbana para el desarrollo urbano,
se cons tuye un campo abierto
para la inves gación, incorporando
nuevas problemá cas e interrogantes que requieren la revisión de
los marcos de sen do —teóricos y
metodológicos— tradicionalmente
u lizados, así como también su reformulación en aquellos aspectos
considerados más débiles.
La cultura urbana. Carlos Lange
Valdés menciona que la movilidad
urbana promueve nuevas formas
de sociabilidad, transformando las
experiencias culturales de habitar
la ciudad y, con ello, los vínculos
y relaciones sociales establecidos
por sus habitantes.
Este trabajo demuestra cómo la
importancia de la cultura urbana y
el comportamiento de los habitantes de una ciudad incide directamente en la movilidad, y resalta la
importancia de innovar en requerimientos y consideraciones teóricas
y metodológicas en lo referente a
nuevas interrogantes para abordar.
Infraestructura y paisaje urbano para la convivencia y seguridad.
En el trabajo de Sarah Foster, Billie
Giles-Cor y M. Knuiman (2011) la

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cues ón se centra en gran parte en
la planificación a nivel de la conecvidad de las calles, usos del suelo,
densidad residencial o la presencia de infraestructura que ofrece
oportunidades para la ac vidad sica, como los senderos y parques.
Otro tema tratado es la eficacia de
las medidas ambientales como un
medio para limitar el crimen y aliviar sen mientos de inseguridad
que se entrelazan con el entorno
social. Los autores sugieren que el
mantenimiento de las casas y de
las calles, por ejemplo, el cuidado
de los jardines y el control de la
basura podrían suscitar sensación
de seguridad y crear capital social
entre los residentes.
Este estudio exploró la premisa de que el diseño de la casa y el
mantenimiento de espacios públicos podrían ayudar a desalentar la
incidencia de actos incívicos en el
ámbito público.
El contexto más amplio de este
estudio fue explorar las caracteríscas del paisaje urbano que podrían afectar a la experiencia peatonal, con especial atención a la
percepción de la delincuencia y la
seguridad.

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El espacio público
Otro grupo de trabajos revisados
se refiere a la temá ca del espacio
público. Esta línea de inves gación
está relacionada con estudios que
abordan el vínculo del uso del espacio público y su significado. Es
importante hacer mención que, en
esta primera exploración realizada,
no se encontraron trabajos que relacionen la morfología con los dos
conceptos anteriores, lo que indica
una ausencia importante.
Ciudad, espacio público y ciudadanía. Uno de los referentes principales en el tema del espacio público es Jordi Borja (2003; Borja, J.
y Z. Muxi, 2000), quien muestra su
preocupación por mejorar la visión
pesimista que se ene sobre la ciudad y que ha sido señalada por los
problemas sociales, la segregación
o el temor. Sugiere reapropiarse de
los espacios públicos que permitan
una mejor vida para los ciudadanos.
El texto de Borja se centra en
tres conceptos que a fin de cuentas
se relacionan entre sí en beneficio
de nuestra vida: ciudad, espacio
público y ciudadanía. Cada uno, de
algún modo, precisa la vida que tenemos y a la que podemos aspirar.
A la ciudadanía como factor
central en la distribución de la
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ciudad, Borja la relaciona con la
significación de lugares. Concibe a
la ciudad como “estado formal de
derecho y derecho real a la trasgresión” (Borja, J., 2000), destacando
que la ciudad debe ser entendida
como espacio público, es decir,
como el lugar de la cohesión y de
los intercambios.
El texto expone que producir
espacio público no es fabricar un
equipamiento o un lugar especializado, sino crear paisaje urbano con
significado, y enfa za cómo la ciudad se ve amenazada por un triple
proceso nega vo: disolución, fragmentación y priva zación.
De igual forma, comenta que el
uso de los espacios es un problema
primordial, apareciendo la agorafobia urbana, es decir, el temor a
los espacios públicos, enfermedad
que Borja define como “de clase”,
ya que refuerza un discurso que divide y niega a la ciudad.
El autor propone el desarrollo
de derechos ciudadanos como el
derecho a la vivienda y al lugar;
al espacio público y la monumentalidad; a la belleza; a la iden dad
colec va dentro de la ciudad; a la
movilidad y a la accesibilidad; a la
centralidad y a la innovación polí ca; entre otros, que ayuden a configurar una ciudadanía que reivindique el derecho a la ciudad.

Finaliza afirmando que “el derecho a la ciudad hoy es también el
deber de transformar el mundo y el
derecho de construir unos empos
y unos espacios que hagan posible
una vida más amable, cordial y justa para todos (Borja, J., 2000)”.

Forma del espacio público
Espacio público y forma son conceptos estrechamente ligados por
su importancia al crear lugares de
encuentro y convivencia. Esta dimensión espacial del espacio público ha sido tratada por Juan Pablo Palladino (2004) y Aylín Pascual
González y Jorge Peña Díaz (2012).
La ciudad: estado de salud de
las relaciones sociales. Palladino (2004) inicia su trabajo compar endo metáforas de cómo se
puede pensar la ciudad: como un
laberinto asimétrico de formas inanimadas, de bloques de cemento
yuxtapuestos; o como un lienzo
donde las personas que la habitan
trazan sus existencias.
Afirma que es posible leer la
ciudad como el estado de salud de
las relaciones sociales, escenario
por antonomasia de los vínculos
humanos. Los hombres viven e interactúan juntos con nuamente,
comportándose en relación con su

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entorno y esto es lo que compone
la savia urbana.
El ar culo destaca las diversas
maneras de ver la ciudad y el espacio público desde la óp ca de
una serie de autores: comienza con
Jürgen Habermas y cómo se materializa el simbolismo colec vo;
con núa con Lefebvre sobre una
sociedad inscrita en el suelo; y sigue con Cortázar, quien habla de
gente que interactúa cara a cara.
De igual manera, comenta sobre la
perspec va del catalán Jordi Borja
y expone que la forma en que el
espacio público se materializa en
avenidas, calles, plazas, parques,
equipamientos abiertos o cerrados
siempre ene un carácter relacional, proporcionando igualdad para
habitar; supone, pues, dominio público, uso social colec vo y mul funcional. Es en el espacio abierto
en donde se concentran las personas para pasear, conocerse, comunicarse, de modo que está directamente ligado a la calidad de vida de
los habitantes y al po de ciudad.
Juan Pablo Palladino trae de
nueva cuenta a Borja y habla de
crisis del espacio público, señalando diversas causas: la dinámica de
la propiedad privada; la prioridad
pública y privada de los programas
inmobiliarios; la ocupación exclusiva de las vías circulatorias por parte del automóvil.
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El trabajo se refiere también al
uso de las tecnologías de la comunicación, explicando que la gente se
aísla cada vez más, tomando preferencia por pos comunicacionales
electrónicos antes que por el contacto directo. Jesús Mar n Barbero, otro de los autores aludidos por
Palladino, sos ene que las tendencias individualistas y de atrincheramiento domés co encuentran sus
causas más en el abandono de la
calle y los problemas derivados de
aquel que en el influjo tecnológico
Lo mostrado en este texto es
una serie de planteamientos e interrogantes a tomarse en cuenta
sobre la forma del espacio público
y de cómo ha ido evolucionando,
así como que en mucho contribuye
la creación de ámbitos urbanos, sin
olvidar su verdadero propósito: ser
lugar de encuentro y convivencia.
Las relaciones del hombre y su
medio en los espacios abiertos de
uso público. Aylín Pascual González
y Jorge Peña Díaz (2012) realizaron
una inves gación sobre los espacios abiertos de uso público, donde
describen como estos contribuyen
a promover zonas habitables, con
buen diseño, confortables y de alto
valor ambiental, favoreciendo el
desarrollo de ciudades sustentables.
Los autores proponen una metodología para la clasificación de
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los ‘espacios abiertos de uso público’ sobre la base de un enfoque
integral que comprende las dimensiones: morfo pológica —funcional— sociopsicológica y ecosistémica
Par endo de la relación del
hombre y su medio, definen el concepto de espacios abiertos de uso
público y presentan las variables e
indicadores a par r de los cuales se
estructura el modelo teórico para
la clasificación de estos espacios.
Este enfoque incluye el desarrollo de un modelo espacial de
relaciones que ejemplifica gráficamente los diferentes aspectos
seleccionados para el análisis, así
como su interrelación. Como resultado, se logra una asociación óp ma de los elementos que integran
la relación del hombre con su medio en los espacios analizados.
El trabajo muestra los resultados de una amplia revisión bibliográfica que abarca principalmente
el periodo de las tres úl mas décadas. La inves gación forma parte
de una más amplia, que aborda la
problemá ca de los espacios abiertos en el planeamiento y el diseño
urbanos contemporáneos.
En sus resultados ellos muestran que la calidad del espacio público se podrá evaluar sobre todo
por la intensidad y la calidad de las

relaciones sociales que facilita; por
su capacidad de acoger y mezclar
dis ntos grupos y comportamientos; y por es mular la iden ficación simbólica, la expresión y la
integración cultural.
Concluyen que la elevación de
la cuan ficación de los espacios
abiertos de uso público favorece en
gran medida al desarrollo de ciudades sustentables, y las propuestas
presentadas en este trabajo cons tuyen una herramienta de análisis
para comprender mejor la clasificación de estos espacios en el ámbito
urbano.
Entre otras cosas, la inves gación revela la relación que existe
entre la problemá ca de los espacios abiertos de uso público y el
planeamiento y el diseño urbano
contemporáneo que ha generado
deterioro en la cohesión social; lo
anterior lo fundamentan gracias a
una revisión teórica donde numerosos autores consideran que la
ciudad sustentable debe corresponderse con el modelo de ciudad
compacta. De igual manera, profundizan en el enfoque metodológico que apunta hacia la propuesta
de un ‘modelo espacial de relaciones’ que integra un sistema de dimensiones, variables e indicadores
y que, de igual manera, con ene
un par cular atrac vo conceptual,

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visual y didác co, realizando la
evaluación de la calidad sica de
estos espacios.

