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                  <text>-32-El establecimiento 'Artístico-Literario d~Mánini y compañia está
publicando tambien v~rias ob~as in_ten•san~isimas, como son: la Guer,·a de la independenr.ia; la Historia de Dieg~ ~eon y otras; y a~en~as
anuncia para muy en breve , el llluseo de anh9t1edade_s de ta Bibt,_o-teca Nacional de llfadrid: un tratado completo de a9r1cttltura teórica
y práctica: Los cien dias de Napoleon; y el Tocador., 9acetin del bello
sexo; aunque segun el prospecto Je este perió~-ico sema~a!, al q~e
acompañarán figurines de moda conn los que v1e11e11 del ans, se rifará, solo entre los que se hayan suscEito antes del primer'.' de julio,
uñ precioso necessa,ire completo de seuora: estamos autoriz~dos por
el Sr. l\fanini á anunciar que esta gracia se amplía hasta el d1a 15 Je
los corricn les.
.
Sentimos que los límites de nuestro perió&lt;lico no no~ permitan
anundar con mas estension las obras iudiradas; pero no dcJarcn111s de
recomendarlas muy eficar.mente á nuestros lectores, sabiendo 'qu~ todas están á car"O de literatos de primer órdrn, y que por lo mismo
desempeñarán pgrfcctamente cuanto se indica en los prospectos que
se están repartiendo.
Tambien debe llamar mucho la atencion por las ventajas que indudablemente debe proporcionar al público, la AGF.XCIA Gll:-ól!IIAI, llR
NRGoc1os á car"O del mismo Sr. 1\lanini, que seguu la cirrular que
teueri1os á la Yista Je 12 de juuio último , admite toda clase de encargos pu suscricion'es anuaks á precios los mas módicos.·

J)e Ta&lt;leo habló Pascual
y dijo cou bncn deseo :
«quien hace daño á Tadeo
hace tlañ,, á un auimal: »
y yo respondí: &lt;do creo,,,. ·

-33-

1.º DE

AGOSTO DE

1844,.

JUAN l\lARTINEZ VILLEI\GAS,

•

Juicio eritieo de la6 F11nelotft?6 ntretitrll ••ept•e•
Mentada• e,a el nae• pró:rl1t10 pa11ado /ia11tn
el diá en que entró en -1n•e1111a e•te 11erló•
dleo.
Dia 23 de mayo• .En el Crnco : La reina no conspira, drama en
cinco actos, con una marquesa que corre por las calles para
sublevar al pueblo, , otro p11eblo que siha al autor de tan
mezquina composicion.

SALE

VEINTE
¡1

REALES

UNA VEZ

ANUNCIO IMPORTANTE.
IJ11lean1ente en todo este 1ne~ se achnlten SUS•
erlelones al l.lóHil••e Luen•, á 1;11~z n,~A.I,1,:s al
año. Jtesde el 11rln1cro de "gosto eost.ará eacla
suserlelou 20 reales lrre111lslltlc111cnte. ~o J&gt;o•
drcls quejaros ¡ oh 1norosos ! ele IJUC no se ~s l•a•
ya «lado el tle111po sullclcnte para disfrutar tic
tan ventajosa gracia.
·
1~11roveel1ad esta próroga
sin te111or de la eanieula,
que. es plato sal1,roso el l.ló1ni11e,
1•ara todas las n1aaulibulas.

¡1¡1

AJ. MES.

AL AÑO.

'·

\\ 1111,¡dl111
' /1111!1\11

~,.,=,,~==:¡,~

tm

enclelopcdla pintoresca universal.

_&lt;!España
26 en la Cuuz: Españoles sobre todo, drama en cuatro actos y
en verso. Es por todos concrptos lo mrjor que' se ha representado de mucho tiempo acá. Diez y siete días consecutivos
se han prodigado aplausos, flor~s y coronas á su autor Don
Eusebio Asqucrino. Nosotros no cstrañamos este señalado
triunfo , porque en la comunion á que pertenece nuestro
querido amigo y digno colaborador, cH:\ la ,·eroadera inteligencia, que no es por cierto la de celebridades pedantescas y canosas, arrinctinadas como ropa vieja y gastada, sino lo mas brillante de esa juventud española ·para quien
están rescnadas las glorias del poncnir.

-~
--~

.-'~~-

9 de junio.en el Cmco: Al Césa,· lo que es del César, comedia
de costumbres, en cuatro actos, de nuestro apreciable amigo el Seiíor Rubí. Pobre composicion. Su título es una estraYllgancia que'sc adapta al argumento como .las castañuelas á una misa de requiem. Queremos mucho á Rnbí ¡ pe¡o
no nos ciega la amistad.

A una manola un marqués
·dijo con dulce sonrisa:
J. dónde n con tanta prisa
la perla del Avapiés ?
Y enseñándole el hociro
respondió la sandunguera:
«voy á buscar la otra acera,
no me atropelle un borrico.,,

E. F.

Si a Dios das lo que l'S de Dios
y al César lo que es del César,
¿cómo le has dado, Rubí,
tal título á tu comedia?

SANZ,

11 en el P111isc1PE: Ven9anzas de un pecho noble, comedio en
tres actos imitando á nuestros poetas antiguos. Exito regular.

A una mujer nada fiel
su buen esposo adoraba,
y cuando ausente se hallaba
jamás se acordaba de éL
Sin embargo, poco diestro
á su mujer escribía,
y en vez de firma ponia:
«el menor marido vuestro.»

13 en la Cnuz: Alfonso Muniu, tragedia en tuatro actos original dci la señorita Avellaneda. Tiene buenos ·versos y otras
circunstancias que ( considerada esta produccion como un
ensayo) hacen concebir lisonjeras esperanzas de su bel.la autora. El público y los periodistas se han entusiasmado .•..••
(¡Parecen lerdos!) La galantería es joya inseparable del carácter español. Los concurrentes prodigaron coronas· á la
hermosa poetisa.
Y tienen razon y media,
que es mas difícil al fin·
escribir µna tragedia,
que -zurcir un calcetín.

A un marido sin decoro
le dijo cierta señora:
«Si usted ha estado en Zamora
. habrá pasado por Toro.»
llfaria merece ya
por lo alegre y lo gratuita,
que en lugar &lt;le l\Iari-quita
se la llame l\Iari-dá.
'

--..
SANTOS HIDALGO,

llladrlcl. -Soeledad Llterarla,-181.-t.

Imprenta de D. Wenceslao Aygual3 de hco, calle de S. Roque, n. 4.

~

los Qtstrangcros.
v.

o es mi designio lraslornar las
arles por defender las obras de
los &lt;'ipaüoles. Venero el sagra=
do foego del gran Maron, y
aplaudo la destreza con que, copiando á Homero hasta en sus
defectos, aumentú la divinidad,
por decirlo así, al inexacto numen de .aquel gr,m padre de la
poesía. M;;is si los hombres deben apreciar los egemplos por
. .
la utilidad, tcugo para mí que
.
.
•.
el que disuade Úna g.uerr? civif á un pueblo inclinadísimo i1 ella, n~ es muy mfcr1or al
que magcstuosamcnte ensalza por haz~uas he ro1c;:s 1;1 ~surpacion y la perfidia. No sea, rn buen hora , poeta ep1co el
jóren Lucan~: pero 1-ea el poela de la _verdad: sean s~
libros la lecc1on de los reyes, el escarmiento de. la amb1cion el códin-o de la política, y Espatia se satisface con
. de e.s la n ac1on
.
este 'mérito 4c" su patricio. El d~strno
es_ e l
de enseiiar en lodo, y el de no Jact?rsc de lo que en~cua.
· Por cuún 0&lt;rr,rndc hombre no pasa na-hoy Lucano , s1 ha•
d.tia. ee~a, de. 1a ",a. ,.hiendb sitio privado, con nueva e' mau
cuitad de escribir versos por la crnenla ~nv1d1a. de Neron;
habiendo despreciado al lir:rno con osadia propiamente espaiiola; habiendo en fin intentado. salvar ;'¡ Ro~~ &lt;le tan
nefario monstruo, pei:diendo la vida por la fehc~dad del
111,pcrio y &lt;le la poesía; hubiera junlacloá estas glorias 1~ ele
no haher nacido del lado de acá de l_as columnas de Herculcs? Se digcra entonces que su Farsalia es?~ portento,
:itencli&lt;l:1 la e&lt;fod que contaba cuando la escribió: que .su
espíritu es inimitable en 1~ vi_,,cza de l~s ~enlencias,. su pmccl cu lo cspresivo de las ,magcncs: d1gerasc que sm duda

era genio muy superior al lento de Virgilio, el que en el
siglo de la corrupcion de la poesía conservó la grandeza
de esta hasta disputar el trono al admirable copiante de
Homero , y tuvo suficiente fecundidad para dcsempeiiar
originalmente su argumento sin val.erse ele lo que la decencia llama imit:icion, y es en la Yerdad evidente plágio:
digér,,se que acahando el pueblo romano de espcrimentar
los horrorosos males c¡ue produce la discordia civil, ninguna obra le era mas conveniente ni necesária, que una
viva dcscripcion, en que animado el terror con la vehemencia enérgica de la poesía, hiciese aborrecible á los
ciudadanos la bárbara ceguedad de convertir las armas
contra sí mismos ..... ¡Infeliz jóven! no le bastó que Neron
le sacrificase por escelente poela ; te esperaba todavía la
persccucion ele los modetnos perones de la literatura.

