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                  <text>��oiiUO'\'!"~A - -

-ALIUUJ0

��fC,42.

UNIVERSIDAD
ORGANO DEL CONSEJO DE CULTITRA SUPERIOR
Monterrey, N. L

DIRECCIONA CARGO DE LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO

SUMARIO

NUESTRA PORTADA1 dibujo de la fachada
de nuestra Aula Ma3na1 se debe a la pluma
del artista Ignacio Martinez Rendón1 hijo del
Benemérito del Estado)ng. Miguel f. Martinez.

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PROPOSITOS
UNIVERSIDAD Y AUTONOMIA
PREPARAClON DE MAESTROS
EL PENSAMIENTO MATERIALIS..
TA EN LA ENSEJ\IANZA DE LA
LITERATURA
JUAREZ FUNDADOR DE
LA NACION
SITUACION DEL HOMBRE
EN EL UNIVERSO
PRESENCIA DEL PADRE MIER
LIBERTAD DE CATEDRA
LA UNIVERSIDAD Y LA GUERRA
INFORME DE LAS LABORES DEL
CONSEJO DURANTE EL AAO
ESCOLAR 1941-1942
LAS JORNADAS UNIVERSITARIAS

Antonio Moreno
Enrique C. Livas
Oziel Hinojosa

Francisco M. Zertuche
José Alvarado S.
Genaro Salinas Quiroga
Armando Arteaga y Santoyo
Enrique V. Santos
Raúl Rangel Frías

::..

.

CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR·__
Presidente, Dr. Enrique C. Livas. Secretario: Prof. Antonio Moreno. Director de la Escuela de Bachilleres (Diurna): Dr. Enrique V.
Santos. Director de la Escuela Nocturna de Bachilleres: Dr. Osear
Decanini. Director de la Facultad de Medicina (Fac. de.Odontología
y Escuela de Enfermeras, anexas): Dr. Nicanor Chapa. Director de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales: Lic. Jesús C. Treviño. Director de la Facultad de Química y Farmacia: Ing. Bernardo N. Dávila Reyes. Director de la Facultad de Ingeniería: Ing. Manuel Martinez Carranza. Director de la Escuela Normal (Escuela Normal Superior, anexa): Prof. Oziel Hinojosa. Director de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón": Ing. Bernardo N. Dávila Reyes. Directora de la Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas":
Srita. Profa. Julia Garza Almaguer. Representante Estudiantil: Sr.
Jesús E. de León.

�5

Propósito s

PRO PO SITOS
ANTONIO MORENO
Srio. del Con sejo

,J

A aparición de esta Revista $e debe a un deseo de superación.
No se trata de galvanizar, animándolo transitoriamente, a un cuerpo social anquilosado. No es vida lánguida, de postración y de marasmo, la de nuestro pueblo. Nuevo León, material y espiritualmente activo, vigoroso, con la característica innegable de su recio dinamismo, de tendencias pujantes, pleno de confianza en sus propias energías para construir un porvenir
mejor, no puede permanecer en actitud contemplativa, al margen del
movimiento que pugna por hacer salir la realidad presente, de los estrechos limites que la contienen.
Lo que en esta Revista exponemos, libre de prejuicios, sujeto
a un criterio rigurosamente científico, llevará como fin predominante la difusión de la verdad, de ideas emanadas del Consejo de Cultura
Superior y sus dependencias, centro cohesionador de entusiasmos,
punto de convergencia de energías y exponente máximo de nuestra
cultura.
El propósito de ampliar y difundir nuestras manifestaciones educativas está ligado al de una labor social de gran alcance, toda vez
que entre la escuela y la sociedad existen poderosas influencias recíprocas. La cultura, dentro y fuera de la Universidad, es base firme,
sostén inconmovible de nuestras instituciones. ¿Que estos propósitos

�6

Pi::op6sitos

7

Univei::sidad

se llevarán a cabo dentro de un modesto radio de acción? No importa. Lo que realicemos será fruto de nobles aspiraciones y algoestamos seguros--quedará de este humilde esfuerzo, porque nuestra
voz no se perderá en el vacío ni habrá de disonar en un ambiente de
in~omprensión, pues contamos con un medio social propicio. Ade~as, l:113 actividades educativas dejan huellas profundas e imprimen
direc?1ones ~ficaces, a veces definitivas, en las almas jóvenes, y por
ello tienen virtualmente, como ningunas otras, lejanas trascendencias,
de que se nutre el futuro. Buscamos la luz que disipe las tinieblas
con que a veces se ensombrece nuestro horizonte. El anhelo de mejorar lo existente es para nosotros, fuente de energía en la lucha que
habrá de convertir en realidad tangible lo que por el momento pudiera ser tenido como mero platonismo.

Decía Castelar que la mente del artista, ~gitada por la creación
continua siente el choque de los dolores soCiales antes que los haya sufrido la misma humanidad. Cabe afirmar de ~a cu.1:tQI'a to?ª•
que tras ~e sentirlos y ~atizarlos, ~pone la necesidad imperativa
de la accion para prevemrlos, o remediarlos. La cultura! pues, no _debe ser concebida como erudición, miscelánea desorgamzada, pasiva,
de mero ornato o como acumulación muerta de conocimientos, sino
como saber pa;a la lucha y el esfuerzo fecundos, como sínt~is de
elevados valores sin mutilaciones: valores intelectuales, emotivos Y
éticos, que dan ~ormas de vida, puestas a contribución del bienestar
social. A esa meta se dirige nuestro empeño.

Aparte de los trabajos de los catedráticos de las Facul_tades y
Escuelas que dependen del Consejo de Cultura Superior, las producciones científicas y literarias de estudiantes distinguidos tendrán
franca acogida en esta Revista, una de cuyas más importantes secciones será como fiel trasunto de la vida estudiantil.
El intercambio con los más connotados centros culturales dentro y fuera del país será, a no dudarlo, provechoso estímulo para
mantener en algo el interés por ir a la vanguardia en el movimiento de renovación que, callada u ostensiblemente, se manifiesta cada
día con más intensidad, bajo el influjo de fuerzas, hechos e ideas
que, brotando de la fuente misma de la actividad social, se presentan
de modo muy vario, como cuestiones que urge interpretar a la luz
de la ciencia, tanto porque a ello aspira la mente humana, como
porque el descuido o el desdén con que se les viera, nos colocaría
en una situación desventajosa, de estancamiento y de retroceso. La
apatía, que estorba y paraliza desde su origen toda actividad fecunda y da al traste con los mejores propósitos, no cuadra con nuestro
ambiente social, ni mucho menos con el gravísimo instante que nos
toca vivir.
Nuestra confianza en el éxito va estrechamente vinculada a la
que depositamos en nuestras clases populares todas, y muy especialmente en las juventudes estudiantiles, poseedoras, en potencia, de
los destinos de la sociedad venidera. A esas juventudes y al pueblo
en general, cuya actividad inquieta y vigorosa es signo inequívoco
de un ideal muy suyo por una vida más elevada, nos proponemos llevar el impulso que mantiene vivo el anhelo por alcanzar la ciencia,
la moralidad y el arte: el inextinguible afán de ayer, de hoy, de mañana, por la exaltación de lo verdadero, lo bueno y lo bello en sus variadas cuanto fecundas manifestaciones.

!+! !+!
!+!!+!

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Univer sidad y Autonomía

UNIVERSIDAD Y AUTONOMIA
ENRIQUE C. UVAS
Presidente d el Consejo

EL término autonomía., aplicado a la marcha de una universidad, bien podría decitse lo que dice Max Scheler
acerca del término espíritu.: "pocas veces se han cometido tantos desafueros con una palabra -palabra bajo la
cual sólo pocos piensan algo preciso"-. No pensamos que
se pueda contarnos entre esos pocos, en tratándose de autonomía universitaria; es decir, que no pretendemos decir algo preciso o definitivo. Pero la interpretación que hemos dado al término durante nuestro
ejercicio universitario, las diferencias que apreciamos entre ésta y
el concepto que acerca del mismo tienen algunas personas, así como
la actitud de algunas instituciones frente al problema señalado, nos
mueven a comentar, con la mayor serenidad que las circunstancias
permitan, este interesante y vital tópico cultural y educativo.
Bien sabemos que no será nuestro pensamiento lo que decida es-

ta cuestión -ni el de persona o grupo al~o-, pues el problema es
de complejidad y naturaleza tales, que solo podrá quedar definido o
semi-esclarecido al cabo de un largo y laborioso proceso, como ocurre con todo lo que significa búsqueda en los amplios y fecundos
campos del pensamiento. Sin embargo, se nos ocurre examinar, en
ésta publicación que es impulso primigenio de editorial universitaria,
el caso señalado de la autonomía; primero, en lo gener al; dentro del
campo universitario, después.

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Universidad

Aut.onomía, -del griego aut.os, por sí mismo y nomos, ley- es
el derecho de que goza una ciudad, un estado o una región, de conducirse según sus propios preceptos legales; es decir, algo a manera de
independencia, porque sus normas no proceden de otra ciudad, estado o región. En sentido figurado, refiérese a la condición de un individuo que de nadie depende, en ciertos aspectos de su vida. En la
era precristiana, Tucídides y Jenofonte llamaban autónomos a los estados que no estaban sometidos a poder extranjero alguno y cuyo
gobierno era presidido por sus propias leyes; de modo que esta concepción era derivada, con cierta fidelidad, de la etimología del término.
Transcurriendo los años, fué modificándose la acepción del término y ya los romanos de los primeros siglos de nuestra era encontraban autonomía en ciudades que estaban sometidas o conquistadas, pero que, al mismo tiempo, tenían facultades para gobernarse
por sus leyes y para elegir sus magistrados. En la edad media, hablábase de municipios autónomos, que se gobernaban por fueros otorgados por el Rey, no elaborados por los propois municipios. Y actualmente se reconoce la autonomía de los municipios, no como expresión de libre legislación, sino como una descentralización más o
menos amplia, respecto de los gobiernos de los estados y de la repúbli&lt;'.a, en los países demócratas.
En otro aspecto del problema, sabemos de estados autónomos
que se gobiernan con cierta libertad, aunque dependen honoríficamente o por medio de tributos y protecciones, de estados que les superan en potencia y les antecedieron en la historia, a la vez que pudieron en un principio, imponerles su cultura, sus normas o sus jefes
(Canadá, la desaparecida ciudad libre de Dantzig, etc.)

En el terreno filosófico, conviene hacer mención de la concepción kantiana de autonomía, que erige a la razón como soberana frente a la voluntad y hace del hombre su propio legislador, en virtud de
que la razón dicta sus leyes a la voluntad.
De todo lo anterior, que no llega ni a breve resumen, sino a pequeña y parcial enumeración de lo que en diversos aspectos puede
entenderse por autonomía, resulta, con meridiana claridad, que es
éste un término de uso difícil y de aplicación práctica más difícil aún.
Y es lo equívoco de este término lo que hace que en más de una
ocasión se haya tomado como una verdadera epopeya lo que no ha
sido sino una solución práctica y rápid~ una salida de paso o un movimíento de origen político y rico en falsedad y prevaricaciones.
Si examinamos el traslado de este tantas veces mencionado tér-

Universidad y Autonomía

11

mino, al plano universitario, que no es ciudad, región, estado, pe~ona ni razón, sino una institución que puede tener de todo lo antenor
un poco, más algo que le es peculiar, vemos que, en términos generales puede entenderse la autonomía refiriéndola a dos grandes in!lujos: el del estado por ~a parte y, por otra, ~l d~ to~? lo q~e n~ s1~ndo estado, pueda inflwr en la marcha de la mstituc1on uruvers1taria.
La influencia del estado, circunscribiendo el caso a nuestro país,
manifiéstase desde que nace la primera institución universitaria. Mediaba el siglo XVI; el Renacimiento asomaba generos&lt;_? a nuestra patria y sentaba las bases de nuestra cultura occidental cuando España fundaba la Real y Pontificia Universidad de México, que comparte con la Universidad de Lima el honor de la prioridad en América.
Institución francamente al servicio del estado que la había creado,
fructificó en el campo de las ciencias y de las_artes, hízose meca cultural de Hispano-América y en su seno se incubaron más de una vez
las tendencias políticas y sociales que más tarde habrían de florecer
y lograr que la Nueva España sacudiera la tutela del imperio español, iniciando la formación del estado mexicano. Se fundaron otras
instituciones similares, en diversos lugares de la Nueva España, pero
era la Real y Pontificia Universidad de México la representativa de
la cultura en estas colonias hispano-americanas.
Desde entonces hasta nuestro tiempo pasa la Universidad por
períodos críticos, pero siendo siempre, cuando existe, una institución
de estado, en la que también se pensaba a pe~ar_y contra del estado.
-Todas las instituciones que se fundaron en el país, después de la Real
y Pontificia, son del mismo origen; ésto es, han sido creadas por el
estado, excepción hecha de algunas que la actual Universidad Autónoma de México ha incorporado a distancia -a veces respetable-,
como son: la Universidad Autónoma de Guadalajara, una Escuela
Preparatoria en Mérida y la Escuela de Bachilleres del Colegio Franco-Mexicano de esta ciudad. Las instituciones creadas por el estado
han trabajado siempre bajo su vigilancia e intervención más o menos
preponderantes y, a pesar de los temores de aquellos que piensan que
el estado mexicano se ha hecho comunizante, en ninguna de estas casas de estudio se hace más qu~ impartir la cultura, preparar técnicos
y profesionistas e investigar, en la medida que lo permiten sus raquíticos presupuestos y su experiencia. Nunca se ha demostrado que la
influencia del estado sea perniciosa y cuando las apariencias hacen
pensar en ello, no es precisamente el estado, sino los hombres que
viven de y en la política, la causa de algunos desaciertos; y estas circunstancias desfavorables no pueden tener la mísma duración que el
estado mismo, pues esos hombres -zafios y perversos la mayoría de
las veces- pasan cuando su grupo deja de dominar, mientras el es-

�13

Universidad

Universidad y Autonomía

tado es permanente. Además, si el estado ha creado instituciones de
alta cultura con objeto de cumplir las obligaciones que tiene para sus
gobernados en cuanto se refiere a preparación para la vida y con el
fin de garantizar el mejor desarrollo posible de la sociedad, no se
comprende cómo pueda desentenderse de tan importante misión y
abandonar las instituciones que para el caso ha creado, mientras no
garanticen éstas el fiel e íntegro cumplimiento de sus funciones.
El hecho de que grandes centros de cultura en la Europa occidental hayan sido, desde antes del Renacimiento, libres en cierto modo del influjo del estado, no justificaría la copia de ellos de parte
nuestra, pues no pudiéndolos copiar en lo demás -fuentes de una
cultura que abarcó la mitad del globo, reflejo de la estructura de pueblos más desarrollados política, social, económica y científicamente,
etc.,- resultaría un despropósito querer asimilar sin esfuerzo, lo que
aquellas instituciones llegaron a tener mediante trabajo fecundo y
en condiciones nunca habidas en nuestro medio. Resumiendo, creemos que una universidad creada por el estado, sostenida con fondos
del estado, en un país que dista mucho de estar al nivel de los pueblos que le legaron su cultura y le impusieron antes sus normas, no
puede ni debe apartarse del estado que la creó, a condición de que
éste no esté representado por un valor negativo de la cultura (cacique ignaro, hombre culto pero deshonesto, etc.,) y de que se le permita crear su prestigio y su historia con cierta libertad. Tal es nuestra situación, pues trabajamos colaborando con el estado en una de
sus más importantes funciones sociales, sin que nos imponga desaciertos y sin que dejemos de estar en condiciones de poder decir,
en todo momento, lo siguiente: podrá haber gobiernos, en nuestro
país, que respeten a sus instituciones de cultura tanto como el nuestro, pero no más que el nuestro.

a) .-Si los directivos de la universidad son afines a alguna secta
religiosa o tienen ligas con el clero, regresarán épocas que constituyeron un escalón, ya lejano, en el desarrollo social del país y tratarían, casi seguramente, de imprimir un carácter sectario a la enseñanza superior, a la vez que mantener el espíritu de aristocracia que
privaba en las universidades o escuelas superiores antes de la Reforma. No tendrán empacho en glorificar a los que surcaron mares para ofrecer nuestro país como asiento del imperio de Ma:ximiJiano de
Hapsburgo y Juárez "ocupa!"á ei sitio que le corresponde en la historia", como traidor. Esto es, por ahora, el mayor peligro que puede
presentarse al no tener liga alguna con el estado.
b) .-La lucha social, fenómeno permanente y ley histórica de
fundamento científicos, podría influír en la marcha universitaria, sin
la autoridad vigilante del estado. de diversas maneras: ora es uno de
los grupos en pugna social el que se adueña de una universidad y pone su funcionamiento al servicio de sus intereses de clase, ora es el
otro grupo que, no pudiendo hacer lo que su opositor, buscará el desprestigio de la universidad mediante un sin fin de procedimientos ya
conocidos en la lucha social mencionada, que en el caso de nuestro
país, conviene recordar que está en pujante desarrollo.
c).-En último término y como una influencia de importancia
extraordinaria, la del sistema político imperante. ¡ Cuántos peligros
se cernirían sobre una universidad en la que principiaran a infiltrarse los humores de podredumbre y de estulticia que muchas veces envenenan la política, que de ciencia de los derechos y obligaciones ciudadanos vemos convertida con frecuencia en escuela de ma,las pasiones! El espectáculo seria de perfiles esquilianos. Baste el ejemplo
de la actual situación de la Universidad Autónoma de México cuando
están por renovarse los poderes universitarios: se organizan grupos
que ofrecen la Rectoría a algún maestro -aunque no haya estado en
la Universidad más de unos cuantos años, cuando estudió-, como se
ofrece la presidencia municipal a un político; se gastan cantidades
considerables de dinero en propaganda y se instalan oficinas para organizar campañas de publicidad y que tienen por objeto prestigiar al
elegido por el grupo y desprestigiar a los demás candidatos; se produce gran agitación cuando se renuevan las academias de profesores y alumnos, porque de ellos dependerá la elección del Rector y es
menester tenerlos "asegurados"; en estas renovaciones de representantes al Consejo Universitario, se ve a personas ajenas a la Universidad, que hacen uso de su fuerza física o de alguna influencia para
inclinar la votación en favor de determinada persona y, después, a
cobrar. Asistimos al caso sin precedente de que un periódico de filiación política definida hace público su apoyo, por medio de su pági-

12

Ahora, si examinamos el otro aspecto del problema, que se refiere a lo que, no siendo el estado, puede influír en la marcha de una
universidad, vemos que pueden ejercer influencia en ésta sus directivos, las condiciones sociales del medio y el sistema político reinante.
Estas tres corrientes dejarán sentir su acción con cierto freno, si el
estado mantiene su autoridad, porque éste puede amonestar a un mal
dirigente universitario, atenuar mediante vigilancia y presión moral
los resultados de las luchas sociales e impedir que en una universidad se reproduzcan las situaciones que, por expetjencia en el campo
de la política ~tante, sabe que obedecen a procedimientos impropios. En cambio, si se tiene lo que en nuestro concepto es erróneamente llamado a.ut.onomía absoluta -y decimos que erróneamente
porque los que tal piensan sólo significan con esa expresión la inde,pendencia respecto del estado-, se presentará el caso así:

�14

Universidad

na editorial, a un candidato a la Rectoría, en vez de conformarse con
informar sobre la situación, comentarla según sus postulados y señalar algunos de los muchos yerros que se están cometiendo.
Si lo anteriormente señalado acontece en una institución que ha
prestigiado al país, que lleva muchos años de vida y que debe tener
experiencia en estas lides, nosotros preguntamos: ¿ Qué pasaría en
una universidad de provincia, sin historia ni prestigio sólido, con autonomía absoluta, en esta época en la que por todas las latitudes de
la tierra suceden cosas que constituyen negación de todo derecho, la
erección de la fuerza como ley única y se derrumban las esencias vitales de la cultura y de la humanidad?

Autonomía absoluta es para nosotros una expresión que obedece
a una aberración espiritual, creada a su vez por la creencia de que
estamos en lo que Ortega y Gasset llama "plenitud de los tiempos"
estado psicológico colectivo que, según el mismo pensador hispano,
suprime toda posibilidad de superación porque -pensamos nosotros-- menosprecia las fuentes fecundas de un progreso que se estima ya imposible, en virtud de la misma "plenitud"; además, prepara a las generaciones futuras para el desconcierto y para pensar, con
Jorge Manrique, que "todo tiempo pasado fué mejor".
Autonomía absoluta es una expresión incomprensible, pues nada
hay que no dependa de algo y, aplicada a la Universidad expone a
que, en vez de gozar de cierta libertad que permita forjar una historia universitaria digna y llena de realidades en todos los campos del
pensamiento, se instituya un libertinaje con disfraz de autonomía,
que trae (jesorganización, perversión y otras situaciones indignas de
una casa en la que sólo deben campear los más puros y definitivos
valores humanos: lo justo, lo bello y lo verdadero.

