<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="21240" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/21240?output=omeka-xml" accessDate="2026-07-02T09:54:57-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="17531">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/349/21240/Reforma_Siglo_XXI_2018_Ano_24_No_94_Abril-Junio.pdf</src>
      <authentication>4b82b34b60fd1b9831728d59d6a834d7</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="592682">
                  <text>Año 24 núm. 94 Abril - Junio de 2018, Monterrey, N.L. ISSN 2007-2058

��Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
M.E.C. Rogelio G. Garza Rivera
Rector
Dra. Carmen del Rosario de la Fuente García
Secretaria General
Dr. Santos Guzmán López
Secretario Académico
Dr. Celso José Garza Acuña
Secretario de Extensión y Cultura
Lic. Antonio Jesús Ramos Revillas
Director de Editorial Universitaria
M.E.C. Linda Angélica Osorio Castillo
Directora de la Escuela Preparatoria Núm. 3

Lic. Clemente Apolinar Pérez Reyes
Editor Responsable
Lic. Alondra Guadalupe Murillo Casillas
Diseño
Rogelio Llanes Aguilar / Juan E. Moya Barbosa /
Linda A. Osorio Castillo / Clemente A. Pérez Reyes /
Enrique Puente Sánchez / Emely Rodríguez Manzano/
Francisco Javier Treviño Rodríguez / Jaime César
Triana Contreras / Juan A. Vázquez Juárez
Consejo Editorial
Reforma Siglo XXI, Año 24, Núm. 94, Abril-Junio 2018. Fecha de
publicación: 25 de mayo de 2018. Revista trimestral, editada
y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
a través de la Escuela Preparatoria Núm. 3. Domicilio de la
publicación: Avenida Madero y Félix U. Gómez, Monterrey,
Nuevo León, México, C.P. 64000. Teléfonos: +52 81 83555315,
+52 81 83559921, Conmutador y Fax: +52 81 81919035, +52
81 81919036. Impresa por: Impresos Báez, Ma. de los Ángeles
Báez Acuña, ubicado en Jesús M. Garza No 3219 Ote., Col. Fco.
I. Madero, C.P. 64560, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha
de terminación de impresión: 20 de mayo de 2018. Tiraje: 800
ejemplares. Distribuida por: Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Escuela Preparatoria Núm. 3, Avenida
Madero y Félix U. Gómez, Monterrey, Nuevo León, México, C.P.
64000.
Número de reserva de derechos al uso exclusivo del título
Reforma Siglo XXI otorgada por el Instituto Nacional del
Derecho de Autor: 04-2009-091012372100-102, de fecha 10 de
Septiembre de 2009. Número de certificado de licitud de título
y contenido: 14,922, de fecha 23 de agosto de 2010, concedido
ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas
Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. ISSN 2007-2058.
Registro de marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad
Industrial: 1183058.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad
exclusiva de los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o
medio, del contenido editorial de este número.

Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2018
reforma.prepa3@uanl.mx

Índice
Álere Flámmam Veritátis y Athená Parthénos / Enrique Puente Sánchez

5

Recuerdo una ciudad joven / Mario Alfonso Náñez Garza

9

Legado de Josefa Zozaya / Óscar Tamez Rodríguez

12

Un poeta regiomontano de 1879 en Saltillo / Erasmo Enrique Torres López 15
Reseña del libro “Preparatoria Núm. 3, Agente de cambio en la sociedad
nuevoleonesa, 1937-2017" / Clemente Apolinar Pérez Reyes

16

Profesionalización de la Enfermería en Nuevo León: Creación de la
Escuela de Enfermeras del estado, 1915 / Susana Acosta Badillo

22

Fragmentos de la novela "La guerra perdida" / J. R. M. Ávila

31

La tamalera / Juan Manuel Carreño

35

El loco de Magüiras / Héctor Jaime Treviño Villarreal

37

Rumbo al “Al” / José Luis Garza

39

Visión Científica, dialéctico-materialista, del universo (décima sexta parte)
/ Gabriel Robledo Esparza

40

Los quince años y más de “Miércoles Literarios”, en la Preparatoria Núm.
3 / Juan Alanís Tamez

53

Fases del proceso de diseño y creación de negocios: un acercamiento a
un modelo de negocios / Roberto Rafael Lobo Macías

55

Las banquetas urbanas en Monterrey: ¿Solución o problema peatonal?
/ Álvaro J. Chapa G.

58

La figura del bandido en “El Zarco” de Ignacio Manuel Altamirano
/ Perla Rojas Sánchez

62

El último diputado constituyente / Miguel Ángel Frías Contreras

67

Comentando el libro “Lecciones de moral, virtud y urbanidad” de 1877, de
José de Urcull / Blanca Elva Mendoza Lerma

72

��Editorial

La Escuela Preparatoria Núm. 3 se complace en presentar el número 94 de su órgano de difusión y
cultura, Reforma Siglo XXI, próximo a cumplir 25 años de publicarse ininterrumpidamente, que lo vuelve uno de
los más longevos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este recorrido de un cuarto de siglo ha sido posible gracias a la persistencia de sus colaboradores y a la
política de continuidad que los directores han dado a los proyectos de difusión cultural que distinguen a esta
dependencia. En este número contamos con la invaluable colaboración de Enrique Puente Sánchez, conocedor
de las lenguas clásicas, quien realiza interesantes observaciones sobre el empleo del latín y el griego en
nuestro entorno universitario, en su artículo “Álere Flámmam Veritátis y Athená Parthénos”.
Los temas de este número se centran, como ya es una tradición, en la historia, la crónica, el comentario
literario, la creación literaria, la epistemología de la física moderna, la arquitectura y otros temas interesantes
para nuestros estimados colaboradores.
En relación con el tema histórico aparece el trabajo “Legado de Josefa Zozaya” y “El último diputado
constituyente” de Oscar Tamez Rodríguez y Miguel Ángel Frías Contreras, respectivamente; en la crónica
José Luis Garza narra las peripecias para trasladarse “Rumbo al Al”, Juan Alanís Tamez relata la experiencia
de “Los quince años y más de los Miércoles Literarios en la Preparatoria Núm. 3”, en el comentario literario
encontramos “Un poeta regiomontano en Saltillo”, de Erasmo Torres López; “La figura del bandido en el Zarco”,
de Perla Rojas Sánchez; “Comentando el libro “Lecciones de moral, virtud y urbanidad” de 1877, de José de
Urcull”, de Blanca Elva Mendoza Lerma; en la creación literaria aparecen “Fragmentos de la novela “La guerra
perdida”, de J. R. M. Ávila; “La tamalera”, de Juan Manuel Carreño, y “El loco de Magüiras”, de Héctor Jaime
Treviño Villarreal; “Visión científica, dialéctico materialista del universo” llega a su décimo sexta parte, de Gabriel
Robledo Esparza; “Recuerdo una ciudad joven” y “Las banquetas urbanas en Monterrey”, de Mario Náñez
Garza y Álvaro Chapa Garza, respectivamente, recrean temas de arquitectura de nuestra ciudad.
Complementan este número los trabajos “Reseña del libro “Preparatoria Núm. 3, Agente de cambio en
la sociedad nuevoleonesa, 1937-2017” y “Profesionalización de la Enfermería en Nuevo León: Creación de la
Escuela de Enfermeras del estado”, del editor y Susana Acosta Badillo, respectivamente. Roberto Rafael Lobo
Macías complementa este número con “Fases del proceso de diseño y creación de negocios: un acercamiento
a un modelo de negocios”

Atentamente,
M. E. C. Linda Angélica Osorio Castillo.
Directora.

��Reforma Siglo XXI

Álere Flámmam Veritátis y Athená Parthénos
██

n el mes de diciembre del año anterior (2017),
la Directora de la Facultad de Filosofía y
Letras, Mtra. Ludivina Cantú Ortiz, organizó
un almuerzo para el personal jubilado de esa
Facultad. Asistí con mucho gusto a tal reunión,
que fue todo un éxito, y en ella pedí la palabra para
felicitarla por su magnífica idea, pero a la vez con otro
muy especial objetivo. Anteriormente había yo escrito
un artículo en esta revista, para comentar los lemas
que tienen varias Facultades de nuestra Universidad
Autónoma de Nuevo León. Evidentemente me di cuenta
de que nuestra Facultad de Filosofía y Letras, no tenía
ni tiene hasta hoy su propio lema. Por lo tanto, el otro
motivo para solicitar la palabra, era el de proponer un
lema adecuado a los estudios y conocimientos que
transmite nuestra Facultad.
En la alocución que dirigí al personal jubilado,
hice notar que el lema “Álere Flámmam Veritátis” era
más propio de una Facultad de Filosofía que de toda
una Universidad. Porque la búsqueda de la verdad y
el hecho de alentarla, es más propio de la filosofía que
de la técnica y de las ciencias exactas. Pero cuando se
creó la Universidad y se le adjudicó su lema, no existía
la Facultad de Filosofía y Letras y, por lo mismo, no
hubo ninguna objeción. Así es que era necesario buscar
otro lema apropiado especialmente a la filosofía.

■Enrique Puente Sánchez*

escrito. La finalidad es que no haya duda en la
pronunciación. Las otras dos palabras son griegas, pero
están escritas con letras de nuestro alfabeto; aparecen
con letras griegas en el monumento que se encuentra
enfrente de la entrada de la Capilla Alfonsina. Hay en
ese escrito escultórico dos errores en las letras (uno
grave) y otro menos importante en la acentuación.
Explicaré eso también en detalle y espero que se haga
lo posible por corregirlos.

Primera palabra del lema
universitario: álere.
Ya he dicho que la lengua latina carece del
acento escrito y ahora afirmo, que es natural que eso
provoque una pronunciación incorrecta de sus palabras.
Es quizá el primer motivo para que el verbo “álere”

También hice notar, como en el artículo anterior,
que por lo general siempre se ha escrito bien el lema
universitario, pero afirmé igualmente que la primera
palabra “álere” siempre se ha pronunciado mal. Me
propongo en este artículo dar una explicación detallada
del porqué de tal error, pero al mismo tiempo, insistir en
la pronunciación correcta de esa palabra latina.
El título de este ar tículo tiene algunas
peculiaridades. Aparece en primer lugar el lema
universitario con sus tres palabras latinas acentuadas
por escrito, aunque la lengua latina no tiene el acento
*Licenciado en letras Españolas y Maestría por la UANL. Actualmente
maestro jubilado de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Escuela
Preparatoria Núm. 3 de la misma institución.

5

sin título 12-15, 2015

�generalmente se pronuncie en forma grave (alére),
cuando debería ser en forma esdrújula. Pero existen
además otros motivos que creo han afectado más
contundentemente su correcta fonética. Usted quizás
sabe que todos los verbos españoles terminados en
...ER, son históricos, es decir, el español ya no crea
verbos en ...ER; los que así terminan son heredados
del latín. En la actualidad, todo verbo nuevo de
nuestro idioma se inventa con terminación ...AR.
Pues bien, todos los infinitivos simples de nuestros
verbos son agudos, esto es, el acento está en las
terminaciones …AR,…ER…IR. Por esta razón, si
encontramos un verbo latino en infinitivo presente,
muy naturalmente lo acentuamos en la vocal
penúltima de las terminaciones …ARE,…ERE,…
IRE. Así funcionan los verbos “amáre, habére, audíre”
(amar, tener, oír).
Pero, cuidado. He dado sólo tres ejemplos,
siendo que el latín tiene cuatro conjugaciones. Los
ejemplos que he citado son verbos de la primera,
segunda y cuar ta conjugaciones latinas. He
evitado de todo propósito un ejemplo de la tercera
conjugación, porque en ella es donde radica el
problema de la pronunciación del verbo “álere”. La
tercera conjugación latina es la excepción: sus verbos
terminan en …ERE, pero esta terminación no tiene el
acento, éste se encuentra en la sílaba anterior.
“Dícere”, decir, se acentúa en la sílaba DI;
“dúcere”, conducir, se acentúa en la sílaba DU;
“légere”, leer, se acentúa en la sílaba LE. Por
consecuencia “álere”, alentar, se acentúa en la sílaba
A.
El verbo “álere” se puede traducir por nutrir,
alentar, alimentar, fomentar. Me parece que está
usado metafóricamente en nuestro lema universitario.
El poeta latino Horacio dice que “imbres amnes alunt”,
“las lluvias alimentan los ríos”. Esto comprueba que
está muy bien usado en nuestro lema.

Segunda palabra del lema
universitario: flámmam.
“Flámmam” es una variante del sustantivo
latino “flámma” que se traduce al español por “llama”.
Hay que recordar que los sustantivos latinos tienen
terminaciones (gramemas), para expresar el número
singular o plural, y la función que ejercen en la oración
gramatical. En latín hay cinco grupos de sustantivos
llamados declinaciones y cada grupo tiene sus
propios gramemas. “Flámma” es un sustantivo que
pertenece al primer grupo y el gramema … AM

expresa el número singular y la función de objeto
directo.
Hubo un detalle cuando el ar tista del
monumento a la flama, lo llamó “Flámmam veritátis”.
Parece que alguien le indicó que no podía poner
“flámmam”, sino “flámma”, por lo que dije en el
párrafo anterior, que el gramema …AM expresa el
objeto directo y no el sujeto. Vinieron las críticas;
especialmente la doctora Irene Gartz, una maestra
alemana de la Facultad de Filosofía, expresó con
disgusto que eso era un error.
Yo opino que ambos tenían su razón; la doctora
Gartz, como buena alemana (los alemanes estudian
y aprecian mucho el latín), no podía soportar un error
público de escritura latina. El artista, por su parte,
tal vez ignoraba estas cuestiones gramaticales de la
lengua clásica. Además, las terminaciones en eme
del latín les agradan mucho a los que no conocen
ese idioma muerto. Prueba de ello son, entre otros
muchos ejemplos, la empresa CUPRUM y la gasolina
PREMIUM. Debo advertir que fue muy buena la
decisión, sea quien sea la persona que la haya
tomado, de poner al pie del monumento a la flama el
lema completo de la Universidad.
Casi siempre he encontrado bien escrita esta
segunda palabra del lema universitario. Siempre he
visto que aparece con sus dos emes intermedias,
aunque una o dos veces una ene en lugar de la eme
final. En latín usa mucho las dobles consonantes: “ílle”
que se pronuncia íl-le, “súpplex” que se pronuncia
súp-plex y, por lo tanto, “flámma” que se pronuncia
flám-ma.

Tercera palabra del lema
universitario: veritátis.
“Veritátis” es una variante de la palabra latina
“véritas”, que se traduce al español por “la verdad”.
Esta palabra pertenece al tercer grupo de sustantivos
latinos, el cual es el más numeroso de todos los
cinco y el que más variaciones presenta. “Veritátis”
expresa la propiedad o pertenencia y se traduce por
“de la verdad”. Otra variante es “veritáti”, que significa
“para la verdad” y una más es “veritáte” que puede
significar “por la verdad”.
Al comentar esta última palabra de nuestro
lema, comprobamos la expresión sintética del latín,

6

�pues con tres palabras expresamos lo que en español
se dice con seis: alentar la llama de la verdad. Pues
aunque los dos idiomas son lenguas flexivas, el latín
es flexiva sintética y el español es flexiva analítica.
Etimológicamente nuestra palabra “verdad”
procede de otra variante de la palabra latina “véritas”;
esa variante es “veritátem” que expresa el objeto
directo, por ejemplo “amáre veritátem”, “amar la
verdad”. El proceso de romanceamiento se da con la
pérdida de la eme final en la misma Roma, la pérdida
de la segunda “E” en Hispania y la conversión de
las dos “T” intervocálicas en “D”. Los italianos y los
franceses fueron más fieles al vocablo original latino,
pues en Italia se dice la “veritá”, y en Francia la
“verité”.
Ya dije anteriormente que el lema universitario,
es más propio de una Facultad de filosofía que de
toda una Universidad. Sobre todo por el concepto
filosófico de la palabra “verdad”, el cual predomina
sobre el concepto de verdad científica. Las
definiciones de “verdad” abundan en ese sentido;

pueden verse en todos los buenos diccionarios. No
obstante, acepto que es bueno nuestro lema para la
Universidad Autónoma de Nuevo León, pero insisto
en que sería mejor para la Facultad de Filosofía y
Letras.
Giovani Papini, el autor de la obra “Los Testigos
de la Pasión”, nos recuerda en ella que, según el
Evangelio de San Juan, Pilato le preguntó a Jesús
de Nazaret “Quid est véritas?” (¿Qué es la verdad?),
pero no esperó la respuesta. Afirma Papini que en
los últimos años de su vida, Pilato se volvió loco
investigando qué era o es la verdad.

= Athená
Parthénos= Atenea Virgen
Frente a la puerta de entrada a la Capilla
Alfonsina, hay un monumento de piedra dedicado a
la diosa griega Atenea. Una imagen de esta diosa
aparece en el lado norte del monumento; opino que

sin título 33-14, 2014

7

�tal imagen está muy bien realizada. En el lado oriental
aparece el letrero griego que me ha servido de título
para esta sección del artículo. Así como analicé las
palabras latinas del lema de la Universidad, paso
a analizar a continuación este letrero griego del
monumento citado.
es, por supuesto, el nombre de la
diosa. Está escrito con alfa mayúscula por ser nombre
propio. La alfa mayúscula por ser vocal inicial lleva
un espíritu, suave en este caso, que no afecta a la
pronunciación. Ese espíritu está muy bien colocado,
arriba y a la izquierda, como lo ordena la ortografía
griega. La segunda letra es la consonante griega teta,
que se pronuncia como la TH del idioma inglés. Pero
en el monumento esa consonante está mal escrita,
porque la redujeron al tamaño de las vocales griegas
minúsculas. La teta minúscula es de tamaño doble
hacia arriba del renglón, como aparece aquí escrita
en el título de esta sección. Las siguientes tres letras
son en su orden eta y ny minúsculas y alfa también
minúscula, pero con acento circunflejo, indicador con
toda seguridad de una contracción. Las contracciones
son muchas y muy normales en griego; se contraen
por lo general dos vocales, mas no son raras las
contracciones de tres.
Lo demás que podría decir de
es
que se trata de una de las más famosas diosas del
Olimpo, pero me eximo de escribir acerca de ella,
porque es sumamente conocida. Sólo agregaré que
Homero nos la presenta mucho en la Ilíada y en la
Odisea, especialmente en su función de protectora
de Ulises y de su familia.

Virgen

= Parthénos=

es una palabra griega cuya
traducción es virgen. Es un sustantivo de género
femenino perteneciente a la segunda declinación
griega. En el letrero griego que estoy comentando
es una aposición de
y por referirse a la
diosa se ha escrito con inicial mayúscula. Por lo
tanto, la primera letra es la pi mayúscula del alfabeto
griego. Las siguientes letras son en orden sucesivo,
las minúsculas alfa, rho, teta, épsilon, ny, ómicron
y sigma final. Decimos sigma final, porque hay otra
sigma que es inicial e intermedia. La épsilon lleva
acento agudo, lo cual hace paroxítona a la palabra.

, he dicho, es sustantivo femenino
de la segunda declinación griega y la forma que se
nos da, expresa el sujeto singular. Obviamente existe
el sujeto plural que es
, y hay también el
sujeto dual que es
. No me extiendo con las
demás variantes, porque no hace al caso. Solamente
quiero agregar que la segunda declinación tiene
sustantivos de los tres géneros y que los femeninos
son los menos.
Pues la palabra
ς tiene dos errores
en el letrero del monumento que estoy comentando,
y uno de esos errores es grave. La escritura correcta
es
ς y en el monumento está escrito
. La primera letra ( ), pi mayúscula, ya lo
dije, está bien, porque se refiere a la diosa Atenea.
El error grave es que en la cuarta letra aparece
erróneamente una tau ( ), siendo que debe ser una
teta ( ). Este error es como si la palabra española
ORIGEN, que también aparece en el frontispicio de
la Capilla, la hubieran puesto ORIJEN con jota. El
otro error, menos grave, es que a la épsilon le falta el
acento agudo.
Evidentemente muchas personas no saben
griego, pero muchos de nuestros visitantes sí. Muchos
de nuestros alumnos de la Facultad de Filosofía y
Letras conocen las declinaciones griegas y conocen
la palabra
y se dan cuenta de los errores.
Pero simplemente los errores hay que corregirlos y
un escultor puede hacer las correcciones con mucha
facilidad, por el prestigio de la Capilla Alfonsina.

Conclusión
Es la segunda vez que abordo esta temática,
aunque en la primera ocasión fue de manera más
ligera. Es muy posible que mi artículo anterior no haya
sido leído por muchas personas, aunque recuerdo
que el arquitecto Héctor Benavides lo comentó en su
noticiero vespertino del entonces Canal 12. Ojalá lean
ahora este segundo, las autoridades universitarias a
quienes corresponden mis observaciones. Me mueve
el interés por el prestigio de nuestra máxima casa de
estudios. Naturalmente me mueve también el amor a
las lenguas clásicas y el deseo de que sean usadas
correctamente. Finalmente me ha movido el lema
que he propuesto para nuestra Facultad de Filosofía
y Letras, que dice lo siguiente: “Philosophia: lux et
sapientia”. El cual quiere decir “La Filosofía es luz y
sabiduría”.

8

�Reforma Siglo XXI

Recuerdo una ciudad joven
██

scribir sobre la arquitectura urbana de Monterrey
me dejó petrificado por unos momentos;
después, surgió la pregunta: ¿Por dónde
empezar? Comenzaría por la zona limítrofe
de la ciudad; posteriormente, investigaría su
historia; después, sus problemas sociales y su cultura.
El tema se hacía cada vez más vasto; pues a partir del
concepto “arquitectura”, se abren tres vertientes: arte,
humanidad y técnica. Para mediar los tres términos y
continuar con el capricho, clasifico lo antes dicho en
lo siguiente: el arte de la escritura es lo humano de la
reflexión y lo técnico de un sentido estricto de la forma.
No me quedó otra opción más que consultar
las citas que tenía reunidas desde la adolescencia,
especie de palimpsesto compuesto por lecturas de
autores regionales contemporáneos que precedieron la
escritura del presente texto, como la lectura de Gerson
Gómez, ordenándolas en función de una ciudad en
movimiento y su historia.

■Mario Alfonso Náñez Garza*

Cerro de las Mitras y el Cerro de la Silla, como Gerson
Gómez (2010) afirma: “Continúa como un viejo vigía y
observa su falda poblarse de elegantes casas y, en los
extremos, arrabales; todos unidos bajo el mismo cielo”
(pág. 87). Se respira un clima alegre y fresco; será por la
cercanía de los cerros. Los habitantes tienen la dicha de
vivir en contacto con los árboles, cada vez más escasos
por donde vivo. Por lo mismo, las visitas de los osos son
frecuentes e inesperadas, los tlacuaches salen por las
noches a husmear la basura, víctimas de una demanda
económica y social que castiga su hábitat.
El escaso tiempo limitaba la contemplación de
tan bello, y místico escenario. Me ponía a pensar en

“Cada puntito de luz que se mira en perspectiva es
como un alma o cúmulo de almas; juntas, forman una
nítida y cálida cubierta, llena de vida, que pasa sobre
el oscuro suelo de la mancha urbana”, decía mi padre,
cuando salíamos a ver las imitaciones de destellos
provocados por el hombre en un cielo negro posado en
el suelo de la tierra.
La ficción había superado a la realidad. Tal parece
que el cielo, de noche, cambió de postura; cada astro
dejó todo. Dejamos de voltear verticalmente y dirigimos
la mirada hacia el horizonte de la ciudad de Monterrey.
Su urbanización se aprecia desde acá, desde
Cumbres poniente; frente a mí, el Cerro del Topo Chico.
Durante el día, luce corrompido, castigado; lo contrario,
al atardecer, hasta llegar la noche; a mis espaldas, el
*Arquitecto. Actualmente es pasante de la Licenciatura en Letras
Mexicanas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Se
desempeña además como docente de Historia de México en el nivel
medio básico.

9

Sin título 12-09, 2009

�los puntitos que se apagaban, puesto que mi padre
decía que un puntito luminoso era un alma o varias
viviendo dentro de tan bella luminosidad; en un
segundo, podían suceder infinidad de cosas en la
ciudad, pero siempre diferentes escenas. Cuando
recreaba lo que podía suceder en cada punto de
luz, me adentraba a un microcosmos, pero la vista
era superficial, me mostraba un macrocosmos,
apreciando las vetas luminosas llenas de luces de los
coches en movimiento; como la sangre que recorre
las venas, dando vida a cada parte del cuerpo, la
ciudad se llena de energía por medio de su gente en
movimiento.
El amanecer en el norte no es diferente al de
los demás estados; simula una paz; pero es común
en una ciudad que aprende de sus errores, o, que al
menos, se esfuerza en ello. Gerson Gómez, en sus
Crónicas perdidas (2010), lo describe acertadamente:
Bajo una pequeña lucecita que tatúa la noche
con su rayo frente a la sociedad civil que apenas se
organiza, sus poetas creen ser pilares de las letras
nacionales en la ciudad de los empresarios del
bronceado permanente, de escándalos sexuales en
escuelas oficiales, de asentamientos tragicómicos
inspirados en corridos musicales, de autoridades
gubernamentales con criterios obstinados y de rutas
de camiones chatarra que funcionan hasta antes de
las once de la noche (p. 87).
Llegaba el momento de acabar la visita a mis
abuelos y de dirigirnos hacia nuestra casa. Recuerdo
que mi padre prefería irse en la madrugada, porque
no había tráfico, y así podía pasar por toda la Avenida
de Leones, de poniente a oriente, sin necesidad de
frenar en repetidas ocasiones. Como si fuéramos en
un vagón de una montaña rusa, y justamente cuando
estábamos en la parte más elevada, la gravedad
hacía su trabajo para impulsar el carro hacia el
carril de asfalto con una topografía pronunciada. A
mitad de la Avenida de Leones, se nos destapaban
los oídos y se nos ponía de tripas corazón en unas
bajadas tan pronunciadas, que hacía inevitable una
mueca de sonrisa y tensión simultáneamente.
Me encanta la ciudad de noche, pues se puede
meditar dentro del carro sin el inconveniente de
estar en un caos de ésos que hay en las tardes en
horas pico, cuando las personas salen de su trabajo,
hambrientas, con ganas de llegar a su casa para
cenar y descansar y así continuar al día siguiente

con la rutina, conscientes de que tienen que esquivar
los obstáculos a los que se enfrentan en las calles y
avenidas en una ciudad tan insegura, que hace que
se pierda la sensibilidad frente al peligro.
Y pensar que aquí nos vanagloriamos de contar
con una ciudad industrial, ¿no es así? No tengo duda
de que lo sea; hasta, a veces, exagero en eso. “Don
Chucho” en Ven por chile y sal (2014) dice: “Ser
industrial y primermundista, pero, pos luego se les
olvida que apenas hace cuarenta años Monterrey
se llenó con gente del campo; eso nos trajo una
mezcolanza de gente y pues uno ya no sabe ni
quiénes son sus vecinos” (Riveros 19).
El movimiento en la ciudad es indescriptible,
como el de una ciudad cuantificada por metros;
el tiempo pasa a ser un cálculo primordial para
darle una evaluación positiva a dichas obras. Los
servicios públicos forman parte de esa urbanización
relacionada con el tiempo. Continúa Gómez su
crónica: “El metro: desafío tecnológico de las grandes
capitales del mundo: antecedentes del infierno de
la explosión humana. No sólo es vehículo, sino una
nueva manera de ver la vida, de abordar el carro que
nos llevará al siglo XXII” (Gómez, 2010, p. 89).
Todos los detalles que nuestros sentidos
almacenan y que renacen con el transcurrir del
tiempo atrapado en la obra arquitectónica, me ponen
nostálgico; los olores de ciertas zonas de la ciudad,
como “los aromas que desprenden los usuarios [del
metro] varían de acuerdo con la estación: el que
aborda en San Bernabé a las siete de la mañana se
dirige a trabajar en la obra, como albañil: orden de
tacos envueltos al vapor de la bolsa de plástico (p.
88).
Los recuerdos son tesoros que nutren el alma,
fuente de todo sentimiento; de ahí la famosa frase de
antaño: “No lloro, nomás me acuerdo”. Porque todo
pasa en un mismo lugar; es decir, en un Monterrey
que parece no olvidar a sus muertos y resiste en
cada rincón de su espacio, para no perder la esencia
de sus calles o avenidas.
Después, en un abrir y cerrar de ojos, nos
incorporamos a la calzada Madero; se valora de
noche; en las tardes, es un fastidio. Los semáforos
sincronizados coadyuvan al flujo vehicular y a que
disfrutes de forma pasajera la vida nocturna de la
ciudad: burdeles, peatones nocturnos y una que otra

10

�mujer esperando un aventón en paradas de camión
que nunca llega, mariachis cruzando las calles y
uno que otro puesto de tacos al pastor. La gente que
transita refleja que la noche bohemia siempre fue
la mejor manera para entrar en ambiente; nunca la
usé para abusar de la tranquilidad de otras personas;
pero no voy a negar que siempre pasan cosas; las
calles empedradas que te llevan a ninguna parte o,
mejor dicho, a todos lados, menos al que vas: así
es como describo el fortuito encuentro que me llevó
a conocer lo que jamás quiero olvidar. Sin recordar
más, sólo entre parpadeos veo luces que me arrullan
con la velocidad del carro; junto con eso, alguna cita
perdida en mi inconsciente:

historia. No dejo Monterrey, porque aquí están mis
muertos, aquí he vivido y me muevo con libertad,
como si fuera por un vaso de agua, en la noche, a
media luz, en el interior de mi casa.

Referencias
1. Gerson Gómez (2010). Crónicas perdidas.
Monterrey, N.L. México: UANL.
2. Gabriela Riveros Elizondo (2014). Ciudad mía.
Monterrey, N.L. México: UANL.
3. Sara Aguilar Belden de Garza (1970). Una ciudad
y dos familias. México: Editorial Jus.

-¡Papá! sin tus maravillosos recuerdos, mis
primeros apuntes no habrían pasado de ser
eso, unos apuntes ... Papá, al aparecer tú, me
han venido a la mente unos conceptos, leídos
al azar; no recuerdo de momento el nombre del
autor, y desde ahorita le pido a ese anónimo
señor mil perdones porque los vaya a copiar
sin su permiso, y juntamente con mis disculpas
va mi ruego de que no se disguste porque me
atreví a transcribirlos… (Belden, 1970, pág. 6).
El viaje fue todo un deleite; me permitía ver a
las personas que deambulaban con una tranquilidad
a altas horas de la noche; por eso es que retomo
la última cita del autor que me ayudó a hacer mi
recorrido, abusando de su experiencia y su calidad.
Vivir con intensidad en cualquiera de las urbes
de la aldea global es depositar la carga subversiva,
no friquearse ni quedar a medio viaje. Hacer de ella
el mejor modo de vida, de agenciar todo lo cándido
del inconsciente colectivo, y darse el lujo, aunque
parezcamos presuntuosos. (Gómez, 2010, p. 183)
Despierto en mi cama; ¿me quedé dormido?,
dejando que el tiempo otra vez jugara conmigo; en
cuestión de parpadeos, recorrí con la mirada una
parte de Nuevo León en un sueño, una historia que
me caracteriza, una sociedad que no conozco; pero
ahí está, día con día, haciendo cultura y siendo
un puntito de luz de esa mancha urbana de la que
hablaba con mi padre; entra a mi cuarto y apaga la
luz artificial de mi cuarto.
Ahora sólo me acuerdo de aquellos recorridos.
Si supiera papá cómo ha cambiado la ciudad. En
cada espacio donde se interactúa se revive una

11

Sin título 12-09, 2009

�Reforma Siglo XXI

Legado de Josefa Zozaya
██

os masones tenemos como parte de nuestro
código de valores, el honor, la familia, el
altruismo, la generosidad, y el patriotismo.

Esos mismos valores se hacen presentes en
la figura de mujeres y hombres quienes a lo largo
de nuestra historia han construido la memoria de los
mexicanos y los nuevoleoneses.
Es el caso de una mujer excepcional, María
Eduarda Josefa Francisca Zozaya Valdés, Chepita
como la conocían sus amigos cercanos, Doña Josefa
Zozaya como nos referimos a la heroína de la Batalla
de Monterrey.