EL PUERCOESPiN Y LA TORTUGA.
2'~~~áli:i:i:aLai¿.
Ufano con las puntas erizadas
que en su t·erdos¡i pi.e l áspero crin,
de esta manera, razonando á solas,
· e l puercoespi n decía:
«goce el toro en sus hastas, ó presuma
de su pata el caballo:
¿qué es su coz comparadn con mi pluma (1)
cuando con ella furibundo cstallo'ln .
La tortuga que oia
lo que el taima&lt;lo ·puerco.espin decia,
de cobardía agena
asomó por la concha cl'corvo hocico,
y le dijo riendo , "Enhorabuena 1
pero, amigo, es el ciiasco
que m~tiénclomc yo dentro .del ca3co, .
no ha de Jañarme, aunque se vuelva mico,
siendo la sola yo, con la I tesoro,
que ni le temo á usted, ni tcm? al toro ,
11i la co;,: 4el caballo~ &lt;le! bornp,o.n
De~dc que oi la bella_ le.ccioncilla
que le'dió al puercoesprn la tortuguiUa ,
cuando algun botarate se me aJreve
de los que insultan con afan cstraño,
(1) Las ¡lllas &lt;lel puctcoespin son caiíoncs de pluma seg1m B1.11Ton,

�-34-

-35-

y con driatins juzga bacnmc daiio,
y camorra satír\ca me mueve, ,

Contrarios efectos se ech:in de ver, en los individuos de
~statura.alla 1_desvaida y floj;i , cuya languidez ó.fodolen"
c·ia asom,a en 'todos sus movimfontos. Es muy c:ierto que
tan estra.'ordinaria prolongacion de las fibr11s indica eslre,
macla nojed·a.d y' humedad, puesto · que 1 sin estas circuns~1IGUEL ÁGUS'CIN PRINCIPE.
J."
J
4
:
•
n!) a'dquiriera el cuerpo t:mla estension. Por otra
•
;JJ&gt;~
'.
t
t tancias
parle, la sangre que recorre unos miembros fon distantes
r
dd centro, vue[ vé m:rs lán.gtJid_amenle al corazon; así es
que el número de puls.iciones-es mucho menos frecuente
en los gigantes que en lo~ enanos. Tambien es de advertir
que el calor animal es muy débil en los individuos altos,
DE L~" ESTATURA.
porque se halla cr demasía desparramado. Síguesc de ahí
A. especie humana ofre- c¡ue los la les egcrccrún todas l,1s operaciones de l.i vida con
ce muchísimas despro- lentitud y flojedad; y miC'ntras que los hombres pequeños
porciones de .estatura, ~:111ifieslari sobrad? dC'scuvoltura, vemos que los altos ~o
1¡ue dependen , algunas p~ensan y n~ se au~man h:1sla µrw h?r:~ dcspues que rec1i·cces de la ed,1d y ?lr,1s I h_1e_ron la prame1:a 1mpres1ou; de i1h1 d1_m,!nan la ~ndole de-veces caracterizan a un s1d1osa, la senc1I lez y el candor que d1stanguen a los homindividuo en todos los I bres altos y gruesos. ·Los antiguos emperadores rom:rnos
períodos de su \'Ída. En I formaron una guardia de Helvecios y Germanos de altísi·1a niliez ·el tronco es muy ma estatura;. porque sin d1;1da hahi:m nutado qu~ estos
\'Oluminoso é igualmen- hombres rubios y de desc;omunal talla y corpulencia eran
le la cabeza que con- ~e escelente_ pasta, incapaces de dar oido á la traicion, y
' rrasla singularmeulecon fielmente a41ctos al que les p:1ga y no les escasea ti manlas estremidades eviden- lenimiento. Por otra parte , su_bella presencia y sus rolerncnte corlas: Al salir de la iufoucia, al contrario, al- Lustos hombros daban re11lce á la pompa militar y brillo
gunos presentan br.izos y piernas de desmedida longitud, en las pat·adas , é imponían respd~ á_ la muchedumcon el tronco muy corlo y la cabeza pcquC'füt: tales son bre. Con lodo ya ha probado la espeneuc1a que las eslalnmuchos jóvenes desvaidos, altazos y endebles, á quienes ras medianas muestran en las batallas lllaJOr puj:111za y
- se da el nombre de o-ambalúas, por que son muy anúlo.,.os ardimiento; por cuan lo aquellos cuerpos desmesurados de
"
" 1 os seplentr1ona
· 1es se derr1te11
"
al avestruz y i, la o-rulla.
·
como l
a .
me.ve , segun ya
. V cose tambien °genles de brazos largos y caidos y de decian César y V ejecio, en .los cl.i~as cididos, cuando se
p1ernas ·corlas y zamb,'.s, como los monos gibones ó zam- les manda la menor ev?lu~1?n militar.
.
bos; otros, al contrario, llevan al párf'cer en zancos un
Fuera dC' ~sto ,_ los rnd1 nduos de alla es~alnra llenen la
cuerpo menguado y brazos corlos, bien :1sí como el kan- pubHtad tarcl:a; y como vegetan mas que y1ven, gustan del
g.aró. Estos, cuando andan, parece que brincan descom- reposo y del sueiío y permanecen agenos de lodo impulso
pasadamcnte.
_
arrebatado, dilatan ordinariamente su vida mas qu\l los
Tamhien hay indiYiduos de cuello largo con las e.s1&gt;al- hombres pC&lt;Jueiios. Tampoco 1fospunlan sus enfermedades
das rebajadas ó hundidas, lo mismo que los ansa res ó el con un caracter tan agudo Íl in!lamatorio; hien que por otra
cis!1e de Leda; los hay lomianchos y rcco¡;idos en .f&gt;u P:•rte suelen :,~osarios m.as que it l~s.otros dolencias cró,bªJª gordura, de suerte que su cabeza ,iparece hundida meas de lral&gt;aJosa rurac1O11 y de crasis desconcertada.
debajo de sus anchos hombros, bien así como en el loro ,
____ ....,__,,,...._.__ _ ___
indicio de fuerza, y á yeces fatal pronóstico &lt;le constitucion apoplélica.
.
·
Harto conocidos ·¡¡on el pecho encogido y angóstado, y
A ,,_. a1,dgo D. E ·e dof¡lo Flore11H11• s,ni.: .
los hombros á guisa de alas de los tísicos; los individuos
(AL E~JBESTIR.)
robustos presentan una caja cu.adrada, en la cua I se franCnando suelto la ricntla á mi caballo
quean holgadamente sus anchos pulmones; son lujuriosos
Y alas le pido al 1·ien10,
Salta la lumbre y bajo el l'érreo calls
¡&gt;or temperamento, ordinariamente ir.iscihles pero volu1
Rcticinbla rl parimcnlo.
bles, y propeusos ú las aneurisll}as del corazon y de los
hvasos mayores.
· ·
He roto ya una l~nza en la muralla,
Generalmente hablando, los individuos mas recogidos
Con sangre rl campo humea:
son de proporciones mas anchas y recias que los indivi.lntc el solemne horror de la batalla
Mi t!Spada CCII tell ea,
cluos demasiadamente altos, quienes por (o comun son endebles y desvaídos; como que la misma cantidad de maLadrad, canes, ladrad !-Yo, en vuestra l'rente
teria se halla en unos distribuida diversamente que en
Cla1·ando el oncho escudo,
Al son del trueno, en mi atazan valiente
otros; con todo el resultado es muy .dislin_to.
Caeré con golpe rudo.
El hombre de corla estatura tiene el pulso mas frecuente que el de elevada talla; porque vohiendo la sanPaso! yo voy !-Ensordeciendo el mont@
Retumbe mi amenaza.
gre con mas prontitud al corazon, los vivientes chicos
Veis? .... Ese sol, sangriento en su horizonte,
egercen todas sus funciones con mayoi- actividad que los
Relumbra en mi coraza.
grandes. Esto es evidente, si cotejamos. el ralon con el
¡ Ay del que, á la honda voz"&lt;\c su ardim.iento,
clefnnle, el morueco con el Loro, el gorrion con el ansar,
El hierro, audaz, blandea .
'
· etc . Asl pues los medros se acabalaran antes, la puberI, en pos d él rayo, en su furo r violeut,¡,
tad ser~ mas anticipada, la generacion mas frecuente, el
Se lanza en la pelea!
individuo,E¡uedará desainado ú consumido en menos tiem¡Yo basto á hundir la colosal .mnralla
po, ó en otras palabras, sérá su vejez mas temprana; su
b
Do su pendon tremola! ..•.
vicia descollará en general con maJor pujanza, pero tam¿No ha de cciíirmc el triunfo en la bata lla
Con su brillante aureola?
bien seri, m?s corta , segun lo acredHa la esperiencia, que
en las especies grandes ; fuera de lo dicho , las enformeLa hirfiente fa z, con los escombros rota,
d?des de los inrlivi~~os de corta esl:itura son por lo comun
·,
Resue na el ancha tierra.
Guay !-Ya á los Yientos &lt;kslumhrando Ilota
nolenl;is, aguda_s, rnlcnsamentc infüimalo..rfas, y sus pe1
)li pabcllon de gu~rra .
riodos aparecen 1gualmeole mas cgei;utivos~ .
1
U,J 'I
FIIAlSCliCO CEA.

