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�UNIVERSIDAD

♦

ORGANO DE LA UNIVERSIDAD
DE NUEVO LEON
Monterrey

1944

�UNIVERSIDAD
Organo de la Universidad de Nuevo León
Monterrey, Septiembre dt. 1944

Núm. 3

SUMARIO
LA UNIVERSIDAD Y EL PROBLEMA
DE LA SELECCION VOCACIONAL

Enrique C. Livas

LA ESTETICA INDIGENA

Salvador T oseano

REFLEXIONES SOBRE EL IMPERIO
DE CARLOS V.

F. Cannona Nenclares

LA IDEA DE L A G ~

Raúl Rangel F ñas

ENRIQUE DE MESA Y_LA'.
POESIA DE CASTILLA

Juan Rejano

CUATRO ROMANCES INEDITO.S

Pedro Garfias

DE ROMANTICOS

Carlos Villegas

ENSAYO SOBRE BIOTIPOLOGIA
Y PSICOANALISIS

Gabriel Capo Balle

OBSERVACIONES SOBRE LA
ENSE1'1ANZA DE LA ANATOMIA

Manuel Maldonado K.

LA CLASE MEDIA DESDE DENTRO

Raúl González

EL RESENTIMIENTO Y LOS
VALORES ETICOS

Alfonso Cavazos

INFORME DEL AAO
ESCOLAR 194 3~44

�Las Univenidadea y El Prohlema de

la Selección Vocacional

7

LAS UNIVERSIDADES Y EL PROBLEMA DE LA
SELECCION VOCACIONAL

e.

6nrú¡ue
.eivas
SRecw'l de fa Vnive'lsuÍacÍ
La guerra actual creará con su terminación, como todas las grandes conmociones de la historia, un serio problema: la preparación de
la juventud, para un futuro menos sombrío y menos bárbaro. Habrán de crearse, forzosamente--porque en ello va al mundo su porvenir-, mejores normas de conducta para las generaciones de hoy.
Y difícilmente se encontrará en esta tarea renglón más importante
que las reformas a imponer en la enseñanza universitaria, que es uno
de los primeros pasos urgentes en lo que pronto será el período de la
post-guerra.
Los grandes estadistas lucharán por encontrar senderos más seguros de convivencia social y armonía internacional. Los expertos
en Economía dirigirán sus esfuerzos hacia la consecusión de fórmulas cramatísticas que permitan, en el futuro, el equilibrio comercial
de un mundo que ha visto sangradas mortalmente sus fuentes de riqueza, en aras de la más destructora de las catástrofes que registra
la historia. Los grandes pensadores procurarán sembrar en la humanidad gérmenes de justicia y fraternidad universales. Y así, todos
los llamados a contribuir valiosa y muy principalmente para lograr
la mejor convalescencia posible en este planeta enfermo de odio y de
maldad, tendrán que acometer esta titánica empresa que significa el

�8

Universidad

establecimiento de una paz verdadera, estable, cimentada sólidame~te en principios humanos de respeto mutuo, libertad de autodeternunación en todos los pueblos de la tierra y justicia para todos los h?mbres. Pero reflexionando hondamente surge ante nuestro pensannento, con caracteres de gravísimo peligro e infranqueable escollo, la desorientación de la juventud. De aquí que, sin una labor de encauzamiento de esta por rumbos de verdad, pueda resultar estéril todo lo
hecho y entonces continurá suspendida sobre el mundo, como una
maldición bíblica, la amenaza de una nueva destrucción.. Seguirán
perfilándose, en el futuro, nuevas siluetas de modem~s Atilas Y Gengiskans que ensombrecerán otra vez el mundo y ;1-aran de ~a cultura
humana un despojo uncido a los carros de los barbaros tnunfantes.
En nuestro país, que sin participar muy efectivamente en esta
guerra ha tenido que sentir las duras- consecuencias _d~- un~, barb~rie desatada por los pueblos que fueron cuna de la c1vilizac1on ooc1dental, es de gran importancia e ingente necesidad que sus generaciones jóvenes se sitúen en el lugar preciso, pues a ellas corr~po~derá realizar y sostener el milagro de la paz. Por ello, las Umvers1dades tienen ahora una responsabilidad más en su compleja y vital
misión; responsabilidad que jamás podrá ser comprendida si no se
encargan ellas mismas-las Universidades-de señalar y pregonar el
más común y peligroso de los errores de los que acuden a ellas: la
falta casi completa de conducta reflexiva al elegir profesió~. Todos
los que, en diversas formas y en mayor o menor escala, están al ,se:vicio de las instituciones de enseñanza superior de nuestra Republica saben cuán cierto es que una considerable mayoría de los jóvenes
universitarios llega a estudios superiores sin que haya sido jamás objeto de selección alguna. Ni aptitud~, ni ca~~cidad? ni vocación: ni
necesidades nacionales; nada es exammado ru mvesbgado convementemente antes de que el interesado resuelva, por sí mismo y sin estar
-generalmente-capacitado para ello, lo que ~á a ser su ~osición definitiva en el conglomerado social. Nuestros Jovenes se sienten cada
uno, cual un Teseo y cada quien escoge un Heracles a su antojo. P&amp;ra justificar el juicio anterior, haremos algunas consideraciones y
trataremos de analizar el problema.
El proceso social de México, sus antecedentes históricos y sus

Las Universidades y El Problema de la Selección Vocacional

9

imperativos actuales, han obligado al Gobierno de la Revolución a
implantar la educación secundaria, con miras a satisfacer una inaplazable necesidad popular de preparación para mejor vivir y para bien
luchar. Y aunque esta tendencia ha sido atacada por los que confunden la revolución--que es proceso inmanente-con los hombres que
manejan el Estado--que son accidentes en todo proceso--sus características y fines sociales prueban definitivamente su bondad y
su nobleza. Pero el pueblo, que aún no ha comprendido los verdaderos fines de esta segunda enseñanza, la ha transformado en un simple peldaño para lograr una preparación profesional y ha acontecido que aproximadamente el 90% de los adolescentes que curan este Ciclo Secundario, pasan a las Escuelas de Bachilleres, donde tienen que elegir, a fortiori, una carrera; por lo que nos encontramos
con que un joven que frisa casi siempre en los 15 o 16 años de
edad, con conocimientos rudimentarios en ciencias exactas, historia, ciencias biológicas, etc., y nulos en materia filoófica, tiene que
decidir su vida futura por el camino de la Medicina y Ciencias Biológicas, o el Derecho, o las Ciencias Químicas, o la Ingentería, etc.,
sin medir en sus justos alcances la importancia social de su decisión.
Generalmente, esta última obedece, no a la reflexión serena y
consciente, sino a un acto de conducta que bien podríamos clasificar
como "de masa", por todo lo que tiene de medular e imitativo; por todo lo que tiene de pasividad. Todos sabemos que son innumerables los
casos de familias en las que a través de varias generaciones se van
acumulando títulos de médico o de abogado, a pesar de que entre los
que han adquirido ese título (por una tendencia de artificiosa herencia que no es sino pésima conducta o "tradición" de familia), no existe uno sólo que se haya significado como poseedor de verdadera vocación. A menudo se trata de un cobarde abandono a simples estímulos efectivos y es la satisfacción de un deseo ajeno, o el cumplimiento de una promesa hecha cuando no se tenía madurez en el juicio, lo
que inclina al imberbe que ha terminado la enseñanza secundaria a
poner a su vida futura un marco que en muchos casos se va a constituir en un grillete o un cilicio para él; y para la sociedad en que vive,
en una existencia tan 'o bscura e inútil como infecunda, cuando no
peligrosa.

�10

Univertidad

Avanza el proceso educacional y surgen nuevas situaciones falsas, sostenidas con inexplicable y estólida porfia. Se obtiene el grado de Bachiller y sucede que el futuro ingeniero ha obtenido, en las
materias básicas para su preparación profesional, las más bajas notas de calificación, pues sus facultades de raciocinio han sido notoriamente insuficientes para las arduas disciplinas intelectuales de la
ciencia abtracta por excelencia: las matemáticas. O se presenta el
caso de un Bachiller en Ciencias Biológicas para quien fué motivo de
incontables desvelos e innumerables fracasos el estudio de la Anatomía y la Fisiología humanas, la Botánica y la Zoología, salvadas con
notas de escasa suficiencia. Ora se trata de un abogado en ciernes
cuyos únicos triunfos del bachillerato se redujeron a preciosos dibujos y modelados o a primeros lugares en las justas deportivo-militares. Sin embargo, la obtención del grado de Bachiller ha sido para ellos un triunfo comparable sólo a las conquistas de Alejandro de
Macedonia o a los doce trabajos de Hércules, y se lanzarán, presas
de una obstinación que no reconoce otros orígenes que el temor a las
burlas de sus compañeros o las reprimendas paternales, hacia una
empresa superior a sus fuerzas y a un medio al que no se adaptarán jamás. Y serán rémora social. Nunca serán factor de progreso
colectivo y sus energías se desperdiciarán, porque su vida fué estructurada sobre bases de conducta irreflexiva y dentro de una completa desorientación.
El rendimiento máximo de la persona humana no es alcanzado
si su destino no es buscado mediante selección consciente; sólo esta
puede permitir al hombre darse íntegra y eficientemente a la sociedad en que vive, base fundamental de la paz entre los hombres. Mientras estos no sepan elegir la modalidad específica de su existencia,
la adaptación forzosa-que no es adaptación real-los compele a la
lucha violenta por lograr la satisfacción de sus aspiraciones y los principios éticos de convivencia humana ceden su lugar a los instintos.
El ejercicio de sus actividades profesionales no constituirá el fin de
una vocación que se ha desenvuelto libre y favorecida por adecuados
cauces; sólo será un simple medio para lograr, a toda costa, la satisfacción agoísta de un bienestar individual cuya conquista habrá
de tener mucho de inicuo y lesivo para el prójimo.

Las Universidades y El Problema de la Selección Vocacional

11

Así como la tendencia moderna en el campo de la Medicina del
Trabajo es la selección de aptitudes, basada en principios científicos de Biotipología~n lo que se evitan al trabajador enfermedades y accidentes profesionales-, así deben investigarse, con bases
científicas y con apego a las normas más rigurosas de la Psicotecnia, las aptitudes de todo aquel que va a dedicar su vida a las disciplinas del pensamiento y que, por lo mismo, puede tener resonsabilidad social; sin olvidar que ésta puede variar en formas que suelen
alcanzar las de conductores de un pueblo o de una revolución.
Las Universidades, para satisfacer el compromiso que les ha
creado el momento actual y por su condición de verdaderos talleres
donde se forjan los hombres que habrán de sostener una paz conquistada con destrucción, deben modificar sus sistemas de aceptación y seleccionar inteligentemente, encauzando siempre, su material
humano. Este, es su esencia y su responsabilidad; es su destino y,
como lo es siempre la juventud, su más caro encargo. No fueron más
trascendentes Licurgo y Solón, dictando leyes en Esparta y en Atenas, ni Leónidas defendiendo a la primera en las Termópilas.

NOTA : 1..1 Universidad de Nuevo León presentará en la próxima Asamblea Nacional de Rectores que debe
celebrarse bajo los auspicios de la Universidad de San Luis Potosi, una ponencia que abordará extensamente este mismo tema y un proyecto de resolución de los problemas planteados.

�13

La Estética Indígena

LA ESTETICA INDIGENA
SafvaJor ~scano
Esencia de los estilos arquitectónicos
las ideas estéticas contemporáneas debemos un criterio más
objetivo para juzgar las obras de arte. El estilo artístico
es la fisonomía, la forma por la cual se expresa una cultura,
su expresión psicológica peeuliar; no existe, por lo mismo, un criterio de validez universal que nos permita juzgar el arte de los diversos pueblos en su desarrollo histórico, pues ni siquiera el ideal clásico de los griegos -tradicionalmente señalado como el momento más
alto de la humanidad en el arte-puede reclamar tal título. No existen artes bárbaras e inferiores, pues los estilos artísticos no son mejores ni peores, sino diferentes: son el resultado o "dirección-dice
Worringer--de una voluntad artística".
Sin embargo, estas ideas que hoy son corrientes en el campo de
la investigación, no tuvieron validez para las generaciones que nos
precedieron. Para ellas, ancladas en el ideal clásico y en la creencia
del progreso en el arte, todo lo que quedaba al margen de los estilos
humanistas era una expresión bárbara. No en vano Winckelmann y
Lessing habían acuñado la teoría de la validez universal de las ideas
clásicas en el arte. Worringer ha enfocado con claridad este problema: "¿Cómo pudo la estética llegar a esa pretensión violenta de una
validez universal? He aquí la consecuencia de un error profunda-

�14

Universidad

mente arraigado sobre la esencia del arte en general. Este error
tiene su expresión en la creencia, sancionada por muchos siglos, de
que la historia del arte es la historia de la capacidad artística".
Worringer sostiene que el'arte es sólo expresión psicológica de la
humanidad, es decir, expresión colectiva de su voluntad: "Se ha podido lo que se ha querido, y lo que no se ha podido es porque no estaba en la direoción de la voluntad artística". De allí que considere la
historia del Arte, no como la historia de la capacidad, sino de las diversas voluntades artísticas de las sucesivas culturas.
Estas ideas e habían desenvuelto en Europa gracias a Riegl, en
oposición a Winckelmann y a Lessing, quienes entendían el arte de
los griegos como el momento más alto de la humanidad, o bien las
épocas determinadas por este ideal: Roma, el Renacimiento y el Neoclasicismo. Riegl, dominado por las ideas formalistas de Herbart,
inicia los estudios del arte de los egipcios, árabes y, más tarde, de los
estilos barrocos; el principio que lo justificó fué la idea de la voluntad artística, pues mientras otras escuelas estudiaban el objeto, el
material o la técnica, Riegl lo sustituía por la "afirmación idealista,
la voluntad en el arte". (Venturi).
Históricamente, la estética universal debió al Romanticismo el
descubrimiento de los estilos artísticos que no encajaban en el marco
clásico. Goethe mismo fué uno de los primeros en vindicar el arte
gótico de la imputación de bárbaro en sus inolvidables páginas inspiradas en la catedral de Salzburgo. Al Romanticismo, arraigándose
en el pasado gótico y aun romántico y bizantino, se debe indirectamente el descubrimiento de los estilos extranjeros primitivos y prehistóricos, sean egipcio, chino, indú, arábigo, maya o mexicano.
Spengler no olvida de colocar la cultura, que genéricamente llama
mexicana, entre las diez más importantes de la humanidad.
Por lo mismo, W orringer se equivooa cuando afirma que el criterio de objetividad se ha debido a la influencia de los estilos europeos:
"La estimación positiva de los complejos no europeos, fué privilegio
de unos pocos, que supieron emanciparse del prejuicio artístico general europeo y penetrando cada vez con más fuerza en el campo visual de Europa, mereed a las crecientes relaciones entre los pueblos,

La Estética Indígena

15

ha contribuido a imponer la exigencia de un criterio más objetivo para la evolución del arte y a ver una diversidad de voluntades artísticas donde antes no se veía sino una diversid~d de capacidades". En
realidad, más que a la influencia de los estilos no europeos, esta objetividad se debió al redescubrimiento del arte europeo primitivo: Giambattista Vico proclamó el valor de los primitivos italianos; Walpole,
en Inglaterra, exaltó el valor del gótico; Goethe escribió apaionadamente frente a la Catedral de Etrasburgo-más tarde aceptarla, después de su viaje a Italia, la perfección del arte clásico: por el contrario, se dice que Canova, al contemplar los mármoles del Partenón, percibió el error de toda su vida-; Viollet le Duc, en Francüa, revivía,
al principiar el siglo XIX, el gusto por las vidrieras ojivales.
Precisamente cuando se produjo esta contradícción entre el estilo clásico y el estilo gótico, fué necesario despojarse de la idea de la
capacidad y recurrir a la idea de la "voluntad" en el arte, para obtener un criterio más objetivo. Pero la consecuencia de este acontecimiento, no sólo fué la revaloración del arte gótico románico, sino también del arábigo, egipcio, chino, indú y mexicano.
Por una vía diversa, la escuela materialista ha reclamado más
objetividad para juzgar las artes plásticruJ en la historia. Lunatcharsky niega el criterio absoluto de belleza: "Dicho criterio no existe. Todo cambia, todo se transforma". Asimismo Plejanov nos dice
que la Venus de Milo sólo entusiasma a una parte de la raza blanca,
pues el "concepto de belleza en los hombres cambia indudablemente
en el transcurso del proceso histórico". De este modo se afirma la dinámica de los estilos, que es el supuesto de este estudio.

El mét.odo y el conocimient.o
Ahora bien, después de negar el criterio absoluto de belleza y
concluír que a cada voluntad corresponde un estilo, quedan por responder las siguientes preguntas: ¿Cuál es la posibilidad nuestra, moderna, de conocimiento del arte aborigen? y ¿ por qué señalamos algunas piezas arqueológicas como estéticas y les negamos este carácter a otras?
Manuel Gamio realizó en 1916 interesantes observaciones expe-

�La Ütética Indígena
16

17

Universidad

rimentales, de las cuales dedujo conclusiones que es conveniente estudiar. Para dichas obervaciones se seleccionaron diversos individuos
de notoria cultura occidental, a los cuales se presentaron fotografías
de quince a veinte piezas arqueológicas. La conclusión estética que
Gamio dedujo fué "que algunas de estas manifestaciones les parecían
a ellos artisticas, en tanto que otras les eran indiferentes o hasta repulsivas". Inmediatamente procedió a repartir en dos grupos las piezas, según que hubiesen producido una emoción positiva o una emoción negativa. Entre las que a ellos les "parecían artísticas" se destacaban la cabeza del Caballero Aguila, el ídolo de Cozcatlán y algunas piezas menores de cerámica; pero entre las que les eran "indiferentes o hasta repulsivas", se encontraban la Diosa de la Muerte,
Mictla.nt.ecutli, y la diosa de la falda de serpientes, Coatlicue, así como algunas piezas de cerámica.
Analizadas estas dos emociones del espíritu, fácilmente concluyó
que ambos puntos de vista eran falsos, ya que se juzgaba siguiendo
inconscientemente el patrón estético europeo, y que las piezas que
se llamaban "artísticas" eran las que por su naturalismo se aproximaban en cierto modo a las del arte occidental, en tanto que las llamadas "repulsivas" se alejaban por su forma completamente del ideal
griego de la belleza.
¿Cómo, pues, podríamos hallar la verdadera belleza de la cabeza del Caballero Aguila o de la diosa Coatlicue? Si no hemos de partir
de las semejanzas y diferencias de esas obras con el ideal clásico,
hasta ahora considerado como absoluto, debemos partir del ideal estético de la cultura misma por la via del conocimiento. "Para que el
Caballero Aguila--concluye Gamio-despierte en nosotros la honda,
la legítima y la única emoción estética que la contemplación hace sentir, es necesario, indispensable, que se armonicen, que se integren, la
belleza de la forma material y la comprensión de la idea que ésta representa".

Dice Landsberg que "lo esencial de las cosas sólo se revela a los
ojos de la amante", y añade: "El amor necesita del conocimiento, pues
ahondando en el valor del objeto amado, se fortalece y hace duradero".

Sí, nuestro amor al arte antiguo ha necesitado del conocimiento:
conocimiento de la historia, de las ideas religiosas, del paisaje, de la
raza. . . . Hemos, previamente, encendido nuestra mirada amorosamente para el pasado con ánimo de redescubrir así el arte anterior a
los españoles. Sólo por desamor al indigena-obra de un mal entendi?o hispanismo-habíamos señalado nuestro desagrado sin dejar amplia vía a nuestra atracción íntima.
Lo terrible y lo sublime en Jas artes arcaicas

Frecuentemente se ha repetido que el alma y la cultura del indígena mexicano están fincadas en lo inmutable. Un filósofo mexicano,
Samuel Ramos-influido visiblemente por las características del aborigen actual-dice: "En el estilo de su cultura quedó estampada la voluntad de lo inmutable. En su arte, por ejemplo, se advierte de un
modo claro la propensión a repetir las mismas formas, lo que hace
pensar en la existencia de un procedimiento de producción artística,
en ~uga~ de una verdadera actividad creadora.". Sin embargo, el estudio mas somero del desarrollo de la cultura indígena, nos habrá de
llevar a concluír que frente a esta "voluntad hacia lo inmutable" sí
ha existido una dinámica de los estilos artisticos indígenas.
'
En rasgos generales, todo contacto precoz con las artes indígenas nos produce un sentimiento de grandeza y no pocas veces de solemnidad y de extrañeza. El arte mexicano no puede relacionarse
con las obras maestras del arte europeo o asiático; de ahí que más
de una vez nuestra reacción de extrañeza se transforme en una honda Y avasallante repugnancia. Y cuanto más remoto es un arte, más
brutal y pavoroso lo encontramos.
En la cultura arcaica, una cultura primitiva que se encuentra en
los estratos más antiguos de las culturas teotihuacana, zapoteca o
maya, el carácter predominante es su nota tremenda. La vida ·emocional a que recurre el artesano arcaico es a la de lo monstruoso y no
pocas veces a lo siniestro ; tomemos al azar sus idolillos o penates tan
terriblemente enérgicos y evocadores. Más de una vez el juego de luces Y de sombras acentúa vigorosamente los rasgos de fiereza de la
más primitiva estatuaria y súbitamente, con arrebato, se nos presen-

�18

Universidad

La Estética Indígena

19

tan los ídolos arcaizantes con su fuerza tremenda envolviéndonos en
un ambiente mágico lleno de misterios casi brujescos.

ceñido el cuerpo a manera de grandes culebras hechas de oro e pedrería..."

Quien haya releído los Canta.res de la lírica azteca, habrá de convenir que aun en épocas tan evolucionadas como ésta, sobrevive aquella. misma fuerza. opresiva y majestuosa en medio de aquellos conceptos lapidariamente expresados:

Nada, en efecto, como lo espantable y terrible para despertar en
el hombre el sentimiento de solemnidad y grandeza. Pero este ca-

No te amedrentes, corazón mío:
allá en el campo del combate ansío morir a filo de obsidiana!

Sólo quieren nuestros corazones la muerte de guerra.
Oh, los que estáis en la lucha:
yo ansío la muerte a filo de obsidiana.
Sólo quieren nuestros corazones la muerte de guerra.
Ahora bien, ¿solamente los objetos bellos pueden calificarse de
artísticos? Cuanto más primitivo es un arte~ más religioso es éste.
RodoJio Otto ha reconocido precisamente como dato privativo de toda religión su nota tremenda: "Las viejas madonas bizantinas, rígidas y severas, y en muchas partes terribles, mueven a muchos católicos a la devoción más que las graciosas vírgenes de Rafa.el". En el
México indígena, en las iglesias pueblerinas, sobrevive esta fu~rza
terrible y solemne en los Cristos crucüicados, en donde la mentalidad
aborigen, apropiándose los crucifijos sevillanos, se ha expres~do ~
mendamenre: no los miramos serenos en su anhelante agoma, smo
destilando sangre a borbotones, cruzados de llagas, hediendo casi bajo una capa de sangre negruzca.
Una obra maestra de la escultura azteca, el Océlotl-cuauhxicalli,
vaso de corazones en forma de un tigre, no podría comprenderse cabalmente sin admitir supervivencias de este rasgo terrible como privativo del arte indígena. La figura del tigre no provoca en nosotros
un estado de ánimo de serena contemplación sino un hondo secudimiento una embriaguez demoníaca que nos recuerda la visión de Berna! Dí~ en los santuarios del Templo Mayor de Tenochtitlán: ''Vichilobos su Dios de Guerra tenía la cara y rostro muy ancho Y los
ojos disformes e espantables; en todo el cuerpo tanta de pedrería de
oro y perlas e aljófar pegado con engrudo que hacen en esta tierra
de unas como raíces, que todo el cuerpo y cabeza está lleno dello, Y

rácter hostil sólo es comprensible a nosotros si va paradójicamente
acompañado de otro carácter específico, lo fascinante. El contacto
con la -~scultura citada del Acélotl nos da la clave de este proceso de
comuruon entre lo repelente y lo atrayente. Cualquier ídolo arcaico
nos p~odu~e ~ sentimiento negativo-nacido de un asco profundo de
esencia religiosa-, pero por otra parte este sentimiento se subordina
a otro nuevo, una atracción fascinante: queremos no mirar y clavamos terriblemente nuestra mirada expresando los caracteres profundos de aquel arte.
Ahora bien, la contradicción de estos dos movimientos que prod~ce el arte de los primitivos-repulsión y atracción, pavor y fascinae1on-, es superada pronto por una emoción nueva: el sentimiento de
lo sublime. Sublimar estas dos fuerzas, polarizarlas exaltándolas es
precisamente el destino de las grandes culturas en los albores ~tóricos. Con toda probabilidad la primera gran cultura en que despierta cargado y pleno de significación este sentimiento es en la teotihuacana, cuyo esplendor parece alcanzarse entre los siglos V y VI de
nuestra Era, época para la cual nos encontramos ya raso-os similares
en la arquitectura de los mayas del Antiguo Imperio y d~ los zapotecas de la época tercera. Teotihuacán, Tikal y Monte Albán son ciudades cuya esencia artística es muy próxima entre sí: su solemne dis~bu~ión; la tendencia a lo grandioso en sus pirámides y templos; los
silenciosos y colosales espacios vacíos distribuidos en magnas calzadas o en inconmensurables plazas y anfiteatros, todo produce en el
espectador, no el arcaico sentimiento de lo terrible, sino la exaltación
de lo sublime.
.Este rasgo psicológico del arte indígena de las grandes culturas
históricas debió nacer en los grandes escenarios septentrionales en
las vastas ,mes~tas y planicies de la Mesa Central, de flora sobria y
agreste, mas bien que en las feraces y abundantes tierras mayas del
Sur, en donde, años más tarde, hacia el siglo VID, ha de cristalizar
la exuberancia barroca en la decoración.

�20

La Estética Indígena

Universidad

Lo sublime quiere lo grandioso; de ahí que inclusive la escultu-

ra se manifieste en lo monolítico y en lo colosal; pero es en la arquitectura en donde este sentimiento del arte indígena quedó mejor expresado: las sabias distribuciones geométricas y, sobre todo, la austera solemnidad de los "vacíos", no sólo para sobrecoger y anonadar,
sino para exaltar y enaltecer al espectador. Una visita a Teotihuacán, Tikal o Monte Albán es impresionante y melancólica, como si un
sentimiento de eternidad trascendiera a nuestro espíritu.

.

Lo bello en las grandes culturas

,,,
1

1

1

Entre los siglos VIII y IX, las grandes culturas históricas-pero
en especial la maya del Antiguo Imperio-han superado todo rasgo
de arcaísmo. A las tendencias rígidas y geométricas de la antigüedad se opone la decoración ondulante y caprichosa, simbólica y rígida, como pórtico de un nuevo estilo. La escultura tremenda del pasado, queda casi abandonada; el naturalismo, el realismo, el modelado suave y lleno de verdad anatómica queda plasmado en las esculturas de la época. Tómense al azar las cabezas de Copán o las escenas mitológicas modeladas en los estucos de Palenque.
Podríamos hablar en esta época de un arte bello, empleando la
palabra en el sentido universalizado por Kant. Sin embarg?, más.
que contraponer el rasgo sublime al bello en los artes amencanos,
queremos considerarlos etapas sucesivas en la evolución de los estilos. Frobenius y más tarde Spengler han afirmado que la cultura humana se manifiesta en ciclos semejantes al de un organismo viviente:
estadios que van desde la primavera al invierno en el lenguaje clásico aplicado por Spengler a las grandes culturas mundiales. El arteindígena de México podría conformarse con dichos estadios: si al estilo sublime le consideramos su antecedente, lo terrible, y a lo bellosu consecuente, lo barroco.
Quizá este rompimiento entre el mundo antiguo, cuyo arte se singulariza por su rigidez geométrica y su exaltación de lo dramático,
y el mundo naturalista, suavemente ondulado y elegante, lo encontramos desenvuelto por vez primera entre los viejos mayas del Antiguo
Imperio. Ya hemos visto cómo se antoja buscar el origen de la ele-

2f

gancia barroca del arte. maya en las grandes selvas que rodearon a
Copán, Palenque o Tikal; y, sin embargo, este "horror al vacío" de
los mayas no parece haber sido su patrimonio exclusivo: en el misterio de los edificios superpuestos hemos ido descubriendo las primeras
etapas del arte maya, que son, como entre las culturas primitivas de
la Mesa Central, terribles y melancólicas y muchas veces monstruosas. Esta fisonomía dórica de la cultura maya apenas si empezamos
a estudiarla en el adoratorio E-VII Sub. de Uaxactún, pirámide relacionada con la más arcaica estela maya (328 D. J.), cuya decoración
en mascarones rígidos y terribles viene a corroboramos la existencia
de un estilo mágico en la antigüedad.
Esta concepción artistica queda superada hacia el siglo VII, cuando Copán y Palenque desenvolvieron un bello estilo realista. Las esculturas de cabezas y bustos femeninos de la diosa del Maíz, la "Muchacha que canta" del Museo Británico, de los templos 11 o 22 de los
copanenses, es obra maestra de la humanidad indígena. Similar verismo anatómico se encuentra en los imponderables estucos palencanos o en las estelas de Piedras Negras, Yaxchilán y Naranjo. En esta
época se empiezan a pintar, policromadamente, vasos con escenas mitológicas al estilo de Uaxactún, Chamá y Ratinlixul, que son excelentes diseños puristas en arte.
Cien años más tarde, en el siglo VIII, culmina la Edad de Oro maya y se apunta en su arte un apretado barroco, exuberante y feraz,
sólo comparable a la fantasía monstruosa de la India; este barroco lo
encontramos, por ejemplo, en la estelas escultóricas de Copán y Quiriguá. Pero justamente es aquí donde interviene la historia, y la cultura maya cesa de pronto de producir: los viejos mayas emigran a
Yucatán en busca de una segunda patria y las viejas ciudades son envueltas por la selva. Para este tiempo, la cultura tolteca llegaba a la
plenitud de su lenguaje cultural y, por igual, veía declinar sus fuerzas creadoras que se habían desarrollado con elementos autóctonos
y casi sin impresiones mayoides.
Y precisamente cuando esta cultura, la tolteca, es empujada por
los grupos chichimecas hacia Yucatán y la América Central, se produce uno de los momentos más serenos y enérgicos del arte maya.
En las ciudades de transición-Ochob, DzibilnoQae, etc.-nos encon-

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Universidad

La Estética Indígena

tramos un estilo tan feraz y abundante que sólo es comparable al
exhaustivo barroco de los viejos mayas en sus últimas estelas; pero
en las ciudades dominadas por las gentes de Tula, las creaciones de
la Mesa Central, como atlantes, columnas, frisos, edificios redondos,
etc., al ser interpretados por la raza maya, nos dejan flores exquisitas, ejemplos de delicadeza y buen gusto. Díganlo si no ejemplares
arquitectónicos tan incomparables como los edificios de Zayil, Chichén Itza, Labná y Uxmal.
Casi simultáneamente, es decir, hacia los siglos XI y XII, en las
culturas gran-mexicanas se llega a un feliz período de liberación de
los estilos tremendos de la antigüedad: Monte Albán, Teotihuacán
y la Quemada fueron ciudades de un arte lapidario, hierático y grave;
las nuevas ciudades, Xochicalco, Mitla y el Tajín, poseen un arte
bello, un arte cuya elegancia se descubre hasta en la concepción ondulante de sus entrelaces y grecas.
Quizá en esta época se podría hablar de un arte clásico, empleando el término por extensión. Los estilos, que han perdido en fuerza
profunda y en naturaleza sublime, han ganado en belleza--es lo que
va, entre los griegos, de la columna dórica a la corintia. ¡ Cuán hermoso es el arco de Labná, pero cuánto más impresionante y magnífica es la ciudadela de Teotihuacán!
Frente a la Pirámide del Sol o al anfiteatro de Monte Albán, sentimos el movimiento y musicalidad de los cubos y superficies desnudas; sentimos lo profundo, lo sublime; frente a Uxmal o Mitla sentimos la dinámica de la decoración, lo escultural, es decir, lo que es
bello, lo que tiene gracia. Aprender estas diferencias que impresionan al ojo menos educado, es captar el sentido y esencia de la cultura
mexicana antigua.
Lo que es sublime, conmueve, anonada; lo que es bello, alegra e
inunda de un sentimiento gracioso y delicado. Ante los sobrios án-

gulos de las pirámides de Tikal, frente a su verticalismo audaz, sentimos lo magnífico y viviente de la antigüedad; mas si volvemos nuestra mirada a la llamada Iglesia de Chichén Itzá o a la Casa de los Mascarones de Kabá, encontramos un mundo caprichoso, lleno de desenfado, pero con cierto abigarramiento monstruoso y desarticulado.

23

~simism~, en _la concepción escultórica del cuerpo humano desc~bnmos la VIctona del naturalismo sobre el simbolismo de la antigu:dª~· Es lo que_ va d: la colosal y monolítica diosa del agua, Chalchiutlicue, de Teotihuacan, a la suave y verista escultura de Uxmal
llamad~ la Reina, que se conserva en el Museo Nacional de México:
Y analícense, comparativamente, elementos escultóricos de una misma_cultura, la olmeca, y habremos comprobado esta dinámica de los
estilos. Las más viejas y gigantescas cabezas olmecas, las de la Venta, T~b~sco, so? notables por su fuerza impresionante y magnífica;
~o ~1 piezas mas evolucionadas, como las cabecitas de la Mixtequilla,
il~adas por una graci?8a sonrisa, expresión psicológica que desconocieron las culturas mas antiguas y que casi desapareció sin dejar
huella con el advenimiento azteca.
E~ la evol_ució~ de los estilos decorativos podríamos, igualmente,
analizar la VIctor1a del naturalismo sobre los diseños arcaizantes; es
lo que va de los, colosales y rígidos mascarones de la pirámide E-VII
Sub. d,e Uaxactun, a los elegantes y caprichosos diseños mayas de
Yucatan; es lo que va de los austeros vasos trípodes de Teotihuacán
a la abigarrada y delicada loza de los mixtecas.
'
Así, comparativamente, podríamos sustraer los valores estilísticos _del mundo antiguo; lo mágico y lo realista; lo inefable y terrible,
nacid~ de un mundo lleno de presagios siniestros y conmovido por la
grandiosidad de su religión, hasta el arte bello y armónico de una
c_ultura que ha resuelto los misterios tremendos del Cosmos y ha poetizado las formas de la Naturaleza.
La muerte de los estilos

En la vida ~rgánica de las culturas hay momentos en que, como
los ~oles en la mitad de su carrera, ignoramos si se encuentran en la
plemtud o si ya se inició la hora de su ocaso. Fué precisamente en
esta ~ora dra~ática de madurez y de muerte cuando se consumó la
conqUISta espanola en las áreas tribales indígenas de México.
. , En el arte barroco existen indudablemente elementos de disolucion: en el ba~oco ~~gena hay un esfuerzo espiritual, pero también
elementos de disoluc1on. Efectivamente, e\ arte del barroco es el ar-

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"ALFONSO ftEYlS"
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Universidad

te de la fuga, del movimiento y de la dinámica. Y este sentimiento
no es posible buscarlo en la rigidez de los arcaicos ni en el estatismo
de la gran época de Teotihuacán, Monte Albán y Tikal, en que se cifraba la belleza en los espacios vacíos sabiamente distribuídos y en
las grandes masas desnudas de las pirámides. Sí, por el contrario, debe buscarse en los estilos de la época que siguió a estos monumentos.

