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                  <text>�ASOCIACIÓN
GEOGRÁFICA
ENTRE
LA
MORTALIDAD
PORCRIPTOSPORIDIOSIS Y DEFICIENCIAS EN LA NUTRICIÓN EN EL
ESTADO DE CHIHUAHUA (MÈXICO)
María Elena Torres-Olave 1, Ofelia Urita 2, Luz Helena Sanin 2, Maria Teresa Alarcón H 1
1
Centro de Investigación en Materiales Avanzados. CIMAV. (Chihuahua, Chih. México).
2. Facultad de Enfermería y Nutriólogia , Universidad Autónoma de Chihuahua (Chihuahua, Chih. México)
E-mail: teresa.alarcon@cimav.edu.mx
Introducción
La criptosporidiosis constituye uno de los mayores problemas de
salud pública en el mundo, hasta el punto de ser considerada en la
actualidad como una enfermedad emergente. Se trata de una
zoonosis de transmisión fecal-oral producida tras la ingestión de
ooquistes deCryptosporidium excretados en las heces de animales
o humanos. Aunque la infección puede ocurrir de forma esporádica,
son cada vez más frecuentes los brotes epidémicos, generalmente
de transmisión hídrica, asociados a aguas potables contaminadas,
pozos, aguas superficiales y de la red de abastecimiento público,
incluso aguas filtradas y tratadas (1). La resistencia del protozoo a la
cloración y la falta de otros medios de desinfección de agua, han
provocado la aparición de epidemias en muchos países
industrializados, algunas de ellas de gran magnitud con afectación
de miles de personas. Desde hace tiempo, el número de casos se ha incrementado debido a la epidemia del
sida.
La desnutrición infantil y de adultos mayores es uno de los principales problemas de Salud Pública en los países
en vías de desarrollo. Se considera que aproximadamente la mitad de la población mundial total ha sobrevivido
a un periodo de desnutrición moderada o avanzada durante la infancia o la vejez; se calcula, que de los mil
millones de niños menores de 15 años que vivieron en 1980, alrededor de 400 millones no recibieron las dietas
adecuadas, debido a que en sus comunidades continuaban operando diferentes tipos de factores (social,
económico, ambiental) que no permiten una correcta distribución de los alimentos disponibles (2). La mala
nutrición es muy frecuente en los adultos mayores, debido a los diversos cambios fisiológicos que ocurren
durante el envejecimiento, los cuales llevan a reducir el consumo de alimentos, la falta de recursos económicos,
así como a los factores sociales que propician el aislamiento al final de la vida (3, 4 y 5).
En México el parasitismo intestinal esta determinado por el acceso de las poblaciones a recursos que incluyen
la posesión de bienes, la calidad de la vivienda, la educación y el saneamiento, especialmente agua y
alcantarillado, así como a las prácticas de higiene. La criptosporidiosis se ha descrito en los individuos de todas
las edades y sin distinción de sexo, pero los niños y los ancianos son más susceptibles a la infección,
probablemente debido al mayor riesgo de transmisión fecal-oral, a la falta de inmunidad protectora por
exposiciones anteriores y a la relativa inmadurez inmunológica (6, 7 y 8). Pero no solo son más susceptibles a
la infección, sino que además, por los factores mencionados la criptosporidiosis puede presentar mayor
severidad llevando a la muerte con una tasa de letalidad diferente a la que presenta la infección en grupos
poblacionales con buena nutrición y saneamiento (9).
La desnutrición es causa de inmunodeﬁciencia en el mundo, sin embargo pocos estudios describen
aCryptosporidium en niños y ancianos desnutridos graves. Se ha encontrado relación entre criptosporidiosis y
bajo peso para la edad, aunque no queda claro si el bajo peso es un factor de riesgo que predispone a la
infección porCryptosporidium o si el parásito es causa de desnutrición relacionado a la diarrea (10). La infección
porCryptosporidium es frecuentemente detectada en pacientes pediátricos y adultos mayores
inmunocomprometidos, especíﬁcamente por déﬁcit celular (11). La desnutrición deteriora la función inmune y la
infección parasitaria es más grave en el paciente desnutrido e inmunodeficiente que en una persona bien nutrida
e inmunocompetente (12).

�A su vez, la infección parasitaria deteriora el estado nutricio y la función del sistema inmune del huésped.
Finalmente, la inmunodeficiencia favorece la infección por determinados parásitos, con la subsiguiente pérdida
de nutrimentos y mayor afectación del estado general de salud del sujeto (13, 14,15 y 16).
Los recientes avances metodológicos, como el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), están
favoreciendo el monitoreo de enfermedades y han venido a demostrar el riesgo asociado a ellas, aunque en
nuestro país su uso es muy limitado. De esta manera y teniendo en cuenta el enorme flujo de datos que maneja
el Sistema Nacional de Salud, no resulta nada sencillo tomar decisiones rápidas y efectivas basadas en múltiples
parámetros.
Por lo tanto, es necesario contar con un medio capaz de unir volúmenes de información disímiles y que ayude
a identificar las posibilidades ocultas en el interior de los datos informativos mediante un lenguaje más fácil de
interpretar, como es el de los mapas (17). Producto de los sistemas de información geográfica que permiten
ubicar y correlacionar todos los elementos que actúan en una región determinada (18).
Este documento conjuga datos sobre la mortalidad por deficiencias en la nutrición y por Criptosporidiosis, dos
graves problemas actuales de salud pública, esto en un intento por visualizar las coincidencias en la perspectiva
de factores comunes y/o la diferencia entre las regiones de la entidad. Además de ser el primer trabajo que
presenta esta metodología como una herramienta para el análisis de los problemas epidemiológicos en el
Estado de Chihuahua (México) y la región, ya que no existe en esta zona estudios donde se asocien las
deficiencias de la nutrición y la criptosporidiosis.
Por lo anterior el objetivo de este estudio fue explorar la relación entre la mortalidad por deficiencias en la
nutrición y la mortalidad por criptosporidiosis en el estado de Chihuahua (México) según grupos etarios y
distribución geográfica y mostrar la bondad del SIG.
Metodología
Se utilizó un Diseño Ecológico, y el estudio se dividió en dos partes: Un análisis epidemiológico de la mortalidad
por deficiencias de la nutrición tanto por causa básica como por causa múltiple (19) y un análisis espacial para
ver la distribución de los casos de mortalidad por criptosporidiosis por causa básica como aparece en la base
en la base de datos del Núcleo de Acopio y Análisis de Información en Salud (20).
La mortalidad por criptosporidiosis se abordó a través de fuentes indirectas del NAAIS del Instituto Nacional de
Salud Publica (INSP),Base de datos del Cubo de mortalidad del Sistema Nacional de Salud (21) y XII Censo
Nacional de Población y Vivienda 2000 (22).
La mortalidad así compuesta por ambas causas se trató en el corte temporal del año 2000 (año censal).
Variables Dependientes:
Mortalidad asociada a deficiencias de la Nutrición. Por causa básica y causa múltiple.
Tasa de mortalidad por deficiencias en la nutrición, según causa básica y/o según causa múltiple y total,
variando en cada una de ellas el numerador, según se encontró la defunción captada en el certificado, como
básica o como múltiple y para la total la suma de las dos. El denominador se tomó de la población censal y en
todos los casos se multiplicó por x 104 (23).
Mortalidad asociada a Criptosporidiosis. Analizó un conjunto de datos de mortalidad por criptosporidiosis
registrada de manera indirecta, a través de la Familia CIE-10 que la clasifican como: 01 Ciertas Enfermedades
Infecciosas y Parasitarias, A00-A09 Enfermedades infecciosas intestinales, A072 Criptosporidiosis. (24)
Tasas de mortalidad específica, se consideró por grupo etario = (Defunciones de un grupo de edad/Población
del mismo grupo de edad) x 104.
Variables Independientes:

�Edad. Se tomaron en años cumplidos, según fue captada en la base de datos y se clasificó en las siguientes
categorías: Menores de un año, uno a cuatro años, cinco a catorce años, quince a veinticuatro, veinticinco a
treinta y cuatro, treinta y cinco a cuarenta y cuatro, cuarenta y cinco a sesenta y cuatro, sesenta y cinco y más.
Lugar de residencia habitual. Se tomó el municipio o localidad que estaba captado en el rubro siete del
Certificado de Defunción como residencia habitual. Para las tasas de mortalidad por Criptosporidiosis, las
especificaciones de las tasas se hicieron por edad, y municipio de residencia habitual.
Análisis espacial:
Para el desarrollo: Se empleó una computadora Pentium 4 de 2.93 GHz para el procesamiento de la información
y la obtención de datos. Se llevó a cabo la importación de la base cartográfica digital, “Mapa Base Chihuahua”,
escala 1:250 000 en MapInfo, como fichero DXF (formato vectorial) y organización de los datos espaciales para
su posterior uso.
Se utilizaron las tasas de mortalidad específica de ambas causas de muerte para la preparación de la base de
datos alfanumérica con la utilización del DBASE IV y posteriormente la asociación con sus respectivos datos
espaciales en dicho sistema.
Para obtener una visión general de la situación que presentan los municipios de Chihuahua y sus respectivas
Jurisdicciones Sanitarias se llevo a cabo la confección de mapas temáticos.
La representación y preparación de la información en forma de mapas digitales fue realizada en el software SIG
Arcmap versión 9.0, de ESRI Inc. (25)
Resultados
Para Criptosporidiosis (considerando las defunciones por cada 10,000 habitantes) las Jurisdicciones Sanitarias
que presentaron las tasas mas altas en el mismo grupo de edad (1-4 años) fueron: El Fuerte (10.2), Creel (9.6)
y Cuauhtémoc (1.2); En el grupo de 25 a 34 años: Creel presentó la mayor tasa (7); Para adultos mayores, las
Jurisdicciones Sanitarias de: El Fuerte (35.90), Creel (20.32), Cuauhtémoc (16.55) Nuevo Casas Grandes
(13.99), Chihuahua (11), Camargo (10.36), Parral (9.54) y Juárez (8.05) fueron los más altos (ver Tabla 1 y
Figura 1).
Tabla 1. Mortalidad por Criptosporidiosis, según Edad y Jurisdicción Sanitaria en el Estado de
Chihuahua (México), 2000

Jurisdicción Sanitaria
Chihuahua
Juárez
Parral
Cuauthémoc
Nvo.Casas Grandes
Camargo
Creel
El Fuerte
Ojinaga
Guachochi
Gomez Farías

Mortalidad* por Criptosporidiosis
Grupo Etario (años)
1-4
5-14
15-24
25-34
35-44
45-64
65- mas
0.7
0.05
0.2
1.3
1.6
3.0
11.0
0.3
0.03
0.5
1.8
2.4
3.3
8.0
N/D
N/D
0.2
0.7
0.9
1.1
9.5
1.2
0.1
0.1
0.71
0.8
2.6
16.5
0.9
N/D
0.4
1.0
3.8
1.8
13.9
N/D
0.6
1.4
2.6
0.8
10.3
9.6
0.7
0.4
7
4.5
4.7
20.3
10.2
0.05
1.3
N/D
5.0
5.7
35.9
0.7
0.03
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
0.3
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
0.1
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
*Tasa por 10,000 habitantes.N/D: No hay datos. Fuente Indirecta

Figura 1. Mortalidad por Criptosporidiosis* y Deficiencias en la Nutrición** según edad y Municipio en el
Estado de Chihuahua (México), 2000. Fuente Indirecta* (26)**.

�Las tasas se construyeron con la población censal tomando la metodología general de Estrada et al (27)). Se
revisó la mortalidad de la totalidad de Jurisdicciones Sanitarias del estado de Chihuahua (México) en el año
2000, encontrando que las Jurisdicciones Sanitarias más afectadas por deficiencias de la nutrición en los niños
de 1-4 años (expresadas en defunciones por cada 10,000 habitantes) son las de: Guachochi (17.9), Creel (11.8),
El Fuerte (5.4) y Cuauhtémoc (2.6) (ver Tabla 1). En cuanto a adultos mayores las jurisdicciones mas afectadas
que presentan las mayores tasas corresponden a: Gómez Farías (54), Creel (40.5), Camargo (26.1), Chihuahua
(25), Ojinaga (22.3), Cuauhtémoc (20.6), El Fuerte (17.8), Nuevo Casas Grandes (17.4), Juárez (15.4) y
Guachochi (7.3). ( ver Tabla 2 y Figura 1).
Tabla 2. Mortalidad por Deficiencias en la Nutrición, según Edad y Jurisdicción Sanitaria en el Estado
de Chihuahua (México), 2000

Jurisdicción Sanitaria
Chihuahua
Juárez
Parral
Cuauthémoc
Nvo.Casas Grandes
Camargo
Creel
El Fuerte
Ojinaga
Guachochi
Gomez Farías

Mortalidad* por deficiencias en la nutrición
Grupo Erario
1-4
5-14
15-24
25-34
35-44
0.6
0.2
0.1
0.3
0.5
0.4
0.1
0.2
0.5
1.0
0.5
N/D
N/D
0.2
0.3
2.6
0.2
N/D
0.2
N/D
N/D
N/D
0.4
0.4
0.6
N/D
0.6
N/D
N/D
N/D
11.8
N/D
N/D
N/D
N/D
5.4
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D
17.9
N/D
0.9
3.0
1.4
N/D
N/D
N/D
N/D
N/D

