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                  <text>•
-4-0-

f.º DE

--41-

gracia esclusiva «le los maridos zanguangos, como el que ~-iou , acaba de establecerse, un gabinete de lectura, donde s~:cu 1~
vcn ~stedes tan ~ravc y sério, machacando ajos , á couti- JUYcntud. Los aficionados dan funciones en aquel herrAoso-teatro.
naac10n.
,:sD1i últi_mos del próximo pasado mes en que se representó
la comedia Periquitv entre ello&amp;, del acreditado ·poeta Don
J\ligucl Agustín l'.-íncipe , yacen los teatros principales en
mortal 1iarasismo. Solo el teatro del Circo da señales de
' ·. ,
animncion, de vida. La empresa ~e desvela por complacer
ni pubhco, y el público preir,ia Mil su concurrencia y sus aplausos los
des\'cl?s ele la empresa. El magnifico y suntuoso baile de la Linda
B eatriz.• ha · sor~r~•ndid~ por todos conceptos. J,a Slcphan, siempre
aeie~, s1cmpr~ d1r111a, siempre complaciente y amable con el público,
ha sido ~plaud1d~ con furor, no sqlo en la grar.iosa Pulha, si no en todo ,el. baile_. habiéndose esmerado todos sus compañeros en contribuir
~I e1 110 brillante de tan grandioso espectáculo. El Sr, Yalrro se esmera
1S't!~hncnte por presentar no_vedatles, El público rerompensa con ine~u11orns muestras de apn•c10 l_os aíanes de este laborioso y cntcndio a~tor, _A! entrar este número en prensa, hay anunciadas \'arios comedias or1gmales. Entre. otras Dios flOS /i bre de tma•vieja, en tres actos y en v,,rso de nuestro colahoraclor el Sr. Ayguals de l::co , y C11idado con las amigas del Sr, lJrcton de los IJc,·1·e1·os. Daremos rnentn
de estas y demas nvvedades en nuestrn próximo número.
.

SETIEMBRE DE

1844.

-

•
¡

: •

REALES

VEZ

(!t

AL l\lES.

J.,i

AL AÑO.

\1

!lll_llll_ 1_1

Horripilado estoy de oírle hablar i, usted en esos términos, CARTAPACIO mio. ¿No consjdera u s ted que no solo es un desdoro para las bellas letras publiear una ol.,r;1 cualquiera acompaiiada ele una rifa, sino que
hasta es un insulto á la ilustracion del pueblo?
C11rtapacio. ¿Un insulto?
Dómine Lucas. Un insu[(o, sí sciior, pues se supone
r¡ue no le mueve á suscribirse el anhelo de instruccicn,
siuo el aliciente de un premio pecuniario , en cup r ealidad solo puede creer un alma cúndjda é inocente. Ademas, querido mio, es fácil quQ auu esta vea ú lo mejo r
burladas sus esperanzas, porqlle yo no sé como el gooierno tolera semejante abuso, cuando para toda clase de sorteos se necei.ita su verrniso; y el dia en que el se1ior Director general ele loterías despierte ele sµ letargo , todos
los bobos que esperan su fortuna de ciertas suscriciones,
ánse i, quedará la luna de Valencia.,
Ca1·tapacio. ¿Qt¡é me dice V, DóMINI! del :ilma mia?
Dómine Luca.s. Lo que usted oye; pero no es esto lo
peor, sino que la imprenta, esa inslilucion hermosa, harúrnelro infalible de la civilizacion ele los pueblos , se en...,
vilece y degrada, con la introduccion de semeja0tes abusos. Maiiana ó el otro se public.1rán las ohras de Lope de
Vega ó JoveUanos hermanadas con la rifo de un carnero
ó de algun ,:erdo, y los cstrangeros que acechan todas las
ocasiones de ponernos e1rridículo, cscl.1marán en lono de
triunfo: «¡Lope de Vega con un carnero! ¡ Jovellanos con
un ccnlo ! Dit s los cría -y · ellos se juntan.» Yo soy muy
cspailol, am igo CARTAPACIO, y me conduelo de que s e
llamen cspaiiolcs los que así enülecen las letras desµ pais .
\' declaro á toclu·vicho
que nsí degrade In imprenta,
guerra atroz, guerra sangrieuta,
guerra sin piedad. H'.e dicho.

•· ])

Dómine Lue'as.

liemos Yislo los dos números del Tocador. Gacetin del bello
sexo, periódico sema11al de cducacion, literatura ,' aul}ncios, tcat.ros, r
modas dedit,aclo á las damas, que se publica en el establecimiento ti·¡&gt;ográficq clel Señor l\lanini. El buen dcscmpeiío de las materias que
abraza esta pnblicacion, J el lujo y perfcccion que se nota en los ~gt¡rines y todo lo correspondiente á la parte artística , arlcmasdel precw tan
módico de suscricion , hacen recomendable este periódico consagrado
.á la parte mas bella de la sociedad.
Sabemos q.t¡c el Señor 11-Ianini, ngra·decido á la buena acogida que
tan justamente h¡¡ merecido eslc St-manario y JJara complacerá lamayor parle de señoras susrriloras que lo,han solicitado, va á disminuir
la parte del testo, aumentando en su lugar , dos figurines mas cada
mes sin alterar los precio¡¡ p_e suscricion, apesar de esta notable mejora.
- En Lo rea se publican ,dos periódicos, el hlarañon y el Guadala-ntin, que recomcnclamos á nuestros lei:t,orcs.
- En Vinaroz, villa 1¡11e se ha distinguido ~¡empre por su ilustra-

enelelopedia pintoresca universal;

D. l'm'Alf DB &amp;AiNU~A"'
JUSTICIA MA )"OR DE ARAGON.
j?e,~ e,~i~a).
YI.

Niñas de mi corazon ,
sed amables, complacic.ntcs,
r .no perda is ocasion ;
que el bello sexo sin dientes
está tocando el ,·iolon.
.,

Wu;Cl!SLAO ~YGU~LS DI,;

Jzc•.

Tue¡to á Bias han pintado, calvo y chato,
y le l!an hecho favor en el retrato.
A. RIBOT Y Fox-rs-1.:nií.
Juana me hizo la merced
¡Je dcr.irme, y no es embuste:
«Ycnga usted cuando usted gu~te
porque esta casa es de usted.»
f;omo yo rst• de trueno
y :vale un millon1111izá,
elige: &lt;&lt;Seiíora, OJalá,
que usted me lo hiciera bueno.»
.

JUA!\' MARTINEZ VJLLERGAI.

pióle á un mendigo BarLolo
un panlalon destrozado,
diciendo : no lo he llevado sino dos ~eccs tan solo,
¿Dos Yeces? dijo el pobrete:
y esclamó el otro: 1si á fé !
pero una ,,cz lo lleYó
'seis aiios, y la otra ..... siete.
MIGUl!L AGUSTIN

J·

P11b1&amp;tPF.,

pe la cortesana Luisa
diez hombre!' iban en pos,
-~- ella dijo con sonrisa:
«no tengan ustedes prisa ,
11ue para todos da Dios.»
· GrnúNIMO Món·AN,

Maalrid.-Soelednd 1,11.erarla.-U,.J&lt;t.
Imprenta de JJ. Wmceslao Ayaua/s de lzco, calle i!e S. Ror¡"e, 1'1-· 4,
&lt;

•

s

VEINTE

SALE
UNA

,,

UÉ, r,in duda, gloria muy singu..
lar de España haber producido
. debajo del imperio de los César es los hombres que con mayor
crédito y utilidaq profesaron I¡¡
literatura: entre los cuales no
son de olvidar, ni el elegante
Mela, que describió á los roma,
_
nos el orbe que babian deyastado y, aun no conocian: ni el ameno Junio Moderato Colu~ela • eminente ilustrador de la mas pr~cisa de las artes:
ni el a~ciano M, Séneca, hombre de prodigiosa memoria,
y el mejor crítico de los declamadores de su tiempo: ni
el digno competidor de ~uripide~ en las trag~dias de OEdipo y Fedra; y añádase s1 se qmere el festivo y popular
Marcial, cuyos libros fueron las delicias y entretenimiento
de la ociosidad urbana , no sin fruto en Jo a g4do de sus
reprensiones. F~é esta, !uelvo á d~cirlo, singular, gloria;
especialmente s1 se considera e l miserable estado a que la
tiranía, el lujo y la natural declinacion de las cosas humanas á su ruina, habi an hecho decaer el saber latino,
Pero he aquí, que no contenta España con este insigne
m érito, pretende el singularísimo de haber dado á Roma
e l mejor de sus legisladores. En Séneca le había dado ya
el intérprete de las leyes de la naturaleza; el .maestro de
las obli gaciones humanas, sin cuya aplicacion y conocí..,.
miento la legislaci on civil es mas bien yugo que freno de
la humanidad. Ea el universal Adriano le suministró despues el segundo N urna, tanto mas recomendable que este,
·cuanto lo indeciso, inconstante y vario del derecho de
Roma en un ti empo en que dominaba al orbe, inducia
mayor necesidad de afirmar en leyes fijas el centro de .tan
vasto imperio.