' '

Es un hecho incontrastable que al finalizar el Antiguo Imperio
de los mayas, los muros y paredes de sus templos habían empezado a
recubrirse con estucos y ornamentación labrada. Palenque representa la más pura época de un barroco moderado: las lineas se quiebran
musicalmente y en toda su ornamentación de estuco existe un delicado
anhelo de fuga: pero ya en Quiriguá y en Seibal, en la última edad
de Copán, las estelas empiezan a estallar en motivos dispersos y desgarrados; se llenan huecos con una fantasía atormentada: mascarones, plumas, grecas, apéndices, entrelaces, diosecillos, cetros, todo
distribuído caprichosamente para huír con horror de las masas desnudas. Cuando los viejos mayas emigran al través de la selva americana, van dejando monumentos como los de Hochob, Kabá, Uxmal
y Chichén, de un refinado estilo ultrabarroco.
Las culturas del norte de México, por el contrario, fueron depositarias de un sentimiento de austeridad que. les venía de Teotihuacán. Indudablemente que las culturas de Tula, Xochicalco y el Tajín,
que florecieron inmediatamente después de la ciudad aludida, fueron
barrocas; pero existe aquí un gran equilibrio que presta a su estilo
una fisonomía moderada inconfundible. Finalmente, los aztecas parecen haber evolucionado hacia un purismo teotihuacano: el OcélotlCuauhxicalli, la Cabeza del Caballero Aguila, las esculturas zoomórficas, no sólo son de un realismo admirable, sino deliberadamente
opuestas al espíritu de recargamiento barroco. Sin embargo, el alma barroca pronto se descubre en el predominio de la fantasía sobre
el realismo que priva en su loza: el detallismo y la fineza decorativa
de la cerámica mixteca, cholulteca y azteca es ejemplo claro de este
nuevo espíritu. Predomina en ella el detallismo, pero, sin una dinámica
articulaga que produzca nobles conjuntos.
En otras ocasiones, se acude a imitaciones de la antigüedad: el
modelo muchas veces es superado técnicamente, aunque carezca del

La Estética Indígena

' iEME"OTEC •
25

s~b~lismo arcaico. Una pieza encontrada en Teotihuacán, un cuauhxicalli _d~ 3:1abastro en forma de tigre, que hoy se encuentra en el Mus~o B~tá~co, parece no ser sino el modelo que sirviera para el Cuauh~tlc~lli-Ocelotl del Museo Nacional de México, procedente de Tenochti an.
El arte de los azteas es en no pocas ocasiones realista pero sólo
en oposición al barroco, del que parece deliberadamente huír· no se
crean nuevos estilos sino se entr~gan al romanticismo del pasa'.do, caye!1d? el arte, en no pocas ocasiones, en imitaciones serviles O en el
mas mgenuo academismo. No es extraño que en esta época empiecen a florecer las artes menores y la miniatura: el arte del J. d
tru
t' . .
a e se
. eca en una ecmca; se desarrolla insuperablemente el arte del mos~1c? y de la pluma; el trabajo en hueso alcanza su plenitud; y la ceramica, no pocas veces de molde, acusa un preciosismo, un maneris~~•daqdue contrasta con las formas enérgicas y graves dé la antigue ,.
. En esta época asoman por primera vez las carabelas de l~s conqUISta~ores. El_ r~sto lo, co!15umó no precisamente la traición indí~e~a m la s~peno~d~d tecmca europea, sino la íntima disolución del
uruco Imperio_ e~ vigili_&lt;J., _el azteca, que como el maya atravesaba por
una decadencia ~penalista y de alianzas señoriales. Eran viejas
cult~r~ que ~a~ian rehusado gobernar, eran razas próximas a su desapancion-fra~es,_ como dijo Hegel; pulv€rizadas, como dijo Gobineau-, que se mclinaban solemnes y sin coraje frente a las jóvenes
culturas de Oriente.
Estas_ ~ultur~ ~o ~eron, pues, cortadas en flor, como pretendió
el roman~i~mo mdiamsta del siglo pasado-como tampoco podríamos aru:ntir que_ se t~ataba de culturas bárbaras y sin contenido, que
pretendían los hispamstas. Se venció a culturas sin voluntad: Cortés
l~c~aba contra enemigos cuya superioridad numérica nivelaba un es~mtu al ~as de la muerte. Baste pensar el momento en que los espanoles -~rribar?n al Anáhuac; Teotihuacán, Monte Albán, Xochicalco,
e~ ~ªJ~, yaman abandonados y enterrados por el tiempo, y que las
VIeJas cmdades mayas del sur se hallaban envueltas por la soledad de
la selva y las raíces del_ tr?pico. Spengler, que en algunas otras páginas ocurre en contradicc10nes ha escrito con clara visión a este res-

�26

Universidad

Reflexiones sobre el Imperio de Carlos V.

27

pecto: "La población maya floreció poco después de la conquista española, y las grandes ciudades vacias se cubrieron de bosques. Este
hecho no demuestra solamente la brutalidad de los conquistadoresque hubiera sido ineficaz de haberse encontrado con una humanidad
culta en toda su juvenilidad y fecundidad--sino la extinción interior
que sin duda había comenzado mucho antes".

REFLEXIONES SOBRE EL IMPERIO DE CARLOS V

g

earmona cN.enclares

"Pata mí, esos hechos y otws semejantes
me hacen dudaJz de si Íos acontecimientos de
ésta vida están sometidos a una /atalidad in=
mutable o se desa'i'WÍÍan con/oime al cap'I.Ía
cho del aza't ".
qácito, Jl,nales, Lbw VI-XXI l.
I
OMENZAMOS a escribir formulando un principio: el desti-

no del hombre se revela en sn bist.oria. Este principio, que
mantendremos siempre a la vista, envuelve un hecho indemostrable, pero patente. En vez de comprobarse por la experiencia
(dimensión que los hechos comportan), la supone y hace inteligible.
Conforme a lo que ocurre a los principios, puntos de arranque y de
culminación del pensamiento, donde transparenta su esencia, muestra la peculiaridad de autofundamentarse y autoexperimentarse. El
es su propio cimiento. También su propia experiencia.
NOTA:
"LA ESTETICA INDIGENA" es un capítulo del libro "Arte Pre-Colombino en _México", recién salido de
la Imprenta de la UNA, de que es autor el Lic. Salvador Toscano, a quien agradecemos nos haya
autori%ado su publicación en esta Revista.

Damos por supuesto que el conocimiento natural establece los
principios a la manera de un complemento de los fenómenos, después

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..

1

1

1

11 1

1

Universidad

de observarlos y generalizar sus manifestaciones. El conocimiento
histórico, en cambio, los establece previamente. En ambos tipos de
conocimiento los principios encuadran fenómenos y hechos. (el natural, fenómenos; el histórico, hechos.) En el segundo tipo los principios no realizan ninguna tarea complementaria. Su misión es otra.
Cada acontecimiento histórico proyecta en torno suyo el horizonte
sobre el que debe ser comprendido y del que representa una materialización singular. Los principios que la Historia requiere vienen preformados por los acontecimientos. De todo lo cual obtenemos, mal
que bien, una conclusión. La entrada en la Historia se realiza aislando antes los principios inherentes a los acontecimientos. La entrada
en la ciencia natural se hará, suponemos, por el examen de los f enómenos.
Puede añadirse que conforme al movimiento actual de la ciencia, la naturaleza tiende a deshumanizarse. Aquélla pretende definirse, ahora, como una simple descripción de lo que sucede en ésta,
no de lo que es. La Física contemporánea entraña una eliminación progresiva del punto de vista puramente humáno; la imágen del mundo
que está elaborando escapa ya a nuestros sentidos. Suprime en realidad, al hombre. (1) Del lado del conocimiento histórico la situación resulta diferente. Casi antitética. El hombre es el centro mismo
de la ciencia histórica, investigación de lo que es. Lo que es tiene como limite de visibilidad, (o móvil intencional, si se prefiere) lo que
debe ser. Ejemplo: la Física aristotélica ha sido superada, pero las
narraciones históricas de Tucidides o Tácito resultan modernas; mejor dicho, contemporáneas del ser humano, de cualquier cronología.
Son una parte del hombre.
Entendemos la Historia como el curso unitario, temporal, internamente desdoblado y coarticulado, (en cada uno de nosotros, los
protagonistas,) entre los impulsos naturales y las determinaciones
ideales. Conjuga la ley natural y la norma correlaciona la necesidad
y la libertad. Su curso cronológico viene modelado por el espíritu que,
radicando en los impulsos naturales, trasciende lo natural. Trascendencia que constituye, sin más, la Historia. Tiene como forma la narración.
Será necesario, más tarde, recordarlo. También debemos recor-

Reflexiones sobre el Imperio de Carlos V.

29

dar, en momento oportuno, que mientras el proceso biológico se defina como evolución, (sucesión de estados,) el proceso histórico se define, por su parte, como progreso o finalidad. Trátase de categorías
esenciales. En la persona, realizadora de actos, descansa el centro
dinámico del proceso histórico. A cada persona individual corresponde un mundo también individual. Es el correlato objetivo de la persona, ya sea de la individual, (yo, tú, él,) o de la persona total, (comunidad.)
En la Historia, lo único que tenemos a mano para intuir el sentido de nuestra vida, podemos darnos cuenta de que la persona actúa
siempre enlazada a la gran cadena del hombre. Cadena cuyos eslabones tienen, en su dirección temporal, un sentido irreversible. Actúa,
repetimos, como un centro autónomo de acción. Fijándonos en el vocablo existencia ( ex-ist.encia) comprendemos por qué su etimología
significa objetivarse u objetivación, pues señala el hecho de que nuestro existir se cumple fuera de nosotros, en lo que no somos nosotros,
afrontándolo desde nuestro ser. Toda vida se realiza viviéndose y cristaliza en actos. La Historia conservará la augusta y emocionante jerarquía de maestra de la vida, insinuada por Jenofonte y fijada por
Cicerón, porque recoge la experiencia que el hombre tiene de sí mismo, en tanto que es capaz de una conducta libre, o sea, de una conducta insumisa,-radicalmente insumisa,-al principio de causalidad.
Principio que domina la Naturaleza.
Lo más valioso y rico de la persona descúbrese allí, en lo que acaba de tocarse. Cada persona representa una excepción del principio
de causalidad. Nuestra volición escapa a la ley causal. De resultas,
la libertad constituye el valor propio de la Historia. El resto de los
valores que encarnan en ella, (justicia, verdad, belleza), sólo son estimables en la medida que sean accesibles en la libertad. Cobran el
porte de valores auténticos en tanto que surgen en el suelo de la libertad.
Las reflexiones anteriores surgieron, a la manera de un margen
teórico, de la lectura del libro del Profesor B. B. Merriman, de la Universidad de Harvard, titulado Carlos V. el Emperador ("Espasa-Calpe", México-Buenos Aires, 1940.) Es una obra magnífica. Ofrece un
wadro histórico relativamente estrecho, por circunscribirse a un de-

�Reflexiones sobre el Imperio de Carlos V.

,o

11 1

31

Universidad

terminado período; presenta, empero, una intuición es~n~ial del hoi:nbre, aunque sea a través del horno hispánicos, caracte~bca de la historiografía clásica. Esto dará un valor ~ermanente al_ libr?. Estamos
seguros. Su lectura rememora el espectáculo de la Histona, ese drama del hombre que crea, tomando impulso de lo que ~ Y de lo que
debe ser, el destino. En la Historia nos encontramos siempre a nosotros mismos.
Surgieron, naturalmente, otras reflexiones. Quisiéramos s~brayar una, por fundamental. La Historia sirve, sin duda, para ~terpretar el pasado. Eso se ace~!ª sin dis~usión. Para nosotros sirve,
todavía de un modo más definltivo, para mterpretar el presente. Nada
hay en ella que termine dentro del limite cronoló~co en que aparece
ubicado; todos sus ingredientes confluyen de algun modo en
pr~
sente. Entendemos, al modo de Hegel, que el hombre es s~ Histona
y que, por ende, la única Filosofía posible del hombr~ ha~ra que buscarla, según aconsejara Napoleón a su hijo, en la Hi~toria (2) •. Pues
en el conocimiento del hombre culmina nuestro interes por la vida.

:1

A la vista del libro del Profesor Merriman, estupenda ~terpretación de la sinfonía hispánica, advertimos de repente que solo ~ay
dos maneras de tratar la Historia. ¿ Será posible? _S~lo ~os. O bien
se le reconoce como una especie de in~ernadero, si:i~ comodo pai:a
que la humanidad cobarde tome el sol palido del prete:1~º• o com_o via
de acceso al presente y su constante núcleo problemabco, partiendo
del pretérito. Nosotros quisiéramos aceptarla en la segunda forma,
dado que la vida humana plantea siempre de un modo latente el pr&lt;;
blema de su comprensión. En la primera forma, que no es la cultivada por el Profesor Merriman, sin duda, la Historia entera SE; nos
fieura enorme y estúpido arcaísmo. Registra en forma de catálogo
c:Onológico los errores cometidos por nuestros antepasados_; sus pecados contra el hombre. Porque la Historia-invernadero e~tiende que
el hombre es, simplemene, un error. Y, por ende, que la vida envuelve la purga del error.

II
¿ Qué contenido evoca en nosotros la forma de organización po-

lítica llamada Imperio? Carecemos de sensibilidad para intuirla. Es
indudable. El Imperio Romano proporciona en su recuerdo la nota
que distingue como característica, precisamente la forma política imperial; es una tentativa para unificar el género humano. Podríamos
señalar ahora, sin mucho esfuerzo de síntesis, la base sustantiva de
los otros imperios occidentales, o sea el criterio de la pretendida unidad del género humano. El romano descansaba sobre el principio del
dominiom, el hispánico sobre el Estado Iglesia, el napoleónico sobre
la expansión de los Derechos del hombre, ( lo cual no hubiera aceptado, quizá, el Napoleón del Imperio.) (3), el anglo-británico sobre el
industrialismo, el alemán moderno sobre la raza. La Historia Universal realiza siempre objetivos universales.
La europeización del ser humano que se inicia en el Renacimiento, tuvo su primera fase en la hispanización del mundo, tendencia
propia del Imperio Español. Esta tendencia tomó cuerpo dentro de
una perspectiva peculiar, inconfundible . Mientras que para algunos
pueblos europeos-Inglaterra, Francia, Alemania-, el origen de la nacionalidad coincide, en su aparición, con el protestantismo, (insertándose ambos en el Estado), fé católica y nacionalidad coinciden, interpenetrándose, en España. Caso único. Durante siglos los castellanos y aragoneses habían combatido contra los árabes por la propia existencia y la del Catolicismo. Categorías que aparecen en perfecta simbiosis en el sistema ibérico moderno; dan la medida del destino español en la Historia. Ese sistema confluye por sus dos vertientes manifiestas, en Carlos V y explica una de las determinantes
del Imperio hispánico. Dibuja su línea constante.
Juzgamos de innegable la tenacidad con que España acometió la
empresa imperial. Muestra soberbia y pétrea grandeza, invulnerable a los juicios que merezca. Jamás hubiéramos elaborado ésta premisa, para nosotros perfectamente establecida, de ignorar el libro del
profesor Merriman. Antes de la lectura la intuíamos sin conocerla
Analicemos, de inmediato, su contenido. Carlos V actuó como un órgano del genio español, pero no lo hizo así desde el primer momento
de su llegada a la península ibérica. Era, a la sazón un perfecto extraño, ignorante de la lengua y costumbres. Venía, por otra parte, rodeado de personajes flamencos, aduladores y voraces, que se ínter-

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Universidad

Reflexiones sobre el Imperio de Carlos V.

33

•
pusieron entre él y la gente española. ¿Qué motivó, entonces, la transformación de Carlos? Merriman formula la hipótesis de una reconciliación de Carlos con España. La rechazamos. Nosotros preferiríamos reconocer el hecho de una castellanización progresiva. Carlos
se insertó, por etapas que serán tratadas más tarde, en el amplio proceso de castellanización de España que, arrancando de la Edad Media (señalaremos luego· la constelación originaria,) tuvo en los Reyes
Católicos uno de los momentos culminantes. Aceptándolo así vislumbramos que Carlos recibió la fuerza modeladora del sistema ibérico
vigente en el siglo XVI. La recibió, se la incorporó y la transformó.
El hombre es producto y produce, al mismo tiempo, su historia.
Algunos pormenores testifican la veracidad de nuestra inducción. Sabemos, por ejemplo, de la espontánea simpatía de Carlos por
los catalanes; de su antipatía por los orgullosos castellanos. Hechos
probados. A Carlos, extranjero ignorante de la reali~~d ibéri~,, a~uellos le parecieron al principio más capaces de percibir la D11Sion ID;perial de España, que él creyó aportar a la penínsul~, pero que vema
fraguándose, precisamente, en el sustrato de la sociedad castellana.
(Exclusivamente en la castellana.) En el espacio de pocos años, que
eorren entre el primero y segundo viaje a España, rectificó. Mejor
dicho: los acontecimientos rectificaron en él. Los catalanes mostraron una ceguera absoluta para los negocios políticos que no concernieran a su tierra. El César tuvo la experiencia de esa incapacidad y cambio de sentimientos; en la misma medida se, castell~ó.
A la larga, y en definitiva, el Imperio español se apoyo, en política
y finanzas, en la región que se había alzado contra él y que Carlos
tratara de reducir a la impotencia: en Castilla.

m
Entre la reconquista de Granada, fecha capital de la hispanización de la península, y el arribo de Carlos, transcurren veinticinco años.
1492-1517. Nada más. Durante el corto período no pudo lograrse
una articulación sólida, por orgánica, de la unidad hispánica. Faltó
tiempo para que se realizara por completo el proceso biológico unitario. España tuvo, empero, que recoger la tradición e intereses dinásticos de los Hapsburgos y lanzarse sobre Europa· para defender-.

los. Aún no estaba hispanizada y el destino la impulsó,---en la medida ciega que impulsa el destino-, a hispanizar el Viejo Mundo; pero
la hispanización se hizo, repetimos, insertándose el sistema español,
continental y oceánico, en la línea carolingia, tangente a ese sistema.
Carlos tomó a Castilla por punto de apoyo; en consecuencia, Iberia
entera fué desviada del cauce original y propio. Sufrió en su ley de
progreso.
A la distancia actual, y en medio de la soledad española de 1944,
resulta perfectamente visible la desviación en que Carlos empujó a
España. La vocación imperial hispánica venía de atrás; él la encarnó
y plasmó, reconduciéndola en la dirección de sus intereses dinásticos. España, que todavía no estaba hecha, por decirlo así, en 1517,
se deshizo frente a Inglaterra, Francia y Holanda que, mientras tanto,
iban integrándose lentamente, pero con toda solidez. Abrióse entonces
el abismo entre el Estado español, definido por la Contra-Reforma, y
el Estado moderno. La dimensión o dirección endógena del hispanismo
ibérico, que tomara cuerpo en la unidad interior, y la exógena, (cuya
empresa principal se llama Hispano-América), gravitaron sobre la
incompleta biología española. El fracaso del sistema hispánico que
apunta ya en la capa invisible de los éxitos de Carlos, se origina por
el concurso de las circunstancias apuntadas. España se inmoló adoptando una línea de proyección histórica que no era, en esencia, la suya. Era la de Carlos. La del Sacro Imperio Romano-Germánico.
En el cuadro transcrito subsisten, sin duda, algunas sombras.
Tal vez pudieran disiparse completando nuestro pensamiento. He~?s desi~ado al Imperio ~pañol como una tentativa de hispanizacion mundial; concurren en el, evidentemente, dos movimientos coor~ados entre sí, pero divergentes: uno, la fase europea; otro, la oceámca. En Europa la hispanización sirvió de punto de apoyo a Carlos
que, incorporándose a ella, la utilizó en vista de sus intereses. En
A:méri?a _irradiac~ón imperial se desarrolló en el marco de principios hispamcos autonomos. La empresa de España en América es
~ás es~añola que la de España en Italia o en Flandes. Hispano-Aménca fue modelada conforme a reglas auténticamente españolas. Las
"Leyes de Indias", ese monumento imperecedero del humanismo ibérico, cuyas fuentes más remotas están en los estoicos, Séneca y el

!ª

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Reflexiones sobre el Imperio de Carlos V.

Universidad

•

Cristianismo, tienen la suficiente envergadura, materializada en más
de seis mil leyes, para comprobar la grandeza de la hispanización del
Nuevo Mundo y sus postulados entrañablemente ibéricos. (Ejemplos:
Una de las leyes encarga no utilizar la palabra "conquista", otra prescribe que sean castigados con mayor rigor los españoles que los indios1 varias de entre ellas legalizan la autonomía de las corporaciones municipales, etc) En suma, la libertad de Hispano-América ha
surgido de las "Leyes de Indias". Son su manantial inagotable. La
libertad española tiene el suyo en el estoicismo, en Séneca, en el primitivo cristianismos humanista. (4)
Entendemos, por lo que puede comprobarse, que al llegar Carlos
a la península, Castilla sentía sus libertades centenarias como españolas más que como estrictamente castellanas. Sobre ese sentimiento actuó Isabel de Castilla para elaborar la unidad española. Desde
el año 1188 el brazo popular tenía representación en las Cortes. Esas
libertades, que en la forma de fueros y cartas pueblas movían la reconquista hacia el sur, irradiaron sobre las otras regiones ibé~cas,
habiéndose constutuido allí lentamente, en base de la futura umdad
hispánica. Tuvieron en ella su cenit. Está perfectamente compr?bada la hegemonía medioeval de los castellanos sobre los otros nucleos de las Españas. (San Isidoro utilizó el prrmero, que sepamos, el
nombre "las Españas"). La vocación imperial leonesa-castellana se
conjugaba en Castilla con las libertades populares. También está
comprobado. De aquí el equilibrio interno, propio de la Edad Media
castellana. Impidió la madurez del feudalismo.
Con el primero de los Austrias el equilibrio quedó roto. El monismo hapsburgués absorbió la unitaria diferenciación ibérica. Hubo que derramar sangre (la sangre de Castilla, la sangre de Valencia castellanizada por el Cid), para que eso ocurriera. Es la guerra
de las Comunidades. En Castilla perdurará, en adelante, el sentimiento de las libertades populares como única forma posible de la
integración hispánica; la experiencia había sido hecha ya. En nombre de la libertad de las F.spañas, Castilla sacrificó sus libertades,
pero Aragón y Cataluña, dominadas por el particularismo centrífugo,
decidieron declararse neutrales en la causa de la libertad popular.
Por una ceguera, quizá congénita, tomaron por castellana una causa

3S

que era eminen~mente española universal. Desde enonces, Cataluña
permanece enqmstada en la periferia ibérica. Callejón sin salida del
particularismo regionalista.

IV
La vocación imperial de España ha ido formándose lentamente..

J?~ dentro,a _fuera. Señala la perdurable presencia de la tradición po-

lítica romamca. En 1037, el rey de Castilla y de León, Fernando, era
llamado e~p.erador .Las crónicas designan a ese monarca de imperator_ fo~u~ (5)., Fernando heredaba así la tradición leon~
d~ origen romamco. Mas tarde, en 1077, el Papa Gregorio VII anunciaba que, conforme a las antiguas constituciones, España había sido
entregada a la Santa Iglesia Romana en derecho y propiedad. Frente a éstas p:retensiones, Alfonso VI adoptaba el título de Emperador.
Proclamó otra vez la vieja dignidad imperial que por rey de León le
corre~pondía. Ego Adefonsus imperator totius hispa.nia,e, firma en
los ,diplom~~- Los restantes reinos peninsulares reconocieron, según
veman hac1endolo, la suprema jerarquía leonesa-castellana. Conducta que cristalizó en los siguientes extremos. Mientras que en la Españ~ de esa época, Castilla y León no reconocieron nunca la supremac1a temporal del papado, Portugal y Aragón abonaban puntualmene el censo de Roma. Lo hicieron hasta el siglo xm.
Estas circunstancias prueban las profundas raíces históricas de
la vocación imperial castellana. Castilla actuó, desde el siglo XI, como núcleo creador de España. El impulso venía, sin duda de la Roma im~erial y tomó cuerpo en las instituciones en cuanto, ~or nocesi?ades Impuestas en la reconquista del suelo ibérico ganado por los
arabes, - la Edad Media hispánica es una larga .Cruzada-, hizo crisis la organización con que los invasores germánicos estructuraron la
vida española. Manteniéndola hubiera sido imposible la reconquista.
La entr~da d_e los árabes e~ la península fraguó la crisis. El concepto de Hisparua,-ya san Isidoro de Sevilla habló de la "madre Espapulcherrima mater Spania-resurgió, pues, de las cenizas de la
disoluc~ón visigótica:.. Fué una conmoción revolucionaria. Entonces,
éomo siempre, el brazo popular salvó, empuñando las armas fa contimrldad histórica de España. Dió su sangre por ello.·• ·
'

ñ:1",

�.36

Universidad

La vocación imperial hispánica asegura que en la península ibérica estaba viva la tradición romana imperial. Hemos dado algunos
detalles. Partes importantes de la biografía de esa tradición (por
donde España se insertó en la Historia Universal), encontramos, cruzado el límite cronológico entre la Antiguedad y la ·Edad Media, en
San Agustín, en San Isidoro y en las Siete Partidas, de Alfonso el Sabio. .Documentos materiales encarnados en aquéllá remota realidad
política. El Imperio era, a la sazón, la forma suprema del ordenamiento social; unificaba, a través del Emperador, al género humano.
Reproducía en el orden temporal, terreno, el orden espiritual, celestial. El Emperador representaba la articulación entre ambos órdenes, sin participar exclusivamente de la ley de casualidad de ninguno.
Pues bien,Carlos V edificó sobre la vocación imperial hispano-castellana el espléndido edificio de su imperio, sembrado en las cinco partes del mundo. Renovó aquello que, dada la repugnancia del hombre
a destruir lo antiguo, (lo antiguo prueba nuestra inmortalidad, nuestra necesidad), no pudo destruir. O no quiso destruir.
NOTAS
(1) Sir J. Jeans, Nuevos fundamentos de la ciencia. (Espasa..Calpe,

Madrid 1936) Cap. l.
(2) Aubry, Le roi de Rome (Fayard, París, 1925) Pag. 120.
(3) A. Thiers, Histoire du Consulat et de l'Empire (Paulin, París,
1849) Vol. XI. pags. 156-57 Napoleón aceptó que el documento
del Senado donde se anunciaba su matrimonio con María Luisa
proclamara que el emperador francés "había restaurado en Europa el trono, la religión y la propiedad". Thiers copia el famoso
documento.
(4) Miguel de Guardia, Las leyes de Indias (Velasco, Madrid 1889-90)
Vol. II, pags. 146-49. La recopilación de las Leyes de Indias se
promulgó en 1680, reinando Carlos II. En su defecto regian, en
América hispana, las de Castilla porque-decía Felipe JI- "siendo de una corona los reinos de Castilla y los de Indias, las leyes
y orden del Gobierno de los unos y de los otros deben ser los
más semejantes y conformes que se pueda".
(5) Bibliografía y fuentes en Ramón Menéndez Pida!, La &amp;pa.ña del
Cid. (Plutarco, Madrid, 1928) Primer tomo.

La Idea de la Guerra

37

LA IDE.A DE LA GUERRA

cuenta de la guerra se han producido innumerables teorías para el arreglo pacífico del mundo, que conceden mayor interés
a la paz que a la guerra, sin pronunciar casi palabra sobre ésta, como si fuese un hecho evidente cuya significación y alcances estuvieran perfectamente definidos; y de allí resulta una patente contradicción e~ _los extremos de los programas ideados. Proponen la
paz en cond1c1ones de una guerra sin término.
En efecto, tocfos más o menos suponen que una vez dado el hech de la guerra s~lo bastará que el éxito de los ejércitos despeje del
campo de la contienda al otro beligerante para que, a base de una
situación de dominio político unificada por el triunfo, se escoja entre los programas el más acertado y duradero, o el más conveniente
al grupo de intereses predominantes.
De esta suerte la solución de la guerra en la paz no llegará a consum~rse mm~, porque los ordenamientos resultantes traducirán, por
un tiempo mas o menos largo, la fuerza que dicta sus condiciones al
enemigo; pero en cualquier momento este, u otro que resulte mal favorecido, se valdrá de igual recurso en cuanto sea capaz de hacerlo.
Lo cual quiere decir que esos programas para la paz son las condiciones de rendición para los vencidos, y nadie encontrará en ellos un
verdadero camino para romper el circulo que va de la guerra a la gu&amp;rra, a través de una o varias paces negociadas.

�38

Universidad

Una considerable porción del error cometido en estas contradictorias proposiciones proviene de aplicar una idea caduca y totalmente superada en los hechos, de la significación y efectos de la actual
guerra. Entre esta y las que se practicaron en los siglos XVIII y
XIX, media la diferencia profunda que se mide entre la finalida? polítira concentrada en el interés dinástico, primero y luego nacional,
y el propósito más o menos inconsciente de constituír una comunidad
sobre bases legítimas de unificación mundial de los pueblos. Son nada
menos que contrarios los signos que presiden a estos hechos bélicos,
entre siglos y siglo, que sólo guardan la comunidad de un espectáculo
de muerte y destrucción.
Mientras que las guerras dinásticas o políticas miraban a la conservación y crecimiento de los intereses nacionales, ahora la disgregación de estos mismos, los choques y estallidos que han provocado
dentro de cada una de las nacionalidades son precisamente las promociones inmediatas de la guerra. Los conflictos políticos entre las
naciones europeas podían dírimirse "legalmente" en el campo de batalla, porque había un tácito consentimiento de la conciencia europ;a
en que la guerra constituía un recurso jurídico, desagradable y de última opción, necesario para balancear las fuerzas de las nacio~~s ~n
un terreno real. Cierta política internacional, llamada del equilibno,
traducía de una manera más o menos imperfecta la nivelación del poder resultante de la guerra e indírectamente estatuía a ésta como
una regla jurídica internacional. Todavía la lucha mundial de 14 se
planteó originalmente sobre estos supuestos, sólo que insensiblemente fué cobrando un alcance mucho mayor que el presumido por los
dírectores políticos.
A la sombra de los años que corren de fines de uno y principios
del otro de estos grandes hechos bélicos del siglo, se ha ido destacando una situación revolucionaria de los moldes económicos y políticos
dentro de las naciones que operaron como beligerantes, la cual trastornó totalmente las condiciones del pasado y más aún del actual
conflicto. Puede seguírse esta transformación en la historia de Rusia
y Alemania, principales protagonistas del conflicto europ~ del siglo
XX, a través de los cuales se vieron a,rrastrados los &lt;lemas pueblos,
.,
de manera· que en estos países se concentra visiblemente la acc1on Y
el porvenir de todo Occidente.

La Idea de la Guerra

39

Habría que distinguír algunas posIC1ones intermedias en este
fenómeno. Japón y E. U. A., hacen todavía una guerra de carácter
político. Inglaterra participa, en cuanto a las bases psicológicas que
provocaron su intervención, de una condición más o menos próxima
a ese sentido nacional. Pero es dudoso que estas potencias consigan
mantener su impulso original aislado de la masa central de fenómenos, cuyo epifoco queda localizado en Alemania y la URSS.; y aún en
el caso de que obtuvieran parcialmente su propósito, esto mismo sería una amenaza para otro acontecimiento de la misma especie.
Es simbólica la situación de España, en cambio. La lucha civil
en que se vió envuelta fué una muestra del espíritu y modos de operación históricos que desarrollaron posteriormente los acontecimientos bélicos en un escenario mundial. Y allí está, todavía, con su forzada solución, para servir de piedra de toque, de finísimo diapasón
en donde se podrá medir, en términos muy humanos, el aprovechamiento que hayan tomado las potencias aliadas de la siniestra lección que les han deparado estos años. En España vive y obra la experiencia del triunfo fascista, la de un supuesto interés nacional que
persevera en su gobierno a consecuencia de sostener interminablemente la guerra contra sus mismos naturales. Este espíritu de violencia, así sea embridado y guarnecido, ¿será la cabalgadura de la paz
que ofrezcan los vencedores, a los pueblos del mundo?
Si llegara a cometerse un error semejante se estaría preparando
a la retaguardia de las fórmulas jurídicas de la paz internacional, una.
caballería de muerte y desolación para el futuro. No hay escapatoria posible. Por hábiles que sean los prestidigitadores de la paz, no
podrán escamotear con una fórmula de derecho, en términos de intereses nacionales, la alternativa de una guerra futura o la necesidad
de otros procedimientos para garantizar la convivencia del mundo en
condiciones pacíficas y satisfactorias.

La guerra de mil novecientos catorce desbarató el nudo de los intereses nacionales, en una serie de cuestiones interiores a cada pueblo: la reorganización de las bases económicas y sociales, con su cortejo de problemas educacionales, jurídicos y de técnicas sociales, ha
creado un torbellino de luchas individuales y de grupo que han puesto

�40

,. , ,I"'
1,

Universidad

La Idea de la Guerra

41

en duda la eficacia del antiguo orden internacionel, llevándolo a su
propia destrucción en los campos de batalla.

cia Y sustento de la afinada sensibilidad filosófica y moral de su autor, rebosa por todos los poros la dramática realidad de nuestros días.

Porque es claro, o debiera parecer tal, que si las guerras del siglo anterior reforzaban más estrechamente los principios internacionales del equilibrio mundial guardado por las potencias vencedoras,
este efecto se conseguía prolongando en el interior de cada una de
ellas los vicios de la organización ro u n d i a 1 de los intereses nacionales. Ahora el efecto ha invertido su dirección en el sentido de la causa y la guerra actual sólo puede alcanzar una situación
estabilizadora, no a consecuencia de principios internacionales, sino
únicamente a base de la reordenación interior de cada pueblo. Se
comprenderá más claramente el cambio de orientación que se ha operado, si figuramos los acontecimientos de esta manera: las guerras
nacionales, de carácter político, encaraban situaciones colectivas entre personas morales o jurídicas, que son las Naciones; mientras la
coñdición actual de la guerra es la del aseguramiento o la pérdida de
intereses sociales comunes entre los países combatientes a ambos lados de las trincheras. En una palabra, ha quedado superado en los
hechos el orden internacional de las nacionalidades por una guerra
donde cada combatiente tiene un grupo de adictos y otro de adversarios en el campamento de su enemigo.

Es !-°dudable que los procedimientos para concertar la paz han
de ser diferentes de acuerdo con la idea que se tenga de la guerra. A
~ pensami~nto político obedeció la paz de Versalles, que puede ser~ de ~l~cc10nadora _ad~ertencia para los que se empeñan, juristas y
diplo~abcos, en susbtwr los presupuestos básicos de convivencia que
neces1t_a el m~do entero, por la satisfacción que procuran los tratados mternac10nales a ciertas minorías nacionales, mientras la inmensa mayoría dentro de esos países y el resto de los pueblos reciban únicamente bellas palabras y solemnes promesas.

