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                  <text>�D.R. 2023 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 3, No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de julio de 2023.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Jonathan Gutiérrez Hibler
José Manuel Medrano
Javier Hernández Quezada
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Roberto Kaput González Santos
Ángel Gerardo Hernández Candelaria
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales

�Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

de la

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Arribamos al quinto número de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica
y Estudios Literarios; la distancia temporal que separa el inicio de
este proyecto editorial y el momento actual nos permite ensayar
un breve ejercicio historiográfico: la revisión de los contenidos
(artículos, notas y reseñas) muestra una variedad de enfoques críticos
y teóricos, pero también: la exposición de algunas preocupaciones
básicas que se podrían resumir en algunas preguntas: ¿cuál es el
estado actual de la literatura latinoamericana? ¿Cuál su relación
con el mercado editorial y con los nuevos soportes? ¿Qué papel
desempeña actualmente la crítica literaria? ¿Hacia dónde se dirigen
los estudios literarios? Sabemos que ninguna de estas preguntas
ofrece una sola y definitiva respuesta. Representan, más bien, puntos
de partida: lugares desde donde leer.
En la sección de “Artículos” partimos con una “reivindicación”
de los célebres “poemínimos” de Efraín Huerta a cargo de Jesús Alberto
Leyva y Lilia Cristina Álvarez. Huerta comenzó a publicar este peculiar
registro poético en la década del setenta, y, durante mucho tiempo, la
crítica convencional los abordó como simples y llanos divertimientos.
Eso, afortunadamente, ha cambiado. Jonathan Gutiérrez Hibler ha
desarrollado una larga y fructífera línea de investigación sobre la obra
de la autora mexicana Luisa Josefina Hernández; en este número
nos entrega un estupendo artículo sobre ciertas particularidse de su
obra. La narrativa de Hernández, nos explica Gutiérrez Hibler, posee
marcas de otro modo de escritura que también practicó la escritora:
el teatro; a través de la lectura de tres de sus novelas se muestra su
diálogo con los temas del nosto y la nostalgia.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Jorge Eliécer Pardo es uno de los más importantes escritores
de Colombia, aunque su obra no es muy conocida fuera de su país;
para paliar esa condición adversa, José Manuel Medrano ensaya una
lectura, desde la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weissmann de
1978. Por su parte, el escritor y académico Javier Hernández Quezada
realiza un rastreo crítico de las estrategias discursivas desplegadas,
en la década del cincuenta, por el periodista, poeta y antropólogo
Fernando Jordán en sus obras El otro México. Biografía de Baja
California, Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo y Baja California, tierra
incógnita. Finalmente, Verónica Zúñiga nos entrega un ensayo muy
interesante y oportuno sobre el uso de las herramientas tecnológicas
y digitales en la difusión de la literatura escrita por mujeres.
Roberto Kaput González Santos nos ofrece, en la sección
de “Notas”, una reflexión ensayística sobre “la forma épica chica”
en la obra de Raymond Carver, Richard Ford y Lucia Berlin. Y
en la sección de “Reseñas”, el poeta Ángel Gerardo Hernández
Candelaria realiza una lectura / intervención del poemario [Contra]
Dicción, del escritor, traductor y editor Luis Armenta Malpica.
Como señalé líneas arriba, más que encontrar respuestas
definitivas a los desafíos que enfrenta la literatura latinoamericana
actual, buscamos nuevas formas de exploración de sus
manifestaciones. Así lo constatamos en este quinto número de
Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios.
Víctor Barrera Enderle

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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos
de Efraín Huerta
Traditional literature in ten poems by
Efraín Huerta
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
jleyva@beceneslp.edu.mx

Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
lalvarez@beceneslp.edu.mx

Resumen. Este estudio muestra una selección de 10 poemínimos de
Efraín Huerta analizados en relación a la forma y contenido del dicho y el
refrán, géneros propios de la literatura de tradición oral. Para ello se hace
un recuento biográfico de Huerta a partir de su relación con los acervos
literarios; se ponen en contraste las distintas estéticas de las literaturas
tradicionales y de autor y, finalmente, se analizan los poemínimos a partir
de sus relaciones con la paremiología.
Palabras clave: Efraín huerta, poemínimos, literatura tradicional, refrán,
paremiología.

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Abstract. This study shows a selection of 10 poems by Efraín Huerta
analyzed in relation to the form and content of the saying and the proverb,
genres typical of oral tradition literature. For this, a biographical account
of Huerta is made from his relationship with the literary heritage; the
different aesthetics of traditional and author literatures are contrasted and,
finally, the poems are analyzed from their relations with paremiology.
Keywords: Efraín Huerta, minimal poems, traditional literature, proverb,
paremiology.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos de Efraín Huerta
Entre los años de 1974 y 1978 el poeta Efraín Huerta publicó tres
libros: Los eróticos y otros poemas (1974), Circuito interior (1977) y 50
poemínimos (1978). Amor, patria mía estaba en ciernes y no vería la luz
hasta 1980. En el año de 1976, ganó el Premio Nacional de Letras
y para entonces ya había publicado al menos diez libros de poesía
desde 1935 a 1974, situación que lo ubicaba como un poeta maduro
en su última década de producción y, en las palabras fraternas de
José Emilio Pacheco (1982), era “el sabio socarrón y auto irónico
de los setentas”.
El devenir de la trayectoria poética de Huerta ha demostrado
poseer, al monos, dos líneas temáticas centrales, según la crítica
literaria sobre el bardo (Raúl Leiva [1959], Ricardo Aguilar [1984],
José Luis Martínez [1985], Guillermo Villarreal [1987], José Homero
[2005] y Jesús Alberto Leyva [2015]), la más conocida lo ubica como
un escritor contestatario, de carácter político; y, la otra, como un
poeta amoroso.
A través de décadas de producción, su visión de los temas y la
forma de presentarlos en su versificación fueron sufriendo naturales
transformaciones. Según Leyva (2015: 154-157) para apreciarse tales
cambios pudieran considerarse cuatro etapas divididas así:
a) 1935 – 1951
b) 1956 – 1973
c) 1974 – 1978
d) 1980
En cada una de ellas el yo poético se ha mostrado siempre
con un tono melancólico, a excepción del periodo de 1974 a
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

1978, en que se apreciaba irónico y lúdico, del mismo modo, su
postura crítica ante las instituciones era desinhibida y divertida;
así también con respecto a la sociedad y el amor, era explícita la
intención de mofarse de ese vínculo entre ambos y dejar en claro su
visión antimoralista. En el año de 1978 su estructura versal adoptó
totalmente al poemínimo como forma expresiva.
El presente artículo ha seleccionado 10 poemas de la edición
de 50 poemínimos (1978) que tienen estrecha relación con dichos o
refranes, como elementos de análisis para significar el vínculo entre
la literatura tradicional y la versificación de breve aliento en el poeta
Efraín Huerta. Estos poemínimos pueden representar una muestra
de la poesía contemporánea mexicana de finales de la década de los
setenta.
En el año de 1977, Elvira García entrevistó al poeta que, para
entonces, tenía 63 años de vida y, en una sección de la entrevista, el
escritor deja ver sus propias impresiones sobre sus poemínimos al
responder a la pregunta de la entrevistadora: “¿Bajo qué sentimiento
escribe usted?”
Hace muchos años se escribía ─yo al menos─ por todo. Hoy
solamente escribo por amor y porque me divierto mucho
haciéndolo, sobre todo poemínimos, esta formita poética que
tanto irrita a cierta crítica y que tantos imitadores tienen ya,
infelizmente. Digo infelizmente, porque ya he dicho que si bien
todo cabe en un poemínimo, hay que saberlo acomodar.

Es clara y congruente la respuesta con respecto a la época
en la que le fue formulado el cuestionamiento, al mencionar el
sentimiento y la razón del amor que hay detrás de su escritura, no
hace más que confirmar lo que la crítica señaló como una de sus
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

grandes temáticas y, al referirse a los poemínimos, también ratifica
ese divertimento en su creación y en el discurso del yo poético,
quien a través del poema con base en la literatura tradicional ofrece
una creación única.
Algo característico de Huerta es, en efecto, su autocrítica,
esa natural forma de humildad que ensaya con el hecho de mofarse
de su trabajo y de sí mismo en toda oportunidad, incluso en esta
conversación formal que sostuvo con Elvira García (1977), acaso
motivada por el hecho de haber obtenido el Premio Nacional de
Letras apenas un año atrás, así el escritor irónicamente no haya
relación entre el poemínimo con el idiograma oriental, pero si
con la flojera: “Huerta, por su parte, sonríe un poco cuando se
intenta relacionar el poemínimo con el ideograma chino, ‘su única
relación es con la pereza, dice, ‘los otros son, o pretenden ser,
poemáximos’”.
A pesar del carácter irónico del Huerta sexagenario que ya
apuntaba José Emilio Pacheco, el bardo también era capaz de afirmar,
con toda seriedad, su punto de vista de la poesía en su actualidad.
En una parte de la entrevista con García se le pregunta: “¿Una
aceptación de la poesía actual podría tener como razón principal
─utilizando palabras de Ernesto Cardenal─, el que ésta no vaya
más al subjetivismo o al lirismo onírico?” A lo que el entrevistado
responde:
La poesía actual se ha despojado del sobrepeso del lirismo que
la mantuvo varada. Se ha liberado: es más directa y su lenguaje
se escucha, a veces, a gritos desaforados. La veo más limpia, más
fraternal, más humana. Con ella se ha experimentado demasiado.
Da igual La palabra siempre tiene la palabra, y si es palabra poética,
mejor.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Con esta última visión huertiana de la poesía de su época, el
poeta publicará 50 poemínimos y, con ello, dejará fuera de la edición
al verso de largo aliento que tantas décadas usó, el yo poético para
entonces, no estaba ubicado ya en la melancolía, sino más bien en el
ánimo festivo siempre agudo, alerta de su entorno, pero poniendo
como blanco principal de su ironía a sí mismo, de tal modo que
el poemínimo fue el medio perfecto en su formato breve para, en
palabras del escritor, ser escuchado a gritos desaforados.
Sobre los poemínimos del poeta originario de Guanajuato,
la crítica ha tenido coincidencias en sus apreciaciones sobre ellos.
Algunos estudiosos profundizaron y reflexionaron sobre su
fisonomía poética y le dedicaron al menos un capítulo de libro a
partir de la década de los ochenta hasta nuestros días. Mostrar un
acercamiento serio a la obra de Efraín Huerta ha permitido ubicar a
estos poemas mínimos como una propuesta artística en la literatura
nacional. Por ejemplo, Ricardo Aguilar en su trabajo de 1984 acerca
de este tipo de versos, afirma lo siguiente:
[…] los poemínimos descubren al Efraín maestro de la ironía y
del doble sentido, así como de la autocrítica. Se vale de nuevas
técnicas: de la lengua callejera, llena de elementos populares, del
neologismo, y así sus alusiones humorísticas toman el camino
del humor negro y de la abierta descripción sexual. Se ríe de lo
grandioso tanto como de lo insignificante. Las alusiones sexuales
parecen demasiado crudas a la primera lectura, pero cuanto
más las examinamos las encontramos cada vez más artísticas e
ingeniosas. Las malas palabras o los neologismos también chocan
al principio con la sensibilidad del lector, por groseras. A la
larga comprendemos que Efraín las utiliza en su afán de recrear
un ambiente, y a falta de ellas sería imposible trazar con tanta
efectividad y hermosura aquellos ritmos autóctonos que aún
imprimen su fuerza sobre nuestra lengua […] (Aguilar, 1984: 102)

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Lo que Aguilar observa en la poética huertiana, a seis años de
publicado 50 poemínimos, es un aporte de ingenio y arte en la obra donde
el escritor propone el humor echando mano del lenguaje popular. Atina
a confirmar la autocrítica, pero también la sensibilidad del escritor en su
propuesta creativa. Esa sensibilidad de Huerta está presente en la postura
aguda y a la vez juguetona que asume de las instituciones sociales, pero
muy particularmente del ser humano en general, por ello Raúl Bravo
apuntaba a inicios del siglo XXI que: “En definitiva, cada poemínimo
insiste en ese impulso vital, instintivo, que con sorpresa y rapidez se
desprende de todo efecto ilusorio para brindarnos, casi rozando, la
caricatura, lo frágil de la naturaleza humana”. (Bravo, 2002: 28)
La incursión del poemínimo en la poesía mexicana es
celebratoria, heredera de la tradición de incursiones como los de
José Juan Tablada y sus haikús, o los poemas de la vanguardia que
experimentaban con las formas en los caligramas u otros poemas
visuales. Renato Leduc retomando refranes en sus versos o Salvador
Novo y sus versos satíricos.
Llegan así los poemínimos a la literatura nacional en una
década vibrante de la historia mexicana que recién había vivido los
movimientos estudiantiles y sociales que cambiaron la confianza
en los discursos oficiales por aquellos que veían las cosas con más
verdad que ocultamiento. La poética de Huerta comienza a tener
cabida entre los jóvenes en los setenta y no necesariamente por el
humor sino por el discurso de conciencia irónica. Sobre esta última
idea Heriberto Yépez lo menciona así:
De esta conciencia irónica acerca del poetizar, arranca la
poética minimalista de Huerta. Los poemínimos son el punto
en el que la poesía deja de tomarse en serio (“el supremamente
cursi / establishment”), y toma autoconciencia de su gravedad

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

histórica en contradicción con la liviandad gozosa o nefasta de
nuestra época. Es curiosamente en esos pequeños artefactos
llamados poemínimos donde convergen las varias contraestéticas
huertianas: compromiso político e incorrección política, ludismo
y coloquialismo, antipoesía radical y alabanza de la poesía maldita.
(Yépez, 2002: 120)

De tal forma que los poemínimos, mucho más allá de
definiciones simplistas, y alejados de todo estudio formal, como el
que alguna vez ofreciera Octavio Paz, al referirse a ellos como “
chistes” (Huerta, 1995), son piezas artísticas singulares en la poesía
mexicana, elementos de crítica y conciencia, ironías con sentido, balas
verbales directas a la cabeza, versos mínimos capaces de evocar la voz
popular y transformarla en poesía. Tal como lo confirma Leyva:
[…] los poemínimos son una síntesis de su pensamiento y no
necesariamente de su obra, del pensamiento que le permite
recrear aforismos y analizar con ellos su tiempo, las ideas
populares por otras irónicas y lúdicas cargadas de sentidos, a veces
dobles sentidos agradables e ingeniosos; otras, obras abiertas a
la reflexión, al análisis de temas diversos como la política o la
historia. (Leyva, 2015: 132)

En 1978, el poeta originario de Silao Guanajuato tenía
64 años de edad; era asiduo visitante de hospitales; había ganado
momentáneamente la lucha contra el cáncer de garganta, pero a
costo de perder la voz. Aún con todo lo anterior, y alejado del verso
libre, era el Huerta jocoso y humilde.
Literatura de tradición oral y literatura de autor
En el caso de los poemínimos de Huerta resulta evidente que las
tradiciones orales y escritas de la literatura son más cercanas de lo
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que a simple vista pareciera. La tradición oral de la literatura se refiere
a aquellos textos orales que son transmitidos por medio de la voz y
cuyo soporte es la memoria; su principal característica es la variación,
ya que se adaptan a diferentes contextos para mantenerse vigentes.
(Díaz, 1991: 57) Por su parte, la tradición escrita de la literatura se
refiere al conjunto de textos escritos que son transmitidos por medio
de la escritura (valga la redundancia) y cuyo soporte es el libro, ya
sea físico o electrónico o algún otro material en el que puedan ser
grabados los signos gráficos de la escritura; su principal característica
es la pertenencia a una figura autoral. (González, 2006: 187-195)
La principal diferencia entre ambas tradiciones es la estética
literaria que presentan. La tradición oral muestra un conjunto de
valores colectivos, los transmisores tienen conciencia de que el texto
les pertenece tanto como al resto de la comunidad que lo conoce
y transmite. Por tanto, sus variaciones están encaminadas a que el
texto continúe siendo aceptado en la cadena de transmisión oral.
Es debido a esto que los recursos mnemotécnicos y los referentes
comunitarios son fundamentales. (Foley, 1988. 122) Por su parte, la
tradición escrita, al estar completamente ligada a una figura autoral,
tiene como principal característica la originalidad y la inamovilidad
(a menos que así lo indique el autor o editor). (Foley: 85)
Sin embargo, ambas tradiciones no son indivisibles ni
restrictivas la una de la otra. Aun cuando en la literatura de estética
escrita se considera que hay textos originales, en la tradición oral
esto no existe, sino que lo que hay son versiones. Una versión es
cada una de las realizaciones de un texto, así que, para la literatura
de tradición oral, el texto es una abstracción que incluiría a todas
sus versiones, pero con el que nunca se interactúa tal cual: lo único
a lo que se tiene acceso es a las versiones de un texto. (Frenk,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

1972: 34) Con la literatura de estética escrita sí tenemos acceso
al texto directo mediante su escritura. Incluso cuando se cuentan
con varias ediciones de una misma obra, existen categorías como:
original, manuscrito y primera edición que son un guía temporal de
la evolución del texto. (Mostacero, 2004: 53-75)
Como método de registro, resulta una obviedad afirmar que
cuando la escritura se convirtió en una herramienta asequible, se
buscó registrar también textos de la tradición oral. Ejemplo claro son
los cancioneros, las hojas volante muy populares durante la época
del corrido revolucionario y los libros de leyendas. Para la tradición
oral, las versiones registradas por escrito, justamente se vuelven eso:
una versión más de todas las que integran la abstracción del texto
oral. La mayoría de estas publicaciones no guardan correspondencia
directa con las características orales, sino que a menudo son
reelaboraciones realizadas por escritores que echan mano de los
recursos estéticos de la escritura de autor.
Difícilmente las versiones de textos orales que se registren
por escrito podrán volver a la cadena de transmisión oral, pues su
reelaboración al nivel del discurso puede ya no ser compatible con
la oralidad. Sin embargo, hay ocasiones en que las versiones de los
textos orales registrados por escrito no sólo vuelven a la cadena de
transmisión oral, sino que incluso la alientan. (Ong, 1986: 42) Este
es el caso, por ejemplo, de cuando los libros escolares incluyen la
versión de algún cuento, leyenda o refrán de la tradición oral: de
cierto modo activan la memoria colectiva. (Zavala, 2006: 255)
En otros casos, las recreaciones por escrito de versiones de
textos orales no vuelven a la cadena de transmisión oral, como es el
caso de “El gusto por los bailes”, cuento de Daniel Sada incluido en
Ese modo que colma (Sada, 2010: 35), que es una versión del corrido
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Rosita Alvírez. Es notorio que las tradiciones y estéticas literarias
continuamente se influyen y retroalimentan entre sí. De la misma
manera, en los autores de literatura de estética escrita no es excluyente
que posean un acervo de literatura de tradición oral, por lo que, a la
hora de crear su obra, es común que recurran a estos saberes y los
utilicen como contexto, o, en casos más evidentes, como el de los
poemínimos de Huerta, se reformulen o creen nuevas versiones de
textos de la tradición oral.
Poemínimos, lyra mínima y paremiología
Los géneros literarios pueden variar respecto a si se refieren a la
literatura de tradición oral o a la de autor. El ensayo, por ejemplo,
es incompatible con la tradición oral porque desarrolla una postura
personal. La leyenda incluye creencias y contextos comunitarios,
por lo que es propia de la tradición oral, aunque sea continuamente
reformulada por la literatura escrita. Los cuentos, sin embargo, los
hay en ambas estéticas literarias, pero con características distintas; lo
mismo ocurre con los poemas. En lo que coinciden las dos estéticas
es que ambas cuentan con diversidad de géneros narrativos y líricos.
Los textos líricos de la estética escrita cuentan con
especificidad de subgéneros y, aun cuando en la tradición oral también
se cuenta con ellos, la fragmentariedad propia de la transmisión oral
hace que el modo de estudio de estos textos sea diferente. Por tal
motivo, resulta necesario que se especifiquen los conceptos de la
tradición oral relacionados a los poemínimos, como pueden ser la
lyra mínima y la paremiología.
La base del género lírico de la tradición oral es la copla, un
conjunto de versos que pueden intercambiarse con otras coplas en
diverso orden y variación para estructurar un texto mayor, como
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

una canción. Las antologías de textos líricos de tradición oral,
como los cancioneros, más que canciones, incluyen coplas y las
referencias de las canciones en las que han sido utilizadas (Masera,
2019). Un gran subgénero de la lírica de tradición oral es la lírica
infantil, caracterizada por acompañar algún juego, sorteo o acción
de entretenimiento.
Por su parte, la paremiología es la disciplina que estudia
los refranes, proverbios y demás enunciados breves y sentenciosos
cuya intención es transmitir conocimiento basado en la experiencia.
Conceptos íntimamente relacionados de este campo son: paremias,
dichos, refranes, proverbios, sentencias, juegos de palabras y
aforismos. (Pérez, 1996: 7)
Una vez establecido lo anterior, notamos que la selección de
poemínimos que se muestran aquí es una reelaboración de textos de la
tradición oral como dichos y refranes. Estos poemínimos funcionarían
como una versión de los refranes y dichos de la tradición oral, aunque
se salen de la cadena de transmisión oral por utilizar registro escrito
y artificios propios de la estética escrita y de autor. De esta manera,
sería muy poco probable que las versiones de los dichos y refranes
reformulados por Huerta fueran incluidas en los acervos de literatura
de tradición oral. Sin embargo, lo que es un hecho es que uno de los
artificios implementados por el escritor es apelar al conocimiento por
parte del lector de los dichos y refranes de la tradición oral.
Los poemínimos por sí mismos resultan entretenidos y
lúdicos, pero conocer el referente de los textos de la tradición les
da el valor agregado de sátira y parodia. Huerta utiliza un doble
juego de originalidad para sus poemínimos. Por un lado, renuncia
a proponer un texto completamente novedoso, ya que refiriere a
otro de conocimiento ampliamente difundido; pero por el otro
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

lado, innova al plantear un cambio de la idea original que proponía
el texto de la tradición oral. Esta innovación ocurre al nivel de la
fábula y del discurso y analizaremos los recursos de reelaboración
implementados en cada uno de los poemínimos seleccionados.
El cambio formal más evidente que ocurre con todos los
poemínimos es en su estructuración gráfica. Los dichos y refranes,
al provenir de la tradición oral, no cuentan con un modo particular,
ni menos artificioso, para ser plasmados por escrito, así que suelen
asumirse como frases cortas. Por el contrario, Huerta se vale de
las posibilidades gráficas que ofrece la lírica escrita y los reformula
gráficamente, ya no son frases cortas, sino versos de apenas una
o dos palabras. La sintaxis, en cambio, se mantiene prácticamente
igual en ambas versiones.
Los diez poemínimos, propuestos en este artículo, se
caracterizan por convertir los refranes a los que hacen alusión al
formato de poemas, están compuestos de una sola estrofa, tienen
una estructura de cuatro a ocho versos, siendo que la mitad de ellos
contienen seis. Su métrica oscila entre el monosílabo y el tetrasílabo.
Su presentación versal implica la lectura verso a verso que pausa
palabra tras palabra, así el efecto fonológico da la impresión de
ofrecer una sentencia que emula la oralidad de su referente. El inicio
de todos los versos con la letra mayúscula, supone su independencia,
pues no sólo conlleva señalar cada punto y final de forma implícita
al término de cada línea, sino el inicio de una idea en cada verso.
La selección de poemínimos puede asociarse en dos grupos
desde una perspectiva temática. En el primero se encuentran aquellos
que hablan sobre el desperdicio en una forma de sinsentido. Los
poemínimos de esta clasificación abarcan lo absurdo de la profesión
del escritor, como es el caso de:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