11,
Es Felipe Segundo rey altivo
~uya mira·da al mas váliente arrecirá ,
lmplacable en rns odios, vengativo,
de ~lm.a de hierro y corazon de piedra.
O.dia á Perez de muerte, y fngith·o
sabe que en Francia junto al tron.Qmedra,
,do está seguro que de un rey de Espaiía
no ha de alcanzarle la tremenda sáña.
Sonrjese el monarca castellano
y su sonrisa ·ama_rga hiel contiene;
_la distancia quisiera con su mano
estrechar que le aparta del Piren:c.
«J:lienda_, dice, la trompa el aire vano
grito de guerra todo el mundo atruehe,
y ¡ ay de aquel que no doble la rodilla
~lelante de los tercios de Castilla I»
Llama al de Vargas, general preclaro,
cuya arm.adura , como indica er mote ,
de un esguízaro fué, de gloria ay aro,
que osó oponerse de su lanz.a .al bote.
?tlas ,de una vez hizo pagar muy caro
su obstinado teson al hugonote ,
con cuya sangre, que encendió la rabia ,
logró teñir las dunas .de Bata vi.a,
«Vargas, le dice el rey, mis intenciones
J'C\'_ela con tu espada á los franceses:
acaricien sus brisas mis pendones ,
y refleje su sol en mis arneses.
Abra paso Aragon á mis leones~
ó regaré sus pueblos y sus mieses
con sangre del rebelde ó altanero
que ose á mis leyes oponer su fu¡ro,
· «Sé bien que de Aragon en los estados,
segun los fueros del pais, no pueden
penetrar mis intrépidos soldados ....
¿Mas qué importa que fueros se Jo veden?
Ellos penetrarán, son denodados:
los fueros todos bajo el hierro ceden,
y solo, n}ientras ciiía la diadema,
fuero ha de ser mi voluntad suprema.»
Dice, y bien pronto la guerrera trompa
asorda de Castilla los confines,
y se despliega belicosa pompa
al estruendo de cajas v clarines.
No hay fila ui muralla· que no rompa,
inandada por sus bravos paladines,

..

�,

-42aquella tropa qne ;í la 1·01. tic guerra
hace temblar y rclemhlar la tierra.
El aire de penachos se salpica,
y do quier se enarbola una bandera,
y se fatiga el sol con tanta pica
&lt;lo su, rayos de fuego rc~·erbcra.
1111 el blanco pavon se multiplica
de tanto pelo y fúlgida cimera
con que brillan formando p elotones
dos mil caballos, doce mil peones.
J\larchan , y en tanto la terrible nucH1
eu alas vuela de la rauda fama,
y
d_escontento á z:iragoza lleva,
y sub1to furo r do quier derrama.
Dcspech_ada la plebe se subleva,
y Don Diego de fleredia airado esclama:
«huelle el rey cu buen .hora nuestros pecho~, •.
mas guá rdese de hollar nuestros derecho~.»
Es por su daño de Aragon J11sticia
Juan_ de Lauuza, jóven arroganle, ·
.í quien la suerte apareció propicia
pues en cada beldad le dió un amante.
,,ias la suerte que ~g•Ha le ar.uri~ia
le mostrará cciiudo su semblante
que la fortuna tiene un mimo
y al lado del placer J} 011c el cadalso.
¡D~sdichado doncel! ¡,,i n espericncia
podra sobrcl.lcvar el ¡:p;a ,·e cargo
,¡ue de él exige matlure,. , prudenci n
ll}editacio_n conlínua, exám1&gt;n largo;
·la de esp111as se_criza su existencia,
se encueutra el tnste en un conllicto amaro-o
y en la terril&gt;le situaciu11 ·que cruza
" '
naufragará tal vez .... ¡pobre Lanuza !
Ye delante la espesa polrnreda
de un numeroso egército que avanza
detrás la plebe desbandada &lt;fucda '
con s u brio y anárquica pujanza-.
¿CómQ podrá salir de esta rci-eua?
}'ara evitar la faneral ,·enganza
·
,.011 que amaga la cólera del trono ·
del po¡iu!acho espóncse al encono.'
¿ Cor rerá de la guerra los azares,
~!11 mas sol~a~os c¡uc una turba. loca,
o sc-opondra a_ la~ l1ordas ·popularr ,;
cuya terr!ble rnd1gnJcion proroca?
Donde quiera ve escollos á millares
)' sin sab~r qué d ecidir; conYoca '
en lllJmentos tan tristes y apurauos
á ltl~ luga rtenientes y lc1 radus.
Bien pronto el gra~e son de una campana
ra sus ecos sembr_ando en el espacio,
r el pueblo todo en pene! ra&gt;r se afana
,je 1~ di¡iutacion·en el.palacio.
E n la sala cu)lierta de oro y grana
entraron los Jurados muy despac io
de gramallas maguíficas vestidos '
y_ por Miguel Santangcl presididos.
De _Santangcl. en pos y los jurados
los dip!l~ados \'Jenen, y en seguida
. el Just.1c1a, asesores y lel rados ,
y un .srn fin de otra gente esclarceida.
Amb1tos del salon lan dilatados
no á concurrencia baslan lan crecida
é imponen los semblantes y [os Lra"'cs
de tantos distiguidos persona ges. "
Todos toman asiento, y solamente
de pié queda en cada ángulo un macero
que aumenta de aquel acto lo imponente
con susomblante inmóvil y severo.
De Felipe el retrato ,·e la gente
del. salon colocado en el t estero,
qmen e.o~ gesto feroz y horrible traxa
al Just1c1a parece que amenaza .
Son de las artes soberano$ don~s
las franjas de las riijas colo-aduras
y salpican los altos arteso~es
'
capl'ichosos dibujos y molduras.
Las efigies de reyes y rnrones,
célebres p~r sus hechos y a venturas,
puestas ali! cual p i\ginas de histor-ia
tlel ~oncu,rso egcrcitan la memoria. '

&amp;DIA\~A\11111_

e\

ra1Jo,

( Se continuará.)
A. Rrnor Y Fo1ns1rnií.,

Anrnsoo·muerto Gesalaico, que- '
ció gene ralmente reconocido por
rey de los godos Amalarico,
cuya corta.edad)' las necesidades del reino, alligiJo y exhausto con tan contínuas guerras y
calamidades, proporcion:iron á
Teodorico el logro de sus de.
- seos, siendo en calidad de tutor
de su nieto, el árbitro y dueño de la monanpía o.spafiola,
que gobernó por espacio dJ quince :iiios con t:rnta autoridad desde Italia, que no se reconoció en tan l,1rgo tiempo otro soberano, ni se obedecieron otras leyes, por los
espaiíoles, que las que dictab.a Teodorico.
Por esta razon algunos escritores le colocan en el catálogo y número de los rC)'es godos de Espaiia, y en efecto no desmerecía este título si se atiende á las vfrtudes
que brillaron en su gobierno, los premios y beneficios que
dispensó al mérito, y la justicia y equidad con que arreglaba sus operaciones despues que tomó á su cargo el reino de los godos.
Andaba con todo eso .dcsvel:ido con el temor de que
estos, no pudiendo tole rar un gobierno cstraño, y de que
teniendo delante de los ojos la insuficiencia d,c Amalarico
por su minoridad , eligiesen rey de su misma nacion. Para
salvar estos justos recelos, destinó para ayo de su nieto ú
Téudio, varon. que por sus talen los y prendas podia no
. solo desempeñar la educacion de un príncipe, sin&amp; tamhien sustituirle en el gohierno de la monarquía.
Aseg-urada por este m edio la corona en Amalarico,
murió Teodorico en Italia en la era 564, año 526 de
Cristo. Su muerte repentinn se atribuyó á varia.s causas,
qu e siempre se fO ngetura arbilrariamente, aunque dependa dcl· cm·so regular de la naturaleza.
·
Entretanto bahía salido de la pubertad Amalarico, y
se había desposado con Crotilde, hija de Clodoveo, aspirando coq este enlace al recobro de las provincias desmembradas de su monarquía en Francia, y ú la tranquilidad y sosiego de sus vasallos.
Llevó Crotilde en dote, sobre mucha virtud y belleza,
el eslado de To losa. Pero estas prendas tan estimables pnra
todos, no fueron suficientes it ganarse el corazon y volun-