Significado del espacio público
Según Pablo Páramo (2007), la ciudad es donde pasan las cosas y se
forma la iden dad cultural de los
ciudadanos. La ciudad es el escenario en el que se entrecruzan disntos aspectos de la vida urbana.
Las relaciones entre la ciudad y el
ambiente natural son conectadas
por el espacio público. Entonces el
significado de una ciudad lo podemos encontrar en las experiencias
vividas en plazas, calles, parques y
cualquier espacio de convivencia.
En términos de significado del
espacio público, se han iden ficado referencias de autores como Jesús Mar n Barbero (1996) y Fabiola Vivas G. (2009) que se detallan a
con nuación.
Urbanización irracional y medios de comunicación: desespecialización, descentramiento y desurbanización. Jesús Mar n Barbero
(1996) explica en su texto cómo las
transformaciones de los medios de
comunicación inciden en la construcción de la ciudad. Así, pues,
muestra al cine como un nuevo
modo de percepción que llega a la

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mul tud, ejerciendo esta su derecho a la ciudad y su nuevo saber.
De igual manera menciona que
la radio cons tuye la experiencia
popular de la ciudad y que la televisión toma forma de otro sensorium
en la ciudad diseminada, donde el
medio sus tuye a la experiencia;
cons tuye la única experienciasimulacro de la ciudad global, aparece entonces la fragmentación y la
desagregación social que la priva zación de la experiencia televisiva
consagra. La televisión convierte el
espacio domés co en territorio virtual, provocando el encerramiento,
el repliegue sobre la privacidad hogareña y, con ello, la reconfiguración de las relaciones de lo privado
y lo público que ahí se produce.
El autor hace relación entre el
sen do televisivo en el que puede
nómadamente armarse su propio
programa con fragmentos o restos
de no cieros, telenovelas, concursos o conciertos, y cómo las tribus
componen su ciudad no con base
en lugares, sino en trayectos.
El desequilibrio urbano generado por la urbanización irracional es
compensado por la eficacia comunicacional de las redes electrónicas.
La preocupación de los urbanistas
ya no será que los ciudadanos se
encuentren, sino todo lo contrario:
¡que circulen! Ello jus ficará que se
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acaben las plazas y se amplíen y se
conecten las avenidas; es así como
deviene la ciudad en metáfora de
la sociedad conver da en sociedad
de la información. De lo anterior
surgen tres conceptos fundamentales para el análisis.
Primero, la desespacialización:
la devaluación histórica de la ciudad y de su cuerpo-espacio conectado al debilitamiento de lo real
en la experiencia co diana, y el
permanente bombardeo de información e imágenes. Sin referentes
a los cuales asir su reconocimiento,
los ciudadanos sienten una inseguridad mucho más honda que la que
viene de la agresión directa de los
delincuentes, una inseguridad que
es angus a cultural y pauperización psíquica.
El segundo concepto es el descentramiento, que no es otra cosa
que la pérdida de configuración
desde el centro, con base en circuitos conectados en redes cuya topología supone la equivalencia de
todos los lugares.
El tercer concepto, la desurbanización, indica, de un lado, la reducción progresiva de la ciudad que
es realmente usada por los ciudadanos; reducción no solo del centro, sino de otros espacios públicos
cargados de significación durante
mucho empo. La ciudad vivida y

gozada por los ciudadanos se estrecha, pierde sus usos.
Lo destacado de esta perspec va es que deja ver que, a pesar de
que son innegables las tendencias
individualistas del repliegue sobre
la privacidad hogareña provocada
tal vez por las nuevas tecnologías
de la información, la gente sigue
prefiriendo el entretenimiento y
los encuentros colec vos.
Espacios públicos y espacios
privados. Fabiola Vivas G. (2009),
desde una perspec va cualita va,
estudia el uso y significado que
ene el espacio público para el habitante en una ciudad intermedia.
U lizando un sistema de lugares en
tres casos de estudio analiza las runas y vida social de tres mujeres,
e iden fica escenarios a par r del
estudio de las ru nas en el vecindario y la ciudad.
Se parte de que el deterioro del
espacio público y la inseguridad
percibida confirman fenómenos
espaciales que afectan la ciudad
la noamericana: la agorafobia urbana —miedo a los espacios públicos— y la tendencia a privilegiar la
u lización de espacios privados o
espacios contemporáneos interiores —casas de los amigos, restaurantes, cine, centros comerciales,
entre otros— reducen la u lización
de los espacios públicos, afectando

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la calidad de vida de los ciudadanos.
El estudio destaca cómo mientras el espacio público de la ciudad
es percibido principalmente como
lugar de tránsito, el espacio público
en el vecindario conserva todavía
carácter de lugar de refugio, aunque también puede actuar como
un lugar totalmente excluyente.
Los sistemas de ac vidades evidencian, asimismo, una apropiación y
desapropiación diferenciadas del
espacio público.
El trabajo concluye con la reflexión donde las entrevistadas reconocen atributos posi vos en el
espacio público actual que las conecta con experiencias ambientales previas que fueron agradables.
De igual modo, la autora demuestra en su inves gación que el uso
y el significado del espacio público están vinculados tanto con la
percepción del entorno, el po de
lugar, así como con elementos de
estrato socioeconómico, cultural,
social, entre otros.

Conclusiones
Esta revisión de literatura evidencia la importancia de los tres conceptos propuestos en este ar culo:
la forma, el significado y el uso de

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los espacios públicos. Pero muestra
también la necesidad de observar
con detalle cómo los fenómenos a
que los mismos se refieren, se entrelazan e integran, influyéndose y
modificándose mutuamente.
Una visión más transversal de
estos tres factores requerirá del
uso de metodologías mixtas que
permitan abarcar el espacio desde una visión más holís ca, donde
cada aspecto por separado ya no
ene cabida.
Por otra parte, es notable cómo
las referencias sobre movilidad
peatonal están cobrando notoriedad e influyendo en el tema de la
movilidad en general, lo que indica
un incremento del peso del peatón
en el análisis de la accesibilidad urbana. Esto es importante porque
podría nutrir las propuestas de diseño de la movilidad urbana, permi endo a la postre tener ciudades
más habitables y amables con el
ciudadano.
Igualmente, esta aproximación
al tema de los espacios públicos
permite señalar la importancia del
uso de los mismos desde la perspec va de lo social, colec vo o
mul funcional, frente a la priva zación de espacios o al desmedido
uso del automóvil. Lo mismo vale
para el significado de los entornos,
referido a la propia experiencia ur71

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bana y a la u lización de las herramientas de la psicología ambiental;
también, cómo las caracterís cas
de la forma urbana pueden estar
estrechamente vinculadas con la
calidad o la accesibilidad peatonal.
De manera par cular, esta revisión de literatura permite entrever
una serie de factores que deben
ser considerados en la evaluación
de los espacios peatonales.
En términos funcionales, resaltan caracterís cas como: accesibilidad, seguridad, confort y atracción, que enen que ver con la
conec vidad de las calles; los usos
de suelo; la densidad residencial;
la presencia de infraestructura que
permita recorridos adecuados; y la
capacidad de aportar sensaciones
posi vas en los habitantes.
En términos sociales y de significado es importante la medición
de la intensidad y calidad de las relaciones sociales, mezclas de grupos y la capacidad de generación
de iden dad e integración cultural,
esto a diferentes niveles de interacción del individuo con su medio,
desde la escala barrial hasta la metropolitana.
El abanico de factores aquí presentado iden fica algunas variables crí cas cuya medición y cuya
evaluación pueden revelar aspectos básicos de la accesibilidad pea-

tonal. Todo ello con el obje vo de
poner en valor la capacidad que posee el diseño urbano en la creación
de espacios sicos que soporten el
desarrollo de la vida en las ciudades, con espacios públicos acordes
a las necesidades individuales y colec vas de los ciudadanos.

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Recibido: 10 de marzo de 2017
Aceptado: 15 de abril de 2017

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Legislación urbana y calidad de vida. Exploración a la Ley de Desarrollo Urbano
del Estado de Nuevo León (LDUENL)

Legislación urbana y calidad de vida.
Exploración a la Ley de Desarrollo Urbano
del Estado de Nuevo León (LDUENL)
Urban legisla on and quality of life.
Analysis of the Urban Development Law
of the State of Nuevo León (LDUENL)
América García Marơnez
Carmen Aída Escobar Ramírez

Resumen

L

a intencionalidad del presente trabajo es analizar la legislación vigente en materia de
desarrollo urbano de Nuevo León
a la luz de los componentes que
integran el mul dimensional concepto de ‘calidad de vida’. Para
ello se adopta como referencia la
teorización sobre el desarrollo a
escala humana sostenida por Manfred Max-Neef. Par cularmente,
se recurre a la taxonomía de necesidades humanas propuesta por
este académico chileno —las categorías de necesidades axiológicas
y existenciales— con el objeto de
evaluar la inclusión de la noción de
calidad de vida en la Ley de Desarrollo Urbano del Estado de Nuevo
León (LDUENL), permi endo re-

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flexiones sobre la viabilidad de su
implementación y observancia.

Palabras claves:
Legislación urbana, calidad de vida,
necesidades humanas.

Abstract
This paper analyzes and evaluates
urban development law of the
State of Nuevo Leon, Mexico, from
the perspec ve of the development theory, at the human scale,
by Manfred Max-Neef, par cularly the taxonomy of human needs
-axiological and existen al- as an
important part of the quality of life
concept. At the end we reflect on
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the possibility to implement and
enforce such regula ons. .

Key words:
Urban legisla on, Quality of life,
Human needs

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Legislación urbana y calidad de vida. Exploración a la Ley de Desarrollo Urbano
del Estado de Nuevo León (LDUENL)

Legislación urbana y calidad de vida.
Exploración a la Ley de Desarrollo
Urbano del Estado de Nuevo León
(LDUENL)
Urban legislation and quality of life.
Analysis of the Urban Development Law
of the State of Nuevo León (LDUENL)
América García Marơnez12
Carmen Aída Escobar Ramírez13

Introducción

L

a Ley de Desarrollo Urbano
del Estado de Nuevo León
(LDUENL) se da a conocer el
31 de agosto de 2009, en Monterrey, durante la administración de
José Na vidad González Parás (Gobierno del Estado de Nuevo León,
2009), abrogando la Ley de Ordenamiento Territorial de los Asentamientos Humanos y de Desarrollo
Urbano del Estado de Nuevo León.
El 14 de sep embre de 2012 se
pública la primera reforma en el
Periódico Oficial, refiriendo las disposiciones rela vas a la inclusión

del concepto “De Las Zonas Metropolitanas”, entendiendo estas
como el conjunto de dos o más municipios con más de 50 mil habitantes, cuyas ac vidades y funciones
rebasan el área urbana y generan
una intensa ac vidad económica y
social.
Esta primera modificación, vista desde la teoría de Jordi Borja
(2013), alude principalmente al esquema centro(s) y periferia(s), es
decir, a la creación de ‘regiones urbanas’ tanto monocéntricas como
policéntricas, donde, según dicho
autor, prevalece lo urbano sobre lo
ciudadano y donde inevitablemen-

12. Facultad de Arquitectura, Maestría en Ciencias con Orientación en Asuntos Urbanos, Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL). Dirección electrónica: agarciamtz7@gmail.com
13. Facultad de Arquitectura, UANL. Sistema Nacional de Inves gadores (SNI), Nivel I. Direcciones electrónicas:
aidaescobar9@yahoo.com.mx y aida.escobarr@uanl.mx

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te aumentan las desigualdades
sociales y disminuye la calidad de
vida como consecuencia de la dispersión social y territorial.
Las dos principales funciones
económicas que tenían las áreas
metropolitanas, todavía hasta el
úl mo cuarto del siglo XX —que
eran la organización de ac vidades
produc vas y de intercambio complementario y la reproducción social de la fuerza de trabajo—, en la
actualidad se han visto seriamente
modificadas, dado que las primeras se externalizan incluso en otros
países y con nentes y las segundas se encuentran desvinculadas
del lugar de trabajo y del territorio
polí co administra vo, situaciones fácilmente apreciables en el
Área Metropolitana de Monterrey
(ÁMM).
El 6 de diciembre de 2016 se
publicó en el Periódico Oficial 154
(Diario Oficial de la Federación,
2016b), la reforma a la LDUENL,
realizada con la finalidad de alinear
la polí ca urbana con la nueva reforma educa va, refiriendo que se
debe par cipar conjunta y coordinadamente con las instancias federales de educación correspondientes en el análisis de terrenos
suscep bles de ser u lizados para
la construcción de escuelas, así
como la insistencia en coadyuvar

en la elaboración de la norma vidad técnica para regular la accesibilidad universal de las personas
con discapacidad dentro del territorio del estado. Esto úl mo como
eco al señalamiento de Jordi Borja
(2013) con respecto a la imperante
necesidad de garan zar la inclusión
en la ciudad que se ha globalizado
y ha acentuado el desequilibrio de
algunas minorías diversas y el resto
de la población rela vamente integrada.
Lo anterior por citar lo más relevante de las reformas a la LDUENL
en un periodo de siete años —lo
que también habla de un cambio
ver ginoso—. Ahora bien, para
adentrarnos en el análisis del presente ensayo, pasamos a exponer el aparato teórico de Manfred
Max-Neﬀ (1993).

