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                  <text>�ACTITUDES DE LOS PADRES SOBRE SEXUALIDAD EN SUS HIJOS, VALORES Y MEDIDAS
PREVENTIVAS DE SIDA
José Manuel Ramírez Aranda, * José Manuel González González,** Javier Jesús Cavazos Ríos,*** y Tabitha
Ríos Garza***
*Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Nuevo León (Nuevo León, México); *Consejo Estatal de
SIDA (Nuevo Léon, México); ** Escuela de Medicina, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey (Nuevo León, México); *** Secretaría de Educación (Nuevo León, México).
E-mail: rmz544383@yahoo.com.mx

Introducción
A pesar de los avances científicos y tecnológicos aún no se
cuenta con la cura definitiva o una vacuna, para la pandemia
del SIDA por lo que es fundamental el énfasis en las diversas
medidas preventivas (1).
La población más afectada son los adultos jóvenes y los
adolescente. En México, 79% de los casos se registran entre
los 15 - 44 años en su mayor parte por transmisión sexual. El
SIDA, representa la 3era. causa de muerte en el grupo de 2544 años (2).
Los jóvenes inician cada vez más temprano sus relaciones sexuales y la mayoría no usa anticonceptivos
(3,4) ni condones (5) en su primera relación sexual. Todo lo anterior, aunado a la presión del grupo de iguales
por tener relaciones sexuales y los mitos sobre el condón (6), la vulnerabilidad de los jóvenes al consumo de
drogas, incluyendo el alcohol, hace a este grupo más propenso a la adquisición del VIH/SIDA.
Por ello, en los Estados Unidos de América (EUA) para cuando la mujer cumple la edad de 18 años, 25%
están embarazadas; 50% de los adolescentes han tenido relaciones sexuales para los 17 años. Lo mismo
sucede en cuanto a la actividad sexual para 77% de las mujeres y el 80% de los varones para los 20 años de
edad (7).
En México, los varones inician su actividad sexual de los 12 a 15 años mientras que las mujeres lo hacen de
los 15 a 17 años (8,9). En Nuevo León en una muestra de 3,265 adolescentes de 14 años promedio, 10.4% ya
había tenido relaciones sexuales, en proporción 3 a 1 de hombre a mujer (15.8% de los hombres y 5.1% de
las mujeres) (10).
Ya ha sido demostrada la importancia de una oportuna educación sexual a temprana edad, es decir, antes de
llegar a la adolescencia, Whitaker y otros, por ejemplo, señalan que una adecuada educación sexual por parte
de los padres, fomenta la comunicación con la pareja sexual del adolescente y se relaciona con mayor uso de
condón (11). También se ha demostrado que una buena comunicación de los padres retrasa el tiempo de la
primera relación sexual (12), aumenta el uso de anticonceptivos, disminuye el riesgo de embarazos en
adolescentes, así como la actividad sexual.
Los adolescentes (del 40% a 97%) desean que sus padres compartan más información de sexualidad con
ellos, mientras que 58% a 64% de los padres quieren hablar de sexualidad antes de que sus hijos cursen el
grado equivalente a primero de secundaria en nuestro país (13,14).
Otros estudios mostraron que 90-98% los padres en Estados Unidos de América, refería haber hablado de
sexualidad con sus hijos. Quienes no lo hicieron mencionaron razones diversas a saber: vergüenza (20% a
24%), falta de preparación de ellos mismos, incomodidad de los hijos, o que el hijo no tomase en serio la
plática (15%) o bien incomodidad de los padres (35%), entre otros (15,16,17).

�De los adolescentes que recibieron educación sexual, 97% considera que la información llegó demasiado
tarde (1819,20,21), es parcial, o se omite la relativa a ciertos tópicos específicos como por ejemplo
masturbación, prostitución, pornografía y aborto, así como el uso del condón.
En México, se reconoce que la educación de la sexualidad humana para niños y adolescentes es una tarea
necesaria, urgente y de capital importancia. Una postura es que la educación sexual debe impartirse por la
escuela desde tercer año de Primaria, como lo planteó desde 1932, el entonces Secretario de Educación
Narciso Bassols (22).
Conjuntamente con esta necesidad se ha estudiado la influencia de los valores morales en la formación de los
hijos en nuestra población y su relación con la frecuencia y tipo de prácticas sexuales. Por ejemplo, existe
menos actividad sexual entre las adolescentes Hispanas que entre otros grupos de adolescentes
estadounidenses, como las Afro-americanas y las Anglosajonas; esto se atribuye a normas más
conservadoras y actitudes acerca del sexo premarital por parte de la población Hispana (23). Por otro lado, la
afiliación religiosa ha demostrado ser un factor asociado a menor actividad sexual para varios grupos étnicos
(24).
En síntesis, la comunicación entre padres e hijos es primordial en la formación integral como individuos, para
el ejercicio de una sexualidad responsable y la prevención de infecciones de transmisión sexual.
El objetivo general de este estudio es conocer cuales son las actitudes de los padres con respecto al ejercicio
de la sexualidad de los hijos y acerca de las medidas preventivas para VIH/SIDA e ITS. La información
derivada de este estudio será gran utilidad para conocer como se manejan algunos aspectos de la sexualidad
y prevención contra el VIH/SIDA e ITS, en la población de padres de adolescentes en nuestro Estado.

Material y Métodos
Se trata de un estudio descriptivo, transversal. El universo de estudio lo constituyó los padres de familia o
tutores de los alumnos de 97 Escuelas Secundarias Estatales o Federales, turno matutino y vespertino del
Área Metropolitana Monterrey, Nuevo León (México). Se distribuyeron 15 cuestionarios por mentor que
acudieron al IV Diplomado “Salud Integral al Escolar” para ser aplicadas a los padres para un total de 1,500.
Se incluyeron todos los padres o tutores legales que tuvieran uno o más hijos inscritos en las escuelas
secundarias participantes; se excluyeron aquellos padres o tutores que rechazaron contestar el cuestionario.
Se utilizó como instrumento de recolección de datos un cuestionario diseñado para los propósitos del estudio,
que consistió en tres secciones I Datos Demográficos de los Padres, II Comunicación Padre-Hijo(a)s y III
Actitudes de los padres acerca de la sexualidad de los hijos y medidas preventivas para VIH/SIDA e ITS, en
una escala tipo Likert diseñada para el estudio, aún no validada. Los maestros recibieron adiestramiento para
la aplicación del mismo.
Para el análisis estadístico, los datos fueron capturados usando el SPSS 10.0 para Windows. Se utilizaron
estadísticas descriptivas para frecuencias de datos demográficos y porcentajes de actitudes de los padres en
cuanto a la sexualidad y medidas preventivas. Por análisis bivariado de determinó la correlación de datos
demográficos y actitudes de los padres en cuanto la comunicación y a la sexualidad y medidas preventivas,
utilizando chi -cuadrada para datos categóricos con un valor de p &lt; 0.05 para significancia estadística.

Resultados
Se encuestaron 1,584 padres de familia con hijos adolescentes que estudian en alguna de las 97 diferentes
escuelas Secundarias del Área Metropolitana de Monterrey (Nuevo León, México) tomadas en la muestra.
La mayoría de los encuestados pertenecía al sexo femenino, madres de familia (69.0%) y el 51.3% tenía 40
años o más. La gran mayoría pertenecía a la religión católica (86.6%). Las madres de los estudiantes se
dedican al hogar en 59.8% de los casos, mientras que 43.5% los padres contaba con estudios profesionales o
más y otros trabajan como empleados (31.7%). El promedio de edad de la población encuestada fue de 39.9
DE ± 5.6 años. (Ver Tabla 1)

�Tabla.1. Datos demográficos de los padres
VARIABLE

NÚMERO

PORCENTAJE

1093

69.0

735

51.3

688

43.5

392

24.8

1109

70.1

1371

86.6

(Empleado)

464

31.7

(Profesionista)

426

29.1

918

59.8

GENERO

(Femenino)

GRUPO DE EDAD (40 años y más)
ESCOLARIDAD
PARENTESCO
PARENTESCO
RELIGIÓN

(Profesional y más)
(Padre)
(Madre)
(Católico)

OCUPACIÓN DEL PADRE

OCUPACIÓN DE MADRE

(Hogar)

PROMEDIO DE EDAD
X = 39.9 ± 5.6
La mayor parte de las familias (61.9%) reportó dos o más hijos adolescentes en la casa; 75.2% asiste a una
escuela estatal, y el resto (24.8%) a una federal. El 90.4% de las escuelas corresponden al turno matutino.
(Ver Tabla 2).
Tabla 2. Datos generales de los hijos y escuelas.
VARIABLE

NÚMERO

PORCENTAJE

980

61.9

(Estatal)

951

75.2

(Federal)

314

24.8

TURNO DE ESCUELA (Matutino)

993

90.4

HIJOS ADOLESCENTES
(Dos o más)
TIPO DE ESCUELA

La mayoría de los padres aseguró que no se le dificultaba hablar sobre temas de sexualidad con sus hijos.
Consideraron que era necesario dar educación sexual en la escuela y opinaron que la edad más apropiada
para recibir educación sexual era entre los 7 y 12 años de edad. Mas de la mitad no ha buscado información
para hablar sobre sexualidad con sus hijos. Pocos padres consideran que debían ser ellos mismos quienes
impartieran la educación sexual (14.8%). Casi la totalidad está de acuerdo en impartir una educación sexual
con énfasis en valores. (Ver Tabla 3)
Tabla 3. Opinión de los padres sobre educación sexual y valores del adolescente

�NÚMER
O

PORCENTAJ
E

1308

87.0

196

13.0

¿Se debe dar educación sexual en la escuela? (Si )

1523

98.5

¿Se debe dar educación sexual en la escuela? (No)

23

1.5

(De 2- 6 años)

112

7.6

(De 7-12 años)

1141

77.0

(Mayores de 13 años)

228

15.4

623

41.9

864

58.1

(Padres)

234

14.8

(Maestros)

87

5.5

1115

70.4

1540

97.3

VARIABLE
¿Se le dificulta hablar de sexualidad? (No)
¿Se le dificulta hablar de sexualidad? (Si )

Edad apropiada para dar educación sexual

¿Ha buscado información para hablar de sexualidad?
)
¿Ha buscado información para hablar de
sexualidad?
(No)

(Si

¿Quién debe ser el agente educador?

(Padres y maestros)
¿ Se debe dar educación sobre valores? (Si)

De la muestra estudiada sólo 138 (8.7% del total) contestó una pregunta abierta acerca de la razón más
frecuente por la que no se habla de sexualidad con los hijos, y las respuestas fueron falta de conocimiento
(33.3%) seguido de por vergüenza (28.9%). (Ver Figura 1)
Figura 1. Razones para no hablar de sexualidad con los hijos

�n=138
Los padres de familia respondieron que frecuentemente o muy frecuentemente conversan con sus hijos
acerca de los valores y temas relacionados. (Ver Tabla 4)
Tabla 4. Comunicación de valores y temas relacionados entre padres e hijos (as) y su frecuencia

TÓPICO

FRECUENTEMENTE / MUY FRECUENTEMENTE
NÚMERO

PORCENTAJE

1392

91.6

El amor

1194

79.4

El noviazgo

992

66.4

Matrimonio

929

62.1

Honestidad

1366

91.7

Responsabilidad

1387

92.2

Fidelidad de la pareja

980

65.4

La familia

De los padres que hablan de otros tópicos de sexualidad con sus hijos, con frecuencia o con mucha
frecuencia el mayor porcentaje lo hace acerca del uso de alcohol y drogas, mientras que el contenido sexual
que se encuentra en la Internet (si es que cuentan con ella) tiene menor porcentaje. Del condón y su uso
hablan menos (Ver Tabla 5).
Tabla 5. Frecuencia de comunicación acerca de tópicos relacionados con la sexualidad entre padres e
hijos
FRECUENTEMENTE / MUY FRECUENTEMENTE

�TÓPICO
NÚMERO

Porcentaje

541

36.6

Contenido sexual en la televisión

745

50.2

Contenido sexual en Internet

426

32.6

Infecciones de transmisión sexual

695

46.8

Preferencias sexuales

688

46.5

Sida

811

54.7

Condón

552

37.3

Uso del condón

544

37.0

Uso de alcohol y drogas

1137

75.6

Anticonceptivos

Un bajo porcentaje estuvo de acuerdo en cuanto a la mejor medida preventiva del SIDA. Uno de cada cinco
muestran inclinación por la abstinencia sexual, sin embargo la monogamia resultó aún mas baja (Ver Tabla 6).
Tabla 6. Actitudes de los padres sobre el condón y otras medidas preventivas para VIH/SIDA

LA MEDIDA MÁS RECOMENDABLE PARA PREVENIR EL
VIH/SIDA:

DE ACUERDO / TOTALMENTE DE
ACUERDO
PORCENTAJE
NÚMERO

La abstinencia sexual

290

19.4

Relaciones con una sola pareja

80

5.2

No relaciones con sexoservidoras

104

6.9

Hablar del condón

91

6.0

Posponer relaciones sexuales hasta el matrimonio

168

11.2

Información sobre SIDA e ITS

66

4.3

De los padres, sólo 41.9% (n= 623), ha buscado algún tipo de información sobre sexualidad, y tópicos
relacionados y las fuentes de información se muestran en la Figura 2. La mayoría de los padres acude al
médico por información.
Figura 2. Fuentes de información de los padres sobre sexualidad

�n = 623
Los padres de mayor escolaridad (profesional y más) están de acuerdo en la abstinencia como medida de
prevención en mayor porcentaje, que los de menor escolaridad. Esta tendencia no se observa con respecto a
las relaciones monógamas o a las relaciones sexuales con sexoservidoras, en donde es casi exactamente igual
en los de secundaria y preparatoria y profesional. El hablar del uso del condón va más de acuerdo con los de
mayor escolaridad, sin que hubiera significancia estadística. Los de nivel profesional más que los de escolaridad
de primaria o menos, están de acuerdo en posponer las prácticas sexuales hasta el matrimonio. (Ver Tabla 7)
Tabla 7. Actitud de los padres respecto a las medidas preventivas de VIH/SIDA de acuerdo a su
escolaridad
MEDIDA DE PREVENCION PARA VIH/SIDA MAS RECOMENDABLE
(RESPUESTA: DE ACUERDO Y TOTALMENTE DE ACUERDO)
ESCOLARIDAD

No tener
relaciones
sexuales con
trabajadoras
sexuales

Hablar del
uso del
condón

Posponer
relaciones
sexuales hasta
el matrimonio

%

No.

