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                  <text>-16regidor. Tiene dosel en la sala de sesi~nes, y no se podía anfes entrar
en ella con haston, ni aun el correjidor de la villa aunque estuviera
cojo. Ademas los concejales son caballeros cubiertos que nunca se
quitan el sombrero ni aun en las procesiones como no sea en la del
Corpus. Con todos estos datos ya ven Vds. si tendría yo gana de ver-un
acío tan interesante como lo_es nada menos que la toma de posesion de
un ayuntamiento de tan alto chapín; pero nada encontré,quecompararse
pudiera á las pueriles rarezas dC' los antiguos. Los años no pasan en
valde, y las creencias que suceden á otras por el influjo de la, razon y
de la sensatez, tautQ como se adhieren á los novatores, se inoculan insensiblemente en el corazon de los mas aferrados á 'las preocupaciones
viejas y'de los mas sistemáticos reaccionarios.
. .
Aqui nada de traje diplomático ni de otras formalidades que las
necesarias para un acto Je bastante gravedad. Eil-Sr. Alcalde primero
y algun otro fueron luciendo el cuerpecito, pero los demas como c~1,tellanos rancios, embozados en la capa negra q~ es la de los d1as
grandes, como Pascuas, Corpus Christi, San Juan y San Pedro, únicos
dias que en los pueblos repican las campanas y encienden el velon;
aunque esto no puede decirse de Medina, donde todavía se vislumbra
el señorío de la córte antigua -de Castilla.
Despues que el alcalde y' el t.eniente alcalde, regidores y procurador del comun ,' total de la nueva municipalidad, habían prestado el
juramento de costumbre, de guardar lo qu1,1 no quieran perder y suministrar justicia segun la conciencia de cada _uno, entramos en el salon
los convidados, entre los cuales figuraban los seiíore~ Juez de primcr_a
instancia y D. Manuel Fcrnandez Montea legre, diputado provincial del
partido, con mas otras notabilidades ilel p~eblo, como abogados, co-.
merciantcs etc. etc. Ibá yo busca!ldo un sll10 donde no me ensartarán
el promontorio de refranes que estaba acostumbrado á •oir; pero me
engañé, porque no bien pregunté al que estaba á mi lado que era el
ei ruja no médico, (a) el latif10, hombre de genio que para no dcj¡¡rle
meter baza, es preciso no escupir, cuando llovió sobre mí un agu~cero
de refranes que creí que apuraba todos los de la rica lengua castellana.
Ahora , me dijo, vamos á tomar un bocadillo y un trago que nos servirán los ,·oncejales: ó somos ó no somos, hoy por tí y mañana pbr mí,
y á cada uno le llega su San Martin.-Yo por cortarle el revcsi110 dije,
que no parecctia bien comer delante de la auto~idad, y el !Dédico me
eontestó: tambicn la. autoridad come; y ya ve Vd. si el-abad ¡uega á los
naipes ¿qué harán los frailes? y si en tu casa cuecen .habas en la mía á
calderadas. Nadie puede decir, de esta agua no beberé; con que, á quien
Dios se la diere, San Pedro se la bendiga, y· sobre todo á borrico presentado.no hay que m1rar1" al diente; y esto diciendo, tomó un bollo y
un trago y yo otro tragó y otro bollo por imitarl~, diciendo al acabar:
señor médico latino, con pan y vino se anda el camino. Jba el com,pañero á cnsarlarlÍ)e otr¡¡ resma de refranes, cuando varias voces sediciosas en primer grado repitieron en el salon el grito alarmante de
¡que brinde VillergasJ yo mc-escondia lo posible porque no me , ie.ran;
pero el compañero de la derecha, D. 11 ernando Al tés, que es hombre
de bulla y de muy poca aprehension, empezó á darme codazos diciendo: que ¿todo ha de ser t'ortitas y pan pintado? No se cojen truchas á
bragas enjutas; tambicn yo brindaré, y cuando la barba de tu vecíno
veas pelar, echl!, 11) tqya á remojar, con que al a,·ío padre cura, que el
que no se avel)tura no pasa ll!, ma~ , . y e~lo diciendo ech_ó un brindis,
que siento oo re~ordar por la or1g111ahdad del pensamiento y de la
vcrsificacion.
.
Ei senor juez de primera instancia, sugclo á quien no 1J.e tenido el
honor de tr~tar; pero que me parece digno del aprecio de toóos por su
talent!}, como por su cá:ácter franco y senci!lo, prou~n~ió un discurso
ofreciendo su cQoper(lclOn á la nuev¡¡. autondad m11111c1pal, ! despucs
de los bril)dis de ordenania, concluyó con unos ver5os á mi humilde
persg_na, exbortál)dome á que acreditara ser redactor de la Risa.-Yó me
veia entre l¡¡ esp(lda y la pared; porque me animaba el deseo ~e complacerá todos, y mi m_usa es _mas ~ebelde qu_P los,~1arruq~•es,_pa~a
esto de improvisar. A la 10stanc1a del J9ez de pnmera-1nstanc1a, s1g111ó
un brindis del señor alcalde primero, pidiendo al ciclo que el ayuntamiento de 18H tenga la dicha de cumplir co1ilo Dios manda y no tenga
la desdich ~ de verse dc;p1,es apremiado por los comisionados de Valladolid, y acab❖ tambicn cscitámlome á brindar en verso, y yo viéndome
tan acosado por la justicia, y justicia de _enero a1Jnquc es¡abamos en
marzo, tomando qn bollo y un vasito de vino dije:
Puesto que soy in vitado
por la moderna justicil)
fuera torpe~I). ó. malicia,_
·no obedecer al contado.
Brindo, pues, porque animado
del mas noble sentimiento,
dé al pueblo paz y contento
y 4 los fundos 'b1Jen destino,
como nos dá bollo y vino,
el entrante ayuntamiento.
·
, Contestó dándome las gracias á nombre del ayuntamiento el señor
alcalde primero que tambien tiene aficion á la po.esía y muy r~g11_IJ1.res
disposiciones. Dijo una décima que no recuerdo y á esta s1gu1ero¡i
muchos brirrdis en verso; entre los cuales merece figurar por su naturalidad en el decir y por la facilidad de rima el de µno de los regidor
res llamado D. Vicente Gonialez. Dijo así:
·
. .Mis poesías son gergas
'
y no sé decir de prisa;
y no quiero que en la RISA
me saque á danzar Villergas.
y yo dije para mí : no danzarás en la Rt!\A pero danzarás en ~l DóMINE,
Todos se dirijian á mi persona pidiendo versos y_ yo empenado en no
decir esta boca es mía, no por falta de V?luntad s1110 porque, franc~mente, nada me ocurre que decir en semcJantes casos que no sea ~u.t111ario á no in~a.dir el t~rreno de la política, en el cu~l. no me pe_rm1tian
entrar ni el s1t10 donde estábamos ni el estado de s1lw que fch;zmente
nos rige. Volvió el señor juez á la carga con aquella finurá y galal)tce-

ría quo le caracteriza, y á las instancias de este señor no pude menos
de responder con mi rústica franqut•za:
•
•
A brindar segunda vez
el juez y el pueblo me obligan :
brindaré ya que me ostigan
salga rana ó salga pez.
·Perdone el pueblo y el juéz ..
si ·en ocasion tan sagrada
mi· Musa queda estancada•
pues harl,o de discurrir
tan solo alcanzo á decir
que no alcanzo á decir nada.
Aquí terminó el espectáculo y cada uno tomó lás de Villadiego, los_
de justicia á recibir cnorabuenas, y yo a comer, en Jo cual me imitó el
susodicho médico latino, que iba murmurando hácia su casa: cada
mochuelo á su olivo, primero es la obligacio.n que la devocion, al que
se mucre le entierran; y despues del burro muert.o la cebada al rabo,
que como dijo el otro: asegura llevan preso; mas vale pájaro en mano
que veinte volando y lo primero es lo primero y Jo segundo es Jo segundo y aquí paz y dcspues gloria.
JUAN l\lARTINRZ Vll,LERGAS.

I

Nú111. 3.

9

-17-

1.º

SALE

TOROS.

Las noticias 11ue avanzadamente dimos á nuestros lectores de lo
mal servido que iba á ser en esta temporada el público aficionado á
toros, que es el público mas numeroso y español de todos los públi.:
cos, han salido desgraéiadamentc tan exactas, que tuvimos que contentarnos, en la primera corrida, con Labl y su hermano de primeros
espadas. Afortunadamente hubo un vicho que mas amante que los empresario5 dél respeto que se debe al i_nteligente público de Madrid,
quitó del.medio al segundo, rompténdole una costilla, y puso á la mezquina empresa en la ¡irecision de tener que ajustar al antiguo y es'perimentado torero Jimenez ( el JJlorenillo'). El público ha aanado mucho con e~ta ocurrenci~, pero aun se echa d1) ,,cr el vacio de .Montes ó á
lo inenos de Cúchares ú otro que 'tenga á raya á toda la cuadrilla. Los
picadores son buenos. Alvarez y Charpa principalmcnle rara vez dejan
de' cumplir su obligacion, y el último une á la cuali_dad de valiente la
de buen caballista. El ganado 'lía sido llojo hasta ahora. Algnn vicho
que otro se ha portado con honor: los demas parecían mas bien cabras
monteses: pacílicos como maridos, ignorantes como cllos-tlel poder de
su frente. No conoluircníos este articulo sin hablar del vestiglo verde
que se nos ha descolgado de Se,·illa. Es ente de una feali:lad prohibi..:
da. La tez de su cara es de taf~t.an Yerde_ Jo mismo qu_e su _chatJneta;
pero campean en ella unas facci ones hornbles que pueden originar el
mal parto á cuantas mugercs en cinta haya en la plaza. Aquello no es
hombré, aquellc, es una aceituna seYillana con patas y narices, un fagarto vestido de chulo. Su habilidad corresponde á su belleza, y cuando le toca el turno de poner banderillas al bruto, c1¡¡rndo se baila frente á frente COI) el bruto, como 111111ca se Je acerca, desmiente el refran
de « Flios los cría y elios se juntan.» Los demas bander-illeros són buenos. Hay entre ellos Capita y el inteligentísimo Jordan. Con todo, la
cuadrilla de a pié es escasa y esto y el ll&lt;&gt;. haber mas que dos picado~
res en plaza contribuye á que esté mal servidij. ·

Juicio crítico de las (unciones nuet&gt;as repreae~tadas en esta Corte.