45-64
1.9
0.3
0.6
2.3
1.9
0.9
3.0
1.7
2.9
1.4
1.9

65- mas
25.0
15.4
20.6
22.0
17.4
26.1
40.5
17.8
22.3
7.3
54.0

�*Tasa por 10,000 habitantes. N/D: No hay datos (28)
Discusión
La distribución por grupos etarios permitió ver que sufren mas daño los grupos de las edades extremas. Los
mapas muestran de una manera muy objetiva los daños y como estos coinciden en la mayor parte de los
municipios exceptuando, los municipios de Namiquipa, Guachochi y Ojinaga (ver Figura 1).
Analizando los datos del índice de pobreza (29) en las Jurisdicciones Sanitarias y sobreponiendo los datos
registrados para nutrición en los mapas, con los registrados para criptosporidiosis tenemos como resultado un
acoplamiento, el cual abarca zonas diferentes en cuanto al ambiente físico: municipios de la sierra, de la zona
desértica, y del Centro - Sur del Estado de Chihuahua (México), de donde se infiere que el común denominador
procede del ambiente social: la pobreza y el desamparo de los viejos y los niños (30). Varios estudios han
encontrado que en los niños, después de una infección por Criptosporidiosis se incrementan la mortalidad y la
morbilidad, disminuye la velocidad de crecimiento, particularmente en los desnutridos y pueden llegar a
presentar en altos defectos funcionales y cognitivos. Cuando se han comparado niños con infección por
Criptosporidiosis con niños con diarrea y con niños sanos, los primeros presentaron diferencias significativas
contra los otros dos grupos en cuanto a malnutrición debido probablemente a que recibieron menos lactancia
materna y tuvieron niveles séricos más bajos de Retinol lo cuál ha demostrado que incrementa la frecuencia,
severidad y mortalidad por infecciones (31).
El diagnóstico clínico de la criptosporidiosis es difícil porque se confunde con otras enfermedades
gastrointestinales, pero además la coloca en el sitio de las enfermedades emergentes y los médicos no están
capacitados para el diagnóstico ni siquiera para pensar en ella, además de que el diagnóstico
coproparasitoscópico o inmunológico es costoso, se necesitan equipos que no están al alcance especialmente
en jurisdicciones lejanas. Ello explica la ausencia de casos en algunos lugares que certifiquen las muertes por
Criptosporidiosis en muchos de los municipios del Estado de Chihuahua (32).
La presentación de esta problemática puede ser considerado como un indicador importante del nivel de
marginación de la población (33). En el caso de los municipios con mayor número de habitantes (Juárez,
Chihuahua, Parral y Cuauhtémoc) la situación observada quizá pueda explicarse por aspectos migratorios (34)
dado que son sitios con mayores fuentes de empleo y donde ante los bajos salarios todos los integrantes de la
familia trabajan fuera del hogar, descuidando a grupos dependientes (niños y adultos mayores) tanto en su
alimentación como en cuidados higiénicos, propiciando la infección que a su vez es causa de deficiencias en la
nutrición y viceversa, creando un circulo vicioso difícil de romper (32)(35) .
La diferencia entre la presentación de ambos problemas puede deberse a un subregistro de la causa de
criptosporidiosis con una menor certificación de la muerte, dado que dicha causa no forma parte del panorama
epidemiológico ampliamente conocido por la comunidad médica. Sin embargo, puede decirse que el Estado de
Chihuahua (México) se enfrenta a un desafío muy serio que involucra aspectos sociales, económicos y
educacionales abarcando situaciones de peligro para los grupos más vulnerables de la sociedad que habitan
zonas donde prevalecen fallas del saneamiento básico como son la cantidad y calidad del agua para uso y
consumo humano; así como, la disponibilidad y el manejo de los alimentos (36).
Un punto a resaltar es la necesidad de actualizar la información respecto a este tipo de parasitosis a los
trabajadores del sector salud y considerarlo con mayor énfasis en la currícula de los estudiantes del área de la
salud que les permita conocer mejor este problema y actuar en su prevención (37).
La distribución geográfica de las causas de muerte por deficiencias en la nutrición y criptosporidiosis es
semejante en el Estado de Chihuahua (México); corresponde ésta principalmente a los grandes núcleos de
población y a zonas agrícolas de temporal y/o con población indígena. Es aparentemente mas amplia la zona
afectada por las deficiencias en la nutrición lo cual puede deberse en parte a dificultades de diagnóstico de la
criptosporidiosis así como al hecho de utilizar el análisis por causa múltiple para las deficiencias en la nutrición
que permite atenuar el subregistro; pero en el caso de la criptosporidiosis solo se tiene por causa básica (38).
El apoyo de la tecnología en forma de mapas temáticos permite visualizar con claridad la densidad de la mancha
que producen en la zona geográfica afectada y por lo mismo enfocar los esfuerzos tanto del conocimiento de la
problemática como los de su solución. La base cartográfica digital obtenida, permite su uso en otros Sistemas

�de Información Geográfica, lo que multiplica las posibilidades de análisis de acuerdo con las exigencias de la
investigación en salud y ambiente.
Una fortaleza importante es que la población utilizada para el denominador corresponde a un año censal. A
futuro para análisis pueden introducirse en el SIG el estudio de factores de riesgo ambientales y otras variables
epidemiológicas para un análisis integral de la situación de salud en los municipios y/o jurisdicciones del Estado
de Chihuahua (México). Se debe utilizar la base cartográfica digital en otros SIG para explotar las posibilidades
de desarrollar otros tipos de análisis. Así como emplear los SIG para identificar la problemática de las diferentes
zonas que conforman las jurisdicciones y además apoyar la toma de decisiones por parte de las autoridades de
Gobierno y el Sector de la Salud.
Resumen
La mortalidad por Criptosporidiosis y por deficiencias en la nutrición representa dos problemas de Salud Pública
que han sido poco estudiados. El objetivo del estudio fue explorar la relación entre la mortalidad por
Criptosporidiosis y la mortalidad por deficiencias en la nutrición en el Estado de Chihuahua según grupos etarios
y distribución geográfica. La metodología de abordaje de estos problemas epidemiológicos mediante sistemas
de información geográfica es una importante aportación, demostrando la utilidad del trabajo colegiado en el
análisis de bases de datos que ayuden a establecer la causalidad del fenómeno estudiado a un bajo costo. La
distribución por grupos etarios permitió ver que los grupos mas afectados son las edades extremas, para el
grupo de 1 a 4 años se encontró una tasa de mortalidad por Criptosporidiosis de 9.6 por 10,000 habitantes en
el municipio de Creel y de 11.8 por deficiencias en la nutrición, en el grupo de 65 años y más, se encontraron
tasas de 20.3 y 40.5 respectivamente. El mapa muestra de una manera práctica el daño mediante la distribución
geográfica de las tasas de mortalidad tanto por Criptosporidiosis como por deficiencias en la nutrición y como
estas coinciden en la mayor parte de los municipios abarcando diferentes regiones geográficas: de la sierra,
zona desértica, y del Centro - Sur del Estado de Chihuahua (México), puede inferirse que el único común
denominador es el ambiente social: la pobreza y el desamparo de los viejos y los niños. Se analiza el efecto del
subregistro de criptosporidiosis.
Palabras clave: Mortalidad, Criptosporidiosis, Deficiencias en la nutrición, Sistemas de Información Geográfica
Abstract
This work presents data collected in the year 2000 regarding mortality associated with Cryptosporidiosis and
dietary deficiencies, two public health concerns, and it attempts to establish the factors that play a role in this
phenomenon. The purpose of the study was to explore the relationship between mortality caused by
Cryptosporidiosis and mortality caused by dietary deficiencies in the state of Chihuahua, Mexico, according to
age groups and geographic distribution. The geographic information systems methods used to approach this
epidemiological problem represent and important contribution. They demonstrate the usefulness of collegiate
work in sharing databases that help establish the causality of a phenomenon at a low cost. The distribution by
age group allowed the researchers to observe that those individuals in the most extreme age groups are the
most affected. The maps objectively indicate how the damage concentrates in most of the municipalities, with
the exception of Cryptosporidiosis in the municipalities of Namiquipa, Guachochi and Ojinaga. The concentration
encompasses different physical zones: municipalities in the sierra region, in the desert region, and the south
central region of the state of Chihuahua. We infer that the only common denominator is the social environment:
the poverty and vulnerability of senior individuals and children.
Key Words: Mortality, Cryptosporidiosis, Dietary deficiencies, Geographic Information Systems
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26. Estrada,CR et al. Op. cit
27. Idem.
28. Idem.
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30. Idem.
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Pública de México 33: 5 pág 475- 481.

�ESTADO NUTRICIONAL Y SU RENDIMIENTO ESCOLAR EN
ADOLESCENTES DE 12 - 16 AÑOS DEL SUR DE CD OBREGON, SON.,
MEXICO
Arcelia Márquez Castillo, Martha Ávila Mendoza, Guillermo O. Pérez Tello, Lázaro Félix Armendáriz y
Hermelinda
Herrera
Andrade.
Instituto
Tecnológico
del
Valle
del
Yaqui
(Sonora,
México).
E-mail: amc2271@yahoo.com, arceliamarquez@hotmail.com
Introducción
La adolescencia es un período de transición entre la infancia y
la vida adulta. Durante esta etapa, las necesidades nutricias son
únicas, condicionadas primordialmente por la construcción de
nuevos tejidos debido a las demandas elevadas de actividad
física y cambios emocionales. Algunos estudios han encontrado
que los hábitos de alimentación de los jóvenes son similares a
los adultos, les gusta comer alimentos demasiado grasosos, con
altos niveles de calorías en lugares donde se vende comida
rápida (1,2). Este estilo de vida, así como el ambiente
sociocultural que lo rodea, coloca a los adolescentes en riesgo
de sufrir diversas alteraciones orgánicas por la adquisición de
inadecuados patrones de alimentación dañinos para la salud a
mediano y largo plazo.
El sobrepeso en la adolescencia es factor de riesgo para la obesidad en edad adulta (3,4). La obesidad está
asociada con patologías como hipercolesterolemia, intolerancia a la glucosa, diabetes, enfermedades cardiacas,
hipertensión, y algunas formas de cáncer (5).
Se han reportado asociaciones entre el sobrepeso, la alimentación y la actividad física (6, 7,8). Con respecto a
la conducta alimentaría de los adolescentes mexicanos, se conoce poco. Un estudio realizado con estudiantes
de Estados Unidos concluyó que los adolescentes ingieren pocas frutas y verduras; consumen grandes
cantidades de grasas; prefieren alimentos no convencionales o comida rápida, y sustituyen determinados
alimentos, como jugos y leche por refrescos (9).
Se desconoce la cifra global de sobrepeso en adolescentes pero su estudio resulta relevante puesto que cerca
de una quinta parte de la población mundial tiene entre 10 y 19 años (10,11). En México, 10.5 millones de
habitantes son adolescentes de los cuales, aproximadamente 29% sufren sobrepeso u obesidad, siendo mayor
la prevalencia en mujeres (12). La Encuesta Nacional de Nutrición de 1999 (ENN-99) y la Encuesta Nacional
de Salud (ENSA-2000), reportaron cifras de sobrepeso u obesidad en mujeres adolescentes de 27 y 32%,
respectivamente (13,14).
La dieta promedio de la población en el estado de Sonora, México, incluye tortillas de harina, huevos fritos,
frijoles puercos o refritos, en ocasiones carne asada, papas fritas, tortillas de maíz y refrescos. Este patrón
desequilibrado de alimentación se concentra aún más en zonas urbanas con cierto grado de marginación en el
sur del estado, específicamente en el sur de Cd. Obregón, Sonora. El incremento alarmante de niños y
adolescentes obesos y enfermos por alteraciones colaterales originadas por la obesidad, es un hecho que se
debe enfrentar.
Por lo anterior, con base en instrumentos de evaluación (cuestionarios y registros de medidas antropométricas)
sugeridos por organismos internacionales, se evaluó el estado nutricional en adolescentes según su Índice de
Masa Corporal (IMC), determinando el consumo de alimentos clave, asociados, como factores de riesgo para
la salud en individuos femeninos y masculinos de 12 a 16 años de nivel secundaria y además, su posible relación
con el rendimiento escolar.
Materiales y Métodos

�Se aplicó una encuesta transversal a un grupo de 600 estudiantes de nivel secundaria del turno vespertino de
12-16 años en el sur de Cd. Obregón Sonora (México). Se registraron los datos de medidas antropométricas de
los estudiantes de ambos sexos.
Se utilizó un cuestionario estructurado que incluyó datos como: edad, sexo, escolaridad, preferencias
alimenticias; datos antropométricos (peso y talla); consumo de alimentos clave para la evaluación de riesgos
subsecuentes (refrescos, frituras, y productos salados), así como una evaluación de las percepciones del
entorno alimentario (disponibilidad y acceso al consumo de frutas, verduras y aceite vegetal).
El peso fue medido con una báscula Seca 770, capacidad de 150kg; la talla, con un flexómetro de pared marca
Seca 208, extensión de 2m; Los estudiantes fueron clasificados con sobrepeso según su Índice de Masa
Corporal IMC (kg/m2) para la edad y sexo, considerando valores por encima del percentil 85 del patrón de
referencia de NCHS-CDC (15,16).
Se analizó el historial de los promedios de calificaciones de cada alumno para determinar la posible relación del
estado nutricional y su rendimiento escolar.
Se analizó la prevalencia de sobrepeso, obesidad y desnutrición; obteniendo los promedios y porcentajes,
comparados entre ambos sexos. Se determinaron las asociaciones relevantes sobre la preferencia alimenticia
con el estado nutricional y el rendimiento escolar. La información se evaluó con estadísticos no paramétricos.
Los datos fueron procesados mediante prueba “t” de Student, utilizando el paquete Sigma Plot 10-2006.
Resultados
De acuerdo a los resultados obtenidos, durante la encuesta realizada a 600 adolescentes de 12-16 años, del
recuento de alimentos consumidos durante 24 horas, se observó que el orden de preferencia, coloca a los
refrescos en primer sitio (71%) y a las verduras en el último con un 2% de preferencia, como se muestra en la
Tabla 1.
Tabla 1 Alimentos consumidos en 24 horas por adolescentes de 12 a 16 años
ALIMENTO
Refresco
Frituras
Friojoles
Sopa
Huevos
Leche
Jugo y Pollo
Carne
Quesadillas
Tortillas
Agua de Sabor
Embutidos
Chorizo
Verduras

PORCENTAJE
71
67
48
35
29
27
24
23
19
18
17
16
13
2

Por otra parte, la Tabla 2, muestra las preferencias alimenticias de los adolescentes durante diferentes
situaciones de entretenimiento personal o grupal, contrastándose con los momentos dedicados a labores
extraescolares como hacer su tarea. Dentro de las actividades de esparcimiento, se encuentran: ver programas
de televisión, asistir a fiestas de grupo y realizar días de esparcimiento en el campo o parques. Los resultados
encontrados, mostraron una preferencia significativa (41%) de las frituras, con respecto al resto de alimentos
consumidos (Ver Tabla 2). Se puede observar que los jugos y el consumo de frutas frescas, solamente
obtuvieron un 10 y 12 % de la preferencia, siendo un indicativo de los patrones dietarios de los adolescentes
urbanos muestreados; así, es de notar la alta significancia de elección hacia alimentos procesados con alto
valor energético. Estos patrones, podrían ser consecuencia de actitudes de imitación ante la publicidad
televisiva principalmente hacia el consumo de alimentos chatarra y por otro lado, por la disponibilidad

�indiscriminada de dichos productos en cualquier colonia urbana o suburbana de la región e incluso, del país
entero.
Tabla 2. -Preferencia alimenticia de adolescentes al ver televisión, en fiestas día de campo y al hacer
tareas.
ALIMENTO
Frituras
Galletas
Sopa instantánea
Carne
Refresco
Pan
Pollo
Frijo
Jugo
Fruta
Ceviche
Pizza
Quesadillas

PORCENTAJE
41
26
25
19
17
16
15
14
12
10
9
9
4

Se encontró que en los adolescentes de nivel secundaria de ambos sexos, el 45% se encuentra con peso
normal, mientras que el resto presento peso insuficiente (42%) o diferentes tipos de sobrepeso u obesidad tipo
I, como se muestra en la Figura 1.
Figura 1. Estado nutricional en adolescentes de nivel secundaria en ambos sexos; 1) Peso insuficiente,
2) Peso normal, 3)Sobrepeso grado I, 4) Sobrepeso grado II y 5) Obesidad tipo I.

