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                  <text>Órgano de difusión
científica y cultural

��Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
M.E.C. Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Dra. Carmen del Rosario de la Fuente García
Secretaria General
Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario Académico
Dr. Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
Director de Editorial Universitaria
Lic. Antonio Jesús Ramos Revillas
M.E.C. Linda Angélica Osorio Castillo
Directora de la Escuela Preparatoria 3

Índice
París, ciudad luz: sus bellezas y sus alegrías / Enrique Puente Sánchez

5

De las artes liberales y el sentido humano en la formación de los bachilleres /
Antonio Guerrero Aguilar

8

La participación militar y política de Mier y Terán durante el movimiento de
Independencia y los primeros años de la República Mexicana (Tercera Parte) / Olaf
Emmanuel Serna Garza
12
Sonetos Nuevoleoneses IV y V / Compilación y notas de Erasmo E. Torres López

18

Lic. Clemente Apolinar Pérez Reyes
Editor Responsable

Genios de la Física y la Matemática (Séptima parte): Michael Faraday / Patricia M.
Morones Ramírez y J. Rubén Morones Ibarra

20

Lic. Estefany Abigail Saucedo Espinoza
Diseño

Misa / J. R. M. Ávila

27

La importancia del Emprendedurismo Universitario en México / José Nicolás Barragán
Codina / Rubén Hernán Leal López

30

El Partido Acción Nacional en Nuevo León y las elecciones para la gubernatura de
1949 / Luis Fidel Camacho Pérez

36

Utilidad y preferencias. De Bentham al correctivo de Pareto / José C. Valenzuela Feijóo

42

Letargo / Carlos Gerardo Castillo Alvarado

48

Visión científica, dialéctico-materialista, del universo (Octava parte) / Gabriel
Robledo Esparza

50

La Aparición / Dora González Cortina

61

El pintor J. Manuel Castillo Treviño y su Pinacoteca / Juan Antonio Vázquez Juárez

62

Los partidos políticos en Nuevo León, 1912 a 1923 / Oscar A. Rodríguez Castillo

65



Martha E. Arizpe Tijerina / Hermilo Cisneros Estrada /
Rogelio Llanes Aguilar / Juan E. Moya Barbosa / Linda
A. Osorio Castillo /Clemente A. Pérez Reyes / Enrique
Puente Sánchez /Jaime César Triana Contreras / Juan
A. Vázquez Juárez
Consejo Editorial
Reforma Siglo XXI, Año 23, Núm. 85, Enero-Marzo 2016
Fecha de publicación: 16 mayo de 2016. Revista trimestral,
editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Escuela Preparatoria № 3. Domicilio de la
publicación: Avenida Madero y Félix U. Gómez, Monterrey,
Nuevo León, México, C.P. 64000. Teléfonos: +52 81 83555315,
+52 81 83559921, Conmutador y Fax: +52 81 81919035, +52
81 81919036. Impresa por: Edición e Impresión de Materiales
Educativos S.A. de C.V., ubicado en Isaac Garza Poniente 1116.,
Centro, C. P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha
de terminación de impresión: 9 mayo de 2016. Tiraje: 800
ejemplares. Distribuida por: Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Escuela Preparatoria № 3, Avenida Madero
y Félix U. Gómez, Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64000.
Número de reserva de derechos al uso exclusivo del título
Reforma Siglo XXI otorgada por el Instituto Nacional del Derecho
de Autor: 04-2009-091012372100-102, de fecha 31 de julio de
2015. Número de certificado de licitud de título y contenido:
14,922, de fecha 23 de agosto de 2010, concedido ante la
Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de
la Secretaría de Gobernación. ISSN 2007-2058. Registro de marca
ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: 1183058.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad
exclusiva de los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o
medio, del contenido editorial de este número.

Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2016
reforma.prepa3@uanl.mx

��Editorial

La Escuela Preparatoria Núm. 3 se complace en presentar la edición N° 85 de Reforma Siglo XXI,
correspondiente al trimestre enero-marzo de 2016. Reforma Siglo XXI sigue viendo la luz gracias a la
conjunción de un significativo número de voluntades generosas, que distrayendo parte de su valioso tiempo
de sus ocupaciones académicas, aportan los resultados de sus investigaciones, sus opiniones en diferentes
temas y el fruto de sus creaciones literarias en forma de narraciones y poemas.
Este primer número del año de 2016 no podría ser la excepción, pues nuevamente la mesa de redacción
se engalanó con aportaciones muy relevantes de antiguos y muy finos colaboradores, cuyos trabajos se
constituyeron en un verdadero deleite para los revisores y correctores de estilo, por lo que auguramos que los
artículos de divulgación científica, de análisis de diversos problemas educativos y las aportaciones de creación
literaria, serán del gusto de nuestros lectores.
Entre los temas que interesan a nuestros autores están los que se refieren a la divulgación de la ciencia. En
este campo se incluyen dos interesantes artículos de divulgación sobre los genios de la física y la matemática,
que en esta ocasión describe los aportes de Michael Faraday al progreso de la ciencia y se continúa con
la crítica a la Teoría de la Relatividad de Einstein. El tema educativo que siempre ha caracterizado a este
medio de difusión, se hace presente con la descripción del Trivium y el Cuadrivium, primeros antecedentes
de los estudios liberales que integran las ciencias objeto de estudio en el bachillerato; el emprendedurismo
universitario es también abordado por uno de nuestros colaboradores.
Complementan esta edición una reflexión sobre París, Ciudad Luz, sus bellezas y sus alegrías, a
propósito del atentado del que fue víctima en el pasado reciente, y una colección de creaciones literarias
breves: La aparición, Misa y Letargo, de tres autores ya habituales en nuestras páginas. También en el campo
literario aparecen la crónica, así como la continuación de la investigación filológica que en esta ocasión da
cuenta de dos sonetos de autores nuevoleoneses: Abigaíl y La noche, de Efraín Herrera y Julia G. de la Peña,
respectivamente. Complementan este número dos colaboraciones que abordan el surgimiento de los partidos
políticos en nuestra entidad y el interesante artículo sobre la Utilidad y preferencias de Bentham al correctivo de
Pareto, que suscita interesantes reflexiones.
Como siempre, agradezco en todo lo que vale, el esfuerzo de nuestros colaboradores y el apoyo del M.
E. C. Rogelio G. Garza Rivera, Rector de nuestra Máxima Casa de Estudios, para seguir editando esta revista.
Atentamente,
M.E.S. Linda Angélica Osorio Castillo
Directora

��Reforma Siglo XXI

París, ciudad luz: sus bellezas y sus alegrías
██

propósito de la tragedia que sufrió la capital
de Francia el pasado mes de noviembre de
2015, muchos hombres y mujeres hemos
recapacitado en la importancia que tiene
París para todos nosotros, es decir, para todo
el mundo occidental. Es cierto que muchas ciudades
europeas encierran aspectos muy interesantes que
nos impactan y que no podemos soslayar. Por ejemplo
citaré a Roma, Viena, Atenas, Praga, Venecia y un largo
etcétera. Pero sigo creyendo que París tiene algo muy
especial para todo el occidente del planeta.
La torre Eiffel ya no es un símbolo únicamente de
Francia, lo es ya de todo el mundo. Es un paradigma de
fuerza, de belleza, de universalidad; si usted ha subido
hasta sus más de trescientos metros de altura y desde
allí ha contemplado la hermosa ciudad que está a sus
pies, aceptará muy bien lo que digo. No me negará que
comer en sus restaurantes no sólo es un placer del
paladar, sino también todo un placer espiritual de poder
hacerlo en esa súpermagnífica estructura de hierro.
Pensar en una posible destrucción de la torre Eiffel es
pensar en una enorme tragedia, el espíritu se espanta
de sólo imaginarlo.
La catedral de París, el templo de Notre Dame,
es otro magnífico edificio que ya también pertenece
a todo el mundo. Su historia va del año 1163 cuando
se bendijo la primera piedra, hasta el año actual 2016.
Las vicisitudes que le ha tocado vivir han sido muchas
y quizá las más graves fueron las de la Revolución
Francesa, en que fue atacada fuertemente y profanada
con saña. De su arquitectura no puedo decir gran cosa,
pues me confieso un perfecto ignorante de ese gran
arte; sé que es un monumento espléndido del gótico
puro y ciertamente es una maravilla. Sus dos torres
son emblemáticas de una estructura “sui generis”;
los tres pórticos de su frontispicio son un prodigio,
especialmente el central que es el mayor, conocido
*Licenciado en Letras Españolas y Maestría por la UANL. Actualmente
maestro jubilado de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Escuela
Preparatoria Núm. 3 de la misma institución.

5

■Enrique Puente Sánchez*

como Pórtico del Juicio Final. El rosetón frontal de la
fachada es una hermosura y bajo de él, las estatuas de
los veintiocho reyes de Judá y de Israel nos dejan con
la boca abierta.
Para admirar debidamente esta imponente
catedral, es necesario ascender a su techo mediante
el pago de una mínima cuota. Una vez arriba, se debe
recorrer un largo pasillo también frontal para llegar
finalmente a la enorme campana de trece toneladas,
meterse bajo ella y acariciar su enorme badajo.
Enseguida, desde allí mismo, contemplar la espléndida
aguja que culmina a noventa y seis metros de altura. Si
es posible, entrar al sagrado recinto, escuchar misa por
supuesto en francés y ver si se tiene la suerte de oír al
coro de la catedral con sus magníficas interpretaciones
en latín: “O sacrum convivium” de Mozart, “Ave María”
de Schubert o Gounod y “Dies irae” de Verdi.
El Museo del Louvre es uno de los más famosos
museos del mundo. Primeramente castillo hacia el
1204, luego residencia real en 1364, es convertido en
museo en 1793 por el gobierno republicano francés.
Consta de grandes departamentos entre los cuales
están el de Antigüedades Egipcias, el de Antigüedades
Orientales, el de Antigüedades Griegas y Romanas y el
de Antigüedades Cristianas. Otros departamentos son
el de Escultura, el de Objetos de Arte, el de Pintura y el
de Dibujo.
Al subir la escalinata de la entrada principal,
sorprende al visitante la escultura griega de la Victoria
de Samotracia. En el departamento de Pintura la mirada
se extasía ante la Gioconda con su sonrisa enigmática.
Pintura probablemente la más famosa del mundo, que
ha hecho célebre a su autor, Leonardo da Vinci.
En las Antigüedades Egipcias destaca la
estatua de Amenhotep IV y la reina Nefertiti. Una de
las joyas del Museo es el monumento del Código de
Hammurabi, tanto desde el punto de vista artístico
como del histórico; se encuentra en el departamento de
Antigüedades Orientales. En las Antigüedades Griegas

�y Romanas están la Venus de Milo y la Venus de
Gnido, más las esculturas de Octavio y de Calígula.
En las Antigüedades Cristianas aparecen todas las
manifestaciones de arte cristiano, que son expresión
de una concepción espiritual de la vida totalmente
nueva. Todo esto en el Museo del Louvre, por lo cual
ya no es sólo un museo de los franceses, sino un
museo de todos nosotros.
El Arco del Triunfo se encuentra en la Plaza
de la Estrella, desde la cual parten doce hermosas
avenidas que embellecen París. Al mismo tiempo
este arco se halla sobre la Avenida de los Campos
Elíseos, la más hermosa de la gran ciudad, que
corre de este a oeste y que se usa para los grandes
desfiles conmemorativos, en especial el del 14 de
julio. Es el más hermoso arco entre todos los que
hay en el mundo; contiene en su interior varios
departamentos que se dedican a la conmemoración
de hechos históricos de Francia.
El Arco del Triunfo fue construido por Napoleón
para conmemorar sus victorias de los años 1805
y 1806, por lo que en sus paredes externas está
adornado por bajorrelieves que representan dichas
victorias. Tiene una gran terraza desde la cual hay

Hijo con padre muerto

una vista magnífica de la Avenida, de la Torre Eiffel
y en general de la ciudad. En su base se encuentra
la Tumba del Soldado Desconocido. Su iluminación
nocturna es esplendorosa y puede ser apreciada
desde una larga distancia.
El templo “Du Sacré Coeur” se encuentra
sobre la colina de Montmartre. Es una iglesia de
blancas piedras de estilo románico, que los parisinos
construyeron para cumplir una promesa hecha al
Sagrado Corazón de Jesús, a quien pidieron que
salvara a la ciudad de un peligroso ataque enemigo.
Este templo fue consagrado como basílica en 1919.
Es grandioso y por una pequeña cuota se puede
visitar su interior, sus alturas y su amplio sótano.
Podemos decir que es de visita obligada si se viaja
a París.
La Avenida de los Campos Elíseos es uno de
los paseos más hermosos de París; cruza de este a
oeste la Plaza de la Estrella y ya apuntamos que en
esta plaza se encuentra el imponente Arco del Triunfo.
Tan hermosa es esta Avenida que Porfirio Díaz, el
expresidente de México, construyó en la capital una
imitación de ella que es la Avenida Reforma. Otra de
las bellezas de la capital francesa es el río Sena, el
“Sequana” de Julio César en su Comentario de la
Guerra de las Galias. En su paso por la ciudad este
río es perfectamente navegable por pequeños barcos
de paseo, cuyo recorrido es muy placentero pues hay
muchos edificios interesantes en sus dos márgenes.
Como precisamente al cruzar la ciudad el río se
parte en dos, crea la famosa Isla de la Ciudad (Ile
de la Cité), cuyos edificios presentan espectaculares
vistas desde los barcos de paseo, especialmente la
Catedral de Notre Dame. También son espectáculo
interesante los muchos puentes que cruzan el río.
Todos estos edificios y lugares de la urbe
parisina, conocida también como la Ciudad Luz,
han sido presentados y brevemente descritos para
recordar la belleza de esa gran metrópoli. Conviene
no olvidar que es una gran ciudad cosmopolita y
que recibe millones de turistas al año. También se
debe reconocer que no se han incluido muchos
otros edificios y lugares importantes, como la sede
de la Unesco, el Teatro de la Ópera, la plaza de la
Concordia, los bosques de Boulogne y de Vincennes,
el monolito de Luxor, etc. En suma, diremos, como
alguien dijo de la antigua Alejandría, que París ha
vencido la capacidad de nuestros ojos y de nuestra
admiración.

6

�A esta capital de las artes todas, la atacó el
terrorismo el año pasado con fiera saña. Con sus
ataques segó vidas no sólo de parisinos, sino de
personas de otras nacionalidades. Para nuestra
buena suerte no se dañó ninguna de las bellezas
comentadas en este artículo. Lo mismo sucedió
durante la Segunda Guerra Mundial, París fue
ocupada por el nazismo, pero los nazis respetaron
las hermosuras de la gran ciudad. Si algún daño
sufrió París, fue de parte de los aliados cuando
echaron fuera a los germanos. Es obvio que nos

duelen mucho las vidas segadas en esos ataques
terroristas, pero también es evidente que estamos
muy contentos de que no hayan sido tocados ni
el Louvre, ni la Torre Eiffel, ni la Catedral de Notre
Dame, etc. Nos sentiríamos intensamente mal, si
todos esos símbolos del arte, de la inteligencia, de
la universalidad fueran maltratados o destruidos.
Pero ni siquiera la alegría de París ha podido ser
eliminada. La fiesta sigue en esa insigne metrópoli
y usted puede comprobarlo, si se anima a visitarla.

Él quería niño y ella niña y resultó luna

7

�Reforma Siglo XXI

De las artes liberales y el sentido humano
en la formación de los bachilleres
██

El trivium como ideal de
formación humana

iteralmente la palabra de origen latino trivium,
tiene que ver con el lugar en donde convergen
tres caminos o sendas. Es una palabra
compuesta por el adjetivo numeral latino tría
(tres) y por el sustantivo latino vía, -ae (camino),
con la cual se designa a un conjunto de disciplinas
literarias que tienen su origen en la cultura grecolatina.
Para los romanos el ideal pedagógico fomentaba el
amor a la patria, y la formación propia para la vida del
campo, el trabajo, la parsimonia y la constancia. Con
el estudio de las Doce Tablas, adquirían la memoria
histórica y la disposición para enfrentar la vida. El
imperio procuraba que la niñez se formara en la escuela
entre los cinco y 15 años, conocida del “ludi magister”,
en la cual enseñaban lectura, escritura y cálculo en
forma de juego. Sin el afán de comparar los tiempos
actuales, la función del maestro era mal vista en la
sociedad y en consecuencia ganaba poco.
En el siglo II antes de Cristo se helenizó la
cultura romana. El proceso de aculturación griega fue
aplastante e influyente. No obstante, para los romanos la
educación está sobre los pueblos y tiempos. Pertenece
al ser humano por ser persona. Solo así se pudo
unificar un imperio compuesto por diversos pueblos
con cultura y lenguas distintas. A este ideal formativo
le llamaron “humanitas”, la cual comenzaba a los 16
años. Al principio las humanidades abarcaron el estudio
meramente literario de textos latinos como griegos. Las
lecciones se estructuraban en una sesión que abarcaba
seis momentos didácticos: dictado, memorización,
traducción, expresión, análisis y composición literaria.
*Antonio Guerrero Aguilar (Santa Catarina, Nuevo León, 1965)
Estudió filosofía en la UNIVA de Guadalajara y teología en el
Instituto Internacional de Teología a Distancia de Madrid. Es maestro
universitario, promotor cultural, escritor y conferencista. Fue becario
del centro de Escritores de Nuevo León y conduce semanalmente un
espacio radiofónico por Frecuencia Tec. 94.9 F. M. Cronista de Santa
Catarina.

■Antonio Guerrero Aguilar*

Propiamente el trivium se integró con tres
disciplinas: la dialéctica o lógica, la gramática y
retórica. Una vez cursadas venía el estudio de las
llamadas ciencias reales que se estructuraban en
cuatro materias conocidas como cuadrivium que
comprendían matemáticas, geometría, astronomía y
música. El maestro de gramática tenía buen prestigio
social y era bien retribuido económicamente. Por eso
el estudio de las humanidades quedó como exclusivo
a las élites. Pronto el ideal de formación de los griegos
conocido como “paideia” fue copiado en Roma, al cual
le añadieron el arte y los preceptos jurídicos y políticos
propios del imperio. Hubo la reacción de un grupo que
consideraba a la cultura griega como un obstáculo para
la unidad cultural de Roma y su integridad nacional. Fue
cuando Marco Terencio Barrón vio con buenos ojos la
existencia de una cultura grecorromana.
Luego al trivium y al cuadrivium le añadieron
medicina y arquitectura. Con las siete artes liberales,
se promovía la virtud romana consistente en el ejercicio
de la piedad, honestidad y austeridad. Como estaban
centradas en el ser humano, fueron también llamadas
“humanitas”. En el siglo I a. C. Cicerón propuso la
formación del orador como ideal de la “humanitas”,
pues en ella se integra la filosofía, la dialéctica, la
poesía, el derecho y el teatro. La “humanitas” latina era
equivalente a la “paideia” griega, la cual se sintetizaba
en esta frase: “eruditio et institutio in bonae artes”
(erudición y formación en las bellas artes). Aquellos
que se integran con pasión a las bellas artes son
humanistas, porque aspiran a los valores humanos. Las
humanidades lo mismo abarcaban la enseñanza de la
moral, de las virtudes literarias y políticas.
Ya consolidado el imperio romano, surgió la
escuela del “rethor” . En ella estudiaba retórica,
apologética y derecho. Es cuando surgen bibliotecas,
los llamados ateneos y la costumbre de pagar a los
pedagogos a quienes consideraban como esclavos
cultos que educaban a las juventudes. La educación
integral de los romanos se estructuraba en disposición,

8

�elocución, memorización y ejercicios físicos. Todo
este conjunto de disciplinas se le conoce como
oratoria. Para Catón el Viejo la formación del carácter
se obtiene a través de la oratoria.
Quintiliano tomó de Aristóteles tres elementos
de la educación: “Natura, ars y exercitatio”
(disposición, instrucción y práctica). Pensaban que
los hombres reacios a la instrucción eran unos
monstruos. Lo propio del ser humano es la capacidad
de pensar y una buena educación debe considerar
la personalidad de cada persona. El maestro debe
ser afable, serio y sobrio pero no despreciable.
Promoverá la virtud y la honestidad, sufrido en el
trabajo, constante, que responda con agrado, alabe
los aciertos y corrija los errores. Séneca dice que la
educación es la liberación de las pasiones y armonía
con la naturaleza. Considera a la psiqué como
frágil y compleja. Por ello, la educación debe tener
un carácter práctico. Ya en el siglo I d. C., Plutarco
propuso tres factores esenciales para la educación:
la naturaleza, el arte y el hábito. En ellos encuentra
una analogía agrícola: la tierra es la naturaleza, el
campesino el arte y la simiente fecunda es el hábito.
De igual forma propone la biografía como medio de
educación.
El trivium abarcaba el estudio de la gramática
y sus tres ramas: la etimología, la ortografía y
la prosodia; el de la retórica como estudio de la
literatura y el progreso del lenguaje, además de
contenidos jurídicos, morales e históricos tan
importantes en Roma y la dialéctica que comprendía
la lógica y la filosofía. La retórica nació en Siracusa
perteneciente a la magna Grecia en el siglo V a.C.
como un recurso muy útil para discutir problemas de
tierra. En los juicios públicos por la propiedad de la
tierra, el arte de la palabra adquirió gran importancia,
a tal grado de que surgieron maestros de oratoria.
En la democracia ateniense, la elocuencia era muy
útil para dirigirse a la asamblea de ciudadanos
llamada “ecclesia”. Fue Aristóteles quien sistematizó
la retórica y la definió como “el arte de extraer de su
tema toda la persuasión que encierra”.
El trivium y cuadrivium conformaban las siete
artes liberales, considerando el número siete como
simbólico. En la baja Edad Media, quienes acudían
a los Studium Generale (Estudios Generales)
estudiaban las artes liberales, específicamente se
basaban en los escritos de Donato, Prisciano y la
versión de la Biblia vulgata, además de san Isidoro

de Sevilla, Remigio de Auxerre, Boecio al igual que
escritores latinos como Virgilio, Séneca, Horacio,
Terencio, Juvenal y otros. Gracias al trivium se
favorecía la interpretación literal y exacta de los textos
estudiados. Finalmente el trivium quedó integrado
por la Gramática, Lógica y retórica cuya finalidad era
enseñar al alumno a escribir, pensar y a expresarse
correctamente.
En muchos colegios, conventos y escuelas
palatinas se promovió el estudio de las artes liberales.
Para ello se fomenta una base general en las
humanidades y luego se apoyaron las disposiciones
particulares a través de la elección de una profesión.
Las universidades mantenían cuatro áreas de
estudios, la de artes (justificadas en la filosofía, como
madre de todas las ciencias y el saber humano, pero
considerada “esclava de la teología"), la teología, el
derecho y la de medicina. Entonces el estudio de las
artes se consideró como propedéutico para las otras
tres disciplinas. En París, Abelardo promovió más el
estudio de la dialéctica. En Chartres se cultivaron
con sumo interés las tres disciplinas, por eso
consideran a ese centro de estudio como un foco del
humanismo. Las artes liberales eran consideradas
como “Tanquam septem viae”, es decir, caminos que
conducen a otras ciencias.

El quadrivium como búsqueda
de Dios

Si las disciplinas que componen el trivium
son caminos que conducen a otras ciencias; cuya
intención es formar y enseñar a escribir, pensar y
hablar correctamente, entonces el quadrivium tiene
por objeto de acercarnos a Dios. El quadrivium es
el estudio de cuatro disciplinas integradas por la
aritmética, la geometría, la astronomía y la música. En
el medioevo fueron conocidas como de “enseñanza
superior” pues se relacionaban estrechamente con
la religión y con la teología, consideradas en ese
entonces como la cumbre del saber y conocimiento
humano. Propiamente estudiaban el quadrivium
como una etapa que complementaba el trivium, con
la intención de adquirir una cultura más científica y
familiarizarnos más con la teología.
¿Y saben por qué? La aritmética, además
de enseñar a contar, tenía que ver con la historia
y el misterio de la salvación, especialmente para
establecer con precisión el momento de la creación y
el cómputo eclesiástico. Todo buen clérigo y religioso

9

�debía dominar las matemáticas y los números.
Mientras el estudio de la geometría estaba más
bien centrado en cuestiones metafísicas o físicas,
pues sus cálculos y demostraciones eran derivados
de la deducción y del raciocinio, en lugar de
procedimientos empíricos. La descripción física tenía
que ver mucho con la geografía y la elaboración de
planos y mapas muy rudimentarios. Recordemos que
el sistema geocéntrico imperante, reconocía a Dios
como el creador constructor del universo y de todo
lo que hay en él, como el Sol, la Luna y los planetas,
entre ellos el nuestro.
La tercera parte del quadrivium era la música,
la cual adquirió gran importancia en tiempos
del emperador Carlo Magno; quien dispuso su
enseñanza en todas las escuelas catedralicias con
la intención de acompañar las ceremonias litúrgicas
y hacerlas más fastuosas y formales. Debemos a
Guido de Arezzo la invención de la escala, pensada
como una escalera que nos lleva hacia el cielo y nos
acerca a Dios. La astronomía era un complemento a
ella, la cuarta disciplina del quadrivium. Esta adquirió
relevancia y avances significativos gracias a los
aportes de los sabios que vivieron en España durante
la ocupación islámica. En los tiempos antiguos,
la astronomía fue una disciplina poco estudiada
en occidente y la mayoría del corpus temático en
consecuencia se reducía en general al conocimiento
del curso del Sol y de la Luna, del zodiaco, de la
observación de algunas constelaciones, el pronóstico
de los eclipses tanto solar como lunar y el manejo
del astrolabio para la medición de tierras y para la
navegación que se hacía en forma de cabotaje.
Para el fundador de la escuela neoplatónica
de Alejandría en el siglo II después de Cristo,
Amonio Sacas, el quadrivium tenía su base en
las matemáticas, de la cual se derivan las cuatro
disciplinas y atribuía a Pitágoras su paternidad,
pues fue quien observó la imperante armonía en los
movimientos de los cuerpos celestes con semejanza
a la música fundamentada en un orden. En cuyo
alrededor giran las esferas del universo en torno a un
punto común que se encuentra en el número. Por eso
la numerología registra los grandes acontecimientos
de nuestra historia, para controlar los ciclos de la
vida. Pitágoras desarrolló las matemáticas a través
de teoremas y teorías del cuadrado, la música, la
geometría, medicina y una teoría filosófica. Pero
su método es dogmático pues no permite la crítica
de la autoridad del maestro. Sus enseñanzas eran

esotéricas y pasivas (abiertas y públicas) y duraban
cinco años. De ahí pasaban a la escuela esotérica
que era cerrada y privada. Otros filósofos proponen a
San Agustín como el principal autor que sistematizó
y promovió el estudio de las cuatro disciplinas del
quadrivium durante la patrística.
Entonces el trivium como el quadrivium
conforman las siete artes liberales; designadas en un
verso: “Lingua, tropus, ratio, numerus, tonus, angulus,
astra”. Cada palabra designa el contenido de su
estudio: la lingua (lengua) a la gramática, el tropus
(dirección y elocuencia) a la retórica, la ratio (razón)
a la lógica, el númerus (número) a la aritmética, el
tonus (tono) a la música, el angulus (ángulo) para
la geometría y el astra (cielo-universo) para la
astronomía. Los conocimientos que se adquieren a
través de las artes liberales son precisos y prácticos
y nos dan una amplia cultura general: a hablar y
expresarse con propiedad, a discurrir, a contar, cantar,
medir, evaluar y calcular el movimiento de los astros
y la influencia que ejercen en la vida de las personas.
Hoy nuestros teóricos de la educación nos dirían que
es un aprendizaje basado en competencias, con la
adquisición y dominio de actitudes, habilidades y
destrezas. Pero a decir verdad, y espero que no se
enojen los lectores, ¿para qué tanto brinco, estando
el suelo tan parejo? Prefiero que el alumno descubra
el misterio de su vida y la responsabilidad y la
disposición, con la que debe enfrentarla.
En otra parte del verso en cuestión, cada
palabra indica un contenido temático: “Gram. loquitur,
Dia. vera docet, Rhe verba colorat”, cuya traducción
es: “La gramática habla, la dialéctica enseña la
palabra, la retórica le da color a las palabras”. La
expresión latina que explica al quadrivium es “Mus
canit, Ar numerat, Geo ponderat, As. coelit astra” que
significa: “la música canta, la aritmética cuantifica,
la geometría pondera, la astronomía atiende a
las estrellas” . Por ello las artes del trivium eran
conocidas como sermoniales y racionales y las del
quadrivium eran reales, físicas y matemáticas. Las
siete disciplinas eran conocidas como sapienciales
y como “methodus hybernica” debido a la difusión
que de ellas hicieron los monjes irlandeses entre
los pueblos de origen celta que habitaban las islas
británicas.
La evolución del quadrivium fue lenta, debido
a la poca disponibilidad para experimentar y obtener
nuevos conocimientos durante el medioevo. Para ello

10

�las escuelas se basaban en las teorías de Euclides,
que sirvieron de base para las matemáticas y la
astronomía, en los tratados de Boecio, el Astrolabio
de Gerberto y a Adelaido de Bath entre otros más.
Como se advierte, - durante la Edad Media- las artes
liberales eran la base de todo saber y conocimiento
humano. La filosofía como el centro y la teología la
cúspide del saber humano. El trivium se convirtió
en letras y el quadrivium en las ciencias. Estos
nombres equivalían a decir las tres y las cuatro vías
o caminos por las que podían adquirirse todos los
conocimientos, todas las materias que abrazaba la
enseñanza que se daba en las escuelas y en los
estudios generales que dieron origen a las primeras

universidades. La reunión de los siete conocimientos,
formaban la universalidad de la ciencia, y se
consideraba entonces como el mayor esfuerzo del
entendimiento humano para entender las realidades
terrenas como espirituales.
De acuerdo al sabio religioso inglés Salisbury se
llamaron artes liberales porque tienen que ver la virtud
y la formación en la libertad, la cual hace capaces a
los hombres de conocer los caminos y las sendas
que conducen a la sabiduría. Con ellas se ejercitaban
para la discusión escolástica, método de enseñanza
que supuestamente nos acercaba más a Dios.
¿Qué sencillo verdad?

Cantor de cristal

11

�Reforma Siglo XXI

La participación militar y política de Mier y Terán
durante el movimiento de Independencia y los primeros
años de la República Mexicana (tercera parte)
██

1.5 El sitio de Silacayoapan.
“Álvarez y Samaniego cedieron á mi valor…”**
(Carlos María de Bustamante, Cuadro Histórico).
a primera comisión de Mier y Terán, en los
territorios bajo la jurisprudencia de Rosains,
fue dirigirse junto con Sesma a la región de la
Mixteca, con el firme objetivo de dar impulso
a la revolución en aquella zona. Reunió un
destacado número de dispersos insurgentes y cuando
procedía a cimentar una estrategia militar, llegó a su
residencia una pequeña unidad de infantería llevando
preso al coronel J. Manuel de Herrera, que había
sido comisionado por López Rayón para dirigir la
lucha armada en ese lugar. Ignorando el detenido las
divergencias entre su superior y Rosains, había recibido
abiertamente a Sesma en su reducto en un acto de
buena voluntad; para su frustración, fue capturado por
indicaciones del jefe de éste.1
Prudentemente, Mier y Terán intercedió por el
coronel Herrera, haciendo saber a las tropas de Sesma
que era un gran riesgo estar divididos en medio de
disputas intestinas ante el atisbo de los realistas que
aprovechaban las fricciones de los insurgentes para su
ventaja. La elocuencia de las palabras de Mier y Terán
propició que todos estuvieran de acuerdo en una sola
idea, que no podía haber más de dos intereses en
la lucha contra los enemigos, sino solamente uno, el
objetivo de conquistar la independencia de México.
Ya aplacados los ánimos, Mier y Terán y los
patriotas insurgentes retrocedieron hacia Silacayoapan,
donde se reconciliaron Sesma y Herrera. Limadas
las asperezas, se dieron a la tarea de reforzar su
campamento y alistarse para el perentorio ataque
*Licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
Investigador de Historia del Siglo XIX. Docente de la Preparatoria Núm.
3 de la misma institución y del CECyTE.
** Nota del editor: Se respeta la ortografía de la época en las citas
textuales.

■Olaf Emmanuel Serna Garza*

“[Y]o creo que cuando un hombre hace cosas
que por más sencillas y fáciles que parezcan, no
ejecutan las demás, ese hombre es singular, ese hombre
merece un recuerdo, una página en la historia, o
un distintivo que lo saque de esa confusión social”.
(Manuel Payno Flores, Bosquejo biográfico de los generales
Iturbide y Terán)
realista, transcurso durante el cual hasta fundieron
“los cañones de plomo del órgano de la iglesia, para
proveerse de balas”2, pues carecían de armamento.
Inmediatamente aparecieron tropas enemigas bajo el
mando del general Melchor Álvarez, quienes sitiaron
el pueblo de Silacayoapan el 27 de julio de 1814,
ubicándose en una de las lomas paralelas donde se
hallaban los insurgentes.
Los realistas tenían un total de seis piezas de
artillería y su tropa incluía los batallones de Saboya, de
Lobera, de Guanajuato, los Dragones de San Carlos,
y de México; también estaban integrados algunos
elementos de Teposcolula; en cuanto a los insurgentes,
el armamento era escaso e irrisorio. Después de dos
intentos de asalto contra estos últimos, donde incluso
1 Ídem. cfr. ALAMÁN, L. (1942). Op. cit. t. IV; p. 79.
2 Ídem. cfr. BUSTAMANTE, Carlos María de (1844). Op. cit.; t. III; pp.
288-291. A manera de relato, debido a diversas razones como la
deserción de las tropas de López Rayón, las derrotas de éste ante
los realistas, el enfrentamiento entre sí de los jefes insurgentes, era
muy poco el armamento con el que contaban las fuerzas de Sesma.
Inclusive en una ocasión previa a lo acontecido en Silacayoapan, este
mismo hombre había sido sitiado junto con su ejército en un cerro de
poca altura en Tlaxiaco, Oaxaca, el 29 de abril de 1814, sin contar con
municiones, artillería ni recursos. En esa jornada el coronel realista
Manuel de Obeso cerró los accesos a la loma para sitiar a los rebeldes,
que se negaron a rendirse y prefirieron morir en la batalla; pero grande
fue su sorpresa al ver que los insurrectos, ante la carencia de armas se
valieron de grandes rocas que hicieron rodar desde lo alto, provocando
la retirada de los enemigos realistas, matando 19 e hiriendo 210
soldados. A partir de entonces ese accidente geográfico se le conoce
como “Cerro Encantado”, bautizado por los militares españoles
que aterrorizados, no se explicaban de dónde salía tanto peñasco.
Bustamante añade que éstos gritaban, mientras duró el choque a sus
contrincantes: “No tiréis con cantos” y “¡Mejor echen bala y no canto!”.
3 Ídem.