Las necesidades humanas: teorización de Max-Neﬀ
Es relevante puntualizar que para
Max-Neef, reconocido teórico e
inves gador del desarrollo a escala humana, desde su enfoque
como economista ene a las “necesidades” humanas como finitas y
universales, esto sin pretender ser
reduccionista sobre aspectos antropológicos y/o fisiológicos, pero

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sí contraponiendo su punto de vista al de los economistas neoliberales o monetaristas que acuñaron el
término de ‘preferencias reveladas’
en vez de necesidades, aludiendo a
las necesidades creadas por el propio sistema capitalista y por lo tanto a la infinitud de las mismas.
Por ello, para el autor es muy
importante retomar los enfoques
de los sociólogos y psicólogos, entre ellos el de Abraham Maslow
(s/f), quien pugnó por el estudio de
las necesidades humanas para conocer las carencias y potencias del
ser mismo, y poder reconocer así
los posibles vínculos que se generan entre la antropología filosófica
y las polí cas sociales. Es imprescindible saber que las necesidades
de los individuos se vuelven las necesidades de las comunidades, es
decir, lo individual se replica y se
vuelve colec vo y por ende social.
Manfred Max-Neﬀ (1993) plantea un análisis a par r de una matriz
de necesidades y posibles sa sfactores, dis nguiendo los obje vos
de los subje vos, atribuyendo a
estos úl mos califica vos variados,
como pueden ser los violadores o
destructores, los seudosa sfactores, los sa sfactores inhibidores,
los singulares o los sinérgicos, que
se posicionan como los de mayor
importancia, pues pueden cubrir
diversos aspectos a la vez.
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Sin ahondar en las caracteríscas de estos sa sfactores y con
estricto apego a la matriz principal
con la que el economista nos invita
a reflexionar sobre las condiciones
obje vas —materiales— y subjevas —inmateriales— generales
para revisar si las necesidades humanas encuentran sa sfactores
idóneos de manera accesible, MaxNeﬀ (1993) señala cuatro categorías de necesidades existenciales:
Ser, Tener, Hacer y Estar. En el caso
del Ser define atributos personales
o colec vos mediante sustan vos;
para Tener registra normas, ins tuciones, mecanismos, instrumentos,
leyes, etcétera; para Hacer registra
acciones personales o colec vas
que se expresan con verbos; y, finalmente, para Estar registra espacios y ambientes.
La categoría de Estar es la más
relevante en materia de urbanismo, pues reconoce espacios y ambientes, permi éndonos entender
mejor los fenómenos urbanos y las
necesidades obje vas y, por extensión, materiales de los habitantes
(ver figura 1).
A con nuación revisamos los
principales ar culos que específicamente aluden a los términos:
necesidades, bienestar y calidad
de vida y su relación con las necesidades axiológicas de los seres
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humanos, mismas que se clasifican
en las siguientes nueve categorías
(Max-Neﬀ, M., 1993): subsistencia,

protección, afecto, entendimiento,
ocio, par cipación, creación, idendad, libertad.

Fig. 1. Necesidades y sa sfactores de la categoría Estar
• En la intimidad del hogar y en espacios de e ncuentro

• En privacidad , íntimídad 1 espacios de encuentro , tiempo
líbre, ambientes y paisajes diversos

En ámbitos de in tera cc ión participativa , cooperativas ,
iglesias , comunidades , vecindarios y familia

• En á mbitos de interacción formativa como escuelas, universidades,
academias , agrupaciones , comunidades y familia

• En la intimidad del hogar y en espacios de encue ntro

• En ámbitos de producción y retroalimentación , talleres, ateneos ,
agrupaciones, audiencia , espacios de expresión , libertad temporal

• En socio-ritmos , entorno de la cotid ianeidad, ámbitos de
pertenencia , etapas madurativas; para en plasticidad y espacio
temporal.

Fuente: elaboración propia con base en Desarrollo a escala humana (Max-Neef, M., 1993).

Las necesidades humanas en la
LDUENL
En principio, se hizo una revisión
del número de veces en el que los
conceptos ‘Necesidades’, ‘Calidad
de Vida’ y ‘Bienestar’ —este úl mo como posible sinónimo del anterior— son enunciados a lo largo
de todo el documento oficial de la

LDUENL, iden ficando plenamente en qué títulos, capítulos, ar culos y/o fracciones se presentan;
es decir, en qué contexto legal se
suscriben, no tanto en términos
de semán ca, sino más bien en
términos de polí cas públicas. Posteriormente se procedió al análisis
del contenido y su congruencia con
la matriz de posibles sa sfactores,

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para saber en qué grado de obje vidad o subje vidad se relacionan
o se encuentran los dominios y por
consecuencia iden ficar las posibles barreras que puedan dificultar
la implementación de los sa sfactores correspondientes. Se encontró que Necesidades es un término
que se enuncia 15 veces; Calidad
de vida, 10; y Bienestar tan solo en
dos ocasiones.
En el Titulo Primero, rela vo a
las disposiciones generales, objeto
y definiciones, el ar culo 5 en la
Fracción XXIII, en la descripción de
Desarrollo Sustentable, las necesidades aludidas son las de las generaciones futuras concernientes a la
disposición de recursos naturales
y conservación del medio ambiente, y señala como condiciones o
criterios medibles para mejorar la
calidad de vida a la evaluación de
indicadores económicos, ambientales y sociales —cabe señalar que
no refiere los indicadores polí cos, otro pilar fundamental en el
desarrollo sustentable—; aquí las
condiciones existenciales de Estar
sa sfacen las categorías axiológicas de subsistencia, protección,
ocio, libertad e iden dad, esta úl ma refrendada en el hecho de que
el paisaje natural y, como apunta
Mari-Jose Amerlink (1997), ‘el pai-

saje cultural’14 forman parte de la
iden dad y de la conducta antropológica, al cubrir los aspectos de
entornos vitales y la plas cidad
espacio-temporal. En el Tener se
cubren aspectos de subsistencia e
iden dad, principalmente por las
condiciones alimentarias y de símbolos, hábitos y costumbres, condicionados al entorno natural.
Con respecto al desarrollo sustentable o sostenibilidad, Borja
(2013) hace una crí ca aguda al
considerarlo como “concepto-coartada” para jus ficar polí cas, planes y proyectos, sin especificar medidas eficaces que contrarresten el
hiperconsumo de suelo y recursos
naturales —energé cos, forestales
e hídricos—, ni cues onar su verdadero impacto en el empo. Tal
como Laura Frade lo señala:
Integrar como polí ca la inclusión del deterioro ambiental
en las cuentas nacionales con
el obje vo de que se visualice
el daño ecológico y la pérdida
económica que esto implica
para la sustentabilidad, esto
implica co zar los recursos naturales que hasta ahora no son
co zados como la producción
natural en sí misma. ¿Cuánto
tarda un árbol en crecer? (Frade, 2001: 1).

14. Rapoport define al entorno construido como sinónimo del concepto paisaje cultural desarrollado
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En los ar culos 9 y 10, fracciones
XVI y XVII, respec vamente, del
Título Segundo, rela vo a la concurrencia y coordinación de las autoridades y organismos auxiliares,
Capítulo Primero: de las autoridades y sus atribuciones, las necesidades referidas son las urbanas; en
ellos se plantean, básicamente y
en términos generales, las polí cas
de ges ón del territorio en usos y
aprovechamientos. Con respecto
de la ges ón del territorio, Jordi
Borja (2013) señala a las redes de
transporte como el componente
fundamental ordenador del desarrollo de una región metropolitana y como herramienta básica de
su ar culación interna y externa,
haciendo una crí ca sobre las reservas que a veces se des nan al
desarrollo sin contar con infraestructura, denotando deficiencia
polí ca.
En este caso, las condiciones
existenciales de Estar sa sfacen las
categorías de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, par cipación, ocio, creación, iden dad
y libertad; es decir, cubren la gama
completa de sa sfactores al promover polí cas que garan cen el
espacio vital y social, morada, espacios de encuentro, ámbitos de

interacción forma va y par cipa va, comunidades, vecindarios, ambientes públicos y privados.
De igual forma pasa con el ar culo 21, con el enfoque suscrito en
el Título Tercero: de la par cipación ciudadana en el Desarrollo Urbano, Capítulo Primero, reforzando
además las categorías existenciales
del Ser, mediante las categorías
axiológicas de par cipación, protección, entendimiento, creación,
iden dad y libertad; pues para ello
se requiere ser autónomo, adaptable, solidario, respetuoso, con conciencia crí ca, recep vo, dispuesto, inven vo, aser vo, coherente,
tener apertura y determinación.
El ar culo 26, del Título anteriormente mencionado, Capítulo
Tercero, establece la tasa poblacional y/o las condiciones requeridas
para la creación de consejos municipales de par cipación para el
desarrollo urbano, los cuales servirán como mecanismos de consulta
y par cipación con determinadas
funciones, las que se detallan en la
Fracción II, resaltando la importancia de recibir y canalizar opiniones,
demandas y propuestas ante las
autoridades, formuladas por la ciudadanía rela vas a necesidades de
obras y servicios urbanos.

por los geógrafos, esto es, como cualquier modificación humana a la faz de la erra.

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Nuevamente encontramos una
estrecha relación entre las categorías existenciales del Ser y las
categorías axiológicas concernientes a la par cipación, protección,
entendimiento, creación, iden dad y libertad; pues para ello se
requiere ser autónomo, adaptable,
solidario, respetuoso, con conciencia crí ca, recep vo, dispuesto, inven vo, aser vo, coherente, tener
apertura y determinación.
Para el análisis material de
obras y servicios públicos hacemos
una breve reseña de cada uno de
estos dos conceptos.
En primer lugar, para el caso
de las obras urbanas se debe hacer una dis nción de las que son
de carácter privado y de las que
son públicas; en ambos casos las
obligaciones para la ejecución de
las mismas se suscriben a leyes y
reglamentos específicos, pero están des nadas a cubrir los ámbitos
materiales que se requieren para la
realización de diversas ac vidades.
Aquí cabe hacer una breve disnción de las obras de acuerdo a
las fases de la realización de las mismas, principalmente se clasifican
en: obras de preparación; obras en
proceso; obras concluidas o terminadas, de las que a su vez surgen
las denominadas obras derivadas,
que enen por objeto la repara-

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ción, modificación, mantenimiento
o reconstrucción, concluyendo que
tenemos las obras originales y las
derivadas.
En segundo lugar, para el caso
de servicios urbanos. Pedro Pirez
(2013) señala que estos:

se en enden como ac vidades
económicas que produciendo
bienes no materiales, integran
la capacidad de la ciudad para
sostener a la población y a las
ac vidades aglomeradas. Son
servicios colec vos (…) parte
de las condiciones del desarrollo de la ciudad capitalista.

Esto es, servicios regularmente focalizados en servicios de infraestructura: agua y saneamiento, distribución eléctrica y de gas.
Así, entonces, tras la revisión
conceptual de obras y servicios públicos, podemos trasladarlos al ámbito urbano, y revisar cómo interactúan las necesidades existenciales
de Tener y Estar con las axiológicas
de protección al contar la ciudad
con sistemas de seguridad social y
de salud, legislaciones, derechos,
trabajo, todo esto en contornos vitales, sociales y moderados.
En relación con los servicios
públicos, vale la pena observar los
cambios que se están presentando.
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Como bien lo observa Enrique Ayala Alonso (2005):

los mismos servicios públicos como
el alumbrado, la recolección de basura, el abastecimiento del agua
potable y, desde luego, la seguridad, han sido o están en vías de
priva zación en la mayoría de las
ciudades contemporáneas.