La imagen más propia para significar este carácter peculiar, es
la de la guerra civil. Th ya un indicio que tal lucha en España fuera
prólogo de esta contienda y que aún no se disipe el temor de que el
cabo de la paz haya de doblarse antes de que otras tormentas caigan
sobre algunos pueblos, Francia quizás.
Inconscientes o disimulaóos los aspectos de la gue1Ta en el frente
interior de las naciones combatientes, no por ello dejan de obrar esas
fuerzas que hacen de cada soldado un héroe de su patria y un enemigo de la sociedad en que vive. ¿Habrán encarado, en toda su crudeza, este hecho psicológico, los estadistas de la paz?
Hace cuatro siglos, Vives, el filósofo español, no hallaba mejor
fórmula de resumir el pensamiento de la paz perpetua, que aquellas
palabras fervorosas: "todas las guerras son civiles, porque todas son
entre hermanos". Este pensamiento que entonces tomaba su vigen-

, . El orden internacional probó su eficacia equilibradora con buen
exito, hasta en tanto que ciertas cosas comunes a la humanidad
como la ~posición de una técnica eficiente de explotación de los r;_
cursos nacionales, el desahogo comercial en los mercados mundiales
Y la elevación de la prosperidad interior de los habitantes marcaban
un ascenso positivo e ininterrumpido, en donde parecía h~ber cabido
p~ra todas las naciones, a su turno y en la medida en que su esfuerzo
e mteligencia lo permitieran.
, Sólo que este orden externo de pura regulación internacional llego a provocar dentro de los mismos países empeñados en esa libre
competencia de vigor nacional, una falla interior, una grieta por donde han escapado torrentes irresistibles, en punto de igm·ción de l
' prof undas sometidas a presiones y temperaturas
'
as
~apas_ soc1ºales mas
mauditas.
De inmediato estos movimientos telúricos de los pueblos han encontrado un alivio, una válvula de escape en la misma guerra. Pero
¿ ! después? ¿ Estará justificado y se podrá tomar a la situación origmal, cuando ya se ha experimentado que la única salida de este callejón es la despiadada matanza de la juventud?
Tam~as dificultades han hecho que algunos pensadores se arrimen al comodo recurso de conceder un carácter inevitable a la guerra, o bien de atribuírle un espíritu creador y, por tanto, considerarla como algo bueno en sí misma. En cuanto a los primeros confunden estos la persistencia de fenómenos guerreros a través de la his-

�-42

Universidad

toria humana con la creación y desarrollo de esta o de cualquiera
otra guerra, determinada en su naturaleza particular por factores
igualmente particulares.
Nadie creerá que la tendencia belicosa, en cierto sentido natural
al hombre, pueda desaparecer enteramente por este o el otro procedimiento; pero, aparte de que esta inclinación ha disminuído notabl~
mente su crudeza en las relaciones individuales y ha cambiado su dirección a la lucha contra la Naturaleza, nadie dudará tampoco que
el origen, desarrollo y término de esta o de cualquier guerra se deba
inmediatamente a dicha tendencia, sino a circunstancias sociales, políticas y económicas que la despiertan, fomentan, provocan y se embarcan en su tumultuoso recorrido.
Cuando se habla de evitar la guerra se debe considerar a ésta.
como un fenómeno histórico particular, a cada guerra como algo distinto de las otras y enderezar la acción preventiva a las condicion~
especiales que la engendran en cada caso; mientras que aquella actitud de ciego fatalismo, no hace sino consagrar y oontribuír a la continua reproducción del mismo tipo de padecimiento. Las guerras de
la humanidad no tienen entre sí mayor parentesco que guardan a su
vez las enfermedades humanas, en que todas quebrantan la salud Y
desembocan en la muerte, pero cada una de por sí puede ser prevenida y hasta se ha l-0grado desterrar algunas de manera positiva.
Aquellos otros que declinan la guerra ,en todos s~ casos c_omo
sustancia espiritual y manifestación del mas alto hero1Smo y virtudes humanas, además de llevar en su cuenta el mismo cargo de confusión que los anteriores, cometen el yerro de tomar una de las partes por el todo. Es cierto que en la guerra hay algo creador, pero
esto no es de ella sino del hombre que interviene en su curso. No es
de admirarse que haga surgir nuevos conocimientos o avanzar las
técnicas de las artes o hasta enriquecer el espíritu con nuevos frutos; pero, en gran parte, todos estos cambios que nacen de la gu;1:3'
desembocan en otra, si no se logra organizar la convivencia pacíflca
de los pueblos; y si la paz se llega a imponer de una manera ~ura?;
ra, el valor de estos medios se estima en la medida de su contr1buc1on
al bienestar humano y no del espíritu de destrucción que por accidente los hizo concebir.

La Idea de la Guerra

43

Por encima de todo esto, el precio de la guerra es la destrucción
de insustituíbles riquezas humanas, que no se compensa con la creadón de nuevas düicultades y supresión de caducos estorbos, mientras
falte una rehabilitación posterior de la vida social que no conduzca
al mismo callejón sin s'alida.
La guerra como fatalidad humana, por la guerra misma o de re.curso para una distribución del poder entre los Estados, es sencillamente la concepción menos afortunada de la inteligencia, porque no
consigue lo que se propone y de paso arruina el patrimonio del hombre, ensombrece y envenena su espíritu.
No queda pues otro camino para estos años decisivos que concebir y trabajar en una idea de la paz que no sea puramente externa y
de carácter político entre las naciones, sino que vaya y venga de uno
a otro de los hombres y que se anude en el sentimiento de fraternidad
eomún a todos los pueblos.
Nadie podrá justüicar que tiene una fórmula irresistible para
eurar al mundo de los males de la guerra. Pero, si entre los vencedores prevalece la idea de que sus estadistas la poseen, de seguro que
rio encontraremos el camino de la paz. Otra cosa sería disponer los
negocios mundiales a manera de evitar el error de las reparticiones
territoriales, ocupaciones permanentes, zonas de influencia y otras
proposiciones semejantes.

La responsabilidad de las democracias aliadas corre parejas con
el esfuerzo y los sacrüicios realizados para conquistar el triunfo de
lás armas, ya que disponen de la más grande oportunidad de este siglo
para constituír un Gobierno universal de los hombres, sin más alternativa que realizar esta idea, o seguir alimentando l;:i. guerra con mi.serias de donde nacen injusticias, despotismos y locuras militaristas.
No hay fórmula capaz de contener la paz si no se mide a través
de la posibilidad de tratar los problemas económicos, sociales y políticos de todos los pueblos como si se tratase, como en efecto se trata,
de una misma raza: la humanidad entera.

�Enrique de Mesa y la Poesía de Castilla

45

ENRIQUE DE Mf5A Y LA POf51A DE CASTILLA

Juan .J2ejarw
I
OS poetas suelen brillar o apagarse por fenómenos bien distintos a su obra. Desde fuera le llega a la poesía el latido
de lo social, tiñéndola de sangre o dejándola exhausta como
una vena cortada. Dentro de ese hermético recinto donde la soledad individual labra sus dolorosos panales, también suena el estruendo o el
silencio de los hombres, sus vitores o sus lamentos, y entonces el poeta se refleja en los cielos como una estrella ardiente, o yace en tierra,
casi sepultado por dobles olvidos. Yo voy a referirme aquí a un poeta-Enrique de Mesa--sobre el que ha caído injustamente un velo de
indiferencia o de postergación. Pocos, muy pocos son los que me han
podido hablar de él en América. Pocos, muy pocos, son los que lo conocen a fondo, incluso entre los españoles. Y esta frialdad, este escaso relumbre que los poemas de Mesa han alcanzado fuera de España, llega a
desconcertar, sobre todo si se cae en la cuenta de que la arteria que les
dió riego esencial es la más universal de cuantas se rodean en el cuerpo de aquel país: Castilla. De Castilla, sólo de Castilla, brotó esta
poesía, y a Castilla entregó su canción más íntima. ¿Cómo, unida a
ella, no ha ganado horizontes más dilatados, como los ganaron, otro
tiempo, espadas y sayales? Quizá, en lo hondo de su propio ser, se
halle la respuesta. La poesía de Enrique de Mesa está hecha contra
toda corriente pasajera, contra toda epidemia de modas y estribillos.
Parece como si a la sensibilidad de su autor, acorazada milagrosa-

�46

. .,

Enrique de Mesa y la Poesía de Castilla

l,Jniversidad

mente, no hubiesen llegado los chispazos de la vida moderna. Todo
en ella se aquieta y se remansa, y es puro cristal de frescas linfas,
como agua sierra. Los temas que Mesa prefería, los cauces por donde los hacía discurrir, tienen esta serenidad, esa elegancia, esa sencillez que sólo puede descubrir la mirada clásica. Y, siendo señoriales, guardan una finísima veta popular, que los enlaza directamente
con la mejor tradición poética española. Casi se comprende, pues, por
estos motivos-y no por los que aduce en un farragoso prólogo, ya
lejano, Pérez de Ayala-que su obra se haya quedado como rezagada o escondida entre las apretadas selvas de las innovaciones.
Se reconoce hoy que Unamuno y Antonio Machado fueron los
dos poetas españoles contemporáneos que mejor supieron resistir-y
eludir--el impetuoso torrente del modernismo. Amigos y admiradores, ambos, de Darlo, vehículo del movimiento modernista entre la
América española y España, no se dejaron, sin embargo, seducir por
el refulgente demonio. Yo creo que a Enrique de Mesa hay que adscribirlo a esa actidud. Y tal vez con más razón que en el caso de don
Miguel y de Machado. Si en éstos hubo, al menos, lucha, forcejeo,
en Mesa, no. Si los poetas de "El Cristo de Velázquez" y de "La Tierra de Alvargonzález" dejan traslucir, muy de tarde en tarde, un vago acento que denuncia su propia resistencia, en el poeta de "El Silencio de la Cartuja" será inútil buscarlo, porque no existe. Su musa .
estaba embebida en los siglos de oro. Su alma, encaramada a los pinos de Guadarrama o acompañando a los pastores en las majada.a,
apenas podía distinguir los tránsitos o mutuaciones de cada estación
poética o literaria. Y es curioso observar, entre tanto sobresalto revolucionario, esta línea de continuidad que nos llega del·siglo XV-de
los poetas de la corte de Don Juan II, sobre los que Mesa, después de
Menéndez y Pelayo, arrojó tanto claridad, en un magnífico ensayo-,
pasando por las aúras centurias de la literatura hispana. ¿ Cómo pudo mantenerla, tan cercado de seductoras voces en su tiempo? Su
palabra no esconde jamás la raíz que la va nutriendo:
Un día así para mi muerte:
el cielo azuL caliente el sol.
Y al darme tierra gozaré la suerte
de ser cadáver español.

Hasta debajo de la tierra. Hasta en lo hondo de la entraña castella-

47

na. C?mo ~uevedo-'.'polvo será, mas polvo enamorado"-quiere
ser, mas alla
la arcilla y la ceniza, lo que la ceniza y la arcilla de
l~ madre le dio para sustentar el cuerpo e iluminar el alma. Donde
dice "español", póngase "castellano", y todas las explicaciones saldrán sobrando.

?;

Enrique de Mesa fué un intérprete poético de Castilla, un tornavoz
de sus mudos la~e~tos, su silencio y su pasión contenida; pero, a la
vez, un claro def~dor de las virtudes poéticas castellanas, que dier?n sombra entranable a las suyas propias. En una ocasión-y esta
c1t_a. ~e la d;,b~ a Alfonso Reyes, que la insertó en el prólogo de su
edic10n del Libro de Buen Amor", Madrid, 1917-,buscando analogías entre el Arcipreste de Hita y el Marqués de Santillana, poniendo
frente a frente a la Vaquera de la Finojosa y a la serrana de la Tablada, escribía Mesa: "La serranilla del prócer es la flor delicada del
tomillo, que una mano señorial corta en los valles vestidos de Abril.
La serrana del clérigo es la mata entera--con sus hojas y sus flores
Y sus cortezas ásperas-que, desarraigada y aun húmeda del rocío,
chasca y husmea y aroma, mordida de la llama en las hogueras de
los hatos" Imagen sutilísima que casi al propio imaginero abarca.
Porq~e'. dentro de ella, está contenido el rasgo que acaso identifique
la poetica de Mesa. Don Marcelino Menéndez y Pelayo había dicho,
a~tes, acerca de la serranilla, de origen gallego: "El Arcipreste de
Hita, como franco realista que era, había parodiado algo brutalmente es~e deli&lt;:3-do ~énero entre popular y trovadoresco. El marqués de
Santillana, mgemo menos vigoroso y más femenino que el Arcipreste, pero por lo mismo más sensible que él a los halagos de la belleza
líri~, recogió aquellas florecillas agrestes y, sin hacerlas perder su
~atlvo perfume, les dió otro más penetrante y refinado, poniendo en
el una gota de inocente malicia" .. Enrique de Mesa tiene en su haber
poético las asperezas de Juan Ruiz y las dulzuras de Iñigo López de
Men_doza. De uno y de otro ha recibido el sello de la estirpe, quizá
matizado ya con la música renunciadora de Fray Luis y la ascética
llama de San Juan y Santa Teresa. En aquella-serranilla que comin-

za:
Corazón, vete a la sierra;
derrotado del amor.
viste sayal de. pastor
Y oye el can~ de la tierra.

�48

Universidad

est~ todas las aspiraciones y todas las desesperanzas del poeta. Toda la fuerza)nagotable de Castilla, que es, a un tiempo mismo, duda
y fe, desaliento e impulso. En aquella otra que se inicia con estos
versos:
Camino de Navafría
sube alegre la serrana,
golosa fruta temprana,
gala de la serram~.

viven milagrosamente el donaire, la juventud, la frescura que, por
el hilo ininterrumpido de la tradición, llegan a nosotros y se encarnan en una voz de limpias sobriedades castellanas. Y en una Y en otra
sigue abierto un camino de poesía que, aunque pedregoso Y_ nen~ ~
trechos de maleza, todavía conduce, cuando la planta sabe identificarse con él, a horizontes lejanos y desconocidos.

II

.,

Castilla ha tenido, además de Mesa, otros canto_res. Naturalmente no voy a trazar aquí la nómina: sería faena sin limit~. Pero podemos recordar algunos. Por ejemplo, a Unamuno. Don Miguel de U~amuno, que no por ser vasco de origen deja de ~ertenecer. es~nc1almente a Castilla, decía glosando a Larreta: "Hurano es el pais~Je castellano, sin duda, pero de una hurañez que aquieta, que apacigua al
alma después de exaltarla, apacible". Y añadía, aludiendo a un famoso soneto de Garcia Tassara: "Campos para vivir en ellos con el fondo
del alma, con el alma desnuda, como están desnudos los campos Y
desnudo está el cielo que los cubre". Enrique de Mesa llevaba esta
tristeza desolada de Castilla muy adentro. Apenas se advierte en sus
poemas. Castellano de nacimiento, no de adopc~ón, había salido de
esa misma tristeza; traía los huesos y la sangre unpregnado~, de e_lla.
Por eso acaso ni se detenía a contemplarla con tanta atenc10n, m la
vertía ¡l exterior con exclamaciones angustiosas. Han sido, por regla general, los poetas forasteros los que han recogido, con más intensa pasión, ese frío y eterno estertor de la paramera castellana Y lo
han traducido en obras de sugestionadora belleza. Recordemos, por
ejemplo, el caso de Antonio Machado. Recordé~osle, además, po~que
Machado era contemporáneo de Mesa, de su nusma edad Y su DllSm,&amp;

Enrique de Mesa y la Poesía de Castilla

49

generación, y hay entre uno y otro evidentes diferencias, aunque el color de una misma tierra atrajese sus miradas.
Antonio Machado sube de Andalucía a Castilla. Allí funda hogar
-hogar de momentáneos resplandores--. Allí dedica su corazón, como una colmena, a labrar mieles del sueño. La sombra de Castilla
se le entra por las venas. Toda su vida se sentirá ya anegado de ella.
Entre tres ciudades reparte sus meditaciones: Soria, Baeza-adelantada andaluza en Castilla-y Segovia. Y cada vez que torna a su Sevilla, a su Andalucía materna, siente la misma nostalgia, la atracción
poderosa de la tierra castellana que quiere retenerlo en su regazo.
"¿Por qué, decísme, hacia los altos llanos--huye mi corazón de esta
ribera?". No es el grito de su alma, aunque él lo lance: es el grito
del alma de Castilla, que se le ha metido en la suya. Ni por un momento ha perdido la visión de su Andalucía infantil; es más: a medida que pasan los años, esa visión se le va ensanchando en el espíritu, como la llama que nace del rescoldo. Sin embargo, no es la sensualidad de su tierra primitiva la que lo embriaga, sino la sequedad
dramática del yermo. Y a él vuelve, y a él se entrega, aquellos campos solitarios y desnudos llegará a compenetrarse de tal manera, que
un día le oiremos exclamar: "¡Tan tristes, que tienen alma!" La medida más honda de la poesía de Machado nos la da su paso por Castilla. En ella busca la soledad, dentro de la soledad sobrecogedora
del paisaje. Sus mismas "galerías", lejanas lucecillas del alma, casi
inmateriales, casi terrenales, como los fuegos fatuos, son en el fondo
poesía castellana, por su sobriedad, por su pensamiento.
Mesa no suele buscar la soledad de Castilla. Inflamado de ella,
gusta más bien de la compañía de los pastores, de las gentes serranas,
de la otra compañía rumorosa de los pinos y las encinas. Y, con unos
Y otros, enciende su hoguera y se pone a cantar. Sus notas nunca pasan de la melancolía. Esa elegancia interior de gran señor que lo caracteriza como buen castellano, no deja paso a los desgarrones profundos. Lo que en Machado es peculiar-los lugares desérticos, las
tardes polvorientas, los cielo aborrascados, el vuelo de los cuervos-,
~ Mesa es oculto valor de trasfondo. El poeta de ''Tierra y alma"
discurre por Castilla sin sorpresas, familia.nnente, casi sin ponerse a
pensar en el letargo en que la vieja madre se halla sumida. En cam-

�50

Universidad

bio, al poeta de ''Soledades y Galerías" se le van dilatando los ojos
mientras camina, y llegará a confundir el viejo solar con la imagen
de un mendigo harapiento que se rasca sus lacras al sol:
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora.

Pero no es sólo Machado. Hay otros poetas de España que van
a Castilla, desde sus regiones de origen, y encuentran la misma dolorosa impresión. No sé si será justo hablar, en este caso, de Rosalía de Castro. Rosalia bajó a Castilla, con el alma traspasada ya.
por la vieja querella gallega que achaca a los castellanos desdén o
menosprecio. No creo, sin embargo, que eso influye excesivamente
en su espíritu, a la hora de reflejar la fisonomía lírica de Castilla.
En el prólogo a sus Cantares Gallegos decía, tratando de exaltar, más
que lo que veía, lo que añoraba, su maternal tierra galaica: "Yo,.
que atravesé repetidas veces aquellos soledades de Castilla, que dan
idea del desierto; yo, que recorrí la feraz Extremadura y la extensa Mancha, donde el sol cae a plomo, iluminando monótonos campos.
donde el color de la paja seca presta un tono cansado al paisaje que
rinde y entristece el espíritu, sin una hierbecita que distraiga la mirada, que va a perderse en un cielo sin nubes, tan igual y tan cansado como la tierra que cubre ... " De esta visión nacerían aquellos.
versos, donde viven conjuntamente la sencillez maravillosa de Rosalía y la triseza infinita de Castilla:
Nin arbres que che den sombra,

nin sombra que preste alento...

Llanura e sempre llanura,
deserto e sempre deserto. . .

También Bécquer, otro romántico, contemporáneo y amigo de
Rosalia, escucha en Castilla la voz detenida de los siglos, el frío de
la majestad caída, y los engarza en el anillo de bruma de su fantasía. Penetra en las catedrales silenciosas, en los monasterios abandonados; va de los llanos numantinos, de la Soria jlerruída, a la imperial Toledo relicario de España; se asoma a las riberas del Tajo, que
cantara~ italianizándolas, Garcilaso ; pero en Toledo no ve, como Tirso,
los cigarrales, sino el sombrío misterio de sus calles, el corazón en.
perpetua agonía de Castilla pesando sobre la ciudad. Busca los. cernen-.

Enrique de Mesa y la Poesía de Castilla

SI

terios de las aldeas, de los pequeños lugares perdidos en la llanura
o en~re calvos serrijones. En todas partes halla desolación y muerte.
Castilla concuerda bien con su espíritu y, aunque en sus obras líricas
no traduzca esta concordancia, en sus leyendas, que también llevan
la huella del poeta, está viva y perdurable.
De Vasconia salta a Castilla don Miguel de Unamuno, y no sólo
encuentra en ella una España entrañable, llena de eternidad sino que
se !~cuentra él. Castilla descubre a Unamuno. Le entreg;, para su
estebca y su pensamiento, lengua, sangre y silencio. Le afirma, le en~cha ~e sentimiento de catolicidad-de _universalidad-que ya le
v~ene latiendo dentro desde su juventud. Y con él quiere transfundir ~ sangre del hombre en la historia-hacer historia y filosofía con
el solo esqueleto del hombre-. Con él interroga a Castilla, a sus piedr~ o a sus _campos, y en el silencio y la tristeza de una y o~,
haciendo cammo de cada duda y encerrándose en la duda de cada palabra, empapa su corazón y mira, agónico, al cielo imperturbable.
Por caminos distintos llega Azorín. No es Azorín un poeta lírico; pero su s,ensibilidad, como la del poeta, suele recoger, de la vida,
n? lo que está en los aconteceres inmediatos, sino lo que vive en el ol~do o el s~eño. Pequeño filósofo, se llamó a sí mismo, un día ya leJan?,. ~orm. Se~a más exacto definirlo-ereo que anda por ahí una
definic1on ortegwana, más o menos certera-como un poeta de las
cosas menores. Filosofía y poesía, en tono menor, se dan en él la
m~o, para. dejar paso a un tipo de literatura que ha ejercido notable ~uencta en nuestro tiempo., Ahora, Azorín, vergonzantemente,
ha d:ilicado s~ tall~r de orfebrer1a a reparar viejos cacharros de la
Espana seudormper1al. Achaques de la vejez. Y de la falta de enterza mo;al. ~tes, Azorín s_alía en busca de Castilla, a los pueblos,
c~mo el dec1a, y hallaba, baJo la melancolía de las cosas, esa alma dorllllda, pero terriblemente apasionada de lo castellano. Castilla es
P~ra Azorín, un hogar en rescoldo. En las ascuas semi-apagadas es~
tá todo el valor d~ ese pueblo, de esa tierra, que un día salió al mundo Y ~o anegó con su espíritu. Un gran poeta pintó así al autor de
"Castilla":
El eD:Iutado tiene clavados en el fuego
los OJOS largo rato; se los enjuga luego

�52

Univenidad

Cuatro Romances Inéditos de Pedro Garfiu

con un pamielo blanco. ¿Por qué le hará llorar
el son de la ~ t a . el ascua del hogar?

Tras ese velo meditativo-entre el hastio y el escepticismo-Azo-

rin ha visto la verdadera faz de Castilla, quizá excesivamente apegada a la marcha de lo vulgar, de lo cotidiano, pero fuerte, inmutable
y reconcentrada, como la voz de sus grandes ríos, como la sed de sus
llanuras.

1H

'1

11 1

Pero la actitud, frente a Castilla, de cada uno de estos poetas
no castellanos, es una actitud que pudiéramos llamar romántica, aunque algunos de ellos no estén clasificados como románticos. El fuego está dentro o fuera de sus palabras. El paisaje y el alma castellanos penetran hasta tus entrañas, y de ellas salen revestidos de un
halo de pasión. En cambio, Enrique de Mesa los expresa con una objetividad, con una serenidad, que a veces parece lindar en lo no poético. Y, sin embargo, es poesía esencial esta poesía, un poco rígida
en ocasiones--académica, si se acude al rigor-, que no accede a doblar la cerviz ante ninguna monarquía estética de última hechura.
En ella se retrata, con fidelidad, el hombre. En ella vive, adolorida,.
Castilla; pero con un dolor que logra, en algunos momentos, evadirse de la angustia:
i Oh, qué dulces se escuchan tus acentoS,
junto a los troncos del hogar Que humea,
canción de la esperanza de lOE- campos,
gloriosa canción vieja.

México, agosto, 1944.

CUATRO ROMANCES INE.DITOS
DE

PE.O RO GARFIAS

53

�Cuatro Romances Inéditos de Pedro Garfias

ROMANCE DE LA SOLEDAD
Aquí estoy sobre mis montes
pastor de mis soledades.
Los ojos fieros clavados
como arpones en el aire.
La cayada de mi verso
apuntalando la tarde.
Quiebra la luz en mis ojos
la plenitud de sus mármoles.
Tiene el tiempo en mis oídos
retumbos de tempestades.
Mi corazón se acelera
sobre el volar de las aves.
Vibra mi sien al zumbido
de los vientos y los mares.

•

•

Y aquí estoy sobre mis montes
pastor de mis soledades.

.SS

�56

Universidad

Cuatro Romances Inéditos de Pedro Garfias

Ay, los bosques de la aurora
brotados de arbustos frescos.
Ay, las praderas del día
llenas de cauces abiertos.

ROMANCE. DEL VIENTO
Se lamenta y se lamenta
atado a la noche el viento.
Suben sus gritos al monte
topan en el alto cielo
caen rotos a los barrancos
y se arrastran, lastimeros.
Se lamenta y se lamenta
atado a la noche el viento.
Plantó la noche viajera
sus tiendas en el desierto.
Descargó sus poderosas
pesadumbres de silencio.
Polvoriento de fatigas
remansó su fuga el tiempo.
Quedó la Tierra clavada.
Inmóvil el Universo.
El viento atado a la noche
crispado puño frenético
golpea sobre la frente
impasible de los cielos.
Se lamenta y se lamenta
atado a la noche el viento.

Erizado de pavores,
crepitante de jadeos
por entre zarzas de sombras
busca su camino el viento.
Las mil manos de la noche
le van desgarrando el cuerpo.
Apártate tú, montaña.
Río, desvía tu vuelo.
Hinche tu pecho, barranco.
Abrete, horizonte ciego.
Que va el viento tembloroso
de la negra nocJ?e huyendo
hacia los bosques del alba
brotados de arbustos frescos,
hacia los prados del día
llenos de cauces abiertos.

♦

S7

�58

Univenidad

Cuatro Romances Inéditos de Pedro Garfias

•

ROMANCE DE LA LLUVIA
Bajo los cielos tronchados,
sobre las sierras desnudas
mima la mano del viento
la melena de la lluvia.
Brillan los ojos del viento
sátiro de barba aguda.
La lluvia tiembla y sonríe
virgen de frágil cintura.

ROMANCE DE LA AURORA
De la cueva de la noche
la aurora sale brincando.
Contempla el bosque asombrada
y lo penetra despacio.
Se inmovilizan los árboles
en el bosque empenechado
por los brazos de etiope
de las sombras enlazados.

Bajo los cielos tronchados,
sobre las sierras desnudas
huye la lluvia encendida
de la encendida lujuria
que clava en sus carnes blandas
su avidez de garras duras.

La aurora de ojos despiertos
que todo lo van mirando
penetra el bosque profundo
como un corazón cerrado.
Y el bosque bajo su planta
tiene temblores de pájaro.

Las rocas son como pechos
que se abriesen por sus puntas.
El sol una risa seca
entrecortada de luna.

La aurora la corretea
buscando de árbol en árbol
los nidales aún calientes
que la noche ha ído dejando.
Sobre la morena piel
del bosque despabilado
brota un borbotón de espumas
cada roce de sus manos,
pone una flor de cristal
cada beso de sus labios.

59

�60

Universidad

De Románticos

Se va desnudando el aire
de sus velos enlutados
y mostrando la ternura
de su cuerpo sonrosado.
El cielo inflado de azules
se va elevando, elevando
tirando de la bqrquilla
del bosque regocijado.
La voz del bosque desbanda
el silencio atropellado.

D E.

Agazapado en el monte
el sol dispara sus rayos
y fuego al bosque, certero
prende, por cuatro costados.
En la hoguera matinal
bajo el cielo desplegado
la aurora, loca de llamas,
consume sus arrebatos.

61

ROMANTICOS

el C{lie¡o: Continuemos
el !f-oven: examinemos
!]{e ahí todo el siglo XIX·
Stendhal
AS épocas de crisis son siempre, a manera de anuncio o señal,
síntomas ineludibles de la existencia de impulsos de renovación. Prudentemente y con tiempo, cuando la revisión no rompe abiertamente con el pasado; en forma avasalladora y sín freno,
cuando las jóvenes tendencias destruyen a las anteriores y se imponen,
nue~os exámenes -que pretenden en cada caso ser los definitivos-son propuestos a las cuestiones viejas. Estas, en último análisis, son
siempre las mismas; cambian sólo de ropaje cuando privan las condiciones del primer caso; son dislocadas totalmente y estructuradas de
nueva cuenta, cuando rige la situación a través del tiempo. Las épocas -eaducas y de revalorización- no son susceptibles de ser medidas en forma "standard". Las hay que ocupan siglos; otras duran
sólo lustros. Ambas son páginas del libro histórico de la Humanidad.

11

Los que cultivan la Filosofía de la Historia han designado ya con
nombres característicos -no por ello menos artificiales ni menos
necesarios- cada tranco recorrido. Pese al rigor desplegado en su

�62

Universidad

estudio, no es posible delimitar perfectamente y aislar, como en un
álbum cronológico, las distintas eras; menos aún fuera posible hacerlo con los diversos factores que los integran. A cada paso, las disciplinas cuyo cultivo ennoblecen a la categoría humana, se entrecruzan y distienden, invaden territorios que a los humanos se nos antojan ajenos, y dificultan sobremanera su estudio. Asimismo, problemas
de otro orden confunden al aprendiz: elementos conjuntos componen
un todo nuevo que poca o ninguna analogía guarda con sus componentes cuando estos están aislados, y viceversa. Tal sucede con el Romanticismo, que por su carácter mismo y complejidad extrema, se
presta a mil diversas interpretaciones, situación que se acentúa cuando se toma en cuenta que, a través de la Historia de la Literatura,
cada autor tiene algo de clásico y algo de romántico. Todo es cuestión, diremos, de diversas aleaciones a diversas temperaturas: distintos temples con distintas cualidades. Además, cada obra, aún las más
aliterarias, tienen en grado mayor o menor ambas actitudes, personificadas en la concepción creadora por la idea y la forma; eterna batalla la que ha de sufrir el escritor, tragedia verdadera para algunos.
Equilibrio constante y sostenido, el hombre vertido sobre el mundo es el tenor de la obra clásica. Desequilibrio a cualquiera de ambos
lados, el mundo pesando sobre el hombre, deciden con mayor o menor ímpetu la actitud romántica. Por otra parte, somos los humanos
por naturaleza, románticos en una etapa-por lo menos-de nuestra
vida individual; más aún, románticos igualmente han sido los actores
de ciertas épocas, en que el anhelo de superación ha hecho transformarse ciencia y política, formas y literatura.

• ,1

Los elementos del Romanticismo han sido dados en todas las etapas de la vida de la Humanidad, en lo que va de Grecia hasta nues-.
tros días. Conviene insistir en ello a fin de entenderlo más claramente posible tal fenómeno.
El siglo XIX, en sus albores, fué el escenario de este movimiento
eidético, o más bien psicológico y colectivo, que vió nacer una literatura en que se mezclan caprichosamente el individualismo, el amor a
la naturaleza, el desacato intencional a todas las reglas preceptivas,
el culto exagerado del yo. la imaginación desbordante, la melancolía

De Románticos

63

quintaesenciada, etc. Esa es la mezcla cuya alquimia dió nacimiento
al Romanticismo.

Por lo que respecta al acto creador, se desprende del estudio de
la producción de este tipo, que el romántico da rienda suelta a la imaginación, en alas del sentimiento brinca sobre la razón y el sentido
común, y tiene su objetivo directamente en la entraña cordial. Llamado por algunos movimiento, por otros escuela; sentido por algunos
como enfermedad, por otr-os como expresión decadente, el término
ha llegado ª. tener una significación tan vaga y tan amplia a la vez,
que, como dice Walzel, a fuerza de significar todo, acaba por no significar nada.
Razón del Nombre

, E_l tí~o de cualquier cosa, como el nombre de una persona, es
en últrma mstancia lo que menos importa del conjunto de sus atributos. Sólo la imprescindible necesidad de catalogar los objetos y mentarlos, obliga a tal imposición. En este caso particular, las versiones
~ue se dan sobre el origen del término son tan variadas como susceptibles de ser verdaderas. El que esto escribe recogió tres opiniones
distintas:
. _1.-La tendencia de los hermanos Schlegel (ver más adelante) de
mspirarse en motivos de la Edad Media, principalmente en los romanos, dió nacimiento al vocablo (Loliée).
, 2.-El autor de la palabra es el Marqués de Girardin, quien la tomo del inglés "romantic"; con ella quería expresar "ciertos sitios y
la impresión que nos producen". Según ésto, Rousseau fué quien la
difundió a través de sus obras.
3.-La palabra tiene su raíz en Roman, título de una novela de
la época; de aquí la tomaron los iniciadores del movimiento en Alemania (Gener) .
'
Antecedentes

Los más inmediatos antecesores del movimiento fueron los pensadores que la posteridad ha agrupado bajo el título común de "La
Ilustración". Es el tiempo en que Francia cree haber encontrado el

�64

Universidad

sumum de la ciencia, del arte, de la filosofía, la culminación de la Historia Universal. Se piensa que el Universo es una imagen aumentada
de los organismos individuales y colectivos; que la razón es el único
instrumento capaz de conducir con fortuna a las sociedades. Escritores de la talla de Voltaire, Diderot, Buffon y Condillac, establecieron
la supremacía de Francia en el terreno mundial de la especulación
del pensamiento. Pero adviene Juan Jacobo, señalando con su paso
un verdadero renacimiento. Predicó contra el intelectualismo imperante: "Háblaseme de fortuna y grandeza, yo he de hablaros de costumbres y de virtud". La crisis se hacía patente por momentos, proveniente de la anquilosis que comenzaba a afectar a los filósofos de
las luces. Diderot mismo protestaba: "La filosofía racional se ocupa
mucho más en unir y enlazar los hechos que posee, que en recoger
otros nuevos". Voltaire, quizá el más popular filósofo de la Ilustración, no podía ver con buenos ojos el incremento que tomaban las nuevas doctrinas, y combatió a Rousseau con el arma más eficaz que se
conoce: la del ridículo. "Al leer eso dan ganas de ponerse en cuatro
pies", decía refiriéndose a los escritos de Juan Jacobo. Pero la gente
hizo más caso del intuitivo que del burlón; la posición de aquel era la
del que supera a sus antecesores. La novedad de sus pensamientos
era altamente atrayente, su doctrina de la libertad humana, su negación de los principios de autoridad y de propiedad, su sinceridad
doliente, caían en la sociedad francesa como un fresco maná espiritual que hacía sentir esperanzas desconocidas en los espíritus escorbústicos de razón; al lado de la fría especulación colocaba el culto del
corazón y el acercamiento de la naturaleza; y más que todo, proclamaba los derechos del Hombre, que estaban siendo po~~rgados muchos años atrás, en aras de una sociedad minoritaria, engreída por
la cultura y convencida de sí misma como la más alta expresión de las
comunidades humanas habidas y por haber. A raíz de entonces, apenas puede concebirse la influencia inmensa que emanó de la producción de este hombre iluminado: después del ''Emilio", una nueva pepedagogía se gesta; la "Nueva Beloísa" inspiró el "Werther", ''El Contrato", la revolución de 89; "Las Confesiones" pusieron de moda lo
íntimo humano, y toda la obra en general produjo en Kant impresiosiones imborrables. "No puede hacerse más con menos tinta", comenta la Condesa de Pardo Bazán.