•

tad de su esposo, á quién lehian enagenado sus distraccio- quier modo que fuese, Amala rico murió en la era 560,
ncs, y principalmente el odio que profesaha á la rcligion año de Cristo 531.
católica, por ser Ama Jarico gran defensor de la secla de.
Arrío; siendo tan cstremados su obstinacion y dcslumbramienlo, que muchas veces llegó á mdtrat.ar por esta
causa á Crotilde, educada en la piedad del calolic:smo.
· Dotada Crotilde, como queda dicho, de un-1 virtud y
Hay escrito un cantar muy doloroso
belleza en cuyos encantos no tenia competidora, ni quien
en una hi~toria tristq que pose.,
siquiera pudiese ponerse en parangon con ella , era la adpara cuando el alegre' balbuceo
deje, Emilié&gt;, tu labio lrnllicioso,
miraci,m y el ohgeto de am0r de cuantos tenían la fortuna
para cuando del álamo frondoso ,
de contemplar de cerca sus atractivos. Eslos méritos que
q ue tan lejauo de tu fr~11te veo,
hacían el encanto de la córte ele Amala rico, la dulzura y
toque á las ramas la graciosa mano
,¡u e ahora no alcanza al peralillo enano.
amabiEdad de Croli)de que era el modelo de las clases
Vagó, amorosn, in&lt;ldlnible canto'
elevadas y el co_nsuelo de los infelices, al paso que la
que yo no pronuncié, qnc nadie ha oido,
grangeaban la gratitud y benclicion de sus súbditos, aupor tu risa infantil intcrrnmpido,
borrado á media~ por mi triste llanto ;
mentaban el odio de su esposo, que, lejos de reconocer en
m emori as para ti de tierno encanto
ella el tesoro de encanto y de virtudes que poseía, la ~olencierro ese canlar, que llcn unirlo
maha de repugnantes denuestos que solia acompaiiar las
a l sueiio de tu infancia venturosa
e l de mi larga juventud pPnosa.
mas veces de golpes; llevando su frenético furor en ocaHoy mis pinceles para tí son vanos,
siones hasta el inaudito estrcmo de hacer -que sallase la
tú no conoces tu retrato ahora ,
,angre del lacerado cuerpo ele aquella amable criatur-a, que
allí está ll1 cabeza seductora
en el grnpo no mas de dos hermanos ;
con egemplar paciencia y estóica resignacion sufrió por
cuadro es sencillo, obra de mis manos:
largo tiempo los malos lr;1lamientos, los iosultos y degraniño que rie junto á muger que llora,
dantes castigos de su irritado cuanto injusto esposo. Pero
aire que vaga junto .í llor marchita
y la destroza mas cuando la agita.
como este, en vez de corregirse á la vista del sufrimiento
En él, cuando tu Yista sus colores
y de las bondades de su esposa, cada dia desplegaba coná mas perfecta luz coutemple un dia,
tra ella mayor encono y furor, llegó este á un grado ya
con ternura verá y melancolía
de tu b elleza pura los albores;
insoportable; y fallándole resistencia á la bella y virtuosa
y, acaso, entonces mi memoria llores
Crotilde para aguantar los ultragcs de un ingrato, tuvo
con los que llorarán la ausencia mia;
que violentarse y hacer un esfuerzo que á su virlüd reque al poeta en la vida se escarnece,
pero se llora luego que perece...
_
pugnaba, para dar queja á su herm1mo de la infeliz suerte
Mas no pienses historia peregrina
que sufria,
.
.
relatada eEcuchar en mis cantares
Childeberto, rey de París y hermano de Crot,lde, a
todos del alma mia 1~ azares, ·
en la tristeza cslán que la domina.
quien habia profesado desde la mas tierna infancia aquel
Si no es desl'enlurada, lo imagiua;
amor fraternal que tan puro y sincero ha.ce latir á un ~oves lo mismo que todos los pesares
razon virlüoso, noticioso del tratamiento que Crotilde
del mundo tenga, éí que los sueñe lodos,
s i se sufre igualmente de ambos modos,
esperimentaba de su esposo, y que no bastaban sus reCO\lY lo mismo que lloro, Emilio, llora
venciones á contenerle , se conmovió en términos que no
la multitud, sin conocer tampoco
dilató un ,momento el lomar cuantas disposiciones le pael grande, oculto, inapagable foco
de la llama clcl mal devoradora.
recieron convenientes para libertará su querida é inocente
¿Será que aun niño nuestro siglo ahora
hermana del vergonzoso: cautiverio en que su espos.o la
pugna impaciente, como tú hace poco,
tenia. Armó inmensidad de buques; organizó egérc1los;
por romper las estrechas ligadmas
de sns largas envuellas vestiduras?
superó en brevísimo tiempo las mas árduas dificultades;·
- ¿Será que de sí propio avergonzado
_
allanó toda suerte de obstáculos; y lleno de indignacion,
- á comprender empieza su ignorancia?
de ira, de s-cd de venganza, ansiaba el momento de lavar
¿que entre las tiernas formas de su infancia
siente latir un corazon formado?
el ultragc que, prodigadoá su hermana, contemplaba como
¡ A y'. eso es, su espíri tu exaltado
una mancilla que refluía sobre todos los individuos de su
le hace correr lar¡;;-uísima distancia,
familia y hasta sobre el honor de todos sus súhditos. Inpero á su c ucrp,l débil y rendido
fál tale fuerza, y quédase dormido.
flamó el entusiasmo de sus guerreros, y ~onvocando á sus
Cesan las gurrras y en la paz se aclaman
hermanos Clotario, Tco.clorico y Clodomfro, para conteli bres los pueblos, sabios, venturosos;
ner la severidad de Amalarico, le declaró la guerra, aco¿porqué los cora1.cnes silenciosos
tan tas sec retas l ágrimas derraman?
metiéndole despues con una considerabl'e armada por mar,
Unas al ciclo s in consuelo claman,
y un numeroso egército por tierra, cerca ?e Na rbona.
ahogan otras sus gritos dolorosos;
Procuró Amalarico hacer frente á los enemigos con sus
¿es que á uio:;uno la comun ventura
t oca , ó que toJos gimen p o r locura?
godos, pero desordenados estos al ímpetu y choque de las
A los niños, Emilio, á ti te toca,
lamas de los franceses, huyeron alentados de la esperanza
-.-en á burlarte de mis cantos vanos:
&lt;le salvarse en la ciudad ó en las naves que tenían prepaen tus brazos dulcísimos, hermanos,
,·en á estrecharme con tu risa loca;
radas en los puertos cercanos.
.
l' s1'llame los labios con tu boca,
El mismo Amalarico fué el primero que huJÓ .cobary e3Cóndemc los oios con tus manos,
demente, entrándose en Narhona, y tomando por asilo un
y el bullicio infantil de tu contento
el eco aturda de mi triste acento!
templo de católicos, pensando salvar de este modo la vida
CAROLINA CCRO!\'ADO,
y ganar tiempo para volverse a España, con el fin de rehacer en ella su egércilo, y tomar con mas poder )' J)ro- porcioncs sati_sfaccion y venganza de esta derrota. Algunos dicen que murió" á lanzadas en el mismo pórtico de la
iglesia, permitiendo Dios que no hallase refugio cu su
templo, en pena de haber prohibido su frecuenlacion á su
esposa.
Es mas fundacla la opinion de que los mis~os godos,
irritados de la cobardía con que los babia abándonado al
principio de la accion, le aseguraron en Na'rbona, si acaso .
uo fué esla cletcrminacion efecto de su política, y razon
de .estado para ajustar la paz con los franceses. De cual-

�--44, chistes y facilidad de la versificacioo. El carácter principal es el d~
Llorehte: los
demas papeles son subalternos á su lado, y á veces se eclipsan completamente. Pero esto lejos de ser un defecto es una belleza; porque
si bien todos los papeles deben colocarse á la mayor altura posible, es
necesario siemprn que el del protagonista resalte y se distinga entro
todos los demas. Es notable tambien el carácter de D. Cosme, hombre
comercial que por especulacion se quiere casar con Doña Gumersinda. E l diálogo de los dos en la escena-seita del primer acto pinta suficientemente el carácter de cada uno; por esto y por dar una muestra de los buenos versos en que abunda esta comedia, no podemos re-·
sistir á la tentacion de copiar la escena integra. Dicen así:

EPIGRAMA.

¡ la vieja desempeñado de un modo admirable por la Sra.