El 28 de marzo, en el teatro de la Cauz se estrenó á beneficio de '
·n on Carlos Latorrc, el drama original en verso del Sr. z o·rrilla, Don Juan Tenorio. Esta 'composiciou coloca á su
autor al nivel de los grandes ingenios que han descólladÓ
en las naciones mas avanzadas en literatura. Lope de Vega,
Tirso de Molina, Zamora , Corneille, Moliere, Balzac, Dumas , Byron, todos estos ingenios col-osa les han pintauo con
brillantes coloridos aqnel D. Juan de conducta tan disoluta
como caballeresca; pero el mayor mérito del Sr. Zorrilla es
halíer rivalizado dignamente con sus predecesores -sin copiarles, av~ntajá11doles en muchas escenas, dando una nue~
va fi~unom1a _al cuadro en !íeneral, y un exact~ y bien· entendido m,at1z al protagonista, que desempenó el Señor
L~torre, con nota?le maestría. Esta composicion está, adm~rablemente versificada. El autor fué aclamado por el pú...
bltco, y al presentarse en la escena recibió prolongados
aplausos.
Ninguna novedad nos han dado los teatros del Pn1NC~PE, la Cnu_z y el Crnco; p_ero de _la inteligencia y Jabori\/s,dad del senor Lombía director de los dos 'primeros, l!,SÍ
como del mérito y aplicacion del señor Valero que está al
fr~nte de la compañía de Yers? del últimó, espera el púbhco buenos resultados. Tamb1en se anuncian en estos tea,.
tros grandes méjoras en fas compañías d·e canto y. b.aile,
Dia 13 de abril, en VARIEDADES se estrenó el drama en cinco actos
traducido del frances, titulado ELISA' ó EL PRECIPICIO D~
BESSACT. La protagonista lo hizo muy bien y recogió áb,in.:
dantes aplausos. El público aclamó á la traductora , y por
'_ uno de los a_ctorps que se prcs1:,nt? en 1~ escena, se supó
que era el pnmer ensayo de la senonta Dona Joaquina Ver! •

lladrld. -Sociedad Llterarl~. '-18.f .f,.
Imprenta de D. W.cem:esl,(fo Jy911als d,~ 17 cp cq,tl/! !Je S. Roque núm. 4,

UNA

OE Jlll'iIO

rm 18-H.

·nrnz

¡¡
VEZ

REALES
¡:¡,

AL MES,

AL AÑO.

\ r,I
1

11

.,

enciclopedia pintoresca universal.

Habiéndose agotado la tereera edlclon del
prhner nú■nero para atenderá los nuevos suscrltores, está otra vez en 1•rcnsa y se renaltlrá
dentro de breves dlas á los señores suscrltores
. que aun no lo ·~ayan recibido y á los que nueva!
mente se s11serlban. Ponemos esta nota para
evitar recla■uaelones.

la ya viciosísima ciudad. F.fcclo fué de los ahusos del poder, cedido, con poca gloria de la política romima, á afiominahles múuslruos. El depravado gusto del sanguinario
y difidente Tiberio , sos~enido con la despótica autoridad
de. tirano, tan inepto como cruel por el largo espacio de
vemte y cuatro años, fomentando fas art~s en sola la parte
que las pe.r verti:i, estravió los estudios de Roma de la recta senda que despues de Varron, Atico y Ciceron, hahia
abierto el_lino discernimiento de Augusto. El lujo tamhien,
que ocasionó la mal usada posesion de .todas las riquezas
del orbe, y las riendas ·de la monarquía universal puestas
en manos de hombres perdidísimos, autorirnron soberbiaIll.
mente el gusto de los espectáculos; no d!:l. ;.i9uello~ nobles
y decentes con que instruia á su vulgo la sabia Grecia, sino
L memorable siglo de Au- de los que con insensata profusion y bár)'iara ú obscena
gusto, tan célebre para lt.a- industria vici,1ban al pueblo en vez de corregirle. Apodclia por sus tiranías como por ráhanse así mimos, histriones y g ladiadores de la volunsus doctos, se cmpl'iió en ar- lad de príncipes torpes y sangrientos; y babilµ_a do el puerebatará Grecia la gloria de blo á la estimacion de lo que era grato al impío árbitro de
~-j; sus escritores, é imitimdolos
su felicidad, con evid&lt;;nlc abandono de los esludios.gr,,vc·s
logró compctirla digname11te y profundos, le eran solo aceplos los que m:is Ji\',1menlc
en algunos ramos de la poe- le deleit,1ban. Nadie larnpoco podi,1 ser sábio, sino el emsía y de la hisloria. Ciceron, ·per¡idor. Li espada tiri111ica estaba ~iempre anian-aodo sodescoso de introducir l)D su. bre la cerviz del tri ~le literato, que cometi,; el temerario
patria el gusto á la filosofía, habia hermoseado poco antes crímcm de ser m;is báhil que un déspota indigno de ser
con las gafas de su admirable estilo muchos trozos filosó- hombre. La filosofí.i ¿ q}lé precio habia dé lograr en un
ficos qu~ copió de las seclas· de Grecia; pero la declar:ida p,ilacio, donde solo se t_rn;,ban adullcrios, cslupros, parpropens1on de .los tiranos de Roma háci¡i los estudios ame- ricidios, tormentos, rapiiias; y en u11a ~iudad do11d1i, henos_, vio_lentó, como la libertad civil con la fuerza, la apli- cha ,1duladora la servidumLrc, aplaudía li:! maldnd por no
c_a?1on literaria con el favor; quedando por rsta caus,, inu-- csperimenlar los crueles efectos de ell;¡? Jj;n solédad oshhzados los conatos del diono sect¡irio de PI a ton · y poco
cur~ dictaban sus ~logmas .ilgunos varonei; ín1egros , que
/!'
.da en la capital del" mundo la ciencia de perfcccio'
iavorec1
debiendo Rom.1 mirar eón rubor, trntriba con desprecio. Ni
• nar al hombre. La ruina de la república llevó t.arnbien tras . obtenia mejor forluna la enseñanza de aquella arte vence,s! la de la elocu~ncia. No eran ya necesarios los Horlen- dora, que en mejor edad daba grneralcs y ·leyes á la mcsws. Crasos y Cicerones en un «obicrno donde la tiranía lrópoli de la tierra. Las escuelas retóricas, convertidas con
babia t?mado las veces de la pcr~uasfon. Precipila&lt;lamentc propiedad en jurgos litera rios, eran ceremonioso asilo
se la ~tó caer del ,illo gr~do ~e magcsl:1cl y ncn;io á que dond e una frívola juveulud acudía ti;multuariamcnte, ú~cla hab1~ }evant:Hlo la _cons11tnc10n libre de la república, á
g?ii. l;i co~tu!11bre ?e. aprender algo para aspirar i'. l11s &lt;liglas delicias casi afcmmadas con que enervada la ,.,rave&lt;lad 111dades.) acrn el d1vmo estro abogado en el espín tu de los
!atina, representaba hasta rn la lilcr.alura las Lo11)ezas de sucesores del l\fontuauo, forzados á escuchar en silencio

�-18las tanto ridículas como vengativns musas del pérfido Tiberio, del atroz Neron. Poseyendo Roma e~ su seno cm peradores ( elegidos por ella misma ), que fi:i·anizab;m con
tanta ferocidad la república literaria como~ civil ; y 9mperadores, que así como eran pcrrersos en las costumbn•s,
lo eran tambien en ta· lil~ralura; ¿á qué el equitativo Tirabosqui sale de su' pruile,ite Ilaliá á buscar en la rcgion
última de occidente los corruptore·s del gusto latino, cuando por conservar el verdadero gusto perecieron Lucano y
Séneca, y mucho tiempo vivió pobre Quinliliano, los tres
mayores homb1·es que consiguió la leilgua del Lacio, despues de los florecientes siglos do Augusto?
gloria de la
literatu•ra romana consistin en aquel ~iglo en sus oradores,
en sus ·historiadores y en sus poetas: y consta con bien
horrible seguridad que Tiberio, Calígula, Cla udio, Neron,
cuatro mónstruos que produjo llali:i para eterna inju.ria
del género humano, no conscntian impunemente :iplausos
á otras historias, poemas ni oraciones, que no fuesen las
suyas_. Se quem:iban con decrel(?S públicos las q?e salían
de mano entera y sobresaliente: y sus autores, s1 escapaban de la envidiosa inhumanidad del execrable César, se
dejaban morir :intes que la calumuia los anaslrase á la
infamia de los suplicios.