De Románticos

65

La explosión revolucionaria fué tan violenta que a su estallido
hubo de seguir un dilatado silencio de expectación. "Ya no quedaba
nada del ayer, dice Loliée, salvo algunos intérpretes de la alta poesía:
Ducis, los Chenier, y la elocuencia cívica de Mirabeau o de Maury".
Acallada Francia, no se oyeron más voces que las provenientes del
Rhin, donde reina una verdadera agitación literaria, preludio del romanticismo. Napoleón-hombre paradójico que eondensa en sí las
tendencias clásica y romántica: de formación poética puramente clásica, ofrece con su vida uno de los más formales ejemplos románticossacude el mundo con sus pasos. Está inspirado en los ideales romanos
sobre la hegemonía de los países conquistados y quiere experimentar
la política de "La Ilustración". Pero se ha operado una evolución en
los pueblos, ya no predomina la comunidad de cultura sobre la comunidad nacional, que ha sido exaltada por la invasión napoleónica.. Y
los pueblos, muchos de ellos con ideas políticas medievales, no miran
con buenos ojos las dinastías forjadas a bayonetazos. Las teorías de
las luces, ya por tierra en lo ideológico, han caído fuera de moda y
todo ello conduce al cauce del sentimiento de lo nacional, que si se
mostraba exíguo por obra de la Ilustración, en adelante desbordará
sentimiento, que ha nacido por la reacción que causa la invasión extranjera. Fichte, publicando sus "Discursos a la Nación Alemana", levanta los ánimos contra el fabricante de reyes, y se inicia una lucha
que culmina con la paz de 1814.
Otro de los factores concomitantes en el Romanticismo alemán
es Shakespeare; hacia 1765 es asiduamente estudiado por los directores literarios, quienes lo toman como modelo ideal en oposición al
teatro clásico francés, al cual se acusa de "haber ocultado la naturalea bajo la máscara de lo convencional". El gran inglés llega a. inspirar, a través de Herder, el poema de juventud de Goethe "Goetz de
Berlichingen", que a raíz de su publicación se convirtió en el poema
nacional de Alemania y elevó a su autor a la altura de la consagración. Se insinúa ya el futuro genio señalando a las letras de su país
caminos a seguir. Leasing, asímismo, al predicar la independencia
razonada de las artes, impulsa, junto con Winckelmann, Klopstock y
Herder, la poesía alemana, que en adelante será como a ellos les parece que debe ser; una mezcla de sentimiento y reflexión filosófica.

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HEME ROTE
66

Uoivenidad

Admás, Juan Jorge Haman, otro descontento con la primacía de
la razón había propiciado la llamada época de tormenta e impulso

(1770), ~n que un grupo de jóvenes, buscando libertad a~s~luta del
sentimiento desenterró las tradiciones y leyendas germamcas, las
cuales entr;ron en la poesía alemana con fuerza singular, pues sus
elementos (caballeros, enanos, desaparecidos) campean en el t~eno
poético desde entonces hasta la maduración total del romanticIStno
(hacia 1850).
Francia es uno de los países en que la literatura es, por naturaleza clásica. De ella podría decirse, al enfocar éste fenómeno, lo que
~ a Díaz Plaja cuando estudia el romanticismo en Español: " ... es
una crisis de la clasicidad". . . En efecto, los países latinos son, p_or
herencia y tradición, cuna de las letras clás~cas. Por ~o puede afirmarse que el romanticismo en ella es un viento pasaJero, que tu~o
la sola virtud de diseminar las semillas ajenas, fecundando lo propio
con elementos extraños, función por lo demás útil; ya lo dice don Alfonso Reyes: "La aportación de nuevas influencias es la vida de las
literaturas".
Así, aparece el fenómeno en Francia con una ~~rza y novedad
desacostumbradas, cuando en Alemania algunos esp1?tus de _avanzada, como Goethe, habían ya superado esa etapa. Heme, Schiller, los
Schlegel, Novalis, etc., llenaban a Europa con el tenor de sus producciones poéticas, que no tardaron en seducir a los franceses Y que
trataron desde luego de imitarlos.
Chateaubriand con la ·brillante arma de su prosa poética, inicia
la restauración religiosa con "El Genio del Cristianismo'!, reacción
natural contra el ateísmo imperante en la revolución y divulgado anteriormente por Voltaire. Stendhal, que cronológicamen!e enclavado
en plena corriente romántica, sobresal_e entr_e lo~. ~ovelistas por su
gran facultad de análisis y su maravillosa ~tuic~on p~ra penetrar
situaciones psicológicas. Mme. de Stael, que fue qme~ primero descubrió el Fausto y aún hizo representar escenas del mismo, cuando sus
contemporáneos calificaban tal obra de "poesía frenética.'.'; .ella Y el
ya citado Chateaubriand fueron los iniciadores del mOVIffilento romántico francés. Lamartine, poeta y hombre de estado, de azarosa
existencia y pulcrísima actuación, ya perfectamente compenetrado de

De Románticos

67

la estética del movimienuto. Siguen Vigny, Hugo -con quien triunfa
oficialmente el romanticismo la noche del estreno del drama "Hernani", en febrero de 1830--, considerado por muchos como el mejor
representante de la poesía francesa, y por último, Musset, el creador
de los cisnes.
En América

Mientras Europa vibraba en pleno delirio romántico, América
estaba apenas en vísperas de estructurar su nacionalidad. Parece
que antes del apogeo romántico, a mediados del siglo XIX, cuando
ya el Romanticismo había madurado, América ensayaba sus fuerzas,
pues los próceres criollos no acusan una similar tendencia literaria;
antes bien podría decirse que es bien diferenciada. Al lado del clásico
Bello, clásico por su formación netamente humanística, y aún por su
vida, que parece en horas adversas la de un auténtico estóico, el educador Sarmiento escribe como si la fuerza misma de las pampas inspirara su pluma. Más allá Montalvo se refugia en la prosa del siglo de
oro español y la recrea; en Centro América Hostos hacía presentir
toda una brillante hornada de pensadores brillantes. Acaso quien vino a superar estas manifestaciones, expresándolas en actos de su vida, es Simón Bolívar, el hijo de las ricas y quizá nobles familias españolas, que todo lo tenía y todo lo despreció por correr la aventura
sublime de libertar a su América; cinco naciones nacieron a la luz de
esta sin paralelo hazaña romántica. Bolívar viene a ser, de este modo,
el ejemplo típico de romántico en acción.
Del mismo modo que Bolívar, aunque en escala menor, se ostentan loo demás libertadores de la América Hispana, formando un
cuerpo un tanto uniforme de lectores de la Enciclopedia, hambrientos de celebridad, sedientos de pueblo. Por eso, ha podido decir un
escritor contemporáneo que toda nuestra América parecía a propósito para heredar el romanticismo, y que sus luchas libertarias no son
más que una formidable hazaña romántica.
En México

En nuestro México ha existido la tendencia a copiar -regla que
violan muy contadas excepciones- lo que nos viene de afuera. Es-

�68

Universidad

paña fué, desde la Colonia hasta el siglo XIX, la fuente principal donde abrevamos. Es así que todos los principales vaivenes de la literatura
española aparecen reflejados en nuestras letras. Sor Juana y Ruiz de
Alarcón, las mayores figuras literarias del continente en el siglo XVIl,
no escapan a ello. Sor Juana se destaca por su fuerza poética, fruto de
su sinceridad y talento, por una parte, y de su facultad poética innata, por otro; el mexicanismo de Juan Ruiz de Alarcón, sólo ha podido
ser establecido hace -relativamente-- poco tiempo. Ambos encajan
perfectamente, sin causar casi solución de continuidad, en la literatura española. Pero ellos son la excepción, pues los más, cuando imitan a las letras de la madre España, no alcanzan la altura propia de
aquéllos.
Las mismas obras de los enciclopedistas que prepararon la Revolución Francesa, fueron leídas en México en los inicios del siglo
XIX; pese a que estaban incluídas en el Index, los espíritus de avanzada se nutrían en ellas, bien que hubieron de hacerio a escondidas.
Las ideas nuevas eran demasiado incitantes para no trascender. Y
trascendieron. Estudiantes hubo que dejaron de estudiar las "Pandectas" y las "Novelas" para hojear a Voltaire y a Rousseau. En corrillos y cenáculos se comenzaban a comentar las disolventes doctrinas, que si es cierto que eran condenadas por la Academia y en la cátedra, no lo es menos que prendieron definitivamente en espíritus libres. Pero es raro, como ha apuntado ya Xavier Icaza, que en México no baya habido literatura revolucionaria antes de las revoluciones, haciendo el papel de incitantes o provocadores, que han canalizado el sentimiento popular, tal como ha sucedido en Francia y en Rusia.
Allá los movimientos armados han sido preparados por movimientos
de ideas, siguiendo un camino que va del cenáculo al libro, y de allí
a la lucha armada. Aquí, casi no ha habido literatura revolucionaria
antes de la revolución, sino después. Por eso los más inspirados de
América han sido los padres de las revoluciones emancipadores, gentes que no tenían qué ganar y sí mucho qué perder, como materialmente lo perdieron. Han sido románticos por intuición, que no porevolución ni conversión. F.stos fueron los primeros románticos de México.
En lo literario, esta manifestación aparece años más tarde. Es

De Románticos

6&lt;J

menester transladarnos a 1830, cuando la literatura se escinde en dos
tendencias bien diferenciadas, y hasta opuestas: académicos y populistas se reparten en ese entonces las palmas del triunfo. Aquellos
representan el molde clásico por excelencia, inspirado en las disciplinas académicas y tomando como modelos a los maestros de España.
Son atildados y correctos, su imaginacin está frenada por la sostenida preocupación del canon estético. Estos, en cambio, por falta de
cultura generalmente, desconocen las preocupaciones de aquellos; riman el gay estilo, entusiasman al pueblo con sus satirillas y donaires
y toda su obra respira sabrosura; su prototipo es don Guillermo Prieto-que verá su apogeo poco después--, y su antecesor más lejano,
José Joaquín Fernández de Lizardi, quien es además el primer novelista mexicano, y uno de los más fogosos periodistas de combate de
la época heroica de la independencia mexicana.
Vistos panorámicamente, esos años componen una era bastante
dura como para permitir el cultivo del "arte puro". Las luchas de la
recién consumada independencia, la Reforma, la Intervención francesa, la Invasión norteamericana, conmovían al país en rápidos intervalos. Por otra parte, las luchas intestinas, que parecían hasta fines del
siglo pasado mal endémico de nuestro país, mantenían en constante
actidud de expectación y de lucha a las fuerzas vivas. No es posible
concebir la serenidad en esos tiempos tan tumultuosos; todo en ellos
debe ser apasionado; aún la Historia, en manos de don Lucas Aiamán
y de don Lorenzo de Zavala, tratando las mismas cuestiones, aparece
bien distinta en uno y otro. ¿Qué decir, después de ésto, de la poesía
y del periodismo? La semilla del Pensador ha sido recogida por los
liberales y la de Abad y Queipo por los conservadores, y ambos partidos se despedazan mutuamente en libelos y periódicos. Tal es el panorama que tiene a la vista el romanticismo que llega de Europa. Se
comprende que el campo era más que propicio para que fructificasen
las semillas europeas.
Francisco Manuel Sánchez de Tagle, que en sus mocedades, allá
por el año de 1803, resultó premiado en un certamen poético que para festejar el descubrimiento de la estatua ecuestre de Carlos IV organizó el deán de la catedral de México, don José Mariano Beristain
de Sousa, es, si no el primer poeta romántico, por lo menos el más in-

�70

Univenidad

mediato a ellos. Su larga vida (1782-1873) vió pasar los últimos años
del virreinato, la Independencia, ~l Primer Imperio y la Invasión Norteamericana; bien puede decirse que a través de ella evolucionó constantemente su estilo, el que siempre tiene como pantalla o visión de
fondo, una melancólica actitud que tiene mucho de romántica.

..

'
11

Francisco Ortega (1793-1849) pasa por ser el más limado poeta
de su tiempo. Ya en él se notan ciertas reformas que hacen presentir el romanticismo.
Femando Calderón adquiere ya directamente de Europa, la semilla romántica. Seducido por los motivos europeos, los trasplanta
a México, donde resultan un tanto artificiales debido a que México no
tuvo ocasión de conocer los elementos típicamente medievales que la
poesía aprovechaba.
Tres maestros, Ramírez, Altamirano y Justo Sierra, ligados desde el primero al último por lazos de amistad y de agradecimiento, son
a veces comprendidos dentro de loo poetas románticos, aunque SUI
producciones denotan a las claras su clasicismo. Bien lo ha notado
don Mareelino Menéndez y Pelayo cuando dice que algunas de las composiciones del Nigromante parecen arrancadas de alguna antología
griega.
Guillermo Prieto, siguiendo en la prosa la huella del Pensador y
reviviendo en la poesía la popular forma del romance, se dedica a seguir la vena nacionalista que, ya en pleno desenvolvimiento y con voz
propia, ha encontrado su más alta expresión en Ramón López Velarde.
Se suceden, con mayor o menor suerte, los representantes de la
poesía r9mántica: Ignacio Rodriguez Galván, Luis G. Ortiz, Peón y
Contreras, etc., hasta culminar en los tres más representativos: Marnuel M. Flores, Manuel Acuña y Luis G. Urbina. El primero es presa de una pasión avasalladora; la delicada flor que es la poesía se
convierte en sus manos en una rosa lujuriosamente roja, consumida
por el fuego de sus propia ardentía, tal y como lo fué la vida de Flores; para él la vida tiene forma de mujer. En este aspecto la obra de
Flores no tiene rival, las mujeres se estremecen, aún hoy, al leer sus
poemas. Acuña tiene una pasión tan grande como la de Flores, pe-ro es más espiritual, más idealista; acaso su corta vida no le dió tiem-

De Romá.nticos

71

po para desenvolver lentamente sus facultades, que se insinúan en la
composición" Ante un Cadáver". Luis G. Urbina es el último de los
grandes p~tas románticos y a la vez el más fino y depurado de ellos.
Aun~ue fue contemporáneo del Duque Job y demás periodistas de
s~ tiempo~ ! .por lo tanto partícipe del movimiento modernista (1),
tien,e sensibilidad francamente romántica, siendo así que se conjugan
en el ambas tendencias.

-~ª

A
de cor,olario, cabe hacer notar la importancia que tiene
el moVImiento romantico. Como se ha esbozado ya en este modesto
~nsayo, el romanticismo evolucionó sutilmente hasta producír el más
rmportante renacimiento literario del siglo XIX, en nuestras letras:
el modernismo. Con él, ya lo han dicho nuestros intelectuales ent~ó América en el concierto mundial de la cultura y puso de ~anifiesto las capacidades propias de los americanos, que algunos serviles o malintencionados se han empeñado en poner en duda. Por demás está decir que después de esto, por fin hemos comenzado a mirar lo nuestro como motivo literario. Hoy, en una floreciente etapa
que nos toéa vivir, es de esperarse que rinda los más sazonados frutos en la loable tarea de estructurar nuestra fisonomía literaria.

11 &gt; No h~y ~ue ~l•idar que el Modernismo es la continuación en el tiempo del Romanticismo y consecuencia ,nfenda -por lo menos en buena parte- de él.

�Ensayo sobre Biotipología y Psicoanálisis

73

ENSAYO SOBRE BIOTIPOLOGIA Y PSICOANALISIS

2Jr. Qabríel Capó 13alfe
CawÍw.tico de Psiquiatt{a de fa
CUnivetsidad de 'Jl. ..f.
A psiquiatría tiene dos capítulos: enfermedades endógenas
y enfermedades exógenas. Cuando oímos decir que debe ser
muy interesante el estudio de nuestra especialidad, naturalmente suponemos que se refiere al deseo (sublimación del "conócete") de penetrar la psicopatología del primer grupo.
No vamos a cometer la vulgaridad de repetir que lo que separa
a un grupo del otro es sólo cuestión de cantidad. Primero, es una
cantidad de tal magnitud, qúe ya se convierte en cualidad. Segundo,
en la práctica es muy necesaria esta diferenciación. En efecto, todos
nos damos mucha cuenta que una parálisis general progresiva es algo muy extraño y sobrevenido; en cambio, entre una fase melancólica de la locura circular o una persona profundamente triste, no hay
más que transiciones, y no hay verdadera solución de continuidad.
Así, ENDOGENO significa que la causa principal radica en lo
cónstitucional, en el genotipo. En la P.G.P., lo decisivo es el treponema pallidum; en los trastornos mentales del cretinismo, lo decisivo
es la falta de un metaloide monovalente, que impide que se desarrolle
y trabaje una glándula de secreción interna, etc.
Asociada al interés del "conócete", ha estado siempre la idea

�74

Universidad

•

Ensayo sobre Biotipología y Psicoanálisis

de los temperamentos, pero tenemos que saltar de Hipócrates a Kretschmer para hallar que se ha dado un paso decisivo en la comprensión
de la BIOPSICOTIPOLOGIA.
Tanto esta última ciencia como la psicología y la psicopatología,
acaban apenas de dar sus primeros pasos en firme. Si del lado de la
biotipología es Kretschmer el impulsor decisivo, en el campo de la
psicología y psicopatología, es Freud el que ha hecho los primeros
descubrimientos gigantescos. Aparentemente uno y otro no tienen
ningún nexo común, pero una de mis intenciones está en demostrar
que la labor de estos hombres, que parece provenir de campos tan
apartados, puede relacionarse y que, tomándolos a ambos en cuenta,
juntos, puede surgir una nueva base de enriquecimiento de nuestros
conocimientos.
Este pequeño trabajo voy a dividirlo en los siguientes capítulos:
A) Visión mía de las ideas de Kretschmer y su escuela que completa y enriquece la del maestro.

~

B) Aplicación a las ideas tipológicas de la escuela Kretschmeria-

3-

IJ)

na, al modo de concebir el psiquismo por Freud.

1-U

C) Descripción de los tipos kretschmerianos, según este último
punto de vista.
D) Hipótesis derivadas lógicamente de los capítulos anteriores
que pretenden explicar el por qué actúan los tratamientos modernos
de choque, tanto en las esquizofrenias como en las locuras circulares.
Anesfesi.a (

CAPITULO A.

Para hacer fácil la comprensión de estos tipos, he imaginado el
siguiente esquema:
La linea 1 corresponde a los ciclotímicos;_la 2, a los esquizotímicos, y la 3 a los epileptotímicos.
De las ideas de Kretschmer y su escuela, especialmente Mauz y
Minskovska, se puede hoy día decir que los tipos humanos se hallan
repartidos en tres grupos, cada uno de los cuales corre, se conmueve
:a. lo largo de una línea de valores afectivos, y es más o menos neutro

afec:l-~va ) .

La línea 1 corresponde a los ciclotímicos, la 2 a los esquizotímicos y la 3 a los epileptotímicos.

respecto a las líneas restantes. Las ideas originales kretschmerianas
se pueden resumir así:
Cada tipo psicológico corresponde a un tipo corporal.
Cada tipo, enferma más fácilmente de su enfermedad endógena
correspondiente. Cada tipo tiene sus características peculiares.
Según esto resulta que:
Primero, los esquizotímicos suelen ser IP.ptosomáticoo, predis-

75

�76

Universidad

77

Ensayo sobre Biotipología y Psicoanálisis

puestos a enfermar de esquizofrenia. Su humor es constante (no se
ponen fácilmente tristes o contentos) ; en cambio su sensibilidad es
variable, a veces son excesivamente sensibles y a veces su afectividad
es anestésica; también su impulsividad es constante. Según mi esquema se deslizan sobre la línea de la psicoestesia (sensibildad afectiva) y pasan por un punto que podríamos llamar cero, respecto a las
otras dos líneas que se intersoocionan con la suya propia. (Modelo
genial en lo corporal y psíquico: Don Quijote).
Segundo: los ciclotímicos suelen ser píenioos (predominio de los
diámetros corporales anteroposteriores sobre los restantes; modelo,
Sancho Panza; véase para más detalles descriptivos, a los cuales no
puedo entrar, las obras de Kretschmer y su escuela, y las numerosas
de vulgarización). Su sensibilidad es constante; su humor es variable--pasan fácilmente de la alegría a la tristeza-su impulsividad es
sensiblemente constante (o está determinada por el humor).
Según el esquema oscilan por la línea diaresica y son neutros
respecto a las dem~s. Su enfermedad probable (endógena) es la locura circular; o psicosis maniaco-depresiva.
Tercero: los epileptotímicos son corporalmente atléticos (diámetros anteroposteriores predominantes, véase obras citadas para más
detalles descriptivos). Su sensibilidad es constante; su humor es
constante; su impulsividad corre de la paciencia a la explosividad. Su
escala es la de la línea número 3, no bautizada por Kretschmer, ni por
los otros autores como las otras dos, y a la que no me atrevo a poner nombre.
La escuela kretschmeriana sólo afirma que bastant.es individuos
son dasificables en uno de estos tipos. Mi primera afirmación es que
prácticamente todos los individuos son inclm'bles en esta clasificación.
Las otras ideas mías sobre el particular se comprenderán a través de la explicación de este esquema:
Hay que concebir a "todos" los tipos humanos agrupados según
este triángulo equilátero, y precisamente, en la forma en que en el
mismo lo están. Con esto se comprenderá que el melancólico está en
la misma línea que el alegre; se suele ser durante el transcurso de la

Polo T.-isre

Polo

Alegre

vida más triste o más alegre, pero se puede pasar de triste a alegre.
El triste bondadoso "sangre gorda" q.e Kretschmer está próximo al
que llamamos hipersensible (esquizotímico), pero es diferente (el alegre y el triste se parecen entre sí, por ejemplo, como un gran caballo
percherón francés a un caballito enano, y el triste es tan próximo y
diferente &lt;lel hipersensible como el caballito de un pequeño burro argelino; este ejemplo es en todos sentidos muy adecuado). El alegre
tiene algo de común con el hipersocial epileptotímico, y mucho de diferente; el viscoso explosivo recuerda al parcialmente anestésico y
es, al mismo tiempo, bastante distinto, entre ellos hay un ángulo, una
barrera, infranqueable a pesar de su proximidad. En cambio se recorre más fácilmente cualquier línea aunque los polos estén a más
distancia.
El triste es más fácil que enferme de melancolía, el alegre de
manía;
El hipersensible de esquizofrenia hebefréníca;

�Universidad

78

El parcialmente anestétioo de esquizofrenia paranoide o de paranoia "procesual".
Creo en cambio que en el lado de la epileptotimia no hay diferencias en cuanto a la mayor o menor facilidad para tener ataques
epilépticos a lo largo de su propia línea, y sí es mucho más fácil que
el situado en el polo viscoso explosivo tenga trastornos del tipo que
llamaríamos psicosis epiléptiea.
Quiero aclarar, respecto al polo que con intención he llamado
parcialmente anestésico y "y no anestésico a secas, como hubiera tenído que decir de haber seguido exactamente la concepción kretschmeriana, que tiene la virtud y el defecto (todos los temperamentos
tienen virtudes y defectos) de ser muy sensibles para lo que lo es, Y
completamente anestésico para lo restante. Su superficie de contacto con el mundo afectivo ambiente se puede imaginar iiSÍ:

Ensayo sobre Biotipología y Psicoanálisis

79

Ambos están sólidamente adheridos por sus superficies o puntos de contacto.

En esto se diferencían los ciclotímicos cuya linea de contacto con
el mundo es total pero despegable:

Mundo afect'ivo

Confado ~o~a I de los cidoHmkos pe~ ...
UYlQ. línea c¡1.,1e se Yeh'"c:ie f&amp;cilmenle, der~
díerado del humor- y cuyo obje~o e)(lerior es
más tácilmenl:e cambiable.
CAPITULO B.

Todo el mundo.

Predomina en los ciclotímicos el Ello freudiano. Su modo de ser
transcurre como si el Ello estuviese hipertrofiado.
En los esquizotímicos, el Super-Yo.

Con.\-acto par•
I del a paren-

C:.\O

1:e aneslésico.

En cambio la del hipersensible se puede imaginar así:

EJ

mvl'\do (todo)

-Pu Yl ~os dE: contad:o del
• hipersensi.ble •

En los epileptotímicos, el Yo.
Sucede ahora que me resulta algo difícil desarrollar estas ideas,
que veo muy claras. Una de las dificultades principales estriba en
aprehender (y reproducir) exact.ament;e lo que Freud ha querido significar oon estas denominaciones. Yo tengo la impresión de tener una
idea exacta y clara sobre lo que Freud ha querido expresar, pero me
pasa que no he visto ninguna definición concisa e.n ningún discípulo
o expositor de las ideas de Freud, ni Karen Horney, gran profundizadora, ni Mira y López, brillante expositor, me satisfacen para recurrir a ellos, en este punto. Y temo fracasar yo mismo. Y no obstante, mi "gran concepción" son estos acoplamientos (ciclotímicos, Ello;
esquizotímicos, Super-Yo; epileptotimicos, Yo). De otro lado, aparte de los psiquiatras o buenos lectores de Freud, para los demás esto
puede resultar muy agradable o muy obscuro, según que acierte o no
en explicarme.

�80

Universidad

Desde luego, desecho en absoluto la exposición de Mira. Los individuos con Ello hipertrofiado no son inmorales, y los instintos del
Ello no son instintos de destrucción o muerte de los cuales emerja
secundariamente la energía libidinosa.
Empiezo por afirmar que la teoría freudiana que concibe a la
persona constituída en tres instancias psíquicas (Ello, Super-Yo, Yo)
me parece de un valor incalculable, y que ya no sé explorar psiquíátricamente sin el uso mental, para mí ya automático, de estos conceptos (y recientemente, incluso, percibo en forma identificada: epileptotimia, predominio del Yo; ciclotimia, del Ello; esquizotimia, del
Super-Yo).
Debemos también elimínar los residuos de los primeros trabajos
de Freud en que identificaba el Yo con lo consciente. El Yo es a veces también, por lo menos parcialmente, inconsciente.
A veces lo he explicado esquemáticamente así: Ello igual fondo
instintivo libidinoso. Yo, lo que corrientemente se entiende por tal.
Super-Yo, concepto aproximado al de conciencia moral. Ya sé que esto es de un esquematismo vulgar, pero ello, de momento, no viene el caso, lo cito para decir que entonces se me confundía el concepto de
Ello con el de libido.
Donde mejor están expresados estos concepto, aunque con excesiva extensión e imprecisión para nuestros fines, es en el libro de
Nunberg "Teoría General de las Neurosis basada en el Psicoanálisis".
A él remito a quien quiera capacitarse más para profundizar estos.
conceptos, si no le basta con mi intento.
Mi manera de interpretar es la siguiente: la libido puede ser concebida como una fuente de energía químico-hormonal, que carga por
su actuación somática al psiquismo. A la libido hay que verla como
energía, como fuerza, no como aparato.

El Ello es el conjunto de tendencias instintivas de tipo erótico
(instintos de vida en oposición a los instintos freudianos de muerte). Impulsos, tendencias, indeferenciados, amorfos, bastante plásticos.
También son heredados. Aunque no sé electricidad, creo que pueda

Ensayo sobre Biotipología y Psicoanálisis

81

corresponder al concepto de masa eléctrica (en oposición a la hl&gt;ido
que podría ser comparada a la carga).
Según Freud, el Yo es una parte del Ello, diferenciada, más ex~rna, para se: puesta en contacto con el exterior, con fines perceptivos. El Yo tiene por principal misión percibir la realidad externa
pero también al mundo interno.
'
. El Ello, ordinariamente, podemo decir siempre, está cargado de
lfü1do. Una de las misiones del Yo es procurar satisfacer la libido del
Ello sin entrar en conflicto con la realidad, y en casos reprimir las
tendencias libidinosas del Ello.
El Super-Yo es un haz energético del Ello, derivado de la sublima~ión del complejo de Edipo (o de Electra). Es el complejo de Edipo mtroyectado. En vez de tender a la satisfacción de la libido como
el Ello, tiende a la conservación del objeto libidinoso. Por exceso de
amor a un objeto, renuncia a su posesión, se sublima, deja de ser sexual y sensual, y tiende al afecto puro, a la posesión (relación) exclusivamente psíquica.
También puede expresarse de esta forma, aunque es una explicación más esquemática y vulgarizadora y, por tanto, más defectuosa; el niño quiere tener a la madre, la manera de tenerla es ser como el padre, reemplazar al padre, pero para reemplzar al padre hay
que ser como él, "grande" y bueno, y dejar de ser niño, dejar de
querer poseer a la madre. Para ser querido de la madre debe dejar
de querer (sexualmente) a la madre. Este cariño que le dan los padres (libido) a cambio de la renuncia, constituye la carga del Supery o. El niño se siente tanto más seguro de su Super-Yo cuanto más
quiere con afecto psíquico a sus padres, cuanto más ha renunciado
a la posesión sexual en su Ello.
Quedamos pues en que el Ello está siempre cargado de hoido indiferenciada.
El Super-Yo de líbido sublimada, desexualizada, psíquica.
El Yo, ordinariamente es más neutro, aunque en ciertas circunstancias puede cargarse de líbido narcisista.

�82

Universidad

La libido tiende a la descarga hacia el objeto (libidinoso) exterior.
Una idea original, que ahora quiero exponer, es que esta descarga puede hacerse a través del Ello, del Super-Yo o del Yo. Es claro que en los tres casos el Yo será el aparato efector; sobre el Yo corporal no cabe duda, respecto al Yo psíquico me parece que tomará
más o menos parte; según los casos puede verse arrastrado por el
Ello o por el Super-Yo; el primer caso se dará mucho en los ciclotímicos y el segundo en los esquizotímicos.
Tenemos de la correcta aplicación de la concepción de las instancias psíquicas de Freud a los tipos de Kretschmer, que en los ciclotímicos, en los que predomina el Ello, este puede prestar más o menos
adecuada carga libidinosa al conjunto (persona), y por lo tanto haber más o menos exaltación o depresión afectiva, más o menos buen
humor, pero siempre la misma sensibilidad, porque el Ello es indiferenciado, plástico, amorfo, sólo tendencionalista y no finalista.
El epileptotímico (tal vez por su modo de ser atlético, fuerte),
ve al mundo con cierta superioridad material y necesita reproducirse menos, es menos erótico (en el sentido de Freud-Platón). Esto no
quiere decir que aparentemente, de un modo .superfi_cial, n~ result~ lo
contrario, a causa de que su fuerza le pernute realizar mas, por unposición, sus deseos. Por esto mismo, en la evolución de su libi?º• por
menos potencia de la misma y por más fortaleza de su Y o, vive con
menos intensidad los conflictos propios de la maduración de la misma (especialmente el central y básico complejo de Edipo).
En el esquizotímico podemos relacionar su constitución asténica
con su mayor sensibilidad. Esta le hace vivir con especial inte~idad
el conflicto edipiano. La misma intensidad le lleva a una renuncia superior, más acentuada. Por esta misma renuncia, como antes he insinuado, su Super-Yo recibe más libido parental, queda más reforzado ; este heredero de los padres, este modelo paterno introyectado, le
protege constantemente y es harto sólido; de su carga libidinosa da
parte al Yo, al que reviste de gran seguridad en sus actos. No olvidemos que los fanáticos están entre los esquizotímicos que he llamado aparentemente anestésicos, y el fanático es el gran seguro de

Ensayo sobre Biolipología y Psicoanálisis

83

su ?3-USª (para nada nos importa ahora que ésta sea objetivamente
uronea o para nosotros buena o mala). El delirio sistematizado del
ranoico _no es egoísta, es eg?l~tra, tiende a la satisfacción de su Yo) ;
y especialmente del parafremco, puede ser un intento de recuperar
esla: _en parte per'?da solide~ y adhesión entre Super-Yo y Yo. El pa•
rano1co no es ago1sta, es egolatra o egotista, quiere pleitesía no bienes; (el ~pilépt~co sí es egoísta, tiende a la satisfacción de ~u Yo) ;
el paran01co qmere que el mundo le siga dando la adhesión que en•
contró en sus padres.
El ciclotímico en cierto modo piensa con el Ello.
El esquizotímico a través del Super-Yo.
El epileptotímico a través del Yo.
. La esen~i~ ~e los trastornos que podemos calificar de ps1quiátncos del epileptico (no los ataques, digámosles neurológicoo) es la
obnubilación, que significa ver a través de nubes, o sea obscurecimiento de la ~unción perceptiva del Yo. La psicosis epiléptica, la psicosis
de los epileptotímicos, es una psicosis del Yo. El otro trastorno es una
lentificación del pensamiento, también trastorno de la función perceptiva (del Yo).

.. , El esquizotímico ha sintetizado al mundo, en parte, al aceptar la
V1S1on parental (de los padres), ya se lo han dado sintetizado-y lo
contrario de la síntesis es la disgregación, síntoma por ex&lt;:elencia del
pensamiento esquizofrénico. Se puede concebir la esquizofrenia como
una destrucción del Super-Yo. La disgregación es un trastorno de la
función elaborativa, sintetizadora, no de la perceptiva.
CAPITULO C.

De una manera no sistematizada, voy a decir ahora todas las car acterísticas halladas por deducción de las ideas antes expuestas, y
por obsen aciones que resultan confirmativas.
Para in.,,istir Pn poco en la ,.aracterística de cada uno de los ti-

�Universidad

84

pos kretschmerianos, pongo el siguie~te. ejemplo: a un banquero se
lé solicita un préstamo, que concedera siendoE ileptotímico, si el solicitante es solvente; la condición es utilitaria~ proviene del cálculo, lo ha decidido el Yo.
Esquizotimico, si le cae bien el solicitante; proviene de la sensibilidad afectiva, del Super-Yo.
Ciclotímico sí se le piden en el momento oportuno, si está de
buen humor; p;oviene del estado de ánimo, de la adecuada carga del

Ensayo sobre Biotipología y Psicoanálisis

8S

El epileptotímioo, lógico.
El esquizotímico, dialéctico.
Sugeriría que el intuitivo es el individuo en el cual, en su pensamiento, no se le han hecho conscientes la tesis y antítesis que ha llevado a la síntesis. En el dialéctico, sí. El epileptotímico (lógico) contempla al mundo más estáticamente (por esto en la realidad práctica
suele ser lo que se llama más dinámico, y tiende al pragmatismo).
Los ciclotímicos sienten la pasión.
Los esquizotímicos sienten el amor.