Buenos dias, dueño amado.
Bien mio, tan larga ausencia
ya escitaba la impaciencia
de mi pecho enamorado.
No ama usted con el ardor
que yo en mis entraiias siento.
Noventa y nueve por ciento
D, COSME,
obtiene usted de mi amor.
Por usted mil atenciones
dejo; pues venció un semestre,
y he encargado á Don Silvestre
que me corte los cupones.
Mi corazon es el blaeco
de esos ojuelos tan vivos,
con mas gracias y atractivo:.
que los billetes del Banco.
Y favorecido amante
únicamente deseo
que los lazos de himeneo
,premien nuestro amor constante.
Debo todo mi contento.....
debo mi dicha á su halago;
mas... no retardaré el pago
el dia del vencimiento.
Señora, yo soy muy noble:
mi amor es constante y puro,
y amo roas que otros, pues juro
que amo por partida doble.
DOÑ,A GUM. A ese amoroso lenguaje
mi corazon se conforma:
pero habrá que hacer reforma
en la elegancia del trage.
Y si usted, como es muy justo ,
solo aspira á mi cariño,
es fuerza que el desaliñQ\
teda á la ley del buen gusto.
Tiene usted una figura
muy arrogante, muy bella;
mas no luce usted con ella
bajo ese trage de cura.
Esta mism'a noche quiero
que usted me acompañe, amigo ,
á casa de Don Rodrigo
Gonzalez, el tesorero.
Qué tono I qué lujo aquel!
Gente distinguida toda,
y el que no viste á lá moda
hace allí un pobre papel.
D, COSME,
Me pondré el fraque que llevo
ta n solo los jueves santos.
l&gt;OÑA GUM. Cuántos años tiene?
Cuántos?
D, COSIIIB.
Unos diez; pero está nuevo.
DOÑA GUM, Pues es un grano de anís 1
Con tal fecha , badulaque,
cómo puede estar el fraque .
á la moda de Paris?
Pensé que una larga fecha
D. C~ME.
no se oponia á la moda.
DOÑA GUlll, Pues señor, no me acomoda
si no es prenda recienhecha.
Manda usted á trochemoche
D. COSME.
de modo que estoy absorto.
No ve usted que el plazo es corl&amp;
si ha de ser para esta noche?
DOÑA GUIII, Frente de santo Tomas
en menos que canta un pollo
ha_rán de usted un pimpollo;
no me replique usted mas.
Ya que ha de ser, no replico;
D. COSJIJE,
pero, bien mio, preveo
que usted con ese deseo
me va á convertir en mico.
DOÑA GUIII, No puedo yo permitir
que hagan mofa de mi amante,
p~es en aquel mismo instante
· me veria usted morir.
Ya que el tiempo no me sobra
D. COS!lll,
voy á hacer la diligencia.
D03ÍA GUM, Ya usted conoce la urgencia,
con que así; manos á la obra.
Y acaso será mejor
para que nadie le engañe
que yo misma le acompañe.
Un poco da tocador,

11. coSMB,

D, COSME.
DOÑA GUM.

__

:/
r

•

__,;;,,

•

(.,,/;::--~-..
_y:IÚJtltd.v·.

• MASSETI G.~

Azotaba don Pascual
á su nene con la palma,
y decia muy formal:
¡cómo me conmueve el alma
el afecto paterna I t
\VENCESLAO AYGUAL5 DE Izc().

----=&gt;&lt;--mili:.;;,,,.--

¡wios nos libtt ~t ttntt uicjtt!
COMEDIA EN TRES ACTOS

DE D•.WENCESLA.O AYGUALS DE IZCO,
A ha llovido desde que se representó esta comedia en el TEATRO DEL Cmco, pero como el DóMINE LucAs, como todos los grandes hombres
regatea mucho su presencia en la liza pública,
no ha podido Jecir á sus lectores en un mes la
opinion que babia formado el primer dia. Mas
vale tarde que nunca, y nunca es tarde si la dicha es buena: hé aquí las contestaciones del
.
Dó~nNE, y así como la obra no es mejor ni peor
en su mér!t? absoluto por.representarse un mes antes ó despues,. tampoco la critica será mas 111 menos porque haya llovido ó dejado dellover desde la• egecucion de la col}ledia.
Hemos dicl,o que el mérito absoluto de una funcion dramática no
varía por la época de su representacion, y esto debe enténderse en
cuanto á la parte literaria, á los buenos ó malos recursos dramáticos;
á la novedad y verosimilitud del pl'an, á la exactitud de las costumbres l'. creacion de c~ractéres; en una palabra al conjunto de partes que
constituyen el méntQ real de la obra. Pero hay circunstancias masó
m~nos favorables que en una misma obra hacen mirar por distinto
pnsma las cosas, y tanto varía la opinion del público como la del crítico. Estas cir~unstancias son de tal inlluencia, que en una noche destruyen las espfranzas mas bien fundadas de un autor, ó elevan á las
nubes ?na pieza insignificante y si se quiere mala. La estacion y la
egecuc1on son dos cosas en que el autor debe meditar tanto como en
el desempeño de la parte literaria, y precisamente son las qne el señor
Ayguals se olvidó, habiéndole podido costar muy caro este descuido.
¡Dios nos libre de una vieja! es una comedia de costumbres del género de lasque tanto ha prodigado el Sr. Breton de los Herreros. Seremos tau claros como amigos: hay cosas buenas y cosas malas, hay bellezas y defectos: esto sucede en todas las obras humanas y todo lo
mas que podamos ambicionar es que el número de los defectos sea
menor que e.l de las bellezas: en este concepto la comedia del señor
Argu~I~ tiene buena defensa, porque _generalmente agradó desde el
pnn_c1p10 al ;fin, .Y no sabemos si cosas que no hicieron efc.:to, le
~ub1eran temdo ~1endo la egecucion menos desigual. No somos de los
intolerantes que solo admiten las producciones de moda y tienen
to~o lo de~as po_r malo. E~ el teatro caben todos los géneros
de,de el sarnet~ a la tragedia, y lo mas que podemos exigir es
q_ue un_a comedia sea b~ena en su género . .La -del Sr. Ayguals no
tiene un enredo calderoman? ; es un plan sumamente sencillo que
eomo los de Breton se sostiene por la animacion del diálogo , los

/

y ••• luego á la calle. Quiero
yo misma hacer las gestiones,
Todas estas atenciones
se merece el caballero
que aspira á mi blanca mano,
Es usted muy bondadosa.

(La ofrece ei brazo.)

Sr. Ayguals salió á las tablas á recibir el premio que en España tienen
los hombres de talento.
La egecucioo tu,•o de todo. La Sllñora Llorente estuvo inimitable:
hizo lo que nadie puede hacer, porque á nadie es dado el talento cómico de la señora Llorente. El seiior Arjona es un actor de mucho mérito, y desempeñó felizmenie su papel de Don Cosme. El señor Valero
sacó buen partido del suyo, conservándose siempre á la altura do
su bien adquirido nombre. Lo5 demas. • . . .
. . • . .

Vamos, tirana amorosa?
DOÑA GUM. Vamos_,.hermoso tirano.
Hay alguna novedad en la comedia del Sr. Aygua\s y es el éontraste de sentimientos. Por lo regular en las comedias de este género
estamos acostumbrados á ver tantos graciosos como actores, y esto
consiste en que todos los actores hablan en chanza, como si la gravedad en su punto estuviera reñida con las comedias de costumbres:
Repetimos que la comedia del Sr. Ayguals tiene esta novedad, que s1
es de buen efecto por el contraste ,Jo es mejor aun por que nada es
tan bello como la imágen de la verdad. En las escenas domésticas hay
de todo como en botica, y si bien los ratos de buen humor sobrepujan á las horas de esplín , no deja de haber situaciones é incidentes
desao-radables cuya pintura requiere un colorido sentimental. Muchos0trozos podríamos citar de esta comedia en que el Sr. Ayguals
, muestra su capacidad para el tono dramático y la facilidad. con que
produce versos sérios, despues de darse á conocer tan venta¡osamen~
te como poeta satírico. lié aqui como se espresa Doña Irene , esposa
celosa, en la escena octava del acto tercero,
DOÑA !IATILDB. Qué tienes lrene'I
Por Dios I vuelve en ti.Tu melancolía
no ha de tener fin?
1&gt;oit.l IRENI!, Este es mi consuelo:
llorar y gemir.
Las agudas penas
que me hace sentir
un ingrato esposo
desde que perdí
su tierno cariiio,
me hacen infeliz.
Los celos me abrasañ ;
y en su frenesl .
el amor me ordena
quererle y sufrir.
Sus tiernos halagos
un ti empo feliz
fueron , madre mia,
todos para mí.
·Mil dulces promesas,
juramentos mil
de constancia eterna
mil veces oí,
que aleves sus ll\hio!i
osaron fingir 1
Y el amor me ordena
quererle y sufrir?
Ornado de rosas,
mirtos y jazmin,
juzgaba yo el' templ•
de amor. Necia fui t
Tarde, madre mia,
llegué á descubrir
que el hijo de Venus,
déspota infantil,
estragos reparte... .
desdichas s in fin .. ..
Y él es quien me oráena
quererle y sufrir.
Quererle t Qué digo?
Seré yo tan vil,
qu.e un perjuro logre
mi afecto rendir?
Mientras mil volcanes
siento arder aquí,
(Set:a/a. al corozon.)
su pecho de bronce
se ,,é derretir
en 11.uevos amores.
Venganza! Ay de mi!
Será m'i venganza ....
quererlo)' sufrir.
J\le parece demasiado larga y poco motivada la oda de D. Cosme á
Doña Gumersinda, puesto que tan pronto como la Ice la rompe. Es
lástima que para tan buenos versos no haya querido el Sr. Ayguals
sacar otro parUdo que el qne resulla de leer una composicion jocosa,
porque de esta manera se hace innecesaria y no tiene toda la importancia que debiera. Es menester en mi concepto, que todos los accesorios csts!n perfeclamente ligados de suerte que eliminando la mas
· pequeña de las partes el tota l quede imperfecto. Sin embargo la oda
en cuestion produjo su efecto porque está llena de gracia y t.iene cscelentes Yersos, y esto es lo principal. Cuando un autor ir..rnifiesta
buenos recursos naturales, puede conseguir todo lo que quiera con
poco que medite y ordene los pensamientos. Tampoco me parece de
buen efecto aunque hace reir la salida de Doiia Gumersinda con sable
cu mano persiguiendo al ingrato ó mas bien descngañaáo amante.
Creo que todo es posible , pero no todo lo posible es verosími l. y es
precis_o qúe el autor sin enervar su imaginacion procure colocarse en
ese término medio equidistante del prosaísmo y de la caricatura. Esto me ocurre y lo digo por lo mismo que soy amigo del autor y porque
. encuentro en la comedia bellezas de bulto que eclipsan es tos imperceptibles lunares. En fin la comedia gustó á pesar de ·1a egecucion y
Je la época del calor 4ue tan poco atractivo tiene para el teatro, y el

