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NORTE SUR - IBEROAMÉRICA

EDICIÓN BINACIONAL

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE ARQUITECTURA
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS

AÑO IV Nº 4 OCTUBRE DE 2018

UNIVERSIDAD DEL BIO-BIO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, CONSTRUCCCIÓN
Y DISEÑO
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO

MÉXICO - CHILE
CONVENIO EDITORIAL INTERNACIONAL

�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE ARQUITECTURA
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS

Portada: Día de lluvia. Toma
en perspectiva sobre uno de los
puentes peatonales que cruzan
la avenida Universidad en San
Nicolás de los Garza, Nuevo
León. Al fondo, otro peatón.
Fotografía: Juan Hinojosa.

UNIVERSIDAD DEL BIO-BIO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, CONSTRUCCCIÓN
Y DISEÑO
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO

EDICIÓN BINACIONAL
PUBLICADA POR:
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS
FACULTAD DE ARQUITECTURA - UANL
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, URBANISMO Y CONSTRUCCIÓN – UBB
Revista RED URBAN. Norte Sur - IberoAmérica, es una publicación académica, periódica, seriada y binacional, que
surge como resultado de un Convenio Editorial Internacional, generado entre la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL), de Monterrey, México, y la Universidad del Bio Bio (UBB), de Concepción, Chile, a instancias del
trabajo desarrollado en el Programa de instauración del Consejo Consultivo Internacional (CCI) de la Facultad de
Arquitectura de la UANL
Editada por el Cuerpo Académico de Asuntos Urbanos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma
de Nuevo Léon, UANL
de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bio Bio, UBB, de Concepción, Chile, Red URBAN.
NorteSur - IberoAmérica, es una publicación semestral, de responsabilidad compartida que corresponde,
alternadamente, a la edición mexicana a publicarse en el mes de Abril (1er semestre) y a la edición chilena a publicarse
en el mes de Octubre (2º semestre) de cada año, respectivamente.
Este Convenio Editorial Internacional, viene a complementar el Convenio de Cooperación Académica entre la
UANL y la UBB
Rectores Sr. Luis Galán Wong, de la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Sr. Hilario Hernández Gurruchaga,
de la Universidad del Bio Bio y cuyo Decreto Exento Nº 2816 UBB quedó tramitado el 06 de Octubre de 2003.

BI-NATIONAL EDITION
PUBLISHED BY:
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS
FACULTAD DE ARQUITECTURA - UANL
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, URBANISMO Y CONSTRUCCIÓN – UBB
RED URBAN. Norte Sur - IberoAmérica, is an academic, periodic, serial and bi-national
publication, which is the result of an International Convention Editorial generated between the Universidad
Autonoma de Nuevo Leon (UANL), Monterrey, Mexico, and the University of Bio Bio (UBB), Concepción, Chile,
at the behest of the work done in the establishment of the International Program Advisory Council (ICC) of the
Faculty of Architecture of the UANL, signed in October 2012.
Universidad Autónoma de
Nuevo León, UANL, Monterrey, México and the Department of Urban Planning and Design, Faculty of Architecture,
Construction and Design at the University de Bio Bio, UBB, Concepción, Chile, Red URBAN. Norte Sur IberoAmérica, is a biannual publication, shared responsibility that, in turn, to the Mexican edition to be published in
the month of April (1st semester) and the Chilean edition to be published in the month of October (2nd semester) of
each year, respectively.
UANL and UBB, which was signed on August 6, 2003 in the cities of Monterrey -Conception, between the Guiding
Luis Galán Wong, of the Universidad Autónoma de Nuevo León and Mr. Hilario Hernández Gurruchaga,
Universidad del Bio Bio and which Exempt Decree No. 2816 UBB was processed on October 6, 2003.

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

UNIVERSIDAD DEL BIO BIO

Facultad de Arquitectura
Cuerpo Académico de Asuntos Urbanos

Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño
Departamento de Planificación y Diseño Urbano

Red URBAN. Norte Sur - IberoAmérica
EDITOR UANL

EDITOR UBB

EDUARDO SOUSA GONZALEZ

ALFREDO PALACIOS BARRA

COMITÉ EDITORIAL
Mª Teresa Ledezma Elizondo, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
Daniel González Spencer, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
José Rosas Vera, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Francisco Fabela Bernal, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
Carlos Marmolejo Duarte, Universidad Politécnica de Catalunya, España
María Gemma Sánchez, Universidad de Misiones, Argentina
Juan Calatrava Escobar, Universidad de Granada, España
Eduardo Sousa González, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
Alfredo Palacios Barra, Universidad del Bio Bio, Chile
COMITÉ CIENTIFICO
Sergio Baeriswyl Rada, Universidad del Bio Bio, Chile
Edel Cadena Vargas, Universidad Autónoma del Estado de México, México
Iván Cartes Siade, Universidad del Bio Bio, Chile
Aguedita Coss Lanz, Universidad Central de Venezuela, Venezuela
Fagner Dantas, Sociedad Brasileira de Urbanismo, Brasil
Hans Fox Timmling, Universidad de Santiago de Chile
Pablo Fuentes Hernández, Universidad del Bio Bio, Chile
Roberto Gooycolea Prado, Universidad de Alcalá de Henares, España
Francisco Herrera Clavero, Universidad de Granada, España
Luis Inostroza Pino, Universidad de Dresden, Alemania
Cristina Malfa del Grosso, P. Casco Antiguo Ciudad de Bs. Aires, Argentina
Diagramación: Osvaldo Caro Sáez
Webmaster: Mario Vial Sáez
Traducción: Maureen Trebilcock Kelly
Apoyo SIG: Laboratorio de Estudios Urbanos (LEU-DPDU-UBB)
Impresión:
Trama
ImpresoresenS.A.
Impresión:
Se imprimió
la
Unidad
Cultural
Abasolo
Avda. Colón 7845, Hualpén,
Chile,
de la Facultad de Arquitectura de la UANL
www.tramaimpresores.cl

�ÍNDICE / CONTENTS

EDITORIAL

3 EDITORIAL

ASUNTOS URBANOS BINACIONALES

5 BINATIONAL URBAN ISSUES

• Gestión de riesgo y resiliencia urbana.

Un caso de reconstrucción: Dichato,
Chile. Iván Cartes Siade. Chile.
• Uso del territorio urbano-rural. Metabolismo y transformación de la estepa patagónica en arquitectura burguesa. Luis Inostroza Pino. Chile.
• Los municipios periféricos de Ciénega de
Flores y General Zuazua en la metrópoli de
Monterrey: una manifestación de la inopia en la movilidad urbana. Jesús Humberto
Montemayor Bosque. México.
• Desarrollo urbano e ingeniería militar en
La Habana, Cuba. Siglo XIX. María Victoria Zardoya Loureda. Cuba.
• Imaginario y referencias espaciales en la
percepción del espacio urbano. Roberto Goycoolea Prado. España.
• Gestión y control de la urbanización.
Areas centrales y nuevas centralidades.
Mirta Levin. Argentina.
• En busca de un humanismo integral para
pensar, diseñar, construir y vivir la ciudad.
Martín Francisco Gallegos Medina. México.
INSTRUCCIONES

6
14

25

32
39
47
64

69

• Management and urban resilience. A case

of risk: Dichato, Chile. Iván Cartes Siade.
Chile.
• Use of urban-rural territory. Metabolism
and transformation of the patagonic steppe
in bourgeois architecture. Luis Inostroza Pino.
Chile.
• The peripheral municipalities of Ciénega
de Flores and General Zuazua in the metropolis of Monterrey: a manifestation of the
poverty in urban mobility. Jesús Humberto
Montemayor Bosque. Mexico.
• Urban development and military engineering in Havana, Cuba. XIX century. María
Victoria Zardoya Loureda. Cuba.
• Imaginary and spatial references in the
perception of urban space. Roberto Goycoolea Prado. España.
• Management and control of urbanization.
Central areas and new centralities. Mirta Levin. Argentina.
• In search of an integral humanism to
think about the city. Martín Francisco Gallegos Medina. Mexico.

INSTRUCTIONS

�EDITORIAL

El espacio urbano contemporáneo.
Una visión multidisciplinar.

E

stá claro que el espacio urbano es el asiento físico que contiene a toda la sociedad, otorgándole la posibilidad de desarrollar un sentido “identitario, histórico, referencial” (Augé, M.:2005), de singularidad propia y en la contemporaneidad, todas sus formas de asociación en el marco de las instituciones sociales que le cohesionan, dándole a éste un
sentido de legalidad. De ahí la necesidad, no sólo de su planeamiento espacial, sino también, de entender la forma en que
los habitantes lo perciben y lo viven en su cotidianeidad; en este sentido, se reconoce la importancia que representa no sólo
el traducir, integrar y tomar en cuenta, estas percepciones de la población; sino también incorporar en las políticas públicas
derivadas del proceso de planeación y que formen parte importante del ordenamiento territorial del lugar.
Lo cierto, es que el ordenamiento territorial OT de referencia: nacional, regional, subregional o metropolitano, como
ciencia y como disciplina tendiente a la organización y a la administración espacial del territorio, en la mayoría de los
países del sur global, es posible afirmar que es de reciente creación, sobre todo si se menciona que las primeras leyes en
materia de planeación surgen en la segunda mitad de la década del año 1970, donde países como: México (1976), Chile
(1976), Cuba (1978), Colombia (1979), Argentina (1977), entre otros; inician con la normatividad orientada hacia estas
acciones de la planeación y el ordenamiento territorial.
De ahí la importancia que representan los esfuerzos encaminados a la profundización de la problemática urbana; de
hecho la revista binacional Red URBAN. Iberoamérica Norte-Sur nace y se fortalece en este cuarto número, que incluye
trabajos de investigadores de reconocido prestigio de diversas latitudes del orbe, tratando de dar luz a las múltiples variables urbanas intervinientes en los procesos de expansividad territorial.
Tal es el caso del Dr. Iván Cartes Siade del Departamento de Planificación y Diseño Urbano, Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño. Universidad del Bíobío, Concepción, Chile; que aborda la vulnerabilidad urbana ante los
fenómenos climáticos, y la intensidad de sus efectos, asociada también a los riesgos naturales; mencionando que esto
ha cambiado el panorama y directrices de desarrollo y expansión en las ciudades contemporáneas. Las cifras de daños y
pérdidas, esencialmente del capital humano, son representativas de su magnitud y efecto, ya que un promedio de 254
millones de personas son afectados por este tipo de fenómeno por año, registrándose también alrededor de 250 desastres
anuales a nivel mundial.
En el caso del Dr. Luis Inostroza Pino del Institute of Photogrammetry and Remote Sensing, Technische Universitat
Dresden, Germany, analiza la ciudad como un sistema de apropiación y acumulación de excedentes ecológicos, estableciendo una relación entre el ecosistema de estepas patagónicas, esa enorme pampa que se extiende desde la cordillera de
los Andes hasta el océano Atlántico en el extremo sur de América, y la espléndida arquitectura burguesa de una de las
ciudades más prósperas del Chile decimonónico: Punta Arenas.
Por su parte el Dr. Jesús Humberto Montemayor Bosque de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, México; explora la insuficiencia en la movilidad urbana de los usuarios del transporte público en los municipios periféricos de Ciénega de Flores y General Zuazua localizados en el perímetro norte del área metropolitana de Monterrey; provocada en buena medida por un crecimiento acelerado no previsto. Mencionando que para establecer la valoración
se utiliza una técnica de contrastación, fundamentada en las características del traslado: frecuencia, velocidad, distancia y
tiempo, entre la situación actual de la movilidad -la realidad- y la situación deseada denominada -la idealidad-.
La Dra. María Victoria Zardoya Loureda de la Facultad de Arquitectura, Universidad de La Habana, Cuba; explora la
evolución arquitectónica y urbana de La Habana durante sus primeras centurias de existencia, mencionando que estuvo
condicionada en gran medida por la significación de su puerto dentro de la táctica defensiva de carácter intercontinental
que desplegó la corona española en sus dominios americanos. Desde finales del siglo XVIII y sobre todo, cuando Cuba
y Puerto Rico quedaron como únicas colonias hispanas en América, el trabajo de los ingenieros militares se volcó hacia
el interior del país, dirigido a una defensa de carácter diferente, destinada a aplacar las ansias independentistas criollas.
Su quehacer entonces combinó los objetivos militares con acciones civiles que tuvieron una gran trascendencia urbana.
El Dr. Arq. Roberto Goycoolea Prado, del Departamento de Arquitectura, Universidad de Alcalá, España; plantea
la forma de como los sistemas de referencia espacial condicionan, por un lado, la manera en que se jerarquiza y usa el

�EDITORIAL
espacio habitable y, por otro, el modo en que se conforma la imagen de un lugar, por tanto, el modo en que se entiende
el espacio, la ciudad en nuestro caso, en cuanto ente histórico. Lo anterior, como una condición espacio-temporal indispensable en la vivencia y cosmovisión humana, entendiendo que la ausencia de esas relaciones, inhabilitan, limitan y
anulan el desarrollo de la experiencia y la condicionalidad humana de un futuro con anclajes y referentes.
El abordaje de la Arq. Mirta Levin del Programa URB-AL, Profesional Municipalidad de Rosario, Argentina; tiene
como finalidad presentar parte del Programa de Cooperación Europa-América Latina, URB-AL, con algunas de sus
políticas urbanas de cooperación descentralizada que la Comisión Europea ha establecido con colectividades locales
latinoamericanas. Se plantean así, algunas de las problemáticas que se registran en el tratamiento de los equipamientos
institucionales, además de mostrar soluciones que se han desarrollado con unos pocos ejemplos, enunciando posibles
líneas de debate. Necesariamente, el enfoque es sesgado y aborda la realidad latinoamericana como eje de análisis, siendo
imposible abarcar en una exposición la gran variedad y complejidad de situaciones que se presentan.
Finalmente, el Dr. Martín Francisco Gallegos Medina de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, México; profundiza en la esfera que representa el pensar la ciudad desde una perspectiva humanista nos
lleva a preguntar, ¿a qué se refiere el adjetivo “humanista”? es decir, ¿qué debemos entender por lo humano? ¿Cómo pensar la ciudad desde un humanismo? Muchas son las definiciones que se han dado a lo largo de la historia para entender
al ser humano, para Geshé, “el hombre es un ser en perpetua búsqueda de su humanidad y del secreto que ella encubre”
(2010: 17) es decir, es algo arcano que no se puede comprender o explicar fácilmente, es un misterio.
Por último, los editores de esta Revista Binacional Red URBAN. Iberoamérica Norte-Sur han contemplado desde sus
inicios, que ésta cumpla el objetivo de ser una opción real y efectiva, donde los trabajos de investigación serios puedan
prestarse a la discusión y el intercambio de posiciones teóricas, permitiendo seguir avanzando en esta complejidad que
representa la ciencia urbana, mediante las reflexiones y experiencias de cada uno de los académicos participantes en sus
respectivas universidades y países.

DR. EDUARDO SOUSA GONZÁLEZ
Editor UANL-MÉXICO

DR. ALFREDO PALACIOS BARRA
Editor UBB-CHILE

�Asuntos Urbanos Binacionales

Imagen de fondo de Desarrollo urbano e ingeniería
militar en La Habana, Cuba. Siglo XIX,
María Victoria Zardoya Loureda

�ASUNTOS URBANOS BINACIONALES

GESTIÓN DE RIESGO Y RESILIENCIA URBANA. UN CASO DE RECONSTRUCCIÓN: DICHATO, CHILE
MANAGEMENT AND URBAN RESILIENCE. A CASE OF RISK: DICHATO, CHILE
Iván Cartes Siade1

Resumen
La vulnerabilidad urbana ante los fenómenos climáticos, y
la intensidad de sus efectos, asociada también a los riesgos
naturales, ha cambiado el panorama y directrices de desarrollo y expansión en las ciudades contemporáneas. Las cifras
de daños y pérdidas, esencialmente del capital humano, son
representativas de su magnitud y efecto, ya que un promedio
de 254 millones de personas son afectados por este tipo de
fenómeno por año, registrándose también alrededor de 250
desastres anuales a nivel mundial.
Este artículo cita como un caso de estudio y gestión de
recuperación pos desastre la localidad de Dichato, en la comuna de Tomé, en la región del Biobío, Chile, concluyendo
en los planes, programas y acciones que han posibilitado cimentar las bases de una comunidad consciente de su exposición al riesgo, resiliente y con una mayor índice de calidad de
vida, y que ha respondido adecuadamente al maremoto que
devastó su centro urbano, el 27 de febrero de 2010, dejando
una huella profunda en sus residentes.
Palabras clave
Vulnerabilidad, riesgo, resiliencia, recuperación pos desastre.

1

Abstract
Urban vulnerability related to risks, natural disasters and
global weather change had readdressed the development and
sprawl of our cities. The records of impacts and loses, particularly related to human lives, are evidences of magnitude
and effects on human population, and some 254 millions of
inhabitants are affected per year by an average of 250 disasters on the world every year.
This article is particularly focused on Dichato, in the
council of Tomé, Biobío region, Chile; and is taken as case
study to analyze the plans, programs and actions that made
possible the community actions that also made the people
more aware of the tsunami effects. This locality is more resilient today and has a better quality of life after the earthquake and tsunami that devastated its urban area in February
27th 2010.
Keywords
Vulnerability, risk, resilience, disaster reconstruction and recovery.

Dr. en Urbanismo, Departamento de Planificación y Diseño Urbano, Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño. Universidad del Bíobío. Correo
electrónico: icartes@ubiobio.cl

�Gestión de riesgo y resiliencia urbana ... Iván Cartes Siade / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 7

I. Introducción

Todas las ciudades del orbe se enfrentan en menor o mayor grado de exposición a riesgos climáticos, ambientales
y antrópicos, y cuya tasa de retorno ha venido aumentando debido al cambio global climático, sobre todo si
consideramos la expansión urbana, y fundamentalmente
la ampliación de los límites urbanos en los países en vías
de desarrollo. Todo, en su conjunto, indica que se debe
entonces asumir los impactos detrimentales en los ecosistemas del hinterland urbano y los efectos sobre en la
población que habita y modifica estas áreas, que por ende
afecta su propia conducta y modifica su hábitat.
A modo de ejemplo, en agosto de 2005 la acción destructiva del Huracán Katrina puso en duda el mantenimiento de exclusas que regulan el flujo del río Misisipi y
también en jaque la aplicación de las políticas de asistencia técnica y social para los damnificados de áreas extensas
de barrios, que residían en las áreas que se inundaron en
Nueva Orleans. Aquella fecha remota, se personifica una
vez más en la magnitud que puede alcanzar un desastre en
el presente, cuando el martes 2 de abril de 2013 una precipitación de lluvia inusual sobre La Plata (63 km al sur
de Buenos Aires) afectó a unas 350.000 personas, dejando
además 51 muertos y pérdidas por 5.000 millones de dólares, según informó el gobierno comunal. La inundación
afectó un promedio de 60.000 viviendas, un 25% del total de La Plata, de 900.000 habitantes. Las estaciones meteorológicas señalaron y ratificaron la marca histórica de
400 milímetros de agua caída en seis horas, denominando
el evento como “diluvio”. A nivel local se organizó un operativo de ayuda a los damnificados con el abastecimiento
básico de agua, alimentos, medicinas, y ropa.2
En ambos casos, la reconstrucción del capital económico y la reposición de infraestructura son de efecto inmediato y con un efecto programático en el tiempo. No
obstante el estrés pos trauma y el daño al capital humano
es más profundo y toma mucho más tiempo su recuperación y recomposición o, al menos la verdadera reinserción,
en las actividades sociales, económicas y de desarrollo, que
ocupaban a sus residentes antes del desastre.
En el llamado “anillo de fuego del Asia Pacifico” y en el
cual se ubican lan naciones latinoamericanas de Ecuador,
Perú y Chile, cuya triada comparte el programa de prevención de Tsunamis de la UNESCO, se han elaborado mapas
de riesgo, y en donde el peligro de terremotos y tsunamis se
2

3

http://noticias.terra.com.ar/internacionales/unos-350000-argentinos-sufrieron-inundacion-en-la-plata
Hodge a la BBC.

combina con riesgos meteorológicos, por ejemplo, y en cuyas
áreas se registran adicionalmente inundaciones fluviales.3
A modo de ejemplo, año 2011 fue declarado el más
costoso en términos de desastres naturales a nivel mundial, con un impacto estimado de US$380.000 millones. La cifra récord se debió al terremoto y tsunami de
Japón en marzo de 2011, que tuvo un costo estimado de
US$210.000 millones.4
En la región del Biobío, con epicentro del terremoto
8,8 en Cobquecura y cuyo posterior maremoto que azotó
el litoral, la pérdida de infraestructura pública alcanza la
cifra de 990 millones de dólares, resultan afectadas 2,320
hectáreas urbanas y se registraron 46 víctimas fatales. En
la actualidad existen 28,400 hectáreas urbanas costeras localizadas en áreas de inundación por tsunami, según las
cartas de riesgo elaboradas después del evento.5
II. Dichato Zona Cero

Un lugar marcado por la fuerza destructiva de un desastre,
registrado por causas antrópicas o naturales, es denominado como “zona cero”. Esta denominación define el lugar
donde se desarrollan los hechos, y reconoce la magnitud
del desastre que prácticamente “borra” toda huella de lo
que existía anteriormente, con una transformación violenta del paisaje. En la Región del Biobío, sólo Dichato
alcanzaba esta denominación aunque también Talcahuano se agrega bajo la misma categoría.

Figura 1A. Fotografías que muestran el asentamiento de Dichato
antes (1A: arriba) y después (1B: siguiente página) del terremoto y
tsunami del 27 de Febrero de 2010.
4

http://www.swissre.com/clients/Sigma_22012_catastrophes_and_manmade_disasters_in_2011_htm

5

Cartes, I. 2013. “The Reconstruction process of coastal cities in the north of Biobío region”, pp. 105-131, en el libro The Chilean Eartquake and
Tsunami 2010, Wit Press, UK.

�8 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Figura 3. Efecto del tsunami en el borde costero de Dichato.
Figura 1B.

Figura 2. Borde costero de Dichato, antes del tsunami del 27 de Febrero de 2010.

La localidad costera de Dichato, está emplazada en el costado Sur de la Bahía de Coliumo, con una población de 3.878
habitantes, ubicada al 9 km al norte de Tomé y pertenece al
área político administrativa de la comuna del mismo nombre.
El 27 de febrero de 2010, Dichato pierde el 80% de
su masa edificada y registra ese daño debido a dos factores
sustanciales frente al tsunami. Primero, es un área urbana
vulnerable y de alta exposición dada la baja altimetría de
su centro histórico, cuyo estero facilita el ingreso de la
energía hidrodinámica del maremoto aguas arriba; y segundo, porque la estructura de la edificación no es lo suficientemente resistente al impacto del agua.
Su bahía de forma embolsada, conforma geográficamente un receptáculo natural que contiene la energía
de un maremoto afectando con golpes sucesivos sus
costas. Testigo de ello fue un lanchón pesquero, que se
varó por varios meses en el cruce vial del acceso a Dichato con Coliumo, impulsado la nave 1,8 Km. tierra
adentro, por sobre la Vegas de Coliumo y cuya presencia se convirtió rápidamente en un símbolo del arrastre
de la inundación y consecuentemente en un hito de la
dificultad de su reingreso al mar.

La combinación de la localización del poblado de Dichato, en el fondo Sur de la bahía y la conjunción con el
delta del estero, con altimetrías mínimas, permitieron que
la inundación por maremoto se propagara rápidamente
hacia el interior del sector habitado, facilitando el ingreso
aguas arriba a través del cauce del estero y por una extensión de 1.200 metros desde la costa. La inundación causó
un daño sistemático, en los terrenos de menor altimetría,
en el sector habitacional y comercial de Dichato, determinando aceleraciones hidrodinámicas de un promedio
de 2,34 m/s (metros/segundo) - considerando 1,5 m/s
el valor máximo de resistencia de la edificación - lo que
causó la casi total destrucción de la masa construida, con
una columna de agua de 2,43 metros promedio, vale decir
inundación hasta el segundo piso de habitación y consecuentemente destrucción del segundo nivel habitacional
en la mayoría de los casos, sobre todo cuando se trataba
de construcción ligera o estructuras menores de madera.6

Figura 4. Efecto del tsunami en las calles del interior de Dichato (nótese el barco a gran distancia del mar).
6

UC, Informe de definición de áreas de peligro de tsunami diferenciado,
Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto de Geografía, pp.137, Septiembre 2010.

�Gestión de riesgo y resiliencia urbana ... Iván Cartes Siade / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 9

Figura 5. Atención primaria de salud, luego de la devastación del
poblado de Dichato.

El número de unidades destruidas total o parcialmente
por la fuerza del maremoto alcanza la cifra de 1.343 edificaciones, con la pérdida sustancial de alrededor den 543
unidades de primera vivienda, generando también la destrucción de un número aproximado y similar de viviendas
de veraneo por tratarse de un balneario estacional y que
concentraba su actividad en época estival. La inundación
afectó también a carabineros, bomberos, educación y delegación municipal, revelando la importancia de localizar
los equipamientos críticos en área sensibles y sobre la cota
de inundación. Al mismo tiempo, se vieron destruidas
las instalaciones deportivas y gran parte del comercio,
en conjunto con la pérdida de un puente vehicular y dos
peatonales que dejó prácticamente inconexo el área norte
los primeros meses, limitando la ayuda y terreno de cobertura. La magnitud del daño en pérdidas económicas,
fuentes de trabajo, e invaluablemente el daño al capital
social, fueron los grandes desafío del plan de reconstrucción. Como medidas inmediatas se implementaron cuatro
campamentos de emergencia, lo cual dio también paso a
la aldea más grande del país con 430 mediaguas de emergencia, e infraestructura sanitaria colectiva. La medida un
tanto radical en un principio, es aceptada por la población cuando al cabo de un año y debido al fenómeno de
campo remoto originado en Japón, el plano del centro de
7

PRBC 18, cartas de levantamiento de inundación por tsunami, 2010 y
2011. Plan de Reconstrucción del Borde Costero.

Dichato se vuelve a inundar por el Tsunami originado en
las costas Niponas y se ven afectadas nuevamente en 24,3
hectáreas de las 80,1 hectáreas originales que se habían
afectado el 27 de febrero de 2010.7
En los meses iniciales del desastre, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo elabora los fundamentos de un “Plan
de Acción y Criterios de Reconstrucción”, declarando
que el borde costero responde a priorizar la protección de
la vida y la seguridad de las personas, promoviendo un uso
racional del suelo para uso público-privado y para lo cual,
se elaboran los siguientes fundamentos:
“La proyección de la vida es el rol primordial del Estado,
por lo que es obligación conocer, informar y dar oportuno aviso a los habitantes de las Zonas sujetas a riesgo de
tsunami respecto a las condiciones de riesgo a los cuales
está expuesta su propiedad.
El borde costero constituye una fuente natural de recursos
y trabajo de nuestro país, por lo que el Gobierno reconoce
la prioridad de apoyar a las comunidades cuyo sustento
depende del desarrollo económico, cultural, turístico y social de la franja costera.
El uso del borde costero debe considerar todo tipo de actividades, debiendo regularse en función del riesgo a través
de los Instrumentos de Planificación Territorial (IPT) y
las condiciones de construcciones y ubicación, en conformidad a la normativa vigente y a los criterios de reconstrucción complementarios”.8
Considerando estos criterios como prioritarios y base
para el Plan de Reconstrucción del Borde Costero PRBC
18 del Biobío, se elaboran en su conjunto cuatro premisas
base para los Planes Maestros de Reconstrucción y que
obviamente cruzan también transversalmente la reconstrucción de Dichato, y se definen cuatro ejes de desarrollo: Resiliencia, sustentabilidad, calidad de vida y plataformas de futuro.
III. Plan Maestro de Reconstrucción

Ante el proceso urgente y contingente de reconstrucción
el Plan Maestro se consideró como un instrumento de
planificación de rápida ejecución, indicativo, flexible y
que aceptaba otras iniciativas y acciones de interés complementarias, y multidimensional porque involucra los
ámbitos sociales, económicos y ambientales. Se incorporó
también en su ejecución proyectos detonantes que son capaces de generar y cualificar áreas de desarrollo y que son
traspasadas al sector público y privado.
8

MINVU, Plan de Reconstrucción MINVU: Chile Unido Reconstruye
mejor, Vivienda Barrio, Ciudad. Agosto 2010.

�10 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

nal, de manera que la energía hidrodinámica puede pasar
y escurrir por debajo, sin dañar el patrimonio humano ni
material. La segunda tipología se localiza en áreas inundables, en las cuales la energía hidrodinámica es de menor
impacto, pero a su vez no se puede evitar la inmersión
de agua, permitiendo que el primer nivel construido en
hormigón armado o albañilería reforzada, pueda resistir
impactos menores y permita ser recuperado rápidamente
después del fenómeno de maremoto”.
10
Para ambas tipologías se generaron subsidios adicionales de reconstrucción del Fondo Solidario de Vivienda
(FSV) son subsidios SERVIU.
Figura 6. Trabajos de reconstrucción de la costanera de Dichato en el
borde costero.

