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ORGANO DEL CONSEJO DE
-CULTtJRA SUPERIOR
Monterrey, N. L.,
....

� --,_

Septiembre de

1943 - N°. 2

�UNIVERSIDAD

ORGANO DEL CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR
Monterrey, N. L.

DIRECCION A CARGO DE LA PRESIDENCIA DEL CONSEJO

SU M A RIO
POSICION DE AMERICA
LA CLINICA CRIMINAL
UN HOMBRE DE AMERICA
POEMAS DE PEDRO GARFIAS
UN POETA QUE NO LE TEME AL
PUEBLO
PEDRO GARFIAS Y EL DOLOR DE
ESPAÑA
EL FUTURO DE LA QUIMICA Y RAMAS
AFINES
EN DEFENSA DEL BUEN VINO
ORTEGA Y GASSET Y EL DESPOTISMO
ILUSTRADO
ABUSO DE LOS DERECHOS
NUEVO LEON EN LA SEGUNDA FERIA
DEL LIBRO Y EXPOSICION NACIONAL
DEL PERIODISMO
MATERIAL ENVIADO POR NUEVO
LEON A LA FERIA DEL LIBRO
DISCURSO PRONUNCIADO POR EL LIC.
ALFONSO REYES EN LA RADIO­
TRANSMISION QUE LA SEGUNDA ·FE­
RIA DEL LIBRO DEDICO A NUEVO
LEON
INFORME DEL CONSEJO DE CULTURA
SUPERIOR AL EJECUTIVO DEL ESTA­
D0.-AÑO 1942-43.

Lic. Alfonso Reyes
Lic. Mariano Ruiz Funes
Prof. Caleb Sierra Ramos

José Herrera Petere
Dr. Enrique C. Livas
Quím. Téc. Manuel Rangel
Prof. José Salinas lranzo
Dr. Daniel Mir.
Lic. Ricardo C. González

�5

Posición de América

POSICION DE AMERICA *
Líe. Alfonso REYES
Presídente del Colesio de México.

�i2ia��
't L TEMA que me ha sido asignado, "América, cuna de una
nueva cultura", padece de una errata de imprenta, por­
que debe ir protegido y atenuado entre signos de inte­
rrogación si es que ha de corresponder a mi intento.. No
pertenece al orden de aseveración que los gramáticos llaman modo indicativo, sino al orden de la duda y la creencia, de la in­
sinuación y de la esperanza. Aristóteles lo habría desterrado de su
_ Dialéctica y sólo lo habría acogido en su Retórica. Se refiere al prin­
cipio de probabilidad, no al de certeza. Por el ánimo con que lo abor­
do, me atrevo a decir que pertenece a un modo extravagante de la
gramática: el modo profético.
¿ Qué desmedido afán es este de entregarse a las profecías?
¿Acaso hemos perdido la brújula científica? ¿Acaso, aun antes de
que la civilización desaparezca, considerando que ella nos traiciona
y no dudando en sacrificarla, hemos resuelto retrogradar étnicamen­
te a la era prelógica de los Ptimitivos, al tiempo en que las tribus
se gobernaban por hechicerías caprichosas, refugiándonos, como de­
da nuestro Ignacio Ramírez, "en aquella frontera hospitalaria para
todos los desterrados, adonde nos entregaríamos todas las noches a
la danza frenética, inspiradora de las cabelleras"? No: la profecía
no satisface a la ciencia, pero sí al anhelo de existencia y en este
sentido contiene también una verdad. Si la Dialéctica entiende en lo
que es, la antistrofa de la Dialéctica, la Retórica, entiende en lo que
deseamos que sea. Hoy por hoy los americanos tenemos el derecho,
* Conferencia leída por su autor en el :,er. Congreso Internacional del Instituto de
Lit�ratura Ibero-americana en Nueva Orleans. 21-24 de diciembre de 1942. Publicada
rn esta Revista con autorización deD ;propio autor.

�6

Universidad

acaso tene mos el deber, de ser algo profetas, por lo mismo que, ante
los desastres de l mundo y las agonías de la e specie, pretendemos aún
p�r dur ar. _América, como la heroína de Williams Morris, prefiere vi­
vir a morir .
De todas suertes, la palabra "nueva cultura" es muy ambicio­
sa. Esto de figurarse que las cosas humanas pueden ser absoluta­
n:_iente nuev�s, acusa Y,ª �e por sí una falta de cultura y una ausen­
cia de sentido humamsbco. Aun concediéndole un valor relativo­
aquél en que puede decirse que Grecia representó una nueva cultura
au�que pr�c�da de un� derivación contin ua a partir de Egipto y eÍ
Ori ente proximo; aquel en que puede decirse que la Europa Occi­
den��l r epr�sentó una _nueva cultura, aunque proceda de una deri­
vac10n contmua a partir de la Antigüedad clásica-hay que apresu­
r arse a moderar todavía más la noción, a riesgo de que nos tomen
p�r char��tanes, o como se decía en el Diálogo de la L engua, por "Ha­
, dentr
bhst:3-nes • Solo
o de algunos siglos, juzgando a posteriori y
n:_iedia1;t� ese error de contraste que da la distancia, podrá saberse
s1 America ha logrado el�bor �r una cultura relativamente nueva. En
n uestro caso se trata mas bien de recoger la herencia de un a cul­
t ura, an te e l notorio quebranto de los pue blos que la han construi­
do. S e trata de una toma de posición y acaso una toma de posesión
de_, la cultur:3-. Y tampoco es lícito, en un mundo intensamente reco­
rrido Y cubierto po� las comunicacio11:es entr� todos
los pueblos,
que lleva ya tanto tiempo de mezclar ideas, tecnicas y emociones, eyl
hablar de culturas en plural, como puede hacerlo el antropólogo
cua?-d? se as_oma a� pasado, do�de los grupos vivían sin mutuo co­
n_oci:niento n� camb10. Parece mas bien
que la cultura está llamada,
,
iqm era ! eoric.3:men te, a s er una. Y pr
ecisamente, ante e sa esperan.
:ª de umficacwn, apare
ce América como un laboratorio posible pa­
ra este ensayo de smtesis.
p �guntarse si América está ya madur
ra semejante tarea
no e8. � ispara�ado, pero es ocioso. Varias vecaespanos
h emos enfrenta,
,do con esta mterrogac10
· n, y hemos tenido que confesarnos que el
destino n puede ser aplazado; que, en
te orden de fen ómenos su­
p eriores � 1!es a vo�untad, casi ni ngúnespu
eblo escoge su hora; que
acaso los ::i as tan sid?
�lamados prematuramente al arduo deber
Por otra r
esta subita �parición de una r sponsa
e
bilidad ines�
.
perada es )� ��e
Jor c&lt;:&gt;11:tribuye a m adurar a los pueblos y a los
hombres La t a�e posición ante 1::t
c�l�ura no e s aquí una inves­
tidura a�tomáf{�� S
n e una contnbu on qel propio
o
querer. y es­
Ci
te querer puede -P�o
. ::cars e .Y educarse. Esta orientación del querer
-un querer
a 1sperso, Pero bien manifiesto por todo el
,
Continente-¿�:r=��t;dey a fa pro
fecia, a la prédica, a la función pros-

Posición de América

7

y a los escrito­
p ectiva de la pala�ra, y está confiado a �os maestros mos
fracasado,
re
b
a
h
mpo,
e
i
t
a
mos
res americanos. S1 no lo atende
el grito de An­
r
scucha
e
sabido
os
habrem
o
n
os,
d
i
erd
estaremos p
quises en los in fiernos: "¡ Tu Marcellus eris ! "
Esta promesa del destino tiene un anverso y un rever�o. Por el
de Europa esta ya ago­
reverso par ece significar que la capacidad
tada. Por el anverso, que las bases americanas aseguran ya lasdopro­
an
no
babilidad.es de éxito. �xaminemos ambos exLremos, procurro,
posi­
nto a lo prime
cua
r
Po
.
orgullo
r
po
i
n
d
u
t
i
at
gr
n
i
por
car
e
p
seamos
ble es que Europa no s alga agotada de la c,atástrofe y lo deos
sue­
n quistad
co
e
t
ivam�n
t
í
n
efi
d
pueblos
los
n
Au
.
ente
m
fervorosa
sus
a
ndo
e
ci
en
v
cultura
la
y
l en seguir determinando los rumbos de
ro �u­
,
t
s
e
ma
l
e
cual
la
a
par
ósmosis
a
es
así
ose
d
án
vencedores, oper
bano don Fernando Ortiz ha acuñado en nuestra lengua el termmo
sa tras
"tran sculturación". Pero que Europa pueda salir indemne e silebi
en, �l
e
Pu
o?
fi�marl
a
a
atreve
e
s
n
¿quié
a
pavoros
ba
e
esta pru
acudir
e
d
r
e
deb
l
e
a
ic
r
Amé
a
e
solo debilitamiento de Europa impon
se­
con el refuerzo, y esto es ya la toma de posición . Respecto a lo
ic�­
er
am
ad
d
posibili
la
gundo, respecto a las bases que garantizan
na, no hay más remedio que detenernos un in stante a recordar co­
mo se opera la participación (pasiva) y la contribución_ (�t;tiva) en
la cultura, y esto nos obliga a comenzar,por una descnpc10� suma­
rísima de lo que sea la cultura. Procedere por esquemas fun c10nalers,­
ya que la cultura es un ente fluído, en continua marcha y tr ansfo
m ación, y n o admite ser definida por contenidos estáticos, a menos
que sean a corto alc,e.nce. Procederé por alusiones generales, ya que
revivir en la men­
e llas bastan, por la calidad de mi auditorio, para
te de quienes m e escuchan el recuerdo de nocioneli que ellos con,o­
cen mejor que yo.
Salvo defin iciones convencionales, la cultura , en su sentido más
amplio, se confunde con la civiliza ción, y ésta sólo ,adquiere_sent�do
cuando, salvando las fronteras de agrupaciones y epocas, se aphca
a aquellas vastas entidades, a aquellas inmensas porcio�es, d_e esl?a­
in­
cio y tiempo humanos que Toynbee llama los campos h1stor1cospau­
es,
n
mocio
e
de
suma
a
un
es
a
t eligibles. Así entendida la cultur
tas e ideas, cuya resultante y cuyo criterio de valuación es la con­
contesta
duct a humana : sensibilidad de la vida, n ormas con que se
so­
obran
re
e
qu
y
sulta
re
ello
odo
t
e
qu
n
e
os
t
a la vida, conocimien
del
tación
en
pres
bre todo ello. En esta fór.mula lo mismo caben la re
el
o
mism
lo
ambos,
e
r
t
e'ii
s
ne
eaccio
r
las
y
mun do y del ultramundo
Max
de
saber de dominio, el saber culto y el saber de salvación,
Scheller. Pero para no quedarnos con esta fórmula en el sér mismo
-del hombre, con lo cual no avanzaríamos. un paso, hay que adver-

�8

Universidad

ti� �ue la verdadera _cultura sólo exi�t�, en cuanto aparece la trans­
n:i,1s10n de sus con� emdos. Tal t�ansmis10n se ope ra, en el orden ho­
rizontal ,_del e spa �10, por comum�8:�ión entre coetáneos, y en el or­
den
_ vertical del tiempo, por tradic10n entre generaciones. Quiere de­
c�r que, aunque la naturalez a provoque la cultura, no la da he cha,•
smo 9-ue el hombre !ª s�cll; �e s1; que la cultura se aprende y no se
adqmere por herencia b10log1�a. Pero durante el aprendizaje, e lla se
transforma a su vez, se desvia, s e ensancha, recoge nuevas especies
y aban�o�a '?tras. D e �oda que no hay cultura cabalme nte integra­
da, y m siqui_ e:a necesit amos to dos y c ada uno de nosotros conocer
el cuadro teoricament e ca bal de la cultura e n que vivi mos.
Y es que la cultura ofrece distintos fa ctores, que pueden más 0
menos agrup arse e1; cu atro niveles distintos-aunque sean niveles en
met a morf os1�-segun su com pu lsión o necesidad para el sostenimien.
to de la� sociedades humanas: los universales las especialidades' 1as
alternativ as y las peculi aridades (Linton, Est�dio del hom bre ).

Los unive �sales y au1; las especialidades son el núcleo de la cu}.
tura v de�e rn:man su earact er. Las alte rnativas y las peculiaridade s
so_n la_ :?eriferi_a de la cultura, que puede lle gar a la completa indeter­
mmac10n. Y sm e�bargo, e n cierto se ntido , puede de cirse que el se r
de la cul�u ra_ se alime nt a de moct o centríneto y trae sus energías des­
de la periferia hasta el núcleo . Expliquémonos.

L_os universales son _Patrimoni o común de todos los miembros de
1; soc_ied ad, Y por eso mismo son la base indispen sable de la cultura
moC"Iones, no�m�s v conocimientos que corresponden a los lugar�
comunes de_ A�i�toteles. nivelación mínima o única que puede abarcar
todos_ los _mdiv�duos del grupo , tales factores constituyen el lechO de
ª conci�nc�a social en que todos los otros fa ctores vienen a precipitar
sus pro UcLO�. �o s0n. pues, comienzo o génesis de cultura sino su
r• e ate Y su ultimo saldo, su resultante . Como todas las res�ltantes
f
��a�i�i;:/ece�a�iamente fgual a la suma de los sumandos. Es cua�
distm a, y aun puede a primera vista mostrar alguna
contradicciJ! c'?n a :�no de los sumandos a que luego vamos a refe­
.
rirnos La participac10n
_ en la cultura es máxima en estos factores
unive;sal es e o
n c rto .ºd? pasiva, automátic a. Es el aire que
�
�
�i/
r
se re spira E
e
de camr;:10 mherente de la vida,
o de las
cosas me�os �udabfe E tre ellas, hay algunas cosaesl fond
que
no han
t
i
mudado desde que el
0!11 ,re es h om bre Y no mudarán
ientras se
conserve la especi e• Aq � olo _:pued� �ablarse de novedad m
de una ma­
nera muy relativa p r f-1
ic1pac10n maxima desde eI punto de vista co­
ectivo
e inconscie�te� ro, �es�e el punto _de vista in
l
l y consciente , contribución ��ma, mdirecta y leJana. Una dividua
nación, un con-

f

Posición de América

9

junto de naciones, un continente, no pueden proponerse de modo uná­
nime y premeditado cambiar los factores univ ersales de una cultura.
La cultura no se manda ordenar com o la minuta de una comida. Los
fundadores de la teoría romántica de la epopeya casi llegaron a fi­
gurarse que la Iliada se construyó por arte plebiscit ario, como si, al
juntarse los pueblos, el poema brotara, según decía Sainte-Beuve, en
manera de temp e sta d divina. Per o aún esto s t e óricos ex agerados re­
trocederían confusos si se le s hubiera preguntado : ¿ Creéis acaso que
la cultura supuesta por la Ilíada ha sido igualmente el producto de
una decisión colectiva?
L as esp ecialidades son el orden de los lugares específicos de Aris­
tóteles y se refieren más singularme nte al conocimiento. El bien y el
mal en general, el más y el menos en general eran cosas universales y
al alcance, por decirlo así, de to das las fortun as. Ya el bien y el mal o
el más y el men os de o rden biológico o de orden físico no s van trans­
portando del patrimonio común al patrimonio de los especialistas en
disciplinas o ciencias determinadas. L as nociones a que ellas se refie­
ren no necesitan ser domin adas po r to dos los m iembros de la socie­
dad, pero para la salud de la sociedad es indispensable que algun os las
dominen. Las especialidades s e expanden en factores universales con­
forme aumenta la función del aprendizaje, característica de la cultura.
Algunos hombres, de cualquier nación o de cua lquier continente, par­
ticipan por necesidad en este nivel de la cultura, con sólo que se tra­
te de pueblos ya incorporados en t al cultura ; per o, adem ás pueden
c ontribuir en este nivel de la cultura , con sólo que cuenten con las fa­
cilidades necesarias a su trabajo. En mayor o menor grado, los pue­
blos de Am érica cue ntan con estas facilidades, y a hora se tr ata de
aumentarlas, lo que corresponde a la política cultura l en el m ás am­
plio sentido. Nada, en principio, se opone a e llo. En una pobl ación hu­
m ilde se ha instalado un obse rvato rio para el cómputo de los rayos
cósmicos, verdadera exquisitez de la ciencia. De un o a otro extremo
del continente, por sobre las mayorí as consagradas a la actividad ele­
mental del vivir, hay minorías cons agr adas a la activida d e scogida del
filosofar, minorías que c ada vez se r elacionan más intensamen te unas
con o tras. Los me dios de la comunicación entre coetáneos o de la tra­
dición entre generaciones tienen ya, en América, to do el des arrollo que
rquieren. Son perfeccionable s y hay que perfeccionarlos sin duda. Aquí
de la profecía; aquí de la obra prospectiva de la palabra que no es más
que la persuación retórica; aquí del deber de maestros y escritores.
Pasamo s al terc er factor de la cultura, las alternativas, y con
ellas entramos en el orden de las sustituciones relativa.mente indife­
rentes. El conce pto se e nlaz a con el s aber del dominio: conjunto de
me dios pa ra lograr los fines soci ales. Cuando hay varios medios más

�Universidad

o_ �enos eq�ivalentes para llegar a un fin , hay alternativa y hay Op_
· cac10n . Los nuembros de la . ,sociedad pueden ir a Roma por varios
•
y p ue d�n 1· r en a v10n , en auto o en ferrocarril. Hay técnicos
mmos,,
· dis• • m
para cada med10. Las respectivas. técnicas n o son , en pr·mc1p10,
•
l
es,
sm
o
so
o
con
r
'
efe
p ensa bl
. rencia a los fines inmed·iat os, a los cen• tere, s que 1a h"1storia , p one en valor para cada ms
tro s de m
• tante de su
. as solo se conservan como tal es mi· entras su
desarro 11o . Las alterna. tiv
· uno de
• fluenc1• a es sup erfi• cial. En cuanto, adquiere valor n ecesario
m
• os, desu1aza a los otros termin as y se precipita haci� e1 nu' mm
1os ter
, e1 caso. Las
r1ad segun
cl eo de la cult ura, en es pecialid ad O universa11•.,.
,
.
al ternat1vas representan el c ampo de experimentac 1· on y, a veces 1os
,
p�ntos 1:,euralg1· cos d� las revoluciones. Inútil decir q ue la partidi ac! on opcional o la º PfI�nal cont�ibución están abiertas a nuestra A!é­
1c . De end en , en ultimo �na, hsis, de las conquistas de la especiali�a;, y er argumento se revie
rte s o bre el argumento anterior.
Las _pe�uliaridades nos llevan al reino del acto individual Podrán
1
e � i ari�ades, seg?n el caso , perderse o apro vecharse p a;a la cul­
t��i � :
mcumben � n�estro exa:r;nen . Si lo segundo, ellas
sig.nífi��. ,
y �l descu brimiento. L os cuales, . al expandirse en
.
·t º s c1
1
n 1 esq ema d� Tarde, sign ifican el alimento
c��:�!�� �e � �1:��� ef q y
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s
bia te , � :e ���:� �/���:�:�e{ e�c:!���d:;��
�: rc
!:o1i�:�:,��=s��: y. c��ya m�e
10n en el cuerpo de una cultura sólo a ª c ª
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es don de 3:�um e to d o su valo r el con m
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cept� �! f� n�e;,�.
ª
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1
: ��:e!!df: • como _en
n_m';stra época , la integra �ión fo �:r: ��� ��
lt
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ª
r�aliment� ción ._ y e l or�a:is�/���
sob
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:f
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�:re�:�!\1�
g e .su coherencia. Esto es lo que se quie­
re decir ª dº ·;1zgand� la (,T1sis conte mporánea, s e afirma q ue la
máquina t� �o �as de prisa q?e el hombre . El invento y el descubri­
mi ento aún n apar en suf1. c1entemente asimilados en la sustancia
ética de la cu7t ª· �a se ve , pues , que las peculiaridades son focos
genéticos de cu ��
�d. n s rlo pero .coml?arables en algún sen­
tido a las m utacio��sº i ��iv1� uat
es de _ la b10I?g1a, se transmiten más
limitadamente si n o to g an exp nd1rse a tiempo y conservarse
r eiteración edu��ti va c � n P0 �esaparecer. Esto se relaci ona por
con
�a característica �is�! te �a _c�1�ura , a ue se desvanece en cuanto se
,
mterrumpe la línea d
m1s1 n contece ,aquí algo semejante a lo
que acon te ce con la c:e�:�g: en c�1er- /
as teol og1as : que debe ser renova­
da constantemente' porque nace y muere con st
nte . Así pues
l as novedades de 1a cult ra , que garantizan suanpteme
erduración p uest�
'
�
que la vida es tá
�cen por decirlo así fu�ra de la cultura,
en la variación i:�:;;� �• r
1 e mvento o el des cubrimiento. ¿ Cómo po-

�[�Z::;�t;º

g����

�élI��

Posición de América

11

dría su p o sibilidad negarse al nue vo contienente, si aun caben aquí las
excep ciones geni ales? De un pueblecit o qe Nic aragua antes desc ono­
cido para el mundo, salió Rubén Daría, gran reformador de la lengua
poética sólo comparable a Garcilas_o o a Góngora.

El anterior examen de la estructura cultura , en sus cuatro fac­
tores, los de núcleo y los de periferia, no era indispensable para con­
cluir l o que de anteman o t en em os pr obado p or la his tor ia : la posibili­
dad de toma de posición de Améri ca ante la cultura , por p articipación
y por contribución . Pero sí era conveniente p ara destacar dos obser­
vaciones a que se presta. La p rimera, que en épo ca de inter ior reno­
vación como la nuestra, cuyo carácter es el anvers o de las épocas clá­
sicas y de relativa estabilidad y remanso de las agua�, los fo cos cul­
turales tienden a diseminarse en tal forma que los núc le os de especia­
lidad y universalidad padecen por acarreo continuo e inconexo; que
tal fenómeno de incoherencia y efervescen cia es la explicadón de la
crisis moral que sacude al mundo ; que el único medio de salvación
consiste en intensificar la t ransmis ión por comunica ción y apren diza­
je . ¿ Qué signific a esto? Esto significa democracia . Sólo la demo cra­
cia puede salvarnos, por cuanto ella imp orta la plena y c abal c ircula­
ción de la sangre , con todos sus nue vos acarreos, por to do el organis­
mo social. La segunda observación se refiere a las bases hum anas de
donde brota la cultura, a la dirección de la inteligenc ia soc ial en sen­
tido favo ra ble a la armonía de la cultura . Pues la cultura sólo existe
en la inteligencia de los individu os, y sólo por ella se sostiene. Volve­
mo s aquí a tomar el argumento en el punto que lo dej amos para exa_ minar los cuatro factores culturale s, y pasamos a considerar las ba­
ses de la inteligencia americana en cuanto afecta a nuestro asunto . Es
decir, que prescindirem os de las indecisiones y contingencias con que
la historia de Améri ca haya podido tropezar desde sus orígenes y en
su evolución pro pia, para sólo aplicarnos a las posibilid ades actua les.
Las po sibilidad es americana s se re ducen a una p osibilidad de ar­
monía c ontinental. ¿ Hay una orientación actual de la inteligencia ame­
ricana suficiente mente uniforme p ara gar antizar la toma de pos ición
ante la cultura? Veamos primero las hom ogeneida des , después las di­
ferencias y preguntémono s fina lmente si ta les diferencias son irre du ­
cibles p o r naturaleza, o r educ ibles por efect o v oluntario de la edu­
cación y por el gra do d e e voluc ión al qu e han llega do las socieda des
Si este último extremo nos da una conclusión positi­
american as.
va, nuestra tesis estará demo strada y no nos q ue dará más que ce­
r rar estas páginas con una excitación o peroración final, de acue�­
do con los cánones de la antigua Retórica , hacia la armonía ameri­
cana . Me disculpo si repito aq u í o bservaciones recogidas en un libro
re ciente. Se me o frece cons iderar iguales problemas , y de entonces

�12

Universidad

acá mis puntos de vista no han cambiado y mis esperanzas se man­
tienen.
consigna que América
. La1 p rimera observac! ón se refiere a la
? el dia de su aparición . Tras de haber sido pre­
tra;
mundo
a por m_¡/a�1s�o s de la sensibilidad, en la mitología v en la
�/
s enr
poes 1a, como s1 fuera una fo rma necesaria de la mente América apa­
r�ce como una �ealida� geográfica. Y de sde ese ins ta�te, viene a en­
r1�uece r_ el sen�1d� utopic� del mundo, la fe en una sociedad m ejo r ,
mas fehz y mas hbre. As1 lo entendieron las mentes europeas . Así
los s acE:rdotes de todas las tendencias c ristianas . As í lo s peregrinos
Y refugia�os de todo orden, y aun lo s que sencillamente q uerían re­
hacer la vida, borr ando anteriores errores o accidentes de la conduc­
ta. El que co� e�lo se hayl;n mezclado afanes de explotación colonial
y lucros e.cono�mc?s. es mas que humano, y en modo alguno pertur­
ba el se?t_1 �0 f1los of1co d�l p roceso. América es, en esencia, una ma­
yor _P?s1b1hdad de eleccion del bien, fundada en un peso menor de
t.r;a?1c10nes cll:suales , de estratificaciones causadas por el azar his­
tonc_o y no directamente deseadas. Este esquema abarca como una
consigna general, , c?mo un santo y seña de la condu cta, a todo el
Nuevo Mundo. Inutil entretenerse en averiguar si tal fenómeno co­
�re�ponde al &lt;;onc�pto de juventud, que en el caso asume un sentido
hmi�ado, o mas b�en, como creemos , al concepto de nuevo pnnto de
partida •. Claro esta que este nuevo punto de partida supone un apro­
v_echam1ento de las forI?-as c�lturales antes alcanzadas , y ueda
ie:rp.p_re ex�uesto a acces10nes mvoluntarias de lo inútil. Toda �rac�enstica deJa su ,marca mucho más allá de la utilidad que la produ­
ce, Y los antro_pol�gos nos explican que la costumbre de montar á
hallo p r la 1zqmer a p�ocede del tiempo en que todo jinete ceñía
�� espa�, a al flanco �1zqmerdo. Pero quien se confunda
en estas ra­
n
porque n? �abe distinguir �ntre la esencia y el accidente.
ª
[� ��::{gna �e �men a es una consigna
de mejoramiento, susten­
e
.
tad
11: posibihdad de prescindir y escoger. Puede decirse aún que
est: ;�Signa es general en la mente humana. Pero si la expandimos
.
a los
s_oc1ales , es evidente que ella está en terreno más propicio
enea que en Europa.
ª segunda o_b�erv_ación s e refiere a algo que, a primera vista
are;;' , una _defw1enc1a : el carácter colonial o subordinado de lo�
�rígei!!ª e an s . Po r u a p art_e , en toda cultura colonial obra
:1,
un orinci;f:: �I C re�rogradac10n
hacia las formas más elementales o
más anti
s
las metrópoli� • . Esta retrogradación se explica por
dificultaJ�� tr!
o r difi �u�tad de adaptación ante el nuevo
ambiente y por �����t��d pedago�
i �� para comunicar a las poblaciones exóticas una lengu a, una rehg10n, una representación del mun-

ª

::Á�'

i

Posición de América

13

sus costumbres inveteradas. Esta es
do que no tenían relación con o Tomás", de cuyos problema.s se
la ' "teología que no conoció Sant a España. Y vemos , en efecto, en
quejaban loo misioneros de la Nuev
es el teatro por su naturaleza
los orígenes del teatro americano-pu
forma literaria más pública e
la
como
fué inmediatamente adoptado
s del catequismo, la es cena
fine
s
lo
a
r
ervi
s
a
r
pa
que,
institucionalcos retrocede a tipos ritua­
católi
s
te
americana creada por los s acerdo
independiente de la me­
teatro
el
por
s
o
perad
su
ya
s
les y eclesiástico
une otra discrecional,
se
ia
r
trópoli. A • esta retrogradación necesa
pública en la época
ncia
concie
la
de
iones
condic
y que resulta de las
s : la met rópoli echaba mur a•
cana
ameri
as
coloni
s
la
de
ón
de creaci
o exclusivo de
llas en torno a sus colonias y se reservaba el privilegi
ultural. Romper las
c
misión
s
an
r
t
la
de
y
ica
económ
ación
1a explot
a Ingla­
barreras económicas era uno de los incentivos que movían
s ideas de la
La
icas.
r
Amé
s
la
de
dencia
n
indepe
la
r
terra a favorece
la in­
Francia revolucionaria, que tanto influyeron en la filosofía de
y
mundo
tro
s
nue
en
nte
ticiame
subrep
an
dependencia, sólo entrab
Hi­
,eran objeto de inquisiciones y castigos . Al cau dillo insurgente uro­
dalgo se le tachaba de "afrances ado" . Y el que algunos s abios reer y
peos , como Humboldt, hayan podido obtener permiso de recor ra­
.estudiar a su gusto las colonias americanas era efecto ya del libe
lismo invas or , y anunciaba por sí solo que en los sistemas del tiempo
ros
estaba ya escrita la futura emancipación, a la que algunos minist
de
ión
evitac
en
e,
rs
ta
adelan
modo,
to
r
cie
de la corona quisieron, en
entir.
s
pre
a
ban
empeza
ya
e
u
q
males
mayores

puertas
Esta inevitable invasión del liberalismo, o política de s . A
ricana
ame
ias
ndenc
indepe
s
la
con
o
máxim
a
su
abiertas , alcanz
de so­
partir de esa hora, las antiguas colonias quedan en categoría
de
hecha
eciben
r
la
que
ino
s
a,
r
cultu
la
eado
r
c
ciedades que no han
to­
oceso,
r
p
able
explic
.
todos los focos culturales del mundo Por un
suyo por
da la herencia cultural del mundo pasa a ser patrimonio s pueblos
o
r
t
s
nue
igual derecho . Su sistema de cu ltura, aunque para
a la abs orción de
referido siempre a la fuente hispánica, se ensancha
r so rda hostilidad
po
s
vece
s
a
algun
,
s
njera
extra
todas las corrientes
y en úl­
y reacción contra la antigua metrópoli, y más generalmente . Este
alismo
rs
unive
de
ción
educa
por
y
timo análisis , por convicción
benéfico de la
universalismo viene entonces a ser inesperado efecto nes creadoras
nacio
s
e
grand
s
la
de
formación colonial. El ciudadano
as lingüísti­
de cultura casi no tiene necesidad de salir de sus fronter de la anti­
dano
ciuda
El
o.
eas para completar su imagen del mund
ra completar tal
gua colonia tiene que ir a la vida internacional paexter
ior las .fuen­
el
en
r
imagen y, además , está acostumbrado a busca
ismo en ciertas
tes del s aber. Así se explica el s abor de extranjer

�14

Universidad

etapas de nuestra adolescencia cultural. Más tarde, en la hora de­
m adure z que apenas se i nicia, sobreviene la confrontación entre n ues ­
tros J?Ue_bl_os , el �aldo �e comunes denpm_inactores que ella produce,
y la mc1p1e�te flgurac10n . d_e nuevas tecmcas de dominio aprendidas
en el estudio de los ya v1s1bles y evolucion ados caracteres propios �
n acion ale s y con tin entales.
Hace años, examinando este aspecto de la agilidad americana
que podemos llam ar la facilidad internacional de la inteliO'encia ex:
puse rápidamente estos punt os _ de vista ante los escritore� europeos
co�?regados por un � �onf�renc1a del PEN Club de Buenos Aires , y
deJe _ caer la p�;abra smtesis d e cultura ' \ que usó también, para igua­
les fmes e l filosofo ar gentino don Fr ancisco Rom�ro, sin que ambos
1,
puesto _d� acuerdo . La rapidez de las discusiones y la
�os hub1eramo�
hmitaeion del t1emp? hicieron _ imposible que los europeos se penetra­
ran de lo que queriam os de cir. Algunos de ellos quedaron triste ­
men te co nvencidos de que pretendíamos reducir la fun ción de la in­
teligencia americana a organizar compendios de la cultura europea.
Ante tod o , _ no nos referíamos s ólo a la tradición europea,
.
smo a toda la herencia humana. En seguida, por síntesis entendía­
mos la cre ación d� un ace rv� pat:imo nial donde n ada se pierde, y pa­
ra e l cual los ha, bitos de la mtehgencia americana nos parecían bien
d�s ar:ollados por los motivos antes expuestos. Finalmente , en la
smtes is n o vemos un compe nd io o r esumen un a mera s um a aritmé­
tica, co:110 no lo es la del hidrógeno y ·el ¿xígeno al juntars e en el
agua� smo una organización cualitativamente nueva y dotada como
toda_ síntesis , de virtud trascendente . Otra vez, un' nuevo pu�to de
partida. Tal es la segunda obse rvación sobre las homogeneidades de
América.
La _ tercera observación s e relaciona muy de cerca con la anterior,
Y es pecialmente se refiere a los hábitos internacionales en un sentido
m ás �im itado y político. De un m odo general y sin entrar en 9dío­
_
S ?;l di�b�g? s, los pueblos de América, por el impuls o de su forma­
c�on historie� _semejante , son menos extranjeros entre sí que las n a­
�10-�es del V1eJo Mundo. Hay coml!_nidad de bases culturales , de re­
hg10n Y lengua. Y por su captación étnica, están singularmente pre­
parados para no exagerar el pequeñísimo valor de las diferencias de
r aza, conce pt o e stático sin fundam ent o científico ni consecue ncia al- ·
gu_ na . 8:sobre la dignidad o la inteligencia humanas , uniformes en
p_rmcip10 cuando se les ofrecen iguales posibilidades ; cosa transito­
ria cuya e xacta nive lación nuest ra América entiende co mo uno de
s �s debe :es sociales in apelabl es e indiscuti ble s. La� re siste ncia s que
a�n persister,i ?reemos que e stán llamadas a desaparecer en la absor­
cwn democrabca, y entre tanto, sólo significan cuerpos enquistados·

Posición de América

15

como tantos otros que existen en las cultu:as , puesto q�e e} ide al de
la plen a integración es sólo una norma orientador a y mngun pueblo
vive en la tierra en estricto acuerdo con s us pautas. Lo que no au­
toriza a ne gar sentido a tales pautas.

De esta grande homo O'eneidad en la s m ayorías nacionales de
América, ha resultado que ºnuestr os pueblos ha:yan p o dido,_ según el
sueño de Bolívar, desarrollar ciert� labor arll;omosa y �ont�nuada de
co nversac!ión internacional, sostemda por mas de med10 s iglo, muy
anterior a la Liga europea y mucho más eficaz a la larga, a PE:Sar
de los trouiezos y desajustes &lt;le todo lo humano, y sorp�endente s 1 se
consider a ...la magnitud del territorio que cubre y el semillero de pue­
blos que abarca.

La autenticidad de este carácter homogéneo y su última garan­
tía de éxito nos lo da el hecho de que tal comunidad !nte:na�ional
funcion a desde mucho antes que se le haya dado forma msbtu:10nal.
El sentido de la defensa americana ante las amen?-zas e?Ct:anas es
anterior a la Unión Panamericana---que por lo d�mas se h�t:3- a las
co nciliaciones intercontinentales-, y muy anter1 0r a los ultimas r
reforzados compromisos que hemos contraído por _caus a de} ?esqm­
ciamiento del mundo. Cuando la invasión napoleo, mca en Mexico, to­
do el continente se agitó de modo espontáneo y se sinti� �.fectado en
su ser conjunto. De uno a otro e xtremo, llegaban a Me�co las ma­
nife staciones de solidaridad continental. L os Esta_do s Umdos s e pu­
sieron en guardia hostil. Desde el sur, como Chile , llegaban hom ­
bres y recursos . Se bautizaba :3- las pobl�ciones con_ el 3:ombre de nues
tros héroes, como en Argentma. Y aun el Bras il, hgad? p or C?m:
,
promisos dinásticos , hizo tal vacío a los re presentantes dlplom abc
�s
d e Maximiliano, que éstos tuvieron por prudente a_ban donar un dla
los negocios de su Legación, casi sin avis arlo a n adie.

y si todavía remontamos en la historia ¿ no recordamos, todos
se
que los países sudamericanos , gesto repetido en nuestros dias,
prestaban tropas , caudillos y héroes, para 3:yudarse en la� campa­
ñas de la independencia y en la defensa contment�l, ente�d1da como
interés común? Las mismas proclamas de los primeros msur gentes
se dirigían, co n profundo instinto, � los americanos en gen.eral, Y no
a los nacionales de este o aquel pa1s recor tado por los acmdentes de
la geografía, la historia o la administración jur isdiccion al de las an­
tiguas colonias.
El análisis del proceso histórico durante el siglo XIX y _ los co­
m ienzo s del XX nos pe rmiti ría todavía e stablece : cierta p�nda� de
etapas que revelan en diverso grado la homogeneidad americana · si-

�16

Universidad

multaneidad de lo s movimiento s de emancipación, i n deci s ión inicial
idéntica respecto a la forma de gobierno con adopción general de l a
república , influen ci a int electual de o rígenes semejante s , marea de
las charreteras p aralela, otra ve z la marea intelectu al en la era de
los abogados, era e con ómic a y técnica mezclad a de positivismo y san­
simonismo, reci ente s cris is revolucionarias con derrocamiento de dicta­
duras , resurrección de interé s para el autoctonismo, etc. No h ay
tiempo aquí de extender se sobre estas particul aridades, que t odos
conocen y saltan a la vista.

Por último, y p ara cerr ar el capítulo de l as homogeneid ades , la
suerte d e América h a permitido que, ent re no sotro s , aú n el es pecia­
lista se vea más imperiosamente ll amado que su colega eu rope o a no
abandonar s u profesión general de ho mbre, a ser con m ayor frecu en­

cia educador , legi slador y político, a mantenerse en relación más cons­
tante con la media c alle .
De lo cual m ucho s h an podido quejarse
por cuanto los distrae de la pura investigación , po niendo a l a inteli­
genci a en los doloro sos trances de la acció n , que es s iempre tr ansac­

ción o abdicació n parcial de sus fuero s . Pero esto, en horas de cris is
y reconstrucción social, re sulta una vent aj a , por que la especi alidad
está más avezada a volcarse sobre el núcleo cultural de lo s univer­
s ales .
En cuanto a las diferenci as o h eterogeneid ades americanas , se
reduc en a lo s con ceptos de raza y l en gua . D e l a raza diji mos ya lo
bastante y casi da enojo insistir . Para A méric a no h ay más raza
que la raza humana . Aún antes de los recientes adelantos científi­
cos , ya Freema:g, en sus Ensayos histó ricos , 1879, pu so los puntos
s obre las íe s s obre el limitado alcan ce de estas nociones en sí mismas
Y en su relación mutua . El car ácter de las soci edades resulta de la
conviven ci a geográfic a, la vin culación econ ómica y la comunidad cul­
tural, más que de raz as y aún de l enguas . Sociedad es dominad as por
un grupo de raza extranjera y convertid as a su fé acaban por adop­
tar la indumentari a , la mímica y has ta la apar ienci a fí s ic a de este
grupo. Ciertas poblaciones polonesas con vertidas al judaísm o pasa­
ban por hebreas al siglo siguiente. Cuando el interés político lo acon­
s eja , lo s nipones as cienden a lo s privilegio s de ario s y s e d e clar an re­
presentantes del ario los que quie ren.
Es innegable que las diferenci as de lengua est able cen hi atos ; in­
negable que cada lengu a s e funda en una metafísica o reores entación
del mundo. Pero este hi ato camina a la evanescen ci a práctica den ­
tro d� l a� co munidade s culturale s de la hu manid ad pres ent e, en que
13:s mmon as creadoras de normas social es se educan y piensan en va­
nas lenguas . La tran,smisión estapl ece puentes y vados , c amino del

Posición de América

17

mínimo d e unidad indis pensable . Entre las lenguas latinas _del con­
tinente , e l portugués es una telaraña pe�m eable para el espanol, aun e h aya contribuído a s ostener la umdad mo ral del noble pueblo
§�as il eño ; el francés es co nocido y rracticado familiarmente Pº; los
dir ectores de la cultura en lo s demas pu_eblos ; 13:s lenguas a�tocto­
nas son reliquia arqueológica , y el sentido_ conti_nental consiste en
atraer a los poblados qu e aún la s h ablan h acia_ e_l di sfrute de las gr3::r_i­
des lenguas nacionales . Sólo queda , co mo ':isible contraste, el dia­
logo , que n o disput a, entre la le ngua anglosaJo na r el orb� de l a len­
gua latina. La s campañas culturales ad�l ant� d1a por drn p ar a fa­
cilitar el préstamo y cambio mutuo. Y m un a m otra escon den f acto­
res nucl eares de cultura que fiean in_tr 3:ducibl_e � ª, 1� otra , fuer a de
peculiaridades que más bien so n curiosidad �is10lo�ica, co mp� rables
así a la s peculiaridades dialectales de los p aise_s h��p�n oa1:1eric_ano s,
de un os p ara otros , y de sus diver s as z_onas lmguistic_as mt�nores .
No n os parece que se pueda hablar seriamente de abismos . mfr:an­
aue able s para los fines sintéticos de �a cultura . Las gr an?es mspira­
cion es m orales y polític as , el libre viei:to de l a democracia q�� va Y
viene por el continente , oper an como mveladoref-l, rumbo a la homo­
noia" 0 armon ía in ternacio nal. Por todos los argu_rr:�nto s llega�?s ,
pues , a una con clus ión posi�iva. . La t oma de posicion de Amenca
ant e la cultura tiene el c ammo hbre .