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Temprano
Este mismo grupo muestra una aparente burla al estilo de el
“mundo al revés” que se obtiene con la inversión de palabras y por
tanto del sentido original propuesto originalmente en los dichos y
refranes. Esta clasificación es en la que más evidentemente incluye
el aspecto lúdico propio del estilo de Huerta, como es el caso de:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La segunda clasificación temática se refiere al asunto erótico,
donde privan las alusiones al placer sexual y los vínculos amatorios,
como se aprecia en:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
El ejercicio del poeta al convertir los refranes en poemas
parece simple, pero, como él mismo reflexiona sobre su elaboración,
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

“hay que saberlos acomodar” (Op. cit). La lógica del dicho es
reformulada con los versos, de tal forma que la sonoridad y el
ritmo del poema con respecto a la oralidad de la frase original son
idénticos, implicando así una analogía en dos sentidos: por un lado,
puede entenderse que la frase popular es poética; y, por otro lado, el
poema es tan cierto como la sabiduría popular.
Los dichos y refranes tienen la función de expresar una
enseñanza, la reformulación lúdica propuesta por Huerta a partir de
sus Poemínimos es una forma de actualizar esa enseñanza o incluso
mostrarla como obsoleta por medio de elementos irónicos. En
Aquiniana:
Hasta
No
Beber
No creer
No sólo se establece relación con el refrán: “Hasta no ver,
no creer”, sino también con el dicho: “Los niños y los borrachos
siempre dicen la verdad”. Se le atribuye a la embriaguez la posibilidad
de una visión que el simple sentido de la vista sobria no posee. Beber
establece una relación directa con el ver, pues la ingesta del alcohol
también abre otra posible visión que agrega nuevo sentido a lo
creíble.
Beber sustituye, repite y continúa el significado del refrán,
pero es divertido el significante propuesto por el poeta, dado que la
aliteración implícita entre las palabras ver y beber mantienen el aporte
rítmico que tendrá con la palabra creer en el poema, sino que aluden
al balbuceo y repetición propios de la enunciación realizada a partir
de la embriaguez. Además del aspecto lúdico, también está presente
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

el recurso metafísico o psicologista para la reformulación de los
refranes, como en Así es:
Todas
Las
Cosas
Se parecen
A su
Sueño
El cambio de “dueño” por “sueño” podría hacer referencia a
la búsqueda aspiracional que define las características de las cosas; en
el refrán tienen el atributo del dueño, son su reflejo o representación,
sin embargo, en el poema las cosas ya no se parecen a su dueño sino
a su sueño, de tal modo que la sustitución de una palabra por otra
vuelve el discurso poético polisémico. Las posibilidades lingüísticas
se abren hasta alcanzar el territorio de lo onírico.
Otros, en cambio, son deliberadamente lúdicos y se observa
en ellos el intercambio de palabras del refrán, con el consecuente
cambio del sentido original, logrando uno nuevo, divertidamente
opuesto:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La inversión de acomodo entre “margaritas” y “cerdos”
basta para cambiar la imagen que originalmente ofrecía el dicho
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popular de una más sutil a otra más inesperada. El disfemismo
propuesto le da al poemínimo un carácter de humor negro, pues
el lugar que ocupan las palabras en los versos, en contraste con el
referente, intercambia también los significados posibles, de tal modo
los cerdos, sólo por el lugar sintáctico que ocupan, pueden ser la
parte delicada y las margaritas su antítesis.
Ahora bien, el carácter enunciativo del primer verso, puede
resultar en una advertencia del debiera ser, más que un mandato.
Es un discurso amistoso, no impositivo que, por su propio carácter
versal conlleva un llamado al interlocutor para no incurrir en la
acción, dando por sentado la posibilidad del evento, creando así una
situación de juego verbal que compromete la lógica.
Hay poemínimos con recursos metalingüísticos,
como De plano:
No hay
Peor
Poesía
Que la
Que no se
Hace
El poema habla aquí de poesía en contraposición a la “lucha”
de la que hablaba el dicho popular. La frase original alude a no dejar
de luchar, porque hacerlo sería un escenario no deseable; es decir,
incluso el intento tiene más valor que la inacción. El mismo efecto
ocurre en el poema con el intercambio de poesía en el lugar de lucha,
la peor poesía es aquella que no se intenta. La lucha y la poesía tienen
el mismo peso sintáctico y, en ambos contextos, el sentido común es
hacer la una o la otra, no hay cabida para la falta de impulso.
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Similar a éste se encuentran los poemínimos destinados a
hacer burla de la profesión de escritor:
No por
Mucho
Publicar
Te consagras
Más
Temprano
Una de las características de la poética huertina es el tono
irónico con que muestra su visión del mundo, justamente es en esta
década de 1960, donde pone de manifiesto este rasgo distintivo en su
escritura y se observan propuestas artísticas donde hace mofa de su
persona con frecuencia. Aquí se demuestra la frase que José Emilio
Pacheco le dedicaría: “Sabio socarrón y auto irónico” (Op. cit.)
La consagración poética temprana no está relacionada con la
cantidad de publicaciones y, en el caso del poemínimo que contiene
esta sentencia, se percibe la sustitución de dos palabras, publicar por
madrugar y consagras por amanece, siendo que en otros poemínimos la
tendencia es la sustitución de un vocablo. Haber elegido el cambio de
una palabra en lugar de dos afectaría el mensaje significativamente.
Por tanto, es claro que la construcción de los poemínimos no
responde a un formato específico, son piezas poéticas independientes
en la interpretación de la literatura oral de la que se nutren.
Un título no es sólo el nombre de un texto, sino que
es también una guía de lectura. Es importante mencionar que
en la tradición oral no se cuentan con títulos dados a los textos,
y los que hay fueron otorgados como herramienta de estudio y
clasificación por los académicos o los editores, pero cada uno de los
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

poemínimos, sí cuentan con un título como recurso de la literatura
de autor. Pareciera que en este caso el título funcionara como una
prolongación de los poemas o una nota al pie sobre el juicio que
la voz poética hace de ellos. En todo caso, esta voz poética que
prolonga el poema, también mantiene el tono irónico y lúdico que
se muestra al interior del texto. Tal es el caso de Plagiazo:
Caras
Vemos
Cromosomas
No sabemos
La elección de la palabra cromosomas, que supone la
transmisión genética y la definición sexual de los individuos, en
sustitución de corazones, que implica sentimientos y emociones de
las personas, alude en definitiva al sentido erótico que distingue la
poética huertiana más el componente lúdico, este poemínimo es un
divertimento del doble sentido.
Lo mismo ocurre con Pues sí, donde el título funciona como
una opinión sobre el contenido del poema:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
Una de las fuentes generadoras del fuego erótico, que bien
puede hacer las veces de oxidante por naturaleza es la palabra
hablada, ya lo señaló en su “Poema V” el poeta Pablo Neruda, esa
maleabilidad del lenguaje y la capacidad de la palabra para llegar a su
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

interlocutor: “Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a
veces/ como las huellas de las gaviotas en las playas”.
Encender el fuego de la pasión con el lenguaje oral va más
allá de sólo entenderse, es compenetrarse y excitarse. Esa es una
verdad, una lógica común como la que el refrán original ostenta,
simple y llana sabiduría popular de la que se vale la poética huertiana
en su divertimento, en esa alegre transformación de la literatura oral
al poema mínimo.
De igual manera ocurre con Final feliz, donde predomina la
intención lúdica:
De todos
Modos
Todo
Por
Joder
Se
Acaba
En una abierta alusión sexual, el poemínimo se aleja de las
posibilidades de la mesura verbal de la que nunca ha sido partidario
su autor y, en su elección del disfemismo utiliza el verbo joder que en
el contexto versal cobra una fuerza en su sentido: la pérdida.
Parece que el autor, motivado por dar una opinión sobre las
cosas, cuando incluye los versos que bien pueden servir de prólogo:
“De todos / Modos” hablase para sí mismo y, en esa introspección
no limita su elección de palabras, pues éstas son meros instrumentos
del sentir.
En otros poemínimos en cambio, Huerta matiza su lenguaje
desde el título donde ofrece un consejo al lector, acaso es más
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

transparente y únicamente hace referencia a la función que podría
tener el poema, como Consejo III:
Hazlo
Bien
Y no
Mires
Con
Quién
En Refranero el título alude directamente a la fuente de
tradición oral a partir de la cual se realizó el poemínimo. En él
tenemos el cambio de tuertos por sabios y de manco por tonto. Esto
critica a las figuran que lideran, pues no se les otorga una habilidad
específica para ello, sino que se alude a que cuentan con este cargo
únicamente por ser distintos a los demás, en este caso, tontos.
Tierra
De
Sabios
El
Tonto
Es
Rey
Conclusiones
En sus poemínimos Efraín Huerta rompe y a la vez continúa con
dos tradiciones: la del refrán de la tradición oral y la de la poesía
culta. El resultado es que muestra estéticas de ambas tradiciones.
Es consciente de que los acervos tradiciones se mantienen “vivos”,
es decir, en proceso continuo de transmisión, gracias a su variación.
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Además de que este tipo de acervos pertenece a todos aquellos que
los conozcan y, por tanto, cada uno de ellos es su poseedor y tiene
la facultad para modificarlos. La conjunción de estos dos elementos
hizo posible que Huerta retomara textos provenientes de la tradición
oral y los reformulara.
Además, continúa la tradición de la literatura culta en México
ya que, para su reelaboración, utilizó recursos propios del artificio
de la literatura culta, sin mencionar que la forma que otorgó a los
poemínimos los relaciona con otras formas mínimas de la poesía,
como los epigramas, caligramas y haikús.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Nostos, nostalgia y el mundo como teatro en la narrativa de Luisa Josefina Hernández
Nostos, nostalgia, and the world as drama in the
narrative of Luisa Josefina Hernández
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen. La obra narrativa de Luisa Josefina Hernández tiene marcas de
su otro proceso artístico: el teatro. El presente trabajo analiza fragmentos
de tres novelas de la autora donde la influencia del teatro dialoga con los
temas del nostos y la nostalgia. En La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia
de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris (1981), están presentes dichos temas,
pero se usan recursos dramáticos desde la perspectiva de los narradores y
de los personajes. Además, el teatro está presente como parte de la vida y
esto se extiende a un tercer tema presente desde los clásicos grecolatinos:
Theatrum mundi. Los seres humanos somos como personajes dentro
de una obra teatral. Durante el análisis se encontró el uso de diálogos,
monólogos y elementos metaliterarios en diferentes situaciones. Así
mismo, la autora noveliza géneros propios del teatro dentro de la novela,
como sucede con la comedia de enredos, las pastorelas y el teatro
alegórico. La distancia temporal que hay entre las tres novelas permite
observar una evolución en la narrativa de la autora mediante el uso de los
elementos teatrales. Los regresos o viajes de los personajes ocurren en
dos dimensiones: una física y la otra psicológica. Además de esto, el nostos
como tema no implica un éxito como sucede en la Odisea y la nostalgia
puede variar en lo temporal: pasado, presente, futuro y en lo Absoluto.

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Palabras clave: Luisa Josefina Hernández, novela, teatro, Theatrum
mundi, nostos, nostalgia.
Abstract. The narrative work of Luisa Josefina Hernández has elements
from her other artistic experience: drama. This paper analyses fragments
from three different novels written by this autor, in which the influence
of drama dialogues with subjects such as nostos and nostalgia. In La
plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris
(1981), for these subjects, dramatic elements play an important role with
the narrator’s and characters’ perspectives. Also, theater is there as part
of life and this thing becomes a third subject in play: Theatrum mundi.
Human beings are like characters inside a play. This research shows the
use of dialogues, monologues, and metaliterature elements on different
situations. The author also novelizes genres from drama such as sitcom
‘comedia de enredos’, ‘pastorelas’ y alegoric theater. The time between
the three novels shows and evolution in Luisa Josefina’s narrative with the
help or drama elements. Returns or journeys of the characters are shown
in two dimensions: physical and psychological. Also, nostos as a subject
does not become a success like in the Odyssey, and nostalgia can have
different times: past, present, future and the Absolut.
Key words: Luisa Josefina Hernández, novela, drama, Theatrum mundi,
nostos, nostalgia.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Los géneros literarios son dinámicos a pesar de sus demarcaciones.
A veces delimitan con claridad sus fronteras, en otras ocasiones
aparecen híbridos de difícil clasificación. Sin embargo, en medio de
estos dos espectros, cada género literario toma elementos del resto
y se nutre en diferentes diálogos que exploran lo mejor de cada uno.
En el caso de la narrativa de Luisa Josefina Hernández, el teatro
está presente en diferentes dimensiones: aparecen sus recursos
dramáticos con influencia del barroco, detalles metaliterarios al
estilo cervantino donde el arte también es parte de la vida e incluso
también tradiciones teatrales donde el mundo es un escenario
completo.
La presencia de estos elementos teatrales en la obra de la
escritora mexicana aparece en relación con dos temas importantes
en la literatura occidental: el nostos y la nostalgia. Tales son los casos
de La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis
cum figuris (1981). En estas obras se puede observar la evolución del
nostos y la nostalgia a la par del mundo como teatro.
En el presente trabajo expondré diferentes conceptos de
nostos y nostalgia, principalmente los de Steiner sobre la nostalgia
y su relación con el absoluto y Simon Hornblower en cuanto
a la tradición del primero como tema literario. Con base en lo
anterior y las aportaciones de Antonio Vilanova sobre el gran
teatro del mundo, analizaré las variaciones de lo teatral a través de
dichos temas en estas tres novelas de Luisa Josefina Hernández.
El objetivo que planteo, como parte del análisis en este ensayo,
consiste en describir estas manifestaciones teatrales en cada
novela como una muestra de una de las constantes temáticas en la
narrativa de la autora mexicana.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Nostos y nostalgia: diálogos desde la tradición
El nostos es un tema recurrente en la literatura occidental. Es importante
retomar el sentido de esta palabra, su evolución y variaciones, pues
incluso en la misma literatura griega tienen sus puntos en común
y rasgos distintos. Simon Hornblower (2018), en la introducción
del libro compilatorio de The Returning Hero: Nostoi and Tradition in
the Mediterranean Settlement, esboza las aproximaciones en torno al
origen de la palabra y sus diferentes acepciones en el mundo griego.
A nostos, como palabra, se le relaciona con noemai y, de acuerdo con,
Hornblower tiene diferentes sentidos como acciones que indican
“yo voy”, “yo vengo” o “yo regreso”. Lo que nos ha llegado con
mayor claridad es el sentido que le damos a su sustantivo: nostos es
regreso. No obstante, las raíces no son suficientes para definir por
completo el sentido de un tema. Por esa razón aclara: “Occasionally
it can mean ‘arrival’ or even ‘journey’, as (perhaps) when Pindar
speaks of Herakles reaching the end, telos, of his nostos” (2018:
6)1. De inmediato surgen una serie de ideas en torno a esta palabra:
regreso, viaje y llegada involucran diferentes aspectos y al mismo
tiempo comparten algunos. Un viaje no necesariamente involucra
un regreso, tampoco llegada, sobre todo si lo llevamos más lejos con
el caso de la Eneida, de Virgilio, donde Troya ha sido destruida y no
hay espacio físico para regresar, salvo el llanto de las cosas.
Hornblower continúa con las variaciones morfológicas de
esta palabra, pero aterriza finalmente en la atención que le damos
1 Lo que llama la atención de esa revisión y comparativa de la palabra
es cómo se amplía la visión clásica, por ejemplo la de Emilio Güemes Crespo
(edición crítica de la Ilíada, 1996) como el regreso de los caudillos después de
Troya, p. 17.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

como tema literario, y plantea de nuevo la concepción clásica: el
regreso. En este tema destaca algo importante: el apego al espacio,
lo que bien podríamos traducir (‘place attachment’) como el arraigo
del hogar o la patria: “But in the Odyssey, the most vigorous and
memorable lines about Odysseus’ return may not contain a nostword at all” (2018: 9). Hornblower se refiere al pasaje donde, cerca del
final, cuando muestra su identidad a los pretendientes de Penélope,
quienes no siguen las leyes del hospedaje. Claudia N. Fernández,
por su parte, apunta lo siguiente: “Como bien observa Padel (1995),
en la cultura griega el viaje no es considerado un desplazamiento
positivo. Ajenos a la idea de la excursión por placer, toda empresa
que exigiera un desplazamiento tenía para los griegos un objetivo
bien definido”. (2006: 222)
Hornblower (2018) comparte similitudes con esta descripción
del nostos al mencionar, como parte del ciclo, el vagabundeo
(‘wandering’) de Menelao, el asesinato de Agamenón, la venganza de
Orestes, pero agrega que los regresos también fracasan. De acuerdo
con el autor, existen viajes narrados en la época helenística, cambio
de espacio, que terminan con la muerte de los protagonistas.
Si bien encontramos una serie de variaciones, la constante
es la separación de un espacio por parte de un protagonista y los
acontecimientos que ocurren en su desplazamiento. Esta estructura
mítica del héroe es bien ilustrada por Joseph Campbell (2010),
en su libro El héroe de las mil caras, traducido en México por Luisa
Josefina Hernández. El autor parte de una fórmula que denomina
separación-iniciación-retorno, lo llama monomito, y explica que
la aventura del héroe empieza “…desde el mundo de todos los
días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con
fuerzas fabulosa, y gana una victoria decisiva; el héroe regresa de su
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos”
(35). Campbell usa los ejemplos de Prometeo, Jason (sin aclarar
las versiones) y Eneas. Después analiza otros relatos míticos con
similares características y propone su famosa lectura de las etapas en
el relato mítico del héroe.
Además de lo complejo del nostos, su representación va más
allá de la épica o los ejemplos que usualmente se citan dentro de este
género. De ahí la importancia de dialogar con Hornblower (2018) y
mostrar cómo el nostos aparece también en otros géneros literarios,
como el caso de la tragedia y la comedia:
Tragedy naturally exploited the Trojan returns, but also the
Theban cycle of myths. More generally nostoi tragedies include
those ‘escape-plays’ in which the hero returns from exile to his
homeland. Even Euripides’ Bacchai is a version of the return-and
revenge plot of the Orestes type. (14)

Coincide Hornblower, similar a la lectura que propone
Campbell, con que el tema del regreso puede observarse en otros
ciclos (en el caso del autor de El héroe de las mil caras, en otras
culturas). En el caso que cito se observa también la ciudad de Tebas,
uno distinto al del regreso después de la guerra de Troya. Bien puede
incluirse también a Esquilo con Prometeo o el caso de Polinices en
diferentes tragedias, como protagonista o motivo (como en la
Antígona, de Sófocles).
El nostos en un sentido moderno ha tenido cambios
respecto a las polémicas en torno al pensamiento Occidental.
Emmanuel Levinas (2001), en La huella del otro, propone una
lectura distinta al tema del regreso. Frente al mito de Ulises
(Odiseo) Levinas señala: “…quisiéramos contraponer la historia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de Abraham que abandona para siempre su patria por una tierra
aún desconocida y que prohíbe a su siervo, incluso, conducir
nuevamente y de regreso a su hijo a ese punto de partida”.
(54)2 El filósofo orienta esta propuesta en cuanto a la obra
como un sin retorno, similar al concepto de juego de Gadamer
donde la construcción transforma (a diferencia de alterar)3: el
desplazamiento debe generar un cambio drástico, uno de apertura
frente a las limitaciones del objeto en su realidad4.
A las lecturas, apuntadas también por Hornblower,
sobre otros relatos griegos donde está presente el nostos, María
Begoña Ortega Villaro (2022) agrega un aspecto importante en la
imposibilidad del regreso por parte del héroe:
El exilio es una experiencia universal y lo son también los
múltiples sentimientos generados por él, entre ellos la nostalgia,
literalmente el «dolor del regreso». El regreso que duele por
ser imposible, porque el lugar del que se partió es inaccesible,
o inexistente, o ya no deseado…El exiliado sufre una situación
extrema, en condiciones materiales durísimas, pero también sufre
de «nostalgia», la primera idea que surge cuando leemos los versos
5.151-158 de la Odisea citados más arriba…De acuerdo con las
leyes compositivas del griego antiguo, podría significar: «un dolor
por aquello que regresa»... (4 y 30)
2 Esther Cohen, quien por cierto traduce esta edición de Levinas que cito,
en su libro El silencio del nombre, critica esta postura: Ulises no es el mismo
al regresar y Abraham sigue arraigado sentimentalmente a su patria.
3 Véase en Verdad y método (Trad. Ana Agud Aparicio y Rafael de
Agapito). Sígueme, p. 156-157.
4 Por un lado, el nostos implica un desplazamiento y una transformación
frente al arraigo del hogar; por el otro, todo lo anterior no involucra
necesariamente un éxito (basta recordar el Ulises, de Joyce) ni el cumplimiento
de todas las subetapas del monomito.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

En más de una ocasión surge ese dolor donde la temporalidad
y la distancia juegan un papel importante en la representación que
plantea cada obra literaria. En el nostos, la nostalgia se vuelve un
fenómeno complejo, sobre todo en la literatura moderna, porque el
dolor de eso que regresa no es necesariamente el pasado, sino por
el presente que nunca fue, el futuro que aún no llega e incluso una
nostalgia por un tiempo mítico.
Friedrich Nietzsche (2003), en La genealogía de la moral,
resalta con detalle el primer concepto de nostalgia al que aludí
en el párrafo anterior. El filósofo ve el olvido como una actitud
positiva que se desconecta de ese dolor y apunta a un principio
que él considera psicológico: “Se marca algo a fuego para que
permanezca en la memoria: sólo lo que no cesa de hacer daño
permanece en la memoria” (p. 101). Para Nietzsche, esta dimensión
de la memoria está llena y le sobra sangre, martirio y guerra: el
dolor, por lo tanto, es una fuerza auxiliadora de la memoria. En
el regreso hay otros regresos: si es físico, hay recuerdos; si hubo
destrucción, hay utopía; si hay exilio, hay catábasis. Pero ésa es
una de las trampas de la nostalgia del pasado. Nietzsche agrega
más adelante: “Cuánto más desmemoriada ha sido la humanidad,
tanto más terrible fue siempre el aspecto de sus usanzas…”
(102). La memoria se vuelve algo selectivo en el viaje del héroe,
se selecciona el dolor y entra en conflicto la Mismidad criticada
por Levinas frente a la Otredad.
Finalmente, en relación con el nostos, es necesario retomar el
concepto de nostalgia por el absoluto por parte de George Steiner
(2001). En su ensayo sobre los mesías seculares reflexiona acerca del
lenguaje propio que desarrollan las mitologías y cómo algunas áreas
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del pensamiento crean un lenguaje similar al del absoluto cristiano5.
Steiner plantea lo siguiente:
Esa nostalgia, tan profunda, yo creo, en la mayor parte de nosotros,
fue directamente provocada por la decadencia del hombre y la
sociedad occidental, por la decadencia de la antigua y magnífica
arquitectura de la certeza religiosa. Como nunca anteriormente,
hoy, en este momento del siglo XX, tenemos hambre de mitos, de
explicaciones totales, y anhelamos profundamente una profecía
con garantías. (22)

