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                  <text>�CALIDAD DE VIDA, SALUD Y TRABAJO
LA RELACIÓN CON DIABETES MELLITUS TIPO 2
José G. Salazar-Estrada1, Teresa Margarita Torres López1, Cecilia Colunga-Rodríguez2 y Mario ÁngelGonzález3
1. Instituto Regional de Investigación en Salud Pública del Departamento de Salud Pública del Centro
Universitario de Ciencias de la Salud. Universidad de Guadalajara (Guadalajara, Jal., México); 2. Unidad de
Investigación Médica, Hospital de Pediatría Centro Médico Nacional de Occidente. Instituto Mexicano del
Seguro Social (Guadalajara, Jal., México); 3. Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco y de la
Escuela Normal Superior de Jalisco de la Secretaría de Educación Pública en el Estado de Jalisco (Guadalajara,
Jal.,
México)
E-mail: jsalazar43@gmail.com¸ jsalazar@cucs.udg.mx
Introducción
La Calidad de Vida (CV) es un resultante de la
interacción que tiene el sujeto en su contexto, con la
propia personalidad, la cultura, la forma como concibe
a la enfermedad, el apoyo social o las redes sociales
con que cuente, los aspectos laborales o de trabajo, la
etapa de la vida en que se encuentre y todos aquellos
factores socioeconómicos que rodean a una persona
que ha sido diagnosticada de una u otra enfermedad.
Para tal efecto nos remitimos a estudiar una de los
principales problemas de salud pública a nivel global
(1,2) nos referimos a la Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2),
considerada en la actualidad como una pandemia de enormes proporciones por su magnitud ascendente, pero
también por el alto coso social y económico, que ocasiona no solo daño a la salud física, sino que afecta la
salud mental de quien la padece. Por su característica de cronicidad repercute en la Calidad de Vida (CV) del
paciente y de los familiares cercanos. En la actualidad, México ocupa el noveno lugar mundial en la prevalencia
de diabetes y para el 2025 se proyecta que ocupará el séptimo lugar, la DM, es la tercera causa de mortalidad
general desde 1997, y la primera causa de mortalidad en los grupos de 45 a 65 años de edad (3).
De acuerdo a datos de la Secretaría de Salud referido por Monroy (4) y Aguilar (5) el 10.75% de personas de
20 a 69 años, tiene algún tipo de diabetes mellitus, lo que equivale a una población de más de 5 millones y
medio de personas con la enfermedad, de los cuales el 65% son mujeres y 35 % hombres. Cada hora, la DM
provoca la muerte de 5 personas en México.
La perspectiva futura señala que se mantendrá la tendencia incremental en la prevalencia e incidencia de la
enfermedad, teniendo como factor de riesgo a la obesidad asociado al aumento de índice de masa corporal y a
la edad; los pacientes viven en promedio 20 años con la enfermedad, la cual con el transcurso del tiempo y el
bajo control metabólico, ocasiona estragos a la salud física y con ello, disminuye considerablemente la calidad
de vida del paciente. Como enfermedad crónica se presenta con graves desenlaces, entre los que sobresalen
la insuficiencia renal crónica, daño cardiovascular, ceguera resultante de la retinopatía diabética, neuropatía,
invalidez y en el peor de los casos, muerte prematura, no obstante, la DM, ha sido atendida de manera
predominantemente médica, sin considerar de forma sistemática, factores psicosociales entre las que se
encuentra la CV.
En consecuencia la Diabetes Mellitus no solo se asocia con su magnitud epidémica, sino con las peculiaridades
biológicas, psicológicas y sociales que caracterizan a las personas con diabetes y las del sistema social y de
atención a la salud en México y en cualquier parte del mundo (6). En la vivencia de la diabetes a partir del
diagnóstico, algunos autores (7-10) mencionan un proceso psicológico hacia la aceptación de la enfermedad y
la adherencia al tratamiento, que no necesariamente es igual en todas las personas, lo que puede llevar a
mantener una percepción favorable sobre su salud y su vida.
Los profesionales de la salud son cada vez más conscientes de la necesidad de evaluar y supervisar la calidad
de vida (CV), como un resultado importante de la atención de la DM. La CV es un elemento importante que se
debe valorar como parte del tratamiento de la diabetes; ya que la enfermedad crónica puede influir en la
autonomía personal y por ende, en las actividades de atención y autocuidado, lo que puede en consecuencia,

�tener impacto en el control de la diabetes y en la gestión de sus requerimientos. Si las exigencias de un régimen
de tratamiento no encajan con la forma en que los pacientes viven sus vidas, deben optar por buscar apoyos
institucionales y aprender formas de cuidado personal que protejan su CV (11).
La calidad de vida (CV) es un concepto multifacético, dinámico y particular, el cual se requiere definir y evaluar
como un resultado psicológico. Joyce hizo hincapié en la característica altamente subjetiva de CV y la define
como "lo que el paciente dice que es". (12) En otras palabras, la CV es buena o mala de acuerdo a la persona
que siente. Este punto de vista hace hincapié en la característica más esencial de la medición de CV, que es el
retomar lo que la propia persona piensa que es CV y no lo que otros imaginan que es. Los médicos y enfermeras
pueden sentir que, debido a la cercanía que tienen con sus pacientes a los que conocen bien, tienen
conocimientos sobre la CV de los pacientes, sin embargo, dichas impresiones pueden ser engañosas.
En años recientes, un número considerable de estudios se han preocupado por definir o estudiar el concepto
de CV y sobre todo buscar su relación con la salud. La CV no es un concepto nuevo, se ha venido aplicando a
diversos campos, hasta el punto que hoy el término se ha convertido en uno de los de mayor uso en el lenguaje
común y se debe considerar como una entidad multidisciplinaria que es aplicable e inherente a todos los temas
de la sociedad y del mundo, digno de contemplarse desde una perspectiva política, económica y social y no
solo como factor psicosocial (13).
Una de las definiciones de CV que es apropiada para ligarla con el cuidado de la diabetes, es la que define a la
misma como “la evaluación subjetiva de la influencia del estado de salud, los cuidados sanitarios y la promoción
de la salud, sobre la capacidad del individuo para mantener un nivel de funcionamiento que le permita realizar
las actividades que le son importantes y que afectan a su estado general de bienestar. Las dimensiones más
importantes que incluyen la calidad de vida relacionada con la salud son, el funcionamiento social, físico y
cognitivo, la movilidad, el cuidado personal, y el bienestar emocional” (14). Esta definición retoma los aspectos
importantes de cómo se percibe la propia salud y es utilizada con frecuencia como sinónimo del concepto de
salud autopercibida, la cual nos facilita tener un acercamiento a la propia subjetividad de la gente en el contexto
de la calidad de vida.
Debido a la importancia que tiene no solo el bienestar físico para las personas con DM2, sino el considerarse
satisfecho con sus condiciones de vida, el propósito del estudio, es describir si existe diferencia en la CV de
adultos con y sin diabetes (DM2) que acuden a centros de atención primaria de la Secretaría de Salud en
Guadalajara, Jalisco, México.
Metodología
Se realizó un estudio transversal, comparativo con 238 pacientes, que acudieron a atención primaria en cuatro
centros de Salud, de la Zona Metropolitana de Guadalajara en un periodo de 6 meses (marzo a agosto 2007),
119 son pacientes con diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2, se confirma a través de reporte solicitado a los
médicos familiares y a los expedientes clínicos vigentes y con un año de diagnostico como DM. El otro grupo
de 119 pacientes sin diagnóstico de DM o una enfermedad crónica se obtiene de pacientes sin el diagnóstico
que asistio al mismo consultorio, mimo día y los mismos criterios de inclusión como son; tener más de 40 años
de edad a la fecha, no tener diagnóstico previo de enfermedad psiquiatrica, ni estuvieran tomando
psicofármacos o presenten otras enfermedades crónicas (verificado en expedientes) que pudieran influir en su
evaluación de la calidad de vida.
Tanto la entrevista para cumplir los datos sociodemográficos como la evaluación de CV, la realizó personal
previamente adiestrado (pasantes de medicina y psicología) en la utilización de los instrumentos, a los sujetos
encuestados, se les explicó el motivo del estudio y la libertad que tenían de participar o no en el mismo,
respetando su confidencialidad y solicitando su consentimiento verbal.
El procesamiento y análisis de los datos se realizó con el programa estadístico para ciencias sociales (por sus
siglas en inglés SPSS) versión 11.0, aplicando de acuerdo al tipo de variables, medidas de resumen, variabilidad
y asociación así como estadísticos inferenciales: media, desviación estándar; Chi2, análisis de varianza,
comparación de proporciones y Razón de momios (OR) respectivamente, tomando como significativa una
P&lt;0.05.
Instrumentos

�Se utilizó el cuestionario denominado EuroQol-5D, para la medición de la calidad de vida en la versión en
español, es un instrumento diseñado por el grupo EuroQol (1990) que pretende ser una medida genérica del
estado de salud y está validado en población de habla hispana. El EuroQol-5D (15-19) consta de dos partes.
En la primera, se describe el estado de salud a través de cinco dimensiones: movilidad, cuidado personal, las
actividades habituales, dolor / malestar y ansiedad / depresión. Cada una de estas dimensiones tiene tres temas
en asociación con tres niveles de gravedad, que pueden combinarse para definir un total de 243 estados de
salud. En la segunda parte las puntuaciones individuales del estado de salud se reflejan en una escala visual
análoga de 0 (peor estado de salud concebible) a 100 (mejor estado de salud concebible).
La validez y la fiabilidad del cuestionario han sido probadas en una amplia gama de grupos de pacientes (20,21)
tanto en la versión en inglés como la versión en español y sus resultados han sido documentados previamente
(22-25). Para la muestra de 238 pacientes estudiados se obtiene un alfa de Cronbach de 0,87 en sus cinco
reactivos y con al Escala Visual Análoga (EVA). Dentro del horario de espera a consulta, se aplico primero la
entrevista con datos sociodemográfico como sexo, edad, escolaridad, estado civil y remuneración económica
(salario, pensión, jubilación y/o ayuda económica permanente) y el Instrumento EuroQol, siguiendo los
lineamientos mencionados por otros autores (26-28).
Registro
La presente investigación forma parte de la Línea de Investigación “Calidad de Vida” apoyado y con registro
0021 en el Instituto de Investigación en Salud Ocupacional (IISO), del Departamento de Salud Pública en el
Centro Univeristario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara (Guadalajara, Jal., México)
Resultados
De 238 pacientes como total de la muestra estudiada, el 61.1% corresponde a mujeres, la edad media fue de
54.76 ± 6.8, 80% casados o con pareja, el 47% del total se dedican a las actividades del hogar, solo 38% curso
mas alla de primaria y el 23 % no termino la primaria. Del total de la muestra 119 (50%) tienen diagnóstico de
diabetes mellitus tipo 2, de estos el 66.3% corresponde a mujeres, el 73% estan casados o tienen pareja, el
48% no tienen una remuneración económica y el 55.1% esta por arriba del pormedio de 55 años (ver Tabla 1).
Tabla 1. Distribución Porcentual de las Características generales en la muestra con y sin presencia de
DM2

�Fuente: Encuesta
Del total de la muestra el 61% de los pacientes tienen una remuneración económica (trabajan, pensionados,
jubilados o ayuda permanente) y su percepción de la salud es mayor al promedio que del grupo de pacientes
que no tienen remuneración económica (ver Tabla 2).
Tabla 2. Distribución por frecuencias de la Percepción de Salud General en la muestra por presencia o
no de remuneración económica

Fuente: Encuesta
La asociación estadística entre las dimensiones del Euroqol y la presencia de diabetes, fueron significativas en
la de cuidado, actividades cotidianas, dolor y ansiedad y depresión, solo la de movilidad no fue estadísticamente
significativa (ver Tabla 3).
Tabla 3. Distribución porcentual de la Calificación de Calidad de Vida por dimensiones EuroQol 5-D y
DM2

�Fuente: Instrumento de evaluación EuroQol 5-D.
El promedio de calificación de la Escala visual Análoga para la muestra fue de 68.17 +/- 9.9, siendo mayor el
promedio en la mujeres, con un 57.6 % de la calificación por arriba de 68 puntos, contra el 40 % de calificación
por arriba del promedio en hombres, sin embargo, al buscar la asociación entre sexo y diabetes, se encuentra
una asociación en los hombres en contraste con las mujeres ver Tabla 3).
Se encuentra asociación estadística al relacionar pacientes con o sin diagnóstico de diabetes con tener o no
una remuneración económica (P=0.002) (ver Tabla 1), así mismo los hombres diabéticos califican más baja o
mala su calidad de vida que las mujeres con diagnóstico de diabetes (ver Tabla 4), el resto de variables
sociodemográficas no se encuentra relación con respecto al grupo de pacientes con o sin diagnóstico. Al
relacionar los que tienen una remuneración económica con los que no tienen se encuentra una relación
estadísticamente significativa por promedio de edad (p=0.002), en el estado civil de viudos y enuna mejor
percepción de salud en general en los que tienen una remuneración económica (p=0.000) (ver Tabla 2).
Tabla 4. Distribución porcentual de la Calificación en la Escala visual Análoga (EVA) por Sexo y
presencia de Diabetes

�Fuente: Encuesta e Instrumento de evaluación de CV
Discusión
Algunos estudios han buscado la relación entre calidad de vida y diabetes. Un ejemplo es el reportado por
Velarde (29) en 100 pacientes con diabetes tipo 2, donde se determinó la relación entre el tiempo de evolución
de la enfermedad, descontrol metabólico, enfermedades asociadas, complicaciones tardías y calidad de vida
en primer nivel de atención. Encontró que el impacto de las complicaciones presentó moderada afección en la
CV por la presencia de las complicaciones tardías de la diabetes, seguidas del descontrol metabólico, el tiempo
de evolución y las enfermedades asociadas. En nuestro trabajo no contemplamos estas variables, ya que
incluyó sujetos sin DM2, exclusivamente nos enfocamos a la calificación y valoración que las personas de
ambos grupos otorgaron a su CV en el momento de la encuesta.
Al evaluar CV, las dificultades metodológicas que implica utilizar instrumentos que se consideran “blandos” y
por lo cual no existe un estándar de oro con que se pueda comparar la medición y contando con instrumentos
genéricos y los específicos (30), para este trabajo, decidimos utilizar un instrumento genérico, ya que incluyó a
un grupo de NoDM2, probablemente uno específico para DM, habría captado impacto directo de la enfermedad
en la CV del grupo de DM2, pero resultaba inadecuado para quienes no tienen diabetes.
El estado de salud de las personas es uno de los principales indicadores de calidad de vida, pero también es
un constructo complejo en el que a su vez influyen diversos factores. En el caso de enfermedades crónicas
como la diabetes, el mero conocimiento de padecer una enfermedad, independientemente del deterioro físico
que produzca, también puede dar lugar a un cambio en las actividades o comportamientos de las personas y a
un empobrecimiento en la percepción de su salud (31,32) en la muestra, contrario a estudio previo donde las
personas con DM calificaron mejor su CV, se encontró una pobre percepción de CV, más acentuada en
personas con DM2 (33).
Por otra parte, según Aspiazu (34), los factores sociodemográficos tienen un efecto modulador en cada una de
las fases de la vida y en la forma en que se les percibe. Un ejemplo de ello es la edad, así las personas de
mayor edad con un mismo grado de problemas de salud se perciben como más sanas que las de menor edad.
En el estudio se tomaron personas con una edad económicamente productiva, aunque el ciclo familiar, ya puede
presentar la ausencia de niños pequeños y crisis en las parejas, asociadas a la edad, tanto para sexo femenino
como para masculino, además de etapas relacionadas con la disminución o pérdida de la etapa reproductiva
para las mujeres y el climaterio, esto puede atraer estados emocionales con presencia de trastornos afectivos,
tal es el caso de la ansiedad o la depresión, como resultado de efectos hormonales; en los resultados, resaltó
la dimensión ansiedad/depresión que para el caso de las personas con DM fue más severo el deterioro de CV,
sin embargo, de manera moderada, se encuentra más alto el daño tanto en esta dimensión como en movilidad,
y aunque para esta última el resultado no es estadísticamente significativo, existe una clara tendencia que
resulta inexplicable con los instrumentos utilizados, ya que las personas incluidas en el estudio, no presentaban
limitaciones físicas aparentes. En cuanto a ansiedad/depresión agrupamos a la muestra por sexo para comparar
resultados y determinar si efectivamente, el sexo femenino con diabetes, presentó una percepción más

�deteriorada de CV, encontramos que por el contrario, las mujeres con diabetes tienen un porcentaje cercano a
18 % más que los hombres de calificación por arriba del promedio de EVA y aunque no se obtuvo significancia
estadística, esta tendencia nos puede orientar hacia cuestiones de género, donde se viva de manera diferente
la diabetes tal como lo reporta estudio en población con diabetes en Guadalajara (35). De la misma forma, la
mayor presencia de ansiedad/depresión, coincide con hallazgos previos en población derechohabiente de la
seguridad social en México (36), donde se encontró asociación entre depresión y diabetes.
Por otro lado, diversos autores han investigado sobre los factores de la vida que son considerados importantes
para la calidad de vida por las personas de edad, encontrando como variables más importantes, las relaciones
familiares y contactos sociales, la salud general, el estado funcional, la vivienda y la disponibilidad económica,
la capacidad de control y las oportunidades potenciales que la persona tenga a lo largo de su vida, estos
factores, requieren de una medición más especializada, donde se incorporen, no solo escalas de medición, sino
metodología cualitativa que logre captar parte de la subjetividad y de los significados que las personas otorgan
a su estado de salud o enfermedad. Las aspiraciones de auto desarrollo y el interés en el bienestar de los
demás, se asocian con sentimientos de bienestar en la vejez (37), que a su vez impacta la CV.
Una limitación probable de nuestro estudio es el tamaño de la muestra, que aunque se tomo un grupo de
pacientes de clínicas con condiciones similares económicamente y en un tiempo determinado, no tiene la
característica de ser un muestreo probabilístico, así como la necesidad de incorporar variables de orden
cualitativo respecto a las condiciones perceptivas por el mismo paciente de su entorno laboral, económico y
familiar.
Se considera necesario la realización de una adaptación transcultural del cuestionario o realizar un estudio
comparativo con otro instrumento para identificar el nivel de validez del mismo así como su sensibilidad, aunque
se reconoce la ausencia de un estándar de oro para la medición de CV, que nos lleve a conocer mejor la salud
percibida por nuestros grupos y contribuir como personal de salud, a mejorar la CV de la población enferma y
no enferma.
Conclusiones
De acuerdo a los resultados de este estudio, predomina el sexo femenino, la edad media es alrededor de la
quinta década de la vida, las tres cuartas partes de cada grupo (DM y NoDM), tiene pareja, sólo la tercera parte
tiene remuneración económica por su trabajo y la escolaridad es baja. No se registraron diferencias estadísticas
en las características generales de la muestra entre quienes tienen y no tienen diabetes, a excepción de la
edad, encontrándose más joven la población sin DM.
En las dimensiones de cuidado, actividad cotidiana, dolor, y ansiedad/depresión, se registraron diferencias
estadísticas entre el grupo con DM y sin DM, en todas las dimensiones el porcentaje que reporta “sin dificultad”,
es mayor en los No DM2, asimismo, todas las dimensiones puntúan más alto en daño severo en personas con
DM, especialmente ansiedad/depresión y movilidad, sólo en la dimensión de ansiedad/depresión el daño
moderado, se reporta superior para el grupo de los NoDM, lo cual habla de que viven de manera importante
este estado emocional dañino para la salud integral. Se encontraron diferencias estadísticas en la CV en cuanto
a salud percibida por el grupo de DM2 y el de NoDM2, hay una menor percepción de CV en el grupo de personas
con diabetes, especialmente en la dimensión de ansiedad/depresión encontrándose más severa en personas
con DM2.
Estos resultados deben de ser considerados por los profesionales de los Centros de Salud que tienen un
contacto primario con personas adultas, para programar actividades preventivas y de promoción a la salud,
tanto hacia grupos ya diagnosticados con DM2 como a los que están en riesgo de presentar la enfermedad.
Resumen
Comparar la Calidad de Vida (CV), la percepción de su salud y su relación con el trabajo en personas con y sin
diagnóstico de diabetes. Estudio transversal comparativo, la muestra fue determinada por el total de pacientes
con diagnostico de diabetes que asistieron en un periodo de 6 meses a 3 centros de salud mayores de 40 años,
usuarios del sistema público de salud. Para CV, aplicamos EuroQol-5D con 5 dimensiones, además variables
sociodemográficas, los datos se procesaron con programa SPSS 11.0, aplicando Chi2, análisis de varianza y
razón de momios, tomando como significativa una P &lt;0.05. Del total de la muestra (238), el 61 % son mujeres,
con edad promedio de 54.7± 6.8 años, el 47 % dedicados a labores domésticas, un 38 % con estudio superiores

�a primaria, 23 % sin primaria y 39 % con primaria terminada, al separar entre diabéticos y no diabéticos no
existieron diferencias en las variables sociodemográficas de sexo, escolaridad y estado civil, a excepción de la
remuneración económica (p=0.002) y esta a la vez de promedio de edad (0.002). En las 5 dimensiones y en la
calificación global de CV, el puntaje fue mayor para las personas sin diabetes quienes se autocalifican con una
mejor calidad de vida, el área más afectada en las personas con diabetes es ansiedad/depresión (P&lt;0.00).
Existe tendencia a que las mujeres con diabetes califiquen más alta su CV en comparación con los hombres.
Las personas con diabetes califican como más deteriorada su calidad de vida, aunque existe una tendencia
favorable en las mujeres con diabetes, quienes evalúan como mejor su calidad de vida en relación a los hombres
con diabetes. La dimensión más afectada es ansiedad/depresión.
Palabras clave: Diabetes Mellitus tipo 2, Calidad de Vida, Salud, Trabajo.
Abstract
Compare the quality of life (QoL), perception of health and its relation in people with and without diabetes. Study
comparative sample of 208 people over 40 years, users of the public health system. For QoL, we apply 5
EuroQol-5D dimensions, besides sociodemographic variables, the data were processed with SPSS 11.0
program using Chi2 analysis of variance and odds ratios, taking as a significant P &lt;0.05. The total sample (238),
61% are women, with an average age of 54.7 ± 6.8 years, 47% devoted to housework, 38% with higher education
to primary, 23% without primary and 39% Primary completed, the separation between diabetics and nondiabetics, there were no differences in sociodemographic variables of gender, education and marital status, with
the exception of financial compensation (p = 0.002) and this time the average age (0.002). In 5 dimensions and
the overall rating of CV, the score was higher for people without diabetes who self rated with a better quality of
life, the area most affected in people with diabetes is anxiety / depression (P &lt;0.00). There was a tendency for
women with diabetes to qualify higher CV compared with men. People with diabetes are classified as
deteriorating quality of life, although there is a favorable trend in women with diabetes who evaluate and improve
their quality of life compared to men with diabetes. The most affected dimension is anxiety / depression.
Keywords: Diabetes Mellitus Type 2, Quality of Life, Health, work.
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2 diabetes in a Mexican community. Social Science and Medicine;59:1899-1912.
34. Aspiazu Garrido, M, et. al., Op.cit.
35. Salazar Estrada JG, et. al., Op.cit.
36. Daniulaityte, R., Op.cit.
37. Aspiazu Garrido, M, et. al., Op.cit.