Ello.
Otras observaciones:
Un ciclotímico a veces falla, nunca traiciona.

u uizotímico no traiciona, ha traicionado previamente, s~ no
, n es_qbili"dad (afecto) con lo que fingía tener; para lo que tiene
tema sensi
id
b d
su obpara él sensibilidad, siempre permanece adher o, no a an ona
jeto (causa, afecto, amor, etc.).
Un epileptotímico es fiel mientras le &lt;:°nviene. Puede serlo tanto
como los otros, o más, si es bastante inteligente para ~er que es me.or no traicionar o porque está demasiado comprometido; puede ser
iiel en amores p~r ejemplo, no por adhesión libidinosa del. mom;1:1to,
( como los ciciotímicos) no por la adhesión especial, parcial, ~olida,
como los esquizotímicos sino por temor a que las consecu~ncias de
la infidelidad le hagan ~erder el objeto amoroso que le conviene conservar.
El ciclotímico descarga su h'bido cuando puede.
El esquizotímico, como debe.
El epileptotímico, según conviene..
El ciclotímico tiende a ordenar el mundo.
El esquizotímico a sintetizar el mundo
El epileptotímico, a registrar el mundo.
El ciclotímico suele ser intuitivo.

Los epileptotímicos sienten la amistad.
CAPITULO D

La esquizofrenia es una enfermedad del Super-Yo.
La locura circular es una enfermedad del Ello.
Ambas curan con los tratamientos de choque (insulina, cardiazol, electroshock, etc.). Los tratamientos de shock son "muertes"
del Yo (nadie lo niega y todos los enfermos los describen como tales).
El Super-Yo es una parte del Ello. Hay una analogía esencial
entre los ciclotímjcos y los esquizotímicos, que no existe entre estos
dos y los epileptotímicos, porque si bien el Yo es también una parte
del Ello, su diferenciación no se forma en cada individuo, como en el
caso del Super-Yo, a través de la evolución de la h'bido; nos es dada
filogenéticamente y no ontogénicamente.
Por lo tanto ciclotímicos y esquizotímicos son indivíduos de más
diferendación libidinosa, más al servicio de la especie y menos al servicio del indivíduo.
Y el modo de vivir normal de los esquizotímicos es a través del
Super-Yo,y el de los ciclotímicos es a través del Ello.
Esto da la razón a la hipótesis de v.on Meduna, de que los epilépticos y los esquizofrénicos son distintos; pero yo añado que también
lo son circulares, y que no hay concebir al primer par como frente
a frente, sino según el triángulo de mi esquema.

�Observaciones sobre la Enseñanza de Ia A natom1a
,

86

.87

Universidad

Podemos admitir, como hipótesis para explicar la enfermedad
esquizofrenia o locura circular) que algo habría roto el equilibrio
de la persona, o una hi~ertrofia del Yo, o una atrofia del Ello o del
Super-Yo (en los ciclotímicos o en los esquizotímicos, respectivamente), y estamos tentados de pensar que sucedería lo primero, hipertrofia del Yo ante el peligro.
Hay varias razones para suponerlo, la primera es que ni siquiera los esquizofrénicos curan con "defecto" con los modernos tratamientos de choque, lo cual sucedería si el equilibrio sobreviniera porque la curación por choque atrofia al Yo hasta el nivel a que la enfermedad, previamente, hubiese atrofiado al Ello o al Super-Yo.
La otra es que el Yo se hipertrofia probablemente (por lo menos en su acción) frente al peligro; peligro complejo, proveniente del
exterigr.
Muchas veces la enfermedad es una maduración lejana de un
conflicto de adaptación, a veces en ciertas épocas cruciales de la vida. Hablamos de enfermedades endógenas, porque no hallamos un
agente especifico como el treponema, por ejemplo, pero no quiere decir que no haya siempre causas que actúan por vía psicológica compleja, hasta hoy poco estudiadas. Lo dicho :µo niega ni que la enfermedad tenga un sustrato de alteraciones químicas, ni que los tratamientos de shock produzcan también cambios quimicos o incluso estructurales favorables a la curación.
Parece que otra prueba aún mejor de que la enfermedad es una
hipertrofia del Yo frente al peligro, podrían dárnosla las curaciones
por lobotomía frontal bilateral.
Pero como el propósito de mi trabajo era exponer mis ideas, con
más o menos urgencia subjetiva, antes que se me olvidasen por demasiado sabidas o que ya no me pareciesen interesantes, y mi interés principal, por ahora, no está en la demostración del último capítulo de este ensayo, y como seguiremos meditando, observando, y
aprendiendo a poner claridad y completitud a nuestros pensamientos,
lo dejaremos hoy para tomar otra vez la pluma cuando tengamos algo nuevo que añadir, o sepamos exponer esto mismo con más extensión, coherencia y claridad.

OBSERVACIONES SOBRE LA ENSEílANZA DE LA ANATOMIA
EN LAS ESCUELAS DE MEDICINA

•
!f¿,1 !Instituto de c!f-.rve.sligacion.e.s
Gitn.úÍicas

de

fa

CU de 'Jl. J:_

Al Prof. Dr. José Joaquín Izquierdo, "pionero" de la
reforma de la enseñanza de la Fisiología en Me'XICO,
.
NEla conciencia
de• .todos los dirigentes y catedr,a t·icos de las
1 d
scue
as
e
Medicma
(en gran parte de 1os paises
,
d
d ,
del munform
o, po ria agr:gar) está bien claro que se impone una re, a a. fon~o e~ los metodos y programas de enseñanza
de de
la AnantoID1a, •ciencia basica
. de toda cultura me'dica• Los esf uerzos
qui
es qmeren cambiar un estado de cosas a todas luces incon . ey notablemente retardado en relación con los formidabl
vemente
d~ la Ci~ncia_ se estrellan, sin embargo, contra una
progr~~s
c10s y situaciones hechas, entre los que aquéllos no son odbe t~reulJU.1menores en la campana
- d e renovacion
. , y por desgracia encont
s ac dos
c?n gran frecuencia entre los mismos profesores y aux:ili·
ra os
catedras
t, ·
.
ares de las
1
b"
an~ _omic~s, os que siquiera por conveniencia personal d
ieran aus~1C1ar dicho movimiento. Esta declaración no entrañ eataque malevolo al personal docente de las Escuelas de Medi • ª un
en la
,
cma pues
gran mayoria de los casos se trata de gentes devota
te'
tregadas a su
. tarea y que por largos años desempeñan demen
enuna ma-

111

se:

�88

Universidad

nera más o menos efectiva sus enseñanzas. Pero, tan evidente como
el deseo de cambiar la orientación general y los métodos de trabajo
en la formación médica es la situación que apunto antes.

r. . ,

Ahora bien, a mi modo de ver concurren varios factores que actúan con gran fuerza para mantener un estado de cosas absurdo, por
ejemplo: inexplicable deficiencia en la preparacíón básica de los estudiantes de los primeros años de Medicina; carencia de personal docente especializado en las cátedras anatómicas y dedicado íntegrament.e a su enseñanza; falta de coordinación de los programas en
las diversas asignaturas y de uso de los muchos recursos modernos
de exploración anatómica; etc., que constituyen otros tantos problemas que me propongo analizar con mayor o menor extensión en estas lineas. Si las ideas que a modo de sugestión voy a exponer en seguida pueden servir para orientar o por lo menos, para hacer reflexionar a los profesores de la especialidad sobre las necesarias y factibles reformas que pueden introducir en su trabajo docente, quedaré satisfecho, pues quiero declarar que sólo me guía un espíritu
de colaboración y simpatía para quienes gastan sus energías y tiempo, a veces su vida, en la enseñanza de las ciencias anatómicas, torpemente calificadas de áridas y sin atractivo.
Mi posición puede justamente calificarse de neutral, con todos

los inconvenientes que tiene ahora dicho concepto, pues no tengo interés en tal o cual método de enseñanza o escuela de pensamiento,
como no representen un medio de lograr mayor eficiencia y aprovechamiento en las labores docentes. Mi campo de trabajo no ha sido
precisamente la enseñanza de las ciencias anatómicas en una Escuela de Medicina, sino de la Anatomía Comparada y de la Embriología de los cordados (Escuela Superior de Ciencias Biológicas, I.P.N.,
1934-1943) y de la Morfología Comparada y Humana (Escuela Nacional de Antropología, l. N. de A. e H., 1942-1943); pero el problema me ha preocupado hondamente por las relaciones que tiene con
dichas disciplinas y no he dejado de tener contacto con muchos catedráticos de Anatomía Humana, manteniéndome informado sobre
el desenvolvimiento de los métodos de enseñanza en nuestro país y
en el extranjero. Por otra parte, he tenido ocasión de visitar muchos
establecimientos aquí y afuera, tanto de investigación como escolares;

Observaciones sobre la Enseñanza

de

la Anatomía

89

:;~,;;:~•1:::~ó~•z:~:•:::;:~ ~ra::'e!::'".!l':"::
a OIDia en las Escuelas de Medicina.

Para comenzar con orden la exposición de mis p t d .
tcla~o t_erminante~~te que dentro de lá. Anatomía :~boe t =
as c1enc1as morfologicas que se cursan
1
.
carrera de Medicina. Anatomía D
. /n os prrmeros años de la
Histología y Anatontla Microscópice:c;p b1v~, l~atomía Topográfica,
ló i
·
' m no ogia Y Anatomía Patog ~• que constituyen por regla general los diverso
Y?na de nuestras Escuelas de Medicina. Sin embars ºcursos en la mac~ones se refieren principalmente a los médicos gr~ estas observas1gu;Ii e~ la e~e~anza de la Anatomía Descriptiv~ ~~:~s que se
tomia ~croscop1ca y Embriología, más relacion;das entr~~{
~~ ensen~a. por parte d~_ los profesores y estudio por parte lo~
mnos qms1era ver facilitada y mejorado respectivamente.

A:Je

, ~ay una cu~tión que prececfe- en orden de importancia cronologico a la e~enanza propiamente dicha de la Anatomía en 1~ Escuelas de Medic~a: la preparación que debieran tener cuantos em~:~en ~~ estudio. no en el sentido de cultur1 científica general sid . pecíficamente en el terreno anatómico y que lamentablem;nte
~Ja mucho q~e ?esear en la enorme mayoria de los asistentes a las
ca:~;~ ~natoIDicas. En efecto, nuestros estudiantes llegan a los
~ . eclIDlentos de enseñanza médica casi en ayunas de tod
c~1e_nto .morfológico de orden teórico, para no mencionar 1
c1e~c1~ mexcusables. de carácter práctico como son la falta de
pe1:enc1a en el maneJo de los instrumentos más sencillos de 1 b
tono, v. ?r., escal~elos, tijeras, pinzas, ete. que debieran ya~~:~Claro está que precisamente van a aprender todo eso y más
h ·
una
· · t os elementales teóricos y prácticos
, pero
ay
. serie
. de ~onoclIDlen
que deb1er?n _unpartrrseles en el bachillerato, pues forman parte de la
pedeutica de cualquier trabajo biológico.
pro

:S c~:~ex:

.E:n las escu~las que preparan para el ingreso a la carrera de
Medicma hay as~gnaturas que tienen como finalidad esencial orien~r en aquel ~ent1?0 a los estudiantes; me refiero a la Zoología su erior Y a la B1ologia General. Desgraciadamente no sucede asi'
pd
raro es que cont n·buyan a esa s1tuac10n
.
. , los procedimientos rutinarios
Y na a

�Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

90

91

Universidad

de los catedráticos de dichas asignaturas, en muchos casos médicos
formados profesionalmente en los mismos moldes que critico y en
otros improvisados preceptores, verdaderos dómines fflbra de la enseñanza de la Medicina). Muy raras veces la Zoología Superior y la
Biología General son enseñadas en nuestras Escuelas Preparatorias
y Vocacionales por especialistas y cuando lo son llega a suceder que
sus labores docentes se vean afectadas por preocupaciones de diversa índole, entre las cuales debo señalar la desviación hacia tales o
.::uales problemas muy distintos a los intrínsecos de los cursos, como
son los taxonómicos y otros que insensiblemente les alejan de los
centros de interés básico y dan a sus exposiciones un aburrido tono
que desespera a los estudiantes y les hace pasar como volando o sobre ascuas dichas asignaturas, para no decir nada de aquellas cátedras que carecen de profesores idóneos y cuyos locales son desolados e inhospitalarios salones de los que huyen hasta las ratas. No
vacilo en calificar de bastante mala la situación que hay actualmente en México en la enseñanza de las ciencias naturales en el bachillerato y que tanta importancia tienen para los estudios médicos,
partciularmente para ciertas asignaturas como la Parasitología, la
Patología General, etc.; pero ello constituye otro problema muy dist.intc del que ahora estoy analizando.

En diversas instituciones de los Estados Unidos y Europa, prindualmente en aquel país, se ha puesto en práctica un remedio a situaci~nes parecidas, aunque no iguales, creando como obligatoria en el
plar. de estudios premédicos la asignatura de Anatomía Comparada
con Laboratorio, sin suprimir la Zoología Superior ni la Biología General. No es precisamente, como digo antes, por una deficiencia en
la enseñanza de dichas materias que se exige el curso de Anatomía
Comparada con Laboratorio a los estudiantes de premédica en esos
países, sino como un magnífico apoyo para los cursos de Anatomía que
van a seguir en las Escuelas de Medicina. ¿ Qué diré yo de la situación
de nuestros planteles, a los que llegan los alumnos pésimamente preparados en ciencias naturales y quienes resultan víctimas de su falta
de conocimientos, que en muchos casos les lleva al fracaso o les dificulta enormemente el aprendizaje de la Anatomía Humana? ¿Por qué
no introducir en nuestras Escuelas Preparatorias y Vocacionales un

curso de Anatomía Comparada con Laboratorio para mejorar la situación?
Es cierto que la Anatomía Comparada es una asignatura de tipo profesional para naturalistas y biólogos, pero la que se introdtwca al bachillerato debe ser de carácter elemental y reducirse al Phylum
Chordata (vertebrados), incluyendo los trabajos prácticos convenientes, para familiarizar a los estudiantes con una serie de cuestiones
teóricas de la Morfología, como son: el plan estructural del grupo
zoológico al que pertenece la especie humana, ciertas ideas anatómicas fundamentales (simetría, metamerismo, cefalización, homología,
analogía, etc.), la técnica de la disección, las de preparación y conservación de animales de laboratorio, el dibujo anatómico (auxiliar
importantísimo en la enseñanza de la Anatomía y ahora totalmente
olvidado en los anfiteatros de las Escuelas de Medicina), el modelado, etc., que constituirían las finalidades básicas del curso.
Saltan a la vista las ventajas que reportaría a los estudiantes
de Medicina llegar con ese bagaje a los cursos profesionales. ¡Cuántas veces me han causado positiva lástima esos pobres muchachos
que azoradamente se presentan por vez primera en los anfiteatros y
laboratorios de enseñanza anatómica, sin saber siquiera adoptar una
actitud correcta, no se diga de respeto a los restos humanos, pero ni
siquiera de comprensión con las cuestiones morfológicas! Pero, en
la mayoría de los casos no tienen ellos la culpa, pues son víctimas de
la práctica de viciosos métodos de enseñanza que les pone de golpe
en presencia de problemas para cuyo estudio no están aún preparados.
Otro de los buenos resultados que daría el curso de Anatomía
Comparatla con Laboratorio en el bachillerato premédico sería el de
familiarizar a los estudiantes con la organización de ciertos animales
de laboratorio, muy usados en diversos cursos de la carrera médica,
como la rana, constantemente empleada en Fisiología Experimental;
el perro y el gato, igualmente usados en esa asignatura, en Farmacología y en Cirugía Experimental, etc. Estos conocimientos, pues,
harían más sólidos los que adquiriesen sobre el cuerpo humano, permitiéndoles abstraer ideas esquemáticas sobre su estructura y ayudándoles a entender algunas cuestiones de difícil exposición en las cá-

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Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

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tedras anatómicas. Como un ejemplo quiero recordar a todo profesor de Anatomía Humana las asperezas que encuentra al explicar lo
que es el celoma o cavidad general y cuya segmentación en los cordados superiores da origen a las cavidades pleurales, pericárdica y
periteonal. ¿ Cuántos profesores están realmente posesionados de un
verdadero conocimiento sobre este problema y saben la significación
y evolución del celoma a lo largo de la Filogenia, entendiendo c:laramente lo que dicen a sus alumnos y quiénes son capaces de contestar con
seguridad las inesperadas preguntas que la agudeza de muchos de
ellos o el simple deseo de entender mejor las cosas proponen a los catedráticos?

ral, ambos dependencias de la Universidad Nacional de México y que
cuentan con especialistas y material de estudio para Anatomía Comparada, en abundancia; los Laboratorios de Estudios Méc!icos y Biológicos, anexos a la Facultad de Medicina de la misma institución;
el Departamento de Antropología Física del Museo Nacional de Antropología y la Escuela Nacional de Antropología, que forman parte
del grupo de planteles integrantes del Instituto Nacional de Antropología e Historia; etc. Por supuesto, si además de visitar y estudiar en esos establecimientos puede ir a alguno del extranjero, los
resultados serán mejores y la experiencia que adquiera el futuro profesor de Anatomía Comparada, más adecuada para sus enseñanzas.

La introducción de un curso elemental de Anatomía Comparada
con Laboratorio en el plan de estudio de las Escuelas Preparatorias
y Vocacionales plantea igualmente un problema, pues son poquísimos en nuestro medio quienes conocen aquella ciencia y todavía menos quienes están capacitados para enseñarla. Por otra parte, para
obtener el futuro que se busca en la parte práctica del curso, es necesario contar con los elementos de trabajo (instrumental, animales,
etc.). No es precisamente necesario un laboratorio especial, pues
cuando existe el de Zoología Superior puede servir para ello con la
adición de ciertas instalaciones y la adquisición del material de trabajo; pero sí es necesario el catedrático. Para tenerlo puede seleccionarse entre·los jóvenes auxiliares de los cursos de Anatomía en las
Escuelas de Medicina alguno a quien interesen los aspectos más elevados de la Morfología y los estudios comparativos, animándolo a
orientarae en forma rápida y eficiente por medio de cursos de especialización que puede tomar en algún establecimiento con catedráticos experimentados (entre los que señalo la Escuela Superior de Ciencias Biológicas, I. P. N., de México), para hacerse cargo de la asignatura. Su preparación no llevaría más de un año, que puede también aprovechar el candidato a la cátedra de .Anatomía Comparada
en llevar a cabo visitas a museos e institutos anatómicos, a otras cátedras y laboratorios de investigáción y en formarse una cultura anatómica que mucho le servirá para el desempeño de su cometido. En
la capital de nuestro país existen ya diversas instituciones que pueden servir para el caso, como son además del plantel que acabo de
citar, el Instituto de Biología y el Museo Nacional de Historia Natu-

Me he extendido un poco en la sugestión de incluír dicho curso
en el bachillerato de premédica porque considero que es una de las
mejores medidas a tomar en la reforma de la enseñanza de la Anatomía, ya que tiene un carácter básico y proporcionará benéficos resultados a los cursantes de Medicina, como se ha visto en instituciones de otros países, a quienes se facilita extraordinariamente el estudio de las ciencias anatómicas después de adquirir las nociones fundamentales morfológicas en la etapa preprofesional.
Pasando a considerar la situación de la enseña.B.Za anatómica en
las Escuelas de Medicina encuentro que el escollo más grave es la
carencia de personal docente especializado y dedicado íntegramente
(full time) a esa tarea. Pero, este es un problema que no sólo atañe a
la Anatomía, sino a todas las disciplinas básicas de la carrera médica
y por ello me concreto a señalar la ingente necesidad de crear un prof esorado de tiempo completo en dichas asignaturas, con el cuerpo de
auxiliares indispensable y los materiales de trabajo y recursos necesarios para la enseñanza satisfactoria. No es posible en el estado actual de la Ciencia desempeñar una labor docente en cualquier especialidad si por lo menos el profesor no se mantiene al corriente del
progreso de las investigaciones, ya que lo más deseable es que también contribuya con sus trabajos, aún dentro de la mayor modestia,
a su desenvolvimiento. Es aplastante el número de publicaciones que
en cualquier rama científica existe y solamente su lectura demanda
enorme dedicación, la cual sólo puede tenerse cuando todas las facultades están concentradas en un trabajo sin diluírse en los mil proble-

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Universidad
Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

mas de una atareada vida profesional. Es necesario de todo punto
hacer entender esto a las autoridades universitarias y a los gobiernos para que de un modo u otro se creen las plazas de profesor de
planta y toda la estructura técnica y administrativa complementaria en ios cursos básicos de Medicina. Contra lo que se cree comúnmente, ello no es costoso; por lo menos no es tan costoso como muchos se imaginan y aún siendo así los resultados superan tanto a las
inversiones que los gastos están ampliamente justificados.
Pero, ante la necesidad de mejorar lo más pronto posible la enseñanza de la Anatomía con el personal que sirve actualmente las
cátedras en las Escuelas de Medicina y de sacar el mayor partido posible de los recursos con que se cuenta, paso a hacer las sugestiones
que considero w~s factibles dentro de la organización y tradiciones
de nuestros esUi..Jlecimientos profesionales. Si he mencionado la palabra tradiciones es porque tengo en cuenta su gran significación en
todo análisis de los programas de trabajo en los establecimientos de
formación médica. En efecto, hay escuelas de pensamiento y de método que a lo largo de los tiempos van modelando la mentalidad de
los catedráticos y auxiliares de Anatomía, haciéndoles más o menos
impermeables a otras ideas o tendencias, hasta constituírse en viciosas rutinas que impiden o dificultan grandemente la puesta en práctica de nuevos sistemas. Por ejemplo, piénsese en la cara que pondrán muchos catedráticos al leer la rotunda afirmación del distinguido anatomista americano Hickman, cuando dice que la mejor manera de entender la organización del cuerpo humano es . . . . ¡disecar
un gato! Claro está que estas palabras son un argumento más en
favor de la Anatomía Comparada, pero llevan fundamentalmente la
intención de criticar la posición aislacionista de muchos catedráticos
que se encastillan en un libro y en un método sin asomarse por las
ventanas de la investigación científica y del estudio a los vastos panoramas que se ofrecen a quienes tienen la volutad suficiente para
lanzarse a su exploración.
Me he desviado un poco del hilo de mi exposición y vuelvo al
asunto de las tradiciones que pesan mucho todavía en materia de
enseñanza anatómica. Otras demostraciones de este aserto son l~
simples preguntas siguientes: ¿ cuántos autores de textos de Ana-

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tomía Humana, fuera de los dos o tres clásicos en nuestras Escuelas de Medicina y conocidos por generaciones de estudiantes (con
magníficos resultados monetarios para la media docena de acaparadores que los distribuyen a las librerías) pueden citar muchos catedráticos de la asignatura? ¿ Cinco, diez? ¿De ellos cuáles son americanos, ingleses, alemanes, españoles? Puedo apostar doble a sencillo que no pasan de cuatro los catedráticos de Anatomía que me
citen nombres de autores españoles de textos escolares. En la Madre Patria ha habido desde hace varios siglos una fuerte tradición
anatómica y sus investigadores han contribuído grandemente al progreso de las disciplinas morfológicas, en todas las especialidades y
considero un delito de lesa cultura y una falta de sindéresis mental
la ignorancia supina en que se encuentran innumerables profesores
sobre sus obras y trabajos. Todo ello es el resultado de una mala
tradición en la enseñanza que se confina al manejo de dos o tres
textos de la por otra parte muy respetable y muy valiosa escuela francesa, cuando en la propia nación gala hace muchos años que los vientos renovadores barrieron con exclusivismos que estorbaban el progreso de la enseñanza de la Anatomía. Siquiera por decoro profesional y por curiosidad intelectual, los profesores de las asignaturas
correspondientes deben mantenerse al corriente del desenvolvimiento de las ciencias y de los cambios que una más eficiente docencia introduce para ventaja de quienes deben cursar la Anatomía.
Nada fácil es cambiar métodos y programas de enseñanza en
disciplinas que tradicionalmente han seguido tal o cual tendencia y
a los que de grado o por fuerza se someten catedráticos y estudiantes con la idea de que se trata de un mal necesario o de un atolladero
que debe salvarse de cualquier manera, con los lamentables resultados que se aprecian en épocas posteriores de la formación y de la
práctica profesionales. La enseñanza de la Anatomía Humana en la
mayoría de nuestras Escuelas de Medicina se caracteriza por una
rutina y aridez intolerables a las que se agrega una tremenda sobrecarga de trabajo y, en muchos casos, una ridícula actitud de parte
de ciertos profesores al encubrir su propia ineptitud o "spleen" con
un absul'do enano del tapanco de las dificultades de los estudios anatómicos que les sirve para amenazar a los infelices estudiantes que
caen en sus garras. Es cierto que los estudios anatómicos no son

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sencillos ni tienen corta extensión; pero tampoco son el indigesto
fárrago de conocimientos inútiles que desde la cátedra han vomitado
pedantes o fracasados. Además, no sólo en los recursos teóricos sino
en las prácticas de anfiteatro faltan método y continuidad en muchos casos, por diversas razones no siempre de orden crematístico,
como para disculparse los responsables quieren hacer creer. La Anatomía no es una ciencia que puede estudiarse en los espantables despojos que se contemplan en ciertos anfiteatros, ni tienen siquiera
los estudiantes la obligación de soportar su vista y los repugnantes
espectáeulos por desgracia tan familiares y que según algunos, constituyen "la mejor manera de acostumbrarse a los trabajos anatómicos". Y por supuesto, a todo ello se agrega la ausencia prácticamente absoluta de bibliotecas y colecciones de consulta para profesores
y estudiantes que deben conformarse con viejos tratados ya en desU..&lt;!O o ignorar los nuevos datos que aportan los investigadores constantemente en ciertos capítulos aún en plena evolución dentro de la
Anatomía. ¿Cuántos profesores se sienten sinceramente al corriente de los nuevos conocimientos en Neuroanatomía?
Si a esas deprimentes condiciones de la enseñanza de la Anatomía se agrega que el curso debe hacerse en un período angustiosamente corto dentro de la carrera médica y que para el resto de las
disciplinas morfológicas el tiempo no es mayor, se verá que realmente quienes las cursan y aprueban han batido un record de aprovecha-.
miento . . . o de audacia.
Mas no quiero señalar sólo deficiencias y hacer crítica (que es
muy fácil demoler), sino levantar mi voz en favor de varias medi..
das que resuelvan aún parcialmente tan grave problema. Igualmen-.
te en este caso traeré a colación mis observaciones en planteles extranjeros, aunque creo que antes de adoptar cualquier modificación
en favor de nuevos métodos y programas de enseñanza anatómica,
deben estudiarse detenidamente todos los casos y tratar de obtener
partido de las situaciones hechas para no alterar considerablemente las cosas o, por lo menos, para ir cambiándolas con el menor per"'
juicio para la buena marcha de los estudios médicos y de los intereses estudiantiles. Aunque también quiero declarar terminantemente que una vez adoptado un criterio en tal o cual aspecto, deben man...
tenerse en forma estricta las disposiciones reglamentarias.

Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

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Ha sido costumbre inmemorial en nuestras Escuelas de Medicina que los cursos de Anatomía Humana y sus disecciones se dividan,
como acabo de decirlo, en Anatomía Descriptiva (o Sistemática, de
los autores anglo-sanjones) y en· Anatomía Topográfica (o Quirúrgica). Para. su enseñanza existen cursos teóricos a cargo de uno o
varios profesores, según la cantidad de alumnos que deben tomarlos y grupos de disecciones que atienden prosectores también en número variable. Dentro del año que corresponde a cada uno hay que
ver TODO lo referente a organología, aparatos y sistemas, regiones
del cuerpo, etc. con auxilio de textos inadecuados, en pocas horas
lectivas y de anfiteatro y con escasísimo e inadecuado material. Los
estudiantes son obligados a mal calentar 6,000 o 7,000 páginas como
promedio y una lista innumerable de nombres técnicos y detalles que
podrían reducirse prácticamente a la mitad con sólo poner un poco
de sentido común en la enseñanza anatómica. No exagero al decir
que la mitad, LA MITAD, de lo que aprenden los estuiantes de Medicina en ambos cursos, es punto menos que inútil para sus años
posteriores y para su práctica profesional y que en cambio, se quedan sin aprender utilísimas nociones que más les servirían; por ejemplo, algo sobre Antropología Física (morfología superficial, tipos
humanos, cuestiones raciales, etc.) que ni por el forro se tratan en
las cátedras. Además, reduciéndome a considerar el valor de lo que
se enseña, creo que hay un lamentable atraso en ciertos aspectos
de la Anatomía, como en lo relativo a Neuroanatomía, base indispensable de la Fisiología Nerviosa y de la Neuropatología y otros.
En las Universidades americanas la enseñanza anatómica se ha
dividido en tres cursos, de los cuales dos son obligatorios para todos
los estudiantes y un tercero optativo en ciertas escuelas para quienes
buscan especializarse en la Cirugía. Los dos primeros comprenden
la Gross Anatomy (Anatomía de conjunto, podría traducirse) y la
Neuronatomy, con duración de un año la primera y un semestre la
segunda. La Gross Anatomy es algo así como una exposición sumaria (pero COMPLETA) de aquellas nociones anatómicas que son útiles al médico general y cuyos aspectos funcionales son ampliamente
discutidos e~ la cátedra por medio de conferencias especiales, esquemas, modelos, visitas a los museos especializados y lecciones sustentadas por autoridades en alguno de los capítulos que se presentan a

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los alumnos a lo largo del curso. Además, en el curso práctico, cuyo
número de asistentes nunca excede el cupo físico de los locales y equipo de trabajo, los alumnos llevan a cabo en forma sístemática y NO
PARALELA al curso teórico sus disecciones, con ayuda de manuales y guías concebidos y escritos por autores de larga práctica y con
criterio perfeetamente unificado. Por supuesto, en un examen final,
quienes han cursado la Gross Anatomy tienen que demostrar sus
conocimientos sobre el cuerpo humano, teórica y prácticamente ante un tribunal que juzga de modo imparcial lo que saben, sin importarle teorías o puntos de vista que son más bien expresión de
partido o de tradición.
La Neuroanatomy comprende el estudio de la organización de
los sistemas nerviosos, de los órganos de los sentidos y en ciertos casos, de las glándulas de secreción interna. Es menos extensa que la
Gross Anatomy, ya que sólo dura un semestre, pero incluye desde
la Embriología Nerviosa y la Anatomía Microscópica hasta la más
completa descripción de la estructura de los órganos neuro-sensoriales, insistiéndose en los aspectos comparativos y experimentales,
como por ejemplo, un estudio detallado del encéfalo de ciertos mamíferos y los métodos de exploración experimental de la Endocrinología. Claro está que el trabajo de enseñanza es teórico-práctico y
a cargo de investigadores ilustres en muchos casos, v. gr. el Prof.
Ranson, quien ha escrito multidud de trabajos científicos y un espléndido texto que se usa prácticamente en todas las Escuelas de Medicina de Norte-América.

A propósito de textos quiero decir que para ambos cursos hay
manuales adecuados tanto para la parte teórica como para la de anfiteatro y laboratorio. Esto es una de las bases del éxito indiscutible en la enseñanza de la Anatomía en aquellas escuelas y precisamente la causa, en mi opinión, de las dificultades con que tropiezan
nuestros catedráticos y estudiantes, pues si existieran, originales o
traducidos, los primeros tendrían siquiera una guía accesible y segura para su enseñanza y los segundos un instrumento de estudio para aprenderla. Francamente declaro que los textos ahora en uso en
nuestras Escuelas de Medicina son inadecuados y contrarios a toda
medida de renovación y alivio, pues fueron escritos en épocas en que

OTF'~

Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

la enseñanza de la Anatomía se llevaba a cabo con otros criterios y
en otras condiciones. Aún más, en caso de adoptarse alguna iniciativa en favor de cambios en métodos y programas de trabajo, habría
que EXCLUIRLOS de modo absoluto, pues ya no responden a las
exigencias de la moderna Anatomía.
Por lo que toca a la Anatomía Topográfica no me atrevo aún a
proponer que sea optativa, pues la polvareda que levantaría tal vez
adquiriese proporciones imponentes; pero apunto para el futuro esta ugestión confiando en que alguna vez pueda discutirse serenamente. En efeeto, dicha Anatomía no es sino un capítulo especial de la
otra, que obligaría a los cirujanos en ciernes, ya que en la Gross Anatomy se verían los puntos relativos a Anatomía Superficial y por medios modernos, como los rayos X y otros, lo suficiente de la organización interior del cuerpo humano para entender los capítulos correspondientes de la Terapéutica Quirúrgica. Por otra parte, ya fuera de
la Escuela de Medicina, todo cirujano honesto está obligado a estudiar cuantas veces sean necesarias la Anatomía Topográfica de sus
casos, como lo he visto hacer a muchos brillantes maestros nacionales y extranjeros, quienes no rehuyen la responsabilidad de prepararse debidamente para sus intervenciones.
En cambio, sí hago la sugestión de dividir la enseñanza de la
Anatomía en nuestras Escuelas de Medicina más o menos en la forma en que se ha hecho en los países anglo-saJones, asunto muy factible y que sólo requiere buena voluntad por parte de los catedráticos y personal interesados. A esta medida deberá acompañar el uso
de los modernos textos de Anatomía, entre los que voy a citar como
ejemplo, el espléndido libro del Prof. J. C. Boileau-Grant, distinguido anatomista canadiense y titulado "A Method in Anatomy", que
publicó hace dos o tres años la casa Williams &amp; Wilkins, de Baltimore, Md. Por lo que toca a los libros que deben los estudiantes manejar en sus trabajos de anfiteatro existen innumerables publicaciones,
entre las que destaca la obra del ex-Presidente de la American Society of Physical Anthropologists Terry, "An Introduction to the
Study of Human Anatomy", de la misma editorial, ambos libros de
extensión racional y de muy fácil uso para profesores y estudiantes;
pero hay otros tan útiles como ellos. Ojalá lleguen estos modernos

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manuales a manos de unos y otros muy pronto en nuestro pail;; y ya
se verá cuánto mejora la enseñanza en nuestros establecimientos.
Antes he dicho que los trabajos de anfiteatro NO tienen por qué
guardar paralelismo con la enseñanza teórica y quiero ampliar este
punto de vista. En nuestras Escuelas de Medicina se acostumbra
que los alumnos vayan haciendo sus preparaciones de acuerdo con
lo que ven en el curso teórico; pero eso da por resultado que los trabajos de anfiteatro se resientan en varias formas por la irregularidad de la distribución cronológica de los puntos que se tratan en el
curso oral. En efecto, por una situación psicológica muy especial,
el catedrático de éste se toma más tiempo del debido a principio del
curso paJ'.a tratar los capítulos iniciales de la Anatomía y luego cuando el año se ha venido encima, trata de quemar las etapas y "da por
visto" lo que falta, con el consiguiente trastorno para los estudiantes que se ven obligados a presentar preparaciones sobre las que nada, fuera de lo que ellos mismos logran aprender, se les ha explicado.
Cuántas veces, inclusive, se suprimen ejercicios de disección y entonces las cosas van peor.
Los trabajos de anfiteatro deben seguir otra secuencia, completamente distinta de la exposición teórica y ser TOTALES en cuanto•
a que los estudiantes tienen por lo menos que hacer una ve~ la disección de órganos, aparatos y sistemas de todo el cuerpo humano. A
este respecto quiero agregar otra sugestión derivada de mi experiencia personal en la enseñanza de la Anatomía Comparada y de la Morfología Humana: la de hacer los ejercicios prácticos en orden de profundidad, es decir, a partir de la superficie para llegar al esqueleto.
Es posible disecar con este método, aunque ello venga a alterar la
costumbre tradicional, absolutamente todas las estructuras y así se
lograrían varias ventajas, entre las que no cuentan poco (para satisfacción de quienes están preocupados por la Anatomía Topográfica) un conocimiento verdadero de las relaciones de los órganos con
la superficie y un mejor aprovechamiento de los cadáveres. Realmente resulta un P&lt;&gt;iX&gt; atrevida esta proposición, máxime que ni aún
en los manuales modernos se indica que el orden de la disección sea
ése, pero apoyado en lo que hacía llevar a cabo a mis alumnos en la
rana y otros animales que estudiaban sistemáticamente y en forma.