Lo importante en la aportación de Steiner es esa nostalgia
por lo mitológico: la repetición de sus elementos estructurales,
como el caso de los mesías individuales o colectivos. La nostalgia en
el nostos moderno implica una serie de dolores a lo que se regresa,
con todo y sus fracasos, entendidos como la vuelta al espacio donde
existe el arraigo por el hogar (o lucha por el desarraigo). Uno de esos
elementos mitológicos del cristianismo y que Occidente ha seguido
adaptando de manera nostálgica es el mundo como una ficción, un
texto o una gran obra de teatro.
El mundo como teatro
El teatro estuvo en casi toda la vida de Luisa Josefina Hernández.
Desde los cuatro años iba con su madre y una pariente suya todos
los domingos. El teatro le parecía al inicio parte de esa vida de fin
de semana. No obstante, aparte de los montajes y los textos, en
5 Otro libro muy importante sobre el Absoluto en Occidente es Filosofía
accidental. Ensayos sobre el hombre y el Absoluto, de José María Ridao (2015).
Ridao relaciona el Absoluto como una máscara para esconder la soledad radical
del ser humano: un imposible, similar algunos regresos.
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su vida estaba la narrativa, pues de su madre heredó el gusto por
contar. La narrativa y el teatro están desde muy temprano y, sobre
la narrativa, específicamente el arte de novelar, menciona: “Con las
novelas sucede de otro modo; ahí hay un afán de no perder grandes
momentos de la vida, propios y ajenos, que algo no se olvide, no se
borre tan pronto como nos borramos nosotros mismos” (2016: 16).
La autora sabe distinguir bien sus impulsos y la orientación que tiene
un género del otro: “Mi relación con el teatro sigue siendo turbia,
pero profesional. Emilio me convenció de escribirlo, pero yo me
lancé a estudiarlo profesional y sistemáticamente (mis amigos no
lo hicieron)” (16). Reflexiona lo que escribe después de escribirlo,
sabe cuándo usar las unidades de Aristóteles y en qué momento no
son adecuadas para el texto, inclusive se cuestiona la noción de los
tres actos que le ponen como lectura. Y a pesar de esta distinción
del modo en que se trabajan las novelas, el teatro6 está ahí en su
narrativa de diferentes maneras.
El tema del Theatrum mundo en el mundo Occidental tiene
sus raíces desde la época grecolatina. En un inicio se entiende como
una cuestión de roles sociales, máscaras a la manera de los hipokrates
(actores) del drama ático. Pero uno de los registros importantes
y más claros sobre esta perspectiva se encuentra en la epístola
LXXVII de Séneca a Lucilio. “En el segundo pasaje, Séneca utiliza
el símil de la comedia y los comediantes para probar que las riquezas
y dignidades del mundo no son más que un disfraz, análogo al de
los actores que se despojan de sus atavíos fingidos al terminar la
representación de la comedia” (Vilanova, 1950: 154). La idea que
presenta Antonio Vilanova es todavía un concepto puesto en forma
6

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Sobre todo, la influencia de Bertolt Brecht.
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analógica para explicar los fenómenos sociales, similar a la propuesta
que cita Eugenia Bridikhina (2015) respecto al poder en las cortes y
su teatralización:
La noción de la dramaturgia de la vida, desarrollada por Ervin
Goffman (1987) y Elizabeth Burns (1972), permite comprender
cómo los individuos actúan socialmente como actores y
desempeñan un papel social a partir de las expectativas que tienen
en la reconstrucción de la imagen social por la cual desean ser
reconocidos. (10)

Hay una clara comprensión del mundo a partir de una
manifestación artística, en cuanto a los roles sociales. Cada uno
juega un papel distinto y no por nada la palabra hipócrita, en su
sentido actual, muestra estas ambivalencias entre el ser y parecer de
una persona, aspecto muy trabajado en la ficción.
La aportación de Vilanova (1950) es clave porque traza la
evolución del gran teatro del mundo desde dicha analogía hasta
convertirse en tema e incluso alegoría dentro del mundo occidental.
Uno de los primeros registros como tema se encuentra en Luciano de
Samosata, concretamente uno de sus diálogos, el de ”Menipo en los
abismos”: “…aparece una nueva versión del tema que comparando
la vida humana a una larga procesión7 cuyos miembros se revisten
de diferentes insignias y atavíos, culmina en una perfecta exposición
de la comedia de la vida humana” (157). Las ideas clásicas sobre este
tema pasaran al Renacimiento y es donde crearán la base, junto con
la influencia medieval del universo como un gran texto8, para sentar
7 Imagen muy parecida a la peregrinación en Apocalipsis cum Figuris, de
Luisa Josefina Hernández.
8

En la estética simbolista, detallada por Edgar de Bruyné en La estética

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las bases alegóricas, cómicas, trágicas y metaliterarias del Theatrum
mundi.
Ese giro del Renacimiento y del Barroco crea las bases
dentro del teatro para que aparezca esta consciencia teatral en la
condición humana. Se desarrolla el artificio del engaño con ecos del
mundo grecolatino. Una de las traducciones y comentarios que más
destacan su influencia es la del Enquiridion, de Epicteto, en particular
las aportaciones que hace el Brocense acerca de esta obra. Antonio
Vilanova señala lo siguiente: “En efecto, la postrera interpretación
que da el Brocense del texto de Epicteto, se refiere de manera
específica a la esencia de la representación dramática, cuyo carácter
aparente y fingido subraya con particular detenimiento”. (165)
Además de lo anterior, Dios aparece como autor de la comedia,
ésta entendida como teatro en general, no específicamente lo que
conocemos como género cómico.
Sin duda es necesario agregar a todas estas nociones del
Theatrum mundi clásicos como La vida es sueño, Don Quijote de la Mancha
o Hamlet, por mencionar unos pocos donde este tema aparece en
diferentes dimensiones, sobre todo respecto al engaño y el mundo
como un gran escenario. Desde los diferentes travestismos que
vienen desde el Renacimiento y tienen un auge en el Barroco, hasta
los elementos metaliterarios como en las obras de Shakespeare y
Cervantes, este tema está ahí presente y sigue reproduciéndose en lo
social hasta el siglo XX, incluso en las cosmovisiones, por ejemplo,
Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello, o El gran circo del
mundo, de Rodolfo Usigli.
de la Edad Media, resume cómo los seres humanos son símbolos de algo más
elevado; no se trata de un símbolo como actualmente lo entendemos, sino todo
como parte de una obra de arte o un texto hecho por Dios.

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Regresos, porvenires y teatro novelesco en
Luisa Josefina Hernández
La plaza de Puerto Santo cuenta la historia de un pueblo con el mismo
nombre. En términos de Levinas, acerca del nostos de Ulises, sería
una representación de la Mismidad: se trata de un espacio que puede
cambiar en su proceso de urbanización y el tamaño de población,
pero que sigue siendo el mismo: “Lo más original, lo más terrible de
Puerto Santo y por eso lo más digno de mención, es que soportó tres
siglos sin cambiar salvo en lo que se refiere a un comparativamente
pequeño aumento de población”. (Hernández, 1985: 11) El primer
apartado o capítulo de la novela (son veinte en total) se centra en
la descripción de este pueblo inmutable en su esencia, aunque en lo
accidental parezca cambiar poco con respecto a esa resistencia de tres
siglos. Al final de esta parte se establece la expectativa de la historia:
Como es natural, todos los grupos humanos llevan a vivir
momentos críticos al igual que los seres humanos. De ellos, pueden
surgir tres cosas: una renovación, la destrucción absoluta o el
regreso a un estado anterior, pero difícilmente se logra conservar
la misma situación que dio lugar a la crisis, Puerto Santo, con
ser una excepción, no es tan excepcional que escape a toda regla
general. (13)

Después de este sembrado lleno de ironías, la narración
establece cómo un escándalo cambiará lo que no pudieron
transformar los vientos del norte ni los huracanes. Puerto Santo es
una Mismidad que sufrirá un cambio desde adentro de su tiempo
mítico negado a cambiar los incestos, las violaciones o el suicidio de
algún joven con inclinación sexual contraria a las de las costumbres
de los portosantinos.
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Un grupo de hombres importantes en Puerto Santo se
reúne, como había solido hacerlo durante treinta y cinco años,
para preguntarse cómo llegaron a un acto inmoral. Los personajes
son Fernando Camargo (casado con una de las descendientes del
fundador Arau), Gonzalo Peláez (comerciante de telas y alquilador
de doce casas), Miguel Suárez (dueño de huertos y productor de todas
las frutas) y los jóvenes Ramón Jiménez, Edgar y Claudio Ramírez,
descendientes del fundador de Puerto Santo. De esta élite, a punto
de cuestionarse sus actividades de mirones voyeristas, resalta la de
Fernando Camargo: “El doctor Camargo dejó su lugar de origen
a los doce años, estudio secundaria y preparatoria en Veracruz,
interno en un colegio militar, y luego hizo su carrera en la ciudad
de México su carrera de medicina”. (Hernández, 1985:14) En este
apartado se hace presente un desplazamiento por parte de uno de
los personajes, el doctor Camargo, quien se separa de Puerto Santo
y su iniciación y retorno, irónicamente, es resumido de la siguiente
manera: “Al terminarla tuvo una gran duda y, como en otros grandes
momentos, se dejó llevar por las angustias de su corazón más que
por los razonamientos o las conveniencias y regresó a Puerto Santo
donde se casó con una Arau, tuvo cinco hijos y empezó a envejecer”.
(14) El regreso del hijo pródigo traerá ese cambio importante en la
estructura política; el médico y compañía serán la cura involuntaria
de esa resistencia de más de trescientos años. Su nostalgia por el
regreso, angustia reflejada a la distancia de su lugar de origen, lo
llevará con una fidelidad de ritmo macilento (35 años) a cumplir
dos de las tres cosas que señaló el narrador en el primer capítulo:
renovación y un cierto regreso a un estado anterior. La crisis está en
el personaje que regresa al hogar que tiene arraigado en el corazón.
Tan arraigado que durante su labor le entraba un estupor por
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encontrarse de nuevo ahí, y ese mismo estupor lo llevaba a rencores,
sentimientos negativos y, a la chispa de la trama, el aburrimiento.
El tema de la nostalgia en el nostos está ahí y poco a poco se
introduce este mundo como un gran escenario teatral desde los diálogos
de los mismos personajes. Antes de que surja el esquema de una comedia
de enredos, hay una comparación por parte del doctor Camargo cuando
discuten la razón de cómo llegaron a semejante situación:
En segundo lugar, hay mucho escrito sobre la naturaleza de las
bromas. La risa, por ejemplo, tiene una función especial de catarsis.
Nos reímos cuando las cosas nos afectan, para disfrazarlas. Así
pudiera ser que el nombre de broma no fuera más que una máscara
para ocultar algo innombrable. (Hernández, 1985:18)

El resto del grupo ve—en la novela todavía no se devela la
actividad secreta—toda la situación como una broma pasajera, algo
que dejarán de hacer, pero en realidad ya han comenzado un viaje
histórico sin retorno. Aparecen la catarsis y la risa, como antesala de
la comedia de enredos que se aproxima, sin que ellos lo sepan.
En ese pasaje se siembran varios detalles para el manejo de
la ironía. Este grupo de élites cree tener mayor conocimiento de las
acciones que el resto del pueblo. Y, en ese juego de seres y pareceres,
el doctor Camargo reflexiona en torno a los disfraces y cómo una
palabra sirve como máscara para ocultar lo terrible que ellos están
haciendo en Puerto Santo. Lo innombrable tiene un doble sentido:
no se nos dice todavía desde la narración y los diálogos, y, al mismo
tiempo, es moralmente inaceptable para la histórica idiosincrasia de
la doble moral portosantina.
Los problemas se extienden hasta el presidente municipal,
Teobaldo López y su esposa Florinda Rentería, quienes tienen
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una rivalidad dentro y fuera de casa, y mantienen las apariencias
como personas importantes de esa sociedad: son un matrimonio
por conveniencia mutua, pero su vida está llena de rencores. Para
muestra de su actuación, a la manera del Theatrum mundi, puede
observarse la siguiente narración: “Esa tarde de jueves, Florinda
se maquilló y se vistió con el profesionalismo de una actriz
para recibir a sus amigas, mientras que Teobaldo, echado en la
cama, se preparaba para dormir la siesta”. (Hernández, 1985: 30)
La pareja llevaba dos días sin dirigirse la palabra en el espacio
privado. Los detalles son sutiles las analogías del narrador: el
maquillaje, pero sobre todo el profesionalismo de actriz con las
mujeres fuera del entorno conyugal. Teobaldo le menciona (se
inventa) que una vez en Veracruz tuvo sexo con cinco mujeres y
que podría repetirlo. Florinda esquiva todo, con una naturalidad
sospechosa, y él añade:
La verdad es que para un hombre que ha hecho una cosa así,
las mujeres carecen de importancia. Es lo único que se saca en
claro. Ustedes creen que irse a la cama con un hombre es como
concederle la corona de Francia y no es nada de eso…en realidad
no es nada. Mujeres sobran. (30)

Florinda escapa de esa realidad con su imaginación. Piensa
que es una reina en Francia y viste con las mejores telas mientras un
joven la besa la mano cuando ella la levanta. La escena es bastante
teatral, son dos mundos distintos los que chocan: “¿Qué rayos estás
haciendo?” (30), le pregunta su esposo. Lo que no sabe el alcalde
López es que su esposa tiene un joven amante que no sólo le besa
la mano: Ernesto. Dos tramas se conectarán al mero estilo del arte
nuevo de hacer comedias en los tiempos de Lope de Vega.
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El enredo es simple y esto le permite complicar dos tramas:
la de los mirones de Puerto Santo y el amorío de Florinda con
Ernesto, el joven ayudante del alcalde Teobaldo (quien no sabe jugar
ajedrez, pero irónicamente terminará triunfando en la luz pública).
Todo se complica porque Ernesto y Florinda son descubiertos por
un mirón a través de la ventana de su casa. La narración describe la
admiración de Ernesto por Florinda como un espectáculo y Florinda
no encuentra fabuloso al amante, pero necesita que la contemplen
como la persona que ella se imagina. En medio de este encuadre, se
descubre el acto del mirón:
—Mira, voy a hacer un escándalo antes de que me lo hagan a
mí. Voy a decirle a todo el mundo, empezando por mi marido,
que hoy, al desvestirme, noté que un hombre me espiaba. Que
grité y él huyó. Dejaremos de vernos por una semana y Teobaldo
pondrá que vigile la casa de noche. Así se asustará y no volverá.
(Hernández, 1985: 50)

Lo anterior resulta en una auténtica ironía: Florinda y Ernesto
critican las novelas, entendidas como ficciones; para el primero, le
reflejan un mundo inútil; para Florinda las novelas influyen en la vida
de las personas, incluso en la suya. Con tal de mantener el secreto,
imposible en un lugar como Puerto Santo, se inventa una ficción: un
engaño a la manera del Theatrum mundi, porque el regreso del marido
no significa lo mismo que el regreso del amante: dos ficciones que
vive Florinda y que chocarán con una tercera que acaba de maquilar
junto con Ernesto.
En medio de la comedia de enredos que se desarrolla,
hay diferentes expresiones del nostos como memoria de Puerto
Santo. Aparecen rencores entre las mujeres que son esposas de los
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mirones o historias de supuestos fantasmas, como la historia del
sastre cuando buscan al mirón culpable (que resultan ser varios) y
el recuerda una historia de su juventud: una pianista drogaba a los
padres, seguido, para disfrazarse del fantasma de un ahogado con
tal de verse con un hombre casado. Los ejemplos abundan en cada
diálogo, pero el culminante donde confluyen nostos, nostalgia y el
mundo como un teatro es en las palabras del doctor Camargo, en la
búsqueda simulada, cuando habla del viaje del héroe y lo divide por
los peligros internos y externos:
Todas las grandes tragedias que han conmovida al mundo tratan
de hombres así, de hombres que, como nosotros, han llevado una
vida ejemplar hasta un momento equis, el terrible momento en el
que se vieron arrastrados por una fuerza sorprendente, superior
a sí mismos, superior a sus deberes, al ejemplo de su pasado y
cedieron. (Hernández, 1985: 84)

Esa nostalgia a la que ceden los héroes trágicos, según la
comedia involuntaria del doctor, antes del remate de su compañero
como gracioso, es la del peligro. Y ese peligro se ha repetido una y
otra vez en Puerto Santo: el doctor trata de lavarse con las historias del
pasado, los escándalos de mujeres, para justificar: “Todos los sucesos
precedidos por el hambre de la emoción, por el hastío y la rebelión
contra la vida diaria que requiere humildad y renunciaciones, acaban
en una catástrofe”. (88) Los diálogos ponen en relieve esa consciencia
en el juego de la novela de la nostalgia dentro del viaje de los héroes
modernos, conscientes del escenario teatral en el que viven.
Esto toma una dirección distinta en Nostalgia de Troya. El
pasado, su representación, no es un conjunto de relatos similares
en la Mismidad de un espacio, sino diferentes desplazamientos
centrados en la figura de René. A diferencia de la otra novela, los
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recursos dramáticos, como la abundancia de diálogos, no dominan
sobre la narración, pero al tratarse de narradoras y narradores en
primera persona, entre ellos René, hay monólogos que exploran
ese regreso al pasado con la consciencia de vivir un mundo teatral.
La nostalgia está en dos niveles: el pasado de René (o sus pasados,
porque son diferentes momentos) y la nostalgia por un presente que
no existe, el cual queda de relieve en el monólogo final de la novela.
Destacan en la novela los momentos metaliterarios donde
el teatro es parte de la vida. Por ejemplo, cuando Martin, segundo
narrador, conoce a Elise (primer matrimonio de René) y su madre,
esto sucede en el teatro. Está en escena una obra de Molière, El
burgués gentilhombre. Al narrador le aburre esta obra sin importar
quién la interprete, pero cuando mira a Elise, su madre y el entonces
pretendiente René comenta:
La señora Duchamps, por ejemplo, no reía de acuerdo con el texto,
sino que tenía una sonrisa amable pintada en los labios como para
demostrar públicamente que no estaba preocupada ni tampoco de
mal humor. Elise miraba un poco debajo de la escena. Era obvio
que no se atrevía a mirar a otras partes para evitar de su madre; no se
rió ni una sola vez. René, en cambio, disfrutaba profundamente de
la obra maestra de Molière. No sólo respondía a los parlamentos y
a la actuación, sino que su rostro expresaba toda la malicia de lo que
estaba ocurriendo. Si uno quería ver el Burgués Gentilhombre en
todas sus consecuencias, lo más efectivo era espiar a René mientras
él era espectador. (Hernández, 1970: 41)

Para este capítulo, desarrollado en el año de 1950, trece años
antes de los sucesos narrados en el primer capítulo, ya se tienen los
sembrados de la profesión de René y su hipocresía.
La información narrativa filiada por este segundo narrador
amplía el conflicto de René. En la obra aludida de Molière el engaño
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está en la conversión al Islam por parte de Jourdain, de forma
teatral. René también vive un engaño: su vida, y por eso disfruta con
malicia lo que no se puede decir, pero que se muestra en el teatro.
Los matrimonios, en esa sociedad, también son farsas como la que
vivió el personaje de El burgués gentilhombre, pero se adaptan al vacío
de René, pues, aunque sea años más tarde, desde el primer capítulo
deja claro que “No busco tu alma como soñaste. No, encanto, busco
mi alma, ¿me lo permites?” (Hernández, 1970: 31). René ya le había
dejado claro a la primera narradora, la mujer colombiana, cómo
“Nos explicamos uno a través del otro”. (31) Y esa es la función
teatral que encontrará René a través de las ficciones o las personas
que se asemejan a su nostalgia, sobre todo aquellas donde se ha
dejado la patria, concretamente el hogar.
Hay dos momentos distintos en la novela Nostalgia de Troya que
conectan esta nostalgia en los diferentes viajes de René. El sembrado
ocurre en la narración de su madre, quizá el momento axial, en el
tiempo de la nostalgia, en la vida de René. En el capítulo cuarto, año
1936, la madre de René narra su historia que indirectamente toca
la de su hijo. Ella recibe por error, tal vez, la carta de la amante de
su esposo. El momento es terrible para Laura, madre de René: los
rencores estallan en la ciudad de Roma, ella sabe que François, su
marido, tiene una amante, pero él propone un viaje. Sin embargo,
le llega una carta a éste de parte de su otra mujer y quien recibe el
sobre es Laura. Ella está desolada, intenta aclararle un incidente a su
hijo, pero en la Villa Borghese encuentran por casualidad un teatro
de títeres: “En cuanto René lo vio, se paró como si hubiera echado
raíces y no hubo manera de arrancarlo de ahí a pesar de no entender
el texto… René no reía, pero gozaba”. (Hernández, 1970: 114) La
representación de la nostalgia será distinta en René y su madre Laura;
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en este capítulo se centra en la ruptura, la separación sentimental
con François y, en consecuencia, con su hijo, quien la interrumpe y
corrige constantemente hasta que ya no puede entenderlo.
Durante toda la función de títeres, que Laura considera
vulgar porque se ríen los adultos y hay policías y bofetadas, ella
piensa en la carta, en su contenido y cómo incluso en un viaje para
reencontrarse como familia, todo sigue roto: no hay regreso más
que al dolor, es a lo único que aspiran. Una vez terminada la función
ocurre lo siguiente:
—René, ¿no quieres que te compre unos títeres?
—¿Los venden? —dijo con seriedad.
—Por supuesto y el teatro también.
—Qué lástima.
Me puse impaciente.
—Creí que te gustaban.
—Sí, pero si me los compran no podré verlos ni oírlos de frente.
Manejarlos debe ser muy difícil. (Hernández, 1970: 115)

Se trata de un momento axial por una cuestión de repetición
narrativa y dramática. En otro capítulo, cuando René es narrador
en Ixtapan de la Sal, menciona la dificultad que es para él escribir
una novela y este motivo volverá a aparecer en el monólogo final, la
culminación de su nostos donde la nostalgia ya no es por el pasado,
sino por el presente9. En su niñez, René está fascinado por el teatro
9 En el capítulo donde es narrador en Ixtapan de la Sal, menciona su
nostalgia por el futuro inmediato. Véase p. 105, de la edición que cito.
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porque lo puede ver todo de frente, no como los secretos de sus
padres. Es un placer similar al que siente antes de casarse con Elise
mientras observa la obra de Molière. La imagen es simbólica porque
él es el único que se queda cuando desmontan el teatro de títeres,
como si para él la función no hubiese terminado.
Este aspecto metaliterario se retoma en el monólogo del
capítulo final donde René es narrador y su narratario es la primera
narradora de la novela: la mujer colombiana que también huye de su
país, lejos de su marido, su madre y su hijo. Le escribe de esa manera
porque puede ver las cosas de frente, como en el teatro. Le cuenta
su primera impresión del amor es sumamente teatral: una agnición
dramática. Dicha coincidencia sucede al toparse en la noche a su
padre recitando, entre la maleza, con el cabello despeinado, las
ropas mal puestas y con un rostro angustiado, un poema de Catulo
a Lesbia: “Ésa fue mi primer impresión del amor, un espectáculo
que se admira en silencio y del que uno está naturalmente excluido.
El amor era el teatro, la ópera, los títeres y el mundo” (Hernández,
1970: 196). René no ve el amor en el contacto físico, sino en la
contemplación porque solamente se pueden amar las peculiaridades.
Al final, René le menciona a su narrataria que Colombia está lejos,
pero promete que se verán en Troya, símbolo de las ruinas y la
destrucción de lo que un día puede ser vida y no sólo dolor.
Por su parte, Apocalipsis cum figuris10totaliza el Theatrum mundi.
Además de las dimensiones sacra y simbólica de esta novela está
10 Hay una relación paratextual interesante en el título. Por un lado, la
obra pictórica de Alberto Durero (1498) y la obra de teatro de Jerzy Grotowski
(1969). Inicialmente, el proyecto era una obra de teatro que terminó en novela,
viceversa de John Milton con su Paraíso perdido, que empezó como tragedia y
terminó en épica. Véase el artículo de Fabienne Bradu sobre la novela de Luisa
Josefina Hernández en la revista Vuelta, 80, 1983, pp. 41-42.