Por otra parte, al comparar el estado nutricional por sexo, se observó que las mujeres presentaron sobrepeso
grado I (12 %), mientras que los hombres solo el 5%. En cuanto a Obesidad tipo I, fue mayor en las mujeres
con un 4% y el 2 % para los hombres. Además, solo el 41% de las mujeres y el 49% de los hombres se
encontraron con peso normal según su IMC, como se muestra en la Figura 2. Los valores no mostraron
diferencia estadística significativa entre ambos sexos, para el nivel de estimación realizado (p&lt;0.05).

�Figura 2.- Comparación del estado nutricional por sexo en adolescentes de nivel secundaria; 1) Peso
insuficiente, 2) Peso normal, 3)Sobrepeso grado I, 4)Sobrepeso grado II y 5)Obesidad tipo I.

Asimismo, se observó que los hombres disminuyeron su rendimiento escolar, durante la evaluación del primer
bimestre, en mayor proporción que las mujeres, observándose que los varones presentaron valores de pesos
normales. En contraparte, las mujeres que se encontraron con obesidad tipo I disminuyeron su rendimiento
escolar en un 50%, mientras que los hombres lo conservaron (Ver Figura 3).
Figura 3 .- Disminución del rendimiento escolar, por sexo, durante la evaluación del primer bimestre en
alumnos de nivel secundaria con diferente estado nutricional; 1)Peso insuficiente, 2)Peso normal,
3)Sobrepeso grado I, 4)Sobrepeso grado II y 5)Obesidad tipo I. * Diferencia significativa (a=0.05)

�Durante la evaluación del segundo bimestre, se encontró que las mujeres y los hombres continuaron
disminuyendo su rendimiento escolar en la misma proporción, siendo estos los que se agruparon con peso
insuficiente, peso normal y sobrepeso grado I. Los hombres que fueron clasificados con sobrepeso grado II
continuaron bajando su rendimiento en un 50%, mientras que las mujeres no presentaron disminución (0%). Sin
embargo, los clasificados dentro del grado de obesidad tipo I, el 100% de las mujeres mostraron decrementos
significativos de sus calificaciones en comparación de los varones (0%), como se muestra en la Figura 4.
Figura 4 .- Disminución del rendimiento escolar, por sexo, durante la evaluación del 2do bimestre en
alumnos de nivel secundaria con diferente estado nutricional; 1) Peso insuficiente, 2)Peso normal,
3)Sobrepeso grado I, 4)Sobrepeso grado II y 5)Obesidad tipo I. * Diferencia significativa (a=0.05)

Con respecto a la evaluación del primer examen parcial bimestral, se puede observar una disminución de el
rendimiento escolar en mayor proporción en los alumnos que se encontraban dentro de los grupos con peso
insuficiente (42%) y peso normal (47%), mientras que, para el segundo examen parcial bimestral, se presentó
un considerable incremento en la cantidad de alumnos que bajaron su promedio escolar, los cuales presentan
sobrepeso grado I, sobrepeso grado II y Obesidad tipo I (Figura 5).
Figura 5. Disminución del rendimiento escolar del 1er bimestre y 2do bimestre, en alumnos de nivel
secundaria con diferente estado nutricional; 1)Peso insuficiente, 2)Peso normal, 3)Sobrepeso grado I,
4)Sobrepeso grado II y 5)Obesidad tipo I.

�Discusión
Se observó que los alimentos más consumidos entre los estudiantes adolescentes de nivel secundaria en el
Sur de Cd. Obregón, Sonora, fueron aquellos que presentaron mayor facilidad y rapidez en su preparación,
debido, entre otros factores, a la limitante de tiempo en sus rutina académica diaria, ya que prefieren invertir
mayor tiempo en la realización de otras actividades extraescolares, que dedicar un poco de ese espacio para
elegir y consumir una buena comida. (17,18). El patrón de alimentación que se presentó en los adolescentes,
muestra que consumen frecuentemente refrescos, frituras, frijoles y sopas instantáneas, mientras que el
consumo de verduras es mínimo.
Es de importancia mencionar, que en base al IMC, existe una gran cantidad de adolescentes con problemas de
desnutrición (42%), sobrepeso (9%) y obesidad tipo I (3%) en nivel secundaria en el sur de Cd. Obregón,
Sonora, aunado a estos factores de riesgo, se observó que la mayoría, presentó disminución en su rendimiento
escolar. Asimismo, se encontró una disminución del rendimiento escolar en los alumnos clasificados con
sobrepeso grado I y obesidad tipo I, en la evaluación del segundo parcial bimestral. Estos resultados fueron
similares a los reportados en otros estudios, donde se menciona que los menores que no desayunan, cometen
más errores y tienen menor poder de retención de la memoria en las pruebas de desempeño mental, en
comparación con los niños que toman sus alimentos a temprana hora (19).
Un factor tecnológico que ha influido en el incremento de la obesidad en niños y adolescentes, lo constituye el
incremento de horas destinadas al entretenimiento sedentario de ver el aparato televisor (20). Datos reportados
en estudios realizados en los Estados Unidos de Norteamérica, han demostrado que el número de horas que
pasa una persona viendo televisión, tiene una relación directa con riesgo de obesidad (21). Las preferencias
alimenticias de los adolescentes bajo estas condiciones, son semejantes a las observadas en fiestas, días de
campo y durante la realización de trabajos extraclase. Dichos alimentos se resumen en los siguientes: frituras
(41%), galletas (26%), sopas instantáneas (25%), consumo de carne (19%) y refrescos (17%).l Estos productos
son contrastantes con el consumo de frutas frescas y sus jugos, que sólo constituyen entre el 10 y 12 %
respectivamente de dichas preferencias. Es interesante señalar, que las adolescentes mostraron una mayor
incidencia de sobrepeso grado I (64%) mientras que en los hombres, este valor fue de 32% (p&lt;0.05); estos
resultados conllevan a la presunción que la incidencia de sobrepeso en las mujeres, es más alta.
Agradecimientos

�Se agradece a la Lic. Martha Ávila Mendoza por su colaboración en la realización de este proyecto de
investigación, así como a la Lic. Luz Amanda Medina Álvarez, por las facilidades brindadas para el desarrollo
del presente trabajo.
Resumen
Se realizó un estudio del estado nutricional y el rendimiento escolar de nivel secundaria, con una muestra de
600 estudiantes adolescentes de 12 - 16 años de edad, en una zona de bajo nivel socioeconómico del sur de
Cd Obregón, en el estado de Sonora, México. Se aplicó una evaluación antropométrica que se refiere a la
estimación del estado de nutrición de un individuo con base en la medición de sus dimensiones físicas y de su
peso corporal. Se determinaron las asociaciones relevantes sobre la preferencia alimenticia con el estado
nutricional y su rendimiento escolar. Se utilizó un cuestionario estructurado que incluyó datos como: edad, sexo,
escolaridad, preferencias alimenticias; mediciones antropométricas (peso y talla); consumo de alimentos clave
para evaluación de riesgos subsecuentes (refrescos, frituras, productos salados) y percepciones del entorno
alimentario como disponibilidad al consumo de frutas, verduras y aceite vegetal. Los datos fueron analizados
estadísticamente utilizando una prueba t de Student (a=0.05). El patrón de alimentación, muestra que existe
una preferencia significativa en el consumo frecuente de refrescos, frituras, frijoles, sopa y huevos
principalmente, mientras que el consumo de verduras es mínimo. Se observó que el 9% de la población
analizada, mostró problema de sobrepeso y el 3%, mostró problemas de obesidad tipo I. El grado I de
sobrepeso, fue estadísticamente significativo mayor en mujeres (64%), que en hombres (32%) (p&lt;0.05). Se
observó que el grado de desnutrición entre ambos sexos, es estadísticamente significativo (p&lt;0.05), mostrando
un valor de 42% de la población estudiada. Por otra parte, se encontró que los adolescentes que no se
encuentran dentro del los intervalos normales de peso, de acuerdo a su Índice de Masa Corporal (IMC),
presentan disminución en su rendimiento escolar (p&lt;0.05).En la evolución del segundo bimestre se obtuvo más
bajo rendimiento en los alumnos agrupados con sobrepeso grado I y obesidad tipo I.
Palabras clave: estado nutricional, adolescentes, alimentación, rendimiento escolar.
Abstract
In order to investigate the nutritional state and scholar efforts in 600 high school students between 12 to 16 years
old into low socioeconomic zone at south of Cd. Obregon, Sonora Mexico, were studied. An anthropometric
evaluation that refereed an individually estimation of nutritional body state based in physical dimensions and
corporal weight, was carried out. The most important associations across food preference, nutritional sate and
scholarship yield, were evaluated. A structured test that included: age, gender, scholarship, food preferences,
anthropometric evaluations, potential dangerous food diet (soft drinks, salt products, fried products), and
perceptions of environmental food sources as vegetables, fruits and vegetable oil, were applied. Statistical data
were done using a “t” student test (a=0.05). Feed pattern shown a significant preference to eat snacks, soft
drinks, beans, soups and eggs; however, fresh vegetables consumptions is less. The 9% of people sample,
shown over weight problems and 3% of sample shown obesity type I. The over weight type I, showed high
statistical differences in women (64%) than in men (32%) (p&lt;0.05). Malnutrition index showed statistical
difference (p&lt;0.05) among both genders and it was 42% of the total people sample studied. On the other hand,
the teenagers who were out of weight limits according their Body Mass Index (BMI), showed less scholar efforts
(p&lt;0.05). Teenagers who showed overweight type I and obesity index type I, showed up the least scholar efforts
among the second bimestrial of the study.
Key words: nutritional state, teenagers, feed, scholar effort.
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17. Horacek T.M., Op. Cit.
18. Andrade M., et al, Op. Cit.
19. Beck Leslie 2000. CIMAC, Pruebas de desempeño mental:283-326. México, D.F
20. Andrade M., et al, Op. Cit.
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adolescents. J Am Diet Assoc Supplement Vol. 102 No.3 (suppl): 52-63.

�PRÁCTICAS ALIMENTARIAS: RELACIÓN CON EL CONSUMO Y
ESTADO NUTRICIO INFANTIL
Martha Elba Alarcón Armendáriz, Jessica Lilia García Hernández, Patricia Romero Sánchez y Assol Cortés
Moreno.
Grupo de Investigación en Educación para la Salud y Estilos de vida, División de Investigación y Posgrado,
Facultad de Estudios Superiores Iztacala, Universidad Nacional Autónoma de México (México)
E-mail: marthaaa@servidor.unam.mx
Introducción
Los requerimientos de energía, proteína y micronutrimentos
específicos requeridos para el buen funcionamiento del
organismo, se satisfacen a partir de la cantidad y variedad de
los alimentos ingeridos (1), es por ello que la calidad de la dieta
cotidiana constituye un elemento esencial que contribuye al
estado de nutrición y salud del individuo, especialmente en los
primeros años de vida (2).
No obstante, en diferentes partes del mundo, una proporción
importante de la población infantil presenta problemas de
nutrición de diferente nivel como consecuencia de la falta de
macro y micro nutrimentos esenciales, deficiencias que traen
como resultado demoras en el crecimiento y efectos negativos en el desarrollo físico y psicológico de los infantes
(3-7).
Los adultos son los responsables de alimentar y de enseñar a los menores las prácticas relacionadas con la
alimentación correcta, siendo la madre en particular y los cuidadores en general, quienes determinan las pautas
conductuales que más tarde adoptará el infante, tanto para su alimentación personal como para el cuidado de
su salud, así, los adultos son responsables de facilitar o limitar este proceso (8).
Los cuidadores a su vez han aprendido de diferentes grupos, principalmente el familiar, las maneras de atender
a sus hijos (9); por lo que reproducen las prácticas predominantes en su entorno más cercano. Estas prácticas
al transmitirse culturalmente, dependen de las creencias, conocimientos, valores y costumbres de la familia, a
su vez son permeadas por el contexto en el que se desarrollan las actividades relacionadas con el consumo de
alimentos. Aunado a esto, las características particulares de cada infante, como género, edad y condición de
salud, también contribuyen a determinar dichas prácticas.
La promoción o restricción de los alimentos dependerá de las creencias de los cuidadores, acerca de qué,
cómo y cuándo servirlos (10), sí son necesarios y aportan nutrimentos (11, 12) de sí los adultos se perciben a
sí mismos como obesos o delgados (13, 14) o simplemente sí deben ofrecer los alimentos, como en el caso de
la lactancia.
Como puede observarse son diversos los factores que afectan la calidad de la dieta del menor y su estado
nutricio. Las recomendaciones sobre alimentación sugeridas por los organismos mundiales de salud, se
fundamentan en diferentes investigaciones en donde se ha demostrado que la desnutrición se relaciona con
diferentes variables del contexto -mediato e inmediato- en el que está inmerso el niño (15, 16). Es por ello que
además de indagar sobre la calidad de alimentos que recibe el infante, deben identificarse las relaciones
específicas con otros factores.
El análisis de las prácticas de alimentación empleadas por los adultos en el cuidado de los infantes redunda en
una mejor comprensión de las prácticas prevalecientes que deben promoverse o sustituirse; rescata la identidad
y los patrones culturales que serán trasmitidos a los infantes y facilita la educación alimentaria al ajustarse a las
necesidades específicas de cada comunidad, familia o individuo (17).
En este orden de ideas, el presente estudio se condujo con el objetivo de analizar la repercusión de las prácticas
alimentarias de los cuidadores y algunas variables sociodemográficas, en las características del consumo de
alimentos y el estado nutricio que presenta una muestra de infantes en edad de alimentación complementaria.