JUAN

l\lARTINEZ VlLLllRGAS,

.Spn buenos como uná malva
tus hijos ..... padre feliz!
quién te descubre la calva .....
quién te estira la nariz..
Todos chillan á la vez .... !
todos lloran sin consuelo .... !
Y al padre le tienén leló
1as gracias de la niñez.
.
WENCESLAO AYGU.US fü¡ lzco.

mas delicioso que un día de campo en 'familia. Don Simplicio salió el último domingo á disfrutarle con su cara consorte y sus adorados hiJUelos. l,,o qu~ el buen hombre se-divirtió, es dificil describirlo: lo cosayarcmos sin embargo.
Desde el· sábado empezó don Simpl icio á di.. ,·ertirse consultando su barómerro, su tennóme~ p tro, su hidrómetro, sus callos y la jaqueca d'e su
. , . , muger, para saber si el dia siguiente haria buen
.ci:,C;1f!1/,;¡;!'Ji¡¡¡;¡¡¡,e.-::.r dia. Sus callos anuncian buen tiempo, lo jm;ucca
; de su muger Yientos y el barómetro lluYias. El
domingo apareció sin llu,·ias, sin vientos y sin
buen tiempo, porque cs1aba calmoso y nublado.
Perfectamente, dijo don Simplido, así no nos achicharrará el sol. A las cuatro de la madrugada ya estaba en danza nt1es1ro héroe. Enlre él y su cara mitad
limpian á los chiquillos, les pont-n el Yeslidonuevo....
y al avío. Emprenden en ayunas la marcha, porque es
preciso guardar el a pelito para el campo. Toman la direccion del canal todos á pié; es muy divertido andará pi&lt;',
y sobre todo muy estomacal. El egercicio es muy son o, v
para comer como Heliogábalo, 110 hay eomo hacer antes uii
buen r.ato de egerricio. A la media hora de es1a1· en marcha, aparece el sol con toda su fuerza y esplendor. ¡ Qué
magnífico es el rey de los astros cuando pcrpendicularmen ~
Le se deja caer sobre el caminante en lo mas riguroso de la i:anícula!
¿Quién no enridiará \a diversion de don Simplicio al verle sudar cada
gota como uoa aYcllana, sin duda del placer que su partida al campo
le causabd?
,
Ya ll egó t.oda aquella familia feliz al eyitio destinado para celebrar
la suspirada comida. Despues de una hora de reposo sobre el blando
sucio y al aire libre, porque no babia casa ninguna en todos aquellos
alrededores, empezaron lo5 nenes á gritar que tenian hambre. Don
Simplicio no podía permanecer sordo á la voz de la naturaleza, y dá la
órdcn paro que la comida empi&lt;&gt;ce. Aparece uu pedazo de vaca asada
envuelta en un Heraldo que sinió de mantel. Jamás babia estado tan
inleres antc el Heraldo: su aspecto hizo palpitar todos l os corazones:
hablamos del aspecto de la mea.
.
lilas i 3I I en meJio del entusiasmo general, repara don Simplicio
que se han olridado el pan en casa. Nada·importa, es una diversion en
el campo comer sin pan, así como se come sin platos, ni cucbaras, ni
ADA

�teucdorcs, ni cuchillos, ni meso, ni silla;;, ni l'OSos, porc¡ uc todo esto
contribuye á hacer mas ameno un dia de holgura. ¿Hay placer que pueda jnuaiarse al de beber todos con un mismo cacharro de alcaduz ó
con&lt;~lon, y estarse repantigados en el santo sucio, llenándose de hormig~s y asi\ndose á los rayos del rubicundo Febo? Lo ci~rto rs que don
Simplicio y su familia lo pasaron grandemente cu la mansiou de Florn m•1riéndose todos de hambre, de set! y de calor, al susu rro del agua
crlstalina que serpenteaba en bullit·iosos arroyuelos, salpicando las
Jlorcs y cubriéndolas tie perlas por el perfunJe con que embalsamauou
aquella deli ciosa morada. que hacían mas amena el ronco graznar d~
los ruiseñores y los dulcísim os gorgros ,dc las ranas.
Despues de la campestre y opi¡iara eomida, aband'inas~ la familia á
otras diversiones scrni-gi1uÍ1ásticas. Mientras la madre daba la teta al
nene menor, que lloraba el ángel de Dios porque s~gura1nente no le
mudaban los paiíalitos, cuyo aromiltico perfume hacia bastante contraste con el de las flores, el papá Simplicio ayudaba al mayorazgo en
Ja nueva diversion de hacer volar la cometa, la niün ma yor estaba cogiendo can.los, para ornar l'On ellos la frente de su caro papá, y rl cuarto nene, que rra otra nmia ,p:.,r cierto, dábasc prisa en atrararse de
manzanas verdes que le dieron un ~foo atroz, muy divertido para
todos.
Así se pasaron algunas horas, hasta que sonó la del regreso á l\fa •
drid. El cansancio se había aumcutado con r.1 goce de tanttis1JJacercs, y
habia que andar dos horas ÚJ)atita, con¡o dice el vulgo. El ciclo se-babia uublado de nuevo, y empezaba á lloviznar. No era cosa aun de guarecerse debajo del paraguas. Cuan.do hace calor, no viene mal Ulla rociadila.
Carga la madre con el nene mas chiquitín, y el paure toma en sus
brazos á la ·niüa del cólico. ¡ Qué cuadro tan interesante y encantador
para los que conocen el amor paterno! ¡ Quién 110 c1nidiará 1~ suerte
de don Simplicio! A.dema~ de la niña r1ue·llcva en brazos, lleva la cometa en la espalda y á su primogénito de la mano. El mocito tiene ya
cinco ó seis años, y muestra una aficion decidida por la carrera militar. Gasta chacó ~e car ton, y el enorme paraguas de su padre le sirve
do fusil. Pu est'1 modo er¡¡prcn.4e s¡¡ rrgrcso la familia íd iz.

Pues cuand o algun ignorante
c(ln necios sarcasmos lidia,
se r.onoce '(UC la envidia
es propicdaJ del pedante.
"\VEXCt:SLAO Á\'GU.\LS DE

lzco.

PALMEr.rAS.

Agosto 10 de 18H. - V.

EL DÓMINE LUCAS Y CARTAPACIO.
DIÁLOGO.

VI.

Dómine Lncas. Cartapacio?
Curtupacio. Dóinine mio? Quiere Vcl. la palmeta?
Dómine Liicas. A lanlos hay que zurrar hoy, que no sé
por donde empezar.
Cartapacio. Debe cmprzarse por quien mas lo merezca, y sin duda alguna es el Arlequín; pues aunque nunca
nos ha nombrado en sus columnas, se nos viene en todos
sus números con cuchufletas; y como no se contenga á
raya, es foerza sacarle tocios los trapillos á colacion. No
ignora Vd. que s-:iocmos cosas m.iravillosas, y yo que soy
mas atroz que Vd., cojo el primer di.a Ja pal.mela y no le
arriendo la ganancin.
Dómine Liicas. Desapruebo ese espíritu de venganza.
Quién hace caso de un papelucho semejante? Nada: noso
Lros no debemos humillarnos b:,sla el punto de entrar en
polémica con tan débil adversario. Verdad es que ha estado algo chocarrero en sus indireclillas; pe-ro debemos tenerle comp:ision y considerarle como it un loco.
Cartapacio. Pues yo no he de tener ese e~tóico sufrimiento, ni he de dejar impune la menor alusion que se
nos haga.
Dómine Liicas. Para eso tenemos á cierto suscritor,
homhrc de fibra, que no se deja pisar la cola de nadie; y
hoy nos manda una epistolilla que puede arder en un
candil.
Cartapacio·. La tiene Vcl. á mano?
Dómine L1tcas. Oiga Vd., dice así:

(f.)06 rfa,&amp;t&lt;X,6 &lt;X,f a-t.f~u;II.

