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                  <text>�ESTRUCTURA GENÉTICA DE TRES POBLACIONES MEXICANAS EN
BASE AL SISTEMA HLA-A
Amador Flores-Aréchiga1 Irene A. Gómez-Espinel1,2,3 Luz A. Castro-Cárdenas1 Jared J. H. TreviñoZúñiga1 Beatriz Silva-Ramirez3 y Ricardo M. Cerda-Flores4
1Departamento

de Patología Clínica. Hospital Universitario. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de
Nuevo León (Monterrey, México). 2Unidad de Medicina Familiar # 15. Instituto Mexicano del Seguro Social,
Monterrey, México. 3Departamento de Inmunogenética. Centro de Investigación Biomédica del Noreste, IMSS.
Monterrey, México. 4Facultad de Enfermería y Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud,
UANL, Monterrey, México.
E-mail: igomez98@hotmail.com
Introducción
El pool génico de las poblaciones mestizas mexicanas
deriva de tres fuentes principales: españoles, amerindios y
africanos (1,2,3). Son pocos los estudios con grupos
sanguíneos y proteínas séricas que apoyan la historia
étnica de las poblaciones mestizas mexicanas (4-13).En
México se han realizado diversos estudios de HLA que
abarcan poblaciones indígenas y caucásicas del noroeste,
centro y la población de Jalisco (14,15,16). Para los
propósitos de este trabajo se definió como población
noreste la comprendida por los estados de Nuevo León,
Tamaulipas y Coahuila. El sistema más polimórfico en el
genoma humano es el Complejo Mayor de Histocompatibilidad, (MHC) (por sus siglas en inglés Mayor
Histocompatibility Complex) también conocido como Antígeno Leucocitario Humano (HLA) (por sus siglas en
inglés Human Leukocyte Antigen). Se han identificado hasta el momento 3,864 alelos con distribución mundial
variada (17). Para la identificación de los haplotipos se utilizan diferentes métodos moleculares como el análisis
de polimorfismo de fragmentos de restricción, Tipificación por Reacción en Cadena de la Polimerasa secuencia
específica, (PCR-SSP por sus siglas en inglés Polimerase Chain Reacction-Sequence-Specific-Primer), PCRMúltiplex y Tipificación basada en secuencia, entre otras. (18,19)
Generalidades del HLA. Las proteínas HLA suelen ser los blancos principales de reacciones inmunitarias,
como es el caso de rechazo de tejidos, lo que evidencia que el HLA se comporta como un marcador
inmunogénico. Estas propiedades del MHC son productos secundarios a la función de presentar
péptidos antigénicos a las células T (20). Las moléculas de HLA se clasifican en tres clases I, II y III. A
continuación se describe la estructura de las moléculas de clase I y II.
Estructura de las proteínas del HLA y sus sitios de unión al péptido. La mayor parte de los antígenos
peptídicos se combinan en forma de complejo con las proteínas del HLA para ser presentados a los linfocitos
T. Las moléculas clase I presentan los antígenos a las células T CD8+ (citotóxicas), la clase II presenta los
antígenos a las células T CD4+ (cooperadoras). Cada una de ellas se expresan en la superficie celular como
heterodímeros compuestos por dos cadenas de polipéptidos enlazadas de manera no covalente. La molécula
de clase I consiste en una cadena alfa que se organiza en tres dominios: α1, α2 y α3 . El dominio α3 se vincula
con la microglobulina β2, polipéptido que estabiliza la molécula y facilita el transporte hacia la superficie de la
célula (Ver Figura 1). En los dominios α1 y α2 radican las variaciones en la secuencia de aminoácidos que
determinan la aloantigenicidad y el polimorfismo (21). Una molécula de clase II se forma por polipéptidos
conocidos como α y β, tienen un tamaño similar y se anclan en la membrana de la superficie celular por su
terminal carboxilo. Las regiones extracelulares de ambas cadenas se pliegan individualmente para formar
dominios globulares designados como α1, α2, β1 y β2 respectivamente. La mayor variabilidad de esta molécula
se encuentra entre α1 y β1 (Ver Figura 1) (22,23).
FIGURA 1. Moléculas de HLA clase I y II. A) Clase I con dominios α1, α2, α3 y β2 microglobulina unida a
α3; B) Clase II con sus cadenas α y β

�Cada molécula de HLA puede enlazar un péptido antigénico en los sitios de unión más alejados de la superficie
celular y lo vuelve accesible para otras células. Este sitio coincide con los lugares de mayor variabilidad de las
moléculas en donde se forma un surco que determina el tipo de polipéptido a enlazar y la aloantigenicidad de
la molécula. La variabilidad se determina por los diferentes alelos del gen que codifica su estructura.
Estructura genética. Los genes que codifican las moléculas de HLA se hallan situados en el cromosoma 6p21.3
y abarca aproximadamente 4 Megabases (Mb). En esta región cromosómica se han identificado más de 224
genes y se sabe hasta ahora que más del 15 porciento tienen funciones relacionadas con el sistema inmune.
La clase I está formada por al menos 11 genes y la clase II por 23. Ambos tipos de loci incluyen un gran número
de genes, pseudogenes y fragmentos génicos no codificantes que se dividen en clásicos y no clásicos. Los
clásicos son los de mayor interés, los de la clase I incluyen HLA-A, B y C y los de la clase II HLA-DP, DQ y DR.
Los genes que forman el sistema HLA son codominantes, por lo tanto, cada individuo expresa dos alelos por
cada loci, uno procede del padre y el otro de la madre. Al final existen seis loci de clase I y seis de clase II en
cada individuo. Al conjunto de alelos del sistema HLA que se halla en un mismo cromosoma se le denomina
haplotipo. Existe un 25 porciento de probabilidad que dos hermanos compartan los mismos haplotipos, 50 que
compartan un haplotipo y 25 que no compartan ninguno (24,25). De los 3864 secuencias alélicas de las clases
I, II y III, 1633 codifican para las moléculas clásicas de clase I y se distribuyen de la siguiente manera: HLA-A
506, HLA-B 851, HLA-C 276. A este tipo de diversidad se le conoce como polimorfismo alélico y el HLA es el
sistema más polimórfico conocido (26). Casi todos los polimorfismos entre los alelos del HLA incluyen residuos
de aminoácidos situados en el surco de enlace de péptidos y alrededor de este. Como resultado, cada variedad
alélica tiene sus propias características de enlace de péptido. Si bien muchas variedades alélicas son comunes
entre la población, es probable que una persona herede dos alelos distintos de muchos de los sitios del HLA.
Esto es ventajoso para el individuo debido a que aumenta la variedad de péptidos antigénicos distintos que
pueden presentarse a las células T (27). Si bien existen tres tipos fundamentales de grupos génicos, este estudio
se enfoca a la clase I, específicamente HLA-A.
Gen clase I HLA-A. El gen clase I HLA-A codifica para la cadena α y se distribuye en 8 exones. El primer
exón codifica la secuencia líder encargada del transporte polipeptídico hacia el retículo endoplásmico, este,
junto con los últimos 4 exones, codifican para los dominios transmembranal y citoplasmático y contienen las
secuencias que hacen la distinción entre los diferentes genes de esta región (Ver Figura 2). Los exones 2 y
3 codifican para los dominios α1 y α2 de la molécula, son los de mayor variabilidad en el gen y los que determinan
el tipo de alelo que posee el individuo. El exón 4 codifica para el dominio α 3, que es el que interacciona con la
microglobulina b2, cuyo gen codificante no se halla en el cromosoma 6 sino en el 15 (28).
FIGURA 2. Estructura general del gen de HLA-A. Los exones 2 y 3 constituyen el segmento de mayor
variabilidad. L, secuencia líder; DT, dominio transmembranal; DC, dominio citoplasmático.

�Nomenclatura del sistema HLA basada en la secuencia de nucleótidos. La estandarización de la nomenclatura
de los genes del HLA y alelos se realizó en 1984 por el comité de Nomenclatura de la Organización Mundial
de la Salud. Los primeros antígenos nombrados fueron determinados serológicamente y se identificaron con el
prefijo HLA, seguido del nombre del locus al que pertenecen y el número asignado por el Comité de
Nomenclatura (ej. HLA-A2). Posteriormente con el avance de la tecnología molecular, el nivel de identificación
aumentó en complejidad. Inicialmente, los alelos determinados a nivel molecular también se identificaron con el
prefijo HLA seguidos del locus del cual derivan, un asterisco -como separador entre el nombre del locus y la
designación del alelo e indicativo de su determinación por métodos moleculares- y un número de 4 dígitos (ej.
HLA-A*0217). Los 2 primeros identifican su relación con el antígeno determinado serológicamente y los 2
siguientes, el subtipo específico asignado por el comité. En 1990 se decidió aumentar un quinto dígito para
tomar en cuenta los alelos que difieren únicamente en sustituciones silenciosas, no codificantes, dentro de los
exones de un alelo (ej. HLA-A*02172). Otros 2 dígitos fueron agregados en 1995 para nombrar alelos con
variación fuera de las regiones expresadas de la secuencia o polimorfismos dentro de los intrones y las
secuencias 5´ y 3´ que flanquean (ej. HLA-A*0217216). En ese mismo año se introdujo la letra N que indica
alelo nulo y la letra L que indica baja expresión, entre otras. (29,30). El objetivo principal de este trabajo fue
conocer si la estructura genética de las tres poblaciones mestizas de México estudiadas, eran similares en
términos de los polimorfismos de DNA, específicamente en HLA-A. En caso de serlo, esto sería de gran ayuda
primeramente en los futuros estudios de diseño de caso-control en la búsqueda de la asociación de marcadores
de DNA con enfermedades que afectan a la población Mexicana y su aplicación dentro de la genética forense.
Materiales y Métodos
Descripción de la muestra. La información genética de estas poblaciones fue colectada como parte de una
investigación más amplia de la estructura genética de las poblaciones mestizas mexicanas. La muestra de
Nuevo León (México) consistió de 151 participantes, los cuales fueron entrevistados en la Facultad de Medicina
de la Universidad Autónoma de Nuevo León, de 2004 a 2008. Parte de las pruebas se realizaron en estudiantes
de medicina y el resto en algunos donadores del banco de sangre del Hospital Universitario. La distribución de
padres y abuelos se observa en la Tabla 1. En la muestra de Jalisco (México), 103 individuos fueron tamizados
para HLA-A. Ellos eran personas no emparentadas que vivían en el área metropolitana de Guadalajara. Todos
ellos tenían padres y abuelos mestizos mexicanos y eran originarios principalmente del estado de Jalisco (31).
Los individuos muestreados en Jalisco fueron empleados del IMSS, sus familiares o estudiantes voluntarios de
la Universidad de Guadalajara. La muestra del Distrito Federal (México) fue seleccionada con propósitos
comparativos y consistió en la información de frecuencias alélicas para HLA-A recopilada por Barquera y
colaboradores. (32)
Todas las personas estudiadas por las diferentes investigaciones citadas otorgaron su consentimiento escrito
para analizar su genoma.
TABLA 1. Porcentaje de inmigración al estado de Nuevo León de acuerdo al lugar de nacimiento de sus
abuelos.
Lugar de Nacimiento

Paterno
Abuelo

Abuela

Materno
Abuelo

Abuela

% de inmigración
Total

�Nuevo León

82

84

81

82

329

0.00

Coahuila

38

36

37

36

147

24.34

Tamaulipas

29

29

31

29

118

19.54

Otros Estados

2

2

2

4

10

1.65

151

151

151

151

604

45.53

Total

Preparación de la muestra. El DNA fue extraído de leucocitos de sangre periférica mediante el método descrito
por Miller y Cols. (33).
Tipificación de HLA-A. Se realizó la amplificación del exón 2 y 3 mediante PCR múltiplex. Se usó una mezcla
de cuatro iniciadores para el exón 2 y seis para el exón 3, sintetizados por Invitrogen (34,35). Los fragmentos
de amplificación esperados eran de 979 pb para HLA-A. Como control positivo se utilizó un fragmento no
polimórfico de la hormona de crecimiento humano de 392 pb (36). La PCR se realizó en un termociclador PTC100 con 32 ciclos en total y las siguientes condiciones(37):

Desnaturalización 94°C por 5 min.
Desnaturalización 94°C por 30 seg.

10 ciclos

Alineamiento 66°C por 50 seg.
Extensión 72°C por 22 seg.
Desnaturalización a 94°C por 20 seg

22 ciclos

Alineamiento 65°C por 50 seg.
Extensión 72°C por 22 seg.
Extensión final a 72°C por 10 min
Se realizaron corrimientos tanto en acrilamida - bisacrilamida 6X proporción 29:1 con tinción de plata, (Ver
Figura 4) como en agarosa al 1 por ciento teñido con bromuro de etidio. Los resultados obtenidos fueron
clasificados de acuerdo a la tabla de alelos más frecuentes (Ver Tabla 2).
FIGURA 4. Corrimiento electroforético del HLA-A en poliacrilamida. Muestra N°003. MPM: Marcador de
peso molecular; A-K: alelos HLA; (-): control negativo. HGH: Hormona de crecimiento, control positivo;
Presencia de banda en B y G

Tabla 2. Grupos alélicos más frecuentes propuestos por Kurz (27 38).
Grupo

Exón Exón Alelos HLA amplificados
2
3

01

C

F

A*0101, A*0102, A*0103,A*0104N, A*3601

�02

B

G

A*02011, A*02012, A*0202, A*0203, A*0204, A*0205, A*0206, A*0207, A*0210,
A*0211, A*0212, A*0213, A*0214, A*0215N, A*0216, A*02171, A*02172, A*0218,
A*0219, A*0221, A*0222, A*0224, A*0225, A*0226, A*2408

03/11

C

H

A*0301, A*0302, A*0303N, A*0304, A*1101, A*1102, A*1103, A*1104, A*8001

24

B

E

A*2301, A*2402101, A*24021021, A*2403, A*2404, A*2405, A*2406, A*2407,
A*2409N, A*2410, A*2411N, A*2413,A*2414

26/33/66 A

I

A*2501, A*2502, A*2601, A*2602, A*2603, A*2604, A*2605, A*2606, A*2608,
A*2609, A*2610, A*2611N, A*3301, A*3303, A*3401, A*6601, A*6602, A*6603

2607

A

G

A*2607

29

C

K

A*2901, A*2902, A*2903

30

D

H

A*3001, A*3002, A*3003, A*3004, A*3006

31/32/74 A

H

A*31012, A*3201, A*3202, A*7401, A*7402, A*7403

68

C

I

A*3402, A*68011, A*68012, A*68031, A*68032, A*6804, A*6805

4301

A

K

A*4301

6802/69 B

I

A*6802, A*6901

02

B

H

A*0208, A*0220

68

D

I

A*6806

Métodos Estadísticos. Los análisis estadísticos se llevaron a cabo en cinco partes, En la primera las
frecuencias alélicas fueron estimadas por el método de conteo genético (39). En la segunda, la posible
desviación de las expectativas de Hardy-Weinberg (HWE) fueron analizadas mediante tres pruebas:
homocigosidad (40), razón de verosimilitud (41) y prueba exacta (42). La Tercera fue la prueba RXC con 50,000
simulacros utilizada para analizar la homogeneidad de las tres poblaciones Mestizas para HLA-A por separado
(43). La cuarta consistió en la prueba de componentes principales mediante el paquete SPSS v17.0. Finalmente
los parámetros forenses de heterocigosidad (h) observada y esperada así como el contenido de información
polimórfica (PIC) fueron obtenidos para cada una de las poblaciones mestizas (44).
Resultados
La distribución de las frecuencias alélicas para HLA-A para las diferentes poblaciones incluidas se muestran en
la Tabla 3. El alelo más frecuente fue el A*02 en todos los casos.
Tabla 3. Frecuencias alélicas de HLA-A en poblaciones mestizas mexicanas, latinoamericana, caucásica
y africana. (45, 46,47)
Gene HLA-A

Monterrey

Guadalajara

Distrito Federal

Caucásica

Africana

Latinoamericana

* 01

.0298

.0686

.0590

.1518

.0572

.0740

* 02

.3013

.2157

.3228

.2865

.1888

.2811

* 03 - *11

.1357

.1274

.0708

.1338

.0844

.0807

* 23

.0000

.0000

.0249

.0182

.1020

.0292

* 24

.1423

.1568

.1640

.0932

.0296

.1326

* 25

.0000

.0000

.0131

.0211

.0043

.0119

* 2607

.0166

.0292

.0301

.0387

.0282

.0326

*26 - *33 – 66

.0397

.0784

.0670

.0510

.0960

.0594

* 29

.0430

.0686

.0315

.0357

.0320

.0451

* 30

.0198

.0490

.0367

.0250

.1309

.0448

�* 31 - *32 - *74

.0563

.0833

.0800

.0669

.0502

.0755

* 34

.0000

.0000

.0052

.0150

.0000

.0000

* 36

.0000

.0000

.0026

.0000

.0000

.0000

* 4301

.0033

.0000

.0000

.0000

.0000

.0000

* 68 - * 69

.1423

.1470

.1193

.0446

.0992

.0807

Frecuencias genotípicas HWE: Las expectativas de HWE analizadas mediante tres pruebas: homocigosidad,
razón de verosimilitud y prueba exacta, no se desvían de HWE para las frecuencias genotípicas de HLA-A en
las muestras de Nuevo León, Jalisco, y Distrito Federal (P &gt; 0.05). En la Tabla 4 se muestran algunos
parámetros forenses como la heterocigosidad (observada y esperada) y el PIC obtenidos al utilizarse las
frecuencias alélicas. Las heterocigosidades están arriba del 80% lo que valida el tamaño de muestra de las tres
poblaciones dado que de 100 a 150 individuos es suficiente siempre y cuando la heterocigosidad sea mayor al
70%.
TABLA 4. Evaluación de los Parámetros forenses en tres poblaciones mestizas mexicanas.

Monterrey

Guadalajara

Distrito Federal

N = 151

N = 103

N= 381

Heterocigosidad observada

0.8421

0.8653

0.8312

Heterocigosidad esperada

0.8449

0.8695

0.8327

PIC

0.8266

0.8508

0.8146

HWE

&gt; 0.05

&gt; 0.05

&gt; 0.05

Parámetros forenses

La comparación de las frecuencias absolutas en las tres poblaciones mestizas mediante la prueba RxC con
50,000 simulacros no reveló diferencias significativas, lo que demuestra la homogeneidad de las tres
poblaciones (P&gt; 0.05). Mediante el análisis de componentes principales (análisis multivariado) utilizando las
frecuencias alélicas de las poblaciones mestizas, caucásicas, africanas y latinoamericanas se constata el
resultado anterior. La figura 5 muestra en el plano bidimensional la dispersión de las poblaciones Caucásica y
Africana y la cercanía de las poblaciones mestizas y latinoamericanas a partir de las frecuencias alélicas del
sistema HLA-A. Cabe señalar que la desviación del segundo componente muestra una variabilidad del 93.5
porciento lo que valida fuertemente lo anteriormente mencionado.
FIGURA 5. Representación esquemática de las poblaciones mestizas mexicanas (df: Distrito Federal,
mty: Monterrey, gua: Guadalajara), caucásicas (cau), africana (afr) y latinoamericana (lat) mediante el
análisis de componentes principales.