�Metodología
Participantes
Participaron 163 díadas, infantes de 5 a 27 meses y sus cuidadores principales, quienes consintieron en
colaborar de forma voluntaria e informada, provenientes de la delegación Gustavo A. Madero (Distrito Federal)
y seis municipios del Estado de México: Atizapán, Tlalnepantla, Naucalpan, Cuautitlán Izcalli, Chapa de Mota,
y la comunidad de Chiconautla en Ecatepec, Se excluyeron las díadas cuyo infante presentara enfermedades
que afectaran su estado nutricio, o que mostrara desnutrición como consecuencia de un problema metabólico
o de absorción intestinal y se eliminaron los casos en los que el niño presentó alguna enfermedad con fiebre
durante la evaluación.
Instrumentos
Cuestionario de datos sociodemográficos y prácticas de salud. Permite recabar información general de la
díada: edad del niño, historia de salud y alimentación, estructura familiar, escolaridad de los cuidadores, servicio
médico al que asiste la familia, tipo de agua que consume e historia de salud.
Recordatorio de consumo de las 24 horas previas. Indica la frecuencia de alimentos proporcionados y
consumidos por el niño durante las 24hrs anteriores a la entrevista, incluyendo número, cantidad y composición
de comidas principales, complementarias o colaciones y bebidas consumidas por el infante.
Índice de alimentación infantil. Se adaptó el Composite Child Feeding Index (18) para evaluar la asociación
entre prácticas alimentarias y estado nutricional en infantes de 6 a 36 meses. Considera la adecuación de
diversas variables (lactancia, uso de biberón, diversidad de la dieta, frecuencia de alimentos, frecuencia de
episodios de alimentación) a cada una de las cuales se le asigna un peso específico. El valor máximo es de 12
puntos que alude a una buena adecuación dietética.
Aparatos y materiales:
Indicadores antropométricos: báscula pesa-bebés marca Tanita, modelo 1582, e infantómetro de aluminio
marca Seca, modelo 207, montado sobre una mesa.
Formatos de los cuestionarios mencionados previamente.
Escenario
Dependiendo del origen de los participantes, las medidas fueron realizadas en las instalaciones del Instituto de
Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) de Tlalnepantla, Centros de Salud de
Chiconautla y Chapa de Mota respectivamente.
Procedimiento
Para determinar peso y talla de los niños, se colocó la báscula sobre una superficie plana y se sentó al pequeño
en la canastilla, registrando el peso en kilogramos, con una aproximación de hasta 50grs, después se colocó al
niño en posición de decúbito dorsal sobre el eje longitudinal del infantómetro, sosteniendo la cabeza con el
vértex en contacto con la superficie fija del aparato y colocando la plancha pódica en contacto con los pies para
registrar longitud. Una vez obtenida esta información se aplicó el Cuestionario de datos sociodemográficos y
prácticas de salud y el Recordatorio de 24hrs., haciendo énfasis en la veracidad de las respuestas, aclarando
que la información se manejaría de forma confidencial y con fines de investigación.
Análisis de Resultados
Se utilizaron cuatro medidas para describir las características de la ingesta infantil y el estado nutricio.

�Indicador longitud/edad e indicador longitud/edad, transformados en valores Z, se utilizó la población de
referencia de la OMS-NCHS empleando el programa ANTHRO, 2005 (19) y se clasificaron dos grupos: niños
de baja longitud y/o peso (&lt; -1DE) y eutróficos (±1DE hasta +3DE).
Porcentajes y cantidades específicas de nutrimentos consumidos, clasificadas como macro y micronutrimentos;
estos datos fueron estimados a partir del Recordatorio de 24hrs mediante el programa Mexfood (20).
Las variables consideradas como factores que impactan la dieta cotidiana y el estado nutricio infantil son:
Variables de práctica alimentaria: lactancia actual (edad en meses del menor en el momento del destete o
edad del menor sí aún consume leche materna), antecedentes de lactancia (consumo o no de leche materna
como principal alimento), uso de biberón, número de comidas principales (definido como el consumo de dos o
más sólidos y semisólidos, acompañado de líquidos, excluyendo dulces) y colaciones (líquidos o consumo
menor a dos sólidos o semisólidos)
Variables sociodemográficas: origen (rural -Chiconautla y Chapa de Mota- o urbano -D.F. y área
metropolitana-), edad materna (menor-mayor de 30 años), escolaridad materna (sin escolaridad, primaria,
secundaria, bachillerato y nivel superior) y tipo de familia (nuclear o extensa).
Para identificar las diferencias en el porcentaje y cantidades específicas de nutrimentos consumidos entre niños,
de acuerdo con grupos: longitud (factor 1) y peso (factor 2);, se aplicó un análisis de varianza (ANOVA factorial
2 X 2). Se aplicó un análisis de regresión lineal múltiple para identificar las posibles relaciones significativas
entre la ingesta de cada nutrimento, como variable dependiente, y como regresores las prácticas alimentarias y
las variables sociodemográficas. Con el propósito de estimar los efectos de la variable lactancia sólo para el
grupo rural, se utilizó un análisis de regresión lineal simple. Se eligió un nivel de significancia estadística de
0.05. Todos los análisis se realizaron mediante el programa SPSS versión 10.0.
Resultados
La muestra final estuvo conformada por 88 niños y 75 niñas de entre 6 y 26 meses, con un promedio de 15
meses de edad. Los cuidadores más frecuentes fueron las madres (88.3% de la muestra) quienes tenían en
promedio 28 años de edad (rango de 17 a 46) y al menos educación básica. La mayor parte de las familias
vivía en asentamientos urbanos (61.3%). La proporción de familias nucleares y extensas fue similar (53.1% y
46.9% respectivamente).
Con los indicadores de longitud y peso para la edad, se clasificó a los niños según su estado nutricio,
encontrando que 48.77% y 19.94% de los niños evaluados presentaron, respectivamente, desmedro o bajo
peso según la norma (21).
La adecuación en el consumo de alimentos fue evaluada a partir del Índice de alimentación infantil,
observándose en general un promedio de 8.12 puntos. El indicador de práctica de lactancia fue de 0.42, de un
máximo posible de 2 puntos; se observó un buen consumo de frutas y verduras y diversidad de la dieta, en
ambos indicadores se obtiene la máxima puntuación esperada.
Efectos sobre el estado nutricio
Como se observa en la Tabla 1, las variables sociodemográficas que más contribuyeron a la normalidad de
longitud y peso en los infantes fueron el origen urbano, provenir de una familia extensa y la mayor escolaridad
materna, En todos los casos los porcentajes mayores de estas dimensiones de cada variable se presentan en
el grupo de longitud y peso normal. Hay una relación directa entre el peso normal de los infantes y la escolaridad
paterna, pero no se observa este mismo efecto para la medida de longitud.
En la misma tabla se observa que las prácticas alimentarias evaluadas contribuyeron positivamente en el peso
de los niños, pero no en la longitud esperada, pues en este caso el porcentaje de casos en cada dimensión de
las variables es similar entre los dos grupos.
Tabla 1. Porcentaje de infantes según longitud y peso para las variables sociodemográficas y prácticas
alimentarias.

��Efectos sobre las características de la ingesta.
Los datos acerca de los alimentos ofrecidos a los infantes obtenidos a partir del Recordatorio de 24 horas.
Muestran que el aporte promedio de macronutrimentos estuvo entre, 44.26 y 69.86% de hidratos de carbono,
8.38 y 36.02% de lípidos y 10.32 y 22.68% de proteína
Al comparar la ingesta de los menores de baja longitud y bajo peso con los eutróficos se observa que éstos
últimos presentan un mayor consumo de nutrimentos en todos los casos, diferencias que resultaron
estadísticamente significativas para el consumo de hidratos de carbono y proteínas al comparar los datos según
el factor longitud y el factor peso. La diferencia en el consumo de fibra resultó significativo sólo para el factor
peso (ver Tabla 2).
En el consumo de micronutrimentos se observa que la ingesta es mayor en los niños eutróficos en comparación
con quienes presentan desmedro o bajo peso. Dichas diferencias resultaron significativas, a excepción de la
ingesta de hierro, ácido fólico y vitaminas A, B6 y C.
Tabla 2. Ingesta promedio de macro y micronutrimentos para cada grupo según longitud y peso de los
infantes

�grs **mg ***mcg; p&lt;0.05 +
El análisis factorial también mostró efectos de interacción por longitud y peso en macro y micronutrimentos,
presentando diferencias significativas sobre el consumo de hidratos de carbono (p=0.001), zinc (p=0.049),
vitamina B1 (p=0.035), vitamina B2 (p=0.034), vitamina B12 (p=0.046), proteínas (p=0.015), calcio (p=0.028),
magnesio (; p=0.044) y potasio (p=0.045).
En relación con las variables de práctica alimentaria y sociodemográficas, el análisis de regresión lineal muestra
que los regresores que aparecen en los diferentes modelos respecto del consumo de macronutrimentos son
en general: comidas principales, lactancia actual -efecto negativo para hidratos de carbono y proteínas-,
escolaridad y edad de la madre. (Ver Tabla 3).
Tabla 3. Variables significativas en el modelo de regresión de mejor ajuste para cada uno de los
macronutrimentos.

�Respecto del consumo de micronutrimentos, cuyos datos se observan en la Tabla 4, las variables que tienen
relación estadística significativa son: lactancia actual –efecto negativo para calcio, potasio, vitamina B6 y
vitamina B12-, edad de la madre, tipo de familia y comidas principales. El origen y la escolaridad del padre son
regresores para algunos micronutrimentos. Es importante señalar que para el caso del hierro, ácido fólico y
vitamina A no se observaron efectos estadísticamente significativos de ninguna de las variables introducidas en
el modelo de regresión.
Tabla 4. Variables significativas en el modelo de regresión de mejor ajuste para cada uno de los
micronutrimentos

��Se realizó un análisis adicional de regresión lineal para estimar el efecto de la variable antecedentes de lactancia
según el origen de los niños encontrando que esta variable en el caso del grupo rural arroja valores de r2 entre
-0.27 y -0.41 (p&lt;0.05) para hidratos de carbono, sodio, zinc, vitaminas (B2, B6 y B12), calorías, proteínas,
colesterol, calcio, magnesio, potasio y ácido fólico; para el grupo urbano el efecto del regresor es nulo.
Discusión
De acuerdo con las encuestas nacionales de nutrición la proporción de niños con desmedro o bajo peso se ha
venido reduciendo a partir de la implantación de programas de alimentación y salud en las comunidades de
bajos recursos, sin embargo, llama la atención que en la muestra evaluada en el presente estudio, el porcentaje
de niños con desmedro (50%) o bajo peso (19n %) sea tan elevado, aún cuando la muestra fue captada en
instituciones de salud, cuya función es vigilar el estado nutricio de los infantes. Podemos suponer que la
información acerca del consumo prescrito para los niños no está impactando las prácticas alimentarias, y se
pueda explicar que el índice de alimentación observado en los datos (8 de 12 puntos posibles), es apenas
superior al punto medio de la distribución, valor que refleja un consumo inadecuado.
Adicionalmente, de acuerdo con la Ingesta Diaria Recomendada (22) la proporción idónea de macronutrimentos
debería ser de 60 a 70% de hidratos de carbono, no más del 30% de lípidos y del 10 al 14% de proteína, en el
caso de nuestros datos se observa que lo menores consumen menos hidratos de carbono y más proteínas de
las sugeridas. Esta posible falta de adecuación en la dieta parece ser predominante en el caso de los grupos
de longitud y peso bajo, pues en los valores de ingesta de cada micro o macronutrimentos en general son
menores las cantidades que para el caso de sus iguales estróficos.
Lo anterior estaría relacionado además con la persistencia de prácticas que impactan negativamente el estado
nutricio, como la prolongación de la lactancia, que suele convertirse en estos casos en el alimento principal, el
tiempo tan reducido que las madres lactan a los pequeños, o el uso prolongado de biberón, cuyo contenido
suele no ser el más adecuado para satisfacer las necesidades nutricias de los infantes, y que con frecuencia se
emplea para sustituir las colaciones o las comidas principales, lo que compite con la cantidad y cantidad
suficiente de alimentos para que el niño se desarrolle efectivamente.
Hemos mencionado que las prácticas alimentarias se aprenden dentro del contexto cultural, en particular los
conocimientos sobre la lactancia, transmitidos por línea materna, se fundamentan en creencias y costumbres
culturales. Sin embargo, el problema de desnutrición de estos niños no solo se relaciona con el tiempo de
lactancia sino que a su vez encontramos que el número de comidas principales y colaciones son prácticas
alimentarias que también impactan significativamente el consumo de macro y micronutrimentos. Todos estos
elementos son susceptibles de modificación y deben ser considerados en la planeación de estrategias que
promuevan la salud infantil
Con respecto a las variables sociodemográficas, se observó que el origen, tipo de familia, escolaridad y edad
materna son factores que explican en algún grado las características de la dieta, lo que ya ha sido reportado
con frecuencia en la literatura (23, 24) por lo que deben plantearse alternativas para aminorar sus efectos
negativos, rescatando creencias y prácticas positivas en los programas dirigidos a estas poblaciones.
En el mismo sentido los datos muestran que la mayor escolaridad materna promueve un mejor estado nutricio
del infante. Si embargo la dificultad para acceder a mayores niveles educativos que enfrentan las mujeres, sobre
todo en el ambiente rural, sería pertinente solventar esta problemática fomentando la educación alimentaria, en
particular la vinculada con la confección de dietas correctas, propiedades de los alimentos y aprovechamiento
de los recursos disponibles en el hogar y la comunidad con el propósito de promover un mejor entendimiento
sobre salud y alimentación como elementos protectores del desarrollo infantil.
Estos resultados representan un avance en la comprensión de los factores relacionados con el estado nutricio
y las prácticas alimentarias desde una perspectiva integral, aún cuando sería necesario incorporar al análisis
otros elementos como las prácticas de crianza, las creencias predominantes en una comunidad o la calidad de
la interacción cuidador-infante.
Agradecimientos