1-'¡jcilmente babri, adivinado cualquiera que la jemhra
de.quien tratamos es La Jllajo ch cueslion, que cansr.da ya
~lfl aguijoneo de la catne se lanzó al mundo, por las tcnliicionés del. diablo', ó mas bien por las de su complliiero de
joolgorio, que ,,aliente sitiador de aquella plaza,·pudo ga_.
nada, bien pgt asalto, bien rendida á discrccion, valiéndole su arrojo ~l ascenso inmediato: de amante interino
pasó á que río én projiiedad. . .
Ya se halla nuestra 1'la:fa en libe,rtad comp!eta, girando
i, su al ved río, á pesar de la oposicion del compadre y de
los sermones de alguna parienta; y:i cambió de vida y no
nos &lt;lehc admirar el verla romper los vientos por montes y
campifü,s sobre un alazan, eri brazos de un comerciante de
tabaco: va con él, porque corre por su cuenta y s.e acabó ..
Si el con! raband isla hace fortuna, su Maja no pasa
penas; pero si el resguardo_ les da alcance, él acaba en un
presidio, y ella principia por lomar otro amante tal vez de
la profcsiou, por no salirse del gremio. De todas m,meras,
La 1llaja siempre fiel á su compromiso, ora dependiendo
de un seiiorito, ora de un hoaüire del pueblo, nunca
falta ú la fé de sus relacioues: si ambos se cansan de ellas,
cada uno lira por su lado, y á ot-ra, co:mo maestro de armas; y si le vi, ya no me acuerdo: he aquí las venlajas de
la independencia.
La hermosura vuela con el tiempo que nada respeta,
nr ·nun las arreboladas m~jillas de La Maja, que ú cada
séüal que «raba en su rostro , 11hre una hm-ida en su corazon, que ie va secando á la par que se marchitan las rosas
de su belleza.
Cruzan los dias, y llega uno en que no quedan mas
goces que los halagos del pensamiento; llega al. fin un dia
en que la Maja se alimenta sol? con recuerdos ,dc 'su pasada. ve.n lura, y apaga la sed nva de los placeres con los
solai,;es de la.imaginacioo. .
:
..
· · Vá ·1'1aja deja de serlo desde que pisa el negro dmtcl
del ptuü~ori'.de · lás'. viéjaú :e11temces; _olyi4~1dá . del rüµ'.nd_o 1
acaba tranquilamente su vida, si tuvo suerte y ahorró al- .
gunos calés; si no, nunca falla alguna lechuga de tabaco
que vender, ó algunos cuarlérones ele pc!.cao que frcir.
Tambien La Maja deja de serlo en el momento de casarse, .q ue aconte_ce ~~~ª, ~!lz; pue~ 3iunque no pertenezcan
ú nino-una éomunton pohllca, son pot·· las razones e1ue al
p1·incipio espuse, las genles mas libres que pisan la ti.erra.
Este tipo esclusi,,amentc andaluz , es como ciertas
plantas que pierden la vida al arrancarlas del ~uclo don~le
nacen; y es natural que así suceda, que ·al variar. de pa1s,
sus coslumbt·es. han de variar tambicn, pues estas son muy
diferentes á las de otras provincias d~ España; ~·d e aquí
partiendo_casi es .i nútil decir qu.e La JJlaja tiene s1;1 cuna y
.su tumba en Andalucía. Su nombre ~e ha converlldo despu.es · en · palabra de dos sentidos, siendo sinónimo su sig- •
niücado al de las seiioras mugor.es, que en los otros puntos
del reino se llaman queridas; pero prescindiendo al~ora &lt;le
toda rnorálidad, llevan aquellas ú estas una vcnla3a conODO tiene fin ,en esle mundo, hasta· los siderable en buena fé, y olras dotes, que enumeraria con
. coqueteos de La Maja. Ved d gracioso «usto si fuera este el lugar de ponerlas en parangon .
· 1 sarandeo de aquel t:tlle, la majensio y " En La Jiaj&lt;i hay mucho de halagüeño, mucha poesía;
desenvoltura de aquel cuerpo que ar- desfoleresada, o-enerosa siempre, atraviesa· las bort'ascás de
rebata el alma paseándose por las rihe- la vida con fé :n el porvenir, esperanza e~ Dios, y caridácl
r,1s del Guadalquivir, acompaiiado de con el prógimo , y se tiene por di.chosa si del alterado mar
un jaque, cuyo dorm:111 festone_ao de caireles, calzon de· de sus conquistas, triunfos, derrotas y _pe_cados, pudo tr~er
punto, y abotonaura de plata. revelan que es una presona é á remolque al rincon de su arrepenllm1enl•) l?s e!espo3os
caliá; yed la garganta de aquella linda pierna, cuyo breve de alo-un falucho náufrago, y que ella echó a pique en
pinrré liba apmú1s la verde :t!fombra; ved cómo se canto- horas" m:ts felices ,1unqnc menos tranqm·1 as. S'1, se arrenea al lado del majo aquel ángel con g uardapiés de percal, piente, pero hay, carísimo leclo~, _aunque ú mí poco. me
cuyos ojos son mas negros que el terciopelo de su :1irosa cuestas , varias clases de arrepentimientos , y no es ella de
mantilla; y ved como ella coge los claveles c¡ue la estorban las pocas que se arrepienten de haber vivido. mucho, es
el paso, y como él, viendo que los pon.e en su boca , trata precisamente lo conlrar10; y en esto S? parece a aquel pode besar aquella flor cnceridida, que se confunde con el bre avaricioso que harto ya ele eomHla, lloraba por las
cor.íl de sus lábios: ¡quiera Dios no haya un qiiicl pro qua! sobras que no le cabían en su hambri~nto esló_mago.
A&lt;¡uí hago punlo, le,ctor amado; s1 le he_ dicho algunas
pero á bien que no Licuen m:is testigos que las ondai del
Uéli¡;, que van murmurando de envidia, al copiar :iquel atrocidades en cal6, mia no es la cnlpa , y s'. de ese cacho
cuadro en sus inquietos cristales.
'
de arropía , de esa jembrn de tez moren.a, OJOS de fuego Y

La

-19alma de ídem , que se cria en la tierra é Pios, porque solo y dejó á Mahomad escarmentado por entonces.-Poco despues
puede e~tar la ¡.(loria junto á su Divina Magestad y qu~ g.inó á De.za, aunque su guarnicion se resistió valerosaaquí, allí , y en tedas partes se llama La 1lfaja.
mente; pero amedrentados de su desolacion, corrieron los
moros de Atienza á darle la obediencia.
·
Y dejando que respete
consideraciones altas
Adelantando despues sus espediciones , llegó el rey Don
que me ponen en un brete,
Alfonso á Coimbra, que lomó á fuerza de arm¡1s; causando
aquí se acabó el sainete
tantos estragos en aquellos territorios, que obligó á l\laboperdonad sus muchas faltas.
mad
ú pedirle treguas; de las cuales se aprovechó la proEDUARDO ASQUERINO.
videncia de D. Alfonso para poblar muchas ciudades que
se hallaban arruinadas en aquellas y olras comarcas, desde
el tiempo de _D. Alfonso I, entre l~s cuales se cuenta la de
Orense; y poco de.spues la de Viseo, Lamego y Coimbra
lógraron iicr igualmente poblada¡¡.
· ·
Conel uido el término de las tr.egu;is ,· entró el ejército
AL *
de Mahomad por Coimbra y Viseo, donde fué rechazado
por 91 rey D. Alfonso que salió á su encue.n tro; y la misma
suerte tuvo el que despúes penetró hasta lo interior de los
dominios cristianos, ·con la circunstancia de haber sido tomado su general Abuhalit y conducido á Oviedo donde concertó su rescate en el precio de cien mil escudos.
No contenia á Mahomad la continuacion de tantas desgracias, y así renovó sus designios formando un nuevo ejército al mando de su hijo Almúndar q~e ~e encaminó á las
fronteras de Leon, donde fué igualmente vencido cerca de
la Cinta del Orbigo y el Ezla, de que se siguió el ajustar
treguas por el término de tres años: en cu1.o tiempo ofreció á la iglesía de Oviedo la Í\lmo.sa _c ruz qe oro, que se
conserva en su cámara santa.
·
Terminado· el tiempo d~ la tregua, entró D. Alfonso
otra vez por la parle de Lusitania , llegando á Mérid:i; en
cuya incursion venció nuevamente á los capitanes de Mabomad, como tamhien e·n las tentativas que estos r~pitierop
despues ac~rcándose á Le.on: de que resultó un ajuste de
paces, que continuaron por algun tiempo despues de la
muerte de Mahomad y en los reil)ados de sus hijo.s Almúndar y Abdala·que le sucedieron,.
,
Los disturbios, que no causaron por este tiempo á Don
Alfonso los moros, le fueron ocas,ionados por sus wismos
vasallos. Witiza, caballero d·e ·grande poder y repulacion
en Galicia, se sublevó en aquel reino causando graves daños á los que no seguía~ su faccion; siendo esto ,1m términos tan escandalosos que obligó al rey á enviar tropas á
cargo del conde Hermenegildo, par.a castigar al tirano á
quien venció y trajo preso á Oviedo; pero e.sto no bastó á
~\ '!,;,;: .,,,
f f~ · .• ji LA muerte del rey D. Ordo- apagar el fuego de la se&lt;licion, pues continu~ron encendién. · ,!.
)Q. ño I se..siguió Ja pros:la~ac~on dole Sarracino y su muger Sandina, personages de grande
. · e,· desuh1JoD. AlfonsolII, aqmen séquito en aquella provincia; bien que al fin parece fueron
sus· virtuaes dieron justamente castigados, pues consta que se les confiscaron sus bienes:
el título de Grande .
y aunque al·parecer quedó estinguido por entonces, se en-·
Luego que empuñó eJ cetro, cendieron enlre las cenizas nuevas llamas, y mas peligrosas
empezó á ocuparse en los eui- pata el rey D. Alfonso, 1mes conspiraron ú levantarse con
.'
dados propios de su dignidad, el reino cuatro de los principales magnates de su córte,
l\lr~ssw
fortificando sus dominios y que se dice eran hermanos; pero ,icscubier.ta la conspiracot,:taudo con la fundacion de algunos·castillos, como el de cion, aunque huyeron, fueron cojidos por el rey que les
Soll:mzo , la entrada en las Asturias á los moros.
mandó sacar los ojos en Oviedo I donde acabarou .s u vida
A poco tiempo de su exaltacion se le .r ebelaron los ala- los tres en una prision estrecha.
. veses con su conde Eilon á quien venció ; y encerrándole . Berell?und?, uno de los cual.ro Jiermanos logró, aunque
en una pri~ion castigó su delito y amedreí1tó á los cómpli- ciego, hmrse a Aslorga donde se sublevó la ciudad, y cop
ces por entonces; aunque poco despues habiendo suscitado la ayuda de Abdala re.sistió primeramente al sitio y cerco
nuevas sediciones aquellos naturales, volvió á Ala va y cas- que la puso D. Alfonso, y dcspues sa.Jió á campaña contra
tigó tan severamente á los amotinados, que en adelante no el mjsmo; pero fué vencido por este en los llanos de Grajal
se volvió durante su reinado á descubrir-· la menor señal de Ribera, aunque de esJo resµl.t&lt;1roi:i nuevos disturbios y
de iu!idencia.
g uerras con el rey de CórdQba, en que siempre sacó 1a me_C'ompetian en· este rey la piedad y el valor, por lo cual, jor parte e.1 rey D. Alfonso, aumentando sus glorias con
Yahéndose de las riquezas que le babia dejado su padre, nuevos triunfos y conquistas.
·
·
ma~d~ construir una 'grande arca de plata para. las santas
Pero en medio de estas felicidades pasó él rey D. Alrehqmas que se veneran eh la iglesia de Oviedo.
fonso por la dura nece,;;idad de prender al príncipe Don
A esle acto de piedad, se siguió inmediatamente la n- García su hijo primogénito, por haber intentado en Zacompensa con las dos victorias que ganó consecufivamente mora levantarse con el reino; y al fin por la de verse obli~ontra ~os ej~rcitos de sarracenos, que intentaron jnvadir gado á renunciar tn él la corona, lo que ejecutó solemnea un mismo tiempo sus esl:tdos por las cercanías de Leon y metfte en el palacio de Boydes, en Asturias, en el año 910,
por Bena'.'. ente; los cuales . derrota~os, llegó con el suyo dando la parte ~e/ Galicia á su hijo D. Orcloño.
'
hasta el Duero, de cuya salida volvió carg,,do de riquezas
Au.n despucs de la renuncia del reino conservó el rey