Juárez Fundador de

la Naci6n

15

JUAREZ, FUNDADOR DE LA NACION.
JOSE AL VARADO SAN TOS
Ex• Alwnno del Antísuo Colesio Civil

A esperanza de los mexicanos tiene en la obra de Benito
Juárez imperecedera raíz y alimento inextinguible. Si
alguna vez ha de ser este país la residencia espléndida
que todos soñamos, si algún día ha de ser este pueblo el
hermoso conjunto de hombres fecundos, dichosos y libres que nuestro anhela imagina, ello será, como causa primera, porque hubo una época en que un presidente errabundo cruzó l~, República en un severo coche negro formando, a su paso, una nac1on. Antes de Juárez los mexicanos eran unos hombres tristes y vencidos,
dispersos entre las ruinas de la Nueva España, sometidos a un régimen sin vida y sin razón histórica, cuya inercia se manifestaba en
la opresión y el privilegio. Vagabundos de la histo~a, los mexica~os
transitaban sin destino, nombre, ni patria verdadera. Eran mex:1canos nada más porque nacían y agonizaban en un sitio de la tierra
que la geografia denominaba México. No correspondía este nom~re
a nación alguna, a ninguna patria. Nombre vacío como cualqmer
número de clasificación, simple apellido provisional de un lugar al
que había que llamar de algún modo. Después de Juárez el nombre
se llena de sustancia, la palabra México, como las palabras mejores
que los hombres inventan, se llena de sangre, de luz y de .Pasión :
es la palabra que designa a un grupo de hombres con destmo, con
quehacer en la historia, es el nombre de una ~a~ión. México, ?esde
entonces' es una comunidad de faenas y propos1tos,
y
.de trabaJos
deseos. Los mexicanos hemos de llamarnos a.si,, para siempre,
porque

�16

Universidad

somos ~jos de la ~ación mexicana, hijos de una patria, señores de
un destmo. No sera ya, nunca, la pura geografía - fabricante de
nomb~es muertos-la que nos designe; habrá de ser la historia, la
que solo llama con nombres vivos, la que nos cite.
Personas equivocadas deliberadamente, o personas equivocadas
porque no_ tienen en _la vid!1 otra misión que la de equivocarse, prete~den qwtar a Bemto Juarez el papel de fundador de la nación y
qwere~, unas, _adj1;1dicárselo a PorfirJ.o Díaz y, otras, otorgárselo,
en gac10so subJuntivo, a Lucas Alaman, el que hubiera sido, dicen,
el fun~ador de la nacionalidad si los liberales lo hubieran dejado.
Los pnmeros confunden la Nación con el Estado: Porfirio Díaz fué
el organiza_dor d~l Estado mexicano, pero la Nación la había dejado
hecha Bemto Juarez. Los segundos ignoran, olvidan o, por lo menos! lo pretenden, que Lucas Alamán, el hombre que en México ha
temdo el mayor talento para errar, no hubiera sido jamás fundador
de nada. Alamán, es cierto, nació, se preparó y se educó para fundarlo todo; pero el sino de su clase social era el de no fundar nada.
Y le faltaron talento y valor para sacudírselo. Formada su mente en
la cultura moderna, provista su inteligencia con los mejores instrum,entos de una educación nueva, el sentilr'Jento de su estirpe lo llevo a formar entre los tristes escolásticos que defendían en mal latín
la conservación del régimen colonial. Tenía, no cabe duda, la cabeza. Y la volunta~ suficie!1tes para, formar una nación, pero el sentimiento de su ongen social lo llevo a felicitar a Santa Anna por una
defensa de la patria que había costado más de la mitad de México:
Alamán hispanista adulaba a un Santa Anna conservador ·qqe entregó por cobardía viejos territorios españoles a los yanquis. Alamán estadista fué ministro ciego de un megalómano sin cabeza que
no tuvo jamás idea de nación, ni de estado. Con ese metal no se funden creadores de naciones, no se funden más que alamanes. brillantes ~audillos t~ricos de grupos sociales en derrota, inteligentes encubndores de mtereses con literatura de aparente seducción, mexicanos frustrados. Alam:án era muy inteligente, pero se portó como
un tonto, lo que fué peor que haberlo sido. Pensaba con estilo de
salvador de la patria, pero se condujo como un traidor. Probable~ente sea una lástima. Pero es la verdad y los conservadores me:,tic3:0os pueden ;efugiarse m~lancólicamente en el ensueño de lo que
pud!era haber sido -es, al fin y al cabo. un ensueño adecuado para
ancianos-; pero no tienen ningún derecho para andar engañando a
la gente con un mito puramente onírico.
Fundar una nación es dar forma a la más rebelde sustancia.
Organizar a los hombres y a los hechos que caen, ciegos, sobre los
hombres; arreglar los afanes humanos; ordenar las relaciones y

Juárez Fundador de la Naci6n

17

fundir todas las cosas a una temperatura tal que iras y júbilos, derrotas y victorias, ideas y pasiones, riesgos y venturas, presentimientos y certezas, conocimiento y fé del pueblo, se integren en una
realidad popular homogénea y en una conciencia. ~egura y ale~1;Todo eso es fundar una nación. Pero lo es, tambien, echar a vivrr
entre los hombres el anhelo de lograr cada vez mejores dones de la
naturaleza· la voluntad de encontrar cada mañana mejor destino al
trabajo h~ano; el propósito de lograr pan abU?-dante, alegría ?1ás
próxima, justicia más certera para todos; la decisión de obtener siempre mayor dominio sobre la tierra y sobre el cielo para que !º~os lo
disfruten; el arranque para depurar cada ~omen~o el, conoclDllent5&gt;,
la emoción y la voluntad en pos de una existencia mas alta y mas
noble. La esperanza, en suma, de tener cada día mejores esperanzas. Eso fué lo que hizo Benito Juárez.

México es todavía una nación defectuosa. Hombres deficientes
habitamos en ella. Pero no ha de ser así siempre. Aún hay muchos
mexicanos -muchos- miserables, ignorantes y tristes. Pero hay
también el plan, no sólo el sueño, de corregir vicios y desarreglos, ~e
levantar la vida de los mexicanos y mejorar su casa. Plan Y.sueno
tienen su más remoto origen en aquel coche negro que paseó los planes y los sueños de Juárez po~ los cru:nmos de México y cuyo ~-umilde
recinto albergó en aquellos días ternbles la suerte de _la nac10n y ~!
destino de la república. No es, pues, ninguna casualidad que demgren ahora a Juárez precisamente los enemigos del propósito de mejorar a México. Es justamente lo más lógico.

�La Universidad y la Guerra

19

LA UNIVERSIDAD Y LA GUERRA
RAUL RANGEL r FRIAS

•

A Universidad debe ser el asilo de la verdad, de la entereza viril, de la conducta serena y generosa. Toda actitud que amenace la integridad espiritual del hombre contraría su alto destino, y por lo tanto debe encontrarla lista a una respuesta firme y categórica.

¿La universidad mexicana cumple con estas exigencias fundamentales de su misión excepcional? No hace mucho tiempo la Universidad Nacional Autónoma de México deslindó su posición ideológica alrededor de la guerra utilizando éstas, o semejantes, palabras:
" ... para que una vez terminada la guerra resplandezca de nuevo el
espíritu".
Esta declaración ofrece la oportunidad de poner de manifiesto
la falta de espíritu histórico respecto al problema de la guerra, y la
indecorosa ausencia de preocupación universitaria, para pensar con
seriedad en los deberes de la Universidad ante el fenómeno de la
guerra.

Pero, estos son propósitos secundarios ante la cuestión principal, que consiste en poner al descubierto la obligación de la Universidad de responder en sus propios términos a una situación que amaga su historia anterior y su desarrollo futuro.
·
Obligación de la Universidad ant.e la Guerra
La guerra actual se ha echado encima de nosotros en todas dimensiones - materiales y morales - sin que la desprevención nos

�20

La Univeráidad y

Univexsidad

aparte de su zona de influencia. Más aún, sin que por ello estemos
desobligados de tomar participación en los acontecimientos, ~ue nos
arrollan a su impulso.
La Universidad, como cualquier otra persona, está exigida de
tomar su puesto para vivir o perecer en la avalancha, pero combatiendo, haciendo valer su influencia y su poder. Está obligada a dar
una respuesta a la guerra, a decidir su beligerancia tomando partido por uno de los combatientes, que con alguno de ellos han de estar
la verdad y el desinterés.
Una respuesta, que no la es, sería la de situarse al margen de
los hechos y predicar la neutralidad del pensamiento y de la Cultura. Es una falsa respuesta que se da a un estímulo imaginario, como es el de perdurar en la eternidad de la abstracción, en la zona
de la razón pura.
·
,,
No. La respuesta de la Universidad debe ser una respuesta viva, que articule su ·impulso al impulso de uno de los beligerantes.
Es miseria y servidumbre del pensamiento en las organizaciones sociales, el hecho de funcionar sin poner en juego los más íntimos re.sortes vitales, por.que así se identifica con la inmovilidad de lo inorgánico, que puede ser un luminoso cristal, pe~o frío e inerte en suma.
¿Cuál es el partido de la universidad mexicana, en estos días
sangrientos en que se pelea furiosamente a todo lo largo y ancho
del Planeta? No basta declarar la sumisión al estado jurídico de alineamiento militar y político de México ·entre las democracias, ~rque la Universidad tiene que penetrar las formas jurídicas de su
tancia propia. De otro modo, no es Universidad, sino un ente anó-

sus-

nimo.

Por de contado que la Universidad no irá a buscar los móviles
de su participación en la guerra, ni los moldes de su actividad, en
motivos ajenos al servicio a -que se halla destinada, esto es, el cultivo y grandeza del hombre. Y si es así, como lo es en efecto, la cuestión, se limita a saber si la sangrienta beligerancia del sistema político alemán, pone en peligro la permanencia y continuidad del espíritu humano.
Espíritu histórico de la gnena

Como primera parte de esta indagación tenemos que dejar establecido de una vez para siempre que toda guerra tiene un cierto
espíritu histórico, contra aquella opinión de la Autónoma de México donde se miran el espíritu y la guerra como afirmaciones que se
niegan y contradicen.

la Guerra

21

La guerra no es pura vi~ncia mate~ial que ~eja a un lado ~1
espíritu del modo qu~ se pres~de de algo mnecesano y ~e pura oontemplación. Esta, mas que nmguna otra gu~~a, ha traid? la ~ probación dolorosa de la complicidad del espmtu con la violencm Y
el desastre.
Uno sin lo otro s~ria incomprensible

La guerra es un fen~me~o inseparable del curso d~l espíritu
humano, y si existe una histona de la guerra esta es la histona del
hombre, el sumario y compendio del espíritu de sus obras.
Ni siquiera como un concepto de filosofía existe la guerra en
abstracto, fuera de lugar y de tiempo humanos, sin significados
opuestos y contradictorios éntre los beligei:antes. Cons~te el err~r
de condenar la guerra "in genere", en considerar el fenomeno belicoso como un\hecho de igual dimensión en ambos bandos beligerantes, al mismo tiempo que como un acontecimiento de caráeter transitorio que no afecta en lo esencial a la continuación pacífica de las
obras humanas.
No. La guerra no tiene igual dimensión en ambos bandos beligerantes, y mucho menos puede ser algo sobrevenido al homb~ y
que le ocurre por añadidura accidental. T-oda guerra tiene su historia, es decir, su pasado inmediato de donde fluye el momento presente con su peculiar configuración de oposición beligerante entre las
Naciones; y un porvenir, que es la consecuencia necesaria de la resolución del conflicto humano que plantea el pasado y cuyas operaciones se encuentran en marcha.
El pasado de nuestra guerra:
La posición beligerante que constituye el presente de toda guerra -es el punto en que desemboca el curso de una corriente histórica que abraza por igual a ambos combatientes. Esta en que nos hallamos alineados por el lado de las democracias reconoce como antecedentes tres etapas sucesivas:
'

La unificación política de la población germánica de Europa
Central en un Estado que se denomipó el Imperio Alemán, bajo la
hegemonía prusiana, y del cual la anexión de Austria es sólo un fonómeno retardado.
ta derrota de las pretensiones de dominio económico mundial
que sufrió ese Imperio a manos del grupo Anglo-franco-americano,
en la guerra de 1914-1918, que no fué totalmente consumada.
La conjugación en el tercer Reich alemán, de sus dos fuerzas

�22

Universidad

de mayor potencialidad: las pretensiones de organización económica mundial, con base germánica, de los empresarios alemanes; y las
equivalentes pretensiones de dominio político del militarismo alemán,
resentido por la reciente derrota militar. Entre ambas produjeron
la actual organización alemana cuya fuerza visible es Hitler, y cuya
invisible energía de integración es la sumisión mística al Estado y
la divinización de la fuerza como posesión material de la naturaleza
y de los hombres.
Cierto es que en la historia de esta guerra se entrelazan con los
anteriores, motivos de orden político, económico y militar de parte
de las naciones democráticas.

l,a rigidez del sistema de integración mundial de las democracias, al cual deben atribuírse innumerables perturbaciones internas
de los pueblos, de carácter político, económico y militar.
Ausencia de previsión y de espíritu internacional, como se manifestó en los casos de China, Abisinia y España, a lo cual debe sumarse la incapacidad para organizar una acción defensiva de con- ·
junto, de las democracias, contra las agresiones manifi~tas del sistema mundial de los totalitarios.
Unos y otros factores tienen, sin embargo, cierta consistencia
episódica, inesencial para la significación de esta guerra como fenómeno de nuestro tiempo, si no se toma como determinación fundamental el carácter de la historia y del espíritu alemanes.
El Resentimient.o como fuena propia de Alemania

La disposición bélica de Alemania es la cubierta actual que reviste el espíritu del resentimiento germánico en contra de la Cultura cristiana occidental. Este espíritu es antiguo, siempre en actividad y dispuesto a descargar golpes fulminantes. Desde el Renaci-

miento hasta nuestros días, la historia europea ha sido cruzada en
su horizonte por estos relámpagos de coraje y de furia.
Una vez fué Lutero que desgajó el árbol ecuménico de la Iglesia Cristiana y sembró en toda Europa la confusión y la discordia
espirituales. También fué su obra la ruptura del sistema político llllÍversal del Emperador Carlos V.
El mismo espíritu de soberbia rechazó al sistema derivado de
la Revolución francesa y se opuso a la consumación política del mismo, tenazmente, y a su caudillo Napoleón.
Una y otra vez el espíritu colectivo de Alemania ha sido fecundo en su particularismo, en su soberbia nacional, en su delirio de

La Universidad y la Guerra

23 -

pueblo elegido para conducir al mundo. Y esta disposición de ánimo
se contradice con la universalidad científica y filosófica, con la--democracia en su sentido de creación de personalidades individuales,
con el humanismo y el espíritu cristiano, todo esto sello y carácter
de la Cultura Occidental.
De este espíritu de resentimiento han surgido, cierto es, obras
admirables de profundidad espiritual, pero que tienen más el aspecto de sanatorios y de cárceles que. el de soleados jardines de hmµanidad. Para no citar más que alguno, está Hegel, el del sistema de
la historia que anticipa y prepara el nuevo orden de Hitler.
Este resentimiento es al mismo tiempo la debilidad y la fuerza
de Alemania. Los más brillantes y los mejor dotados espíritus:.~e
la Cultura alemana se han debatido contra esta fatalidad histórica
y muchos han caído vencidos en el gigantesco drama nacional. ·

El actual régimen político alemán, que empuja la guerra poi; .todos los caminos del mundo, ha trasladado el campo de acción del
drama interior de su pueblo al marco de la historia universal. Esto es, la guerra de nuestros días es la llama que alimenta, y en la
cual se consume, a la vez, el resentimiento germánico al humafiismo y a la libertad de Occidente. En esa encendida combustión quema Alemania las reservas espirituales que, desde siglos, fabrica me,.
ticulosamente, como peligrosos explosivos: el despotismo del poder,
la adoración de la fuerza y la posesión material del mundo.
Con toda certeza se ha dicho que esta guerra no es sólo la luéha
de dos pueblos o de dos sistemas políticos. Ni mucho menos una
competencia sangrienta por los mercados mundiales. Es imposible
que una guerra donde están puestas en marcha todas las naciones
de la tierra, los procedimientos más avanzados de la técnica industrial, los conocimientos más cabales sobre la naturaleza humana .y
física, los resortes del sentimiento individual y colectivo más enérgicos, es imposible y absurdo que esa lucha sea ajena a la totalidad
del curso histórico de la humanidad. Por el contrario, en una guerra de ~ta magnitud se reproducen, en concentrado impetu, todos
los esfuerzos del hombre, desde la prehistoria, sin resta o exclus_ión
alguna.
Si en cierto aspecto considerable la guerra es insensata, seria
locura inexplicable y furia sobrenatural si sólo tuviera por objeto
disputar una faja de terreno, un enorme montón de materias primas o una gran hilera de barcos mercantes.
No. La guerra no es un juego, un negocio siniestro o una mons-

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Universidad

truosa confabulación que ha arrastrado a los hombres como a unos
niños. Es un proceso doloroso y sangrante en que toda la historia
bumana concentra sus energías interiores para ser elevada a un rango superior o abatida definitivamente, y con ella el hombre mismo.
La amenaza totalitaria

He aquí el riesgo y la amenaza totalitaria para la permanencia
y continuidad del espíritu humano: el abatimiento del sentido humamsta, en su más amplia concepción de sistema científico-filosófico, político y moral, de la Cultura que integra como Naciones a los
pueblos europeos y americanos.
La guerra es una encrucijada de los destinos humanos, uno de
esos momentos en que se cortan en cruz las posibilidades extremas
del desarrollo humano: por ambos lados de los beligerantes se descorre un pequeño trozo de futuro del hombre, pero que permite
apreciar lo que ofrece cada dimensión de los ·acontecimientos, si se
resuelven a favor de uno o de otro de los combatientes.
El futuro humano que ofrece la organización alemana del mundo, el "nuevo orden", es únicamente futuro en sentido cronológico,
pero de verdad es el más auténtico pasado del hombre el que pone
por delante a la humanidad.
Si no fuera más que la miseria, el trabajo intensivo y sobrellevado hasta la extenuación, las privaciones dolorosas y otros sufrimientos de igual género físico, los resultados que asegura el dominio Nazi del mundo, tal vez no tendría importancia definitiva para la Universidad decidir su beligerancia en la contienda actual.
Pero, la guerra alemana no es solamente eso. Es la exaltación
física y espiritual del hombre por el ejercicio de la violencia, la supresión de las cualidades morales de la conducta y el desprecio absohrto al género humano, en su significado de igualdad universal de
todos los hombres.
México y el futuro americano
Para América tiene particular importancia este espíritu histórico puesto en marcha ofensiva por el régimen político alemán, pues
nuestro Continente es la prolongación de la cultura occidental y el
pórtico de un nuevo tiempo humano.
Del Renacimiento a nuestros días, el centro de la organización
política y económica del mundo y de su espíritu histórico, se ha desviado lentamente en dirección americana, y está a punto de alcanzar la línea más alta de nuestro horizonte. En América están eleva-

La Uni•ersidad y la Guerra

25

das a su rango superior las posibilidades del desarrollo físico del
hombre y del nuevo sentido de su existencia.
El "nuevo orden" Nazi representa exactamente el intento de
corrección violenta de esta dirección histórica del desarrollo humano, y en lo particular es una agresión directa a las posibilidades y
al futuro de América. Una aventura semejante a la "Santa Alianza".
De la composición histórica de los pueblos americanos, la mayor suma de energías y reservas espirituales corresponde seguramente al pueblo mexicano. En la historia de México están incorporados esfuerzos y cualidades privilegiadas, lo mismo de civilizaciones primitivas, que de una Cultura de gran esplendor moral y artístico.
México no cuenta como unidad internacional por su debilidad
económica y su dispersión social, pero en cambio es el más activo fermento de la historia de América, y seguramente sin su participación en el cuadro histórico de las Naciones americanas, faltaría elevación espiritual al conjunto.
La violencia y la agresión alemanas están directamente apoyadas contra este sentido de los acontecimientos. Por eso es que la
guerra actual es una guerra americana, en la cual pone México su
fuerza moral y su sensibilidad política para empujar la historia a
un sentido de plenitud americana.
La obligación de la Universidad
La fuerza espiritual de la Universidad mexicana debe ser leal
con el esfuerzo conjunto de los pueblos americanos y con la colaboración espiritual de México, para abrir paso a una nueva época del
desarrollo humano.
Sin perjuicio de las obligaciones individuales que tienen los componentes universitarios, la principal obligación que por esencia le
corresponde a la Universidad, es sumar sus fuerzas espirituales a las
fuerzas del mismo género que impulsan el movimiento de la guerra
en el sentido de la dirección histórica del futuro.
. En el pasadizo sombrío de la historia que es nuestra guerra, la
Uruversidad debe representar la dirección y continuidad del espíritu humano. No hay que esperar que después de la guerra resplandezca el espíritu, si en la guerra mismo no iluminamos apasionadamente nuestro esfuerzo.
La luz del nuevo día tiene que ser encendida en las llamas que

�26

Universidad

27

Libertad de Cátedra

se levantan hoy de la violencia y de la lucha sangrienta. La dirección y la continuidad del espíritu será la misma que la de la llama
más alta del esfuerzo espiritual que se haya sumado a esta inmensa hoguera. Esta es la obligación y el sentido de la tarea universitaria.

LIBERTAD DE CATEDRA
:+!*
:+!*
ENRIQUE V. SAl-lTOS

L Maestro Miguel Angel Ceballos dice de la Libertad de
Cátedra lo siguiente:
"La Libertad de Cátedra es lo mismo que libertad
de enseñanza".
"La Libertad de Cátedra no significa indeterminación de las condiciones para su ejercicio, sino libertad de examinar
las pruebas que se dan de una proposición que se ofrece como verdadera".
Alrededor de esos pensamientos se ha discutido sobre la necesidad de conservar en las cátedras la libertad de hacer la crítica de
todas las doctrinas; de analizar cada una de las teorías, de "examinar la validez de las proposiciones". Y todo aquel que ataque esos
principios fundamentales es un enemigo de la libertad de cátedra y
por ende enemigo de la cultura.
Nosotros creemos que en una cátedra debe imperar absoluta libertad en la expresión de las ideas. El maestro, dentro de las limitaciones dialécticas que la propia cátedra impone, debe de presentar
sus proposiciones con plena honradez y convicción, examinando los
argumentos, valorizando los conceptos, tratando de separar lo verdadero de lo falso, destruyendo, de paso, todos los obstáculos que
impidan la investigación de la verdad.

�Universidad

28

La libertad, en su más amplia significación, es la condición indispensable para el progreso de la ciencia.
Pero existe un aspecto de este importantísimo asunto que se ha
tratado muy superficialmente, y es lo que se relaciona con aquellos
que disfrutan de la libertad de Cátedra.
La libertad de cátedra la disfrutan los profesores al enseñar; la
disfrutan los alumnos al analizar con libertad los conceptos vertidos
en la cátedra y al conservar o rechazar esos conceptos.
En último análisis encontramos que en las cátedras se discuten
las proposiciones del Profesor e ideas que con ellas tienen relación y,
por lo tanto, surge una observación importante: La idiosincracia, las
tendencias, las creencias, las posiciones espirituales del Profesor, tienen suma importancia en la cátedra, pues no es posible presentar
conceptos y discutirlos, despojándose del yo espiritual, haciendo abstracción de conclusiones propias que cada individuo califica como verdades, productos de su experiencia, de sus convicciones, de sus creencias, etc., y de las cuales no se puede apartar sin verdadero esfuerzo.