%

No.

%

21

20.0

17

19.0

24

15.4

41.3

42.0

41.0

33.0

37.5

58.0

38.8

41.3

39

39.0

39

43.5

83

45.8

La
Abstinencia
sexual

Las relaciones
sexuales con
una sola pareja

No.

%

No.

%

No.

Primaria o
menos

41

14.9

18

23.4

Secundaria y
Preparatoria

100

36.9

32.0

Profesional y
más

146

48.2

27

Significancia
Estadística.

P&lt;0.01

P&lt;0.05

P&lt;0.01

NS

P &lt;0.05

�Discusión
En la presente investigación se han estudiado las actitudes de padres de familia acerca de sexualidad, valores
y medidas preventivas del VIH/SIDA, estando representados básicamente los estratos socioeconómicos
medio y medio bajo que acuden a escuelas públicas. En cada familia entrevistada existe al menos un miembro
que asiste a una escuela estatal o federal – principalmente del Área Metropolitana de Monterrey (Nuevo
León, México)
Para una interpretación más objetiva de los datos se debe considerar que un buen porcentaje de los padres
de familia era profesional; que las madres de familia estaban sobre representadas en este estudio y que
prácticamente todos (92%) los padres entrevistados tenían en casa jóvenes de ambos sexos. Esto es
importante por cuanto se trata de opinar respecto al las relaciones sexuales premaritales y el hablar o usar el
condón, dado que las opiniones y actitudes de los padres y madres de familia varían si se trata de hijos
varones ó hijas.
Casi todos los entrevistados están de acuerdo en que se debe dar educación sexual a sus hijos, coincidiendo
con los resultados de una encuesta realizada en México, a escala nacional, en donde se encontró que más
del 90% de la población consideraba que se debía dar educación sexual de manera abierta y clara a niños y
niñas de primaria (25).
Aproximadamente 2/3 de los encuestados opinan que la edad más apropiada para educar sexualmente es
entre los 7 y 12 años de edad, es decir, mientras estén cursando la educación primaria, lo que concuerda con
algunas encuestas realizadas en Estados Unidos (26) aunque padres con alta escolaridad consideraba
apropiado dar educación sexual a más temprana edad.
Los padres con menor edad que la mediana (39 años) reportan más dificultad para hablar de sexualidad con
sus hijos que los de 40 años y más quizás por la experiencia o desinhibición de este último grupo.
Por otro lado, más de dos tercios de los padres asegura que no se le dificulta hablar de sexualidad. Sin
embargo, la afirmación anterior es cuestionable por los siguientes hallazgos:
- Un 29% no dio una razón específica del porqué no hablar de sexualidad con sus hijos. Una tercera parte de
los que sí la dieron, aseguraron no hablar del tema por falta de conocimiento o eficacia para comunicarlo;
aunque también fue significativa la proporción de padres que evitaban estos tópicos por pudor. Esta mismas
razones han ido expuestos en otros trabajos realizados tanto en México, como en Estados Unidos (27,28).
- Menos de la mitad ha buscado información sobre sexualidad y temas relacionados, a pesar del alto
porcentaje de profesionistas que contestaron esta encuesta.
Por otra parte, vale la pena hacer referencia a la falta de discusión del contenido sexual en el Internet o
inclusive de un medio de comunicación más ampliamente usado como es la televisión (sólo la mitad discute
los temas de contenido explícitamente sexual). Esto es relevante dado que la televisión juega un papel
preponderante en la formación de los niños, además la programación con contenido sexual es transmitido aún
en horario supuestamente familiar como las telenovelas y otras series.
Otro punto importante que debe ser considerado es la opinión de los padres respecto al preservativo o
condón. Aproximadamente, en un tercio de los casos, los padres hablan con sus hijos, del condón y de su
uso. La postura de no hablar del condón está basada con la creencia de que la información sobre el condón
predispone a las relaciones sexuales, lo cual merma considerablemente el efecto de las campañas de
prevención de VIH/SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual. Esto sobre todo si se considera que tal
asociación no ha sido comprobada de manera científica (29).
A pesar de que la gran mayoría afirmó enseñar a sus hijos continuamente valores morales como la
honestidad, responsabilidad, lo que es fundamental para la formación integral del individuo, no obstante, un
porcentaje más bajo habla de la fidelidad de pareja, la cual es de importancia en la prevención del VIH/SIDA.
Se hace evidente la falta de preparación de los padres como elementos educadores de sus hijos, provocando
así que la responsabilidad de esta tarea de formación sea delegada a otras instituciones secundarias. Sin

�embargo, sería objeto de una investigación más profunda, el conocer la postura del magisterio respecto al
grado de responsabilidad de los padres en la labor formativa de sus propios hijos. Posiblemente, es en esta
falta de definición de responsabilidades es en donde se pierde la valiosa oportunidad de intervención para
educar a los adolescentes.
Por lo tanto se concluye que los padres favorecen la educación sexual, partiendo de las escuelas, incluso
algunos desde nivel primaria; los padres de adolescentes saben poco sobre sexualidad, y se informan menos;
y los padres tienen prejuicios muy arraigados acerca del condón principalmente como medida preventiva del
VIH/SIDA y de su presunto papel en el inicio de las relaciones sexuales tempranas en sus hijos.

Resumen
El objetivo de este estudio fue conocer las actitudes de los padres con respecto al ejercicio de la sexualidad
de los hijos y acerca de las medidas preventivas para VIH/SIDA e ITS. Se aplicó una encuesta a 1,584 padres
de familia con hijos adolescentes en 97 diferentes escuelas secundarias del Área Metropolitana de Monterrey,
NL de Marzo a Junio del 2002. Aunque la mayoría de los padres (96.2%) está de acuerdo en la necesidad de
educación sexual para sus hijos, la mitad o menos de los padres hablan con ellos de tópicos como el
contenido sexual en la televisión (50.2%), contenido sexual en la Internet (32.6%), infecciones de transmisión
sexual (46.8%), SIDA (54.7%) el condón (37.3%) y su uso (37%). La mayoría de los padres (75.3%) opina que
el hablar del uso del condón con sus hijos, los predispone a tener relaciones sexuales. Los padres se
comunican más fácilmente con los hijos sobre temas como la familia (91.6%), amor (79.4%), noviazgo
(66.4%), matrimonio (62.1%), honestidad (91.7%), responsabilidad (92.2%) y fidelidad de pareja (65.4%). En
cuanto a medidas preventivas, sólo un bajo porcentaje de padres estuvo de acuerdo con la abstinencia
(19.4%), y monogamia (5.2%). A los padres se le dificulta hablar de sexualidad con sus hijos, debido a: falta
de conocimiento o eficacia (33.3%), pena o vergüenza (28.9%), edad inapropiada (10.4%) o hijo del sexo
opuesto (5.9%). A pesar de que los padres reconocen estos obstáculos, casi la mitad de ellos no ha buscado
información acerca de sexualidad.
Palabras clave: Sexualidad en el adolescente; Comunicación padre -hijo. Sexualidad en las escuelas.

Abstract
The objective of this study was to know the attitudes of parents regarding the sexuality of their children and the
preventive measures for HIV/ AIDS and STDs they would use. A survey to 1,584 parents of adolescents in 97
High schools of the Metropolitan area of Monterrey, Nuevo León Mexico was applied from March to June
2002. Although the majority of the parents (96.2%) agree on the necessity of sexual education for their
children, half o less than that speak with them about themes as the sexual content in television (50.2%), in
Internet (32.6%), Sexually Transmitted Diseases (46.8%), AIDS (54.7%), condom (37.3%) and condom use
(37%). Most of the parents (75.3%) think that speaking about condom with their children, predisposes to
sexual relationships; Parents, communicate easily with their teenagers on themes as family (91.6%), love
(79.4%), courtship (66.4%), marriage (62.1%), honesty (91.7%), responsibility (92.2%) and monogamy
(65.4%). As far as HIV preventive measures is concerned a low percentage of parents is agree with sexual
abstinence (19.4%), and monogamy (5.2%). Sexuality is a hard topic to speak to teens due to: lack of
knowledge or sense of efficacy (33.3%), shame (28.9%), child of inappropriate age (10.4%) or opposite sex to
the interviewed parent (5.9%). Although parents recognized these obstacles, almost half of them has not seek
any information about sexuality.
Key words: Sexuality of adolescents; parents – children communication; Sexual education in schools

Referencias
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�INFLUENCIA DE LA PERDIDA DE PESO Y LA ACTIVIDAD FÍSICA SOBRE
FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR DE MUJERES OBESAS
Constanza M López-Fontana 1, Miguel Angel Martínez-González 2, Almudena Sanchez-Villegas 2 José
Alfredo Martínez 1
1Dpto. de Fisiología y Nutrición. Universidad de Navarra (Pamplona, España)
2Dpto. de Medicina Preventiva y Salud Pública. Universidad de Navarra (Pamplona, España)
E-mail: jalfmtz@unav.es

Introducción
El problema de la obesidad en el mundo está adquiriendo
las características de una auténtica pandemia,
constituyendo uno de los principales retos actuales para la
salud pública y el más frecuente de los problemas
nutricionales (1). La obesidad supone una enfermedad con
graves consecuencia sobre la salud de quienes la padecen
y sobre la economía de aquellos a quienes corresponde
costear sus gastos (2)
El riesgo de complicaciones aumenta en las personas con
índice de masa corporal (IMC) &gt;25 kg/m2 (3). Por encima de 30 kg/m2, el riesgo de muerte por cualquier
causa, especialmente por enfermedades cardiovasculares, aumenta entre un 50% y un 100% respecto a las
personas con un IMC de 20 a 25 kg/m2 (4). La obesidad reduce la esperanza de vida y se asocia a un
número de factores de riesgo de arteriosclerosis y de enfermedad cardiovascular, que incluyen hipertensión
arterial, resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa, etc (5). La pérdida de peso produce una mejoría
en estos factores de riesgo (6).
La frecuencia cardiaca elevada presente en la mayoría de los obesos se relaciona con un mayor riesgo de
hipertensión arterial siendo un potente predictor de morbi-mortalidad cardiovascular (7). La presión arterial
frecuentemente se encuentra aumentada en la mayoría de los sujetos obesos (8,9) y la perdida de peso se
asocia a una disminución de la presión arterial (10). Por cada 1 kg de peso perdido, tanto la presión
diastólica como sistólica descienden 1 mmHg aproximadamente (11).
Además, el sedentarismo característico de los sujetos obesos es uno de los factores de riesgo coronario
modificables y su prevención tiene un impacto semejante al de la modificación del hábito de fumar y al del
control de la hipertensión arterial (12). Contrarrestarlo a través de la actividad física regular se asocia a una
menor tasa de eventos coronarios y una menor mortalidad incluso en poblaciones sanas (13,14).
El objetivo de este trabajo ha sido observar la influencia de la pérdida de peso y el nivel de ejercicio habitual
sobre la presión arterial y la frecuencia cardiaca de una población obesa femenina.

Material y Métodos
Sujetos
El estudio se llevó a cabo en la Unidad de Intervención Nutricional del Departamento de Fisiología y
Nutrición de la Universidad de Navarra (España) en colaboración con el Departamento de Medicina
Preventiva y Salud Pública. La población admitida para el estudio estuvo constituida por 40 mujeres obesas
(IMC &gt;29,5), entre 20 y 50 años; con peso estable (+3kg en 3 meses) premenopáusicas y con
menstruaciones regulares y sin alteración endocrina y/o metabólica conocida, así como sin prescripción de
medicamentos que alteran el metabolismo basal. Las voluntarias embarazadas fueron excluidas y también
aquellas con un consumo habitual de bebidas alcohólicas fuerte o de drogas; con patologías como
hipertensión arterial, diabetes mellitus, hiperlipidemias y/o enfermedad tiroidea tratadas con fármacos con
obesidad tratada con cirugía y mujeres que hayan participado en un ensayo clínico o intervención nutricional
en los últimos 3 meses.