En l a hora presente , hay que acostumbr arse , ª. pens ar que nues­
tra Améric a n o se enfrentar á con un mun do facil. El �errumba­
mient o econ ómico s erá inevitable. Pero a�� tal derrumb�m �ento pr�­
mete ventaja s . El permitir á purgar tra dicion es y pres c�n dir de adi­
po sidade s que embar azan a las culturas vie ja s . La socied�d h�ma­
na n o crea s ólo conform e a razón y a nece sidad. L a a camp anan siem­
pre preocupacio nes que unos llamar án sobrenatur ales Y. otr o s . �xtra­
naturales simpl emente . Y la n utre íntimamente cierta mven mon ar­
tifici al incentivo sumo del pr ogreso, que sin duda proc ede de la gran
capacidad de aburrimiento de nuestra especie. Ello es que a veces las
sociedades perecen. por complic aciones no racionales , acumulad
�
el t iempo como esos e squimales que mueren de hambre porque 3:i
. g
n a super�tición les ve da la pesca en época determinada. Anti u&lt;?s
; aponeses llen os de ceremonias ritu ales p ara la guerra , c ayero� baJO
�l sable �ongólico que no en tendía ni res petab a sus c?nvencwnes .
Los pueblo s e ducados en el derecho int ernacional han sido so pren­
dido s en su buena fé por una agresión que se h a p1;esto fuera �
p autas, al m odo del maestr o de ar11;as que n o podrrn defenderse
tra el cuchillo sin reglas del hampon .
A las m in orías directoras , a lo s profetas , a los m aestros y es• h ae1• a 1 a toma de O0 critores, to�a orientar la voluntad de A me' nea

\�1:­

�18

Universidad

sición en la cultura, puesto que de ellos nacen los movimientos cul­
turales. Y les toca proceder desde ahora al examen de conciencia
al minucioso expurgo de la herencia humana, para preparar a nues�
tros pueblos al sacrificio, cuando llegue, que no tavda ya la hora de
la pobreza uni_versal. Su acción habrá de ejercerse sobre las juven­
tudes, para qmenes todo es nuevo, lo nuevo y lo viejo, y que con igual
facilidad orgullosa asimilan lo uno y lo otro a la hora de desembo­
car en la vida. A la juventud americana, de ese cercano y heróico
porvenir consagremos todo nuestro desvelo. Un día el mundo habrá de agradecerlo.

Los tres órdenes del saber que define Scheller han tenido su apo­
geo respectivo : "En la India, el saber de salvación y la técnica vital
Y. psíquica del poder del hombre sobre sí mismo ; en la China y Gre­
cia, el saber culto ; en el Occidente, a partir de principios del siglo
XII, el saber práctico de las ciencias positivas especiales". Pero,
añade, "ha llegado ya la hora de que se abra camino una nivelación
Y al mi��o ,tiempo una integración de estas tres direcciones parciale�
del es�1ntu . El cuadro es algo sumario, pero destaca claramente
el sentido que queremos dar a la síntesis americana de que antes he­
mos hablado. El puro saber de salvación nos convertiría en pueblos
postrados, de san�ones mendicantes y enflaquecidos; el puro saber
de cultura, en sofistas y mandarines ; el puro saber de dominio en
bárbaros científicos que, como ya vemos, es la peor especie de bar­
barie. Sólo el equilibrio nos garantiza la lealtad a la tierra y al cie­
lo. Tal es la incumbencia de América.

La Clínica Criminal

19

LA CLINICA CRIMINAL
Lic. Mariano RUIZ FUNES
Profesor de De1·ecl,o Penal y Vice•
Rector de la Universidad de Murcia,
España. Profesor de Derecho Procesal
Penal en el Instituto de Estudios Pena•
les de Madrid.

l. La tradición penitenciaria.
LPIANO decía que la cárcel sirve para contener a los hom­
bres, no para castigarlos. Durante muchos siglos, la pri­
sión no ha sido una pena, sino una custodia de seguridad,
como la llaman ahora los penalistas del nacional-socialis­
mo. La prisión-contención nada tiene que ver con la cien•
cía penitenciaria. Se trata de una medida precautoria, de contenido
deshumanizado y sin trascendencia alguna finalista.
La prisión como pena de privación total de libertad pasa por dos
fases : la confusión y la individualización. La individualización no se
refiere sólo al régimen, sino al fin. Implica, además de !ª sepa�a­
ción del recluso o de los reclusos en un grupo o en una serie, la a�1�­
nación a la pena, en relación con los mismos, de deter�in� d� , activi­
dades teleológicas, dirigidas a su reforma y a su resociahzac10n.

Con la prisión de fines surge la clínica criminal. No se trata
sólo de un local donde se practica el examen criminológic&lt;;&gt; de los re­
clusos, para determinar su personalidad individual y d1spoD:er, de
acuerdo con el diagnós��co de peligro o de c��rección, los �edws
cesarios p�ra su curac10n y para la prevenc1on de sus cr1menes

r!:

�20

Universidad

turos. Se refiere también a unos métodos de estudio, que se propo­
nen aplicar a ellos los principios de la antropología penitenciaria.

Para lograr estos propósitos, es obligada la solución de un pro­
blema previo : la transwrmación, desde su raíz, del régimen carce­
lario. Como ha observado justamente el profesor Balthazard, el es­
tudio individual del preso debe ser la preocupación central de este
régimen, y constituye un grave error de perspectiva, fecundo en per­
juicios para el criminal y para la sociedad, considerarlo sólo como un
problema de disposición de locales.

La prisión, �orno señala el Dr. Vervaeck, debe constituír una pre­
paración para la vida común. Esta preparación sólo se logra anu­
la1;do , en el r�cluso sus disposiciones antisociales, de las que el delito
f�e solo un smtoma, c.on m_ayor o _ m�nor relieve ; y dotándolo de ap­
titudes para esa convivencia, es decir, convirtiendo su antisociabili­
dad en sociabilidad .
2.

Antecedentes de la clínica criminal

La clínica criminal, como lugar de experimentación criminológi­
ca, fué entrevista por el criminalista italiano Pietro Ellero maestro
d� Ferri, cua�do en la iniciación de los estudios de antrop�logía cri­
mmal, defendió la necesidad de efectuar visitas científicas a las cár­
celes y a los manicomios criminales, para la observación metódica de
los delincuentes.

Su precursor es Lombroso, que al fijar, con métodos experimen­
tales, l�s bases ?e la antropología criminal, necesitó valerse para sus
deducc10nes emmentes, de los datos de la clínica. Sus hijas Gina y
Paola, en el libro, lleno de inteligencia y de ternura, que han consa­
g!ado la vida gloriosa de su padre, nos refieren las angustiosas in­
cidencias de su lucha en favor de la ciencia y de la verdad. En 1870,
Lombroso, médico asistente del manic'.omio de Alejandría, preocupa­
d? ya por las afinidades entre la locura y el delito, examinaba y me­
d!� locos y cr!�inales. El término "medida" cobra aquí una expre­
s 10n antropologica. Lombroso reemplazaba los métodos empíricos
�e la criminalogía que le precedió. Sustituía el testimonio de los sen­
tidos por la antropometría y los análisis clínicos. La miseria del
media científi ?o donde lanzaba sus nuevas interpretaciones sobre la
pelagra, el dehto y el genio, lo acosaba con su misoneísmo. Continuó
sus estudios en el manicomio de Pavía y en la p enitenciaría de Pesa­
ro, donde instituyó el primer laboratorio de antropología criminal
con sus ayu_d�ntes Riva y Frigerio y con la colaboración del psiquia:
tra Tamburim. De sus experiencias en esos lugares, surgió la pri-

.ª

La Clínica Criminal

21

mera versión del hombre delincuente. L'uomo delinquente, publica­
do por Hoepli en Milán, en 1876, era un volumen de doscientas pá­
ginas, donde se recogían los frutos de las experiencias practicadas
sobre unos cuatrocientos criminales. Sucesivamente y de manera
paralela creció el material de trabajo hasta alcanzar la cifra de va­
rios millares, y el volumen de la obra hasta los tres gruesos tomos
y el atlas, que integran la quinta edición de 1897, que es la definitiva.

A Lombroso se debe el tránsito del empirismo a la ciencia en
los dominios de la criminología. Cuando, después de publicar la pri­
mera edición de L'uomo delinquente, fué nombrado profesor de Me­
dicina Legal en Pavía, se encontró, según nos refieren sus hijas, con
que aquella ciudad carecía de elementos de trabajo. Forzado a ex­
plicar una disciplina que no interesaba a estudiantes indiferentes,
sin unos locos qué estudiar ni unos delincuentes qué medir, Lombro­
so se sintió condenado a la esterilidad, con un grave error de pers­
pectiva. L'uomo delinquente, que era el punto de partida de una
ciencia nueva, le abría las puertas de la inmortalidad.
Un antecedente interesante de la antropología criminal E!Specu­
lativa es el laboratorio de criminología, instituído en el curso 18991900 por don Francisco Giner de los Ríos en su cátedra de Filosofía
del Derecho, en la Universidad de Madrid. Colaboraron con él en
los trabajos Salillas, Simarro, Bernaldo de Quiros, Navarro Flores
y Llanas Aguilamiedo.
3. Congresos

En el Congreso de Antropología criminal de Roma, de 1885, se­
cundando una propuesta de Tarde, se votó una orden del día de Ferri
y Moleschott declarando la necesidad de que la administración peni­
tenciaria autorizara la visita a las cárceles, con fines de estudio, de
profesores y alumnos de Derecho penal y de Medicina legal, para el
examen clínico de los delincuentes, tomando las medidas conducentes
a que este examen fuera compatible con la disciplina de los estableci­
mientos y con el respeto debido a la libertad de los reclusos.
Tal propósito fué ratificado por el Congreso de Antropología cri­
minal de París, de 1889.

En el Congreso de Antropología criminal, celebrado en Amster­
dam en 1901, los Dres. Lacassagne y Martín presentaron un rappo�
sobre los resultados de la antropología criminal en relación con la apli­
cación de las leyes penales, llegando a las conclusiones de que los jue­
ces deben adquirir un conocimiento biológico de los criminales ; de 9 u_e
han de practicarse, en relación con los últimos, investigaciones medi-

�22

Univenidad

cas, y de que a ese efecto h a brían de
se en todas las prisiones .

La Clínica Criminal

implantarse servicios de esta cla ­

En el C ongreso Penitenciario Internaci ona
l de Londres, de 1925,
a propuesta del D r . Vervaeck, se
emitió un voto favorable
a l examen
mé di co obligatori o de los delincu
entes, practicado en todos los países,
medi ante la apli cación de un
mé todo internacional.
Una eminente escritora española, Concep
ción Arenal, con o c ión
del acuerdo del C ongreso de
Antropología criminal de Roma, se as
mos­
tró contraria a la clínica crimi
n al. Tal voto im lica ba
, en opinión su­
p
ya, la confusión del delincuente con el enf
erm o , arbitrari ament
ce bi da, p uesto que eran a bso
lutamente diferen tes. El re cluso es e con­
el úni­
co árbitro , por otra parte,
de s u derec h o a ser est
udiado y nadie pue ­
de imp onerle una ex lora c
ió
n
,
cuy
p
a ini ciati va le correspond
e. L as clí­
ni cas físi ca y psíquica son
totalmente distin tas y
la acción médica se
refier e a l a rimera. Los
p
reclusos sólo deben se
r estudiados por el
personal penitenciari o, en la soledad d
e l a cel da , mediante ex
amen di­
recto, en un a relación exclusiva y pri
vada en tre el preso y e
na rio, y p or s u o bservac
ión constante por el fun cionari o, den l funcio ­
tro de l a
convivencia penitenciari a
.

Las primeras manifestaciones orgán
icas de la clíni ca criminal,
fuera de los tra ba jos de L ombros o,
son el Instituto de Crim
inología de
B uenos Aires y el L aboratori o de A
ntropología P enitenci a
ri
a de Bru­
selas . El Instituto de Crimi
nol ogía, creado en la
Peniten ciaría Nacio­
nal de B uenos Aires p or
decreto
6 de juni o de 1907, es la expresión
inicial en el mundo de la clínica de
criminal. Se es ta blecie
ron en él tres
secciones, con l a denom
inación siguiente :
la. Etiología criminal.
2 a . Clínica criminológica.
3a . Terapeúti ca criminal.
A su inspiración y a su puesta en
prácti ca va asociado el n ombre
signe de Ingeniero
in­
s; a s u prestigi o actua
l, el del ilustre Dr. Osval do
L oudet.

El Dr. Luis Vervaeck funda en l
a prisión de
rue des
de Bruselas , en 190
7, un L a boratorio de Antropollaogí
trans fer1do luego a
la nueva prisión constr uida en F a Penitenciaria,
orest,
la gran Bruselas . El L abora
arrio de
rio funciona hasta 1920, debibda
autorizado p or el ministro detoJus
mente
ga r una reform a orgáni ca del r ticia, Re mkin. En ese a ño tiene lu­
égimen penitenciario belga , obra
hombre de singularís ima eminen
de u n
ci a, de Emilio Vand
erve lde, q ue la

Minimes,

23

consagra a su pas&lt;:&gt; f�c1;1ndo or el ministerio de Justi cia . La reforma.
se inspira en e! prm�1p10 de �j ustar e l tratamiento penitenciario a la
personalidad f1S1c3:, {-nt�ectual moral del penado. P ara ello, crea
instituciones e�peci �iz�. 3:s Y ufServi cio de Antropología dependien­
te del minister10 de � i c� Y regido por una dirección general a cuyo
frente es colo�adf e1 :i ;:;�ec k� En la mayor parte de las p ris io­
f i na iento de ese servi cio para e� exa­
nes bel�a � se ,m.s aura
l
os
o
c
e
1
d
g
o
l
no
1
m
ri
c
n
me
. . ,deli. ncuentes y se crean como orgamsmos
a
cooperantes anex os ps1qmatncos .

4. Fundamentos
•
L os fuD:damentos de 1 cr • cr • al son múltiples . Sus datos
:
pueden se:v1r de ba e a un a��li� p;�;;ógi ca : si la prisión tie:oe un
fin preemmente es e� .d, e reedu car el de alcanzar para el recluso a que­
lla "segunda" educac10n por la 9,u' e abo aba Roeder. Asimismo puede
servir de fundan_iento_ una �cf!ºn tutefar Giner de los Ríos, con ins­
º que l a p�n a es una tutela del delin­
p iración correcc10nahsta, sena
cuente y de la sociedad, 9ue protefe 1 · ndividuo contra sí mismo y con­
tra l os demás Y a la socie ?ª? c n r e . Dor ado Mon tero habla de l de ­
recho protector de_ !os cnm1�tfe �ue emplea las mism as medi das de
e!fermo el menor a norma l y e l delincura y de prevenc10n para
cuente.
,
Una po_si ción de ext�emt·do f at r1smo en cuanto a la g-enes1· s de1
Jo sostiene que "el h ombre es resdelito , es afirn_iada po�Mir
,?° 1 .�J�nma
l lo son las desviaciones morbo­
ponsable del bie� qu ,
sta �nterpretación unilat eral n o l'.1 � omprue­
sas de su orgam smo� • t?
. .
ban ni los principi�s de la cr�mto1��ía ni la realidad crimmal, que
tienden cada vez mas a corregir o q ha calificado Sante de Sanctis
e l e xage rado pato logism o .
.
•
G"lbert Ballet ha sostem, d:d
Desde un plano estric_tamente ��
;
�
en
ada
pir
i
ti
ns
na
ju
a
c
i
e
a
t
se
r
ca
i
p
a
1 derecho debe l
d q
1: p��o�ogía y en la indivi dualización del delm cuente .
En el te rreno _ jun,di• co; hasta l os di��listas más conservadores,
afirmar, el primero , q;1e
como Saleilles y Vida�, estan de, acu�r
la• pena debe ser co�sid�:ada m as q e como una deuda y una e�1a­
ser a propiada
c10, n, como una m ed.i cac10
. n, y el segundo, que no debe
al crimen sino a l cnmm a1•
.
•
•
Desde una posic1o, n estnc� de ª?t ropo¡ gía penitenciari.a , e1 Dr•
Vervaeck ha consi derado lo� !mes ?r':ersos � l a prisión, que deben
vea a las ne­
servir de fundamento a l a chmca c rimm�
\ p �a ue ro
eesidades de 1� última y cumpla los proposi os\eripeúlicos que es for­

ª

ª ,i1

�24

Universidad

La Clínica Criminal

zoso asignarle, la prisión debe ser expiación, reforma, escuela, taller,
hospital, colonia de trabajo, sanatorio y asilo de seguridad . Tales fi­
nes responden a las diversidades del sujeto criminal, puestas de relie­
ve por el examen criminológico y por la experiencia penitenciaria. Al­
gunos de ellos nos parecen inspirados en un criterio ref-1.lista. Nadie
duda que el trabajo y la pedagogía cumplen una función de terapeú­
tica y de profilaxis criminal ; que la reforma del delincuente alcanza
iguales objetivos ; que el hospital y el sanatorio satisfacen necesidades
conjuntas de tratamiento indivi dual y defensa social : pero no acer­
tamos a comprender la eficacia de la expiación, concepto simplista,
que pretende curar el alma enferma del penad o por un método ca­
tártico, ni la función teleológica del asilo de segurid ad, que tiene a
los hombres en custodia, pero que es inoperante, si no sé· asocian a
él funciones activas que modifiquen o reformen al asilado.

actos humanos y un tanto por ciento muy crecido de conductas cri­
minales.
El delincuente es un ser biológico ; el eslab ón de una cadena for­
mada por otros individuos, ligados a _él por v�nculos de sangre; pero
de su
es, además , un miembro de la comumdad social y un prod• ucto
•
"
1as
ambiente : una suma de varios sumandos :_ las predisposic10nes,
disposiciones, las tendencias y el mundo circundante • . Y � sab emos,
además, que cuando un alemán, por muy hombre de cienci� que sea,
habla de sangre, de raza y de comunidad, hay q_ue desco?-f�ar. Está
esclavizan do la ciencia a la prop_aganda del na �10na!-sociahsmo. �
doctrina de Mezger se halla impregnada de un fatahsrr:o q�e s�, plie­
ga muy bien al sentido retribucionista, que es la sola_ i:1-�piracion de
lo que se llama en su p aís el dere �h? penal. En defmibva co_nduce
a la custodia de segunda d, como umca forma de la pena, _tesis que
causó un verdadero escándalo internacional al ser �efendida eJ?, el
Copgreso de C riminología de Roma de 1938, por Freisler, conseJero
de justicia nazi .

Los fundamentos patológicos de la clínica son limitados. El
factor patógeno tiene una génesis estadísticamente determinada, con
criterios de aproximación, en la etiología del crimen . Lombroso en­
contró su tipo del delincuente nato en un 35 por ciento de los crimi­
nales examinados por él. Goering, en sus estudios sobre los r.onvic­
tos ingleses, sólo halló en un 30 por ciento la que llamaba diátesis cri­
minal. En la encuesta francesa Friand-Mallet, pud ieron diagnosti­
carse alteraciones de índole patológica en un 30 por ciento de los de­
lincuentes examinados. En los treinta mil dossiers reunidos en Bél­
gica en la Dirección general de Antropología penitenciaria, donde
se centralizaban los resultados de todos los lab oratorios y anexos
psiquiátricos, registró el Dr. Vervaeck un 20 por ciento de delincuen­
tes patológicos .

Los fundamentos biológicos de la clínica criminal han sido afir­
mados, preferentemente, por los criminólogos alemanes. Conviene
aplicar al examen de sus argumentos las máximas reservas, porque
el criterio que los inspira no procede, ni mucho menos, de las puras
fuentes de la ciencia.

Mezger ha defendido, como base de la clínica criminal, la orien­
tación biológico-hereditaria, y se ha mostrado contrario a la tesis
que otorga la prevalencia en la génesis del crimen a la acción del
mundo circundante. Esta doctrina exógena conduce al marxismo,
según la apreciación de Mezger. Que la certeza de una doctrina de­
penda de que conduzca o no al marxismo, es una tesis que carece de
seriedad científica. Es cierto el enlace del individuo con su patrimo­
nio hereditario ; pero no lo es que sólo en este nexo quepa investigar
las razones de nuestro obrar. Un criterio analítico-troncal como el
defendido por Mezger, dejaría sin explicación una gran ca�tidad de

25

La posición biológica pura, co11;0 fundame:1-to de la clínica cri­
minal, halla un eco en Italia a traves de Saponto, que - �ª ll�g�d? a
considerar las penitenciarías como centros de . �epurac10n b10!ogi? ª ·
Las leyes penales, en opinión suya, deben �tihzar las expe�ien_cias
de Ja, clínica criminal. Seguramente se refiere el profesor i!ah8;1;º
a las normas que regula el tratamiento del delito y la orgamzacwn
penitenciaría.
5.

Principios

Hay un hecho cierto, comprobado en todos los países :_ que la
criminalidad de nuestros tiempos es más precoz Y mas tem�ble que
la de otras e dades, y que tiene en muchos casos si n? �n origen es;
trictamente patológic:o ni mucho menos un determmismo de est
clase sí una razón de s�r procedente de la actividad de factores �?r­
mediante los vieJOS
y sociales. Combatirla
boso� físicos ' psíquicos
·
• • es una manera
sistemas de aglomeración pem· tenciana,
_
, de. fomentarla . Hav aue partir, en la lucha contra ella, del diagnostico_ d� Peligr osida·d del delincuente, aue lo considera en su aspecto social , . Y de
su pronóstico de correo-ibilidad , aue se refiere a su readaptacion ª
la vida en común, favo;ecida y n.o impedida por la �ena, _ qu� hace re­
ferencia al aspecto individual del tratamiento pemtenciano.

i�;:;

Sólo a base de categorías o series, si no se quiere acep!3:r
dividualización ab soluta, es como debe empr�nderse la dificil
amen
de la terapéutica de la criminalidad . Los metodos para el ex

�La Clínica Criminal

26

27

Universidad

criminológico, que han de servir de base a esta terapéutica, han sido
refundidos por Rohden en uno, de carácter sintético, apto para de­
terminar la etiología del estado de criminalidad, la anamnesis de l de­
lincuente, su diagnóstico y su pr onóstico.
6.. Cont.enido.

Dos direcciones principales se disputan actualmente la de termi­
nación de l conten ido de la clínica criminal: la be lga, inspirada en los
principios de la antropología penitenciaria, con una base bio-social ;
la austríaca y la alemana, construídas por Lenz y por Viernstein y
Lange , que se inspira n e n los principios puros de la biología crimi­
nal. En España se implantó una dirección sintética.
A. Bélgica. La dirección be lga ha sido aplic ada a treinta mil
prisioneros en los diez laboratorios de antropología penitenciaria de
las prisiones más importantes del país. Cuenta con la auto ridad que
le otorga una fecunda expe riencia.

En las prisiones belgas sólo se ha podido aislar un diez por
ciento de delincuentes enfermos físicos, según los datos recogidos
por el Dr. Vervaec k. Predominaban en e llos los tuberculosos, los
sifilíticos y los cardíacos. Los tuberculosos eran latentes o predis­
puestos más que activos. Los sifilíticos, en su mayoría, no diagnos­
ticados o tratados deficientemente. Los cardíacos, por lo general,
compensados.

Han dado el Dr� Vervaeck y sus colaboradores, la máxima im­
portancia a una serie de síntomas o de r arezas de comportamiento,
tradicionalm ente estimados por el personal penitenciario como in­
fracciones del reglamento de disciplina inte rior y como faltas de con­
ducta. Tal ocurre con las maneras extrañas de conducirse consigo
mismo y con los codetenidos, con la depresión y la agitación , con las
huelgas por motivos fútiles, con los estados de ace leración o de len­
titud emocionales, con la desorien tación, con las puerilidades, con la
incoherencia : situaciones generalmente atribuídas a la influencia de l
ambiente pen itenciario, junto a otras manifestaciones de singular
gr avedad, como ocurre con las tentativas de suicidio . Sin que pue ­
da negarse e se influjo mesológico, sobre cuya acción y estimación
no hay, por cier to, criterios muy co nvergente s, s e pone de relieve
la evidencia de considerar también las disposiciones peculiares del
recluso . En todos estos casos se ha profundizado el examen indi­
vidual, hasta llegar a un diagnóstico más o menos provision al, y se
ha decidido el envío del anormal a un establecimiento adecuado a su
situación.

sión y de in�o1�r��a, fn m.r
Las reacciones episódicas de deprecosa
que _ e� m UJO e a v1 a
otra
ado
no han prob
chas, ocasiones,
esde el punto
e sterilidad es mamf1esta d
monotona de la prisión , cuya
so.
u
l
c
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e
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de vista del porvenir social d
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en las prien criminológico, practi cado
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del
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e gr antes de la per�onahd�d ;
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a) investigació
�a:acteres �oi;stituc�on ales ,
b) • determinación de los índices yolog
1cos _cTnnmogenos,
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l
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d) exploración de la mentalidad d
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Lenz , profesor de Derecho penal de
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B Austria.
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la prisión de aquella ciudad
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n
i
:� el examen crim
los datos siguientes :
La ficha utilizada por Lenz contenía
historia del delito :
_ .
curso del proceso ;
mmal :
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ógic
biol
n
investigació
biografía,
parentesco, . . ,
_
, .
vida en la pns1on ;
o- ato�o_g1co,
e studio somático y ps1c p
psicológicos,
con inclusión de datos ps1co-f1s1cos y
,
oral
referentes a : estructura corp
aspecto intelectual,
. .
temperamento,
vida efectiva y vohbva,
personalidad y
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( con aplicación de test s).
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qmatnco, , �
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ció� del método clínico-tipologico ndo un pronosti
co socia •
tigaciones biométricas y adiciona
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en 1933 ,
_Repubrica s; cre a�iátrico, a
D. España. Por un decreto de nla el,
si
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s Pen ales, -:f e
or
e l Instituto de Estudio
o, ?n u� v1ce-direcct
n
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e
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e asigna al anexo
l
e
S
ios.
rvic
e
s
de
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jef
y

�28

Universidad

el examen criminológico de los delincuentes que extingan penas o su­
fran prisión preventiva en la Cárcel Modelo de Madrid, remitiendo
las fichas de los condenados que sean transferidos a otros estable­
cimientos, a la prisión de su destino.
• Al reorganizarse, en 1936, el Instituto de Estudios Penales, se
crea en él una cátedra de Biología criminal, cuya docencia lleva ane­
ja la dirección del Laboratorio del mismo título. Los servicios de
clínica criminal asumen un carácter sintético y se dividen en Laborn­
torios de Biología criminal, instaurados en las Prisiones Centrales,
donde se extinguen penas de larga duraeión, y en Anexos psiquiátri­
cos, estable cidos en todas las cárcele s de capital de provincia. La
jefatura de todos estos servicios se instala en la Cárcel Modelo de
Madrid. Las fichas de exploración son igualmente sintéticas y c:ons­
tan de las sigui entes partes : parte genealógica y familiar, parte bio ­
gráfica y parte ambiental (vida y me dio ) . El examen criminológico
se auxilia c on las técnicas antro pométricas y de laboratorio ; con los
datos caracter ológicos, determinados de acue rdo con los métodos de
Kretschmer y con la fórmula individual, en conformidad con las di­
rectivas y exploraciones de la escuela biotipológica italiana.
El voto favorable al empleo de un método internacional de exa­
men criminológico , e mitido en 1925 por el Congreso Penitenciari o In­
ternacional de Londres, a propuesta del Dr . Vervaeck, d1ó luga r a la
presentación de una propuesta del profesor holandés Van der Aa,
en una de las reuniones de la Comisión Int er nacional Penal v Peni­
tenciaria, celebradas en su sede .de Berna en 1937. Se nombró una
comisión para que re dactara la ficha correspondiente, presidida por
Poll, que fué director general de Establecimientos penitenciarios en
el ministerio belga de Justicia.

La guerra ha inte rrumpido estos trabajos. Cuando el examen
criminológico se instaure en to do s los países y se practique con la
obligada aplicación de un mét odo uniforme, la Criminología habrá
re alizado una c onquista fundamental . Será posible , como obsP-rva el
Dr. Vervaeck, fundar sobre bases sólidas una teoría de finitiva del
estado de criminalidad.

rica
José Martí, Hombre de Amé

ERICA
JO SE MART I, HO MB RE DE A.M
Prof Caleb SIER RA RAMOS
Cate drático de la Esrnela Normal Sup.
tierra. desde
"Creo que he dado a mi
amor, cua�­
su
de
s
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que conocí las dulz
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Cre
dar.
de
pue
to un hombre
fortur�
es,
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has
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.
puesto a sus pi�s
falta e va OI
Y honores. Creo que no me defensa �
necesario par a morir en su

José Martí.

•
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, •
ff1J_o de españoombre de Amer1ca. .
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n
u
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MA
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a quiso distmta de como
les, supo amar a Espana ; per? t1e y de como era en la peada y tris
era en su isla encaden
canos
dolor sangrante de los ameri
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nínsula, indifer
amantes de la libertad.
de
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1 s más bellas páginas de
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José Martí llena, con su v1�a proficu
tor
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u O de la
la historia cubana, que no es smo un capi
ha� reo-ado su san­
en
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o
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nue
l
nta
tine
co�
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América, este solar
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h J::tido, co::i.o de fue
gre generosa tanto_s heroes y en . el q�e �entos
s.
hombres cabale
. nos
cordial, el pensamiento esclarecado e a
eblos indo -hispa
P
os
1
e
d
mas
e
bl
pro
s
o
l
inJosé Martí entendió
J América en los
con extraordinaria claridad. Puso la esper'.1-nztas !xcelencias de nues­
dios porque vió proyectadas en el porve�:nr,de s
ara que fuese
tras' razas autó�tonas, Y sintió la urgen�iaque ;�:�:,b� de la cultura
pie al injerto de la nueva cultura, lo poco
vo mund o.
indígena en cada uno de los rincones del nue

�,.......
30

31

Universidad

José Martí, Hombre de América

N o creo que haya alguien que pue da disputarle esa probada ame­
ricanidad y ese culto devotísimo a la libertad. Para él que se propu­
so exaltar l a dignidad humana, la libertad y l a inteligencia e ran la
atm ósfe ra natural del hombre .
J osé Martí más que héroe cubano, es un hombre de América.

• l ?• Con m i inconformidad en l a vida, con mi necesidad de aly esencia
1 aqm,, 1o demu· e·stro· .· 1o abs
•
o
go meJ r, con la imposibilidad de lograr o tengo un espiri
tu mmo rta1,
o
y
to,
abstrac
o
l
.
traeto se demuestra con
o , porqu e 1.o qm ero " .
cre
lo
rque
o
p
to,
en
si
o
l
e
porqu
y cuando le oponen que "la fisiología, la anatomía, no nos �e­
o he anrend1d_?
muestran la inmortalidad del espíritu . . . . •: , dice "Y
o mparada y en los li­
c
m1a
o
at
n
a
de
s
o
libr
s
o
l
n
e
,
lismo
mi• espiritua
.
bros m aterialistas de Lms Buchner,, .
Todas sus ideas giran en torno d� esta cuestiól! princi�a.� : l a ca­
hu­
lidad superior del hombre . De Martl son estas clausul�s . La
manidad asciende cuan do adelanta ; el hombre es en l a berra descu;
bridor de las fuerzas humanas. No es qu� la fuerza del progre�? es�e
os po r una ley ÍlJa, lo­
a
en l a tierra es condida ; no es qu� l _ recibam
s sc:imos nuestras le­
tro
o
s
no
;
r10
e
crit
o
str
e
u
n
s
o
m
gica ; nosotros so
_
,
e es la l og1ca y la Pro viden­
mbr
o
h
l
e
;
s
o
tr
o
s
no
d
e
n�
e
p
e
d
todo
;
es
y
�,
cia de la humamdad
Por ello nos interesa, especialm ente , la calidad humana de Mar­
_
tí, y en estos apuntes que la premura_ del t�emp o o r�ena hacer bre­
ves, echamos mano de la vasta obra hteraria del _proc er-;-aun �uan­
do sea en una mínima parte-, para que los estudiosos, si lo qm�ren,
puedan penetrar un poco e n las profundidades del alma excepc10nal
del gran hombre .

Nos importa la calidad de hombre de José Martí.
R ecién que las nue vas corrientes del pensamiento abrieron bre ­
cha profunda, c on los descubrimientos maravill osos, en la ci encia y
,el pensamiento de la Edad Media, el hombre es , en el abigarrad o con­
junto del Unive rs o , l a figura nuclear y primera, la re alidad más cla­
ra, a través de la cual son y pueden ser todas las c osas.
Esta preeminencia del hombre , e n e l Universo , es presente que
debemos al idealismo fil osófico . En é l s e nutrió José Martí, no sólo
cuando hizo y terminó s us estudios de ab ogado en España, siendo
exil iad o polític o , sino cuando hub o d e afirmar sus co ncept o s d el mun­
d o y del valor de l a vida, al ser designado catedrático de filosofía en
la Escuel a Normal de Guatemala. Ya en Méxic o ha tenido oportuni­
dad de tomar partido , por una posició n intermedia : "Yo vengo a es­
ta discusión , dij o, con el espíritu de conciliación que norma todos los
actos de mi vida. Yo est oy entre el materialismo , que es la exage ­
ración de l a materia, y el espiritualismo , que es l a exageración del
espíritu".

I

Sin embargo, s u espiritualismo es evidente : "Fichte estudia al
�ombre en sí, c omo �uj eto de cuanto piensa y se queda en él . Schell­
mg v� el hombre analogo a lo que le rodea, y confunde el Sujeto y
el ObJ eto . Hegel , el grand e , lo s pone en relación , y Krau se , más gran­
�e , . l&lt;?s estudia en el Sujeto , en el Objeto y en la manera sub_ietiva
md1v1_dual a que l a Rel ación lleva el Sujeto que examina al Objeto
exammado . Yo tuve gran placer cuando hallé en Krause esa filo­
s ofía i nterm edia, secre to de los dos extremos, que yo había pensado
en llamar fil o sofía de rel aci ón ." Esto expres ó en alguna de las notas
que escribió para sus clases de Filosofía.

Nació José Martí en La Habana, el 28 d� _enero de 1853. Sus
padres, peninsulares s encillos y buenos , le recibieron c on el natural
re gocijo de los padres .
Martí corres po ndió a la ternura de sus cuidados c on un acendra­
do amor que se exten dió a sus hermanas, como se de scubre e:1 I_as
delicadísima s páginas que por fortuna nos ha c onservado su bibho­
grafía.
Sus prim eros versos son del 1862, cuando tenía apenas
años :

. ,Pero volvamo s a su discusión del Liceo Hidalgo , en u na célebre
ses1on sobre l a "influencia del espiritismo en el estudio de las cien­
cias". "E l señ or Martí-dijo su contradictor-nos ha hablado mu­
c� o del �SJ?Íritu, y, sin em bargo, de conocerl o tanto no nos lo ha po ­
di�o de�m1r ; Y? quisiera saber en qué consiste ese fenómeno cuya
ex1stenc1a no mego, pero que todavía es un misterio para los que carecen de fe en las religi ones de cualquier género ".

A MI MADRE

Madre del alma, madre querida,
Son tus natales, quiero cantar;
Porque mi alma, de amor henchi_da,
Aunque muy joven, nunca se olvida
De la que vida me hubo de dar.

"Fe l}ómeno-replicó en seguida Martí-quiere decir accidente .
". Por que llama así el señor Baz al espíritu, que es en mí constante

Pasan los años, vuelan las horas
Que yo a tu lado no siento ir,

11

nueve

�•
32

Universidad

Por tus caricias arrobadoras
Y las miradas tan seductora
s
Que hacen mi Pecho fue
rte latir.

A D!os YO Pido constantem
ente
Para mis Pad
res vida inmortal .

Porq�e es muy grato sobre
la frente
Sentir el roce de un bes
Que de o tra boca nunca oesardiente
igual.

A �ediados de 1867, publicó
- ,, la sigu
"El E co de Ia Habana
te gacetilla :
ien"BRILLANTE JOVEN -C
el joven don José Martí alu� on eI mayor gusto hemos sabido que
varones . que dirige el il�stradi�éd�;� Esc�e�a Superior Munic�pal de
• . , ñ don
ael Ma. de Mend1ve, ha
consegmdo el prem • de
e
la
sig
�atura
de, Aritmética en
el Instituto de Seg��da ���!��� �
�
de "sobresaliente" en el examen a e is � cmdad, as1 como la nota
natura. Felicitamos Por todo alde-f:ue ª _ e eurso �n la �isma asigº
t
mente a su maestro, el ilustrad
o �eñ�� .Ji� fa��� ��- r:;:���
d�����
De es_ ta mism_ a época son estos
ver
sos
ded
icad
os
a sus hermanas AmeI1a y Antonia :

ª

•

Me han dicho que hay dos áng
eles
Estremecidos .
Que habitan de pasada
Un p obre nido.
Me han dicho que a la puerta
Del caserío ,
Asoman los lobeznos
De los caminos.
Me han dicho que los ángeles
Desfallecidos.
Tristes de no ver cielo
Lloran impíos .
i No se corten las alas
Los angelillos,
Que cuando el cielo luzc
No Podrían ya volar del apobre
nido !

Tam?ién su hermana An
años, recibe una delicada carta, que para estas fechas cumple trece
a en verso :
Feliz es el momento
que recibo
Carta tuya ; feliz es este en
Porque en ti pienso Y de día
mi· amor te escribo.
ÁÜz:sos esperas tú que te anunciaba
Por la Pasada no chebuena
En el revuelto mar
mis papeles
No se sabe p osar la de
serena
Y, pues que soy doncepaz
l, obro- si¿ pena

ª

José Martí, Hombre de América

33

Como obran desde antaño los donceles ;
Escribo, guardo, pierdo,
Te quiero mucho, y luego me perdonas,
Y si a mi loco juicio fuera cuerdo
Pensar un triste o rnarse con coronas,
Las más bellas serían
Las que tus lindas manos me darían,
Los más consoladores tus laureles
Al perdonarme por haber perdido
Aquel que, por ser tuyo, hubiera sido
El más bello papel de mis papeles.
Impaciente y estúpido el correo,
Lucha y vence mi amor y mi deseo.
Carta es mi carta. mas si bien la peso,
Me une a tu imagen tan estrecho lazo.
Que es cada frase para tí, un abrazo,
Y cada letra que te escribo, un beso.

Cuando muere su padre, recibe la noticia, en Nueva York, del
esposo de su hermana Amelía. Contesta con una cart a bellísima y
sentida :
"Mi hermano José :

Febrero de 1887.

No hubiera querido recibir de o tras manos la noticia de la muerte de mi
padre. En la carta de Ud . he sentid o su último cal or. Si Ud. no fuera hermano
mío, con la ternura con que quiso a mi padre, lo sería, Ud. entendió su santi­
dad, e hizo en la tierra po r premiársela. El lo quería a Ud. como un hijo pre­
ferido . Es de hijo el sollozo con que Ud. me ha anunciado su muerte. Yo no
lo he visto a Ud. nunca; pero ya me parece que lo he conocido toda mi vida.

Yo tuve puesto en mi padre un orgullo que crecía cada vez que en éi
pensaba, po rque a nadie le to có vivir en tiempo s más viles , ni nadie, a pesar
de su sencillez aparente, salió más puro en pensamiento y obra de ellos. Ja­
más, José, una protesta contra esta austera vida mía que privó a la sUYa de
la comodidad de la vejez. De mi virtud, si alguna hay en mí, yo podré tener
la seguridad, pero . él tenía el orgullo . En mis horas amargas se le veía el con­
tento de tener un hij o que supiera resistir y padecer. Yo con toda mi costum­
bre de las palabras, y con to da mi ternura, no p odría pintarlo mejor que como
Ud. me lo pinta : "Un angel con canas". i Ah ! , José ! Sólo se saben ver en los
demás las condciiones que se tienen en sí. Trastornos horrendos y alejamien­
to s grandes suele traer la vida, pero nunca dejaré de ver a Ud. dando un beso
en la frente de mi padre, y re�mplazando al hij o ausente !

Este dolor, José, me tiene muy confuso el _pensamiento. No he podido pa­
gar a mi padre mi deuda de la vida. ¿Ya dónde se la podré pagar? No es que
haya muerto lo que me entristece, sino que haya muerto antes de que pudiera
Yo pregonar la hermosura silenciosa de su carácter y darle pruebas públicas
Y grandes de mi veneración y mi cariño . Pero ¿qué falta le hice si lo tenía a
Ud? Juntos, José, Ud. y yo iremos a visitarlo algún día.
José Martí.

A su amigo y condiscípulo Fermín Valdez Domínguez le escri­
bió, también, con ese motivo :

�34

Universidad

"Mi padre acaba de morir , y gran parte de mí con él. Tú no sabes cómo
llegué a quererlo luego que conocí bajo su humilde exterior toda la entereza
y hermosura de su alma".

A su hermana Amelia, cuando le escribe con motivo de su ma­
trimonio:

"A papá que te explique esto, que él es un valeroso marino. Tú no sabes,
Amelia mía, toda la veneración y respeto tiernísimo que merece nuestro padre.
Allí donde lo ves, lleno de vejeces y caprichos, es un hombre de una virtud ex­
traordinaria. Ahora que vivo, ahora sé todo el valor de su energía y todos los
raros y excelsos méritos de su naturaleza pura y franca. Piensa en lo que te
digo. No s.e paren en detalles, hechos para ojos pequeños. Ese anciano es una
magnífica figura. Endúlcenle la vida. Sonrían de sus vejeces. El nunca ha sido
viejo para amar".

Y en otra epístola a su hermana, esto :

"Papá es, sencillamente, un hombre admirable. Fué
honrado, cuando ya
nadie lo es. Y ha llevado la honradez en la médula
, como lleva el perfume una
flor, y la dureza una roca. Ha sido más que honrad
o : ha sido casto.
"Sangre invisible me ha caído dentro del alma a torrentes.
En mí hay
una especie de asesinado y no diré yo quién sea el asesino
. Pero nada me ha
hecho verttr tanta sangre como las imágenes dolient
es de mis padres y mi
casa".

II

Después de estar en México, va a Guatemala, en un intento de
llegarse hasta Venezuela, la patria de Bolívar, y de acercarse a Cuba.
Como antes dijimos se le hace catedrático de Filosofía en la Es­
cuela_ Normal. La mejor sociedad guatemalteca le recibe con afec­
tuosa complacencia. Su verbo, pues es más que poeta y filósofo, ora­
dor, le conquista todos los corazones. Una de las familias que mejor
le muestra sus simpatías es la del General García Granados, una de
cuyas hijas se siente apasionadamente atraída por Martí. Pero este
que ya había contraído formal compromiso en México y que sólo es­
peraba hacerse de recursos suficientes para casarse, se cuidó mucho
de ofender el decoro familiar, atendiendo a la:s ostensibles preferen­
cias de María con la discreta cortesía que le indicaban su educación
y su hombría de bien.
Cuando hace viaje a México para casarse y regresa con su es­
posa a Guatemala, la hija del Genel)al García Granados se encuen­
tra enferma de tristeza y de dolor. He aquí como cuenta el mismo
Martí, este triste episodio de su vida :
Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor :
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.

José Martí, Hombre de América

35

Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
y de jazmín : la enterramos
En una caja de seda.

. . . Ella dió al desmemoriado
Una almohadilla de olor :
El volvió, volvió casado :
Ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores :
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

. . . . Ella, por volverlo a ver ,
Salió a verlo al mirador :
El volvió ·con su mujer :
Ella se murió de amor .

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡ la frente
Que más he amado en mi vida !

. . . . Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor :
Dicen que murió de frío :
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos :
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador;
¡ Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor !

Ama a su mujer y luego a su hijo, el único, que el destierro ale­
ja muy pronto de él, destruyendo �e he�ho �u hogar.
Esto es lo que escribe a su amigo V1ondi :

"No hay Viondi a la par de los altos deberes, placer más dulce �i dolo[
más grande que el d�lor que causa estar cerca o estar lejos de esas cnatur�n'.
en las que por transfusión maravillosa, está el calor de todos rs amore�
vano se bi'.isca el alma; quedada en ellos. Perderlos es menes �r Pcfrª ejor
amarlos. Ni mujer beUa, ni niño hermoso, cuando estamos leJos e nuestra
mujer y nuestro hijo".

•
- l'bro
1 . . de verEn 1882 ya en Nueva York, publica un pequeno
sos-escasan{ente cincuenta páginas-, inspirado p�r su hiJO, con e1
título de "Ism.aelillo", en cuya introducción se lee :

�36

Universidad

José Martí, Hombre de América

HIJO :
Es
pan
tad
o
de
tod
o,
.
me refu -0 n t1 . _ Tengo
fe �n el mejoram iento humano, en la vida futu
ra'�n fa ut1_l1dad de la vir
.
tud' •y en ti •
.
S1 algmen te dice que estas , .
ªg n s se pare
d!les que te amo demasia do
en
s páginas ,
pari p ;o;anarte as1�. Taal otra
pmto, tal te han visto mi
com
s
ojo
s . Con esos arreos de gala o aquí te
aparecido. Cuando he ces
ad
o
d
e verte en un_a form�, he te me han
pintarte. Esos riachuelos
cesado de
han pasadO por m1 corazo
i;i.
j Lleguen al tuyo
!
De "Ismaelillo" son est
os fragmentos :
Hijo, en tu bus
Cruzo los mares : ca
Las_ olas buenas
A ti me traen :
L?s �ires frescos
Limpian mis carn
De los gusanos es
De las ciudades ·
Porque voy triste
Porque en los mar
Por nadie puedo es
Yert_er mi sangre.
G Que a mis ondas
�an:3as e iguales?
GQue a mí las nu
Joyas volantes ? bes.
¿Qué a mi los ·blandos
Juegos del aire ?
lQué la iracunda
yoz _ de huracanes ?
GA estos- ¡ la frent
Hecha a domarles ! e
A los lascivos
Besos fugaces
De las menudas
Brisas amables _
Mis dos mejilla'.s
Secas Y exangüeS�e un beso inmens�
Siempre voraces !
Y � a quién, el blanco
_ do áng
Pah
el
Que aquí en mi Pech
o
Las alas abre
Y a los cansa'.dos

y estas otras alusion
es a su hijo :

Oigo_ un suspiro, a través
- •
De las tierras y la ma
r

Que de él se amp
Y en él se nutranaren
Busca anhelante?
¿A quién envuelve
Con sus suaves
Alas nubosas
Mi amor erran te?
Libres de esclavo;
Cielos y mares
Por nadie puedo
Verter mi sangre !
Y llora el blanco
Pálido ángel :
i Celos del cielo
Llorar le hacen
Que a todos cubre
Con sus celajes !
Las alas níveas
Cierra, y ampárase
De ellas el rostro
Inconsolable: Y en el confuso
Mundo fragante
Que en la profunda
Sombra se abre
Donde en sale.ni.ne
Silencio nacen
Flores eternas
Y colosales,
Y sobre el dorso
De aves gigantes
Despiertan besos
lnacabables _
Risueño y ;ivo
Surge otro ángel !

Y no es un suspiro, -es
Que mi hijo va a despertar.
Para modelo de
El pintor lo envió a
¡ Para eso no ! i para
Patria, a servirte los

un dios
pedir :­
ir,
dos !

Bien estará en la pintura
El hijo que amo y bendigo :­
¡Mejor en la ceja oscura,
Cara a cara al enemigo !

Es rubio, es fuerte, es garzón
De nobleza natural:
¡ Hijo, por la luz ñatal !
¡ Hijo, por el pabellón !
Vamos, pues, hijo viril :
Vamos los dos : si yo muero,
Me besas : si tú . . . ¡ prefiero
Verte muerto a verte vil!

III

En la vasta producción política y revolucionaria de Martí es
donde con mayor nitidez aparece su pensamiento. Desde muy joven
aparecen en su obra literaria sus ideas libertadoras. Su poesía, su
dramática, su prosa nutrida como ninguna otra de imágenes, su ver­
bo rutilante que conmueve y decide a los emigrados cubanos donde­
quiera que se hallan y sus cartas, nos traen un mensaje espiritual en
el que se halla, de seguro, la esencia de este ser excepcional.
Tiene apenas quince años cuando Carlos Manuel de Céspedes
encabeza la revolución del 10 de octubre, con el grito de independen­
cia que da en Yara. Martí publica, escasamente dos años después, su
soneto titulado :
10 DE OCTUBRE

No es un sueño, es verdad : grito de guerra
lanza el cubano pueblo, enfurecido;
el pueblo que tres siglos ha sufrido
cuanto de negro la opresión encierra.

Al ancho Cauto a la Escambraica sierra,
ruge el cañón, y al bélico estampido,
el bárbaro opresor, estremeddo,
gime, solloza, y tímido se aterra.

De su fuerza y heroica valentía
tumbas los campos son, y su grandeza
.degrada y mancha horrible cobardía.

�38

Universidad

Gracias a Dios Q ue ¡ al fi n con entereza
ro mp e Cub a el dogal que la op rimía
y a ltiva y libre yergue su cabeza !

Por ese mismo 1869 funda un periódico : "La Patria Libre", que
él mismo dirige. En el primer número publica un artículo de fondo y
un poema que no podemos dejar de reproducir, aun cuando sea en
parte :
LA PATRIA

No hay temor de que pens emos como vulgarmente se cree, que el p edazo
de tierra en que hemos nacido constituya para nosotros la patria . Educados
en la regeneradora escuela del Salvador, la palabra p atria pierde para nosotros
toda significación desde el momento en que no encontramos en ella amor, li­
bertad, fraternidad.

En _ la esfera de los principios , la tolerancia nos lleva hasta la abnegación ,
Y p oco importa que e l qu e estrech e nues tra mano h aya nacido aquende o allende
de los mares. Podrem os no co nven ir alg una vez en la forma q ue se dé al des ­
envolvimi ento én l a vida práctic a a cua lquiera de los principios que form en el
s ímb olo de un pu eblo libre . y por lo tan to p rogresista ; p ero de seguro que para
resistir a la op osición que se nos haga, no habremos de ap elar ni a la violencia
ni a la injuria , pues an tes que ca er en ese delito de lesa libertad preferiremos
siempre guard ar el más profundo silencio .
"En la esfera de la ley defenderemos y acataremos a la vez cuanto nuestro
criterio , n_uestro p atriotismo , nos impulsen a atacar o defender,
bien sea en el
orden social _o en el orden p olítico, sin tener en cuenta p ara nada
, lo que de
nuestros escritos , o de nuestros actos puedan deducir en el
ardor de la p olémi­
ca los que se declaren nuestros contradictores .
Firmen en nuestras creencias, ni habremos de volver la
esp alda como el
solda do que cobard em en te abandona
su p uesto en la h ora del peligro , n i h a
­
bremos de r_enega:r de �a r azón, aceptándola hu
dem en te siempre que n o sea
la f}lerza, m la v10Iencia las que nos la imp ongmil
Queremos la raión con la
r'.3:.zon , Y a 1.:na habremos de apelar hasta q agaon.
tada nuestra paciencia la pa­
sion s ea el arbi. tro supremo de nuestras acciue
ones .
Na cidos en es_te rincó:1 del mundo , donde no Dios, sino
la fatalidad ha h e ­
c!J.� durante_ trescientos anos llover tal cúmulo de
infortunios , que a no ser his ­
toncos, I_&gt;Udieran las generaciones que
n
os h an de su ced er j uzg arlos mitos
p or
lo que tieI_J. en de monstruosos. Acostumbrados
a no ver smo_ sombras, dond sólo debiéramos desde nuestros primeros años
haber visto la espléndida z de
un so l qu� brilla �on mayor �
intensi. dad que en ningun a o tra región de la ltiuer
ra
n uestra vida ha s ido _I:i, vi
da del cau tiverio del p uebl o de Isra
el baj o el p eso d�
0s !"araones . Negac10n de
l
a
p
a
l
a
br
a
, negación del p ensamiento negación de
}_ a 1ib
er�ad d e lo com oción, todas
négaciones· que ha cen del hor'nbre libre un
ilo ta miserable , hemo_s sufrido bajl as
o la forma hipócrit a de un derech o ne
gativo ,
representado no _Por J ueces de mano sua
ve , corazón sensibl� y juicio recto sino
ºr ma�os d_e hierro , corazo
ne
s
d
e
�iera y j uici venales. Tacón , O 'doimell.
toncalh,
Canedo, Concha y Lersundi , son nombros
es que están ahí p ara respon
der de l a verdad de _n:u
s
t
ro
a
ser
to . Para esos ministros pagados con 50 000 p e­­
sos ª�uales , el domicili�o , la famili
a , la lib erta d individua l fueron siemp
re una
mentira en esta desventurada
Cuba . . . . . . . . . .
-

José Martí, Hombre de América

39

"Trabaj emos todos como hermanos sin rivalidad y sin odios p or convertir
brazo�
en v erdad eterna lo que ho y parece mentira efímera. �namos nu est�o�.
a ser más fuertes; porque aunque la ti':rra de PromISi�&gt;n esta
Y corazoneselp ar
camino es escabroso y p odemos no llegar si la_ tea de la discordia.
uy cerca
, la fraterni­
m
. que guia nuestros p asos. El amor , la llb ertad
Y no la de ' la fé est la
dad, esa es la pa na" .

No cuesta trabajo encontrar ya cuaja �as las �deas que c &lt;;&gt;nsti­
tuirán la ·cuestión sustantiva de toda su vida : la mdependenc1a de
Cuba, fincada sobre la libertad y el amor.
_ Del bello poema escénico ABDALA, es este fragmento :
ESCENA I

Abdala , un Senador y Consej eros

SENADOR.-Noble ca udillo : a nuestro pueblo llega
feroz conquistador ; necio amenaza ,
si a su fuerz a y p oder l e res is timos ,
en p olv o co nver tir nu e stras mura llas .
Fie:r:o pinta a su ejército , que_ �onta
no bles corcele s de l a ra za ara biga ;
inmensa gente a l opresor auxilia .
y tan alto es el número de lanzas .
q ue el enemigo cuenta, que a su vISta
la fuerza tiembla y el valor se espan_ta .
¡ Tantas sus tiendas son, noble caudillo .
que a la llanura llegan inmed iata ,
y del rudo opresor ¡ Oh Ab da l_a ilustre !
es tánta la fiere za y a rrogan cia ,
que envió un emisario reclamando
rindiese fuego y a ire , tierra y agua 1

ABDALA.-Pu es decir a l tirano que en la Nubia
hay un héroe p or veinte de sus lanzaJ;
que del aire s e atreva a hacers e dueno ;
que el fuego a los h ogares ha ce falta ;
que la tierra la compre con su sang�e ; .
que el agua ha de mezclarse con sus lagrimas.

SENADOR-Guerrero ilustr e : ¡ calma tu en tusiasmo !
Del extraño a la impúdica a rrogancia
dióle el p ue blo e l lau rel que merecían
tan ne cia presunción. audacia tanta ;
mas hoy no so n sus bár baras o:(ensas
muestras de o rgullo y simples l!-ntenazas :
¡ Ya detiene a los nubios en !;11 campo ! .
¡ Ya en rraestras puertas nos coloca guardias ,.
ABDALA.-¿Qué

dic es,

Senador ?

SENADOR.-T e digo i_oh j efe
del ejército nubio ! que las lanzas
deben brillar, al a ire desenvu�Ita.
la sagrada bandera de la pa tna. .
¡ Te digo que es preciso que la Nubia

�40

Universidad

del opresor la lengua arranqu
e osada
Y la llanura con su san
bañe
'!( luche Nubia cual luchgre
aba ESDarta !
, Vengo en tus manos a deja
r la empresa
de ve�gar las cobardes ame
nazas
del bar�aro tirano que así lleg
a despoJar de vida nuestras a
almas ,
Vengo a rogar al esforzad
nubio
que a la batalla con el pueoblo
parta.
ABDALA:-Acepto, Senador.
Alm
a de bronce
tuviera s1_ tu ruego no
ptara.
Que me sigan espero losace
vali
no�l�s caudillos q�e el valor entes
realza,
Y si msulta a los libr
es
tirano
veremos er.i el campo deunbat
En �a Nubia nacidos, por la alla.
monr sabre11!-os : hijos de la Nubia
patria,
POI_ ella �onre!llos, y el
iro
que de mis lab10s postrimsusp
salga
para Nubia será, que par1;teros
nue�tra fuerza Y razón fuerNubia
Decid al pueblo que con él on creadas
cuan�o se ordene emprenderal campo
é la marcha .
Y decid al traidor que se aor
qu_e prepare su gente, Y qu�e este
bnllo de Y esplendor. Más a s�s lanzas
fuertes brillan
robustas Y valientes nueistra
s almas !
SEN�OR.-i Feliz mil veces
! i oh
1 el P11 eblo que es tu patria ! valiente joven '
TODOS.-i Viva Abdala !
(Se van el Senador y Conseje
ros)

ESCENA VIII
( Entran guerreros trayendo
en brazos a Abdala, herido)
ELMI�A y ESPIRTA.- (Es
pantadas)
1 Abdala !
(Los guerreros conducen a Abd
ala al medio del escenario)
ABDALA.-1?-bdala, sí, que mor
do vuelve
a arroJarse rendido a vueibun
stras plantas
Para 1;&gt;artir después don
de no Puede
?land1r el hierro ni empuñar la lan
za.
' ".en?"o . a exhalar en vuestro
s brazos madre
�IS 1:11t1mos suspiros
, y mi alma !
'
1 Monr ! i Morir cuando la Nub
ia lucha .
cuan�o la noble sangre se
derrama
de mis hermanos, madre ; cua
ndo
ra
?e nuestras fuerzas libertad la patespe
ria ,
, Oh, madre, no lloréis ! Vol
ad cual
nobles ma
as del valor en ala vÚelan
?- gnt_ ar entron
el campo a los guerrersos ·
, Luchad, luchad, oh nubios
! i Esper¿nza !

José Martí, Hombre de América

41

ESPIRTA.-¿Que no llore, me dices? ¿y tu vida
alguna vez me pagará la patria ?

ABDALA.-¡La vida de los nobles, madre mía,
es luchar y morir por acatarla,
y si es preciso, con su propio acero
rasgarse, por salvarla. las entrañas !
Mas . . . me siento morir : en mi agonía
(a todos)

no vengáis a turbar mi triste calma.
¡ Silencio ! . . . Quiero oír . . . ¡Oh ! Me parece
que la enemiga hueste derrotada,
huye por la llanura . . . i Oíd ! . . . i Silen� !
Ya los miro correr . . . A los cobardes
los valientes guerreros se avalanzan . . .
¡ Nubia venció ! Muero feliz : la muerte
poco me importa, pues logré salvarla . . .
¡ Oh, qué dulce es morir cuando se muere
luchando, audaz, por defender la patria !
(Cae en brazos de los guerreros) .

¿ Podría alguien descubrir la atormentada lucha interior de aquel
adolescente? Ya comienzan a fluír los pensamientos alrededor de 1�
idea madre. En la dedicatoria de un retrato que le hicieron en la pri­
sión y que envía a su madre, virtió su tristeza y su resolución:
Mírame, madre, y por tu amor no llores :
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas
Tu mártir corazón llené de espinas,
Piensa que nacen entre espinas flores.

El padre y la madre suplican, cuando se le manda a presidio.
El padre llora sobre l_as lla�a,s que le han producido los grillos. La
madre impreca en carta llena de lastimosas ternuras. Por fin, es de­
portado a España, saliendo en el vapor "Guipúscoa", el 15 de enero
de 1871, trece días antes de cumplir diez y ocho años.
En Madrid se relaciona con otros desterrados. Se inscribe en la
Universidad Central, en la carrera de Derecho y continúa con el pen­
samiento puesto en su patria, sin poder olvidar las escenas de ho­
rror que vió y que sufrió él mismo en el penal.
Sobre este particular, su sobrino Raúl García Martí, en su obra
tiulada Mártí-Biografía Familiar, dice :

"El dinero que le manda su padre, con bastante sacrificio, pues como dejo
dicho anteriormente, había renunciado a su puesto de Celador, no es mucho,
Pero Pepe, en el afán de dar a conocer con la impresión de este follet&lt;;&gt; , lo que
él entendía que sería repudiado por toda persona honrada, cualesqmera 9-ue
fuesen sus ideas políticas, o su patria, después de lo necesario a sus estud10s,
Permítese la publicación del folleto, repartiéndolo profusamente entre la prens�
de Madrid, y .en "La Soberanía Nacionar · de Cádiz, el 24 de marzo de 1871, asi
como en diarios de otras provincias".

�42

Universidad

Así e� como nace a
la
.,
úblic
,
acusac101:
t:ª los o d1osos procedi i luz
mas vigorosa con m en tot del io�1!ierno espanol en
t1tulo d e
Cuba, con el
EL PRESIDIO POLI
TICO EN CUBA

I

Dolor �nf�nito debía s
er el ú 1 o n
Dolor mfmito, Porq ue
�i delombr� 9-e esta s p áginas.
ta dor de los dolores 1 q� el do
_ Pres1d10
.
e
�
a
t� la inteligencia ,esY el má c\udo. el m::ts
h uellas que no se bbr
seca !1 a ma. Y deJa devas�a
r
an J a1:1as.
en ella
Nace con un P edazo
de h1_erro; arrastra
agita cada corazó .
.
con
sigo
e
t
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����J �iferencia, dejadm��;��:�:��!� �e vosotros la cobardo' odi_!1;�
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S1• Yo• odiara a1gum
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S1 m1 Dios maldijera '
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yo n egar1a por ello a
mi Dios.

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¿Qué es aquello ?
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en la mi�� i;aJa\���t�i�n d:�::t�: ciaedn 1�
J�n�! �� !�� an
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tes r ec1b1amos
Nada.
Pasar allí con el agua
.
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los Pies, las horas
'
o en
molestaba nuestrai�e d s atras pasábamos en el seno1� f�no, con el grillo en
up!f
I
as
g r, Porqqe el sol
Y el calor alteraba
Nada.
nuestra s�1u3, �Gqué
es?
Volver ciego' �OJ.O ,
magullado, h erido al
golpe Y del ese
son
d
l
1
b:sf�mia, del
rasar sereno, tr����h¿º�o� s C�les aquelÍas que me�ef!�t:S
l'.1 ermana de mi
e
a ventura en el co
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razón ' G. que e
azos Y la Paz de
s esto?
Nada también
i Horrorosa te�r ·
Y vosotros ' lo e bl �esgfrra��ra _nada !
�p:fiº e . a h1c1ste1s.
Y vosotros la ssan
: vosotros la aplacioná f�IS .
udísle1s.
i Oh , Y qué
espa so debe ser
el r emordimiento de
Los ojos atónitosnto
lo
na nada criminal !
Pasión se r esiste
; la razón escandalizada se u
a creer ten
�spa!}ta : p ero
o que habéis h •echo'
la comlo oue hace- 1s aun
.
-

_:rs;t:���!�a

ª ª-

1!

José Martí, Hombre de América

43

o sóis bárbaros, o no sabéis lo que hai:éis.
Dej adme , dejadme p ensar que no lo sabéis aún.
D ej adme , dejadme p ensar que en esta tierra hay honra todavía, y que aún
u
e
de
volver por ella esta España de acá tan injusta , tan indiferente, tan se­
p
mej ante ya a la Españ a rep elente y desbordada de má.s allá del mar .
Volved, volved por vuestra honra : arrancad los grillos a los ancianos, a los
idiotas, a los niños ; arrancad el p¡¡,lo al miserable apal eador ; arrancad vuestra
v ergüenza al qu e se embriaga insensa to en brazos de la venganza y se olvida de
Dios y de vosotros ; borrad, a rranca d todo esto, y haréis olvidar a lgunos de sus
días más amargos al que ni al golp e del látigo, ni a la voz del insulto, ni al ru­
mor de sus cadenas ha aprendido aún a odiar.
VI

Era el 5 de abril de 1870. Meses hací a que había yo cumplido diecisiete
años.
Mi pa tria me había arranc ado de los bra zos de mi madre, y señalado un
lmzat" en su banquete. Yo besé sus manos y las mojé con el llanto de mi orgull,.
y ella p artió, y me dejó abandonado a mí mismo.
Volvió el día 5 severa, rodeó con una cadena mi pie, me vistió con ropa ex­
traña, cortó mis cab ellos y me alargó en la mano un corazón. Yo toqué mi pe­
cho y lo hallé lleno; toqué mi cerebro, y lo hallé firme ; abrí mis ojos, y los sentí
soberbios, y rechacé altivo aquella vida que me daba11- y que rebosaba en mí.
Mi patria me estrechó en sus brazos, y me b esó en la frente., y partió de
nuevo, s eñalándome con la una mano el espacio y con la otras las canteras.
Presidio, Dios : ideas para mí tan cercanas COIJl.O el inmenso sufrimi ento y
Sufrir es morir para la torp e vida p9r
el eterno bien. Sufrir es quizá gozar.
nosotros creada , y nacer para la vida de lo bueno, única vida v erdadera.
¡ cuánto, cu ánto pensamiento extraño agitó mi cabeza ! Nunca como en·
tonc es sup e cuánto el alma es libre en las amargas ho ras de la esclavitud. Nu.D·
ca como entonce s, que gozaba en sufrir . Sufrir es más que gozar : es verdade ­
ra mente vivir.
Pero otros sufrían como yo, otros sufrían más que yo. Y yo no he v eni{l.o
aquí a cantar el poema íntimo de mis luchas y mis horas de Djos. Yo no soy
aquí más que un grillo que no se rompe entre otros mil que no se han roto tatn­
poco. Yo no soy- aquí más que una gota de sangre caliente en un montón de
sangre coagulada . Si meses antes era mi vida un beso de mi madre , y mi glo­
ri&lt;&gt;. mis sueños de colegio : si era mi vida entonc es el temor de no besarla nunc2Y la angustia de haberlos pe rdido, ¿qué me importa? El desprecio con que
acallo estas angustias vale más q ue todas mis glorias pasadas. El orgullo eón
que agito estas cadenas, valdrá más que todas mis glorias futuras; que el que
sufre por su patri a y vive para Dios, en este u otros mundos tienen verdadera
gloria. ¿A qué hablar de mí mismo. aho ra que hablo de sufrimientos, si otros
ha n su frido más que yo?
C11ando otros lloran sangre, ¿qué derecho tengo yo
p ar a llorar lágrimas?
Era aún el día 5 de abril.
Mis manos habían movido ya las bombas ; mi padre había gemido ya jun­
to a mi reja ; mi madre y mis hermanas elevab an al cielo su oración empapada
en lágrimas por mi vida ; rni espíritu se sentía enérgico y pot ente , yo esperaba
con afán la hora en q ue volverían aquellos qu e habían de ser mis compañeros
en el más rudo de los trabajos.
Habían p artido, me dijeron, mucho antes de salir el sol, y no habían lle­
gado aún, mu cho tiempo después que e_l sol se había puesto. Si el sol tuviera
conciencia , trocaría en cenizas sus rayos que alumbr an al nac er la mancha de
la sangre oue s e cuaja en los vestidos, y la espuma que brota de los labios, Y la

�44

Universidad

mano que alza con la rapidez de la furia el palo, y la espalda que gim
e al golp e
como el junco al soplo del vendaval.
Los tristes de la cantera vmieron al fin. Vinieron, dobladas las
cabezas,
harapientos los v estidos, húmedos los ojos, pálido y demacrado el s
emblant e. No
caminaban : s e arrastraban ; no hablaban, gemían. Parecía que
no querían ver :
lanzaban s ólo sombrías cuanto tristes, débiles cuanto
sconsoladoras miradas
al azar. Dudé de ellos, dudé de mí. O yo soñaba, o ellos de
vivían. Verdad eran,
sin embargo, mi sueño y su vida; verdad que vinieron ynocamina
ron apoyándo_se
en las paredes, y miraron con d esencaja dos
ojos, y ayeron en sus puestos, como
caían los cuerpos muertos del Dante . Verdad que cvini
eron ; y entre ellos, más
inclinado, más macilento, más agotado que todos,
hombre que no tenía un
solo cabello negro en la cabeza, cadevérica la faz, eun
scondido el pecho, cubiertos
de cal los Pies, coronada de nieve la frente.
-¿Qué tal, don Nicolás?-dijo uno más joven, que al verl
e l e p restó su
hombro.
-Pasando, hijo, pasando-y un movimiento imperceptible
se dibujó en sus
labios, y un rayo de paciencia iluminó su cara. Pasan
y s e desprendió d e sus hombros para caer en su porcidóo,n y s e apoyó en el joven
de su elo.
¿Quién era aquel hombre ?
Lenta agonía revelaba s u rostro, y hablaba con bondad.
Sangre coagula­
da manchaba sus ropas, y sonreía.
¿Quién era aquel hombre ?
Aquel anciano de cab ellos canos y ropas
adas de sangre tení a se­
tenta y s eis años, había sido condenado a diezmanch
presidio, y trabajaba, y s e
llamaba Nicolás del Castillo. ¡ Oh ! , torp e memoriademía
sus bárbaros dolores ! i Oh, verdad tan terrible que no que quiere aquí recordar
gerar ! Los colores del infierno en la paleta de Caín no me deja mentir ni exa­
formarían un cuadro en
que brillase tanto lujo de horror.
Más de un año ha pasado ; sucesos nuevos han llena
do mi imaginaci ón ;
mi vida azarosa de hoy ha debido hacerme
dar mi vi da p enosa de ay er ; r e­
cuerdos de otros días, familia, s ed de verdadolvi
era vi da, ansia d e patria, to do bu­
lle en mi cerebro, y roba mi memoria y enferma
corazón. Pero entre mis
dolores, el dolor de don Nicolás Castillo será siempmi
p erenne dolor.
Los hombres de corazón escriben · en la primerre
sufrimiento human o : Jesús. Los hijos de Cuba deb ea página de la historia del
n escribir en las primeras
páginas de su hisotria de dolores : Castillo.
Todas las grandes ideas tienen su gran Nazanmo, y
don Nicolás del Cas­
tillo ha sido nuestro Nazareno infortunado.
a él, como para Jesús, hubo un
Caifás. Para él, como para J esús, hubo unPar
Longinos. D esgraciadamente para
España, ninguno ha tenido para él el triste valor
de er siquiera Pilatos.
i Oh ! Si España no rompe el hierro que lastima ssus
rugosos pies, España
estará para mí ignominiosamente borrada del libro
único remedio a la vergüenza eterna. Despierte al de la vida. La muerte es el
firi y viva ; que el sol de Pe­
layo está ya viejo y cansado, y no llegarán sus rayos
a las generaciones venide­
ras, si los de un sol nuevo de grandeza no le unen
una vez más. El león español se ha dormido con su esplendor . Despierte y viva
un garra sob re Cuba , ·y Cub a
se ha convertido en tábano, y pica sus
, y pica su nariz, y se posa en su
cabeza, y el l eón en vano la sacude , y rufauces
ge en vano. El insecto amarga las más
dulces horas del rey de las fi
eras. El so rprenderá a Baltasar en e
l festín. y él
s erá para el Gobierno descuidado, e l "Man
e , Thec el, Phar es" de las modernas
profecías.
Yo le miré con ese angustioso afán,
esa dolorosa simpatía qu e inspira
una p ena que no s e puede remediar. Y él con
levantó su blusa, y me dijo entonces :
-i Mira !
La pluma escribe con
grienta es también verdad. sangre al escribir lo que yo vi ; pero la verdad san­

45

América
José Martí, Hombre de

.,------

.· casi todas las espaldas del an , cubna
.
que con escasos vac10s
.
ria pútrida Y ver�ine�r� e�
Vi un llaga
partes
unas
e
n
e
dY mate
d e tilaban sangr
les recient1s1mas
ciano , que n fos lugares menos llagados pu e contar las seña
.otras. _
tres ventosa�:
Yt: v
libertad? No puede rego• ñ
de tr ein
regoc Ja, Y s e re gene.ra ' y ansia
¿Y �sp�e�e�;rse , nii ser libre . c astillo es\a �h i' .
,c ij arse , m r e o ia castillo. Tampoco una pa ab a de rencor interrumpía la
o d
.
.
Tam
. poc
móvil .de
. . mis oJos.
palabra m
?.
,
e 1 han h echo a usted
ª\;��o:�¿;;i� - ��/�1:�e �;�!�a:��r a¿:i:1oji�:�-! ot��2i eJ; �� a �fr
s¿��
i
iJ
�� la f�at::N1�!\ran demasiado fuertes
�f
-H
e;�ld�d de la desgraciatem
La fr"'
mis
do,
.
demasiado bien
llas almas
brero negroo e¡�:�:n lazos muY estrechos q ue un��1� �ronto a aque
d e los días anteriores
ri
1
aron
para a1:1e n
­
a . Elloii me co?�
f
ó así más t ar de . Los pre
acongoJ ad_as � miUnalm
vigilante de presidio me a cont
llos.
de don Nicolas.
e
mo
. .
tªn también co
c
sos pen;insig:�f! ��e �:_ Nicolás había lleg ado �/�;t:ºm
añana el trecho �e
e
l,
haf�: iu n
i
a
e
s
l
: t :�r� �Ji�;�ci��� c�m;����
u �u� �:::r: 1�: i::tt!�a;
mas de una
l s_e .
so
el
ndo
cua
de
tar
la
d
e
is
a andarlo ª· las �plido doce horas de trabaj o diana.
azadas, por­
cuando h abia u
piedra con suf manos despnedase sobre dos
Una tard� don. Nicolás picaba
cami
liz
ínf
e
e
que
habían logrado
que 1os palos de' l bngada nosus pi• es.
·
.,
extensas llagas qu e cubrían
n, sabre el que yo, sm eme que yo tamb1en suf ,
guísimo
mar
·
a
Dí
a
Detalle repugnante detallmi
ó
or
I
•
l
1
d
o
padre desconsola
•
bargo, cam:f� !��!e �l' iu;diar .
n s
_ ,
d
aquel
. •a
º
ª
ó
�!�l dj �s��1����ient� ���v!��::\�/11�;�� a;feri�:, iim�
c i
el brigada l e envió a carg�r ca��nes.,, . �
' " r espondió el anciano.
alguien le preguntara ������ � �•- _' . . �orir
.
.
.
.
.
.
:
: . '. : • ; · �i -�-e��s· �i¡t�- ��;¡s· h�-c�,
_
_
•• •
pre
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n
v
e
•
• ·o"o� Nic�ii� �i�� todavía. Vf
::it!°"v1�1: trabaj ando. y ª!!tes d��!=
t
cuando fuí a ver aqu_e{f��u � ������!d�ue 1� ví, nu e
:70 C;�st��ot;�é ��r� aho 1
trechar su mano 1a u
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ra? ¿Por aué aquello antes?
me �t;pllcaba�� "Los
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eguntaba, _p
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Cuando yo
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Y
,
adier de la insurreccio
voluntarios , decian que don Nicolás era b ng
dante auena complacer lo.§_ • voluntarions".
- rida d acional.
Los voluntarios son_ la ���!!
del Gobierno.
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El pr
. no nGil de Palacio.
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El
nación
Cantad, cantad , di"1�uta�os de 1�éis
aprob ado que
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Ahí tenéis
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habéis sancionado, que ha eis u�ánimemente
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Aplaudid ; cantad.
. h onra os manda cantar Y aplaudn• ?•
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-¡ Martí ! ¡ Martí t-me dijo
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P orque era presidiario · político, Y era �uenf'J ;ij oy yo
q{iedara en el taller
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tancia había recibido ordt;1! de no
cigarrería-, mira aquel nmo que P !�;\�r allí.

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i; f�!���

ª

ª .

·-

�46

José Mart í, Hombre de América
Universidad

Era verdad. Era un niño . Su estatura ap enas pasab a del codo de un hom­
bre r egul ar. Sus ojos mirab an, entre esp antad os y curi os os, aquella ro::, a rudi­
sima co n que l e habían ves tid o , aque llo s hierro s extraños que habían ceñido
a sus pies.
Miré. ¡ Tristes o j o.s mios que tanta tristeza vieron !
Mi alma volaba ha cia su alma. Mis ojo s estaban fij o s en sus ojos. Mi
vida hub iera dado p or la suya. Y mi brazo estab a suj e to al tab lero d el taller ;
y su brazo moví a , a temoriza do po r el palo, la bomba de los tanques.
Hasta allí, yo lo había comprendid o todo, yo me lo había expiicado todo .
yo había llegado a explicarme el absurd o de mí mismo ; pero ante aquel ros ­
tro ino cente y aquella figura delicada y a quellos oj os se:cenísimos y puros, la
razón se me extraviaba, yo no enco ntraba mi razón, y era que se me habí a ido
despavorida a llorar a los pies de Dios . ¡ Pob re razón mía ! ¡Y cuánta.'&gt; veces
la han h echo llorar así p or los demás !
Las ho ras pasaban ; la fatig a se pintaba en aquel rostro ; los peaueños
braz os s e movían pesada mente; la rosa sua ve de las m ejilla s desao a recían ; l a
vida de los o j os se escapaba ; la fuerza de los miembros debilísimos- huía . Y mi
pobre corazón llo rti,ba.

La ho ra de cesar en la tarea llegó al fin. El niño subió jadeante las es ­
Así llegó a s u galera. Así se arrojó en el suelo , único asiento que nos
era dado , único descanso para nuestras fatigas : nuestra silla, nuestra mesa,
nuestra cama , el paño mojado co n nuestra s lágrimas , el lienzo emp apado en
nuestra sangre, refugio ansiado, asilo único de nuestras carnes magulladas y
rotas y de nuestros miembros hinchados y doloridos.
Pronto llegué hasta él. Si yo fuera capaz de mald ecir y odiar, yo hubiera
o diad o y maldecid o ent onces . Yo ta mbién m e s enté en el suelo ; apoyé s u ca­
b eza en su misera ble chaqu etón, y esp eré a que mi agitación me dejase hab lar.
-¿Cuántos años tienes ?-le dije.
-Doce, señor.
-Doce, ¿y te han traído aquí? Y, ¿ cómo te llamas ?
-Lino Figueredo .
-¿Y qué hiciste?
-Yo no sé, seño r. Yo estaba con teitica, y mamita, y vino la tropa y se
llevó a taitica, y volvió y me trajo a mí.
-lY tu madre ?
-Se la llevaron.
-¿Y tu Padre ?
-También, y no sé de él, s eño r. ¿Qué habré hecho yo p ara que me traigan a quí y no m e dejen estar con taitica y mamita ?
Si la indignación, si el dolo r, si la pena angustiosa pudiesen hablar, y o
hubiera hab lado al niño sin ventura . Pero a lgo extraño-y to do ho mbre ho n­
rado sabe lo que era-sub levaba en mí la resignación y la tristeza y atizaba
el fuego de la venganza y de la ira ; algo extraño ponía sobre mi corazón su
mano de hierro y secaba en mis párp ados las lágrimas y h elaba las palabras
en mis labios .
i Doce años ! ¡ Doce años !-zumbaba constantemente en mis oídos. Y su
madre y mi ma dre, y su debilidad y mi imp otencia se a montonab an en mi p e ­
cho , Y rugí an Y andaban desbo rdad os p or mi c abeza y ahogaban mi corazón.
D oce años tenía Lino Figueredo , y el Gobierno español lo condenaba a
diez años de presidio .
Do ce años tenía Lino Figueredo , y el Gobierno español lo cargaba de gri­
llos Y lo lanzaba entre los criminales , y lo exponía, quizá como trofeo, en las
calles.
·¡ Oh ! iDoce años !
No hay término medio : ¡ qué vergüenza ! No hay contemplación posible:
caleras.

47

·
en ció a un niño de do • dó su honra cuando sent
�obier º- t1v�
cruel, inexorable , inicuo con él.
¡ qué mancha ! �l.
fué
o
�
uand
c
s
á
vi
sid10 , la
suya , ésta como tance años � pre
ver, i volve.r pronto, por esa honra
e v_o¡°
y el Gobierno hamdancill
d
ll
hu
ada
�� � !d
ndo oig a _ to da l a se­
tas otras vee;esde volver pro\
n º e a t o de su ob ra, cuami
seria aJen a .
Y habra
enza la
ü
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me
ue
r
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b
�1:fi f¡°'
P� \a allí . era presidiario y a ; gemía uncido a
rie de suces?s que oyohn
eg
Lino Fi�uered _a 1� s om\r�ro neºT
hábito fatal. E sto no bastaba
b � y el
a e
sus pies el hierro ; luci
las canteras.
.
todavía .
de doce años fuera precipitadoraen
sg aron sus ma­
Era preciso que e1
_
9-ras
e
pi
s
La
fué.
y
lo
.
ellas
al�!�� en
us pies .
fuese a,mtaqo, fu�se apesua
• ld as ., la cal viva rasgó Y llago s
nos . el oalo r asgo sus
!:·
o
lo a_palear
' y ·esto fué un día. Y
b ien.
y otro día. y lo apalearon ta.m
..
s
día
os
y much
en el presidio de
_es de un . m11:o de doce añoscuer
da m ágica que
Y el palo rompía las carn
una
aquí
ar
vibr
gridad nac10nal hacia
L Habana , Y la inte
erosa .
si�mpre suena enérgica . Y podde
, �zo , asesina allá.
onal que
La integridad nacional ceshYonra
t
usias�e aquí la integridad naci
e�
nd�
ngra
e
Y
Y conmu eve,
que asesu�a alla.
del _casazota, que desh onra,
la historia de D on Nicolásembn
'
b ian
aga­
,
o
iern
Los representantes del pais n1oc1_sa
ob
G
del
os
t
os a c
nd� t1; ����f� lm
e _el país
rq_
u
,
p
o
abían
s
tillo Y Lino Figueredo cu amo
la
N
o
is o.
c
e d1gmdad
dos por el aroma 9:el ac�s la asa1b1p
ia Y hablaba así este país no tien
habla en ellos : Y s1 el p a1
ni corazón.
apoya e�
¡ Mirad ! ¡ Mir:ad !
.
an h a b oca negra. El siglo se
está.
Aquí viene ne1;1do , riendo , una
;
s allá. La crespa lana
má
ló
o
v
Y
o
r
cere
u
s
en
él. La memoria plego las alas
, .
ya blanca. Ríe, rie.
-Mi amo , ¿por que v 1v?? o suena !
-Mi amo , mi amo , ¡ que fe
y sacude el grillo.
Y ríe, ríe.
r .
r a Dios :
los pueblos cuando hacen llora
....
i?
1 ¿�1�f� �an de llor•ar
·
·
·
·
·
·
·
·
·
· · · · · · · · . . . n·
·
·
·
·
·
·
·
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • ·• • · · - - ·
a e

ursos y sus cartas par
De seguro nada meJor que sus disrcoso.
bra, pro�ect da
vigo
más
. Sue pala r
contrar a Martí en su perfil
1 ! � �� :, ���(e��ra
hacia el corazón y el ent�ndimient\de sus
cia
� � ��
n
o
s,
no
a
cu
s
un gran concur�o de em1grado
la
e
d
to
éxi
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bl
oba
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de una Academia o un general que duda de1 p
Revolución.
Dejamos la palabra al excelso tribuno.
­
Brindis en el abnquete celebra
e
rqu
Má
lfo
Ado
de
·
do en honor
ri1
Sterli.ng.-La Habana, 26 de Ab
de 1879.
la
1 •' para ensalz::ir a los
'b'l
"Para rendir tributo, ninguna voz ess,deson
s
o
ci
•
0
t
s
tuno
opor
patria, entre los hombres fuertes y leale

�48

Universidad

m omentos ;

. ,
para honrar al u
.
s honra , mng11:n
vm
o hierve en las
copas con más energía u e lqa edeno
cisi
q
ó
ntu
siasmo entre l os ami gos n umerosos de Adolfo Már
�
�
�
�
quez S e li g
m í, que d e mem ori as
.
vivo . de m m �ias
Y e�pe�anzas
� �
que f1 en en de enérgic as l a s unas y
de 0 er ias_ y practicas las,-por lo
a m1, que no consentiré jamás
otras­
ga a turbármelo el recuerdo am que et goce ª!tivo de un derecho ven­
delidad humillante, de la prom!�fº � el, e��es1vo acatamiento, de la fi­
h ocn a, ue me hubiesen
do conseguirl o : a mí, átomo
C!
costa­
?
enc end
P
que tiene _ la �o!m�.tad, d e _no
a
g
rs�,
de u� incendio vivísimo _
ª 1:L
q . no se ext!ngmra J am as s
baJo la mfluencia cierta pal
mo
de abundantísimo raud aÍ de 1abl:t ���?le , d� copioso, �e inagotable,
, a �1 , �an querid
d�rme lo s numerosos ami os ibe a
del ra o per10d sta , ue o encomen­
m ia , que en el oblig
con esta voz
q
ado sile�
cob�a ;uer�� • p1ara qu
e na da sea bas­
tante luego a ahogarla en mcio
�
i
n
co_!llbate amoros o aplauso con garot1�_sta, dmJa al enérgico hombre de
u
esp ectador�s d e l as
q
ma� q ue l as holgur
gradas, q ue
as de la
la libertad, vivo el decoro vvida , q meren tener viva la dignidad viva
com� �1� la abiert,a liza, por
das las espadas que se c;u
sob�
z!�
ihs,1m; , flam1gera , brillante, e toy se agita siempre el arma rud�
luce
mas ranco , d el m á
del más brios o y loado cabal
s afortunado,
lero.
"No es este un hombre ahora .
• cu. ando en los hombres se
na un grave p ensamiento
encarlegít!ma, l os contornos deÍ un fi�me i�ento, una aspiración noble y
c5&gt;nfmes de la idea . Es unhomb SE; esvanece� e!1 los espacios sin
�1a: Porque el hombre ue símbil�Í un ,re conoc1m1ento, una ga,ran1�s1ste hace pensar al q clama v ; 1¡1as que el que suplica : el ue
e otorg a•
o s de
piden ; se arrancan no qu
o s se toman noq se
se men d."igan: J:Iasta rech
los déspota!':, si �0n hi­
dalgos, gustan má; del
y vacilante ten tativa. sincero y energico l enguaje que de l a tímida
"Pero si entrando
c�&gt;n to�os s us elementospor senda estreehª Y tortuosa no planteamos
n� l�ega1;1do, por tanto, a
c10nes mmediatas, defi el probl
solu ­
s,
o des�e chos, elem entonidas y co:-::;\
a o s, co m o p erdt
dos
s potentes y �:cen�-tVI� 7:1
I os , s1 no s apr
.
cor!lzon p ara que de él
etamos el
no
sur
l
a
a
v
rd
e
ad q ue se nos
l abios ; si h emo s de
�
es capa po r los
ser más
��ros �.ismos ; si con liger as ¿a:ic��� e=ndf}ª prria, disfrac es de n os e
e
e
to��:
�br� �f Ji;�� !J�;;!�/P���fªr i:r ;�:ie fe��
a po 1 t1ca cubana . (1)
Discurs o leí&lt;;fo en Steck
Hall
��ra York, el 24 de enero d�

1:-

i�

��f

��f

��sfi����:

José Martí, Hombre de América

49

Señoras y Señores :
El deber debe cumplirse sencilla y naturalmente . No a un tor­
neo literario, donde justen el trabaj ado pensamiento y la cuidada
frase, no a recoger el premio de pasados y presentes dolores , que por
ser menos graves que los q ue otro s sufrieron, m á s que enorgull ecer­
me, me avergüenzan ; no a hacer destemplada gala de entusiasmo
y consecuenci a personal vengo, sino a animar con la buena nueva
la fé de los creyentes , a exaltar con el seguro raciocinio la vacilante
energía de los que dudan, a despertar con voces de amor a los que
-perezosos o cansados-duermen, a llamar al honor severamente a
los que han desertado su bandera. Y no cuido de l aliño de mi obra,
breve y raquític:a muestra de l a que intento en beneficio de l a patria,
porque no tiene derecho a los refinamientos de la c alma un lengua­
je que no ha sabido conquistar aún para su pueblo la calma honrada
y libre ; ni debe el buen guerrero, en la hora 9-el co mbate , curar de
su belleza , sino ofrecer el pe cho ancho, como escudo del patrio pabe­
llón , a las espadas enemigas . Por más que este enemigo a quien aho­
ra combatimo s, luche, más que con espadas , con puñales .
¡ Ni era posible que muriesen, de tan oscura muerte , tales hom­
bres y suceso s tales ! ¡ Ni h abía de d ejar de ser cierto, por l a prime­
ra vez sobre l a tierra, que , una vez gozada la libertad, no se puede
ya vivir sin ella ! Las mejillas tenían que enardecerse con el calor
de los pasados combates ; los guerreros tenían que preguntarse : ¿ dón­
de están mis armas ? ; las esposas se habían h abituado al sublime do­
lor de ver p artir ca,da día para la muerte a sus maridos ; los hijo s ,
acostumbrados al lenguaje vigoroso de los p adres , habían de mirar
con desprecio como sus padres acataban lo que en el campo escarne­
cían, y enseñaban a su hijos a que esc arne ciesen ; las almas nuevas,
venidas al mundo al resplandor de l as batallas , vigorizadas con el aire
de los campamentos , habían de rebelarse contra la bochornosa e hi­
pócrita existencia de las poblaciones so metidas. La manada de ce­
br as rbeldes no podía convertirse en rebaño de mansas ovejas.­
¿ Y mis hijos ?-se dirían las madres . ¿ Y mi esposo ?-se diría la
viuda. ¿ Y mi amigo ?--se diría el q ue cavó la tierra con sus manos
y echó en el hueco frío el cuerpo de su amada , o con los pies desnu­
dos, y el pecho lleno de sollozos , cruzó llorando por montes y por
ríos con el ca;dáver a la esp alda ! Allá, en aquellos c ampos , ¿ qué ár­
bol no ha sido una horca ? ¿ qué c as a no llora un muerto ? ¿ qué ca­
ballo no h a perdido a su jinete ? ¡ Y pacen ahora, en busca de jine­
tes nuevos !
.Tales recuerdos no podían morir-ni en las víctimas lastimadas,
abrie­
n i en los héro es enorgull ecido s ni en los q ue para admir arlo s
ron los ojo�. No podían morir aún cuando los héroes y las víctimas

�50

Universidad

1n:uriesen, _ porque las temp est
.
OJOS del tiran o, se con centranades que se a�art_an por m1�do de los
y
s
e preñan ' e ira en
el sil en cio
hogar . El hijo odiará lo ue odió
I
re. � hambre p as a : ddel
cansancio s e vuelve ; l a trai�ión
el
:
�: con oc1�a .
L?s que en co ­
�1;1nidad vivieron , si por pasa llega\
·
ero tem or e h u ven
, por mven cible so­
hc1tud se unen p ara disculpa
_
e unos a o: s , pa r
a en orgul¡ecerse
l a .pasada gloria, y ponerla er�
de
n
s �r1a ; p ara devorar reunidos nfrente, co.:i� excusa, de la actual mi­
u
evas y co unes afr
ent afl, en comu­
mdad vuelven a vivir. y los
muertos enf
onces cobran forma. El
.
que sepultó a su mu ·er
llo �� sobre la �bandona
s epultura . El p adre- �o s;�!�fd º
da
�IJO se averg
:
t�
�/
u
E� esposo p erdido reconviene en
uence de él.
l
as so; ras
OJOS se llenan de lágrimas.
. ª l a esposa. Todos los
e cu entan l
as virtudes de los
Como oscura venganza, se recSuer
da su !l;odo de m ori. r, y la muertos.
del matador. Y exaltados fi
crueldad
eros s di cen qu e a
quel_d1a triunfaron ,
que aquella acción fué acci�n de
r!
l
g o a, e s os duenos se
a�te ellos en el ban
sentaron
quillo de los reos �- ifQ ;a sobre
aire de pólvora . y
l a comu nidad
los azotes s e oye� uera. y
el azotado r toc
l as puertas . y en l as espa
a a
as fl a.ge1::1- Jas na cen
a� as.
anduvieron una vez no olvidldan
i
Lo
s
qu
e
lo
el c
los terribles recuerdos y la
f��no d! la �lona ! La dignidad,
cóler
a,
ron
a cu_ p a d e l a fl
d el engaño. y entrán dos e
aqu
tr
r donde iban l a utilidadeza y
razón , a p ar d e ellas levan ten
y la
an 1 i���ri;o a la v
ez por el bi enesta
por la honra, el estandarte
r y
de' la guerra nueva
•
Creemos y s abemos qu
den.te y por esen cia n oble , ue l a naturaÍeza hu_ma1:1�, mala por acci­
na vez h;ch al e.1
c1c10 de sus prerro­
gativas más hon rosas, sólo
tal punto halagadores que s las trueca o �as decym a por provechos a
cer que produce el dominio ean di n s �e c_ompens ar el inefable pl a­
sensat� ¡e
1smo. No cabe po r tan
en l a n atural eza hu
to
m ana alimentada n�ri:y
os d fl�res que engendran
de haber ce dido a un engaño
q
"
qu
e no e uil bra e
ochor!1o que causa
el ren cor Y por l
a ira qu
�
anta
con la uti'. lidad que reportea lev
.el á imo del enganado el pesar
. no caben
e CI rtam ente , que
tisface nuestros deseos e
todo lo que sa­
stá d cuer� o c n nuestro
enalte ce a n uestros pr�pios • ·�t
ra
?
ini o, n os
oJ , proporc10na a los ofecioc
ganza de la ofensa f T
nd
.
ido
s
º
exp nsiones con el placerven 1� li�ertad y con 1 a
de
' in�f�;��i� �!f
�
o, se ruegu
c1a sm esperanza de me
jora en ue los n uevos sole se por una existen­
burla;S, en que el tem d � e:f .
an unci an nu evas
e l s
em1gos desvanece toda esp
fru ctifera con cordia or
er anza de
tes Y terribles m al e�. en q: \: ªcr�:1� co� males �uevos los recien­
e
n
e
g . d vive ofendida, la vid
nazada , l a riq
a ame­
ueza cohibida o i. ed1d
a J: las lágrim as
expansiones antes en
y
h
a bitu ales
rc
érgi
c
a
s
I res, �UJetas a malév
a una expresión de
cen sura y
forme• tra:V:d
i ora e mcompleta ,· Ohola
, no ,. ¡ no es
•

;:�f;

José Martí, Hombre de América

51

hombre honrado el que des ee para su pueblo una generac10n d e hi­
pócrit as y de e goíst as ! Seamos honrados, cueste lo que cueste . D es­
pués , s eremos ricos. Sól? las virtude s producen en los pueblos un
bienestar constante y serio .
Debe h acerse en c ada momento, lo que en c ada momento es ne ­
cesario. No de be perde rs e el ti empo en intentar lo que h ay funda­
mento hartq para creer que no ha de ser logrado. Aplazar no es nun­
ca decidir, -sobre todo cuando ya , ni p alpitante s memorias, ni la­
bori osos rencores, ni materiales y cercanas catástrofes, pe rmiten
nuevo plazo. Adivinar es un debe r de los que pretenden dirigir. Pa­
ra ir delante d e los de más, se necesit a ver más que ellos.

Los pueblos n o s aben vivir en es a acomodaticia ince rtidumbre
de los que al amparo de l as ventaj as que l a pruden cia proporcio na,
no sienten en el abrigado hogar las tempestades d e los c ampos, ni en
el ador me cido cor azón el re al clamor de un p aís l apidado y engañado.

Ignoran los déspotas que el pueblo, la masa adolorida , es �l ver­
dadero jefe de las revolucio nes ; y acarician a aquella masa brillante
que , por parecer inteligente, p are ce la influyente y directo.ra. Y di­
rige , en verdad, con dirección ne cesaria y útil en tanto que obdeece,
en ta nto qu e se inspir a en los des eos enérgicos d e los que co n fé cie­
ga y con fianza generos a pusiero n en sus manos su destino. Pero en
cuanto, por propi a d ebilidad, desoyen l a encomi enda , y asustados de
su obra, la detienen ; cuando aquellos a quienes tuvo y eligió por
buenos, con su pe queñez lo empequeñecen y con su vacilación lo
arrastran , s acúdese el país altivo el peso de los hombros y contin úa
impaciente su camino, d ejando atrás a los que n o tuvieron bastante
valor para s eguir con él. La política oportunist a , como ahora s e ll a­
ma, pretendi endo erigir en especial escuela lo que n o e s más que el
predominio d el buen sentido en l a gestión de los negocios públicos ;
la polític a oportunista , que no con siste en e sperar ciegamente , y a
Pesar de todo, sino en no impacientars e cuando hay derecho a tener
esper anza , n o pue de ser el loco empeño de fingirlas allí don de no h ay
razón algun a que l as alimente o autorice. L a libert ad cuesta muy
cara, y es neces ario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a com­
prarla por su precio.
. Se fingen miedos, por los sucesos de nuestro país ya desauto­
�1zados. Se pase an a los ojos d e los timoratos lúgubres fantasmas.
¿ Son acaso los hombres de color, los ne gros y los mul atos, -porque
.no debe hacerse miste rio de u n hombre como todos los demás, natu­
ral Y sencillo---, ¿ son ac aso aquel rebaño m anso que obedecía a la
interesada del pastor., y al so n de la ele_gíaca marimba , consue0
Ulllco prohibido a las veces, esperaba en c alm a la hora de u n a le-

fª�º.

�52

Universidad

jana redenci�n ! ¿ Son acaso una coho;te sanguinaria, que habrá con
s oplos huz:acamcos, de arrancar de raiz cuanto hoy sustenta el suelo
de la patria? ¡ Ah ! esto decían los españoles de los indios, tan ofen­
Jidos, ta11: fla��lados, tan anhelosos como los negros, de su inmedia­
ta emancipac10n ¡ esta amen�za su spendían sobre las frágiles cabe­
tas, cuando el aliento de Bohvar, mas grande que César porque fué
el César de la libertad, inflamaba los p ueblos y los bosq�es y levan­
taba contra los due_ños inclem�ntes la orilla de los mares y el agua
turbulenta de los rios l Y la mdependencia de América se hizo. Y
con la faz radi�nte, aunqu� con �l pech o devo rado por el cortejo de
ren�o�es y apet;tos, que deJ o, en lugubre herencia la colonia, la tierra
r�inuda se alz..&lt;? como una virgen, pura aún después de su tremenda
':101ac10n, a cemr sobre la frente de los buenos la premiadora palma
tinta en sangre . . . . . . .
i Oh ! qué, �errible porveni: espera a nuestra patria, si todas las
protestas pacíficas no se convierten en protestas útiles; si en vez de
marchar, en poderoso acuerdo, con la rapidez de las cosas luminosas
y la intimidad de las cosas fraternales . los hombres que pelean y
los hombres que socorren-, fuera donde muchos esa funesta creen­
cia de que basta librar de males a la patria, enumerarlos removiendo
el agr��able fuego, o llorarlos femenilmente sobre la cabeza de nues­
tros hiJOS y sobre el sen� d� nuest:as mujeres ! Los grandes dere­
chos no se compran con lagrimas, smo son sangre . Las piedras del
Morro son �obrado fuertes para que las derritamos con lamentos, y
.;;obrado floJas para que resistan largo tiempo a nuestras balas . . . .
Nosotros hallar�mos en to dos los honr�dos corazones magnáni­
ma _ayuda. L�s eqmvocadq_s, se arrepenti:ran
. Los fugitivos retor­
naran. L �s mas culpables, l�varán al fin viniendo, la grave culpa de
haber vemdo tarde. Volveran a cruzar naves amigas los mares que
no ha much_o cruzaron con fortuna. Y p.o lucharán sólo los jinetes
que en este mstante qabalgan por el llano, ni quedará sin asta la ban­
dera que manos valerosas pasean, saludada con triunfos, por campos
o o cansados t��avía de recibir en su seno a muertos nobles; que
a.ba�derado�, benenlos de sobra ! Y tocaremos a cada puerta. y
ped�remos limosna de p ueblo en pueblo. Y nos la darán, porque la
ped1re:11os cor, honor. Y seremos vencidos, y tornaremos a vencer.
Y daran en berra con nuestro actual empeño, y con empeño nuevo
c�eremos sobre nuestra tierra. Y nos ganarán esta batalla, y habrá
aun alguna alma fuerte y fiera que quedará batallando todavía !
• • . . . . i Oh, no, voces sonoras, antes gusto y regalo de salones
Y hoy sev�ro placer de las iglesias, en que a la vez entonan e l himn�
del trabaJ ?, 1 el treno acongojado de la viuda, y el canto sollozante
de la patria . ¡ Oh, no, muertos ilustres, al calor de nuestra alma re-

José Martí, Hombre de América

53

· ' dos y en el fondo del pecho acariciados ! ¡ No durmáis to davía el
No
do ya t oda �speran za !
;�V:ño terrible de aquellos que han vpredi
os frias y descarn aman
estras
u
ostro , con
r
el
e
br
o
s
n
aú
chéis
s e
o s ! No o s alcéis en la noche
1�s la sangre que vertísteis por1 ingrat
r con
sile�ciosa, con vuestro cor�e jo ie hue�os deshon!ados, a huí
r a el! un
sepultu
an
r
xt
e
s
e
arl
:-iara
s,
o
ig
end
m
�
3;
de
ellos de un pueblo
y conte_ntaos, m�ertos ilus­
lugar más digno de abrigarlos ! -¡"M �o"eos
hbre y pro�pera a la
hacer
e
d
empen
l
e
n
e
jar
e
c
tres !- ¡ Antes que
ur al mar del Norte, y nacera u na ser­
S
l
e
d
ar
m
el
irá
un
se
patria '
, ·
piente •de un huevo de agm1a r.
Discurso en conmemoración del
10 de octubre de 1868, Masonic
Temple, N ueva York. - 10 de oc­
tubre de 1887.
de obtener
Pero si, como anuncian los tiempos, fracasa el empeño
iese hacer
ud
p
ue
q
s
o
de:ech
de
1
de España para los cubanos � �uma
olv�r a ar:os­
v
a
o
st
ue
disp
e
ment
visible
o
puebl
n
u
a
a
llevadera la vi d
es felices
trarla por su libertad; si con invenciones satáJ?.icas o ardl?dos aque­
en
sprev
de
hallara
os
n
o
n
�
que
erra,
u
g
:
arrastra al país a una
la ira he­
lla parte perniciosa del elemento esp �ñol que lo perturba ; s1stra
a ace­
roica o la palabra imprudente contribuyesen de parte nue la hora
y
lerar la lucha armada por que suspira, I?rocuran�o �cogers mantem­
o
haorem
aqm
¡
,
o
enemig
o
t
u
ast
o
r
lugar de la batalla, nuest
como . mercan­
do, sin avergon zarnos de ella, sin abatirl:-i, : sin o,�earll:
isores, la
imprev
e
JOS
o
fl
hticos
o
p
los
a
ella
cía temible sin asustar con
e­
bandera q�e nos adorna hoy nuestros muros p orque mientras no pu
•
•
.
•
•
•
•
•
•
•
•
.
•
•
•
.
!
a
d
•
plega
•
da conducirnos a la victoria, mejor está
¡ Aquí h emos apren dido a conocer y a resistir l os ob l,áculos con que
la
pudiera tropezar la patria nueva: el interés d_el homtre de guerr�,
pasión del hombre de raza, la soberbia de los letrados, la desvergueno­
za del intrigante político ! ¡ Aquí en el co_nflicto diario con �l puebl
de espíritu h ostil donde nos retiene, p or úmca causa, la cercama_ a nues­
t ro país, h emos amontonado , y son tantas que ya llegan al cie}o, las
sumisión 3: un pue�lo aspero
razones que harían odios a e infe cunda
que necesita de nuestro suelo y de sdena a sus habitantes ! 1 Agu! he­
mos aprendido a amar aquella patria sincera donde podrían vivir en
paz los mismos que nos oprimen, si apren den a resp�tar Iº� derechos
que sus hijos hayan sabido ,conquistarse ; donde podran vivir en amor
los esclavos azotados, y los que los azotamos!
. . . . . . Como la libertad es la sombra de la tiranía, como las vir­
tudes florecen sobre los cadáveres de los que las poseyeron, como la
juventud orea los p ueblo can sados, allí jlonde el sol brilla, donde pal­
meras visit3:das del ray o ya retoñan, donde cruzan centelleando por

Iª

�55

Universidad

José M artí, Hombre de América

el aire las almas de los héroes, donde P.n el silencio de los caminos hay
aún bastante sombra para el honor, se levanta con nuevo poder, con
el poder de la indignación contenida, aquel pueblo que han dado por
muerto los que, aunque vivan en su seno, lo desconocen y olvidan, los
que no cambian todas las glorias y bienes del mundo por el placer
inefable de oírlo palpitar ! A los que confían en tener aún por mucho
tiempo sujeto a un régimen que es el oprobio de los que lo mantienen,
aquel pueblo nuestro que sin más conspiración que la de su desdicha,
ya se lleva la mano a la frente, ya se pone en pie, ya recuerda de qué
lado se cargan las armas, decidles lo que ví yo en los fríos de New
York hace siete años :- Era un anciano. En su alma inmaculada no
cabía el odio, no era hombre de libros: ¡ los libros suelen estorbar para
la gloria verdadera ! Cuando despertó nuestro Oriente, dejó sola, para
ir a pelear, la mujer de su cariño, y la rica hacienda que levantó con
sus propias manos. La guerra lo había curtido: había estado los diez
años en la guerra. Después de aquella paz, lo prendieron con sus tres
hijos. Huyó con ellos de su prisión en España. No le esperaba la po­
breza en el extranjero. Se hablaba entonces de sujetar, con un rena­
cimiento de la guerra mal apagada, las aspiraciones temibles y activas
que se disponían a sustituírlas. Y aquel anciano de setenta años que
ya había peleado por su patria diez, vino a decirme : "Quiero irme a
la guerra con mis tres hijos ". La vida seca las lágrimas; pero aque­
lla vez me corrieron sin miedo de los ojos. ¿ Qué tiene la historia anti­
gua de más bello? Y decidles lo que ví ayer:- ]Ds un niño, recién lle­
gado de Cuba. Lleva en la frente pensativa la tristeza de quien vive
entre esclavos, la determinación de quien decide dejar de serlo. ¡ La
tiranía no corrompe, sino prepara ! ¡ Qué cólera, la de un pueblo forza­
do a acorralar su alma ! Trae en los ojos la cólera de su pueblo. El
sabe de dónde viene la injuria, cómo no se espera remedio pacífico,
�ómo el país está dejando ya caer los brazos, para levantarlos ! Ha­
ola poco. Se pone a cada instante en pie. "Iré, iré de los _primeros",
dice. Y espera impaciente, como un potro enfrenado.

de la inocencia, a manos de la inhumanidad y la codicia. Para levan­
tar con la razón de su prueba irrecusable el ánima medrosa de los que
dudan del arranque y virtud de un pueblo en .aP,ariencia indiferente
y frívolo, salieron riendo del aula descuidada, o pensando en la novia
y el pie breve, y entraron a paso firme, sin quebrantos de rodilla ni
temblores de brazos, en la muerte bárara. Para unir en concordia,
por el respeto que impone en unos el remordimiento y la piedad que
moverán en otros los arrepentidos, las dos poblaciqnes que han de lle­
gar por fatalidad ineyitable a un acuerdo en la justfcia o a un �xter­
minio violento, se alzo el vengador con alma de perdon, y aseguro, por
la moderación de su triunfo. su obra de justicia. ¡ Mañana, como hoy
en el destierro, irán a poner flores en la tierra libre, ante el monumen­
to del perdón, los hermanos de los asesinados, y los que poniendo el
honor sobre el accidente del país, no quieren llamarse hermanos de los
asesinos!
Cantemos hoy, ante la tumba inolvidable, el himno de la vida.
Ayer lo oí a la misma tierra, cuando venía, por la tarde hosca, a este
pueblo fiel. Era el paisaje húmedo y negruzco ; corría turbulento el
arroyo cenagoso; las cañas, pocas y mustias, no mecían su verdor
quejosamente, como aquellas queridas por donde piden redención los
que las fecundaron con su muerte, sino se entraban, ásperas e hirsu­
tas, como puñales extranjeros, por el corazón: y en lo alto de las nu­
bes desgarradas, un pino, desafiando la tempestad, erguía entero,, su
copa. Rompió de pronto el sol sobre un claro del bosque, y all�, al
centelleo de la luz súbita, ví por sobre la yerba amarillenta ergmrse,
en torno al tronco negro de los pinos caídos, los racimos gozosos de
los pinos nuevos: ¡ Eso somos nosotros: pinos nuevos !

54

Discurso en conmemoración del
27 de noviembre de 1871, Tam­
pa, Florida. 27 de noviembre de
1891.
¡ Cesen ya, puesto que por ellos es la patria más pura y hermosa,
las lamentaciones que sólo han de acompañar a los muertos inútiles !
Los pueblos viven de la levadura heróica. El mucho heroísmo ha de
sanear el mucho crimen. Donde se fué muy vil, se ha de ser muy gran­
de. Por lo invisible de la vida corren magníficas leyes. Para sacudir
al m1;1ndo, con el horror extremo de la inhumanidad y la codicia que
agobian a su patria, murieron, con la poesía de la niñez y el candor

CARTAS

A Gonzalo de Quezada.
Delegación del
Partido Revolucionario Cubano.
Nueva York, 9 de mayo de 1892.
Compatriota:
Es a mi juicio la obligación primera del Delegado del Partido
Revolucionario Cubano solicitar el concurso de todos los que por su
prestigio, su virtud y su inteligencia puedan contribuír a vig�rizar _la
organización que no tiene por objeto el engrandecimiento, m _ la vic­
toria de unos cubanos sobre otros, sino la ordenación necesaria para
fundar con todos los cubanos, con todos los habitantes honrados de
la isla, sin miedo al sacrificio ni exceso innecesario de él, un pueblo
equitativo Y. feliz.

�56

Universidad

La delicadeza, variedad y empeño d\,, los trabajos
de la Delega­
ción, h abrán de permitir, y aún de impo
r, el repartimiento de sus
funciones ; y llamaré sin temor, en bus canede
ejo y ayuda, al co­
razón de todos los que no hayan negado aúncons
a silo en él a l a virtud
y a la pa tria .
L a Secretaría de esta Delegación
pudiera recaer en quien,
como Ud., se consagra con entusiasmosólo
y pureza al trabajo de fun­
dar en la patria dolorosa un pueblo dura
ble, y desde los primeros
a rranques de l a juventud ha
sabido suj
el anhelo del corazón a
los mandatos del jui cio, y reconocer queetar
l
a esenci a de la obra políti­
ca, y lo que hace de la política indeclinab
y el amor sineero al áecoro de un hombrele. deber, es el respeto pleno
Vengo a roga:r a Ud. y_ue me acom ñe y ayud
e, como encarga­
do de l a Secretaría, en la tarea de mantpeaner
unida
s
y de robustecer,
las fuerzas necesarias para completar la obr
a ini cida por nuestros
padres en Yara el 10 de Octubre, y confirm
ad a el 10 de Abril en Guái­
maro.
Patria y Libertad .

José Martí.
A A. Néstor L. Carbonen que
l e invita para ir a Ta!}lpa, esta
carta.
Nueva York, 18 de octubre de 1891 .
T ampa.

Mi amigo Carbonen :
Por telegrama que habrá llegado a su
poder a('j1sé recibo de su
hermosa carta de fecha 16; carta de
convite a .este amigo que
res­
ponde afirmativamente con el alm
a henchida de gozo. De
lejos he
leído su c orazón, y d esde acá he vist
o también el mucho oro de su
alma vi:il, . donde corren parejas la tern
a ce pto Jublloso el convite de esa Ta ura con la luz. Y digo que
afán de ver reunidos a mis compatrio mpa cubana, porque sufro del
como yo los voy queriendo ? ¿ Es la t as. ¿, Y me querrán ellos a mí
cemos, pues, que de seguro ella nos paatria quien nos llama ? Obede­
lienta para algo grande.
El incendio reciente preocupa de nu
evo, y nos vigil a y ace
cha.
La oportunidad magnífica de vernos,
d
e habl arnos, d e pon er
juntos
los corazones, no debemos desaprov
echarla : h ay que crear.
Yo no podré salir de aquí para és
a antes del 23 para esta
vez en New York el 26 o 27, su
r otra
José Martí.

José Martí, Hombre de América

57

El Coronel Enrique Collazo y
otras dos personas firman una
carta que publi ca "La Lucha",
en la cual se at aca duramente a
Martí, por la colecta de fondos "'![
por l a afirmación de que no sera
• capaz de luchar en el ca1:1po real
de la lucha : en l a mamgua cu­
ba ua. Martí contestó a Collazo
c ou esta bell a y enérgi ca misiva .
New York, 12 de en ero de 1892.

Sr. Enrique Collazo.
Señor :
Amargo es el dolor de censurar públicamente a quien desalie�ta
s
a su pueblo en la hora en que parece qu� van a se �
lientos · más amarga me e s, por mirar yo a � d���b�; :�:�
l
:r:iano mio, la obligació� de coi:t�s�ar la infortunad,a c t
f h 6 de enero se sirvio Ud. dirigirme, y me causo mfs. ;�: ���
���j�, porque en ella _ re_velf
e
d
c
e
:?i: l� ª� ;b�! �: ;:ni:ri��
muestra su d es conoc1mien o.y����t
°:cÍ �
.
.,
de prudenc ia con• que l a em1grac10n, aleccionada por los sueesos anteriores y poste r10res a 1 a gue rra ' se dispone a no recaer en el divorcio y abandono que Ud. Y el autor de A
, PIE y DESCALZO censuran
uro O desde
c
con justici a, m as no con la vive�a Y te s n on q
ha ce doc e años, ni con el empeno que, �es�e en����!s ;��go {n evitar
que la guerra nueva fracase O se desvie �or el_ �ulpable desacuerdo en­
tre el país que ha de combatir y l a em1grac:10n que -ha de ayud arlo.
¿• y qué hace Ud. , señor Coll azo, desde ha ce doce anos, par a salvar
·
a su patria de los pe11gros
en que la deJ· Ó una guerra persona1 y descompuest a . para des entrañar Y publi ca r sus errores, a f1"n de no caer
º
• guerra
' ellos ; para disponer
de nuevo en
y. lo nuevo una
con lo viejo
.
honrada y de bien público que n nos tra�ga,
mas ales de los que se
lleve ; para juntar sin cobardía ni gazmonena los �
e e entos indispen­
sables al triunfo duradero de u�a guerra que no e sn:ícito desear, ni
posible impedir ? ¿ O pudo descmdar?e, cuando se p eveía la inefica­
cia de los remedios de la paz arrodillada, el deber �e re arar, c on
resp eto al voto del país y al dec o:o de_ 1� c u�a�os, la P Pa que ha­
bría de sucede r a aquellas tentativas mutil. es · ¿ O se ct��Ie este de­
ber en la silla singularmente segura, del empleado d e gob1:-erno • la si­
,
•
lla q ue ha de 'quemar a qmen
do e n u-n'. libro
pe1e o contr a e'l.' o narran
.
combrío, a las puertas mismas de l a guerr3: mevitab
l todo lo que la
Puede hacer temible , con silencio astuto Y riguroso so6re los recursos

�58

Universidad

José Martí, Hombre de América

con que habría de contar, y las causas por que la guerra anterior vino
a caer, y la grandeza que hace adorable y útil el sacrificio, y da ma­
jestad imperecedera a los sacrificados?
Este es el párrafo mismo que dió motivo a la carta de Ud. :
"¿ O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la gue­
rra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español ;
el miedo de andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común
en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen
en Cuba zapatos sino los cómplices de los ladrones? ¡ Pues como yo
sé que el mismo que escribe un libro para atizar el miedo a la guerra
dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las
necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de
jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mis­
mo que apetecemos, y les digo : ¡ mienten !".
Yo no hablo en este párrafo, Sr. Collazo, como pretende Ud. ha­
cer creer, de "los que militaron en la Revolución y viven ahora en
Cuba". Vivan o no en Cuba, los que militaron en la revolución son
para mí los hombres de quienes dije hace dos años : "Sí ; se nos sal­
ta el corazón, de celos y de gratitud, cuando oímos la historia de aque­
llos hechos de indecible bravura que ha de poner con lo más alto del
firmamento la admiración del hombre ; de aquellos hechos que no
se pueden oír sin que se llene como de luz toda nuestra carne mortal,
o sin sentir como que la mar se hace puente, y nos vamos, detrás del
ejemplo ilustre, adonde la tierra nos llama" . Vivan o no en Cuba,
los que militaron en la Revolución son los hombres de quienes dije
hace tres meses : "Y es lo primero este año, porque ha pasado por el
aire una que otra ave de noche, proclamar que nunca fué tan vehe­
mente ni tan tierno en nuestras almas el culto de la Revolución. Aque­
llos padres de casa, servidos desde la cuna _por esclavos, que decidie­
ron servir a sus esclavos con su sangre, y se trocaron en padres del
pueblo ; aquellos propietarios regalones, que en la casa tenían su re­
cién nacido y su mujer, y en una hora de transfiguración sublime, se
echaron selva adentro, con la estrella en la frente ; aquellos lrtrados
entumidos que al resplandor del primer rayo saltaron de la toga ten­
tadora al caballo de pelear ; aquellos jóvenes angélicos que del altar
de sus bodas o del festín de la fortuna salieron. arrebatados de júbi­
lo celeste, a sangrar y morir, sin agua y sin almohada, por nuestro
decoro de hombres ; aquellos son carne nuestra, y entrañas y orgu­
llo nuestros, y raíces de nuestra libertad, y padres de nuestro corazón,
y soles de nuestro cielo, del cielo de la justicia y sombras que nadie
ha de tocar sino con reverencia y ternura. ¡ Y todo el que sirvió, es
sagrado ! El que puso el pie en la guerra ; el que armó un cubano de
su bolsa ; el que quiso la Revolución de buena fé, y le sacrificó su por-

venir y su fortuna, ya lleva un sello sobre el rostro, y un centelleo
en los ojos que ni su misma ignominia lo pudiera borrar luego". El
que peleó �n la Revolución es santo para mí, �:· Collazo. El qu� ha­
ce industria de haber peleado en la Revoluc10n, o goza despues de
ella entre sus enemigos de un influjo superior al que tuvo entre sus
compatriotas, o usa de su influencia para aflojar la virtud renacien­
te de un país que necesita de toda su virtud, ése bajará ante mí los
ojos, Sr. Collazo, aunque haya militado en la Revolución ; y los baja­
rá ante todo hombre honrado.

59

No sé yo con qué especial derecho se dirige Ud. a mí, y con Ud.
sus compañeros ; cuanto yo dije de "paga del Gobierno español", se
refiere a "la gente impura que azuza el miedo a las tribulaciones de
la guerra" ; a no ser que Ud. y sus compañeros deseen contarse entre
los que azuzan el miedo, que es de quiene� dije lo de la paga. ,Y ni de
Ud. ni de ellos lo creo, Sr. Collazo. Ud. ha firmado la carta del d1a 6, por
ignorancia increíble de la labor revolucionaria de estos doce años, y
por el consejo de iras viejas contra la emigración, y en otro tiempo
justas . Un solo punto habría habi:lo a lo sumo q1;1e lev �;1tar_ en el
párrafo mío que Ud. cita, pasando por alto la cons1derac10n piadosa
con que puse en una parte general lo de la paga, para q�e tocara e}
blanco sin herir, y en otra lo especial y directo sobre el libro . ¿Esta
o no al servicio del Gobierno esp-añol el revolucionario que publica un
libro precipitado en que se acumulan los horrores de la guerra, y se
narran sus obstáculos sin narrar sus recursos. y se enumeran los
elementos hostiles sin enumerar los amigos, en los instantes en que
parece volver a pensar en la guerra el país? Si �stá al s�rvicio del
Gobierno español, no tiene derecho a que se cons1der� de�mteresado
un libro que favorece indirectamente al Gobierno a qmen sirve. Esto
he dicho, y no más. Levántese el punto.

¡ Qué dolor éste de añadir pena, por culpa de Ud., a la que_ tendrá
de seguro, y más si erró sin voluntad el autor de un libro considerado
por cuantos c,,ubano conozco, sin una sola excepción, por cuantos hom­
tres de la guerra conozco y tengo entre ellos amigos muy amados,
como una falta grave contra la verdad y la patria ; como una obra
culpable de la astucia o del despecho ! Mucho pudiera decir, Y no 1�
digo : a mí me duele mucho, Sr. Collazo, toro error cubano ; con mi
sangre lo quisiera borrar, en vez de publicarlo con mi pluma. Pero
diré, por culpa de Ud . , que si es noble decir la verdad, lo noble es de­
cirla toda . Ocultar la verdad es delito ; ocultar parte de ella, la q�e
impele y anima. es delito : ocultar lo que no conviene al adver�arw,
Y dec')r lo que le conviene, es delito. Cuando es constante el n�sgo
de que, por falta de solución tan inmediata como los males que piden
remedio, acuda el país a la guerra de la desespración, peca grande-

�61

Universidad

José Martí, Hombre de América

mente contra su deber quien contribuye a propagar la creencia en
l a inutilidad del sacrificio indispensable.

sus tres compañeros, a los cubanos que por causas notorias no pu­
dieron tomar parte de soldado en la guerra anterior ; porque no vi­
vían en Cuba al pie de su caballo ; porque los sacaba la policía del
barco glorioso ; porque salieron del banco de la escuela al banco de
la prisión ; porque la cárcel o la enfermedad o la pobreza los tuvo
lejos de los embarcaderos &lt;;le la guerra en los primeros años de las
expediciones ; porque luego no hubieran tenido más modo de ir al
campo que echarse a nado al mar ? ¿ De modo que, para Ud. y sus
tres compañeros, los que no pudimos servir a la patria con las armas
llevaremos perennemente el marchamo de cobardes, y estamos inca­
pacitados de servirla, o la hemos de servir como réprobos mal admi­
tidos en la iglesia, aún cuando hayamos alzado del polvo la bandera
de la Revolución en los instantes en que los que acababan de aban­
donarla se sentaban a la mesa del Gobierno español ? ¡ Pues vale más
hab,:,r recogido del polvo la bandera que servir al interés del enemigo,
hiriendo por el costado a_ quien la lleva, en el instante en que se le
ponen alrededor las fuerzas necesarias para la batalla !

60

Y no es que nos infunda por acá temor, como Ud. dice, la pin­
tura del sacrificio que nos enamora, ni que hablemos acá para qui­
tarnos el miedo de unas cuantas hojas de papel. Aquí hablamos para
que se oiga allá lo que allá no se puede decir ; para levantll;r la_ piel
podrida ; para sacar la sangre al rostro de los cansados y olv1dad1zos ;
para provocar cartas como la de Ud., en que el ataque injusto a un
hombre que no ha manchado su mano con el salario que le pagan sus
enemigos, sea al menos ocasión de enseñar cuánta virtud patriótica
subsiste en los que vivieron demasiado en ella para que pudieran ol­
vidarla. Hablamos para que se sepa que los cubanos que vivimos en
el extranjero no vivimos enconados contra el cubano de la Isla, ni
echándole en cara una situación de la que no se puede desembarazar ;
sino ardiendo en amor por él, y en deseo de juntar con él los brazos.
Echemos atrás. Sr. Collazo, las guerras de personas, o de corrillo
imperial y desdeñoso, o de casta cegada y empedernida ; y echemos,
Sr. Collazo, adelante las guerras públicas y generosas. ¡ Pues si para
algo vivo es para impedir, caso de que tal peligro hubiese, que caye­
ra sobre Cuba una guerra que no fuere, desde su raíz hasta su fin,
y en métodos como en propósitos, para el bien igual y durable de to­
dos los cubanos ! ¿ Y no ha oído estos días a miles de hijos de Cuba
proclamar sin una sola voz de disentimiento, ni de rico ni de pobre,
ni de negro ni de blanco, ni de patriota de ayer ni de patriota de hoy,
ni de hombre de guerra ni_de hombre de paz, que "El Partido Revo­
lucionario Cubano" no tiene por objeto llevar a Cuba una agrupa­
ción victoriosa que considere la isla como su presa y dominio, sino
preparar, con cuantos medios eficaces le permita la libertad del ex­
tranjero, la guerra que se ha de hacer para el decoro y bien de todos
los cubanos, y entregar al país la patria libre ?

No .hablamos aquí, Sr. Collazo, para caer en aquel triste estado
de antes, cuando los héroes, abandonados por la guía incapaz de las
emigraciones, tuvieron tiempo para gangrenarse de manera que a .al­
guno le ha llegado acaso la gangrena al corazón ; sino para impedir,
como decía ayer un cubano en Cayo Hueso, "que vuelvan a ir por vías
opuestas, según fueron, la revolución magnífica y conll).ovedora, la
�evolución radical y reconstructora de dentro de la Isla, y aquella de
miedos y melindres, de formas y reservas, de corbatín y puño de oro,
de los que en algunos instantes parecieron más deseosos de entregar
la patria al extranjero que de auxiliar su independencia". No habla­
mos aquí para rechazar fuerza alguna, de ayer o de hoy, que coad­
�ve al bien de la patria ; ni para repeler, so pretexto de haberla ser­
vido, a los que quieran servirla. Pues, ¿ qué suerte guardan, Ud. y

Y ahora, Sr. Collazo, ¿ qué le diré de mi persona ? Si mi vida me
defiende, nada puedo alegar que me ampare más que ella. Y si mi
vida me acusa, nada podré decir que me abone. Defiéndame mi vi­
da. Sé que ha sido útil y meritoria, y lo puedo afirmar sin arrogan­
cia, porque es deber de todo hombre trabajar por que su vida lo sea :
responder a Ud. sería enumerar los que considero yo mis méritos.
Jamás, Sr. Collazo, fuí el hombre que Ud. pinta. Jamás preferí mi
bienestar a mi obligación. Jamás dejé de cumplir en la primera gue­
rra, niño y pobre y enfermo, todo el deber patriótico que a mi mano
estuvo, y fué a 1veces deber muy activo. Queme Ud. la lengua, Sr.
Collazo, a quien le haya dicho que serví yo "a la madre patria". Que­
me Ud. la lengua a quien le haya dicho que serví en algún modo, o
pedí puesto alguno, al Partido Liberal, o que, en eso de la diputación
h!ce más que oír al capitulado que me vino a tentar inútilmente, no
se en servicio de quién, la vanidad oratoria, y escribir, en respuesta
a un ilustre santiaguero, la carta, tomada por la policía al portador,
e� la que dije que, caso de venirme diputación semejante, se enten­
diera que la aceptaba para defender e;1 el Parlamento español lo úni­
�o que a mi juicio puede defender allí, para bien de la Isla y de Espa­
na , un cubano sensato : la independencia de Cuba. ¡ Y con el pie en
el barco de la guerra estaré, y si me encargase que tentara la inde­
pendencia por la paz, haría esperar el barco, y la tentaría ! Y en
cuanto a lo de arrancar a los emigrados sus ahorros, ¿ no han contes­
tado a Ud., en juntas populares de indignación, los emigrados de Tam­
P a Y de Cayo Hueso ? ¿ No le han dicho que en Cayo Hueso me rega1aron las trabajadoras cubanas una cruz ? Creo, Sr. Collazo , que he
ado a mi tierra, desde que conocí las dulzuras de su amor, cuanto

�63

Universidad

José Martí, Hombre de América

hombre puede dar. Creo que he puesto a sus pies muchas veces for­
tuna y honores. Creo que no me falta el valor necesario para morir
en su defensa.
Y aquí cumple, Sr. Collazo, que aluda a lo que se sirve Ud. de­
cirme sobre "darnos las manos en la manigua". Puede ser que el es­
píritu patriótico que resplandece en su carta, y la consagración de
que a mis ojos gozan cuantos pelearon por la libertad, me permitie­
ran olvidar, al darle la mía, que la mano de Ud. es la d-e un hombre
que ha calumniado a otro. Vivo tristemente de un trabajo oscuro,
porque renuncié hace poco, en obsequio de mi patria, a mi mayor
bienestar. Y es frío este rincón, y poco propicio para visitas . Pero
no habrá que esperar a la manigua, Sr. Collazo, para darnos las ma­
nos ; sino que tendré vivo placer en recibir de Ud. una visita inmedia­
ta, en el plazo y país que le parezcan convenientes.
Queda sirviéndole .su compatriota.

bien inmediato de ellos. Viví en el monstruo, y le conozco las entra­
ñas ; y mi honda es la de David.
Ahora mismo, pocos días hace, al pie de la victoria con que los
cubanos saludaron nuestra salida libre de las sierras en que andu­
vimos los seis hombres de la expedición catorce días, el corresponsal
del HERALD, que me sacó de la hamaca en m1 rancho, me habla de
la actividad anexionista, menos temible por la poca realidad de los
aspirantes, . de la especie curial, sin cintura ni cración, que por dís­
fraz cómodo de su complacencia o sumisión a España, le pide sin
fé la autonomía de Cuba, contenta sólo de que haya un amo, vankee
o español, que les mantenga, o les cree, en premio de su oficio· de ce­
lestinos, la posición de prohombres, desdeñosos de la masa pujante,
la masa mestiza, hábil y conmovedora del país, la masa inteligente
y creadora de blancos y negros. Y de más me habla el corresponsal
del HERAJ? , Eugene Bryson : de un sindicato yankee, que no será,
con garantla de las aduanas, harto empeñadas con los rapaces ban­
cos españoles para que quede asidero a los del Norte, incapacitado
afortunadamente, por su entrabada y compleja constitución p9lítica,
para emprender .o apoyar la idea como obra de gobierno. Y de más
me habló Bryson, aunque la certeza de la conversación que me refe­
ría sólo la pue de comprender quien conozca de cerca el brío con que
hemos levantado la Revolución-el desorden, desgano y mala paga
del ejército novicio español-y la incapacidad de España para alle­
gar, en Cuba o afuera, los recursos contra la guerra que en la vez
anterior sólo sacó de Cuba. Bryson me contó su conversacion con
Martínez Campos, al fin de la cual le dió a entender éste que sin duda,
llegada la hora, España preferiría entenderse con los Estados Unidos
a rendir la Isla a los cubanos. Y aún me habló Bryson más : de un
conocido nuestro, y de lo que en el Norte se le cuida, como candidato
de los Estados Unidos, para cuando el actual presidente desaparezca,
a la presidencia de México.
. Por acá, yo hago mi deber. La guerra de Cuba, realidad supe­
r1_or los vagos y dispersos deseos de los cubanos y españoles ane ­
�eonistas a que sólo daría relativo poder su alianza con el gobierno
España, ha venido . a su hora en América, para evitar, aún contra.
�al empleo franco de todas esas fuerzas, la anexión de Cuba a los Esdos Unidos, que jamás la aceptarán de .un país en guerra, ni pue­
den c_ontraer, puesto que fa !:','Uerra no aceptará la anexión, el com­
promiso odioso y absurdo de abatir por su cuenta y con sus armas
guerr a de inde:iendenr.i.H. americana. Y México ¿no hallará mo­
�na
rº nsaegaz, efectivo e i mr.ediato, de auxiliar, a tiempo, a quien lo de­
Sí lo hallará, y yo se lo hallaré. Esto es vida o muerte , y
n� dab?e err
ar. El modo discreto es lo único que se ha de ver. Ya yo
�
lo abr1,a hallado
y propuesto .