En su síntesis de diseño, el Plan se desarrolla buscando establecer una estrategia de mitigación y aminorar los
efectos de un fenómeno de igual o mayor magnitud al
27F, para garantizar la seguridad de los habitantes viviendo en un área propensa de impacto de tsunami.
Se modelaron cuatro soluciones probables resultando
más efectiva una estrategia combinada de un muro defensivo de costanera, con una altura de coronamiento sobre el
nivel del mar de 4,2 mts. una franja de parque de costero
(cuya misión principal es desgastar la energía hidrodinámica del maremoto, pero también filtra el material particulado que arrastra y causa mayor daño en su embestida),
el relleno del delta del estero con un bosque denso de contención, y finalmente un parque ribereño y muros defensivos en ambos costado del curso hídrico. Todo ello en su
conjunto logra aminorar un 57% la velocidad del agua y
disminuir la altura de inundación en un 25%. Es decir,
la velocidad disminuye a 1,03 m/s y la altura de inundación a 1,8 mts. de altura. Lo primero logra determinar
que estructuras normales de hormigón armado o albañilería reforzada, comprobadas por cálculo, pueden resistir
el impacto del agua y lo segundo, que los segundos pisos
pueden ser construidos con estructuras menores dado que
la altura de inundación ha disminuido al primer nivel.9
Con la finalidad de proteger a los residentes y planificar la reposición de viviendas – cuya precariedad original
fue uno de los factores que facilitó la destrucción - su
provisión se clasificó en “anti-tsunami” y “tsunami resistente”, dependiendo de su localización y emplazamiento.
“La primera categoría supone viviendas levantadas sobre
pilares, en donde el nivel de suelo no tiene uso habitacio9

UC, Informe de definición de áreas de peligro de tsunami diferenciado,
Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto de Geografía, pp.137, Septiembre 2010.

IV. Plataformas de futuro

Para poder entender la reconstrucción de una localidad
también en un sentido más integral, y dada la crisis de
trabajo impulsada por la pérdida de la mayoría de construcciones que daban servicios al turismo y cuyo rol era
su motor económico, se determinó una serie de acciones, subsidios, y mecanismos de soporte a nuevos emprendimientos. Una combinación entre la Corporación
de Fomento de la Producción (CORFO) y Servicio de
Cooperación Técnica (SERCOTEC), generaron varios
programas para apalancar iniciativas de resurgimiento
económico que permitieran a la población recuperar sus
ingresos y atraer al turista a una zona devastada.
En primera Instancia, SERCOTEC invirtió US$ 1,1
millones, seleccionando a 111 micro y pequeños empresarios, cuyo comercio activo ofreció oportunidades
de fomento y empleo a 200 personas, basándose en la
Ley 20.494 para agilizar la constitución de empresas de la
agenda pro-emprendimiento. Por otro lado, CORFO impulsó una inversión US$ 0,5 millones generando 74 empleos en restaurantes y locales gastronómicos asociados a
productos marítimos. En tercer lugar, también el Gobierno
Regional invirtió US$ 0,5 millones e impulso la iniciativa
de un centro gastronómico y de negocios albergados en una
carpa provisional, cuyos locales comerciales se localizaron
en contenedores, con módulos especiales para baños públicos, abasteciendo espacio para 10 pequeños restaurantes,
10 locales comerciales y 16 kioscos de artículos diversos,
generando empleo para unas 50 personas hasta que el proceso de reconstrucción haya concluido y puedan volver a
sus instalaciones definitivas en sitio residente.11
10

Cartes, I. 2011, “Plan Maestro de Reconstrucción de Dichato, pp. 38-51,
en Revista Arquitecturas del Sur, n° 39, Universidad del Bío-Bío.

11

Santibáñez, L. “Inversiones en emprendimientos productivos en Dichato”, Diario de Concepción, p.3, 27 Julio 2011.

�Gestión de riesgo y resiliencia urbana ... Iván Cartes Siade / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 11

V. Recuperación post desastre, un proceso integral

Figura 7. Tramo terminado de las obras de la Costanera y área de
mitigación de Dichato.

En la actualidad, es posible ver turistas y consumidores
de servicios gastronómicos los fines de semana, revirtiendo
la tendencia estacional y estival que llevaba concentrada la
mayor cantidad de visitas en un corto periodo de tiempo.
Como el parque de mitigación propuso la necesidad de
ocupación de predios que estaban previamente habitados,
o utilizados con servicios al borde de playa, se impulsó un
plan especial de adquisiciones de retazos de expropiaciones para aquellos que tenían actividad comercial junto a
la costanera, y que debieron ser expropiados para la construcción de barreras de mitigación, pudiendo acceder de
esta forma a la compra de retazos de terrenos útiles para
desarrollar una actividad asociada al turismo. Estos antecedentes comprueban que cuando el urbanismo tiene
como propósito el desarrollo de una comunidad, se puede
proyectar una serie de acciones e instrumentos colectivos,
en cuyo centro de sitúa el afectado, para así lograr resultados mejorados, y que darán pié a otros emprendimientos,
catapultando así un desarrollo articulado y sustentable.

Un proyecto que ha trascendido al proceso de reconstrucción de esta localidad, y que es reconocido como un
agente clave en la acción de recuperación post desastre,
ha sido el proyecto “Recupera Chile”, impulsado por la
Universidad de Harvard, en conjunto con el Gobierno
Regional, la Universidad del Biobío y la Universidad Concepción, y que ha involucrado tres áreas: emprendimiento
socioeconómico, salud post-trauma y diseño urbano. Se
ha identificado en la franja Cobquecura, Perales y Dichato (el área norte más afectada por el maremoto), más
de 200 iniciativas de emprendimiento que han acarreado
productividad y han instalado nuevas cadenas de despegue económico en familias que habían perdido sus fuentes
laborales y oportunidades de integración al desarrollo que
atrajo, por ejemplo, el mismo proceso de reconstrucción
con la reposición física de viviendas, calles puentes, etc.
Por otro lado, evaluar el efecto psicológico del fenómeno
y como éste ha afectado conductualmente a las futuras generaciones dado su magnitud, ha sido también un desafío
que ha tenido como respuesta establecer planes y programas de evaluación, terapia e integración a los procesos
actuales de desarrollo, para quienes fueron severamente
afectados por el impacto del maremoto. Finalmente, el
diseño urbano y la experiencia acumulada por Harvard,
en otras localidades como el área del Huracán Katrina,
Indonesia y Haití, han permitido adaptar modelos y establecer propuestas conjuntas con la comunidad, para el
mejoramiento de su hábitat y espacios públicos. Todo ello
de una forma global y holística, integrando siempre a los
usuarios, quienes pasan de actores a autores de su desarrollo, con apalancamientos claves, para dar paso a sus propias fuentes desarrollo, y mejorar la autoestima y sentido
de pertenencia, sobre todo en aquellos lugares que fueron
prácticamente borrados por la acción del tsunami.
VI. Conclusiones

Figura 8. Costanera de Dichato y su incorporación a la actividad
urbana y turística.

En un principio, se criticó la gestión de reconstrucción,
por ser un proceso poco inclusivo, no obstante que en Dichato se han dado más de 200 eventos participativos que
de una forma u otra amalgamaron opiniones, primando el
criterio comunitario por sobre el interés individual. Eso,
logró un consenso sobre las estrategias de seguridad y mitigación del Plan Maestro, las cuales fueron aprobadas por
la comunidad en octubre y por el consejo municipal en
noviembre de 2010.
Toda la gestión de reconstrucción se hizo sobre la base
de un sistema público establecido y no se dictaron leyes

�12 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

de excepcionalidad, excepto el decreto de áreas de desastre que permitió inmovilizar los permisos de construcción
en áreas de riesgo, hasta que las modelaciones de impacto
fueron determinadas. Al principio el aparato público reaccionó lentamente, pero luego logro hacer funcionar en paralelo sus labores habituales, en conjunto con operativizar
las emergencias y proyectos complementarios, que permitieron satisfacer, hasta cierto punto, las necesidades de la
población. Un modelo concentrado en el estado puede
tener sus críticas y lentitud en el momento del impacto,
no obstante el sistema nacional demostró estar preparado
para este tipo de emergencias, sin necesidad de crear una
nueva institucionalidad. No obstante los afectados hubiesen preferido mayor velocidad en la provisión de soluciones, esta alternativa aunque de lenta partida, demostró
resultados y calidad en el mediano plazo.
Dichato es hoy un referente nacional y mundial de
reconstrucción. Las acciones de reconstrucción y recuperación pos desastre han sido claramente demostrativas y
positivas y hoy sus habitantes se encuentra satisfechos con
los planes y programas que se han implementado. Este
enclave paso de ser un balneario de uso estival breve, entre
enero a mediados de marzo, a un uso continuo todo el
año. Existen hoy más patentes municipales de comercio y
servicios al turista que antes del desastre, por lo cual existe
verdaderas oportunidades para emprendedores e innovadores que se quieran sumar a su espiral de desarrollo, por
tanto las plataformas de futuro contenidas en las acciones
del plan maestro han logrado generar una arena amplia
de iniciativas y que se han sumado al establecimiento de
proyectos emblemáticos o de regeneración urbana.
La participación ciudadana fue y sigue siendo el mejor
garante de que los habitantes se sumaron a un plan de
desarrollo y entendieron las oportunidades que acarreaban las estrategias de seguridad, mitigación y resiliencia,
y por otro lado co-ayudaron en la definición de proyectos
detonantes y equipamientos críticos, que articularon convenientemente polos de desarrollo. Al mismo tiempo ha
jugado un rol clave saber y estar informado en qué tipo de
área de riesgo se encuentra ubicada su propiedad y cuáles
son los usos permitidos de acuerdo al grado de exposición
en el lugar que se encuentran. Ello conjugado con la señalización y definición de vías de evacuación hacia zonas
seguras, sobre cota de inundación, ha permitido recuperar
la confianza en el uso del área afectada.
El bulevar central, las áreas de parques de mitigación y
parque de ribera han aportado grandemente a los circuitos
turísticos y a la atracción de ecologías sensibles y preexistentes en el lugar, antes de su urbanización. Al respecto, la
organización Mundial de la Salud (OMS) propuso un óp-

timo de 15 m2av/h (m2 de áreas verdes por habitante)12
y en Dichato el total alcanza un promedio de 21,2 m2av/h. Estas infraestructuras y corredores verdes son bienes
nacionales de uso público y pueden localizar actividades
menores de venta al paso y quioscos de servicios al turista,
atrayendo mayor actividad urbana, seguridad al espacio
público, y desarrollo social y económico.
Esta localidad, hoy emblemática, con incluso un festival musical que se ha posicionado en el medio nacional
en el verano, se ha convertido desde la connotación negativa del desastre, en un hito de la reconstrucción y en
un enclave en cuyo lugar aún hay mayores oportunidades
de desarrollo. Sin lugar a dudas, habrá pronto mejores
indicadores de calidad de vida para sus habitantes, cuya
organización y ambición de emprendimiento se ha visto
demostrada cuando en marzo de 2013, se conformó el
primer tricel para emprender su probable denominación
de comuna, entendiendo que su recursos locales y su capital humano son la mejor apuesta de futuro.
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12

Del Pozo, S. 2011, Necesidad de nuevos indicadores para medir los beneficios de los árboles urbanos, p.1.

�Gestión de riesgo y resiliencia urbana ... Iván Cartes Siade / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 13

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�14 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Uso del territorio urbano-rural. Metabolismo y transformación de la estepa patagónica en arquitectura burguesa
Use of urban-rural territory. Metabolism and transformation of
the patagonic steppe in bourgeois architecture
Luis Inostroza Pino1

1

Resumen
Este trabajo, analiza la ciudad como un sistema de apropiación y acumulación de excedentes ecológicos, estableciendo
una relación entre el ecosistema de estepas patagónicas, esa
enorme pampa que se extiende desde la cordillera de los Andes hasta el océano Atlántico en el extremo sur de América,
y la espléndida arquitectura burguesa de una de las ciudades
más prósperas del Chile decimonónico: Punta Arenas.
Esta relación entre sociedad y naturaleza, dejó profundas huellas de organización y complejidad en Punta Arenas,
conectada metabólicamente con las formas de explotación
territorial y apropiación de la estepa. El coirón patagónico y
la arquitectura burguesa, principio y fin de la misma cadena
productiva, corresponden a las fases inicial y terminal de un
proceso de apropiación social de los excedentes ecológicos.
Como flujo metabólico, el excedente es ecológico en su origen y social en su evolución

Abstract
This paper analyzes the city as an appropriation system of
ecological surpluses, establishing a relationship between the
Patagonian steppe ecosystem and the beautiful bourgeois architecture of the most prosperous Chilean city of nineteenth-century: Punta Arenas.
This special relationship between society and nature, leave deep traces of complexity in Punta Arenas, and it was metabolically connected with territorial forms of exploitation
and appropriation of the steppe ecosystem, the huge pampa which extends from the Andes to the Atlantic Ocean at
the southern extreme of America. The Patagonian “coirón”
and the bourgeois architecture, are beginning and end of the
same production chain, corresponding to the initial and terminal stages of a social process of appropriation of ecological
surpluses. As metabolic flux, the surplus is ecologic in its origin, then social in its evolution.

Palabras clave
Metabolismo urbano, arquitectura burguesa, flujo metábolico, excedentes ecológicos

Keywords
Urban metabolism, bourgeois architecture, metabolic flux,
ecological surplusescovery.

Institute of Photogrammetry and Remote Sensing, Technische Universitat Dresden, Germany. inostroza@urbansprawlproject.com

�Uso del territorio urbano-rural ... Luis Inostroza Pino / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 15

I. Introducción. El Metabolismo de la Sociedad sobre
la Naturaleza
El metabolismo es un concepto biológico que se refiere a los
procesos internos de un organismo vivo, donde el intercambio continuo de materia y energía con su medio ambiente
permite su funcionamiento, crecimiento y reproducción.
De manera análoga, los sistemas sociales convierten las materias primas en productos manufacturados, en servicios y,
finalmente, en desechos (Fischer-Kowalski 1998).
Las relaciones fundamentales para toda sociedad son
las relaciones con la naturaleza. Para el hombre su relación
con la naturaleza es importante no porque siga siendo un
ser que pertenezca a ella sino porque lucha contra ella.
En el curso de esta relación arranca a la naturaleza lo que
necesita para mantener su vida y superar la vida simplemente natural. Sin embargo los hombres superan a la naturaleza solo dentro de ciertos límites y en las condiciones
determinadas por la naturaleza misma (clima, fertilidad
del suelo, flora y fauna, etc.) (Lefebvre 1948).
El metabolismo se realiza a través del proceso social
del trabajo, que implica el conjunto de acciones a través
de las cuales independientemente de su situación en el espacio (formación social) y en el tiempo (momento histórico), los seres humanos, se apropian, producen, circulan,
transforman, consumen y excretan, productos, materiales,
energía y agua, provenientes de la naturaleza. Al realizar
estas actividades, los seres humanos “socializan” fracciones
o partes de la naturaleza. Durante el proceso metabólico
se genera una determinación recíproca entre sociedad y
naturaleza: las formas de organización social determinan
las formas de transformación de la naturaleza, la cual a
su vez afecta la configuración de las sociedades (principio
eco-sociológico) (Toledo 2002).
Los efectos sociales en la naturaleza vienen por dos
vectores: la utilización de recursos naturales y servicios
ambientales y la excreción de insumos ya socializados
(desechos), producto de la producción, circulación,
transformación y consumo. De esta forma la naturaleza
cobra sentido social al realizar dos funciones fundamentales (Toledo 2002):
• Input: proveer a los seres humanos (energía endosomática) y a sus estructuras externas (ciudades, medios de
transporte y de comunicación, máquinas, vestimentas,
utensilios: energía exosomática) de materiales, energías y
servicios.
• Output: reciclar y finalmente absorber los materiales
desechados por las sociedades.
El enfoque metabólico concibe a la sociedad en íntima
relación con la naturaleza a través de los flujos de materia

y energía, donde apropiación y excreción constituyen los
actos inicial y final del metabolismo entre la sociedad y la
naturaleza (Toledo 2002)
De esta forma las actividades económicas y la sociedad misma son un componente dinámico que actúa desde
dentro de los ecosistemas y no una perturbación exógena,
lo que se explica por la enorme imbricación que han adquirido las interacciones humanas con la naturaleza.
El metabolismo en términos de roles en las funciones
metabólicas se refleja en el arreglo social: en las sociedades industriales contemporáneas, altamente jerarquizadas
y diferenciadas, determinadas fracciones sociales llevan a
cabo los intercambios con la naturaleza mientras en sociedades con menores niveles de organización social y política dicho metabolismo es realizado por todos los miembros
del conglomerado (Toledo 2002).
Los materiales y energía extraídos de la naturaleza por
las sociedades son utilizados de dos formas: como materias primas, las que serán transformadas para su posterior
consumo, o bien como productos (alimentos y otros bienes) para ser consumidos directamente (Toledo 2002).
En ambos casos los excedentes pueden ser intercambiados
mediante el comercio.
Como en todo sistema existe una cierta convergencia
en el comportamiento de los diferentes elementos, donde
la actividad de cada componente depende de sus relaciones con los componentes que lo rodean, estando guiada
o bajo el control de mecanismos de retroalimentación o
regulación y control mutuo de unas partes sobre otras. De
esta forma surge un grado de autoorganización con complejidad específica, donde las relaciones entre los elementos
presentan diferentes intensidades, lo que facilita la percepción de la jerarquía interior del sistema (Antequera 2005).
Para mantener su metabolismo las sociedades transforman los sistemas naturales a fin de incrementar su
utilidad social. Así los ecosistemas agrícolas y pecuarios
que sustituyen a los naturales antes existentes, tienen por
objeto producir la mayor cantidad posible de biomasa
utilizable. En otros casos son destinados a construcción
(Fischer-Kowalski 1998).
En términos auto-organizativos el sistema acopla un
dispositivo generativo, que controla la información y un
dispositivo fenoménico que realiza los intercambios metabólicos interactuando directamente con el entorno. El
primero maneja las variables informativas mientras el otro
mantiene las componentes estructurales del sistema (Antequera 2005).
La organización del sistema es en gradientes, donde
varia la entrada de energía e información y por tanto los
niveles de indeterminación de los componentes, estando

�16 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

unos más abiertos y otros más cerrados y estables. Los
componentes más complejos poseen mayores grados de
libertad que los más simples, donde cada parte se especializa funcionalmente para integrarse a la totalidad, surgiendo un arreglo de componentes estructurales jerarquizados
y diferenciados, ejerciendo uno o varios de ellos como sistemas de control (Antequera 2005).
El metabolismo entre la sociedad y naturaleza establece
diferencias entre el intercambio ecológico y el intercambio
económico. Las unidades de producción rural realizan la
apropiación/producción, actos metabólicos que incorporan en forma de materia, energía, bienes y servicios, insumos ecosistémicos. La distancia que el insumo recorre
durante su circulación, desde su apropiación hasta su consumo, permite reconocer un arreglo espacial de diferentes
sectores sociales y actividades económicas (Toledo 2002).
Los procesos (apropiación, excreción, etc.) que en conjunto conforman el metabolismo de la sociedad con la naturaleza, encuentran cierta representación espacial cuyos
límites se van haciendo menos nítidos conforme nos aproximamos a las sociedades contemporáneas, donde nuevos
fenómenos alteran e incluso disuelven la antigua relación,
altamente correlativa, entre unidad espacial y función
eco-social (Toledo 2002). De manera similar al desvanecimiento espacio-temporal de los límites de la ciudad.
I.1. El Proceso de Metabolización del Espacio
La sociedad en su relación metabólica con la naturaleza es
un organismo que se extiende sobre el medio natural en
gradientes, siendo posible diferenciar dos ámbitos metabólicos: una parte interna cuyo rol consiste en transformar
los insumos que la porción exterior proporciona, nucleada a partir de las ciudades como centros metabólicos de
transformación circulación y una periferia constituida por
“membranas rurales” encargadas de extraer elementos de
la porción externa a dicho organismo (Toledo 2002).
Todos los ecosistemas, incluidos los ecosistemas antrópicos, tienden al aumento de la complejidad y a estadios
más maduros de la sucesión, entendiendo ésta como el fenómeno de ocupación progresiva del espacio que conduce a cambios entre ambiente y comunidad, con acomodo
reciproco de ambos, es decir una secuencia temporal en la
organización de un ecosistema (Rueda 1997). Todos los
ecosistemas presentan partes diferenciadas con diferentes
ritmos de acumulación de materia y energía.
Las modificaciones del ecosistema antrópico no se
circunscriben únicamente espacio urbano, su impacto se
desplaza hacia los ecosistemas exteriores, expandiendo su

actividad en varios niveles, manejando diferentes conjuntos ecosistémicos de diversas formas, reorganizándolos en
función de sus necesidades de subsistencia y desarrollo
(Antequera 2005).
Los ecosistemas antrópicos también manifiestan procesos de sucesión, que implican modificaciones del ambiente. La intensidad espacial de esas intervenciones, su manifestación fenoménica, es similar a la gradiente sucesional
de los ecosistemas naturales y permite establecer ámbitos
o esferas de metabolización del territorio. En términos fenoménicos estas gradientes han sido medidas como grados
de naturalidad (Gilg 2005) y de su opuesto antropización.
La naturalidad es una gradiente desde lo menos natural
hasta lo más natural y viceversa y no como un par binario
donde natural se opone a artificial (Gilg 2005).
Las sociedades en su intento por optimizar los sistemas
naturales producen cambios profundos, tanto intencionados como efectos secundarios. Todos los parámetros relevantes de los sistemas naturales se ven afectados por las
intervenciones de la antropización. Se puede entender la
colonización como una estrategia para garantizar la disponibilidad futura de recursos naturales (Fischer-Kowalski
1998). Los primeros colonizadores del suelo, en cualquier
ecosistema, son oportunistas. Estos abren el territorio y
en general dan paso a posteriores colonizaciones por actividades de mayor especialización y calidad (Rueda 1997).
De manera similar la sucesión antrópica manifiesta una
progresión espacial, una estructura en la distribución espacial de las actividades sociales en el territorio, donde
unas actúan como colonizadoras de nuevos territorios incorporándolos al metabolismo socioeconómico.
El patrón de explotación del territorio y de sus recursos
estará determinado por su fácil descubrimiento, extracción,
procesamiento, distribución y uso. Esto genera una progresión espacio-temporal, donde los recursos mejor localizados
se utilizan primero y sólo cuando no sean suficientes serán
empleados los recursos secundarios (Ricardo 1985).
El proceso de metabolización del espacio es una
transformación territorial antropogénica que en términos fenoménicos consiste en una alteración de los componentes espaciales del territorio. Desde este punto de
vista las actividades y usos son susceptibles de clasificar
metabólicamente en una gradiente con distintas intensidades y características.
Este proceso temporal de transformación del espacio
se origina en las características propias del hombre como
ser técnico, transformador de la naturaleza (Ortega y Gasset 1939). En términos generales depende del aprovechamiento de los recursos, el que será posible proporcional-

�Uso del territorio urbano-rural ... Luis Inostroza Pino / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 17

mente a su accesibilidad y/o viabilidad económica, la que
fluctuará como factor determinante de acuerdo a la técnica disponible para superar a su opuesto: el obstáculo natural. A su vez también estará condicionado por el valor del
atributo para la sociedad, el que a su vez depende del nivel
técnico, del sistema económico y de las finalidades que se
persigan (Ricardo 1985). El proceso de metabolización del
espacio tiene un carácter ecosistémico que opera sobre los
mismos mecanismos sociales de valoración del territorio.
En términos espaciales la ciudad es un sistema que depende de la existencia de ciertos flujos que le permiten
mantener una estructura determinada, la cual va sufriendo
transformaciones que vuelven a incidir sobre estas corrientes de entrada y salida. Este proceso de transformación y
especialización es iterativo y materialmente significa que
producto de tales inputs naturales la ciudad aumenta sus
niveles de organización y complejidad (Rueda 1997).
El ecosistema urbano o antrópico incluye elementos
constitutivos del medio natural: clima, atmósfera, subsuelo, vegetales, animales, etc. También se nutre energéticamente de insumos extraídos de los ecosistemas naturales:
carbón, gas, agua. Estos insumos son absolutamente vitales para el mantenimiento de su metabolismo y confirman su dependencia irrenunciable de la naturaleza, hacen
crecer su complejidad mientras reducen la complejidad
ecosistémica del entorno (Fariña 2006). La ciudad asimila
estructuras de orden de su entorno para generar su propio
orden interno. Como sistema es auto-eco-organizador al
participar el entorno en su organización (Antequera 2005).
I.2. Metabolismo y Uso del Territorio
El territorio es un insumo fundamental para el metabolismo de las sociedades. No sólo como soporte espacial donde
ocurrirán las interacciones económicas, sino como insumo
mismo capaz de explicar –según el estadio de desarrollo de
esa sociedad y las características geográficas de ese contexto– el modelo de crecimiento y expansión económica.
Es generalmente aceptado entre los economistas ecológicos que, junto a los flujos de materia y energía, el uso del
territorio es el tercer recurso natural en importancia como
input para las actividades económicas (Giljum 2003).
El uso y cobertura del suelo son también el núcleo de la
contabilidad de recursos naturales en el Sistema de Contabilidad Integrada Ambiental y Económica (SEEA por
sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas. Por otra parte
los cambios en el uso y cobertura del suelo están siendo
incrementalmente reconocidos como aspectos claves de la
política ambiental en la Unión Europea (Giljum 2003).

Metabolización es la incorporación de territorio –o
parte– al metabolismo social. Este proceso lleva asociado un
cambio antropogénico del espacio, que puede ser intencionado, como la tala de bosques y la urbanización, o no intencionado como la erosión o la pérdida de biodiversidad. Con
todo significa la incorporación de territorio al ecosistema antrópico (Figura 3). El metabolismo social se expande sobre
el territorio en una lógica sucesional, que nucleada en la ciudad, responde tanto a los atributos territoriales circundantes
y su valoración social como a las condicionantes propiamente
económicas que los harán más o menos viables.
La línea temporal marcará la sucesión del ecosistema
como evolución espacio-temporal. Los subsistemas menos
organizados y menos productivos suelen ser puntiformes,
los sistemas más organizados forman retículos que envuelven manchas productivas y explotadas (Rueda 1997). Esta
configuración espacial morfológica permite la caracterización de los estados sucesionales del ecosistema antrópico.
En la gradiente de transformación antrópica del territorio es posible distinguir fenoménicamente cuatro estadios de incorporación de territorio al metabolismo social:
• Urbanización: que corresponde al ámbito urbano
propiamente tal, ciudades y sus hinterlands inmediatos
que manifiestan los grados más altos de modificación
antrópica. El grado de sustitución de elementos naturales por elementos de origen antrópico es casi absoluto, son ambientes completamente artificiales.
• Ruralización: corresponde a las aureolas agrícolas y
agropecuarias de las ciudades, con grados de antropización menores, pero con alto control de los parámetros
ecosistémicos. Se trata de ecosistemas antrópicamente dominados, con modificaciones importantes de los
componentes espaciales los que son sustituidos por
otros de aspecto natural (cultivos, pastizales, etc.) pero
de dependencia metabólica antrópica.
• Apropiación: ocurre con la disminución de los grados
de control del medio natural por el ecosistema antrópico. Se trata de ecosistemas de interfase antrópicamente
dominados-con influencia antrópica. El grado de sustitución de elementos naturales es menor en magnitud
y más concentrado espacialmente, mientras el control-influencia ocurre por sustracción: se toman elementos del ecosistema los que son incorporados como
insumos al metabolismo social.
• Colonización: tal como las colonizaciones en la gradiente de sucesión ecológica se trata de ambientes con
manifestaciones antrópicas puntuales, generalmente
actividades de tipo extractivas fuertemente concentradas. Dada la baja magnitud de la presencia antrópica se

�18 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

perciben como territorios naturales.
Estos estadios metabólicos generan una transición entre los ecosistemas antrópicos, nucleados en las ciudades y
los ecosistemas naturales, donde el grado de antropización
y naturalidad, como funciones inversas, se manifiestan
como gradiente a lo largo de esta sucesión ecológica.
II. Un Sistema de Apropiación de Excedentes Ecológicos
El metabolismo urbano, como proceso que permite a la
ciudad apropiarse de insumos ecosistémicos desde su hinterland, he incluso, desde territorios remotos, tiene efectos
espaciales concretos, los que dependerán por una parte de
las características del territorio en que el sistema urbano se
inserte y por otra parte, del nivel de complejidad social que
el asentamiento haya alcanzado, en términos de su estructuración vertical y horizontal.
II.1. Contexto Geográfico de la Patagonia Chilena: El
Ecosistema de Estepas
La Patagonia es una unidad territorial a escala continental, una enorme porción del extremo sur de América. Este
cono geográfico-climático comienza en el paralelo 41º S
con el desmembramiento continental de la vertiente Pacífica, el umbral norte2, e incluye la cordillera de los Andes
y el extenso territorio trasandino que se extiende hasta el
océano Atlántico, y desde allí en un embudo que termina
en el cabo de Hornos. Dentro de esta enorme unidad geográfica se inscribe la región de Magallanes, territorio político administrativo que limita al norte con los Campos
de Hielo Patagónico3 y al oeste con las más altas cumbres
de la cordillera de los Andes que separan las aguas4 y extendiendo esta soberanía sobre el Estrecho de Magallanes
y la isla de Tierra del Fuego alcanzando el cabo de Hornos
por el extremo sur.
Es un espacio geográfico de enormes contrastes que se
manifiestan claramente en los diferentes ecosistemas, determinados por un clima extremo y asimétrico, como por una
geomorfología compleja, un paisaje abrupto y fragmentado, un rompecabezas de islas, fiordos, canales y montañas, estepas, tundras, bosques y nieves eternas. El principal
factor morfoconfigurante es la cordillera de los Andes que
divide la Patagonia en dos espacios distintos, geográfica y
ecosistémicamente: la vertiente pacífica y la atlántica.
2

3
4

Que corresponde a la región de los Lagos en Chile y a la Provincia de Neuquén
en Argentina.
Una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta.
Divortium aquarium, el criterio de división limítrofe entre Chile y Argentina.