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presente el peregrinaje como parte de un escenario en la obra divina:
los personajes cumplen diferentes papeles sociales y alegóricos. En
el mundo propuesto en esta novela aparece una variedad de clanes:
Peregrinos y Peregrinas, Payasos y Payasas, Frailes, Caballeros o
personajes pertenecientes a la Commedia dell’Arte (como el caso
de Pierrot), por mencionar sólo algunos. Aunque parezcan de una
naturaleza arquetípica, algunos casos se despegan debido a los
destellos singulares que tienen, por la focalización de la narración,
con respecto al resto. Éste es el caso de la Peregrina, quien tiene
un pasado frente a la revelación a donde se dirigen todos en sus
caminos del mismo peregrinaje; de igual manera, puede citarse
el caso del Fraile que la sigue y las historias que comparten entre
sí, con un parecido algo notorio, en la intensidad, con la mujer
colombiana y René, personajes de Nostalgia de Troya. Apocalipsis cum
figuris es como un tipo de círculo hermenéutico, en el sentido de que
mucho de lo dicho es la efectuación de un texto que es el universo
y se particulariza a partir de citas bíblicas o alusiones medievales
convertidas en acción singular.
El primer momento explícito del teatro y sus parecidos
está después de una de las repetidas despedidas con el Fraile (los
personajes salen y regresan). La Peregrina piensa en evitar la presencia
de un grupo, salvo si se los encuentra en su camino, pues no hay más
opción; sin embargo, en el fondo, aunque no se lo confesara a ella,
los buscaba: los músicos. En el texto se lee: “Ahora sí, verlos. Los
músicos y los artistas. Tres músicos y el director, dos payasos, una
bailarina, un hombre vestido de domador con un león a su lado, dos
perros bailarines. Todo en movimiento…” (Hernández, 1982: 8) El
domador latiguea al león y a la bailarina. Todo se logra, como en el
teatro, por la presencia de un espectador, en este caso la Peregrina,
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aunque en un enfoque teológico Dios funcionaría también como
autor y espectador.
La descripción es importante en este pasaje porque prepara
nuevamente un motivo intratextual en la obra de Luisa Josefina
Hernández: el desenmascaramiento o el uso metafórico de las
máscaras como artificio dramático. Se describe con detalle la falta de
individualidad de los payasos: “…adorables payasos color naranja, con
las amplias sonrisas y las grandes lágrimas pintadas en la cara. Nada
de cara. Ojos como botones”. (Hernández, 1982: 19) Caso contrario
a la Payasa, que se encontrarán en dicho camino, quien perderá el
maquillaje, dándole un aspecto singular con respecto al resto de los
payasos. Ahí empieza la nostalgia: una vez desvanecidas las máscaras,
la negación de un rostro, es que comienzan a pesar las narraciones del
pasado. Hay un viaje, a manera de peregrinaje, hacia el perdón o, al
menos, el juicio del Absoluto a través de diferentes tradiciones.
Pero esta representación dentro de la novela no se queda
en el nivel de la descripción, sino que aparece tomando elementos
dramáticos, como el diálogo para introducir la reflexión más allá del
nivel literal de la novela. Esto sucede después de la discusión de la
Peregrina con el Domador, porque su alegría de circo es vergonzosa, y
es ignorada por éste por medio de la música; al final, esa cuarta pared
de la realidad se fortifica. El Peregrino aparece y observa cómo la
Peregrina cede al espectáculo que critica y se une a él. Ya lejos del baile,
entre los arbustos, como una selva oscura dantesca, dice lo siguiente:
—No es posible recibir el perdón si hago lo que odio, si hablo
sin sentido, si nadie me ha dado permiso de reformar el mundo.
¿Por qué no es mío el mundo? Somos bufones sin querer, nuestro
pan es la vergüenza y siempre tenemos hambre de inmundicia.
(Hernández, 1982: 20)

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

La Peregrina deja un sembrado sobre su pasado: la búsqueda
de perdón implica una acción hecha con anterioridad, en el contexto
de ese mundo, un pecado que ella busca limpiar. Contrario a René
en Nostalgia de Troya, a la Peregrina sí le gustaría ser dueña de ese
mundo; no como él al negarse a comprar títeres. Por otro lado, el
Peregrino la interrumpe señalando que Sara, en la biblia, río cuando
Dios le anunció que sería madre. Hay un salto del teatro como
espectáculo, donde la Peregrina pasa de espectadora a actriz y luego
a un texto canónico. Dentro del mundo de la novela, se trata de un
texto que es el universo, y aunque esté fijo, requiere efectuarse en
sus protagonistas, como sucederá en las siete vueltas que dará la
Peregrina durante siete días para invocar al Peregrino desaparecido.
Otro de los momentos importantes en el regreso al Absoluto
ocurre cuando la Payasa ha dado a luz una criatura después de haberse
escapado amorosamente con el Unicornio. El Peregrino señala que
deben prepararse para el día de mañana y comienzan las indicaciones
del montaje, casi como de pastorela o escenas teatrales de peregrinaje:
—La payasa y tú tendrán que recibir a cuantos personajes vengan
a felicitarlas.
—¿Irremediablemente?
—Sí.
—¿Qué harás tú mientras?
—Pasear con el Unicornio, si él está de acuerdo.
—Los hombres escogen la mejor parte. (Hernández, 1982: 135)

Hay un claro simbolismo al cristianismo a través del unicornio. De
acuerdo con Cirlot (1992) simboliza la castidad, la palabra de Dios
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

y a Cristo, y que a veces se transmuta en paloma blanca (Jung, de
acuerdo con Cirlot), en cuanto a la lectura cristiana y otras positivas11.
De manera similar, como Cristo postrado en el seno de la Virgen,
el unicornio de la novela se tiende junto a la Payasa. Además de esta
preparación teatral, se da una razón importante porque el nacimiento
de un Unicornio para muchos de los personajes que viven en ese
mundo es: “…el primero y el único suceso de sus vidas; para los
privilegiados es el último porque este testimonio ha de abrirles la
última de sus puertas cerradas y de dar luz a la más oscura y oculta
de sus cavernas”. (136) En el resto de los personajes hay una certeza
religiosa en los ritos, la que Steiner menciona que se extraña en la
modernidad de Occidente, mientras que en la Peregrina está la duda
y al mismo tiempo hay una lucha entre la nostalgia de su pasado y
la del Absoluto, una incertidumbre de seguir o no las escrituras para
que el texto se manifieste en el mundo. Y para lograrlo, hay que
representarlo con el cuerpo.
Conclusiones
Lo teatral, entendido como elementos dramáticos o la presencia de
éste dentro de la ficción, aparece en la narrativa de Luisa Josefina
Hernández, y esto se manifiesta principalmente en el nostos y la
nostalgia. La culminación de esta relación se da con base en el
Theatrum mundi. En los fragmentos analizados de las novelas, es
posible observar cómo los diálogos y monólogos de los personajes,
su configuración discursiva, se complementa con la de las narradoras
y narradores, sin importar si son heterodiegéticos u homodiegéticos.
11 El unicornio también tiene lecturas negativas, pero no aparecen así en
este texto.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El nostos en las tres novelas tiene diferentes manifestaciones:
los regresos provocan destrucción (una élite en La plaza de Puerto
Santo), renovación (Apocalipsis cum figuris) y punto de transformación
(como René en busca de una Troya semejante a sus ruinas personales).
Pero los nostos (en plural) no son solamente vagabundeos físicos, sino
psicológicos, y su punto de partida más importante es la nostalgia;
ésta puede ir etimológicamente a un dolor del pasado, pero también se
manifiesta de otras maneras, como el presente o el futuro inmediato, y
a manera de Absoluto, en forma de duda, a diferencia de lo planteado
por Steiner. Y, como señala Nietzsche, los olvidos ocultan algo
terrorífico. La nostalgia lo devela o es síntoma de lo que se develará.
Sin duda esta línea de investigación requiere ampliar su
estudio en el resto de la obra narrativa de Luisa Josefina Hernández.
Son temas que se repiten y tienen un diálogo intratextual entre sí,
por lo cual es necesario otro estudio enfocado en el resto de sus
novelas como El lugar donde crece la hierba (1959), Los palacios desiertos
(1963) o La cólera secreta (1964), por mencionar sólo unos cuantos
casos que se pueden agregar al corpus de este ensayo.

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Hacia una lectura ecocrítica de El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo
Towards an ecocritical reading of El jardín de las
Weismann by Jorge Eliécer Pardo
José Manuel Medrano
St. Bonaventure University
Nueva York, EE. UU.
jmedrano@sbu.edu

Resumen. El presente artículo realiza una lectura, desde el modelo de
la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weismann (1978) del escritor
colombiano Jorge Eliécer Pardo. Se describen aquí las estrategias narrativas
desplegadas en esta obra para “superar” la influencia de Macondo.
Desde el marco teórico de la ecocrítica, y más específicamente desde el
ecofeminismo, se propone que la violencia, el amor, y la esperanza están
entrelazadas con la naturaleza; pues a través de la representación literaria
de la naturaleza, es posible reflexionar sobre la relación humana con el
mundo natural y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones
como el desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales.
Palabras clave: ecocrítica, ecofeminismo, Jorge Eliécer Pardo
Abstrac. This article offers a reading, from the ecocritical model, of the
novel El jardín de las Weismann (1978) by the Colombian writer Jorge Eliécer
Pardo. The narrative strategies deployed in this work to “overcome” the

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

influence of Macondo are described here. From the theoretical framework
of ecocriticism, and more specifically from ecofeminism, it is proposed
that violence, love, and hope are intertwined with nature. Because, through
the literary representation of nature, it is possible to reflect on the human
relationship with the natural world and explore how that relationship
is affected by issues such as industrial development, climate change,
environmental degradation and the exploitation of resources. natural.
Keywords: ecocriticism, ecofeminism, Jorge Eliécer Pardo

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Raymond L. Williams, en su trabajo académico titulado Novela y poder
en el Gran Tolima y América Latina (2019), recalca las aportaciones de
los tolimenses a la literatura regional e internacional. En un mismo
párrafo destaca la importancia de la literatura tolimense para los
estudios críticos y remarca los aportes de los hermanos Pardo al
crecimiento/producción en la región. Al mismo tiempo, narra los
comienzos o encuentros de la literatura tolimense con el mundo y
destaca a El jardín de las Weismann. Según Williams:
El surgimiento de dos empresas modernas, Tercer Mundo
Editores y Editorial Plaza y Janés, permitió a los novelistas
colombianos dirigirse a un verdadero mercado nacional, en vez
del regional, y por primera vez, al público internacional. Tercer
Mundo comenzó a operar a principios de los 60, especialmente en
las áreas de ciencias sociales y literatura. La multinacional Plaza
y Janés se interesó por la novela colombiana a principios de los
70, y en 1978 publicó El jardín de las Hartmann (Weismann) del
tolimense Jorge Eliécer Pardo1. A nivel regional, Pijao Editores
comenzó a jugar un papel de suma importancia en esta historia
de la novela tolimense desde su fundación en 1972, el mismo año
que los hermanos Carlos Orlando y Jorge Eliécer Pardo lanzan su
primera aventura narrativa, Primeras palabras. (22)

El jardín de las Weismann aparece como una alternativa
posmoderna que buscaba superar la influencia de Macondo en la
1 Jorge Eliécer Pardo es un escritor, poeta y crítico literario colombiano.
Nació en 1950 en el municipio de Líbano, en el departamento del Tolima.
Es uno de los más importantes y reconocidos escritores del Gran Tolima en
Colombia. Ha publicado varios relatos, ensayo y novelas, entre ellas Irene
(1986), El pianista que llegó de Hamburgo (2012), y Maritza la fugitiva (2018).
Además, ha recibido numerosos reconocimientos y premios por sus obras
literarias, como el Premio Nacional de Poesía (1985) y el Premio Nacional de
Literatura (2013).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

literatura. Pardo logra éxito marchando en contra de la corriente
literaria de tener hombres como personajes principales. Al mismo
tiempo, le otorga al “medio ambiente” importancia, permitiéndole
afectar la trama de la novela al mismo nivel que los personajes de carne
y hueso. El mismo título de la novela incluye la palabra “jardín”. A
más de cuatro décadas de su primera edición, es posible leer El jardín
de las Weismann desde una perspectiva ecocrítica. Propongo, entonces,
una relectura y análisis de El jardín de las Weismann desde el marco
teórico de la ecocrítica, más específicamente desde el ecofeminismo.
Sostengo que la violencia, el amor, y la esperanza están entrelazada
con la naturaleza, sin descuidar, por supuesto, la trama de la novela,
la cual ya obtuvo atención internacional y se está traduciendo al
inglés y al islandés (aparte de su ya traducción al francés).
Al examinar la representación de la naturaleza y el medio
ambiente en los textos literarios, podemos comprender mejor
los valores culturales, los problemas sociales, las creencias y las
actitudes que dan forma a nuestra relación con la naturaleza. A
través de la representación literaria de la naturaleza, los escritores
pueden reflexionar sobre la relación humana con el mundo natural
y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones como el
desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales. Estas representaciones
pueden revelar cómo las sociedades valoran y perciben la naturaleza,
y también pueden poner de manifiesto las consecuencias de nuestras
acciones en el entorno natural. Además, los textos literarios
pueden ofrecer perspectivas diversas sobre la naturaleza y el medio
ambiente, ya sea a través de la poesía que celebra la belleza y la
armonía de la naturaleza, la ficción que presenta conflictos entre el
desarrollo humano y la preservación del entorno natural, o incluso
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

los testimonios personales que exploran las conexiones emocionales
y espirituales con la naturaleza. En las últimas décadas, la ecocrítica
ha ganado cada vez más atención en el estudio de la literatura
latinoamericana, ya que reconocidos escritores y académicos de
distintas partes del mundo han explorado las complejas relaciones
entre la cultura humana, el medio ambiente natural, y los medios
ambientes artificiales (o construidos).
Las historias clásicas, como la Odisea de Homero, contadas en
términos de la trama, han capturado el interés humano durante
siglos y milenios. El atractivo duradero de la Odisea y otras historias
clásicas radica en su capacidad para abordar temas universales, como
el viaje, la aventura, el amor, el heroísmo y los desafíos humanos.
Estas historias épicas nos conectan con las experiencias humanas
fundamentales y ofrecen una visión profunda de la condición
humana. Su longevidad y persistente interés son testimonio del
poder atemporal de las grandes historias para cautivar la imaginación
y despertar la reflexión en los seres humanos a lo largo de la historia.
Brian Boyd, en su obra On the Origin of Stories: Evolution, Cognition,
and Fiction (2009), explora la relación entre las novelas y la atención
humana. Según Boyd, las novelas demandan nuestra atención de una
manera única y significativa. En su análisis, Boyd argumenta que las
novelas tienen la capacidad de atrapar nuestra atención y mantenernos
comprometidos a lo largo de extensas narrativas. A diferencia de
otras formas de entretenimiento, como el cine, los videojuegos o la
televisión, las novelas requieren que el lector participe activamente
en la creación de imágenes mentales y la construcción de la historia
en su mente. Esta participación activa estimula nuestra imaginación
y nos sumerge en un mundo imaginario de la novela. En el caso de
El jardín de las Weismann, nos enfrentamos a una trama nada simple,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

que posee una gran fuerza y múltiples ramificaciones, por lo que
precisa de una lectura atenta. Pardo logra hacer paralelos entre la
resistencia anti-Nazi en Europa y la experiencia de la violencia en
Colombia.
Desde la publicación de El Jardín…, al igual que acontece
con la Odisea, se ha convertido en un texto que se discute no solo en
círculos académicos, sino también entre el público general: la trama
invita a lector a convertirse en protagonista omnipresente. Por eso,
me interesa explorar la importancia de la novela y al mismo tiempo
analizar y prestar atención al tema del medio ambiente. Lawrence
Buell, uno de los pioneros de la ecocrítica, la define como: “study
of the relation between literature and environment conducted in
a spirit of commitment to environmentalist praxis”. (Buell, 2008:
430) Esta definición destaca la importancia de examinar tanto las
dimensiones estéticas y narrativas de las obras literarias, como su
implicación en la comprensión y la valoración del entorno natural.
Buell sugiere que la ecocrítica puede ayudarnos a entender cómo la
literatura y la cultura influyen en nuestra comprensión y apreciación
de la naturaleza, así como en la forma en que nos relacionamos
con ella. Dentro de este contexto, no solo me interesa analizar
los ambientes naturales de espacios rurales, sino en particular
ambientes construidos (no naturales) en zonas urbanas (cárceles,
casas, prostíbulos, monasterios y edificios), como han señalado
Laura Wright en el campo de inglés y Raymond L. Williams en
el campo latinoamericano. ¿Qué significa, entonces, leer con
conciencia ecocrítica o hacer lecturas ecocríticas? La lectura con una
conciencia ecocrítica o “eco-amistosa” tiene una gran importancia
para este trabajo porque, como ha notado el filósofo y crítico cultural
esloveno Slavoj Žižek en su trabajo Living in the End Times (2010),
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existe una crisis ecológica y debemos repensar radicalmente nuestra
relación con la naturaleza. Žižek critica la ideología capitalista
predominante que prioriza el crecimiento y el consumo sin límites,
argumentando que esto conduce a la explotación y destrucción
del medio ambiente. El filósofo esloveno aboga por un enfoque
más consciente de lo ecológico que reconozca la interconexión
entre los seres humanos y el mundo natural. Para leer la obra de
Žižek con una mentalidad eco-amistosa debemos centrarnos en las
implicaciones ecológicas de los problemas políticos y sociales. Esto
implica examinar críticamente cómo los sistemas económicos, las
ideologías y las prácticas culturales contribuyen a la degradación
ambiental, y explorar posibles enfoques alternativos que prioricen la
sostenibilidad y la armonía ecológica. Según Žižek:
Disbelief in an ecological catastrophe cannot be attributed
simply to our brain‐washing by scientific ideology that leads us
to dismiss our gut sense that tells us something is fundamentally
wrong with the scientific‐technological attitude. The problem
is much deeper; it lies in the unreliability of our common sense
itself, which, habituated as it is to our ordinary life‐world, finds
it difficult really to accept that the flow of everyday reality can
be perturbed… Our attitude here is that of the fetishist split: “I
know that global warming is a threat to the entire ecosystem, but
I cannot really believe it. It is enough to look at the environs to
which my mind is wired: [T]he green grass and trees, the whistle
of the wind, the rising of the sun… can one really imagine that
all this will be disturbed? You talk about the ozone hole, but no
matter how much I look into the sky, I don’t see it—all I see is the
same sky, blue or grey! (58)2.

2 Žižek,
Pp. 37-72.

S. (2008). “Nature and Its Discontents.” Substance Madison.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

Partiendo del enfoque propuesto de Žižek, propongo analizar
El jardín… desde una perspectiva ecocrítica: porque la guerra al
igual que la violencia y el terrorismo afectan al medio ambiente. En
la primera página del Jardín podemos observar la importancia que
tendrá la naturaleza con la trama y a la vez veremos una conexión
entre la naturaleza y las Weismann. La primera descripción de las
Weismann es que “atravesaron el parque sin saludar a nadie” (Pardo,
2022: 73). Después se describe su apariencia “en la figura de sus
vestidos estampados y en el olor a las flores que expelían”. (Pardo,
2022: 73) En estos dos ejemplos podemos apreciar el vínculo de
las mujeres con la naturaleza. Si esto no fuese prueba suficiente
para recalcar la importancia de la ecocrítica en la novela, el tercer
párrafo dice lo siguiente, “Compraron una casa alejada del parque y
de la iglesia, con ante jardín encerrado en ladrillos… con sus manos
plantaron semillas de todos los tamaños y nombres, removiendo la
tierra”. (Pardo, 2022:73) Y en la última oración el autor claramente
apunta a una conexión donde las emociones de las Weismann afectan
la naturaleza: “Las dalias, los claveles, las azucenas, los crisantemos
y las rosas, crecieron como en orgullo de las Weismann desde el
momento que pusieron sus tacones cuadrados y sus ojos azules en el
lugar más imaginado en sus sueños de niñez y adolescencia”. (Pardo,
2022: 36)
Bryan Boyd explica cómo los autores emplean diversas
estrategias narrativas para capturar y mantener la atención de los
lectores. Sostiene que los escritores son conscientes de la importancia
de mantener a sus audiencias involucradas en la historia y utilizan
una variedad de técnicas para lograrlo. También argumenta que las
novelas demandan nuestra atención de manera especial debido a la
participación activa que requieren y a la inmersión profunda que
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

permiten. A través de la atención sostenida, las novelas nos brindan
la oportunidad de explorar y reflexionar sobre la complejidad de la
vida humana y nos invitan a sumergirnos en mundos imaginarios
de ficción. Jonathan Gottschall, en su libro The Storytelling Animal:
How Stories Make Us Human (2012), explora la relación entre el
lector y los personajes en las historias. Gottschall argumenta
que los seres humanos están intrínsecamente conectados con las
historias y que nuestra identificación con los personajes es una parte
fundamental de nuestra experiencia de lectura. Según Gottschall,
nos identificamos con los personajes de las historias de diferentes
maneras. A través de la empatía, nos ponemos en el lugar de los
personajes y experimentamos sus emociones y experiencias como
si fueran propias. Esta identificación nos permite conectarnos
emocionalmente con la historia y nos involucra en un nivel más
profundo. La relación entre el lector y los personajes se fortalece
aún más cuando éstos son complejos y realistas. Sostiene, además,
que los personajes bien desarrollados, con motivaciones y conflictos
creíbles, nos resultan más atractivos y nos permiten explorar
aspectos de la condición humana. A medida que nos identificamos
con ellos, reflexionamos sobre nuestras propias vidas, experiencias
y dilemas. Por si esto no fuera suficiente, Gottschall destaca que esta
identificación con los personajes no solo ocurre en la ficción, sino
también en la vida real. Los seres humanos somos naturalmente
inclinados a entender y comunicarnos a través de historias, y la
identificación con los personajes es una forma en la que procesamos
y entendemos las experiencias y emociones de los demás,
demostrando con ello el efecto cognitivo (cognitive effects) de contar
o escuchar historias. La narrativa no solamente se mantiene en la
tinta y en papel: tiene efecto en la química del cerebro de quienes
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

leen o escuchan la historia o, mejor dicho, la trama de la historia.
Gottschall explica: “The human mind was shaped by story so that it
could be shaped by story…When we experience fiction, our minds
are firing and wiring, honing the neural pathways that regulate our
responses to real-life experiences”. (Gottschall, 2012: 65)
En el caso del Jardín esta empatía con las Weismann se
construye desde muy temprano cuando aprendemos de como
perdieron a sus padres. “El señor Weismann fue asesinado mientras
protestaba en las calles de Berlín. La Señora Weismann embarco a
sus cuatro hijas para que huyeran de la Gran Guerra, saco la bomba
que había preparado en el sótano, lleno la cartera con ella y se voló
con trece soldados alemanes”. (Pardo, 2022:99) Aparte de que aquí
la madre tiene un papel activo, ella también tiene una conexión
con el medio ambiente y este la arropa después de mostrar gran
valentía. “La nieve quedó como pedazos de nubes sobre el cuerpo
de la mujer”. (Pardo, 2022: 99). Las Weismann usan, de manera
interesante, los eventos trágicos para cumplir uno de sus objetivos.
La Casa del Amor y de la Ternura se convierte rápidamente en
un lugar obligatorio para los que sufren. Un ejemplo de esto es la
escena entre Marlene y el hombre que llego de Asia con el corazón
ablandado: “El olor a flores acabo de trastornar al asiático; le
comentaron la historia de Alemania, el cautiverio de su madre, y
termino llorando desnudo, sobre una cama formada con pétalos
frescos. El hombre salió de espaldas rogándole que se casara con él,
con los ojos llenos de lágrimas”. (Pardo, 2022: 102) Aquí claramente
vemos como las protagonistas utilizan la naturaleza para poder
conquistar a los hombres, reproducirse y algún día vengarse. Según
Gottschall, cuando nos involucramos en la lectura de una historia,
nuestro cerebro activa los mismos circuitos neuronales que se
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

