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NORTE SUR - IBEROAMÉRICA

EDICIÓN BINACIONAL DE ANIVERSARIO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE ARQUITECTURA
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS

AÑO VI Nº 6 OCTUBRE DE 2020

UNIVERSIDAD DEL BIO-BIO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, CONSTRUCCCIÓN
Y DISEÑO
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO

MÉXICO - CHILE
CONVENIO EDITORIAL INTERNACIONAL

�INSTRUCCIONES

ed URBAN
NORTE SUR - IBEROAMÉRICA

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE ARQUITECTURA
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS

Portada:
ciudad ysedevora
La
ciudad seLaexpande
expande,
cubrellega
al mundo.
Pero
al
mundo.yPero
un punto
llega unel punto
el mundoyse
donde
mundodonde
se le devuelve,
devuelve,
y elalciclo
retorna
al
elle ciclo
retorna
inicio,
de nuevo
inicio,
ahora sin ciudad.
sin
ciudad.
Nakasone
Fotografía: AJ Nakasone
desde Pexels
desde
Pexels.

UNIVERSIDAD DEL BIO-BIO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, CONSTRUCCCIÓN
Y DISEÑO
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO

EDICIÓN BINACIONAL
PUBLICADA POR:
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS
FACULTAD DE ARQUITECTURA - UANL
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, URBANISMO Y CONSTRUCCIÓN – UBB
Revista RED URBAN. Norte Sur - IberoAmérica, es una publicación académica, periódica, seriada y binacional, que
surge como resultado de un Convenio Editorial Internacional, generado entre la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL), de Monterrey, México, y la Universidad del Bio Bio (UBB), de Concepción, Chile, a instancias del
trabajo desarrollado en el Programa de instauración del Consejo Consultivo Internacional (CCI) de la Facultad de
Arquitectura de la UANL, firmado en Octubre del año 2012.
Editada por el Cuerpo Académico de Asuntos Urbanos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma
de Nuevo Léon, UANL, de Monterrey, México y el Departamento de Planificación y Diseño Urbano de la Facultad
de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bio Bio, UBB, de Concepción, Chile, Red URBAN.
NorteSur - IberoAmérica, es una publicación semestral, de responsabilidad compartida que corresponde,
alternadamente, a la edición mexicana a publicarse en el mes de Abril (1er semestre) y a la edición chilena a publicarse
en el mes de Octubre (2º semestre) de cada año, respectivamente.
Este Convenio Editorial Internacional, viene a complementar el Convenio de Cooperación Académica entre la
UANL y la UBB, que se firmó el 06 de Agosto del año 2003 en las ciudades de Monterrey y Concepción, entre los
Rectores Sr. Luis Galán Wong, de la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Sr. Hilario Hernández Gurruchaga,
de la Universidad del Bio Bio y cuyo Decreto Exento Nº 2816 UBB quedó tramitado el 06 de Octubre de 2003.

BI-NATIONAL EDITION
PUBLISHED BY:
CUERPO ACADÉMICO DE ASUNTOS URBANOS
FACULTAD DE ARQUITECTURA - UANL
DEPARTAMENTO DE PLANIFICACIÓN Y DISEÑO URBANO
FACULTAD DE ARQUITECTURA, URBANISMO Y CONSTRUCCIÓN – UBB
The Magazine RED URBAN. Norte Sur - IberoAmérica, is an academic, periodic, serial and bi-national
publication, which is the result of an International Convention Editorial generated between the Universidad
Autonoma de Nuevo Leon (UANL), Monterrey, Mexico, and the University of Bio Bio (UBB), Concepción, Chile,
at the behest of the work done in the establishment of the International Program Advisory Council (ICC) of the
Faculty of Architecture of the UANL, signed in October 2012.
Edited by the Academic Body of Urban Affairs at the Faculty of Architecture of the Universidad Autónoma de
Nuevo León, UANL, Monterrey, México and the Department of Urban Planning and Design, Faculty of Architecture,
Construction and Design at the University de Bio Bio, UBB, Concepción, Chile, Red URBAN. Norte Sur IberoAmérica, is a biannual publication, shared responsibility that, in turn, to the Mexican edition to be published in
the month of April (1st semester) and the Chilean edition to be published in the month of October (2nd semester) of
each year, respectively.
This Internacional Convention Editorial, complements the Agreement on Academic Cooperation between the

UANL and UBB, which was signed on August 6, 2003 in the cities of Monterrey -Conception, between the Guiding
Luis Galán Wong, of the Universidad Autónoma de Nuevo León and Mr. Hilario Hernández Gurruchaga,
Universidad del Bio Bio and which Exempt Decree No. 2816 UBB was processed on October 6, 2003.

�UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

UNIVERSIDAD
AUTONOMA
DE NUEVO LEON
Facultad
de Arquitectra
Facultad dede
Arquitectura
Cuerpo Académico
Asuntos Urbanos
Cuerpo Académico de Asuntos Urbanos

UNIVERSIDAD DEL BIO-BIO
UNIVERSIDAD
BIO BIOy Diseño
Facultad
de Arquitectra,DEL
Construcción
Facultad
de Arquitectura,
Construcción
y Diseño
Departamento
de Planificación
y Diseño
Urbano
Departamento de Planificación y Diseño Urbano

Red URBAN. Norte Sur - IberoAmérica
EDITOR UANL
EDITOR UANL
EDUARDOEDUARDO
SOUSA GONZALEZ
SOUSA GONZÁLEZ

EDITOR UBB
EDITOR UBB
ALFREDO PALACIOS
ALFREDO PALACIOS
BARRA BARRA

COMITÉ EDITORIAL
Mª Teresa Ledezma Elizondo, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
Daniel González Spencer, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
José Rosas Vera, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Francisco Fabela Bernal, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
Carlos Marmolejo Duarte, Universidad Politécnica de Catalunya, España
María Gemma Sánchez, Universidad de Misiones, Argentina
Juan Calatrava Escobar, Universidad de Granada, España
Eduardo Sousa González, Universidad Autónoma de Nuevo León, México
Alfredo Palacios Barra, Universidad del Bio Bio, Chile
,

COMITÉ CIENTIFICO
Sergio Baeriswyl Rada, Universidad del Bio Bio, Chile
Edel Cadena Vargas, Universidad Autónoma del Estado de México, México
Iván Cartes Siade, Universidad del Bio Bio, Chile
Aguedita Coss Lanz, Universidad Central de Venezuela, Venezuela
Fagner Dantas, Sociedad Brasileira de Urbanismo, Brasil
Hans Fox Timmling, Universidad de Santiago de Chile
Pablo Fuentes Hernández, Universidad del Bio Bio, Chile
Roberto Gooycolea Prado, Universidad de Alcalá de Henares, España
Francisco Herrera Clavero, Universidad de Granada, España
Luis Inostroza Pino, Universidad de Dresden, Alemania
Cristina Malfa del Grosso, P. Casco Antiguo Ciudad de Bs. Aires, Argentina
Diagramación: Osvaldo
Sáez
Arq. JuanCaro
Hinojosa
Webmaster: Imagen
Mario Vial
Sáez UANL
FARQ,
Traducción: Maureen
Kelly
RealizadaTrebilcock
por los autores
Apoyo SIG: Laboratorio de Estudios Urbanos (LEU-DPDU-UBB)
Impresión: Trama Impresores S.A.
Avda. Colón 7845, Hualpén, Chile,
www.tramaimpresores.cl

�ÍNDICE / CONTENTS

EDITORIAL

5

BINATIONAL URBAN ISSUES

ASUNTOS URBANOS BINACIONALES
• Áreas metropolitanas. Reflexión, evolu-

ción de casos internacionales y ejemplos
latinoamericanos: Buenos Aires, Lima,
Santiago de Chile. Esteban Valenzuela Van
Treek. (Chile)
• Relación cercanía-lejanía en el sur urbano de Monterrey, México. Rodrigo Fernando
Escamilla Gómez, Martín Francisco Gallegos
Medina. (México)
• Planteamientos y prácticas para la evaluación ambiental de planes reguladores
comunales: región del Bio Bio. Pablo Gil
Arce. (Chile)
• Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas. Ana Cristina
García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González. (México)
• Retrospectiva del desorden urbano: caso
de estudio, Monterrey. Andrea Hernández
Cantú, Eduardo Sousa-González. (México)
• Reseña: El espacio metropolitano contemporáneo, Eduardo Sousa-González.
Ana Cristina García-Luna Romero
INSTRUCCIONES

EDITORIAL

8

28

36

44

60
76

78

• Metropolitan areas. Reflection, evo-

lution of international cases and latin
american examples: Buenos Aires, Lima,
Santiago de Chile. Esteban Valenzuela Van
Treek. (Chile)
• Closeness-remoteness relation in the urban south of Monterrey, Mexico. Rodrigo
Fernando Escamilla Gómez, Martín Francisco
Gallegos Medina. (México)
• Approaches and practices for environmental assessment of community regulatory plans: Bio Bio region. Pablo Gil Arce.
(Chile)
• Spatial metrics of urban form: measuring Mexican cities. Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González.
(México)
• Retrospective of urban disorder. Monterrey case study. Andrea Hernández Cantú,
Eduardo Sousa-González. (México)
• Book review: El espacio metropolitano
contemporáneo, Eduardo Sousa-González.
Ana Cristina García-Luna Romero
INSTRUCTIONS

CINTILLO LEGAL
RED URBAN NORTE SUR - IBEROAMÉRICA, Año 6, No. 6, octubre 2020 - abril 2021, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Cuerpo Académico de Asuntos Urbanos de la Facultad de Aquitectura, en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, el Departamento de Planificación y Diseño Urbano de la Facultad
de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad del Bío-Bío, UBB, de Concepción, Chile y el Departamento de
Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid. UANL: Pedro de Alba S/M, San Nicolás
de los Garza, CP: 66455, Nuevo León, México, Tel: (81) 8329-4160, www.arquitectura.uanl.mx. UBB: Av. Collao 1202, Casilla
5-C, CP: 4051381, Concepción, Chile, Tel: (56-41)3111200, www.ubiobio.cl. Editor responsable: Arq. Juan Ángel Hinojosa
Torres. Reservas de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2018-101613200200-203, ISSN: en trámite, ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número, Departamento de Imagen de
la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Lic. Mayela M. Villagrán Loa, Pedro de Alba S/M,
San Nicolás de los Garza, CP: 66455, fecha última de modificación, 31 de octubre de 2020.

�EDITORIAL

E

stá publicación de Red URBAN. Norte Sur-IberoAmérica divulgada en el mes de Octubre del año 2020, constituye
un número conmemorativo, ya que la Revista está cumpliendo sus primeros cinco años de edición ininterrumpida;
lo cual ha representado un esfuerzo continuo de las dos instituciones educativas que la representan: la Facultad
de Arquitectura Construcción y Diseño, Departamento de Planificación y Diseño Urbano de la Universidad del Bio
Bio, en Concepción, Chile y la Facultad de Arquitectura, Cuerpo Académico Consolidado de Aspectos Urbanos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, Nuevo León, México.
Como todo número conmemorativo es importante mencionar que Red URBAN. Norte Sur-IberoAmérica surge como
resultado de una propuesta de intercambio académico entre las dos Universidades antes mencionadas; precisamente del
trabajo desarrollado en el Consejo Consultivo Internacional CCI de la Facultad de Arquitectura de la UANL, el cual fue
firmado en octubre del año 2012.
En ese contexto el Dr. Eduardo Sousa-González propuso al CCI la elaboración de un Convenio Editorial Internacional,
entre La UANL y la Universidad del Bio Bio de Concepción Chile; aceptado el convenio por el CCI, quedaron como
representantes el Dr. Alfredo Palacios Barra por la UBB y el Dr. Eduardo Sousa-González por la UANL.
Posteriormente, después de la generación de tres proyectos editoriales impulsados y llevados a buen término por los
doctores antes mencionados: i. Espacio urbano, reconstrucción y reconfiguración territorial año 2013 (ISBN: 978-607-270180-9); ii. De la ciudad a la metrópoli. Nuevas realidades territoriales 2014 (ISBN: 978-607-27-0180-9) y iii. La ciudad
un constructo social antropogénico 2015 (978-607-27-0287-5); es que surge como un nuevo desafío la Revista que ahora
cumple cinco años ininterrumpidos de publicarse bajo el sello binacional UANL-UBB.
Lo cierto es que este proyecto editorial, ha representado un gran esfuerzo institucional-binacional de responsabilidad
compartida, sobre todo porque no se conoce un antecedente reciente de una edición binacional seriada y con representación
de universidades públicas tan prestigiadas; sin embargo, no todo es agradable en esta conmemoración de aniversario del
año 2020, la contingencia sanitaria que nos aqueja no solo ha alcanzado a Chile y a México como países, sino que se
ha diseminado en todos los lugares del mundo conocido, sembrando la muerte, desolación y múltiples problemáticas
asociadas en todos los ámbitos de la sociedad global.
Sin lugar a duda, el 2020 se ha constituido en un año catastrófico, sin un antecedente comparativo reciente, que ha
evidenciado no solo el carácter globalizado en el que nos encontramos inmersos todas las sociedades; sino también lo endeble,
frágil y expuesta que está la población mundial, lo cual nos presenta una nueva realidad en la colectividad urbana, que ahora
debe basar su resurgimiento en no solo en políticas públicas eficientes, efectivas y eficaces; también en estrategias operativas
basadas en la resiliencia, la sustentabilidad, la protección del medio ambiente y la cooperación entre países.
Es en este contexto donde Red URBAN. Norte Sur-IberoAmérica ahora publica cinco trabajos de investigación
inéditos, de académicos investigadores de carrera pertenecientes a diferentes partes del mundo: el primero de ellos es
Esteban Valenzuela Van Treek, geógrafo chileno, que profundiza en una investigación denominada: Áreas metropolitanas.
Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos: Buenos Aires, Lima, Santiago de chile. En donde
se menciona que América Latina transitó por diferentes procesos históricos durante el siglo pasado. Con el inicio de
siglo pasado, llegan nuevas formas de organización y diferenciación social, siendo la constitución de grandes ciudades
el fenómeno graficador de dichos cambios. La irrupción de barrios marginales, fue un ejemplo primario de complejos
sucesos posteriores generados en nuestro continente a mediados del siglo XX. Será en este momento axial, donde se
constituyen las grandes ciudades capitales segregadas y dispersas en la expansión tanto de la ciudad central, como de la
conurbación de ciudades próximas, identificándose las Áreas Metropolitanas.
El artículo presentado por Rodrigo Fernando Escamilla Gómez y Martín Francisco Gallegos Medina, mexicanos,
ambos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, nos presentan una investigación
histórica de corte cualitativo titulada: Relación cercanía-lejanía en el sur urbano de Monterrey, México; en dónde mencionan
que desde sus hallazgos ¿La ciudad evidencia dualidades intrínsecamente humanas? Por cuestiones dinámicas de
crecimiento, que van desde lo económico hasta lo social, los límites urbanos van cambiando y con ello, la relación del
centro con su periferia. Lugares, colonias y fraccionamientos que estaban a las afueras, ahora son considerados centrales.
Estos surgieron por la necesidad de alejarse de un núcleo poblacional probablemente saturado, contaminado, amontonado
y/o sin posibilidades de construcción para viviendas amplias de aquellos estratos socioeconómicos que pudieran costear
dicha lejanía y búsqueda de amplitud. Con esto aparece una búsqueda también de distinción. Se pondría de moda una
expresión aun utilizada por la mercadotecnia inmobiliaria a sólo unos minutos de…; es decir, lo suficientemente alejado
para distinguirse, pero también suficientemente cercano como para no estar aislado del quehacer cotidiano.

�EDITORIAL
En el caso de Pablo Gil Arce, de nacionalidad chileno, aborda una temática particularmente interesante que denomina:
Planteamientos y prácticas para la evaluación ambiental de planes reguladores comunales: región del Bio Bio; donde se menciona
que el referirse a la evaluación ambiental de los planes reguladores comunales, que corresponde a los planes urbanos de
una división político-administrativa de un municipio, el punto de partida obligado que impone la exigencia legal hoy en
día en Chile, es tener que hacerlo bajo la premisa que un “plan” se evalúa como si fuera un “proyecto”. Esto se origina
en que la referida legislación no define cómo se evalúa un “plan”, en comparación a que sí lo hace para establecer como
evaluar un “proyecto”. Este trabajo, intenta dejar suficientemente establecido que un “proyecto” y un “plan regulador”
no son una misma cosa y por ende, para efectos de relacionarlos entre sí, se hace necesario destacar que antes que el
“proyecto”, se encuentra el “plan” y que un “proyecto” y un “plan regulador” no son lo mismo y por ende, para efectos de
relacionarlos entre sí, se hace necesario destacar que antes que el “proyecto” se encuentra el “plan”.
Los profesores Ana Cristina García-Luna Romero y Eduardo Sousa-González, de la Facultad de Arquitectura de
la Universidad de Monterrey y la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, abordan una
investigación denominada: Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas; en la cual indican que las
ciudades se han convertido en la base de la economía, política y social de los países latinoamericanos, como es el caso
específico de México. Lo anterior, a partir de una morfología que no deja una oportunidad para que el diseño de espacios
sea sustentable, en el sentido ecológico y de lo que se deja como fundamento a siguientes generaciones. Es por ello que se
estudia desde lo político, demográfico, geográfico, económico y sociológico, ya que, si no se cubre con dichas bases, lo que
se busque para el futuro de las ciudades no va a ser algo holístico e integral. Si se observa desde un punto de vista histórico,
la creación de las ciudades viene también con el surgimiento de las zonas metropolitanas junto con la modernización. Estas
afectan la manera en la que se forman las ciudades, y con ello, la manera en la que afectan todos los ámbitos mencionados
antes, especialmente la calidad de vida urbana de sus habitantes. Esto afecta la relación que los ciudadanos llevan con las
demás personas, el lugar donde hay más oferta de trabajo, las comunidades que se crean dentro de una misma sociedad y la
interacción que hay entre ellas. Subrayando que es, sobre todo, pertinente concentrarse en cómo las zonas metropolitanas
afectan la sustentabilidad de las ciudades, pues no solamente se vuelven parte física de la ciudad, sino también política,
monetaria y social, además de que alojan a más de la mitad de la población. El urbanismo, entonces, debe de considerar
la metrópoli como base, con el fin de encontrar ese diseño holístico que el mundo globalizado está buscando.
Por último, Andrea Hernández Cantú y Eduardo Sousa-González, de la Facultad de arquitectura de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, presentan una investigación que se titula: Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio,
Monterrey; en donde mencionan que en este artículo será posible observar a la Ciudad de Monterrey desde su problemática
adquirida, partiendo desde el proceso de la industrialización y no precisamente tomando dicho proceso como algo negativo
para su evolución, sino que, la visión tardía del ordenamiento que ésta requería tuvo consecuencias en diferentes ámbitos
y no solamente en la expansión de la mancha urbana y el crecimiento demográfico del lugar. De esta manera, se realiza
una retrospección del desorden urbano con el fin de evidenciar la multiplicidad de los problemas urbanos que hoy en
día afectan la calidad de vida de su población. Posteriormente, se establece que para alcanzar un desarrollo urbano más
eficiente y amable con el medio ambiente y su población es recomendable adoptar los cuatro objetivos de la sostenibilidad
propuestos por Salvador Rueda (2012), con el propósito de generar un instrumento metodológico-operativo que permita
evaluar la pertinencia de los elementos que forman parte del ordenamiento urbano en el desarrollo sostenible.
Finalmente, Ana Cristina García-Luna Romero, presenta una Reseña del libro de Eduardo Sousa-González
titulado: El espacio metropolitano contemporáneo. Desde las políticas públicas hasta el modelo de planeación. Destacando las
particularidades del mismo.
Para terminar, los editores de esta revista Binacional Red URBAN. Norte Sur-IberoAmérica, se han comprometido
desde el año 2015, a que este proyecto editorial pueda cumplir con el objetivo fundamental de ser una opción real,
efectiva y consistente; donde las investigaciones presentadas desde los diferentes rincones del mundo, se constituyan en un
intercambio serio de disímiles posiciones teóricas; lo cual permita no solo avanzar en el conocimiento de la ciencia urbana
que cada vez tiene un mayor grado de complejidad; sino también reflexionar desde los respectivos enfoques disciplinares
que cada investigador cultiva. El

DR. EDUARDO SOUSA GONZÁLEZ
Editor UANL-MÉXICO

DR. ALFREDO PALACIOS BARRA
Editor UBB-CHILE

�Asuntos Urbanos Binacionales

Imagen de fondo de Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales
y ejemplos latinoamericanos: Buenos Aires, Lima, Santiago de Chile,
Esteban Valenzuela Van Treek

�8 – RedUrban / ARTÍCULO

ÁREAS METROPOLITANAS. REFLEXIÓN, EVOLUCIÓN DE CASOS
INTERNACIONALES Y EJEMPLOS LATINOAMERICANOS: BUENOS
AIRES, LIMA, SANTIAGO DE CHILE
METROPOLITAN AREAS. REFLECTION, EVOLUTION OF INTERNATIONAL CASES
AND LATIN AMERICAN EXAMPLES: BUENOS AIRES, LIMA, SANTIAGO DE CHILE
Esteban Valenzuela Van Treek 1
Recibido: agosto 2020
Aceptado: octubre 2020

Resumen
América Latina transitó por diferentes procesos históricos
durante el siglo pasado. Con el inicio de siglo pasado,
llegan nuevas formas de organización y diferenciación
social, siendo la constitución de grandes ciudades el
fenómeno graficador de dichos cambios. La irrupción de
barrios marginales, fue un ejemplo primario de complejos
sucesos posteriores generados en nuestro continente a
mediados del siglo XX. Será en este momento axial, donde
se constituyen las grandes ciudades capitales segregadas y
dispersas en la expansión tanto de la ciudad central, como
de la conurbación de ciudades próximas, identificándose
las Áreas Metropolitanas.
Este fenómeno, ha provocado que decisiones socialmente
obligatorias, sean asumidas de manera fragmentaria, unilineal,
o simplemente existan sólo en un plano formal, sin capacidad
de acción efectiva en generar un poder político que enfrente
las soluciones para las grandes ciudades. El interés es este
trabajo, es identificar “cómo, en el presente siglo XXI,
algunas grandes aglomeraciones urbanas, conformadas por
distintas unidades territoriales administrativas, constituyen
una unidad, compleja y coordinada, de funcionamiento
y gestión”2. Para nuestro estudio, se observan los casos
metropolitanos de Buenos Aires, Lima y Santiago de Chile.
Palabras claves
metrópolis, gobierno metropolitano, administración
municipal

1
2

Abstract
Latin America went through different historical processes
during the last century. With the beginning of the 20th
century, new forms of organization and social differentiation
arrived, with the constitution of large cities being the
graphic phenomenon of these changes. The emergence
of marginal neighborhoods was a primary example of
complex subsequent events generated in our continent
in the middle of the last century. It will be at this axial
moment, where the large segregated and dispersed capital
cities are constituted in the expansion of both the central
city and the conurbation of nearby cities, identifying the
Metropolitan Areas.
This phenomenon has caused socially binding decisions
to be made in a fragmentary, unilinear way, or simply exist
only on a formal level, without the capacity for effective
action to generate political power that faces solutions for
large cities. The interest in this work is to identify “how
some big urban agglomerations, made up of different
administrative territorial units, constitute a complex and
coordinated unit of operation and management”. For our
study, the metropolitan cases of Buenos Aires, Lima and
Santiago de Chile are observed.
Keywords
metropolis, metropolitan government, municipal
administration

Nacionalidad: chileno; Geógrafo UC, Magister en Ciencias Políticas (Pontificia Universidad Católica de Chile); Magister en Desarrollo Urbano, (Universidad de
Wisconsin, USA). Email: evalenzvtr@gmail.com
Rodríguez, Alfredo, Enrique, Oviedo; Gobierno de áreas Metropolitanas. Sur Profesionales. Santiago, diciembre, 2000. pp. 1.

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 9

I. INTRODUCCIÓN
Es claro que el proceso social, es multidimensional que
traspasa el umbral del derecho, como sistema funcional
de la sociedad encargado de la legalidad de los actos y
comunicaciones sociales. Parece de importancia, profundizar
sobre los alcances de los mecanismos sociales de decisión
política a escala mesopolítico, como son la creación de
autoridades de grandes extensiones de territorio urbanizado,
como de la aglomeración que se da en él, no necesitando
para esto la solución legal a nivel nacional, sino a nivel meso.
Así, la idea es investigar el análisis y reflexión en torno
a las áreas metropolitanas latinoamericanas, adentrándose
en las problemáticas de la más relevantes, así como
reflexionar sobre el presente de ellas, tomando para esto
algunos casos de estudio.
“En el caso de las áreas metropolitanas, la concentración
y el crecimiento de las grandes ciudades con fenómenos de
nuevas barriadas, de municipios limítrofes y de ciudades
dormitorios, dentro o fuera del término de la gran ciudad,
demandan soluciones administrativas de conjunto que
superen los esquemas municipales tradicionales”.3
Esto lleva a definir el problema de estudio de como
la aglomeración de población en áreas superiores a las
ciudades tradicionales en América Latina, constituyen
formas diferentes a los planos nacionales y municipales,
por lo que urge crear condiciones para el bienestar de
sus ciudadanos. Es necesario para esto, el comprender el
sistema político de manera dinámica y variable, el cual esta
íntimamente ligado a la constitución a la deriva estructural
de las sociedades, pero sobretodo al gobierno de la ciudad,
elemento fundante de la civilización occidental en la cual
estamos situados. No por nada, los términos de política y
ciudadanía provienen de polis y civitas, respectivamente,
las cuales denominan conceptual y experencialmente a la
ciudad. No podemos reducir lo político y la política a las
decisiones al juego de las elites que se disputan el gobierno
central, ni menos considerar la jerarquización premoderna
del poder unitario y de arriba hacia abajo, como natural.
Es necesario señalar, como forma de situar este
trabajo, que “el origen de las áreas metropolitanas está en
el hecho de que la ciudad original, cualquiera haya sido
su tamaño y sus límites históricos, crece y los sobrepasa,
cubriendo los territorios adyacentes, incorporando a
la aglomeración urbana pequeños poblados o ciudades
cercanas, y en algunos casos sobrepasándolos”.

3

Barrero Rodríguez, Mª Concepción, La Áreas Metropolitanas. Instituto García
Oviedo, Universidad de Sevilla. Editorial Civitas. 1993. Prólogo.

II. LAS ÁREAS METROPOLITANAS COMO
POLOS DE ATRACCIÓN
Es claro que las ciudades actúan como centros de atracción
de la actividad económica regional, en tanto proveedoras
de servicios especializados -orientados al consumo y a las
empresas-, como centros de difusión de innovaciones –
tecnológicas, de productos y de procesos-, y como centros
de intercambio con el exterior. Sintéticamente, la dinámica
urbana es la “arena fundamental” donde debe resolverse
al problema del desarrollo, articulando los objetivos de
alcanzar la eficiencia en la asignación de los recursos y la
mayor equidad posible en la distribución de la riqueza
generada, sin alterar el equilibrio medioambiental.
De esta distinción podemos describir las dos vertientes
que existen entorno a la comprensión de las áreas
metropolitanas, siendo por un lado las perspectivas que
realzan la comprensión de una autoridad superior a los
municipios y otras perspectivas que realzan la idea de
una coordinación y complementación de los mismos.
Lo que es claro para ambas, es que no es coherente que
autoridades del Estado central y nacional decidan sobre
las áreas metropolitanas.
El término área metropolitana surgió cuando el término
de ciudad dejó de ser equivalente a urbano y fue necesario
encontrar otro que diera cuenta de las áreas urbanizadas
entorno de la ciudad central.
Los criterios con los cuales se analizan las ciudades
para definirlas como áreas metropolitanas no han sido
siempre los mismos. En los años ’50 prevaleció, por lo
menos en la tradición estadounidense, la definición de las
áreas metropolitanas por medio de la identificación del
número de habitantes. Se trataba de uno o más municipios
contiguos, con por lo menos una ciudad de 50 mil
habitantes. Se incluían todos los municipios que cumplían
ciertos requisitos básicos de integración económica, social y
cultural, con la ciudad central. Posteriormente, en los años
’60, también en Estados Unidos, se intentó una precisión
del concepto, manteniendo los criterios poblacionales y
de proximidad física. Se incluyó, entonces, el criterio que
media el carácter metropolitano de los municipios que
integraban el área, estableciendo criterios demográficos tales
como la existencia de un 75% de la población activa no
agrícola y una densidad de 50 habitantes por Km². Además,
se considero un criterio de integración, a través del cual se
fijaba que al menos un 15% de los trabajadores que residían
en los municipios debían trabajar en la ciudad central.
En la tradición europea, la definición de área
metropolitana es menos clara, porque existe una gran
diversidad de delimitaciones administrativas y porque, para

�10 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

efectos estadísticos, el área metropolitana no es reconocida.
Sin embargo, podría decirse que en Europa prevalece una
visión económica. Por ejemplo, en la tradición inglesa se
reconoce como criterio los mercados locales de trabajo,
es decir, zonas donde los viajes cotidianos por trabajo
son frecuentes e intensos. Cuando un municipio emplea
a tres cuartas partes de todos los residentes ocupados y,
simultáneamente, en los locales de trabajo ubicados en el
municipio tres cuartas partes son trabajadores del mismo
municipio, se considera a éste como autosuficiente y
cerrado. De no suceder esto, los municipios están abiertos
y, por lo tanto, deben integrarse a otros municipios, hasta
que lleguen a ser autosuficientes. (Sorribes, 1999).
Los criterios poblacionales también están presentes en
la tradición europea. Recientemente, en 1998, en el marco
de la Comunidad Europea, la Comisión Europea encargó
un estudio para aportar al reconocimiento oficial de las
Funciones Regionales Urbanas (FUR). El estudio fijó dos
tipos de FUR. La Primera categoría estaba constituida por
aquellos asentamientos población con más de 330.000
habitantes, de los cuales al menos de 200.000 mil residían
en la ciudad central; que disponía de más de 20.000 puestos
de trabajo y establecía un orden de commuting, esto es,
viajes de trabajo. En la segunda categoría, los criterios eran
menos exigentes respecto de la población mínima de la
ciudad (Sorribes, 1999).
De esta manera, es posible identificar en el tema de
las áreas metropolitanas ciertas dimensiones e indicadores
comunes a las definiciones; sin embargo, aún cuando no
exista acuerdo respecto de los cuáles de ellos discriminan
para decir que determinado asentamiento humano es un
área metropolitana y otro no, lo común en las definiciones
en uso es que todavía se mantiene la noción de gravitación
respecto a un principal centro de actividad.
Grado de densidad poblacional, índice de crecimiento
de los municipios, interrelación e interdependencia de
las funciones básicas. Identidad, producción, traslado y
movimiento, de organización política, son indicadores
para definir tal fenómeno.
Cabe destacar que, además del tamaño, en Europa
también se ha trabajado sobre criterios para definir las
áreas metropolitanas, tales como umbrales de demanda
de determinados servicios, circulación de diarios, llamadas
telefónicas, intensidad de tráfico, entre otros.
“Las áreas urbanas configuran lugares socioterritoriales apropiados dado que, por un lado, contienen
las condiciones idóneas en cuanto a espacio de creación
de innovación, ya que pueden aprovechar las economías
de escala y de aglomeración que posibilitan, mientras
que, por otro lado, por su situación en el circuito de

información y en base a las economías de situación que
presentan, son idóneos espacios de imitación (a imitar y
desde donde imitar). Esta idoneidad socio-territorial se
refleja en su capacidad de conocer-recibir innovación al
ocupar la posición de nudos en las redes de información,
así como en su capacidad de asimilar-aplicar innovación”4
Otros significados se remiten a aquellos supuestos en
los que el ámbito territorial abarca a varios municipios
cuyos límites, en apariencia, parecen haber desaparecidos
y entre los que existen fuertes vinculaciones económicas y
sociales.
Cuando la aglomeración sobrepasa los límites
administrativos de la ciudad se generan suburbios autónomos
y conurbaciones institucional y administrativamente
fragmentadas. Esta fragmentación tiene repercusiones
institucionales, políticas y económicas: crece el número de
gobiernos locales, municipios, como simple producto de
la expansión de la marcha urbana; “se crean problemas de
coordinación, de superposición de competencias y de pérdida
de ventajas comparativas de la aglomeración urbana”5.
La Creación de una instancia de gobierno supra o
intermunicipal para un área metropolitana es compleja y
conflictiva. En primer lugar, porque implica generar una
nueva instancia de gobierno, y por tanto de poder, entre
el ámbito local y el ámbito central. No se trata meramente
de hacer plan intercomunal, tampoco una simple una simple
coordinación de actividades destinadas a orientar el desarrollo
de esa zona intermedia con mayor eficiencia en la provisión
de servicios y bienes urbanos. En esta reestructuración
institucional, no es de menor importancia subrayar que
estamos hablando de una reestructuración de poder en el país.
En segundo lugar, es compleja porque tal alternativa, esto
es, una visión comprehensiva de la ciudad metropolitana, no
forma parte del sentido común ni de las autoridades, ni de las
instituciones públicas y privadas, ni del ciudadano común.
“La racionalidad predominante reconoce los problemas por
sectores, o en el ámbito del barrio o la comuna, pero no
efectivamente en una dimensión territorial extensa y variable.
2. Elementos a considerar en planificación metropolitana:
a. Generación de una autoridad metropolitana.
b. Su estrecha vinculación a la ordenación urbanística
de el área metropolitana, entendida como ciudad.