�CONCEPCIONES CULTURALES EN TORNO A LA SALUD Y LA
ENFERMEDAD EN POBLACIÓN DE ADULTOS DE JALISCO, MÉXICO
Marcela
Serrano
Hernández,
Teresa
M.
Departamento
de
Salud
Pública,
Centro
Universidad
de
Guadalajara
E-mail: ttorres@cucs.udg.mx

Torres
López
y
Universitario
de
(Guadalajara,

Gabriel
Ávalos
Alcántara.
Ciencias
de
la
Salud.
Jal.,
México)

Introducción
A lo largo de la historia los conceptos de salud y
enfermedad han tenido diversos significados. En la
era paleolítica la concepción del proceso saludenfermedad era “mágica”. En esta época los brujos
tenían gran influencia y todo proceso anormal era
atribuido a una causa sobrenatural. Otra figura
importante en esta concepción era el sacerdote,
quien como doctor espantaba los malos espíritus o
el demonio que producían la enfermedad(1).
Con la cultura griega se produjo el inicio de una
visión racionalista y naturalista del universo y del
hombre, alejada de la magia y las supersticiones
místicas y religiosas. La salud era el bien más preciado en la sociedad griega. Además, sin salud no podía haber
belleza. Para los griegos antiguos, la enfermedad era desequilibrio, la desviación de la norma, y su cura pasaba
por un retorno a la naturaleza (2).
El acontecimiento más importante de la historia universal de la medicina lo constituye la medicina hipocrática,
ya que es el nacimiento de la medicina como un saber técnico. Es por eso que la total elaboración de esta
primera medicina científica duró alrededor de trescientos años a partir del siglo VI a.C. Esta hazaña consistió
en sustituir en la explicación de la salud y enfermedad todo elemento mágico o sobrenatural por una teoría
limitada a la esfera del hombre y la naturaleza. Constituyó así, el origen de una concepción científica de la
medicina universal, definitivamente liberada de la religión y la filosofía y establecida como un conocimiento
técnico. Durante los siglos XVII y XIX por primera vez se habla de medicina social y se llevan a cabo logros
importantes en salud pública y pasa a primer plano la idea de la prevención de enfermedades. Se habla de
condiciones sociales como causa de enfermedad.
Actualmente, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizada en su constitución en
1946, la salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de
afecciones o enfermedades. En 1992 se agrega a la definición de la OMS: “y armonía con el medio ambiente”,
ampliando así el concepto. De modo contrario, se entiende a la enfermedad como una entidad opuesta a la
salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración o desarmonización de un sistema a cualquier
nivel (molecular, corporal, mental, emocional, espiritual, etc.) del estado fisiológico y/o morfológico considerados
como normales, equilibrados o armónicos. Tomando en cuenta que los fenómenos de salud son dinámicos,
cuando se habla a cerca de la definición de salud de la OMS (3), se establece un modelo estático. La salud y
la enfermedad constituyen diferentes grados de adaptación del hombre frente al medio, los modos y estilos de
vida son influidos y a su vez influyen en la actividad del hombre como ser social. Los fenómenos de salud
ocurren dentro de una población cuyos miembros tienen una determinada constitución genética y viven en forma
organizada en una sociedad que transforma continuamente el ambiente. Al encontrar estos determinantes el
concepto de salud debe incluir dimensiones individuales, sociales y ambientales del ser humano. En este
constante cambio y en la búsqueda de un equilibrio entre el hombre y el ambiente giran los conceptos de saludenfermedad, y como es muy dinámico se puede entender mejor si se le llama: “proceso salud enfermedad”, ya
que no hay un punto límite exacto entre ellos. Estos conceptos no se pueden abordar desde la enfermedad o
salud solamente, ya que estos van a afectar de manera diferente al individuo.
Ahora bien, en la práctica parece seguir predominando el modelo biomédico sobre el biopsicosocial, el cual está
basado en la integración de los hallazgos clínicos con los datos de laboratorio y los datos de anatomía
patológica; definiendo la enfermedad como aquella dolencia que el médico puede reconocer, diagnosticar,
clasificar y curar; es decir, su objetivo es curar la enfermedad y no pacientes con enfermedad. Es por eso que

�este modelo ha entrado en crisis, a partir de la crítica de su deshumanización y su racionalidad exclusivamente
técnico-instrumental. En todo caso, sigue predominando un concepto que concede mayor relevancia a los
factores biológicos y que se interesa más por la enfermedad y la rehabilitación. Esta racionalidad asume que
tanto la salud como la enfermedad intervienen en la realidad objetiva del cuerpo, mientras que se deja de lado
la reflexión personal, las mediaciones culturales y sociales que acompañan al sufrimiento humano. Este enfoque
deja afuera todo lo relacionado con la esfera psicosocial.
Desde el punto de vista de la antropología y citando estudios previos; Fernando Conde (4) hace referencia de
los valores considerados como positivos en cuestión de salud comprendiendo los siguientes elementos: alegría
como síntoma de salud, la valoración de “se nace sano” y la valoración de la armonía familiar como algo
saludable. En contraparte, la población estudiada señalaba como negativo: vejez, enfermedad mental,
valoración del dolor como “no saludable” y la muerte. Es decir que las concepciones y representaciones sociales
dominantes sobre la salud en la población activa y masculina estudiada, tienden a unirse con las nociones
biomédicas que actualmente predominan en el sector salud: definir la salud como una cuestión
fundamentalmente individual, física y centrada en la ausencia de una enfermedad orgánica. En lo que respecta
al género femenino, las concepciones sobre la salud se expresaban como nociones más centradas en la
búsqueda del “equilibrio personal”, en donde la preocupación central era la situación de la salud familiar y más
específico, la de los hijos.
En un estudio realizado por Kornblit (5), con jóvenes argentinos entre 15 y 19 años se encontró que “un 34%
sustentaba el criterio de la salud “orgánica”, el 25% el de la salud “psíquica” y el 41% el de la salud como
integración psicofísica. Estos porcentajes variaban según se refería a varones o mujeres. En efecto, los varones
mantienen en mayor proporción el criterio de la salud orgánica, privilegiando así el ámbito de “lo corporal”
y desencadenando el interés de reflexionar acerca de la perspectiva de género o de lo que se espera
socialmente de los varones y mujeres. Es así como se señala que la concepción de salud ideal (6) supone un
estado de salud no alcanzable por el ser humano en su realidad diaria, respondiendo a la definición teórica de
una situación deseable en salud. Sin embargo, tiene importancia pues esas concepciones son guías que
inspiran actos cotidianos, aunque se sepa que nunca se alcanzarán plenamente dichos objetivos. En otra
Investigación realizada con familias de la Ciudad de Buenos Aires (7), se observó que éstas conceptualizaban
la salud refiriéndose a diversos aspectos de la vida cotidiana tales como alimentación, hábitos de vida, consulta
al sistema médico, práctica de deportes, bienestar psíquico e interpersonal, abrigo, higiene, vida al aire libre y
prácticas religiosas. Cabe destacar que, según el nivel socioeconómico al que pertenecían, cada uno de estos
aspectos fueron definidos de modo diverso.
Varios trabajos interculturales (8) confirman la existencia de ideas populares sobre la enfermedad y señalan
diversos modos de pensar las causas de las enfermedades. Estos modos de pensar constituyen "lógicas" que
permiten entender la realidad de la enfermedad: una lógica de degeneración, en la cual la enfermedad sigue al
desgaste del cuerpo; una lógica mecánica, en la cual la enfermedad es resultado de bloqueos o de daños a
estructuras corporales; una lógica de equilibrio, en la cual la enfermedad sigue a la ruptura de la armonía entre
las partes o entre el individuo y el medio; y una lógica de invasión, que incluye la teoría del germen y otras
intrusos materiales de las que resulta la enfermedad.
Todos estos componentes implican las concepciones de enfermedad que responden a la medicina científica en
cuanto a centrarse en síntomas, causas y terapias de enfermedades. Otro punto de vista sugiere que los
conceptos vinculados con la enfermedad operan como símbolos que se relacionan con una amplia variedad de
experiencias propias de una cultura. Los conceptos comunes de enfermedad no sólo nombran entidades en el
cuerpo, también son imágenes asociadas con otros órdenes de la vida. Es así como se puede hablar de cuatro
aspectos del fenómeno enfermedad para el individuo: Estar enfermo, es decir, sufrir alteraciones a causa de
enfermedades en el cuerpo y en sus funciones; sentirse enfermo, es decir, percibir tales modificaciones en el
propio organismo;identificar la enfermedad basándose en los conocimientos adquiridos en su época y referidos
al tema; poder estar enfermo, lo cual depende tanto del tipo de enfermedad como de los roles sociales que
desempeña el sujeto.
En el informe Mujer y Salud de Madrid (9) el discurso dominante en 1993 era el de una visión holística; en la
cual la concepción de salud constituía una noción global, colectiva y equivalente de vida familiar plena. Su
traducción en promoción de salud fue el de ubicar a la mujer como agente de salud, vista como la "responsable
de los cuidados familiares”. En el año 2000, el discurso dominante en torno a salud cambio de lo holístico al de
constituir un equilibrio personal, cambiando también a una noción más personalizada y equivalente del equilibrio
personal y como fuente de energía vital, aquí el rol que desempeñaba la mujer en promoción de salud fue el de
ser señalada como un sujeto activo de salud, es decir, la responsable para el desarrollo de los auto cuidados.

�Canguilhem (10) señala tres concepciones: la ontológica (origen mágico-religiosa-bacteriológica), la dinámica
(equilibrio organismo/ambiente) y la social (considera que la enfermedad es un hecho social en el que
intervienen: clase social, origen étnico, sexo, etc., en el comportamiento de los enfermos). Su interés entonces
no sólo reside en describir o conocer el fenómeno de enfermar, sino en analizar el concepto desde un aspecto
más amplio y postular que no existe un hecho normal o patológico en sí mismo: “Las anomalías no son en sí
patológicas, son sólo variantes que expresan otras normas de vida; si esas normas son inferiores, en cuanto a
estabilidad, fecundidad y variabilidad con respecto a las normas consideradas en forma convencional como
normales, entonces se las denominará patológicas”. En conclusión, Canguilhem define enfermedad como el
estado anormal (patológico) que predispone al organismo a un resultado adverso, dañino y susceptible de ser
tratado.
También se relaciona a enfermedad los siguientes términos: padecimiento (illness), enfermedad (disease) y
disfunción social (sickness); cada uno de ellos reflejando una óptica o posición distinta de la enfermedad. La
primera es la parte subjetiva del estar enfermo, la segunda es la dimensión biológica orgánica de la enfermedad,
y por último está la dimensión social de la enfermedad.
Diversos autores como Granda, Good, Llovet (11,12,13) y en particular Laurell (14), mencionan que la
enfermedad no puede ser considerada simplemente como un estado biológico ni como la consecuencia
mecánica de la pobreza o de otras condiciones sociales, sino como parte de un proceso entre la salud y la
enfermedad. No obstante lo anterior, no existe consenso en la conceptualización de la salud. Múltiples autores
han insistido en que un primer acercamiento debería consistir en considerar la salud como la ausencia de
enfermedad, noción que en la actualidad prevalece en al ámbito popular. Sin embargo, esta postura hace
evidente su debilidad al intentar conceptuar la enfermedad, lo que es tan complejo como conceptuar la salud.
Los esfuerzos por elaborar una definición de enfermedad con frecuencia se han apoyado en los conceptos de
normalidad y anormalidad. Viveros (15) señala cómo los individuos se expresan a propósito de la salud y la
enfermedad en un lenguaje elaborado a partir de la relación que establecen con la sociedad. Es así como en la
actualidad se da inicio a un análisis de la salud y la enfermedad, no como entidades cuya definición es evidente,
sino como el resultado de procesos sociales, elaboraciones intelectuales y continuos intercambios de la
colectividad. Otros estudios relevantes sobre la salud son los de Castro (16,17), quien ha incursionado en el
enfoque cualitativo sobre la subjetividad de los individuos en torno de los padecimientos, la enfermedad y la
manera en que la experiencia y los significados se modulan de acuerdo con la estructura social.
Con todos los puntos de vista ya mencionados, el hombre ha elaborado diferentes conceptos sobre salud y
enfermedad, formas de aliviarla, acciones para su prevención y fomento de la salud. Por lo tanto, las
percepciones de buena y mala salud, junto con las amenazas que pudiesen rodearlas, se encuentran
culturalmente construidas, condicionando los significados, la interpretación de sensaciones y la percepción de
los cambios y potencialidades corporales que la persona tendrá; las cuales serán referidas a la estructura social,
debido a que están marcadas por las condiciones y el contexto en el cual emergen; asimismo, por las funciones
que cumplen en la interacción con el mundo y con los demás; así pues, se constituye su subjetividad: sabemos
que es más posible que un individuo esté sano cuando se siente de esa manera y así lo refiere, reconociendo
que también podría tener lesiones o disfunciones asintomáticas o bien sin manifestaciones evidentes.
El objetivo de este trabajo fue el de describir la visión sobre salud y enfermedad desde las concepciones
culturales de la población general, a demás de presentar la visión diferenciada de hombres y mujeres; a fin de
identificar elementos para desarrollar programas de prevención y mejorar
así el proceso de
atención. Su importancia radica en que si no se cuenta con un acercamiento a las conceptualizaciones de la
población, esto puede conducir a que los programas educativos en salud no partan de bases fundamentadas
en lo que es culturalmente es significativo para ellos.
Metodología
Se realizó un trabajo de recolección sistemática de datos bajo el enfoque de la antropología cognitiva y de la
salud, a fin de estudiar cómo los sujetos adquieren información y la procesan para generar decisiones y actuar
de acuerdo a los valores normativos de su entorno, constituyendo así, el punto de vista emic (18). El diseño del
estudio fue transversal exploratorio con niveles de análisis descriptivo y correlacional. El trabajo tuvo dos
recolecciones sucesivas de datos, entre Febrero y Mayo de 2009: una con la técnica de listados libres y otra
con la técnica de sorteo de montones. Este tipo de técnicas de recolección de datos se orientaron a la
descripción de la concepción cultural de salud y enfermedad, todo esto para describir la organización de las
distintas dimensiones que los informantes elaboran en torno a ellos.

�El estudio se realizó en Jalisco, México, los municipios donde se realizó el trabajo fueron: El municipio de
Guadalajara se localiza al centro del estado de Jalisco, cuenta con una población de 1’633,216 habitantes: 784
733 corresponden al sexo masculino y 848 483 al femenino. Los grupos de edad en esta zona se componen de
la siguiente manera: De 0-14ª: 507 864hab, de 15-64ª: 1 033 298hab, Mayores de 65ª: 87 483hab, y 4 571
personas corresponden a un grupo de edad no especificado. En el ámbito de salud, este servicio es
proporcionado por la Secretaría de Salud del gobierno estatal, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS),
el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el Hospital Civil, la Cruz
Verde, la Cruz Roja y un gran número de clínicas y hospitales particulares (19).
En municipio de Poncitlán se localiza en el sureste del estado, cuenta con una población de 36 893 habitantes,
de los cuales 18 131 personas corresponden al sexo masculino y 18 762 al femenino. Los grupos de edad
establecidos: De 0 a 14ª: 14 964hab. De 15 a 64ª: 19 876hab. Mayores de 65ª: 1 957hab y 76hab corresponden
a un grupo de edad no especificado. La atención a la salud en este municipio está a cargo de la Secretaría de
Salud del gobierno estatal, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE). De acuerdo con los datos del gobierno del estado, el
municipio contaba en febrero de 1997, con 4,053 asegurados al IMSS, es decir, sólo 1 de cada nueve habitantes
contaba con adscripción a los servicios de salud en este Instituto. En lo que se refiere a infraestructura, el
municipio sólo cuenta con dos unidades médicas, pertenecientes una al IMSS y otra al ISSSTE (20). Lo anterior
indica que la cobertura de este servicio es insuficiente.
La estrategia de muestreo para la selección de entrevistados fue no probabilística propositiva (21); orientada a
encontrar cierta variación en algunas características de los informantes: género, distintas comunidades, amplio
rango de edad y diferentes experiencias en el ámbito de salud y enfermedad. Los criterios de inclusión fueron:
mujeres y hombres en edades de 20 a 59 años (38.7 años como promedio en las mujeres y 33.7 años en los
hombres), su escolaridad iba desde Ninguna hasta Estudios Superiores. En ambas recolecciones se entrevistó
a 40 informantes: 20 del sexo femenino y el resto del sexo masculino para cada uno de los términos en estudio,
siendo un total de 80 personas para cada técnica. Al final del trabajo totalizaron 160 participantes. La selección
de los contextos de estudio se basó en conjuntar dos visiones culturales (urbana y rural). El tamaño de la
muestra en cada contexto se basó en el supuesto del modelo de consenso cultural de Romney, Batchelder y
Weller (22) para el estudio de patrones culturales. El supuesto plantea que, en estudios de descripción cultural,
el tamaño de muestra no debe ser grande, debido a que la correlación promedio entre informantes tiende a ser
alta (0.5, ó más). En ese sentido, Weller y Romney (23) sugieren un tamaño mínimo de informantes para
clasificar el 95% de las preguntas correctamente, bajo un promedio de competencia cultural esperada
(concordancia entre las respuestas individuales y el patrón estimado de respuestas correctas del grupo) de 0.5
y un nivel de confianza de 0.95.
En Guadalajara, las entrevistas se efectuaron en unidades de medicina familiar (UMF) del Instituto Mexicano
del Seguro Social (IMSS) y en los Hospitales Civiles del estado, todos con usuarios del turno matutino. En
Poncitlán, las entrevistas se realizaron en la plaza principal, debido a que era más sencillo establecer contacto
con las personas. Antes de cada entrevista se explicaron los objetivos del estudio y se obtuvo el consentimiento
informado verbal, garantizándose a los informantes la confidencialidad y anonimato en la recolección y el
análisis de la información. La participación de los entrevistados se sujetó a su aceptación voluntaria.
Las técnicas de recolección de datos se orientaron a la descripción del dominio cultural del concepto de la Salud
y de Enfermedad. En la antropología cognitiva se entiende por dominio cultural el conjunto organizado de
palabras o frases que, en distintos niveles cognitivos, hacen referencia a una esfera conceptual específica (24).
En ese sentido, en la primera fase del estudio se aplicó la técnica de listados libres. Esta técnica consiste en
pedir a los informantes un listado escrito de términos o frases relacionados con una esfera conceptual
particular. El cuestionario de la entrevista incluyó dos preguntas generales:
1. “Escriba 5 palabras o frases que se le vengan a la mente cuando escuche la palabra: salud/ enfermedad”, y
2. “A continuación explique por qué asoció cada una de las palabras o frases anteriores con la palabra salud/
enfermedad”.
Las respuestas son registradas en el instrumento por el mismo participante o por el entrevistador. La principal
ventaja de este procedimiento es que favorece la expresión más espontánea de los sujetos, y por ello se espera
que el contenido evocado este más libre de racionalizaciones, sesgos de defensa o deseabilidad social (25).