Para colmo ele diversion, les cogr nn fuerte aguacero media hora
entes de llegará su casa, y aunque se apii1aron todos J&gt;?ra ~uarercrse
debajo del paraguas, no pudo este salvarles de aquel d1luno,_porque
el hijo de Marte clllpezó á llorar á mocos desplegados y no quiso soltar el fusil.
A las dirz ,]r, la noche, tropezando, resbalándose, ca~endo y lenntándose, llegaron caladilos á ~asa. Figfrr~se el curioso lector _con qué
gusto se acurrucaría u _entre sabanas, ~onando ya_ con el próximo domin"o pura vol ver á disfrutar las delicias de un dia de campo.
D
.
WENCliSLAO AYG.l/ALS DE lzco.
~

10111 neclofll que_ ecnsu1·an eon acritud las
ebrali ase1uu, sin haber •na~lfcstado lo •1ue
111aben hacer.
~~)J&lt;!}):a&amp;i,@l,©.a
Jamás fué de gen te sabia
tirar coces como potros,
i· en lo que aplauden los otros
)liRcar el dre11te de rabia;

que no padecerás de hiporon&lt;lría .
y que eres en el cálculo profundo.
Con afirmar, que ladran á l,i lima
los que te lanzan hórrido au¡trma
está ya asegurada tu fortuna.
Pues yo te juro, saltimbanqui necio,
que de tl! vil~ pobre cstratag~1!ia,
será castigo un general desprecio.
DI!

C.

Dó1nine Lucas. Qué tal, amigo Cartapacio?
Cartapacio. Lindamenle ! ... solo encucnlro que está
tlojillo el opúsculo; pero á mi cargo queda_ e! primer
vapuleo, como nos llegue el bueno del Arlequm a un pelo
de la chupa en sus próximos números.

nuestro buen Dó)rn\'•;, de otra suerte le ilirigiremo~ alguna chinita como la-s que le dirigió el Sr. Ribot en la R1SA.
Teuiamos csaitu hasta aquí, ruando hemos sabido qued Sr. llonilla ,·a á copiar seis de los primeros cuadros del Musco, ron destino á
I.ondrcs, por relaciones de su íntimo amigo D l\larian o Carsí, el cual
se ha propuesto dispensarle una protcccion positila.
Muy digno de ehgio es el prnsanlicnto de nuc;lro pni~a nn y amigo
el Sr. Carsí; y si hubiese algunos person~g&lt;!S en l~spaiia qur 1,: imitasen, ciertamcute nríamos mas progreso en las bellas art,•~, puesto
que no nos faltan genios ni talcutos; IO(Jlle íalta en Espai1a ú los talentos, es la protecciou que se les dispensa en otros países por pcrsooas y gobiernos ch ilizados.
WENCESLAO AYGUALS DE lzco.

EPIGRAMA.
~~

Sigue el furor de las rifas en las nuevas obras que se
anuncian, y nos ruboriza que algunos establecimientos respelables hayan entrado en esta moda, inventada por editores de chicha y nabo, á q1,1ie11es no les importa un comino la degradacion de la imprenta. Ya se ve, con algo se
ha de sustituir el mérito literario de que carecen ciertos
papeluchos bo-rrajcaclos ·con pluma de avestruz . Quién babia de suscribirse á ellos sin el aliciente de la rifa? El caso es que el público se va penetrando del intríngulis del
nego~io; y como ningun suscritor se enriquece del producto de las rifas, así que se anuncia alguna nueva publicacion con semejante apéndice, esclama: ¡tate! sus_cribiérulose uno á esa paparrucha, se queda sin dinero y sm
lectura.

t:
-11

"l
~

Porque los tales rasguños
ton apé11dice de rifas ,
melen ser todo ..... engañifa,
y dis/.ates corno 1n•ñus.
---"-'=::rr;n&gt;&lt;;&gt;--&lt;Il:3::---

Ll PERL.\. DE ÍI.AF.\..EL.-COPIA. DE D. JOSÉ

Llamando en la vecindad
non Juan. t&lt;rÍ los ¡1ié1 de u1téi&gt;
elijo á J;¡iia Trinidad;
" rra la pura Ycrdad,
jiorqut• le d\6 un puntapié
su icolatra&lt;la lil'hlad.

l\URL\ BO~ILL..\..

Ya que usted se mues! ra t;rn poco comedido con sus suscritorts,
señol' farsante, y que con tanta osadía hac e alarde de un «qué se me
de, ámi» que no honraría á un mozo de mulas; preciso es que se le
diga en serio lo que hace al caso. Las criliras que de usted se han hecho son justas, y en este supti_rsto ni deben ni pueden despreciarse.
Si usted no lo cree así, diga por qué, refútelas, y el público juzgará.
Eso de salirnos con los ladridos de los perros, es sobre muy comun r
manoseado, un grosero insulto á la razo n. l'orque si cuando á un
hombre se le dice estafador y se le prueba, y cuando á un ignorante
presumido de marca mayor se le echa en cara su necia petulancia, se
contesta por toda justificacion que no hacen raso de la censura porque
son como la luna, ento1wes se (JUiere decir que la sociedad es un burdel. ¡ Bellas lecciones de moral nos da u~tcd en sus arleqninadas.•. !!!
¿Con que es decir, que de pundonor, deli·c.adcza y amor propio está
usted á cero? ¿Que en nergamo, su patria de usted, no hay un castigo
para los petardistas? Aquí le hay, y por de pronto la nota de especulador ruin ha manchado su reputacion de usted. Creame usted, al público se debe mas atencion. Los suscritorcs de usted tiene n derecho á
recibir el periédico todo lo pronto que la distancia á que estan de la
Corte permita, y no 11S 6 20 días despues de publicado como sucede
conslautemente en provincias á donde llegan otros papeles tres dias
despues de salir en esa: tienen derecho tijmbien á que usted no les
hable en gerga. Mas ;•aliera que en lugar de echará ,·olar esas Arlequinadas tan sosas y tan importtrnas, procurase usted corregir las
pruebas, y no que despues de mi primera amoncstacion me cocaia
usted en el núm. 3. esta cáfila de disparatcs. ltluchado, montaña, c~sanda, lo caverna..... ¿ustcd lo entiende? pues yo ni mas ni menos.
Se va usted corrigiendo; y se parece á aquel mal hombre que voll·irndo de un lugar donde habia sufrid? cierto castigo por algunos pccadillos, encontró á un compinche y le dijo, enseñándole el pasaporte en
que ~e leía la acostumbrada frase de «Va sin enmienda»: mira, solo
una verdad dice este documento, y es que voy sin cnmicncla; tan malo vueho como fuí. Y ya q1re mted tan malo es, como era, señor careta, sin temor á esa espada que como de carlou ni piu cba ni corta, me
despido de usted por hoy con este
0

Sonrío.
Forzoso es ¡ oh I astuto Bergarnasco,
que sin cesar y fuerte yo te 7.tlrre,
pues tu altanero proceder me aburre,
! tus insulsas frases me dan asco.
Ese, «á mi qué me imJJOrta" vale un mundo
y prncba que hay en ti fllosofia ,

/J

..

oNocmo es de nacionales y estrangeros, y admirado justamente por
cuanto~ visitan el Museo tic rsta córtc, el magnífico cuadro de Rafael,
llamado la P1mLA por antonomásia .
Esta obra maestra se presta tan dificil mente á In imitacion aun de los
mas diestros pinceles, que pocos son
los pintores que se hayan at1·e,·ido i
_ sacar un::i digua de competi r con P-1
· ·
_ --, original. A pesar de esto, ha sacado
~
- ..._
~ una nuestro amigo y colahorador
Don José Bonilla, tan bella y acallada, r¡ue_ de ninguna m~nera pu_rden
parecer exagerados cuantos elogios se la 1~1buten. La copia que hizo el
mismo de la santa Isabel de Murillo nos l11zo conocer hasta d?nde podían llegar el gen ro y talento de un jóvcn que piu~aba esclu~m1men!e
á impulsos de su vocacion, ~quede tal_ modo h~b1a con;egu1&lt;lo ad1 ~1nar las maneras de los prfnc1pes de la prntu ra, s111 tener a su l~do q111cn
le guiase en tan difícil innstigacion; pero la que hemos visto _de la
PeuLA, ha ~scedido en mucho á nuestras esperanzas, y ha admirado
hasta á los 1nas inteligentes proíesores. .
.
.
Los triuufos literarios que ha conscgu,do el Sr. Bonilla. dcb1an haber sido suficientes para colmar su noble ambici~n de gloria: á pesar
de esto y de los laureles que le grangearon su D1on y su Don Alvaro
de Luna, ha querido dC'IJer á la pi!1tura otNS no menos bellos y lozanos.
Nosotros aplaudimos la noble audacia con que se ha lanzado por tan
escabrosa senda. ¿A qué elogios no se h_aee acreedor qu_ien con_ solo
decir: voy á imitar á lla(ael y á Uurillo, ha co-usegmdo cop1a1:les
exactamente? •Porque e, de ad\'crtir que l\Jurillo y Raía~I son en pintura dos polos opuesto~; sus maneras son diferentes, y diferente la escuela de que cada uno de ellos cs,gcfe. Sin émbargo 1 _el Sr. Bonillo im!·
ta á ambos cou la misma maesi.na, de ambo; copio fielmente el dibujo y el colorido; mau ifcstando en esto un gc11i1: tan dúctil y general
co1110 en literatura, cuyos géneros todos ha egerc1lado con_ fruto. .
Mucho deseamos ver figurar tan bellas obrnscn la próxima espos1f'ion pública de la Academia ~e$. Fernando. No, res1:rvamos para entonces analizarlas mas dctcnitlamcute. apoyando como ahora nuestro
juicio en el de personas 1}185 inteli~entes y de conocid~ i_mparcialidad.
Tambicn nos atreYemos a ale11tar á su autor en la d1í1c1I carrera que
ha emprendido, s i bien sentiremos mmho que la piutura le robe todas las horas que tan glorio;amrnte consagraba antes á las letras. Remita nos de cuando en cuand&lt;&gt; el Sr. n .,nilla nlg~ua composirio:1 para

WllSCllSLAO AYGUALS Dll

lzco.