�Este estudio se realizó con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) 41589–H.
Agradecemos la participación del ISSEMyM Tlalnepantla y los Centros de Salud de Chiconautla y Chapa de
Mota.
Resumen
La desnutrición infantil se relaciona con características inherentes a los infantes y sus cuidadores, sin embargo
estas tiene impacto en diferentes niveles. El objetivo principal de este estudio fue analizar la repercusión de las
prácticas alimentarias y algunas variables sociodemográficas, en las características de la dieta y el estado
nutricio que presenta una muestra de infantes. Participaron 163 díadas -infantes de 5 a 27 meses y su cuidador
principal- de diferentes zonas del Estado de México, (México) de las cuales se recabaron datos
antropométricos, sociodemográficos, de salud y alimentarios. Se encontraron altos niveles de desnutrición en
los niños participantes, explicadas por diferencias significativas en el consumo infantil y las prácticas
alimentarias entre niños desnutridos y eutróficos. Los resultados permiten señalar que las prácticas alimentarias
pueden ser factores protectores o de riesgo, según el caso, para la desnutrición infantil y al ser modificables
constituyen un punto clave para futuras intervenciones.
Palabras clave: prácticas alimentarias, variables sociodemográficas, desnutrición, ingesta de alimentos, estado
nutricio infantil.
Abstract
Child undernutrition is related with children characteristics and their caregivers, although their effect impact in
different levels. The aim of this study was to analyze the repercussion of the feeding practices and some
sociodemographic variables on the characteristics of child’s intake and his nutritional status in a sample of
infants. Participated 163 dyad -infants aged 5 - 27 months old and its caregiver- of different areas of Mexico
state (Mexico). Sociodemographics, anthropometrics, healthy and feeding data were collected. Were the results
showed reported high levels of children undernourished, these is explained by statistically significant differences
founded for measures of nutriments intake. This result shows the feeding practices should be factors of protection
or risk for the child undernutrition. Future directions for research must pay attention to characteristics of these
practices, which are susceptibility to change.
Key words: feeding practices, sociodemographics variables, undernutrition, food ingestion,
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21. Op. Cit.
22. Op. Cit.
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�RESISTENCIA A LA INSULINA Y SU CORRELACIÓN CON
INTERLEUCINA-6 (IL-6) EN NIÑOS Y ADOLESCENTES DE SAN LUIS
POTOSÍ (MEXICO)
Margarita Goldaracena-Azuara a, Jaqueline Calderón Hernández b, Esperanza De la Cruz Mendozaa, Juan
Manuel Vargas Morales a, Rafael Mondragón-González c, Miguel Cruz d, Lucina Torres Rodríguez a, Celia
a
Aradillas-García
a Laboratorio de Hormonas, Facultad de Medicina y Facultad de Ciencias Químicas. Universidad Autónoma de
San Luís Potosí (San Luis Potosí, SLP, México) b Unidad de Investigación Médica en Dermatología y
Micología.c Unidad de Investigación Médica en Bioquímica, Hospital de Especialidades. CMN Siglo XXI, IMSS
(México,
D.F.)
E-mail: celia@uaslp.mx
Introducción
En la actualidad resulta importante esclarecer la asociación del
proceso inflamatorio con la resistencia a la insulina y la etiología de
enfermedades con trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2
(DT2) y la ateroesclerosis desde edades tempranas (1,2). Los estilos
de vida, particularmente la inactividad, la ingesta incrementada de
carbohidratos y grasas, han contribuido al aumento de la obesidad,
condiciones que en lo general correlacionan con el síndrome de
resistencia a la insulina. En la medida en que se mantengan el
sedentarismo y la obesidad, las células beta del páncreas mantendrán
incrementada la secreción de insulina para compensar las demandas
de dicha resistencia(3). La resistencia a la insulina suele acompañarse
de otros factores de riesgo cardiovascular como la dislipidemia,
obesidad, hipertensión y un estado protrombótico (4).
Recientes investigaciones han revelado que la inflamación crónica y subclínica, parecen ser otro componente
más del síndrome de resistencia a la insulina (5). Es importante señalar el papel que desempeña el tejido
adiposo y por lo tanto la obesidad, en el mantenimiento de un estado de inflamación crónico, al secretar una
variedad de moléculas biológicamente activas como la interleucina 6 (IL-6), el factor de necrosis tumoral alfa
(TNF-α), resistina, hiperleptinemia y niveles bajos de adiponectina, los cuales contribuyen al proceso
aterogénico y a la resistencia a la insulina (6-9). Estas citocinas son secretadas por diferentes tejidos,
principalmente en la grasa se produce cerca del 30% del total de IL-6 (tejido adiposo visceral) (10,11,12). Se ha
reportado que la IL-6 plasmática correlaciona con el grado de obesidad y la resistencia a la insulina entre otras
causas (13,14). Se ha demostrado en humanos una correlación significativa entre los niveles circulantes de IL6 y el incremento en la resistencia a la insulina (15). Se sugiere que participa en la resistencia a la insulina
alterando la señalización en los hepatocitos al inhibir la auto-fosforilación del receptor de insulina (16). Asimismo,
la IL-6 diminuye la activación del sustrato del receptor de insulina (IRS-1) y del fosfatidil inositol 3-cinasa (PIK3), condición que contribuye a la resistencia a la insulina en músculo y apoptosis de las células beta del páncreas
(17,18). Tanto en las condiciones previas a la diabetes como en la presencia de la misma se generan un estado
de resistencia a la insulina y la falla de las células beta para la producción de insulina o su incapacidad para
ejercer su acción en el control de la glucosa.
Se ha documentado que las citocinas proinflamatorias inducen un estado crónico de inflamación de bajo grado,
íntimamente relacionado con el síndrome de resistencia a la insulina, dislipidemia, ateroesclerosis y la
patogénesis de la DT2 (19). Estas alteraciones se presentan cada vez a edades mas tempranas, particularmente
con mayor severidad en niñas comparado con los niños (20,21,22).
En el presente trabajo nuestro interés fue conocer si existe alguna correlación entre los diferentes niveles de
insulina, indicadores de resistencia a la insulina, con las concentraciones séricas de IL-6 en población infantil,
que potencialmente pueden padecer diabetes u otros trastornos metabólicos en la vida adulta.
Material y Métodos

�El estudio es de tipo transversal comparativo, aprobado por el Comité de Bioética de la Facultad de Medicina
de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México. El estudio contó con la aprobación previa de los padres
y asentimiento de los niños por escrito. Se incluyeron 184 niños (100 del sexo femenino) seleccionados de
manera aleatoria en diferentes Escuelas Públicas de Educación Primaria con edades entre 6 y 12 años de edad,
clínicamente sanos. Se excluyeron los niños que tomaban medicamentos anti-inflamatorios y niveles de glucosa
mayores a 100 mg/dL. Se registró el peso, la estatura, perímetro de la circunferencia de la cintura, circunferencia
de la cadera, el índice de masa corporal (IMC, kg/m2) de acuerdo al índice de Quetelet (23) y el índice cintura
cadera (ICC)(24,25). Se valoró el desarrollo puberal mediante exploración física de acuerdo a los criterios
propuestos por Marshall y Tanner(26,27). Para determinar la frecuencia de sobrepeso u obesidad en esta
población se utilizaron los criterios propuestos por Cole y cols.(28).
Para la realización de los estudios bioquímicos se tomó una muestra de sangre venosa después de 12 horas
de ayuno. Se cuantificaron los niveles de glucosa, colesterol, lipoproteínas de alta densidad (HDL-C) y
triglicéridos, analizados por duplicado mediante técnicas automatizadas (Equipo automatizado HITACHI Mod.
911). La insulina se cuantificó por radioinmunoensayo (Diagnostic Products Corporation), utilizando el contador
Cobra Auto-gamma (Packard A Canberra Company Modelo B5002) (29). El índice de resistencia a la insulina
se determinó de acuerdo al método de HOMA (Modelo Homeostático) propuesto por Matthews(30). La
determinación de IL-6 se hizo por quimiolumiscencia en el aparato INMULITE 1000 (31) (DPC, Los Angeles
California USA).
El análisis de los datos se realizó en el programa SPSS versión 10.0 (Statistical Products and Service
Solutions). Para el análisis estadístico se aplicó la prueba de normalidad de Smirnov-Kolmogorov y la prueba
de T student y c2para evaluar diferencias entre variables continuas y categóricas. Se utilizó la prueba de Pearson
para conocer la asociación del índice de resistencia a la insulina e insulina con las variables bioquímicas y
antropométricas. Posteriormente se realizó un análisis de regresión lineal múltiple paso a paso con las variables
que presentaron asociación significativa.
Resultados
Los grupos de estudio estuvieron conformados por 100 niñas y 84 niños elegidos al azar de 8 Escuelas
Primarias, seleccionadas de forma aleatoria en las Escuelas Públicas, incorporadas a la Secretaría de
Educación Pública en San Luís Potosí, México.
El estadio de Tanner se evaluó en un subgrupo (64 niños) de la población en estudio por un médico pediatra
certificado correspondiendo a las etapas de Tanner 1 y 2. Cuando el estadio de Tanner se analizó en el modelo
de regresión lineal múltiple no alcanzo significancia estadística (p = 0.365). Los valores obtenidos de las
medidas antropométricas y bioquímicas no mostraron diferencias significativas excepto para los niveles de
triglicéridos (ver Tabla 1). Se compararon estos dos grupos ajustados por edad y sexo, no hubo diferencia
significativa en relación a la asociación con resistencia a la insulina o IL-6. La frecuencia de resistencia a la
insulina en la población total fue del 23.4% (tomando como límite 15 mUI/mL de insulina) (32). En las niñas, los
valores fueron de 14.7% y en los niños de 8.7%. Las concentraciones de IL-6 correlacionaron con los niveles
de insulina, lípidos el índice de resistencia a la insulina los cuales se muestran en la Tabla 2.
Tabla 1. Medidas antropométricas y bioquímicas en la población infantil de San Luis Potosí (México).

EDAD (años)
TALLA (m)
PESO (kg)
ICC
IMC
TA MEDIA
SISTÓLICA
DIASTOLICA
HOMA (IRI)
INSULINA mUI/ml
IL-6 pg/dL

HOMBRES (n= 84)
MEDIA ± D.E.
9.15 ± 1.87
1.32 ± 0.11
32.94± 10.65
0.88 ± 0.07
18.07 ± 3.35
80.02 ± 9.22
104.24 ± 12.10
67.57 ± 8.79
2.26 ± 1.42
10.66 ± 6.49
2.98 ± 1.62

MUJERES (n= 100)
MEDIA ± D.E.
8.92 ± 1.82
1.33 ± 0.13
33.62 ± 11.38
0.88 ± 0.09
18.35 ± 3.79
79.60 ± 9.78
104.20 ± 13.59
67.31 ± 9.55
2.43 ± 1.59
11.57 ± 7.30
3.13 ± 1.90

�COLESTEROL mg/dL
HDL mg/dL
TRIGLICÉRIDOS * mg/dL

141.67 ± 23.56
46.06 ± 10.06
88.72 ± 45.16

144.11 ± 25.17
45.22 ± 12.17
105.96 ± 53.59

* p&lt;0.021
Para conocer la contribución de las variables analizadas (antropométricas y parámetros bioquímicos) con la
resistencia a la insulina, se realizó un análisis de regresión lineal múltiple paso a paso, en la que se observó
que el IMC y los triglicéridos contribuyen importantemente (R2 = 0.257, p &lt; 0.001). Aun cuando se ajustó el
análisis por niveles de triglicéridos, el modelo sigue teniendo significancia (R2= 0.163 p&lt;0.001); Lo anterior
demuestra que existe una contribución similar e importante para cada una de estas variables, teniendo una
contribución mayor el IMC (ver Tabla 3). Cuando en el modelo se ajusta por IMC la R2 disminuyó de 0.257 a
0.163 con una p&lt;0.001. Al construir un segundo modelo donde se incluyen la IL-6 y el estadio de Tanner se
observa que el estadio de Tanner y la IL-6 no alcanzan una contribución significativa en el modelo de regresión,
particularmente con los predictores como el IMC, niveles de TG y el ICC.
Tabla 2. Correlaciones de IRI-HOMA e insulina CON IMC, ICC, IL-6, colesterol, HDL –c , y triglicéridos
en población infantil de San Luis Potosí. (México)

INSULINA UI/ml
IRI (HOMA)
IL-6 pg/dL

IMC
r = 0.47
p&lt;0.001
r = 0.5
p &lt; 0.001
r = 0.17
p = 0.02

ICC
r =0.24
p=0.001
r = 0.24
p&lt;0.001
r = 0.07
p = &gt;0.05

TG
r = 0.38
p&lt;0.001
r = 0.39
p &lt;0.001
r = -0.03
p &gt;0.05

COL
r = 0.04
p &gt;0.05
r = 0 .07
p &gt;0.05
r = -0.15
p = 0.05

HDL
r = -0.17
p = 0.02
r = -0.16
p&lt;0.02
r = -0.18
p = 0.01

LDL
r = -0.05
p &gt;0.05
r = -0.03
p &gt;0.05
r = -0.16
p = 0.02

IL-6
r = 0.14
p = 0.05
r = 0.14
p = 0.05
_

n = 184
Con la finalidad de conocer la contribución del IMC con la resistencia a la insulina, se estratificó la población de
acuerdo al IMC ajustado por edad y sexo, según los criterios de Cole y cols (33). Los datos mostraron que el
70.1 % de los niños tiene peso normal, el 21.2 % sobrepeso y el 8 % obesidad (ver Figura. 1). Además
encontramos que el 12% de la población total presentó hipertrigliceridemia y el 18.5% HDL-C por debajo de los
limites normales. Al separar por género el grupo de HDL-C con valores bajos, el 11.4% correspondió a las
mujeres y el 7.1% a los hombres. Para este análisis, se tomaron los puntos de corte para dislipidemias
establecidos por la Federación Internacional de Diabetes (34).
Tabla 3. Regresión lineal múltiple de insulina con IMC, ICC y trigliceridos
en población infantil de San Luis Potosi (México)
R2ajustada 0.26
variable
IMC
TG
ICC
R2ajustada 0.16
TG
ICC

p
Beta
0.401
0.165
0.061
0.385
0.159

&lt; 0.001
&lt; 0.007
&lt; 0.285
&lt; 0.001
&lt; 0.001
&lt; 0.02

n = 184
Figura 1. Resistencia a la insulina en niños y niñas de 6-12 años de edad con peso normal, sobrepeso y
obesidad de San Luis Potosí (México)

�Discusión
Generalmente los estudios realizados en otras poblaciones se han llevado a cabo en niños con sobrepeso y
obesidad (35,36). En nuestro estudio la mayoría de los niños tuvieron peso normal y el 30% con
sobrepeso/obesidad de acuerdo a los criterios de Cole y cols (37). Al comparar el grado de resistencia a la
insulina, correlacionó con el grado de obesidad. En las niñas, el grado de resistencia a la insulina es
independiente del IMC, y concuerda con lo reportado por Murphy en población infantil (38). La edad de la
población en estudio osciló entre 6 a 12 años, y correspondió a los estadios de Tanner I y II. Aunque el desarrollo
puberal se presenta en forma más temprana en las niñas con respecto a los niños, los mecanismos
fisiopatológicos de sensibilidad a la insulina o la resistencia a la misma, no están bien entendidos (39,40). La
contribución de los estadios de Tanner no fueron significativos al comparar la ganancia de peso corporal, el ICC
o los niveles de triglicéridos. El IMC y las concentraciones de IL-6 contribuyen importantemente a la resistencia
a la insulina; esto concuerda con estudios realizados en otras poblaciones y estudios previos reportados en
nuestro laboratorio (41,42,43). El porcentaje de resistencia a la insulina obtenido en nuestra población
concuerda con los resultados reportados en niños y adolescentes de otras poblaciones, particularmente con los
niños afro-americanos quienes presentan mayor grado de hiperinsulinemia y menor grado de resistencia a la
insulina.(44).
La asociación temprana que se presenta en niños mexicanos entre el HOMA y las concentraciones de IL-6,
concuerda con los estudios realizados por Pickup (45) y Sánchez-Recalde (46), donde se presenta
presumiblemente como parte de la etiología del síndrome metabólico (47). Sin embargo al tratar de correlacionar
los niveles de esta citocina con los niveles de triglicéridos no hubo una asociación significativa. No obstante
esta discrepancia si observamos una concordancia entre el grado de inflamación con la ganancia de peso (IMC),
los niveles de insulina y HDL-C. Así podemos resaltar que estas alteraciones se asocian preferentemente con
el síndrome metabólico, como lo han demostrado otros estudios (48,49). Además, se ha encontrado una
asociación genética entre resistencia a la insulina y niveles bajos de HDL-C en hijas de padres que presentan
el síndrome metabólico (50).