TEUDISELO U TEODISCLO.

suclo ·der.irle as1: ¡,no sea te-reo,
~
ni se-cansé en herir, si hien 1repara,
que tengo conchas cuan,lo usted dis~ara,
y s5&gt;-y tortuga impetH\lrable ál puerco.»

¡ /
:Dhüologia IJtitntutn.

!

,·,,1

,,

'

l
•

'

se buscan· arbitrios para hacerla pasar en público por dcliucueule.
Estas abominaciones repelidas, con el desenfreno á que
· tlaba lurrar el considerarse exc11lo de reconvenl'ion y residencia,º osti"aron de tal modo á aquellos mismos que se
hahi.in unid; al principio inconsideradamente p,ira elev;n·le al trono, que se juzgaron obligados á satisfacer ÍI las
familias desO'raciad.is que habian sido víctimas de su lasciYia, y a1 res~o de la nacion. que ciPgamcnte h_abia deferido
al c:1pricho ele los mas poderosos en su clccc10n.
Para el logro ele este designio c)i~ ocasion oportuna el
mismo desórden en que el rey ,•1via. Los banquetes le
usurpa han gran parle del tiempo_, y ele e.ll?s sacaba siempre incentivos para su mas dommante v1c1O. En una noche, pues, cu que celebra ha :icaso la. mas opípara de sus
emhriagueces, asistido de sus fovorcc1d~s y pn~ados, apa-o-ando estos de r&lt;'penle las luces , temiendo sm duda la
_¡usta reconvcncion qut• rodia Teu1lilil!d~ hacerles al yer que
le acometi,in aquellos mismos quetfi,1b1an hecho el .,nayor
empeño para d;;rle el reino; 1-e dieron muerte i1 pu~alaclas
' peus:111110 lavar con ~u sangre las m;1nchas que su mcontinencia había echado sobre la mas pura nobleza de aquella nation.
Su rein:1do fué &lt;le corta duracion, pues se coronó en
l.i Era 586, mio M.8, y murió en Sevilla en la Era ?87,
año 5119, 110 hal,icndo gozado la corona mas de diez y
ocho meses, aunqt,1e algunos le ieiialan diez y seis.

[f

A traicion cometida por Teu,&lt;liselo, vrncli cndo ú los frances(\S
~
del cgércilo de Chil!lebcrto la
'!1:
~ fuga y libert.ad en las angostu·.
,.. ~\ ras de los Pirineos, laA en pcr~
· · '~ juicio de los godos y ~ _sobe~ ,q;; rano á quien servia', ¡Mlha. !1a.}, berles dado ú conocer la h:1Jeza
· \ de su espíritu, hacié:idoks v~r
cuá11 á riropósilo era para la di~nidad real, q~1cn ca~ct,aa
Je la nobleza de i111imo necesaria para ch•sprcc1ar los ml~rescs privados en taulo daiío de los públicos_: pues. h.ih~a
. manchado su conducta y fom·a con uua elipec1c de tel0ma
tau reprensible.
·
Co.n todo eso, 6 fuese que la cau-,la ~ reserva con que
cfrctuó aquel· trato esi-orhó que_ lrascen_d,ese al Ctimun _de
:iq.uclla naciGn , ó que N se hulill'SC s,.1b1do form~r un p,1r. tido superior :il 11ue pudiese reclamar e~tas nuhda~cs , ó
que lo iluslr.e ele su sangre, sie~do s~brrno ele Totila rey
de los oslrogodos en Italia , alucanasc a muchos , como no
pocas ycces sucede, fné proclamado rey luPgo qui? 1.e verificó l:1 infeliz muerte de Téudio.
.
·
Y como no haY cosa mas cierta, c1ue los vicios por un
secreto mao-netisn;o se alraen y encadenan unos con otros;
apenas asce~1&lt;lió al trono, cu:u!dº: juzgándose c.n aquel :il~o
lug3r esenio de la censura pu~iliea, e~pezó a dl•~c.uhr1r
que no estaban CH su corazon srn co~~aueros los ~1c1os de
la avaricia y amhicion que había m.amlest:1do anlenormenle, ballúnd0se en el estado de particular.
Atropellados los respetos dchidos al sagrado laz~ ~e
los matrimonios , no solo manchaba con la mayor pu~h_c1dad y oslentacio1) los tálamos de los mas_ noble~ y d1sl1~uuidos Yasallos de su reino, ·sino c¡ue umendo a su lasc1~ia abominable la mas sanguinaria _crueldad, mandah_a
dar muerte ú los infelices c:ue se veian en la miserable _situacion de defender unos derechos tan justos contra la no-lencia de su tiranía , ó descendía al bajo artificio ele hacei·lm; :1cus:1r por pagados dcl:,torcs, como_reos de atroces
delitos ; crevendo así disimular su desenfreno, ó pensando
acrecentar ~on la calumnia la pena &lt;le los que honrar:amente habian resistido ú sus torpes designios. Tiempos tnfcW~es en c1ue no solo no se respeta l.1 vil'tud , sino que

~

, ,

·· ::&lt;-.._, --::;;::,

.

'~~ ~~

Sepa toda la ci~dad
¡ Oh fortuna 1
q ue m e hr casado con una

t ,:;,({

?

Notabilidad.
Resuelto á eufrar en el gremio,
un dia en una tertu lia
me e namoré sin proemio
Je la in tercsanlc Julia.
Nadie culpará m i gusto,
porque Julia es un portento.
• Además del helio busto,
¡qué donaire y r¡ué talento!
Pues, ¡digo! ¿y su calidad
solariega?
Desciende de palaciega

Notabilidnd •
Y para b ordar eogines

¡ qoé primor el de s u mnuo 1
v rnand11 canta al piano
ia envidian los serafines.
A penas al suc.l,i toca
s u Iindo pié cuando ,·a Isa,
¡ y 1iene en aqu r lla b oca
un "racrjo
y una salsa .... !
0
y aquella amabilidad,
aquel inodo .....
füla es en todo¡· por todo

Notabilidad,
Al cabo de un mcs,-no tuve
arbitrió de hacerlo antes:

•

•

me lo cstorbaba_una 11ubc
d e moscones elegantes.A la rnclla del teatro'
la declaré mi pasi on.
P or c ierr o r¡ue mas de cuatro
me enridiaron la ocasiu n.
Es &lt;:laro; rirnlidad
n unca fo:lta
cuando se trata de nna ult a

lfotnbitidad.,,.
A mis frases cariñosts
p or t uda respue.s ta da:
Caballero. ,·o ...•. Esas cosas
se han de íiatar con mamá. Y dado qua la convrnza,
rep'. iqué, ¿ podrá mi lla~a ..... ¡ Jesus ! m e da una vergucnza •...•,
vol rió á decirme la damo.
Mi corazon, en verdad ,
no es de roble,
•
mas ¡ lo hija de una nohle

,Yotobilidad .... !
.A.codo á la madre, p u!'$,
~on la propursta de usau za,
y In ílrrptó l)oña l nh

�-36contra toda mi esperanza,
Y es que de reyes no l'cn go,
~· soy feo, ¡ doble afrenta!
mas supo mamá que lengo
treinta mil duros de rtnta;
v ·con esa cantidad
un vestiglo
es tambien en este siglo

-37Mas por qúe no me persiga

y me ponga una querella
mi dulce y notable amiga,

•

¡ Feliz tú, oh Fabio, que gozas
d e iudcpentléncia en amores,
v asi varías de mozas
como la abeja de Dores!
Para que un día no pasu
mas que Jesus en el huerto,
¡ no te cases ; no te cases 1

No faltó quien á mi bella
acusase de perfidia.
Yo, bendiciendo mi estrdla,
c lamaba: ¡chisines! ¡envidia!
Ture empero un desafío
por ella, y sufrí un pinchazo.
¡Válgate Dios, dueño, mio,
digc v.cndándome el brazo?·
~s una calamidad
tu hermoso ra.
¡ Cuái1to cuesta unn futun1
Nota°hilidad !
&lt;tnrpdo ; 111 fin , de mi othirlo,
esper~r111e.••... á escote;
masco
!zura de li!1irlo
dijo Doñ
és: no hay dote.
¿.Lo ha meneste r, Dios eterno,
su atractivo y su nobleza?
Vístela, dichoso yerno,
de los piés á la cabeaa.
•
Ni el tesoro de Bagciad
es bastante
para comprar semejante

1 Experto

Notabilidad,
if.