4
5

Sánchez, Joan-Eugeni, Metropolización y Modernidad. Scripta Vetera. www.
ub.es/geocrit/sv-29.htm
G. Ross Stephens &amp; Nelson Wikstrom, Metropolitan Goverment and
Governance. Theorical perspectives, empirical analysis, and the future. Oxford
University Press, NY, 2000.

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 11

c. Gestión sectorializada a través de organismos
específicos.
d. Coordinación de los órganos creados.
Creemos que un ángulo interesante para analizar las
nuevas dinámicas urbanas y elaborar respuestas a los
desafíos que nos planteamos es el del espacio público
y el de la relación entre su configuración y el ejercicio
de la ciudadanía, entendida esta como estatuto que
permite ejercer un conjunto de derechos y deberes
cívicos, políticos y sociales.
III. ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN GENERAL
Claramente, el fenómeno del gobierno de las áreas
metropolitanas es reciente. Se trata de experiencias
iniciadas en la década de los ’60 del siglo XX. Sin embargo,
en sus 60 años de existencia, las prácticas de los gobiernos
metropolitanos han sido muy variadas, tanto que el uso de
su nombre genérico casi no tiene sentido. Durante fines de
los ’70 y principios de los ’80 del siglo XX, prácticamente
desaparecieron los gobiernos de las áreas metropolitanas
tras la evaluación negativa de sus cometidos, muy vinculada
a razones políticas e ideológicas (Lefèvre, 1999).
Otras áreas metropolitanas, con muchos problemas,
lograron sobrevivir y, en muy pocos casos, consolidar su
sistema de gobierno.
Siguiendo a Lefèvre (1999), las experiencias europeas
y norteamericanas en el ámbito de los gobiernos de las
áreas metropolitanas muestran al menos dos momentos
históricos, un primer momento corresponde a las creadas
en los ’60 a los ’70, y el segundo, a las de los años ’90. Éstas
difieren principalmente en cuanto a las formas de cómo se
generaron los gobiernos metropolitanos.
Entre las áreas metropolitanas de la primera generación,
la experiencia nos remite a la existencia de agencias públicas
encargadas de la planificación del territorio del Área
Metropolitana (Boston, Barcelona), modelos asociativos
de municipalidades que conforman un gobierno (San
Diego, Portland, Montreal, Lille, Lyon), y modelos de
gobierno de ciudad (Toronto, Helsinki). En estos casos, que
analizamos más adelante, la concepción del gobierno del
área metropolitana consistía en otorgar una estructura de
gobierno a un área funcional predefinida (aglomeración
urbana). El caso de Metro Toronto es un buen ejemplo
de cómo un área metropolitana que en los 60 incluía al
conjunto de la aglomeración urbana, en la actualidad es
sólo una de las cinco áreas subregionales que comprenden
el Gran Toronto. En muchos de los casos de la primera
generación, la metropolización consistió en una imposición
(autoritaria) que no tomó en cuenta los intereses de los

distintos actores urbanos, ni tampoco la variable temporal,
esto es, el crecimiento y la expansión territorial de las
aglomeraciones. La mayoría de estas áreas metropolitanas
así definidas dejó de funcionar a fines de los 70.
En las áreas metropolitanas establecidas en los 90
aparecen modalidades de organización mucho más flexibles
que las anteriores. Destacan, por ejemplo, la agrupación de
municipios en un gobierno metropolitano (los circondarios
de Bolonia, Turín); el gobierno metropolitano en manos
de un Consejo de Alcaldes (no oficial) con reuniones
periódicas (Marsella); o las asociaciones de municipios
que conforman un gobierno metropolitano (Bilbao y
Valencia). Aún más, recién en los últimos años de la década
de los 90, con los casos de Londres y Bolonia, aparece la idea
de un gobierno metropolitano que asume la complejidad
y fragmentación de las ciudades; un gobierno que permite
crear y distribuir con mayor eficiencia los bienes y servicios
urbanos dentro de un área territorial funcional. Además,
en la actualidad, gobierno metropolitano es sinónimo de
fortalecimiento de la identidad territorial y competencia en el
mercado, en el marco de un mundo cada vez más globalizado.
Casi sin excepción la experiencia internacional indica
que la generación y reformas de las áreas metropolitanas
han sido iniciadas e implementadas por el Estado a un nivel
central. Todo indica —siempre según Lefèvre (1999)— que
la creación de una nueva estructura política como el área
metropolitana sólo puede ser concebida como real si posee:
i) autoridad, basada en el poder legítimo otorgado por
los ciudadanos a través de elecciones directas o indirectas,
periódicas e informadas
ii ) autonomía en la disposición de recursos financieros,
en el sentido de que las decisiones relativas a la creación,
inversión, uso de recursos puedan ser independientes de
otro nivel de gobierno, sin que ello implique no estar
sujeto a control
iii) competencias precisas sobre materias tales como
la planificación estratégica del territorio, la gestión de
las redes de servicios, la seguridad de los habitantes, y
la cultura
iv) la responsabilidad legal ante la ciudadanía
(accountability). Todas son condiciones necesarias que
definen lo que es gobierno: una autoridad que gestiona
un territorio, y la gestión de ese territorio, de la cual debe
responder ante la ciudadanía.
Ciertamente, las anteriores, son todas condiciones
necesarias. Sin embargo, muy pocos gobiernos de áreas
metropolitanas cumplen a cabalidad con ellas. Y, aunque
todas las condiciones se den, ni aun así se asegura la

�12 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

permanencia de los gobiernos metropolitanos. Así lo
demuestra el hecho del surgimiento y desaparición de
gobiernos de áreas metropolitanas, en los 60 años de
experiencia que los mismos ya tienen.
IV. MODELOS DE GOBIERNO DE ÁREAS
METROPOLITANAS INTERNACIONALES
La organización política y administrativa de las áreas
metropolitanas es variada. Hay áreas metropolitanas que
tienen algún tipo de gobierno, las que tienen algún nivel
de coordinación en un ámbito superior del gobierno,
y también existen las que no tienen ningún tipo de
coordinación (Borja 2009).
De acuerdo a a algunos datos, se puede observar que
en algunos casos las autoridades, alcaldes o gobernadores,
son elegidos directamente; en otros, a través de consejos
electos. “En Kuala Lumpur, el alcalde es designado por
el rey. En Teherán, es designado por el Jefe de Gobierno
y es un miembro del gabinete del gobierno central” (UN
2015:17).
En este informe (UN 2015: 17-18) se identifican
cuatro tipos de estructura de gobierno:
a) Un sistema centralizado. Los ejemplos son Kuala
Lumpur y Teherán. Un solo gobierno municipal
administra la ciudad y el alcalde es directamente
designado por el gobierno central.
b) Un sistema descentralizado con varios niveles
(Bangkok, Tokio, Varsovia, Seúl, Conakry). Una variante
es el caso de un primer nivel de gobierno municipal
que tiene a la ciudad como única entidad legal (Viena,
Quito, Montevideo), o como el primer nivel.
c) Un sistema descentralizado y fragmentado, pero
coordinado (Marsella, Manila). Diferentes niveles de
funciones de gobierno en las municipalidades del área
metropolitana con un sistema cooperativo de autoridad.
d) Un sistema descentralizado, fragmentado y sin
coordinación (México, Bombay/Hiderabad). En
ciudad de México, las funciones de coordinación están
fragmentadas entre el estado de México, el distrito
federal y el Gobierno Federal.
De estos cuatro tipos, interesa explorar los tipos b
y c, que corresponden a las dos formas diferentes de
organización de los gobiernos locales existentes en las
áreas metropolitanas: coordinación supramunicipal o
intermunicipal. Estas categorías corresponden a “principios
y modalidades muy diferentes respecto al poder que se da
a la autoridad metropolitana, sin que esto de ninguna
manera sea determinante de los fracasos o limitaciones que
se les puedan atribuir” (Lefèvre 2009:4). Es más, puede

haber tránsito de una a otra modalidad, y también, como
la experiencia lo demuestra, los gobiernos metropolitanos,
sin importar de cuál modalidad sean, pueden desaparecer,
esto es, dejar de ser gobierno.
A lo que lleva lo anterior, es que los gobiernos
metropolitanos no corresponden a modelos organizativos
A o B estáticos, inamovibles en el tiempo, que se aplican
sobre una determinada área urbana. Son realidades políticas
cambiantes, que no tienen asegurada su viabilidad per se.
La experiencia internacional sobre el tema nos permite
afirmar que, en el tiempo, los gobiernos metropolitanos
pueden sufrir al menos tres tipos de cambios:
• En el ámbito de su jurisdicción. Generalmente,
debido al crecimiento extensivo de la ciudad, se amplía el
territorio donde el gobierno de ciudad y sus agentes tienen
facultades para actuar legalmente.
• En el modelo de gestión metropolitano, ya que
se observa el paso desde modelos intermunicipales o
descentralizados a supramunicipales o centralizados, y
viceversa.
• En el modelo de gobierno, ya que de la misma
manera en que las instancias de gobierno metropolitano
nacen en un momento histórico, producto de un complejo
proceso político social, también pueden morir, o mueren.
Por ejemplo, en Londres hubo un gobierno metropolitano
hasta 1986, el cual desapareció como instancia de gobierno
durante el mandato de Margaret Thatcher. Después de
catorce años, en el 2000, con Tony Blair, vuelve a haber un
alcalde de Londres.
IV.1. EL MODELO SUPRAMUNICIPAL
El modelo supramunicipal es el que da el nombre a lo que
genéricamente se entiende por gobierno metropolitano.
Se trata de una instancia de gobierno entre los gobiernos
municipales y el gobierno central, regional o federal,
dependiendo de los casos, y distinta de ellos. En este
modelo, las autoridades —alcalde y concejo— son
electas directamente; el gobierno tiene recursos propios,
establecidos por ley, sobre cuyo uso tiene autonomía; y sus
competencias están determinadas y son diferentes de las
de otros niveles de gobierno, superiores o inferiores. Por
tanto, es el modelo puro, porque tiene legitimidad política
directa, autonomía financiera definida, diferentes y precisas
competencias ejercidas sobre su territorio funcional.
De los gobiernos examinados para este estudio, los que
se encuentra más cercano a este tipo puro han sido los
de las áreas metropolitanas de Londres (Greater London
Council y Greater London Authority) y de Toronto
(Metro Toronto).

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 13

IV.1.1. GREATER LONDON COUNCIL6
Conocido como el modelo de los “counties”, la autoridad
metropolitana, el Greater London Council, comenzó a
operar en 1965, como resultado de la entrada en vigor de la
Government Act de 1963. La experiencia inglesa, además
de Londres, se extendió a otras cinco ciudades inglesas y
duró en su primera etapa diez años.
El experimento inglés ha sido uno de los casos más
puros del modelo metropolitano supramunicipal. En las seis
más grandes áreas urbanas de Inglaterra, se constituyeron
autoridades metropolitanas con representantes directamente
elegidos, con sus propios sistemas de impuestos y con
muchas competencias ambientales. Sin embargo, los
territorios asignados fueron más pequeños que lo sugerido
inicialmente, las competencias asignadas se enfrentaron
con las de las autoridades de ámbitos menores y surgieron
numerosos conflictos entre estos niveles en temas vinculados
a planificación, transporte público, etc.
El Greater London Council fue abolido por la nueva
Local Government Act, en 1985. A partir de entonces, el
poder local en el Londres metropolitano quedó fragmentado
y ha estado representado por los borough (villas).
Imagen 1. Londres metropolitano, cuyo gobierno renace bajo una
nueva figura del Greater London Authority, 2017

nueva autoridad entraría en funciones a partir de julio del
200l, ejerciendo sobre el territorio configurado por las 32
villas y la Corporación de Londres. Aunque el territorio de
referencia es el mismo que gobernaba el Greater London
Council antes de su abolición, la organización de la
nueva autoridad metropolitana es diferente en sus niveles
estructural y operacional. Tendría una fuerte estructura
de gobierno para enfrentar los problemas de la ciudad —
planificación estratégica, transporte, medio ambiente y
desarrollo económico—, “para dar a la capital una ‘voz’ en
el país y en el extranjero”.
A diferencia del pasado, la ciudadanía ha sido invitada
a participar con sus comentarios y observaciones a esta
propuesta, lo mismo que todos los actores económicos,
sociales, políticos, de negocios y culturales de la sociedad
de Londres. Después del debate, el gobierno modificó sus
propuestas, las cuales fueron aprobadas por un referéndum
en mayo de 1998. La nueva institución comenzó a
funcionar a principios del 2000, con el alcalde Ken “El Rojo”
Livingstone, quien fuera el alcalde de Londres (Greater
London Council) hasta 1986. El Greater London Authority
nace con un presupuesto de 6 mil millones de dólares, y una
planta de 400 empleados, 20 mil menos de los que llegó a
tener el gobierno de Londres de fines de los 80.
El resurgimiento del Greater London Authority ha
tenido tal fuerza, que la experiencia se está extendiendo a
otras ciudades de Gran Bretaña.
IV.1.2. METRO TORONTO7

Diez años más tarde, la idea de los gobiernos
metropolitanos volvió a renacer en Gran Bretaña en otro
contexto y con diferentes características. Así, la experiencia
del Greater London Authority surgió en 1999 como una
bandera política del Partido Laborista. Su propuesta
fue la creación de una nueva autoridad para el Londres
metropolitano, conformada por un Alcalde y una Asamblea,
electos directamente y dotados con amplios poderes. Esta
6

Lefèvre (1999), Muñoz (1998).

La experiencia de Toronto tiene cuatro décadas. Estos
años han hecho patente la complejidad de la vida de
un área metropolitana: con posterioridad a su proceso
de fundación, el área metropolitana de Toronto ha
experimentado muchos cambios relacionados a aspectos
técnicos, administrativos y políticos.
La municipalidad de Toronto Metropolitano (Metro
Toronto) fue creada por el Gobierno Provincial de Ontario
en 1953, con el objetivo de hacerse cargo de los problemas
de deficiencia de los servicios sociales y de la falta de
coordinación en el proceso de extensión física y territorial
de la ciudad. La decisión que se tomó en ese entonces fue
no forzar la anexión de los suburbios, por lo que finalmente
se crearon dos niveles de gobierno combinadas: la ciudad
(city) y 12 municipalidades suburbanas, que luego se
reducirían a 6.
Metro Toronto fue gobernado por un Consejo electo,
constituido por miembros de los seis gobiernos locales, sobre
7

Bourne (1999), Houston &amp; Marcondes (1999).

�14 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

la base de su población, y cuyo presidente era elegido entre
los consejeros. Tenía poderes regionales de planificación
y responsabilidades sobre los que se consideraban “temas
regionales”, mientras que cada una de las seis ciudades
mantenía responsabilidades “locales”, como aprobación de
planes de sitios y de construcción, y zonificación local. La
definición de qué poderes y responsabilidades se designaban
como locales o regionales se basaba en una cierta lógica,
pero al final eran el resultado de un proceso político. Con
el tiempo, las municipalidades de Toronto se encargaron de
los servicios locales y los temas de propiedad, y el gobierno
del área metropolitana asumió los servicios de agua,
planificación estratégica, tránsito público, infraestructura
y tasas de impuesto, estableciendo un fuerte vinculo de
coordinación y respetando la autonomía local.
Metro Toronto fue esencialmente construido en los
comienzos de los 70. Contaba con 2.3 millones de habitantes
y presentaba un crecimiento extensivo, con suburbios que
incluso se extendían fuera del área funcional de la metrópolis.
Sin embargo, los bordes de la metrópolis no fueron
modificados para extender el área funcional de gobierno.
A mediados de los años 70, el Gobierno Provincial de
Ontario decidió, por razones esencialmente políticas, no
extender el límite, sino crear nuevos gobiernos regionales
en los suburbios de los alrededores de Metro Toronto
(York, Durham, Halton, y Peel).
A mediados de los 80, era obvio que el sistema de
gobierno local de la Greater Toronto Area (GTA) requería
de cambios. Desde entonces se han producido diversos
informes y estudios destinados a recomendar un modelo
de gobierno local para todo la GTA; como, por ejemplo,
el Informe del Equipo de Trabajo de la GTA, efectuado en
enero 1996. Dicho informe fue producido por un Equipo
de Trabajo comisionada por el Gobierno Provincial, el
cual reconoció que la economía de la GTA está integrada
y que la economía suburbana y la economía del centro
son interdependientes. Las conclusiones claves del
Informe fueron: la creación de un Consejo del Área del
Gran Toronto, la creación de una agencia de desarrollo
económico a escala regional, un nuevo régimen de
impuesto a la propiedad, y un cambio de las atribuciones
de los niveles de gobierno municipal, regional, provincial.
El cambio más reciente de Metro Toronto se produjo en
1997. En ese año, el Gobierno Provincial tomó la decisión
de terminar con los dos niveles de gobierno, lo que implicó
la supresión de los seis municipios de Metro Toronto,
quedando sólo el gobierno metropolitano en esa área.
La transformación generada trajo, como era de
esperar, muchos problemas. La unión de estos gobiernos
locales fue un proceso muy controvertido. Fue efectuada

en contra de los deseos de todos los consejos locales,
como también contra los resultados de un referéndum,
en el cual casi un 70% de los votantes rechazó la unión.
Imagen 2. Centro cívico del área metropolitana de Toronto. Desde su
fundación, la experiencia de gobierno metropolitano ha experimentado
importantes cambios administrativos, técnicos y políticos

La transformación generada trajo, como era de esperar,
muchos problemas. La unión de estos gobiernos locales fue
un proceso muy controvertido. Fue efectuada en contra
de los deseos de todos los consejos locales, como también
contra los resultados de un referéndum, en el cual casi un
70% de los votantes rechazó la unión.
El caso fue llevado a la justicia por un movimiento de
ciudadanos por la democracia local. Finalmente, los alegatos
de los ciudadanos no tuvieron buen destino. Perdieron, con
lo cual hoy el área territorial de Metro Toronto no presenta
divisiones internas de gobiernos locales.
Finalmente, el 1º de enero de 1998 se creó la Ciudad de
Toronto, tal como existe hoy. La Región Metropolitana de
Toronto está compuesta de la Ciudad de Toronto y cuatro
subregiones metropolitanas: Halton, Peel, York y Durham.
IV.2. EL MODELO INTERMUNICIPAL
Corresponde a un tipo de gobierno cuya legitimidad es
indirecta, ya que reside en las autoridades miembros
(municipios). Rara vez tiene autonomía financiera; su
financiamiento proviene de sus municipios miembros,
o de subsidios de niveles superiores de gobierno. Las
materias sobre las cuales tiene competencias se definen a
partir de acuerdos entre los distintos municipios. Es decir,
corresponden a cesiones de poder entre los municipios en
los ámbitos y tiempos definidos por los mismos.

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 15

IV.2.1. LAS COMUNIDADES URBANAS
FRANCESAS8
Las áreas metropolitanas francesas, denominadas
“comunidades urbanas”, son representativas de gobiernos
intermunicipales. Los casos de Lille y Lyon, que tuvieron
su origen en las décadas de los 60 y 70, son ejemplos de
esta forma de organización metropolitana, con estructuras
de representación indirectas, sistema de impuestos y
poderes dispersos. Estos gobiernos no son autónomos de
sus miembros, las municipalidades, y representan sólo una
parte de las áreas metropolitanas.
Las comunidades urbanas francesas tienen competencias
sobre diversos temas, tales como el desarrollo económico,
la vivienda, las políticas urbanas, el transporte. Además,
cuentan con recursos autónomos que provienen de sus
propios sistemas de recaudación. La organización de la
comunidad urbana está compuesta por un Consejo de la
comunidad, con representantes, en el caso de Lille, de los 87
municipios asociados; y en el de Lyon, de los 55 municipios
correspondientes. En el caso de Lille, hay una Agencia de
la comunidad urbana, que es el órgano ejecutivo, con un
presidente y 39 vicepresidentes; hay, además, comisiones
consultivas y servicios públicos específicos (transporte,
medio ambiente, tráfico, incendios).
Imagen 3. El consejo de gobierno de la comunidad urbana de la
ciudad de Lille, está conformado por 87 municipios asociados, bajo la
gestión de una Agencia como órgano ejecutivo

urbanas han sobrepasado los límites de éstas, con lo cual
la situación inicial que les dio origen ahora se repite. Los
territorios que administran, decididos en los 60, sólo
representan una parte de la actual aglomeración urbana o
área metropolitana.
IV.2.2. LOS “COMPRENSORI” ITALIANOS9
Un segundo ejemplo del modelo intramunicipal, fue el
italiano de los “comprensori”. Esta experiencia se realizó en el
norte de Italia en los años 70. Los comprensori eran estructuras
subregionales desconcentradas cuyas competencias y áreas
dependían de leyes regionales. Los casos más significativos
fueron los relacionados con las áreas metropolitanas en
Bolonia, Turín y Milán. Eran asociaciones de municipios
bajo el control legal de las regiones. Estas experiencias
regionales fueron fuertemente rechazadas por los partidos
políticos y por los gobiernos locales, y tampoco recibieron
apoyo legislativo a nivel nacional, por lo que fueron
abandonadas a mediados de los años 80.
Los dos casos anteriores, como modelos de gobiernos
intermunicipales, señalan dos factores claves en la
constitución de gobiernos metropolitanos: el problema
de la legitimidad y el problema de la forma como se
constituyen. Los gobiernos locales existentes siempre
miran con suspicacia la aparición de nuevas estructuras
políticas fuertes en o sobre sus territorios; los distintos
grupos de intereses también desconfían, porque a su vez
tienen una organización territorial que sienten amenazada;
y los partidos políticos —la lección de Italia— tienen
su legitimidad en relaciones clientelistas fuertemente
asociadas con una estructura territorial tradicional,
que también se ve amenazada. Por tanto, si todos estos
actores no se integran o participan desde el inicio en la
constitución de la nueva institucionalidad territorial, las
posibilidades de éxito son muy escasas.
IV.2.2.1. LA ‘CITTÀ METROPOLITANA’ DE
BOLONIA10

En ambos casos, los territorios de las aglomeraciones
urbanas de las cuales forman parte estas comunidades

8

Lefèvre (1999).

Dentro de la experiencia italiana actual destaca, sin lugar a
duda, la del área metropolitana de Bolonia (1994).
El gobierno de Bolonia consiste en un acuerdo,
voluntario y flexible, de 48 municipalidades y la Provincia
de Bolonia. Es flexible, por cuanto no existe obligación
para ningún municipio de incorporarse, mantenerse o
no salir del gobierno de la ciudad. Las municipalidades
9

Lefèvre (1999).

10

Lefèvre (1999), Muñoz (1999).

�16 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

pertenecen al gobierno todo el tiempo que quieren y en los
temas que quieren. Algunos municipios pueden compartir
su preocupación por los temas de la basura, mientras otros
o los mismos se pueden coordinar para solucionar los
problemas viales de sus territorios. Así sucede con todos
los temas de ciudad.
Imagen 4. La gestión de gobierno y administración de Bolonia,
cuenta con una Conferencia Metropolitana de Alcaldes, que preside el
Presidente de la Provincia de Bolonia y su actuación, es acotada

La estructura política del gobierno de Bolonia es
simple: existe una Conferencia Metropolitana de Alcaldes,
presidida por el presidente de la Provincia de Bolonia.
Adicionalmente, en los ámbitos administrativos y técnicos
el gobierno metropolitano de Bolonia posee una estructura
administrativa pequeña (secretariado) y una estructura
técnica económica que trabaja sobre temas territoriales,
administrativo-financieros, de salud-social.
El gobierno de Bolonia no tiene facultades para decidir
sobre determinadas materias. Se trata de un Forum. Los
comités técnicos trabajan en proyectos particulares y
unen a otros en la iniciativa. Éstos también cuentan con
observatorios, donde hacen un seguimiento y evaluación de
los problemas y soluciones del área metropolitana.
V. MODELO DE GESTIÓN DE GOBIERNOS
METROPOLITANO DE LATINOAMÉRICA
El proceso de urbanización en Latinoamérica confirma
tendencias. Las ciudades mayores crecen al 1% anual,
pero las de segundo nivel lo hacen al 4%. En 1960 había
100 por cada 110 rurales; en 1990 existían 274 habitantes
urbanos por cada 113 rurales y para el 2020, se estima que
la proporción es de 455 a 11611.
11

Prat, Joan, Algunas especificidades de la urbanización latinoamericana.
Magazine DHIAL, Edición Nº 8. pp. 1 www.iigov.org

Estás rápidas cifras, nos dan una primera impresión de
la magnitud de los cambios que experimentan las ciudades
latinoamericanas en los 60 años que van entre 1960 y 2020.
Un tiempo que, además, ve el abandono del modelo de
desarrollo estadocéntrico y su sustitución por un modelo
nuevo aún dominado por la agenda neoliberal, todo ello
en el contexto de un cambio de entorno caracterizado
por la revolución tecnológica, la nueva economía y la
globalización.
Los gobiernos de nuestras ciudades se ven asaltados por
desafíos procedentes tanto de problemas no resueltos en el
pasado como de las amenazas y oportunidades derivadas
del nuevo tiempo histórico. Pasado y futuro se mezclan en
las especificidades de los desafíos del presente.
La forma en que se ha combinado desarrollo agrario
e industrial, mundo rural y urbano, en América Latina
dan una primera razón de las dificultades registradas en el
presente. A diferencia de lo sucedido en los países avanzados
y en algunos asiáticos de fuerte desarrollo, la industrialización
latinoamericana no fue precedida ni acompañada, entre otros
elementos importantes, de una reforma y modernización
agraria capaz de actuar como soporte o mercado interno
para la producción industrial creciente. Contrariamente,
las reformas agrarias latinoamericanas siempre fueron
incompletas en tanto que limitadas a reparticiones prediales
que no incorporaban una modernización integral ni se
traducían en aumentos considerables de productividad.
La urbanización latinoamericana ha sido intensa pero
desigual en la medida en que zonas muy extensas del
territorio nacional han resultado ajenas a ella, lo que refleja
la menor capacidad de integración de los mercados. Con
todo, lo más destacable es la dislocación registradas entre la
urbanización, la industrialización y la escasa modernización
agraria, que impidió que los excedentes laborales agrarios
fueran absorbidos por el trabajo industrial y encontraran
expectativas de vida favorables. Todo esto se tradujo en los
problemas característicos de la marginalidad urbana, el
desempleo, la informalidad y el predominio de una fuerte
segmentación social que complotó con sus propios medios
contra el desarrollo. De este modo, el tipo de ciudades
que se forman en América Latina, incluso durante el largo
período de expansión económica de los ’50, ’60 y ’70 del
siglo XX, se parece poco a las formadas en Europa y Estados
Unidos e incluso en los países de rápida industrialización
del Sudeste Asiático.
Contra la generación de un espacio público urbano de
ciudadanía universalizada conspiró también la tradición
política centralista latinoamericana combinada con un
desarrollo tecnológico que favoreció el fraccionamiento
de la ciudad. La tradición centralista se tradujo en un

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 17

reconocimiento tardío de la autonomía municipal, fruto
por lo general de arreglos políticos de distribución del poder
y los recursos financieros, construidos sobre débiles bases
constitucionales, institucionales y de confianza política
sobre las élites nacionales y locales concernidas. El resultado
ha sido un gobierno situado en un marco institucional que
no establece el cuadro competencial y de recurso financieros
con suficiente precisión, no garantiza el cumplimiento
efectivo por el poder central de las normas institucionales o,
contrariamente, llega a reconocer poderes locales tales que
pueden poner en riesgo los equilibrios macroeconómicos
nacionales. De esta manera, el posible señalar siguiendo a
Pressaco, que existen trabas para la consolidación de poder
descentralizado político y económico, esto es, una escasa
capacidad de decisión sobre los asuntos de la ciudad, así
como falta de potestades y recursos financieros para llevar a
cabo los proyectos de ciudad.
El carácter débilmente institucionalizado de las
democracias latinoamericanas y la existencia consiguiente de
un poder presidencial altamente discrecional y fuertemente
centralista de hecho, producen el triple y conectado
efecto de: a. Generar incertidumbre en la asignación de
responsabilidades y recursos, b. Posibilitar inmisiones
ilegítimas del poder central en las competencias locales y
c. Encontrar fuertes dificultades en la disciplina fiscal de los
gobiernos subnacionales (Banco Mundial, 1999).
V.1. EVOLUCIÓN GENERAL DEMOGRÁFICA EN
LATINOAMÉRICA
Ha sido frecuente aproximarse a la dinámica de las
ciudades por medio del examen de la evolución de la
estructura urbana, según el tamaño de las localidades.
En esta oportunidad, el tratamiento de la trayectoria
sociodemográfica de los sistemas de ciudades reconocerá
tres categorías de asentamientos urbanos:

• Metrópolis más de 4 millones de habitantes
• Ciudades grandes entre 1 a 4 millones
• Ciudades intermedias 50 mil a 1 millón
Para el presente trabajo, dado su carácter, se tomará
sólo la primera categoría.
V.1.1. LAS METRÓPOLIS
En términos demográficos, el aumento del peso de la
población de las metrópolis sobre los conjuntos nacionales
y urbanos sólo parece haber sido posible en virtud de los
elevados saldos migratorios positivos exhibidos por las

ciudades que devinieron en metrópolis. En la mayoría
de los países, el descenso de la fecundidad comenzó en
las ciudades principales y todos los indicios disponibles
indican que desde la II Guerra Mundial, sus índices de
crecimiento vegetativo han sido menores que los promedios
nacionales y urbanos; por ende, si sus ritmos de crecimiento
demográfico han sido más acelerados que esos promedios,
originando el aumento de su gravitación dentro de las
poblaciones urbanas y totales de los respectivos países, ello
se ha debido al efecto de la contribución migratoria. Entre
1950 y 1960, la migración generó, por sí sola, un ritmo de
aumento de la población del orden del 4% medio anual
en Bogotá, Caracas y Sao Paulo; 2,6% en Río de Janeiro;
alrededor de 2% en Buenos Aires y Ciudad de México y
1,7% en Santiago de Chile.
Entre 1960 y 1970, la intensidad de la migración
disminuyó respecto del decenio previo y su efecto se
tradujo en un ritmo de aumento de la población del orden
de 3% medio anual en Bogotá y Sao Paulo; de alrededor
de 2% en Caracas y Lima; aproximadamente 1,5% en
Santiago de Chile; y de 0,9% en Buenos Aires.
Durante el decenio de los ’70, continuó disminuyendo
la contribución de la inmigración al crecimiento
demográfico de las metrópolis de América Latina,
declinación que se hizo más presente en los años ochenta.
Los resultados de ronda de censos de los ’90 sugieren
que en todas las metrópolis las tasas de migración neta se
redujeran fuertemente y que, como resultado, aumentó
la proporción del crecimiento metropolitano atribuible
al componente vegetativo; sólo en Bogotá se habría
verificado un equilibrio entre el crecimiento demográfico
originado por expansión vegetativa y aquel ocasionado por
la migración.
Conviene establecer dos alcances para situar en
perspectiva este nuevo escenario de la migración hacia
las metrópolis latinoamericanas. El problema alude
a los importantes distingos que cabe reconocer entre
ciudades y el segundo refiere a los valores absolutos de
la migración. De esta, se puede señalar que la migración
hacia las metrópolis ha ido perdiendo importancia relativa
y tal vez absoluta. Salvo por un par de excepciones, su
crecimiento demográfico obedece, esencialmente, al
componente vegetativo. Por cierto, esta conclusión no
coincide con la imagen histórica del crecimiento urbano
de la región, pero revela cambios profundos dentro del
sistema de asentamientos humanos y pone a las políticas
urbanas ante un nuevo escenario: el del crecimiento
demográfico endógeno y de la expansión territorial por
fuerzas internas. No cabe deducir de lo anterior que se ha
producido una pérdida de gravitación de estas metrópolis,

�18 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

por cuanto la dinámica demográfica no siempre es un
buen indicador de la relevancia sociopolítica o productiva
de los espacios. Adicionalmente, se ha esgrimido como
respuesta alternativa a este nuevo escenario urbano la tesis
de la megapolización, la que ratificaría la mantención de
la relevancia sociodemográfica de estas ciudades.

del grupo de 15 áreas urbanas de más de 10 millones de
habitantes que han sido clasificadas por distintos autores
como “megaciudades”.
Imagen 5. Buenos Aires, capital de Argentina y una verdadera
metrópolis considerada como “megaciudad”

V.1.2. CASOS DE ÁREAS METROPOLITANAS
LATINOAMERICANAS
Sin duda, uno de los rasgos más destacados del proceso de
urbanización de América Latina, ha sido la constitución
de enormes aglomerados urbanos que sobresalen dentro
de los sistemas de asentamientos humanos, tanto por su
envergadura demográfica, como por su gravitación en
términos económicos, socioculturales y políticos. Aunque
las raíces de este fenómeno de “capitalidad” pueden
encontrarse en las grandes ciudades-templo de las culturas
pre-hispánicas, es claro que, durante el presente siglo XXI,
tal rasgo se ha acentuado. Para nuestro estudio, revisaremos
los casos de Buenos Aires, Lima y Santiago de Chile.
V.1.2.1. EL GRAN BUENOS AIRES
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se
conforma por la conurbación de la ciudad de Buenos Aires
y 24 municipios de la Provincia del mismo nombre, y
ocupa una superficie aproximada de 4.000 km², donde se
concentra el 34% de la población total del país.
El AMBA concentraba cerca del 44% de los
establecimientos industriales del país, 49% del total de los
ocupados en el sector secundario y 51% de la producción
industrial. Sin embargo, la mayoría de la población
metropolitana trabaja en actividades del sector terciario —
comercio, finanzas, educación, transporte, administración
pública, servicios personales y servicios sociales. El sector
terciario concentra el 62% del empleo total, mientras que
la industria manufacturera reúne sólo al 19%.
El AMBA y 18 municipios bonaerenses constituyen la
Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA).12 Esta
es la región de mayor concentración del poder político y
económico del país: el 50% de la mano de obra industrial,
el 55% del PBI. Es el principal centro financiero y el
mayor mercado de producción y consumo del país. Junto
con México, San Pablo y Río de Janeiro, forma parte
12

La Región Metropolitana de Buenos Aires está conformada por la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires y 42 municipios pertenecientes a la Provincia de
Buenos Aires que, aunque no conforman un continuo urbano, tienen entre sí
una fuerte interdependencia funcional.

a. Organización
Argentina es un país federal y tiene tres ámbitos de
gobierno: uno global (nacional o federal) y dos territoriales
(provincial y municipal).
En el caso de la RMBA, su configuración territorial
no coincide con los límites políticos administrativos. Las
unidades políticas administrativas que forman la RMBA
pertenecen a diferentes sistemas estatales de gobierno. Los
municipios del conurbano bonaerense forman parte de la
Provincia de Buenos Aires. La ciudad de Buenos Aires es
un gobierno recientemente autónomo. En el gobierno de
la ciudad metropolitana se encuentran organismos estatales
federales, provinciales, municipales, inter jurisdiccionales,
los que no siempre ejercen sus competencias de manera
coordinada.
b. Municipios de la Provincia de Buenos Aires
Los municipios bonaerenses tienen una entidad jurídica
que deriva de lo que determina la Constitución Nacional
en sus artículos 5 y 123, que otorga a las provincias el
derecho a asegurar el régimen y la autonomía municipal.
La Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece
el Régimen Municipal, con atribuciones muy generales13
fijadas por la Ley Orgánica de las Municipalidades.
De acuerdo con ella, los municipios de la Provincia, en
particular los conurbados en el AMBA, tienen competencia
13

El régimen municipal prácticamente no sufrió modificaciones desde su reforma
de 1934 hasta la sanción de la nueva Constitución en 1994.

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 19

para actuar en: red vial y señalización; regulación del
uso del suelo y la construcción; alumbrado público y
mantenimiento urbano; regulación del tránsito de la
ciudad; control ambiental; recolección de residuos sólidos;
mantenimiento de los desagües pluviales; administración
de algunos servicios educativos y de salud.
Imagen 6. Los distintos barrios municipales del Buenos Aires
metropolitano

Núñez
Saavedra
Coghlan

Belgrano

d. Experiencias de gestión metropolitana

V. Urquiza

v. Pueyrredóo

v . Ortúzar
P. Cha s
Chacarita

Agronomía

Recoleta
La Paternal

v. Devoto

Retiro

V. Crespo

V. del Parque

San Nicolás
Almagro

V. Gr al. Mitre

Balvanera
Monserrat

caballito

V. Santa Rit a
V. Real

pto. Madero

M. castro
SaoTelmo

San Cristóbal

constitución

Floresta

versalles

los proyectos presentados por el Departamento Ejecutivo,
por las comisiones o por sectores privados, de manera
individual o colectiva, y sancionar las Leyes aprobando o
no los mencionados proyectos. Las competencias en lo que
se refiere a la política ambiental son amplias.
En materia de transporte, las responsabilidades de
la ciudad son acotadas, aunque tiene competencias
autónomas sobre el sistema de subterráneos. Aun cuando
el puerto sigue perteneciendo a la Nación, la nueva
Constitución de la ciudad establece que “El Puerto de
Buenos Aires es del dominio público de la Ciudad, que
ejerce el control de sus instalaciones, se encuentren o no
entregadas en concesión”.

Boedo
Flores

Vélez Sársfield

P. Chacabuco

V. luro

La Boca

P.Patricios

Linie~
P. Avellaneda

Barracas

N. Pompeya

Mataderos

v. Soldati
V. Lugano

v.

Riachuelo

En cuanto a las estructuras administrativas, los
municipios provinciales pueden definir su propio
organigrama. Sin embargo, existe actualmente una
tendencia, generada desde el nivel provincial, a limitar
las macroestructuras.
c. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
La nueva Constitución Nacional de 1994 otorgó a Buenos
Aires el rango de ciudad autónoma, lo que posibilitó el
dictado de una Constitución propia en 1996 y la elección
popular del Jefe de Gobierno.
Las actuales funciones del Departamento Ejecutivo
de la ciudad son: definir las estrategias de planificación,
elaborar los planes y las normas, realizar dictámenes sobre
pedidos de informes, aprobar los Decretos que promulgan
las Leyes sancionadas por la Legislatura. Esta última, a su
vez, a través de sus comisiones puede elaborar proyectos
sobre política urbana y, como órgano deliberativo, discutir

Las experiencias de gestión metropolitana en el AMBA
han sido intentos de coordinación sectorial y, en algunos
casos, global. Han incluido a numerosos actores públicos
y privados que se articulan, para dar lugar a una “suma
de gestiones parciales o locales, que se hacen cargo de
procesos metropolitanos parciales o bien que atienden
de manera parcial los procesos metropolitanos globales”
(Pírez 1994). En todos los intentos, se le ha atribuido al
Gobierno Federal la responsabilidad casi excluyente de la
gestión metropolitana y, en consecuencia, se ha optado
por un modelo claramente centralizador. No se han
trabajado alternativas institucionales basadas en convenios
interjurisdiccionales —previstos en la Constitución
Nacional—. En general, los intentos de organizar algún
tipo de gestión metropolitana han respondido a una
concepción casi exclusivamente técnica, careciendo de
instancias democráticas en su diseño.
e. Gestión articulada del Área Metropolitana
Desde principios del presente siglo han existido diferentes
intentos gubernamentales, sin éxito durable, para crear
instancias de coordinación metropolitana en Buenos Aires.
A partir de 1958, con el Plan Director para Capital Federal
y lineamientos para el Área Metropolitana y su región,
se puso de manifiesto desde la planificación urbana, la
necesaria comprensión metropolitana de las cuestiones
porteñas.14
Los diferentes intentos de coordinación metropolitana
tuvieron en Buenos Aires escasos éxitos y limitada duración
institucional, debido a la característica del sistema político
14

Se reconoce la necesidad de celebrar convenios con los municipios limítrofes y
los gobiernos nacional y provincial.

�20 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

local donde existen permanentes conflictos de poder entre
el Gobierno Nacional (residente en la Ciudad de Buenos
Aires), el Intendente de la propia ciudad (delegado del
Poder Ejecutivo Nacional hasta 1996), el Gobernador
de la Provincia de Buenos Aires y los intendentes de los
municipios provinciales.
No obstante lo anterior, en la actualidad, en el Área
Metropolitana de Buenos Aires es posible observar varios
ejemplos de gestión articulada de servicios públicos, cuya
conducción es multijurisdiccional. Los más importantes son:
•
El Mercado Central de Buenos Aires. Entidad
interestadual, con capacidad de derecho público y privado,
destinada a la instalación de un mercado concentrador
en la Provincia de Buenos Aires. Está dirigida por un
Directorio integrado por representantes del Gobierno de
la Nación, de la Provincia y de la entonces Municipalidad
de la Ciudad de Buenos Aires.
•
La Corporación Ecológica Área Metropolitana
de Buenos Aires (Ceamse). Sociedad integrada en partes
iguales por el Gobierno de la Provincia y la Municipalidad
de Buenos Aires, constituida en 1977. Tiene autarquía
financiera y capacidad para formular políticas y realizar
contrataciones. El servicio es monopólico y comprende
22 municipios del AMBA, La Plata, Berisso y Ensenada.
Anualmente recoge cerca de 4,1 millones de toneladas.
En cuanto a su financiamiento, cobra una tarifa a los
municipios cercana a los 10 dólares la tonelada.
•
El Comité de Saneamiento de la Cuenca MatanzaRiachuelo. Fue creado por decreto nacional en 1993. La
multiplicidad de jurisdicciones representadas lo convierte
en una instancia de difícil coordinación, por lo que se
espera que su funcionamiento sea más eficiente a partir de
que se conforme un Comité de Cuenca.
Imagen 7. Imagen satelital de la desembocadura de la cuenca del
Río de la Plata, donde se observa la mega ciudad y metrópolis de
Buenos Aires, en primer plano a la derecha

f. Los cambios en el marco institucional
El siglo XXI, ha sido escenario de importantes
transformaciones en el marco institucional. Entre ellas,
cabe destacar la reforma de la Constitución Nacional y
de la provincia de Buenos Aires en 2004, con la cual se
modifica el tratamiento de los problemas metropolitanos;
y la Constitución del Gobierno Autónoma de la ciudad
de Buenos Aires, en 2006. Con la instauración de un
régimen autónomo de gobierno con facultades propias de
legislación y jurisdicción, y la elección directa de su Jefe
de Gobierno, se ha sentado las bases para la construcción
de la ciudad como sujeto político. La elección directa del
Jefe de Gobierno ha incidido positivamente en el apoyo
de representantes más preocupados de los problemas de la
ciudad. La agenda política de los porteños se desplaza desde
los grandes asuntos de la política nacional a cuestiones más
específicas de la ciudad y su contexto regional.
La Constitución de la Provincia de Buenos Aires (1994),
es débil en la delimitación de competencias municipales,
así como en la constitución de federaciones de municipios
para tratar los problemas comunes. Sólo menciona la
constitución de consorcios de municipalidades —y
consorcios de vecinos—, exclusivamente a los fines de la
creación de súper usinas generadoras de energía eléctrica
(Art. 192).
La Constitución del Gobierno Autónomo asume, entre
otras materias:
i) la creación de un Consejo de Planeamiento Estratégico,
de carácter consultivo, con iniciativa legislativa, presidido
por el Jefe de Gobierno e integrado por las instituciones y
organizaciones sociales representativas
ii) la implantación de una política de planeamiento y
gestión del ambiente urbano integrada a las políticas de
desarrollo económico, social y cultural
iii) la definición de un Plan Urbano y Ambiental
elaborado con participación transdisciplinaria de las
entidades académicas, profesionales y comunitarias, que
constituirá la ley marco a la que se ajustará el resto de la
normativa urbanística y las obras públicas
iv) la creación de un ente único regulador de los servicios
públicos, que actúa sobre la privatización de los servicios
urbanos.
V.1.2.2. LIMA METROPOLITANA
El Área Metropolitana de Lima (AML) está conformada
por la conurbación de las provincias de Lima y del Callao,
pese a que los constituyentes la separaron en dos Áreas en el
Artículo 196º de la Constitución de 1993. La realidad pesa

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 21

más que la Ley. El Departamento de Lima está compuesto
por 10 provincias. La Provincia de Lima está dividida en
43 distritos, y la Provincia del Callao, en 6 distritos.
Lima Metropolitana, Capital de la República, alberga
un tercio de la población nacional y enfrenta serios déficit
y problemas urbano-ambientales, como la congestión
vehicular, la tugurización, la contaminación atmosférica, de
aguas y suelos, la escasez de áreas verdes, etc. El ecosistema
marino de borde recibe todos los días una gran descarga
de aguas residuales, produciéndose la contaminación de la
zona de recreación más importante de la ciudad.
a. Superficie, población, actividad económica con relación
al país
Con una superficie de 600 km² (aprox.), Lima
metropolitana tiene 7.5 millones de habitantes con una
tasa de crecimiento anual de 2.5%. Es una metrópoli
con bajas densidades poblacionales y con muy altos
costos de dotación de servicios públicos. En ella existen
áreas modernas, pujantes y florecientes, y extensas áreas
o manchas de la pobreza con bajas calidad de vida y sin
servicios básicos. Lima concentra más del 45% del total
de establecimientos industriales (manufactura, comercio y
banca) y 52% de la inversión privada.

es la provincia de Lima. (Art. 120º del Decreto Legislativo
051 y Art. 130º de la Ley 23853).
Mientras la primera norma afirma que la Capital “se
constituye en municipio metropolitano con jurisdicción en
la Provincia de Lima”, la segunda prescribe que la Capital
es sede de la Municipalidad Metropolitana, que ejerce
jurisdicción sobre la Provincia de Lima. El urbanismo y
la zonificación han sido reservados expresamente en la
Ley Orgánica de Municipalidades, como competencias
provinciales. Por lo mismo, se dispone que las
municipalidades distritales integrantes de la Municipalidad
Metropolitana de Lima se rigen por las disposiciones que
señala la Ley para los Concejos Distritales en general, con
las limitaciones establecidas por el Título referido a la
Municipalidad Metropolitana.
Imagen 8. Imagen satelital de Lima metropolitana

b. Competencias
En materia urbanística generalmente no existen las
competencias exclusivas. En el caso que nos ocupa,
concurren el Gobierno Nacional, el Consejo Transitorio de
Administración Regional-Lima-Callao (ex Cordelica) y las
municipalidades provinciales y distritales correspondientes.
De acuerdo con lo establecido por el Art. 191º
de la Constitución de 1993, existen municipalidades
provinciales, distritales y delegadas, que son “gobiernos
locales” de sus jurisdicciones, más las municipalidades
con rango metropolitano, las capitales de departamento y
capitales de departamento fronterizas.
c. El Asunto de la Jurisdicción y la organización
administrativa
Las dos últimas leyes orgánicas de municipalidades
(Decreto Legislativo 051 y Ley 23853) han reconocido de
manera uniforme, lo siguiente:
• Que la Capital de la República tiene régimen
especial en la Ley Orgánica de Municipalidades. (Art. 119º
del Decreto Legislativo 051 y Art. 129º de la Ley 23853).
• Que la jurisdicción de la Capital de la República

d. El régimen “especial”
El Régimen Especial de la Capital de la República no es un
asunto de nomenclatura. Para que efectivamente existiera
el régimen especial dispuesto por la Constitución, no era
suficiente que la Ley denominara al Concejo Municipal,
Concejo Metropolitano; al Alcalde de la provincia, Alcalde
Metropolitano y a la Municipalidad, Municipalidad
Metropolitana de Lima. Si las competencias y funciones,
así como los recursos financieros son los mismos que
corresponden a las demás provincias de la República,
la Capital de la República no tuvo ni tampoco tiene el

�22 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

régimen especial dispuesto en la Constitución. Entre las
deficiencias del marco legal en este aspecto, destacan:
• La Ley no establece criterios expresos de manejo ni
de vinculación entre los diferentes entes que administran
recursos hídricos, los usos del suelo y su intensidad, los
recursos biológicos, la contaminación, pese a que los
problemas hacen imperativo el tratamiento integral y
urgente de la gestión ambiental de Lima Metropolitana.
• La Ley no establece una forma y estructura del
gobierno de Lima adaptada a la dimensión poblacional de
la provincia, la complejidad de la metrópoli y la naturaleza
de los problemas que enfrenta en términos de ambiente,
de recursos y de territorios; éstos deben estar a cargo de
una entidad con mandato específico y, en términos de
coherencia administrativa, necesariamente relacionada
con el gobierno de la Capital de la República.
• La Ley no desarrolla adecuadamente las relaciones
entre el gobierno provincial y el de sus distritos.
El caso de la Capital de la República es un claro
ejemplo de las graves inconsistencias existentes entre el
modelo de gobierno adoptado por la Ley y la estructura
física, social y económica del espacio jurisdiccional a cargo
de su territorio.

los parques zonales, los problemas de demarcación
territorial, el programa del vaso de leche, las habilitaciones
urbanas, entre otros.

Imagen 9. Vista de Lima, sector de San Isidro, una ciudad con
graves inconsistencias en el modelo de gobierno adoptado por ley y la
estructura física, social y económica de desigualdad en el territorio

Imagen 10. Vista de la precariedad de las condiciones de vivienda y
tránsito urbano en el el Lima metropolitano (cerro de San Cristóbal)

e. Relaciones con las municipalidades distritales

g. Crisis institucional

Las municipalidades, en términos distritales, forman parte
de una entidad metropolitana que funciona conjuntamente;
los mismos problemas se plantean en todas ellas y su
solución exige superar sus estrechos ámbitos territoriales.
Pese a ello, desde el Poder Ejecutivo y el Congreso de la
República se viene alentando la autarquía local y una mayor
desarticulación de la Metrópoli. Ejemplos de ello son la
distritalización del Fondo de Compensación Municipal,

Desde el año 2010 a la fecha, mediante sucesivas leyes, se ha
despojado a las municipalidades de diversas competencias
y rentas en favor de organismos públicos del nivel central.
La Reforma del Estado, ha impulsado un modelo que
debilita aún más a las municipalidades. De un lado, se ha
implementado políticas desreguladoras, un nuevo marco
regulatorio de las inversiones privadas, la reducción del
aparato estatal y la privatización de empresas del Estado y

f. Servicios públicos locales
El único servicio que atienden directamente las
municipalidades, es el de limpieza pública, en tanto que
los de agua potable, electricidad y alumbrado público,
telefonía, etc. son prestados por empresas privadas
o concesionarias. El transporte urbano se presta por
concesionarios de rutas y es regulado tanto por el gobierno
nacional como por el local provincial. Cada servicio
tiene un distinto órgano supervisor y administrador y no
existe ninguna instancia de coordinación, regulación y
articulación general.
La gran mayoría de los servicios públicos se presta
en condiciones monopólicas, por lo que las normas
regulatorias y de control para que sean suministrados
en condiciones razonables a los usuarios constituyen un
asunto de vital importancia. Este control no puede ser
ajeno a las municipalidades, sea el que fuere el régimen en
que sea prestado cada servicio público.

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 23

de diversos servicios públicos; y, de otro, se ha centralizado
los recursos y las inversiones del Estado.
A partir de las constataciones indicadas, puede afirmarse
que la actual administración metropolitana es débil desde su
propia configuración; además, ha sido afectada directa y/o
indirectamente con diversas medidas de corte centralista,
liberalizadoras y fragmentadoras que han terminado por
debilitarla. En forma especial ha sido afectada en cuanto a
recursos y a las competencias urbanas.
V.1.2.3. GRAN SANTIAGO DE CHILE
La ciudad de Santiago, de 60 mil hectáreas construidas,
tiene una economía diversificada con una predominancia
de los servicios financieros; concentra el 48% del PIB; su
tasa de crecimiento promedio anual durante la década ha
sido de 8,5%, superior al promedio nacional (7,6%). En
los últimos años, las cifras de desempleo han descendido
y las tasas de indigencia y pobreza son las menores de
país. No obstante, es una ciudad con una gran segregación
socioeconómica: los grupos de más altos ingresos se
encuentran en sólo 6 de las 34 comunas, y los grupos de
menores ingresos aparecen en sólo 20 comunas. La calidad
de la infraestructura básica y de los servicios públicos es muy
diferente entre distintos barrios o sectores de la ciudad, pues
si bien la cobertura es casi total, la calidad es desigual.

a. Organización
Desde su fundación, la capitalidad de Chile se ha mantenido
en Santiago, donde se asentaron las nuevas instituciones
políticas. Los órganos representantes de los tres poderes
del Estado permanecieron en Santiago desde esa época,
con la excepción del Congreso Nacional que sesionó
en Valparaíso durante 1828 y fue trasladado a dicha ciudad
en 1990 con el fin de promover la descentralización del
poder. A pesar de ello, buena parte de la actividad política
sigue desarrollándose en Santiago, por lo que en varias
oportunidades se ha debatido la posibilidad de retornar la
sede del Congreso a la capital nacional.
La gran mayoría de los servicios públicos e instituciones
del Estado de carácter nacional tienen sede principal
en Santiago, siendo muy pocas las excepciones, que se
localizan en ciudades y regiones de clara identidad con los
servicios y actividad que representan.
Imagen 12. Santiago. Vista de la zona oriente y financiera de la
capital de Chile

Imagen 11. Imagen satelital de Santiago de Chile, 2017

b. Administración Metropolitana
La estructura político-administrativa subnacional chilena
está compuesta de regiones (16, cada una a cargo de un
intendente), divididas en provincias (55, administradas
por gobernadores) y éstas divididas en comunas (347,

�24 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

administradas por alcaldes). El Presidente de la República
es el Jefe del Estado y del Gobierno. El gobierno central está
constituido por los Ministerios, las Secretarías Regionales
Ministeriales (Seremis), las Intendencias regionales,
las Gobernaciones provinciales y los Servicios Públicos
nacionales; estos últimos, creados para el cumplimiento de
la función administrativa.
En esta estructura, no existe una división políticoadministrativa distinta o especial para las ciudades o zonas
urbanas (metropolitanas, conurbaciones, etc.). Santiago
no es una ciudad en términos políticos o administrativos:
el Gran Santiago se extiende a través de tres provincias, está
formado por 34 comunas, cada una de ellas con un municipio
autónomo, en los cuales, a su vez, las instituciones del
gobierno central intervienen directamente. Las competencias
y responsabilidades de las diferentes autoridades no están
establecidas de manera clara.
No existen en Chile instituciones que tengan una
jurisdicción especial sobre las ciudades, una instancia
gubernamental cuya área de responsabilidad sea toda la
ciudad; en el caso de Santiago, toda el Área Metropolitana.
Esta situación se hace más grave en el caso de Santiago,
dada su complejidad y fragmentación administrativa. En
efecto, sin instituciones con atribuciones o competencias
específicas, intervienen en ella Secretarías Regionales
Ministeriales o Direcciones regionales de los mismos
Ministerios nacionales (Vivienda y Urbanismo, Obras
Públicas, de Transporte) o instituciones nacionales
descentralizadas (como la Comisión Nacional del Medio
Ambiente) que actúan en todo el país. Estas instituciones
tienen atribuciones sobre diferentes aspectos que les
competen en el territorio, incluyendo las ciudades. En
efecto, los tres Ministerios nombrados y la Comisión
Nacional de Medio Ambiente (Conama), son, quizás, las
instituciones que más intervienen en el espacio urbano.
Además, la Ley General de Urbanismo y Construcción
define como área metropolitana a un área urbana continua,
comunal o intercomunal, con una estable igual o mayor a
500.000 habitantes (Art. 34 LGUC). En Chile existen tres
áreas metropolitanas: Gran Santiago, Area metropolitana
de Concepción y Area Metropolitana de Valparaíso.
c. Realidad administrativa vs Gestión metropolitana
Aunque es generalmente considerada por sus habitantes
como una única gran ciudad, el Área Metropolitana de
Santiago está compuesta por la conurbación de Santiago,
la cual incluye las 37 comunas y las zonas satélites o
periurbanas que la circundan, que conforman seis comunas
adicionales. ​

La conurbación de Santiago, como continuo urbano
de la ciudad, comprende a su vez 19 comunas interiores,
las cuales están completamente urbanizadas, y 21 comunas
periféricas, que poseen alguna parte de su territorio
sin urbanizar por motivos geográficos o demográficos.
La ciudad se ubica principalmente en laprovincia de
Santiago, mientras que ocho comunas se encuentran en las
provincias que la rodean. Pese a que no existe un consenso
oficial al respecto, las comunas de la ciudad se suelen
agrupar en los sectores norte, centro, sur, nororiente,
suroriente, norponiente, surponiente. Además, la ciudad
cuenta con diez comunas satélites, que circundan el sector
norte, sur, surponiente, y suroriente, y que actualmente
sirven también como ciudades dormitorios. Algunas de
estas comunas cuentan con localidades secundarias que
en ocasiones son consideradas parte de la conurbación de
Santiago, tal como es el caso de La Obra en la comuna de
san José de Maipo, Valle grande en Lampa o Chicureo en
la comuna de Colina.​
Según datos censales de 2017, las comunas
correspondientes a la conurbación de Santiago, sumaban
6 269 384 habitantes, mientras que las comunas satélites
alcanzaron 634 091 habitantes. De esta forma, el Área
Metropolitana de Santiago contaba con 6 903 479 en el
año 2017.
d. Situación legal del Área Metropolitana
Santiago carece de un gobierno metropolitano encargado
de su administración, lo cual actualmente se distribuye por
diversas autoridades, lo que complejiza el funcionamiento
de la ciudad como una entidad unitaria.
Con la actual estructura territorial del país, éste
se divide en tres niveles que son regional, provincial y
comunal, lo cual para Santiago no se ajusta perfectamente
con ninguno de ellos. Aunque la Región Metropolitana
de Santiago fuera creada en 1978 para englobar un
área metropolitana creada dos años antes, a partir de la
antigua provincia de Santiago, ésta incluye una serie de
localidades y ciudades intermedias alejadas de la urbe
principal. A nivel provincial, el Gran Santiago sobrepasa
los límites de la actual provincia de Santiago, mientras
que, a nivel comunal, la ciudad está compuesta 37
municipios metropolitanos.
En general, dos tipos de órganos son las que intervienen
en la administración de la ciudad. Por un lado, están los
treinta y siete municipios, encargados de la administración
local de cada comuna, y dirigidas por un Alcalde y asesorado
por un Consejo Municipal, elegidos por votación popular.
El encargado de la administración superior de la Región

�Esteban Valenzuela Van Treek / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 25

Imagen 13. El Área Metropolitana de Santiago, incluye una serie de localidades intermedias alejadas del
centro urbano principal y está compuesto por 37 municipios metropolitanos

Metropolitana es el Gobierno Regional, formado por
el Consejo Regional, también electo por votación popular,
y el Intendente, que, como máxima autoridad de la Región,
es designado directamente por el Presidente de la República.
Este último cargo, será reemplazado por el de Gobernador
Regional que será electo en votación popular en los comicios
de octubre de 2020 que también definirán a los alcaldes
de las comunas. Al mismo Intendente le corresponde
el gobierno de la región, como representante natural e
inmediato del Presidente de la República, actuando en
general, dentro de sus posibilidades, como coordinador para
las materias que afecten a varias comunas.
Lo importante es asegurar una estructura institucional
que, cualquiera que se la evolución político institucional y
económico del país en el futuro próximo, pueda resolver
o al menos reducir los efectos de la crisis que afecta las
metrópolis, especialmente a la del Gran Santiago.
Frente a esto, resultaría interesante poder desarrollar
una mayor investigación sobre las realidades de las áreas
metropolitanas en Chile, como de la visión política que
subyace a estas propuestas, dado que la gradualidad y
selectividad, esto referido a la velocidad, amplitud y

profundidad del proceso de profundización democrático, es
distinta dependiendo de las perspectivas de cada observador,
tanto individual, como colectivo.
VI. CONCLUSIONES
Se puede afirmar que hay un conjunto de razones para
considerar que las áreas metropolitanas van ha seguir
complejizándose, por lo que urge considerar un mayor
ordenamiento y planificación de éstas. Por lo mismo, se
considera fundamental y primario, dentro de la óptica
democrática, generar un gobierno metropolitano, distinto
al municipio, al Gobierno regional y Estado central.
Las necesidades actuales de contar con un “Ente
metropolitano”, que coordine e impulse en forma conjunta el
desarrollo y crecimiento de la metrópolis. Estas brevemente
las podemos especificar:
- La necesidad de que se elaboren los objetivos y metas
del Área, en función de consideraciones físicas, ambientales,
sociales, económicas, culturales, administrativas y
jurisdiccionales, predominantes en la metrópolis.
- La urgencia de que los planes de desarrollo del

�26 – RedUrban / Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales y ejemplos latinoamericanos

Área sean controlados y actualizados si sean necesarios,
contemplando en todo momento las interdependencias de
los factores locales, regionales y nacionales, así como su
adecuada coordinación con la planificación territorial.
- La exigencia de que el Ente coordine el planeamiento
y la acción de los gobiernos locales, armonizándolos entre
sí, compatibilizándolo con los gobiernos regionales y
nacional.
- La demanda de que se definan estructural los
lineamientos generales del área y el rol. Elaboración, definición
y ejecución de los grandes proyectos urbanos del área, de las
infraestructuras de comunicación, de grandes equipamientos
económicos y de creación de nuevas centralidades.
- La formulación de un plan de desarrollo del área;
con sus distintas etapas operativas y sistematización de
programas anuales de trabajo e inversión.
- La necesidad de proponer mejoras a las condiciones
funcionales y ecológicas del ambiente metropolitano.
- La urgencia de que esté coordinado el planeamiento
y la acción de los gobiernos locales, con el gobierno
metropolitano de manera dinámica e integrada.
- En lo que políticamente se refiere al área, la necesidad
de establecer un espacio político, hoy casi ausente. 11