�En la aplicación de los listados libres se obtuvo un total de 200 términos para el concepto de salud y 200 para
enfermedad, las palabras más frecuentes se encuentran en las Tablas 1 y 2. Luego de obtenidas las listas, se
tabularon los términos por frecuencia de mención. Esta tabulación permitió escoger 20 términos de cada listado,
a fin de generar instrumentos de recolección de sorteo de montones para su aplicación en la segunda fase del
estudio. Posteriormente se clasificaron con base a 3 tipos de conceptos: los elementos descriptivos (a su vez
clasificados en léxico = sinónimos del término; composición = elementos que conforman el concepto; y vecindad
= otras palabras relacionadas), las prácticas (clasificadas en acciones y funciones) y los atributos (adjetivos o
calificativos). En la segunda fase se aplicó la técnica de sorteo de montones, la cual consiste en elaborar tarjetas
para cada término (20 tarjetas diferentes para cada contexto) y pedir a los informantes que formen grupos de
cartas que contengan los términos más parecidos, sin importar el número de grupos que se formen. Después
se les pide que etiqueten a cada montón con una palabra o frase que identifique el conjunto de las tarjetas
seleccionadas (26)26, todo esto para describir la organización de las distintas dimensiones conceptuales de los
informantes sobre las palabras en estudio.
Los datos generados en las dos fases de recolección fueron tabulados en matrices de palabra por palabra y sus
valores fueron transformados a proporciones de similitud. Las matrices resultantes fueron analizadas por
separado para los valores agregados y los valores individuales. En el caso de los valores agregados, las
matrices fueron analizadas mediante conglomerados jerárquicos. Este método asigna palabras a dimensiones
conceptuales de acuerdo con la similitud percibida por los y las informantes. El grado de similitud entre palabras
se expresó en una gráfica de diagrama de árbol con niveles de correlación. En forma complementaria, se hizo
la representación espacial en dos dimensiones de las similitudes de las palabras representadas en los árboles
de conglomerados, mediante escalas multidimensionales no métricas. Con esta técnica se calculó el valor
de stress como medida de bondad de ajuste de la representación de los conglomerados. Esta medida se define
como la suma de correspondencias entre pares de objetos dentro de la representación espacial. En el trabajo
se siguió la propuesta de Sturrock y Rocha (27), quienes sugieren para una representación de 20 términos un
valor de corte de stressmenor a 0.28.
En el caso de los valores individuales, las matrices fueron analizadas mediante un modelo de consenso cultural
ajustado a respuestas ordinales. Este modelo estima la verosimilitud de que un sistema homogéneo de
conocimientos predomine en una cultura, a partir de la correspondencia entre los conocimientos del grupo y los
del individuo. Para el efecto, se corrieron análisis factoriales de componentes principales que agrupan a los
individuos en función de sus respuestas. El criterio de bondad de ajuste para la obtención del consenso en los
modelos implica que el primer factor alcance una razón tres veces mayor a la del segundo factor, lo cual
significaría que hay una alta concordancia en las respuestas de los informantes y de las informantes. Los
distintos análisis se procesaron con el programa computarizado Anthropac v. 4.1.
Resultados
Listados Libres
Þ

Salud

Los términos ubicados en léxico o sinónimos de salud en ambos géneros fueron: Bienestar, Estar
Bien y Sentirse bien. Otros términos que se señalaron de forma particular en cada género: Estar
Saludable, Sano y Vivir Bien para los hombres; Vida y No Enfermarse para las mujeres. Los ubicados en
composición son estados que involucran un proceso permanente de cuidados para la salud no sólo en lo físico
sino también en lo mental y emocional: Buen ánimo, tranquilidad, paz, disfrutar y anhelo. Otras palabras
asociadas son las de: Dios (los participantes lo indicaron como: “Hay que creer en él para tener salud”, “Es lo
primero para tener salud… Nos da la vida… Nos da todo”), tener educación y dinero (asociados a saber cómo
cuidarse y poder comprar medicamentos y/o atenderse mejor), a la familia y deseos. En la clasificación de
vecindad, se hace referencia a términos que tienen que ver con lo opuesto a salud, los profesionales para su
atención, así como formas de prevención y fomento.
En cuanto a las prácticas, la categoría de acciones fue la que contó con el mayor número de palabras, en ella
se ubicaron los términos relacionados con formas de cuidado a la salud (chequeos médicos, quitar cosas
dañinas, ser responsable, estar controlado de enfermedades, hacer ejercicio, alimentación, descansar) otras
sobre como lograr un estado de salud mental óptimo (jugar, conviviendo sano) así como una actividad productiva
como lo es eltrabajar. En funciones, se ubicaron términos que los participantes señalaron necesarios para lograr
un equilibrio y tranquilidad: higiene, salud espiritual, objetivos, confort, descanso, trabajo, buenas costumbres y

�convivir con las personas. Una mujer indicó en este aspecto: “Solo Dios sabe, pues es el único que sabe cuando
la tenemos”.
Sobre los atributos asignados a salud, ambos géneros compartieron el referirla como algo universal o global
diciendo que es “lo más importante”, “la base para todo” y “bienestar total”. Solo en el género masculino, lo
ubica dentro desde el punto de vista orgánico, es decir, fue visto como el poder hacer todo y el ser eficiente.
Þ

Enfermedad

En los elementos de tipo descriptivo se menciono como léxico o sinónimo de enfermedad para ambos géneros
el término malestar. Se refirió muerte y problemas sólo en el género masculino.
En la composición del concepto se mencionaron palabras que tenían que ver con el sentir de las personas
cuando se encuentran enfermos, así como algunas de las manifestaciones que indican el estar enfermo: Dolor
de cabeza, tos, cansancio y calentura. También se da importancia a cómo afecta el trabajo (“A veces me siento
distraída y cansada en mi trabajo”) y el dinero o los gastos requeridos cuando se está enfermo: “Necesario para
comprar medicamentos”, “Muchos medicamentos que no se encuentran se tienen que comprar” (esto en
relación al Instituto Mexicano del Seguro Social). Esta categoría fue la segunda con la mayor cantidad de
términos mencionados, tal vez por la infinidad de síntomas conocidos, más comunes y/o frecuentemente
presentados, y a su vez por los componentes que se suman al estar enfermo (factor emocional, de atención y
económico).
La clasificación de vecindad contó con el mayor número de palabras y engloba las patologías, que al considerar
por lo que se dijo, fueron las más conocidas o de mayor importancia para las personas entrevistadas (casos
curiosos fueron los de un hombre y una mujer quienes ubicaban también dentro de este apartado: “Embarazo…
Porque mi esposa está embarazada y tiene problemas”; y “los partos por que se sufre”); también se hizo
mención de las instituciones y profesionales dedicados a su atención y los medios para evitar o aliviar la
enfermedad.
En lo referente a las prácticas, las acciones enunciadas hicieron referencia al tipo de actividades que pueden
llevar a padecer una enfermedad: drogadicciones, malos hábitos, el no cuidarse, etc.; y las requeridas para
contrarrestar este estado: “Hay que seguir las indicaciones del Dr. para controlar y aliviar enfermedad”, “Tomar
medicina para no ir con el doctor”. Las funciones mencionadas fueron referentes a las consecuencias
emocionales y orgánicas al estar enfermo: sufrimiento, tristeza, stress y necesidad de reposo. Finalmente en
atributos, solo una mujer dijo que cuando se está enfermo hay que “Luchar por su vida” justificando esto con
“Dios da vida y sabe cuando la va a quitar”.

�Fuente: Listados
Dimensiones Conceptuales de Salud

�Mujeres
En la Figura 1 se muestran las dimensiones conceptuales encontradas mediante análisis de conglomerados en
este género. La dimensión de cuidados hizo referencia a la importancia del ámbito familiar; esto fue, las
participantes hacían mención a que la base para una “buena salud” resulta de lo enseñado desde el núcleo de
una familia, ya que de ahí surgen los hábitos personales en cuestión de higiene, dieta y actividad física, además
de la identificación de lo que es necesario para el bien individual, todo esto constituyendo lo que fue llamado
como“estilo de vida”. Por ejemplo, en relación a lo anterior se dijo: “La limpieza, está de la mano con la salud…
Para tener mejores hábitos”, “Una alimentación sana contribuye a una buena salud”, Con el ejercicio te
mantienes en buena condición”, Auto cuidado: Para no enfermarse”).
En lo que respecta a la dimensión de satisfacción se aborda la cuestión económica y laboral que si bien no son
fundamentales para determinar el estar enfermo o no; fueron vistos como necesarios para solventar los gastos
y /o necesidades de determinadas circunstancias y que a su vez brindan un estado de paz y armonía,
denominado como “tranquilidad” (la mayoría coincidían: “Si tienes dinero te puedes ayudar a comprar vitaminas,
puedes atenderte mejor”, “Trabajo: Yo con salud todo lo hago… No se me dificulta nada”). Fue considerado
como“indispensable” el contar con “buenas costumbres” (definido por una de ellas como: “No fumar, No drogas,
No alcohol”), el ámbito de la familia y alegría (“Estoy feliz cuando se que estoy sana en un examen”, “Estoy
contenta cuando estoy saludable”) para lograr un estado y/o funcionamiento óptimo.
La dimensión de prevención se compone de una categoría y de elementos que en el sector salud constituyen
parte de lo llamado “promoción de la salud”; sin embargo, las participantes dieron mayor importancia a los
profesionales o del personal que son “responsables” (según ellas) de preservar, devolver y cuidar la salud (“el
doctor es la persona que nos da salud con lo que sabe”,”la enfermeras son igual que el doctor… Nos cuidan y
curan”); además de que gracias a la difusión que actualmente se ha dado a las campañas de vacunación o de
chequeos oportunos, esto ya figura dentro del conocimiento o conciencia de la población general (“las vacunas
nos brindan defensas para tener salud”, “los chequeos son importantes para detener antes el peligro de la
enfermedad”).
Por último, la dimensión de Sentirse bien contiene palabras que solo hacían referencia a sinónimos o a lo que
significaba para las participantes el tener salud/ estar sano.

�Fuente: Sorteo de Montones
Hombres
En la Figura 2 se muestran las dimensiones conceptuales encontradas mediante análisis de conglomerados,
identificándose dos dimensiones. En la dimensión de lo más importante, el género masculino incluyó las
subdimensiones de felicidad y lo que es visto como saludable. En la primera, se refirió que el éxito se compone
deeducación y trabajo, de la misma manera que “para estar bien se requiere de un Dios, de la felicidad y de
familia”.También se incluyen los términos de estar bien y bienestar. En la subdimensión de lo que es saludable,
se encuentran las categorías del auto cuidado y de los buenos hábitos. En lo que se refiere al auto cuidado,
este se compone de las palabras: higiene (uno de ellos dijo: “Menos microorganismos, menos
enfermedades”), estar sano(“Tienes que estar sano para estar saludable”) y cuidarse. En la categoría de los
buenos hábitos, se ubican los términos realizar ejercicio, alimentación (la mayoría dijo que se debe comer bien)
y el descansar. Justificaban que la ausencia de estas actividades ocasionaba la aparición de alguna
enfermedad.
La dimensión de atención solo cuenta con la subdimensión de control, ésta a su vez con las categorías
de:medicamentos, visto como algo “para el beneficio de la salud”, (haciendo referencia al IMSS como sub
categoría debido a que es una institución hospitalaria y con médicos; y la palabra medicina debido a que “Es
con lo que se cura uno”) y cuidado (visto como algo para tener salud). En esta última categoría se ubicaron los
términos drogas(“Si toma drogas no tiene salud”) y clínica. También se encuentran en esta dimensión las
palabras vacunas (“Más vale prevenir que lamentar”, “Las vacunas nos dan salud”) y chequeos médicos.

Fuente: Sorteo de Montones
Dimensiones Conceptuales de Enfermedad

�Mujeres
La Figura 3 muestra las dimensiones conceptuales que resultó del análisis de conglomerados. La dimensión
deatención cuenta con las subdimensiones de sentirse mal, salud y necesidad. En la primera de ellas, se
encuentran las palabras: reposo (ubicado aquí debido a que fue señalado como “lo necesitas para salir de
cualquier enfermedad “), dolor de cabeza y dolor. Además, cuenta como única categoría la que fue denominada
como“descuido”; englobando aquí los términos de gripa y calentura, ya que fueron vistos como las
consecuencias de esto (“Es el proceso de un descuido”). En la subdimensión de salud, se encuentran la
categoría de la prevención, en donde se mencionó lo referente a algunos de los componentes del sector
salud: doctor, clínica y medicina, vistos de manera global como:”Acudes siempre con ellos cuando hay alguna
enfermedad “, “Es el lugar donde se tiene que ir a consulta” y “La que hay que tomar para
curarse” respectivamente. La palabra “inyecciones” fue vista como algo que no es el agrado de muchos pero
que es un medio para ayudar o llegar a un bien. Los términos de seguro(refiriéndose a uno de los componentes
del sistema de seguridad social que existe en México), dinero y trabajo se encuentran dentro de la subdimensión
de “necesidad”, esto debido a que son considerados importantes para poder contar con los medios para la
atención a la salud y/o la asistencia médica y recursos que están en constante interacción: “Si tienes trabajo,
tienes dinero”, “Teniendo dinero puedo solucionar muchas cosas”, “El trabajo protege dando el seguro”.
En la dimensión de sufrimiento, la mayoría de las participantes dieron un carácter emocional al padecimiento
de una enfermedad, esto debido a que englobaron dentro de esta dimensión los
términos “depresión” y “tristeza”,señalándolos como la forma de expresión del dolor físico- afectivo y/o al no
cumplimiento de expectativas o circunstancias difíciles (“A veces me siento muy triste… Decaída en mi
estima”, “Siento tristeza nada más de saber que estoy enferma”). También se encuentra la subdimensión de lo
que “no tiene cura”, en donde colocaron los padecimientos que a su saber en la actualidad no tienen aun una
forma de resolverse favorablemente. En la subdimensión de “malas costumbres” se hizo referencia a los
padecimientos crónico-degenerativos que hoy en día constituyen un problema de salud pública de gran impacto,
y que fueron clasificados como pertenecientes a la edad adulta debido a que son el reflejo de los malos hábitos
adquiridos por largo plazo.

Fuente: Sorteo de Montones
Hombres

�La Figura 4, muestra las dimensiones conceptuales que a través del análisis de conglomerados dio como
resultado dos dimensiones: lo constituido para los participantes como lo que es “estar enfermo”, a su vez
compuesta con las siguientes subdimensiones. Lo perteneciente a cuidados, formada por las categorías de lo
que “necesita control”(donde ubicaron las palabras de úlcera y diabetes, vistas como patologías de larga
evolución que requieren cuidados específicos y personales); y “sentirse mal” (aquí los participantes
mencionaban algunos síntomas y enfermedades que eran representativos para ellos). En lo denominado
como Problemas, se señalo las acciones que siguen o el sentir que expresaron los participantes al encontrarse
en situaciones difíciles o al estar enfermo. Se establecieron así las categorías de “descanso” (“siempre que
estoy enfermo me siento cansado” y “cuando estás enfermo tienes que estar en reposo”) y “preocupación” (aquí
los términos de nervios, presión y también problemas:“Te sientes presionado a cómo solucionar los diferentes
problemas”, “La desesperación… Preocupaciones”, “Lo primero que se le viene a la mente es el dinero… Uno
tiene que solucionar”). En la subdimensión de Atención Médica se ubicaron las palabras: dolor, dolor de cabeza,
malestar y medicina; justificándose que forman parte de la condición de estar enfermo y que para poder resolver
alguna de estas situaciones es necesario acudir a alguna institución o con algún profesional de la salud.
La dimensión del “sufrimiento” contó con la subdimensión de miedo, ya que se dijo sentir temor ante la presencia
de alguno de los padecimientos que más les representaron dolor y sufrimiento (cáncer, SIDA y muerte); y su
relación con la muerte, visto como: “Es peligroso… No me gusta pensar en eso”, “Hay enfermedades que no
tienen cura”; abarcando también el factor emocional (“el llanto y la tristeza es algo que no puedes evitar sentir”).

Fuente: Sorteo de Montones
Consenso cultural sobre la concepción de salud y enfermedad
La organización conceptual de las distintas dimensiones del concepto de salud y de enfermedad mostró
consenso cultural. En el caso de salud en mujeres alcanzó un nivel de razón = 9.315 y en los hombres = 8.120,
mientras que en el de enfermedad las mujeres el nivel de razón fue = 8.769 y en los hombres = 10.09. Como
ya se mencionó antes la regla es que este factor debe calificar más de tres veces la varianza del segundo factor,
lo cual sucedió en todos los caos (11.2, 8.1, 8.21 y 13.9 veces mayor respectivamente) (ver Tabla 3 y 4).
El porcentaje acumulado de la varianza para el factor ratio 1 fue mayor a 70% (94.4, 93.1, 93.2 y 94.7) y la
media de la competencia cultural individual fue mayor a 0.6 (0.642, 0.627, 0.610 y 0.687) confirmando esos
valores el consenso cultural. Los valores mayores a 0.3 en la medida de acuerdo grupal (0.412, 0.393, 0.372 y

�0.471) describen homogeneidad en la organización conceptual de las dimensiones y validan también el
consenso.

Discusión y Conclusiones
El objetivo que guio este estudio se cubrió ya que se logro identificar las concepciones culturales sobre salud y
enfermedad que actualmente predominan, así como describir las diferencias entre los puntos de vista de los
hombres y mujeres de los grupos estudiados.
En ambos conceptos los participantes mostraron una visión holística, presentando la implicación de la totalidad
del ser como persona: sus relaciones familiares, laborales y sociales, y no exclusivamente en lo físico o
fisiológico. Es así como se explica que el modelo de consenso haya mostrado alta homogeneidad, demostrando
que en la actualidad siguen predominando muchos de los conceptos establecidos con anterioridad a pesar de
las diferencias que pudiesen existir en cuanto a sexo, edad, socioeconómico y de educación.
En lo referente a salud, la mayoría de las mujeres tenían una visión más cercana al bienestar y al equilibrio
general; más centrado en el “sentirse bien” a base de la prevención, sin restar importancia al aspecto emocional,
laboral y social. Por otro lado, los hombres producen una concepción más cercana a las nociones del
tipo órgano-médicas, más focalizadas en el cuerpo considerado como algo estrictamente físico, concepción
que condensaban en la expresión "estar bien". Esto se encuentra en estrecha relación con lo encontrado por
Conde (28) y Kornblit (29). Es así como se puede hablar que la concepción de salud posee dos componentes:
uno subjetivo, o de bienestar, es decir el hecho de sentirse bien en diferentes grados; y otro objetivo, el cual se
identifica con la capacidad de funcionamiento. De manera contraria, la concepción en torno a enfermedad, fue
señalada como algo malo, causante de sufrimiento (dolor, tristeza, angustia) y muerte, o de manera simplificada
fue definido como lo opuesto a salud o ausencia de la misma; englobando así las tres concepciones establecidas
por Canguilhem (30) para este término.

�En ambos grupos existieron similitudes en las dimensiones resultantes. En lo que respecta a salud, siempre se
ubicó la dimensión de atención, en la cual los dos gráficos englobaron lo perteneciente al sector salud (desde
los lugares dedicados a prestar el servicio, profesionales dedicados a ello, recursos sanitarios y prácticas de
prevención), señalado como lo necesario para “estar bien” o recuperar la salud. En enfermedad, las dimensiones
que mostraron mismas similitudes fue la de sufrimiento, en la cual se hizo referencia a un estado emocional de
tristeza/depresión, además de patologías que actualmente son muy comunes en nuestro medio y que
generalmente llegan a la muerte o bien de larga evolución y con deterioro progresivo.
Siempre se señalo la importancia de preservar y cuidar la salud por medio de la divulgación de los conocimientos
sobre cómo prevenir y actuar ante la presencia de enfermedades, todo esto para reducir riesgos y/o mejorar
sus condiciones sanitarias. Es así, como la acción coordinada de escuelas, medios de comunicación, empresas
privadas, etc., sería fundamental para cumplir con dicha tarea y fomentar a la vez que la salud no es solo un
hecho de sobrevivencia, sino que se debe convertir en un modo de vida cotidiano y no solo en el de evitar una
amenaza (visto como la aparición de la enfermedad). A decir de esto, surge la preocupación de si el lenguaje
utilizado por las campañas de salud responden a los lenguajes populares y si por ello aumentan o disminuyen
su efectividad (aquí lo que se buscaría es entender como los saberes de todo tipo: individual, popular y médico;
pueden ayudar a entender las acciones que se adoptan en un grupo social). También se le da gran importancia
lo que tenía que ver con la cuestión económica y laboral para cada uno de los términos, ubicando las palabras
de “dinero” y “trabajo” dentro de tranquilidad, necesidad y satisfacción; justificando que son medios para
alcanzar la posesión de bienes y servicios que lograrían atender sus necesidades de manera adecuada y
otorgándoles así un papel de seguridad. Con todo esto se establecería que el contar o no con salud es visto
como un asunto de recursos. Con esto se establece que la interpretación de estos conceptos se efectúa en
términos de causalidad
Se pude concluir que las concepciones culturales de salud y enfermedad son fenómenos complejos que están
estrechamente ligados a la persona, su subjetividad, sus circunstancias vitales, sus condiciones sociales,
culturales, económico-políticas y medioambientales; es por ello que se encuentran en un estado continuo de
adaptación debido a que son susceptibles de ser modificados, a la vez que sus determinantes son múltiples e
interaccionan entre sí. La comprensión de esto se va a reflejar en la institucionalización de modalidades
específicas de organización de los servicios de salud, el proceso de atención y para establecer las
características determinantes en el desarrollo de las prácticas sanitarias.
Las propuestas que surgirían en base a lo anterior: a) Diferenciar entre demanda y necesidades de salud; y b)
Evitar dirigirse solamente hacia lo biológico o lo puramente psicosocial y tratar de manejar de manera integral
al paciente, es decir un enfoque biopsicosocial.
Resumen
El objetivo de estudio fue describir la visión sobre la salud y la enfermedad desde las concepciones culturales
de la población general, a demás de presentar la visión diferenciada de hombres y mujeres. Fue un estudio
transversal exploratorio. La muestra fue de 40 participantes para cada uno de los términos y para cada una de
las fases del trabajo de campo, es decir un total de 160 personas, las cuales fueron seleccionadas por muestreo
propositivo en las instalaciones públicas de salud del estado de Jalisco, México. El grupo de edad establecido:
Adultos de 20 a 59 años, la mitad de ellos del sexo masculino y el resto del sexo femenino; a quienes se les
aplicaron entrevistas semiestructuradas mediante técnicas de listados libres y sorteo de montones. Se
indagaron términos asociados al concepto de salud y enfermedad y grupos de dimensiones conceptuales. Se
aplicó análisis de consenso mediante factorización de componentes principales y análisis dimensional, mediante
conglomerados jerárquicos y escalas multidimensionales. Los resultados obtenidos muestran que existe
abundante información de tipo descriptivo ya que las dimensiones hacen referencia a elementos de triunfo (en
lo referente a salud) y fatalismo (en caso de enfermedad), conceptos biológicos y funcionales, además de las
prácticas realizadas en cada uno de los términos; es así como los elementos culturales encontrados en este
estudio podrían contribuir a la construcción de saberes que ayuden a entender, aplicar y optimizar los discursos
de la promoción de salud, así como identificar factores condicionantes y protectores de la salud desde la óptica
cultural y social para una mejor comprensión del fenómeno salud enfermedad en las distintas comunidades.
Palabras clave: Adultos, Género, Salud, Enfermedad, Concepciones culturales
Abstract

�The objective of this study was to describe the vision of health and disease from the cultural concept of the
general population, besides presenting the vision of men and women. It was an exploratory cross-sectional
study. The sample included 40 participants for each of the terms and for each of the phases of field work, ie a
total of 160 people, which were selected by purposive sampling in the public health system in Jalisco, Mexico.
The established age group: Adults aged 20 to 59 years, half of them males and other females, who were semistructured interviews applied by techniques of free listing and pile sorting. We investigated terms in the concept
of health and disease groups and conceptual dimensions. Consensus analysis was applied using principal
component factoring and dimensional analysis, using hierarchical clustering and multidimensional scaling. The
results show that there is abundant information and descriptive as the dimensions refer to elements of success
(in terms of health) and fatalism (in case of illness), and functional biological concepts as well as the practices
undertaken in each of terms; is how the cultural elements found in this study may contribute to the construction
of knowledge to help understand, implement and optimize the discourses of health promotion and to identify
protective factors and determinants of health from the cultural and social perspective a better understanding of
the health/disease condition in the various communities.
Keywords: Adult, Gender, Health, Disease, cultural conceptions
Agradecimientos
Nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas que participaron en este estudio compartiendo su
tiempo, confianza y experiencias personales y/o cercanas.
Referencias
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de Psicología, Área de Salud-Curso Niveles de Atención en Salud, Universidad de la Republica.
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2. Idem.
3.
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2009.
¿Cual
es
la
definición
de
salud
(http://www.ops.org.ar/AcercaDe/PreguntasFrecuentes.htm#Def_salud_OMS)

según

la

OMS?