•
1&gt;ejero. -Y uo es que

Notabilidad.
¡ Y me lla.maba indio bravo
si escatimaba sus trenes!
Y si osaba poner coto
-á sus instintos soberbios,
·
¡ qué clamores! ¡ qué alboroto!
¡ qué convulsiones de nervios!
•
Porque de esa enfermedad
no se exime
qaien blasona de sublime

Notabilidad.

. '

Notabilidad.
Al tocador de Julieta
asistia el susodicho.
¿Era esto ser coqueta,
ó un inocente capricho?
Mas, aunque él entraba atlí
francamente á cualquier hora,
solian decirme á mi:
no r~Íbe la señora.
¿,Qué tal, amigos? ¡Tomad
por COnSOftC
,
una á quien itame 18 córte

Notabilidad?
Tanta, injusticia me quema,
y tanto el' p•rimo me abrasa,
que acudo á la estratagema_.....
de fugarme de mi casa;

aquí un tipo verdaderamente !'Spañol , el ropa0-0 haya quien egerza tan
h oarosa profcsion en países estraiios, sino que
las precedencias madrileñas tienen un carácter
particular, por la concurrencia de. circunstancias
lo.cales que contribuyen á rellenar sus ámbitos,
lo mismo con los desperdicios del ces~nte y · de
la muger prostituida, que con los derechos del
magnate } la matrona del gran mundo. Pasad si
no la vist1 por el cuadro que ofrecen los infinitos ropavejeros que pueblan el Rastro de esta córtc , . y· decidnos
•s i en aquel rostro , ora macilento ó alegre, pero. siempre pensador ó sarcásti~o, no encóntrais un sello particular de inteligencia; decidnos si en aquella mirada fija ó incierta, srgun la conreniencia del momento, no encontrais la filosofía do una prnfesion , en
cuyo egercicio aprenden los hombres mas que en las aulas de nuestros
colegios, ó en las cátedras de nuestras universidades. Los ropavejeros son~entro comun de la.s desgracias de la humanidad, d.onde van
á estrel a. e todas las niñe rías , todas las calaveradas, todos los desfües, t
s las pasioues, todos los crímenes del hombre. Y como, segun el vulgar axioma, en las desgracias es-donde mas se aprende, el
,·opauejero que se cgercita con todos los desgraciados de la córle,
aprendr los mas recónditos secretos del corazon humano; así que no
titubearemos un mo1i1ento en darle el dictado de filósofo por esencia.
Convencidos, pues, en que puede con justicia ser aplicado este título
ol ropavejero español, deduciremos sencillamente la verdad de Jo que
íbamos di_!:Íendo al comenzar este bosquejo, que era el de un tipo verdaderamente nacional; porque aun ruando las pasiones )' los vicios
sean comunes en el globo, tienen en cada pais uu colorido particular
que los distingue. En FJiilncia por egemplo un rnpttvejero no suele dar
por lo comun mas queWn espíritus vulgares, con gente sándia, que
J;e deshace con la mejor buena fé de cualquiera prenda de su uso ó de
cualquiera alhaja, por una necesidad que no encierra ningun ~isterio, si es que no lo hace por cspiritu mercantil, por utilizarse de cosas que no han de prestarle ya otro servicio. Los españoles, ya que
otra cosa no conservemos, poseemos esos arranques de generosidad
que tan ventajosamente nos caracterizan. Cuando nuestros vestidos se
reducen al estado de inservibles, los destinamos á los pobres ó los regalamos á nuestros domésticos, sin acordarnos nunca de que puedan
todavia ser materia de un contrato. Asi pues, cuando una prenda de
vestir, una alhaja, un libro, se presentan en la oficina de uno de nuestros ropavejeros, este paso encierra sit;mprc una escena de pasio11,
honda y palpitante. Puede suceder fácilmente que esta venta no abrigue otro misterio que una simple necesidad, ó la satisfaccion de up
capricho sin trascendencia, pero las mas de las veces aconte~ .lo
contrario.
Por lo demas, el sugeto de nuestro tipo es un hombre de una
vida tranquila y sedentariá al parecer, y que tiene muchos puntos de
analogía con el usurero, cuyas costumbres i mitan con la mayor escrupulosidad. A semejanza de su original, el ropavejero ,·ive solo en una
buardilla, donde guarda con el mayor afan el fruto de ~us constantes
l'ig ilias, y ilo sera estraño que, dcspues de su muerte, encuentren sus
alhaceas algunos centenares de medallas aureas de Fernando VI ó
Cárlos
sepultadas en el pavimento de su tugurio, ó entre las disimuladas costuras del mas ~órdido de sus guiñapos; porque el ropavejero es un hombre que ti~ne el sobrado talento para formar un capital
con las miserias de sus prógimos. Antiguo veterano , y actor inutilizado en la primera parte del interminable y sangriento drama de nuestra revolucion, la guerra de la independencia, ha creído, no sin fundamento, que saca ria mejor partido ,·iviendo en su buardilla del Rastro con sus trapos viejos y sus cachivaches, que no encerrándose en
el cuartel de inválidos de Atocha. El recuerdo de sus pasadas glorias
le ha dado sobrado or~ullo para no consentir que su existencia penda
de la caridad pública, y confiado e n las Jeccioo¡,s de la esperiencia y
en su instinto económico, ha dado principio á su.especulacion, sino
eón tanto entusiasmo como ta mayor parte de los deslumbrados accionistas de minas de nuestros dias, c~n mas probabilidades de buen
E

t Qué terrible menoscabo
en mi dineFO, cm mis bienes.....!

Notabilidad!