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�28 – RedUrban / ARTÍCULO

RELACIÓN CERCANÍA-LEJANÍA EN EL SUR URBANO DE
MONTERREY, MÉXICO
CLOSENESS-REMOTENESS RELATION IN THE URBAN SOUTH OF
MONTERREY, MEXICO
Rodrigo Fernando Escamilla Gómez 1
Martín Francisco Gallegos Medina 2
Recibido: julio 2020
Aceptado: octubre 2020

Resumen

Abstract

Palabras claves

Keywords

¿La ciudad evidencia dualidades intrínsecamente humanas? Por
cuestiones dinámicas de crecimiento, que van desde lo económico
hasta lo social, los límites urbanos van cambiando y con ello, la relación
del centro con su periferia. Lugares, colonias y fraccionamientos que
estaban a las afueras, ahora son considerados centrales.
Estos surgieron por la necesidad de alejarse de un núcleo
poblacional probablemente saturado, contaminado, amontonado
y/o sin posibilidades de construcción para viviendas amplias de
aquellos estratos socioeconómicos que pudieran costear dicha
lejanía y búsqueda de amplitud. Con esto aparece una búsqueda
también de distinción. Se pondría de moda una expresión aun
utilizada por la mercadotecnia inmobiliaria ‘a sólo unos minutos
de…’, es decir, lo suficientemente alejado para distinguirse, pero
también suficientemente cercano como para no estar aislado del
quehacer cotidiano.
El crecimiento de la zona sur de Monterrey, especialmente
alrededor de la Av. Eugenio Garza Sada como caso de estudio,
responde a una necesidad antropológica en su ser individuocomunidad, pero con intención de polarizar y segregar
malintencionadamente esta irreductible unidad dual que conforma
lo propiamente humano.
El objetivo es evidenciar la relación del fenómeno que denominamos
cercanía-lejanía con su origen antropológico, a saber, lo intrínsecamente
humano de ser individuo-comunidad, y con ello referir lo propiamente
humano de satisfacer ambas necesidades, en este caso evidenciado en el
desarrollo urbano ofreciendo un marco teórico adecuado a lo humano
en busca de un equilibrio entre la unidad dual cercanía-lejanía, en busca
de segregar para congregar y congregar para segregar, satisfaciendo ambas
necesidades de lo propiamente humano (Gallegos, M., Mendoza, A.,
Escamilla, R.) generando zonas urbanas a la altura de lo humano.
La metodología utilizada es de tipo historiográfico contrastada
con el método fenomenológico.

cercanía-lejanía, crecimiento urbano, diferencias socioeconómicas,
vialidades

Does the city manifest strictly human dualities? Because of growth
dynamics, ranging from economic to social, the urban limits change
and with this, the relation between the center and the outskirts.
Places, neighborhoods, and boroughs, that were once at the
periphery, now are considered central.
These arose of the necessity of getting away from a population
nucleus probably saturated, polluted, heaped and/or without the
possibilities of building big houses by those of medium and highincome socioeconomic strata that could afford to live far and wide.
With this, a search of distinction appears, that initially would play
against, but with the growth of avenues, it became an attractor. It would
become a fashion a saying still used by the real estate marketing, ‘just a
few minutes from…’, in other words, far enough to be distinguished,
but close enough to avoid being isolated and the daily living.
The growth of the southern Monterrey, specially the area
surrounding the Eugenio Garza Sada Avenue as the case of study,
responds to an anthropologic necessity in its own being as an
individual-communal, but with the intention to maliciously
polarize and segregate this irreducible dual unity that conforms what
is properly human.
The objective is to show the relation of the phenomenon we
denominate as closeness-remoteness with its anthropological
origin, namely, the intrinsically human of the individual-communal
being, and with that, refer to the properly human of satisfying
both needs, in this case, showing on the urban development,
offering a adequate theory, looking for a balance between the dual
unity of ‘closeness-remoteness, with the objective of segregate to
congregate and congregate to segregate, satisfying both necessities
of the properly human (Gallegos, M., Mendoza, A., Escamilla,
R.), generating urban areas with human standards.
The methods used were an historiographical research contrasted
with the phenomenological method.

closeness-remoteness, urban growth, socioeconomic differences,
roads

1

Nacionalidad mexicana; Doctorado en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos de la Facultad de Arquitectura, UANL. Email: rfeg_14@hotmail.com

2

Nacionalidad: mexicana. Doctor en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos de la Facultad de Arquitectura, UANL; miembro del Sistema Nacional
de Investigadores CONACYT; Email: martinfranciscogallegos@yahoo.com.mx

�Rodrigo Fernando Escamilla Gómez, Martín Francisco Gallegos Medina / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 29

INTRODUCCIÓN
“Ningún hombre es una isla
entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente,
una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra,
toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio,
o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla;
la muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes
por quién doblan las campanas;
doblan por ti”.
John Donne (1624)
“Desde luego Donne tiene razón: ‘No man is an island’”
(ningún hombre es una isla), pero también hay tantas
culturas como individuos y cada uno posee una cultura
propia. La paradoja humana, de nuevo, es la de ser
totalmente singular en su dependencia con los demás”
(Ferry y Vincent, 2001: 176).
Dicho la anterior, podemos afirmar que el hombre es
una entidad intrínsecamente dual: individuo-comunidad.
En efecto, cada ser humano es único e irrepetible, posee una
yoidad que lo segrega de otro, pero, al mismo tiempo es
un ser necesitado de una relación para poder existir, incluso
depende de las relaciones interpersonales para su desarrollo.
El hombre es una cualidad dual que, en primera
instancia, resulta paradójico, de ahí que el mismo hombre
ante esta polaridad se encuentre en constante tensión.
Somos individuos, pero a su vez, vivimos en comunidad.
Nos distinguimos por medio de números y claves únicas
teniendo en México ejemplos que van desde la Clave
Única de Registro de Población (CURP) al Registro
Federal de Contribuyentes (RFC). Estos se componen
de datos personales como el nombre, fecha y una serie de
elementos alfanuméricos aleatorios, para individualizarlo.
Sin embargo, también está formado por información que
compartimos con otros miembros de nuestros círculos
cercanos: apellidos y lugar de nacimiento, e incluso la
misma fecha también puede ser compartida por alguna
casualidad con alguien de nuestras mismas iniciales,
estemos relacionados o no.
La dualidad se manifiesta en muchos de nuestro día
a día, sobre todo en las ciudades, que son la expresión
más grande de la socialización y la vida en comunidad.
Como abordamos en un trabajo anterior3, tenemos la

necesidad de segregarnos y congregarnos al mismo tiempo.
En el escrito, tratamos el tema de cómo es que existe esa
unidad dual al momento de desplazarnos. Una calle puede
congregar a ser utilizada por muchos vehículos, pero a
la vez de segregar a quienes no lo posean. También, una
colonia o fraccionamiento congrega a muchas familias,
pero al encontrarse restringido el acceso, segrega a vecinos
de otras. Lo mismo sucede en el caso de las referencias a
distancia, donde una lejanía, puede suponer también, una
cercanía y viceversa.
Cabe destacar el texto de Calonge Reillo (2017),
en donde estudia la realidad de las cercanías creadas en
las lejanías. El autor aborda el Área Metropolitana de
Guadalajara, específicamente el municipio de El Salto.
En el estudio, nos indica de cómo las periferias son
un medio de segregación y clasificación de los grupos
socioeconómicos, alejados del centro de la urbe. Esta lejanía
ha creado a su vez cercanías, en donde, salvo contadas
ocasiones, los habitantes de estas periferias han creado una
red de micromovilidades a través de desplazamientos que
toman sólo unos minutos y a través de bicicleta o a pie.
La dualidad lejanía-cercanía existe en distintas formas y
perspectivas. La comunidad de El Salto, ha creado una
cercanía al encontrarse en una lejanía. Solamente acuden
a la lejanía con el núcleo metropolitano, al necesitar de
insumos o servicios que se ofrecen en ella, como un claro
remanente del sistema centralista que persiste en nuestra
organización social, política, económica y en este caso,
urbana. Su cercanía reside en que la misma comunidad,
al encontrarse separada, trata de satisfacer cuestiones de la
vida diaria para sus habitantes.
También, y de manera contrastante, nos encontramos
que en la ciudad hay una unidad dual que se encuentra
en el propio negocio inmobiliario. Al ir creciendo, sobre
todo por causa de la actividad industrial o servicios,
aparecían nuevos asentamientos y se adaptaban casas ya
existentes para atender la demanda de vivienda de los
estudiantes, obreros, empleados y sus familias. Si bien,
tradicionalmente esto se asocia con el hacinamiento en
casas pequeñas e insalubres, en Monterrey, encontramos
fenómenos con una distinción de lo anterior.
En el escrito, analizamos los casos de la Altavista, Contry,
Valle Alto, Villa las Fuentes, Bioma y La Molienda. A través
de su publicidad, estas colonias que han surgido desde

3

Gallegos, M., Mendoza, A. y Escamilla, R. Segregación-congregación, unidad
dual como principio de movilidad en la ciudad: dos ejemplos de interacción:
Monterrey y la Ciudad de México. En Cuadernos de Arquitectura y Asuntos
Urbanos. Revista de la Facultad de Arquitectura, Universidad Autónoma de
Nuevo León. Año 10, Núm. 10, abril 2020-abril 2021. pp. 35-44.

�30 – RedUrban / Relación cercanía-lejanía en el sur urbano de Monterrey, México

los años treinta van manejando discursos muy similares
en donde aluden al paisaje campestre y la lejanía con
respecto de la ciudad (al momento que se construyeron).
Fueron agregándose valores como la comunicación vial y
el acceso restringido, manifestando de una manera u otra,
la dualidad cercanía-lejanía.
1. CARACTERÍSTICAS DISTINTIVAS DEL
SUR REGIOMONTANO Y LA LEJANÍA DE SU
PRIMERA COLONIA, LA ALTAVISTA
No descartamos que haya habido situaciones de
amontonamiento e insalubridad. No obstante, el caso del
sur regiomontano es casi una copia carbón del fenómeno
de suburbanización estadounidense. En este, imperaron
nuevos desarrollos inmobiliarios que extendieron los límites
de la ciudad con zonas casi exclusivamente residenciales.
Se alejaron de las ciudades centrales, a veces para estar
cercanas a las fábricas y otras veces, incluso apartarse de las
mismas. Refiriendo de nuevo a Calonge, el aborda el tema
de como la lejanía va creando cercanía por necesidad a
través de la población. En nuestro caso, se creó esa relación
a través de las inmobiliarias y los mismos empresarios
quienes creaban dichas compañías.
Hay casos, como veremos más adelante, en donde los
líderes industriales de la ciudad, de apellidos como Zambrano,
Muguerza, Garza Sada o Elosúa, se convirtieron en agentes
urbanizadores. Crearon colonias y fraccionamientos para
sus obreros y empleados cercanos a las fábricas y centros de
trabajo. A su vez, también hicieron desarrollos inmobiliarios
para familias con mayores ingresos, al sur.
Esta zona, se ha caracterizado por crecer un tanto
alejada del proceso de industrialización, aunque por el
origen de su capital e inversionistas, no completamente
separada del mismo. Hacia mediados del siglo pasado, se
promovieron en el sur muchas colonias y fraccionamientos
(que siguen construyéndose) enfocadas en atraer a una clase
media creciente, así como familias más adineradas, que
aprovechaban un clima más templado y paisajes verdes.
Además, de la industria, Monterrey es reconocida
por las cadenas montañosas como las Mitras, Cerro de la
Silla, el Mirador o la Sierra Madre Oriental. Precisamente
muchas de ellas estas se encuentran al sur y surponiente
de la ciudad, formando el Cañón del Huajuco. Esto
ocasionó que la zona fuera hasta antes de los años treinta,
campestre, sin mucho crecimiento urbano fuera de
algunas poblaciones que venían desde la época colonial.
Había poca presencia industrial, siendo la Ladrillera,
L.T.H. y Lux, las únicas fábricas en esta parte, pero no
fueron detonantes de poblamiento como la Cervecería, la

Fundidora e incluso obra pública como la construcción
del Palacio de Gobierno o la ampliación de la Calle del
Roble (hoy Juárez).
Lo que cabe destacar, es que los referimos como
detonantes de poblamiento ya que ocasionaron una
gran migración de trabajadores que se asentaron en áreas
como la Loma Larga, o al norte de la actual calle Colón,
acrecentando de manera considerable los límites de la
mancha urbana. También hubo colonias promovidas por
las propias industrias hacia mediados de siglo, cercanas a
sus plantas, como la Moderna, Buenos Aires, Cuauhtémoc
o Vidriera. Las pocas fábricas del sur también hicieron este
uso en algunos terrenos suyos aledaños para sus propios
fraccionamientos, pero eran de solo un reducido grupo de
manzanas (tres o cuatro), contrario a las otras citadas. Es el
caso de las homónimas Ladrillera y L.T.H.
Por su parte, los que si ocasionaron un crecimiento
considerable al sur lo fueron la construcción de la
Carretera México-Laredo (actualmente avenida Eugenio
Garza Sada en su extensión urbana y cambia a Carretera
Nacional a las afueras) y del campus central del
Tecnológico de Monterrey.
Imagen 1. Promocional de la Altavista en 1931

ES TIE PO OPORTUNO

DE HACER INVERSIONES
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las ventajas

de comprar
enla orbanl·

zación más
moderna de
Monterrey

COLONIA-

AILlr~ VJl~liAX
DE

Farccionamientos Modernos, S. A.
Lorenzo B. Z:irnbrano
l'resident

'

-

Mauro Urtbe J r .,
Lcreol!!

PADPf MIIR YGUCRRfRO . TlllFO~O HlO.

Fuente: Recuperado de https://www.facebook.com/groups/Monterrey.
Antiguo/?post_id=2787219997974367. Usuario Francisco Sánchez. Fecha
de última consulta el 29 de agosto de 2020

�Rodrigo Fernando Escamilla Gómez, Martín Francisco Gallegos Medina / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 31

La vialidad se adentra hacia el Cañón del Huajuco y su
angostamiento, lo que ocasionó que los fraccionamientos que
se ubicaron alrededor de esta utilizaran las montañas y sus
paisajes como uno de los principales atractores. Como refiere
Rem Koolhaas en su libro ‘La ciudad genérica’, que, al contar
con estos accidentes geográficos, se convierten en la imagen
central de un sitio (2008: 55). Esto se vería reflejado desde la
publicidad, hasta en el mismo nombre los desarrollos.
Al distinguirse del resto de la ciudad, en un principio
los nuevos fraccionamientos resaltaban este discurso de
la cercanía con la montaña. Esto es perceptible con la
publicidad de la ‘Altavista’, el primer fraccionamiento
construido por una inmobiliaria el siglo pasado en esta
zona, hacia 1929. En el anuncio podemos apreciar cómo
es que si bien, no aparece textualmente la montaña, si
se ilustra una casona con características del típico chalet
europeo con techo a dos aguas, rodeado de pinos y nubes,
aludiendo a una ubicación en alto.
También, destaca que es un buen negocio el invertir en
‘la urbanización más moderna de Monterrey’. El mensaje
iba dirigido a un estrato socioeconómico más acomodado,
a quienes pudieran costear lo que en ese momento era
considerado una casa de descanso, aunque con miras hacia

una residencia permanente. Algo similar ocurre hacia
1934, en donde el periódico ‘El Porvenir’, que surgió
como un diario proempresarial4.
El circular organizó un sorteo para sus lectores y el
primer premio, era precisamente, ‘un chalet’ en la Altavista.
El segundo premio fue un automóvil y con esto, se estaba
viendo una relación casi inseparable de estos nuevos
fraccionamientos, el diseño y privilegio al automóvil.
Desde estos años, la movilidad hacia el sur se hace casi de
manera obligada a través del transporte privado, impulsado
desde la inauguración de la Carretera México-Laredo.
Su inicial lejanía con el resto de la ciudad, aunque fue
uno de sus elementos distintivos, también le jugó un poco
en contra, tanto a esta como a otra colonia contemporánea,
la Roma, propuesta desde los treinta, pero formalizada
en 1940 (Mapoteca AGENL, Nivel Urbanístico, Plano
1044). En ambas, la distancia provocó que, para estos
años, fueran poco habitadas (López Matta et. al., 2019: 49)
(Rodríguez, 1990: 28). Era casi nulo el transporte público
debido a la baja demanda, por lo que el automóvil reiteró
un papel importante para el crecimiento del sur, y que, a
su vez, se estaba convirtiendo en el medio de transporte
fundamental para la ciudad.

Imagen 2. Cupón del Gran sorteo El Porvenir y la Colonia Altavista, 1934

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IS CUPONES DAN DEllECIIO A UN ICJlallO DEL SORTEO

Fuente: Recuperado de https://www.facebook.com/photo.
php?fbid=1035710333112365&amp;set=p.1035710333112365&amp;type=1 Usuario, Carlos Flores Hernández para el
grupo Monterrey Antiguo. Consultado el 29 de agosto de 2020
4

Para más información, ver Bárcenas, F. Prensa y revolución en Monterrey:
el surgimiento del diario El Porvenir (1919-1922). Caleidoscopio - Revista
Semestral De Ciencias Sociales Y Humanidades, 20 (35-36), 203-220.

�32 – RedUrban / Relación cercanía-lejanía en el sur urbano de Monterrey, México

Tras su construcción, la Carretera a México-Laredo que
fue renombrada a mediados de siglo, avenida Tecnológico y
actualmente Eugenio Garza Sada, se convirtió en la columna
vertebral vial de la morfología del sur. Todas las colonias y
fraccionamientos dependieron y siguen dependiendo de
esta, junto con las montañas, para su diseño.
Como fue parte de un proyecto para atraer el turismo
estadounidense, el gobierno federal con apoyo del estatal
impulsó desde 1928, a que llegaran visitantes a través de
infraestructura carretera, y se dirigieran a través de un
viaje panorámico al centro del país. Para esto necesitaron
no solo el camino apropiado para el automóvil, también
de restaurantes, campos deportivos, hoteles y ‘courts’
campestres a lo largo de este.
Poco a poco la urbanización hacia el sur llegaba.
Los equipamientos turísticos de los treinta y cuarenta,
así como terrenos paisajísticos y las vistas del ‘mexican
curious’ (Ettinger, 2017, 125), a partir de la segunda
mitad del siglo, fueron adaptados para nuevas colonias
y equipamientos urbanos para nuevos habitantes. Sin
embargo, no había equipamientos suficientes como para
atraer población permanente, por lo que el impulso de la
carretera o las primeras colonias no fue suficiente. Todo
tuvo un cambio fundamental hacia 1947, cuando se
concluyó el que sin duda fue el segundo y más importante
detonante de población para el sur.

y el automóvil como medio de transporte ideal. Los Garza
Sada, adquirieron la propiedad de los terrenos del Country
Club desde mediados de los cuarenta y hacia 1956, ya
habían mudado sus instalaciones, dejando un área de
más de cuatrocientos cuarenta mil metros cuadrados
disponibles para su urbanización. Esto dio origen a la
colonia Country (referida como Contry).
Debido a que, al momento de su construcción, ya se
estaba poblando con mayor ritmo lo aledaño a la entonces
llamada avenida Tecnológico y al campus, el Contry
siempre ha sido relacionado con este. No sólo porque
fueron impulsados por la misma familia de empresarios.
También por su cercanía a poco más de un kilómetro
y la vista hacia las montañas, en especial el Cerro de la
Silla. Precisamente estos últimos fueron utilizados en la
publicidad de la colonia.
Imagen 3. Promocional de Contry, S/año

2. LA CIUDAD DE LOS GARZA SADA: EL
TECNOLÓGICO, VALLE ALTO Y EL CONTRY
Ese año, se inauguró el campus central del Tecnológico
de Monterrey, impulsado por el empresario Eugenio
Garza Sada. Rodrigo Mendirichaga, alude a que “…los
vientos permanentes del Cañón del Huajuco…convertían
aquel lugar en un agradable paraje casi recostado en la
majestad del Cerro de la Silla...” (1982: 111), y que fue
uno de los determinantes para la construcción del primer
modelo de ciudad universitaria en el país. Esto atrajo
un mayor interés por invertir en terrenos para casas y
fraccionamientos completos tras la llegada de estudiantes,
profesores y matrimonios jóvenes con un mayor poder
adquisitivo, cuya vida académica y/o profesional giraba
en torno a la institución educativa (Rodríguez, 1990:
75 y 88). Había un inusitado fenómeno migratorio en
Monterrey, la llegada de población foránea e interna de
estratos socioeconómicos medios y altos.
Fue el propio Eugenio Garza Sada, quien junto con su
hermano Roberto, encabezó a la par de otros empresarios,
nuevos asentamientos para la población que llegaba. Todos
ellos teniendo como eje rector la Carretera México-Laredo

Fuente: Recuperado de https://www.facebook.com/groups/Monterrey.
Antiguo/?post_id=3415794545116906. Usuario Ely Monsivais. Aunque
no tiene fecha, por como se muestra la extensión de Contry, puede ser
mediados de los años sesenta. Consultado el 29 de agosto de 2020

�Rodrigo Fernando Escamilla Gómez, Martín Francisco Gallegos Medina / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 33

En la imagen anterior, podemos apreciar cómo es que
en la flecha aparece el texto que dice ‘a sólo 5 minutos
del Tecnológico’. Recordando la postura de Calonge Rello,
se había creado una cercanía dentro de esa lejanía que
caracterizaba a las primeras colonias del sur. Al manifestar
su proximidad con el campus central, ya había una
dinámica de relación entre los diferentes equipamientos y
lugares de la zona.
Como vimos desde la Altavista, era recurrente el uso
de la montaña y del paisaje como un atractor, aunque por
sí sólo, fue insuficiente. En otra publicidad del Contry,
reiteraban la categoría para el público al que estaba
dirigido. Según este, era al pie del Cerro de la Silla, en
donde se podría encontrar el espacio libre, vegetación, aire
puro y fresco para vivir. No habría que preocuparse por la
distancia con el centro de la ciudad ya que se encontraba
comunicado de manera cercana a los centros de negocios
más importantes (CEGS, Archivo Eugenio Garza Sada,
Fondo Empresas, Sección Inmobiliarias, Exp. 4). La
distinción y lejanía-cercanía fueron utilizadas a la par.
Como la urbanidad ya había alcanzado al Tecnológico
y al Contry (incluso superado), entonces también cambió
un poco el discurso que ya se tenía. Se trataba ya no sólo
de distancia, también de interacción y comunicación con
los centros de trabajo como fábricas al norte u oficinas
en el centro. No sólo sucedió para los fraccionamientos
aledaños, también para aquellos más alejados.
Con Valle Alto sucedió esto último. Fue fundado como
un campo de golf (ajeno al Country Club) también por
Eugenio Garza Sada en conjunto a otros empresarios,
en los años del cierre del club. Posteriormente, en partes
medias de la Sierra Madre en el Cañón del Huajuco, a
un costado del campo, comenzaron a construir casas que
dieron origen a la colonia del mismo nombre en los años
sesenta (CEGS, Archivo Eugenio Garza Sada, Fondo
Particulares, Sección Propiedades, Exp. 32). Iban dirigidas
a los miembros del club. Actualmente es uno de los sectores
de mayores ingresos socioeconómicos y un subcentro de
crecimiento urbano, con la inclusión a su alrededor de
plazas comerciales, campus de universidades privadas y
fraccionamientos de acceso restringido.
Pese a ubicarse a casi diez kilómetros de la entonces
periferia de la ciudad que representaba el Contry, un
promocional de sus primeras casas, aludía a que sólo se
encontraba a quince minutos de la Catedral de Monterrey
(CEGS, Archivo Eugenio Garza Sada, Fondo Asuntos
Particulares, Sección Propiedades, Exp. 33). También
destaca que es ‘la colonia campestre por excelencia’ y que
es ideal para habitar por su clima y ubicación. Es decir,
no pierde la oportunidad de aludir su distinción de

exclusividad y ambiente ‘más agradable’, sin descartar su
comunicación y accesibilidad vial.
Imagen 4. Panfleto de ventas de Valle Alto

• " VALLE ALTO" la Colonia Resid ncial Cam•
pestre por xce/encia en Monl rrey.
• IDEAL por su clima y ubicación.
• MAGNIFICO panorama d

montañas.

• UN/CA por sus deportes: golf, alpinismo,
natación, tiro al pichón, etc.
• PRJV ACIDAD, pues sus lotes son amplios y
bien proporcionados.
• MODERNA urbanización, pavimentos y jar•

dines.
• SERVICIOS: agua, luz, drenaje y alumbrado
público.
• INCREIBl.i, todas estas cualidades a un precio a su alcance y con facilidades.
• FABULOSO! a sólo 15 minutos de la Catedral.

Fuente: CEGS, Archivo Eugenio Garza Sada, Fondo Particulares, Sección
Propiedades, Exp. 32

Entonces, nos encontramos con un desarrollo inmobiliario
que surgió de un deportivo campestre, donde una de sus
características principales de estos equipamientos es el
alejamiento del bullicio urbano. En este caso, al buscar
publicitar residencia permanente en sus casas a los miembros
del club y posteriormente externos, hay una relación de lejaníacercanía. Lo suficientemente retirado de la ciudad para vivir
en tranquilidad y buen clima, pero sin perder la comunicación
rápida con esta para la vida diaria de las familias.
3. PERMANENCIA DEL DISCURSO LEJANÍACERCANÍA, CLIMA Y EXCLUSIVIDAD
Otras colonias y fraccionamientos, que no fueron
desarrollados por los Garza Sada (aunque tenían vínculos
de negocios con ellos), utilizaron de igual manera las
categorías. Para los años setenta, se había extendido la
avenida Tecnológico en las inmediaciones del Contry, en
el sector conocido como Punta de la Loma. Esto permitió

�34 – RedUrban / Relación cercanía-lejanía en el sur urbano de Monterrey, México

que avanzara más la urbanización y se adentrara en el
Cañón, acercándose cada vez más con Valle Alto.
De entre las colonias que surgieron, una de las más
grandes es Villa las Fuentes, que cuenta con varias etapas
de ampliación que continuaron hacia finales de los ochenta
y principios de los noventa. La sexta etapa de la colonia,
por encontrarse en pendiente del Cerro de la Silla, indica
que se encuentra en una zona privilegiada por el paisaje en
alto, en el ‘pulmón’ más grande del Área Metropolitana
y estar ampliamente comunicada. Vuelven a utilizarse las
mismas referencias y características.
Imagen 5. Promocional de Villa las Fuentes, 6to. Sector

cercana a instituciones educativas, centros comerciales, de
salud y servicios. Se prioriza un discurso de autogestión,
es decir, que no es necesario dirigirse a la ciudad central
para satisfacer las necesidades. Y si bien, no estamos en
contra de tener estos polos de atracción satelitales, se hace
con fines de negocio inmobiliario y no como parte de un
programa multidisciplinario de desarrollo sostenible para
el sur de la ciudad y los municipios que se van agregando
a la dinámica metropolitana.
Se incluye también nuevos elementos que vinieron
a implementarse y popularizarse tras el estallido de
la violencia del crimen organizado en las últimas dos
décadas, como el acceso restringido y la barda perimetral.
El hecho de incluirlo en la promoción del fraccionamiento
da una sensación de exclusividad, ya no sólo alejamiento
en cuanto a ubicación física, también social, de poca
interacción con el hacer ciudad. La exclusividad que tiene
antecedentes desde las primeras colonias, pero ahora con
mayor visibilidad.
Cómo un último caso y probablemente el que mejor
aglutina los elementos que fueron agregándose con cada
fraccionamiento, es La Molienda (www.vivelamolienda.
com). Este se ubica en el municipio de Allende, que ya
no es considerado parte del área metropolitana siquiera.
Se publicita como lo hizo en su momento la Altavista,
completamente campestre. Menciona una forma de vivir
única, es decir, distinción, como en el Contry. Ubicado
a las afueras de la ciudad en pendiente formado por la
montaña, como sucedió con Valle Alto y Villa las Fuentes.
También, alude a la cercanía con centros comerciales,
escuelas y equipamientos de servicios como Bioma.
Todo esto, sin perder una ya reutilizada estrategia de
mercadotecnia, estar ubicada a ‘sólo tantos minutos’ o
distancia de la Carretera Nacional, como lo hicieron todos
los desarrollos anteriores.
CONCLUSIONES

Fuente: Colección personal de Rodrigo Escamilla

Ya entrado el nuevo siglo, el crecimiento de la ya llamada
Carretera Nacional, continúa de manera más acelerada.
Los nuevos desarrollos inmobiliarios, que se extienden
hacia los municipios de Santiago y Allende, replican las
mismas características de Altavista, Contry, Valle Alto y
Villa las Fuentes.
Bioma Residencial, aun en los límites de Monterrey,
refleja una lejanía-cercanía. Aclara que su ubicación es

La búsqueda de exclusividad a través de fraccionamientos
o zonas residenciales en el marco de la ciudad es una
ilusión, el hombre no es una isla, el padecimiento de
una segregación malintencionada o bien una segregación
consensuada es en realidad una figura de Narciso, quien fue
condenado a morir encerrado en sí mismo. La segregación
que convoque a una congregación, que permita reforzar la
propia mismidad está en posibilidad de crear ambientes
adecuados a la altura de lo humano, generando ciudades
sostenibles y sustentables, a la manera del mito del Edén,
pues para decir ‘yo’ es necesario primero aprender a decir
‘tú’. Como lo expresará Dante en la Divina Comedia

�al decir ‘Si me entúase como tú te enmías’. Esta es la
propuesta presentada en este escrito a través de la unidad
dual lejanía-cercanía, expresión de la intrínseca realidad
humana de ser individuo-comunidad.
Las formas en las que se promocionaron los primeros
fraccionamientos del sur siguen vigentes. Aluden a la
distinción, a la separación de la ciudad industrial, aunque
no completamente desvirtuada ya que se trata de desarrollos
inmobiliarios con capital de empresarios fabriles. Esto fue
posible por la construcción de la Carretera México-Laredo,
una infraestructura hecha para el actor principal de las
políticas urbanas actuales en Monterrey, el automóvil.
El sur nació de la exclusividad, de movilidad vial
y económica. Lo campestre y el paisaje montañoso
significaban mejores condiciones de vida, de acuerdo con
los fraccionadores. Al principio esto jugó en contra, y las
pocas industrias que ahí se encontraban junto con sus
colonias obreras no fueron atractivos suficientes.
Tras la inauguración del campus central del Tecnológico
de Monterrey, que representa también un equipamiento
con distinciones socioeconómicas por sí mismo, trajo
consigo una mayor demanda de casas y terrenos cercanos.
Esto fue aprovechado por los mismos impulsores de
la institución educativa, los Garza Sada y después, por
otros desarrolladores. Sin embargo, agregaron elementos
que aludían a la comunicación, a la no separación,
‘lo suficientemente mejor para gozar de un clima más
amigable, pero a sólo unos minutos de…’.
Este cambio en la propaganda inmobiliaria fue parte
fundamental para que el sur creciera de manera exponencial
y actualmente lo siga haciendo. Lo hace bajo las mismas
ideas, los mismos promocionales. Sigue presente ‘el aire
fresco’, ‘vistas únicas’, ‘ambiente verde y campestre’. Sin
embargo, por situaciones como el crecimiento en los
índices delictivos, ahora también incluyen exclusión,
restricción al acceso, para dar una noción de seguridad.
Pero es siendo lo mismo, la dualidad cercanía-lejanía, sólo
con elementos adheridos.
Como seres duales, las ciudades son reflejo de nuestra
naturaleza. Nos alejamos de forma en la que podemos gozar
nuestra individualidad, pero sin cortar las comunicaciones
con los otros y la noción de cercanía, que va más allá de la
distancia. Esto lo hacemos como forma de complementarnos
los unos a los otros. Somos islas, pero dentro de un
archipiélago. Las colonias y fraccionamientos urbanos son
similares. No existe alguno que sobreviva sin la vinculación
al centro o núcleo de la ciudad. ‘Me alejo lo suficiente para
no estar en el bullicio, pero sin cortar aquello que me une a
ella, porque no puedo subsistir sin la misma’.