62

José Martí.

¡ Qué diéramos por que fuera posible publicar el gran número de
cartas que, para nuestra fortuna, han sido cuidadosamente conser­
vadas ! Bástenos, en esta ocasión, con una más, la última carta del
Apóstol, carta sin concluír, que fué encontrada en las alforjas de cue­
ro que llevaba Martí en su caballo, el 19 de mayo de 1895, cuando fué
abatido por fuerzas españolas, en Dos Ríos.
Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895.

Sr. Manuel Mercado.
Mi hermano queridísimo : Ya puedo escribir ; ya puedo decirle
con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa
que es mía, y mi orgullo y obligación ; ya estoy todos los días en pe­
ligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber-puesto que lo en­
tiendo y tengo ánimos con qué realizarlo-de impedir a tiempo con
la Independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Es­
tados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras
de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silen­
cio ha tenido que ser, y como indirectamente porque hay cosas que
para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son,
levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas
el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos
como ese de Ud . y mío más vitalmente interesados en impedir que en
Cuba se abra, por la anexión de los pueblos de nuestra América al
Norte revuelto y brutal que los desprecia, les habrían impedido la.
adhesión ostensible y ayuda potente a este sacrificio que se hace en

.ª

�65

Universidad

José Martí, Hombre de América

Pero he de tener más autoridad en mí, o de saber quién la tie­
ne, antes de obrar o aconsejar. Acabo de llegar. Puede aún tardar
dos meses, si ha de ser real y estable, la constitución de nuestro Go­
bierno, útil y sencillo. Nuestra alma es una, y la sé, y la voluntad
del país ; pero estas cosas son siempre obra de relación, momento y
acomodo. Con la representación que tengo, no quiero hacer nada
que .parezca extensión caprichosa de ella.
Llegué con el General Máximo Gómez y cuatro más, en un bote,
en que llevé el remo de proa, bajo el temporal, a una pedrera desco­
nocida de nuestras playas ; cargué catorce dias, a pie por espinas y
alturas, mi morral y mi rifle, alzamos gente a nuestro paso; siento
en la benevolencia de las almas la raíz de este cariño mío a la pena
del hombre y a la justicia de remediarla; los campos son nuestros sin
disputa, a tal punto que en un mes sólo he podido oír un fuego; y a
las puertas de las ciudades, o ganamos una victoria, o pasamos revis­
ta, ante entusiasmo parecido al fuego religioso, a tres mil almas; se­
guimos camino al centro de la Isla, a deponer yo, ante la revolución
que he hecho alzar, la autoridad que la emigración me dió y se acató
adentro, y debe renovar, conforme a su estado nuevo, una asamblea
de delegados del pueblo cubano visible, de los revolucionarios en ar­
mas. La revolución desea plena libertad en el ejército, sin las tra­
bas que antes le opuso una Cámara sin sanción real, o la suspicacia
de una juventud celosa de su republicanismo, o los celos y temores
de excesiva prominencia futura :de un caudillo puntilloso y previsor ;
pero quiera la revolución a la vez, suscinta y respetable representa­
ción de la república, que la que empuja y mantiene en la guerra a
los revolucionarios.
Por mí, entiendo que no se puede guiar � un pueblo contra el
alma que lo mueve, o sin ella, y sé cómo se encienden los corazones,
y cómo se aprovecha para el revuelo incesante y la acometida del es­
tado fogoso y satisfecho de los corazones. Pero en cuanto a formas,
caben muchas ideas; y las cosas de hombres, hombre;, son quienes
las hacen. Me conoce. En mí, sólo defenderé lo que tenga yo por
garantía o servicio de la revolución. Sé desaparecer. Pero no des­
aparecerá mi pensamiento, 'ni me agriará mi obscuridad. Y en cuan­
to tengamos forma, obraremos; cúmplame esto a mí, o a otros.
Y ahora, pues delante lo de interés público, le hablaré de mí,
Y� que sólo la emisión de este deber pudo alzar de la muerte apete­
cida al hombre que, ahora que Nájera no vive donde se le vea me­
jor lo reconoce, y acaricia como un tesoro en su corazón la amistad
co!l 9-u� Ud. lo enorgullece. Ya sé sus regaños, callados, después de
m1 viaJe. Y tanto que le dimos, de toda nuestra alma, y callado él.
l Qué engaño es este, y qué alma tan encallecida la suya, que el tri-

buto y la honra de nuestro afecto no ha podido hacerle escribir una
carta más sobre el papel de carta y de periódico que llena el día !
Hay afectos de tan delicada honestidad".

64

Publicó esta carta, en Cuba, dedicada a los alumnos de las es­
cuel as, el señor Enrique Ubieta, con ésta explicación final :
"Esta. carta la tomé junto con otros documentos que llevó el
Coronel Sandoval a Santiago de Cuba, de dentro de las alforjas de
cuero que llevaba Martí en el caballo que montaba, en "Dos Ríos",
y cuyos documentos fueron entregados a la Comandancia General
siendo yo ayudante de campo.
Cuando en esta capital se la enseñé un día al General Máximo
Gómez Y a su J�fe de E. M. Bernabé Boza, recordaron que, efectiva­
mente, al anunciarle el 18 de mayo a Martí, que el General Bartolmé
Masó llegaba al campamento, suspendió de escribirla y corrió a la
avanzada a dar un abrazo a Masó".
Cierra, pues, estas breves notas sobre la personalidad de .losé
Martí, su última carta, en la que las referencias a México se eipli­
can por ser mexic'.3-no y residente en México el destinatario; y en la
cual se hacen al�s10nes a los peligros de América, con el conocimien­
to Y con la certidumbre que dan el haber vivido en el monstruo y
conoc�rle las entrañas, lo mismo que el sentido político con que eran
apreciadas las peculiaridades del coloso y la opinión que le merecían
los pueblos indo:hispanos.
José M�rtí, apósto� �e la libertad, padre de la independencia cu­
b n8:, �s, mas que exqms1to poeta, que atildqdo �rador, gue ponderad�' filosofo, que constante patriota, que revolucionario por toda la
vida, es, decimos, más que todo eso, un ciudadano de América.

�Poemas de Pedro Garfias

POEMAS DE PEDRO GARFIAS
AVION EN DOMINGO
Grita la madre al niño :
-Niño, vente a la casa.
El niño corre y corre
con su risita clara.
Mañana de domingo.
En los árboles cantan
luces de paz y campo.
-Niño, vente a la casa.
Y el niño corre y corre
con su risita clara.
Las piedras se enternecen
debajo de su planta
y el viento le acaricia
los bucles de la espalda
con una mano buena . . .
-Niño, vente a la casa.
-Un globo, madre, un globo.
Cayó, justa, en la plaza
abriendo la sorpresa
feroz de sus entrañas.
El niño rojo y rojo
sobre la acera blanca.
Dos brazos enlutados
le llevan a su casa.

67

�68

Universidad

MADRID
I
Déjame mirarte bien
con mis dos ojos abiertos,
Madrid de las casas rotas
y del corazón entero.
Déjame mirarte bien
con un mirar largo y lento
que te recorra la piel
y te penetre los huesos.
Que cada herida en tu carne
abra una herida en mi pecho.
Que cada lágrima tuya
fluya por mis ojos ciegos,
ciudad abierta a la muerte
por la tierra y por el cielo.
Déjame mirarte bien
que quiero llevarme dentro
para mil eternidades
tu recuerdo.
II
Bajo
ba�o
baJo
y los

la metralla bullen las mujeres,
la metralla los hombres trabajan,
la metralla descansan los viejos
niños juegan bajo la metralla.

Graves, sobrios, serios
bajo la metralla.
Sin miedo ni alardes,
sin prisas ni pausas,
con el ritmo justo,
con la cotidiana
razón de su vida-razón del destino­
bajo la metralla
III
Quinientas noches en vela
como montañas de plomo

69

------------------------Poemas de Pedro Garfias

pesando sobre sus párpados
que ha enrojecido el insomnio,
tienen a Madrid en pie
sobre un pedestal de escombros;
sólo con la muerte enfrente
y con la vergüenza en torno.
Qué tranq uilo su ademán ;
qué transparentes sus ojos
que ya no velan los sueños
y no fatiga el reposo.
De pie sobre sus entrañas,
que no hay cimiento más sólido,
mira el bullir de sus hijos
en un despertar glorioso.
Derrama París su llanto
demagógico.
Londres arropa en su niebla
los deslumbres de su oro.
Madrid espera y espera,
sobre un pedestal de escombros,
sin sus collares de luces
y entre sus mármoles rotos
espera y espera y mira
por encima de sus hombros.

ENTRE ESPAÑA Y MEXICO
A bordo del "Sinaia"
Qué hilo tan fino, qué delgado junco
-de acero fiel-nos une y nos separa
con España presente en el recuerdo,
Con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules,
repite el cielo sus tranquilas aguas
y entre el cielo y el mar ensayan vuelos
de análoga ambición, nuestras miradas.
España que perdimos, no nos pierdas ;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia amarga,
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda

�70

Universidad

de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.
Y tú, México libre, pueblo abierto
al ágil viento y a la luz del alba,
indios de clara estirpe, campesinos
con tierras, son simientas y con máquinas ;
proletarios gigantes de anchas 1:1-anos
que forjan el destino de la Patria ;
pueblo libre de México ;
como otro tiempo por la mar salada
te va un río español de sangre roja
de generosa sangre desb�rdada.
Pero eres tú esta vez qmen nos conqmstas
y para siempre, oh vieja y nueva España !
ODA A STALINGRADO
Al Doctor Alfonso · Millán.
I

¿ Son las piedras, los hierros, los ladrillos,
los que se desencajan de sus álveos
y rugen y acometen ? ¿ Son los vientos
desarbolados, rotos, los que gritan
y se crispan y ondean ? ¿ Son las aguas
despedazadas, tristes,
las que callan y muerden ? Son los hombres.
¡ Hombres de Stalingrado,
de piedra y viento y agua endurecida,
de hierro y de ceniza caldeada,
qué roja flor de siglos vuestra sangre,
qué raíz de futuro vuestra gloria.
Ennegrecidas torres sudorosas,
vuestros torsos asoman entre claros
de sombras agrietadas y de muros.
Altos y altivos, defendéis la casa
y el suelo que sujeta vuestra planta.
Tierra sois y cemento, azul acero.
¡ Nadie sabe el cantar de vuestras almas !
El cantar y la risa y el sosiego

Poemas de Pedro Garfias

abajo están, en los cimientos trémulos.
Arriba está la noche con vosotros,
la honda noche redonda, contemplándoos.
II
La ciudad de mañana
tendrá venas y músculos y costillas y vértebras,
-Pero no tendrá lágrimas.
De sus frescos cimientos subirán las canciones
y las horas joviales bailarán en sus plazas.
Plateados aceros y cementos de nieve
vestirán con sus luces las tranquilas jornadas.
Unas vetas oscuras de silencios mortales
correrán a lo largo de sus muros de entraña ;
una pálida sombra cruzará por sus calles . . .
¡ Pero no tendrá lágrimas !

m
Más que la estrella fiel, más que la luna
te alumbrará la sangre de tus sombras,
la sangre de tu noche desangrada
corriendo a mares por tus calles rotas.
Tus reventadas fábricas azules
darán al viento sus entrañas rojas,
su osamenta de acero retorcida,
su palpitar exhausto de paloma.
Tu ritmo laborioso y afanoso
será estertor de ira y de congoja
Pero los ojos de la luz te miran
como en un monte de encendida gloria.
Alta ciudad de Stalin, que los siglos
te ciñan a las sienas su corona
y en la memoria de los hombres vivas,
mientras el río lleve al mar su aurora.

71

�Un Poeta que no le Teme al Pueblo
___________________________
.. ___73
. _ ..,

UN POETA QUE NO LE TEME AL PUEBLO
é/osé

HERRERA PETERE

ABRIA tanto que escribir, sobre tantas muertes, sobre tan­
, tas vidas, sobre tantos alientQs que nacieron y se apaga­
ron para siempre, sobre tantas risueñas voces que han
dejado de sonar, q ue cuando nos proponemos hacerlo so­
bre uno de los hombres íntegros que representan y con­
tinúan aquellos tiempos idos, que los mantienen en alto y les dan
forma, encauzándolos hacia nuevos horizontes de esperanza, no po­
de�os evitar el sentirnos extrañamente conmovidos. Nos propone..
mos escribir· sobre Pedro Garfias, un poeta, un ejemplo, un símbolo,
un gran sacerdote de la divinidad españ9la d� fuego, que nos ilumi..
na ·con su alto espíritu a través de las oscuras noches de la duda y
de la ansiedad.
Mucho hemos perdido los españoles en la guerra y en la paz que
siguió a esta guerra ; mucho hemos tirado, mucho hemos desperdi­
ciado, pero todavía nos queda corazón, todavía nos queda fuerza, to­
davía nos quedan poetas, todavía nos queda, por ejemplo, Pedro Gar­
fias.
Sí, nos queda Pedro o la nobleza, nos queda Pedro o la pure­
za. Todavía no se nos ha muerto Pedro Garfias. Todavía nos vive
Pedro Garfias. No se nos morirá nunca Pedro Garfias. Seguirá siem­
pre con nosotros hasta que todos juntos abordemos a esas lejanas
playas que nos esperan.
Y mientras tanto Pedro Garfias continuará creando, continuará
componiendo poemas, porque Pedro Garfias se halla actualmente en

�75

Universidad

Un Poeta que no le Teme al Pueblo

lo mejor de su vida, en la plE:nitud de la fuerza de su talento crea­
dor. Su "Elegía a la presa de Dnieprostroi", su "Canto a Stalin" y
su "Oda a Stalingrado " de reciente publicación, constituyen una cla­
ra muestra de ello.
Mucha gente conoce a Pedro Garfias, mucha gente mexicana y
española se ha deleitado oyéndole recitar magistralmente sus com­
posiciones. Todo el mundo le quiere. Yo, además, le admiro como poe­
ta y le admiro como hombre. Como poeta me parece que es de los po­
cos, de los elegidos, de acuerdo con el nuevo y humano concepto de
la poesía que está consiguiendo "decir algo". No son en él todo me­
táforas, no son enumeraciones, no son abrumadores "comos " ; son
conceptos concretos, frases, pensamientos, períodos, de tal manera
engarzados que diríase a veces que no anda muy lejos la sombra de
su pariente y paisano el gran Antonio Machado. Como hombre, ya
lo he dicho, me parece una estatua, el símbolo trágico de una de las
gestas más nobles, de una de las épocas más sangrientas, más pro­
fundas, más recapituladoras y más vivas por que ha atravesado Es­
paña, por que está atravesando la humanidad en general.
Tal vez a algunos les parezca excesivo el que me exprese de es­
ta manera, pero, a mi juicio, no hay que esperar a que los héroes
mueran para hablar de este modo, para decir estas cosas. Eso es
cobarde y es hipócrita. Así hablan los académicos. Hay que tener el
valor y la responsabilidad de decirlas a tiempo, cuando el hombre es­
tá vivo, con sus pequeños defectos, con sus pequeñas contiendas, con
sus pequeñas pasiones. Así deben hablar los que al menos preten­
dan ser sinceros, los que aspiren a no "hablar por hablar", los que
crean honestamente que tienen algo que decir.

Y si esto no es poesía,
sus poemas como lo hace Pedro Garfias.
s con la sola fuerpersona
de
millares
a
r
encende
de
capaz
es
e
�1 qu
er que algo
reconoc
que
os
tendrem
poeta,
sus versos no es un
z de
� · no y consubstancial con el hombre desde la más remota anti­
e en nuestra época. Porque a
��dad se ha hundido definitivament
0arfias, s� �eferían �os griePedro
como
hombres
a
,
poetas
toses, 'a
do _al satiro Mars1as ante
venc1e1:
Apolo,
de
n
hablaba
nos
ndo
cua
os
as ; o de O�feo, con­
lagrim
a
arranc
que
los
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Niza,
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fos habitantes
a los nos ; o de
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retroce
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y
Plutón
mismo
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murallas de . Te­
las
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las
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�nfión enterneciend
que los delfmes
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y
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su
con
que
Arión
de
bas ; 0
.
n
tierra
a
porte
le salven del mar y le trans
es, el
Este es el concepto que los clásicos tenían del poeta, esteteman
que
t
concep
el
es
este
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ticos,
román
los
tenían
n
que
co cepto
s afirmamos que
los revolucionarios franceses y los rusos. Y nosotro
poeta:
del
�l concepto fl_ln­
to
concep
cabal
un
menos
lo
este es por
en el sentido
a�1co
democr
poeta
damental, el primer concepto ; el del
tos, por
concep
s
a
�em_
los
dos
o
t_
Y
a.
r
palab_
la
de
etimológico y griego
ura.
anadid
por
muy respetables que sean, no vienen smo
En su "Oda a Stalin" , Pedro Garfias nos habla de cosas que
"hay en la tierra que hacen llorar los árboles", de "borrascas que
sacuden los pilares del sueño" y de dolientes "voces que preguntan a
la hierba y al muro". Y, comentamos nosotros, entre estas voces es­
tán sin duda las de los hombres, las de los europeos, las de los ame­
ricanos, las de los herederos de los clásicos habitantes de Grecia que
preguntan ¿ Dónde etán los poetas? ¿ Dónde están los poetas que re­
creaban y conmovían a nuestros antecesores cantando sus epope­
yas? ¿ Dónde están los que ahora nos arrebatan cantando nuestros
modernos raptos de Proserpina, nuestras modern,as batallas contra
los Titanes o los trabajos de nuestros actuales Hercules ?

74

Continuemos hablando de Pedro Garfias como poeta. Siempre
que le veo perdido, vacilante, fuera de la realidad concentrado en su
gran pasión poética, en sus recuredos ; siempre que le veo en trance
de creación-recreación mental, que es como labora su numen-se
me _viene a la cabeza la definición del poeta debida a su piJ.isano de
Sevilla, Gustavo Adolfo Becquer. Dice así : "Sólo a algunos seres les
es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han
sentido. Yo creo que estos son los poetas. Es más : creo que única­
mente por esto lo son".
Pero Pedro Garfias es poeta también, como nadie, que yo baya
conocido-tal vez con la única excepción de Miguel Hernández--en
el eterno concepto griego y clásico de la palabra, en -el concepto de­
mocrático tan lejano del preciosista, para quien el poeta es un elucu­
brador encerrado entre cuatro paredes y alejado de las multitudes.
Efectivamente: a pocos hombres he visto yo arrebatar a las gentes

�f

Pero a estas voces clamantes, que son infinitas, mucho más nu­
merosas de lo que vulgarmente se cree : ¡ aquí hay uno, aquí hay un
Poeta, aquí está Pedro Garfias ! Los dioses nos lo guarden.

�•

Pedro Garfias y el Dolor de España

77

PEDRO GARFIAS Y EL DOLOR DE ESPANA
Dr. Enr;íque C. LIVAS
Presídente del Consejo de Cultura
Superior

•. '- E LA ESPAÑA mártir, sangrante aún y aún bravía, nos
ha llegado un mensajero q11e dice su dolor en cantos ; can-­
tos rebosantes de vida y de lágrimas.-que es casi lo m1s­
m.9-. Es un poeta ; pero un poeta que no sólo sueña, si�
no que actúa, blandiendo su verso vibrante y luminoso,
cual si fuera una hoja toledana, fina y reluciente a la vez que cor­
tante, cual si fuera espada flamígera con cuyas lenguas quisiera abra­
sar a los que abrasaron sus huertas valencianas. Es también t1n de­
clamador ; pero un declamador que no lo es por profesión, sino por
afectividad ; un hombre que cuando dice su verso y cuando dice el verso
de otro poeta, se transfigura como jamás habíamos visto ; su cara y
sus manos sufren insospechadas transformaciones y describen, con
las expresiones más vívidas, el amor que llega, la metralla q11e des­
garra, el dolor que aniquila-aunque no aniquiló a España-, la trai­
ción que envilec�, la esperanza que revive o el llanto q11e consuela.
Pedro Garfias, rápsoda del dolor. Pedro Garfias ) dolor de Espa­
ña, transformado en verso que a veces quema. Pedro Garfias, pro­
testa viviente y sonora, por la infamia y la vergüenza que se enseño­
rearon de su patria lejana. Canto y dolor fundidos en ritmo y ca­
dencia ; llanto y esperanza hermanados en versos maravillosos ; vida
profunda y muerte por doquier ; esto es Pedro Garfias, poeta q11e declama como nunca oímos ni vimos antes.
La tragedia de su patria le vió rugir de coraje frente al inva-

�78

Universidad

sor y frente al traidor. Le vió llevar el rifle y el verso . Ora con uno,
matando ; ora con el otro, reviviendo. Matando insanos que vaciaban
su furor en las madres y niños de España ; reviviendo y animando
héroes anónimos que, con armas o sin ellas, fueron hijos de la Es­
paña fecunda hasta la última gota de su ��ngre. Mientras el ob�s
extranjero sembraba la muerte en la campma andaluza o en la sie­
rra asturiana ; mientras el avión totalitario enronquecía los ámbitos
de toda España y en toda ella sembraba eso q ue el niño de su poema
llamaba "un globo" y que en medio de una plaza mostró "la sorpre­
sa feroz de sus entrañas" ; mientras la carne de esta madre ejem­
plar de pueblos era lacerada tan vil y tan ferozmente, Garfia� , cuan­
do no traía fusil, iba de campamento en campamento,· de trmchera
en trinchera, llevando a sus hermanos en el dolor y en la muerte, la
sorpresa feliz y cadenciosa de su canto ; la oponía a la otra "sorpre­
sa feroz . . . " Llevaba a sus hermanos el dolor de todos, transforma­
do en himnos ; llevaba a sus hermanos, con sus versos, el dolor de
España, transformado en epopeya .

Ahora , enfermo y triste, con la patria envuelta en una lejanía
huidiza de recuerdos torturantes y "con México presente en la espe­
ranza"--como dice en su patético y cordial poema "Entre España y
México"-respira nuestro aire y nuestro cielo cobija su frente ator­
mentada. Le hemos visto y se nos ha adentrado por su sinceridad y
por su dolor, que es el de su patria ; por su sensibilidad exquisita y
por su modestia ; porque canta a los demás como si todos sus ver­
sos le hubieran salido de lo más hondo y porque canta sus propios
versos con la expresión inconfundible del que va gastando, el]. cada
frase que dice, uno a uno, pedazos de su vida.
No olvidaremos a Pedro Garfias . Es un poeta que llora, con unos
cuantos versos incomparables, el dolor de todas las madres de Es­
paña.

El Futuro de la Química y Ramas Afines

79

EL FUTURO DE LA QUIMICA Y RAMAS AFINES
Oufmico Técnico Manuel RANGEL
Catedrático de la Facultad
de Ciencias Químicas

l.

La actual industria quúnica.

::&gt;N de sobra conocidos dos hechos al parecer incongruen­
tes : por una parte, la enorme _riqueza que encierra nues­
tro territorio y, por otra, el desarrollo precario de nues­
tra industria ; concretándonos a la industria química, po­
dríamos examinarla en sus diferentes aspectos : industria
pesada, de transformación, de aplicación farmacobiológica, etc.

, Casi no contamos con industria pesada. Es verdad que el pe­
troleo �epresenta una fracción importante en nuestra economía ; pe­
r ?, es solo una rama de las muchas que podría tener ; contamos tam­
b1en con dos o tres fábricas de ácidos en las que se elaboran sulfúri­
co, clorhídrico y nítrico ; su producción es suficiente para el consumo
actual, pero seguramente no bastarían si hubiera un incremento in­
d�strial por pequeño que fuera ; existen diversas vidrieras de las que
ª?lo . una ha logrado tener importancia internacional ; hay también
fab�c�� de jabones, Jndustrias textiles, industrias cerámicas, etc., pe­
ro d1f1c1Imente podr1amos encontrar una de estas grandes factorías
que se abastecieran totalmente de materias primas nacionales.

Fuera de las curtidurías entre las que tenemos algunas de ver­
dadera importancia y al!{unas fábricas de aceites no tenemos in­
dustrias de transformación .

�so

Universidad
El Futuro de la Química y Ramas Afines

En el ramo farmacobiológico es probablemente en el que se ha
avanzado más. Existen multitud de laboratorios, muchos de ellos
de amplia solvencia científica ; pero en ellos como en la gran industria
apenas se empieza a estudiar el problema de las materias primas.
Posiblemente se nos tache de pesimistas y parciales por no men­
cionar el sinnúmero de firmas industriale_s que encontramos en cual­
quier directorio comercial ni hablar tampoco de ciertas regiones, co­
mo Monterrey, en donde la densidad industrial es muy grande ; pero
si pensamos en las.....necesidades totales de la República y en el pro­
medio de capital invertido se verá que quizá hasta exageramos en el
panorama general. Se puede también pensar, que siendo México un
país joven, no puede razonablemente pedirse que tenga ya una in­
dustria como la de los pueblos maduros ; siendo esto verdad, no es
nuestro ánimo criticar los esfuerzos hechos hasta el presente, sino
buscar los medios para acelerar la evolución natural y para que este
desarrollo sea armónico.
En el estudio del problema podríamos preguntarnos : lo. ¿ Has­
ta dónde puede incrementarse la elaboración de productos para cu­
brir las necesidades actuales? 2o. Si contamos con materia prima
suficiente y 3o. ¿ Qué posibilidades hay para el futuro?

La primera pregunta se contesta fácilmente sólo viendo las es­
tadísticas de importación ; según ellas los productos químicos im­
portados en 1936 tuvieron un valor de $51,400.000 ; esta cantidad
aumentó año tras año hasta que en 1940 llegó a $82,300.000 ; luego
el mercado nacional actual puede aQsorver fácilmente un capital de
100 a 200 millones de pesos.

La cuestión de las materias primas, se resuelve también estu­
diando las diversas partidas de importación ; encontramos que casi
todos los productos podrían fabricarse aquí. Aparece, por ejemplo,
sosa cáustica por valor de 4.5 millones de pesos ; la materia prima,
la sal, no falta ni en nuestras costas ni en el interior del paí.s. Arti­
sela por valor de 14.4 millones de pesos ; también puede hacerse aquí
pues contamos con celulosa y demás materias primas necesarias.
Pasta de celulosa con valor de 10.9 millones de pesos ; sólo necesita
madera y una selvicultura racional. También aparece en renglones
importantes, los colorantes mal llamados anilinas y multitud de me­
dicamentos orgánicos ; es verdad que contamos con poca hulla, ma­
teria fundamental para estos productos, pero si recordamos que se
reconocen diversos procedimientos para pasar de los compuestos ali­
fáticos (nuestros petróleos) a los compuestos aromáticos, núcleos de
casi todas las substancias a que nos referimos, veremos que sólo es

81

cuestión de estudio y perseverancia, encontrar el medio de substituir
económicamente a los destilados de la hulla.
También las estadísticas nos resuelven la tercera pregunta. En
to,
efec aunque el número de habitantes de la República aumentó de
1 936 a 1 940, este aumento no guarda paralelismo con el de las imortaciones ; en cambio, encontramos un aumento notable en el nú­
�ero de fábricas, lo que quiere decir que la creación de una nueva
industria trae como consecuencia un aumento general de necesida­
des ; luego, la inversión de 100 ó 200 millones provocaría la urgen­
cia de nuevas materias primas o semitransformadas y este mecanis­
mo continuaría hasta estabilizarse en un límite imposible de precisar.

D. Factores de la producción.
Los múltiples factores indispensables para la producdón pueden
agruparse en: a) , mercado ; b), capital ; c ) , materias primas ; d),
técnicos ; e) , mano de obra.
De estos, el primero, el mercado, no es siempre indispensable.
Conocemos múltiples empresas europeas y americanas que estudian
la producción comercial de nuevos productos (principalmente orgá­
nicos) que hasta este momento no sirven para nada ; a pesar de esto,
algunos como el dulcitol, han creado ya un mercado de importancia.
No insistiremos en este aspecto porque por muchos años todavía
contamos con un mercado interior suficientemente amplio.
También nos alejaría de nuestro propósito estudiar los factores
Capital y Trabajo ; bastará insistir en que se cuenta tanto con un?
como con otro ; principalmente en Nuevo León, son notables el esp1ritu de empresa del capitalista así como la disciplina y eficiencia del
trabajador ; esta disciplina ha reducido a un mínimo los ajuste� �­
nómicos sociales, permttiendo un desarrollo normal de las activida­
des industriales y comerciales.

Materias primas.
Decíamos en un principio que nuestro territorio es enormemen­
te rico. Esta aseveración que por repetida nos parece axiomática,
aparenta ser falsa cuando deseamos averiguar en forma es:!)ecífica
en lo que consiste esta riqueza y en qué lugar se localiza. En efec­
to, si nos dirigimos a los organizadores encargados del fomento in­
dustrial y solicitamos información exacta sobre tal o cual materia
prima, en la mayoría de los casos se nos contestará en forma vaga,
Porq ue no cuentan con datos de localización ni estudios particulares
ni relac iones comerciales.

m.

�82

Universidad

Si algún ganadero o agricultor pide datos para combatir una
determinada plaga, se le remitirá a información extranjera que por
científica y exacta que sea, no se refiere a las condiciones del proble­
ma ni en clima, ni en resistencia "biológica, ni en intensidad.

Todo lo anterior no quiere decir que falten en absoluto organis­
mos _:� investigación ni hombres preparados para atacar y resolver
estos problemas ; pero las oficinas del gobierno cuentan con un per­
sonal no siempre idóneo y que en general cambia con las adminis­
traciones; así, aún cuando algún departamento de estos tenga un
plan racional y personal preparado, su labor queda siempre sin con­
cluír. Tenemos también los Institutos dependientes de la U. N.A.
En ellos existen verdaderas figuras científicas dignas del mayor res­
peto ; pero estos centros, como los oficiales, han abarcado dentro de
su programa los problemas de toda la Nación y este esfuerzo, lau­
dable sin duda alguna, ha diluído sus escasos recursos pecuniarios a
un grado tal que su labor pasa casi inadvertida. Agréguese a esto
que con frecuencia elementos de valer de estos Institutos se dedican
a estudios especulativos que si bien podrán ser los pilares de la cien­
cia de mañana, no dejan por de pronto ningún beneficio inmediato
a la colectividad.

La necesidad de • un organismo de índole Universitario que se
avoque a los problemas locales, no se ha escapado a los diversos ele­
mentos de nuestra casa de estudios ; ya el Sr. Dr. Pedro de Alva, de
grata recordación, proponía entre las secciones Universitarias una
de Investigación Científica. En la actualidad, el Dr. Enrique V. San­
tos ha propuesto la creación de un centro semejante, el Ing. Bernar­
do Dávila Reyes ha propuesto también la colaboración de nuestra
Facultad en la forma en que se crea más efectiva. El Dr. Enrique
C. Livas y la representación del Gobierno que estudian la nueva ley
Universitaria, con el espíritu de comprensión que los caracteriza han
acogido estas ideas con entusiasmo y tenemos entendido que las tie­
nen en estudio.

Aunque no tenemos ninguna ingerencia en la discusión de la ley
Universitaria que nos autorice a terciar en ella, y además las perso­
nas que intervienen nos merecen la mayor confianza como intelec­
tuales, se da el caso que en todas las actividades de investigación in­
terviene el químico de manera más o menos directa y esto nos da un
motivo para comentar la actuación que puede tener la Facultad de
Ciencias Químicas en esta clase de trabajos.

Pensamos que por el momento no podríamos tener un centro
de alta especulación. Se opone a ello lo modesto del presupuesto que

El Futuro de la Química y Ramas Afines

83

�es de
• amente podrá obtenerse, así como la falta de personalida
Io, gic
creemos que debe buscar_se la mdole
Además,
cialización.
spe
alt� !
r bajo que rinde inmediatamente un se�vicio � �a sociedad ; nues­
ª:a Facmltad puede estudiar problemas mmeralogicos, d_e transfor­
t · , n de productos vegetales y animales, de aprovecham�ento de. �os
!fs:os, problemas parasitológicos, microbiológicos, de ahmentac10n,
etc.
En el estado existen numerosos m�ner'.'1-}es tanto metálicos como
n �e �1;0s, el aprovecha­
m
no. etálicos ; puede estudiarse la loc�hzac10
les,
viabilidad de transporla
susceptib
son
que
de
miento industrial
.,
etc.
ion,
explotac
de
costo
el
te,
Desconocemos la composición química y ffisicoquímica . de_ l_as
tierras de cultivo. Deben analizarse . relacionars� con las condicio­
nes climatéricas, buscar las enmiend�s que ne_cesiten y llevar todos
estos datos al capitalista y al campesmo ; al primero para qu� conoz­
ca el cultivo apropiado para una región o la _región que n�ce�ita para
una planta dada ; al segundo para que meJorand� su tecmca eleve
así su nivel de vida y repercuta esto en la economia general del Estado.

El farmacobiólogo y el químico · agrí?ola ,deberán �s�udiar las
_ us­
plagas agrícolas y ganaderas. conocer la b10logia del parasit� ;f b
car los medios de combatirlo. Existen ya numerosos parasiticidas,
pero no para todas las plagas ; además, frecuentemente oímos que
el campesino se queja de la poca efectivifü�.d de algunos prepai::ados.
El investigador deberá ver si esta ineficacia se debe a una resi�ten­
cia especial del parásito o a una aplicación defectuosa ; e;1 e; prm�er
caso, propondrá nuevo parasiticida y en el segundo, ensenara la t�,c­
nica correcta. Deberán también estudiar los medios de conservaci�n
de los productos vegetales para que pu�da �egula;se la �conomia
rural. Actualmente, si el producto no tiene mmediata sahd�; o se
pierde o baja su precio tanto que hace incos�eable la ex�l5&gt;tac10n; de
esto tenemos un ejemplo cercano : hace varios meses dio cuenta la
prensa de las cantidades enormes de naranja perdida en :M.ontemo­
relos por falta de rápidos transportes.

La sección de bromatología estudiará la alimentación actual tan­
to del hombre como de los animales, indicará sus deficiencias Y el
lll.edio de corregirlas, aconsejará al ganadero y al avicultor sobre la
alimentación adecuada para obtener óptimos rendimientos, sea en
carne, en leche o en huevos. Podrá ,colabor�r con el Departamnt?
d� Salubridad para localizar las aguas infectadas y efectuar su hi­
gienización.

�Univenidad

El Futuro de la Química y Ramas Afines

Quizá durante las exploraciones se e�cuentren plantas o anima­
les susceptlbies ae mdustr1allzac1on y de estos estudios se encarga­
ria un departamento especial.

La Universidad ha sido el asiento de la cultura superior ; por su
tradición no sólo ha dado a sus estudios un carácter altamente cien­
tífico, sino también ha tendido siempre al enciclopedismo ; esta últi­
ma tendencia, que pudo llevar más o menos bien cuando el conteni­
do de la ciencia era escaso, se ha dificultado cada vez más y más ; co­
mo consecuencia tenemos planes de estudios absurdos, en que se le
pi de al alumno el conocimiento anual de doce o más materias disím­
bolas, consiguiendo sólo obtener profesionistas que han pasado por
las aulas pero que no conocen ni siquiera las disciplinas fundamen­
tales para su profesión.

84

Aunque el programa es basto, creemos que. serían suficientes
seis o siete técrucos que se dedicaran casi exclusivamente a estas ac­
tividades, a cambio ae unos emolumentos no espléndidos pero sí su­
ficientes para cubrir sus necesidades personales y así tener toda su
atención en el problema por resolver. J:!,;l resto del personal dpcente
de la Facultad podría co1aborar con sus consejos de manera hono­
raria. Los alumnos y pasantes podrían verificar los análisis y prue­
bas necesarios prestando así un servicio social y al mismo tiempo ha­
ciendo prácticas intensivas y conociendo a fondo el medio en que se
dsarrollarán luego sus actividades profesionales.
IV. Preparación del Técnico.

El técnico es otro de los pilares fundamentales del desarrollo in­
dustrial. De él deriva la idea creadora primero y luego establece la
regularización económica de la producción. El técnico mal prepara­
do proyectará una fábrica defectuosa que será un completo fracaso
o que será costeable sólo después de una inversión dos o tres veces
i:iuperior a la presupuestada y, lo que es peor, habiéndose perdido un
tiempo precioso. Desgraciadamente en México estos fracasos no son
la excepción, sino la regla ; los fracasos, aún modestos en muchos
casos, exagerados al pasar de boca en boca acaban por tener pro­
porciones que espantan al probable inversionista.

De este hecho del que todos tenemos noticia se derivan dos ob­
servaciones : la. En general el técnico no está preparado para crear.
2a. Las Escuelas de Química deben modificar la técnica de su ense­
ñanza.

Acerca del primer punto es de notar que han fracasado tanto
Químicos educados en México, como Químicos educados en el ·extran­
jero ; no puede pensarse que en todas partes sea defectuosa la ense­
ñanza o que falte mater!_al humano. En la Fac. de Ciencias Quími­
cas de la U.N.A. hay varias figuras de reconocido valor científico,
así como catedráticos que son verdaderos maestros ; si se trata de es­
cuelas extranjeras, todas ellas tienen laboratorios que garantizan
un� ,sóli�a preparación ; lueg_�, n? debe hablarse de una mala prepa­
rac1on
smo de una preparac10n madecuada para nuestro medio.
Examinemos los métodos educati vos desde diversos puntos de
vista.

85

Como medio de racionalizar los estudios tenemos su división en
ciclos. Primer ciclo, la secundaria o sea materias comunes a todos los
Universitarios ; segundo ciclo, bachilleratos, o sea materias comunes
a grupos de profesionales y, tercer ciclo, o profesionales. Si con es­
to se ganó algo en el terreno didáctico, el número de materias siguió
siendo abrumador con la agravante de que faltando una buena ar­
ticulación entre los ciclos, los bachilleratos y las escuelas profesio­
nales se ven obligadas a complementar sus estudios con materias que
corresponden al ciclo inferior.
Ya desde antes de esta clasificación de estudios se había ataca­
do a la Universidad diciendo que sus alumnos adquirían una prepa­
ración excesivamente teórica y además rudimentaria en su aspecto
profesional. La Universidad a su vez se defendió refugiándose en su
historia y en su deseo de dar uva educación integral.

Como reacción ante las deficiencias Universitarias, la escuela
sajona, sobre todo lb. americana, creó las carreras cortas altamente
especializadas ; así el individuo adquiere conocimientos principalmen­
te prácticos, en una determinada rama ; el procedimiento es defec­
tuoso por convertir al hombre en engranaje de una máquina sin cri­
terio de generalización ni cultura social ; sin embargo, en un lugar
fuertemente industrializado como E. U. y en donde la idiosincrasia
propia tiende a la especialización, el método ha tenido éxito, si no
desde un punto de vista humano, sí cuando menos por la mecaniza­
ción obtenida.
Las naciones latinas reaccionaron creando la Escuela Técnica y
la Politécnica. En estas se sacrifican parcialmente la cultura generál
Y además - y esto es fundamental - inicia su educación en indivi­
duos de corta edad (13 o 14 años) ; estos alumnos están en aptitud
de adquirir automatismos profesionales, lo que no sucede en las Es­
cuelas Universitarias, en donde los alumnos entran con ideas pre­
concebidas.

�86

Universidad

Otro factor tan importante como el anterior es la correlación
de estudios . En la secundaria ciertas clases, por ejemplo, las mate­
máticas, son dadas a grupos heterogéneos, las aptitudes y los gustos
son disímbolos ; así mientras los futuros ingenieros y químicos to­
man con empeño estas clases, los futuros médicos y abogados sólo
tratan de pasar la clase ; esto obliga a elaborar programas mínimos
y a tener ciertas complacencias con los alumnos, que redundan en
una pésima enseñanza ; en las escuelas técnicas, los alumnos ya es­
tán seleccionados, el programa se formula para las necesidades de
la carrera y es el alumno el que debe ajustarse a él.
Todavía una observación : se han establecido Escuelas Técnicas
de diversas especialidades ; Ingeniería, Química, Medicina, etc.; de
todas, las que han rendido mejores frutos son las de Ingeniería y la
de Química ; los egresados de estas escuelas, no sólo compiten con
los alumnos Universitarios sino que con frecuencia los superan.
Por todo lo anterior podríamos concluir que un método para
elevar el nivel del químico sería dar a la Facultad la estructura de
una Técnica ; por otra parte esta no es una idea nueva ; la Facultad
de Ciencias Químicas de la U. N. A. no nació en el seno de la Uni­
versidad, sino que depende de las Escuelas Técnicas ; en Europa va­
rias escuelas de química se consideran como Escuelas Técnicas de In­
geniería Industrial .