BR.ETO!f DE LOS llERREIIOi,

éxito Toda su fé estriba en la lima sorda de su paciencia, y á manera ,
1Hola! 1 hola! lamhien pai·ece que l03 niños se desrn,1lgan á hace r
de la.cazadora araña tiende sus rndes en el miserable 11orlaluco que¡ s u visita al ropcivejero. !Ucctivamcute. Ved con qué cautela se ace1·ca
ha escogido, y dande irán ;i contribuir dl, seguro el visotfo rcclutA con ~quel r~paz, que no parece sino_que su 1&gt;adre_le ücu~ sigui~ndo las pi las "alas que trajo de su aldea, los enfermeros. de los hospitales con sadas. Es u_n ~lumno dd colegio de l!umauidadcs 1nmrd1ato, tiuc en
los ~esiduos de mil pacientes, y los impcr~crrito~ enterradores _con lugar de as1;tir al _aula, se e~curre bomtameute y como quien no quicios despojos 11ostreros d e t,,das las catcgonas sociales.. !-~ es tupidez re I? co~a a u~ v11lar no distante la mayor parte de los dias á dar su
de tos unos, la necesidad de otrns y el método_d~ at.lqu1s1c1ou de mu- lec¡:1onc1ta de vtlla y_caram~ola con otros cuantos galopiuzuclos coch0s, hace que el ropavejero pueda comprar fac1lmente lo que ~a de mo él._ Hoy no ha po~1do abrir la cómoda ó el cofre 'lle sil madre, ni cuvender dcspues por un precio centuplicado. yerdad es que no de¡a de ger, sin que ~e perciba, los pantalones de su pat.lre al tiempo de darle
tener sus quiebras este olicio, como lo atestiguan las p:iredes de sus. los buenos. dias, para estr~er de ellos la monedilia de costumbre. l'or
tiendas atestadas de curiosas ant.igücdades; mas sin ~mba1·go, aun eso es pre~1~0 vender el pruncr tomo de auto!es latinos, que te recibe
de estos 0 éncros sin salida saea un gran provecho el diestro ropave- el ropaveJero de muy bu~n grado, porqlll, as1 compl1\ta una coleccion
jero en ~na época determinada del año: el carnaval. ,Allí a~ist~ .~oda co~ hs que ot~os co1:1p;1ñ~ros del rap~z le han vendido en los días aula chusma del barrio con bulliciosa algazara,)' alli dá pn11cip10 la tenores, por causas 1dcnt1cas ó parecidas .
bacanal estrepitosa que inunda las calles de la capital en ~emeja111cs
Aqu_ct galancete que asoma por allí tambien viene á presentarse al
dias, como u11 rin que sale de madre. No hay , tont11lo m cofia que rapave3ero. Reparemos lo q11e nos .trae. _¡Un retrato! ¡Qué perfil tau
venga mal á las descocadas Mesalinas del po~ulacbo. Toda!ª hez de be\lo y tan acab~do nos prc~~nta ! ¿ Quere1s ~aber de quién es esta allos barrios bajos despoja entonces las pre~dcrias, ~ se arroJa alcen- haJ&lt;\? pues contrnuad e n la tienda algunos,d1as )' ,·ereis e l menos pcntro de ta córte dando rugidos espantosos. J,t ropaveJero queda solo ei! sado desmayarse e_n ella alg~na Dulc111ea, cuyas facciones tal vez no
$U tienda meditando cn ·tas locuras human~s, Y sumand? mara,•c&lt;li os serán desconocidas, .~t gnto d~ ¡pér{ld.o Alfredo! ú otro semejante.
por maral'edí todos los que han de reproducirle aquellos dias dci vér- ¡Qu~ ha de haeer una ¡ovc11 de ideas romancescas, sino desmayarse
tigo y de crápula universal.
. .
.
al ~1slumbrar una de sus prendas de amor figurando entre los peluOtra de las principales cualidades &lt;lue distrngue~ á nuestro _trpo es quines y l_as casaca~ de nuestros ab.uelos! \' despucs de estos vendrán
ta prudencia y el sigilo. El sabe_ .muy bien dunde estan establecidos to- ~n procesion una vmda, un es_cl_austrado, una. ramera, un cesante, un
dos los gal'ito» y casas de prost1tuc10n, per_o no hay que temer que los ¡ugador,.con. sus rostros cadavc~icos desenca1ados, por el Yicio irnos,
descubra, por11uc contempla en ello~ los mc¡o_reli elementos par~cgcrcer por la miseria todos. El ropaveJero s,n embargo asis tir~ con faz risues11 industria. La t.idica del -ropave3ero -cons1ste en estarse quieto, de- ua1t espectáculo repugnante de tanta calamidad reunida v allí tendrá
jando que obren tos demQs. Bien puede un conspira(ior perseguido de por fuerza que aprender infinita füosofia.
' ·
cerca eoufiars&amp; al ropavejero, porque este sin aparentar las so~pechas
Pero á tanta costa no (Juercmos la ciencia; apartémonos, pues, de
que desde luego concibe le presentará las prendas mas á propósito p_ara tan fJt_al leatro, pidiendo al cielo que nos liberte de representar en él
su ob"eto: el zanquilargo leviton, el cuarteado sombrero de alas 111- cualquiera de sus escenas lamentables.
mens~s las "'a fas ,·erdes, todo lo adivinará su previsiou y lo presenGERÓNUIO MORAS,
tará co:no si"tal cosa al fautor de pronunciamiento~ y motines. Inventor que no disting~irá de matices políti~os, pues al que por ~ortuna
se encuentra sin él, al que no se ha enfangado en el rnmundo cieno de
nuestras reyertas politicas, tanto le im11ort~ vestir al u~gro como al
blanco. Es cierto que la filosofía del ropaveJero en seme¡ar.te caso no
es puramente humalÍitQria, pues redundando tal conducta en ~u proveuho licue una razonable dosis de cgoismo. Pero pensando imparciahn~nlc ¿cu:\I de nuestras acciones, buenas ó mala¡;, no se encuentra
diri"'ida pJr ese resurte que, aunque invisible á ,·eces, obra constantem~nte con nosotros? Apreciemos pues las acciones 11or lo que son en
sí, y dejemos para los im¡irudentes la averiguacion del móvil que las
ocasiona.
·
Hemos di cho que el ropavejero es filósofo .Pnr esencia, y la prueba
de esta verdad pu~de encontrarla cualquie~a colocándose en su puc~to
momentáneamente. Vosotros los que buscaisen lecturas pasageras l11storias que os hagan estremecer ó cuadrllS las)imosos que arranqu_en lágrimas de vuesJros párpados, entrad en la tienda de un rop!lve3ero y
poneos en su lugar. No os estremezcais al, v~r acercarse.a ~osoJros ese
hombre repugnante de !ni rada íero7: y es!upida: no )e mire1_s ,fi¡amenle
al rostro, rJrque temera ser descubierto y
se arr111conar~ a la ¡&gt;reuderia. ¡ Silencio! ya le L~ncmos aquí prcsentandonos un _mio¡ y dos ~nrtijas. ¿ Sabeis como ese hombre ha adquirido esas alhaps? Pues_(licn;
os lo ccntaré brevemente. La noche pasada han enco11trado tend,d¡) u
In puerta de su casa á ua respetable padre de familia. Le habían dnllo
una puñalada en el cor11-zon. Hé aquí la his toria del hombre de la
prendería.
¿ Veis esta niña tan interesante que esconde sus lindas facciones
bajo un velo liso empolvado y hecho trizas, que camina con incertidumbre y como con miedo, y que cnjugall.ma lágrima y oscurece un
momento sus brillantes ojos aitules? Pues es hija de uno que fué empicado y despues c~santc, y que ha muerto de r.1is~ria últimamente
porque desempeñó su de,tino con hunradez. El gobierno le debe algunas pagatty le ha dejado morir de hambre. Su esposa se halla 1ambien á las puertas dtl sepulcro, y su hija, despues de ~purar el trabajo de sus manos, ha ,·endido sus Iestidos , lo ha vendido todo menos
su honor. Rcparadla con atencioµ: os presenta su último despojo, la
1nejor joya que le ha qoodado; un pobre paiíuclo de la india_; y os le
entregará por cualquiera cosa, porque los m?_!llentos son, preciosos y su
El desafio reñido,
madre está á punt,; de fallecer. ¡Ah! esta n1Ua es el rererso del homque aquí presencian ustedes,
bre del reloj y .de las sortíjas; aquel no ~enia mas q~c unas cuant~s
palabras duras para hacer su negocio. La ¡óvcn del pauuclo de~flid1a
dejó á la pobro Mercedes
contará con ingenuidad al i-opav ·
su lamentable historia, y harí1 resin galan r sin marido.
sallar eu sus candorosos ne
la dulzura y mdancolia de un
Qug e1itre gente encopetada
cora·z on tierno que no ha lati o
mundo mas que por In desventuy caballeros de nervio,
ra·. Pero mirad al hombre que la escucha : no dará la mas pequeña sedice un antiguo proverbio,
ñal de estremecerse, porque está meditando el modo de sacar el mela mejor razon, lt,, espada.
jor partido posible de la desgracia de aquella blanda niña. El ropaveY si en los lances de honor,
jero es el confidente de algunas Celestinas del barrio, y como no e~ la
segun me ha dirho mi suegro,
vez primera que aquella interesante jóvcn se ha ¡ircsentado á sus o¡os,
se da la razon á 1111 negro
ha calculado que puede especular con ella-mas ventajosamente que lo
como quede vencedor,
ha hecho con todas sus gJlas. Apartemos la vista de un cuadro que
Díganme ustedes por Dios
empezó á bosquejar 1111 ministro injusto, y en que da la Ílltima pince¿quién tuvo razon, sciíores,
•lada la s,1duccion triunfando de la necesidad. Este no es el siglo de las
quedando entrambos á dos
,Porcias y las Lucrecias.
•
rnncidos y vencedores?
La escena que nos aguarda es mas animada todaiia: contemplemos
WE:-i'CBSLAO AYGUALS DE Izco.
con atenrion á la maja que se nos presenta, con un historiado marsellé en la mano, rebosando de alegrta y descaro por todas sus coyunturas. ¿ Sabeis lo que vende esta muger? Un rega!o que hace pocos dias
hizo á su marido otra de la misma calaña. Y¿ sabeis para qué le ICnde? Para llevará los toros al chulillo que la aguarda en la esquina inmediata. No se para mucho en el rnlor de su mercancía: en sacando
para dos tendidos, el alquiler de la calesa y unos cuartos para las avc·1tanas ó naranjas de costumbre, está hecho-, como ellas dicen, el avio.
Esta arnntura se desenlaza con la solfa nocturna que suele el marido
ensayar en sus espalda».

r

Notabilidad.

Pronto Julia en pena neg ra
cambi¡\ mi amante delirfo,
y no hay decir si la suegra
contribuyó á mi martirio.
Renegando del consorcio
en romperle me deleito:
pongo pleito de diYorcio
¡ y pierdo costas y pleito!
¿Qué discreta autoridad
atropella
á tan ilustre y tan bella.

crede Roberto!

O si entrar en la hermandad
es tu luna,
no le cases con ninguna

¿Qué había de hacer? MLpecho.
ardia como una fragua . .•• .
Dig.e para mí: esto es hecho;
casémonos; ¡ pecb.o al agua.!
¡ Y daba yo cada bdneo
de gozo.•... ¿ Quién se incomoda
los cuatro dias ó t:inco
que dura el pan de la bp da?
l\fas pronto ¡ oh fatalidadl
¡ oh desdicha!
Víctima fuí de la dicha

e

llago un co ntrato con ella.
Y .dándola por mitad
mi s monedas,
¡adios ! la digo. 1Ahí te quedas

Notabilidad!

Notabilidad,

Palco diario-1yo gimo!
para ópera y minué;
y se sentaba su primo;
¡ y yo me estaba de pié!
.Ya se ve; no luUnba dóndéaunque sentarme quisierit;
y, además, su primo es conde
y ye soy de baja esfera.
Es falta de urbanidad
que uno mande
en presencia de tan· gntnde

·

•

m,

Un l,nncé-be ~onor.

..