Calonge, F. (2017). Estar cerca en la lejanía. El surgimiento
de los entornos de vida en una periferia, Athenea
Digital, Num. 17(2), julio, pp. 149-173.
Dante Alighieri, (1982). La divina comedia. Barcelona,
Ediciones Orbis.
Ettinger, C. (2017). La arquitectura mexicana desde afuera.
Episodios en la construcción de un imaginario. Morelia,
UMSNH.
Ferry. L, Vincent, J. (2001) ¿Qué es el hombre? Madrid:
Taurus.
Gallegos, M., Mendoza, A. y Escamilla, R. (2020)
Segregación-congregación, unidad dual como
principio de movilidad en la ciudad: dos ejemplos
de interacción: Monterrey y la Ciudad de México,
Cuadernos de arquitectura y asuntos urbanos.
Revista de la Facultad de Arquitectura, Universidad
Autónoma de Nuevo León. Año 10, Núm.. 10, Abril
2020-Abril 2021
Koolhaas, R. (2008). La ciudad genérica. Barcelona, Gustavo
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López, J., Mireles, C. y Fregoso, P. (2019). “Nuestra
Roma”, El Norte (diario) 8 de febrero, pp. 48-51.
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Tecnológico de Monterrey. Monterrey, ITESM.
Archivo Histórico Centro Eugenio Garza Sada (CEGS)
Fondo Empresas, Sección Inmobiliarias, Expediente 4.
Fondo
Particulares,
Sección
Propiedades,
Expediente 32.
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL)
Mapoteca, Nivel Urbanístico, Plano 1044.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Rodrigo Fernando Escamilla Gómez, Martín Francisco Gallegos Medina / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 35

El

�36 – RedUrban / ARTÍCULO

PLANTEAMIENTOS Y PRÁCTICAS PARA LA EVALUACIÓN AMBIENTAL
DE PLANES REGULADORES COMUNALES: REGIÓN DEL BIO BIO
APPROACHES AND PRACTICES FOR ENVIRONMENTAL ASSESSMENT OF
COMMUNITY REGULATORY PLANS: BIO BIO REGION
Pablo Gil Arce 1
Recibido: agosto 2020
Aceptado: octubre 2020

Resumen
El referirse a la evaluación ambiental de los planes reguladores
comunales, que corresponde a los planes urbanos de una
división político-administrativa de un municipio, el punto
de partida obligado que impone la exigencia legal hoy en día
en Chile, es tener que hacerlo bajo la premisa que un “plan”
se evalúa como si fuera un “proyecto”. Esto se origina en que
la referida legislación no define cómo se evalúa un “plan”, en
comparación a que sí lo hace para establecer como evaluar
un “proyecto”. El hilo de esta aseveración es el siguiente:
De la lectura de los preceptos legales respectivos en la
legislación chilena vigente, se desprende que, a ambos, al
“plan” y al “proyecto”, se los somete a las mismas e idénticas
exigencias de control ambiental. Estas últimas, contenidas
en el bien conocido artículo 11º de la Ley N.º 19.300 sobre
Bases Generales del Medio Ambiente (ley “marco del tema
ambiental de 1992), las que habría que aplicar por igual a
todos los proyectos, planes y actividades que se enumeran en
su artículo 10°.
Este trabajo, intenta dejar suficientemente establecido que
un “proyecto” y un “plan regulador” no son una misma cosa y
por ende, para efectos de relacionarlos entre sí, se hace necesario
destacar que antes que el “proyecto”, se encuentra el “plan” y
que un “proyecto” y un “plan regulador” no son lo mismo y
por ende, para efectos de relacionarlos entre sí, se hace necesario
destacar que antes que el “proyecto” se encuentra el “plan”.

Abstract
Referring to the environmental assessment of communal
regulatory plans, which corresponds to the urban plans of
a political-administrative division of a municipality, the
obligatory starting point imposed by the legal requirement
today in Chile, is to have to do so under the premise that a
“plan” is evaluated as if it were a “project”. This arises from
the case that this legislation does not define how a “plan” is
evaluated, as compared to how it does so to establish how to
evaluate a “project”. The thread of this assertion is as follows:
It is apparent from the reading of the respective legal
provisions, in the Chilean legislation in force, that both the
“plan” and the “project” are subject to the same and identical
environmental control requirements. The latter, contained in
the well-known Article 11 of Law No. 19.300 on general bases
of the environment (law “framework of the environmental
issue of 1992), which should be applied equally to all projects,
plans and activities listed in its 10th article.
This work, trying to make it sufficiently established that
a “project” and a “regulatory plan” are not the same thing,
and therefore, for the purposes of relating them to each
other, it is necessary to emphasize that before the “project”,
the “plan” is found and that a “project” and a “regulatory
plan” are not the same and therefore, for the purpose of
relating them to each other , it is necessary to emphasize
that before the “project” is the “plan”.

Palabras claves
evaluación de planes reguladores comunales, territorio,
proyectos

Keywords
environmental assessment of communal regulatory plans,
territory, projects

1

Nacionalidad: chileno; adscripción: Coordinador Mesa de Trabajo MINVU–CONAMA; Sociólogo Ministerio de Vivienda u Urbanismo. La Mesa de Trabajo
MINVU-CONAMA es una instancia técnica de coordinación regional (Región del Bio Bio), que tiene por objeto estudiar la incorporación de los temas ambientales
en los instrumentos de planificación y está integrada por los profesionales Miguel Ángel Hernández, Roberto Morales Muñoz, Waldo López Moya y Paulina
Astudillo Fuentes, de la SEREMI MINVU y por los profesionales Pablo Gil Arce, Hans Willumsen Alende y Verónica Delgado Schneider de la Dirección
Regional de CONAMA, Región del Bio Bio. La redacción base de este artículo, corresponde a Pablo Gil Arce. Email: pgilar@minvu.cl

�Pablo Gil Arce / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 37

I. INTRODUCCIÓN
Lo que Ley 19.300 no considera, es que un “proyecto” a
los cuales se refiere, es diferente a un “plan”, siendo que la
diferencia principal es que mientras la formulación de uno
de tales “proyectos” siempre conlleva alguna forma puntual
de intervenir el territorio, al contrario, el diseño de un plan
regulador comunal, nunca se refiere a una intervención
territorial en particular. A este respecto, valga recordar
que aquello que el plan regulador se propone lograr como
producto final, no pasa, en ningún caso, por construir una
obra física, ni obviamente tampoco, por realizar alguna
acción física de intervención en el territorio. Su finalidad
es otra. Consiste en establecer normas o condiciones
estandarizadas explícitas para un área territorial dada,
precisamente, para regular las intervenciones en dicho
territorio, pero por cierto, no es la intervención misma.
Es decir, en este contexto, un “proyecto” y un “plan
regulador” no son una misma cosa, y por ende, para
efectos de relacionarlos entre sí, se hace necesario destacar
que antes que el “proyecto” se encuentra el “plan”. Esto,
en la lógica del quehacer real de las cosas, significa que
este último es quien le antepone condiciones que cumplir
al primero, y que esto lo hace en dos órdenes de interés
complementarios: a) para que el “proyecto” se atenga a la
zonificación y a las normas constructivas y de urbanización
exigibles en la zona elegida para ubicarse; y, al mismo
tiempo, b) para darle a conocer las condiciones del entorno
de ubicación con las que tendrá que contar, sean éstas
existentes o proyectadas: vialidad, equipamiento, áreas
verdes y demás zonificación del lugar.
En lo ambiental, todo esto dice relación con que la funciónobjetivo del plan regulador consiste en optimizar la ocupación
y el uso del suelo del territorio al cual se refiere, procurando
su desarrollo sustentable. De aquí que los criterios básicos
e ineludibles para evaluar ambientalmente y con propiedad
a un plan regulador necesiten empezar por considerar que,
así como el desarrollo afecta al medio ambiente (a través de
impactos en sus recursos naturales y antrópicos), el medio
ambiente también afecta al desarrollo (mediante los riesgos
naturales y antrópicos de los que tiene que precaverse).
Consecuente con esta premisa inicial, para optimizar
la ocupación y el uso del suelo en relación a lo ambiental,
considerando primero todo aquello que se refiere a los
recursos naturales y antrópicos, se necesita saber cuáles son
estos recursos, dónde se ubican, y qué extensión cubren.
Enseguida, para cada uno de ellos, se necesita concebir
una zonificación del total del área que abarca el plan
regulador, que no provea usos del suelo incompatibles
con el del recurso que se está considerando, o si se hace

necesario, que los provea en forma controlable, regulando
la forma e intensidad de ocupación del territorio. Los
valores y criterios a los cuales entonces se debe recurrir
para materializar este proceso, corresponden a indicadores
sectoriales territorializables, que básicamente provienen de
las dos grandes esferas de interés siguientes:
a) Metas, objetivos y prioridades ambientales y del
desarrollo sustentable; y
b) Políticas, planes, programas, proyectos o voluntades
(necesidades fundadas) de mejoramiento, protección o
conservación:
• recursos de valor natural (bordes costeros marítimos,
lacustres o fluviales; parques nacionales, reservas
nacionales, monumentos naturales, altas cumbres y
todas aquellas áreas o elementos naturales específicos
protegidos por la legislación vigente, --- OGUC, Art.
2.1.18);
• recursos de valor patrimonial (áreas o construcciones
declaradas de conservación histórica, incluidas aquellas
declaradas zonas típicas y Monumentos Nacionales, --OGUC, Art. 2.1.18);
• espacio urbano como tal y/o de alguno(s) de sus
segmentos territoriales especiales (centro histórico,
centro cívico, centro comercial o de servicios, áreas
de remodelación urbana, áreas de renovación urbana,
áreas de extensión urbana, áreas de desarrollo urbano
condicionado, y otras áreas o territorios de interés
para el desarrollo urbano), y
• otros recursos naturales y/o antrópicos de valor e
importancia para el desarrollo sustentable.
Por su parte, para optimizar la ocupación y el uso del
suelo en lo ambiental y en todo lo que se refiere a riesgos
naturales y antrópicos, se necesita aplicar el artículo 2.1.17
de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones
y con ello, según proceda, en base a estudios previos,
establecer zonas de condiciones restringidas de edificación: o
bien, si fuera necesario o aconsejable, zonas no edificables.
En ambos casos, a partir de condiciones objetivas explícitas
del territorio, como las siguientes:
• Áreas inundables o parcialmente inundables
• Áreas propensas a avalanchas, rodados, aluviones o
erosiones acentuadas
• Áreas de actividad volcánica, ríos de lava o fallas
geológicas, y
• Áreas, franjas o radios de protección de obras de
infraestructura peligrosa, tales como: Aeropuertos,
helipuertos públicos, torres de alta tensión, embalses,

�38 – RedUrban / Planteamientos y prácticas para la evaluación ambiental de planes reguladores comunales: región del Bio Bio

acueductos, oleoductos o gaseoductos, y estanques de
almacenamiento de productos peligrosos.
Cuando se incorpora este tipo de consideraciones
en la confección de un plan regulador comunal en la
forma así bosquejada, vale decir, recursos y riesgos cuyos
efectos ambientales territoriales, éstos son considerados
tempranamente en este proceso. Cuando se construye el
expediente territorial del área comunal y urbana en estudio,
lo que en verdad se está haciendo con miras a optimizar la
ocupación y el uso del suelo en función de lo ambiental,
es cumplir satisfactoriamente con uno de los primeros
pasos de la evaluación ambiental estratégica. Esto es,
incorporar la variable ambiental desde el inicio del proceso
de elaboración del plan.
En consonancia con este primer paso, a partir de este
inicio, en sus etapas sucesivas y siguientes, esta variable
sigue estando presente de diversa manera, hasta el
momento mismo cuando la ordenanza del plan regulador

recoge y hace explícitas las condiciones que mejor aseguran
el desarrollo sustentable del territorio al cual se refiere.
II. SÍNTESIS DE LA METODOLOGÍA EN
APLICACIÓN
En la experiencia práctica de esta región, se cuenta con
que las consideraciones ambientales así resumidas han sido
expresamente recogidas en la metodología para elaborar
los planes reguladores comunales, haciéndolo en sincronía
con los contenidos sectoriales que la Circular DDU Nº 55
del MINVU sugiere para ellos. Esta metodología aparece
esquematizada en el flujograma global adjunto, en el cual
se ha destacado la presencia de la variable ambiental. Tal
como ahí se aprecia, aquí se aclara que este plan se elabora
en cinco etapas; que se aborda por separado en dos ámbitos
territoriales distintos, el comunal y el urbano; y lo ya dicho
y que se quiere destacar, que a partir de su primera etapa se
incorpora la variable ambiental.

Figura 1. Flujograma Global
EVALUACION AMBIENTAL EN LA ELABORACION DEL PRC

Ir.u.GEN - OBJETIVO
PREI.A'IINAR

AHTEPROYEC TO DE PRC
,-N_
O_
RM
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_$_11'al
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_V_.lS--,I I ttof:!M.l:S Ofll..JGATORW; 1

PROYECTO DE PRC
OOCIMElffll
11: LA

~ -Pl!!Elr'l
- -0- RIA
- ~,

~ QFl
- ~- AtW.
- .~

EVALW.CD

Fuente: Desarrollo Equipo MINVU, Región del Bio Bio, 2018

�Pablo Gil Arce / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 39

En los hechos, todo el proceso técnico que se resume en
este flujograma, es llevado en paralelo, etapa por etapa, con
un cierto proceso similar, de participación ciudadana, que
posee su momento cúlmine en la III Etapa del Estudio, la
cual está exclusivamente destinada a concertar “propuestas
y acuerdos” con la comunidad a la que se refiere el plan,
trabajando directamente con ella.
Por su parte, la separación entre los análisis del ámbito
territorial “comunal” y el “urbano” que se establece
en esta medodología, considera que ellos se efectúen a
escalas substancialmente distintas entre sí. Por lo normal,
a escalas 1:50.000 y 1:5.000, respectivamente. Esta
diferenciación analítica tiene por objeto asegurarse de que
las disposiciones normativas destinadas a regular el medio
urbano, por intermedio de la ordenanza del plan, sean
consecuentemente conmensuradas con las características
naturales y antrópicas del medio rural circundante. Al
mismo tiempo, busca contar con disposiciones indicativas
para el área rural que por estar basadas en el mismo tipo
de consideraciones ambientales que las del área urbana,
resulten ser confiables para avalar decisiones de localización
en esta parte de la comuna. Es decir, en ambas escalas
de análisis y sus interrelaciones, actuando mediante un
análisis sistémico del territorio.
En lo formal y para el caso del área rural, esta metodología
contempla que las disposiciones indicativas que le sean
aplicables queden consignadas como tales, con este carácter,
pero eso sí, únicamente en la Memoria Explicativa del plan,
acompañadas de su respectiva cartografía.
Otro alcance práctico importante de esta metodología que
se debe destacar es que presupone que su implementación
se efectúe valiéndose de las constataciones y resultados
del PLADECO y por cierto, de todas las demás fuentes
secundarias de información pertinente que estén disponibles
para el área de estudio. Sin perjuicio de ello, su concepción
global muestra que esta metodología consiste en la puesta
en marcha o integración de dos importantes procesos
paralelos: uno participativo y otro destinado a la variable
ambiental. Esquemáticamente, etapa por etapa, esto
aparece reflejado en la Fig. 2 adjunta.
Contando con lo anterior, y poniendo énfasis en su
naturaleza marcadamente participativa, el seguimiento
sistemático de la variable ambiental en cada una de sus cinco
etapas se resume como sigue:
En la I Etapa, que está destinada a confeccionar el
expediente comunal y el expediente urbano, la participación
tiene por objeto inmediato informar a la comunidad sobre
el comienzo del estudio del nuevo plan regulador y sus fines,
dando inicio a la socialización del significado e importancia
de su futura aplicación en la comuna. Por otra parte, la

finalidad siguiente es que a través de los profesionales
sectoriales que más tarde conformarán el Comité Técnico
encargado de revisar la evaluación ambiental del plan, la
participación contribuya a la correcta caracterización de
las variables de la línea de base del estudio. De esta manera,
en lo técnico, esta etapa tiene por objeto identificar y
caracterizar los componentes sociales, productivos y
ambientales de la comuna, actuando a nivel comunal y
a nivel urbano. En lo referente a la variable ambiental,
su propósito es contar con un inventario catastral de los
recursos y riesgos naturales y antrópicos en cada uno de estos
niveles territoriales. Esta etapa contempla que se efectúe
un evento técnico, principalmente destinado a verificar
esto último. En la Fig. 3 se detalla el tipo de variables que
conforman la citada línea de base del estudio.
Figura 2. Enfoque metodológico general

Y URBANO
[TAPA 3

PROPUESTAS
Y ACUERDOS
ETAPA~

ANTEPROYECTO

Evento de Soc1at1zac. ctel Plan
y Consohd11c100 de la Carteru
de lnvNsone-s IArnpllo )

[ TAf"A 5

PROYECTO

Formulacf6ndcl Doc. SEJA
• Oefinmvo

Figura 3. Metodología detallada
FIG. 3. - \1ETODOLOGIA DETALLADA I ETAPA

-

TERRITORIO COMUNAL

TERRITORIO URBANO

EXPEDIENTE COMUNAL

EXPEDIENTE URBANO

• C.,..._ yrierocllmae.
• GMlffll&gt;rlolot i•
• Hidrogralill
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• Sl$tema pl'Oduc:UVO 'f utio aet\1111 del suelo
• Poblftmt o (U~)
• Vlaad.ld

'1 lr'al'l&amp;p)t'I&amp;

• $11-Wmtt d•

icmtfQ1-

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• ARill t. itc d el 8ítiO urbano

• Anillt ls d• N n101• Pattol'IH d&amp; ocupación del s uelo

- TVIIMi'lc;if pr.-1-.
• Oeneidldea

• U•o dtl 11.Nlo -; fl.ln tionff u,t,.anN
• Wran ln,clura urban•

Fuente figuras 2 y 3: Desarrollo Equipo MINVU, Región del Bio Bio, 2018

�40 – RedUrban / Planteamientos y prácticas para la evaluación ambiental de planes reguladores comunales: región del Bio Bio

En la II Etapa del Estudio, que se refiere a la elaboración
del diagnóstico, la participación tiene como primera
finalidad, a ser cumplida principalmente por los mismos
profesionales sectoriales de la etapa anterior, compartir y
validar la integración de variables del expediente comunal y
del expediente urbano en una síntesis física, en una síntesis
antrópica y en una síntesis ambiental. Esta última, destinada
a caracterizar la presencia de todos aquellos efectos ambientales
territoriales, que sean susceptibles de ser regulados por el
plan. La finalidad siguiente de la participación en esta etapa,
consiste en conocer y revisar el diagnóstico comunal y el
diagnóstico urbano, en ambos casos, llevados a la expresión
de una imágen-objetivo preliminar, la cual es antecedida
por la respectiva incorporación de objetivos específicos
pertinentes. Con todo lo cual, en lo ambiental, se persigue
convalidar una cierta capacidad de acogida o capacidad de
carga del territorio. Análogamente a la etapa anterior,
aquí también se contempla realizar un evento técnico,
principalmente destinado a convalidar estos resultados.
En la III Etapa, que se refiere a las propuestas y acuerdos
sobre el enfoque y los contenidos del plan regulador en
elaboración, la participación se amplía a la comunidad
en general y a sus representantes, los cuales, entonces,
mediante la realización de talleres y consultas o audiencias
sucesivas, actúan en conjunto con los profesionales de
los sectores que vienen participando desde la primera
etapa. Forman parte de esta instancia los integrantes de
la Comisión Asesora del Alcalde (que señala el Art. 49 de
la LGUC), y los otros miembros de las demás instancias
municipales asociadas a la elaboración del PRC (Concejo
Municipal, Consejo Económico y Social Comunal, y otros
compartimentos municipales). En esta etapa, esta gama
de actores de la comunidad cumple la misión de validar
las imágenes-objetivo comunal y urbana, preparadas en
forma preliminar en la etapa anterior, lo cual, en cada caso,
incluye la revisión y validación de sus respectivos objetivos
específicos. En lo ambiental, esta etapa tiene por finalidad
identificar los objetivos ambientales de cada uno de dichos
ámbitos territoriales. En sí misma, como ya se ha señalado,
es una etapa esencialmente participativa.
En la IV Etapa, que está destinada a la elaboración
del anteproyecto del PRC, la participación tiene tres
propósitos: convalidar sus contenidos indicativos (para
el área rural de la comuna); convalidar sus contenidos
normativos (para el área urbana de la comuna) y además,
conocer y revisar la primera versión o documento
preliminar de evaluación ambiental del plan regulador. En la
práctica, este documento corresponde a una formalización
de los contenidos ambientales del plan, en el cual se
debería incluir una forma de matriz de chequeo, donde

se consigne la relación entre la zonificación propuesta y los
problemas ambientales, referidos a recursos y riegos2. En esta
etapa, también se contempla realizar un evento ampliado,
específicamente, con el fin revisar y ajustar el anteproyecto
en cada una de estas materias.
Por último, en la V Etapa del Estudio, que se encuentra
destinada a preparar los documentos finales del PRC más
su respectivo informe de evaluación ambiental, el principal
objetivo de la participación consiste en verificar que cada
uno de estos documentos refleje fielmente las propuestas y
acuerdos logrados como producto de integrar un proceso
técnico, que tiene por objeto dar contenidos propios al
plan, con un proceso participativo, cuyo objeto principal es
lograr que la comunidad pueda internalizar los méritos de
la aplicación de este instrumento. Además, también tiene
por objeto hacerla partícipe y/o consultarla para definir la
cartera de inversiones que, como ideas de proyecto, se derivan
del plan, al visualizar lo que debería ser su implementación
en el tiempo. Materia, esta última, que sólo se incorpora en
esta etapa del estudio, una vez que el plan como propuesta
final, se encuentra completamente consolidado.
III. EVALUACIÓN AMBIENTAL DEL PLAN
La incorporación temprana de la variable ambiental y en
particular, su seguimiento a lo largo de las cinco etapas de la
metodología recién resumida, corresponde a una sinópsis
que se describe en seguida, en la cual se detalla únicamente
lo esencial de cada paso de este proceso específico. Tal
como se muestra inmediatamente después, este proceso
corresponde a una aplicación concreta de las diversas
modalidades que puede adoptar la evaluación ambiental
estratégica. Etapa por etapa, en la metodología descrita,
la incorporación y el manejo de la variable ambiental
corresponde a las siguientes acciones operacionales
principales, señaladas en la Fig. 1:
• Expediente Comunal y Expediente Urbano:
Identificación de los recursos naturales y antrópicos del área
de estudio a nivel comunal y urbano, y, de modo similar,
de los riesgos naturales y antrópicos, antecedentes con los
cuales se conforma entonces la línea de base ambiental del
estudio, según variables en Fig. 3. Se caracterizan según
tipo, lugar y extensión. Se les consigna mediante expresión
gráfica y caracterización en el texto.

2

Este aspecto metodológico se describe en el artículo “La Dimensión Ambiental
Aplicada en la Elaboración de Planes Reguladores Comunales” elaborado en el
contexto de la misma Mesa de Trabajo MINVU-CONAMA.

�Pablo Gil Arce / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 41

La identificación se efectúa de acuerdo con valores y
criterios provenientes de metas, objetivos, y prioridades
ambientales y de desarrollo sustentable; de igual modo que
de políticas, planes, programas, proyectos o voluntades
(necesidades fundadas) de mejoramiento, protección o
conservación de recursos; y, además, en base a lo dispuesto
para riesgos naturales y antrópicos en el artículo 2.1.17 de
la OGUC.

cumple con optimizar la ocupación y el uso del suelo,
procurando el desarrollo sustentable. En este sentido, la
evaluación ambiental, en lo que es realmente sustantivo,
más allá de hacer explícitas las medidas ambientales
incorporadas a la zonificación del plan, tiene por objeto
principal establecer sus aportaciones ambientales. Esto es,
indicar lo que mejora la realidad en lo ambiental al aplicar
el plan propuesto, en comparación con lo actual.

• Diagnóstico Comunal y Diagnóstico Urbano:
Valoración de los recursos y riesgos identificados en la
etapa anterior, aplicando indicadores sectoriales que sean
susceptibles de ser territorializados, los que entonces se
catalogan como efectos ambientales, territoriales y/o como
conflictos del uso del suelo; se zonifican como tales, y
llevan a configurar una forma de la capacidad de acogida
del área de estudio (comunal y urbana). Se les incorpora
a las imágenes-objetivo preliminares de nivel comunal
y urbano y consigna mediante expresión gráfica y en
diagnóstico, en el texto.

• Proyecto: En esta última etapa de la elaboración
del plan regulador comunal, en lo ambiental, lo que
corresponde hacer es preparar la versión revisada y final
del Informe de Evaluación Ambiental, actuando en base a
su versión preliminar, confeccionada en la etapa anterior.

La valoración se efectúa recurriendo a los mismos
valores y criterios indicadas para realizar su identificación.
• Propuestas y Acuerdos: Validación ciudadana de las
imágenes-objetivo del área rural y del área urbana de la
comuna, que incluye la identificación previa de objetivos
ambientales específicos, que entonces son integrados
y quedan presentes en cada uno de estos niveles de
agregación territorial. La validación ambiental de este tipo
de objetivos se consigna además en el texto y en lo que sea
procedente, es dable que en éste se agregue indicaciones
explícitas para incorporarlas en la zonificación del plan
regulador. Es decir, en su ordenanza y/o en su plano de
zonificación.
• Anteproyecto: En esta etapa, en lo ambiental, se
elabora la versión preliminar del Informe de Evaluación
Ambiental, donde además de resumir los antecedentes
contextuales pertinentes, se presenta lo obrado en esta
materia. En lo principal, en el área urbana, recurriendo a
la anteriormente nombrada matriz de chequeo, en la que
se relaciona la zonificación propuesta con los problemas
ambientales presentes en el área, indicando, para cada
zona, las medidas específicas que contempla el plan, por
intermedio de su ordenanza.
Este Informe de Evaluación Ambiental requiere ser
focalizado hacia la comprobación que el plan regulador en
estudio, al haber manejado la variable ambiental en forma
propia desde los inicios de su elaboración, efectivamente

Esta secuencia de pasos metodológicos seguidos por
la variable ambiental, en los hechos, corresponde a una
forma de evaluación ambiental estratégica, la cual, según
la Comisión Europea del Ambiente (2018), consiste en
el proceso sistemático que permite evaluar las consecuencias
ambientales de iniciativas o propuestas de políticas, planes o
programas, cuyos resultados apoyen la toma de decisiones.
De acuerdo con esta misma fuente, la evaluación
ambiental estratégica contempla que, al ser aplicada a
planes o programas regionales de desarrollo, ella se divida
en seis grandes etapas. Comparando los contenidos que
les adscribe de cada una de ellas con los que contempla la
metodología descrita, se obtiene lo siguiente (ver la tabla
en la página a continuación):

�42 – RedUrban / Planteamientos y prácticas para la evaluación ambiental de planes reguladores comunales: región del Bio Bio

SEIS ETAPAS DE LA EAE

METODOLOGIA EN LOS PRC’s

1) Evaluación de la Situación Ambiental: Desarrollo
de los estudios destinados a identificar y a presentar la Esta materia se aborda en la I Etapa del Estudio, al
información del estado en que se hayan el medio ambiente identificar y caracterizar la línea de base físico-ambiental
y los recursos naturales de la región, y sus relaciones entre del territorio (Recurso y riesgos, naturales y antrópicos).
ellos y con los principales sectores productivos
2) Evaluación Ambiental Preliminar: Identificación de
los objetivos ambientales y de desarrollo sustentable, metas
y prioridades de nivel nacional y regional que deberían
lograr los planes y programas de desarrollo.

Esta materia se aborda en la II Etapa del Estudio.
Corresponde a los criterios que se utilizan para la
identificación de los efectos ambientales territoriales y/o
conflictos de uso de suelo.

Esta materia se aborda en la III Etapa del Estudio.
3) Borrador de la Propuesta de Plan: Incorporación de Corresponde a la validación de las imágenes-objetivo
objetivos y prioridades ambientales en el borrador de la de nivel comunal y urbano de la comuna, a las que han
propuesta.
sido debidamente integradas las prioridades y objetivos
ambientales. (Primera antesala del plan regulador)
4) Evaluación Ambiental del Borrador Propuesto:
Revisión del borrador de la propuesta en estudio, en
términos de que se encuentre conforme a la legislación
y con las políticas ambientales nacionales y regionales
vigentes, y para verificar hasta que punto las estrategias
establecidas en el documento contribuirían al desarrollo
sustentable de la región.

Esta materia se aborda en la IV Etapa del Estudio,
refiriéndola al área rural de la comuna de modo indicativo,
y al área urbana, en forma normativa. Corresponde a la
segunda antesala técnica de la propuesta del plan, y apunta
a comprobar el grado de integración de las prioridades y
objetivos ambientales a la zonificación y a las condiciones
de urbanización y construcción con que contará el nuevo
plan regulador.

5) Indicadores Ambientales: Identificación de los
indicadores ambientales y de sustentabilidad que
apuntan a facilitar la cuantificación y simplificación de la
información externa en la que incide el plan, de tal forma
que se promueva la comprensión de la interacción entre
medio ambiente y los aspectos sectoriales claves para el
público y la toma de decisiones.

Esta materia se detalla inicialmente en la Memoria
Explicativa del plan en general y en su Informe de Impacto
Ambiental en particular, en su IV Etapa. En su expresión
normativa, terminada y explícita para el área urbana,
aparece en la Ordenanza Local. La misma información,
pero para el área rural y con carácter indicativo, se debe
encontrar en la Memoria Explicativa.

6) Integración de Resultados de la Evaluación Ambiental
a la Propuesta de Plan o Programa: Incorporación de los
resultados de la evaluación ambiental así construida en
la expresión final del plan. Implica desarrollar la versión
final del plan o programa, considerando los resultados de
la evaluación

En nuestro caso, estos resultados van formando parte
sucesiva de los informes aprobados de las primeras cuatro
etapas del estudio, pero en definitiva e importante, se
cuenta con que esta integración debe ser recogida en cada
uno de los documentos que conforman el plan regulador
comunal, que se consolidan en su V Etapa: Memoria
Explicativa, Estudio de Factibilidad, Ordenanza, y Plano
de Zonificación.