Los alumnos, al discutir los conceptos del Profesor; al tratar de
analizar y comprender sus ideas, quedan de hecho en la esfera de
influencia espiritual del maestro, y esa influencia sistemáticamente
ejercida en todo un período lectivo, deja huellas profundas que pueden conducir a una tendenciosa canalización espiritual, que sólo podrá ser neutralizada al entrar en la órbita espiritual de otros Profesores que con distintos conceptos, provoquen esos saludables choques
de ideas que obligan al alumno a sacar conclusiones propias y lo encaminan hacia la perenne investigación de la verdad.
Atendiendo a lo antes expuesto, hay que convenir que en las
Universidades se debe hacer una cuidadosa selección de los profesores y buscar en ellos la condición indispensable de la competencia y
sistema de enseñar, pero al mismo tiempo, tomar en cuenta sus tendencias espirituales, sus convicciones más calurosamente defendidas,
y hacer una bien meditada distribución, de acuerdo con la idea fundamental de cuidar que las Universidades no proporcionen una enseñanza sectaria religiosa o social disfrazada de libertad &lt;k__cátedra.
Si en una Universidad se deben de discutir toda clase de proposiciones, se deben de admitir también maestros que posean distinta
posición espiritual, pues si se cae en el error de admitir solamente
los que mantengan la misma postura y sustenten las mismas ideas,
se obtiene el resultado de una enseñanza cuya libertad de cátedra
consiste en tener libertad para enseñar las ideas relacionadas con un

Lhertad de Cátedra

29

dogma, que puede ser socialista, confesional ,etc., pero que excluye
la naturaleza íntima de la libertad de cátedra.
La época actual exige franqueza en la. expresión de las ideas y
la conservación del derecho de discutirlas está costando a la humanidad un torrente de sangre y de lágrimas.

�Situación del Hombre en el Universo

31

SITUACION DEL HOMBRE EN EL UNIVERSO
GENARO SALINAS OUIROGA
Tomado de un capitulo del. libro "NUEVAS
RUTAS DEL DERECHO ", del Lic. G. Salinas
Ouirosa, Catedrático de Ftlosofia del. derecho, en
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

AS más selectas inteligencias han hecho resaltar la importancia del hombre en el Universo. Desde Aristóteles que
afirmó era un "animal político", (Zoon Politikón) un ser
dispuesto para la vida social; la filosofía medioeval que
lo consideró un animal racional de naturaleza indivisible,
hasta los más esclarecidos pensadores actuales. Pascal dijo: "el hombre es una débil caña, pero una caña que piensa". Kant (siglo-XVIII)
ya había afirmado, que el hombre a diferencia de las cosas, que tienen precio, y son mercancías, posee un valor de rango supremo: su
dignidad.
Lester F. Ward, el insigne sociólogo norteamericano, contemporáneo del siglo, en su Sociología expresa: "el medio ambiente transforma al animal, y en cambio, el medio ambiente es transformado por
el hombre", v por su oarte Ortega y Gasset concibe el mundo como
un horizonte cuyo centro es cada individuo (perspectivismo). La vida humana para este filósofo hispano, es tarea; es el repertorio inmenso de nuestros afanes. "Esto diferencia al hombre de todos los
demás seres. La piedra que cae hacia el centro de la tierra no hace
nada. El animal que pasta en el prado tampoco, a la piedra y al animal les es dado hecho su ser. Mas el hombre no es sino lo que él hace. En cada instante, queramos o no tenemos que decidir lo que vamos a ser, esto es lo que vamos a hacer en el siguiente".
Max Scheler, moralista y filósofo estupendo, en su último libro
que escribió algunos meses antes de su muerte, ''El Puesto del Hom-

�32

Universidad

S ituaci6n del H ombre en el U niverso

33

bre en el Cosmos", con gran claridad y brillantez desarrolla su pensamiento filosófico; por eso fué uno de los cerebros mejor organizados de nuestra época.

El hombre es el único ser _que se coloca a sí mismo, con su "conciencia" frente al mundo. El animal no tiene tal conciencia y se limita a tener su mundo circundante.

"Consciente o inconscientemente, el hombre pone en práctica
una técnica que puede llamarse "anulación ficticia del caráct.er de
realidad". El animal vive totalmente en lo concreto y en la realidad.
Mas toda realidad implica o un lugar en el espacio, o un lugar en el
tiempo, un ahora, un aquí, y, en segundo término, un modo de ser
accidental, como el que suministra la percepción sensible de cada "aspecto". Pues bien: ser hombre significa lanzar un enérgico "no" al
rostro de esa clase de realidad. Ya Buda lo sabía, cuando decía que
es magnífico cont.emplar todas las cosas, pero terrible ser una. Ya
Platón lo sabía, cuando explicaba la contemplación de las ideas como
un acto por el cual el alma se desvía de la faz sensible de las cosas
y se encierra en sí mismo para encontrar los "orígenes" de las cosas.
Ni tampoco E. Husserl piensa en otra cosa, cuando funda el conocimiento de las ideas en una reducción fenomenológica, esto es, en la
operación de ''borrar" o de "poner entre paréntesis" el coeficiente
existencial (contingente) de las cosas para alcanzar su essentia".

Ya Leibnitz en su Monadología (Sección XXIX), citado por Scheler en la obra indicada, expresó: "el conocimiento de las cosas eternas y necesarias nos distingue de los simples animales y nos pone en
posesión de la razón y de las ciencias, elevándonos al conocimiento
de nosotros mismos y de Dios".

"¿Qué significa, pues aquél enérgico "no" de que antes hablábamos? ¿ Qué significa desrealizar el mundo o "idear" el mundo? no
significa, como cree Husserl, reservar el Juicio existencial; significa
más bien abolir, aniquilar fictivamente el momento de la realdad misma. Es un acto ascético en el fondo que sólo puede ser realizado por
aquél ser que llamamos espíritu".

''El hombre es el ser vivo que puede adoptar una conducta ascética-frente a la vida-vida que le estremece con violencia. Comparado con el animal, que dice siempre "sí" a la realidad, incluso cuando le teme y rehuye, el hombre es el ser que sabe decir "no", es el asceta de la vida, el eterno protestante contra toda mera realidad. Y
sólo porque es esto puede el hombre edificar sobre el mundo de su
percepción su reino ideal dél pensamiento; y por otra parte, puede
canalizar la energía-latente-en los impulsos reprimidos; hacia el
espíritu que habita en él. Esto es: el hombre puede sublimar la energía de sus impulsos en actividades espirituales".
Estudiad a los animales-solía decir Scheler a sus discípulos-y os daréis cuenta de lo difícil que es ser hombre. Raro, muy raro,
es que un hombre ( como individuo de una especie biológica) , sea al
mismo tiempo ''hombre", en el sentido de la idea de la ''hmnanit.as"
("El Saber y la Cultura". (Conferencia dada en la fiesta del X aniversario de la fundación de la Academia Lessing, en Berlín. Editorial "Cultura" , página 32).

El hombre para Scheler, en conclusión, es una breve fiesta en la
tarea universal de Dios. La persona es una concentración individual,
singularísima del espíritu divino. Para él, todo saber es, en definitiva, de Dios YI para Dios. Al saber culto debe presidirlo una idea ''humanística"-tal como en Alemania la encarna del modo más sublime Goethe-y este saber ha de subordinarse, en su última finalidad,
al servicio del saber de salvación. "Porque todo saber es en defini. tiva, de Dios y para Dios".
'
Max Scheler, el más grande filósofo de la Etica, cuya muerte
recuerdan con aflicción los intelectuales de nuestro tiempo fué un
pensador al estilo de aquéllos que Ortega llamó "cabezas cl~as". "El
que se orlen~ co~ p~isión, el que _vislumbra bajo el caos que presenta toda situac1on vital la anatonua secreta del instante en suma
el qu: ,no se pierde en la vida, es de verdad una cabeza cÍara". (~
Rebelion de las Masas.-José Ortega y Gasset).

:+!:+!
:+!:+!

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Presencia del Padre Mier

PRESENCIA DEL PADRE MIER
ARMAN DO ARTEAGA Y SANTOYO

•
N estos días consagrados al recuerdo de los iniciadores de
nuestra Independencia, es oportuno exaltar la vida y la
obra de uno de ellos, nacido entre nosotros, cuya prócer
significación en la historia de nuestras luchas libertarias, a menudo olvidada, está esperando el debido desagravio. Hablo del Padre Mier.
Su vida caudalosa y encrespada, llena de profundas y poderosas
esencias huamanas; y su obra multiforme, centellante, magnífica en
su intención y en conjunto, reclaman para apreciarlas, no sólo la
simpatía cordial y humana que aconseja Carlyle; sino también el
vuelo y el ojo aquilinos, que aseguren la justa y clara perspectiva.
Porque no los tienen, no pueden juzgarlo ni los eunucos, ni los monaguillos, ni los mercachifles, que, congénitamente incapaces de
apreciar las cualidades másculas y excelsas de Mier, andan regateándole la gloria, y tratando de echarlo a la insignificancia y al desprecio acusándolo ridículamente de boquiflojo extravagante, vanidoso, relajado y hasta pícaro; con la misma proterva intención con que
han llamado a Hidalgo "cura b_orracbín", y a Juárez "indio ladino y
tunante''.
A Mier hay que acercarse no como a un expediente de un archivo, ni como a una figura de museo; sino como a una entraña cordial, viva y palpitante.
Es actual, porque su férvida pasión de libertad y su inquebran-

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Universidad

table decisión para alcanzarla, son las mismas con quf&gt; México encara su destino en la hora presente. En esa pasión empezó a quemarse desde la edad de treinta y un años, "cuando aún tenía frescas las
rosas de la juventud en la frente" dice Santiago R. de la Vega. El·
sermón de la Colegiata, con que inicia su obra social en vísperas del
movimiento emancipador, es, en el fondo, la condenación y el repudio del régimen caduco que ahogaba la vida económica, política y
espiritual de México. Por eso se desencadenó sobi:e el clérigo ilustre la furia de los usufructuarios de aquel sistema. "¡Monterrey,
patria pequeña, decorosa, eximia y dulce como la Guatemala de Landívar, enorgullécete. Un sólo nuevoleonés, asido a las astillas de la
historia y a los cachivaches en delirio de un anticuario, rompe el
ritmo de calesa que asume la vida colonial, y escruta en el Levante,
tando el primer botafuego que Mier lanzó a los enemigos a quienes
la sangre de la Reforma!" ha escrito el mismo de la Vega comencombatió toda su vida, y que sigue combatiendo desde la gloria eterna, porque es de aquellos que como Juárez, según la frase de Alfonso Reyes, "aún no se quita las botas de campaña".
Llevado de esta pasión fué a Roma, a solicitar el rescripto de
secularización, porque "el hábito le estorbaba los pasos de gigante"; y cuando el pueblo español se alzó contra Napoleón y contra el
cornudo Carlos IV, Mier, hombre de acción también, a pesar de su
cultura, demostró que llevaba en el pecho el denuedo, la abnegaeión
y el espíritu de sacrificio que reclamaba a los partidarios de la Independencia; e igualando con la vida el pensamiento, se hizo capellán
castrense del Cuerpo de Voluntarios de Valencia, cayendo prisionero
en Belchite. Pasó a Cádiz al tiempo que se reunían las Cortes Españolas, y se unió a los diputados americanos en la lucha por la liberación de las colonias.
Armado de su pluma como de una espada fulgurante, va a Inglaterra donde escribe primero las famosas "Cartas a El Español",
y más tarde su "Historia de la Revolución de .Nueva España". Esta no es, en realidad, una obra de estricto carácter histórico, ni era
posible que nadie la escribiera en 1812 y 1813. Es algo que resultaba más valioso en aquella época: una defensa vibrante, levantada y combatiente de la causa de la Independencia, que los libelos de
Cancelada, pagado por los comerciantes de México y Cádiz querían
hacer inconveniente y odiosa.
La voz de Mier cobra acentos homéricos en su -prédica ardien-

te: "Estaba escrito que os bañásP.is en sangre, para que sepáis por
la carestía del precio estimar más vuestra libertad, y para que su
árbol eche así profundas raíces en los hondos sepulcros, a donde os

Presencia del Padre Mier

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han precedido tantos campeones, victimas ilustres de la Patria. Estaba escrito que conociéseis así vuestras propias fuerzas, las desarrolláseis, tomáseis el rango que compete a la mayor parte del mundo, y no quedáseis expuestos en la guerra dudosa de la Europa, a
ser la presa del primer hambriento aventurero que arribe a vuestras riberas, o a ver repartido vuestro país para compensaciones
como bienes mostrencos".
Es la misma pasión de libertad, en fin, la que lo une a Francisco Javier Mina, que llevaba también en el pecho un volcán inextinguible. Viene con él a México, por cuyo cielo cruzó el navarro como un relámpago de gloria. Y mientras Mina abona con su sangre
el suelo convulsivo de México, el Padre Mier cae, en el Fuerte de Soto la Marina, en manos de sus eternos enemigos.
Toda la vida trashumante y atormentada de Mier es un holocausto constante en el ara sagrada de la libertad. "La independencia-dice él mismo-es el objeto sagrado de mis más ardientes votos; pero no la independencia por sí misma, sino la independencia
por la libertad". Goethe ha puesto en labios de Fausto en el momento solemne de su muerte, palabras semejantes: "A esta idea vivo entregado por completo; es el fin supremo de la sabiduría: sólo merece la libertad, lo mismo que la vida, quien se ve obligado a ganarlas
todos los días".
También palpita de actualidad el Padre Mier, por su profunda,
inalterable y constante convicción democrática y por su defensa de
las formas e instituciones republicanas de gobierno. "No hay mejor academia para el pueblo que una revolución". "¿ Quiere usted
más luces? Las de la revolución, porque interesa en las discusiones
y aguza, en el choque, los entendimintos. ¿ Quiere usted que los hombres se ilustren? Júntelos en el foco de un congreso. ¿ Quiere usted
que se extiendan y progresen los sólidos conocimientos? Hágalos libres: sacudan el yugo bárbaro de los españoles, cuyas leyes expresas son que nada pueda imprimirse en Indias sin aprobación de su
Consejo en España", dice en sus " Cartas a El Español", en las que
criticó y combatió extensamente los artículos de la Constitución Española que se oponían a la igualdad de las colonias con la Metrópoli en la representacin nacional.
Hombre civil hasta los huesos, en su "Cuestión Política" escrita en Filadelfia, dirige y orienta políticamente a los hombres que
l~chan con las armas contra el poder colonial español: "Ya la Aménea de~ Sur está libre casi toda. ¿Porqué no lo está la del Norte?
Por la ignorancia, inexperiencia y ambición de los que se han puesto a la cabeza del movimiento. Ellos no han reconocido que para

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Presencia del Padre Mier

39

Universidad

salvar un Estado es absolutamente necesario establecer un centro
de poder supremo. Que este poder ha de ser un cuerpo civil para que
represente a la nación; y que es menester al cabo que este poder
contrate alianzas y auxilios con otras potencias que reconozcan su
independencia. Sin estas tres cosas la libertad no se consigue, se sella la servidumbre, se desuela la patria. Un congreso, pues, es el que
se ha de establecer, éste es el gobierno natural de toda asociación,
éste es el órgano nato de la voluntad general".
Y, exaltando los fueros del poder civil, agrega: "La voluntad general es la que confiere un poder a los militares y legitima sus operaciones. Los militares no representan la nación; son los instrumentos
de que ella se sirve para su defensa, y para conseguir su paz Y tranquilidad. Antes es un axioma entre todas las naciones libres del despotismo que la fuerza armada no es deliberante: deliberar ella y obrar
es tan grande absurdo para la libertad, como para la justicia ser ~o
mismo juez del hecho y del derecho". Tal parece que el Padre Mier
vislumbraba\ para condenarla, la historia lamentable de nuestras asonadas y cuartelazos.
El, cuya arma temible era la pluma, necesitaba la libertad de _expresión para vivir. "Tod~ papel que contien~ ve~dad cont~3: el go~ierno se condena de subversivo, y lo es de la ti.rama que qwsiera remar
impune sobre el silencio de los pueblos amordazados, ?omo l'.3- mue1;'i:e
sobre el de los sepulcros; o se califica de libelo, como si el obJeto prmcipal de la libertad de imprenta no fuese poner un freno al pode; rev~lando al público sus arbitrariedades. Se olvida que la soberarua reside en la nación y que ésta se compone de los individuos. Querer que
sólo se queje en masa es invocar el tumulto y la insurrección, quei son
la voz tremenda del pueblo cuando ha llegado a su colmo la opresión",
escribe en su "Cuestión Política".
Llevado a los escaños del Congreso de 22, no fué comparsa en la
comedia del Imperio. "Temo haber llegado ya fuera de sazon, Y que
los remedios sean tan difíciles como los males son gr~des" dito en su
primer discurso, refiriéndose a que el ex-coron~l realista ha~1a dado
un golpe de mano al sistema republi~o que ideaba!1 l?~ diputados
progresistas. De su entrevista con Iturb1de, que m3;ndo _vigilarlo cua~do se dirigía de Veracruz a México, porque le teIDia, dice con la alt!vez y arrogancia que exigía el momento: "Yo no podía. ocultarle IDIS
sentimientos manifiestos en los escritos, de que e1 gobierno que nos
conveñía era el republicano; pero también le dije que no podía ni quería. oponerme a lo que ya estaba hecho con tal que se_ ~onserv3:1e el gobierno representativo, y se nos rigiese con mo?er~cion y ~mdad. De
lo contrario él se perdería y yo sería su enem.Igo_ rrrecon&lt;:1hable;, porque no está en mis manos dejar de serlo de los despotas tiranos •

Luchó Mier también por la seguridad del individuo frente a las
arbitrariedades del Poder; por el juicio de jurados; por la difusión de
la cultura; por todo aquello, en fin, que México ha ido poco a poco realizando a través de su evolución histórica. Cuando alcanzó el cenit de
su gloria, entre sus manos puras, y las del otro gran patricio, Miguel
Ramos Arizpe, nació la República. Vidente ilwni?ado, aconsej~b3: la
forma centralista moderada, ponderando los peligros de una Im.Itaeión inoportuna y servil de la ~~eración americana: '.'No clavéis !º~
ojos demasiado en la constituc10n de los Estados Umdos, que q ~
subsisten porque no hay potencia contigua que se aproveche de su interna fermentación; la debilidad que les ocasiona está demostrada en
su guerra contra las posesiones inglesas, al mismo tiempo que sus
triunfos en la mar prueban las ventajas de la unidad de gobierno. Sobre todo, ellos eran ingleses acostumbrados a deliberar en asambleas
coloniales, y sin una religión que los dividiese con anatemas; para nosotros, miserables esclavos que con trabajos vamos sacando el pié de
los grillos, todo el terreno es nuevo, mil esfinges del averno se nos aparecen a cada paso, y debemos pisar con sumo tiento". (Historia de la
Revolución de Nueva España). "Necesitamos unión, y la federación
tiende a desunirnos, necesitamos fuerzas y toda federación es débil;
necesitamos dar la mayor energía al gobierno, y la federación multiplica los obstáculos para hacer cooperar pronta y simultáneamente los recursos de la nación .... Preveo la división, el desorden, la ruina y el trastorno de nuestra tierra hasta sus cimientos ("Discurso
profético").

*
Es actual, por último, el Padre Mier por su constante preocupación en favor del indio ; porque no incurrió en el absurdo criminal de
escindir la familia de México con la línea que marca el pigmento de la
piel; sino antes bien, porque pugnó siempre por la dignificación integral del indígena. En la segunda Carta a "El Español", dice: "Lo
mismo sucederá a esos egoístas de Tenochtitlán, y las tierras de esos
viles criollos se darán a los indios, como que las usurparon los conquistadores". Hermano y discípulo de las Casas, cerró con estas palabras
su ''Historia de la Revolución en Nueva España": "La gratitud exige
que el primer monumento erigido por manos libres sea al hombre celeste que tanto pugnó por la libertad de los antiguos americanos contra los furores de la conquista; a nuestro abogado infatigable, a nuestro verdadero apóstol, modelo acabado de la caridad evangélica y digno de estar sobre los altares por el voto del universo, menos de algunos españoles. Alrededor de su estatua formad vuestros pactos y entonad a la libertad vuestros cánticos. . . . . . Yo le pondría esta inscrip-

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Universidad

ción tan sencilla como el héroe: "Extranjero: si amares la virtud, detente y venera. Este es Fray Bartolomé de las Casas, Padre de los
Indios".
Haciéndole la justicia que algunos de sus compatriotas le niegan,
Julio Cejador asienta: "Criollo el más batallador, rebelde e inquieto
de su época, para quien el hábito fué camisa de fuerza, admirador ~e
la Enciclopedia, vivo en el aprender, insinuante en el persuadir, bullidor sempiterno, cándido y audaz, sencillo y complicado, humilde y orgulloso, todo en una pieza, sufrió horriblemente, y valientemente escapó de mil prisiones, siempre libre y triunfante".
Honremos a este insigne predecesor, no por tradición únicamente,
sino inspirando nuestra conducta en su patriotismo indomable; en su
probidad inmaculada; en sus ideales incorruptibles; en su alucinada
creencia en México y en su destino, que ayudó a construír con su fervor, con su infortunio y con su sangre.

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Preparación de Maestros

PREPARACION DE MAESTROS
OZIEL HINOJOSA

:+: :+:
:+:~
AY en Monterrey Instituciones Oficiales en las que se imparte enseñanza superior, relativamente jóvenes, pues han
sido creadas y organizadas en los últimos diez años; sin
embargo, entre las Escuelas que integran el Consejo de
Cultura Superior, hay tres que tienen su propia historia
ligada íntimamente con el diario vivir de varias generaciones; tres
centros de cultura que forman el pié veterano de nuestra educación
y ocupan un lugar distinguido en la conciencia del pueblo nuevoleonés y poseen una tradición.
Las Instituciones más viejas, de historial fecundo, son la Facultad de Medicina que ahora tiene dos dependencias: la Escuela de
Odontología y la Escuela de Enfermería: el Colegio Civil, ahora trasformado en Escuela de Bachilleres, y por cuyas aulas vetustas, renovadas pero siempre iguales, han pasado todos nuestros profesionistas de hondo arraigo regional; y la Escuela Normal para Maestros que tiene una dependencia de reciente creación: la Normal Superior.
Tal vez les siga en tradición la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales, pero a la Normal y a Medicina, les enorgullece el haber sido creadas por Beneméritos del Estado. La primera, por el Dr. José
Eleuterio González y la Segunda por el Ing. :Miguel F. Martínez.