�~20-

-21-

D. Alfonso los mismos deseos que tuvo desde el principio no ·Dll l\IonAL C111sTIANA y la G.n~lll.\ IlHGB, está publicando la VIDA
DF. CnlsTINA y el DóMINR LocAS: inú-til creemos encomia1· estas obras
d~ quel,ran\ar el orgullo mahometano, para el ens,llza- que ya han merecido elogios de todo~ los periódicos, y para que nada
m1enlo del nombre de Jesucristo; y así., con consentimiento falte el DóMINE en particular, en un suplemento que ha dado, manifiesta
de su hijo, entró por las comarcas de Avila y Segovia, de que continuar~ la gracia de los 10 reales por año. Parece que esto b~
sido á consecuencia de la aparicion de otro periódico que trata de comdonde volvieron á Zamora: murió en aquella ciudad en la petir _con el DóMINR: no hen~os visto d antagonista, y por eso no pode- ·
Era 905, año de Cri5to·912, siendo trasladado su cuerpo mos Juzgar; mas le presagiamos mal resullatlo, pues es mucho ene-para la literatura toda la SocIRDAD L1TRIIAI\IA: suspendemos
i, Astorga, donde se sepultó en un magnifico snpulcro; de- migo
nuestro pobre juicio hasta ver el nuevo cofrade.,,
jando de su muger la reina Doña Jimena á D. García, Don
Damos las gracias~ nuestro ~ól~ga por los elogios que nos dispensa,
Ordofio, D. Gonzalo, D. Fruela y D. Ramiro, despues de y rQcomendamos tamb1en el penód1co la RlsA, que qda dia se hace en
efecto mas interesante. El número ali conlcnia diez y ocho caricaturas
haber reinado cuarenta y cuatro aíios.
de los escritores de Madrid. Este periódico es baratísimo, si se atiende
Fué este gran rey particular protector de los virtuosos á la profusion de carit'ilturas y retratos litografiados que embellecen
y sábios. Escribió los sucesos de los reyes desde Wamba las composiciones de los mas a,·eulajaclos ingenios de la nacion. ·
Hemos visto igualmente las primeras entregas de la VrnA DE Cmshasl.a Ordoño I, su padl·e, en un Crnnicon que lleva su
TINA y el primer tomo de la HtsT011u DE ESPAllTERO, y ambas son obras
nombre; aunque a_lgunos, por frívolas conjeturas, le atri- que honran á la literatura espaiíola. ·Las recomenJamos encarecidamente á nuestros suscritores.
buyen á Sehastian, obispo de Salamanca.

---=ll&gt;-:l:I.íl.ii=~---

GARCILASO DE l! VEGA.
El Estudiante.

El mundo donnia,
y en-pl~cido sneño
twocara 5u ceiío
stt lívida faz.
No todos soñaban ~
un pobre estudiante
sus lihFOS delimtt1:
\'e-lwba eficaz.
En vano afanososu mente a-gitaba,
ya tarde ~el aba,
ya es necio su afau.
Que el tiempo se (Xl'sif
y nadie lo advieFte,
y vime hrnruerte
con fiero ademan.
_ Asf el estmlia:nte,
que el eurso pasara
y nado. estiwiara
por fi.11 dcsp-ertó.
Y el pobre se agita
y el pobre se afana,
y al füi 1-3 m~ Gana
leyendo le halló.
Sonó )"a la hora
y el triste estudi~ntesus j"ucr-cs dela·nttl'
convu,lso mir6.

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ESCÁNDALO INAUDITO.

•

Mas de mil números de este perió4ico nos reclaman nuestros suscritores, despues- de habérselos dirigido cor, la mayor puntualidad.
Esto quiere decir que se han estraviado en correos. Donde semejante
escándalo acontece 1 no hay que esperar buen gobierno ni moralidad.
'l'ambien se quejan muchos suscritores de que reciben las obras cstropeadás, y algu'nos que se les ha hecho pagar el porte, habiéndose franqueado en J\ladrid. ¿Qué pais es este? ¿Vivimos entre cafres?
Y váyase y. despacio
·
en eso de echar pelucas,
aunque rabie CARTAPACIO
y el m¡smo Dó)IUNI! LOCAS.

..

'

ACIÓ en Toledo el año de 1503, de una familia
muy ilustre,_y fu~ caballero del orden de Alcúntara. Desde sus primeros años siguió las banderas de Ci,rlos V, y se halló en todas las mas célebres acciones militares de su tiempo; alcanzando en
ellas el renombre de esforzadisimo soldado, especialmente en la defensa de Viena y en el sitio de Tunez , de donde salia herido. Vuelto á. Nápoles despues de estos servicios , incurrió en la desgracia del emperador, por haber
protegido los amores de un sobrino ,suyo que aspiraba í,
w.1 enlace superior á su gerarquía , y fué desterrado á una
isla del Danubio. Mas luego vuelto á la gracia del príncipe, le acompañó al Piamonte, mandando once banderas de
infantería. Seguia el emper.ador el alcance del ejército
francés que se retiraba , y mandó que se escalase una torre de un lugar cerca de Frejus , donde se defendian desesperadamonte cincuenta paisanos franceses. Garcilaso subió
Su lengua trabada·,
• s.u alma abatida;
de los primeros; pero herido de una piedra en la cabeza,
su Yista torcida,
cayó; llev.ado á Niza, sobrevivió veinte y un dias al p;olconfusa se vió,
pe , del cual niuriú á los 33 años dé 'su edad en 1536. Cárlos V indignado de h1 pérdida de un .jóven que prometia
tan grandes esperanzas, hizo pasar: á cuchillo todos aquellos
franceses.
·
Al rnbo de un rat0
lloroso gemía;
Pero aunque su vida fué _tan corta, su nombre durará
el pobre veía
cuanto dure la lengua castellana. El entusiasmo de su tiemque el tiempo pasó.
CARLOS MA.sSA. po le dió el título de Príncipe de los poetas españoles , 1~
posteridad se le ha confirmado ; y sus obras, aunque pocas, conocidas y leidas de lodos los que aman nuestra lenEn un periótlico de provincia leemos lo sigua y poesía, son de cuantas han producido nuestros an51dente:
tiguos poetas , las que gozan de una reputacion menos
«Cada ,·ez se va acreditando mas y mas la SocrnoAD LITERARIA, pues
MANUEL JosÉ QUINTANA.
ademas de la ,_RISA-la CARCAJADA- laVrnA DE ESPAllTRRo-el TESO- controverlida.

,,,

~-

/ ~ 1/ ~

len ciertas gentes de lodo un público. Ha pesado usted
bien ~a espresion? Tono UN PÚBLICO I Vive Dios que no es
esto moco de payo como _suele decirse, y hay que averiguar el orígeu y mandar á presidio cuando menos á quien
de tan grave atentado tenga la culpa. Es preciso averiguar
igualmente si hay connivencia entre los revendedores y los
que despachan los billetes, porque todo podria ser en este
pícaro mundo; y si los empresarios no rorrijen este abuso, si las autoridades no lo castigan ,
Caiga de firme el zurriago
sobre tantos miserables,
y en la piel de los culpables
hágase un horrible estrago.

Cierto poeta que dormia
en mísera habilacioo
trag6se ¡ ay Dios! un raton ·
de los muchos que allí babia.
Estaba ya en la agonía,
y un sabio facultativo
salvóle con celo activo,
. haciendo que el pobre !Ble
en lugar del chocolate ·
se sorbiese •••• un gato ,-¡ vo.
WENCl!S!,AO

ÁYGUALS DE

lzco.

---ea;e-;;;a::n:1~Cl!or;a.----

PALMETAS.
DIÁLOGO

III.

EL DÓMINE LOCAS Y CARTAPACip.
Cartapacio. Está visto que en España no puode bacer1,e
cosa buena, y si por casualidad se hace, ha de ser de corla
duracion.
Dómine Lucas. A qué alude la reflexion esa, mi amigo
Cartapacio ?
Cartapácio. A los billetes de anoche que nos costaron
un ojo de la cara por haber tenido que comprarlos á los
revendedores.
Dómine Lucas. P.ero qu6 tiene que ver eso con lo bueno que se hace en España?
Cartapac'io. Nada por cierto tiene que ver con lo bueno;_ pero much? con l~ malo. Es el caso pómine mip que
hacia una porc10n de llempo que esos paprracos no&lt;tturnos no revoloteaban en torno de los teatros, á consecuencia segun se dijo de haber enjaulado- á alguno·de ellos.
EsCo prueba que cuando las autoridades quieren todos los
abusos se corrigen. Hlzosc un escarmiento con los revend~do~·e~ de billetes, y se amilanaron en térmi_nos que el
publico ha estado bien servido por algun tiempo; pero
como lo bueno no puede durar en España , ha reaparecido
esta ~an_gosla de los bolsillos, y el pobre público vuelve á
ser ncllma de esle escandaloso abuso.
.Dómine Lucas. Y qué remedio?
C(trtapacio. Qué remedio? Y usted, Dómine de mi
corazon, me pregunta ú mí qué remedio? Enarbolar el
zurriago ú_ hace~ crugir la palmeta que cante el credo,
porque, seuor m10, es una mala vergüenza que asi se hur-

Cesó ya el aterido in.vierno: pasaron los días
lluviosos que han dado
vida á los campos y á los
jardines, y un sol benéfico y encantador brilla
radiante presidiendo la
mas hermosa de las estaciones, la estacion de
las modas y de la elegancia. ¡ Oh encantadora
primavera! Los árboles
revel'decen á tu apari. cion , las Oorcs embalsa.
man el ambiente agitadas
P?r los céfiros, las aves te saludan con trinos melodiosos, y las m odistas ¡ lo~ sastres te bendicen.
·
Pero de¡é1110nos de preámbulos, 'y empecemos este artículo por dar
cuenta á nuestras hermosas y elegantes suscritoras de la variedad de
adornos de cabeza que nos han traído las últimas noticias y figurines
de París. S0!1-1brcros y capotas ya de encage, ya de crespon estirado,
ya de tul hso, ya de gro de Nápoles cubierto de eres pon, ya de tul
blauco al'ollado, son adornos de huen gus.to. Tambien estan en boua
los sombreros de paja de Italia con plumas blancas, pájaros del parªiso, ~a uces de pavo real, ó caprichosamente guarnecid&lt;-s de cintas á la
odaltsea ó escocesas oscuras, de ramos de Dores y uuirnaldas de una
freseura incomparable.
"
Entre los nuevos modelos de vestidos para el paseo, debemos hacer
rnencion, en materia de buen gusto, de-uno de tafctan de tres colores , nueva invcncion d~l género camaleou , y que produce variados
ef~ctos. El cu~rpo es hso y un poco alto; las mangas , ajustadas y
ab1ert_as á la griega, es dec_ir, por la parte inferior y de modo que la
superior no figura, por decirlo asi, mas que una caída sobre una manga interior de tartan, formando afollados por la abertura de la del
vestido, que reune el puño, guarnecido de u n afollado enteramente
unido. Los adornos de la falda son variados. Nuestras principales cos:ur_eras bao adoptado volantes an~hos, y aun estrechos, pero esl.os
ult1mos van sobrepuestos. Un vestido de un solo volantij es un objeto
de buen gusto, muy adoptado.
Otra especie de vestido muy bonito son las dulletas de seda escocesa, abiertas por la falda, y dejando á la vista un viso embutido con
ocho pequeños volantes sobrepuestos, EL cuer,po de esta dulleta es liso
por la espalda, con piezas pequeñas á los costados, y por delante forma pestañas terminando· con lazos: las mangas amadis son abiertas
para lo_s brazos rollizos, pero para los delgados se hacen en forma de
'llangmtos, á la burna hermana, sin vueltas, pero con visos afollados
y embutidos. Tamhien se hacen otros con cuerpos fruncidos y adaptad?s para l?s canezú_s compuestos de embutidos, de pliegues y guarnecidos de neos encaJes. La falda se guarnece con dos, y aun con tres
volantes, á menos que estos no seán reemplazados con un afollado á
la Pompadour.
El trage de paseo mas elegante para caballeros, es: sombrero
blanco; leYita de paño cachemir negro de Africa, talle largo , pasando
de las caderas lo rneDPS un centímetro; chaleco de tisú de rneltas l argas, abotonado con solo cuatro hotorros , largo y redondo por abajo,