�Diseño del Estudio
El trabajo de investigación consistió en una valoración de la actividad física (AF) mediante un cuestionario
autodefinido de AF al iniciar el estudio, una intervención nutricional durante 10 semanas con una dieta
hipocalórica diseñada para bajar de peso, controles nutricionales periódicos y un día de ensayo
experimental inicial y final. Durante los días de ensayo experimental inicial y final, las mujeres seleccionadas
fueron sometidas a pruebas de estimación de la composición corporal y del metabolismo basal por
calorimetría indirecta.
Las medidas antropométricas directas realizadas en este estudio fueron el peso y la altura, pliegues
cutáneos, perímetro braquial, circunferencia de la cintura y de la cadera. Con los datos obtenidos se
determinaron los siguientes parámetros indirectos: índice de masa corporal, porcentaje de grasa corporal y
masa grasa (15). Además, la bioimpedancia eléctrica se utilizó como complemento para valorar la
composición corporal siguiendo prácticas validadas (16).
La calorimetría indirecta se utilizó con el fin de estimar la tasa metabólica midiendo el consumo de oxígeno,
la producción de dióxido de carbono y la excreción de nitrógeno ureico urinario (17). Además, permitió
determinar “in vivo” la oxidación de macronutrientes, así como las proporciones relativas de combustión
aplicando las ecuaciones correspondientes (18).
Las determinaciones calorimétricas se realizaron con un monitor metabólico Deltatrac II MBM-200 de Datex
Engstrom, equipado con una campana ventilada (“canopy”), donde las mediciones de oxígeno y dióxido de
carbono son continuas, ofreciendo valores minuto a minuto. El aparato fue calibrado cada mañana antes de
realizar las mediciones. Cada tres días se realizó un test de alcohol con el objetivo de comprobar que el
equipo mide correctamente el oxígeno consumido y dióxido de carbono producido de un sustrato energético
conocido (19). La oxidación proteica neta se valoró midiendo la excreción urinaria de nitrógeno teniendo en
cuenta que la molécula de urea tiene dos átomos de nitrógeno (20). La concentración de nitrógeno urinario
se calculó a partir de la medida de la concentración de urea en orina de 12 horas mediante un método
enzimático con ureasa, automatizado en un equipo COBAS MIRA (Roche, Suiza).
La tasa metabólica basal se midió a primera hora de la mañana y tras 12 horas de ayuno. El voluntario
acudió a la Unidad de Intervención Nutricional, en coche o en autobús con el fin de evitar el ejercicio, y
permaneció tumbado una hora antes de realizar la determinación. Los sujetos fueron, advertidos para no
realizar ejercicio físico intenso, ni beber alcohol en exceso durante las 72 horas previas a la medición.
Además, una medición de la frecuencia cardiaca máxima, promedio y mínima en reposo y tras 12 horas de
ayuno, se realizó mediante un monitor de ritmo cardiaco denominado POLAR VANTAGE NV durante la
calorimetría basal. Por último, la presión arterial se midió con un esfigmomanómetro aneroide en el brazo,
estando la voluntaria acostada, cómoda y relajada tras haber descansado 30 minutos de acuerdo a la
práctica clínica del centro.
Al finalizar el primer día de ensayo, cada sujeto recibió una dieta hipocalórica que debían cumplir por 10
semanas. La dieta experimental fue restringida en calorías, diseñada para bajar de peso y adecuada a cada
participante según la siguiente fórmula: Tasa metabólica basal x factor de actividad – 600 Kcal. Todas la
voluntarias fueron controladas nutricionalmente cada semana durante el periodo experimental. Tanto las
medidas antropométricas como el cumplimiento de la dieta fueron evaluadas en cada consulta.
El cuestionario de AF utilizado ha sido adaptado de las cohortes de Harward School of Public Health,
estando diseñado para cuantificar la cantidad de ejercicio físico que se realiza en el tipo libre y estilo de vida
más o menos sedentario, que tiene la población y que ha sido validado respecto a determinaciones con
acelerometría (21). El objetivo de esta encuesta es calcular el nivel de actividad física, para ello cada
individuo declara su participación en las actividades propuestas y el tiempo dedicado a cada una (22). La
actividad física fue estimada a través de un índice metabólico equivalente (MET), asignando un múltiplo de
la tasa metabólica a cada actividad realizada durante la semana (23). Los METs representan la razón entre
la energía gastada durante una actividad física concreta y la tasa metabólica en reposo y son
independientes del peso corporal (24). El tiempo en horas consumido en la realización de cada una de las
actividades fue multiplicado por el número de METs específicos a cada actividad y sumados para todas las
actividades, obteniéndose así el valor de METs-horas semanales. Los METs asignados a cada actividad
física fueron los recomendados por el cuestionario de Paffenbarguer y en compendio de actividades físicas

�(25-27). Esta medida (METs-horas semanales) informa sobre la cantidad y la intensidad relativa de ejercicio
en el tiempo libre durante una semana para cada individuo.
Otro objetivo de este cuestionario de actividad es medir el nivel de sedentarismo en el tiempo libre. Para ello
cada individuo declara las horas al día que dedica como término medio en las siguientes actividades
propuestas: ver televisión – video, sentado ante pantalla ordenador, conduciendo, estar sentado (en total),
dormir por las noches, dormir la siesta, tomando el sol (verano), tomando el sol (invierno), salir con los
amigos, de pie en el trabajo, tareas domésticas, y actividad en el trabajo más intensa que estar de pie; en un
día normal de trabajo entre semana y en un día típico de fin de semana (28).
La interpretación de los datos de los cuestionarios se basó en la estimación de dos índices: el índice de
actividad en el trabajo y el índice de sedentarismo. El índice de actividad en el trabajo se estableció como la
sumatoria de las horas/semana (expresado en METS) empleadas en andar, realizar tareas domésticas,
estar de pie en el trabajo y efectuar actividades más intensas que estar de pie. El índice de sedentarismo
consistió en la sumatoria de las horas/semana sentado en total, viendo televisión o video, sentado frente al
ordenador y durmiendo la siesta. Finalmente, se consideró como actividad física total a la sumatoria del
índice de actividad en el trabajo (METs-horas/semana) y el ejercicio realizado en el tiempo libre (METshoras/semana).
Análisis Estadístico
El análisis estadístico aplicó el programa SPSS para Windows versión 11.0 (SPSS, Inc., Chicago),
seleccionándose los siguientes estadísticos descriptivos: la media aritmética, como medida de tendencia
central y la desviación típica de la media, como medida de dispersión (29).
En lo que respecta a la estadística inferencial, para establecer posibles asociaciones entre las diferentes
variables, se utilizaron los coeficientes de correlación de Pearson y Spearman según el criterio de
normalidad de las variables establecido con el test de normalidad de Kolmogorov – Smirnov (Lilliefors).
También se calcularon coeficientes de correlación parciales controlando por edad e índice de masa corporal.
Por último, se utilizaron, para variables con 2 categorías, el test de student o test de U de Mann Whitney
según el criterio de normalidad de la variables (30).
Resultados
El grupo de voluntarios estuvo constituido por 40 mujeres con una edad promedio de 34.3 ± 7.05 años.
Todas las participantes estudiadas presentaron valores de IMC &gt; 29.5 kg/m2, de ratio cintura/cadera
&gt;0.90 y una media de porcentaje de masa grasa de 43.3%.
La tasa metabólica basal (TMB) inicial promedio fue de 1720 kcalorías/día y las tasas de oxidación de los
sustratos energéticos en 24 horas fue de: 111.5 ± 33.01 gramos de grasa, 98.3 ± 57.9 gramos de glucosa y
57.4 ± 25.35 gramos de proteínas. El cociente respiratorio (0.79 ± 0.01) sugiere que el organismo esta
utilizando un 71.7% de lípidos y un 28.3% de hidratos de carbono en la combustión.
Los datos obtenidos tanto de frecuencia cardiaca como de presión arterial sistólica y diastólica se
encuentran entre los valores normales para la población general: 60-80 pulsaciones por minuto y 120/85
mmHg, respectivamente (Ver Tabla 1).
Tabla 1. Frecuencia cardiaca inicial, presión arterial inicial, índices de actividad y de sedentarismo de
las voluntarias estudiadas.
Determinación

Media

D.S.

F. cardíaca máxima inicial (latidos/min)

83

10

F. cardíaca promedio inicial (latidos/min)

66

6

F. cardíaca mínima inicial (latidos/min)

59

5

Presión sistólica (mmHg)

119.6

12.45

�Presión diastólica (mmHg)

75

12.58

Ejercicio (METs-hs/semana)

6.9

1.9

Índice de actividad física en el trabajo (METs-hs/semana)

140.9

76.8

Actividad física total (METs-hs/semana)

145.2

80.3

Índice de sedentarismo (hs/semana)

61.9

31.4

El ejercicio promedio fue de 6.9 METs-horas/semana según los datos del cuestionario mientras que los
índices de actividad física en el trabajo y sedentarismo (METs-horas/semana y en horas/semana,
respectivamente) fueron de 140.9 y 61.9 (tabla 1). La actividad física total fue de 145.2 METs-horas/semana.
Las mujeres obesas seleccionadas perdieron un promedio de 7.6 kg de peso corporal. El porcentaje de
grasa corporal disminuyó un 3%, que equivale a un descenso aproximado de 6kg de masa grasa (Ver Tabla
2).
Tabla 2. Cambios en la composición corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial tras la
intervención.
INICIAL

FINAL

Cambio

Media

D.S.

Media

D.S.

p*

Peso (kg)

94.7

15.

87.1

15.3

.000

IMC (kg/m2)

37.1

6.08

34.1

5.9

.000

Circunferencia de cintura (cm)

100.4

13.7

94.0

13.1

.000

Circunferencia de cadera (cm)

121.7

13.7

115.6

12.4

.000

Pliegue tricipital(mm)

36.5

3.4

33.7

4.1

.000

Porcentaje de masa grasa (%)

46.4

4.9

43.3

5.3

.000

Frecuencia cardiaca máxima (latidos/minuto)

83.0

10.6

78.7

11.6

.028

Frecuencia cardiaca promedio (latidos/minuto)

66.0

6.6

61.1

6.5

.000

Frecuencia cardiaca mínima (latidos/minuto)

59.0

5.8

54.5

5.4

.000

Presión sistólica (mmHg)

119.6

12.4

115.1

12.2

.099

Presión diastólica (mmHg)

75.0

12.5

70.0

9.4

.002

La frecuencia cardiaca promedio se redujo 5.0 ± 6.0 pulsaciones por minuto tras la intervención. La presión
arterial sistólica disminuyó 4.5 ± 14.2 mmHg mientras que la presión arterial diastólica bajó aun más, 8.5 ±
13.2 mmHg (tabla 2). El peso corporal presentó una correlación positiva (P &lt; 0.05) con la frecuencia
cardíaca promedio de las voluntarias en estudio (Ver Figura 1), indicando que a mayor peso corporal mayor
frecuencia cardíaca.
Figura 1.Correlación entre el peso corporal y la frecuencia cardiaca inicial de las participantes.

�r: 0.427; valor de p: 0.006
Las voluntarias con mayor actividad física habitual total presentaron una mayor disminución de la frecuencia
cardiaca en reposo (p=0.016) al perder peso (Ver Figura 2). La actividad física total se asoció positivamente
con la diferencia entre la presión arterial diastólica antes y después de la intervención (r= 0.404; p= 0.041),
es decir, que a mayor actividad física cotidiana total, existió una mayor disminución de la presión diastólica
(Ver Figura 3).
Figura 2.Influencia de la actividad física y el descenso de peso sobre la frecuencia cardiaca de las
voluntarias.