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Universidad

He de referirme, en la brevedad de este artículo, a la Escuela
Normal del Estado, que desde el siglo pasado viene preparando hombres y mujeres para que desempeñen tareas docentes, no solamente
en las escuelas de Nuevo León, sino en todos los rumbos de la República, en el vasto sistema de educación nacional.
Nuestra Escuela Normal, cuya tradición ha sido forma~a con!~
propia de la Ciudad, a través de arduos y penosos tra~aJos, nacio
como las otras escuelas nuestras: sin grandes pompas m ampulosos
preámbulos; principió sus trabajos sin recursos materiales, sin edificio sin dinero· vino como el hombre aparece en el mundo, desnudo
e ~defenso m~ con la vida en potencias; y su potencia de vida la
ha hecho c~ecer y perpetuarse a pesar de todos los obstáculos y a
fuerza de vencer dificultades y de salvar tropiezos.
Fué cuidada en sus comienzos por el cariño paternal, no puede
calificarse de otro modo, de los que con entusiasmo y calor le dieron
vida: los Martínez, los Peñas, los Livas, los Rodríguez, los de la Garza, los F.spinosas y otros maestros que ~edicaron sus ~ejo~~ empeños y sus más caros esfuerzos par:3- bien de .111:1ª Institucion .que
ahora, con trabajo modesto pero continuo, prestigia a nuestro sIStema educativo.
Me propongo ahora esbozar algunos problemas fundamentales
que la Normal ataca y trata de resolver ~o~tantem~I?,te dentro d(
sus posibilidades. Pudiera creerse que la pnncipal func10n de esta escuela, es preparar maestros que vayan a difundir enseñanza elemental con la urgencia que la situación cultural de nuestro pueb!o la reclama; y hasta alguien ha vertido el concepto, ~olo~oso por cie;to, de
que los maestros tenemos con rudimentos de ciencia, que al fm y al
cabo, para tratar con niños y "alf_~betizar", no es _preciso adquirir
una vasta cultura ni una preparacion larga y acuciosa, y agregan:
¿para qué tanto esfuerzo si la remuneración es tan exigua que no
vale la pena saber mucho para ocupar una plaza de docente?
Nada más equivocado. Las Escuelas Normales, dondequiera que
se encuentren, deben preparar maestros en forma tal, que_ reb:3-sen los
estrechos límites de los programas escolares en lo que a ciencia se refieren y vayan mucho más lejos extendiéndose y adentrándose en todos los rumbos del saber. Ciertamente que la Normal, al preparar
maestros, no hace sino iniciarlos en el camino de su capacitación di:láctica, porque el verdadero maestro es el 9ue se hace en la ~cueta viva adunándose a cada momento, mediante un acto espmtual
nuevo, ~ las múltiples manifestaciones que nacen de la educación.
Un problema serio que se presenta a las F.scuelas Normales y

Preparación ele Maestros

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a otras instituciones, es la selección de alumnos. Los jóvenes nuestros, eligen una profesión por exig~ncia de la familia, J?Or ??nsejo de
un pariente y hasta por moda; casi nunca hay determmacion de aptitudes, habilidades, capacidades o destrezas; otros, se colocan en un
plano práctico, puesto que todo hombre debe vivir y resolver su pr~pio problema de subsistencia. Elegir una profesión es problema delicado y serio y no siempre se hace con acierto, por eso tenemos tantos que yerran y padecen por haber equivocado su camino; de la
errada elección resultan tantos que, después de haber malgastado su
precioso tiempo y sus mejores años en una Facultad o Escuela, la
abandonen para ir a ocupar un oscuro lugar entre el número de fracasados que cada año, y tardíamente, se dan cuenta de su imposibilidad para seguir adelante. Pero las escuelas Profesionajes y Superiores, inclusive la Normal, tienen su criterio de hecho: cualquiera
que sea la profesión y cualquiera que sea el futuro del estudiante, es
necesario asegurar en los jóvenes el máximo posible de valores humanos.
Hay que educar y enseñar, de suerte que cada hombre, sea la
que fuere su labor futura, llegue a ser, como dice Radice, un miembro consciente de la sociedad de su tiempo. capaz de sentir su dignidad de ciudadano, de defender su derecho que coincide con el derecho de los demás; que le proporcione resolución e independencia de
juicio y a la vez que discipline su pensamiento, le acreciente sus poderes y lo ligue interiormente con el pasado y con las tradiciones,
para que mantenga vivo y ardiente el deseo de continuar la vida nacional en ascenso, vida en la que ha de participar y de la que en un
momento dado puede ser responsable.
Y la Escuela Normal de Nuevo León se propone, a la vez que
dar unidad a sus tareas para organizar cada minuto su propia vida, asegurar la mayor cantidad de valores humanos. Por eso se ha
reformado lenta, pero seguramente su plan de estudios, se han cambiado un tanto las formas de trabajo y se han fijado normas para
graduar alumnos. La escuela de los educadores. aumentada como está ahora con estudios superiores, no podrá considerarse entre las escuelas menores, y los alumnos-maestros que la frecuentan, seguramente adquirirán, a la vez que la firme convicción de que contribuyen a la formación de su más completa cµItura, la seguridad de que
sin esa cultura no serán maestros, porque no serán suficientemente
humanos.
Un breve ejemplo aclarará lo anterior: si se adquiere un conocimiento profundo de nuestra Historia. Patria, si se convive con los hechos de nuestro inquieto pasado y se conoce mejor a los hombres

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Universidad

El Pensamiento Materialista en la Enseñanza de la Literatura

45

consagrados por la Patria, a los grandes espíritus forjadores de nuestra nacionalidad, se suscitarán en el maestro sentimientos patrióticos más íntimos, que forzosamente se reflejarán en su cotidiana lección, apareciendo naturalmente, sin posición o actitud pedante, lo
mismo se encuentre en la más pequeña escuela primaria tratando con
niños, que en el grado más alto de una facultad. Y esto lo podemos
decir de todas las ciencias y valores humanos: el que profundice en
la gramática será mejor hablista que el perezoso que la abandona, y
estará en aptitud de desbrozar con facilidad. Puede afirmarse que
los mejores maestros, son los que más se adentran en la ciencia, porque así sabrán enseñarla mejor.
Pero al mismo tiempo que la Escuela Normal se propone dar la
más completa cultura a sus alumnos, hace esfuerzos constantemente por reafirmar la vocación hacia el magisterio para que, al abandonar las aulas los nuevos educadores, vayan con más cariño y esperanza, con mayor preparación y más amplios horizontes, a sembrar los pequeños granos de verdad en los hondos surcos humanos
de que habla Urbina, para estructurar sólidamente a la Patria que
la deseamos cada segundo más fuerte y respetada, más suave y va•
tiente.

EL PENSAMIENTO MATERIALISTA EN LA
ENSEÑANZA DE LA LITERATURA
FRANCISCO Id. ZERIUCHE

A enseñanza universitaria de la Literatura ha venido reclamando -desde el enjuiciamiento científico del fenómeno .de la lucha clasista, planteado por Carlos Marx y
Federico Engels en las postrimerías de la primera mitad
•
de la pasada centuria- una revisión substancial trascendente, cap~ de proscribir en el sistema expositivo de las cuestiones
~e ~e Y literat~a, el contenido social burgués que lo informa, como
1DS1ta flor~cenc1a del sistema capitalista, que tiende a velar en favor, ~e sus !llte_r:5es económicos de clase dominante, la autenticidad
estética y c1entíf1ca.
~ desarrollo de las teorías artísticas y literarias, patrimonio de
la ~c1edad ac~al, tienen las características del pensamiento capi-

~ . que der1:va del burgués y éste de los herméticos y obscuros
SISreI!1as educa~!os del Medioevo, en cuyo período arte y ciencia se
refugian en las msulas silenciosas" de la clerecía latifundista.
T:atadis~, críticos y catedráticos -hombres de su tiempodesd~nos~ o mconformes del pensamiento materialista, único siste~a fVosofico susceptible de salvar la profunda cultura de la Humarudad, exponen la historia y la crítica del arte y la literatura desde
un pl~o &lt;;Ieleznable que no resiste el más ligero exámen dialéctico
de la c1enc1a.

�46

Universidad

Las definiciones sobre arte y letras, prodigadas a través de los
siglos por estetas y pensadores, testimonian el arraigo a la clase a
que se deben y su desconocimiento de la inmanente verdad de la lucha de clases. Aristóteles afirmaba que "la poesía es una imitación";
Platón escribía que "es una invención"; en el siglo XV el marqués de
Santillana veía en ella "una fermosa cobertura", y Alfonso de Baena
nos dice que "es una gracia infusa del Señor".
Concordes con la evolución social, pero siguiendo las mismas rutas asendereadas, los ideólogos modernos, en páginas y cátedras, rin-

den parias al sentido idealista del arte.
La explicación de la esencia y de las modalidades del arte y las
letras, se resiente de una serie de problemas que apremia remediar
en las Universidades. Para la mayoría de catedráticos y tratadistas,
la literatura sólo tiene un valor cuantitativo trascendente: "la cantidad de obras literarias que ha producido cada país"; o bien, se acogen a la definición d~ Andrenio: ''la Literatura es la expresión artística del idioma"; cuando no, sectarios del problema religioso, interpretan las grandes obras del genio literario como una inspiración divina; de esta suerte -afirman- La Biblia, La Imitación de Cristo,
la Comedia de Alighieri, son creaciones sagradas, inmunes a toda
crítica, concebidas por mandato de poderes arcanos. Las brillantes
manifestaciones de la poesía épico popular, la obra costumbrista, la
poesía erótica de todos los pueblos del orbe, son desdeñadas por nocivas al sentimiento religioso.
Para el materialismo dialéctico la literatura, el arte en lo general, la ciencia, las costumbres, en fin, son manifestaciones de la economía social característica de cierto grupo humano. De esta manera, para examinar el aspecto literario de determinado país, es consecuente estudiar, con la base económico-social, el problema étnico Y
los factores que concurren en la ambientística regional.
Georges Renard, autor de La Methode Scientifique de l'Histoire
Litteraire, París, 1900, examina la historia de la literatura satisfaciendo con prodigalidad las exigencias clasistas de la época contemporánea. La aplicación de las teorías del sapiente ca~~ático galo
en el juicio crítico de los textos de esta rama del conocumento humano, apenas comienza a ponerse en práctica con timideces y balbuceos
timoratos.
Con propósitos de evidenciar las excelencias del método dialéc;tico en la historia de la literatura universal, examinaremos un capitulo de las ricas letras hispánicas:
''El cantar de gesta en la poesía popular de España".

El Pensamiento Materialista en la Enseñanza de la Literatura

47

En la evolución de los pueblos, cada época histórica presenta dos
manifestaciones literarias disímbolas: la de la clase privilegiada,
dueña del poder político y por ende económico, y la que cristaliza las
aspiraciones de los oprimidos.
En el interregno más obscuro y funesto de la Humanidad: el
Feudalismo (siglos V-XV), el estilo de la aristocracia militar latifundista se desenvolvió en el cantar de epopeya. Esta modalidad registraron todos los géneros, desde el folklore y la canción de gesta,
hasta la leyenda y las piezas religiosas que exornaban el panorama
social dominante, cuya tendencia era exaltar las virtudes del augusto soberano y de las cortes, y la discreta sumisión del vasallo reflejando en esta polarización los grandes acontecimientos histó;icos y
el carácter social de la época.
La ausencia de documentos y el silencio en torno de la manifestación poética de las masas se ha debido, no tanto a desdén, sino más
bien a una consciente artimaña urdida para sumir en el anonimato
toda expresión popular del arte, que tenía implícita una protesta en
co~tra de las clases dominantes. Pero ¿habría sido posible extingmr en este &lt;:3-50 toda manifestación en su totalidad de los pobladores de la Penmsula sin dejar vestigio alguno?
No, a ~~ de los enérgicos esfuerzos desplegados por la literatura e~lesiastI~a., P.&lt;!r trovadores aristócratas y cronistas regios,
por la IDISma leg_islac1on ~e ~onso El Sabio, que proscribía a los jugla.rE:S de la soc1eda~ senalandolos como gente ruin y truhanesca,
subsISte~ algun~ evidencias sobre este género en España, tales co~o canc10nes, fa~~as, proverbios, .cuentos ; en una palabra, todo el
neo manto folk!onco que los eruditos de los siglos XIX y XX han
buscado a traves de centurias de abandono y clasifican ahora con
todo interés y cuidado.
Aunque la poesía popular de toda la Edad Media fué oral de las
Cró~cas suelen desprenderse algunos versos de la plebe, rum~res de
amotinados, _cantares de la soldadesca, o las simples coplas del vulgo que refleJan muy bien la actividad estética de las masas. Y sin
embargo, cuando se examina el criterio de la literatura capitalista,
aparece que el movimiento de la Reconquista entrañaba para esas
masas la salvacJón del imperialismo arábigo. Penetrando más el
~c~pelo, advertimos que su lucha la debieron a su propia protesta
mdignada; a su entera decisión de sacudir el yugo que venían soportando desde la octava centuria.
. Sólo inspirados en una presunción burguesa han oodido los historiadores atribuir a la politica de un rey Fernando, relacionada con

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Universidad

la hegemonía de Castilla; al heroísmo de un Cid, cuando no a la virtud personal de los Reyes Católicos, la emancipación nacional que la
España batalladora cristalizó mediante bregas incesantes de siglos.
Las epopeyas más grandiosas de la Reconquista no vienen a ser

sino consecuencias dictadas por las urgencias materiales de las
masas.
En las épocas en que la canción heroica extendía su imperio, parece que sólo los juglares de la aristocracia la componían. Las muchedumbres y los juglares menospreciados por Alfonso X, El Sabio,
según eso, permanecían mudos, nunca exteriorizaban sus angustias
ni sus goces o su admiración aunque fuese ante la muerte de los peones valientes, que ellos también actuaban tomando parte, no menos
que los gentilhombres, en innúmeras hazañas heroicas.

Es de claridad meridiana que la brega contra el arabismo puso
de relieve en España el ahinco de las masas por alcanzar una existencia más humana y merecida que la que llevaban. De ahí que nuevamente nos preguntemos: ¿ dónde está esa expresión popular en la
poesía épica de la época feudal? ¡Aniquilada!
Más que lógico es pensar que los cronistas regios no tuvieron interés alguno por lo general en sacar a la luz la ideologia de los seres
explotados en tales siglos; mucho menos a los héroes todavía más
identificados con las masas como fué Ruy Díaz de Vivar hasta los
años de 1,093-95, después de lo cual el Cid llega a convertirse en Señor de Valencia.
Podemos establecer en buena lógica que las clases dominantes
seleccionan del caudal histórico lo que conviene a sus intereses de
clase, relegando al ostracismo lo que no sirve directamente a sus
propios fines; en suma, tomando todo aquello que les permita armarse.
En su Prefacio a "La España del Cid", el docto Menéndez y Pida! comenta muy desesperadamente este nefasto silencio: "En cuanto a las crónicas regias--nos dice--ya sabemos que ni nombran siquiera el Cid ni a Albar Hañez; el estilo de la historiografía, entonces, destacaba así al protagonista como poniéndolo en medio de un
desierto despoblado de colaboradores individuales".

Dudamos que el erudito Menéndez y Pidal haya ignorado que el
estilo de dichos historiógrafos era el cortesano y que si esos cronistas pusieron a los protagonistas en un desierto fué tan sólo obedeciendo a su deber de dóciles servidores de la opresión. Bástenos re-

El Pensamiento Materialista en la Enseñanza de la Literatura

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cordar que tanto Ruy Díaz Campeador como su destre bras eran desterrados del rey castellano Alfonso VI.
El análisis materialista de este aspecto de las letras hispánicas,
nos ofrece la tentativa de una reforma en la aplicación de los programas de Literatura en nuestra Casa de Estudios. Por ello pugnaremos a fuer de responsables de nuestra misión y hombres de nuestra época.
El arte y la ciencia deben evolucionar concordes a la verdad, y
evolucionar hacia metas racionales.
Pensamos con el amauta Mariátegui que la verdad de nuestro
tiempo es la revolución.

:+: :+:
:+: :+:

�Informe de las Labores del Consejo, durante el año Escolar 1941-1942

51

INFORME DE LAS LABORES DEL CONSEJO,
DURANTE EL AÑO ESCOLAR 1941-1942

N acatamiento a lo dispuesto por la parte relativa del
artículo 80. del Decreto de fecha 7 de septiembre de
1935, expedido por el C. Gobernador Constitucional Substituto del Estado, tengo el honor de informar a usted
sobre las labores realizadas por el Consejo de Cultura
Superior que me honro en presidir, durante el año escolar 19411942. Las labores se iniciaron el 19 de agosto de 1941, integrado el
Consejo en la forma siguiente: Dr. Jesús García Segura, Director de
la Facultad de Medicina (con Odontología y Enfermería anexas); Lic.
Jesús C. Treviño, Director de la Facultad de Derecho y Ciencias So~
ciales; Ing. Manuel Martínez Carranza, Director de la Facultad de
Ingeniería; lng. Bernardo N. Dávila Reyes, Director de la F acultad
de Química y Farmacia y de la Escuela Industrial y Preparatoria
Técnica "Alvaro Obregón"; Prof. Oziel Hinojosa, Director de la Escuela Normal para Maestros; Dr. Enrique V . Santos, Director de la Escuela de Bachilleres; Dr. Osear Decanini, Director de la Escuela Nocturna de Bachilleres; Srita. Profa. Raquel Cantú Leal, Directora
de la Escuela Industrial Femenil "Pal:&gt;lo Livas" y el Sr. Alfredo González Jr., estudiante de bachillerato, como representante de los alumnos.

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Uuiversidad

Sesiones del Consejo

Se celebraron durante este año escolar veinticinco sesiones,
en las que se tramitaron asuntos ordinarios, como solicitudes extemporáneos de ingreso, solicitudes de exámenes extraordinarios, etc.,
.habiéndose resuelto siempre todas las solicitudes ?e acu~rdo _con_ ½1,s
reglamentaciones en vigor y de acuerdo con la mas estncta Justicia,
velando siempre por el prestigio, eficiencia y buena marcha de las
instituciones a nuestro cuidado. Además de los asuntos antes mencionados, se trataron problemas de diversa índole, aunque siempre
de carácter universitario y merecen mención especial los siguientes
acuerdos:
!.-Se acuerda que el período de inscripciones comprenda del 20
de agosto al 14 de septiembre y que se publique en la prensa este
acuerdo, con objeto de dar oportunidad de que, aún los interesados
que estén fuera de la ciudad, tengan tiempo de inscribirse.

II.--Se concede plazo para completar sus estudios, h~ta el 3~
de noviembre, a los alumnos que adeuden una o dos matenas del ciclo Secundario y deseen ingresar a estudiar bachillerato o normal,
y a los que, adeudando una o dos mate~as de bachill~r.ato, _preU:ndan ingresar a alguna Facultad; esto, siempre que soliciten ,mscnpción-que será provisional durante el pl~entro d~l :penodo señalado oportunamente y como una conces1on por vez última.
m.-Se autoriza el funcionamiento de la Escuela Normal Superior, anexa a la ~scuela Norm~ Pll:ª ~aestros y que sea dirigida
por el Director de ésta, Prof. Oziel HinoJosa.
IV.-Se acuerda que, en tanto dure la reconstrucción de la antigua Escuela Normal, las labores que se desarrollen en los salones
de las Escuelas de Bachilleres (diurna y nocturna).
V.-En acuerdo unánime el Consejo nombra al Lic. Alfonso Reyes, ilustre hombre de letras regiomontano_ y prestigio nacional, su
representante ante las autoridades Educativas Federales.
VI.-El Consejo acuerda diri~ al Gobierno ~el. Es~do solicitando que se le permita intervenc1on, por razones mdiscutibles, en
el Comité Pro-Ciudad Universitaria.
VII.-El eminente hombre de ciencias y repúblico español, Prof.
Don José Giral es nombrado, a sugestión del Ing. Bernardo N. Dávila Reyes, Dir~tor de la Facultad de Química y Farmacia1 Profesor Ad-Honorem y Ad-Vitam en dicha Facultad y se autonza a la

Informe de las La1ores del Consejo, durante el año Escolar 1941-1942

53

Junta Directiva de la misma para entregar a dicho Prof. Giral un
pergamino en el que se le declara Hijo Predilecto de la Facultad.

vm.--Se propone al Gobierno del Estado a los Profesores Germán Almaraz, José Alvarado y Timoteo L. Hernández para que asistan al 3er. Congreso Nacional de Geografía, en Guadalajara, Jal.
IX.--Se acuerda gestionar ante el Gobierno del Estado que la
Escuela Municipal de Música, fundada por el Prof. Manuel Flores
en el ~asado perí~do Municipal, pase a ser dependencia del Consejo,
con miras a que dicha Escuela de margen, en lo futuro, a la creación
de un Departamento Universitario, Escuela de Bellas Artes o Conservatorio de Música.
X.-El Consejo acuerda asistir a una velada que organiza la
Escuela Normal, como agasajo a una comisión de maestros zacatecanos que visita n1:estras escuelas y Facultades, encabezada por el
maestro nuevoleones Caleb Sierra Ramos.
XI.-A efecto de estimular a los estudiantes de bachilleratos
se a cuerda que en cada uno de estos---en las dos escuelas-se con~
ceda beca durante todo su estudio profesional a los dos alumnos que
obtengan mejor calificación en sus exámenes' ordinarios.