�Discusión
En el presente estudio se encontraron similitudes en el sistema HLA-A de las poblaciones mestizas de
Monterrey, Guadalajara y el Distrito Federal. Los resultados aquí encontrados son similares a los reportados en
el 2001 por Cerda-Flores y colaboradores utilizando el sistema HLA-DQA1 (48). Los mestizos de los Estados
de Nuevo León, Jalisco y el Distrito Federal tienen similares frecuencias alélicas. Este hallazgo tiene profundas
implicaciones en los estudios de asociación de enfermedades genéticas en poblaciones mestizas mexicanas.
La homogeneidad genética de las poblaciones mestizas facilitará el muestreo, tanto de individuos afectados,
como de controles sin necesidad de información sobre entidad federativa de origen o migración. Lo anterior
abre la posibilidad de facilitar la colección de series numerosas de casos y controles. Por otra parte, el hecho
de que este sistema tenga una alta heterocigosidad (&gt; 80 porciento) lo hace de gran utilidad dentro del campo
de la genética forense.
Resumen
El objetivo del presente estudio de genética de poblaciones fue conocer si la estructura genética de tres
poblaciones mestizas mexicanas mediante el uso sistema HLA-A era genéticamente homogénea. Además de
las frecuencias alélicas de las tres poblaciones mexicanas (Estados de Nuevo León, Jalisco y el Distrito
Federal), se incluyeron las de las poblaciones latinoamericanas, caucásicas y africanas. El análisis multivariado
de componentes principales nos indico que el sistema HLA-A para las tres poblaciones mexicanas presento
homogeneidad genética y los parámetros forenses indicaron que este sistema es de utilidad en los sistemas
legales y posiblemente en la asociación con algunas enfermedades.
Palabras clave: HLA-A, Mestizos, México, homogeneidad genética, forense
Abstract
The aim of this population genetic study was to know if the genetic structure of three mexican mestizo populations
based on the HLA-A system was genetically homogeneous. Besides of the allelic frequencies of the Mexican

�populations (States of Nuevo León, Jalisco and Federal District), were included Latino American, Caucasian,
and African populations. The multivariate analysis of principal components showed that the HLA-A system for
these Mexican populations were genetically homogeneous and that the forensic parameters can be used into
the legal system and in the association with some diseases.
Key words: HLA-A, Mestizos, México, genetic homogeneity, forensic
Agradecimientos
Dr. Luis Eugenio Todd, Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Nuevo León. Por el apoyo económico
al proyecto. Dr. Fernando Pérez Chávez. Departamento de Patología Clínica. Facultad de Medicina. Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Por el apoyo de infraestructura y económico al proyecto. Doctores Caridad
A. Leal Cortés y Francisco Mendoza Carrera. Centro de Investigación Biomédica de Occidente, IMSS. Por su
asesoría de laboratorio. Dra. Rocío Ortiz López. Unidad de Diagnóstico Molecular. Departamento de Bioquímica.
Facultad de Medicina de la UANL. Al personal de Banco de Sangre del Hospital Universitario.
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�PERFIL BIO-PSICO-SOCIAL DE ADOLESCENTES CON CONDUCTA
DELICTIVA EN EL ESTADO DE NUEVO LEON, MEXICO.
Rodolfo Farías-García1, Juanita Vázquez2, Enrique Villarreal- Ríos3, Ana Laura Calderón-Garcidueñas4.
Servicio de Neurología1, Hospital Regional No. 33, IMSS, Servicio de Psiquiatría2 y de Investigación Clínica4,
Hospital de Especialidades No. 25, IMSS, Monterrey, NL, México; 3 Unidad de Investigación en Epidemiología
y Sistemas de Salud, IMSS, Querétaro, México.
E-mail: acald911@hotmail.com
Introducción
Durante los últimos años, el incremento en el
número de adolescentes con comportamiento
agresivo se ha convertido en un alarmante
problema de salud con graves consecuencias
sociales (1). A este fenómeno han contribuido
varios factores, entre ellos, el consumo y abuso de
alcohol y otras drogas. Una encuesta realizada por
la SEP en el Distrito Federal en 2006 reveló un
incremento importante en el consumo de drogas
en los últimos 3 años, del 15.2% ha pasado a
17.8%. En el caso del abuso de alcohol, se
encontró un incremento de más del 1%,
y actualmente 25.2% de los/ las adolescentes han
consumido por lo menos 5 copas en la misma
ocasión durante el último mes previo al estudio (2). Este problema no es exclusivo de nuestro país. Un estudio
mostró que el 44% de los jóvenes de Madrid de 15 Y 16 años se embriaga una vez al mes. Dos de cada tres
adolescentes madrileños de 11 a 15 años beben alcohol mensualmente y un 44% de los de 15 y 16 años lo
hacen masivamente (3) Establecer el perfil bio-psico-social del adolescente mexicano con agresividad
manifiesta y detectar los factores que influyen para que aparezca una conducta agresiva delictiva puede
contribuir a la modificación de la historia natural del problema. Nuestra hipótesis de trabajo es que hay factores
de riesgo comunes a todo menor que despliega esta conducta, pero que además existen diferencias en el perfil
de adolescentes que cometen homicidio al compararlo con el de los que roban. De interés en nuestro estudio,
es también investigar el horario en que ocurren los episodios y su relación con los patrones de sueño. Estos
son los objetivos del presente trabajo. Consideramos que la información obtenida pudiera ser útil para identificar
a la población en riesgo, y lo que es más relevante, planear las medidas de tratamiento preventivo para este
trastorno del comportamiento.
Material y Métodos
Estrategia general. Se compararon dos grupos de adolescentes que atendían el programa de tratamiento del
Consejo Estatal de Menores (CEM) en el Estado de Nuevo León, México (4). Un grupo estuvo constituido por
todos aquellos que cometieron homicidio (H) y el otro por quienes realizaron robo (R) sin violencia. Hubo 42
adolescentes en cada grupo. Se incluyeron todos los casos de adolescentes que cometieron homicidio entre
enero de 1991 y septiembre de 1994. Se excluyeron los casos en los cuales la muerte se derivó de un accidente
automovilístico (homicidio imprudencial). La información fue comparada con la obtenida de un número igual de
adolescentes seleccionados en forma aleatoria entre los que hubiesen cometido robo en el mismo período. La
recolección de la información fue elaborada por medio de entrevistas con los adolescentes y sus familias por un
equipo de trabajo que incluyó las áreas de Trabajo Social, Sicología, Neurología, Pedagogía y Medicina.
Variables estudiadas. 24 variables distribuidas en cuatro categorías: 1. Antecedentes personales, 2. Perfil
psicológico, 3. Interacción familiar, 4. Dinámica del evento.
1. Antecedentes personales: incluyeron edad, sexo, ocupación, escolaridad, estado civil, consumo de tabaco y
de alcohol, abuso de sustancias y conducta antisocial previa.. El consumo de tabaco y alcohol se definieron de
acuerdo a los criterios establecidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Se

�consideró como punto de corte para consumidor de tabaco habitual a todo individuo que había fumado al menos
un cigarrillo por día durante el último año. Para efectos de este estudio se consideró como consumo de alcohol
positivo a todo individuo que llegaba a la embriaguez por lo menos una vez por semana.
2. Perfil psicológico: estimó el coeficiente intelectual (CI), conducta auto-agresiva e impulsividad. El CI se evaluó
con la prueba de Wechsler Intelligence Scale for Children,revisada) (5) Conducta auto-agresiva: Presencia
de tatuajes, historia de abuso del alcohol (estado de embriaguez) y consumo regular de tabaco o sustancias
tóxicas. Impulsividad: Evaluada por entrevista psicológica como categoría presente cuando existía evidencia de
la comisión de actos dictados por una necesidad repentina, frecuentemente incoercible relacionados con una
conciencia parcelada (6).
3. Interacción familiar: Incluyó: A) Posición entre hermanos (hijo menor, mayor o intermedio, o hijo único), B)
Hostilidad (presencia de agresividad física o verbal dirigida contra el menor) e indiferencia (menoscabo de la
comunicación entre el padre y el menor, referida por el adolescente) paternas. C) Estructura familiar :
Desestructurada, Re-estructurada y Estructurada (7), D) Dinámica familiar Familia funcional y disfuncional. La
familia disfuncional es aquella con: existencia de papeles o roles excesivamente rígidos como padre dominante,
madre sumisa, etc, vías de comunicación intra-familiar escasas o nulas, patrones de interacción conflictivos o
empobrecidos y escasa expresión afectiva. Los individuos de estas familias disfuncionales tienen incapacidad
para el manejo apropiado de sentimientos y dificultad para relacionarse con otros en forma madura y
constructiva (8), E) Ocupación del padre (7 categorías; finado, preso, desempleado, subempleado urbano,
empleado urbano, campesino y desconocida). F) Estrato socioeconómico (bajo, medio y alto). G) Máxima
escolaridad en la familia (mayor grado académico alcanzado) H) Antecedentes penales (presentes o ausentes)
y enfermedades cerebrales en la familia nuclear .En las enfermedades cerebrales se incluyeron epilepsia,
psicosis, demencia y alcoholismo.
4. Dinámica del evento. Esta categoría incluyó: A) Relación con la víctima (ninguna o persona desconocida,
vecina, familiar o patrón). B) Instrumento empleado (arma gris, arma blanca, arma de fuego y otros ). C) Horario
del episodio (Hora exacta del evento. Se conformaron cuatro grupos de distribución horaria: 0-6, 6-12, 12-18,
18-0). D) Patrones de sueño (Horario de sueño diario de los participantes con tres horarios, nocturno, vespertino
y matutino) .
Análisis estadístico: Se determinaron las frecuencias simples de las variables estudiadas. Se estimó la prueba
de X2, la razón de momios (RM) y se construyó un modelo de regresión logística múltiple (RLM).
Resultados
El perfil general de los adolescentes infractores se muestra en la Tabla 1. De las variables analizadas destacan
el sexo masculino, ser soltero y pertenecer a un estrato socioeconómico bajo. La edad promedio en años
correspondió a 15.64 (DE 1.34) para el robo y 16.09 (DE 0.98) para homicidio (p= 0.083). La Tabla 2 muestra
el comportamiento de las diferentes variables en los grupos de R y H. Las variables tabaquismo,
abuso del alcohol, familia disfuncional, enfermedad cerebral familiar y el horario nocturno mostraron
diferencia estadísticamente significativa entre ambos grupos. En este cuadro se pueden apreciar los valores
de X2 y la RM de todos los aspectos evaluados. El 4.76% de menores que participaron en robo eran analfabetas,
mientras que los de homicidio constituyeron un 2.38%. El 2.3% de los menores en el grupo de R y el 9.5% del
grupo H eran estudiantes regulares.
Para un 12% de los menores del grupo R y un 33% del grupo H, la infracción en estudio era la tercera o más,
documentadas. Predominó la posición intermedia entre hermanos en ambos grupos. La mitad de los menores
en ambos grupos tenían una familia estructurada. Un 5 y un 12% de los padres en el grupo R y H
respectivamente estaban muertos, mientras que el 2.3y el 4.7% estaban presos. Solo el 5% de las familias de
los menores en el grupo R y el 2.3% en el de H, tuvieron escolaridad universitaria (completa o incompleta). Para
los menores del grupo R, el 21.4% de las víctimas eran conocidas (vecinos 19%, patrón 2.4%) mientras que
para el grupo H los conocidos constituyeron el 50% (vecinos 45.2%, familiar 4.8%). El 95% de los menores del
grupo R, no emplearon instrumento para la agresividad manifiesta; el 5% utilizó algún instrumento como piedra
o desarmador para romper cristales o forzar puertas. Los homicidios fueron cometidos principalmente con arma
blanca (55%), arma de fuego (24%) y arma gris (12%).
TABLA 1. Perfil común a la población de menores infractores.

�Variables

Porcentaje

Sexo masculino

96.43

Soltero

83.33

Escolaridad primaria

60.71

Sub/ desempleado

79.77

Consumo de tabaco

57.15

Abuso de alcohol

76.20

Toxicomanías

60.72

Auto-agresión

52.38

Conducta antisocial previa

60.72

C.I. inferior al término medio

63.10

Conducta impulsiva

75.00

Posición intermedia entre hermanos

54.76

Familia desestructurada

33.34

Familia disfuncional

71.43

Hostilidad paterna

66.67

Padre desempleado o subempleado

42.07

Secundaria como escolaridad máxima familiar

75.00

Estrato socioeconómico bajo

85.72

Antecedentes penales familiares

26.19

Enfermedad cerebral en la familia

41.67

Víctima desconocida

64.29

Horario de delito de 18 a 6 horas

65.48

Edad promedio 15.86 años, DE 1.19
TABLA 2. Perfil de los adolescentes que cometen robo u homicidio.
Variable

Robo (%)

Homicidio (%)

Chi2

p

RM

Sexo masculino

92.86

100.00

3.11

0.077

Soltero

83.33

83.33

0.0

1.000

1.00

Educación primaria o &gt;

66.66

54.76

1.25

0.260

0.61

Sub / desempleado

71.43

88.10

3.61

0.057

2.96

Consumo de tabaco

42.86

71.43

7.00

0.008

3.33

Abuso de alcohol

64.29

88.10

6.56

0.010

4.11

Toxicomanías

52.38

69.05

2.54

0.117

2.03

�Auto-agresión

50.00

54.76

0.19

0.662

1.21

Primera infracción

71.43

50.00

4.04

0.044

0.40

Coeficiente intelectual bajo

78.57

47.62

8.64

0.003

0.25

Impulsividad

76.19

73.81

0.06

0.800

0.88

Posición entre hermanos, intermedia

54.76

54.76

0

1.00

1.00

Familia desestructurada

28.57

38.10

0.86

0.354

1.54

Familia disfuncional

59.52

83.33

5.83

0.015

3.40

Hostilidad paterna

73.81

59.52

1.93

0.164

0.52

Padre des-subempleado

45.24

38.89

0.44

0.506

0.74

EMF: secundaria

80.95

69.05

1.59

0.207

0.52

Medio socioeconómico bajo

83.33

88.10

0.39

0.532

1.48

Antecedentes penales familiares

26.19

26.19

0.00

1.00

1.00

Enfermedad familiar cerebral

30.95

52.38

3.97

0.046

2.45

Víctima desconocida

78.57

50.00

7.47

0.006

0.27

Horario de 18-6 horas

33.32

88.07

26.4

0.000

14.80

PEH: posición entre hermanos, intermedia.
La Tabla 3 muestra en forma desglosada la distribución de edades de los menores. El 76.1% de los homicidios
y el 59.5% de los robos fueron cometidos por personas de 16 y 17 años. La Tabla 4 compara el horario en el
que se cometió la infracción en los grupos estudiados. El 88 % de los homicidios ocurrió entre las 18 y las 06
horas. En el grupo H, 25 menores (59.5%) y en el grupo R, 9 adolescentes (21.4%) (X2 = 12.65, p= 0.0003, RM
= 5.39) presentaron deprivación crónica parcial de sueño nocturno. El resto tenía patrones nocturnos de sueño.
La Tabla 5 muestra el modelo estadístico que explica las variables asociadas a homicidio. El modelo incluye:
tabaquismo, abuso de alcohol y familia disfuncional (X2 = 19.69, p= 0.0002, pseudo R2= 0.16).
TABLA 3. Distribución por edades.

Edad

Robo (%)

Homicidio (%)

13

9.52

0.00

14

11.90

9.52

15

19.06

14.29

16

23.81

33.33

17

35.72

42.86

Total

100.00

100.00

TABLA 4. Comparación del horario en que se realizaron los robos y los homicidios.

Horario (horas)

Robos
# casos

Robos
(%)

Homicidios
# de casos

Homicidios
(%)

0-06

8

19.05

22

52.38

6-12

13

30.95

3

7.15

�12-18

15

35.71

2

4.76

18-24

6

14.29

15

35.71

42

100.0

42

100.00

TABLA 5. Modelo estadístico para explicar las características de los menores infractores que cometen
homicidio.

Variable

RM

Z

p

IC

Tabaquismo

3.24

2.24

0.025

1.15-9.08

Abuso de Alcohol

3.58

2.00

0.045

1.02-12.54

Familia disfuncional

4.94

2.81

0.005

1.62-14.82

MODELO: X2= 19.69; p= 0.0002; Pseudo R2= 0.16
Discusión
Aunque el estudio analizó un período que concluyó hace 15 años, consideramos que los datos obtenidos son
importantes ya que no hay antecedentes de este tipo de trabajo en México y porque sin duda servirán de base
para estudios posteriores y permitirá comparar si ha habido cambios sustanciales en los parámetros estudiados.
Este trabajo muestra un adolescente con una problemática que inicia desde el núcleo familiar. Se conoce que
las características bio-psico-sociales del menor le permiten tener un rol en la familia y posteriormente en la
sociedad (9). Existen algunos factores que desde edades tempranas los colocan en riesgo para desplegar
conducta agresiva. Cuando niños de 3 años de edad reúnen cierto perfil, como el tener padres con psicopatología (en uno o en ambos), sufrir indiferencia u hostilidad paterna, presentar destructividad inusual,
crueldad, impulsividad extrema y desobedecer a la autoridad paterna serán delincuentes años más tarde
(10). Cada código impuesto por figuras de autoridad se rompe, actúan por impulso y posterior al evento
antisocial no demuestran sentimiento de culpa (11). El trastorno negativista desafiante es otra condición de
comportamiento hostil que puede anteceder a la agresividad manifiesta (12). Se calcula que cerca de la mitad
de los adolescentes que desarrollan actividades antisociales serán sociópatas en la vida adulta y no existen los
sociópatas sin antecedentes de trastorno disocial en la niñez o adolescencia. Al llegar a adultos, más de la
mitad de ellos no muestran sociopatía, pero desarrolla otra clase de patología, particularmente adicción al
alcohol; únicamente el grupo con menos de tres manifestaciones del trastorno evoluciona libre de problemas en
la vida adulta (13). Como se demostró en este estudio, las manifestaciones de agresividad son más frecuentes
en hombres que en mujeres (14) y ésta es una razón por la cual existe investigación tendiente a identificar
marcadores biológicos que permitan identificar a la población en riesgo. Aunque existe evidencia de
electroencefalogramas anormales entre los sociópatas y sus familias, al compararlos con los de la población
general (15), tal evidencia no es específica, como tampoco lo es la actividad reducida de la monoamino-oxidasa
en individuos con patrones de conducta criminales (16) Evidencia más directa de un factor genético proviene
del seguimiento de gemelos (17). La prevalencia de agresividad es alta en las familias desestructuradas del
estrato socioeconómico bajo y con alcoholismo. Sin embargo, en ausencia de conducta desviada en la niñez,
las familias desestructuradas o un medio social hostil no conducen a sociopatía (18). Nuestro estudio, además
del perfil común a los menores infractores que coincide con los comentados en la literatura (19) evidenció
algunas variables que son más frecuentes en aquellos que privan la vida de sus víctimas. Estas variables son
el consumo de tabaco, el abuso del alcohol, provenir de una familia disfuncional y tener el antecedente de
enfermedad cerebral en la familia. A pesar que nuestra legislación prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a
los menores de 18 años, el análisis mostró que el 64.2% de los menores en el grupo R y el 88.1% en el grupo
H abusaban del alcohol, con al menos un episodio de embriaguez por semana. El principal supervisor de la
conducta y los hábitos de un menor de edad debe ser el núcleo familiar.. Es evidente que se necesitan modificar
las medidas preventivas para disminuir el consumo de alcohol en menores, sí como presentarles opciones para
canalizar los impulsos y evitar conductas destructivas. El estudio también mostró que el mayor porcentaje de
homicidios y robos se realizaron por adolescentes de 16 y 17 años. La edad máxima para ser juzgado como
menor es tema de controversia y su análisis está fuera de los objetivos de este estudio; sin embargo, es un
hecho que en los homicidios participan generalmente mayores de 16 años, con antecedentes delictivos
anteriores y en quienes el tratamiento previo no ha evitado la reincidencia ni el proseguir con una carrera