■Óscar Tamez Rodríguez*

Trabajo presentado en la Sesión del 13 de abril del
18 de la Asociación Femenil “Josefa Zozaya”.
La tragedia que forjaría su temple aún no
terminaba, si bien apenas comenzaba. Antes de
alcanzar los 18 años, tan solo 3 años después de
que su padre, don Cristóbal Zozaya Flores, contrajera
nupcias por segunda ocasión, éste muere.
En ese mismo año, en el día de su cumpleaños, un
12 de octubre, contrae Josefa, Chepita, Zozaya, nupcias
con Manuel Urbano de la Garza Flores. Pareciera que la
vida recompensaba el sufrimiento experimentado.
El matrimonio de De la Garza Zozaya finca su
hogar “en Villagrán y allí nacieron sus hijas: Juana

Nacida en el actual municipio de Villagrán,
Tamaulipas, un 12 de octubre de 1822, su sangre
navarra, seguramente infundió en ella el carácter y el
temple que necesitaría para enfrentar las adversidades
que la vida le tenía preparadas antes de convertirla en
inmortal.
Bella, hija consentida, nacida en pañales de seda,
del vientre de doña María Gertrudis Valdés del Valle,
creció en la Hacienda de su padre.
Su destino estaba marcado en la bóveda celeste
como se marca el de los seres forjados para trascender.
A los 13 años de vida pierde a su madre, en la
etapa donde más falta le hace; ella debe enfrentar la
vida sin ese apoyo, siendo la menor de 4 hermanos. Su
padre, como en tantos casos similares se casa cuando
recién arribaba a los 15 años de vida la joven Josefa.

*Historiador, periodista, locutor, politólogo y consultor político. Miembro
de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y Estadística, A.C.
Master en Educación por la Unidad 19B de Guadalupe, Nuevo León
de la Universidad Pedagógica Nacional; Master en Ciencias Políticas
por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Mail: Estudiospoliticos.
mx@gmail.com

sin titulo (2018)

12

�Romana del Refugio y María Trinidad. Urbano se
dedicaba a la administración de las distintas fincas
que poseía, y tal vez la vida de Josefa hubiera
transcurrido tranquila y apaciblemente, criando a sus
hijas, como cualquier otra mujer de su época en un
pequeño pueblo del noreste mexicano, de no ser por
los inesperados tumbos que a veces toma el destino,
sobre todo cuando se presenta una tragedia familiar.”
(Dr. Pablo Ramos).
Dos hijas y cuatro años de matrimonio, ella,
una mujer de su época, dependiente de la economía
que le dispensaba Manuel Urbano, su marido. La
desgracia vuelve a tocar a la puerta.

“En octubre de 1844, Manuel Urbano cayó
súbitamente enfermo mientras visitaba su
rancho El Borrego. A los pocos días falleció “de
una fiebre”. La muerte fue tan repentina que
no hubo tiempo para que recibiera los últimos
sacramentos o para hacer su testamento.
Josefa decidió emigrar a Monterrey”. (Dr. Pablo
Ramos).

Huérfana de padres, de nuevo la sombra de la
muerte se le presenta en su vida. Con 22 años, ha
sufrido la orfandad de padre y madre, el nacimiento
de dos hijas donde la mayor apenas rebasa los 3
años y la muerte de su esposo, padre de sus hijas y
proveedor.
Llegamos al año de 1846; habían transcurrido
casi 2 años desde que la vida le otorgó el título de
viuda, ella con 24 años, viviendo en Monterrey y la
invasión norteamericana la alcanza.
El (Dr. Pablo Ramos) narra el pasaje del
momento en que se viven los días conocidos en las
efemérides nuevoleonesas como los hechos de la
Batalla de Monterrey:

“El 19 de septiembre de 1846, una sólida
columna con cerca de 6, 250 soldados
norteamericanos, se presentó ante Monterrey,
por el camino que venía del río Bravo, seguida
con sus cañones y cientos de carretas de
suministros.

Cuadros abstractos en expresionismo

13

�Desde la Ciudadela, el principal fuerte mexicano
que dominaba el acceso por el norte, la artillería
nacional de grueso calibre abrió fuego. El eco
de las explosiones retumbó en toda la ciudad
para anunciar la apertura de las hostilidades.
“Las familias que hasta entonces no habían
emigrado –narró Guillermo Prieto– ahora
abandonaban en tropel sus hogares con el
terror en los semblantes. Escenas de dolor
y ternura se veían por todas partes... la joven
sosteniendo los pasos del trémulo anciano, el
padre cariñoso llevando en brazos a sus hijos”.
Su cita con la historia llega el 23 de septiembre
de 1846, fecha en que los heroicos regiomontanos y
los soldados aún presentes en la ciudad, enfrentan el
embate de la fuerza invasora.
Desde las azoteas de las casas se defiende el
honor, la patria y la vida, la victoria estaba negada
para los valientes mexicanos.
Con todo y el peligro de las balas, los cañones y
el embate del invasor, Josefa Zozaya asume el riesgo
y se encamina a su inmortalidad histórica.

con ésta, su presente cambió, luego de la heroica
defensa, sin tener la fecha exacta, tocará el amor de
nuevo a su vida. Se casa con quien años atrás fuera
su cuñado, hermano de Urbano, Juan Martín de la
Garza Flores, junto a él procrea tres hijos de ambos y
construye una familia en Villagrán, Tamaulipas.
Josefa Zozaya, mujer quien, con su ejemplo
de entrega y nobleza, con su legado a la historia
nacional, reviste a la asociación femenil de la Gran
Logia de Estado de Nuevo León.
En ella tienen el ejemplo del temple con
que esta tierra norestense infecta a sus mujeres y
hombres. Gracias a esta asociación femenina, no
hablamos de Josefa Zozaya en pasado, ni siquiera
como un personaje de la Historia, gracias a ustedes
quienes integran la Asociación Femenil Josefa
Zozaya, seguimos hablando de ella en presente y
ella sigue viva.

Referencia Bibliográfica
http://labatallademonterrey1846.blogspot.mx/2008/02/mariajosefa-zozaya-la-heroina-de-la.html?m=1

Sube la azotea y con ella lleva municiones a
los cansados y cabizbajos defensores, los alienta, se
queda junto a ellos a enfrentar el destino, no teme a
la muerte, quizá porque se habló de tú con ella en
tres ocasiones anteriores.
Rellenó los fusiles de municiones, defendió
su hogar y su patria del invasor, resistió junto a los
hombres, incluso, debió haber infundido valor y
entusiasmo con su sola presencia, pues entonces
como ahora, ver a una mujer sosteniendo un fusil es
poco frecuente.
La historia no la relata como una mujer dura,
pero no tengo duda que lo era, pues luego de todo
lo que enfrentó, seguramente era una mujer de
decisiones firmes, de carácter entreverado, de
temperamento recio y acciones contundentes, no
pudo ser de otra forma su personalidad.
Sobrevivió a la Batalla de Monterrey, pero ya
había reservado su sitio en las páginas de la Historia
junto a otros grandes como Pedro Ampudia.
Como si retar a la muerte le hubiera redimido

14

Pintura no XV

�Reforma Siglo XXI

Un poeta regiomontano de 1879 en Saltillo
██

n una publicación de Saltillo de 1879,
hemos encontrado un poema de Ricardo M.
Cellard a quien D. Israel Cavazos, en sus
dos Diccionarios, consigna como nacido en
Ecuador. Sin embargo, podemos asegurar que
nació en Monterrey pues tenemos varias referencias en
tal sentido y un documento probatorio incuestionable:
su partida bautismal.
La publicación saltillense llevó por nombre EL
PASATIEMPO, Periódico de Literatura, Variedades
y Anuncios. Mantuvo una periodicidad mensual que
inició en febrero de 1879. Fueron sus redactores J. J. S.
Sánchez, Bernardo Laredo, Lic. José María Santoscoy,
Lic. Luis M. Múzquiz, Dr. Dionisio García Fuentes y
otros más. Entre sus colaboradores estaban Guillermo
Prieto, Ricardo M. Cellard, Enrique Gorostieta, Enrique
Viesca y varios más.
En el número 2 de “El Pasatiempo”, del 20 de
marzo de 1879, aparece publicado el soneto DE LO
VAGO, el cual transcribimos a continuación :
Nota flotante, vaga melodía,
Rumor de besos que se dan las flores,
De un sol que muere pálidos fulgores,
Aurora divinal de un nuevo día.

■Erasmo Enrique Torres López.*

¿Por qué agitado por la negra incálma
Te busco sin cesar hora tras hora,
Cuando te llevo aquí dentro de mi alma?
El texto transcrito se basa fielmente en la
publicación saltillense ya mencionada. En 1882 Ricardo
Manuel Cellard reunió y publicó sus composiciones en
un libro bajo el nombre de VERSOS y en él incluyó este
poema que tres años antes había dado a conocer en
Saltillo.
Dos pequeñas variaciones vemos entre la versión
del periódico de 1879 y la del libro de 1882. En el
tercer párrafo (primer terceto) ponemos en cursivas la
palabra anhelado, que en el libro VERSOS cambia a
anhelante. En la versión del periódico, el cuarto y último
párrafo (segundo terceto) en la primera línea la palabra
incálma vá acentuada; en tanto que en el libro aparece
sin acento.
Para concluir, queremos resaltar los tres
elementos siguientes:
1). El origen regiomontano del poeta Cellard,
descartándose que naciera en Ecuador.
2). Hacemos referencia a un periódico de Saltillo poco
conocido.
3). Registramos un poema cuando su autor lo da a
conocer.

Doliente son que forma una armonía
Con yo no sé que célicos rumores,
Ángel – mujer, amor de mis amores,
Que busca en su delirio el alma mía.

Como mero dato curioso queremos mencionar
que en Monterrey hubo una publicación “El Pasatiempo”
en 1906, redactada por Eusebio de la Cueva y Alfonso
Junco.

Placer que sueña el corazón que adora,
Goce anhelado de ventura y calma,
Mentida luz de una mentida aurora.

No podemos dejar de señalar que la publicación
saltillense de 1879, la hemos consultado en el riquísimo
repositorio biblio-hemerográfico Centro Cultural Vito
Alessio Robles, bajo la dirección del historiador Javier
Villarreal Lozano.

*Licenciado en Derecho, egresado de la Facultad de Derecho de la
UANL. Investigador de temas históricos y miembro de la Sociedad de
Historia, Geografía y Estadística

15

�Reforma Siglo XXI

Reseña del libro “preparatoria n° 3, agente de
cambio en la sociedad nuevoleonesa,
1937-2017”
██

Introducción
a Preparatoria Núm. 3 de la UANL cumplió el
pasado 8 de diciembre de 2017, ochenta años
de haber sido fundada. Como parte de los
festejos conmemorativos se editaron dos libros
sobre el devenir histórico de esta dependencia
universitaria, de los cuales se publicaron en las páginas
de Reforma Siglo XXI, en el número 93, sendos trabajos
sobre estas joyas bibliográficas. Me refiero al trabajo
titulado RESEÑA DEL LIBRO “PREPARATORIA NÚM. 3:
HISTORIAS DE ÉXITO”, firmado por quien esto escribe
y el trabajo denominado PRESENTACIÓN DEL LIBRO:
PREPARATORIA NÚM. 3: AGENTE DE CAMBIO EN LA
SOCIEDAD NUEVOLEONESA, 1937 – 2017, debido a
la autorizada pluma del Maestro Juan Antonio Vázquez
Juárez, colaborador y gran animador de esta revista y,
además, parte del entusiasta equipo de colaboradores
que aportaron documentos, opiniones, datos y puntos
de vista a las autoras de ambos libros.

■Clemente Apolinar Pérez Reyes*

de ambas obras, por esa razón tituló su trabajo como
“presentación” del libro, no como una reseña.
Consecuentemente con lo anterior, en este
trabajo me propongo realizar la reseña del libro
“Preparatoria Núm. 3: Agente de cambio en la Sociedad
Nuevoleonesa, 1937 – 2017”, con el fin de describir
a los lectores el contenido, más que la forma de este
libro conmemorativo de nuestra “Alma Mater”, Escuela
Preparatoria Núm. 3 de la UANL, la octogenaria con
vitalidad de quinceañera.

En su colaboración anterior el Maestro Vázquez
Juárez describe vívidamente en una primera parte de su
colaboración, el momento de la presentación de ambos
libros, la atmósfera del evento, las personalidades
presentes, los presentadores, entre éstos el propio
Vázquez Juárez y el incansable historiador y promotor
cultural Héctor Jaime Treviño Villarreal, y en una
segunda parte de su artículo dedica sus comentarios
al texto propiamente dicho, destacando su estructura
externa, esto es describe la introducción de la obra,
los capítulos que la integran y destaca las fuentes
documentales que consultaron las investigadoras.
Más que una reseña que dé cuenta brevemente de
su contenido, el Maestro Vázquez Juárez escribe una
crónica del acto en que se constituyó la presentación
*Licenciado en Letras Españolas por la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL. Docente con 38 años de servicio en la Escuela
Preparatoria Núm. 3 de la misma universidad. Se desempeñó durante
21 años como subdirector académico en la modalidad presencial.
Actualmente es editor responsable de Reforma Siglo XXI y subdirector
del Sistema Abierto de esta preparatoria.

Portada del libro Preparatoria No. 3 agente de cambio en la sociedadad
nuevo leonesa, 1937-2017

16

�Antecedentes
historiográficos del libro
La investigación realizada por las autoras,
Susana Acosta Badillo y Myrna Gutiérrez Gómez,
las lleva a superar las obras historiográficas
antecedentes sobre esta institución. Creo
firmemente que hasta ahora, ésta es una de las
obras sobre la historia de la Preparatoria Núm. 3
más fundamentada, ya que la lista de fuentes de
información consultada es de muy diversa índole.
Ya habrá ocasión en este mismo trabajo, de realizar
una clasificación y una cuantificación de las fuentes
documentales empleadas. En el mismo libro puede
establecerse una cronología de los esfuerzos
historiográficos que anteceden a la obra en cuestión,
ya que en este se registran obras como “El Tecolote”,
periódico estudiantil editado por José Ángel Rendón
Hernández en 1951, el cual, en cada uno de sus
cuatro números publicados, recogía escritos sobre la
historia de esta preparatoria. Once años más tarde,
en ocasión de cumplirse los veinticinco años de su
fundación, aparece el opúsculo debido a Francisca
Marroquín, “Preparatoria N° 3 (Nocturna) 25
aniversario de su fundación”. Otros antecedentes de
importancia lo constituyen sin lugar a dudas los libros
“La misma oportunidad para todos” de Carlos Ruiz
Cabrera, editado en 1977 y el texto “Incluyentes y
equidad educativa: 75 aniversario de la Preparatoria
Núm. 3 de la UANL” de Eduardo Cázares, Concepción
Martínez y Ernesto Castillo. No omitimos mencionar
que en Reforma Siglo XXI han aparecido numerosos
artículos sobre la historia de la Preparatoria Núm. 3.

Contexto nacional y
local y antecedentes de su
fundación
La secuencia de capítulos en esta obra nos
permite apreciar las diferentes épocas y condiciones
socioeconómicas y políticas por las que ha transitado
nuestra escuela desde su fundación hasta nuestros
días. Una primera parte bien definida en su estructura
interna, está dedicada a los antecedentes históricos
nacionales para luego precisar el contexto local
en que se da la fundación de la preparatoria. Esta
parte la forman la presentación y los capítulos I y
II: “Trayectoria de un compromiso social”, “Escuelas
para Trabajadores” y “La misma oportunidad para

todos”, respectivamente. La presentación realiza una
síntesis de la trayectoria de la preparatoria, al tiempo
que evalúa la importancia del plantel al adquirir un
compromiso social de servir como motor de desarrollo
del estado, ya que facilitó el trayecto formativo y de
superación de muchas generaciones de estudiantes
que llegaron a ocupar cargos importantes en el
sector laboral, educativo y de servicios, gracias a la
oportunidad de estudiar y trabajar, que hace ochenta
años nadie les proporcionaba.

Escuelas para trabajadores,
un modelo de inclusión
“Escuelas para Trabajadores, un modelo de
inclusión” es propiamente el primer capítulo de la
obra. En él, sus autoras plasman, en rápida síntesis,
la evolución de la educación mexicana a partir de
las leyes y reglamentos de instrucción pública, que
desafortunadamente no tuvieron ningún efecto en
elevar el grado de escolaridad de los mexicanos
debido a las situaciones políticas que históricamente
se produjeron en el México independiente. El
constante conflicto de los grupos que se disputaban
el poder arrojó como consecuencia el lento
desarrollo de la economía mexicana, por lo que a
las clases sociales menos favorecidas no llegaban
los beneficios de la instrucción. Esta situación se
prolongó durante el porfiriato, cuyo avance fue el de
tratar de uniformar la educación y la recomendación
de buscar mecanismos para la instrucción de los
adultos, en cuyo caso, a lo único que se llegó fue a
proporcionar capacitación para su desempeño como
obreros y operarios.
Con el triunfo de la Revolución Mexicana la
educación empieza a observar un lento proceso de
mejora. Se crea la Secretaría de Educación Pública y
a través de las Misiones Culturales se busca llegar a
los lugares más apartados del país, buscando incluir
en esta cruzada educativa a las personas adultas.
En este contexto aparece José María de los Reyes,
ex carrancista y mecánico, quien logra fundar en la
Ciudad de México la primera preparatoria nocturna
del país. Gracias al éxito obtenido con la fundación
de la Escuela Preparatoria Nacional Nocturna
logró la apertura, en diferentes lugares del país, de
dos escuelas secundarias y cuatro preparatorias
nocturnas.

17

En Nuevo León la educación de los adultos

�se enfocó a la capacitación técnica, tanto por las
propias empresas como por las instancias oficiales
gubernamentales. Ejemplo de este apoyo a sus
trabajadores lo constituyen los casos de la Cervecería
Cuauhtémoc y la Compañía Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey. Sin embargo, la población adulta
excluida de la fuerza laboral, quedaba al margen
de los beneficios educativos que sí recibían los
trabajadores.
Las autoras señalan que en 1921 existían un
total de 54 escuelas nocturnas para obreros: 38
para varones y 16 para señoritas, pero que con el
transcurso del tiempo desciende su número a 18
para varones y 7 para señoritas. En 1928 se crean
29 centros obreros, ubicados en las industrias
y se establecieron escuelas primarias federales
nocturnas. En este contexto, en 1930, se instaura la
Escuela Industrial “Álvaro Obregón” a la cual podían
ingresar con educación primaria, tanto jóvenes

como adultos. La educación secundaria había sido
instituida en 1925, con cinco años de duración, pero
a raíz de la fundación de la Universidad de Nuevo
León en 1933, el plan de estudios se reduce a tres
años, quedando los otros dos para cursarse en la
preparatoria, en caso de que se deseara ingresar al
nivel superior. En el Decreto Número 90, referente
a la Ley de Educación Pública del Estado de Nuevo
León, se definían tres niveles educativos: primaria,
secundaria y universitaria, en la que se contenía la
educación media-superior y la superior.
Una vez establecida la Universidad de Nuevo
León, el Departamento de Extensión Universitaria
creó el Departamento Nocturno de las Secundarias
números 1 y 2. De estas dos secundarias nocturnas
se conformaría luego la primera generación de la
Escuela Nocturna de Bachilleres, hoy Preparatoria
Núm. 3.

Presentación del libro. Mtro. Clemente A. Pérez Reyes , Mtra. Linda A. Osorio Castillo, Mtro. Héctor Jaime Treviño Villarreal

18

�“La misma oportunidad para
todos”
La primera generación de las secundarias
nocturnas 1 y 2 se encontró que a su egreso, no
existían escuelas del nivel medio-superior que les
permitieran continuar con sus estudios sin abandonar
sus respectivos trabajos, lo que ocasionó que surgiera
un Comité pro Bachillerato Nocturno de Monterrey,
integrado por Lilia Hantuch Rodríguez, Francisco E.
Ramírez y Gilberto Carmona, cuya primera acción,
como acertadamente lo señalan las investigadoras
del texto que estamos reseñando, es la de dirigir una
carta al Lic. José María de los Reyes Torres, director
de la Escuela Nacional Preparatoria Nocturna, que
inmediatamente fue respondida. En la misiva, de
los Reyes Torres, los felicita por la iniciativa y les da
instrucciones, además de prometerles estar con ellos
el día 14 de julio de 1937. Las instrucciones giradas
eran las de reunirse en el local de la Secundaria
Nocturna N° 1 e invitar a todos los interesados para
definir las acciones que debería realizar el Comité
Pro Bachillerato.
La única respuesta que obtuvieron fue la
autorización para su apertura y la facilitación del local
y alumbrado, lo que fue suficiente para dar por un
hecho su apertura, pues de los Reyes declaró, en una
entrevista a “El Porvenir”, que la escuela funcionaría
en las instalaciones del Colegio Civil, contaban con
ochenta solicitudes, y que la UNAM se haría cargo
del pago a los docentes y donaría los libros. La
fecha acordada para la inauguración fue el seis de
septiembre de 1937, pero aún quedaban muchos
detalles por afinar, como bajo qué dirección técnica o
normativa funcionaría la escuela y el nombramiento
del director de la Escuela Nocturna de Bachilleres.
Finalmente, el 8 de diciembre del año mencionado,
se realizó el acto oficial de su inauguración.
En el curso de su exposición, las investigadoras
intercalan un valioso material gráfico, formado por las
fotografías y su correspondiente nota biográfica de
Lilia Hantuch, Francisco Ramírez y Gilberto Carmona;
la nota biográfica de José María de los Reyes Torres;
la fotografía del Comité Pro Bachillerato Nocturno,
acompañado por funcionarios en las escalinatas del
Palacio de Gobierno; las fichas de inscripción de la
primera generación; la fotografía del acto inaugural,
en la que se lee en una manta colocada en la pared
del fondo el lema “La misma oportunidad para todos”.

Enmarcados en un fondo amarillo aparecen los
discursos íntegros de los oradores que intervinieron;
la nota publicada por el periódico “El Porvenir” en
su edición del 9 de diciembre de 1937; la planta
de maestros fundadores; el plan de estudios de
dos años; la carta de agradecimiento enviada al
rector de la UNAM por el apoyo otorgado por esa
institución, firmada por 55 estudiantes; el recuadro
con los nombres de la primera generación, 19371939; las fotografías de los primeros directivos; el
nombramiento de los profesores para el segundo
año de los bachilleratos especializados, y el recuadro
con el plan de estudios de tres años. Material que sin
duda enriquece e ilustra la narrativa de las autoras.

De los primeros años de su
fundación a la autonomía
universitaria
Aunque sus autoras no agrupan bajo ningún
criterio los diversos capítulos que integran su
investigación, sino que los ordenan diacrónicamente,
con el estricto propósito de darle una secuencia
abreviada a esta reseña, me voy a referir en esta
sección del presente trabajo a los capítulos cuyos
hechos narrados quedan comprendidos en el
periodo histórico de la Preparatoria Núm. 3 que va
de los primeros años de su fundación a la autonomía
universitaria.
En este periodo histórico podemos agrupar
los capítulos siguientes: III. Se inicia una tradición
cultural , referida a las actividades de carácter
administrativo y de difusión cultural que siempre
han distinguido a esta preparatoria, emprendidas
de los años 1941 a 1947; IV. Época de cambios, que
contiene los años comprendidos de 1947 a 1959,
en los que la Preparatoria Núm. 3 experimenta los
cambios propios de los ajustes ocurridos al interior de
la estructura de la Universidad de Nuevo León, que
provocaron que durante un breve tiempo, bachilleres
diurna y nocturna realizaran sus actividades en la
Escuela Normal Miguel F. Martínez; V. Trabajo en
equipo, contiene los años de gestión del Dr. Mateo A.
Sáenz, las actividades académicas, administrativas y
culturales desarrolladas, hasta el nombramiento de
la primera directora de la escuela, la Lic. Francisca
Marroquín; VI. Efervescencia estudiantil, que narra el
periodo de la lucha por la autonomía, en el que se
sucedieron varios directores, según los vaivenes de

19

�las leyes orgánicas promulgadas hasta establecerse
una definitiva, entre éstos el I. Q. Carlos Caballero
Lazo, Ing. Héctor González Faz, el Lic. Raúl S.
Montoya Retta, Lic. Felipe Ortiz Morales e I. Q. Elvia
Jiménez de Sáenz.

De la innovación académica
al nivel i del SNB
Después del periodo intenso de la lucha por
la autonomía universitaria, la ahora Universidad
Autónoma de Nuevo León, entra en un proceso de
crecimiento cualitativo y cuantitativo, que la llevan a
consolidarse como una de las mejores universidades
públicas del país. En este periodo podemos agrupar
los siguientes capítulos: VII. Innovación académica,
que contiene documentado el periodo del Dr. Máximo
de León Garza, en el cual se fundó el Sistema de
Enseñanza Individualizada, base para el actual
Sistema de Educación Abierta de la Preparatoria
Núm. 3 y el Departamento Audiovisual, proyecto
coordinado con la Preparatoria Núm. 1 que, al
fusionarse con el departamento análogo existente
en la FIME, formaron el Departamento Central de
Educación Audiovisual, antecedente inmediato del
actual Canal 53 y Radio Universidad; VIII. La reforma
académica del bachillerato único , este capítulo

describe la gestión del Lic. José Manuel Pérez Sáenz,
quien completó el segundo periodo de su antecesor,
y dirigió la Preparatoria Núm. 3 durante dos periodos
administrativos, en los cuales se aprobó el plan de
estudios semestral general, sin especialización, se
proporcionaron los estudios de bachillerato a través
del sistema abierto a los internos de la Penitenciaría
del Estado, y se emprendieron numerosas actividades
culturales; IX. Compromiso y calidad para la inclusión
educativa, en el que se exponen los logros del Ing.
Juan Edelmiro Moya Barbosa, director de 1987 a
1993, basados sobre todo en un reordenamiento
académico-administrativo y una capacitación docente
a través de programas con especialistas del CISE de
la UNAM. En este periodo se impulsaron además las
actividades de difusión de la cultura a través de ciclos
de conferencias de los más reconocidos intelectuales
de la época y la edición de la serie “Cuadernos de
Divulgación Ideológica”. Se le dio un gran impulso a
los Módulos de Servicio Externo del Sistema Abierto
y se implementó la Modalidad Curricular Flexible,
en la cual los estudiantes podían cursar un bloque
de materias en la modalidad presencial y otro en la
modalidad abierta; X. Impulso a la difusión editorial,
describe los dos periodos administrativos de la C. P.
Martha Elva Arizpe Tijerina, quien a lo largo de su
gestión (1993-1999) implementó el Plan de Estudios
Modular, para lo cual capacitó a toda la planta

Fotografía de los autores. De izquierda a derecha Lic. Edmundo Derbez, Lic. Clemente Pérez, Lic. Myrna Rodríguez Gómez, Lic. Susana
Acosta Badillo, Ing. Linda Osorio Castillo y Sr. Rector Ing. Rogelio Garza Rivera

20

�docente, en aspectos disciplinares y metodológicos,
para lo cual creó la Coordinación de Proyectos de
Apoyo a la Docencia. Amplió la infraestructura
tecnológica e implemento un Sistema de Información
Escolar en red para agilizar los trámites y evaluación
del alumno del Sistema Abierto mediante exámenes
aleatorios. Impulsó las actividades culturales a través
de clubes artísticos, viajes de estudio y un magno
ciclo de actividades culturales en conmemoración del
60 Aniversario de la Fundación de la Preparatoria
Núm. 3. Durante su gestión nació Reforma Siglo
XXI; XI. Transformación educativa, capítulo referido
a la gestión administrativa del Lic. Salvador González
Núñez, caracterizado por la reubicación de la
Preparatoria Núm. 3 en una nueva sede, con lo
cual, sin perder la esencia de inclusión educativa,
la escuela deja de ser exclusivamente nocturna, al
abrirse por primera vez en 66 años de labores, los
turnos matutino y vespertino. Se fundó la modalidad
educativa a distancia, caracterizada por el uso de las
plataformas electrónicas y se inició la documentación
de los procesos en busca de obtener la Certificación
ISO; XII. Certificación de calidad, dedicado a la
gestión administrativa del M. E. S. Jaime César
Triana Contreras, en el cual se consolidan logros
y avances de sus antecesores, caracterizándose
su periodo administrativo por el regreso al Plan de
Estudios semestral, la implantación del bachillerato
bilingüe progresivo, la obtención de la certificación
ISO 9001-2000, la creación de las instalaciones
del Sistema Abierto y a Distancia, la creación de
la Coordinación de Desarrollo Institucional, y el
desarrollo de actividades socioculturales con enfoque
en el compromiso social y cultural; XIII. Incursión al
Sistema Nacional del Bachillerato , describe este
capítulo los dos periodos de gestión administrativa
de la Dra. Gloria Alicia Sáenz Vázquez, en los cual se
logró ingresar al Nivel III del SNB (Sistema Nacional
de Bachillerato) una vez cumplidos los requisitos por
el organismo certificador, se refrendó la Certificación
ISO 9001-2000 y se mantuvo un compromiso
constante con la calidad; se mejoró sustancialmente
la infraestructura física y tecnológica del plantel; se
realizaron importantes actividades editoriales con
la publicación de varios libros literarios, culturales
e históricos y se brindó un apoyo significativo a las
actividades deportivas en beneficio de los estudiantes
y se conmemoró el 75 Aniversario de la fundación de
la preparatoria y, finalmente, esta sección se cierra
con el capítulo XIV. Educación de clase mundial, un
compromiso social, corresponde al primer periodo
de gestión administrativa de la actual directora, M.

E. C. Linda Angélica Osorio Castillo en el cual se
logró alcanzar el nivel II del SNB y se preparó la
plataforma para ingresar al nivel I, gracias a que se
realizaron las acciones necesarias como certificar
en competencias a la planta docente, mejorar
sustancialmente la infraestructura física y reordenar
administrativamente el plantel. La mitad del primer
año de su segundo periodo de gestión administrativa
coincidió con el 80° aniversario de la preparatoria,
destacándose los festejos por la calidad de los
eventos conmemorativos, entre los que destaca el
libro que aquí se reseña.
Una de las características que determinan
lo valioso de esta investigación es la profusión de
notas que respaldan lo expresado en cada uno de
los capítulos. A continuación se detalla la cantidad
de notas que las autoras utilizaron para la redacción
objetiva y veraz de cada uno de los capítulos:
Escuelas para trabajadores: 37 notas; “La misma
oportunidad para todos”: 60 notas; Se inicia una
tradición cultural: 36 notas; Época de cambios: 67
notas; Trabajo en equipo: 66 notas; Efervescencia
Estudiantil: 37 notas; Innovación Académica: 48
notas; La Reforma del Bachillerato: 23 notas;
Compromiso y calidad para la innovación educativa:
38 notas; Impulso a la difusión cultural: 36 notas;
Transformación educativa: 33 notas; Certificación de
calidad: 24 notas; Incursión en el Sistema Nacional
de Bachillerato: 22 notas; Educación de clase
mundial, un compromiso social: 25 notas, cantidades
que suman un total 552 notas.
La cantidad señalada de notas fueron
posible gracias a la consulta exhaustiva de 18
libros; cinco acervos documentales, a saber: 1)
Archivo Histórico de la Preparatoria Núm. 3; 2.
Archivo General del Estado; 3. Capilla Alfonsina; 4.
Centro de Documentación y Archivo Histórico de
la UANL, 5. Archivo del H. Consejo Universitario,
y 6. Publicaciones periódicas. Además, fueron
consultados 28 documentos, 26 informes anuales
de distintos directores, cinco fuentes digitales, cuatro
acervos gráficos y 18 entrevistas. Ante lo acucioso de
la investigación coincido con las palabras expresadas
por el Mtro. Juan Antonio Vázquez Juárez, que
en su colaboración anterior expresó: “Es digno de
ser reconocido el esfuerzo realizado por todos los
que de una (o) de otra forma tomaron parte en la
elaboración de este importante texto, el cual se verá
recompensado cuando todos lo tengan en sus manos
y disfruten su lectura.”