12

�el mayor de Saboya, Francisco de Travesí intentó
infructuosamente de batir una de las baterías de
los sitiados, fueron valerosamente rechazados por
los insurrectos.3 Manuel Payno relata en una de sus
obras lo siguiente en torno al suceso:

Un día dijo Sesma, que mandaba las fuerzas
independientes, al teniente coronel de que nos
ocupamos:
-¿Sabe V. compañero, que vamos á ser
destrozados por los españoles?
-Bien que lo sé, porque tienen mucha artillería.
-¿Y no discurre V. un medio de librarnos?
-Solo uno.
-¿Cuál es?
-Quitarles la artillería.
-Sesma meneó la cabeza y volvió la espalda
diciendo entre dientes, buena adivinanza la del
teniente coronel.4
Los realistas trataban de amedrentar a
los insurgentes por medio de sugestiones para
hacerles más incómoda su permanencia en el
cerro de Silacayoapan. Una de esas notificaciones
era la advertencia de que estaban minados en
el mencionado sitio. Mier y Terán, experto en
armamento, retadoramente despreció esos exhortos
y les conminó: “[e]ntre vosotros no hay un hombre
que sepa los elementos de la zapa y mina”. Desde
aquel instante, los enemigos realistas pudieron
contemplar con mayor claridad los bríos de dicho
teniente coronel.5
Posterior a esa intentona de irrupción, la noche
siguiente se dio una valerosa (quizá imprudente, pero
única alternativa) salida sorpresiva de un impetuoso
Mier y Terán con sesenta hombres (armados en
su mayoría con armas blancas) del sitio en que
se encontraban, apoderándose de dos piezas de
artillería que custodiaban el capitán realista Pérez de
Lobera y un número que rondaba los cien soldados
a su cargo y del Batallón de Guanajuato.6 El general
Álvarez, encargado del sitio

no queria dar crédito á tal suceso, de que
le dió aviso uno de los soldados que habian huido
en dispersion y mandó para cerciorarse á su
ayudante [D. Leandro] García, con órden de fusilar
al soldado si no era cierto lo que decía: pero hubo
de convencerse, no solo por el informe del ayudante,
sino tambien porque el dia siguiente comenzaron
á usar los insurgentes contra los realistas, las dos

piezas tomadas que habian subido á sus trincheras. 7
El sitio duró hasta el 19 de agosto de ese
año, y fue un rotundo fracaso para los realistas, ya
que los dejó en una posición incómoda ante las
autoridades virreinales por tal increíble descuido; sin
embargo, más allá que esto, fue una acción valiente,
arriesgada, una moneda en el aire, era matar o morir
por parte de los insurgentes. A raíz de este arrojado
y heroico hecho, Mier y Terán fue elevado de rango
militar a coronel, por recomendaciones de Rosains
y con el visto bueno de Morelos; el Congreso de
Apatzingán les envió un escudo de honor, tanto a él
como a los sesenta guerrilleros que participaron en
el acto.8

1.6 Desavenencias de Mier y
Terán con Rosains y acciones
en la región Mixteca

“¿de quién recibe su autoridad Rosains? ¿quién puede
legalmente obedecerlo?”
(Manuel de Mier y Terán, Primera Manifestación del
Ciudadano Manuel de Mier y Terán).
Con motivo de la prisión y subsecuente
fusilamiento de Matamoros tras la batalla de
Puruarán, el cargo de teniente general que ostentaba
éste quedó vacante, por lo que Morelos en un posible
arranque de desmoralización, otorgó el mando al Lic.
D. Juan Nepomuceno Rosains, hombre que aunque
se consideraba a sí mismo como un diplomático,
jamás en su vida había ejercido la acción militar.
Esto causó una insondable inconformidad en el
Congreso de Chilpancingo, así como en los militares
que veían con intenso recelo la manera en que se
encumbraba sobre ellos un personaje completamente
desconocido.9
Para Mier y Terán, la primera ocasión en que
tuvo la oportunidad de escuchar hablar de Rosains
fue después de la toma de la ciudad de Oaxaca,
en la que se le elevó el rango a teniente coronel y
4 PAYNO Flores, Manuel (1843). Bosquejo biográfico de los
generales Iturbide y Terán. México: Imprenta de Ignacio Cumplido;
p. 20.; Ibíd.; p. 8.
5 BUSTAMANTE, Carlos María de (1844). Op. cit.; t. III; pp. 288-291.
6 Ídem.
7 ALAMÁN, L. (1942). Op. cit. t. IV; p. 80.
8 Ídem. Véase también, MORTON, O. (1948). Op. cit.; p. 11. PAYNO
M. (1843). Op. cit.; p. 21. MIER Y TERÁN, M. (1825). Op. cit.; p. 8.
9 Ibíd.; p. 26.

13

�hácia mí Arroyave, sondéandome con respecto
á mis disposiciones, le escusé todo rodeo y
le pregunté con la mayor franqueza cuántos
hombres le habia dado el congreso para
ejecutar sus mandatos: me dijo que ninguno, y
le aconsejé entonces que se volviera con sus
papeles, manifestándole que yo me hallaba en
tal situación, que no le podia servir de nada. 13

comandante de la artillería, con lo que tal virtud le
favoreció para sostener un trato más cercano con los
jefes del movimiento. La impresión que se tenía sobre
él por parte de los generales insurgentes y que se le
compartió a Mier y Terán, era que “se le imputaba el
estravio de los intereses de un hombre acaudalado
llamado Larrazabal, en cuya casa se decia estaba
alojado” 10.
Diversas circunstancias intervinieron para que
no coincidiera Mier y Terán con Rosains, hasta que
éste, facultado como teniente general por Morelos, se
atrevió a contrariar todas las actividades guerrilleras
de López Rayón (que había sido condecorado por
el Congreso de Chilpancingo para la defensa de
Oaxaca y sus límites con Veracruz, Puebla y México.
11
) conllevando a la ruina del ejército de este último.
Desconcertado por la inverosímil actitud de Rosains,
Mier y Terán logró discurrir sobre él, identificándolo
como una persona con escaso patriotismo.
Luego de abandonar a López Rayón y de
dirigirse a la región Mixteca, así como de sufrir y salir
airoso del sitio de Silacayoapan, obrado por parte de
los enemigos, Mier y Terán fue despachado junto con
su tropa por Sesma al auxilio de Rosains a Tehuacán.
Localizó al teniente general en Coyotepec en un
escenario complicado, en el que el rebelde insurgente
Arroyo había trinchado el camino y obstruido el paso
hacia Cerro Colorado. Con los refuerzos de Mier y
Terán sacaron a la división de Rosains del apuro y
consumado el hecho quedaron bajo las órdenes
directas de éste. 12 De ahí pasaron a la Huajuapan.
Desde el punto de vista de Mier y Terán,
la tranquilidad no volvía a Rosains después de
haber conseguido la victoria sobre los realistas
en Coyotepec; razón que se manifestaría tres días
más tarde cuando arribó el Lic. Francisco Arroyave,
enviado por el Congreso de Chilpancingo. Confiado
de más, sostiene Mier y Terán,

de lo que se debe en las órdenes y despachos
en tiempos de revolucion, tuvo el fatal candor de
presentar a Rosains los que traia del congreso
para sustituirlo en el mando, con prevencion de
que marchase el relevado á donde se hallaba
aquella suprema autoridad. Cuando se vino
10 MIER Y TERÁN, M. (1825). Op. cit.; p. 4.
11 ALAMÁN, L. (1942). Op. cit. t. IV; p. 22.
12 MIER Y TERÁN, M. (1825). Op. cit.; p. 10.

Al encontrarse en la mencionada situación y
sabiendo que no podía ejecutar las disposiciones
del Congreso de Chilpancingo, Arroyave regresó
a la sede del mismo; sin embargo, fue capturado
por las fuerzas de Rosains y pasado por las armas
en Cerro Colorado, después de un juicio en el que
se “comprobó” su complicidad para que tuvieran
efecto las órdenes del Congreso. Ante tal atrocidad,
comenta en su Manifestación, “despues del asesinato
de Arrollave. ¿de quién recibe su autoridad Rosains?
¿quién puede legalmente obedecerlo?” 14. Para
tener controladas las circunstancias y no generar
posiciones en contra de sus decisiones, Rosains
dispuso que Mier y Terán marchara sobre Huamantla
con cincuenta hombres.
Por capricho de Rosains, el objetivo de la
misión hacia Huamantla se reducía solamente
a perseguir al coronel Arroyo, pero la tropa de
caballería dirigida por Mier y Terán era demasiado
minúscula para contener las bien preparadas y
equipadas fuerzas de aquél, tanto que “escitaba el
desprecio de los pueblos”15. En el tiempo que duró
la encomienda, no hubo incidentes entre ambos, e
inclusive se llegó a un tácito acuerdo de cooperación
y buena voluntad, cuando en determinado momento
los hombres de Arroyo no contaban con más
municiones y Mier y Terán le remitió dos cajas para
auxiliarlos. Esta situación favoreció para que Rosains
intrigara y sospechara de una alianza entre estos dos
jefes, por lo que rumoraba que por cobardía de su
lugarteniente, no se daban enfrentamientos.16
Con corta tropa Mier y Terán atacó y puso en
fuga a los realistas en Acacingo y posteriormente,
liberó la población de Cuicatlán de éstos. Enseguida
acompañó a su superior, que aliado con Guerrero,
arremetieron contra los enemigos en Acatlán.
Prontamente, se planeó una misión militar sobre
13 Ídem.
14 Ídem.
15 Ídem.
16 Ibíd.; p. 11. Véase también ALAMÁN, L. (1942). Op. cit.; p. 151.

14

�la ciudad de Sultepec en la que aparentemente
atacarían a fuerzas contrarias; sin embargo, Rosains
guardaba muy para sí el verdadero motivo, el cual era
acometer contra Osorno.17
De la mano con el pretexto de una campaña
militar, Rosains logró reunir un nada despreciable
contingente de 700 hombres que atacaría en enero
de 1815 a un número inferior de soldados realistas
que oscilaban los 400, mismos que se situaban
en San Andrés Chalchicomula. Admirado por el
cambio de actitud de su jefe, Mier y Terán haciendo
uso de sus facultades y conocimientos militares
dio recomendaciones sobre el cómo marchar a la
población y sorprender a los enemigos, para evitar
su reorganización y contraataque desde un punto
periférico. Más increíble sería para él, darse cuenta
que se haría todo lo contrario a sus exhortos. Los
realistas se alejaron del lugar donde se hallaban
por el camino con dirección a Puebla a la altura de
Tepeaca y por dirección del recalcitrante Rosains, los
insurgentes se desviaron por el camino a Huamantla
para ubicarse en la Hacienda de Ocotepec.18
Después de ciertos días, el 22 de enero de
1815, los insurgentes fueron sorprendidos en un
cerro junto a la Hacienda de San Juan Bautista, a
media legua de las inmediaciones de Huamantla
por los reavivados realistas, compuestos por los
Batallones de Lobera, Asturias y Castilla, dirigidos
por el coronel, José Joaquín Márquez y Donallo con
758 hombres.19 Al enterarse Rosains del suceso
que al principio lo manejó con incredulidad (pues
hasta oficiaba una misa el canónigo Velasco en
ese instante), quiso encontrar y contener el avance
enemigo poniendo a Mier y Terán al frente de dos
compañías de caballería en la vanguardia; los demás,
ocuparon el cerro de Sultepec en la Hacienda de San
Francisco, pero en la acción Rosains perdió la ventaja
de sus monturas, que eran cuatrocientos equinos, al
17 MIER Y TERÁN, M. (1825). Op. cit.; p. 12. En lo que respecta a
esta nota, Alamán maneja en su obra con sus reservas, que según
Rosains deseaba encontrarse con Osorno para ponerse de acuerdo
sobre el plan de acción contra los realistas; en ALAMÁN, L. (1942).
Op. cit. t. IV; p. 150.
18 Ídem. Con relación a esto, Alamán manifiesta que Rosains temía
ser atacado en San Andrés Chalchicomula por Márquez y Donallo;
en Ídem.
19 Carta de José Joaquín Márquez y Donallo a José Moreno y
Daoiz (1815, 25 de enero); tomado de "Provincia de Puebla. Detalle
de la accion del cerro de Soltepec, cerca de Huamantla". (1815,
martes 7 de febrero). Gaceta del Gobierno de México. México, D.F.
t. VI, No. 694; p. 124-129.

hacerlos subir intempestivamente a tal altitud. Mier
y Terán, entretanto, se replegó en busca de auxilio
que pensaba le ofrecerían las líneas de Sesma y
Correa. Perdidos completamente entre la confusión
y decisiones turbias de Rosains, los insurgentes
sufrieron una ominosa derrota.20
Márquez y Donallo se apoderó de prácticamente
toda la artillería, armas y municiones e hizo 14
prisioneros que a la postre, fueron pasados por las
armas. Según fuentes oficiales del virreinato, los
rebeldes perdieron toda su infantería, gran cantidad
de caballería y alarmantes bajas humanas, muriendo
en el enfrentamiento 400 hombres de los 1300 que
originalmente se encontraban reunidos en el lugar de
la batalla, y adicionalmente alrededor de 200 heridos.
Las bajas de los realistas fueron mínimas: 2 muertos
y 25 heridos.21
Rosains huyó con apenas 14 de sus cercanos
colaboradores y los sobrevivientes hombres del
ejército insurgente fueron totalmente dispersados.
Los realistas consideraban la victoria como definitiva
y tenían certeza en que el movimiento rebelde no se
repondría de tal embate. Muchos de los insurrectos
que habían sido desfondados, comenzaron a
reagruparse en Tehuacán, sitio donde ocho días
después arribarían algunos cuantos en compañía de
Mier y Terán. Ahí se enteraría éste que se le atribuía
la responsabilidad de la derrota por no encontrarse
en el centro de la batalla.22
La siniestra pérdida de los insurgentes en
esa ocasión significó el declive militar de Rosains.
“Todos los patriotas se sublevaron contra quien no se
ocupaba en otra cosa que en perseguirlos”. Victoria
y otros jefes de Veracruz tomaron la resolución de
dimitir a su obediencia. Sesma hizo lo propio también,
cediéndole todas las tropas que tenía a su mando y
que había utilizado en la campaña de Sultepec. Mier
20 MIER Y TERÁN, M. (1825). Op. cit.; pp. 12-13. En cuanto a la
cantidad de realistas, Mier y Terán asegura que eran 1200.
21 Carta de José Joaquín Márquez y Donallo a José Moreno y Daoiz
(1815, 25 de enero); tomado de "Provincia de Puebla. Detall de la
accion del cerro de Soltepec, cerca de Huamantla". (1815, martes
7 de febrero). Gaceta del Gobierno de México. México, D.F. t. VI, No.
694; p. 124-129.
22 Carta de José Moreno y Daoiz a Félix María Calleja del Rey
(1815, 26 de enero): tomado de "Partes de la Provincia de Puebla.
Del sr. comandante general del exército del sur. Derrota de Rosains".
(1815, martes 31 de enero). Gaceta del Gobierno de México.
México, D.F. t. VI, No. 691; p. 99. MIER Y TERÁN, M. (1825). Op.
cit.; p. 13.

15

�y Terán ya no fue tomado en cuenta por Rosains
en las consiguientes expediciones de San Andrés
Chalchicomula y Huamantla, siendo este último sitio
donde no deseaba que aquél asistiese, puesto que
había sido nombrado segundo de Osorno por el
Congreso de Chilpancingo.23
Subsiguientemente y no obstante de los errores
graves cometidos contra sus compatriotas, Rosains
continuó con la política militar de dominar a todos
los insurgentes rebeldes que no reconocieran su
autoridad, por lo que dispuso que Mier y Terán
preparara y situara cuarenta elementos del cuerpo
de caballería del Batallón de la Libertad que tenía
bajo su mando en San Andrés Chalchicomula y los
remitiera a las órdenes de un cura de apellido Correa.
Para mantenerlo alejado del suceso, Rosains había
enviado a Mier y Terán a Tlacotepec desde donde
éste pudo percatarse del desastre insurgente.24
Márquez y Donallo y su ejército realista
sorprendieron a los insurgentes ubicados en San
Andrés Chalchicomula, razón por la cual éstos
tuvieron que huir y replegarse, siendo ayudados
por los vecinos de la mencionada población para su
retirada, hasta el grado de ocultar hombres, caballos
y municiones dentro de sus hogares y propiedades,
inclusive en los escenarios y adornos para la Semana
Santa de ese año. Si bien se capturaron algunos
soldados que se hallaban en guardia, la cantidad
no fue alarmante; sin embargo, considerando
Rosains que habían tenido que ver en algo, y con
la precipitada certeza de que estuvieron a favor de
los enemigos, achacó la culpa a los habitantes de la
región de lo sucedido y los consideró como cómplices
de los realistas. Enardecido envió al canónigo Velasco
para castigar e incendiar el poblado. Éste procedió a
un saqueo general e hizo arder la colecturía de los
diezmos, donde se recogían significativas cantidades
de granos y semillas que se transportaban a Cerro
Colorado o se vendían para beneficio del movimiento
de Independencia. 25
Este acto perjudicaría crudamente a los
insurgentes, principalmente a Rosains, primeramente,
debido a la actitud cruel e inhumana de la acción,
que llevó a los residentes de dicho sitio a levantar
protestas por la determinación tomada en su contra;
23Ídem.
24Ibíd.; pp. 25-26.
25Ídem. Véase también, ALAMÁN, L. (1942). Op. cit. t. IV; p. 152.

en segundo lugar, por hacer arder la colecturía de
los diezmos, del cual los insurgentes se abastecían
y comercializaban para sostener la causa patriota.
Según se tiene nota, en la Gaceta del Gobierno de
México, Mier y Terán estuvo a punto de aproximarse
a la población, presumiblemente a socorrer a sus
compañeros que ahí se localizaban, pero al ver la
inferioridad en la que se encontraba con su incipiente
tropa, decidió retroceder, por el camino de las Piletas,
contiguo a la avenida de la cañada de Ixtapa.26
Al darse por enterado de lo ocurrido, Mier y
Terán exigió explicaciones a sus hombres, quienes
le expresaron que los ciudadanos de San Andrés
Chalchicomula, al contrario de lo pensado por
Rosains, que los señalaba cofrades de los realistas,
les habían auxiliado y que posteriormente habían
sido saqueados los mismos habitantes por Velasco
y una corta división, los cuales huyeron con un
importante botín, amenazando a los pobladores de
represalias si ocupaban de nuevo sus hogares y
propiedades. Mier y Terán acudió con Rosains para
señalarle los excesos que perpetró y éste en un acto
para dispensarse, lo comisionó para apaciguar las
demandas de la gente de ese pueblo y solucionar el
conflicto, con una tácita disculpa y un reconocimiento
por el error cometido contra ellos. Las personas
quedaron satisfechas con las palabras de Mier y
Terán, quien les consignó que habrían de organizarse
y “rechazar á Velasco si volvía á presentarse” en esos
lugares.27
Al respecto Mier y Terán sustenta que,

[E]s cosa bien conocida de los que lo
tratabamos entonces el odio particular con que
miraba á San Andres, donde tengo entendido
que pasó algun tiempo de su juventud, y para
cuya ruina se buscaba ocasion seis meses
antes. […] Su mal humor se concentraba contra
determinadas familias: la de los Aguilares
padeció vejaciones cruelísimas: en un rapto de
estos humores se les despojó de catorce mil
pesos en jabon, cantidad que muy minorada
por las ventas que ya se habian hecho, tuve que
restituirles luego que Rosains fue depuesto.28
26 Carta de José Joaquín Márquez y Donallo a José Moreno y
Daoiz (1815, 24 de marzo); tomado de "Partes de la Provincia de
Puebla". (1815, jueves 6 de abril). Gaceta del Gobierno de México.
México, D.F. t. VI, No. 720; pp. 343-347.
27 ALAMÁN, L. (1942). Op. cit. t. IV; p. 151-152.
28 MIER Y TERÁN, M. (1825). Op. cit.; p. 27.

16

�Mier y Terán deja entrever en su Primera
Manifestación que Rosains conspiraba y posiblemente
tramaba alguna artimaña para acusarlo de traición,
y así lograr deshacerse de él. Alude que en cierta
ocasión en Tehuacán o Puebla se le aproximó un
religioso de San Francisco, con una correspondencia
del comandante realista de Acatzingo, Don José de
Porras, y otra de José Moreno y Daoiz, quienes le
ofrecían protección a cambio de colaborar con el
gobierno virreinal. Sabiendo que podía tratarse de
un artificio, presentó el documento a Rosains, mismo
que se sorprendió de su temperamento. 29 Este
acaecimiento fue pretexto para que años después, se
le acusara a Mier y Terán de que concertaba pasarse
al bando enemigo.30

de la batalla también se corrió la información de que
uno de los hermanos Mier y Terán había sido herido.33
Para finales de mayo, según información obtenida por
los mismos realistas, los insurgentes se encontraban
desperdigados por toda la región; inclusive se
afirmaba que no se observaban siquiera en las
inmediaciones de Tehuacán y del Cerro Colorado.34
Las milicias dirigidas por Rosains se preparaban para
la última misión bajo el mando de éste, la cual erigiría
el escenario que permitió que este individuo fuera
removido de su puesto militar.

Después de atacar Zacatlán el 25 de abril, la
tropa que comandaba Mier y Terán tuvo oportunidad
de medirse ante los realistas en Acatzingo, el 2 de
mayo de 1815. En este desafío, se le conminó al
encargado de esta plaza, el comandante Porras, que
se rindiese; sin embargo, las huestes bajo su mando
se fortificaron y lograron rechazar a los insurgentes,
los cuales según documentos virreinales sumaban
800 soldados de infantería y caballería ayudados con
3 piezas de artillería. Finalizada la batalla, se rumoró
que Mier y Terán había quedado gravemente herido,
lo cual se consideraba como un importante triunfo
para la causa contrainsurgente.31
Posteriormente, pasados algunos días, el 15 de
mayo, unos cuantos elementos de la división de Mier
y Terán atacaron a Ignacio Adorno en la Hacienda
del Rosario, con más pena que gloria, ya que fueron
dispersados y perdieron alguna cuanta artillería,
caballos y armamento.32 El 22 del mismo mes, cerca
de 350 hombres de Mier y Terán atacaron a Santiago
Iberri en Huehuetlán, pero al no poder tomar el lugar,
se retiraron provocando algunos incendios. Después
29 Ibíd.; pp. 13.
30 ROSAINS, Juan Nepomuceno (1823). Relación histórica. México,
D.F.: Imprenta Nacional; pp. 1-21.
31 Carta de José de Porras a José Moreno y Daoiz (1815, 4 de
mayo); tomado de "Exercito del Sur". (1815, jueves 11 de mayo).
Gaceta del Gobierno de México. México, D.F. t. VI, No. 735; pp. 486487. Véase también, Carta de José Moreno y Daoiz a Félix María
Calleja del Rey (1815, 6 de mayo); tomado de "Exercito del Sur".
(1815, jueves 11 de mayo). Gaceta del Gobierno de México. México,
D.F. t. VI, No. 735; pp. 485-486. Véase también, ALAMÁN, L. (1942).
Op. cit. t. IV; p. 168.
32 Carta de Ignacio Adorno a Félix de la Madrid (1815, 15 de mayo);
tomado de "Rumbo del Sur. Partes de la provincia de Puebla”. (1815,
jueves 22 de junio). Gaceta del Gobierno de México. México, D.F. t.
VI, No. 754; pp. 650-651.

Quijote
33 Carta de Santiago Iberri a José Moreno y Daoiz (1815, 23 de
mayo); tomado de "Partes de la Provincia de Puebla". (1815, martes
20 de junio). Gaceta del Gobierno de México. México, D.F. t. VI, No.
753; pp. 644.
34 Carta de Juan Rafols a José Morán (1815, 25 de mayo); tomado
de "Rumbo del Sur. Partes de la provincia de Puebla". (1815, jueves
22 de mayo). Gaceta del Gobierno de México. México, D.F. t. VI, No.
754; p. 652.

17

�Reforma Siglo XXI

Sonetos Nuevoleoneses IV y V
██

Catorce versos dicen que es soneto.
██

██

■Lope de Vega

■Compilación y notas de Erasmo E. Torres López*

IV
ntología de poemas estructurados bajo
la forma del soneto, de autores nacidos
en la entidad o aquí avecindados. Los
iremos publicando conforme los vayamos
e n c o n t ra n d o. E l s o n e t o d e s a r r o l l a
gradualmente un pensamiento poético donde el último
verso cierra o concluye la expresión.

Abigail
Nadie entendió la causa de tu muerte,
Pero todos te hicieron homenajes,
Luego del golpe, del grito de llantas,
Un día después de que expiró tu risa.
Guardas ahora el sonido de las flores
Cuando caen, ramo a ramo, sobre el rostro
De lo que nos dijeron eres tú,
Una imagen que no se te parece.
Tu nombre extraño salivea en las bocas
De tus amigos, de un hombre callado
Que recuerda tus últimas palabras,
Bueno, en realidad es la pregunta
Que creo me estás haciendo todo el tiempo:
¿Por qué me quieren más muerta que viva?
19 de julio de 1991
Abigail Canchola, joven periodista y destinataria
del poema, murió temprana y trágicamente en la
carretera, la madrugada del lunes 8 de julio de 1991, al
regresar a Monterrey luego de cubrir informativamente
en Bustamante, N. L. la jornada electoral del día anterior
para renovar ayuntamientos. Tenía 21 años y en su
*Licenciado en Derecho, egresado de la v de Derecho de la UANL.
Investigador de temas históricos y miembro de la Sociedad de Historia,
Geografía y Estadística.

breve, pero destacada trayectoria como reportera, logró
archivar en su juvenil mochila de moda el aprecio de
sus sinceros compañeros.
El texto transcrito apareció primero en La Literatura
en Nuevo León (año 1, No. 1, febrero de 1993) hoja
mensual de la Dirección de Artes Literarias. Luego lo
incluyó la revista mensual Coloquio en su número 12, de
agosto de 1993 al celebrar su primer aniversario.
El autor del soneto, el poeta Oscar Efraín Herrera,
ha publicado La Ganancia y la Pérdida (UNAM, 1992);
Camino hacia mis huesos (Fondo Estatal para la
Cultura y las Artes, 1997) y ha sido becario del INBA
(1985-86) y del FONCA (1994-95 y 96-97).Como
periodista ha colaborado en varios medios locales.
Regiomontano de la Plaza del Chorro (Treviño y Arista).
Ha impartido talleres literarios, ha laborado en la UANL
y actualmente se desempeña en la administración
municipal de Monterrey como Director Editorial.

V

La Sra. Julia G. de la Peña de Ballesteros tiene el
mérito de haber sido incluida en una obra nacional de
1893 donde se reúnen poemas de las voces femeninas
de la literatura del México finisecular. José Ma. Vigil es
el autor y la obra la intituló Poetisas Mexicanas. Siglos
XVI, XVII, XVIII y XIX, impresa por la Oficina Tip. de la
Secretaría de Fomento y contiene dos poemas de doña
Julia Guadalupe de la Peña: Plegaria y La Noche, (pp.
235 y 236). Hay edición de la UNAM de 1977. Tiene
en su haber la Sra. de la Peña de Ballesteros, ser de
las primeras mujeres en Nuevo León en escribir en un
periódico y “la primera mujer que pronunció un discurso
cívico, hoy no localizable”, nos dicen Irma Braña y
Ramón Martínez en su Diccionario de Escritoras.
Monterrey, 1996.
Como poeta cultivó el soneto y aquí damos a
conocer uno, de dos que escribió el 22 de diciembre de
1885 en Montemorelos, los cuales tituló sencillamente
Sonetos y aparecieron en el periódico regiomontano El

18

�Pueblo del 7 de enero de 1886. El primero de ellos lo
publicamos en la revista mensual Oficio de abril del
2002 y ahora damos a conocer el segundo:

La noche

Está la noche misteriosa y pura
Como el amor primero de la vida,
La bella luna del zenit prendida
Mostrando va su espléndida hermosura,

D. F. Con ese motivo, nos dice D. Israel, elabora su
“Adiós a Montemorelos” y nos ofrece la cuarteta
siguiente: “Bella eres tú en tu feraz pradera / Y tus
naranjos de redonda copa / Cuyo fruto dulcísimo
pudiera / Envidiar, por su mérito la Europa”. Murió
en México el 27 de febrero de 1928. (Diccionario
Biográfico, 1996, p. 404).
A pesar de los méritos apuntados al inicio de
este texto, su nombre no aparece en ninguna de
las obras locales en que se estudia la vida literaria
de Nuevo León; vaya, hasta para sus paisanos es
desconocida; al menos lo es para el destacado autor
de la Historia de la Literatura en Tamaulipas, Carlos
González.

La brisa vaga y con amor murmura
Entre las hojas de la flor dormida,
Todo a la dicha y al placer convida
Para el que vive lleno de ventura.
Mas para el alma que agostó el quebranto
En este mundo de miseria y duelo,
Pierde la luna su divino encanto.
La flor su aroma, su misterio el suelo,
¡Solo al verter las gotas de su llanto
Halla el doliente corazón consuelo!....
Julia Guadalupe de la Peña de Ballesteros
nació en Matamoros, Tamaulipas, en enero de 1855;
estudió en Browsnville, Texas, y en ambas ciudades
participó en eventos y sociedades culturales.
“En Tamaulipas publicó sus composiciones en
El Eco del Bravo y en otros periódicos”, nos dice
D. Israel Cavazos, de quien tomamos los datos
biográficos que aquí aparecen. Contrajo matrimonio
en 1879 con el cap. Manuel Ballesteros fijando
su residencia en Montemorelos. “En Monterrey
escribió para La Defensa a partir de 1884”, donde se
publicaron sus poemas: “A mi hija”, en julio de 1884;
“Salutación al Ilmo. Jacinto López” en febrero de 1887;
“A Irene Garza, en su enlace” también en febrero,
pero de 1892. Por nuestra parte, agregamos, también
escribió en El Pueblo, órgano del Club Independiente
de Monterrey y sus sucursales en los años 1886 y
1887; precisamente del año 86 es el soneto arriba
inserto y en el año 87 se publicó su composición
leída en el Teatro provisional de Montemorelos la
noche del 5 de mayo en el estreno de su primera obra
dramática; esa composición consta de 26 cuartetas.
Aquí transcribimos una: “Por eso en himnos de
gozo/Y en acentos de alegría/”Zaragoza” en este día/
Se oye doquiera decir”.
En 1897 el matrimonio se traslada a México,

19

En sus labios

�Reforma Siglo XXI

Genios de la Física y la Matemática
(Séptima Parte): Michael Faraday
██

Introducción
l estudio de la historia del hombre se ha
concentrado en las hazañas de militares
y políticos. Sin embargo la historia del
progreso ha sido obra de los grandes sabios,
científicos, pensadores e ingenieros. La historia
del progreso humano es la historia del desarrollo
tecnológico y éste se origina en el avance de la ciencia.
La historia de la sociedad humana que se enseña en
la escuela debe necesaria y principalmente contener
información sobre la vida y la obra de los grandes
personajes de la ciencia, la medicina, la tecnología, la
ingeniería. En cuanto a las biografías de los grandes
creadores en el arte, la literatura y la filosofía, éstas se
estudian en las disciplinas correspondientes, cosa que
no ocurre en la enseñanza de las ciencias.
Las vidas de los grandes científicos son en
general muy interesantes y conocerlas aportaría mucho
a la formación de los estudiantes. Conocer sus formas
de trabajar, el rigor científico con el que proceden para
obtener sus conclusiones y sobre todo, su disciplina y
su pasión por su trabajo contribuiría mucho a la buena
educación de los estudiantes.