�criminal. Se requiere modificar de fondo el micro universo en donde estos menores se desenvuelven, de manera
que no se reintegre a un menor al ambiente que originalmente le favoreció el desarrollo de esta conducta. De
especial interés en nuestro estudio era la investigación de los horarios de los eventos para relacionarlos con los
patrones de sueño de los adolescentes. Existe información en la literatura que identifica a la noche como el
horario en el que ocurren mayor número de homicidios (20); los factores ambientales tales como oscuridad,
menor supervisión y vigilancia por las autoridades y padres, mayor proporción de áreas físicas desiertas
parecerían explicar este predominio. Sin embargo, existe un factor fisiológico que puede influir en el desarrollo
de agresividad, sobre todo si el fenómeno se da en forma crónica. La modificación del ciclo sueño-vigilia ejercida
por los adolescentes no ha sido previamente considerada como factor de riesgo y la evaluación realizada en
nuestro estudio reveló el hecho de que el día en el cual se cometió el episodio de agresividad física no fue el
único en el cual cambiaron el ciclo sueño-vigilia. Aunque el fenómeno de sueño no está claramente entendido
(21), existe evidencia del deterioro emocional y cognitivo del ser humano con deprivación de sueño, y durante
la fase de recuperación, la cantidad de sueño obtenido nunca iguala a la cantidad perdida (22).Si ocurre
deprivación repetitiva de la fase de movimientos oculares rápidos del sueño, existe tendencia a desarrollar
hiperactividad, labilidad emocional y pobre control de impulsos (23). La deprivación de sueño es una causa
prominente del trastorno de hipo vigilancia cerebral, condición que interfiere con el proceso de atención
sostenida o dirigida, el cual también incluye el afecto, memoria, motivación y percepción (24, 25)). El aspecto
cíclico de los períodos de dormir y despertar tiene componentes biológicos bien definidos (26), entre ellos, la
liberación de testosterona. Esta hormona ha sido implicada para explicar la mayor prevalencia de agresividad
en el sexo masculino y tiene relación directa con los episodios de sueño paradójico. La modificación repetitiva
del ciclo sueño-vigilia establece una interacción compleja entre los ritmos circadianos, estructura del sueño y la
interacción familiar y social, donde cada factor modifica a los otros dos. El principal inconveniente del ritmo
circadiano se deriva de su incapacidad para ajustarse instantáneamente a los cambios en la rutina que el nuevo
horario requiere (26). Esta asincronosis es debida a deprivación parcial de sueño. Estudios en trabajadores
nocturnos, incluyendo médicos, demuestran que tienen de 5 a 7 horas menos de sueño por semana (27) y
presentan un estado crónico de deprivación parcial de sueño, que indudablemente afecta el humor y habilidad
de ejecución. El conocimiento actual sugiere que el binomio sueño-vigilia es un factor agravante que contribuye
al desarrollo de conducta antisocial, sin embargo, se desconoce si tiene relación causal. Se requiere
investigación en los mecanismos biológicos de este binomio que permita clarificar su relación con la agresividad
manifiesta. Mientras tanto, es evidente que la mayoría de los homicidios ocurrieron durante la noche y es
justificable adoptar medidas de tratamiento preventivo basados en este hecho. La educación de la Sociedad y
de los padres es esencial y la "Cronohigiene" podría emerger como un tratamiento preventivo, eficaz y de bajo
costo en contra de los episodios de agresividad física más graves.
Conclusiones
1. El perfil común de los adolescentes con conducta agresiva delictiva identificado en este estudio coincide con
el reportado en la literatura. El análisis mostró además que existen diferencias entre aquellos que presentan
episodios de agresividad física contra propiedades materiales y los que cometen homicidio.
2. Los adolescentes que presentaron la máxima expresión de agresividad física contra terceros (homicidios)
mostraron patrones de sueño alterados, con deprivación crónica del mismo. La deprivación crónica parcial de
sueño nocturno del menor puede influir para presentar conducta agresiva y la cronohigiene (el respeto del sueño
fisiológico nocturno), convertirse en una medida eficaz de prevención primaria.
Resumen
Comparar el perfil bio-psico-social de dos grupos de adolescentes con conducta agresiva delictiva. Se
incluyeron el grupo de menores que cometieron homicidio (n = 42) y una muestra aleatoria (n = 42) de los que
cometieron robo en un lapso de 4 años en el estado de Nuevo León. Se analizaron 24 variables. El análisis
estadístico consistió en X2, razón de momios y regresión logística múltiple. La comparación entre los dos grupos
reveló preponderancia en el tabaquismo (p= 0.008, RM 2.96), ingesta de bebidas alcohólicas (p = 0.01, RM
4.11), disfunción familiar (p= 0.015, RM 3.4), enfermedad cerebral (p = 0.046, RM 2.45) entre los adolescentes
que cometieron homicidio. El modelo más explicativo incluyó las tres primeras variables mencionadas (X2=
19.69, R2= 0.16, p= 0.0002). Los homicidios ocurrieron predominantemente durante la noche (p= 0.001, RM
3.6) y estos adolescentes presentaron deprivación crónica parcial de sueño nocturno. Conclusiones: Los
hábitos personales y la dinámica familiar son importantes en estos grupos y revelan un área de oportunidad que
debe ser atendida por las Instituciones correspondientes y por la Sociedad; mientras tanto, el respetar los
períodos fisiológicos de sueño puede emerger como medida preventiva contra la máxima expresión de
agresividad en adolescentes.

�Palabras clave: Adolescentes, agresividad, perfil, deprivación de sueño
Abstract
To compare the biophycosocial profile of adolescents with aggressive offending behavior. The group of
adolescents (n= 42) who committed homicide and a random sample (n = 42) of robbery cases during a 4 years
period in Nuevo Leon state were included. 24 variables were studied. X2, odd ratios and logistic regression
analysis were performed. Comparison between groups reveled preponderance in tobacco habit (p= 0.008, OR
2.96), alcoholic beverage consumption (p = 0.01, OR 4.11), family dysfunction (p= 0.015, OR 3.4), and cerebral
disease (p = 0.046, OR 2.45) among adolescents who committed homicide. The most explicative model included
the first three variables (X2= 19.69, R2= 0.16, p= 0.0002). Homicides were predominantly during the night
(p= 0.001, OR 3.6) and these adolescents showed chronic partial nocturnal sleep deprivation. Conclusions:
Personal habits and family functionality are important in these groups and reveal an opportunity area that should
be attended by the correspondent Institutions and by Society. In the mean time, the accomplishment of the
physiological sleep periods may emerge as a preventive effort against the maximal expression of aggressive
behavior.
Key words: Adolescents, aggression, profile, sleep deprivation
Agradecimientos:
Agradecemos al Consejo Tutelar de Menores del Estado de Nuevo León, por las facilidades otorgadas en su
momento para el desarrollo de este trabajo. Agradecemos a Rubén Garza Moya, por la revisión del trabajo y
sus comentarios.
Referencias
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�RIESGO DE PRESENCIA DE PLACA DENTOBACTERIANA ASOCIADO
AL CONTROL DE HIGIENE BUCAL EN ADOLESCENTES
Jennifer Galaz Ramos, Esteban Ramos Peña y Liliana Tijerina González
Facultad de Salud Pública y Nutrición, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, N.L., México)
E-mail: liliana_tijerina@infosel.net.mx
Introducción
Las enfermedades bucales más frecuentes en escolares
son las periodontopatías y la caries dental, en sus grados
bajo, medio y alto afectando al 90% de la población. Los
daños a la salud que causan estos padecimientos,
pueden ser desde un estado patológico simple, hasta
cardiopatías severas (1). La placa dentobacteriana, es
una masa adherente a la superficie dental debido a
restos de alimentos y microflora bacteriana, (2) y la falta
de control de higiene bucal adecuada es considerada
un problema de salud pública, por la magnitud en la que
se presenta. En 1978 la OMS propuso una meta con el tema “Salud para todos en el año 2000”, y en México
en el año 1998 se inició la Semana Nacional de Salud Bucal, enfocando las acciones de control de placa en
escolares con el fin de disminuir la prevalencia de enfermedades periodontales y de caries dental (3). La placa
dentobacteriana afecta a todo ser humano, por lo que el control de higiene bucal debe llevarse a cabo
continuamente. El realizar un buen hábito de higiene ayudará a mantener un nivel óptimo de salud bucal y así
evitar enfermedades (4). Al medir la placa dentobacteriana, podemos lograr obtener el índice de la placa
bacteriana presente en la superficie dental (5) y de esta manera evitar enfermedades asociadas a la misma. Y
así poder emplear medidas preventivas y de información necesaria, que se encuentren al alcance de los
diferentes grupos de edad.
El propósito del presente estudio fue determinar la relación de la presencia de placa dentobacteriana con los
hábitos de higiene oral, en los estudiantes de la Secundaria Transferida No. 97, de Guadalupe, Nuevo León,
México, a través de medir el índice de placa dentobacteriana de Silness y Löe, comprobar el empleo del
cepillado dental y su frecuencia, así como el empleo de métodos auxiliares para su realización en 422
adolescentes.
Material y Métodos
Se llevo a cabo un estudio epidemiológico transversal, descriptivo, analítico, en los 422 alumnos que cursan
sus estudios en la secundaria mencionada, la recolección de datos se llevó a cabo en el mes de abril de 2008,
después de haber aplicado los criterios de inclusión: jóvenes entre 12 y 15 años de edad, inscritos en el ciclo
escolar 2007-2008, que no estuvieran dados de baja, con una carta previa de consentimiento informado de los
padres de familia y de las autoridades escolares de dicho plantel y que hubieran asistido a clases en el momento
de la recolección de los datos. El tipo de estudio fue censal. La recolección de los datos se llevó a cabo a través
de una encuesta diseñada para los propósitos del estudio, integrada por edad, género y control de higiene que
realizan, que incluían conocer si cepillaban sus dientes, la frecuencia por día, uso de métodos auxiliares como
pasta dental, hilo dental, enjuagatorios, como ayudantes para mejor control de higiene bucal.
Para medir el índice de placa dentobacteriana se realizó un examen clínico adaptando un aula con buena
iluminación natural, se detectó la placa existente en la superficie dentaria con ayuda de tabletas reveladoras,
las cuales pigmentan los dientes para contrastar la placa existente y registrarla. Posteriormente se observó la
técnica de cepillado que realizan habitualmente, y se indicó de ser necesario, la manera correcta de realizarlo.
El índice de placa dentobacteriana se estableció en base a los criterios establecidos de Silness y Löe (6,7),
dicho procedimiento fue realizado por el odontólogo y la información se llenó con un ayudante previamente
calibrado.
Para realizar las pruebas estadísticas, se capturaron los resultados en una base de datos de Microsoft
Excel para Windows. Se realizaron los cálculos de medias, de tendencia central y de dispersión, en los datos

�de edad y presencia de Placa dentobacteriana; se aplicó la prueba para el análisis estadístico de Odds Ratio,
y el Programa de Epidemiología y Estadística (8).
Resultados
Con un total de 422 estudiantes, se encontró que el promedio de edad de los adolescentes es de 13 años ±
0.96, el 50% de los alumnos tiene 14 años o menos. La tendencia respecto a la desviación estándar es de 0.92,
por lo que no hay gran dispersión de los mismos. Los datos indican que el promedio del Índice de placa
dentobacteriana es de 1.09 ± 0.96, lo cual indica que la presencia de placa oscila entre 1 a 2 (presencia
moderada), el 50% de la población presenta 1.06 o menos, lo que significa una presencia de moderada a ligera,
la tendencia de la desviación estándar es de 0.56. ( Ver Tabla Tabla 1)
Tabla 1. Estadística descriptiva según edad y Placa Dentobacteriana

N

X

D.S.

Min.

Max.

Percentiles

Mediana

1er. Cuartil

3er. Cuartil

Edad

422

13.673

0.92584

12

15

14

13

14

IPDB

422

1.0901

0.56245

0.03

2.68

1.06

0.62

1.43

Fuente: Encuesta directa
Estratificación del Índice de Silness y Löe, puntuación:
0 a 1.5 placa ligera, 1.5 a 3 placa abundante. (9)
La distribución de género se presenta en la Tabla 2, la cual nos muestra que la población está constituida en
su mayoría por el género femenino. Como se describió en los datos estadísticos descriptivos se determinó que
la población en su mayoría está constituida por estudiantes que tienen 13 años de edad (Ver Tabla 3).
Tabla 2. Distribución de género
Frecuencia

%

Femenino

228

54

Masculino

194

46

Total

422

100

Fuente: Encuesta directa
Tabla 3.

Distribución según Edad
Frecuencia

%

12 años

40

9.5

13 años

152

36

14 años

136

32.2

15 años

94

22.3

Total

422

100

�Fuente: Encuesta directa
A pesar de que es bien conocido el beneficio del la práctica diaria del higiene dental por medio del cepillado los
alumnos que refirieron emplear el cepillado como método de higiene fueron 318 alumnos (75.36%), y los que
no lo realizan fueron 104 alumnos (24.64%). El empleo del cepillado que reflejaron los datos obtenidos de las
encuestas es que el 43.84% de los alumnos cepilla sus dientes menos de 3 veces al día, 51.42% de los alumnos
lo hace con un una frecuencia de tres veces al día y el 4.74% lo realiza más de tres veces al día. Con respecto
al uso de métodos auxiliares, incluyendo pasta dental, hilo dental y enjuagatorios los alumnos respondieron que
un 36.26% si los utiliza y la mayoría, es decir un 63.74% los que no los utilizan. (Ver Tabla 4)
Tabla 4. Alumnos de la Secundaria No. 97,según placa dentobacteriana, cepillado, cepillado al día y
métodos auxiliares

Placa dentobacteriana Cepillado
Frecuen
%
cia

Ligera
Modera
da

Frecuen
cia

341

80.
8 Si

81

19. N
2 o

Frecuen
%
cia

%

318

75.3
6

Menos
de 3

104

24.6
4
3 veces
Más de 3

Total

10
0

422

422

Métodos
auxiliares

Cepillado al día

100

Frecuen
cia

185

43.
8 Usan

217

51. No
4 usan

20

4.7
4

422

10
0

%

153

36.2
6

269

63.7
4

422

100

Fuente: Encuesta directa,
En la exploración clínica se encontró la presencia de placa dentobacteriana, medida por el Índice de Silness y
Löe, resultando que de la población total 80.8% de los alumnos presentaron placa ligera y un 19.2% placa
abundante. Se estimó una prevalencia de placa dentobacteriana del 100% en los alumnos de la Secundaria
Federal No. 97.Se realizaron pruebas de OR (odds Ratio), en placa dentobacteriana, cepillado dental y métodos
auxiliares asociando las variables, en las que se mostraron resultados estadísticamente significativos. El 61.37%
de los alumnos que presentó placa dentobacteriana ligera, cepilla sus dientes y un 19.43% no lo realizan, por
lo que el riesgo de presencia de placa dentobacteriana, es .18 veces más en estos últimos. (Ver Tabla 5)
Tabla 5. Alumnos de la Secundaria No. 97, según placa dentobacteriana y cepillado.
Placa dentobacteriana

Cepillado

Total

Moderada

Frecuencia

Ligera

Frecuencia

NO

22

5.21

82

19.43

SI

59

14

259

61.37

422

81

19%

341

81%

Fuente: Encuesta directa

OR

1.18

�Respecto a la presencia de placa y el uso de métodos auxiliares, los que no utilizan métodos auxiliares tienen
.35 veces más placa dentobacteriana que los que si los utilizan, los cuales son el 82% de los alumnos del total
de la población (Ver Tabla 6)
Tabla 6. Alumnos de la Secundaria No. 97, según placa dentobacteriana y métodos auxiliares.
Placa dentobacteriana

Met. Aux

Total

Moderada

Frecuencia

Ligera

Frecuencia

NO

56

13.3

213

50.47

SI

25

5.93

128

30.33

422

81

19%

341

82%

OR

1.35

Fuente: Encuesta directa
El 29.24% de los alumnos con placa ligera y que cepillan sus dientes utilizan métodos auxiliares, el 11.6%
presentan placa moderada, cepillan sus dientes pero no utilizan métodos auxiliares, como se muestra en la
Tabla 7. En esta población el riesgo de la presencia de placa dentobacteriana es .35 veces mayor en los que
no utilizan los métodos auxiliares aparte del cepillado. (Ver Tabla 6). De los 318 alumnos que si cepillan sus
dientes, el 81.44% presentan placa ligera, de los mismos, el 52.2% no utilizan métodos auxiliares, mientras
que el 29.24% si los utiliza. Los que presentan placa moderada 18.56%, los que utilizan métodos auxiliares es
un 6.91% y el 11.6% no los utiliza. Teniendo un riesgo de .94 veces más los que no utilizan métodos auxiliares
aun cuando se cepillen sus dientes (Ver Tabla 7).
Tabla 7. Alumnos de la Secundaria No. 97, según cepillado y métodos auxiliares
CEPILLADO SI

Met. Aux.

Total

Moderada

Frecuencia

Ligera

Frecuencia

OR

NO

37

11.6

166

52.2

0.94

SI

22

6.91

93

29.24

318

59

18.56

259

81.44%

Fuente: Encuesta directa
De los alumnos que no utilizan el cepillado, el 78.86% presentan placa ligera y el 21.14% placa moderada. La
presencia de placa dentobacteriana es 3.72 veces mayor en los que no utilizan el cepillado y que no realizan
un higiene dental adecuada. (Ver Tabla 8)
Tabla 8. Alumnos de la Secundaria No. 97, que no utilizan el cepillado y métodos auxiliares
CEPILLADO NO

Met. Aux.

Total

Moderada

Frecuencia

Ligera

Frecuencia

OR

NO

19

18.3

47

45.2

4.72

SI

3

2.88

35

33.65

104

22

21.14

82

78.86%

Fuente: Encuesta directa

�De los 153 alumnos que usan métodos auxiliares, el 83.53% presentan placa ligera, el 60.9% si cepillan los
dientes, mientras que el 16.33% presentan placa moderada y solamente el 14.37% de ellos si cepilla los dientes.
(Ver Tabla 9)
Tabla 9. Alumnos de la Secundaria No. 97, según uso de métodos auxiliares y cepillado
Uso de Métodos auxiliares

Cepillado
Total

Moderada

Frecuencia

Ligera

Frecuencia

OR

No

3

1.96

35

22.87

0.36

Si

22

14.37

93

60.9

153

25

16.33%

128

83.53%

Fuente: Encuesta directa
En la Tabla 10, se muestra que de los 269 alumnos que no utilizan métodos auxiliares, el 79.18% de ellos
presenta placa ligera, un 61.71% si cepillan sus dientes pero un 17.37% no lo realizan. El 20.82% presenta
placa moderada, y un 7.06 si se cepilla mientras que el 13.75% no lo realiza. De esta forma se muestra que el
riesgo de presencia de placa dentobacteriana en los estudiantes que no utilizan métodos auxiliares y no se
cepillan los dientes es de 5.88. (Ver Tabla 10)
Tabla 10. Alumnos de la Secundaria No. 97, según no uso de métodos auxiliares y cepillado
No uso de Métodos auxiliares

Cepillado
Total

Moderada

Frecuencia

Ligera

Frecuencia

OR

No

37

13.75

47

17.37

6.88

Si

19

7.06

166

61.71

269

56

20.82%

213

79.18%

Fuente: Encuesta directa
Discusión
Los resultados demuestran que la presencia de placa dentobacteriana tiene relación estadística significativa
respecto al empleo de una técnica de cepillado y de ayudantes como los métodos auxiliares para la salud bucal.
Factores como el flujo salival, el ph, microflora bacteriana, e incluso la edad pueden influir en la presencia o
ausencia de la placa dentobacteriana.
Armenteros y cols. (10), obtuvieron resultados en cuanto a la presencia de placa dentobacteriana en
adolescentes de un 71%, en tanto que en el presente estudio el resultado fue del 100%, aunque en un 80.8%
fue placa en grado ligero. Novales, Cancino y cols. (11), en un estudio realizado en secundarias del área
metropolitana de la ciudad de México, encontraron que el índice de placa dentobacteriana se presentó con una
media de .18, sin embargo los resultados de este estudio mostraron una media de 1.09.
Es importante mencionar que el riesgo de presencia de placa en los estudiantes que si realizan cepillado pero
no utilizan métodos auxiliares de higiene bucal es casi cuatro veces mayor. En tanto que los que no utilizaron
medios auxiliares para la salud bucal y no practicaban el cepillado, el riego se incrementó hasta casi seis veces.
Acciones preventivas realizadas por las instituciones del Sector Salud que abarcan los programas de Salud
Dental que actualmente se están implementando en nuestra población, han sido de gran beneficio, pero cabe
mencionar que la población aún no cuenta con programas que incluyan tanto a la población de adolescentes
como a la de adultos jóvenes, enfocándose únicamente en los que actualmente se emplean para menores de
12 años y adultos mayores.