Figura 3. Correlación entre la actividad física total y la presión arterial diastólica tras la intervención
dietética

�r: 0.404; valor de p: 0.041

Discusión
El grupo de voluntarias estuvo constituido por mujeres obesas con un ratio de cintura cadera de 0.82
permitiendo clasificarlas como obesidad ginoide grado II según el criterio de la clasificación de la OMS
(31,32).
En este estudio, a pesar de que las determinaciones de frecuencia cardíaca máxima, mínima y promedio se
encontraron entre los valores normales para la población general, presentaron una asociación positiva con
el peso corporal de las voluntarias, indicando que a mayor peso corporal mayor frecuencia cardíaca. La
presencia de valores de frecuencia cardíaca superiores en sujetos con mayor peso encontrada en este
estudio, ha sido igualmente observada por otros autores (33) y atribuidos a la existencia de hiperinsulinismo,
que constituye un factor estimulante de la inervación simpática, que se a su vez se asocia con una
frecuencia cardíaca elevada.
La resistencia a la insulina es característica de la obesidad (34). La hiperinsulinemia incrementa la síntesis
hepática de VLDL, activador del plasminógeno, la actividad del sistema nervioso simpático y la reabsorción
de sodio. Estos cambios contribuyen a la hiperlipidemia y a la hipertensión de los sujetos obesos (35).
En el presente trabajo, las voluntarias perdieron un promedio de 7.6 kg de peso corporal, lo cual se asoció
con un descenso de la frecuencia cardiaca promedio en reposo y de la presión arterial. Estos resultados
coinciden con diversos estudios, los cuales mostraron la existencia de una mejoría significativa en la presión
arterial, la frecuencia cardiaca y la resistencia a la insulina con la pérdida de peso (36, 37, 38,39).
Adicionalmente, un estudio reciente donde las mujeres obesas perdieron un 10% del peso original al cabo
de 1 año de tratamiento dietoterápico y el descenso de peso se correlación positivamente con la presión
diastólica durante la noche (p=0.01), la frecuencia cardiaca (p=0.02) y el balance simpático vagal (p=0.02)
(40). Además otros investigadores concluyeron que la pérdida de peso está asociada a una mejoría
significativa en la modulación cardiaca automática a través del aumento de la modulación parasimpática,
que clínicamente se traduce en un descenso de la frecuencia cardiaca en reposo (41). Los valores del
coeficiente respiratorio sugieren una mayor oxidación de lípidos (72%) que de hidratos de carbono (28%) lo
que es típico de situaciones de obesidad (42).

�En este estudio, se observó una asociación positiva entre la actividad física diaria total y la disminución de la
presión arterial diastólica y la frecuencia cardiaca en reposo tras el descenso de peso, lo cual podría
explicarse mediante los efectos beneficiosos del ejercicio regular y el mejoramiento del estado físico (43).
El estado físico es también un factor importante en los individuos obesos. Un trabajo realizado con una
población de 25.000 hombres demostró que existen interacciones entre la obesidad, la mortalidad, el estado
físico y el contenido de grasa corporal (44). El bajo estado físico presente en el 50% de los hombres obesos
fue un predictor independiente de mortalidad (45). Niveles altos de estado físico parecieron neutralizar
alguno de los riesgos cardiovasculares asociado a la obesidad (46). Por lo contrario, en otros dos trabajos
de investigación, tanto la adiposidad como el estado físico fueron predictores independientes de mortalidad,
y niveles altos de estado físico no neutralizaron la asociación entre obesidad y mortalidad (47,48).
El ejercicio aeróbico ha demostrado ser útil para reducir los niveles de tensión arterial tanto en sujetos sanos
como hipertensos y se ha descrito una relación inversamente proporcional entre el grado de entrenamiento y
la presión arterial (49). Los sujetos hipertensos logran un mayor descenso de los niveles de tensión arterial
sistólica, comparado con los sujetos sanos. Este efecto potenciador sobre la terapia antihipertensiva reduce
la necesidad de fármacos (50). Los beneficios obtenidos por el ejercicio aeróbico sobre los niveles
tensionales desaparece junto con el abandono de su práctica y la pérdida del efecto del entrenamiento (51).
La bradicardia inducida por el ejercicio programado tanto en condiciones basales como submáximas,
constituye uno de los efectos más característicos y estaría relacionado con factores cardiacos y
extracardiacos. Los estudios realizados con animales de experimentación y en seres humanos han
demostrado que el efecto sobre la frecuencia cardiaca persiste pese al bloqueo autonómico e involucraría
adaptaciones intrínsecas del músculo cardiaco (52). La menor frecuencia cardiaca, junto con una
disminución de la postcarga por acción vasodilatadora, constituyen mecanismos que mejoran la eficiencia
cardiovascular.
En la obesidad, la disminución en la secreción de insulina a medida que se pierde peso, el aumento de la
sensibilidad a la insulina con el ejercicio y el mejoramiento del estado físico propio de un ejercicio aeróbico
programado, pueden explicar los efectos saludables de la combinación del descenso de peso con el
entrenamiento, considerándose el ejercicio una mediada terapéutica adyuvante beneficiosas en el
tratamiento de la obesidad.

Resumen
La obesidad se asocia a un número de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares que incluyen
hipertensión, frecuencia cardiaca aumentada, resistencia a la insulina, etc. El objetivo del presente trabajo
ha sido observar la influencia de la pérdida de peso inducida por una dieta hipocalórica y el ejercicio habitual
sobre la presión arterial y la frecuencia cardíaca de una población obesa femenina. 40 mujeres obesas
sanas entre 20 y 50 años fueron seleccionadas para el estudio, el cual consistió en una valoración de la
actividad física (AF) mediante un cuestionario autodefinido de AF, una intervención nutricional durante 10
semanas con una dieta hipocalórica diseñada para perder peso y un día de ensayo experimental inicial y
final en los cuales se realizaron determinaciones antropométricas y metabólicas. Las voluntarias
presentaron inicialmente una media de IMC de 37,2 kg/m2 y un porcentaje de grasa corporal de 43,3%. El
peso se correlacionó positivamente con la frecuencia cardiaca (FC) inicial (p&lt;0,05) y las participantes más
activas mostraron una mayor disminución de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial diastólica al
perder un promedio de 7.6 kg de peso corporal tras la intervención. La pérdida de peso y la actividad física
habitual participan directamente en la disminución significativa de la frecuencia cardiaca en reposo y de la
presión arterial reduciendo el riesgo cardiovascular asociado a la obesidad.
Palabras clave: obesidad, actividad física, pérdida de peso, presión arterial, frecuencia cardiaca, resistencia
a la insulina.

Abstract
Obesity is associated to a number of cardiovascular risk factors which include hypertension, increased heart
rate, insulin resistance, etc. The aim of this study was to assess the influences of weight loss and habitual
physical activity on blood pressure and heart rate in obese women. A sample of 40 healthy obese women

�from 20 to 50 years old was enrolled for the study. It consisted of a measurement of physical activity by a
frequency questionnaire, a nutritional intervention during 10 weeks with an energy- restricted diet designed to
loss weight and an initial and final clinical day in which several determinations were performed. Volunteers
presented an initial mean BMI of 37.2 kg/m2 and a mean percentage of body fat mass of 43.3%. The
baseline weight was directly correlated with the initial heart rate (p&lt;0.05) and the participants with more
physical activity showed a larger reduction of the heart rate and the diastolic blood pressure with a weight
loss of 7.6 kg after the nutritional intervention. Weight loss and habitual physical activity are involved in the
decrease in heart rate and blood pressure, which participate in reducing the cardiovascular risk associated to
obesity.
Key words: obesity, physical in activity, weight loss, blood pressure, heart rate, insulin resistance.
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30. Idem

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�MAPA NUTRICIO Y RIESGO DE TRANSTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN ADOLESCENTES
DE LA CIUDAD DE QUERETARO, QRO., MÉXICO
Ma. de los Angeles Aguilera Barreiro1 y Feliciano Milián Suazo2.
1Licenciatura en Nutrición, Facultad de Ciencias Naturales. Universidad Autónoma de Querétaro (Querétaro,
México), 2 Programa Nacional de Epidemiología, CENIFA-INIFAP. (Querétaro, México).
E mail: anguie@uaq.mx.

Introducción
En la etapa de la adolescencia se pueden presentar trastornos de la
alimentación por la influencia de culturas con “ideales de la moda”. Esta
disparidad entre lo real y lo deseado conduce a una conducta alimentaria
inadecuada, como son la anorexia nervosa y bulimia en un extremo, y
obesidad en el otro, problemas que en los Estados Unidos han ido en
aumento (1). En los últimos 10 años las frecuencias de anorexia nerviosa
han aumentado en muchachas de 10 a 19 años de edad (2). Los estudios
predominantes en las mujeres durante la adolescencia tardía y la adultez
temprana han referido tasas de 0.5% a 1.0% casos clínicos que cumplen
con todos los criterios, y un predominio más alto de diagnósticos casi
umbrales de un trastorno alimentario. La bulimia nerviosa prevalece en
mujeres adolescentes y adultas jóvenes de 1 a 3%, y la tasa de
presentación en los hombres es de una décima parte de la observada en
mujeres (3). Cabe aclarar que si estos problemas son reconocidos en etapas tempranas de la adolescencia,
es posible tomar medidas preventivas y terapéuticas oportunas que disminuyan la mortalidad por anorexia y la
morbilidad por bulimia, y más tardíamente complicaciones que pueden llevar a la muerte.
De acuerdo a la edad, la adolescencia se divide en tres etapas: La etapa temprana (10-12 años), la etapa
media (13-15 años) y la etapa tardía (16 a 18 o hasta 20 años). La etapa tardía, donde el individuo se ocupa
más de los alimentos que consume, presenta un impulso hacia la independencia, que a menudo ocasiona el
rechazo temporal a los patrones alimentarios de la familia (4). De este modo, el asesoramiento nutricional
incluye la toma de decisiones prudentes, sobretodo cuando se come fuera del hogar. En la adolescencia
tardía existen dos conductas: las riesgosas, donde se adquieren las denominadas “conductas desinhibidas”
que pueden clasificarse como sigue: consumo de drogas, ausentismo escolar y riesgo de lesiones no
intencionales tales como consumir bebidas alcohólicas y conducir vehículos sin usar el cinturón de seguridad
o no utilizar casco para ciclismo. Las otras conductas son las “alteradas tranquilas”, de interés para el
nutriólogo en virtud de que ellas incluyen la imagen corporal deficiente, los trastornos de la alimentación -la
ingesta excesiva de algún alimento, la bulimia y las dietas crónicas, temor de perder el respeto al consumo de
alimentos, tensión emocional e ideas suicidas. Todo esto se refleja en el estado nutricio del adolescente y es
importante su diagnostico para su pronta atención (5).
En el presente milenio, el buen estado nutricio de los individuos sigue siendo una prioridad para el progreso
de nuestro país, un país mal alimentado es un país subdesarrollado. La carencia (desnutrición) o el exceso
(obesidad), constituyen serios riesgos para la salud, proporcionales a la gravedad del caso. La incidencia de
ambas instancias tiene una alta significancia en salud pública y su combate representa un reto prioritario.
Tradicionalmente el problema de la desnutrición ha sido el que más ha llamado la atención; sin embargo,
actualmente México presenta un alto índice de mala nutrición, tendiente al exceso. Además, se desconocen
los índices nutricios de adolescentes, a pesar de que existe alguna información sobre niños menores de 5
años y mujeres en edad fértil en la Encuesta Nacional de Nutrición de 1988 y la última de 1999 (6), donde los
hombres no son considerados. En estas encuestas se presentan datos de la zona centro del país, pero los
muestreos son representativos de la región, aunque no necesariamente de los Estados, por lo tanto, es
responsabilidad de cada estado el generar información confiable sobre el estado nuticio de su población a fin
de establecer programas preventivos de trastornos alimenticios. Además, en ningún estudio se ha
determinado la composición corporal para evaluar la cantidad de grasa, músculo y agua que presentan los
individuos por medio de impedancia bioeléctrica. El presente trabajo se refiere a adolescentes de poblaciones
urbanas del Estado de Querétaro.

�De acuerdo al INEGI (7), la población total de Querétaro es de 1, 404, 306 habitantes, de esta, 948 872 viven
en la zona urbana (67%), y 455 434 viven en la zona rural (33%). El número de adolescentes de 15 a 19 años
en el estado es de 152 906 (11% de la población), de los cuales 73 825 son hombres y 79 081 mujeres; 98%
de ellos leen y escriben, en bachillerato hay 33 149 estudiantes y en profesional técnico 4,472.
Por lo anterior, el objetivo de este estudio fue determinar el estado nutricio (desnutrición: leve, moderada y
severa; bajo peso; normal; obesidad: obesidad o sobrepeso, obesidad II y obesidad III), la composición
corporal (% grasa, % masa magra y % agua corporal) y el riesgo de presentar trastornos de la conducta
alimentaria (anorexia y bulimia), en adolescentes de 12 a 19 años de edad en zonas urbanas del Estado de
Querétaro.