Historia de la electricidad y el
magnetismo

El estudio de los fenómenos de la electricidad y
el magnetismo datan desde épocas milenarias. Los
antiguos griegos observaron que al frotar la piedra de
ámbar con un pedazo de piel adquiría una propiedad
que le permitía atraer pequeños fragmentos de paja.
*Licenciatura y Maestría en Ciencias de los Alimentos por la Facultad
de Ciencias Biológicas de la UANL. Actualmente es maestra de
Matemáticas en la Preparatoria Núm. 25 de la misma Institución.
**Licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas egresado de la UANL.
Estudios de Maestría en Física Teórica en la UNAM y Doctorado en
Física Nuclear Teórica en la Universidad de Carolina del Sur en Estados
Unidos. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de
Ciencias Físico-Matemático de la UANL.E: rmorones@fcfm.uanl.mx

■Patricia M. Morones Ramírez*
██ ■J. Rubén Morones Ibarra**

Por otro lado, el fenómeno del magnetismo se descubrió
al observar que una roca de color negro en Magnesia,
Turquía tenía la extraña propiedad de atraer pedazos de
hierro. A este fenómeno se le llamó magnetismo por la
ciudad de Magnesia, donde fue observado por primera
vez. A la roca que producía el efecto de magnetismo se
le ha llamado magnetita o piedra imán.
La brújula fue uno de las primeras aplicaciones
prácticas del magnetismo. Su invención es de origen
incierto. Se dice que fue inventada en el siglo VI, y
consistía en una aguja imantada suspendida de un hilo.
En el siglo XVI fue perfeccionada al colocar la aguja
sobre un pivote en el cual podía girar con cierta libertad.
Posteriormente mejoró su presentación al encerrarla
en una caja de vidrio. Su primer uso práctico fue, por
supuesto, en la navegación.
Los estudios sistemáticos sobre los fenómenos
eléctricos fueron iniciados por Benjamín Franklin quien
realizó sus famosos experimentos de cometas dirigidos
hacia las nubes en momentos de tormentas eléctricas.
Diseñó un papalote (cometa) que contenía una punta
metálica a la que unía el hilo y al extremo del hilo
amarró una llave metálica. Este hilo al mojarse con la
lluvia se volvía un buen conductor de la electricidad.
Para protegerse de las descargas eléctricas, Franklin
ató otro hilo pequeño al hilo largo para sujetarlo y
controlar el extremo que contenía la llave. Cuando
Franklin acercó el dedo de su mano a la llave saltó una
chispa entre su dedo y la llave. Con esto comprobó que
las nubes tenían electricidad que transmitían a la llave
a través del hilo húmedo.
Franklin realizó otros experimentos sobre
electricidad que publicó en un libro. Sus investigaciones
impresionaron enormemente a muchos científicos lo
que lo llevó a ser aceptado como miembro de la Real
Society of London en el año de 1756. Sus experimentos
sobre la electricidad desencadenaron un enorme interés
por estos fenómenos. Hasta esos años solo se habían
estudiado los fenómenos eléctricos relacionados con la

20

�electricidad estática, es decir de objetos con cargas
almacenadas que al descargarse producen chispas.
En el año de 1780 el médico italiano
Luigi Galvani descubrió la bioelectricidad.
Realizando experimentos con animales, con ranas
específicamente, colocó un alambre de fierro en
el músculo de la pata de una rana y otro alambre
de cobre en un nervio. Al unir los dos alambres,
observó que los músculos de la rana se contraían.
Este notable descubrimiento fue el principio para
la invención de la pila eléctrica que realizaría otro
italiano: Alessandro Volta.
Alrededor del año 1800 el físico Alessandro
Volta repitió los experimentos de Galvani e interpretó
los resultados correctamente. Su explicación fue
que cuando dos discos de metales diferentes se
colocan uno junto al otro, pero separados por un
disco de carbón y el conjunto se sumerge en una
solución salina o en un ácido, al unir los discos
metálicos mediante un alambre, se genera en éste
una corriente eléctrica. Con estos experimentos Volta
descubrió la pila o batería eléctrica. Es por esto que a
estas pilas se les llama voltaicas.
Con los descubrimientos de Galvani y Volta, se
inician los estudios de corrientes eléctricas. Fue así
como se abrió un nuevo campo de investigación en la
electricidad al disponer de flujos eléctricos continuos.
En cuanto al magnetismo, esta asombrosa
manifestación de la materia, ha fascinado desde su
descubrimiento a los estudiosos de los fenómenos
naturales. Sin embargo, extrañamente el estudio de
estas manifestaciones del mundo material no se
realizó de manera sistemática sino hasta el siglo
XVIII ya que antes solo se exhibían sus propiedades
como curiosidades o algo para divertirse. En
esos tiempos el magnetismo y la electricidad se
estudiaban separadamente, ya que no se había
encontrado hasta ese entonces ninguna propiedad
que relacionara ambos fenómenos.
Los estudios sobre estos fenómenos recibieron
un impresionante impulso en 1819 cuando el físico
Oersted descubre que la aguja de una brújula se
desvía al acercarla a un alambre que conduce una
corriente eléctrica. A partir de entonces la electricidad
y el magnetismo se empezaron a estudiar juntos.
Otro gran impulso a estos estudios lo dio Faraday en

el año de 1831 cuando descubre que un imán que se
mueve cerca de un circuito de alambre produce una
corriente eléctrica en este circuito.
El descubrimiento de que al frotar con piel un
pedazo de ámbar lo hacía atraer pequeños pedazos
de papel inició el descubrimiento de los fenómenos
eléctricos y los fenómenos magnéticos comenzaron
con el descubrimiento de la piedra magnetita.
Posteriores experimentos sobre el magnetismo
hicieron “visible” el campo magnético de un imán al
espolvorear limaduras de hierro sobre un pedazo
de papel colocado cerca del imán. En el caso de un
imán de barra se observaban líneas que conectaban
ambos extremos de la barra.
En resumen, podemos decir que los
acontecimientos más relevantes en la historia de
la electricidad quedan separados en tres grandes
grupos. Primero: aquellos que corresponden a la
electrostática; segundo: los que se relacionan con
la generación de una corriente eléctrica continua, y
tercero: los que permitieron relacionar la electricidad
y el magnetismo.
Muchos científicos trabajaron en el campo de
la electricidad y el magnetismo descubriendo las
propiedades eléctricas y magnéticas de la materia.
Michael Faraday realizó notables contribuciones en
estos campos, logrando importantes observaciones
que conectan los fenómenos de la electricidad
y el magnetismo. También tuvo una significativa
participación en el desarrollo de la electroquímica, la
ciencia que estudia el efecto de la electricidad en la
descomposición química de algunas sustancias. Hay
una ley de la electroquímica que lleva su nombre.
Sin duda, entre las grandes proezas en la
historia de la humanidad figura de manera destacada
el descubrimiento e invento de la electricidad. Esto
provocó una revolución científica y tecnológica de
gran envergadura, produciendo una transformación
tecnológica que no se ha detenido desde entonces.
Una de las grandes ventajas de las máquinas
o aparatos eléctricos respecto a las máquinas de
combustión interna, por ejemplo, es que pueden
fabricarse en una amplia gama de tamaños hasta
escalas en miniatura. La otra ventaja es que pueden
hacerse funcionar de inmediato y a la vez apagarse
también rápidamente con solo oprimir un botón.

21

�Contexto histórico
Durante el siglo XVIII se desencadenaron
en Europa una serie de movimientos políticos e
intelectuales que otorgaban a la razón un lugar
especial para entender al mundo en sus aspectos
naturales y sociales. Consideraban a la razón y la
inteligencia como los instrumentos para lograr el
progreso y construir una sociedad libre de temores
infundados. Este movimiento conocido como
ilustración buscaba combatir la ignorancia y utilizar la
inteligencia y la razón para obtener conocimientos del
mundo que nos rodea impulsando la ciencia y lograr el
mejoramiento material apoyado en los conocimientos
científicos. Con este bagaje se afirmaba que se podía
impulsar el desarrollo tecnológico alcanzando el
progreso y el bienestar de todos.
Las nuevas ideas sepultaban las supersticiones
y los temores que se habían vivido en el pasado
donde se creía en la fuerza de lo divino. Este
movimiento intelectual preparó el terreno para el
libre ejercicio de la investigación y la auscultación de
los fenómenos de la naturaleza para así conocer y
descubrir las propiedades de la materia y aprovechar
este conocimiento para vivir mejor.
Con estas ideas y en este ambiente se inició,
principalmente en Inglaterra y en Francia, la lucha
contra la ignorancia, dando todo el poder y la fuerza
a la razón, la observación y la experimentación.
Ya en Inglaterra el triunfo del pensamiento
independiente había llevado a la fundación de
la Royal Society y la Royal Institution donde se
fomentaba el interés por la ciencia. Atrás había
quedado la época de la inquisición y la persecución
de los herejes y los libre-pensadores. Se respiraba
ahora una total libertad para pensar, investigar y
experimentar. Es en este marco histórico donde se
gesta el periodo de prosperidad de la humanidad
que se observaría posteriormente con la revolución
industrial y el incremento en el nivel de vida de los
seres humanos. Todo esto condujo a las grandes
transformaciones sociales, agrarias e industriales que
se presentaron en Europa, incluyendo el liberalismo
económico.

Faraday

Michael Faraday nació en el seno de una familia
humilde, en un pequeño pueblo cercano a Londres,

Inglaterra en el año de 1791. Fue un personaje
excepcional que sin haber recibido una educación
formal realizó importantes contribuciones a la física
y a la química. Nacido en una familia muy pobre,
nadie esperaba que fuera a destacar en su vida. Su
aprendizaje fue del tipo autodidacta, complementado
por el hecho afortunado de haber conocido a un gran
científico y convertirse en su ayudante.
Sus padres eran miembros de una secta
religiosa que profesaba la fe cristiana. Recibió en su
hogar una sólida disciplina inspirada en la religión
que lo llevó a vivir una vida austera y modesta,
rechazando los lujos y comodidades. Debido a
frecuentes enfermedades de su padre y de la
incapacidad de éste para proporcionar alimento
suficiente a sus cuatro hijos, la madre de Faraday
fue el verdadero sustento de la familia. La fortaleza
de su madre le proporcionó una gran confianza en sí
mismo y le infundió el concepto de dignidad. Ambos
padres le dieron una sólida formación religiosa que
le transmitió a Faraday una férrea disciplina en el
trabajo y en todas sus actividades. La situación
económica familiar lo obligó a buscar trabajo a la
edad de trece años.
En la vida de Faraday hubo varios sucesos
venturosos que determinaron su futuro como
científico. Estas oportunidades que se le presentaron
en su vida las supo aprovechar muy bien. El primer
hecho afortunado de su vida fue que encontró
trabajo en una librería donde fue contratado como
vendedor de libros y un año después el dueño de la
librería le dio trabajo de ayudante de encuadernador
de libros. Con su empleo modesto de aprendiz
de encuadernador, en sus horas libres leía libros
de física y de química. Disfrutó mucho la lectura
de libros científicos y se inclinó por ellos. Leía con
pasión todos los libros de ciencia que caían en sus
manos. Fue así como con la lectura de los trabajos
de los investigadores sobre los fenómenos eléctricos
se inició su curiosidad por este tema.
Entre las características de la personalidad
de Faraday encontramos su perseverancia, su
audacia y su decisión. La segunda gran oportunidad
de su vida ocurrió cuando un cliente de la librería
donde trabajaba le regaló a Faraday una invitación
para una serie de conferencias que daría el gran
científico Humphry Davy en Londres. Asistió a estas
conferencias y atendió todas las explicaciones y
pormenores que presentó el conferencista. Hizo

22

�anotaciones de cada detalle de estas conferencias
y escribió cuidadosamente unas notas sobre
ellas. Encuadernó estos apuntes y audazmente
se los envió a Davy junto con una carta donde le
solicitaba trabajar con él “en lo que fuera”. Para su
gran sorpresa, Davy le respondió favorablemente
dándole un trabajo de ayudante en el laboratorio de
la Royal Institution en Londres, al lado de él. Fue así
que a la edad de 21 años, se convirtió en ayudante
del famoso científico Humphrey Davy, quien inventó
la técnica de electrólisis, proceso que consiste en
disociar las moléculas en sus átomos utilizando una
corriente eléctrica. Davy se había hecho muy famoso
por haber inventado la lámpara de seguridad que
evitaba las explosiones provocada por el gas metano
que se produce en las minas de carbón. Observando
los trabajos de Davy, Faraday se interesó en estudiar
los fenómenos de la electricidad.

Viaje por Europa

El tercer gran acontecimiento que representó
un golpe de la fortuna para Faraday fue una invitación
de Davy para que lo acompañara como asistente en
las conferencias que dictaría en varias ciudades de
Europa. Fue así que Faraday, en octubre de 1813,
a la edad de 22 años, realizó un largo y provechoso
viaje de dieciocho meses por Europa. Davy ofreció
una serie de conferencias científicas en los centros
europeos de mayor prestigio académico apoyado por
Faraday en la demostración de los experimentos. El
viaje resultó muy estimulante para Faraday desde el
punto de vista intelectual ya que durante este conoció
a grandes personalidades de la ciencia, entre ellos
conoció a Ampere en París y a Volta en Italia.
Este viaje le cambió a Faraday el rumbo de su
vida abriéndole nuevos horizontes. Humphrey Davy
era ya famoso como químico por sus investigaciones
y descubrimiento de nuevos elementos químicos.
Davy realizó investigaciones con gases y descubrió
el gas hilarante (óxido de nitrógeno). Por sus efectos
al respirarlo este gas se hizo muy famoso y su
descubridor también. Davy era un gran conferencista
y sus pláticas fueron muy populares en Londres.
Entre los países visitados en ese viaje
estuvieron Francia e Italia donde Faraday conoció
a grandes personajes de la ciencia. Si los libros
constituyeron en la vida de Faraday su fuerte soporte
para alcanzar el conocimiento, su experiencia al
lado de Davy consolidó su aprendizaje y el viaje por

Europa lo convirtió en un personaje con confianza en
sí mismo como científico elevándole grandemente su
autoestima.
“Los viajes ilustran”, reza el refranero. En el
caso de Faraday el viaje por Europa significó una
transformación en su vida. No fue éste un viaje de
placer o de turista, sino un viaje de trabajo que le dejó
una experiencia enorme. Le permitió desarrollarse
intelectualmente y lo enriqueció culturalmente.
Podemos decir que su mente y su ánimo regresaron
de ese viaje mejorados enormemente. Fue algo
tan importante pare él que probablemente no haya
habido en su vida ninguna otra cosa más importante
como ese viaje para su posterior desarrollo y el
alcance de sus metas. Con esto se impuso nuevos
objetivos y regresó con una visión del mundo y de las
cosas, muy diferente de la que tenía antes del viaje.
Uno de sus biógrafos, Pearce Williams escribió:
“ El hombre joven que regresó a Inglaterra en la
primavera de 1815, era muy diferente del joven que
partió en 1813”.

La Royal Institution

La Royal Institution (RI) fue el hogar y el lugar
de trabajo de Faraday durante cincuenta y cuatro
años. Ahí pasó muchas horas de su vida diariamente
trabajando intensamente. Esta institución fue fundada
en 1799 por el científico Benjamín Thomson, después
conocido como Conde Rumford. La institución
tenía el propósito de difundir los conocimientos
científicos y tecnológicos entre la población a través
de conferencias, cursos y talleres. Fue en este lugar
donde Faraday escuchó a Davy por primera vez.
La RI fue creada con el propósito de llevar a
la población el conocimiento científico, filosófico
y los avances en la tecnología. Esto mediante
conferencias y cursos impartidos en la institución.
En esta institución nacida con tan noble propósito se
generó también conocimiento nuevo. Ahí realizaron
sus investigaciones Davy y Faraday y muchos otros
destacados científicos que realizaron importantes
aportaciones al conocimiento de la naturaleza.
Los resultados de las investigaciones que
se hicieron tuvieron un gran impacto en las
transformaciones sociales, políticas y económicas
que se vivieron en Inglaterra y Europa durante el
periodo de la Revolución Industrial. En cuanto a las

23

�conferencias y charlas que ahí se impartieron estas
fueron fuente de inspiración para muchos jóvenes,
entre ellos grandes personalidades de la ciencia
como Faraday.
El objetivo de popularizar la ciencia y de dar
a conocer los inventos y las nuevas máquinas tuvo
un excelente efecto, resultando muy provechoso
para el desarrollo económico de Inglaterra. La
creación de esta institución fue una inversión
excelente que permitió crecer a Inglaterra en todos
los aspectos: económicos, industriales y agrícolas.
En su declaración de objetivos y principios rectores
de la institución se establecía lo siguiente: “Es
una institución para difundir el conocimiento y
facilitar la introducción general de los inventos y
las innovaciones sobre la utilidad de las máquinas;
para la enseñanza mediante cursos o conferencias
filosóficas y experimentos para la aplicación de la
ciencia a los propósitos comunes de la vida”.
Davy fue director del laboratorio de química en
la RI en el periodo 1801-1825. Cuando Davy dejó la
Royal Institution, Faraday quedó como encargado del
laboratorio y lo sucedió en sus conferencias. Faraday
estableció las famosas conferencias de Navidad en
1825 con el propósito de difundir el conocimiento
científico entre la población. Desde entonces estas
conferencias se realizan año con año en la RI, con la
excepción hecha en los años 1939-1942, durante la
segunda guerra mundial.

El ascenso académico de
Faraday

A la edad de 21 años Faraday es contratado
para trabajar en la RI. Esta fue su iniciación como
científico. Se le asignó un cuarto dentro de la RI para
que ahí viviera y sus tareas consistían en preparar
los aparatos y el equipo para los experimentos y
las conferencias organizadas por la institución.
Posteriormente tuvo su propio laboratorio en el
sótano del edificio. Permaneció trabajando ahí
durante 54 años, hasta su muerte.
Faraday logró escalar en las posiciones sociales
y académicas. Habiendo pertenecido en su origen
a un estrato social bajo, y siendo Inglaterra una
sociedad basada en clases, logra a pesar de esto,
elevarse intelectualmente y ser reconocido como
un distinguido personaje de la ciencia. Consigue
ascender por su trabajo en la escala social hasta los

más altos niveles, al grado de recibir la distinción de
la reina como uno de los más destacados científicos
de su época. Todas las limitaciones y carencias por
las que pasó le ayudaron a forjar su carácter, su
férrea voluntad, disciplina y capacidad de trabajo.
Faraday no destacó por su genialidad ni
su inteligencia, que la tenía de sobra, sino por
sus características más notables como fueron
su disciplina, su tesón y su gran capacidad de
trabajo. Con estos atributos llegó a ser el más
notable de los físicos experimentales de su época.
Sus trabajos principales fueron en el campo
del electromagnetismo y la electroquímica. En
el electromagnetismo descubrió la inducción
electromagnética e introdujo el concepto de campo,
una de las ideas más significativas y fructíferas de
la ciencia moderna. La inducción electromagnética
es fenómeno fundamental en el que se basa el
funcionamiento de los motores, los transformadores
y los generadores eléctricos, y en general todas las
máquinas eléctricas.
Por sus contribuciones a la ciencia, en el año de
1832, la universidad de Oxford le concedió el grado
de Doctor Honoris Causa. Fue elegido como miembro
extranjero de la Academia Francesa de Ciencias, así
como también de la Real Academia de Ciencias de
Suecia.

El fenómeno de la inducción
electromagnética

El descubrimiento más importante de Faraday
es sin duda el del fenómeno de la inducción
electromagnética. Este fenómeno es la base del
funcionamiento de los generadores eléctricos,
así como un principio fundamental para el
funcionamiento de los motores eléctricos. En síntesis,
toda la industria eléctrica moderna está basada en
los descubrimientos de Faraday.
Las anécdotas en la vida de los seres humanos
son en general interesantes. Se cuenta que cuando
Faraday dio un demostración de sus descubrimientos
en la Sociedad Real de Londres ante la Reina,
ésta le preguntó que para que servía todo eso que
él mostraba. La Reina veía esto como un simple
juego en el laboratorio o como una distracción o
pasatiempo. Se dice que Faraday contestó: sirve para
lo mismo que sirve un niño recién nacido. Difícilmente
se puede creer esto, dada la personalidad de

24

�Faraday, quien era muy respetuoso y tratándose de
la reina esto es impensable. Pudo ocurrir esto en una
pregunta de cualquier otro asistente a la conferencia,
eso sí sería más creíble.
Hubo varios antecedentes fuer temente
relacionados con el descubrimiento de la inducción
electromagnética por Faraday. En el año 1819 el
físico danés Hans Christian Oersted fue el primero
en probar que una corriente eléctrica producía un
efecto de tipo magnético. Al acercar una brújula a una
corriente eléctrica, Oersted observó que la brújula se
movía orientándose de una forma particular. Con esto
probó que una corriente eléctrica produce un campo
magnético. Por otra parte, en 1820, el físico francés
André María Ampere repitió los experimentos de
Oersted y probó que la dirección en la que se orienta
la aguja de la brújula en una corriente eléctrica
depende de la dirección de ésta. Los experimentos
de Ampere probaban también que un anillo metálico
que conduce una corriente eléctrica se comporta
como un imán.
Con estos antecedentes, Faraday se hizo
la interesante pregunta que corresponde a los
experimentos recíprocos de Oersted y Ampere.
¿Podrá un imán producir una corriente eléctrica?
Después de realizar cuidadosos varios experimentos,
Faraday encontró que la respuesta a su pregunta
es afirmativa. Con esto Faraday descubrió el
fenómeno de la inducción electromagnética. Su
falta de conocimientos matemáticos le impidió
explicar el fenómeno de inducción electromagnética
adecuadamente. Sin embargo, la importancia de
sus descubrimientos abrió el camino para que
algunos años después se completara toda una teoría
matemática del electromagnetismo.
Para explicar lo que se observaba Faraday
introdujo el concepto de líneas de campo magnético
o líneas de fuerza. Una idea pictórica de lo que
ocurría, apoyado en las observaciones de que si
espolvoreamos limaduras de fierro alrededor de
un imán éstas se alinean siguiendo la dirección del
campo magnético.
Las limitaciones matemáticas de Faraday
le impidieron expresar los resultados de sus
experimentos en forma de relaciones matemáticas.
Le tocó a Maxwell desarrollar la teoría matemática
del electromagnetismo. En un sistema de cuatro
ecuaciones Maxwell sintetizó maravillosamente las

propiedades del campo electromagnético.

Experimentos de Faraday
La contribución más notable de Faraday
al conocimiento científico fue el descubrimiento
del fenómeno de la inducción electromagnética.
Históricamente ya se habían descubierto el fenómeno
de que una corriente eléctrica produce un campo
magnético (descubrimiento de Oersted). Faraday
pensó en la posibilidad del fenómeno inverso, donde
se logre una corriente eléctrica como consecuencia
de un efecto magnético. Esto lo confirmó Faraday
experimentalmente. El fenómeno se muestra en la
figura 1. Con estos experimentos, Faraday probó que
es suficiente un imán y una bobina de alambre para
generar electricidad. Este fenómeno es utilizado en
los generadores eléctricos.

Fig. 1. Un imán acercándose o alejándose del circuito eléctrico
produce una corriente eléctrica en él. Note que no hay aquí ninguna
batería que produzca la corriente, solo alambres e imanes. Este es
un fenómeno de inducción electromagnética.

En la figura 2. Se muestra otro tipo de fenómeno de inducción
electromagnética. En la figura se muestra que en el momento en el
que se conecta el switch, una corriente eléctrica fluye por el circuito
de la izquierda. Esta corriente induce otra corriente en el circuito de
la derecha.

Con este experimento Faraday probó que el
paso de una corriente por un circuito enrollado en
un anillo, produce una corriente momentánea en

25

�otro circuito independiente enrollado en el mismo
anillo. Este fenómeno es también del tipo de
inducción electromagnética y es el fundamento del
funcionamiento de los transformadores eléctricos.
Este fenómeno queda descrito por la ley de Faraday
de la inducción electromagnética. El fenómeno
de inducción se produce por muy corto tiempo,
solo al conectarse o desconectarse el switch.
Un corriente alterna mantiene el fenómeno de
manera permanente. Esto es lo que se utiliza en
los transformadores eléctricos. Sus trabajos forman
parte de los fundamentos físicos del funcionamiento
de los motores eléctricos y de toda la industria
eléctrica moderna. Con esto nos damos cuenta de la
influencia del trabajo de Faraday y de su producción
científica en la tecnología moderna.

Sus últimos años

Faraday recibió en vida todo tipo de honores y
reconocimientos. Al final de su vida tuvo una intensa
actividad como educador. Fueron famosas sus
demostraciones experimentales de los viernes en
la Sociedad Real, a donde asistían muchos jóvenes
para disfrutar sus charlas científicas.
Se ha escrito sobre la personalidad de Faraday
y su rechazo a varios reconocimientos y distinciones.
Lo han descrito algunos como una persona tímida. Es
probable que sí lo haya sido, pero es más plausible
que se haya debido a su origen humilde. Es posible
que este origen y su modestia hayan sido la causa
de que haya rechazado aceptar la presidencia de la
Royal Society of London o de no aceptar el título de
Caballero que le ofreció la Reyna, y tampoco aceptar
ser sepultado en el cementerio junto a la Abadía de
Westminster. Posiblemente fueron sus profundas
creencias religiosas, su fe cristiana que guiaba todas
sus acciones impulsándolo a vivir de acuerdo con los
preceptos de Cristo, con humildad y sin pretensiones
económicas o de reconocimiento social. A pesar de
que recibió muchos honores y reconocimientos de
sociedades científicas nunca fue pretencioso, y se
concretó a trabajar en su laboratorio que era lo que le
proporcionaba una inmensa felicidad.
Empezó a perder la memoria y estuvo
consciente de ello. Sufrió mucho por esto. En su
última carta dirigida a un amigo en 1862, le escribió:
“Una y otra vez rompo las cartas porque escribo
cosas sin sentido. Ya no volveré a escribir nunca más.
Me despido cariñosamente”. Faraday.

26

Su muerte ocurrió en el año de 1867.

�Reforma Siglo XXI

Misa
██

—Apúrale, Javi, o vamos a llegar tarde.

■J. R. M. Ávila*

l niño no le gusta ir a misa. Nada hay más
aburrido los domingos por la mañana. Justo
a la hora en que pasan programas divertidos
en la televisión o a él se le antoja jugar con
su gatito, a la mamá se le ocurre llevarlo a la

llave. Luego, con desgana, echa a caminar a su lado
y la mayor parte del tiempo se queda atrás porque los
pasos de la mujer son más largos que los suyos. Sabe
que le espera un rato de fastidio escuchando palabras
y más palabras en el sermón, con el sacerdote diciendo
cosas para la gente mayor. Jamás se acuerda de los
niños si no es para decir que deben ser buenos.

Sabe que a su papá tampoco le gusta ir, pero
es libre de quedarse dormido. Javi ya casi termina
segundo de primaria y lo tratan como si fuera un niño
de tres años. Se pregunta por qué su papá no tiene que
soportar a una mamá que lo obligue a acompañarla a la
iglesia. Seguro que la abuela nunca lo forzó a levantarse
temprano en domingo. ¿Por qué a él tuvo que tocarle
tan mala suerte con una mamá así?

A Javi le gustaría que el camino se alargara para
llegar al final de la misa, pero este domingo terminan
el recorrido más pronto que otras veces y encuentran
la iglesia casi vacía. Suben los escalones. El silencio
es altísimo y cualquier ruido que hagan los zapatos al
caminar o las bancas al sentarse en ellas, se oye como
en un micrófono. A Javi le asombra sentir que el silencio
llena hasta el hueco que se ve más arriba. Nunca se ha
explicado…

iglesia.

Se lo pregunta en silencio porque le han enseñado
que a los mayores no se les falta al respeto. Todos los
niños repiten eso como un mandamiento y lo obedecen
una y otra vez sin replicar. No hay más remedio que
imitarlos. Nadie le ha explicado por qué hay que
respetarlos si ellos no se preocupan por respetar a los
menores.
No importa que el sacerdote diga: “Bienvenidos a
la fiesta del Señor”, porque para Javi las fiestas no son
tan aburridas, además de que el Señor jamás se deja
ver en la iglesia. El de la cruz no cuenta, porque no es
de carne y hueso, como las personas que van a misa,
sino de piedra.
Sale a la calle arrastrando los zapatos que le
aprietan más cada día. Podría calzarse tenis pero
como van a misa debe soportar zapatos. Se detiene
deslumbrado por el sol mientras su mamá cierra con
*Autor de los libros “Ave Fénix” y “La Guerra Perdida”. Ha publicado
en las revistas “Entorno”, “Política del Noreste”, “A lápiz” de la UPN,
Unidad 19B de Guadalupe, N. L., “Entorno Universitario”, “Polifonías”,
“Reforma Siglo XXI”, de las Preparatorias 16, 3 y 9, respectivamente, y
“Conciencia Libre”. Email: jrmavila@yahoo.com.mx

27

—Ve a esa banca y trae una hojita —dice la mamá
interrumpiendo sus pensamientos y él hace lo que le
corresponde: obedecer.
Sus pasos son un estruendo en medio del silencio
y, temeroso de que alguien le llame la atención, camina
con más tiento, como si hacer ruido fuera pecado. Toma
la hoja, regresa despacio, avanza cuidando que no se
escuche cada paso. Al oír el rumor de sus pisadas, se
detiene. Reanuda el camino y vuelve a detenerse ante
un nuevo ruido, menos denso cada vez. Tarda tanto en
llegar hasta donde lo espera la mamá que sus pasos no
se escuchan al acomodarse en su lugar, porque para
entonces la iglesia se encuentra casi llena de voces y
ruidos.
Mira la hoja dominical y encuentra un dibujo con
varios hombres barbudos, de cabello largo y ropa
parecida a la de mujer. ¿Por qué a ellos no los llevaban
a la peluquería como a él? ¿No habría peluquerías en
ese tiempo? Tal vez sus mamás no eran tan exigentes
como la suya. Se conformaría con no cortarse el pelo.
Lo de la ropa no le gusta, no es de hombres sino de
sacerdotes. Lo de la barba es de gente mayor. No

�conoce a alguien que se la deje tan larga como los
hombres del dibujo pero cuando crezca seguro se la
va a dejar. Eso sí, no vestirá como sacerdote.
Deja de pensar en todo eso en el momento en
que la gente se pone de pie. Sabe que es la señal
de que la misa va a empezar. Toma aire, se arma de
paciencia, se pone también de pie y se dispone a
ignorar la voz del sacerdote. Cierra los ojos pero las
palabras pasan por sus oídos, una tras otra, como
si no se cansaran de hacerlo. “Hasta ellas se han
de aburrir al salir de su boca”, piensa, y enseguida
sonríe.
Sería bueno cerrar los oídos igual que hace con
los ojos. Sería divertido abrir los ojos con los oídos
cerrados y observar la iglesia sin la molestia de una
sola palabra, como cuando se le baja el volumen a
la tele. Qué latoso le parece sentarse entre palabras,
ponerse de pie rodeado de palabras, arrodillarse
sitiado por palabras. Palabras que, además, nada le
dicen. Palabras para mayores, nunca para niños.
De repente, enmarañado entre las palabras del
sacerdote y el canto de los feligreses, se escucha
un trino. Por fin algo diferente. Busca en las alturas
y descubre un pajarillo revoloteando con regocijo
adentro de la iglesia, volando libre de un lado a
otro, sin la obligación de mantenerse pendiente del
sermón. Lo ve posarse en la base de uno de los
ventanales, lo oye lanzar un gorjeo largo y agradable.
No entiende lo que dice, pero al menos el trino le
quita lo monótono a la iglesia.
—¡Mamá! —la voz de Javi suena clara y fuerte,
inoportuna en medio de los escasos silencios que el
sacerdote hace—, ¡Mira, un pajarito!

dios, pájaro igual. Sonríe al pensarlo porque sabe que
es un disparate. ¿Y si el pajarillo fuera la mascota de
algún niño que se encuentra en la iglesia? Escudriña
entre los asistentes para adivinar quién es el dueño
del animal, pero nadie tiene aspecto de haber llevado
una mascota.
Mira de nuevo a lo alto y ya no encuentra al
pajarillo. Es entonces cuando su mirada tropieza con
la enorme cruz. La ha visto muchas veces. Sabe que
el crucificado se llama Jesús. Sabe también que es
hijo de Dios. Lo sabe porque su papá y su mamá lo
han mencionado cientos de veces. Pero no acaba
de entender cómo es que Dios dejó que a su hijo lo
clavaran en la cruz y lo hirieran tanto.
Desvía la mirada hacia arriba y se topa con
la figura de un jinete que según le han dicho es
San Jorge. El santo empuña una lanza dorada,
puntiaguda, y ataca a un furibundo Dragón. Parece
que lo va a matar. A Javi le basta ver la imagen para
adivinar lo malvado que el animal debe haber sido. Tal
vez se merecía que el señor de a caballo lo atacara.
Por largo rato mira a San Jorge en su caballo
blanco, al Dragón de cara horrible y ojos enrojecidos
de maldad, y a Jesús ensangrentado por los clavos
que lo fijan en la cruz. La mirada del niño va de una
representación a otra, se detiene en la cruz y el
crucificado, va al jinete santo. Y de repente resuelve
el misterio.
No puede esperar para revelárselo a su mamá,
a su papá, al abuelo, a la abuela, a su gatito. Pero
como en este momento quien está a su lado es la
mamá, la toca apenas con un dedo en el brazo. Ella
no le hace caso pero insiste hasta conseguir que la
mujer voltee a verlo malhumorada.

La mamá, en voz baja y molesta, ordena:
—¿Qué quieres? —dice ella con voz fría.
—¡Pon atención a la misa!
Algunas personas lo miran mal encaradas,
recriminándole su impertinencia, y prefiere callarse.
Levanta la mirada y encuentra de nuevo al pajarillo.
¿Quién lo habrá llevado a misa? Busca en lo alto
pero no descubre más pajarillos.
Debe haber entrado solo. Ni modo que lo haya
llevado su mamá. Los pajarillos no oyen misa y, si lo
hicieran, construirían sus propios templos, tendrían
sus propios sacerdotes, pájaros también, su propio

—¿Verdad que al señor de la lanza se le hizo
tarde matando al Dragón y por eso no pudo llegar
rápido a salvar a Jesús? —revela él, más que
preguntar.
—¿Por qué no pones atención como los otros
niños? ¡Ya deja de estar bobeando! —la voz de la
mamá suena a regaño.
A partir de este instante, Javi no interrumpe
la misa de su mamá. Tampoco busca entender las

28

�palabras del sacerdote. Se entretiene viendo las
caras de las personas que lo rodean. Por más que
se esfuerza, no encuentra dos caras iguales. Como
están ocupadas oyendo misa, se dejan mirar sin
molestarse con él.

¿Terminarán pronto? El pajarillo no regresa. Seguro
también se habrá aburrido.

La mamá le toma la mano derecha y una señora
la izquierda. La mano de su mamá es callosa; la de
la desconocida está llena de arrugas, temblorosa. Ya
que lo sueltan empiezan a saludarse todos entre sí y
él también lo hace. No sabe por qué, pero le gusta.
Es el único momento en que la gente sonríe en misa.

—¿Ya nos vamos? —quiere saber él, y ella dice
sí con un movimiento de cabeza. Javi obedece feliz—
¿Me compras un dulce?

Después, varias filas se dirigen hacia el
sacerdote y los ministros, para recibir la comunión
¿A qué sabrán las hostias? Jamás las ha probado.
Su mamá dice que no podrá hacerlo hasta la primera
comunión. Cantos y palabras de pie, cantos y
palabras de rodillas, cantos y palabras de bostezo.

No importa. La misa ha terminado y eso ya
es un premio. Se dispone a disfrutar, ahora sí, del
domingo. Debe contarle a alguien la verdadera
historia de la muerte de Jesús. Si a su mamá no le
interesa, alguien querrá escucharlo.

—Persígnate. Ya terminó la misa —dice de
repente la mamá.

—Cuando pongas atención a la misa —
sentencia la mujer y Javi ya no insiste.