Probablemente la modificación anterior no sería suficiente pa­
ra que el profesionista quedara completamente adaptado al medio.
En efecto, por lo raquítico de nuestra industria, el químico debe reu­
nir en sí varias aptitudes o cuando menos, conocimientos, además de
dominar las diversas tecnologías, tanto en su parte de síntesis como
de análisis, debe saber improvisar y substituir aparatos especiales ;
esto sólo se conseguirá obligando al alumno a practicar improvisa­
ciones desde el principio de su carrera; debe también tener ciertos
conocimientos de contabilidad y de legislaciones hacendarías y co­
merciales, ya que en muchas ocasiones el profesionista se transfor­
mará en pequeño industrial ; estos conocimientos deben adquirirse al
final de la carrera para que sean de aplicación inmediata.

Resumiendo : La actual educación química adolece de los siguientes defectos :

lo. Existe una _ acumulación de materias.
2o. Es demasiado teórica.
3o. Desconoce el medio en sus aspectos de abastecimiento y
comercial.

87

El Fuluro de la Química y Ramas Afines

Pensamos que puede corregirse:
lo. Cursando la carrera desde su ciclo �ecundario dentro_ de la
Facultad y distribuyendo menos numeras de materias en
igual número de años.
2o. Haciendo que el alumno trabaje en talleres industriales
desde los primeros años.
s, pro­
3o. Haciéndole- visitar las fuentes de materias pri�ade
procio
comer
el
car
yectar su industrialización y practi
ductos elaborados.
Para finalizar comentemos superficialmente las carreras ade­
cuadas para nuestra Facultad.
La Química ha dado origen a muy diversas especialidades:
Ing. Químico, Químico Farmacéutico, Fa��acobiólogo, En�a��­
dor y Metalurgista, Químico Metalurgista, Qmm1co Petrolero, Z1m10logo, Químico Bacteriólogo, etc.
¿ Corresponde esta multiplicidad a una necesidad real? .
La experiencia nos enseña que en M�xico, e� recién graduad_?
trabaja en donde puede y no en donde qmere. _As� sabemos de q_w­
micos petroleros que elaboran alcohol, farmaceubcos q�e �raba.Jan
en análisis químico clínicos, bacteriólog?s que ssm bobc�rws, tt��
Luego ' una observación cuidadosa nos dice que sol_o hay os ac lVl
dades definidas : los farmacobiólogos y los industr�ales ; por lo ta�­
qm­
to sólo estas carreras deberían enseñarse ; desgrac1ad�1:1ente
mica industrial es tan vasta, que es indispensable clasiflc�r a go sus
actividades para que el estudio sea fructífero Y en . UJ?- tlem�o i��:
dente Creemos que pueden considerarse tres especiali�ades , l
dustrlal, la agrícola y la metalúrgica ; . 13: segunda no e��te en n�::
tro país, pero basta ver el bajo re:p.dimiento ?e los cu i�o�, 1
diocre de los productos de origen vegetal y ammal, las mu,-¡�P1 � la­
gas que asuelan nuestros campos, para pensfr q�� no so e� �on­
veniente sino que urge un técnico, que ana ice ierras, las abone
combata' plagas, industrialice productos y, e� �eneral, i 5e; Para eÍ
campesino lo que el Ing. Quím. es para el capitahsta Y e O rero.

i1�

�En Defensa del Buen Vino

89

EN DEFENSA DEL BUEN VINO

11

Prof. En6logo José SALINAS IRANZO
Catedrático de la Fac. de Ciencias
Químicas.

OMO obra de poeta, el vino tiene ciertamente alma, e�pí­
ritu sutil y caprichoso, lleno de encantos y misterios.
A través de la historia, la leyenda o el mito,- el - vino,
siempre generoso, siempre festivo, irrumpe y se hace pre­
sente, brindando a los hombres su virtud de fuerza, de
audacia y de alegría.
. Su vapor, surgiendo de los sagrados vasos, se eleva majestuoso
para - honrar la Divinidad, desde la India legendaria, hasta el Olim-.
po ; y . del Olimpo, a las Pirámides.
A pesar del prestigio milenario del buen vino, calificado por el
ilustre Pasteur como la más sana e higiénica d� todas las bebidas
fermentadas, ha sido irreverentemente atacado a raíz de las sensa­
cionales revelaciones sobre los desastres morales y corporales del
alcoholismo.
Confundido lastimosamente con brebajes artificiales, productós
logrados a base de alcoholes impotables, y sustancias colorantes más
o menos venenosas, productos todos ellos de fórmulas surgidas del
capricho y del empirismo, se le ofende y se le ataca por detractores
(la mayor parte de las veces ignorantes de lo que el vino es y signi­
fica) , sembrando con ello la duda, el confusionismo, sobre su verda­
dero concepto y sobre su verdadero valor, ocasionando serias per•
turbaciones sobre las industrias existentes en el país, de un carác­
ter serio y responsable, impidiendo la creación de otras nuevas so-

�Universidad

En Defensa del Buen Vino

bre las que podría fundarse un verdadero venero de sana y legítima
utilidad, y que a no dudar contribuiría poderosamente al progreso
y desarrollo de una potente rama de la economía nacional.

nentes, para estudiar sus propiedades por separado, pues con ello se
d�struye el ll!ª_gnífico conjunto, fruto del cual, el vino tiene las pro�·
piedades beneficas que nos proponemos demostrar.
Sin entrar en largas consideraciones, que no · tendrían cabida en
el corto espacio de un artículo, veamos las propi�dades terapéuticas
de los principales componentes del vino, apoyándonos en opiniones
médicas de gran renombre.

90

Razones de estricta justicia, nos imponen el deber de salir a la
defensa del buen vino, divulgando en lo posible la verdad científica
del mismo sobre la utilidad en la economía doméstica, contribuyen­
do así a disipar una atmósfera, un ambiente, logrado a fuerza de
machaconería, sin que sus detractores puedan oponer bases firmes
e incontrovertibles, en qué fundamentar sus campañas derrotistas
en este sentido.

Debemos estar convencidos de que la sustitución del vino por el
agua como lo pretenden los abstemios recalcitrantes, considerándo­
la como la bebida única y de mayor sanidad, nos impone serias ob­
jeciones, debido a que no siempre su "standard" de potabilidad y pu­
reza, es satisfactorio. Por esto mismo, en muchas ocasiones, sirve
como vehículo portador de la gran flora microbiana productora de
enfermedades infecciosas que la contamina.
El vino, es un producto vivo ; de composición complejísima. exis­
te en él un conjunto sensacionalmente armónico, riquísimo en prin­
cipios orgánicos y minerales, reconocidos por las eminencias médi­
cas mundiales como elementos cuya presencia se ha acusado en la
formación del protoplasma celular.

El vino, procedente de frescas y jugosas uvas, sufre un gran
transformación producida por la fermentación alcohólica, cons�rvan­
do poco de la constitución original de aquél ; pero se enriquece de
numerosas substancias producto de esta transformación, conservan­
do la estructura química fundamental, en la que están representadas
todas las funciones de la química orgánica .

Juntamente con los principios vitamínicos que contiene el vfno,
originales del mosto de la uva que lo produce, es product.o de deter­
minadas secreciones diastásicas producidas por las levaduras que se
encargan de transformar, mediante la fermentación alcohólica, el
mosto (zumo de uva) , en vino ; levaduras que, a más de segregar
la distasa llamada "Zymasa", (el verdadero fermento ) segregan otras
en formas activas, de gran valor terapéutico en variadísimas enfer­
medades . De entre las diferentes razas de levaduras conocidas, la
llamada Saccharomyces Ellipsoideus, es la que segrega mayor can­
tidad, y variación de diastasas activas. Continuando, tanto las le­
vaduras, como los productos de su propia secreción durante el pro­
ceso fermentativo, se constituye un todo armónico, un complejo or­
ganismo, del cual no es posible desintegrar ninguno de sus compo-

91

AGUA.-El vino contiene entre 700 y 950 por mil. El que bebe
vino, suministra indirectamente el agua que el organismo necesita
(un adulto consume alrededor de 3 litros diarios entre lo que ingiere.
en forma líquida o en la composición de los alimentos ) . En este caso,
el agua que el vino contiene, es agua con propiedades vitamínicas
y radioactivas ; producto de la elaboración de un vegetal, nadie pue­
de admitir la presencia de gérmenes ni parásitos que producen in­
fección ; es por tanto un agua más pura que la que comunm�nte in­
gerimos, y de superior utilidad a la alimentación humana.

ALCOHOL.- (Alcohol etílico, o vínic:o) . El vino contiene como
término medio aproximado 12 grados por cien en volumen, en los
vinos de mesa. Es el principal producto de la fermentación alcohó­
lica, y sobre el cual se dirigen las campañas derrotistas de sus detrac­
tores, basándose en la toxicidad del mismo. El vino contiene otros ·
alcoholes superiores, tales como el propílico, butílico, amílico y me­
tílico, a cuyo conjunto de alcoholes se les denomina aceite de Fu­
ssel, en proporciones infinitesimales que no superan según Marillé
del 0.83% del total producto alco}:iólico.
Es bien probada la rápida asimilación del alcohol, sin sufrir
cambios químicos de composición, como lo es iambién que pasa del
estómago a la sangre, con la cual se distribuye por todo el organis­
mo. Este, quema el alcohol con subordinación del peso, edad, sexo,
hábito, régimen de vida, y estado fisiológico del individuo que lo in­
giere. Según las opiniones de los eminentísimos doctores Mathieu,
Mignoot y Triboulet, un hombre adulto normal puede quemar alre­
dedor de un gramo de alcohol diluído en el vino por cada kilo de pe­
so cada 24 horas, asimilarlo y eliminarlo sin efectos visibles en su
salud.

Según Bernard, excita la contracción de las vías respiratorias ;
según Beunz aumenta la energía respiratoria, los movimientos se
aceleran, y las contracciones internas se activan. "El comporta­
miento del alcohol en todos los casos, se subordina a la dosis ; el ex­
ceso, es tanto más nocivo a medida que nos ale.iamos de las dosis fi­
siológicas o sean las combustibles". La opinión del mismo doctor,

�Universidad

En Defensa del Buen Vino

declara que en dosis moderadas, el alcohol excita el sistema nervioso,
disipa la fatiga, domina el sueño, y estimula las facultades intelec­
tuales, así como aumenta el rendimiento del motor humano. El pe­
ligro del alcohol, está en sobrepasar la dosis fisiológica o de toleran­
cia individual ; dentro de esta tolerancia, las opiniones de Atwater
y Benedict, así como las de Strassmann, Blodander y tantos y tantos
más, ?e��estran la _ beneficiosa acción terapéutica en las múltiples
y vanadísimas func10nes del organismo humano · sobre estas claras
aseve:aciones �ale la . pena con�iderar que un litro de vino de 12º,
por día, no seria cantidad excesiva en cuanto a los límites de inocui­
dad, siendo cantidad más que suficiente para llenar las exigencias de
un régimen alimeticio racional.
, . ACIDOS.-La gran gama de ácidos orgánicos, y de substancias
acidas de que se compone el vino, forman un conjunto de acidez to­
tal, que pued� _estar co,mp rendido entre 9 y 7 gramos por litro ex­
pres:1�os en acid5&gt; . tartanco. Entre los acidos fijos, predominan el
tartanco Y el ma�; º ; el tánico, succínico y láctico, existen aunque
�n. meno� proporcion ; una pequeña cantidad se acusa en el vino, de
acidos mmerales, entre los que se encuentran el sulfúrico clorhídri­
co Y f&lt;?�fórico en_ E:5tado de combinación ; según Kitasato, �l vino tie­
n� accion bacterimda so_bre el bacilo de Eberth, por su riqueza áci­
da, que es 1:1 _que ?e�ermin� sus propiedades antisépticas. Según
�ougnac, , el _acido tamco excita las fibras lisas, provocando contrac­
ciones energicas y regulares en el estómago ; y reconocida es univer­
salmente la acción microbicida que ejerce el vino sobre la misma
agu!1 9ue ingE:rimos, precisamente basada por su riqueza en ácidos
orgamco� y mmer�les, fijos y volátiles. Finalmente, en este aspecto,
cabe dE:cir que Phcque asegura que el ácido tánico posee propieda­
des ª?-tituberculosas, siendo, además, un excelente antídoto de la ge­
nerahdad de los alcaloides.
�LICER:INA.-Es producto natural de la fermentación, y la
contiene el vmo en cantidades que, según Pasteur, oscilan entre el 4
Y el 6 % del alcohol en peso que contienen los vinos . Según Ferraud,
s� !1bsorve por el or�anismo dir�ctamente, especialmente por los lin­
fatico�, Y posee propiedades excitantes, refuerza las contracciones de
los musculos lisos, y favorece la expulsión del contenido de los órga­
nos profundos. (Vías biliares, intestino y útero) . De ahí los bue­
nos_ �fectos en el tratamiento de las colitis hepáticas, y en la consti­
pacion.
, . SALE � .-El vino contiene gran número de sales de carácter or­
gamco Y romeral ; entre ellas, la más importante es el bitartrato de
potasa ( cremor tártaro), que es el que constituye el principio activo
de la cura por las uvas ; se transforma en carbonato de potasio, el

cual obra como neutralizante d�l exceso de acidez. Las conclusiones
fijadas por Dougnac en el congreso médico de París de 1933 no ofre­
cen lugar a dudas ; unos, juegan el papel de protección y defensa ;
( calcio y silicio) otros tienen acción antifermentescible y bacterici­
da, asignándoles propiedades antiarterioesclerósicas. Concretamen­
te se dijo en este congreso : "Es sorprendente que las cantidades de
potasio, calcio y magnesio, sean en el vino absolutamente las mis­
mas que en los tejidos con vida activa . El vino es por lo tanto un
alimento netamente mineralizador, por sus cationes potasio, calcio
y magnesio.
AZUCARES Y PROTEINAS . -El resto de azúcar que puede
contener un vino de pasto (pues la mayor parte se convierte en al­
cohol por fermentación) se quema en los tejidos, especialmente en
los músculos. Entretiene el calor animal, siendo su destino econó­
mico producir energía suficiente al músculo.
Es un poderoso dinamógeno, para reponer rápidamente un or­
ganismo cansado. Su acción. según Wendt, resulta particularmente
benéfica en los débiles, febricitantes en los "surmenages".
En cuanto a las proteínas, diremos que la función enotécnica de
ellas en el mosto, es más bien la de proporcionar alimento a las le­
vaduras.

92

93

VITAMINAS.-Según Mme. Randoin, estudiando el valor ali­
menticio del vino desde el punto de vista de las vitaminas, llega a las
siguientes conclusiones.
Las uvas frescas, y su jugo inmediatamente después de extraído,
contienen vitaminas C (antiescorbútica) y vitamina B (antineuríti­
ca) . Una prueba irrefutable con relación a este importante aspecto
de la cuestión la refiere Bouchardat en la forma siguiente.

"Dos cruceros, uno francés y otro inglés, están estacionados en
los mares del Sur ; por mucho tiempo, se distribuye a los marinos
franceses vino, y whisky a los ingleses ; los últimos resultaron ata­
cados de escorbuto, los primeros resultaron exentos.

Faivre, basado en los trabajos de Swardamaker demuestra !ª
ra�ioactividad del vino y la achaca a la gran cantidad de sales pota­
sicas que el vino contiene.

La defensa contra la ofensiva sistemática del vino cuenta, co­
mo se ve, con defensores de altura y capacidad incuestionable, quie­
nes con celo y perse_yerancia vienen desentraiÍando, punto por pun­
to, las razones científicas que justifican los valores higiénicos y aii-

�94

Universidad

menticios de los vinos genuinos, c onsumidos dentro de lo que en rea-­
lidad debe ser .
PROPIEDADES HIGIENICAS DEL VINO

Constituye un verdadero interés general en nuestro propio ar.1biente, la magistral resistenci a del profesor E . Regis (1902) l anzada
a los detractores del vino en Francia . Dice así : "No vacilo en decir,
que la p roscripción del vino , que en las circunstancias actua les es c a­
si un crimen de lesa patria , desde el punto de vist a económico, es,
desde el punto de vista higiénic o , una herejía". Los resultados de
la copiosa y bien documentada investigación científica sobre las pro­
piedades fisiológicas del vino , co nfirman plenamente las s abias con­
clusio nes del gr an maestro ; la experiencia en este c aso milen aria,
que cons agra al vino como la bebida más sana y útil de todas las
edades.
Cuando la ofensiva anti alcohólica arreciaba co n más furia en
Franci a ensañándose en el vino, una revelación sensacio nal indicaba
a los investigadores uno de los caminos más fehacientes p ara com­
probar el valor higiénico de esta ins uperable bebida. En ese mismo·
año (1902) el Dr. Cayla observaba :

"En la époc a en que se bebía exclusivamente vino , el número de
alcoholistas era muy relativo, resultando suficiente una casa de alie­
nados para llenar las necesidades de una región. Hoy, los alcoholis­
tas form an legio nes, y las fuentes del vicio adquieren proporciones
desesperantes ; los mani comios públicos y privados, son diez veces
más numerosos que entonces, y a pesar de su multiplicación, son in­
suficientes p ara asil ar a todas las víctimas del alcohol" . Las opinio­
nes del Dr. C ayl a fuero n confirm adas por las estadís tic as, las que
c onfirmaron , magis tralmente exp uest as por el Dr. Dougn ac , q ue el
alcoholism o se a&lt;&gt;entúa a medida q ue el viilJJ decrece en su c onsumo,
sustituyéndolo con bebidas alcohólicas de o tra índole. Es t�s mis­
mas conclusiones consti tuyen , a nuestro juicio, el argumento de más
fuerz a , si no para proclamar las cualid ades higiénicas del vino 0 para
eviden ciar cuando menos l a peligros a política de des prestigiar la
única bebida que sirve de verd adero antídoto del alcohol, ya q ue es
p ueril pretensión la de desarraigar de los hábitos del hombre el uso
de las bebidas alcohólicas, que bien considerado traduce una necesi­
dad, siempre que se le suministre en fo rm a y dosis higiénicas c omo
o curre en el vino . Finalmente, es oportu no, eu asever a ción de c uan­
to se ha venido manifes tan do , p ublic ar algu nas de las opi niones mé­
dic as de fama mundial, c on respecto al problema de que nos veni­
mos ocu p ando . Dr. Roux, Director del Instituto Pasteu r de París.

-----------

o
En Defensa del Bue n Vin

9S

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Dr . Arnozan , Pr�fesor._ �� l avm
una bebida útil, ejero s u
El
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y médico de s�� hospitalesle sob
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ciendo una accion fay�:a� �a 1:�fda �erdaderamente higiemc a ; y
vioso, sobre la nu tr�cion ' uc10na1 ' hay tanto interés en fomentar y
. .
desde el punto de vista na o en restrm
gir el del alcoho l"..
desarrollar su consum o,. com
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y 1os
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La controve:sia cie:it�i�� �Y!��nte concluída con la victoria
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defensores del vmo, esta co u . más reforzada que nunca que­
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las bebidas".

�Ortega y Gasset y el Despotismo Ilustrado

97

ORTEGA Y GASSET Y EL DESPOTISMO ILUSTRADO
Dr. Daniel MIR
Catedrático de la Escuela
de Bachilleres.

- RTEGA Y GASSET nació en Madrid en 1883. Después de
doctorarse en filosofía en España, estudió en las Univer­
sidades de Berlín, Leipzig y, especialmente, en la de Ham­
burgo, donde fué discípulo del gran neokantíano Her.man
Cohen. Más tarde, fué catedrático de Metafísica en la
Universidad Central de Madrid. Su actividad influyó poderosamente
en la vida intelectual y filosófica de la España de este siglo, singu­
larmente por medio de la "Revista de Occidente" y su Biblioteca,
por haberse incorporado al pensamiento español, con traducciones y
ediciones, lo más excelente de la ciencia europea. Durante la guerra
española, Ortega estuvo ausente de su patria, y, según nos dicen­
nosotros sólo recogemos el rumor-, a España ha vue!to en estos
meses. ¿ Será posible ? Dice muy poco, en favor de la propia perso­
nalidad, no tener una convicción, y Ortega habría demostrado no te­
nerla de ser cierto el rumor. Estos son los datos biográficos de uno
de los filósofos más discutidos de nuestro tiempo.
¿ Filósofo ? Pienso que Ortega descuella más como escritor, co­
mo escritor de elegante estilo, que como filósofo. Su filosofía nace
de un agudizado y profundo espíritu crítico que le ha llevado a for­
marse un concepto muy personal del mundo, pero carece de la na­
tural creación de pensamiento, característica de todo filósofo. Co­
mo escritor es un escritor de primer orden ; sus libros tienen un alto
valor literario y un estilo sobrio, clarísimo, elegante, repleto de me­
táforas de singular belleza. "La cortesía del filósofo es la claridad",
suele decir él mismo. Buen expositor, Ortega tiende a la dramatiza­
ción de las ideas, de la expresión, abultando los contornos hasta ad­
quirir matices de tragedia, a tal grado, que se ha dicho que el lector

�98

Universidad

Ortega y Gasset y el Despotismo Ilustrado

de Ortega siente la dramática tensión de jugarse a cada paso su d�s­
tino. Sin embargo, sus escritos adolecen de un exceso de barroqms­
mo intelectual.
Casi toda la obra orteguiana es una constante contradicción. Or­
tega estudió-como el desgraciado Ganivet, como el trágico Una­
muno-lo que se dió en llamar la psicología española, o el problema
de la decadencia de España, la realidad dolorosa de que parten los
escritores de 1898; pero a diferencia de la "generación del 98", ese
estudio le llevó hacia la formación de un gusto refinado o, tal vez­
para ser más exactos-, a una especie de aristocracia intelectual tan
completamente desarrollada en "La Rebelión de las Masas". ¿ Impo­
sibilidad de escapar a la influencia cultural alemana? En un ensayo
sobre Kant a raíz de un centenario, Ortega nos dice : "Durante diez
años he vivido dentro del pensamiento kantiano ; lo he respirado co­
mo una atmósfera y ha sido a la vez mi casa y mi prisión". Y, más
adelante : "pero con gran esfuerzo he logrado escapar de la prisión
kantiana". De la prisión kantiana, posiblemente ; de la prisión ger­
mana, no, pues quien haya leído "España Invertebrada" observará
que se hace evidente la influencia alemana cuando en una interpre­
tación de la historia muy personal y unilateral, atribuye todos los
males de España-de Europa y del mundo-al hecho de no haber
arraigado el feudalismo o el espíritu feudal. Por ser este uno de los
temas preferidos de Ortega, vamos a tratarlo con extensión. ¿ No hu­
bo más que el fenómeno germano y feudal en la Edad Media? Por­
que resulta curioso que Ortega conceda tanta importancia a este fe.
nómeno y conceda tan poca---en realidad ninguna-a otros fenóme­
nos de la Edad Media que coexistieron con aguél y de trascendental
influencia. Hubo el fenómeno religioso y eclesiásti&lt;;o, y hubo el fe­
nómeno musulmán, de importancia tan grande en la vida de Europa
y de España en particular. He aquí lo que dice Sá..11chez Albornoz :
"Construida según las viejas tradiciones de Roma y dirigida por tor­
pes manos bárbaras, la nave hispana caminaba proa a la Edad Me­
dia como las otras naves de Occidente . . . Más orientalizada Iberia
que sus hermanas de Occidente por obra de su tradición y "de su tie­
rra, y menos germanizado el suelo hispano por no haber sufrido una
colonización bárbara durante los últimos siglos del Imperio, España
seguía sin embargo las mismas rutas que los otros pueblos herede­
ros de Roma al clarear el medioevo". Llega la invasión árabe y con­
tradiciendo la tesis de Ortega sigue Sánchez Albornoz : "Yo no pue­
do pensar jamás sin emoción en este instante-para España trágico
---de la historia del mundo. En desacuerdo con quienes encuentran en
mi patria un defecto de origen, y por razones muy distintas de las
alegadas por aquellos otros que la excluyen del número de los pue­
blos europeos, desde hace años me obsesiona la idea de que este

fué el minuto decisivo de la vida de España. Sin el Islam, ¿ quién pue­
de adivinar cuál hubiera sido nuestra suerte? El Islam conquistó to­
da la península, torció los destinos de Iberia y le señal9 un papel di­
ferente en la tragicomedia de la historia, un papel de sacrificio y de
vigilia, de centinela y de maestra, un papel que tuvo enorme tras­
cendencia en la vida de Europa". Ortega ve el fenómeno germano y
feudal con cristales de aumento y con cristales que resultan de co ­
lor de rosa. Henri Pirenne, el erudito belga, dice en su libro "Les vi­
Hes du Moyen Age, essai d 'histoire économique et sociale" : "El esta­
blecimiento de los germanos en la cuenca del Mediterráneo, no seña­
la de ninguna manera el punto de partida de una época nueva en la
historia de Europa. El objeto de los invasores no era aniquilar el Im­
perio romano, sino instalarse para disfrutar de él. Todo tomado en
cuenta, lo que conservaron fué mucho más que lo que destruyeron
y que lo que aportaron de nuevo. Colonizado por los bárbaros el nue­
vo mundo conserva en sus rasgos generales la fisonomía del mun­
do antiguo". El germanismo jugó un papel de segundo orden en la
historia en relación con el islamismo.

99

Pero, según Ortega, la ausencia del espíritu feudal significa la
ausencia de "los mejores". ¿ Qué entiende Ortega por "los mejores" ?
Dejemos que él mismo nos lo diga : "El pueblo---el germano-consis­
te . . . en unos cuantos hombres enérgicos que con el vigor de su puño
y la amplitud de su ánimo saben imponerse a los demás, y haciéndose
seguir de ellos, conquistar territorios, hacerse "señores" de tierras".
Ni el actual dictador germano hubiera definido tan exactamente su
pangermanismo, su programa de expansión. O sea que el estilo de vi­
da que Ortega echa de menos, es el estilo de vida germano que, como
dice muy bien Barja, "si ayer se llamó feudalismo, llámase hoy---el
mismo viene a ser el espíritu-militarismo, junkerismo, hitlerismo, o
como se quiera".

De esa ausencia, pues, de los mejores, de los germanos, nace, se­
gún Ortega, la gran tragedia de la historia española, de Europa, y
¿ por qué no del mundo, D. José? Es natural, entonces, que Ortega
se rebele abiertamente contra lo que él llama "el hombre-masa", y
que atribuya a la carencia de minorías egregias y al imperio imper­
turbable de las masas todos los males que padece la Humanidad.
¿ Qué es el "hombre-masa"? Aunque usada la expresión en plural, la
idea es esencialmente cualitativa más que cuantitativa ; "el hombre­
masa" carece de toda especial cualificación, y las "masas" no son
más que la suma de "los hombres-masa". Preguntamos a Ortega :
¿ el hombre-masa es acaso un bólido caído del cielo? ¿ No es más bien
el resultado natural de una civilización? Y ¿ qué quiere poner Ortega
en lugar del hombre-masa? El espíritu feudal, el estilo de vida ger-

�Universidad

Ortega y Gasset y el Despotismo Ilustrado

mano, el despotismo ilustrado, la esclavitud. Semejante tesis, � afir­
ma el fracaso de la democracia ? Es de suponer�e, aunque r�petimos,
las concepciones de Ortega y Gasset nacen mas que por idea� por
una inclinación aristocrática personal. "Ya no hay protagomstas ;
sólo hay coro", exclama ; y define el momento actual con estas pa­
labras : "Lo característico del momento es que el alma vulgar, sa­
biéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de l� vulg_'.1ridad y lo impone dondequiera" . Con lo que resulta que la , Espana
Invertebrada" se convierte en una Europa invertebrada y aun en un
mundo invertebrado. Pero todavía hay más : "Si este . t�P.º huma­
no-el hombre-masa-sigue dueño de Europa y es defim�ivamente
quien decide, bastarán treinta años para que nue�tro contu:�ente re­
troceda a la barbarie". Palabras que denotan un mtelectuahsmo pu­
ro, pero que carecen totalmente de human1dad.

tión dado que se presenta como un tema de historia, como un hecho
y como un tema de filosofía. "Yo creo que en toda Europa es la ac�
tual una de estas generaciones desertoras". ¿ Es desertar luchar y
morir en la lucha para no volver a un pasado de servidumbre y de
oprobio ? Y dentro de sus características contradicdones nos afirma :
"Una vida como la nuestra de hoy que no prefiere ninguna otra de
antes . . . no puede llamarse decadente". ¿ En qué quedamos ? Con­
tradicción, contradicción que no mengua cuando Ortega truena con­
tra un mal entendido industrialismo y contra el utilitarismo y contra
lo que él llama "moral industrial" ; cuando nos habla-y aquí esta­
mos en un todo con él-de dos clases de moral : "la moral de la vida
larga", y "la moral de la vida alta" . Pertenece a la primera "la ma­
nera de sentir propia de un burgués que quiere a toda costa vivir y
no se resigna a ver en la muerte el atributo más esencial de la vida.
A este fin emplea el único procedimiento hábil para alargarla, que
es : reducirla a su mínima expresión, como hacen ciertos animales al
sumirse en el sueño invernal". En la segunda encaja la fomentación
del "espíritu del riesgo", pues nos dice : "después de dos siglos de
huír la muerte, hace falta fomentar el arte de ruorir. Junto a los nu­
merosos hospitales, casas de ahorros y soceidades de seguros, fuera
espléndido multiplicar las sociedades de riesgos. Seamos poetas de la;
existencia que saben hallar a su vida la rima exacta de una muerte
inspirada". ¡ Magníficos pensamientos los de la moral de la vida lar­
ga y los de la moral de la vida alta ! Pero, ¿se compadecen con la tan
cacareada "ausencia del espíritu feudal", y con la relación entre
"criado y señor" ?

1 00

Ortega y Gasset quiere ser un profeta, un fiel intérp rete �el mo­
mento actual, y él ve-¿ quién no lo ve ?--que la Humamdad vive ��­
mentos decisivos, que es inevitable e inaplazable una transforma�10n
ideológica y material. Pero, ¿ está la salyación para , e� a Humamdad
en una vuelta al período del señor, del despota, del labgo -:f de la es­
terilización del pensamiento ? Ortega recuerda con 1;1-os�algi_a la rel� ­
ción medieval entre señores y criados, "una de las msb�uciones mas
bellas y más nobles ideadas en los castillos", y nos dice pomposa­
mente que Cervantes se llamaba a sí mismo "criado" del Conde de
Lemos. A este respecto, dice César Barja: "No es, naturalmente,
cosa de empezar por inquietarse porque se � el nombre d� Cervantes
el que nos recuerda Ortega ; lo mismo daria otro ,cualqmera. No es
eso ; es que tan pronto como se prescinde del caracter a�stracto, Y
quid pro quo de la relación entre el "inferior" y el "superior, el que
"vale menos" y el que "vale más" ; tan pronto nos preguntamos p_or
el sentido concreto de estos términos, vemos que toda esa superio­
ridad y toda esa valía redúcese a sólo una cuestión de clase social, de
aristocracia social. Pero, ¿ quién servía a quien ? ¿ El hombre pobr.e
de fortuna y rico de talento o de virtud al señor: rico de fo �'t;1J'!ª Y . �1tulos y pobre de talento y acaso de virtud, o este a aquel . ¿ Qmen
era criado de quien ? ¿ Cervantes del Conde de Lemas o el Conde de
Lemos de Cervantes ? ¿ Es que acaso el señor 9rtega conoce el c�o
de algún duque idiota o canalla-alguno habri1:- entre tantos-:-btu;
lándose criado de algún hombre pobre de superior talento o v�rtud .
Si lo conoce debiera decirlo no es cosa de que los museos pierdan
ejemplares tan raros". Un c�iterio de valo: ación y _de jer_a�quía ba­
sado en títulos y dinero, y no en saber y virtud, es madmisible.

Dentro de su sedicente profetismo, Ortega nos dice que es pre­
ciso definirse. "El tema de nuestro tiempo" se encamina a esta cues--

1 01

Un poco escandalizado por lo que venimos diciendo, acaso al­
guien pregunte : ¿ Dónde deja usted la filosofía de la "razón vital"
de Ortega y Gasset ? Vamos a tratar de explicarla lo más brevemen­
te posible. Para Ortega, la razón pura, la razón matemática, no es
más que una especie de la razón. Entenderla como la razón sin más,
es tomar la parte por el todo : una falsedad. Junto a la razón ma­
temática y "eterna" , y por encima de ella, está la razón vital. Esta
razón no lo es menos que la otra ; se trata de una razón rigurosa,
pero capaz de aprehender la realidad temporal de la vida : es lo que
U ama también la " razón histórica". La razón-dice Ortega-es
sólo una forma y una función de la vida. Tiene que servirla ; tiene
que plegarse a su espontaneidad viviente y temporal. O sea : la ra­
zón pura tiene que ceder su imperio a la razón vital. Ortega pide
la superación del sustancialismo en todas sus formas, para llegar a
pensar este tipo de realidad que se hace a sí misma. Y en esto cul­
mina su metafísica, pues como la realidad radical es la vida, el saber
lo que la vida es, la certidumbre radical acerca de ella, es la meta­
física de la razón vital. Pero, encaucemos, por ser más propio de es-

�102

Universidad

te ensayo, la discusión hacia lo que Ortega llama la "cultura vital".
Frente a la "cultura anémica" que según él hoy tenemos, quiere una
cultura vital, "i Un ideal que fuera a la vez una espuela ! La espuela
ideal símbolo de una cultura caballeresca". Bien, en este sentido
de cultura activa recordemos aquellas palabras de Goethe : "Odio
todo aquello que sirve sólo para instruírme, sin aumentar o directa­
mente excitar mi actividad". Tenemos, pues, frente a la "cultura
anémica" la necesidad de una "cultura vital", o sea la necesidad de
crearnos una cultura nueva, una cultura que responda a las necesi­
dades, exigencias y deseos del momento actual. Pero, ¿ se trata en
realidad de substituír una forma de cultura por otra o de reconciliar
dos cosas que parecen irreconciliables : vida y cultura? Porque se
ha dicho y repetido que afirmar el derecho a vivir es afirmar ante
todo el derecho a ser feliz (no importa el sentido que se le dé a la ex­
presión), y Ortega dice muy bien que "una cultura contra la cual
pueda lanzarse el gran argumento ad hominem de que no nqs hace
felices, es una cultura incompleta". De acuerdo, y más todavía cuan­
do Ortega, profesor de Metafísica al fin y al cabo, comenta la teoría
del conocimiento de Kant de la siguiente manera : "Kant no se pre­
gunta qué es o cuál es la realidad, qué son las cosas, qué es el mun­
do. Se pregunta, por el contrario, cómo es posible el conocimiento
de la realidad, de las obras del mundo. Es una mente que se preocu­
pa de sí misma y se vuelve de espaldas a la realidad. Con audaz ra­
dicalismo desaloja de la metafísica todos los problemas del conoci­
miento. No le importa .saber, sino saber si sabe. Dicho de otro mo­
do, más que saber le importa no errar". O sea, realidad y vida antes
que pensamiento ; la filosofía del saber antes que la filosofía del co­
nocer, y en una explosión de "vitalismo" exclama Ortega refirién­
dose a que los placeres van de prisa, pasan y mueren como siente el
alma mística y por eso renuncia a ellos : " ¡ Bien ; razóh de más para
galopar tras ellos ! ¡ Oh, sí, la mayor sabiduría es secundar esta mis­
teriosa universal voluntad de la vida r Aprendamos a preferir lo co­
rruptible a lo inmutable, la trémula mudanza de la existern;ia a la es­
quemática y lívida eternidad. Seamos de nuestro día : mozos al tiem­
po debido, y luego espectros o sombras en fuga. Lo decisivo es que
llenemos hasta los bordes la hora caminante, que seamos en el ánfo­
ra grácil buen vino que rebose". Esa filosofía de la vida proyectada
sobre un plano de vida, tan distinta de la de Unamuno proyectada
sobre un plano de trasmundos, ¿ cómo armonizarla- con los otros con­
ceptos orteguianos? El, que es un caballero romántico de la "moral
de la vida alta", que pugna contra · el fenómeno de la vida vegetati­
va Y preconiza la filosofía del riesgo, cómo puede al mismo tiempo
mantener una concepción política y social de la vida basada en una
aristocracia y en un despotismo ilustrado privando a los hombres

Ortega y Gasset y el Despotismo Ilustrado

1 03

del natural derecho a la vida ? La explicación creemos hallarla en el
hecho de que Ortega ha escrito páginas geniales, pero son páginas
producto de laboratorio y no de un valiente enfrentarse a la vida
misma.
Ese sentido aristocrático que Ortega tiene de la vida y de la
cultura, lo tiene también del arte. Ahí está su libro "La deshuma­
nización del arte", en el que repudia el romanticismo, el realismo y
el naturalismo como creadores de un arte baJo y vulgar. Así como
en "La Rebelión de las masas" se declara contra el hombre-masa por­
que lo considera vulgar, hablando del "arte nuevo" nos dice : "todo
eso es vitalmente falso. Se da el caso contradictorio de un estilo de
vida que cultiva la sinceridad y a la vez es una falsificación. . . . En
realidad vivimos un tiempo de chantaje universal que toma formas
óe mohín complementario : hay el chantaje de la violencia y el chan­
taje del humorismo. Con uno o con otro se aspira siempre a lo mis­
mo : que el inferior, que el hombre vulgar pueda sentirse eximido de
toda supeditación". Ortega parece olvidar que "el arte nuevo", co­
mo todo lo que ocurre, ha de tener una razón de ser, ha de aspirar a
algo. Decir, por ejemplo, que el arte nuevo de Proust, Gide, Morand,
Pirandello, Picasso, Juan Ramón Jiménez, García Lorca, etc., no es
humano, es altamente temerario, pues característica del arte nuevo
es el desplazamiento del objeto al sujeto creador, al artista. Además,
como afirma Barja, "el arte nuevo es el resultado de una sensibilidad
dolorida, herida por el contacto con esto que llamamos civilización y
vida ; la flor del desengaño de ambas cosas ; y tiene el sentido prime­
ro y último de una huida también de ambas cosas : de ahí su carác­
ter fundamentalmente antirrealista . . . . Pero acaso no esté demás
citar los cuatro nombres que, si no nos equivocamos, representan
más en la espiritualidad de la vida actual y del arte nuevo en parti­
cular: frente al dogma de los valores y moralidades sociales, Nietzs­
che ; frente al dogma del imperio racionalista, Bergson ; frente al
dogma del idealismo y espiritualismo psicológicos, Freud ; frente al
dogma resumen de todos los dogmas, de una esencial concepción ab­
soluta y un esencial sentido absoluto de la vida y la verdad, Eins­
tein".

Pero ya es llegado el momento de que intentemos poner punto
final a nuestro ensayo. Ortega y Gasset, naturalmente, no puede
escapar a la psicología de la raza ; si un español tiene que optar en­
tre el vivir y el pensar, elige instintivamente por vivir. Advierte Ha­
velock Ellis, que si Cervantes y Shakespeare no hubieran escrito na­
da y hubieran tenido que ser juzgados por la posteridad cada uno
según su vida, Shakespeare sería "un actor de tercera clase y un
empresario afortunado", mientras que Cervantes aparecería como

�1 04

Universidad

"un hombre extraordinario y una gran personalidad". Cervantes,
como Lope, como Quevedo y otros, sintieron más la vida que el atrac­
tivo cultural ; fueron hombres en el, sentido humano y vital, y esta
es la historia de España-parafraseamos a Ellis-y es la de Hispa­
noamérica, donde abundan más las personalidades de vitalidad so­
bresaliente, hombres que realizan actos de vida, que hombres pura­
mente intelectuales.
Ortega, pues, por psicología de raza, es vitalista ; mas a pesar
de todo, esa condición racial está supeditada a una creación pura­
mente intelectualista : creemos que es más intelectual que humano.
¿ Paradoja ? Sirvan las presentes líneas para que el lector estudioso
e investigador se sumerja en la obra de Ortega y juzgue por sí mis­
mo. Por nuestra parte afirmamos que la salvación q.e esta humani­
dad doliente no puede encontrarse en "señores", ni en "hombres con
látigo", ni en un intelectualismo vital, que así resumimos la tesis or­
teguina, pues como dice Nietzsche : "No hay lugar para la duda : la
vida es el poder superior y decisivo, pues un conocimiento que ani­
quilase la vida, acabaría por aniquilarse a sí mismo". La reputa­
ción de Ortega es de proporciones mundiales y el interés en torno
de su obra se mantiene vivo. Es y será discutido, porque apasiona
y obliga a pensar ; hay mucho de valioso en él, pero él que truena
contra el intelectualismo es un intelectualista puro. Y la vida es
más . . . . que todo esto.

♦

Abuso de los Derechos

105

ABUSO DE LOS DERECHOS
Líe. Ricardo C. GONZALEZ
Catedrático de la Fac. de Derecho
y Ciencias Sociales.

La generalización de las leyes sobre la usura condujo al derecho
positivo alemán al moderno concepto de lesión, causa de invalidez de
los contratos. En igual forma, al extenderse, por razones de utili­
dad social, a todos los derechos subjetivos, las limitaciones impues­
tas al ejercicio del derecho de propiedad, se origina en el mismo or­
denamiento jurídico una nueva fuente de obligaciones, que en doc­
trina es conocida con el nombre de abuso de los derechos.

Concepto. Por abuso de los derechos debe entenderse : el hecho
jurídico, voluntario e ilícito, que realiza una persona cuando es titu­
lar de un derecho y lo ejercita sin utilidad, con el fin de causar da­
ños a otra u otras personas. De este acto nace, para su autor, la
obligación de indemnizar los daños ocasionados. Es un hecho jurí­
dico, en sentido especial, porque los efectos de derecho, la obligación
de indemnización, en este caso se producen sin tomar en cuenta la
intención del titular. Su ilicitud es evidente, se obra contra la no­
ción misma de derecho, de equidad, cuando las facultades o poderes
de acción reconocidos y sancionados por las leyes para el desarrollo
físico, moral y económico de los hombres, se emplean, no para la sa­
tisfacción de estos fines que los han inspirado, sino como instrumen­
tos para atentar y dañar los intereses de otras personas.