�Conclusiones
La prevalencia de placa dentobacteriana fue del 100% en esta población. Se observó que en los alumnos existe
una asociación significativa entre la presencia de placa dentobacteriana y el control de higiene bucal por medio
del cepillado y uso de métodos auxiliares de higiene bucal. La presencia de placa dentobacteriana es .17 veces
mayor en los que no se cepillan los dientes y .35 en los que no utilizan métodos auxiliares como ayudantes para
el control de higiene bucal. Es importante mencionar que el riesgo de presencia de placa en los estudiantes que
no realizan cepillado ni utilizan métodos auxiliares de higiene bucal es casi cuatro veces mayor. En tanto que
los que no utilizaron medios auxiliares para la salud bucal y no practicaban el cepillado, el riesgo se incrementó
hasta casi seis veces.
Resumen
La acción de la epidemiología bucal consiste en el patrón y la dinámica de las enfermedades de la boca en un
grupo de seres humanos, dirigida a toda la población incluyendo las variables como la edad, género, el grupo
racial o étnico, ocupación, susceptibilidad etc. Su propósito es ampliar la comprensión del proceso patológico
permitiendo así la elaboración de métodos de prevención y control. Actualmente, se han implementado
programas relacionados con la salud bucal posteriores a la promulgación de la OMS, para disminuir las
enfermedades bucales; tanto el Sector Salud y otras dependencias se han hecho responsables del control de
las enfermedades bucales, tratando de dar una educación y práctica de métodos preventivos y de higiene para
obtener un estado se salud bucal óptimo. Con el fin de conocer el riesgo de la presencia de placa
dentobacteriana en los estudiantes de la Secundaria Transferida No. 97 ubicada en Guadalupe Nuevo León,
México, se llevó a cabo un estudio epidemiológico transversal, descriptivo y analítico en 422 estudiantes. La
recolección de datos se llevó a cabo a través de un cuestionario de hábitos de higiene bucal y la exploración
oral a cada alumno. La prevalencia de placa dentobacteriana fue del 100% en esta población. Se observó
que en los alumnos existe una asociación significativa entre la presencia de placa dentobacteriana y el control
de higiene bucal por medio del cepillado y uso de métodos auxiliares de higiene bucal. La presencia de placa
dentobacteriana es .17 veces mayor en los que no se cepillan los dientes y .35 en los que no utilizan métodos
auxiliares como ayudantes para el control de higiene bucal. Es importante mencionar que el riesgo de presencia
de placa en los estudiantes que si realizan cepillado pero no utilizan métodos auxiliares de higiene bucal es casi
cuatro veces mayor. En tanto que los que no utilizaron medios auxiliares para la salud bucal y no practicaban
el cepillado, el riego se incrementó hasta casi seis veces. Existe relación significativa entre la presencia de placa
dentobacteriana y el control de higiene bucal. La mitad de la población presentó presencia de moderada a ligera
de placa dentobacteriana. Más de las tres cuartas partes de la población emplean el cepillado dental como
método de higiene, pero solo la mitad de la población lo hace con la frecuencia recomendada. Solo la tercera
parte de la población utilizan métodos auxiliares para la higiene bucal. La población que presentó el menor
riesgo de presencia de placa dentobacteriana fueron los que usaban métodos auxiliares para la higiene bucal y
si realizaban el cepillado dental.
Palabras clave: Placa dentobacteriana, control de higiene bucal, adolescentes.
Abstract

The action of oral epidemiology is the pattern and dynamics of diseases of the mouth in a group of human beings,
to all people including variables such as age, gender, racial or ethnic group, occupation, susceptibility, etc. Its
purpose is to broaden the understanding of the pathological process allowing the development of prevention and
control methods. Currently, programs have been implemented related to oral health after the enactment of the
WHO, to reduce oral diseases, both the health sector and other agencies have been responsible for the control
of oral diseases, trying to give an education and practice of hygiene and preventive methods to obtain an optimal
oral health status. To better understand the risk of the presence of plaque in dentobacteriana students
Transferred School No. 97 located in Guadalupe Nuevo Leon, Mexico, carried out a transversal epidemiological
study, descriptive and analytical study of 422 students. Data collection was conducted through a questionnaire
on oral hygiene habits and oral exploration to each student. The prevalence of badge dentobacteriana was 100%
in this population. It was observed that the students have a significant association between the presence of
badge dentobacteriana and control of oral hygiene by brushing and use of oral hygiene aids. The presence of
dentobacteriana badge is .17 times higher in those who do not brush their teeth and .35 with no aides and
auxiliary methods for the control of oral hygiene. Importantly, the risk of plaque in the students if they make
brushing but do not use oral hygiene aids is almost four times higher. While those who did not use aids for oral
health practitioners and not brushing, irrigation was increased to almost six times. There is significant relationship

�between the presence of badge dentobacteriana and control of oral hygiene. The half of the population of
moderate to mild badge dentobacteriana. Over three quarters of the population used the method of tooth
brushing as hygiene, but only half the population does so as often as recommended. Only a third of the
population using oral hygiene aids. The population had the lowest risk of badge dentobacteriana were the
methods they used oral hygiene aids and performing tooth brushing.
Keywords: badge dentobacteriana, control oral hygiene, teenagers.
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�SIGNIFICADOS DEL BIENESTAR SUBJETIVO EN TRABAJADORAS
DE LA ECONOMIA INFORMAL (TIANGUIS) EN GUADALAJARA,
MEXICO
Mónica Isabel Contreras Estrada1,2 María Guadalupe Aldrete Rodríguez1,2,3 Teresa Margarita Torres
López1,2,3María de la Luz Rodríguez Sevilla1,2
Centro Universitario de Ciencias de la Salud1, Departamento de Salud Pública,2. Instituto de Investigación en
Salud Ocupacional,3. (Universidad de Guadalajara) (Guadalajara, Jal., México)
E-mail: moce10@yahoo.com.mx
Introducción
La Organización Internacional del Trabajo (1)
define a la “economía informal” como el
conjunto de actividades de trabajadores y
unidades económicas que, desde una
perspectiva legal o en la práctica, no son objeto
de la cobertura de regímenes normalizados. Se
caracteriza por la actuación al margen del
ámbito de la ley. En algunos países, dicho
término se refiere al sector privado, mientras
que, en otros, es sinónimo de economía
“sumergida” o “paralela”.
Dentro de esta economía se encuentra el
trabajo en los tianguis “entendiendo como
tianguis el lugar o espacio determinado en la vía pública, en el que un grupo de personas con interés económico
ejerce una actividad de comercio en forma periódica” que además del aspecto económico tiene antecedentes
históricos y culturales que se remontan a la época prehispánica, esto da sentido a las personas y significados
de pertenencia, dignidad, orgullo al trabajo que realizan las mujeres junto con su familia.
La Organización Internacional del Trabajo en el 2007 (2), señala que la representación de la mujer en este tipo
de trabajo es cada día más evidente, incluso al paso de los años se siguen agregando un gran número de
ciudadanos pobres, que generan bienes y servicios
En 1999, según la Comisión Económica para América Latina (3), el porcentaje de la relación entre el ingreso
per cápita de mujeres y hombres fue diverso: en Brasil de 48,5%, en México 32,6% y en Guatemala el 37,6%.
La mujer continúa uniéndose a la fuerza laboral mundial a un ritmo acelerado pero es muy frecuente que perciba
los salarios más bajos y que encuentre múltiples obstáculos ocasionados por motivos sociales y culturales en
cuanto al rol que debe jugar la mujer. Esto se ve reflejado en la desigualdad de género en la cual la mujer se ve
desfavorecida frente al hombre, en cuanto al acceso y/o control sobre recursos y beneficios.
En las situaciones de desigualdad un aspecto que ha sido utilizado para fundamentar la inferioridad de las
mujeres respecto a los hombres o para agregarle características particulares que la relegan al plano doméstico
y al trabajo no asalariado, es su diferente estructura biológica (4). Desde mayo de 1992, la 45 Asamblea Mundial
de la Salud reconoció que las mujeres soportan una carga proporcionalmente mayor de problemas de salud
prevenibles que la que les aflige a los hombres. Tal desventaja se atribuyó a la desigualdad más amplia que
presentan las mujeres frente a los hombres en materia de posición social, salario y trabajo (5).
Este estudio se enfoca a partir de los significados sociales centrados en la acción significativa del sujeto sobre
el mundo, y nos permite estudiar los fenómenos psicológicos y el modo que las personas aplican en su
experiencia las vivencias personales de su historia personal, las influencias del contexto social y el conocimiento
teórico en un determinado tema (6). El bienestar subjetivo es aquel donde la gente experimenta su vida de
forma positiva, incluyendo, juicios cognitivos como reacciones afectivas. Incluso señala (7) que es más
importante en un mundo en el que queremos que la gente viva plenamente. El bienestar subjetivo se inscribe,

�dentro de un marco fundamental emocional, que ha tomado diversas denominaciones: como la “felicidad” (8;
9), la “satisfacción con la vida (10), que se desprende de las condiciones en que se desenvuelve la
existencia (11).
En relación al bienestar subjetivo existe una tendencia social enfocada a una nueva dimensión que valora
aspectos hasta ahora considerados culturales e intelectuales, donde el sujeto posee un alto bienestar subjetivo
si expresa satisfacción con su vida (12; 13). El objetivo de este estudio fue explorar los significados sociales del
bienestar subjetivo en mujeres de la economía informal (tianguis) en la ciudad de Guadalajara, México.
Métodos y Procedimientos
El método utilizado fue el abordaje cualitativo por tener como finalidad la interpretación de la subjetividad y el
conocimiento del significado desde la perspectiva de los actores (14). Tipo: Estudio caso como un método de
investigación que estudia un fenómeno contemporáneo dentro de un contexto real de vida y en el que se usan
múltiples evidencias (15). Contexto: Guadalajara, Jalisco, México, segunda ciudad en el país en cuanto a
extensión y número de habitantes. A través de grupos focales se obtuvieron datos de tipo lingüísticos utilizando
una guía temática para abrir el diálogo o discurso y no limitarlo, con esta técnica enmarcada dentro de la
investigación social, permitió el proceso de producción de significados para indagar e interpretar los fenómenos
ocultos a la observación de sentido común. Todas las informantes aceptaron dejar en nuestras manos el uso
que se hiciera de sus dichos. El deber de proteger a quienes dieron información propició que se cambiaran
datos que los identificaran (16). Los participantes en el estudio fueron mujeres que al momento de recabar la
información realizaban venta de alimentos procesados por ellas mismas.
Criterios: Mujeres de 15 a 60 años de edad; con más de 5 años en la venta regular de comida dentro de los
tianguis con puesto establecido y residencia en Jalisco.
La información se obtuvo mediante tres grupos focales en diferentes tianguis de la ciudad de Guadalajara
conocidos como: Lomas de Polanco, Echeverría, y San Juan Bosco. El número de integrantes osciló de cinco
a 12, lo cual dio un total de 38 participantes. Se vigiló que se cumpliera el punto de saturación teórica de la
información, mediante la revisión continua de la cantidad de ideas nuevas y repetitivas que arrojaban los grupos.
Se empleó una estrategia de muestreo propositivo ya que con éste se esperaba que la teoría emergiera
conforme avanzaba el proceso de la investigación y de esta forma obtener una variación máxima de significados
sociales generales sobre el bienestar subjetivo en mujeres de la economía informal.
Guías de entrevista. Para el desarrollo de la guía se consideraron los objetivos de la indagación y algunos
supuestos teóricos del bienestar subjetivo de las mujeres de la economía informal. La guía inicial fue semi
estructurada y comprendió preguntas referidas al concepto de ser mujer, la subjetividad de ser vendedoras de
alimentos procesados, dominio de la satisfacción, sentimientos y propósito de ser vendedora de alimentos,
bienestar subjetivo y salud. En cada sesión surgieron ideas de las informantes que fueron incorporadas a la
guía para su profundización.
Los grupos focales fueron conducidos por una moderadora que orientó el trabajo con el apoyo de la guía de
entrevista, una observadora de campo tomó notas de aspectos sobresalientes de la entrevista y lenguajes
textuales. La duración promedio del grupo focal fue de dos horas. Las sesiones se efectuaron en viviendas de
las informantes clave y en horario establecido de común acuerdo con las participantes. Después del desarrollo
de los grupos focales se reunía el equipo de investigación para revisar la cantidad de información obtenida y
detalles sobresalientes registrados en las notas, se revisaban los ejes narrativos que emergían. Paralelamente
se realizaron las siguientes fases: a) transcripción de las audio grabaciones b) relectura c) análisis de
impresiones iníciales d) descripción de estructura textual como es: la temporalidad (donde se señalaron los
segmentos o unidades) y laespacialidad: se revisaron los sucesos relevantes y actividades significativas e)
análisis temáticos general: se ubicaron los grandes ejes narrativos y se señalaron las unidades de análisis de
información que no estaban contempladas, de esta forma se fueron construyendo los códigos identificados en
las transcripciones f) en todas las transcripciones de los grupos focales se utilizó la segmentación mediante la
ubicación de fragmentos textuales o unidades de sentido en función de los temas y subtemas g) en la
codificación y categorización se identificaron los ejes de indagación (17), h) finalmente se realizó un análisis
interpretativo que consistió en conocer la realidad estudiada y avanzar mediante la descripción y comprensión
con el apoyo electrónico Atlas Ti, que aporta un conjunto de herramientas informáticas y con ello se avanzó
desde las simples tareas de codificación y recuperación hasta la construcción de teoría.

�Los textos transcritos fueron analizados bajo el enfoque de análisis temático (18), donde la noción de tema está
ligada a una afirmación respecto de determinado asunto como es una palabra, una frase, un resumen (hacer
un análisis temático consiste en descubrir los núcleos de sentido que componen una comunicación cuya
presencia o frecuencia signifiquen alguna cosa para el objetivo analítico trazado). Mediante la codificación
realizada se comprendió la apertura de códigos que se obtienen del propio texto más allá de los ejes previstos,
las categorías resultantes fueron: a) percepción de ser mujer y vendedora de alimentos procesados por ellas,
b) actividades realizadas dentro de la economía informal; aspectos emocionales y sentimientos, c) bienestar
subjetivo y dominio de la satisfacción de la salud, d) percepciones del contexto; situaciones reales de la vida
laboral.
Resultados
a) Percepción de ser mujer y vendedora de alimentos procesados. En todos los grupos entrevistados, las
mujeres describieron sus significados ante el hecho de ser mujeres y vendedoras de comida: (tianguis). La
mayoría de las participantes se perciben por las actividades que realizan, existe en el discurso el
desconocimiento del auto concepto de ser mujer. El consenso de ser mujer es “que somos muy emprendedoras,
que sacamos los negocios adelante y pues que nos sabemos valer por sí mismas…”. “Ser mujer porque
trabajamos mucho…”, “la que tiene que atender a los niños…”, “porque somos mujeres…”, “la que prepara los
alimentos”, “ser mujer, mujer, mujer, no trabajar”, “es llegar a la casa, hacer todavía de comer, atender a los
niños, atender al marido, lavar, planchar, todo, hacer quehacer”, “es trabajar doble o triple, si porque yo todavía
llego a mi casa, todavía hacer de comer y todavía a recoger, y todo a lavar”.
El discurso de ser “vendedoras de comida en el comercio informal” ocupo simbólicamente un espacio valoral
ambiguo entre lo bueno y lo malo, ventajas y desventajas, que es un trabajo sano, riesgoso, responsable ante
la higiene de la preparación de alimentos, En el caso de Estela “la elaboración de la comida es un negocio muy
noble pero muy cansado y que le deja, pero tengo que echarle muchas cosas, dedicación a la preparación de
alimentos y renunciar a muchas cosas”.
b) Las actividades realizadas dentro de la economía informal; los aspectos emocionales y sentimientos, que
indican, están enfocadas a la jornada laboral dentro del tianguis, a los quehaceres del hogar, el tiempo invertido
en la compra de insumos, preparación de alimentos y cuidado de hijos o en su caso de un familiar (padre,
madre, abuelo, enfermo), esto lo podemos señalar en el caso de Sra. María “Estoy preparando lo de mañana y
estoy lavando, corro para arriba a lavar, bajo para bajo a batirle a la cazuela, apagarle a la olla expres, llego de
allá, llego y a veces nada más reposo dos horas mínimo, que me voy y me hago tontita, tontita para enfriarme
de las manos para venirme a elaborar comida para comer a las tres de la tarde exactamente, no”. “Comemos,
recoger mis cosas, fregar, porque no me gusta tener trastero y ya ponerme a preparar, si es que tengo que
poner a coser ollas y poner carne o algo…”.
En los discursos existe la presencia de emociones y sentimientos ante del bienestar subjetivo como son anhelos
y deseos como vendedoras de comida lo cual han manifestado cambiar su vida, señalan seguir trabajando en
la preparación de alimentos y consideraron que pueden conciliar el trabajo y la familia para un mejor futuro. En
el caso de Toña dice “ver hacía el futuro, si alguno de mis hijos no tiene, yo con mi trabajo tengo que darle algo,
el cual por eso trabajo”.
En el caso de la señora Felipa del tianguis de Polanco, tiene 26 años como vendedora de tianguis, señaló que
hay sentimiento de tristeza y culpa por no saber administrar todo lo que ganó durante 26 años como vendedora
de comida dice:“Lo que pasa es que, como vendíamos en los tianguis, mis hijos no trabajaban todos estaban
chicos, fueron creciendo y de ahí se fueron manteniendo de los negocitos, entonces crecieron, pues ya el
negocio se hizo garras, ya se hizo nada, ellos ya crecieron, se casaron, y quedo en nada el negocio porque el
papá murió y de ahí para adelante ya quedamos sin nada”.
c) En relación al bienestar subjetivo y dominio de la satisfacción de la salud, las mujeres mencionaron que existe
la felicidad; una mujer enfatiza “a mi me ha beneficiado positivamente, estoy tranquila, tengo mi plaza y voy
sacando para el día”, otro afecto positivo es sentimiento de euforia relacionado con la satisfacción con la vida
actual, señala Lupita “Para mi trabajar en el tianguis sí me ha dado tranquilidad, porque dure mucho trabajando
en casa, el estar fuera de mi casa, ¡porque siempre había trabajado en casa! Y ahora estar trabajando aquí en
la calle en el tianguis, pues para mi es mejor, porque ahora saco alimento más limpio, más tranquila; y antes en
lo que me iba, el transporte, el camión, y lo que hacía, no, no, salía”.