Siendo esto ya una realidad en el
ÁMM.
Aunado a lo anterior, el afecto encuentra, de igual manera, sa sfactores en los espacios de encuentro, como las plazas públicas, los
recintos culturales, los parques y
jardines públicos, las bibliotecas,
etcétera. El entendimiento ene
métodos, polí cas educacionales y
comunicacionales, ubicándose en
ámbitos de interacción forma va
como escuelas y universidades, y
conectadas por sistemas de transporte y vías terrestres, aéreas de
ferrocarril, puentes, etcétera.
Regresando al ar culo 26 del Título Tercero, Capítulo Tercero: de la
par cipación ciudadana en el Desarrollo Urbano, se puede inferir que
tal par cipación, evidentemente,
ene sa sfactores a través de los

derechos, responsabilidades, obligaciones y atribuciones que la ley
establece. Esta par cipación se
desarrolla en coopera vas, asociaciones, iglesias, comunidades vecinales. A través de este tamiz, los
sa sfactores de iden dad y libertad fortalecen y desarrollan el sendo de pertenencia, coherencia,
autoes ma, voluntad, apertura,
tolerancia e, incluso, de rebeldía y
audacia; todo en concordancia con
las etapas evolu vas de los pobladores.
Ahora bien, en el estricto sendo de la prác ca, lo anterior encuentra su contrapeso con sa sfactores destructores o violadores
que imposibilitan su pleno desarrollo y en ocasiones hasta se produce
miedo o conductas aberrantes, ya
que, como apunta Manfred MaxNeﬀ (1993), la burocracia, censura
y autoritarismo, en aras de proteger los derechos de los pobladores,
generan un efecto inverso o inhibidor, reflejado en la apa a social, la
indiferencia, la falta de credibilidad
en las ins tuciones y la corrupción,.
En lo concerniente al Ar culo
42, Fracción III, perteneciente al
Título Cuarto: de las zonas conurbadas, zonas metropolitanas y regiones, Capítulo Segundo: de las
Zonas Metropolitanas, encontra-

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mos a los municipios como entes
polí cos capaces de cons tuir asociaciones intermunicipales, denotando que las necesidades existenciales del Ser, Tener, Hacer y Estar
operan a favor de las necesidades
axiológicas de subsistencia, fomentado en el entorno social comportamientos adaptables y equilibrados de solidaridad, trabajo y
protección, desarrollando también
sistemas de ahorro, legislaciones y
derechos, para cooperar, planificar,
cuidar y defender el contorno vital
y social a escalas urbanas. El entendimiento también ene su lado
de sa sfacción al generarse en los
funcionarios y ciudadanos la conciencia crí ca, la recep vidad, la
disciplina y racionalidad para establecer métodos y polí cas que permitan medir, analizar e interpretar
los requerimientos colec vos en
las comunidades formadas. En la
sana par cipación es indispensable
tener adaptabilidad, recep vidad,
disposición, convicción, entrega y
respeto, para tener derechos así
como obligaciones, responsabilidades y atribuciones en el trabajo
individual y colec vo.
Dichas asociaciones intermunicipales cons tuyen medios que
permiten cooperar, acordar, opinar, discrepar y proponer, pero
sobre todo compar r; cabe seña-

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lar que estas asociaciones pueden
prever la conformación de fondos
financieros para poder ejecutar acciones, obras o servicios que permitan el desarrollo metropolitano,
pudiendo contar con el apoyo y
asistencia del gobierno estatal. Los
fondos e instrumentos así cons tuidos podrán ser orientados a programas de adquisición, habilitación
y venta de suelo para las dis ntas
necesidades del desarrollo urbano.
Esto ene como finalidad garanzar el contorno vital: la morada
resalta la protección como una necesidad axiológica predominante.
El Ar culo 45, perteneciente al
Capítulo Tercero: de las regiones
urbanas, del mismo Título, en la
Fracción IV, iden ficamos las mismas necesidades y sa sfactores,
pero en una escala ampliada a la
región, donde se requiere que el
ejecu vo estatal convoque a los
alcaldes de los municipios que integrarán dicha región a presentar a
sus ayuntamientos la propuesta de
celebración de un convenio de asociación que cons tuya enseguida
una comisión de planeación.
Las acciones de mejoramiento que surjan de los planes van
orientadas a la vialidad y transporte interurbanos, favoreciendo
y garan zando así la libertad de la
población de Ser autónoma y Tener
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plas cidad espacio-temporal en
los desplazamientos de personas,
bienes y servicios. Además, se refuerza la categoría axiológica de la
subsistencia mediante la preservación de áreas naturales buscando
el equilibrio ecológico, de acuerdo
a las regiones correspondientes y
establecidas en el Plan Estatal de
Desarrollo Urbano.
Los convenios que se llegan a
celebrar deben ser publicados en
el Diario Oficial y en los de mayor
circulación en la región.
En lo concerniente al Título
Quinto: de la planeación urbana,
Capítulo Primero: del sistema estatal de planeación del desarrollo
urbano, el Ar culo 51, correspondiente a los planes o programas
que integran el sistema estatal de
planeación del desarrollo urbano,
ordena que estos tenderán a mejorar el nivel de vida de la población
y, según la reforma del 22 de junio
de 2012, en la Fracción VIII, deberán atender las necesidades, requerimientos y problemá cas que
planteen los diferentes sectores de
la población. Este planteamiento,
por su amplio rango conceptual y
múl ple diversidad y heterogeneidad, supone la cobertura de todas
las posibles necesidades axiológicas y existenciales, donde las más
recurrentes en materia de planea-

ción urbana enen que ver con la
protección al velar por el cuidado,
equilibrio y solidaridad de una comunidad a través de la planeación,
cooperación y prevención del entorno vital y social, procurando las
condiciones necesarias para que
se puedan desarrollar los sociorritmos en las diversas etapas maduravas, favoreciendo así la iden dad
y fortaleciendo la memoria histórica.
La Sección Décima: de los planes o programas municipales de
desarrollo urbano, ar culo 81, rela vo a los objetos de los planes
o programas de desarrollo urbano
municipales, señala que el principal
objeto de estos es el ordenamiento y regulación de los procesos
de conservación, mejoramiento y
crecimiento de los asentamientos
humanos del territorio a escala
municipal; contempla, entre otras
cosas, aspectos de sa sfactores
existenciales con incidencia puntual en el de Tener abrigo, así como
sistemas de seguros, legislaciones
y derechos que garan cen la subsistencia y la protección, porque se
puede aspirar a legi mar la posesión de una fracción del entorno
vital y social en donde se encuentra el asentamiento, en pocas palabras, garan zando las condiciones de la morada. Esto repercute

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de manera directa en la cobertura
de las necesidades axiológicas del
afecto, ya que se crean las condiciones de espacialidad que permitan contar con un ámbito privado,
in mo, propicio para los encuentros, cubriendo así aspectos filiales en diversas esferas. En algunos
casos, estas necesidades se cubren
con sa sfactores singulares como
los concernientes a los programas
de asistencia de vivienda que cubren la subsistencia, pero carecen
de mayor alcance para el pleno
desarrollo de las capacidades de
la sociedad, pues faltan centros
educa vos o espacios públicos o
de salud en el entorno inmediato.
Jordi Borja da un ejemplo de polí ca adoptada en diversas partes del
mundo en relación con los programas de vivienda social: “para hacer
vivienda social o protegida se buscará suelo barato lejos de la ciudad
compacta o en zonas degradadas o
poco accesibles” (2013: 296).
Para tratar de evitar esta situación, el 11 de abril de 2016,
la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu)
del gobierno federal, a través de
la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), cons tuye el Registro
Nacional de Reservas Territoriales
(Renaret) (Gobierno de México,
2016), con el propósito de que las

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empresas desarrolladoras, promotoras de vivienda y organismos públicos que par cipan en la industria
registren las reservas territoriales
que califiquen posi vamente, es
decir, que no estén lejos de centros
urbanos ni en zonas de riesgo y
que se puedan des nar a vivienda,
tanto de los segmentos de población que puedan recibir recursos
federales en términos de créditos
y subsidios, o inclusive otros pos
de fondos federales, que a enden
el desarrollo de infraestructura y
equipamiento urbanos, así como
para el desarrollo de otros segmentos de vivienda.
Los planes que comentamos
deberán, además, misma Fracción
VIII, atender las necesidades que
en materia de desarrollo urbano
demanden el volumen, estructura, dinámica y distribución de la
población municipal; básicamente
señala las condiciones en que se
puedan orientar las acciones a reordenamientos de asentamientos y
legislar los usos de suelo propicios
para absorber las densidades poblacionales a las que se les pueda
dar servicios. En este caso se percibe viable la posibilidad de implementar sa sfactores sinérgicos que
cubran necesidades de educación
popular, por citar un ejemplo, y
que, a su vez, cubran las necesida87

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des de entendimiento y es mulen
la protección, par cipación, creación e iden dad y fortalezcan las
libertades de la comunidad. Los
programas de autoconstrucción,
además de cubrir la necesidad de
subsistencia, robustecen el entendimiento y la par cipación.
El Ar culo 101, dentro del
Título Sexto: de las regulaciones a
la propiedad, reservas territoriales
y regulación de la tenencia de la
tierra, Capítulo Primero, establece
que es de utilidad pública la adquisición de erra por el estado o
los municipios para la creación de
reservas en aras del crecimiento
urbano que sa sfagan las necesidades de suelo para la fundación,
conservación, mejoramiento y
crecimiento de los centros de población, así como para la vivienda,
su infraestructura y equipamiento.
Esto sin duda remite a las necesidades de subsistencia para poder
establecer un asentamiento poblacional y, por ende, las condiciones
idóneas de protección.
Pertenecientes al mismo tulo
y capítulo comentados en el párrafo anterior, los ar culos 102 y 105
señalan que las en dades y dependencias estatales y municipales
formularán, con base en los planes
o programas de desarrollo urbano,
sus programas de requerimien-

tos inmobiliarios que, entre otras
consideraciones, contengan: los
lugares y superficies de suelo necesarios para la realización de sus
programas, beneficiarios, po de
acciones, costos y medios de financiamiento, además de los medios
para coordinar acciones con el objeto de reducir y aba r los procesos
de ocupación irregular de áreas y
predios, mediante la oferta de erra que a enda preferentemente
las necesidades de los grupos de
bajos ingresos.
Para tales objetos, el estado
podrá transmi r a los municipios,
áreas y predios para la fundación,
conservación, mejoramiento y
crecimiento de los centros de población, en los términos de ley y
previo decreto de desafectación
otorgado por el Congreso del Estado, así como enajenar las porciones
o predios de las reservas territoriales patrimoniales del estado que
atenderán preferentemente las necesidades de la población de bajos
ingresos. Este ar culo se enfoca
en las necesidades axiológicas de
subsistencia, protección y afecto,
al resaltar la vulnerabilidad de una
población desfavorecida. Y procura
cubrir las necesidades existenciales al crear espacios donde pueda
estar la población en verdaderos
entornos sociales y vitales y que se