Material y Métodos
Se hizo un estudio transversal con muestreo estratificado en 1, 232 adolescentes de entre 12 y 19 años de
edad en escuelas secundarias y preparatorias, públicas y privadas de la Ciudad de Querétaro, México. Las
escuelas incluidas en el estudio fueron seleccionadas al azar de cada uno de los dos estratos establecidos,
escuela pública o escuela privada, los grupos a muestrear dentro de cada escuela también fueron
seleccionados de manera aleatoria, y aunque se intentó hacer una selección de los alumnos dentro de cada
grupo, la mayoría de los Directores determinaron que se muestrearan a todos los alumnos en los salones
seleccionados. A cada adolescente se les tomó peso, talla, composición corporal por impedancia bioeléctrica,
y se les aplicó la encuesta de actitudes alimentarías (EAT) (8). El estudio fue evaluado y aprobado por el
Comité de Ética de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Querétaro.
Para determinar el tamaño de la muestra se consideró una población finita de adolescentes de entre 12 y 19
años 11 meses de edad de acuerdo al INEGI (9); la cual representa el 70% de la población adolescente del
estado en las zonas urbanas, un nivel de confianza del 95%, con una prevalencia poblacional de sobrepeso
del 15% y un margen de error de 2 puntos porcentuales en términos absolutos (10). Esta estimación arrojó un
total de 1 225 individuos.
Antes del muestreo se solicitó el apoyo de la Secretaria de Educación Pública, la cuál proporcionó un listado
de escuelas secundarias, preparatorias y colegios de bachilleres, tanto públicas como privadas, de la ciudad
de Querétaro. De donde de manera aleatoria se seleccionaron las 13 escuelas a estudiar. Posteriormente, en
las escuelas seleccionadas se tuvieron entrevistas con las autoridades para explicarles el objetivo del
proyecto, los procedimientos y solicitarles el apoyo para el levantamiento de cuestionario y los datos
antropométricos a los alumnos. A los alumnos de los salones seleccionados se les entregó un convenio de
consentimiento informado para sus padres.
A cada individuo se le tomaron datos antropométricos: peso y talla, para obtener el índice de masa corporal y
la composición corporal por medio de un equipo Bodystat 1500 MDD a base de impedancia bioeléctrica. Con
el objeto de identificar a los adolescentes en riesgo de presentar transtornos de la conducta alimentaria se les
aplicó un cuestionario de actitudes alimentarias (Eating Attitude Test-EAT) de Garner y Garlinkel (11) en su
resumen de 10 items. Para la clasificación del estado nutricio se utilizó la clasificación recomendada por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) (12) y para desnutrición la clasificación de Ferro-Luzzi y Waterlow
(13). Y se determinó también por medio de los percentiles de la National Center for Chronic Disease
prevention (14), las cuales se utilizan en la actualidad para sobrepeso y obesidad.
La temporalidad del estudio fue de una duración de 2 años (Julio 2003- Diciembre 2004). Los datos
descriptivos de las variables en estudio se obtuvieron a través de cuadros de frecuencia y prevalencias por
grupos de edad, sexo y tipos de escuelas utilizando el paquete estadístico SPSS.

Resultados
Se estudiaron 1 232 adolescentes de 13 escuelas, seis privadas y 8 públicas. Del total, 460 fueron hombres y
772 mujeres. El mayor número de mujeres fue debido a que en la aleatorización algunas de las escuelas
fueron de puras mujeres.
La prevalencia de desnutrición fue del 13%, donde la mayor parte fue una desnutrición leve (9.1%). Se
encontró una alta prevalencia de bajo peso 15%, mientras que la prevalencia de sobrepeso y obesidad,

�combinadas, fue de 18%; donde el sobrepeso fue el de mayor prevalencia (13%). Los hombres presentaron
tanto mayor prevalencia de desnutrición severa como sobrepeso y obesidad (Ver Tabla 1).
Tabla 1. Diagnóstico nutricio por IMC por sexo en adolescentes de la Ciudad de Querétaro, (Qro.
México) 2004.
DIAGNOSTICO NUTRICIO DE ACUERDO AL IMC

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

Frec.

%

Frec.

%

Frec.

%

Desnutrición severa* (&lt;16)

9

2

6

0.8

15

1

Desnutrición* moderada

13

3

20

3

33

3

39

8

73

9

112

9

Bajo peso (18.5-20)

74

16

109

14

183

15

Peso normal (20-24.9)

185

40

342

44

527

43

Obesidad I (25-29.9)

68

15

96

12

164

13

Obesidad II (30-39.9)

25

5

34

4

59

5

Obesidad III (&gt;40)

0

0

3

0.4

3

0.2

No especificado

47

10

89

11

136

11

TOTAL

460

100

772

100

1232

100

(16-16.9)
Desnutrición leve *
(17-18.4)

*Clasificación de desnutrición: Ferro-Luzzi y Waterlow (adolescentes y adultos)
National Institutes of Health National Heart, 1998 Adaptada por Bray, recomendada por la OMS
La desnutrición severa y moderada se presentó en adolescentes jóvenes de 12 a 14 años, en cambio la
desnutrición leve y el bajo peso se encuentran con mayor frecuencia en los adolescentes de 15 a 17 años. Y
el sobrepeso y la obesidad en los adolescentes mayores de 18 y 19 años (Ver Tabla 2).
Tabla 2. Diagnóstico Nutricio por IMC en adolescentes de la Ciudad de Querétaro (Qro. México) por
rangos de edad, 2004.
EDAD (AÑOS)
DIAGNOSTICO NUTRICIO (IMC)

12 - 14
F

15 – 17

%

F

%

18 - 19
F

TOTAL

%

F

%

Desnutrición severa (&lt;16)

10

2

5

1

0

0

15

1

Desnutrición moderada

25

4

7

1

1

1

33

3

69

2

38

7

5

4

112

9

89

2

83

15

11

10

183

15

(16-16.9)
Desnutrición leve
(17-18.4)
Bajo peso (18.5-20)

�Peso normal

207

36

264

48

56

50

527

43

68

12

82

15

14

13

164

13

25

4

24

4

10

9

59

5

Obesidad III (&gt;40)

0

0

1

0.2

2

2

3

0.2

No especificado

75

13

49

9

12

11

136

11

553 100

111

100

1232

100

(20-24.9)
Obesidad I
(25-29.9)
Obesidad II
(30-39.9)

TOTAL

568 100

F= Frecuencia
De acuerdo al tipo de escuela, el estado nutricio, referente a desnutrición severa y leve se presentó mayor en
escuelas privadas, casi al doble, que en las públicas. El sobrepeso u la obesidad I, fue más prevalente en
escuelas públicas que en privadas (15% vs 11%). Se estudió también la presencia de Desmedro (-2 DS de la
talla/edad) (Ver Tabla 3) que fue de 4.1%, siendo mayor en mujeres que en hombres (3% vs 1%).
Tabla 3. Desmedro y diagnóstico nutricio de acuerdo a percentiles del IMC del Center for Disease
Control and Prevention, por sexo, 2004.
DIAGNÓSTICO NUTRICIO (IMC)

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

F

%

F

%

F

%

Desmedro (-2DS) (n=1232)

16

1

35

3

51

4

Bajo peso actual (&lt;5%)

14

3

21

3

35.

6

Peso normal actual (5-84.9%)

289

63

520

67

809

66

Sobrepeso actual (85-94.9%)

67

15

113

15

180

12

Obesidad actual (&gt;95%)

66

14

55

7

121

10

No especificado

24

5

63

8

87

7

Total

460

100

772

100

1232

100

F= Frecuencia.
En la comparación de la clasificación por percentilas del IMC de la CDC y la clasificación de Ferro-Luzzi y
Waterloo para desnutrición y bajo peso, se encontraron grandes diferencias para desnutrición, pero no para
sobrepeso. Los resultados para desnutrición fueron de 4% y 28%, respectivamente, mientras que para
sobrepeso fue de 12% y 13%, respectivamente. En el caso de obesidad fue mayor para CDC que en la de la
recomendada por la OMS (10% vs 5%) ( Ver Tabla 3).
Tabla 4. Prevalencia de la composición corporal por el método de impedancia bioeléctrica en
adolescentes de la Ciudad de Querétaro (Qro., México) de acuerdo al sexo. 2004.
COMPOSICIÓN CORPORAL

% GRASA

♂

♀

% MASA MAGRA

♂

♀

% AGUA

♂

♀

�F

%

F

%

F

%

F

%

F

%

F

%

Bajo

15

3

12

2

313

68

516

67

298

65

606

78

Normal

80

17

68

9

69

15

65

8

97

21

40

5

Alto

323

70

570

74

35

8

14

2

21

5

5

0.6

No especificado

42

9

122

16

43

9

177

23

44

10

121

16

TOTAL

460

100

772

100

460

100

772

100

460

100

772

100

F= Frecuencia
De acuerdo al método de impedancia bioeléctrica (Ver Tabla 4), los adolescentes mostraron un porcentaje de
grasa alto (72%), bajo músculo (67%), y por consecuencia un bajo porcentaje de agua corporal (72%). Las
mujeres presentan mayor prevalencia de grasa que los hombres (74% vs 70%). El porcentaje de masa magra
baja, los hombres presentaron mayor prevalencia que las mujeres (68% vs 67%); sin embargo, en masa
magra alta, se encontraron con mucho mayor prevalencia los hombres que las mujeres (8% vs 2%). En cuanto
al tipo de escuelas se encontró una frecuencia mayor del porcentaje de grasa alto en escuelas públicas que
en privadas, mientras que en masa magra se comportan iguales. El porcentaje de grasa alto y masa magra
baja se presentó en adolescentes de 15 a 17 años, y masa magra alta se presentó mayormente en
adolescentes de 18 a 19 años (Ver Tabla 5 y 6).
Tabla 5. Porcentaje de grasa corporal por el método de impedancia bioeléctrica por rango de edad en
adolescentes de la ciudad de Querétaro (Qro., México), 2004.
% GRASA CORPORAL
15 – 17 años

12 - 14 años

PORCENTAJ
E DE GRASA
F

%

Bajo

18

3

Normal

81

Alto

F

18 – 19 años

%

F

%

7

1

2

2

14

36

6

31

28

399

70

451

82

43

39

No
especificado

70

12

59

11

35

31

TOTAL

568

100

553

100

111

100

F= Frecuencia.
Tabla 6. Prevalencia del porcentaje de masa magra corporal determinado por impedancia bioeléctrica
por rango de edad en adolescentes de la Ciudad de Querétaro (Qro., México), 2004.
% MASA MAGRA
PORCENTAJE DE MASA
MAGRA

15 – 17 años

12 - 14 años
F

%

Bajo

393

Normal

18 – 19 años

F

%

F

%

69

407

74

29

26

82

14

36

6

Alto

21

4

6

1

21

19

No especificado

72

13

104

19

45

38

16

14

�TOTAL

568

100

553

100

111

100

F= Frecuencia.
Los transtornos de la conducta alimentaria se presentan en los Tabla 7,8 y 9. Un 0.3% de los adolescentes
mujeres se encontraron en alto riesgo, especialmente las de 18 a 19 años de edad. Con riesgo moderado de
presentar transtornos de la conducta alimentaria aumentó la prevalencia en un 4.4%, donde las mujeres de 12
a 14 años fue mayor que en la de los hombres, y ocurren con mayor frecuencia en escuelas públicas.
Tabla 7. Probabilidad de riesgo de presentar trastornos de la conducta alimentaria de acuerdo al sexo
en adolescentes de la Ciudad de Querétaro (Qro., México) , 2004.
RIESGO

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

F

%

F

%

F

%

Bajo

415

90

706

91

1121

91

Moderado

9

2

44

6

53

4

Alto

0

0

4

0.5

4

0.3

No especificado

36

8

18

2

54

4

TOTAL

460

100

772

100

1232

100

F= Frecuencia.
Tabla 8. Probabilidad de riesgo de presentar trastornos de la conducta alimentaria por edad en
adolescentes de la Ciudad de Querétaro (Qro., México) 2004.
RANGO DE EDAD (AÑOS)
12 - 14

15 - 17

18 - 19

TOTAL

RIESGO

F

%

F

%

F

%

F

%

Alto

2

0.3

1

0.2

1

0.9

4

0.3

Moderado

33

6

21

4

5

4

59

4

Bajo

485

85

525

95

103

93

1113

91

No contestaron

48

8

6

1

2

2

56

4

Total

568

100

553

111

100

1232

100

100

F= Frecuencia.
Tabla 9. Probabilidad de riesgo de presentar trastornos de la conducta alimentaria por tipos de
escuela en adolescentes de la Ciudad de Querétaro (Qro., México) 2004.
ESCUELAS
PRIVADAS
RIESGO