�La mujer entrevé la felicidad a “este trabajo en el tianguis, es como yo ya agarre el rol junto con mi esposo ya
nos acoplamos a él, pues a mí no se me hace tan difícil, este trabajo en realidad a mí me agrada hacer eso, me
gusta a morir, yo vendiendo soy feliz, fácil trabajaba hasta 14 horas sin moverme”.
Algunas mujeres reiteradamente señalaron otro afecto aspecto positivo éste fue el orgullo (satisfacción con el
futuro) por ejemplo, señala teresa “para mí es un orgullo vender pescado, porque la comida se vende más, creo
que fue una buena idea, nomás eso yo lo pensé; -fue una idea pues mía y yo lo hice” Otra mujer señala “mi
orgullo es mi familia, pero a mí me gustaría que el hombre saliera a trabajar, tú en casa y hagas todas las
actividades de casa, como desde la mañana mandarlos desayunados, bien cambiados y planchados, regresen,
coman, también me gustaría que las empresas diera a todo el mundo chance de 2 horas mínimo para comer”.
Otro aspecto que emergió fue: cómo otros ven nuestras vidas. Alguna mujeres conciben el cariño relacionado
en este caso ser vendedora de tianguis es que “nos discrimina toda la sociedad”, “todos los vecinos no nos
pueden ver, casi nadie, al decir tianguis ¡huuuf!” …”Nos humillan- es humillante, nos quieren sobajar” , “nos
quieren ser menos”.
El cariño también es visibilizado como efecto negativo al estrés señala una participante “pues a mí porque me
gusta, pero a veces. ¡chin! mañana me tengo que poner y no tengo ni siquiera como preparar….sí, porque hay
veces inclusive me preocupo porque ya me va a llegar el recibo del agua o me va a llegar el recibo de la luz y
yo no tengo para pagarla, entonces a fuerzas tengo que ir, aunque este enferma”.
Cuando en los grupos focales se les pidió a las mujeres que hablaran sobre la existencia de satisfacción y
diversión algunas mujeres señalaron que si existe el gusto el placer y la diversión, señala Alicia dueña del puesto
de comida de San Juan Bosco “Ellas también han trabajado conmigo y cuando trabajaban conmigo ahí está,
ellas que digan, yo trato de darles mucho, pero darles pues que se sientan a gusto trabajando. Dice otra
mujer “en navidad nos dan dinero, nos compran chamarras y nos dan vacaciones”
Bienestar subjetivo y el dominio de la satisfacción en relación a la salud, está presente en algunas de ellas, y
justifican el no tener tiempo para realizar chequeo médico, y por ello existe una práctica regular de la
automedicación.
La automedicación en los discursos de las mujeres fue muy común en el caso de una mujer de Polanco dijo “Yo
no cuido mi salud, porque mire yo a veces me voy bien mala a vender, haga de cuenta que ahorita me inyecto
y mañana tengo que venirme…ir a trabajar, en la tarde, por ejemplo si me toca cada 6 horas, ¿dónde me van a
inyectar?, en veces ni siquiera me llevo las pastillas; una cosa es parte de mi desidia y otra es “Que yo pido
puras inyecciones porque son 12 o 24 horas, porque las pastillas realmente se me olvidan o x , yo realmente
no me cuido”.
Señala mujer de Echeverría “Yo tampoco me cuido, ya estoy grande de edad, y voy a trabajar no, no siempre
he ido a trabajar enferma, si me cuidara no iba. –Algunas les dan permiso de que si quiere faltar puede faltar, pero yo no quiero faltar, porque si a mí, Mi hijo me paga 100 pesos por ejemplo, diario me paga 100 pesos, son
4 días a la semana son 400, si no voy un día o dos ¿Quién me va a pagar?
Las mujeres de los tres grupos dijeron que las enfermedades más comunes fueron: gripa, dolor de espalda,
dolor de manos, rodillas, huesos, cabeza. Una mujer dice “me duelen mucho los huesos, ya me duelen los
dedos, ¡mira! Se me están enchuecando mis dedos ¡Me duelen mucho!, “me duelen los huesos, y los
dedos…” otras indicaron que continuamente existen accidentes, quemaduras, fracturas, diabetes, cáncer de la
matriz, cáncer de mama, hernias, artritis, gastritis, hipertensión, estrés, cansancio. Es importante señalar que
ninguna de las mujeres entrevistadas no cuenta con seguridad social.
Dentro de los discursos señalan que el ser vendedora de tianguis es una realidad social al cuestionarles de
cómo viven. Una mujer dijo “pues mal, pues mire”… Por ejemplo: mire, mal no vivimos, pero no vivimos
cómodamente porque todo el día está uno trabajando” señala mujer del tianguis de Echeverría “si yo me pongo
a vender otra cosa ¡hay no me voy a joder tanto! Voy a vender una cosa donde yo misma, no trabaje tanto, pero
yo no voy a poder mantener ni a la mitad de mis hijos, el error fue mío por tener tantos, pero pues ya los tuve,
tengo que sacarlos adelante, acomodo el puesto y hay que trabajar duro y macizo pues, para todo; y si yo me
pusiera a vender una cosa digamos perfumes, yo anduviera bien vestida, duraría de dos a tres horas trabajando,
pero si voy y les fío, ¿Qué voy a ganar? ¿Qué voy a comer?, nada; -al contrario le vas a poner”.

�Discusión
La metodología utilizada, combinó una serie de técnicas cualitativas para explorar y realizar un acercamiento
hacia la forma de percibir sus situaciones de trabajo y las condiciones de salud enfermedad, padecimientos que
ellas atribuyen a las características laborales. La técnica de (grupos focales) permitió descubrir las realidades
sociales que cada una de las mujeres viven desde su entorno laboral dentro de la economía informal, como
desajustes económicos, agotamiento físico, depresión, estrés entre otros.
Esta investigación encontró un conjunto de significados a través de los diálogos y de la experiencia de vida, así
como del bienestar subjetivo y la tendencia social que tienen las mujeres al valorar su estado laboral, económico,
cultural, familiar al cual se enfrenta día a día. En los hallazgos el aspecto laboral y económico que ocupan las
mujeres vendedoras de comida (tianguis) como sector informal, es evidente con lo que indica la Organización
Internacional del Trabajo, “las trabajadoras y los trabajadores del mundo esperan tener una oportunidad justa
de acceder a empleos dignos”(19). Los hallazgos sobre la perspectiva que tienen de ser mujer se describen por
las actividades que realizan y su auto concepto no es mencionado. La ausencia de algunos significados y la
acción comunicativa se orienta al entendimiento que el sujeto tiene ante su mundo de vida y representa una
perspectiva interna, como es vista desde los sujetos que actúan sobre la sociedad (20). Las experiencias que
vive el ser humano es lo que se relacionará en la vida cotidiana como: patrones culturales, vivencias
emocionales fundamentales, historia y mundo de vida. (21).
Con respecto a los significados sociales que tienen por ser vendedora de alimentos procesados, el discurso es
más fluido simbólicamente. El bienestar subjetivo es parte del sentido general y se manifiesta en todas las
esferas de la actividad humana (22), como la satisfacción personal, laboral, el ser más productivo, sociable, útil,
creativo. Los hallazgos referidos sobre los anhelos y deseos hacia una mejor vida familiar es muy similar a un
estudio realizado en Venezuela con mujeres “buhoneras” (23), expresión que se utiliza en Sudamérica para
identificar la economía informal del centro micro empresarial, se encontró que el estado civil de las mujeres no
viven en pareja; por lo tanto, tiene la responsabilidad de conducir el hogar sin apoyo conyugal. Abreu encontró
que el 93% de las encuestadas opinó que las ganancias obtenidas por esta actividad económica les permitía
cubrir necesidades básicas para el mantenimiento del hogar, considerándose éstas: alimentación, vestido,
vivienda.
A través de las dimensiones del bienestar subjetivo señala se captó que la felicidad (con uno mismo) se
manifiesta como euforia y tranquilidad. Cuando un sujeto posee un alto bienestar subjetivo éste se expresa con
satisfacción con los sucesos de su vida y frecuentemente con emociones positivas (24), y solo pocas veces
existe la presencia de emociones negativas. Si por el contrario, el individuo expresa insatisfacción con su vida,
experimenta pocas emociones positivas y frecuentes negativas y como consecuencia su bienestar subjetivo se
considera bajo. Es importante señalar que las mujeres en los grupos manifestaron tener pocos discursos de
emociones positivas, pero más que los hombres, igual a lo que señala Robinson en sus investigaciones las
mujeres fueron más emocionales que los hombres, aproximadamente los mismos niveles de emociones a la
felicidad, alegría, orgullo (25).
Los resultados de nuestro trabajo coinciden con lo propuesto por Diener y Aldrete en relación a la satisfacción
de la vida en donde señala que la gente elige la información que le es significativa y que es congruente con su
identidad, indica que está muy relacionado a los estados de ánimo y la satisfacción en ese momento, ligado a
los ingresos que puede tener por su trabajo, como lo presentado en un estudio sobre las condiciones laborales
de las mujeres de tianguis de Guadalajara, respecto a los beneficios a nivel personal, la mujer considera que
obtiene mayores ingresos para seguir subsistiendo y como elemento importante para su familia, a pesar de no
contar con los beneficios sociales: seguridad social, vacaciones, percepción de salarios, jubilación entre otros,
sólo un pequeño grupo de mujeres consideró no tener beneficios de su trabajo 2.9% (26,27).
La Secretaria de Desarrollo Económico del Distrito Federal señala que las trabajadoras son las más afectadas
entre los trabajadores sin prestaciones de Ley: de un total de 13 millones 864 mil, 5 millones 870 mil 242 mujeres
laboran sin prestaciones y un millón 755 mil 292 trabaja sin pago (28).
Si bien en el artículo de Mujer, Trabajo y Empleo señala que las trabajadoras enfrentan mayores dificultades
para ingresar al mercado de laboral la opción ha sido ser trabajadoras informales que se concentran en un
número reducido de ocupaciones ya que en ella se requiere escaso capital que se vinculan generalmente a sus
roles asignados por la sociedad como es “preparación y venta de comida” (29).

�Es necesario garantizar que las mujeres que trabajan en este sector sean protegidas con seguridad social,
tengan mejores derechos, organización y una representación y protección social. Las mujeres hacen referencia
a la asesoría jurídica, mejora de empleos, atención y liderazgo para organizar cooperativas de ahorros ante las
problemáticas que viven, señalan que la falta de conocimiento de los reglamentos de mercado les ha traigo
serias consecuencias. Este tema ha sido poco explorado, existen un mínimo de investigaciones desde el
paradigma cuantitativo y que no han agotado el tema, sin embargo esta aportación que presentamos es con la
intención de que conozca la percepción de los sujetos como es que viven el bienestar subjetivo y su salud ante
la economía informal.
Resumen
El objetivo de este estudio fue explorar los significados sociales del bienestar subjetivo en mujeres de la
economía informal (tianguis) de la Ciudad de Guadalajara, México. Estudio de caso con generalización
naturalista, seleccionadas por muestreo propositivo. Se realizaron grupos focales 7-12 vendedoras de comida
en tres tianguis. El análisis de la información fue a través de contenido temático, con apoyo del programa
ATLAS.TI. Entre los resultados se destaca que las mujeres expresaron el deseo de cambiar su vida, dicen
sentirse preocupadas, cansadas y con estrés. Indican que ante este tipo de trabajo hay sentimientos de felicidad,
orgullo, cariño y alegría. El dominio de satisfacción de la salud está presente en algunas de ellas, aunque otras
la simbolizan como situación de enfado y la justifican el no tener tiempo para realizar chequeo médico, algunas
de ellas practican algún deporte con fines saludables. Las participantes visibilizan este trabajo poco reconocido
y sacrificado. Indican que están dispuestas a recibir información para ser mejores en sus familias y seguir
luchando ante todas las adversidades de desigualdad e inequidad laboral.
Palabras claves: Bienestar Subjetivo, Mujeres, Grupos Focales
Abstract
The objective of this study was to explore the social meanings of subjective in the informal economy (street
marker or tianguis) of the city of Guadalajara, Mexico women welfare. Case with naturalist generalization, study
selected by propositive sampling. 7-12 Food vendors focus groups were conducted in three tianguis. Analysis of
the information was through thematic content, with the support of the ATLAS.TI programme. The results include
women expressed the desire to change your life, say feel concerned, tired and stress. Indicate that there are
feelings of pride, love, happiness and joy to this type of work. The satisfaction of the health domain is present in
some of them, while others symbolized it as situation of anger and justified not have time to perform medical
check some of them practice some sport healthy purposes. Participants visibilizan this little recognized and
sacrificed work. Indicate that they are willing to receive information to be better in their families and continue the
fight against all the adversities of inequality and inequity labour
Keywords: Well-being, Women, Focus Groups
Agradecimientos
Nuestro más profundo agradecimiento a las personas que participaron en este estudio compartiendo su tiempo,
su experiencia y su sentir que genera el ser trabajadora de la economía informal.
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�EL ANÁLISIS POR COMPUTADORA DE DATOS CUALITATIVOS:
REALIDAD O QUIMERA
Igor Martín Ramos Herrera* y Laura Beatríz Ramos Herrera**
*Departamento de Salud Pública, Centro universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara
(Guadalajara, Jalisco, México). ** Centro para el Desarrollo del Potencial Humano (Guadalajara, Jalisco,
México)
E-mail: iramos@cucs.udg.mx
Introducción
Dos personajes centrales de una famosa película,
Morpheus y Neo, se encuentran reflexionando
sobre la realidad y la virtualidad, el primero dice al
otro, “si la máquina de realidad virtual, como tú la
llamas, estuviera conectada a tus sentidos y los
controlara completamente ¿Serías capaz de
diferenciar entre el mundo virtual y el mundo real?”
(1). Esta cita hace referencia a la dificultad que
existe para considerar como cierto aquello que
surge del trabajo automatizado que lleva a cabo una
computadora, así, los resultados de investigaciones
de tipo cualitativo que son arrojados a la percepción
del investigador por un programa de software sufren
de críticas a su veracidad, se nos olvida que, como
(2) lo señalaba al hacer referencia a este nuevo modelo para conocer la realidad, “es necesario ya, aceptar que
en la granja de la ciencia, no sólo las vacas sagradas dan buena leche científica.”
Los modelos se han transformado y perfeccionan para que el resultado que las investigaciones ofrecen sea
cada vez más cercano a las necesidades reales de las personas reales. El análisis por computadora de los
datos obtenidos en una investigación se presenta como una herramienta valiosa que permite que el enfoque
del investigador se dirija a la parte creativa del proceso de análisis.
Los programas de cómputo que apoyan el análisis de datos cualitativos surgieron hace más de dos décadas,
casi todos a partir de necesidades muy específicas de los investigadores, que en el desarrollo de su actividad
consiguieron percibirles como auxiliares para el trabajo. En su afán por hacer llegar sus desarrollos a todos los
interesados, los investigadores han recreado en estos programas las mismas actividades de procesamiento y
análisis que se realizan en forma manual cuando de investigación cualitativa se trata.
De ahí que desde su inicio los programas se han clasificado conforme a tres actividades bien definidas: a) la
organización de datos que, de acuerdo a la teoría que apoya la investigación, facilita después el análisis de los
datos, b) la codificación y recuperación de segmentos de texto que puede variar de acuerdo al tipo de análisis
y al objetivo investigador se plantea, y c) el apoyo a la construcción teórica, conforme a las necesidades y
objetivos del estudio.
Estas tres actividades se reconocen (3) como las básicas para la investigación cualitativa, mismas que los
detractores han puesto en tela de juicio. Lamentablemente en gran medida han sido los propios investigadores
de orden cualitativo quienes, tal vez desde una actitud arrogante y desconfiada, restan valor e importancia a la
automatización de éstas actividades, sobre todo al uso de la computadora para la construcción teórica.
Por lo anterior, este artículo discute la fiabilidad que tienen los programas para el análisis cualitativo y se
describen los principales conceptos relacionados al Análisis por Computadora de Datos Cualitativos (ACD).
También presenta un breve panorama actual de la cuestión, la postura del autor respecto al uso de los
programas para el análisis cualitativo y finalmente presenta una experiencia concreta en una investigación
cualitativa con el uso de estos programas. Es decir, el contenido del presente texto, esta centrado en mostrar los

�principales aspectos que subyacen al ACD, sus recursos, alcances críticas y descripciones, para que el lector
que se inicia en este conocimiento tenga un panorama claro de lo que implica su uso.
Fiabilidad de las computadoras
Como se mencionó al inicio, el surgimiento de estos programas desde hace más de 25 años, ha dado pie a una
lucha constante que se desarrolla en dos frentes: por un lado, la oposición al modelo metodológico que
mantienen muchos investigadores apegados al paradigma positivista y, por el otro, la renuencia de aquellos que
utilizan el método cualitativo para usar los programa de ACD, quienes afortunadamente no han sido
demasiados.
Existe una condición entre los promotores de los programas AC-DC y es que se han unido a la encarnizada
actividad que los investigadores cualitativos han tenido que llevar a cabo para validar su modelo y convencer a
los positivistas de la calidad científica de estas investigaciones. Estos esfuerzos culminaron con la publicación
del libro de Lincoln y Guba, Naturalistic Inquiry (4), y después con el surgimiento del Manual de Investigación
Cualitativa publicado por Denzin y Lincoln (5) quienes finalmente lograron compilar los conocimientos que
fundamentan las bases científicas del modelo para la investigación Cualitativa. Investigadores sociales
y antropólogos dan forma a dicha compilación. Es en aquel libro en el que Lincoln y Guba establecen los
criterios de calidad para la investigación cualitativa: credibilidad, transferencia, confianza/seguridad y
confirmación, ubicando a la investigación cualitativa en el sitio de privilegio que actualmente ostenta, así como
eliminar completamente cualquier duda respecto al rigor y la calidad científicos de este método.
Por otro lado se encuentra la controversia con los mismos investigadores cualitativos, en detrimento del uso del
ACD ya que sostienen que sólo crea un efecto ilusorio, dudando de la veracidad de la relación entre textos así
como de la codificación que los programas realizan. Algunos autores argumentan que el análisis de datos que
se realiza en la computadora hace que la investigación disminuya su nivel de confiabilidad pues se pierde la
mirada del investigador. Es importante aclarar algo al respecto, de acuerdo a Kelle (6) existen dos técnicas que
forman la base del análisis cualitativo y que como tales se han usado desde la antigüedad en forma, digamos
artesanal, y que se describen a continuación.
La primera de estas técnicas es la generación de referencias cruzadas, que ya se encuentra en los antiguos
textos Bíblicos y que como técnica consiste en hacer un enlace entre dos párrafos de textos que se encuentran
en diferentes partes de un mismo documento o en documentos diferentes. Cuando estos párrafos se encuentran
distantes uno del otro y no pueden ser enlazados directamente en la misma secuencia textual se hará el enlace
denominado “referencia cruzada”. El párrafo en el que se genera la referencia se denomina “origen” y el párrafo
al que se hace referencia “destino”. Al finalizar el párrafo “origen” se coloca una referencia numérica que señala
el sitio exacto en que se encuentra la referencia “destino”. Por ejemplo, en un texto de la Biblia (7) que
corresponde al evangelio de San Lucas, se lee: “Pedro niega conocer a Jesús (Jn, 18, 12-18)” lo que indica que
en el evangelio de Juan, en el capítulo 18, versículos 12 al 18 se encuentra un texto relacionado a lo que se
lee en el texto de Lucas. La intención de hacer estas referencias es completar las ideas que se están manejando
estableciendo una referencia semántica de apoyo, crítica, justificación, contradicción, expansión o explicación.
En la Figura 1 se presenta un ejemplo gráfico de la manera en que habrían de apreciarse las referencias
cruzadas entre trese segmentos de texto después de haberlas generado mediante la herramienta de creación
de redes del programa ATLAS.ti. La primera referencia cruzada a la izquierda de la figura (indicada opr una
flecha y el texto “justifies”), se generó seleccionando dos segmentos de texto provenientes de un mismo
documento y asignando un nombre a la relación, en este caso el segmento marcado como 2:24 justifica lo que
se dice en el segmento de texto numerado como 2:9, ello con la intención de aclarar una idea.
En esta misma Figura 1 se aprecia una segunda referencia cruzada, generada al seleccionar dos segmentos
de texto provenientes de distintos documentos (indicada con una flecha y el texto “criticizes”). Del segmento de
origen marcado como 2:9, se enlazó al segmento de texto destino marcado con el numero 1:8. La intención al
hacer este enlace es desarrollar una crítica al segmento de destino con base en lo que se encuentra en el
segmento origen.
FIGURA 1. Vista de una pantalla del programa ATLAS ti, en la que se aprecian dos referencias
cruzadas entre tres segmentos de texto.