21

�Reforma Siglo XXI

Profesionalización de la Enfermería en Nuevo
León: Creación de la escuela de enfermeras
del Estado, 1915
██

De acto de caridad a
profesión: contexto
internacional
a enfermería, dentro de su origen del cuidado
de los enfermos y necesitados, es tan antigua
como la humanidad misma. Surgida del instinto
natural por ayudar y/o cuidar del ser cercano
y del prójimo, la enfermería adquirió con el
paso de la historia nuevos significados y calificativos,
rebasando su condición de actividad cotidiana y tan
imprescindible como informal, hasta establecerse como
un oficio y consolidarse al fin como una profesión.
Desde la mitología griega con las Híades, hijas de
Pleione y Atlas, cuidadoras y nodrizas del imaginario
clásico, la enfermería se ha caracterizado como una
actividad bondadosa, desinteresada y caritativa. Estos
rasgos alcanzarían su madurez durante el auge del
cristianismo; la conformación de órdenes religiosas
y la fundación de monasterios otorgaron un especial
enfoque al socorro del desvalido, prescribiendo incluso
una normativa para su atención.1

■Susana Acosta Badillo*

enfermería emprendió un proceso paulatino rumbo a su
profesionalización. 2
Durante este siglo, la sanidad pública estableció
sus primeros estándares: construcción de sistemas
de alcantarillado y de suministro de agua, así como
la edificación de hospitales espaciosos, públicos
y privados. Se había descubierto que los sitios
encerrados y propicios al hacinamiento eran una fuente
de enfermedades; también, que los gérmenes (y no la
ira de Dios ni los males de la brujería) eran el principal
conductor de lo insalubre.
Una y otra certezas significaron una nueva era
para la medicina y, por extensión inmediata, para la
enfermería. El oficio comenzó a revelarse como una
urgencia social, una necesidad de primera mano, y así

Hasta entonces, el cuidado de los enfermos
se había mantenido relacionado al entorno familiar o
grupal, así como a contextos mágico-religiosos; pero el
acontecimiento que significó la instauración de la nueva
religión monoteísta hubo de posicionarlo como un
deber cristiano y, en esa virtud, se crearon instituciones
para su ejercicio donde la asistencia era gratuita y
generalmente igualitaria.
Después de una larga trayectoria como oficio
que se aprendía por tradición oral y como observante,
además de estar prácticamente restringida a miembros
oficiales de órdenes religiosas y posteriormente, de
campaña militar, hacia mediados del siglo XIX la
* Licenciada en Historia, se desempeña como investigadora del Centro
de Documentación y Archivo Histórico de la UANL

El día que murio Albers

22

�fue como el personal de enfermería pasó de ser un
ayudante o sirviente del médico, para establecerse
como un auxiliar debidamente capacitado, formado
en una institución y con sus cualidades estrictamente
definidas.
Aquí es donde aparece la figura de Florence
Nightingale (1820-1910), mujer de clase educada
en la Inglaterra victoriana. Nightingale aprendió el
arte del cuidado durante su tránsito por instituciones
religiosas (Hijas de la Caridad y Diaconisas de
Kaiserswerth), y por sus visitas a nosocomios
ingleses y europeos. En poco tiempo, estableció un
modelo educativo que puso a prueba por primera vez
durante su desempeño en la guerra de Crimea (18531856) como directora de un sanatorio para mujeres
de alta sociedad. Esa experiencia le otorgaría el
estatus necesario para dirigir la primera campaña de
enfermería femenina en un conflicto bélico.3
La atención médica desempeñada durante
la guerra de Crimea fue fuertemente criticada por
la prensa internacional, por la deficiente formación
de los doctores ingleses en cirugía de guerra. En
respuesta, Nightingale encontró coyuntura para
promocionar el establecimiento de una escuela
de medicina militar, así como la formación laica de
enfermeras4 —hasta el momento, la enfermería
mantenía aún esa línea religiosa bajo la que también
ella se había educado.
Florence opinaba que era necesaria una
propedéutica al margen de la concepción religiosa
y con un modelo educativo bien establecido, con
reglamentos y autonomía intelectual. Consideraba,
además, que la enfermera debía recibir una paga por
su trabajo, lo que le otorgaría un estatus profesional
e independiente respecto al modelo de servicio social
gratuito implementado por la Iglesia. Esas ideas la
llevaron a fundar la Escuela de Entrenamiento y
Hogar Nightingale para Enfermeras en el Hospital St.
Thomas (Londres) en 1860, con un registro inicial de
diez alumnas.
Su modelo educativo se basaba en la primicia
de que la práctica era la mejor maestra. Las alumnas
dependían exclusivamente de la enfermera en jefe,
no del médico, y su instrucción corría a cargo del
personal médico principal del hospital (médicos
y monjas), quienes les evaluaban. Al finalizar su
formación (de dos a tres años), las enfermeras eran
enviadas a hospitales seleccionados por el Fondo

Nightingale, que auspiciaba la escuela, para expandir
el modelo formativo adquirido y, a la par, iniciar su
vida laboral.5
En un corto periodo, “enfermeras Nightingale”
comenzaron a fundar sus propias escuelas en
diferentes partes del mundo, gracias a la emigración.
Las primeras sedes en el extranjero se dieron en
Australia, Canadá, India, Finlandia, Alemania, Suecia
y Estados Unidos. En este último país, en similitud
con el caso británico, la enfermería abandonó
su cariz religioso para profesionalizarse con las
impostergables exigencias que desataba la Guerra
Civil. El Hospital de la Mujer de Filadelfia ofreció seis
meses de entrenamiento en enfermería, graduando
su primera generación en 1869.6
En el caso de América Latina, la influencia
británica instauró la primera escuela de enfermería
en Argentina en 1890, bajo auspicio del Hospital
Británico de Buenos Aires y con el modelo
Nightingale, con un plan de tres años. Una
investigación de Verderese sobre la historia de la
enfermería en América Latina, identifica que los
países que prosiguieron al ejemplo de Argentina
fueron Cuba (1900), Chile (1905) y México (1907).7
En nuestro país, la religiosidad del servicio
médico perduró desde la colonización española
hasta la implementación de las Leyes de Reforma,
que secularizaron los hospitales e instituciones
de caridad para pasar a depender del Estado. El
cambio de concepto (de caridad a beneficencia
pública) se oficializó con la creación de la Dirección
de Beneficencia Pública y con el decreto del primer
Código Sanitario, promulgado en julio de 1891. Las
cosas habían cambiado tanto durante este largo
proceso que, al cabo del mismo, la asistencia médica
sufrió un déficit a consecuencia de la expulsión de
órdenes o grupos religiosos de los nosocomios —
como la expulsión de las Hermanas de la Caridad
en 1874.
Con aquel retiro forzoso, hacia finales del
siglo XIX los hospitales mexicanos contrataron
a enfermeras extranjeras (norteamericanas, la
mayoría) para la instrucción del nuevo personal,
que comúnmente ingresaban al hospital sin otro
requisito que el saber leer y escribir, y cumplían con
funciones de servidumbre y cuidado superficial de los
enfermos, con la única obligación de vigilarlos, más
no atenderlos.8

23

�Por decreto presidencial, se estableció en 1898
la Escuela Práctica y Gratuita de Enfermeros en el
Hospital de Maternidad e Infancia, con apertura
a personas de ambos sexos que trabajaran en
hospitales de la capital, con los requisitos mínimos
de instrucción primaria y una actitud afable. La
escuela fracasó en su organización por la falta de
compromiso de las enfermeras en jefe contratadas
para la instrucción del alumnado y los nosocomios
capitalinos continuaron con la instrucción particular
de su personal.

del Congreso Constituyente en 1824 y antes del
establecimiento de Gonzalitos en la ciudad, sus
gobernantes habían recurrido a la contratación
temporal de médicos extranjeros o capitalinos para
dirigir el único hospital, que atendía tanto a población
de Nuevo León como de los estados del norte
aledaños. Durante la epidemia de viruela de 1798,
el Ayuntamiento de Monterrey solicitó al arzobispo
de Valdés las instalaciones del nuevo hospital que
estaba construyéndose en el primer cuadro de la
ciudad, a modo de atender a los pacientes infectados.

Fue hasta 1907 cuando se fundó en el país una
escuela de enfermería sólida, con bases jurídicas y
un programa educativo bien diseñado, de tres años
de duración. En su currícula se incluían las materias
de Anatomía, Fisiología y Curaciones para el primer
año, Higiene y Curaciones en general para el
segundo, y Pequeña farmacia, Curaciones, Cuidados
de los niños, parturientas y enajenados en el tercero.
Al terminar, la Dirección General de Beneficencia
Pública les expédia un diploma que acreditaba su
formación, naciendo así un sistema de educación
profesional de enfermería que en pocos años se
extendería por el país.

En un caso especial, que establece el primer
antecedente registrado de la enseñanza de la
enfermería en el estado, estriba en la contratación
del doctor italiano Pascual Constanza, que arribó a la
ciudad en octubre de 1828 para establecer la primera
cátedra de medicina en Nuevo León. Se cumplía
así con el Plan de Instrucción Pública aprobado en
febrero de 1826 y que estipulaba la creación de una
cátedra en el Hospital del Rosario, efectuada por un
médico cirujano.9

En menos de un año, la escuela se integró a la
Secretaría de Educación Pública y para diciembre de
1911 la Universidad Nacional Autónoma de México
aprobó su integración a la Escuela de Medicina.
En 1912 reformó su plan a un programa integral
de cuatro años: dos para Enfermería y dos para
Obstetricia. Actualmente es la Escuela Nacional de
Enfermería y Obstetricia (ENEO).

La enfermería en Nuevo
León
El Hospital para pobres de Nuestra Señora del
Rosario fue fundado en 1793 por el tercer arzobispo
Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés, en la antigua
casona del gobernador Ignacio Usel y Guimbarda,
actualmente sede del Museo de Culturas Populares
de Monterrey, y constituye el primer antecedente de
la medicina moderna en nuestro estado. Su primer
director fue el médico español Vicente de la Peña y
dejó de funcionar en 1853, a pesar de ser el único
hospital del noreste de México.
Durante años, tras la declaración de Nuevo
León como estado libre y soberano por decreto

El galeno debía instruir teoría y práctica en
anatomía, cirugía, química, botánica y medicina
general, durante la semana y dedicando los
domingos “media hora [a] algún tratadito de partos
y enfermedades de mujeres y niños, a matronas de
conducta y actitud.”
Aunque la obstetricia no era considerada un
oficio propiamente dicho (se le tenía por una actividad
practicada por herencia y experiencia), el que se
contemplara mejorarla establece un parteaguas en la
educación de la mujer en el estado y, especialmente,
en la enseñanza de la enfermería. Por desgracia,
el programa se canceló a escasos cinco meses
de haber iniciado, a consecuencia de un viaje de
especialización que Constanza realizó a Baltimore
(EEUU) en marzo de 1829. No se tiene registro
de si alguna mujer se inscribió en el programa de
obstetricia, pero el gobierno asentó un precedente en
su intención por mejorar la práctica de las matronas
en la ciudad.10
En noviembre de 1833, llegó a la ciudad
procedente de Jalisco, un joven José Eleuterio
González Mendoza, quien para mayo del año
siguiente asumiría la dirección del Hospital del
Rosario. Dos décadas más tarde, en 1851, el
gobernador Agapito García decretó la creación del
Consejo de Salubridad, órgano que administraría

24

�cuanto concerniese a la salud pública en la entidad:
desde la expedición de reglamentos sanitarios,
supervisión de escuelas, fábricas, granjas, etcétera,
hasta el reconocimiento legal del ejercicio de la
medicina y actividades afines, extendiendo licencias
y títulos correspondientes.
En 1853, se autorizó al doctor González la
creación de otra cátedra de obstetricia, con un
programa de estudios similar al de la Escuela
Nacional de Medicina y abierto a toda mujer con
experiencia (poca o mucha) en los cuidados del
embarazo, del parto y de las atenciones posteriores.
Apenas seis años después, el 30 de octubre de
1859, el gobernador José Silvestre Aramberri decretó
la apertura del Colegio Civil, después de dos años
de estar en paro tras su primera fundación en 1857.
La reapertura del Colegio conllevó un plan de cinco
años de educación secundaria y preparatoria; a la
vez, el gobierno expidió la creación de dos escuelas
de educación superior: Jurisprudencia y Medicina.11
La Escuela de Medicina se conformaría de seis
años y se estipuló que las prácticas profesionales
se realizaran en el nuevo Hospital Civil, próximo a
fundarse. El plan de estudios seguía materias como
Anatomía, Fisiología, Botánica, Farmacia, Higiene,
Medicina operatoria y Obstetricia; los dos últimos,
eran cursos a cargo de José Eleuterio González,
designado su primer director. Al año siguiente,
González fundó el Hospital Civil, ubicado inicialmente
entre las calles Cuauhtémoc y 15 de mayo. En 1861,
el Hospital del Rosario finalmente cerró sus puertas,
después de ocho años de funcionar parcialmente,
desde su clausura en 1853.
Con estos acontecimientos, la enseñanza y la
práctica profesionales de la medicina comenzaron
a estabilizarse en Nuevo León; sus requisitos y
protocolos fueron definidos por medio de reformas,
reglamentos y leyes, y actualizados constantemente
por las posteriores administraciones. Destaca la ley
del Consejo de Salubridad de octubre de 1893 que
dictamina, entre sus nuevas atribuciones, expedir
informes de actividades ante el gobierno.
En marzo de 1897, el gobernador Bernardo
Reyes decretó el Reglamento Interior del Hospital
González y, por vez primera, se especificaron
detalladamente las atribuciones y obligaciones
de cada integrante a cargo de una función en el

nosocomio: director, médicos de sala, practicantes
(estudiantes de Medicina), farmacéutico, encargado
de botica y enfermeros (as). Esta última categoría
existía desde reglamentos anteriores (en ocasiones
aparecía como ayudantes de médico), pero hasta el
momento no se le habían especificado cualidades,
atribuciones, obligaciones ni requisitos de ingreso. El
artículo 33 del nuevo reglamento especificaba:
“Para ser Enfermero o Enfermera se necesita:
I. Saber leer, escribir y presentar a la
administración un conocimiento de buena conducta.
II. Ser propuesta por la administración y obtener
la aprobación del Director.”
En cuanto a sus obligaciones, éstas abarcan
una variada gama que incluye actividades de
limpieza, vigilancia, asistencia del médico o
practicante y el cuidado superficial de los enfermos:
“Son obligaciones y deberes de los Enfermeros
y Enfermeras:
I. Hacer limpieza diariamente o cuando lo
ordene la Dirección, de los techos, paredes y pisos
de su sala o salas; lo mismo de las camas, burós,
platos, tazas, cucharas, bacinicas, escupideras y de
todos los muebles, enseres, útiles e instrumentos de
la sala de curaciones.
II. Recibir las medicinas de la Botica cuando
sea llamado por el Encargado de la misma y los
alimentos de la cocina a la hora que dirección lo haya
indicado.
III. Distribuir las medicinas y alimentos a los
enfermos que tengan a su cargo, conforme estén
asentadas en la Ordenata, o por indicación del
Practicante de Medicina de guardia.
IV. Procurar siempre tener muy aseado y listo
todo el material de curación para cuando lo pida el
médico, practicante de la sala o el de guardia.
V. Procurar tener listo y limpio, una toalla, un
tintero y una pluma, y se asociará al Practicante de su
sala para dar cumplimiento a todo lo que el director o
médico ordene al pasar visita a los enfermos.
VI. Procurar que todos los enfermos de su
servicio guarden el mayor silencio y compostura al

25

�pasar la visita el médico y que todos se encuentren
en sus respectivas camas.
VII. Hacer que todos los enfermos de su
servicio observen las prescripciones y órdenes de los
empleados que les sean superiores.
VIII. Cuando a algún enfermo de su servicio le
ocurriese algún accidente dará aviso inmediatamente
al practicante de medicina de guardia.
IX. Al morir algún enfermo y ya reconocido por
el practicante de guardia, tendrá cuidado de cambiar
toda la ropa de la cama, haciendo el separo cuando
fuere contagiosa la enfermedad.”12
Cabe destacar que también existía una división
de sexos en cuanto a la distribución de las áreas, los
enfermeros se hacían cargo de las salas de cirugía,
medicina de hombres y pensionistas hombres,
mientras que las enfermeras atendían las salas de
medicina de mujeres y venéreo-sifilíticas. Aunque la
categoría de enfermero(a) no exigía de una persona
con formación académica, sí existía una diferencia
con el trabajo de los mozos/sirvientes, al confiárseles
a los primeros el cuidado de los enfermos y su
atención, aunque fuese de forma muy superficial y
siempre bajo supervisión de un médico o practicante.
Los mozos sólo cumplían labores de limpieza y
de encargo, siempre distribuidos entre las áreas
de portería, laboratorio antirrábico y comisiones
exteriores.

temporal, cuando en 1899 fue clausurada la única
institución dedicada a ello en el estado. En 1877 la
Escuela de Medicina se había deslindado del Colegio
Civil para depender del Consejo de Salubridad; la
nueva sede se radicó en el Hospital Civil (Hospital
González), donde los alumnos cursaban todas
sus materias: teóricas y prácticas. En este estado
permaneció por dos décadas hasta que en 1899,
durante la administración de Bernardo Reyes, la
Escuela fue clausurada por “no haber habido numero
competente de alumnos”.13
El registro de títulos de médico expedidos en
el extranjero o escuelas nacionales continuó ante
el Consejo de Salubridad del estado, mientras que
en casos de epidemia o alta demanda de atención
médica, se recurrió a la conformación de brigadas de
caridad o auxiliares, por medio de voluntariado.
En 1912, la Escuela de Medicina se reinauguró
durante el gobierno de Viviano L. Villarreal, el
2 de septiembre, con matrícula inicial de nueve
alumnos. En el informe de gobierno de 1911-1912,

La labor del profesional de la enfermería
descrita en la ley de 1897, correspondía al modelo
extendido de este personal: como auxiliares pero sin
atribuciones individuales, siempre bajo supervisión
del médico, practicante o jefe de hospital. La
percepción de sus labores comenzaría a cambiar
paulatinamente conforme fueran creándose escuelas
de enfermería en el país (posterior a 1907), por
un lado, y por otro, a medida de que la necesidad
social lo apremiara a golpe de contextos bélicos,
epidemias, crecimiento poblacional, reestructuración
de los códigos sanitarios, tránsito del sistema
sanitario (de público a privado), etcétera, así como
el avance natural que la medicina científica habría de
experimentar al curso del siglo XX.
Sin embargo, mientras en la capital del país la
enseñanza de la medicina se afirmaba, en Nuevo
León esta rama educativa sufría un desequilibrio

26

Juego de dos planosv

�el gobernador expuso como los principales motivos
de la reapertura la solicitud de jóvenes aspirantes y
del cuerpo médico de la ciudad, haciendo uso de la
antigua ley de 1897, que aún estaba vigente.14

Fundación de la Escuela de
Enfermeras
La Revolución Mexicana trajo un nuevo y
tenso orden; particularmente, su postura anticlerical
instauraría políticas y nuevos lineamientos que el
Estado nuevoleonés no se exentó de acatar. Así, en
1914, el gobernador provisional del estado, Antonio
I. Villarreal, prohibió el culto religioso, clausuró
iglesias y el histórico Seminario, además de crear un
Comité de Salud Pública que combatiera el fanatismo
religioso. El dogma fue percibido como fuente de
innumerables problemas sanitarios pues, según
apreciación de las nuevas autoridades, promovía una
medicina rudimentaria y antihigiénica.
Las Hermanas Josefinas, que solían atender
a los enfermos del Hospital González, ya habían
sido expulsadas, y el contexto bélico se mantenía
por constantes brotes militares en defensa de la
ciudad —defensas villistas y zapatistas. Nuevo León,
y particularmente su capital, se vio en la imperiosa
necesidad de conformar grupos de asistencia
médica capacitados como precaución ante la
situación dominante en el país —si bien la entidad
no experimentaba ataques ni encuentros militares
graves.
Monterrey contaba con escasos médicos
titulados y con nulos ayudantes calificados. Aunque
éstos se catalogaban como enfermeros(as), tenían
una pobre formación empírica aprendida del trabajo
diario en el nosocomio. La situación era precaria, el
contexto peligroso y de alta la demanda. Ante esta
frágil vulnerabilidad, Jesús María González, director
del Hospital Civil, propuso al gobierno estatal la
creación de una escuela superior de enfermeras.15
Argumentaba que los ayudantes de médicos
carecían de los conocimientos y la capacitación
necesaria y eran insuficientes en cantidad; la
creación de una escuela formadora de enfermeras
era la opción más viable para solucionar la continua
escasez de personal médico capacitado.
González no hablaba de oídas, había vivido en

primera persona la insuficiencia y la desesperación
durante su servicio en el Hospital Militar de la ciudad,
cuando fungió como su subdirector y a donde
llegaban por tren los soldados federales heridos
durante las batallas de la Revolución Mexicana.
Además, su experiencia previa en los hospitales
militares de Saltillo, León, Guadalajara, Querétaro
y Ciudad de México, así como lo aprendido y
observado en la Escuela de Medicina capitalina,
le habían otorgado bases y visión para proyectar
una escuela de enfermería en Monterrey, que
complementara la labor de la Escuela de Medicina
apenas reinaugurada —hacía tres años. Por si fuera
poco, se contaba con el antecedente inmediato de la
escuela de enfermería capitalina, fundada en 1907 y
de la cual se tomaría el modelo educativo para la del
estado.
La propuesta del doctor González fue atendida
por el gobernador Pablo A. de la Garza, designado
por el presidente entrante, Venustiano Carranza,
en junio de 1915. El doctor González recibió el
nombramiento de director y catedrático de la futura
escuela a crearse, con la encomienda primordial de
redactar los proyectos de ley y reglamento; los cuales
presentó de inmediato, en agosto de 1915.
Se documentaba así que “la Escuela de
Enfermeras tiene por objeto la enseñanza MédicoQuirúrgica necesaria para que puedan las alumnas
ser verdaderas auxiliares de los médicos en sus
trabajos.”16 La exclusividad de género correspondía
a la tradición iniciada con la escuela de Florence
Nightingale en la Europa Occidental, misma que se
había trasmitido al continente americano con las
primeras escuelas de enfermeras a finales del siglo
XIX.
Además, estaba en consideración la cuestión
femenina, las cualidades de amor, ternura, caridad
y asistencia naturales de la mujer, comúnmente
asociada a la maternidad y (luego) más apta para
el servicio a los desvalidos. Por otra parte, debe
tomarse en cuenta que el hombre tenía un abanico
de oportunidades en educación superior mucho más
amplio que la mujer, sin que la enfermería fuese una
profesión atractiva para el género masculino en ese
entonces.
La ley también estableció que la administración
de la Escuela y su presupuesto dependerían del
gobierno. Conformado un pequeño cuerpo directivo

27

�y académico, la Escuela contaría con un director,
González, y tres profesores: uno por cada año de
duración de la carrera. González también fungiría
como el catedrático del primer año. Como local se
adecuó el salón que funcionaba como capilla del
Hospital González, y que ocupaban anteriormente
las Hermanas Josefinas.
El presupuesto para la remodelación del espacio
fue aprobado y emitido por 424 pesos: el contratista
llevaría a cabo los trabajos de pintura y restauración;
además, adecuaría tres cuartos para alumnas
pensionistas. Como dato anecdótico, los restos del
doctor José Eleuterio González descansaban en
la parte poniente del salón a adecuar, dentro de
una bóveda; ésta se respetó, protegiéndola con un
barandal de fierro.
Los trabajos de remodelación se concluyeron
el 8 de octubre y para el día 12, su apertura oficial
fue declarada por el gobernador Pablo A. de la
Garza. Aunque su matrícula quedó abierta desde el
momento de su inauguración, no fue sino hasta el
21 de octubre que se hizo pública su existencia por
medio de un aviso que el doctor González giró entre
los principales periódicos de la ciudad: El Demócrata,
El Constitucional y el Periódico Oficial:
“Ha quedado establecida en uno de los
salones del Hospital González, la Escuela
Profesional de Enfermeras y en la comisaría del
mismo establecimiento, abierta la inscripción para
matrículas, de 11 a 12 am desde hoy hasta el 15 de
noviembre próximo. Las clases principiarán el 1 de
noviembre del mes entrante.”17
Los requisitos eran: saber leer, escribir y
contar, tener buena conducta y salud. Las alumnas
tuvieron opción de inscribirse en dos modalidades,
las propietarias, que harían sus estudios conforme
el orden establecido por el reglamento de la Escuela;
y las supernumerarias, que tendrían la oportunidad
de cursar las materias según su disponibilidad de
horario.
Con cinco días de retraso a lo estipulado ante
prensa, las clases iniciaron el 6 de noviembre de
1915. La matrícula inicial para el primer año de la
carrera fue de 18 alumnas inscritas, a cada una de
las cuales se les cobró dos pesos por inscripción.
En su primer programa de estudios, las alumnas
cursarían tres materias globales, una por cada año:
para el primero, Nociones de anatomía descriptiva y

fisiología; para segundo, Nociones elementales de
pequeña cirugía y clínica; y para el tercero, Nociones
de terapéutica y clínica, en seguimiento al programa
de la escuela nacional. Los exámenes finales se
presentaban ante un selectivo jurado calificador.
Su primer año escolar abarcó del 6 de
noviembre de 1915 al 1 de agosto de 1916. Dos
días después de concluir el ciclo, diez alumnas
presentaron su examen final ante el doctor González
y el profesor Jesús Colunga, quien acudió en
representación del gobernador. Las alumnas
eran Adela Aguirre, María de Jesús Ramírez,
Crescenciana Hernández, Herminia Hernández,
Carmen Farías, Francisca Serna, Luz Serna, Refugio
López, Delfina R. de Castillo y Margarita Mancha.18
El acta levantada durante la sesión estipula
la satisfactoria demostración de saberes de las
alumnas, expresándose en ellas un “notable grado
de adelanto”, quedando todas aprobadas. De
la generación original de 18 alumnas, once se
inscribieron para el segundo año a comenzar el 3 de
octubre de 1916.
El doctor González pasó como maestro titular
del segundo curso, mientras que el doctor José
Flores Elizondo fue nombrado titular del primero. El
17 de junio de 1917, a escasas semanas de concluir
el segundo año, el doctor González presentó su
renuncia ante el gobernador recién electo, Nicéforo
Zambrano:
“ D oy a l g o b i e r n o c o n s t i t u c i o n a l m i s
agradecimientos por la confianza en mí depositada
y mis votos más fervientes por la futura marcha
administrativa.” Con su salida, la nueva gestión
gubernamental invistió al doctor Jesús M. Saldaña
como nuevo director; pero permanecerá en el cargo
sólo un año.
Durante sus inicios, la Escuela Superior de
Enfermeras funcionó irregularmente a consecuencia
del continuo desequilibrio del gobierno estatal,
derivado a su vez del conflictivo contexto político
nacional: gobiernos efímeros y la persistente disputa
entre la pluralidad de corrientes políticas. Durante
esos agitados tiempos, la Escuela de Medicina
llegará incluso a clausurarse de forma esporádica en
1920, para reinaugurarse en 1921 bajo el gobierno
de Juan M. García.

28

�Los problemas del erario fueron la principal
causa para que proyectos de educación y de
otras ramas sujetas al gobierno, se cancelaran o
clausuraran. Aun así, la Escuela de Enfermeras
continuó con matrícula abierta y dio sus primeros
frutos en 1918 con el egreso de su primera
generación, constituida por sólo dos alumnas:
Delfina R. de Castillo y Herminia Hernández, quienes
sostuvieron su examen profesional en septiembre de
ese año. Para ese año escolar, la directiva ya está a
cargo del doctor César Cantú.
Las prácticas de las alumnas son llevadas a
cabo en el mismo Hospital González; en seguimiento
al modelo Nightingale, con aprendizaje de la práctica
en simultáneo con el personal del nosocomio —por
ejemplo, en 1922 se registró la inclusión de diez
alumnas practicantes como personal del hospital. En
cuestión de erario, la Escuela no representó un gasto
pesado para el gobierno: requería de un aproximado
de dos mil pesos por año, poco en comparación a los
diez mil que regularmente exigía Medicina.19
Aun así, la Escuela de Enfermeras fue
clausurada temporalmente en 1925, por decreto
gubernamental, en continuación de los problemas
económicos. Con el cierre oficial en acecho, su
fundador, el doctor Jesús M. González, aceptó un
segundo nombramiento que el gobernador Porfirio
G. González le confirió en septiembre del mismo
año. Sin embargo, un mes después, con el cambio
de poderes que colocó a Jerónimo Siller como
mandatario en la entidad, González renunció una vez
más en acuerdo al protocolo de transición.20
En su carta, el doctor especifica la matrícula
recibida para el año escolar en curso: ocho alumnas
para primero, dos para segundo y dos para tercero.
Aunque no se tiene registro de la clausura oficial de
la escuela, lo más probable es que se cancelara para
el inicio de 1926, al regreso del periodo vacacional de
fin de año; esto, en consideración de lo establecido
en el segundo informe de Siller, correspondiente al
año administrativo entre septiembre de 1926 al de
1927.
En el documento, Siller enfatiza la importancia
de reabrir la Escuela de Enfermeras: “la reanudación
de las importantes tareas escolares de este
humanitario establecimiento que tan útiles servicios
presta, era indispensable”. Además, la carta enviada
por Apolonio Vallejo, secretario del plantel, a la

Secretaría de Gobierno el 1 de junio de 1927 cita
textualmente que las clases se habían reanudado el
1 de diciembre de 1926, y no en septiembre como
se tenía contemplado; la matrícula total fue de 30
alumnas, 26 para primero y cuatro para segundo.21
Correspondiendo a la reapertura, Siller extendió
al doctor Jesús González, entonces director del
Hospital Civil, un tercer nombramiento como titular de
la Escuela, que éste acepta. En un segundo acto, se
contrataron dos médicos del mismo nosocomio como
catedráticos para las materias que comprenderían
los dos años de carrera: Cesáreo R. Cantú como
delegado para el primer año (también fungirá
como tesorero), mientras que Apolonio Vallejo será
secretario del plantel y responsable del segundo año.
Como se aprecia, el plan de estudios sufrió
cambios importantes al reducirlo de tres a dos años;
y aunque se adoptaron textos con nociones de
anatomía, higiene, fisiología y guía de la enfermera,
el director González optó por elaborar él mismo los
manuales que las alumnas utilizarían.22 González
consideró el nivel educativo y la poca experiencia
con que llegaba el alumnado de primer ingreso,
algunas sólo con la primaria. Así lo expresó ante el
gobernador:
“A virtud de haber estado observando que las
señoritas y señoras que se han estado inscribiendo
para la carrera de Enfermeras son personas que muy
pocas presentan comprobantes de haber cursado
los estudios de instrucción primaria y que tan solo
saben leer, escribir y contar; como por otra parte,
los textos que se han adoptado hasta la fecha son
muy extensos y de difícil comprensión para ellas,
me he visto precisado a escribir dos manuales, uno
para el primer año y otro para el segundo, pues ha
quedado reducida la carrera a dos años; manuales
escritos con lectura segura, de fácil comprensión,
elementales, adecuándolos a nuestro medio y tan
solo con los conocimientos más indispensables para
ejercer la carrera de que he hecho referencia”.23
Los manuales fueron evaluados por el gobierno
del estado y por el Consejo de Instrucción Pública,
siendo aprobados en el mismo mes de septiembre
de 1927. En un mes, el 4 de octubre de 1927, Aarón
Sáenz Garza tomó protesta como gobernador del
estado y entre sus primeras actividades, procedió
a unificar las escuelas de Enfermería y Medicina
del estado, con el propósito de otorgar solidez y

29

�estabilidad a ambas dependencias, hasta entonces
constantemente expuestas a la clausura por
cuestiones del erario.
El 12 de noviembre de 1927 se publicó en el
Periódico Oficial del Estado de Nuevo León la nueva
Ley de Instrucción Pública, en cuyo capítulo IV,
correspondiente a educación superior, se estableció
qué “La Escuela de Medicina, que comprenderá
también una Escuela de Enfermeras y Parteras,
quedará fusionada al Hospital González, en la forma
que establezca una ley especial.”24 La Escuela de
Enfermeras permanecería unida a la Escuela de
Medicina (después facultad bajo administración de la
Universidad a partir de 1933), hasta su separación
en 1948.