Legislación extranjera. Un gran número de legislaciones han
reconocido, enfáticamente, esta limitación a los derechos, evitando
las discusiones doctrinales sobre su existencia.

�1 06

Universidad

Abuso de los Derechos

El artículo primero del código vigente en la Unión de las Repú­
blicas soviéti cas socialistas declara : "L os dere chos civiles so n pro­
tegidos por la ley, salvo en la medida en que se ejercen en un sentido
contrario a su destino económico y social".

DOCTRINA FRANCESA

El Código civil alemán , ( artí culo 226 ) , establece : "El ejercicio
de un derecho n o es permitido, cuando no puede tener otro fin que
causar daño a otro ".

El título preliminar del Código civil suizo , (artículo 2) , contiene
la siguiente disposi ción : "Cada uno es tá obligad o a ejercer sus dere­
chos y cumplir sus obligaciones según las reglas de la buena fé . El
abuso manifiest o de un derecho no es protegido por la ley".

El proyecto franco -italiano del Código de las obligaciones, en
su artículo 74, preceptúa : "Debe igualmente reparación el que ha cau­
sado un daño a . otro excediendo, en el ejercicio de su derecho , l os lí­
mites señalados por la buena fé o por el fin en vista del c ual este de­
recho le ha sido conferido ".

El Código de Napoleón , a diferencia de las legislaciones antes
citadas, no contiene una disposición que consagre este principio . Al­
gunos autores, (Colín et Capitant ) , opinan que se encuentra incluído
en los principios generales de derecho .

Nuestros códigos. Los códigos civiles anteriores al vigente, tan­
to l os del Distrito Federal como los del Estado, a semejanza del Có­
digo de Napoleón, n o sancionan, en forma de artículo, el abus o de
l os derechos. El maestro Borja S oriano , al referirse al Código de
1884, fundándose en B onnecase, considera que es posible la aplic ación
de esta teoría, como consecuencia de la noción de derecho, (M . Bor­
ja Soriano , Teoría General de las Obligaciones, t. I, n . 747) .

La legislación actual en el Estado , reproduciendo el artículo 1912
del código civil vigente en el Distrito Federal, establece e n el artículo
1809 : "Cuando al ejercitar u n derecho se c ause daño . a otro , hay
obligación de indemnizarlo si se demuestra que el derech o sólo se
ejercita a fin de causar el dañ o, sin utilidad para el titular del de­
rec ho".

D octrina. La teoría del abuso de los derechos ha sido objeto de
.
innumerables desarrollos doctrinales ; las notas bibliográfi cas y re­
ferencias de los tratadistas de derecho civil lo demuestran . En la
imposibilidad, dentro de los límites de este ensayo , de referirnos a
toda la doctrina, estudiaremos únicamente las doctrinas francesa y
ale�ana a t�avés de algunos de sus más prestigiad os exponentes :
Colm et Capitant, Planiol, Bonnecase y Enneccerus-Nipperdey.

1 07

Colin et Capitant . Estos juristas co nsid�ran que �n adagio tra­
dicional que se encuentra e? el Digesto , Ne�mem lae�it, nemo dam­
num facit, qui suo jure utitur, fun?a la tesis, _ �ostemda p or mu cho
tiempo en la doctrina moderna, de irresponsabilidad en todos los c a­
sos en que se c ausan daños al ejer citar un derecho . No obstante, un
estudio más detenido de los textos del Dere ch� �ornan?, demuestra
que esta máxima no era absoluta y que se podia m curnr en falta al
hac er uso de un dere ch o .

El principio común para to dos los derech?s, generales . C! par�i­
culares, es el mismo : "el hombre de?e obrar siempre _con diligencia,
a fin de evitar perjudic ar ?' sus se�eJ��tes . . . . . el adag10 Nem? Dam­
num fac it qui suo jure utitur no sigmfica otra c osa que esto . el que
ejer ce su dere cho con prudencia y atención n o es responsable ?el
daño que pueda causar o otro" (Colín et Capitant, Cours Elementaire
de Droit Civil Francaise, t. II ps. 382 Y 383) .

Este concepto de abuso de lo s derechos, referi�o ��clusivame�te
a la prudencia y atención que deben t�1;erse en_ el �Jer_cimo de los mis­
mos, nos parece confus_o . ¿ En ate_nc10n a que c nteno , obrando den­
tro de los límites objetivos o materiales que las leyes establece� para
los derechos calificaremos el ejercicio de éstos p�dente o impr�­
dente ?, ¿ la �uantía de los beneficios ?, ¿ la de l os danos ?; � las co�di­
,,
ciones part iculares del titular del de�echo ?, ¿ las de �a v�c�ima • , ¿ las
intenciones ? ¿ I_&gt;odría calificarse de impr�dente el eJercici o del der�­
cho patrim onial de un acreedo r que, n egand o se a con ceder u n a pro ­
rroga al deudor para el pago, lo exige judic ialmente Y Je deteryuna
un estado de quiebra, si de haber disfrutado de esa prorrog:; e . co­
merciante hubiera pagado sus deudas ? No creemos que los termmos
prudencia y atención sean bastantes para precisar el concepto que est udiamos.
Planiol . Critic a este autor la expresión uso abusiyo de los de
rechos en la siguiente forma : "Los jurisconsultos Y legisladores mo:
dernos . . . . . tien den a considerar el uso de un dere_cho com? sys�J_
a
tible de llegar a ser un abuso , y, por con�ecuenma, constitmr
falta. Ellos hablan bien pront o del us o abusivo de_ lo� der� c�os. Esta
nueva doctrina reposa toda entera en u n lenguaJe msuficientemen ­
te estudiado · su fórmula "uso abusivo de los derech os". es un a l og ­
rnaquía, porque si yo uso de mi d�re_ch o , mi ac�o es lícito ; Y u n�
es ilíc ito , es porque me he extrahmit3:�o en mi derecho Y O�:i si�
dere cho, injuria, como dice la ley Aqmha. Negar el .u�o abusivo de
los derechos no es tratar de que se . co?sideren permitidos _ lo� a�t
perjudiciales muy diversos que la JUnsprudencia ha repnmido , �:

�109

Universidad

Abuso de los Derechos

únicamente hacer esta observación que todo acto abusivo siendo ilí­
cit o, �o es el ejer cicio de un derecho , y que el abuso de derecho no
c onstituye una ca tegoría jurídica distint a del ac to ilícito . . . . . el de­
recho c esa cuando el abuso comienza, no puede haber "us o abusivo"
de un derecho cualquiera, por la r azón irrefutable que un mismo adio
no puede ser a la vez conforme al derecho y c ontrario al derecho.
(Marcel Planiol . Traité Elément aire de Droit Civil, t. II, ns. 871 y
siguientes) .
P ara Plainol la idea que se defiende con las pal abra s abuso de
los derechos es justa, pero su fórmula de expresión es falsa . Los hom­
bres abusan únicamente de las c osas pero no de los dere chos. En
realidad, todos están de acuerdo , sólo que unos se refieren al uso abu­
sivo de los derechos y otros hablan de actos realizados sin derecho.
Lo que es evidente es la transformación constante en la apreciación
de las personas acer ca de la ext ensión de sus derechos.
El verdadero dominio del abus o de los derechos se encuentra en
todos los casos en que se ejercita un derecho con el único fin de cau­
sar daño a otro, y, por la intención de su titular, este ac to es ilícito .
Hay numero sos c asos en que la intención de perjudi ca r no es
t omada en consideración par a calificar los ac tos d añosos de lícitos
o ilícitos : los actos derivados de la conc urrenc ia económica o social
aún_ cuan? º se �n dañosos, son permitidos por la ley, sin necesida d
de mvesbgar s1 se ha querido que este daño se produzca ; ejemplo,
la huelga ; los actos conocidos como delitos y cua si delitos dan na­
cimiento a l a obliga ción de indemniz ar lo s da ños caus ados la intención de producir da ño sólo existe en lo s primeros.

Aún antes de que se admitiera la noción de abuso de l os dere­
chos, los civilistas más eminentes del siglo diecinueve reconocían que
todo derecho era limitado, al menos, en su aplicación. La distinción
.entre abuso de l os derechos y los límites de los mismos es el punto
de partida de la tesis de Bonnecase, quien la estima esencial y evi­
dente. Una nueva expresión técnica, se justifica cuand o traduce una
noción nueva o una noción confundida , hasta entonces, en otra u
otras. Si la expresión abuso de los derechos significa límites ma­
teriales de las facultades reconocidas por el ordenamiento jurídico,
debería desaparecer ; pues esta noc ión no es desconocida, la doctri­
n a individualista nunc a consideró que un derecho pudiera ser abso­
luto en su ejercicio y las legisla ciones inspiradas en tal doctrina lo
demuestr an al e stablecer limitaciones a los derechos de contratar,
de p ropiedad, etc.
Bonnec ase sin referirse a las crític as que Planiol y otro'3 auto­
res hacen a l a expresión abuso de l os derechos, las refuta al soste­
ner que estos términos signific an co sa distinta del hecho de no res­
petar las barreras impuestas al ejercicio de un derecho.
"L a verdadera noción del abuso de los derechos es de carácter
esencialmente psicológico y subjetivo ; significa el ejercciio de un
derecho sin utilidad para su titular y en un fin exclusivamente no•civo".
Cuatro son los elementos que integran, según este jurist a, la
noc ión que estudiamos : ejercic io de un derecho, ausencia de toda uti­
lidad para su titular, intención nociva y perjuicio ocasionado a otro.

. , "L a soluc!�n de las controversias susc it adas por la determin a­
c10n de la noc10n de abuso de los dere cho s, consiste en rechazar la
pr � te�di_da for�a mater ial de esta n oción en pr ovecho de su forma
ps1colog1c
a . As1, nos enc ontramos de a cuerd o con la tradición civilis­
t a del siglo diecinueve y la realidad de las co sas".

Ausencia de toda utilidad. Por ausencia de utilidad debe enten­
derse la falta de todo interés serio y legítimo que el titular de _un _d�­
recho pueda satisfa cer al ejercitarlo. Para apreciar si el eJ ercicio

�onne case : , Al referirse este tratadista a la obra de l a jurispru­
dencia en relac10n al tema que nos ocupa, nos permite distinguir con
toda pre cisión, los dos aspectos del abuso de los derech os, fre�uen­
temente confundidos, el psicológic o o subjetivo y el materi al u objeti­
vo. En el aspecto psicológic o, es la intención del titular de un dere­
cho lo que det e rmina el abuso del mismo, cuando lo ejerce con el úni­
co fin de causar daño a otr o. En el aspecto materi al, se dice que hay
a �us ? , cuando _ el _que posee un derecho , aparentemente absoluto , al
eJerc1t arlo perJud1 ca a otro, obrand o fuera de los límites mater iales
d_el :nismo (Julien Bonnecase, Précis de Droit Civil, t. II, ns. 325 y
s1gm
entes) .

Ejercicio de un derecho . Este elemento es compatible c ?n la
.expresión téc nica abuso de los derechos y c on su consecuen�1a, el
na cimiento de un a obligación de reparación. "Es, en efecto, mco� ­
testable que el poder de acción representado por un derecho _ re ci­
be . . . . . del legislador una organización en c ierto modo material en
la cual su titular puede estrictamente colocarse c on el_ se_creto deseo
de servirse de esta organiz ación únicamente para perJud1� ar a otro.
Es pues innegable que un propietario e dificando o pr acbcand&lt;? e.x­
c avaciones en su predio e jercita un derecho. Sin embargo la Juris­
prudencia lo ha declarado, (en dete rminados casos) , re sponsable de
l as consecuencias de este ejer cic io, considerándol o ab?, so del der�
c ho . . . . . , es el ejercicio de un dere cho e l punto de partida en la a ph ­
cación de la noción de abuso de los dere chos".

�1 10

Universidad

d� un der:e_cho es o no útil a su titular deberá tomarse en
l a ut1hdad actual sino también l a posible utilidad para cme t
el :Rit:��·
.!nt�nción nociva . Aún cuando se considera este ele
nt o como
el i:n as 1mport3:nte d e l a n oción de abuso de lo.§ derechos,me
es impotente sm el c oncurso de los otros si una persona en· rea· lidad•
derecho con el único fin de causar dañ o �· otra ' pero de t eJ er 1ta_ �u
al eJ�erc c10
l. e deri.v,a alg�na utITd
I ad , no puede hablarse de abuso de dere h 1L
mtenc10n noc_1va consiste en el dolo del derech o comú
grave, es ?e�1r, �n la voluntad del titular de un derechno O en fa ��lt!
de
, ej ercitarl o ' c on el umco fm de• ca
. usar daño a otro • En esta noc10
.•
n
•
· n nociv,a
· tenc10
_se materiahza, ?e suerte que en la mayoría de 1a m
l
os casos
aparece fa cllm ente de la simple apre
· a·1ciación de los hech os p erJu
Ciales.
Pe juicio. La �ecesidad de este elemento en l a
n oción de abu so
de .1os �
. �rechos, deriva de l a propia fun ción de
a
f
obhgac1on � e reparar perjui cios. L ógic amente nést
o poi���s ����:
, b�:
que pueda mte?,tarse una acción de indemnización
de
d
a ños s1· es tos
no se han sufri do.
C:ompro�ada_ ,l a existencia de los elemen os ant
es enunciado
a er� la obhgac1on de reparar los dañ os c ausatdos.
E sta reparació�
�eb a ser en natural
eza , pero no siendo posible reponer l as cosas al
estª�º qu e gu ardaban antes , con
sistirá en l a indemnización corres­
.
po:qd1ente.
solo

nnecas� dis_ting�e entre abuso d e los derechos y del
ito , considera:¡o qu este implic a la falta de cumplimi
ento a una obligación
f
1
l
e
� erechos el autor
d���rI �� fott:i�e� ;�J�f V&lt;;&gt;s de su •derechdoe. l perjuicio se encuentra
El abuso de los dereI
h como fuente
�o:a Y puede surg�e o bhgac10nes tiene una existencia jurídica autóir de todo derech o .
T 1 ina, s es el autor citado , dando a conoc
er el fun da
to de f
.;
, feoria �e\ ::t,�uso de l os derechos que, según él, es una mmen­
an i­
f s ac1 n de 1� ,acc10n c onstante y necesaria
de la no ción de derecho
e� ia efab orac10n del derech
o positivo , más allá de los texto s
le ales
ta de
�e�/�os no f��tos tex�os , Y preguntando si l a noción de abuso d! los
ene �l riesgo de converti rse en un
instrum ento para los
e de arbitrariedad y opresión .
�iue ces

DOCTRINA ALEMANA
cer s
.-fippfd . "Al conceder el o rdenamiento jurídi co·
u n d!.���� suiJe
ivo ecF
a �a qu� en el contraste d e los intere
ses hu­
manos debe prevale cer el mteres pr
o t egido po r a quel de rec ho.
Es.

Abuso de los Derechos

111

.evi dente, pues , que por regla gener al el ejer cicio del derecho tiene que
est ar perm it ido aunque lesione inte res es ajen os . Pe ro h an de poner­
se lími te s allí d on d e el ejerei cio del d erecho trasp asa rí a , en detrime n ­
to de otro, los límites de la e quidad, c hocaría contr a l a buena fé o
tendría lugar sin interés alguno propio. Ya en el derecho romano
esta idea ha tenido expresión en u na serie de disposiciones concretas.
E stas normas vuelven en el C. c . pero muy aumentadas . . . . . "El ejer­
cic io de un derecho es inadmisible cu ando sólo puede tener por fin
c au sar daño a otro ". En lo es encial esto c onstituye la prohibición
del abuso del derecho , afirm ada c on frecuencia, pero también mu­
chas ve ces discutida , en el derecho común. Tiene por base un man­
dato de l a ética social, que va mucho más lejos , pero que sólo es ele­
v ado a principio jurídico en esta extensión limitada. Por ejercicio
del derecho se entiende no sólo hacerlo valer frente a los demás, sino
también toda realización de he cho de su contenido . La Prohibición
del abuso se refiere a los derechos de toda clase y, por regla general,
incluso a aquellos que se basan en otras leyes que no son el C. c., pues
no c abe suponer que esas leyes pretendan excluír un principio gene­
ral que tiene un fundamento moral. No se prohibe todo ejercicio del
derecho que perjudique a otro. Y es que hay derechos que, si han
de ejercerse alguna vez, no tienen más remedio que perjudicar a
otros. No basta tampoco que el ejercicio del derecho tienda a producir
los daños, sino que tiene que . resultar de las circunstancias del caso
que el ejercicio del derecho no pueda tener para el agente más fin
que el de producir daño, pero en general esto sólo h abrá de suponer­
se cuando no tenga interés alguno para él. La circunstancia de que
el acto no pueda tener otro fin que el de dañ ar. no cabe probarla di­
rectamente, sino sólo demostrando hechos, que permitan al juez pue­
da deducir esa conclusión . . . . . El daño prohibido por el artículo �26
será casi siempre un daño patri!Ilonial, pero n o es indispensable, b as­
tando un daño de intereses ideales. El acto contrario a l a prohibi­
ción del abuso es un acto prohibido y, por tanto, contrario a derecho
y, . . . . . . , obliga a indemnización . Además, puede demandarse 1�
omisión del ejercicio abusivo del derecho y contra el que abusiva­
mente hace valer una pretensión se da l a excepción de dolo". ( (Enne­
ccerus-Nipperdey, Derecho Civil, v. II, n. 220) .
DERECHO MEXICANO
El derecho positivo mexicano , a través del código civil p ar a el
Distrito y Territorios Federales d e mil nove cientos veintiocho y las
legislaciones de lo s Esta dos que l o han seguido, s anciona, en forma
expresa , el abuso de los derechos . La Comisión redactora del c itado
código se inspira en esta materia en el artículo 226 del código civil
alemán .

�1 13

Universidad

Abuso de los Derechos

El señor licenciado Manuel Borja Soriano, (ob. c. n. 748) , esti­
ma que nuestros legisladores tomaron muy en cuenta la tesis de
Bonnecase, aceptándola. En efecto, de la simple lectura del precep­
to de referencia, se concluye que se requiere la concurrencia de los
cuatro elementos que integran, en _su teoría, la noción de abuso de
los derechos : "Art. 1912. Cuando al ejercitar un derecho se causa
daño a otro, hay obligación de indemnizarlo si se demuestra que el
derecho sólo se ejercitó a fin de causar daño, sin utilidad para el ti­
tular del derecho". Los desarrollos doctrinales de Bonnecase, son
pues aplicables a nuestro derecho, en términos generales.

·
duos determinada.
1nmora1 , pero la necesidad de asegurar a los indivi
· de a 1as 1eyes
•
1mp1
h
os
derec
u
e
d_
rcicio
ej
.
irresponsabilidad en el E:
� ?
mma la nodeter
que
l
mora
aplicar en toda su extension el prmc1p10
ción jurídica del abuso de los derechos.
ta Julien �onne­
Refiriéndonos a la pregunta del eminente juris
r
s
a
gar
� para los Jueces
case de si esta noción tiene el riesgo de 11�,
1de_ramos, que la
cons
s10n,
opre
y
ad
un instrumento de arbitrarid
gros Y qu_e e�
pe�1
esos_
ciencia del derecho no puede detenerse ante
de sus fmes .
zacm
reah
la
a
nte
l;l
su evolución deberá atender única �
convivencia social, seguridad , justicia.

1 12

El abuso de los derechos tendrá su aplicación más frecuente en
los derechos patrimoniales, donde sus elementos de existencia, ausen­
cia de utilidad y perjuicios, son facilmente apreciables. La ausen­
cia de utilidad debe determinarse sin tomar en consideración las cir­
cunstancias personales del agente, es decir, el grado de interés que
pueda tener en el ejercicio del derecho, sino únicamente en atención
a las beneficios legítimos de los actos dañosos. En cuanto a la in­
tención nociva, no debe tratarse de probar directamente ; de la prue­
ba de los daños y de la falta de utilidad, resultará suficientemente
probado el dolo o falta grave.

En los derechos no patrimoniales, su abuso teóricamente puede
existir, pero en la práctica resultará muy difícil su comprobación ;
deberá entenderse en esta clase de derechos por falta de utilidad pa­
ra el titular, la ausencia de interés serio y legítimo que justifique el
ejercicio de los mismos.

La jurisprudencia francesa aplica la noción de abuso de los de­
rechos a los casos de litigios promovidos o continuados con el único
fin de imponer al adversario una pérdida de tiempo y de dinero, obli­
gando al responsable, demandante o demandado, a indemnizar los
daños causados . El interesado en un litigio de esta naturaleza po­
dría tener una utilidad, consistente en retardar el cumplimiento de
una obligación o en obtener una transacción favorable a . sus intere­
ses ; ¿ pero sería este beneficio legítimo ?, ¿ debe ser permitido por la
ley _emplear los recursos procesales, no para defensa de las acciones
o excepciones deducidas, sino para retardar o disminuír los derechos
de una persona ?, la afirmativa, implica, lógicamente, la siguiente
conclusión : el derecho procesal, en muchos casos, no es el conjunto
de normas que tienen por objeto hacer efectivos los derechos sus­
tantivos, sino que disminuyen y llegan a anular esos derechos.
Cuando el benefici9 que se obtiene del ejercicio de un derecho
es legítimo y el único fin que su agente tuvo en consideración fué el
de causar daño, no existe el abuso de derecho ; sin duda, el acto es

�. .

Nuevo León en la Segunda Feria del Libro y Exposición Nacional del Periodismo

115

NUEVO LEON EN LA SEGUNDA FERIA DEL LIBRO
Y EXPOSICION NACIONAL DEL PERIODISMO
Con motivo de la celebración de la 2a. Feria del Libro y Expo­
sición Nacional del Periodismo, en los meses de abril y mayo próxi­
mo pasados, efectuada en la Capital de la República, el Estado de
Nuevo León construyó un pabellón e.n el que se expusieron las obras
diversas, periódicos, revistas y otros materiales, que informaron al
país sobre el movimiento cultural de nuestro Estado.
Dicha Exposición sirvió para que nuestro Estado contribuyera
a destruír, con la ayuda de sus hombres de letras, la leyenda de mu­
cho tie·mpo acá forja�a, en el sentido de que Nuevo León es una en­
tidad en la que el movimiento cultural es prácticamente nulo en aten­
ción a su preeminencia en el campo de la industria. Como podrá ver­
se por la lista que insertamos a continuación, han existido hombres
cuya trayectoria en los campos del pensamiento debe considerarse
como un verdadero prestigio para nuestro Estado y como la más
convicente demostración de que en él alienta, no sólo el espíritu de
la técnica y del trabajo, sino que existe en sus hijos un notorio afán
de extender la reciedumbre de los hombres del norte a las esferas de
lo puramente intelectual.
Además de la lista mencionada, nos complace insertar el discur­
so qu.� pronunció el Lic. o.on Alfonso Reyes, durante la radio-tras­
misión que se organiz.ó en - la ,capital de la República en la celebración
de nuestro Estado.
de la Feria en honor
..
..

.

.

.

.

MATERIAL ENVIADO POR NUEVO LEON A LA
• FERIA DEL LIBRO
ALMARAZ Prof. Germán . . . . . . . . . . .

Geografía del Estado de Nuevo León

ALARDIN Rosas Herlinda. . . . . . . . . .

Guijas

�1 16

Universidad

BARRAGAN Manuel L. . . . . . . . . . . .
BENAVIDES Uribe Dr. Guillermo . .
BENAVIDES Patricio H. . . . . . . . . . . . .
COSSIO David Alberto . . . . . . . . . . . . .
CANTU González Elías S . . . . . . . . . . . .
DAVILA y Prieto J. de Jesús . . . . . . . .

DAVILA Hermenegildo . . . . . . . . . . . . . .
CUEVA Eusebio de la . . . . . . . . . . . . . .
DE 1$ON, Cap. Alfonso. Un autor
anónimo y el Gral. Fernándo
Sánchez de Zamora . . . . -. . . . . . . . . .
ELIZONDO C., Osear L . . . . . . . . . . . . .
GONZALEZ, Dr. José Eleuterio . . . . . .

Previsión y Seguridad Social. - Almana­
que anual para el taller y el hogar me­
xicanos ; recopilación de
Guía de Primeros Auxilios
Informe de las condiciones sanitarias de
la Congregación de Melchor Ocampo, N.
L. - Universid_ad d� Nuevo León
Paraíso de los Turistas - Manantiales
Eternos - Guirnaldas y otros poemas Púas - Historia de Nuevo León. 6 tomos
Informe Médico Social del Municipio de
General Treviño, N. L. Universidad de
Nuevo León
Nueva Hipótesis para explicar el giro '
de los t&gt;lanetas al derredor del sol - Al­
gunas ampliaciones a los apuntes para
una nueva Cosmogonía - Algunos apun­
tes para una nueva Cosmogonía, .:i SP.a
algunos ensayos sobre el origen de los
cuerpos celestes
Biografía del Sr. Gral. don Juan Zua ­
zua - Catecismo Constitucional de Nue­
vo León - Catecismo Biográfico, Políti­
co e Histórico de Nuevo León
El Libro de los dos Poemas - Los Ni­
ños - Lecturas para 60. año - La Emo­
ción del Vivir Ondulante - Poemas Gil Blas, 3 tomos revistas
Historia de Nuevo León. con noticias
sobre Coahuila, Texas y Nuevo México

Informe de las condiciones higiénicas
y sociales en que se encuentra el Muni­
cipio de Gral. Zaragoza, N. L., Univer ­
sidad de Nuevo León

Colección de Discursos sobre Instrucción
Pública y otros capítulos, del mismo
autor - Cartas del Dr. Fray Servando
Teresa de Mier al cronista de Indias
Dr. don Juan Bautista Mu.ñoz, sobre la
tradición de Nuestra Señora de Guada­
lupe de México, recopiladas - c.1.ección
de Noticias y Documentos para la His­
toria del Estado de Nuevo León - Lec­
ciones Orales de Historia de Nuevo León
- Tratado Elementál de Anatomía G�­
neral - Un Discurso y un catálogo de
plantas clasificadas - Biografía del Be­
nemérito mexicano Don Fray Servan ­
do Teresa de Mier - Anatomía Topo­
gráfica 0875) - Moral Médica 0878) Estudio de la Clínica 0870) Varios -

Nuevo León en la Segunda Feria del Libro y Exposición Nacional del Periodismo

117

Un Punto de Higiene Pública, Sepultu­
ras ( 1822 ) - La Mosca Ghobibira. Cons ­
ta de cuatro hojas - Documento Histó­
rico, Inédito - Manual de Raíces Grie ­
gas - Apuntes que pueden servir para
formar la flórula de la Ciudad de Mon­
terrey, Manuscrito Original :, Tratado
de Anatomía General
GARZA CANTU Rafael . . . . . . . . . . . E� Ementos de Literatura Preceptiva Compendio de Historia General - Algu­
nos apuntes acerca de las letras y la
cultura de Nuevo León en la centuria
de 1810 a 1910
Método
de Corte de Ropa, sencillo y
GARZA Almaguer, Profa. AlejaI).drina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . práctico
GARZA Villarreal, Profa. Angelina . . Oriente. Serie gradual y progresiva de
lectura para niños y niñas, Libro lo.
GONZALEZ, Casimiro S . . . . . . . . . . . . Breves leccio_n.es de Historia del Estado
de Nuevo León para alumnos ,del 60. •
año escolar - Breves. Nociones de . His­
toria General copiládos de varios auto ­
res, para alumnos del 60. año escolar
GONZALEZ, Dr. Jesús M . . . . . . . . . . . Nocione.B elementales de Anatomía y Fi­
siología - Conocimientos elementales de
Medicina, cirugía, curáciones y venda­
jes - Textos para el primero Y segundo
cursos de la E.scuela de Enfermeras de
Nuevo León
GONZALEZ, Lic. Héctor . . . . . . . . . . . . Historia General de la Literatura - Cur­
so Breve de Literatura - "El Cuervo",
poP.ma de Edgar Allan Poe, texto origi­
nal del poema, Versión poética de Bo­
nalde, publicados por - "El Ne� r�to",
Poeta :Mexicano. Rasgos B1. 0graf1cos.
Anécdotas, Versos
GONZALEZ, Prof. Manuel E .. . . . . . . Arte y Literatura. para el °lo. año . de
la Escuela Normal, Apuntes Y recopila­
ciones - Lecciones de Literatura Caste­
llana para Escuelas Secundarias
GUAJARDO Simón . . . . . . . . . . . . . . . . . Canciones de Soledad
GARCIA José G . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Páginas del Corazón y Ruta de Vida . Lecturas para mis hijos - Leyepdas
GONZALEZ José Antonio . . . . . . . . . . . Informe de las condiciones higiénicas
y sanitarias del Municipio de Rayones, •
Ñ. L., Universidad de Nu_evo León
HINOJOSA Juan José . . . . . . . . . . . . . . Asonancias
HERNANDEZ, Prof. Timoteo L. . . . . . Relación histórica sobre el origen de
las cabeceras municipales del Estado de
Nuevo León - Geografía del Estado de
Nuevo León
Lª Ola de Fango - Un Radical Proble�UNCO Alfonso . . • • • • • • • • • , • , • • • • •

�1 18

Universidad

LIVAS, Prof. Pablo . . . . . . . . , . . • . . . . .

LOZANO José Ma. . . . . . . . . . . . . . . . . .
LOZANO Garza Jullán . . . . . . . . . . . . .
MIER, Fray Servando Teresa de . . . . .

MAR'r!NEZ, Ing. Miguel

:f.. . . . . . . . .

MEJIA Lozano Dr.. . . . . . . . . . . . . . . . .
MORALES Gómez Antonio . . . . . . . . . .
MORALES, Francisco de P.. . . . . . . . .
MARTINEZ RENDON, Miguel D .. . . .

MALDONADO Blanca . . . . . . • . . . . . . .

roa Guadalupano - Lope Ecuménico Motivos Mexicanos - Cosas que Arden
- Gente de México - Lumbre de Méxi­
co - Carranza y los orígenes de su Re·
belión - Un Siglo de México - La Divi­
na Aventura - La Vida ,, en España Defensa de la Madre - El Alma Estre­
lla, Posesión - El Difícil Paraíso - Cris­
to - Santa
Lecciones de Fisiología e Higiene para
el 4o. año - Cosmografía y Geografía
física para el 5o. y 60, años - Lecciones
de C osmografía para el 4o. año elemen­
tal - Gramática Castellana - Instrucción
vica para el 3o. y 4o. años - Física In­
fantil, Lecciones de Física para el 4o.
año escolar - El Estado de Nuevo León,
Su Sit1,.1ación económica en el año de
1910 - l,ecciones Oráles de Pedagogía
Apuntes sobre el aborto
Informe general sobre la exploración
higiénica sanitaria del Municipio de
Candela, Estado de Coahuila, Univer­
sidad de Nuevo León
Historia de la Revolución de Nueva Es­
paña, tomo 2o. - Memorias de Fray
Servando Teresa de Mier - cártas de
un americano, años de 1811 a 1812 Cartas del Dr. Fray Servando Teresa
de Mier al cronista de Indias Sr. Don
Juan Bautista Muñoz, sobre la tradi­
ción de Nuestra Señora de Guadalup ,
escrita desde Burgos, año de 1797, tomo
4o., edición 1887 - Cartas de un ame­
ricano sobre las ventajas de los Gobier­
nos Republicanos Federativos, 1826 •
Cartas @J Dr. Fray Servando Teresa de
Mier al cronista de Indias Dr. Juan Bau­
tista Muñoz sobre la tradición de Nues•
tra Señora de Guadalupe, Año de 1797,
edición 1875 - Historfa d� América del
Sur por un americano
Disnosiciones reglamentarias, Boletín de
Instrucción Primaria del Estado de Nue­
vo León, 3 tomos 5 volúmenes
Breves I\PUntes sob.re el parto normal
El Poema de Job
Anforas
Carmina Aurea, Poemas
Informe GenerAl de la Exploración sa­
nitaria efectuada en el Municipio de
Villa de Juárez, Universidad de Nuevo
León

Nuevo León en la Segunda Feria del Libro y Exposición Nacional del Periodismo

1 19

Lampazos, Sus hombres, sus tiempos,
sus obras - Hojas Selectas, Lírica An­
tigua - Interpretaciones y Versiones clá­
sicas de escritores y poetas célebres
NAJERA Rafael . . . . . . . . . . . . . . . . . . Desde el Ocaso
NARANJO Garza Felipe . . . . . . . . . . Etapas Líricas
ORDO&amp;EZ, Plinio D. Prof. . . . . . . . . Historía de la Educación Pública en el
Estado de Nuevo León, de 1592 a 1942,
2 tomos. Esta obra consta de 25 volú­
menes, de los cuales han aparecido has­
ta la fecha los dos que se anotan y es­
tá en prensa el 3o. - F;l Método Acti­
vo - La Glorificación de 2 Maestros
Nuevoleoneses
PE&amp;A, Prof. Serafín . . . . . . . . . . . . . . Curso de Moral para la Instrucción Pri­
maria Superior - Narraciones Históri­
cas, Biografías, Sucesos Notables - _His­
toria Patria p!!,ra el 4o. año - Historia
Patria pJ:).ra el 3er. año - Guía Práctica
para la enseñanza de la Aritmética. en
el 3er. año - El Maestro del 2o. año es•
colar - Temas de Instrucción Cívica Guía del Maestro para los Ejercicios de
Lenguaje
PEREZ Maldonado, Carlos . . . . . . . . Condecoraciones mexicanas y su his­
toria
PEREZ Galván, Enrique . . . . . . . . . . Informe general del estudio efectuado
en H4ala,h�ises, N. L., Universi.(1ad de
Nuevo Leon. (Sobre las condiciones sa­
nitarias)
QUIJANO Angel . . . . . . . . . . .. . . . . . . . Informe general sobre las condiciones
sanitarias en que s.e encuentra el Mu·
nicipio de Juárez - Universidad de Nue­
vo León
RODRIGUEZ, Prof. Sigifredo H. . . . Supérate, Suplemento gramatical del
Libro 60_. - Supérate, Selecciones de lec­
tura para el 60. !\PO elemental - Supé­
rate, Suplemento ¡¡;ramatical al libro
5o. - Su,p�rate, Lecciones de lectura pa­
ra los &amp;l,umno¡, d� 'lo. año elemental Supérate, Lecturas para el 3er. afio ele­
mental - Supérate, Lecturas para el 2o.
año elemental
La
Represe_ptación proporcional - La
ROEL Santiago . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ley del Trabajo, Apunte¡; br�ves Y c?­
mentarios - Dr. José Eleuter10 Gonza­
lei, Apuntes biográficos :.. El Sufragio
Prooo�nal - General Lázaro Garza
Ayala, Apuntes de su vida militar Nuevo León, Apuntes hjstóricos, dos tomos
REYES, Lic. Alfonso . . . . • • • • • • • • • • Visión de Anahuac - El Peregrino de
su Patria, Los Siete sobre Tebas - SimNARANJO Leopoldo . . . . . . . . . . . . . . . .

�1 20

Universidad

REYES Bernardo

SANCHEZ, Prof. Alberto . . . . . . . . . .
SOMONTE Mariano G.
SALINAS Quiroga, Lic. Genaro . . . .
VALDES Maria . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

VILLARREAL, Prof. Armando, y . . . .
VALDES, Profa. María . . . . . . . . . . . .
VILLARREAL, Profa. Efigenia
WESTRUP, Prof. E. T . . . . . . . . . . . . .

..................................
........................·····.....
..................................
............... ....... ....... .... .

patías y Diferencias, 3 tomos - El Plan
Oblicuo - Minuija (Juego poético) - Ro ­
mances del Río de Enero - Atenea Po­
lítica - Simples Remarques, Sur de Mé­
xico - Algunos Poemas
Un Bosquejo de la Marca de la Huma­
nidad (José de Nanrrer)
Monografía del Municipio de Marín
La Radioterapia en Ginecología (Ex­
cluyendo el cáncer) .
r._as Nuevas Rutas del Derecho
Frágil (Poesías) - Páginas Infantiles, li­
bro 3o. - Páginas Infantiles, Lectm;as
para ·3er. año escolar. Niños - Páginas
Infantiles. Lecturas para niños del 20.
año
Rondas y Juegos - Coros Escolares Coro Escolar. "El Arbol"
"Dibuja y Escribe " , Cuaderno de traba­
jo escolar para uso de los alumnos de
ler. año
Inglés, Primer libro - Manual de Fono­
grafía - English Grammar - Curso de
Correspondencia - Manuel de Mecano­
grafía al Tacto
Homenaje al Maestro Sigifredo H. Ro­
dríguez, 1916-1941
Ciclo de Conferencias en la Semana
Panamericana
Estudios Biográficos de don José Eleu­
terio González
Discursos pronunciados a la Memoria
de don José Eleuterio González

INFORM� qu� rinde el C. Gral. de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Go­
bernador Const1tuc10na_l �el E�tado de Nuevo León, al H. Congreso del Estado,
sobre su� labores admm1strativas llevadas a cabo durante el año · de 1941-42
Y Memoria anexa.

INFORM� qu� rinde el C. Gral. de Brigada Bonifacio $alinas Leal, Go­
bernador Const1tuc1_o�al d�l Estado de Nuevo León. al H. Congreso del Estado
sobre su labor admm1strat1va llevada a cabo durante el año 1940-41 y Memo­
ria anexa.

INFORM� qu� rinde el C. Gral. de Brigada Bonifacio Salinas Leal. Go­
bernador Const1tuc�o1:1a1 del Estado de Nuevo León, al H. Congreso
Estado
IObre la labor adm1mstrativa llevada a cabo durante el año 1939-40 del
y Memo�
ria anexa.

Nuevo León en la Segunda Feria del Libro y Exposición Nacional del Periodismo

121

PERIODICOS DE NUEVO LEON QUE FUERON PRESENTADOS EN LA,
2a. FER� DEL LIBRO Y EXPOSICION NACIONAL DEL PERÍODISMO

La Gaceta Constitucional de Nuevo León, del No. 1 al 74, de fecha 3 de
agosto de 1806 al 27 de diciembre de 1827. Este periódico fué el primero que
se editó en la ciudad de Monterrey.
El Antagonista de Nuevo León.-Del No. 1 al 24, de fecha 10 de marzo
de 1831, al 18 de septiembre de 1831 . Este periódico fué la primera publicación
de oposiciones de cwnbate que se publicó en Monterrey.
La Gaceta Constitucional del Estado.-Del No. 441 al 486, de fecha lo.
de enero de 1835, al 12 de noviembre de 1835.
Semanario Politico del Gobierno.-Del No. 1 al 7, de fecha 19 de noviem­
bre de 1835 al 31 de diciembre de 1835. Este periódico fué encuadernado en
el mismo tomo de la Gaceta Constitucional.
El Restaurador de la Libertad.-Del No. 1 al 65, de fecha 23 de mayo de
1855 al 19 de diciembre de 1856.
Boletín Oficial.-Del No. 2 al 22, de fecha 5 de enero de 1862 a marzo
· 20 de 1864.
La Opinión.-Del No. 1 al 17 de fecha 21 de abril de 1864 al 11 de agos­
to de 1864. Este periódico va incluído en el tomo .correspondiente al Boletín
Oficial.
El Cura de Tamajón.-Del No. 1 al 14 de fecha 15 de mayo de 1864 al
14 de agosto de 1864. Periódico Síndico escrito en verso y de oposición y ata­
que durante la época cie la íntervención francesa.
La Gaceta.-Del No. 1 al 62 de fecha 4 de septiembre de 18.64 al 5 de
abril de 1865.
Periódico Ofic'ial del No. 31, tomo XV al Núm. 20 tomo XXVI, de fecha
16 de febrero de 1881, al 31 de diciembre de 1881.
La Voz de Nuevo León.-Del No. 1 al 79, de fecha 15 de diciembre de
1888, al 27 de diciembre de 189Q.
La Defensa.-Del Núm. 640 .al 809 de fecha lo. de diciembre de 1892 al 21
de junio de 1893. Periódico católico fundado en 188.3 .
El Porvenir.-De fecha 8, 10, ·15, 25 y 26 de marzo de 1943, periódico dia·
rio de la mañana fundado en 1919, actualmente en circulación.
El Norte.-De fecha 20 de �gosto de 1942, lo. de octubre de 1942 Y lo.
'de enero de 1943. Periódico diario de Ja mañana fundado en 1938 y actualmen­
te en circulación.
El Tiempo.-De fecha 20, 22, 23, 24 y 25 de marzo de 1943. Periódico dia•
rio de la tarde fundado en 1936 y actualmente en circulación.
El Sol.-De fecha 8 de noviem'Qre de 1940, 28 de marzo de 1942, 4 de ju­
lio de 1942, 31 de diciembre de 1942. Periódico diario de la tarde fundado en
el año de 1922, y actualmente en circulación.
Ultima Hora.-Del lo. al 15 de abril de 1942, y No. 597 del 17 de marzo­
.
de 1943. Periódico diario de la noche, fundado en 1942 y actualmente en circu
lación.
Nueva Patria.-Se envían dos números incluyendo el martes 16 de mar­
es
zo de 1943. De los periódicos que actualmente se edit�? en esta ciu�ad este
el más considerado como el más antiguo y su fundac1on data del ano de 1914,
actualmente en circulación.
en
Solidaridad.-Organo del Círculo Mercantil Mutualista. Actualmente
circulación.
El Monitor.-Actualmente en circulación.