�La segunda técnica genérica es la construcción de índices, que se refiere a dar orden alfabético a las palabras
que son relevantes en el contenido temático y señalando las páginas en las que se encuentra dicha palabra, de
tal manera que al detectarlas el lector pueda profundizar en lo que en el texto se señala respecto al tema. Un
caso lo podemos encontrar en una versión de la Biblia (8) donde por citar, encontramos en el Índice de Materias
la palabra “Belén” seguida de una serie de números en los que se aprecia: “46 Gn 35.19; 323 Rt 1.19; 348 1 S
16.1, 4; 406 2 S 23.14-16; 1143 Mi 5.2” Lo que indica que en los libros del Génesis, Rut, primer libro de Samuel,
segundo libro de Samuel y el libro de Miqueas, en las páginas, capítulos y versículos señalados se hace
referencia al pueblo de Belén. De tal manera que si el lector revisa dichas páginas encontrará todo lo que se
dice respecto al pueblo de Belén en la obra en cuestión. Vale aclarar que este ejemplo no es necesariamente
verídico para todos los textos Bíblicos.
Si se intenta reproducir este ejercicio de indización mediante uno de los programas ACDse podrá generar todo
un listado de palabras señalando las referencias que de ellas se hacen en los textos. En la Figura 2 se muestra
gráficamente cómo se apreciaría el índice de palabras más relevantes, códigos en términos del análisis
cualitativo, después de haberlos generado mediante las herramientas de codificación del programa ATLAS.ti
FIGURA 2. Vista de una pantalla del programa ATLAS ti, en la que se aprecia el índice de códigos y su
referencia de ubicación dentro de los documentos que son analizados.

�En esta figura se observa la pantalla principal del programa ATLAS.ti, en cuyo interior se aprecian dos ventanas
más pequeñas: una de ellas titulada “Codes” en la que se encuentra el índice de códigos (índice de materias)
propiamente dicho, ordenados alfabéticamente. En esta ventana de ejemplo se encuentra resaltado el código:
“Water (9:3)” indicando que el código Water (agua) se encuentra en nueve ubicaciones dentro de los
documentos de texto del proyecto. Las flechas punteadas de color rojo indican que si se hace un doble clic
sobre el código mencionado se abrirá una nueva ventana titulada “9 Quotations for Water” y que contiene la
referencia de ubicación de las nueve ocasiones en que el código Water se encuentra dentro de los documentos
de texto del proyecto. Si se revisa la primera referencia de esta ventan se aprecia lo siguiente: “1:7 and many
man died for water (55,56)”, indicando que la palabra Water fue utilizada en el párrafo 7 del documento 1, el
cual inicia con el texto indicado en la referencia y que está en los párrafos 55 y 56 de ese documento.
Las flechas punteadas indican que si se hace un doble clic sobre esta referencia el programa mostrará el
segmento de texto al que se hace alusión pero ya dentro de su contexto es decir mostrando el documento de
donde proviene esta referencia al índice, lo cual permite al investigador leer completamente el párrafo de texto
de su interés. Si se repite esta operación con las ocho referencias restantes, el lector tendrá la capacidad para
leer todo lo que se esta diciendo sobre la palabra Water en los textos analizados.
Si bien tanto la técnica de generación de referencias cruzadas como la construcción de índices se han utilizado
desde hace muchos años en el análisis cualitativo, es seguro que en ningún momento histórico se ha hecho
con la facilidad con que se hace en la actualidad. Gracias a los programas de ACD se pueden realizar.
Estas técnicas que permiten el establecimiento de diferencias, semejanzas, patrones y peculiaridades
excepcionales entre los pasajes de texto, poseen un profundo significado metodológico y han sido catalogadas
desde ortodoxas hasta post-modernas. La mayor parte de los programas de cómputo para análisis de datos
aportan estas herramientas. No obstante, coincidimos completamente con aquellos investigadores que señalan
que el solo hecho de aplicar estas dos técnicas no significa que se esté haciendo análisis cualitativo y que los
programas por sí mismos se encuentran muy distantes dar significado a los datos procesados.

�Independientemente del trabajo que realizan los programas de AC-DC con estas dos técnicas, lo que
seguramente el investigador celebra por la manera en que su tarea se facilita, el proceso siempre quedará bajo
el escrutinio del investigador quien además de supervisar su realización, dará el sentido que para la
investigación tengan los resultados.
Existe, desde luego, la contraparte que señala que se corre el riesgo de que el investigador quede alienado por
los datos y la forma de manejarlos en la computadora pues llevan a poner en riesgo los métodos de análisis en
aras de una nueva ortodoxia analítica que le dé más importancia al manejo de datos que a su interpretación y
generación teórica (9). Es siempre importante mantener los pies en la tierra e identificar el verdadero alcance
de estos programas, así como darles su justo valor en el proceso de la investigación cualitativa. Ante ello es
necesario conocer el estado que guarda actualmente el desarrollo de programas para el AC-DC, así como las
herramientas que poseen y las técnicas de análisis y acercamientos teóricos que apoyan.
Panorama actual del ACD
El análisis de datos cualitativos puede ser definido de distintas formas. Algunos autores importantes en el tema
sugieren las siguientes: Lincoln y Guba (10) lo entienden como un proceso de síntesis, en el que las
construcciones que surgen de la interacción entre el investigador y la fuente de datos son reconstruidas en un
todo significativo, destacan que el análisis de datos no es sólo un mero ejercicio de reducción sino de inducción.
Huberman &amp; Miles (11), por su parte, le definen en función de los procesos que se realizan donde destacan la
reducción de los datos, el despliegue de los mismos, la elaboración y verificación de conclusiones. Seidel (12)
dice que es un medio para la producción de conocimiento que involucra la separación de elementos de datos
de acuerdo a algún sistema desarrollado a priori o derivado de los datos.
Lo que resulta significativo y que se puede considerar como un paso adelante en la evolución del ACD, pues
en la actualidad la consideración es precisa, no se trata de poner etiquetas a los textos con los que el
investigador trabaja, sino en apoyarle en la construcción de categorías y con base en los acercamientos, dar
pie a la generación de nuevas propuestas teóricas.
Consideremos que la posibilidad de utilizar los programas para el AC-DC se aplica en cualquiera de las fases
del desarrollo de una investigación, de tal manera que podemos trabajar con ellos: a) antes de iniciar la
investigación: durante el diseño y la planeación del trabajo, b) durante la recolección de información: como un
paréntesis para realizar un análisis preliminar, y c) al finalizar la recolección de la información: para la
elaboración de los productos finales.
De esta manera es como el ACD se refiere al apoyo computacional de todas aquellas actividades que se
relacionan y desembocan en el proceso interpretativo de materiales de texto, imágenes, audio y video (13).
Estas actividades incluyen el manejo de grandes volúmenes de información existente que como ya se mencionó
pueden ser textos, archivos de video y de audio, gráficos de calidad, comentarios y conceptos del investigador
y estructuras complejas de relaciones conceptuales.
Dado que existe un juego común de métodos de análisis cualitativo, las principales herramientas de un programa
de ACD deben permitir las mismas actividades que se realizan cuando se efectúa un análisis manual además
de facilitar e incluso hacer más rápidas aquellas actividades que serían difíciles o poco prácticas utilizando solo
técnicas de papel y lápiz. Estas herramientas generales son:
·
La segmentación de los textos (o gráficos, audio y video) para resaltar el material clave, como una forma
de reducir los datos; poner etiquetas o códigos en los segmentos o pasajes de texto seleccionados con fines
descriptivos o interpretativos.
·

La recuperación de segmentos de texto seleccionados que se consideran importantes para el análisis.

·
La recuperación de grupos de segmentos de texto en los que existan códigos sobrepuestos, anidados o
distintos.
·
La ejecución de búsquedas de texto automatizadas o semi-automatizadas para asegurar una identificación
completa y detallada de aquellos segmentos o pasajes de texto con significados parecidos.

�·
La impresión de cualquier juego de pasajes de texto seleccionados para su revisión, adherir notas o
memos a textos, códigos o documentos.
·

La revisión rápida y sencilla de la estructura de códigos y el rastreo de los cambios que se van realizando.

·
El almacenamiento de las muchas interacciones que se hagan de la segmentación del texto y de la
estructura de códigos.
·
El almacenamiento en archivos de los juegos de datos y estructuras de códigos para compartir con los
colaboradores a distancia.
·
La exportación de los datos a algún software estadístico en el que las categorías nominales y los datos
codificados de forma jerárquica u ordinal puedan ser modificados como datos cuantitativos para facilitar la
investigación de métodos múltiples.
Algunas otras tareas adicionales a las que el software debe dar respuesta, se refieren a acercamientos
cualitativos específicos que buscan desarrollar redes o relaciones conceptuales entre los códigos. Estos
acercamientos de red establecen demandas más allá de las herramientas de “codificación y recuperación”
tradicionales. Entre ellas se encuentran las siguientes:
·
La capacidad de elaborar gráficos que muestren relaciones entre los segmentos de texto, los códigos, lo
memos u otra información.
·

La capacidad de crear relaciones definidas por los usuarios entre los elementos de una red.

·

El manejo de video de alta calidad y de imágenes gráficas.

·

La codificación de archivos con gráficos, audio o video.

·

La integración con otros formatos multimedia compatibles con otros programas.

·

La generación de resultados del análisis en formato HTML o XML que permitan ser publicados en Internet.

El uso de las computadoras ha sido adaptado principalmente a las actividades mecánicas del análisis de datos
de acuerdo con Lincoln y Guba (14), pero no a las fases interpretativas, las cuales se dejan en manos del
analista. No obstante, el proceso interpretativo es una de las metas de los programadores de software quienes
han identificado algunas características ideales para el ACD, como son: a) funcionar como un sistema inteligente
que oriente automáticamente el análisis con base en un juego de premisas lógicas, b) facilitar el manejo de la
información, que libere al investigador de la engorrosa y compleja actividad de organizar archivos y que facilite
el acceso a una enorme cantidad de documentos, c) ampliar el horizonte analítico del investigador al mostrar
posibles cauces a seguir para sus pesquisas que no hayan sido visualizadas previamente, d) permitir alguna
forma de representación gráfica de los conceptos y sus relaciones, y e) proporcionar las herramientas
necesarias para la generación de teoría.
Los programas de ACD, desde el inicio hasta la actualidad
El uso de la computadora para el análisis cualitativo dio comienzo en la década de los setentas con el
surgimiento del primer programa de cómputo para análisis de contenido cuantitativo, llamado The General
Inquirer (15). Aunque no puede ser considerado como un programa para el análisis cualitativo, sentó un
precedente importante dado que trabajaba con textos. Durante más de 15 años no se produjo otro paquete
similar y no fue sino hasta 1980 en que surgieron tres programas diseñados específicamente para apoyar el
análisis cualitativo, LIPSQUAL (16), Qualog (17) y The Ethnograph (18). Logrando finalmente un programa para
ayudar en las tareas del análisis cualitativo de manera directa. A partir de ello se dio un enorme impulso que
duró más de 10 años y que al final de esta etapa dejó un saldo de más de 50 programas de ACD con distintas
características e intenciones, como veremos a continuación.

�Tesch (19) establece que los programas de cómputo responden a las necesidades de la investigación y al
acercamiento teórico que se realiza para el mismo. En este supuesto, existen tres grupos de acercamientos de
investigación y de programas correspondientes:
- Los acercamientos teóricos orientados al análisis del lenguaje, que se interesan en el uso del mismo y en el
significado de las palabras, el cual se ha usado de forma predominante a través del análisis de contenido clásico,
el análisis del discurso, la etnociencia, la etnografía de la comunicación, la etnografía estructural, el
interaccionismo simbólico y la etnometodología. Los programas de cómputo más usados para estas tareas han
sido: The General Inquirer, WordCruncher, FlextText y CODEF.
- Los acercamientos orientados a la descripción/interpretación, en los que se asume que cualquier tipo de
investigación cualitativa puede ser descriptivo de cierta manera, además de que todos ellos (siempre que sean
un trabajo científico) pueden contribuir a la generación teórica. Los principales programas que se adscriben a
este acercamiento han sido: The Ethnograph, Hyperqual, Qualpro, Textbase Alpha, TAP y MARTIN.
- Los acercamientos de investigación generadores de teoría, los cuales pretenden más que dar una descripción
e interpretación de la situación bajo estudio, buscan una explicación a través de las conexiones conceptuales
que pretenden entender el porqué de las cosas y no sólo el qué. En este tipo caen muy pocos acercamientos
tales como la teoría fundamentada, el interaccionismo simbólico, la etnometodología, el análisis de contenido
etnográfico y con ciertas reservas el análisis estructural de eventos. Entre sus principales exponentes se
encuentran el HyperResearch, NUD*IST, NVivo, AQUAD, ATLAS.ti, WinMax y MaxQDA.
En 1994, Miles y Weitzman (20) realizan un ejercicio de identificación y clasificación de los principales
programas para el ACD, el cual reporta resultados muy similares a lo descrito por Tesch. Su principal bondad
es apoyar la decisión de quienes van a adquirir un software con base en la tipología, funcionalidad,
requerimientos de los proyectos, equipo de cómputo y tipo de análisis a realizar (se recomienda su lectura para
mayor comprensión). A partir de ello, no se ha publicado otra clasificación novedosa dado que las anteriores
definen muy claramente los programas vigentes en la última década.
La elección de un programa para el ACD depende en mucho del plan de análisis que se tenga contemplado
(21). El investigador que desea utilizar un software como apoyo para su trabajo necesita comprender el alcance
del mismo que si bien no es necesario que sea preciso, si debe considerar el tipo y alcance del análisis que se
pretende hacer, tal es el caso que:
- El análisis puede ser exploratorio o confirmativo.
- El análisis puede pretender crear el esquema de codificación en la marcha o definirlo desde el inicio del
proyecto.
- Se puede hacer una codificación sencilla con un sólo código para cada segmento de texto, o múltiple donde
varios códigos pueden ser aplicados a un mismo segmento de texto.
- Se dará una sola codificación a cada texto (codificación única) o se tendrá la oportunidad de codificar en varias
ocasiones cada texto (codificación iterativa).
- La unidad de análisis para el proyecto es una palabra, una línea de texto, un párrafo o páginas completas.
- Interesa la contextualización de las ideas o sólo los párrafos que se extraen de los textos.
- Se pretende mostrar de manera gráfica o resumida el resultado del análisis o sólo se pretende describir
textualmente.
- Se hará un estudio cualitativo o también se pretende agregar un análisis numérico.
Para una reflexión más actualizada sobre la forma de elegir un programa véase un ensayo al respecto (22).
Una postura sobre el tema

�El ACD representa un procedimiento de apoyo a la investigación más que una moda. Como en cualquier otra
disciplina científica, profesional y social, las computadoras han ampliado su campo de acción también en la
investigación con dos fines: facilitar el trabajo de los investigadores mediante la automatización de
procedimientos mecánicos (p. e., codificar y recuperar) y establecer algunas rutas alternas para el análisis
interpretativo (p. e., generación de hipótesis y formulación de teoría). Los detractores de esta postura señalan
que el uso de la computadora no representa ventaja alguna sobre los procedimientos manuales. y que lo que
hacen es ahorrar tiempo, que muchas veces es el peor enemigo de cualquier investigación.
Afortunadamente esto no es lo único que facilitan los programas de cómputo, ya que permiten mantener
organizada la información, tenerla al alcance y recuperarla en cualquier momento (con las debidas precauciones
de respaldo y seguridad continuos para evitar sorpresas por fallos en los equipos de cómputo).
El trabajo con este tipo de programas por más de diez años nos ha permitido apreciar de cerca las ventajas que
tiene el uso de las computadoras, tanto en el trabajo propio como en el de muchos investigadores que han
recurrido a ellos por haber tenido algunas malas experiencias con los métodos tradicionales y por
recomendación de otros investigadores. Sin embargo, hay quienes pueden alegar lo contrario y decir que el
método tradicional es más seguro, en estos casos me permito decir que su seguridad está respaldada más en
su falta de práctica con el uso de las computadoras en general, que con el uso de estos programas en particular.
No debe sorprender también que muchos investigadores estén reacios a utilizar las computadoras en sus
propios proyectos, es necesario trabajar horas y horas con ellas para lograr obtener cierto grado de maestría
en su uso. Nuevamente, el tiempo es el peor enemigo de los investigadores. Ciertamente llegamos a una
paradoja, es necesario invertir una enorme cantidad de tiempo y esfuerzo para aprender a manejar estos
programas con la intención de ahorrar tiempo al hacer las investigaciones. Debe haber algo más allá con el uso
de estos programas, que no sea sólo el tiempo, que motive a los investigadores a preferir su uso ante los
métodos tradicionales de papel y lápiz.
Sobre todo lo demás, un aspecto extremadamente importante es el tratar de mantener siempre el rigor científico
y la ética profesional. Durante el proceso de análisis, como en el resto de las actividades involucradas en un
estudio cualitativo, es imperativo tener presente que nuestros hallazgos sean justificables y de valor (23), lo cual
se logra apegándose al método de análisis seleccionado y manteniendo la cercanía con el proceso y con la
información que surge del mismo. El uso de la computadora no nos aparta de este camino, simplemente es una
herramienta incluida en la estrategia de análisis y que facilita esta cercanía a los datos y a la información que
se va generando. Sin embargo, el uso de los programas de ACD no reemplazan actualmente, ni lo harán en un
futuro inmediato, un buen entrenamiento metodológico, el cual es la base para la ejecución adecuada del
análisis cualitativo.
La estrategia de análisis: una experiencia personal
En la práctica, el ACD debe estar determinado por una estrategia de análisis, la cual debe ser definida
previamente, durante el proceso de planeación del estudio. La estrategia de análisis no es otra cosa más que
las premisas metodológicas y logísticas que nos indican los procedimientos a seguir para analizar los datos,
particularmente si lo haremos con el apoyo de un programa de cómputo. La definición de la estrategia para el
ACD depende principalmente de cuatro elementos: a) el objetivo de nuestro estudio, b) el acercamiento teórico
al que se adscribe la investigación, c) la técnica de análisis seleccionada, y d) el formato de los datos que serán
recolectados para su análisis.
A pesar de que la estrategia de análisis debe ser definida cuando se hace el diseño de la investigación, es
conveniente saber que se le pueden hacer modificaciones durante el proceso ya que ello permite responder a
los cambios que usualmente surgen durante cualquier proyecto de investigación. Por ejemplo, aumentar el
número de entrevistas para poder llegar a la saturación de los datos, entrevistar a otros participantes para
obtener puntos de vista diferentes, pedir a algún colega que lea las entrevistas para triangular el análisis son
algunos cambios que ayudan a asegurar la calidad de nuestro trabajo de análisis. En síntesis, la estrategia de
análisis es la definición concreta y detallada de qué será analizado, cómo será analizado, quién hará el análisis,
cuándo será efectuada cada actividad y qué se espera obtener del mismo.
En la definición de la estrategia de análisis se debe aclarar si se usarán técnicas manuales o computacionales.
En caso de requerir el uso de técnicas computacionales es conveniente conocer los programas que existen
actualmente para decidir cual se habrá de usar. De acuerdo con Miles y Weitzman (24), Hudelson (25),
Weitzman (26) y Tesch (27), existen actualmente en el mercado más de 30 programas de cómputo con