Observaciones sobre la Enseñaua de la Anatomía

101

completa y el buen resultado que obtuve en los cursos de Morfología
Humana (que ciertam&lt;:mte no eran acompañados de disecciones, sino
de estudio de materiales ya preparados, pues los antropólogos físicos no están obligados a intervenciones quirúrgicas y por tanto a disecar el cuerpo humano) me da base para hacerla.
Hay otro problema muy importante en la enseñanza de la Anatomía: la coordinación que debe establecerse entre los programas
de las diversas disciplinas que constituyen propiamente la Anatomía.
Muy frecuente es que ni siquiera los profesores de las asignaturas
morfológicas se pongan de acuerdo o se consulten las opiniones mutuas sobre sus métodos de trabajo en la cátedra. Así, se ve que la
Anatomía Descriptiva no encuentra apoyo ni complemento en la Histología y Anatomía Microscópica y mucho menos en la Embriología,
en nuestras Escuelas de Medicina. ¡Craso error de graves consecuencias! Muchos capitulos de todas estas ciencias son comunes y solo
citaré como ejemplo lo relativo a la arquitectura íntima del tejido
óseo, que tanta importancia tiene en el conocimiento de sus funcionalismo y de sus padecimientos, para no multiplicar casos ilustrativos. ¿Y qué diré del lamentable descuido en que se encuentra la enseñanza de la Embriología, verdadera pelota que se arrojan unos a
otros los profesores que " por hacer méritos" aceptan explicarla para deshacerse de ella en la primera oportunidad?
Sobre esta cuestión quiero decir algo que a mi juicio requiere
intervención inmediata para cambiar el estado de cosas en nuestros
establecimientos. La Embriología es una ciencia de enorme importancia para la formación médica en muchos aspectos, pues aparte
de contribuír al conocimiento de los mecanismos de formación de los
órganos, aparatos y sistemas del cuerpo, aclarando meridianamente
muchas dificultades de su entendimiento, proporciona una visión
amplísima sobre problemas de Teratología, Patología hereditaria,
etc. que deben conocer sin excusa ni pretexto cuantos sean médicos.
Casi lo mismo que dije acerca de la necesidad de crear un profesor
de Anatomía Comparada con Laboratorio para el bachillerato-podría
repetirse sobre esta asignatura olvidada o vista con tanta prevención por catedráticos y estudiantes. Además, el tiempo que emplearía un futuro profesor de Embriología en formarse viene a ser el mismo y los medios para ello casi iguales.

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Al pedir coordinación entre los programas no quiero exigir subordinación, pues son ciencias con existencia propia, métodos de trabajo, publicaciones y especialistas particulares, pero con una finali·
dad común: el conocimiento del cuerpo humano. Sería muy ventajoso que los programas de esas asignaturas fueran redactados en común por todos los catedráticos de las diciplinas anatómicas y balanceados en cuanto a amplitud y secuencia de los puntos tratados,
colaborando todos ellos en la presentación, a los estudiantes, de cuestiones fundamentales o en discusión aún y ñaciendo de sus cursos un
todo unitario y congruente.
Una de las cosas que siempre me han extrañado en la enseñanza
de la Anatomía (y eso tanto en nuestras Escuelas de Medicina como
en las extranjeras) es el poco uso que se hace de ciertos métodos modernos de exploración médico-quirúrgica, que empleados adecuadamente son magnífico prooedimiento de estudio de la organización
del cuerpo humano. Destaca entre ellos el método roentgenológico
de exploración de las estructuras interiores y que realmente no es
sino un estudio vivo, actuante, de la Anatomía. Hay estudiantes de
Medicina (y tal vez médicos) que ante una radiografía se quedan estupefactos y no pasan de la actitud admirativa ante un procedimiento que debería ser de cajón en la enseñanza de las ciencias morfológicas. No solamente el estudio de Osteología saldría ganando con el
empleo de los rayos X, sino el conocimiento de las aspectos funcionales de los órganos internos y una vez más, la Anatomía Topográfica al mostrar las relaciones de ellos con la superficie. Lo que digo
acerca de los rayos X podría extenderse a otros procedimientos de
exploración que son valioso medio de afirmar nociones anatómicas,
por lo que su falta de uso realmente es inexplicable. Debería exigirse como prueba de suficiencia en los exámenes finales de las asignaturas anatómicas en las Escuelas de Medicina una interpretación radiográfica escogida al azar de la colección que se hubiese mostrado a
los estudiantes durante los cursos y, por supuesto, también el conocimiento de otros procedimientos semejantes que formarían parte
de la enseñanza de la Anatomía.
Otros recursos utilísimos en la enseñanza de la Anatomía y ahora casi totalmente desconocidos aún por catedráticos con años de

Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

se~cio, son el dib~j~ y el modelado anatómicos. Principalmente
aquel es m:1 ~rocedirmento ~e estudio que contribuye a fijar en la
mente las IID.agenes esquematicas que son la médula del verdadero
conocimiento de la estructura del cuerpo humano. A los estudiantes debía exigírseles uno o varios cuadernos de dibujo durante el
curso para que en ellos fuesen haciendo resúmenes gráficos de sus
preparaci?nes. IDs_ tanto más extraño que no se utilice el dibujo en
los. trabaJos de anfiteatro cuanto que aún para el más desaprovechado alumno de Anatomía está claro que sin ilustraciones un texto de
consulta es absolutamente inútil. Sin embargo, el 99% de ellos lleva
los -~sos s~ hacer ni un ~bujo. No me refiero al dibujo de tipo
art1Stico, mas o menos fantastico puesto que en muchos casos son
preparaciones imaginarias las que han servido de base o la combinación de varias de regular calidad que dan un promedio de realidad
sino a la representación gráfica de carácter esquemático y limpia~
mente ejecutada por cualquier estudiante que sepa poner su nombre
con letras sobre una hoja de papel. · No valen argumentos sobre si
s~ poseen o no facultades artísticas o vocación para el dibujo, pues
aun los menos dotados son capaces, con un poco de empeño, de hacerlo aceptablemente. A los estudiantes de Anatomía la confección
de esquemas y la colocación de la nomenclatura correspondiente sobre las partes representadas ayudaría extraordinariamente, sirviéndoles como de repaso a la labor de disección y fijando en su memoria
los detalles estructurales y de relaciones interorgánicas.
El modelado, por otra parte, es también un procedimiento que
puede contribuír a facilitar la enseñanza de la Anatomía, especialmente familiarizando a los alumnos con ciertas ideas morfológicas
como relieves, proporciones, etc., complementarias del conocimiento
anatómico. Además, les educaría el tacto y les haría adquirir mayor habildiad manual, importantísimo factor en las intervenciones
quirúrgicas de mayor o menor importancia, que constantemente tienen que hacer los médicos.
¿ Cuál es la forma de ir llevando a cabo una reforma en la enseñanza de la Anatomía en nuestras Escuelas de Medicina, para darle
el sentido de modernidad y eficiencia que la caracterizan en otros
países? A mi modo de ver ya se ha puesto una base, por lo menos en

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teoría, para realizarlo. En el mes de abril de este año tuvo lugar en
Monterrey la Primera Asamblea de Directores de Facultades y Escuelas de Medicina para revisar la situación actual de la enseñanza
médica en México y proponer las medidas más adecuadas para mejorarla. Una de las conclusiones aprobadas es la de que las Escuelas de Medicina deben organizarse fundamentalmente para la investigación científica y no para la simple enseñanza profesional y para
ello estar constituídas por departamentos o secciones de trabajo en
lo referente a las materias básicas de los planes de estudio. Ahora
bien, la Anatomía es justamente la primera y más importante de dichas asignaturas y tal vez merece antes que otras la puesta en práctica de una serie de reformas en su enseñanz~, que vendrían a darle
mayor eficiencia y a aliviar la pesada carga que soportan catedrátieos y alumnos hasta hoy.
Esquemáticamente concibo la organización de un Departamento de Anatomía reuniendo todas las cátedras, personal y equipo de
las asignaturas morfológicas que he señalado al principio de estas
observaciones. Tal dependencia controlaría la enseñanza y la investigación en los diversos campos científicos y trabajaría bajo la dirección de un jefe idóneo, coordinador de sus actividades y responsable
ante la dirección del establecimiento de su marcha. Bajo su autoridad quedarían los catedráticos de las diversas materias y los programas que formularían en común para obtener un equilibrio y complementarse en la labor dooente. También ejercería jurisdicción sobre el personal auxiliar y la servidumbre y se mantendría en relaciones con otros Departamentos de la institución.
La condición SINE QUA NON de éxito es que tanto el jefe del
Departamento de Anatomía como los catedráticos de las diversas
asignaturas y parte del personal técnico sean de tiempo completo y
tengan, dentro de la medida de las posibilidades del plantel, los recursos materiales y económicos indispensables para desempeñar satisfactoriamente su cometido y entre ellos cuenta de modo principal
la existencia de una biblioteca especializada y de tipo moderno. Si
es posible, también un museo anatómico.
Me atrevo a decir que en el estado actual de la ciencia NO es deseable que el jefe del Departamento de Anatomía, los catedráticos

Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

de las asignaturas y algún otro miembro del personal sean médicos;
por lo menos, pediría que si lo son se hayan alejado totalmente de la
práctica profesional. Muchas instituciones del extranjero tienen como profesores a doctores en Filosofía o en Ciencias, cuya formación
las permite juzgar muy imparcialmente los problemas de la enseñanza de la Antomía y poner en práctica los mejores procedimientos
para obtener gran rendimiento en su labor docente. Para mí, el profesor ideal de Anatomía es un antropólogo físico, con conocimientos
amplios de Medicina y Biología, de amplio criterio y riguroso método en sus enseñanzas y cuyo programa de trabajo incluye la exposición de las nociones fundamentales de Paleontología Humana, Sistemática Racial, Morfología Tipológica y los capítulos relativos a cada uno de los aparatos y sistema del cuerpo, tratados en forma de
conjunto y con criterio funcional. Para completar su enseñanza habría el grupo de prosectores conveniente para llevar a cabo en forma ordenada y completa la disección y los trabajos de anfiteatro,
llamándose tanto para el curso teórico como para el práctieo a los
especialistas en tal o cual punto del programa con objeto de que presentaran a los alumnos, en conferencias y demostraciones, un resumen del estado actual de los conocimientos sobre los temas en cuestión. Al final del curso y después de haber empleado todos los medios que he venido señalando en este artículo, los alumnos estarían
obligados a presentar un examen general para demostrar el aprovechamiento REAL y su habilidad para interpretar correctamente o
exponer en forma lógica los datos útiles de la organización del cuerpo humano, aprobándose solamente a quienes tuviesen un concepto
claro de las estructuras y de las relaciones y no a quienes, sin entenderlas, repitieran nombres y teorías carentes de valor práctico.
Los catedráticos de Histología y Anatomía Microscópica y de
Embriología pueden ser biólogos (o médicos, si reunen ciertas condiciones) euyo trabajo de enseñanza lleve un ritmo conveniente para
el desarrollo del curso de Anatomía y que igualmente se concreten
a presentar a los alumnos los aspectos ya logrados en sus respectivas ciencias, eliminando en lo posible complicaciones derivadas de la
presentación de resultados aún en discusión o incompletos. Serán,
además, investigadores en los campos de su especialidad y ayudarán
al jefe del Departamento de Anatomía en todas las labores docentes

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Universidad

y técnicas que les sean señaladas. A sus órdenes existirá el cuerpo
de auxiliares necesario para una enseñanza eficiente y de tipo casi
personal, pues nada es más contrario al buen estudio de ambas asignaturas que el aplastante número de alumnos que deben atenderse
en los trabajos de laboratorio, con equipo escaso y con pocas horas
lectivas. En uno y otro curso los estudiantes deberán usar preparaciones hechas y no adentrarse en las técnicas de laboratorio, que se
reservarían para quienes interesados por ahondar los problemas
científicos tuviesen el impulso de pedir indicaciones y agregarse al
personal de las cátedras. No hay para qué molestar a los curs~tes
de Medicina que posiblemente no vayan a emplearlas en todos los
días de su vida profesional, con el conocimiento y la práctica de las
, técnicas histológicas y embriológicas en que ahora se gastan tanto
dinero y tiempo. Vale más una buena colección de preparaciones,
mi microscopio y un cuaderno de dibujo con lápiz y borrador para
quien estudia esas asignaturas que emplear horas y horas en derramar colorantes y reactivos y perder la paciencia al no lograr resultados aceptables en su trabajo de laboratorio.
Es un poco más difícil tener un profesor de Neuroanatomía, tioo desconocido en nuestro medio y combinación muy especial de un
embriólogo, un anatomista y un histólogo, con ribetes experimentales y filosóficos. Tal vez con el tiempo podamos ver en nuestras
Escuelas de Medicina esos catedráticos y por lo menos debemos desear que poco a poco se vayan orientando hacia aquella ciencia algunos á.e los que sienten atracción por los intrincadísimos problemas
estructurales de los órganos nerviosos y sensoriales, que son la base
de la Neuropatología. Por supuesto, tan difícil como lograr un profesor de Neuroanatomía es contar con los auxiliares correspondientes y por ello en los primeros tiempos debe esperarse que en bien de
la enseñanza aquel dedique sus energías no solamente a explicar a
sus alumnos los temas del programa, sino a formar su propio personal y a reunir el material necesario para sus labores docentes y de
investigación. Las autoridades escolares no deben retroceder ante
ningún sacrificio para que sus establecimientos cuenten con un buen
profesor de Neuroanatomía, tan necesario eomo el propio catedrático de Anatomía para .dar una satisfactoria enseñanza y una buena

Observaciones sobre la Enseñanza de la Anatomía

I07

base para la comprensión de las cuestiones funcionales y patológicas
nerviosas.
El personal auxiliar, integrado por el bibliotecario, conservadores de las colecciones de enseñanza y museológicas, preparadores de
cadáveres y piezas anatómicas, etc., deberá irse formando sobre la
base de los que ya existen en las Escuelas de Medicina y a quienes
se daría la oportunidad de perfeccionar sus conocimientos en cursillos de especialización por técnicos en el asunto y cortos viajes de
visita a las instituciones cuyo progreso es bien evidente. Todos ellos
tienen un papel importante en la buena marcha del Departamento
de Anatomía y nada más justo que darles la oportunidad de mejorar
su rendimiento, máxime que en muchos casos son gentes que se aficionan en alto grado por el trabajo que desempeñan hasta constituírse en paradigmas del cumplimiento del deber. Todos los que hemos pasado por anfiteatros y laboratorios anatómicos recordamos
nombres y rasgos de algunos miembros del personal subalterno, cuyos conocimientos y experiencia más de una vez demostrados, han
sacado de apuros a profesores y alumnos o han hecho enrojecer a
inexpertos pedantueloa de una y otra laya.
En materia de instalaciones hay mucho que decír, pero realmente es una cuestión que cae dentro del campo de la Ingeniería de
construcción, asesorada por los técnicos del Departamento de Anatomía que buscarían comodidad y limpieza en sus locales más que lujo
y detalles superfluos que tanto parecen atraer a quienes sólo ven aspectos y no contenidos. Una de las instituciones americanas más
activas y eficientes en el campo de la enseñanza de la Anatomía no
tiene precisamente locales e instalaciones de tipo hollywoodesco, sino las ordinarias facilidades indispensables; pero, eso sí, con personal idóneo y animado de un gran espíritu de trabajo que obtiene espléndidos frutos a pesar de la anticuada apariencia de sus locales.
Es de desearse que al construír nuevos edificios para nuestras
Escuelas de Medicina se tomen en cuenta las experiencias ajenas y
se proporcionen las bases materiales para la organización de los diversos departamentos de enseñanza en las asignaturas básicas de la
formación profesional y muy particularmente en aquellas que como
la Anatomía y la Fisiología, son la piedra de toque en la estructura

�108

Universidad

académica de las instituciones. A las bases materiales deberá agregarse la existeñcia del personal docente y técnico indispensables, cuya permanencia y continuidad en el trabajo deben ser garantizadas
contra viento y marea, para lograr en los alumnos, objeto fundamental de todo esfuerzo en pro del mejoramiento de los planteles de
enseñanza médica, la mejor preparación científica y cultural a que
nuestro país tiene derecho.

La CIMe Media desde Dentr01

109

•
LA CLASE MEDIA DESDE DENTRO

1?aú[ (}onzaÍez

yarda

N nuestro tiempo ya no se tiene confianza en lo que antes nos
parecía estable y duradero. Los principios, las instituciones
que se nos hacian inconmovibles y venerables han perdido
su respetabilidad y su prestigio. Parece envolvernos un clima de desconfianza y de sospecha.

[I
♦

Ha aparecido angustiosamente un fenómeno psicológico especial
en la actual decadencia grave y cierta del sistema capitalista. Se duda de todo. Es "la crisis de la fé en el orden antiguo" al decir de Le-wis Corey. No se cree ya, en el aspecto político, por ejemplo, en las
movedizas bases de una democracia abstracta y en lo económico en
las falsas virtudes de la libre competencia.
La clase media es la que más sufre ante este estado de cosas. No
se resigna en perder y echar por la borda los ideales que la han formado, aquellos altos ideales que la burguesía revolucionaria en su
época conquistó y defendió con "sangre, sudor y lágrimas". Sumergida en el fuego cruzado de la lucha de clases, este grupo social padece como ningún otro la resonancia de esta contienda en lo material
como en lo espiritual.
Cuando el sistema de producción fincado en la propiedad individual y en la concurrencia libre, ofreció a todos éxitos indiscutibles y
el pequeño productor era amo de la economía, el porvenir de la clase

�110

Universidad

media parecía seguro y risueño. Por su dinamismo, por su acometividad se ganó brillante calificativo: "la clase benemérita", "el nervio
del progreso".
No obstante que la antigua pequeña burguesía iba derrumbándose ante la concentración capitalista y perdía terreno, este ambiente
de optimismo que la rodeaba no se desvanecía. La nueva mesocracia
que nacía al amparo de esa concentración heredó de la vieja, sus prejuicios y sus esperanzas. Esta mesocracia "fué nueva-asiinta Corey-tan solo en el sentido de sus cambios internos, porque sus elementos eran viejos; profesionales, comisionistas, empleados de comercio, tenderos, vendedores y agentes. El más nuevo e importante
elemento lo constituyeron los empleados directivos de la gran industria, ·hechos necesarios por la trustificación "al par que por el complicado funcionamiento del capitalismo industrial".
Esta. clase media la constituían, en suma, un tipo de asalariado
bien pagado, con ingresos suficientes que le aseguraban una relativa
independencia económica. Una independencia que lo hacía alimentar
los ideales que sostuvo la burguesía en su inicio, cuando sitió y derrotó el desmoronado y carcomido fuerte de la feudalidad. En Inglaterra, según la estadística, el número de asalariados con trabajo subió
en un 100 % de 1861 a 1891 ; pero el de los empleados, corredores,
agentes y vendedores creció cerca de un 200%. Y en los Estados
Unidos los técnicos aumentaron entre 1870 y 1900 de 8,000 a 102,000;
los empleados y estenógrafos de 148,000 a 811,000 con un aumento
de un 60 % en el número de los profesionistas liberales.
Estos datos según los teóricos como Berstein eran una demostración palpable de la ineficacia del marxismo. El proceso de la concentración del capital, clamaban llenos de org!'5.llo, no ha hecho que
desaparezca la clase media. "Aun cuando el proceso de la concentración del capital, que implica un alza acelerada de los recursos económicos que inicialmente deben dedicarse a la constitución de una empresa para que tenga probabilidades de éxito, eliminaba a una cantidad cada vez mayor de pequeños empresarios y de artesanos independientes, sobre la ruina de la antigua clase media se constituía otra
que lejos de ser inferior en número, tendía a superarla", sostenían
los doctos.

La Clase Media desde Dentro

111

Los revisionistas frente a esta aparente realidad, empezaron a ridiculizar a Marx. Mentira, aseguraban, que la clase media se iria a
proletarizar, acrecentando con ello la lucha de clases. La clase media, al contrario, crecía y se multiplicaba. Y hasta llegaron a presentar cifras donde se confirmaba un alza en las ganancias, las propiedades y las acciones de los miembros de esa nueva pequeña burguesía. Fué la época en que triunfaban los planes conciliadores, reformistas, para regir tanto a la Sociedad como al Estado. La violencia y
los métodos bruscos en política eran desechados por inútiles y torpes.
Pudo así hablarse, -dice Palme Dutt-en las postrimerías del siglo
pasado, de una creciente armonía entre las clases, de la democratización del capital y de un avance pacifico hacia el socialismo a través
de la reorganización del orden capitalista, de las reformas sociales y
de la intervención del Estado. "No se pensó sin embargo en que con
la ruina de la antigua clase media, impuesta por el crecimiento del
gran capital, las condiciones de vida de los mesócratas de antaño, por
ventajosas que en el momento parecieran, quedaban al arbitrio de
las grandes empresas; y que su situación real, se equiparaba, en consecuencia, con la de los proletarios propiamente dichos. Tampoco se
notó que se trataba apenas de una etapa en el proceso de su proletarización; y que las pérdidas de su independencia económica, su divorcio
de toda propiedad efectiva sobre los medios de producción, los empujaba aceleradamente hacia la clase obrera y su movimiento reivindicador".
La crisis mundial última abrió los ojos a todos los ingenuos. Las
predicciones de Marx estaban en pie. Las operaciones del capital financiero-inflación, manipulaciones sobre la moneda y el cambio, juegos de bolsa, monopolio de los precios y altos impuestos-han causado estragos en los ahorros e inversiones pequeñas y en la antigua estabilidad de la clase media, afirma Palme Dutt. "Al mismo tiempo
-agrega-la falta de ocupación y el exceso de profesionales ha alcanzado limites terroríficos. "En Alemania, verbigracia, de 8,000 estudiantes graduados en las escuelas técnicas y en las universidades
en 1931-32, solamente 100 hallaron ooupación dentro de sus profesiones; en Prusia de 22,000 maestros que el mismo año recibieron sus
títulos sólo encontraron trabajo 990; "los ingenieros han tenido que
convertirse en simples asalariados, dice H. Tiltman, mientras que los

�112

Unive~idad

graduados en las escuelas técnicas de ingeniería, solamente uno entre
cinco encuentran un trabajo cualquiera".
Se necesitó que la amarga experiencia llegara a las puertas de la
clase media para que observara el arenoso suelo por donde transitaba. El desempleo, la miseria y el hambre como negros fantasmas se
dejaron ver para perturbar el sueño tranquilo de la sosegada clase
media. Los proyectos azules de paz y de concordia, sus locos sueños
de conciliación clasista, sus huecos conceptos de libertad y democra-cia spperviviendo en un régimen que no persigue sino el lucro y la ga-nancia, se vinieron estrepitosamente por tierra.
En los países de atrasada evolución económica, como el nuestro.
en que apenas ha empezado el proceso de la descomposición de la clase media y el fenómeno no aparece en sus desnudos perfiles, es donde
se alienta ese espíritu batallador y confiado que animó al principio a
los sectores más avanzados de la pequeña burguesía en los Estados
hoy sobre-industrializados de Europa. Precisamente porque se cree
en las posibilidades de desarrollo del capitalismo nacional sin tomar
en cuenta el obstáculo infranqueable del imperialismo que no permite dicho desarrollo si no se acude a medios trascendentalmente radi-cales peleados con la sutilidad y la diplomacia, es por lo que todavía.
se alimentan utopías y romanticismos que hicieron hinchar el pecho
de optimismo a muchos pequeños burgueses de la era del libre cambio
y de la pequeña producción.
En los países semicoloniales se tiene f é en la posibilidad de trans-formar el orden social mediante la modificación paulatina del régimen capitalista. Confían que esta tarea la puede realizar el Estado
"desde arriba". Los partidarios de tal manera de pensar, se dicen
revolucionarios, progresistas, amigos de la evolución y enemigos de
la "extrema derecha" y de la "extrema izquierda".
Mas lo cierto es que la clase media está condenada a desaparecer.
Estrechada y orillada dentro de la formidable y permanente pugna.
que sostienen el proletariado y la burguesía, menospreciada y burlada, sin perspectivas ni esperanzas, su sino es bien triste. Ungida
por una necesidad apremiante de participar en la política tiene que
elegir entre uno u otro de los contendientes. O con los de arriba o

La Clase Media desde Dentro

113

con los de abajo. Su tragedia consiste en no poder acomodarse a su
gusto en ninguno de los campos. Reducida físicamente por el capitalismo, es obligada a convivir con los trabajadores a quienes no obstante mira con absurdos aires de superioridad; empujada por su educación y su mentalidad aspira a ganarse la estima de los privilegiados, los cuales la desprecian por su debilidad y sus humos mal fundados.
Su desorientación por esta particular situación en que se mueve
es terrible. Parece ahogarse en el piélago de sus propias e irreductibles contradicciones. No es una coincidencia que sus elementos sean
fácil presa de las peligrosas corrientes del oportunismo, de la aventura y la ambición.
La lenta pero constante decadencia de la pequeña burguesía en
los países atrasados económicamente, se apresurará en la post-guerra
al acentuarse y agudizarse el proceso dialéctico de la acumulación y
de la realización de la plus-valía del capitalismo con el desbordamiento rápido de las fuerzas productivas en las naciones super-industrializadas del mundo. (En América y debido a circunstancias históricas
particulares este proceso se efectuará en un período de años más largo que en otras partes. Una de las circunstancias más decisivas que
favorecen este retardo la constituye la especial oposición en que está
colocado actualmente el imperialismo norteamericano cuyo espacio
para su despliegue es todavía amplio en México y en los demás países
centro y sud-americanos; países éstos propicios, por sus grandes extensiones vírgenes y sus grandes recursos naturales escasamente explotados, para absorber provechosamente los excedentes de la producción industrial norteamericana, y para proporcionar en cantidades ilimitadas materia prima y fuerza de trabajo á precios reducidos
que se traducirán en jugosos beneficios a los consorcios capitalistas
estadounidenses).
Del monopolio al fascismo

Si no se ganan para la Revolución grandes núcleos de la clase media, ésta constituye una gran rémora para el progreso social dificultando su paso o haciendo más espinosa y sangrienta su marcha in-

�114

Universidad

eluctable. La clase media cuando se pone en actividad arrastrando
tras de sí todas sus taras y sus limitaciones es sumamente peligrosa.
Llevada por su desesperación es capaz de aliarse en su inconsciencia con
los movimientos más perjudiciales de la sociedad en su conjunto o con
las causas más retardatarias de la historia. El nazismo y el fascismo con impulso ínusitado.
Lo que sobre todo vuelve dramática y peligrosa para el porvenir
ínmediato del movimiento obrero esa posición de la clase media, afirma un líder síndica! mexicano, es el conflicto ideológico que para ésta lleva aparejado. Porque ni los que aun subsisten de la clase media
antigua-pequeños industriales, comerciantes y agricultores, artesanos y profesionistas liberales-ni los consiguientes de la nueva, compuestos de técnicos, íntelectuales, administradores, comisionistas,
empleados de oficína, jefes de almacén y agentes diversos-renuncian
a los prejuicios, ideales y aspiraciones que los obligan a sentirse extraños a la clase proletaria, hacia la cual, no obstante, los empuja, con
la fatalidad de un fenómeno de la naturaleza la dinámica interna del
capitalismo.
Analizando el sentimiento de la clase media nos encontramos con
ésto: que es profundamente anticapitalista. Pero su anticapitalismo
es diferente del anticapitalismo de la clase trabjadora. La mesocracia está de acuerdo con el sistema de la propiedad privada de los medios de producción y de toda la organización social que de él surja;
solamente es enemiga jurada de la forma monopolista del capitalismo
moderno, la cual quiere destruír para establecer las antiguas bases
fundadas en el juego de la libre competencia, libre competencia que
exige sin obstáculos que la perviertan o la desvirtúen.
Son según ella los monopolios los responsables del desasosiego
y de la ínquietud actual; a ellos atribuye su ruina y su inseguridad.
Con una miopía que raya en la ceguera, pasa desapercibido lo que está pasando con el desarrollo normal de la evolución capitalista. No
quiere ver que es el sistema económico imperante en su dinámica natural lo que produre el monopolio; se niega a conocer el secreto de las
leyes del capitalismo, leyes que no entiende ni desea entender. Son,
asegura tercamente, los monopolios industriales, fínancieros y comerciales los autores del mal. Nada más. La solución simplista que se

La Clase Media d~e Dentro

115

le ocurre es destruírlos con una legislación adecuada. y a base de
decretos se le hace fácil volver a la paz idílica del libre comercio del
pasado. ¡Como si se pudiera retrotraer la historia!
En este sentimiento coinciden, cosa curiosa, la antigua y la nueva clase media; la antigua bajo el apremio de su interés de poseedora; la nueva por su condición privilegiada entre los ganadores de salarios. La ideología pequeño burguesa es común. El ideal de la clase
media en general sería restituír el capitalismo individualista del siglo XIX, en este trasnochado capitalismo que garantizara oportunidades para todos, para todos los pequeños burgueses, claro está. Jack
London, célebre escritor norteamericano, con su agudeza habitual
desenmascara crudamente la actitud de los pequeños burgueses impregnada de hipocresía. En una de sus obras el protagonista les lanza esta indignada requisitoria: "cuando hablá)s de igualdad de oportunidades para todos queréis decir la facultad de estrujar beneficios,
prerrogativa que los grandes "trusts" os han arrebatado. Y lo que
hay de absurdo en ello es que a ~erza de repetir frases como esa, habéis acabado por creerlas. Deseáis la ocasión de pillar a vuestros semejantes a pequeñas dosis y os hipnotizáis al extremo de imaginar
que anhelais libertad. Sois glotones e insaciables, pero la magia de
vuestras palabras os persuade de que dáis prueba de patriotismo. Ansiais ganar dinero, lo que es egoísmo puro y simple y lo metamorfoseais en solicitud altruísta por la humanidad que sufre ... "
Es lógico pensar que la nueva clase media que surge a raíz del
veloz desarrollo del régimen capitalista, precisamente por su posición,
tan distinta a la otra de antaño, en la que es empujada a correr los
riesgos del proletariado, tuviera otras ideas que la distanciaran de la
vieja, arruinada y aplastada por las ruedas de la gran índustria. Sin
embargo, no sucede así. Estos altos empleados aunque parezca mentira, piensan como los antiguos pequeños empresarios. Han heredado sus prejuicios y sus lastres. Un economista explica este fenómeno por la "rapidez" del cambio que ha sufrido la clase media ante el
impulso del régimen económico burgués. No han tenido tiempo de
revisar sus ideología a pesar del proceso objetivo de la proletarización incesante de la mesocracia. Es que el tránsito, dice, de la mezquina libertad económica de que disfrutaban hasta hace poco, muchos

�116

Universidad

pequeños empresarios, a la dependencia de las grandes empresas, en
las cuales trabajan hoy a sueldo, "se ha hecho con tanta rapidez" que
la mayoría de ellos no tuvo tiempo de perder la ideología "clasista"
el sentimiento de su superioridad sobre la clase obrera, reforzado por
el género de vida que la cuantía de sus salarios les ha permitido llevar aún en su nueva situación.
Decidida luchadora del monopolio la clase media pide, con más
exigencia cada vez, que el Estado se avoque al problema de su disolución. Con la bandera de la libertad económica agita las conciencias y
llega a provocar serias dificultades políticas. Es tal la fuerza de su
demanda que a menudo olvida sus aspiraciones político-democráticas
del siglo anterior y pide que el Poder Público intervenga directament e en la economía a fin de combatir con más eficacia a su odioso enemigo.
Solicita de las autoridades que inicien una campaña verdadera
en contra de los "trusts" para impedir el progreso de la centralización capitalista y la influencia del capital financiero que tienen en un
puño a la mayoría de las naciones contemporáneas. Desde la prensa, desde la tribuna, en la cátedra, en las reuniones, en todas partes
se advierten las quejas airadas de los más fogosos representantes de
la pequeña burguesía levantadas en contra de "los monstruosos" monopolios.
El proletariado en su continua y enérgica lucha contra los que
explotan su fuerza de trabajo en infinidad de ocasiones ha invitado a
la clase media a cooperar en su esfuerzo emancipador. Pero ésta sistemáticamen~ se niega si no es que sabotea de plano la acción revolucionaria como generalmente ha acontecido. Rechaza la solÜción
científica que conduce a la socialización de los medios de producción
y la transformación social que éste cambio implica. Parece adivinarque la alianza efectiva con la clase obrera le reportaría graves consecuencias, entre ellas la de renunciar a su posición, aunque intermedia, privilegiada respecto a la clase obrera y además la de hacer a un
lado los restos de su maltrecho ideal de predominio económico y social, principal incentivo que le inyecta ánimos para resistir en la pelea.
que tiene entablada.

La Clase Media desde OentrQ

117

La dificultad objetiva que tiene de sobrevivir aumentada día con
día, es lo que la avienta algunas veces a tomar vías desesperadas.
Cualquier cambio que le traiga la esperanza de salir de la dificil situación en que se encuentra le interesa y le apasiona. No importa que
el programa o la doctrina se finquen en postulados irrealizables. Lo
único que evita es rozarse demasiado con la clase obrera organizada
sindicalmente.
El odio acérrimo que profesa al comunismo y a los sindicatos
obligó a la pequeña burguesía a entregarse de brazos cruzados al nazifascismo que en sus comienzos se decía demagógicamente enemigo
del monopolio y leal defensor de los medianos productores. Pero el
totalitarismo ya en el poder se olvidó de los compromisos contraídos
hurlándose cruelmente de su incauta aliada. Hitler y Mussolini pisotearon las demandas de la clase media en los países que gobernaban,
ahogando en un mar de sangre sus intereses reivindicativos.
Como sabemos Hitler llegó al poder en 1933 gracias al prestigio
que presentaban los famosos veinticinco puntos del programa del
Partido Nacional Socialista, cuyo cumplimiento ofrecía. Con anterioridad a 1933 para atraerse a la clase media y a los trabajadores Hitler proclama como postulados básicos de su programa d.e gobierno
los siguientes artículos: "11.-Pedimos la supresión de todos los bienes y ganancias adquiridas sin pena ni trabajo; 12.-Pedimos la confiscación de todas las ganancias de las industrias de guerra; 13.-Pedimos la socialización de los trusts; 14.-Pedimos la distribución de
las ganancias de las grandes industrias; 16.-Pedimos la nacionalización de los grandes almacenes y su alquiler a bajo precio a los pequeños artesanos y comerciantes; 17.-Pedimos una reforma agraria
apropiada a nuestras necesidades y la expedición de una ley para expropiar la tierra sin indemnización".
·
La clase media tuvo fé en lo que Hitler prometía. Ignoraba ella
que Hitler era tan sólo el representante del capital financiero e industrial de Alemania. Que su demagogia tendía a interesar a grandes sectores de la población para tener fuerza y ascender así a la jefatura política de la nación. Pues solamente desde allí podría cumplir con los dictados de la alta burguesía de su país que necesitaba el
poder para implantar una dictadura férrea y brutal.