Referencias
1. Autores varios. La Enfermería en la historia. Un análisis desde
la perspectiva profesional. Cultura de los Cuidados, 2º semestre
de 1997: 21-35.
2. Hernández Martín, Francisca y Morente Parra, Maribel. Definir
la Enfermería desde la historia: Humberto de Romans y el oficio
enfermero. Híades. Revista de Historia de la Enfermería, No. 10:
271-281.
3. Attewell, Alex. Florence Nightingale (1820-1910). Perspectivas:
revista trimestral de educación comparada, marzo de 1998: 173189.
4. Autores varios. Florence Nightingale (1820-1910), a 101 años
de su fallecimiento. Revista médica de Chile, junio de 2011: 807813.
5. Núñez Carrasco, Elizabeth Rocío. Comprensión de la
enfermería desde la perspectiva histórica de Florencia Nightingale.
Ciencia y Enfermería, No. 17: 11-18.
6. Sin autor. “History of Nursing.” Penn Nursing Science. 2015.
University of Pennsylvania, School of Nursing. Recuperado: 25
de julio de 2015 http://www.nursing.upenn.edu/nhhc/Pages/
AmericanNursingIntroduction.aspx.
7. Verderese, Olga. Análisis de la enfermería en la América Latina.
Educación médica y salud, No. 4 (1979): 315-340.
8. Torres Barrera, Sara y Zambrano Lizárraga, Elvia. Breve
historia de la educación de la enfermería en México. Revista de
Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social, 2010: 105110.
9. Cavazos Guzmán, Luis. La salud y la higiene pública en la
ciudad metropolitana. En Enciclopedia de Monterrey, Tomo II: La
capital industrial de México, Milenio, Monterey, 2008; pp. 194-203.
10. Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante
AGENL), Fondo Memorias de Gobierno, 1829, p. 5
11. Olvera Sandoval, José Antonio. Cronología de la Facultad
de Medicina y Hospital Universitario (1626-1955). Memoria
Universitaria. Boletín del Centro de Documentación y Archivo
Histórico de la UANL, noviembre de 2010: 7-13.
12. AGENL, Fondo Memorias de Gobierno, Bernardo Reyes
correspondiente al periodo de 4 de octubre de 1895 a 3 de
octubre de 1899, tomo I, anexo número 362: Reglamento interior
del Hospital González, p. 459.
13. Olvera Sandoval, José Antonio. Cronología de la Facultad

de Medicina y Hospital Universitario (1626-1955). Memoria
Universitaria. Boletín del Centro de Documentación y Archivo
Histórico de la UANL, noviembre de 2010: 7-13.
14. AGENL, Fondo Memorias de Gobierno, Viviano L. Villarreal, 16
de septiembre de 1912; pp. 16-17.
15. Derbez García, Edmundo. La Escuela Superior de Enfermeras:
su origen. Memoria Universitaria. Boletín del Centro de
Documentación y Archivo Histórico de la UANL, diciembre de
2010, pp. 6-10.
16. AGENL, Fondo Salud, Caja 27 (1914-1917), Ley de la Escuela
de Enfermeras, 18 de febrero de 1916.
17. AGENL, Fondo Salud, Caja 27 (1914-1917), aviso del Hospital
González del 21 de octubre de 1915.
18. AGENL, Fondo Salud, Caja 27 (1914-1917), 3 de agosto de
1916.
19. AGENL, Fondo Memorias de Gobierno, Ramiro Tamez, 1922.
20. Archivo Muerto de la Facultad de Enfermería de la UANL,
legajo de Antecedentes Históricos de la Facultad, carta que
el doctor Jesús M. González dirige al gobernador del estado,
fechada el 21 de octubre de 1925.
21. Archivo Muerto de la FAEN, legajo de Antecedentes
Históricos, carta del secretario del plantel, Apolonio Vallejo, al
Secretario General de Gobierno, fechada el 1 de junio de 1927.
22. AGENL, Fondo Memorias de Gobierno, Jerónimo Siller 19261927, p. 11
23. Archivo Muerto de la FAEN, legajo de Antecedentes
Históricos, carta del director Jesús M. González al Secretario de
Gobernación, fechada el 20 de septiembre de 1927.
24. Hemeroteca Nacional Digital de México, Colección Nuevo
León, Periódico Oficial del Estado de Nuevo León, 12 de
noviembre de 1927.

30

sin titulo 1

�Reforma Siglo XXI

Fragmentos de la novela "La guerra perdida"
██

Emboscada
res días antes había llegado la noticia de que
los americanos pasarían por el camino de
Camargo a Monterrey con un cargamento de
oro y objetos de gran valor. Era probable que
se tratara de bastimentos como harina, azúcar,
carne de cerdo, forraje para las caballadas y pertrechos
de guerra para el ejército americano. Eso era lo más
creíble, ya que a los invasores les disgustaban algunos
productos con que se cocinaba en la región. Sobre todo,
repudiaban el piloncillo pues sabían a caña quemada
desde las gorditas de harina hasta el café; aunque les
supieran dulces, a fin de cuentas se les atravesaban el
olor y el sabor del piloncillo.

■J. R. M. Ávila*

tan larga que se movía apenas a vuelta de rueda. Los
guerrilleros no tuvieron más remedio que contenerse,
ya con la seguridad de que la noticia era cierta.
Les resultó difícil contenerse cuando avistaron la
polvareda que se aproximaba por el rumbo de Cerralvo.
No se permitieron ni un grito, ni siquiera una expresión
en voz baja, sólo silencio, cuando mucho un intercambio
de miradas de entendimiento, nada más. Se prepararon
para recibir y saquear el cargamento de los invasores
casi dejando de respirar. Nunca habían visto carretas
tan grandes, cubiertas y macizas, mucho menos una
caravana tan larga. Puestas una tras otra, poco más de
cien carretas, además de las trescientas mulas de carga
que las acompañaban, parecían ocupar todo el camino
desde Cerralvo hasta la Hacienda de Ramos. Era difícil

Pero los rumores habían conver tido ese
cargamento común y corriente en un cargamento de
oro, riquezas descomunales, joyas dignas de cuento
oriental. Los rumores se empezaron a propagar
desde los mismos cuarteles del General Urrea para
enardecer a los guerrilleros mexicanos y disponerlos a
participar en el ataque; si no por patriotismo, al menos
por despojar al enemigo, enriquecerse de repente y
cobrarse una de tantas que los americanos les debían.
Por eso esperaban cerca de la Hacienda de
Ramos sin hallar qué hacer para que el tiempo no
les pareciera tan dilatado. Llevaban casi dos días ahí,
amontonados entre la maleza, fastidiados de verse
unos a otros sin poder moverse de sus escondites
para no darse a notar ni siquiera por los habitantes de
la hacienda. La paciencia se les agotaba y la espera
no tenía para cuando terminar. Casi pensaban que
se trataba de una mentira. Si pasaba un poco más de
tiempo y nada sucedía, cada uno tomaría su rumbo.
Pero llegaron órdenes de seguir esperando porque
el cargamento era tan pesado y la hilera de carretas
*Autor de los libros “Relámpagos que fueron”, “Ave fénix” y “La guerra
perdida”. Colabora, además de en otras revistas universitarias, en
Reforma Siglo XXI desde el número 24, correspondiente a marzo del
2000.

31

sin título 6-16, 2016, Dallal, A.. (2016).

�saber cuánto tiempo tardarían en pasar por completo
frente al lugar que se había fijado para emboscarlas,
pero no importaba. Habían esperado casi dos días,
así que bien podían aguantar unas horas más.
Tuvieron tiempo para observar con detenimiento
a los recién llegados. Los hombres, los ancianos,
las mujeres y los niños que viajaban en las carretas
tenían caras de muerto, pálidas y secas, y se les
notaba un cansancio más largo que la caravana
misma. Llevaban los ojos abiertos, alertas, y las
bocas cerradas, como si presintieran el peligro.
Los guerrilleros se encontraron algo confundidos
al principio. Los viajeros eran enemigos, sí, pero
no se trataba de militares sino de civiles como los
habitantes de las haciendas aledañas. Sólo algunos
militares a caballo escoltaban a la caravana que
parecía no tener fin. Rostros repetidos e insípidos
se veían carreta tras carreta. Pero se trataba
de personas como los mismos parientes de los
guerrilleros que estaban por echárseles encima.
Los mexicanos esperaban enardecerse al
observar los rostros de los viajeros. Sin embargo,
cuando repararon en que se trataba de gente de
paz, con otro color de piel, cabello y ojos, hablando
una lengua enredada, diferente a la suya, vieron
en aquella gente a sus propios parientes: hijos,
hijas, abuelos, padres, madres, y dudaron de
hacerles violencia. ¿Repetirían las villanías que los
americanos habían cometido con los suyos?
Mas, justo en aquel momento, mientras se
sentían un tanto confundidos, se les atravesó el
recuerdo de sus mujeres, de sus hermanas y de
sus hijas ultrajadas, de los niños atacados a mitad
de campo por afinar puntería, del abuelo al que le
dispararon porque no permitió que practicaran tiro
al blanco con sus cabras, de cientos de despojos
y más agravios soportados de parte del enemigo,
y el infierno se les metió en las entrañas. Cuando
se dio la orden, atacaron sin misericordia a gente
que parecía inocente y aquello fue el fin del mundo.
Aunque mucho se había escuchado en la región el
incontenible alarido de ataque de los indios, ni para
cuándo se comparase con el griterío enardecido por
la sed de venganza que se desató entonces.
Los guerrilleros abusaron de las mujeres como
si fueran hijas, esposas, hermanas o madres de
quienes habían abusado de las suyas. A los viejos los
tomaron por abuelos de quienes se habían ensañado

con ancianos y niños mexicanos. ¿Qué les habían
hecho aquellos inocentes para merecer una muerte
tan podrida, como si se tratara de animales de mala
muerte y no de personas? La sangre nublaba todo
buen pensamiento, la polvareda los cegaba, la
venganza les arañaba las venas, el coraje era un
animal que mordía sus corazones. Eso los movió a
atacar con tanta saña que se olvidaron de todo freno.
Cualquiera diría que sentían que hacían justicia para
agradar a Dios. Y si Dios les reclamara en el Juicio
Final, sería porque estaba de parte de los invasores.

Testimonio de un
guerrillero mexicano
Las carretas empezaron a pasar después de que
el sol salió. Gente extraña las conducía, gente de
piel descolorida y cabellos de elote, lacios y claros.
Nunca había pasado tanta gente de esa por aquí.
Y no nomás traían carretas, sino recuas de mulas
con mercancías, vaya usted a saber qué clase de
mercancías, a lo mejor ropa, comida o vino para los
yanquis. Pero lo más extraño era que venían entre
ellos viejos, muchachos, niños, mujeres, civiles.
Eso nunca antes lo habíamos visto. Estábamos
acostumbrados a ver pasar militares, nunca civiles.
Así que empezamos a maliciar que venían a
quedarse a vivir por estos rumbos y eso nos inquietó.
No era posible más que inquietarse por eso.
Porque si lo hacían tendrían que vivir en casas, a lo
mejor en las casas de la gente rica que ya no estaba
en Monterrey por miedo a los yanquis. Pudiera ser
que se adueñaran de las casas en las haciendas,
pero nos dimos cuenta que eso ni para qué pensarlo.
No iban a codiciar lugares como estos, destruidos,
arrasados, quemados, arruinados por ellos mismos.
Las carretas pasaban y pasaban y no acababan
de pasar. ¿Era que toda la gente del país enemigo se
cambiaba al nuestro? ¿Qué podían codiciar de estas
tierras tan enclenques? ¿No sería eso, las tierras,
lo que codiciaban? Bien podían quitárnoslas sin
mucho esfuerzo y sin que nos opusiéramos. ¿Qué les
costaba arrebatárnoslas? Y ni modo de esconderlas.
¿Dónde las íbamos a meter para que estuvieran
lejos del alcance de sus manos? ¿Detrás de los
mezquitales o de las montañas? Ni que fuéramos
brujos para tener ese poder. Si lo tuviéramos, ellos ya
no estarían aquí.

32

�¿Por qué se empeñaban en quitarnos todo?
Nos habían quitado a los hijos al pelear contra ellos.
Nos habían arrebatado el honor de las mujeres
ante nuestros propios ojos. Ahora, además, querían
acabar con el orgullo de ser dueños de la tierra que
había pertenecido a los abuelos y a los abuelos de
nuestros abuelos, una tierra que no nos pertenecía
sino que era de nuestros hijos y nuestros nietos.
Ahora querían la tierra en que vivíamos y el agua
que, aún escasa, le daba vida a todo esto; y quién
sabe si a la larga querían quedarse hasta con el aire
que respirábamos, para ensuciarlo como habían
ensuciado cuanto palpan desde que llegaron a
estos rumbos. No se conformaban con lo que habían
dejado en su mezquino país. Americanos malditos
que nunca están satisfechos.
Las mujeres se veían descoloridas igual que
ellos, tenían la cara llena de pecas, no estaban flacas
sino huesudas, y aunque sus ojos eran zarcos no
vimos una sola que pudiera decirse bonita. Eran más
feas que escupir el agua que se ha de beber. Se nos
quedaban viendo con los ojos pelones como si el
color zarco no les bastara para aceptar lo que veían,
como si no acabaran de entender algo que miraban
en nuestros rostros, como si no comprendieran que
también éramos personas como ellas. Tal vez lo que
notaron en nuestros rostros haya sido el miedo de
perder hasta la vida o el odio que se nos echaba de
ver desde lejos. Poco tiempo tuvimos para mirarlas
y nada más alcanzamos a distinguir a las mujeres
de las primeras carretas porque luego de repente
se levantó una polvareda que no nos dejaba ver ni
nuestros pies y un griterío que parecía ataque de
indios.
Lo que vino después, que lo juzgue Dios que lo
vio todo y lo permitió.

¿Qué pasa?
La caravana se detuvo de pronto. Sin poder ver
lo que se atravesaba en el camino, en medio de
ninguna parte, quienes viajaban en las carretas no
acertaban a explicarse por qué dejaban de avanzar.
Algunos se ponían de pie para alcanzar a distinguir
lo más lejos que se pudiera. Otros bajaban de las
carretas y subían a lo más elevado del monte. Los
más, prefirieron esperar sentados a que la caravana
reanudara su camino. Todos se inquietaban ante el
contratiempo.

Voces extranjeras entre el polvo: “¿Qué pasa?”.
“Tal vez llegamos a Monterrey”. “No creo”. “Me
parece que nos detuvimos a descansar un poco”.
“Pero si acabamos de salir”. “¿No serán los indios
que nos atacan?”. “Esos cobardes no se atreven a
atacar de día”. “O los mexicanos”. “¿Esos apestosos
grasientos? Nos tienen más miedo aún que los indios.
No creo”. “Yo tampoco creo que sean ellos”. “No se
atreven a sostenernos la mirada, mucho menos a
medirse contra nosotros que somos superiores a
ellos”. “Debe ser alguna carreta que se descompuso”.
“No hay carretas mejores que las nuestras”. “Será
una mula que reventó a medio camino”. “Vienen
recién descansadas y bien alimentadas”. “Debe ser
un río crecido que no se puede cruzar”. “Los ríos
del rumbo van secos o casi vacíos por la sequía.
No llueve desde hace meses”. “Es cierto”. “Tal vez
no sea nada de eso”. “Pero entonces por qué nos
detenemos”. “Tal vez...”.
Un estruendo gigantesco atravesó los montes y
el camino. Un tumulto de gritos despavoridos, polvo,
disparos, tajos de sable, lanzas encajadas, caballos
corriendo y relinchando desbocados, sin control, se
desataron alrededor del camino. Siguió una serie de
estruendos eslabonados. No había mucho por hacer
para esconderse o huir.

Pastor viendo pasar una
caravana
Tuvimos que esperarnos para cruzar el camino
porque las carretas pasaban y pasaban sin descanso,
sin dejar un espacio por donde pudiéramos llevar las
cabras al otro lado para que pastaran a sus anchas.
Parecía que las carretas nunca se terminarían y
mirábamos hacia el lugar de donde venían y nomás
se divisaba polvo y más polvo. Nada de camino, ni
de carretas, pero no teníamos que ser adivinos para
maliciar que detrás de todo aquel polvo venían más
y más carretas.
Las cabras no entendían de esperar. Sin
medir el peligro, trataban de cruzar el camino
y no hallábamos cómo sosegarlas. Andaban
desbalagadas, hambrientas y ganosas de retozar en
el campo; y la verdad, nosotros también queríamos
que las carretas dejaran de pasar. Pero nada, carreta
tras carreta, aquello se parecía mucho a la eternidad
de la que tanto nos habla en la iglesia el padre José.

33

�Y para peor la cosa, de repente que se detiene
aquella hilera de carretas y que se dejan oír voces
extrañas y alarmadas. Las oíamos y aunque no
sabíamos lo que decían porque hablaban con esa
lengua de diablos que hablan los americanos y que
ni ellos mismos entienden, no dejábamos de notar
su alarma. Allá a lo lejos retumbaron de repente
balazos, cascos y relinchos de caballos desbocados
y gritos llenos de miedo y se levantó mucho más
polvo, mucho más que si fuera neblina y ni con los
paliacates amarrados en la cara podíamos respirar
bien. Era puro polvo el que nos entraba hasta por
las orejas. Teníamos el pelo cenizo, como si nos
hubiéramos revolcado de cabeza en medio del
camino.
Y aquello no fue de un ratito nada más. Llegó
un momento en que parecía que el sol se había
metido y de las cabras nomás oíamos los balidos
cada vez más lejos. Ni los ojos podíamos abrir para
ver por dónde andaban los animales. Y las orejas
estaban tan atiborradas de polvo que no sabíamos
si era que los balidos de las cabras se alejaban o
que nos quedábamos sordos de polvo. Pero no era
sordera porque los gritos de los americanos bien que
se oían fuertes y desesperados y parecía que alguien
los estuviera torturando. Y cada vez eran más fuertes
los olores a pólvora y a trapo quemado, y los olíamos
a pesar de que también teníamos las narices repletas
de polvo.

Y cuando el polvo se aplacó, empezamos
a columbrar la quemazón. Como ya era de noche,
se veía bonito el camino iluminado por el fuego.
Oíamos los gritos enredados en esa lengua que
no comprendíamos y sentíamos que el miedo nos
zarandeaba la espalda porque se nos figuraba que
el Diablo había puesto el Infierno en el camino de
Camargo a Monterrey y les había tocado a los
americanos enfrentársele.
Aquella noche buscamos a las cabras y no fue
difícil dar con ellas porque la lumbre nos ayudó con el
trabajo. En el camino ardieron las carretas la noche
entera y no se apagaron hasta que ya no quedó en
pie nada de ellas. Olía a carne chamuscada y se oían
gemidos por donde quiera. Pero nadie se atrevió a
ayudar a los dueños de aquellos dolores, no fuera
a ser que a nosotros también nos tocara parte del
dolor que el Diablo había regado por el camino.

Las cabras, refugiadas en el polvo, a esas
horas ya andarían en el monte porque habían
cruzado el camino por entre las carretas y las patas
de los caballos. Y nosotros, sin saber si quedarnos
parados y arriesgarnos al peligro que atacaba a los
americanos y que ni sabíamos de qué se trataba, o
cruzar también el camino para seguir a las cabras,
porque si no con qué cuentas le íbamos a salir al
amo. Fue entonces cuando escuché enfrente de mí
una víbora de cascabel. Tuve que imaginarme que
se me quedaba viendo fijo con sus ojos rencorosos
mientras se enroscaba, pero la verdad es que sólo
dejaba oír su cascabel. Pensé que eso sería lo último
que iba a ver y a oír, porque se me había llegado
la hora. El animal estaba de veras embravecido. Se
preparaba para atacar, pero en eso un trueno muy
grande me aventó de espaldas al suelo. Para cuando
desperté, ya la víbora no estaba enfrente de mí. Debo
haber dormido todo el día, porque ya empezaba a
oscurecer.
Sin título 27-11, 2011

34

�Reforma Siglo XXI

La Tamalera
██

Qué podemos decir de doña Luciana Portales,
mejor conocida como La Tamalera de Tepepan?
Ahí entre rejas, con sus manos aferradas a los
barrotes y su mirada perdida, cualquiera diría
que es una persona inocente que ha caído por
un lamentable error en manos de la justicia. Sus labios
se mueven involuntariamente; parece que reza pero
sólo ella lo sabe. La trajeron anoche acusándola de algo
muy grave, aunque muy pocos lo saben.
El agente del ministerio público hojea unos
papeles que su homólogo nocturno llenó antes de
retirarse. Son las siete de la mañana y afuera hace
un frío que pela la carne. La gente luce sus bufandas
y algún abrigo. Se antoja un atolito y unos tamales
calientitos.
—Tráigame a La Tamalera –pide a uno de los
guardias. En breves minutos aparece la mujer escoltada
por dos hombres de azul. Evitan mirarla. La conocen,
pero no quieren verle el rostro. Eran dos de sus muchos
clientes quienes se saciaban de sus tamales que ella
vendía a media cuadra de la comisaría cada mañana.
El juez también la reconoce y recuerda que también él
fue su cliente en varias ocasiones. Siente un retortijón
en el estómago.

■Juan Manuel Carreño*

—¿Dónde están sus hijos?
—Allá con él.
—¿Ellos sí saben escribir?
—Tal vez sí, tal vez no.
—¿No sabe usted o no quiere decirme?
—A lo mejor no. Nunca los vi escribir nada.
—¿Le han escrito?
—No.
—¿Sabe cuál es la dirección de su marido allá en
California?
—No. Sólo Dios lo sabe.
—Y entonces, ¿cómo sus hijos dieron con él?
—No lo sé. A lo mejor ellos sí sabían la dirección
y nunca me la dijeron. La vida está llena de
misterios, ¿no cree?
—Sí, cómo no –dijo para sí. Revisó una hoja.
—Sus vecinos la acusan de que usted mató a su
esposo y a sus hijos.

Doña Luciana tiene una mirada dulce y su sonrisa
es cálida. La sientan frente al agente. Éste enciende un
cigarrillo y exhala el humo. La mira fijamente.
—¿Dónde está su esposo, Honorio Paleta? –le
pregunta.
—Honorio tiene un año que se fue al otro lado,
señor.
—¿Al otro lado?
—Sí, al otro lado. A las pizcas de California.
—¿Le ha escrito?
—Pos cómo. Él no sabe escribir.
*Juan Manuel Carreño, Monterrey, N. L. 1954, es escritor, vendedor
y editor de libros y tiene varios premios de cuento en su haber. Sus
narraciones se han publicado en los periódicos El Norte y El Porvenir y
en las principales revistas literarias de Monterrey.

35

Luz distinta 16-09, 2009

�—¿Que yo qué? – en su rostro había extrañeza.
-- ¿Que me acusan a mí?
—Dicen que él la golpeaba, y que sus
hijos también lo hacían cuando su esposo
desapareció hace como seis meses.
—Ya le dije que se fue al otro lado. Mis hijos
están allá con él.
Un policía se acercó al juez y le susurró algo
al oído. Los dos miraron a la mujer. El azul se retiró.
El agente del ministerio público inhaló y exhaló el
humo de su cigarro que se enredaba en las aspas
del ventilador y le dijo a la mujer:
—Me acaban de informar que en el patio de
su casa descubrieron tres esqueletos de hombre y
27 esqueletos de perros callejeros. Los esqueletos
de los hombres ya los mandaron al forense para
determinar a quién pertenecen. ¿Desea usted
cambiar su declaración?
La mujer, con el rostro demudado y con gesto
de derrota bajó la cabeza y entre murmullos comenzó
a hablar.
Esa misma tarde los periódicos capitalinos
recogían la historia. El titular decía: ¡Tamalera
asesina! que coronaba su fotografía y al pie de ésta:
¡Yo los maté!, en grandes letras rojas. La mujer
contaba una historia de terror donde diariamente era
víctima de los golpes de su esposo quien le quitaba el
dinero para saciar sus vicios. Consumía mariguana y
cocaína y le gustaba invitar a sus amigos hasta altas
horas de la madrugada en las cantinas del barrio.
A falta de dinero para surtir su mercancía
la mujer se veía obligada a cazar perros, ayudada
por sus hijos y luego los despellejaban en la cocina
de su casa, aprovechando su carne y sesos para
preparar los tamales. Su esposo, al enterarse de
esto, amenazaba con denunciarla, y después de una
serie de golpes y patadas le quitaba el poco dinero
que juntaba de la venta y se volvía a ir de farra con
sus amigos, hasta las cuatro de la madrugada.
Doña Luciana declaró que ya no pudo aguantar
más esta situación y una madrugada, aprovechando
que su esposo dormía bien borracho, le dio varios
martillazos en la cabeza y luego en la cocina lo cortó
en pequeños trozos. Declaró que sus dos hijos
comenzaron a ayudarla y cortaron toda la carne
del marido e hicieron los mejores tamales que la
gente hubiese probado nunca. Recibieron muchas

felicitaciones durante toda la semana, mientras duró
la carne.
Prosigue la declarante que lo malo fue de
que sus hijos empezaron a exigirle el dinero de los
tamales y continuaron con los golpes; se hicieron de
vicios mayores: consumiendo crack, cocaína, piedra;
jugaban a la ruleta y apostaban a los caballos, y la
pobre tamalera siguió sufriendo el mismo infierno
como cuando su esposo vivía.
Una noche cuando dormían ella les trozó el
cuello. Los tamales le salían muy ricos por esos
días. La gente le felicitaba y hasta hacían fila para
comprarle.
A los vecinos se les hizo raro que doña Luciana
viviera sola y no quisieron creer lo que ella afirmaba
de que su esposo e hijos se habían ido a trabajar en
las pizcas a California –sobre todo porque a ninguno
le gustaba el trabajo.
Uno de los vecinos también notó que de
un tiempo a la fecha los perros callejeros habían
escaseado, pero lo que realmente vino a hundir a
doña Luciana fue una de sus competidoras.
Ella se llamaba Herminia Mandujano, de oficio
tamalera y que tenía relaciones con el esposo de la
señora Portales, es decir don Honorio. Declaró que
ella malició que su amante había sido asesinado y
enterrado en el patio de su casa, al haberle enterado
días antes de que su esposa sacrificaba perros para
incrementar la venta de sus tamales, diciéndole que
ella hiciera lo mismo, a lo que la declarante se negó.
Todavía un día antes de ser aprehendida,
doña Luciana Portales había ido hasta la misma
comisaría donde ahora estaba detenida, a ofrecer
su mercancía. Los policías hacían fila para degustar
sus ricos tamalitos. Si hasta el agente del ministerio
público –quien ahora la acusaba- había pedido siete
docenas para llevar a su hogar. Y mientras llegaba la
hora de salir, devoraba con deleite uno de carnitas,
en su escritorio, pensando que la vida era bella y
valía la pena de vivir.
Hoy, en el baño de su casa, vuelve a vomitar
compulsivamente al recordar la orden que se comió
ayer nomás llegando a su casa.

36

�Reforma Siglo XXI

El loco de Magüiras…
██

on unos cuantos libros sobre el brazo,
caminaba frenético por las calles del pequeño
pueblo; de andar presuroso, siempre vestido
con traje de color negro y su infaltable
corbata.
Originario de una pequeña comunidad del solar
nuevoleonés, levantaba del suelo 1.68 metros, ancho de
espaldas, robusto, sin llegar a ser obeso, lleno de tics
nerviosos, bigote espeso, de ojos traviesos, caminaba
arqueándose un poco a la derecha y su plática la
acompañaba siempre con un exceso de mímica como
buen norestense.
De la pacífica quietud del villorrio en que vivía,
pasó a la gran ciudad, donde a fuerza de terquedad,
de persistencia y constancia -que eran sus cualidades
positivas-, se incrustó en los círculos políticos, sociales
y culturales; allí hizo gala de su locuacidad, pero…
seguía solo… muy solo.

■Héctor Jaime Treviño Villarreal*

personas, repetir hasta el cansancio mentiras y ficciones
sobre individuos buenos, acabar con la reputación de
todos aquellos que no lo alababan o celebraban sus
gracejos, si no le tomaban la foto, o no aparecía en ella,
también si no lo mencionaban en un texto, presentación
de un libro o en cualquier programa, ya fuera político,
educativo o cultural.
Sí… así era el Loco de Magüiras… en la tienda
de la esquina, en la cantina, en la plaza, en el viejo
mesón del pueblo o cuando se fue a radicar a la capital
del Estado, en todo lugar vomitaba su desdén, su
rabia por no ser, su incapacidad, su castrante actitud
ante la vida… además, era misógino, su desprecio y
las ofensas a las mujeres fueron una constante en su
devenir existencial, a tal punto que nunca consideró el
matrimonio como uno de sus objetivos.

La gente lo veía con un dejo de desdén y siempre
movía a risa, es decir, pocos lo tomaban en serio.
Su problema… su gran problema era que hablaba
demasiado; el adminículo verbal jamás descansaba,
mover la lengua era su pasión
Su problema era la falta de conexión con el
cerebro, por lo que de su boca fluían imprecaciones,
improperios, malas palabras… hablar mal de las
*Héctor Jaime Treviño Villarreal, originario de Sabinas Hidalgo,
Nuevo León, es profesor de instrucción primaria, egresado de la
Escuela Normal “Pablo Livas” de Sabinas Hidalgo, N. L. Maestro de
Educación Secundaria por la Escuela Normal Superior del Estado
con especialidad en Ciencias Sociales. Licenciado en Historia por el
Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, orgullosamente
egresado de su primera generación: 1974-1978. Es geógrafo, cronista,
archivista, promotor cultural, periodista.
Ha publicado más 80 libros y folletos e infinidad de artículos y editoriales
en periódicos y revistas, fue director del Centro de Información de
Historia Regional “Celso Garza Guajardo” de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, con sede en la Hacienda de San Pedro en Gral.
Zuazua, Nuevo León. Fue Delegado Federal del Instituto Nacional de
Antropología e Historia en Nuevo León y Coahuila. Actualmente es el
director del Archivo General del Estado de Nuevo León.

37

Pinturas en expresionismo abstracto

�Día tras día, el Loco de Magüiras hacía de las
suyas… en un principio algunos le creyeron, otros
se divertían con sus “genialidades”, hubo quienes lo
tiraban a “lurias”, después, se fue quedando sólo y
aun en aquella soledad no paraba de hablar.

Así pasó su vida el Loco de Magüiras,
cargando en el morral de su existencia todo el caudal
de su inconformidad, de su rabia por no ser, su
incompetencia en la vida, su ausencia total de aporte
en lo positivo.

Diarreica costumbre aquella, que se complicó
cuando adquirió un teléfono celular, este aparatejo
aumentó la amenaza para sus conocidos… a un vicio
le agregó otro: el uso constante del teléfono, con el
natural desagrado de quiénes eran solicitados con tal
servicio, sin importar el día, ni la hora, donde daba
muestra de su testarudez.

Hoy, el Loco de Magüiras, perturbado de
la mente, deambula sólo, completamente sólo,
vociferando no se qué cosas alrededor de la plaza
de su amado pueblo… sembró murallas, en lugar de
construir puentes… cosechó soledad.

Parecía ya apagarse su monótona vida cuando
descubrió las funciones del receptor digital: facebook,
wattshap, messenger e instagram, armas con las que
virtualmente ametralló a conocidos y familiares.

¡Pobre Loco de Magüiras!...tan sólo, sin nada
y sin nadie, qué profundo vacío… ¡Pobre Loco de
Magüiras!

Pinturas abstractas al óleo sobre lienzo

38

�Reforma Siglo XXI

Rumbo: Al “Al”
██

ran las cinco de la tarde de aquel 31 de julio del
2006 cuando salí de mi casa en la colonia López
Mateos para enfilar hacia la calle Perimetral
Sur y abordar el ruta 400. Mientras esperaba
su llegada levanté la vista al horizonte sur y
distinguí una gran densidad de nubes grisáceas allá
en el interior de la Huasteca, nubes que posiblemente
estaban descargando su furia sobre aquellos
monumentales desfiladeros. La llegada del camión hizo
que mi pensamiento me recordara que me dirigía a la
reunión semanal del Grupo Cultural Vanguardia.
Ya a bordo tomé asiento y me dispuse a disfrutar
lo que mis ojos pudieran ver en el trayecto rumbo al
café “AL”.
En la salida (o entrada ) de la colonia, sobre las
paredes laterales del puente a desnivel observé el
majestuoso mural honrando la memoria de don Jesús
Cortés, donde los pintores Rosa María Elizondo (Rojo
Elizondo) y Alberto Neira estamparon la tradicional
“Atarjea” (arcos que abastecían del vital líquido,
necesario para energizar a la Fábrica de Hilados y
Tejidos de La Fama, Nuevo León).Tristemente en el otro
extremo de la pared (circulación oriente a poniente) el
grafiti obscureció mi contemplación y mi mente divagó
preguntándome ¿qué hacer para que estos jóvenes
respeten el arte y la cultura y recapaciten expulsando
de su mente estos actos vandálicos?

■José Luis Garza*

El Lic. Erasmo Torres nos recomendó consultar
la Agenda Cultural del mes cuyo ejemplar puso en
nuestras manos. Quien esto escribe dio lectura a
algunas efemérides por ejemplo: Santiago Vidaurri
Valdés nació el 25 de julio de 1808 en Lampazos,
Miguel Filomeno Martínez Pérez nació el 5 de julio de
1850, Alonso de León, uno de los primeros vecinos
de la recién fundada Villa de San Juan Bautista de
Cadereyta murió el 17 de julio de 1661, Antonio
Irineo Villarreal González nació el 3 de julio de 1879,
el Estadio Tecnológico de Monterrey, Nuevo León se
inauguró oficialmente el 17 de julio de 1950, y corrió
a cargo del presidente de México, Lic. Miguel Alemán
Valdés, acompañado de don Eugenio Garza Sada.
Gisela L. Carmona estuvo de visita en el café y
nos dejó 5 libros, entre ellos uno del “Dr. Gonzalitos”
titulado “José Eleuterio González” (de historia y de
moral).
Al estar hablando del “Dr. Gonzalitos”, alguien
mencionó el nombre de una enfermedad no conocida
en otros tiempos “Fibromialgia” (parecida al reumatismo
acompañada de stress) y dijo que en la actualidad se
están realizando investigaciones.