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20. Idem.
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26. Bernard HR. Op. cit.
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49-60.
28. Conde, Fernando. Op. cit.
29. Kornblit A. &amp; M. D. Op. cit.
30. Canguilhem G. Op. cit.

�ESTUDIO DE SALUD Y ENVEJECIMIENTO EN CIUDAD VICTORIA
(ESEV) -MÉXICO-: METODOLOGÍA Y DATOS PRINCIPALES
Jesús Rivera Navarro*, Julián Benito-León**, Karla Amalia Pazzi Olazaran*** Sandra Elizabeth Mancinas
Espinoza****
*Facultad de Ciencias Sociales. Departamento de Sociología y Comunicación. Universidad de Salamanca.
Salamanca.
España.
**
Hospital
12
de
Octubre.
Servicio
de
Neurología.
Madrid.
España.
Neurólogo
***Servicio
médico
Ban
Rural.
Ciudad
Victoria.
Tamaulipas.
México.
**** Departamento de Posgrado. Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano. Universidad Autónoma de
Nuevo
León.
San
Nicolás
de
la
Garza.
Nuevo
León.
México.
E-mail: jrivera@usal.es
Introducción
En México, al igual que en el resto del mundo, se
experimenta desde principios del siglo XX un proceso
progresivo de envejecimiento demográfico (1), que igual
que en el resto de países, donde este fenómeno se ha
desarrollado, ha venido acompañado de un aumento de
las enfermedades crónicas y degenerativas que son
características de la vejez.
En los últimos años se han incrementado en México
aquellos trabajos que analizan la frecuencia de
patologías “clásicas” en los estudios poblacionales de
envejecimiento, como el deterioro cognitivo, la depresión
y la diabetes. (2-3); dichos estudios nos indican que la prevalencia de enfermedades crónicas, tradicionalmente
asociadas a la vejez, están alcanzando en México cifras muy similares a los estudios realizados en los países
desarrollados (4), sin embargo los trabajos realizados en aquel país nos indican peculiaridades a tener en cuenta
en el estudio de la salud en el adulto mayor en esta área geográfica, como la inequidad económica (5), la
importancia de las redes sociales (6) y la desigualdad en la cobertura sanitaria y social al adulto mayor (7).
Las encuestas llevadas a cabo por la Secretaria de Salud (8), el estudio “Encuesta, salud, bienestar y
envejecimiento” (SABE) (9) y “Estudio Nacional sobre Salud y Envejecimiento” (ENASEM) (10-13) han analizado
en profundidad el estado de salud de los adultos mayores en México; sin embargo, creemos necesario seguir
llevando a cabo estudios en zonas específicas de México que nos indiquen cuáles son los problemas de salud
concretos de los ancianos en cada área o región. Dichos estudios, como el que presentamos, deben servir para
mejorar la calidad de vida de las personas mayores, ofrecerles una mejor cobertura sanitaria y social y beneficiar
las políticas preventivas dirigidas a este colectivo.
Materiales y Métodos
Área geográfica del estudio
El estudio de salud y envejecimiento en Ciudad Victoria (ESEV) tuvo lugar en la capital del Estado de
Tamaulipas, al Noreste de México (frontera con el Estado de Texas en EEUU) y la habitaban 320000 personas,
de las cuales 21953 personas (6.86%) eran mayores de 60 años –según datos consultados en el Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en el año 2004, que es cuando se empezó dicho
estudio-. Ciudad Victoria fue escogida para el estudio de salud de los adultos mayores porque ninguna
investigación específica de esa índole había sido llevada a cabo en este lugar y se desconocían muchos datos
generales de salud en relación con la población envejecida que residía en dicha ciudad (los datos de la
secretaría de salud de dicho Estado no nos parecían del todo fiables, desde el punto de vista científico, ya que
no se basaban en muestras representativas de la población).
Diseño del estudio

�La selección de la población se obtuvo a partir de los datos del Registro Federal de los electores (RFE) y del
INEGI. Del primero obtuvimos los nombres, apellidos, edades, sexos y direcciones de todos los individuos que
tenían 60 y más años que residían en Ciudad Victoria en ese momento; del INEGI obtuvimos la división territorial
de la ciudad por AGEBs y la configuración de dichos AGEBs por grupos de edad y por sexo. Una vez obtenidas
estas dos fuentes, entrecruzamos los datos individuales obtenidos a través del RFE y los datos de los AGEBs;
es decir, en cada AGEB se “incrustaron” cada uno de los individuos, del RFE, que vivían en el mismo. De esta
forma obtuvimos un mapa de Ciudad Victoria en el cual se señalaba como se distribuían los adultos mayores
en cada uno de estos “estratos” (AGEBs). La población diana sobre la que se trabajó fueron 2073 adultos
mayores (9.44% del total de la población de adultos mayores de Ciudad Victoria en 2004); con ese N como
referencia se escogió de forma aleatoria de cada AGEB un número proporcional de ancianos según el peso que
tuvieran en esa unidad respecto al resto.
Fases del estudio
1)
Entrevista previa. Se realizó una pequeña entrevista previa a todas las personas que componían la
población diana (2073 personas) para comprobar si vivían en el lugar que nos indicaban los datos
proporcionados por el RFE, para obtener un teléfono de contacto (en el caso de que no lo tuvieran o éste
estuviese equivocado –algo muy frecuente en nuestra población de estudio-), informarles sobre el estudio y
acordar una fecha aproximada de entrevista.
2)
Entrevista definitiva. Constituyó el trabajo de encuestar al adulto mayor con la entrevista completa. Antes
de la aplicación del cuestionario o protocolo al adulto mayor, éste o su familiar, en el caso que respondiera las
preguntas, tuvieron que firmar un consentimiento informado donde se recogía un compromiso del sujeto a la
participación en el estudio.
Variables y escalas que se incluyeron en la encuesta
El cuestionario, que se utilizó en nuestra investigación, incluía: datos socio-demográficos del sujeto entrevistado,
así como del acompañante en el caso de que fuera preciso –siempre y cuando el sujeto escogido no pudiera
contestar y fuera el familiar el que lo hiciera-; datos sobre la estructura familiar del sujeto; salud percibida; autoinforme de posibles enfermedades padecidas; registro de todos los fármacos que se ingerían; estudio del
consumo presente y retrospectivo del consumo del alcohol y tabaco; estudio del soporte social (concretamente
se medirá el apoyo social confidencial -se refiere a un soporte relacionado con redes que proporcionan apoyo
material o que refuerzan indirectamente las necesidades emocionales- y el apoyo social afectivo -se refiere a
aquellas redes que posibilitan un soporte estrictamente emocional-), a través de la aplicación del cuestionario
de apoyo social funcional Duke Unk (13, 12); registro de las condiciones de habitabilidad; inventariado
de posibles sucesos influyentes en el estado de ánimo (muerte o enfermedad de familiares cercanos);
aplicación del cuestionario Yesavage para la detección o “cribaje” de la depresión (14); realización de la escala
Mini-mental, para la detección o “cribaje” de la demencia (15); aplicación del cuestionario de actividades
instrumentales de la vida diaria “Pfeffer”(16); y ejecución del cuestionario de actividades básicas de la vida diaria
“Katz” –sólo en el caso de que el cuestionario de “Pfeffer” puntuara 6 o más- (17). Cuestionarios que contenían
instrumentos similares (18) se han mostrado muy útiles para estudiar el estado de salud de los adultos mayores
en otros lugares del mundo.
Análisis estadístico
La base de datos está contenida en el programa de análisis estadístico en las Ciencias Sociales, SPPSS-PC,
versión 16.0. Todos los análisis estadísticos, mostrados en este artículo, se han realizado con dicho programa.
Las características de los participantes se presentan como la media + desviación estándar (DE) para las
variables continuas y como frecuencia y porcentaje para las variables categóricas.
Resultados
Entrevista previa. Población diana
Los resultados que se desprenden después de la entrevista previa son mostrados en la Figura 1. La población
diana se compuso de 2073 sujetos, aunque la población potencialmente elegible fue de 1619 sujetos, de los
cuales pudieron ser entrevistados 1231 personas. Realizamos una comparación de medias entre aquellas
personas que pudieron ser entrevistadas y las que no realizaron la encuesta y no había diferencias significativas

�ni en la edad (70.03+8.05 vs. 70.10+7.80, t= -0.197, p= 0.767) ni en el sexo (712 [57.9%] vs. 425 [50.4%]
mujeres, chi-cuadrado [x2]= 0.87, p= 0.1).
Figura 1. Resultados de la fase de entrevista a la población diana

Entrevista definitiva
Los principales datos socio-demográficos son glosados en la Tabla 1. Destacamos que tan sólo la cuarta parte
de nuestra muestra tenía estudios más allá del nivel primario, y que la gran parte de la población estudiada vivía
con una o más personas, siendo un escaso porcentaje de ancianos los que vivían solos, en institución o en
varios domicilios (a manera de “rotación” en varios hogares).
Tabla 1. Principales datos sociodemográficos de la población entrevistada

�Los datos socio-económicos más importantes se indican en la Tabla 2. Señalamos que algo más de la mitad de
los sujetos recibían un ingreso económico fijo, habiendo 46.4% que ingresaba menos de 250 dólares. El 27.1%
de nuestra muestra trabajaba de manera remunerada; de los que no trabajaban más del 30% hubiera deseado
hacerlo. En referencia a la cobertura sanitaria, el 14.3% de los sujetos estudiados no tenía ningún servicio
médico con alguna institución.
Tabla 2. Principales datos socio-económico

�Las enfermedades “prevalentes” más importantes que se han registrado en el estudio están glosadas en la
Tabla 3. Destacamos el gran porcentaje de entrevistados que decían tener problemas auditivos y visuales. Casi
el 40% decía tener hipertensión y prácticamente la cuarta parte de las personas entrevistadas decía tener
diabetes.
TABLA 3. Enfermedades más importantes registradas. Número absoluto y porcentaje.

�En la Tabla 4 se muestran las variables que miden las diferentes dimensiones de la percepción subjetiva de
salud; casi la mitad decía tener una salud buena o muy buena en ese momento, aunque destaca que más de
un 16% expresaba tener peor salud que hacía un año.
Tabla 4. Percepción subjetiva de salud

De las 794 personas (64.5% del total de entrevistados) ingería en el momento del estudio algún medicamento
y más del 20 % de los sujetos entrevistados consumía al menos 3 fármacos (bien recetados por su médico, bien
por su cuenta).Respecto al consumo de tabaco y la ingesta de alcohol, los datos nos indican que en el momento
de la encuesta el 21.4% fumaba y el 11.8% bebía, sin embargo observamos como casi el 30% de la muestra
estudiada fumaba anteriormente y lo dejó y más del 24% bebía y rehusó de volver a hacerlo.
El análisis de la escala de Duke Unk nos muestra que el 81.1% de las personas entrevistadas consideraba que
tenían un apoyo social confidencial bueno, mientras que el 80.4% consideraba que tenían un apoyo social
afectivo bueno.
Los datos recogidos referentes a las condiciones de habitabilidad nos ofrecen que el 18% de las personas
entrevistas vivía con dos o más personas en su habitación, y que casi el 50% vivía en casas de 70 ó menos
metros cuadrados. De otras variables que también funcionaban como indicadores de habitabilidad, destacamos
que la mayoría de los servicios domésticos, como agua entubada, luz, bañera o ducha, etc., eran poseídos por

�más del 95% de los encuestados, sin embargo, recursos como el calentador de agua, la calefacción, o el
teléfono eran mucho más minoritarios, sólo lo poseían el 55.6%, el 26.1% y el 68.1%, respectivamente.
Las pruebas de “detección” o “cribaje” de depresión, deterioro cognitivo y actividades instrumentales y básicas
de la vida diaria nos indican lo siguiente: 1) según el cuestionario Yesavage el 14.3% de los sujetos
entrevistados (161) tenía depresión leve y el 14.7% (166) depresión mayor; 2) el cuestionario Mini-mental señala
que el 44.8% de los entrevistados podía tener deterioro cognitivo ya que estaban por debajo de 24 puntos en
dicho test; 3) el cuestionario de actividad funcional de Pfeffer indica que el 13 % de nuestra muestra tenía
problemas en la realización de sus actividades instrumentales, y que del porcentaje antedicho el 59% (78
sujetos) tenía problemas en la realización de las actividades básicas de la vida diaria –según la aplicación del
cuestionario de Katz-.La religión fue considerada como importante en su vida por un 93.2% de las personas
entrevistadas.
Discusión
Hay varios estudios poblacionales llevados a cabo en México que han tratado de estudiar las características de
salud en el colectivo del adulto mayor, de este modo los análisis que se desprenden del Estudio Nacional de
Salud de 1988 (19) y de la Encuesta Nacional de Enfermedades crónicas de 1993 (20) son los primeros
abordajes “puerta a puerta” que se hacen de la salud general del anciano en este país, sin embargo estos
estudios se diferencian respecto al nuestro en que son investigaciones cuya muestra representan a todas las
edades, por lo tanto los instrumentos que se aplican son muy generales, y no están enfocados de manera
concreta al colectivo objeto de nuestro estudio. La dimensión edad es lo que distingue fundamentalmente al
ENASEM (21) de nuestro trabajo y la posibilidad de utilizar informantes sustitutos cuando la persona
entrevistada no puede colaborar (por razones de salud, hospitalización o ausencia temporal) es el argumento
metodológico en el que coincidimos. La encuesta SABE (22) aplica en México un muestreo multietápico por
conglomerados, coincidiendo en lo básico con el ESEV. Lo que distingue a todos estos estudios aplicados en
México y el nuestro es que la unidad básica de muestreo es la vivienda y para nosotros fueron los individuos;
el conocer previamente las características del individuo en cuanto a edad y sexo puede dar cierta ventaja a la
hora de diseñar el estudio, ya que se pueden ajustar de una manera previa la distribución de los perfiles sociodemográficos de esa población.
Los resultados que se coligen de la ejecución de la entrevista previa a la población diana nos muestran datos
superiores (en cuanto a un porcentaje mayor de entrevistados respecto a la población elegible) al único llevado
a cabo en México que ha contemplado en su metodología el “desfase” entre la población diana y la población
finalmente encuestada (23).
En lo que se refiere a datos sociodemográficos como la edad, y el sexo, los resultados del ESEV muestran
similitudes con lo expresado en el ENASEM –a pesar de que la edad de inclusión eran 50 años- (24), en la
encuesta SABE (25) y en la Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas 1993 (26). Los porcentajes
relacionados con las formas de convivencia de las personas mayores coinciden con lo indicado en el Censo
Nacional de Población de 2000 en México.
En este estudio casi las dos terceras partes de las personas entrevistadas no tenían ningún tipo de pensión,
constituyendo proporciones bastantes más altas que lo señalado en trabajos que versan sobre la desigualdad
económica en el adulto mayor (27, 28); el porcentaje de las personas que todavía seguían trabajando de forma
remunerada era bastante menor que lo que nos indica la encuesta ENASEM (11). Hacemos hincapié en que
más de un tercio de las familias, de la población estudiada, vivían con menos de 250 dólares al mes, dato que
concuerda con algún estudio de carácter socio-económico (29).
La enfermedad crónica mas frecuente fue la hipertensión con una prevalencia de 39.1%. Este resultado no
muestra grandes diferencias con el encontrado en el ENASEM (30) y en el estudio SABE (31). Destacamos que
la manera auto-declarada de registrar las enfermedades da lugar a diferencias en las prevalencias de algunos
problemas de salud respecto a otras publicaciones.
En relación a la percepción subjetiva de salud, si comparamos nuestros datos con los expuestos por Gallegos
Carrillo y colaboradores (32) en el análisis de la Encuesta Nacional de salud en México en el año 2000 o con
los de la Encuesta SABE (33), nos encontramos que nuestra muestra tiene una percepción mucho más positiva
de su salud que en ambos estudios, sin embargo, si nos fijamos en la variable “salud comparada con hace un
año” cerca de una quinta parte de nuestros entrevistados decían sentirse peor o mucho peor que el año anterior,
cifra que se acerca a lo mostrado en diferentes publicaciones (34, 35).

�Se registró en nuestro estudio tanto el número de medicamentos que se ingieren, como su nombre comercial,
así como su posología y frecuencia de uso. El consumo de fármacos en nuestra investigación resulta mucho
más alto que el expuesto por Tapia-Conyer y colaboradores en el trabajo que realizan sobre la Segunda
Encuesta Nacional de adicciones en el año 2003 (36). Esta diferencia se debe fundamentalmente a que en el
estudio mencionado sólo se contemplaba a las personas de entre 60 y 65 años y el nuestro abarcaba un rango
de edad mucho más amplio, además nosotros no distinguimos si los fármacos consumidos lo eran por
prescripción médica o no.
El uso de tabaco y la ingesta de alcohol no muestran sustanciales discordancias con lo expresado en otras
investigaciones realizadas en México, ni en el consumo actual ni en los antecedentes (37, 38).
El análisis de la escala de Duke Unk (39) nos muestra que más de las tres cuartas partes de los sujetos
estudiados tenían un apoyo social bueno –tanto confidencial, como afectivo-, indicándonos que la red social en
este país podría servir como efecto amortiguador de eventos patogénicos clásicos, tal y como ha sido mostrado
en alguna investigación realizada en México (40).
Los indicadores que hacen referencia a las condiciones de habitabilidad nos señalan la ausencia de calentador
de agua y de calefactor en muchos de los entrevistados. Esta carencia, en la ciudad marco del estudio, debido
a la climatología, puede afectar a la calidad de vida del anciano, y apunta a la estrecha relación entre salud y
factores relacionados con el contexto socioeconómico (41).
Los datos acerca de la depresión muestran cifras muy parecidas a las que nos indican otros estudios (42, 43,
44), indicando una prevalencia similar a la de los países desarrollados.Los números que arroja el test MiniMental son muy altos si lo comparamos con otros estudios de prevalencia del deterioro cognitivo (45), pero
debemos tener en cuenta que el nivel académico de nuestra población era muy bajo y que está comprobado
que este tipo de pruebas están muy sesgadas por el nivel cultural (46).
Los niveles de disfuncionalidad, tanto en las actividades básicas como instrumentales de la vida diaria presentan
cifras mucho más bajas que los datos que se desprenden del estudio ENASEM (47) y de la encuesta SABE (48);
dichas diferencias pueden venir determinadas por: una mayor sensibilidad en los test de detección, una
diferente consideración del punto de corte de edad para estudiar esta dimensión (49), y la diferente ponderación
de la dependencia (por ejemplo en el estudio ENASEM empiezan a valorar la dependencia a partir de la
disfuncionalidad en una sola actividad básica o instrumental de la vida diaria).
A pesar del mérito que creemos que tiene nuestro estudio, ya que complementa la información obtenida a través
de otras investigaciones sobre la salud general del anciano realizadas en México, observamos limitaciones que
debemos comentar, como por ejemplo la no utilización del cuestionario SF-36 (50) para la medición de la
percepción subjetiva de salud –solo utilizamos algunas variables aisladas extraídas de dicha escala- y la
ausencia de información respecto a si los medicamentos que ingiere cada sujeto son recetados por el medico
o son consumidos por su cuenta. Además señalamos la ausencia de análisis relacionales o causales en este
artículo ya que se hemos pretendido describir a nivel general el estudio ESEV, tanto en lo que se refiere a su
metodología como a sus resultados principales y hemos preferido realizar dichos análisis en artículos
posteriores.
Conclusiones
El estudio presentado no muestra grandes diferencias con otras investigaciones similares realizadas en otros
lugares de la República mexicana, sin embargo presenta una radiografía completa del estado de salud y factores
asociados de los adultos mayores de Ciudad Victoria. El conocimiento de las dimensiones asociadas a la salud
de los ancianos en zonas concretas– y basado en los datos extraídos de estudios como el presentado en este
artículo- debe contribuir a diseñar programas de salud específicos para este colectivo. A pesar de que nos
reafirmamos en la utilidad de los resultados expuestos, creemos no sólo en la necesidad de diseñar estudios
concretos de salud en las ciudades y Estados de México, sino también en su carácter longitudinal, para poder
establecer con más firmeza factores determinantes y modelos causales de los problemas de salud.
Resumen
Evaluar la salud del adulto mayor en Ciudad Victoria –Estado de Tamaulipas- México, mediante variables y
escalas basadas en la auto-evaluación. Las fuentes de muestreo para la selección de la población diana fueron