activarían si estuviéramos experimentando las emociones y acciones
de los personajes en la vida real. Esta capacidad de empatizar con
los personajes nos permite comprender sus estados mentales, sentir
sus emociones y compartir sus experiencias. La empatía con los
personajes se basa en nuestra capacidad de atribuir estados mentales
a otros, conocida como teoría de la mente. A través de la narrativa, los
escritores nos brindan información sobre los pensamientos, deseos
y motivaciones de los personajes, lo que nos permite entender su
perspectiva y experimentar empatía hacia ellos. La empatía con los
personajes nos sumerge más profundamente en la historia y nos
permite conectarnos emocionalmente con ella. Nos preocupamos
por el destino de los personajes, experimentamos alegría o tristeza
con sus logros o fracasos, y nos vemos afectados por sus luchas
y conflictos. Gottschall sostiene que la empatía con los personajes
en las historias tiene importantes implicaciones para nuestra vida
cotidiana. Al ponernos en el lugar de los personajes y experimentar
sus emociones, desarrollamos una mayor comprensión y sensibilidad
hacia los demás. La empatía cultivada a través de la lectura puede
tener un impacto positivo en nuestras relaciones interpersonales y
nuestra capacidad para comprender las perspectivas de los demás.
Regresando a los estudios de Boyd, las estrategias narrativas
utilizadas por Pardo en El Jardín… mantienen a los lectores interesados
en la trama. Menciono algunas de ellas: el suspenso, el lenguaje
evocador y el desarrollo de los personajes. El primero mantiene a los
lectores interesados y los motiva a seguir leyendo para descubrir qué
sucede a continuación. El segundo estimula los sentidos del lector
y crea imágenes mentales vívidas. Esto ayuda a mantener el interés
y la participación activa del lector en la trama. Por último, y más
importante, el desarrollo de los personajes genera empatía y conexión
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

emocional en los lectores. En mejores términos, cuando leemos o
escuchamos historias con una buena trama, el lector empieza a ver al
personaje como un ser de carne y hueso. Se construye un vínculo entre
lector y personaje, ya que el cerebro produce la hormona oxitocina
durante el proceso de contar o leer buenas historias. En términos
de supervivencia, la oxitocina tiene varias funciones relevantes.
Por ejemplo, durante el parto, desencadena contracciones uterinas
que ayudan en el proceso de dar a luz. Además, está involucrada
en la producción de leche materna y en la conexión emocional
entre la madre y el bebé durante la lactancia. Además de su papel
reproductivo, la oxitocina se ha asociado también con la formación de
vínculos sociales y relaciones afectivas. La liberación de oxitocina está
relacionada con sentimientos de confianza, empatía y apego, lo que
fomenta la conexión entre los individuos y la cooperación en grupos
sociales. Estos vínculos sociales y la cooperación son fundamentales
para la supervivencia y el bienestar en muchas especies, incluidos los
seres humanos.
Un estudio realizado por Paul J. Zak y su equipo de
investigación mostró que los niveles de oxitocina aumentaban en
los participantes después de escuchar historias conmovedoras y
emocionalmente relevantes. Se encontró, además, que las historias
que generaban una mayor respuesta emocional estaban asociadas
con una mayor disposición de los participantes a donar dinero a
obras benéficas.
As social creatures, we depend on others for our survival and
happiness. A decade ago, my lab discovered that a neurochemical
called oxytocin is a key “it’s safe to approach others” signal in
the brain. Oxytocin is produced when we are trusted or shown a
kindness, and it motivates cooperation with others. It does this by

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enhancing the sense of empathy, our ability to experience others’
emotions. Empathy is important for social creatures because it
allows us to understand how others are likely to react to a situation,
including those with whom we work.3 (2014: 1-5)

Como demuestran los estudios de Boyd y los de Zak,
aunque la oxitocina es conocida principalmente por su papel en la
reproducción y las relaciones afectivas, también desempeña un papel
importante en la supervivencia. Esta hormona facilita la conexión
social, el apego y la cooperación entre los individuos, lo que es esencial
para nuestra adaptación y bienestar en entornos sociales. Sumado
a lo anterior, la oxitocina puede tener efectos beneficiosos en la
salud mental y emocional, lo que contribuye a nuestra capacidad de
enfrentar los desafíos y sobrevivir de manera saludable. Por lo tanto,
una buena trama surge de una conexión sólida con el arte de contar
buenas historias, o storytelling. El storytelling es el arte de comunicar
una historia de manera efectiva, utilizando técnicas narrativas y
elementos emocionales para involucrar y cautivar al público. Una
trama sólida es fundamental para el storytelling exitoso. La trama es la
estructura de la historia, la secuencia de eventos que se desarrollan
a lo largo de la narración. Una buena trama tiene elementos como
la introducción de los personajes y la configuración del escenario, el
desarrollo de un conflicto o problema central, la construcción del
clímax y la resolución satisfactoria. El storytelling efectivo implica una
conexión emocional con el público. Esto significa que la historia
debe despertar emociones, captar la atención e involucrar a los
lectores o espectadores de manera significativa. Para lograr esto, es
3 Zak, P. (2014). “Why your brain loves good storytelling.” Harvard
Business Review. Pp 1-5.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

importante utilizar técnicas narrativas que generen intriga, suspenso,
sorpresa o empatía. Además, los personajes bien desarrollados y
las situaciones realistas también contribuyen a crear una conexión
emocional con la trama. El jardín de las Weismann cuenta una historia
con una buena trama, lo que lleva al lector a invertir emocionalmente
en las mujeres. Esto la convierte, y aquí radica nueva parte de mi
crítica, en unas de las novelas más importantes de Latinoamérica. La
trama, las buenas historias y la naturaleza no solamente construye
un vínculo importante entre el lector y las hermanas Weismann,
sino que también los mismos hombres se convierten adictos a
ellas. Es tanta la obsesión que el marinero prefiere suicidare antes
de estar separado de Marlene. El poder sobrenatural que la mujer
mantiene sobre el hombre es tan fuerte que “Los demás marinos lo
desconocieron tanto que propusieron un exorcismo para sacarle el
demonio, pero el decidió echarse al mar con la boca cerrada, el sexo
erecto y en el pensamiento marcado el lecho de las flores”. (Pardo,
2022: 112-113) De nuevo vemos que la naturaleza está del lado de
las mujeres.
Dentro del contexto del estudio del arte de contar historias y
la ecocrítica, Brian Boyd ofrece una observación de sumo interés. En
su libro On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction, Boyd
explora la relación entre la narración de historias y la comprensión
de la naturaleza humana, incluyendo nuestra relación con el entorno
natural. Boyd propone que la capacidad humana para contar
historias y crear ficción tiene raíces evolutivas y cognitivas profundas.
Sugiere que, a través de la narración de historias, los seres humanos
podemos explorar y comprender nuestra relación con el mundo
natural, incluyendo nuestra conexión con el medio ambiente y la
importancia de la conservación. Desde la perspectiva de la ecocrítica,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que examina la relación entre la literatura y el medio ambiente, la
observación de Boyd es relevante. La narración de historias puede
ser una herramienta poderosa para comunicar mensajes sobre la
importancia de la conservación y la protección del entorno natural.
Las historias pueden ayudarnos a comprender las consecuencias
de nuestras acciones en el medio ambiente, generar empatía hacia
otras especies y promover la conciencia ambiental. Al explorar la
naturaleza humana y nuestras interacciones con el entorno natural
a través de la narración de historias, la ecocrítica busca promover
una comprensión más profunda y una mayor responsabilidad hacia
el medio ambiente. La obra de Boyd, al abordar la evolución y la
cognición en relación con la narración de historias, puede enriquecer
nuestra comprensión de cómo las historias pueden influir en nuestra
percepción y relación con el entorno natural. Desde una perspectiva
ecocrítica, este autor propone que hay narrativas donde el medio
ambiente puede competir con los personajes por la atención del
lector. Así sucede en El jardín de las Weismann: la naturaleza está
siempre presente, al igual que las hermanas. Por ejemplo, el texto le
dedica más palabras a la naturaleza que a los mismos hombres. “Los
hombres de la resistencia cruzaron el jardín oliendo con agrado
los geranios, los claveles, las orquídeas, las dalias, las rosas, los
crisantemos, las violetas, los gladiolos, las azucenas, las gardenias, los
lirios, las margaritas, los cartuchos”. (Pardo, 2022, p. 123) Aquí se les
da más importancia a las flores que a los personajes que, aunque son
ficticios, son de carne y hueso. Por esto, me gustaría afirmar que El
jardín… es una novela esencial para la literatura Latinoamérica:
porque el autor en la década de los 70 ya estaba escribiendo con una
conciencia ecológica donde las mujeres tenían un papel importante
en la trama y en la historia.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo es el resultado de la mezcla del feminismo
y la ecología que surgió por primera vez en los años setenta en
Francia. El término ecofemismo nació de los estudios y trabajos de
la escritora y feminista Françoise d’Eaubonne. Según Marta Pascual
Rodríguez y Yayo Herrero López, en su artículo “Ecofeminismo,
una propuesta para repensar el presente y construir el futuro”
(2010), los ecofeministas “buscan una profunda transformación en
los modos en que las personas nos relacionamos entre nosotras y
con la naturaleza, sustituyendo las fórmulas de opresión, imposición
y apropiación y superando las visiones antropocéntricas y
androcéntricas”. (Rodríguez y Herrero, 2010: 6-7) El Ecofeminismo
intenta recuperar los valores matriarcales por medio de la unión de
la mujer y la naturaleza. Greg Garrard destaca lo siguiente, “Si las
mujeres han sido asociadas con la naturaleza, y cada una ha sido
denigrada con referencia a las demás, puede parecer que vale la pena
atacar la jerarquía revisando los términos, exaltando la naturaleza, la
irracionalidad, la emoción o el cuerpo no humano frente a la cultura,
la razón y la mente.” (Garrard, 2004: 24)4 El ecofeminismo critica los
sistemas de opresión y dominación que afectan tanto a las mujeres
como a la naturaleza. Se argumenta que tanto las mujeres como la
naturaleza han sido históricamente subordinadas y consideradas
recursos a ser explotados por el patriarcado y el capitalismo. Esta
perspectiva sostiene que las estructuras patriarcales y capitalistas
fomentan la explotación tanto de las mujeres como de la naturaleza,
y que ambas formas de opresión están interrelacionadas. Entonces
si el ecofemismo le permite a la mujer por medio de la naturaleza
atacar las jerarquías patriarcales. La mujer entonces, desde su
4

70

Garrard, G. (2004). Ecocriticism. London: Routledge.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

posición subalterna, puede moverse en una sociedad patriarcal sin
levantar sospechas de sus intenciones reales.
Pardo les otorga a las Weismann agencia, control y poder
económico. Pero no se aleja de la conexión entre la mujer y la
naturaleza, incluso es algo que se pasa naturalmente a la nueva
generación de las Weismann: “La casa del amor y la Ternura pagaba
más de la cuenta a las monjas por las hermanas Weismann que crecían
con la misma rapidez de las flores”. (Pardo, 2022: 81) Incluso Clara
Weismann se marcha con la resistencia posicionándola al mismo
nivel de los hombres que han estado luchando contra la violencia
causada por el sargento Peñaranda. En una nota, “Clara Weismann
les explicaba que por su propia voluntad se había marchado con los
dirigentes de la resistencia para las montañas y, además, les pedía que
nadie supiera el secreto, que tendría un hijo de uno de los hombres
más importantes de la guerrilla, que las Weismann no se acabarían y
que cualquier día, con las manos listas para la venganza, regresarían
a su país a cobrar las dos guerras”. (Pardo, 2022: 108) De nuevo, la
naturaleza le sirve de refugio a la menor y más bella de las hermanas.
Al mismo tiempo, estar en el monte, en medio de la naturaleza,
le permitirá quedar embarazada y continuar el linaje de su familia.
Olaya Fernández Guerrero también propone que “el ecofeminismo
sitúa la libertad dentro de los límites de lo natural y la territorializa,
en tanto que interpreta la tierra como espacio cultural y simbólico
donde se desarrolla la libertad”. (Fernández Guerrero, 2010: 2)5 En
el caso de Clara, aunque está escondida, tiene la total libertad de
cumplir su meta; la de no extinguirse.
5 Fernández Guerrero, O. (2010). Cuerpo, espacio y libertad en el
ecofeminismo. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences,
27(3).
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo sirve como venganza porque permite que
las mujeres, por medio y con la ayuda de la naturaleza, obtengan
papeles de poder. Esto convierte al hombre, al que usualmente
vemos como seguro y fuerte, en un alguien sumiso y lleno de miedo
a enfrentar la realidad. Marta Pascual Rodríguez y Yayo Herrero
López proponen que
El ecofeminismo cuestiona aspectos básicos que conforman
nuestro imaginario colectivo: modernidad, razón, ciencia,
productividad... Estos han mostrado su incapacidad para conducir
a los pueblos a una vida digna. El horizonte de guerras, deterioro,
desigualdad, violencia e incertidumbre es buena prueba de ello.
Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe
inspirarse en las formas de relación practicadas por las mujeres.
(Rodríguez y Herrero, 2010: 7)

El mismo Ramón, o Ramoncito, es víctima del hechizo de
Gloria y admite no pensar con la mente:
Ramoncito espero la noche con el corazón partido... con los nervios
en las espinas de su jardín. Ramoncito había organizado una clave
para saber el acercamiento, con el cuerpo entero recostado en la
cama blanda de Gloria. Sintió el aroma de flores, y por primera vez
se dio cuenta de que los hombres tienen el alma en medio de las
piernas cuando desean una mujer. (Pardo, 2022: 90)

En este ejemplo, el hombre no recibe el mismo respeto de la
naturaleza que recibe la mujer. Mientras que Ramon recibe espinas,
Gloria utiliza las flores para seducirlo. El ecofeminismo destaca la
importancia de dar voz a las mujeres y a sus experiencias en la lucha
por la justicia ambiental. Reconoce que las mujeres a menudo son las
más afectadas por los problemas ambientales, como la contaminación,
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el cambio climático y la degradación de los recursos naturales. Por lo
tanto, se enfatiza la necesidad de incluir las perspectivas y las voces de
las mujeres en la toma de decisiones y en la búsqueda de soluciones.
Para concluir este trabajo sobre El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo quisiera destacar algunos puntos
importantes. Primero, el contar historias no solo es un arte, sino
que también tiene beneficios emocionales y sociales para los seres
humanos. La liberación de oxitocina durante el proceso de contar
historias puede fortalecer los lazos emocionales, fomentar la
empatía y promover la conexión social. Esta capacidad de compartir
historias ha sido esencial para la evolución de la especie humana,
permitiéndonos transmitir conocimientos y experiencias, aprender
de los demás y construir sociedades más cohesionadas. Segundo, el
enfoque ecocrítico nos brinda una perspectiva valiosa para releer y
reexaminar viejos textos. Nos permite apreciar la importancia de
la naturaleza y colocarla en un nivel de relevancia similar al de los
personajes de carne y hueso. Tercero, la ecocrítica resalta la interacción
entre la naturaleza y la narrativa, y nos invita a reflexionar sobre
nuestras responsabilidades hacia el medio ambiente y la necesidad
de preservar y proteger la naturaleza para las generaciones futuras.
Incluso cuando las Wesimann son encontradas sin vida, la naturaleza
está allí y nunca las abandona: “En el fondo del cuarto con cortinas
de terciopelo, geranios, claveles, crisantemos, margaritas, hortensias,
cubrían los edredones que arropaban los rostros pálidos de las viejas
Weismann con la respiración acabada”. (Pardo, 2022: 115) Por último,
una buena trama en la novela moderna6 no se limita a una sucesión
6 Raymond L. Williams explica ha descrito   las   características de
la novela moderna: “Las estrategias narrativas que típicamente emplea el
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

de eventos emocionantes, sino que está intrínsecamente conectada
con la sociedad y la realidad contemporánea. La trama debe reflejar
las preocupaciones sociales, políticas y culturales de la época, y
proporcionar una comprensión más profunda de las relaciones
humanas y las estructuras sociales. Además, la trama debe estar
integrada con los personajes y su desarrollo, ofreciendo una visión
crítica y reflexiva sobre la realidad contemporánea. El movimiento
físico ha sido fundamental para el crecimiento del cerebro humano
a lo largo de la evolución. El contar historias, aunque no implica un
movimiento físico directo, activa una forma de movimiento mental
que estimula el cerebro y promueve el desarrollo cognitivo. Al contar
historias, reproducimos una necesidad primordial de movimiento y
exploración que ha sido crucial en nuestra evolución como especie.
Y es en movimiento como termina la última parte de la novela. Las
novelista moderno de los años cuarenta y cincuenta son el uso de múltiples
narradores, la fragmentación, el estilo indirecto libre, el monólogo interior,
el fluir de conciencia y la inversión de causa y efectos. En las historias de
la novela latinoamericana, desde Anderson-Imbert y Fernando Alegría hasta
Ángel Rama y Jean Franco, ninguna novela colombiana ha figurado entre las
destacadas pioneras “modernas” en la novela latinoamericana. Esta ausencia
y quizás ignorancia es una de las explicaciones de la necesidad de este libro
[…] Los principios básicos de lo que es la literatura moderna, antes de Borges,
fueron desarrollados por escritores como Marcel Proust, James Joyce, Kafka
y T.S. Elliot. Después de Borges, esos principios fueron desarrollados por
escritores como Faulkner, ampliamente traducido al español. Estos principios
básicos tenían que ver con innovaciones formales (fragmentación, el uso de
múltiples puntos de vista, el uso de neologismos, y la falta de causalidad).
Además, hay una tendencia en la novela moderna del siglo XX de fluir desde
un mundo relativamente caótico a un mundo ficticio relativamente harmónico
[…] Visto en retrospectiva, la novela moderna (Modernism, en inglés, no tiene
absolutamente nada que ver con el término «modernismo» en español), tal
como ha sido practicada en las naciones industrializadas del norte, ha sufrido
más críticas de lo que ha sido el caso en América Latina.” Para más información
remitirse a Williams, R. L. (1997). The postmodern novel in Latin America:
Politics, culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Weismann sacaron el Ford, el cual llenaron de flores, y recurrieron a
la naturaleza (5 mulas) para poder conducirlo. Y aunque la casa del
amor y la ternura termina incendiada, el jardín siempre se mantuvo
florecido porque siempre hubo muertos.

Bibliografía
Boyd, B. (2010). On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction.
Harvard University Press.
Buell, L. (2008). The Future of Environmental Criticism: Environmental
Crisis and Literary Imagination. Blackwell.
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ecofeminismo. Nómadas. Critical Journal of Social and
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Garrard, G. (2004). Ecocriticism. Routledge.
Gottschall, J. (2012). The Storytelling Animal: How Stories Make Us
Human. Houghton Mifflin Harcourt.
Pardo, J. E. (2022) El jardín de las Weismann. Pijao Editores.
Williams, R. L. (2016) A History of Colombian Literature. Cambridge;
New York: Cambridge University Press, 2016.
__________. (2013) “Rural and Urban Rivers: Displacements and
Replacements in the Modern Latin American Novel.”
Hispanic Issues Online: Troubled Waters: Rivers in Latin American
Imagination 12. Pp 195-211.
__________. (1997). The postmodern novel in Latin America: Politics,
culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

Williams, R. y Medrano, J. (2018). 90 años de la novela moderna en
Colombia (1927-2017). De Fuenmayor a Potdevin. Ediciones
Desde Abajo.
Zak, P. (2014). “Why your brain loves good storytelling.” Harvard
Business Review. Pp 1-5.
Žižek, S. (2008) “Nature and Its Discontents.” Substance Madison. Pp
37-72.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

La península de Jordán
Jordán´s Peninsula
Javier Hernández Quezada
Universidad Autónoma de Baja California
Tijuana, México
hernandezf71@uabc.edu.mx

Resumen. En el siguiente trabajo estudio los argumentos relativos a la
península de Baja California plasmados por el escritor Fernando Jordán
en los libros El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de
Cortés. Biografía de un golfo (1995) y Baja California, tierra incógnita (1996). O,
para decirlo de manera más específica, analizo las implicaciones generales
de la estrategia discursiva seguida por Jordán una vez que viaja por el
interior de este espacio e incorpora, a través de la escritura periodística, sus
signos más llamativos a algo que bien podemos denominar el imaginario
mexicano-revolucionario de mediados del siglo pasado. Tomando en
cuenta, por lo mismo, los correlatos de factores como el desconocimiento
colectivo que existía sobre el entonces territorio federal o su lejanía con
respecto al centro del país, señalo el papel proactivo de Jordán en esta
labor divulgativa que conjuga la manifestación de diferentes cuestiones
vivenciales, culturales y políticos.
Palabras clave: Fernando Jordán, Baja California, viaje, centralismo,
escritura.
Abstract: In the following work I study the arguments related to the
Baja California peninsula embodied by the writer Fernando Jordán in the
books El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés.