En la región de Magallanes la cordillera se desvía hacia
el occidente dejando el grueso del territorio nacional en su
vertiente oriental –atlántica– y expuesto a la influencia del
clima de las estepas patagónicas, secas y ventosas. La gran
cadena andina actúa como una barrera que retiene en las
secciones occidentales la carga de humedad que traen los
vientos del ámbito oceánico austral y antártico, dejándolos pasar hacia el este y el norte prácticamente desprovistos de humedad (IGM 1983, MOP 1994). Esta vertiente
Atlántica es una enorme pampa que se extiende desde la
cordillera de los Andes hasta el océano Atlántico (Figura
5). Presenta un clima más seco, dado que las grandes masas de aire han dejado parte importante de su humedad
en su paso por las cumbres de los Andes. No obstante
las precipitaciones se presentan todo el año; el agua nieve, y la nieve propiamente tal aparecen en los meses fríos,
desde abril hasta septiembre. Esto, propio del clima de
estepa, origina una cubierta vegetal homogénea, básicamente constituida por formaciones arbustivas bajas (praderas) característica territorial que determina el potencial
ganadero de esta parte del continente (Pisano 1990, IGM
1983, MOP 1994).
La continuidad geográfica de la vertiente oriental es de
origen geomorfológico: producto del arco que hacen los
Andes hacia el océano Pacífico, la parte continental de la
región se desarrolla trasandinamente, en la vertiente atlántica de los Andes. El ecosistema de estepa presente en el
continente y en parte de la isla de Tierra del Fuego (Figura
6) se extiende en un continum hasta Neuquén en Argentina más de 2.000 km al norte. Esta llanura casi plana fue
creada por ventisqueros que, en épocas remotas, bajaban
de la cordillera depositando sedimentos y aplanando la
superficie hasta la costa Atlántica. Durante el cuaternario
esta zona estuvo bajo condiciones de englaciamiento siendo dominantes las formaciones morrénicas. La topografía
presenta valores bajos por lo que el paisaje se encuentra
dominado por las formas planas y onduladas típicas del
modelado fluvio-glacial (MOP 1994).
Esta parte de la región se ubica en el extremo árido-frío de la gradiente climática oeste este que rige la
distribución de la vegetación en el extremo austral de
Sudamérica (Gajardo 1994).
Las precipitaciones son en general inferiores a los 500
mm. (IGM 1983). Fisonómicamente homogéneo, corresponde a una estepa con gramíneas en mechón (coirones), hierbas cespitosas y arbustos bajos (Gajardo
1994), predominando extensas superficies, un paisaje
vegetal de praderas y arbustos. Está fuertemente afectado por el pastoreo, que provoca regresión del coirón
a favor de los arbustos. (MOP 1994). Presenta un im-

�Uso del territorio urbano-rural ... Luis Inostroza Pino / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 19

portante número de lagunas, humedales y vegas de variados tamaños donde es frecuente la presencia de una
alta biodiversidad de aves.
II.2. La Evolución Espacial de la Actividad Ganadera
El proceso de ocupación económico-ganadera de la estepa
patagónica fue total, alcanzando la totalidad del ecosistema, su única frontera fue la cordillera de los Andes.
El proceso de expansión territorial fue lento en un comienzo pero vertiginoso una vez instalado. Hacia 1905 la
ocupación ganadera se había extendido sobre parte importante del ecosistema de estepa. Este proceso de ocupación
sigue un patrón concéntrico –modelo ricardiano– donde
primero se ocupan las tierras más aptas y así en anillos
sucesivos cuyo núcleo es la ciudad matriz, centro de acumulación que se especializa y aumenta su complejidad en
virtud de la expansión territorial de la actividad.
Un segundo alveolo de ocupación aparece tempranamente hacia el norte en el seno de Última Esperanza dando origen en 1904 a la ciudad de Puerto Natales como
centro de servicios ganaderos5 (Martinic 1992). Este patrón de aperturas y ocupación territorial será determinante en la configuración de la conectividad territorial: la ruta
9, principal eje de la accesibilidad terrestre regional, es un
camino ganadero que surge como conector natural entre
las diferentes áreas de explotación. Esta columna vertebral
ganadera es el patrón espacial que estructura el sistema de
asentamientos humanos de la región de Magallanes.
El umbral de ocupación de la ganadería tuvo como límite las faldas de la cordillera de los Andes donde termina
el ecosistema de estepa y comienza el de bosque andino
patagónico (Figura 9). En su afán expansionista la presión
de la ganadería sobre este límite se manifestó mediante la
quema de bosques a fin de incorporar nuevos territorios.
II.2.1. El Patrón de Poblamiento Ganadero
El poblamiento de la Patagonia comienza en 1843 con la
instalación del fuerte Bulnes en la Punta Santa Ana, decisión
geopolítica del gobierno de turno a fin de tener el control del
tráfico marítimo en el Estrecho de Magallanes. Tres años después se trasladaría 60 km hacia el norte dando origen al primer asentamiento humano permanente: la ciudad de Punta
Arenas, capital del futuro desarrollo de la Patagonia.
Si bien la población rural aumentó de manera considerable durante este periodo, nueva mano de obra para
la floreciente actividad ganadera, el crecimiento demo5

Fundada oficialmente en 1911.

gráfico de Punta Arenas fue siempre mayor (Figura 10).
Se asentaba una forma de utilización del territorio. Así la
revolución ganadera fue además de un proceso de ocupación antrópica del territorio un proceso de especialización
y aumento de complejidad de su centro de comando: la
ciudad de Punta Arenas.
El comportamiento demográfico fue un sin precedentes, tanto por el notable incremento poblacional como por
la inmigración extranjera, principalmente de Europa. Las
tasas de crecimiento poblacional del periodo son las más
altas registradas desde la fundación de la ciudad y jamás se
volvieron a repetir (Figura 10). Este crecimiento poblacional es directamente proporcional a la expansión territorial
de la actividad (Figuras 8 y 9) y al crecimiento del ganado
(Figura 11). Ovejas y personas se incrementaron a ritmo similar: las primeras ocuparon la totalidad de la estepa mientras las segundas complejizaron el centro de comando.
La atomización de la propiedad fue escasa, predominando el latifundio en grandes predios de arrendamiento,
dejando la pequeña propiedad rural restringida a los terrenos ubicados en las inmediaciones de la ciudad matriz,
entre el río Tres Brazos y Chabunco.
Este patrón de poblamiento fue determinado por la
actividad ganadera. La alta primacía de la capital regional sobre el resto de la estructura urbana ejerciendo como
centro de control sobre un amplio territorio escasamente
atomizado constituye un patrón de ocupación territorial
determinado por el funcionamiento ganadero. El sistema
de asentamientos humanos de Magallanes no sólo se origina en la ganadería sino también es funcional a ella.
Más allá de la influencia de la accesibilidad marítima
en el patrón de poblamiento, donde los principales centros
urbanos: Punta Arenas, Porvenir, Puerto Natales y Puerto
Williams se originan y vinculan por mar, es la utilización y
explotación de la estepa el rasgo que ha sido determinante
de la configuración actual de la estructura territorial.
II.3. La Metabolización de la Estepa
Al analizar la base económica de las ciudades es posible
ver que en el origen, como localización, esta se sustenta
en unos pocos tipos de explotaciones sobre las cuales se
construye el círculo virtuoso de la división del trabajo, el
crecimiento y la prosperidad que culmina en la terciarización: ciudades capaces de apropiar insumos materiales
y energéticos de lejanas latitudes. Sin embargo el alcance
espacial del uso antrópico del medio natural, sus efectos
e influencias presenta dificultades metodológicas para su
establecimiento. El grado de antropización del territorio,

�20 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

la intensidad de su utilización por la sociedad no siempre
manifiesta rasgos fenoménicos evidentes. Las clasificaciones cartográficas del territorio recurren a la cubierta vegetal, criterio que no refleja el grado de apropiación humana
que significan. De esta forma en la práctica se clasifican
como naturales territorios sólo en consideración de esas
manifestaciones fenoménicas –como fenosistema– soslayando los procesos que subyacen y las a veces imperceptibles transformaciones humanas –como criptosistema6.
En esta percepción la región de Magallanes aparece
todavía como un territorio virgen y natural. Sus habitantes lo consideran un territorio prístino que se extiende en
un continum más allá del reducido ámbito de las ciudades. Un territorio ganadero que parece natural, de relativa belleza7 y muy bajo grado de intervención donde las
transformaciones antrópicas existentes: construcciones,
caminos, asentamientos ganaderos, incluso ciudades, etc.,
parecen insignificantes frente a la inmensidad del territorio. Sin embargo las alteraciones antrópicas existen a
pesar de permanecer soslayadas en la inmensa vastedad
Patagónica: casi la totalidad del ecosistema de estepa está
sufriendo un proceso de erosión de origen antropogénico, mismo que deriva de esas formas de explotación. Esta
relación aparece con claridad al analizar las relaciones
metabólicas entre estepa y sociedad.
En el metabolismo de la sociedad sobre el territorio
existe una cadena o flujo metabólico que conecta un stock
ecológico preexistente, el coirón de la estepa patagónica
inicio de la cadena productiva, con el stock final como
excedente en el sistema urbano, como acumulación de
capital fijo: la arquitectura. En su recorrido el flujo ecológico (flechas negras) que se origina en un capital biótico
acumulado por el medio natural es apropiado e incorporado al ecosistema urbano por la ganadería, actividad que
lo transforma en flujo económico (flechas rojas). El excedente de la actividad solventa la aparición de la arquitectura como expresión de riqueza8. A su vez el crecimiento
demográfico y el aumento de los niveles de organización,
como procesos sociales, presionan a la actividad ganadera
(línea roja segmentada). En todo el proceso la actividad está
produciendo efectos antrópicos que se acumulan en el medio
ambiente (flechas azules), aun cuando no sean evidentes, los
6

Siguiendo la definición de González-Bernáldez, 1981, Ecología y Paisaje, Madrid, Editorial Blume.

7

De acuerdo con la definición del convenio europeo de paisaje la estepa es un paisaje cultural (Consejo de Europa 2000). La valoración explicita de este territorio
como paisaje cultural también aparece en algunos trabajos como Garcés 2009.

8

La arquitectura como epifenómeno social habitualmente se asocia a los niveles
de desarrollo de las culturas y por ende a la importancia y magnitud de sus
excedentes (Tainter 1988).

que se incrementan proporcionalmente a los aumentos en la
presión que ejerce la sociedad sobre la actividad.
Desde el punto de vista metabólico, sin restar importancia a las transformaciones intermedias, la relación fundamental entre sociedad y naturaleza aparece con claridad
en el inicio y término de la cadena: el excedente ecológico
explica el excedente urbano. La espléndida arquitectura
de Punta Arenas, que como expresión de prosperidad social sorprende, esta metabólicamente conectada con el
coirón9, son principio y fin de la misma cadena productiva. Como flujo metabólico el excedente es ecológico en su
origen y social en su evolución.
A pesar de la gran concentración poblacional el patrón de utilización del territorio es extensivo. La primera
apropiación ocurre sobre la estepa a través de la ganadería.
La generación de pequeñas unidades espaciales autosuficientes, las estancias ganaderas, permitió la explotación
extensiva de un territorio que permaneció aparentemente en estado natural por más de cien años. Sin embargo
el ecosistema de estepas esta antrópicamente dominado,
se trata de una apropiación antrópica del medio natural,
como función de comando, que con base en la ciudad
matriz –Punta Arenas – explota un enorme territorio.
La explotación ganadera estuvo determinada por su
fácil descubrimiento y utilización en una oleada expansionista que originó la época de oro. Fueron utilizados primero los recursos mejor localizados y cuando éstos no fueron suficientes se incluyeron territorios secundarios. Una
vez incorporada la totalidad de la estepa al metabolismo
socioeconómico regional la única alternativa de sobrevivencia de la actividad era intensificar las tasas de explotación. Esto ocurrió mediante dos procesos: la atomización
de la propiedad, la que comenzaría con el término de los
arrendamientos y también a través del aumento de la carga animal (animales/hectárea).
III. Efectos Territoriales: La Erosión de la Pampa
La ganadería extensiva cimentada sobre los atributos de
la estepa tendría graves consecuencias en el territorio producto de la utilización intensiva de las praderas naturales.
Estos efectos constituyen la esencia misma que explica el
explosivo desarrollo de la actividad en sus primeras etapas
y el vertiginoso desarrollo urbano de Punta Arenas. Los
procesos de alteración ecológica producidos por las primeras ocupaciones humanas, de los colonizadores, liberan
la energía almacenada, lo que da lugar a una engañosa
exuberancia de vida vegetal y animal tanto silvestre como
9

Coirón es la especie arbustiva más común de la estepa magallánica (Gajardo 1994).

�Uso del territorio urbano-rural ... Luis Inostroza Pino / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 21

doméstica. Tales liberaciones de capital biótico enmascaran o posponen las consecuencias negativas de tal
violencia (Leopold 1966).
Según este alcance ecológico el ciclo de inicial de abundancia de la ganadería extensiva en la región, sería la liberación y consumo acelerado de stocks ecológicos acumulados por centurias y cuyo agotamiento se manifestaría en
términos de erosión. Este consumo acelerado de ahorros
ecológicos es el caldo de cultivo para otras alteraciones y
degradaciones como el sobrepastoreo, que aparece como
un efecto inercial de la pérdida de importancia relativa de
la actividad, sumada al agotamiento del recurso pastoril.
Probablemente el pastizal original se veía como un
pastizal alto y cerrado. Por efecto del sobrepastoreo selectivo fueron perdiendo vigor y capacidad de recuperación
año tras año cediendo el espacio a especies consideradas
malezas de hoja ancha y crecimiento en roseta pegada al
suelo, o a arbustos rastreros y en casos extremos suelo
desprovisto de vegetación.10
El sobrepastoreo se produce cuando la cubierta vegetal
es consumida con demasiada intensidad, alta frecuencia
o en época equivocada (inicio del crecimiento). Al disminuir la cubierta vegetal los suelos quedan expuestos a la
acción erosiva del viento. Esto ha producido que el ecosistema de estepas manifieste niveles de homeostasis muy
bajos, con incrementos en los procesos erosivos cerrando
un círculo vicioso (SAG 2004).
En la época de oro ganadera la carga animal promedio
no superaba 0,4 animales por hectárea (Martinic 1992).
La recomendación del Servicio agrícola ganadero en orden a evitar la erosión es clarificadora: La decisión más
importante, en este tipo de ecosistemas frágiles, es la determinación de la carga animal (SAG 2004). Las cargas animales existentes indican la crisis de la actividad la que está
siendo traspasada al territorio, sobre el cual aumentan las
presiones. El recurso ecológico es sobre explotado como
estrategia de sobrevivencia que permita enfrentar la pérdida de rendimientos de la actividad. Ganadería y erosión,
su efecto territorial, se han expandido a la totalidad de la
estepa. Los postrimeros efectos de una actividad en decadencia, que acaba no sólo el atributo que le dio origen
sino un ecosistema completo.
El auge de la actividad ganadera, la época de oro, se
manifiesta durante el periodo de mayor crecimiento de la
masa ovina, cuando la pendiente de la curva es positiva
en su fase exponencial desde 1886 hasta 1920, es decir
durante el período de expansión caracterizado por la constante incorporación de nuevos territorios a la explotación.
10

SAG 2004, página 23.

Es también en este periodo cuando la ciudad matriz experimenta su mayor y más importante desarrollo urbano.
En el éxito inicial de la actividad hay tres factores jugando un rol fundamental: disponibilidad de nuevos territorios, stocks ecológicos disponibles en esos nuevos territorios y aumento de la masan ovina, justificada en los dos
factores anteriores. Sin embargo territorio y stocks tienen
un límite que finalmente afecta la curva de crecimiento
de la masa ovina. A partir de ese punto la masa ganadera
entra en fase de fluctuaciones que indican el comienzo del
ciclo de rendimientos decrecientes, donde se ha alcanzado
la saturación. La curva de crecimiento poblacional de la
masa ovina es logística con fases de cambio. Para sobrevivir, mantener la competitividad del sector, la alternativa
ha sido la sobreexplotación de la estepa.
Hacia 1920 la ganadería concentraba el 50% de la
mano de obra y hacia 1923 el 94% de las exportaciones
correspondió a derivados de dicha actividad. Dos décadas
después las exportaciones ganaderas habían caído a niveles marginales y la actividad ganadera en conjunto con
la agrícola, no empleaban más del 17% de la población
(Martinic 1992).
IV. El Efecto Metabólico en la Ciudad Matriz
La categoría, el despliegue arquitectónico, la relevancia de
la arquitectura decimonónica chilena es un reflejo de la
pujanza económica de los comienzos de la república, originada en el reciente acceso a numerosos, nuevos y abundantes recursos naturales y que también se inscribe en las
dinámicas propias de las ciudades que las originaron.
Sin embargo en el imaginario del país, Punta Arenas es
sólo una pequeña ciudad al sur de Puerto Montt. No tiene
ningún rol en la historia oficial de Chile. En ese contexto
sorprende el primer encuentro con la ciudad más austral
del mundo. Básicamente por la calidad de la arquitectura
del centro histórico, la plaza principal, el cementerio y la
gran cantidad de edificios patrimoniales. En algunos casos
se trata de edificios de categoría sólo comparable con la
arquitectura mayor de lejanas metrópolis como Santiago
o Buenos Aires, a más de 3.000 km de distancia. Edificios
que por su ubicación en los rigores climáticos de la Patagonia sorprenden a quienes los encuentran por primera vez.
La época de oro ganadera tuvo efectos sociales y económicos persistentes en el tiempo. La prosperidad de Punta
Arenas está indexada al éxito económico de la ganadería
extensiva. Este esplendor ganadero se materializa físicamente en el espacio urbano. La burguesía magallánica,
inspirada en su cuna natal Europa construye una ciudad

�22 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

para perdurar, un halago a sí misma, para validarse, para
ostentar, a través de obras de carácter privado y valor individual. La sociedad ganadera se caracteriza por ser un
colectivo social que fue capaz –mucho más que otras del
resto de país– de dejar plasmada con vehemencia toda su
impronta en la ciudad, en una pléyade de magnificas obras
arquitectónicas que en su gran mayoría se han conservado.
La Aristocracia no necesita del pasado… Quien más
estima los pergaminos y las ejecutorias es quien no los
tiene. El eclecticismo arquitectónico fue un despliegue,
muchas veces empalagoso, de títulos de nobleza recién
adquiridos, demasiado frescos. La nueva y poderosa burguesía los exhibió con esa falta de pudor y de medida
propia de los nuevos ricos.11
El pequeño poblado se transformó en ciudad al amparo de la clase burguesa, la elite magallánica fuertemente
ligada a Europa que gustaba de la elegancia, el lujo y la
buena vida y que pronto comenzó a imprimir este sello en
los principales espacios urbanos.
La ciudad burguesa en sus centros representativos, en
sus zonas residenciales de alto nivel social, expone estos
valores en estructuras estables y coherentes, en arquitecturas que, por encima de otro designio, quieren hacer valer
y afirmar su dignidad.12
Punta Arenas pese a su excentricidad geográfica posee
uno de los patrimonios arquitectónicos más concentrados
y mejor conservados de Chile. El 80% de las 45 manzanas
del centro histórico posee al menos un edificio de características patrimoniales. El 30% de la superficie neta del
casco histórico, 12 de las 39 ha totales, posee algún valor
patrimonial. Toda esa relevancia arquitectónica obedece a
fuerzas sociales en una época de incomparable esplendor
económico, una época de oro que imprime su sello distintivo en el centro de la ciudad, un despliegue arquitectónico burgués que manifiesta una enorme transformación social, la hegemonía de esta ciudad sobre toda la Patagonia,
la impresionante riqueza que se acumuló, el revuelo social,
la sociedad pujante. La sorpresa viene de la contradicción:
¿Cómo es posible esta ciudad aquí, al sur del sur del mundo, alejada de todo y de todos?
Entre 1891 y 1895 se construyeron las edificaciones
de los acaudalados pioneros, Sara Braun, Mauricio Braun,
José Menéndez y otros. Se trajeron arquitectos, planos y
materiales de la mejor calidad, muestra típica de la maestría industrial y artesanal de la Belle époque europea. El
resto de la ciudad actúa por imitación y se construyen una
serie de edificaciones de similares características.
11
12

Chueca, página 184
op. Cit. página 183.

Un legado físico y material de la época de oro ganadera, toneladas de sedimento arquitectónico originados
en stocks ecológicos acumulados durante centurias en
la pampa, apropiados y transferidos al metabolismo social en un par de décadas.
V. Conclusiones
Las localizaciones urbanas obedecen en la gran mayoría
de los casos a criterios de explotación de la naturaleza claros y explícitos, donde la mayor abundancia de recursos
naturales explica los niveles de prosperidad de los asentamientos humanos. Los campamentos mineros que desaparecen una vez agotado el mineral que los originó son
un excelente ejemplo. El metabolismo urbano permite
entender los asentamientos humanos en términos de su
base económica, su existencia, volumen, características y
capacidad de generar excedentes y las formas en que esos
excedentes se acumulan.
La Patagonia es un territorio cuyas características ecológicas, sumadas a la capacidad social de apropiación de
naturaleza, explican la prosperidad urbana y social de su
principal centro urbano, expresada en una de característica
epifenoménica primordial del desarrollo: la arquitectura.
Los usos antrópicos tienen innumerables efectos, muchos de los cuales pasan desapercibidos o permanecen en
estados latentes hasta que una vez desencadenados evolucionan incrementalmente en curvas difícilmente controlables (Myers 1995). El caso de la ganadería extensiva es
un buen ejemplo: aún hoy en día el territorio ganadero
parece natural, de relativa belleza y muy bajo grado de
intervención. Las transformaciones antrópicas existentes: construcciones, caminos, asentamientos ganaderos,
incluso ciudades, etc., parecen insignificantes frente a la
inmensidad territorial. Sin embargo, casi la totalidad del
ecosistema de estepa está sufriendo un proceso de erosión
de origen antropogénico, mismo que deriva de esas formas de explotación. Esta relación aparece con claridad al
analizar las relaciones metabólicas entre estepa y sociedad.
El metabolismo de la sociedad sobre el territorio se
puede entender como una cadena o flujo que conecta el
stock ecológico preexistente, el coirón de la estepa patagónica inicio de la cadena productiva y el stock final
como excedente en el sistema urbano, como acumulación de capital fijo: la arquitectura. En su recorrido el
flujo ecológico que se origina en un capital biótico acumulado por el medio natural es apropiado e incorporado al ecosistema urbano por la ganadería, que lo transforma en flujo económico. El excedente de la actividad
solventa la aparición de la arquitectura como expresión

�Uso del territorio urbano-rural ... Luis Inostroza Pino / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 23

de riqueza. A su vez los procesos sociales de crecimiento
demográfico y aumento de los niveles de organización,
presionan a la actividad ganadera. En todo el ciclo, la
actividad está produciendo efectos antrópicos que se
acumulan en el medio ambiente, aun cuando no sean
evidentes, los que se incrementan proporcionalmente
a su crecimiento.
Desde el punto de vista metabólico, sin restar importancia a las transformaciones intermedias, la relación fundamental entre sociedad y naturaleza aparece con claridad
en el inicio y término de la cadena: el excedente ecológico
origina el excedente urbano. La espléndida arquitectura
de Punta Arenas esta metabólicamente conectada con el
coirón, son principio y fin de la misma cadena productiva.
Como flujo metabólico el excedente es ecológico en su
origen y social en su evolución.

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�Los municipios periféricos ... Jesús Humberto Montemayor B. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 25

Los municipios periféricos de Ciénega de Flores y General
Zuazua en la metrópoli de Monterrey: una manifestación
de la inopia en la movilidad urbana
The peripheral municipalities of CiEnega de Flores and General
Zuazua in the metropolis of Monterrey: a manifestation of the
poverty in urban mobility
Jesús Humberto Montemayor Bosque1

Resumen
El artículo presenta la insuficiencia en la movilidad urbana
de los usuarios del transporte público en los municipios periféricos de Ciénega de Flores y General Zuazua localizados
en el perímetro norte del área metropolitana de Monterrey,
provocada en buena medida por un crecimiento acelerado
no previsto. Para establecer la valoración se utiliza una técnica de contrastación, fundamentada en las características del
traslado: frecuencia, velocidad, distancia y tiempo, entre la
situación actual de la movilidad -la realidad- y la situación
deseada denominada -la idealidad-. Para obtener los insumos
y efectuar esta comparación se aplican dos encuestas a los
usuarios del transporte público de la zona de estudio, una de
origen-destino reflejo de la realidad y otra de percepción para
construir la realidad. Se identificó un problema significativo
en el indicador tiempo, considerado el más valioso por los
habitantes de la zona.
Palabras clave
Crecimiento urbano, movilidad urbana, accesibilidad,
proximidad.

1

Abstract
The article presents the insufficiency in the urban mobility
of the users of the public transport in the peripheral municipalities of Cienega de Flores and General Zuazua located
in the northern perimeter of the metropolitan area of Monterrey, caused in good measure by an accelerated growth not
foreseen. To establish the assessment, a contrasting technique
is used, based on the characteristics of the transfer: frequency, speed, distance and time, between the current mobility
situation -the reality- and the desired situation called -the
ideality-. To obtain the inputs and make this comparison,
two surveys are applied to public transport users in the study
area, one of origin-destination reflecting reality and another
of perception to build reality. A significant problem was
identified in the time indicator, considered the most valuable
by the inhabitants of the area.
Keywords
Urban growth, urban mobility, accessibility, proximity.

Docente e investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, doctor en Filosofía con orientación en Arquitectura y
Asuntos Urbanos por la UANL. Correo electrónico: jhmontemayor@gmail.com

�26 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

I. Introducción
El presente escrito retoma un antiguo problema, las limitaciones de la movilidad urbana en la periferia de las zonas
metropolitanas, en este caso se estudian los municipios
de Ciénega de Flores y General Zuazua ubicados en el
perímetro norte del área metropolitana de Monterrey. En
primera instancia se revisa el proceso de crecimiento poblacional en estos municipios a partir del nuevo milenio, originado principalmente por una migración intra-metropolitana, revisando las causas y consecuencias predominantes
de este crecimiento acelerado, en relación a la movilidad.
Posteriormente se analiza el término movilidad urbana,
un concepto con una gran diversidad de matices, que es
pertinente aclarar para su total entendimiento como componente esencial de la ciudad. Para la comprensión y sobre
todo su aplicación en la praxis la movilidad urbana se estudia a partir de: los elementos que la integran, qué la origina
y cómo se consigue. A continuación, se realiza un estudio de
diagnóstico pare entender la situación real de la movilidad
urbana enfocándose al transporte público, pero la intención
no se limita a establecer solo una problemática, sino a hacer
partícipe a la población en la comprensión de esta situación,
y, sobre todo, considerar al habitante como parte de la solución permitiendo que se manifieste y defina un panorama
deseado o ideal en cuanto a la movilidad urbana.
Como colofón, en base a indicadores vinculados al
traslado como distancia, velocidad, tiempo y frecuencia se
expone la realidad de los habitantes de esta zona periférica
manifestando un detrimento significativo en la movilidad
urbana, lo cual los limita a acceder a las preeminencias
que ofrece la ciudad. La solución es compleja e incluye un
cambio de paradigma donde se procure no moverse, o por
lo menos evitar los prolongados viajes y la disminución de
los desplazamientos.
II. El crecimiento acelerado de los municipios de Ciénega de Flores y General Zuazua
Los municipios de Ciénega de Flores y General Zuazua
localizados en la periferia norte del Área Metropolitana de
Monterrey (mapa 1), aproximadamente a 30 kilómetros2
del centro metropolitano han manifestado un crecimiento
poblacional significativo a partir del nuevo milenio. La
población total en Ciénega de Flores en el 2000 era de
11,2043 habitantes, incrementándose a 42,715 habitantes

para el año 2015, con una tasa anual de crecimiento de
9.33%. En el caso de General Zuazua la población pasó
de 6,033 habitantes en el 2000 a 67,294 habitantes en el
2015, un incremento poblacional de 61,261 habitantes en
15 años, con una tasa anual de crecimiento del 17.44%,
siendo el municipio de la región periférica de la metrópoli
de Monterrey con la mayor tasa de crecimiento anual, el
segundo es Pesquería con una tasa de 14.58%.
Mapa 1. Ubicación de los municipios de Ciénega de Flores y
General Zuazua.

Fuente: elaborado por el autor de la presente investigación en ARCGIS.

Este incremento acelerado en la población transformó
la estructura urbana en ambos municipios, rebasando las
disposiciones normativas de los Planes de Desarrollo Urbano, en primer lugar, debido a que los cuantiosos nuevos
habitantes requerían una cantidad considerable de equipamientos y servicios para satisfacer sus necesidades y el
segundo aspecto es la construcción de viviendas nuevas4,
17,661 en el municipio de Ciénega de Flores y 28,0215
en General Zuazua, ya que los noveles fraccionamientos
modificaron la morfología espacial al incorporar, en un
periodo de 15 años, extensas áreas urbanas.
Un punto importante es el proceso migratorio que ocasionó el acelerado crecimiento poblacional en ambos municipios. El Plan de Desarrollo Urbano Región Periférica
(2009: 206) establece que “la zona con mayor atracción
migratoria municipal es la Zona 2, (El Carmen, Salinas
Victoria, Ciénega de Flores y General Zuazua) atrayendo al 49.23%, de las cuales, el 78.31% provienen de algún
municipio de la Zona Metropolitana de Monterrey”, con
4

2
2

Las cabeceras municipales.
La fuente de los datos estadísticos poblacionales son los censos y la encuesta
intercensal de población y vivienda, INEGI.