�el Registro Federal de los electores y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. En la
entrevista se usaron escalas para medir la red social, la depresión, el estado cognoscitivo, y las actividades de
la vida diaria. 1231 personas de 60 años y más fueron entrevistados. El 57.9% eran mujeres, la edad media fue
de 70.03, y el 27.1 trabajaba de manera remunerada. La enfermedad más prevalente era la hipertensión. Más
del 80% consideraba tener un buen apoyo social, y el 29% tenía sintomatología depresiva. El estudio ESEV
captó múltiples facetas, directas e indirectas, de la salud de los adultos mayores. Se deben emprender estudios
similares pero de tipo longitudinal.
Palabras clave: Envejecimiento, epidemiología, depresión, deterioro cognitivo, dependencia.
Abstract
To analyze older adults’ health in Ciudad Victoria – Tamaulipas state-Mexico, through items and scales related
to health auto-evaluation. The sources of sampling for the selection of potential enrollees were Federal Register
of Electors and National Institute of Statistic, Geography and Computing (INEGI). From first source we got first
and last names, ages, genders and addresses of all individuals more than 60 years who lived in Ciudad Victoria
in that moment. From INEGI we got: the territorial division of the city by block units called AGEBS -one AGEB
include from 25 to 50 blocks- and, 2) every individual, by age and gender, who lived in every AGEB. In the
applied questionnaire were used scales for measuring social support, depression, cognitive state, and daily life
activities. 1231 persons of 60 years and more were interviewed. 57% were women, average age was 70.03, and
27.1 worked. Disease more prevalent was hypertension. More than 80% said to have a good social support and
29% had depressive symptomatology. ESEV study captured several aspects, direct and indirect, of older adults’
health. It must be undertaken similar studies although longitudinal in spite of cross-sectional surveys.
Key Words: Aging, epidemiology, depression, cognitive dissonance, dependency.
Agradecimientos
Este trabajo se realizó bajo el patrocinio de PROMEP (Programa de mejoramiento del profesorado) y de la
Universidad Autónoma de Tamaulipas y con el soporte del departamento de posgrado de la Facultad de Trabajo
Social y Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Los autores agradecen la ayuda
concreta de Gerardo Bañales Faz, Argelia Merith de León Anguiano, Andrés Eugenio Valle González, Yolanda
Garza Quiroga, José Francisco Lara Guerrero, Imelda Reyes Flores, Jesús Alejandro Campos Flores, así como
de todos los encuestadores que colaboraron en el estudio y de cada una de las personas entrevistadas.
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21. Wong, R., et. al. Op. cit.
22. Albala, C., et. al. Op. cit
23. García-Peña, C., F.A. Wagner, S. Sánchez-García, T. Juárez-Cedillo, C. Espinel-Bermúdez, J.J. GarcíaGonzález JJ, K. Gallegos-Carrillo, F. Franco-Marino y J.J. Gallo 2008. Depressive symptoms among older adults
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�24. Barrantes-Monge, M., et. al., Op. cit.
25. Albala, C., et. al., Op. Cit.
26. Castro, V, et. al., Op. Cit.
27. Montes de Oca, V., Op. cit.
28. Wong, R., et. al., Op. cit.
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30. Barrantes-Monge, M., et. al., Op. cit.
31. Albala, C., et. al., Op. cit.
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40. Gallegos-Carrillo, K., et. al, 2006, Op. cit.
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�INCREMENTO DEL RIESGO DE PADECER CARIES DENTAL POR
CONSUMO DE HIDRATOS DE CARBONO CON ALTO POTENCIAL
CARIOGÉNICO
Lilibeth Celina Cázares Monreal, Esteban G. Ramos Peña y Liliana Z. Tijerina González
Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, N.L., México)
E-mail: lili_cazares@hotmail.com, liliana_tijerina@infosel.net.mx
Introducción
La caries dental es considerada por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) como un problema de salud
pública por ser una de las patologías bucales de mayor
prevalencia. En México el 90% de la población mexicana
está afectada, siendo los individuos entre 0 y 15 años de
edad, los de más alto riesgo de contraerla (1).
La caries dental constituye una de las causas principales
de pérdida dental, afecta la masticación, la digestión y la
fonación del individuo; puede producir dolor intenso y
originar procesos sistémicos como la endocarditis bacteriana subaguda; conllevando a una disminución de la
capacidad funcional y a la calidad de vida del individuo, también es causa de aumento del ausentismo escolar
y laboral , provocando mayor demanda en los servicios de salud del país y la necesidad de grandes gastos
económicos (2,3)
Entre los factores de riesgo cariogénicos se encuentran: la presencia de bacterias (estreptococos mutans), la
estructura anatómica dental, la dieta, la placa dentobacteriana y en investigaciones recientes también se
considera el género femenino como factor de riesgo (4).. Al ser la caries dental, una patología de origen
multifactorial resulta difícil su erradicación total, pero se ha tratado de disminuir su incidencia con algunos
programas internacionales y nacionales de fluoración para la protección del esmalte dentario , pero esto no ha
sido suficiente porque actualmente con los cambios de estilos de vida del hombre moderno, por ejemplo, los
relacionados a la alimentación, en especial al aumento en la ingesta de azúcares cada vez más procesados y
su gran proliferación en el mercado, aunado a los demás factores de riesgo, podría aumentar la prevalencia,
haciendo que este problema de salud pública se agrave más (5,6).
Los hidratos de carbono, en especifico la sacarosa (disacárido formado por fructuosa y glucosa) están
contenidos en una gran variedad de alimentos consumidos diariamente, los cuales poseen gran potencial
cariogénico (se obtiene según la consistencia física del alimento, la cantidad, la frecuencia y el momento de
consumo) (7). Los hidratos de carbono participan entre otras cosas en la constitución de peptidoglicanos, que
son sustancias que conforman las paredes celulares bacterianas, propiciando el desarrollo de placa
dentobacteriana, otro factor de riesgo (8), el cual es reservorio a más bacterias cariogénicas ; el estreptococos
mutans es la especie bacteriana considerada como la de mayor potencial cariogénico, produce enzimas que
rompen los enlaces de sacarosa y une los residuos de glucosa entre sí para formar glucanos insolubles que
sirven de matriz pegajosa para que se adhieran otras bacterias y sigan produciendo los ácidos en la cavidad
bucal que conducen a la desmineralización de la superficie del esmalte y el inicio de las lesiones cariosas (9,10).
Con respecto al género, existen estudios recientes que atribuyen mayor prevalencia de caries dental en las
mujeres que en los hombres a varios factores: erupción dental más temprana en las niñas que en los niños, por
estar expuestas a comer bocadillos al preparar alimentos y como consecuencia de los cambios hormonales ,
específicamente los niveles de estrógeno durante ciertas etapas en las mujeres como la pubertad, el embarazo
y la menopausia , pues esto afecta entre otras cosas el flujo salival , originando mayor desarrollo de caries
dental (11).
El propósito del presente estudio fue determinar la relación de factores cariogénicos con el riesgo de
padecer caries dental, en los alumnos de una Secundaria , de Guadalupe Nuevo Léon, México, a través de
medir el índice CPOD ,identificar el potencial cariogénico de los hidratos de carbono consumidos por cada
alumno, estratificando la población según el potencial alto o bajo y evaluando el índice de placa dentobacteriana

�según si presentaba índice de placa severo o ligero, además de comparar el factor de riesgo de la población
total con cada uno de los indicadores mencionados.
Material y Métodos
Se llevó a cabo un estudio epidemiológico transversal, descriptivo, analítico, en los 422 alumnos que cursaron
sus estudios en la secundaria mencionada , cuya recolección de datos se llevó a cabo en abril del 2008 después
de haber aplicado los criterios de inclusión : jóvenes entre 12 y 15 años de edad ,inscritos en el ciclo escolar
2007-2008,que no estuvieran dados de baja, con carta de consentimiento informado de los padres de familia y
de las autoridades escolares de dicho plantel y que hubieran asistido a clases en el momento del levantamiento
de los datos.
El tipo de estudio fue censal. La recolección de datos se llevó a cabo a través de un cuestionario de frecuencia
alimentaria y una exploración oral. Para obtener el potencial cariogénico de los hidratos de carbono que
consumen estos jóvenes, se aplicó una encuesta tomada de una publicación de Vaisman (12), se les dió la
encuesta a cada alumno para que la contestaran personalmente, durante la encuesta estuvo una persona
encargada de cada grupo que les explicó el procedimiento para contestarla.
Para medir el índice de caries (CPOD) y el índice de placa (IP) se realizó un examen clínico adaptando un aula
con buena iluminación natural y utilizando pastillas reveladoras, abate lenguas, y sonda exploratoria e indicador
de caries (una gota por alumno), llenando la ficha epidemiológica con los códigos establecidos.
Para medir el CPOD se basó en los códigos y criterios establecidos por Klein y Palmer. Y para medir la placa
dentobacteriana en las superficies de todas las piezas dentales se utilizó el índice de placa (IP) de Sillness y
Löe (13). Esto lo realizó el odontólogo y llenó la información un ayudante previamente capacitado.
Para realizar las pruebas estadísticas se confeccionó una base de datos en Excel con los datos obtenidos del
cuestionario de frecuencia alimentaria y la exploración oral; calculándose medidas de tendencia central y de
dispersión; el análisis de riesgo se realizó con el Software de Epidemiología y Estadística diseñado por el Dr.
en CS Esteban G. Ramos Peña (14)
Resultados
La población estudiada estuvo conformada de 422 jóvenes, el 89% (375) presentaron caries dental, la media
de CPOD fue de 7.1 ± 4.5; lo que es considerado por la OMS como alta prevalencia de caries, puesto que el
año 2000 la OMS propuso como meta que para la edad de 12 años el índice de caries fuera menor de 3 (15) ,
y en el presente estudio fue de 6.0. La media del potencial cariogénico fue de 87.2 ± 19.6, es decir, que en
promedio todos los jóvenes tuvieron un alto potencial cariogénico por el consumo de hidratos de carbono. En
general la media del índice de placa fue ligera, 1.1.
En promedio las estudiantes tuvieron índices más altos que sus compañeros hombres, respecto al índice de
caries (CPOD), ellas presentaron 7.5 ± 4.5, mientras ellos tuvieron un CPOD de 6.5 ± 4.5, el potencial
cariogénico (PC) de las estudiantes tuvieron un puntaje promedio de 88.9 ± 19.5 y su índice de placa fue de 1,
mientras el de ellos fue de 85.4 ± 19.6. Con un índice de placa promedio de 1.1. (ver Tabla 1)

�Fuente: encuesta directa; CPOD: Diente, Cariado, Perdido, Obturado. (Klein y Palmer) PC: Potencial Cariogénico (Vaisman B.) IP: Indice de placa (Sillness y Löe)

La media de la gravedad de caries, según el Índice de Diente Cariado, Perdido, Obturado (CPOD) de todos los
alumnos revisados fue de 7.1 ±4.5 piezas cariadas, en el 50% de los alumnos se observo más de 7 piezas
cariadas, lo que representa un nivel muy alto de caries dental; Un 25% presento menos 4 piezas cariadas y
otro 25% más de 10. El 9.5% de la población (40) fueron los estudiantes de 12 años, que presentaron un CPOD
de 6. Las medias de CPOD, según las edades de los alumnos, respecto a la gravedad de la caries dental, se
encuentran desde un nivel alto hasta muy alto. (ver Tabla 2)

Fuente: encuesta directa; CPOD: Diente, Cariado, Perdido, Obturado. (Klein y Palmer)

Del 89% (375) de la población estudiantil que presentó caries dental el 64%(271) fueron de alto de potencial
cariogénico de consumo de carbohidratos, mientras el 25% (104) fueron de bajo potencial. Los alumnos con
alto potencial cariogénico de carbohidratos tuvieron 3.2 veces mayor riesgo de padecer caries que si tuvieran
un consumo bajo de carbohidratos (OR 4.2, IC95 2.24 – 7.89). Sólo el 11% de los estudiantes no presentó caries
dental (ver Tabla 3)

�N=422 Fuente: encuesta directa (Potencial Cariogénico de Vaisman B. e Indice de Knutson)

Solo el 19% (80) de los alumnos presentó un índice de placa dentobacteriana de moderado a severo de los
cuales el 18% (75) padecieron de caries dental comparado con el 81% (342 alumnos) que presentaron índice
de placa ligero, el OR calculado para índice de placa dentobacteriana fue de 2.1 (IC95 0.80 – 5.49) (ver Tabla
4).

N=422 Fuente: encuesta directa

IP: Indice de placa (Sillness y Löe)

En esta comunidad escolar el 54% (228) fueron alumnos del género femenino, de las cuales el 49% (206)
presentó caries dental. El 46% (194) pertenecía al género masculino, de los cuales el 40%(169) manifestó
dicha patología. El OR calculado para género fue de 1.39 (IC95 0.76 – 2.55) (ver Tabla 5).

N=422 Fuente: encuesta directa

Al estratificar la población en alumnos con alto potencial cariogénico de hidratos de carbono (289 estudiantes) el
OR calculado para caries dental y el índice de placa fue de 4.53 (ver Tabla 6), a esta misma población
estratificada pero ahora en relación del género femenino con respecto al masculino el OR calculado para caries
dental y el genero fue de 0.86 (ver Tabla 7).

�N=289 Fuente: encuesta directa

N=289 Fuente: encuesta directa

Discusión
Los Estados Unidos Mexicanos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentra entre
los países de alto rango de frecuencia en enfermedades bucales, siendo la caries dental, la que afecta a más
del 90% de la población mexicana (16), el presente estudio mostró resultados muy aproximados, ya que el 89%
de la población fue la que mostró presencia de caries.
En el reporte de salud oral del 2003 de la OMS (17) muestra el primer mapa global de 1969 del índice de piezas
cariadas, perdidas, obturadas (CPOD), donde reporta a México como un país con moderada severidad de caries
dental en niños de 12 años, cumpliendo la meta de la OMS de que todos los jóvenes de 12 años tuvieran un
índice de CPOD menor de 3 para el año 2000, es decir, un nivel de caries moderado. Sin embargo, los resultados
que aquí se presentan, mostraron un índice CPOD de 6.0, el que según la escala de gravedad corresponde al
nivel alto, al igual que los resultados obtenidos en otros estudios recientes
Existen varios estudios en México acerca de la prevalencia de caries donde siguen teniendo como resultado
una prevalencia de caries moderada (18) esto quizá es gracias a los programas de fluoración nacionales e
internacionales que se han llevado a cabo (19,20) pero en estudios más recientes se han obtenido
resultados de alta severidad de caries (21,22,23) por esto habría que considerar los nuevos estilos de vida
principalmente los cambios en la alimentación, el consumo de los productos cada vez mas procesados y
cariogénicos, como en el presente estudio que el 68 % de estos niños tuvieron un consumo de azucares con
alto potencial cariogénico .
Uno de los hallazgos en esta investigación ha sido que la media de CPOD, es mayor en el género femenino, ya
que se presentó con una media de CPOD 7.5, mientras que en el masculino la misma fue de 6.5, es interesante
observar que en un estudio del análisis por distribución de sexos reportado a nivel nacional por el Sistema de
Vigilancia epidemiológica de Patologías bucales (SIVEPAB), para una población de 10 a 14 años ,se muestra
al igual que en el presente estudio ,ya que el género femenino se ve más afectado pues se presentó para los
hombres un CPOD de 3.5, en tanto que para las mujeres, fue de 4.2 (24).En cuanto al análisis estadístico el
riesgo de padecer caries se incrementó al combinarse varios factores como el alto potencial cariogénico de los

�azúcares con la presencia de placa dentobacteriana en grado severo y del género femenino aunque en riesgo
menor.
Lukacs ,en su estudio de las islas canarias (25) obtuvo que la prevalencia de caries dental en mujeres es muy
significativa con respecto a los hombres , casi un 50% mayor, pero concluye que esto no es algo establecido,
pues por la complejidad y dinámica de los factores psicológicos, de comportamiento , ambientales, hormonales
y culturales, no se obtienen los mismos resultados al estudiar otras poblaciones; por ejemplo en el presente
estudio que si existió mayor prevalencia en las mujeres que en los hombres solo que fue con una diferencia de
9%.
Conclusiones
En los estudiantes que consumieron hidratos de carbono con alto potencial cariogénico se incrementó hasta 3.2
veces más el riesgo de padecer caries dental. Estos mismos estudiantes ante la presencia severa de placa
dentobacteriana , incrementaron el riesgo 3.53 veces más de los que presentaron ligera placa dentobacteriana.,
con lo cual se puede asumir que el riesgo de este grupo que tiene alto potencial cariogénico, ante la presencia
de placa dentobacteriana en grado de moderado a severo pudiera llegar a ser hasta 6 veces más. los resultados
que aquí se presentan, mostraron un índice CPOD de 6.0, el que según la escala de gravedad corresponde al
nivel alto, al igual que los resultados obtenidos en otros estudios recientes. Los estudiantes de la secundaria del
municipio de Guadalupe (N. L., México), requieren de atención en salud bucal, pues muestran una alta gravedad
de caries dental, sobrepasando por mucho la meta propuesta por la OMS para la población de 12 años para el
año 2000.
Resumen
La caries dental es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema de salud
pública por ser una de las patologías bucales de mayor prevalencia.Entre los factores de riesgo cariogénicos
se encuentran: la dieta, la placa dentobacteriana y en investigaciones recientes también se considera el género
femenino como factor de riesgo.Para conocer el riesgo de padecer caries dental en los estudiantes de una
Secundaria ubicada en Guadalupe, Nuevo León, México ,según los factores cariogénicos estudiados, se llevó
a cabo un estudio epidemiológico transversal, descriptivo y analítico. La recolección de datos se llevó a cabo a
través de un cuestionario de frecuencia alimentaria y la exploración oral a cada alumno. La población estudiada
estuvo conformada de 422 jóvenes, el 89% (375) presentaron caries dental, la media de CPOD (Promedio de
piezas dentales cariadas, perdidas u obturadas) fue de 7.1 ± 4.5, La media del potencial cariogénico fue de
87.2 ± 19.6, es decir, que en promedio todos los jóvenes tuvieron un alto potencial cariogénico por el consumo
de carbohidratos. En general la media del índice de placa (IP) fue ligera (1.1). Los alumnos con alto potencial
cariogénico de carbohidratos (289 alumnos), tuvieron 3.2 mayor riesgo de padecer caries que si tuvieran un
consumo bajo de carbohidratos, los que presentaron un alto índice de placa bacteriana (80 alumnos) el riesgo
de padecer caries fue de 1.10 veces mayor que si tuviera un índice de placa ligero y las mujeres tuvieron solo
.39 veces mayor riesgo de padecer caries que los hombres. Los estudiantes de la Secundaria 97 del municipio
de Guadalupe Nuevo León, requieren de una gran atención en salud bucal , pues los resultados observados del
índice de caries de estos jóvenes son alarmantes(CPOD 6 para los doce años), ya que se encuentran muy por
arriba de la meta propuesta de OMS desde el año 2000 ( CPOD ‹ 3 para esa edad) y que para poder combatir
este problema bucal no se deberán olvidarse los hábitos alimentarios de los jóvenes (principalmente las
mujeres) en especial el consumo de azúcares y tampoco de la higiene bucal después del consumo de los
alimentos ,evitando así el incremento de los índices negativos del estado de salud bucal de los estudiantes.
Palabras clave: factores de riesgo, caries dental, carbohidratos,placa detobacteriana, estudiantes
Abstract
Dental caries is considered by the World Health Organization (WHO) as a public health problem as one of the
most prevalent oral diseases. Among the cariogenic risk factors include: diet, plaque dentobacteriana and recent
research also finds the female gender as a risk factor. To ascertain the risk of dental caries in students of
secondary located in Guadalupe, Nuevo Leon, Mexico, according to cariogenic factors studied, was carried out
a transversal epidemiological study, descriptive and analytical. Data collection was conducted through a food
frequency questionnaire and oral inspection to each student. Results: The study population consisted of 422
youths, 89% (375) had dental caries, the mean DMFT (average teeth decayed, missing or filled) was 7.1 ± 4.5.
The mean cariogenic potential was 87.2 ± 19.6, namely that all young people on average had a high consumption
of cariogenic potential of carbohydrates. In general the mean plaque index (PI) was slight (1.1). Students with

�high cariogenic potential of carbohydrates (289 students), had 3.2 greater risk of caries than if they had a low
consumption of carbohydrates, which presented a high rate of bacterial plaque (80 students) at risk of caries
was 1.10 times greater than if I had a plaque index lightweight women took just 39 times greater risk of caries
than men. Conclusions: The students of the secondary of the municipality of Guadalupe Nuevo Leon, require
great care in oral health, as the results observed in the rate of decay of these youth are alarming (6 DMFT for
twelve years), since they are well above the WHO target for the year 2000 (DMFT &lt;3 for that age) and that to
combat this problem should not be forgotten oral dietary habits of young people (mostly women) in particular the
consumption of sugars nor oral hygiene after the consumption of food, thus increasing the negative rates of the
oral health status of students.
Keywords: risk factors, dental caries, carbohydrates, students
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25. Lukacs, J. y L. Largaespada, Op.cit.