8il8Ul8 ©©IB&amp;í1íl~ 1:1
Del acrc&lt;lÚ;¡do periódico EL TOCADOR, que se puh_lica
en esla córt.e con la mayor acrplacion por su elegancia y
mérito literario, copiamos lo siguiente:
EL JUDÍO ERR1'.'\TE.

medio del dilu ,·io que nos ahoga de pésimas traducc iones tic rsta norela , ya cé lebre antes de apa~ccer; en medio del ruuor que nos causa el ,·er el arroJO c~n que se
lanzar. á.escribi1' y I radutjr tlel francés al cspanol_, entre
al••unos pocos literatos tic nota, algunos que uo solo no han leido una
~ola página del Chantrean. sino que ni siquiera compr~n_dcn las galai;
del sonoro idioma de Cerrnn1es; en medio de la vergnenza q_uc es
para la ci\'ilizacio11 de nuestra patria, el ver los groseros sa_rcasmos
que los rstran~cros nos pro&lt;lig~n por no pocas de esas t,raducc1ones del
Ju&lt;lfo Erran/~, llenas de ga licismos, atestadas de disparates. plagadas de ineiactitudcs groseras, tenemos el consuch de Hr que ª!gu'.1os
escritores de justa nomLradía, entre ellos el S:· Arnuals de l~co, 1,an
tomado á su car"o la vindicacion de nuestra literatura, vcr:1cndo al
castellano el Judio Erra11te en términos que su falll?S? autoi Mr. Eu~cnio Sue reconozca alguna traduccion digna del ong111al.
.
.
" Don Wcnceslao Ayguals de Izco, director_ de la Soc1eJad L1,'.era_ria
de esta córte, 1itera to ventajosamente conoc1do ,por sus obras, ora ns,
júcosas l' satíricas en prosa )' verso, ha tomado a ~u cargo la 1mprol1a
tarea ue traducir µor sí mismo la novr.l11 en c~cstion. I1em0s t c111d?, cl
placer de lee r el primer tomo que rn á rcpa~t1 rse Y nada p~cdc dc¡a~
que desear por nin"'un concepto. El lcngua.;e es p~ro, cast!Z? Y ele
gante, hay trozos ll~nos de poesía que acas? a\'entaJan al orig_rnal; ,obre todo bay exactitud completa en la ,·e.rs1on de los pensam1ent~s. '/f ,
unido esto á la correccion y lujo tipogrüfico con que salen toda,, !As
obras de las prensas de la Socieclad Lilcrbria, nada aventuramosJn
cii· que la traduccion del Sr. Aygual_s de Jzco,. s_erá acaso una e ii
en que se conserve todo el ménlo del or1g1nal.
.
11oc-a,
u~mo:: ll'iJo muchas ot ra&amp; traduccioncs, ¡ noshcni~s a1ergon~alli,
11'

1:-

�-48de que algunaF de ellas hayan visto la luz pública. F.n ellas se hace le$ 1 puede decir fu era .._. •. tate I no quiero entrometerme en pol\lica;
trizas sin compasion la obra del distinguido literal o francés. Frases yo estoy contento con m1 pan y toros.
enteras se alteran de un medo escandaloso, se omiten otras intereQue si rindo aplauso eterno
santes, y se traclucen .nuchas palabras de un modo ridículo y chavaá esta diversion cornuda,
cano. Mon m!litre, que significa mi amo, se traduce por mi maestro.
es que para mi sin duda
Por repasser (aplanchar) traducen repasar; por qui ter ( abandonar)
lo demas no vale un cuerna.
escriben quitar; por camail (manteleta) pon en nada menos que caSolo mis toros queridos
mello y otras sandeces por este estilo, que hace ver que los verdaderos
llevan en gracia de Dios,
camellos, son los que de este modo desuellan al pobre autor del Judio
en lugar de un cuerno, dos
l1rra11te.
como los buenos maridos.
Damos en consecuencia el parabien á ta Sociedad Literaria ¡,or el
Y por eso con razon
servicio que hace á la literatura nacional, publicando con el esmero
~qui y en tierra de moros,
,,ue acostumbra la traduccion de su digno director D. Wenceslao Ayá los maridos y toros
guals de Izco, y no dudamos que el publico recompensará con su fadoy yo mi predileccion.
·vorablc ¡¡cogicla tau patrióticos desvelos.
·
Voime por las gradas alta$
por si alguno me arremete:
EL COMENDADOR Dls MALTA.
y aquí se acaba el sainete,
Esta novela, en el concepto de concienzudos literatos, es la obra
perdonad sus muchas faltas,
maestra del célebre EUGENIO Smi. Hemos leido la traducci on que de
ella está haciendo D. Juan de Cápua, y es en verdad muy digna del
original. La recomendamos encarecidamente al público. La impresion
es de luj o, hecba por la Socrno,\D LITEn Anu. El precio es de !1 rs. en
llladrid y 11 en las provincias cada tomo franco de porte.
EL CANC!OiSJ:'.!\O DEL PUEBLO.
Coleccion de 9101:elas originales ele D. TT'e11ceslao Ayguals de Jzco y
1). Juan MartiTlez l'illet·gas.
LA CA~A DE P OCO TRIGO es el título de la primera noYela q11e está
ya en prensa, origiua l del Sr. Yillergas.
La coleccion constará de seis tomos. El primero saldrá el 111 del
corriente. Se suscribe en las principales librerías á 8 reales por tomo
e n Madrid y 10 en las provincias. Por una gracia particular, á los suscritoresá cualquiera de las obras de la SoclllDAD LITERARIA, se les dará por la mitad clel precio, siempre que adelanten el importe de toda
la obra, que son 2'i r&amp;. CA Madrid y 30 rs. Pn las provincias, franco el
porte de los seis tomos.

---"'-""===x.= =---Hemos visto las dos primeras entregas de La Aurora Musical que
publican los señores Bacbitler y l\lascardo; A lbttm que recomendamos tanto por el lujo de las láminas en litogra ría, grabado de la música .Y papel, eomo poi:_ las _bellas can_cione~ asi serias como jocosas que
cunt1ene, con acompanam1ento de piano. - No menos recomendable ·es
El Ramillete filar'1lló11iro que hace ocho meses publica tambien el seíior lllascardo. A su mérito reune la circunstancia de ser muy cómodo
el precio de suscricion.
-Va á p¡¡blicarse en breve un tomo de p oesías de D. Francisco Cea.
Su autor les dá el título tle Enswyos poéticos: esta modestia hará
resaltar mas el mérito de las composiciones, · que á la verdad es
iobresaliente.
-D. J osé Zorrilla está escribiendo una leyenda del mayor interés,
para la Soq1rnAD L1nm.\RJA . Será impresa con cst raordinario lujo.

LITOGRAFIA,
Los retratos de nuestros colaboradores los señores
Ayguals de lzco y Villergas, dibujados y litografiados por
los mejores artistas de esta córle, hacen honor á sus autores, tanto por la semejanza que es perfecta, como por
su buen dibujo y limpieza del estampado. No puede hacerse cosa mejor en el estrangero.
No cslrañamos sea lan eslraordinario el número de
suscrilorcs, atendido el mérito de los retratos y su baratura; 5 rs. los dos, cada uno en l:'tmina separada. Tenemos entendido que se estit agolando la primera cslampacion.

· Nota importante.
Aunque desde hoy 1.0 de setiembre el precio de los
dos retratos debe ser, segun prospecto 10 rs., por gracia particular á los suscritores á cualquiera de las ~hras
de la SocIEDAD LITERARIA, se seguirá exigiéndoles única:menle 5 rs. por los dos, franco el porte.

TOROS.