?ITI·-Se ac'!-erda gestionar ante el Gobierno del Estado que se
pensione ~ 1~ Snta. Ma. de la Luz Castillo, catedrático de la Facultad de Qunruca y F~rmac!a y titulada en la misma, para que haga
un cu~o .de ~rf~~1onamiento en el Departamento de Investigaciones _Q~c?-Biolog¡cas del Instituto Politécnico Nacional, a cargo del
sabio qllimlco español Don José Giral.

-~·:-Se acuerda gestionar ante el Gobierno del Estado las
modificaciones n~cesari~ a Leyes o Reglamentos, a fin de implantar la Prepa~atona de seIS años, desapareciendo la enseñanza del ciclo secundano actual; acatando acuerdo tomado en diciembre próxim~ pasado,_ en la Junta de Directores de Preparatorias que se celebro en la ciudad de Puebla, Pue.
xry.-Se acuerda enviar atenta comunicación a los familiares

~ extmto Dr. Eusebio Guajardo, miembro que fué del Consejo de

tura Super_!or y Director de la Facultad de Medicina, Benemérito de la Ensenanza en el Estado, con motivo del 2o. aniversario de
su muerte.
XV.-Se acuerda que los alumnos de las Escuelas de Bachiller~ del Instituto "Laurens" y del Colegio "Justo Sierra" sustenten
examenes en sus respectivas escuelas, con asistencia de representan-

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Universidad

tes del Consejo y que sean revalidados dichos exámenes. Se acuerda
también que dichas Escuelas de Bachilleres sean incorporadas, mediante el cumplimiento estricto de una Reglamentación cuyas bases
fundamentales serán:
a) nombramiento de catedráticos a cargo del Consejo;
b) programas y planes de estudios, así co~o libros de ~xtos
iguales a los que rigen en las Escuelas de Bachilleres dependientes
de este Consejo y c), pagarán los sueldos de dos.º más inspector~
que, nombrados por el Consejo de Cultura Supenor, se encargaran
de vigilar el cumplimiento de la Reglamentación mencionada.
XVI.-Se acuerda, a petición de los C.C. Directores de las Escqelas de Bachilleres (diurna y nocturna) dependientes de este Consejo, que a los alumnos que terminen sus cursos, se les _entregue, en
ceremonia especial, un diploma de Bachiller y que en dicha cer~i:uonia se den a conocer los nombres de los que, por sus altas calif1caciones, se hayan hecho acreedores a las becas que el Consejo acordó
en una de las sesiones anteriores.
XVII.-El Consejo acuerda dirigirse al Comité de Defensa Civil, de reciente formación, ofreciendo sus servicios.
XVIlI.-Se acuerda gestionar que, a fin de implanta1; ~l ~ervicio Social para los pasantes de Derecho, se hagan las modificaciones
que el caso requiera en las Leyes o Reglamentos relatiy&lt;?s. Dicho .s~rvicio habrá de ser, como el de los pasantes de Medicma, reqwsito
para examen profesional y las plazas, que serán remuneradas por el
Gobierno del Estado, serán distribuídas por el Director de la Facultad.
XIX.-Se acuerda que a partir del año escolar próximo, se _incluya la enseñanza militar, con un mínimo ~e 3 horas sei:nanª?:3;5•
en todas las dependencias del Consejo, atendiendo a una dispos1cion
del C. Presidente de la República y del C. Gobernador del Estado.
Como en los años anteriores, desde que tengo el honor de presidir el Consejo de Cultura Superior, la colaboración q~e pr~taro?
en todo momento los C. C. Directores de las dependencias fue decidida, franca y entusiasta, constituyendo ,esto el motivo fundamental
de la serena y ejemplar labor que se está llevando a cabo en la cultura superior neoleonesa.
Cambios en el Consejo

En octubre de 1941, por haber sido aceptada por el Ejecutivo
de su cargo la renuncia que presentara el Consejero Director de la

Informe de las La1ores del Consejo, durante el año Escolar 1941-1942

55

Facultad de M~cina, Dr. Jesús García Segura, ingresó a formar
pa~ del ConseJo el ~r. N!~anor Chapa, sustituyendo al Dr. Jesús
Garcia Segura en la Direccion de la Facultad mencionada.
Extensión Universitaria

Al iniciars_e el a~o escolar que hoy termina, se continuó desarro~a~do el Primer Ciclo de Jornadas Universitarias de 1941 que se
~ab1a m3:ugur3:do el 25 de marzo de 1941, según lo manifesté en mi
info~e mmediato ant~rior. Dichas Jornadas, que se habían interrumpido por las va_ca~!ones escolares de julio y agosto se reanudaron con la que cons1Stio en unas Conferencias ilustradas, interesant~ en, gi:ado sumo, particularmente novedosas, sobre "Estudio Psicodiagnostico de la Perso~a~dad", a cargo del Dr. Federico Pascual del
Roncal, destae:i~~ especialista en Neuro-Psiquiatría. Continuó el eminen~ dermo-sifilografo español, Dr. Don Julio Bejarano quien !ms~nto dos co~e~encias, también ilustradas, sobre proble~as diagnósb~os Y terape1!-~cos de la Lepra y la Sífilis, a las que asistieron gran
numero de medicos y e~tudiantes, habiendo salido de dichas pláticas sum~e!lte coll!plac1dos con la competencia indudable del citad? ~~ofes10~s~, as1 &lt;:_orno por la brillantez en su exposición. A este
sigmo el _qlll:ID1co ~panol de prestigio mundial y gran repúblico, Prof.
Don ~o~e Giral, qmen sustentó dos conferencias sobre asuntos de su
espE:eialida~ Y pasó una mañana en la Facultad de Química ·y Far~acia, dedicad? a c?~~estar todas las preguntas que quisieron hacere los alumno~, sugmo puntos de tesis a varios de ellos y les invitó
a h~cer_ con el cun:os ?e ~pecialización. En la Sexta Jornada Unive~itana, nues,~a inst1tucion se vió honrada con la visita del insigne literat&lt;? Y cnbco regiomontano Alfonso Reyes quien sustentó dos
conftencias a las que asistió numeroso público' siendo insuficiente
rat Att!a !dagna I?ara alojar a todos los aJe acudieron a escuv Z: a _an msigne regiomontano. Se cerró el Ciclo de Jornadas Unie:~~r~s d~ 19i51 con las Conferencias sustentadas por el crítico
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teresante y sugestivo, el tema de las relaciones de la
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·ta ~eo de justicia insistir en que las anteriores Jornadas Univer~:ón~as1 sl lle~on a efecto mediante la valiosa y decidida cooperat·
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�Informe de las Labores del Consejo, durante el año Escolar 1941-1942

Universidad

56

ellas celebrado hasta el momento, el sistema de radio-transmisión.
En estas trasmisiones se está pugnando ~r le~~n~r el es~íritu
de unidad nacional, según lo exige la actu~ s1t1;1ac1on mternac1o_nal
de nuestro país y, al mismo tiempo, ,se está ~ac1endo l_abor ~e difusión cultural. Para lo primero, se están seleccionando b1ograf1as breves de valores intelectuales de nuestro Estado y para lo se~do. se
escogen temas de cultura general sobre historia, literatura, c1enc1as,

etc.

Al iniciarse el año escolar próximo, este ciclo se continu~á ~ediante la invitación a destacados hombres del mundo de las e1enc1as
y de las letras, a sustentar conferencias y cursos breves sobre asuntos de interés social.
Títulos y Diplomas
Durante el año escolar que termina, fueron expedidos títulos Y
diplomas en la forma siguiente:
Médico Cirujano ....... . ...... ....... . . ... . 29
Cirujano Dentista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
Enfermeras ............................. • • 3
Licenciado en Derecho ..................... 6
Farmacéutico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Químico Industrial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
Maestro de Instrucción Primaria ............ 61
TOTAL

108

Diplomas en la Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas".
Corte y Confección de Ropa . . ............ . . 23
Sombreros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
Bordado en Máquina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3
Conservas de Alimentos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Cocina y Repostería ........................ 11
Calicultura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
TOTAL

59

Diplomas en la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica Alvaro Obregón.
Electricista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
Disciplina

La. disciplina sigue siendo una característica fundamental de

57

nuestra institución. Nada perturbó ~n est:e año las labores en las dependencias del Consejo y alumnos y catedráticos se han entregado
firmemente a sus tareas, cumpliendo así sus deberes a satisfacción
y prestigiando a nuestras instituciones universitarias.
Mejoras Materiales

Durante el año escolar que acaba de terminar, se realizaron mejoras materiales como sigue:
En la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, se hizo un segundo piso al edificio, con un amplio salón y una terraza techada,
sirviendo el primero para Salón de Actos y Biblioteca; todo, con valor de $16,215.42.
En la Facultad de Química y Farmacia se hizo un salón de Dibujo y se acondicionaron dos Laboratorios, uno de Bacteriología y
otro para labores diversas con capacidad para 48 alumnos; se acondicionaron, además, las mesas de todos los Laboratorios existentes,
revistiéndolas de azulejo blanco, lo cual permite mayor duración en
ellas y hace que el trabajo de los alumnos se desarrolle en la más
completa higiene. Estas mejoras importaron más de $6.000.00 Además, se adquirió instrumental de trabajo, aunque no en gran escala,
a causa de la escasez y alza de precios consecutivos a la guerra. Se
construirá, para septiembre próximo, un Laboratorio para 4o. y 5o.
años, que llevará el nombre del Prof. Antonio Castillo, primer Director de la Facultad, Profesor Ad-Honorem y Ad-Vitam y fundador
de la misma.
. En la Facultad de Ingenieria, se hicieron mejoras materiales
diversas por valor de $429.00; se adquirió instrumental por valor
de $1,546,83 y se compraron libros con un valor de $406.75.
En la Facultad de Medicina se impermeabilizaron 305 metros
cuadrados de techos, se hicieron salones para servicios sanitarios
P~ profesores y alumnos, se adquirieron 4 mesas para laboratonos y 3 para operaciones en animales. Se inició ya la construcción
~e dos. salones de clase en el patio del edificio, pues los actuales son
msuficientes para la cantidad de alumnos con que cuenta la Facultad.
. En la Facultad de Odontología se hicieron mejoras materiales
diversas por $563.00; se adquirió un equipo y aditamentos de Rayos X, que importó, con gastos de instalación, $5,343.00.
En la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón", se compraron $393.00 de libros; se hicieron mejoras materia-

�Informe de las Labores del Consejo, durante el año Escolar 1941-1942

58

59

Universidad

les diversas por valor de $760.00 y se contribuyó al sostenimiento
de los talleres y dotación de los mismos, con $8,522.46, cantidad suministrada por los trabajos foráneos que se hacen en dichos talleres; esta cantidad sobrepasa a la de $7,200.00, que se recibe de la
Tesorería Gral. del Estado para gastos de talleres.
En la Escuela Nocturna de Bachilleres, mediante más de $1,000.
aportados por catedráticos y alumnos, se adquirieron más de 400
volúµienes para una biblioteca que se está enriqueciendo rápidamente mediante envíos de diversas instituciones del país y del extranjero; se inaugurará en octubre próximo, en la fecha de aniversario de
la fundación de la Escuela y llevará el nombre del ilustre hijo de
nuestra ciudad y gran amigo de nuestras instituciones universitarias: Lic. Alfonso Reyes.
Servicio Social

El servicio Social prestado por las instituciones universitarias
dependientes del Consejo de Cultura Superior, fué como sigue:
La Facultad de Medicina proveyó de pasantes de Medicina a
casi todos los pueblos apartados del Estado, en los que, durante seis
meses, está uno de dichos pasantes suministrando atención médica
gratuita a toda persona que lo solicita, a la vez que se hace labor
de propaganda higiénica. En cuanto termina su servicio un pasante, es enviado otro, de modo que, gracias a este servicio, se puede
decir que no hay poblado ni ranchería de Nuevo León que, por apartado y pobre que sea, carezca de los beneficios de una atención médica consciente.
En la Facultad de Odontología se practicaron gratuitamente al
público 826 extracciones de piezas dentarias, se hicieron 82 trabajos de prótesis de oro, se tomaron 19 radiografías y se hicieron 14
tratamientos profilácticos.
La Facultad de Ingeniería contribuyó eficazmente, con gran economía para el Estado, a las labores de la Junta de Catastro, mediante el trabajo, modestamente remunerado, de sus alumnos, que
demostraron indudable eficiencia en sus labores.
Adjunto a este informe se encontrarán dos cuadros que contienen datos numéricos sobre movimiento de alumnos y de valores.
Departamento Deportivo

Por primera vez en la vida universitaria nuevoleonesa, se contó
con un departamento deportivo universitario, mediante la ayuda eco••
nómica del Gobierno de su cargo. El Ing. Bernardo N. Dávila Re-

yes ha principiado a dar a conocer a nuestra institución en el medio
deportivo local, conociéndose ya los colores de la Universidad de NueV? León como una garantía de eficiencia en el deporte, de caballeroSidad en la lucha y de unidad en el esfuerzo. En estos días acaban
de C?mpetir en los Primeros Juegos Deportivos Universitarios en la
Capital de la Repú~liC8:, habiendo hecho un papel airoso los jóvenes
a~~tas, que se ~tingmeron por su pujanza, su disciplina y su magnífica preparac1on. Entre 10 equipos universitarios-muchos de ellos
ref~rzados con el~mentos extraños-el nuestro ocupó 2o. lugar en
Voll'lx?l, 3o. en BeISbol, 3o. en Basquetbol y 3o. en Pista y Campo,
con solo ~O elementos. El 2o. lugar individual en Pista y Campo correspon~o a nuestro ,atleta Manuel Iglesias Lozano, de la Facultad
de M~cma, que gano_ para su equipo la cantidad de 14 puntos. La
ac~ac1on de este eqmpo universitario de Nuevo León debe constitmr un orgullo_para nuestra institución y para el Gobierno de su
cargo, que ha impulsado el desarrollo de esta importante rama de
la enseñanza superior.
En resumen: la cultura superior se impartió en el presente año
escolar a 2,142 alumnos, mediante 299 catedráticos, con un costo de
$546,869.45 (QUINIENTOS CUARENTA Y SEIS MIL OCHOCIENTOS SESENTA Y NUEVE PESOS CUARENTA Y CINCO CENTAVOS.
'
.d f&gt;r?~to a usted las seguridades de mi atenta y distinguida cons1 erac1on.
SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCION.
Monterrey, N. L., a 4 de agosto de 1942.
EL PRESIDENTE DEL CONSEJO.
Dr. Enrique C. Livas

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�Las Jornadas Universitarias

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LAS JORNADAS UNIVERSITARIAS

N abril de 1941, en solemne ceremonia verificada en el
Aula Magna de la Universidad, se inauguró el ler. Ciclo
de Jornadas Universitarias, organizado por el Consejo de
Cultura Superior. Dichas joMadas se realizaron con la
valiosa colaboración del· insigne literato regiomontano,
Alfonso Reyes, quien desde la Presidencia del 9olegio de México a
su cargo, estuvo enviando a distinguidos miembros de esta institución, a desarrollar temas científicos y culturales. En mayo tuvimos
la visita del fisiólogo español Jaime Pi Suñer, quien impartió un
curso de diez días, en la Facultad de Medicina, sobre interesantes
temas de Fisiología y Fisio-Patología experimentales. Pasadas las vacaciones tocó su turno al Dr. Federico Pascual del Roncal, disertando, en dos ocasiones, sobre Estudio psico-diagnóstico de la Personalidad, en la misma Facultad de Medicina. A éste le siguió el dermosifilógrafo español Dr. Julio Bejarano, quien tuvo a su cargo interesantes conferencias sobre diagnóstico y tratamiento de Lepra y Sífilis. Vino después el eminente químico D. José Giral, cuyas conferencias sobre tópicos de química moderna fueron escuchadas con
avidez por los alumnos y catedráticos de nuestra Facultad de Química y Farmacia. En penúltimo lugar, en nuestra Aula Magna se
dejó oir la palabra de Alfonso Reyes, disertando en dos conferencias sobre Arte y Crítica; el Aula fué insuficiente para dar cabida
a todos aquellos que acudieron a oir al maestro de las letras y orgullo nacional. Cerró el Ciclo el Sr. Don Juan de la Encina, conocido crí-

�64

Universidad

tico español de arte, con dos magníficas disertaciones sobre el Arte
y la Guerra.
En junio del presente año dió principio el 2o. Ciclo de Jornadas
Universitarias, habiéndose imprimido en esta ocasión, un nuevo giro
a nuestra labor de difusión cultural. Este cambio, sugerido por circunstancias especiales de carácter nacional, consistió en la organización de la "Hora Universitaria", radio-trasmisiones que se están celebrando dos veces al mes, con el concurso de catedráticos de las diversas dependencias del Consejo. A continuación insertamos el contenido de las Jornadas que se han celebrado hasta este mes, en la
"Hora Universitaria".

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JORNADA PRIMERA
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Discurso del Lic. Jesús C. Treviño

67

l.

DISCURSO DEL Lic. JESUS C. TREVIílO
Director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales

Respetable Auditorio:
PESAR del tiempo transcurrido hasta ahora, desde el día
en que empezaron a funcionar las Estaciones Trasmisoras de Radio, es ésta, propiamente, la primera ocasión
que yo hago uso de este vehículo de difusión de cultura
para llegar hasta el respetable auditorio que nos escu•
cha gentilmente en sus aparatos receptores, y me felicito de que esta oportunidad me haya sido brindada hoy, precisamente hoy, en este día grande e importante para nosotros, porque en él se inicia el
Segundo Ciclo de Jornadas Universitarias organizado por el H. Consejo de Cultura Superior, que preside con toda atingencia el señor
Dr. Enrique C. Livas.
Las grandes causas, tienen sus grandes defensores y la causa
universitaria en Nuevo León, esencialmente grande e importante,
tiene a su gran defensor, al señor Dr. Livas. Los inte¡,,o-rantes del H.
Consejo de Cultura Superior, nos hemos dado cuenta del gran cariño que el Doctor Livas tiene para todo lo que se relaciona con los
problemas que afectan a la Universidad; hemos comprendido su finalidad y hemos palpado, a través de sus actos, sus aspiraciones, y
por ello le prestamos con todo entusiasmo nuestra modesta cooperación y por ello ponemos nuestros esfuerzos al servicio de la causa uni-

�68

Universidad

versitaria, con nuestro mejor deseo de llevar los altos estudios en
nuestro Estado, hacia la meta del éxito, convencidos de que la cultura es el factor principal para el engrandecimiento de los pueblos,
convencidos de que la cultura y sólo la cultura podrá hacer de nuestra querida Patria Chica en particular y de nuestro querido México
en general, un Pueblo grande y respetado.
Nuestros estudios universitarios, autónomos de hecho, perfectamente autónomos, honran a nuestros Gobernantes que han sabido
apartar de la causa universitaria, la causa política o de recomendación y estos Gobernantes han sido: ayer el señor General Anacleto
Guerrero y ahora el señor General Bonüacio Salinas Leal; ellos han
dejado la responsabilidad de la enseñanza universitaria al Consejo de
Cultura Superior, que está integrado por los CC. Directores de las
Facultades y Escuelas de alta cultura y la representación estudiantil, habiéndosele recomendado solamente que siga los lineamientos marcados por la Constitución General de la República que es,
como todos lo sabemos, nuestra Ley Fundamental. Es por esto, por
lo que al H. Consejo de Cultura, compete la solución de todos los problemas de índole universitaria; el Consejo de Cultura señala calendarios de trabajo ; aprueba planes de estudio y programas a desarrollar ; formula los reglamentos interiores de las Facultades y Escuelas; designa el personal docente de las mismas; resuelve peticiones de estudiantes y, en fin, todo aquello relacionado con los problemas universitarios del Estado, e imprimiendo a cada uno de ellos, el
sello indiscutfüle de la Justicia, entendiendo por ésta el deseo de dar
a cada uno lo que le corresponde; y es por ello por lo que los miembros del Consejo de Cultura al dictar sus acuerdos, al tomar sus determinaciones y al dictar sus resoluciones, ven sólo las disposiciones
reglamentañas normativas a.e sus act-os, que aplican en bien general y se desatienden en lo absoluto de recomendaciones, opiniones o
sugestiones; los miembros del Consejo, a~túan con entera hoertad y
en su actuación no tienen parientes, no tienen amigos y sólo tienen
por jefe el cumplimiento del deber.
El H. Consejo de Cultura. pensando como se piensa en la Universidad Michoacana, en el sentido de que la elevada misión que le
está encomendad.a, no puede acabar en el ámbito circunscrito por los
muros de los edificios escolares, extiende su radio de acción y organiza estas jornadas universitarias; envía delegados a reuniones de
Rectores y de Directores de Facultades y F.scuelas y estimula la hnpresión de obras que son escritas por los maestros universitarios.
Ahora está en prensa una obra del señor Lic. Genaro Salinas Quiroga, Catedrático en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y

I.

Discurso del Lic. Jesús C. Treviño

69

que él intituló "Nuevas Rutas del Derecho"; mañana se iniciará la
impresión de la obra que está escribiendo el señor Dr. Clicerio Meza
Rodríguez, Catedrático también de la misma Facultad de Derecho y
de la de Medicina, sobre Medicina Legal, y después se imprimirán las
demás obras que se vayan escribiendo.
Es así, como el H. Consejo de Cultura, creyendo interpretar el
sentir del señor General Salinas Leal, actual Gobernante de nuestro
Estado, está laborando con toda buena fe, con todo desinterés y con
todo e!ltusiasmo, en la parte educacional a él encomendada; y es así
como el colabora buscando que esta obra educacional sea sentida por
todos y llegue a todos lo mejor posible, pues piensa. con Molinari, que
educar mal a un hombre, es destruir capitales, preparar sufrimientos
y traer pérdidas a la sociedad.

�II.

Breve Reseña Histórica Jel Movimiento Universitario en Nuevo León

71

II.