�Pablo Gil Arce / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 43

CONCLUSIONES
Acorde a todo lo anterior, corresponde reiterar que el enfoque
metodológico adoptado para confeccionar los planes reguladores
comunales del Programa de Apoyo a Municipalidades de
la Región del Bio Bio, conlleva la aplicación de una forma
concreta de evaluación ambiental estratégica, la cual, a
partir de su primera etapa, va asegurando que la variable
ambiental sea debidamente considerada, de modo que al
final de este proceso, efectivamente se obtenga un producto
que contribuya a optimizar la ocupación y el uso del suelo,
procurando el desarrollo sustentable.
En coincidencia con una finalidad como esta, la forma
de evaluación ambiental estratégica que se necesita poner en
práctica, tiene que cumplir tres grandes objetivos prácticos:
Internalizar las metas y prioridades de enunciados,
políticas, programas y planes o proyectos nacionales y
regionales concernientes al medio ambiente y el desarrollo
sustentable; proporcionar medidas territoriales específicas,
dígase condiciones de ocupación y uso del suelo que
efectivamente acojan y expresen este tipo de valores, y
asegurar que en materias ambientales, la aplicación del
nuevo plan regulador redundará en una realidad ambiental
más ventajosa que la situación actual. En este sentido,
el Informe de Evaluación Ambiental que necesita ser
preparado para ingresar la SEIA, requiere dar cuenta de la
forma como se ha integrado la variable ambiental al proceso
de elaboración del plan; detallar las medidas, normas,
directrices o recomendaciones ambientales que contempla
el plan en cada uno de sus documentos constitutivos, y
establecer que la normativa de ocupación y uso del suelo
propuesta (zonificación propuesta) conduce a una mejor
situación de control y manejo de la variable ambiental que
en la situación actual. 111

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Marco Nº 19.300 sobre Bases Generales del Medio
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�44 – RedUrban / ARTÍCULO

MÉTRICAS ESPACIALES DE FORMA URBANA: MIDIENDO CIUDADES
MEXICANAS
SPATIAL METRICS OF URBAN FORM: MEASURING MEXICAN CITIES
Ana Cristina García-Luna Romero 1
Eduardo Sousa-González 2
Recibido: julio 2020
Aceptado: octubre 2020

Resumen
Las ciudades se han convertido en la base de la economía,
política y social de los países latinoamericanos, como es
el caso específico de México. Lo anterior, a partir de una
morfología que no deja una oportunidad para que el diseño
de espacios sea sustentable, en el sentido ecológico y de lo
que se deja como fundamento a siguientes generaciones.
Es por ello que se estudia desde lo político, demográfico,
geográfico, económico y sociológico, ya que, si no se cubre
con dichas bases, lo que se busque para el futuro de las
ciudades no va a ser algo holístico e integral.
Si se observa desde un punto de vista histórico, la
creación de las ciudades viene también con el surgimiento
de las zonas metropolitanas junto con la modernización.
Estas afectan la manera en la que se forman las ciudades,
y con ello, la manera en la que afectan todos los ámbitos
mencionados antes, especialmente la calidad de vida urbana
de sus habitantes. Esto afecta la relación que los ciudadanos
llevan con las demás personas, el lugar donde hay más oferta
de trabajo, las comunidades que se crean dentro de una
misma sociedad y la interacción que hay entre ellas.
Es, sobre todo, pertinente concentrarse en cómo las zonas
metropolitanas afectan la sustentabilidad de las ciudades,
pues no solamente se vuelven parte física de la ciudad, sino
también política, monetaria y social, además de que alojan
a más de la mitad de la población. El urbanismo, entonces,
debe de considerar la metrópoli como base, con el fin de
encontrar ese diseño holístico que el mundo globalizado
está buscando.

1

2

Abstract
Cities have become the basis of the economy, politics and
society of Latin American countries, as is the specific case
of Mexico. The above, based on a morphology that does
not leave an opportunity for the design of these spaces to
be sustainable, in the ecological sense and from what is left
as a foundation for subsequent generations. It is for these
reasons that it is studied from the political, demographic,
geographical, economic and sociological aspects, since, if it
is not covered with these bases, what is sought for the future
of cities will not be something holistic and comprehensive.
Furthermore, if viewed from a historical perspective,
the creation of cities also comes with the emergence of
metropolitan areas along with modernization. These affect
the way in which cities are formed, and with it, the way in
which they affect all the areas mentioned above, especially
the quality of urban life of its inhabitants. This affects
the relationship that citizens have with other people, the
place where there is more job offer, the communities that
are created within the same society and the interaction
between them.
It is, above all, pertinent to focus on how metropolitan
areas affect the sustainability of cities, since they not only
become a physical part of the city, but also a political,
monetary and social part, in addition to housing more
than half of the population.
Therefore, urban planning must consider the metropolis
as a base, in order to find that holistic design that the
globalized world is urgently looking for.

Doctorado en Filosofía con Orientación en Arquitectura y Asuntos Urbanos, por la Universidad Autónoma de Nuevo León; profesora-investigadora adscrita a la
Universidad de Monterrey. Ha dictado conferencias en distintas universidades de México y Centroamérica. De 2010 a la fecha ha sido socia y subdirectora del consorcio
Green Consulting donde actualmente laboran arquitectos y especialistas en diversas sedes de Latinoamérica; email: anacristina.garcialuna@gmail.com
Doctor en Filosofía con Orientación en Arquitectura Asuntos Urbanos, por la Universidad Autónoma de Nuevo León; profesor-investigador adscrito a la Facultad de
Arquitectura UANL. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT) nivel II; es profesor de los programas de: Doctorado en Filosofía con orientación
en Arquitectura y Asuntos Urbanos y Maestría en Planificación Urbano-regional. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias AMC desde el 2009; email: eduardo.
sousagn@uanl.edu.mx; https://www.researchgate.net/profile/Eduardo_Sousa-Gonzalez/publications.

�Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 45

Por consiguiente, en cuestión de la metodología que
se utiliza para analizar estas zonas metropolitanas a nivel
nacional, no existe un índice con el cual se puedan armonizar
las variables que determinan lo que es una zona metropolitana
sin que existan sesgos para quienes intentan hablar en
términos más grandes acerca de estas unidades espaciales.
Es por eso que se consideran las zonas metropolitanas en
México para analizar geoespacialmente, con el fin de tener
una perspectiva integral con el cual proponer un modelo
metodológico desde una métrica urbana preestablecida. A
esto se le llama índice compuesto de métrica urbana.
Palabras claves
ciudades mexicanas, indicadores urbanos, métrica urbana

Consequently, in terms of the methodology used to
analyze these metropolitan areas at the national level, there
is no index with which the variables that allow determining
what a metropolitan area is can be harmonized without
biases for those who try to speak in larger terms about these
spatial units. That is why metropolitan areas in Mexico
are considered to analyze geospatially, in order to have an
integral perspective with which to propose a methodological
model from a pre-established urban metric. This is called an
urban metric composite index.
Keywords
Mexican cities, urban indicators, urban metrics

�46 – RedUrban / Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas

INTRODUCCIÓN
En términos generales, el fenómeno metropolitano
conjuga cuatro elementos: primero, un componente de
tipo demográfico que se expresa en un gran volumen de
población y de movimientos intrametropolitanos de tipo
centro-periferia; segundo, el mercado de trabajo expresado
por el perfil económico y del empleo así como su ubicación
sectorial en el territorio; tercero, la conformación espacial
determinada por la expansión urbana; por último, la
delimitación político-administrativa en función de los
gobiernos locales que se involucran. (Sobrino, 2003b).
Esto planteado por Sobrino (opus cit.), ahora es
posible complementarlo, ya que en estudios recientes
(Sousa-González: 2020) se ha logrado determinar cuatro
ejes dimensionales, que permiten abordar el asunto de
la metrópoli en México, en el ámbito del concepto de la
contemporaneidad líquida que nos corresponde vivir3:
i. “El primer eje dimensional se refiere a la legitimación
del poder, donde se incorpora a la metrópoli en la esfera de
la acción política, involucrando a las directrices normativas
formuladas por el Estado para la observancia en el: i.
Espacio público y; ii. El espacio privado. Esto se refiere
justamente a lo publicus y lo privatus; siendo en el primero
donde se produce la “acción comunicativa” (Habermas,
J.: 1996:498), concepto esbozado por Jürgen Habermas
que corresponde, según Arendt, H. (2002:21-22), a la
condición humana de la pluralidad.
ii. El segundo eje dimensional, que permite el abordaje
de la ciudad metropolitana, esta direccionada a lo físicoterritorial y a la sustentabilidad; ambas articuladas en la
evolución territorial transformacional que está ligada al
proceso de urbanización; involucrando a: i. Los procesos
de expansividad periférica que comprende, entre otros,
la forma o métrica particular en que se da la evolución
expansiva en la metrópoli, el cuidado del medio ambiente
y la diferenciación en la habilitación de los usos del
suelo; ii. El conjunto de problemas que emanan de la
hiperurbanización incontrolada que se da en la mayoría de
las zonas metropolitana del sur global.
iii. El tercer eje dimensional, vinculado al discernimiento
y la dilucidación del concepto de conurbación
metropolitana, está sobrepuesto en la manifestación de la

3

Contemporaneidad líquida, hace referencia a las características cambiantes
de la actualidad: urbanizada y mundializada; considerando a la liquidez
como una metáfora, donde el tiempo líquido y transitorio y las figuras del
exceso augeianos de: tiempo, espacio y ego (Augé, M.: 2005); indican
el cambio de una modernidad solidada-estable a otra cambiante, que no
alcanza a solidificarse (ver Sousa-González: 2011).

mundialización galopante actual, que ha desempeñado un
factor determinante en la conformación de estos espacios
sui generis; esto, por su amplia influencia mundial,
vinculada a los fenómenos ligados a la informacionalización
y la difusión urbana generalizada (Borja, J.: 2002:12), los
cuales han permitido la interconexión de otros núcleos
urbanos de la esfera mundial.
iiii. El cuarto eje dimensional, referido a la metrópolis,
está enlazado al modo de producción de mercancías, aunque
pudiera estar solamente direccionado al sector secundario
(industria) y terciario (servicios); aquí se reconoce también
que el suelo metropolitano ha sido cosificado y tratado como
una mercancía, conservando una naturaleza trial: i. Como
valor de cambio en su forma natural; ii. Su valor de cambio
en dinero; iii. Como valor de uso”. (Sousa-González 2020).
Figura 1. Ejes dimensionales para el análisis metropolitano en la
contemporaneidad

Fuente: Datos generados en esta investigación

En este orden de ideas, en México fue hasta el año 2000
que se realizaron los primeros ejercicios de delimitación
territorial, permitiendo acotar la primera definición de las
zonas metropolitanas. Hasta el año 2010 el país identificaba
59 zonas metropolitanas con una población ascendiente a
los 63.8 millones de personas, lo que representaba el 56.8
por ciento de la población nacional. (INEGI.2010).
Sin embargo, el fenómeno metropolitano en nuestro país
tiene, ya, más de 70 años y su reconocimiento, así como la
generación de programas urbanos con referencia al ámbito
metropolitano, para promover la planeación territorial y la
prestación de obras y servicios públicos, es aún insuficiente

�Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 47

en relación con los requerimientos y necesidades de la
población que vive en las zonas metropolitanas.
Derivado de esta realidad, son las zonas metropolitanas
una prioridad en la definición tanto de políticas públicas
como de las acciones de los gobiernos federal, estatal
y municipal, no solo por la persistencia de rezagos en
materia de equipamientos, infraestructura y servicios
urbanos básicos, sino por las oportunidades que en ellas
se presentan de empleo e ingreso para la población que las
habita o para la que migra del campo o de otras ciudades.
En ese sentido, el desarrollo de investigaciones desde/
para un enfoque en las zonas metropolitanas contribuye a
establecer un marco de referencia común que tiene como
objetivo fortalecer, mejorar así como estimular el nivel de
la calidad de vida urbana de sus habitantes, a partir de las
acciones de los tres órdenes de gobierno para la planeación
y gestión del desarrollo metropolitano, congruente a una
realidad afín a las formas y los estilos de vida urbana del ser
urbano que le habita.
Asimismo, busca contar con una base conceptual
y metodológica que dé cuenta en forma exhaustiva y
sistemática de la relación de factores relativos al estudio
de la forma urbana y el carácter público de la ciudad
(metrópolis) con el nivel de calidad de vida urbana a partir
de la configuración territorial de las zonas metropolitanas
Finalmente, se propone una definición que permite
delimitar el abordaje de esta investigación para la generación
de información tanto estadística como teórica-conceptual,
así como de estudios y proyectos de investigación relevantes
a diferentes ámbitos del desarrollo.
De lo anterior, resaltar que esta investigación propone
el desarrollo de un Modelo compuesto a partir de la
congruencia existente entre las variables intervinientes
vinculadas en calidad de vida urbana y aquellas otras
variables encadenadas a la morfología urbana; por otro lado,
el alcance de esta investigación se delimita para las zonas
metropolitanas en México de acuerdo a la información
oficial del año 2010; permitiendo visibilizar la oportunidad
de líneas de investigación futuras tanto, por ejemplo, para
delimitar cada una de las áreas metropolitanas así como de
la aplicación del Modelo Metodológico, generado a partir de
esta investigación, en cada una de dichas áreas.
Desde esta perspectiva, la utilidad que permite la
delimitación de las zonas metropolitanas consiste en contar
con unidades territoriales que faciliten una apreciación
correcta de las dimensiones y características del proceso
de metropolización. Así, la viabilidad de las zonas
metropolitanas depende, entre otras cosas, de las estrategias
y acciones que se pongan en marcha para aprovechar las
oportunidades de generación de riqueza y de empleo; de la

inserción de las economías nacionales a los flujos globales
de capital e información; del aprovechamiento de las
economías de aglomeración; y de la oferta de servicios de
educación y salud.
Por consiguiente, el ejercicio de esta investigación a
partir de la delimitación de las zonas metropolitanas de
México, desde el enfoque teórico-conceptual sugerido,
servirá también para la aplicación de programas e
instrumentos de ordenamiento territorial y de desarrollo
urbano, así como para distintos programas sectoriales.
Para esto, es necesario resaltar que, en México, las zonas
metropolitanas constituyen una de las diversas modalidades
que asume el desarrollo urbano, lo cual no agota el
hecho de que existan otras ciudades, que aunque no sean
metropolitanas, tienen importancia por sus funciones de
centralidad y jerarquía en el conjunto urbano nacional. Esto
se abordará a más detalle a partir del estudio del proceso
metodológico de autores e instituciones relevantes.
Desde esta perspectiva, se subraya la importancia de las
grandes urbes a partir de la revisión de datos de Naciones
Unidas, que demuestran la tendencia a la concentración
de la población. De acuerdo con este organismo, en 1950
a nivel mundial había 75 ciudades con más de un millón
de habitantes, lo cual concentraba una población de
177 millones de habitantes, cifra que para el año 2010
incrementó a 442 ciudades donde viven 1 330 millones
de personas. Es decir, mientras que la población mundial
multiplicó su tamaño 2.7 veces entre el año 1950 y 2010,
los habitantes en ciudades mayores a un millón lo hicieron
7.5 veces. (INEGI.2010:12)
Así, para delimitar las zonas metropolitanas de México
se abordan algunos de los trabajos metodológicos para
la delimitación metropolitana realizados en otros países
y con los cuales se coincide desde esta investigación en
la postura ideológica y metodológica; como resultado,
delimitar la definición del concepto de zona metropolitana
así como los criterios operativos en los que se sustenta
dicha delimitación, además, comprender el procedimiento
metodológico seguido por el Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI) (INEGI.2010) para
identificar cada una de las zonas metropolitanas, lo cual
permitirá capitalizar el abordaje metodológico.
MARCO REFERENCIAL
Si bien son las zonas urbanas el principal escenario de diversos
cambios económicos, demográficos, sociales y ambientales;
a escala global, será en las próximas décadas cuando sucederá
la mayor etapa de urbanización del planeta para alcanzar
un crecimiento económico sostenido, una reducción

�48 – RedUrban / Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas

significativa de la pobreza, la estabilización de la población
del mundo y la sustentabilidad del medioambiente.
Esta situación se vuelve crítica ante desafíos globales de
mayor envergadura como lo son el desarrollo sustentable y
el cambio climático. Sin embargo, no existe un consenso
acerca de cuáles son las mejores formas urbanas para
enfrentar dicho crecimiento.
Por otro lado, la Organización de las Naciones Unidas
reporta en su portal electrónico que el 25 de septiembre del
2015 la Asamblea General acordó una agenda para el año 2030
con 17 objetivos (Objetivos de Desarrollo Sostenible: ODS)
y 169 metas para construir una sociedad justa y próspera para
todos, sin pobreza ni hambre y sin comprometer los recursos
de las generaciones futuras. (ONU.2015)
Así, en el objetivo 11 de esta Agenda se aborda lo relativo
a la creación de Ciudades y Comunidades Sostenibles.
Este objetivo es particularmente relevante para aquellos
países que tienen ciudades en proceso de expansión de su
mancha urbana, de manera continua o fragmentada.
A partir de lo anterior, en esta investigación, se
reconoce que la expansión urbana no es sustentable,
además, incrementa los costos sociales (Gordon and
Richardson 2000, Kahn 2001, Staley 1999, Steiner 1994).
Entre los efectos adversos de la expansión urbana destacan
la contaminación del aire, la contaminación por ruido,
la generación e incremento en la isla térmica urbana, así
como, el incremento en los tiempos de desplazamiento y
el debilitamiento de lazos sociales (Burchell 1997, Downs
1999, Ewing et al. n. d., Goldsmith 1999, Squires 2002,
Putnam, 2000, ONU, 2016).
A causa de lo anterior, un año más tarde, el programa
Hábitat retomó el Objetivo 11 de la Agenda 2030 en su
Nueva Agenda Urbana para establecer acuerdos que logren
garantizar ambientes urbanos:
i. Inclusivos;
ii. Seguros;
iii. Resilientes; y
iiii. Sostenibles (ONU, 2016, p.30).
La Nueva Agenda Urbana propone que todos los
países participantes, cada cuatro años, presenten un
informe que contenga los progresos obtenidos en materia
de urbanización y asentamientos humanos sostenibles
(ONU, 2016, especialmente el punto 167).
De esta forma, se logra comprender que la medición
de la expansión urbana es un enfoque necesario para
monitorear el progreso de las metas y objetivos tanto en
la Agenda 2030 del año 2015 como en la Nueva Agenda
Urbana subsecuente (2016).

Desde esta perspectiva, en las últimas décadas, la
investigación urbana en países desarrollados ha fomentado la
construcción de nuevo conocimiento que permita un mayor
entendimiento de la relación entre la forma urbana de una
ciudad y su implicación desde un enfoque de sustentabilidad.
Sin embargo, no se ha logrado llegar a un acuerdo sobre
la esencia en la relación entre la sustentabilidad de las
ciudades y los elementos característicos de la forma urbana,
como el tamaño, la densidad, la configuración espacial, los
usos del suelo, entre otros (Hildebrand, 1999; Jabareen,
2006; Williams, Jenks y Burton, 2000); lo cual, aunque es
de interés teórico-conceptual, por lo pronto no representa
uno de los alcances asociados a esta investigación.
Desde esta óptica planteada, Carlos Anzaldo expone
en Expansión urbana y sustentabilidad de las ciudades
(2009:42) una amplia revisión a nivel mundial de la
diversidad de asuntos relevantes para el desarrollo urbano
sustentable. Así mismo, retoma la definición de forma
urbana sustentable, logrando sintetizar seis elementos de ésta
que son clave para influenciar el comportamiento humano
en las ciudades y que refieren tanto a características físicas
del espacio urbano como a aspectos intangibles: la escala,
la accesibilidad, la conectividad, la densidad, la diversidad
y la nodalidad.
En seguimiento al abordaje teórico de esta investigación,
se delimita el concepto de desarrollo sustentable, considerando
la adoptada en el informe de la Comisión Mundial sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo (WCED), también
conocido como Informe Brundtland, el cual sostiene que:
“…el desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las
necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las
generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.
(WCED.1987:43).
A partir de dicho informe, más allá de la derivación
del concepto recién mencionado, se definen objetivos
críticos para políticas sobre medio ambiente y el desarrollo
sustentable, por mencionar algunas: revitalizar el
crecimiento; cambiar la calidad del crecimiento; satisfacer
las necesidades esenciales de trabajo, alimentos, energía,
agua y saneamiento; asegurar un nivel de población
sostenible; conservar y acrecentar la base de recursos;
reorientar la tecnología y gestionar el riesgo, y vincular el
medioambiente y la economía en la toma de decisiones.
(Anzaldo.2009:42)
Por consiguiente, este enfoque demuestra un
pensamiento crítico sobre el desarrollo sustentable al
considerar preocupación en relación a la satisfacción de las
necesidades presentes y futuras, relativas al medioambiente,

�Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 49

e incorporar la participación social como parte fundamental
del proceso de desarrollo. (Lélé.1991:607-621)
Así mismo, existen cuatro dimensiones primarias del
desarrollo sustentable, de acuerdo con Holden, Linnerud
y Banister, derivadas del Informe Brundtland que dan
sentido y especificidad a este enfoque:
i. La salvaguarda de la sustentabilidad ecológica a largo
plazo;
ii. La satisfacción de las necesidades humanas básicas;
iii. La promoción de las equidades intra; y
iiii. Lo intergeneracional. (2014:130-139).
Este argumento cuestiona la validez del reconocido
modelo del triple balance (triple bottom line), el cual se
centra en el equilibrio de asuntos ambientales, sociales y
económicos.
Figura 2. Las cuatro dimensiones primarias del desarrollo sustentable
.• • • ···············································
Cuatro dimensiones primarias del desarrollo •••
••
su lenta ble
\

Por lo tanto, los indicadores promovidos a ser alcanzados
para el año 2030 desde una dimensión sustentable son, ver
la figura 3:
Primero, la huella ecológica per cápita al año como
medida de sustentabilidad ecológica a largo plazo, fijando
en 2.3 hectáreas globales por habitante;
Segundo, el índice de desarrollo humano como medida
de satisfacción de necesidades humanas básicas, con un
valor mínimo de 0.630, (escala de cero a uno);
Tercero, el coeficiente de Gini como medida inversa
a la equidad intergeneracional, cuyo valor máximo se
estableció en 40 (escala de cero a cien);
Cuarto, la proporción de energía renovable respecto a la
producción total de energía primaria, como indicador de
equidad, al menos de 27% para 2030.
Figura 3. Indicadores para el año 2030 desde una dimensión sustentable

Fuente: Datos generados en esta investigación a partir de Informe Brundtland

Sin embargo, no existe una jerarquía de valores entre
las dimensiones primarias del desarrollo sustentable, por
lo tanto, el desarrollo solo es sustentable cuando toma
en consideración de manera conjunta la sustentabilidad
ecológica a largo plazo, las necesidades humanas básicas
y la equidad intra e intergeneracional, lo cual representa
una visión limitada, de acuerdo con la postura de esta
investigación.
De esta manera, se define como concepto derivado
de esta investigación: expansión urbana equilibrada que
aborda una visión de ciudad que ofrece crecimiento urbano
equilibrado y garantiza el bienestar económico, social y
físico con el objetivo clave en el empleo, vivienda asequible
que considere infraestructura e instalaciones y promoción
de la identidad, logrando satisfacer las necesidades del ser
urbano actual sin comprometer al del futuro.

Fuente: Datos generados en esta investigación

Lo anterior aporta a complementar el panorama en
el cual se desarrolla esta investigación; sin embargo, no
considera dentro de sus alcances la medición o evaluación
de los indicadores mencionados con anterioridad.
Así, se sostiene que la sustentabilidad debe abordarse
globalmente, pues si bien las mediciones se realizan a nivel
nacional, no debe de perderse de vista que lo que se está́
evaluando es la contribución de cada país ante a retos y
límites de carácter mundial.
Por consiguiente, las ciudades tienen un papel central
ya que aunque ocupan menos del 2.7% de la superficie
continental del planeta, consumen alrededor de 75%
de la energía global y producen cerca de 80% de las

�50 – RedUrban / Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas

emisiones globales de efecto invernadero. (Hassan y
Lee.2015:199-212)
En este sentido, el Informe del Estado de la Población
Mundial (2007) sostiene que
“La huella urbana se extiende mucho más allá de los límites
de la ciudad, pues las zonas urbanas incluyen cada vez más
sobre entornos medioambientales más amplios y contribuyen
de manera creciente al cambio climático, al mismo tiempo
que padecen sus consecuencias, lo que hace imperativo revisar
sus vínculos con el desarrollo sustentable y los cambios globales
en el ambiente. (UNFPA.2007)
METODOLOGÍA
Se toma en consideración el abordaje metodológico
deductivo de esta investigación, la delimitación las zonas
metropolitanas realizadas con base en los resultados
definitivos del Censo de Población y Vivienda 2010.
(INEGI.2010)
De esta forma, se realiza una revisión exhaustiva de la
metodología aplicada por el INEGI para la identificación
del número de zonas metropolitanas, municipios y
delegaciones que comprenden a México según se representa
en el mapa 1.
Mapa 1. México divisón estatal

Fuente: Datos generados en esta investigación a partir de ArcMap

Desde esta perspectiva, y con base en la información
estadística y geográfica del Censo de Población y Vivienda 2010
(INEGI.2010), se desarrolla el ejercicio del estudio de la métrica
urbana para las zonas metropolitanas de México en dos fases
que se pueden apreciar en la figura 4 a partir del reconocimiento
que para métricua urbana existen dos categorías de factores que
definen las formas de las zonas metropolitanas y apartir de
donde se construye el índice compuesto de métrica urbana.

Figura 4. Fases para métricas aplicadas a zonas metropolitanas
Anál isis
1

Tamaño

Cobertura

Compacidad
Contigüidad

Densidad

Fuente: Datos analizados en esta investigación a partir de bases de datos
y autores consultados

La primera fase consiste en la revisión y análisis de
literatura y otros estudios relacionados con la delimitación
de zonas metropolitanas como INEGI (2010), BID,
ONU HABITAT, CONAPO, González y Larralde
(2019), Duque (2019), Schwarz (2010), Huang et al
(2007), Treviño e Ivani Vassoler-Froelich (2020), entre
otros; posteriormente. Dichos datos se consideran
elementos directos, tal como se puede apreciar en la figura
4 relacionados con tamaño, cobertura y densidad.
La segunda fase relacionada a capitalizar a partir de esta
investigación datos existentes, pero con potencial de nuevas
líneas de análisis y cuyo resultado: modelo metodológico será
propio de esta investigación; dicho modelo se presentará
su desarrollo en los siguientes apartados para una mayor
comprensión. Dichos datos se consideran elementos
posteriores o de análisis, estos nacen de la combinación de
los directos con otro tipo de información (uso de suelo,
población, entre otros) y permiten abordar patrones de
policentralidad, compacidad, contiguüidad, entre otros,
como se puede apreciar en la figura 4; así mismo, en la
figura 5 (ver en página siguiente) se comprende el diagrama
metodológico del proceso.
Por consiguiente, se toma como punto de partida las 56
zonas metropolitanas definidas a partir de los resultados
del Censo de Población y Vivienda 2010 y a partir de lo
cual se identificaron las conurbaciones y ciudades mayores
a 50 mil habitantes, que conformarían las ciudades
centrales que dan origen a las zonas metropolitanas. En las
tablas 1a y 1b (ver en páginas 52 y 53, respectivamente)
se puede revisar las zonas metropolitanas a estudiar y sus
entidades federativas correspondientes (se resaltan aquellas
que fueron eliminadas por inconsistencia); sin embargo, el
alcance de esta investigación abordará el análisis espacial
en nivel metropolitano, no a sus partes.

�Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 51

Figura 5. Diagrama metodológico del proceso de investigación ICMU

• Desarrollo de ICFU

• Consolidación de bases de datos
o

Armonización de
observaciones

53 Zonas
Metropolitanas

Variables de entrada
grupo FUl

Variables de entrada
grupo FU2

o

Análisis de
correlaciones

Ajuste de variables para
construcción del ICFU

valores p
menores a O.SO

Análisis
factorial

Nuevo conjunto de
variables y
componentes de
métrica urbana

• Construcción de ICFU
o

o Análisis
Nuevo conjunto de
variables y
componentes de
métrica urbana

Análisis de
correlaciones
Análisis factorial

16 variables
(comunalidades)

o Calculo de Índice con 4

Matriz de transformación de

factores obtenidos

componentes y rotación

Índice compuesto de
forma urbana (beta).

4 Componentes
del ICFU

• Construcción de ICFU
o Análisis

Índice
compuesto de

Regresion Y Residuos

forma urbana

Desviación estandar

o ANOVA

Extracción del
concepto de
tamaño

o Análisis de signifi cancia

(beta).
Fuente: Elaboración propia García-Luna, A. 2020

]

Índ ice compuesto
de forma urbana

�52 – RedUrban / Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas

Tabla 1a. Clasificación y número de municipios de las zonas metropolitanas de México, 2010

17

Zona
metropolitana
Acapulco

Entidad (es)
federativa(s)
Guerrero
Veracruz de
Ignacio de la Llave

Superficie
Km2
3 538.5

DMU (hab,
ha)
98

54

Acayucan

830

53.1

54

Aguas calientes

Aguascalientes

1 822.3

104.9

1

12

Cancún
Celaya
Chhuahua

3 053.6
1 170.2
18093.7

103.2
86.1
65.9

37
57
12

52

Coatzacoalcos

Quintana Roo
Guanajuato
Chihuahua
Veracruz de
Ignacio de la Llave

496.9

80.2

52

8

Colima-Villa de
Álva rez

Colima

2 287.6

68.2

8

53

Córdoba

460.4

77.6

53

29
28
21
40
11

Cuautla
Cuernavaca
G uadalajara
Guaymas
Juá rez

979.6
1 189.9
2 727 .5
8 543.9
3 547.5

51.1
70.7
124.4
52.3
67.9

29
28
21
40
11

4

La Laguna

5 078.9

77.1

4

27

La PiedadPénjarno

1 845.8

67.8

27

1,760.1
4 633.3
1 528.9
15 654.1

125.9
69.9
58
59.3

14
44
55
3

2 930.3

52.6

51

5 052.0

53.7

6

6 794.0

109.1

31

1 771 .2

92.5

25

276.1

69.9

16

1 224.0
602.7
1 077.5

70.9
64.3
77.3

45
23

619.9

68.1

50

1 196.5

76.3

18

1 382.4

56.2

7

2 789.0

63.4

49

2 392.4

76.6

34

1 452.2
2 053.4

84
98.1

22
36

4 730.6

70.6

43

Núm.

37
57

55
3

León
Matamoros
Mérida
Mexicalí

51

Minatitlán

14

44

31

Monc lovaFrontera
Monterrey

25

Morelia

6

16
45
32
23
50
18
7
49

34
22
36
43

MoroleónUriangato
Nuevo Laredo
Oaxaca
Ocotlán

Veracruz de
Ignacio de la Llave
Morelos
Morelos
Jalisco
Sonora
Chihuahua
Coahuila de
Zaragoza-Durango
GuanajuatoMichoacán de
Ocampo
Guanajuato
Tamaulipas
Yucatán
Baja California
Veracruz de
Ignacio de la Llave
Coahuila de
Zaragoza
Nuevo León
Michoacán de
Ocampo
Guanajuato

Tamaulipas
Oaxaca
Jalisco
Veracruz de
Orizaba
Ignacio de la Llave
Hidalgo
Pachuca
Coahuila de
Piedras Negras
Zaragoza
Veracruz de
Poza Rica
Ignacio de la Llave
PueblaPuebla-Tlaxcala
T laxcala
J alisco-Nayarit
Puerto Vallarta
Querétaro
Querétaro
Reynosa-Rio
Tamaulipas
Bravo

Fuente: Elaboración propia García-Luna, A.2020; a partir de recursos de INEGI 2010

Núm.
17

32

�Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 53

Tabla 1b. Clasificación y número de municipios de las zonas metropolitanas de México, 2010
Superficie
Km2

DMU {hab,
ha)

Núm.

3 582.4

29 .2

39,

Coahuila de
Zaragoza

14 009.3

81.3

5

San Francisco
del Rincón

Guanajuato

716. 1

64.7

15

San Luis
Potosí-Soledad
Graciano
Sánchez

de

1 787.7

105.9

38

5 28 1.7

80.5

42

1 347.7
647
1 537.8
2 139.0
240.9
303.4
4422.7

64.9
73.2
52. 1
87.7
50.3
56.4
85

9
35
33

Tlaxcal a

708. 1

34.7

46

México
Hidalgo
Hidalgo

2 203.2
591.4
673. 1

64.8
30.1
63.5

24
20
19

Chiapas

1 517.5

82.3

10

7 866.1

160. 1

13

1 641.6

104.6

47

2 253.1

85.2

41

867

96.7

48

Zacatecas

1 439.5

88. 1

56

Michoacán de
Ocampo

453 .7

95.7

26

Núm.