Entre estos pensamientos y algunos otros llegué
al café “AL” y en los comentarios preliminares Daniel
Olguín y su esposa nos comentaron el orgullo que los
embriaga por que su hija Leticia Alejandra haya sacado
un 96 de calificación en la clase de Anatomía dentro de
su carrera de medicina.
*Nació en Cadereyta Jiménez, N. L. Estudió la carrera de Contador de
Comercio.
En el 2004 publicó el poemario “ABRA”. En el 2007 el libro de crónica
“La López Mateos”, Aconteceres y Voces del Ayer. En el 2011 el
poemario “Me toman para ser enlatado”. Es integrante del COPAC,
AC., de Santa Catarina, N. L., y del Consejo de la Crónica del mismo
municipio.

39

Límite de una secuencia

�Reforma Siglo XXI

Vision Científica, Dialéctico-Materialista, del
universo. Décima sexta parte: la expansión del
universo (continuación)
██

uggins hace una amplia exposición de sus
experimentos, los cuales tenían, en primer
lugar, el propósito de demostrar que las
líneas negras de las sustancias estelares
correspondían a las líneas brillantes de los
elementos terrestres. Compara el espectro de la estrella
Sirio y el del Hidrógeno terrestre y encuentra que en el
del astro existe una línea negra que corresponde a la
línea brillante del elemento analizado en la tierra.
Una vez determinada esa coincidencia, continúa
adelante con la investigación de la distancia entre las
dos líneas para así establecer si las ondas de la luz de la
estrella habrían sufrido un cambio en su refrangibilidad,
lo cual se manifestaría como un corrimiento de la línea
negra hacia el azul o hacia el rojo, es decir, hacia uno
u otro lado del espectro, ya sea que los rayos estelares
hubieran disminuido o aumentado su longitud de onda.

■Gabriel Robledo Esparza*

es de 486.5 millonésimas de milímetro. Huggins emplea
una fórmula un poco diferente que la de Maxwell pero
que en esencia es la misma: v= (n2-n1/n1)V; v = 486.609486.5/486.5x185,000 millas por segundo = 0.109/486.5
x 185,000 = 41.44 millas por segundo.
0.109/486.5 nos indica lo que cada onda del
elemento habría aumentado al llegar a la tierra por cada
millonésima de milímetro de la longitud de onda en la
superficie terrestre, extensión que Huggins supone es
la misma que la del rayo al momento de partir del astro.
No se trata de la longitud de onda de alguna partícula
o radiación, sino de una razón, que no tiene ninguna
existencia física, entre el aumento de una variable y su
valor original. Este valor lo considera Huggins, al igual
que Maxwell, la longitud de una onda perteneciente a
una radiación y luego la multiplica por la velocidad de

Desde luego que la hipótesis que Huggins intenta
demostrar es que los cuerpos estelares se están
desplazando en un movimiento de alejamiento del
observador, es decir, de la tierra y que la velocidad de
ese movimiento debe ser registrada en el espectro del
astro como un corrimiento hacia el rojo de la línea negra
del hidrógeno.1
En su investigación, Huggins estudia la línea negra
del hidrógeno en el espectro de Sirio y encuentra que
tiene un desplazamiento hacia el rojo de 0.40 del tornillo
del micrómetro; la longitud de onda de 0.01 división del
micrómetro en la posición de F es 0.02725 millonésimas
de un milímetro, por lo que el total del corrimiento de la
línea es de 0.109 millonésimas de milímetro; la longitud
de onda del rayo de hidrógeno en la superficie terrestre
*Licenciado en Derecho egresado de la Facultad de Derecho y
Ciencias Sociales.
1 Huggins, William, Further Observations of The Spectra of Some of
the Stars and Nebulae, with un attempt to determine Therform whether
These Bodies are Moving towards or from the Earth, Also Observations
on the Spectra of the Sun and of Comet IIPhilosophical Transactions of
the Royal Society of London, Vol. 158 (1868), pp. 529-564 Published by:
The Royal Society pp. 546-550

sin título 12-15, 2015

40

�la luz; pretende con esto obtener otra velocidad, la
cual adjudica sin razón física alguna al movimiento
recesivo del astro; pero multiplicar una distancia (la
longitud de onda espuria que ha obtenido) por una
velocidad (la de la luz) no produce ningún tipo de
resultado inteligible. Recordemos brevemente las
fórmulas elementales del movimiento: d=vt, v=d/t y
t=d/v; lo que Huggins y Maxwell tendrían que haber
hecho es aplicar la fórmula de la velocidad, v=d/t,
esto es, dividir la distancia que recorre el astro entre
el tiempo que emplea en esa traslación, pero en lugar
de eso, hacen a v=incremento de la longitud de onda/
velocidad de la luz, fórmula absolutamente irracional;
evidentemente, el incremento de la longitud de onda
por cada millonésima de la longitud de onda original
no expresa en forma alguna la distancia d que
requiere la ecuación canónica, ni la velocidad de la
luz el tiempo t también por ella exigido. Las 41.44 millas
por segundo que de acuerdo a estas elucubraciones
obtiene Huggins, no expresan ningún tipo de velocidad.
Huggins deduce de este resultado bruto la
velocidad que atribuye al movimiento de la tierra y
llega a la conclusión de que la velocidad neta de
desplazamiento recesivo de Sirio es de 29.4 millas
por segundo.
Como vemos, la aplicación práctica por
Huggins de los desatinos teóricos de Maxwell lleva
a resultados absurdos, reñidos por completo con los
elementales principios de la física y las reglas más
sencillas de la matemática y la geometría.

En conclusión, el desplazamiento hacia el rojo
de las líneas negras de los rayos de luz siderales no
tiene su causa en un movimiento de recesión de los
astros y, por tanto, no constituye prueba alguna de
ese pretendido alejamiento.
Nos hemos detenido minuciosamente en
el análisis de los planteamientos de Maxwell y
Huggins porque ellos constituyen la parte esencial
de los argumentos que la astronomía y cosmología
relativistas, basadas totalmente en la teoría de la
relatividad general de Einstein, han desarrollado
para dar fundamento a la teoría del big bang,
la cual pretende ser la visión científica de la
naturaleza, estructura, origen, evolución y destino
final del universo. El meollo de esa cosmovisión es
la proposición, presuntamente probada con rigor
científico, de la expansión del universo. Sin este

prejuicio teórico, todo ese edificio construido con una
verdadera colluvies de sofismas, falacias, fantasías
infantiles, ficciones retorcidas, alucinaciones, delirios,
imaginaciones estólidas, etcétera, se derrumbaría
irremisiblemente.
La consideración errónea de Maxwell y Huggins
del desplazamiento hacia el rojo de las líneas negras
de los espectros estelares como un resultado de la
recesión de los astros respecto de la tierra, es el
basamento del postulado de Hubble de la expansión
del universo a una tasa determinada, y éste, a su
vez, es el cimiento de la teoría del big bang.
En seguida estudiaremos la forma en la que
Hubble, sesenta y siete años más tarde que Maxwell
y Huggins, aborda el tema del corrimiento hacia el
rojo de la luz estelar en el espectro; desde luego,
conserva en lo fundamental la argumentación de
aquellos físicos, pero también la enriquece con los
desatinos de la teoría de la relatividad einsteiniana.
Al quedar firme el prejuicio teórico de que el
desplazamiento hacia el rojo de las líneas negras
del espectro de los cuerpos estelares expresa
necesariamente un movimiento radial de los mismos,
los astrónomos de las primeras décadas del siglo XX
pusieron todo su empeño en la labor de determinar
la distancia a la que esas entidades se encuentran y
la naturaleza exacta de su espectro, esto último con
la finalidad de establecer la supuesta velocidad a la
que se mueven radialmente mediante la utilización de
la fórmula absurda e irracional, que desde entonces
tomó carta de naturaleza en la ciencia física, v = c.dλ/λ
(en donde v es la velocidad radial de la fuente estelar
de luz, c la velocidad de la luz y λ la frecuencia de
una determinada onda del espectro de la radiación
luminosa del cuerpo sideral), ecuación que también
se puede enunciar en los siguientes términos: la
velocidad de recesión de los cuerpos siderales con
luz propia se obtiene mediante la multiplicación
del corrimiento hacia el rojo de la onda luminosa,
denotado éste por la relación entre la diferencia
de la frecuencia al salir de la fuente respecto de la
frecuencia al llegar al observador terrestre (dλ) y la
frecuencia original (λ) por la velocidad de la luz.
Con la finalidad de alcanzar sus objetivos,
diseñaron complicadísimas y abstrusas fórmulas,
cimentadas en supuestos sumamente cuestionables,
que utilizaron en la estimación de la magnitud e
intensidad de la brillantez y la luminosidad de las

41

�emisiones como medio para fijar la distancia de los
cuerpos celestes cuando no era posible hacerlo
por otros métodos (paralaje, etcétera). De la misma
manera, perfeccionaron las técnicas fotográficas,
mejoraron los espectrógrafos, etcétera y se apoyaron
en la cada vez mayor capacidad de los telescopios,
trabajando primero con uno de 100 pulgadas y
después con el de 200 pulgadas de Monte Wilson.
El resultado fue la conformación de una base de
datos acerca de la distancia y la pretendida velocidad
de una buena cantidad de nebulosas, clústeres y
grupos de nebulosas.
En su trabajo Una relación entre la distancia y
la velocidad radial de las nebulosas extra galácticas2,
Hubble, con base en un universo de 24 nebulosas
observadas, concluye que existe una correlación
lineal entre las distancias y las velocidades, o dicho
de otra manera, entre las distancias y el corrimiento
hacia el rojo de las líneas negras de sus espectros.
Mantiene firme el prejuicio del movimiento radial
de las fuentes siderales de luz, cuya velocidad se
manifiesta en la medida del corrimiento al rojo de sus
espectros; pero, además, al relacionar la distancia
(presunta) de los cuerpos emisores respecto
del observador terrestre establece que a mayor
distancia mayor corrimiento hacia el rojo, por lo que
astutamente infiere que la velocidad de recesión es
más grande cuando la distancia es mayor. Hubble en
forma alguna pone en duda la validez del prejuicio
teórico que expresa la relación de causalidad entre la
velocidad de recesión de los objetos y el corrimiento
hacia el rojo de los espectros respectivos. Ni como
remota posibilidad considera al corrimiento hacia
el rojo un efecto de la distancia recorrida por la luz
desde la fuente hasta el observador terrestre, que
en algunos casos puede ser de millones e incluso
de billones de años luz, períodos en los cuales
necesariamente tendrían que haberse reducido,
a causa del gasto de energía que los produce, la
frecuencia de las ondas luminosas y la velocidad de
las mismas, y, por igual motivo, haberse ampliado su
longitud.3
En un trabajo posterior, publicado en 1931,
Hubble y Humason, basándose íntegramente en
2 	
Hubble, Edwin, Una relación entre la distancia y la
velocidad radial entre las nebulosas extra galácticas Mount Wilson
Observatory, Carnegie Institution of Washington, Communicated
January 17, 1929
3 	
Idem.

todos los prejuicios teóricos que ya hemos señalado,
analizan los datos de un conjunto mayor de objetos
estelares que el universo estudiado en 1929. Se trata
de 24 nebulosas en 7 clústeres, 4 en un grupo en
Piscis, y 18 objetos aislados. De todos estos objetos
se consignan sus velocidades radiales “aparentes”,
obtenidas, desde luego, como el dogma manda, por
medio de la medición de los desplazamientos hacia
el rojo de sus espectros.
Apoyados en estos datos, Hubble y Humason
determinan la velocidad media de recesión de las
nebulosas estudiadas, a la cual dotan del carácter de
incremento medio de la velocidad de desplazamiento
radial de todas las nebulosas del universo observable.
Este valor es, según estos autores, de 558 km/s por
millón de parsecs. Dicho de otro modo, especulan
que la velocidad de recesión de los objetos estelares
se incrementa 558 kms/s cada millón de parsecs
de distancia del observador. Hubble enfatiza que
la relación velocidad-distancia aparece como una
característica general de la región observable del
espacio..4
El opúsculo de Hubble y Humason se basa en
el trabajo de observación de este último publicado
bajo la denominación de Apparent Velocity-Shifts in
the Spectra of Faint Nebulae. 5
Ante el surgimiento de otras teorías que explican
de manera distinta a la oficial la naturaleza del
corrimiento hacia el rojo de los espectros de la luz
nebular, Hubble, en su trabajo Two methods of
investigating the nature of the nebular red-shift6 hace
gala de una burda marrullería. Reconoce que hay
otras teorías distintas a la que explica el corrimiento
al rojo como el resultado de la recesión de los objetos
siderales y declara que tiene la mente abierta para
considerarlas. Sin embargo, mientras que a esta
última le atribuye el carácter de “la explicación más
obvia”, a las otras las desfavorece al manifestar que
los investigadores que sostienen la posibilidad de
que el desplazamiento se pueda deber a “alguna
otra causa, conectada con el largo tiempo o gran
4 	
Hubble, Edwin and Milton L. Humason The velocitydistance relation among extra-galactic nebulae. Astrophysical
Journal, vol. 74, 1931, p. 43.
5 	
Humason, M. L., Apparent Velocity-Shifts in the Spectra of
Faint Nebulae, Astrophysical Journal, vol. 74, p.35, 1931
6 	
Hubble, Edwin and Richard C. Tolman, Two methods of
investigating the nature of the nebular red-shift Carnegie Institution
of Washington. Mount Wilson Observatory, California Institute of
Technology, July 1935, pp. 302-337. American Astronomical Society.
Provided by the NASA Astrophysics Data System.

42

�distancia involucrados en el paso de la luz desde
la nebulosa hasta el observador”, no dan cuenta
detalladamente de su mecanismo; sin embargo, les
hace una graciosa concesión y pide a la comunidad
científica que sus argumentos no sean rechazadas
prematuramente.
La teoría que define el corrimiento hacia el
rojo como el resultado del movimiento radial de los
objetos siderales es validada por Hubble cuando
manifiesta que ha sido “comúnmente adoptada en los
tratamientos extensivos del movimiento nebular que
se han hecho con la ayuda de la teoría relativista de
la gravitación y también en el más puro tratamiento
cinemático propuesto por Milne”, es decir, por las
teorías de más peso en el campo de la ciencia física.
Por otro lado, a las teorías alternativas que
sostienen que el corrimiento hacia el rojo no se
debe al movimiento de recesión, las desacredita al
considerar que su explicación requeriría quizá de
nuevos principios físicos.

El primer método de investigación de
la naturaleza del corrimiento hacia el rojo de
las nebulosas tiene como su base un modelo
cosmológico relativista de expansión del universo,
que es el más aceptado en la ciencia física moderna.
El segundo lo hace funcionar Hubble en un universo
estático, como el que Einstein concibió, el cual ha
sido desechado definitivamente por la ciencia física
oficial.
En esta misma adhesión de la teoría del
corrimiento hacia el rojo a una u otra cosmología va
implícito que la teoría oficial tenga todo el soporte de
la cosmovisión preponderante, aquella que postula la
expansión del universo, y las otras teorías carguen
con el peso muerto de la visión einsteniana del
universo estático y sean arrastradas por él.
En realidad, lo que ha hecho Hubble en este
trabajo es refrendar la validez del principio del
corrimiento al rojo como resultado del movimiento
radial de los objetos siderales y, subrepticiamente,
cuando aparentemente los reconoce y les da un lugar
en el debate científico, descalificar las explicaciones
teóricas del desplazamiento hacia el rojo que no le
atribuyen a éste el ser producto del movimiento radial
de los objetos estelares.7
En un trabajo publicado en 1942 8, Hubble
aborda de una manera más completa el problema del
corrimiento hacia el rojo y su relación con la expansión
del universo. En primer lugar, delimita la región
observable del universo. Las más débiles nebulosas
detectables con el telescopio de 100 pulgadas de
Monte Wilson se encuentran a 500 millones de años
luz de la tierra. Una esfera de ese radio es la región
observable del espacio. En esta esfera se hallan
diseminadas cerca de 100 millones de nebulosas,
las cuales se encuentran solitarias, en grupos y en
clústeres y están distribuidas homogéneamente en el
espacio. La separación de las nebulosas entre sí es
en promedio de dos millones de años luz; el espacio
entre ellas es transparente..9

El sonido duerme, 2009

7 	
Hubble, Edwin and Richard C. Tolman, Two methods of
investigating the nature of the nebular red-shift Carnegie Institution
of Washington. Mount Wilson Observatory, California Institute of
Technology, July 1935, pp. 302-337. American Astronomical Society.
Provided by the NASA Astrophysics Data System.
8 	
Hubble, Edwin, The problem of the expanding universe,
Mt. Wilson Observatory, American Scientist, A quarterly publication
of the society of the sigma XI devoted to the promotion of research
in science. Vol. 30, april, 1942, No. 2
9 	
Ibidem.

43

�Hubble incluye como una característica de
la región observable el corrimiento hacia el rojo
de la luz de las nebulosas, que también recibe la
denominación de la relación velocidad-distancia.
En este punto hace un pequeño resumen de la teoría
de la espectrografía, que es correcto en lo general.
Sin embargo, en la exposición desliza los prejuicios
teóricos que son la base de la teoría de la expansión
del universo.10
Considera que los pequeños desplazamientos
de las líneas negras de los espectros de las estrellas
(a los cuales califica como cambios Doppler), son
producidos por rápidos movimientos radiales de los
astros e indican las velocidades de las estrellas en la
línea de observación, las cuales son una fracción de
la velocidad de la luz.11
Mediante el análisis espectral de la luz de los
cuerpos siderales y con base en la interpretación
rotundamente errónea de la naturaleza del
corrimiento al rojo, Hubble llega a la conclusión de
que las estrellas se están alejando del observador
terrestre a una velocidad entre 10 y 15 millas por
segundo y las nebulosas a 150 millas por segundo;
con estos mismos instrumentos determina que
nuestra galaxia gira alrededor de su centro a la tasa
de una rotación cada 200 millones de años y que las
nebulosas que se encuentran a 250 millones de años
luz de nosotros se alejan a velocidades promedio de
25,000 millas por segundo, 1/7 de la velocidad de la
luz.12
Se trata de una notoria inversión de los
términos, en la que la explicación racional, acorde
en todo con los principios fundamentales de la
física, de que el corrimiento hacia el rojo tiene su
causa en la disminución del nivel de energía de las
partículas luminosas ocasionada por su viaje desde
enormes distancias y a lo largo de períodos dilatados
de tiempo, es sustituida por la absurda teoría (“la
explicación más obvia”, según Hubble) de que este
fenómeno se debe a una inexistente velocidad radial
de los objetos siderales, que no es captada por
ningún instrumento ni por observador alguno, y que
sin razón se deduce solamente del desplazamiento
de las líneas negras hacia la región roja del espectro.
10
11
12

. Ibídem.
. Ibídem
. Ibídem.

La ciencia avanza siempre desde la apariencia hacia
la esencia de las cosas. Tal fue lo que sucedió con el
paso de la teoría geocéntrica a la heliocéntrica. Pero
aquí no se trata de una apariencia que haya ocultado
la realidad de un fenómeno y luego ésta haya sido
desvelada por la investigación científica; es la torpe
ceguera del sabio ensoberbecido (la mayoría de los
físicos modernos lo son) que no le permite ver lo que
la realidad pone tercamente ante sus ojos.

La creciente dimensión de los desplazamientos
hacia el rojo conforme más lejanos se encuentran
los objetos celestes, no indica otra cosa que el
aumento de la distancia de los mismos respecto del
observador terrestre.
Esa inversión teórica del fenómeno del
corrimiento hacia el rojo lleva a Hubble y a todos sus
seguidores a atribuir al movimiento de las estrellas y
las nebulosas velocidades absurdas, absolutamente
imposibles físicamente, de hasta 25,000 millas por
segundo, las cuales, se profetiza, conforme se avance
en el estudio de nebulosas más alejadas aún que los
500 millones de años luz que Hubble da de radio al
universo observable, alcanzarán velocidades mucho
más cercanas a la de la luz. Para poner las cosas
en perspectiva, recordemos que las velocidades de
desplazamiento de nuestro planeta en su orbitar
en torno al sol es de sólo 30 kms/s. Atribuir a un
objeto sideral del universo observable una velocidad
cercana a la de la luz es un verdadero despropósito,
una monstruosa barbaridad.
La inferencia que necesariamente hace
Hubble de este supuesto alejamiento de los objetos
siderales es que en el pasado éstos debieron estar
todos juntos en un espacio muy pequeño y que en
ese punto se produjo una enorme explosión que dio
inicio al movimiento de expansión de las nebulosas.13
Con esto pone Hubble la base para el desarrollo de
la más grotesca de las concepciones del universo, la
teoría del “big bang”.
En seguida pasa Hubble a analizar el lugar
que tiene la teoría del corrimiento hacia el rojo en la
teoría cosmológica. La teoría cosmológica corriente
en aquella época, antecesora de la teoría del big
bang, descansaba, según Hubble, en dos principios
fundamentales. Uno, establecido por la teoría general
de la relatividad, el cual expresa que la geometría
13

44

Ibídem.

�del espacio está determinada por la materia que
contiene; en su forma más cruda se enuncia diciendo
que el espacio es curvo en la vecindad de la materia.
La curvatura general del espacio permite conocer cuál
es la forma y extensión del universo. La curvatura
general del universo, si es positiva o negativa, y su
valor numérico, se pueden determinar por medio de
la observación. Otro, el principio cosmológico, el cual
declara que el universo es homogéneo e isotrópico.
Estos dos principios dan lugar a modelos del
universo que no son concluyentes; conforme a ellos
el universo puede estar en equilibrio o en desbalance
a causa de pequeñas perturbaciones, contrayéndose
o expandiéndose, sin poder precisar la dirección en
que lo hace ni la tasa de ese movimiento.
Para poder establecer cuál de estos modelos
posibles es el que corresponde a nuestro universo es
necesario recurrir a la observación empírica.

La ley del corrimiento al rojo es la comprobación
empírica de que el universo se está expandiendo a
una tasa determinada.

Este hecho demuestra la validez de los
modelos cosmológicos que postulan un universo en
expansión, los cuales están acordes con el principio
de la teoría general de la relatividad y el cosmológico
de la homogeneidad e isotropía del universo.14
En los modelos del universo en expansión la
curvatura disminuye mientras el universo se expande;
los astros o grupos de nebulosas no se expanden,
únicamente se alejan unos de los otros.
El universo que habitamos, que es un universo en
expansión, puede ser plenamente determinado si
se conocen tres medidas: la tasa de expansión, la
densidad media de la materia en el espacio y la
curvatura actual.
Las investigaciones empíricas se han dirigido
hacia este punto. En seguida Hubble hace una
valoración de los avances logrados.15 Dos resultados
de la observación están acordes con la teoría: se han
acopiado datos que demuestran que el universo es
homogéneo y que los astros y los grupos de cuerpos
celestes mantienen sus dimensiones mientras que el
universo se expande (la ley del corrimiento hacia el
rojo no tiene validez dentro del grupo local).16
Una de las cuestiones que la observación
debe resolver es determinar si el corrimiento al
rojo representa o no un alejamiento de la fuente
de luz. El problema principal radica en que es el
mismo procedimiento el que permite establecer
tanto la distancia de los cuerpos celestes como su
desplazamiento radial.
La distancia se determina por la brillantez
aparente del cuerpo; conforme más alejado se
encuentra éste, más tenuemente brillará. Esto se
explica porque la corriente de partículas luminosas
se va haciendo más rala conforme la distancia crece
y por tanto llega al ojo del observador con menor
intensidad (menor frecuencia y mayor longitud de
onda). El alejamiento del cuerpo sideral también se
manifiesta en la tenuidad de la luz que de él proviene,
es decir, en el adelgazamiento de la corriente de
partículas luminosas y, por tanto, en la reducción de
la frecuencia y el incremento de la longitud de onda.
En ambos casos, en la medición de la distancia y
del desplazamiento, se utiliza el mismo medio, el

Sin título 17-11, 2011

14
15
16

45

Ibídem.
Ibídem.
Ibídem.

�corrimiento hacia el rojo del espectro de la fuente
luminosa sideral.
La complicación se presenta cuando se trata de
discriminar si el corrimiento al rojo indica una
distancia o un alejamiento.
El mismo planteamiento de esta disyuntiva
tendría que haber abierto los ojos de Hubble, para
terminar así con la ceguera teórica que lo afectaba.
Son absoluta y totalmente inconmensurables el
“raleamiento” de las partículas que tiene su causa
en la distancia que la corriente debe recorrer para
llegar al observador terrestre desde su lejana fuente
y la disminución de aquellas debida al supuesto
desplazamiento del cuerpo celeste . Uno es la
disminución de la intensidad del rayo luminoso debida
a un viaje de billones de kilómetros, y el otro, una
reducción que tiene su causa en un desplazamiento
de unos cuantos cientos de kilómetros, este último
infinitesimalmente pequeño en relación con la
extensión del recorrido total de la corriente de
partículas.
La medición del corrimiento al rojo se hace
en una imagen instantánea del espectro; por lo
tanto, no comprende otra cosa que la reducción de
la intensidad debida a la distancia. El corrimiento al
rojo sólo se correlaciona, por tanto, con la distancia
recorrida por el rayo luminoso. Si se quisiese
encontrar la reducción que obedece a un supuesto
desplazamiento del cuerpo luminoso, tendrían que
hacerse dos mediciones distintas en momentos
sucesivos (separadas, por ejemplo, por un tiempo
de un segundo). El corrimiento al rojo que tiene su
origen en ese supuesto desplazamiento radial sería
tan pequeño que no podría ser detectado de manera
alguna, apareciendo ambas mediciones como
idénticas.
Suponiendo, lo cual no es así, que en una
sola medición del corrimiento al rojo se integrasen
ambos fenómenos, la reducción ocasionada por la
distancia y aquella producida por el desplazamiento
radial, sería imposible, por la pequeñez infinitesimal
de la última, separar ésta de aquella. En páginas
anteriores hemos hecho un ejercicio, con base en el
ejemplo de Huggins, para determinar de qué ínfimo
tamaño sería el corrimiento al rojo producido por el
desplazamiento radial; a él remitimos al lector.
En sus conclusiones, Hubble hace un
revoltillo entre las proposiciones teóricas relativas

al corrimiento al rojo y las observaciones empíricas
realizadas con el propósito de confirmar la teoría. En
un momento concede plena validez a la teoría pero
considera que las observaciones son insuficientes
y contradictorias; en el siguiente, estima que las
observaciones empíricas desacreditan a la teoría
y abren la puerta a unos nuevos principios de la
naturaleza.17
Once años más tarde, en 1953, en su papel
The law of red-shifts18, todas las dudas y vacilaciones
de Hubble han sido superadas y la ley del corrimiento
al rojo es expuesta con mayor contundencia. Los
resultados a que Hubble llega después de cerca de
treinta años de observaciones son, principalmente,
los siguientes:
 Los corrimientos al rojo se consideran
velocidades radiales y éstas se miden de
acuerdo con la fórmula c.dλ/λ, en donde c es
la velocidad de la luz y λ la frecuencia del rayo
luminoso.
 El cambio al rojo es lineal (proporcional
a la distancia) hasta una distancia de
aproximadamente 250 años luz.
Los cambios al rojo se incrementan a una
tasa cercana a los 530 kms/s cada millón de
parsecs.
La ley del cambio al rojo no rige en el grupo
local (en nuestra galaxia).
Los cambios al rojo no pueden ser distinguidos
de los cambios Doppler.
Las velocidades radiales no son meramente
“aparentes” sino reales.
En sus últimas observaciones con el telescopio
de 200 pulgadas, Humason obtuvo espectros de
tres clústeres situados más allá del límite que había
alcanzado con el telescopio de 100 pulgadas, los
cuales dieron velocidades de 50,000, 54,000 y
61,000 kms/s.19

17
Ibídem.
18
The law of red-shifts, George Darwin Lecture, delivered by
Dr. Edwin Hubble on 1953 May 8, No. 6, 1953, pp. 659, 666, Vol. 113.
American Astronomical Society. Provided by the NASA Astrophysics
Data System.
19
The law of red-shift George Darwin Lecture, delivered by
Dr. Edwin Hubble

46

�La teoría del Big Bang
Una vez establecido firmemente el prejuicio
de la expansión del universo y la necesidad de que
éste hubiese tenido su origen en una aglomeración
de materia en un espacio muy pequeño que explota
para producir la expansión de la materia, se convierte
en todo un estulto deporte de los físicos el calcular
con la mayor exactitud lo siguiente: el tiempo
(terrestre, desde luego, porque lo miden en años)
transcurrido entre la concentración de la materia y
el estado actual del universo, la dimensión del punto
de concentración de la materia y su densidad, la
naturaleza de la explosión, los avatares, desde el
primer nano segundo posterior a la explosión hasta
el momento presente, de la materia así expelida y el
tiempo que debe transcurrir para su recondensación
en un nuevo punto de partida. Afortunadamente para
los físicos de la gran explosión, la misma astronomía,
en una de sus vertientes, había producido, con base
en los descubrimientos de la física atómica, un
panorama muy completo de los procesos, que se
producen conforme a leyes bien determinadas, de
nacimiento, desarrollo y extinción de las estrellas,
el cual comprende su origen, a partir de nebulosas
de materia sumamente rarificada e indiferenciada
(nebulosas interestelares), su evolución y
eventual constitución en sistemas planetarios y su
decaimiento (hasta terminar en los famosos “agujeros
negros”) y la vuelta fatal a su condición de materia
desagregada, desde donde se inicia de nuevo todo
el movimiento. Este esquema fue obtenido como
un resultado residual de las investigaciones de los
astrónomos, pues éstos, contaminados por la teoría
del big bang, lo que buscaban en los sistemas
estelares era la confirmación de sus prejuicios
teóricos, por lo que cada estado observado de las
estrellas era transmutado en una fase de la evolución
del universo relativista; la física atómica realizaba la
tarea de descubrir una nueva partícula y un nuevo
proceso sub-atómico y la astronomía relativista se
encargaba de atribuirlos a todo un período de la
vida del universo expansivo y proporcionar a éste
la concatenación debida con las demás etapas. Las
probables fases del proceso de vida de una estrella
o conjunto de estrellas son extrapoladas y aplicadas
por los sostenedores del “big bang” a lo que ellos
consideran la totalidad del universo. De acuerdo
con esto, la primitiva explosión produce una enorme
cantidad de partículas elementales, a partir de las
cuales se inicia el proceso de formación de estrellas

y sistemas estelares (galaxias, nebulosas, etcétera),
en el cual se dan todas las fases a las que hemos
hecho alusión, que debido al impulso inicial se van
expandiendo a una cierta velocidad por el espacio. Lo
característico es que las mismas etapas de vida de
las estrellas son atribuidas al universo como un todo.
Si bien la astronomía ha logrado establecer
una secuencia racional del proceso de vida de las
estrellas, en el estudio de las agrupaciones de las
mismas (galaxias) ha tenido un largo estancamiento
debido a la influencia nociva de la teoría del big bang.
Las galaxias más lejanas son consideradas como
las más cercanas al momento del nacimiento del
universo; por ello, sus características se reputan como
las que tenía el universo en sus etapas primitivas.
Por otro lado, las galaxias más cercanas a la nuestra
serían el resultado último de la evolución del universo.
Así, se establece un esquema progresivo con su
origen en las galaxias más lejanas, que serían las
formas primitivas de formación y organización, y se
avanza por grados hasta llegar a las más cercanas,
las cuales representarían la forma superior de
existencia de estas agrupaciones estelares.
Es evidente que esta representación de la
astronomía relativista es completamente errónea:
entre las distintas galaxias situadas a diferentes
distancias de la nuestra no hay una relación de
causalidad, sino una de coexistencia en un espacio
infinito. En un lugar astronómico a una distancia
determinada de nuestra galaxia se encuentran
cientos de miles de galaxias que presentan
simultáneamente todos los grados evolutivos de
estas agrupaciones siderales.
Los físicos de la gran explosión encuentran un
nuevo campo para hacer brillar su incuestionable
capacidad intelectual. La física atómica continúa su
desarrollo avasallador y descubre nuevas partículas,
nuevos procesos sub-atómicos, etcétera, que desde
luego dan más luz sobre las transformaciones
estelares y los diversos períodos de existencia de
las estrellas; entonces, los físicos adscritos a la rama
mitológica de esta ciencia toman ese descubrimiento,
lo declaran un hito en la ciencia física que va a
cambiar radicalmente la concepción del universo y
ponen todo su empeño en readecuar su esquema
para acomodarlo a esta novedad científica. Desde
luego que presentan esta nueva formulación de la
naturaleza, origen y evolución del universo como

47

�un producto de su notable inteligencia que se ha
plasmado en una nueva y poderosa ecuación que
describe a cabalidad el mundo físico.

lo que significa que la luz de las estrellas más
distantes no haya tenido tiempo aún de llegar a
nosotros. Esto explicaría porque el cielo en la
noche no brilla en todas direcciones.
Si las estrellas han estado ahí por siempre,
¿por qué empezaron repentinamente a brillar
hace unos pocos billones de años? ¿Cuál fue
el reloj que les dijo que era tiempo de brillar?
Como hemos visto, esto desconcertó a aquellos
filósofos, como Immanuel Kant, quienes creían
que el universo había existido desde siempre.
Pero para mucha gente, esto era consistente
con la idea de que el universo había sido
creado, tal y como es ahora, solamente unos
cuantos miles de años atrás.