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del Estado de Nuevo León (LDUENL)

generen espacios de encuentro.
Sin embargo, como lo señalan
Jorge Leal, Karla Sáenz, Raúl López
y Adriana Hinojosa Cruz, la mayoría de estas reservas se encuentran ubicadas en las periferias, en
erras de origen rural (2013), esto
derivado de la evidente necesidad y presión de los esquemas de
subsidios de bajar los costos en la
producción masiva de vivienda. Por
otra parte, la rigidez financiera de
los programas oficiales de vivienda
ha llevado, de manera consecuente, a la exclusión de ciudadanos de
escasos recursos, Todo lo anterior
quedó demostrado en Nuevo León
con el ver ginoso desarrollo en la
periferia del ÁMM durante casi una
década a par r de 2000 en los municipios de García, General Escobedo, Santa Catarina, Juárez, Guadalupe, Apodaca e incluso Zuazua,
Cadereyta Jiménez y Salinas Victoria, por nombrar los casos más conocidos.
El ar culo 144, perteneciente al
Título Sép mo, Capítulo Tercero:
de la infraestructura, equipamiento urbano y las áreas verdes, señala
que el estado y los municipios promoverán la construcción y habilitación de centros de equipamiento
y des nos del suelo para atender
las necesidades de la población en
materia de salud, educación y re-

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creación, mediante inversión pública directa o los instrumentos a que
se refiere esta ley.
Tanto el equipamiento como
las áreas verdes se traducen en
espacio público, y este, de acuerdo a Jordi Borja, “no deber ser el
residual entre lo construido y el espacio viario, sino que debe ser un
espacio de la con nuidad y de la diferenciación, ordenador del barrio,
ar culador de la ciudad, estructurador de la región urbana” (2013:
230).
Aquí nuevamente convergen
las necesidades existenciales de
subsistencia, protección, afecto,
entendimiento, par cipación, ocio,
creación, iden dad y libertad con
las axiológicas, al procurar espacios para Estar que garan cen las
condiciones vitales y sociales del
entorno que propicien espacios de
encuentro, de interacción formava y par cipa va de carácter comunitario y vecinal para el disfrute del empo libre, los paisajes y
ambientes, así como para albergar
a la concurrencia, a fin de que se
puedan expresar con libertad y se
vaya generando el sen do de idendad con el entorno y, por ende, el
sen do de pertenencia en las diferentes etapas madura vas de los
pobladores. Algunos de estos equipamientos se vuelven sa sfactores
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sinérgicos por cubrir más de una
necesidad.
Finalmente, el ar culo 297, rela vo al Capítulo Primero del Título Décimo: de los instrumentos de
fomento al desarrollo urbano, señala que el estado y los municipios
fomentarán la coordinación y la
concertación de acciones e inversiones entre los sectores público,
social y privado para (Fracción IV):
la integración de una polí ca de
suelo y reservas territoriales que
permita contar con oportunidad y
condición de ese recurso para los
dis ntos usos y necesidades del
desarrollo urbano; y (Fracción V):
la sa sfacción de las necesidades
de infraestructura, equipamiento
y servicios urbanos generados para
el desarrollo urbano de los centros
de población. Este ar culo básicamente apela a sa sfacer las necesidades de subsistencia, garan zando la legislación y derechos para
poder cooperar, prevenir, planificar
y adaptar las condiciones del entorno mediante la par cipación.
Este apartado es más sensible
a la conciliación de las polí cas
sociales y financieras. Al respecto,
cabe considerar la propuesta de
Jordi Borja (2013) consistente en
crear un banco hipotecario público
potente; la publicación del suelo
urbano y urbanizable; una legisla-

ción urbanís ca y fiscal que yugule
la especulación y garan ce la mixtura social, tratando además de
reducir la plusvalía generada por la
urbanización. Todo esto se traduce
en nuevos derechos de carácter socioeconómico.

Calidad de vida y bienestar en la
LDUENL
En relación con el concepto ‘Calidad de Vida’, el término es enunciado 10 veces a lo largo de la
LDUENL. El ar culo 2 del Título
Primero: de las disposiciones generales, refiere que el ordenamiento
territorial de los asentamientos
humanos y el desarrollo urbano
de los centros de población tenderán a mejorar el nivel y calidad de
vida de la población urbana y rural
mediante diversas acciones, entre
ellas, la vinculación del desarrollo
regional y urbano con el bienestar
social de la población. Esta disposición con ene en su narra va el
término ‘bienestar’, tomado a veces como sinónimo del constructo
mul dimensional denominado ‘calidad de vida’.
En el ar culo 5 del Capítulo
Primero, referente a los objetos y
definiciones, se indica que, para
los efectos de la ley comentada, se

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del Estado de Nuevo León (LDUENL)

en ende por desarrollo regional
(Fracción XXII): el proceso de crecimiento económico en un territorio
determinado, garan zando el mejoramiento de la calidad de vida de
la población. Para ello, los programas de ordenación de las zonas conurbadas deberán contener la preservación del ambiente, así como
la conservación y reproducción de
los recursos naturales. Analizando
esta disposición desde la perspec va de la sa sfacción de la categoría
axiológica de supervivencia, aparece implícito el riesgo de no estar en
armonía con la naturaleza, en un
contexto de destrucción del hábitat de flora y fauna por el exceso
de planificación y por el riesgo de
desequilibrio en la distribución poblacional implícito en lo dispuesto
por la Fracción XXIII rela va al desarrollo sustentable.
En virtud del énfasis dado al
ambiente, sobresale la necesidad
axiológica de subsistencia, la cual
supone un entorno vital que garance a los pobladores un estado de
salud sica y mental sa sfactorio.
Estas condiciones ambientales de
calidad de vida son puntualizadas
por Eric Allardt (2004) en su enfoque sobre la calidad de los elementos naturales del entorno, como
es la calidad del agua y del aire.
En este contexto cobran sen do

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planes paralelos como el llamado
“Nuevo León Respira”, implementado por la Secretaria de Desarrollo Sustentable, que ene como
obje vo rever r los graves problemas de contaminación atmosférica
en el ÁMM a par r del monitoreo
constante.
El ar culo 15 de la LDUENL preceptúa que la Comisión Estatal de
Desarrollo Urbano tendrá a su cargo la definición de compromisos y
obligaciones entre sus par cipantes con respecto a diversos asuntos,
entre ellos los que se establecen en
la Fracción VII: conocer las evaluaciones de los programas de desarrollo urbano y de la aplicación de
las acciones e inversiones intersectoriales para el mejoramiento de la
calidad de vida de la población del
estado. Este ar culo parecería ser,
a primera vista, un sa sfactor de
protección des nado a cubrir las
necesidades de subsistencia, idendad, afecto, entendimiento, parcipación y libertad; sin embargo,
se debe tener presente el riesgo
de que, en la prác ca, se convierta
en un sa sfactor destructor o violador, ya sea porque las resoluciones finales no son consensadas con
los interesados, sino impuestas y/o
por imposibilitar la sa sfacción de
la ciudadanía en plazos razonables
debido al carácter burocrá co de
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su implementación,
El ar culo 21 señala que el estado y los municipios promoverán
la par cipación social a través de
los órganos de par cipación y colaboración municipal y ciudadana,
así como de las asociaciones, colegios, cámaras y demás formas de
organización contempladas por la
ley, para lo cual (Fracción II): celebrarán convenios de concertación
con los dis ntos sectores de la sociedad para promover el desarrollo
urbano del estado, teniendo como
finalidad el mejoramiento de la
calidad de vida de los habitantes,
para la realización de estudios e inves gaciones en la materia de desarrollo urbano, así como para emprender acciones conjuntas en la
materia. Sobre este punto, el programa de Maestría en Ciencias con
Orientación en Asuntos Urbanos
adscrito al Programa Nacional de
Posgrados de Calidad (PNPC), ofrecido por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de
Nuevo León (UANL), forma parte
de la polí ca pública de fomento
a la calidad del posgrado nacional
que el Consejo Nacional de Ciencia
y Tecnología (Conacyt) y la Subsecretaría de Educación Superior de
la Secretaría de Educación Pública
(SEP) han impulsado desde inicios
de los noventa del siglo pasado.

Vemos aquí que la matriz de Manfred Max-Neﬀ (1993) es aplicable a
la cobertura de varias necesidades,
pero sobresalen las axiológicas de
entendimiento, afecto, par cipación, creación y libertad, promoviendo la concertación, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la
generosidad, la recep vidad y el
desarrollo del carácter voli vo y recep vo (ver figura 2).
El ar culo 31 dicta que las Comisiones de las Zonas Conurbadas
tendrán, entre otras funciones:
acordar la ejecución de inversiones
y mecanismos de financiamiento y
coordinación para el cumplimiento
y ejecución de los programas de
ordenación de la zona conurbada
correspondiente y generar obras,
acciones e inversiones tendientes
al mejoramiento de la calidad de
vida de los habitantes de la misma
(ver figura 2).
En la Sección Segunda de la
LDUENL: del Programa Estatal de
Desarrollo Urbano, los ar culos
62, 64 y 66, declaran al Programa
Estatal de Desarrollo Urbano como
el instrumento rector donde se
establecerán las polí cas generales, estrategias y acciones para el
desarrollo urbano y la ordenación
de los asentamientos humanos en
el territorio del estado, y como el
marco de referencia para guiar y

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del Estado de Nuevo León (LDUENL)

dar congruencia a las acciones de
la administración pública estatal, al
igual que las que se realizan con la
par cipación de los municipios, la
Federación y los par culares mediante los mecanismos correspon-

dientes. Ello orientado al cumplimiento de las metas generales en
materia de calidad de vida en todos
los centros de población, tanto en
zonas metropolitanas como en conurbadas.

Figura 2. Elementos urbanos en la legislación y calidad de vida

CALIDAD DE VIDA

En este apartado podemos idenficar otros pos de sa sfactores
como los singulares, por ejemplo,
los programas de vivienda para
grupos de escasos recursos o bajos
ingresos; estos muy bien podrían
considerarse como sa sfactores de
subsistencia, a no ser por la influencia de un es lo paternalista de gobierno propio del asistencialismo y
siempre presente en dicho po de
programas que los transforma en
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CALIDAD DE VIDA

sa sfactores inhibidores, ya que,
pese a cubrir la protección, a veces
los pobladores no se comprometen
en la par cipación, la iden dad, el
entendimiento ni la libertad, por lo
que en algunos casos no se percibe
una valoración y un cuidado de las
viviendas asignadas.
Finalmente, el ar culo 381, en
el Capítulo Octavo, establece los
medios legales para la denuncia
pública de autorizaciones, cons93

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trucciones, fraccionamientos, conjuntos, condominios, cambios de
usos del suelo o de edificación,
des nos del suelo, actos o acciones
urbanas contrarios a las disposiciones de la LDUENL o de los planes
de desarrollo urbano aplicables. Se
trata de un derecho a denunciar
y exigir ante la autoridad competente se dé inicio al procedimiento
administra vo correspondiente y
se lleven a cabo las suspensiones,
demoliciones o modificaciones
u otras medidas o sanciones que
sean necesarias para cumplir con
los citados ordenamientos, cuando
los mencionados actos contrarios a
la legalidad originen un deterioro
en la calidad de vida de los asentamientos humanos de la zona. En
los actos denunciados podemos
iden ficar los elementos destructores y/o violadores de las acciones
que, en principio, debieran pretender cubrir la necesidad de protección, pero que, dada su ilegalidad,
promueven la censura, el autoritarismo o mecanismos burocrá cos y
llegan a imposibilitar la subsistencia, par cipación, libertad, iden dad, entendimiento y creación,

Revisión de casos de implementación de esta legislación
Para validar si estas polí cas son
viables o si han sido aplicadas, se
realizó una revisión de algunos
conceptos con base en la teoría de
Jordi Borja (2013) concerniente a la
revolución y derechos ciudadanos,
donde el autor incita al cues onamiento del lenguaje por formar
parte de lo que llama “ecuación
virtuosa e imposible” —lenguaje,
actores y resistencia— del noeliberalismo urbano, tan actual y
vigente en las regiones metropolitanas, refiriéndose a la norma vidad internacional y nacional donde
se pretende se concilien múl ples
aspectos como la equidad, la cohesión social, la sostenibilidad, gobernabilidad y par cipación, sin concretar mecanismos para poderlos
implementar.
Con este enfoque se revisó en
primer lugar el concepto de ‘parcipación o democracia par cipava’ para verificar si hay antecedentes oficiales e históricos de una
par cipación efec va y conocer los
resultados que se pueden lograr a
par r de deliberar, negociar, confrontar y concretar acuerdos entre
los colec vos sociales y las ins tuciones; o constatar si este concepto
es objeto de un uso discursivo sin