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Biografía de un golfo (1995) and Baja California, tierra incógnita (1996). Or, more
specifically, I analyze the general implications of the discursive strategy
followed by Jordán once he travels inside this space and incorporates,
through journalistic writing, its most striking signs into something that
we can well call the Mexican-revolutionary imaginary of the middle of
the last century. Taking into account, for the same reason, the correlates
of factors such as the collective ignorance that existed about the then
federal territory or its distance from the center of the country, I point out
the proactive role of Jordán in this informative work that combines the
manifestation of different experiential, cultural and political issues.
Keywords: Fernando Jordán, Baja California, journey, centralism

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
En el contrastado escenario de las letras mexicanas, la figura poco
conocida de Fernando Jordán resulta significativa, especialmente si se
consideran los alcances generales de su obra. Una obra testimonialdocumentalista que, sin duda, refiere todo lo correspondiente a la
península de Baja California de los años cuarenta y cincuenta del
siglo pasado: todo lo correspondiente a esa entidad distante y remota,
vista y representada por nuestro escritor al tener en mente muchos
de los dinamismos políticos, sociales y culturales que influyeron en la
“narrativa instrumental” del llamado “nacionalismo revolucionario”
(Ochoa Bilbao, 2017) y que condicionaron un concepto de país
probablemente vigente hasta la fecha. Por tanto, entiendo que el
corpus peninsular de Jordán ––constituido por El otro México. Biografía
de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo (1995)
y Baja California, tierra incógnita (1996)–– se convierte en un referente
interesante y necesario para pensar en los límites oficiales del
esencialismo de “lo dado” (Marion, 2008: 292), independientemente
de que, me parezca, participe del proceso de unificación-vinculación
mexicanista, tan exigido cuando se fortalece el paradigma retórico
del “Estado estabilizador y unificador de la sociedad en un solo
partido y bajo un solo gobierno, heredero de una mitología gloriosa
y todavía vigente y actuante” (Córdova, 1995: 24).
Determinada, pues, por dichos influjos, el corpus de Jordán
subraya los aspectos peninsulares a difundir en la impostergable
tarea de acercar el elemento bajacaliforniano al cuerpo definido de
la nación y establecer así los anclajes referenciales que lo constituyen
y determinan: de relacionar su singularidad espacial a un mapa
identificable que extiende sus dominios geográficos gracias a la
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

labor escrituraria de este intrépido periodista, quien sabe que debe
nombrar lo que se desconoce u olvida.
A mi juicio, es interesante entender que tal captación de la
totalidad peninsular se constituye, per se, en una verdadera referencia
textual si partimos del hecho de que estamos ante la obra de un
autor viajero, nómada e impulsivo, el mismo que recorre de punta
a punta uno de los lugares más agrestes del mundo: de un autor
errante, dispuesto a cruzar los linderos de ese espacio desconocido,
de tal modo que sus descripciones resulten vividas y honestas y
favorezcan la concreción expresiva de un proyecto individual que
enfatiza algo, a saber: la “experiencia [...] de la errancia”. (Gasquet,
2015: 86)
Volcado entonces en las exigencias de lo que a simple vista es
una empresa extenuante, Jordán refiere la imagen llamativa de Baja
California a partir de 1) recorrer sus caminos y brechas, sus valles y
sierras, sus desiertos y mares, y 2) concebir una especie de producto
cultural que, en lo especial, muestra las claves fundamentales de ese
espacio extraño y lejano para el resto de México, donde la sensación
de soledad y vacío se multiplican con creces y obligan a cualquiera
a fundirse ––constantemente–– con el paisaje.
Sobre las exigencias de tal apuesta, Federico Campbell ha
dejado plasmadas algunas estampas interesantes en su excelente
novela semibiográfica Transpeninsular (2000), que hablan del motivo
y la causa personales que impulsan a Jordán a adentrarse en una
geografía aparte, fatigante y límite:
No era improbable que los pensamientos de Jordán fueran
cambiando con el paso de los días. Aislado, suelto, libre, el hombre
entraba en una fase de la concentración que gracias al transcurso

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

del tiempo propicia que cada jornada sea diferente de la anterior:
la mente en efecto, desde la perspectiva sedentaria, escapa como
una cabra loca y esclaviza a su sujeto; pero en el destino nómada
y en el ensimismamiento de la más íntima soledad, el curso de las
ideas y las emociones se va centrando. Jordán, luego de más de
dos semanas de travesía [por la península], se hacía uno con el
paisaje y la tierra. (Campbell, 2000: 11-12)

De acuerdo con Campbell, el recorrido de Jordán exhibe el
esfuerzo de quien se pierde en los ámbitos de una geografía solitaria o
poco habitada y, por tal motivo, realiza un proceso veloz e inusitado
de adaptación y despliegue físicos que le garantiza distinguir y
catalogar los signos fundamentales de ese mundo perdido en los
mapas oficiales de la nación. Asimismo, tal recorrido lo impulsa a
volcarse en la exploración del espacio hostil, o difícil de transitar,
dadas las características naturales que ahí existen y apenas si permiten
la sobrevivencia de algunas especies. Es decir, en el fondo lo que
Jordán recrea es la estampa de ese espacio complejo e indómito, capaz
de retar el temple y el carácter individuales, ya que las dificultades que
el desierto o el despoblado entrañan siempre son extremas y obligan
a cualquiera a sacar lo mejor de sí. Hablo, en efecto, del desierto
y su significación menor, de su valía y vocación hostil, en virtud de
los aspectos complejos que conlleva en tanto espacio vacío, de difícil
integración al imaginario reconocible del país.
Desde luego, en dicha empresa Jordán se asume como un
explorador teledirigido, enfocado, que pretende describir-descubrir
lo que resulta distante y excepcional: como un explorador motivado
por aquello que le sale al paso y le hace concebir una obra divulgativa
que, de acuerdo con Karina Flores Acevedo, siempre apela al goce
estético:
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Nadie sino Jordán podría haber escrito de forma tan bella, precisa
e informada como lo hizo de sus experiencias de viajes, realmente
nos ha prestado su mirada que es una posición privilegiada para
observar como lectores el México de los años 50; es un observador
poeta, un observador científico y un observador periodista, todo
esto unido a una curiosidad ilimitada que lo lanzó a recorrer en
jeep, sin la ayuda de la carretera Transpeninsular, la península de
norte a sur; que lo lanzó a recorrer en una pequeña embarcación
“Urano” el Golfo de California [...]. Fue un explorador inspirado
en las historias de aventuras de Joseph Conrad o en las obras de
Julio Verne. (2020: 46)

Es por esa razón, entiendo, que Jordán se convierte en
un autor fundamental-fundacional en la literatura del noroeste
mexicano, sobre todo si valoramos el ahínco que demuestra tras
abordar y poner por escrito ítems relacionados con ciudades como
Tijuana o La Paz, u otros vinculados con la flora o la fauna, el mar
o el desierto, las pinturas rupestres o los tipos sociales, etcétera:
por decir algo, imágenes sugerentes de una espacialidad incógnita
que, después de ser descritas minuciosamente, facilitan su rápida
captación por parte de aquel lector que desconoce las cualidades
múltiples de lo peninsular y, mediante las palabras de Jordán,
comprende que el territorio mexicano es amplio y singular: que,
además, posee características propias e irrepetibles, las cuales definen
una y otra vez formas y estilos de vida de muchos seres humanos
que demuestran que “la cultura nacional” está lejos de ser “un todo
uniforme y compartido”. (Bonfil Batalla, 1992: 122)
Desde luego, los libros bajacalifornianos de Jordán hay
que valorarlos a partir de un momento específico del país en el
que su literatura pareciera atender dos frentes: por un lado, el del
nacionalismo centralista que viabiliza la iteración del ideal integrador
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

debido a los esquemas que traza sobre usos y costumbres, prácticas,
formas de ser, hábitos (Sefchovich, 1990: 282); y por otro, el de
la modernidad expresiva que, sabemos, a mediados del siglo XX
cosecha infinidad de frutos formales derivados de los novedosos
tratamientos que establecen y patentizan autores como Juan Rulfo,
José Revueltas o Juan José Arreola. (Monsiváis, 1988: 1482-1483)
En más de un sentido, la apuesta de Jordán se acerca al
primer frente, y tal interés lo mete de lleno en la lógica del escritor
documental que, antes que apostar por la creación autonómica, o
volcada de lleno en la recuperación del mundo interior, se lanza al
escenario del afuera con la consigna de revelar las manifestaciones
que más lo seducen e intrigan, y, he indicado, le brindan las
motivaciones suficientes para concebir ese tipo de producto textual
que mezcla los recursos del periodismo, la antropología, el relato
testimonial y la historia. (Rodríguez-Luis, 1997: 84)
Tal planteamiento, percibido en sus tres libros, obedece
a la labor de mostrar las características de una península lejana,
que revela otra imagen de la nación. Otra imagen de su diversidad,
no atada necesariamente a los esquemas mexicanistas de un
esencialismo vigente sino a aquellos que expresan lo diferencial
como piedra de toque y esquema fundamental de un diálogo
vinculante y transformador, y favorecen, en lo inmediato, “la
puesta en marcha de un proyecto nacional pluralista”. (Bonfil
Batalla, 1990: 237) Con lo cual se entiende, en definitiva, que la
vocación documental de Jordán, gestada “en el ensimismamiento
de la más íntima soledad”, procura descubrir la inmensidad de una
tierra incógnita que lo increpa y que, más allá de la parquedad
y aislamiento que implica, le ofrece motivos suficientes para
comprender el valor de su singularidad y atracción.
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Como resultado, el corpus bajacaliforniano de Jordán se
suma a la empresa estatal de definir lo mexicano, admitiendo
primeramente que la revelación escrita de semejante espacialidad
supone el ensanchamiento de un concepto: el de país; huelga
decir, de un concepto dialógico y centrífugo, que nombra los
elementos desconocidos, los elementos que se escapan de la norma
y muestran los rostros y facetas del contraste, luego de “abonar a
la manifestación de lo que, desde la perspectiva nacional, no había
sido considerado por motivos diversos, entre los cuales destaca el
franco desconocimiento que ha privado de la otredad”. (Hernández
Quezada, 2019: 155)
En el caso de Jordán y sus aportaciones, es importante
señalar que la presentación del constructo bajacaliforniano subsume
la pieza faltante. De suerte que, como producto lingüístico-literario,
contribuye sobremanera al reconocimiento expreso de eso que
Enrique Florescano ha definido como la “fundación de instituciones
y sus propuestas de identidad”: “propuestas” que posibilitaron que
entre “1930 y 1950 un contingente de antropólogos, historiadores
del arte, museógrafos, folcloristas, musicólogos, escritores, artistas
y políticos promovieran la fundación de instituciones consagradas
a rescatar, conservar, estudiar y difundir el patrimonio histórico,
arqueológico y cultural de la nación”. (2006: 389)
Tres libros sobre “el conocimiento del interior
bajacaliforniano”
Puntualmente, ¿que plantean los libros de Jordán?
Comencemos por el primero, publicado en 1951 ––El otro
México. Biografía de Baja California––, en el cual el escritor declara que
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una de las cuestiones principales que tuvo presente al concebir y dar
forma al libro fue transmitir el “desconcierto” que este territorio
le supuso después de “haber recorrido 7.000 kilómetros por los
desiertos, la cordillera y los mares” (1997: 63): esto es, mostrar a
los demás el desajuste íntimo y experimental que implicó la acción
insólita y especial de atravesar la península de una esquina a otra
y pensar detenidamente en ello, comprendiendo que este locus
establece, desde siempre, una movilidad diferente.
La reiteración, por tanto, de este “desconcierto” al también
navegante le permite asumir que en Baja California se experimenta
la vivencia del locus especial, único en su tipo, en el que se vuelve
necesario desligarse de aquellas trabas mentales que inhiben el
ejercicio de la apreciación profunda y detallada, y solamente insisten
en lo que Jordán define como “lo obvio, lo superficial, lo sensacional”:
en pocas palabras, en aquello que él capta en un primer momento
tras toparse con un territorio ajeno, que le resulta extraño, pero que
poco a poco, al recorrerlo, se convierte en algo diferente y contumaz;
en algo envolvente y tiránico que modifica la percepción obtusa
de las cosas para, en su lugar, estimular el “lento descubrimiento”
de éstas: el encuentro o hallazgo con el exterior que revela que la
“vida peninsular” potencia el surgimiento de “un otro México”. O
sea, de “un otro” país que lleva “implícito un mensaje y un signo”
penetrantes, condicionantes de la experiencia del trayecto, a la vez
que ese “volver atrás”: ese “Regresar nuevamente a los caminos, al
desierto, a los hombres” y a “los hechos que fueron... la clave de los
hechos que son”. (63)
Y ello es que la invocación de tal reconocimiento, después
de viabilizar la “revisión regresiva” (que consiste en volver la mirada
al pasado para resemantizar las vivencias), sustenta la propuesta
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descriptiva de Jordán con respecto a la península: una espacialidad
arrastrada hacia los adentros del sujeto en pos de verbalizar un
proyecto cultural, de índole divulgativa, que engrandece la patria
(que la diversifica) y que, al mismo tiempo, muestra los indicios
textuales de la relación subjetiva, pasional y amorosa del yo viajeroescritor con el espacio. Escribe Jordán:
Solamente me he permitido una libertad: romper los tabúes
científicos de la rigidez expositiva (que casi siempre resulta
solemnemente aburrida), de las precisiones cronológicas (cuando
las creí innecesarias) y de la pasividad crítica. He manejado la
historia como novela y la geografía como aventura. Por eso ha
resultado una biografía.
Me han dicho que es éste un libro apasionado. ¡Enhorabuena! No
importa que sea ése el menor de sus defectos. Si eso es verdad,
para mí representa un motivo de orgullo.
Sentiría vergüenza de haber escrito acerca de un trozo lejano de
mi patria sin calor, sin emoción, sin amor... (64)

En general, El otro México. Biografía de Baja California
congrega los procedimientos formales de un vitalismo discursivo
que garantiza que las descripciones y los argumentos vertidos
aludan a los sentidos, a los sentimientos, a las pasiones, logrando
que la escritura propuesta opere gracias a una “revisión regresiva”,
sustentadas en las experiencias vivenciales. Situación que la coloca,
en mi opinión, en un lugar destacado, al lado de aquellas que, en su
momento, ahondaron en el tema de la identidad nacional y dieron
forma precisa a obras ensayísticas como La raza cósmica (1925), de
José Vasconcelos; El perfil del hombre y la cultura en México (1934), de
Samuel Ramos o El laberinto de la soledad (1950), de Octavio Paz,
entre otras (Bartra, 2002: 11-21).
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Aunado a esta pulsión afectiva, detectada en los diferentes
capítulos de El otro México, descubro también búsquedas
fundamentales que revelan el verdadero valor de sus aportaciones:
así, por ejemplo, detecto que para Jordán es fundamental el repaso
histórico propuesto en la primera parte del libro donde comenta
el pasado del territorio peninsular, remitiéndose a la época de la
conquista y al rol que tuvieron los misioneros en tal proceso; de
igual modo, me resulta significativa la reflexión que ofrece sobre
las ciudades afincadas en Baja California, señalando aspectos
característicos de su planeación urbana, infraestructura, comercio,
productividad, vocaciones cultural, sociedad, procesos migratorios,
relación con el resto del país y con el extranjero (Estados Unidos);
a la par, no está demás señalar que con esta “biografía” territorial
Jordán se esfuerza como pocos en mostrar las características físicas
de la península, cuestión que lo impulsa a hablar de las islas que
se encuentran frente a las costas, de los animales y las plantas que
la habitan, de los caminos y brechas que se han de recorrer para
salir avante en ese “otro México”, de las llanuras y sierras, de los
desiertos y oasis, en suma: de una entidad material y simbólica que
“cuida un flanco de la nación y se ofrece a ella con un abrazo filial,
cálido y generoso, olvidando los siglos de abandono”. (1997: 366)
En lo que toca a Baja California, tierra incógnita, hablamos de un
libro que Jordán no publicó en vida, pero que recoge sus reportajes
escritos entre los años de 1949 y 1953 para la revista Impacto:
reportajes que, individualmente, se dejan leer como acercamientos
iniciales y exploratorios a la realidad de tal espacialidad; asunto
que, me parece, también abona al desarrollo futuro del libro El otro
México. Biografía de Baja California, en el que es notorio que Jordán
parte de una lógica organizativa bastante clara, que le viene bien
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para desarrollar con mayor soltura sus argumentos y temas. Incluso,
analizado a la distancia, se puede afirmar que El otro México. Biografía
de Baja California depende de la base informativa de estos trabajos
concebidos para el consumo inmediato.
Pero volviendo a Baja California, tierra incógnita conviene
retomar las reflexiones de Felipe Gálvez, para quien este documento
demuestra las habilidades narrativas de Jordán: escritor de viajes que
se dedica a informar, desde la perspectiva que brinda el periodismo,
sobre las características generales de Baja California: “En los
reportajes de Baja California, tierra incógnita Jordán busca cumplir
con las reglas que rigen el quehacer de un observador imparcial.
Sin embargo, de pronto apela al dato precioso y preciso, al que
enseguida añade el detalle especioso y el rasgo humano que torna su
empresa en non, alegre, juguetona”. (2005: 17)
Esta idea me parece que es bastante relevante para entender
la propuesta periodística de Jordán, al tiempo que para reconocer
el asunto de que, si bien el acercamiento que realiza al mundo
peninsular es de carácter vivencial, profundo y sentido, éste suele
esquivar los excesos de la escritura subjetiva, indagando, más
bien, en una serie de matices objetivos-materiales del exterior. En
consecuencia, es fácil advertir que nos encontramos ante un libro
de reportajes bastante trabajados, que en su concepción estructural
reiteran la obligatoria y urgente labor de informar a aquellos que,
obviamente, saben muy poco de la península y reclaman un tipo
de datos sustanciales, fehacientes, contrastados, pero que al final
también los atrape y traslade a ese territorio de por sí remoto.
En todo caso, la propuesta de Jordán consiste en apegarse lo
más posible a la realidad del exterior y dar fe, puntualmente, de las
manifestaciones habituales de un extraño universo (“un otro país”),
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que debe ser asimilado rápidamente a los esquemas del imaginario
autóctono. Solo que tan rígida labor, pareciera decir el escritor, no
excluye la adhesión descriptiva de lo vivencial, que de vez en vez
lo obliga a ser parte protagónica del suceso: o sea, a convertirse en
actor principal del trayecto peninsular que, al momento de referir
los recuerdos, se concibe como un yo dinámico que plasma las
muchas situaciones en que participa y le otorga datos necesarios
para decantar el relato y hacerlo verosímil y “alegre”. Por ende, los
criterios informativos perseguidos por Jordán lo llevan a explorar
el territorio de la península con el cuidado que se requiere en
toda empresa destinada a difundirse en las páginas de un medio
importante como lo es Impacto, que contribuye al conocimiento de la
nación más allá de sus límites tradicionales-institucionales.
Este planteamiento, de algún modo, reitera la singularidad de
Baja California, tierra incógnita y es lo que nos obliga, de acuerdo con
Gálvez, como lectores, a ser conscientes de que sus aportaciones
puede que resulten menos efectivas o contundentes si se comparan
con las de El otro México. Biografía de Baja California:
Los resultados de aquellos empeños de Jordán palpitan ahora, de
nueva cuenta, entre las manos de los lectores contemporáneos de
su obra. Y aunque Baja California, tierra incógnita es una suerte de
El otro México que se hubiera quedado en la fase de obra negra, su
calidad no desmerece ante los ojos del lector que al mismo tiempo
que sabe apreciar sus diferencias, también cata sus innegables
bondades. [Lo cual es así porque en] el presente volumen Jordán
resulta más reportero que escritor. En cambio en El otro México,
aparecido por primera vez en 1951, el escritor se manifiesta con
absoluta destreza. (2005: 21)

Aunado a ello, no debemos olvidar que los reportajes que
conforman el libro, casi de forma unitaria, obedecen al esfuerzo
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personal de Jordán por informar sobre la península, asumiendo
todos los riesgos (incluso los de la propia vida); pero, también, que
se conciben, y se difunden, como parte de una estrategia comercialgrupal de Impacto.
En función de lo anterior, se comprende el porqué el
entonces director de la revista, Regino Hernández Llergo, presenta
este conjunto de trabajos periodísticos con verdadero entusiasmo,
dejando entrever la singularidad del objetivo informativo que se
persigue, consistente en revelar, valga la redundancia, la singularidad
de una “tierra incógnita”, ausente del imaginario nacional, y “tierra”
virgen que reclama su pronta divulgación:
Con el título general de Baja California, tierra incógnita, Impacto
inicia la publicación de una serie de reportajes sobre la región
más interesante y desconocida de México: Baja California.
Marchando sobre las rutas de la lejana península, en jeep, a
pie o a caballo, cumple su misión periodística nuestro redactor
fotógrafo, Fernando Jordán, cuya especialización dentro del
terreno periodístico parece ser la de llevar a cabo expediciones,
divulgando todas las bellezas y los problemas de la patria.
Para ejecutar una expedición de esta índole, decidida por Impacto desde su
fundación y preparada durante largos meses de estudio y documentación
por Fernando Jordán, hacíase necesaria no sólo la voluntad del periodista
y la decisión de esta revista, sino también, y en gran medida, el apoyo y
la protección de los bajacalifornianos, quienes mejor que nadie conocen
las dificultades de realizar un viaje de estudio con fines de divulgación
en una región de tan adversas condiciones geográficas que, al decir del
propio Jordán en carta al director, es “mitad montañas y mitad desierto”.
(2005: 25)

Sirva la larga cita para subrayar los propósitos explícitos de
los reportajes que conforman Baja California, tierra incógnita y que
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evidentemente dejan claro que la empresa jordaniana es una empresa
dual ––individual y grupal-empresarial––, ideada para mostrar los
aspectos más desconocidos de ese espacio “interesante”. Una labor
infrecuente, que, de acuerdo con los términos de Hernández Llergo,
reclama los esfuerzos de muchos para hacer realidad y “ejecutar
una travesía” reveladora, que sólo es posible gracias al empeño
y perseverancia de un periodista como Jordán y, especialmente,
al apoyo fáctico de la dirección de la revista Impacto: un medio
comprometido con la idea de mostrar-vender aquello que resulta
impactante, desde la perspectiva noticiosa.
Periodísticamente hablando, solo hay que agregar que los
reportajes de Baja California, tierra incógnita manifiestan el vigor
del escritor versado, profesional y desenvuelto que maneja a la
perfección la gama de sus recursos: recordemos, un reportero de
tiempo completo que está inmerso en el mundo de la información,
y que además, en términos académicos, es antropólogo y gracias a
esa profesión cuenta con una mirada entrenada para comprender
los distintos modos de ser y actuar de aquellos que viven en la
península y se convierten, a lo largo de la extenuante travesía, en sus
interlocutores y confidentes.
Tal impronta formativa, igualmente, contribuye a la
concepción integral y compleja de sus reportajes y muestra los
recursos intelectuales de un estudioso de la cultura nacional que capta
aquellos aspectos relevantes. En amplio sentido, y parafraseando a
Claudio Lomnitz, apuntemos que en lo tocante a Jordán se cumple
el papel del “mediador”, el cual “media entre el Estado y la nación,
explorando las distancias entre el orden legal del Estado y las
realidades del “pueblo”, que pretendía ser la fuente de la soberanía”.
(2006: 110)
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Los 23 reportajes “sobre la región más interesante y
desconocida de México” que constituyen Baja California, tierra
incógnita nos hacen comprender, en fin, el rol que Jordán asume
en la tarea periodística-antropológica de nombrar y describir la
otredad mexicana: una condición identificable con el(os) sujeto(s)
bajacalifoniano(s), con las actividades que realizan y las percepciones
e ideas que expresan sobre su tierra y cultura.
23 reportajes pioneros, que muestran el camino recorrido
por Jordán después de desarrollar infinidad de temas incógnitos,
llamativos e impactantes.
En lo referente a su tercer libro bajacaliforniano, intitulado
Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo, Jordán concibe una reflexión
complementaria a la de El otro México. Biografía de Baja California que,
de entrada, busca extender la imagen mexicana de lo peninsular,
aunque eso sí, centrando buena parte de su atención en esa porción
oceánica, poco conocida, también denominada golfo de California
o mar Bermejo.
Por lo demás, resulta incuestionable que Mar Roxo de Cortés.
Biografía de un golfo es un texto inconcluso y publicado post mortem
(1995, primera edición); al mismo tiempo, que, como lectores, esta
situación obliga a reconocer sus aspectos inacabados e imprecisos,
o que si no, al final, pudieron haber alcanzado una presentación
muy distinta a la conocida. Lo cierto es que este libro, desde sus
primeras páginas, es bastante legible, contribuyendo a evidenciar
los criterios fundamentales que sostienen el proyecto discursivo
de Jordán respecto a la península y que justifican ampliamente su
empresa vivencial. Un proyecto, para el caso, complementario,
extensivo, mediante el cual pareciera ser que Jordán se avoca a
describir el golfo de Cortés hasta el cansancio, a recorrerlo hasta
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donde es posible, con la seguridad de que al adentrarse en tal espacio
contribuye a la divulgación nacional-colectiva de éste y, también,
a efectuar un designio personal, bastante subjetivo, consistente en
recorrer la península por tierra, mar y aire y asumir el reto que esto
le supone como personaje de su propia historia; historia que, huelga
decir, le obliga a ser algo más que un simple escritor o periodista
solvente, que realiza su trabajo con bastante rigor: que lo obliga,
principalmente, a ser un viajero extremo, superviviente de la otredad
peninsular y, como los antiguos conquistadores y misioneros
coloniales, a recorrer los caminos desconocidos, a perderse en ellos
para después encontrarse y extender al público lector un mensaje
estimulante.
El propósito que Jordán persigue, de esta suerte, supone
la reflexión de que en cuanto escritor está dispuesto a hacer lo
imposible para llevar a cabo sus proyectos profesionales y concebir
una imagen sugerente de sí al emprender tal odisea, consistente en
viajar, a veces, por un mar tranquilo y sereno, y en otras, por uno
salvaje y peligroso que lo convierte en ese navegante osado que debe
luchar contra las inclemencias del tiempo.
Asimismo, creo no equivocarme si afirmo que Mar Roxo
de Cortés. Biografía de un golfo es un texto autobiográfico ––o para
ser más preciso: semiautobiográfico––, y que en términos de sus
virtudes argumentales muestra la imagen parcial del sujeto que ha
decidido dar cuenta de sí y de los demás (Gusdorf, 1991). Insiste en
ello el propio Jordán cuando asegura, sin reparos, que escribir sobre
el mar californiano se le convierte, frecuentemente, en un pretexto
para hablar de su persona, más que en otras ocasiones en las que se
dedicaba a describir lo que veía y le contaban:
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Posiblemente, a los lectores que me leyeron antes [...] les extrañe
un tanto el estilo personal en que se inician estos reportajes y
que, por lo demás, continuaré utilizando en todo lo que siga.
Siempre tuve una aversión definida a incluirme yo mismo en la
crónica de viaje. A escribir: hice tal cosa o fui después a este lugar
o me sentí enfermo o emocionado. Hice uso de ello en algunas
ocasiones, pero siempre con el propósito de constatar un hecho,
de atestiguarlo con mi propio testimonio. Sin embargo, cuantas
veces pude procuré conservarme en el plan de observador
imparcial; haciendo reportaje y no crónica personal. Esta vez no
me será posible aplicar el mismo sistema. (2005: 31)