5

En el periodo 2000-2015. Fuente: Agencia para la Racionalización y Modernización del Sistema de Transporte Público de Nuevo León. Enero 2018.
Solo el fraccionamiento Real de Palmas en General Zuazua cuenta con 13,564
viviendas y abarca 272 hectáreas.

�Los municipios periféricos ... Jesús Humberto Montemayor B. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 27

esto queda claro que el crecimiento se debió principalmente
a la migración interna, de orden intra-metropolitana.
La migración interna se origina principalmente por la
desigualdad económica, en la misma ciudad o en la región
(Singer, 2003); en el caso de la migración intra-metropolitana, esta desigualdad conlleva a un estancamiento en el desarrollo socioeconómico de ciertos grupos de la población,
incluso va minando sus expectativas económicas, con el
tiempo estos grupos ya no pueden acceder al suelo o vivienda en la zona urbana, por rebasar sus posibilidades de ingreso y capital, viéndose obligados a buscar vivienda accesible
a sus posibilidades6, finalmente las viviendas que quedan a
su alcance económico se encuentran lejos de todo, precisamente, en la periferia de la metrópoli (Bazant, 2001).
Este crecimiento acelerado generado por la necesidad
de vivienda, además propicia la dispersión, como lo señala Pozueta (2000: 31) “el proceso de dispersión coincide
con cambios en las características de la demanda residencial, con un incremento importante de viviendas de tipo
unifamiliar, en sus diversas categorías, con jardín privado
asociado a la vivienda”; esto favorece. un crecimiento de
índole horizontal; aunado a esto debe señalarse que un
poco más del 15% de la población de estos municipios
tiene un ingreso menor a 2 salarios mínimos mensuales
(tabla 1) condición que sitúa a esta población en una posición socioeconómica adversa.
Estas nuevas zonas urbanas ubicadas en la periferia se
encuentran en desventaja en relación a la distancia a las
que se localizan las amenidades que ofrece la metrópoli
consolidada, manifestando un estado de desigualdad en
el acceso a las oportunidades que convida la gran ciudad.
Esto tiene una relación con lo que establece Quiroz (2003),
que en la ciudad latinoamericana cohabitan dos ciudades
paralelas, una ciudad que brinda todas las oportunidades
y beneficios a sus habitantes y otra conformada por barrios
precarios en franca inferioridad con respecto a la anterior.
Tabla 1. Distribución porcentual según el ingreso por trabajo, considerando la población ocupada.

Fuente: Encuesta intercensal 2015 de INEGI.
Se expresa en salario mínimo mensual (s.m.).
Incluye a la población ocupada que no recibe ingresos.
6

Incluso sacrifican la cercanía con las fuentes de trabajo, esta es una de las razones por la cual se efectúan los largos traslados en Monterrey, tanto de la
periferia al centro metropolitano como al otro extremo de la ciudad.

III. La movilidad urbana
El término de la movilidad tiene una gran diversidad de
connotaciones que responden a distintos ángulos o dimensiones: como un valor, un derecho7, una capacidad,
un capital social (Orfeuil, 2004; Ascher, 2005; Le Breton, 2005; Kaufman, 2008). Por ejemplo, la encuesta de
movilidad de las personas residentes en España-MOVILIA la define como: “una estrategia que utilizan las
personas para organizar su actividad diaria y que tiene
como objetivo principal conseguir la mayor eficiencia
en el uso de las distintas infraestructuras de transporte” (citado en Mataix, 2010: 17) aquí se enfatiza el
modo de transporte.
El Borrador 15/012009 de la Estrategia Española de
Movilidad Sostenible define la movilidad como “el conjunto de procesos y acciones orientadas a desplazar personas y bienes en el territorio para acceder a actividades y
servicios” (citado en Mataix, 2010: 17); la visión anterior
se enfoca al motivo de trasladarse y a lo que se requiere
para este fin. La Ley General de Asentamientos Humanos,
Ordenamiento territorial y Desarrollo Urbano (2016: 4)
define movilidad como “capacidad, facilidad y eficiencia
de tránsito o desplazamiento de las personas y bienes en el
territorio, priorizando la accesibilidad universal, así como
la sustentabilidad de la misma”; en esta definición normativa prevalecen valores y principios.
Se podría seguir explorando el concepto desde diversos
enfoques, pero la finalidad es la clarificación del mismo
para su comprensión y aplicación, por consiguiente, la definición de Mataix (2010:11) se considera la más acertada: la movilidad urbana “se identificaría con la capacidad
y/o posibilidad de moverse en la ciudad” ya que resume
y engloba la esencia del vocablo. La noción de movilidad
urbana ahora es clara, radica en la capacidad o posibilidad
de trasladarse con total libertad, sin condicionantes o impedimentos, por la ciudad.
La movilidad urbana se integra por tres elementos o
componentes; el primero la infraestructura vial8: calles,
avenidas y pasos a desnivel, es decir el espacio por donde
se mueve el habitante, denominado por consecuencia por
la presente investigación como unidad espacial; el segundo componente es la forma o el modo en que te mueves9,
identificado como unidad de movimiento; el tercero es
7
8

9

Artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Incluye la infraestructura del transporte urbano como: rieles o vías del metro, estaciones, paradas de autobuses, carriles exclusivos, terminales y centrales
multimodales.
Se refiere al modo de transporte, considerando todas las posibilidades, los no
motorizados, motores, masivos, particulares público y privado.

�28 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Figura 1. La movilidad urbana.
Fuente: elaborada por el autor de la presente investigación a partir de Mataix (2010).

la persona que realiza el movimiento10 designado como:
unidad movilizada.
Para entender integralmente la movilidad urbana es
necesario comprender su génesis, por qué se precisan mover las personas, que es lo que genera este movimiento,
el motivo o la exigencia de moverse es: realizar o cumplir
con una actividad; si la misma es imprescindible se convierte en una necesidad por ejemplo trabajar o estudiar,
estas actividades son las que generan la mayoría de los viajes ya que son prácticamente diarios y “obligatorios”; si la
actividad está enfocada a adquirir un bien o conseguir un
servicio entonces se vuelve un requerimiento como ir de
compras, ir al doctor o pagar el gas o el agua, estas actividades siguen en jerarquía, no necesariamente se realizan
todos los días pero se requieren hacer con cierta periodicidad; por último están las actividades que cubren un
satisfactor como ir al cine, salir con amigos o cenar con la
familia; estos viajes son los menos frecuentes.
Si la movilidad urbana se refiere a la capacidad o potencial de moverte con total libertad en la ciudad, la accesibilidad y la proximidad, se convierten en factores clave
para conseguir la propia movilidad. La Real Academia
Española define accesibilidad como “cualidad de accesible”; la definición del glosario de términos de Los Planes
10

En el caso del transporte público masivo se refiere al usuario de este modo
de transporte.

Integrales de Movilidad implementados sobre todo para la
Ciudad de México (Medina et al, 2012: 107) establecen
que la accesibilidad es “la facilidad de dirigirse y llegar a
diferentes destinos”.
Martínez y Moreno (2014: 2) en su documento Accesibilidad, Movilidad y Transporte Sostenible vinculan el
término al lugar, al plantear que la accesibilidad “indica la
facilidad con que los miembros de una comunidad pueden llegar a un lugar”; las anteriores definiciones tienen
un concepto en común relacionado con la facilidad de
llegar a un sitio. Por consiguiente, la accesibilidad se podría definir para su entendimiento como: el grado o nivel
máximo de posibilidad o capacidad que tiene el individuo
o colectivo de cumplir una actividad en un espacio determinado, por lo tanto, el fin de la accesibilidad es facilitar
la conexión con la actividad a desarrollar.
La proximidad es más fácil de explicar y entender se
trata de un término relacionado con el recorrido, se describe como la disminución de la distancia entre el origen y el destino (Mataix 2010), está claro que el término
contempla el acercamiento entre el inicio y el final del
viaje, consecuentemente para fines prácticos la presente
investigación define proximidad como: la disminución de
la distancia entre el inicio del traslado y el lugar de destino; tanto la accesibilidad como la proximidad están directamente ligadas, incluso desde la praxis la proximidad
forma parte de la accesibilidad. En la figura 1 se indican a

�Los municipios periféricos ... Jesús Humberto Montemayor B. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 29

manera de resumen los elementos, la forma de conseguir
o lograr la movilidad y el propósito básico de la misma.

Mapa 2. Ubicación de lo puntos de origen y destino resultado de
la encuesta.

IV. La realidad de la movilidad urbana en los municipios
de Ciénega de Flores y General Zuazua
Para establecer la situación actual de la movilidad urbana en estos municipios periféricos y determinar un statu
quo para definir su realidad11 es imprescindible conocer
el comportamiento de los traslados en el lugar. Para conseguir esta valiosa información se realizó una encuesta de
origen-destino, 390 en total, a los habitantes que más padecen el escenario del distanciamiento a la zona metropolitana de Monterrey, los usuarios del transporte público.
La encuesta origen-destino permitió localizar los puntos de inicio y fin de los viajes (mapa 2), de esta ubicación
geográfica se desprende la distancia de los viajes y la velocidad promedio en el recorrido, también se obtuvo el
tiempo de traslado, así como el motivo y la frecuencia de
los desplazamientos. A la par se aplicó una encuesta de percepción a los propios usuarios del transporte público para
hacerlos partícipes en la construcción de una situación deseada en relación a la movilidad urbana, a través de esta última se pretendía establecer, según la opinión de los usuarios
cuáles eran las características de un traslado óptimo y que
factores consideraban de mayor importancia al desplazarse.
Con la información recabada se elaboró una base de
datos12 que permitió identificar las características de los
traslados de los usuarios del transporte público y definir
la situación actual de la movilidad urbana enfocada a este
modo de transporte13. En el mapa 2 se aprecia que los
puntos de origen (en color verde) se localizan principalmente en una franja al centro de los municipios estudiados donde se encuentran las zonas habitacionales de clase media-baja y baja. Aunque hay una dispersión de los
puntos de destino (en color rojo) es posible distinguir tres
zonas de concentración, el centro del municipio de San
Nicolás, el centro metropolitano y el centro del municipio
de Apodaca, se aprecia que los viajes a los municipios periféricos colindantes -Salinas Victoria, Marín e Higueras
son mínimos, también se percibe que los destinos ubicados en los propios municipios estudiados son escasos, la
mayoría de los usuarios del transporte público terminan
su recorrido fuera de su municipio de residencia, principalmente en municipios del área metropolitana lo que
redunda en mayor distancia y tiempo de traslado.
11
12
13

Relacionada con la movilidad urbana.
En el software SPSS.
Utilizado principalmente por los habitantes que menos nivel adquisitivo poseen.

Fuente: elaborado por el autor de la presente investigación en ARCGIS.

La realidad de la movilidad urbana de los usuarios del
transporte público en el área de estudio no es alentadora,
sino todo lo contrario, el tiempo total promedio invertido
en los viajes es de 88 minutos (tabla 2), casi una hora y
media, lo que significa casi tres horas diarias dedicadas a
trasladarse considerando el regreso; el 4.9% del total de los
usuarios encuestados consumió 3 horas y el 12.1% invirtió 2 horas, considerando la ida, falta el regreso, es decir,
6 y 4 horas diarias respectivamente en los desplazamientos. Se hace mención específica del tiempo en primer lugar,
ya que los usuarios del transporte público lo consideraron en la
encuesta de percepción el valor más importante al desplazarse,
incluso por encima de la seguridad y el confort. Ligado a los
prolongados tiempos de traslado se encuentra la reducida velocidad promedio de la totalidad de los viajes, de 15.64 km/h,
menor incluso a la velocidad promedio del transporte urbano
en el área metropolitana de Monterrey de 21 km/h14.
La distancia que se recorre por viaje es significativa, el
promedio del total de traslados es de 22.84 kilómetros,
siendo los recorridos más largos de 50.38 km a la zona
de la Estanzuela localizada al sur de municipio de Monterrey y de 47.35 km al municipio de Santa Catarina. Estos dilatados traslados derivan en una mayor inversión de
tiempo, es el precio que se paga por vivir en municipios
periféricos. Los únicos viajes relativamente cortos son los
internos, dentro de la propia zona de estudio, con un promedio de distancia de 5.98 kilómetros, pero estos son solo
el 17.2% del total de traslados.
14

Agencia para la Racionalización y la Modernización del Sistema de Transporte
Público de Nuevo León

�30 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales
Tabla 2. Municipios receptores de viajes y características promedio de
los traslados: tiempo, velocidad, distancia y frecuencia.

Fuente: Encuesta origen-destino aplicada a los usuarios el transporte público.
Nota: los datos del viaje en relación al tiempo hacen referencia solo
a la ida, del origen al destino, falta el regreso.
Nota: en la tabla no se consideran los municipios que tienen menos de 4.9% de total de destinos de viajes.

El motivo principal de traslado en los encuestados es ir
al trabajo, el 62.1% del total de los viajes se realiza por esta
razón, consecuentemente el promedio en la frecuencia del
total de los desplazamientos es prácticamente diario15, con
4.5 viajes a la semana, con lo anterior se manifiesta que predomina en la zona de estudio el modelo de viaje pendular
del periodo fordista donde el destino preponderante era el
trabajo (Miralles-Guasch y Cebollada, 2009) que establece
recorridos repetitivos y fijos con horarios bien definidos. En
estos se facilita plantear una ruta específica de recorrido
Los municipios que reciben la mayor cantidad de traslados se localizan al norte del área metropolitana, San Nicolás acoge casi el 30% de los viajes y Apodaca que recepta
al 21.6% del total de traslados; Monterrey, con el 16.9%
del total de recorridos, sigue en jerarquía. Con esto se
testifica la dependencia en el ámbito laboral que tienen los
municipios de Ciénega de Flores y General Zuazua con el
área metropolitana de Monterrey.
En relación a la situación deseada, determinada por los
propios usuarios del transporte urbano en base al tiempo
de recorrido -definido como el indicador prioritario- se
establecieron 15 minutos como el tiempo ideal de recorrido, pero un traslado de 30 minutos se estimaba normal,
e incluso un viaje de 45 minutos en transporte urbano lo
contemplaban como aceptable, sin embargo, estos tiempos idealizados están muy por encima de los tiempos reales, lo cual denota un problema en la movilidad urbana
tomando como base el tiempo de traslado del transporte
urbano, estimado como el modo de transporte representativo del colectivo.
15

Descontando el fin de semana.

V. Conclusiones
La dependencia que se tiene del área metropolitana de
Monterrey, la lejanía con la misma y la falta de accesibilidad al no poseer alternativas de calidad para trasladarse,
son tres factores clave que propician que los municipios de
Ciénega de Flores y General Zuazua se encuentren en una
situación de desigualdad en la movilidad urbana, lo que
conlleva a una limitación en la libertad de desplazarse. Por
lo tanto, es posible afirmar que los habitantes de la zona
de estudio se encuentran en una posición de indefensión
considerando sus alternativas y condiciones de movilidad.
El aspecto que confirma el estado de desigualdad en la
movilidad se relaciona con los traslados vinculados con el
trabajo -que predominan en la zona de estudio-; estos son
de carácter obligado, y, por consiguiente, los más frecuentes, si a lo anterior se le suma las prolongadas distancias
en los recorridos, ergo, la inversión de tiempo y dinero
aumenta significativamente, se propicia un modus vivendi
que se convierte en una condicionante de sometimiento
hacia el que menos posibilidades de traslado tiene. A esto
de le podría denominar pobreza de movilidad en donde los
habitantes bajos ciertas condiciones geográficas y económicas
ven comprometido su potencial de desarrollo por la limitación a acceder a espacios que satisfacen necesidades básicas.
Se comprueba lamentablemente que en los municipios
estudiados falta un entendimiento real de la problemática
de la movilidad, se desconoce, tanto el comportamiento
de los desplazamientos de los habitantes, como sus condiciones y requerimientos. No se pretende encontrar culpables de esta situación, al contrario, se busca clarificar el
problema para posteriormente proponer soluciones, queda claro que, en la gestión, las autoridades deben participar plenamente en la conjugación de los recursos y propuestas para conseguir los resultados deseados. También
se corrobora con este ejercicio que los habitantes empíricamente entienden la trascendencia de la movilidad, están
conscientes de la significativa inversión de tiempo en un
traslado prolongado y que la lejanía de los destinos le proporciona un problema al desplazarse.
Para la comprensión profunda del problema de la movilidad se hace requisitorio estudiar y entender las características y condiciones del habitante, así como los componentes del contexto natural, urbano y político, ya que en
esta problemática intervienen una gran cantidad de factores e intereses, algunos de ellos ajenos a la propia cuestión
de la movilidad urbana, además es necesario incluir como
actores principales, conjuntamente con los propios ciudadanos, a las autoridades, los desarrolladores de vivienda,
las inmobiliarias y los inversionistas. Es imprescindible ha-

�Los municipios periféricos ... Jesús Humberto Montemayor B. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 31

cer partícipe a la población, al fin de cuentas, son ellos los
que sufren las consecuencias de una deficiente movilidad.
Finalmente, la situación actual del crecimiento y de la
movilidad en la periferia del AMM, tiene que cambiar, pero
la transformación debe ser profunda, de fondo, no es suficiente con quitarle la primacía al vehículo como modo de
transporte y darle prioridad al transporte público, es imperativo resolver el problema de raíz, el cual consiste en la
distribución de las actividades -usos del suelo- que originan
los traslados. Es prioritario reformular el esquema de ordenamiento del espacio urbano, disperso y fragmentado, y
direccionarlo a una eficiencia en la movilidad para mejorar
sustantivamente el funcionamiento de la ciudad, pero sobre
todo para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

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Singer, P. (2003) Migraciones internas: consideraciones teóricas
sobre el estudio. Publicación Derechos Humanos-Doctrina,
CODHEM, núm. 62, julio-agosto, pp. 51-67.

�32 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Desarrollo urbano e ingeniería militar en La Habana, Cuba.
Siglo XIX
Urban development and military engineering in Havana, Cuba.
XIX century
María Victoria Zardoya Loureda1

Resumen
La evolución arquitectónica y urbana de La Habana durante
sus primeras centurias de existencia, estuvo condicionada en
gran medida por la significación de su puerto dentro de la
táctica defensiva de carácter intercontinental que desplegó la
corona española en sus dominios americanos.
Desde finales del siglo XVIII y sobre todo, cuando Cuba
y Puerto Rico quedaron como únicas colonias hispanas en
América, el trabajo de los ingenieros militares se volcó hacia
el interior del país, dirigido a una defensa de carácter diferente, destinada a aplacar las ansias independentistas criollas.
Su quehacer entonces combinó los objetivos militares con
acciones civiles que tuvieron una gran trascendencia urbana.
El presente trabajo, se centra en la labor de los ingenieros
militares durante el siglo XIX, relacionada con el importante
cambio de escala e imagen que transformó a la capital cubana
a lo largo de esos años.
Palabras clave
Ingenieros militares, puerto defensivo, centro urbano, infraestructura.

1

Abstract
The architectural and urban evolution of Havana during its
first centuries of existence, was largely conditioned by the
significance of its port within the intercontinental defensive
tactics deployed by the Spanish crown in its American domains.Since the end of the eighteenth century and above all,
when Cuba and Puerto Rico were the only Hispanic colonies in America, the work of military engineers was turned
towards the interior of the country, aimed at a defense of a
different nature, designed to appease the desire for independence criollas His work then combined the military objectives with civil actions that had a great urban transcendence.
The present work focuses on the work of military engineers during the nineteenth century, related to the important
change in scale and image that transformed the Cuban capital over these years.
Keywords
Military engineers, defensive port, urban center, infrastructure.

Arquitecta, Dra. en Ciencias Técnicas, Facultad de Arquitectura, Universidad de La Habana, Correo Electrónico: mvzardoya@arquictectura.cujae.edu.cu

�Desarrollo urbano e ingeniería militar ... María Victoria Zardoya L. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 33

I. Introducción
Cualquier historia urbana de La Habana, alude de alguna forma a la estrecha relación que se produjo entre su
desarrollo inicial y la necesidad de proteger su puerto. La
transformación de la primitiva villa occidental en ciudad
y más tarde en capital del país, se produjo en paralelo a la
conformación de un complejo sistema defensivo, compuesto por tres fortalezas abaluartadas junto a la bahía,
una línea protectora a lo largo de la costa constituida
por reductos y torreones, y además una muralla. En la
construcción de tales edificaciones, trabajaron varias generaciones de ingenieros militares cuya labor repercutió
en los principales rasgos que definieron el carácter de esa
Habana temprana.

En 1762, la ciudad fue tomada por los ingleses, lo que
significó que cuando los españoles la recuperaron, se dieron a la tarea de aumentar su defensa y para ello erigieron
tres grandes fortificaciones, San Carlos de la Cabaña, El
Príncipe y Santo Domingo de Atarés, junto con importantes acciones de mejoramiento urbano. Fueron construidos caminos, calzadas, paseos y puentes que facilitaron
las comunicaciones con las zonas aledañas y con el resto
del país, y se realizó además un ambicioso proyecto de remodelación de la Plaza de Armas ejecutado parcialmente.
Para entonces, ya se había saturado el recinto intramural
por lo que La Habana se desbordó hacia el exterior, creando el embrión de los barrios La Salud, Guadalupe y Jesús
María, distante de la muralla según una disposición militar que establecía dejar 1500 varas como “zona de despeje”
a partir del camino cubierto que corría a lo largo del foso.

Figura 1. Plano del puerto de La Habana de 1854 por el brigadier de
la Armada D. Antonio de Arévalo.

Figura 3. Plano de la ciudad y puerto de La Habana dedicado a
Anastasio Arango Subdirector del Cuerpo de Ingenieros, 1858.

Figura 2. Entrada a la bahía de la Habana, custodiada por las fortalezas de San Salvador de la Punta y el Castillo de los Tres Reyes del Morro.

Durante el siglo XIX, periodo objeto de interés en este
trabajo, la ciudad histórica explotó y La Habana multiplicó varias veces su población y su extensión. Brotaron,
unas tras otras, parcelaciones de numerosas estancias utilizadas hasta entonces para la agricultura y la ganadería. De
esta forma, por adiciones sucesivas se consolidó la zona de
extramuros como resultado de un proceso de relleno de
grandes espacios interiores dentro de la red conformada
por las calzadas. El Cerro, surgido como zona de veraneo
de las familias habaneras, pasó a ser un poblado, después
partido rural anexo a La Habana y por último, a mediados
del siglo, formó parte de ella.

�34 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Poco tiempo después surgieron los repartos El Carmelo
y El Vedado, en 1859 y 1860, suburbios destinados esencialmente a la función residencial y tras la aprobación del
derribo de las murallas en 1863, se promovió el reparto Las
Murallas. Al finalizar el siglo, La Habana llegaba hasta la
calzada de Infanta, con núcleos distantes diseminados hacia
el sur y además se consolidaron otras poblaciones periféricas
como Luyanó y Regla. Del otro lado del río Almendares, el
antiguo caserío para indios nombrado Quemados de Marianao adquirió en 1878 la categoría jurídica de municipio
independiente con el nombre de Marianao.

estatal orientada a la creación de la infraestructura de vías,
espacios públicos y el equipamiento adecuado a los cambios posindustriales que se habían operado en la ciudad.

Figura 4. Antiguos restos de la muralla y fortaleza de la ciudad de La
Habana, siglo XVII.

II. Los ingenieros militares, principales urbanistas de
La Habana del siglo XIX
A lo largo del siglo XIX, los ingenieros militares tuvieron
a su cargo el mantenimiento de las fortalezas y demás
elementos del sistema defensivo heredado y la construcción de otras instalaciones que lo complementaron. La
sustitución del cañón liso de antecarga por el cañón de
ánima rayada o estriada de retrocarga, obligó a utilizar
estructuras soterradas que fuesen poco perceptibles por
el enemigo, lo que impuso una estrategia que consideraba un contrario que podía atacar desde largas distancias,
para lo cual fue construido un cordón de baterías alrededor de la ciudad2.
Pero su labor estuvo vinculada también a la forma en
que se produjo el crecimiento urbano de La Habana decimonónica. A través de ellos se materializó la intervención

Figura 5. Fuente de Neptuno. Ubicada en el Paseo del Prado, hoy se
emplaza en la Avenida del Puerto.

El establecimiento de las zonas de defensa de las fortificaciones, condicionó la secuencia de ocupación del
territorio de extramuros. Como la Comandancia de Ingenieros, era la entidad responsabilizada con otorgar o
denegar los permisos de construcción, al efecto, se exigía
un informe que especificara si la edificación en cuestión
se hallaba fuera de las áreas restringidas, por lo que siendo
así, se tomaban férreas medidas para hacer cumplir con lo
dispuesto. Muchos propietarios fueron sancionados con
multas y además obligados a demoler lo construido.3
3

2

Blanes Tamara, Fortificaciones del Caribe, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001.

Sanción a Cayetano Medina por construir sin permiso en zona del Príncipe
un colgadizo de tabla para cubrir un pozo en la segunda y primera zona del
Castillo del Príncipe, Fondo de Licencias Fábricas, Archivo Nacional de Cuba.

�Desarrollo urbano e ingeniería militar ... María Victoria Zardoya L. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 35

En los expedientes que se creaban para tales diligencias, una y otra vez se repetía la frase a modo de dictamen
“…está fuera de las zonas militares de la Plaza y fortalezas,
no está pues comprendida en las prohibiciones de la Real
Orden sobre la materia: y por lo tanto el dueño es libre de
hacer lo que guste, si V.E. lo tiene a bien”. Le seguía un
segundo documento dirigido al Excelentísimo Capitán
General con timbre de la Subinspección de la Isla de
Cuba y la firma de quien estuviera al frente de esa instancia, que confirmaba lo anterior con la frase “..(está)
fuera de la Zona Militar del recinto de la Plaza y de las
fortalezas del Príncipe y de Atarés, por lo que no habrá
inconveniente en que se acceda a su solicitud, pero V. E.
resolverá lo que crea mejor…” Estos documentos exigían
lo estipulado según Real Orden de febrero de 1815 y 2
de noviembre de 18344:
“A fin de evitar las transgresiones que han ocurrido Su
majestad resuelve que se observe:
1- Para obtener Real licencia con el fin de edificar o aumentar las dimensiones o solidez de lo edificado en las
zonas militares, de las plazas de guerra o fuertes permanentes, presentaran los interesados a las solicitudes a sus
respectivos gobernadores militares acompañadas de dos
ejemplares de un planito en el que se manifieste la planta
y alzado del edificio que se pretende construir o aumentar
en los cuales aparecerá su firma, del propio modo que en la
solicitud los Gobernadores pedirán informes a los comandantes de ingenieros y remitirán con el suyo las enunciadas instancias al Capitán General de que dependan quien
las pasará al Director subinspector de ingenieros para que
emita su parecer y manifestando su propio dictamen en el
asunto, dirigirá el expediente a este ministerio de mi cargo
para la conveniente resolución de SM.
2- La ejecución de las obras sobre la que de esta recaiga
quedará bajo la vigilancia especial del cuerpo de ingenieros y para evitar todo abuso o transgresión de los términos
de la licencia, quedará en el Archivo en la Comandancia
de dicho cuerpo uno de los ejemplares del plano que debe
presentar el interesado acompañando la instancia…
3- Los dueños de los edificios ubicados en las demarcaciones de la plaza y los puntos fuertes están obligados
a demoler lo que hayan construido a su coste y sin indemnización ni reintegro. Estas disposiciones se deberán
hacer públicas por bandos…”
4

“Real Orden pidiendo que el ingeniero general manifieste el modo de aplicar la
real orden del 13 de febrero de 1845 en cada una de las posiciones ultramarinas
la cual trata de los trámites con que se han de instruir los expedientes relativos
a las edificaciones en las zonas militares”, Archivo Reales Cédulas y Órdenes,
Archivo Nacional de Cuba.

La repercusión urbana del ejercicio de los ingenieros
militares, no se limitó a la preservación de las zonas restringidas, cuyos límites variaron en el tiempo. Su acción
trascendió a la esfera de la planificación del crecimiento
que habría de tener la ciudad. En 1817 Antonio María de
la Torre concibió el primer Plan de Ensanche de La Habana5 a partir del cual se produjo la ampliación y alineación
de los barrios de extramuros que habían surgido espontáneamente. El Cuerpo de Ingenieros tuvo a su cargo la
rectificación de la retícula de esos barrios y el trazado de
sus sucesivas prolongaciones6.
III. Una nueva infraestructura técnica
Los ingenieros militares fueron portadores de la mentalidad higienista y de los signos de la Ilustración que
circulaban por Europa, lo que se volcó en una sustancial mejora de la infraestructura técnica de La Habana.
En ese sentido fueron notables las acciones emprendidas
durante el Gobierno del Capitán General Militar Miguel Tacón, quien en el informe que realizó al concluir
su mandato declaró, “Nombré al acreditado coronel de
Ingenieros D. Félix Lemaur para que se encargase de la
dirección de cloacas y empedrados, con el mando del presidio destinado a sus trabajos”7. Como resultado de esas
acciones fueron construidas 3270 varas de cloacas y una
canal que condujo el agua de la Zanja Real a un depósito
público con el objetivo de ser distribuida para su limpieza de esas instalaciones. De esta forma se eliminaron las
inundaciones en época de lluvias.
Con el objetivo de evitar los problemas de congestión de tráfico que se producían en la Puerta de Monserrate, Tacón encomendó a Manuel Pastor, Subdirector de Ingenieros, la apertura de una nueva puerta,
próxima a la antigua en dirección a la calle O´Reilly,
lo que implicó construir un puente de 11 arcos de
sillería que atravesase el foso y además un Puesto de
Guardia8. Asimismo el Coronel Pastor llevó a cabo un
censo de población en la capital y el coronel José Jasme Valcourt estuvo a cargo de la Estadística general de
5

6

Plano de La Habana, Antonio Ma. de la Torre, 1817, Archivo General Militar
de Madrid.
“Fracción septentrional de plan de los suburbios trazado en observancia de la real
Orden de 1 de noviembre de 1820, con intervención de las Autoridades Civil,
Militar y de Hacienda”, Fondo de Licencias Fábricas, Archivo Nacional de Cuba.