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del Estado de Nuevo León (LDUENL)

correspondencia con la realidad.
En segundo lugar, se revisó el concepto de ‘iden dad’, el cual es hoy
una mezcla mul cultural que vive
procesos de fusión rela va o parcial, encontrando entonces pugna
de la iden dad dominante sobre la
dominada.
Al respecto, encontramos tres
casos relevantes. El primero, fechado el 24 de julio de 2009, referente a una expropiación de poco
más de 235 hectáreas de terrenos
del ejido denominado San Miguel
de los Garza, del municipio de General Escobedo (Diario Oficial de
la Federación, 2009), con miras a
des narse a la creación de reserva
territorial para el desarrollo urbano
y la vivienda en beneficio colec vo,
a través del desarrollo de fraccionamientos habitacionales, áreas
comerciales y de servicio, formando parte de las reservas del Fideicomiso Público de Fomento Metropolitano de Monterrey (Fomerrey).
Es decir, este acto expropiatorio se
efectuó en el entendido de que el
terreno contribuiría a lograr uno de
los obje vos de la polí ca social de
vivienda y regularización de la tenencia de la erra, materializando
la garan a social para que las familias de escasos recursos disfrutaran
de una vivienda digna y decorosa.
Esta acción pública sería seguida

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por otras que involucraran a todos
los niveles de gobierno que, coordinados entre sí, pudieran desarrollar en la zona proyectos habitacionales para la construcción de
vivienda en lotes de 90 metros cuadrados que beneficiaran a casi 10
mil familias, con una importante inversión para la realización de obras
de desmonte, nivelación y lo ficación, así como para la introducción
de los servicios de agua potable,
drenaje sanitario, electrificación
y alumbrado público, además de
dar pie a la creación de cientos de
empleos en la rama de la construcción, según alude el decreto oficial.
Entre las colonias que surgen de
esta disposición, encontramos a la
fecha que de acuerdo al censo de
vivienda realizado en 2015, Fomerrey 36, Raúl Caballero, Solidaridad
y Fomerrey La Unidad se encuentran en el primer contorno urbano;
y Fomerrey 9 se encuentra en el
perímetro intraurbano (ver figura
3); no presentando, en ninguno
de los casos, rezago social, según
el Consejo Nacional de Evaluación
de las Polí cas de Desarrollo Social
(Coneval) a lo largo de casi una década (Ins tuto Nacional de Estadísca y Geogra a, 2016) (ver figura 4).

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Figura 3. Ubicación de Fomerrey

Fuente: Inventario Nacional de Viviendas 2016 (Ins tuto Nacional de Estadís ca y Geogra a, 2016).

Figura 4. Grado de rezago social en Fomerrey

Fuente: Inventario Nacional de Viviendas 2016 (Ins tuto Nacional de Estadís ca y Geogra a, 2016).

El segundo caso es de fecha 28 de
sep embre de 2016. En él se expropia una superficie de 125 hec-

táreas de agostadero de uso común temporal, de uso parcelado,
del ejido Hidalgo, del municipio de

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del Estado de Nuevo León (LDUENL)

Hidalgo, Nuevo León (Diario Oficial de la Federación, 2016), para
diversos usos de carácter público
rela vos a centros comunitarios,
religiosos, educa vos, depor vos y
de seguridad. Estos usos fortalecen
las oportunidades de generar los
sa sfactores correspondientes a la
necesidad de Estar, tales como promover la afiliación, cooperación,
crea vidad, diversión, integración
y demás dominios establecidos
en las ya mencionadas categorías
axiológicas. Por otro lado, es importante señalar que la expropiación permi ó a los ejidatarios la
regularización de las erras que
poseían dentro de su asentamiento humano irregular, obteniendo
con ello certeza jurídica para tener
la posibilidad de incorporar dichas
superficies al desarrollo urbano, y
acceder así a los servicios públicos
para sa sfacer la necesidad de protección y seguridad al contar con
un espacio legalizado para asentar
sus viviendas.
Un tercer ejemplo lo cons tuye
un contrato de comodato celebrado por 50 años, fechado el 12 de
sep embre de 2012 (Ayuntamiento de Monterrey, 2012), a favor
del Gobierno del Estado de Nuevo
León y la Secretaría de Educación
(SE), con respecto de un bien inmueble del dominio público mu-

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nicipal ubicado en la colonia Ferrocarrilera, para que prevalezca
la escuela central Talleres núm. 1
“Humberto Ramos Lozano”. Evidentemente, al tratarse de un inmueble con vocación educa va se
cubren las necesidades tanto axiológicas como existenciales para garan zar el hábitat adecuado para la
enseñanza. Este inmueble, que era
de dominio público patrimonial del
municipio de Monterrey, se encontraba en una situación legalmente
irregular o incierta, pues no tenía
la SE un contrato vigente con el
municipio y la incer dumbre prevalecía en la comunidad de padres,
alumnos y maestros. A través de
este mecanismo legal, se cubrieron
necesidades de educación, protección, par cipación, crea vidad (ver
figuras 5 y 6).
La implementación legal de
todas estas estrategias que, en
alguna medida, han contribuido
a la aplicación efec va de las soluciones urbanas previstas en la
LDUENL, se ha reforzado con inicia vas de par cipación ciudadana
como el programa estatal denominado “Alcalde, Cómo Vamos”, del
28 de junio de 2012, cons tuido
como una plataforma de ciudadanos organizados con el obje vo de
incorporar una agenda ciudadana
en la ges ón pública a través de se97

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guimiento a los compromisos, colaboraciones y rendición de cuentas,

evidentemente buscando propiciar
el dialogo en diferentes temas.

Figuras 5 y 6. Escuela central Talleres núm. 1
“Humberto Ramos Lozano”
(Vista de fachada principal y vista aérea del polígono)

Fuente: Google Earth (fecha de imágenes: 4 de marzo de 2016).

Conclusiones
La LDUENL es un instrumento norma vo claramente enfocado a un
desarrollo sustentable en concordancia con las demandas internacionales y las realidades sociales de
Nuevo León, con miras a mejorar
básicamente las condiciones objevas, materiales, de la calidad de
vida de los habitantes del estado,
con la implementación de instrumentos legales, polí cos y económicos adecuados, considerando en
todo momento la posibilidad de la
par cipación ciudadana.
Aldo Rossi (1982) resalta la importancia de la polí ca en la conformación e imagen urbana, pues

es a través de las autoridades que
se regulan y aprueban los planes
reguladores y modificatorios de
la ciudad, por lo que una buena
aplicación norma va pudiera incluso traducirse como un verdadero
símbolo de progreso y democracia. Ello, desde luego, teniendo
siempre en mente la posibilidad
de que puedan surgir asentamientos espontáneos que modifican la
estructura y promueven la tendencia natural a la dispersión de estos
grupos de pobladores. Conocer y
hacer las evaluaciones per nentes de los programas de desarrollo
urbano y de la aplicación de las acciones e inversiones intersectoriales realmente nos puede ayudar a

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del Estado de Nuevo León (LDUENL)

crear las condiciones en la planificación para el mejoramiento de la
calidad de vida de la población del
estado.
Sin embargo, queda mucho por
hacer en relación con la cobertura
de sa sfactores subje vos. Es decir, se requiere avanzar en la creación de condiciones que garan cen
la estabilidad laboral y económica
de las familias, así como en la disponibilidad para estas de centros de
salud, educa vos y depor vos de
alto rendimiento, especialmente en
aquellas zonas donde se ha regularizado la tenencia de la erra.
La expropiación de erras por
causa de u lidad pública para conver rlas en reservas territoriales
subsanaron algunas necesidades
que eran demandadas por la población, tanto en materia educa va
como en materia de vivienda y desarrollo urbano, pero ahora se debe
garan zar que se evite el “éxodo de
la población familiar, que en muchas ocasiones viven en situaciones
de proletarización y precariedad”
(Leal, J. et al., 2013), como ha sucedido en diversos momentos en la
periferia de la ciudad de Monterrey.
Finalmente, también quedan
por analizar las condiciones económicas para la producción de los
servicios urbanos y las relaciones
con las diferentes instancias gubernamentales para la regulación y
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control en materia de la calidad de
los mismos y de los correspondientes subsidios y tarifas.

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Recibido: 8 de febrero de 2017
Aceptado: 27 de abril de 2017

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El imaginario de la potenciación en la comunidad

El imaginario de la potenciación
en la comunidad
The imagery of empowerment
in the community
Rafael A. Tavares Marơnez

Resumen

Abstract

l presente ar culo describe el
imaginario colec vo que se
origina con respecto a la potenciación en términos urbanos y
sociales a par r de las definiciones
del imaginario urbano, de potenciación y de comunidad. Asimismo,
se presentan los principales autores a nivel sociológico, psicológico
y urbano que hablan de estos conceptos, y qué relaciones existentes
entre los referidos términos toman
en cuenta dichos autores. Al final
se analizan tales conceptos y se
toma una postura referente al presente y futuro del imaginario como
herramienta de potenciación en la
comunidad.

The next ar cle describes the collec ve imagina on related to the
empowerment on urban and social terminology, star ng from the
interpreta on of the urban imaginary, empowerment and community. Addi onally, the ar cle
presents the main psychological
and urban authors, whom explain
these terms and the rela onship
between them. In conclusion, this
ar cle evaluates these concepts
and presents a posi on according
to the current and future of the
imaginary as a tool of empowerment in the community.

Palabras clave:

Imaginary, community empowerment, community, urban regenera on.

E

Imaginario, potenciación comunitaria, comunidad, regeneración
urbana.

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Keywords:

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Rafael A. Tavares Marơnez

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El imaginario de la potenciación en la comunidad

El imaginario de la potenciación
en la comunidad
The imagery of empowerment
in the community
Rafael A. Tavares Marơnez15

Introducción

L

as comunidades, desde el
punto de vista social, han ido
evolucionando a comunidades
más complejas debido a las diversas relaciones personales, grupales
y vecinales que se generan en el
entorno urbano. Estas comunidades pueden llegar a sufrir carencias de índole económica o social
y para poder cubrir esas carencias
o necesidades recurren al aspecto
polí co para procurarse ayuda económica o de asistencia social. Por
otra parte, también es una oportunidad para la generación de la
potenciación comunitaria el empoderamiento de los mismos vecinos
sobre sus vidas y sobre la sa sfacción de sus necesidades.
Este empoderamiento, “a través
del cual los individuos adquieren

control sobre sus propias vidas”
(Rappaport, J., 1981), genera estados de cambio social y psicosocial,
produciendo un estado de anhelo
o de superación. De esta forma empieza a interactuar la comunidad
norma va o real con el imaginario
de dicha comunidad, reflejando el
imaginario de la potenciación.
El imaginario va creando lazos
comunales para que los pobladores tengan sueños en común, una
visión de comunidad semejante.
Al mismo empo, va generando
pautas y símbolos que dejen a
perpetuidad aquellas ideologías
o acciones que argumenten dicho
imaginario de la potenciación del
poder. Como resultado final, del
simbolismo del imaginario se llega
a las ins tuciones, que refuerzan
esos simbolismos o ideas de potenciación a través de normas, accio-

15. Arquitecto, Maestro en Ciencias y candidato al Doctorado en Asuntos Urbanos, por la Universidad Autónoma de Nuevo León

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nes o lineamientos aterrizados de
forma concreta en el espacio sico
de la comunidad y en el espacio social de los individuos.
Al final, la potenciación comunitaria ene como imaginario social a
un grupo determinado de personas
que aspira a una interacción sana
entre sus miembros, propicia una
ideología común para la superación
de las adversidades económicas y
sociales y refuerza el sen miento de
empoderamiento y de control sobre sus propias vidas. El imaginario
les hace ver, simbólicamente —se
esté dando o no un cambio a nivel
sico—, que pueden engendrar los
cambios a través de ellos mismos,
de modo que se es mule la confianza grupal y la toma de decisiones
por ellos y para ellos en beneficio
de una superación social.
En el siguiente cuadro se muestran los conceptos de estudio del
presente ar culo, así como la relación entre dichos conceptos que
arrojan como resultado que el
imaginario social es un anhelo de
la comunidad sobre la comunidad
norma va. La comunidad ideológica y, en este caso, la norma va, es
aquella dominada por la estructura
de las ins tuciones y la estructura
administra va; es decir, las reglas,
las normas y las ges ones administra vas.