1

I

�-22-

1

los ribetes picados á la inglesa; el .pantalon de lienzo á cuadros, an- hasta las orice. ¿Cómo podia emprender el indispensable viaje D. Sicho de piernas, derecho, redondeado por el tobillo y sin trabillas; za- mon? Salió precipitadamente de ca,a; y en medio de los pechugones
patos charolados y botines color de café con leche.
t1ue rceibia, aunque iba por medio del arroyo en las calles angostas,
Par.a sociedad se lleva un fraque de paüo de color de bronce de Sue- y sin miedo á los pi sotones que recibía en sus lozanos callos, corrió
cia , el talle ajustado y tocando exactamente á las caderas, estrecho y todas las empresas de diligencias á fin de averiguar si tenc!ria proporfruncido por abajo; las hombreras un poco circulares del mismo modo cion de sal ir al dia siguiente; pero en 1·alde, porque e: único coche
que los lados; la distancia de hombro á hombro es poco anch_a; los fal- que salia en aquella semana, era el que iba á parli'r á las diez en punto,
dones bajan hasta las corbas, y son algo estrechos por abaJO con un y ya habían dado los tres cuartos.
.
poco de enrnnche hácia la cadera sobre la -cual tiene tres fruncidos; '
Media onza había sacado de casa D. Simon, y si bien e ra suficienin"lcsas cuadradas y anchas por arriba, cayendo ligeramente, así te para pagar el asiento, no le quedaba un cuarto para sl gasto del
cofno el cuello cuyos estremos son menos anchos que la parte superior; camino. No tenia un conocido en las cercanías, y su casa t,staba enJas
seis ojales sobre las vu.eltas, á saber, cuatro sit.uados cu la parte que Vistillas, media legua de la casa de diligencias. De ir á cas1 no povueh'e y dos en la de abajo; mangas cortas y ajustadas, bocamangas día tomar asiento; de no hacer el viaje perdía su fcl icidad, su adoraestrechas: el fraque está enteramente forrado de raso del mismo color: da prenda, su tesoro!! Se resolvió por fin,, y llegando al despacho, dijo:
chaleco de piqué blanco sin botones ni ojales por los estremos in¿ Hay algu.n billete?
feriores ..
-Sí seüor, Je contestaron:¿ trae usted pasapor.te?
Los guantrs no se estilan ya tan ajustados: sin ser dee1as iado an- ¡ No señor... pero yo soy una persona bie n cono~i.da, soy hombre
chos deben ponerse y quitarse con facilidad • .tj'o es inconveniente el . de arraigo.
·
_
•
que 1:agan algun pequeño pliegue dcspues de puestos; pero debe e,•i-¡ Qué arraigo ni qué calabazas f Sin pa~aporte oo h.iy .billete.
tartie que sran largos ¡Je los dedos. El color de paja y negro son los que
~Pues voy, por el pasaporte.
esta¡1 mas en boga. Se ha genera1izado tanto el guante estremada-No hay tiempo. No desp,acban hasta las once ...
1'nente ajustado, que el llevarlos así empieza á desterrarse de entre los
El infierno hervía en el corazon de Cervillego, que tomó por .la calle
verdaderos cleganlos.
de Alcalá el trote de un desesperado. Paróse en la Púcrta del Sol contemplando el relój siil decidirse á tomar partido ninguno, en cuyo' momeuto pasaban· dos hombres muy deprisa diciendo: «aun _p uede que
hallemos billete»; y dieron la vuc_lta á la. esquina dejando cabiiibajo y
pensativo al hombre gordo. Ya no pensaba en el viaje.: soto la idea del
suicidio .le enagenaba ; cojió un pa·pel .que rodaba por el suelo bastante limpio para escribir la carta de despedida , y¡ cuál fué su sorpresa
al encontrar en el papel perdido un pasaporte.! Pidió' liolero ·en la pri(NOVELA.)
mera tienda, raspó el nombre del pasaporte y escribió el suyo , .sin
cuidarse de si las señas coincidían ó rio eon su · nsico. Solo borró en
l.
las señas particulares del portador lo siguiente: «t uerto del ojo dere· Serian las ocho de la maüana, sobre cuarto de luna mas ó menos, cho»; y curriendo como · alma que lleva el diablo, s~ encaminó otra
vez á la casa ·de diligencias.
'
cuando D. Simon de Ccrvillego tomaba el chqc\)lale; operacion que d_uró
¿Recordarán ustrdes aquellos, dos que iban deprisa hablando de si
cuarenta minutos, po.rq_ue las relle~iones en queª la sazon s~. hallaba. hallarian billete? Este era el obstáculo que m31'ti rizaba á D. Simon
abismado le hacían olvidar que tenia el plato en la mesa, la J•Cara en
despues de su inapreciable hallazgo; pero bien pronto se desvanecieuna mand. el mendrugo de pan en la otra y la criada delante eiperando
ron sus temores: aquellos hombres pasaron de vuelta al ir á entrar
con el vaso de a~ua
de-la
fuente
del
Berro,
amen
del
criado
que
desde
0
D. Simon en la adminisL(acion de diligencias, haciendo c"álculos imagique empezó Ja p rimcr rebanada_le ala_r¡;aba l_a chufleta. ~ra.Cen-il!ego narios con un billete de lotería cada uno. Consiguió por fin D. Simon
gordo y pequeño como Ribot, con la d1lcre!,lCia _de que Rib_ot sol~ llene
dos barbas, y aquel"tcnia 1!,1Uchas antes de afeitarse. lia~•a crecido en el ·asiento para aquel viaje,. y salió. á la pucrt~ con obj;to ~e. pe~ir
dinero basta la vuelta al pruner amigo que pasara por a-lh. N1 s1qmepeso una arroba por cada ano, y ya rayaba en las 21S nanda~es; color
ra una per-sona conocid~ bailaron sus á,idos ojos en aquellas io.mediade enjundia de gallina; tan propenso á e~cocerse, que necesitaba unciones; por fin hácia la casa de Correos di visó á 1:1n primo suyo, y romtarse como los niños con albayalde los plicgues de la carn~. Gozaba_ de
pió á correr al mismo tiempo que el mayoral gntaba: «al co~be, seuna p.erfecta salud, solo que pad_ecia á menudo flato. acc1~ente~ y¡a- ñores, que ya es hora.,; D. Simon tuvo que acomodarse en la rotonda
.queca. l'ero Jo que mas le martinzab_a, eran los call~s que le obligaban
á fuerza de empujones como carga á discreciou, sin darle lu.á usar en todo tiempo zapatos de tabrnete. Palabras rncon_exas se esca- entmn1o
gar á halilar con el primo en la situácion mas apurada de su vida. Por
paban de sllsJabios mient~as apuraba el cho~olate; parec1a que e_staba fortuna el primo se acercaba al carruaje á medida que la gente se cojugando á las prendas·c~us1g? 1msm~, y la cnad~ hubo de adverllrsclo , locaba, y D'. Simon que lo veía por la ventanilla, cobraba un año de
cuando le O)'Ó pronunciar Cerv1g_u1\lo por Cer~1_llego, Y tartamu&lt;lc!lr vidá en cada pisada de su deseado· pariente.
entre infinidad de puntos suspens1Vos «D. Martm Garabato •..• y Dona
¡Primo!¡ primol! gritó D. Simon con la cabeza fuera de la ventaMaría Ponte el l\Ianto. »
.
.
nilla. ¡ HaJme el fayor 111 ••••• y aqui dió la primera campanada el relój
.1 Por fin dijo á la jícara, que tenia un Jesus pintado en el asiento:
del Buen .Suceso, el mayoral dió un fuerte latigazo á las mulas y .el
« hasta verle Jesus mió»; apuró tras del chocolate uua eol;'lled1a de
coche partió con l!l V!)locidad ~el rayo h~ci3: la. P~erta de S. Vicente.
.-Scn1BE,_ el vaso de.agua, y encendí~ su ci~arr~ didendo: ¡qµé g~nas ¡ Desventurado dé mi I murmuraba por lo baJo D. Sunon. ¡Desventuratengo de ·que pasen ocho meses! No d 1ó es~hcacwues sobre el pa_rhcudos de nosotros! decían á voces los compaiieros de viaje al verse en .
]ar; pero como yo hago la m!sma esc\amacwn_ tollos los d1as, ya rnfiero
prensa por la 'convexidad de una tr\pa sin ejemplo.
.
á donde encaminaba el suspiro el Sr. de Cerv11l~go.
. .,
Entre paréntesis, la empresa ·de _tabacos parece que rec1bio gran
,c antidad de este género de lo que tema almac~nado )ª Hacienda, y que
¿A qué hora llegará la diligencia? dijo D. l\lartin Garabato.
l1asta dentro de ocho meses no tendremos me}ores cigarro~. Llamaron á la puerta de Cervillego, y el jubilo y. 1~ ansiedad se _r~-A las tres, papá. ¿Saldremos á esperarl'-1? contestó doña Maria
trafaron e.n el semblante del hombre gordo. ¿Esperana_a_lgu~a notic1a - Ponte el Manto.
·
A la sazon entraba D. l\folquiades Cerviguillo, rival de Cervillego,
,interesante? ¿Habría comprometido su porvenir e~ una Jugada de b_o_lsa? ¿Recelaría crisis ministerial ~stando abocado a la cartera? Abriose y por consi"uiente aspirante á yerno de D. Martín. D. Marlin quería á
)a puerta; persona de resp.eto, á Juzgar por la firmeza de su tac?aco, Cervigui\lo", Cerviguillo quería á doiía Mar_ía ,.Y doña Ma1:ia amaba á
invadía el pasillo de su casa. Ur_i co~ete no es ~1as veloz que 9e,·v11lego D. Simon. Dificil era desatar este nudo. Cerv1gmllo, no sabiendo como
en esta ocasion.• Levantóse con 111us1tada celeridad, y encam111óse con destronar á Cervillego, apeló á la ca lumnia: dijo que este era un laojos centellantes hácia el pasillo. Poco despues voll'ia á su butaca tan. dron un asesino, un conspirador d~ prúfesion, un ..... un .•... ¡Basta
lcug~a de hacha! res pondió la ~10yia ~erida en lo m_as profundo de su
triste y meditabundo como de costumbre . .
· En aquel momento reñía la criada con el aguador por no hab~r lle- costado izquierdo. ¿Cómo podre1s Justificar vuestros un prudentes asert os?-¿ Cómo? prosiguió D. l\1elquiades sin saber qué contestar. ¿Cóvado dos cubas el dio antes.
Citn veces repicaron en la campanilla de su puerta, y_ otras tan- mo? Apelando al mas inexorable de los tribunales; al mas nrídico de
tas Cervillego .se levantó anhelante. Po,r fin clavó la mirada escu- \os testigos, al tiempo. El os desengañará, señora, de vuestro lastidriñadora en el objeto de su impaciencia. El cartero lle{5aba en aquel moso error. ¡Ah¡ casaós en hora buena; no seré yo quien ponga obsm omento diciendo: «D. S imon Cen •illcgo, 62 cuartos.» Pagó el hom- táculos á vuestros deseos, quien empañe el brillo de vuestras ilusio-bre gordo , y se retiró á su des~acho no ta1! veloz con~o el cartero q1;1e, nes quien perturbe vuestro sosiego con advertencias que nacen del
t 1;miendo al v1,r los ojos encendulos de Cerv1llego_le mirase con mal hn, cor;z-en; n o ya como hombre q~e os adora, sinó como caballero que ve
el precipicio á vuestros piés.1)1JO estas palabras con un to_no de verdad
iba huyendo de él como quien hu_re de un napolttar_io. ,
Oj'eó los sobres D. Simon, y nrngono le salisfac1a. _Burgos .... ¡&gt;ase; y con tal vehemencia d_e enamorado, q~e D. Martin se convenció, y la
.
Cádiz, Badajoz, crui_mber±····· pasen ..... VaUadolid ..... . i grac1_as_~ cliica por lo menos vaciló en su resoluc1on.
· Aquella palabra conspirador hizo cosquillas á D. Martín GarabaDios! exclamó dando-un punctazo sobre el pupitre, que no se sabta s1
e ra de desesperar.ion ó de al~gria. R~mpió ~I sob_re, 'f empezó á leer ... to hombre apoltronado, pacífico, circunspecto y ·conservador. Y tanto
pero la ansiedad no le penrntió_contrnu~r s11¡ aJir.1lí;a:ri,eee11 9ue aquella m~s debió escocerla en la ocasion críti.:a en que la ciudad está espuesera la carta que esperaba: Yolv1ó la ho¡a y leyó «su afect1s1mo Mar- ta se~un diteu á una catástrofe por la irritacion de los ánimos y por
tín Garabato.» ¡Esta es! csclamó medio balbuciente_ la le ng,ua, de. s~- Jo; mtnejos ocuitos de. p_erson~s mal av~nidas con el orden ~e cosas
tisfaccion Y continuó· la lectura de la carla. «Am1go_D. ~1mon • ~~ existente. ¿ Quién sabe s1 D. 51111011 Cerl'lllego entrará en el numero de
,
estrañe u•; 1ed la franqueza con que le voy , á hablar. Si usted no ·s~ estas personas?
Eran las tres en punto, cuando á instancia de doña María Ponte el
11resenta á fines de semana en esta, no cuente con la _mano de_ nu
hija doña María Poutt el Manto. Compromisos de famil_1a me obligan Manto llegaron esta, D. Martín Garabato y D. l\Ielquiades Cerviguiá 110 rechazar la · pretension de D. Melquiades Cerviguillo, Y puesto llo al 1;arado1· de diligencias. ¡ Q11é distinto papel representaban •los
que de hombre á hom~re __no ,·a nada, y que si u sted ti.ene Jo ~iastan- t res personagesl La novia tendiendo sus !mpacientes ojos por el can_ii·te para bac.cr feliz á m1 h1¡a , el otro 110 cstt descalzo, s4 el~cc10n_ será 110 de Puente -Duero , queriendo descu!mr el carruage en la co11fus1on
mi ,·oluntad; porque ¡¡puradamcnte lo mismo me dp. á m1 !Jn Cerv1gu1- de los pinares; Cérviguillo solazándose con la idea de algun cont_r~tiempo, por babor pasado la hor.a en _que gene_ralu~ente llega la d1hllo que un Cervillcgo.,-Su afectísimo Martín Garjlbí!t0.1&gt;
La d iligencia sali_a _á las diez: el despacho de pasaportes no se abre gencia , y D. Martín dando paseos arnba y abaJo, pintando en su sem-