7

Relación del Gobierno superior y capitanía General de la Isla de Cuba extendida
por el teniente general Don Miguel Tacón, Marqués de la Unión de Cuba al hacer
entrega de dichos mandatos a su sucesor el Excmo. Señor Don Joaquín de Ezpeleta,
La Habana Imprenta del Gobierno y Capitanía General, 1838, pág. 12.

8

Ibídem, pág. 21.

�36 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

la Isla9, nuevos instrumentos, que junto a los Bandos
de Buen Gobierno, ayudarían a una mejor planificación urbana.

tar Juan Bautista de Orduña10. En esta faja de construcciones monumentales flanqueada por portales, se
concentraron importantes edificios públicos de carácter comercial, cultural, oficinas, tabaquerías, hoteles
y casas de huéspedes, entre otras funciones, los que le
proporcionaron una nueva apariencia a la capital.

Figura 6. Casas del siglo XVIII de La Habana Vieja, restauradas.
Plaza Vieja.

Bajo el gobierno del Capitán General Francisco Serrano Domínguez se efectuaron importantes acciones de
gran trascendencia urbana en las que también intervinieron los ingenierosz militares. El ilustre ingeniero Francisco de Albear y Fernández de Lara dirigió la comisión
que realizó un plano geométrico con líneas de nivel de la
ciudad y de los pueblos de su jurisdicción, que fijó la nivelación y el alineamiento en cada zona junto con el estudio
de un sistema de desagües. Este novedoso plano habría de
servir para la actualizar el crecimiento urbano de la ciudad
y sobre todo, como base de los estudios a partir de los
cuales Albear realizó el proyecto para un nuevo acueducto.
En 1861 se presentaron con el fin de ser discutidas y
aprobadas las Ordenanzas de Construcción para la ciudad
de La Habana y pueblos de su término municipal, primer
cuerpo legal dedicado específicamente a normar cómo debía construirse en la ciudad de La Habana. Su publicación
se autorizó en enero de 1862. En este importante cuerpo legal que tanta trascendencia tuvo en la evolución de La Habana a lo largo de la primera mitad del siglo XX, también
estuvo presente la aportación de los ingenieros militares.
Poco tiempo después, en 1865 se aprobó el proyecto de
urbanización y parcelación del terreno disponible como
resultado de la demolición de las murallas y la ocupación
de sus áreas de protección, que para entonces era ya un
glacis muy reducido, presentado por el ingeniero mili-

Figura 7. Inicio del Paseo y Avenida del Prado, frente al Capitolio,
límite poniente de La Habana Vieja.

IV. Los Paseos de la ciudad
El Coronel Manuel Pastor, amigo personal de Tacón y su
asesor en el plan de obras públicas, concibió ejes que ordenaran el crecimiento de La Habana. Con ese propósito
se prolongó y consolidó la Alameda de Extramuros, surgida en el siglo anterior y se construyó el Paseo Militar o
Paseo de Tacón, nombrado más tarde Paseo de Carlos III,
acciones que marcaron la vocación de centros urbanos lineales que habrían de adquirir dichos recorridos y a la vez
valorizaron los terrenos colindantes para ser urbanizados.
Así pues, se transformó el carácter rural de esas zonas y se
dotó a la ciudad de nuevos espacios públicos engalanados
con fuentes, esculturas y un suntuoso mobiliario.
Estos paseos arbolados no tenían las limitantes de la
Alameda de Paula por estar fuera del recinto amurallado
y en ellos se interrelacionaron las preocupaciones higienistas y las militares, tal como expresó Tacón al explicar
los móviles de su decisión:
“…carecía la capital de un paseo de campo donde pudiese respirarse el aire puro y libre y me resolví a emprenderlo desde el campo que llaman Peñalver hasta la falda

10
9

Ibídem, pág. 23.

Venegas Fornias, Carlos, La urbanización de Las Murallas: dependencia y modernidad, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1990, pág. 46.

�Desarrollo urbano e ingeniería militar ... María Victoria Zardoya L. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 37

de la colina donde se halla el castillo del Príncipe… otro
motivo que concurría a convertir la obra en doblemente
útil,... era la franca comunicación de esta plaza con el
castillo, interrumpida por aquella parte en la estación
de las lluvias.11”
El Paseo de Tacón fue culminado por el Ingeniero
Militar Mariano Carrillo de Albornoz, quien asumió la
responsabilidad de Brigadier Subinspector de Ingenieros
en 183812, el mismo año en que culminó el gobierno del
Capitán General Miguel Tacón.
La obra de Mariano Carrillo de Albornoz fue muy
amplia y estuvo vinculada fundamentalmente a los mandatos de los Capitanes Generales Joaquín de Espeleta,
Gerónimo Valdés y Lepoldo O´Donnell, a lo largo de
15 años. Carrillo de Albornoz concluyó varias acciones
empezadas por Tacón relacionadas con el saneamiento
de la ciudad, el alumbrado público y la pavimentación
de sus calles y además emprendió otras, entre ellas un
plan de paseos y calzadas que tuvo como eje directriz la
línea de las murallas13. Albornoz tuvo a su cargo la construcción del Paseo Cortina de Valdés y la remodelación
de la Alameda de Paula, a la que se le llamó entonces
Salón de O´Donnell.

quitectónico capitalino tanto por su escala, como por la
renovación decorativa que se produjo en esos años. En
este sentido se destaca la labor del ingeniero Antonio
María de la Torre quien proyectó el Templete, construido en 1827, dando continuidad a los elementos formales
neoclásicos empleados en el Cementerio de Espada.

V. Edificios públicos proyectados por los ingenieros
militares

Figura 8. Entrada a la bahía de La Habana y Castillo de los Tres Morros.

Los Ingenieros Militares fueron los proyectistas de la mayoría de los edificios públicos que modernizaron a la capital a lo largo del siglo XIX, asociados a un modo de vida
más extrovertido, con la inclusión de costumbres de raíz
francesa y tempranas influencias norteamericanas. Por
otro lado, estos ingenieros tuvieron mucho que ver con la
formación de los alarifes que construyeron la mayor parte
de las edificaciones habaneras. Si bien en el ámbito profesional apareció la figura del arquitecto, en realidad estos
profesionales apenas superaron la decena.
Los proyectos ejecutados por el Cuerpo de Ingenieros
trascendieron las funciones defensivas y fueron una de las
vías de penetración del neoclasicismo en Cuba. En ellos
se fusionó la racionalidad propia de ese lenguaje con un
gran pragmatismo. Junto con las labores de planificación
urbana comentadas, los ingenieros militares concibieron
nuevas edificaciones, que rejuvenecieron el ámbito ar11

Pág. 19.

12

Gutiérrez Ramón y Cristina Erteras, Arquitectura y Fortificación de la Ilustración
a la Independencia Americana, Ediciones Tuero, Buenos Aires, 1993, pág. 373.

13

Venegas Fornias, Carlos, La urbanización de Las Murallas: dependencia y modernidad, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1990.

El Coronel Manuel Pastor tuvo también un desempeño muy destacado como proyectista. Fue el responsable
del diseño de la Nueva Cárcel que mandó a construir Tacón, del Mercado de Tacón o Plaza del Vapor y del Mercado del Cristo. Se le atribuye además el proyecto de la
Maestranza de Artillería, construida en época de Valdés.

Figura 9. El Templete, diseñado por el Ingeniero militar Antonio Ma.
de la Torre en 1827, solemniza el lugar de fundación de la villa de
La Habana.

�38 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Por su parte el ingeniero Mariano Carrillo de Albornoz dirigió la reconstrucción del Teatro Principal en la
Alameda de Paula, la remodelación de varias edificaciones
destinadas a colegios y la ampliación del Palacio de los
Capitanes Generales. Llama la atención que también diseñara una edificación religiosa, la Ermita de San Nicolás y
que haya publicado dos tratados, la edición en español de
Elementos de arquitectura, escrita por Millington y Prontuario de Arquitectura, en los que volcó su vasta experiencia teórica y práctica.14
Como colofón, vale destacar la obra monumental del
ilustre ingeniero Francisco de Albear, inmortalizado por el
importante acueducto que lleva su nombre y quien llegó
a ser Brigadier del Cuerpo de Ingenieros. El Acueducto de
Albear que todavía funciona, recibió premio en la Centennial International Exhibition de Filadelfia en 1876 y
Medalla de Oro en la Exposición de París de 1878. Pero
Albear también estuvo a cargo de gran cantidad de obras
arquitectónicas, fue Vicepresidente de la Junta Superior de
Instrucción, Miembro Correspondiente de la Real Academia de Ciencias de Madrid y de la Academia de Ciencias
Médicas, Físicas y Naturales de La Habana donde ocupó
la presidencia de la Sección de Ciencias Físicas y Naturales
y fue su Vicepresidente15.
VI. Conclusiones
La Habana actual le debe mucho a las acciones emprendidas por los ingenieros militares durante la decimonónica
centuria. El siglo XX se encargó de consolidar y afianzar el
carácter de las zonas que se gestaron y definieron a partir
de su quehacer y si bien junto con el vertiginoso crecimiento urbano del período republicano se conformaron
nuevos centros, el protagonismo de ese sector se mantuvo.
Aún para muchos habaneros decir “voy a La Habana”, es
aludir a ese sector que no por casualidad adquirió el nombre de municipio Centro Habana a partir de 1976.
Nos asiste el reto para este XXI que recién comienza,
de preservar y enriquecer sus valores y para ello, entre otras
muchas tareas, conviene reflexionar sobre su historia.

14

15

Gutiérrez Ramón y Cristina Erteras, Arquitectura y Fortificación de la Ilustración
a la Independencia Americana, Ediciones Tuero, Buenos Aires, 1993, pág. 376.
Cuevas, Juan de las, 500 años de construcciones en Cuba, Edit. Chavín, La
Habana, 2001.

Referencias Bibliográficas
Blanes, T. Fortificaciones del Caribe, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001.
de las Cuevas, J. 500 años de construcciones en Cuba,
Edit. Chavín, La Habana, 2001.
Gutiérrez, R. y Erteras, C. Arquitectura y Fortificación de
la Ilustración a la Independencia Americana, Ediciones
Tuero, 1993, IBSN: 8486474-17-5.
Junta de Andalucía, Consejería de Obras Públicas y Vivienda, La Plaza Vieja de la Habana. Proceso de Recuperación, Escandón Impresión, Sevilla, España, 2011.
Relación del Gobierno superior y capitanía General de
la Isla de Cuba extendida por el teniente general Don
Miguel Tacón, Marqués de la Unión de Cuba al hacer
entrega de dichos mandatos a su sucesor el Excmo. Señor Don Joaquín de Ezpeleta, La Habana Imprenta del
Gobierno y Capitanía General, 1838.
Venegas Fornias, C. La urbanización de Las Murallas:
dependencia y modernidad, Editorial Letras Cubanas, La
Habana, 1990.
Weiss, J. La arquitectura colonial cubana, Instituto Cubano
del Libro, ICI, Junta de Andalucía, Sevilla, 1996.

�Imaginarios y referencias espaciales ... Roberto Goycoolea P. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 39

Imaginario y referencias espaciales en la percepción del
espacio urbano
Imaginary and spatial references in the perception of urban spacE
Roberto Goycoolea Prado1

1

Resumen
En este artículo, se plantea la forma como los sistemas de referencia espacial condicionan, por un lado, la manera en que
se jerarquiza y usa el espacio habitable y, por otro, el modo en
que se conforma la imagen de un lugar, por tanto, el modo
en que se entiende el espacio, la ciudad en nuestro caso, en
cuanto ente histórico.
Lo anterior, como una condición espacio-temporal indispensable en la vivencia y cosmovisión humana, entendiendo que la ausencia de esas relaciones, inhabilitan, limitan y
anulan el desarrollo de la experiencia y la condicionalidad
humana de un futuro con anclajes y referentes.

Abstract
In this article, the way in which the spatial reference systems
condition, on the one hand, the way in which the living space is hierarchized en used and, the other hand, the way in
which the image of a place in conformed, is considered, the
way in which space is understood, the city in tour case, as a
historical entity.
The foregoing, as an indispensable spatio-temporal condition in the human experience and worldview, understanding that the absence of those relationships, disable, limit
and annul the development of the experience and the human
conditionality of a future with anchors and referents.

Palabras clave
Referencia espacial, espacio urbano, cosmovisión, memoria
urbana.

Keywords
Spatial reference, urban space, worldview, urban memory.

Departamento de Arquitectura, Universidad de Alcalá, 2005. Email: rgoycooleap@uah.es

�40 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

I. Introducción
“[...] los hombres se sintieron perdidos en el tiempo
y en el espacio. En el tiempo porque si el futuro y el
pasado son infinitos, no habrá realmente un cuándo;
en el espacio, porque si todo ser equidista de lo infinito y de lo infinitesimal, tampoco habrá un dónde;
nadie está en algún día, en algún lugar; nadie sabe el
tamaño de su casa.”
(Jorge Luis Borges, “La esfera de Pascal”, en Nueva
antología personal, Bruguera, Barcelona, 1982.)

Los seres humanos, somos espaciotemporales. La desorientación, la pérdida de las relaciones de tiempo y espacio, impide el desarrollo de cualquier actividad humana.
Para evitar este nihilismo situacional, el hombre ha inventado cronómetros y metros que le permiten ubicar y
ubicarse entre acontecimientos y objetos. Los resultados
no son equiparables.
Frente a la universalidad actual de las indicaciones temporales, las referencias espaciales son desiguales: homogéneas a nivel cartográfico, pero heterogéneas al momento
de comunicar localizaciones particulares. Con Internet y
un reloj de bolsillo puedo compartir temporalidades aquí
y en las antípodas. En cambio, los sistemas para localizar objetos y acontecimientos varían de un lugar a
otro, distinguiéndose por el elemento empleado como
base de referencia espacial. Algunos sistemas centran su
atención en los cuerpos y sus relaciones, otros en las estructuras abstractas, experiencias sensoriales o aspectos
simbólicos del espacio.
A su manera, cada uno de estos sistemas de referencia
permite a quienes lo usan orientarse adecuadamente en el
espacio. Sin embargo, al basar la orientación en factores
distintos, su papel no se limita a resolver un problema
funcional. En el caso del espacio urbano, por ejemplo, no
es igual orientarse basándose en los nombres de las calles
que en la forma de los edificios. De este modo y como
se verá a continuación, los sistemas de referencia espacial
condicionan, por un lado, la manera en que se jerarquiza
y usa el espacio habitable y, por otro, el modo en que se
conforma la imagen de un lugar, por tanto, el modo en
que se entiende el espacio, la ciudad en nuestro caso, en
cuanto ente histórico.
II. Sistemas de referencia espacial y atenciones urbanas.
Prestando atención al elemento usado en las ciudades
como base del sistema de referencias espaciales, se pueden
distinguir tres sistemas básicos.

II.1. Sistemas icónicos
Basan las referencias espaciales en la apariencia y relaciones de los elementos urbanos. Es el sistema más directo y
el intuitivamente utilizado para moverse en un lugar desconocido. Consiste en buscar objetos significativos visibles y a partir de ellos localizar los objetos que interesan:
“La taberna es la casa verde frente a aquella iglesia”. El uso
de esta manera de reseñar el espacio termina por configurar un mapa mental de hitos y sus relaciones. Paradigma
urbano de esta manera ancestral de referencia espacial es
Tokio. (Fig. 1) “Sus calles no tienen nombre. Existe una
dirección escrita, pero sólo tiene un valor postal, se refiere
a un catastro (por barrios y por bloques, de ningún modo
geométrico) cuyo conocimiento es accesible al cartero, no
al visitante: la ciudad más grande del mundo está, prácticamente, inclasificada, los espacios que la componen en
detalle están in-nominados”. (Ronald Bartres, El imperio
de los signos, 1970) Para orientarse, el ciudadano debe centrar su atención en la forma de las cosas y en las sensaciones que de ellas obtiene. Lo primordial para aprehender
la ciudad no es dominar su ordenación planimétrica sino
reconocer y memorizar los vínculos que existen entre las
entidades sensibles del espacio urbano.

Figura 1. Tokio. Según R. Barthes, “la ciudad más grande del mundo
está, prácticamente, inclasificada, los espacios que la componen en detalle están innominados.” Fuente: Juan Pablo Fernández.

II.2. Sistemas abstractos
Consisten en reducir los elementos espaciales a un sistema de conocimiento no intuitivo de carácter universal.
Sostenía Arthur Schopenhauer (El mundo como voluntad
y representación, 1819, XVIII) “cuando se quiere tener
un conocimiento abstracto de las relaciones del espacio

�Imaginarios y referencias espaciales ... Roberto Goycoolea P. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 41

es preciso que previamente sean reducidas a relaciones de
tiempo, es decir, de números.” Esto es precisamente lo que
hacen los sistemas abstractos de referencia espacial: “La
taberna está en el número 32 de la 7ª avenida.” Prototipo
urbano de estos sistemas es la conocida numeración correlativa de calles, avenidas e inmuebles de Nueva York.
(Fig. 2) El entendimiento de la ciudad pasa aquí, antes
que nada, por aprender la geometría del trazado urbano
y las reglas de su numeración. Al contrario que en Tokio,
para deambular por Manhattan no es necesario reconocer
ni recordar la apariencia de sus edificios; basta con conocer la estructura de las calles y cómo se numeran para
orientarse con facilidad.

lo nombrado. En Madrid, por ejemplo, los inmuebles se
numeran basándose en la relación de solares existentes en
un momento determinado de su historia; de ahí que no
se pueda saber a priori qué distancia hay entre el número
1 y el 7 de una calle cualquiera (Fig. 4) y que sean habituales numeraciones como 3 bis, 6 duplicado o 10L que
indican las sucesivas subdivisiones de un solar unitario
en el momento de la numeración original. En cambio en
Chile los inmuebles se numeran asignando una centena
por manzana y considerando su distancia métrica respecto
a la esquina más cercana a un punto convencional de la
misma: “La taberna está en 1550 de Vitacura”, significa
que está a 50 metros de la esquina de origen de la manzana 15 de la calle en cuestión. En ambos casos, eso sí, para
poder orientarse el ciudadano está obligado a realizar dos
acciones paralelas: memorizar los nombres y situarlos en
un plano que contenga los nombres de las calles. Sin este
callejero es prácticamente imposible orientarse, porque los
nombres no hacen referencia a orientaciones ni situaciones espaciales genéricas. De ahí que en estas ciudades sea
habitual colocar planos sectoriales indicando con un círculo rojo “Ud. está aquí”. (Fig. 5)

Figura 2. Nueva York City, C. S. Hammond &amp; Company Atlas, 1910.
Fuente: United State Digital Map Library.

II.3. Sistemas denotativos
Consisten en singularizar los elementos urbanos mediante nombres propios: Calle mayor, Puerta del sol, Travesía
de los cabestreros. (Fig. 3) Habitualmente este sistema se
complementa con algún sistema de clasificación abstracto que permita situar los objetos particulares dentro de

Figuras 3 (superior) y 4 (inferior). Madrid. Ejemplo de sistema
nominativo de referencia espacial, basado en nombre propio de elementos espaciales. Fuente: Fotografías del autor.

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camino al inmueble buscado o le entregue un esquema
con las señales necesarias para llegar a destino; por ello
las tarjetas de visita de los japoneses suelen traer impresas estas instrucciones o cuando dan una dirección
postal la complementan con un diagrama que señala
los hitos del lugar. (Fig. 6)

Figura 6. Libreta de direcciones en Tokio, basada en un sistema icónico de referencias espaciales. Fuente: Imagen tomada de Ronald
Bartres, El imperio de los signos, 1970.

Figura 5. Madrid, Sol. Los planos urbanos son indispensables para conocer la relación espacial que existe entre las distintas denominaciones
urbanas. Fuente: Fotografía del autor.

La forma en que debe actuar un taxista ante una dirección desconocida en cada uno de los sistemas de referencia comentados, sirve para ejemplificar cómo afectan
a la percepción y uso del espacio. Ser taxista en Nueva
York es más sencillo que en Madrid y mucho más que
en Tokio. Una vez comprendido el código abstracto de
referencias urbanas, el chofer estadounidense podrá llevar
al pasajero donde sea, independiente de si se conoce o no
el destino. En Madrid el taxista deberá recurrir al callejero para ubicar la calle cuyo nombre desconoce o no sabe
dónde está; también tendrá que consultarlo para saber la
ubicación, “la altura”, de la numeración buscada, ya que
ésta no depende de una distancia métrica a un origen conocido sino de la tradición urbana. En cambio, en Chile
el taxista recurrirá al plano para encontrar la calle pero
no la numeración porque ésta es coherente con la trama
y dimensiones del espacio. El taxista japonés es quien
lo tiene más difícil. Ante una dirección desconocida
deberá indagar con el pasajero en lugares o edificios
que ambos conozcan para que luego éste le explique el

III. Sistemas de referencia espacial y memoria urbana.
Por el modo en que obligan a mirar el espacio los sistemas de referencia condicionan de manera significativa el
modo en que se estructura el espacio urbano, al punto
de que cada uno define qué es en él importante y cómo
debe usarse. Ahora bien, esta función fundamental no es
la única que cumplen. Tienen también un papel clave en
la idea que se tiene de un asentamiento en cuanto ente
histórico. La ciudad no es sólo lo coexistente. Ciertamente la ciudad la constituyen las calles, parques, edificios e
infraestructuras, pero también las instituciones y la gente
que la vive y la que en ella vivió, así como lo que en ella
ocurre y ocurrió. De ahí la importancia que sociólogos y
urbanistas reconocen a la imagen y memoria urbana como
factor de identificación y cohesión social.
Desde el punto de vista de la orientación los sistemas
abstractos e icónicos de referencia espacial son más eficientes: todo viajero aprecia lo fácil que resulta moverse
por Nueva York o guiarse por hitos reconocibles en una
medina cuya escritura se desconoce. Pese a esta ventaja
práctica, la contribución de estos sistemas de referencia
espacial a la configuración de la imagen y memoria urbana es menor que la de los sistemas denotativos, por
varios motivos:

�Imaginarios y referencias espaciales ... Roberto Goycoolea P. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 43

III.1. En los sistemas abstractos (Nueva York) lo esencial es la estructura geométrica del espacio y los signos o
hitos específicos que ésta contiene. En estas ciudades lo
que permanece en el imaginario colectivo es la traza porque un inmueble se puede localizar sin que sea necesario
considerar su forma o historia. (Fig. 7) Aunque resulta
difícil probarlo es posible que esta manera de comprender
el espacio haya contribuido a la menor preocupación por
la conservación del patrimonio y a la continua renovación
de edificios que presentan las ciudades norteamericanas
frente a las europeas.

Figura 7. Puebla, plano turístico. En él se destaca la importancia de la
trama abstracta por sobre las características de los elementos que contiene.

III.2. En los sistemas icónicos (Tokio), donde lo importante para orientarse en el espacio son las peculiaridades
de los elementos urbanos, la imagen de la ciudad se conserva en la medida que sus signos se mantengan. La desaparición de cualquiera de ellos supone la inevitable transformación de la memoria histórica asociada. “Esta ciudad
[Tokio] sólo se puede conocer por una actividad de tipo
etnográfico: es necesario orientarse en ella no mediante un
libro, la dirección, sino por el andar, la vista, la costumbre,
la experiencia; una vez descubierta, la ciudad es intensa y
frágil, no podrá encontrarse de nuevo más que a través del

recuerdo de la huella que ha dejado en nosotros.” (R. Bartres, Op. Cit.) Es probable que esta necesidad de mantener
inalterable los elementos urbanos para preservar la esencia
del espacio habitable esté vinculada con la práctica japonesa de reconstruir periódica y miméticamente sus templos de madera para evidenciar una voluntad de eternidad
espaciotemporal. (Fig. 8)el espacio haya contribuido a la
menor preocupación por la conservación del patrimonio
y a la continua renovación de edificios que presentan las
ciudades norteamericanas frente a las europeas.

Figura 8. Templo japonés. Fuente: Carlos Caballero.

III.3. Ninguna de las situaciones planteadas acontece en
las ciudades que localizan sus elementos mediante sistemas denotativos (Madrid). Nombrar es singularizar y
evocar. Todo nombre tiene por función designar objetos
físicos, psíquicos o ideas, y al designar recuerdan, hacen presentes acontecimientos ausentes. De ahí que los
nombres urbanos sigan rememorando sujetos, objetos o
hechos aunque éstos hayan desaparecido; como ocurre
con la Plaza de la paja o las calles de la Judería o Pasa en
Madrid. (Fig. 9)

�44 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Figura 9. Los nombres urbanos de génesis tradicional contribuyen al
conocimiento histórico de la ciudad porque siguen evocando un fenómeno u hecho aunque éste haya desaparecido.

Sin embargo, no todos los nombres tienen el mismo
valor para la conformación de la memoria urbana. Algunos son realmente significativos, en cambio otros son
insignificantes porque nada singularizan ni evocan. La diferencia entre unos y otros depende, sobre todo, de cómo
se ha establecido la denominación, observándose tres procesos distintos de génesis nominativa:
III.3.1. Génesis tradicional: los nombres surgen del decir
popular basándose en alguna característica relevante de lo
nombrado. Particularidad que puede atender a aspectos
físicos, por ejemplo, a la geografía (Cava baja), función
(Plaza del Mercado) o morfología (Calle larga), pero también a aspectos intangibles, como conmemorar un héroe
local (Plaza de Cervantes, Alcalá de Henares) o un acontecimiento histórico (Plaza de los mártires, Beirut). Mediante estas indicaciones se advierte que en tal zona había un
convento, estaba la estación o se inició el levantamiento
contra el invasor. Así, al dar pistas que permiten reconstruir el devenir urbano, estos nombres permiten conocer
el qué y porqué de la ciudad actual. (Fig. 10)

Figura 10. Madrid, Plaza de la paja, ejemplo característico de permanencia de una denominación popular asociada a una actividad ya desaparecida.

III.3.2. Génesis administrativa: definición de los nombres como parte de las competencias de la autoridad política. Como práctica se generaliza con la introducción de
los catastros, que para cumplir sus objetivos de control
y tributación obligaron a registrar edificios, actividades y
ciudadanos. Los primeros catastros sancionaron los nombres usuales, coincidiendo así la evocación tradicional con
los imperativos burocráticos. (Fig. 11) Con el crecimiento
urbano fue necesario designar elementos para los que no
existían referentes tradicionales. Comenzaron a aparecen
así nombres con escasa o nula significación local, cuando
no arbitrarios. Paradigma de esta situación son los nuevos barrios de nuestras metrópolis, saturados de nombres
de políticos intrascendentes, héroes de ficción o animales exóticos. El efecto es perverso. Al desaparecer la carga
simbólica de las denominaciones las ciudades comienzan
a desarraigarse, a vivir en la futilidad de lo inmediato. Si
algo puede llamarse “a” o “b” es porque de algún modo
“a” y “b” son signos (memorias) prescindibles. Y puesto
que a menudo es el nombre, más que las propiedades de
lo nombrado, lo que le otorga valor, nada impide que los
objetos de nombres intrascendentes sean fácilmente olvidados o sustituidos, con lo que ello supone para la imagen
y memoria de un lugar. Si, por ejemplo, Casa de Cervantes en Alcalá de Henares deja de ser conocida como tal y
se reconoce como es –una versión idealizada de una casa
renacentista construida para museo a mediados del siglo
XX que rompe con la tipología de la Calle mayor e incluye
un elemento tan anacrónico y poco castellano como un
antejardín– pocos alcalaínos se opondrían a su modificación o destrucción, como hicieron cuando se procedió a
ampliarla hace unos años, porque su nombre tiene una
carga simbólica que sacraliza el inmueble. (Fig. 12)

Figura 11. Concepción, Chile. Ejemplo de denominación administrativa de los elementos urbanos. Fuente: Flavia Hechem.

�Imaginarios y referencias espaciales ... Roberto Goycoolea P. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 45

Figura 12. Alcalá de Henares, casa de Cervantes. Fuente: fotografía
de información turística.

III.3.3. Génesis impositiva: este tercer y más traumático modo de nombrar a los elementos urbanos aparece cuando el poder, consciente de la influencia de los
nombres en la percepción de las cosas, instaura la práctica de bautizarlos y rebautizarlos con designaciones que
enaltezcan su ideario político. (Fig. 13) El proceso es
conocido. Si cada nombre tiene evocaciones específicas,
significa que controlándolas los ciudadanos tendrán una
imagen ideológicamente condicionada del lugar que habitan. Aunque la ciudad sea materialmente la misma, no
es igual vivir en San Petersburgo que en Leningrado, ni
en Guatemala que en Nueva España. La ciudad es un
espacio de referencias y signos. Es una página en la que
puede leerse, reconocerse, una historia de la que el lector
es copartícipe. (Fig. 14) Lo que sucede con la imposición
de nombres es el total emborronamiento del paisaje, la
pérdida de referencias y el consecuente desarraigo cívico.
Las estrategias empleadas por el poder para des-significar
el espacio van desde la mera sustitución de una denominación puntual a la destrucción completa de su toponimia. En Bosnia, esta fue una práctica habitual de los
Servios en su particular limpieza étnica, conocida ahora
como “memoricidio”.