BREVE RESEÑA HISTORICA DEL MOVIMIENTO
UNIVERSITARIO EN NUEVO LEON
ENRIQUE C UVAS
Presidente del Consejo

RA el año 1933; gobernaba el Estado don Franciscq
A. Cárdenas. Un grupo de personas, integrado por profesionistas, estudiantes, comerciantes, industriales, etc.,
y dirigido por el doctor Pedro de Alba, se constituyó en
Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León.
Todos estos hombres formaban un apretado haz de recias voluntades; no obstante que los había de distintas ideas y de los más
diversos credos, todo su entusiasmo y sus energías estaban al servicio de la causa universitaria y el resultado no se hizo esperar: la
Comisión presentó un proyecto de Ley Orgánica de la Universidad
de Nuevo León, proyecto que fué aprobado por el Congreso del Estado, expidiéndose el decreto correspondiente en ese mismo año.
El primer Rector, electo por el Consejo Universitario, fué el Lic.
Héctor González, profesionista ampliamente conocido en nuestros
círculos intelectuales, de una vasta cultura y alejado de toda cuestión política y religiosa; ayudado eficazmente en la Secretaria de la
Universidad por el profesor José Alvarado, valioso elemento del magisterio nuevoleonés y un verdadero prestigio de su clase, dirigió el
Lic. González la naciente institución en la mayor calma y contagiado todo mundo, en el medio universitario, del entusiasmo desbordante que precedió a la instauración de la Universidad.

�n

UI\iversidad

Vino el año de 1934, en el que debía terminar la gestión del Lic.
González, y el Consejo Universitario nombró para que rigiera los destinos de nuestra Casa de Estudios, al doctor Angel Martinez Villarreal, cuya toma de posesión se efectuó ya en un ambiente de intranquilidad suma, reflejo de un estado de agitación que obedecía a
diversas causas de orden económico, social y, esencialmente, político. La voluntad firme y plena de honestidad del doctor Martínez Villarreal, su talento indiscutible y la experiencia adquirida por él como persona prominente en la lucha social, se estrellaron contra la
cizaña que introdujo la política en nuestro medio, y algunas personas de las que un año antes habían trabajado con inusitado ardor
en la organización de la Universidad, dieron rienda suelta a la pasión personal y provocaron y sostuvieron la huelga estudiantil más
sonada e injusta que se ha registrado en la tranquila historia de la
juventud nuevoleonesa. En esa época vino la reforma del Art. 3o.
Constitucional, imprimiendo carácter socialista a la enseñanza, y ello
sirvió de bandera a un movimiento que, aparentemente universitario,
no era sino una de esas conmociones sociales y políticas, inevitables
en la evolución de todo pueblo que se transforma, cuando lucha por
sacudir situaciones anacrónicas e injustas; conmoción que convirtió
lo que antes fué escenario de trabajo y entusiasmo sanos, en teatro
con escenas en las que sólo actuaban febrilmente el rencor, la pasión política y la calumnia. La pujanza tradicional de los hombres
del norte, que llena el espacio con grande~ y constantes columnas del
hmno de sus fábricas, como himnos de trabajo fecundo y patriótico,
tornose espíritu agresivo y todo lo que en ese tiempo hacían los
universitarios que no estaban adheridos a aquella huelga falta de razón y eminentemente perjudicial, era objeto de invariables y tremendos ataques.
La situación anterior trajo una lamentable consecuencia: el gobierno substituto del licenciado Pablo Quiroga, hubo de derogar el
decreto que el año anterior había creado la Universidad de Nuevo
León y después de varios meses de holganza se reanudaron los trabajos universitarios bajo los auspicios de una Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, que se encargó de encauzar los trabajos por el sendero de la legalidad y formalizar los estudios que se
interrumpieron al declararse la huelga en octubre de mil novecientos
treinta y cuatro.
En septiembre de mil novecientos treinta y cinco, al iniciarse las
labores escolares, el mismo gobierno del licenciado Quiroga expidió
un decreto creando el Consejo de Cultura Superior, integrado por los
Directores de las que antes fueron Escuelas y Facultades Universitarias, un Presidente, un Secretario y un Representante Estudiantil.

II.

Breve Reseña Histórica Jel Movimiento Umversitario el\ Nuevo León

73

Fué primer Presidente el doctor Angel Martínez Villarreal, quien sólo permaneció en su encargo hasta octubre del mismo año, mes en el
cual, al hacerse cargo del Gobierno, provisionalmente, el general y
profesor Gregorio Morales Sánchez, presentó su renuncia dicho doctor, con carácter de irrevocable. La agitación política de esa época y
la tremenda conmoción social que sufría -el Estado, que fué de las
mayores que registra su historia-desde la revolución de Madero-,
hicieron difícil para el Gobernador Morales Sánchez llenar el hueco
que dejaba el doctor Martinez Villarreal, y se resolvió a asumir, él
mismo, la presidencia del Consejo de Cultura Superior. Desempeñó
este puesto hasta que entregó el Gobierno al general Anacleto Guerrero, en mayo de mil novecientos treinta y seis, mes en el que fuí
nombrado Secretario en funciones de Presidente de dicho Consejo.
En un ambiente de agitación que no cesaba, continuáronse las actividades que se habían desarrollado bajo la dirección del profesor Morales Sánchez; lenta, pero firmemente, fué imponiéndose el trabajo
del Consejo, integrado entonces por el Dr. Eusebio Guajardo (Director de la Fac. de Medicina), el lng. Porfirio Treviño Arreola (Director y fundador de la Fac. de Ingeniería), el Lic. Jesús C. Treviño
(Director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales), el Prof.
Antonio Castillo (Director y fundador de la Fac. de Química y Farmacia), el Dr. Enrique V. Santos (Director de la Escuela de Bachilleres), el profesor Plinio D. Ordóñez (Director de la Escuela Normal), el Dr. Mateo A. Sáenz (Director y fundador de la Eccuela de
Cooperativismo), el ingeniero Juan Manuel Garza Lozano (Director
de la Escuela Industrial "Alvaro Obregón") , y la señorita profesora
Belén Garza (Directora de la Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas"). La colaboración tan valiosa que me dispensaron en todo momento, desde el principio de mi gestión, estos consejeros, hizo que
antes de terminar el año escolar siguiente (1936-37), las actividades
universitarias se desarrollaran ya dentro de la más completa regularidad y en un ambiente de trabajo sereno, apolítico y con toda la fecunidad que nos permitían nuestros esfuerzos y nuestra capacidad.
Fui honrado con el nombramiento de Presidente, en mayo de mil novecientos treinta y nueve y vuelto a nombrar en el mismo puesto en
octubre del mismo año, al presentar mi renuncia al naciente gobierno del general Salinas Leal.
Durante la gestión administrativa del general Guerrero, se suprimió la Escuela de Cooperativismo y se crearon la Escuela Noct.
de Bachilleres y la Facultad de Odontología, anexa a la Facultad de
Medicina. Se fué incubando el espíritu universitario en la conciencia
de todos los alumnos y catedráticos, fomentando la unidad, la disciplina y el estudio, de tal manera que cuando recibió el gobierno el

�74

Universidad

III.

Discurso del Lic. Armando Arteaga y Santoyo

75

actual primer mandatario, general Bonifacio Salinas Leal, se encontró con que en materia de cultura superior se contaba con una institución que la impartía en la medida de sus posibilidades de un modo
tal que nunca ha constituido para el Estado problema alguno, exceptuando el económico, motivado por el notable crecimiento de su población escolar, que el año próximo pasado se acercó a 3,500.
Actualmente figuran como catedráticos en varias dependencias
del Consejo, por haber acudido a nuestro llamado, personas que en
las épocas de agitación se separaron de las instituciQnes universitarias. Nosotros hemos demostrado con ello que en nuestra Casa de
Estudios se han cerrado las puertas del rencor y sólo se desea servir
al Estado en el desempeño de la importante función social que es la
enseñanza; ellos, los que acudieron a nuestro llamado, demostraron
saber que, una vez disipados los vapores que se difunden por el ambiente cuando hierven las pasiones humanas, todo ciudadano debe
poner su talento y experiencia al servicio del Estado, cuando se le
llama, sin importar las convicciones que presidan el desarrollo de su
vida espiritual íntima.
Nuestro trabajo se ha desarrollado siempre con respeto absoluto
de parte del gobierno a cargo de los generales Guerrero y Salinas
y ello ha permitido que, mediante disposiciones -enérgicas, pero
siempre meditadas--, mediante esfuerzo común de Consejo, catedráticos y alumnos y animados siempre todos, de la más firme convicción
de que es la realidad del proceso de evolución social del país lo que
debe normar nuestros esfuerzos, se haya forjado ya en la conciencia de todos los que laboran actualmente en la cultura superior, con
caracteres indelebles, profundos y plenos de dignidad y de honradez,
lo que es ya la Universidad de Nuevo León.

III.
DISCURSO DEL LIC. ARMANDO ARTEAGA Y
SANTOYO, OFICIAL MAYOR DEL GOBIERNO

En Representaci6n d el Ejecutivo del Estado

NADIE, pero mucho menos a los universitarios, podrá
parecer extraño que el Gobierno del Estado haya aceptado gustoso la invitación que le hizo el Consejo de Cultura Superior por conducto de su Presidente el Dr. Enrique C. Livas, para concurrir a esta jornada universitaria, pues es notorio el interés constante y profundo que el poder
público de Nuevo León viene dedicando al problema educativo en
todos sus aspectos y grados; y consecuentemente, al Consejo de Cultura, organismo encargado de vigilar y coordinar la impartición de
la ·enseñanza superior.
Pero, además, es el carácter específico de la actividad que desarrolla el Consejo a través de estas jornadas universitarias, lo que
suscita la especial simpatía del Gobierno del Estado, y así la declaro expresamente por acuerdo del C. Gobernador.
En efecto: consideramos que el esfuerzo tenaz, inteligente y armónico por difundir la cultura, es uno de los deberes primordiales
de la Universidad, exactamente de la misma categoría, si no superior, que el de acrecentar el conocimiento científico y el de trasmitir la enseñanza profesional y técnica.
La Universidad ha entendido su misión, de acuerdo con las dis-

IJ

�76

Universidad

tintas urgencias de los tiempos en que ha vivido, exaltando ora uno,
ora otro de esos deberes; ignorando o tratando de ignorar los otros;
pero nadie puede negar que la difusión de la cultura fué durante
mucho tiempo el ideal universitario más persistentemente olvidado,
y que a ello podemos atribuir, en gran parte, el evidente fracaso de
la civilización occidental en la educación integral del hombre.

Sin duda por ello, los mejores espíritus de nuestro tiempo claman urgentemente por un reajuste en los ideales de la universidad
en el sentido de integrar y, de exclaustrar la cultura.
Es este aspecto de la actividad universitaria el que interesa destacar en la presente ocasión, no sólo porque responde a una necesidad del tiempo, sino también, y sobre todo, por que ha sido constantemente reclamada por la Revolución, como uno de los puntos
más luminosos de su programa.
Desde este punto de yista, creemos que la Universidad debe salir de sus recintos académicos, orientando con su ciencia las inquietudes del mundo que la envuelve, proponiendo soluciones a los grandes y angustiosos problemas actuales, desde el punto de vista científico, cultural y profesional que le es propio, erigiéndose en poder
espiritual permanente que gobierne la existencia pública. Sólo de esta manera cobran sentido valedero y profundo sus funciones tradicionales de investigación y de enseñanza.
Si no quiere retratarse en Claudio Druso, que cuando ejercía las
funciones de pontífice máximo frente a la juventud romana ordenaba con palabras sacramentales, que se apartaran del lugar los obreros y los esclavos: "Operarium et ervorumque turba", la Universidad
debe irrumpir en la vida/ pública, llevando la cultura a todos los rumbos, a todas las clases, a todos los hombres de su mundo, si no quiere traicionar su máximo ideal.
El Gobierno del Estado felicita al Consejo de Cultura Superior
por este noble aspecto de su labor, y lo alienta a perseverar en ella
sin desmayo, aunque las horas no parezcan propicias. Recordemos
que la muerte no puede nada contra el espíritu, porque el polvo que
piensa no vuelve al polvo.

**
**

JORNADA SEGUNDA
J unio

J!5 19+2

�l.

Felipe Guerra Castro

79

I.

FELlPE GUERRA CASTRO
S!MON GUA;JARDO
Catedrático de Literatura en {,a
Escuela de Bachilleres

Daros Biográficos

ELIPE GUERRA CASTRO nació el día 23 de febrero de
1881 en la ciudad de Monterrey. En esta misma ciudad
recibió su instrucción primaria y superior, cursó su preparatoria e inició sus estudios de abogacía. Desde niño
escribió versos. Colaboró, adolescente aún, en diversas
publicaciones periodísticas de la localidad. .Tomó parte en el movimiento de oposición contra el gobierno del General Bernardo Reyes, que culminó en los sangrientos sucesos del dos de abril de
1903. Dos meses después de estos sucesos, renunció a sus estudios
de abogado, desterrándose del Estado por su propia voluntad. Se fué
a vivir primeramente a Monclova, Coah., y después a Piedras Negras, donde estuvo trabajando como redactor de un periódico. De
allí volvióse a Monterrey, por breve tiempo, para irse a radicar a la
ciudad de México, donde permaneció varios años. Regresó nuevamente a Monterrey al triunfo de la Revolución en diciembre de 1914;
y aquí se quedó por algunos meses para volver a ausentarse. Se radicó primeramente en Querétaro, después en Tampico, luego en Ciudad Victoria y finalmente en Chihuahua. Estuvo trabajando como
empleado en el Juzgado Instructor Militar de la ciudad de Chihuahua, y en esa ciudad fronteriza le tocó morir, víctima de la tuberculosis pulmonar, el día 25 de febrero de 1922, a los cuarenta y un

�80

Universidad

años cumplidos y dos· días más de edad. Dos años después de su
muerte, se publicó en esta ciudad un volumen que contiene la recopilación de sus versos.
Reseña critica
A Felipe Guerra Castro se le puede colocar entre los cinco o
seis hombres de letras más destacados que han nacido en el Estado de Nuevo León.
Como poeta que era, fué poseedor de una extrema y fina sensibilidad; mas esa sensibilidad se desarrolló en un medio del todo adverso a ella, pues la vida de este poeta transcurrió circuída por amarga soledad, flagelada por dura miseria y minada por implacable enfermedad que le llevó temprano a la muerte. Y como el más sensible es al mismo tiempo el que más sufre, esa sensibilidad fué la fuente generadora de su poesía que por su propio sentido bien puede
llamarse poesía de la desesperación.
Felipe Guerra Castro no fué más que un poeta de la desesperación, que para apaciguar un poco la tormenta de su vida y por apagar la sed de olvido que lo torturaba, se entregó a la poesía, que es
como entregarse a un mundo mágico fuera de la realidad cotidiana.
Entre sus poemas más sobresalientes podemos anotar: Delirio,
La última bucólica, Anat.ema, Ant.e Luzbel, La libélula y Mis Montañas.

Delirio es el poema de los celos, el más emotivo de los poemas
del autor, y al que le debe este su popularidad. No pocas personas
saben de memoria estos versos:
En un charco de sangre, alli estabas tendida,
para siempre callada, para siempre dormida,
con los ojos abiertos, muy abiertos. . . abiertos
mirándome siempre como miran los muertos . ..

Y

La última bucólica es el poema del amante que angustiado por
la separación de la amada, y sintiendo próxima la hora de la muerte, vuelve los ojos con morbosa delectación hacia otros días de tierna felicidad.
¡Cuántos en mi memoria
dulces recuerdos hay de lo pasado!.•.
Su amor y el de la gloria
son hoy. de aquel estado,
los únicos amores que han quedado.
Alli, bajo esa parra,
hoy seca, antes rendida de racimos,
la voz de la cigarra
cuántas veces oímos,

l.

Felipe Guerra Castro

81

y nuestros labios, al oírla, unimos!
Allí mi Aglaia bella,
más que el amor, conmigo departía.
Allí su leve huella
seguir aún podría,
que el viento no ha borrado todavía.

Anat.ema es una imprecación contra el amor, un canto lleno de
apasionamiento en el que se manifiesta el despecho de un alma herida que no ha recibido del amor sino males.
Amor, ángel indúctil, ángel maligno;
Amor, huésped ingrato, huésped indigno
que a quien supo acogerse sacas los ojos
y aún te cebas y ensañas en sus despojos;
demiürgo versátil y multiforme,
que, ya obscuro bacilo, ya bestia enorme,
para hacernos tus víctimas sólo nos creas,
Amor, alma del mundo, maldito seas!

En el poema Ant.e Luzbel la voz de la desesperación llega a su
máximo. El poeta, sintiendo cercano su fin, hace reproches a la vida.
No te envidio, Satán. El hondo seño
conozco ya de la malicia suma,
y conozco del bien la errátil bruma,
que se levanta sobre todo cieno.
Mas, a malicia y a bondad ajeno,
quiero ya que mi vida se consuma,
mi vida, leve glóbulo de espuma,
flotando en una copa de veneno.
No te envídio, Luzbel. . . Si ángel tu fuiste,
yo también, como tú, si hacia el presidio
de la maldad suprema descendiste,
también yo como tú. Nada te envídio;
que hay un Placer que para tí no existe,
y yo puedo gozar: el del suicidio!

La libélula es un poema sencillo y profundo. El poeta sale de
e_xcursión en la tarde por las afueras de la ciudad.
Tras la hermosa mañana de aquel día
llegó la tarde nebulosa y fria;
enlutose el añil del firmamento,
y al compás de las ráfagas del víento
alzó el campo confusa vocería.

Cerca ve pasar un arroyo. Más allá unas lavanderas huyen de
la lluvia amenazante.
Aún quedaban algunas lavanderas
a la orilla del agua, las postreras,
que de la lluvia amenazante huían
y al recoger sus trapos, parecían
soldados que plegaban sus banderas.

�82

Universidad

Universidad y Universidades

83

A un lado está la fundición en donde aún brilla recién vertida
la candente lava. Y allá lejos alza el Cerro de la Silla sus picachos
medio velados por la niebla.
Cerca, la fundición donde aún brillaba
recién vertida la candente lava;
y allá, muy lejos, tras la opuesta orilla,
sus picachos el cerro de la Silla
medio velados por la niebla alzaba.

De pronto el poeta se detiene y vé en el suelo una roja libélula,
que, prendida aún al vacío cascarón, lucha en vano por tender el vuelo; y quiere cogerla.
Quise cogerla; mas pensé al instante
en mi alma, al pobre insecto semejante,
alma de loco, acaso de poeta,
a los moldes antiguos aún sujeta
pero de nuevos moldes anhelante.

. Rompe entonces el poeta las ligaduras que atan al insecto para
que este vuele; pero el desdichado insecto, sin fuerzas ya para volar,
se aferra al cascarón donde había abandonado parte de su ser.
Mis mon~ es el canto del poeta ausente de su tierra natal,
por la cual guarda un intenso «;ariño. Desde los v~tidos años este
se aleja para no volver a ella smo en contadas ocaSion:5 y por b~eve tiempo. En estos versos el autor habla de las montañas de su tierra con el dulce y apagado tono de la ternura, y les pide un lecho
para su último reposo.
Nacer me visteis: me prestásteis sombra
y en vuestras hojas secas, mis montafias,
de niño hallé una alfombra:
por eso para mi no sois extrañas;
por eso mi alma moribunda os nombra,
y pide, mis montafias,
a vuestro seno humbroso
un lecho para mi último reposo.

Ahora, después de años, el poeta, apaciguad~ para siempre su
desesperación, duerme el sueño de sueños en su tierra natal.

!+!!t!
**

UNIVERSIDAD Y UNIVERSIDADES

AUREL!ANO GARCfA FERNANDEZ
Catedrático d e las Facultades de
Ouímíca y Farmacia y de Med icina

L comparar nuestro sistema universitario con los sistemas
europeos a los que se atribuye tanta eficacia, se echan
de ver en seguida diferencias fundamentales, las cuales
estriban, no sólo en el método, sino también en la organización e incluso en el sistema de dil;ciplina.
El método seguido en los países europeos se diferencia esencialmente del nuestro por su absoluta continuidad. Desde el final de la
primaria hasta los últimos cursos de la Facultad la enseñanza de las
diversas materias es progresiva, de tal manera que aún cuando el
alumno pase por diferentes planteles a medida que su educación
avanza, nunca quedan lagunas en sus conocimientos, caso que desgraciadamente sucede en nuestro sistema, donde existe un verdadero abismo desde la Escuela de Bachilleres a las Facultades respectivas ; abismo que el alumno debe salvar sin más criterio que su propia iniciativa. Esta continuidad del plan educativo se debe únicamente a una perfecta coordinación de programas entre las distintas fases educativas, coordinación que no sólo evita la falta de determinados conocimientos sino también el caso, muy frecuente entre nosotros, de que un determinado concepto se repita varias veces en el
curso de la preparación universitaria resultando de ello una pérdida
de tiempo para el desarrollo de los programas.

�84

Universidad

II.

Universidad y Universidades

85

La enseñanza primaria en la mayoría de los países europeos es
libre, es decir, que por lo general no se indican programas por cursos, ni se fija un determinado número de años para su estudio, sino que solamente se establece un mínimum de conocimientos y de
edad para el ingreso en la preparatoria. La edad de ingreso oscila
entre los nueve y los once años. El ingreso en la preparatoria se verifica mediante un examen eliminatorio el cual sólo puede, por lo general, ser presentado dos veces. Nuestra organización tiene sobre
aquella la ventaja de poder controlar de una manera más efectiva
la marcha de los estudios primarios ya que disponemos de reglamentación y programas distribuídos por cursos, pero en cambio nos falta el examen eliminatorio para el ingreso en las Preparatorias, examen que es absolutamente necesario ya que viene a significar una
especie de selección profesional. En efecto, es un hecho de todos conocido el que una gran parte de los individuos que terminan su primaria no poseen facultades para abrazar una profesión intelectual y sí
manifiestan aptitudes para determinado ramo de las profesiones manuales; es un error crasísimo el pretender que estos individuos, por
el solo hecho de poseer una posición económica desahogada, puedan llegar a ser profesionistas, error que desgraciadamente vemos
repetido a diario miles de veces, ya que sinceramente hablando, más
del sesenta por ciento de los alumnos que pueblan las aulas de las
preparatorias en nuestro país no tienen vocación alguna P9r el estudio y terminan abandonándolo después de algunos años, al no poder
pasar los primeros cursos de la Facultad.