Paisaje con arcoiris

29

�Reforma Siglo XXI

La importancia del emprendedurismo universitario
en México
██

ctualmente prácticamente nadie discute que
el papel de las universidades no se restringe
sólo a las actividades de enseñanza e
investigación. Es más, la sociedad demanda
una mayor implicación de las universidades
en el desarrollo económico y social del país. Este
proceso ha originado la aparición y consolidación
de un nuevo tipo de universidad: la universidad
emprendedora. La consolidación de esta tercera misión
como mecanismo de reorientación de las universidades
y el interés de los diferentes niveles de gobierno en
cada territorio en la participación activa de un nuevo
entorno favorable a la implantación y desarrollo del
emprendedurismo y la colaboración universidad–
empresa. En este nuevo entorno se debe dar cabida a
nuevos agentes entre los ya existentes que, de forma
conjunta, van a desempeñar papeles distintos con el fin
de propiciar la implicación de las universidades en esa
tercera misión.

Introducción

La sociedad demanda cada vez una mayor
implicación de la universidad en el proceso de
desarrollo económico y social de las regiones. Ello ha
dado lugar a la denominada universidad emprendedora,
la cual combina e integra las tradicionales actividades
de educación e investigación con la contribución
al desarrollo económico y social (Etzkowitz, 1998;
Goddard, 1988). Esta nueva consideración de la
universidad como emprendedora requiere de un
rediseño de su estrategia global, de modo que ésta le
permita cumplir con los retos impuestos por su nuevo
papel en la sociedad. El fomento y difusión de la cultura
emprendedora en el seno de la universidad y a todos
los niveles de la misma (enseñanza, investigación
e incluso la propia gestión), se muestra como una
pieza clave de dicha estrategia y para favorecer la
contribución económica y social de la universidad
*Universidad Autónoma de Nuevo León &amp; **Universidad Politécnica de
Tapachula
Correos electrónicos: Jbarragan50@hotmail.com / rubenh.leal@gmail.
com

■José Nicolás Barragán Codina*
██ ■Rubén Hernán Leal López**

de forma realmente efectiva. Por consiguiente, para
atender con éxito a las demandas de la sociedad
y ser reconocida como universidad emprendedora
es necesaria una fase de transformación no sólo en
cuanto a objetivos y estrategias de la universidad, sino
en su propio comportamiento y cultura, tanto a nivel
institucional como personal. Esta transformación de la
universidad tradicional hacia una emprendedora ha sido
estudiada por Clark en universidades tanto europeas
(Clark 1998) como del resto del mundo (Clark 2004),
identificando cinco elementos comunes que favorecen
dicha transformación, entre los que cabe destacar la
existencia de una cultura emprendedora integrada tanto
en la institución como en la actitud y la forma en que
sus agentes desempeñan sus actividades.
En este contexto, y partiendo de la base de la
existencia de un cierto nivel de cultura emprendedora
integrado en las universidades, encontramos que una
de las principales actividades que deben llevarse a cabo
dentro de su nuevo papel como emprendedoras es el
fomento del emprendedurismo y el apoyo al desarrollo
de empresas. Para el desarrollo de dichas actividades
deberemos tener en cuenta tanto nuevos agentes como
nuevos roles para los ya existentes. Ello implica, por una
parte, la puesta en común de los diferentes objetivos
de los agentes implicados y, por otra, poner en relación
estos objetivos individuales con los objetivos de la
universidad como entidad y atendiendo a su nuevo rol
como emprendedora. Para ello es necesario desarrollar
un marco sistémico (Clark, 1996; CERES, 1998;
Etzkowitz, 2003) que integre a los diferentes agentes y
sus objetivos de forma que permita obtener una imagen
clara del proceso de fomento al emprendedurismo y
apoyo al desarrollo de empresas en las universidades y
los centros de investigación relacionados.
La contribución social de la universidad se
encuentra actualmente, una vez más, entre los temas
que reciben una atención privilegiada por parte de
investigadores y políticos. En este sentido, la idea de
universidad emprendedora es ampliamente reconocida
como el marco en el que realizar dicha contribución,

30

�en oposición al concepto clásico de universidad y
su contribución social. De acuerdo con el nuevo
rol de las universidades, encontramos la creencia
generalizada de que, cuanto mayor es el número
de empresas spin-off que una universidad es capaz
de crear, tanto más emprendedora se considerará a
dicha universidad.
A este respecto, coincidimos con Clark (2004)
cuando afirma que “el emprendedurismo en las
universidades no debería ser visto como un sinónimo
de comercialización”. Por otra parte, el estudio de las
universidades emprendedoras de mayor éxito a nivel
mundial ha dado lugar a una extensa producción
literaria relacionada tanto con sus características
como con el modo en el que las universidades
pueden convertirse con éxito en emprendedoras.
Algunos de estos trabajos se pueden encontrar
en O’Shea et al. (2007); Etzkowitz (1983, 2004);
Clark (1998), entre otros. Según estos autores, la
universidad emprendedora puede ser entendida
como una organización flexible que interactúa
con su entorno social y económico adaptándose
a los cambios y buscando recursos adicionales de
financiación para la investigación y la enseñanza. Las
universidades emprendedoras tienen en común un
núcleo de gobierno fuerte, una periferia de desarrollo
amplia, un centro académico motivado, una base de
financiación diversificada y una cultura emprendedora
integrada, tal como describe Clark (1998). Este autor
sin embargo, no formula la dependencia y la relación
existente y necesaria entre estas cinco características
para la transformación de la universidad tradicional
en emprendedora.
Tal y como se ha definido en el párrafo anterior,
y según se pone de manifiesto en la literatura sobre
la tercera misión de la universidad (Molas-Gallart et
al, 2002), la universidad emprendedora debe atender
a un amplio número de actividades relacionadas
con sus tres roles básicos: enseñanza, investigación
y contribución al desarrollo socioeconómico; y, al
mismo tiempo, tienen que ser gestionadas como un
todo. Todas estas actividades, incluyendo la gestión,
deben ser desarrolladas por la universidad acorde con
su denominación de emprendedora, lo que implica
que una gran variedad de agentes, instrumentos e
infraestructuras deben estar involucrados en las
mismas. En este sentido, unas de las infraestructuras
que adquiere mayor relevancia dentro de la nueva
misión de la universidad son los parques científicos,
los cuales, de acuerdo con nuestro concepto de

Universidad Emprendedora, consideramos que
están estrechamente relacionados con la “amplia
periferia desarrollada” de la universidad El concepto
de cultura emprendedora es definido por Gibb (1999)
como el “conjunto de valores, creencias y aptitudes
comúnmente compartidas en una sociedad, la
cual sostiene la idea de que es deseable un modo
de vida emprendedor apoyando continuamente
la búsqueda de un comportamiento emprendedor
efectivo por parte de los individuos o grupos”. En
estrecha relación con este concepto y, atendiendo
a las actividades que la universidad emprendedora
debe desarrollar como parte de su tercera misión,
nosotros identificamos dos tareas críticas. La primera
es el Fomento del Emprendedurismo, que integra,
por un lado, el proceso de dinamización (Castro
Martínez et al, 2001) de los agentes implicados
hacia un comportamiento emprendedor en el ámbito
de la creación y desarrollo de empresas y, por otro,
el acercamiento a dicho ámbito de las actividades
de investigación y enseñanza relacionadas con el
emprendedurismo y temas afines. En esta definición
queremos destacar que el concepto ‘dinamización’
es entendido como aquel cambio de comportamiento
que ‘mueve a alguien a hacer algo’ (Castro Martínez
et al, 2001). De acuerdo con estos autores, se deben
promover dos actividades dentro del proceso de
dinamización: la sensibilización y la motivación, por
una parte, y la provisión de recursos y facilidades
(servicios) por otra. La segunda tarea clave es el
Apoyo al Desarrollo de Empresas, que definimos como
el proceso que recoge la búsqueda, reconocimiento
y desarrollo de oportunidades de negocio, la puesta
en marcha de la empresa, así como el posterior
desarrollo y crecimiento de la misma. En nuestra
opinión estas dos actividades deben desarrollarse
de forma conjunta, dentro de un marco integral ya
que, la mayoría de los agentes están involucrados
en ambas actividades y, además, las tareas a
llevar a cabo en cada una de ellas se pueden ver
beneficiadas de las sinergias entre dichos agentes,
mejorando de este modo el proceso de fomento al
emprendedurismo considerado como un todo. Por
tanto, la consideración sistémica de dicho proceso
refuerza todos sus elementos y proporciona el marco
apropiado para la obtención de resultados óptimos
a través de la creación de redes entre los distintos
agentes y actores implicados en el mismo.

Hacia un enfoque integral

31

Hasta ahora hemos mostrado el concepto

�de Universidad Emprendedora como el contexto
apropiado para el desarrollo del proceso de FEyADE.
Dentro de este contexto, consideramos que es
necesario presentar un enfoque integral del proceso
que tenga en cuenta las diferentes actividades
y agentes implicados en el mismo. Este enfoque
integral está construido alrededor de cuatro pilares
básicos, los cuales reflejan las actividades y tareas
que deben desarrollarse para la puesta en marcha
del modelo propuesto. Queremos hacer hincapié
en la consideración genérica de nuestra propuesta,
pudiendo ser necesaria su adaptación y reajuste para
su aplicación a cada caso concreto con el objetivo
de hacerlo operativo acorde con las características
de cada universidad y/o parque científico. El modelo
que proponemos para el FEyADE se muestra en la
Figura 1, donde se representan, por una parte, las
distintas áreas que debemos promover para obtener
un proceso integral y, por otra, las actividades que
tendremos que llevar a cabo dentro de cada una.

Los objetivos y descripciones de cada una
de las áreas y actividades se desarrollarán en
las siguientes secciones. Antes de realizar dicha
descripción, queremos hacer hincapié en que la
fase de Fomento del Emprendedurismo es de suma
importancia para el correcto funcionamiento del
modelo, por tanto, pondremos especial atención en
esta área y su descripción. Muchos de los modelos
encontrados en la literatura no tratan este tema,
posiblemente porque dan por supuesto que la
existencia de una apropiada cultura emprendedora
dentro de su contexto es suficiente para fomentar
el emprendedurismo. Sin embargo, consideramos
necesario exponer en detalle y enfatizar la necesidad
de fomentar actividades de sensibilización y
dinamización hacia el emprendedurismo ya que, de
otra forma, los fundamentos del modelo fallarían y la
puesta en marcha del mismo no proporcionaría unos
resultados óptimos.

Figura1

32

�Fomento del Emprendedurismo
El funcionamiento del modelo bajo condiciones
óptimas requiere de una estrategia de fomento del
emprendedurismo que integre, tanto actividades de
sensibilización y dinamización de los distintos agentes
implicados en el modelo, como actividades que
faciliten un mejor conocimiento mutuo y una mayor
interacción entre la investigación y la enseñanza con
las actividades de creación y desarrollo de empresas.
En la Figura 2 se muestran las actividades clave de
esta etapa así como los objetivos (o grupos objetivos)
que debemos perseguir en cada una de ellas.

Las empresas e instituciones constituyen
el otro grupo objetivo a tener muy en cuenta en
esta etapa de sensibilización. En este caso, el
objetivo es promover la implantación de una cultura
emprendedora en las empresas así como la creación
de una actitud proactiva hacia la cooperación en las
actividades de apoyo al emprendedurismo. Por otra
parte, de acuerdo con Grant et al. (1996) es necesario
sensibilizar a las empresas sobre las actividades
que realiza la universidad, así como sobre las
posibilidades y expectativas de colaboración entre
ambos colectivos. En otras palabras, debemos
hacer ver a la empresa cómo puede utilizar las
actividades de la universidad en su propio beneficio
y sensibilizarles sobre su derecho y, en cierto modo
‘obligación’, de pedir ayuda a esta institución para
resolver determinados problemas (enseñándoles
cómo hacerlo).
Otros dos objetivos que no debemos olvidar
y que aparecen en la figura anterior, son los de
investigación y docencia. De este modo cerraremos
el círculo del fomento del emprendedurismo en todas
las áreas.

Figura 2
El fomento del emprendedurismo, dentro
de nuestro modelo, se basa en la promoción de
las actividades de sensibilización, investigación
y enseñanza. Con respecto a las actividades
de sensibilización, éstas están dirigidas no sólo
a emprendedores, sino también al personal
universitario implicado en el proceso, así como a
las propias empresas. En cuanto a la sensibilización
dirigida a emprendedores (entendidos aquí como
aquellas personas que podrían poner en marcha una
empresa), el objetivo es informarles sobre el proceso
y sus posibilidades, presentándoles la creación de
una empresa como una opción a tener en cuenta
como salida profesional o para explotar los resultados
de investigación.

Como hemos podido observar, las actividades
propuestas en esta etapa están relacionadas
con todo el proceso, ofreciendo y recibiendo
retroalimentación del resto de áreas y actividades
del modelo, replicando en cierto modo el mecanismo
descrito en el modelo interactivo de innovación
(Kline y Rosenberg, 1986). De acuerdo con el
planteamiento del modelo de Kline y Rosenberg, el
funcionamiento óptimo de nuestro modelo dependerá
de un apropiado Fomento del Emprendedurismo. El
éxito de esta etapa es una condición necesaria, pero
no suficiente, para el éxito del modelo en su conjunto.
El funcionamiento del modelo se muestra en la Figura
3 en la que se ilustra cómo esta etapa influye y se ve
influida por el resto de elementos del modelo.

En el segundo grupo objetivo, se incluye al
personal de las universidades y parques científicos,
sean investigadores, docentes o personal de
administración y servicios (incluyendo al equipo de
gobierno de la propia universidad y parque científico)
que están involucrados como agentes en el proceso.
El objetivo de las acciones de sensibilización dirigidas
a este grupo no es ya la creación de empresas
(ya que en este caso estarían contemplados en el
grupo anterior), sino la creación y promoción de
un comportamiento proactivo hacia el apoyo al
emprendedurismo.

33

Figura 3

�Apoyo a emprendedores
Esta etapa integra las actividades que deben
ser llevadas a cabo para ofrecer apoyo a los
emprendedores durante el proceso de planificación
de la futura empresa y desarrollo del plan de negocio,
teniendo en cuenta que en esta etapa la empresa
todavía no está compitiendo en el mercado. Los
objetivos y actividades de esta etapa aparecen
reflejados en la Figura 4.

Una de las actividades que debemos tener en
cuenta en esta etapa, es el acceso a financiamiento,
para lo que se hace necesario facilitar a la empresa
contactos con ‘business angels’ y capital riesgo,
entidades financieras y posibles socios que
estuvieran interesados en participar en la empresa.
El acceso a incubación y servicios relacionados
constituye un apoyo de gran importancia durante
los primeros años de vida de la empresa, no sólo
por la disposición de espacios en los que ubicar las
instalaciones y el ahorro que supone el disponer de
servicios generales compartidos con otras empresas
alojadas, sino también por el contacto, relaciones
y aprendizaje mutuo que puede producirse al estar
varias empresas nuevas en un espacio común. Por
último, durante estos primeros años, la empresa debe
desarrollar su red comercial a través del contacto
con clientes, proveedores y socios comerciales,
pudiendo los agentes involucrados en el proceso
ofrecer información, apoyo y relaciones en este
sentido, facilitando así el lanzamiento de la empresa
al mercado.

Apoyo al desarrollo de

Figura 4

empresas

Apoyo a la creación de
empresas

Esta etapa abarca todas aquellas actividades
de apoyo a la nueva empresa durante su creación y
adaptación al mercado. El objetivo de la misma es la
vigilancia y apoyo de la empresa durante un periodo
en el que se la considera altamente vulnerable. Tanto
en esta etapa como en la siguiente, cobran especial
importancia las redes y contactos que pueda
desarrollar la nueva empresa, por lo que gran parte
de las actividades irán encaminadas a prestar apoyo
en este aspecto, como podemos observar en la
Figura 5, dónde se ilustran las actividades de apoyo
a la creación de empresas.

Desde nuestro punto de vista, las universidades
emprendedoras no sólo deben apoyar la creación
de nuevas empresas y su lanzamiento al mercado,
sino mantener también una relación fluida con estas
nuevas empresas ofreciéndoles apoyo y servicios
durante la etapa de desarrollo y crecimiento. Por
ello, en esta etapa proponemos la realización de un
seguimiento y mentorización de la empresa durante
sus primeros años así como el apoyo posterior para
facilitar su crecimiento si ésta lo requiriera. La Figura
6 muestra las actividades llevadas a cabo en esta
etapa final del modelo.

Figura 6

Figura 5

El funcionamiento óptimo del modelo prevé la
participación de emprendedores y agentes en cada
una de las etapas del mismo. Este hecho debería

34

�producir el afianzamiento de relaciones entre todos
los integrantes del mismo, lo que se traducirá en
nuevo conocimiento y experiencias que podrán
ser incorporados al modelo, cerrando así el ciclo y
creando un clima de cooperación que mejorará la
contribución social de la universidad emprendedora.

Conclusión

Ser una universidad emprendedora implica
mucho más que apoyar la creación de empresas
para explotar sus resultados de investigación. Detrás
de este nuevo rol en las universidades se encuentra
el fomento de una cultura emprendedora y un
comportamiento en consecuencia entre sus agentes
y estructuras. En este contexto, el proceso de fomento
al emprendedurismo y desarrollo de empresas resulta
crucial para dichas instituciones, debiendo involucrar
a los diferentes agentes, estructuras e instrumentos,
tanto internos como externos, a través de la creación
de un marco común. Por tanto, es necesario un
enfoque sistémico e integral del proceso que tenga
en cuenta todos estos elementos.
Como conclusión final del presente trabajo,
hemos de decir que la cultura y el comportamiento
emprendedor entre los distintos agentes, así
como el compromiso a largo plazo de los equipos
rectorales y de gestión son cruciales para la óptima
implementación del modelo.

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35

�Reforma Siglo XXI

El partido acción nacional en Nuevo León y las
elecciones para la gubernatura de 1949
██

Introducción
a presente investigación tiene como objetivo
interpretar el proceso electoral para el cargo de
gobernador del estado de Nuevo León del año
1949, donde los principales partidos políticos
contendientes fueron el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN),
que a pesar de ser fundado tan solo diez años antes
a nivel nacional y local, representaba la opción más
viable para una mayor actividad democrática para
ese momento, inclusive, haciendo coalición con otros
partidos.
Ahora bien, se hablará de la creación del
Partido Acción Nacional (en adelante PAN), a nivel
nacional y local, y cómo éste logró tener un impacto
mayoritariamente en los grupos de poder empresarial
y una pequeña parte de la clase media de Monterrey.
Por otro lado se dará un breve esbozo de las primeras
acciones del PAN en Nuevo León, no sin antes dar
un preámbulo teórico en cuanto a los componentes
de un partido político en México. Se hablará también
acerca de algunas definiciones del concepto elecciones
y finalmente se analizará el proceso electoral de 1949
en el que los principales actores fueron los partidos y
sus candidatos, Antonio L. Rodríguez del PAN e Ignacio
Morones Prieto del PRI.
Las fuentes que se utilizaron para este ensayo,
son principalmente del periódico el Porvenir, los libros
de Gustavo Herón Pérez Daniel, Los primeros años del
PAN en Nuevo León, 1939-1946; de Roderic Ai Camp,
La política en México, México ; de Vicente Fuentes
Díaz, Los partidos políticos en México; de Rodrigo
Mendirichaga, Acción Nacional. Oposición y gobierno
en Nuevo León. Entre otros teóricos de la política como
Daniel Cossío Villegas, El Sistema Político Mexicano.
Las posibilidades de cambio, entre otros autores.
*Egresado del Colegio de Historia y Estudios de Humanidades.
Actualmente es bibliotecario en la Sala de Historia de la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria.

■Luis Fidel Camacho Pérez *

Los partidos políticos en México
y Nuevo León
La historia de la política mexicana propiamente
dicha podría rastrearse desde los primeros intentos
por crear una constitución que fuera autónoma
de la metrópoli española, primero en 1814 con la
Constitución de Apatzingán y segundo en 1824 con el
establecimiento de la primera constitución, redactada
tras el derrocamiento de Agustín de Iturbide, proceso
que puso fin al Primer Imperio Mexicano.
No obstante, una serie de conflictos surgirían
después, entre las dos principales facciones políticas
decimonónicas, Liberales y Conservadores. Sin
embargo, estas dos esferas de poder político no pueden
considerarse propiamente como partidos políticos, sino
como movimientos, pues un partido es “un ejército de
ciudadanos, sometidos a principios de organización,
de táctica y de una concepción colectiva frente a los
problemas de una Nación, y que actúa bajo un mando
común”. 1 Cabe mencionar que para ese momento
era imposible que estos movimientos tuvieran dichas
proporciones.
Asimismo, dichos movimientos, permearían hasta
el Porfiriato, donde las relaciones del Estado con el
Ejército y el sector Privado fueron estrechas, aunque
el sector Privado se vio afectado por la Revolución y
las políticas cardenistas, el Ejército no experimentó
una separación, pues hasta la década de los 40, los
presidentes habían sido generales de las milicias
revolucionarias. Es decir la política y las prácticas
militares estaban intrínsecamente ligadas. Durante
este periodo se “reforzó el paternalismo heredado de la
cultura política y social de los periodos pre colonial y
colonial”.2
1 Fuentes Díaz, Vicente, Los partidos políticos en México, México, D.F.,
Porrúa, 1996, p. 5.
2 Camp, Roderic Ai, La política en México, México, D.F., Siglo XXI,
2008, p. 62.

36

�Sin embargo, con el triunfo de la Revolución,
los principales líderes del movimiento armado se
posicionaron en la silla presidencial para ejercer
el poder y prolongar su hegemonía como jefes
revolucionarios, periodo que también tuvo sus propios
conflictos.3 Más tarde, ya en el periodo de Calles, la
Revolución se institucionalizó, fundándose el PNR
(Partido Nacional Revolucionario), que años después
sería el PRM (Partido de la Revolución Mexicana),
que de igual forma evolucionó dando origen al PRI
(Partido Revolucionario Institucional), que dirigió el
rumbo de México desde 1928 hasta el año 2000.
Es así como surgió el partido denominado
oficial, que de acuerdo con Cosío Villegas tenía
la necesidad de contener el desmembramiento
de lo que comenzaba a llamarse la “Familia
Revolucionaria”, así como de buscar la elección de
candidatos por medio de un partido y no a través de
las armas.4 Esto no quiere decir que el partido oficial
fuera el único partido existente para ese momento
y posteriormente, pues existieron partidos obreros,
católicos, comunistas, etcétera, sin embargo, este fue
el partido heredero de la Revolución y que ya estaba
ejerciendo el poder desde el Ejecutivo Federal.
Otros partidos que existieron en la arenga
política a nivel nacional durante este periodo, fueron:
el PLC (Partido Liberal Constitucionalista), el PLM
(Partido Laborista Mexicano) y el PCM (Partido
Comunista Mexicano) en 1920, el (PNC) Partido
Nacional Cooperatista y el (PNA) Partido Nacional
Agrarista, surgidos entre 1916 y 1920.5 Sin embargo
algunos de estos partidos no tuvieron gran éxito, y
quedaron rezagados, otros tenían como función
hacer coaliciones con el PRI.6

La fundación del PAN

Más tarde, después del fracaso de los partidos
de oposición creados en torno al movimiento armado,
surgió el (PAN) Partido Acción Nacional ya en la época
posrevolucionaria. Fundado en 1939 por Manuel
Gómez Morín, importante abogado de empresas y
3 Nos referimos con esto a las rebeliones de 1924 y 1928 donde la
lucha facciosa terminó con la vida de tres revolucionaros candidatos
al gobierno de la república: los generales Serrano y Obregón,
asesinados y Arnulfo R. Gómez, fusilado.
4 Cossío Villegas, Daniel, El Sistema Político Mexicano. Las
posibilidades de cambio, México, D.F., Joaquín Mortiz, 1975, p. 38.
5 González Casanova, Pablo, coord., Las elecciones en México:
evolución y perspectivas. México, D.F., Siglo XXI, 1985, p. 131.
6 A estos partidos, también se les llama partidos satélites.

miembro de los denominados Siete Sabios, allegado
a los principales empresarios del país, y que “por
mucho tiempo contribuyó a redactar las leyes
agrarias y monetarias de la Revolución en la época
de Obregón y Calles”.7 Este partido buscó restarle
poder a las políticas estatistas del cardenismo, en
cuanto aspectos ideológicos, económicos y sociales,
pues “en un principio su doctrina fue abiertamente
opuesta a la Revolución e incluso a los ideales de la
Independencia y la Reforma”.8
Esta doctrina tenía que ver con las ideas de
los movimientos democráticos cristianos de Europa
y de América. “Además destacados dirigentes de
los inicios del partido eran conocidos como católicos
muy activos” 9, inclusive algunos fueron militantes
de Acción Cívica Nacionalista que representaba
un grupo laico de la iglesia católica con orientación
social.
El historiador, Gustavo Herón Pérez menciona
que “Acción Nacional, como lo comprueban Soledad
Loaeza y Francisco Reveles, en sus respectivos
trabajos, fue un partido, al inicio, de minorías
excelentes”.10 Para el caso regional el partido estaba
integrado por algunos de los principales hombres de
negocios e industria de Monterrey como fueron los
casos de Bernardo Elosúa11 (fundador) y Antonio L.
Rodríguez.
Ahora bien, con el apoyo de empresarios y un
sector de la clase media “se funda en 1939, el PAN
en Nuevo León, y se hace por penetración territorial
de la ciudad de México a Monterrey. Es el momento
coyuntural de la campaña almazanista , (por la
presidencia) la participación del PAN en la contienda,
aunque fue marginal fue su bautizo de fuego”.12
Aunque el PAN haya perdido en las elecciones
presidenciales, ya demostraba su capacidad para
catapultar a líderes, no sólo políticos, sino militares,
hombres de negocios y empresarios, que tenían una
gran proyección desde sus respectivas plataformas.

7 Fuentes Díaz, V., Partidos, 1996, p. 192.
8 Ibidem, p. 200.
9 Camp, Roderic Ai, La política en México, México, D.F., Siglo XXI,
2008, p. 124.
10 Pérez Daniel, Gustavo Herón, Los primeros años del PAN en
Nuevo León 1939-1946, Monterrey, N.L., UANL, 2002, p. 72.
11 Bernardo Elosúa, fue también fundador de Ladrillera Monterrey y
miembro del Club Sembradores de Amistad.
12 Pérez Daniel, G. Primeros, 2002, p. 28.

37

�El historial político del PAN
en Nuevo León, antes de 1949
Después de haber lanzado a Juan A. Almazán
como candidato a la presidencia, el PAN comenzó
a tener una gran aceptación en la sociedad
neoleonesa, permitiendo que tan sólo un año
después de consolidada la fundación del partido, “se
lanzó la primera candidatura panista por la alcaldía
de Monterrey el 11 de octubre de 1940, el candidato
era Victoriano Garza Fernández”.13 No obstante, el
resultado de los comicios fue negativo.
Fue hasta 1943, cuando el partido lanzó sus
candidaturas para de la Cámara de Diputados:
por Nuevo León participaron como candidatos por
el primer distrito el Ing. Bernardo Elosúa y el Dr.
González Lozano. Habían propuesto “reconquistar
la plaza pública”.14 Dos años después, el PAN hizo
coalición con los Partidos Liberalista Neoleonés,
el Partido Laborista Regiomontano y el Partido
Constitucionalista Democrático, con el fin de registrar
la candidatura de Manuel L. Barragán.15. Aun y con
el apoyo de gran parte de la sociedad, el candidato
Barragán no pudo salir victorioso en las elecciones.
Todas estas derrotas en el proceso democrático
llevaron al PAN en Nuevo León a cuestionar el
sistema político y electoral, llevándoles a proponer
una reforma a la ley electoral en el año de 1948.
Pese a todo esto, el partido pudo hacerse de un
escaño en la Cámara de Diputados del Estado. Fue
Antonio L. Rodríguez quien pudo obtener un lugar
como diputado del 1er. Distrito de la ciudad de
Monterrey en 1946. Durante su gestión (1946- 1949),
presentó una serie de proyectos de las leyes que
fueron: agraria, de autonomía municipal, de amparo,
presupuesto, empresas, electoral, etcétera.16
En palabras de Gómez Morín, los diputados del
PAN presentaron ante el Congreso siete iniciativas
de reformas legislativas en cuanto a asuntos del
campo, presupuesto público y representación
13 Ibidem, p. 94.
14 Pérez Daniel, G. Primeros, 2002, p. 98.
15 Ibidem, p. 104.
16 Rodríguez, Antonio, L., Informe a la ciudadanía, 1946- 1949,
Monterrey, 1949, pp, 1-5.
17 Castillo Peraza, Carlos. Manuel Gómez Morín. Constructor de
instituciones (Antología). México, D.F. Fondo de Cultura Económica,
1994, p. 261.

política, 17 sin embargo, estas iniciativas de ley,
fueron rechazadas o derogadas. Aunque fueron
desechadas estas iniciativas, los diputados L.
Rodríguez, Gutiérrez Lascuráin y Ramírez Munguía
(todos del PAN) debatieron ante el Congreso de la
Unión la importancia de dichos proyectos en cuanto
a las necesidades más elementales de los problemas
nacionales.18
Fue el propio Antonio L. Rodríguez quien
contendió para el puesto de gobernador en Nuevo
León, su experiencia política y sus constantes
debates ante el Congreso de la Unión le dieron las
cualidades y aptitudes necesarias para perfilarse
como candidato de Acción Nacional, para el
puesto de gobernador del estado de Nuevo León.
A continuación de detallará de manera amplia este
proceso.

Las elecciones de 1949

Las elecciones para gobernador del estado de
Nuevo León en el año de 1949, fueron distintas a las
que le precedieron. Si bien el partido hegemónico
seguirá estando en el poder después de estas
elecciones, la campaña y la jornada electoral
tienen sus propias particularidades. Es importante
mencionar que un año antes, en abril de 1948, el PAN
presentó en el Congreso un proyecto de Ley Electoral
para el Estado de Nuevo León, pese a que en 1946
se reformó la Ley Electoral a nivel nacional. Este
documento de 1948 resaltaba los derechos sobre el
voto, los partidos políticos y el registro electoral, de la
Comisión del Sufragio y del cómputo de las boletas
electorales, no obstante, fue rechazada.19
Ahora bien, ¿qué es lo que se entiende por
elecciones? Dieter Nohlen define el concepto de la
siguiente forma: “las elecciones representan el método
democrático para designar a los representantes del
pueblo”, o sea una forma de control hacia el gobierno,
sin embargo, es más bien una técnica para evitar la
designación de representantes por sucesión, por
oficio, o nombramiento.20 En otras palabras, es una
forma de simulación en la que participan instituciones,
organismos, partidos políticos y ciudadanos para
18 Rodríguez, A., Informe, 1949, p. 5.
19 Partido Acción Nacional, Proyecto de Ley Electoral para el
Estado de Nuevo León, Monterrey, 1948.
20 Nohlen, Dieter, Sistemas electorales y partidos políticos ,
Universidad Nacional Autónoma de México- Fondo de Cultura
Económica, México, D.F., 1994, p. 9.

38

�evitar conflictos violentos, aunque estos últimos no
tengan conciencia de ello.
Esta posición del autor no dista mucho de
la realidad mexicana de mediados de siglo XX,
pues para este momento el partido oficial es
sumamente fuerte en todos los estados de la
república incluyendo Nuevo León y gira en torno a
la hegemonía del presidencialismo. Roderic Ai Camp
señala que “la personalización del poder devaluó
la institucionalización de las estructuras políticas,
realzando la importancia de las personalidades
políticas. Dejando a México una tradición civil y
religiosa-cultural integrada”.21
Retomando el proceso electoral del año de
1949, los dos principales candidatos son el Dr.
Ignacio Morones Prieto por el PRI, por la parte
contendiente en el PAN, se encuentra el ciudadano
Antonio L. Rodríguez, importante banquero local y
miembro de la élite empresarial de Monterrey, que
recién había terminado su gestión como diputado
por el primer distrito de Monterrey del que había sido
electo en 1946 por el mismo partido. Cabe mencionar,
que para ese momento el ochenta por ciento de
los cuadros superiores y medios del PAN estaban
formados por funcionarios patronales, bancarios,
industriales y por sus secretarios, empleados y
familiares.22
Cabe señalar que algunos de estos importantes
empresarios de Monterrey aportaron recursos
económicos para dicha campaña, pues tenían el
temor de que el candidato del PRI fuera el licenciado
Eduardo Livas Villarreal, a quien consideraban
de ideología izquierdista.23 Pues veían en él, una
amenaza para sus intereses más inmediatos, dentro
del desarrollo industrial.
No obstante, “el presidente Miguel Alemán
negoció con los empresarios regiomontanos
sugiriéndoles que retiraran el apoyo económico a
L. Rodríguez, a cambio les ofreció escoger sobre
una terna de precandidatos del PRI, que acabaría
con el grupo de China y Bravo”,24 grupo del que era
miembro Livas Villarreal y que retomaría el poder
21 Camp, Roderic, política, 2008, p. 47.
22 Fuentes Díaz, V., partidos, 1996, p. 205.
23 Mendirichaga, Rodrigo, Acción Nacional. Oposición y gobierno
en Nuevo León, Monterrey, N. L., Artes Gráficas Integradas, 2005,
p. 120.
24 Ibídem, P. 120

años después. Este pragmatismo político de los
industriales de Monterrey, les permitió ceder ante las
peticiones del presidente, por lo que el partido único
lanzó como candidato al ya mencionado Morones
Prieto; demostrando que el grupo empresarial
buscó siempre mantener el consenso con el
gobierno central. Estas tácticas tenían una doble
intención: por un lado el de ayudar secretamente
al PAN manejándolo como pieza de ajedrez en sus
presiones hacia el Estado, y por el otro mantener
simultáneamente “cordiales relaciones con el mundo
oficial”.25
Ahora bien, retirado el apoyo económico de
los empresarios, Antonio L. Rodríguez “ideó como
obtener recursos: inventó lo que él llamó “Bonos
de la Victoria”. Se pegó al teléfono al igual que sus
colaboradores, e invitaron a adquirirlos a los amigos
y simpatizantes del empresario, con aportaciones de
500 pesos. Reunieron un millón de pesos”.26
Esto hizo notorio la capacidad económica y
de persuasión de dicho empresario para financiar
su propia campaña electoral y ganar adeptos, aún
y cuando sus pares le habían retirado recursos
económicos importantísimos. Es decir, “la estructura
organizativa del PAN se ha configurado por las
relaciones establecidas en el trato profesional y en
los negocios, más que por su factores ideológicos”27
y agregaríamos un factor más, el doctrinario de
orientación religiosa, que lo caracterizó desde su
concepción como partido, además los antecedentes
del candidato, como diputado de Monterrey le daba
un cierto reconocimiento social.
Durante la campaña, se realizaron mítines en
las plazas públicas reuniendo a miles de ciudadanos
de todo el estado; solamente en la última semana del
mes de mayo, se efectuaron 26 mítines. Como efecto
adicional de aquel entusiasmo 110 mil neoleoneses
se empadronaron.28 No así, durante la campaña,
pues las elecciones, se realizaron en un ambiente de
apatía ciudadana, pues solo el 45 por ciento de los
ciudadanos capacitados para votar se presentaron en
las urnas la mañana del domingo.29 Norberto Bobbio
25 Fuentes, Díaz, V., 1996, p. 206
26 Mendirichaga, R., Acción, 2005, p. 121.
27Fuentes Díaz, V., partidos, 1996. P, 205.
28 Mendirichaga, R., Acción, 2005, p. 121.
29 El Porvenir, 18 de julio de 1949, p. 1.
30 Bobbio, Norberto, El futuro de la democracia, México, D.F., Fondo
de Cultura Económica, 1986, p. 25.