Figura 13. Xalapa, Veracruz, México. Los políticos utilizan las denominaciones urbanas para enaltecer su ideario político. Fuente:
Gustavo Bureau

Figura 14. Madrid, casco histórico, escudo nobiliario. La ciudad es un
espacio de referencias y signos; es una página en la que puede leerse, en
la que puede reconocerse una historia de la que el lector es copartícipe.
Fuente: Fotografía del autor.

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IV. Conclusiones
Atendiendo a la trascendencia que los sistemas de referencia espacial tienen para el modo en que se comprende
y usa el espacio habitable, resulta sorprendente la poca
atención que las autoridades locales –con ellas sus representados, los ciudadanos– prestan al tema. Viendo como
suelen actuar es obvio que para ellas si algo se llama “a”
o “b” no tiene la más mínima repercusión en el modo en
que se comprende la ciudad. De no ser así, el gobierno de
Madrid se hubiese preocupado por rebautizar la calle de su
nueva sede con un calificativo de connotaciones políticamente más correctas que el actual Candilejas, o sea teatro,
focos, farándula. Tampoco parece interesarles el papel de los
nombres en la configuración de la memoria histórica de los
lugares que gestionan. Contadas son las ciudades que cuentan con un catálogo del patrimonio lingüístico similar a los
redactados para obras de arte, edificios o zonas urbanas.
Sin embargo, nada hay de aséptico en esta despreocupación por el nombrar urbano. Cada signo desaparecido,
cada nombre transformado, cada denominación insustancial, supone una evocación menos en el espacio urbano;
otra posibilidad pérdida para la construcción de una memoria e identidad ciudadana. El bien nombrar, como el
bien referenciar, contribuyen mucho más de lo que suele
pensarse a configurar la imagen urbana, a dignificarla y
darla a conocer; así como a optimizar la orientación espacial y, consecuentemente, a incrementar el conocimiento
de la ciudad y su historia. (Fig. 15).

Figura 15. Madrid, Plaza Mayor. El mantenimiento del nombre original de la plaza ha contribuido a incrementar el conocimiento del lugar
y devenir de la ciudad. Fuente: Fotografía del autor.

Referencias Bibliográficas
Barthes, R. “El Imperio de los Signos”, 1970
Borges, J. L. “La espera de Pascal”, Ed. Bruguera, Barcelona, España, 1982
Gonzáles Ordovas et al: “El malestar urbano en la gran
ciudad”. Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, España, 1998
Schopenhauer, A. “El Mundo como voluntad y representación”, 1992.

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 47

GESTIÓN Y CONTROL DE LA URBANIZACIÓN. áREAS CENTRALES Y
NUEVAS CENTRALIDADES
MANAGEMENT AND CONTROL OF URBANIZATION. CENTRAL AREAS AND NEW
CENTRALITIES
Mirta Levin1

Resumen
Este trabajo, tiene como finalidad presentar parte del Programa de Cooperación Europa-América Latina, URB-AL, con
algunas de sus políticas urbanas de cooperación descentralizada que la Comisión Europea ha establecido con colectividades locales latinoamericanas.
Se plantean así, algunas de las problemáticas que se registran en el tratamiento de los equipamientos institucionales,
además de mostrar soluciones que se han desarrollado con
unos pocos ejemplos, enunciando posibles líneas de debate.
Necesariamente, el enfoque es sesgado y aborda la realidad latinoamericana como eje de análisis, siendo imposible abarcar
en una exposición la gran variedad y complejidad de situaciones que se presentan.
Palabras clave
Urbanización, políticas urbanas, áreas centrales, equipamiento.

1

Abstract
The purpose of this work is to present part of the Europe-Latin America Cooperation Program, URB-AL, with some of
its urban policies of decentralized cooperation that the European Commission has established with local Latin American
collectivities.
Thus, some of the problems encountered in the treatment
of institutional facilities are presented, in addition to showing
solutions that have been developed with a few examples,
stating possible lines of debate. Necessarily, the approach is
biased and addresses the Latin American reality as the axis of
analysis, being impossible to cover in an exhibition the great
variety and complexity of situations that arise.
Keywords
Urbanization, urban policies, central areas, equipment.

Arquitecta, Programa URB-AL, Profesional Municipalidad de Rosario, Argentina. E-mail: rlevin@munrosario.gov.ar

�48 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

I. Introducción
La presente exposición tiene por objeto efectuar una introducción al trabajo en talleres, tomando dos de las cuatro temáticas planteadas como ejes centrales de debate del
Programa de Cooperación Europa-Latinoamérica, URBA-AL “Equipamiento Institucional” y “Áreas Centrales
y Nuevas Centralidades”, desarrollado a partir de los años
90 del siglo pasado. Sin duda, se trata de dos temáticas
que, en alguna medida, están vinculadas, tal como se demostrará a través del análisis de algunos ejemplos.
El primer motivo que justifica el abordaje de estos temas, es que aún no han sido incorporados en los proyectos
comunes presentados en el marco de esta red. Un segundo motivo, que quizás revista mayor importancia, es, por
un lado, la trascendencia que adquieren en el proceso de
urbanización y consolidación de nuestras ciudades y, por
otro lado, las deficiencias hasta ahora registradas en el tratamiento de los mismos.
No es necesario aclarar que la situación difiere ampliamente en el contexto europeo si se la compara con
el contexto latinoamericano. Incluso se registran notables
diferencias entre las regiones o países que se traten dentro de la realidad latinoamericana, hecho que dificulta un
planteamiento global tanto del estado de debate en el que
se encuentran estos temas, como del nivel de desarrollo
alcanzado en la elaboración de políticas, programas y proyectos. Dicha dificultad se presenta no sólo en este caso,
sino en general en la confrontación de ambos contextos,
debido a la brecha cada vez más grande que existe entre
ambos continentes.
En el plano del urbanismo, las diferencias más evidentes se reconocen en la fase de implementación de las políticas urbanas, cuando por falta o escasez de recursos -en el
mejor de los casos- se recortan objetivos y se fijan límites
en las actuaciones. Razón por la cual numerosos programas y proyectos pasan a engrosar el contenido de Planes
Urbanos que se transforman en ilusiones de algunos técnicos y políticos bien intencionados. En efecto, sorprende verificar cómo planes prácticamente contemporáneos,
elaborados en un contexto y en otro, muestran estados de
avances y concreción marcadamente diferentes. Muchas
dificultades se vinculan con los procesos de gestión y desarrollo de las propuestas y con el paso del plano de las ideas,
al plano de la ejecución. Pero sería una simplificación limitar a estas cuestiones la explicación de la situación imperante, puesto que la misma obedece a factores mucho
más complejos que forman parte de la realidad política,
económica e institucional de Latinoamérica. Es indudable que los efectos de la crisis se evidencian no sólo en el

urbanismo, sino también en el conjunto de la sociedad y
sus instituciones.
No obstante, a pesar de encontrarse sumidas en circunstancias tan adversas, muchas administraciones locales
desarrollan valiosas iniciativas para favorecer la transformación positiva de las ciudades y mejorar las condiciones
de vida de sus habitantes.
Reconocer estas diferencias como punto de partida
puede facilitar el diálogo para un verdadero entendimiento, ya que, de otro modo, las mismas palabras tendrán
significados diversos, de acuerdo con la interpretación
que haga cada uno de nosotros en función de las vivencias que invoque de su propio contexto. Términos tales
como “centralidad” y “nuevas centralidades” pueden hacer
referencia en ambos casos a una concentración de actividades dominantes con capacidad de focalizar e inducir el
desarrollo urbano, pero es, sin duda, en sus características
y dimensiones donde se percibirán variaciones importantes entre las distintas ciudades. Basta detenerse a observar
el edificio de Rafael Moneo en la Diagonal Sarriá, para
entender que una concentración de actividades de tal envergadura, que cuenta con oficinas, un centro comercial
y un hotel, insertos en el conjunto arquitectónico más
emblemático - y no único - de sólo una de las tantas
áreas de nueva centralidad de Barcelona, sería inviable en
la mayoría de las ciudades de Latinoamérica, no sólo por
falta de recursos, sino fundamentalmente por falta de un
mercado que la haga sustentable.

Figura 1. Edificio de Rafael Moneo en Diagonal Sarriá en Barcelona, que concentra diversas actividades y servicios, no viable en Latino
América por falta de mercado sustentable.

Indudablemente, estas cuestiones trascienden el plano
del urbanismo, ya que dependen en su mayor parte de las
capacidades de las ciudades y regiones - que dentro de Europa misma varían enormemente-, no sólo de generar ri-

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 49

quezas y de atraer capitales para inversiones de éste y otro
tipo, sino también de desplegar las habilidades necesarias
para poder sostener en el tiempo procesos de transformación de características similares.
Sin embargo es dentro del marco del urbanismo donde
la lectura de las distintas realidades recupera su sentido, ya
que el interés está puesto en el análisis de una estrategia de
intervención específica, selectiva y focalizada en determinados puntos del territorio y en su capacidad de irradiar
efectos positivos en su entorno inmediato. Más allá de la
escala y características que adopten los emprendimientos, es el interés por sustentar el mismo principio y por
utilizar este tipo de estrategia lo que permite relacionar
distintas realidades.
Con respecto a los equipamientos institucionales, la riqueza de la comparación puede darse más que nada en las
definiciones programáticas, en la política de localización y
distribución, en las variaciones tipológicas de los edificios
o conjuntos arquitectónicos, en su carácter simbólico o
representativo, y, por último, en los procesos de gestión,
con la inclusión de actores privados.

desarrollo de políticas sociales, los cuales se encuentran
orientados a resolver las necesidades básicas de la población (alimentarias, de educación, salud o recreativas, entre
otras). La construcción de los primeros -más allá de las acciones que puedan impulsar los gobiernos- interesa por lo
general a inversores privados. En cambio, el desarrollo del
equipamiento institucional es responsabilidad primordial
del Estado, así existan instituciones intermedias o privadas
preocupadas en su control y gerenciamiento. La diferencia
entre un tipo de equipamiento y otro ha sido determinante de su localización urbana, ya que en el primer caso es la
lógica del mercado el factor que ejerce mayor influencia.
El interés en esta oportunidad se concentra en el tratamiento de éstos últimos, ya que los primeros podrán
abarcarse desde la perspectiva de los espacios públicos,
abordada en la exposición anterior.

II. Equipamiento institucional

II.1.1. Escasez de equipamiento

En general, los equipamientos se definen como espacios
construidos que se caracterizan por responder a usos y
necesidades colectivas. Su lógica de implantación y utilización se diferencia sustancialmente de la vivienda, la
producción u otras actividades, a través de manifestaciones espaciales representativas de lo colectivo, que pueden
adquirir por este motivo una dimensión estratégica, para
transformarse, de esta manera, en componentes básicos
de las centralidades urbanas, ya que promueven un dinamismo particular que no generan otras actividades. Los
equipamientos resuelven necesidades colectivas cotidianas y esporádicas, lo que determina su uso en diferentes
escalas: en primer lugar, local (un dispensario o escuela
para un barrio o sector de la ciudad), en segundo lugar,
urbana general (un hospital o centro recreativo para toda
la ciudad o una parte considerable de ella) y, por último,
territorial (un hospital regional para su extensión metropolitana o regional).
Otra clasificación que también podría establecerse responde a los procesos verificados más recientemente. Se
trata de, por un lado, aquellos equipamientos destinados
fundamentalmente a la producción o al consumo masivo
y de gran escala (como por ejemplo los grandes parques
tecnológicos, centros de compras y/o esparcimiento), y,
por otra parte, de otros equipamientos muy distintos,
de carácter institucional y vinculados por lo general al

En la mayoría de las ciudades el equipamiento es un recurso escaso, más aún en el contexto latinoamericano.
En mayor medida, las falencias se registran en la escala
local o barrial, donde la generación de nueva vivienda no
se ha correspondido con la producción del equipamiento
comunitario indispensable, razón por la cual se han verificado procesos de urbanización incompletos vinculados
fundamentalmente a satisfacer la demanda habitacional
de los sectores más carenciados. En numerosos países y
ciudades de Latinoamérica, el fenómeno alcanzó matices
alarmantes, cuando en pos de resolver la problemática de
la vivienda, se incorporaron al suelo urbano grandes superficies construidas pero sin dotarlas de los equipamientos y servicios necesarios, es decir, sin construir ciudad,
respondiendo en términos de cantidad pero sin calidad.
Un ejemplo importante se evidencia en Chile, cuando
en la década de los noventa se construyó un promedio
de 116 mil viviendas al año. Se logró una producción de
10 viviendas por mil habitantes, con una tasa similar a
la que alcanzaron países europeos como Francia y Alemania en el período de la post guerra, pero sin llegar a
satisfacer a los beneficiarios, quienes se sienten cada vez
más descontentos no sólo por la calidad deficitaria de los
emprendimientos, sino también por su localización en
barrios carentes de equipamientos y segregados del resto
de la ciudad, en condiciones que los llevan a convertirse

II.1. Algunos problemas registrados
Los problemas más significativos que generalmente se
registran son:

�50 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

en ghettos y en nuevos focos de pobreza urbana (Alfredo
Rodríguez, 2000).
También la ciudad de San Pablo sufre en la actualidad, en muchos sectores urbanos, los problemas ocasionados por la política de vivienda desarrollada en la
década de los ’60, orientada a la producción en masa
de grandes conjuntos habitacionales sin contemplar las
condiciones urbanas y paisajísticas de localización y caracterizados por la carencia de espacios públicos y equipamientos comunitarios (COHAB, 2001)2.
En Rosario, al igual que en otras ciudades argentinas,
la política de vivienda masiva desarrollada en las décadas
del ’60 y ’70 y la expansión descontrolada de la ciudad
mediante loteos aislados -muchos de ellos con una ocupación marginal- dio lugar a la existencia de importantes
sectores relegados de la vida urbana, con carencias de
equipamientos comunitarios, infraestructuras y servicios, hecho que instaló una problemática que en la actualidad es necesario enfrentar.
II.1.2. Mala distribución territorial
A la escasez de los equipamientos se suma su mala distribución en el suelo urbano, ya que se verifica una mayor
oferta en las áreas centrales e intermedias con deficiencias
en los sectores más periféricos, situación que incrementa
la movilidad de las personas para poder satisfacer sus necesidades. Esta problemática también se ha hecho presente
en varias ciudades europeas, tal como quedó plasmado en
su oportunidad en el Plan Estratégico de Madrid: “En el
caso de Madrid, la ciudad acusa la escasez dotacional en determinadas áreas urbanas, la desigual distribución territorial
de la red de equipamientos, la falta de adaptación a las nuevas necesidades, localizaciones inadecuadas y el alejamiento
real del espacio de consumo colectivo respecto al lugar de residencia”. (PROMADRID, 1993)
II.1.3. Falta de planificación integral e integrada a los
procesos de urbanización
La situación antes planteada es producto, en gran parte,
de una falta de planificación integral que, por lo general,
es reemplazada por planificaciones sectoriales. Así, desde
la esfera de la Salud Pública se determina la localización
de sus efectores en distintas escalas, mientras que, desde
la esfera de la Promoción Social o de la Educación, se hace
2

Problemática que es abordada por programas recientes como se detallará más
adelante.

lo propio con otros tipos de equipamientos institucionales. En este accionar se registra, por lo general, la ausencia
de una visión integrada a la planificación de los procesos
de urbanización, dificultad que se evidencia en los nuevos
crecimientos urbanos, que no cuentan con condiciones de
urbanidad apropiadas. De este modo, se malgastan los
pocos recursos existentes en intervenciones fragmentadas
y/o superpuestas.
II.1.4. Deficiencias en los instrumentos de planificación
Existen aún debilidades en los instrumentos de planificación al abordar estas cuestiones, debido a la distancia
que se plantea entre los objetivos deseables y las posibilidades reales de su efectivización. En muchos casos, la
planificación ha asumido una base cuantitativa al fijar
estándares mínimos a cumplir con respecto a los distintos usos, los cuales, posteriormente, no pueden ser
concretados. “El recurso a los estándares de tipo normativo introdujo una creencia en la planificación urbanística
como instrumento capaz de generar una falsa igualdad
de oportunidades ofrecidas universalmente a través del
Estado. Un buen plan era aquel que ofrecía la cantidad
más alta de áreas destinadas a usos colectivos, independientemente de las capacidades reales de la administración
para llevar a cabo las inversiones necesarias para la puesta
en funcionamiento de la red de equipamiento”. (PLAN
GENERAL DE MADRID, 1995) Otra debilidad de
los instrumentos se ha manifestado en relación con la
política de suelo, al efectuar propuestas que no tienen
garantizada en forma fehaciente la disponibilidad del
mismo. Muchas veces, en las ordenanzas referidas a los
procesos de urbanización, no se establecen pautas claras
con respecto a la disponibilidad de suelo para destinar
a estos usos, o bien, se definen porcentajes genéricos
que no contemplan las necesidades reales de cada localización.
II.1.5. Escasez de recursos por parte de los gobiernos
locales
La falta de recursos para absorber todas las demandas
surge, en gran parte, de un proceso incompleto de descentralización de competencias, desde los gobiernos nacionales y provinciales hacia los gobiernos locales. Son
cada vez más las necesidades que cubren los municipios
en salud y educación, entre otras áreas, sin recibir los
recursos adecuados para ello.

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 51

II.1.6. Descoordinación entre los organismos oficiales
Distintos inconvenientes se plantean al coexistir diversos
niveles institucionales para dar resolución a una problemática particular de un sector de la ciudad. La lógica pareciera indicar que cuantos más recursos existan, mayor
será la cobertura ofrecida. Sin embargo, esto no siempre
se verifica, dado que suelen generarse importantes concentraciones que, si bien resultan favorables para algunos
sectores urbanos, no resuelven las deficiencias de otros.
La falta de coordinación entre políticas sectoriales (salud,
educación, vivienda, etc.) y entre diferentes esferas institucionales (municipales, provinciales y nacionales) ha dificultado el uso adecuado de los fondos destinados a equipamientos institucionales, ya sean educativos, sanitarios
o de cualquier otro orden. Además, se registra la falta de
integración con organismos no gubernamentales, los cuales llevan adelante emprendimientos en sectores barriales
superponiendo esfuerzos cuyos resultados serían mejores
si fueran previamente coordinados. En la ciudad de Rosario, por ejemplo, son muchas las asociaciones vecinales
que cuentan con servicios comunitarios destinados a la
población de su jurisdicción, por lo cual la gestión municipal ha intentado integrarlos a sus proyectos mediante la
implementación de una política descentralizada.

Figura 2. En Rosario, con una gestión municipal descentralizada,
existen muchas asociaciones vecinales con servicios comunitarios para
la población de su jurisdicción.

II.2. De una política sectorial a una política integral
Al igual que en Rosario, también en otras ciudades son
evidentes los esfuerzos tendientes a superar el déficit y los
desequilibrios que existen en la provisión de equipamiento comunitario. Pueden detectarse al menos tres cuestio-

nes que han favorecido los cambios:
• La primera, de carácter sectorial, se vincula con la
nueva modalidad de intervención en mejoras barriales,
financiadas muchas de ellas, por organismos internacionales y orientadas a los sectores de más bajos recursos
• La segunda, de carácter más general, comprueba la
repercusión que ha tenido la política de descentralización de los gobiernos locales
• La tercera, por su parte, verifica las innovaciones incorporadas en los instrumentos de planificación.
Esto pareciera tener una lógica, si se piensa que los mayores problemas son consecuencia inmediata de la mala
actuación en vivienda, o bien, de un proceso de excesiva
concentración que ha provocado grandes desequilibrios
urbanos, que se suman a la incapacidad evidente por parte
de los instrumentos de planificación tradicional para revertir estos procesos.
II.2.1. La nueva modalidad de intervención en mejoras barriales
En el primer caso, el cambio que se registra en países latinoamericanos está bastante relacionado con las políticas
adoptadas por los organismos financieros internacionales
(como por ejemplo el Banco Interamericano de Desarrollo), quienes han reconocido la necesidad de abordar en
forma integral la problemática de la vivienda, poniendo
énfasis en el desarrollo urbano. En un seminario realizado recientemente en Rosario, afirmaba al respecto Jorge
Gavidea3: “...hay dos alternativas: u optamos por una acción
integral, siendo conscientes de que esto requiere complejas y
costosas intervenciones, u optamos por intervenciones más específicas evolucionando luego hacia otras que corrijan las distorsiones; tal vez existan otras alternativas intermedias. Son
decisiones e interrogantes que debemos responder. Pero lo que
sí es comúnmente aceptado, es que estos programas deben ser
integrales, participativos, eficientes en la asignación de recursos,
y sostenibles en el tiempo.” Se registra un cambio conceptual
y ya no se trata, como en años anteriores, de sólo construir
vivienda, sino fundamentalmente de construir ciudad.
El objetivo del Programa Favela-Barrio (financiado
por ese organismo) ha sido el de “posibilitar el acceso a la
ciudad de todos los cariocas”. Para ello, se debían crear las
condiciones necesarias para establecer una infraestructura
sanitaria, transporte, equipamientos sociales y servicios
públicos, con una distribución más equitativa. El alcance
3

Jefe regional para A. Latina y el Caribe de Hábitat- O.N.U

�52 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

de este programa ha sobrepasado incluso el proyecto urbanístico, ya que en aquellas comunidades beneficiadas,
no sólo se han creado centros comunitarios de formación
y capacitación profesional para las personas que viven en
la zona, sino que también se han generado ingresos y organizado actividades educativas y culturales.
Algo similar, aunque con un nivel de desarrollo menor
(por ser de más reciente implementación), se verifica en
Rosario con el desarrollo del Programa Rosario-Hábitat,
al igual que en Chile, con el Programa Chile-Barrio. En
Rosario, la experiencia se inicia en el 2000 al incorporarse
al programa 6.600 familias, a partir de un total de 20.000
que se encontraban en la misma situación, establecidas en
91 asentamientos irregulares. El costo del Programa asciende a US$ 71.700.000 (de los cuales el banco aporta
US$ 42.570.000, mientras que el gobierno local se hace
cargo del resto) y se incluyen en él las siguientes categorías de inversión por componente: a) urbanización integrada (que puede absorber un 80,3% de los recursos), b)
acciones integradas de atención para niños, adolescentes y
sus familias (un 4,9%), c) generación de trabajo y empleo
(un 3,5%), y por último, d) fortalecimiento institucional
(un 2,4%). (SERVICO PUBLICO DE LA VIVIENDA,
2001) Esto implica que en caso de que en el lugar no se
disponga de los equipamientos necesarios para cubrir las
necesidades asistenciales de salud y educación de las familias afectadas, se podrían destinar los recursos asignados al
ítem b) para construirlos. Otra alternativa, que permite el
programa, es satisfacer estas necesidades en establecimientos existentes en otros lugares de la ciudad, con el otorgamiento de becas a los beneficiarios para cubrir gastos
de viático y alimentación. En éste último caso, si bien se
ocasionan traslados de los niños y adolescentes beneficiados, se favorece su integración al incorporarlos a establecimientos ubicados, por ejemplo, en el centro de la ciudad.4
Es altamente significativo el aporte que hacen estos
programas para dar solución a una problemática acuciante, y resulta, por otra parte, muy favorable la orientación
que han tomado hacia una política integral que debiera
aún profundizarse. Aunque el programa lo admite, no se
ha trabajado hasta el momento con actuaciones de rehabilitación en tejidos residenciales más consolidados que
cuenten con la infraestructura y el equipamiento necesario, lo cual contribuiría a una mayor integración, al llenar algunos vacíos existentes aprovechando a la vez los
recursos de que la ciudad dispone. De este modo, se podrían controlar, los desequilibrios que genera el paulatino

abandono de las áreas centrales e intermedias, a causa del
traslado de población hacia la periferia.
Este fenómeno se ha agudizado en los últimos años por
la crisis económica que ha sumido a sectores medios de
la población en una situación de pobreza. Los pobres ya
no son sólo los que habitan los asentamientos irregulares,
sino también la población que está siendo expulsada de
su lugar de residencia en las áreas centrales e intermedias
debido a la imposibilidad de sostener las condiciones de
vida que llevaba. Esto genera graves distorsiones al ser esta
parte de la población absorbida en el tejido residencial de
la periferia, dado que se producen subdivisiones internas
de parcelas que, en muchos casos, se realizan en forma ilegal y descontrolada. Esta situación se presenta en distintos
países, como el caso de Uruguay, según afirmaba Bervejillo: “Se forma una “nueva pobreza” a partir de la crisis de
clases medias y sectores trabajadores, la que se expresa como
precarización de amplios sectores y creciente segregación socio-espacial”.5 Los nuevos pobres que aún no están siendo
asistidos, demandan igualmente una atención inmediata,
para evitar sumar mayores problemas a los ya existentes.
Si no, se estaría actuando para resolver conflictos en determinados sectores de la ciudad, mientras que en otros se
generan complicaciones similares, tal vez de dimensiones
semejantes, pero que, por no haber sido suficientemente
indagadas hasta el momento, no resultan muy conocidas.
Para resolver otro tipo de problemas en sectores urbanos de diferentes características (pero tal vez con las mismas falencias), se ha iniciado en San Pablo el Programa
“Vivir Mejor” de la COHAB6, con el objeto de combatir
la exclusión social en los conjuntos habitacionales construidos y para poder insertarlos a la vida de la ciudad.
Como ya se ha mencionado anteriormente, la producción
masiva de vivienda de la década del ’60, ha dejado como
saldo grandes superficies edificadas en bloques, con una
estética opresiva y con una notoria falta de cuidado en
la calidad de la construcción y la provisión de servicios.
Este programa aborda el problema y prevé mejoras en la
infraestructura y en las condiciones paisajísticas del lugar.
Además, incorpora servicios y equipamientos públicos y
privados tales como escuelas, agencias bancarias, agencias
de correo, entre otros. Con la inclusión de algunos equipamientos –como la “Panadería Comunitaria”-, se pretende fomentar el empleo mediante la especialización de la
mano de obra y la creación de agentes multiplicadores.
La implantación del “Café Cohab”, por otro lado, en el
5

4

Información obtenida de una entrevista efectuada a la Directora del Servicio
Público de la Vivienda Arq. Marisa Garzia. Rosario, marzo de 2003.

6

Hace referencia al proceso que se está dando a partir de los años noventa en la
ciudad de Montevideo. (BERVEJILLO, 1999).
Secretaría Municipal de Habitación, de la Prefectura de la ciudad de San Pablo.

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 53

centro de los conjuntos habitacionales, pretende otorgar
dos beneficios: en primer lugar, para los usuarios, que gozan de la posibilidad de tomar el desayuno gratis antes
de ir a trabajar -entre las 5.30 y las 7.30 horas-, y en segundo lugar, para las organizaciones no gubernamentales,
que tienen la oportunidad de explotar el café fuera de ese
horario. (COHAB, 2001). Lo que resulta sumamente interesante en este planteo es la utilización de tipologías de
uso generalizado en la ciudad, tales como la panadería y
el café, a fin de resolver la asistencia alimentaria, hecho
que tendrá seguramente una importante connotación en
términos de integración de la población de menores recursos, al ser resueltas sus necesidades tal como lo hace
el común de la gente. Se utiliza también el concepto de
equipamiento no permanente, con la transformación de
algunas calles (sólo los domingos y días feriados) en una
cancha de fútbol u otro deporte, iniciativas que requieren
poca inversión y reportan grandes beneficios.
II.2.2. Repercusión de la política de descentralización
de los gobiernos locales
La descentralización de los gobiernos locales, justamente por
ser de carácter más general, tiene mayores repercusiones en
el desarrollo de las políticas urbanas, tanto en Europa como
en Latinoamérica, con importantes implicancias en la estructuración de las ciudades y particularmente, en los criterios
referidos a la provisión y localización de los equipamientos.
De un análisis de los instrumentos de planificación
desarrollados en Madrid en la década de los ‘90, surge
inmediatamente la influencia derivada de una política
descentralizada en la definición de los equipamientos.
Tanto en el Plan Estratégico como en el Plan de Ordenamiento Territorial se establecieron claramente medidas al
respecto. En el primero –y en relación a los equipamientos colectivos-, se propuso la “Elaboración de un Plan de
Construcción de Equipamientos por Distritos” y la “Elaboración de un Plan de Descentralización de la Gestión
de los Equipamientos Colectivos”. En el segundo, se desarrolló un minucioso análisis de la disponibilidad de equipamientos por distrito (estableciendo el índice medio de
equipamiento local existente), para luego establecer “Recomendaciones para la distribución de superficies destinadas
a equipamientos y espacios deportivos en suelo urbanizable
programado”. Con respecto al equipamiento Cívico-Social
(subdividido en básico y singular), se estableció una propuesta orientativa del índice a utilizar. Se determinó, a su
vez, el total de dotaciones básicas y singulares a incorporar
en cada uno de los 21 distritos que integran la ciudad.
(NUEVO PLAN GENERAL, 1995).

Figura 3. De los instrumentos de planificación urbana desarrollados
en Madrid en los 90’, surge la influencia derivada de una política
descentralizada definida en los equipamientos.