'!º

•

•

..

•

••

•..

•

�-38satisfüccion ha tenido el DómxE LucAs
t•n la aóquisidon de esta leyenda, r.n la que
su autor, el festivo y 5atírico escritor de LA
füsA y otras publicadones del mismo géuero, mauiliesla de lo que es capaz su talento. Conocido y apreciado el Sr. Ribot en
España por sus cumposiciom•s anteriores,
no nos dcteudremos á hacer un análisis de
, s_us trabajos, que el público ha juzgad&lt;! ya,
y cuyo homenage de sincero cariño rest'rvamos para cuando este 3\"Cntajado poeta
nos favorezca con una colecciun de sus
obras. Cumpliremos hov un deber 110 solo de
am_igos, que nos honramos de que el Sr. Ribot nos icnga por tales, sino
~e Jueces imparciales, ·al reromcn¡Jar el poemita que á coniinuacion
rnse!·lamos, tanto mas cuanto que esta ocasion uos proporciona el
!ned10 de censura á los que debiendo tender una mano protectora á la
.1,ui;entud _laboriosa, parece q~~ se complacen en abatirla t favore('icndo
unicamcntc á determinado numero de personas, ya por pertenecer ií
una l!audilla politira, como si esto tuYicra aplicacion en cuestiones lileranas, ya por otras rausas menos nobles.
D~cimos esto po1·,¡ue tenemos entendido que el Sr. Ribot, al venir á
lladnd, no conociendo el 1encno que pisaba,)" juzgando por su ,orazon
el de todos, presentó la leyenda de que ,·amos hablando al Liceo Artístico ~· Literario, para optará uno de los premios florales que tia de
Hz en cuando esta sociedad. Suredió mas de lo que era de esperar;
porque si hubiera habido compe1encia literaria, cicrlos estamos de
qne el premio no·seria nunca d,e Ribot ni de otro que se le parezca en
anteeedeiltes, conociendo como conocemos los de los censore.s del Liceo. 1&gt;cro rayó mas alta la injusticia: á 1111 autor de los no afiliados en
la bandera de los manipulantes, era poco hacerle un desaire si con el
desaire no iba mezcladu el agra,·io, y en ckcto por agra,·io reputamos
el desaire que los liceistas hicieron al Sr. Ribot.. La única comp;;sicion
(Jue se presentó para el premio lloral, en la parte poética, fué, D. Juan
de La:iuza, y sin embargo se repartieron las flores segun costumbre
á los que habían trabajado en declamacion, música, pintura, etc. y la
que debió dar&amp;.c á la poesia por no concederla á Ribot se r~¡:aló á la
primera señorita que se puso por medio. Era mas disrulpable la parcialidad de los que tal hicieron, cuando entre dos ó mas cornposiciones se inclinaran en favor de algunos de sus adeptos; pero 110 habiendo otra obra en compelencia con esta , que si no está exenta de
defectos, tiene no pocas bellezas que los eclipsan, negarla ·c-1 premio
á que era tan acreedoi-a, permítasenos decir que fué una insigne rillanía . Si el Sr. Ribot se hubiera aconsejado del que estos renglones escribe, no hubiera dado un paso tan infructuoso paro todos los que
son independientes como él, pocque la amarga cspericnc,a nos ha hecho conocer ((entre qué gente vivimos.»
Creemos que el público juzgará como se merec.e esta leyenda que
por ser algo larga sentimos no poder insertar de una s ola ,•t•z. _La riqueza en las imágenes, la gala en las descripciones y la entonac1011 ora
eaballeresca, ora éph-a-, pcr" siempre robusta y Sj&gt;Stenida, s"n elotes
recomendables en la lcn11da del Sr. Ribot. Si á esto se agrrga la fluidez
y la naturalidad en la. nr,ilicacion que tanto caracterizan sus obras,
aunque haya tal ó cual dcsrnido de forma., medido con todo rl rigorismo quijotesco de los rlilsicos, ¿t¡uiéu no to11oce que el D. J11an de
Lanuza no es composicion digna de 1111 rlesaire?
Bien CQnocemos que algunos de los qu~ drbian dar su voto acere~
de esta bella composicion, podían tal vez considerarse alud1d,1s en algunas de las irJcas que en ella se vicrte11; pero ¿es cslo culpa dd poeta?
¿Es culpa del poeta qnc las circunstancias de la t'poca á que la lP-yei:da
se refiere, guarden alguna arialogía con las.de la époc~ act~1al'? El ~eoor
Ribot se ha casi cstri,tamentc ccñldo á la r.xactitnd h1stónca, J s1 entre los tiempos de D.•Juan de {anuzc1 ! los actuales se ~bservao
algunos puntos de con tac lo, pocl) diestros :induvicron los seuore~ del
Liceo en hacer en la época acti,al objeto de una leyenda al desgraciado
Justicia de_Aragon.
.
.
Pero prescindamos de la causa "del desaire, -y demos el parab1e,i1 al
Sr. Ribot, que si un mezquino espjritu de pandillage no le ha dcJado
obtener el premio, puede quedarle la sat.isfatcion de haberle merecido.
JUAl'i .i\lAllTINEZ YILLEllGAS,
IIAN

D. -~ WAR DE E.AiNUZ&amp;,

JUSTICIA MAYOR DE- ARAG-ON.

J.

•,

Tem:m los prirndos, teman
de los tronos los reflejas,
porque alumbran desde léjos,
pero ele muy cerca queman.
Y el que con ansiedad lt•rca
busca del rey las priYanzas,
se rodea de asechanzas
:
y de peligros se cerca.
Antonio Perez, valido
de la augusta magestad,
cuya férrea volunlad
jamás el llanto ha t,,rcido;
ministro de un rey que brilla
como nunca brilló un rey,
pues al orbe impone ley
con los terrios de Castilla;
en,idias escita, T- luego

._

....

-39-

su prirnnza prO\"OCI\
las calumnias que en la boca
tiene siempre el palaciego.
Terribles sus brios son,
pero Felipe segundo,
de carácter iraruntlo
y acerado corazu n ,
con solo 1111 dedo le abruma
si sobre él un dedo sienta,
y con 1111 soplo si alienta
le deshace c11mo espuma.
Entre soberbios tapices
pasó ayer horas de gozo,
y hoy cuc111a en un calabozo
sus ins1a11tes infclirl's.
Cual reo de estado preso,
le aguarda muy dura suerte;
pero el temor á la muerte
su ipg~uio aguza 1ra\'ic-so.
Desde su lóbrega cs raucia
¡ironta ernsiou se procura,
y burla su trarcsura
de todos la rigilantia.
Calatayud le da asilo,
mas ·su suerte es tan i11grata,
que ni en sagrado Zapata
quiere dejarle tranquilo.
Zapata gentes levanta
pagadas á sus espcnsas,
mas, vanas son sus Qfcnsas,
que ~us cálculos quebranta
Juan de Luna, que es señor
de Purror, de donde saca
ruarcnta hombres con que ataca
al despiadado agresor.
l'reso dos días despues
y á Zaragoza lle\"ado,
en la cárcel \"Ísitado
Per-cz de los nobles e5&lt;;
y bien pronto su elocuencia
y su estilo cortesan·o
del pueblo zaragl)znno
le dan la hcncrnlrncia.
De Bcarnc con la princesa
mantuvo un trato fatal,
y por eslo al tribunal
del S;t11to Oficio le pesa
•
en la J\1anifcstat·ion
verle, pues es su deseo
en las mazmorras al reo
hnudir de la lnquisicion.
Del in feliz se apoderan
los crueles inquisidores,
que apacentar-sus furores
· en el desdichado esperan.
El pueblo indignado brama,
y de venganza sediento,
se arma luego y turbulento
á Antonio PerrI reclama.
A manera d~ turbion
ó de mar que el ,·iento irrita,
feroz murmura~- se agittt,
y amagos sus grito5 son.
Cuesta al Santo Oficio cara
su crueldad inoporluna,
que el puchlo se dcsa)·una
con la sangre dé Almenara.
Los inquisidores huyen
al invadir sus hogares
las mil turbas populares
que cuanto tocan destruyen,
y que cobran desarrollo,
y que hierven afanosas,
cual las olas borre.scosas
al rededor de un escollo.
Los inquisidores reden
del pueblo á las e-rigencias,
porque temen sus \"ioleodas,
y resistirlas no pueden.
Mas no por esto abandonan
los temerarios su empresa,
que aunque perdieron la presa
recuperarla ambicionan.
El tumulto se aplacó,
y r.lientras del campo dueño
todo el puublo tomó sueño
sobre el laurel que alcanzó,
imprudentes magistrados
de nuevo á Perez prendieron,
y al tribunal !e volvieron
. d~ su escolta ,acompañados.
Gil de Mesa, que el primero
esta triste nueva supo,
aparece con un grupo
Je zaragozanos fiero,
que le escucha coñ afao,
y se embravect\ á su voz,
1;011

como el piélago al feroz
impulso de un huraran.
En la voz del orador
furor y venganza bebe
t«da la sangrirn-u plchr,
que f,,rma 1111 sordo rumor,
una al¡;ara,·ía in~rnta,
un murmull" quu da miedo.
y del arrn de Tolt•do
la bóHda lo dilata.