39

�menciona que en las democracias más consolidadas
el fenómeno de la apatía está presente e involucra
frecuentemente a cerca de la mitad de quienes tienen
derecho al voto.30
Los principales periódicos de Monterrey
señalaron algunas irregularidades durante la jornada
electoral, el periódico el Porvenir, en una de sus
notas presentaba la queja del candidato del PAN,
donde calificaba los comicios como una orgía de
fraude y chanchulla.31 El panista señaló que fueron
innumerables las anomalías presentadas en las
casillas, inclusive, el uso de armas de fuego en el
municipio de Montemorelos con el fin de robar las
ánforas.32 Pues como es evidente el candidato que
resultó electo fue Morones Prieto, con una ventaja de
50 mil votos, según cifras señaladas por el periódico
anteriormente mencionado. Véase tabla 1.

57, 943 votos
8, 804 votos

Fuente: Periódico el Norte, 18 de julio de 1949.

Fue durante la tarde del domingo cuando la
movilización de “aviadores” (votantes apócrifos) por
parte del PRI se presentó en las casillas en repetidas
ocasiones con el fin de votar por el partido oficial.33
Estos se trasladaban en autobuses los cuales
llamaron “camiones aviadores”, no obstante, no
solamente el PAN acusó al PRI por estas acciones,
sino estos últimos afirmaron que los aviadores
del PAN se trasladaban en un vehículo con placas
L-39- 73 en el que arribaron a votar en la casilla N° 3
ubicada en las calles Zaragoza y Reforma del centro
de la ciudad.34
Este tipo anomalías se realizaron aun y
cuando había representantes del PAN en todas las
casillas, quienes tenían como objetivo vigilar que
el proceso se realizara dentro de la legalidad. Sin
embargo otras irregularidades fueron denunciadas
por los periódicos, en los que resaltaron el fraude
de diversos tipos, como: casillas mal instaladas
con el fin de desorientar a los votantes, retrasos
31 Ibidem, 18 de julio de 1949, p. 1.
32 Idem.
33 Idem.
34 El Norte, 18 de julio de 1949, p. 1

Fue así como se llevaron a cabo las elecciones
para gobernador de 1949, resultando electo el
linarense Ignacio Morones Prieto, pese a la gran
capacidad del candidato del PAN, para movilizar a
la sociedad y utilizar recursos propios en pro de su
campaña política. Pese a ello el PAN continuó con su
campaña política y adentrándose más en la sociedad
neoleonesa.

Conclusión

Tabla 1. Cifras de votos oficiales a nivel estatal.
Candidato del PRI, Ignacio
Morones Prieto
Candidato del PAN, Antonio L.
Rodríguez

en las aperturas de las casillas; en otros casos las
ánforas se abrieron temprano y para la hora de las
votaciones, éstas ya estaban llenas con boletas que
favorecían al doctor Morones; otras casillas fueron
constantemente movidas de una dirección a otra para
generar confusión.35 El líder del PAN a nivel nacional,
Manuel Gómez Morín mencionó que tanto el padrón,
el personal de casillas y todos los instrumentos del
sistema legal de protección del sufragio, quedaron en
“servil subordinación al candidato del régimen”.36

Si bien es cier to que estas prácticas
fraudulentas por parte del partido oficial no eran una
novedad, se pude decir que éstos veían en Acción
Nacional un fuerte contendiente, pues la ventaja de
este último consistía en que tenía un gran respaldo
económico sobre todo en Nuevo León. Además, la
presencia de un partido con presencia nacional y
que tenía un gran número de adeptos, sobre todo
de la clase media y alta, resultó ser un catalizador
para que el proceso democrático fuera hasta cierto
modo posible. No obstante, el PRI había creado todo
un aparato de control gubernamental que les permitió
estar en el poder no sólo de Nuevo León sino en todo
México durante mucho tiempo.
Por su parte, el Partido Acción Nacional,
demostró que era posible contender y sobre
todo, poner en duda al régimen que el PRI había
construido desde el triunfo de la Revolución.
Quedaría pendiente en esta investigación hacer un
análisis mayor en cuanto a las campañas electorales
de ambos partidos y verificar si algún otro partido
tenía peso importante en la sociedad.

35 El Porvenir, 18 de julio de 1949, p. 1
36 Castillo Peraza, C., Gómez, 1994 p. 297.

40

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Flor negra

41

�Reforma Siglo XXI

Utilidad y preferencias.
De bentham al correctivo de pareto.
██

I. La moral cristiana y feudal.
l principio unificador de la teoría neoclásica es
la búsqueda de la mayor utilidad posible en
las operaciones que despliegan los agentes
económicos. 1 Estos, se entienden como
agentes maximizadores.
Pero, ¿qué se maximiza? ¿Qué se denota con
el vocablo utilidad? Para mejor responder, conviene
rastrear lo que está en el origen de estas nociones.
A partir del Renacimiento se desarrolla una
postura que alcanza especial fuerza en el siglo XVIII.
En lo básico, se trata de reivindicar al ser humano y su
derecho a la felicidad en este mundo.
Respecto al período previo –el medieval- lo
indicado representa un giro copernicano. En la cultura
medieval-feudal al ser humano se le otorga un papel
nada elevado y sí bastante deprimente: es un ángel
caído y que ya es medio ángel y medio animal: “el
hombre es algo intermedio (...) entre las bestias y
los ángeles; por ser animal racional y mortal; siendo
los ángeles racionales e inmortales y las bestias
animales irracionales mortales; teniendo por lo tanto
*Profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, sede Iztapalapa.
1 En autores como Jevons, Menger, Edgeworth (que habla del hombre
como una “máquina de placer”) y otros, esto es muy claro. Marshall,
que tiende a ser ecléctico, escribe que la relación entre la oferta y
demanda “actúa como una especie de espina dorsal, dando unidad
y consistencia al cuerpo principal del razonamiento económico.” Cf. A.
Marshall, “Principios de Economía”, pág. 73, edición citada. De este
modo, piensa Marshall, se le asigna importancia tanto a la demanda
como a la oferta, pues”las condiciones de la demanda desempeñan
un papel tan importante como las de la oferta en la determinación del
valor” (ibidem, pág. 74). En este contexto, hace un apunte que ha sido
descuidado y que nos parece de gran interés. En sus palabras, “es
importante (…) reafirmar la gran verdad sobre la cual insistió Ricardo
(…): que si bien las necesidades son las que rigen la vida de los
animales inferiores, son los cambios en las formas de los esfuerzos
y actividades hacia las que debemos volvernos cuando intentemos
investigar los principios fundamentales de la historia de la Humanidad”
(ibidem, pág. 75).

■José C. Valenzuela Feijóo*

en común con los ángeles la razón y con las bestias la
mortalidad.”2 Santo Tomás de Aquino nos habla de un
“compuesto de alma y cuerpo”, en que el segundo es
materia corruptible y deleznable. Y el primero, imagen
de Dios. De aquí la congoja de San Anselmo: “¡Oh,
desgraciada suerte del hombre, cuando perdió aquello
para lo que fue hecho.(...) ¡Desgraciadamente, de
dónde fuimos expulsados, adónde fuimos impulsados!
¡Desde dónde nos precipitamos, adónde hemos caído!
De la patria al destierro, de la visión de Dios a nuestra
ceguera. Del gozo de la inmortalidad a la amargura y el
horror de la muerte. ¡Triste mudanza! ¡De cuánto bien
a cuánto mal!”3
De modo análogo se entiende que la vida no es
más que un tránsito doloroso hacia la eventual felicidad
que se pudiera alcanzar post-mortem. El hombre ha
pecado, ha sido expulsado del paraíso y debe expiar
sus culpas. La tierra lo pone a prueba y si cumple ciertos
requisitos pudiera aspirar a la vida eterna, a la felicidad
cristiana. Esta –la felicidad- no es propia de este mundo.
La doctrina, la remite al más allá. El teólogo Quesnel
señalaba que “la vida es de una importancia demasiado
escasa para que merezca la pena cambiar de estado
cuando no nos impele a ello una orden de Dios”.
Agregando, en un párrafo de extremo servilismo, que
“la naturaleza ama dilatarse y extenderse; el espíritu
de Jesucristo nos lleva a apretarnos y contenernos en
nuestra pequeñez (...). Feliz el que ama permanecer
en lo bajo.”4 Nicole, otro teólogo francés, extiende esta
visión a la historia y apunta que “el curso de los siglos,
que abraza la vida de todos los cristianos y de todos los
hombres en general, sólo es un gran entierro.”5

2 San Agustín, “La ciudad de Dios”, pág. 239 (L. 9, c.XIII), Porrúa,
México, 2006.
3 San Anselmo, “Proslogion”, citamos de Julián Marías, “El tema del
hombre” (antología), pág. 93. Espasa-Calpe, Madrid, 1986.
4 Quesnel, (teólogo francés), citado en B. Groethuysen, “La formación
de la conciencia burguesa en Francia durante el siglo XVIII”, págs. 4145. FCE, Madrid, 1981.
5 Citado en Groethuysen, ob. cit., pág 409.

42

�II. Bentham: la moral

utilitaria de la burguesía en
ascenso.
La expansión de la for ma mercancía
va socavando más y más esos principios. El
Renacimiento, entre otras cosas, descubre la belleza
y dignidad del cuerpo humano, retoma a los clásicos
greco-latinos. Poco más adelante, la Ilustración
francesa llama a la liberación del hombre. Según
escribía De La Mettrie, “la vida no solamente es
soportable, sino también plena de atractivos” y como
después de la vida nada hay, el ser humano “debe
sentir que lo perderá todo con la vida”.6 Y señala
sin tapujos: “quien ha encontrado la felicidad ha
encontrado todo.” 7 El gran Diderot no era menos
tajante: “sólo existe un deber: el de ser feliz; sólo
existe una virtud: la justicia.”8 En Alemania, Kant
señala que “la salida del hombre del paraíso” supone
“el abandono del carromato del instinto por la guía
de la razón”, agregando que “el destino de la especie
(...) consiste en progresar hacia la perfección”.9
Al otro lado del continente, en Inglaterra,
también se despliega la crítica a lo viejo y el impulso
a la nueva ideología burguesa. Pero aquí, con cargo
a la filosofía utilitarista de Bentham y James Mill (el
padre de John Stuart Mill), la meta de la felicidad se
concretiza en una dirección que es sugerente.
Bentham, el líder del utilitarismo inglés plantea
con gran franqueza las claves de la doctrina: “en
el curso general de la existencia, en todo corazón
humano, el interés de la propia consideración
predomina sobre todos los demás en conjunto.”10
Asimismo, “todo ser humano se ve inclinado a seguir
la línea de conducta que, en su inmediata estimación
del caso, contribuirá en el más alto grado a su propia
felicidad máxima, cualquiera que sea su efecto
6 Julien Offray De La Mettrie, “Discurso sobre la felicidad”, pág. 85.
Edic. El cuenco de plata, Buenos Aires, 2005. Este autor fue uno de
los más extremistas ilustrados en su crítica a la cultura clerical. De
hecho, llegó a compartir algunos enunciados del Marqués de Sade.
7 Ibidem, pág. 42.
8 Diderot, citado por I. K. Luppol, “Diderot”, pág. 268. FCE, México,
1986. Un examen amplio de estas posturas en J. Valenzuela Feijóo,
“Mercado, socialismo y libertad”, en especial caps. 7 y 8. LOM edits.,
Santiago de Chile, 2003.
9 E. Kant, “Filosofía de la historia”, pág. 78. FCE, México, 2004.
10 Jeremy Bentham, “Escritos económicos”, pág. 3. FCE, México,
1978.

en relación con la dicha de otros seres similares,
uno cualquiera o todos ellos en conjunto.” 11 En
consecuencia, “únicamente por un sentido de interés,
por la eventual expectativa de placer o color, es como
puede ser influida la conducta humana en cualquier
caso.”12 De acuerdo a nuestro autor, el interés común
o colectivo para nada incide: “todo conjunto de
hombres está regido totalmente por el concepto de lo
que es su interés en el más estricto y egoísta sentido
del vocablo interés; nunca por consideración alguna
al interés del pueblo.”13 Como apuntara Mill, “la idea
que Bentham tiene del mundo es la de una colección
de personas, cada una de las cuales persigue su
exclusivo interés o placer.”14
Los lectores de Smith, recordarán de inmediato
su famoso enunciado: “no es la benevolencia del
carnicero, del cervecero o del panadero, la que
nos procura el alimento, sino la consideración de
su propio interés. No invocamos sus sentimientos
humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de
nuestras necesidades, sino de sus ventajas.”15 A lo
cual, agrega Smith, termina por verse favorecido el
bien común: cada empresario persigue “su propio
interés, no el de la sociedad; pero estos mismos
esfuerzos hacia su propia ventaja, le inclinan a
preferir, de una manera natural, o más bien necesaria,
el empleo más útil a la sociedad como tal.”16 En corto:
“es conducido por una mano invisible a promover un
fin que no entraba en sus intenciones.”17
Sigamos nuestro excurso benthamita. De lo
expuesto se desprende una deducción que parece
bastante lógica: para Bentham, “el sistema de
economía que se construye sobre cualquier otra
base (la del egoísmo, J.V.F.) se edifica sobre una
base falsa.” 18 Dada esta premisa, nuestro autor
avanza otro paso y sostiene que una economía de
mercado es el sistema económico más congruente
con tal principio, el del interés egoísta. Y dicho sea al
pasar, encontramos aquí una muy típica inversión del
orden de los factores; en vez de deducir los principios
11 Ibidem, pág. 3.
12 Ibidem, pág. 5.
13 Ibidem, pág. 10.
14 John S. Mill, “Bentham”, pág. 50. Tecnos, Madrid, 1993. En sus
comentarios a la obra de Bentham, Mill empieza a edulcorar las
tesis más duras de nuestro autor.
15 Adam Smith, “La riqueza de las naciones”, pág. 17. FCE,
México, 1981.
16 Ibidem, pág. 400.
17 Ibidem, pág. 402.
18 Bentham, ob. cit., pág, 13.

43

�morales de las exigencias de conducta que plantea
la estructura social, se parte de esos principios (al
parecer innatos) para deducir la estructura económica
adecuada. Es decir, congruente con el principio moral
del egoísmo personal. Existe un tercer paso: en una
economía de mercado el dinero juega un rol vital y
para Bentham, “de su dinero es de donde procede,
la parte principal de los placeres del hombre, y es
la única que es susceptible de cálculo”.19 En otras
palabras, “el dinero (...) es la medida más exacta de
la cantidad de dolor o placer que cualquier hombre
pueda recibir.”20
Tenemos entonces: el interés egoísta se
traduce en la búsqueda de placer, de la utilidad. Y
ésta, a su vez, se materializa o concreta en términos
de la consecución de dinero, de la mayor cantidad
posible de dinero. En suma, desembocamos en una
conducta que persigue el dinero como fin básico de la
vida. Esto, pudiera parecer escandaloso, sea por que
no coincide con lo valores que regulan la conducta
de otras clases en otras fases de la historia: feudales,
esclavistas, campesinos, etc. O bien, porque resulta
incómodo o poco elegante aceptar y reconocer
que tales son las motivaciones reguladoras. Pero
no pueden caber dudas que tal es la motivación
fundamental y reguladora de la conducta de los
capitalistas. Es decir, la identificación que en la
práctica teórica se efectúa entre maximización de la
utilidad y maximización de los ingresos monetarios,
equivale a transformar la lógica del capital en el
principio rector de las actividades económicas. En lo
cual, conviene distinguir entre el motivo actuante y la
estructura social que provoca esas motivaciones.
Como apuntara Marx, “la circulación del
dinero como capital lleva en sí mismo su fin, pues
la valorización del valor sólo se da dentro de este
proceso constantemente renovado. El movimiento
del capital es, por lo tanto, incesante.”21 Marx se
refiere al famoso ciclo del capital, D-M-D’ en que (D’
- D = plusvalía &gt; 0). Esta es la lógica o movimiento
económico objetivo, al cual el que llegue a ejercer
el papel social de capitalista, debe subordinarse:
“como agente consciente de este movimiento, el
poseedor de dinero se convierte en capitalista (...); el
contenido objetivo de este proceso de circulación –la
valorización del valor- es su fin subjetivo, y sólo actúa
19 Ibidem, pág. 17.
20 Ibidem, pág. 17.
21 C. Marx, “El Capital”, Tomo I, pág. 108. FCE, México, 1973.

como capitalista, como capital personificado, dotado
de conciencia y voluntad, en la medida que en sus
operaciones no tienen más motivo propulsor que la
apropiación progresiva de riqueza abstracta. El valor
de uso no puede considerarse jamás como fin directo
del capitalista. Tampoco la ganancia aislada, sino el
apetito insaciable de ganar.”22
En el contexto de la época esa identificación
asume una connotación progresista: i) rechaza
abruptamente el mensaje clerical y auto-flagelante
asociado al Antiguo Régimen. Es decir, funciona
como una reivindicación de la libertad de los humanos
y de su derecho a buscar la felicidad aquí en la tierra;
ii) ayuda al modo de producción capitalista en su
lucha por desplazar al orden feudal: funciona, en
consecuencia, como impulsora del progreso histórico.
Amén de su tono político está el valor teórico
de la hipótesis: guste o no en términos morales,
ella simplemente recoge un fenómeno real, el de la
lógica del capital. Aspecto que ya se había tornado
dominante en la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX.
Antes de seguir y para bien entender lo
que acabamos de indicar, resulta útil introducir
un pequeño paréntesis. Los economistas –en
particular los neoclásicos- suelen escribir subspecie aeternitatis. Y cuando leen, lo hacen con una
óptica similar. Con lo cual, todo el contexto históricosocial en el cual emergen y adquieren cabal sentido
conceptos y teorías, se pierde completamente. Es
decir, dejamos de advertir el sub-texto que acompaña
a esas doctrinas. En todo escrito, científico o no,
siempre existen múltiples referencias implícitas
(que en esos momentos resultan tan obvias que,
por lo mismo, no parecen demandar una discusión
o advertencia explícitas). Esto pudiera ser inevitable,
pero si no somos capaces de advertir ese sustrato
o sub-texto, la riqueza eventual de esas categorías
se pierde o adelgaza in-extremis. Peor aún,
inconscientemente el lector procede a reemplazar
ese sub-texto por el propio de su tiempo, el que él
suele manejar sin darse cuenta. Lo cual, termina por
provocar malentendidos que, a veces, son de orden
mayor. Y cuando se habla de la “utilidad” (placer,
felicidad, etc.) se suelen correr esos riesgos. En
breve, la utilidad de los clásicos y utilitaristas (que
por lo regular son los mismos) pudiera ser bastante
diferente a lo que posteriormente pasan a manejar
22 Ibidem, pág. 109.

44

�los marginalistas (de Jevons hacia delante).

propiedad era sacrosanta.”26

Pues bien, Bentham declara que “mi noción
de hombre es la de un ser que anhela la felicidad.”23
De aquí lo que denomina “principio de utilidad”, de
acuerdo al cual se deben aprobar o rechazar tales
o cuales acciones según aumenten o disminuyan
la felicidad de los involucrados. Nuestro autor se
inscribe claramente en las filas de la ilustración. Y
valga subrayar: en los ilustrados y en los primeros
utilitaristas, los de la fase del ascenso histórico de la
burguesía, el reclamo por la felicidad (la “utilidad”) es
un reclamo laico y para nada neutral. Se trata, nada
menos, de rechazar la cultura feudal –por lo tanto
de las “preferencias” que esa configuración cultural
determinaba- y, a la vez, de reemplazarla por los
valores propios de la nueva clase, de la burguesía
en su fase histórica ascendente. En esto, Bentham
es explícito y contrapone frontalmente su principio
de la utilidad a lo que denomina “principio del
ascetismo”, el cual reprueba el placer, se sustenta en
el miedo y es impulsado por el “partido religioso”.24
Tenemos aquí, un utilitarismo militante. 25 En el
apunte de Myrdal, “el utilitarismo fue una doctrina
revolucionaria, no sólo en la teoría, sino también
en la práctica. Los benthamitas son conocidos
como ‘filósofos radicales’. Y eran muy radicales
en todos los aspectos menos en sus opiniones
sobre la propiedad. Eran anticlericales, y llegaron
a ser considerados como enemigos de la religión.
Lucharon por reformas humanitarias del derecho,
especialmente del derecho penal. Defendieron
reformas de la enseñanza. Criticaron, aun cuando no
siempre consecuentemente, el imperialismo colonial
y propugnaron la limitación de los armamentos. Sus
demandas de libertad de expresión y de reunión, de
derechos para las mujeres, etc., fueron ciertamente
radicales para sus días. Su interés por las reformas
se extendió a casi todas las esferas sociales. Sólo la

Valga comentar: con los criterios neoclásicos
actuales, rechazar la pauta cultural feudal se
entendería como una intrusión normativa, impropia
de una aproximación científica y “positiva” (en el
sentido de Friedman). Ello, pues la ciencia es y
debe ser neutral. Por lo mismo, se debe limitar a
recoger las preferencias del consumidor, tal cuales
son y nada más. Lo cual también significa que si
esos consumidores no buscan la felicidad terrenal,
pareciera que pasan a infringir el postulado de
racionalidad y también a otro que es previo: que
el hombre busca ser feliz. No obstante, la teoría
busca una salida y la encuentra en términos un
tanto “curiosos”: se declara que si esas son las
preferencias y si las elecciones son congruentes,
esos grupos “maximizan su utilidad”. De manera
análoga, si cualquier mortal recuerda que hay
personas que optan por consumir drogas, alcohol y
similares, así sea que esos “bienes” (o “males”) los
manden al hospital o al cementerio, se nos tendrá
que decir que se trata de grupos que le conceden
una altísima utilidad a la muerte27 y una muy baja a
cosas demasiado terrenas como alimentos, ropa y
demás. Como apuntara Menger, “el valor (...) es un
juicio que se hacen los agentes económicos sobre la
significación que tienen los bienes de que disponen
para la conservación de su vida y de su bienestar y,
por ende, no existe fuera de su conciencia.”28

23 Bentham, ob. cit., pág. 3.
24 Ver J. Bentham, “An Introduction to the Principles of Morals and
legislation”, en John Stuart Mill and Jeremy Bentham, “Utilitarianism
and Other Essays”, págs. 70 y ss. Penguin Books, 2004.
25 James Mill, que fuera gran amigo y camarada de Bentham,
escribió que “exactamente en la proporción en que la utilidad sea el
objetivo de toda actividad, consideraremos civilizada a una nación.
Exactamente en la proporción en que desperdicie su ingenio en
objetivos despreciables y perversos, aunque en sí mismo pueda
ser un ingenio extraordinario, podrá considerarse bárbaro a un
país.” James Mill, citado por T. W. Hutchison, “Sobre revoluciones y
progresos”, pág. 63, nota. FCE, México, 1985.

El problema subyacente es el de la racionalidad
de los fines, algo que implica problemas que la
perspectiva neoclásica elude. Esta, toma a los fines
como un dato exógeno que los economistas teóricos
no deben discutir. Como indicaba Robbins en un texto
clásico, “la economía es enteramente neutral frente
a los fines (...).Los fines como tales no interesan a
la economía.”29 Postura que se sigue manteniendo
hoy: “los economistas per se no pueden juzgar los
26 G. Myrdal, “El elemento político en el desarrollo de la teoría
económica”, pág. 137. Edit. Gredos, Madrid, 1967
27 Tal vez porque en la mejor tradición medieval consideran
a la muerte como el boleto de entrada al paraíso. Es decir, han
descontado esa felicidad futura, la han cotejado con la desutilidad
de la muerte y como buenos sujetos racionales, han elegido la
opción óptima. El lector podrá pensar que lo dicho es una broma
macabra. Pero se diferencia muy poco de las elucubraciones de
Gary Becker.
28 Carl Menger, “Principios de economía política”, pág. 108. Orbis,
Barcelona, 1985.
29 L. Robbins, “Naturaleza y significación de la ciencia económica”,
pág. 48. FCE, México, 1944.

45

�objetivos de un individuo son sensatos o razonables,
sólo pueden decir si un individuo está tratando o no
de alcanzar sus objetivos de una manera razonable.”30
Si la preocupación es por la felicidad, lo que es
el caso de clásicos y utilitaristas, la racionalidad de los
fines resulta vital. Si la preocupación es respetar las
preferencias subjetivas, la discusión sobre los fines
empieza a perder sentido. Ahora, lo que interesa es la
adecuación de medios a fines. Y como éstos vienen
definidos por la ideología dominante –que, a su vez,
responde a los intereses de la clase dominante- la
teoría se empieza a transformar, desplazándose
desde la explicación crítica a la justificación del statuquo.
Volvamos a Bentham. En materias de teoría
económica, su aporte es menor. Más interesantes
son sus disquisiciones sobre política económica y
sus sorprendentes comentarios –por su filo críticosobre la política colonial y lo que la periferia debería
impulsar. Pero antes que nada, Bentham fue un
filósofo y un gran activista político-moral. En este
sentido, bien se podría decir que pertenece a ese
grupo de personajes que conviene juzgar más por
la “expresividad” e influencia de sus escritos que
por su rigor analítico y capacidad para explicar en
profundidad los procesos económicos subyacentes:
Bentham está a años luz de Ricardo en el plano de la
buena teoría, pero su influencia práctica fue similar si
no es que mayor.
Bentham señala que la utilidad (los dolores y
placeres) se puede medir con cargo al dinero: “el
dinero (...) es la medida más exacta de la cantidad
de dolor o de placer que cualquier hombre pueda
recibir.”31 Luego, si aceptamos este criterio, debemos
exigir que la utilidad marginal del dinero sea
constante. De lo contrario, tendríamos una unidad de
cuenta que resultaría tremendamente variable y que,
por lo mismo, anularía toda posible comparación y
medición. Esto, por un lado. Por el otro, nuestro autor
tiende a señalar que la utilidad marginal del dinero es
decreciente (a semejanza de lo que sucede con el
consumo de los bienes más corrientes). Una hipótesis
se contradice con la otra y nos indica el aspecto de
incoherencia teórico-formal que podemos encontrar
en Bentham. Amén de que en este respecto,
30 Michael L. Katz y Harvey L. Rosen, “Microeconomía”, pág. 22.
Addison-Wesley, Wilmington- Delaware, 1994..
31 J. Bentham, “Escritos económicos”, pág. 17. Edición citada.

claramente se sitúa en la óptica del consumidor
y abandona la del productor capitalista con su
insaciable sed de dinero. Junto a ello, tenemos otro
planteamiento que deriva casi directamente del que
postula una utilidad marginal decreciente del dinero:
para los muy ricos, una unidad adicional de ingresos
monetarios representará un aumento relativamente
insignificante de su bienestar o utilidad. Sucediendo lo
contrario con los más pobres: una unidad monetaria
más provoca un aumento significativo. Más aún,
tendremos una situación según la cual si se le quita
a los más ricos cierta cantidad de ingresos que se le
entrega a los más pobres, la menor utilidad o felicidad
de los más ricos se verá más que compensada por la
mayor utilidad de los más pobres. En consecuencia,
la utilidad global de la sociedad aumentará.
En suma, los utilitaristas como Bentham
manejaban un claro afán igualitario.32 Se trata, en
la expresión de Joan Robinson, de una “una moral
igualitaria”.

III. La reacción conservadora:
el óptimo de pareto

En este contexto, se suponen comparables
las diversas utilidades individuales y lo que luego
se llamará “óptimo de Pareto” se deja de lado.
Recordemos que para este neoclásico principal (que
fuera parlamentario de Mussolini), las utilidades
individuales no son comparables y, en consecuencia,
el cálculo o aritmética redistributiva benthamita, debe
ser rechazado.
El óptimo, en esta nueva óptica, supone que se
puede mejorar la condición de algunos sin empeorar
la de otros. Con lo cual se asume una óptica ultraconservadora. El “consenso paretiano” (mejorar
a unos sin perjudicar a nadie), tiende a congelar
la situación vigente, por desigual que pudiera ser.
Como apuntara Hunt, situaciones relevantes en que
se pueda mejorar la situación de unos sin empeorar
la de otros son muy raras. Por ello, el rango de
aplicabilidad del principio paretiano es mínimo: “en
un mundo de conflictos de clases, de imperialismo,
explotación, alienación, racismo, sexismo y muchos
otros conflictos, ¿dónde están los cambios que
puedan mejorar la suerte de algunos sin empeorarla
32 Por cierto, se trata de un igualitarismo restringido por los límites,
nada amplios, que impone el régimen capitalista de producción y
sus relaciones de propiedad.

46

�de otros? Mejore la condición del oprimido y
usted empeora la situación del opresor (según la
percepción del opresor, por supuesto).”33
En otras palabras, con cargo al criterio de
Pareto se legitima el derecho de veto que ejercen
los de arriba. Se acepta mejorar la suerte de los de
abajo siempre y cuando no se afecte la suerte de los
de arriba. Ciertamente, también emerge la pregunta:
¿quién decide si los de arriba son o no afectados? La
respuesta es clara: son los de arriba los que deciden.
Al final de cuentas, tenemos que sólo las limosnas de
los de arriba, por la vía familiar-personal o por la vía
estatal (en que las decisiones sobre el gasto estatal
también están controladas por los de arriba), pasan
a ser las únicas que no infringirían el tristemente
célebre “optimo” paretiano.
En la actualidad de América Latina, en su
mayor parte dominada por el estilo neoliberal, se
habla (sólo habla) mucho de las políticas de ataque
a la pobreza extrema. Son los intentos del sistema
por lograr un mínimo de legitimidad, después de
haber impuesto a punta de bayonetas al modelo
neoliberal. Estas políticas sociales tratan de respetar
el óptimo paretiano. Es decir, son las que permite
la clase dominante, la cual –al final de cuentas- es
la que las acepta y decide. Después de todo, no se
puede infringir “su bienestar”. Lo que se le entrega
por el Estado a los pobres, de este modo, asume
claramente la forma de limosna estatal. En otros
tiempos, eran las damas de la aristocracia, las que
ejercían tal papel: se “preocupaban” de los pobres y
asociadas a los curas, ensayaban obras de caridad.
Hacerlo, era de “buen tono”. Hoy, esas funciones las
ha pasado a cumplir el Estado neoliberal. A veces
dirigido por ex-socialistas (Bachelet) o ex-obreros
(Lula). O sea, de esos que hoy predican “de los
arrepentidos será el reino de los cielos”.

33 E. K. Hunt, “Property and Prophets”, pág. 146. M. E. Sharpe, N.
York &amp; London, 2003 (7° edic. corregida).

47

Madre con hija

�Reforma Siglo XXI

Letargo
██

l impacto de una taza de café contra el piso (¿o
sería té?) hizo que me percatara de mi estado:
había estado abstraído, ignoro cuánto tiempo,
pero quizá la presencia de pelusa de vello en
mi barba, era el indicador de que había pasado
un buen lapso; la palpo con el dedo pulgar de mi mano
derecha, donde apoyo mi mentón, mientras mi codo
descansa en la parte lateral de la silla reclinable. Mi
mano izquierda reposa sobre el escritorio (compartido
con otros en una isla de cubículos) con mi dedo
índice sobre la tecla “Esc”. Mi mirada está orientada
hacia la izquierda, apuntando a una vieja postal de
París, de Montparnasse (¿Habré ido o algún conocido
que visitó Europa me la dio?) clavada en una de las
paredes laterales del cubículo. Me encuentro en esta
silla ergonómica de metal, de tapiz color azul verdoso,
con la pierna izquierda posicionada sin gracia sobre
la derecha, recargado en el respaldo hacia ese lado.
Sobre el escritorio, entre el monitor y el teclado, se
encuentra una taza despostillada (¿Por qué no la habré
desechado?) que contiene café negro, frío (¿Lo habré
hecho yo?). Retiro la vista de la vieja postal, la paso
sin cuidado por el reloj de pared de grandes manecillas
y números que marcan las 12:10, luego la posiciono
sobre un fragmento de una hoja de papel debajo del
teclado en el cual está escrito con caligrafía errática y
difícilmente legible una cifra de diez dígitos (¿Número
de teléfono, cuenta bancaria, contraseña, número de
registro de seguro social?) con un grupo de cinco letras
que tal vez formen una palabra o sean complemento
de la otra parte. En la pantalla del ordenador, el cursor
titila esperando quizá brincar de una celda a otra en esa
complicada hoja digital de cálculo abierta.
¡Ramírez! -escucho que alguien pronuncia con
énfasis ese apellido (algo común en estos ambientes
de oficina). Salgo de mi estado de contemplación por
un momento. ¿Cuál junta? -me pregunto con extrañeza
sin evitar que las palabras salgan de mi boca segundos
*Licenciado en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de
la UANL. Maestría en Educación Superior con la especialidad en la
enseñanza de las Ciencias Sociales.