�SOBREPESO EN EL LACTANTE DEL ÁREA METROPOLITANA DE
MONTERREY, N.L., MEXICO
Miguel Elías Aguado-Barrera, Martha I. Dávila-Rodríguez, Elva I. Cortés-Gutiérrez, Estela A. Zamudio-González
y
Ricardo
M.
Cerda-Flores
Centro de Investigación Biomédica del Noreste, Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Nuevo León
(Monterrey,
N.L.,
México).
E-mail: dr.aguado-barrera@live.com
Introducción
A nivel mundial la prevalencia de sobrepeso y
obesidad, tanto en la infancia como en la adultez,
va en marcado ascenso en los últimos años. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) presenta
en sus últimos cálculos que para el 2015 habrá
aproximadamente 3,000 millones de adultos con
éste problema.(1) Según estimaciones, en el mundo
hay más de 22 millones de niños menores de cinco
años en sobrepeso u obesidad.(2,3) Este
incremento ha dado lugar a que desde 1997 sea
considerado un problema de Salud Pública con
características de epidemia.(4).
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 realizado en México, reporta que tres de cada diez niños
mexicanos presentan sobrepeso u obesidad, con una prevalencia nacional de 9.40% en niños y 8.70% en
niñas.(5) Se estima que para el 2018, México tendrá los índices más altos de obesidad a nivel mundial, y
aproximadamente entre el 30 y 35 por ciento de la población infantil menor de dos años, padecerá problemas
de sobrepeso.(6)
Las nuevas políticas de salud van encaminadas a tomar acciones para establecer mecanismos efectivos de
prevención en etapas cada vez más tempranas de la vida.(7) Se ha vuelto indispensable vigilar la adiposidad
en el niño, por el gran impacto en la salud y la asociación que se ha demostrado con los problemas de sobrepeso
en etapas posteriores y patologías concomitantes,(8-14) evidenciándose una asociación entre el elevado índice
de masa corporal (IMC) en la niñez con el riesgo de padecer cardiopatías coronarias.(15) Además, se ha
demostrado que la obesidad en la etapa infantil puede repercutir en términos de morbilidad y mortalidad en la
edad adulta incluso cuando la obesidad no persista en la adultez.(16) Las estrategias preventivas de educación
nutricional para promover estilos de vida saludables deben iniciarse en la edad pediátrica y es necesario analizar
la cultura alimentaria de la población vulnerable para una correcta intervención.(17)
Al periodo que abarca del trigésimo día a los 15 meses de edad se le denomina etapa lactante y es considerada
el punto clave sobre la adquisición de hábitos nutricionales en la vida del ser humano; es aquí donde se
desarrolla el gusto por cierto tipo de alimentos y el modo de consumirlos. Los horarios de alimentación y la
adecuada aglactación tienen repercusiones importantes sobre el estado físico del niño. Debe tomarse en cuenta
que durante esta etapa los objetivos de la alimentación son tres: satisfacer las necesidades nutritivas, la
prevención de situaciones patológicas (alergias principalmente) y la creación de hábitos adecuados de control
de ingesta.,(18-20) ya que, en etapas posteriores resultará complicado modificar las conductas adquiridas de
forma inadecuada.(21)
El objetivo del presente estudio es determinar la prevalencia del sobrepeso en lactantes menores de un año del
Área Metropolitana de Monterrey (AMM).
Material y Métodos
El presente trabajo es un estudio epidemiológico, observacional y descriptivo acerca del sobrepeso en lactantes
menores de un año, usuarios del programa Enfermera Materno Infantil (EMI), durante enero a diciembre del
2008. El estudio se realizó en seis Unidades de Medicina Familiar (UMF 3, UMF 7, UMF 19, UMF 31, UMF 32
y UMF 36) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pertenecientes a la Delegación Nuevo León, que

�se encuentran en el Área Metropolitana de Monterrey incluyendo las regiones: Apodaca, Monterrey, San Nicolás
de los Garza, Santa Catarina, Guadalupe y San Pedro Garza García (Nuevo León, México).
Se calculó el tamaño muestral adoptando la postura de la máxima indeterminación,(22) con una precisión de
0.05, un nivel de confianza de 0.95; obteniéndose un valor de 384. La elección de las unidades incluidas fue
por conveniencia y la población que integró la muestra fue recabada al azar, se utilizó una hoja electrónica para
la recolección de los datos epidemiológicos y antropométricos.
Se incluyeron 400 lactantes menores de 1 año, que consultan en ambos turnos del programa de EMI, los cuales
cuentan con la información completa, legible y confirmada. Se excluyeron los pacientes que tuvieran alguna
patología, ya fuera diagnosticada, detectada o por sospecha en el momento de la consulta, así como pacientes
con patologías congénitas y aquellos que presentaron datos incompletos.
Las medidas antropométricas fueron tomadas por personal previamente capacitado con licenciatura en
Enfermería y encargadas del Servicio EMI, realizándose de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana (NOM-008SSA2-1993).(23) El peso, fue registrado utilizando una balanza electrónica o de aguja con peso máximo de 16
kilogramos tipo Oken o Bamen; las básculas se encontraban ubicadas sobre una superficie plana. La calibración
del equipo de medición estuvo a cargo del grupo de coordinación local con pesas 0.5 y 10 kilogramos con
precisión hasta de 100g. La medición se realizó retirando la ropa, zapatos y objetos pesados del bebé y fue
expresada en kilogramos. Con respecto a la talla, la medición de la longitud se realiza con un infantómetro como
el descrito por Fomon(24) en donde un observador (la madre en la mayoría de los casos) retiene la cabeza del
niño con la porción del plano vertical de Frankfurt manteniendo la cabeza en firme contra la porción vertical del
infantómetro, se reflexionan las rodillas del niño y se colocan los pies con los dedos hacia arriba contra la porción
móvil haciendo un ángulo de 90°. La medición se expresó en centímetros.
Para la clasificación del estado nutricional se emplearon las tablas de peso para la talla exclusiva para menores
de 36 meses –CDC Growth Charts- publicadas por el centro nacional para estadísticas de salud y el centro de
control y prevención de enfermedades en conjunto con la OMS (NCHS-CDC/OMS).(25) Se realizó la
estratificación por Desviaciones Estándar (DE) mediante los criterios de la Norma Oficial Mexicana para la
atención del niño sano (NOM-031-SSA2-1999) en las categorías: desnutrición (&lt; -1 DE), peso normal (el rango
ubicado en la Media [puntaje Z=0]) y sobrepeso (&gt; +1 DE).
De los resultados obtenidos por cada UMF se obtuvo la prevalencia de acuerdo a la proporción de niños
menores de un año que habitan en su zona geográfica de cobertura (datos proporcionados por el INEGI) para
obtener la prevalencia del AMM. Finalmente se llevó a cabo la comparación de los parámetros con el paquete
estadístico RxC de Millar con 50,000 simulacros (p&lt;0.05).(26)
El estudio de acuerdo a lo postulado por la Ley General de Salud en materia de investigación, se clasifica como
un estudio sin riesgo.(27) Por lo que no requiere de una carta de consentimiento informado; sin embargo se
respetó y cumplió con los principios de bioética, en los que se asegura la confidencialidad de los resultados.
Resultados
La prevalencia de sobrepeso en los lactantes menores de un año del AMM es de 43.23%. La Tabla 1, muestra
el estado nutricional de los lactantes según su UMF de adscipción, presentando una distribución homogénea
(P= 0-327). En la Tabla 2 se reporta la distribución igualmente homogénea entre el estado nutricional por región
con respecto al sexo.

�Dentro de los hallazgos se encontró un 7.25% de pacientes con diagnóstico de desnutrición, lo cual equivale a
29 niños, de los cuales 12 presentaron desnutrición moderada. El peso más alto registrado aplicó a un paciente
femenino de 11 meses de edad con una talla de 94 cm y un peso de 17.30 kg que la ubica a +3 DE y en un
percentil 97.

Discusión
La prevalencia de sobrepeso encontrada en el presente estudio es mucho mayor a la resportada en la literatura.
Este padecimiento ha tenido un crecimiento importante en nuestro país, en donde se ha demostrado la ausencia

�de patrones ligados al nivel socioeconómico.(28,29) El último estudio realizado en México en el 2004, reporta
que el sobrepeso y la obesidad en niños menores de 2 años es de 6.6%,(30) mientras que la Encuesta Urbana
de Alimentación y Nutrición de 2002 reporta que en el área metropolitana de la Ciudad de México, encontraron
un 15% en pre-escolares.(31)
Existe una clara tendencia al aumento en la prevalencia de exceso de peso en medida que avanza la edad, lo
cual vuelve aún más preocupante los resultados del presente estudio. En México, la prevalencia en niños
menores de dos años se había reportado de 6.6%; los niños entre 5 y 11 años, un 18.8%; los adolescentes
entre 10 y 17 años 26%; entre los 40 y 50 años de edad, las mujeres presentan una prevalencia de 78%, los
hombres de 72%. (32-35)
Considerando que el sobrepeso que se inicia en la infancia puede tener mayor consecuencia que el que se
inicia en la edad adulta,(36-40) es necesario brindar un apoyo adecuado en el primero de los tres periodos de
mayor importancia clínica en la obesidad, que son: el primer año de vida, la etapa anterior a los 6 años y la
adolescencia.(41)
Los estudios sobre esta epidemia en la edad infantil han cobrado cada vez más importancia. En Latinoamérica,
Chile realizó un estudio durante el periodo 2003-2004 obteniendo un 20% de sobrepeso y 9% de obesidad a
los 12 meses de edad;(42) en ese país pero en dos regiones distintas se encontró un 15.4%(43) y 18.2%.(44)
Venezuela, por su parte, reporta que en 2003 obtuvo una prevalencia de sobrepeso de 9.6% en menores de 1
año;(45) muy por debajo de la prevalencia encontrada en nuestra población.
Estudios recientes encontraron que 20 países en desarrollo presentan tasas superiores al 5%.(46) El fondo de
las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), realizó un estudio de sobrepeso en niños menores de 5 años
del 2000 al 2006 donde señala que Perú, Kyrgystan, Camerún y Bolivia tienen una prevalencia de 6%. Alemania,
Republica Dominicana, Malawi, Tailandia, Uzbekistán tienen una prevalencia de 7%. Argelia, Egipto, GuineaBissau, Iraq y Morocco un 9%. Djibouti y Magnolia en 10%. Kazahstan y Santo Tomé y Principe alcanzan un
11%- Syria tiene un 12% de prevalencia y el más alto reportado es el Comoros con un 14% de prevalencia de
sobrepeso y obesidad.(47)
Los hallazgos de nuestro estudio muestran que el sobrepeso en los lactantes representa un problema de salud
pública creciente en México, lo cual requiere la aplicación de nuevas estrategias preventivas. Se requiere
actualizar los criterios diagnósticos y considerar el uso de las nuevas referencias internacionales;(48) ya que,
al emplear dichas tablas en nuestra población estudiada, 61 lactantes (11.94%) se encontraron en el rango de
eutróficos a pesar de tener un IMC que los colocaría en una categoría distinta, coincidiendo con lo reportado en
los estudios más recientes.(49)
La medición antropométrica de los lactantes, que se realiza en el programa EMI, debe considerarse un
parámetro valioso para determinar el estado nutricio, que permita identificar a los niños que están adquiriendo
patrones patológicos de comportamiento de su ingesta alimentaria, lo cual impelería acciones por parte del
equipo médico, buscando limitar el daño.
Resumen
La etapa Lactante es una alternativa de abordaje en la lucha contra la obesidad. Se ha demostrado que existe
una relación entre el exceso de peso en ésta etapa, con las principales problemas de salud pública; con base
en lo anterior, es necesario buscar factores modificables en el comportamiento de los encargados del cuidado
del infante y del equipo de salud para crear conductas que propicien el adecuado desarrollo del individuo. El
objetivo de éste estudio es determinar la prevalencia del exceso de peso en lactantes del área metropolitana de
Monterrey, a partir de usuarios del programa de atención del niño sano del IMSS, provenientes de seis unidades
de medicina familiar. Se estudiaron 400 lactantes a través de la medición de peso y talla, para clasificarlos
mediante las tablas diagnósticas nutricionales de la NCHS-CDC/OMS. Se obtuvo una prevalencia del exceso
de peso de los lactantes estudiados equivalente al 43.23%. Mostrando que el exceso de peso representa un
problema de salud pública creciente en México, el cual requiere el replanteamiento de los programas preventivos
en éste sector demográfico, buscando aquellos niños que están adquiriendo patrones patológicos de
comportamiento en su ingesta alimentaria.
Palabras Clave: Lactante, prevalencia, exceso de peso, sobrepeso, obesidad, niños menores de un año.

�Abstract
The infant stage is an alternative in boarding the struggle against obesity. There has been demonstrated that a
relation exists between overweight in this period with the current issues of public health. Due to this, it is
necessary to search for adjustable factors in the carers and health team, in order to create appropriate behaviour
that propitiates suiable development of the individual. The objective in this study was to determine the prevalence
of overweight in Monterrey’s metropolitan area infants who assist the healthy child program from six primary
health care units of the Mexican Institute of Social Security. There were studied 400 children under a year of
age, to whom they there was realized measurement of weight and height, qualifying by means of the diagnostic
nutritional tables of the NCHS-CDC/OMS. The results of this study show that the prevalence rates of excess
body weight in infants under a year old in Monterrey’s Metropolitan area are 43.23%. There is a clear that excess
body weight represents a problem of public health in México, which needs the rethinking of the preventive
programs in this one population sector, in search of those children that are acquiring pathological bosses of
behavior in food ingestion.
Key words: Infant, prevalence, excess body weight, overweight, obesity, inants under one year old of age
Agradecimientos
A los Jefes de Enseñanza e Investigación de la UMF 3, UMF 7, UMF 31, UMF 32 y UMF 36, así como a la
subdirección médica de la UMF 19, por las facilidades brindadas y el apoyo mostrado en el desarrollo de ésta
investigación. Al personal de Enfermería de los departamentos de EMI, un gran reconocimiento por su amable
disposición a colaborar con la realización de este estudio.
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�LOS DESARROLLOS DE LA INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS
SOCIALES DE LA SALUD: UNA VISION SUSTENTABLE
Arun
Kumar
Acharya
Instituto
de
Investigaciones
Sociales,
(Monterrey,
E-mail: acharya_77@yahoo.com

y
José
Juan
Universidad
Autónoma
de
N.L.,

Cervantes
Nuevo
León
México)

Introducción
Las ciencias sociales involucradas con la salud son un
campo relativamente reciente en la historia de las
ciencias. Su conformación como área disciplinar y
dominio teórico puede ubicarse a finales de la segunda
guerra mundial, específicamente en los años cincuenta
del siglo XX es cuando se define su orientación y
practica; a pesar de que sus orígenes pueden rastreados
mucho antes, pero exclusivamente en el mundo medico
y sin impacto especifico en las ciencias sociales.
Si existían los conocimientos sociales por parte de los
médicos antes del siglo XX, pero el desarrollo de las ciencias sociales era escaso y tenía una precaria
formalización. A inicios del siglo pasado, las ciencias sociales estaban en algunas universidades de Europa y
Estados Unidos, donde los desarrollos teóricos eran exiguos; no se encuentran referencias importantes a la
medicina o la salud en los estudios de las ciencias sociales, casi nada entre los sociólogos y algo entre los
antropólogos y psicólogos (1).
Sin embargo, el interés por las condiciones sociales y ambientales, y por las enfermedades que provocaban,
incentivaron la preocupación de muchos médicos, quienes usaban los informes de salud o sus experiencias
para construir una explicación que contenía un análisis más amplio, no sólo en el aspecto biológico. Es
importante destacar que este interés estaba asociado al desarrollo de medicina y de la tecnología médica, es
decir, estos médicos humanistas o con un epidemiológico más completa, que se ocupaban de lo social, lo hacían
tanto por la sensibilidad que por el sufrimiento de los enfermos.
Esta preocupación disminuyó con la aparición de los avances en la medicina (antibióticos, insecticidas y la
tecnología médica), por lo cual la inquietud social de la salud quedo reservada a los médicos dedicados a la
salud pública quienes han tenido siempre fijación por las condiciones socio-económico-ambientales.
Los primeros estudios sobre ciencias sociales en salud fueron escritos por médicos, no por sociólogos, según
Nunes (2) existen dos escritos que son considerados los pioneros a los que se realizaron en el siglo XX, uno de
Jules Guerin publicado en Francia en 1848, sobre la medicina social y otro sobre la importancia del estudio de
la sociología medica de Charles McIntire editado en Estados Unidos en 1893. De los primeros 50 años del siglo
pasado se destacan las aportaciones de Elizabeth Blackwell en 1902 y James Warbase dentro de la sociología
medica. En el campo de la antropología se había establecido un área de estudio que se relaciono con la salud
(3,4). En la psicología Freud, (5) publicó dos libros, uno sobre la interpretación de los sueños y otro que trató
sobre El chiste y su relación con el inconsciente. En ellos se analizó la histeria con explicaciones culturales,
psicológicas y no fisiológicas
Pero, este dominio permaneció en el mundo medico y si bien tuvo una gran influencia en la antropología y en
la sociología, se mantuvo como algo distinto de las ciencias sociales y la salud o la medicina. En este aspecto,
el desarrollo científico estuvo marcado por la influencia de las dos grandes guerras, y no vino a consolidarse
como tal y lograr importancia hasta después de concluida la última de ellas. A partir de estos años se establecen
las bases teóricas de esta naciente disciplina, impulsada por la importante contratación que hicieron los
gobiernos en sus ministerios de salud de personal con conocimientos de ciencias sociales.
Este proceso ocurre de manera paralela con una importante expansión del mercado de trabajo en las oficinas
de los gobiernos, en los ministerios de salud, así como en las universidades (6). La expansión de este tipo de
empleo permite que gran cantidad de sociólogos, antropólogos, psicólogos y geógrafos se dediquen a

�actividades relacionadas con el ámbito de la salud. Debido a la inclusión de las ciencias sociales en la salud,
para 1962 se forma el grupo de sociología medica en la Asociación Americana de Sociología. Así como en 1964
la Asociación Británica de Sociología incluyo una rama de sociología medica. También en 1966 esta rama formo
parte de la Asociación Internacional de Sociología.
A partir de estos desarrollos ha sido posible la construcción de un campo teórico para el estudio de salud en
ciencias sociales y de allí se pueden identificar tres tendencias sobre las cuales se construido esta ciencias. El
primero se centra en la explicación de lo medico por la salud. El segundo, es la explicación socio individual de
la enfermedad, donde ya no se trata de comprender o explicar la medicina o el rol medico, sino la etiología
social de la dolencia. El tercero, explica las dimensiones socio colectivas de la enfermedad y sus implicaciones
en los procesos sociales globales o regionales.
En este escenario, en el presente capítulo analiza primeramente las tres corrientes teóricas ya mencionadas y
se comprenden sus aportes a la consolidación de estas tesis científicas en el ámbito global y de México, así
como las divergencias que las mismas dejan en el ámbito científico. Sobre esta revisión descansa el objetivo
principal del capítulo, el cual propondrá la formación de una corriente teórica que logre aglutinar las distintas
perspectivas expuestas y que tenga como la base las tesis del desarrollo sustentable.
Las corrientes teóricas y sus aportaciones
La explicación de lo medico por lo social
Estas tesis construyeron un campo teórico que estuvo marcado por el estudio de la profesión médica y sus
distintas facetas. La perspectiva se centró en la construcción del rol medico, así como la manera por la cual los
estudiantes de medicina se iban adaptando a las nuevas exigencias de su desempeño. Por un lado, se intentó
explicar cómo se debían establecer los vínculos sociales con los pacientes y familiares, así como con el resto
del personal médico y paramédico, por otro con sus propios sentimientos, es decir con la insensibilidad que
debe de desarrollar para no sucumbir ante el sufrimiento ajeno (7-12).
Desde la visión funcionalista Merton, Reader y Kendall (13), Becker, Geer, Hughes y Strauss (14) estudiaron
los mecanismos de socialización de los estudiantes de medicina y los mecanismos de asimilación simbólica que
se tienen que cumplir para incluirse en las actividades médicas. Estos estudios representaron un avance
sustantivo en la descripción de las pautas sociales que debían cumplir los estudiantes de medicina al entrar a
actividades médicas.
Dentro de esta tradición teórica y desde una perspectiva culturalista antropológica, Kleinman (15), Good y Good
(16) realizaron investigaciones que demostraron como la cultura influye en la asimilación de las pautas de
comportamiento medico con los pacientes y como las distintas estructuras de los ministerios o centros de
educación en salud influyen sobre el tipo de relaciones sociales que se construyan entre los médicos,
estudiantes y sus pacientes, y en sí sobre los diagnósticos médicos que se reportan.
Otra manera de ver la relación entre los pacientes, médicos y el sistema de salud está marcada por “teoría de
la etiquetación”. Esta teoría se desarrollo a partir de los años sesenta en Estados Unidos y lo singular de la
misma fue que cambio la perspectiva sobre la cual se enfocaban los estudios al modificar el centro de atención
del enfermo por el sistema de salud que lo consideraba como tal, en el caso más especifico de los enfermos y
delincuentes mentales. Becker (17), Goffmann (18), Castés et al (19), Romero y Rujano (20), Ortega y Puga
(21) y Lorena (22) son los principales investigadores que han ahondado en esta visión, lo valioso de la misma
es que cambiaron el foco de interés del paciente o de la relación específica de ésta con el médico, para el
estudio de todo el sistema de salud que, como los hospitales, permitía comprender como una persona, con
algunos problemas de conducta podía convertirla en enfermo mental la institución.
Aunque estos focos de teóricos han sido predominantes, los sistemas de salud han sido objeto de otros estudios
desde la visión ciencia política y la economía. Antes de los años ochenta del pasado siglo, eran pocos los
análisis sobre el sistema de salud en una perspectiva institucional, que no incluyera la vida de los pacientes. Es
decir ya no se trataba más de interpretar la institución social o las relaciones sociales; de poder y sumisión como
las más importantes, sino de ubicarlas en el contexto del Estado, sus limitaciones y sus posibilidades (23,24).
En el ámbito de México las aportaciones dentro de estas tesis han sido en el ámbito de la antropología médica.
Autores como Aguirre-Beltrán (25) dieron un impulso decisivo al proceso de re-legitimización de la perspectiva