�El análisis de regresión paso a paso nos señala que el IMC es un factor de riesgo para la resistencia a la
insulina., al ajustar el IMC por edad y género se observó su importante contribución en el desarrollo del síndrome
desde edades tempranas entendida esta contribución como la ganancia de peso aunada a mayor resistencia a
la insulina (51). La asociación entre la resistencia a la insulina con las variables antropométricas (IMC, ICC) y
bioquímicas (triglicéridos y HDL) confirmaron los hallazgos de múltiples estudios en niños y adultos en el estado
prediabético (52,53). Cuando se desarrolla un segundo modelo de regresión lineal donde se incluye los niveles
de IL-6 y el estadio de Tanner estas variables no presentan una contribución significativa con la resistencia a la
insulina, sin embargo cuando este modelo se ajusta para el IMC, los niveles de IL-6 y Tanner siguen teniendo
la misma contribución, tomando en cuenta que la población es infantil y en su mayoría sin obesidad, pensamos
que sería conveniente analizar una población similar con mas marcadores de inflamación o comparar esta
población con niños que presenten sobrepeso u obesidad para poder tener resultados mas contundentes sobre
el papel de las citocinas proinflamatorias asociadas con resistencia la insulina en edades tempranas (54). En la
población seleccionada de forma aleatoria el porcentaje de dislipidemia fue 12% hipertrigliceridemia y 18.5%
hipoalfalipoproteinemia con valor significativo. También se observó que no todos los niños con
sobrepeso/obesidad presentaron resistencia a la insulina.
Con base a los datos encontrados proponemos llevar a cabo un estudio longitudinal con niños que presenten
factores de riesgo asociados a síndrome metabólico (descritos en adultos), en donde se podrá valorar
nuevamente diferentes marcadores de inflamación. Estudiar la asociación hereditaria y la medición de otras
citocinas proinflamatorias en niños con antecedentes heredo familiares de diabetes tipo 2, hipertensión o
enfermedad cardiovascular, contribuirá de manera importante al mejor entendimiento de la asociación entre
medidas antropométricas, bioquímicas, metabólicas e inmunológicas. La hiperinsulinemia compensatoria que
se presenta desde la niñez, la obesidad y el sedentarismo, predisponen en el futuro a desarrollar enfermedades
crónicas si no se toman medidas preventivas en la población infantil. Es interesante estudiar el grado de
heredabilidad de marcadores de inflamación y su asociación con factores de riesgo en población infantil y
adolescente mexicana.
Resumen
La resistencia a la insulina parece ser consecuencia de un estado de inflamación sistémica de bajo grado
presente en la obesidad y en diabetes tipo 2. Actualmente se ha observado un incremento de obesidad y
diabetes tipo 2 en población infantil y adolescente. El objetivo es conocer si existe asociación de resistencia a
la insulina con niveles de IL-6 en población infantil seleccionada de manera aleatoria. Se incluyeron 184 niños
(100 niñas) entre 6-12 años de edad, elegidos al azar de Escuelas de Educación Pública de la Ciudad de San
Luís Potosí, México. Se evaluaron las medidas antropométricas: edad, peso, talla, IMC e ICC. Se tomaron
muestras de sangre venosa, previo ayuno de 12 horas, para las determinaciones de glucosa, colesterol total,
triglicéridos, lipoproteínas de alta y baja densidad (HDL-C) y (LDL-C). Las concentraciones de insulina se
evaluaron por radioinmunoanálisis, se calculó el índice de resistencia a la insulina por el modelo homeostático
HOMA-IR. Las concentraciones de IL-6 se realizaron por quimioluminiscencia. Los valores de IL-6 se
encuentran asociados con los niveles de insulina (r = 0.144, p&lt;0.051), colesterol (r = 0.145, p&lt;0.052), IMC (r =
0.170, p&lt;0.021), HDL-C (r = -0.180, p&lt;0.01) y el HOMA-IR (r = 0.142, p&lt;0.055). La cuantificación de IL-6 en
niños es útil para conocer desde edades tempranas el grado de inflamación asociado a la resistencia a la
insulina en población mexicana.
Palabras clave: niños, obesidad, inflamación, interleucina 6
Abstract
Insulin resistance seems to be the result of a low grade of inflammation state as well in obesity and type 2
diabetes. Actually, type 2 diabetes and obesity have been increased in children. We are interested in assessing
the possible association between insulin resistance and IL-6 levels in a randomly selected enfant population.
184 children (100 girls), between 6-12 years old, were selected randomly from Elementary Public Schools of
San Luis Potosí City, México. We score the anthropometric data: age, weight, high, BMI and ICC. Blood samples
were withdraw after 12 h fasting to measure glucose, total cholesterol, triglycerides, high and low density
lipoproteins (HDL-C) y (LDL-C). Insulin concentrations were determined by radio-immune analysis. The insulin
resistance index was evaluated by HOMA-IR. and IL-6 concentrations were measured by chemoluminescence.
IL-6 values are associated with insulin levels (r = 0.144, p&lt;0.051), cholesterol (r = 0.145, p&lt;0.052), BMI (r =
0.170, p&lt;0.021), HDL-C (r = -0.180, p&lt;0.01) and HOMA-IR (r = 0.142, p&lt;0.055). IL-6 quantification shows to be
a good tool to early identifying the inflammation degree associated with insulin resistance in Mexican children
population.

�Key Words: obesity, children, inflammation, interleukin 6
Agradecimientos
Agradecemos el trabajo realizado por el Dr. Daniel Hernández Saavedra, por su revisión del manuscrito y el M.
en C. Eduardo López Orduña por sus comentarios que enriquecieron la preparación del mismo.

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�BIOPÉPTIDOS ALIMENTICIOS: NUEVOS PROMOTORES DE LA
SALUD
Luis
Chel-Guerrero
y
David
Betancur-Ancona
Facultad de Ingeniería Química. Universidad Autónoma de Yucatán (Mérida, Yucatán, México),
E-mail: bancona@uady.mx
Introducción
Actualmente los alimentos se están considerando no
solamente como fuente de nutrimentos para el mantenimiento
y crecimiento corporal sino también como un importante
recurso para obtener compuestos fisiológicamente activos
conocidos como nutracéuticos. Esta tendencia en los
patrones de alimentación ha generado una nueva área de
desarrollo en las ciencias de los alimentos y de la nutrición de
carácter multidisciplinario. Recientemente existe un creciente
interés por determinados fragmentos específicos de las
proteínas de la dieta que además de su valor nutrimental
tienen una actividad biológica y regulan procesos fisiológicos.
Por este motivo los investigadores se están interesando en los productos de la hidrólisis de proteínas, entre los
cuales destacan algunos péptidos que constituyen un gran número de mensajeros biológicos específicos. Las
secuencias definidas de aminoácidos que están inactivas en el seno de la proteína de origen presentan
propiedades especiales una vez que se liberan por acción de las enzimas. Su función fisiológica puede ejercerse
mediante su absorción a nivel del intestino y transportados por la circulación sanguínea, o localmente en el tubo
digestivo. En este último caso, ni siquiera es necesario que sean absorbidos para estar activos, pero deben
resistir a las enzimas digestivas el tiempo necesario.
Se han realizado estudios sobre péptidos bioactivos obtenidos de fuentes animales como: leche, huevo, plasma
de sangre, músculo de pescado, así como también de fuentes vegetales como la soya, garbanzo, girasol, colza,
lupino, entre otros. Dentro de sus bioactividades, los péptidos podrían alterar el metabolismo celular y actuar
como hormonas o neurotransmisores jugando un papel fisiológico importante a través de interacciones
hormona-receptor y cascadas de señalización; también pueden ejercer su acción sobre la regulación del
metabolismo (agua, minerales y otros nutrientes) controlando las glándulas de excreción, ajustando la presión
arterial, impactando en el crecimiento del individuo, o ejerciendo efecto sobre el sueño, aprendizaje, memoria,
dolor, comportamiento sexual, apetito y los efectos de las vías de estrés sobre el sistema nervioso central. Las
funciones de los péptidos bioactivos como antihipertensivos, antioxidantes, antimicrobianos, anticariogénicos,
antiulceratívos y antitrombóticos, por mencionar algunas, permitirían su utilización como ingredientes en la
elaboración de alimentos funcionales y con ello obtener un efecto beneficioso para alguna función corporal del
individuo produciendo una mejora en su salud o reduciendo el riesgo de padecer alguna enfermedad.
Importancia de los nutraceuticos y alimentos funcionales
El interés por el estudio y el desarrollo de alimentos funcionales y nutracéuticos ha experimentado un gran
incremento, tanto por su evidente valor terapéutico como por su gran relevancia para la industria alimentaria,
dada la gran repercusión económica que supone la comercialización de este tipo de alimentos y de los productos
que los contengan (1). En años recientes, se ha enfatizado la importancia que tiene el consumo de alimentos
en la salud debido a que estudios epidemiológicos han demostrado que existe una buena relación entre la dieta
de las personas y la baja incidencia de enfermedades crónico degenerativas como la hipertensión,
arteroesclerosis, cáncer, etc. (2). Los alimentos pueden contener en forma natural o adicionada diversas
sustancias como isoflavonas, saponinas, inhibidores de tripsina, oligosacáridos (prebióticos), bifidobacterias
(probióticos), proteínas, péptidos, lípidos, etc., que en el pasado algunos de ellos fueron considerados como
factores no nutrimentales pero que hoy en día se investigan bajo nuevos enfoques como en el aumento del
desempeño y bienestar del individuo o en la prevención de enfermedades crónico degenerativas como por
ejemplo la hipertensión arterial (HTA) (3).
La salud en el mundo

�Las enfermedades transmisibles, como las infecciosas gastrointestinales y las respiratorias, han dejado de ser
las de mayor trascendencia en nuestro país a consecuencia de los avances de la medicina como las vacunas,
la promoción y la prevención. Hoy en día, éstas se han visto superadas por las enfermedades no transmisibles
o podríamos llamarlas “enfermedades típicas del estilo de vida” tales como la hipertensión arterial, la obesidad
o la diabetes mellitus tipo-2 (DM-2) (4).
Actualmente, el estilo de vida a cambiado y con ello nuevos regímenes alimenticios y un mayor sedentarismo
se han adoptado, los cuales se han considerado como factores contraproducentes para mantener un buen
estado de salud. Esto ha derivado en lo que conocemos como transición epidemiológica, estado en el que las
enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) son las principales causas de muerte. Las enfermedades
crónicas abarcan a las enfermedades cardiovasculares, neoplasias, trastornos respiratorios crónicos, diabetes,
trastornos neuropsiquiátricos y de los órganos sensoriales, enfermedades osteomusculares y afecciones
bucodentales, enfermedades digestivas, trastornos genitourinarios, malformaciones congénitas y enfermedades
cutáneas. La carga de enfermedades crónicas tiene serios efectos adversos en la calidad de vida de los
individuos afectados; es causa de muertes prematuras y tiene efectos económicos importantes y subestimados
en las familias, las comunidades y la sociedad en general ya que el 80% de las muertes por este tipo de
padecimientos se producen en los países de ingresos bajos y medios donde vive la mayor parte de la población
mundial (5).
Las enfermedades crónicas tienen por causa factores de riesgo comunes, los cuales explican la gran mayoría
de las muertes por ese tipo de enfermedades tanto en hombres como en mujeres de todas las edades
destacando principalmente la alimentación poco sana, la inactividad física y el consumo de tabaco. Cada año,
como mínimo 2.6 millones de personas mueren como consecuencia de su sobrepeso u obesidad; 4.4 millones
de personas mueren como resultado de unos niveles de colesterol total elevados; 7.1 millones de personas
mueren como resultado de una tensión arterial elevada y 4.9 millones de personas mueren por resultado del
tabaco. Se prevé que las defunciones por el conjunto de enfermedades infecciosas, dolencias maternas y
perinatales y carencias nutricionales disminuirán en un 3% durante los próximos 15 años mientras que las
defunciones por enfermedades crónicas aumentarán un 17% (6).
Beneficios de los péptidos a la salud
El estudio de la incorporación de biopéptidos a los alimentos como alternativa para mejorar la salud o prevenir
enfermedades mediante una alimentación más saludable, inició hace aproximadamente 20 años, cuando
comenzó a recibir una gran atención el estudio de las proteínas de los alimentos como componentes
beneficiosos no solo desde el punto de vista nutrimental, sino funcional, ya que no solo proporcionarían los
aminoácidos esenciales al organismo, sino que comenzarían a ser fuente de péptidos biológicamente activos
(7). La secuencia de aminoácidos resulta crucial para la actividad de estas pequeñas moléculas. A menudo es
importante el aminoácido situado en posición C-terminal o en posición N-terminal. Por ejemplo, la prolina en
posición C-terminal es necesaria para la acción de los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina
(ACE) (8).
La literatura científica evidencia que los péptidos bioactivos pueden atravesar el epitelio intestinal y llegar a
tejidos periféricos vía circulación sistémica, pudiendo ejercer funciones específicas a nivel local, tracto
gastrointestinal y a nivel sistémico (9). Dentro de estas actividades, los péptidos podrían alterar el metabolismo
celular y actuar como hormonas o neurotransmisores jugando un papel fisiológico importante a través de
interacciones hormona-receptor y cascadas de señalización. También pueden ejercer su acción sobre la
regulación del metabolismo (agua, minerales y otros nutrientes) controlando las glándulas de excreción,
ajustando la presión arterial, impactando en el crecimiento del individuo, o ejerciendo efecto sobre el sueño,
aprendizaje, memoria, dolor, comportamiento sexual, apetito y los efectos de las vías de estrés sobre el sistema
nervioso central (10). Las funciones de los péptidos bioactivos como antihipertensivos, antioxidantes,
antimicrobianos, anticariogénicos, antiulceratívos y antitrombóticos, por mencionar algunas como puede
observarse en la Tabla 1, los hacen deseables de utilizar como ingredientes en la elaboración de alimentos
funcionales y con ello obtener un efecto beneficioso para alguna función corporal del individuo para producir
una mejora en su salud o reduciendo el riesgo de padecer alguna enfermedad (11).
Tabla 1. Péptidos bioactivos y sus efectos beneficiosos para el organismo
Péptidos
Inmunomoduladores