■Carlos Gerardo Castillo Alvarado*

después. De inmediato, aquella voz femenina (ahora
me percato) que emitió ese nombre me explica con
mortificación: -“Pues la junta de productividad semanal,
muchacho. Ya sabes que todos los viernes al mediodía
el Licenciado nos pide el balance de actividades.
¡Como si no supieras!” -Entonces es viernes, pasado
mediodía- me dije ido, cuando volví a escuchar la
voz: -¿Y qué? ¿Te vas a quedar ahí sentado? ¡Sabes
bien que al Licenciado no le gusta retrasarse, menos
los viernes que hay tanto trabajo!”- “Licenciado”… me
quedé pensando por qué a cierta gente la llaman por su
título universitario).
No tengo remota idea del espacio y tiempo que
estoy ocupando en este momento, ni de lo que ha
pasado antes de recuperar la conciencia, ¿cuánto
habré durado en este letargo? El enorme reloj en la
pared sigue marcando las 12:10, pero para mí es
como si hubiera pasado más de una semana, o un
mes, o quizá más de un año. El calendario de hojas
amarillentas desprendibles indica un absurdo: viernes
31 de septiembre, sin ningún doblez o marca con lápiz
que señalara algún cumpleaños, o algún juego de liga
en el que habíamos apostado una ronda de tragos.
Pudo haber sido como cualquier viernes gris, que ni
siquiera “la junta” o los reclamos airados de Martha
(¿dije Martha?) hacían diferente; sin embargo, algo
no era usual… quizá era el preámbulo de algo jamás
antes visto, una hecatombe, el Apocalipsis con forma
de dragón de siete cabezas de licenciados montado
por esa endemoniada compañera de oficina. Atento
esperé para ver si descendían siete ángeles tocando
sus trompetas, pero lo único que sucedió fue escuchar
la alarma de aviso de la impresora señalando que se
había acabado el cartucho de tinta.
¿Por qué estoy aquí, en esta oficina? Me
invade la sensación de disgusto al pensar que soy
un esclavo-de-cuello-blanco. Yo quisiera, más bien,
ser… ¡un doble de cine! Sí, de esos que se arriesgan
para que los actores no sufran daño. Veo que en otra
pared del cubículo está colgada una copia de un

48

�título universitario que dice Fulano Ramírez (¿seré
yo?) que se graduó en administración de negocios,
pero no me imagino recibiendo un diploma en una
ceremonia de graduación, sino viéndome saltar diez
camiones pegados de lado a lado, montado en una
motocicleta en llamas… Ahora tal parece que la
única adrenalina derramada por el cuerpo, será por
enfrentar al iracundo licenciado exigiendo el balance
de actividades.
Martha (¿otra vez dije Martha?) en la distancia
menciona algo que no alcanzo a escuchar, a la vez
hace un extraño ademán quizá para reafirmar lo que
dijo. No le presto atención, así que bajo la mirada al
teclado de mi computadora; aquel fragmento de la
hoja donde está apuntado el número ilegible parece
contener más información, me percato porque una
porción de alguna oración sale, como si hubiera sido
aplastada como un insecto. Levanto el teclado para
tomar por completo la hoja, del lado opuesto a los
números, tiene escrito con puño y letra una serie de
diminutos versos agrupados, quizá un poema, la letra
de una canción, quizá un listado de instrucciones.
Antes de leer, tomo un lápiz de punta gastada que
encuentro sobre el monitor, con él escribo en un
extremo en blanco de la hoja la primera palabra que
leo: “oficina”, ambas caligrafías concuerdan. Retiro
todo lo que me pudiera estorbar para colocar la hoja
sobre el teclado, empiezo a leer:

“Por favor revisa bien debajo de la cama, justo
fue ahí donde la habría perdido, común lugar para
depositar recuerdos, entre monstruos, promesas y
olvidos. Creo fue anoche, casi dormido, o ¿estaba
acaso ebrio? El caso es que la he perdido y no
puedo librarme del miedo. Sin ella soy un tipo común
y corriente, una sombra gris, un minuto de oficina.
Necesito recobrarla, equilibra mi mente, libera
mi cuerpo de tan letal toxina. No por nada la han
elogiado; es motor, impulso de vida, sin ella es como
estar privado de llanto, de amor y de risa. No es
común que la haya perdido, presente está en lo que
pienso y hago, tiene que estar por aquí escondida,
no en un hospital o en otro lado. He caminado por
las nubes, he visitado un hormiguero, lo he hecho
aunque lo dudes, pero de ella no hay paradero.”

Algo pulsante llama la atención de mis vista
periférica, volteo, la posiciono en el reloj de pared
que sigue marcando las 12:10, quizá no fue el reloj;
han pasado cosas en mi cabeza, más la llamada
de atención de Martha, como para que no haya
avanzado siquiera un minuto. -¡Espera! ¿Lo ves?
Las manecillas “se mueven” sin avanzar; ¿pero qué
extraño encanto es éste? Trato de cavilar, aprieto
fuerte los ojos, aún sentado coloco mis manos sobre
el escritorio, manos abiertas, palmas abajo. Me
concentro cuando abruptamente escucho un silencio
ensordecedor, sigo sin abrir los ojos, entonces muy
distante escucho que algo se aproxima, distingo algo
que no son los pasos de una persona, quizá son de
algún animal. ¡No! Parecen también las ruedas de
algún vehículo, pero no escucho algún motor; sino
algo tirado por animales con pezuñas, como si fueran
caballos...
El amplio portón de vidrio con empuñaduras de
metal de la entrada de la oficina se abre por sí solo
dando paso a una cortina de espeso humo de fino
aroma que llega a mi cara amablemente templado,
cierro los ojos ante tan sublime sensación; al abrirlos,
veo como entra de forma parsimoniosa y gallarda
un exquisito carruaje, de color bronce brillando
impecable; cuatro pegasos, dos blancos y dos
negros, tiran de él desplegando sus portentosas alas,
hasta postrarse frente a mi lugar. Todo en la oficina
se ha desvanecido, la misma oficina también, sólo
estamos este carruaje alado y yo, en la cumbre de
alguna montaña, o en la planicie de un extenso valle;
su puerta se abre invitándome a subir. ¿Llevo todo
conmigo? ¡Sí!
–¡Ah qué Rodríguez! Siempre deja su taza de
café negro a medio beber, pero por lo menos no hay
mucho qué limpiar en su lugar. ¿Y esto qué es? ¿Una
nota?

“¡Qué bien! Por fin la has encontrado, justo
cuando debo disponer mi viaje. ¡Listos los corceles
de mi carruaje alado! Quizá en la luna leyeron mi
mensaje…”
–Se la guardaré para cuando lo vea por la
mañana.

“Sin ella soy un tipo común y corriente, una
sombra gris, un minuto de oficina…” Aquí estoy sin
saber qué hacer, quién soy, cuánto tiempo ha pasado;
alguien me ha llamado Ramírez, sin más. Es mi letra,
¿escribí esto? ¿Cómo podría saber más? No sé...

49

�Reforma Siglo XXI

Visión Científica, dialéctico-materialista, del
universo (Octava parte)
██

La relatividad especial
(Conclusión)

de que, por un lado, el principio de relatividad
es verdadero y que, por otro lado, la velocidad
de transmisión de la luz en el vacío tiene
que ser considerado igual a una constante c.
Uniendo estos dos postulados obtenemos la
ley de transformación para las coordenadas
rectangulares x, y, z y el tiempo t de los eventos
que constituyen los procesos naturales. En esta
conexión no hemos obtenido la transformación
de Galilei, sino, difiriendo de la mecánica
clásica, la transformación de Lorentz. La ley
de la transmisión de la luz, cuya aceptación es
justificada por nuestros actuales conocimientos,
ha jugado un papel importante en este proceso
de pensamiento. Una vez en posesión de la
transformación de Lorentz, sin embargo, podemos
combinarla con el principio de relatividad, y
completar la teoría de la siguiente manera: toda
ley general de la naturaleza debe estar constituida
de tal manera que es transformada en una ley de
la misma forma cuando, en lugar de las variables
del espacio tiempo x, y, z y t del sistema original
de coordenadas K, introducimos variables del
espacio-tiempo nuevas x’, y’, z’, t’ de un sistema
de coordenadas K’. En esta conexión, la relación
entre las magnitudes ordinarias y las acentuadas
(‘) es dada por la transformación de Lorentz. O,
resumiendo: las leyes generales de la naturaleza
son covariantes con respecto a transformaciones
de Lorentz. Esta es una condición matemática
definida que la teoría de la relatividad demanda
de una ley natural, y en virtud de esto, la teoría
se convierte en un valioso instrumento en la
búsqueda de las leyes generales de la naturaleza.
Si se encozzntrase una ley general de la naturaleza
que no satisface esta condición, entonces cuando
menos uno de los dos principales supuestos de la
teoría sería refutado.2

n las citas que en seguida se insertan,
Einstein expresa clara y contundentemente las
inexactas, anticientíficas, absurdas y traídas de
los cabellos tesis de la relatividad especial.

La regla rígida es entonces más corta cuando
está en movimiento que cuando está en reposo
y en cuanto más rápido se mueva más corta será.
Si hubiéramos basado nuestras consideraciones
en la transformación de Galileo no habríamos
obtenido una contracción de la regla como
consecuencia de su movimiento.

Como una consecuencia de su movimiento el
reloj marcha más lentamente que cuando está en
reposo. 1
Poseído de una locura verdaderamente
monstruosa, Einstein se erige en el supremo
discriminador de lo que es y no es la ciencia y le dicta
a la naturaleza cómo deben ser sus leyes: tienen
que ajustarse necesariamente a la transformación
de Lorentz, es decir, a las irracionales tesis de la
relatividad que se resumen todas en el postulado de la
absoluta maleabilidad del tiempo y del espacio. Armado
de este chocarrero instrumento (la teoría especial de
la relatividad), Einstein concede, desde su alto sitial,
certificados de cientificidad a diestra y siniestra a las
ansiosas, expectantes y modestas ideas que aspiran a
convertirse en leyes naturales inobjetables.
Nuestra línea de pensamiento en las páginas
precedentes puede ser explicada de la siguiente
manera. La experiencia ha llevado a la convicción
*Licenciado en Derecho egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
E-mail: grobledoesparza@yahoo.com.mx

■Gabriel Robledo Esparza*

1 Einstein, Albert, Relativity: The Special and General Theory,
Translated by Robert W. Lawson, New York: Henry Holt, 1920, New
York: Bartleby.com, 2000, XII. The Behaviour of Measuring-Rods and
Clocks in Motion.
2 Ibíd., XIV.The Heuristic Value of the Theory of Relativity

50

�Pero no sólo eso. Ya en el goce de su papel de
conciencia histórica de la ciencia física, les enmienda
la plana a Newton, Maxwell y otros.
La fórmula clásica newtoniana de la energía,
E = mv2, es cambiada, por la ignorancia einsteiniana,
mediante la utilización de la transformación de
Lorentz, por E = mc 2 , engendro éste que es
completamente erróneo, física y matemáticamente;
la ecuación canónica de la energía cinética,
es convertida, mediante el mismo artificio, en
,

, expresión que también adolece del mismo
defecto que la anterior: su absoluta vacuidad físicomatemática.

le despoja de toda objetividad propia y se le dota de
una doble objetividad proveniente de la subjetividad
(óptica) del observador. Con este ejemplo no
entra Einstein todavía al terreno de la relatividad
especial, pues no argumenta nada que demuestre
que el tiempo y el espacio se han contraído para
el observador del tren, y de ahí la trayectoria recta
de la piedra, mientras que para el del terraplén se
mantienen el tiempo y el espacio normales, por lo que
el camino del objeto que cae es también el normal;
únicamente ha establecido el principio general de
que no hay fenómenos físicos independientes, sino
que todos son relativos:
Las posiciones relativas al cuerpo de referencia
(vagón del tren o terraplén) ya han sido
definidas en detalle en la sección precedente.
Si en lugar de “cuerpo de referencia” ponemos
“sistema de coordenadas”, lo cual es una
útil idea para la descripción matemática,
estamos en posición de decir: La piedra
recorre una línea recta relativa a un sistema
de coordenadas rígidamente adherido al
vagón, pero con relación a un sistema de
coordenadas rígidamente adherido al piso (el
terraplén) describe una parábola. Con la ayuda
de este ejemplo se ve claramente que no hay
algo así como una trayectoria independiente,
sino solamente una trayectoria relativa a un
particular cuerpo de referencia.4

Las geniales fórmulas de Maxwell, por las
cuales este verdadero sabio somete al dominio
científico las leyes del campo electromagnético,
son tomadas por Einstein y deformadas totalmente
mediante la “corrección” de todas y cada una de ellas
con el factor de Lorentz. 3
En esta parte de su trabajo, Einstein ha
establecido el principio fundamental de la relatividad
especial: el espacio se contrae y el tiempo se
dilata en relación con los cuerpos que se mueven
uniformemente por una línea recta.
Para probar su aser to ha aducido una
colorida variedad de ejemplos absurdos, en los que
mezcla irreflexivamente la realidad objetiva con la
subjetividad, la medición exacta con la apreciación
personal de un observador, etcétera.
En el primer ejemplo, un solo hecho, la caída
de la piedra desde el tren hasta el terraplén, que
objetivamente puede ser totalmente vertical o
parabólica en alguna medida (dependiendo de
cuánto se reduzca y cuándo cese la inercia del
movimiento horizontal que le proporciona el tren
y de la resistencia que el medio le oponga), pero
que solamente puede ser una de esas dos cosas,
es considerado por Einstein como susceptible de
tener dos naturalezas, vertical y parabólica al mismo
tiempo, dependiendo esto de si el evento se observa
desde el tren o desde el terraplén. Al hecho físico se
3 Ver: Einstein, Alberto, On the electrodynamics of moving bodies,
Doc. 23, Volume 2: The Swiss Years: Writings,1900-1909 (English
Translation supplement), The collected Papers of Alberto Einstein,
English Translation, Anna Beck traslator, pp. 140-171

En el segundo ejemplo aportado, tampoco
aplica Einstein el prejuicio teórico de la contracción
del espacio y la dilatación del tiempo por efecto del
desplazamiento lineal uniforme del objeto, pero da
un importante paso en ese sentido al establecer
que la distancia que recorre el pasajero en el tren
no necesariamente es la misma si se mide en el
tren o desde el terraplén, es decir que puede ser
menor o mayor según el caso. El pasajero recorre el
espacio w en el tren que se mueve a una velocidad
v respecto del terraplén y se traslada el espacio v+w
relativamente al terraplén; y esas distancias siguen
siendo las mismas cualquiera que sea el lugar desde
donde se midan: la distancia w recorrida en el tren es
la misma evaluada en el tren o desde el terraplén y
v+w no se altera si se determina desde el terraplén
o desde el tren. Einstein da a una misma distancia,
la recorrida por el pasajero en el tren, dos distintos
4 Einstein, Albert, Relativity: The Special and General Theory, III.
Space and Time in Classical Mechanics

51

�valores, uno objetivo y otro subjetivo, según que se
mida desde uno u otro punto.
Estas circunstancias nos llevan a una segunda
objeción que debe ser levantada en contra de
la aparentemente obvia consideración de la
sección VI. Esto es, si el hombre en el vagón
cubre la distancia w en una unidad de tiempo
–medida desde el tren-, entonces esta distancia
-como se mide desde el terraplén- no es
necesariamente igual a w.5
En el tercer ejemplo, Einstein introduce ya sus
prejuicios teóricos de la contracción del espacio
y la dilatación del tiempo y de la invariancia de la
velocidad de la luz. Un rayo de luz se mueve a lo
largo del terraplén a la velocidad c; paralelo al mismo,
el tren se desplaza a una velocidad v. El autor se
propone determinar la velocidad de propagación
de la luz con relación al tren y, cometiendo una
torpeza de principiante, identifica este movimiento
con el del pasajero en el tren del ejemplo anterior;
el movimiento del pasajero se realiza efectivamente
en el tren, pero la luz se desplaza exclusivamente
en el terraplén, por lo que no son comparables entre
sí en forma alguna; la luz no se traslada a lo largo
del camino del tren, sino únicamente relativamente a
él. De esta premisa falsa extrae Einstein la peregrina
conclusión de que a causa del movimiento del tren,
en él el espacio se contrae y, por tanto, en relación
con él la luz se desplaza un espacio menor. Hace
valer entonces el principio de la invariancia de
la velocidad de la luz, que aquí se traduce en la
proposición irracional de que la velocidad de la luz
es la misma en el terraplén, que es en donde se
produce, que en su relación con el movimiento del
tren (en donde ningún rayo se desplaza). Si el espacio
es menor y la velocidad de la luz es invariante (tanto
en el terraplén como relativamente al tren la luz
se desplaza, según Einstein, a 300,000 kms. por
segundo), entonces la fórmula de la relatividad, que
originalmente la determina Einstein como (c-v)t, es
ahora ct’, en donde t’ es el tiempo originario t pero
reducido (este verdadero milagro bíblico de tomar
en sus manos el tiempo y contraerlo, bien lo puede
hacer la inconmensurable potencia intelectual de
Einstein) en la misma proporción que se incrementó
la velocidad relativa (de c-v a c).
El cuarto ejemplo de Einstein es un monumento
a la estolidez intelectual.
5 Ibíd., X. On the relativity of the conception of distance.

En el afamado terraplén se determinan dos
puntos extremos A y B y entre ellos el punto medio
E; se envían dos pulsos de luz simultáneamente
desde A y B hacia E. Es evidente que los dos pulsos
llegarán al mismo tiempo al centro de la longitud
A-B. Si se fija un punto E’ en el tren en movimiento
en la dirección A-B y se hacen coincidir E y E’ en
el momento en que los pulsos de luz son emitidos,
entonces el pulso proveniente de B será el que llegue
primero a E’ y el de A cierto tiempo después, definida
esta diferencia por la velocidad del tren. Esto, que es
fácilmente comprensible hasta para un párvulo de la
ciencia física, da pié a una descomunal torpeza del
eminente sabio. Expresa gravemente que los pulsos
llegan asincrónicamente a E’ porque en relación con
el tren ellos no han sido producidos simultáneamente.
Esto quiere decir, simple y llanamente, que Einstein
considera que un solo hecho físico tiene dos
naturalezas al mismo tiempo, para un sistema de
referencia es simultáneo y para el otro es asincrónico.
Eventos que son simultáneos con referencia
al terraplén no son simultáneos con respecto
al tren, y viceversa (relatividad de la
simultaneidad). Cada cuerpo de referencia
(sistema de coordenadas) tiene su propio
tiempo particular...6
En la refundición que Einstein realiza del factor
de Lorentz, el inefable sabio produce un “tought
experiment” que tiene su sello característico.
Imagina dos sistemas de coordenadas
cartesianas tridimensionales, superpuestos, con
un origen común, denominados K y K' y con ejes
x, y, z y x', y' z'. Desde el punto de origen parten
simultáneamente un rayo de luz con una velocidad
c y el sistema de coordenadas K' que se desplaza
a la velocidad v; al tiempo t el rayo de luz habrá
llegado en el eje x del sistema K al punto x = ct, el
cual corresponde al punto x' = x-vt o (c-v)t del eje
x' del sistema K'. El pulso de luz ha viajado un sólo
camino, en el eje x, que lo ha llevado al punto x (ct);
en ese mismo recorrido lo ha acompañado el eje x',
a una velocidad v, de tal manera que su origen se
ha desplazado la distancia vt; el eje x' se extiende
hasta el infinito y un punto de esta extensión, x',
coincide con el punto al que la luz ha llegado en el
eje x, lugar que se determina restando a la distancia
ct la longitud vt, esto es, ct-vt. La velocidad de la luz
6 Ibíd., IX. The Relativity of Simultaneity.

52

�en relación con la del sistema K' es, por tanto, c-v. La
luz no ha realizado dos periplos, uno en x y otro en
x', sino uno sólo en x cuya velocidad c se compulsa
con la velocidad v del sistema de referencia K'; esta
relación es, sin duda, c-v; la velocidad relativa de la
luz respecto a la del sistema K', dentro del sistema
K, es c-v.
La ineptitud relativista hace recorrer al mismo
rayo de luz, simultáneamente, con la misma velocidad
c, dos caminos distintos, los cuales son, uno, sólo
perceptible para el observador adosado al sistema
K y, otro, que únicamente registra el observador
adherido al sistema K'. En el sistema K la luz recorre,
en el tiempo t, la distancia ct; coetáneamente, en el
sistema K' ese mismo pulso luminoso tiene la longitud
ct-vt; para la obnubilada mentalidad relativista,
puesto que de acuerdo con el prejuicio lorentziano la
luz únicamente tiene velocidad absoluta (invariante) y
no relativa, entonces en la distancia ct-vt la radiación
no se puede trasladar a la velocidad c-v, sino, sin
discusión, únicamente con la velocidad c; pero ya
que ese espacio es menor que ct, entonces el pulso
debe recorrerlo en un tiempo menor, t', distinto pero
igual que el tiempo t que la luz consume en su viaje
ct. Con todos estos disparates ya tiene Einstein los
elementos para su refrito de la fórmula de Lorentz: el
rayo de luz recorre, simultáneamente, en el sistema
K la distancia ct y en el sistema K' la extensión ct';
y esto es así porque la velocidad a la que se mueve
K' ha producido la contracción del espacio y la
dilatación del tiempo que afectan al fenómeno físico
y sólo puede ser percibido en esa transmutación por
el observador en movimiento. ¡He ahí la metafísica
einsteiniana en todo su esplendor!.
Después de ilustrar al mundo con sus inanes
ejemplos y “thought experiments”, Einstein se
apropia del factor o constante de Lorentz y lo hace el
instrumento idóneo para la medición de la relatividad
especial.
Con él en mano, determina la medida de la
contracción del espacio y la dilatación del tiempo que
causa la velocidad de los cuerpos y eleva ese factor
a la categoría de una constante universal.
La materia prima de los endebles fundamentos
de la teoría de la relatividad especial le fue
proporcionada a Einstein por los desvaríos teóricos
de Michelson-Morley y Lorentz.

Michelson estableció:
1) la invariabilidad de la velocidad de la luz en
cualquier dirección que fuese emitida en la superficie
terrestre y cualquiera que fuese la velocidad del
emisor y
2) la errónea forma de cálculo que hace iguales
la velocidad absoluta de la luz en el marco de
referencia en el que se emite y la velocidad de la luz
en relación con otro marco de referencia cualquiera
(en el ejemplo del interferómetro: V=V+v).
Lorentz, por su parte:
1) sustentó la fantasiosa hipótesis de la
contracción física que la traslación de la tierra produce
en los “cuerpos ponderables” que se desplazan en
el mismo sentido que el planeta y señaló como su
núcleo la alteración que por esa misma causa tienen
las moléculas, los átomos, las partículas, los campos
electromagnéticos, etcétera en movimiento y
2) dio forma matemática a esa supuesta
contracción teniendo como base el cálculo
equivocado de Michelson de la velocidad de la luz en
el interferómetro y determinó así la llamada constante
universal de Lorentz.
Toda esta riqueza “teórica” y “conceptual” se
presentó ya acabada ante los codiciosos ojos de
Einstein, quien, habiendo concebido el plan de
una estafa científica mayúscula, la hizo suya en
su totalidad y únicamente le agregó su aberrante
concepción del tiempo y del espacio como sustancias
completamente maleables (en lugar de la contracción
física lorentziana postuló las metafísicas contracción
del espacio y dilatación del tiempo) y la ilustró con
ejemplos absurdos, infundados, infantiles, increíbles,
ridículos, estultos, totalmente inconsistentes, tanto
factual como lógicamente, mezcla irreflexiva de
criterios objetivos y subjetivos, etcétera.
De esta manera sentó Einstein las bases de
su teoría de la relatividad, el fraude intelectual más
grande del siglo XX.

La relatividad general

El principio de la relatividad del espacio-tiempo
es la sustancia de la física de Einstein y ésta, a su
vez, el corazón de la moderna cosmología relativista.

53

�Einstein declara que en la segunda parte de su
obra realizará una generalización del principio que ha
expuesto en la primera.
En un farragoso capítulo, mediante una
sinuosa exposición que corresponde a su tortuoso
pensamiento, Einstein explica la transición desde su
teoría especial de la relatividad a la teoría general.
Era evidente en todo tiempo que, desde el
punto de vista de la idea que nos ha guiado,
cualquier movimiento deber ser considerado
únicamente como un movimiento relativo.
a. El ferrocarril está en movimiento relativo
respecto del terraplén.
b. El terraplén está en movimiento relativo
respecto del ferrocarril.
En (a) el terraplén, en (b) el ferrocarril, sirven
como cuerpos de referencia en nuestra
expresión sobre el movimiento que se está
efectuando.
Las leyes naturales obtenidas de la experiencia
haciendo uso del terraplén o del ferrocarril
como cuerpo de referencia tienen exactamente
la misma forma en ambos casos.
…Con referencia a K (cuerpo de referencia
galileano) las leyes de la naturaleza eran tan
simples como fuera posible. Pero en adición a
K, todos los cuerpos de referencia K’... deberán
ser exactamente equivalentes a K para la
formulación de las leyes naturales siempre
y cuando se encuentren en un estado de
movimiento rectilíneo uniforme y no rotatorio
con respecto a K ; todos estos cuerpos de
referencia son considerados como cuerpos de
referencia galileanos. La validez del principio de
relatividad era supuesta solamente para estos
cuerpos de referencia, pero no para otros.
En contraste con esto deseamos entender
por el “principio general de la relatividad”, lo
siguiente: Todos los cuerpos de referencia K,
K’, etc., son equivalentes para la descripción
de los fenómenos naturales (formulación de las
leyes generales de la naturaleza), cualquiera
que pueda ser su estado de movimiento.7
7 Ibíd., XVIII. Special and General Principle of Relativity

La teoría de la relatividad se forjó inicialmente
considerando sólo dos sistemas de referencia,
uno móvil y otro fijo, y únicamente el movimiento
rectilíneo uniforme; los sistemas de referencia
estaban representados en sistemas de coordenadas
cartesianas que incluían las variables espaciales x, y
y z y una variable adicional para el tiempo, t.
Einstein propone hacer una ampliación del
campo de aplicación de su teoría y desarrolla la
teoría de la relatividad general.
En ésta se consideran sujetos a los postulados
de la relatividad (principalmente al de la absoluta
maleabilidad del tiempo y del espacio) todos los
sistemas materiales, fijos o móviles, cualquiera que
sea su forma (plana, esférica, etcétera) sin que
ninguno tenga el privilegio de ser el sistema de
referencia por excelencia, todos los movimientos,
sean rectilíneos, curvos, circulares, elípticos,
uniformes, acelerados, uniformemente acelerados,
retardados, uniformemente retardados, o cualquier
combinación posible de éstos, todo tipo de
espacio, lineal, curvo, abierto, cerrado, esférico, en
contracción, en expansión, etcétera y toda clase
de tiempo, dilatado, encogido, en retroceso, en
progresión, etcétera.

La teoría de la gravedad y la
gravedad terrestre

La primera extensión que realiza Einstein de
la teoría especial es con respecto a la fuerza de
gravedad de la tierra.8
De entrada desecha la tesis de la acción a
distancia, postulada por la mecánica clásica, y en
su lugar establece la proposición de que los cuerpos
están circundados por un “campo gravitatorio”, el cual
es parte de su ser tanto como la propia materia que
los forma.
El campo gravitacional está relacionado con
los cuerpos alejados de sí de acuerdo con la ley
newtoniana de la atracción en proporción directa a
sus masas e inversa al cuadrado de sus distancias.
Esto significa que la fuerza de atracción es mayor en
cuanto más cerca se encuentre el cuerpo atraído del
atrayente y mayor sea su masa.

8 Ibíd., XIX. The Gravitational Field

54

�Einstein encuentra que el campo gravitacional
tiene una “notable” propiedad.
De acuerdo con ella
Los cuerpos que se mueven bajo la sola
influencia del campo gravitacional reciben una
aceleración que no depende en absoluto ni
del material ni del estado físico del cuerpo. Por
ejemplo, un trozo de plomo y uno de madera
caen de la misma manera en un campo
gravitacional (en el vacío).9

En la fórmula general de Newton, F = ma
(Fuerza = masa por aceleración), m (masa) es
la cantidad de materia medida por su volumen y
su densidad conjuntamente. (Newton, Principia,
Definición I).
La inercia, también en la mecánica newtoniana,
es la fuerza intrínseca de la materia por la que un
cuerpo de masa x se mantiene en estado de reposo
o de movimiento uniforme en dirección rectilínea.
“Fuerza intrínseca de la materia es la potencia
de resistir por la que un cuerpo cualquiera
persevera, en cuanto de él depende, en su
estado de reposo o de movimiento uniforme en
dirección rectilínea”. Definiciones, Definición III 11

Einstein demuestra esta particularidad de la
siguiente manera:
De acuerdo con Newton, Fuerza = ma, en
donde, dice Einstein, m es la masa inercial, la cual
constituye una constante del cuerpo acelerado; es
decir, m permanece igual cualquiera que sea su
velocidad. [Esta es la fórmula general, que vale para
cualquier cuerpo y cualquier tipo de fuerza].

Esta fuerza es siempre proporcional al
cuerpo al que pertenece; y no difiere de la
inactividad de la masa sino en nuestra manera
de concebirla. Por la inercia de la materia, se
dificulta hacer que cualquier cuerpo deje su
estado de reposo o movimiento. De donde
también esta vis insita puede ser llamada con el
nombre más significativo de vis inertiae [inercia
o fuerza de inactividad]. Un cuerpo ejerce esta
fuerza solamente en el cambio de estado que
en él provoca otra fuerza impresa; este ejercicio
puede ser considerado tanto una resistencia
como un impulso; resistencia, en la medida
en que el cuerpo, por mantener su estado, se
opone a la fuerza impresa; impulso, en tanto
que el cuerpo mismo, al retirar con dificultad el
obstáculo de la fuerza de resistencia, intenta
mudar su estado. La resistencia se atribuye
usualmente a cuerpos en reposo y el impulso a
los que están en movimiento; pero movimiento
y reposo, como son comúnmente concebidos,
son solamente distinguidos relativamente; ni
están esos cuerpos siempre en verdad en
reposo, como comúnmente se supone.

En la caída libre de los cuerpos sobre la
superficie terrestre, si la gravitación es la causa de la
aceleración, entonces tenemos:

Fuerza de gravedad = ma, siendo m la masa
del cuerpo atraído (a la cual Einstein llama masa
gravitacional) y a la aceleración debida a la intensidad
del campo gravitatorio. [Es la aplicación a un caso
concreto de la fórmula general].
De estas dos fórmulas extrae Einstein la
siguiente:

Aceleración = masa inercial/masa gravitacional
x intensidad del campo gravitacional; mediante
trucos matemáticos (confesión de parte) se hace la
razón igual a la unidad, con lo que ya tenemos: masa
inercial=masa gravitacional.
Es verdad que esta importante ley ha sido
registrada en la mecánica, pero no ha sido
interpretada. Una interpretación satisfactoria
puede ser obtenida si reconocemos el siguiente
hecho: la misma cualidad de un cuerpo se
manifiesta de acuerdo con las circunstancias
como “inercia” o como “peso” (literalmente
“pesantez”).10
9 Idem.
10 Idem.

Newton expresa la forma abstracta, general y
más simple de la fuerza intrínseca.
11 Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica, Auctore Isaaco
Newtono, Equite Aurato, Editio Ultima, Cui accedit Analysis per
Quantitatum Series, Fluxiones ac Differentias cum enumeratione
Linearum Tertii Ordinis, Amstælodami, Sumptibus Societatis, M.
The Mathematical principles of Natural Philosophy. by Sir Isaac
Newton, translated into English by Andrew Motte, to wich is added
Newton’s System of the world, First American Edition, Carefully
revised and corrected, with a life of the author, by N W Chittenden,
M. A., New York, Published by Daniel Adee 45 Liberty Street, 184

55

�La fuerza intrínseca o inercia es proporcional a
la masa; en igualdad de circunstancias, entre mayor
es la masa, más grande es la inercia del cuerpo.
La masa del cuerpo es igual en cualquier
circunstancia; de la misma manera, la fuerza
intrínseca es siempre la misma, ya sea que el cuerpo
se encuentre en reposo o en cualquier forma de
movimiento.
Sobre los cuerpos de masa e inercias
determinadas actúan fuerzas de diversa índole
proporcionándoles distintos movimientos: impulso,
freno, atracción, repulsión, etcétera.
“Fuerza impresa es acción ejercida sobre un
cuerpo para mudar su estado de reposo o de
movimiento rectilíneo uniforme”. Definiciones.
Definición IV.12
Esta fuerza consiste sólo en la acción; y no
permanece en el cuerpo cuando ésta termina.
El cuerpo persevera realmente en cada nuevo
estado por la sola fuerza de inercia. Las fuerzas
impresas son de diferentes orígenes, como
de la percusión, de la presión y de la fuerza
centrípeta.
Las fuerzas impresas actúan sobre la masa
del cuerpo y la fuerza intrínseca del mismo sin
alterarlas; lo único que cambia es su estado (reposo
o movimiento rectilíneo uniforme).
Por eso es absurdo, como lo hace Einstein,
hablar de “masa inercial” y “masa gravitacional” como
algo distinto. La masa de un cuerpo, su única masa,
que posee una fuerza inercial determinada, recibe
la acción de una o varias fuerzas que, mediante
el doblegamiento de la inercia, le imprimen un
movimiento definido.
En el caso de la gravitación entre planetas,
son dos cuerpos con masas y fuerzas intrínsecas
definidas entre los cuales existe una fuerza de
atracción mutua; un planeta ejerce una fuerza de
atracción sobre el otro y viceversa.
Esta fuerza gravitacional impresa no altera
en lo absoluto la masa y la fuerza intrínseca del
planeta que recibe la acción atractiva (y, desde luego,
tampoco las del que la ejerce); por lo tanto, no existe
12 Idem

una masa específica de la atracción gravitacional,
como lo pretende Einstein.
Si se trata de la atracción mutua entre un
planeta y un cuerpo en su superficie o en la inmediata
cercanía a ella, llegamos a lo siguiente: el planeta y el
cuerpo superficial tienen masas y fuerzas intrínsecas
perfectamente definidas; la fuerza atractiva (una
fuerza impresa) actúa sobre ellos afectando su
estado (reposo, movimiento), pero no sus masas
ni sus fuerzas intrínsecas. Tampoco aquí existen
una masa inercial ni una masa gravitacional, sino
únicamente la masa del cuerpo.
¿Qué ha hecho Einstein en esta argumentación
que desemboca en la igualación de los distintos
“masa inercial” y “masa gravitacional”? Lógicamente
(de la lógica formal) ha expresado una tautología, A
= A: la masa inercial es igual a la masa gravitacional,
la masa es igual a la masa, m = m.
Pero ¿cuál es el propósito de esta tarea ociosa
del sabio?
Einstein señala que en la caída libre las masas
de los cuerpos tienen una propiedad “notable”. Esto
significa, simplemente, que en ese movimiento no
rige la ley general de la atracción de los cuerpos.
Conforme a ésta, los cuerpos se atraen
de acuerdo a la Ley de Newton, por lo que en la
caída libre los cuerpos de diferente masa deberían
descender a velocidades distintas en función de sus
masas disímiles. Pero “notablemente” la experiencia
nos dice, desde Galileo hasta nuestros días (no
ha habido aún un experimento concluyente sobre
este asunto, porque los más exactos registran sin
embargo diferencias infinitesimales proporcionales
a sus masas entre las velocidades de caída de
los distintos cuerpos), que en el vacío todos los
cuerpos caen con la misma velocidad, cualquiera
que sea su masa. Tenemos entonces la siguiente
situación: en la gravitación entre los planetas (sol y
tierra, por ejemplo) rige en toda su extensión la ley
de la atracción de Newton; en la caída libre de los
cuerpos hacia la superficie de un planeta ésta no
tiene validez; y, por último, en la superficie del planeta
vuelve a tener vigencia, como se desprende del peso
de los cuerpos en la tierra, que no es otra cosa que
la medida de atracción del planeta sobre sus masas,
que es mayor o menor en cuanto éstas son mayores
o menores.