Los conceptos de estudio son
la potenciación y la comunidad.
A par r de la potenciación se encuentran los términos de psicología comunitaria, empoderamiento
y dimensiones del empoderamiento. Por otra parte, en el concepto
de comunitario se destacan los pos de comunidad. De aquí surge
el concepto de ‘desarrollo comunitario’ y junto a él, el de ‘imaginario
social’. Al final de este ar culo se
ene como resultado al imaginario
social de la potenciación como un
anhelo de la comunidad norma va.
Es decir, el imaginario social es
la parte psicológica de la percepción urbana y social, y la comunidad norma va nos habla de la
parte geográfica y sica del área
urbana determinada, en este caso,
una comunidad dentro de alguna
ciudad.

El concepto de comunidad
Comunidad es el concepto primordial, ámbito y protagonista, receptor y promotor social de cambio,
sujeto y objeto social sobre el que
trabaja la psicología comunitaria, el
cual engloba todo aquel fenómeno
psicosocial en el que convergen
diferentes vidas en un común de

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intereses, móvil y aspectos. María
Ferre Mora menciona en su trabajo
“Empoderamiento, par cipación y
sen do de comunidad” que comunidad

mados por personas unidas por
caracterís cas comunes o similares conviviendo en un mismo
lugar bajo unas circunstancias
determinadas de organización
y cohesión social y cultural (Ferre, M., 2005).

es considerado como el conjunto de grupos de población for-

Diagrama de relación entre conceptos de estudio

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Fuente: elaboración propia.

Según Seymour Sarason, la comunidad es “una red de relaciones de
apoyo mutuo de la que uno puede depender” (Sarason, S., 1974).
Esto quiere decir que se podrían
tener dos significados básicos de

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comunidad, donde uno sería el de
una localidad en específico, un lugar
determinado; y otra sería un grupo
de personas, esto independientemente de dónde se localice geográficamente. Hablando de la primera
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definición, se estaría haciendo referencia a un barrio, una ciudad o una
colonia definida. La segunda definición hablaría más de un rasgo social
y no geográfico, hablaría más de un
rasgo de similitudes, intereses mutuos y relaciones interpersonales.
Por ello Sarason relaciona y liga
el término comunidad con “sen do
de comunidad”. Desde el enfoque
psicológico, define el ‘sen do psicológico de comunidad’ como “una
experiencia subje va de pertenencia
a una colec vidad mayor, formando
parte de una red de relaciones de
apoyo mutuo en la que se puede
confiar (Sarason, S., 1974).
También Alipio Sánchez Vidal
considera que sen do de comunidad “ ene un núcleo importante en torno a la interacción social
entre los miembros de un colec vo, y se complementa con la percepción de arraigo territorial y un
sen miento general de mutualidad
e interdependencia” (Sánchez, A.,
2001). En otras palabras:
Sen do de comunidad = interacción social + (arraigo territorial + interdependencia)

Autores como Luis Gómez Jacinto y
María Isabel Hombrados igualmente desde el enfoque psicológico
señalan que el sen do de comuni-

dad, además de ser una experiencia de percepción, sensaciones y
subje vidad personal, “guarda una
relación inversa con el sen do de
privacidad” (Gómez, L. y M., Hombrados, 1992). Esto quiere decir
que el sen do de comunidad es
algo que va en dirección justamente contraria a la búsqueda de la
privacidad. Es generar comunidad
social y no privacidad individual.
Dentro de las definiciones de
sen do de comunidad, la de David
W. McMillan y David M. Chavis es
la más usada en la actualidad. Ellos
la definen como “un sen miento
que los miembros enen de pertenencia, un sen miento de que los
miembros son importantes para los
demás del grupo, y una fe comparda en que las necesidades de los
miembros serán atendidas a través
del compromiso de estar juntos”
(McMillan, D. y D. Chavis, 1986).
Al mismo empo, definen cuatro componentes que deben estar
presentes para poder hablar de
sen do de comunidad: pertenencia, influencia, reforzamiento de
necesidades y conexión emocional. A con nuación se muestra un
cuadro con preguntas que hacen
alusión a la iden ficación de dichos
componentes.

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El imaginario de la potenciación en la comunidad

Preguntas para iden ficar el índice de Sen do de Comunidad (SCI)
Pertenencia
Reconozco a la mayoría de la gente que vive en mi barrio.
En mi barrio me siento como en casa.
Muy pocos vecinos me conocen.
Influencia
Me preocupo de lo que piensan mis vecinos de mi forma de comportarme.
No puedo influir en cómo es mi barrio.
Si hubiese algún problema en mi barrio, la gente de aquí lo resolveríamos.
Reforzamiento de necesidades
Creo que mi bario es un buen lugar para vivir.
La gente de mi barrio no comparte los mismos valores.
Mis vecinos y yo queremos lo mismo para este barrio.
Conexión emocional
Es muy importante para mí vivir en este barrio.
La gente de este barrio no suele pasar empo junta, normalmente.
Espero vivir en este barrio por un largo empo.
Fuente: McMillan, D. y D. Chavis, 1986

El primer término, ‘pertenencia’,
alude a pertenecer a algo, a algún
grupo, a la comunidad, lo cual nos
da la idea de que existe un “adentro” y un “afuera” de ese algo: es
la sensación emocional de seguridad, la sensación de iden ficarse
con un grupo específico y el tener
en común alguna iden dad con
dicho grupo. El segundo término,
‘influencia’, es la capacidad de influir o no cada sujeto o actor en
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su comunidad y viceversa, qué tan
influidos son los sujetos por su comunidad o su entorno social.
El tercer término, la ‘integración y sa sfacción de necesidades’,
se refiere a la percepción que los
miembros enen de lograr sa sfacer sus necesidades gracias a dicha
comunidad; en otras palabras, la
percepción de tener el poder de
salir en sus metas y obje vos con
ayuda de la comunidad, ayuda en
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términos emocionales y sociales,
no económicos. El cuarto y úl mo,
‘conexión emocional’, hace referencia a iden ficar si los actores de
la comunidad se sienten con dicha
conexión o vínculo entre ellos mismos y con la comunidad, comparendo una red comunitaria o red
de apoyo.

El concepto de potenciación
Una vez definido el termino comunidad y el sen do de comunidad,
pasamos al término de ‘potenciación’ o ‘potenciación comunitaria’.
Según Julian Rappaport, desde
el enfoque de la antropología, el
‘empoderamiento psicológico’ es
“un proceso a través del cual los
individuos adquieren control sobre
sus propias vidas” (Rappaport, J.,
1981).
Haciendo más profunda la definición, el autor señala que el concepto sugiere tanto la determinación de cada uno sobre su propia
vida como la par cipación democrá ca en la vida de la propia comunidad, generalmente realzada
a través de estructuras como las
escuelas, el vecindario, la iglesia y
otras organizaciones de voluntariado. En el empowerment —término en inglés de empoderamien-

to— convergen el sen miento de
control personal y el interés por la
influencia social real, el poder políco y los derechos legales (Rappaport, J., 1987).
De forma más puntual, dentro
de las diversas formas de potenciación, la comunitaria es aquella
que se enfoca principalmente en
un grupo social o un conjunto de
individuos con claros rezagos en
necesidades básicas como educación, vivienda, cultura, entre otros.
Según Swi y Levine (1987), la potenciación comunitaria es un proceso dinámico de adquisición de
recursos, poder o influencia, que
también puede analizarse desde el
punto de vista de los resultados obtenidos. Este proceso dinámico se
puede llevar a cabo en diferentes
niveles, en este caso tres: el individual, el organizacional y el comunitario.
Los referidos autores recalcan
que el hecho de que ocurra la potenciación en uno de estos tres
niveles no significa que ocurra en
automá co en los otros dos. Por lo
tanto, estos niveles enen relación
pero son interdependientes, lo que
debería promover conocer al máximo la relación de un nivel con otro
para lograr la máxima potenciación
de cierta comunidad.
De igual forma, Marc A. Zim-

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El imaginario de la potenciación en la comunidad

merman (1995) desde el enfoque
de la psicología comenta que el
empoderamiento psicológico está
formado por tres componentes: de
carácter intrapersonal, interac vo
y comportamental. Estos consisten
en la autopercepción de los individuos con respecto a sus propias
capacidades, se centra en los vínculos del individuo y su entorno y
contempla las acciones específicas
que los individuos llevan a cabo

para obtener control sobre sus vidas, respec vamente.
Dicho autor menciona que la
potenciación comunitaria puede
incluir competencias individuales,
organizaciones sociales y comunidades. Es decir, que cada uno de
estos niveles puede lograr un resultado dis nto a par r de un proceso
par cular, dependiendo del nivel
de análisis. Esto se muestra de una
forma más resumida en el siguiente cuadro.

Cuadro. Comparación de la potenciación comunitaria según niveles de
análisis
ivel &lt;le auálisis

Proceso

Resultado
Concien ia críri a
Corn po11am iento de parti ipa-

/lldividual

ción

de toma de

dcci iones

Sentido de cont rol

Oportun idades para participar en la

Orga11izacio11al

toma de dcci ionc
- L iderazgo compartido
- Responsabil idades comprai1i-das

Accc ·o a lo · rccur o·
Co,mmi lario

- Estructu ra de gubi1:rno &lt;1bic110
- Tolera ncia a la diversidad

Compelir de modo efectivo por los

recursos
1nll uencia política
Establecer nexos con otras
organizaciones (11erworki11g)

Cm,l icioncs organizaci nalc·
Lidcra¿go plurnli hl
Habi lidades de parti cipación de los

resident es

Fuente: Zimmerman, M.,1995.

Por su parte, Pablo Iturralde y Philippe de Rham, definen empoderamiento como
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el proceso de construirse como
sujeto individual y/o colec vo
(…) con el propósito de condu109

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cir a la sociedad en su función
de sus propios intereses. El
empoderamiento se relaciona
con el concepto de poder, que
representa una realidad propia
del ámbito de las relaciones
humanas que (…) siempre son
sociales y polí cas (…) El poder
también se expresa en la fuerza
(capacidades) y solidez (unidad
alrededor de un proyecto) de
un sujeto colec vo (Iturralde, P.
y Rham, P., 2005).