Na&lt;lic :', C'ontrnrr aicanza
el im11etu .Ir la ~rnte
que, á manera de un torrente,
hácia la cárcel avnnrn;
y ni llegar «no mas traidores~
,·a gritando furibunda,
J en nrn)" p11&lt;·0 tiempo inunda
el átrio los rorredores.
Ninguno la purria atranca
de la cárcel, resistencia
nadie opone á la ,·ioknria
que de ella á P1•re1. arranca.
Puesto el preso en Jihertad,
es ,·itoreado, y despucs
bajo el pabellon franrcs
n á buscar seguridad;
pues lemirndo otra refriega
en so patria, pide al cielo
le conceda estraño suelo
la paz que el natal le nit•ga.
Que del furor se emancipe
del rry desea A ragon.
mas ¡ ay 1 ¡ cuán terriblr.s son
las ven&lt;&gt;anzas de Felipe!

r

·

•

{ Se continuará.)
A. RIBOT

V FosTSEIIÉ.

•

¡

1..

..

j!,

l'na manola muv fea
dijo á 1111 torl'ro, a·lgo mas:

..

- r11ya V.r.on Dio, gamoso.
Yuclvc el r.hulo rara atrás,
y 1•11trntli1•11do que era pulla,
,·leudo Íl !'ill ilnagC'n, su igual,
la rnn!l'Stó sonriendo:
-Suhrc que siento , á (,J e Bias,

«Tu cr,íira 1Íiajadcra
de los ,·crsos que rsci-ibí,
Perlancio, poco me altt•ra,
mas pesadumbre tu,·irra
si te gustara u á tí.»

¡Con l'SIO queda ;iplas:ado cl · criticon, por mas razon que
teng.1 , ~· nosotros los b.olos seguimos en zancos , escribiendo impertérritos como este aficionado.

110 ¡&gt;oer!e icir otro tanto;
con que, &lt;igur ..... 11 ,wa mas.

Puesta t·11 jarras la manola
'rrpuso con hrendad: ·

-Pus n11'ent11 osté como yo
só..... estmnna e Satanas ..
•

JOSÉ SEGU:&gt;;DO FLORRZ,

.

PALMETAS.
EL .DÚl\UNE LUCAS Y CARTAP.-\CIO.

•

..

..

•
•

"

guas ó lraduccioncs; pero ·110 con p_ensamienlos original:es
de otros.
·
Cartapacio. Ya veo yo que es usteil un he11di1o de
Dirs. En csl~ ~undo n? se_necesita mas que. desc.,ro para
hallar remedio a 1.odo. Supongamos que, cscrdiiendo la vida de un personage, hace su agosto algun historiador .....
· Pues bien, coge usled la misma historia , le altera alo-unas cspresioncs , y la da como de -propia cosecha , sin ~ndarsc con repulgos de empanada .
Dómine L~tc11.s. Pues dígole i1 usled que por mucho
que eso se disfrace, uo es mas que un solemne robo: per_o l;¡~~ien par? . ha~erlo s~ necesita cacumen, que no es
tan factl ~om.o ;1 primera v1sla parece eso de aiiadir, quitar y v.mar lrascs ;igenas, porque al c;ibo los remiendo!!
de un mal sastre, en un;i piez:, bien ;icabada ,siempre sallan á la vista. Y p rn usted que cuando uno escribe mal,
se le vapulea de lo lindo, y una crílica justa y severa le
dt'j.1 sin resuello al mas pintado.
Cartapacio. Ya se ,·e ' cuando el !l.!3S pintado tiene
vergüenza; pero sino la tiene contesta en malos rasgufioi
aquello yn tan manoseado como la saya de Inés.
Dómine Lucas. ¿Y qué conlestacion es esa?
Ca.rtapacio. Que el crítico es un necio, un envidioso
. un Zoilo ..... Que nosotros somos l.: luna y é.l un pcrr~
que la ladr:, , y qu? s(• JO cuan!as sande&lt;:es mas, conclu! yendo con un;i copltla de 1\Iorat111, c¡ue es el paiio &lt;le lá1 grim.1s &lt;le lo_
s tontos c¡ue carecen de ingenio hasta para
! hacer cuatro versos ramplones. Digo i, lodQ el que me
. _censure:

•

•

DIÁLOGO

V.

Cartapttcio. ¡Y me sale usted luego con que Cl'I Espa1ia no se lec! Para convencerse de lo contrario no hav mas
que ver las obras que se publican. Diez Jmlios erratiÍcs se
traducen -i, un tiempo.
•
Dúmine Li,cas, Lo que Ao prueha es que en Espaiia
!e escribe, 6 mejor diremos se disp:,rala mucho desde que
todo se imprime, y que los escritores están por lo errante .
Cartapacio. Sobre que se me ha enlrado en el magín
la idea de meterme á csc.rilor é impresor lodo en una
pieza.
Dómine Lucas. ¿Y le parece :', usled fácil eso?
Cartapacio. ¡Toma si lo es l Sin calentarse la mollera
puede uno enriquecerse, como hacen m·as ele cuatro tagaroles que en su yida las han visto mas gordas:
.
Dómine Luccis. ¿Pues que hacen esos trufaldincs?
Cartapacio. ¡Ahí es nada lo del ojo! Puede decirse
que andan ;Í caza ele gangas, aprovechúndose de agenos
pensamientos. ¿,Tiene aceplacion una ohra cualquiera ele
otra imprenta? Publícanla mas barata y Crislo con lodos.
Dómine liicas. Esa ps poc:1 delicadez:,, sefiol' CAUTAPAClO, y aun así, solo podria egecutarsc con obras anli-

--~='"-~--=--- -- • '=e
Dómi-ne Lucas. Tontas ilusiones , :imigo mio: cl púhlico esti, bastante ilustrado para conocer el mérito de lag
obras, y es dificil que se suscriba á las que le apesten.
Cartapacio. No es tanta la ilustraciun del público, &lt;¡ug
no se hallen aun medios para embaucarle, y uno de lo~
que surten mejor efecto es el dé l:,s rifas. Asi purs, por
mala que sea µna obra, cómpr:msc unos cuantos billetes de
la lotería moderna , &lt;1uc al caho cuestan una hi.coca , y so
rifan entre los suscrilorcs. Ya ~é yo &lt;¡uc raya casi en lo
impc&gt;sible ganar algun premio por medio ran dificil , porque no solo se necesita primero adquirir la propiedac_l drl
, billete por sorteo -, . sino que lue~o es preciso c¡uc aquel
billete s:d~a premi:,do, y eso de obtener dichas á PAr.i.:s es

�•
-4-0-

f.º DE

--41-

gracia esclusiva «le los maridos zanguangos, como el que ~-iou , acaba de establecerse, un gabinete de lectura, donde s~:cu 1~
vcn ~stedes tan ~ravc y sério, machacando ajos , á couti- JUYcntud. Los aficionados dan funciones en aquel herrAoso-teatro.
naac10n.
,:sD1i últi_mos del próximo pasado mes en que se representó
la comedia Periquitv entre ello&amp;, del acreditado ·poeta Don
J\ligucl Agustín l'.-íncipe , yacen los teatros principales en
mortal 1iarasismo. Solo el teatro del Circo da señales de
' ·. ,
animncion, de vida. La empresa ~e desvela por complacer
ni pubhco, y el público preir,ia Mil su concurrencia y sus aplausos los
des\'cl?s ele la empresa. El magnifico y suntuoso baile de la Linda
B eatriz.• ha · sor~r~•ndid~ por todos conceptos. J,a Slcphan, siempre
aeie~, s1cmpr~ d1r111a, siempre complaciente y amable con el público,
ha sido ~plaud1d~ con furor, no sqlo en la grar.iosa Pulha, si no en todo ,el. baile_. habiéndose esmerado todos sus compañeros en contribuir
~I e1 110 brillante de tan grandioso espectáculo. El Sr, Yalrro se esmera
1S't!~hncnte por presentar no_vedatles, El público rerompensa con ine~u11orns muestras de apn•c10 l_os aíanes de este laborioso y cntcndio a~tor, _A! entrar este número en prensa, hay anunciadas \'arios comedias or1gmales. Entre. otras Dios flOS /i bre de tma•vieja, en tres actos y en v,,rso de nuestro colahoraclor el Sr. Ayguals de l::co , y C11idado con las amigas del Sr, lJrcton de los IJc,·1·e1·os. Daremos rnentn
de estas y demas nvvedades en nuestrn próximo número.
.

SETIEMBRE DE

1844.

-

•
¡

: •

REALES

VEZ

(!t

AL l\lES.

J.,i

AL AÑO.