.ltiicio c~•·i lico de l#u r,u1ciones ,11,etin• ••ep,.e,
11e,ata#la11 liasta el dia en que e11b•ó en p,.e,..,
11a este pe,.iódlco.
pia. 27 ~e julio. En el Crnco: 1Dios no.s libre de u11a vieja! comedia en tres actos y en rerso, original de D. Wenceslao Ayguals de lzco. A pesar del escesivo calor, estaba el teatro lleno de una concurren_cia escogida y elegante. Aplaudiéronse
todas las escenas, siendo mayor el aplauso á la conclasion
de los actos. Cuando se concluyó la cometlia, fué llamado el
autor, y se presentó en la escena á recibir la general y ¡¡.'.
songcra demostracion de los espectadores. Como en otro
lµ gar ~~blamos est,ensamente del mérito de esta comedia,
nos cemremos aqm á copiar lo que sopre el\a ha dicho unQ
de los mas concienzudos periódicos de esta córte.
«Tan pocas novedades han ofrecido los teatros· princi-,,
«pales en todo el pasado 1nes y en lo que llevamos'del ac,«tual, qrrn á pesar de que ofrecimos en el prospecto de es.,.
«te penód1co ocuparnos de ellos, se puede decir que has«ta ahora no n?s ha!3 ofrecido materia para verificarlo. En
«el teatro del Circo siguen atrayendo los bailes un concur-,,
«so mas ~umeroso de lo que pod iamos prometern os aten«d1do el n~o~ de la estacion. Por lo demas la compañía de
«verso part1c1pa ni parecer del desaliento que se observ~
«en los demas t~atros, sin que de algun tiempo á esta parte
«nos ~aya o~rcc1do otra cosa digna de notarse que una co«med1a del Sr. Ayguals de bco, lit u lada: 1Dios nos libre d•
«una v~ejal Esta comedia pertenece al género clásico, y se
«r~com,enda por _la soltura del diálogo y la versificacion fá~
«cil que caracteriza todas las producciones de su autor. Su
cwbgcto es bastante moral; la pieza abunda en chistes y go«za de un plan, que aunque sencillo no carece de combina«cion. Las escenas jocosas y sérias ~e hallan casi coustan«tcmenle interpoladas y se hacen resaltar mútuamente. Las
¡cperi~ecias no so_n siempre inesperadas; pero tampoco so«brev1e~cn con violencia.El defeclo que encontramos en la
«comedia del Sr. Ayguals, si es que puede llamarse defcc«to, est~ en el riguroso equilibrio de ló jocoso y lo serio
«que r.as1 no permiten determinar su carácter, y que si birJ
«como hemos dirho, se realzan recíprocamente hacen seu«ti r dem asiado al espectador efectos para los q ~e no esta_«ba preparado su ánimo. Con todo, In pieza ft:é aplaudida
«y llamado á las tablas su di gno autor. J_a egecucion fuli
«bastante esmerada, aunque no todos los actores dieron·Ja
«correspondiente animacicn al papel que tenían á sq
«cargo.»
Día i.• de agosto. En e! Cmco: Las treguas d e Tolem1,ida, ópera
dc_l maestro espanol E sla~a. Fué muy bien recibida del público: el autor y los cantores fueron llamados á la esccn a;
pero en atencion_ á ser religioso el autor, se presentó en el
palco de la autoridad. Nosotros creemos que hubiera po,:li:do pr~sen tars~ ~n la escena, pues no creemos que deshonre
A. nadte el rectbll' en ella \a urdes adquiridos por la aplicac1on ~ el talento. Ya paso el tiempo de las necias preocapac1oncs.
Dia 1l en la Cnuz: Don Juan de Austria , drama en cinco actoF,
del r_élebre De_la_vigne, !~aducido por el malogrado Larra.
El publico rec1b1ó con_fnaldad esta producciou, á pesar de
su _escclente desempeno y de los dos grandes ingenios á
q u,enes se deben el original y la traduccion.
Dia 21 en el Pa1isc1PE: L os cobradores del Banco drama en cinco
actos : es tau detestable que no merece lo; honores de la
critica.
Al entrar este número en prensa no se ha e"ccutado aun
1~ ópera _anunciada de nuestro apre~iable amigo el Sr. Esprn Y Guillen, por indisposicion del Sr. Unanue.
,

Acaban de darse dos funciones estraordinarias que han satisfecho
las exigencias de los aficionados. No es cstraiío: los vichos han sido
buenos, y la cuatlrilla se ha portado. Leon y Cúchares han estado de
primeros espadas y han n:erecido grandes aplausos. Tambien se han
distinguido el Salamanqu,no, el banderillero Jor&lt;lan y los picadores. ,
'Remos uotado que se hace mucho a larde de la fuerza armada! Por ,·illadrld _
da del chápiro! que hasta en_ las diversiones nos haya_I_nos de ver r1:• Soeledad I..lterarla.-'.l.8A4,
dcados de bayonetas! Pues cmdado que el pueblo que chJO: ¡fuera fra1 - Imprsnta de J). Wenceslao .&amp;yguals de r~co
n
•
~
, calle da 5. A,oq-ue,
n • .,.

NúM.

7.·

-49-

f.•

DE ÜCTOBRE DE

SALE

f 844.

VEINTE
!'

UNA VEZ

REALES

l~

AL MES.

AL

i\l1¡:i:l\!1\l 1111
1 \

,ufo.

¡\
,
--~

,:n~lelopedla plntore•ea anher111al,

____ ______
,..,.,

YIJ.

l. 1 algun puehlo ha hahi~o eq
'/' el mu111lo que con l1•gis!acion me11os segura ha_ya llegado á mayor grandeza , el
romano es el úuico enlre todos induhitahlemrntc. Cansado de la soberanía por los
~ alentados del soberbio 'far~ c¡uino, la destruye en este, y
,
elige cónsules que le dirijan.
Tc,uc nueva dominacion , y combate sesenl,t años con el
magi!&gt;trado mismo que coq aclamacion gozosa acababa de
autorizar, celoso el~! despotismo de los patricios. Ha}líanse
eslinguido las leyes régias, y el conflicto de las potestnde~
consular y plebeya impide el cstablecimienlo de otras que
l;ts sustituyesen. La necesidad hace nombrar legados que,
inform.indose de los instilulos de Grecia, trasladasen los de
Solon, Dracon, Scleuco y Carondas á la discorde Roma.
l.'orma el dcslerr~1do Hcrmodoro Efesio las doce labias;
aulorízanlus los dccemviros; aniquílase la amLicion dp estos; apruelian los cónsules su lcgislacion; propónese al
pueblo aquel derecho, que srguo la frase de Ciceron, era
preferible á todas las bibliotecas de los filósofos; y su brendad y su oscuridad y sq rigi4ez dan enlra4a á la intrr-::
pretacion, que hacien4o olvidar toda la filosofía de las doce
tablas, se levanta con el imperio de las sentencias, y lom&lt;1
las veces de la auluridad legislativa. Advierte á este tiempo
el pueblo la prepotencia de los patricios tanto en la inter~
prelacion como en la rogacion de las leJeS; relír~sc al Janículo; d1•1iende sus derechos con la sc-&lt;licion, v arranca de
los padrrs 1:i le~· hortensia, que da ,·alor á los.plcbiscilos,
"!. á la plebe un triunfo efímero en la administr;1cion pública. El logro de un cónml plebeyo, le cuesta poco dcspucs

la concesion de un pretor patricio, con que arma de nuevo
á los padres para debilitar su misma autoridad popular. Desordena,lísima coníusion resultó de csla mulliplicidad , aria ele polest:1dcs, q4e ¡1\JIDl'nt:1das en la nmdanza de Ja repúhlica con las consultas del senado, con las constituciones
de lós príncipes, con las respucst;1s de los jurisconsultos, y
en ~los mismos con las di versas sentencias de s;;binianos y
procu ley anos, dió de sí un derecho vago, i ncierlo, pasagero, repugnante y conlradiclorio entre si, que en el estado Iibre causó continuos y furiosos de bales entre la plebe J p,1lricios , y en la conslilucion monárquica contri huyó
á su esiabilidad, apoderándose dieslramen\e los príncipes
de 'l¡¡s poteslades consular y tri!Juoicia , polos que sustentaban la permanencia &lt;le la república. Perq tal cncueptro
de jurisdicciones, mar;1ña ciega de potestades, ipccrlidumbre y qjpguna se~uridad de los t•slatutos que hahfou
de influir on la fcliGidad públic~ en vez de lurbarl¡i, &lt;'ran
opuestas á la misma magesl¡!d hnpcrfal, qqe habia de disolver con vagas y r cpenlin:ts leyes, t;mto las causas publicas como las priv11das. No so le escondió áAuguslo este
defecto, qqe tocaba en los fu11d;1menlos de la mooarqula
que iqa á peFpetuar; echó de ver 1¡ue la amplia autoridaf
en el arbitrio de los pretores de suplir, corr ~gir ó en.
mend;lr el derecho, y la inconstancia de sus ediclos, inútilmrnte refren,ada pQr la ley cornelia, aumentaba tinie...
bias á la jurisprudencia, y á lns cspeditas resoluciones del
foro embarazos insupcr;1bles. Quiso enmendar el vicio v
no pudÓ. Sucedióle una série de mónslruos, que, lejps
corregir el derecho, no pensaron sino en ostentar con l¡!!i
obras que no. conocian ningqno. El po!íli_co Vespasiano,
el dulce, el blando, el amahlc, el inculpable Trajano,. hicieron harto en restituir el est,1110 público de las cosas al
6rden que habia desconcertado tan larga sqcrsion de abominables déspotas. ·
1

de

�</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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