EL PASAPORTE FALSO~

n.

hiante la Ycrda&lt;l de aquel rcfran: el que espera desespera, y el que
,iene nunca Ilcga.
.
.
,
"
Drsrub rióse un posta á la salida del prnar que esta una \c 0 ua de
Valladolid, l' una porcio)l de ¡;entes, que uno? esperaban hermanos,
otros padres ó amigos, se pusieron en mo1·1m1ent~ con el afan de recibir alguna noticia. Cotria el posta como una l!ebrc, y era tal la
impaciencia de los q1,1e esperaban que los unos dccian :, i qué pesa-dcz!
otros¡ trae paso de tortuga! Por fin lkgó el p~sta ~on _bastante _sorpresa aJ ver la i1)finidad de gcolc ~ue Je clete~1a. Cien voce~ l_astin~cras prcgun1aron a la vez al del caballo. ¡, lla visto usted la d1hgenc1a?
-«Sí, res¡&gt;undió muy secamente aquel ho!11bre, ha volca_clo en e~ paso
de las Brrnwjuclas -ocasionantlo una p~rc1on _de desgracias.» D1ó un
restraüido al l:íti go y prosiguió su camino deJan~o á los del 1&gt;arador
en 11) mayor cons(crnacion. Uno gritando: ¡ ay m1 hermallo l otro: ¡~y
•padre mio! l)tra: ¡ ny mi· marido que ·cs!é en gloria! _Y todos ~e retiraron á sus casas ahognnd(l súspiros y cn¡ugando lagnm~s. Dona María Ponle e.l Manto, creyendo infalible la muerte de Cer1'11lcg~, aceptó
mas amable.que nunca el brazo ele Ceniguill?, con gran sat1sfacc1on
de D. Martin que rnia en los dos /Imantes eJ s1mbolo del amor y la esperanza de un yástag_o q)•C vinculase para ~icmpre. los lazos de fraternidad entre los Cerv1gmllos y Garabatos.

•

II'I.
El sol coloraba con sus oblícuos rayos las nubes de nuestro hori~
zonte, como dijeran algunos para pintar el crepúsculo de la tarde,
cuando la diligencia entraba po~ el arco del _Campo Grande, des_vaneeiendo todos los temores de D.· S1mo11 que 1•e1a acabarse el ~érmm? de
sus dcsdiéhas. ¡Alto! gritaron los agentes de policia cuya v1g1lanc1a se
babia redoblado ¡ior los aroutccimicntos políticos, y empezó el exámen
mas escrupuloso imaginable de maletas, versonas y pasaport~s. No hubo
el ménor indicio de sos.pecha en todas las personas que ve111an dentro,
·como no fuera D. Simon Cervillrgo cuyas señas estaban en compl~ta
contradiccion. D. Simon tenia 25 años ,-4 piós de estatura, eelo rubio,
barba lampiña y nariz roma; el pasaporte decía.: edad 50 ~nos; _es~atura 6 piés J 4 pulgadas; pelo negru1 barba poblada"y nariz agm_leua.
En las señas particulares nada se dcc1a por haber ra'sp~Jo D. S1mon
aquello de «tuerto» siendo así qne él habia perdido un OJO en el vuelco
de la dili"encia. Ademas el nombre estaba enmendado y el sel19 era
falso. No"tuvo D. Simon por donde justificarse ante su~ jueee_s, y des~e
allí marchó entre bayonetas á un calabozo donde le pu~1eron !11comun1cado. Al dia si~uiente debía.celebrarse la boda de &lt;lona Mana Ponte ~l
Manto y Don !'llelquiaclcs Cerviguillo. Tndo cst_aba dispuesto; la nov!a
que antes sucumbía ahora,anhelaba; los padrmos, el cura, !OS convidados.... todos habian ácudido puntualmente á la ho-ra seualada por
Don Martín Garabato, :y,s0Jo•cste señor era el qu~ con sorpresa de lod?s
fallaba en la reuuion. Llegó el_descado D:_Mar_t1n; ¡¡ero no tan, propicio como esperaban todos. ¿Qmén sabe, d1Jo, ¡¡1 D._s,mon eslara_en Valladolid y no ha venido por no sabe~ las calles_? Senor~s, fo suplico ~ne
se suspenda el acto por un par de d1as. A nadie p~_rec1ó bien la suspe1!sion, particularmente á los novios; porque dec1a _con razon Ccrn-;
guil_lo «Está esto bueno; despues de ~abcr ~onsent1do uno·:··" y as1
afirmdba la no,·ia «vaya que es muy triste deJarlo para otro d1a dcspues
de haber una consentido .... »
Todo el mundo se puso cu pié, los. salu(los que sé dirijian á D. Martín eran fríos, de pura c;,remonia ¡ en fin, el disgusto_ y el emp~cho se
ltabiu sustituido á la comun alegria y todos se dcspr.d1an para siempre
de les umbrales de D. Martín Garabato, cuando llegó un propio con
una carta que rnri í completamente el carácter de 1~ escena «Departe
de D. Simon Cervillcgo &gt;) dijo aquel hombre que entregó el papel y se
fué sin esperar coutestacion. Quedó el novio estupefacto sin pod~r articular palabra; la novia sorprcudida y como queriendo otra vez agrcgar:;c al partido de D. Simon. D. Martín con mucha_calma se caló los
anteojos , abrió la carta y leyó : Fuerte de San Benito; tantos de mayo etc. Una convulsion se apoderó de sus nervios; hizo su cabez~ -un
ademan de abatimiento y cerrando la carta malhadada no tuvo aliento
mas que para derii': Señor cura, emriece la ceremonia.
Un momeuto despues estaban unidos para siempre D. l\lelquiades
Ceniguillo y Doüa lllaría Ponte ef Mant~.
.
Es delincuente, murmuraba D. Illartin, está preso en S. Benito, y
abrió de nuevo la carta para leer el contenido. «Señor D. Martín Garabat.o: decía la carta; á las diez debia salir de Madrid; basta las once
110 despachan pasaportes á los hombres de hien, que los ladrones siempre l os tienen á docenas. Nu hab\a medio d~ yen ir _á-Va\ladol(d en estll.
semana sino aprovcchau&lt;lo la salida &lt;le la d1hgcnc1a en la misma maüana de rcci hir su carta, hal;é un pasaporte en el sucio, puse mi nom brc, saqué billete, todo por complacerá usted, y aquí estoy preso por
las resultas dr tanta precipitaciun; pero yo SO)' hombre de honor y me
v111dicaré á la faz del mundo. Simon Cervillcgo.»
¡ Es inocente, cscla1pó D. l\lartin, es inocente! Ah! ya !?S tardel Mal
he pagado su sulicitud en complacerme.
._
Pocos dias despucs paseaba D. l\iartin por el Campo Grandr,"tl!lando l'ió pasar un hombre m6nstruo sobre un;burro: Corrió D. l\lartin á
abrazará D. Simon habiéndole re.conocido\ pero resentido D. Sinwu
de la conducta de &amp;que!, iba resucito á no saluda de: Bu(•nos &lt;lias Don
Simon dijo D. l\larlin quiti ndose el sombrero. D. Simon no &lt;lijo nada;
pero
burro dió tal tropezon, i¡ue le hizo dar una rnclta apeándose
por las orejas. Lernutóse el buen hombre sin saber de do nde quejarse
11or quejarse de todo. Cuando llevaba la mano al estómago se le partía
la cabeza de dolor; cuando descansaba la frente le apretaban los callos.
1 Perdóneme usted! diju D. Mar_t in compadecid_o. ¡ No, 1!0 le pcrdon~!
contestó Cerviilego. Yo te maldigo, a't1Lor de mis desgracias. Yo mald1go á doña María Ponte el l\lauto y á CcrYiguillo, y al pasaporte falso y
¡¡ Valladolid y al fuerte de San Benito, y prosiguió echando maldiciones
hasta pe rder de vista á D. Martín Garabato, que ·si al¡,'lln consuelo teni.a para yeugarse del maldi_cicnte _D: Simon? era h_abe~l~ dcjad_o si!• _novía, sin un ojo y Yerle caminar hacrn Matln&lt;l de ¡ust1c1a en Justicia.
JuA~ l\IAi.nr-.:F.z V1LLEllGAS.