\1

!lll_llll_ 1_1

Horripilado estoy de oírle hablar i, usted en esos términos, CARTAPACIO mio. ¿No consjdera u s ted que no solo es un desdoro para las bellas letras publiear una ol.,r;1 cualquiera acompaiiada ele una rifa, sino que
hasta es un insulto á la ilustracion del pueblo?
C11rtapacio. ¿Un insulto?
Dómine Lucas. Un insu[(o, sí sciior, pues se supone
r¡ue no le mueve á suscribirse el anhelo de instruccicn,
siuo el aliciente de un premio pecuniario , en cup r ealidad solo puede creer un alma cúndjda é inocente. Ademas, querido mio, es fácil quQ auu esta vea ú lo mejo r
burladas sus esperanzas, porqlle yo no sé como el gooierno tolera semejante abuso, cuando para toda clase de sorteos se necei.ita su verrniso; y el dia en que el se1ior Director general ele loterías despierte ele sµ letargo , todos
los bobos que esperan su fortuna de ciertas suscriciones,
ánse i, quedará la luna de Valencia.,
Ca1·tapacio. ¿Qt¡é me dice V, DóMINI! del :ilma mia?
Dómine Luca.s. Lo que usted oye; pero no es esto lo
peor, sino que la imprenta, esa inslilucion hermosa, harúrnelro infalible de la civilizacion ele los pueblos , se en...,
vilece y degrada, con la introduccion de semeja0tes abusos. Maiiana ó el otro se public.1rán las ohras de Lope de
Vega ó JoveUanos hermanadas con la rifo de un carnero
ó de algun ,:erdo, y los cstrangeros que acechan todas las
ocasiones de ponernos e1rridículo, cscl.1marán en lono de
triunfo: «¡Lope de Vega con un carnero! ¡ Jovellanos con
un ccnlo ! Dit s los cría -y · ellos se juntan.» Yo soy muy
cspailol, am igo CARTAPACIO, y me conduelo de que s e
llamen cspaiiolcs los que así enülecen las letras desµ pais .
\' declaro á toclu·vicho
que nsí degrade In imprenta,
guerra atroz, guerra sangrieuta,
guerra sin piedad. H'.e dicho.

•· ])

Dómine Lue'as.

liemos Yislo los dos números del Tocador. Gacetin del bello
sexo, periódico sema11al de cducacion, literatura ,' aul}ncios, tcat.ros, r
modas dedit,aclo á las damas, que se publica en el establecimiento ti·¡&gt;ográficq clel Señor l\lanini. El buen dcscmpeiío de las materias que
abraza esta pnblicacion, J el lujo y perfcccion que se nota en los ~gt¡rines y todo lo correspondiente á la parte artística , arlcmasdel precw tan
módico de suscricion , hacen recomendable este periódico consagrado
.á la parte mas bella de la sociedad.
Sabemos q.t¡c el Señor 11-Ianini, ngra·decido á la buena acogida que
tan justamente h¡¡ merecido eslc St-manario y JJara complacerá lamayor parle de señoras susrriloras que lo,han solicitado, va á disminuir
la parte del testo, aumentando en su lugar , dos figurines mas cada
mes sin alterar los precio¡¡ p_e suscricion, apesar de esta notable mejora.
- En Lo rea se publican ,dos periódicos, el hlarañon y el Guadala-ntin, que recomcnclamos á nuestros lei:t,orcs.
- En Vinaroz, villa 1¡11e se ha distinguido ~¡empre por su ilustra-

enelelopedia pintoresca universal;

D. l'm'Alf DB &amp;AiNU~A"'
JUSTICIA MA )"OR DE ARAGON.
j?e,~ e,~i~a).
YI.

Niñas de mi corazon ,
sed amables, complacic.ntcs,
r .no perda is ocasion ;
que el bello sexo sin dientes
está tocando el ,·iolon.
.,

Wu;Cl!SLAO ~YGU~LS DI,;

Jzc•.

Tue¡to á Bias han pintado, calvo y chato,
y le l!an hecho favor en el retrato.
A. RIBOT Y Fox-rs-1.:nií.
Juana me hizo la merced
¡Je dcr.irme, y no es embuste:
«Ycnga usted cuando usted gu~te
porque esta casa es de usted.»
f;omo yo rst• de trueno
y :vale un millon1111izá,
elige: &lt;&lt;Seiíora, OJalá,
que usted me lo hiciera bueno.»
.

JUA!\' MARTINEZ VJLLERGAI.

pióle á un mendigo BarLolo
un panlalon destrozado,
diciendo : no lo he llevado sino dos ~eccs tan solo,
¿Dos Yeces? dijo el pobrete:
y esclamó el otro: 1si á fé !
pero una ,,cz lo lleYó
'seis aiios, y la otra ..... siete.
MIGUl!L AGUSTIN

J·

P11b1&amp;tPF.,

pe la cortesana Luisa
diez hombre!' iban en pos,
-~- ella dijo con sonrisa:
«no tengan ustedes prisa ,
11ue para todos da Dios.»
· GrnúNIMO Món·AN,

Maalrid.-Soelednd 1,11.erarla.-U,.J&lt;t.
Imprenta de JJ. Wmceslao Ayaua/s de lzco, calle i!e S. Ror¡"e, 1'1-· 4,
&lt;

•

s

VEINTE

SALE
UNA

,,

UÉ, r,in duda, gloria muy singu..
lar de España haber producido
. debajo del imperio de los César es los hombres que con mayor
crédito y utilidaq profesaron I¡¡
literatura: entre los cuales no
son de olvidar, ni el elegante
Mela, que describió á los roma,
_
nos el orbe que babian deyastado y, aun no conocian: ni el ameno Junio Moderato Colu~ela • eminente ilustrador de la mas pr~cisa de las artes:
ni el a~ciano M, Séneca, hombre de prodigiosa memoria,
y el mejor crítico de los declamadores de su tiempo: ni
el digno competidor de ~uripide~ en las trag~dias de OEdipo y Fedra; y añádase s1 se qmere el festivo y popular
Marcial, cuyos libros fueron las delicias y entretenimiento
de la ociosidad urbana , no sin fruto en Jo a g4do de sus
reprensiones. F~é esta, !uelvo á d~cirlo, singular, gloria;
especialmente s1 se considera e l miserable estado a que la
tiranía, el lujo y la natural declinacion de las cosas humanas á su ruina, habi an hecho decaer el saber latino,
Pero he aquí, que no contenta España con este insigne
m érito, pretende el singularísimo de haber dado á Roma
e l mejor de sus legisladores. En Séneca le había dado ya
el intérprete de las leyes de la naturaleza; el .maestro de
las obli gaciones humanas, sin cuya aplicacion y conocí..,.
miento la legislaci on civil es mas bien yugo que freno de
la humanidad. Ea el universal Adriano le suministró despues el segundo N urna, tanto mas recomendable que este,
·cuanto lo indeciso, inconstante y vario del derecho de
Roma en un ti empo en que dominaba al orbe, inducia
mayor necesidad de afirmar en leyes fijas el centro de .tan
vasto imperio.

11,
Es Felipe Segundo rey altivo
~uya mira·da al mas váliente arrecirá ,
lmplacable en rns odios, vengativo,
de ~lm.a de hierro y corazon de piedra.
O.dia á Perez de muerte, y fngith·o
sabe que en Francia junto al tron.Qmedra,
,do está seguro que de un rey de Espaiía
no ha de alcanzarle la tremenda sáña.
Sonrjese el monarca castellano
y su sonrisa ·ama_rga hiel contiene;
_la distancia quisiera con su mano
estrechar que le aparta del Piren:c.
«J:lienda_, dice, la trompa el aire vano
grito de guerra todo el mundo atruehe,
y ¡ ay de aquel que no doble la rodilla
~lelante de los tercios de Castilla I»
Llama al de Vargas, general preclaro,
cuya arm.adura , como indica er mote ,
de un esguízaro fué, de gloria ay aro,
que osó oponerse de su lanz.a .al bote.
?tlas ,de una vez hizo pagar muy caro
su obstinado teson al hugonote ,
con cuya sangre, que encendió la rabia ,
logró teñir las dunas .de Bata vi.a,
«Vargas, le dice el rey, mis intenciones
J'C\'_ela con tu espada á los franceses:
acaricien sus brisas mis pendones ,
y refleje su sol en mis arneses.
Abra paso Aragon á mis leones~
ó regaré sus pueblos y sus mieses
con sangre del rebelde ó altanero
que ose á mis leyes oponer su fu¡ro,
· «Sé bien que de Aragon en los estados,
segun los fueros del pais, no pueden
penetrar mis intrépidos soldados ....
¿Mas qué importa que fueros se Jo veden?
Ellos penetrarán, son denodados:
los fueros todos bajo el hierro ceden,
y solo, n}ientras ciiía la diadema,
fuero ha de ser mi voluntad suprema.»
Dice, y bien pronto la guerrera trompa
asorda de Castilla los confines,
y se despliega belicosa pompa
al estruendo de cajas v clarines.
No hay fila ui muralla· que no rompa,
inandada por sus bravos paladines,

..

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              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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