La pulsión autobiográfica ––que manifiesta el interés
testimonial por recrear las vivencias del yo–– es un rasgo que poco
se percibe en los libros previos de Jordán, relacionados con la
península; específicamente, hablo de una pulsión reveladora, cuyos
matices hay que interpretarlos a la luz del “curso de la vida visto
más como un proceso que como una entidad estable, como una
configuración psíquica que hace de esta vida la que es y no otra” y
que, por lo demás, entiende que “la memoria” es una “facultad del
presente y un reflejo exacto del mismo”. (Olney, 1991: 35)
Tal postura, en sí, comprendo que obedece a una apuesta
escritural que vigoriza la experiencia personal del trayecto, al tiempo
que a algo que, planteaba, no está presente del todo en los libros El
otro México. Biografía de Baja California y Baja California, tierra incógnita: me
refiero a la incorporación plena y absoluta del elemento peninsular,
antepuesto como referente existencial-material que garantiza la
fundición del yo con el entorno. Por este motivo, Jordán se libera
de ataduras previas que impiden la manifestación narrativa de un
mayor protagonismo y se concentra, más bien, en la elaboración de
ese producto que extraña gracias a la contundencia de un “estilo”: el
“estilo personal”, que dialoga con el exterior.
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En sí, el argumento supone una confesión pública que
utiliza recursos periodísticos para expandir la voz subjetiva del yo e
insistir en la singularidad de ese espacio físico que atrapa, envuelve
y devora:
lo que voy escribiendo ahora, plantea Jordán, en una carta dirigida
a Hernández Llergo, no se parece mucho a lo que escribía antes.
Para mi gusto le falta estructura y estilo, aunque en verdad le
sobra sinceridad y sencillez. Sin embargo (acaso solamente por
ahora durante las primeras semanas) no puedo hacerlo mejor, y
eso deberán disculparlo usted y sus lectores. Le estoy enviando
la crónica simple de lo que sucede y lo que observo, sin análisis
ni conclusiones, porque me falta tiempo para deducirlas. Créame
que no puedo hacerlo mejor, mientras no me haga al ritmo de la
vida de mar. (2005: 91-92)

En general, este libro inacabado pero vigoroso versa sobre
el golfo de California, refiriendo aquellos asuntos que favorecen
la comprensión total del elemento líquido, siempre cambiante e
incierto, poderoso y estimulante. También revela los matices de su
particularidad cada vez que moja a la península y a la gente que vive
ahí, y somete a Jordán a la dinámica de un proceso transformativo, de
cambio, pues tras recorrerlo y navegarlo hace las veces de marinero
advenedizo, muchas veces inseguro, que aprende la gramática del
mar sobre la marcha:
Nací lejos del mar y aunque siempre envidié sinceramente la
vida de los navegantes, nunca me fue posible imitarlos, y mi
experiencia en estos menesteres se reduce a mi lejana práctica
como remero en el equipo de regatas del Instituto Politécnico
Nacional, a mis aún más lejanos paseos en lancha por el lago de
Chapultepec, y a dos o tres viajes, recientes, en barcos de guerra
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de la Armada Nacional. [...] Pero el buen día que se me ocurrió
la idea no me puse a pensar en ello. Ni siquiera tuve la humorada
de cantarme el estribillo aquel de “Yo no soy marinero...” (que,
entre paréntesis, me está gustando para nombre de mi barco).
Desde el primer momento mi idea me pareció factible, de
interés periodístico, de interés nacional (por lo que más adelante
diré sobre la importancia del golfo de California) y, sobre todo,
me pareció y me sigue pareciendo más la loca aventura que haya
intentado hasta ahora. (27)

Compuesto por 23 reportajes interconectados (donde se
explican los motivos del viaje, se describen las características de las
bahías y los puertos que Jordán visita, las islas y las poblaciones que
ahí viven, entre otros temas), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo
muestra las cualidades prosistas de este escritor, que si bien está
limitado para enaltecer sus “pretensiones marineras” (27) nos lega
uno de los libros más bellos y profundos que se han concebido en
México vinculados con el tema de lo bajacaliforniano y sus costas.
Conclusión
El otro México. Biografía de Baja California, Baja California, tierra incógnita
y Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo conforman una trilogía
fundamental para verbalizar las percepciones territoriales (y marinas)
de un escritor que normalmente carece de reparos al abordar los
aspectos más atractivos y sugerentes de la península bajacaliforniana.
A la consecución de tal objetivo se añade también la necesidad
personal de Jordán de adentrarse en el universo de lo desconocido e
incierto, de lo elusivo y hostil, que lo reta, como sujeto, a asumir un
papel desafiante, casi heroico, justo cuando se desplaza y lidia con el
cansancio y el fastidio físicos que ese entorno extremo y poco apto
para la vida le provocan.
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El resultado, finalmente, de su proyecto literario son tres
textos esenciales para comprender el tópico de lo bajacaliforniano;
tres textos regionales que subsumen la pieza perdida o faltante en
el mapa simbólico-monológico de la nación, y que se concreta en la
idea del espacio remoto, ajeno y distante.
Lo anterior, es evidente, hace pensar en la cuestión de que un
discurso diferente, empeñado en mostrar solo el aspecto reconocible,
propio de la impositiva mitología gloriosa” del nacionalismo mexicano,
es algo ajeno a los intereses manifiestos del escritor. Y tan lo es que
sus libros reiteran, de principio a fin, la necesidad de voltear a ver el
territorio ausente de lo bajacaliforniano, tomando en cuenta lo que es
y no lo que debería ser; o expresado de otra manera, la obligación
y urgencia de incorporar al México de lo peninsular, dado que, en
conjunto, expresa muchos matices relevantes para comprender las
características de un país inmenso y diverso.
Con sus libros, Jordán establece definitivamente tal criterio,
reiterando el ejercicio de una pluma solvente que describe todo lo que
existe y se desarrolla en el perímetro, remoto, de ese universo. En
síntesis, es como si se hubiera impuesto, desde siempre, el reto de
nombrarlo detalladamente con el objeto de recuperar la espacialidad
faltante, ignorada, desconocida, ajena. De igual modo, de recuperar el
locus singular, que, de acuerdo con la óptica personal, ofrece una serie
de referentes impactantes vinculados con la naturaleza, la gente, el
mar, las ciudades, los caminos, o sea: con aquello que es parte, anotaba,
de un “otro México” que conviene prontamente difundir y sumar.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

99

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Una relectura digital: el uso de herramientas
tecnológicas para la difusión de la literatura
escrita por mujeres en México
A digital rereading: the use of technological tools
for the dissemination of literature written by
women in Mexico
Verónica Tadea ZúñigaSánchez
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Monterrey, México
veronica.zsanchez97@gmail.com

Resumen: El presente trabajo explora el uso de herramientas digitales
para el rescate y difusión de la literatura escrita por mujeres en México.
Se hará un recorrido por el concepto de ciberfeminismo y su relación con
escritoras y literatura, cómo realiza la función de promoción por medio
de plataformas y las implicaciones sociales que conlleva la literatura y el
activismo digital en nuestro país. Posteriormente, se hará un análisis de
caso al sitio web Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, una
iniciativa de recuperación de escritoras que fueron excluidas del campo
literario de la época, y cómo a partir de los medios digitales se permite una
relectura de su obra. Para concluir, se habla acerca de las posibilidades del
Internet y las herramientas tecnológicas como prácticas para cuestionar el
discurso patriarcal en la literatura.
Palabras clave: Literatura, Mujeres, Ciberfeminismo, Redes Sociales,
Comunicación.

100

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Abstract: This paper explores the use of digital tools for the rescue
and promotion of literature written by women in Mexico. There will be
a review of the concept of cyberfeminism and its relation with female
writers and literature, how it performs the function of promotion through
platforms, the social implications that literature and digital activism
entail in our country. Subsequently, a case analysis will be made to the
website Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, an initiative
to recover women writers who were excluded from the literary field of
the time, and how, through digital media, a rereading of their work is
allowed. To conclude, we talk about the possibilities of the Internet and
technological tools as practices to question the patriarchal discourse in
literature.
Keywords: Literature,
Communication.

Women,

Cyberfeminism,

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

Social

Media,

101

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

Introducción
Las nuevas tecnologías se han vuelto un medio imprescindible
para la convivencia humana, a partir de ellas se destacan varios
aspectos como la creación y difusión de contenido, entretenimiento,
compartir información, todo esto ligado a la participación de los
usuarios. Con el paso de los años, cada uno ha tomado distintas
vertientes, debido a que las personas le dan el uso que necesitan
e incluso han llegado a tomar un carácter de activismo, que ayuda
a comunicar preocupaciones sociales y a tomar medidas de acción
para acabar con ellas.
El activismo y las mujeres han estado relacionados desde
tiempos remotos, y las ha llevado a realizar distintos movimientos
sociales como marchas feministas, protestas y eventos artísticos;
pero este activismo pasó a un campo más grande gracias al Internet
y las plataformas digitales, de acuerdo con Bárbara Duhau (et al.):
El activismo y la participación de las mujeres en el ambiente digital
vive un momento único. Internet habilitó la discusión de nuevos
temas para la agenda feminista, y las mujeres están usando cada
día más sus herramientas (sitios, redes sociodigitales, boletines
por e-mail, etcétera) para organizarse, comunicarse, informarse y
autogestionar sus actividades. (2021: 21)

Un lugar importante ocupan la literatura y las mujeres como
escritoras en esta agenda, quienes pasan distintas problemáticas
como cuestiones de autoría, temáticas en sus textos y la dificultad
para ser publicadas. El Internet les ha dado la posibilidad de
compartir su obra, pero también ha logrado que establezcan redes
feministas que les permiten crear comunidad y hacer circular los
libros de otras autoras.
102

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Para este trabajo se toma como objeto de estudio el sitio web
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX de Haydeé
Gisela Salmones Castañeda, el objetivo es explorar cómo el uso de
herramientas digitales permite el rescate y difusión de la literatura
escrita por mujeres a partir del concepto de ciberfeminismo. Se hará
un análisis de datos al sitio web para visualizar los elementos que
permiten poner en circulación las obras de las autoras e insertarlas
nuevamente en los estudios literarios.
La sociedad red feminista: el ciberfeminismo como un
campo de acción para la difusión de la literatura escrita
por mujeres
En la actualidad, el espacio digital ha tomado un significado mayor
en materia de información y movimientos sociales. Es común
ver por medio de posts, videos y páginas web algunas cosas como
noticias, acontecimientos y denuncias, pero también se observa
cómo convocan a la participación de las personas ya sea de manera
virtual o presencial, retomando esta idea, Manuel Castells menciona
que “está surgiendo una nueva cultura: la cultura de la virtualidad
real” (1996: 400), la cual está relacionada con los nuevos medios de
comunicación masiva, la manera en la que interactuamos con ellos,
no sólo como usuarios sino como generadores de nuevos discursos.
En el contexto de esta nueva cultura virtual, se puede
establecer su relación con las mujeres y cómo la han utilizado para
cuestionar distintas problemáticas y cambiarlas en diferentes ámbitos
de la vida. Castells (1996) establece que la comunicación ahora se
da a través de un ordenador, y si bien no se está en físico con las
personas, se forman comunidades virtuales que toman conciencia
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

103

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

y deciden crear prácticas de acción utilizando estas herramientas
digitales.
La problemática que es el eje central de este trabajo es
la difusión de la literatura escrita por mujeres. Las escritoras
encontraron en la red el lugar para la promoción de sus obras, al igual
que el de sus compañeras; y es que las plataformas les permitieron
desarrollar su creatividad y hacer del proceso de circulación más
grande y significativo. Algunos de los elementos que utilizan son
los sitios web con documentos PDF de su obra publicada, redes
sociales como Instagram o Facebook, donde pueden compartir
fotografías como frases de sus libros, qué lecturas están haciendo,
recomendaciones de otros textos o también reels y vídeos en vivo
donde hacen lectura en voz alta. ¿Cómo se relacionan estas prácticas
de acción para difundir el trabajo escritural de las mujeres con el
activismo digital?
El uso de herramientas digitales, espacio cibernético y
activismo puede ser analizado desde el ciberfeminismo, el cual
es denominado por Claudia Laudano como una “corriente de
pensamiento y acción feminista que explora los vínculos entre las
mujeres, internet y las tecnologías digitales”. (2021:23) Esta corriente
feminista permite estudiar a las mujeres como usuarios de una
nueva red virtual, la cual logra potenciar sus discursos y acciones,
de manera creativa y, por supuesto sin la necesidad de establecer un
contacto físico.
Por lo tanto, los vínculos mujeres, Internet y tecnologías
digitales que menciona Laudano, se ven inmersos en la difusión de
escritoras y sus textos literarios, ya que se realiza una acción feminista
que permite la circulación de nuevas voces de la literatura, y no sólo
las que están propuestas por las editoriales y el canon ya establecido.
104

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Las plataformas como medios de producción artística se
encuentran relacionadas con la idea del cuarto propio expuesto por
la escritora inglesa Virginia Woolf, de acuerdo con Remedios Zafra,
exponente de la literatura y su relación con el ciberfeminismo, en la
actualidad las mujeres realizan activismo por medio de “un cuarto
propio conectado”, el cual es:
crucial para el desarrollo intelectual de las mujeres sigue siendo un
lugar singular para la reivindicación creativa, pero también para
reflexión política, ampliada hoy a la comprensión de las nuevas
dinámicas económicas e identitarias de (auto)gestión a través de
la pantalla conectada a la Red. (2010: 49-50)

Estas nuevas dinámicas de difusión de la literatura femenina
toman distintos rumbos, muchas veces dependiendo de factores
como el país, el contexto social y las herramientas a las que se
tiene acceso, pero todas comparten un propósito: visibilizar la
labor escritural de las mujeres. En el caso de México, son distintos
los proyectos que tratan esta cuestión, algunos de ellos son:
LibrosB4Tipos, el cual comenzó como un círculo de lectura pero
ahora es una asociación civil que difunde la obra escrita de autoras
y cuenta con 12.8 millones de seguidores en Instagram; Archivo
Conservas, un laboratorio digital de escritura con 665 seguidores en
Instagram y la Red Universitaria de Mujeres Escritoras, blog que difunde
textos de mujeres y disidencias y que cuenta con 4266 seguidores en
la misma red social.
Por supuesto, parte importante del ciberfeminismo es su
activismo digital y las implicaciones sociales que tiene, en el caso del
tema presente la difusión también crea redes feministas que permiten
una mayor participación en la esfera pública de la literatura, sirven
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

como acompañamiento en distintos proyectos, pero también como
espacios de contradiscursos y denuncia.
Un ejemplo de contradiscurso es la Red Universitaria de
Mujeres Escritoras, quienes a falta de espacios para publicar, deciden
crear este proyecto autogestivo en donde las fundadoras realizan
la labor de una editorial, como difundir convocatorias, seleccionar
textos, labores de cuidado editorial y finalmente divulgación de
escritos literarios en su propia plataforma, trabajo que les ha creado
reconocimiento en instituciones como la Universidad Nacional
Autónoma de México.
Análisis de caso: Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas
del siglo XIX.
XIX Rescate y difusión de la literatura escrita por
mujeres
En México existen distintos proyectos que buscan visibilizar
la escritura de las mujeres, son diversos los medios que utilizan
como círculos de lectura, talleres de escritura creativa, open mics, entre
otros; pero es a través de las plataformas digitales donde encuentran
un espacio para difundir con gran magnitud sus propuestas acerca
de este tema.
La red se vuelve un lugar importante para poner a la mesa
los discursos relacionados con el trabajo literario de las mujeres,
pero también se muestra como una zona de sociabilización entre
distintos individuos, quiénes comparten opiniones, experiencias
y por supuesto recomendaciones sobre autoras y libros. Diversas
personas (de manera individual) y colectivos realizan distintas
acciones para difundir la literatura escrita por mujeres, cada uno
con diversas acciones que se concentran en aspectos específicos,
lo que permite una mayor diversidad, y como menciona Zafra
(2010):
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Aquí el pensamiento puede ser ya comunicación, archivo y acción
pública; la actividad remunerada sin exigencia de desplazamiento
físico, viable y cada vez más incentivada por emprendedores,
administraciones públicas y empresas; las relaciones afectivas,
implementadas a través de una interfaz. Tal que hoy el cuarto propio
conectado amplifica el poder de pensamiento (concentración) y
acción desde una posición localizada. (2010: 49)

Por lo tanto, estos grupos e individuos a partir de sus
actividades de promoción y difusión establecen comunicación por
medio de la red, lo que da lugar a una conciencia sobre el tema y al
mismo tiempo tomar una posición y realizar acciones que permitan
una mayor circulación de la problemática. En esta investigación se
destaca el papel de un proyecto autogestivo que tiene como objetivo
difundir la literatura escrita por mujeres en nuestro país durante el
siglo XIX.
El análisis de caso se centra en el proyecto digital:
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, el cual hace
uso de plataformas digitales para realizar esta labor, si bien en un
principio sólo se trataba del uso de las páginas web, poco a poco la
iniciativa fue creciendo y para tener más visibilidad utiliza de otras
redes sociales, en las cuales no sólo difundieron su base de datos,
sino que realizaron otro tipo de contenido que involucra elementos
audiovisuales, gráficos, entre otros, el cual, como menciona Castells
(1996) logran un cambio en la comunicación, que permite un mayor
acercamiento a la comunidad:
La integración potencial del texto, imágenes y el sonido en el
mismo sistema, interactuando desde puntos múltiples, en un
tiempo elegido (real o demorado) a lo largo de una red global,
con un acceso abierto y asequible, cambia de forma fundamental
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

el carácter de la comunicación, y ésta determina decisivamente la
cultura. (399)

El objetivo central de este análisis es explorar de qué manera
este proyecto hace uso de la tecnología y las plataformas digitales
para rescatar y difundir la literatura escrita por mujeres, y cómo
esta labor entra en el campo de acción del ciberfeminismo. Para la
delimitación se tomará en cuenta el sitio web, puesto que es el lugar
donde se presenta más actividad, y donde se muestra a mayores
rasgos el objetivo principal de la iniciativa. Las categorías con las
que se examina el proyecto son las siguientes: objetivo, contenido,
financiamiento del proyecto y participación de los usuarios. En la
parte final, se agrega un esquema de información con las redes
sociales, número de seguidores y enlace de cada proyecto.
Decimonónicas: una nueva mirada al siglo XIX
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX nace en el
año 2016 y es dirigido por Haydeé Gisela Salmones Castañeda,
egresada de la Maestría en Producción Editorial de la Universidad
Autónoma del Estado de Morelos. Su proyecto se trata de una página
web que funciona como una base de datos para crear un corpus
de datos biográficos y textos de autoras mexicanas del siglo XIX.
Esta iniciativa permite una relectura de las producciones literarias
de nuestro país en esa época, ya que no sólo toma en cuenta los
géneros considerados mayores en los estudios de la literatura (como
el cuento, la novela y la poesía), sino que toma otros como la carta,
la crónica, la edición, entre otras.
Por otro lado, se realiza una labor de rescate, ya que muchas
de las autoras que aparecen en las plataformas son mujeres que
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fueron relegadas por el canon literario, y que gracias a Decimonónicas
vuelven a estar en circulación. De acuerdo con el sitio web, el objetivo
de esta iniciativa es el siguiente: “Decimonónicas surge de la necesidad
de construir una base de datos que permita rastrear y reflexionar
la participación de las mujeres como autoras, editoras y lectoras
de publicaciones periódicas durante el siglo XIX en México”.
(Salmones Castañeda, 2016) A partir de esta idea se observa una
acción ante la problemática (que sería la falta de información de
obras y escritoras) y que gracias al espacio digital puede tratar de
resolverse, además que permite un acceso libre a la información por
parte de otros usuarios.
De acuerdo con Salmones Castañeda (2016) la página se
divide en dos vertientes principales: la primera son las autoras, que
se centra en un catálogo bibliográfico y de biografías de mujeres
que publicaron en la prensa mexicana del siglo XIX, además de un
acceso a un corpus representativo de sus textos; y la segunda son
los artículos, que consta que referencias bibliográficas y enlaces a
distintos estudios interdisciplinarios que abordan el surgimiento del
discurso de las mujeres durante el México decimonónico.
Por otra parte, Salmones Castañeda realiza la autodefinición
del proyecto como “una obra abierta en constante crecimiento”
(2016), lo que habla de la constante actualización del catálogo
ante nuevos datos, además de su característica de “abierta” que se
entiende como un sitio que invita a la participación, no sólo a partir
de la visualización, sino de la colaboración para publicar.
La organización de contenidos del sitio se divide en cuatro
pestañas: “Proyecto”, “Autoras”, “Hojas Sueltas” y “Contacto”.
A continuación, se definirá cada uno de manera descriptiva. La
primera pestaña se subdivide en tres categorías: la primera es la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

“Presentación”, en donde se establece el objetivo del proyecto,
las vertientes de estudio y la autodefinición, que se mencionaron
anteriormente; la segunda es “Nuestro Corpus”, en donde se
establecen los parámetros de selección de autoras que son: que sea
mujer, que sea mexicana y que haya colaborado en alguna publicación
periódica mexicana entre los años 1800 y 1899 (2016).
En los criterios de selección se observa una labor de
búsqueda dentro del contexto feminista, ya que en el parámetro de
“ser mujer” se toma en cuenta a las escritoras que firmaron con
pseudónimos o de manera anónima, siempre que se compruebe que
se trata de un sujeto discursivo femenino (2016), también se hace
una exclusión a los autores masculinos que firmaron con el nombre
de una mujer, lo anterior demuestra que la creadora digital toma en
cuenta cuestiones históricas pertenecientes al campo de la literatura
y los estudios de género, como la noción de la autoría y el problema
que significaba para una mujer lograr que la publicaran:
Los impactos que la potencia creativa y política de la literatura
hecha por mujeres posibilitan en una sociedad irreversiblemente
conectada, para, en consecuencia, delinear un modo posible de
subvertir el ecosistema tradicional literario actual de la región, con
una red femenina y feminista que empiece a contar otra historia,
ya sea desde el apoyo a mujeres que escriben o desde el fomento a
la lectura de obras de escritoras. (Duhau et al., 2021: 21)