MASCULINO
F

BAJO

183

%
95.8

PUBLICAS

FEMENINO
F
302

%
94.0

MASCULINO
F
232

%
86.3

FEMENINO
F
404

%
89.6

TOTAL
F
1121

%
90.9

�MODERADO

1

0.5

10

3.1

8

2.9

34

7.5

53

4.4

ALTO

0

0.0

0

0.0

0

0.0

4

0.9

4

0.3

No especificado

7

3.7

9

2.9

29

10.8

9

2.0

54

4.4

191 100.0

321

100.0

269

100.0

TOTAL

451 100.0

1232 100.0

Discusión
En la Encuesta Nacional de Nutrición de 1999 (15) consideraron bajo peso dentro del adecuado, en nuestro
estudio lo separamos ya que es importante notar quienes se encuentran en riesgo de caer en desnutrición, de
ahí que la calsificación del IMC reproducido de National Institutes of Health, National Heart, Lung, and Blood
Institute, (16) consideren el bajo peso (IMC de 18.6 – 20.0) y muy bajo peso incluso (considerado como
desnutrición &lt;18.5). Al considerar la clasificación de la CDC (17) por percentilas, la desnutrición también se
observa diferente, aunque no tan grande la diferencia como con IMC (1.4% ENN vs 5.7% CDC), es de
esperarse ya que el objetivo de realizar estas percentilas fue captar mayormente a niños obesos no a los
niños y adolescentes con desnutrición. Es importante recalcar que las prevalencias de la ENN (1999)(18) son
en mujeres solamente y con rangos de edad muy amplios (12-49 años), de ahí que los resultados disminuyan
ya que la desnutrición en adultos es mucho menor que en adolescentes.
En la encuesta nacional se encuentra un sobrepeso excesivo a comparación de los resultados de nuestro
estudio, esto es de esperarse ya que en las edades comprendidas, incluyen nuevamente a mujeres de los 12
hasta los 49 años de edad, el peso aumenta conforme aumenta la edad. La prevalencia de obesidad se
comporta de la misma manera que el sobrepeso.
Para el caso de composición corporal no existen puntos de comparación, ya que esta nunca ha sido medida a
niveles poblacionales. Sin embargo, si el diagnóstico nutricio se realizara por medio del porcentaje de grasa,
la prevalencia de sobrepeso y obesidad sería del 72%, cifra mucho más alarmante que considerar el IMC.
Ahora, es importante recalcar que en nuestro país no existen referencias de la composición corporal, la
referencia que se tomó fue la que aporta el equipo de impedancia bioeléctrica (18% a 26% para mujeres y de
12 a 25% para hombres, como rango normal).
En cuanto al riesgo de presentar transtornos de la alimentación, la prevalencia de este estudio (0.3%) es muy
cercana a la reportada en los Estados Unidos (0.5%) (19). Si se observa el riesgo moderado, es mucho mayor
4.4%. La alta prevalencia de bajo peso y desnutrición o, en el lado opuesto, de sobrepeso y obesidad, indican
que estos desequilibrios tienden a ir a la alza en los adolescentes, lo que indudablemente es un riesgo para
presentar transtornos de la conducta alimentaria o a sufrir enfermedades crónico-degenerativas en su etapa
adulta.

Resumen
La información sobre el estado nutricio de los adolescentes en México es escasa, los pocos estudios
existentes se han hecho en muestras muy pequeñas, por lo que no se pueden hacer extrapolaciones, y no
existen estudios sobre la composición corporal y la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria,
problemas que van en aumento. Se determinao el estado nutricio (desnutrición, bajo peso, sobrepeso y
obesidad) por medio del índice de masa corporal (IMC) y la composición corporal, y conocer el riesgo de
presentar trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia) por medio de un cuestionario sobre
actitudes alimentarias (Eating Attitude Test-EAT) en adolescentes de secundaria y preparatoria o
equivalentes. Se hizo un estudio transversal con muestreo estratificado en 1 232 adolescentes de entre 12 y
19 años de edad en escuelas secundarias y preparatorias, públicas y privadas de la Ciudad de Querétaro,
México. Las escuelas incluidas en el estudio fueron seleccionadas al azar de cada uno de los dos estratos
establecidos, escuela pública o escuela privada, los grupos a muestrear dentro de cada escuela también
fueron seleccionados de manera aleatoria, y aunque se intentó hacer una selección de los alumnos dentro de
cada grupo, la mayoría de los Directores determinaron que se muestrearan a todos los alumnos en los
salones seleccionados. A cada adolescente se les tomó peso, talla, composición corporal por impedancia
bioeléctrica, y se les aplicó la encuesta de actitudes alimentarías (EAT). Del total de adolescentes estudiados,
460 fueron hombres y 772 mujeres. La prevalencia de desnutrición fue del 13%, la de bajo peso del 15%, la
de sobrepeso 13% y la de obesidad el 5%. La desnutrición severa fue mayor en hombres que en mujeres. Las
escuelas privadas presentan mayor desnutrición leve que las públicas, y las públicas mayor sobrepeso y
obesidad que las privadas. La desnutrición y el bajo peso fueron más frecuentes en sujetos de 12 a 14

�años, y la obesidad en adolescentes de 18 a 19 años. La composición corporal mostró un porcentaje alto de
grasa (72%), un porcentaje bajo de músculo (67%) y un porcentaje bajo de agua corporal (71.6%). El
porcentaje de individuos con alto riesgo-alto de presentar trastornos de la conducta alimentaria fue del 0.3%,
mayor en mujeres de escuelas públicas, y un 4.3% tuvo riesgo moderado. Se presentó mayor desnutrición y
bajo peso (27%) que sobrepeso y obesidad 18%. La composición corporal prevalece en grasa (72%). Existe
un alto riesgo de presentar trastornos de la conducta alimentaria en un 0.3% y con un riesgo moderado 4%.
Palabras clave: Estado nutricio, composición corporal, trastornos de la conducta alimentaria.

Abstract
Information about nutritional status of teenagers in Mexico is rare. A few studies, mainly in women, use small
sample size, therefore, extrapolations to other populations are inappropriate. There are not studies at all about
body composition and prevalence of eating disorders. This study overcomes some of those problems. To
determine the nutritional status (under nutrition, low weight, overweight and obesity) through the body mass
index (BMI) and body composition. Also to determine the risk of potentially suffering eating disorders (anorexia,
bulimia) through an eating Attitude test (EAT), in high and senior-high school teenagers in Queretaro, Mexico.
A cross-sectional study was carried out in 1 232 teenagers 12 to 19 years old. Students included in the study
were randomly chosen from two types of school (strata), public and private. Body composition by bioelectric
impedance, weight and high were taken from all subjects. Alimentary misconduct was determined through a
specific questionnaire. From the total of students, 460 were men and 772 women. Important prevalences were:
undernutrition 13%, low weight 15%, overweight 13% and obesity 5%. Severe undernutrition was higher in
men. Private schools showed higher levels of moderate undernutrition than public, but public had higher
overweight and obesity. Undernutrition and low weight was more frequent in individuals 12 to 14 years old,
obesity in those 18 to 19 years old. Corporal composition showed a high percentage of fat (72%), low
percentage of muscle (67%), and low percentage of body water (72%). The percentage of individuals with high
risk of alimentary misconduct was 0.3%, higher in public schools; 4.3% had moderate risk. The prevalence of
undernutrition and low weight was 27%, for overweigth and obesity 18%. There is a high risk of suffering eating
disorders, 0.3%. The prevalence of moderate risk of eating disorders was 4%.
Key words: Nutritional status, body composition, eating disorders.

Agradecimientos
Se agradece al Consejo de Ciencia y Tecnología del estado de Querétaro (CONCYTEQ) por el apoyo
financiero para la realización de este trabajo y a las escuelas que participaron en el estudio.

Referencias
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17. CDC 2000. Op. Cit.
18. Encuesta Nacional de Nutrición 1999. Op. Cit.
19. Lucas A.R. et. al. Op. Cit.

�CRITERIOS DE CALIDAD DE LOS MICROORGANISMOS PROBIÓTICOS Y EVIDENCIAS SOBRE
EFECTOS HIPOCOLESTEROLÉMICOS
Fabián González Rivas 1, 2y Blanca Edelia González-Martínez2
1, Departamento de Ciencia Animal y de los Alimentos, Facultad de Veterinaria, Universitat Autónoma de
Barcelona (Barcelona, España)
2 Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León. (Nuevo León, México)
E-mail: fabito@hotmail.com

Introducción
En 1907 el biólogo ucraniano y premio Nóbel, Elie Metchnikoff,
después de descubrir la bacteria Lactobacillus bulgaricus y dedicar la
última década de su vida al estudio de las bacterias ácido-lácticas,
llega a la conclusión de que el consumo de productos que contengan
estas bacterias alarga la vida (1). Por lo que al revisar la historia nos
damos cuenta que la aparente innovación que supone el recomendar
el consumo de alimentos con microorganismos vivos por sus efectos
beneficiosos no es más que el resultado de recuperar un concepto
que ya existía, al menos desde comienzos del siglo XX. Concepto
que se había perdido hasta hace menos de dos décadas (2). Originalmente el término probiótico se utilizaba
para designar sustancias imprescindibles para tener una buena salud (3). No fue hasta 1989 cuando, Fuller
acuñó el término probiótico para nombrar exclusivamente a aquellas bacterias vivas que ingeridas mejoran la
flora intestinal (4).
Los efectos beneficiosos de los alimentos funcionales están expresados bien directamente por la interacción
de microorganismos vivos, bacterias o levaduras, con el huésped o bien indirectamente como resultado de la
ingestión de los metabolitos microbianos producidos durante el proceso de fermentación (5). Las evidencias
científicas indican que la ingestión de ciertos cultivos microbianos ejercen beneficios en la salud, no sólo en el
tracto gastrointestinal sino también en el respiratorio y en el urogenital (6), así como en la modulación del
sistema inmune (7). Los mecanismos de acción de los probióticos son múltiples y cada probiótico puede tener
funciones específicas que afecten al huésped (8), si bien los detalles moleculares de los mecanismos de los
probióticos todavía se tienen que descubrir (9). La mayoría de las bacterias conocidas como probióticos
pertenecen al grupo de las bacterias ácido lácticas, bacterias que se utilizan para la elaboración de productos
fermentados (10).
El objeto del presente trabajo no es dar una visión general del conocimiento actual sobre probióticos, para lo
cual ya hay múltiples revisiones, sino centrar el tema en cuales son los parámetros principales que
caracterizan a un microorganismo para ser considerado como probiótico. Así como revisar los conocimientos
sobre los efectos de estos microorganismos frente a los niveles de colesterol plasmático, aspecto de los
menos estudiados de entre todos los efectos beneficiosos de los probióticos conocidos hasta la fecha.
Esta revisión en ningún momento pretende penetrar en el aspecto fundamental de las evaluaciones de
seguridad que deben cumplir estos microorganismos antes de su comercialización. Tema que se planteará en
una futura revisión.

Criterios para la selección de probióticos
El tracto gastrointestinal contiene más de 500 tipos de bacterias diferentes (11), algunas de las cuales tienen
importantes implicaciones en la salud (12,13). La mayoría de los probióticos son normalmente bacterias
lácticas o Bifidobacterias, pero algunos géneros nuevos se están evaluando para el futuro (14). Estudiar
cuales de estas bacterias tienen propiedades beneficiosas es de suma importancia económica y socialmente
para la industria alimentaria y la salud pública respectivamente.
La metodología utilizada para seleccionar las diferentes cepas de bacterias susceptibles de ser caracterizadas
como probióticos debe evaluar ciertos criterios para asegurar las características funcionales una vez en el
interior del organismo.

�Estos criterios deben basarse, como es lógico, en su capacidad de llegar vivas al intestino, por eso no debe
sorprender que los principales criterios a evaluar en los candidatos a probióticos sean la resistencia al ácido
del estómago y a las sales biliares del intestino (15,16).
a. Estabilidad en el paso por el estómago:
La mayoría de los microorganismos caracterizados como probióticos no han sido sometidos a pruebas de
resistencia frente a ácidos. Estas pruebas son imprescindibles ya que las respuestas varían de una especie a
otra (17). El pH del estomago es de 1.5 (18) y, según Berrada y cols. (19), el tiempo medio desde que un
alimento entra hasta que sale del estómago son 90 minutos. Por lo que, según Chou y Weimer, en su trabajo
publicado en 1999, las pruebas in vitro de resistencia de microorganismos susceptibles de ser catalogados
como probióticos deben verificar que son capaces de resistir ese tiempo y pH sin perder viabilidad (20). Varios
estudios han demostrado que la matriz de alimentos consumidos juntamente con los probióticos pueden tener
un efecto protector frente a los ácidos del estómago (21).
b. Resistencia a las sales biliares:
Sin embargo, el pH ácido del estómago, no es el único impedimento con el que se encuentran los
microorganismos candidatos a llegar vivos al intestino para ejercer allí su efecto beneficioso en el huésped. En
el intestino delgado, el obstáculo más importante para los microorganismos son las sales biliares (22), por lo
que los probióticos para ejercer sus efectos beneficiosos no deben sucumbir a la acción de este bactericida
natural (23). La concentración de sales biliares en el intestino humano son variables y difíciles de predecir
(24). Las transformaciones microbianas de los ácidos y sales biliares son numerosas. Entre ellas destaca la
hidrólisis, reacción muy habitual en el tracto intestinal de los animales (25). En este sentido una de los
microorganismos más estudiados es Lactobacillusreuteri. Esta bacteria tiene la capacidad de desconjugar las
sales biliares y así inactivar su potente acción biocida (26). Mecanismo utilizado por la mayoría de las
bacterias resistentes a estas sales y que es uno de los factores de disminución del colesterol plasmático
(27,28). Para mejorar la resistencia al paso por el estómago y primera parte del intestino de los probióticos,
Stanton y cols., (29) recomiendan someterlos a condiciones de estrés subletal, como tratamiento con ácidos o
calor, que les provoca la expresión de genes de respuesta adaptativa al estrés que los hacen más resistentes.
c. Capacidad de adhesión al intestino:
La capacidad de adhesión a las células epiteliales del intestino es un importante criterio para los probióticos ya
que sólo las cepas que se puedan adherir podrán llevar a cabo una colonización efectiva (30) y ejercer los
efectos beneficiosos que proveen los probióticos en su interacción con el huésped (31,32). Es más, según
Reid y cols. (33) la capacidad de adhesión es un factor más importante que el tamaño de la bacteria a la hora
de competir con el resto de la flora. Sin adhesión a la mucosa intestinal, la concentración de probióticos sería
diluida hasta un nivel insignificante después de una comida o bebida (34). Además, se sabe desde hace
tiempo que muchos patógenos no pueden ejercer su efecto dañino en el intestino hasta que no se han
adherido (35), por lo que el hecho de tener una colonización protectora del intestino va a prevenir la adhesión
de posteriores patógenos. El desarrollo de una microbiota favorable dependerá de la especificidad de las
bacterias y de las adhesinas por los receptores del intestino y de la concentración de la competencia de otras
bacterias presentes (36). En el intestino delgado la comunidad microbiana es más pequeña en número y
diversidad que en el colon. En el colon encontramos recuentos superiores a 1011 bacterias por gramo de
contenido intestinal (37). Las biopsias intestinales son, según Tuomola y cols. (38) y Zoetendal y cols. (39), el
mejor método de obtener información sobre la adhesión de los microorganismos en el intestino. Ya no sólo
porque es una evaluación in vivo sino porque es la mejor aproximación para saber en que parte del intestino
se produce la adhesión, lo cual es importante de cara a la estimulación del sistema inmune mediante el
suministro vía oral de probióticos.
d. Viabilidad durante el procesado y el almacenamiento en refrigeración:
Los probióticos tienen que ser microorganismos que además de cumplir con los requisitos anteriormente
mencionados deben ser capaces de soportar las condiciones de la producción industrial y mantener gran
parte de su viabilidad durante el almacenamiento, en muchas ocasiones en refrigeración o congelación
(40,41). De no ser así, de nada servirá que un alimento contenga un/os microorganismo/s promotores de la
salud del consumidor ya que no podrá ejercer sus efectos beneficiosos por estar lesionados o muertos.