La fusión de este engendro teórico con la teoría
de la relatividad es un fenómeno absolutamente
necesario. La relatividad einsteiniana postula un
tiempo y un espacio determinados plenamente por la
materia. Los físicos de la gran explosión llevan este
infundio hasta sus últimas consecuencias.
Stephen Hawking, el más conspicuo
representante de los físicos que propugnan la teoría
del “big bang”, admite sin reservas que ésta tiene su
base más firme en los descubrimientos de Hubble
relativos a la naturaleza del corrimiento al rojo de
las líneas negras de los espectros de los cuerpos
siderales, especialmente, el principio de que esos
desplazamientos tienen su causa en el movimiento
radial de los objetos estelares, lo que lleva de la
mano a la conclusión de la necesaria expansión del
universo.
La cosa más obvia acerca del espacio es que
éste se extiende sin límites… el universo se
extiende ilimitadamente en el espacio.
A pesar de que el universo parece ser el mismo
en cada posición del espacio, definitivamente
está cambiando en el tiempo. Esto no fue
conocido sino hasta los primeros años del
siglo veinte. Antes de esto, se pensaba que
el universo era esencialmente constante en
el tiempo. Parecía que había existido por un
tiempo infinito, pero esto llevaba a conclusiones
absurdas. Si las estrellas habían estado
radiando por un tiempo infinito, ellas tendrían
que haber calentado el universo hasta igualar
su temperatura. Durante la noche el cielo sería
tan brillante como el sol porque toda línea de
visión terminaría ya en una estrella, ya en una
nube de polvo que habría sido calentada hasta
que estuviera tan candente como las estrellas.
La observación que todos hemos hecho de
que el cielo en la noche es oscuro, es muy
importante. Implica que el universo no puede
haber existido por siempre en el estado que
hoy lo vemos. Algo tuvo que haber sucedido
en el pasado para hacer que las estrellas
empezaran a brillar en un tiempo finito anterior,

Sin embargo, discrepancias con esta idea empezaron
a aparecen con las observaciones de Vesto Slipher y
Edwin Hubble en la segunda década del siglo veinte.
En 1923, Hubble descubrió que muchas zonas de luz,
llamadas nebulosas, eran de hecho otras galaxias,
vastas colecciones de estrellas como nuestro sol
pero a una gran distancia. Debido a que aparecían
pequeñas y con poco brillo, las distancias tendrían
que haber sido tan grandes que a su luz le debería
haber tomado millones o aún billones de años para
llegar hasta nosotros. Esto indicaba que el comienzo
del universo no podía haber sido justamente unos
pocos miles de años atrás.
Pero la segunda cosa que Hubble descubrió fue
aún más notable. Los astrónomos habían aprendido
que mediante el análisis de la luz de otras galaxias
era posible medir si ellas se estaban moviendo hacia
nosotros o alejándose. Para su gran sorpresa, ellos
encontraron que casi la totalidad de las galaxias se
están alejando. Aún más, entre más lejos están ellas
de nosotros, más rápidamente se están alejando. Fue
Hubble el que reconoció las dramáticas implicaciones
de este descubrimiento: a gran escala, todas las
galaxias se están alejando unas de las otras. El
universo se está expandiendo.
El descubrimiento de la expansión del universo
fue una de las grandes revoluciones intelectuales del
siglo veinte. Se presentó como una sorpresa total y
cambió completamente la discusión del origen del
universo. Si las galaxias se están separando, ellas
debieron estar juntas en el pasado. A partir del
presente ritmo de expansión, podemos estimar que
debieron estar muy juntas hace aproximadamente

48

�diez o quince billones de años. Como lo describimos
en el último capítulo, Roger Penrose y yo estábamos
en la posibilidad de mostrar que la teoría general de
la relatividad de Einstein implicaba que el universo
y el tiempo mismo deberían de haber tenido un
principio en una tremenda explosión. Aquí estaba
la explicación de por qué el cielo es oscuro por la
noche: ninguna estrella podría haber brillado más
de diez o quince millones de años, el tiempo que ha
pasado desde la gran explosión. 20
Stephen Hawking atribuye el mérito de ser los
fundadores de la teoría del “big bang” a sí mismo y a
su colega Roger Penrose.
Roger Penrose y yo demostramos que la teoría
de la relatividad general de Einstein implicaba
que el universo debería haber tenido un
principio, y posiblemente un fin.
…Si la teoría clásica de la relatividad general
era correcta, los teoremas sobre la singularidad
que Roger Penrose y yo probamos, muestran
que el principio del tiempo debería haber sido
un punto de infinita densidad y curvatura infinita
del espacio-tiempo… 21
El trabajo de este par de físicos consistió en
realizar la unión de los “descubrimientos” de Hubble
con la teoría de la relatividad general de Einstein, es
decir, la amalgama de dos engendros teóricos en una
sola y monstruosa aberración científica, la teoría del
“big bang”.
En el escudriñamiento de los fenómenos
estelares, los astrónomos habían logrado descubrir
lo que constituye la fase terminal de la evolución
de las estrellas, es decir, su transformación en los
llamados “agujeros negros”; en éstos, la materia
estelar alcanza el máximo de su condensación y,
por tanto, adquiere una enorme fuerza gravitatoria
que impide la salida de radiaciones al exterior, por
lo que su existencia no puede ser observada por los
medios tradicionales; de ahí su denominación de
“agujeros negros”. De una manera inconsciente, sin
proponérselo, los astrónomos agregaron una fase
más al esquema de la evolución estelar, la cual se
20
Hawking, Stephen, The Universe in a nutshell, Bantam
Dell, Random House, Inc., New York, 2007, pp. 69-79
21
Hawking, Stephen, The illustrated a brief history of time,
Updated and expanded edition, Random House, Inc., New York,
2007, pp. 44 y 171

inicia con la existencia de una nebulosa indiferenciada
de partículas elementales que, mediante sucesivas
condensaciones, se continua con la formación
de los cuerpos estelares y eventualmente de los
sistemas planetarios y termina como un cuerpo de
materia incandescente con una enorme densidad
y una fuerza colosal de atracción gravitatoria. En la
dialéctica del fenómeno estaba inherente la próxima
fase del proceso, es decir, la transformación de
aquella enorme energía de atracción condensatoria
en una fuerza igual de repulsión que mediante
una más o menos violenta separación llevaría a
la materia a un estado de desagregación de sus
partículas elementales, desde el cual se iniciaría de
nuevo toda la evolución estelar en esta parcela del
universo. La atracción sería y llevaría en sí misma la
repulsión, en la cual, bajo determinadas condiciones,
se transformaría. Esto quiere decir que al mismo
tiempo, en otros lugares del universo, la materia se
encontraría simultáneamente en cada una de las
fases de la evolución estelar, coexistiendo con esta
etapa específica de formación violenta de la nebulosa
indiferenciada a partir de la materia estelar altamente
condensada en un agujero negro determinado.
Hawking y Penrose, provistos de ese poderoso
instrumento que es la matemática torpe que
utilizaron: Lorentz para obtener su famoso factor,
Einstein para revestir de aparente racionalidad
su teoría de la relatividad o dar vida a su errónea
ecuación cosmológica, Huggins, Maxwell y Hubble
para dotar de existencia al imaginario movimiento
radial de los objetos estelares, etcétera, llevan al
extremo la naturaleza de los agujeros negros y
fabrican una ecuación mediante la cual reducen
el universo, en su origen, a un punto de materia
infinitamente densa que contiene en sí un espaciotiempo infinitamente comprimido, es decir, hacen del
universo un monstruoso agujero negro. Despojada
de sus presuntuosas galas, la ecuación HawkingPenrose se reduce a una simple regresión sin límite
inferior, a una escueta corrida de computadora hacia
el supuesto pasado.
Sin justificación alguna, sin principio físico
que lo explique, ese punto material infinitamente
denso que contiene en su interior un espacio-tiempo
infinitamente comprimido y se encuentra en medio de
la nada, en donde no hay tiempo ni espacio, explota
al conjuro de los sabios físicos y sus componentes se
desagregan y se crean su propio espacio y tiempo. El
espacio y el tiempo tienen su origen -no existían con

49

�anterioridad- precisamente en esa gran explosión.
La materia, el espacio y el tiempo se producen a sí
mismos y se desenvuelven en un entorno que es
la nada, la ausencia de materia, espacio y tiempo.
Aquí es en donde se encuentra el punto de unión
entre los postulados de Hubble y los principios de la
relatividad de Einstein. Los fundadores de la teoría
del big bang conservan y superan la superchería
teórica einsteiniana de un tiempo y un espacio
relativos para cada observador, un tiempo que se
dilata y un espacio que se contrae y se curva, un
tiempo y un espacio específicos, distintos, para cada
punto de la realidad material y sostienen el desatino
de la creación, a partir de la nada, del tiempo y del
espacio. Es la estulticia einsteiniana elevada a la
enésima potencia.
Hawking se jacta de que su espuria ecuación
(“teoremas”, llama a los elementos de la misma)
constituye el fundamento de una visión científica del
origen del universo que echa por tierra el principio
materialista de un universo infinito en el tiempo y en
el espacio, al cual rechaza con un olímpico desprecio.
De la misma manera, hace objeto de su mordaz
sarcasmo a la doctrina religiosa que sostiene el
dogma de la creación del mundo (universo) por un
ser superior a partir de la nada.

de la gran explosión. Los corrimientos al rojo de las
líneas negras de los espectros siderales no tienen su
origen en el movimiento radial recesivo de los astros
y no expresan ninguna expansión del universo
Por otro lado, ya ha quedado suficientemente
demostrada la absoluta falsedad de los postulados
einsteinianos acerca de la naturaleza del tiempo y del
espacio, frente a la cual hemos sostenido que tiempo
y espacio son homo y geocéntricos: el continente
universal tridimensional medido por el meridiano
terrestre y el transcurso del universo computado
por el giro diario de la tierra en torno a su propio
eje. No existen tiempos ni espacios distintos, sino
un único espacio y un solo tiempo que, desde la
perspectiva del ser humano, con los pies firmemente
asentados sobre la tierra, rigen para todo el universo
observable. Es igualmente falsa, pero además
sumamente grotesca y ridícula, la proposición de
los físicos de la gran explosión de que el tiempo y el
espacio se pueden contraer hasta quedar reducidos

No es difícil encontrar la exacta identidad entre
la gran explosión, provocada única y exclusivamente
por la poderosa imaginación de los físicos relativistas,
que desde la nada da origen al universo (a la materia,
el espacio y el tiempo) y lo hace evolucionar inmerso
en una nada que va ocupando en avances sucesivos,
con la voluntad de un ente superior que, también a
partir de la nada, crea y gobierna al mundo.

La teoría del big bang es una concepción del
universo desembozada y descaradamente teísta.
Es absolutamente necesario mantener en
la mente lo que sigue: la teoría del big bang es la
conservación y superación de dos grandes desatinos
(teóricos, matemáticos, geométricos): los principios
de Hubble acerca de la naturaleza de los corrimientos
hacia el rojo de los espectros estelares, los que
implican por necesidad la expansión del universo, y
la teoría de la relatividad de Einstein.
En páginas anteriores hemos demostrado
acuciosamente la falsedad de las hipótesis de
Hubble, hechas suyas acríticamente por los físicos

50

Voz ausente 1996

�prácticamente a la nada y también que a partir de
este su no-ser se pueden generar y expandir a la par
que la materia del universo.
El único puntal de la teoría del big bang es la
teoría del corrimiento hacia el rojo de Hubble. Sin
este sostén, se derrumba necesariamente. Las
hipótesis de Hubble son equivocadas, por lo que la
teoría del big bang no tiene ningún fundamento, ni en
la ciencia ni en la observación científica. La teoría del
big bang es la nada científica.
Si los fundamentos de la teoría del big bang
son erróneos, si no ha habido una expansión del
universo, entonces es completamente ociosa, fútil,
la tarea de determinar el origen de algo que no ha
tenido principio ni tendrá fin.
El único resultado de este ejercicio vano es
el haber llevado hasta sus últimas consecuencias,
a los niveles más excelsos de la ridiculez, los
despropósitos y absurdos de la teoría de la relatividad
sobre el tiempo y el espacio.
A qué extremos de estulticia ha llegado esta
teoría lo podemos constatar al leer lo que Hawking
expresa acerca del tiempo y del espacio y que es
algo en lo que cree firmemente: la existencia de
“gusanos del tiempo”, a través de los cuales el ser
humano se puede trasladar al pasado o al futuro, la
realidad de espacios de más de 3 dimensiones, las
cuales, si exprimimos bien las fórmulas relativistas,
pueden llegar a ser 12 ó más, etcétera.
Colocados en esta peana levantada por
Hawking y Penrose, una legión de físicos relativistas,
adheridos al engendro teórico de la gran explosión, se
dedican prolijamente a llenar el esquema general que
ha quedado establecido: el punto de partida -el gran
agujero negro-, la gran explosión, la producción de
los objetos estelares, la expansión de este universo
y la posible extinción del mismo. Con el auxilio de
la física atómica, que constantemente descubre
nuevas partículas sub-atómicas y proporciona nuevos
conocimientos sobre la naturaleza de las mismas, sus
movimientos e interacciones y la parte racional de la
astronomía, que apoyada en estos mismos adelantos
ordena y sistematiza las fases de existencia de las
estrellas, los físicos de la gran explosión realizan un
ejercicio de especulación fantasiosa para determinar
al detalle lo que pasó en la misma gran explosión y

en los siguientes nano segundos, segundos, minutos,
horas, días, años, cientos, miles y millones de años,
etcétera, y establecer acuciosa y exactamente las
etapas y fases de la evolución del universo hasta su
estado actual.
Se ha formado toda una rama de la ciencia física,
atendida por un nutrido número de físicos relativistas,
que tiene por objeto desarrollar diligentemente
todos los absurdos, desatinos, extravagancias,
barbaridades y despropósitos de la teoría del big
bang. Hay en esta rama una notable producción
de modelos matemáticos, geométricos, etcétera,
enrevesados en grado extremo, todos ellos con base,
sin embargo, en su totalidad en el viejo y modesto
cálculo diferencial e integral, que son utilizados para
dar a los risibles postulados de la teoría del big bang
una apariencia de racionalidad. Sin embargo, toda
esta aparatosa estructura matemática y geométrica
es errónea en toda su extensión porque tiene su
base en los equivocados desarrollos matemáticos y
geométricos de Michelson, Morley, Lorentz, Doppler,
Huggins, Maxwell, Minkowski, Einstein y Hubble,
errores que ya hemos señalado suficientemente en
el curso de nuestra argumentación. Además de su
vicio de origen, este artilugio está plagado de pifias
matemático-geométricas elementales cometidas por
sus propios autores.
La visión científica del universo esplende por su
sencillez frente a la retorcida, falsa y estólida teoría
del big bang.
El universo es una totalidad infinita de materia
inmersa en un espacio y un tiempo infinitos.
El universo está formado por una infinitud de
agrupaciones de materia llamadas galaxias, las
cuales se encuentran simultáneamente en alguna
fase de su evolución.
Las galaxias tienen un proceso de vida
que pasa por las siguientes etapas: la materia
que la forma se encuentra originariamente en un
estado de gran desagregación de sus partículas
elementales; esa mutua repulsión de las partículas
se trueca en atracción, por cuya causa, a través
de un largo proceso de condensación, se forman
cuerpos estelares que evolucionan conforme a
un patrón definido de crecimiento y maduración
que eventualmente puede llevar a la formación de
sistemas planetarios; las estrellas de las galaxias
declinan y se convierten en cuerpos sumamente

51

�masivos que poseen una gran fuerza de atracción;
todas o la mayoría de las estrellas que componen
una galaxia entran en decadencia y su mutua
atracción las lleva a formar un solo cuerpo masivo
que tiene una fuerza atractiva centuplicada; esa
enorme atracción es al mismo tiempo una gigantesca
repulsión, y en ella se trueca; el gran cuerpo en que
se ha transformado la galaxia, de enorme masa
y poderosa fuerza atractiva, se convierte en una
nebulosa de partículas elementales separadas por
una potente fuerza repulsiva; desde este punto se
inicia de nuevo todo el movimiento reseñado.
Las galaxias que en infinito número pueblan el
universo se encuentran, simultánea y sucesivamente,
en alguna de las fases de la evolución que acabamos
de reseñar.
Las transformaciones de cada una de las
galaxias se producen en un espacio específico,
vecino de los espacios que ocupan las demás
galaxias, y en un tiempo también determinado,
que es la continuación del tiempo sideral pasado
y el antecedente del tiempo sideral futuro, medido
geocéntricamente, como hasta ahora lo han hecho la
física y la astronomía (en nano segundos, segundos,

minutos, horas, días, años, etcétera), o con algún
movimiento regular astronómico (por ejemplo el ciclo
de vida de una galaxia en especial), el que a fin de
cuentas tendría que traducirse al tiempo geocéntrico.
El espacio que ocupan las galaxias es el
continente de la materia de que están formadas
y de los procesos que en ésta se dan. El ser de
la materia galáctica y sus metamorfosis existen
y se desenvuelven en ese ámbito, cuya única
característica física es la de ser el receptáculo de
aquellos. Ese espacio galáctico no se crea, ni se
expande, ni se contrae, ni se curva, ni, desde luego,
tampoco se destruye. Es una parte localizada del
espacio infinito que contiene al universo infinito.
El tiempo en que existen las galaxias es el
mismo que aquel en el cual discurren todos los
fenómenos del universo; objetivamente es el giro
constante del globo terráqueo sobre su propio eje
que determina el hoy, el ayer y el mañana, o el ciclo
de una galaxia especial que fija la actualidad, el
pasado y el futuro. El tiempo galáctico es el mismo
tiempo universal. Ese tiempo no se crea, ni se dilata,
ni se contrae, ni mucho menos se destruye. Es una
manifestación local del tiempo universal.

Lienzos con diseños abstractos en expresionismo

52

�Reforma Siglo XXI

Los 15 años y más de miércoles literarios, en
la Preparatoria núm. 3
██

resentar un libro y/o eventos culturales
similares, una vez a la semana durante 15 años
y más, en los Miércoles Literarios, podría ser
un récord Guinness y la UANL tiene esa marca,
surgida a través de la anteriormente llamada
Dirección de Artes Musicales y Difusión Cultural,
cuando principió la Gestión (como Rector) del Dr. Luis
Jesús Galán Wong, pues su período había iniciado el
30 de noviembre de 2000 y los Miércoles Literarios,
los iniciamos en enero del 2001. (Por cierto, cuando el
Rector y un servidor éramos estudiantes, él de Ciencias
Biológicas, yo de Arquitectura, él resultó ser el mejor
estudiante a nivel nacional, al inicio de la década de los
años 70s, mientras que yo fundaba junto a otros dos
jóvenes el periódico El Diálogo).
Los Miércoles Literarios de la UANL, concluyeron
de manera no oficial en 2016, pero la semilla sembrada
desde los primeros 6 años en la Capilla Alfonsina, hasta
los siguientes 9 años en la Escuela Preparatoria Núm.
3, y el ánimo y costumbre de los asiduos asistentes,
encabezados por el Prof. Jorge Santiago Alanís
Almaguer y el Prof. Juan Antonio Vázquez Juárez,
han hecho que continúe vivo el evento de Miércoles
Literarios, y seguirán en 2018 y más ahora en La Casa
de la Cultura con el apoyo de Conarte.
Haciendo un poco de historia, Miércoles Literarios
inició en aquel mes de enero del 2001, cuando la
institución anfitriona era la Capilla Alfonsina. Allí
perduramos alrededor de seis años, rompiendo el
récord que en el mismo espacio tenían el maestro
Celso Garza Guajardo y el Lic. Jorge Pedraza Salinas,
con un evento similar llamado “Lunes de Historia”, que
en su tiempo duró un año y medio, superando a su vez
el anterior record, de poco más de un año con “Jueves
de la Crónica”, evento que se efectuó en la Casa de
la Cultura. La segunda sede fue nuestra querida
Escuela Preparatoria Núm. 3, cuando era director el
Lic. Salvador González Núñez, para continuar con
el M. E. S. Jaime César Triana Contreras, la M. E. S.
*Primer Cronista de Santiago, Nuevo León.

53

■Juan Alanís Tamez*

Gloria Alicia Sáenz Vázquez y la M.E.C. Linda Angélica
Osorio Castillo. Así sobrepasamos los 9 años para que
sumados sean los 15 años de los Miércoles Literarios
en la UANL y continuando vigentes, podemos decir que
en enero de 2018 sumarán 17 años.
En Miércoles Literarios han desfilado cronistas,
poetas, historiadores, artistas, dramaturgos, escritores,
novelistas, cuenteros, músicos, conferenciantes,
declamadores, actores, autores, cantantes, literatos,
locutores, periodistas, investigadores, expositores,
bailarines y todos los oficios que usted se pueda
imaginar y que navegan por el perfil cultural de los que
hemos formado parte de la historia de este evento y
que algunos son inolvidables, como los conductores:
María Teresa Vázquez Hernández, Margarita Pompa del
Ángel, Carolina Elizabeth Ayala Garza, Sergio Malacara,
Juan Armando Meza, creador de la frase: “Miércoles
Literarios, el evento que llegó para quedarse”. Dinora
Casas, autora del lema “Miércoles Literarios, donde la
sabiduría brilla y la sensibilidad florece”, y por supuesto,
en varias presentaciones extraordinarias, el conductor
fue Napoleón Nevárez Pequeño y ¿qué decir de los
hacedores de colofones? como los siguientes: Luis
barrera Salinas, Anastacio “tacho” Carrillo Guajardo,
Oscar Pedraza y antes el señor Medina.
Imposible olvidar al decano de los asistentes
a Miércoles Literarios, el Sr. José Manuel Castillo
Treviño; al que más autores coahuilenses ha traído a
estos eventos, hablamos de Sergio Reséndiz; al que
mayor número de libros ha presentado, no solo como
récord de mayor número de libros en un solo evento
(cinco), sino por más cantidad de libros presentados,
en este caso nos referimos a Jesús Sepúlveda García,
“El genio”; también es imposible olvidar a los galenos
y asiduos asistentes como el Dr. David Aguirre Cosío,
Dr. Roberto Treviño Castillo, Dr. Pedro Sánchez,
Dr. Carlos Alatorre; al mejor escritor del mundo
(según su propio padre) Juan Manuel Carreño y, por
supuesto a los poetas bardos, vates y decidores de
poemas, llamados declamadores como: Luis Barrera

�Salinas, José Luis Garza Garza, Carlos Alatorre,
Roberto Guerra Rodríguez, José García Dávila, y el
inolvidable, aunque haya partido, el coleccionista de
programas de mano de Miércoles Literarios, Juan
Manuel González Treviño.
El caso del expositor de más miércoles
continuos con variados temas, se trata de Nereo
Guerrero. Por lo menos en dos ocasiones se
efectuaron programas alternos de intercambio de
libros donde el asistente llevaba un libro que ya había
leído para intercambiarlo por uno de entre 100 libros
aportados por Miércoles Literarios.
Durante los primeros 15 años, nunca faltó la
tamalada decembrina. Profesionales destacados en
Miércoles Literarios, se han presentado entre otros:
Lic. Erasmo Torres López, Prof. Arturo Delgado
Moya, Arq. Armando Flores Salazar, Ing. José
Guadalupe Lozano Alanís y Dr. Antonio Guerrero
Aguilar. También distinguidos cronistas de diversos
municipios nuevoleoneses como María Luisa Santos
Escobedo, Elda Feliz González González, Lilia Idalia

Alanís García y Emma Reyna García.
Las damas más asiduas: Blanca Mendoza
Lerma, Dorita González Cortina, Beatriz Eugenia
Gutiérrez Ortega, Beatriz García, Margarita de
la Mora, Martha Tovar, Lucy Torres, Olivia García
Villarreal y María Guadalupe Irene Coronado
Hernández (Lupita).
El primer libro que presentamos fue del Ing.
Miguel Ángel Medina, sobre Leyendas del Municipio
de García, N. L. y el último no sabemos ni cual, ni
cuando pueda ser, solo Dios y que sea dentro
de mucho tiempo más, porque deseamos que el
quinceañero evento de la Preparatoria Núm. 3
cumpla muchos años más, en la Casa de la Cultura o
en el espacio cultural que el futuro le depare, pero los
quince años en la Escuela Preparatoria N°3, nadie
podrá negarlo, es un esfuerzo cultural de todos.
Viva la UANL, viva la ESCUELA PREPARATORIA
NÚM. 3, viva CONARTE y vivan los MIERCOLES
LITERARIOS.

luz peregrina

54

�Reforma Siglo XXI

Fases del proceso de diseño y creación de
negocios: un acercamiento a un modelo de
negocio
██

ara algunos, la idea de la creación de un
negocio, representa la salida de una zona
de confort a la que se está acostumbrado.
Muchas veces existe el temor al fracaso y a las
pérdidas lo cual reduciría el capital económico.
Un negocio es aquél en el que uno solventa sus
necesidades de cualquier tipo, de acuerdo con lo que
se está intentando buscar. El diseño de algún producto
justifica la creación de un nuevo modelo de negocio.
Para poder lograrlo, primero nos inspiramos mediante
una lluvia de ideas que nos ayude en el proceso de
creación o el cambio de algún nuevo producto, que
lo haga de algún modo diferente, para producir un
beneficio adicional, ya sea en el uso, o solo en el diseño.
En la realización de nuevos negocios debemos
tener en la mira como principal objetivo la satisfacción
del consumidor ante el nuevo producto. Para lograrlo
debemos contar con una organización completa, para
asegurar un adecuado proceso y monitorearlo, desde
que el nuevo producto o su innovación es solo una idea,
hasta que el cliente se encuentre en la pirámide del
cliente leal al producto o a la marca. Una investigación
del producto y su potencial mercado, más todos los
datos que sean sumamente importantes conocer,
previos al lanzamiento del producto, reducirían el
potencial de pérdida de inversión, ya que el cliente
es el que determinará si el producto cumple con
sus necesidades, y éste será el que otorgue éxito
al producto de diseño de creación de negocios o,
sencillamente, el nulo interés para éste. Por otro
lado, el producto que se desea desarrollar, tiene que
poseer en los más altos índices de creatividad que
marque la diferencia con los demás productos del
mercado. En conclusión, la investigación, los clientes,
el producto y el modelo, son un factor importante para
nuestra propuesta de negocios, y debemos cuidar su
cumplimiento en el desarrollo de cada uno si queremos
tener un producto exitoso.
“Estudiante del Programa de Maestría en Administración de Empresas,
de la Universidad Autónoma de Tamaulipas”. email. robertolobo1972@
hotmail.com

55

■Roberto Rafael Lobo Macías*

1Era. Fase: La investigación.
La investigación de algún proyecto de negocios es
parte fundamental para conocer si éste es viable o
no. Está definida como la búsqueda sistemática y de
causa para poder llegar a conocer la verdad por medio
de la investigación, en este sentido, con este proyecto
se alcanza a definir si este proyecto alcanzará a
desarrollarse o si este detonará limitaciones que pongan
obstáculos para el desarrollo de alguna nueva idea de
proyecto. Para algunas personas la investigación no
importa, toda vez que se aventuran a poner un negocio
excluyendo la investigación. La investigación se puede
empezar a desarrollarse desde el momento en que a
alguna persona le viene la idea, o desde una lluvia de
ideas de poner un negocio en algún lugar del mundo
y/o desea conocer si las modificaciones o alteraciones

11 00

�que realice a algún producto ya existente tendrán
un éxito. Es necesario conocer por medio de la
investigación aspectos importantes como el clima, la
cantidad de habitantes, el sexo, la edad promedio de
los habitantes, además una exhaustiva investigación
del contexto del lugar. Respecta al clima, es un factor
muy importante para determinar si es o no viable,
y dependiendo el giro de la propuesta innovadora
deseada, para saber con exactitud, es necesario
hacer nuestro proyecto de investigación basado
a este importante punto. No podemos vender
paletas en un lugar donde el clima es frío o fresco.
Es necesario buscar otras alternativas de lugar y
también hacer investigación, si ésta favorece a la
propuesta innovadora.
En el aspecto demográfico, la investigación
que consiste en buscar de acuerdo a diferentes
fuentes de información, la cantidad de habitantes
que se encuentran en esa nación, país, estado,
ciudad o municipio, así como el sector donde se
pretende emprender el negocio. Dependiendo de
las respuestas obtenidas conoceremos la viabilidad
de saber si mi propuesta de negocios tendrá frutos
a futuro. Es necesario comentar que no podemos
innovar algún proyecto de algún artículo infantil,
en donde la tasa de nacimientos es muy baja,
en contraste con algún país en el que la tasa de
nacimientos es sumamente alta. Este aspecto dará
como resultado una excelente investigación en lo que
respecta a lo demográfico. Por otro lado, en lo que
respecta a la investigación de la diferencia de sexo,
también es un punto crucial para una exhaustiva
investigación, toda vez que no se puede llegar a
un conocimiento de propuesta innovadora sin este
indicador. Por último, investigar donde se pretende
poner un negocio, también marca la pauta para saber
si es no el lugar indicado. La investigación deberá
realizarse de acuerdo a si el lugar es transitable, si
existen otros negocios iguales, si es un producto
nuevo e innovador el cual realizará algún cambio en
el estilo de vida de las personas, o si éste ya existe,
pero se le realizaron adecuaciones que favorezcan
de forma inmediata, rápida y expedita al cliente. En
conclusión, la investigación nos ayudará a conocer
sin necesidad de una inversión a gran escala si existe
la posibilidad de poner un negocio sin necesidad de
grandes pérdidas económicas y que de algún modo
pueda mandar a esas empresas, ya sean grandes o
chicas, a la quiebra. (kotler, 2007)

2da. Fase: La innovación del
producto.
El principal objetivo de la innovación o el cambio de
forma de un producto o servicio, es el incremento de
la venta del producto. En el desarrollo de la lluvia de
ideas, siempre hay que tener en mente el producto,
éste simboliza la clave del éxito de lo que se desea
comercializar. Se conoce el producto como el objeto
de diseño que sirve para el uso del cliente en general,
basado a sus necesidades diarias o poco usuales
del cliente. En el desarrollo de la investigación, se
conocerá si éste alcanzará el tan esperado éxito. La
innovación de las ideas de cómo se desea realizar
el producto, representa el éxito o el fracaso. Cuando
se piensa en innovar, hay que agregar un valor que
determine un cambio, éste puede ser de igual manera
algo que hará la diferencia en otros productos ya
existentes y que abrirá la pauta para que atraiga al
comprador. Un valor agregado en una innovación
tendrá como resultado el éxito de la innovación.
El manejo de la experiencia de la satisfacción
del cliente, es un factor muy importante, toda vez
que se verá reflejada en el consumo del producto.
Por lo tanto, a mejor experiencia mayor será la
compra, pero si el cliente tiene una mala experiencia
determinará el fracaso rotundo, además de referencia
entre las personas como mal producto, o que no
es aconsejable comprarlo. Ante todo, la verdad de
la innovación es importante; no podemos mentir ni
adjudicar innovaciones inexistentes al producto.
Esto conllevaría a un mal perjuicio de la innovación,
además de arrastrar con la reputación de la marca.
En conclusión, el producto determina al cliente, o la
cantidad de clientes que de acuerdo a la innovación
van a obtener, además de la experiencia placentera
o satisfacción que este otorgue al consumidor y
que obtenga en su beneficio. El éxito depende de la
diferencia y la calidad que el producto tenga en el
comercio, ya sea mundial o nacional. (Keller, 2006)

3ra. Fase: El cliente
El cliente es el principal juez de nuestro producto
renovado. El cliente se define como la persona
interesada en adquirir un bien o un producto para
algún uso común, ya sea a largo plazo como a corto
plazo. Una realizada la investigación y la creación de
nuestro producto con innovación y que destacó por

56

�su creatividad, el cliente es y será nuestro principal
objetivo. Recordemos que nuestro producto tiene
como meta las ventas, para incrementarlas es
necesario satisfacer las necesidades del cliente,
y éste buscará nuestra marca o producto con la
propuesta de valor que le ofrezcamos.