En las asignaturas de Psieología, Etica, Sociología, etc. los alumnos reciben una exposición general de las distintas escuelas y posiciones que les deja en libertad de escoger más tarde su credo político y moral; la enseñanza de la literatura se hace de una manera
práctica encargando por lo general al alumno de criticar o exponer
su opinión, en artículos de una determinada extensión, sobre diversas obras literarias que se facilitan aunque en los primeros cursos en
realidad estos ejercicios, más que críticas, son análisis sobre las diversas formas literarias.

La enseñanza primaria es un don que todo ciudadano tiene derecho de exigir y obligación de cursar; pero las puertas de la universidad deben de ser guardadas con espada de fuego para que por
ellas sólo puedan atravesar los aptos, los inteligentes, los que verdaderamente van a ella para aprovechar sus enseñanzas y si los recursos económicos de algunos no fueran suficientes para llegar hasta
ellas, la Nación debe proporcionárselos si quiere llegar a contar entre sus filas con hijos preclaros que la enaltezcan y la honren. Pero
los ineptos deben ser alejados de las aulas, porque su presencia en
ellas sólo sirve para dificultar la marcha de la enseñanza y para
crear profesionistas inútiles que son la peor plaga que puede caer
sobre un país.

La duración de la preparatoria es de seis a siete años y la principal característica estriba en que los cursos, a diferencia de los
nuestros, son de pocas asignaturas lo cual permite profundizar más
en cada materia. Considerándose la preparatoria como un conjunto
de conocimiento de cultura general pre-universitaria, no existe en la
mayor parte de los países separación entre los que han de estudiar
carreras científicas o carreras literarias; en otros la separación se
efectúa en el último o los dos últimos años. En España la enseñanza preparatoria se termina mediante un examen de Reválida muy
semejante a nuestros exámenes profesionales: si el alumno pasa este examen recibe el título de Bachiller y puede comenzar sus estudios universitarios.

La selección profesional es imprescindible si se quiere obtener
buenos resultados en la enseñanza universitaria, pero la selección
debe de hacerse de una manera efectiva al comenzar la preparatoria,
no en las facultades, pues lo contrario significa disminuír la capacidad educativa de aquella con perjuicio después de los estudios superiores.

Haciendo una comparación entre este sistema y el nuestro vemos claramente varias cosas: en primer lugar el alumno sale generalmente mejor preparado porque las asignaturas son más fuertes
es d~ir más extensas ,Y profundas qu~ las nuestras y además por~
que siendo pocas en numero (un maxnnum de seis) puede dedicarles más atención a cada una. Tenemos además que al alumno se le

La selección profesional se lleva a cabo en la mayoría de los
países mediante un severo examen de ingreso; pero existen algunos
como, por ejemplo, Rusia, donde la selección profesional constituye
un ':erdadero pr?ceso de pruebas psicológicas, de "test", de ensayos
contmuados al finat de los cuales los examinadores determinan no
sólo la capacidad del examinado sino también la rama o profesión
por la cual manifiesta su máxima aptitud.
Las materias de la preparatoria se dividen por grupos que generalmente están compuestos por Ciencias naturales, Matemáticas,
Idiomas extranjeros, idioma nacional y literatura, Física y Química,
Geografía, dibujo y un grupo de cultura general en que intervienen
Latín, Sociología, Psicología, etc. La enseñanza de la Historia suele acompañar a los cursos de geografía, lo cual facilita por lo general la comprensión del alumno.

�86

Universidad

concede criterio, lo cual hace que tome más interés por sus estudios;
sin embargo este criterio se mantiene siempre bajo el limite de una
disciplina, no moral, pero sí material, muy rigurosa; este hecho hace que el alumno en su afán por sobresalir se documente en fuentes
exteriores y adquiera el hábito de la consulta que es imprescindible
para los estudios universitarios. La disciplina en la Preparatoria es
rigurosísima y las faltas generalmente se juzgan en los llamados consejos de disciplina en los cuales tienen representación los alumnos,
aunque los cargos sean exclusivos del Claustro de Profesores. Las
pruebas parciales son frecuentes y se procura que la práctica alterne lo más posible con la teoría a fin de que el alumno pierda poco
a poco la perniciosa costumbre de memorizar que tanto perjudica a
nuestros estudiantes.
En los estudios superiores el criterio europeo es casi diametralmente opuesto al nuestro en lo que respecta a organización. Se le
concede al alumno el criterio más amplio, exigiéndosele tan sólo un
mínimum de conocimientos teóricos y un mínimum de prácticas, verificadas, eso sí, con un control mucho más riguroso que el de nuestras Facultades.
El catedrático de Facultad es un verdadero conferencista y los
alumnos acuden a sus conferencias cuando éstas tratan sobre puntos que les interesan pudiendo faltar sin que sean objeto de ninguna sanción; las bibliotecas universitarias proporcionan al alumno medios de documentación sobre los distintos puntos de cada cuestionario
y sobre todo no existen text.os, es decir que, quiéralo o no, el alumno
se ve obligado a seguir para sus estudios el sistema de consulta que le
pone en posibilidades de resolver en el futuro los problemas que se
le presenten sin la ayuda del profesor. Las prácticas son minuciosamente checadas por los preparadores, pero pueden hacerse en cualquier época siempre que para ello se utilicen los laboratorios o los
medios oficiales de que disponga la Facultad respectiva. El sistema
de profundizar en los conocimientos teóricos, al contrario de lo sostenido por las universidades de EE. UU. para las cuales sólo la práctica es esencial, tienen la ventaja de que en muchas ocasiones las
fallas encontradas en la práctica puedan ser explicadas recordando
la teoría y sobre todo que el profesionista resulta un verdadero intelectual con medios, ideas y recursos propios y no un mero manejador de aparatos como se pretende hacer en la tendencia americana.

La organización universitaria es federal en casi todos los países, el territorio se divide en distritos en cada uno de los cuales hay
una universidad, el rector de esta universidad es la máxima autori-

II.

Universidad y Universidades

87

dad escolar del distrito y tiene facultades para resolver la mayor
parte de los problemas educacionales, incluso los de las escuelas primarias, que también caen bajo su jurisdicción. A su vez los rectores
dependen del Ministro de Instrucción que es quien resuelve en última
instancia los problemas más complejos y dispone las convocatorias
para oposiciones a cátedras. Todos los puestos se adquieren mediante oposición, la cual generalmente consiste, no en un examen, sino en
cursillos que durap hasta tres meses y en el transcurso de los cuales
los examinadores pueden darse perfecta cuenta de la capacidad de
cada uno. Los catedráticos son funcionarios públicos y solo pueden
ser separados de su cargo por renuncia o mediante proceso judicial.
La documentación escolar se lleva por duplicado existiendo dos
fichas de cada alumno, una en el plantel correspondiente y otra en
los archivos del ministerio. Las sanciones tienen por lo general carácter nacional cuando son graves y el sancionado no puede ingresar
en planteles distintos al suyo.
De todo este sistema universitario resulta que los individuos que
logran obtener su título se encuentran verdaderamente preparados
para enfrentarse con la vida. Los alumnos que salen de nuestras aulas llevan desgraciadamente una preparación más deficiente, pero
debemos tener en cuenta que la vida en América es mucho más fácij,
mucho menos dura que la vida europea y que comparando los medios,
los alumnos de nuestras facultades no salen tan desvalidos como muchos suponen.
Por otra parte nuestras universidades son muy jóvenes, apenas
están empezando a formarse y para su juventud, teniendo en cuenta
la adversidad de las circunstancias y lo exiguo de los recursos de que
disponen, son verdaderos prodigios de organización. Muy grande es
la labor que aún nos espera, muy dura la lucha y muy difíciles las
circunstancias, pero la semilla de tantos nobles educadores mexicanos que consagraron su vida a la excelsa tarea de redimirnos de la
esclavitud de la ignorancia ha de producir sus frutos y no está lejano el día en que nuestra Universidad sea honra y orgullo de las Américas.

�JORNADA TERCERA

�I.

Datos Biogrilicos del Benemérito del Estado In¡¡. Miguel F. Martínez

91

I.

DATOS BIOGRAFICOS DEL BENEMERITO DEL
ESTADO ING. MIGUEL F. MARTINEZ

OZIEL HINOJOSA
Director de la Escuela Normal

REO que ha sido acertado el escoger para dar a conocer,
a través de los canales de la radio, en esta hora que patrocina el H. Consejo de Cultura Superior del Estado, algunos rasgos biográficos del Benemérito de la Educación
Nuevoleonesa, el Sr. lng. D. Miguel F. Martínez, por haber pasado solamente tres días del aniversario de la fecha en que
este distinguido nuevoleonés, vió la luz primera.
Hace 92 años, el 5 de julio de 1850, nació en esta Ciudad de Monterrey el Ing. Martínez. Fueron sus padres el señor D. Antonio Martínez y la señora doña Francisca Pérez de Martínez.
Este para nosotros querido maestro, este fornido intento de realización exhaustiva de la personalidad humana, esta figura de empaque universal completo, hizo sus estudios primarios en esta población y la secundaria la cursó con toda regularidad en el glorioso y
tradicional Colegio Civil del Estado, continuando la profesional como Ingeniero Topógrafo, carrera que terminó con el señor Francisco Mier, en estudios privados, ya que los cursos oficiales de Topografía se clausuraron por carecer de aspirantes a esta carrera.
Se inició en el magisterio por causas económicas. Al cursar el
segundo año de Ingeniería, tuvo que hacerse cargo de una escuela

�92
municipal para ayudar al sostenimiento de su familia. Fué, como lo
han sido muchos, casi todos los maestros, de sangre plebeya, sin más
tatarabuelos, como decía el maestro Sierra, que el pueblo, con todas
sus miserias y todas sus virtudes, pequeñas y grandes, valiosas y
ennoblecedoras.
La vida del maestro Miguel F. Martínez, llena de pequeños y
grandes accidentes, sujeta en gran parte a los vaivenes políticos, con
rumbos cambiantes por las luchas intestinas del país, encarna una
contextura espiritual recia; pertenecía el hombre a ese tipo excepcional que, como afirma el maestro Antonio Caso, faltó al notable
libro de Carlyle, que ha formado escuela y doctrina en el culto a los
héroes y a lo heroico en la historia de la humanidad, al tipo que llama Caso productor del heroísmo filosófico, ese silencioso hombre de
actitud discreta, callada y apasionante. Y el Maestro Martínez era
filósofo si aceptamos que, educar el espíritu y el cuerpo, es arte de
pensadores y filósofos.
Amaba la ciencia y el arte, sirvió al Estado y al país. Fué maestro e Ingeniero y hasta militó con el grado de Teniente. en las filas
del General Gerónimo Treviño. Siendo soldado, en plena lucha, solicitó y obtuvo permiso para venir a Monterrey a presentar examen
profesional como Ingeniero, y al día siguiente de su graduación volvió a las filas.
En su cabeza esférica, de proporciones atléticas, habia un lu•
gar importante para la música, la pintura y la literatura. Muchos
triunfos obtuvo escribiendo y redactando la primera revista semanaria ilustrada que hubo en Monterrey: "El Jazmín" ; notables fueron sus trabajos como admirador de Goya y Miguel Angel y brillantes sus buenos éxitos en los campos de Euterpe, por sus instrumentaciones, como Director de Orquesta y sobre todo, como concertista
de flauta, instrumento que dominaba totalmente, hasta tocarlo a la
perfección y que, muchas veces, en los pesados y aciagos días de la
Revolución, sirvió para llevar el bien ganado pan a los pequeños hijos y a la amorosa madre y noble esposa que, seguramente, muchas
veces bendijeron la modesta flauta salvadora de los trances duros,
en las dolorosas y fatigantes horas de prueba.
La obra más fecunda en Nuevo León, desarrollada por el Ing.
Martínez, abarca del año de 1881, al de 1901, principiando por ser,
en el Ayuntamiento de la Ciudad, comisionado de Instrucción y llegando a ser, al mismo tiempo, al final de estos veinte años, Director
de la Escuela Normal para Profesores, Secretario del Consejo de
Instrucción del Estado y Director General de Educación Primaria,

l. Datos Biog.rá±icos del Benemérito del Estado, lng. Miguel F. Martínez

93

habiendo pasado por infinidad de puestos, tales como Director de
sencillas escuelas en los municipios del Estado y la capital, Director de
la Academia Profesional de Señoritas, de la cual fué fundador y organizador, Director de instituciones y colegios particulares, Director
y catedrático del Colegio Civil del Estado y maestro de las clases de
Psicología Pedagógica, Metodología General Teórica y Práctica, Organización Escolar y otras materias.
Al celebrarse el Primer Congreso Nacional de Educación, en el
año de 1889, el Ing. D. Miguel F. Martínez llevó la representación
nuevoleonesa y al dar a conocer la Noticia sobre las Condiciones que
guardaba el Ramo de Educación en el Estado, se dió a conocer él
como maestro de gran valía, entendedor de la materia y conocedor:
de los métodos modernos, no solamente en teoría sino principalmente en su aplicación.

Fué el Ing. Martínez el encargado por el Gobierno, para revisar
la legislación sobre educación de Nuevo León y a él se debe el arreglo
de las leyes más sólidamente estructuradas que aún perduran en su
total esencia, en nuestra Entidad; fué en realidad el organizador de
la escuela primaria nuevoleonesa, base de la educación y cultura del
pueblo-. Y su fama traspasaba rápidamente las fronteras de la Pa•
tria Chica: fué llamado por el Gobierno de Coahuila para que estudiara las condiciones de la Escuela Normal de la Entidad vecina y
rindiera un informe proponiendo, por 1895, la reforma que era menester, hacer para ponerla a la altura que reclamaban las circunstancias de la época.
Organizador fecundo y recio, de cordial y afectuoso trato, que
para orgullo nuestro y timbre de gloria de Monterrey, fué llamado
para hacerle responsable de la Dirección General de Instrucción Primaria en la Ciudad de México, puesto que acertadamente desempeñó con entusiasmo, llegando a ser Presidente de la Academia de Profesores de México.
Por acuerdo del Sub-secretario de Educación, Lic. D. Justo Sietta, y en colaboración con el distinguido educador veracruzano D.
Enrique C. Rébsamen, Director de la Escuela Nacional par a Maestros,
formuló la Ley de Enseñanza Superior, creándose secciones especiales para laJ enseñanza del Comercio, la Agricultura, la Industria y las
Artes Mecánicas y la Minería y que se pusieron en vigor con magníficos r esultados. Fué Jefe de la Sección de las Escuelas Normales
y Especiales, Director de la Nacional de Maestros, catedrático de
Historia de la Pedagogía de la misma Escuela Nacional, de Psicología Pedagógica, de Cosmografía, de Metodologías Especiales y ocupó otros importantes puestos en el Ramo de Educación. Largo sería

�94

Universidad

l. Datos Biográficos del Benemérito del Estado, lng. Miguel F. Martínez

95

ennumerar una por una sus diversas actividades, pero las anotadas,
dan seguramente una idea de las múltiples facetas de esta alma, jugosa hasfu los bordes, de entusiasmo por la obra educativa, que aterciopeló constantemente su diario vivir con el baño purificador del
amor a la escuela y el sacrificio personal.

compañero de labores, el señor profesor D. Serafín Peña. El magisterio del Estado, las Autoridades, los niños, los estudiantes, y la Sociedad en general tributaron honores con este motivo a los maestros .
Beneméritos y aplaudieron el trascendental acuerdo del Congreso
Local.

La sencilla y modesta forma de obrar, de este corazón entregado a la escuela, se manifiesta en sus propias palabras, cuando un
grupo de discípulos, organizaron una fiesta en su honor, al visitar
Monterrey, viniendo de México; dijo: "Pero n~cesito y debo deciros
que os he dejado, no por ir en busca de honores y de riquezas, ni de
posiciones envidiables (y esto mejor que nadie lo sabéis) sino llamado por el destino que me ordenaba imperiosamente ir a otras regiones a cumplir con mi sino irrevocable.

La vida física de este hombre fecundo se cortó el 2 de febrero
de 1919. Fueron ese día y los siguientes de luto en el Estado. El poeta, más regiomontano que potosino, D. David Alberto Cossío, dijo
ante el cadáver del ilustre educador:

''Vuelvo entre los míos y me siento orgulloso de vosotros. Me
siento consolado de haberos dejado porque os encuentro más animosos en el trabajo, más dignos en vuestra labor de apóstoles de la
buena causa ..... .
"Id, amigos míos, a continuar en vuestra labor de progreso, seguid alimentando en vuestros discípulos los benditos ideales del bien
y la fraternidad para que con el influjo de vuestras enseñanzas, los
hijos de Nuevo León, que en épocas de luchas han sabido derramar
su sangre para defender sus libertades, sean también los primeros en
marchar en esta época de paz, por la senda del progreso".
Palabras estas, que cambiadas ahora en sus renglones son de actualidad: si en época de paz los hijos de Nuevo León, son los pñmeros en marchar por la senda del progreso, en este minuto grave para la Patria, sabrán derramar su sangre para defender sus libertades.
Don Miguel F. Martínez regresó al Estado en 1915 para hacerse
cargo de la Dirección de la Escuela Normal para Señoritas y tres o
cuatro años, los anteriores al de su regreso, los pasó soportando miserias sin cuento, días penosos y duros, en plena efervescencia revolucionaria, ocupando puestos peligrosos y difíciles ; vino lleno de ardor a reanudar su tarea constructiva, a convivir con los suyos a retocar su obra educacional.
Pero un buen día llegó al minuto de gloria: el 20 de mayo de
1918, la H. XXXVIl Legislatura Constitucional del Estado, expidió
el famoso decreto Número 57, por medio del cual declaraba Benemérito de la Educación Nuevoleonesa, al Sr. Ing. Miguel F. Martínez, y daba igual honor a su colaborador eficiente, al incansable

Era bueno, era sabio, era pobre, era manso ....
su muerte es la caricia de un secreto descanso,
en la armoniosa orilla de un umbroso remanso .. .
y, tras el :r:udo golpe nuestra alma se recobra .. .
¡el maestro renace, desde hoy, en su obra! .... .
¡el espíritu flota donde el cuerpo zozobra . ... !

Compañeros maestros y universitarios:
La vida del Benemérito, es un ejemplo a seguir desde el principio hasta el fin. Hay que guardar, con celo fraternal, el sugestivo trabajo, la imperecedera obra del Maestro; su balsámico recuerdo es
parte de nuestra tradición educativa e histórica y ha de venerarse.
Toda una bella enseñanza de ternura cordial, de tareas eficientes,
austeras y serias, de bondades y amor, es la sincera y cariñosa ofrenda del Benemérito Maestro Ing. M. F. Martínez a la Escuela Nuevoleonesa. Aprovechémosla constantemente para bien del pueblo y de
la Patria.

�II.

Orígenes de Literatura en San to Domingo

97

II.
ORIGENES DE LITERATURA
EN SANTO DOMINGO

FRANCISCO M. ZERTUCHE
Catedrático de Literatura en la
Escuela Nocturna de Bachilleres

S tesis reiteradamente declarada en la Historia de las ~
tras Iberoamericanas, la de que, con las invictas armas
españolas, vinieron a nuestro Continente la lengua y la
literatura características de la época.
La expresión literaria genuinamente indígena o quedó confinada en los escombros de las civilizaciones sojuzgadas por
el imperialismo español, o desvirtuada en esencia y forma al ser transcrita por los mision~ros y cronistas, de acuerdo con los intereses religiosos de los conquistadores.
Una de las Colonias que ofrece mayor antigüedad en la iniciación y desenvolvimiento de la lengua y literatura española es Santo Domingo. Ciudad Trujillo, fundada por el hermano del Gran Almirante hacia 1,492, era, en los primeros años del siglo XVI, la sede en que los poetas populares depositaban la mies de las insulares
letras.
La expresión literaria dominicana tiene su raigambr-e en los remotos tiempos de la colonización. España vivía entonces, como consagraba Bernardo de Valbuena :
·
Dando a su Imperio y ley gentes extrañas
que la obedezcan y aiíactiendo al mundo
una española Isla y dos i!:®añas

�98

Universidad

y ya en Santo Domingo había poetas, escritores y humanistas,
a cuyos famosos timbres debió la antigua ciudad el nombre de Atenas del Nuevo Mundo. Desde los días de los Colones la poesía extendía su imperio en aquellas soledades, como lo cantan las estrofas de
Juan de Castellanos, dedicadas a la sublevación de Enriquillo, acaecida hacía 1,519:
Por faltar pues entonces fuerte gente
y usarse ya sonet.os y canciones
el Enrique se hizo tan valiente
saliendo siempre con sus intenciones.

La empresa cultural de los conquistadores prodigaba sus beneficios a los autóctonos: Enriquillo, tomado en educación por los franciscanos era "gentil letor, buen escribano". Había escuelas y conventos y trasuntos de corte como la de María de Toledo; erigíase la
primera Universidad de América, con los trazos clásicos de las españolas; se escribía en latín; personajes de España e Italia estimulaban la vida citadina, en la que no eran pocas las manifestaciones
poéticas.
A pesar de ese temprano florecer de la expresión literariaaparte de los versos latinos del prelado Geraldíni, su oda sáfica a la
Catedral escrita hacia 1,520, y las sentenciosas coplas del historiador Oviedo "abundante y desdichado versificador" - las primeras
muestras positivas que se conservan en la poesía dominicana, son
los versos blancos y los sonetos de
"la ingeniosa poeta y muy religiosa observante doña Leonor de
Ovando, profesa en el Monaterio de Regina de la Española", y un
soneto de Francisco Tostado de la Peña, conocidos merced al insigne lirida madrileño Eugenio de Salazar, vecino de Sto. Domingo de
1,574 a 1,577.
Los más lejanos vestigios de la poesía popular dominicana, indudablemente anterior a la manifestación erudita, puesto que ella vino
en las naos descubridoras en boca de soldados y marineros aficionados a la copla y al romance, pertenecen a los tiempos del historiador Oviedo y del poeta Lázaro Bejarano en una de cuyas sátiras hay
reminiscencias del viejo romance "Mira Nero de Tarpeya", uno de los
primeros popularizados en América, según las doctas informaciones
del erudito Ramón Menéndez Pidal.

Antes que Bejarano, el Padre Las Casas menciona ese romance: en su Destrucción de las Indias, escrita en 1,542, refiere que en
México, hacia 1,530, "quando estavan pasando por espada los yn-

II.