�118

Universidad

No es una coincidencia que el Consejo General de Economía que
se formó al triunfo de Hitler fuera integrado por dieciseis personas de las cuales nueve representaban a los grandes industriales,
cuatro a la banca y dos a los latifundistas, habiendo sido designado Ministro de Economía el representante del trust de seguros,
Kurt Scbmitt. El "fuehrer'' tan pronto como se sintió seguro, tan
pronto como sintió que su régimen se consolidaba inició una serie de
actos de agresión contra la clase obrera y la pequeña burguesía. Los
sindicatos fueron disueltos, el derecho de huelga desapareció, la contratación colectiva se declaró inexistente, quedando en manos de los
patrones una autoridad_absoluta desconocida hasta entonces para
manejar interiormente sus empresas. La Liga de Lucha de la Clase Media, organización que tanta influencia tuvo en las luchas políticas del pueblo alemán antes de que triunfara el régimen nazi, fué puesta fuera de la ley. El 30 de junio mueren asesinados Roehm, Heines,
Ernest y otros auténticos líderes de la clase media que osaron interponerse a las bandas hitleristas. Para 1939 más de cien mil carniceros, panaderos, sastres y peluqueros habían perdido sus pequeños negocios independientes quedando reducidos a la categoría de asalariados.
He aquí un balance revelador del nazismo que un día se dijera
protector de la pequeña burguesía: durante el período comprendido
entre 1933 y 1937, la producción del país controlada por las empresas
monopolistas había ascendido del 40% al 70% y de acuerdo con datos estadisticos oficiales del Tercer Reich proporcionados por el
"Herald Tribune" de 7 de octubre de 1939, desde el advenimiento al
poder del nacionalsocialismo en 1933, los sectores que poseen ~gresos
más elevados, han aumentado considerablemente la pro~orc1on que
percibían de la renta nacional. Tal ha sido la obra de Hitler contra
la clase media que lo apoyó en su lucha para alcanzar, el man~o. empujada por una falsa ilusión que luego los hechos hab1an de disipar.
Mussolini, como Hitler, también logró arrastrar a la clase media,
italiana con sus promesas demagógicas. Como aquél, desd~ su periódico "Pópolo d'Italia" atacaba con dureza a los monopolios Y al
.capital financiero. Pero tan pronto coro? _el fascis~o se encaramó en
el gobierno dió un brusco viraje a su política, acercandose al gran ca-

La Clase Media desde Dentro

119

pital mostrando al descubierto su oscuro contubernio con los banqueros, los industriales y los financieros. "El fascismo-escribe a este
respecto Richard Lewisonn-ha sido el mayor juego de banca en que
se ha metido el capital en los paises de Europa". Una vez tomado el
poder, "se vió que Mussolini no pensaba hacer daño al capital" sostiene Lewisonn. "Por el contrario sus primeras medidas legislativas
fueron mucho más favorables al capitalismo que las de sus antecesores parlamentarios burgueses en el Gobierno". Y agrega: "sólo una
vez en la primavera de 1925, se atrevió Mussolini a proceder contra
un núcleo capitalista, contra la Bolsa de Milán, para contener la especulación y oponerse a una baja todavía más pronunciada de la lira.
Pero una huelga de protesta de los concurrentes de la Bolsa y unas
cuantas advertencias de los Bancos y de los círculos industriales afectos a Roma bastaron para que el Ministro de Hacienda de Mussolini,
Stefani, revisase a toda prisa sus enérgicas medidas bursátiles".
Sería del todo inútil seguir transcribiendo datos que nos muestran el real contenido social del nazifascismo. Sólo queremos destacar su importante papel que el capitalismo industrial y financiero le
tienen señalado en la lucha de clases. La ciase media posiblemente
habrá recibido en esta hora una dura lección que incuestionablemente normará su conducta para lo venidero. Sin embargo cuando vemos en los países en que el totalitarismo no ha podido triunfar, como
en América, que sectores importantes de la pequeña burguesía, sin
hacer caso de lo que ha tenido frente a sus ojos, siguen dejándose engañar por las promesas de los partidos de tendencia nazifascista,
nuestro pensamiento se torna escéptico, reafirmándose más nuestra
convicción sobre el irremediable fin que le espera a esta clase ante la
imposibilidad de transformar su estructura y adaptarse a las nuevas
necesidades que la presente época está haciendo surgir.

�121

El Resentimiento y los Valores Eticos

•
EL RESENTIMIENTO Y LOS VALORES ETICOS
fRe/euncia a la tJbw de Sckek'L

.bic. oflfonso

eavazos

NO de los temas capitales de la filosofía moral es la cuestión

del origen del bien y del mal.
Cada Escuela ha dado su propia postura en la solución
de este problema de la Etica científica, desde Platón que concibió lo
moral, esto es, lo bueno, lo magnánimo, lo selecto, incluído en la esfera de las significaciones ideales, como los números y las figuras geométricas, o como Emmanuel Kant, que reaccionando contra el empirismo de su época, hizo derivar la ley moral, el imperativo categórico
supremo, no del mundo de la apariencia, sino de la parte suprasensible del hombre.
Podríamos seguir enumerando otras escuelas y filosofías que
han pugnado por dar una soluéión definitiva a este problema: unas
con criterio evolucionista y biológico, como la Etica de Spencer o
de Wundt, y otras con criterio ético - religioso, como Kierkegaard,
que cree que el pecado original es la fuente de la desventura humana
y por tanto, marca el principio del mal.
Pero el propósito de este trabajo es otro: tratamos de hacer una
glosa de una de las obras que más han cautivado, y es el tema eterno
del "RESENTIMIENTO EN LA MORAL", obra de uno de los grandes pensadores de este Siglo XX, Max Scheler, y uno de los espíritus
más limpios de la Alemania moderna.

�122

Universidad

Pues bien, la obra del filósofo alemán tiene su antecedente lógico--no podría explicarse de otra manera--en el libro "Genealogía de
la Moral" escrito por uno de los filósofos alemanes más discutidos:
Federico Nietzsche.

•

Este concibe a los valores de la compasión y de la moral altnústa, no como valores éticos dignos de ser ensalzados, sino como antivalores, propios de una moral indigna.
Qué es lo bueno, se pregunta Nietzsche. Atribuíase al bien un
valor superior al valor del mal, al valor del progreso de la utilidad, del
desarrollo humano. Y ¿por qué? ¿No podría ser verdad lo contrario? ¿No podría haber en el hombre "bueno" un síntoma de retroceso, un peligro, una seducción, un veneno, un narcótico, que diese la.
vida a lo presente a expensas del porvenir? ¿No sería esto una vida
más agradable, más inofensiva, pero también más mezquina, más baja? ¿ De tal manera que fuese culpa de la moral el no haber llegado
el tipo-hombre al más alto grado de poder y de esplendor? ¿ Y de manera que entre todos los peligros fuese la moral, el peligro por excelencia?
Dice Nietzsche: "Todo lo que en la tierra se hizo contra los nobles, los poderosos, los amos, no puede compararse eon lo que hicieron los judíos. Los judíos se vengaron de sus dominadores por una
radical mudanza de los valores morales, es decir, como una venganza
esencialmente espiritual. Sólo un pueblo de sacerdotes podría obrar
así. Los judíos, con formidable lógica, echaron por tierra la aristocrática ecuación de los valores "bueno", "noble", "poderoso", "amado
de Dios", etc., y con el encarnizamiento del odio afirmaron: sólo los
desgraciados son los buenos; los que sufren, los necesitados, los lisiados son los piadosos, los benditos de Dios".
Sería ocioso citar aquí algunos otros párrafos de la obra del pensador alemán, basta mencionar que Nietzche concibió a los valores
de la caridad y de la virtud como formas de resentimiento hacia la
vieja moral de los señores, y la obra admirable de Jesús de Nazareth,
al sacrificarse en la Cruz por redimir a los hombres, como "una fina
flor de resentimiento".
Tales son los antecedentes necesatjos de una doctrina. filosófica

El Resentimiento y los Valores Eticos

123

que sirvió de base posteriormente para que un Profesor alemán, Max
Scheler, la impugnara eomo falsa y en revancha, estableciera la auténtica jerarquía de los valores éticos.
¿ Y qué es el resentimiento? Scheler, •uno de los heterodoxos de
la fenomenología moderna, ha hecho un análisis cuidadoso de esta pasión del alma, negativa fundamentalmente, y que no es otra cosa sino un odio enconado, subsumido en el centro mISmo de la persona. El
deseo de venganza, la perfidia, la ojeriza, no son sino escalones en
el proceso del resentimiento, pero que no se identifican con éste, porque lo característico de esta pasión que "cruza oscura el alma" es su
persístencia, su constancia. Ya la palabra resentir, que está tomada
de la literatura francesa, quiere decir una emoción que sobrevive, que
se vuelve a sentir, que es un re-sentir.
Este resentimiento presenta, según Scheler, diversas formas negativas, según las actitudes frente a la vida. El tipo de la solterona,
de la casquivana, es clásico en la materia. Podríamos agregar también que este resentimiento en la mujer no es otra cosa sino la
represión de los impulsos sexuales, - la libido según Freud-, y que
aparece después bajo una forma depravada. Tal sería el resentimiento
en lo erótico-sexual.
. Hay también resentimiento, según indicaciones del filósofo, en
ciertas formas comparativas de una generación a otra, como cuando
los viejos se ?ponen a los jóvenes en ideas y en modos de vida; igualmente tambien en la llamada lucha de clases, en que unos se sienten
agraviados por carecer de todo y hacen objeto de su odio hacia aquellos que tienen prosperidad en la vida.
Paradójicamente, Scheler ha indicado a un tipo humano que,
aunque abominable en sí por vivir al margen de toda ley, sin embarg~ n? padece el resentimiento: tal es el tipo del criminal. Y es que el
crunm.al, cuando comete el crimen, se descarga psicológicamente, se
purifica en cierto sentido.
. Ahora bien, cuando este resentimiento de negativo que es esencialmente, se torna en positivo y crea valores, entonces aparece el
llamado resentimiento en la moral.

�124

Universidad

La moral inglesa y los filósofos de Inglaterra, Locke y Stuart Mili
entre otros, creen que la esencia de lo moral radica en la utilidad. ·
Así, todo aquello que tienda a la utilidad, que se traduzca en algo
provechoso para la persona o que fomente el éxito, sería acto moral,
y todo aquello que desvirtúe o que paralice esta aspiración, sería contrario a lo moral.

El utilitarismo ético, cuando ve la ventaja para un solo individuo, para uno mismo, se torna en egoísmo; pero cuando ya no se persigue la utilidad individual sino la social, entonces aparece bajo una
forma pseudo-humanitarista, el llamado altruísmo ético. Su fórmula.
de expresión sería "el mayor bien para el mayor número".
¿Qué es el altruísmo, esa e~resión bárbara que inventó el positivismo francés? ¿No es en el fondo una forma emboscada de un crudo materiailsmo, y que en sí misma trata de socavar los viejos valores cristianos de la caridad y del amor verdaderos?
·
Esto aparece claro, según Scheler, cuando se estudian los fenómenos de la simpatía y la compasión. La tesis inglesa sobre esto, dice: cuando algún amigo nuestro sufre por alguna desgracia que le ha
ocurrido, nosotros lo compadecemos y sentimos simpatía por él. Y
¿por qué lo compadecemos? Pues sencillamente porque nos hemos librado de la pena de su dolor.
Precisamente en la compasión, según la tesis utilitarista, dice
Scheler que el hombre se haría esta pregunta: ¿y qué hubiere ocurrido si la desgracia de nuestro amigo nos hubiere sucedido a nosotros? Pero como no nos sucedió, sino que fué a él, entonces sentimos simpatía y lo compadecemos, no por él en sí, por su dolor, sino
porque nos hemos librado de la pena de su dolor.
Hay en esta manera de concebir a estos valores, un sutil egoísmo
que ignora la alta jerarquía de los valores de la virtud y del amor
verdaderos.
Ahora bien, si Nietzsche sostuvo que los valores de la moral inglesa eran valores de resentimiento, y después con tal criterio alegó
que el cristianismo era la más fina flor de resentimiento, incurrió en
este último punto en un lamentable error de perspectiva. Y es que,

El Resentimiento y los Valores Eticos

125

según lo expresa Max Scheler, creyó que tanto la ética inglesa como
el altruísmo de Compte, no eran sino la encarnación de los principios
cristianos del amor, de la virtud y de la caridad.
No hay valores que se destaquen en su más prístina pureza como los del amor y de la caridad. No el amor como lo concibió Platón,
en el sentido de una aspiración o tendencia a lo perfecto, a lo absoluto, sino ese otro amor que entiende la Cristiandad y que nos hace inclinamos hacia nuestros semejantes y que implica pureza interior.
En este sentido Max Scheler y todos los corifeos de la actual Escuela Axiológica, han restablecido la verdadera tabla de los valores,
creando un orden jerárquico entre los mismos, figurando como de
mayor dignidad los valores de la virtud y del amor, y colocados en
un plano inferior, los utilitariós y los vitales.
En este sentido la "Genealogía de la Moral" de Federico Nietzsche es subversiva de la verdadera naturaleza de los valores éticos,
subversiva porque pretende crear una moral heróica divorciada del
corazón, una moral de guerra y de lucha, allende el bien y el mal. Y
esto no es la esencia de lo moral, porque la Etica, en la concepción
misma, por sí, es una Etica de salvación. .

♦

�Informe del Año Escolar 1943-1944

127

INFORME DEL RECTOR AL GOBERNADOR, ACERCA DE LAS
LABORES UNIVERSITARIAS DURANTE EL AílO ESCOLAR 1943-44
C. Lic..Arturo B. de la Garza y Garza,
Gobernador Constitucional del Estado,
Presente.
Cumpliendo con lo dispuesto por la Frac. V del artículo décimooctavo de la Ley Orgánica de la Universidad, contenida en el Decreto No. 79, expedido el 29 de septiembre de 1943 por el Gobernador
Constitucional del Estado, General de Brigada Bonifacio Salinas Leal,
tengo el honor de informar a usted sobre las labores universitarias
durante el año escolar de 1943-1944.
Dichas labores iniciáronse el 18 de agosto de 1943, con la reunión
del entonces Consejo de Cultura Superior, integrado como sigue: Presidente, el informante; Secretario, el Prof. Antonio Moreno; Director de la Facultad de Medicina ( con Odontología y Enfermería anexas) el Dr. Nicanor Chapa; Director de la Facultad de Derecho y
Ciencias Sociales, el Lic. Jesús C. Treviño; Directo!" de la Facultad de
Ciencias Químicas, el Ing. Bernardo N. Dávila Reyes; Director de la
Facultad de Ingeniería, el Ing. Manuel Martínez Carranza; Director
de la Escuela Normal y de la Normal Superior, el Prof. Oziel Hinojosa; Director de la Escuela de Bachilleres, el Dr. Enrique V. Santos;
Director de la Escuela Nocturna de Bachilleres, el Dr. Osear Decanini; Director de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón", el Ing. Bernardo N. Dávila Reyes (representando a
la Escuela en el Consejo, el Secretario de la misma, Ing. Federico

�128

Univenidad

Cleveland) ; Directora de la Escuela Indutrial Femenil "Pablo Livas",
Srita. Julia Garza Almaguer y el Sr. Raúl Cota, estudiante de Medicina, como representante de la Federación de Estudiantes Socialistas.
CAMBIOS EN EL CONSEJO
Al hacerse usted cargo del Ejecutivo del Estado, fueron aceptadas algunas renuncias y se expidieron nombramientos en sustitución de los Sres. Dr. Nicanor Chapa, al Dr. Angel Martínez Villarreal,
en la Dirección de la Facultad de Medicina, nombrándose al Dr. Francisco Albueme Director de la Facultad de Odontología; del Lic. Jesus C. Treviño, al Lic. Manuel Treviño Cavazos en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales; del Dr. Enrique V. Santos, al Lic. Bernardo L. Flores en la Dirección de la Escuela de Bachilleres; del Dr.
Osear Decanini al Dr. Roberto Flores Escobar en la Dirección de la
Escuela Nocturna de Bachilleres y del Ing. Bernardo N. Dávila Reyes, al Ing. Ernesto Villarreal P., en la Escuela Industrial y Preparaoria Técnica "Alvaro Obregón". Los nuevos Consejeros tomaron
posesión de. sus puestos y se presentaron por primera vez a sesión del
Consejo el 13 de octubre de 1943.
Al expedirse la Ley Orgánica de la Universidad, el Consejo de
Cultura Superior tomó los acuerdos necesarios a fin de que, dentro
del plazo que dicha Ley señala en el artículo 2o. Transitorio, fueran
elegidos los demás Consejeros, Profesores y Alumnos, que la misma
Ley dispone en el Artículo 11, habiéndose integrado el 3 de Noviembre del mismo año el primer Consejo Universitario, formado por los
antes componentes del Consejo de Cultura Superior, más las siguientes personas; Prof. Isaac Flores, Director de la Escuela de Música,
nueva institución universitaria; consejeros Profesores: Dr. Arnulfo
Treviño Garza, por la Facuultad de Medicina; Dr. J. Rodolfo Poinsot, por la Facultad de Odontología; Lic. José Juan Vallejo, por la
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales; Ing. Químico Manuel Rangel, por la Facultad de Ciencias Químicas; Ing. Juan C. Doria, por la
Facultad de Ingeniería; Prof. y Lic. J. de la Luz Marroquín, por la
Escuela de Bachilleres; Dr. Gabriel Capó Baile, por la Escuela Nocturna de Bachilleres; Prof. Alfonso Reyes A., por la Escuela Industrial y Preparatoria "Alvaro Obregón"; Srita. Amalia Garza, por la

Informe del Año Escolar 1943-1944

129

Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas"; Srita. Profa. Hortensia
Valdés Zambrano, por la Escuela de Música y los Consejeros estudiantes, Sres. Antonio Costilla, de la Facultad de Medicina; Sr. Leopoldo
Valdés, de la Facultad de Ingeniería; Sr. Víctor Villarreal, de la Escuela Industrial y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón", Sr. Raúl
Caballero, de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Sr. J. Encarnación Pérez, de la Escuela Nocturna de Bachilleres.
Una vez instalado el Consejo Universitario, procedió a discutir
las ternas que, conforme al Artículo 3o. Transitorio de la Ley Orgánica, deberían enviarse al C. Gobernador para ocupar las Direcciones
del Instituto de Investigaciones Científicas y del Departamento de
Acción Social, instituciones éstas creadas por la Ley mencionada. El
Ejecutivo de su cargo tuvo a bien nombrar, de las ternas enviadas,
al Dr. Eduardo Aguirre Pequeño como Director del Instituto de Investigaciones Científicas y al Lic. Raúl Rangel Frías como Jefe del
Departamento de Acción Social, con lo cual quedó definitivamente integrado el Consejo Universitario, habiendo rendido todos protesta
ante usted el 20 del mismo mes, en ceremonia solemne que se efctuó
en el Aula Magna de la Universidad.
SESIONES DEL CONSEJO
Durante el año escolar se celebraron 26 sesiones ordinarias, correspondiendo 8 de éstas al extinto Consejo de Cultura Superior y
el resto al Consejo Universitario, que celebró además una sesión extraordinaria para entregar un pergamino que acredita como Consejero Permanente Honoris Causa al eminente hombre de ciencia español, Dr. Don José Giral. Entre los acuerdos dictados, dignos de mención, puede señalarse los siguientes:
Se acuerda enviar una atenta comunicación de reconocimiento
y gratitud a la American Smelting and Refining Co., por haber donado un. terreno de 18,000 metros cuadrados para la construcción del
Edificio de la Facultad de Ciencias Químicas.
Se permitirá a los Maestros no titulados la libre asistencia a las
cátedras que se imparten en la Escuela Normal, para que puedan cumplir una disposición que en tal sentido ha dictado la Secretaría . de
Educación Pública.

�Universidad

130

Se acuerda que el Consejo ofrezca un banquete al General Bonifacio Salinas Leal, ex-Gobernador del F.stado, para expresar!~ ~~
satisfacción que a todos los Consejeros produjo el apoyo que recibio
la cultura superior durante su período administrativo.
El Consejo decide apoyar ante el Ejec~tivo del Estad? la solicitud de pensión que hace la Sra. Profa. Sofia H. Vda. de ~~tterhoff,
que cuenta con 41 años de servicios como I;ofeso:ª. de idiom~ en
Instituciones del Estado. Se acuerda tambien, solicitar del mismo
Ejecutivo una pensión para la viuda del extinto Prof. Germán Al-

maraz.
En su última sesión, el Consejo de Cultura Superior acuerda dirigirse al Gobierno del Estado para solicitar la reincorpora~ión ~e la
Escuela Normal y de la Normal Superior, al seno de la _Uruversida~,
pues en la Ley Orgánica quedan éstas como_ Dependencias de la Dirección de Instrucción Primaria y Secundaria.
En su primera sesión, el Consejo Universitario envía !ern~s al
Ejecutivo del Estado, para Director del Instituto de Investigaciones
Científicas y para Jefe del Departamento de Acción Social.
Se dictan los acuerdos necesarios a fin de que se inicie en las
Oficinas de la Rectoría, la 3a. Asamblea Nacional de Rectores, ~l 22
de noviembre de 1943 y se acepta y apoya la iniciativa del C. Du-ector de la Facultad de Medicina, para convocar, por medio de esa 3a.
Asamblea de Rectores, a un Congreso Nacional de Facultades de
Medicina.
Se aprueban los primeros nombramientos de profesores extraordinarios del Instituto de Investigaciones Científicas, a propuesta
del Director del mismo.
El Consejo Universitario nombra una comis!?n para que ac~~a
al C. Jefe del Ejecutivo solicitando su intervencion en la resolucion
del problema creado por la Junta de Beneficencia &amp;:1 _rechazar las
proposiciones que la Dirección de la Facultad de Medic1!1a h3: ~e~~o
para que se establerea el Hospital-Escuela en el Hospital Civil J.
Eleuterio González" de la Beneficencia Pública.
Se acuerda, a propuesta del C. Director de la Facultad de Cien-

Informe del Año Escolar 1943,1944

131

cias Químicas, que, en sesión extraordinaria, se entregue al Dr. José Giral, eminente investigador hispano, un pergamino por medio del
cual el Consejo Universitario lo nombra Consejero Permanente "Honoris Causa", en atención a sus grandes méritos científicos y a los
valiosos servicios que ha prestado a la cultura universitaria nuevoleonesa.
El Consejo Universitario se solidariza con la actitud que han asumido el Director y Catedrátitcos de la Facultad de Medicina, quienes han presentado sus renuncias en protesta por la negativa terminante de la Junta de Beneficencia a aceptar el convenio mediante el
cual se establecería el Hospital-Escuela y acuerda insistir ante el
Ejecutivo del Estado que no se permita tal rebeldía de la citada Junta y solicita que no se acepte la renuncia del Director de la Facultad
de Medicina; al mismo tiempo, no se aceptan las renuncias .de los C.
C. Profesores de la misma y se dictan los acuerdos que el caso amerita para intervenir en la resolución del problema señalado.
Se acuerda suprimir los exámenes llamados "a título de suficiencia" y no revalidar las clases que sean presentadas en las diversas instituciones universitarias del país, con tal carácter, sin asistencia.
TITULOS Y DIPLOMAS
Durante el año escolar que termina, el Consejo de Cultura Superior y el Consejo Universitario expidieron títulos profesionales y diplomas como sigue:
TITULOS
De Médico Cirujano .................. ·...... 31
De Maestro de Inst. Primaria .............. 48
De Lic. en Ciencias Jurídicas ............... I3
De Cirujano Dentista . .. .. .. .. .. . .. . .. .. . .. 2
De Químico Farm. Biólogo . . . .. . .. . .. .. . . .. 1
De Farmacéutico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
De Contador Privado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2
De Ingeniero Civil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
De Enfermera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4

�Universidad

132

Ese.
Ese.
Ese.
Ese.

Informe del Afio Escolar 1943-1944

131

DIPLOMAS

LABORES DOCENTES

Nocturna de Bachilleres ............... 11
de Bachilleres Diurna ...................40
Ind. "Alvaro Obregón" . . . . . . . . • • • . . • . . 7
Ind. Fem. "Pablo Livas" ............... 42

La enseñanza en las diversas Escuelas y Facultades se desarrolló con entera normalidad, habiéndose obtenido un rendimiento bastante aceptable en el aprovechamiento de los alumnos, más digno de
mención si se toma en cuenta que la población escolar continúa en
aumento, circunstancia ésta que ocasiona generalmente un descenso
en la aplicación del alumnado, según puede comprobarse fácilmente
consultando estadísticas de otras mstituciones con características semejantes.

DISCIPLINA
Las labores universitarias se desarrollaron con normalidad y
sólo se perturbaron durante cuatro días con motivo de la huelga que
iniciaron los estudiantes de Medicina en protesta ante la Junta de
Beneficencia Pública y que fué secundada por las demás instituciones, como demostración de apoyo y solidaridad estudiantil. Afortunadamente, la justa resolución que se dió al problema citado, por la
Junta de Beneficencia, y en la que intervino eficazmente el Ejecutivo de su cargo, hizo que dicho movimiento de huelga no fuera realmente un problema universitario y sólo es señalado en este informe
para satisfacer la veracidad, íntegramente.
NUEVAS INSTITUCIONES

Al expedirse la Ley Orgánica de la Universidad, ésta pasó a ser
una casa de estudios superiores que bien puede situarse decorosamente al lado de las más importantes del país y sólo superada por la
Universidad Nacional. Cuenta ahora con tres dependencias nuevas:
la Escuela de Música, que antes funcionó como Departamento a cargo del Municipio de esta ciudad; el Instituto de Investigaciones Científicas, de nueva creación y el Departamento de Acción Social Universitaria, producto también de la nueva Ley Orgánica.
Estas últimas dos instituciones han venido a constituir la satisfacción de dos urgentes necesidades universitarias y se han significado, gracias al gran entusiasmo e indudable capacidad de sus Directores, como dos sólidas columnas que soportan el prestigio siempre
creciente de nuestra Universidad. Ya se verá, en la parte de este informe relativa a cada una de estas instituciones, la razón que existe
para el aserto anterior.

Injusto sería callar uno de los principales factores de este aprovechamiento estudiantil. Es bien sabido que este es la expresión final de un conjiµito de circunstancias diversas; dedicación y capacidad del alumno, situación económica y social de éste, edificios y material de trabajo que proporciona la Universidad gracias al aporte
que de estos hace el Estado, etc.; pero hay un factor de suma importancia en el progreso cultural de nuestra juventud, sin el cual todo esfuerzo sería estéril: la colaboración del profesorado universitario. Es
de todos conocido que este está constituído por profesionistas que,
percibiendo sueldos raquíticos, sacrifican una pequeña o gran parte
del tiempo que exigen sus indispensables y obligadas acividades profesionales, para llevar a la ment~ de nuestras jóvenes generaciones,
poco a poco, el acervo de conocimientos que les permitirá en el futur-0 constituírse en elementos de progreso social. Y si es indudable que
el profesionista está obligado moralmente a prestar sus servicios docentes en justa compensación a los beneficios que él recibió, no es
menos cierto que las condiciones en que actualmente desempeñan sus
tareas de enseñanza demuestran claramente que, salvo excepciones
perfectamente explicables, los catedráticos de esta casa de estudios
han estado por encima de sus deberes, cumpliendo dignamente con
los cometidos que les impone su carácter de orientadores de la juventud. Sea esta mención un justo y modesto homenaje de la Rectoría de
la Universidad a su efectiva y generosa cooperación, para los catedráticos universitarios, que merecen reconocimiento de parte del Estado, de la Universidad y de la juventud.
LA INVESTIGACION CIENTIFICA

Este importante aspecto de la labor de nuestra joven Universi-

�134

Universidad
Informe del Año Escolar 1943-1944

dad ha sido encomendado al Instituto de Investigaciones Científicas,
que principió sus trabajos con el año de 1944, al tener presupuesto en
la Ley de Hacienda. A pesar de que una empresa de esta naturaleza
sólo puede principiar a dar frutos después de varios años de laboriosos trabajos, nuestro Instituto ha dejado sentir su influencia con sólo seis meses de labor gracias a la ejemplar dedicación de su personal, que dirigido eficientemente por el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, verdadero valor en el campo de la investigación nacional, ha desarrollado interesantes actividades entre las que pueden señalarse las
siguientes:
Los trabajos que lleva a cabo el Instituto de Investigaciones Científicas se realizan de acuerdo con los planes previamente formulados
y siguiendo en lo posible un programa concreto para obtener mayor
rendimiento. Ello no impide que también sean abordados, cuando la
urgencia del caso lo requiere, problemas de diversa índole y por las
diversas Secciones.
a) .-La Sección de Ciencias Médicas y Biológicas ha realizado ya
una investigación preliminar de carácter oftalmológico en los niños
escolares de Monterrey, tratando de determinar los padecimientos
más frecuentes de ese carácter en ellos y dando a los maestros y padres de familia las indicaciones convenientes para su tratamiento.
También dicha Sección llevó a cabo en los meses de enero y mayo respectivamente, la organización y desarrollo de tres cursillos sobre:
Bacteriología e Inmunología del Tifo y de la Brucelosis, a cargo del
Prof. Dr. Maximiliano Ruiz Castañeda; de Fisiología Experimental,
por el Prof. Dr. Efrén G. del Pozo y de Antropología y Biotipología,
que sustentó el Prof. Dr. Juan Comas. Se han estudiado dos casos
de Cisticerocosis cutáneo muscular en el hombre, habiéndose formulado la memoria correspondiente por el Auxiliar de la Sección de
Ciencias Médicas y Biológicas, Dr Alfredo Gómez Alanís, quien igualmente ha terminado ya un estudio sobre la Histopatatología del Mal
del Pinto. El Director del Instituto, Dr. Eduardo Aguirre Pequeño,
publicó el mes de abril los "Datos para la Historia de la Escuela de
Medicina. de Monterrey", en conmemoración del 560. Aniversario de
la muerte del Dr. J. Eleuterio González.
La Sección de Historia Natural ha tomado a su cargo la prospec-

135

?ión Biológica de la región de Monterrey, tratando de levantar un
~ventario provisional de su fauna. Tiene realizadas ya tres excurs!o~es de exploración a lo largo .de rutas que comprenden localidades
tip1?as _Y en
que ~e. ~an, recogido abundantes materiales, cuyo estudio sIStemabco se rmc1ara pronto. También, la Sección de Historia
Natural, fo~~ló y presentó a la Dirección del Instituto un proyecto
para la creac1on del Museo Regional de Tecnología e Historia Natural de Nuevo León, que comprenderá Posta Zootécnica Estación
Agricola Experimental, Parque Zoológico, Jardín Botánic~ y Observatorio Meteorológico. Durante el mes de enero el Prof. Dr. Federico
~- _G. Mullerried llevó a cabo una exploración geológica y palenteolog1ca d~l _Estado de Nuevo León con vistas a la formación de la Carta Geol?~ca y para recolectar materiales mineralógicos, petrográfic?s ! fosiles para _la Sección de Historia Natural. De las memorias
tec~cas a que dara lugar la investigación realizada por el Prof. Mullerr_ied, !ª obra en los archivos del Instituto la primera, relativa a
l~ histona de los ~onocimientos geológicos y a la Bibliografía geoló~c~ de Nuevo Leon, a la estratografía general y tectónica de los sedimiento~, etc., acompañada de los mapas y perfiles geológicos co•
rrespondientes.

!~

~ª, S~ión de Química inició sus labores con el curso de Química B~ologica ~ ca~go del Prof. Dr. José Gira! P., quien también desarroll? ~ semmano de investigaciones químicas con un grupo de catedraticos de la Facultad de Ciencias Químicas como prelimin·
I ealiz., d
'
ara
~, r
aCion e ~ programa de investigaciones de la propia Secc1on. Se han adq_~mdo ya material y equipo de laboratorio y próximamente la Secc10n de Química quedará instalada en su local propio
que está para concluirse.
bJ.-Los t:abajos en vías de realización en las tres Secciones
han .s1d~ anunc~ad~s. en los números del Boletín del Instituto de Inveshgac10nes C1entíficas de la Universidad de Nuevo León ya publicados. _Dentro de_ este aspecto deben mencionarse las becas que ha
con:e~do_ ~l Instituto a diversas personas, sea para estudios de espec~alizac1on al Sr. Dr. Martín Torres H., en el campo de Cirugía Expe:r1m.ental ~ del PuJ_món, sea como ayuda económica para el desarrollo de tesis recepc1onales a los Sres. Arturo Elizondo García y Jo-

�136

Informe del Año Escolar 1943-1944

Universidad

sé Sosa Martínez, en la Escuela Superior de Ciencias Biológicas, I.
P. N. y al Pasante de Medicina Roberto Garza González, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo León.
c).-Entre los proyectos de trabajo por realizarse se cuentan la
instalación de la Sección de Ciencias Médicas y Biológicas en el Hospital "J. Eleuterio González"; la creación del Laboratorio de Cirugía
y Patología Experimentales en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Nuevo León; la fundación dél Museo Regional de Tecnología e Historia Natural de Nuevo León; la fundac~ón
del Museo Regional de Tecnologia e Historia Natural de Nuevo Leo?;
la organización de una Estación de Piscicultura y de las sub-e_stac10nes convenientes para la repoblación de las aguas de Nuevo Leon: con
.especies vegetales y animales de valor económico; el !e:antam1en;o
de la Carta Geológica del Estado y de la Carta Agrologica, esta última a cargo de las Secciones de Química e Historia Na!ural en &lt;;ülaboración; la creación de un Laboratorio de Antropologia como organo central de las labores de orientación profesional; etc.
ACCION SOCIAL UNIVERSITARIA
Antes de la expedición de la Ley Orgánica de la Universidad, que
creó el Departamento de Acción Social Universitaria, la difusión de
la cultura se hacía en pequeña escala, por carecer de personal Y presupuesto para ello. Al señalar una partida ~onveniente para es3:5
tividades la Ley de Hacienda del Estado, dicho Departamento 1D1c10
en enero de este año una serie de actividades que ya se venían preparando desde su creación, en espera de medios económicos para realizarlas.