4ta. Fase: Nuestra propuesta
de valor.
La propuesta de valor es el eje principal que detonará
nuestro producto. Esto se traduce como el cambio
o la diferencia de nuestro producto con otros. Las
personas están acostumbradas a usar ciertas
marcas de ropa con las cuales se sienten cómodas,
ya sea por la tela, o porque sienten que se amolda a
su cuerpo y por los colores que ofrece. Este cambio
en realidad es la propuesta de valor, lo que hace
diferente a nuestro producto de ortos, y que el cliente
valora al momento de necesitarlo.

5ta. Fase: El Servicio Al
Cliente.
El servicio al cliente, es la primera cara de nuestro
negocio. La amabilidad de nuestro personal hacia
el cliente nos ayudará a concretar las ventas. La
mayoría de las veces el buen trato y la cordialidad
determinan que el cliente se sienta importante y,
por lo tanto, la atención que tengamos hacia éste,
determinara si es un cliente leal a la marca o no.
En la sala del servicio al cliente, se debe ser capaz
de otorgar en cada momento una sonrisa y contar
con el detalle de la amabilidad que nos debe regir a
los seres humanos. Además de improvisar, ya sea
con pequeños detalles que marquen una diferencia,
como el ofrecer algún producto para beber o para
comer, hacer que el cliente se sienta como en su
casa, y que su presencia es realmente importante.
Cabe señalar que el departamento de servicio al
cliente es una de las partes que debemos de cuidar
al momento de innovar nuestro producto. Se debe
saber contratar al personal, pedir referencias de éste,
aplicar exámenes, pero sobretodo, ponerlos a prueba
de acuerdo a plazos, tal y como lo marca la ley. Con
lo anterior clasificaremos a nuestro personal, de
tal forma que éste se comprometa con la empresa.
(Kotler and Keller, 2006)

Reflexiones Finales
En conclusión, para el éxito rotundo del plan de
negocios de nuestra empresa, es necesario realizar
la investigación de mercado, la cual nos ofrecerá
datos objetivos sobre la viabilidad del producto que
deseamos innovar. El nuevo producto debe marcar
la diferencia respecto de los demás productos que
existen en el mercado, o si es igual, hacer saber al
cliente cuál es nuestro valor agregado que ofrecemos.
El cliente es el que determina el éxito o el fracaso de
nuestro producto, determina el crecimiento de nuestro
negocio, pero sobre todo las recomendaciones que
sobre nuestro producto nos den.

Bibliography:
Kotler, Philip y Armstrong, Gary. (2007). MARKETING, Versión
para Latinoamérica. México: Pearson-Prentice Hall. 11ᵃ ED. ISBN10:970-260-770-1
Kotler, Philip y Keller, Kevin Lane. (2006). Dirección de Marketing.
México: Pearson-Prentice Hall. 12ᵃ ed. ISBN-10: 970-260-763-9
REFERENCIAS DE INTERNET.
Anders Hemre
InterKnowledge Technologies
Brainovation Blog
ahemre@interknowledgetech.com.
www.KickltMarketing.com
www.KickltMarketing.com/blog

Sin título 9-15, 2015

57

�Reforma Siglo XXI

Las banquetas urbanas en Monterrey
¿Solución o problema peatonal?
██

artimos de los objetivos que las ciudades
primigenias de Mesopotamia, hace más de
cinco mil años, establecieron como principio
en sus “comunidades” (unidad en lo común), el
brindarse una “ayuda mutua con respeto”, que
seguramente se merecían como vecinos.

■Álvaro J. Chapa G.*

“Cambiar el mundo (la ciudad) amigo Sancho,
no será Utopía ni locura, sino un acto de Justicia”.
Miguel de Cervantes Saavedra.

y el drenaje, entre las más importantes, sin
olvidar evidentemente las que son, más útiles y
requeridas
5. Redes Viales, donde son contenidas las redes
de infraestructura y que, además, nos permiten
comunicarnos y transportar los objetos y a la
población en general. Dentro de esta área vial se
encuentran las “banquetas peatonales”, que en
esta colaboración analizaremos.

Con tristeza vemos hoy en día como estos “valores
cívicos” se han ido relegando, desgraciadamente,
hasta llegar a afectar las sucias, olvidadas y hasta
descuidadas banquetas peatonales que actualmente
tenemos y de las que trataremos en esta ocasión.

Los usos del suelo
Recordemos que las ciudades modernas están
configuradas por cinco usos del suelo que son los
siguientes:

Generalmente se observan en las áreas de

1. Áreas de vivienda, en sus diferentes niveles
socio-económicos y culturales que ocupan más de
las dos terceras partes de superficie urbana total.
2. Industrias, en sus diversos tipos: grandes,
medianas y pequeñas, aunadas a los talleres
artesanales con aproximadamente un 12% del
área total.
3. Equipamientos urbanos, áreas ocupadas por
las edificaciones puntuales, complementarias a
las áreas de vivienda e industria antes citadas.
Son de tipo educativo, de salud, comerciales,
asistenciales, culturales, deportivas, recreativas y
de áreas verdes, además de las administrativas
públicas y/o privadas, entre algunas otras más,
que nos permiten el desarrollo de una vida urbana
normalmente funcional.
4. Las de infraestructura, para que la ciudad se
abastezca de los necesarios servicios públicos
se tienen las redes como de agua potable,
de electricidad, y el alumbrado público, el gas
*Maestro jubilado de la Facultad de Arquitectura de la UANL y de la U.R.
Desarrolló varios proyectos urbanisticos en el municipio de Monterrey.
Miembro de varias asociaciones de planeación urbanística a la fecha.

La noche de la iguana

58

�vivienda de Monterrey, calles de aproximadamente
doce metros de ancho (2.00 m. + 8.00 m +2.00 m.),
como puede apreciarse, una tercera parte (cuatro
metros de doce) es destinada a banquetas, apenas
dos metros para cada una de ellas y ocho metros
para el paso vehicular.
La Vialidad urbana ocupa más de la cuarta
parte del total de usos del suelo antes descritos.
Muchos consideran que la vialidad vehicular (donde
se realizan los movimientos de transporte de carga)
como la más relevante, por la gran cantidad de
trabajo en proyectos y las enormes inversiones
públicas y/o privadas, que reciben mayor atención
que las banquetas aquí tratadas.

pasar las señoras con sus carriolas de bebés, las
personas con capacidades diferentes que requieren
de silla de ruedas, los ancianos y niños que circulan
por ahí, además de quienes traen muletas o tienen
dificultades en sus desplazamientos y obviamente
todos los demás usuarios que cotidianamente la
requieran.
Hemos dividido las banquetas, por sus
características, en cinco tipos, a saber:

Los ciudadanos -todos ellos peatones- y para
quien deberían estar realmente pensadas y hechas
todas las ciudades, incluyendo obviamente a la de
Monterrey, donde parece que sólo se piensa en las
soluciones viales para “el paso vehicular motorizado”,
olvidándose lamentablemente de los habitantes que
ahí se desplazan peatonalmente.
Actualmente se siente y se ve que las ciudades
están hechas sólo para los “coches y redes de
drenajes” y de servicios públicos de infraestructura,
dejando a un lado a los ciudadanos que vivimos en
ellas.
De lo antes dicho nos surgen las siguientes
preguntas: ¿Actualmente estamos cabalmente
haciendo una ciudad de Monterrey buena para todos
sus ciudadanos? ¿O queremos ser cómplices de una
ciudad mal hecha y sin respeto ciudadano, por las
incompetentes autoridades municipales, tal y como
siempre lo han sido?

Definición de banquetas
urbanas
La definición que entendemos de banquetas urbanas
es la vereda, andén, acera o camino peatonal seguro,
situado a ambos costados de las avenidas, calzadas
o calles de servicio urbano vehicular.
Así es que debe ser el “área vial destinada
para los peatones”, quienes puedan circular sin
sobresaltos, protegidos del peligro de los vehículos
motorizados por un desnivel con correcta solución
de “continuidad”. Es el lugar en donde pueden

59

1. En Buen estado: Las que presentan un
ancho suficiente para un uso óptimo de sus
transeúntes (mínimo de 2.50 m. en las áreas
de vivienda), con espacio de un metro para un
árbol y paso de al menos dos personas, sin
obstáculos movibles o fijos que le impidan su
desplazamiento normal, aclarando que en el
centro de la ciudad y en las grandes avenidas
será diferente y sus dimensiones podrán ser
mayores dependiendo de su flujo peatonal.
2. Más que regular estado: Aquellas que
presentan obstrucciones de tipo móvil, como
pueden ser los basureros, macetones o que
se usen indebidamente como estacionamiento
vehicular, entre otros.
3. En Regular estado de uso: Banquetas que
tengan jardineras o arborización que por su
disposición impidan el paso al peatón, además
que presenten escalones, rampas de acceso
vehicular ascendentes o descendentes mal
diseñadas, fuera del predio particular, en área
pública con la “complicidad o disimulo” de las
autoridades municipales incompetentes, que
suelen dejar un “Vacío de Autoridad” evidente,
de manera consciente, o lo que es peor,
inconscientemente.
4. Con malas condiciones: Cuando se
presentan bloqueos de cables tensores
inclinados y peligrosos de los postes de
servicios de infraestructura públicos, o bien
de la ubicación indebida de los mismos
medidores (agua potable, gas, electricidad,
etc.) que impidan el buen funcionamiento de
las banquetas o que las banquetas estén
hechas con materiales derrapantes, que
al humedecerse sean peligrosos y las que
indebidamente tengan escalones en terreno
público, para acceder a los predios particulares
fuera de su lote, bloqueando el paso normal
destinado a los viandantes o peatones.

�5. En pésimas o terribles condiciones de
uso: las que son intransitables y que, además
en ocasiones a veces presentan, invasiones de
vecinos tramposos que agregan ilegalmente
a su predio, lo que NO les corresponde, sin
que el Municipio les llame la atención por ello.
También las que no estén pavimentadas, o que,
por su terrible estado, impidan el paso peatonal,
obligando al ciudadano usuario a bajarse al
arroyo de la calle exponiéndose al paso de los
vehículos motorizados en riesgo de su salud e
integridad física.

), se puede representar a una buena porción del
área metropolitana de Monterrey, la calidad de sus
banquetas no son seguras, ya que como el 40% son
disfuncionales o presentan serios inconvenientes
para el paso correcto del peatón que las usa.
También se pudo observar que son cuatro (4)
los actores que intervienen de manera ordenada
o un tanto desordenada y a veces egoísta, en el
desarrollo urbano de nuestra Ciudad Metropolitana
de Monterrey;

Ximena Peredo en el artículo editorial del
periódico “El Norte” del 24 de mayo del año
pasado, titulado “Volver a caminar”, nos dice que en
Monterrey hubo cerca de 800 peatones atropellados
en accidentes viales, es decir más de dos diarios y
que se tuvieron 37 muertos, lo que ya representa
una cantidad importante, superior en proporción
(65.8 por cada 100,000 habitantes), a lo que ocurre
en las ciudades de México (11.8) y en Guadalajara
(41.2). Lo anterior nos refleja evidentemente el alto
grado de peligrosidad que el peatón vive por las
calles regiomontanas, ya sea por mala circulación
del conductor, por no usar correctamente los pasos y
puentes peatonales o por descuido de las personas
que se bajan de la que debería ser su área de
seguridad, es decir la banqueta peatonal.
Siguiendo esta tipología realizamos, con
nuestros alumnos de Diseño Urbano, en VIII
Tetramestre de la Universidad “Alfonso Reyes”, una
Investigación de las banquetas en la Colonia las
Brisas, al sur del Área Metropolitana de Monterrey, y
obtuvimos los siguientes resultados:
Las banquetas localizadas frente a 1, 535 lotes
visitados -de los cuales siete de cada diez tenían
cochera- en 55 manzanas del sector que colinda al
sur con la avenida Lázaro Cárdenas “Las Torres” y
al oriente por la calle Santa Rosalía, al norte por la
Loma Larga y al poniente por la calle Puerto Arista.
Podemos decir de manera sintética y
concluyente que;
1 de cada 10 banquetas frente a los predios
son buenas, 5 de cada diez son regulares y 4
resultaron con condiciones malas o pésimas, lo cual
dio una clara idea de cómo en la colonia Las Brisas
(que es de tipo socio-económico medio-medio alto

60

1. Los propietarios de los terrenos vecinos
a las banquetas: Quienes muchas veces con
la “complicidad o anuencia” de las autoridades
municipales, construyen las banquetas por
su cuenta, invirtiendo en éstas a como les
da su real gana y quienes son responsables
directos de las áreas de vialidad, es decir,
Obras Públicas y Desarrollo Urbano Municipal,
pues no intervienen, ya que a veces no
cuentan con el conocimiento técnico ni la
Reglamentación adecuada para su vigilancia
y supervisión como es debido, de ahí la
catastrófica situación vigente. Al no cuidar
los accesos de sus propiedades, los dueños
minus-valoran de manera evidente sus predios
ya que les pueden dar una imagen urbana
con un marco digno para vivir ahí más limpia
y dignamente en la comunidad Regiomontana
de “calidad internacional”, como se quiere
tener. En términos legales se dice lo siguiente:
“Lo que no está prohibido, está permitido”,
quizá por lo mismo es parte importante de lo
que está pasando en el área metropolitana
en general, ya que algunos de los municipios,
desafor tunadamente, no cuentan con
reglamentos legales, y hasta en los municipios
como San Pedro, cuya última reforma a sus
reglamentos fueron el 11 de abril de 2011, y en
el de Monterrey, que cuenta con un reglamento
que fue modificado apenas el 9 de Mayo del
2013, éste último cuenta con más de 170
artículos, de los que apenas 6 tocan parcial
y pobremente este tema, dejando muchos
huecos legales por llenar por parte de los Ediles
y de sus titulares encargados de mejorarlos.
2. Las autoridades municipales: Son las
directamente responsables por ley de cuidar
y vigilar por el estado y funcionamiento de las
vialidades, ya que ahí se ubican las propias

�banquetas, de no hacerlo (vacío de autoridad),
incurren en una falta grave de cumplimiento
frente a los “Ciudadanos todos”, usuarios
necesariamente de las banquetas, aun los que
tienen vehículos motorizados, ya que, al bajarse
de éstos, se convierten automáticamente en
peatones.
3. Los diseñadores y constructores de las
banquetas: Ya sean urbanistas, ingenieros,
arquitectos o simples albañiles, participamos
de manera directa o indirecta, al no poner en
práctica nuestro “sentido común” (a veces,
por lo visto, el menos común de los sentidos),
ya que al menos deberán decirle al dueño
o al municipio, lo que se debe de hacer
con las banquetas, por el bien de todos los
ciudadanos que van a transitar por ahí. Es del
conocimiento público que las áreas destinadas
a las vialidades son una de las inversiones
más fuertes que los desarrolladores urbanos
realizan en las ciudades, por lo que en vez de
diseñar un metro cuadrado de banqueta, lo
ubican simple y mañosamente, en los predios
a vender, este metro lo convertirán en ganancia
en vez de gasto y mientras nadie diga nada…
se continuará haciendo en “complicidad” con
las autoridades y los políticos que dicen
nos representan en los cabildos municipales,

quienes deberían ser los responsables de
nuestro “bienestar ciudadano” y no sólo el de
ellos mismos y sus partidos.
4. Los propios usuarios, como usted y como
yo: Quienes muchas veces comentamos que
es importante cuidar la correcta accesibilidad
peatonal en los edificios tanto públicos como
privados, sin considerar que primero debes
pasar por las banquetas antes de llegar hasta
los accesos edificados en las construcciones
tanto públicas como privadas. También se
observa la manera ciudadana poco participativa,
la que muchos aceptamos pasivamente en todo
lo que “malamente se hace en nuestra ciudad,
sin nosotros chistar. Ya es tiempo de que se
tome conciencia de esto y hagamos que se
nos oiga de manera correcta y educada, ¿No
cree usted? Participe, Ud., pues. Creemos que
es de justicia de aquí en adelante, corregir
los grandes errores que se han cometido en
Monterrey, que de todos dependerá en base
a buenos y completos reglamentos municipales
bien adecuados, así como de buenos diseños y
una constante supervisión por los constructores
y los propietarios, ya que día a día se construye,
frente a nuestros ojos, la ciudad y que podamos
cambiar la situación actual, tan deprimente, en
la ciudad de Monterrey donde solemos vivir.

Intermedio en dos planos

61

�Reforma Siglo XXI

La figura del bandido en el zarco
██

gnacio Manuel Altamirano, en El Zarco, nos introduce
en la vida de los bandidos Los plateados. La obra no
solo narra la historia de una joven enamorada y que
idealiza la novela romántica, sino que es una novela
histórica, casi biográfica, del México decimonónico,
y que tiene más de una finalidad didáctica. Altamirano
trata temas sociales y políticos, que es en lo que nos
debemos centrar para conocer las razones por las que
existían organizaciones como los famosos Plateados,
bandidos que representaban el caos y el desorden que
había en México a finales del siglo XIX.
El bandido relevante y protagónico en la novela es
el Zarco a quien describen de la siguiente manera:
Era un joven como de treinta años, alto, bien
proporcionado, de espaldas hercúleas y cubierto
literalmente de plata… el jinete estaba vestido
como los bandidos de esa época, y como
nuestros charros, los más charros de hoy. Llevaba
chaqueta de paño oscuro con bordados de plata,
calzoneras con doble hilera de chapetones de
plata, unidos por cadenillas y agujetas del mismo
metal; cubríase con un sombrero de lana oscura,
de alas grandes y tendidas, y que tenían tanto
encima como debajo de ellas una ancha y espesa
cinta de galón de plata bordadas con estrellas de
oro . . . llevaba, además de la bufanda de lana con
la que se cubría el rostro, una camisa también de
lana debajo del chaleco, y en el cinturón un par de
pistolas de empuñadura de marfil, en sus fundas
de charol negro bordadas de plata (Altamirano
52).
La plata en el siglo XIX provenía principalmente de
Guanajuato, de la mina La Valenciana. Sobre las minas
de plata en México podrían escribirse muchos libros
para contar las historias y las leyendas, la mina más
fértil en su momento fue precisamente La Valenciana
(Canudas, 165). Este metal precioso juega un papel
*Estudiante del 10° semestre de la carrera de Letras Mexicanas de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

■Perla Rojas Sánchez*

importante en El Zarco, ya que lleva el nombre de
estos bandoleros, “reciben este nombre precisamente
por la vana ostentación de riqueza que realizan en
sus atuendos, siempre colmados de plata” (Clark 71).
Altamirano describe la apariencia del Zarco con el fin de
conocer la vestimenta de los Plateados.
El Zarco era uno de los líderes de esta banda
que operaba en Morelos, exigían cuotas de protección
y cobraban a los que transitaban en el estado. Estos
dominaban un gran territorio y eran temidos por todos
los ciudadanos. Las autoridades no tenían control sobre
ellos. Era tanto el miedo que estos influían, que los
habitantes se habían impuesto un toque de queda, en
la novela Altamirano lo explica de esta forma:
Los bandidos de la tierra caliente eran sobre todo
crueles. Por horrenda e innecesaria que fuera una
crueldad, la cometían por instinto, por brutalidad,
por el solo deseo de aumentar el terror entre las
gentes y divertirse con él.
El carácter de aquellos plateados (tal era el
nombre que se daba a los bandidos de esa época)
fue una cosa extraordinaria y excepcional, una
explosión de vicio, de crueldad y de infamia que
no se había visto jamás en México (28).

Los plateados1 fueron, originalmente, producto
de una guerra. Voluntarios para la causa liberal en la
Guerra de Reforma (1858-1861), conservaron sus
armas y equipos una vez finalizada y, al no encontrar
otra ocupación, se convirtieron en forajidos, por lo
general con escondites bien conocidos que no estaban
muy lejos de las principales rutas de comercio, como
Río Frío sobre el camino de México a Puebla o Monte
de las Cruces sobre el camino a Toluca. Tenían sus
1 La información proviene del documental Bandidos legendarios de
México (2010) dirigido por Matías Gueilburt. En este documental se
conoce la historia de varios grupos de bandoleros en México durante el
siglo XIX y se hace mención de la historia de los plateados, las razones
por las que se consideran legendarios y su disposición geográfica.

62

�de las haciendas que encontraban en el pillaje
un refugio contra la persecución judicial; en fin,
soldados y oficiales del ejército regular que
desertaban después de cada guerra civil para
entregarse a actividades que les aseguraban
buenas recompensas y les permitían evadir al
mismo tiempo la justicia militar (233).
En El Zarco se conocen dos poblaciones
que cobran protagonismo en la historia: Yautepec
y Xochimancas. Yautepec es el pueblo en el que
los ciudadanos se sienten atemorizados por los
plateados pues se encuentra relativamente cerca de
la hacienda en la que éstos residían, Xochimancas.

sin título 6-16, 2016, Dallal, A

contrapartes a lo largo del centro de México. En
las bandas más grandes podían operar hasta mil
hombres. Se formaron como grupo porque no
querían regresar a su vida normal y ganarse la
vida trabajando, así que prefirieron quedarse de
bandoleros.
Mark Wasserman en “Everyday Life and
Politics in Nineteenth Century Mexico” también dice
que la creación de estos bandoleros fue después
de la Guerra de Reforma, surgió debido a los ex
soldados desempleados que tenían armas, pero
escasos recursos para sobrevivir. Por otro lado,
está la explicación de Francisco López Cámara en
“La sociedad mexicana. La estructura económica y
social de México en la época de la Reforma” sobre
las personas que conformaban este grupo de
bandoleros:
El origen social de los bandoleros era diverso:
campesinos que preferían la aventura productiva
a la miseria de los campos; “léperos” que
después de ser armados por los levantamientos
decidían permanecer en las montañas por
motivos semejantes; caporales y mayordomos

La tranquilidad, prosperidad y la belleza
de Yautepec adquieren un significado moral en
contraste con la violencia que lo rodea, representada
por el legado de la guerra civil y la persistencia del
bandidaje. En esta población no hay contradicciones
“de clase, ni alienación, ni plusvalía, ni distinción entre
la esfera económica y la cultura, entre el trabajo y el
ocio, entre lo público y lo privado” (Dabove 177) Esta
idea casi utópica la considera Juan Pablo Dabove en
“Pasiones fatales: consumo, bandidaje y género en El
Zarco” por la forma en que Altamirano nos describe
Yautepec:
De lejos . . . siempre se contempla Yautepec
como un inmenso bosque por el que sobresalen
apenas las torrecillas de su iglesia parroquial.
De cerca, Yautepec presenta un aspecto original
y pintoresco. Es un pueblo mitad oriental y
mitad americano. Oriental, porque los árboles
que forman ese bosque de que hemos hablado
son naranjos y limoneros, grandes, frondosos,
cargados siempre de frutos y de azahares que
embalsaman la atmósfera con sus aromas
embriagadores (25).
Con esta introducción Altamirano nos describe
al mismo tiempo como es la gente que habita ese
pueblo, es una especie de alegoría, pues al narrarnos
lo limpia y pura que es Yautepec da a entender que
los ciudadanos son iguales, son honrados y honestos.
Cuando el autor nos introduce a la madriguera
de los plateados, la hacienda Xochimancas, narra
lo que sucedía en ese lugar en épocas pasadas y
quienes la habitaban, nos dice que era tierra fértil
y que fue una lástima que terminara en manos de
delincuentes:

63

�Es evidente que el lugar es propio para el
cultivo, y que sólo la apatía, la negligencia o
circunstancias muy particulares y pasajeras
pudieron haberlo convertido en una guarida de
malhechores, en vez de haber presentado el
aspecto risueño y halagador de un campo de
trabajo y de actividad, porque el nombre mismo,
de origen náhuatl, indica que desde la época
anterior a la conquista este lugar era fértil y
ameno, y tal vez en él tuvo asiento un pueblo
de jardineros… Xochimancas se transformó
seguramente después de la conquista, de
jardín o ciudad de jardines en la hacienda,
con encomenderos y esclavos; después en
ruinas y guarida de fieras y reptiles, y al último
en guarida de ladrones y lo que es peor, y
como vamos a verlo, en sitio de tortura y de
asesinatos (Altamirano 149-50).
Retomando las ideas de Dabove, la
madriguera, es todo lo contrario a Yautepec, es
este lugar en donde habita la avaricia y codicia, las
personas son deshonestas, inmorales, desleales,
etc. Nos acerca a un Xochimancas enfermizo por
la pasión y la exhibición: por eso el énfasis en la
vestimenta bordada de plata, por eso la febril y
caótica acumulación de bienes, así como la farsa
del baile en la arruinada hacienda. Pero nadie usa
lo que adquiere por el robo para nada productivo.
Xochimancas está “llena de tesoros, pero es a la vez
una ruina donde reinan la suciedad, la promiscuidad
y la violencia errática” (Davobe 147).
En Xochimancas se adquiere lo que no se
necesita, y como los plateados no saben producir
nada, el consumo no es una operación de intercambio
entre productores, sino una relación que sólo puede
estar basada en la violencia. El purgar, lugar de la
hacienda donde se acumulaban antes los panes
de azúcar, es ahora el lugar de cautiverio y tortura
de las víctimas de plagio, “es decir, el secuestro de
personas, a quienes no soltaban sino mediante un
fuerte rescate” (Altamirano 29). Así, Xochimancas
“es una metáfora de los aspectos más amenazantes
de la sociedad de consumo en ascenso. Desligada,
tanto económica y moralmente de la producción, la
sociedad de consumo deviene sociedad criminal”
(Dabove 179).
En la literatura mexicana del siglo XIX, surge
como un tema de interés la figura del bandido para la
creación de novelas moralizantes. La diferencia aquí

es que el bandido mexicano no es bien visto como
el bandido social (a la Robin Hood) que describiría
Hobsbawn en “Bandidos” para el caso europeo.
Algunos autores mexicanos pretenden dar a conocer
al bandido como un desafío al orden económico,
social y político que el estado lucha por retener. El
bandido mexicano no es una entidad pre-política ni
mucho menos social que deba ser admirada. Es un
criminal vinculado por interés a la élite y que tiene
aspiraciones a ser parte de ella. La construcción
literaria del bandido mexicano a finales del siglo
diecinueve apunta a una estrategia por parte de los
autores de incriminar, de descubrir lo encubierto.
La sociedad que se destapa y representa en estas
narrativas es una de fronteras borrosas entre la
legalidad y criminalidad, entre lo legítimo e ilegítimo
(Zalduondo 77).
Hobswan dice al respecto que: en el imaginario
decimonónico literario al bandido mexicano se le
niega legitimidad y no disfruta del poder cultural que
acompaña a la figura del bandido social. Al contrario,
son temidos y odiados por las poblaciones que los
rodean (146).
Altamirano muestra como los pueblos cercanos
al lugar en que se refugiaban los bandidos, se
mantenían siempre temerosos e impotentes al saber
que las autoridades no hacían nada para detener esa
racha de asaltos y violencia. Odiaban a los plateados
porque no les dejaban vivir tranquilos y siempre
estaban cautelosos por si ocurría una emboscada.
La figura de Benito Juárez en esta obra literaria
es importante porque el autor nos narra desde su
perspectiva la relación que había entre los bandidos
y el presidente de México. Durante la historia hace su
aparición en varias ocasiones ya que se requiere de
su ayuda para poder combatir a los bandoleros.
Ignacio Manuel Altamirano escribió El Zarco en
un periodo de tres años 1885-1888 y fue publicada
en 1901. Tomemos en cuenta que la historia que
narra se ubica durante los años de 1861 a 1863
fecha en que la guerra civil ya había terminado, el
autor busca reflejar en su obra las costumbres de esa
época, así como la situación tan violenta que se vivía
entre los ciudadanos de Yautepec y los bandoleros, y
la manera en que el gobierno se conectaba a estas
personas.

64

Si los famosos plateados llegaron a tener una

�gran organización fue porque el gobierno nunca
pudo detenerlos ya sea que, les temían, superaban
en número o bien porque se veían involucrados en
los actos delictivos de los bandidos. Contaban con
una guarida que les brindaba protección y estaban
estratégicamente posicionados en la hacienda
por si veían la llegada de autoridades, agregando
también, que siempre que asaltaban un lugar iban en
grupo grande para hacerse temer aún más entre los
pueblerinos.
En la Antología General de Ignacio Manuel
Altamirano, dice que después de la Guerra de
Reforma en el año de 1861 Benito Juárez regresa a la
Ciudad de México, instala su gobierno constitucional
y meses después gana las elecciones y toma
posesión de su cargo de presidente constitucional de
la República Mexicana (Giron, 387). Sin embargo, no
tiene un gobierno estable, tiene enemigos y personas
que no lo quieren al mando, durante este tiempo
se revelan los bandoleros y hacen su aparición los
plateados atemorizando a los pueblerinos, mientras
estos no obtienen una respuesta favorable por parte
del gobierno.

Gabriela Suárez Dávila en El Zarco, antítesis
del indio durante la Guerra de Reforma dice que
el gobierno federal, ocupado en combatir la guerra
civil, dejó de lado el combate al bandolerismo que
se generó a raíz de la lucha entre conservadores
y liberales. Sin embargo, se puede creer que el
gobierno simplemente no quería lidiar con ellos y los
mantenía únicamente al margen.
Aunque en la historia no se mencione de forma
explícita sabemos que la Intervención Francesa
también fue un factor del porqué el bandolerismo
existía y no disminuían las olas de violencia, puesto
que Juárez se encontraba más concentrado en
terminar con asuntos de más peso. Pero Altamirano
nos muestra que aun así Juárez no podía controlar
todo porque no solo eran plagios para los ciudadanos
sino también a extranjeros:
--¿Quién es ese francés que tiene preso? --le
preguntó. ¿No sabe usted nada?
--¡Cómo no! --contestó la mujer--, y me extraña
mucho que usted no lo sepa. Ahí está el francés
en un sótano de la casa de la hacienda, y todos
los días le dan tormento para que escupa el

Interrogante sobre un área

65

�dinero de su familia, que está en México. Dicen
que ya dio una talega, y que la tiene el Zarco. El
Amarillo (así se llamaba su nombre) es el que
lo cuida ahora, lo mismo que a los demás (169).

mejor momento y así lo describe Altamirano:
Lo cierto era que los plateados dominaban
en aquella comarca, que el gobierno federal
no podía hacerles nada, que el gobierno del
Estado de México, entonces desorganizado,
y en el que los gobernadores, militares o no,
se sucedían con frecuencia, tampoco podía
establecer nada durable; que los hacendados
ricos tenían que huir a México, o que cerrar
sus haciendas o someterse a la dura condición
de rendir tributo a los principales cabecillas,
so pena de ver incendiados sus campos,
destruidas sus fábricas y muertos sus ganados
y sus dependientes (136).

María Zalduondo dice en (Des)Orden en
el porfiriato: La construcción del bandido en dos
novelas desconocidas del siglo XIX mexicano
que la disolución y suspensión de las leyes en el
caso mexicano se ejemplifica en El Zarco, cuando
capturan al bandido y es ejecutado por los militares
sin juicio ni representación en una corte.
Altamirano justifica esas suspensiones de los
derechos civiles en su novela como un mal
necesario que es consecuencia de la historia
de corrupción que azotaba el país. No se
podía contar con los jurados populares porque
muchas veces, por miedo o interés, daban
libertad a bandidos aun cuando ellos mismos
se declaraban culpables (83).
Prueba de esto es cuando quieren llevar preso
a Nicolás por el simple hecho de querer luchar contra
el Zarco. De igual forma no hay leyes claras para
apresar a los bandidos, ya que estos se encontraban
protegidos por gobernadores y se les dejaba libres.
Altamirano incorpora esta filosofía de cero tolerancia
hacia el bandido en su novela, convirtiendo al héroe
Martín Sánchez Chagollán en el juez, jurado y
verdugo del Zarco y sus cómplices.
Como fue Juárez quien comisionó a bandidos
para servir en las tropas liberales reformistas durante
la Guerra de Reforma (1858-1861), esto creo una
confusión y borró los límites entre la legalidad y la
criminalidad. Altamirano hace la crítica a Juárez por
esta falta de juicio:
Obligadas las tropas liberales, por un
error lamentable y vergonzoso, a aceptar
la cooperación de estos bandidos en la
persecución que hacían al faccioso reaccionario
y Márquez en su travesía por la tierra caliente,
algunas de aquellas partidas se presentaron
formando cuerpos irregulares, pero numerosos,
y uno de ellos estaba mandado por el Zarco
(72).
Podemos decir que no era que Juárez diera
libertades a los bandidos, si no era todo el cuerpo de
trabajo en conjunto, el país no se encontraba en su

Los plateados no podían ser controlados tan
fácilmente, porque el gobierno y el país eran un caos,
el gobierno esperaba resolver otros asuntos para el
beneficio del país, sin embargo, aunque mantenían
al límite a los bandoleros, éstos se sentían libres de
seguir haciendo el mal a los ciudadanos, pues sabían
que de forma implícita tenían maneras de librarse de
cualquier ley que los pudiera encarcelar o fusilar.