�aplicaciones para el ACD. Esta cifra se ve reducida a un pequeño grupo programas que son los más utilizados
en la mayor parte de los países de Latinoamérica. Tales programas son The Ethnograph (28), ATLAS.ti (29),
NUD*IST (30), NVivo (31), HyperResearch (32) y recientemente el MaxQDA (33).
Su uso y difusión en Latinoamérica se debe principalmente al esfuerzo de varios investigadores sociales y de
la salud que se han interesado en promoverlos debido a las ventajas que se les infieren. Por esta razón, después
de diez años de experiencia con su uso y de haber impartido más de una docena de cursos de capacitación, es
posible asegurar que los programas mencionados pueden ser útiles para la mayor parte de los estudios,
cualitativos sólo si son utilizados bajo un estricto apego a la metodología correspondiente. Ya lo refiere Martínez
Migueles (34) al comentar que es el propio investigador quien le asigna la utilidad de acuerdo a sus propias
necesidades.
Más aún, los proyectos en los que se ha tenido la oportunidad de participar me han permitido utilizar varios
programas para ACD, de entre los cuales el programa ATLAS.ti (35) ha sido el más conveniente debido a su
gran capacidad y facilidad de uso, lo cual coincide con la apreciación de otros investigadores más
experimentados (36, 37). Con el fin de ser más explícito en esta aseveración, a continuación se muestra la
secuencia general de pasos a seguir para analizar los datos mediante el programa ATLAS.ti en un proyecto
desarrollado en el año 2006 con fines educativos (los contenidos de este proyecto no serán mencionados en
este documento por fines de privacidad).
El programa se adhiere a una secuencia lógica lineal de análisis, aunque se sabe que esta secuencia no se da
muchas veces en la práctica, ya que las distintas etapas de análisis se traslapan y adoptan caminos diversos.
Esta variabilidad en el proceso del análisis es lo que me hace pensar que tratamos con un proceso heurístico y
que en última instancia siempre es la vía más corta para analizar los datos. Tal secuencia de análisis se refiere
a: organización de los materiales (documentos primarios y unidad hermenéutica), trabajo con los textos para
fines descriptivos (segmentos, códigos, índices y referencias cruzadas) y trabajo con los conceptos para fines
explicativos (memos, familias de códigos, redes semánticas y árboles jerárquicos). Conforme a esta secuencia
se presentarán a continuación los pasos básicos que se requieren durante el proceso de análisis.
- Preparación de documentos primarios. Un documento primario es un archivo de texto (aunque pueden ser
imágenes, archivos de audio o de video). Cuyo formato se apega a los estándares más comunes como son los
formatos TXT, RTF, DOC, JPG, MP3 o MPG. Los documentos primarios más usados son los archivos de texto,
los cuales pueden ser capturados en el procesador de textos de su preferencia, siempre y cuando sean
guardados en los formatos mencionados.
- Preparación del archivo del proyecto. Dentro del programa ATLAS.ti, se crea un nuevo archivo llamado Unidad
Hermenéutica (UH) que es el área donde se trabaja con el programa. La UH concentra todos los elementos
derivados del trabajo de análisis que se realice, sean documentos, comentarios, segmentos, esquema de
codificación y códigos, categorías o familias, memos, redes, etc. En primera instancia los documentos primarios
deben ser asignados a la UH de acuerdo al formato que se haya elegido. Esta operación permite establecer
una conexión entre los documentos primarios y el archivo de la unidad hermenéutica donde se llevará a cabo
el análisis.
- Lectura y segmentación de documentos primarios. A partir de una serie de lecturas de todos y cada uno de
los documentos primarios, se identifican aquellos pasajes del texto que son relevantes para la investigación.
Estos pasajes de texto, también llamados segmentos, son resaltados y almacenados en el programa de manera
que puedan ser posteriormente codificados. Todo segmento de texto puede ser almacenado aún cuando no sea
codificado, o bien, el programa permite seleccionar y crear el segmento de texto y en ese mismo momento
asignarle un código, lo cual depende de la técnica de análisis que se esté realizando y de la preferencia del
investigador para hacer este trabajo.
- Generación de un esquema inicial de códigos. La generación de la estructura de códigos, llamada esquema
de codificación, puede seguir varias rutas alternas: ser definida previo al trabajo de análisis y permanecer
inalterada durante todo el proceso, ser definida previo al análisis y ser modificada conforme se avanza en el
proceso o puede ser definida conforme se hace la lectura y codificación. Ello dependerá de la técnica de análisis
y orientación teórica que hayan sido definidas para el proyecto. Cualquiera que sea el camino a seguir, es
conveniente tener presente que el programa permite la creación y edición del esquema de codificación en
cualquier momento del análisis.

�- Codificación de segmentos seleccionados. Los segmentos que han sido identificados con información
relevante para el análisis son revisados y se les asigna un código o categoría de análisis. Es un proceso similar
al de colocar una etiqueta o un color determinado al texto para diferenciarlo de otros pasajes de texto
seleccionados. A esta actividad se le conoce también como reducción de los datos y es en extremo importante
ya que refleja el nivel de concentración y trabajo de análisis que hace el investigador, además de presentar la
capacidad interpretativa del investigador así como su habilidad para mantener presente todo el esquema de
códigos y enfocarlo en un único pasaje de texto, a manera de imagen holográfica.
- Recuperación de segmentos codificados. Una vez que son codificados todos los pasajes de texto relevantes,
se reúnen aquellos segmentos que han sido codificados con un mismo código de forma que pueda hacerse una
lectura “transversal”, la cual permite identificar el contenido de los textos comunes. Esta es una de las funciones
más poderosas de los programas de AC-DC, ya que permiten organizar y localizar los textos de manera
automática y deja totalmente en el olvido el trabajo de “papel y tijeras” que se hace de manera manual y que
implica horas de lectura para los investigadores.
- Lectura y generación de memos. Desde el inicio del proyecto y hasta el final del análisis, las notas analíticas,
teóricas o metodológicas, técnicamente llamadas “memos”, conforman una parte fundamental del análisis ya
que ellos nos permiten ir redactando las ideas que explican el objeto de estudio. La recuperación de segmentos
codificados y su lectura transversal en el paso anterior, es una forma de generar ideas a través de la
interpretación de los textos en busca de semejanzas, diferencias, patrones o situaciones excepcionales. Estas
ideas deben ser plasmadas inmediatamente en un texto nuevo, en este caso, los programas aportan una
herramienta llamada “Administrador de Memos”. El memo puede contener la descripción, la interpretación o la
explicación del evento que está bajo análisis y servirá de materia prima valiosísima para la redacción de los
informes de investigación.
- Creación de redes semánticas. En muchas ocasiones es necesario generar una representación gráfica de los
conceptos identificados y sus relaciones de forma que el evento en cuestión pueda ser comprendido y explicado
más fácilmente. Esta herramienta hace que el ATLAS.ti y algunos otros paquetes sean conocidos como software
para la administración, construcción de modelos y análisis visual-cualitativo de datos. El uso de la herramienta
de redes es opcional en el programa, pero junto con los memos facilitan enormemente el trabajo de redacción
y presentación de los resultados del análisis, así como de los reportes de la investigación. Su uso requiere de
un nivel de capacitación básico pero su recompensa puede ser muy gratificante.
En resumen, el trabajo que se efectúa con el programa ATLAS.ti puede ser representado en cuatro niveles o
capas analíticas: la capa de los documentos primarios, la capa de los segmentos, la capa de los códigos y la
capa de las redes, familias y relaciones. En la Figura 3 se muestran las distintas capas abstractas de una unidad
hermenéutica y su relación entre sí. En la misma figura se pueden apreciar dos cosas importantes: la existencia
de relaciones entre dos segmentos de texto (al centro de la imagen se aprecian dos segmentos en amarillo
unidas por una flecha punteada y el texto “apoya”), que corresponden a una referencia cruzada, y la presencia
de varios grupos de segmentos de texto asignados a uno o varios códigos, lo cual corresponde a los índices
que se van generando conforme se codifican los segmentos de texto. Lo anterior pretende reforzar la idea de
que el uso de los programas de AC-DC facilitan el trabajo de análisis apegándose a las técnicas de análisis
tradicionales y manteniendo el rigor científico del estudio cualitativo.

�FIGURA 3. Los distintos elementos que componen el trabajo de análisis en un estudio cualitativo,
representados gráficamente como objetos organizados en capas analíticas.
Conclusiones
Pensar si el AC-DC es realidad o ficción, como se menciona al inicio de este documento, es más una habilidad
mental que una situación práctica. El análisis de datos cualitativos apoyado por una computadora no es otra
cosa que el mismo análisis de datos cualitativos que se haría en textos escritos en el papel. Se trata simplemente
de un medio para manejar los datos facilitando que el investigador realice su trabajo de análisis. El riesgo
es llegar al extremo de creer que toda la elaboración intelectual que hace el investigador en su mente es virtual
y que no existe un medio para comprobar que es real, postura significativamente infructuosa.
Por ello, surgen tres recomendaciones: a) elaborar una estrategia para el análisis es un trabajo muy productivo
y evitará una gran cantidad de contratiempos, b) utilizar un programa de computadora o hacer el trabajo de
forma manual es decisión del investigador, si decidimos por un programa de ACD, usemos el que tengamos a
la mano, siempre y cuando sigamos las premisas metodológicas correspondientes (38), y c) siempre será
conveniente recibir capacitación sobre metodología y análisis cualitativo antes de utilizar cualquier programa de
ACD.
Como refiere Lee (39), los programas de ACD actualmente ya han sido socialmente aceptados entre la
comunidad de investigadores cualitativos, ya dejamos de ser ignorantes en cuestiones de informática y pasamos
a buscar nuevas alternativas de trabajo, los viejos y nuevos problemas sociales y de salud no son ficción, son
reales.
Resumen
El análisis por computadora de datos cualitativos representa uno de los pasos más importantes durante el
desarrollo de una investigación de corte cualitativo y es una herramienta valiosa que permite que el enfoque del
investigador se dirija a la parte creativa del proceso de análisis. Este artículo discute la fiabilidad que tienen los
programas para el análisis cualitativo. El trabajo concluye que: se debe elaborar una estrategia antes de iniciar
el análisis, decidir entre utilizar un programa de computadora o hacer el trabajo de forma manual es trabajo del
investigador y que siempre será conveniente recibir capacitación sobre metodología y análisis cualitativo antes
de utilizar cualquier programa de este tipo.

�Palabras clave: Análisis cualitativo, programas de computadora, metodología cualitativa.
Abstract
Computer assisted qualitative data analysis is one of the most important steps during a qualitative research,
besides it is a valuable tool that allows the researcher to focus on the creative part of the analysis. This article
discusses the confidence of the programs for qualitative analysis. The work concludes that one should make a
strategy before the analysis begins deciding between using a computer program or making it by hand is a
researcher’s job, and it always will be better to receive some training about methodology and qualitative analysis
before using any computer program.
Keywords: Qualitative analysis, computer programs, qualitative methodology.
Referencias
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8. Idem.
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13. Richards, T. y L. Richards, Op. cit
14. Lincoln, Y. y E. Guba., Op. Cit
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17. Shelly, A. y E. Sibert, E 1985. The Qualog user’s manual. Syracuse University, School of Computer Science.
18. Seidel, J., Op. cit

�19. Tesch, R 1993. Software for qualitative researchers: analysis needs and program capabilities. En Using
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20. Miles, M. y E. Weitzman 1994. Choosing computer programs for qualitative data analysis. En Qualitative
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21. Idem.
22. Ramos, I 2006. ¿Cuál es el programa para análisis por computadora de datos cualitativos que debo
comprar? Populus per Salutem Vol. 2 No. 3: 4-7.
23. Rose, K. y C. Webb 1998. Analyzing data: Maintaining rigor in a qualitative study. Qualitative Health
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24. Miles, M. y E. Weitzman, Op. Cit
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27. Tesch, R 1991. Computer programs that assist in the analysis of qualitative data: an overview. Qualitative
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28. Seidel, J., Op. cit
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30. Richards, T. y L. Richards 1982. Non-Numerical Unstructured Data Indexing Searching and Theorizing.
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33. Kuckarts, A. y U. Kuckarts, U 2001. Qualitative text analysis with MAXQDA. Documento descargado el 20
de octubre de 2006 del sitio http://www.maxqda.com.
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de “datos” cualitativos. [Mimeo].
35. Mühr, T., Op. Cit
36. Lee, R 2005. CAQDAS today: trends, programs and issues. Documento obtenido el 13 de noviembre de
2006 del sitio: http://caqdas.soc.surrey.ac.uk.
37. Weitzman, E., Op. cit
38. Ramos, I., Op. Cit
39. Lee, R., Op. cit

�TAMAÑO Y COMPOSICIÓN CORPORAL EN NIÑOS MEXICANOS II. EL
USO DEL ÍNDICE DE MASA CORPORAL PARA LA EDAD EN LA
EVALUACIÓN DEL SOBREPESO.
Erik Ramírez López*, Mauro E. Valencia Juillerat** y María Isabel Grijalva Haro**
*Facultad de Salud Pública y Nutrición, Centro de Investigación en Nutrición y Salud Pública, Área de
Composición Corporal. Universidad Autónoma de Nuevo León.
**División de Nutrición, Área de Nutrición Pública y Salud, Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo,
A.C.
Introducción
El Índice de Masa Corporal (IMC) es un indicador que
como tal combina más de una medición antropométrica:
IMC = Peso kg / Estatura m2. En un principio, Adolphe
Quetelet (1932): astrónomo y matemático, observó que
en los adultos, el peso corporal se incrementaba y era
proporcional a la estatura en metros (índice de
Quetelet). Dicha relación fue retomada por la década del
60, cuando se hizo evidente la relación entre peso
corporal y mortalidad, y de ello la necesidad de contar
con un índice que permitiera comparar sujetos de
diferente estatura. En 1972, Ancel Keys, en un estudio
comparativo de varios índices de sobrepeso, validó el índice de Quetelet y lo llamó “índice de masa corporal”
(1). En los niños a diferencia que en adultos, el IMC cambia con la edad y de acuerdo al sexo, y por ello se
interpreta de otra forma. Esta es la razón por la que se conoce como índice de masa corporal para la edad
(IMC/edad).
Aunque cierto valor de IMC se relaciona bien con cierta cantidad de grasa corporal, el IMC no representa una
medida directa de grasa, sino de tamaño corporal. Además, a pesar de lo que generalmente se recomienda, el
IMC no es una herramienta por si sola de diagnóstico de obesidad (2). Por ejemplo, un niño podría tener un IMC
alto para su edad y género; pero, para obtener un diagnóstico más certero, el nutriólogo o médico deberá tomar
otras mediciones como las que estiman la grasa corporal, cuestionar sobre la dieta entre otras mediciones
apropiadas. Una herramienta basada en la medición o estimación de la grasa corporal puede clasificar a un
escolar con exceso de adiposidad, mientras que un criterio basado en medidas como el peso, sólo puede
clasificarlo con sobrepeso pero no con obesidad. Como se verá a continuación, en niños, el uso del IMC como
medida de la evaluación de la grasa corporal tiene varias limitaciones.
Factores que limitan la utilidad del IMC en la evaluación de la obesidad
La composición corporal se refiere a la proporción que guardan sus principales componentes: agua, grasa,
masa ósea y proteína. El IMC es afectado por la relación entre las proporciones del cuerpo. Por ejemplo: entre
una persona sedentaria y otra atleta con el mismo peso y estatura, el IMC no permite evaluar adecuadamente
la proporción entre grasa y masa libre de grasa, ya que en atleta, la proporción de músculo resulta mayor que
en el sujeto sedentario. Así como individuos, entre poblaciones, las diferencias biológicas y el estado de nutrición
suelen traducirse en diferencias en la composición corporal y limitan el uso exclusivo del IMC.
Un factor que influye en la composición corporal y en el riesgo obesidad de una población es su origen étnico.
En Inglaterra, los niños de origen pakistaní, hindú y afro-caribeño tienen un riesgo mayor de sobrepeso
independientemente del estrato social (3). En Estados Unidos, las poblaciones hispana adulta y de origen
africano tienen un riesgo mayor de padecer hipertensión y otras enfermedades de riesgo cardiovascular (4).
Cuando se compararon grupos étnicos como los chinos e indonesios contra grupos caucásicos de América y
Europa de la misma edad, género e IMC, se observaron diferencias en la proporción de grasa (5). Lo mismo se
demostró en un mismo grupo étnico pero residiendo en distintas regiones o ambientes. Luke y sus
colaboradores compararon a una diáspora de origen africano (noroeste de África) residiendo en Nigeria,
Estados Unidos y Jamaica. Ellos demostraron que a un mismo valor de IMC, el grupo de Estados Unidos tenía

�la proporción de grasa mayor y que el grupo de Nigeria tenía el menor (6). La mayor presencia de obesidad se
relacionó con el grado de industrialización o estilo de vida de cada región. Los resultados muestran que es un
error utilizar un solo corte de IMC para clasificar obesidad en diferentes poblaciones (7).
Las diferencias en la proporción de grasa entre distintas regiones o grupos étnicos también se observan en
niños. Deurenberg y sus colaboradores compararon tres grupos de niños de Holanda, Estados Unidos y
Singapur de una misma edad, sexo e IMC (8). El análisis reveló que la proporción de grasa fue la única
diferencia. Estudios similares muestran la necesidad de ajustar los puntos de corte de IMC y grasa corporal
tanto en niños como en adultos. Por ejemplo, en Singapur es frecuente encontrar entre la población adulta un
peso o IMC inferiores al de otros países, pero, entre los habitantes de Singapur, se observa una proporción de
grasa mayor en comparación con los europeos a un mismo valor de IMC. Esto ha repercutido en un incremento
de enfermedades cardiovasculares en esa población asiática. En este mismo sentido, los Chinos del sur (Hong
Kong) tienen una proporción mayor de grasa pero menor que los chinos del norte (Beijín) a un mismo valor de
IMC. Esto sugiere que los Chinos de una y otra región son diferentes en su composición corporal (9). Estudios
antropológicos sugieren que existen diferencias morfológicas entre distintos grupos étnicos que pueden
atribuirse a una adaptación al medio ambiente (10). No obstante, desde mediados del pasado siglo, los cambios
dramáticos en los patrones de alimentación y estilo de vida parecen jugar un papel más determinante en las
diferencias de la composición corporal entre grupos étnicos y poblaciones (11). El incorporar la etnicidad puede
ser relevante en México ya que es el octavo país en diversidad étnica en el mundo y el primero en América
Latina (12). Además, de acuerdo al Índice de Desarrollo Humano, entre las regiones del país existen diferencias
geográficas, socioeconómicas y culturales bien delimitadas (13). Si estas diferencias repercuten biológicamente
en la composición corporal de los niños mexicanos, el IMC no podrá demostrarlas.
Las limitaciones para el uso del IMC/edad se extienden a la disponibilidad de distintos criterios de clasificación
de sobrepeso. El uso de un criterio u otro puede clasificar con riesgo o sin riesgo de sobrepeso a un escolar o
a una población.
Disponibilidad de las tablas de referencia del IMC para la edad en escolares
Para conocer si uno o un grupo de niños tienen riesgo de sobrepeso es necesario compararlos con una
población “sana”. Las tablas de crecimiento son un conjunto de datos a los cuales también se les llama población
de referencia o en su caso una población estándar. Se considera una población de referencia como “lo que
existe” y a una población estándar como “lo que debe ser” (14). Lo ideal es contar con tablas estándar de
población; pero en la práctica las tablas de referencia se usan como tablas estándar. Las tablas de referencia
se generan con un número grande de población representativa de uno o varios países.
En los inicios de la década de los 90’s, el IMC adquirió importancia como criterio de clasificación de obesidad
en escolares y adolescentes por lo que surgieron diferentes tablas de referencia. Cada una de las referencias
tiene un sistema particular de clasificación y están compuestas por diferentes poblaciones de niños. Se reportó
que el uso de estas tablas de referencia, generaban resultados distintos de sobrepeso. Las principales tablas
de referencia disponibles son:
1. Comisión Internacional para la Obesidad, IOTF-2000 (15). En 1999, un comité internacional de expertos se
reunió para desarrollar una nueva referencia internacional de IMC/edad. En el 2000, Cole y sus colaboradores
desarrollaron una referencia que fue avalada por la IOTF. Con encuestas nacionales de Estados Unidos, Rusia,
Singapur, China, Holanda, Brasil e Inglaterra, la nueva referencia no uso percentiles para clasificar con
sobrepeso y obesidad a los niños sino valores de IMC similares a los utilizados en adultos (25 sobrepeso y 30
obesidad).
2. Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, CDC/NCHS-2000 (16). En el
2000, los CDC publicaron una nueva referencia basada en la revisión de las tablas del NCHS/WHO de 1977 y
de las Encuestas de Salud respectivamente I, II y III de 1971, 1976 y 1988. Se definió con riesgo de sobrepeso
a los niños mayores de 2 años a partir del percentil 85 y con sobrepeso a los niños a partir del percentil 95
3. Organización Mundial de la Salud, WHO-1995 (17) y 2007 (18). En 1994 un comité de expertos de la WHO
se reunió para sugerir un nuevo sistema de clasificación de sobrepeso en niños y adolescentes. En 1995 se
recomendó usar las tablas de referencia de IMC/edad desarrolladas por Must y sus colaboradores en 1991.
Esta referencia se basa en las Encuestas de Salud y Nutrición de Estados Unidos de 1971 (NHANES I). La
WHO definió como riesgo de sobrepeso a los niños de 10 y más años a partir del percentil 85. Se considero
obesidad, sólo si los niños tenían un percentil de IMC por arriba de 95 y un pliegue tricipital igual o mayor al