�Nuevo León en la Segunda Feria del Libro y Exposición Nacional del Periodismo

122

Universidad

REVISTAS DE NUEVO LEON QUE FUERON PRES�NTADAS EN LA 2a.
FERIA DEL LIBRO Y EXPOSICION NACIONAL DEL PERIODISMO

"La Escuela Nuevoleonesa".-Se inicia la colección con el No. de fecha
16 de septiembre de 1910, y va encuadernada en cinco tomos.
"La Semana".-Se inicia la colección con el Núm. 4 de 8 de julio de 1917,
y va encuadernada en tres tomos.
"Ariel".-Revista Masónica quincenal. Del Núm. 1 tomo I, Núm. 25, to­
mo II, de octubre de '1 927, a octubre de 1928 y junio de 1942 a marzo de 1943.
Factores Mutuos.-Del Núm. 160 al 250, empastada en dos tomos, fundada en 1923 y actualmente en circulación.
"Nosotros".-15 números de diversas fechas.
"Actividad".-5 números de diversas fechas.
"Monterrey Médico" .-3 números de diversas fechas.
"Rutas".-5 números de diversas fechas.
"Acción Municipal".-Enero de 1943.
"Universidad" .-2 números de diversas fechas.
"El Porvenir Ilustrado".-Varios ejemplares encuadernados en un tomo.
"Propiedad".-Organo de la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces del
Estado.
"Renacimiento".-Revista de Educación Magisterial.
"Salubridad" .-Organo Oficial de los Servicios Sanitarios Coordinados del
Estado.
"Impulso".-Revista mensual independiente.
"Eslabón" .-Organo de la fracción regional Unionismo de Trabajadores
del Banco Nacional de Crédito Ejidal de Nuevo León.
"Fauna".-Organo del Club Deportivo de Cazadores de Monterrey.
"Trabajo y Ahorro" .-Organo de la Sociedad Cuauhtémoc y Famosa.
"Cooperación" .-Organo Oficial de la. Liga de Sociedades Cooperativas
del Estado.
"Unión".-Organo Oficial de la Cámara de Comerciantes e Industriales
en Pequeño de Monterrey.
"Copelia".-Revista mensual independiente.
"El Fígaro Regiomontano".
VARI O S

Imprenta de Fray Servando Teresa de Mier.-Esta imprenta fué adquiri­
da por Fray Servando Teresa de Mier, en la ciudad de Londres y traída a Mé­
xico en el afio de 1817, desembarcándola en Soto la Marina, con la expedición
revolucionaria encabezada por Mina, a la cual acompafiaba el propio Fray Ser ­
vando Teresa de Mier. Fracasada esta expedición y hecho prisionero el padre
Mier, fué tomada como botín de guerra · dicha imorenta, la cual permaneció
por seis años en Soto la MaJina, hasta que en el año de · 1823 y por instruccio­
nes del padre Mier la imprenta fué traída a Monterrey y cedida al Gobierno.
Esta imprenta !ué la segunda que existió en Monterrey y en ella el padre Mier
imprimió sus trabajos en pro de la independencia por lo que constituye una
reliquia de inestimable valor para el Estado.
Cartas originales de Fray Servando Teresa de Mier, dirigidas al Muy Ilus­
tre Ayuntamiento de Monterrey.-El legajo está formado por veinte páginas
empotradas cada una en marcos de acero y carátulas de cristal.
Oleo de Fray Servando Tersa de Mier. _pintado por la señora Mier de Mais,
sobrina biznieta del padre Mier.
Bando del Gobernador con Simón de Herrera &lt;dos de julio de 1803)
creando la primera escuela pública en Monterrey, obligatoria y gratuita para
niños de ambos sexos. El decreto está encuadernado en marcos dorados y pro-

1 23

tegido por una placa de vidrio siendo sus dimensiones aproximadas de 70 Ctms.
de alto por 50 de ancho.
.
. .
Fotografía del primer Gobernador Constitucional que tuvo Nuevo Leon al
Encuadrado
Parás.
en
María
José
don
señor
cia,
consumarse la Independen
marcos tallados y con dimensión aproximada . del_ anterior cuadro.
Fotografía del actual Gobernador Constitucional del Estado Sr. General
de Brigada Bonifacio Salinas Leal.
Mapa escolar del Estado de Nuevo �eón, en el qu� se muestra el m��ero
�uc1pio.
de escuelas primarias, secundarias y profe�1onales que existen en cad!3-_muc1ón
del
Gráfica estadística sobre la �ducacion en el Estado con esP.ec1f1ca
costo de la misma.
Una fotografía del señor Dr. Eleuterio González.
Una fotografía del señor Lic. Don Alfons? Reyes;
.
Una fotografía del señor Lic. Don Nemes10 Garc1a NaranJo.
director
de "Exactual
Una fotografía del señor don Rodrigo del Llano,
.. .
..
,,
célsior".
una fotografía de la imprenta y personal de los period1cos El Norte y
"El Sol".
.
19 fotografías de la entrevista Roosevelt Y Avila Camacho en la ciudad
de Monterrey, el 20 de abril de 1943.

�Discurso del Lic. Alfonso Reyes en la Radio Transmisión que la Segunda
Feria del Libro dedicó a Nuevo León

1 25

DISCURSO DEL LIC. ALFONSO REYES EN LA
RADIO TRANSMISION . QUE LA. SEGUNDA FERIA
DEL LIBRO DEDICO A NUEVO · LEON
E cabe la alta ho_nra de representar en este acto al Gobier• no del Estado de Nueyo León, y comienzo por declarar
en su nombre que, los organizadores de e�ta exposición
de las letras han �erecido bien de México. Al ·presentar
las letras a la 0.pinión pública y _a la ,contemplación del
pueblo como un objeto de veneración y de orgullo, realizan una obra
que los enaltece y en�ltece el nombre de nuestro,. País. Hay más :
ll�man la atencióA ,sobre .el cuid�do qu� s� concede a .la e�resión del
pensamiento, libei:tad preciosa - �ntre todas, único. medio pªra _ definir
los anhelos y _ los principios_ gue norman hts comuniqa�es humanas . .
•
Porque el libro es a · la vez compañía del individuo f orientación
del grupo y presta i�al servicio para · enriqué�er· la · soledad y la so­
ciedad. El libro es, en todos los sentidos, un efecto de integración
humana. En él opera· el hombre total, desde la mano hasta él es•
píritu, y en ningún otro producto artístico se aprecia de modo más
inmediato la colaboración de todos los recursos y todos los órdenes
sociales : obrero, industrial, comerciante, escritor ; autor y lector, el
que dá como el que recibe. El libro tiene un cuerpo y un alma en
cúyo consorcio se funden las actividades teóricas y prácticas. Por
cuanto al cuerpo y como prbducto material merece aquella vigilan­
cia amorosa sin la cual las civilizaciones se deshacen rápidamente en
la barbarie. Por cuanto al alma, no ha de considerársele ligeramen­
te como asunto aparte de la vida, sino como la flor de la vida. El
hombre pone en sus libros lo mejor de sí mismo, lo que quiere pre­
sentar de sí mismo a la estimación y a la fama y perpetuar rlespués

�126

Universidad

en espede de posteridad. Cuanto constituye nuestro patrimonio co­
mo habitantes de la tierra, cuanto sabemos del mundo y cuanto de­
seamos del mundo queda en los libros. Si la memoria es hilo del ser,
Y solo ella dá unidad a la sarta de vivencias dispersas, la letra es
archivo de la memoria. Sin la letra no puede haber cabal concien­
cia humana, sino sólo atisbos, rudimentos, larvas de humanidad. Si
fuera posible analizar los depósitos de letra escrita que, por vía di­
recta o indirecta, han venido a a{�umularse en nuestra mente y en
nuestra sensibilidad, nos asombraríamos de ver hasta qué punto, de
modo consciente o inconsciente, los hombres estamos, hoy por hoy,
tramados en la sustancia de los libros. No hay acción ni reacc�ón
�umana, por humildes que sean, que no hayan dejado rastro en los
hbr? s. Y: en muchos casos, muchísimos más que los que al pronto
se JUzgar�a, ta_les respuestas humanas, por espontáneas que parez­
ca� , han ido dictadas por el acarreo de la palabra escrita. No hay
latido, no hay parpadeo que no se resuelvan a la postre en tema ii­
te�ar�o� cuya his�oria bibliográfica siempre pudiera ser trazada en
prmcipio. Una Junta de libros como la que ahora se ofrece es el
saldo y . registro de las acciones y reacciones de un pueblo, colección
d_e, sus ideales y repertorio de sus experiencias, a un tiempo confe­
s1on y programa, retrato de lo que somos y de lo que deseamos ser
y, en suma, propia integración de nuestra conciencia colectiva. Los
descivilizados de hoy en dia que entregan los libros a la hoguera, ig­
noran que están destruyéndose a sí mismos.
Con sólo pasar revista a los Pabellones de la Feria podría le­
vantarse un inventario de nuestra cultura, es decir de nuestra con­
tribuc�ón a la humanización del hombre, desde los días en que la pri­
mera · imprenta de América comenzó, aquí, entre nosotros a derra­
ma� sus benefi�ios. . Se ha querido que cada Estado, de la 'República
tra1�a a la Feria un breve muestrario de su aportación a esta obra
comu�. Hoy t?ca el tu�no a . Nuevo León, Estado famoso por sus
crea?&lt;;&gt;nes fabriles y la mtens1dad de su comercio, por su educación
de c1v1,smo, P? r cierto individualismo que fácilmente se organiza en
armoma pohtica, y donde, como en la palabra de Goethe la Ciudad
entera está limpia porque c3ida vecino sabe 'Jimpiar el f;ente de su
c:3-sa. No me ciega el amor al terruño ; no me ciega la relación sen­
timental con una comarca a la gue están vinculados mis más caros
recuerdos fili1;tle_s, . si aseguro, tr�s larga residencia en el extranjero
Y con esa , obJetividad que permite ya la distancia, que la gente de
Nuevo Leo!1 aparece, al que contempla el panorama de México, como
la gente mas adulta de la República. Sin embargo, sería inútil negar
que el no!llbre de Nuevo León se presenta más pronto en la mént�
del que piensa en la economía nacional que no en la mente del que

Discurso del Lic. Al fonso Reyes en la Radio Transmisión que la Segunda
Feria del Libro dedicó a Nuevo León

1 27

piensa en las realizaciones del libro y de las letras. Y no porque ha­
yan faltado en aquella región ilustres plumas, comparables a las me­
jores, sino porque el milagro de la e ·eación económica ha sido allá
tan portentoso que, de pronto, ofusca y relega en penumbra la obra
solitaria y paciente de los escritores.
Pero, desde luego, es pueril figurarse que sin cierta aptitud teó­
rica general pueden lograrse aciertos prácticos. Un puñado de in­
sensatos jamás habría podido transformar- un erial en una de las re­
giones más ricas del País. En otras zonas la naturaleza fué más da­
divosa. Allá hubo que arrancárselo todo, y esta pugna feliz, esta
creación sobre la nada es una de las demostraciones más patentes
de la cultura y de las posibilidades del espíritu. Porque el espíritu
es. sobre todo, rectificación y superación, modelación que transfigu­
ra el dato bruto de las realidades exteriores.
En nuestra historia, Nuevo León se destaca como relieve único.
Su colonización es uno de esos episodios desprendidos de la gran co­
lonización hispánica que parecen girar en una órbita aparte. Allá
no había tronco para el injerto ; no encontraron los fundadores un
cimiento de civilización estable sobre el cual plantar su nuevo edifi
cio, no contaron con los brazos del indio para levantar su ai:quitec­
tura como aconteció en la meseta central. Estribo perdido hacia las
montañas del Norte, allá acontecía lo que en aquellas posadas de Es­
paña según Concepción Arenal : "¿ Qué hay aquí de comer?�Lo que
usted traiga señor". Todo lo importaba el colono, se atema a sus
solas fuerzas y a sus propias virtudes. Y todavía, de tiempo en tiem­
po, tribus trashumantes y salvajes caían sobre los campamento� Y
los arrasaban del todo. En la tierra despojada y hostil sólo sonre1an
los manantiales, los Ojos de Agua de Santa Lucía en torno a los cua­
les se agruparon, sedientos, los remotos fundadores de Monte:rey.
Los viejos relatos recogidos por Pereyra y García-:-fuera de cierta
curiosísima referencia a las huellas impresas indeleblemente a la ro­
ca por las pisadas de un ser sobrenatural y misterioso, lo que 1:ien
pudiéramos llamar "un ángel fósil"-no muestran una sola � onnsa.
Todo fué pugnacidad y ceño, duelo del hombre contra el med10. Un
río casi seGo, más que río camino de pedruzcos, se h�nch� de pronto
y produce inesperados desbordes. Mo?terrey �3: sido mundada Y
reedificada vanas veces. Tal es su fatigosa cromca.
0

Nada ha faltado a su grandeza. Ni siquiera en los días acia_gos
de la invasión la hazaña heroica y el sufrimiento valeroso. Alla se
liquidó una etapa de aquella aventúra sin gloria que, fuertemente
castigada por la defensa regiomontana, prefirió en adelante escoger
otras vías de penetración en el país. La Ciudad se levanta luego de

�128

Universidad

sus escombros. Pudo quedarse en categoría de campamento irregu­
lar, en pintoresca nida�a del contrabando como las que cantan y aún
exaltan nuestros corridos populares, rindiendo tributo a la virtud
elemental del coraje y a la puntería de los rifleros del Norte aue hi­
c�eron famo�as las mesnadas de Zuazua y que todavía se dejarán sen­
tir en las primeras escaramuzas de la Revolución Mexicana. Pero la
excelencia de aquella gente y la atingencia de algunos inolvidables
g?bernantes, acabi;ron por transformar la 'Ciudad en la segunda Ca­
pital del Pa1s, alzandola hasta la figura ejemplar que hoy ostenta.
Desde �os fu�dadores de Nuevo León-cronistas y capitanes al
par, Carva3al, Leon y Montemayor-los gobernantes mismos fueron
ª. vece�,hombres de letras y de armas, que sabían tomar, como Gar­
cilaso, or� la pluma, ora la espada". Desde los prenuncias de la In­
dependencia se mueven las plumas de los neoleoneses para d_ar im­
pulso al sentimiento naciente de la nación. El ágil fantástico Fray
Servando-duende de la Independencia-contrasta con la solidez de
Jqsé . :I:!euterio González: el popular "Gonzalitos", que hacinaba una
erudic1on rara ,en su� dias y, uno de los primeros, trató la historia
local como · capitulo digno y coherente de la historia patria. Cuna a
la vez de poetas y preceptistas, se sostiene en la tradición literaria
de Nuevo León el sabio contraste entre el acicate y el freno, así co­
mo en las actividades generales se nota-según lo advertíamos-la
dichosa coo,peración entre la preparación teórica y el éxito práctico.
�hundan en el acervo regional claras manifestaciones de la poesía, el
discurso, el ensayo, la teoría literaria, la narración, la erudición his­
tórica, la prosa polémica y el periodismo, y las Facultades de Medi­
cina y Derecho tienen bien ganado renombre. Un singular destino
parece haber querido crear una_ cooperación íntima entre Nuevo León
Y uno de los Esta:dos más cultos de la República : debe Nuevo León
a Jalisco Aos de sus gobernantes más eximios: "Gonzalitos" y Ber­
nardo ��yes. Las listas de nombres son poco expresivas para quien
no esta, de antemano, informado ae la materia, pero son inevitables
en el caso. Permítaseme, "s alvo error u omisión" como. se dice en
términos de contable, pronunciar rápidamente y en desorden algunos nombres evocadores:
Fray Servando, los Garza Melo, Margil Cortés, Villa16n, Dávila,
Garza Cantú. Juan Barrera, Garza Flores, Morales, Hinojosá, Gue­
rra qastro, Joel Rocha, Fortunato Lozano, García Naranjo, Héctor
Gonzalez, Carlos Barrera, Rafael Lozano, Alfonso Junco, Martínez
Célis, Federico Gómez, Roe!, Martínez Rendón, Eusebio de la Cueva,
Ruy González, Simón Guajardo, Raúl Rangel Frías, José Alvarado,
Agpirre Pequeño, Mireles Malpica, Armando Arteaga. Y entre los
huespedes vinculados a nuestra vida literaria, Junco de la Vega, Ba-

Discurso del Lic. Alfonso Reyes en la Radio Transmisión que la Segunda
Feria del Libro dedicó a Nuevo León

1 29

rrero Argüelles, David Alberto Cossío, Bazave, el colombiano Ricar­
do Arenales (después llamado Barba Jacob) , y el dominicano Max
Henríquez Ureña. La enumeración es incompleta y los olvidos, por
de contado, involuntarios, pero sería imperdonable no mencionar a
los educadores y pedagogos como Serafín Peña, Miguel Martínez,
Emilio Rodríguez, Pablo Livas.
A Nuevo León recae una incumbencia extremada y trascenden­
tal. Su capital es el más intenso centro mexicano de la frontera. La
frontera es para el ser nacional como la piel para el ser físico. Le
corresponde la buena circulación, el cambio armonioso entre lo pro­
pio y lo ajeno, de que resulta, en todos los órd�nes, la salud interna­
cional. En tal sentido, es simbólico el reciente encuentro en Monte­
rrey de dos Jefes de Estado. En tal sentido, son justificados los ac­
tuales intentos para crear en aquel lugar del Norte una gran Uni­
versidad. El solo proyecto es un reconocimiento cabal de que Nue­
vo León posee los elementos económicos e intelectuales para dar
asiento a una gran casa de estudios que sirva a la vez de salvaguar­
da y de señal de concordia en las marcas de la República. Pues sus
"Montañas Epicas", en los versos de Manuel José Othón,

guardando están de nuestro honor las puertas,
al ultraje cerradas y al d�lito,
a la esperanza y al amor abiertas.
La Ciudad regiomontana comienza a contar como una unidad
positiva hace menos de un siglo. Una recta administración, cuyos
méritos nadie niega, la dotó de centros fabriles y educó a sus hijos
en las intachables prácticas del trabajo, este nuevo honor que ha sus­
tituído las antiguas prerrogativas aristocráticas, allá siempre igno­
radas. A través de nuestras turbulendas, su población conserva la
brújula, porque ha hecho ya del deber una costumbre. Y aún enme­
dio de las crisis que asuelan al país y asuelan al mundo, la ciudad
sobrenada siempre con cierto ritmo de bienestar. Honesta fábrica
de virtudes públicas, vivero de ciudadanos, escuela práctica del con­
trato en que los filósofos de todo tiempo han creído ver la explica­
ción teórica de las sociedades humanas, es prueba evidente de la vo­
luntad que se impone sobre la geografía, de la mente que se apodera
de la materia y la pone a útiles rendimientos. Los mismos conflictos
sociales tienden a resolverse de modo automático donde cada uno
cumple a conciencia el deber concreto que le toca. De aquel tono
menor, de aquel pequeño e insensible cumplimiento diario, va despren­
diéndose poco a poco un enlazamiento de acciones, una energía gene­
rosa sin aparato y sin orgul,lo. El regiomontano, cuando no es hom­
bre de saber, es hombre de sabiduría. Sin asomo de burla pudiera

�Universidad

1 30

afirmarse que �s, un hé�oe en mangas de camisa, un paladín en blus
d e &lt;;&gt;brero, un filosofo sm saberlo, un gran meXicano sin posturas esª
tud1adas para el monumento, y hasta creo que un hombre fer p •
c1;1anto no hay m�s. felicid3:d _ terrena que la de cerrar cada :O�he ��
ciclo de los propos1tos cotidianos, fielmente cumplidos· y el desper' ' b'1en t emammo
tar cada manana-tras
. el. sueño del J·usto-con el
p1ado para ¡as determmac1ones saludables. Finura y resistencia co
•
Y frescura
mo en el acero famoso de nuestras fundiciones '• Levedad
1 a e fervescente de nuestras cervecerías famosas!
eorno en Ia beb'd
Tales son! entre las moles espléndidas del Cerro de la Silla y el
C erro de la �1tra que .montan la centinela en los contornos de nues­
t:o valle, la berr3: y los �ombres donde pronto hemos de ver el con­
d_el comercio y la mteligencia, o para decirlo en la metáfora
m1 o 0�1ca gr�ta a los humanistas del Siglo de Oro las bodas de
Mercur10 y Mmerva.

ci:rf,

México, Abril de 1943.

♦

3
ior al Ejecutivo del Estado - Año 1 942-4
Informe del Consejo de Cultura Super

131

A SUPERIOR
INFORME DEL CONSEJO DE CULTUR
2-43
AL EJECUTIVO DEL ESTADO.- ANO 194
C. Gral. de Brig.
Bonifacio Salinas, Leal
.
Gobernador Constitucional del Estado
Presente.

parte relativa del Art. So.
Cumpliendo_ con lo dispuesto por rla
­
iemb e de 1935 por el C. Goberna
r
d el Decreto expedido el 7 de septEst
rma
info
de
or
hon
l
e
o
teng
,
ado
dor Constitucional Substituto delvó a cabo el Consejo de Cultura Sua usted sobre las labores que lle 3.
p erior en el año escolar 1942-194
o
18 de agosto de 1942, estand
e­
r
El Consejo inició sus trabajos el sid
Sec
;
nte
rma
ente , el info
e: Pre
integrado en la forma siguientDir
la Facultad de Medicina
de
r
ecto
,
eno
Mor
onio
Facul­
tario, Prof. Ant
anor Chapa, Director de la la Fa­
(con Odontología anexa) , Dr. Nic
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ctor
e
Dir
za
ran
Martínez Car
Direc­
tad de Ingeniería, Ing. Manuel Soc
ia�s, Lic. Jesús C. Treviño, Dávila
cias
Cien
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cultad
N.
rdo
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B
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Químicas;·
o­
tor de la Facultad de CienciasNor
mal del Estado, Prof. OzielqHin
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Esc
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Reyes, Dir
Enri
Dr.
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ll
rna de Bachi
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josa, Director de la Escuela DiuNoc
turna de Bachilleres, Dr.Técnica,
uela
Esc
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r
ecto
Santos, Dir
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par
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Industrial y Pr
ora de !ª
Decanini, Director de la Escuela
N. Dávila Reyes, Directsor
rdo
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B
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"Alvaro Obregó
pro
ita
eñor
enil "Pablo Livas" , s
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F
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Facul­
ust
Ind
a
la
uel
Esc
ús E . de León, estudiante ddee la Fede­
Garza Almaguer y señor Jes
nte
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e
Sociales, como repres
tad de Derecho y Ciencias ialis
tas de Nuevo León.
Soc
ntes
udia
ración de Est

�1 32

Universidad

Informe del Consejo de Cultura SuperioT_ al Ejecutivo del Estado - Año 1 942-43

SESIONES DEL CONSEJO

Se acuerda enviar Representantes del Consejo al Primer Con­
greso Nacional de Matemáticas y a otras solem?idades que con el
Congreso mencionado, forman parte de los festeJos _ para. la celebra­
ción del 750. aniversario del Ateneo Fuente de Saltlllo, Coah.

Durante el año escolar que termina se celebraron 22 sesiones,
en las que se ventilaron asuntos de diverso carácter, como solicitudes
extemporáneas de ingreso, solicitudes de exámenes extraordinarios,
asuntos de carácter inter-universitario, asuntos referentes a nues­
tras relaciones con algunas dependencias del Gobierno, tanto local
como federal, etc.
Como principales acuerdos, podrían citarse los siguientes :

Se dictan los acuerdos necesarios a fin de que la instrucción mi­
litar a los alumnos universitarios se imr.arta con la suficiente inten­
sidad y rapidez, para •que dichos alumnos estén capacitados de un
modo que garantice la colaboración que el Consejo desea prestar al
Gobierno del Estado en el de,sifile deportivo-militar de las fiestas pa­
trias de Septiembre.
Se aprueba, a petición del C. Director de la Facultad de Derecho
y Ciencias Sociales, un cuadro de incompatibilidad en las materias
que en esa Facultad se cursan, de modo que el proces·o didáctico no
pueda ser objeto de omisiones o saltos que perjudiquen el aprendi­
zaje de las ciencias jurídicas.
Se aprueba, previa discusión y con las modificaciones del caso.
un Reglamento que contiene las bases a que debe sujetarse la incor­
poración de Escuela� _de Bachillere_s.

A petición especial formulada por el Gobierno del Estado, se su­
prime el requisito de la enseñanza secundaria para ingresar a- la Es­
cuela de Enfermería y se amplía el plazo de inscripción, atendiendo
a que el C. Gobernador invoca la situación internacional de nuestro.
país, en apoyo de su petición. El acuerdo anterior es temporal.

Se acuerda conceder pJazo hasta el 30 de Octubre a un grupo de­
alumnos del Ateneo Fuente de Saltillo, Coah., en virtud de que por­
diferencia de calendario escolar, no podrán presentar sus certifica­
dos de bachillerato, para ingresar a diversas facultades, dentro del_
período -reglamentario .

Se acuerda que el Presidente del Consejo y el Director de la Es­
cuela de Bachilleres formen parte de una comisión que con el Direc­
tor General de Instrucción Primaria y Secundaria y dos represen­
tantes del Gobierno del Estado, discutirá el problema resultante de
los acueroos tomados en la Junta de Directores de Preparatorias ce­
lebrada en Puebla, en virtud de los cuales deben implantarse bachi­
lleratos de seis años.

1 33

Se acuerda enviar nn representante del Consejo ál Con!$reso
Nacional de Educación, celebrado en la Capital de la Repúblic3:, en •
Enero de 1943.
El Presidente del Consejo informa sobre las ponencias ap!oba­
das en la 2a. Asamblea Nacional de Rectores celebrooa en .la e1udad
de Guadalajara, Jal., en Noviembre de 1942.
• _-_·
El Consejo acuerda enviar.un oficio al Gobierno del Estadó; apo­
yando en todos sus puntos la solicitud de aumento de S';l�l�o que_ han
hecho las organizaciones magisteriales del JP?tado! ref�nendose este
apoyo a los maestros titulados, de instruccion primaria y tomando
en cuenta la justicia de tal petición.
Se acuerda, a sugestión del Presiden�e de la_ Soc.iedad de Geogra­
fía y Estadística, Prof. Timoteo L . Hernandez, gestionar ante el &lt;?o­
bierno del Estado el retiro del óleo de Fray Se!van�o Teresa de �Jer,
que. se encuentra en el Aula Magna d� la Umversid�d; por no aJus- ,.
tarse dicha pintura a la figura del procer nuevoleones.
Se acuerda insistir ante el Gobierno del Estado que la Escue!a ,
Municipal de Música no desal?arezca y que pase a ser dependencia
del Consejo de Cultura Super10r.
El Consejo acuerda entregar un pergamino �lusivo al literato .Y
poeta nuevoleonés Eusebio de la Cueva, con motiyo de �n homenaJe
que le preparan unos intelectuales, en el 500. amversano de su nacimiento .
El Consejo acuerda colaborar con_ la Di!ecció� de la Es�uela Noc­
turna de Bachilleres en la Velada Liter3:r10-Musi�al que esta orga;
niza en memoria del poeta español Federico Garcia Lorca, para el i.&gt;
de Marzo de 1943.
Se acuerda invitar al Lic. Alejandro Carrill�, Di�utado al Con­
greso de la Unión y desta�a�o intelec�ual :evoluci�n�rio, a sustentar
unas conferencias sobre topicos de Historia de Mexico.

Se acuerda prestar t9da la colaboración 1;1e.cesaria al D�rector
de la Facultad de Ciencias Químicas, en las actividades encarrun�t�
a
a lograr del Gobierno del Estado un edificio nuevo para la
1ene
ltad
pro-Facu
comité
un
formado.
ha
cual
que dirige y para lo
cias Químicas.

I�tc·

�134

Universidad

Se acuerda nombrar representante del Consejo, a petición de l
Secretario de Educación Pública, para que asista a la inauguración
del Colegio Nacional, que se celebra en México, D. F., el 15 de Mayo.

Como en todos los años anteriores, desde su fundación, el Con­
sejo de Cultura Superior desarrolló sus actividades con la serenidad
y sentido de responsailidad que corresponden a su alta misión y muy
grato me es manifestar a Ud., que a ello contribuyó, aidemás del en­
tusiasmo y rectitud de mis colaboradores, la confianza que siempre
nos fué dispensada por el Ejecutivo de su cargo, así como el respeto
que para nuestros acuerdos hubo siempre de parte del Gobierno que
Ud. preside. De tal modo que a nuestra satisfacción del deber cum­
plido no puede menos de ir agregada la no menos profunda que pro­
duce a una institución universitaria, el hecho de que, siendo institu­
ción del Estado, sea respetaida en su funcionamiento interior en to­
do momento, para mayor honra del Gobierno que la sostiene y am­

para.

CAMBIOS EN EL CONSEJO

Como únicos cambios en el Consejo, se verificaron: el de la Di­
rección de la Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas", que pasó a
la señorita Profa. Julia Garza Almaguer, en substitución de la seño­
rita Profa. Raquel Cantú Leal, en Agosto de 1942 ; la representación
de la Federación de Estudiantes Socialistas, que pasó a quedarse a
cargo del estudiante Raúl Cota, en Noviembre del mismo año.
TITULOS Y DIPLOMAS

Durante este año escolar, el Consejo expidió 85 títulos profesio­
nales y 93 diplomas, en la forma que a continuación se expresan :
TITUL O S

De Médico Cirujano y Partero . . . . . . . 25
,,
,,
,,
,,
,,
,,
,,
,,

Lic. en Ciencias Jurídicas. . . . . . . . 13
Maestro de Instr. Primaria . . . . . . . 31
Ingeniero Civil . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
Contador Privado . . . . . . . . . . . . . . . 2
Enfermera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Quím. Farmacéutico Biólogo . . . . . . 4
Q. Farmacéutico . . . . . . . . . . . . . . . . . 3
Farmacéutico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
Total . . . . . . . . 85

In forme deI

eonse¡· o de Cultura

Superior al Ejecutivo del Estado - Año 1 942-43

135

DIPLOMAS DE BACHILLER
ESC . DE BACHILLERES DIURNA
LA
DE
De Ciencias Biológicas • • • • • • • • • • • •• •• •• •• 18
,, Ciencias Sociales • • • • · : •. • • • • • • • • • • 104
Ciencias Físi•co Matemabcas • • • • • 1
' co-Qmm
' 1·cas • • • • • • • •
,," Ciencias F1s1
Total . . . . . . . • 33

URNA
DE LA ESC . DE BACHILLERES NOCT
7
De Ciencias Biológicas • • • • • • • • • • • •• •• •• 7
•
•
•
•
•
•
•
•
Ciencias Sociales . • • • • ' •
" Cien
cias Físico Matemat·icas • • • • • • • 2

"

Total . . . . . . . . 10

DIPLOMAS DE OFICIOS
LIVAS
DE LA ESC. IND. FEMENIL "PABLO
• 8
Modas . . . . . . . . . • • • • • · • • • • • • • •• •• •• •• •• •• • 10
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
uina
Máq
en
o
Bordad
• 3
Conservas de Alimentos . . . . . . . •. •• • •• •• • 19
•
•
•
•
a
•
Rop
de
ión
fecc
Corte y Con
3
Peinados . . . • • • • • • • • • • • • • • • • • •• •• •• •• •• •• 2
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
.
•
.
.
.
·
Calicultura
• 1
Cocina y Repostería • • • • • • • • • • • • • •
Total . . . . . . . . 46

VARO OBREGON"
DE LA ESC . IND. y PREP. TEC. "AL
2
·
Maestro Mecánico . • • • · · · · · · · · ·• ·• •· ·• ·• • ·• 1
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
a
nist
Eba
Obrero
••• 1
Maestro Electricista • • • • • • • • • • • • • •
Total . . . . . . • • 4
DISCIPLINA
n
,
estudiantes que concurre
A pesar del con�iderable nuryerod dpeendencias del Consejo, sigue
a las cátedras que se 1mp�rten_ en 1:: ri� un espíritu franco de t;a�a­
privando en nuest:o Il;ledI? umve�r0 �!1bo un solo caso de indisciphna
. del COnseJ• 0 •
jo y respeto a las mstituc10nes.
c10n
ven
inter
la
itara
amer
que
va
olecti
c

�Í36

Universidad

MEJORAS MATERIALES Y ADQUISICION DE EQUIPO
Durante este año escolar, las autoridades universitarias conti­
nuaron en su labor constructiva, utilizando lo que se recauda por con­
cepto de cuotas y algunas partidas del presupuesto, destinadas al
efecto, en _di�ersas mejoras materiales y adquisición de equipo, en
la forma s1gmente :
En la FAC,ULTAD DE CIENCIAS QUIMICAS, se hicieron me­
joras materiales al edificio, con un costo de $2 ,500 .00, se compraron
$570.46 de libros para la Biblioteca y se invirtieron $200 . 00 en com­
pra de muebles escolares. Además, se invirtieron $2,533 . 54 en im­
plementos de laboratorio (Total : $5 ,8 04.00).
En la FACULTAD DE _ODONTOLOGIA se gastaron $4,037.19
en diversos aparatos y equipos para los Gabinetes Dentales ; se hi­
cieron reparaciones al edificio con un costo de $310 .61 y se adquirie­
ron muebles por $71.50 (Total : 4,41 9. 3 0) .
En la FACULTAD DE MEDICINA se adquirieron : aparatos de
Laboratorio y reactivos con un costo de $1,189 . 59. Se hicieron repa­
raciones con un costo de $12,010.16 en la construcción de dos aulas
para remediar en parte la insuficiencia notoria del local de que se
dispone para 401 alumnos. Se adquirieron libros que costaron . . . . .
$223. 03 y se emplearon $1,395.06 en compra de muebles escolares.
(Total : $14,817.84) .
En la FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES,
se emplearon :$1,005.00 en reparaciones del edificio. Se compraron
libros con costo de $1 94. 98 y se adquirieron muebles con un valor de
$1, 067. 53. (Total : $2 , 267. 51) .
En la ESCUELA DE BACHILLERES se hicieron reparaciones
al edificio con un costo de $2,09 9 . 25 y se adquirieron muebles esco­
lares por $5 ,75 1. 50. Se invirtieron en Laboratorios $1,778.06. {Total : $9,628.81) .
.
En la ESCUELA INDUSTRIAL Y PREPARATORIA TECNI­
CA "ALVARO OBREGON", se compraron aparatos de Laboratorio
por valor de $935.00. Se invirtieron $8. 993.1 2 en Talleres. Se hi•
cieron reparaciones al edificio por $680.25 y se compraron $41 9 .40
de liros para la Biblioteca. (Tótal : $11,027.77).
En la . ESCUELA INDUSTRIAL FEMENIL "PABLO LIVAS"
se :compraron $223.00 de implementos nara los diversos talleres. Se
hicie ron repáraciones al edificio por $253.00. Se compraron $83. 00
de libros y se invirtieron $790 . 50 en .compra de muebles escolares.
(Total : $1,349.50 ) . ,

Informe del Consejo de Cultura Superior al Ejecutivo del Estado - Año 1 942-43

1 37

En la ESCUELA NOCTURNA DE BACHILLERES, se invirtie­
ron $150. 44 en Laboratorios. Se hicieron reparaciones _al . edificio
por $266.95. Se compraron $523. 00 de libros para la B1bhoteca y
se adquirieron muebles por valor de $419.35. (Total : $1, 359 .20 ).
De lo anterior resu lta q�e • en mejoras materiales Y �dquisició�
de equipo,S y libros, �e invirtió, por acuerdo de las au toridad� uni­
versitarias, la cantidad de $50,673.93 (CINCUENTA MIL SEISCIEN­
TOS SE'l'ENTA Y TRES PE.SOS NOVENTA Y TRES CENTAVOS).

PRESUPUESTOS

El Presupuesto para este año escolar, fué como sigue:
CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR . . . . . . $ 14, 400.00
DEPENDENCIAS DEL CONSEJO . . . . . . . . . . 472 , 596. 00
PARA DEPORTES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1 0, 000. 00
EXTENSION UNIVERSITARIA . . . . . . . . . . . .
5, 000. 00

Total . . . . . . . . $ 501,996.00
anterior,
Por concepto de cuotas de alumnos,. exist�ncias del año
05, 263 .86.
$1
os
divers
ivos
donat
y
s
tallere
n
e
.
o
trabaj
de
cto
u
prod
ura Superior
Es decir, que las actividadeR del C�nsejo de Cult260
.!'&gt;4. o sea,
7,
60
$
de
ad_
cantid
la
y sus dependencias, importaron
mo pa•
prox1
r
escola
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del
la
a
9
0
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3
,
60
$
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mayo
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sado.
•
especifi­
Al final de este' informe se encontrará un cuadro con
iento.
m
ovi
m
sti
y
s
valore
s
caciones de lo
PERSONAL

68 em plea­
Las labores universtiarias estuvieron atendidas por
empleados
35
y
áticos
catedr
dos directivos y administrativos, 318
de servidumbre.

MOVIMIENTO DE ALUMNOS
denciab �l
_ . A las . oficinas d� ins�ripción en las - diversassedeI?en
dE: aJ •
dieron
Conse3·0 acudieron 3 062 personas, de las • cuale• s •
ar e1
termm
l
'
ª
cion,
mscrip
na
u
'
do
' os motivos, 458, quedan
por divers
o ren
m
exa
año escolar,· de· 2,604 alumnos, de los cuales sustentaron s e� tid s
do
apr?ba
ltando
u
s
e
r
7
,
5
5
3
dinario. en ·el período de junio, 2,
ntes en una ó mas matenas 5 las materias 1 715 quedando pendie
u
1
,
a
ro
' ro de
• t� un b uen D:ume
' r que entre �stos exis
'
' aclara
Es pertinente
an denos que-no han sido reprobados en materia alguna smo que h

�138

• Universidad

Informe del Consejo de Cultura Superior al Ejecutivo del Estado - Año 1 942-43

jado de presentar alguna o algunas materias, por diversos motivos,
para inscribirae en el período extraordinario que .se celebra al termi­
nar este mes, según las disposiciones reglamentaria sen vigor. Al
final de este informe se · encontrará un cuadro donde se halla espe­
cificado el movimiento de alumnos, por dependencias.

funda y grata impresión que guardamof? . �odos los di!'e�t_ivos de las
Instituciones Universitarias por la atenc1on que se sirv10 dar a �!)­
dos nuestros problemas, incluyendo en ellos la m,agna . eonstrucc1on
de la Escuela Normal y la que actualmente se esta haciendo para la
Facultad de Ciencias Químicas.
Puede ese Ejecutivo tener la ple.na segurid�d de que su labor,
en lo que se refiere a la cultura superior, qudara en �uesira . �emo­
ria como uno de los impulsos más vigorosos que la evo �c10n por
conducto de usted, ha imprimido en favor de uno de sus mas nobles
postulados: el fomento de la cultura en todos sus a�pectos Y el deseo
de proporcionar ésta a todos los elementos de la sociedad.
•
Al comunicar
.,
manifestarle las
a u sted lo anterior me es. grato
.
seguridades de mi consdieración atenta Y d1stmgm· da.
SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION. - Monterrey, N.
L• Agosto 4 de 1943. - EL PRESIDENTE f.?EL CON�EJO
Dr. Enrique C. Livas.

; ACTIVIDADES DEPORTIVAS ·

El Departamento Deportivo Universitario desempeñó su come­
tido con suma eficacia, digna de epcomio y los colores de los equi­
pos universitarios han sido defendidos con entusiasmo sin preceden­
te y dentro de las más estrictas normas de caballerosi�ad, en_ diver­
sos torneos locales e intra-escolares, de beisbol, volibol y :basquetbol,
contribuyendo estas actividades, grandemente, a forjar en --nuestros
estudiantes, un espíritu de unidad y honradez en la lucha y de cariño
por las instituciones donde se preparan para s�r factores de progre­
so social.

RESUMEN DE DATOS IMPORTANTES DE ESTA
DISTICA
Las instituciones universitarias de Nuevo León
tas a 3,062 jóvenes de diversos estados del país: ' arieron sus puerIngresaron a las diversas tesorerías: $606,481.
70.
La enseñanza superior f�é impartida por 318
catedráticos.
La dirección y administración de las Facultade
s y Escuelas de
cultura superior, estuvo a cargo de 68 empleado
s. • ••
Las labores de servidumbre estuvieron a carg
o de 35 personas.
El ingreso por concepto de cuotas en las Facu
cuela de Bachilleres · produjo • la cantidad de $51,6 ltades y en la Es16;20.
Las mejoras que se hicieron a las diversas depe
sejo (reparación de edificios, adquisición de equip nden�ias del .Con­
o y" libros etc.) con
los fondos del mismo, i�portaron $50,673.93.
Durante la total gestión administrativ del Gqb
ierno a su cargo,
los presupuestos univers!tarios fueron aumaenta
dos
en
la cantidaq de
$201,567�47.

Antes de dar fin al presente
rme; la Presidencia de mi car­
go no puede menos que manifestarinfo
a
ese. Ejecutivo, su más profun­
da y legítima satisfacción por la confianz
a dispensada a las autori­
dades universitarias durante todo ejercicio
de· su -función como pri­
mer Magistrado del Estado, y manelifest
ar a usted así mismo la pro-

MOVIMIENTO DE ALUMNOS
Bajas

INSCRIPCION

16
o
Q

Escuela Normal • • • • • : • • • • • • • • • • • 240
Escuela Normal Supen9r • • • • • • • • • 2�
Facultad de Odontologia • • • • • • • • • 1
Ese de Bachilleres Diurna • • • • • • • 557
Esciiela Ind. "A. Obregón" . . . • • • 6 0 3
Ese. Fem. "Pablo Livas" • • • • • • • • • 761
Ese • de Bachilleres
• • • 12.4
• • Nocturna
Facultad de Med1cma
• • • • • • • • • • •- 40 1
Fac. de D. y c. So_ci9:les • • • • • • • • • 1
Facultad de Ingemena . • • • • • • • _
.·TOTAL . . . . . . . . 3, 060

78

153
185

26

o

�g

o

-458º-º-

APROVECHAMIENTO
Alumnos
Examinados

i:

Escuela Normal • • • • • ·, • • • • • • • • • • • 2
Facultad de Odontologia • • • • • • • • •
Ese de Bachilleres diurna • • • • • • • 479
Ese: Ind. "Alvaro Obr�górt • • • • • •- 518
Ese. Femenil "Pablo L1vas • • • • • • • 576
Ese de Bachilleres Nocturna • • • • • 98
Fac·• de Medicina • • • • • • • • • . . • • • • 351
FaC . de Derecho
. , y C. Sociales . • • . 166
de Jngemena . • • • • • • • • • • • • • • 60
F
F!�iiltad de Ciencias Químicas • •...:..:.....!'!
TOTAL . . . . . . 2,575

Aprobados
9

175
172
399

548

Alumnos al
terminar el Añ�
224

23

19

479
540

5'(6
98
401

166
60

�

Pendientes en una
0 más clases
7
3 07
119

49

80
120

18
23 1

1,715

860

94
52
66

1 39

28.

72
8
21

�</text>
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                <text>Universidad Órgano de la Universidad de Nuevo León publicada en los años cuarenta. Contiene textos sobre temáticas, filosóficas, históricas, científicas, política, medicina, ética, así como informes de los años escolares. Colaboradores: Raúl Rangel Frías, Salvador Toscano, Pedro Garfias, Juan Rejano, Enrique C. Livas entre otros.</text>
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              <text>Universidad Órgano de la Universidad de Nuevo León publicada en los años cuarenta. Contiene textos sobre temáticas, filosóficas, históricas, científicas, política, medicina, ética, así como informes de los años escolares. Colaboradores: Raúl Rangel Frías, Salvador Toscano, Pedro Garfias, Juan Rejano, Enrique C. Livas entre otros.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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