56

�Esta “anomalía” es tomada por la mecánica
clásica y el propio Einstein como una excepción
de facto a la ley general de Newton, pero nadie ha
intentado siquiera dar una explicación racional,
lógica, convincente de este hecho excepcional.
En una colaboración posterior abordaremos
este interesante asunto de la caída libre de los
cuerpos, sobre el cual la máxima autoridad en la
materia, Galileo Galilei, únicamente había llegado a
la feble conclusión de que el descenso igual de los
cuerpos en el vacío “era altamente probable”13 y lo
había hecho mediante la utilización de una sofistería
barata en su disputa con Aristóteles.
Sea de ello lo que se quiera, la astucia de
Einstein aprovecha esta omisión de la ciencia para
deslizar, sin justificación alguna, su falaz teoría de la
relatividad.
La masa de los cuerpos tiene, según Einstein,
una manifestación relativa. En una situación (por
ejemplo, la caída de los cuerpos en la superficie
terrestre), la masa aparece como “masa inercial”, es
decir, como una masa cuyos atributos fundamentales,
el volumen y la densidad, no son afectados por la
fuerza atractiva de la tierra, sino únicamente su
abstracta naturaleza , su sólo ser que tiene en
común con las masas de todos los demás cuerpos
y que es igual en todos ellos, sobre el que la fuerza
atractiva ejerce una acción también abstracta que
es la misma para cada cuerpo y produce en ellos
el mismo resultado: una velocidad de caída idéntica
cualquiera que sea su masa. En otras circunstancias:
en la relación a distancia entre planetas y en los
cuerpos que yacen en la superficie de un planeta, las
masas actúan entre sí con todas sus características,
el volumen y la densidad, por lo que la atracción se
atiene a la ley newtoniana y las masas son entonces,
para Einstein, “masas gravitacionales”.
La relatividad se expresaría en lo siguiente:
en la caída libre las masas ponen de manifiesto su
inercia (en el sentido einsteiniano); esas mismas
masas, situadas en la superficie, ostentan su
atracción gravitatoria.
Esta consideración de la caída libre de
los cuerpos como un evento que confirma los
fundamentos de la teoría especial de la relatividad
13 Galileo Galilei, Dialogue Concerning Two New Sciences,
Translated by Henry and Alfonso Salvio, Macmillan, 1914.

y los extiende para forjar una teoría general, es otra
de las grandes chapucerías intelectuales de Einstein.
La marrullería de Einstein es palmaria: toma
una situación -una aparente excepción, aún bajo
litigio científico, a la ley general de la gravitación- que
no contiene ninguno de los elementos esenciales de
sus dos teorías, la reputa como una forma especial de
comportarse las masas de los cuerpos respecto de la
atracción universal, en la que en realidad no actúan
como tales masas, a la que llama inercia (concepto
que no tiene nada que ver con la “fuerza intrínseca”
o “vis inertiae” de la mecánica clásica, pues para
Einstein la inercia es un estado en el que la fuerza
atractiva deja de actuar sobre las masas, mientras
que para Newton es una característica esencial de la
masa sobre la que se imprime una fuerza, que puede
ser la atracción), la pone en relación (relatividad de
la situación) con otra circunstancia en la que la masa
sí sufre la acción de la fuerza atractiva y ya tiene así
en su poder la relatividad extendida (general) que
abrirá la puerta a la ciencia moderna. Ya expusimos
ampliamente la falsedad de la teoría especial de la
relatividad, característica que también pertenece a la
teoría general (de esta forma ampliada de su teoría,
hasta este punto, Einstein sólo ha dado los siguientes
elementos: se consideran múltiples sistemas de
referencia K y otros tipos de movimientos distintos
del rectilíneo uniforme y se toman las masas de los
cuerpos en sus estados relativos de indiferencia
(que impropiamente Einstein llama “ inercia ”) y
receptividad respecto de la fuerza atractiva; pues
bien, esta extensión que hace Einstein del principio
de la relatividad (falso, como ya sabemos), ni siquiera
cumple con las exigencias elementales de su propia
teoría.

El “sobrenatural experimento”
de la caja situada en el medio
de la nada

Ya en posesión de su “varita mágica” de la
relatividad general, Einstein se dispone a utilizarla
para descubrir los insondables secretos del universo,
conocimiento hasta ahora oculto tras la preeminencia
de la errónea mecánica newtoniana.
Propone la realización de un “experimento”
prodigioso. En un trozo de universo desprovisto de
materia, fuerza atractiva, etcétera, es decir, en medio
de la nada, sostenida por la sola fuerza mental del

57

�sabio, que no es poca, se coloca una caja cerrada
del tamaño de una habitación, en la cual se ubica un
observador provisto de los instrumentos de medición
y los elementos de experimentación apropiados
(caja, observador, instrumentos y elementos han sido
sacados todos de la mente portentosa del científico
por antonomasia); la nada en que se encuentra la caja
es un marco de referencia galileano, es decir, uno en
donde se pueden producir el reposo y el movimiento
rectilíneo uniforme y en el cual, por supuesto, está
situado también un observador externo; la caja es un
cuerpo de referencia para el observador interno.
Una misteriosa fuerza tira de la caja por la parte
superior y le proporciona una aceleración igual a la
que tienen los cuerpos en caída libre en las cercanías
de la superficie terrestre.
El observador interno deja libres cuerpos de
masas distintas, los cuales caen hacia el piso de la
caja con una aceleración igual a la que tienen los
cuerpos en la caída libre en la superficie terrestre.

El obser vador exter no, por su par te,
determinará que lo que produce la aceleración de la
caja y la “caída” de los cuerpos en su interior es la
tracción que produce la einsteiniana fuerza impresa
a todo el conjunto.
La caja, en relación con el espacio de referencia
galileano, está sujeta a un movimiento acelerado;
pero, también, en su relación consigo misma, está
en reposo.
…Aunque la caja está siendo acelerada con
respecto al “espacio galileano” primeramente
considerado, podemos sin embargo estimar
que se encuentra en reposo. 16
Y de este supuesto doble estado simultáneo
de la caja, cuyo conocimiento permite extender el
principio de la relatividad a cuerpos de referencia
acelerados unos respecto de otros, extrae Einstein
la conclusión de la validez de su generalización de la
relatividad.17

…El observador se convencerá de que la
aceleración del cuerpo hacia el suelo de la caja
es siempre de la misma magnitud, cualquiera
sea la clase de cuerpo que pueda usar para el
experimento. 14
Este observador considerará, según Einstein,
al valorar su experimento, que se encuentra en un
campo gravitacional igual que el de la tierra, que una
fuerza de gravedad atractiva como la terrestre actúa
sobre él y los cuerpos utilizados en el experimento
y que la caja está en reposo, suspendida de una
cuerda, en ese campo gravitacional.
…el hombre en la caja llegará entonces a
la conclusión de que él y la caja están en un
campo gravitacional que es constante con
respecto al tiempo. Por supuesto que a él lo
confundirá por un momento por qué la caja
no cae en este campo gravitacional. Justo
entonces, sin embargo, descubrirá el gancho en
la mitad del techo de la caja y la cuerda unida a
él; consecuentemente, llega a la conclusión de
que la caja está suspendida en reposo en un
campo gravitacional. 15
14 Einstein, Albert, Relativity: The Special and General Theory,, XX.
The Equality of Inertial and Gravitational Mass as an Argument for
the General Postulate of Relativity
15 Idem.

Tenemos así buenas bases para extender el
principio de relatividad para incluir cuerpos
de referencia que están acelerados unos
con respecto de los otros, y como resultado
hemos ganado un argumento poderoso para la
generalización del postulado de la relatividad.
La potencia mental de Einstein despejó
una buena parte del universo de materia y fuerza
atractiva; con esa misma notabilísima capacidad
colocó en medio de esa nada un objeto (caja), la
dotó de un habitante, instrumentos de medición
y objetos de experimentación y le imprimió un
movimiento acelerado equivalente al de la caída de
los cuerpos en la tierra; igualmente, con esa facultad
extraordinaria el sabio convirtió al habitante de la
caja en un observador solipsista, que únicamente se
conoce a sí mismo y a su entorno inmediato e ignora
todo el resto del mundo exterior.
Tomemos como cier tos los supuestos
“objetivos” que establece Einstein: un pedazo de
universo sin materia ni fuerzas actuantes, es decir, la
nada; una caja material colocada en ese piélago, a la
que se le proporciona un movimiento acelerado; y un
ser humano real y reales instrumentos y elementos
16 Idem.
17 Ídem.

58

�de experimentación. Lo primero que tenemos que
hacer notar es una contradicción flagrante: un algo
que se encuentra en medio de la nada. Ya Hegel
había hecho surgir, en su esquema lógico, el ser
concreto de la relación dialéctica entre el ser y la
nada. Nuestro aprendiz de filósofo (más adelante
veremos con qué desfachatez pontifica acerca del
origen, naturaleza y destino del universo, haciéndolos
depender de la solución que se de a sus retorcidas
fórmulas matemáticas) ha ido más lejos todavía y de
la sola nada ha sacado el ser determinado, el algo,
la cajita mágica. En donde no hay materia ni fuerzas
actuantes, nada puede existir; por eso, de entrada,
tampoco existe el marco de referencia “galileano”
al que alude Einstein; llevado este argumento
hasta el extremo, igualmente no existen la caja, ni
su contenido, ni movimiento alguno; el ejemplo
de Einstein no se refiere a nada real, no prueba
absolutamente nada y no tiene ningún valor científico
ni como hipótesis ni como experimento probatorio de
la misma.
Pero reconozcamos por lo pronto al sabio
el poder de su intelecto y veamos ahí el espacio
“galileano” y la caja jalada por la fuerza misteriosa.
En su absurdo ejemplo, Einstein comete varias
equivocaciones de principiante.
Expresa que al soltar el observador los
cuerpos que lleva para sus experimentos estos caen
hacia el piso a igual velocidad, como si se tratase
de la caída libre en la superficie terrestre. Pero
esto es completamente falso. Según su peregrina
representación, una fuerza de tracción mueve a
la caja; el piso de ésta transmite el movimiento al
observador, el cual, a su vez, lo hace a los objetos
de su experimento; cuando el observador suelta los
objetos, éstos dejan de recibir la fuerza de tracción y
por tanto cesa su movimiento, permanecen inmóviles
en el mismo lugar en que la fuerza dejó de actuar;
en su viaje, el piso de la caja se encuentra con los
objetos que han quedado inmóviles y, después del
choque, que será más intenso para los que tengan
una masa mayor y de menor intensidad para los de
masa reducida, les proporciona la fuerza de tracción
que ella ejerce; los objetos adquieren de nuevo un
movimiento determinado por la fuerza de tracción
que jala la caja y ejercerán sobre el piso una presión
distinta de acuerdo con el monto respectivo de sus
masas. Los objetos liberados por el observador no
caen, quedan inmóviles y en ese lugar los alcanza

el piso de la caja; sus distintas masas determinan
diferentes presiones (peso) sobre el piso de la caja.
Einstein sostiene que el observador interno
cree que la caja se encuentra en reposo en un campo
gravitatorio y por tanto la aceleración de los cuerpos
en caída es igual cualquiera que sea su masa; por
su parte, el observador externo ve “objetivamente” el
asunto y sabe que la caja se mueve aceleradamente
y los objetos dejados a su suerte en su interior dejan
de recibir la fuerza de tracción y se quedan inmóviles
en el espacio hasta que el piso los alcanza y les
proporciona su movimiento acelerado.
Entonces, la conclusión que se impone, en la
pervertida lógica einsteiniana, es que la caja está
tanto en reposo como en movimiento acelerado
y que se encuentra al mismo tiempo en un campo
gravitatorio y en un espacio ausente de gravedad.
¡Y aquí tenemos el principio de la relatividad
funcionando en toda su extensión!
Con relación al observador interno, la fuerza
que lo mantiene adherido al piso de la caja es una
fuerza gravitatoria; con relación al observador
externo, se trata de una fuerza de tracción. Por lo
tanto, infiere la agudeza einsteiniana, la misma fuerza
es gravitatoria o de tracción según el observador, es
una fuerza relativa.
Lo que está comparando Einstein, dándoles
valor objetivo igual, es lo que un observador cree
que es con lo que otro observador sabe que es; por
lo tanto, para Einstein son una realidad el campo
gravitatorio imaginado y la caja experimental; la
fuerza actuante es tanto una fuerza gravitatoria
quimérica como una fuerza de tracción verdadera;
y las masas involucradas son al mismo tiempo
inerciales y gravitatorias. El prejuicio y la ciencia
son lo mismo; y en el caso de Einstein así lo es
literalmente.
Einstein declara que la interpretación del
observador interno de lo que sucede con y en la
caja como un fenómeno de aceleración gravitacional
se basa en el principio científico de la igualdad de
aceleración que un campo gravitatorio proporciona
a los cuerpos que caen, o lo que es lo mismo, la
ley de la igualdad de la masa inercial y la masa
gravitacional, a la que califica como una ley natural.

59

�…más bien debemos admitir que este modo de
captar la situación no viola la razón ni las leyes
mecánicas conocidas.
Debemos hacer notar cuidadosamente que
la posibilidad de este modo de interpretación
descansa en la propiedad fundamental del
campo gravitatorio de dar a todos los cuerpos
la misma aceleración, o, lo que viene a ser
lo mismo, en la ley de la igualdad de la masa
inercial y la masa gravitacional. Si esta ley
natural no existiese, el hombre en la Caja
acelerada no habría podido interpretar el
comportamiento de los cuerpos a su alrededor
bajo la suposición de un campo gravitacional
y no estaría justificado, sobre las bases de
la experiencia, suponer que su cuerpo de
referencia estuviera “en reposo”.18
En realidad es un extraño científico este que
Einstein ha fabricado; conoce una ley natural y
encuentra que los resultados de sus experimentos
están acordes con ella; sin embargo, su capacidad y
sus ansias de conocimiento no lo impulsan a inquirir
acerca del entorno de la caja (materia, fuerzas,
etcétera), para de esta manera captar plenamente la
objetividad; en lugar de eso solamente supone que
está en un campo gravitacional. Este observador
“científico”, escaso de entendimiento, es, ni más ni
menos, el propio Einstein, quien da a esa suposición
de su engendro valor objetivo cuando expresa que
el campo de gravitación existe para el observador
interno.

Este ejemplo carece, como el de la caída
libre en la superficie terrestre, de los elementos
esenciales para que se le considere como ilustrativo
de la relatividad, ya sea especial o general: no hay en
él un evento cuyo movimiento (rectilíneo uniforme o
de cualquier otro tipo) pueda ser determinado desde
dos o más observatorios distintos (por definición de
Einstein, el espacio galileano es la nada, por lo que
el mismo no puede ser un cuerpo de referencia, y
así sólo quedaría la caja como único sistema de
referencia válido) con diferentes medidas de tiempo
y espacio y que estas discrepancias obedezcan a la
velocidad de desplazamiento.
Como todos los ejemplos que ha aducido
Einstein, el de la caja en el espacio vacio es absurdo,
inverosímil, alejado completamente de la realidad,
construido mediante una especulación contrahecha,
grotesco y en última instancia risible.

Un campo gravitacional existe para el hombre
en la caja a pesar del hecho de que no existe
un campo gravitacional para el sistema de
coordenadas primeramente elegido.
Ya tuvimos oportunidad de conocer la falacia en
que basa Einstein sus argumentaciones: la existencia
de una masa inercial, que para nada corresponde a
la inercia newtoniana que poseen todas las masas,
la cual dota a los cuerpos de la propiedad de ser
atraídos por el campo gravitacional con una misma
aceleración, independiente de sus masas. Sabemos
también que ha utilizado ladinamente una aparente
excepción, aún sub judice, a la ley de la gravitación
universal para supuestamente demostrar la validez
de su teoría general de la relatividad, aunque aquella
no tenga ninguna relación con los postulados de ésta.
Mediante la luz

18 Ídem.

60

�Reforma Siglo XXI

La Aparición
██

■Dora González Cortina*

cupó a la muchacha por recomendación
de su vecina, Sanjuanita. Había trabajado
con ella años atrás y según esto, hacía
muy bien la limpieza y la comida. Con ella
se arregló en cuanto al pago y le ayudaría
dos veces por semana. Era casada pero no tenía hijos y
eso le gustó a Sanjuanita. Le había comentado: “Eso de
los hijos son puros problemas, si están chiquitos dónde
los dejas para trabajar y si están grandes, dejan de
obedecerte y te amenazan con que se van de la casa”.
No sonrió, y pensó cuánto hubiera querido tenerlos; por
estéril la había dejado su marido. Cuando Sanjuanita
se retiró, Hortensia no dijo como otras muchachas que
había ocupado: “¿Por dónde empiezo?”, sino que sacó
de una bolsa de plástico un delantal, se lo puso con
rapidez y al divisar un trapo gris que no podía ser otra
cosa que un sacudidor, se apresuró a sacudir un triste
piano cuyas teclas dormían el sueño eterno.

no sabía qué, recordó a Rosita, una muchacha que
le había ayudado anteriormente y dio con el eslabón
perdido: ella no platicaba. Rosita le había confiado sus
cuitas, le contaba algún chiste, se sentaba a leerle
parte del periódico y comía con ella. Además le ponía
la televisión y veían juntas una telenovela. Hortensia en
cuanto acabó, recogió su pago y se despidió. Por más
que trató Mariana de convencerla para que se quedara
a comer, ella se negó rotundamente. Mariana quiso
justificarse: “Por qué tanta prisa, no tienes hijos qué
atender. ¿Acaso tu marido es un capataz?” preguntó.
Hortensia bajó la vista pero no abrió los labios. La
señora se sintió fuera de lugar, la muchacha había
hecho su trabajo, por cierto muy bien, Mariana se sintió
perdida y no hallaba qué decir. La incomodidad reinó en
ese momento. Eran dos mujeres a punto de ofuscarse,
dos desconocidas, con distinto pasado; de pronto sonó
el timbre y esa fue la llamada salvadora.

Mariana, la dueña de la casa se quedó pasmada,
la joven colocaba cada adorno en la cubierta del
piano y sacudía cada uno con esmero sin detenerse
a preguntar quiénes habían posado en las fotos
resguardadas en elegantes portarretratos. Después
pasó a los muebles de la sala y sacudió persianas y
ventanas en un santiamén. No era muy alta pero sí
flexible así que se estiraba muy bien y pronto pasó al
comedor, primero quitó el polvo de la mesa y luego
el de las sillas. Mariana hubo de reconocer que esta
muchacha sí sabía trabajar.

Hortensia atendió la puerta, era Sanjuanita, traía
unos chiles rellenos y quería comer con ellas. Las dos
damas dieron un suspiro de alivio y la normalidad hizo
acto de presencia. Nunca sabría Sanjuanita el trago
amargo que pasaron ellas y que su aparición le dio a
una seguridad, y a la otra, trabajo.

La veía tan trabajadora en el aseo que le dio
pena interrumpirla para que viera qué faltaba en la
cocina para preparar la comida. Hortensia le arregló
muy bien su cuarto y hasta del jardín cortó unas flores
y las colocó sobre un buró que cobró vida y colorido,
frescura y aroma. También se esmeró en la limpieza de
la cocina y se fue al patio a lavar las toallas del baño
y el mantel. En menos de tres horas había dejado la
casa limpia. No obstante, algo le molestaba de ella,
*Maestra en Letras Españolas por la F. F. y L. de la UANL. En 2005 dejó
la docencia por la literatura.

61

Tristeza alerta

�Reforma Siglo XXI

El pintor J. Manuel Castillo Treviño y su
pinacoteca
██

l miércoles 14 de octubre de 2015, a partir de
las once horas, como parte de los eventos de los
Miércoles Literarios, programa que desarrolla la
Dirección de Difusión Cultural y Artes Musicales
en el Auditorio del histórico Edificio “Álvaro
Obregón”, sede actual de la Preparatoria Núm. 3 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, se presentó la
Pinacoteca del artista local J. Manuel Castillo Treviño.
Esta presentación se realizó a través de diapositivas,
en atención a la cantidad de cuadros que ha creado J.
Manuel Castillo Treviño, lo que, sin embargo, permitió al
público asistente tener una idea de la naturaleza de la
obra gráfica de este artista local.
En este evento se contó con la presencia del
Arq. Juan Alanís Tamez, Director de Artes Musicales
y Difusión Cultural de la UANL, y de su equipo de
colaboradores bajo la dirección del Lic. José Luis Reyes
Rangel, quienes hacen posible que todos los miércoles
del calendario escolar universitario se desarrollen
este tipo de actividades culturales; del Maestro Juan
Manuel Carreño, quien intervino en esta ocasión como
copresentador; del propio Pintor J. Manuel Castillo
Treviño, creador de esta monumental colección de
trabajos que atesora celosamente como su colección
privada, y a la que él mismo llama la Pinacoteca; de
sus familiares e invitados especiales, así como del
Maestro Sergio Malacara y sus alumnos del Taller de
Pintura de la Escuela Preparatoria Núm. 3. Agradezco
a mi compañero y amigo J. Manuel Castillo Treviño el
haberme invitado a comentar su obra pictórica.
J. Manuel Castillo nació el 13 de mayo de 1927,
en la ciudad de Brownsville, Texas y es nacionalizado
* Egresado del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de la Normal Superior
en la Especialidad de Ciencias Sociales, Maestría en Pedagogía
modalidad a distancia de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad
Ajusco y Candidato a Doctor en Metodología de la Enseñanza por el
Instituto Mexicano de Pedagogía, A.C., de Cd. Victoria, Tamaulipas. Es
Maestro Jubilado de la Escuela Preparatoria No.3 de la U.A.N.L. y de la
Unidad 19 A Monterrey de la Universidad Pedagógica Nacional. Email:
jvazquez1955@gmail.com

■Juan Antonio Vázquez Juárez*

mexicano. Fueron sus padres: la Sra. Consuelo Treviño
Peña y el Sr. Rafael Castillo Ceballos. Es el 2° de 13
hermanos, 9 hombres y 4 mujeres. Está casado con
la Sra. Edelia Rentería Castillo y es padre de siete
hijos: Juan Manuel, Martha Edelia, María Teresa,
José Eduardo, Miguel Ángel, Patricia Margarita y
Rosa Guadalupe Castillo Rentería, tiene 18 nietos y
7 bisnietos. Estudió dos años, mecánica automotriz,
radio técnico y carpintería en la Escuela Álvaro
Obregón. También es egresado del Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores de Monterrey, de la carrera
de Dibujante Técnico, en el año de 1948, estudios que
aplicó en su trayectoria laboral en las áreas de Diseño e
Ingeniería, en la empresa Fabricación de Máquinas del
Grupo Vitro, en la cual permaneció por más de 40 años.
Le encanta la fotografía, es pintor, escultor,
coleccionista de arte paleontológico (fósiles) y
prehispánico; practica la elaboración de collages y tres
veces a la semana resuelve sus crucigramas. La pasión
por el arte no lo aleja de la vida cívica y comunitaria
pues ha formado parte de mesas electorales de casillas,
representante de partidos políticos y funcionarios
públicos, ha pertenecido a clubes deportivos, sociales,
asociaciones de padres de familia, de juntas de mejoras
materiales, patronatos, comités, integrante del Consejo
de Nomenclatura de San Nicolás de los Garza, en cuyo
cabildo fue 2° Regidor Suplente en 1994.
Con 25 años como pintor, su inquietud artística
nace el año de 1989 cuando inicia sus estudios de
Dibujo y Pintura en el Taller que dirigía la Maestra María
Martha Puerta, dentro de las actividades de Desarrollo
Artístico que se impartían en el Centro Recreativo Vitro
Club Monterrey.
Desde 1993 pertenece a la Plástica del Noreste
y en el 2002 fue fundador de la Asociación de Arte
Nicolaíta (ASART) de la cual fungió como miembro
de su comité directivo. En los Miércoles Literarios ha
presentado los libros: “Madrigales Trascendidos” de J.
Guadalupe Lozano Alanís, en 2005 y “Espicilegio”, de

62

�José de Jesús Castillo, en 2006.

62 han sido colectivas, destacando las realizadas en
las siguientes instituciones:

Siempre asesorado por la Maestra Puerta,
practicó el dibujo y el óleo sobre tela, técnica que
practica a la fecha y en la que destaca. En su afán
de integración y de mejora continua, acostumbra
reunirse con varios de sus compañeros de taller, los
cuales forman el denominado “Grupo de los 8”, que
exponen en varios espacios de la localidad.
La técnica que utiliza es el óleo, en la cual se
ha especializado en pintar paisajes, bodegones,
naturaleza muerta y animales, aunque él confiesa
que hubiera preferido ser retratista. Es un pintor
figurativo en plena libertad de creación. Su lenguaje
plástico es directo, pero sensible, que hace hablar
hasta las piedras, sabe comunicarse con la vida
animal y la vida vegetal.
Cuenta con un registro minucioso de sus obras,
las cuales a la fecha son más de 154. En sus fichas
de catalogación incluye título, técnica, fecha de
su elaboración y medidas; a quién se los vendió o
regaló. También tiene registradas sus participaciones
en exposiciones colectivas e individuales.
El maestro Castillo cuenta en su haber con un
promedio de 85 exposiciones pictóricas, de las cuales

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Instituto Tecnológico de Estudios Superiores
Biblioteca Magna de la U.A.N.L.
La Pérgola en San Nicolás de los Garza, N. L.
Teatro de la Ciudad de San Nicolás de los Garza,
N.L.
Mesón del Gallo
Casa de Pancho Villa
Plástica del Noreste
Espacio Cultural “Mi Querido Rancho” y Plástica
del Noreste
Casa de la Cultura en Apodaca, N. L.
Centro Cultural Monterrey
Aula Magna de la U.A.N.L.
Holiday Inn Cintermex
Alianza Francesa
Museo Metropolitano de Monterrey
Teatro Nova de Monterrey

La más reciente exposición fue en septiembre
de 2015 en Galería Regia del Ayuntamiento de
Monterrey.
A lo largo de su trayectoria pictórica ha logrado
exponer en 23 ocasiones en forma individual en los
siguientes espacios:

La Pérgola de San Nicolás de los Garza, N. L. (Abril 1990)
Plástica del Noreste (Enero 1994)
Universidad Mexicana del Noreste (Mayo 1994)
La Pérgola en San Nicolás de los Garza, N. L. (Junio 1996)
Casa de la Cultura de Apodaca, N. L. (Diciembre 1996)
Vestíbulo de la Presidencia de Apodaca, N. L. (Diciembre 1997)
Edificio de la Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado (Junio 1997)
Universidad Mexicana del Noreste (Abril 1999)
Instituto Tecnológico de Nuevo León (Octubre 1999)
Vitro Club (Abril 2000)
Lobby Presidencia Sta. Catarina, N. L. (Octubre 2000)
Club Cima (Octubre 2000)
Vitro Club Monterrey (Octubre 2000)
Pinacoteca Municipal de Guadalupe, N. L. (Agosto 2001)
Vitro Club Monterrey (Octubre 2002)
Vitro Club Monterrey (Octubre 2003)
Corredor del Arte Presidencia San Nicolás de los Garza (Julio 2004)
Capilla Alfonsina UANL (Noviembre 2004)
Centro convenciones Facultad Odontología UANL (Mayo 2005)
Pérgola (Julio 2008)
Pérgola (Junio 2009)
Universidad del Valle de México (Septiembre 2009)
Instituto Tecnológico de Nuevo León (Octubre 2012)

63

�El objetivo del Sr. Castillo, según sus palabras,
ha sido mostrar y contagiar a la comunidad la pasión
por el arte pictórico y el dibujo. Cuando realiza sus
presentaciones pictóricas, es presentado con gran
emoción, pues se ha llegado a expresar: “Estamos
frente a la obra de un pintor que no tiene barreras en el
desarrollo de su temática. Da gusto presentar un pintor
tan vinculado a la naturaleza.” Palabras del Director de
Cultura de la Secretaría Para la Promoción Humana
del R. Ayuntamiento de Santa Catarina, Nuevo León,
Sr. Jesús García Cortés, gran escritor y pintor.
Sobre la vida y la obra de este pintor local, el
Sr. Castillo, han escrito muchas personas, como
la Lic. Katya Andrea Gutiérrez Leano quien fuera
Directora de Cultura de San Nicolás de los Garza,
así como el Lic. Juan Armando Meza Garza que
dice de él: “Manuel Castillo, es un pintor, es un
artista que ha recorrido muchos espacios culturales,
muchas pinacotecas…" Agregando: “Una súplica:
No detengas nunca tus ansias de libertad. Da rienda
suelta a la vorágine de tu imaginación. Mucho camino
hay por recorrer. Manuel tienes el compromiso y la
responsabilidad de dar a la comunidad regiomontana, a
la sociedad pictórica global, más de tu creación. Sigue
adelante, que nadie ose, detener tu camino hacia la
búsqueda de la libertad. Vuela, vuela muy alto. Sé libre,
disfruta la vida, como tú lo haces y en especial, recuerda
siempre que el mundo animal, jamás será enclaustrado,
y ojalá que así como tú lo esbozas, aunque sea por medio
de la pintura, el mundo tendrá que rodar por siempre.”
(03 de junio de 2009).

aumentar el acervo fotográfico de la Dirección
de Cultura del Gobierno Municipal. Diciembre
2007
 UANL. Jurado del Concurso “ComicHistorieta UANL 2012”, noviembre 2012
Los periódicos de la localidad le han publicado
repor tajes y han informado de las diversas
exposiciones en las que se ha participado: entre ellos
El Norte, el Porvenir, el Diario, ABC, el Huasteco y
el Terminal. Una de las mayores satisfacciones en
el mundo de la pintura es haber formado parte de
los expositores que rindieron homenaje a Pablo
O’ Higgins, evento organizado por fomento a las
manifestaciones artísticas D@R NL Rayones. Entre
los artistas que se contaron estuvieron: Saskia
Juárez, Xossé Sade, Javier Sánchez, Sebastián
Javier, Gerardo Cantú, Miguel Arredondo, Alberto
Cavazos, Olivia Maldonado, Sergio Villarreal, Héctor
Campos, Héctor Cantú Ojeda y Rodolfo Ríos.
Nos congratulamos por la presentación de su
obra pictográfica, aun y cuando haya sido a través de
diapositivas, y felicitamos al Pintor J. Manuel Castillo
Treviño.

Además de los diplomas y reconocimientos de
su participación pictográfica cuenta con otros como:
 Por su distinguida trayectoria en Vitro Club
por difundir y practicar los valores y filosofía de
la institución en su vida profesional y ante la
comunidad, abril de 2000.
 UANL. Secretaría de Extensión y Cultura. Por
su asistencia a los Miércoles Literarios”, 2002,
2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009,
2012, 2013, 2014, 2015.
 Jurado Calificador. 12° Concurso de
Nacimientos, Apodaca, N. L.. 2003
 Participación al curso impartido por el
Maestro Giampiero Bucci, “El tiempo de las
vanguardias”, en el Museo del Vidrio, mayo
2007
 Municipio de San Nicolás de los Garza, por

64

Mi hijita prepara tus pies

�Reforma Siglo XXI

Los partidos políticos en Nuevo León, 1912 a 1923
██

a organización de partidos se presentó a
partir de la segunda mitad del siglo XIX,
preferentemente dentro de los países que
abrazaron el liberalismo como forma de
gobierno. La Declaración de Independencia de
Estados Unidos (1776) y la Declaración de derechos
francesa (1789) definieron la base del Estado liberal
cuyos ideales “incluían las libertades civiles –libertad
de pensamiento, de expresión y de asociación-,
la seguridad de la propiedad y el control de las
instituciones políticas mediante una opinión pública
informada” (Sabine, Historia de la Teoría…, p. 489.)
México adaptó la doctrina liberal a su contexto
desde mediados del siglo XIX; sin embargo, esta
adaptación fue más de forma que de fondo debido
a que siguió rigiéndose con base en las figuras de
caudillos y caciques, quienes se colocaban por encima
de la Constitución. Los partidos políticos, entendidos
como asociaciones que se forman de manera voluntaria
por personas que profesan una ideología o intereses
comunes, organizados en torno a las elecciones
para promocionar a los candidatos de su partido para
competir por los cargos públicos de elección popular,
requerían de las garantías civiles (expresión, reunión
y asociación) ofrecidas por el Estado liberal, pero éste,
por lo menos en México, no requería de los partidos para
regular su funcionamiento. Por tal motivo, transcurrió
poco más de medio siglo desde la Constitución de 1857
para que los partidos políticos contaran con un marco
legal que reconociera su existencia.