Efecto beneficioso
Estimulan la respuesta inmune

�Inhibidores
del
enzima
convertidor
angiotensina
Antioxidantes
Reguladores del transito intestinal
Reguladores de la proliferación intestinal
Antimicrobianos
Hipocolesterolémicos
Anticoagulantes

el
riesgo
de
padecer
enfermedades
de Reducen
cardiovasculares
Previenen enfermedades degenerativas y envejecimiento
Mejoran la digestión y absorción
Reducen la proliferación de tumores cancerígenos
Reducen el riesgo de infecciones
Reducen
el
riesgo
de
padecer
enfermedades
cardiovasculares
Reducen los riesgos de padecer trombos

Actividad biológica de los péptidos de diferentes fuentes
Las principales fuentes de proteínas son de origen animal, como la caseína y el lactosuero que son las más
utilizadas en la elaboración de hidrolizados proteicos, tanto en preparaciones infantiles como en la elaboración
de dietas especiales para adultos (12). Gobbetti y col., (13) han descrito péptidos obtenidos de la leche que
poseen una variedad de propiedades bioquímicas y fisiológicas que han sido estudiadas desde 1979 y de
diversos péptidos se han conocido sus secuencias, localización y actividades tales como actividad opiácea,
antihipertensiva, antioxidante, antimicrobiana, anticariogénica, antiulceratíva, antitrombótica y como
inmunomoduladores (14). Estos péptidos bioactivos han sido obtenidos mediante digestión in vitro, con enzimas
proteolíticas tanto de origen animal como microbiano, e in vivo, por digestión de la proteína precursora, por lo
que hoy en día existen diferentes fórmulas nutrimentales que los contienen, pero el tipo y cantidad de los mismos
varía de unas a otras dependiendo de la fuente proteínica utilizada (caseína, lactoalbúmina, soya y carne) y del
grado y tipo de hidrólisis empleado (15).
Posteriormente ha existido una demanda de fuentes proteínicas vegetales para la elaboración de formulaciones
alimentarias, sustituyendo a los hidrolizados de origen animal. Toda fuente de proteína alimentaria es
susceptible de aportar péptidos funcionales y se han aislado y caracterizado aspectos estructurales y fisiológicos
de aquellos obtenidos de proteínas muy diversas como la leche, el maíz, la soya y el garbanzo, mediante
digestiones in vitro, con enzimas proteolíticas de origen vegetal, animal y microbiano. Esto lo ejemplifica el
hidrolizado de proteínas de suero lácteo en el que se han encontrado 18 péptidos, de diferente tamaño molecular
que presentan propiedades antihipertensivas. Uno de los primeros productos en ser comercializados fue el
Evolus™ en Finlandia en el año 2000, actualmente se produce LH™ (Islandia), Kaiku Vita™ (España) y Emmi
Evolus™ (Portugal), que básicamente son leches fermentadas por diferentes especies de lactobacilos sobre
caseína (16). En Japón se produce el Calpis™ que también resulta de la hidrólisis de caseína por proteasas
de Aspergillus niger.
Perspectivas de uso de los péptidos bioactivos
La dieta y sus componentes pueden contribuir a mejorar el estado de bienestar, a reducir los riesgos
relacionados con ciertas enfermedades y regular el mejoramiento en la calidad de vida. Estos nuevos conceptos
han conducido a la introducción de una nueva categoría de los alimentos comestibles que promuevan la salud,
(ver Figura 1) conocidos como alimentos funcionales (17). La funcionalidad de estos esta basado sobre los
componentes bioactivos, los cuales pueden ser contenidos naturalmente en el producto, pero usualmente
requieren de formulaciones con tecnologías apropiadas con el fin de optimizar las propiedades benéficas
deseadas. Para esto, es a menudo necesario el desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías para lograr con
ello un mínimo procesamiento (18).
Figura 1. Cambio del papel de los alimentos dentro del concepto de “los alimentos funcionales”. (19)

�La aplicación de tecnologías en el procesamiento debe enfocarse en dos aspectos importantes: (a) mantener
al máximo la bioactividad durante el procesamiento y almacenamiento de los productos formulados y (b) la
liberación de los componentes bioactivos deseados en los sitios requeridos del cuerpo (20).
Los alimentos promotores de la salud pueden también presentar desafíos con respecto a su posición regulatoria
y el desarrollo de estrategias para lanzarlos al mercado. Finalmente, tales productos nuevos tienen que reunir
la aceptación del consumidor, en términos de eficacia documentada, propiedades sensoriales y precio (21).
Sin duda, el campo de los péptidos bioactivos es altamente prometedor en el área de los alimentos funcionales.
Consumidores, industriales y científicos, ven la posibilidad de mejorar la salud o prevenir enfermedades
mediante una alimentación más saludable; la oportunidad de ampliar su mercado y diversificar su oferta con la
opción de productos elaborados con un alto valor añadido; así como la oportunidad de encontrar nuevas fuentes
que sirvan como materia prima para la generación de estas fracciones proteínicas (22).
Cabe mencionar que diversas empresas se están dando a la tarea de incluir en sus productos diversos
componentes bioactivos entre ellos se encuentra la compañía Valio Ltd. de Finlandia, donde se desarrolló un
producto a base de leche fermentada la cual contiene péptidos bioactivos, además de que los componentes del
Evolus® presentan un efecto benéfico sobre la presión sanguínea ya que contiene muy poco sodio
adicionalmente proporciona calcio, potasio y magnesio (23). En todos los casos la acción antihipertensiva se ha
debido a la presencia de los tripéptidos formados por Val-Pro-Pro (VPP) y Ile-Pro-Pro (IPP), los cuales
purificados o como componentes de los productos hidrolizados han demostrado su efectividad para bajar la
presión arterial en humanos después de entre 2 a 7 semanas de consumir el producto.
Hata y col., (24) de igual forma desarrollaron un producto que contenía los mismos péptidos que el Evolus®, a
este producto lo denominaron Calpis® y este producto fue probado con humanos y redujo la presión sistólica y
diastólica (p&lt;0.05).
Algunos péptidos bioactivos son ampliamente usados en los alimentos y en el diseño de medicamentos, por
ejemplo: la industria del cuidado e higiene dental ha aplicado en sus productos los caseinofosfopéptidos con el
objetivo de que estos productos tengan un efecto anticariogénico (25). Escovar y Chalela, (26) mencionan que
con la identificación de péptidos antimicrobianos, se vislumbra un amplio y promisorio campo de acción e
investigación que podría llevar al reconocimiento, entendimiento y aplicación de estas moléculas en el campo
clínico para el futuro tratamiento de múltiples enfermedades de la piel y otros órganos.

�Actualmente, Investigadores del Cuerpo Académico “Desarrollo Alimentario” de la Facultad de Ingeniería
Química de la Universidad Autónoma de Yucatán con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) y la industria Mexicana Coca-Cola, están desarrollando trabajos en esta área del conocimiento con
la finalidad de caracterizar y purificar péptidos con actividad biológica obtenidos de fuentes proteínicas
vegetales.
Conclusiones
En México las enfermedades cardiovasculares, son la primera causa de muerte en el país ya que el 30% de las
defunciones son como consecuencia de padecimientos relacionados con enfermedades que se asocian con las
arterias, principalmente la hipertensión arterial y dificultades en la circulación sanguínea. Otra problemática
propia de nuestro tiempo es el deterioro de la capa de ozono, que incrementa la frecuencia de enfermedades
ocasionadas por la exposición a los rayos del sol y los radicales libres, principalmente O2 y OH, entre ellas
enfermedades de la piel, envejecimiento, cáncer, infecciones virales, trastornos neurodegenerativos y trastornos
cardiovasculares, entre otros. Nuestro país tiene una amplia biodiversidad de plantas y alimentos incluyendo
granos, que pudieran ser factibles de emplear como materia prima para la generación de estos biopéptidos
encontrando las condiciones adecuadas para ello. En este contexto los granos alimenticios han sido utilizados
por años en la alimentación animal y humana; además de que su valor nutrimental se ha reconocido en la
actualidad, así como, actualmente, la posibilidad de generar compuestos que prevengan de la alta morbilidad
en los pueblos occidentales. El aprovechamiento de estas fuentes de proteínas ha impulsado el desarrollo de
procesos de obtención y mejoramiento de las mismas; en este aspecto la modificación parcial de tipo hidrolítica
de la estructura proteínica mediante el empleo de proteasas, podría contribuir al desarrollo de nuevos productos
proteínicos con mejores características nutrimentales y funcionales comparadas con la proteína original.
Durante la hidrólisis enzimática pueden generarse fragmentos específicos (péptidos) con actividad biológica, es
decir que presentan un sinnúmero de actividades fisiológicas que benefician al organismo humano, dando como
resultado la prevención y tratamiento de enfermedades crónico degenerativas
Resumen
Actualmente la ciencia de los alimentos ha ido promoviendo un nuevo concepto de nutrición alimentaria que
incluye a aquellos alimentos que presentan una potencialidad en el mejoramiento de la salud y disminuyen los
riesgos de enfermedades en el cuerpo humano. Por esto varias industrias alimentarias como Danone MR,
NestléMR, PolevaMR, etc., han incluido en sus productos ciertos nutrientes y componentes bioactivos extraídos
de fuentes animales y vegetales, capaces de ofrecer beneficios en la salud de los consumidores. Por lo tanto,
el interés de la industria de los alimentos en encontrar materias primas naturales que presenten altos contenidos
en proteínas de las cuales se pueden producir ciertos péptidos bioactivos con efectos benéficos en el organismo.
Los péptidos bioactivos son secuencias de tamaño pequeño de aminoácidos, generalmente entre 2 y 15
residuos, los cuales se encuentran inactivos dentro de la proteína intacta pero que pueden ser liberados durante
la digestión del alimento o por un proceso previo del mismo, como por ejemplo mediante hidrólisis enzimática.
Las funciones de los péptidos bioactivos como antihipertensivos, antioxidantes, antimicrobianos,
anticariogénicos, antiulceratívos y antitrombóticos, por mencionar algunas, permiten su utilización como
ingredientes en la elaboración de alimentos funcionales y con ello obtener un efecto beneficioso para alguna
función corporal del individuo produciendo una mejora en su salud o reduciendo el riesgo de padecer alguna
enfermedad.
Palabras clave: Biopéptidos, Alimentos funcionales, salud, bioactividad
Abstract
Today, the food science had promoted a novel nutrition concept which includes same functional foods to exert
a major health and to disappear of disease risks on human body. For this reason, the important foods companies
like Danone®, Nestlé®, Poleva®, have a bioactive and nutritive compound into their products, from animal and
vegetable raw materials. These foods can offer these beneficial aspects for health. So, this is an important aspect
of food industries which had begun the research and development of these bioactive compounds from natural
raw materials which there are high protein content; these raw material foods can serve to extract these bioactive
peptides with physiological effect on health. The bioactive peptides usually contain 2 to 20 amino acid residues
per molecule and they are inactive within the original protein, but once released, function as regulatory
compounds with hormone-like activity that is based on the inherent amino acid composition and sequence. These
peptides can be liberated from the parent protein during gastrointestinal digestion in the body or during food
processing like enzymatic hydrolysis. The demonstrated beneficial effects of the bioactive peptides

�(antihypertensive, antimicrobial, inmmunomodulatory, mineral binding, opiate, antioxidant, antithrombotic and
other activity) had made to inclusion on them like compound on functional food formulations for to affect
beneficially one or more target functions in the body; the objective is clear, it is to look at improved state of health
and well-being and/or reduction of risk of disease and even an improvement in the quality of life.
Key words: Biopeptides, Functional foods, Health, bioactivity
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18. Korhonen, H. Op. cit.
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22. Vioque, J. y F. Millan. Op. cit..
23. Jauhiainen, T. et al, Op. cit
24. Hata, Y., M. Yamamoto, M. OhnI, K. Nakajima, Y. Nakamura and Y. Takano, 1996. A placebo controlled
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25. Korhonen, H. Op. cit.
26. Escovar, X and JG Chalela 2004. Péptidos antimicrobianos Cutáneos. Dermatología Peruana, 14(1): 40-43.