Zona
metropolitana

39

Rioverde Ciudad F ernánd

5

Saltillo

15

38

42

Tampico

9
35
33
30
59
58
2

Tecomán
Tehuacán
Tehuantepec
Tepic
Teziutlán
Tianguis te neo
Tijuana
TlaxcalaA pizaco
Toluca
Tu la
Tulancingo
Tuxtla
Gutiérrez
1 Valle de
Méx ico

46
24
20
19
10
13
47

Ve racruz

41

Villahermosa

48

Xalapa

56
26

Za catee asGuadalupe
ZamoraJacona

Entidad{ es}
federativa( s)
e.z

San Luis
Potosí

TamaulípasVeracruz de
Ignacio de la Llave
Colima
Puebla
Oaxaca
Nayarit
Puebla
México
Baja California
1

Distrito FederalHidalgo-Méx ico
Veracruz de
Ignacio de la Llave
Tabasco
Veracruz de
Ignacio de la Llave

Fuente: Elaboración propia García-Luna, A.2020; a partir de recursos de INEGI 2010

30
59,
58
2

�54 – RedUrban / Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas

Con este procedimiento se identificó un total de 59
ciudades centrales a visualizar en el mapa 2, las cuales
pueden clasificarse en cuatro grupos los cuales se pueden
validar en la información de la tabla 1a y 1b; según se
muestra en el mapa 2

Mapa 4. Segundo grupo de ciudades

Mapa 2. Zonas metropolitanas 2010

Fuente: Datos generados en esta investigación a partir del mapa digital INEGI

Fuente: Datos generados en esta investigación a partir del mapa digital INEGI

El primer grupo (ver mapa 3) corresponde a 36 ciudades,
cuyas localidades constituyen conurbaciones entre dos o
más municipios; estas ciudades ya se habían identificado
como conurbaciones intermunicipales de más de 50 mil
habitantes en el Censo del año 2005.

En el tercer grupo (ver tabla 1a y 1b y mapa 5) se encuentran
Juárez (Chihuahua) y León (Guanajuato), ambas ciudades
con más de un millón de habitantes ubicadas dentro de un
solo municipio.
Mapa 5. Tercer grupo de ciudades

Mapa 3. Primer grupo de ciudades

Fuente: Datos generados en esta investigación a partir del mapa digital INEGI
Fuente: Datos generados en esta investigación a partir del mapa digital INEGI

El segundo grupo (ver tabla 1a y 1b y mapa 4) comprende
a Tijuana (Baja California), Chihuahua (Chihuahua),
Tula (Hidalgo) y Reynosa-Río Bravo, ciudades que no
han rebasado sus límites municipales, pero que en 2010
mantienen un alto grado de integración funcional con
municipios vecinos predominantemente urbanos.

Finalmente, el cuarto grupo (ver tabla 1a y 1b y
mapa 6) incluye siete ciudades definidas en términos de
su importancia para la política urbana: Mexicali (Baja
California), Matamoros y Nuevo Laredo (Tamaulipas),
como metrópolis transfronterizas, y Acapulco (Guerrero),
Cancún (Quintana Roo), Guaymas (Sonora) y Celaya
(Guanajuato), que cumplen con los instrumentos de
planeación urbana e integración funcional.

�Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 55

Mapa 6. Cuarto grupo de ciudades

Fuente: Datos generados en esta investigación a partir del mapa digital INEGI

En relación con el primer término, una vez que se
identifica el universo de las zonas metropolitanas como
lo hemos podido validar en la tabla 1a y 1b; la siguiente
fase consistió en determinar y clasificar a los municipios
centrales y los municipios exteriores que integran cada
una de dichas zonas metropolitanas, de acuerdo a como se
puede apreciar en la tabla 3.
Respecto a los municipios centrales, se definieron como
centrales a todos aquellos municipios con al menos una
localidad geoestadística de tipo urbana que forma parte
de la conurbación, independientemente de su tamaño,
siempre y cuando demuestren un carácter urbano y un
alto grado de integración funcional. Con este criterio se
identificaron 250 municipios centrales.
Por su parte, las ciudades que no hubiesen rebasado
su límite municipal determinaron el mismo número de
municipios centrales, con lo que el total ascendió́ a 263
municipios para las 59 zonas metropolitanas.
Para efectos de delimitación, el conjunto de municipios
centrales de cada zona metropolitana se constituyó́ en
unidad territorial de origen y destino para determinar el
grado de integración funcional de éstos respecto de cada
municipio del país.
En este sentido, la designación de los municipios
centrales permitió́ estimar los desplazamientos entre los
lugares de residencia y de trabajo de la población ocupada;
lo cual evidencia la existencia de un proceso metodológico
que, al igual que algunos países desarrollados, busca
construir datos para la toma de decisiones, acciones y
políticas públicas desde un enfoque sostenible y estratégico.
Así, una vez identificados los municipios centrales,
se procedió a definir los municipios exteriores mediante
criterios establecidos por INEGI (2010): integración

funcional, carácter urbano, distancia y planeación y
política urbana.
De esta manera, una vez más se define el abordaje
conceptual de dichos criterios.
En primer lugar, integración funcional se delimita como
el grado de integración funcional, así mismo, se logra
obtener para todos los municipios del país a partir de la
estimación del porcentaje de la población ocupada según
su lugar de residencia y trabajo con base en la muestra del
Censo de Población y Vivienda 2010 y logrando presentar
dos enfoques: primero, a partir de la estimación de la
población ocupada residente de cada municipio que se
distribuyó respecto a su lugar de trabajo; segundo, a partir
del cálculo de la población que labora en cada municipios
para desagregarla respecto a su lugar de residencia en las
mismas unidades territoriales.
A partir de dicha información se logra identificar la zona
metropolitana con la que se vincula predominantemente
cada municipio, en qué proporción y bajo qué modalidad,
es decir, si como lugar de residencia de población que
trabaja en los municipios centrales, o como lugar de
trabajo de población que reside en dichos municipios.
A su vez, el criterio de carácter urbano refleja indicadores
(ver figura 6a y 6b) que dan cuenta del carácter urbano
de un municipio: el porcentaje de población ocupada en
actividades no primarias y la densidad media urbana.
Figura 6a. Grupo de variables FU1

Grupo de Variables FUl
ll Varí ble

VI

Descripción
Sup rficie Urb na

V2

Indice d policentralidad

V3

lnd,c d compacidad

Vd

O nsld d urb na (hab por ha)

vs

lnd,c d distribución del mp eo

V6

lndic de d1v rs dad

V7

Tr

V8

Superfici de manz,an

za urb

n

V9

Penmetro medio d manzana

VlO

Vanabltidad d penmetro d manz na

Vll

promedio d longitud de

Vl2

O

Vl3

w. Es . Oe longitud
O ns. longi ud d ' líd d

VI

Oens. de Vtatid,1des

lid des

Fuente: Elaboración propia García-Luna, A. 2020; a partir de bases de datos
analizadas

�56 – RedUrban / Métricas espaciales de forma urbana: midiendo ciudades mexicanas
Figura 6a. Grupo de variables FU2

Grupo de Variables FU2
Vanable

Cod!SO Fu nte

Vl

dr_n11_2010

Economk performance vanab e o

V2

dr_n 1l_2010q

Quartit group for l!con

Deg~
roundneu_2010

VI)

V

V6

fulln s_2010
SI)( wt_2010

c11cu,ty_2010

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Populatlon de

V17

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Qu

n_areai_growth_2010

VI O
Vll

n_ ea_km2_2010

V12

p_growth_ m2_2010

Vl 3

, an~inw

•

ty In t

010.
mi group for popul.ltion dcnsity in the ye

· io10.

Fuente: Elaboración propia García-Luna, A. 2020; a partir de bases de datos analizadas

De esta forma, se estima como el total de población
ocupada en actividades del sector secundario (minería,
industrias manufactureras, electricidad y agua y
construcción) y terciario (comercio y servicios de transporte,
comunicación, profesionales, financieros, sociales, gobiernos
y otros), dividido por el total de población ocupada.
En tanto, la densidad media urbana de cada municipio
se obtiene a partir de la densidad bruta (población entre
superficie) de cada una de sus AGEB´s urbanas ponderadas
por el tamaño de su población.
Además, el criterio de distancia se acota a la medición,
por carretera pavimentada y de doble carril, entre el límite
de la ciudad central que define la zona metropolitana y
el límite de la localidad geoestadística de tipo urbana con
mayor población del municipio exterior en cuestión.
Sin embargo, solo se calculó para los municipios
que no son centrales y que cumplen con los criterios
de integración funcional y carácter urbano, así como

para aquellos municipios que están reconocidos por los
gobiernos locales y el federal como parte de una zona
metropolitana.
Por otro lado, el criterio de planeación y política
urbana refiere a aquellos municipios reconocidos como
parte de una zona metropolitana en un Programa y que
se podría incorporar en cuanto sea capaz de mostrar
características urbanas y de integración funcional con
los municipios centrales.
De esta forma, se puede garantizar que los municipios
metropolitanos declarados y/o integrados a programas
de zona metropolitana cuenten con elementos para ser
considerados como urbanos, logrando experimentar un
proceso de integración funcional.
Por consiguiente, una vez concluido el cálculo de los
distintos indicadores, se logra proceder a delimitar de 59
a 53 zonas metropolitanas (ver tabla 1a y 1b y mapa 7),
agregando a cada grupo de municipios centrales, primero,

�Ana Cristina García-Luna Romero, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 57

a aquellos municipios exteriores que cumplen íntegramente
con los criterios de distancia, integración funcional y carác
ter urbano; y después, a aquellos que no cumplen con el
criterio de distancia pero sí con al menos uno de los criterios
de planeación y política urbana. (Ver tabla 1a y 1b)
Mapa 7. Delimitación de zonas metropolitanas para investigación

Fuente: Datos generados en esta investigación

De esta forma y como resultado, un total de 367
municipios quedaron integrados en las 59 zonas
metropolitanas, de acuerdo con el Censo de Población
y Vivienda 2010 de INEGI. La revisión, comprensión
y consideración desde esta investigación de los procesos
metodológicos tanto de INEGI como de otros autores
abordados, permite confirmar que los procesos de
expansión y dispersión en el territorio, como una de las
consecuencias de los procesos de metropolización, se
evidencian no solo con el aumento de la cantidad de zonas
metropolitanas (temporal); sino también con los cambios
en la conformación, expansión, conurbación así como en
las dinámicas de integración funcional al interior de dichas
zonas metropolitanas.
De esta forma, resulta evidente que el crecimiento
poblacional y la expansión de las metrópolis refuerza la
concentración de actividades económicas, empleo, mercados
y la consecuente consolidación de economías de escala y
de urbanización que convierten a las zonas metropolitanas
en motores productivos fundamentales para el desarrollo,
este proceso viene acompañado de un incremento del
carácter urbano y la integración funcional de los municipios
exteriores/periférios con los municipios centrales.
CONCLUSIONES
Para la elaboración del índice compuesto de métrica urbana
fue necesario armonizar las zonas metropolitanas entre
ellas. Es decir que las observaciones en este caso las 59

zonas metropolitanas delimitadas para este corte temporal
fueron reducidas a 53 zonas metropolitanas.
Lo anterior, mediante la unificación de las bases
utilizando únicamente las observaciones que correspondían
de forma longitudinal con el fin de evitar algún tipo de
sesgo en la información en los posteriores análisis a las
nuevas zonas metropolitanas.
No obstante, es de conocimiento y consideración del
proceso metodológico de esta investigación que actualmente
las zonas metropolitanas de México cuentan con una
metodología para su identificación y delimitación; sin
embargo, en la actualidad no existe un rango que estratifique
según su forma urbana, pues al ser metropolitana y cumplir
con una cantidad específica de población se puede abordar
el tema de forma generalizada y realizar comparaciones
omitiendo este factor.
Para ello se propone crear previamente un índice de
compuesto de métrica urbana que sintetice el concepto
de forma través de variables definidas por métrica urbana
logrando aislar el concepto de tamaño, lo cual, desde esta
perspectiva representa el peso de la población para dicha
medición, permitiendo con ello una estratificación más
clara al momento de comparar las zonas metropolitanas, y,
con esto evitar comparaciones desbalanceadas.
Dicho balance o equilibrio en las comparaciones
permitirá realizar un análisis mas adecuado cuando se
utilicen los estratos derivados del índice compuesto de
métrica urbana construido en la investigación para el
emparejamiento de los factores resultantes de calidad de
vida urbana y, así, alcanzar los objetivos que dentro de
ellos esta comprobar la relación de la forma con la calidad
de vida urbana.

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�60 – RedUrban / ARTÍCULO

RETROSPECTIVA DEL DESORDEN URBANO: CASO DE ESTUDIO,
MONTERREY
RETROSPECTIVE OF URBAN DISORDER. MONTERREY CASE STUDY.
Andrea Hernández Cantú 1
Eduardo Sousa-González 2
Recibido: julio 2020
Aceptado: octubre 2020

Resumen
A lo largo de este artículo será posible observar a la Ciudad
de Monterrey desde su problemática adquirida, partiendo
desde el proceso de la industrialización y no precisamente
tomando dicho proceso como algo negativo para su
evolución, sino que, la visión tardía del ordenamiento que
ésta requería tuvo consecuencias en diferentes ámbitos y
no solamente en la expansión de la mancha urbana y el
crecimiento demográfico del lugar. De esta manera, se
realiza una retrospección del desorden urbano con el fin
de evidenciar la multiplicidad de los problemas urbanos
que hoy en día afectan la calidad de vida de su población.
Posteriormente, se establece que para alcanzar un desarrollo
urbano más eficiente y amable con el medio ambiente y su
población es recomendable adoptar los cuatro objetivos de
la sostenibilidad propuestos por Salvador Rueda (2012),
con el propósito de generar un instrumento metodológicooperativo que permita evaluar la pertinencia de los
elementos que forman parte del ordenamiento urbano en
el desarrollo sostenible.
Palabras claves
industrialización, ordenamiento urbano, desarrollo
sostenible

Abstract
Throughout this article it will be possible to observe
the City of Monterrey from its acquired problems,
starting from the process of industrialization and not
precisely taking said process as something negative for its
evolution, but rather, the late vision of the order that it
required had consequences in different areas and not only
in the expansion of the urban area and the demographic
growth of the place. In this way, a retrospection of urban
disorder is carried out in order to show the multiplicity
of urban problems that today affect the quality of life
of its population. Subsequently, it is established that to
achieve a more efficient and friendly urban development
with the environment and its population it is advisable
to adopt the four sustainability objectives proposed by
Salvador Rueda (2012), with the purpose of generating
a methodological-operational instrument that allows
evaluate the relevance of the elements that are part of
urban planning in sustainable development.
Keywords
industrialization, urban planning, sustainable development

1

Nacionalidad: mexicana; adscripción: Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León; maestría en Ciencias con Orientación en Asuntos Urbanos.
Email: andrea.hdzc@outlook.es

2

Doctor en Filosofía con orientación en Arquitectura Asuntos Urbanos, por la Universidad Autónoma de Nuevo León; profesor-investigador adscrito a la Facultad de
Arquitectura UANL. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (CONACYT) nivel II; es profesor de los programas de: Doctorado en Filosofía con orientación
en Arquitectura y Asuntos Urbanos y Maestría en Planificación Urbano-regional. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias AMC desde el 2009; email: eduardo.
sousagn@uanl.edu.mx; https://www.researchgate.net/profile/Eduardo_Sousa-Gonzalez/publications.

�Andrea Hernández Cantú, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 61

Ella se obsequia a sí misma, ella se quita lo que le estorba.
Ella se regodea en su detritus, y crece hasta donde le es
deseable llegar. (Hurtado, 1997:38)
INTRODUCCIÓN
La relación que se ha tenido entre habitante-ciudad, ha
sido modificada a lo largo de los años. Lo anterior debido
a que la población se encuentra permanentemente en una
etapa de cambios, enfocada a encontrar soluciones optimas
a los problemas que amenazan como sociedad. Por ende,
resulta primordial conocer la raíz de lo que ha llevado hoy
en día a poseer en la zona metropolitana de Monterrey,
una larga lista de dificultades que nos impiden ejercer
nuestro derecho a la ciudad.
En primera instancia, el urbanismo fue entendido
como ciencia a mediados del siglo XIX durante el apogeo
de la revolución industrial, la cual origino una ola de
transformaciones socioeconómicas e innovaciones tecnologías
que contribuyeron a la formación de estructuras urbanas. El
crecimiento desordenado de la urbe industrial fomentó el caos
espacial, el impacto ambiental y el conflicto social durante los
últimos años, y lo cual seguirá sucediendo hasta que no se
logre generar un cambio en la planeación urbana de la ciudad.
Los problemas que alteran la calidad de vida de la
población mundial son muchos y muy diversos, que por
supuesto, dependen del lugar que se esté analizando. Por
esta razón, la necesidad de incluir variables económicas,
sociales, físicas y ambientales, ha sido una constante
en el proceso del desarrollo sostenible de una ciudad;
actualmente, en el año 2020, las investigaciones referentes
a dicho proceso no son algo nuevo y al ser un tema del
ámbito mundial, existe ya una agenda para el 2030,
realizada por la ONU HABITAT, en la cual se plantean 17
objetivos del desarrollo sostenible, uno de ellos referente a
las ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11).
Dicha agenda describe qué es lo que se debe hacer, pero
al estar dirigida a más de 190 países, es imposible brindar un
manual de cómo hacerlo, por esta razón, es competencia de
cada país establecer sus propias acciones, con el fin de cumplir
con los lineamientos que fomenten las ciudades compactas,
equitativas, prosperas, seguras, sostenibles y resilientes. En
este mismo tenor, el autor Salvador Rueda (2012) generó
un Modelo de Ciudad más Sostenible en el 2012, el cual está
estructurado en cuatro variables que responden a los cuatro
objetivos básicos del urbanismo sostenible, entendidos como:
i. La compacidad;
ii. La complejidad;
iii. La eficiencia y;
iiii. La estabilidad

Este mismo modelo fue tomado como referencia por
Fabiola R. Garza (2015) en su investigación titulada:
Evaluación de indicadores socio-urbanos y estrategias de
reforma para el centro de Monterrey como parte del VII
Seminario Internacional de Investigación en Urbanismo,
Barcelona-Montevideo en junio del 2015. Lo anterior ha
permitido que se conozca el alcance de la información con
la que cuenta la Ciudad de Monterrey, permitiendo un
acercamiento consciente de los datos.
En el presente artículo se analizará la Ciudad de
Monterrey como un claro ejemplo de ciudad industrial,
ya que su desarrollo y crecimiento se dieron gracias al
comercio y la minería, lo cual trajo consigo una serie
de consecuencias, entre ellas del ámbito social; una de
estas fueron los movimientos migratorios del campo a
la ciudad, debido a su localización y las nuevas vías de
comunicación y transporte que facilitaban el traslado
masivo de nuevos habitantes. Lo anterior evolucionó
de una manera descomunal, por lo que hoy en día, la
población ha aumentado significativamente y de manera
horizontal, provocando que los traslados entre municipios
se volvieran inevitables, afectando principalmente a los
municipios más alejados, siendo estos Juárez y García.
No obstante, es el municipio de Monterrey el cual
recibe el 37.3% de la población que sale de su municipio,
convirtiéndose este, en el punto de convergencia
dominante. Por otra parte, la intención de este artículo
es evidenciar como los diferentes problemas del desarrollo
urbano se encuentran directa o indirectamente relacionados
y que esta problemática adquirida se debe presuntamente
a un crecimiento demográfico prematuro (Sousa, G.: 2020;
2015; 2010), el cual rebasó cualquier tipo de ordenamiento
urbano en la Ciudad de Monterrey; por lo que identificar
cuales son los diferentes problemas que lo anterior ha
provocado y su relación entre ellos, sería el primer paso
para la obtención de una propuesta que permita evaluar la
pertinencia de elementos del ordenamiento urbano, sobre
un desarrollo que posibilite disminuir dicha problemática.
MARCO TEÓRICO
I. LA CIUDAD DE MONTERREY:
UNA PROBLEMÁTICA ADQUIRIDA
La industrialización de la Ciudad de Monterrey comenzó
aproximadamente a finales del siglo XIX e inicios del XX,
cuando los primeros empresarios comenzaron a aparecer;
el señor Calixto Piazzini solicitó al gobierno del Estado
una concesión para establecer una industria que llevo por
nombre Cerveza y Hielo de Monterrey, días más tarde Juan

�62 – RedUrban / Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio, Monterrey

R. Price solicitó lo mismo por la Fundición y Elaboración de
Maquinaria Monterrey; fue a partir de estas empresas que
se inició la revolución industrial en Monterrey (Morado,
2007, pág. 29. Citado por: Herrera, L., 2012, pag.05).
No obstante, según el Plan de Desarrollo del
Municipio de Monterrey, el gran detonador del proceso
de industrialización fue la construcción de cuatro grandes
plantas metalúrgicas, destacando la puesta en marcha
en 1903 de la primera siderúrgica moderna en América
Latina: la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.
Por consiguiente, el proceso de expansión territorial y
poblacional se inició en la década de los cuarenta como
consecuencia del proceso de urbanización-industrialización
que experimentó el país en esos años. Es por esto que entre
1940 y 2010, su población se incremento 17 veces y se
extendió a nueve municipios.
Fueron muchas y muy grandes las industrias que se
posicionaron en la Ciudad de Monterrey, generando una
gran cantidad de empleos. Por lo anterior, hoy en día la
zona metropolitana de Monterrey está conformada por

13 municipios3: Apodaca, Cadereyta, El Carmen, García,
San Pedro Garza García, General Escobedo, Guadalupe,
Juárez, Monterrey, Salinas Victoria, San Nicolás de los
Garza, Santa Catarina y Santiago; esto quiere decir que en
9 años, fueron incluidos 4 municipios más.
No obstante, el Índice básico de las ciudades prósperas
de la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, realizado
por la ONU HABITAT en el año 2018, menciona que
la aglomeración urbana está compuesta por los siguientes
municipios: Apodaca, Guadalupe, San Nicolás de los
Garza, General Escobedo, Santa Catarina, Juárez, García,
San Pedro Garza García, Cadereyta Jiménez, General
Zuazua, Santiago, Salinas Victoria, Ciénega de Flores,
Pesquería y El Carmen (Figura 1), es decir, 2 municipios
más en comparación con los mencionados anteriormente.
La aglomeración urbana cuenta con una población
registrada en el 2015 de 4,673,126 personas (Tabla 1),
mientras que la proyección para el 2030 estipula una
población de 5,546,218 personas, es decir, un aumento
del 18.68% (Tabla 2).

Figura 1. Delimitación de la aglomeración urbana

..... ___

.

\

.,.'

Fuente: Índice de básico de las ciudades prosperas de la Ciudad de Monterrey. Pag.37
3

Aunque el Diario Oficial de Nuevo León del año 2020, solamente menciona
9 municipios.

�Andrea Hernández Cantú, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 63

Tabla 1. Población de la zona metropolitana de Monterrey (1990-2015)

Población de la zona metropolitana de Monterrey (1990-2015)
Año

1990

1995

2000

2005

2010

2015

Aglomeración
Urbana

2,691,258

3,130,022

3,409,563

3,778,584

4,206,636

4,673,126

Apodaca

115,913

219,153

283,497

418,784

523,370

597,207

Cadereyta
Jiménez

53,582

62,440

75,059

73,746

86,445

95,534

Ciénega de
Flores

6,708

8,586

11,204

14,268

24,526

42,715

El Carmen

4,906

6,168

6,644

6,996

16,092

38,306

García

13,164

23,981

28,974

51,658

143,668

247,370

San Pedro
Garza García

113,040

120,913

125,978

122,009

122,659

123,156

General
Escobedo

98,147

176,869

233,457

299,364

357,937

425,148

General Zuazua

4,647

5,276

6,033

6,985

55,213

67,294

Guadalupe

535,560

618,933

670,162

691,931

678,006

682,880

Juárez

28,014

50,009

66,497

144,380

256,970

333,481

Monterrey

1,069,238

1,088,143

1,110,997

1,133,814

1,135,550

1,109,171

Pesquería

8,188

9,359

11,321

12,258

20,843

87,168

Salinas Victoria

9,518

15,925

19,024

27,848

32,660

54,192

San Nicolás de
los Garza

436,603

487,924

496,878

476,761

443,273

430,143

Santa Catarina

163,846

202,156

227,026

259,896

268,955

296,954

Santiago

30,182

34,187

36,812

37,886

40,469

42,407

Fuente: Elaboración propia con base en información recabada en el INEGI

�64 – RedUrban / Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio, Monterrey
Tabla 2. Proyección 2030

Año

1

1

Unidad de medida

1

Monterrey

1

Aglomeración Urbana

Población y territorio
Población

2015

Habitantes

1,109,171

4,673,126

Proyección de
población

2030

Habitantes

1,352,779

5,546,218

Fuente: Índice Básico de las Ciudades Prosperas 2018, Monterrey, N.L., México. Pág. 35

Lo anterior afectará, como lo ha hecho hasta ahora,
en la expansión de la mancha urbana, debido a las nuevas
modalidades de vivienda que ofrece el mercado inmobiliario,
las cuales fomentan el surgimiento de ciudades dormitorio
y perjudicando de manera importante la calidad de vida de
los habitantes establecidos en dichos modelos.
Hoy en día, la zona metropolitana de Monterrey alberga
también, una gran cantidad de comercios, los cuales se han
posicionado principalmente en los centros de población,
aumentando notoriamente la plusvalía de estos. A su vez,
existen actualmente programas de densificación para la zona
central de Monterrey, lo cual sería una excelente propuesta de
no ser que, el estrato socio económico al que va dirigido dicho
proyecto, no es coherente con el salario de la población; lo
que conduce a los habitantes a buscar vivienda en la periferia,
ya que no cuentan con el capital necesario para vivir en el
centro de la ciudad (Ver la figura 2).

Figura 2. Crecimiento de la mancha urbana de la zona metropolitana
de Monterrey (2000 - 2010 - 2020)

2000

~.

... · - '

2010

'··~

2020
Fuente: Google Earth. Gráfico generado para esta investigación

"'!"1

,.
-i!#,

�Andrea Hernández Cantú, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 65

Debido a esto, nos encontramos con el concepto de
Urban Sprawl, el cual Barnes, K. lo denomina como ¨un
patrón de uso y cubrimiento de suelo en donde la tasa
de urbanización del suelo excede significativamente la tasa
de crecimiento poblacional, en un periodo especifico, con
baja densidad de suelo impermeable¨ (Barnes, K. Citado
por: Cerda, 2007, p.11). El Urban Sprawl de igual manera,
fomenta el uso y la dependencia del vehículo privado, los
cuales necesitan de determinados espacios que generan
exclusión (García, Smith y Mejías, 2007. Citado por
Mejías, M. 2013.), sin mencionar el alto costo que genera
el mantenimiento de dichas infraestructuras y servicios.
El fenómeno del Urban Sprawl no sería tan fuerte
si contara con la planificación adecuada, en donde los
residentes que han migrado a otras partes de la zona
metropolitana contaran con los recursos necesarios para
desenvolverse en zonas relativamente cercanas a su hogar.
El verdadero problema cobra vida cuando los residentes que
han quedado segregados, no cuentan con el equipamiento
necesario a distancias próximas de su vivienda, por lo que
se encuentran obligados a regresar constantemente y de
manera temporal a los centros poblacionales (Sousa, E.
2020a). La función que tiene el espacio público de favorecer
la calidad de la vida urbana se cumple en primera instancia
cuando en la ciudad existen condiciones físicas y espaciales
que garantizan el uso, goce y disfrute de cada uno de los
elementos constitutivos (Martí, García y Nolasco, 2013.
Citado por: Jiménez, J. 2016, pág. 70).
Coincidiendo con Borsdorf (2003) donde afirma
que la fragmentación de las Ciudades latinoamericanas
se debe a las tendencias de localización de elementos
funcionales en el espacio urbano (p.44). Esto indica que,
no solo ha influido el crecimiento de la población sino
que, la localización del equipamiento de la ciudad, es el
factor responsable de fragmentarla. De igual manera, estos
elementos funcionales generalmente se encuentran lejos
de las ciudades dormitorio, por lo que provoca que los
traslados sean más frecuentes.
Por otra parte, Gustavo Endara (2017) nos dice que:
¨El modo en que nos transportamos a través de una ciudad
habla también sobre cómo es ella. Por ello es fundamental
analizar si los modos de transporte que se promueven permiten
que conozcamos la ciudad, vivamos sus espacios, interactuemos
con sus habitantes, podamos disfrutarla o por el contrario, si
limitan el acceso, distancian a unas personas de otras, o hacen
que queramos alejarnos lo más rápido posible de ella¨ (p. 09)
Una ciudad que solamente está dirigida y diseñada
para un solo medio de transporte, difícilmente se puede

considerar eficiente. En cuanto al caso particular de la
Ciudad de Monterrey, al menos el 58.7% de la población
se transporta en un medio diferente al automóvil, ya
sea en camión, microbús, transporte de trabajo, taxi,
bicicleta, metro, motocicleta, o a pie. Por lo que contar
con una ciudad preparada exclusivamente para medios de
transporte privados y motorizados, no resulta ser lo ni lo
más ético, ni lo más justo.
Mosaind (2018) menciona que: ¨La falta de aplicación
de políticas adecuadas e innovadoras para ofrecer opciones
de movilidad eficientes pueden exagerar el problema
actual de transportación¨ (p.03), lo cual podría ser
complementado con la visión de Seguí y Martínez (2004)
quienes afirman que: ¨las tecnologías de la información
y la comunicación incrementan la eficiencia, la eficacia
y la seguridad en todos los modos de transporte (p.125).
Esto es, es necesaria la implementación de políticas
públicas pertinentes, que impulsen la movilidad eficiente y
permitan que la población pueda transportarse de manera
competente, tomando en cuenta la población a la que cada
uno de estos medios sirve y el espacio físico dedicado a
ellos, apoyándose por otra parte, en los avances de las TIC
con el fin de agilizar este proceso.
En el caso especifico del estado de Nuevo León, según
la encuesta de percepción ciudadana ¨Así vamos, 2018¨ se
menciona que el tiempo de viaje redondo promedio es de 1
hora con 6 minutos, mientras que el 36.3% de la población
se traslada a otro municipio diariamente, la Ciudad de
Monterrey recibe a más de un tercio de las personas que
salen de él; a su vez, Juárez y García están registrados
como los municipios de donde salen más personas. Es
importante planear la ciudad de manera estratégica,
debido a que ¨la movilidad crece y se diversifica, los flujos
que son cada vez mayores y dispersos en el espacio, lo son
también en tiempo¨ (García, 2008, p.03), sobre todo por
la priorización que hoy en día se le ha dado a los vehículos
de motor, agregar carriles a las vialidades no será nunca
la solución y mucho menos si lo que se quiere evitar es la
fragmentación urbana.
Mientras todo eso sucede, las afectaciones al medio
ambiente y la calidad de vida de la población también
aumenta. En un estudio publicado en la Revista de
Divulgación Científica y Tecnológica de la UANL No. 77
enero-febrero 2016, sobre la calidad del aire, se reveló que
el 36% de las partículas PM2.5 proviene de combustibles
fósiles, las cuales emergen principalmente de fuentes
vehiculares. La contaminación provocada por los vehículos
de motor, más la poca vegetación con la que cuenta hoy
en día la Ciudad, terminaran por causar efectos más graves
en el ecosistema. Aunado a esto, la producción mundial de

�66 – RedUrban / Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio, Monterrey

automóviles ha ido aumentando consecuentemente, en el
año 1948 se contaba con 4,590,423 vehículos, mientras
que en el 2010 la cifra aumento a 58,478,810 vehículos,
12 veces más. (Roca, S; Huynh, 2011. Citado por: Ulloa,
G, 2011, p.06).
De igual manera, el parque vehicular de Nuevo León se
ha incrementado de manera significante en los últimos veinte
años, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI) la flota vehicular registrada en el
año de 2000, conformada por automóviles, camiones para
pasajeros, camiones y camionetas para carga, y motocicletas,
fue de 952,866 vehículos, mientras que las cifras del año
2019 subieron a 2,385,644 vehículos, esto quiere decir que
la flota vehicular aumentó un 150.36% en casi veinte años
(ver la tabla 3).