�percentil 90. Para los niños menores de 10 años, se sugirió usar el peso para la talla a partir del puntaje Z mayor
a 2. En el 2007, se publicó una nueva referencia para niños de 6 a 19 años basada en una “reconstrucción” de
datos de la referencia del NCHS/OMS de 1977. Estos datos se combinaron con un estudio multinacional
desarrollado desde 1997 en niños de 0 a 5 años.
Existen problemas en la clasificación de sobrepeso al usar distintas referencias de IMC para la edad
Se ha observado que el IMC es dependiente de la estatura: los escolares de mayor estatura tienen mayor
posibilidad de ser clasificados con sobrepeso que los escolares de la misma edad y género pero con menor
estatura (19, 20). En la Figura 1 se analiza esta situación.
FIGURA 1. Clasificación de sobrepeso con las referencias de IMC/edad en tres escolares de la misma
edad, con diferente estatura para la edad pero con un peso equivalente al percentil 95 (obesidad). La
figura muestra la dependencia del IMC con respecto a la estatura. Los escolares más altos tienen mayor
probabilidad de ser clasificados con riesgo de sobrepeso en comparación con escolares de estatura
más baja pero con un peso equivalente.

*NCHS/WHO1977.
NCHS;
National
Center
WHO;
World
Health
CDC;
Centers
for
Disease
IOTF; International Obesity Task Force, 2000.

for
and

Health
Organization,
Prevention
Control,

Statistics.
2007.
2000.

Como lo muestra la Figura 1, las diferencias en la clasificación de sobrepeso en un mismo escolar o en una
población, no sólo se deben a la relación entre el peso y la estatura en el IMC, sino también son el resultado del
método o diseño con el que se desarrolló cada referencia de IMC, el tipo de población del que se componen y
el tipo de población en donde se apliquen. Al evaluar con estas referencias a poblaciones distintas a las de su
origen, las diferencias en la prevalencia de sobrepeso pueden aumentar o disminuir si el sobrepeso es alto, si
es mayor en niños que en niñas o si se evalúa un grupo especifico de edad (21). Elegir una referencia
conveniente de IMC/edad es importante cuando se realizan comparaciones entre poblaciones. La Tabla 1
muestra una lista de limitaciones que se han reportado para cada referencia.
TABLA 1. Limitaciones y ventajas de las referencias de IMC/edad en la evaluación del sobrepeso en
niños
Referencia

Limitaciones y ventajas

Discusión

IOTF

Limitaciones

1.
En niños chinos, se reportó un número alto de
escolares menores de 10 años con sobrepeso.
Cuando se les evaluó nuevamente 5 a 6 años después

�2000

1.
No es sensible para detectar en la adolescencia, sólo el 10% seguía padeciendo
sobrepeso en adolescentes.
sobrepeso. Por el contario, el uso de las tablas Chinas
mostraba que un tercio a un 50% de los escolares
2. Los puntos de corte de 25 y 30 son chinos permanecían con sobrepeso en la etapa adulta.
arbitrarios.
2. No existe suficiente evidencia de su relación con
3. Los puntos de corte basados en los indicadores de mortalidad como si sucede en adultos,
límites de 25 y 30 sólo permiten aunque en éste último grupo también se requiere una
clasificar obesidad pero no permiten revisión de los puntos de corte.
observar un seguimiento de los niños.
3. Al representar solo a algunos países deja de incluir
4.
No es más representativa que las a muchos más. De hecho, si consideramos al resto de
los países, específicamente a los de occidente, la
otras.
población de esta referencia es insuficiente. Reciente
evidencia sugiere que los chinos de Hong Kong están
5.
Aunque se ha descrito similar lejos de estar representados por los chinos
confiabilidad que las tablas del CDC continentales, los cuales forman parte de la muestra
para predecir morbilidad en la etapa de la IOTF.
adulta, no se recomienda su uso clínico.
Ventajas

4.
Esta propuesta pretende establecer una
clasificación estándar y con puntos de corte prácticos
como los empleados en adultos.

6. El uso de los cortes de 25 y 30 como
en adultos resulta práctico.
7.
De forma reciente fueron
publicadas nuevas tablas para clasificar
delgadez en la misma población y grupo
de edad.
8.
Tienen amplia aceptación
internacional.
CDC/NCHS Limitaciones
2000

1.
Aunque la OMS recomienda el uso de las tablas
de EU para su uso internacional, eso es debido
1.
Sólo representa a los niños de principalmente a su rigor metodológico pero no
necesariamente a una mejor representatividad.
Estados Unidos.
2.
No necesariamente describen un
adecuado patrón de crecimiento ya que
de hecho puede subestimar la
prevalencia de obesidad en niños
contemporáneos al igual que la
referencia de la IOTF.
Ventajas

2.
Los puntos de corte basados en los percentiles
85: riesgo de sobrepeso, y 95: sobrepeso, están
relacionados con alteraciones bioquímicas y de riesgo
cardiovascular en niños.
3.
Aunque existe evidencia de la asociación entre
los puntos de corte y la morbilidad, los puntos de corte
aun se consideran arbitrarios.

3.
Los puntos de corte se han
asociado con indicadores de morbilidad.
4.
Se usa como referencia
internacional.
OMS 2007

Limitaciones

1.
Aunque existe evidencia de la asociación entre
los puntos de corte y la morbilidad, los puntos de corte
1.
El grupo de 0 a 5 años de edad aun se consideran arbitrarios.
representan un grupo multiétnico de un
estudio internacional, mientras que las 2. Se demostró que los niños expuestos a similares
tablas de 6 a 19 años son una condiciones ambientales mantenían un mismo

�extrapolación matemática partiendo del crecimiento. No obstante, esto no excluye la
grupo de 0 a 5 años y empleando datos posibilidad de un diferente potencial de crecimiento
del NCHS de 1977.
entre diversos grupos étnicos.
2.
Las diferencias entre infantes
parecen
acentuarse
cuando
se
comparan con la referencia del CDC.
Ventajas
3. Es la propuesta más reciente de la
OMS como referencia internacional.
4. Los percentiles son más precisos y
se ofrecen por mes de edad en
comparación con las tablas de 1995.
¿Una referencia de IMC nacional o una internacional?
Aunque cada vez más países cuentan con sus propias tablas de referencia como en Inglaterra, comités de
expertos recomiendan el uso de referencias internacionales (22). Lo anterior ha generado una discusión que se
refleja en diversos artículos. Los que se oponen al uso de una referencia internacional argumentan que esto no
es conveniente para los sistemas nacionales de salud. Por ejemplo; con una referencia nacional es posible
seguir el crecimiento de los escolares, no solo en el IMC, sino en los indicadores como el peso para la estatura
y la estatura para la edad. Una referencia como la del IOTF no permite lo anterior. En la consulta diaria, una
referencia nacional relaciona las características propias de los niños de esa población y el riesgo de morbilidad;
las referencias internacionales no tienen ese sustento (23). Los dos argumentos anteriores, intrínsecamente
contemplan el hecho de que las diferencias en la composición corporal entre regiones y grupos étnicos se
traducen en diferencias en el riesgo de morbilidad. Se espera que otros estudios al comparar las referencias
nacionales e internacionales hagan énfasis en la relación que cada una tiene con la presencia o riesgo de
enfermedades. Tales resultados darán sustento en la toma de decisiones del sector salud. Deurenberg señala
que en un principio, la idea de una sola referencia internacional evitaría comparar peras con manzanas; pero,
en realidad, al usar una sola referencia, se están comparando peras con manzanas (24): si cada población es
diferente, la única forma de compararse con otra población es con sus propias tablas de referencia, las cuales
reflejan características propias de cada población.
Panorama del sobrepeso en escolares mexicanos.
México está en una etapa de crecimiento y aumento del sobrepeso en escolares. Algunos datos demostraron
que los escolares mexicanos de ahora son más altos pero más pesados que los niños de hace tres décadas
(25). No obstante, sin tomar en cuenta el incremento en la estatura, es posible que el incremento de peso este
acompañado de un aumento en la grasa corporal, resultando en unos niños más grandes, más pesados pero
con menor proporción de masa muscular. En los niños ingleses (y probablemente de otros países) el perímetro
de cintura se ha incrementado en mayor razón que el IMC (26). El perímetro de cintura se relaciona con un
depósito mayor de grasa en la región abdominal, la cual representa a su vez un riesgo de salud mucho mayor,
pero el IMC no detecta este riesgo adecuadamente. En nuestro país, hay evidencia de la presencia de los
efectos más adversos de la obesidad; la diabetes y la hipertensión en niños jóvenes (27). El panorama no es
alentador. Los programas de prevención y control del sobrepeso como los propuestos para las escuelas apenas
se están desarrollando, y necesitaran mayor tiempo para que demuestren su efectividad.
En nuestro país al igual que en América Latina, los primeros estudios específicos de obesidad en escolares
iniciaron hace menos de 15 años. En 1994, sólo un estudio había reportado una comparación entre escolares
de la región norte (Sonora) y del sur (Veracruz) con el uso del IMC/edad, pero no se encontró diferencia en la
proporción de sobrepeso (28). Nuestros datos preliminares de un estudio entre escolares de los estados de
Sonora y Yucatán, muestran una mayor presencia de sobrepeso en este último estado. No obstante, las
relaciones entre el IMC y la proporción de grasa corporal pudieran ser diferentes: la presencia elevada de
sobrepeso pudiera no estar necesariamente acompañada de una mayor proporción de grasa corporal.

�En el 2006, se publicó el mayor número de estudios de sobrepeso en niños mexicanos; la Tabla 3 resume los
principales resultados desde 1999. Los estudios publicados aun son pocos, pero el principal problema es que
resulta difícil compararlos porque se emplean diferentes tablas de referencia de IMC. Esto es el resultado de
que a la fecha, no hay consenso acerca de cual referencia es la más adecuada para nuestra población.
El problema con el uso de distintas referencias de IMC en niños mexicanos es evidente y llega a confundir
incluso a las autoridades gubernamentales (Ver Tabla 2). Mientras que en otros países se ha demostrado que
gran parte de los adolescentes por arriba del percentil 80 del IMC/edad llegan a ser adultos con sobrepeso; en
nuestro país aun debemos establecer con que criterios podemos evaluar adecuadamente a nuestra población.
TABLA 2. Principales estudios de sobrepeso en escolares Mexicanos desde 1999 con el uso de las
distintas referencias de índice de masa corporal para la edad.*
Autor y año

Encuesta
Nacional
Nutrición-99,
2001. (29)

Año de estudio, lugar, Referencia
edad y número de de IMC/edad
escolares

Resultados más importantes

Datos de 1999 que OMS
de representaron
a
3
regiones del país y el DF.
11,415 escolares de 5 a
11 años.

La prevalencia de sobrepeso en la región norte
fue de 35%, en la región centro de 24%, en el
Distrito Federal de 33% y en la región sur de
22%. Las zonas urbanas fueron más afectadas
(32.8%) que las rurales (29.7%) y las niñas
más que los niños.

Sánchez-Castillo Datos de 1996. Cuatro IOTF
y Colaboradores, comunidades rurales de
2001 (30).
los estados de Morelos,
San
Luis
Potosí,
Michoacán y Tamaulipas.
Se incluyeron 292 niños
entre 5 y 9 años.

La prevalencia de sobrepeso fue de 18%. Se
encontraron problemas de obesidad pero no de
desnutrición. El grosor del pliegue tricipital que
representa cierta proporción de grasa corporal,
fue similar al de los niños de Estados Unidos.

Encuesta Urbana
de Alimentación,
Nutrición y salud2003 (31)

La prevalencia de sobrepeso fue 34.2%. Se
utilizó también la referencia de RollandCorchera de 1999 basada en escolares de
Estados Unidos y se emplearon puntajes z &gt; 1
para definir sobrepeso. Con esta última
referencia la prevalencia de sobrepeso fue de
27%.

Peña-Reyes
colaboradores,
2002 (32).

Datos del 2002 de varias Peso para la
delegaciones del Distrito talla
Federal con población de OMS/NCHS
estrato socioeconómico
bajo. Se evaluaron 564
escolares de 5 a 12 años.

y Datos de 1993 de las OMS-95
ciudades de Hermosillo y
Veracruz. Se evaluaron
649 escolares 6 a 12
años.

No hubo diferencias en los niños de las 2
ciudades. La prevalencia de sobrepeso fue de
38%. Comparados con escolares de igual edad
y estatura de las tablas de Ramos Galván de
1970.
Los escolares evaluados fueron
aproximadamente 3 centímetros más altos
pero proporcionalmente más pesados.

Hernández
y Datos de la Encuesta IOTF
Colaboradores,
Nacional de Nutrición de
2003 (33).
1999 analizados con la
nueva
referencia
internacional.

Comparada con la referencia de la OMS
utilizada inicialmente, el Distrito Federal pasó a
ser la entidad con mayor sobrepeso (27%) y la
región norte como la segunda (26%). La
prevalencia nacional de sobrepeso fue de 20%.
El riesgo mayor de sobrepeso se encontró en
las niñas. El riesgo se incremento si la madre
tenía una escolaridad y nivel socioeconómico
más altos

Alves de Moraes y Datos del 2004 en el área IOTF
colaboradores,
urbana de la ciudad de
2004 (34).
Chilpancingo.
Se
evaluaron 662 escolares
de 5 a 13 años.

La prevalencia de sobrepeso fue de 42%. El
riesgo de sobrepeso fue mayor si la madre
tenía menor escolaridad. El riesgo se
incremento también por comer mientras
estudiaban los escolares y por el tiempo que
veían televisión.

�Ramírez
colaboradores,
2006 (35).

y Datos del 2003 en varios CDC/NCHS,
municipios del estado de IOTF y OMSSonora. Se evaluaron 95
611 escolares de 6 a 11
años

Encuesta
Nacional de Salud
y Nutrición-2006
(36).

Villa-Caballero
colaboradores,
2006 (37).

Datos del 2006 de IOTF
estados de las 3 regiones
del país. Se evaluaron
15,111 escolares de 5 a
11 años de edad.

y Datos del 2002 en la CDC/NCHSciudad de Tijuana. Se 2000
evaluaron
1,172
escolares de 6 a 13 años.

La prevalencia de sobrepeso fue de 20% con la
referencia del CDC/NCHS, de 17% con IOTF y
de 39% con OMS. Solo las 2 primeras
referencias fueron equivalentes.
La prevalencia nacional de sobrepeso fue de
26%. En comparación con la Encuesta
Nacional de 1999, la prevalencia aumento 8%,
equivalente a un incremento de 1% por año.
Los niños tuvieron mayores problemas de
sobrepeso.
La prevalencia de sobrepeso fue de 23%. Los
escolares de escuelas privadas tuvieron menor
sobrepeso pero mayor riesgo de tenerlo. Los
escolares de mediano y bajo ingreso de
escuelas publicas tuvieron un pliegue tricipital
más alto.

*Se incluyeron sólo estudios publicados y que reportaran rangos de edad entre 5 y 13 años.
Conclusiones
Como indicador exclusivo de obesidad en escolares, el IMC tiene limitaciones como el enmascarar las
diferencias en la composición corporal entre individuos y poblaciones, principalmente entre las proporciones de
grasa y masa magra. Estas diferencias pueden repercutir directamente en un riesgo de enfermedad distinto
entre grupos étnicos. Como indicador antropométrico, el IMC sólo permite detectar individuos con riesgo de
sobrepeso, por lo tanto: el uso de las referencias de IMC/edad para clasificar a los niños con sobrepeso y
obesidad debe ser cuidadoso. Se dispone de las nuevas tablas de referencia del 2007 de la OMS. No obstante,
el reporte simultáneo con la referencia de la IOTF, permitirá comparar los datos que se generen.
Resumen
Las relaciones entre el IMC y el porcentaje de grasa corporal difieren entre las poblaciones. Las diferencias
geográficas y socioeconómicas entre las regiones de México pueden afectar a la composición corporal y el IMC
no puede determinar la verdadera relación entre la masa corporal libre de grasa y de grasa. Se argumenta que
las referencias de índice de masa corporal Internacional no son convenientes para ser aplicado a nivel
epidemiológico nacional. Esta revisión discute el uso del índice de masa corporal para la edad en niños
mexicanos.
Palabras claves: indice de masa corporal , datos referenciales, composición corporal, sobrepeso, niños
mexicanos
Abstract
Relations between BMI and percent of body fat differ across populations. The geographical and socioeconomic
differences among regions of Mexico may affect body composition and BMI cannot determine the true relation
between body fat and fat free mass. It is argued that the International BMI references are not convenient to be
applied a national epidemiological level. This review discusses the use of body mass index for age in Mexican
children.
Key words: body mass index, reference data, body composition, overweight, mexican children,
Referencias
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              <text>Respyn Revista de Salud Pública y Nutrición, 2009, Vol 10, No 4, Octubre-Diciembre</text>
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              <text>Cantú Cantú, Pedro, Fundador</text>
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              <text>La Revista Salud Pública y Nutrición, inicia en el 2000 y es una publicación universitaria con periodicidad trimestral, producida por la Subdirección de Investigación, Innovación y Posgrado de la Facultad de Salud Pública y Nutrición y la valiosa colaboración de la Dirección de Tecnologías de Información de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Tiene como finalidad publicar y divulgar la productividad científica al ofrecer un espacio con visibilidad global para difundir toda aquella información sobre salud pública y nutrición que se genera en los ámbitos académico y científico tanto en el entorno local, regional, nacional e internacional.</text>
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          <name>Publisher</name>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Salud Pública y Nutrición</text>
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              <text>Ramos Peña, Esteban Gilberto, Editor Responsable </text>
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              <text>Rocha Flores, Alejandra Berenice, Editor Técnico</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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