■Oscar A. Rodríguez Castillo*

clubes se caracterizaron por agrupar a personas de
diferentes clases sociales siempre y cuando contaran
con una formación intelectual que los familiarizara con
la doctrina liberal. Otra de las características de los
clubes fue salir de la esfera privada para participar en
la pública.
El fin del porfiriato y la restauración del Estado
liberal sin las ataduras con las que estuvo sujeto durante
el régimen de Porfirio Díaz, favoreció a la proliferación
de clubes políticos que se agruparon alrededor de la
candidatura de Francisco I. Madero para presidente de
la república en las elecciones federales de 1911. La
efervescencia política llegó a tal grado que incluso a
mediados de agosto de ese mismo año se formó en
Nuevo León un Club de Señoritas para apoyar la dupla
Madero-Francisco Vázquez Gómez.2 La formación
de este club resulta relevante debido a que el género
femenino carecía de derechos políticos.
La formación de clubes en lugar de partidos
políticos en el país se debió a la falta de una ley
electoral que los contemplara. En efecto, hasta antes
de 1911 la figura de los partidos políticos como
una asociación con características y garantías bien
definidas, no había sido contemplada en la Constitución
de 1857 y tampoco por la ley electoral de 1901.3 Por tal
motivo, formar un partido político durante el porfiriato
carecía de relevancia por la falta de reglamentos que lo
legitimaran.

El antecedente inmediato de los partidos políticos
organizados en el país a principios del siglo XX fueron
los clubes liberales. Éstos tuvieron su origen “en el
contexto de un liberalismo ortodoxo herido, y también
del desarrollo económico acelerado y del ascenso
de nuevas élites producidas por la instrucción”.1 Los

La ley electoral de 1911, reformada al siguiente
año, fue la primera en contemplar la figura de los
partidos políticos al reglamentar su organización y
ofrecerles garantías políticas.4 La creación de este
marco legal favoreció su organización, algunos de los
cuales se constituyeron con base en los clubes ya
existentes.

*Biblioteca Capilla Alfonsina, Universidad Autónoma de Nuevo León.
Licenciado en Historia y estudios de humanidades, Facultad de
Filosofía y Letras, UANL. E. Mail: orodriguez.cien@gmail.com
1 Guerra, Del antiguo régimen…, p. 20.

2 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja 167,
1868-1921, documento con fecha del 18 de agosto de 1911.
3 Rebolledo, “El sistema…”, p. 388.

65

�Pero la formación de partidos políticos con
presencia nacional tuvo que esperar unos años más
debido al golpe de estado encabezado por Victoriano
Huerta. Los líderes revolucionarios se movilizaron,
primero contra el usurpador y posteriormente entre
ellos tras fracasar los intentos de conciliación de la
Convención de Aguascalientes de 1914.

una estrecha relación con el gobierno obregonista e
incluso llegó a ser secretario de Industria, Comercio
y Trabajo. Por tal motivo, el partido, en lugar de
representar los intereses de los obreros, fue creado
para contrarrestar la hegemonía de una agrupación
política sobre las otras, lo cual pudiera convertirse en
una amenaza para el ejecutivo federal.

Con el triunfo de los Constitucionalistas,
entre 1916 y 1920 se organizaron los primeros
partidos de carácter nacional: en 1916, el Partido
Liberal Constitucionalista (PLC), en 1919, el Partido
Laborista Mexicano (PLM) y el Partido Comunista
Mexicano (PCM); en 1920, el Partido Nacional
Cooperatista y el Partido Nacional Agrarista (PNA).5

Por tanto, en las primeras décadas del
siglo XX las agrupaciones políticas tuvieron poco
peso para definir los cargos públicos, siendo la
confrontación violenta la que definía el resultado
de los comicios electorales.10 Así se evidenció en la
sucesión presidencial de 1920 que desembocó en la
rebelión del “grupo Sonora” y la de 1923, la rebelión
delahuertista.

Pero la organización de estos partidos no
significó una mayor representación de los diferentes
sectores de la sociedad en la toma de decisiones
del gobierno; por el contrario, a excepción del PCM,
los partidos no contaban con una ideología definida
y tampoco con un programa normativo, sino que
su existencia estaba supeditada a la voluntad del
caudillo o cacique, quien dirigía a los partidos acorde
a sus propios intereses. 6 Este tipo de partidos
“satélites” comparte algunas semejanzas con el
partido de cuadros, el cual Maurice Duverger ha
definido como un tipo de partido que buscaba contar
con el respaldo de personas “notables” cuyo nombre
y recursos financieros aseguraban la existencia del
partido.7
Los miembros de los partidos se aliaban a
un líder carismático que competía por un cargo
público para de esa manera, tras el triunfo de éste
último, acceder a los puestos secundarios de la
administración pública. De tal forma, la función de
estos partidos descansaba solamente en competir
por cargos públicos y no modificar la estructura
gubernamental. 8 Incluso, el partido Laborista
cuya base social eran los obreros afiliados a la
Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM)
dependía del gobierno. En teoría, el laborista parecía
ser un tipo de partido indirecto, es decir, surgido
de instituciones ya existentes como los sindicatos;9
empero, el líder del partido, Luis N. Morones, tenía
4 Larrosa, “El régimen de los partidos…”, p. 242.
5 Paoli, “Legislación electoral…”, p. 131.
6 Paoli, “Legislación electoral…”, p. 131.
7 Duverger, Los partidos..., p. 94.
8 Weber, Economía…; p. 178.
9 Duverger, Los partidos..., p. 83.

Además, el margen de acción de los partidos se
vio limitado por la intervención de los presidentes de
la república. Venustiano Carranza primero, y Álvaro
Obregón después, coaccionaron el funcionamiento
de los partidos cuando éstos daban muestras de
cierta independencia. Tanto Carranza como Obregón
respaldaron el ascenso de otros partidos, locales y
nacionales, para menguar el poder que estuviera
concentrándose en alguno de ellos.
Otro de los aspectos que de cierta manera
también dificultó la formación de partidos sólidos y
con presencia permanente en la esfera pública fue su
financiamiento. Como se mencionó arriba, la mayoría
de los partidos eran de cuadros, por lo que dependían
del financiamiento proveniente de la élite económica
y política del país. Las leyes electorales surgidas de
la Revolución no contemplaron el financiamiento de
los partidos como un deber del Estado, por lo cual
la existencia de los mismos estaba supeditada al
respaldo económico de los jefes revolucionarios y/o
la recaudación interna. De tal forma que la falta de
recursos económicos limitó la presencia de algunos
partidos a la época electoral.
En síntesis, la preponderancia del caudillo
como figura central de la política, sumado a los
problemas económicos condicionaron las actividades
de los partidos. La figura del caudillo respondía al
contexto de la época donde el poder real, es decir,
aquel sustentado en las armas, después del porfiriato
se había fragmentado entre los jefes revolucionarios
quienes, a pesar de haber surgido de las filas
10 Duverger, Los partidos..., p. 32.

66

�constitucionalistas, se posicionaban por encima de
las leyes, lo cual limitaba la eficacia de estas últimas.
Pero no por ello hay que pasar por alto la
presencia de sectores populares de la sociedad,
como obreros y campesinos,11 en los partidos. Si
bien es cierto que los partidos carecían en general
de ideología, sería conveniente tomar en cuenta
la propuesta de Michel Foucault de analizar el
poder no de forma descendente, sino a partir de la
base donde la ideología no tiene el mismo peso y,
más bien, desde el poder que se ejerce de forma
“viva”, inmediata, que circula, fluye y se ejerce
comúnmente. En donde las puertas cerradas para
unos, son puertas abiertas para otros. Es en la base,
compuesta por obreros, campesinos, profesionistas,
que se integraron a los partidos para sacar provecho
gremial o personal, donde la falta de ideología no
representaba una debilidad y sí había que unirse a
un caudillo o cacique, se hacía no por simple lealtad,
sino porque éste representaba el ascenso a los
cargos públicos y, por ende, al beneficio personal, lo
cual era más tangible, más real que las ideologías
provenientes desde arriba.12
En ese sentido, el interés o más bien la lucha
por los cargos públicos se sustentaba en que éstos
eran considerados como el camino más corto
para la movilidad social. Tener un cargo dentro
del gobierno se había convertido en la forma más
rápida de ascender en la escala social debido a las
prerrogativas implícitas de éstos. Arnaldo Córdova
afirma al respecto que “en los años veinte y en la
segunda posguerra se pensaba a menudo que la
mejor forma de hacer negocios era ‘meterse a la
política’. Todavía hasta hace algunos años [finales
de los sesenta] la expresión ‘nuevos ricos’ era usada
para designar a los grupos de políticos que fueron
pasando por el Estado”.13
11 La presencia de grupos sociales marginados se deduce de
algunas de las actas notariales que los partidos utilizaban como
evidencia de haber cumplido con lo estipulado en el artículo 110,
fracción I, referente a la constitución de una asamblea de 100 o más
ciudadanos para poder ser reconocido como partido. Por ejemplo,
en el acta notarial de la fundación del Partido Constitucional
Independiente el notario hizo la siguiente aclaración “unos
firmaron de su puño y letra, y otros, por no saber firmar, dieron su
consentimiento para que otros de los correligionarios hicieran figurar
sus nombres al pie de la misma acta y son los anotado con un cruz
[...]”. AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido
Constitucional Independiente de N.L., 8 de octubre de 1918.
12 Foucault, Microfísica…, pp. 150-158.
13 Córdova, La formación del poder…, p. 41.

Los cargos públicos ofrecían una oportunidad
inmejorable para favorecerse económicamente
incluso en los puestos más básicos. De lo contrario
no se podría explicar el motivo por el cual hubiera
personas interesadas para obtener un empleo
vinculado al gobierno, aun sin tener una remuneración
de base por sus servicios.14 Por tanto, el marcado
interés por contender por un puesto administrativo
era incentivado más por las prebendas que éste
ofrecía y no por un sentido del deber ciudadano y
espíritu democrático.
El derrotero de los partidos políticos estatales
fue muy parecido al de los nacionales. Pero también
se organizaron partidos que no dependían de otros
con carácter nacional. Estos partidos en ocasiones
limitaban su área de influencia a un municipio o
distrito electoral. En Nuevo León se registraron un
amplio número de partidos muchos de los cuales no
estaban bajo el control del estado, lo cual derivó en
conflictos electorales, de mayor o menor envergadura,
durante la década de 1920, principalmente.

Los partidos políticos de
Nuevo León

Como se mencionó arriba, antes de la
ley electoral de finales de 1911 no existía una
reglamentación para la organización de los partidos;
por tanto, las agrupaciones políticas organizadas
con motivo de las elecciones presidenciales de ese
año, en las que Francisco I. Madero se perfilaba
como triunfador indiscutible, a pesar de que se
llamaran a sí mismas “partidos”, no contaban con un
reconocimiento legal.
Una vez elaborada la ley electoral de 1911, la
“fiscalización” de las elecciones corrió a cargo de
los partidos políticos debido a que la ley los facultó
para contar con representantes y escrutadores en
cada una de las casillas electorales, así como para
tener presencia en otras actividades relacionadas
14 Puede citarse como ejemplo el caso del ciudadano Crisanto
Campa, quien solicitó al cabildo de la ciudad el puesto de Inspector
de Tráfico. Campa ofrecía realizar esa función “sin sueldo alguno,
únicamente pido se me asigne el tanto por ciento del valor de las
multas que se recauden diariamente por infracciones al Reglamento
de Tráfico”. El solicitante, mencionó encontrarse desempleado, por
lo que si se postuló para dicho puesto es porque lo veía como
una actividad rentable. Al asignarle un porcentaje de las multas,
prácticamente su ingreso diario dependería de él. AMM, Fondo:
Ramo Civil, Vol. 474, exp. 14, documento con fecha del 15 de junio
de 1923.

67

�con la logística preelectoral (véase el cuadro 1). Pero
el reconocimiento legal de los partidos no significó
la desaparición de los clubes; por el contrario, éstos
siguieron presentes en la esfera pública de la entidad,
principalmente en las elecciones municipales,
como el caso de los clubes Liberal Progresista y
Constitucional Progresista de Cadereyta, que se
unieron para apoyar la candidatura a la alcaldía de
Bonifacio de la Garza, entre otros cargos públicos
en disputa en las elecciones de 1919;15 de igual
forma estuvieron presentes en las elecciones
presidenciales de 1920. Por ejemplo, el Club político
Partido Ferrocarrilero Fronterizo notificó al gobierno
su formación con la finalidad de apoyar a Pablo
González en su lucha por la presidencia de la
república.16

esas garantías. Por ejemplo, el Partido General
Mariano Escobedo organizado en el municipio de
Montemorelos, fundado en 1922, se integró con el
club del mismo nombre y el Club Igualdad, quienes
ya con anterioridad, en 1918, habían trabajado en
conjunto en las elecciones municipales.17
La Secretaría de Gobierno fue la institución
encargada de extender las constancias que daban
a los partidos el reconocimiento oficial y hacer
público dicho reconocimiento por medio del Periódico
Oficial. 18Por tanto, se encargó de que cubrieran los
requisitos de ley indispensables para ser reconocidos
bajo esa denominación. Pero el contenido del artículo
100 de la ley electoral, referente a los requisitos para
formar un partido, fue aplicado con cierta flexibilidad

Cuadro 1. Legislación sobre los partidos políticos
Artículo 100

Artículo 102

I. Que haya sido integrada por una asamblea constitutiva de cien
ciudadanos por lo menos.
II. Que la asamblea haya elegido una junta que dirija los trabajos
del partido y que tenga la representación política de éste.
III. Que la misma asamblea haya aprobado un programa político
o de Gobierno.
IV. Que la autenticidad de la asamblea constitutiva conste por
acta autorizada y protocolizada por un notario público.
V. Que la junta directiva publique por lo menos diez y seis
números de un periódico de propaganda con anterioridad a las
elecciones.
VI. Que se haya matriculado en los términos de ésta ley en
la Secretaría de Gobierno del Estado, dando a conocer los
nombres de los ciudadanos que integren su junta directiva y el
color o colores adoptados como distintivos del partido.

I. Nombrar un miembro que deba integrar la comisión del
censo electoral a que se refiere el artículo 27.
II. Nombrar un escrutador por cada una de las casillas
electorales.
III. Nombrar un representante para cada una de las secciones
electorales.
IV. Registrar sus candidatos en cada elección.
V. Entregar boletas impresas con su color distintivo y los
nombres de los candidatos en cada elección.
VI. Solicitar por medio de sus representantes la nulidad de las
elecciones.

Fuente: AHCE. Fondo: H. Congreso del Estado de Nuevo León. Legislatura XXXVI, caja 0028, exp. 0037, Capitulo X. La fracción V fue
derogada en 1918.

Como es posible apreciar, no había una
distinción muy clara entre los clubes y los partidos;
de tal modo que el club que apoyó la candidatura
de Pablo González incluía la palabra “partido” en
su nombre, aunque no por ello se le otorgaban las
garantías ofrecidas por la ley electoral. Esto último
fue lo que propició que algunos clubes se convirtieran
o se unieran a un partido para beneficiarse de

15 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
167, 1868-1921, documento sin fecha, “Al pueblo de Cadereyta”.
16 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
167, 1868-1921, documento con fecha del 9 de marzo de 1920.

por parte de la institución a cargo. Tal fue el caso del
partido Fuerzas Vivas de N.L., que para cumplir con
lo marcado en la ley en el artículo señalado arriba,
fracción III, resumió su programa político en un sólo
enunciado: “son los principios del liberalismo”.19
17 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
168, 1922-1923, documento con fecha del 25 de septiembre de
1922.
18 AHCE, Fondo: H. Congreso del Estado de Nuevo León.
Legislatura XXXVI, caja 28, exp. 37.
19 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
168, 1922-1923, expediente relativo al registro del partido Fuerzas
Vivas de N.L, con fecha del 14 de julio de 1922.

68

�Asimismo, a la Secretaría de Gobierno le
correspondió arbitrar los conflictos surgidos entre
partidos, como el caso de Luchadores de la Libertad
Independientes, que fue obligado a modificar
su distintivo en un par de ocasiones por ser éste
parecido al del Constitucional Independiente. El
Partido Luchadores de la Libertad había hecho llegar
los requisitos marcados por la ley el 2 de octubre de
1922. Sin embargo, dos días después el registro le
fue negado debido a que su distintivo, bandera negra
con un puño cerrado al centro, era muy parecido al
del Constitucional Independiente, cuyo distintivo era
una bandera negra. La directiva del partido cambió el
emblema por un disco negro con el puño cerrado al
centro, pero fue rechazado bajo el mismo argumento.
Finalmente, el 8 de octubre de 1922 los Luchadores
de la Libertad obtuvieron su registro al presentar su
distintivo de un disco blanco con un puño cerrado en
el centro.20
Para facilitar su estudio, el surgimiento de
partidos políticos en la entidad puede dividirse en
tres etapas. La primera de ellas comenzó después
del triunfo de la Revolución maderista; la segunda
se desarrolló durante la corriente constitucionalista
encabezada por Venustiano Carranza; y la tercera,
el boom de los partidos en el estado, se dio después
de la rebelión obregonista.
La primera etapa inició a partir de la ley electoral
de diciembre de 1911. Después del triunfo de la
Revolución maderista, se organizaron tres partidos
políticos en la entidad: Partido Liberal de Nuevo
León, Liberal de Cerralvo e Independiente del Cuarto
Distrito. Estos partidos cumplieron con lo estipulado
en la ley electoral vigente que les exigía contar por lo
menos con 100 integrantes y un programa político,
entre otras cosas.
Los programas políticos de los partidos de
esta primera etapa fueron muy similares en algunos
aspectos al del Partido Liberal Mexicano de 1906.
Entre las propuestas del programa de este último
partido estaban: actuar con estricto apego a la ley, no
reelección para presidentes y gobernadores, libertad
de prensa, castigar la corrupción de funcionarios
públicos y fomento de la instrucción pública, entre
otros.21
20 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 168, 1922-1923, expediente relativo al registro del partido
Luchadores de la Libertad Independientes de N.L, con fecha del 8
de octubre de 1922.

Aunque a diferencia del Liberal Mexicano, que
exigía a los empresarios la regulación del trabajo en
cuanto a la jornada y el salario, los partidos locales
ofrecían en sus programas garantías a la industria
respecto a favorecer su desarrollo y una tasa de
impuestos equitativa, lo cual iba acorde al auge
industrial en Nuevo León.22
A finales de mayo de 1915, la recuperación
de la ciudad de Monterrey por parte de las
tropas carrancistas, tras la evacuación de los
convencionalistas, favoreció la formación de nuevos
partidos. Esta segunda etapa abarcó hasta antes
de la rebelión sonorense en la que se organizaron
diez partidos más, de los cuales seis se proclamaron
constitucionalistas: Liberal Constitucionalista de
Lampazos, Constitucional Reformista Central de
N.L., Constitucional Independiente de Nuevo León,
Constitucional Progresista, Constitucionalista
Nuevoleonés y Liberal Constitucionalista “José R.
Hernández”. Los 4 restantes fueron el Electoral
Obrero, Demócrata de N.L., Socialista Obrero y
Radical de Obreros y Estudiantes. Los dos últimos
se organizaron a principios de 1919, por lo que
probablemente aprovecharon el efecto mediático de
la Revolución Rusa para definir el nombre de sus
partidos.
Por último, la tercera etapa se inició a partir de
la rebelión del “Grupo Sonora” y se distinguió por la
proliferación de partidos políticos (véase cuadro 2)
que en tan sólo tres años duplicaron su número.
Cabe apuntar que la ley electoral estatal de 1918 no
modificó el marco legal para la formación de partidos,
incluso retiró del artículo 100 la obligación de los
partidos de contar con un periódico con 16 números
publicados antes de la elección, lo cual les facilitó
aún más las cosas.
En esta etapa se aprecia el incremento de los
partidos municipales. A los tres que ya existían se
sumaron los partidos Demócrata de Montemorelos,
Constitucionalista de Sabinas, Liberal Democrático
de Villaldama, Libre Santiaguense, Gral. Mariano
Escobedo de Montemorelos, Reconstructor
Libre de Nuevo León de Cadereyta, Regional de
Lampazos y el Regional de Dr. Arroyo. También se
21 Córdova, Ideología…, pp. 419-427.
22 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido
Independiente del 4° Distrito y del Partido Liberal de Cerralvo, con
fecha del 23 y 29 de octubre de 1912, respectivamente.

69

�organizaron partidos sucursales, afiliados a un
partido con presencia nacional, como fueron los
casos del Cooperatista de N.L. afiliado al Nacional
Cooperatista, y el Social Republicano afiliado al
Laborista Mexicano, de los que adoptaron el mismo
programa e incluso los colores del distintivo.

No obstante, de igual manera es posible
realizar una clasificación de los partidos de la entidad
con base a los estudios realizados por Weber y
Duverger. Dicha clasificación se conforma de tres
tipos de partidos: patronal, ideológico y gremial. El
primero se caracteriza por tener fines pragmáticos,

Cuadro 2. Partidos políticos de Nuevo León, 1920 a 1923

Partido

Fundación

Demócrata de Montemorelos

Septiembre, 1920

Social Republicano

Marzo, 1922

Socialista de Obreros y Campesinos

Abril, 1922

Constitucionalista de Sabinas

Mayo, 1922

Independientes de Nuevo León

Mayo, 1922

Socialista Ferrocarrilero

Mayo, 1922

Cooperatista de Nuevo León

Junio, 1922

Fuerzas Vivas de N.L.

Agosto, 1922

Liberal Democrático de Villaldama

Agosto, 1922

Libre Santiaguense

Agosto, 1922

Republicano Unionista de N.L.

Agosto, 1922

General Mariano Escobedo

Septiembre, 1922

Luchadores de la Libertad Independientes

Octubre, 1922

Nacional Ferrocarrilero y Adherentes

Marzo, 1923

Reconstructor Libre Nuevo León (Cadereyta)

Marzo, 1923

Socialista del Noreste

Marzo, 1923

Liberal de N.L.

Marzo, 1923

Regional de N.L. (Lampazos)

Abril, 1923

Social Regional de Dr. Arroyo

Abril, 1923

Fuente: AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja 168, 1922-1923.

Pero el contar con un número alto de partidos
no significaba una politización de la sociedad
regiomontana, pues en palabras de Duverger, “un
país donde la opinión se divide en grupos numerosos,
pero inestables, efímeros, fluidos, no corresponde a la
noción verdadera de multipartidismo […] la distinción
del bipartidismo y el multipartidismo no se aplica
todavía, porque no hay aún partidos verdaderos”.23

es decir, los miembros del partido aprovechan la
época electoral para colocar a sus dirigentes en los
cargos públicos en disputa, quienes, una vez en el
poder, recompensan la labor de sus seguidores. El
segundo tipo de partidos, son aquellos que cuentan
una base ideológica, con un programa político el cual
pretenden implantar en caso de ser favorecidos en la
contienda electoral. Por último, el partido gremial es
movido por los intereses de un grupo o clase social.
Por medio de los programas de los partidos,

23 Duverger, Los partidos..., p. 256.

70

�entendidos como el conjunto de objetivos
perseguidos por una agrupación política en caso de
llegar a asumir el gobierno, es posible distinguir el
tipo al que pertenecían. A manera de referencia, El
Partido Demócrata, Demócrata de Montemorelos
y el Socialista Obrero entran dentro del tipo de
partido patronal debido a que el contenido de
sus programas carecía de objetivos claros y bien
definidos. Por ejemplo, el programa del Demócrata
se limitó a respetar la Constitución y los principios
del liberalismo en general, sin ahondar en detalles
de las actividades que emprenderían para hacer esto
posible.24 Por su parte, el contenido del programa del
Demócrata de Montemorelos se enmarcaba en el
respeto a las autoridades y el buen comportamiento
de sus elementos. Así se evidencia en algunos de
sus artículos como los siguientes: “1. El respeto a las
autoridades constituidas y a la opinión de los demás
grupos políticos; 2. La moralidad en todos sus actos;
3. Guardar el mayor orden, compostura y justificación
de todos los asuntos en que intervenga”.25 Por último,
el Socialista Obrero incluyó dentro de su programa
las características de su distintivo y su lema.26
Dentro del tipo de partido ideológico se
encuentran el Constitucional Independiente y el
Radical de Obreros y Campesinos, debido a que
contaron con un programa mejor elaborado. En el
caso del Constitucional Independiente, se incluyó
a los diferentes sectores de la población. Sus
principios estaban encaminados al bienestar de los
trabajadores y campesinos, pero también ofrecía
garantías a los empresarios al señalar la importancia
de “que renazca la confianza tanto en los capitalistas,
comerciantes, banqueros, negociantes de todas
clases, trabajadores en general, perdida totalmente
en la actualidad por el abrumador exceso de las
contribuciones”.27
Además, trataba de tener una presencia
24 AGENL, Fondo: Congreso del Estado , Partidos Políticos,
caja 167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido
Demócrata con fecha del 17 de marzo de 1919.
25 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido
Demócrata de Montemorelos, con fecha del 22 de septiembre de
1920.
26 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido Socialista
Obrero de N.L., con fecha del 25 de enero de 1919.
27 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido
Constitucional Independiente de N.L., con fecha del 26 de mayo de
1919.

permanente en el estado y, para ello, exigía a sus
integrantes que al ocupar un cargo público se
siguieran rigiendo bajo los principios del partido.
También tenía la intención de mantenerse vigente en
la sociedad regiomontana a través de un periódico
que difundiría la ideología del partido.
Por otra parte, el Partido Radical de Obreros y
Estudiantes se distinguió por contar con un plan de
acción revolucionario además de que hacía honor
a su nombre al utilizar un discurso combativo. En
su programa mencionó que destinaría todos sus
esfuerzos para
ver desaparecer del medio social en que vivimos
la estructura y principios económicos que
actualmente engendran el desarrollo creciente y
perjudicial de una plaga anónima de autócratas
y déspotas parásitos, así como la organización
dependiente y mezquina que en el presente
informa el sistema de enseñanza superior, para
que sean sustituidos por un régimen de franca
igualdad y completa independencia industrial y
educativa.28
Este partido fue el único en la entidad en
proponer una organización de Estado diferente.
Asimismo, mostraba una fuerte influencia de la
Revolución rusa, por lo menos en el discurso, al
referirse a los trabajadores como proletarios; al
tildar a los empresarios de déspotas capitalistas y
plutocracia financiera, e incentivando la autonomía
obrera en una franca alusión a la lucha de clases.
Además, proponía organizar desde el gobierno
pequeñas asociaciones cooperativas de producción,
de consumo y de enseñanza, muy parecidas, en el
papel, a los soviets.
Por último, dentro de los partidos de tipo gremial
se pueden tomar como ejemplo a los partidos Social
Ferrocarrilero, Nacional Ferrocarrilero y Adherentes,
y el Constitucional Reformista Central. El primero
señaló en su acta constitutiva que la formación del
partido se orientaba a la “emancipación económica
y social del gremio Obrero, y muy principalmente
el grupo Ferrocarrilero”; 29 de la misma forma, el
28 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido Radical
de Obreros y Campesinos, con fecha del 20 de marzo de 1919.
29 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
168, 1922-1923, expediente relativo al registro del Partido Social
Ferrocarrilero, con fecha del 17 de mayo de 1922.

71

�Nacional Ferrocarrilero y Adherentes fue organizado
por el sindicato ferrocarrilero que vio en la creación de
un partido la oportunidad de trasladar sus demandas
laborales a la esfera política, como quedó asentado
en su acta constitutiva: “las necesidades del gremio
Ferrocarrilero en general originaron que en la Ciudad
de Orizaba, naciera la idea de interesar al elemento
en las cuestiones políticas para la propia defensa del
gremio”.30
Por su parte, el Constitucional Reformista
Central limitó su esfera de acción al sector obrero,
pues no incluyó en su programa político ningún
artículo destinado al reparto de tierra o fomento de
la agricultura. Este partido puso especial énfasis en
el bienestar exclusivamente del obrero, como quedó
asentado en el artículo cuatro: “Que se consagre
especial atención a la clase trabajadora así en orden
material como en el orden intelectual y moral, para
mejorar su situación económica, elevar su inteligencia
y ennoblecer sus sentimientos, a fin de que el obrero
sea un importante factor de producción, de cultura
y de orden”.31
Por otra parte, la ley electoral en el artículo
100, fracción I, requirió a los partidos constituir una
asamblea por lo menos de cien ciudadanos, lo cual
brindó facilidades para que las diferencias surgidas
al interior de los partidos se resolvieran por medio
de la separación de una parte de sus miembros para
formar un nuevo partido, como el caso del Partido
Constitucionalista Independiente formado en octubre
de 1918, cuya acta constitutiva señaló haberse
desprendido del Constitucional Progresista.
Más adelante, este mismo partido volvió a
dividirse dando origen a la agrupación política
Independientes de Nuevo León. Los motivos de esta
nueva división se debieron a un conflicto de intereses
en la elección de la mesa directiva, al grado que se
formaron dos: la primera encabezada por Leocadio
González y la segunda por Alfredo Garza Nieto. En
abril de 1922, se envió un mensaje a los clubes
afiliados al partido firmado por Leocadio González,
30 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
168, 1922-1923, expediente relativo al registro del Partido Nacional
Ferrocarrilero y Adherentes, con fecha del 11 de febrero de 1923.
31 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 167, 1868-1921, expediente relativo al registro del Partido
Constitucional Reformista Central.
32 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos, caja
168, 1922-1923, documento con fecha del 26 de abril de 1922.

presidente de la mesa directiva con mayor peso,
informando el desconocimiento de la mesa directiva
encabezada por Garza Nieto.32
La disputa por la dirigencia del partido terminó
en el mes de mayo de 1922 al organizarse el partido
Independientes de N.L., en el cual Garza Nieto ocupó
la presidencia. El partido tomó como distintivo una
bandera roja para diferenciarse del Constitucionalista
Independiente, cuyo distintivo era una bandera en
color negro. El lema elegido por el nuevo partido
fue “Sufragio Efectivo No Imposición”, posiblemente
en referencia al altercado que tuvo con Leocadio
González en su lucha por la presidencia del partido
de la Bandera Negra.33
Por último, los partidos estatales también se
diferenciaron por sus lemas y distintivos, por lo
general, relacionados con su nombre o el sector de la
población al que se dirigían. Por ejemplo, el Nacional
Ferrocarrilero y Adherentes adoptó como distintivo
un riel dentro de un círculo rojo; el Regional de Dr.
Arroyo, un arado en un círculo con bordes en verde;
el Reconstructor Libre de N.L con sede en Cadereyta,
tenía como distintivo a un campesino arando la
tierra y como lema “Sembrar para Cosechar”; o el
Libre Santiaguense, cuyo distintivo eran dos manos
entrelazadas y su lema “Unidos por la Razón”.34
Otros partidos con nombres más “combativos”, como
el Luchadores de la Libertad Independientes o el
Radical de Obreros y Estudiantes, tuvieron lemas ad
hoc: “Contra Toda Imposición” y “Por la emancipación
plena y la cultura humana”, respectivamente.35

Comentarios finales

La mayoría de los partidos que surgieron en
Nuevo León entre el periodo de 1912 a 1923 no
33 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 168, 1922-1923, expediente relativo al registro del Partido
Independientes de Nuevo León, con fecha del 10 de mayo de 1922.
34 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 168, 1922-1923, expediente relativo al registro del Partido
Reconstructor Libre de N.L., con fecha del 13 de marzo de 1923 y el
Partido Libre Santiaguense, con fecha del 7 de julio de 1922.
35 AGENL, Fondo: Congreso del Estado, Partidos Políticos,
caja 168, 1922-1923, expediente relativo al registro del partido
Luchadores de la Libertad Independientes de N.L, con fecha del 8
de octubre de 1922, y Radical de Obreros y Campesinos con fecha
del 20 de marzo de 1919.
36 El Partido Reconstructor Libre de N.L. afirmaba en su acta
constitutiva ser un partido “que se sale de los viejos y equivocados
moldes del personalismo y no se fundará para llevar al poder a
determinados hombres”. Pero en el mismo documento postulaba a
Porfirio G. González como candidato a gobernador.

72

�se afiliaron a uno de los partidos nacionales; por
tanto, su supervivencia dependía de la capacidad
de organizarse en las elecciones para obtener una
alcaldía o una diputación que les permitiera seguir
financiando el partido.
La ley electoral con el requisito de 100
integrantes como mínimo para la organización de un
partido, promovió el incremento de partidos locales
en detrimento de la organización de agrupaciones
políticas sólidas con una amplia base social. Así, los
partidos, dada su fragilidad, debieron “colgarse” del
prestigio de alguno de los candidatos a gobernador,
pues continuaba siendo una forma segura para
obtener alguno de los cargos públicos en disputa
durante la jornada electoral.
Para los puestos más altos competían sólo
aquellos quienes se habían “ganado” ese derecho
gracias al prestigio obtenido en el campo de batalla y
no por el hecho de que un partido los postulara. Así
pues, los partidos no habían roto con el personalismo
que caracterizó a los gobiernos surgidos de la
Revolución. Aunque en el discurso renegaran de ese
personalismo36, la fórmula más efectiva para acceder
a los puestos públicos era gravitar en torno al caudillo
o cacique.

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Retrato griego

73

�Porto Marino

74

����</text>
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              <text>Reforma Siglo XXI nació en 1993 como un órgano de difusión cultural para la comunidad escolar de la Preparatoria 3 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, gracias a su distribución a nivel local y nacional recoge en sus páginas colaboraciones de académicos de otras preparatorias y facultades de nuestra universidad, así como de distintas instituciones educativas nacionales e internacionales. La temática de sus páginas es muy variada, destacando sobre todo los temas de educación, economía, historia, sociología, literatura y cultura en general. También tienen cabida manifestaciones literarias como el cuento y la reseña. Se mantiene activa con una frecuencia trimestral. ISSN: 2007-2058.</text>
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          <name>Access Rights</name>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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          <name>Rights Holder</name>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Emprendedurismo universitario</name>
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      <name>Enrique Puente Sánchez</name>
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