�Efectos sobre el colesterol plasmático
Hace más de 20 años que Gilliland y cols. (42) estudiaron la capacidad de Lactobacillus acidophilus para
reducir el colesterol plasmático mediante la degradación del mismo y la desconjugación de sales biliares in
vitro. Por aquel entonces ya se sabía que las sales biliares se sintetizan el hígado a partir de colesterol desde
donde son secretadas por la vesícula biliar al duodeno de forma conjugada en una cantidad que va de 500 a
700 ml por día (43). Lo que implica que si se desconjugan sales biliares el organismo tiene que hacer el
esfuerzo de una producción incrementada consumiendo colesterol endógeno.
Otros estudios posteriores indican que efectivamente algunos microorganismos presentes en el intestino
humano tienen capacidad de disminuir el colesterol plasmático (44), especialmente las bacterias ácidolácticas,Lactobacillus y Bifidobacterium spp. tienen la capacidad de metabolizar el colesterol (45).
Los estudios, in vitro, llevados a cabo por Pereira, D.I.A. en 2003, con L. fermentum KC5b concluyeron que
esta cepa era una gran productora de ácidos grasos de cadena corta, especialmente de propionato, además
de tener capacidad de desconjugar sales biliares, lo que la convierte en una candidata a ser considerado un
probiótico con propiedades hipocolesterolémicas, a falta de la comprobación in vivo (46).
La capacidad de algunos probióticos, en este caso, L. acidophillus ATCC 4962 y L. casei ATCC 292, para
degradas las sales biliares y generar ácidos grasos de cadena corta, se ve incrementada en presencia de
ciertos prebióticos como manitol, fructo-oligosacáridos e inulina en pruebas in vitro (47,48, 49).
Los estudios in vitro son la primera parte del estudio y siempre se deben corroborar in vivo ya que estas
condiciones pueden variar sustancialmente respecto a los estudios de laboratorio.
Los próximos años nos deparan gran cantidad de estudios en la línea de Pereira (50), con nuevas cepas
candidatas. Que irán ineludiblemente seguidas de estudios posteriores de corroboración de resultados en
humanos.
Hay pocos estudios in vivo sobre los efectos de los probióticos en relación con el colesterol y sus resultados
son ambiguos. Así por ejemplo el estudio de Greany (51), indica que el efecto de los probióticos sobre el
colesterol en mujeres menopáusicas es despreciable. Mientras que otros nos muestran resultados ambiguos
en lo que respecta a los efectos sobre el colesterol plasmático donde se combinan probióticos con prebióticos
(52).

Consumo de probióticos, ¿esporádico o continuo?
Después de leer el apartado en el que se habla de la capacidad de los probióticos de adhesión al intestino, del
presente artículo, se podría suponer que con el consumo durante un periodo más o menos breve de grandes
cantidades de probióticos sería suficiente para conseguir una flora intestinal saludable, con efectos
preventivos e incluso terapéuticos. Sin embargo se sabe que la microbiota de los recién nacidos se desarrolla
rápidamente durante la primera semana de vida, siendo inestable y variable a lo largo del primer año de vida,
para estabilizarse a partir de ahí. Por lo que, esta primera etapa, puede ser el momento crucial para
establecer una microbiota saludable ya que después, debido a la estabilidad de la flora, se torna más
complicada su modificación (53).
Algunos estudios como el de Kullen y cols., en 1997, quienes alimentaron a voluntarios con una única cepa de
Bifidobacteria, apreciaron que mientras el suplemento microbiano se suministraba, esta se encontraba en
heces y desparecía al poco de suprimirse (54). Lo que indica que, aunque la bacteria es capaz de sobrevivir al
paso por el tracto gastrointestinal, no es capaz de colonizar el intestino. En esa línea se manifiesta la revisión
de Bezkorovainy (55) quien advierte que ningún estudio ha mostrado que el consumo de probióticos suponga
un cambio persistente en la flora del huésped. Incluso compañías dedicadas a la producción de alimentos con
fermentos vivos aseguran que el consumo debe ser frecuente si se quiere obtener una mejora las propiedades
de la flora intestinal (56). Y, aunque no se conocen las dosis efectivas de cada una de las cepas en particular,
se sabe que estas deben ser consumidas en grandes cantidades para que tengan efecto en el huésped (57).
Algunas organizaciones internacionales, como la Fermented Milks and Lactic Acid Bacteria Beverages
Association, con sede en Japón, donde el mercado de probióticos está más desarrollado, proponen una
concentración mínima de 107 ufc/ml de producto para que se generen los efectos benéficos a la salud de los

�consumidores, otras sin embargo, como la estadounidense National Yogurt Association (NYA) exigen un
mínimo de 108 ufc/g en el momento de la producción para poder ser calificado el producto como “Producto con
cultivos vivos y activos” (58). De acuerdo a lo propuesto por Sanders y Huis in’t Veld (59) es necesaria la
ingestión de una dosis mínima diaria de 109 a 1010 para que puedan ser observados los efectos en la salud.
Como indican Salminen y cols. (60), un probiótico, para ser efectivo, debe residir en el lugar adecuado durante
un tiempo suficientemente elevado a concentraciones elevadas. De este modo si lo que se pretende es actuar
sobre los niveles de colesterol plasmático, después de todo lo indicado, parece claro que sin la presencia del
microorganismo estos efectos no se van a producir. Por lo que si los estudios más recientes indican que los
probióticos raramente consiguen modificar permanentemente la flora intestinal, parece claro indicar que el
consumo de probióticos debe ser continuo en el tiempo para obtener este y otros beneficios que proporcionan
estos microorganismos (61).

Conclusiones
El sobrepeso y la obesidad son importantes factores de riesgo en las enfermedades cardiovasculares, lo cual
es la primera causa de muerte con 17 millones de muertes cada año (62). Los probióticos se han demostrado
efectivos en la prevención y curación de numerosas enfermedades. Si entre ellas están los problemas
relacionados con el colesterol estaremos ayudando a una buena parte de la población del primer mundo.
Como indican Salminen y cols (63) y Tuomola y cols., (64) los microorganismos que se pretendan utilizar
como probióticos deben ser capaces de resistir el bajo pH del estómago y las sales biliares del intestino. Esta
resistencia a las sales biliares, es la que les confiere, en la mayoría de los casos, su efecto
hipocolesterolémico ya que para ello desconjugan las sales biliares inactivándolas. A lo anterior hay que
añadir la capacidad de adhesión a la mucosa intestinal y producir sustancias antimicrobianas que contribuyan
a mejorar la salud del huésped inhibiendo a los patógenos (65).
Para que estos microorganismos puedan llegar al consumidor deben resistir procesos de producción industrial
y de mínima pérdida de viabilidad durante su almacenamiento, principalmente en condiciones de refrigeración
(66, 67). Todo esto hace que las pruebas de selección de microorganismos candidatos sean muy restrictivas y
sólo unos pocos de ellos puedan ser considerados realmente probióticos, según los parámetros científicos
establecidos con el conocimiento que se tiene hoy en día.
Actualmente la información que se dispone sobre la actividad hipocolesterolémica de las cepas se centra en
estudios in vitro, por lo que hay que esperar posteriores estudios que confirmen que realmente el consumo
regular de ciertos microorganismos, entre otros beneficios, produce una disminución de los niveles de
colesterol plasmático y que fracciones de este disminuye; si todas, sólo LDL (“colesterol malo”) o sólo HDL
(“colesterol bueno”).
Este es el futuro más próximo. Si bien ya se están abriendo nuevas líneas con la vista puesta en el siguiente
paso lógico. Una vez conocidas las propiedades beneficiosas de los microorganismos ya identificados, el
camino pasa por generar recombinantes para añadirle alguna característica extra y conseguir así
microorganismos con propiedades mejoradas. En esta dirección trabajaron Granato y cols. en 2004 quienes
demostraron mediante la introducción de un gen de L. johnsonii que codifica para una adhesina introducido en
E. coli que efectivamente esa era una de las proteínas que mediaba en la adhesión de este probiótico al
intestino (68).
En los últimos años el conocimiento de la interacción probióticos-huésped ha dado un salto cuantitativo
importante. Sin embargo todavía quedan muchos aspectos por aclarar. Por lo que la investigación en éste
área, lejos de estar llegando a su fin, a penas está alcanzando la madurez.

Resumen
En los últimos años se ha observado un desarrollo muy importante del mercado de los alimentos funcionales
que portan microorganismos vivos. Estos productos soy muy interesantes desde el punto de vista económico,
ya que en la mayoría de los casos son leches fermentadas, que al contener algún microorganismo adicional,
se les puede incrementar el precio dejando un interesante margen al productor. Sin embargo en muchos
casos estos nuevos microorganismos no cumplen unos mínimos aspectos de calidad que aseguren su

�funcionalidad y efectos beneficiosos en el consumidor, por lo que este paga más para obtener lo mismo. Esta
revisión pretende plantear cuales son, según los conocimientos científicos actuales, las pruebas de calidad
que estos microorganismos deben superar antes de ser considerados como probióticos y por tanto incluidos
en alimentos y publicitados como funcionales. Siempre partiendo de la base que han superado las pruebas
previas de seguridad, básicamente las de inocuidad. A su vez en la presente revisión se plantea la
funcionalidad de estos microorganismos haciendo hincapié en la reducción del colesterol plasmático.
Palabras clave: Probióticos, pruebas de calidad, colesterol.

Abstract
Functional food with live microorganisms market has been developed a lot in the last few years. These
products have a great economical importance for food industry in order to leave a big profit rate that traditional
fermented milk doesn’t do. However in most cases these microorganisms not acquire minimum quality
standards that guarantee its functionality and heath benefits for consumers. In other words, consumers are
paying more for the same product. This is a review of the quality probes, in order to the present scientific
knowledge, that a microorganism need to excel before they can be named “Probiotic”, introduced in foods and
advertising as functional. In all cases safety probes must be taken before and this review do not study safety
rules. Moreover this paper learns about of probiotics capability for reduce plasmatic cholesterol.
Key words: Probiotics, quality test, cholesterol

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�LA EVALUACIÓN DE LA INVALIDEZ EN MÉXICO: HACIA UN NUEVO DERROTERO
Miguel Ángel Frías Contreras
Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León (Nuevo León, México)
E-mail: friasm10@hotmail.com

Introducción
Una de las preocupaciones en nuestro país, contenidas en la Carta
Magna de 1917 y su Artículo 123, sin duda es la protección social ante
la contingencia derivada de enfermedades y accidentes no
profesionales en los trabajadores de México. En la XXIX surge hacia el
año 1943 la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social.
En dicha Fracción se expresa: “Es de utilidad pública la Ley Del Seguro
Social y ella comprenderá seguros de invalidez, de vejez, de vida, de cesación involuntaria del trabajo, de
enfermedades y de accidentes, de servicios de guardería y cualquier otro encaminado a la protección y
cuidado de los trabajadores, campesinos, no asalariados y otros sectores sociales y sus familiares “ (1).
Por lo antes señalado, se establece en el artículo 119 de la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS), lo que se entiende por Invalidez de la manera siguiente: Para los efectos de esta Ley existe invalidez
cuando el asegurado se halle imposibilitado para procurarse, mediante un trabajo igual, una remuneración
superior al cincuenta por ciento de su remuneración habitual percibida durante el último año de trabajo y que
esa imposibilidad derive de una enfermedad o accidente no profesionales. La declaración de la invalidez
deberá ser realizada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (2).
Mientras que para la Ley General de Salud en su Artículo 173: Se entiende por invalidez la limitación en la
capacidad de una persona para realizar por sí misma actividades necesarias para su desempeño físico,
mental, social, ocupacional y económico como consecuencia de una insuficiencia somática, psicológica o
social.
En éste artículo se presenta la metodología tradicional de la evaluación del trabajador que sufre una
enfermedad no derivada de actividades laborales, así como la estructura del paradigma con que se analiza y
determina la invalidez en el IMSS a partir del año 2005.