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l .:-~
:r- .. " ';t tv'\.4v-..
1,.) •"..., "

;

....· -

EPIGRAMA.S.

Andresito el casquivano
rccienvenido de Francia
afer.ta con ¡;etulancia
no saber ya castell~no.
Dad parabienes á Andrcs
por lo que en Francia ba ganado;
el español ha olvid.fdo
)'···· no ha aprendido el francés.
,•
• A. RIBOT Y FON'FSERE.
~

Queriendo dar una carda
uu mocito á .1,111 alLardero
le dijo: ¿ Cuánto dinero
llevará usted por su albarda?
En seis pesetas cabales,
responde, b ,·endcré;
¡1cro por ser para usté
se la pondr~ en veinte reales.

·Ja

...:.._v.

r

5AJSTOS

Jlll1ALG0°

!raile pidiendo estaba

- « Para los niiws ewósitos.»
Y cuando alguno le Jaba:
« Hijos mios 1! » esclamaba,

1 uo dijo tks¡irupósitos.
Cortándose el pelo Bruno
con un chillido esclamó:
- ¡Cuerno~!! señor peluquero.
-Y el rapista respondió:
ellos tu'vieron la culpa
del maldito tropczon •

A. PIRALA.

CBONICA VNIJTEBSAL,
-El rey de Sajonia marchará el 22 de mayo á Ingiaterra ~911 objeto_
de hacer una l'isita á la reina Victoria. S.M. recorrerá tambien la Escocía y el pais de Gales.
-EL lh~A. En la noche del 6 al 7 los habitantes de Catana (Dos Sicilias) fueron despertados por un ligero temblor de tierra. En la noche
del 10 p:1díase ver desde esta cindacl una inmensa columna de fuego
que se eleYaba del fondo del cráter principal del Etn~. , .
-El arzobispo de Posen ( Alemama) que ha fallecido ultunamente,
ha dejado una fortuna inmensa á una hermana suya.
.
-El c61ebre l\fr. Royer-Collar, uno de los hombres ~as ilustres da la
Francia moderna, se baila gravemente-enfermo en Pans.
.
-ta i'amilia real de Francia y la duquesa de l{ent han ido des~c
Fontainebleau al real sitio de Neuilli, donde SS. _J\11\f. pasarán la pn· mera parte del estío.
·
-El emperador de Rusia ha notificado á las córles estrangeras el enlace de sus dos hijas las princesas Alejandra é Isabel.
-Se ha incendiado el tratro real de l\lanchester {Inglaterra) quedando rcducitlo ú ccnizJs y muriendo en el fuego algunas personas.
-Tambien hau sid,1 prc~as de las !lo.mas en Amsterd~~ (Holanda )
variós almaéeues· de maderas: y snlo los mas prontos aus1ho~ lograron
cortar el fuego qua se cslcn&lt;lia l'ª por una parte de la poblac1on. .
-Los diarios de Ló~1dres dicen que Espartero, su esposa y sobrina,
hacen una vida muy retirada en su mansion &lt;le Abcy-Lo&lt;lge.
. .
-En un templo católico de Lóndrcs han tomado el v~lo de noY~1a~,
para entrar en el convento de N.S. de la l\Icrc~d, dos_¡ó1·encs seuontas inglesas pertenecientes á una f~milia muy d1st1ugmd~. La ceremouia ha sido muy bella y de gran aparato. . .
.
·
-No se han recibido aun en Lóndrcs noticias fiJaS sobre la época del
viajé á Inglaterra del emperador de Rusia. El estado interesante de la
reina de ln"laterra que se encuentra ya muy avanzadn, hace creer que
el Czar dej¡rá pasa~ el mes de mayo y vendrá á la corle de la Gran Bretaüa en junio próximo.
.
.
..
¡ -El rey de llannovcr ha separado á su emba;ador en Be1 \111 el conde
i Harderberg por haber abrazado el catolicismo.

•

�•

t.• rm Jnrn

DE

lfHl.

-24_, - ·ua salido de "!'1.arsella éon destino á Constantinopla una compa-'
1ua completa. de baile formada de los teatros de Paris. Des pues de dar
algunas funciones en la córte del Sultani esta compaiiía pasará al teatro de Odessa en Rusia.
·
- La princ~sa Isabel Fernanda de Borbon bija de S. A. R. el infante de Espaaa Don Francisco de Paula se halla en la actualidad con
. su es_poso tomando los baños en Spá, desde donde parece vendrá á
Espana.
_-S.1'!- la ~eina Doiía Isabel .n, bll augusta madre y S. A. la infanta
Dona Mana Lmsa Femauda, saheroa con direccion á Valencia el día 20
de mayo.

17 en la Cuuz: La, cole9iala1 de Saint Cyr drama en cinco
actos de _llfr. Dumas. No parece sino que '1a celebridad de
este escritor francés, imponga silencio á la crítiea y aun
haga que se tengan por bellezas los mas notables lunarrs y
hasta los defectos mas ostensibles. Dumas ha esrrito cosas
~ut bu~nas Y muy malas. En estos dos ¡;éneros-ha sabido
d1stmgmrse, Y Las cole9ialas de Saint Cyr es en nueslro
concepto la mas detestalile de las producciones malas de
Dumas. Carece de_argumento, está llena de inverosimilitudes, Y no hay un solo cará1·trr J.ien delineado ni una sola
escena de efecto. To.do en el_la es soporífero, y j,ara que nada le falte, destella mmorahdad por todos lados. S,•ntimos
que el Sr. !,letcs ha)'a empicado sus huenas disposiciones en
La Soc1E~AD LITERARIA ha recibid.o ,arias felicitaciones por sus
la traducc1on de una obra que no ha de tener posteridad.
progresos. C1taase con grandes encomios la GALERIA REGIA la RISA
Con e~te drama hizo su pri1nera salida la señorita Tablares
la HISTORIA DE ESPAOTERO y la VIDA DE CRISTINA. Esia última obr~
y fué Justamente aplaudida.
está redactada por los ¡¡ririieros literatos de Jfadrid y se publica c,;n
El estrao~di~ario número de nuestros suscritores, nos.obliga á preun lujo inusitado. La ~OCIEDAD L1rnnA11tA cumple u:das sus ¡iromesas
c_og la mayor puntualidad, y cuenta con el ªPºl'º de grandes capita- parar el periódico con ocho dias de anticipacion, y al entrar hoy en
11rensa, 2? de may?, est~ anunciado el drama nuevo de nuestro amigo
listas.
.
Recomendamos el Diccionario de mugercs célebres que publica el . ~· Euscb10.,\squert00, titulado Españoles a11te todo y otras producCton~s de las que nos haremos rargo ,en rl pró,imo número.
distinguido literato D. Vicente Diez Causcco.
'
-Son tantas las novedades que el tcalro de J'ariedades oos re.,ala
q_ue en los estrechos límites á que nos \'emos reducidos, nos es i~po~
- - - ~--G--.......- - - ~ - sible hablar de ell~s. Con todo, recomendamos al público csle teatro
QIJEJAS,
~n el que s~ ve el mas eficaz esmero por complacerle.
'El ay,untami~n~o de l\lediua del Campo se ha quejado de mi artícu- . . -:-~a Senora Gal~y, que se presentó m la Gisela, es una buena adlo d~l nu_me!o ultimo sobre . toma ~e poscsion. D. Telcsforo Rihcra, qms1c1on ~ar!J el Circo. I,,a empresa de este teatro está disponiendo
_médico c1ruJano del pueblo_, se queJa. de la mala iuterprelacion que la grandes bailes, y se anuncia ya La niña bonita de Gante en el que la
gen!e puede d~r á lo (JUC digo de su persona, y D. Fernando Alte~ se . aérea Guy-Stephan bailará la célebre Polka.
q~eJa ~e que digo que es horn~re de liulla y poca aprension. Ni ha sido
SECCION :FILARMONICA.
m1 ámmo _ofender al ayuntamiento, ni al Sr. Ribera, á quien aprecio
mucho, 01 á D. Fernando Altcs, que tan malamente int~rpreta eso de
hombr~ de bulla, di.~icn~u que no e~ b11!tan911ero. Como esta palabra
ha vemdo ~ ser un smómmo •de patrtoJa y hon¡bre de,bien, yo me honro con el dictad~ de bullanguero, y s1 de algo me toca á mí quejarme
e~ de una carta rnsultante (1ue he recibido de este caballero en que se
viene con amenazas. A esto solo le contestaré con dos refranes á saber.: que _do~de \as dan l~s to~1an,_y,nunca falta un roto para u~ descosido. S1 m1 ánuno hubiera sido rtd1culizar al Sr. Altcs, lo hubiaa
hecho, pero como no lie pensado tal cosa, le Yuelvo el concepto de
hombre de poca bulla y mu.cha aprension.
JUAN MARTINEZ VILLERGAS.