�TEJIDO ADIPOSO: INDICADOR DE LA CONTAMINACIÓN POR
PLAGUICIDAS ORGANOCLORADOS
Stefan
M.
Waliszewski*,
Margarita
Herrero
Mercado*,
Pedro
César
Cantú
Martínez
*Instituto de Medicina Forense, Universidad Veracruzana (Boca del Río, Ver., México); Facultad de Salud
Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, N.L., México)
E-mail: swal@uv.mx
Introducción
La Revolución Industrial iniciada a principios del siglo
pasado, impulsó en la agricultura el monocultivo y la
protección de sus productos. En respuesta a esta
demanda, la industria química lanzó una serie de
sustancias tóxicas que establecieron la relación existente
entre la protección de las plantas, la salud animal, la salud
pública y los agroquímicos.
El inicio de los años 1940's marca una nueva etapa en el
desarrollo de los agroquímicos con la introducción de
plaguicidas orgánicos y sintéticos, comenzando la era
moderna de los plaguicidas. En 1939, el Dr. Paul Müller descubrió las propiedades insecticidas del DDT, el cual
pronto se convirtió en el insecticida más ampliamente utilizado, con baja toxicidad y costo (1). Su uso permitió
controlar los piojos que transmiten el tifus y los mosquitos, vectores de la malaria. Después de su éxito, se
descubrieron las propiedades insecticidas por contacto de otros compuestos organoclorados, tales como el gHexaclorociclohexano (HCH), el Metoxicloro y los Ciclodienos, insecticidas que presentan una menor
persistencia en el ambiente y mayor eficacia en el combate de insectos (2).
Los problemas de salud pública en México, originados por la contaminación de alimentos, se deben a la
presencia de microorganismos patógenos y de sustancias químicas de origen agrícola e industrial. La presencia
de residuos agroquímicos en los alimentos, comenzó con la introducción en el país en forma masiva de
plaguicidas. El programa de erradicación de malaria, basado en el uso intensivo del DDT, originó la
omnipresencia de sus residuos en el ambiente, incluyendo los alimentos y en el tejido adiposo de la población
involuntariamente expuesta a los vapores procedentes de suelos superficiales que acumularon sus residuos.
Los plaguicidas organoclorados como el DDT, se acumulan en el tejido adiposo, llegan ahí al fijarse a la
albúmina y triglicéridos en el torrente sanguíneo y posteriormente se depositan en tejido graso. Su actividad
tóxica, se caracteriza por el daño potencial que puede ocasionar debido a su persistencia y acumulación en la
cadena trófica, razón por la cual el DDT y el Lindano quedaron prohibidos en México. Debido a la persistencia
del DDT en el ambiente, especialmente en los suelos superficiales donde éstos adsorbieron los residuos de
plaguicidas aplicados en el pasado, las potenciales vías de exposición son: inhalación del aire contaminado y
el contacto cutáneo con los mismos. La exposición por vía inhalatoria, se debe a la presencia directa de vapores
volatilizándose plaguicida y su adsorción a las aeropartículas suspendidas en el aire (3). La ingestión de DDT a
través del consumo de alimentos, se considera de gran importancia tanto en animales como en el ser humano,
lo que permite su bioamagnificación.
Los plaguicidas organoclorados debido a sus propiedades lipofílicas y de persistencia, se acumulan en el
compartimiento graso de los organismos. Desde la organogénesis, los fetos están expuestos debido al paso de
sustancias acumuladas a través de la placenta y postpartum al aspirar el aire contaminado y al consumir
alimentos de origen animal como la leche y productos cárnicos (4,5,6). Las mujeres embarazadas y los recién
nacidos, son poblaciones especialmente susceptibles a la exposición de los plaguicidas persistentes. Se ha
constatado un equilibrio toxicocinético en el depósito de sustancias persistentes durante el embarazo debido al
transporte del tejido adiposo materno al feto. Este consiste en un proceso pasivo de transporte y de equilibrio
entre las concentraciones maternas y las del feto. La exposición a sus residuos, se puede manifestar en el
desarrollo de diferentes patologías cuya gravedad depende de los factores de exposición, predisposición
genética y del estado general de salud (7,8).
Monitoreo y Evaluación

�En los últimos años, la tecnología y las actividades humanas han ocasionado liberación al ambiente de gran
diversidad y cantidad de sustancias tóxicas. Debido a esto, se observa el incremento de ciertas patologías en
la población, por lo consiguiente existe la necesidad de monitorear la contaminación, sus fuentes de origen y
rutas de circulación en el ambiente. Además, del monitoreo de muestras ambientales y de alimentos para
establecer los niveles de contaminación, se requiere el monitoreo de acumulación de sustancias tóxicas
persistentes en tejidos humanos, para estimar su exposición proveniente de fuentes externas ambientales y
alimentarias (9,10). Estas tareas, se apoyan en investigaciones epidemiológicas que incluyen la selección de la
población por estudiar y las técnicas para la toma de muestras, el monitoreo de los microambientes, el patrón
de monitoreo de la exposición personal, un diseño instrumental, los métodos directos de cuantificación de
sustancias tóxicas y sus metabolitos, el desarrollo y uso de los marcadores biológicos y el control de calidad y
confiabilidad metodológica.
Un monitoreo biológico involucra determinaciones periódicas de sustancias tóxicas y sus metabolitos en
muestras de tejidos, en secreciones y en excreciones o en aire exhalado de especies o de seres humanos. Para
cubrir la función primaria de un monitoreo, la selección y la colección de muestras deben diseñarse, para que
éstas representen la población correspondiente a una área geográfica por un período específico de tiempo. Por
ello, el monitoreo biológico responde como una función en la detección, la frecuencia, la propagación y la
exposición en un estado primario, antes de que la presencia de agentes tóxicos alcance evidencias como es la
manifestación de efectos adversos en la salud.
El monitoreo de tejidos humanos proporciona mediciones más adecuadas de la dosis interna de ciertos
compuestos químicos, como son los plaguicidas organoclorados que están en el ambiente en concentraciones
relativamente bajas, pero que se biomagnifican a través de todos los elementos de la cadena trófica. La
determinación de estos compuestos químicos o sus metabolitos, directamente en los tejidos claves, revela la
dosis acumulada durante el transcurso del tiempo, a través de todas las rutas ambientales posibles y su entrada
al organismo. Además, condiciona la permanencia de estas sustancias químicas en los tejidos por un período
de tiempo suficientemente largo. Como ejemplo de este fenómeno, se pueden señalar al DDT y sus metabolitos
así como el b-HCH en tejidos humanos determinados hasta la fecha a pesar de su prohibición en México desde
1999. Sus residuos y los metabolitos, se han detectado en aire, agua, sedimentos, peces y fauna silvestre. A
consecuencia de sus propiedades acumulativas, éstos plaguicidas se consideran como ubicuos en las muestras
de tejido adiposo, colectados a lo largo del mundo, sorprendiendo su presencia en personas que habitan áreas
donde estos plaguicidas nunca fueron utilizados, por ejemplo los esquimales (11).
Un impulso importante en la evaluación continua del grado de exposición, es la disponibilidad de un banco de
muestras ambientales, tales como aire, agua, suelo, sedimentos y muestras de especies animales, incluyendo
tejidos humanos, que se colectan en un período prolongado (12). Estas muestras son de gran utilidad en el
análisis retrospectivo, en la determinación de los niveles de contaminantes ambientales y su grado de
almacenamiento y en caso especial de tejidos humanos, para detectar y cuantificar los marcadores biológicos
de la dosis acumulada y la respuesta biológica estipulada por los estudios epidemiológicos (13).
La colección y el almacenamiento de las muestras en años pasados permite el monitoreo y la evaluación de la
pasada exposición humana. El DDT como representante de los plaguicidas organoclorados, caracterizado por
su gran liposolubilidad y lenta eliminación del organismo humano, alcanza la vida media biológica de 7.5 años.
El metabolito pp’DDE presenta todavía mayor persistencia y su eliminación del organismo humano puede
requerir casi toda una vida. Los tejidos guardados en años anteriores, son útiles en un estudio recordatorio
histórico de la exposición humana, para formar una parte crítica de un programa completo del monitoreo
biológico de la exposición a los contaminantes ambientales (14).
Las muestras almacenadas y ahora reanalizadas con métodos analíticos modernos más sensibles, fiables y
completos en comparación con los del pasado, permiten identificar con mayor certeza los componentes
almacenados para evidenciar en estudios epidemiológicos las patologías relacionadas. Un esquema de toma
de muestras diseñado para la colección de especies particulares, puede ser de gran utilidad en las
determinaciones adicionales de los contaminantes no estudiados originalmente, para detectar los valores de
fondo de compuestos químicos no reconocidos anteriormente como un peligro ambiental y en la estimación de
las exposiciones pasadas que se sospechan como causantes de daños durante el tiempo de su latencia.
El banco de muestras, se utiliza también para medir los patrones del estado de contaminación y tendencias en
la exposición humana, así como para evaluar la eficiencia de acciones tomadas para prevenir o reducir la
exposición. Un banco de muestras integrado por un estudio cohorte, permite diseñar y realizar análisis de
muestras de casos que evalúan la exposición humana, caracterizados por ser costosos pero efectivos (15,16).

�Además, permite la redefinición e identificación de los compuestos tóxicos almacenados en tejidos humanos, a
fin de establecer datos de las líneas básicas, sus tendencias e identificar los grupos de poblaciones de mayor
exposición a los plaguicidas persistentes.
Tejido blanco: adiposo
El tejido adiposo, se selecciona como muestra idónea en estudios sobre el grado de acumulación de plaguicidas
organoclorados, debido a su alto contenido de ácidos grasos los que almacenan en la grasa neutra (triglicéridos)
sustancias químicas lipofílicas. La mayoría de los ácidos grasos de humanos adultos, se derivan de la dieta, ya
que la síntesis de las moléculas nuevas, es menor de un gramo de ácidos grasos por día (17). La mayoría de
los ácidos grasos determinados en tejido adiposo humano son de cadena larga de 14 a 20 átomos de carbono
con o sin dobles enlaces. En los humanos, alrededor del 80% de ácidos grasos del tejido adiposo, se constituyen
principalmente por el ácido oleico, el palmítico, el linoleico y el palmitoleico cuya proporción se presenta en la
Tabla 1.
Tabla 1. Principales ácidos grasos del tejido adiposo humano.

NOMBRE COMÚN
Acido oléico

PORCIENTO ENCONTRADO
42%

Acido palmítico

20%

Acido linoleico

14%

Acido palmitoleico

6%

Acido esteárico

3.7%

Acido mirístico

2.7%

Acido elaídico

1.8%

otros

9.8%

La composición del tejido adiposo humano puede variar de acuerdo a la zona topográfica del cuerpo, pero las
diferencias observadas no son significativas en relación al grosor del tejido y grado de contaminación (18). Las
áreas periféricas contienen una mayor proporción de ácidos grasos mono-insaturados y saturados, pero no
difieren en el contenido de ácido linoleico. Las mujeres tienden a depositar más grasa no saturada en
comparación con los hombres indicando mayor depósito de contaminantes ambientales persistentes (19). En
relación con la edad, existen diferencias entre los niños y los adultos, encontrándose más grasa saturada en
los niños menores de edad, debido a su modo de alimentación (20).
Manejo de las muestras
Las condiciones del almacenamiento de muestras de tejido adiposo a corto y largo plazo, deben garantizar su
integridad hasta el momento del análisis. El ambiente en el cual se almacenan, influye en el comportamiento de
las muestras. Así, la concentración de ácidos grasos altamente volátiles de cadena corta puede disminuir, si se
mantienen las muestras en pH alcalino. Los ácidos grasos de cadena larga poliinsaturada, susceptibles a la
oxidación, se deben proteger almacenando las muestras en un ambiente saturado de Nitrógeno o Argón (21).
También se pueden agregar antioxidantes para aumentar la estabilidad de los ácidos grasos sensibles (22).
Algunos compuestos químicos, tales como las vitaminas A, E y K almacenadas en el tejido adiposo pueden
degradarse rápidamente cuando se exponen a la luz (23,24), mientras que otros permanecen estables sólo a
temperaturas muy bajas. En general, el almacenamiento inmediato de muestras del tejido adiposo humano en
un ambiente de Nitrógeno o Argón en frascos de vidrio de color ámbar bien cerrados a una temperatura de -

�80ºC, es adecuado para conservarlas por tiempo prolongado. La congelación y la descongelación destruyen las
membranas celulares y liberan las enzimas.
Conclusiones
Debido a su capacidad de almacenar los compuestos lipofílicos, el tejido adiposo se encuentra como un
excelente biomarcador para los estudios epidemiológicos de contaminación alimenticia y ambiental. La
evaluación del tejido adiposo revela la exposición pasada de los individuos, sin conocer sus hábitos alimenticios
y su modo de vida. El análisis del tejido adiposo reduce también el error causal inherente a la evaluación dietética
basada en el cálculo de consumo de alimentos por persona y la variedad de los alimentos en la dieta que reflejan
las tablas del consumo medio por persona.
La determinación de la exposición relacionada con la dieta en epidemiología, se basa generalmente en los
reportes de los participantes. Dicha evaluación corresponde al pasado inmediato, como son las últimas 24 horas
o los últimos días. La evaluación completa de la dieta contempla la frecuencia del consumo de un alimento y
los alimentos específicos o grupos de alimentos consumidos por un día, una semana o un mes (25). Estos datos
permiten interpolar el posible grado de exposición a los contaminantes presentes en alimentos y evaluar el daño
observado en la población. Por último, el tejido adiposo se considera como indicador idóneo de la contaminación
ambiental originada por compuestos organoclorados persistentes, cuyo nivel se relaciona con la presencia de
algunas patologías observadas en la población probablemente promovida por los contaminantes.
Resumen
Los insecticidas organoclorados, los de mayor importancia por sus propiedades de biomagnificación en la
cadena trófica, son el DDT, su metabolito el DDE y el isómero -HCH. Las rutas de ingreso al organismo humano
de los plaguicidas persistentes comprenden la inhalación de sus vapores y la ingesta de alimentos
contaminados. El monitoreo de tejidos humanos proporciona datos sobre la dosis acumulativa durante el
transcurso del tiempo, a través de todas las rutas ambientales de exposición. El tejido adiposo se ha
seleccionado como el idóneo en los estudios de monitoreo, ya que esta compuesto de una gran cantidad de
grasa neutra y por la capacidad de almacenar los plaguicidas persistentes.
Palabras clave: tejido adiposo, bioindicador, plaguicidas organoclorados
Abstract
Among the organochlorine pesticides, due to their properties of biomagnification in the food chain, the major
importances are DDT and Lindane. Their entry routs to the human body comprise the ingestion of contaminated
food and the inhalation of their vapors. The monitoring study of human tissues supplies databases of
accumulated doses during the time through all environmental routs. Adipose tissues have been selected as
suitable due to the great capacity to accumulate these persistent pesticides as a consequence of their high of
neutral fat content.
Keywords: adipose tissue,bioindicator, organochlorine pesticides
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in selecting a dietary survey methodology for national nutrition surveys. Aust. J. Nutr. Dis. Vol.49: 96-105.

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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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