�antropológica en el campo de las investigaciones en salud, frente a un panorama de creciente medicalización
que centraba en la perspectiva biomédica todo intento de análisis y explicación de los problemas de salud.
Finalmente, hay que destacar los trabajos de Eduardo Menéndez que, desde el Centro de Investigaciones y
Estudios Superiores en Antropología Social, ha impulsado desde principios de la década de los ochentas el
desarrollo de la antropología médica desde una perspectiva crítica. Menéndez (26), propuso el concepto de
"modelo médico hegemónico" para caracterizar a ese modelo de medicina que devino dominante desde
principios del siglo XIX, bajo el capitalismo, y que, además de fundamentar jurídicamente su apropiación
exclusiva de la enfermedad, privilegió una mirada sobre ella biologista, individualista, histórica, asocial,
mercantilista y pragmática Menéndez, (27,28).
La explicación de socio individual de la enfermedad
Desde los años setenta del pasado siglo, las ciencias sociales tienden a modificar el énfasis de los estudios y
se enfocan a comprender la enfermedad desde el punto de vista social. Esta nueva visión privilegia la
perspectiva de la etiología social toma en cuenta los factores biológicos; en algunos casos más y en otros
menos. Estos abordajes teóricos son distintos a los de la anterior explicación, por que en estas tesis se le otorga
más peso a las causas naturales, a lo biológico, así como al tipo de perspectiva que se asuma en la explicación
social (29), es decir, si el acento es colocado en el comportamiento individual o en las condiciones de la sociedad
que se convierten en productoras de enfermedades.
Las más difundidas tesis de esta visión se denominaron estudios KAP (Knowledge Attitudes and Practices).
Estos estudios se fundaban en la creencia de que los conocimientos que una persona podía tener acerca de
una enfermedad, sus causas y sus modos de prevención, generaban una actitud que luego se ponían en
práctica en ciertos comportamientos que ayudaban o no a su difusión. Según Briseño-Leon (30) esta visión es
congnitivista y presume que sí la persona actúa mal es porque tiene esa carencia, pero que una vez cubierta,
permitirá cambiar radicalmente la situación epidemiológica.
En los años setenta del siglo pasado esta explicación tuvo mucho éxito, ya que su perspectiva individualista fue
fácilmente aceptada por las autoridades de salud y por el personal médico, pero al mismo tiempo genero críticas,
tanto por quienes defienden la interpretación colectivista social, como por aquellos que consideraron que la
misma era un reduccionismo que distrae el foco de a tensión de una solución más general para los problemas
de salud, que sólo su masiva difusión.
Para Briseño-León la falla principal de la anterior visión radica en dos aspectos. El primero, es la creencia
llamada la concepción bancaría de la educación (31), la cual menciona, que la ignorancia es un vacío que como
una ola se llena con nuevos contenidos, cuando, en realidad es siempre una olla llena cuyo contenido debe ser
transformado. Y la segunda, es la creencia en que las informaciones deben conducir a las prácticas, las
acciones. Basados en estas creencias hipotéticas, muchos ministerios de salud han promovido políticas para
difundir información sobre las enfermedades típicas de sus países. Se ha mencionado que esto ha funcionado,
sin embargo, se ha pasado por alto que la aplicación de estas políticas se ha dado principalmente en
poblaciones pobres y marginadas y sus resultados no son del todo concluyentes.
Dentro de esta perspectiva los estudios culturales y de representación social de la enfermedad han superado
las limitaciones señaladas, los principales precursores de la visión son Lépine,, Dobles-Ulloa y Perriad,
Rozemberg, Méndez y Alvez y Rabelo (32-36). Dos tipos de estudios han sido los predominantes dentro de esta
categoría, los de “compliance” y otro el del estudio de la “razones”. El de complience se ha interesado en analizar
el porqué alguna gente le hace caso y sigue la posología y las indicaciones del profesional y otros lo hacen a
medias o simplemente no lo hacen. Los estudios de compliance son en el fondo investigaciones de apego o no
a las normas y al poder, desde la visión del poder. En tanto las investigaciones de las razones se han centrado
en preguntarse por qué las personas acuden al consultorio antes que otros, y porque algunos otros ni siquiera
nunca asisten. Las explicaciones han sido variadas, pero casi siempre tienden a ser individualistas y
psicológicas a pesar de poder ser calificadas como casos colectivos, por ejemplo el factor de género, ya que
por lo regular las mujeres buscan la atención medica antes que los hombres.
Aunque esta visión ha logrado explicaciones significativas de la enfermedad desde lo individual, la critica
fundamental sobre estas investigaciones, es que tienden a culpabilizar a la victima de las dolencias, hacerlos
responsables de una situación donde ellos son consecuencia y no la causa (37).

�En el caso de México en los últimos años ha habido un significativo impulso a los estudios cualitativos, que
buscan elucidar la subjetividad de los individuos en el terreno de la salud, los padecimientos y la enfermedad.
En algunos casos, dichos trabajos han propuesto soluciones claramente sociológicas, desde una perspectiva
hermenéutica, respecto al problema sobre la manera en que la experiencia subjetiva y los significados en torno
a la salud se articulan con la estructura social más general, así como con la desigualdad de género (38,39,40).
En otros casos, los estudios sobre la experiencia subjetiva se han centrado en los padecimientos crónicos, como
la diabetes, buscando trasladar el eje de análisis del mero enfoque biomédico o, en el otro extremo, del mero
enfoque macrosocial y determinista, hacia una perspectiva que incorpora la dimensión personal y subjetiva de
los sujetos (41).
Esta perspectiva interpretativa ha enriquecido el estudio de la negociación de la sexualidad y el significado de
la virginidad (42), así como la vivencia de las mujeres sobre la prevención del cáncer cervicouterino (43).
También se ha traducido en investigaciones sugerentes sobre las prácticas médicas de atención a la salud
reproductiva en poblaciones indígenas (44), así como sobre la percepción de la maternidad entre diversos
grupos de mujeres (45).
Sin embargo, aún con la riqueza etnográfica de estos trabajos, es posible advertir también aquí las
consecuencias de la falta de un abordaje más comprometidamente sociológico: la mayor parte de esas
investigaciones suelen quedarse en el nivel del detalle descriptivo, y son muy pocas las que ofrecen una
interpretación social o antropológica realmente iluminadora de los testimonios y de las observaciones
recolectadas por los investigadores.
En suma, las tesis individualista han logrado identificar algunos factores que inciden sobre la percepción de las
enfermedades, sin embargo como ya se menciona ciertas interpretaciones pueden tener un uso que tiende a
agravar el problema y no ha resolverlo.
La explicación socio colectiva de la enfermedad
Como asunto colectivo la enfermedad ha sido analizada desde diversas visiones. Todos los investigadores que
se enfocan en la perspectiva colectivista insisten en que no se trata de lo que hace o deja de hacer un individuo,
sino de las condiciones en las cuales esa persona se encuentra en lo que determina la salud y la enfermedad.
La diferencia entre este análisis y el individualista, radica fundamentalmente en como se entienden la situación
escala en la cual se trabaja y claro esta en la manera en que se interpreta lo social (46).
Desde esta visión las escalas de examen se mueven desde el ámbito microsocial como la familia y la vivienda,
pasan por la organización en clases de una sociedad, hasta llegar a las formas de división internacional del
trabajo y las condiciones del neoliberalismo actual. Según Velázquez y Pérez (47) la variable explicativa es de
tipo colectivo y estructural, nunca individual. Por esta razón, los análisis de esta vertiente son más del tipo
sociológico que antropológico o de las ciencias políticas y geográfica.
Un ejemplo de lo anterior, lo representan los estudios microsociales sobre la vivienda y la prevalencia
enfermedades trasmitidas en el medio ambiente (malaria y chagas) entre los pobladores de bajos recursos
(48,49,50). Según estos estudios las condiciones de la vivienda, falta de sanitarios en el interior, mala
construcción (paredes con filtraciones de agua y aire) pueden predeterminar una mayor incidencia de estas
enfermedades entre las poblaciones que no cuentan con vivienda digna o al menos en buenas condiciones.
Aunque estas investigaciones pueden indicar que la falta de algunas condiciones dignas de la vivienda pueden
ser causantes de estas enfermedades, los estudios no han podido comprobar fehacientemente que el tipo de
vivienda tenga relación directa con la falta de recursos financieros o la misma es parte de las costumbres de
cada pueblo. Lo que se puede deducir de las investigaciones, es que puede ser una respuesta o la otra, pero
siempre hay un condicionamiento social y material que puede inducir un mayor riesgo de contraer la
enfermedad.
Por su parte, los estudios macrosolciales intentan dar una explicación más amplia y relacionada con el ámbito
social global. Según Kim et al, Heggenhougen, Farmer y Laurell (2000) la proliferación de enfermedades que
ya se creían erradicas (paludismo, sarampión, viruela y dengue) son causadas directamente por el proceso de
reformas neoliberales que han sufrido la mayoría de los países en desarrollo los últimos 20 años (51-54). Se
argumenta que como las reformas neoliberales tienen como objetivo fundamental la reducción del tamaño del
Estado, la misma se ha aplicado mayormente a eliminar programas sociales y de salud que estaban enfocados

�a controlar o mejorar las condiciones sanitarios y con ello se ponía un cerco a muchas enfermedades. La
consecuencia de estos cambios a sido un resurgir de la muchas de la enfermedades ya anotadas anteriormente,
ya que las reformas económicas han sumido en la pobreza a millones de personas y han degradado
ampliamente en muchos casos sus condiciones sanitarias.
A diferencia del análisis individual de la enfermedad, el cual se puede estancar en divagaciones demasiado
teóricas, las tesis sociales se han difundido más allá del ámbito académico y han incentivado un debate sobre
el alcance de las políticas sociales entre los estratos más bajos de la población. En el mismo sentido, se ha
abierto la discusión sobre los efectos del actual modelo de desarrollo sobre la salud de un pueblo. En síntesis,
estas tesis tienen una mayor repercusión en el intento de integrar las explicaciones sociales y de salud.
Por otra parte, en el contexto de México surgió una corriente centrada en la antropología y más en la perspectiva
sociológica, principalmente en el claustro de la Maestría en Medicina Social, de la Universidad Autónoma
Metropolitana (Unidad Xochimilco) desde mediados de la década de los setentas. Junto con investigadores de
otros países de América Latina, desde esta institución se ha impulsado la llamada corriente de la medicina social
(55). Esta corriente constituye uno de los mejores ejemplos, a nivel internacional, de los aportes que puede
hacer el análisis marxista en cuestiones de salud.
En un trabajo bien conocido en la región, Laurell (56) estableció que el objetivo de la medicina social
latinoamericana no es tanto señalar, como lo venían haciendo autores como Navarro (57) en Estados Unidos,
que el sistema capitalista determina la naturaleza de las enfermedades de las poblaciones, sino más bien
demostrar la manera específica en que dicha determinación tiene lugar. La autora sostiene que la enfermedad
no puede ser considerada simplemente como un estado biológico, ni como la consecuencia mecánica de la
pobreza. La salud y la enfermedad, sostiene, no pueden ser tomadas como dos entidades separadas, sino que
deben ser entendidas como dos momentos (unidos dialécticamente) de un mismo fenómeno.
De lo anterior deriva uno de los principales conceptos de la corriente de la medicina social latinoamericana: más
que hablar de salud y de enfermedad separadamente, esta escuela tiene al proceso de salud-enfermedad como
su objeto de estudio (58). Años más tarde, Menéndez (59) sostuvo que también las conductas de los individuos
frente a la enfermedad son parte integral del concepto salud-enfermedad, por lo que propone que el concepto
debe ser proceso salud-enfermedad-atención. Desde esta perspectiva teórica se desarrolló también un trabajo
de análisis de las "necesidades esenciales en salud" en México, que pronto se convirtió en una referencia
obligada tanto para investigadores como para estudiantes del tema (60).
Dado su enfoque crítico, la corriente de la medicina social privilegia el estudio de la desigualdad social y de la
forma en que dicha desigualdad determina los procesos de salud-enfermedad de las poblaciones y de las
políticas públicas (61). Otro trabajo también de amplia influencia en toda Latinoamérica (62,63) demostró que
era empíricamente posible lograr una sofisticada operacionalización del concepto marxista de clase social y
utilizarlo tanto para ilustrar como para explicar los diferenciales de mortalidad infantil entre las diversas clases
sociales de México.
Dicho trabajo se constituyó en un modelo que diversos investigadores aplicaron en sus estudios sobre la
desigualdad social y la salud. El concepto como tal, sin embargo, era altamente complejo, lo que resultaba en
una cierta desincentivación de los especialistas para utilizarlo. Por ello, pocos años más tarde, Bronfman et al
(64) propuso una estrategia más simple para clasificar a la población en grupos socio-económicos diferenciados,
que ha sido ampliamente retomada en la región.
La corriente de la medicina social se ha ocupado también de problematizar el vínculo salud-trabajo en México
(65). Al hacerlo, diversos autores han señalado la importancia de estudiar al "proceso de trabajo" en sí mismo
(66), y de entenderlo como fuente de "desgaste obrero" (67) con consecuencias directas sobre el proceso saludenfermedad. Sobre la base de resultados empíricos concretos, los trabajos de Laurell han demostrado que
conceptos como "desgaste obrero" y "patrones específicos de desgaste" son más precisos y pertinentes que
aquellos como "expropiación absoluta" y "expropiación relativa" de la salud que otros teóricos de la sociología
médica marxista habían propuesto en Estados Unidos (68).
Como se constata, la visión global y nacional ha sido altamente critica y su enfoque ha sido cuestionar el
funcionamiento de los nuevos modelos de desarrollo actual. Aunque la mayoría de las investigaciones
mencionadas han demostrada una posible correlación entre el desigual desarrollo y la proliferación de algunas
enfermedades, su tendencia tan crítica y en ciertos momentos no propositiva, ha provocado que en los círculos
gubernamentales no se tome en cuenta esta perspectiva. Debido a lo anterior es imprescindible que los

�descubrimientos desde este campo intenten ser introducidos a las discusiones sobre política pública de la salud
y así incentivar una visión social sobre las causas, efectos y soluciones (69).
Las ciencias sociales de la salud y una visión sustentable
Las tres corrientes (autores) que han dominado los análisis sobre las ciencias sociales y la salud los últimos 40
años prefiguran un amplio y disperso campo de estudio. Como se mostró las corrientes precursoras de los
acercamientos entre las ciencias sociales y la salud surgieron primeramente dentro de los ámbitos puramente
medico y fueron estos los que se acercaron a las disciplinas sociales e iniciaron las explicaciones desde la
perspectiva medica. Posteriormente, por esta influencia y desde una visión ampliamente crítica las ciencias
sociales exploraron como los procesos sociales pueden ser los causantes de algunas enfermedades, desde lo
individual y colectiva.
En suma, las corrientes demuestran que la relación e interrelación entre las ciencias sociales y la salud ha sido
prolifera y que la misma se ha explorado por connotados investigadores de ambas ciencias, sin embargo, a
pesar de todo este bagaje de conocimientos es claro la existencia de una dispersión dentro de esta temática.
La dispersión ha provocado que cada una de las corrientes se enfoque a su problema de estudio y pocas o
nulas ocasiones existe una interrelación entre las mismas. Esta problemática ha sido un obstáculo para que la
relación entre las corrientes logre darse, con lo cual la mayor y mejor difusión de este conocimiento se aísla en
el ámbito académico y gubernamental, difundiendo poco su descubrimientos entre los no expertos o interesados
directamente.
Con el objetivo de intentar resolver esta dispersión de esta ciencia proponemos la formación de una corriente
teórica que tienda aglutinar a las predominantes y que se la base para conseguir la unidad de la disciplina. La
corriente se denominara “sustentabilidad de la salud” y tendrá como base las tesis del desarrollo sustentable
(informe Brundtland, Agenda 21) y las de la ecología de la salud (70). Esta corriente se sustenta en tres
consideraciones:
- Entender que los humanos forman parte inseparable del medio ambiente y pueden ser dañados por los
cambios que se produzcan en los ecosistemas, inclusive por aquellos que son obra del ser humano.
- Que se deben de comprender los patrones locales de salud existentes en cada comunidad humana, ya que
los mismos pueden ser muy diversos.
- Comprender ampliamente los efectos de los cambios macrosociales que ocurren en el mundo ligados a los
procesos de urbanización, modernización y globalización.
Desde este escenario, los estudios que se realicen tendrán una visión más multidisciplinaria, ya que podrán
abarcar distintas concepciones de las ciencias sociales y de la salud. Estas concepciones podrán ser
primeramente desde el punto de vista médico o del científico social, o viceversa, por lo cual se tendrá una
perspectiva más holística de la temática.
Conclusiones
En este escenario y con el objetivo de conseguir la unidad de esta disciplina es necesario partir de las
consideraciones mencionadas y proponer las siguientes tres estrategias:
Las investigaciones que se realicen deben de partir del axioma indivisible humano-ambiente y de las
consecuencias negativas de los trastornos del mismo, sean estos naturales o provocados por el humano.
Consecuencias que se reflejaran en la proliferación de enfermedades que ya se tenían por controladas o
extintas. Conjuntar en este campo de estudio las visiones sociales u de salud ayudarán a comprender la
magnitud del daño ambiental que se ha provocado en el planeta y a proyectar las posibles líneas de acción que
palien o resuelvan estas cuestiones. Es indudable que la conjunción ciencias sociales y de salud en esta
vertiente incentivaría una unidad más homogénea de las ciencias y los resultados que se consigan serían
mayormente aplicables a la realidad y dejarían de ser teóricos.
Se debe de contextualizar los análisis de las enfermedades desde la óptica social y así la generalización de sus
efectos de enfermedades a realidades distintas. Es demostrable que las investigaciones sobre algunas

�enfermedades que se han convertido en pandemias tienden a generalizar los métodos de para resolverlas, por
ejemplo en el caso del SIDA, donde muchos gobiernos implementan gigantescas campañas de difusión y
menores de prevención. Generalmente las campañas no toman en cuenta el contexto de cada población y
erróneamente creen que lo funciona en un lugar, puede hacerlo en otro. Bajo esta premisa toda investigación
desde la visión ciencias sociales y salud debe de partir del contexto de cada población, ya que con esto el
diagnostico se apegará a la realidad más posible.
Explicar ampliamente la implicación de los procesos de socialización urbanización, modernización o
globalización; neoliberal o no, sobre los sistemas de salud y como esto incentiva o no la proliferación de algunas
enfermedades. Junto con las cuestiones ambientales, el efectos de los procesos sociales en la salud humana y
más drásticamente en los procesos de desarrollo y progreso son un campo de estudio que ha sido explicado
de una forma demasiado critica. Como ya se había mencionado, esta posición crítica a descubierto algunas
particularidades negativas de los modelos de desarrollo, en su ligazón con la salud, tan fuertes que han
transformado sistemas de atención completos. Sin embargo, en muchos aspectos la crítica resultante de las
investigaciones ha sido poco propositiva y han terminado siendo gritos aislados que poco contribuyen a la
consolidación de la temática y si a su mayor dispersión. Por esta razón, es lógico que el abordaje desde la
vertiente siga siendo crítico, pero obligatoriamente con propuestas que logren formular políticas públicas para
resolver todos los problemas socios sanitarios que deriven de la instrumentación de las políticas sociales
económicas y culturales.
Con la instrumentación de estas estrategias es factible logar una conjunción de las diferentes vertientes que
tienen las ciencias sociales de la salud y más aún incentivar una innovación más fructífera de la misma.
Finalmente, esta propuesta trata de incentivar una visión homogénea de este campo de estudio y logar que la
misma pase de tesis teóricas, individualistas, colectivistas e hipersociales a una perspectiva integradora y
comprensiva, y mostrar un balance y virtud que se mida no sólo por la elegancia y armonía de sus teorías, sino
por la pertinencia de estas y por la capacidad de contribuir a hacer mejor la vida de los pueblos, dentro de una
visión sustentable.
Resumen
Las ciencias sociales involucradas con la salud son un campo relativamente reciente en la historia de las
ciencias. Sin embargo, el interés por las condiciones sociales y ambientales, y por las enfermedades que
provocaban, incentivaron la preocupación de muchos médicos, quienes usaban los informes de salud o sus
experiencias para construir una explicación que contenía un análisis más amplio, no sólo en el aspecto biológico.
Finalmente, esta propuesta trata de incentivar en este campo de estudio una perspectiva integradora y
comprensiva, y mostrar un balance en la capacidad de contribuir a hacer mejor la vida de los pueblos, dentro
de una visión sustentable.
Palabras clave: salud, ciencias sociales, sutentabilidad
Abstract
The social sciences concerned with health are a relatively recent in the history of science. However, interest in
social and environmental conditions, and the diseases it causes, in encouraging the concern of many doctors
who used the health reports or their experiences to construct an account which contained a comprehensive
discussion, not only in the biological aspect. Finally, this proposal seeks to encourage in this field of study in an
integrated and comprehensive, and show a balance in the ability to help make life better for people, within a
sustainable vision.
Key words: health, social sciences, sustainable.
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�PRÁCTICAS ÉTICAS EN LA COMERCIALIZACIÓN Y CONSUMO DE
ALIMENTOS SALUDABLES EN EL SIGLO XXI
Marcos
Galván
Programa de Doctorado en Nutrición y Alimentos, Universidad de Chile (Santiago de Chile, Chile)
Universidad
Autónoma
del
Estado
de
Hidalgo
(Pachuca,
México)
E-mail: mgalvan73@hotmail.com
Introducción
Una de las prácticas más antiguas y naturales
del hombre es el consumo, sus primeras
necesidades de alimentación las pudo satisfacer
con la recolección de alimentos, surgiendo más
tarde la comercialización, primero en forma de
trueque y después por intercambio monetario. La
finalidad de consumir alimentos podría ser
simplemente mantener la vida, una vida
saludable en lo individual y social, lo que sería
suficiente para
desarrollar plenamente
capacidades intelectuales o artísticas en el ser
humano. Sin embargo, han sido creados
estereotipos de alimentación que poco han
ayudado a mejorar la calidad de vida de la población. Si bien el comercio ha facilitado el intercambio de
productos antes inaccesibles, su máxima histórica ha sido obtener la mayor ganancia posible, lo que pone en
riesgo el acceso a una alimentación saludable para la mayoría de la población (1).
Consumo y comercialización, son conceptos que actualmente no tienen razón de ser el uno sin el otro, han sido
unidos por las leyes del mercado (2). En el contexto actual es preciso cuestionarse ¿Las leyes del libre mercado
podrán asegurar una nutrición y alimentación adecuada para la población en general?, sobre todo si se trata de
garantizar una alimentación saludable que permita prevenir no sólo la obesidad, sino las enfermedades crónicas
no transmisibles y mantener una vida saludable (3). Al respecto la industria alimentaria, principal responsable
de los nuevos estilos de alimentación de la civilización moderna, han expresado que la autorregulación y
decisión de los consumidores, son las únicas vías factibles para preservar el equilibrio de la salud en el siglo
XXI (4).
En este documento se discute el rol que juegan los actores involucrados en el consumo y comercialización de
alimentos: la industria de alimentos, el Estado y el consumidor. Se hace hincapié en los problemas para
garantizar una alimentación universalmente saludable, destacando las limitaciones de la legislación en
inocuidad de alimentos, etiquetado y regulación de la publicidad de alimentos poco saludables, así como el poco
acceso a la información por los consumidores. Se explora la responsabilidad social de las empresas como una
forma de atender las necesidades de la población y se discute el rol del Estado en la protección de los intereses
de la población y el cuidado de su salud. Por último se destaca el papel central que pueden jugar los
consumidores como reguladores del proceso en el consumo y comercialización de alimentos saludables.
El consumo de alimentos y la salud
El desarrollo industrial y tecnológico han evolucionado las formas de producción y consumo de alimentos, la
urbanización ha acelerado estos cambios y la globalización ha logrado interiorizarlos aún en las sociedades
más cerradas. Las dietas tradicionales han sido modificadas, debido a un mayor acceso al consumo de
alimentos industrializados de alta densidad energética y aumento de la disponibilidad de grasas y aceites de
bajo costo (5. 4). Los medios de comunicación, la migración y en algunos casos el mejoramiento del ingreso
de la población, han permitido posicionar alimentos de menor calidad nutricional con mayor contenido de grasa,
harinas refinadas y azúcar, sustituyendo alimentos naturales como leguminosas, cereales, frutas y verduras (6.
5). Estos cambios en la alimentación han dado lugar a dietas desequilibradas y están contribuyendo en el
aumento generalizado del sobrepeso y altas prevalencias de enfermedades crónicas, como la hipertensión,
ateroesclerosis, dislipidemias, diabetes y varios tipos de cáncer (7).