Como se establece en la cita anterior, Decimonónicas establece
una red femenina y feminista que permite contar otra historia de
la literatura mexicana del siglo XIX, la de escritoras que fueron
excluidas del campo literario de su época, pero que ahora se realiza
un fomento de su obra en un contexto actualizado. Para finalizar,
la última subdivisión de la pestaña “Proyecto” es “Advertencia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

editorial”, donde se habla de los criterios de edición para los textos
que aparecen en el sitio web, aquí se establece una actualización
ortotipográfica de las normas editoriales (2016).
La segunda división es la pestaña “Autoras”, en la cual se
encuentra la base de datos de las escritoras, ésta se subdivide en
nueve pestañas que agrupan tres letras del abecedario (ejemplo A, B,
C), al hacer clic en una de ellas nos lleva a otra pestaña donde vienen
las autoras acomodadas por orden alfabético comenzando por el
apellido, el cual, cuando se le da clic te lleva a su biografía.
Los elementos por los que está organizada la biografía
son variados, ya que Decimonónicas es un proyecto que aún se está
gestando, por lo que no todos los datos están completos. Para
este trabajo, se toma de ejemplo la entrada de la escritora María
Enriqueta Camarillo Roa [de Pereyda], la cual se organiza de la
siguiente manera (2016):
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Lugar y fecha de nacimiento
Lugar y fecha de muerte
Seudónimos
Estudios
Vida profesional
Participación en prensa
Obra individual
Obra colectiva
Estudios críticos
Obras para descargar

Por medio de la observación de estos elementos se destacan
algunos aspectos como la formación de redes femeninas por medio
de la comunicación digital, ya que permite coordinar estrategias de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

difusión mediante otras instituciones, un ejemplo se observa en el
apartado de obra individual de Camarillo Roa, donde gracias a la
relación de Decimonónicas con la biblioteca digital de la Casa Museo
María Enriqueta, se puede tener acceso a textos literarios de la autora
por medio de un hipervínculo, al respecto Duhau et al., menciona
que:
La posibilidad de que el espacio electrónico funcionara como un
lugar de comunicación y empoderamiento, accesible a las mujeres,
para coordinar estrategias globales, amplificar denuncias sociales
y actuar en el mundo digital, ofreciendo una nueva dimensión a la
lucha feminista. (2021: 23)

La tercera división presente en la página web es la de “Hojas
Sueltas”, cuya función es un blog en donde se transcriben textos
escritos por mujeres que presentan aspectos sociales o políticos
de México del siglo XIX. Esta parte se encuentra subdividida en:
“Todas las entradas”, “Crónicas”, “Tradiciones”, “Discursos”,
“Derechos de las Mujeres” y “Mujeres que escribe”, esta sección se
presenta menos trabajada que el resto ya que sólo cuenta con dos
entradas.
Una de ellas se titula Crónica mexicana (fragmento) de Laureana
Wright de Kleinhans. En él se pueden establecer las siguientes
etiquetas: fecha de publicación original, fecha de publicación en el
sitio web, tiempo de lectura, visualizaciones, enlaces para compartir
en otras redes sociales y un botón de “me gusta” en forma de
corazón (2016).
La última división es “Contacto”, que como su nombre
lo indica, esta pestaña permite establecer relación con la creadora
del proyecto. Este punto establece importancia con la cuestión de
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

participación, puesto que una de las características de este proyecto
es que los usuarios son invitados a colaborar en la recolección de
información para la base de datos.
Si bien en otros proyectos las personas también participan,
esto es diferente porque no se hace sólo por medio de interacciones,
sino que requiere una búsqueda de datos, selección y un pensamiento
crítico para la contribución. Para lograr esta colaboración el sitio de
Decimonónicas pone a disposición de los usuarios documentos PDF
de “Lineamientos para la recepción de documentos” y “Manual
editorial”, con el fin de conocer mejor el proceso de edición y
establecer redes de apoyo desde la virtualidad.
El último punto de análisis de este caso es el financiamiento,
si bien el proyecto cuenta con muchas herramientas e información,
Salmones Castañeda realiza esto de manera autogestiva, lo cual
demuestra la realidad de muchas iniciativas de divulgación de
literatura, si bien Decimonónicas le ha abierto puertas a congresos,
conferencias y programas, no hay una remuneración económica. En
el sitio web existe una pestaña de “Mecenas” donde los visitantes
pueden hacer un donativo para el proyecto y lograr que siga
creciendo.
La iniciativa de Decimonónicas se relaciona con el ciberfeminismo
porque utiliza herramientas digitales para incursionar en el campo de
la producción literaria mexicana, pone de nueva cuenta en circulación
autoras desconocidas para muchas lectoras, y al compartir sus textos
literarios permite que los usuarios realicen una relectura de todas estas
producciones. Por medio del espacio literario y el espacio cibernético
abre posibilidades infinitas de interpretación y por supuesto a nuevos
proyectos que se dediquen a la misma labor, con el objetivo de
reivindicar todas esas voces femeninas.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

A continuación, en la siguiente tabla se observa el número
de seguidores de las distintas redes sociales del proyecto. A pesar
de contar con un número pequeño en comparación a otros que
se mencionaron anteriormente en el trabajo, se establece que
el crecimiento ha permitido su expansión a otros medios, en los
cuales, si bien difunde su trabajo de base de datos, el uso de distintas
plataformas le da la oportunidad de experimentar con otros aspectos
de los medios digitales como videos, imágenes y escritura.
Tabla 1
Número de seguidores en redes sociales de Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX
Red Social

Seguidores

Enlace

Sitio Web

Sin
https://www.decimononicas.com/autoinformación ras-abc

Instagram

743
seguidores

https://www.instagram.com/decimononicas_xix/

Facebook

1,7 mil
seguidores

https://www.facebook.com/decimononicas

Twitter

1174
seguidores

https://twitter.com/Decimononicas_

Nota. Última fecha de actualización de seguidores: 13 de junio de 2023.

Sin duda, el uso de la virtualidad permite elaborar una
nueva narrativa de la literatura escrita por mujeres, al igual que
en los siglos XIX y XX, en el siglo XXI se crean nuevos grupos
literarios que desean entrar a la escena cultural para expresar sus
preocupaciones y romper con lo ya establecido. Si bien, la mayoría
de estos proyectos son autogestivos, es importante mencionar que
las instituciones comienzan a notar su importancia y son invitadas
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

a hacer participaciones en distintos eventos como ferias de libros,
presentaciones editoriales, talleres, entre otras.
Conclusiones
A manera de conclusión, es importante mencionar el valor del
Internet en la sociedad y las redes que se conforman por medio
de las distintas plataformas. El activismo digital propuesto por las
escritoras y creadoras de contenido en nuestro país está pasando por
un momento significativo, puesto que son mayores las comunidades
que se forman alrededor de ellas.
Las herramientas tecnológicas propuestas por los medios
digitales no sólo muestran contenido, sino que generan prácticas
para repensar ciertos discursos, que en algún momento parecen
inamovibles. Proyectos como Decimonónicas demuestran que incluso
es posible cambiar el discurso del pasado, ya que su labor de
búsqueda y rescate permite la combinación de dos elementos (el
texto escrito en papel y su transcripción a computadora) logrando
un archivo digital, que puede ser útil no sólo a gente del ámbito
literario, sino social e histórico.
Finalmente, se destaca la necesidad de seguir analizando
estos proyectos digitales desde la cuestión feminista; si bien el
panorama de muchos es de reciente creación, demuestra que cada
vez son más las mujeres que ven en las redes sociales un lugar de
pronunciamiento y el paso de una esfera privada a una pública.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

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RU=https%3a%2f%2fwww.scielo.org.mx%2fscielo.
php%3fscript%3dsci_ar ttext%26pid%3dS2594066X2021000100019%26lang%3des/RK=2/
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116

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Notas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Americana: apuntes sobre la forma de la épica
chica en Raymond Carver, Richard Ford y
Lucia Berlin
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
roberto.gonzalezsnts@uanl.edu.mx

Desinflado
En algún lado leí, o me contaron, que el cuento posmoderno era
como una rueda de bicicleta alterada: el autor iba quitando uno a uno
los rayos, para ver hasta dónde aguantaba. El arte de dicha fórmula,
fórmula que a menudo cito, recae en saber detenerse antes de que la
llanta ceda; ahí se juega la calidad del cuento. O sea, la forma circular
de la rueda, aunque disminuida, permanece. Está bien, la imagen
se sostiene, ilustra una intención. Pero ahora que estamos a nada
de mudarnos al metaverso de la realidad clasemediera, donde todo
es alterno, donde seremos sostenidamente felices, desdoblados en
formas redondas, me gustaría escribir sobre lo que pasa en el lector
cuando esa circularidad se desinfla.
El minimalismo de la cuentística estadounidense de los 80 es
la cara académica del realismo sucio anunciado por la revista Granta
en el verano de 1983. De Granta se pueden decir muchas cosas, una
117

�Roberto Kaput González Santos / Americana

al menos es cierta: en el circuito editorial americano sus opiniones
suelen ser afortunadas, lo mismo en Nueva York que en las capitales
latinoamericanas. Sus críticas imponen, o al menos intentan hacerlo,
el gusto continental. Para esto echan mano, con bastante suerte, de
una prosa de bautizo, pensada para futuros cintillos. “La casa de la
nueva escritura”, se hace llamar; y lo es a su manera. El realismo
Kmart, por otra parte, no es sino la masificación del realismo sucio, el
Monsanto de una semilla mucho menos modificada: sus principales
cultores buscaban probar que es posible contar la estandarización
de la tragedia americana echando mano de las mercancías de
un automercado de remate. Un plan de trabajo así denota una
autoconciencia que el Nuevo Realismo, como se autonombraba,
rehuía como a la peste. El término minimalismo, finalmente, resulta
más impreciso que explicativo, porque mientras que la academia
no se percata o decide no ocuparse de las contradicciones entre
el término y sus descripciones, el lector menos especializado pero
igualmente informado relaciona los textos con las artes visuales de
los 60 y 70. La historia de las bicicletas.
La lista de dos and don’ts de Raymond Carver, Bobbie Ann
Mason, Richard Ford, Tobias Wolff y Ann Beattie no se produjeron
pensando en las salas del MoMA. Carver seguramente borroneó la
suya en un volante de Alcohólicos Anónimos.
El amor en Carver
La diferencia entre “Bienvenido, Bob” (1944) de Onetti y “De
qué hablamos cuando hablamos de amor” (1981) de Carver es la
ausencia de autoconciencia ética. ¿Por qué digo esto? Porque el gesto
artificial de autolimitarse al momento de discutir autores americanos
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

me cansa un poco, sólo por eso. Y el ejemplo vale porque permite
percibir una de las ausencias importantes en el cuentista de Oregon:
el narrador que desea algo. El lector puede compartir o no el ethos
que ordena la atmósfera afectiva del relato del montevideano, en
este caso el fracaso de su antagonista; no importa, ahí está, latiendo,
guiándolo en esa atmósfera de revancha largamente aplazada.
Onetti es un maestro en lograr ese efecto. Pienso en Juntacadáveres.
Los narradores de Carver procuran por el contrario la neutralidad,
se detienen, ecuánimes, en la superficie. Cuando dan con una de
las muchas cuarteaduras que comparten sus personajes, cierran. Por
este camino podemos apreciar su diálogo con Fitzgerald, no sólo
con Hemingway. Sus cuentos parecieran surgir de los ensayos que
publicó Scott en la revista Esquire en 1936, The Crack-Up. Pero en otro
registro, con otro estilo, prescindiendo de marcos valorativos. Sus
narradores se limitan a consignar para el lector, y éste, casi siempre
de manera diferida, experimenta el sentido de una forma que se niega
a la circularidad, reproduce la pérdida asordinada de algo medular
(el cierre del relato, el sentido de la historia, la experiencia del amor),
de ahí el efecto de interpretación desplazada hacia el lector, aunque
éste sepa que ese sentido no está enteramente ahí, que bien pudiera
ser otro. La mentada simplicidad inexpresiva de Carver nos implica,
el narrador no sólo participa en una partida de Jenka, recorta para
el lector una pequeña muestra del blue collar cotidiano, haciéndolo
partícipe del colapso: “Fat”, “Boxes”, “Lemonade”, “Feathers”,
“Signals” y ese cacho de americana titulado con derroche “What we
talk about when we talk about love”.
Por cierto, gracias a Gordon Lish, el “capitán ficción” de los
primeros 70, Carver publicó “Vecinos” en Esquire, año 71. Lo apunto
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�Roberto Kaput González Santos / Americana

para documentar, así sea editorialmente, la conexión de Ray con
Fitzgerald, y porque Lish fue el Max Perkins de su época: un artista de
la edición, un tiburón editorial, un hombre de letras americano.
La nota deportiva en Ford
Hay vidas que no se ajustan al punto de vista de un periodista
deportivo, o eso dice Frank Bascombe después de entrevistar a
Herb Wallagher, exdelantero del club de futbol de Detroit. Herb es
ejemplo de coraje y determinación para sus antiguos compañeros.
Frank no puede dejar pasar tremendo cachalote: tras sufrir un
accidente de esquí acuático que lo deja en silla de ruedas, Herb se
licencia en ciencias de la información, desposa a su fisioterapeuta
negra, es nombrado capellán honorario de su equipo. Bascombe
viaja de Nueva Jersey a Walled Lake, Michigan, para encontrarse
con un hombre pequeño, de piernas encogidas, hombros huesudos,
camiseta con la palabra BIONIC en el pecho, zapatillas rojas y
bermudas a cuadros. El aspecto general, apunta mentalmente, es
el de una cigüeña con gruesas gafas de concha empotrada de mala
manera en el porche. No importa. Si le sigue el juego, la entrevista
con Frank lo hará superar el dolor, convirtiéndose en modelo de
conducta. Ese es su destino, está en la última yarda del touchdown.
Pero Herb es un exdelantero de americano, en silla de ruedas, con
zapatillas rojas, así que sólo se le antoja mandar todo al cuerno,
insultar al periodista, contarle un sueño, afirmar que él, lo mismo
que Ulysses Grant, es un verbo, arrancarse a llorar para terminar
disculpándose. El veterano, claramente, no se ajusta a lo que Frank
tiene en mente (perseverancia, trabajo en equipo, camaradería), así
que se despide sin perder jamás la compostura. Su profesionalismo
es a prueba de extravíos y dudas melancólicas.
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El periodista deportivo aparece en 1986 y para mí ahí termina el
minimalismo del realismo sucio. Porque Ford es un novelista capaz
de contar un día en 236 páginas. Su narrador estrella prolonga —con
ajustes regionales, me parece— la ecuanimidad superficial de Carver.
Su mérito reside en otro lado: trasplantar al campo del periodismo
deportivo —subgénero de otro subgénero si somos idealistas,
género estrella del mercado estadounidense si somos realistas— el
hábito más rancio del modernismo literario: ficcionalizar la poética
de la novela como el código operativo encargado de significar en
última instancia los materiales de la historia. En la siguiente novela,
El día de la independencia (1995), Frank Bascombe trabaja en bienes
raíces, el tono edificante de la nota deportiva le parece inhabitable.
Los cuervos en Berlin
Entonces, reconozcamos que nadie sabe exactamente qué fue el
realismo sucio, o el minimalismo estadounidense, o cualquier otro
mote aplicado a la brigada redneck de los 80, como llamaron al
grupo sus detractores. Eso nos permite hablar de Lucia Berlin, a
quien el mercado editorial suele comparar con Carver a pesar de los
desmarcajes de la autora: “I wrote like him before I ever read him”.
La producción de Berlin, hasta donde sé, arranca en 1961
con la publicación de “Mama and dad” en el número 4 de la revista
de Saul Bellow, The Noble Savage. O sea que algún hijo putativo de
Granta anda por ahí, reciclando cintillos. No, Lucia es una autora
de frontera en la línea de James Fenimore Cooper, Louis L’Amour,
Ray Loriga cuando quiso ser neoyorquino y se conoció todas las
casas del panqué de la frontera Estados Unidos-México. Esa mirada
imperial sobre el otro racializado no me interesa, no en el caso de
Berlin. Pero me interesan mucho sus series de miniaturas: salas de
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�Roberto Kaput González Santos / Americana

emergencia, problemas con la bebida, trabajos manuales, drifters
solitarios, cuerpos frágiles, cuervos, parejas fracasadas, fragmentos
dispersos en sus cuentos con los que el lector puede reconstruir
paisajes afectivos profundamente americanos.
Podría decirse que los matices autoficcionales de las series de
Berlin funcionan como las acuarelas de Winslow Homer: la autora
echa mano de las cualidades de las superficies con las que trabaja
persiguiendo en última instancia un efecto de luz. El mejor realismo
americano dialogó siempre con la pintura. Tengo la impresión de
que la fijación de Martín Luis Guzmán —quien vivió a las orillas
del Hudson— con la luz del valle de México surgió de ahí; igual me
equivoco, no pasa nada. El punto es que justo en ese cruce se aprecia
mejor la manera en que las narradoras de Lucia iluminan la realidad.
Bajo esa diafanidad sombría, de secado impredecible, “Homing”
es su obra maestra, un clásico de la cuentística estadounidense, la
narración que articula, además, la serie que más me inquita.
El pequeño misterio de la aparición de los cuervos abre el
cuento. El lector —quién no— recuerda las figuras, escucha los
graznidos de la parvada al atardecer. Pero lo que mengua tras sus
formaciones es la luz del sol. Cuando la noche finalmente cae, las
aves se ocultan en uno de los árboles situado frente a su casa. La
mañana siguiente, cuando los primeros albores iluminan las rocas
del monte Sanitas, la narradora sólo ve ciervos. ¿Se marcharían por
la noche? La escena se repite por algún tiempo: cientos de pájaros
negros salidos de quién sabe dónde por la tarde, ocultos entre el
follaje de un arce por la noche, desaparecen antes del amanecer.
Ahora es invierno, los cuervos migran. Su ausencia empuja a la
narradora a repasar su vida desde los supuestos de una ficción
asordinada que opaca el remordimiento: ¿Y si hubiera hablado
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

con Paul? ¿Y si se hubiera casado con H? ¿Y si hubiera vivido con
Wilson? ¿Y si su familia hubiera muerto en un terremoto? ¿Y si
hubiera pedido ayuda? No importa, declara aferrada a su tanque de
oxígeno, todas las combinaciones desembocan en la misma soledad,
en el mismo porche bajo las piedras de Dakota. Los hechos de la
vida son predecibles e inevitables, llegan al pardear la tarde, como
cuervos.
Cintillo
Ahora que la gran mudanza digital nos transformó en exploradores
de mundos virtuales, espero que el metaverso sucio o cualquier otro
sistema de notación formal nos libre de la tentación de reescribirnos
sin culpas ni consecuencias; lo otro, como lo mostraron en su
momento estos tres autores, es insoportable.

Referencias
Berlin, L. (2016). A manual for cleaning women: Selected stories. USA:
Picador.
Carver, R. (1989). What we talk about when we talk about love: Stories.
USA: Vintage.
Ford, R. (2010). The sportswriter. USA: Vintage.
Onetti, J. (2012). Cuentos completos. España: Alfaguara.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Saberse no solx:
sobre [Contra]Dicción
(Monterrey, UANL: 2022, 112pp.)
de Luis Armenta Malpica.
Ángel Gerardo Hernádez Candelaria
Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolás de los Garza, México
Comenzaré por fingir que no escribo esto siendo víctima del descoloco
y los nervios. exponerse a un poemario, así como quien habla de la
exposición a cierto material radioactivo, nunca es tarea fácil. eso queda
claro. no solo por el despojo que nos convidan los puntos de inflexión
ni las coyunturas que el/la posible lector/a encuentra en sí, en el
lenguaje, en el poema, sino porque siempre, siempre, siempre, leer y
escribir poesía lleva consigo cierto grado de convicción, cierto riesgo.
no cabe duda, hay que aclararlo, que incluso con todo y las tensiones
tendidas entre el gusto y lo est-ético, aquello que quizás se conmina
cuestión de gustos, puede entreverse un rastro, e l r a s t r o , que el
lenguaje cimbra tras de sí, en los poemas. este rastro puede guiarnos,
en el mejor de los casos, a una alta esfera, ora ficticia, ora entreverada
de revuelos y maromas, que termine por convertirse en una cierta
incertidumbre de que algo, quizás, en su ir y venir, nos ha sido dado.
tengo fe y certeza de ello. podría incluso jurarlo por Madonna.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Leí a tiempo, justo después de sobajar pendientes y
pintarme las uñas, [Contra]Dicción (UANL, 2022) del poeta Luis
Armenta Malpica para terminar por no arrancarme las cejas de
tanta coraje. la obra galardonada con el Premio Iberoamericano de
poesía Minerva Margarita Villarreal 2021 hace gala de un conjunto
variopinto de inquietudes que constriñen a Yo entre los muros del
poema. hablamos de Yo, entonces, porque Yo se nombra atravezdx
en un juicio donde cuartilla a cuartilla, como si habláramos de salar
el terreno de conquista, deja claras cada una de sus convicciones que
no son pocas. “No me importa si la poesía/resulta transparente/o
es oscura/mientras sirva de espejo”(p.12) sentencia Yo y los poemas
de los que allí se habla nos devuelven astillada la certeza y su palabra.
si bien este recurso donde lo que convencionalmente llamamos E
L yo poético pasa a tomar forma, a ser un ente autónomo bien
cincelado a gusto de quien escribe, Armenta Malpica y su [Contra]
Dicción son capaces de retorcer la torcedura y ofrecernos una obra
honesta, consciente, íntima y profundamente viva que, al filo de
la incertidumbre, sin miedo, se abre en canal a las posibilidades
construyendo para sí, para ti, para Yo, un espacio que invita a
habitarlo, un espacio para habitar[se].
Ahora, hoy en este tiempo tan raro, en este mundo tan
inmerso en la inquietud y en las políticamente correctas buenas
consciencias, las más de las veces, si no es a forma de correctivo,
pareciera que un poema es una máquina que pretende resanar
superficies cariadas, y ya ni hablar del ultraje a la palabra donde
ese quehacer que supuestamente acuñaban lxs poetas y que devino
incendio y urgencia, de hoy a un tiempo, se ha volcado en agresividad
pasivamente pasajera. pero no todo se ha echado a perder un libro
como este, un yo como Yo que se sabe en movimiento e inserto
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

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�Ángel Gerardo Hernández Candelaria / Saberse no solx

en un lugar, en una lengua, en alguna parte, deja en evidencia que
siempre existe algo que nos une con lx otrx, porque Yo se sabe
no solx. basta con revisar el apartado que da cierre a la obra,
donde quedan declarados los rostros que acompañan a Yo y sus
poemas, para comprender que, así como el lenguaje se compone de
convenciones y retazos de otros tiempos, [Contra]Dicción también
invita a otras voces, tales como John Ashbery, James Merril, el
grupo Los Dragones, J.M. Coetzee, a decir[se] y [contra]decirse a la
cercanía y a la distancia.
Voy a concluir brevemente porque es indudable que Armenta
Malpica distribuye la potencia del recio azote que recibe hoy día la
poesía cuando nos acerca a Yo, cuando además de invitarnos a la
purga de las convenciones usuales en el acto de leer, nos recuerda
que un poema es materia viva en constante combustión, que “a “yo”
no le interesa lo que no arde.” (p.16), que Yo es yo, es tú, es otrx, es
y es siempre.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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