También la Agencia Suiza para el
Desarrollo y Cooperación (conocida
en La noamérica como COSUDE)
define el empoderamiento como
“un proceso que contribuye a que
las personas y sus organizaciones
puedan ser, hacer y decidir por sí
mismas” (COSUDE, 2004). En dicho
empoderamiento están presentes
tres dimensiones: polí ca, social y
económica (Servicio de Ges ón de
Conocimientos para América La na
de la Fundación Intercoopera on
América La na y Helvetas Swiss Intercoopera on, 2005).
Por lo tanto, en empoderamiento desde la dimensión social está
orientado a la generación, construcción y fortalecimiento de un
sólido tejido social e ins tucional
que incluya a las personas y grupos
sociales —sin importar sus condiciones—, así como también a las
organizaciones.

La propia COSUDE hace referencia a lo importante que resulta la
colaboración entre las tres dimensiones del empoderamiento:

la sinergia entre las tres dimensiones y los consiguientes
efectos generados en las zonas
de intersección, favorecen el
empoderamiento de los actores sociales que ampliarían sus
oportunidades y fortalecerían
sus capacidades para mejorar
su calidad de vida y reducir la
situación de pobreza que soportan (COSUDE, 2007).

Con respecto al término de potenciación, se ene en cuenta que potenciación comunitaria y desarrollo
comunitario enen diferencia en
su significado, ya que los dos términos no enen un origen similar.
Jorge Romano, desde el enfoque económico, analiza el surgimiento del concepto empoderamiento a la luz de la ampliación de
la noción de poder. Es decir, que el
poder se manifiesta de diferentes
formas en una comunidad y estas
formas subyacen en las acciones,
creencias e imaginarios de dicha
comunidad: el poder como generador de posibilidades, el poder
con el que se envuelve el sen do,
el poder interior, entre otros. De

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acuerdo al po de poder que más
usemos individualmente, así será
nuestra forma de relacionarnos
con los otros y con la comunidad.

El concepto de imaginario
Es aquí donde surge la relación
con el término ‘imaginario’. Para
Cornelius Castoriadis, es donde
el sujeto está dominado por
un imaginario vivido como más
real que lo real, aunque no sabido como tal, precisamente
porque no es sabido como tal.
Lo esencial de la heteronomía
—o de la alineación, en el sendo general del término— en
el nivel individual es el dominio
por un imaginario autonomizado que se arrogó la función
de definir por el sujeto tanto la
realidad como su deseo. La represión de las pulsiones como
tal conflicto entre el “principio
del placer” y el “principio de la
realidad”, no cons tuyen la alineación individual que es, en el
fondo, el imperio casi ilimitado
de un principio de des-realidad
(Castoriadis, C., 1975).

Menciona también que lo imaginario seria “la solución fantasmal de las contradicciones reaAño 7, Núm. 1, mayo - octubre, 2017, ISSN: 2007-3100

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les (…) La cons tución misma
de estas contradicciones reales
es inseparable de este imaginario central” (Castoriadis, C.,
1975). También en su texto “El
imaginario social ins tuyente”
comenta que
La idea del imaginario social
ins tuyente parece di cil de
aceptar, y esto es comprensible.
La misma situación se presenta
cada vez que hablamos de una
potencialidad, facultad, potencia. Porque nunca conocemos
más que manifestaciones, efectos, productos… (Castoriadis,
C., 1997).

De igual forma, hace destacar que
las ins tuciones son un reflejo del
imaginario social, es decir, que las
ins tuciones y las significaciones
imaginarias sociales deben ser coherentes, esto en relación con las
caracterís cas y a los principales
impulsos de la sociedad y no dejando de lado el comportamiento
social e individual.
Caracterís cas de la potenciación
comunitaria, comunidad y el imaginario social
La potenciación comunitaria es la
forma ideal de crear y buscar soluciones a los problemas sociales
que se suscitan en un barrio deter111

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minado. No obstante, este proceso
no queda ajeno a dificultades en el
camino, incluso podría decirse que
siempre exis rán dichas dificultades, pero al preverlas serán más fácil de corregir o mi gar. Un ejemplo
en relación con colaboración seria
que, al ir creciendo estas pequeñas
organizaciones comunitarias, poco
a poco vayan perdiendo su carácter
par cipa vo original, según Rochester, Harris y Hutchison. (1999)
Un proceso de trabajo para la
generación de coalición de trabajo
en la comunidad lo plantean Rich,
Edelstein, Hallman y Wandersman
(1995) en el siguiente cuadro.
Según Perkins /1995), el proceso de fortalecimiento presenta
importantes interconexiones con la
par cipación comunitaria, el control sociopolí co, las relaciones entre géneros y la jus cia social. Estas
interconexiones pueden desarrollarse en ambientes donde se fortalezca y facilite el desarrollo personal y otras donde se promueva el
aislamiento y falta de comunidad.
Ramos Vidal en una inves gación
vio el grado de conexión o influencia entre el sen do psicológico de
comunidad, el empoderamiento
psicológico y la par cipación ciudadana. Se tomaron como valores
el grado de acuerdo desde 1, que
sería “nada de acuerdo”, a 4, que

sería “totalmente de acuerdo”. Se
tomó como referencia una subescala de la versión española del
Cues onario Psicosocial de Copenhague propuesto por Kristensen y
otros en 2005. Este instrumento
con ene 15 preguntas que se pueden contestar en una escala del 1
al 10 desde “desacuerdo” a “totalmente de acuerdo” y evalúa tres
dimensiones: inclusión, compromiso y sa sfacción. Después de esto,
el autor realizó tres modelos de regresión exploratorios para evaluar
la interdependencia entre los procesos comunitarios analizados.
Estos resultados indican que
la relación más fuerte es entre el
sen do psicológico de comunidad
con el empoderamiento psicológico. También se puede leer que el
empoderamiento psicológico ene
mayor capacidad de influencia sobre el sen do de comunidad y no
al contrario. Todo esto, aun cuando
es analizado en una zona en específico, da las pautas para entender
cómo se comportan las interconexiones entre estos elementos y
entre la comunidad misma, según
las encuestas o cues onarios que
realizan.

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El imaginario de la potenciación en la comunidad

Cuadro. Ciclo de acción comunitaria
Planificación en
colaboración
Adaptación,
Acción

Capacidad y
resultados
comunitarios
Fuente: Rich, Edelstein, Hallman, Wandersman, 1995.

Como resultado de dicho estudio,
la par cipación en contextos comunitarios requiere considerar de
una forma más puntual el contexto
donde se organiza la comunidad,
es decir, el entorno comunitario y
el grado de efec vidad de las acciones que se ponen en marcha.
Por lo tanto, podríamos considerar que la comunidad ene
como caracterís cas:
—Un imaginario social colec vo originado de los contextos
social, sico y gubernamental.
—Hace referencia a las necesidades y preocupaciones de

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empos actuales.
—Que sus integrantes se apoyan entre sí, aportando cosas
posi vas hacia su comunidad.

Esto nos lleva a concluir que el
imaginario social está conformado
por signos e interpretaciones de
las personas que habitan el espacio social sobre la vida diaria y las
interconexiones entre los diferentes par cipantes de la misma. Por
lo tanto, el imaginario social debe
cumplir con ciertas caracterís cas
intrínsecas en la propia dinámica
de la comunidad. Dichas caracterís cas son:
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Ilustración visual de los resultados de los tres modelos de regresión

- .065

EP

----- ------ ------ ---►
- .094

PC

Nota: el grosor de la línea indica el valor del coeficiente B estandarizado.
Fuente: Hernández Aja, Agus n, 1997.

—Cumple siempre con los ideales e intereses de la actualidad.
—Es mutable, ya que constantemente cambia según las nuevas ideas y paradigmas de la
sociedad actual.
—Busca insertarse en las psiques de la comunidad en general, adaptándose a las necesidades de cada grupo social.

Relaciones entre la potenciación
y la comunidad en el imaginario
social
La potenciación y la comunidad
enen una relación directa debido
a que con la suma de las dos variables se origina la potenciación
comunitaria. La comunidad es un
conjunto de personas o de barrios
cuyas cualidades se sintonizan en
común con las de sus iguales. En
el caso de los grupos vulnerables,

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El imaginario de la potenciación en la comunidad

las carencias son similares, pero lo
más importante y que se ha venido estudiando es que también enen las mismas ganas de erradicar
dichas carencias, es decir, poseen
cualidades de superación, de anhelo por un mejor futuro.
En este contexto, el imaginario
social es un refuerzo de esos sueños y anhelos de las personas de
dichos grupos vulnerables. El imaginario denota un futuro alcanzable
y un presente posi vo en formas de
percepción. El imaginario social es
el conjunto de imaginarios con respecto a una idea que, en este caso,
es la vulnerabilidad y su forma de
salir de ella. Ciertos es mulos y
símbolos refuerzan este imaginario
como el apoyo gubernamental hacia los grupos vulnerables; apoyos
de campo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol); inicia vas
de apoyo de las organizaciones no
gubernamentales; así como la sinergia entre los grupos de vecinos
que se crean cada vez más fácil y
con mayor interés gracias a las facilidades que dan las redes sociales y
la tecnología.
A con nuación se muestra una
imagen en donde se representan
las tres variables de empoderamiento psicológico, sen do de
comunidad psicológico y par cipación comunitaria. Asimismo, se

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puede observar que la par cipación y el sen do de pertenencia
germinan en la comunidad, y al
generarse el empoderamiento psicológico mediante el manejo de las
variables se usa y se materializa el
imaginario social.
De esta forma es como se refuerza y se ins tucionaliza el
imaginario urbano: a par r de la
interacción de la comunidad, su
par cipación y su empoderamiento.
Las flechas de la imagen anterior representan el sen do de
influencia o el orden del proceso
del imaginario social. Por ejemplo,
para que haya par cipación ciudadana primero debe exis r el sen do de comunidad. Y para que exista empoderamiento primero debe
exis r la par cipación comunitaria.

Conclusiones
A través de este ar culo hemos
descrito conceptos de la comunidad, su forma de potenciación y el
imaginario social. Este úl mo se va
modificando según las épocas y las
necesidades de la sociedad, es el resultado de la situación actual y las
formas de pensamiento colec vo.

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Rafael A. Tavares Marơnez

Representación del ciclo de influencia entre el empoderamiento, sen do de comunidad y par cipación, dentro del imaginario social

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EMPOOERAMIENTO I

1

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IMAGINARIO SOOAL

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1

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Fuente: elaboración propia.

Por lo tanto, el imaginario de la
potenciación en comunidades desfavorecidas está presente en la
ayuda dada por asociaciones; en la
capacidad de par cipación y unión
de los vecinos en dichas comunidades; en los sueños y esperanzas
de la comunidad en mejorar en los
ámbitos social, profesional y económico.
Es por ello que la potenciación
es una fuerza necesaria para la mejora con nua de las comunidades.
Es una herramienta y resultado de
los esfuerzos hechos por la propia
comunidad, los vecinos, las organi-

zaciones, de propiciar situaciones
favorables para ellos mismos, para
crecer como comunidad, creando
nuevos lazos y fortaleciendo los
existentes, generando así un sendo de comunidad en dichos grupos al apoyarse los unos a los otros
frente a las adversidades.
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Recibido: 31 de abril de 2017
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              <text>Realidades. Revista de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano es una publicación semestral que reúne las contribuciones académicas de cualquier interesado en dar a conocer su trabajo de investigación acerca de temas relacionados con el desarrollo social, desarrollo humano, familia, género, salud, educación, vivienda, comunidad, desarrollo urbano y rural, pobreza, bienestar social y, en general, tópicos de políticas sociales, programas y proyectos sociales, mediante artículos de investigación, ensayos, reseñas, informes, entre otros.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano</text>
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              <text>González Alcalá, José Ricardo, Editor Responsable</text>
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              <text>García Horta, José Baltasar, Coordinador</text>
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