�En el informe “Estrategia Mundial de la OMS en cuanto a la dieta, la actividad física y la salud”, se concluyó que
en la mayoría de los países está ocurriendo un profundo cambio en el equilibrio de las causas principales de la
mortalidad y las enfermedades; siendo los factores determinantes las dietas no saludables, y actividad física
reducida entre niños, adolescentes y adultos (8). En este contexto la industria de alimentos ha sido fuertemente
señalada como promotora de hábitos de consumo poco saludables; sobre todo las trasnacionales que venden
“comida rápida”; por ejemplo Coca-Cola vende sus productos en más de 200 países, McDonalds destina más
del 50% de su producción fuera de EU, y otras empresas como Pizza Hut y Kentucky Fried Chiken (KFC) tienen
presencia en casi todo el mundo. A la luz de ello, se han realizado cuestionamientos sobre la poca
responsabilidad social que tienen las empresas del impacto de sus productos en la salud (9).
La OMS ha sugerido emprender iniciativas para modificar el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos
procesados y replantear la manera en que hacen campañas publicitarias las industrias de alimentos, sobre todo
las dirigidas a los niños (10). El corporativo Grocery Manufacturers of America (GMA) de Estados Unidos de
América (EUA), representante de importantes trasnacionales de alimentos, se opone a que se declare como
nocivos a la comida rápida, refrescos y “snaks”, o se marque con algún distintivo a los alimentos con niveles
elevados de grasa, sal y azúcar; también hay negativa a que este tipo de productos paguen mayores impuestos,
argumentando perdidas económicas con la imposición de esta medida (11).
La industria considera que todos los alimentos forman parte de una dieta saludable, y sólo es necesario fomentar
la capacidad del individuo para elegir una dieta adecuada con la información aportada en el etiquetado y
enseñarle que la actividad física puede ayudarle a mantener su peso y salud (12). Esta posición deja toda la
responsabilidad a los consumidores del cuidado de su alimentación, los que siempre estarán en desventaja
debido a que la publicidad afecta sus decisiones en la compra y consumo de alimentos (13). En el caso de los
niños la situación es más delicada, ya que la industria puede manipular el contenido de sal, azúcar y las grasas
para aumentar la palatabilidad de ciertos alimentos, y estimular su consumo con una constante propaganda
que le atribuye efectos mágicos o de fantasía, generando en los menores algo similar a una “adicción”, (14). En
México un niño esta expuesto a recibir de la televisión hasta 17 anuncios por hora de alimentos no
recomendables, en Australia son 12 y en EUA 11, la influencia es tal, que un niño de entre tres y cinco años
prefiere alimentarse con productos de las empresas de comida rápida que con alimentos saludables (15).
Una alternativa que ha ofrecido la industria es la innovación con productos más saludables, como alimentos
bajos en calorías, sodio, colesterol, grasas trans etc., pero generalmente son bajos en algún componente, pero
son altos en algún otro igualmente dañino, ya que la eliminación total produce impacto en la palatabilidad,
disminuyendo su consumo. La otra opción ha sido la incorporación de materia prima de mejor calidad en sus
productos, creando líneas de alimentos denominadas “gold o premium”, que siempre son de mayor costo,
quedando fuera del alcance para la mayoría de la población (16). De ahí que sea necesario instrumentar leyes
en apoyo a la salud pública para crear las condiciones que permitan a las personas igualdad de condiciones
para aspirar a una vida más saludable, y que el gobierno tenga el poder y deber de regular al sector privado
con el objeto de proteger la salud de la población (17).
Mínimos y máximos en la comercialización y consumo de alimentos
Para frenar los problemas en la salud que puede tener el consumo de alimentos industrializados, alimentos
transgénicos, la comida rápida y “snaks”, varios países han aprobado leyes que garanticen la inocuidad y la
calidad de los procesos de producción e industrialización de alimentos, además de informar verazmente al
consumidor sobre el contenido nutricional de los alimentos envasados y reglamentar su publicidad en la
población infantil (18). Sin embargo no todos los países han legislado al respecto, y existe gran heterogeneidad
en la materia, lo que representa uno de los principales obstáculos para universalizar el acceso a alimentos de
mayor calidad nutricional y evitar daños a la salud en los consumidores. Para las empresas, principalmente
trasnacionales, el ajuste de sus procesos a la legislación local trae costos adicionales, que en última instancia
el consumidor termina por pagar; pero también les permite comercializar alimentos de menor calidad o
comercializar aquellos que han sido prohibidos por la legislación de algunos países. Por ejemplo, en Dinamarca
desde el 2006 se prohibieron concentraciones mayores al 2% de grasas trans en los alimentos, por producir
daños cardiovasculares, mientras que en América Latina apenas se empieza a reglamentar su uso (19). No es
de extrañarse que la cantidad de ácidos grasos trans varíe de un país a otro; en un estudio de alimentos
comprados en las cadenas de comida rápida McDonalds y KFC en 20 países, se encontró menos de un gramo
en Dinamarca y más de 10 gramos en la ciudad de Nueva York (20). Existen evidencias de que la acción de los
gobiernos es factible para regular el consumo de ácidos grasos trans y produciría importantes beneficios, lo que
falta es universalizar las acciones en este sentido.

�En países, como Finlandia, España, Reino Unido y Canada, se han tomado importantes medidas para regular
la comercialización de alimentos, con alto contenido de azúcar, sodio, grasa saturada y ácidos grasos trans. El
proyecto de North Karelia en Finlandia es ilustrativo, ya que las restricciones impuestas a la industria alimentaria
y los estímulos directos a los alimentos saludables en más de 30 años ha tenido un impacto en la disminución
del 85% en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares (21). En América Latina, Chile podría ser pionero
en la regulación del consumo de alimentos cuyo consumo representen un riesgo para la salud, el proyecto de
ley sobre regulación de alimentos poco saludables cita en su artículo 1.” Todos aquellos que expendan o
comercialicen alimentos, de cualquier clase y a cualquier título, destinado al consumo humano, deberán, en
todo momento asegurar su inocuidad, fomentar un consumo racional y saludable, informar veraz e íntegramente
sobre la composición de sus productos, subproductos y componentes, y responder de los perjuicios que causen
a los consumidores”,.(22). De aprobarse esta iniciativa se tendrá un impacto positivo en la salud de la población
y significará un ahorro para el Estado en el tratamiento de enfermedades crónicas, además de sentar un
precedente para los países de la región.
Por otra parte, la comercialización de alimentos transgénicos en América Latina es un tema complicado, ya
que en México, Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia la legislación permite que empresas transnacionales
promueven el cultivo de maíz y soya transgénicos, para después exportarlos a países europeos productores de
carne como Holanda. Aún cuando en la Unión Europea no esta permitida su producción ni comercialización
para el consumo humano, la población esta consumiendo transgénicos de manera indirecta. La situación del
consumo de trangénicos no esta claramente regulada, sobre todo si se considera que en el largo plazo no se
ha demostrado su total inocuidad y existen evidencias de sus potenciales características alergénicas. Un
ejemplo es el caso del maíz Starlink aprobado en EUA para el consumo animal en 1998, cuando por error fue
introducido en la cadena alimentaria humana, provoco más de 30 casos de personas con alergias, lo que llevó
a un masivo retiro de los alimentos fabricados con este grano (23). No obstante se ha señalado que la
biotecnología y particularmente los alimentos transgénicos podría ser la opción para contar con más y mejores
alimentos que resuelva los problemas de hambre en el mundo (24).
Son múltiples los ejemplos que se pudieran citar sobre los riesgos para la salud por el consumo de grasas trans,
edulcorantes, conservadores, alimentos transgénicos, así como por exceso en el consumo de azúcar, harinas
refinadas, sal y grasas saturadas, pero más allá de ello, es necesario plantear soluciones en diversos niveles
para asegurar una alimentación saludable. Un primer paso es contar con éticas mínimas o leyes que
establezcan los niveles máximos permitidos de aditivos, substancias o micoorganismos y denominaciones de
calidad del alimento (25). El Estado es el principal ente rector que debe estar a la altura de los avances en el
tema de la calidad y condiciones sanitarias de los alimentos, además de proteger los intereses económicos de
los consumidores y su libertad de elección, ofreciendo a éstos los conocimientos suficientes para que puedan
adoptar medidas de prevención de riesgos y daños para su salud derivados del consumo alimentario. Así
mientras el Estado cumpla su misión, más allá de ser un ente regulador del mercado y proteja la salud de su
población, y además los consumidores se preocupen por conocer el tipo de alimentos que consumen y exijan
su derecho a estar informados, en esa medida se mejorará la situación actual.
Precisamente, un segundo paso es otorgar el derecho de la sociedad a la información, educación y formación
en materia de consumo, en los que no sólo deben participar las empresas del sector agroalimentario, mediante
un etiquetado que garantice la libertad de elección del consumidor respecto al tipo de productos que desea
consumir, sino también los poderes públicos y las asociaciones de consumidores, a fin de ofrecer al consumidor
la formación y la educación adecuada respecto a hábitos de consumo y estilos de vida saludables. No se trata
sólo de proteger el principio de libre mercado, sino también la libertad del consumidor en la elección de los
productos que más le convengan o les satisfagan. Es aquí donde el consumidor debe ejercer sus propios valore
éticos, al no dejarse manejar (autonomía), universalizar sus elecciones (justicia), aspirar a la felicidad
(eudaimonía), y manejarse con honestidad dentro de las reglas del juego del mercado (26). Debemos evitar que
las empresas, los consumidores y el Estado vivan en mundos diferentes, la libertad del cliente contra el estado
del bienestar, la responsabilidad ética contra la vida, la salud y lo público.
La responsabilidad ética y social de las empresas, compromete a la industria de alimentos a universalizar la
calidad en sus productos, con la misma variedad de alimentos, condiciones sanitarias y calidad nutricional al
que tengan acceso todos los consumidores; no sólo se trata de cumplir con los mínimos que exigen los
organismos de sanidad, sino de garantizar la salud de las personas. Incluso dentro del juego del mercado, el
cuidado de la salud de los consumidores representa una inversión en el capital humano, donde la enfermedad
tiene un costo para todos los sectores. En EUA los consumidores han empezado a exigir que la industria de
comida rápida y los fabricantes de comestibles cumplan con su responsabilidad social, y han presentado
demandas legales para que respondan por la obesidad y problemas de salud de los consumidores (27). En
México la organización civil “El Poder del Consumidor” logro eliminar mediante una demanda un promocional

�de la empresa Kellog´s, por engañar a los niños al ofrecerles que el consumo de “Zucaritas” los transformaría
en un símil del “Tigre Toño” y por afirmar que el mencionado cereal les daría “energía para ganar”, ya que el
producto es poco nutritivo, contiene 40% de azúcar y el resto es harina refinada (28).
Algunas empresas han entendido que no es útil una población enferma, que sus prácticas en el mediano y
largo plazo traerán el desprestigio de sus alimentos y la ausencia del consumidor. Un claro ejemplo es lo que
esta sucediendo en los establecimientos de comida rápida McDonald´s en EUA, donde desde enero del 2007
utilizanaceite para freír sin grasas trans; en otras corporaciones como Unilever se ha evaluado el
contenido de nutrientes críticos de sus productos y han eliminando el exceso de grasas trans y saturadas,
sodio y azúcar. La responsabilidad social atañe a las empresas a cumplir con el conjunto de obligaciones y
compromisos, legales y éticos, tanto nacionales como internacionales, que se derivan de los impactos que la
actividad de las organizaciones producen en el ámbito social, laboral, medioambiental y de los derechos
humanos (29). Lo que constituye un marco justo para intentar impulsar nuevas prácticas para la industria de
alimentos, entre las cuales se pueden considerar:









Etiquetar la cantidad de azúcar, sal y grasa que tienen los productos, y especificar si contiene ingredientes
derivados de alimentos transgénicos.
Identificar a los alimentos por los riesgos a la salud que representa, marcando a los alimentos con alto, mediano
y bajo contenido de sal, azúcar y grasa, utilizando como por ejemplo los colores del semáforo para alertar sobre
el tipo de alimento que se esta consumiendo.
Eliminar la publicidad de productos infantiles, toda vez que se ha demostrado que es un público más sensible a
elegir productos por sus características mágicas o de fantasía que se hace creer posee el producto.
Restringir la venta de alimentos calificados con alto contenido de nutrientes poco saludables en escuelas y
centros educativos.
Reducir a menos del 2% la cantidad de ácidos grasos trans contenidos en las grasas.
Promover hábitos de alimentación saludable y de la actividad física.
Desarrollar métodos para evaluar beneficios y riesgos para la salud asociados a innovaciones de alimentos.
Durante algún tiempo habrá de existir resistencia por parte de la industria para incorporar estos preceptos a sus
procesos, como lo fue en su época el control del consumo y publicidad del tabaco. En el caso de la obesidad,
la presión social llevará a tomar medidas por la vía legal en todos los países, afortunadamente algunos han
iniciado acciones en este sentido; finalmente los consumidores también habrán de contribuir para mejorar sus
patrones de alimentación y dejar su vida sedentaria.
Prácticas éticas en los consumidores
Para lograr una efectiva regulación de los alimentos para el consumo humano, es necesario lograr sinergismos
entre el Estado, la industria de alimentos y los consumidores, donde siempre prevalezca el interés público. Si
los consumidores carecen de información sobre las consecuencias de los productos para el conjunto de la
sociedad y para el entorno, es preciso complementar esta dimensión individual de la ética del consumo con una
institucional que haga accesible la información para todos. Pero sin duda son los consumidores quienes deben
asumir prácticas éticas para el consumo de alimentos y el cuidado de su salud. Debemos estar informados
sobre los productos que consumimos, leer el etiquetado nutricional y hacer los reclamos a las empresas para
que mejoren sus productos. Al final es el consumidor el que paga los costos tanto del producto, como en su
salud; por lo que bien vale la pena asumir una actitud más crítica y pro-activa como consumidor.
Debemos recordar que es al interior de cada familia donde se forman los hábitos de alimentación de las nuevas
generaciones. Entre los 3 y los 6 años el niño aprende la forma de comer, define el gusto por los alimentos y es
capaz de identificar aquellos que le son más placenteros; los padres son el patrón de conducta a seguir y la
actitud que se tome frente a los alimentos determinará la forma de alimentarse en el futuro (30). Por ello
debiéramos partir por conocer la cantidad de alimentos que debemos consumir; asumir una actitud positiva
frente a los alimentos saludables y reconocer el valor que representan para nuestra vida. Hacer del acto de
comer una alimentación saludable un evento placentero, que invite a la familia a compartir y aprender a
alimentarse; donde las ensaladas o las frutas no sean vistas como alimentos para vegetarianos, sino como parte
de la dieta, al igual que los otros grupos de alimentos. Los seres humanos somos proclives a consumir de
acuerdo a nuestro estatus socioeconómico, sin pensar en nuestra salud; cuando nuestros ingresos son
suficientes para igualar en consumo a los estereotipos socialmente definidos, la alimentación como esencia de
sustento, deja de ser el objetivo principal. El consumir no es la esencia del ser humano, sino rasgo común a
todos los seres vivos; consumir de forma racional es síntoma de la libertad, que si constituye la esencia de los

�seres humanos. Hagamos uso de esa libertad como consumidores para elegir una alimentación más saludable
en lo individual y social.
La lucha por el “consumo justo” esta iniciando, es indispensable que las organizaciones se preocupen por
advertir sobre aquellos productos que originan daños en la salud. Son necesarias las organizaciones tanto de
tipo político como civil, debiendo trascender el plano conciliativo, propiciando una opinión pública crítica basado
en el conocimiento científico, que lleve a un debate sobre el tipo de productos que se están consumiendo,
alertando sobre aquellos que atentan contra la salud y sustentabilidad ambiental y social.
Conclusiones
La preocupación por nuestra alimentación aumenta a medida que se pierde la salud. Hasta hace unos años, la
enfermedad se presentaba con el progreso de la edad, actualmente los problemas de obesidad y enfermedades
crónicas aparecen de manera precoz.
La responsabilidad que se atañe a la industria de alimentos en los cambios de la morbilidad, debido a los daños
en la salud que provocan sus productos, tiene fundamento coherente con las modificaciones en los patrones
alimentarios de la población inducidos por la industria de alimentos y comida rápida. Debido a que la
autoregulación y responsabilidad social no ha sido suficiente para garantizar una alimentación saludable para
toda la población, es necesario establecer éticas mínimas (leyes) universales que permitan el acceso a una
alimentación saludable. La industria de alimentos no puede seguir ignorando la necesidad de cuidar la salud de
sus consumidores y debe convertirse en el principal promotor de estilos de vida saludable.
El estado debe ser el eje articulador de los intereses de la empresa con el consumidor, ejerciendo su papel
protector sobre el cuidado de la salud y haciendo valer siempre el interés público. Pero son las prácticas éticas
del consumidor, lo que puede delimitar el actuar comercial de las empresas y ejercer presión para el consumo
justo.
Resumen
La finalidad de consumir alimentos podría ser simplemente mantener la vida, una vida saludable en lo individual
y social, lo que sería suficiente para desarrollar plenamente capacidades intelectuales y artísticas en el ser
humano. Los cambios en los patrones de consumo de alimentos y el sedentarismo han incrementado las
prevalencias de obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles. La industria de alimentos ha sido señalada
como promotora de estos estilos de vida poco saludables, debido a que la mayoría de sus productos son de
alta densidad energética y su introducción a la cultura alimentaria se hace frecuentemente con campañas
publicitarias engañosas, afectando principalmente al público infantil. De ahí la necesidad de instrumentar leyes
en apoyo a la salud pública para crear condiciones que permitan a las personas igualdad de condiciones para
aspirar a una vida más saludable, donde el gobierno tenga el poder y deber de regular al sector privado con el
objeto de proteger la salud de su población. Existen experiencias en varios países, donde se ha limitado la
adición y/o se ha impuesto un distintivo a los alimentos con alto, mediano y bajo contenido de sodio, azucares,
grasas saturadas y grasas trans, lo que ha sido más efectivo para orientar al consumidor, incluso se ha prohibido
la publicidad de productos infantiles en medios masivos de comunicación. En Finlandia las restricciones
impuestas a la industria alimentaria y los estímulos directos a los alimentos saludables aplicados durante 30
años han disminuido el 85% de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Sólo el ejercicio pleno del
derecho de la sociedad a estar informados, recibir educación y formación en materia de consumo, puede
contribuir a la adquisición de hábitos de consumo y estilos de vida saludable en el siglo XXI.
Palabras clave: Ética, consumo de alimentos, alimentos saludables
Abstract
The purpose of food consumption could simply be to sustain life, to maintain a healthy lifestyle individually and
socially, which would be enough to fully develop intellectual and artistic capabilities in a human being. The
changes in the patterns of food consumption and sedentarity have incremented the prevalence of obesity and
non transmissible chronic diseases. The food industry has been accused as being the promoter of unhealthy
lifestyles, due to the fact that the vast majority of their products are of high energetic density and it´s introduction
to the food culture is done frequently through tricky publicity campaigns affecting mainly the infant public. So
from here arises the necessity to implement laws in support of public health in order to create conditions that

�allow people to have equal conditions to aspire for a healthier lifestyle, where the government has the power and
duty to regulate the private sector with the object of protecting the health of it´s population. There are various
experiences in many countries where the addition of sodium, sugars, trans and saturated fats have been limited
as well as being marked with low, medium and high content, which has been more effective in orientating the
consumer, and even the publicity of children´s products has been banned from the mass media. In Finland the
restrictions imposed to the food industry and the direct stimulation towards healthy foods applied throughout 30
years have decreased 85 percent of the mortality rate due to cardiovascular diseases. Only the full exercise of
the right of the people to be informed, receive education and formation in terms of food consumption can
contribute to the acquisition of healthy eating habits and lifestyles in the twenty first century.
Key words: Ethics, food consumption, healthy foods
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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