Bibliografía
Altamirano, Ignacio Manuel. El Zarco. México, D. F.: Océano
Exprés, 2014. Impreso.
Bandidos legendarios de México. Dir. Matías Gueilburt. The
History Channel. 2010.
Canudas Sandoval, Enrique. Las Venas de Plata en la Historia de
México. Síntesis de Historia Económica, Siglo XIX. México, D. F.:
Editorial Utopía, 2003. Impreso.
Clark, Fred M. El árbol de la patria: una alegoría botánica en El
Zarco. Hispanofila, 2009.
Dabove, Juan Pablo. Pasiones fatales: consumo, bandidaje y
género en El Zarco. En revista “A contra corriente”, 2009.
Dabove, Juan Pablo. Nightmares of the Lettered City: Banditry and
Literature in Latin America, 1816-1929. Pittsburgh: University of
Pittsburgh Press, 2007.
Hobsbawn, Eric J. Bandidos 1969. Trad. Jordi Beltrán, Maria
Dolores Folch y Joaquim Sempere. España, Barcelona: Crítica,
2001. Impreso.
López Cámara, Francisco. La sociedad mexicana. La estructura
económica y social de México en la época de la Reforma. México,
D. F.: Siglo Veintiuno, 1967. Impreso.
Suárez Dávila, Gabriela M. El Zarco, antítesis del indio durante la
Guerra de Reforma. La mirada del maestro Altamirano, artículo
publicado en: Núm. 20. Julio 2009. México, Guadalajara.
Wasserman, Mark. Everyday Life and Politics in Nineteenth
Century Mexico: Men, Women, and War. Albuquerque: U of New
Mexico P, 2000.
Zalduondo, María. (Des)Orden en el porfiriato: La construcción del
bandido en dos novelas desconocidas del siglo XIX mexicano. En
revista Decimonónica, 2007.

66

�Reforma Siglo XXI

El último Diputado Constituyente
██

INTRODUCCIÓN
s en el año 2016 en el que se cumplieron 100
años del inicio de los trabajos que realizara
el último “Congreso de Diputados” y que
sentaría las bases en la “Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos”, para el
establecimiento de las instituciones que dan estructura
a nuestro país.
El Prof. Jesús Romero Flores quien falleciera a
los 102 años de edad fue “El último Constituyente” y
sin duda, influyó con sus ideas, con sus propuestas
y con su ejemplo para que se plasmara la educación
como un proceso laico y dependiente del estado, para
con ello iniciar el fortalecimiento de la educación como
institución, robusta institución pública, de la nación
mexicana, además de ser prolífico escritor y decidido
historiador, del que poco se menciona, pero que trabajó
a favor de México.

Jesús Romero Flores,
precursor de la enseñanza
laica
Uno de los diputados que se manifestaron a favor
de la redacción final del Artículo 3ro. Constitucional
fue el Prof. Jesús Romero Flores, representante del
Decimosexto Distrito por La Piedad Michoacán y quien
tenía muy claro que:

“….las escuelas denominadas particulares
*Profesor de Tiempo Completo de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Integrante de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y
Estadística A.C., (SNHGE) ha escrito los libros: “La Familia Sobrevilla,
del Valle de las Salinas a Lampazos de Naranjo, siglos XVII al XIX” y
“Crónicas e Historias Contemporáneas (1950 – 1970)”; Coautor en el
libro “70 años de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y
Estadística”; Ha escrito artículos en la revista de historia de la UANL
“Actas”, en la revista de historia “Atisbo”, “Reforma Siglo XXI” y “Roel”
de la SNHGE.

67

■Miguel Ángel Frías Contreras*

eran realmente parroquiales….hecha de rezos
y de prácticas religiosas, de interpretación
convencional de las teorías científicas, de
odio a los grandes genios del pensamiento
universal y de burla y desdén a nuestros héroes
libertadores nacionales, ha sido un lastre pesado
del que difícilmente pueden despojarse algunos
espíritus…” (1)
Precisamente, fue él, Jesús Romero Flores, quien
propone el sentido del Artículo 3ro. Constitucional,
su redacción final es muy probable que se la haya
mostrado su compañero de cámara por el Estado de
Michoacán, el General Francisco J. Mújica y hayan
aclarado la redacción por algunos aspectos que le tocó
vivir a Romero Flores, ya que él propuso y se aprobó
en el Estado de Michoacán el mismo sentido de la
educación laica pero un año antes, en el año de 1915.
Su convicción de ideas de avanzada no era
nueva, nació el 28 de abril del año 1885 en el seno de
una familia liberal en una casa de paredes de adobe
y techo de teja en la calle Guelatao número 329, en
el barrio de La Purísima, del municipio de La Piedad
de Cavadas, Michoacán. Romero Flores estudió en el
Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo
en Morelia. Esta es la actual Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo.
Se graduó como Profesor de Instrucción Primaria
el 7 de octubre de 1905, año en el que sería redactor
de la revista literaria “Flor de Lis” y en que aparece su
primer libro de poemas “Celajes”, para continuar su
labor literaria con la revista semanal “Don Quijote” en
su ciudad natal en el año de 1906, siendo fundador y
Redactor del Semanario de Variedades “El Distrito” en
el año 1907.
Después de haber ejercido el Magisterio en
Tangancícuaro, La Piedad y Celaya entre otros y
haber participado como colaborador en la revista
quincenal de literatura y arte de la Sociedad Literaria

�Melchor Ocampo Manzo de 1909 a 1911, conocía
perfectamente la impartición de la educación
primaria pública y privada, lo cual lo impulsa a
proponer la creación de la escuela normal del estado
al Gobernador Dr. Miguel Silva González, el cual
lo beca para estudiar pedagogía en la Ciudad de
México y adentrarse en los avances educativos que
se establecían en la capital. Se entrevista con el Lic.
José María Pino Suárez, Vice presidente de México,
quien cumple además funciones como Ministro de
Educación, el cual lo introduce con algunos de los
profesores más avanzados de la época y visita las
instalaciones educativas de mayor nivel.
A su regreso a Morelia, es nombrado Inspector
General de escuelas oficiales y particulares del
Estado de Michoacán por el Gobernador Dr. Silva,
mientras preparaba la propuesta para la creación de
la Escuela Normal para Profesores. (2)
Los acontecimientos ocurridos del 9 al 18
de febrero de 1913 conocidos como la “Decena
Trágica” interrumpirían este proyecto y le obligarían
a incorporarse a la Revolución en contra de
General Victoriano Huerta Márquez. En un discurso
pronunciado por el Profesor Jesús Romero Flores en
el año de 1976, con motivo de la entrega de la Presea
Belisario Domínguez por el Senado de la República a
su persona, menciono:

Sánchez Pineda, después Gobernador del Estado
y al Licenciado Alberto Alvarado, después Diputado
Constituyente. Garza González, por la súplica de mis
amigos, nada más me impuso la pena de destierro
del Estado de Michoacán.&gt;&gt; (3)
Este hecho marcó profundamente la
personalidad de Romero Flores, el cual se incorpora
a las fuerzas del General Gertrudis (García)
Sánchez y lo nombran Teniente Coronel, porque…
tuvo injerencia directa en los acontecimientos
revolucionarios y participó activamente en las
reformas educativas formuladas por los gobiernos
constitucionalistas de la entidad…Michoacana. (4,5)
Una vez que triunfa el Constitucionalismo,
es nombrado Director de Instrucción Pública por el
propio Gral. Saltillense Gertrudis Sánchez, quien
fungía como Gobernador interino de Michoacán en el
año de 1914, entonces Romero Flores contaba con 29
años de edad y es ratificado por el nuevo Gobernador
el General de Brigada nativo de Coahuila, Alfredo
Elizondo González, al cual le recomienda, entre otras

&lt;&lt; El Doctor Silva permaneció en el gobierno
hasta el mes de junio, pues fue llamado nuevamente
por el General Blanquet para comunicarle que, por
disposición de Victoriano Huerta, dejaba de ser
Gobernador ya que en su lugar se había nombrado
al General Jesús Garza González. Permanecimos
algunos días en México, el doctor, amparado por
el Embajador de Cuba, Márquez Sterling, marchó
a la Habana y de ahí a Piedras Negras, en donde
se encontraba Don Venustiano Carranza, quien lo
designó Jefe de los &lt;Servicios Médicos de la División
del Norte&gt;. Yo regresé a Morelia y fui aprehendido y
preso en el cuartel que se encontraba en el tercer
patio del Palacio de Gobierno.
Quiso mi buena suerte que, al llevarme preso,
me encontrara con los diputados Tranquilino García
Márquez y Enrique Domenzaín, a quienes suplique
intercedieran por mí ante el Gobernador Garza
González; este esbirro de Huerta fue famoso por sus
fusilamientos y deportaciones que hacía diariamente,
entre otros, deportó a las Islas Marías a Sidronio

68

sin titulo

�acciones educativas, establecer el carácter laico de
la instrucción pública que culmina con el Decreto del
28 de abril de 1915, un año ocho meses antes de la
redacción del Artículo 3ro. Constitucional.

libro de su autoría, sobre la Historia del Congreso
Constituyente 1916 – 1917:
“…Los autores de la Constitución de 1917,
encabezados por el Primer Jefe, don
Venustiano Carranza, aquellos legisladores
que con legitimidad manifiesta ostentaban
la representación popular -en uno de los
momentos más dramáticos de la historia de
nuestra patria- eran hombres de una trayectoria
que sin exagerar, podríamos calificar de
épica, ya que no solamente se trataba de
varones de reconocida integridad moral, de
probada capacidad intelectual y de una larga
experiencia a partir de sus años juveniles,
inquietos y audaces políticos, ardorosos en
su pasión por el bien de su país, sino que
prácticamente todos ellos habían participado
en la lucha armada, primero para derrocar
la dictadura porfirista y luego para derrotar
al usurpador Victoriano Huerta. Esto dio por
resultado que los Constituyentes de 1917,
hombro con hombro con los caudillos y jefes
del Ejército de la Revolución adquirieran una
personalidad única puesto que a la vez que
fueron denodados luchadores en los campos
de batalla, estuvieron capacitados también por
sus dotes de políticos, por sus virtudes cívicas,
por su espíritu patriótico, para hacerse cargo
de la más responsable y trascendental tarea
que a un mexicano puede dársele, como es la
de codificar los derechos y obligaciones de su
pueblo”. (8)

Entre otras actividades a favor de la educación,
lograría que el sueño de la creación de la Escuela
Normal para Profesores se realizara fundándola el 5
de mayo de 1915 en Morelia; impulsa la creación de la
“Oficina Central de Estadística y Censos Escolares”;
la Reorganización de la Escuela Preparatoria y
Profesional; crea La Casa del Estudiante en apoyo
a los desprotegidos; da su lugar a las mujeres con
la creación de la “Escuela Normal para Profesoras”;
impulsa la “Escuela Superior de Comercio y
Administración”; el Kindergarden Federico Froebel; la
Escuela Libre de Ingenieros del Estado; y el Museo
Michoacano, colaborando además con el Semanario
Independiente “Labor Liberal”, Órgano del Gran
Partido Liberal Michoacano y como Director de la
Revista mensual “Cultura”. Órgano de la Dirección
de Instrucción Pública de Michoacán en el año 1916.
(6,7)
En el ínterin, el “Primer Jefe” Venustiano
Carranza, emite el Decreto del 14 de septiembre
de 1916, ( expedido el 19 de septiembre) en el
que se convoca a elecciones de un “Congreso
Constituyente”, las cuales se llevan a cabo el 22
de octubre resultando electo por el Distrito 16°.
Representando a su ciudad natal. Para el 20 de
noviembre se inician las juntas preparatorias, revisión
de credenciales y toma de fotografías respectivas por
los hermanos José y Pedro Mendoza, fotógrafos
oficiales del Congreso.
En la Mesa Directiva del “Colegio Electoral”
destacaron Manuel Amaya como Presidente y Luis
Ilizaliturri como Secretario, los dos de Nuevo León.
La formalización e inicio de sesiones se efectuó
el 1 de diciembre, no debiendo durar los trabajos
más de 2 meses, como ya se había establecido en
la convocatoria respectiva y una vez aprobada la
nueva Carta Magna el “Congreso Constituyente” se
disolvería.

- ….. A ese Congreso concurrimos 218
diputados; en esa histórica reunión se estudiaron a
fondo todos los problemas de nuestra Patria con una
larga visión para la felicidad de los mexicanos……
señaló el Prof. Jesús Romero Flores y abunda en el

Promotor de la educación y
de la historia de México
Este febril trabajo legislativo le robustecería
intelectualmente fungiendo como Colaborador en el
año de 1917, de la Revista “Minerva” Ciencia y Arte,
Órgano del Liceo Michoacano. Como Director General
de Educación Pública del Estado de Michoacán en el
año de 1921, dirige también la Revista Pedagógica
mensual de La Piedad, “La Escuela del Trabajo”.
Aparentemente la labor legislativa no era
de su desagrado ya que del año 1922 a 1924 se
desempeña como Diputado Local en el Congreso
del Estado de Michoacán y de 1924 a 1926 como
Diputado Federal, ya para entonces había escrito el
libro “Historia de la civilización mexicana”.

69

�La doctora en Antropología y Etnología de
América por la Universidad Complutense de Madrid,
Cristina González Hernández, en su libro Doña
Marina (La Malinche) y la formación de la identidad
mejicana, se expresa de la manera siguiente del Prof.
Jesús Romero Flores:

“Enfocó sus esfuerzos historiográficos
hacia la enseñanza escolar primaria” Su
Historia de la civilización mexicana, libro de
texto oficial en la escuela pública, fue escrito
en conmemoración del centenario de la
Independencia. El tono nacionalista del libro
hace de éste una continua exaltación de los
héroes patrios.” (9)
Nuevamente Director de Educación en el
Gobierno de Michoacán del Gral. Lázaro Cárdenas
del Río. Continuó su febril labor lo que le valió,
una vez nombrado Presidente de México el Gral.
Cárdenas, ser reconocido ahora como Jefe del
Departamento de Historia del Museo Nacional de
Historia, Arqueología y Etnografía, que pasaría a
ocupar el majestuoso Castillo de Chapultepec a
sugerencia que hiciera el Prof. Romero Flores al
Presidente Cárdenas. (10)
Nombrado Rector de la Universidad de
Michoacán en el año 1943; habiendo sido reconocido
en el año 1951 con la Condecoración “Maestro
Altamirano”, por el Gobierno Federal por su actuación
docente, como recompensa y estímulo a su labor y
por haber prestado al Estado un servicio eminente;
habiendo escrito ya para entonces un puñado de
libros de interés histórico tanto estatal como nacional.
Reconocimiento mayor que se daría el día 9 de mayo
de 1953, Jesús Romero Flores recibe el Doctorado
Honoris Causa por la Universidad Nicolaita.
Sería durante este mismo año en que el Lic.
Salvador Azuela funda el Instituto Nacional de
Estudios Históricos de la Revolución Mexicana
(INEHRM), contando en el patronato a Luis Cabrera,
Antonio Díaz Soto y Gama, Francisco L. Urquizo,
Jesús Romero Flores, Diego Arenas Guzmán y Pedro
de Alba, aquel gran personaje que fuera promotor de
la fundación de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
A 65 años de fundado El INEHRM y 63 años
la Biblioteca de las Revoluciones, también promovida
por el Prof. Romero Flores, seguramente influyó en

su impulso y consolidación el que haya escrito más
de 60 libros principalmente de historia y de literatura.
En el año de 1956 le sería otorgada la presea
“Generalísimo Morelos” por el gobierno de su
estado natal y es condecorado como Veterano de la
Revolución por la Secretaría de la Defensa Nacional.
Fue electo al Senado de la República por el
Estado de Michoacán en el periodo de 1964 a 1970,
el cual le otorgaría la Medalla “Belisario Domínguez”
en el año de 1976, “Instituida en el año 1953 para
premiar a quien se haya distinguido por su ciencia o
virtud en grado eminente y como servidor de nuestra
Patria o de la humanidad”.
Al respecto, el mismo Romero Flores nos
revela: “…Una tarde de ese mismo mes de marzo
(1913) me invitó el Señor Doctor Silva (Gobernador
del Estado de Michoacán) a que lo acompañara a
visitar a un amigo y nos dirigimos al Hotel Jardín,
que se encontraba en la Avenida San Juan de
Letrán; llegamos y en el corredor de ese edificio
se encontraban varias personas, que al ver llegar
al Doctor Silva se pusieron de pie y lo saludaron
efusivamente, el amigo a quien llegó a visitar el Dr.
Silva era el Doctor Don Belisario Domínguez; habían
sido compañeros de estudios en la Universidad de la
Sorbona en Francia; enseguida me presentó y tuve
yo el honor de conocer, estrechar la mano de aquel
gran hombre, cuyo recuerdo perdurará en mi corazón
mientras yo viva….
En 1971 funda la Biblioteca “Melchor Ocampo”
de la Cámara de Senadores, de la cual sería director
hasta su muerte, a los 102 años, el 1 de noviembre
1987, siendo “El último Constituyente”.
Subsiste la leyenda de la existencia de una
botella de champagne firmada Por Venustiano
Carranza y los Constituyentes de 1917 con la
consigna que, los últimos dos Diputados con vida la
destaparían y brindarían por México y su Constitución.
Esta botella no se ha encontrado, algunos dicen que
se encuentra en el museo “Casa Carranza” en Ciudad
de México, otros que se encuentra resguardada por
la Cámara de Diputados y hay quien dice que en una
francachela alguien la destapó y la tomó, la verdad es
posible que sea un misterio.
Sin embargo, el mayor orgullo para su familia
es seguramente el que se haya establecido en el

70

�escudo de armas de su ciudad natal, La Piedad de
Cavadas: “En la porción inferior izquierda, con fondo
en gules, en dorado, el busto del ilustre Constituyente
e historiador Don Jesús Romero Flores, a cuyo frente
aparece un libro abierto, símbolo de la sabiduría.

5. García Ávila S. (1985) El Dr. Miguel Silva y el movimiento
maderista en Michoacán. Morelia, Michoacán. Comité Editorial
del Gobierno de Michoacán / Comisión Estatal Encargada
de la Celebración del 175 Aniversario de la Iniciación de la
Independencia Nacional y el 75 de la Revolución Mexicana,
Departamento de Investigaciones Históricas, U.M.S.N.H., p.p. 22

Bibliografía

6. Oikión Solano V. El nuevo pasado michoacano. Una centuria
historiográfica. El Colegio de Michoacán, p.p. 45 – 47
http://www.colmich.edu.mx/relaciones25/files/revistas/060/
VeronicaOikionSolano.pdf

1. Seefoó Luján J. L., Ramírez Sevilla L. (2003) Estudios
Michoacanos XI. Zamora, Mich. México, Ed. El Colegio de
Michoacán, p. p. 235 – 236.

7. Ochoa Serrano A. (1995) Repertorio Michoacano. 1889 – 1926.
Zamora, Mich., Ed. El Colegio de Michoacán, pp. 148, 205.

2. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la UNAM. Jesús Romero Flores. http://biblio.juridicas.
unam.mx/libros/7/3364/26.pdf. p.p. 272 – 283

8. Romero Flores J. (1985) Historia del Congreso Constituyente
1916 – 1917. México, D.F., Ed. GUPY, p.p. 16 – 17.
9. González Hernández C. (2002) Doña Marina (La Malinche) y
la formación de la identidad mejicana. Madrid, España. Ediciones
Encuentro, p.p. 102 – 104

3. Galeana P. (2013) 60 años Historia del Instituto Nacional de
Estudios Históricos de las Revoluciones de México. México, Ed.
Secretaría de Educación Pública / Instituto Nacional de Estudios
Históricos de las Revoluciones de México, p.p. 175 – 184.
4. Romero Flores J. (1964) Historia de la Revolución en
Michoacán, Vol. 31. México. Ed. Patronato del Instituto Nacional de
Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, p. 156

10. Urióstegui Miranda, P. (1970) Testimonios del proceso
revolucionario de México. México. Ed. Talleres ARGAIN, p.p. 271
– 278.

Sin título 19-10 P. V., 2010,

71

�Reforma Siglo XXI

Comentando el libro “lecciones de moral,
virtud y urbanidad” de 1877, de José De Urcull
██

uenos días a todos. Agradezco con sinceridad
su presencia amable. Miren, este librito lo
tengo desde hace mucho tiempo. Mi madre
me lo entregó por ser la hija mayor de seis
hermanos. Creo que ya se fijaron que está muy
deteriorado. Bien, un día pensé que hablar de él sería
como compartir con ustedes su contenido.
Le comenté al Dr. Juan Antonio Vázquez Juárez
mi propósito y él, tan amable como siempre, me animó
a participar en este “Miércoles Literario” (2 de mayo de
2018, a las 11:00 horas, con sede en el Archivo General
del Estado de Nuevo León.) Ahora bien, a continuación
les hablo de ello.
Lecciones de Moral, Virtud y Urbanidad, es un
libro escrito por José de Urcull en 1877 y editado por
Librería de Ch. Bouret, la cual estaba en la calle San
José del Real #18 en la Cd. De México. Este libro le
fue regalado a mi abuela materna Guadalupe Alemán
Arredondo, cuando era niña, por una tía, Directora de
una escuela en la Ciudad de Linares, Nuevo León.
Puedo decirles que este ejemplar se está deshaciendo,
y antes que se convierta en polvo, quiero hablarles un
poco de su contenido.

■Blanca Elva Mendoza Lerma*

Nos han dado la vida y nos cuidan a todas horas
y son para nosotros en la tierra lo que Dios es en el
cielo para todos los hombres; por esta razón gruñir y
refunfuñar cuando mandan algo los padres es una falta,
y desobedecerlos, un crimen.
De los deberes para con sus hermanos y
semejantes: no basta que los hermanos se quieran,
deben ayudarse mutuamente. Los hermanos menores
tienen obligación de respetar al mayor. El por su parte,
debe ser protector de ellos.
De lo que debe el hombre a su Patria: por patria
se entiende no tan sólo el lugar donde uno nace, sino
todo el País gobernado por unas mismas leyes. Todos
los hombres de una misma patria son como hijos de
una madre común, y en cierto sentido, están unidos

Pues bien, en este libro se relatan los consejos
de un padre de familia que después de su horario
de trabajo, llega a su hogar y reúne a sus hijos para
impartir dichas clases de moral, virtud y urbanidad.
Ahora habla el padre a los hijos: la moral, es la
necesidad que tenemos de no hacer el mal a nadie y de
hacer a otro el bien que nos ha hecho. La virtud, es el
valor de hacer el bien gratuitamente, aún contra nuestro
propio interés. La urbanidad son las formas exteriores
del hombre en la sociedad.
De los deberes para con los padres: es menester
que amemos a los padres más que a nosotros mismos.
*Es Contadora Privada, estudió francés en París, Francia . Escribe en
la revista Pluma Libre.

La tecnología deshumanizada victima al hombre, 1969.

72

�por deberes recíprocos, como lo están entre sí los
hermanos.
No hacer el mal a otro: hacer mal en la persona
de otro es pegarle, herirle o matarle. Cualquiera
de estas tres cosas es una verdadera brutalidad
que degrada al hombre. Lo que suele conducirnos
a cometer una acción tan indigna es la cólera. La
cólera es un vicio que puede arrastrar fácilmente a
los mayores crímenes.
A continuación, pone el siguiente ejemplo:
Alejandro, Rey de Macedonia, que mereció el título
de Grande, por sus bellas prendas, no supo vencer
siempre sus pasiones. Clito era su mejor amigo
y fue digno de este título tanto por su celo que
como por haberle salvado la vida en un combate.
Alejandro lo quería como un verdadero amigo;
pero un momento de furor le hizo olvidar su propia
generosidad y la fidelidad de Clito. En un festín en
que se hacía el elogio de Filipo, padre de Alejandro,
éste se atrevió a disputar la preeminencia, queriendo
pasar por superior el mérito a su padre. Clito tuvo la
imprudencia de manifestar su desagrado. Acalorado
con el vino, Alejandro se levantó y amenazó a Clito;
pero este severo cortesano continuó reprendiendo a
su amigo. El Rey arrebatado de cólera corrió hacia
él y le atravesó con un puñal el pecho. Esta acción
bárbara llenó de espanto a todos los presentes, el
mismo Alejandro se horrorizó al ver correr la sangre
de su mejor amigo y fuera de sí trató de dirigir contra
su propio pecho el arma criminal; más los que le
rodeaban impidieron su designio. Teñido con la
sangre de su amigo, se arrojó sobre el cadáver, le
abrazó tiernamente, y no quiso oír nada de lo que le
decían los cortesanos para consolarle. Así el rey más
grande de su tiempo se hizo, por un solo movimiento
de furor, el ser más miserable y que manchó para
siempre su memoria.
Debemos tolerar mutuamente las faltas. Un
hombre sabio ha dicho: Todos estamos llenos de
errores y debilidades por consiguiente la primera ley
de la naturaleza es tolerarnos unos a otros. El que no
quiere tolerar las faltas ajenas, ¿Con qué derecho,
podrá pretender que se toleren las suyas? También
debemos tolerar las impertinencias de los enfermos.
Es un deber de la humanidad.
Huir de ellos es una crueldad que agrava su
malestar. Cuanto más sufren tanto mayor paciencia
y dulzura debemos ejercer con ellos.

Hacer daño a los animales es señal de mal
corazón. En seguida narra este ejemplo: Mr. Ricardo
Martín, miembro del parlamento inglés por Galway,
en Irlanda, hombre generoso y lleno de humanidad,
habiendo observado el excesivo rigor con que
muchas personas trataban a los animales, propuso
una ley por la cual se autoriza a los magistrados para
que puedan castigar a los que sin motivo plausible
maltraten a los animales domésticos. El mismo Mr.
Martín, envía personas de toda su confianza a los
mercados de ganado a observar si tratan brutalmente
a los bueyes, caballos, etc. Y suele presentarse en
los tribunales de policía a delatar a los que infringían
la ley.
Ahora habla de lo que significa ser traidor a
la patria y pone estos ejemplos: el Conde D. Julián,
que facilitó la entrada de los Moros a España, por
vengarse de una injuria que le hizo el rey, fue un
traidor a su patria. El que entrega al enemigo, una
fortaleza, un ejército, un buque de guerra sin hacer la
debida defensa; el que revela los planes, los proyectos
y facilita al adversario una victoria, sea por interés o
por espíritu de venganza, es un traidor que merece el
repudio universal. Hubo en Roma un Cariolano que,
resentido al verse desterrado por el pueblo, se unió a
los enemigos de su patria para esclavizarla. También
hubo un Camilo que supo salir de su destierro para
abatir el orgullo de Breno, al tiempo que este había
reducido a Roma a la última extremidad. Por otra
parte, Temístocles prefirió envenenarse a marchar
contra Atenas. Nuestra historia presenta a cada paso
rasgos no menos nobles que los que refieren Tito
Livio, Cornelio Nepote y Plutarco.
De las virtudes personales: parece a primera
vista que nuestras pasiones y vicios deben dañar
solamente a nosotros mismos; pero al mismo tiempo
que nos depravan, son funestos a los que nos rodean.
El glotón y el borracho estropean su salud y arruinan
a sus familias; el perezoso hace sentir doblemente los
efectos de su dejadez a los que debiera sostener con
su trabajo. Es la paciencia en los males y desgracias
inevitables una gran virtud; aquél que al primer mal
que siente se lamenta y queja de su suerte, es un
cobarde que no reflexiona que en este mundo
estamos expuestos a sufrir a cada paso.
Aquél que, perseguido de la desgracia, no
sabe llevar con resignación su suerte, no está lejos
de cometer una bajeza para cambiar su situación.
El valor que se manifiesta en los sufrimientos,

73

�ennoblece nuestra desgracia y contribuye a disminuir
las penas que la acompañan.
Ya los enteré de los deberes que prescriben
al hombre, la moral y la virtud, ahora les hablo de
las reglas de urbanidad para que sepan conducirse
en la sociedad, conforme al uso establecido. Es
preciso observar una conducta relativa a la edad
de cada uno, a la condición y rango que se tiene
en la sociedad y según las personas con quienes
se trata. Estas reglas de urbanidad tuvieron su
inicio cuando el hombre comenzó a mezclarse
socialmente, entonces estableció formas, reglas,
conceptos y modales de respeto al prójimo y de la
forma más elegante y apropiada de relacionarse con
los demás. Bueno en este libro también se describen
muy diversas formas de conducirse, por ejemplo: A
la hora de levantarse, tener respeto a los ancianos,
reglas para la conversación, como conducirse en la
mesa a la hora de tomar los alimentos, conducta que
se debe observar en el juego, del modo de andar
por las calles, del modo en que los jóvenes deben
conducirse en la sociedad con los mayores; no atacar
a nadie en su creencia religiosa, de la escritura
de las cartas; en fin, que resumí lo más posible el
contenido de éste librito que se está deshaciendo.

Para terminar, quiero recordar a la gran escritora
y filósofa IKRAM ANTAKI que vino de Siria y vivió
muchos años en México. En su libro “El Manual
del Ciudadano Contemporáneo” nos habla de los
valores. Dice “Los valores cambian en relación con la
sociedad a la vez que con la edad, son universales,
pero tienen tendencia a relativizarse. Actualmente
pueden dividirse en dos grandes categorías; los
terminales y los instrumentales. Los terminales
se refieren a propósitos generales de la existencia
y son de dos tipos: personales (vida confortable,
libertad, felicidad, amistad) y sociales (paz, igualdad,
seguridad). Los instrumentales se refieren a modos
de conducta y son también de dos tipos: Los morales
(valentía, honestidad, aptitud al amor, cortesía)
y los de competencia (ambición, independencia,
inteligencia, imaginación, responsabilidad)”. En fin,
espero no haberlos aburrido. Después de todo hace
solamente 141 años que se manifestaron estas
reglas de urbanidad en este deteriorado librito, y si
comparamos lo dicho en él, con los valores que se
observan en la actualidad, veremos que hay una
inmensa diferencia.
Gracias infinitas por su presencia.

Pintura abstracta 2018

74

��76

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="349">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3278">
                <text>Reforma Siglo XXI, Órgano de Difusión Científica y Cultural&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591973">
            <text>Reforma Siglo XXI, Órgano de Difusión Científica y Cultural</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591975">
            <text>2018</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591976">
            <text>24</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591977">
            <text>94</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591978">
            <text> Abril-Junio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591979">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591980">
            <text>Trimestral</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="591997">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751835&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591974">
              <text>Reforma Siglo XXI, Órgano de Difusión Científica y Cultural, 2018, Año 24, No 94, Abril-Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591981">
              <text>Arizpe Tijerina, Martha E., Directora</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591982">
              <text>Cultura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="591983">
              <text>Educación</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="591984">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="591985">
              <text>Educación Media Superior</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="591986">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="591987">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591988">
              <text>Reforma Siglo XXI nació en 1993 como un órgano de difusión cultural para la comunidad escolar de la Preparatoria 3 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, gracias a su distribución a nivel local y nacional recoge en sus páginas colaboraciones de académicos de otras preparatorias y facultades de nuestra universidad, así como de distintas instituciones educativas nacionales e internacionales. La temática de sus páginas es muy variada, destacando sobre todo los temas de educación, economía, historia, sociología, literatura y cultura en general. También tienen cabida manifestaciones literarias como el cuento y la reseña. Se mantiene activa con una frecuencia trimestral. ISSN: 2007-2058.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591989">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Preparatoria No 3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591990">
              <text>Pérez Reyes, Clemente A., Editor Responsable</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591991">
              <text>01/04/2018</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591992">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591993">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591994">
              <text>2020238</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591995">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591996">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591998">
              <text>Monterrey, N.L., México</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="591999">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="592000">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="38369">
      <name>Banquetas urbanas de Monterrey</name>
    </tag>
    <tag tagId="38366">
      <name>Ciudad joven</name>
    </tag>
    <tag tagId="38370">
      <name>Enfermería en Nuevo León</name>
    </tag>
    <tag tagId="38368">
      <name>Fragmentos de Guerra perdida</name>
    </tag>
    <tag tagId="38367">
      <name>Profesionalización de Enfermería</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