Es notorio como en un lapso tan corto de tiempo, éste y
otros instrumentos de legislación urbanística (fundamentalmente de España e Italia) influyeron en la construcción
de planes latinoamericanos: el Plan de Ordenamiento Territorial de Montevideo (1998), el Plan Urbano Ambiental de la ciudad de Buenos Aires (1998), el Plan Director
de Rosario (1995-2001), el Plano Director de Desenvolvimiento Urbano Ambiental de Porto Alegre (2000), el
Plano Director Estratégico de Sao Pablo (2003), entre
otros. Incluso, se trasladó el debate sobre la pertinencia de
recurrir a este tipo de instrumentos, que se da a partir del
contraste entre la experiencia de Madrid y la de Barcelona.
(LEVIN,1992) De hecho, en todos estos planes existió
una preocupación por definir un reequilibrio territorial
que acompañe los procesos de descentralización político-administrativa, impulsando proyectos a desarrollar en
las periferias urbanas, para incorporar nuevos espacios públicos, equipamientos comunitarios y servicios.
Con el desarrollo del Programa de Descentralización
y Modernización Municipal en la ciudad de Rosario, se
ha impulsado la incorporación paulatina de importantes
equipamientos en cada distrito mediante intervenciones
selectivas y de alto impacto. A tal efecto, se han ubicado
los Centros Municipales de Distrito (CMD) en posiciones
estratégicas, con la intención de generar una corona de actuaciones periféricas al centro, que en su conjunto conformen un nuevo frente como contrapunto al desarrollo costero, a fin de restablecer un equilibrio. Estos criterios, que
han guiado la definición de una estrategia de localización,
condicionaron, a su vez, el desarrollo de los programas
de cada centro. Si bien existieron parámetros comunes a
todos ellos, en cada caso el programa respondió a las nece-

�54 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

sidades relevadas en el distrito, sumando al centro administrativo7 otros servicios comunitarios que lo enriquecen
y amplían: un centro socio-cultural, un centro de salud,
un centro CRECER (de apoyo integral a la familia), un
polideportivo, etc. “Con esta estrategia, la habilitación de
cada CMD no representa sólo la construcción de un edificio,
sino que involucra una operación urbanística más compleja
y de gran repercusión en el desarrollo de la ciudad. Cada
CMD, de acuerdo con esta perspectiva, se ubica en una posición estratégica ya que cuenta con una buena accesibilidad
para constituirse en un referente en el área donde se inserta.
La localización estratégica queda definida, por lo general, por
la confluencia de determinadas avenidas principales o ejes de
articulación del distrito, que son, a su vez, las vías de ingreso
a la ciudad o los corredores principales de transporte (esto
último está íntimamente relacionado con la forma de delimitación de los distritos, efectuada en función de la existencia de
esos ejes de conexión territorial).8 La concreción de emprendimientos de este tipo en cada distrito, implica la apertura de
esas avenidas (en muchos casos interrumpidas), la resolución
de ciertos nudos viales de importancia (Av. Pte. Perón-27
de Febrero, Av. Francia-Vías del Fc. Mitre), la creación de
espacios públicos, comunitarios y de servicios.”9
Hasta el momento, se han concretado tres emprendimientos de este tipo, ya que el desarrollo de los tres restantes se ha demorado como consecuencia de la profunda
crisis desencadenada en el país en el último año. Paralelamente a esta intervención, se ha planteado un “Plan de
Recuperación del Área Central” en el marco del Plan Estratégico Rosario, una vez finalizada la ejecución de un importante diagnóstico a partir del cual se trabajó en diferentes
comisiones con los actores institucionales involucrados.
Tanto en este ejemplo como en otros, lo que está en
juego ya no es el diseño de un equipamiento en particular,
sino el diseño de una porción de ciudad. Cada componente forma parte de un proyecto global, razón por la cual
adquiere otra connotación. Esto remite al tema que se
tratará más adelante: la posibilidad de inducir la conformación de nuevos focos de centralidad a escala distrital,
mediante la localización de equipamiento institucional.
7

8

9

Los CMD incluyen en su programa servicios técnico-administrativos municipales y complementarios: Banco Municipal, Registro Civil y Empresas Prestatarias Privadas.
Ver “La ciudad de Rosario. Los alcances de una gestión descentralizada. La
delimitación de Distritos”, Cuaderno Nº 1 de la Colección Rosario Parte por
Parte. Programa de Descentralización y Modernización Municipal. Secretaría
General. Municipalidad de Rosario. Rosario, 1997.
Este tema se encuentra desarrollado en “Una Estrategia de Actuación vinculada
a la Definición de los Centros Municipales de Distrito”. Publicación sintética
de divulgación general Programa de Descentralización y Modernización Municipal. Secretaría General. Municipalidad de Rosario, Julio de 1997.

II.2.3. Las innovaciones incorporadas en los instrumentos de planificación
Con respecto a este tema, cabe destacar el importante
avance logrado en la legislación brasilera. Al cabo de
una discusión de doce años de duración, se sancionó
una ley federal, que fue aprobada finalmente en el año
2001 para luego darse a conocer como el “Estatuto de
las Ciudades”. Este documento constituye el marco de
la planificación urbana y de producción de los Planes
Directores locales, ya que dispone instrumentos de gestión y manejo del suelo urbano destinados a los municipios. Sin establecer su obligatoriedad de aplicación,
fija nuevas formas de enfrentar la exclusión territorial
(que combate como una cuestión central), mediante
mecanismos de utilización del suelo urbano. Posee una
visión de los instrumentos de gestión del suelo urbano
de carácter mucho más inductivo que normativo. “Estos
instrumentos, más que decir “se puede o no se puede”, sirven para inducir una estrategia establecida en el Plan. Es
en ese campo de la inducción donde están los instrumentos
más novedosos: la separación del derecho de propiedad del
derecho de construcción, la posibilidad de venta o transferencia del derecho de construcción de un terreno a otro
terreno, las sanciones a la tierra vacante, etc. Esto es muy
interesante en términos de balance disciplinario, porque
esto ha pasado en un momento en que la planificación
urbana y los planes directores estaban absolutamente desacreditados y descalificados como instrumentos de intervención en la ciudad.” (RAQUEL ROLNIK, 2003)
La sistematización de estos mecanismos (muy difundidos en Europa, pero ausentes por lo general en los países latinoamericanos) bajo la forma de un Estatuto de las
Ciudades abre un nuevo camino muy importante en la
gestión de los equipamientos. En el Plan recientemente
aprobado de San Pablo, que incorpora los principios del
Estatuto, se establece que10: “Los equipamientos sociales
constituyen un elemento integrador en la medida que comprenden instalaciones destinadas a prestación de servicios públicos y privados, orientados a atender las necesidades básicas
de la población en salud, educación cultura, deporte, esparcimiento, abastecimiento y seguridad.” Se determina que el
Poder Ejecutivo deberá garantizar la implantación, manutención y recuperación de los equipamientos sociales,
priorizando la construcción de nuevos equipamientos en
las áreas de mayor deficiencia, con una gestión intersectorial y con la participación de la población. (PLAN DIRETOR ESTRATÉGICO, 2003)
10

Sección III “Elementos Integradores”, apartado “Los Equipamientos Sociales”.

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 55

II.2.4. Algunas líneas de reflexión
De lo expuesto anteriormente, se pueden extraer algunas
líneas de reflexión que sirvan para orientar el trabajo en
los talleres:
1. Es fundamental que los equipamientos sean pensados como elementos integradores para favorecer las
relaciones sociales, siendo en este caso importante la
tipología adoptada.
2. Debe existir una política clara de localización de
equipamiento institucional, tendiente a restablecer el
equilibrio urbano y a orientar nuevas localizaciones en
los sectores más carenciados, como parte de una acción
integral e integrada a los procesos de urbanización.
3. “Una concentración desconcentrada” en determinados puntos del territorio puede favorecer el desarrollo
de determinados sectores urbanos e inducir, en consecuencia, una transformación más significativa.
4. Es necesario, por un lado, generar instrumentos
normativos y de gestión adecuados que faciliten las acciones y, por otro lado, asignar los recursos necesarios
para hacerlo.
5. Se hace imprescindible profundizar nuevas formas
de enfrentar la exclusión territorial mediante mecanismos de utilización del suelo urbano que protejan las
actividades más débiles de aquellas de carácter dominante que resultan más atractivas para el mercado.
6. El Estado no puede estar ajeno a estos procesos, pero
debe además movilizar una acción conjunta con actores institucionales y privados, para asegurar una mayor
consolidación.
III. Áreas centrales y nuevas centralidades
Las centralidades son referencias fundamentales de la ciudad, que se reconocen de este modo porque el conjunto de los ciudadanos así las identifica y porque de alguna
forma están presentes en la memoria colectiva al evocar
el desarrollo de diversas actividades. Esta caracterización
tan peculiar que han tenido tradicionalmente las áreas
centrales, les está siendo disputada por focos de atracción
alternativos que han surgido en forma dispersa, tanto en
el territorio urbano como metropolitano. En este último
caso, son muchas veces las ciudades menores que rodean
a la metrópoli las que producen importantes tensiones.11
11

Este fenómeno fue adelantado por muchos especialistas y considerado en forma positiva, entre ellos Manuel Castells. Ver: “Estrategia de desarrollo metropolitano en las grandes ciudades españolas: la articulación entre crecimiento
económico y calidad de vida”. (CASTELLS, M, 1990)

Se trata de un fenómeno complejo y variado que adquiere diferentes manifestaciones, tanto por las particularidades de cada ciudad, como por las dimensiones que
toma en cada caso. Se reconocen diferentes combinaciones entre la presencia de: antiguos centros, viejas centralidades alternativas, nuevas centralidades espontáneas y/o
nuevas centralidades planificadas.
Algunas veces el proceso de afianzamiento de centralidades alternativas lleva varios años y se da generalmente
acompañando la consolidación de grandes infraestructuras de comunicación de la ciudad con el territorio circundante -con localizaciones en las vías de acceso- bajo
la forma predominante de centros comerciales. Esta situación se puede ejemplificar con el caso de la ciudad de
Rosario, que se caracteriza por la presencia del antiguo
centro recostado sobre el litoral costero, al cual se suman
centralidades barriales consolidadas sobre algunos de los
ejes radiales que emergen del centro hacia la periferia.
Otras veces, el proceso responde a fenómenos más
recientes, vinculados a la aparición de emprendimientos
comerciales o recreativos, terciarios o de servicios concentrados, dentro del ejido urbano o en territorio metropolitano. Tal es el caso de la Comuna de Providencia,
perteneciente al Gran Santiago12, que ha captado la mayor parte de la actividad comercial, financiera y de servicio, y se ha convertido por eso en una nueva e importante centralidad que ha desplazado al centro original de
la ciudad. Cuenta con 112.000 habitantes permanentes,
pero atrae entre 500.000 y 600.000 usuarios diarios, lo
que genera un movimiento poco usual para una comuna
de estas dimensiones.
Cuando se trata de ciudades costeras, la tendencia natural es la concentración de la dinámica urbana sobre el
corredor litoral, siendo paradigmático el ejemplo del Área
Metropolitana de Montevideo. “Se constata en los ’90 una
fuerte reorganización espacial del comercio y de los servicios.
Se trata de la multiplicación de grandes superficies comerciales, que combinan economías de aglomeración y de variedad-flexibilidad (como en el caso de nuevos centros comerciales) y contribuyen a una “descentralización concentrada”
de los espacios de consumo colectivo. Los centros comerciales, concentrados por ahora en el eje costero, se constituyen
en nodos potenciales de nuevas centralidades complejas. Se
trata también de la desconcentración de los servicios de salud
y educación privados con alcance metropolitano. En ambos
casos, la metropolización de los servicios es selectiva a favor
de las áreas que concentran clases medias, como la Ciudad
12

Santiago está descentralizado en 52 municipios (Alcaldías), que cuentan con
una relativa autonomía. Providencia es uno de ellos.

�56 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

de la Costa. No obstante, aunque en menor grado, el mismo
fenómeno tiende a repetirse en el conjunto de las periferias”.
(BERVEJILLO, 1999)
III.1. Causas de los cambios
Este fenómeno, que se ha acentuado en los últimos años
y que evidencia una modificación de los patrones de urbanización, se puede constatar tanto en Europa como en
Latinoamérica. Su surgimiento responde a distintos factores: cambios en las costumbres, gustos y formas de vida
que producen a su vez movimientos migratorios internos
de personas y actividades; disponibilidad de suelo en las
áreas periféricas, en parte, por transformaciones de las actividades productivas y terciarias; y, presencia de nuevas
infraestructuras territoriales de comunicación, que facilitan la movilidad urbana.

Figura 4. Como en otras ciudades latinoamericanas, en Lima el crecimiento masivo del espacio urbanizado y los nuevos polos de desarrollo,
se ha desplazado de los centros históricos.

“Una de las consecuencias más importantes del acelerado
aumento de la población urbana ocurrida en las últimas décadas en América Latina, fue la gran expansión de la mancha urbana que en muchos casos ha superado en proporción
el mismo crecimiento demográfico. La gran disponibilidad de
suelo con el que cuentan, en términos generales, las ciudades
del continente, ha favorecido un modelo de expansión horizontal sobre extensas superficies con repercusiones profundas
en la estructura urbana y en las condiciones sociales, económicas y físicas de las áreas centrales. El crecimiento masivo del
espacio urbanizado y la generación de nuevos polos urbanos
ha venido cuestionando la centralidad de las áreas centrales
“tradicionales”, los centros históricos o los que se crearon a lo
largo de los años, por lo menos como centros para el conjunto

de la población urbana. La Candelaria y el Centro Internacional ya no representan ni las únicas ni la más importantes
centralidades de Santa Fé de Bogotá, donde los habitantes
de mayores ingresos se relacionan más a Chapinero o a Unicentro para sus actividades y sus compras; en Quito, a partir de la década del 60, las actividades del centro histórico
empiezan a desplazarse hacia la Mariscal Sucre; el centro
histórico de Lima ha sido sustituido en sus funciones centrales
por Miraflores; en San Salvador, la población de medios y
altos ingresos ya no se arriesga a ir al área histórica y hace sus
negocios en un nuevo centro financiero.” (CEPAL, 2003)
En cuanto a Europa, en muchas ciudades se registra
también un fenómeno de polarización, aunque, indudablemente, sin responder exactamente a las mismas causas.
En una investigación centrada en el estudio de las transformaciones de la forma urbana del área metropolitana
de Barcelona, se analizaron los procesos registrados desde
la extensión de la ciudad sobre su llano en 1850 hasta
la actualidad. Al referirse a las últimas décadas, los autores observaron tres modelos diferentes de crecimiento
en la región metropolitana barcelonesa: un crecimiento
por agregación hasta la crisis de los años setenta, un crecimiento por dispersión durante los años ochenta y un
crecimiento por polarización que caracteriza las transformaciones más recientes.13 En otra investigación vinculada
al tema se sostiene que: “En los últimos quince años, varios
procesos urbanos han modificado la dinámica de las áreas
metropolitanas, entre ellos el fuerte desarrollo de las infraestructuras de comunicación, la deslocalización del empleo y
la suburbanización residencial. En Barcelona y en la red de
ciudades que conforman la región metropolitana, la nueva
red de infraestructuras ha definido un marco espacial más
isótropo y nuevas centralidades; la industria ha adoptado
una localización más periférica, la actividad en la ciudad
central se ha decantado por el sector servicios, la población
se ha mantenido estable en el conjunto de la región, aunque
ha decrecido en las áreas centrales, mientras que la residencia
se ha desplazado de adentro hacia afuera y desde las grandes
ciudades a los pequeños municipios. Estos procesos de auténtica eclosión metropolitana, caracterizados por los cambios
en la localización de la actividad y de la población y no por
circunscribirse a un espacio intrametropolitano, tienen menor importancia que los procesos que generaron, durante los
años sesenta, la formación del área metropolitana, sino que
redefinen, como aquellos, la realidad urbana.” (ALGABA
CALVIO, A, 2001)
13

Ver: Font, C. Llop y J.M. Vilanova. La Construcció del territori metropolitá.
Morfogènesi de la regió metropolitana. Barcelona, Ed. Àrea Metropolitana de
Barcelona i Mancomunitat de municipis,1999.

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 57

III.2. Síntomas y problemas registrados
A pesar de las características particulares de cada caso,
podría aceptarse que el fenómeno evidencia en términos
generales, los siguientes síntomas y problemas:
III.2.1. Presencia de desequilibrios urbanos
Las recientes transformaciones han puesto en crisis los
viejos equilibrios urbanos, registrándose un progresivo
deterioro y abandono del centro tradicional de la ciudad
con la aparición de nuevas centralidades. Este proceso se
fue acentuando por el traslado de actividades económicas
y comerciales en forma simultánea a los desplazamientos
de población. Edificios de los centros se fueron transformando en viviendas para sectores sociales de bajos ingresos o fueron ocupados por actividades económicas menos
dinámicas, lo cual determinó un creciente deterioro de los
centros históricos y de las áreas centrales.
III.2.2. Modificación en la relación centro-periferia
Esta situación modifica la antigua relación centro-periferia, con una manifestación de pluricentralidad en la mayor parte de las grandes ciudades, la cual es determinante
para la planificación de futuros desarrollos. “Hasta tal extremo que ya no tiene sentido el viejo concepto de centro y periferia; son muchos los centros y, entre ellos, quedan ubicadas
las periferias.” (Herce Vallejo, 1999)
III.2.3. Presencia de signos de polarización y contraste
Estos cambios en modo alguno han eliminado los problemas que tradicionalmente han tenido las periferias
en el contexto latinoamericano. Si bien es cierto que
se han incorporado algunas actividades y servicios en
sectores que carecían de ellas, no siempre son accesibles
para el conjunto de la población que está en sus proximidades, lo cual genera grandes contrastes. En muchas
ciudades de Latinoamérica, conviven -medianera de
por medio-, grandes centros de consumo y conjuntos
residenciales pertenecientes a los sectores de más altos
recursos, junto a asentamientos irregulares. Se verifica
una diversificación mayor, pero con una polarización
y segregación extremas. Los programas definidos para
estas áreas responden por lo general a las necesidades
de los sectores de más alto consumo, sin llegar a solucionar las carencias de otros sectores.

III.2.4. Aparición de procesos de degradación y abandono de las áreas centrales
Paradójicamente, mientras se desalojan áreas centrales
-que son las que cuentan con infraestructura, servicios y
equipamientos urbanos-, se densifican sectores periféricos o se desarrollan nuevos que –por no contar con los
mismos beneficios- demandan una importante inversión.
Este fenómeno produce una “deseconomía” urbana, que
es cada vez más alarmante en la ciudad latinoamericana.
Este proceso, que ha llevado al despoblamiento de los cascos históricos en las ciudades latinoamericanas, fue alentado por una política de vivienda social errónea, que ha
priorizado el emplazamiento de conjuntos en función de
suelos de menores costos, por sobre la renovación urbana.
Esto trajo como consecuencia la construcción de masivos
conjuntos habitacionales en las peores ubicaciones y en
terrenos poco apropiados.
III.2.5. Creciente interés en la recuperación de las áreas
centrales
El interés surge en gran medida por el proceso de deterioro y paulatino abandono que se manifiesta en estos sectores urbanos. Al principio de los años noventa se registra
en Latinoamérica, una preocupación por la recuperación
y renovación de la ciudad existente, fundamentalmente
orientada a la intervención en las áreas centrales, poniendo énfasis en la recuperación de los centros históricos y de
la arquitectura de valor patrimonial. En 1991, la UNESCO declara al Centro Histórico de Lima como Patrimonio Cultural de la Humanidad, alentando de este modo
su recuperación. “Paralelamente, en Iberoamérica, ciudades tales como Quito, México, La Habana, El Salvador
de Bahía, San Juan de Puerto Rico, Santiago, o Río, entre
otras, ya se encontraban en pleno proceso de recuperación
de sus áreas históricas, en un mundo que se globalizaba
aceleradamente, preparándose de esa manera para competir
y atraer inversión privada y turismo. Lima ingresaba tarde
al concierto de ciudades que se alistaban para el siglo XXI.”
(SOMOCURCIO, 2000)
Este fenómeno aparece, a su vez, en forma tardía con
respecto a Europa y con una marcada influencia de la experiencia desarrollada en ese continente.

�58 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

III.3. Contribuciones a una actuación integrada
Cabe destacar que en los últimos años, se verifica un cambio en la forma de abordar el tema, a partir de, por lo
menos, tres cuestiones:
• Una nueva forma de actuación en los Centros Históricos
• La definición de una política precisa en los Planes
Generales
• Los criterios adoptados para el desarrollo de grandes
Proyectos Urbanos.
A modo de ejemplo, se detallan a continuación algunos casos de los cuales se podrán extraer conclusiones, con
respecto a los tres temas:
III.3.1. Una nueva forma de actuación en los Centros
Históricos
III.3.1.1. El Plan Maestro Centro Histórico de Lima14.
En Lima, el proceso de recuperación del Centro Histórico
partió de un principio fundamental: que la reestructuración y el ordenamiento metropolitano sólo podían ser posibles, si se sostenían en la recuperación del área central
de la ciudad. Se replanteaba así el concepto de centralidad
vigente, al entender que el Centro Histórico no era un espacio más en la ciudad, sino el eje de una gran metrópoli,
cuyo desarrollo dependía de la acertada articulación en el
territorio de los diferentes sub-centros que la ciudad había
creado y cuyas dependencias más importantes se originaban en el área central. Se consideraba a las políticas de
recuperación del Centro Histórico, como políticas metropolitanas que debían consensuarse con los propietarios,
inversores privados, residentes, usuarios y la opinión pública en general, en el marco de un “Plan Maestro”. En la
ordenanza de creación del “PLAN MAESTRO CENTRO
DE LIMA” quedaba explícitamente establecido el carácter
integral que se le otorgaba al plan y la dimensión que adquiría como instrumento de actuación en la ciudad:
“Son objetivos del PLAN MAESTRO CENTRO DE
LIMA:
a) El fortalecimiento y ordenamiento de la gestión de la
Municipalidad Metropolitana de Lima para orientar y
ejecutar las acciones prioritarias de desarrollo urbano del

14

Lima pasó de tener 1 millón de habitantes en 1960 a casi 8 millones en el
2000. Administrativamente la capital está dividida en 42 municipios y un Gobierno Metropolitano es responsable de toda la Provincia.

Cercado de Lima y el Centro Histórico, coherentemente
con un desarrollo humano y con el Plan Metropolitano,
así como promover y orientar la inversión pública y privada y de articular las inversiones de los organismos desconcentrados de la Municipalidad Metropolitana de Lima.
b) Impulsar la modernización de sus ámbitos territoriales
y el desarrollo de su competitividad, en el contexto y procesos de globalización en los niveles metropolitano, regional,
nacional e internacional.
c) Propiciar la concertación de los agentes públicos y privados y de los actores sociales, económicos y culturales.
d) Procurar la revitalización de las estructuras espaciales
y sociales de valor cultural y la unidad física del Centro
Histórico, para cuyo objeto se impulsará su tratamiento urbanístico compatible con su conservación y rehabilitación.
e) Contribuir a la desconcentración funcional-territorial
del Centro Histórico de Lima, reduciendo su sobreutilización y alentando de manera permanente el desarrollo
descentralizado y la constitución de nuevos subcentros en
la metrópoli.
f ) Descongestionar y regenerar el tejido urbano de las zonas tugurizadas, propiciando la mejora de condiciones de
vida para los pobladores residentes mediante procesos de
renovación urbana.”
g) Regular el uso del suelo a fin de viabilizar las acciones
de renovación urbana, alentando la inversión pública y
privada en la edificación de viviendas económicas.
h) Elevar la densidad urbana, intensificando la ocupación y uso del suelo subutilizado, priorizando aquellas
áreas con servicios consolidados.
i) Preservar y mejorar los espacios públicos y garantizar
la seguridad ciudadana en el ámbito de su jurisdicción.
j) Propiciar el mejoramiento de la calidad de los servicios
públicos.
El Plan amplía su ámbito de aplicación para alcanzar esos
objetivos, determinando la actuación en tres sectores:
el Cercado de Lima; el Centro Histórico y la Zona de
Influencia del Cercado. Fija siete líneas estratégicas y se
define como “Desconcentrado”, porque aplica políticas
municipales que atienden los desequilibrios. Propicia la
coordinación de sus componentes distritales, funcionales
y los directorios de empresas municipales, con sus órganos de gobierno. Fomenta la representación vecinal organizada de las diversas zonas y barrios. En el Cercado del
Oeste propone la creación de un “Área de Compensación
al Centro Histórico” para la desconcentración de las actividades económicas a nivel metropolitano, bajo un nuevo
modelo de desarrollo en la complementariedad de usos.

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 59

III.3.2. La definición de una política precisa en los Planes Generales
III.3.2.1. El Plan de Montevideo
Parte de un reconocimiento de la realidad de la ciudad, la
cual registra cambios sustantivos que han modificado las
tradicionales características poblacionales y territoriales.
Un aspecto decisivo de esas transformaciones es la crisis
del centro principal y de las centralidades tradicionales,
junto con el surgimiento de otras centralidades -algunas
en áreas caracterizadas como periféricas-, lo que ha conformado una nueva pluricentralidad. A partir de este reconocimiento, uno de los objetivos que plantea el Plan es consolidar una estructura de desarrollo polinuclear y reforzar
el poder de atracción del centro principal, desarrollando
centralidades intermedias o exteriores al centro principal.
Vincula esta política con el proceso de descentralización
político-administrativo, para fortalecer una idea de ciudad
más democrática y para consolidar así una organización
urbana fuertemente apoyada en la escala local.

Figura 5. El Plan de Montevideo, fija cuatro niveles básicos y define
los instrumentos de actuación urbanística, desde centro principal a las
centralidades metropolitana, zonal y local.

A su vez, utiliza la desconcentración de equipamientos como un instrumento de consolidación de centralidades diversas. Considera que las actividades vinculadas al bienestar social deben conformar un aspecto muy
importante de las centralidades urbanas, ya que agrupan aquellas actividades que tienen que ver con equipamientos colectivos imprescindibles en las sociedades
contemporáneas: salud, educación, deportes, recreación, etc. Lo determina en distintas escalas, partiendo
desde lo más estructural, pasando por lo zonal y lo local
y terminando en la escala barrial, como modo de atender
las demandas registradas en los diferentes sectores urba-

nos, desde las áreas centrales a las áreas más periféricas.
Fija cuatro niveles básicos y define los instrumentos
de actuación urbanística a aplicar en cada caso:
• El centro principal. Su revitalización y estímulo se
entienden de importancia estratégica, motivo por el
cual determina que sea objeto de un Plan Especial.
• Las centralidades urbanas y metropolitanas: Desempeñan un papel fundamental, cuyo alcance, salvo
excepciones, trasciende lo departamental para convertirse en metropolitano. Estas centralidades resultan decisivas en un Plan que se propone descentralizar y democratizar el uso y el goce de la ciudad.
En este caso, estipula que sean objeto de estudios y
proyectos particulares desde los ámbitos centrales de
la Intendencia Municipal, en coordinación con los
organismos de gobierno local y con intervención de
todos los sectores involucrados.
• Las centralidades zonales: Se encuentran estrechamente vinculadas a la oferta de servicios en lo social,
ya que la escala zonal y local en el proyecto y en la
gestión de la ciudad es un objetivo fundamental de
la nueva idea de ciudad que propone el Plan. Este
tipo de centralidades constituye un escalón intermedio, en tanto trasciende la esfera meramente local o
barrial, pero sin llegar a revestir importancia de alcance macrourbano. En todos los casos, a excepción
del de la avenida Arocena, las centralidades zonales
se comportan como centro principal de la zona a la
que pertenecen.
• Las centralidades locales: Responden a una lógica
de organización urbana que encuentra en la idea de
barrio su fundamento cultural básico. Los «centros
barriales» cumplen un rol importante en la constitución de la identidad de las comunidades locales, por
lo cual remite a proyectos de actuación elaborados
por los organismos locales. (PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL, 1998-2005)
Con respecto al centro principal en el Forum15 organizado recientemente en la ciudad de Montevideo,
se acuerda entre otras cosas, la necesidad de impulsar
la creación del Consejo Público–Privado para la Revitalización del Centro Histórico, como mecanismo de
gestión concertada.
14

FORUM “LA REVITALIZACION URBANA EN AMERICA LATINA
Y EN EUROPA. EL CASO DE MONTEVIDEO”. Organizado en forma
conjunta con el Instituto Italo-Latino Americano, con la colaboración de la
Universidad de Ferrara.

�60 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

III.3.2.2. El Plan de Porto Alegre
Con el mismo criterio de redefinir nuevas centralidades,
el “Plan Director de Desenvolvimento Urbano Ambiental
Porto Alegre” plantea los siguientes objetivos:
• Estructurar la ciudad de la periferia, vinculándola
con el área metropolitana adyacente
• Reducir el flujo y la dependencia centro-periferia actual
• Consolidar centralidades capaces de resolver necesidades sociales y económicas
• Aproximar las centralidades a los barrios
• Aumentar la diversidad y riqueza cultural local.

Figura 6. Para Porto Alegre, la estrategia es distinta a la de Montevideo, ya que se busca la definición de corredores centrales lineales que se
inician en el borde costero de la ciudad.