.ª~:

Hasta el día en que se rinde este informe, las actividades mencionadas han sido de dos tipos: de extensión universitaria propiamente dicha y de carácter editorial y bibliológico.
Las primeras dieron principio con la organizació~ de la Semana
del Arte, mediante un ciclo de conferencias sustntado por los Sres.
Manuel Toussaint, Director del Instituto de Investigaciones Estéti.cas de la Universidad Nacional de México, el Lic. Salvador Toscano
y el Sr. Justino Fernández, pertenecientes al mismo Instituto. El Sr.

137

Toussaint dictó unas interesantísimas y brillantes conferencias sobre
Arquitectura Mexicana, con magníficas proyeccíones. El Lic. Toscano disertó en varias ocasiones sobre Estética Pre-colombina y las Artes en los Pueblos Mayas y de la Meseta Gran-Mexicana. El Sr. Fernández se ocupó de la pintura meixcana en el siglo XIX y de la Pintura de Diego Rivera y J. Clemente Orozco, con ilustraciones. Esta
semana de conferencias sobre Arte Mexicano, primera que se organiza en nuestra Ciudad, constituyó un positivo éxito para el Departamento de Acción Social, pues cada dia que transcurría signíficaba
indudable aumento en la selecta concurrencia que se dió cita en nuestra Aula Magna, a esuchar a los tres intelectuales nombrados, que
acudieron al llamado que oportunamente les 11iciera el Lic. Raúl Rangel Frías, Director del Departamento de Acción Social Universitaria.
Los conferencistas abandonaron nuestra Universidad, al terminar
sus labores, gratamente impresionados por la magnífica acogida que
tuvieron durante sus pláticas, que fueron ejemplo de erudición.
Aún no desaparecía en los círculos intelectuales la impresión grata que en ellos dejara la primera Semana del Arte y el Departamento de Acción Social Universitaria logró la venida del ilustre crítico
Lic. Antonio Castro Leal, quien demostró sus vastos conocimientos
en literatura mexicana al sustentar cinco conferencias en las que hizo una crítica sesuda de los principales poetas Mexicanos, desde la
época colonial hasta nuestros días.
Después tuvimos la visita del escritor español, Don José Medina Echevarría, connotado miembro del Colegio de México que preside el Lic. Alfonso Reyes. El Sr. Medina trató con la indudable autoridad que tiene en la materia, sobre varios temas interesantísimos
acerca de la post-guerra, habiendo causado magnífica impresión en
los que acudieron al Aula Magna a escuchar sus concienzudas disertaciones.
Estas labores de difusión cultural que emprendió el Departamento de Acción Social Universitaria fueron completadas con la organización de varias pláticas~conciertos a cargo del Maestro José María
Luján, Director de Cultura Musical del Departamento, quien en varias ocasiones vió el Aula mencionada con una abundante concurrencia de estudiantes que fueron a escuchar sus pláticas y sus ejecucio-

�138

Universidad

nes, seleccionados con gran tino para interesár a la juventud y educarla en la audición artística. También se continuó la labor antes inictada de radio-trasmisiones, volviéndose a escuchar en una radiodifusora local, en varias ocasiones, la Hora Universitaria; en ella han participado el propio Director del Departamento de Acción Spcial Universitaria; su Secretario, el poeta Pedro Garfias; el maestro Luján
y elementos estudiantiles. En estas trasmisiones se ha procurado enaltecer la memoria de los grandes valores mexicanos o hispanoamericanos en el campo de las letras, con ánimo de que sirvan de ejemplo
y estímulo a nuestras generaciones jóvenes; al mismo tiempo, son
aprovechadas para informar al auditorio sobre las noticias más importantes en la marcha de la Universidad.
Por último, cabe señalar la iniciación de un curso libre de Pintura y Dibujo, a cargo del pintor regiomontano Ignacio Martínez Rendón, quien cuenta ya con 60 alumnos. Estas actividades e~ el terreno del arte pictórico van encaminadas a preparar el ambiente, d~cubrir aptitudes, estimular inclinaciones y crear interés entre las diversos sectores sociales del Estado y en las Autoridades Federales
de Educación, con miras a fundar, en un futuro no lejano, una Escuela de Pintura o, si posible fuera, una Academia de Bellas Artes.
En el aspecto editorial y bibliológico, el Departamento de Acción
Social Universitaria ha constituído un poderoso factor de sana propaganda para nuestra joven Universidad. Se ha publicado puntualmente un boletín mensual que con el nombre de "Armas y Letras" y
como órgano del Departamento, lleva a todo el país y a muchas partes del continente noticias sobre las principales labores universitarias y ha tenido una aceptación envidiable por su contenido y presentación; sustancioso y de gran interés informativo el primero y de muy
buen aspecto tipográfico la segunda. Se imprimieron dos pequeños
folletos: uno con la Exposición de Motivos y Ley Orgánica de la Universidad y otro con el modesto discurso que pronunció el que esto informa, en la velada inaugural del Consejo Universitario, el 20 de noviembre del año próximo pasado; estos folletos fueron distribuídos
también convenientemente entre instituciones culturales del país y
del extranjero.
Ya para terminar el año escolar, el Departamento de Acción So-

Informe del Año Escolar 1943-1944

139

cial Universitario tomó a su ,cargo la publicación de la Memoria del
Primer Congreso Nacional de Facultades de Medicina, celebrado en
esta Ciudad a iniciativa de nuestra Facultad correspondiente. Queda
en preparación la edición del tercer número de la revista "UNIVERSIDAD", iniciada por el suscrito en 1942 y que ha sido la primera publicación que ha permititdo que sean conocidos en todas partes del
país y en algunas del extranjero, los nobles entusiasmos y el empuje mcontenible que en nuestro medio provinciano tiene la causa universitaria.
Están en preparación, también, dos obras importantes. Una, la
Bibliografía de Fray Servando Teresa de Mier, sumamente rica, en
la que podrán encontrar datos suficientes los más exigentes investigadores de la obra de este patricio regiomontano y que se debe a la
acuciosidad y dedicación ejemplares del Lic. Armando Arteaga y Santoyo, quien es, sin duda, el más bien preparado bibliógrafo del prócer
mencionado, en nuestro medio intelectual. Otra, la publicación de las
conferencias que constituyeron la Semana del Arte, que estuvo a cargo de los Sres. Toussaint, Toscano y Fernández y la de las conferencias sobre poesía Mexicana, que sustentó el Lic. Castro Leal.
Además, y a iniciativa del Jefe del Departamento de Acción So-cial, se prepara la edición de una obra en justo homenaje al ilustre
regiomontano Don Alfonso Reyes, positivo valor internacional de las
letras mexicanas y gran amigo de nuestra Universidad. Para ello se
ha integrado en la capital de la República una comisión formada por
distinguidos intelectuales y presidida por el Lic. Castro Leal y, en
esta ciudad, se ha integrado otra comisión que, junto con la anterior,
se encargará de todo lo relativo a dicha publica~ión en la que colaborarán connotados escritores del país y del extranjero. Este homenaje obedece a que nuestra Universidad, reducto máximo de la cultura en el Estado y enclavada en la ciudad donde viera la luz primera este regiomontano que es motivo de orgullo para sus conciudadanos, siente sobre sí la obligación ineludible de significar en alguna forma su reconocimiento para quien, como Don Alfonso Reyes,
ha enaltecid0 el nombre de nuestra patria en Europa y en las Américas más que ningún otro escritor de México independiente, con su
talento preclaro expuesto a través de obras de mérito incalculable.

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Universidad

La Biblioteca de la Universidad, manejada ahora según las instruccione~ directas del Jefe del Departamento de Acción Social Universitaria, está !$iendo objeto de una reorganización; se han adquirido como 600 volúmenes con un costo de $2,166.45, gracias a que a la
partida que para ello suministra la Tesorería General de la Universidad, según la Ley de Hacienda en vigor, se han añadido los donativos de todos los que han sustentado examen profesional y que, requeridos de una ayuda voluntaria para la institución donde recibieron su cultura profesional, han respondido con nobleza y, en algunos
casos, aún con sacrificio. Se ha establecido canje con cerca de 400
instituciones y personas y es seguro que muy pronto nuestra biblioteca llegará a ser una verdadera institución de servicio social, rica
en material bibliográfico, organizada con apego a los progresos de
la técnica respectiva y atendida por personal especializado.
Sería injusto dar fin a esta parte de mi informe si no hiciera mención especial de los muy valiosos servicios que, sin emolumento alguno, ha prestado al Departamento de Acción Social Universitaria el
Profesor Francisco M. Zertuche, sobre todo en lo que se relaciona con
las actividades editoriales y de biblioteca.
Importa señalar con todo respeto, Sr. Gobernador, que las labores del Departamento de Acción Social Universitaria, talentosamente dirigidas por su Director, Lic. Rangel Frías, están llamadas a
ser~mo ya quedó asentado antes-una de las bases de nuestro
prestigio universitario y, por ello, es menester que sus presupuestos
sean aumentados en debida proporción y dentro de las posibilidades
de la Hacienda Pública.
REORGANIZACION DE LAS OFICINAS
UNIVERSITARIAS
En cumplimiento con lo dispuesto por la Ley Orgánica de la Universidad y por elementales razones de urgencia administrativa, las
oficinas universitarias fueron objeto de importantes modificaciones
en su sistema de trabajo, a fin de formar el Archivo General de la
Universidad y estar en condiciones, la Secretaría General de la misma, de suministrar toda clase de datos.
Se creó la Oficialía Mayor, que auxiliará eficaz y poderosamente

Informe del Año Escolar 1943-1944

141

a la Secretaría en la tarea de ir formando los expedientes de todos los
alumnos de la Universidad, para lo cual se han adquirido los necesarios archiveros y tarjeteros, sistema Kardex, circunstancia que permite que cualquier certificación de estudios sea ahora expedida por
la Secretaría General.
Se creó la Tesorería General, la que a partir del mes de enero de
este año, recauda todo lo correspondiente a pagos por concepto de colegiaturas, derechos de expedición de certificados, revalidaciones, exámenes profesionales y donativos, así como recauda directamente de la
Tesorería General del Estado las aportaciones de éste, según lo dispuesto en la Ley de Hacienda. En la Tesorería universitaria se hacen
los pagos de Ley a todas las dependencias y ella proporciona las cantidades que, a solicitud de los Sres. Directores, son acordadas por el
Consejo de Administración para mejoras materiales o adquisición
de equipo; para esto se lleva un libro de Actas en el que constan los
acuerdos de dicho Consejo, que se reúne cuando la rectoría convoca
a junta para tratar alguna petición que, por su monto o por cualquiera otra circunstancia, no puede ser resuelta por la propia rectoría.
Para la creación de esta Tesorería General fué necesario, también, adquirir equipo de oficina que permitiera la realización de las delicadas
e importantes tareas de carácter contable, cuya centralización permite-tomando en cuenta nuestro actual sistema de gobierno administrativo de la Universidad-un mayor rendimiento y más conveniente distribución del patrimonio universitario.
PRESUPUESTOS Y MOVIMIENTOS DE VALORES
Al iniciarse el año de 1944, los presupuestos universitarios fueobjeto de especial atención de parte de ese Ejecutivo de su cargo, concediendo a la Universidad un aumento sin precedente, pues de .....
$501,996.00, que era el presupuesto anual para 1943, ascendió este
año fiscal a $1,194,780.00, sin contar $250,000.00 consignados en la
Ley de Hacienda para construcción de un edificio para la Facultad
de Medicina y otra cantidad igual para construcción de una Escuela de Bachilleres. Durante los meses de septiembre a diciembre de
1943, las erogaciones ascendieron a $217,647.39 en todas las dependencias universitarias y de enero a junio del presente año, estas desa-

�Informe del Año Escolar 1943-1944

143

Universidad

142

rrollaron sus labores mediante un egreso de $450,566.91 quedando
en la Tesorería General un saldo en efectivo de $13,120.20, que están
en depósito a la vista en la Sucursal del Banco Mercantil de esta ciudad.
A continuación se encuentra un cuadro que resume el movimiento de valores con las especificaciones correspondientes.
INFORME DEL MOVIMIENTO DE VALORES QUE RINDE EL TESORERO GENERAL DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEON. COMPRENDIENDO DESDE EL DIA PRIMERO DE ENERO AL TREINTA
DE JUNIO DEL PRESENTE ~O

Para sueldos del personal que sirve las distintas dependencias de la Universidad, el Gobierno del Estado aportó la cantidad de: ........ $ 45Q,566.91
Dicha aportación se distribuyó qe manera
siguiente según óóminas:
RECTORIA .............................. .
DEPARTAMENTO DE ACCION SOCIAL ...•
INST. DE INVET. CIENTIFICAS ..... . ... .
FACULTAD DE MEDICINA .............. .
FACULTAD DE ODONTOLOGIA ......... .
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES ................ ···· ....... · · ·
FACULTAD DE CIENCIAS QUIMICAS . .. •
FACULTAD DE INGENIERIA ........... .
ESCUELA DIURNA DE BACHILLERES ... .
ESCUELA NOCTURNA DE BACHIIJ,ERES •
ESCUELA IND. "ALVARO OBREGON" ... .
ESCUELA IND. FEM. "PABLO LIVAS" ... .
ESCUELA DE MUSICA .................. .
ESCUELA DE ENFERMERIA ANEXA A LA
FACULTAD DE MEDICINA ......... .
$

AULA

450,566.91

MAGNA

Con motivo de un acuerdo del Consejo de
Administración, empezó a cobrarse la cantidad
de $30.00. por h_acer uso del Aula Magna para
conciertos y demás actividades ajenas a la
Universidad . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . $
CUOTAS Y DONATIVOS
Las Facultades de esta Universidad aportaron,

por concepto de cuotas manuales, revalidación
de materias, expedición de certüicados, exámenes profesionales y donativos:

500.00

$

14,787.64

,,

32,668.08

"

139,395.90
30,460.68
13,973.50
8,470.85
31,678.74
11,692.55
44,074.51
17,017.48
57,565.46
25,925.59
8 ,730.00
4,510.97

$

450,566.91

RECTORIA ........... .. .................... $
FACULTAD DE MEDICINA . . .............. "
FACULTAD DE ODONTOLOGIA ........... "
FACULTAD DE DERECHO Y C. SOCIALES. "
FACULTAD DE CIENCIAS QUIMICAS ...•. "
FACULTAD DE INGENIERIA . . . . . . . . . . . . . . "
ESCUELA DIURNA DE BACHILLERES .... "
ESCUELA NOCTURNA DE BACHILLERF.3 .. "
ESCUELA IND. "ALVARO OBREGON" .. . . "
ESCUELA DE CONTADORES .......•..... "
FONDO DE BIBLIOTECA . . . . . . . . . . . . . . . . . . "

2,925.00
20,397.30
1,182.50
7,472.50
7,472.50
2,495.80
8,790.50
17.50
27.50
200.00
3.525.00

$

50,298.60

LOS EGRESOS HABIDOS EN
EL PERIODO INDICADO SON:
OFICINA COORDINADORA (En Méx. D. F.)
EQUIPO DE OFICINA ................... .
REPARACION Y ACONDICIONAMIENTO
DE EDIFICIO .......................•
AULA MAGNA ............... . .......... .
GASTOS DE ADMINISTRACION.- Gastos
propios de Oficina y de las distintas Dependencias de la Universidad ......... .
SUBSIDIOS.- Facultades de Medicina. Odontología y Escuela de Música ......... .
BONDO DE BIBLIOTECA ........ ..... .. .
GASTOS DE LABORATORIO.- Escuelas Inds.
Femenil "Pablo Livas", Bachilleres Diurna y Noct. y Fac. de C. Químicas ..... .
Por acuerdo del Consejo de Administración,
a la Fac. de Ciencias Quimicas ....... .
ESCUELA DE CONTADORES ........... .
EFECTIVO:
En Caja . . . . . . . . . . . . . . $ 1,450.27
En Banco . . . . . . . . . . . . . " 11,669.93

$

300.00

"

11,8.24.40

....

..
,,
,,
.,

3,795.72
94.00
7,538.92
3,'i60.0Q
2,166.45
4,398.91
3,200.00
100.00
13,120.20

$

50,298.60

$

50,298.60

INSTITUCIONES INCORPORADAS
Dos instituciones funcionan incorporadas a la Universidad, mediante acuerdos anteriores del extinto Consejo de Cultura Superior,
que fueron ratificados en todas sus partes por el Consejo Universitario. Dichas institucione son: la Escuela de Bachilleres del Instituto "Laurens" de esta ciudad, que dirige el Prof. J. de la Luz Marroquín R., y la Escuela de Contadores de la Academia Mercantil "Monterrey, también de esta ciudad, bajo la Dirección del Lic. Jesús B.
Santos.

�Informe del Año Escolar 1943-1944

Universidad

144

Estas dos Escuelas desarrollaron sus labores con estricto apego
a las bases que fueron dictadas para su funcionamiento y en todo momento su actitud respetuosa de los preceptos legales y reglamentarios
fué garantía plena de la razón que ha asistido a las Autoridades universitarias, tanto para conceder su incorporación como para mantenerla en el mismo estado. La Universidad estima que es labor benéfica para la sociedad el estimular a estas instituciones que, creadas
y sostenidas por la inicitiva privada, se han acogido a la hospitalidad de nuestra casa de cultura acatando sus disp01Siciones y sin
apartarse de las normas que ésta se ha trazado para conservar intacto su decoro e inalterable su trayectoria en materias de enseñanza, en cumplimiento a las exigencias del movimiento social del país
y a lOIS preceptos relativos de nuestra Carta Magna.
El movimiento de alumnos en las Escuelas mencionadas fué como sigue:
INSTITUTO "LAURENS" (Escuela de Bachilleres Incorporada)
Inscripción total de alumnos . . . . . . . . • . . . . . . • .
Bajas durante el año escolar . . . . . . . .. . . . . . . .
Existencia al terminar el afio • . • • • • • • • • • • • • •
Número total de alumnos aprobados . . . • • . . . .
Número total de alumnos pendientes . . . . . . . .

44

7
37

ESCUELA DE CONTADORES

MOVIMIENTO DE ALUMNOS EN LA UNIVERSIDAD

Sustentaron

Inscritos
Medicina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • 439
Derecho y Ciencias Sociales . . . . . 185
Ingeniería . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
88
''Pablo Livas" . . . . . . . . . . . . . . . . . . 700
Música . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 280
Ciencias Químicas . . . . . . . . . . . . . . 151
Bachilleres Diurna . . . . . . . . . . . . . . 555
Bachilli:res Nocturna . . . . . . . . . . . 126
Odontología ................ ·. . . .
22
Indutrial "Alvaro Obregón" . . . . . 666

examen

Aprobados Pendientes

312
121
75
477

103
43
7

127
410
103
22
489

98
176
61
12
442

29
234
42

2,500

1,774

523

415
164
82
485

MEJORAS MATERIALES Y ADQUISICION DE EQUIPO
De gran importancia y sumamente benéfica para la Universidad
ha sido en este año la labor constructiva que se ha realizado, contando para ello con los ingresos por concepto de cuotas y donativos y
con la colaboración entusiasta del Gobierno del F.stado.
Mejoras Materiales :-En primer término, es de señalarse lo ref erente a construcción en el nuevo edificio de la Facultad de Ciencias

Químicas, en el cual se dió terminación a once salones de clase, un salón destinado a biblioteca y otro para dibujo, dos para Dirección y
Secretaría y dos departamentos sanitarios. Fueron terminados siete
laboratorios; dos de ellos ocupados por el Instituto de Investigaciones Científicas y el resto para la propia Facultad. Las obras se realizaron con la rapidez necesaria para que habiéndose iniciado la construcción el 4 de junio del año próximo pasado, la Facultad pudiera
trasladarse a su nuevo Jacal el 15 de enero pxmo. pasado. Es seguro
que al concluir el actual año escolar estará el edificio terminado aún
en sus detalles pequeños. La cantidad aportada por el Gobierno del
Estado para estas labores asciende a $150,000.00.

En la Facultad de Odontología se realizaron importantes trabajos, acondicionando el antiguo edificio de la Facultad de Ciencias Químicas, adaptando salones para cátedras teóricas, para laboratorios y
para trabajos clínicos, un salón de actos y oficinas. El costo aproximado de estas obras fué de $6,000.00, que fueron suministrados por
la Tesorería General del Estado, por acuerdo del Ejecutivo. Con las
adaptaciones mencionadas, la Facultad de referencia ha quedado en
condiciones de impartir una enseñanza incomparablemente más eficiente que en años anteriores.

15
22

Inscripción total de alumnas. . . . . . . . . . . . . . . . . 75
Bajas durante el año. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . O
Existencia al termmar el año. . . . . . . . . . . . . . . . . 75
Número de alumnos susPendidos .....•.....•...

Facultades y Escuelas

145

8

2(),3

10

47

En la Facultad de Medicina se adaptó un Salón de Fotograía,
suficientemente montado para hacer trabajos de magnífica calidad
que constituyen un poderoso auxiliar para que los catedráticos puedan impartir sus enseñanzas de modo objetivo por medio de fotografías, dibujos, proyecciones, etc. Se hicieron también reparaciones diversas al edificio. Todo lo anterior importó $25,661.66, cubierto con
fondos colectados por concepto de cuotas de los alumnos.
Adquisición de equipo :-En este renglón también corresponde a

�146

Universidad

Informe del Año Escolar 1943-1944

la Facultad de Ciencias Químicas un lugar eminente, pues hasta el
momento de rendir este informe están en sus almacenes implementos de laboratorio por valor de $30,000.00 adquiridos en Estados Unidos del Norte mediante aportación de la Tesorería General del Estado, por acuerdo del Sr. Gobernador.
En el Instituto de Investigaciones Científicas se adquirieron en
Laboratorios y casas distribuidoras de la capital de la República, material para las labores propias en esa dependencia por valor de
$20,000.00, de las partidas que la Ley señala para el efecto al propio
Instituto. Se ha principiado a adquirir material bibliográfico de carácter científico, de varias partes del mundo, indispensable en toda
labor de investigación. Este Instituto recibió un valioso donativo de
la Secretaría de Educación Pública, por acuerdo del Lic. Jaime Torres Bodet, Secretario del ramo; de este material se dará cuenta con
más detalles en el capítulo correspondiente a donativos.
En la Escuela de Bachilleres se ha procedido al arreglo de gran
cantidad de aparatos de Física, con la yuda de uno de los catedráticos de la materia, el Dr. José Luna Ayala. Están por recibirse aparatos varios para los Laboratorios de Química e Historia Natural,
con cargo a la Tesorería General de la Universidad.
En la Escuela Nocturna de Bachilleres se espera recibir, en un
plazo breve, dos microscopíos y diversos aparatos y material de enseñanza práctica, todo con valor aproximado de $8,000.00, de los que
ya han sido aportados $2,000.00 por la Tesorería General de la Universidad y $1,000.00 por la propia Escuela. El resto lo será por la
Tesorería del Estado, según acuerdo del Sr. Gobernador.
DONATIVOS
Como se mencior.;~ en el capítulo anterior, el Secretario de Educación Pública, por acuerdo del Sr. Presidente Avila Camacho, giró
las órdenes del caso a fin de que fueran puestos a disposición del Instituto de Investigaciones Científicas varios objetos valiosos y de gran
provecho para esta dependencia universitaria. Estos, que pertenecían
al Instituto Politécnico Nacional, son: microscopios, microtomos, una
cámara microfotográfica "Panphot", hematímetros, accesorios ópti-

147

.cos y lámparas especiales para trabajos de investigación. Todos estos

implementos son de primerisima calidad y su valor, que realmenre

es de muchos miles de pesos, es considerablemente mayor si se toma.
en cuenta que con ninguna cantidad se hubieran conseguido en parte
alguna, pues casi todos ellos son de manufactura europea, inmejorable. Sirv-an estas líneas como expresión de profundo reconocimiento
de parte de la Universidad de Nuevo León, para el Primer Magistrado de la Nación y para el Sr. Ministro de Educación Pública y Bellas Artes, por el impulso que con tal donación han dado a nuestro
naciente Instituto de Investigaciones Científicas.
En el Departamento de Acción Social se recibieron donativos en
efectivo por valor de $3,525.00, de parte de las personas que obtuvieron títulos profesionales de enero a la fecha; dichos fondos se han
destinado exclusivamente a adquisición de libros para la Biblioteca
de la Universidad. Fueron enviados, también con carácter de aportación bibliográfica honoraria por diversas Instituciones de cultura ~el
Continente y del País, unas 175 obras y ricas colecciones de peri~
dicos y devistas.
ACTIVIDADES DEPORTIVAS
El Departamento Depórtivo de la Universidad, que aún no tiene
presupuesto ni medios de trabajo suficientes para desarrollar una labor en concordancia con hl gran significación de sus actividades, ha
realizado, no obstante, una tarea por todos conceptos digna de eneomio. Nuestros equipos representativos en diversos deportes (beisbol,
volibol, basquetbol y futbol) han luchado caballerosamente por el
nombre de su institución, seleccionados después de torneos interiores, intra-universitarios y se va formando, lenta pero firmemente, el
espíritu de unidad entre nuestros estudiantes. Los encargados de dichas tareas han tenido que vencer inumerables obstáculos en su trabajo debido a que, por la natural y explicable fogosidad de la juventud, las labores de organización de teams, torneos y competencias resultan, en ocasiones, arduas y sólo se realizan después de un laborioso trabajo de convencimiento.
Una de las magnas empresas de este Departamento es la organización de los Segundos Juegos Deportivos Nacionales Universita-

�148

Universidad

rios. Se están preparando cuidadosamente equipos que representen a
nuestra Universidad en los juegos mencionados antes, en los diversos deportes de pelota, en carreras, box, natación, lucha, lanzamientos, etc. Para la celebración de estos juegos Nacionales se ha conta·do con la cooperación franca y decidida del Departamento Nacional
·de Educación Física y Pre-Militar y del Departamento de Educación
Física del Estado, así como de representantes de diversas instituciones privadas de la ciudad.
Es preciso señalar que la importancia de la enseñanza y práctica de los deportes exige una mayor atención, en vista de que estas
labores influyen considerablemente en la formación del carácter de
nuestros estudiantes. A nadie escapa que la educación física en gene'ral, además de contribuir a mantener fuerte y sano el cuerpo de los
jóvenes, inculca en ellos principios de respeto y disciplina, caballerosidad en la lucha y unidad en el esfuerzo; por otra parte, es un poderoso auxiliar para gestar en la juventud universitaria sentimientos
·arraigados en favor de esta institución que es la resultante de tantos
anhelos de superación y de grandes esfuerzos por ayudar a la patria
con hombres bien preparados en su inteligencia y sanos de cuerpo y
de ambiciones. El anhelo de la Universidad es corresponder al gran
esfuerzo del Estado haciendo que en su seno se formen hombres;
hombres cabales que luchen, con su inteli~encia y con sus fuerzas físicas, por defender en todo terreno los principios de justicia y de verdad sociales que son esencia. de la misión universitaria.
LA UNIVERSIDAD EN CONGRESOS NACIONALES
Durante el presente año escolar, en el que surge esta institución
como un empuje vigoroso en el panorama de la cultura nacional, ha
participado en tres ocasiones en juntas de gran importancia y de tra.s.cendencia indudable. Dos de ellas, organizadas por ella misma y otra
a la que asistió por medio de un representante.
Primero, fué la 3a. Asamblea Nacional de Rectores de Universidades del país, que según acuerdo de la 2a. Asamblea similar, celebrada en 1942 en la Universidad de Guadalajara, Jal., debía ser organizada por esta Universidad y celebrada en su seno. Se dictaron

Informe del Año Escolar 1943-1944

149

oportunamente las disposiciones del caso y, habiendo invitado a los
C.C. Rectores de todo el país a la ceremonia en la que fué instalado
solemnemente el primer Consejo Universitario, en noviembre 20 de
1943, el Lic. de la Garza, Gobernador del Estado, declaró abiertos los
trabajos de la 3a. Asamblea Nacional de Rectores el 22 del mismQ
mes, en las oficinas de la Rectoría. Se celebraron dos sesiones diarias
durante los días 22, 23, 24 y 25, en las que se trataron asuntos de vital importancia para la enseñanza universitaria nacional, clausurando las labores de la Asamblea el Secretario de Gobierno, por enfermedad del Gobernador, la noche del día 25. A esta Asamblea concurrieron el Rector de la Universidad Nacional de México Lic. R. Brito Foucher; el Rector de la Universidad fie Sonora, Prof. Aureliano
Esquive! Casas; el Director de Estudios Superiores de Guanajuato,
Lic. Manuel Cortés H.; el Secretario de la Universidad de San Luís
Potosí, Lic. Humberto Contreras G., en representación del Rector;
el Director de la Escuela Preparatoria de Jalapa, Lic. Víctor G. Piña, en representación del Jefe del Departamento Universitario de Veracruz y el Director de la Escuela Preparatoria de Culiacán, Prof.
Rodolfo Monjarás, en representación del Rector de la Universidad de
Sinaloa. Enviaron atentas excusas los funcionarios universitarios de
Guadalajara, Morelia, Oaxaca, Campeche y Yucatán.
El Gobierno del Estado tuvo a su cargo los gastos de estancia
de los Asambleístas y estos fueron atendidos con cordial hospitalidad, llevándose grata impresión de la forma en que se van desenvolviendo las potencias vitales de la cultura de nuestro Estado.
Después, en abril de este año, se celebró el Primer Congreso Nacional de Facultades de Medicina, según acuerdo de la 3a. Asamblea
Nacional de Rectores y por iniciativa del Director de la Facultad de
Medicina de esta Universidad. Dicho Director preparó con toda oportunidad y con gran acierto un temario cuyos puntos fueron señalados a las diversas Facultades de Medicina del país, que respondieron
al llamado de la Dirección mencionada. Sólo dejaron de concurrir al
Congreso los Directores de las Facultades de Medicina de la Universidad de Yucatán y de la Universidad Autónoma de Guadalajara, por
razones que expusieron oportunamente y manifestaron su disposición
a solidarizarse con todas las resoluciones del Congreso. Este fué, sin

�150

Universidad

duda alguna, un aoontecimiento científico de primer orden y la organización, selección de temas y desarrollo de trabajos fueron el resultado de una labor tan ardua como inteligente, de parte del personal
directvio de nuestra Facultad de Medicina. El Departamento de Acción Social tomó a su cargo la publicación de la memoria respectiva,
imprimiendo 1,000. ejemplares de modesta pero magnífica presentación, los cuales han sido distribuídos convenientemente por el mismo
DepartameJJ.to.
Por último, durante la celebración del reciente Congreso Nacional de la Brucelosis, en Morelia, Mich., la Universidad estuvo representada por el Director del Instituto de Investigaciones Científicas,
habiéndose logrado para nuestra casa de estudios el honor de ser comisionada para redactar y publicar la memoria de dicho Congreso,
una de cuyas resoluciones contiene una felicitación para la Universklad de Nuevo León por su labor en favor de las investigaciones científicas y de la difusión de la cultura.
RESUMEN DE DATOS ESTADISTICOS
PERSONAL DOCENTE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . 365
SERVIDUMBRE . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . • • . . . . . . . • . . . . . . • • . 30
ALUMNOS INSCRITOS .. .. . ... ... .. • . .. . . .•.•... .. ..•. 3,212
ALUMNOS AL FINALIZAR EL ilO . .. . . . . .. . . •. .. ... . . 2,5Q0
APORTACIONES DE LOS ALUMNOS (CUOTAS, DERE CHO
DE EXPEDICION O REVALIDACION DE CERTIFICADOS,
EXAMENES PROFESIONALES) .. . . ... . . ... . . . .. ... . .. . .. . . . .. $ 70,984.99
DONATIVOS . . ... . ... ... . .. .. .. . .. . .. ..... . .. . . . .. .. . ... . .. ... "
3,525.00
EROGADO EN MEJORAS MATERIALES Y ADQUISICION
DE EQUIPO . . . . ..... .... . . ... .. •.... . .. .. .. .... .... . . . .... " 206,983.43
AUMENTO DE EGRESOS EN RELACION CON EL ARO ESCOLAR ·1942-43. (Excluyendo Julio y Agosto) . . .. . . .. ... . . .. " 291.252.90

CONSIDERACIONES FINALES
Como fácilmente se concluye de la lectura de este informe, el
año escolar que termina señala la iniciación de una era de positivo
progreso en la enseñanza universitaria que se imparte en Nuevo León,
que beneficia no sólo a los hijos del Estado, sino que extiende su acción a un considerable número de jóvenes de otros Estados de la Re-

Informe del Año Escolar 1943-1944

1ST

pública. Según lo demuestran los datos de archivo, existe un 45%
de la población escolar universitaria, proveniente de otros Estados;
principalmente de Coahuila, Tamaulipas y Chihuahua.
Han sido aumentados considerablemente los presupuestos, se han
iniciado nuevas actividades, se han realizado mejoras materiales en
gran escala; el eco de la labor universitaria ha traspasado los antiguos limites regionales y se ha percibido en todos los rincones de la
Nación y en el extranjero; en suma, la Universfdad de Nuevo León
principia a realizar en todos sus aspectos su importantísima función
social. Y esto no habría podido ser si a la decidida colaboración de sus
integrantes no se hubiera añadido el gran apoyo moral y económico
del Ejecutivo de su cargo, que ha dado a la cultura nuevoleonesa un
impulso vigoroso que la Universidad se complace en aplaudir entusiastamente por conducto de esta Rectoría, que se oomplace a su vez
en enviar a usted, las más entusiastas expresiones de su respetuoso
reconocimiento.
Reitero a usted, Sr. Gobernador, con mi gratitud por la confianza dispensada en este tan inmerecido cuanto honroso encargo, las expresiones de mi atenta y distinguida consideración.
Monterrey, N. L., a 31 de julio de 1944.

EL RECTOR
DR. ENRIQUE C. LIVAS

��La lmpresi6n de esta Revista terminó el 30 de Septiembre de 1944 en los
talleres de la Impresora Monterrey, S. A., bajo la dire«i6n del
C. Jefe del Depto. de Acci6n Social UniYersitaña.

�Encuadem6

sJJaCfo Pache~o, J'l,.
114PRU0ft

l'oléfonQ 66-08.

Momuey, 1, L,, Mú:,

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                <text>Universidad Órgano de la Universidad de Nuevo León</text>
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                <text>Universidad Órgano de la Universidad de Nuevo León publicada en los años cuarenta. Contiene textos sobre temáticas, filosóficas, históricas, científicas, política, medicina, ética, así como informes de los años escolares. Colaboradores: Raúl Rangel Frías, Salvador Toscano, Pedro Garfias, Juan Rejano, Enrique C. Livas entre otros.</text>
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              <text>Universidad Órgano de la Universidad de Nuevo León publicada en los años cuarenta. Contiene textos sobre temáticas, filosóficas, históricas, científicas, política, medicina, ética, así como informes de los años escolares. Colaboradores: Raúl Rangel Frías, Salvador Toscano, Pedro Garfias, Juan Rejano, Enrique C. Livas entre otros.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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