El incremento en el uso del vehículo particular se debe
no solo a la lejanía entre la vivienda y los servicios en los
que se desenvuelve el ciudadano; Prieto (2011) afirma
que: ¨el estado actual de servicios públicos como los de
salud y transporte colectivo; en proporción a la mancha
urbana, la red del metro resulta insignificante¨ (p.183).
La alta demanda del automóvil ha provocado que una
gran parte de los recursos con los que cuenta el gobierno
para la regeneración de la ciudad, se desvíe en beneficio
del transporte privado, generalmente para cubrir baches,
construir pasos a desnivel o incremental las vialidades.
Lo anterior provoca la manifestación de un fenómeno
conocido como tránsito inducido, el cual Galindo, Heres
y Sánchez (2006) se dieron a la tarea de comprobar a
escala México, donde sus resultados fueron los siguientes:

Tabla 3. Vehículos de motor registrados en circulación en Nuevo León

Vehículos de motor registrados en circulación en Nuevo León (2000-2019)
Camiones
Camiones y
Año
Total
Automóviles
Camionetas
Motocicletas
para
para carga
pasajeros

2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019

952,866
1,134,003
1,248,474
1,336,726
1,455,463
1,451,581
1,605,120
1,743,646
1,812,944
1,890,350
1,975,586
2,084,551
2,183,614
2,297,443
1,797,854
1,865,729
1,997,592
2,129,728
2,269,029
2,385,644

650,134
787,128
855,046
915,824
983,132
990.912
1,115,206
1,221,716
1,269,676
1,327,025
1,389,831
1,470,592
1,545,344
1,634,474
1,314,279
1,377,434
1,488,363
1,593,335
1,706,431
1,790,390

13,378
13,025
14,039
14,373
14,372
14,855
15,366
15,047
15,182
15,321
15,660
16,129
16,443
16,896
8,265
8,374
8,320
8,700
10,169
11,403

279,895
322,392
365,323
389,782
438,461
423,075
447,956
476,731
494,690
511,962
530,705
553,529
571,223
589,328
430,004
427,712
441,012
458,053
468,141
481,725

Fuente: Elaboración propia con base en información recabada del INEGI

9,459
11,488
14,066
16,747
19,498
22,739
26,592
30,152
33,396
36,042
39,390
44,301
50,604
56,745
45,306
52,209
59,897
69,640
84,288
102,126

�Andrea Hernández Cantú, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 67

cuando una vialidad permite reducir 6 minutos a un viaje
que solía tomarnos 60 minutos, se genera un aumento del
3.8% del volumen del tránsito vehicular. Si el viaje solía
durar 120 minutos la reducción de 12 minutos crece en
7.6% el volumen de tránsito vehicular y en 11.3% para
viajes de 180 minutos.
Esto resultados indican que la construcción de nuevas
vialidades tiene beneficios limitados en el tiempo y que la
estrategia de construir más calles para reducir el tránsito
resultará, en el mediano y largo plazo, un fracaso (ITDP,
2011:23). Por otra parte, la facilidad con la que hoy en día
se puede adquirir un automóvil, es otro factor detonante
en el aumento del parque vehicular; los enganches que se
estipulan para la venta de un auto, van alrededor del 20%
de su valor total, por lo que muchos usuarios prefieren
obtener un vehículo propio aun cuando esto signifique
contraer una deuda, la cual terminaran de pagar en ¨x¨
cantidad de años.
Estas han sido unas de las razones por las que el
transporte público ha ido en decadencia en los últimos
años, no solo por el mal estado de las unidades, sino
por toda lo que conlleva trasladarte en él; las paradas de
camión están, en su mayoría, en malas condiciones, son
inaccesibles o algunas veces ni siquiera existen. A su vez,
las filas son interminables y el tiempo que se necesita
para comenzar el viaje muchas veces requiere de mucha
anticipación. Es por eso que la mayoría de los habitantes
de la zona metropolitana de Monterrey anhela conseguir
un vehículo propio en el cual pueda desplazarse con mayor
facilidad, al menos en términos de confort.
Consecuentemente, esta sincronización de problemas
termina formando un importante caos vial en la movilidad,
el cual hoy en día es uno de los diversos factores que afectan
la calidad de vida de los habitantes de la zona metropolitana
de Monterrey. Las largas distancias que los usuarios de
transporte motorizado, ya sea público o privado, tienen
que recorrer debido al gran aumento de las dimensiones
de la mancha urbana han provocado grandes pérdidas de
horas hombre en los trayectos cotidianos; lo anterior se
debe al creciente número de vehículos en circulación, los
cuales provocan congestionamiento, contaminación del
medio ambiente, exceso de ruido, incremento del número
de accidentes viales, entre otros (Pérez, Bautista, Salazar y
Macías 2013).
Dentro de las afectaciones que influyen en la calidad
de vida de los habitantes, también se encuentra la cultura
vial con la que cuenta nuestra ciudad que a estas alturas,
es reprobable. Se ha puesto al peatón en un alto riesgo,
donde la integridad y protección han pasado a un segundo
plano. Según el documento de 20 principales causas de

mortalidad por año 2000-2014 de Nuevo León (pag.07) de
la Alianza Nacional por la Seguridad Vial, se determina
que la segunda causa de muerte en personas de 5-35 años
de edad es debido a accidentes de vehículo de motor.
¨En los últimos años han surgido ciertas tendencias dentro
del planeamiento urbano que, basándose en estadísticas sobre
choques de automóvil, afirman que se podría reducir el riesgo
de accidentes si se crearan zonas de tránsito mixto en una
misma calle, bajo el lema de “espacio compartido”. [...] los
peatones pueden convivir perfectamente con otros medios
de transporte, siempre y cuando quede perfectamente claro
que quienes circulan a pie tienen ascendencia por sobre los
otros.¨ (Ghel, 2014, p. 94).
En este mismo tenor, la participación ciudadana también
es un elemento fundamental a la hora de planear ciudades,
por lo que es necesario incluir las demandas de los habitantes
a los Planes de Desarrollo que construyen el futuro de la
ciudad. Por lo anterior, en el Artículo 26° de la Constitución
Política de los Estados Unido Mexicanos se establece que:
¨La planeación será democrática y deliberativa. Mediante
los mecanismos de participación que establezca la ley,
recogerá las aspiraciones y demandas de la sociedad
para
incorporarlas al plan y programas de desarrollo¨ (Const.,
1917, art. 26).
De modo que, el cumplimiento de esta ley permitirá
crear ciudades para las personas que la viven. Un
ejemplo de inconformidad es el documento referente
a la movilidad peatonal titulado: La banqueta se respeta,
el cual fue realizado en el 2018 por algunos habitantes
de la Ciudad de Monterrey, en el se expresa la situación
actual de las banquetas del primer cuadro de la ciudad;
pésimas condiciones físicas, en abandono, bloqueadas
por mobiliario urbano, malas condiciones para usuarios
de transporte público, imposibles para personas con
discapacidad, así es como describen las condiciones de las
banquetas en la ciudad.
Con base en lo anterior, se considera fundamental
recoger las inquietudes de los ciudadanos y hacer
valer su opinión, ya que una ciudad que posea un
diseño universal en su espacio público puede servir a
más población al cumplir con los siete principios: uso
equitativo, uso flexible, simple e intuitivo, información
perceptible, tolerancia al error, mínimo esfuerzo físico,
tamaño y espacio adecuado para aproximación y uso
(Centro de Diseño Universal de la Universidad de
Carolina del Norte, 1999).

�68 – RedUrban / Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio, Monterrey

La Organización Mundial de la Salud del mismo modo
establece que:
¨El desarrollo de las condiciones necesarias para que exista
una igualdad de oportunidades puede reducir las barreras que
diﬁcultan la integración social y la incorporación al desarrollo
de las personas con discapacidad, permitiendo que el sistema
general de la sociedad, es decir, el medio físico y cultural, la
vivienda, el transporte, los servicios sociales y sanitarios, las
oportunidades de educación y trabajo, así como la vida cultural
y social, se vuelva accesible para todos.¨ (ONU, CNDH,
1999, p.38. Citado por: Bojórquez, Y., 2006, p.04)
Existen algunos casos de éxito, como lo es la avenida
Morelos, un programa de regeneración urbana que tenía
como propósito incentivar el uso de otras alternativas de
movilidad diferentes al automóvil, en donde por medio
de Calles completas integran diferentes tipos de movilidad
y permiten la accesibilidad para todo tipo de usuario. A
partir de esto, durante la alcaldía de Adrian de la Garza
en el municipio de Monterrey, se presentó en el año
2019, el proyecto de Calles Completas en el Centro de
la Ciudad el cual, durante su primera etapa, pretende
impulsar la movilidad sustentable y mejorar la imagen
urbana de la calle Juan Ignacio Ramón, por medio de la
ampliación de banquetas las cuales benefician al peatón,
y por consiguiente la reducción de carriles, con el fin de
fomentar la movilidad no motorizada.
Desafortunadamente, este tipo de proyectos
muchas veces carecen de continuidad, aún cuando la
Ley de Desarrollo Urbano del Estado de Nuevo León
establece en el Artículo 15° una serie de compromisos y
obligaciones definidas a cargo de la Comisión Estatal de
Desarrollo Urbano en donde se compromete y obliga a
dar seguimiento y evaluar las acciones en materia de
reservas para el crecimiento urbano, infraestructura,
equipamiento y servicios públicos, así como acomodar
mecanismos de articulación de las acciones de fomento
al crecimiento económico, de desarrollo social, desarrollo
rural, ordenación del territorio, mejoramiento ambiental y
aprovechamiento optimo de los recursos naturales.
Sandía (2009) asegura que la búsqueda en las
próximas décadas para alcanzar la sostenibilidad en las
ciudades latinoamericanas debe ser una de las mayores
preocupaciones de nuestros tiempos, para poder garantizar
a los habitantes una ciudad saludable que genere vidas
saludables. Así, al tender a una ciudad que vele por el
mejoramiento ambiental, se obtendrá un espacio digno
que favorezca la calidad de vida de su población.
Por consiguiente, en términos de planificación urbana

se distinguen dos patrones urbanísticos principales, cuyas
características conforman la definición de un modelo
urbano, el cual uno es
i. La ciudad compacta y otra;
ii. Es la ciudad dispersa (Ortuño, Fernández y Fernández
A., 2017).
La ciudad de Monterrey se enmarca dentro del concepto
de ciudad dispersa, lo que ha perjudicado en diferentes
aspectos la calidad de vida de la población y de igual manera,
al medio ambiente, tal como se mencionó anteriormente. A
estas alturas, ya no se podría revertir el crecimiento que se ha
suscitado en Ciudad de Monterrey, pero si se podría generar
en una investigación que permita evaluar la pertinencia
de los elementos del ordenamiento urbano, con el fin de
direccionarlo a un desarrollo sostenible.
En gran parte el Plan de Desarrollo Urbano fue creado
precisamente para esto, para enumerar y categorizar
diversas estrategias que fomenten un ambiente más
amable y sostenible, aunque difícilmente se tiene una
continuidad de las actividades mencionadas dentro de él
ya que, al cambiar de poderes, cada partido político tiene
establecidos sus propios planes de acción, por lo que es
necesario establecer leyes que procuren el seguimiento de
cada uno de los proyectos establecidos dentro del Plan.
Por último, cabe mencionar, que lograr una mejora en la
morfología de la ciudad es tarea de todos, ya que no sirve
de nada que las personas que rigen esta Ciudad propongan
proyectos de regeneración o planes de intervención si la
sociedad no colabora con lo anterior. Tenemos el derecho
a vivir la ciudad, pero también la obligación de cuidarla.
Cabe mencionar que si bien, los problemas que alteran
la calidad de vida de la población mundial son muchos
y muy diversos, que por supuesto, dependen del lugar
que se esté analizando. Por esta razón, la necesidad de
incluir aspectos económicos, sociales y ambientales, ha
sido una constante en el proceso del desarrollo sostenible
de una ciudad; actualmente, es decir, en el año 2020,
las investigaciones referentes a dicho proceso no son algo
nuevo y al ser un tema de talla mundial, existe ya una
agenda para el 2030, realizada por la ONU HABITAT, en
la cual se plantean 17 objetivos del desarrollo sostenible,
uno de ellos referente a las ciudades y comunidades
sostenibles (ODS 11).
Dicha agenda describe que es lo que se debe hacer,
pero al estar dirigida a más de 190 países, es imposible
brindar un manual de cómo hacerlo, por lo que cada
país tiene el deber de establecer sus propias acciones,
con el fin de cumplir con los lineamientos que fomenten
las ciudades compactas, equitativas, prosperas, seguras,
sostenibles y resilientes.

�Andrea Hernández Cantú, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 69

ESTUDIO DE CASO
La presente investigación se sitúa dentro la zona
metropolitana de Monterrey, Nuevo León, México. Como
se mencionó con anterioridad, Monterrey es el municipio
con mayor porcentaje de personas recibidas en su
municipio (figura 2, cfr.), esto es, con mayor convergencia
entre la población de la Zona metropolitana de Monterrey,
de manera que los habitantes de los municipios aledaños
requieren concurrentemente atravesar dicho municipio
o incluso arribar a él, debido a que este alberga un gran
porcentaje del equipamiento que requiere la población
para subsistir, es decir, zonas de comercio, oficinas,
escuelas, hospitales, entre otras.
En este mismo orden de ideas, el caso de estudio se
concentrará únicamente en dos de los ejes estructurales
más importantes de la Ciudad mencionados dentro del
Plan de Desarrollo Urbano del Municipio de Monterrey
2013-2015, siendo estos, el par vial aledaño al Rio Santa
Catarina, es decir, la Av. Constitución y la Av. Ignacio

Morones Prieto, con el fin de analizar la ciudad de manera
transversal con sentido oriente-poniente, mientras que,
en el sentido longitudinal, en dirección norte-sur, se
analizarán las avenidas J. Eleuterio González (Gonzalitos)
y Fidel Velázquez (ver la figura 1).
No obstante, el motivo de la selección de dichos
ejes resulta de una encuesta de percepción ciudadana,
Cómo Vamos Nuevo León 2018, en donde el apartado de
movilidad muestra que, en los traslados entre municipios,
el porcentaje más alto de personas que salen de su
municipio se encuentran en primera instancia en Juárez,
seguido de García, San Pedro Garza García y Escobedo
(Figura 3). Cabe mencionar que, existen muchas otras
avenidas igual de concurridas e importantes, las cuales
podrían ser analizadas con el instrumento resultante de
esta investigación. Sin embargo, para fines de este estudio
se consideró imprescindible seleccionar aquellas que
fueran transitadas por los municipios con porcentajes de
traslados más altos.

Figura 3. Caso de estudio

--Escobedo
García /

/

I

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i
'
.

Apodaca

--

Santiago

Fuente: Plan de Desarrollo Urbano del Municipio de Monterrey 2013-2025

�70 – RedUrban / Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio, Monterrey

Figura 4. Personas recibidas por municipio

Personas recibidas por municipio 2
37.3%

19.1%

9.4%

8.9%
5.9%

5.0%

3.4%

1111
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Fuente: Cómo Vamos, Nuevo León. Pág. 34

Figura 5. Personas que salen de su municipio para realizar su viaje principal

Personas que salen de su municipio al realizar su uiaje principal 1
58.9%

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30.5%

23.1% 21 8º/
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Fuente: Cómo Vamos, Nuevo León. Pág. 34

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�Andrea Hernández Cantú, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 71

METODOLOGÍA
Como se mostro en el primer apartado, existe una gran
cantidad de problemas en la zona metropolitana de
Monterrey y dar solución a estas no será una tarea fácil
y mucho menos rápida. La cultura del mexicano esta
mayormente acostumbrada a obtener resultados inmediatos,
pero en lo que al desarrollo urbano se refiere, una solución
podría tomar muchos años y mucho esfuerzo. Esto es, la
respuesta no reside en un solo rubro, sino que, consiste en
una serie de acciones que en conjunción podrían llegar a
una mejora física y social. El mejoramiento del desarrollo
urbano solo podría ser beneficiado si se considera el ámbito
de lo Sostenible, por lo que la propuesta de mejora que se
presentara a continuación hace énfasis en este concepto.
Se tomará el Modelo de Ciudad más Sostenible de
Salvador Rueda como parte principal del Marco Teórico.
Rueda estructura su modelo en cuatro variables, las cuales
responden a los cuatro objetivos básicos del urbanismo
sostenible, entendidos como:
i. La compacidad;
ii. La complejidad;
iii. La eficiencia y;
iiii. La estabilidad
Los cuales define de la siguiente manera: la compacidad
como el eje que atiende a la realidad física del territorio, y
por lo tanto a las soluciones formales adaptadas: la densidad,
la distribución de usos de suelo, el porcentaje de área verde
y otros. De igual manera, determina la proximidad entre
los usos y las funciones urbanas, este eje responde a la
movilidad y el espacio público y el modelo de ordenación
del territorio. La Complejidad atiende a la organización
urbana, y al grado de mixticidad de usos y funciones en
un territorio determinado; es el reflejo de las interacciones
que se establecen en la ciudad entre las personas jurídicas,
actividades económicas, asociaciones, e instituciones.
La eficiencia se relaciona con el metabolismo urbano,
esto es la gestión de los recursos naturales y por último, la
cohesión social se encarga de atender a las personas y las
relaciones sociales en el sistema urbano, la mezcla social tiene
un efecto estabilizador sobre el sistema urbano y equilibra la
sociedad. Así mismo, se propone abordar el desarrollo desde
estos cuatro objetivos básicos del urbanismo sostenible, de
manera que se dosifiquen los problemas presentados en la
primera parte en cuatro variables principales, siendo estas:
el ordenamiento urbano, las políticas púbicas, el medio
ambiente y la cohesión social.
Cabe mencionar que, este mismo modelo de Rueda
fue tomado como referencia por Fabiola R. Garza en
su investigación titulada: Evaluación de indicadores

socio-urbanos y estrategias de reforma para el centro de
Monterrey como parte del VII Seminario Internacional
de Investigación en Urbanismo, Barcelona-Montevideo
en junio del 2015, lo que ha permitido que se conozca
el alcance de la información con la que cuenta la Ciudad
de Monterrey, permitiendo un acercamiento consciente de
los datos. No obstante, la investigación de Garza se sitúa
en el primer cuadro de la Ciudad de Monterrey, mientras
que la presente investigación, como se menciono dentro
del apartado de caso de estudio, se situará dentro de la
zona metropolitana de Monterrey.
RESULTADOS
Las cuatro variables mencionadas en el apartado anterior
serán abordadas de la siguiente manera: la variable del
Ordenamiento Urbano analizará el ámbito físico de la
ciudad, mediante la evaluación de las estrategias de
movilidad y la condición física actual, así como el análisis
del equipamiento urbano y su distribución; la variable
de Políticas Públicas estará encargada de la gestión del
espacio público, el análisis de las estrategias urbanas y
la determinación de la influencia de la participación
ciudadana; la variable de Medio Ambiente se encargará
de analizar los efectos de la sustentabilidad, la expansión
urbana y los elementos del paisaje urbano.
Por último, la variable de la Cohesión Social tratará el
análisis del nivel socio-económico, la segregación urbana y
las consecuencias del crecimiento demográfico. Lo anterior
tiene como resultado la obtención de un instrumento
metodológico que permita evaluar la pertinencia de
los elementos el ordenamiento urbano en el desarrollo
sostenible del espacio público, no obstante, se pretende
que dicho instrumento sea iterable, con la intención de
que se pueda beneficiar al ordenamiento urbano de más
ciudades.
CONCLUSIONES
La intención de este artículo es evidenciar como los diferentes
problemas del desarrollo urbano se encuentran directa
o indirectamente relacionados y que esta problemática
adquirida se debe a un crecimiento demográfico prematuro
el cual rebasó sin lugar a dudas cualquier tipo de
ordenamiento urbano en la ciudad de Monterrey. Se planeo
la industrialización como el inicio de un cambio constante
sobre la forma en la que se desarrollaba la ciudad de
Monterrey (figura 6, ver página siguiente) , pero de ninguna
manera se insinúa que el proceso de industrialización resulta
ser negativo para la evolución de la ciudad, si no que, la visión

�72 – RedUrban / Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio, Monterrey

tardía y prematura del ordenamiento que ésta requería,
provocó que hoy en día, fenómenos evidentes como:
i. La expansión de la mancha urbana;
ii. El aumento de los costos inmobiliarios que se
encuentran en o cerca de los centros de población;
iii. La segregación en sus diferentes tipos;
iiii. La carencia de transporte público de calidad y por
el contrario;
iiiii. La priorización del automóvil;
iiiiii. Entre otros
Han afectado directamente al medio ambiente y a la
calidad de vida de la población; por lo anterior es necesario
un re-direccionamiento hacia un desarrollo sostenible que
incluya en su composición las tres variables indispensables
de la sostenibilidad, con la intención de contar la
posibilidad de satisfacer las necesidades de la población
y que estas puedan perdurar en el tiempo, tomando en
cuenta el aspecto económico, social y ambiental.
No obstante, lo anterior requiere una cantidad
considerable de tiempo y esfuerzo, por lo que es necesaria la
implementación de políticas públicas que ayuden a mitigar
la evolución de los problemas ya mencionados, pero para
esto se requiere, en primera instancia, que la población se
interese por participar en la toma de decisiones, no sin antes
contar con conocimiento sobre la situación real por la que
atraviesa la ciudad y para que esto suceda, es deber de los
gobernantes brindar una difusión optima de la información.

Por otra parte, existen ya, tanto programas como
proyectos establecidos dentro del Plan de Desarrollo
Urbano del Municipio de Monterrey 2013-2025; el
problema reside en la falta de continuidad por parte de las
administraciones, ya que muchas de las propuestas quedan
precisamente solo como eso y nunca llegan a la etapa
de ejecución debido a que el proceso es largo y muchas
veces está dividido en diferentes fases, sin embargo, esto
no debería de ser un justificante de la inconsistencia de
un plan de desarrollo. Esta misma falta de continuidad no
solamente se establece dentro del Plan de desarrollo urbano
del municipio de Monterrey, sino también de manera
física dentro de los municipios que se establecen dentro
de la zona metropolitana de Monterrey, en donde dichos
municipios deben trabajar con un mismo propósito.
Por esta razón, se considera que el Modelo de Ciudad más
Sostenible de Salvador Rueda, el cual toma en cuenta los tres
aspectos de la sostenibilidad mencionados anteriormente y
justifica una investigación previa realizada por Fabiola Garza
titulada: Evaluación de indicadores socio-urbanos y estrategias
de reforma para el centro de Monterrey, resulta ser oportuno
para la elaboración de un instrumento metodológico
que permita evaluar la pertinencia de los elementos del
ordenamiento urbano en el desarrollo sostenible del espacio
público al interior de la zona metropolitana de Monterrey,
tomando en cuenta los ejes principales de la ciudad como
estructuradores de la misma.

Figura 6. Retrospectiva del desorden urbano
Industrialización

Desorden Urbano

Crecimiento de
Población

Discontinuidad

Expansión de la
mancha urbana

Ciudades
dormitorio

Localización del
e ui amiento

Gentrificación en el
centro de la ciudad
dirigida a estratos
socioeconomicos
altos
Inaccesibilidad

Traslados diarios
entre munici ios

Contaminación

Tiempos de
traslado
prolongados

Fomento del
vehículo privado

Transporte público
deficiente y de
mala calidad

Convergencia
de población
en vialidades
a horas
simultáneas

Perdida de horas
h mr

Caos vial

Discriminación

Afectaciones al medio ambiente y a la calidad de vida de la población

Fuente: Propia, elaborada para esta investigación

�Andrea Hernández Cantú, Eduardo Sousa-González / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 73

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�74 – RedUrban / Retrospectiva del desorden urbano: caso de estudio, Monterrey

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Psicólogos de Costa Rica San José, Costa Rica.

�Reseña

Imagen de fondo de Áreas metropolitanas. Reflexión, evolución de casos internacionales
y ejemplos latinoamericanos: Buenos Aires, Lima, Santiago de Chile,
Esteban Valenzuela Van Treek

�76 – RedUrban / RESEÑA

EL ESPACIO METROPOLITANO CONTEMPORÁNEO1
Eduardo Sousa-González

Ana Cristina García-Luna Romero

Eduardo Sousa González es un académico cuyo trabajo,
en general, gira alrededor de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, cuyas líneas recaen en el crecimiento
expansivo y en la planeación espacial metropolitana y
regional. Así como un destacado doctor en arquitectura
y asuntos urbanos por la Universidad Autónoma de
Nuevo León y cuenta con 10 libros y más de 25 artículos
publicados de alcance internacional. Con este libro trae
a la vista de los lectores una de las problemáticas actuales
causadas por la modernidad líquida2 que se concentra en
las grandes urbes. Expone la manera en la que nuestros
espacios crecen, fluyen y se transforman de acuerdo al
paradigma que reflejamos en ellos, sin dejar a un lado
cómo accionamos dentro de y acerca de ellos, con base
en una perspectiva interdisciplinaria entre lo político, lo
social y lo arquitectónico.
La manera en la que este trabajo se organiza proyecta
esta misma perspectiva con un enfoque balanceado y
completo, evitando las simplificaciones de enfoque.
Destaca un inteligente trabajo de cohesión, exponiendo a
las urbes a partir de secciones que no excluyan realidades
o perspectivas. En sus primeros capítulos utiliza como
tema principal las políticas públicas, argumentando
que, a lo largo de los años, el número constantemente
incrementando de habitantes residiendo en las grandes

ciudades se ha vuelto un factor que trae insatisfactores
urbanos, pues entre más aumenta la concentración de
población en una sola zona metropolitana, más se limita
el acceso a recursos. A través de las secciones que tratan
esta temática, se exponen dichos percances, así como
reflexiones cuyo propósito es enriquecer las bases que se
utilizan para la planeación urbana. Sousa desarrolla una
primera hipótesis girando en torno al pronóstico del
incremento de habitantes y la modificación de densidad
de la misma. Aunado a lo anterior, desarrolla una segunda
propuesta, en la cual prevé mantener en constante la
densidad poblacional, lo que resultaría en la ruptura de
conexiones sociales pertenecientes a los habitantes de la
ciudad, un problema bastante pertinente que se considera
parte de la crisis urbana discutida asiduamente. Junto con
esta discusión sociológica, la metodología no se deja a un
lado, aclarando a los lectores los métodos de trabajo que
hacen uso de un modelo que toma en cuenta las distintas
variables de cada supuesto caso.
El autor hace un trabajo interesante, introduciendo
al lector al tema de política pública, donde abarca las
problemáticas del estado y gobierno, entre las cuales se
encuentra la corrupción institucional. Hasta cierto punto,
expone un pensamiento evidentemente sociológico y
filosófico, al proponer que sería vital una evaluación

1

Sousa, E. (2020). El Espacio Metropolitano Contemporáneo: desde las políticas públicas hasta el modelo de planeación. México: Colofón

2

Teoría expuesta por Zygmunt Bauman (1999), Modernidad líquida.

�Ana Cristina García-Luna Romero / OCTUBRE 2020 / RedUrban – 77

sobre los impactos de dichos aspectos en la calidad
de vida de distintos sectores sociales. De esta manera,
llega a una resolución que nos acerca a determinar cómo
afectaría el impacto del comportamiento de la población
en la implementación de estas áreas estudiadas. Sousa no
solo expone su opinión, sino que compara críticamente la
postura de autores como Luis Aguilar, Jan-Jacques Lagroye,
André Noel Roth, entre otros autores3 para poder llegar a esta
perspectiva holística que desarrolla en todo el libro. Esto nos
deja en claro que, en cuestiones urbanas y políticas, el todo
es más que la suma de sus partes, sin excluir perspectivas de
esta discusión que nos pertenece a todos.
Asimismo, Sousa González ilustra modelos matemáticos,
evidentemente metodológicamente pesados, desarrollando
tres ejemplos hipotéticos y descriptivos, que tal vez
se puedan llamar alegorías, los cuales buscan mostrar
posibles problemáticas y posibles soluciones, aplicadas al
estado de Nuevo León. Sin embargo, el libro no se cierra
a lectores que tengan que comprender metodologías,
contextos o estados específicos, se puede hablar de dichos
modelos con otros espacios o perspectivas en mente. Con
esto, demuestra que no es solo un libro cuyos modelos y
ecuaciones matemáticas expuestas son puramente teóricas,
ya que, de igual manera, hace que se pueda ver la forma de
estas mismas y su pertinencia en las urbes.
Comenzando la segunda parte del libro, el autor retoma
el tema del espacio urbano y la forma en la que posee
una dualidad dicotómica debido a la contemporaneidad
líquida a la que nos enfrentamos, hablando en términos
neoliberales y de globalización. Logra explorar lo propuesto
desde distintos campos disciplinarios, no obstante, no
se desvía del tema en mano y lo liga con la esfera físicoespacial que propone, con el propósito de comprender los
procedimientos metodológicos que son necesarios para
planear el crecimiento territorial de las ciudades. Esto
enriquece la perspectiva con la que el lector aborda la obra.
Dentro de esta misma parte, aborda la planeación
urbana, estableciendo la división del espacio público y
privado como base fundamental para el ordenamiento
espacial, pues sin uno no hay el otro, y ninguno debe
ser excluido de discusiones de este tipo. Argumenta que
las ciudades se benefician mediante un equilibrio entre
sectores y su relación espacio-rendimiento, en otras
palabras, la cantidad de población que coexiste en una zona
metropolitana. Este tema es uno pertinente de abordar,
pues se habla constantemente en la disciplina urbana, con
preocupaciones acerca de la sobrepoblación y la calidad de

3

Tabla 2.1. Análisis de política pública: posturas diferenciadas. (Sousa.2020: 43)

vida urbana. También se habla de cómo, no solamente los
espacios nos moldean, sino cómo este posible exceso de
población podría estar afectando la morfología urbana. De
esta manera, expone vertientes de análisis que explican por
qué nuestras urbes son como las conocemos y las maneras
en las que se podrían evitar estas ocurrencias. Cabe resaltar
la crítica que el investigador hace a la insuficiencia de
normatividad operativa con respecto a la planeación
urbana, sus leyes, planes, reglamentos y otros.
Las investigaciones realizadas por Eduardo Sousa
muestran un análisis intrínseco acerca de la planeación
urbana y su relación con diferentes objetos de estudio.
Expone modelos e hipótesis para después compararlos de
forma rigurosa y aplicarlos a situaciones reales, lo cual le
otorga valor a la investigación debido a que demuestra no
solo ser un escrito conceptual-teórico presuntuoso sino
también práctico. Asimismo, cuenta con la peculiaridad de
unir diferentes áreas de estudio, aportando así diferentes
caras al problema lo cual muestra una complejidad
multidimensional al tema, y mostrándonos que las ciudades
no solamente tienen una dimensión arquitectónica, sino
también política, social y por ende, metodológica. El

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páginas,
tamaño
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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