Orígenes Je Literatura en Santo Domingo

99

dios, el gobernador pestífero mirándolo con buen plazer, cantava
aquella canción que dizen:
Mira Nero de Tarpeya
a Roma como se ardía,
grit.os dan niños y viejos,
y él de nada se dolía.

Del vate Lázaro Bejarano y de la abundancia de poetas en su
tiempo -la segunda mitad del siglo XVI- hay prolijas noticias en
los Discursos Medicinales de Méndez Nieto, parte de los cuales dió
a conocer el eximio polígrafo montañés Dn. Marcelino Menéndez y Pelayo. La producción de Bejarano puede estimarse como la primera
manüestación conocida de la poesía popular en Sto. Domingo, empobrecida y desmedrada por cierto, no por falta de ingenios, sino por la
carencia de imprenta y las incesantes vicisitudes de la Colonia, ya
robada e incendiada, ya traspasada a extraña dominación como un
hato de bestias, o perdida en las espesas nieblas del cautiverio haitiano.
A principios del siglo XVII la vida literaria cobra singular valor con la presencia de Tirso de Molina "uno de los más indiscutibles
de que la literatura española puede gloriarse", según Menéndez Pelayo, morador del Convento de la Merced hacia 1,617. Este dato asume particular significación para la historia de la poesía popular en
América, cuando se recuerda que fué Tirso de los que, con Juan del
Encina, Fernando de Rojas y Lope de Vega, introdujeron los llanos
elementos de la poesía popular en el teatro artístico; que concurrió
con dos canciones, tres glosas, dos romances, y una canción ~l a
una justa literaria de carácter religioso "autorizando la solemmdad
con el crédito de los ingenios" del país; y que llevó a varias de sus comedias diversas voces americanas, antillanas en su mayoría, lo que
aumenta el carácter popular de sus celebradas canciones. De ahí
que el erudito Rodríguez Marin considere a Tirso como el más folklorista de los dramáticos españoles, con excepción de Lope de Vega.
Después de Bejarano y de Tirso, es preciso recorrer una centuria por el yermo desierto de las letras coloniales, para dar con otro
poeta que puede situarse entre los bardos populares: Francisco Morillas, de quien apenas si se conocen dos jantanciosos versos de su glosa escrita con motivo de la victoria dominicana en la Sabana Real de
la Limonade, el 21 de enero de 1,691:
que para sus once mil
sobran nuestros setecient.os . .. .

Posterior a Morillas cerca de un siglo, y por la senda de la poe-

�100

Universidad

sía popular, aparece el olvidado Luis José Peguero, docto a la vez en
la Historia, en la Moral y en la gaya ciencia. Es autor de una Historia de la conquista de la Isla Española; de unas letrillas de sabor
gongorino, y de un romance dedieado a los esforzados isleños que han
sabido defender la Isla Española -según propias palabras. Peguero murió en 1,792, en los tiempos del pintoresco Meso Mónica, agudo
repentista cuya producción ha pasado aunque en parte, injustamente, a la. obra del Négrito Poeta. Quizás murió en la primera década
del siglo XIX.
Juan Antonio Alix, Juana A. Hernández y Eulogio CACabral, p,ara no citar la rica pléyade de cantores dominicanos, realzan el panorama literario de Santo Domingo en el plano de la poesía popular.,
hasta antes del Romanticismo.
El erudito Pedro Henriquez Ureña, máximo maestro de la. crítica y de la filología iberoamericanas en la hora actual, es el más depurado valor de la República dominicana y uno de los que, bajo la advocación irrefutable de Dn. Ramón Menéndez Pidal, ha logrado profundas investigaciones con Américo Castrof Tomás Navarro Tomás, Antonio G. Solalinde y nuestro Alfonso Reyes en el Centro de Estudios.
Hist(&gt;ricos de Madrid.
E.os orígenes y la evolución de las letras dominicanas van enlaza,..
das inseparablemente a su historia política.
Debemos analizar su feeunda producción literaria. con criterio
histórico. Las palabras de D. Marcelino Menéndez y Pelayo nos_ dicen: "Si los versos no se leen con los ojos de la historia ¡cuán pocos
versos habrá que sobr.evivan.!"

JORNADA CUARTA
Asosto 9•19+Z

�I.

Datos Biográficos del Lic. Don Alejandro Je Treviño y Gutiérrez

103

I.
DATOS BIOGRAFICOS DEL LlC. DON ALEJANDRO
DE TREVIÑO Y GUTIERREZ, FUNDADOR DE
LA FACULTAD DE DERECHO

HELIO FLORES GOMEZ
Catedrático de la Facultad de Derecho
y Ciencias Sociales

ON precisión axiomática Emil Ludwig ha dicho, con la autoridad que le da su dedicación y facilidad intuitiva que

tiene de gran biógrafo, que esta tarea, la de reseñar los
hechos y las obras de los hombres, es algo que queda
fuera del alcance humano y si tal cosa afirma el escritor antes mencionado, con cuanta mayor razón lo diré de quien habla, que sólo por afición, y a las volandas, dedícome en pocos momentos a la tarea de conocer la vida de aquellos que en una u otra
forma, han vivido en nuestro Estado prodigándose para sus conciudadanos y para bien de su patria chica. Hoy diré bien poco de un varón digno de ser recordado siempre, eternamente, por Nuevo León y
principalmente por los que hemos hecho del Derecho, nuestra actividad o nuestra carrera; me refiero al señor licenciado don José Alejandro de Treviño y Gutiérrez.
Es desconocido, quizá por completo, para muchos de quienes me
escuchan y conocido bien poco para nosotros mismos, debido a las lagunas tan enormes que existen en nuest ros archivos, lagunas que desde luego, aclaro, no se deben a personas o instituciones, sino que ello
es resultado de la forma accidentada y anormal de nuestra evolución
política y social.

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104

Universidad

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Datos Biográficos del Lic. Don Alejandro de T reviño y Gutiérrez

105

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El señor Licenciado don José Alejandro de Treyiño y Gutiérrez fA-t. lb""'-.,,,
nació en la cercana Villa de Marín, N. L., a mediados del siglo XVTII; _,,, (
hace sus primeros estudios en la Escuela Elemental de la misma Vi- cu --&lt; -:&gt;
lla con múltiples dificultades; con posterioridad pasa a esta ciudad de &lt;,.._, { ¿ Monterrey, donde ingresa al Seminario Conciliar y abraza el estudio
1
de la carrera del Derecho.
/' , 1JU¡
Principia el siglo pasado y se inicia la guerra de Independencia rtJ,t,. d 'de México; al concluir ésta vuelve la calma a renacer en la Nueva
España y sólo existe el deseo de lograr el bienestar y engrandeci- l/.,l().(1AII )
miento de México. En Nuevo León, dicho deseo se manifiesta en forma patente, debido a diversas circunstancias y el progreso en diversas manifestaciones, asoma por todas partes.
d/ 1itM Es precisamente bajo tan buen augurio cuando el señor Lic.
don José Alejandro Treviño Gutiérrez con~ibe la idea de organizar
en debida forma el estudio de las materias relativas al Derecho; primeramente comunica a sus amigos la idea y encuentra eco en ellos
y procede a darle forma para que adquiera vida. Después de los trabajos previos que tal empresa requiere, llega por fin el día 19 de
enero de 1824, cuando ese ilustre varón declara con toda solemnidad,
en el recinto o salón de los miembros del Tribunal Superior de Justi•
cia, gue se declaran inaugurados los estudios de derecho en el Estado de Nuevo León. El Lic. de Treviño y Gutiérrez asume el carácter de Director de dichos estudios así como se reserva la cátedra,
bastante importante, de Procesal; toda su experiencia, todos sus co•
nocimientos en la tramitación que se sigue en el proceso judicial, la
hace saber a sus discípulos con una autoridad tal, que se ha hecho
memoria de sus pláticas y se les ha reconocido el valioso mérito que
tuvieron. Hubiera sólo bastado lo anterior para señalar en lugar
prominente al licenciado de Treviño y Gutiérrez e'tltré los éiudada•
nos eminentes de Nuevo León. Meritoria y laudable por todos conceptos, su idea brillante de organizar los estudios de Derecho en el
Estado; pero más aún meritoria su labor para realizar la idea y encauzarla por senderos firn:ies y estables.
Sin embargo, un mérito más concurre en la persona del Lic. Tr~
viño y Gutiérrez y es el haber presidido, en su carácter de M~ra•
do de la Primera Sala, el H. Tribunal Superior de Justicia en -el Esta•
do, desde el año de 1824 hasta el momentd en que siete años después,
se separaba del ear¡?:o debido a una seria en,fermedad que le aquejaba.
Su integridad moral, su eoi:rdueta y hOB:radez intacllable y sus dotes
de juri$, le permitieron ttna brillante aettta.ción a través de nuestro Tribunal máximo.
Sintiéndose bastante delicado ·&lt;te salud, se dirigió al H. Coñ'greso del Estado en nota que no pudo pasar desapercibida,, MliCitab.do

¡,~d{(

licencia definitiva para dejar su encargo; y digo que dicha nota no
puede dejarse en el olvido por lo que en ella expresó: principia _por
manifestar que jamás ha olvidado por un solo momento la obligación y el deber que tiene todo ciudadano para cumplir con el en~go o la comisión que los habitantes del Estado le hayan confendo;
que también se ha percatado de que el cumplimiento de ese deber,
debe ser siempre apegado a las maneras y costumbres de todo buen
caballero; pero que siente la tristeza de que por causas ajenas a su
voluntad, como lo era la enfermedad que le aquejaba y que día a dia
se agravaba más y más, le impedía desempeñar su delicado puesto
con detrimento no de su salud, ni de su bienestar ni de su comodidad que poco valen, sino del despacho de los negocios, ~ionand_?
perjuicios a la Sociedad y al Estado mismo; que en tal ~d, solicitaba la gracia de retirarse de su encargo a fin de ver s1 podia r~
cobrar parte de la salud perdida.
Ante aquella nota, lacónica por cierto, pues que así era el estilo
de redacción en aquella época, pero bastante elocuente si se lee entre
líneas el H. Congreso del Estado tuvo que acceder a lo solicitado Y
se pe~tió al licenciado de Treviño y Gutiérrez abandonar su sitial
de Magistrado.
Pocos días después de hacer entrega del Despacho a su cargo •
salió el licenciado rumbo a la Villa de Marin, su tierra natal, en donde desgraciadamente al poco tiempo fallecía víctima del mal que le
aquejaba.
Sentida fué la defunción del ilustre ciudadano de quien nos ocupamos, pu~ dejaba en el Estado un. hueco difícil de. ll~nar; sus funerales vieronse sumamente concurridos y a ellos asIStieron en per•
sona las primeras autoridades del Estado;, el pueblo de la Villa__de
Marín hizo acto de presencia ante el cadaver de uno de sus hiJos
predil~ctos testimoniando así por última vez su admiración y cariño.
No quiero terminar sin expresar que la semilla arrojada en el
surco de la enseñanza por el licenciado Treviño y Gutiérrez, pronto germinó y ya para el año de 1827 él mismo, indudablemente que
emocionado y orgulloso, certificaba que los jóvenes Juan N. de la
Garza y Evia, Bernardo Ussel y Guimbarda, Ramón Gregorio Guerra, José Angel Benavides, Valerio Borrego, Santiago Montemayor
y Evia y Leocadio Garibay, estaban en aptitud de recibir el grado
de bachiller en Leyes, cosa que de una manera solemne fué declarada más tarde por don Juan Bautista Valdés en su carácter de Rec•
tor de los Estudios Universitarios que se hacían por aquel entonces.
Hace años, en enero de 1936, debido al empeño del Colegio de
Abogados del Estado y principalmente a la labor de los señores li-

T

�106

Universidad

II.

Discurso del Dr. Mateo A. Sáenz

107

cenciados Jesús C. Treviño y Rafael Lozano, se impuso el nombre
del Lic. Treviño y Gutiérrez, a una aula de nuestra Facultad, habiéndose celebrado con tal motivo una sencilla ceremonia en el local aludido en justo desagravio por la indiferencia y el olvido en que lo tenemos.
Concluyo pues, manifestando cuánto agrado y con cuánta satisfacción he recordado en esta noche, la venerable figura del benemérito de la Enseñanza del Derecho en el Estado, don José Alejandro
de Treviño y Gutiérrez: alto de estatura, de frente amplia y de pronunciadas entradas, de nariz semi-aguileña, boca chica y enjuta y
ojos chiquillos que se antojaban bullidores e inquietos y que revelaban la inteligencia y la viveza de aquel ser; recuerdo para mí más
grato porque trae a mi memoria los días, que apenas ayer pasaron,
cuando cursé mi enseñanza en la Facultad de Derecho del Estado,
cuyas aulas son presididas por la efigie del Lic. Treviño y Gutiérrez,
nombre que además le fué impuesto al Aula principal hace apenas
unos años, en septiembre de 1935, como pequeño desagravio siquiera, al olvido en que lo habíamos tenido; homenaje sencillo que fué
debido principalmente al ilustre Colegio de Abogados de Nuevo León
y a los señores Licenciados Jesús C. Treviño y Rafael Lozano.

II.
DISCURSO DEL DR. MATEO A. SAENZ.
CATEDRATICO DE HISTORIA DE MEXICO

EN LA ESCUELA DE BACHILLERES
Este discurso no fué' leído Ínte11ro
en virtud de haber: sido censurados
alsunos párrafos, conce_otui&gt;sas _~todos,
:;;,;el Sr, lnt;,:ven7:;r de~la Secre~aría de

l

Comwiícaciones y Obras Pú6lícas

UANDO en una nación existe
sante y altamente instructivo
para que sus enseñanzas nos
del momento y nos alienten a

un pasado digno, es interevolver los ojos a la historia
conforten en los proble~
esperar serenos el porvemr.

La historia de nuestra Patria, con sus sombrias lagunas, y sus hombres negros que sól? merec~n que se ~enda sobre
su memoria el piadoso manto del olvido, está, en cambio, llena de
hombres cuya majestuosidad no alcanzan a disJ?inuir .los duros embates de la perfidia o el rencor y cuya trayectoria lwmnosa, es como
faro acogedor que marca el sendero del progreso y de la libertad.
La humanidad del presente vive hor~ aciagas. Sobre el dere~o
humano parece privar el derecho del mas fuerte; sobre las naciones débiles se levanta, como amenaza perenne de su existencia, ~l
poderío de sus altaneros vecinos; en algunas partes del mundo, la ~bertad se ve aherrojada; la verdad ~ene que o~ulta~e .co1;r10 un, c~men; la democracia es una blasfeIDia; la mentira, m siquiera habilmente deformada por los artificios del genio, parece enseñorearse de
las mentes de los jóvenes; la igualdad ha tenido que refugiarse, tan
perseguida se vé como en los tiempos del, primitivo cristianism?, en
obscuras catacumbas; y los conceptos mas caros de la humamdad:

'

�108

Universidad

el honor, la dignidad y el valor, se ven escarnecidos por los modernos
bárbaros de los países totalitarios que harían enrojecer de verguenza a las ignaras muchedumbres de la edad media.
En medio de este caos, los pueblos jóvenes de América, que apenas hace unos cuantos años veían cristalizar en sus constituciones
los postulados de la Revolución Francesa, contemplan primero atónitos, y después enfurecidos, esta ola de barbarie que amenaza al
mundo. Y al ver caer exhaustas y rendidas naciones que fueron su
ideal, (honor y gloria a los invictos luchadores de la Francia Libre
que harán resurgir a la Francia científica y gloriosa que admiraremos siempre) vuelve las páginas de su historia, buscando entre sm1
héroes invictos, entre sus estadistas notables, entre sus políticos honrados, entre sus paladines de la libertad y del derecho, al hombre
cuyo ejemplo los inspire, al hombre cuya vida fecunda sirva todavía
para mantener la fé y el entusiasmo.
Desfilan entonces los nombres de todos los Libertadores de Améric3;: Washington, Hidalgo, Bolívar, Martí, Sucre, San Martín y Morazan. Hombres que en sus respectivos países viven aún y vivirán
siempre y cuya luz es de tal magnitud que traspasando las fronteras
de su Nación, cubre todo el Continente Americano. Todos ellos lucharon por la Independencia, todos ellos proclamaron la Libertad y
pregonaron la Igualdad de todos los hombres. Más ¡Ay! casi todos
ellos murieron sin haber visto coronada su obra, o sólo consiguieron
ver realizada una independencia política que constituía el primer eslabón roto de la enorme cadena que pesaba sobre las espaldas de sus
contemporáneos. Su obra fué enorme, fué obra de gigantes, pero no
podía ser completa, pesaba todo un pasado ignominioso, pesaban varios siglos de esclavitud, no podía ser la obra de un hombre o de una
generación y surgen entonces nuevos hombres, verdaderos continuadores de la obra empezada, hombres humildes que analisan tratando de destruir todos los factores que intervienen en la esclavitud moral y material de los seres humanos, y luchando contra prejuicios inveterados, contra intereses económicos enormes, contra ideas ancestrales, rompen el siguiente eslabón de la cadena y ponen los cimientos de la humanidad actual de esta América joven y vigorosa que parece destinada por los hados a servir de antemural a la codicia desenfrenada del altanero megalómano que sueña con uncir al mundo el
pesado yugo de una esclavitud milenaria.
Lincoln en los Estados Unidos de Norte América, concede igualdad de derechos ante la Ley a los negros y suprime la esclavitud. No
importa para determinar su actitud que grandes intereses económicos se oponen a esta reforma, no toma en cuenta que habrá espíritus

II.

Discurso del Dr. Mateo A. Sáenz

109

retardatarios que se opongan a su labor y que inclusive provoquen
una guerra civil en que perecerán muchos ciudadanos; la supresión
de la esclavitud era una necesidad, era imprescindible lograrla y las
vidas que se sacrificaran eran el precio de una de las conquistas más
grandes de la humanidad: la conquista de la libertad.
Y de la magnitud de todos los hombres mencionados, México
produce un autóctono símbolo de la raza, un aborigen de pura cepa,
un hombre que podía comprender los sacrificios de los suyos porque
los había sufrido: Juárez.
Para hacer un juicio crítico de su obra, tiene el historiador que
colocarse en el medio en que actuó Juárez y esto sólo es posible haciendo un análisis cuidadoso de factores tan heterogéneos, examinando y revolviendo miserias tan asquerosas, hurgando en documentos
falseados por la envidia y el rencor, que constituye obra de titanes
justipreciar su labor.
Pero el juicio sereno de la historia, ese juicio a que temen más
los hombres honrados que a la muerte misma, ha sido dado ya en
forma definitiva y el indio zapoteca de rostro impasible, ha entrado
ya en el terreno de la inmortalidad y ha traspasado las puertas de
la gloria inmarcesible ganando para nuestra Patria la admiración de
toda la. humanidad.
Cuando la Patria está en peligro, cuando el país gime ante un
enemigo poderoso desde el punto de vista material, cuando las naciones todas habían dobl3:do su cerviz y se habían humillado ante los
ejércitos invencibles de la Francia heroica, cuando las intrigas diplomáticas habían podido más que los razonamientos serenos de nuestro
ministro de finanzas que había demostrado estar en la imposibilidad
física de dar cumplimiento a los compromisos económicos que el país
había contraído con motivo de cruentas y prolongadas guerras íntestinas; cuando las Cancillerías del mundo se hacían sordas a las reiteradas comunicaciones en que se les explicaba la verdadera razpn que
había para suprimir los pagos de la deuda exterior; Juárez, con la
fuerza que dan el derecho y la razón, se apresta a defender la dignidad nacional ultrajada y vence haciendo que se escriba en la historia
de la humanidad, con letras imborrables, que todavía son de actualidad y que deben conocer nuestros actuales enemigos, su célebre frase que hizo que una nación Sud-Americana lo declarara Benemérito
de las Américas: "El respeto al derecho ajeno, es la paz".
Juárez, inflexible en el derecho, no cedió ante los encantos de la
princesa extranjera que solicitaba la vida del rubio y soñador Empe-

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Universidad

rador Austríaco; Juárez, incorruptible, no dió su brazo a torcer ante
las reiteradas ofertas de los cuantiosos intereses que representaban
los bienes del clero que hubiera sacrificado una parte de ellos, con tal
de conservar sus privilegios que sintetizaron los conservadores en su
grito de guerra: Religión y Fueros. Ni los halagos de Maximiliano,
ni las ofertas de los Ministros Extranjeros, ni la adulación, ni las
amenazas; nada lo hizo cambiar. Esos son los hombres que de lejos en lejos produce nuestro hemisferio y que en los actuales momentos necesita el continente. Como cachorro perseguido por jauría
hambrienta, llevando sólo la Constitución, como símbolo viviente del
pueblo mexicano, recorre en auténtica peregrinación de la legalidad
la República toda, y ni el poder lo marea, ni el temor lo arredra y
puede escuchar impávido lo mismo las censuras acres de sus despechados enemigos que los elogios del más grande de los italianos, Garibaldi, que si resucitara, como nuevo Mesías, arrojaría del Gobierno
Italiano a los payasos que pretenden apoderarse de las conciencias
de su pueblo y que dicen representarlo.
Si Juárez es grande en la guerra, si con genio y habilidad inigualables supo sortear los escollos en medio de la tempestad borrascosa
de las pasiones desatadas y los odios desencadenados de su época, si
supo vencer a los conservadores, aplastar a los traidores y humillar
a los extraños, más grande se perfila su figura aureolada por el marco de la paz bien ganada. No le bastó vencer al presente, era necesario echar los cimientos del futuro, y al consagrar los derechos del
hombre en la Constitución de 1857, rubricó en forma rotunda su fama de estadista.
Marchando México en los momentos actuales por un sendero tan
escabroso y lleno de abrojos como estuvo el camino recorrido por Benito Juárez, cumple a nuestro deber de patriotas levantar en nuestros corazones un altar en que ofrendemos diariamente las siemprevivas de nuestro recuerdo y gratitud a su memoria y en el que hagamos los más fervientes votos que es capaz_de formular el pensamiento humano, de seguir su ejemplo inspirador e imitar su vida, ofreciéndola, si preciso fuera, eri holocausto de la Patria del mañana, grande
y respetada como la deseamos todos los hijos de este bello girón de
tierra Americana.

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