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~spañn

~

los ~stranjtros.
IV.

momento
para la casa Arrnaca
;1quel en que, abandonando i-u fürtil Córdoba, trasladó su ese
tablecimiento ~ la capital del orbe y de la tiranía! Salvaban á
Espaiia de las violencias que sufria Roma
. · su _distanci, y separacion del centro del
impeno. Las escuelas, que en grande número habian ido erigiér¡dose en sus ciudades
desde las -p rimeras invasiones de los romanos, florecian tranquilamente, ni perturba' E'
das por el despotismo, ni corrompidas por
~ ·, la italiana depravacion. ¿ Dónde tiene Italia tres
1
o• _ o escritores de los tirrnpos de Tiberio y Cayo h:1sla
Vespasiano, que puedan competir en el~·ganci:-1,
O · •
pureza y propiedad con Fabio, Mela y el culto
Moderato? Preferíanse tamhien en la severa provincia las
ma!erias de evidente utilidad á las fútiles en que por necesidad se empleaba la aplicacion romana: naciendo dé
aquí que hasta el gramático Hijino, desviándose de la comun senda de sus semejantes, se dedicase á ilustrar el arle
militar, la agricultura , la geografía y la historia , tal vez
al mismo tiempo que los gramáticos italianos, por complac~r al dig~o Ti~eri~, trabajan.in infaligablemente en
averiguar cual babia sido el canto de las sirenas, y qué
nombre tuvo Aquiles cuando oculto en Sciro ,·ivió en traje de mujer.
Llevó estos sentimientos á Roma la casa Aímaea, y le
fueron fatales. Gran Séneca, egregio honor del Pórtico,
filósofo único que puede oponer sin rubor el imitador Laci? á 1~ gloriosa Greci~, ¿ c~n qué premios , con qué retnbuc1ones· ha obscqmado a tus vcner:1bles manes l_a inISERABJ. E

Sigue el mal servicio de la p!aza por falta de un buen director y
por la mezquindad de los empresarios. Drbe hacerse mencion honorífica de los picadores Charpa y Al varez, siempre valientes á porfia. Labi
cada día mas osado; pero cuando la intrepidez no va acompañada de
otras prendas, acrecienta el peligro, y si él y su 1·oluminoso hermano
(El Canóni90) llegan sanos al fin de la lemporada, bicll'podrú creerse
en milagros, en brujas, en duendes, en ,la cojera de los ¡icrros y en
de abril. En el PRÍNCIPE: Don Trifon comedia en cuatro ac- las lágrimas de "las mugeres. La concurrencia siempre numerosa, y
tos, qriginal de Don Antonio Gil y Zárate. Tuvo un éxi.tu sin embargo los empresarios, no quieren corresponderá la afition del
poco favorable. Hay, como en todas las del mismo autor, público, ni siquiera poniendo tres picadores en plaza, para que no
una desigualdad chocante en la vcrsificacion. Versos muy baya vacíos cuando el ,·icho de testa coronada deja sin muurlongo á los
malos alternan con otros bastante lrnenos. El argumento es- dos magros rocines que perecen 1•íctimas tic su lealtad. En1011res se
pierde el tiempo miserablemente, se enl'ria el toro, mueren menos racasea de interés. La ejecucion fué esmerada.
de ma)'0. En el Crnco:E! marido de la baila.r·ina,r.omedia en ballos; y con tal de que haya en esto beneficio para la empresa, nada
dos actos, traducida del francés. Fué silbada, en nucst ro importa que el pueblo SQberano grite y patee·. No hay peor sordo que
el que no quiere oír. A esto dice CAnTAPAcrn:
concepto con alguna injusticia.
¡. Cú1\10 han de darnos me Ion
en el P-níNCIPJl: La Copa de marfil, .tragedia en tres actos.
en lugar M cala haza,
Esta es sin duda ninguna la obra mas acabada del Sr. Zorsi no se da una funci un
rilla. La versificacion de este lozano poeta es siempre ensin que se llene la plaza?
cantadora; pero en la Copa de marfil se ha ·eseedido á
si mismo, con inlencion acaso de querer trazar lo que los
franceses llaman su chef d' (l)uvre (su obra maestra.) EsAVISO A LOS MOROSOS.
ta tragedia es de la escuela de Crebillun. Los caractéres
estan desarrollados con admirable habilidad, 'y el argumenParece que el Dó1111NE LucAs descoso d.e que ce&amp;e algun tanto la coto, encerrado en los rigurosos principios aristotélicos, no piosa lluvia de suscritores, á los cuales se hace ya muy trabajoso compor eso deja de ser interesante y sul,lime, si bien espanto- placer puntualmente por su ebcesivo número, ra á pasar dentro de
samente trágico. Si en la escuela romántica ha descollado br...a. d1as una circulará sus comisionados para que 110 reciL,an susZorrilla como el Víctor llugo de España, -su Copa de marfil ericffl á menos de 20 rs. al año. Escuche todo el mundo la ·voz de
nos ha convencido de que puede muy bien en el género clá. 1
sico llegará la altura de los Corneille y Racine-. Compade- CAII.TAPACI0:
y el que por in.iifcrcncia
Para pagar solo DIEZ,..
cemos á los que han censurado la Copa de marfil como prono hay que dormí rse ei11as pajas, no se suscriba muy .pronto,
duccion indigna de alternar. con las del mismo autor. Su
pues estoy hasta la nuez
se va á quedar conrn tonto
ejecuciou lrn sido brillante.
á la luna de Valencia.
de quejas y de rebajas;
en el Crnco: El Peluquero en el baile, comedia en un acto,
tradiícida del francés. Hacia tiempo que en los teatros de
ANUNCIO.
Madrid no se babia 1·isto una ejecucion tan perfecta. La coPOESlAS DE VILLERGAS. -Un tumo en octavo marquilla. Se ,·ende
media no pasa de ser un gracioso .iuguete; pero el Sr. Valero
y el Sr. Arjona estuvieron tan felices en sus respectivos pa'- á 20 rs. en la librería de Ríos, calle de Carretas, y en la Sociedad Lipeles, c¡ue la pieza alhorotó, y el público pidió á gritos al teraria, calle de S. Roque, núm. 4. Para los suscritorcs á LA füSA y
autor. Presentóse el traductor, y al presentarse· hizo en DóiuNE LucAs, se dará. á i2 rs. en Madrid y i4 en las prol'incia·s ,
nuestro concepto un papel tan r1dí~-ulo como el pobre velu-- franco de porte.
qu-ero entre los personages del baile. El público aclamó al
áqtor y nos chocó •1uc saliese el traductor á recoger lauros
Maulrltl. - Sociedad Literaria. -•s&lt;.1:t.
agenos. Hubiera bastado que se nos hubiese dicho el nombre del autpr.
·
$ ~\~.•·t
ImprentCI de D. Wcnc eslao Ay9ual~ de Izco, calle de S. Roque, n. 4 •

REALES

\¡fl1

AJ, l\lES.

TOROS.

IS

¡.'

(NA VEZ

En el teatro dé la Cruz se ba representado la ópera Muda ele Portici
TBATBO.S
Y en el Circo Roberto Deoreu:ÍJ, sin que ni la una ni la otra hayan sa. '
• ::
1isfecho las elligencias de.l público por lo que respecta á la Pjt·cucion. La
Juicio crítico de las funciones nuevas representadas en esta Corte. · orquesta del Circo está 1!n un estado el mas brillante que se ha visto
en los teatros de Madrid.

Día 24

DIEZ

'·

grata Italia, por el inesplicahlc mérito de haber contenido
cinco aiios en los límites de la virtud ,11 mas desenfrenado
y hárharo de sus tiranos? ¿Cuándo debió Roma á ningun
filósofo de ros pocos suyos servicio igu:11 :,1 que le produjo
el magisterio del Estoyco Cordobés'! Perdió el miedo Neron á la inlegridad de Sénecil : pagóle !a enseñanza con el
suplicio; y decretando su muerte, decretó la entera subversion del pueblo y de la república. Murió Séneca víctima
&lt;le las :1trocidades de un parricirla: murió despues de haber
d:ido al imperio los cinco años mas justos que gozó en la
fatal sucesion de sit'le emperadores; ¡ y pasarii todavía ca
aquella misma rcgion, que disfrutó mas llenamente esti,
beneficio, ·por un imimo- perverso. que con astuta hipocresía ocultó vicios clelcstablcs ! ¿Qué mas pudiera decirsr,
si. debajo &lt;le su magisterio ejeculara Neron las abominaciones con que oprimió y horrorizó al orbe, despues de la
muerte del infeliz maestro? l'cro nació Séneca en Espaiia ,
y este es su delito. Mantuvo en una edad de maldades toda
la pureza y vigor ele la filosofía, que en mejor tiempo admiró Atenas en sus Sócrates y Zenones , y se tendr.í por
corruptor de la litcr,1tura. No copió de Grecia, cual Ciceron; sacó del fondo de su reclilurl los puros documentos
con que enseiló á los hombres los oficios de su naturaleza,
y habrá quien se avergüence de celebrar sus obras. Enseñó la virlqd en el estilo de su edad; y sin hacer caso de ,la
virtud que enseñó, se hallarún e,ríticos que se pararán á escudriñar los defectos de su elocuencia. Su sombra no obstante, compadeciendo los impertinentes :Jlrevimienlos de
la crítica, vaga gozosa en los espacios de la elernidad por
haber dado á la lengua del Lacio las obras mas santas que
conoció la verbosa filosofía de! paganismo. Admire en hora
huen,1 Italia los redondos y sonoros períodos de sus escritores de la edacl de A UO'Usto : España cstú contenta con las
virludes r1uc aprende e~, la arena sin cal de su Estoyco.
Ni es otra la cslimacion que hace de su Lucano . Oigo
los gritos de los "ramúlicos: ¿qué trastorno es este de la literatura, poner ~11 lacio del divino Virgi!io ú un hinchado
versificador, que confundiendo entre i,í las arles, trata la
historia con el instrumento de la fúbula? Pero ¿qué·ley ha
promulgado hasta ahora la naltualeza para desterrar de la

•

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