En este caso, la estrategia desarrollada es muy diferente, ya que se basa en la estructuración de macrozonas con
un criterio de actuación en macroescala, para enfrentar la
amplia ocupación urbano-metropolitana continua. A tal
fin se plantean corredores de centralidad lineales para potenciar espacios abiertos de interés social, los cuales parten
del cordón litoral costero. De este modo, se logra avanzar
sobre determinados ejes de vinculación territorial, con lo
cual se unen las centralidades puntuales del primer Plan
de Desarrollo Urbano.
III.3.3. Los criterios adoptados para el desarrollo de
grandes Proyectos Urbanos
III.3.3.1. Proyectos de transformación para la ciudad
de Concepción.
Otro ejemplo distinto es el de Concepción, capital de la
importante Región del Bio Bio en Chile, ya que se trata de
mostrar cómo con el diseño de dos proyectos puntuales, se
han tratado de integrar las nuevas actuaciones a intervenciones en el área central existente, poniendo especial cui-

dado en las repercusiones que las nuevas acciones, pueden
tener para el desarrollo de la ciudad. Esta preocupación,
surge de las experiencias que se han registrado en ciudades chilenas. Baeriswyl Rada (2011), alerta al respecto sobre los riesgos de los fenómenos que se están registrando
en Chile, afirmando que “es preciso destacar dos aspectos de
relevancia: la primera, como el hecho de que el impacto del
asentamiento de la riqueza en la ciudad, está siendo de mayor
importancia que el impacto de asentamiento de la pobreza, es
decir, el impacto de los procesos de asentamiento de núcleos de
pobreza y que marcó por muchos años las grandes transformaciones urbanas de las ciudades hasta finales de los 80’, hoy no
es comparable con el impacto que pueden llegar a generar estos
proyectos de inversión privada sobre la ciudad. Lo segundo,
fija relación con lo primero, en tanto que estos desarrollos, por
su magnitud tenderán a localizarse en la periferia donde se
dispone de suficiente suelo de abrigo, lo cual se asociará a una
desarticulación de las centralidades tradicionales, generando
nuevos núcleos de desarrollo excéntrico, lo que puede llevar a
una traslación del desarrollo, y con ello crear una ciudad enriquecida y moderna en la periferia y una ciudad antigua y
empobrecida en los cascos históricos de las ciudades. En nuestra
ciudad, este fenómeno está presente, pero como veremos más
adelante, Concepción presenta condiciones para revertir este
proceso si aprovecha su concentración de servicios y su tradicional gravitación en el centro histórico, pero lo más importante
está dado por las opciones de desarrollo que muestran los suelos
disponibles en el marco del proyecto de recuperación del borde
ribereño del río Bio Bio”.
El proyecto de la Ribera Norte del río Bio Bio, que pretende incorporar el borde-rio a la ciudad, consiste en la recuperación de su borde fluvial para integrarlo como parte
del paisaje, dando a su vez una solución habitacional para
cerca de 1.500 familias de escasos recursos, además de sumar la creación de suelo disponible para la inversión en pleno casco central de la ciudad, lo cual permite disponer de
una gran reserva de terrenos para acoger nuevos proyectos
y necesidades para los próximos 10 años. (Baeriswyl, 2001)
Como complemento de este proyecto, la ciudad está
planteando un nuevo emprendimiento: la conformación de
un eje de reordenamiento, denominado “Eje Bicentenario”,
el cual integraría la ciudad histórica, antigua y mediterránea, con la nueva ciudad fluvial y ribereña junto al río BioBio. Palacios Barra (2017), plantea que “con intervenciones
públicas y privadas -que incluyen plazas, parques y equipamientos urbanos-, se irían concatenando una serie de proyectos
en vías de desarrollo, a la manera de hitos individuales para
consolidar un eje histórico. A partir de la conceptualización de
que las grandes transformaciones urbanas asumen, en muchos
casos, la forma de programas de intervención a través de un

�Gestión y control de la urbanización ... Mirta Levin / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 61

conjunto de acciones urbanas de nivel intermedio y que, por
su integración, tienen un profundo impacto en el desarrollo
de una ciudad, no cabe duda de que el Proyecto Bicentenario
planteado hacia fines del siglo pasado y desarrollado a principio
del actual por el gobierno de Chile, califica para su reconocimiento en el carácter de “grandes proyectos urbanos”. Y ello,
porque el mismo se plantea en base a la profunda transformación urbana del país, redefiniendo las funciones de las ciudades
y y colocando la cuestión de la competitividad y aplicabilidad
de ese concepto económico, en primer plano en la planificación
del desarrrollo urbano”16.

Figura 7. En Concepción, el Programa de Ribera Norte del río Bio
Bio, es un ejemplo notable de desarrollo urbano basado en la planificación de grandes proyectos urbanos.

IV. Conclusiones
En los casos analizados, se evidencia una preocupación por
resolver la problemática del área central de un modo integral y en forma articulada con el resto de las centralidades
urbanas. Como primeras reflexiones que se desprenden de
lo expuesto, se pueden mencionar la relación/competencia
entre antiguos y nuevos centros, determina la estructura urbana de las ciudades actuales. Ya sea que el fenómeno se
registre en forma positiva como negativa -según las distintas
situaciones- debe ser igualmente analizado en cada ciudad a
la hora de definir nuevas estrategias urbanas.
No parecería lógico adoptar políticas para los antiguos
centros en forma independiente de aquellas definidas para
la creación de nuevas centralidades, ya que representan las
dos caras de un mismo proceso. Se hace necesaria la defi16

Esto ha determinado la conformación de una Comisión Bicentenario, que tiene por objeto proponer al Presidente de la República un conjunto de proyectos
y actividades de intervención urbana en el país, que abarcará entre otras a la
ciudad de Concepción.

nición de políticas de articulación y complementariedad.
Definir roles y asignar posiciones de cada pieza en el conjunto urbano, puede contribuir a restablecer el equilibrio.
Este aspecto se torna crucial al momento de diseñar los
programas para cada una de ellas.
Las nuevas dimensiones en las cuales se enmarcan las
áreas centrales y las nuevas centralidades necesitan de un
cambio en los instrumentos de intervención desde el punto de vista normativo, financiero y de gestión. Es evidente
que esta tarea sobrepasa las capacidades de los gobiernos locales, más aún en el marco actual de reducción de la presencia pública. Para lograr una acción sustentable, hace falta
promover la colaboración público-privada definiendo objetivos, estrategias e incentivos que favorezcan las inversiones privadas, sin las cuales disminuyen las posibilidades de
poner en marcha cualquier proceso de tales características.
Los cambios en la dinámica urbana, fundamentalmente aquellos relativos al paso de una disposición focalizada en un centro único y jerárquico a otra multicéntrica,
obligan a pensar no sólo en nuevas formas de articulación
territorial, sino también institucional, debido a que las
formas convencionales de concentración en torno a un
centro único, son las que han entrado en crisis. De esta
manera, si se tienen en cuenta la extensión de la ciudad
y los nuevos centros económicos y sociales que se han
desarrollado en los últimos tiempos, adquiere relevancia
la “descentralización municipal”. Por lo tanto, se hace
indispensable la planificación de nuevas entidades de
servicios administrativos, sociales y culturales que acompañen y otorguen jerarquía e identidad a este proceso.
En relación con esto último, pareciera manifestarse un
nuevo tipo de centralidades, inducido a partir de la localización de usos institucionales.
Para concluir, más que certezas, convendría dejar planteadas algunas preocupaciones, ya que el proceso que
se manifiesta aún no ha sido suficientemente analizado
como para conocer y prever todas sus consecuencias. ¿Son
las nuevas centralidades las referencias fundamentales de
la ciudad para el conjunto de sus ciudadanos, como lo han
sido los centros tradicionales?. ¿Deben serlo, o tienen que
constituir sólo referencias a nivel local?. ¿Son todos los
emprendimientos realmente sustentables?. ¿Mantienen,
al igual que los centros tradicionales, la vocación de lugar común de encuentro e integración del conjunto de
la ciudadanía?
Lo cierto es que el proceso, con más o menos fuerza, está
en marcha, y no pareciera lógico ni deseable resistirse a los
cambios. Sin embargo, debería garantizarse que sean favorables para toda la población, mediante una planificación
adecuada que restablezca los equilibrios necesarios.

�62 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

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�64 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

En busca de un humanismo integral para pensar, diseñar,
construir y vivir la ciudad
In search of an integral humanism to think about the city
Martín Francisco Gallegos Medina1

Resumen
Pensar la ciudad desde una perspectiva humanista nos lleva a
preguntar, ¿a qué se refiere el adjetivo “humanista”? es decir,
¿que debemos entender por lo humano? ¿Cómo pensar la
ciudad desde un humanismo?
Muchas son las definiciones que se han dado a lo largo de la
historia para entender al ser humano, para Geshé, “el hombre
es un ser en perpetua búsqueda de su humanidad y del secreto
que ella encubre” (2010: 17) es decir, es algo arcano que no se
puede comprender o explicar fácilmente, es un misterio.
El presente artículo tiene como objetivo principal aproximarnos al hombre para des-ocultar algunas de sus notas
esenciales que ayuden a pensar, diseñar, construir y vivir la
ciudad desde una perspectiva integradora de lo humano.
El método que seguimos es fenomenológico, iniciaremos
nuestra reflexión observando al hombre partiendo de datos
evidentes hasta llegar a datos más complejos de lo humano
que podrán servir al diseñador de formas o al urbanista a
considerar una propuesta de ciudad que responda a las necesidades más profundas y al mismo tiempo a las necesidades
inmediatas del hombre y con ello pensar, construir y vivir la
ciudad a la medida del hombre.

Abstract
Thinking about the city from a humanist perspective leads us
to ask, what does the adjective “humanist” refer to? That is to
say, what should we understand by human? How to think the
city from humanism? There are many definitions that have
been given throughout history to understand the human being, for Geshé, “Man is a being in a permanent search for his
humanity and the secret that it conceals” (2010: 17) that is,
it is something hidden that cannot be easily understood or
explained, it is a mystery. The main objective of this article is
to approach man to uncover some of his essential notes that
help to think, design, build and live the city from an integrating perspective of the human.
The method we follow is phenomenological, we will start
our reflection observing man starting from data until we
reach more complex data of the human that can be used by
the designer of forms or the urbanism, to consider a city proposal that responds to the deepest needs of man and to think
about, build and live the city to the extent of the human.
Keywords
City, humanism, anthropology.

Palabras clave
Ciudad, humanismo, antropología.

1

Doctor en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Correo electrónico:
martinfranciscogallegos@yahoo.com.mx

�En busca de un humanismo integral ... Martín Fco. Gallegos M. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 65

¿Qué es el hombre?, esta pregunta tan antigua y tan nueva, que el mismo hombre ha elaborado, devela que nos
encontramos ante un misterio es decir, ante una “cosa arcana o muy recóndita, que no se puede comprender o explicar”, como lo define el diccionario de la Real Academia
Española (RAE).
A diferencia del animal, “el hombre es un ser en perpetua búsqueda de su humanidad y del secreto que ella
encubre” (Gesché, 2010: 17), “pregunta sobre su realidad
dramática:2 la de saber-se materialmente frágil; de ahí que,
a partir de esta limitación y dada su capacidad de elaborar
un lenguaje articulado3 y simbólico4, surjan algunas cuestiones fundamentales que el mismo hombre ha elaborado
¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene lo que hago?
Esto le ha llevado además, a buscar incansablemente su
“origen” y su “fin” ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy?”
(Gallegos, 2016: 14).
Pensar la ciudad o la urbe desde una perspectiva humanista nos lleva a preguntar, ¿a qué se refiere el adjetivo “humanista”? es decir, ¿que debemos entender por lo
humano? ¿Cómo pensar la ciudad desde un humanismo?
De acuerdo con Geshé, “deseamos conocernos, sin duda,
pero no somos totalmente transparentes a nosotros mismos.
Acaso haya que comenzar por ahí para comprenderse bien”.
El hombre, al ser consciente de esta limitación, en no
pocas ocasiones toca la puerta de los «dioses» en busca de
respuestas a sus cuestiones fundamentales. Acaso ¿No era
en el frontispicio de un templo griego donde se encontraba impreso el famoso «Conócete a ti mismo»? (2010: 17).
Este artículo tiene como objetivo principal presentar
algunos elementos antropológico filosóficos que permitan
aproximarnos a un humanismo que ayudará a pensar la
ciudad, y su conformación, desde una perspectiva integradora de lo humano.
2

3

4

Ante esta realidad dramática que vive el hombre, Simone Weil, en su libro,
la fuente griega, nos dice, citando la Ilíada (XXII 442-446): “«Ella gritaba a
sus sirvientas de hermosos cabellos que pusieran junto al fuego unas grandes
trébedes para preparar un baño caliente para Héctor a la vuelta del combate
¡Ingenua! No sabía que muy lejos de los baños calientes el brazo de Aquiles lo
había sometido, a causa de Atenea, la de los ojos verdes».
Cierto, lejos de los baños calientes estaba el desdichado. No era el único. Casi
toda la Ilíada transcurre lejos de los baños calientes. Casi toda la vida humana
transcurre siempre lejos de los baños calientes”. (2005: 16).
“Non sappiamo se la definizione dell’uomo come animale che parla sia più
esatta rispetto ad altre. Forse è la più decisiva, quella che le comprende tutte.
La parola è la soglia d’ingresso nell’universo umano.
Parlare, dare un nome, è in qualche misura chiamare all’esistenza, trarre dal nulla. Finché l’uomo non prende la parola, la realtà intrinseca del mondo resta là,
non solo inservibile ma senza significato reale. Nietzsche chiamava gli uomini
di genio dei ‘nominatori’”. (Manucci, 2004: 14).
Para Jung “una palabra o una imagen es simbólica cuando representa algo más
que su significado inmediato y obvio” (1984:18).

El método que seguimos es fenomenológico, iniciaremos nuestra reflexión observando al hombre desde sus
notas más evidentes para luego llegar a datos más complejos de lo humano que podrán servir como herramientas al urbanista, al diseñador de formas o al arquitecto, a
considerar una propuesta de ciudad que responda a las
necesidades más profundas de lo humano, concebido éste
de forma integral.
Iniciamos nuestra observación hacia nuestro objeto
de estudio: el hombre, lo primero que des-cubrimos de él,
es que es materia, es decir, ocupa un lugar en el espacio,
además de ser temporal: es un ser corpóreo. Al analizar
esta corporeidad humana podemos ver que el cuerpo da
al hombre un poder (“potencia”), el poder de auto movimiento, de reproducción de la especie, entre otros pero, al
mismo tiempo ese cuerpo presenta en el hombre una incapacidad, una limitación, a lo que llamaremos “impotencia”,
para contrastarlo con la “potencia” que hemos mencionado.
La impotencia material que manifiesta el hombre a través de su corporeidad la podemos constatar por la incapacidad física de estar en dos lugares al mismo tiempo o bien,
la de volar por sí mismo, o la de permanecer por mucho
tiempo bajo el agua, sólo por mencionar algunos ejemplos
de esta limitada realidad que presenta el cuerpo humano.
Ahora bien, al contrastar las dos realidades que observamos en nuestro objeto de estudio: el cuerpo humano, a
saber “potencia-impotencia”, podemos deducir que si el
hombre se hubiese hecho a sí mismo no cabría la “impotencia” que experimenta lo corpóreo humano. De ahí que,
necesariamente el cuerpo humano debió tener un origen
que le fue dado por algo que no experimenta la limitación
material; a esta entidad superior a lo humano lo llamaremos “ente superior”, del cual hablaremos más delante.
Volviendo a esta dicotomía “potencia-impotencia” que
vive la materialidad humana, ésta genera en el hombre,
en su interior, una fuerza que le mueve a querer vencer la
limitación física que experimenta, surge el “deseo” de querer hacer posible lo que le es imposible, en otras palabas,
vencer la impotencia corporal que este experimenta.
Por lo anterior, el ser humano, ha debido aprender a
construirse con lo ‘insoportable’, con lo ‘indecible’ que existe en él y con lo que le rodea (Manucci, 2004: 25). Frente
a esta certeza, la de saber-se frágil, vive condicionado por la
realidad espacio temporal y ante ello demanda respuestas.
Y no puede ser de otra forma, porque al no hacerlo ¿No sería eso renunciar a su humanitas? El hombre
no puede dejar de satisfacer la intrínseca necesidad de
resolver la tensión causada por esta realidad (Gesché,
1995: 19).

�66 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

Hasta aquí, evidenciamos la limitación material de lo
humano pero, este “deseo” de responder a sus inquietudes
más profundas queriendo hacer “posible” lo “imposible”,
pone en evidencia que el ser humano no se conforma con la
limitación que vive a través del cuerpo, cosa que el resto de
los seres animados e inanimados no se ponen delante de sí.
“Sólo el hombre es capaz de preguntar; cosa que no
pueden hacer ni la piedra, ni la planta, ni tampoco el animal. Esos seres se mueven bajo una existencia que no se
plantea problemas. Ni siquiera el animal, que percibe su
entorno, es capaz de preguntar. Permanece ligado al dato
concreto de un determinado fenómeno, sin poder alzarse sobre él mismo ni preguntarse por sus razones ocultas
(metafísicas). Lo que se le muestra es para él algo absoluto.
El animal queda por debajo de la posibilidad de interrogar. Sólo el hombre se encuentra inmerso en la posibilidad
y necesidad de preguntar” (Coreth, 2007: 29-30).
Ante esta posibilidad de preguntar nos damos cuenta
que el ser humano posee facultades superiores al resto de
los seres materiales, ya que tiene la capacidad de desear
hacer “posible” lo que físicamente le es “imposible” y que
revela su materialidad. Por tanto, el hombre, además de
ser materia es un ser espiritual y al respecto Edith Stein no
dirá que la “espiritualidad personal quiere decir despertar
y apertura. No sólo soy, y no sólo vivo, sino que sé de mi
ser y de mi vida. Y todo esto es una y la misma cosa. La
forma originaria del saber que pertenece al ser y a la vida
espiritual no es un saber a posteriori, reflexivo, en el que la
vida se convierte en objeto del saber, sino que es como una
luz por la que está atravesada la vida espiritual como tal.
La vida espiritual es igualmente saber originario acerca de
cosas distintas de sí misma. Quiere decir…, mirar en un
mundo situado frente a la persona. El saber de sí mismo
es apertura hacia dentro, el saber de otras cosas es apertura
hacia fuera. Hasta aquí una primera interpretación de la
espiritualidad” (2002: 94-95).
Por su capacidad de pensar y de reflexionar sobre el mundo que le rodea y sobre sí mismo, hacia su interior, a través
del intelecto, es como el hombre busca vencer las limitaciones que la materia pone delante de él, y con ello ha creado la
ciencia, al fin de cuentas el trabajo primario de la ciencia es
hacer que lo “imposible” para el hombre sea “posible” a través
del conocimiento y manipulación de la realidad.
Es así como, en occidente, nace la filosofía, como sistema de pensamiento y reflexión que llevó al mismo hombre a pensar sobre el cosmos, el origen de éste y sobre
el mismo hombre, para luego, a lo largo de los siglos ir
desarrollando las ciencias.
La capacidad humana de reflexión, a través de la inteligencia, hace que el hombre conquiste los cielos y las

profundidades del mar, logra estar en dos o más lugares al
mismo tiempo, al menos de forma virtual.
Pero, “a lo largo de la historia, el homo sapiens, ha descubierto parte de su esencia, de su realidad corpóreo-espiritual; conoce a través de la ciencia, parte de la realidad
de sí mismo y de los fenómenos que lo rodean, pero su
conocimiento no es absoluto” (Gallegos, 2016: 23).
Ahora bien, al hombre, le han sido posible, desde sus
orígenes, realizar algunas acciones por medio de su corporeidad, por ejemplo matar u obtener a través de la fuerza
lo que le pertenece a un “otro” pero, a través de la reflexión
dada por el intelecto se ha preguntado si esas acciones son
deseables a lo humano; con lo anterior podemos decir que
nace la reflexión ética. Cabe decir hasta aquí que tanto
la ciencia como la reflexión ética conforman una realidad que acompaña lo humano, como evidencia de las
facultades superiores que este posee a través de la inteligencia y la voluntad, que lo distinguen del resto de los
entes materiales. El hombre tiene el poder de nombrar
las cosas, a través de la razón y también tiene el poder de
decidir sobre lo nombrado.
Para el hombre es importante hacer que “lo deseable
sea posible y que lo posible sea deseable” (a su estructura
antropológica). Pero, ¿qué determina lo que es deseable a
la estructura antropológica?, en otras palabras, podemos
decir, ¿qué es lo “bueno” para el hombre?
Nos encontramos ante un gran problema, puesto que
la experiencia humana, a lo largo de la historia, le ha llevado a reflexionar sobre grandes teorías de dónde se encuentra la fuente que le ayudará a resolver el dilema ético,
y aquí cabe nuestra pregunta sobre la concepción de una
ciudad o una urbe humanista ¿Qué entendemos por humanista? ¿Qué es el hombre? ¿Quién lo guía al momento
de resolver el conflicto ético al que se enfrenta constantemente? ¿Cuál es su punto de referencia para justificar sus
acciones? ¿Qué es lo bueno?
Es aquí donde el hombre va y toca a la puerta de los dioses, a la puerta del “ente superior” al cual nos referimos al inicio de este escrito. Es ahí donde el hombre basa su obrar en la
verdad dada por el “ente superior” que le ayudará a resolver el
conflicto ético, esa verdad le iluminará y le guiará para tomar
decisiones en las constantes bifurcaciones de la vida.
Dicho lo anterior, es importante, dejar en claro que
cuando se habla de humanismo tendríamos que definir de
la mejor manera posible qué entendemos por ello.
A lo largo de la historia se han presentado una gran
variedad de propuestas ideológicas tales como el materialismo, el espiritualismo, el racionalismo o el voluntarismo, por mencionar sólo algunas corrientes filosóficas que
han polarizado las ideas que hasta aquí hemos señalado y

�En busca de un humanismo integral ... Martín Fco. Gallegos M. / OCTUBRE 2018 / RedUrban – 67

que en su momento de auge influyeron, e influyen, fuertemente en la cultura y en la ética de los círculos que la
adoptan, ya de forma consciente o inconsciente.
Hasta aquí, podemos hacer una primera propuesta de
un humanismo que debe integrar las realidades humanas antes mencionadas al decir que el ser humano es una
constitución dual de “cuerpo-espíritu”, donde la espiritualidad coloca en una posición diferente al ser humano
con respecto al resto de los entes materiales y vivos, por su
facultad superior de “inteligencia-voluntad”.
Pero, volvamos a nuestro objeto de observación: el
cuerpo humano; éste nos revela un nuevo dato al presentarse en él una diferencia sexual es decir, es varón o varona.
Desde la perspectiva del genoma humano esta diferencia
sexual se expresa en el organismo por la presencia de su carga cromosómica ya como “xx” o como “xy”. El ser humano,
expresa esta diferencia a través del cuerpo mostrando una
diferencia, especialmente en su aparato reproductor.
Ahora bien, esta diferencia sexual está hecha para complementarse y con ello preservar la especie humana.
El óvulo y el espermatozoide son dos células que buscan la complementariedad y con ello generar una nueva
vida humana, esta vida humana se desarrolla dentro del
útero femenino, ya que sus condiciones son las aptas para
este proceso. El nuevo ser humano depende totalmente de
otro para poder vivir en esta primera fase de su vida, luego
de nueve meses la madre expulsa del útero al hombre que
aún depende completamente de otro, ya para alimentarlo,
vestirlo y cuidarlo durante su desarrollo en la infancia.
El ser humano, es una entidad biológica individual,
aunque necesitada de otro para sobrevivir, en especial
durante sus primeras etapas de vida. La forma en que el
hombre aparece en el tiempo y el espacio se da por una
relación de dos personas, o al menos de dos células diferentes y al mismo tiempo complementarias; el hombre no
se ha dado la vida a sí mismo, le ha sido dada.
Dicho lo anterior podemos decir que el hombre es una
realidad individual, autónoma, racional y volitiva pero al
mismo tiempo necesitada de las relaciones personales para
lograr su desarrollo físico es decir, el ser humano es una
realidad individual-relacional. Este dato nos presenta una
nueva dualidad en lo humano: la de ser individuo-comunidad y dotado de una diferencia sexual la de ser varón-varona.
Hasta aquí encontramos dos elementos más que conforman lo humano: el ser humano como individuo-comunidad y como varón-varona, y que se integra a la dualidad que des-ocultamos con anterioridad a saber, la de ser
cuerpo-espíritu. Estas tres dualidades, que revela el cuerpo
conforman una sola realidad: lo humano. Por tanto, el ser
humano es una realidad pluridual a la manera del cóncavo

y el convexo, no puede ser lo uno sin lo otro pero cada una
conserva su propia realidad.
Como hemos dicho, el hombre, a lo largo de la historia, busca develar la fuente de la verdad que ayudará al
hombre a resolver el dilema ético que hemos mencionado con anterioridad y que ante estas realidades humanas
ha querido dar respuesta, de ahí que, cuando pone como
fuente de verdad al individuo propone una ideología individualista o por el contrario, al dar demasiado peso al ser
en relación del hombre surge el comunismo.
Con respecto a la diferencia sexual, el varón, por siglos,
ha dominado la reflexión filosófica y científica, así como
la vida pública, que en no pocas ocasiones discriminó y
discrimina lo femenino en estos ámbitos de la vida humana, cayendo en ideologías machistas; hoy presenciamos la
emancipación de la mujer que sale a la vida pública y que
se involucra en la producción del conocimiento pero, en
no pocas ocasiones, lo ha hecho desacreditando la parte
masculina, ofreciendo propuestas feministas extremas.
Las posturas ideológicas que hemos mencionado, hablan de una parte de la realidad de lo humano, pero lo
polarizan. Si queremos hablar de humanismo tendríamos
que verlo de forma integral es decir, reconocer que lo humano es una realidad compleja compuesta de una pluridualidad que conforman una sola unidad, a la manera de
lo cóncavo y lo convexo que conforman una unidad.
Para hablar de un humanismo es necesario verlo de
forma integral. Integrar la pluridualidad humana, es la tarea a realizar. Al final de cuentas es el unum humano lo
que existe y que se conforma con una esencia pluridual
unitaria es decir, integral.
Al hablar, entonces, de urbe y humanismo tendríamos
que hacer necesariamente la pregunta obligada ¿A qué clase
de humanismo nos referimos? Al fin de cuentas es a partir
de ahí que estaremos pensando la ciudad y su composición.
Nuestra propuesta es reconocer que el ser humano es
una realidad corpóreo-espiritual yal mismo tiempo una entidad individual autónoma con la capacidad de pensar y
decidir sobre lo pensado pero al mismo tiempo necesitado del otro, ya que sin las relaciones humanas el hombre
estaría condenado a perecer; y finalmente, reconocer que
la diferencia sexual en lo humano es una realidad natural
necesaria para la conservación de la especie y más aún para
conformar una visión más amplia de la concepción de la
realidad ya que la perspectiva femenina no es igual a la masculina pero necesariamente complementarias e importantes
ambas para ampliar la visión del mundo y con ello, responder a la realidad humana en su diferencia sexual.
Es importante que la mujer salga a la vida púbica aportando su feminidad, su maternidad, para enriquecer todo

�68 – RedUrban / OCTUBRE 2018 / Asuntos Urbanos Binacionales

lo que involucra la vida citadina, se busca una convivencia
incluyente y abierta al diálogo.
En tiempos como los que corren, nos encontramos con
intentos de recuperar conceptos como tolerancia, respeto,
inclusión, igualdad, entre muchos otros pero, muchas de
las propuestas continúan polarizando la realidad humana
que conforma el todo.
Finalmente, si se presentan propuestas para la conformación de una ciudad humanista, necesitamos comenzar por
definir el término humanismo, es decir reconsiderar esas preguntas tan antiguas y tan nuevas ¿Qué es el hombre? ¿Quién
es el hombre? ¿Qué sentido tiene lo que hace? ¿De dónde
viene? ¿A dónde va? Y luego ofrecer propuestas integradoras
a los diseñadores de formas, arquitectos y urbanistas para que
a través de su oficio busquen integrar lo humano, en busca de
ciudades a la altura de lo realmente humano.
Una de las propuestas del pensamiento hegeliano fue
reintegrar el conocimiento, cuyo sustento es la filosofía,
nosotros hacemos una propuesta que va más allá, dada la
realidad corpóreo-espiritual del hombre y tomando como
base la definición de Geshé que presentamos al inicio de
este artículo: “el hombre es un ser en perpetua búsqueda de
su humanidad y del secreto que ella encubre” (2010: 17),
es fundamental integrar a la reflexión sobre el hombre, para
hablar de un humanismo integral, el tema teológico.
Si buscamos pensar una ciudad desde una perspectiva
humanista ha de ser de forma integral, considerar la propuesta hegeliana de reintegrar el conocimiento de tal manera que la ciudad sea pensada, diseñada, de forma interdisciplinaria y que responda a la realidad pluridual de lo
humano como hemos presentado a lo largo de este escrito.
El reto es grande pero es necesario devolver el lugar
que corresponde al hombre dentro de la ciudad y la arquitectura que la conforma, administrada por una estructura política que sea sensible a las necesidades más
profundas de lo humano.
Conclusiones
“Si se ignora al hombre, la arquitectura es innecesaria”
(Siza). Podemos decir con Siza, al referirse a la arquitectura, que lo mismo sucede con la ciudad o cualquier expresión cultural, perdemos todo sentido si no consideramos
las necesidades más profundas de lo humano que lleven
a responder adecuadamente a las preguntas más fundamentales ¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene lo que
hago? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Cualquier propuesta que polarice la realidad de lo humano en un grave
atentado contra él mismo y contra la sociedad.

Una propuesta de diseño urbano humanista debe considerar la totalidad de la persona, cualquier polarización
de la realidad humana desfigura el rostro del mismo hombre y con ello denigra lo humano, lo aliena.
Al final de cuentas la misma naturaleza humana,
cuando se agrede en su constitución ontológica, responde a la agresión recibida en busca de ver satisfechas sus
necesidades esenciales. El hombre de ciencia, debe abrirse al diálogo interdisciplinario para ofrecer a la totalidad
de la persona sus aportes particulares respetando la pluridualidad que conforma lo humano, el ser una unidad
compuesta de cuerpo-espíritu; individuo-comunidad y
con la diferencia sexual de varón-varona y con apertura
a la trascendencia.
Referencias Bibliográficas
Coreth, E. (2007). ¿Qué es el hombre? Barcelona, Herder.
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edición). Brescia, Queriniana.
Stein, E. (2002). La estructura de la persona humana.
Madrid, BAC.
Weil, S. (2005). La fuente griega. Madrid, Trotta.

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