Antecedentes
El Instituto Mexicano del Seguro Social se dio a la tarea de profundizar en el análisis del “Como” se determina
la Invalidez en países diversos como lo son Chile, España y Estados Unidos de América, encontrando que
existen “Baremos” (barème) que han sido concebidos tradicionalmente como una tabla o que permite decidir
que a cierto tipo de lesiones le corresponde determinada indemnización. Las 'entradas' de la tabla suele ser el
daño a la salud y los valores (o intervalos de valores) correspondientes a la indemnización ('salida') (3, 4).
Aún y cuando, paradójicamente, existe la Tabla del artículo 514 de la Ley Federal del Trabajo como ejemplo
de México para Valuación de las consecuencias de los Riesgos de Trabajo, este Baremo tiene una antigüedad
de 35 años de vigencia sin actualización alguna.
En la Comunidad Europea por ejemplo, los Baremos han sido utilizados como mecanismos metajurídicos de
homogeneización de las decisiones judiciales. Su objetivo principal es tasar los daños y los montos
indemnizatorios en relación por ejemplo, a lo relativo a accidentes automovilísticos.
En este sentido y aplicando el artículo 119 de la Ley del IMSS, sin Baremo alguno, se obtuvo una tasa de 1.3
Dictámenes de Invalidez por cada 1,000 asegurados del año de 1996 al 2000 con un promedio anual de
15,435 dictámenes realizados, mientras que del 2001 al 2004 la tasa se presentó en 1.2 con 14,874
dictámenes promedio (5).

�Dadas las condiciones de desarrollo de México y las consabidas Transiciones: Epidemiológica, Demográfica y
Socioeconómica, tenemos un panorama preocupante en el Sistema Nacional de Pensiones y entre ellas
específicamente el rubro de invalidez que ha evolucionado en los últimos 15 años (Ver Figura 1).
Figura 1. Tendencia de la Tasa de Invalidez por 1,000 Trabajadores 1990-2004 en el Instituto Mexicano
del Seguro Social

Fuente: Dirección de Prestaciones Médicas, Memoria Estadística de Salud en el Trabajo 1990 – 2004,
Instituto Mexicano del Seguro Social
Y en relación a las principales causas de Invalidez en trabajadores afiliados al IMSS, estas se encuentran
distribuidas en 10 causas de diagnostico principales, en la que destaca la Diabetes mellitus como la
primordial. (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Principales Diagnósticos de Invalidez en asegurados afiliados al Instituto
Mexicano del Seguro Social (2003)
Diagnóstico

Casos

%

Diabetes mellitus

2,258

15.1

Tumores (neoplasias)

1,683

11.3

Dorsopatías

1,719

11.5

Artropatías

1,171

7.8

Insuficiencia renal crónica

959

6.4

Enfermedades del ojo y sus anexos

873

5.8

Enfermedades isquémicas del corazón

545

3.6

Enfermedades cerebrovasculares

541

3.6

Enf. por VIH

281

1.8

Otros

4,846

32.5

Total Nacional

14,876

100%

Fuente: Dirección de Prestaciones Médicas, Memoria Estadística de Salud en el Trabajo 2003, Instituto
Mexicano del Seguro Social,

�Ante la perspectiva de realizar una evaluación justa de tipo Médico, Técnico y Legal que permitiera dar
cumplimiento a lo señalado por la Ley, se realizaron esfuerzos dirigidos a clarificar el paradigma siguiente, que
normalizó la Invalidez hasta el año 2004: Las enfermedades que padece el trabajador serán consideradas
como el“Perfil del hombre” y el puesto de trabajo específico el “Perfil del Puesto”. La confrontación que se
haga de los mismos permitirá establecer la “Imposibilidad para procurarse una remuneración superior al
cincuenta por ciento de la remuneración habitual”.
Sin embargo, existían elementos de carácter no médico que ensombrecían el cabal cumplimiento de la ley
como lo es la “Remuneración” y sus implicaciones en temporalidad, por lo que sin duda se actuó con
discrecionalidad o falta de claridad en algunos casos.

Redefinición de la Evaluación de la Invalidez
El Marco Conceptual fundamental para la redefinición de la Invalidez es, sin duda, la Clasificación
Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (O.M.S. 1980) en la cual se refiere a las
Minusvalías, como las desventajas que experimenta el individuo, como consecuencia de las deficiencias y las
discapacidades; así pues, las minusvalías, reflejan la interacción y adaptación del minusválido, al entorno. (6)
Mientras que Las Deficiencias, hacen referencia a las anormalidades de la estructura corporal y de la
apariencia y/o a la función de un órgano o sistema, lo que puede ocasionar en consecuencia, limitaciones de
la actividad, las cuales se consideran como dificultades que una persona puede tener en su desempeño, o
restricciones en la participación personal o social que son problemas que una persona puede experimentar al
involucrarse en situaciones vitales.
Con estas consideraciones, los Baremos deben estar en especial concordancia con nuestros socios y vecinos
comerciales así como en el marco internacional, por lo que el Instituto Mexicano del Seguro Social toma como
modelo las “Guías para la evaluación de las deficiencias permanentes” de la American Medical Association,
como uno de sus fundamentos científicos más relevantes.

El Nuevo Modelo de Evaluación de la Invalidez
El Nuevo Modelo de Evaluación de la Invalidez, cuyo líder de proyecto (autor) fue el Dr. Manuel Díaz Vega,
(Jefe de Área de Discapacidad de la Coordinación Nacional de Salud en el Trabajo del Instituto Mexicano del
Seguro Social), en el año 2004, está conformado básicamente por cuatro dimensiones (7):
1.- La Dimensión de la Deficiencia Corporal
Una vez que se ha realizado la Historia Clínica integral del trabajador, los Servicios de Salud en el Trabajo se
encuentran en posibilidad de valorar la deficiencia corporal, la que se refiere a toda pérdida o anormalidad de
una estructura o función psicológica o anatómica. Empleando para ello guías internacionales desarrolladas
por la Asociación Médica Americana. En estas guías, se estructuran capítulos por Órganos, Aparatos y
Sistemas en los cuales, Especialistas Médicos de reconocido renombre, definen, orientan y clasifican los
diversos Diagnósticos de la Enfermedades y los convierten en Deficiencia Corporal Global en función de
tablas, cuadros y gráficos definitorios que permiten establecer el porcentaje de deficiencia de un individuo con
una o un grupo de enfermedades.
2.-La Dimensión de la Funcionalidad General
Basada en la Clasificación Internacional de la Funcionalidad, (CIF), de la Organización Mundial de la Salud.
En ella, se determina el porcentaje de limitación funcional del individuo, considerando los diversos aspectos
de las actividades de la vida diaria y la ponderación de cada una de estas actividades según el nivel de
independencia funcional alcanzada con una deficiencia corporal.
3.- La Dimensión de los Factores de Contexto
En ellos, se evalúan el contexto social del trabajador de acuerdo a su edad, situación geográfica, social,
económica, familiar y educativa, para determinar el ambiente general de desarrollo del individuo, identificando

�los apoyos que residen en su ambiente inmediato, así como las barreras que pueden agravar su condición de
pérdida de salud.
4.- La Dimensión de la Capacidad para el Trabajo
Establece los requerimientos del puesto de trabajo actual y los diferencia de las capacidades del trabajador,
permitiendo identificar el porcentaje residual y potencial de capacidad para el trabajo. En el se Contempla
ocho ámbitos o grupos de actividades, tomados de la Clasificación Internacional de Funcionalidad: a)
aprendizaje y aplicación del conocimiento; b) tareas y demandas generales; c) comunicación; d) movilidad; e)
locomoción; f) aspectos mentales; g) aptitudes; y, h) actividades específicas. La suma de estos factores da
una medida de la pérdida global de la capacidad laboral del trabajador, y permite dictaminar la existencia y el
porcentaje del estado de invalidez.,
Con las dimensiones señaladas se permite concluir y calificar la presencia de un estado de Invalidez en los
Trabajadores Afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (Ver Tabla 2).
Tabla 2. Clasificación del Estado de Invalidez de los Trabajadores Afiliados al Instituto Mexicano del
Seguro Social.
Tabulación (%)

Clasificación

0

No existe discapacidad

1 a 49

Discapacidad leve a moderada que no lleva a la invalidez

50 a 74

Invalidez (Con carácter temporal o provisional)

75 y más

Invalidez (Con carácter definitivo)

Uno de los aspectos más interesantes de éste nuevo procedimiento es la aplicación de la evaluación del
“Porcentaje Global de Pérdida de la Capacidad para el Trabajo” mediante la aplicación de la Cédula
Electrónica elaborada ex profeso con plataforma Access, lo cual la convierte en un instrumento sencillo de
interpretar y fácil de elaborar y en la cual se cuenta con la posibilidad de guardar la información de los
pacientes evaluados y de imprimir la información obtenida. (Ver Figura 2).
Figura 2. Panel de control principal de la Cédula Electrónica

Fuente: Dr. Manuel Díaz Vega, (Jefe de Área de Discapacidad de la Coordinación Nacional de Salud en el
Trabajo del Instituto Mexicano del Seguro Social),

�Conclusiones
Aún y cuando existen diversas metodologías para evaluar la Invalidez en países de América y de la
Comunidad Económica Europea, México no contaba con un BAREMO que permitiera hacer objetiva la
evaluación de las deficiencias corporales y que se combinaran con los aspectos sociodemograficos y las
capacidades para el trabajo de quienes sufren una enfermedad y se ven frente a la contingencia de una
enfermedad que les prive de realizar un trabajo igual.
Con la aplicación de la metodología del Instituto Mexicano del Seguro Social, se cuenta con una guía que
permite hacer evidente la capacidad global del trabajador enfermo frente a su trabajo y que dadas las
condiciones de desarrollo del país adaptan este modelo a las condiciones presentes de México, situación que
con anterioridad no existía.
Sin embargo, encontramos áreas de oportunidad que nos deben hacer reflexionar sobre lo que ocurre con la
Ley Federal del Trabajo de la República Mexicana, que sin duda requiere ser revisada y actualizada en el
rubro de la Tabla del Artículo 514 en la cual se establece la Valuación de Incapacidades Permanentes y lo
relativo a la misma, considerando la experiencia antes mencionada como un pilar fundamental.
Otro aspecto de primordial importancia es el referente a Discapacidad, Minusvalía y Funcionalidad frente al
trabajo. Habría que redimensionarlo desde las estructuras legales y desde la experiencia institucional del
Sector Salud, para que se permita la incorporación de personas con capacidades diferenciadas y que en otros
momentos históricos del país llegaron a ser consideradas inválidas.

Resumen
En el presente trabajo se hace una revisión de la Evaluación de la Invalidez en México, se analiza el modelo
tradicional realizado por el Instituto Mexicano del Seguro Social, así como la evolución de la misma hasta el
año 2004 de acuerdo a la legislación vigente. Por otro lado, se explica el Nuevo Modelo de Evaluación de la
Invalidez, sus dimensiones y sus referentes basados en la Clasificación Internacional de la Funcionalidad de
la Organización Mundial de la Salud, los aspectos sociodemográficos y la Capacidad para el Trabajo, para con
ello establecer el porcentaje de discapacidad y hacer evidente la existencia de un estado de invalidez en los
trabajadores enfermos.
Palabras clave: Invalidez, discapacidad.

Abstract
In the present work, a revision of the Evaluation of the Invalidity in Mexico is done; the traditional model is
analyzed carried out by the Mexican Institute of the Social Security, as well as the evolution of the same one to
the year 2004 according to the legislation in force. On the other hand, the New Model of Evaluation of the
Invalidity is explained, its dimensions and its referring based on the International Classification of Functioning,
Disability and Health of the World Health Organization, the sociodemographic aspects and the Capacity for the
Work, toward it to establish the percentage of disability and to do evident the existence of a state of invalidity in
the sick workers.
Key words: Invalidity, disability

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                <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>Respyn Revista de Salud Pública y Nutrición, 2006, Vol 7, No 1, Enero-Marzo</text>
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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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